fuentes literarias PARA LA historia del arte español JUNTA PARA AMPLIACIÓN DE ESTUDIOS É INVESTIGACIONES CIENTÍFICAS CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS FUENTES LITERARIAS HISTORIA DEL ARTE ESPAÑOL POR F. J. SÁNCHEZ CANTÓN TOMO 11 SIGLO XVII HABLO I>£ CBSPBDBS. - JUAS DE BUTRÓN. - VICKHÜIO OAUOrOHO. - FRANCISCO PACHECO. - FR. FRAHCI.SCO- DE LOS SANTOS. - LXZARO DÍAZ DEL VALLE. MADRID C. BERMEJO, IMPRESOR STMA. TRINIDAD, 7. TEL. 31 '9.T3 . B£KMSJO, IMPKBSOK STMA. TRINIDAD, 7. TEL>. 31199- CONTENIDO DE ESTE TOMO lín 1923 publicó ei primer tomo de esta serie; en 1933 se sale el segundo. El lapso de tiempo transcurrido se explicaría por la falta de recursos para publicaciones sufrida por el Cen¬ tro diu'ante algunos años y por la sobra de ocupaciones del compilador, si no fuera un tanto inútil aducir motivos de dis¬ culpa, cuando las circunstancias consienten ahora continuar las Fuentes literarias para la Histojáa del Arte español y, segu¬ ramente, darles fin. Comprende el volumen primero extractos de tratadistas del siglo XVI desde Diego de Sagredo hasta Fr. José de Sigüenza. El presente empiezacon los fragmentos de Pablo de Céspedes y acaba con los manuscritos de Lázaro Díaz del Valle, que es en realidad la parte más nueva e interesante, porque sus bo¬ rradores y apuntes—no puede hablarse propiamente de una obra—hasta el dia han permanecido sin publicar, aunque no sin aprovechar algo en el siglo xviii, y mucho menos en los siguientes. Los demás libros extractados fueron impresos en su tiempo, y reimpresos los dos más valiosos: el de Carducho y el de Pa¬ checo, sumas ambos del saber teórico de los artistas de nuestro gran siglo. Las reimpresiones de estos libros, debidas a don Gregorio Cruzada Villaamil, adolecen de descuidos y hoy son tan infrecuentes casi las ediciones como originales. Consta este volumen de los extractos de los escritos si¬ guientes: ] —Pablo de Céspedes.—Discurso de la comparación de la antigua y moderna Pintura y Escultura. 1604. Otros fragmentos. II. —Don Juan de Butrón.—Discursos apologéticos en que defiende la ingenuidad de la Pintura. 1626. se III. —Memorial informatorio por los pintores. 1629. IV. —Francisco Pacheco.—Libro de retratos. 1599-16. . . V. —Vicencio Cdsáncho.—Diálogos de la Pintura. 1633. VI. —Francisco Pacheco.—Arte de la Pintura. 1649. VII. —Fr. Francisco de los Santos.—Descripción del Escorial. 1657.—Cuarta parte de la Historia de la Orden de San ferónimo 1680.—Edición de 1698 de la Descrip¬ ción. VIII.—Lázaro Diaz SEpilogo y Nomenclatura de del algunos artifices. 1656-1659.—Apuntes varios. AI frente de el tomo I, una breve cada parte va, como en nota acerca del autor y de los escritos que se extractan. El volumen despliega el panorama de los conocimientos teóricos e históricos de los pintores y escultores españoles en tiempos de Felipe III y Felipe IV. Quedan para el tomo III los extractos de Jusepe Martinez, Fray Lorenzo de San Nicolás, Garcia Hidalgo y Palomino. Es preciso explicar el porqué de la exclusión de libros, conocidos al menos por referencias figuran en este y que no tomo. Ello se que carecen de noticias históricas con¬ debe, a cretas, o a que permanecen en paradero desconocido. Entre los primeros, los casos más significativos son el Poe¬ ma de la Pintura de Pablo de Céspedes y el Tratado de la Pin¬ tura Sabia, dedicado por el benedictino y pintor Fray Juan Ricci a la Duquesa de Béjar y de Mandas doña Teresa Sarmien¬ to de la Cerda. Este manuscrito, según Menéndez y Pelayo uti¬ lizado por Palomino, ya se habia perdido en tiempo de Ceán. Modernamente, fué descubierto y adquirido por D. Félix Boix — XX — y publicado en el tomo 1 de la magnífica publicación de los Sres. Tormo, P. Gusi y Lafuente La vida y la obra de Fray Juan Rica. El curioso manuscrito, bellamente ilustrado con di¬ bujos vigorosos y originales, no contiene ni una noticia histó¬ rica concreta entre la balumba de citas y explicaciones. Y es lamentable, puesto que de la fuerte personalidad de Fray Juan cabía esperar juicios y notas poco vulgares. El mismo en su MS. de la Biblioteca del Escorial Imagen o espejo de las obras de Dios^, revela curiosas creencias astrológicas y valientes ideas y no faltan anécdotas y hasta algunas referencias artísticas, todo en extraño y mareante amasijo, que hace deplorar que sus obras no sean más noticiosas que eruditas. De otra índole es el motivo de no incluir en este volumen la famosa Memoria de Velázquez. En la advertencia que prece¬ de al extracto de la Descripción del Escorial del P. Francisco de los Santos se da noticia de la historia de dicho escrito, segu¬ ramente falso. Se echará de menos la inclusión de textos en verso y en prosa referentes a artistas, que ni faltan ni abundan en nuestra literatura del siglo xvii. Se ha creído preferible reunidos en un apéndice al tomo III, sin pretender agotar un venero caudaloso, de más ruido que sustancia para la historia del arte español. Resta ahora consagrar unas palabras a los libros perdidos de que hay alguna referencia. Dice Menéndez Pelayo^ que «González de Salas, en sus co¬ mentarios Petronio, donde hace una digresión sobre la pin¬ a tura compendiaria de los egipcios, menciona un tratado de pic- fura veteri de Don Juan de Fonseca y Figueroa, grande amigo ' Descubierta por el P. Julián Zarco y dada a conocer, con extractos en Arte í.^a«o/.-3-setiembre 1932. Para la historia de nuestro arte son valiosas las referencias propia vida, que recoge el P. Zarco en dicho estudio. a su ' Ideas estéticas, tomo IV, pág. 107 de la edición de 1901; quizá es cita de segunda mano, pues repite a Llaguno en carta publicada en el tomo LXfl, p. 211, de la B. AA. EE. XII — de Rioja». Parece ésta la única noticia que de este libro se co¬ noce, pues a ella se refiere también Dati en sus Vite dei pittori antichi, dedicadas a Luis XIV en 1670^. El libro puede aventu¬ rarse que se reduciría a recoger e interpretar textos de Plinio, etcétera. Sin embargo, despierta interés porque es sabido que D. Juan de Fonseca, hermano del Marqués de Orellana, maes¬ trescuela de la Catedral de Sevilla y Sumiller de cortina de Fe¬ lipe IV fué quien, según Pacheco, acogió a Velázquez con par¬ ticular agasajo cuando vino por vez primera a Madrid en abri! de 1622 y era «aficionado a su pintura». Otro libro perdido es la Vida de Velázquez por el pintor cordobés Juan de Alfaro; fuente de la que escribió Palomino. También Alfaro dejó apuntes sobre Becerra y Céspedes hechos con poca critica, según Ceán. Fn el tomo III de Dibujos españoles n.° CCLVlll he publica¬ do un dibujo firmado en 1672 por Vicente Salvador Gómez, que fué legado al Museo del Prado por D. Pedro Fernández Durán. Había pertenecido a Lefort, y en el Catálogo de su ven¬ ta (1869) núm 98 dice se que es un folio de un manuscrito so¬ bre las artes del Dibujo. Creo que nunca se ha recogido esta noticia. Seguramente otros libros de arte andan perdidos e ignora¬ dos. Fn pocos años aparecieron los manuscritos de Fray Juan Ricci, Diaz del Valle ; y Pacheco, y queda abierta la esperan¬ za de que se vaya completando nuestra bibliografía artística. He de consignar mi agradecimiento a mi amigo y compa¬ ñero Jesús Domínguez Bordona, quien ha colaborado en este volumen, en particular en los capítulos dedicados a Céspedes y al Padre Santos. ' «Mi quietai per aspettare se mai usoisse alia luce Topera di don Giovan di Fonseca citata de don Guiseppe Gonsales de Salas nel suo comento a Petro- nio.» (p. 2). Debo este texto a D. Juan Allende-Salazar. ADICIÓN AL TOMO 1 Un extravío de notas fué causa de que en el tomo 1 de esta serie no se incluyese la noticia de otro escrito de Gaspar Gu¬ tiérrez de los Ríos—autor del libro Noticia general para la esti¬ mación de las Artes, 1600, extractado en las págs. 311-18. Co¬ nócese tan sólo por un apunte, sospecho de de que mano Don Bernardo de Triarte, y está en un tomo de Papeles varios sobre Pinturas, fol. 77 (British Museum; signatura Eg. 586) y dice asi; «En un memorial impreso en folio con 12 folios firmado por Gaspar Gutiérrez a favor de un artífice que no nombra, que era español, había viajado y aprendido el arte de hacer que tapices enseñándolo en el Reino, se cita fol. 8 vto. entre varios Pintores, Escultores y Arquitectos españoles al señor Siloe, Maestro Mayor de las obras de Granada que fué escultor y ar¬ quitecto insigne Covarrubias, Presidente de Castilla, que fué y Escultor Arquitecto famoso. Juan Bautista de Toledo, natural de Madrid, fol. 9. Juan de Herrera, matemático insigne y Aposentador Mayor de Palacio, ibid. vto. Titulo del Memorial: Memoi'ial sobre la industria y Arti- ñces. Coligese se presentó este Mem'- a Felipe II. no tiene fecha». Las noticias como se ve no son trascendentales. El tapicero a que veladamente alude era el salmantino Pedro Gutiérrez, padre de Gaspar (véase tomo I, pág. 308). No es preciso seña¬ lar la graciosa confusión de hacer al arquitecto Alonso de Co¬ varrubias Presidente del Consejo de Castilla. TEXTOS PABLO DE CÉSPEDES DISCURSO DE LA COMPARACIÓN DE LA ANTIGUA Y MODERNA PINTURA Y ESCULTURA 1604 OTROS FRAGMENTOS c&l Fué Pablo de Céspedes un hombre del Renacimiento, pero algo retrasado; de haber nacido treinta años antes su misión hubiera sido más brillante, su papel más beneficioso, su pincel más libre. Escribía sujeto en parte a principios rancios ya a la sazón; en los extractos que siguen se advertirá cierto aire de familia con Villalón y Guevara; ¡cuánto más al día estaba en amplitud crítica su coetáneo el Padre Sigüenza! La gloria máxima de Céspedes se basa en los fragmentos conservados de su Poema de la Pintura—treinta y ocho octa¬ vas reales del primer libro y otras tantas del segundo, según el reparto hecho por Ceán—en donde gallardamente versificó los tópicos de la práctica pictórica infundiéndoles savia poética; su forma reviste en algunos trozos la clásica «majestad roma¬ na»—las estrofas dedicadas al caballo y a la tinta, por ejem¬ plo,—pero, apenas si en las octavas salvadas hay alusiones concretas fuera de las dos que señor el Marqués dedica a «su de Priego»—Don Pedro Fernandez de Córdoba y Aguilar (na¬ cido en 1563— f en 1606), y los graves acentos consagrados a Miguel Ángel; Cual nuevo Prometeo en alto vuelo alzándose, extendió las alas tanto, que puesto encima al estrellado cielo, una parte alcanzó del fuego santo; con que tornando enriquecido al suelo por nueva maravilla y nuevo espanto, dió vida con eternos resplandores a mármoles, a bronces, a colores. 4 — ■— En otras octavas de igual estro sigue cantando a aquél: Más que mortal hombre, ángel divino. Tampoco quedan sino fragmentos de los escritos en prosa de Céspedes, aunque parece casi completo el Discurso de la comparación de la antigua y moderna pintura y escultura que en 1604 dirigió al eruditísimo Pedro de Valencia; truncadisi- mos han llegado a nosotros el Discurso sobre el Templo de Sa¬ lomón del que, si así se titulaba, sólo se conservan unos párra¬ fos acerca de los orígenes de la Pintura y de la columna torsa; y la Carta sobre la Pintura que en 1608 escribió a Francisco Pacheco. Este tratadista fué quién salvó las octavas del Poema y los fragmentos de la Carta en su Arte de la Pintura; los Dis¬ cursos fueron hallados y hechos copiar por el pintor cordobés del siglo XVII Don Juan de Alfaro para D.^ Teresa Sarmiento, Duquesa de Béjar—la misma cultísima dama a quien dirigió su tratado de la Pintura Sabia Fray Juan Rizi. Del manuscrito de Alfaro—hoy en paradero ignorado—y del Arte de Pacheco se sirvió Ceán Bermúdez para publicar las reliquias de los es¬ critos de Céspedes en apéndice al tomo V (páginas 267-352) de su Diccionario (1800). Sobre la vida de Céspedes poco se ha adelantado sobre lo que escribió Pacheco en el libro de los Retratos, que íntegra¬ mente se reproduce en este volumen. La Academia de Nobles Artes de San Fernando publicó en 1868 un volumen, obra de Don Francisco Tubino, premiado la Corporación; en este por Pablo de Céspedes, asi se titula, la materia está estirada para llenar 207 páginas en folio. R. Ramírez de Arellano, en un tra¬ bajo publicado en el «Boletín de la Sociedad Española de Ex¬ cursiones» (1903, páginas 204 y siguientes). Artistas exhuma¬ dos, dió a conocer varios documentos inéditos referentes a Pablo de Céspedes, entre ellos el poder para testar otorgado el mismo día de su muerte. El mejor estudio acerca de Céspedes tratadista se lee en la Histo7-ia de las ideas estéticas de Me- 5 — - néndez Pelayo (páginas 58-66 del tomo IV, 2.^ edición 1901). Céspedes nació Córdoba, racionero de la Catedral—aun¬ en que no alcanzó órdenes mayores—desde agosto de 1577; mu¬ rió el 26 de julio de 1608. Estuvo en Italia, al parecer dos ve¬ ces. Fué pintor y escultor (1). NOTA.—Como no se ha de hacer capítulo especial, convie¬ ne de los cuentos atribuidos a Jáuregui, aunque consta recoger que no es suya la parte en que ñguran, varios párrafos relati¬ vos a Pablo de Céspedes que dibujan un carácter un tanto di¬ ferente del que definen otros informes, los de Pacheco, por ejemplo. Fueron publicados los cuentos recogidos por D. Juan de Jáuregui y aun aquellos atribuidos a él sin razón, por don Antonio Paz y Melia en Sales españolas, (tomo 11, páginas 149 y 160). «Pablo deCéspedes, racionero de Córdoba, gran pintor, y tan perdido que se andaba fuera de su iglesia vestido de par¬ do, pintando sólo por gusto en Sevilla y otras partes, y así de¬ cía de él D. Luis de Góngora que cada año perdia 12.000 du¬ cados en pintar. En el comer, como en todo, era extravagantísimo, cogía ni¬ dos de grajos y comíase los grajitos, jurando que no había manjar más delicado. Estaban una rueda de prebendados en la Iglesia de Córdo¬ ba, y él entre ellos. Alzaron la Hostia en un altar, y arrodillán¬ dose todos, él solo se excusó con decir que estaba enfermo de una pierna. Al alzar el cáliz hizo esfuerzo para hincar la rodi¬ lla, diciendo: — Siempre he sido más devoto del Sanguis que del Corpus.-» «Estando una noche el racionero Pablo de Céspedes con¬ tando no sé que historia con unos amigos, comenzó uno a dar voces en la calle, encomendando como se suele las ánimas del purgatorio. Interrumpió su cuento el racionero, y amohinóse de suerte que, alzando los brazos, dijo; —Bendito seas tú, Argel, donde no hay ánimas del purga¬ torio, ni quien las encomiende por las calles y estorbe a los que están en conversación hablando con los que les cumple. Solia hablar con todo respeto del Gran Turco y de la Reina de Inglaterra: —El Señor Gran Turco^ la Señora Reina^ comió una vez en el Colegio de la Compañía, dia del beato P. Ignacio, y de so¬ bremesa, estando con todos los Padres, dijo muy mesurado: —Tres personajes valerosísimos ha llevado este siglo: Bar- barroja, el P. Ignacio y la Señora Reina de Inglaterra.» DISCURSO de la comparación la antigua y moderna pintura y escultura, ae donde se trata antiguos, y si de la excelencia de las obras de los aventajaba a la de los nioaernos. DIRIGIDO a Pedro de Valencia, y escolto a instancias suyas. Año de 1604. [P- 273] Tan malos pies ha tenido mi carta como yo, pues llega tan tarde a las manos de vmd. Yo la di a a quien aquel caballero vmd. envió la suya; o no olvidó de tuvo con quien enviarla, o se darle recaudo. Holgaría hallar mejor expediente para de aquí en adelante. El portador le dió a vmd. mejores nuevas de mí de las que debía darle: porque por ese mismo tiempo que vmd. las reci¬ bió, yo estaba tal que esperaba muy poco de mi salud, y aun de la vida propia. Bendito sea nuestro Señor, que así con la enfer¬ medad, como en haberme dado salud, he recibido inñnita merced de su mano. Cierto, señor, que desde esta pascua pasada de Resu¬ rrección, que comenzó por unos [p. 274] corrimientos, y en la de Pentecostés que acudieron unas calenturas paroximales, y ya libre de ellas, revolvieron otra vez con tanta malicia que nos hizo a todos estar en no pequeño miedo. Ya, bendita sea su divina bondad, es¬ toy con salud, aunque las fuerzas faltan y los pies algo lastimados. Era tanto el deseo que tenía de ver letra de vmd., esperando con ella particular alivio, confiado que la alegria que yo había de tener con ella, había de expeler totalmente los remanientes de mis enfermedades: demás que deseaba acabar ciertos pliegos que en¬ viaba a Sevilla, para con menos embarazo escribir a vmd., supli¬ cándole me encomendase a nuestro Señor, y esto era en el mismo punto, recibí la de vmd y brevemente diré a vmd. respondiendo a ella, que debo mucho a nuestro Señor, pues con su favor haya tenido tan buen suceso el amor y gran voluntad que muchos años ha he tenido al nombre de vmd. para servirle, teniéndome por di¬ choso si alcanzase ocasión a mi buen deseo, y ahora veo como es acertado por vmd. e yo admitido a su servicio. Háceme vmd. sabidor de algunos par- [p. 275] ticulares es¬ tudios de vmd. de escritores acerca griegos, donde vmd. nota cul¬ pas, así de los han traducido a Ateneo, como a otros autores. que En ello recibo inñnita merced, y doy el parabién a la repúbli¬ ca de las letras de las riquezas que vmd. la comunicará para acre¬ centamiento del tesoro de ella, y asimismo de la del señor Arias Montano que está en el cielo^, tan señor y particular patron mió. Dia llegará, como espero en Dios, que el mundo gozará de las unas y las otras. Yo, señor, en todo soy el más ignorante del mun¬ do, y particularmente en las letras griegas. En mi mocedad atendí a estos estudios con harto cuidado: despues acá con otras ocupa¬ ciones les di de tal manera de mano, que del todo los he olvidado. Bien es verdad que algunas veces no dexo de leer algo en Pinda- ro, a quien siempre tuve particular devoción, porque hallo a mi gusto mucho, con todo que nunca le miro así sino sobrepeyne, como dicen, siempre veo en él una muy bien dibuxada y ñorida pin- [p. 276] tura, grande y qual convendría a un Micael Angel. Con grande alegria leo en la carta de vmd., donde significa la ardiente afición que vmd. tiene a esta arte verdaderamente nobi¬ lísima, y de la muestra que en los tiernos años vmd. daba de lo mucho que alcanzara en esta arte si vmd. la cultivara con su di¬ vino ingenio. Vmd. la dexó por demostrarlo en las cosas mayores.... y lo que vmd. trata de ella es el más ilustre elogio que yo jamás he visto de nadie, pues vmd. la sube tanto de punto que la des¬ cubre una cierta divinidad que lleva tras sí los ojos de los hombres con tanta maravilla que se hizo adorar: concepto nuevo y no ad¬ vertido hasta ahora de nadie. [p. 278] Yo tuve una figurita egypcia de piedra negra, toda labrada de hieroglíficos: hase perdido en la peste de Sevilla, porque murió de ella un criado mío que la tenia a su car¬ go con otras cosas. Entiendo que su pintura [de los egipcios] se- ' El gran escriturario murió en iSq8. ría del mismo jaez... habiendo en tales obras más que los con¬ no tornos, teñido el resto algun color, como son los libros que con vemos venidos de Nueva España, donde los indios tienen sus ca¬ lendarios, como algunos dicen. [p. 279] Ticiano de Cador, insigne singular y en su facultad, entre otras obras hizo retratos de principes y princesas y otros parti¬ culares que el vivo no es más semejante. Alonso Berruguete y nues¬ tro Becerra, gran imitador de Micael Angel, asi en el pincel como en la escultura, diera grandes prendas de su valor, si la muerte no le atajara: fué asimismo muy semejante en la arquitectura como en las demás facultades a Micael Angel a quien [p. 280] tuvo por maestro. ¿Donde dexo yo a Polidoro de Carabagio? Pintó de blanco y negro muchas delanteras de casas, con tanto artificio e imitación de las cosas antiguas, que ultra que es escuela de los pintores supintura, Ticiano quando vino a Roma, luego que se le ofrecía mirar algunas de sus obras, se paraba, y decía: veamos esta obra del maestro. Otros muchos hubo que yo pudiera poner en lista, como a Ta- deo Zúcaro y su hermano Federico, archivos verdaderamente del tesoro de este arte, y otros que dexo, asi por atender a la breve¬ dad, como porque sus obras no han sido vistas por mi, y si lo han sido no las tengo tanto en la memoria, aunque ahora me re¬ presenta a Julio Romano, discípulo de Rafael, o por decir mejor, otro Rafael; Lucio Romano, gran mi amigo en su ultima vejez, maestro de pintar grutescos por excelencia^. Y en nuestra España no han faltado algunos, mas su excelencia fué más en dorados y estofados, si algunas historias hay de ellos, es mas de loar la y pulidez del pincel que la materia. No puede con to- [p. 281] do esto competir con el retrato que Rafael de Urbino hizo de Julio II, en el qual se ve su ' Vasari (V. 616), hablando de Ferino del Vaga dice que pintó en el Pa¬ lazzo Doria de Genova ayudado "de'suoi garzoni" entre ellos Luzio Romano, che vi face molte opere di grottesche e di stucchi" : asimismo pintó en Cas- tel S. Angelo (tomo cit. 62g). — lO — semejanza al vivo, los terciopelos y demás ornatos que de ordi¬ nario traen los sumos pontífices, porque no se puede llegar, quanto al pasar de allí. Pintó asimismo un incendio del palacio e iglesia de S. Pedro, donde hay unas mugeres que llevan agua para apa¬ garlo, ha echado una criatura de un terrado por librar¬ y otra que la del hombre, medio vestido en los brazos, fuego, la recoge un divina cosa! y un hijo que saca délas llamas su padre a cuestas, y un hijo que lleva delante de sí, a imitación de Eneas y Anqui- ses: no hay más que ver, ni que decir. [p. 282] competencia entre Zeuxis y Parrasio, [Refiriéndose al caso de contado por Plinio]. Haberse engañado las aves en la capilla del papa en algunos asientos y comisas hechos por Micael Angel es cosa cierta: no por eso se hace gran caso. Ticiano retrató al du¬ que de Ferrara, y puso el duque su retrato en una ventana, y él se puso a otra para gustar el engaño, y quantos pasaban, pensan¬ do que era el duque, lo reverenciaban con la gorra en la mano. Y el mismo Ticiano, que es más, estando en Roma fué a ver las pinturas que hizo Rafael en el jardin de Agustín Guigi, que aho¬ ra es del cardenal Farnesio, y en una lonja que sale a la puerta hay unos niños pintados de blanco y negro, y algunas cornisas fingidas de estuque, y no [p. 283] quiso creer que los niños fue¬ sen de pintura, hasta tanto que tmxo una caña y los tentó para ver si eran de bulto: tanto duró en él el engaño, que aunque otros se lo decían, no lo creía^. Hizolos Baltasar Peruci de Siena. No solamente a los estudiosos de esta arte apro¬ [p. 285] vechan los dibuxos de Miguel Angel, de Rafael y otros, sino que se compran de príncipes y otros personages con excesivos precios. Retrató Miguel .\ngel a su amigo Tomas del Caballero^ en un car- ' Refiérelo Vasari sucedido propio (IV, p. S04). como ' Cuenta Vasari 81) que éste guiaba los trabajos de la nueva for¬ (V. p. ma del Campidoglio por dibujos de Miguel Angel, que poseía dibujos del Maestro, entre ellos el retrato suyo en un cartón. — 11 — toncillo cerca de una vara algo menos, de lápiz negro, con tanta vivacidad y grandeza con aquel tiempo se usaba, el trage, que en y en una mano tiene una medalla. No espera nadie ver en [p. 286] algun tiempo mejor cosa aunque sea de colores En un paño de rázago en la capilla del Papa estrecho, que asi lo pide el sitio, está texido por padrón de Rafael de Urbino el terremoto haciendo fuerza con los brazos, mostrando en el rostro la fuerza y fiereza con que hace temblar un monte, que a quien lo mira le parece que realmente tiembla la ruina. ... Bien entiendo que si él [Parrasio] viera las que en este género [tabellis libídines] han dibuxado maravillosas cierto Peri- no del Vaga, Rafael de Urbino y Antonio de Corregió, él queda¬ ra vencido y corrido. [p. 287] ... En más [que la Ifigenia de Timantes] estimo un descendimiento de la Cruz que pintó Antonio de Corregió en Par¬ ma, donde nuestra Señora se muestra dolorosísima con suma mo¬ destia, dando mucha expresión de sentimiento a S. Juan y a otras figuras; con todo tuvo bastante caudal para henchir omnern ima¬ ginem tristitiae en la Magdalena quce plus ardebat caeteris, la qual figura ha sido celebrada de [p. 288] suerte, que ella sola anda retratada en innumerables quadros de por sí. Algunas de ellas [taraceas de mármoles o mosaicos] he visto conservadas en las ruinas de Roma en los corredores de S. Juan Laterano junto a la puerta de Sancta Sanctorum: antes que Sixto V los mudase y labrase, había un pedazo de friso subiente sobre marmol verde, las hojas taraceadas de diversidad de pie¬ dras y nácares, harto gracioso, y que en su tiempo debiera de cos¬ tar la obra que lo [p. 289] acompañaba gran suma de dineros. En el hospital de Santo Antonio, cerca de Santa Maria mayor, vi en una sala antigua, que sirve de bodega y almacén al hospital, un pedazo de friso que corria por arriba a la redonda, ancho más de cinco o seis quartas, donde hay animales de colores encajados y taraceados en diversas piedras que imitan el color de los ani¬ males, y el cam.po me pareció jaspe verde Yo vi una cantidad de ágatas lindísimas en manos de un antiquario, que se habían ha¬ llado en un pavimento asentadas y encajadas, que no debieran tener precio.... Y demás de esto estando yo en Roma cavando entre unos es¬ tribos del monte Quirinal, hácia una calle que va de Suburra a Santa Maria mayor, hallaron todas tres paredes encostradas de tablas de varios y diversos esmaltes, guarnecidas de compartimien¬ tos, asimismo de esmaltes de diversos colores, que tomaba [p. 290] la ladera de alto abaxo, y remataba en el fondo de la cava junto a su verdadero suelo antiguo, con una pintura de mosaico de di¬ versas piedras, figuradas las tres diosas entre arboledas; y de las ramas de un pino colgadas algunas máscaras con sus tercias, como que llevadas del ayre revoloteaban a una y otra parte.... Estaba Paris sentado en un pedestal: era de bulto, él solo de mármol, harto buena figura, vestido a la antigua con el bonete fri¬ gio. Debiera servir todo este aparato de fuente, porque a la redon¬ da, asi del pedestal, como de las paredes, corría un Euripo enves¬ tido de tablas de marmol, y asimismo el pavimento. [p. 291] Un pedazo de pavimento al parecer vi en casa ... de Tomás del Caballero, caballero ilustre romano: nómbrolo por haber sido grandísimo amigo mío, y aun creo, compadre del señor Arias Montano; donde estaban unos peces de mosaico, excelente obra. En Santa María de Trans-Tiber unos páxaros maravillosos. En el pórtico de S. Pedro in Vaticano un papagayo dentro de una jaula, de no menos artificio y gracia que dibuxo. Cerca de Nápoles, en rm lugar que se llama Puzol, fuera de él, en la gruta, como dicen, de la Sibila la bóveda de un aposento no muy grande, también labrada de esta suerte de mosaico de aquel tiempo, enriquecido con piezas de nácar. Vi en otra pieza mas adentro, aunque no de mosaico, sino de muy buena pintura, las paredes, en lo que de ellas dexaba ver la antigüedad, pintadas de [p. 292] yedras y parras con grande imitación del natural so¬ bre el encalado.... ... Los [mosaicos] que se han hecho con grandísima costa en nuestro tiempo en la capilla de Gregorio XIII son asimismo de fasselos de esmaltes varios, y de varias piedras, principalmente los rostros y encarnaciones, asimismo dorados y otros ornatos: obra verdaderamente no menos que de gran príncipe. Dicenme que el papa Clemente VIII, que hoy vive, hace otra capilla a imitación de esta. [p. 293] ... He visto muchas obras de ella, [de pintura grie¬ ga] que ya estan por el suelo, y principalmente por haber reno¬ vado las historias que estaban en el pórtico sobre las puertas de S. Pedro in Vaticano, con harto dolor mió, por ser antiquísimas y famo- [p. 294] sas; y si no me engaño Zonaras u otro autor griego de su jaez hace mención de ellas.... ... Solo traeré a la memoria [de pinturas a la manera latina] una imagen de nuestra Señora emperatriz, que estaba pintada en un pilar de Santa Maria Trans-Tiber con dalmática, conforme a la de los diáconos, con el mundo en ima mano y cetro en la otra, con una corona en la cabeza bien sencilla con engastes [p. 295] de piedras, los cabellos algo caldos, adornados de perlas, ornato quizá de las augustas de aquellos tiempos. Teníala yo devoción particular, y asi no pude dexar de sentir mucho un dia, que pa¬ sando por aquella iglesia, la vi toda blanqueada y la imagen tam¬ bién. En la iglesia parroquial de S. Pedro de nuestra Córdoba, en la pared está a mano derecha hay muchas pinturas de aque¬ que llos tiempos, a quienes perdonó la furia bárbara de los moros^ quando poseyeron esta ciudad, mas no el discurso del tiempo, ni la negligencia de los que han tenido a su cargo la iglesia, y asi apenas se pueden comprehender con la vista, tanto por estar gas¬ tadas, quanto por el mucho polvo que se ha entrapado encima de ellas. Reverénciolas y beso aquellas santas y antiquísimas pa¬ redes, rozadas de la multitud de aquellos ilustres mártires que en¬ traban y salían en tiempo de sus persecuciones por cerca de ellas. Esta suerte de pintar, aunque tan grosera e inculta, parece que todavía eran las cenizas de donde había de salir la hermosísima fénix, que despues salió con tanto esplendor y riqueza, que en estos tiempos ha mostrado este arte. [p. 296] pintó [Cimabue] una imagen de nuestra Señora con tanta admiración de todos, que el día que la acabó concurrie- ' La iglesia está hoy encalada; ignoramos si este texto ha sido aprove¬ chado y si se han hecho calas en los muros por comprobar si se conservan restos de las pinturas, que ingenuamente suponía Céspedee anteriores a la invasión. 14 — — ron en una solemnisima precesión frayles de toda Florencia.... Esta imagen vi pasando por aquella ciudad. [p. 297] Fué poco antes o después de estos maestros, Mar- gariton de Arezo, que retrató del natural a S. Francisco, el qual yo le descubrí en Roma y avisé a D. Luis de Torres, arzobispo de Monreal, el qual con otras cosas envió a Málaga: entiendo que se echó a perder más de lo que estaba por el camino. Yo vi algunas figuritas al fresco de este pintor [ Giotto J en la capilla de Roma, harto bien labradas y mayor vieja de S. Pedro con la misma capilla. Todavía se ve harta gracia: perecieron con una obra suya maravillosa de mosaico más redonda que la O de Giotto en el mismo atrio o patio de la iglesia de S. Pedro, la bar¬ ca de los apóstoles periclitando en la mar y Cristo nuestro reden¬ tor andando sobre las ondas. [p. 298] He visto en Roma en casa de Tomás del Caba¬ ... llero, entre otras cosas de mucha estima antiguas, un vaso de ba¬ rro, alto cerca dé vara o más en el gollete de la urna estaban figuradas con lineas algunas figuras algo más obscuras que el cam¬ po del vaso. ... Las vestes y miembros diferenciados con líneas solamente y bien, no con pequeño dibuxo; y una matrona asen¬ tada con la mano en la mexilla tenía un letrerito blanco en griego Tpo'.à; y otra figurita en pie Troylus, y a la redonda iban figu¬ ras [p. 299] la guerra de esta suerte, representando los heroes de de Troya con sus nombres griegos; y esto es lo que Plinio dice. Acuérdeme haber visto en Nápoles unas sargas ya viejas en la guarda-ropa de un caballero, que las estimaba harto, hechas en España. La manera de pintar era gentilísima de algun buen ofi¬ cial antes que se inventase la pintura al olio; y todas las figuras (era la historia de Amadis de Gaula) con sus nombres puestos en español, que también esto se usó quando despues de perdida la pintura, comenzaba a levantarse de sueño tan largo^. ' Noticia curiosa. Recuérdese que uno de los libros de caballerías más famosos se titula Las sergas de Esplandián, que ya indicaba la costumbre de pintar sargas con asuntos caballerescos, imitaciones de tapices, seguramente. — IS — [p. 300] ... Acuérdome que en S. Juan de Letran en una ca¬ pilla antes de la de Sancta Sanctorum solía mirar unas historias de ciertos milagros acontecidos en aquel lugar, donde estaba pin¬ tado uno en la horca y gente a la redonda, y decían que era una muger, y no sé que cuentos. No eran sino hombres varones todos; pero el pintor no alcanzaba la distinción del varón a la hembra. ... A mi tiempo estaba aun viva una obra suya [de Masaccio] en la iglesia de S. Clemente en Roma con los rostros escorzados y otras cosas, como pies, que hasta entonces se hadan extendidos; algunos caballos habla maravillosos en aquella de [p. 301] bil manera de entonces, que él procuraba engrandecer, y otras cosas con suma diligencia hechas. Cierto, Señor, que a veces me detenía mirándolas muchos ratos, y entraba a posta por verlas, aunque muy gastadas del tiempo y vicio de la pared, y que no lo tenía por tiempo perdido. ... yo vi de su mano [de Mantegna] una tablita al temple en casa del señor Alexan [p. 302] dro de Medicis, que despues fué cardenal y arzobispo de Florencia: contenia a Judit que se dispo¬ nía a cortar la cabeza al capitán de los asirlos, y su sierva vieja, y él durmiendo debaxo del pabellón: cierto cosa divina: ella aten¬ día al favor del cielo con resolución de tan gran hazaña. Tenia una veste lucida, como dice Plinio, de azul ultramarino, tan delgada y linuosa, que aunque se hiciera con agua sola, no se pudiera redu¬ cir a mayor ñneza, mostrando todos los perñles del desnudo con gracia maravillosa. La vieja atenta a abrir su talega, vestida como lo requería su edad y oñcio, y el pabellón atornasolado de una seda, que los italianos llaman tabi, que casi imita nuestro gorgo- ran, tan propio que parecía verdadero. Era de aquella ñneza esta pintura que en sí tenía la manera buena al temple sobre talla, muy semejante en la hermosura del colorido a la buena ilumina¬ ción, y casi de las postreras obras del temple que hasta entonces se había usado, porque poco despues se inventó la manera al olio, y dexáronla los mas de los pintores que se siguieron. Era de tanto primor esta manera al temple, de tanta limpieza y polideza, que Miguel Angel Buonarota viendo que en su tiempo se dexaba, y se aplicaban a la manera del olio, me dicen que el buen viejo casi llorando decía que era muerta la pintura. [P- 3°3] Jorgio Vasari Aretino escribió tres tomos de las vi¬ das de los pintores, escultores y arquitectos en italiano, donde lar¬ gamente trata de ellas y de sus obras, el qual libro no me ha ve- — l6 — nido a las manos. En esta breve relación digo lo poco que yo he visto y oido de los antiguos viejos que trataron de aquellos tiem¬ pos, y no me alargaré más. Muchas veces fui en Roma a la iglesia de S. Marcos, en ... una capilla colateral a la mayor, miraba con harto gusto una his¬ toria de su mano [de Perugino] algo ya gastada del tiempo y de la pared salitrosa, donde un sayón degollaba irnos mártires, alzaba la mano a un punto, y torcía el cuerpo para darle con mayor [p. 304] fuerza, de tal manera, que se veía en él que no podía errar el golpe; y un estandarte de sedas colgado en mitad de la iglesia, con una figura pintada en él de S. Marcos Evangelista harto buena, ya con el tiempo abierta la seda por muchas partes. En Orvieto, ciudad cerca de Roma, me mostraron ... una ca¬ pilla donde había la batalla de los angeles y demonios y otras his¬ torias maravillosas de buenas: parecióme manera más nueva que la suya [de Gurlandajo, ífc] ^ Por este tiempo debiera de ñorecer en España Berruguete el viejo, padre de Berruguete, excelente pintor y escultor, imitador de Miguel Angel y Alexo Hernandez, que en Sevilla hizo muchas obras, y en Córdoba en el monasterio de S. Gerónimo el retablo grande y otros pequeños y aquel pintor que pintó las sar [p. 305] gas que arriba he referido; y otro pintor español, que en el pala¬ cio de Urbino, en un camarino del duque pintó unas cabezas a manera de retratos de hombres famosos, buenos a maravilla^. Vi en unas costras de encalado de un capilla ... una en pala¬ cio,que por agrandar el edificio se derrocó, un rostro de nuestra Señora al fresco [de Fr. Juan de Fiesole] que se pudo salvar, y otras cosillas, y tanto más lo estimo porque el caballero que lo teníame dixo, que Miguel Angel se lo había dado, habiéndolo te¬ nido él muchos años, y porque sé que Miguel Angel celebraba [p. 306] sus obras, sobre todo una manera delicadísima. Vi en Florencia en laiglesia de la Anunciata una tabla pintada al tem- ^ Como es sabido son obra de Luca Signorelli, que t en 1523 ; Ghirlan- dairo t en 1494. ' Texto importante que dió origen al notable estudio de J. Allende-Sala- zar Pedro Berruguete en Italia. (ARCHIVO. 1927.) ple,en ella el juicio universal, delicadísima en extremo, y digna de que Pió V la pidiese prestada, y la hiciese copiar a Bartolo¬ mé Sprangers Flandrense^, con grande y liberal premio. Nombro aqui a este por ser tan nombrado en el día de hoy por la elegan¬ cia de las estampas que corren por todo el mundo de su invención. ' N. en Amberee en iS46; el Jíááo jitud de que habla Céspedes fué la primera obra que hizo para el Papa, t en Praga hacia 1627. - i8 IP- 3i6j DISCURSO sobre el templo de Salomón. (Acerca del origen de la Pintura.) [p. 318] ... De la una manera y de la otra [capiteles corin¬ tios con hojas como de olivo o de roble] se hallan en esta iglesia mayor de Córdoba algunos capiteles antiguos, labrados con exce¬ lencia. [p. 323] ... las termas dioclecianas en mi tiempo, en un en nicho grande, como ellos llaman, estaba en la media naranja de pintura una gran figura asentada y otras a los lados en pie, y aun una de ellas desnuda; y aunque con el mucho tiempo y ruinas mal¬ tratada, se conocía mucho bueno en ellas, principalmente en los perfiles que se descubrían más. Los frayles cartuxos, que tienen allí su convento, hicieron en aquellas paredes un alhori, y asi no se pueden ahora ver sino con dificultad. Asimismo, junto al monasterio de S. Juan y Paulo en una viña, que dicen, por rastros y señales, haber sido la casa de santa Cons¬ tancia, hija de Constantino Magno, hay muchas ruinas y algunas bóvedas, y en una de ellas había de pintura algunos grutescos... los quales mostraban arte y buena manera, y principalmente una historia en medio de la bóveda, que un caballero cortó y arrancó de la bóveda y la puso en un quadro en su casa, que despues se perdió por quererla barnizar para que saliesen las figuras. Demás de las quales se ven hoy en aquel templo que llaman de Baco, junto a la iglesia de Santa Inés, via Nomentana, mucha parte de bóveda de cimborrio, labradas de mosaico, algunas his¬ torias que no dexan de tener, para ser de aquella labor, buena parte de dibuxo y manera, hechas en tiempo de Juliano el após¬ tata... ÍP- 344] Carta sobre la Pintura a Francisco Pacheco. Año de 1608. ... he visto alguna [tabla al temple] de Cimabue bien con¬ yo servada que ha casi los mesmos años. Y otra pintura del Petrarca al fresco, harto bien tratada. [p- 345] Tal suerte de pintura [cerámica] vi yo en el es¬ tudio de Thomao del Caballero, ilustre romano, en un vaso anti¬ guo de barro... [Cf. p. 298]. [p. 347] ... entre los colores muy preciosos [de los antiguos] era uno el índico, que acerca de nosotros se llama añil: gastado a ólio se muere a dos dias (como ha hecho a mi) empero a temple quando es bueno se conserva mejor... [p. 348] Dicenme hombres que comunicaron con Micael An¬ gel, que solía el santo viejo llorar viendo que se dexaba la ma¬ nera a temple, y que todos abrazaban el ólio; y decía que ya la pintura era fenecida y acabada. Lo que yo me atrevo a decir es, que si no se hubiera introducido la manera a ólio, que hubiera menos pintores malos, según barrunto; entendiendo siempre usán¬ dose aquella buena manera a temple que usaron aquellos grandes hombres, y el mesmo Micael Angel. Yo me hallé en Roma con pintores muy doctos y prácticos, los quales porfiaban que no solo no hubo pintura a ólio antiguamente, pero que los pintores antiguos no alcanzaron l'arte de pintar a fresco, sino solo a temple, cosa nueva para mí... Que la hubiese lo testifican algunas pinturas halladas en Roma en grutas y bó¬ vedas soterrabas... A esto responden, que bien mirado, no estan hechas a fresco, sino a temple; y aunque yo he visto algunas, no me sabría determinar: a mi me parecieron a y púdome en¬ fresco, gañar la muclra antigüedad, y no estar tan enteras que se pudie¬ sen bien discernir. [p. 350] ... Y ha de entender vmd. pintura lisa y llana, y no ñguras de medio relieve, como se hacen ahora estos retratos de cera y colores. DON JUAN DE BUTRÓN DISCURSOS APOLOGÉTICOS EN QUE SE DEFIENDE LA INGENUIDAD DE LA PINTURA 1626 Sày • iSlí"'í.¿í:v; fcl ■* Ê-»: líili •'í:; v 3>.'rî î<-:^-î: s ·®^'J,-·Ç;ííií«··'·^ ^¿5' i' Menéndez Pelayo escribió de los Discursos apolegéticos de Don Juan de Butrón que: «aparte de la bondad de su asunto, son uno de los más pedantescos y farragosos alegatos, entre tanto como española». La senten¬ abortó la literatura jurídica cia áspera, aunque justa. Señala el maestro el libro ya ex¬ es tractado de Gutiérrez de los Ríos—tomo 1, páginas 305-318— como el primero publicado en España acerca de la categoría del arte de la Pintura entre las demás disciplinas y profesiones, tema debatido y apasionante por las consecuencias que su re¬ solución podia tener para los pruritos nobiliarios y, sobre todo, para el pago de contribuciones. De Don Juan Alonso Butrón poco se sabe: «Profesor de ambos derechos» se declara en la portada de los Discursos; y llegó a ser abogado del Consejo de Castilla; en el Prólogo, con¬ fiesa tener pocos años, y en el folio 49 se llama amigo y pai¬ sano de Don Esteban Manuel de Villegas, el poeta de las Eró¬ ticas, que nació en Matute, cerca de Nájera, en 1589. Las noticias artísticas de su alegato reconocen por fuentes principales las Vite de Vasari y la Historia de la Orden de San Jerónimo, del Padre Sigüenza; aprovecho, además, el Gutiérrez de los Ríos y añade algunos datos curiosos dé varios orígenes, algunos, seguramente de la tradición oral; quizá conoció el li¬ bro perdido de Hernando de Avila, porque menciona a Yáñez de la Almedina—es el pasaje de mayor interés del libro de Bu¬ trón—Rincón, Barroso, Becerra, Berruguete, el Rfudo, Urbina y Sánchez Coello que en él se biografiaban; sin embargo, no cita a Morales, Correa y los Avilas, que también figuraban en el Manuscrito de que se da noticia en las págs. 295 y 299-304 del tomo I de esta obra. Discursos apologéticos en que se defiende la ingenuidad del arte de la pintura que es liberal y noble de todos derechos De Don luán de bvtron Professor de ambos derechos a Don Fernando de la Hoz Gentilhombre de la Casa de su Majestad. Con licencia en Madrid por Luis Sánchez, Impresor del Rey N. S. i Frontis grabado que firma «fu° Schorquens fecit». , " i La portada repite el texto añadienao después de «derechos» «no inferior a las siete que comunmente se reciben». Á1 fin: Con privilegio. En Madrid. Por J.vuis Sánchez. Año de mdcxxvi». La tasa fechada el 30de setiembre de 1626 y las aprobacio¬ nes de Fray Francisco Boil el 18 de junio y del Maestro Gil Gon¬ zalez Davila el 9 de julio del mismo año. "Prólogo. A los professores y aficionados del Arte de la Pin¬ tura." — 26 - "A la apología por la Pintura, de don luán de Butrón del Maes¬ tro loseph de Valdivieso divino Virgilio Español" Silva. Joven Jurisprudente que con desafectadas elocuencias Sumario de los Discursos [Fol. 72] ... España los hijosdalgo que fueren Pintores, entran en oñ- en cios de Nobles, como se executorió en Salvatierra y se prueba de los Hábitos de las tres ordenes Militares que pusieron a los pechos de muchos Pintores las mercedes de los Señores Reyes de España. [78 vto.] En España el Arte de la Pintura se tiene por liberal y noble, con que no ha menester otra prerrogativa o privilegio para serlo. [82; sobre pinturas lascivas.\ Y Gerónimo Bosque pintó caprichos que le dieron mucha opi¬ nión y cuando fuessen lascivos no se la quitarían". [91 vto. al hablar de la orden de Alejandro Magno para que nadie le retratare, sinó Apeles, ni le esculpiese otro que Ly- sipo.] Pragmática que deseo ver imitada en nuestros Rey- nos con que se escusaria los defetos que los malos Pintores come¬ ten en copiar los rostros hermosísimos de nuestros Principes, pues ni les faltan a sus Majestades Apeles Pintores suyos que perfec- tissimamente los retraten ni Lysipos que los esculpan. [102] Muchos Principes y Emperadores estimaron sobremanera y es¬ timan la Pintura; con ella adornaron sus casas y Palacios, ella con recrearon la vista. Exemplo son bastantes los que su Majestad tuvo — 27 — en su Palacio Real del Pardo, de quienes y de sus maestros con gran curiosidad hace memoria Argote de Molina, en lo que añadió a la Montería del Rey don Alonso. Las Pinturas que su Majestad tiene en su Palacio de Madrid y ha presentado a diversos Princi¬ pes y en el Convento de San Lorenzo del Esourial. La estimación que hazen en Roma y toda Italia, de los originales de valientes Pintores es rara... [103 vto.] De los Principes y Reyes modernos ha habido muchos de que no hago mención, bástenos el exemplo del Rey Nuestro Señor Don Felipe IIII que hoy reina, y por largos años gobierne el mimdo, exerció este Arte siendo Príncipe (exemplo bastante para calificar, y dar nobleza a la Pintura; pues el Príncipe que en estos Reinos la comunica a todos, tomó el lápiz y pincel en la mano y obró mu¬ chas Pinturas y dibuxos que hoy se guardan). [117 vto.j De las honras que se hizieron a los modernos, trata largamen¬ te lorge Vassari en las Vidas de los Pintores italianos... [iVo se copian los ejemplos que cita, y solo por excepción.] A Dello, Pintor florentino armó caballero de espuela dorada el Rey de España (no dize quien Vassari. Reinaba entonces en Cas¬ tilla el Rey don Juan el II) habiendo ido a Florencia no le dieron la insignia de noble hasta que el Rey escribió en su favor con que fue recebido entre los Caballeros: volvió a España donde murió, y el Rey le puso rm Epitafio desta manera; •'Dallo Caballero Florentino muy celebre en el arte de Pintar fué honradissimo de la mano del Rey de las Españas, aquí está enterra¬ do. Seale la tierra liviana." [ii8 vto.] Fueron tan grandes las honras que el Emperador Maximiliano hacía al doctissimo y eminentísimo Pintor Alberto Durero, que dieron causa para que la envidia en los Principes que le asistían motejasse facilidades en lo que era sentissimo premio a mérito de los primores y virtudes de Alberto. Satisfizo, empero Maximiliano con aquella tan celebrada respuesta, de los escritores: que Alberto recebia de la Naturaleza, y del Arte la excelencia de sus partes, pues tantas le comunicaron que hizo grandes ventajas a los de- mas Pintores y Arquitectos de su tiempo y que por parecerse el Emperador a la misma naturaleza, y al Arte de quien solo depen¬ dían deste grande artífice quería darle algo de lo que podía, hon¬ rándole igualmente con sus grandes; hipérbole más bien merecida de las partes adquiridas en los sudores de sus estudios que soUci- tudes en los fayores de Palacio, que solo dependen del gusto del Principe, no de la necesidad del premio merecido. Refiérenlo el Bo¬ tero en sus dichos memorables, luán de Barros en la Apología a su cuarta Década (según luán Bautista Cabaña) y otros muchos. [120] De otros Pintores... el Vassari trata más largamente que a mi me permite el deseo que tengo de concluir esta obrecilla. De mu¬ chos de los referidos hay gran copia de Pinturas que adquirió y hizo pintar aquel gran Príncipe al Señor Rey Don Felipe II, que a Dios goza, en San Lorenzo el Real del Escurial; cuya grandeza, cuya estimación y ponderación de Pinturas escribe Fr. José de Si¬ güenza... Eso conmemorará los nombres de algunos de los más cé¬ lebres... porque sirva de remuneración de lo que merecieron el es¬ tar copiados en muchos libros. Hay pinturas en el Escurial con notable estimación y reveren¬ cias, de Michael Angel Bonarroto, Príncipe del Dibuxo a quien deben agradecérsele los que le sucedieron. El Papa Pío IIII le daba asiento en los ratos que con él de ordinario conversaba; y el Gran Duque de Florencia cuyo vasallo era, le assentaba jimto a si, con grande estimación. Del Leonardo de Bins, gallardo ingenio, y vario en la erudi- ción; del Massado, maestro que fué en algo del Bonarroto: de Rafael Sánelo Vrbino, el de la gran invención y dibuxo... [La re¬ lación es larga y toda ella de tópicos.} Fueron Pintores de opinión Maesse Pedro Campaña Flamen¬ co, discípulo de Rafael, hizo muchas obras en el Retablo del Ma¬ riscal de la Santa Iglesia de Sevilla. Murió en Flandes y la ciudad de Bruselas cuyo hijo era de puro retrato en las casas de su Con¬ sistorio o Cabildos; ansi deben honrarse las virtudes. Mateo Perez de Alessio, natural de Roma, gran dibuxador y tallador, pinto el San Cristobal de Sevilla al fresco; obra de tanta grandeza que no se halla semejante, tiene una vara el ancho de la pantorrilla, para cuya perfectíssima y singular fábrica que llega a la comisa de la nave desde poco más que un estado del suelo, fabricó un carton de igual grandeza; siguió la manera del Bona¬ rroto. Fueron grandes pintores y sus obras se estiman en Italia y España Jacobo Palma, Michael Angelo Carabaghio, los Carachios, Pelegrin de Boloiña, Lucas de Holanda pintor flamenco, Antonio de las Viñas, Maesse Miguel, luán de Barbalonga también flamen¬ cos y Antonio Moro, natural de Utreck ciudad de Holanda, que pintó en España, Bartolomé Carducho gran pintor natural de Flo¬ rencia, vino a pintar al Escurial con Federico Zúcaro, Dominico Greco, cuyas obras, aunque en opinión, merecen alabanza, pintó en Toledo muchas. Sofonisba Dama de la Reina Doña Isabel, que traxo de Francia, excelentissima pintora. De los Españoles (que los que quisieron esmerarse no recono¬ cieron ventajas sus obras a las de los referidos) fué el Príncipe luán Fernández Navarrete el Mudo discípulo de Ticiano, cuyas obras y parte de su historia trata largamente Fray loseph de Si¬ güenza. .. A Rincón, natural de Guadalajara, pintor para aquellos tiem¬ pos famoso, le dió el Señor Rey don Fernando el Católico el Hᬠbito de Santiago. A Berruguete, pintor insigne destos Reinos, dio la llave de su Camara en honra del Arte el Señor Emperador Carlos V. Luis de Vargas natural de Sevilla fué gran pintor al fresco y ólio; siguió la manera del Perino, cuyas obras en la Iglesia mayor de Sevilla y casa Arzobispal dan testimonio de la excelencia de su Pintura. Pablo de Céspedes, Racionero de la Santa iglesia de Cordoba 30 - — y natural de ella fue gran Pintor y siguió en el dibuxo a Michael Angel Bonarrota, y de hermossisimo colorido que siguió al Corezo, hizo grandes obras en Sevilla y en su patria particularmente el Retablo del colegio de Santa Catalina de la Compañía de lesus uW'*"·^ mpijws El pleito llamado «del soldado», promovido por el Greco cuando al alcabalero de Illescas quiso cobrarle tributo sobre el precio de las pinturas hechas para el Hospital de la Caridad (pleito, de seguro interesantísimo, en pai adero ignorado), puso de actualidad el tema de si la Pintura era arte liberal. Se ha visto como los Discursos apologéticos de Butrón se encamina¬ ban a probar lo que los Pintores litigaban. En 1629 en un fo¬ lleto breve, insisten varios hombres de letras y de leyes en la exposición de razonamientos conducentes a sentenciar que el arte debía estar exento de gabelas. Poco aprovechable es el folleto para nuestro empeño; no cabe, sin embargo, prescindir de su extracto, aunque no sea más porque en el Memorial figuran dichos y pareceres de Lope de Vega, Juan de Jauregui, el Maestro José de Valdivieso y Don Juan Alonso Butrón. El Memorial suelto es impreso muy raro, del que poseía un ejemplar el ilustre académico y coleccionista Don Félix Boix y Merino; Çarducho lo pero, puso a continuación de sus Diálogos de la pintura, como se ve más adelante en las pági¬ nas 65 y 114, encuadernando en unos ejemplares los que le ha¬ bían sobrado de la edición primera y en otros los impresos en¬ tonces. Memorial nformatorio pgr los Pintores En el Pleyto, que tratan con el señor Fiscal de su Magestad, en el Real consejo de Hazienda sobre la exempción del Arte de la Pintura En Madrid. Por Juan Gonçalez. Año de 1629. [fol. i.°] — Parecer del Doctor Ivan Rodriguez de Leon, Insigne pre¬ dicador desta corte. [fol. 17] — Dicho y deposición de Frey Lope Felix de Vega Carpió, del Abito de s.an Iuan, celebrado en el mundo por su ingenio, que está en los autos desta causa. A la primera pregunta dixo, que conocía las partes por ser personas cuyas obras son tan conocidas como estimadas, y que quanto toca a la noticia de la causa, la tuuo y tiene desde que se propuso, con gran sentimiento suyo... A la segunda pregunta dixo, que auiendo tantos libros, que hablan en su nobleza [de la Pintura] honor y deuida estimación... 38 fuera querer comprehender sus excelencias priuilegios y exencio¬ nes dar circuios vanamente en lo que tantos han dicho... [fol. 19 vto.] ... Selin, gran Turco [pidió]a Venecia hiziesse su Patricio al Ticiano por auerle retratado a Rosa Solimana, siendo este titulo en aquella insigne República de tanta autoridad, que en reconoci¬ miento de su valor le dieron al Duque de Sessa con sellos de oro: y ... el Rey de Fez escriuió al señor Rey Felipe II, le embiasse vn pintor, y le respondió que en España auia dos suertes de pinto¬ res, vnos vulgares y ordinarios y otros excelentes y illustres, y ... otros eran razonables y otros malos, y que qual de aquellos que¬ ría?—Respondió el Moro: que para los Reyes siempre se auia de dar lo mejor. Y assi fué a Marruecos Blas de Prado, pintor tole¬ dano de los mejores de nuestra edad a quien el Moro recibió con honras extraordinarias... [extractos de Sigüenza, al dicho de Feli¬ pe III quando el incendio del Pardo por no haberse quemado "la Venus del Ticia¬ no": Felipe IV y sus hermanos pintaron: Sofonisba] A la tercera pregunta dixo, que nunca ha visto ni oido dezir, que la pintura aya pagado alcauala ni repartimiento... Y que para que esta verdad quede probada con exemplo, se vean los libros de la villa de Madrid, el año que entró la Reyna D.® Ysabel de la Paz, segunda muger^ de Felipe II, porque él oyó dezir a sus padres, que auiendo salido todos los oficios de Zuiza, y soldadesca, con capitanes, y vanderas, caxas y arcabuzes solo se auían reservado Pintores, Bordadores y Plateros... A la quarta pregunta dixo que siempre ha sido notoria esta pacífica possesión a los Señores Fiscales y ministro del consejo de Hazienda... ' Tercera y no segunda esposa de Felipe II fué D.' Isabel de Valois: la segunda fué María Tudor. 39 - — A la quinta pregunta dixo, que poner los pintores en este des¬ precio seria cortar las manos a la Pintura... que si el honor cría las Artes... se sigue que la Prouincia, que no les da honor, no las merece. A la sexta pregimta dize, que assi es público y notorio. Y juró in verbo sacerdotis... y lo firmó a 4 de Nouiembre de 1628. Frey Lope Felix de Vega Carpió, del Abito de San luán. — Don Ivan de Iaueegui, cavallerizo de la Reina nuestra Señora, cuyas vniversales letras, y eminencia de la Pintura, han manifestado a este Ryno y a los extra¬ ños sus nobles estudios^. [con numeración aparte, comienza en el fol. 8, que debiera ser 23, pero tampoco sigue aquella, estando revuelta toda la paginación.] fol. 5 vto. [27 vto.] La Musica es Arte liberal, y aduertidas sus operaciones, bien que tan decentes, aun lo son más en la Pintura... Tratauase vna vez de Música delante de nuestro prudente Rey Filipo Segundo, que estaua en conuersación familiar con los de su cámara: y pre¬ ciándose algunos de buenas vozes; dixo con extrañeza el Rey: —No sabré dezir la voz que tengo, porque no la he prouado"—De manera Monarca juzgó en algun modo indecencia prouar que este solo la voz y entonar en la Música; y este mismo y su padre... han exercitado (como es notorio) sin escrúpulo alguno, el pincel y lapis... fol. 15. ... a nuestra santa Reyna doña Margarita, poco antes de su ' B1 parecer de Jauregul es curioso por las anécdotas que inserta. Fué hombre aficionado a recoger cuentos y dichos ingeniosos. Véanse en Sales es¬ pañolas 2 vols, publicados por A. Paz y Melia en la "Col. de Escritores Cas¬ tellanos". 40 — — muerte, la despertó a gran contrición y abundancia de lágrimas ver vna pintura sagrada en San Lorenço del Escurial... fol. i6. En Roma en las casas illustres de los cardenales Farnesios ay una galería pintada de fresco por Aníbal Carachulo, entró en ella el Duque de Sesa (padre del que oi vive), siendo allí Embaxador y mirando el techo paredes, vió vnas figuras compartimientos y y cartelas con artificio tanto pintadas que creyó ser relievo y de es¬ tuco o yeso: y porque le aseguró el cardenal que era todo pintura, no quiso salir de la pieça hasta que le traxeron una lança, y ten¬ tando con ella por lo alto, se aseguró que era llana la superficie, y juró que sin esta experiencia no lo creyera. Yo alcancé al Ar¬ tifice en Roma, y me sucedió, que entrando en essa galería vi lo primero desde la puerta vna figura de bronze, sentada en vn ni- chito del testero, y prometo con toda verdad, que juzgué ser es¬ tatua de bulto, hasta que llegándome cerca, vi que era pintada, assi ella como el nichito... fol. i8. ... piadoso Rey Felipe III, vsó semejante clemencia a nuestro la de Syla Alexandre, con algunos malos Pintores; porque pre¬ y tendiendo vno presumido, vedarles el pintar por incapazes, alcan- ÇÓ con el Duque del Infantado, Mayordomo Mayor que lo pro- pusiesse a su Magostad: y auiendo lleuado a Palacio con este fin algunos llenços, los peores, para muestra de su desgracia, y pues¬ tos en vna sala donde el Rey los viesse, él díxo con benignidad: —Qué se permitiessen sus Autores, por la inclinación loabre al Arte, y porque para algunos es suficiente lo mal pintado... [termina el informe de Jauregui fol. 22 vto.] fol. 22. — Fundamento tercero — el consejo de Hazienda ha sentenciado en fauor de la Pintura en el pleyto que el alcaualero de Illescas trató con Dominico Greco, sobre los 50 [mil] marave- 41 — — dis de la la alcauala del retablo que hizo para la Iglesia de la dicha villa, y que el Consejo deue juzgar por esta deci¬ sión este pleyto ... como parece por los autos que tienen presentados los Pin¬ tores en este Pleyto, uistas las sentencias de vista y reuista del consejo, en que se declaró por libre la Pintura... fol. 25. ... seruirá de ponderación... el coloquio deste Príncipe [Don Juan III de Portugal] con vn criado suyo pintor, que fué Garda de Resende, el mismo que le escriuió la historia en el cap. 100 Re¬ firiéndolo, dixo el Autor: Eu debuxaua multo bem, e elle [dise del Rey] folgaua multo con isso, e me ocupaua sempre, e multas ve- zes o facia perante elle en cousas que me elle mandaua fazer, e porque eu en o fazer, me dize vn dia perante mui- leuasse gosto tos, que me preçasse multo disso, porque era multo boa mancha, que elle desejaua multo saber; e que o Emperador Maximiliano, seu primo era graon debuxador, e folgaua multo do saber... Licenciado Don Iuan Alonso de Butrón [siguen versos latinos] [sigue:] — Del Licenciado Antonio de Leon Relator del Supremo Consejo de las Indias. Por la Pintura y su exempción de pagar alcauala. —/Dicho y deposición del maestro Iosef de Valdivielso, Ca¬ pellán del Serenissimo Señor Infante Cardenal, y es¬ timado por su prudente ingenio, y letras. ... dixo, que es de edad de sesenta años poco mas o menos... natural de Toledo, y morador en esta corte de treinta años a esta parte... [mención del Hábito de Santiago a Rincón, y la llave de Cámara a Berruguete] Dicho y deposición de Don Lorenzo Vanderhamen y Leon, Vicario de Iuvides, cuyas obras impresas acreditan sus estudios [dijo ser de edad de 40 años poco más o menos, natural de Madrid y haber estado en Andalucia, Extemadura, Granada y ambas Castillas "y ser añdonado a este Arte y a la Escultura y comunicar con los mejores, y más primos pintores que ha auido ]/ oy tenemos..." T.abla de cosas notables \ De Francisco Pacheco se hablará más por extenso al extrac¬ tar su Arte de la Pintura. Por la fecha en que las elaboraba corresponde colocar aquí las biografías o elogios de artistas que figuran en su famoso LIBRO DE RETRATOS. Como es sabido, Pacheco retrató primorosamente dibujados a los hombres em.inentes en armas, letras y artes coetáneos suyos, en aquellos que fueron sus amigos. especial a en la portada la fecha de 1599, que se¬ El Manuscrito lleva guramente indicará el año en que se comenzó, puesto que, como habrá de A'erse, se incluyen en él noticias muy posterio¬ res: parece que fué haciéndolo a lo largo del primer tercio del siglo xvn, y aun lo rebasó en varias biografías; a pesar de tan largo periodo de ejecución quedó incompleto, ya que ruarlos retratos carecen de elogio y aun de letra, motivo de dudas y discusiones como las suscitadas acerca del supuesto Alonso Cano al relacionarlo con el escultor retratado por Velázquez. El magnifico Manuscrito fué reproducido en facsímile por Asensio y Toledo en 1892 en edición espléndida y ya rara. El original lo adquirió hace algunos años el coleccionista madri¬ leño Don José Lázaro y algunos capítulos seguardan en la Bi¬ blioteca de Palacio. Sólo de cuatro artistas incluyó Pacheco «elogios» en su libro: Pablo de Céspedes, Luis de Vargas, Pedro Campaña y el orfebre Sancho Plernández. Si se amplia el marco, puede en¬ trar en elogio del fundidor Francisco de Balles¬ nuestra serie el teros. No es preciso ponderar el interés que presentan las bio¬ grafías de Pacheco. LIBRO de descripcion de verdaderos retratos de Illustres y Memorables varones por Francisco Pacheco En Sevilla IS99 [Elogio n.° 19] El Racionero Pablo de Cespedes^ Los grandes Arquitectos, famosos Escultores, valientes Pinto¬ res, insignes Poetas, i todos los varones doctos, pueden onrarse con Céspedes Racionero desta Santa Iglesia de Cordova, Pablo de Patria suya, pues en todas estas facultades dio raras muestras, como veremos. Fué hijo de nobles Padres crióse ê casa de su tio Pedro de Cespedes (de quien heredó después la Ración) hasta que tuuo edad de estudios: i uisto su grande ingenio lo envió a Alcalá de Henares a casa de otro Dotor Pedro de Céspedes deudo suyo del Abito de Santiago; Prior de la casa de Velez, i Capellán de la Capilla Real, con cuyo favor estudió algunos años con grande aprovechamiento. Prosiguió después con Ambrosio de Morales el cual lo estimó tanto que en su ausencia le encomendava las lec- ^ Este elogio y su retrato lo publicó por primera vez Asensio en El Arte en España (t.° VI, 1867, pá^. 229-240) con luia advertencia. 48 - dones. Desde niño fué indinado a la Pintura, de suerte que no aula pared segura que no debuxasse sin perdonar las planas donde escrevía. Como crecia en la edad i Letras, creda en el desseo de perfecdonarse en la Pintura (de que nunca tuvo Maestro) esta añción lo llevo a Roma la primera vez. Ospedolo en su casa, pas- sando por allí, el Obispo de Çamora, que era natural de Cordova, i conocía a sus deudos. Llegó a aquella famossa Atenas, donde es¬ tuvo siete años, en compañía de Cesar Arbasia (como se a dicho) estudiavan los dos con tan grande ahinco, que les amanecía todos los días en este exercí cío. Hizose eccelente debuxador i pintor, imitando con ardor increíble las cosas de Micael Angel, i de Ra¬ fael de Urbino. Estudió mucho en la istoria del Juizio, mas en el colorido siguió la hermosa manera de Antonio Corregió. Pintó al¬ gunas cosas en Roma, en el Palacio Sacro en tiempo de Gregorio décimo tercio. Exercitaua juntamente la Escultura haziendo fa¬ mosos retratos de cera de colores, i otros valientes modelos. I ha¬ llando en aquella sazón una estatua de Séneca sin cabeça, hizo en su posada una redonda de marmol que amaneció puesta en la figura; llevóle la afición deste gran Filósofo por ser de su Patria, i saber las señas de su fisonomia por los libros. Fué esta obra ad¬ mirada y aclamada de los Artifices y ocasionó el rotularle por las calles de Roma. ¡Victor el Español! Vaziola y traxola a España donde la gozamos. Tuvo tanto crédito en aquella ciudad por las demostraciones que hizo, que solicitando el Rei Felipo Segundo (por medio de su Embaxador Don Enrique de Guzman Conde de Olivares) la venida de Federico Zucaro para que pintasse en el Escorial (que entonces avia uisto una Sala de un Cardenal que el Racionero avia acabado de pintar) dixo Federico: que no avia en Roma quien pudiesse venir, ni sugeto mas capaz que Céspedes. En efeto él dió la vuelta a España trayendo consigo a su grande ami¬ go Cesar, el año que se perdió don Sebastian que fue el de 1575. Pintó muchas cosas en Còrdova, que están en la Iglesia Mayor, i en particular un valiente cuadro de la Cena del Señor que fué de lo último. Pero la mas insigne obra que hizo fué el Retablo del Colegio de Santa Catalina, de la Compañía de lesus; con muchas i muí escelentes istorias de la vida i martirio desta Santa Virgen. De allí venia a Sevilla muchas vezes, i algunas se detenia mucho tiempo, hizo en ella algunos famosos cuadros, i entre ellos uno aventajado para el Refetorio de la Casa Professa, del com.bite que hizieron los Angeles a Christo nuestro Señor, después de aver — 49 — ayunado y vencido al Demonio enel Desierto. Para el cual traxo un Salvador de medio cuerpo que avía estudiado en Italia, la mejor i mas bella cabeça que yo e visto pintada deste Señor. En una destas venidas (siendo mi guesped) lo retraté i le hize un Soneto que pongo al ñn deste Elogio. Ai de pintura de su mano en el cabildo de la Santa Iglesia unos medios Santos dignos de es¬ timación. Tuvolé en sus casas Arçobispales el Cardenal don Ro¬ drigo de Castro con los demás ilustres ingenios donde le pintó muchas cosas, i hizo del una famosa cabeça de Escultura de ba¬ rro, para que vaziasse de Bronze en Florencia, por mano de Juan Bolonia, i se pusiese en su Sepulcro; la cual yo tengo de cera. Resta dezir algo de la Arquitetura y Poesia, i de su mucha eru¬ dición: en la primera, fué aventajadissimo i por tal le reconocía Antonio Mohedano: por su traça se hizieron muchas obréis i el Retablo de la compañía de Còrdova; yo vi el año lóii (passando por allí a Madrid) la traça de lápiz negro que dexó hecha para el de la Iglesia mayor; una de las más valientes cosas que e uisto. En la segunda hizo eccelentes Sonetos, i en Otavas los dos libros de Pintura, de que yo logro muchas en mi tratado desta Arte; comenzó un Poema Eroico del cerco de Çamora, i hizo dél mas de cien otavas. Todo lo cual está lleno de luzes maravillosas, de ilustres afectos, i de insignes imitaciones de Virgilio i Omero. Mos¬ tró en varias ocasiones escritos i cartas de muí linda letra, mucha erudición; porque supo las lenguas vulgares mui bien la Latina con estremo, i mucha parte de la Griega i Hebrea. Tuvo por ami¬ gos los más luzidos ingenios de su tiempo, en Còrdova, al Dotor Alderete, al canónigo Picaño, al Mestro Saludo. En Sevilla a Fer¬ nando de Herrera, al Maestro Medina, al Licenciado Pacheco, al Padre Luis del Alcaçar, a don Juan de Arguijo, a Juan Antonio del Alcaçar i a don Fernando de Guzman (que le dedicó la fa- mossa canción al Retrato, que comiença "Céspedes peregrino") tuvo estrecha amistad con don Alonso de Cordova y Aguilar Mar¬ quez de Priego, a quien celebra en el libro de la Pintura. Passó segunda vez a Roma donde su tio le envió poderes, i regresso de su Ración, en la Iglesia de Còrdova i Buleto para poderse orde¬ nar de todas órdenes, como lo hizo: aunque no dixo Missa en su vida. Fue mui Filósofo en sus costumbres no estimando las onras vanas, tuvo mucha gracia en oponerse paradoxicamente, a las opi¬ niones recebidas, de donde se ocasionaron algunos cuentos de donaire. Hazia tan poco caso de la Hazienda que perdia mucho 4 50 — entre año de su renta por entretenerse en pintar, i a penas sabía contar un real. Ni supo jugar ni jurar, ni tuvo otros vicios: i lo que es más nunca se le conoció flaqueza contra la onestidad, ni en las palabras: siendo mui sobrio i templado en la comida i be- vida. Murió en su Patria a 26 de Julio el año 1608, siendo de óo años. Está enterrado en la iglesia mayor, i sobre su losa estas le¬ tras latinas que pongo aqui: Paulus de Cespedes huius alma Ecclesia Portionarius, Pictura Architectura omni: Um q3 bonarum Artium, ac variarum lingua- rum peritissimus, hic situs est obiit Séptimo Kl. sextilis anno Do¬ mini M. D IIX. [siguen versos al retrato de Juan Antonio del Alcaçar y el Soneto de Pacheco] {Elogio n." 28] [Sancho Hernandez] Esta verdadera figura es de Sancho Hernandez, a quien su claro ingenio i loables partes hazen digno de tan calificado puesto i que su memoria viva, fue dotado de ecelente eloquençia de agudos i prestos dichos, de afable trato i virtuosas costumbres, fue ecce- lente artifice de Oro iPlata; i muy dado a la Poesía en que hizo muchas obras, i entre ellas un Poema Heroyco de la decedencia de la casa de Vreña, criosse i assistio en esta ciudad de Sevilla a donde tuvo m.ano con todos los principales della, fué natural de Valladolid. 51 - {Elogio ii.° 91J — Lvis de Vargas Pintor — Si alguno de los aventajados sugetos que se me ofrecieron, me obligava con justa razón a hazer del memoria copiosamente, era el famosso Luis de Vargas; por aver sido Luz de la Pintura, i pa¬ dre digníssimo della, en esta Patria suya Sevilla, acudió el Cielo a mi desseo, ofreciéndome un ecelente retrato de Escultura de me¬ dio relievo, i juntamente un hijo suyo mui semejante a él; por donde conseguí mi intento, procurado de muchos que le comuni¬ caron; manifestará este breve discurso, la razón que tuve de po¬ nerlo aquí. Fué Luis de Vargas natural desta ciudad, hijo de Juan de Vargas, pintor, no de opinión, i siendo de veinte i un años y aventajando a los demás en la pintura de las sargas, que usavan entonces, dexó el regalo desta ciudad, la casa de sus padres, i con ilustres pensamientos i increíbles trabajos passó a Italia; hallóse en el saco de Roma, a 6 de mayo año del Señor de 1527, entre los Españoles del exercito del Emperador Carlos Quinto, que llevó en aquella Jornada el capitán general Borbon, como parece es¬ crito de su mano, en el libro de sus Secretos. lengua Toscana, en No se quien aya sido su Maestro, algunos presumen que lo sabe fué el Perín del Vaga, por ventura movidos de la sem^ejança del hermoso modo, pero lo cierto es aver estudiado sin Maestro i assi en 28 años de su virtuosa juventud que estuvo en Italia, alcançó la bellissima manera que vemos. Fué tan humilde i modesto como ecelente i gran pintor, tan enemigo de la ociosidad que pudo dezir bien con Apeles: "Nulla dies sine linea", pues vemos, aun en el discurso de su peregrinación que debuxó, i descrivió todas las co¬ sas notables que vía las ciudades, Ediñcios, Templos, trages. Hos¬ terías, pertrechos i Paisages; i cuando avía de tomar descanso los carros i muías que los tiravan i otras muchas i varias cosas que yo e visto en el libro referido (que oi tiene don Fernando Enri- quez de Ribera tercero Duque de Alcalá) testimonio es lo dicho de su maravillosa virtud, manifestó el fruto destos trabajos en las ecelentes obras que hizo. Fue el primero que traxo a esta ciudad la manera italiana y nueva de pintar a fresco (mostrolo en una hermosa imagen de nuestra señora del Rosario que oi se ve en un pilar de la nave que va a la capilla mayor en el Convento de San Pablo, cuya fecha es del año 1555) y dió luz de bizarros trages calçados, nubes, grutescos, lindos jaspes y galanos ornatos de Ar- quitetura. Fue tan fecundo en el debuxo que todos los que le commiicaron fueron valientes debuxadores, de verle traer la plu¬ ma, como fue Vasco Pereira su disípulo, Diego de Concha, Luis de Valdiviso, Francisco Vanegas, mi maestro Luis Fernandez i otros muchos. No contento con las maravillosas obras que hizo hasta allí, passó segunda vez a Italia, dexando su muger casa i familia, i a esta ciudad triste con su ausencia, i dexando el reta¬ blo del Chantre que está junto a nuestra señora del Antigua co- mençado: varias sospechas ai desta determinación, unos dizen que fué a recoger sus estudios i papeles, otros que con desseo de aven¬ tajarse por la emulación de Mase Pedro, yo me conformo más con este parecer: ñnalmente estuvo esta vez cerca de dos años en Ita¬ lia i lo que pintó despues de venido es sin duda aventajado a lo primero. Maravillosas son todas las que ilustran i enriquecen esta ciudad de mano deste hijo suyo: ecelente i general artíñce, mas yo conñesso que ante todas me arrebata i suspende la istoria de Cristo que lleva la cruz a cuestas, que pintó a fresco a las espal¬ das del Sagrario antiguo de la iglesia mayor desta ciudad: que en la dispossición de aquella fachada i en el tratado de los colores (principalmente) ninguna se le aventaja en España. Fué valentís- simo retratador, como lo muestra bastantemente el gran retrato frontero del Chantre, en el Retablo referido, pero con mayores ventajas el de doña luana Cortes segunda Duquesa de .Mcalá, dudo que se le pueda anteponer alguno, del mas aventajado en esta professión. Tuvo suma gracia en los rasguños e intentos, con la pluma i fué igual en el debuxo i colorido en todas las diferen¬ cias de pintar; o bien fuesse a olio, o a fresco, o a temple (es¬ tado de bien pocos) i en todo descubrió decoro i magostad seme¬ jante a la de Rafael de Urbino. Fué músico fimdado i ecelente, pero en tocar un Laud tuvo particular destreza. Fué sobre todo de tan esclarecida virtud que obligó a un docto i grave ombre que predicando la manifestasse y diesse della noticia el día de su muerte, callando su nombre, i de averse hallado asperíssimos ci¬ licios, i diciplinas sangrientas en sus arcas, la rara virtud intenta raros medios, tal es a mi ver el presente; cuando algún rato del día hurtándose a sus ocupaciones, en su estudio a puerta cerra¬ da, tendido en vn ataúd, para componer su vida tenía profunda consideración de su muerte, (o verdaderamente pintor cristiano digno de ser imitado! i cuan bien maniñesta tu pintura en los efeC' tos el espíritu de donde procedía). Fué devotíssímo del nombre de lesus; sucediéronle en razón desto cosas milagrosas en sus pere¬ grinaciones, que piden más largo discurso, llevóle Dios para si; siendo ocasión la pintura famosa de la iglesia mayor desta ciudad; aviéndola acabado también, como lo dize en onra de su nombre el Maestro luán de Malara, en un tratado que escrivió de la en¬ trada del Rei Filipo segundo en Sevilla. Enrriqueció con muchas i mui ecelentes obras esta insigne ciudad Patria suya, i falleció el año de 1568 a los 62 años de su edad, i entonces hizo a su muer¬ te, este soneto, en nombre de Sevilla, el Dotor Francisco Lopez Malaver que por la piedad de su ánimo me pareció ponerlo aqui i despues dos estanças que yo ofrecí a su memoria. \Elogio n." 93] — Francisco de Ballesteros tundidor — El primer inventor de la Artillería, fué Bertoldo Seguart, Monje de Dinamarca por los años 1354. (según la opinión de Carlos \'anmander, en su libro de la Pintura) i desde aquel tiempo hasta el presente, no se tiene noticia de otro igual. Bien pudo ser que lo uviesse. Pero en el que gozamos de tan grandes Reyes i capi¬ tanes, por lo menos no se sabe de ombre de tantas partes como Francisco de Ballesteros. Assi en la Fundición como en el modo de tirar (con tantos y tan provechosos secretos), sino pierde por ser Español. Nació este insigne varón en la ciudad de Ubeda obis¬ pado de laen año 1564 aimque sus Padres eran de las Montañas, i mui antiguos cristianos viejos en aquel lugar, esta memoria con¬ serva una copla antigua que dize desta manera: Millares, i Cotilla, Ballesteros i Barreras, enemigos de Cavalleros Porque se les an opuesto algunas vezes i los temen bravamente. Era Padre gran Maestro Cerrajero y de relevar en aquella su materia dura. De donde nació que se ocupase él i un Ermano suyo algún tiempo en estas obras i en hazer campanas. Hasta edad de 24 años, que viviendo en Malaga, començo a reparar los le- 54 ~ — treros i Armas Reales de las Pieças i a dar principio a la Fundi¬ ción de la Artillería. Teniendo por Maestros a Alonso Vallejo, ^ Francisco de la Puente, i Diego de Naide naturales de Castilla. Asistiendo con ellos 4 años con grande aprovechamiento i ven¬ taja a su Ermano. I aviendo descubierto su gran talento en esta facultad, le ordenó don luán de Acuña Vela, capitán general de la Artillería de España que fuesse a Lisboa, para que saliesse famo¬ so en aquel Ministerio. Por tener allí Filipo 2" su valiente Maes¬ tro de nación aleman llamado luán Batriol, con el cual estuvo otros 3 años ayudándole en sus obras con grande añción i vigilan¬ cia i de allí le mandó su Magestad (por orden del mesmo don luán de Acuña) juzgándole ya según su fama por suñciente maes¬ tro para poder administrar cualquiera Fundición, ir a la Havana: dándole 20 escudos de salario al més, i sus obras pagadas. Donde asistió II años sirviendo de Maestro i exercitando su ocupación diestramente con nueva orden como se sacasse el metal que casi dura hasta oi. Bolvió a España por orden de su Magestad don Filipo 3° aviéndole antes informado que aquella Fundición era de k poco provecho a su Real servicio por los malos materiales. Luego que llegó don luán de Mendoça Marquez de la Hinojosa del Con¬ sejo de Estado i guerra le mandó venir a Sevilla. Donde prosiguió con la Plaça de Fundidor de la Artillería de España i estuvo 19 años con 24 escudos cada mes i pagadas las obras. En este tiem¬ po fundió más de mil pieças de todos generós. I experimentó gran¬ des secretos, no descubiertos hasta entonces a ninguna nación, aventajándose a todos los passados. Fué el primero que se atrevió a vaziar sin diestras las pieças año 1614 i que descubrió este nuevo modo de fundir tan importante que ningún maestro quiso xecutarlo hasta él, prometiéndoles grandes premios por el riesgo de rebentar las Pieças: Porque las que se funden con diestra por ser de Hierro i quedar encorporada en el cuerpo de la Pieça de otro metal se pudre i en breve tiempo perece. I las que se funden sin diestra son más fuertes i mas eternas. I en el de 1618 llegó a tanto conocimiento en su Arte que dos Pieças iguales de un mes¬ mo pesoi Diámetro con la misma cantidad de Pólvora i bala hizo que tirasse al doble más la una que la otra. Cossa nunca vista i muí importante al servicio de su Magestad en las ocasiones de ^ guerra. Pues con esta Artillería se puede reconocer al enemigo sin ^ recebir daño de nuestra parte: i el año siguiente de 16 [sic, por 19] fué por orden de don luán de Mendoça a Lisboa a hazer una fun- i 55 — — dición delante del Rei Felipo 3° hijo; i con el i del Príncipe su secreto referido se i se reconoció provó delante de su Magestad en ICO passos la ventaja. Obligando al Marques de San Germán a que lo encarecifcsse al Rei por el mayor ombre que avia ávido hasta entonces, con que le acrecentó el salario, con esta suficiencia se fué adelantando cada día de manera que el año de 20 añadió a las Pieças el secreto del Fogón detrás, con que cargándolas por la boca quedan cerradas i se escussa que el Artillero gaste más tiem¬ po: i vienen a tirar más derechas i con menos retiro. I en el de 22, envió a su Magestad don Felipo 4° una Pieca sin Muñones, gra¬ duada con pimtos que no necesita de escuadra ni Perpendículo. I en este mismo año con el exercicio i grande ánimo suyo, se atre¬ vió a fundir de una vez (con admiración a uista de toda Sevilla) 500 Quintales de metail en 20 pieças juntas. Que fué la mayor Fundición de que se tiene noticia, pues la mayor no passava de 10. Sacó a luz un nuevo modo de cureñas más fáciles y más fuertes que no tienen la tercia parte de costa de las que se an usado hasta aora. Ultimamente hizo una famossa Campana en la Iglesia Ma¬ yor de Granada que pesó 120 Quítales, i es de las mejores de Es¬ paña. Para que lo aclamasse en todo el Mundo. Después de auer convertido en Artillería más de 30 V quintales de metal, estuvo en la Corte el 24 donde le pinté 9 pieças pequeñas para presentar a Señores, imitando el Hierro, bronze y madera por otra natural. Al fin llegó hasta el año 1631 en que quiso nuestro Señor premiar su virtud i tan onrosos trabajos, i llevado a descansar con buena Fama i nombre. Murió en 9 de Febrero de 1631 de 67 años de edad. Enterróse en la collación de San Bernardo extramuros de Sevilla (donde vivió siempre i tenía su taller), en la capilla del Santissimo Sacramento, en que avía gastado por su devoción mu¬ chos ducados. I su memoria vivirá entre los famosos ombres de nuestra Nación. [Elogio n.° 96] — Mase Pedro Campaíía Pintor — Con mas justa causapuede esta Ciudad famosa estar ufana, con el insigne varón Mase Pedro Campaña esclarecido pintor, que la de Bruxelas de donde fué natural, que si ella le dió claros e ilustres padres, vínculo i riquezas, Sevilla fué el felice i primer — 56 — puesto a quien enriqueció con las que más ennoblecen i eternizan su nombre, de los estudios que en diez años grangeó en Italia; j con la comunicación deaquellas dos claras luzes del orbe, Micael Angel, i Rafael de Urbino; i con su admirable ingenio i diligencia. Pues en este tiempo en la famosa ciudad de Roma i en otras ciu¬ dades de Italia hizo ilustres obras (aunque invidiado por estran- gero) una de ellas fué un famoso arco rezien llegado a Bolonia en la magníñca coronación del Emperador Carlos Quinto; año de nuestra salud de 1530, i acudiendo juntamente al sustento de su persona, contrahizo todas las antiguallas dentro i fuera de Roma, destrísima pluma: m.uchos de los cuales disegnos oi viven, i yo ten¬ go uno dellos. i en 24 años que vivió en Sevilla la enriqueció i a muchas ciudades de España, de eccelentes obras que por ser ma- niñestas a todos no reñero; basta aver visto debaxo del coro de San Francisco los Santos mártires de la orden, para colegir la ad¬ mirable fuerça de su caudal y debuxo, la cual pintura (a mi ver) con más razón respetara Demetrio que a la de Protógenes, cuando alçó el cerco por no arruinarla; i la vimos por tierra el año de ^ 1606. siendo la onra de nuestra ciudad; i en vez della levantados simples azulejos (assí se estiman las obras de los grandes ombres en este miserable tiempo) mas, qué obra ai de su mano que no sea tal, que si con exageraciones se uviera de alabar, como Plinio haze, las de Zeusis, Timantes i Apeles fuera proceder en inñnito. Pues de sus costumbres ¿qué diré? fué benigno, misericordioso, casto, corregido, no se halló mentira en su boca, aunque fuesse burlando, no se le conoció enfermedad mientras viuió porque amó grandemente la abstinencia i templanca; i a esta causa se apartaba mas de la comunicación particular de sus naturales; fué ombre animoso i valiente, i no medianamente diestro en las armas, tuvo singular agudeza i donaire en el dezir; fué mui amado i estimado de muchos Príncipes retrató algunos de la casa de Medina i de Alcalá, lo cual hazla en ausencia, i con unos retoques que en pre¬ sencia dellos dava quedava el retrato perfeto, i sucedíale otra cosa más particular que tal vez llevado de la fuerça de su imaginación, pedía un carbon a priessa i debuxava en la pared una çabeça i lla¬ mando a los criados preguntava: ¿quién es este? —Señor—respon¬ dían—fulano; i desta manera hazía dos o tres retratos de perso¬ nas conocidas, haziendo la mesma esperiencia (a semejanza de Ape¬ les, cuando con un carbón de improvisso retrató al que lo intro- ' duxo delante del Rei Prolomeo [sic] su enemigo) (¿?) pues ya es- i tarian debuxados con poca gracia i destreza. En esta parte del de- buxo oso afirmar que tuvo grandíssimo caudal, principalmente en la invención; y que se puede estimar a par del más valiente, fue estremado Escultor, como se ve en muchas cosas variadas que an¬ dan suyas, particularmente en unas Anatomías de baxo relievo, fué grande Astrólogo, fundado Aritmético, Geómetra, Arquiteto i Prospetivo pues obligó a Fernán Ruiz Maestro mayor de la San¬ ta Iglesia (viendo el Retablo del Mariscal de su mano que está a la entrada del cabildo de la mesma iglesia) que afirmasse no aver en todas sus obras linea mal echada ni entendida i por ser todas tan llenas de ciencia tuvo Gerónimo Fernandez por singular apro¬ vechamiento (como él lo dezía) contrahazer todas sus obras sin c'iexar ninguna. También merecieron ser loadas del digníssimo Luis de Vargas, diziendo: quien quisiese ver pintura de Rafael, vea rm -\ngel que está en el Claustro de San Pablo, en una salutación de Mase Pedro, mas a donde todos los sabios i bien intencionados hallan que loar, halla la invidia que despreciar, como le sucedió: pues estimándole en poco los de su arte el Retablo mayor de Santa Ana en Triana, con esta ocasión i el desseo de ver su Patria dexó esta ciudad i por su luenga edad i estar el mar lleno de enemigos i darle Bruxelas gran salario por los patrones para las tapicerías, i por hazerlo, en aquella sazón, su ingeniero mayor el famoso Du¬ que de Alva, se oluidó en Flandes más de i8 años en los cuales hizo famosas tablas que envió a Sevilla, como a tan querida suya: i en particular hizo un famoso retrato suyo al natural con las ropas que en aquella region usan en tiempo dé frió que lo tomó el Senado de la ciudad de Bruselas y está puesto en lo mas alto de su ca¬ bildo por onra de su Nación i Patria, al fin cansado de vivir, mu¬ rió no de otra enfermedad que de vejez año de 1588 siendo de edad de 98 años, al tiempo que saqué este Retrato, de uno pini tado de su mano, hize en su alabanca estos versos: [siguen] VICENCIO CARDUCHO DIÁLOGOS DE LA PINTURA 1633 Idéese en el Padre Sigüenza—T. de esta obra pág. 398—que el florentino Bartolomé Carducho «vino a España en compa¬ ñía de Federico Zucero»; a su hermano Vicencio trajo consigo de tan corta edad (se nacido en 1578) que, andando el supone tiempo, hubo de escribir: «Mi natural Patria es la nobilísima ciudad de Florencia... como mi educación, desde los primeros años, aya sido en España y particularmente en la Corte... jus¬ tamente me juzgo por natural de Madrid». En sus pinturas, de más ñrme dibujo que seductor colori¬ do, es difícil rastrear recuerdos italianos de mayor entidad que en las de otros pintores españoles. Con ser rígida su posición critica—aconseja: «se ha de estudiar del natural y no copiar»; llama a Caravaggio «casi Anticristo de la Pintura»—extremada al punto de no mentar el nombre de Velázquez, y de aludirle con desdén, en la práctica se dejó llevar por la corriente del tiempo. Ya Palomino advirtió que había aprendido en Ribalta y que fué a Valencia a estudiar su famosa Cena del Colegio del Patriarca. Artista más culto y leído de lo estilaba, aun en épo¬ que se ca ingenios nada legos, Carducho escribió en la forma clᬠde sica de Diálogos un libro, que es excelente indice de los cono¬ cimientos e ideas vigentes en la zona artística que pudiera lla¬ marse conservadora. Salió el libro en 1633, pero la aprobación de Fray Miguel Avellán, Obispo de Soria, está fechada de 30 de agosto de 1632. Su intento, al publicarlo, fué deshacer «los errores que por mayor están introducidos entre los que no son Pintores en el modo de sentir y entender la Pintura»; pero, en el fondo, late — 02 también el anhelo de reforzar el fallo, ya a la sazón dictado, en el pleito por la exención de los pintores, que, como se ve, dió motivo para gran parte de la bibliografía artística española del siglo XVII. Son ocho los diálogos entre Maestro y Discípulo que forman el libro y se suponen tenidos en un sitio ameno, a orillas del Manzanares. Llena casi el primero el relato de un viaje a Italia hecho por el «Discípulo» que dice haber acompañado al Carde¬ nal Barberino, legado del Papa cerca de Felipe IV; la excur¬ sión se prolongó a Alemania, Flandes y Francia. La reseña de las pinturas y esculturas vistas en la dilatada excursión, sólo da pormenores de Italia y no revela noveda¬ des; las menciones son precisas. Mayor utilidad reportan las noticias sobre las pinturas de los palacios regios de España y son muy curiosas las referentes a aficionados y coleccionis¬ tas madrileños. Entre los consejos técnicos abundan los juicios sobre artis¬ tas y no escasean las anécdotas: todo escrito con excelente es¬ tilo, sencillo y claro. Al final de cada Diálogo van una composición poética y una estampa alegórica; la portada y las del primero, tercero y cuarto Diálogos están firmadas por Francisco López. Faltan— en el ejemplar del Museo del Prado, al menos—los versos del primero y la estampa del octavo. Don Gregorio Cruzada Villaamil publicó en 1865 la segun¬ da edición de los Diálogos^ hoy también bastante rara. Carduchü murió en Madrid también en 1638. Diálogos de la Pintura sv defensa, origen, ESsi cia. definición, modos y diferencias Al gran Monarcha de las EsPAÑAS y nuevo mvndo don Felipe iii Por Vicencio C.arducho, de la Il¬ lustre Academia de la nobilissi- ma ciudad de Florencia y Pin¬ tor de su maGD. católica Sigúese a los diálogos informaciones y pa¬ receres enfabor del Arte, escritas por varones in¬ signes en todas Letras Impresso con licencia por Fr=°. Martinez Año de 1633 (Portada ñrmada: /er^. /. Señor Ivos fauores que benignidad V. Magestad ha hecho con su gran al ingenioso Arte de la Pintura imitadora de los primores i galas de la Madre común no contentándose con adornarla Naturaleza; con nueuas glorias, sinó platicando el pinzel honras y me dió ánimo para llegar al Trono de su grandeza.... para suplicarle hu¬ mildemente... escuche benignamente lo que se dize en estos ocho Diálogos que se han ido fabricando con la meditación de mi es¬ tudio - 64 - Aprobaciones: de Fray Micael Avellan Obispo de Soria, 30 agosto 1632 — Licencia del ordinario, 5 octubre 1632 —■ Aproba¬ ción de Ivlio Cesar Firrofino, Cathedratico de Matemáticas y Ar¬ tillería por su Magostad, 15 nov. 1632 —- Suma del privilegio, 25 nov. 1632—Tassa, 17 diciembre 1633—Erratas, 12 Diciem¬ bre 1633 — — Del Maestro Ivan Fernandez de Ayuso Cura de San Miguel de Escalona, en alabanca del Autor. Epigramraa. — [dísticos —latinos}. — El Maestro loseph de Valdiuielso Capellán de honor del Se- renissimo Señor Infante y Cardenal de España.—h Vicencio Carduchi, Protogenes y Protopictor deste siglo. — [silva] — A los Lectores. La más heroica acción del hombre (según enseña Seneca) es 'a que haze fauor de su República y bien común que como no en nacimos para solos nosotros, debemos comunicar nuestro talen¬ to en lo que puede ser de vtilidad a los demás. Mi natural Patria es la nobilíssima ciudad de Florencia, cabeça de la Toscana y por tantos títulos ilustre en el mundo: pero como mi educación desde los primeros años, aya sido en España y particularmente en la corte de nuestros católicos Monarcas, con cuyas Reales mercedes me veo honrado (si alli es la Patria, donde mejor sucede lo neces- sario a la vida) justamente me juzgo por natural de Madrid, para que sin lo que debo a la Originaria, satisfaga a lo que pide negar la Patria donde habito. Reconociendo, pues, los errores que por mayor están introducidos entre los que no son Pintores en el modo del sentir y entender la Pintura, zeloso de su estimación, temeroso de su ruina, discurrí en algunas ocasiones, satisfaziendo con fun¬ damentos bastantes, a razones contrarias. De que resultó, que re¬ duciendo a la pluma lo que començó en la contradíción... reduxe a estos Diálogos lo que me pareció más digno del intento. Este zelo, este amor del Arte que professo, manifestará la obra, no en lenguage culto, sinó castellano, no en estilo Retórico, sinó proprio para signiñcar mi sentimiento, más fundado en razón, que en auto¬ ridades. .. — 65 — ... el escriuir en Diálogos (si bien fué estilo del padre de la sabiduría Platón) es oi menos vsado, lo juzgué por más apto para explicar mi pensamiento... justo pida agradecimiento, no solo a los curiosos sinó a ... es los professores de la Pintura, por auer velado cuidadoso en la de¬ fensa della contra los que pretenden empadronarla como a villana y granarla como a pechera y villana a que pague alcauala de sus obras... ... si Fidias perpetuó su retrato por auerie esculpido en el es¬ cudo de la Diosa Palas que auía hecho. Y Ticiano el suyo en otro del Rei don Felipe II de gloriosa mem.oria: bien podré assegurar alguna estimación a mis Diálogos si los perpetuo con estos discur¬ sos, con que el docto descubrirán que admirar y el curioso que aduertir... Advertencia [Acerca de la letra impresas al final en que van del libro las Informaciones: ejemplares en unos letra Parangona y otros en letra Atanasia: aque¬ llos que le habían sobrado de la primera tirada separada y éstos nuevamente compuestos •— el ejemplar que se maneja los lleva de letra Paran¬ gona^] ^ Se refiere al Memorial informativo por los pintores. (Véase pág. 37.) — 66 — fol. I. DIALOGOS DE LA PINTURA ENTRE MAESTRO Y DISCIPULO DIALOGO PRIMERO — Proponese la dificultad del Arte y se refieren varias Pinturas, y escîdturas de varones eminentes — Maestro—0 santa soledad! docta y prudente compañía. Passo a passo auemos llegado adonde nos está combidando a discurrir, sobre lo que después que boluiste de tu peregrinación, tan melancólico y desconsolado me contaste. Y pues este silencio, y la amenidad del sitio nos da lugar a responder a venias preguntando, dexe- lo que mos correr y murmurar a solas a Mançanares y siéntate que yo me siento... Discipulo—... Hállome oi en vn laberinto de dudas, sin atre- uerme a eligir el camino ni abraçar el modo de proseguir para el acierto de mi pretensión... Maes — Dime tus dudas pues sabes lo que deseo tus aumen¬ tos y lo que estimo tus propósitos... Dicip — Quando... executaua los preceptos de nuestra facul¬ tad, ageno de que pudiera auer cosa en contrario pregunté vn dia. Que haré para ser buen Pintor? y me respondiste — Dibujar, es¬ pecular, y mas dibujar—-Y siempre que te hazia semejante pre¬ gunta oi semejante respuesta. Dibujé algunos años en fé desta do- trina, obseruando cuidadoso el natural, meditando estatuas anti¬ guas y modernas, dibujos y pinturas de hombres peritos... Lei li¬ bros doctos... Para la Notomia, el Vexalio Autor francés, cuyos dibujos excelentemente hizo luán Calkfux Frances, y los del Val- uerde Español, el insigne Bezerra ambos siguiendo casi en todo lo vno^, y lo otro al Vexalio. Algunos papeles sueltos de Prospero Bresano, y de Rómulo Chinchinato^ para saber por ellos el sitio, forma, tamaño y efecto de los huessos y músculos... Y para la Simetría al docto y diligentissimo Alberto Durero, Leon Bautista Alberti, luán Pablo Lomaço, Pomponio Gaurico y algunos dis¬ cursos manuscriptos doctissimos de Michaelangel, de Leonardo de Vinci, y otros obseruantissimos que entendieron la Simetría con eminencia. Para la Fisionomía a luán Pablo Galuci Salodiano, que curiosadoctamente discurre de los mouimientos y efectos y interiores y exteriores, y a luán Bautista de la Porta y Leonardo, en vn tratado della, y Lomaço en su libro de Pintura. Y en los Poetas famosos antiguos obserué, e hize memoria de todo aquello que en sus escritos me estaua más a cuento, escogiendo de aquel copioso y fértil jardín, vn selecto ramillete a mi propósito. Para la Perspectiua pratica leí a Guido Baldo, al Viñola, Leon Bautista Alberto, al caualier Sirigati a Sebastiano Serlio y a otros que pude auer a las manos, enterándome para la teórica del mis¬ mo Guido Baldo y del doctissimo y vnico Euclides en sus elemen¬ tos y en su Especularla al Padre Clauio... Y porque es insepara¬ ble a nuestra facultad la Architectura, es bien entenderla para valerse della en los casos que se ofreciesen en las historias; y assí leí a Vitrauio, a Paladio, y con más atención a Sebastian Ser- lio* que especulado y advertido dió método cierto a la inteligen¬ cia de los cinco ordenes que los antiguos vsauan midiendo todas las fábricas antiguas, y sus miembros de por sí, reconociendo su gracia y proporción de cada uno, no solo en las ruinas y despojos de Roma, mas en todas las que tuuo noticia auia en Italia, a quien más breuemente reduxo a términos el Viñola, que después traduxo Caxes en Castellano®. Otros libros leí de otras Artes, Ciencias y Historias diuinas y humanas que enriquecieron mi memoria, haziéndola fecunda para el adorno de la Pintura y con afecto perseueré no perdonando tra¬ bajos de manos ni de entendimiento... y con toda esta assistència ^ Historia de la Composición leí cuerpo humano, por Juan Valverde de Hamusco. Roma, 1556- No consta en el libro que lois dibujos de las láminas sean de Becerra; creemos que es Carducho el primero que lo dice. ^ Es laprimera noticia de estos "papeles" de Rómulo. ' No precisa anotar la mención de las obras citadas: son todas conocidas, y formaban parte de las bibliotecas más modestas. Véase: La librería de Ve¬ lazquez ("Homenaje a Menéndez Pida!". T. III. 1925, — 68 — y porfía no solo no alcançaba mi pretensión, mas antes cada dia se me oponían mayores piélagos de dificultades y dudas sin tér¬ minos y obscuros abismos de confusión causados quiçà de las di¬ ferencias y varios pareceres y opiniones... fol. 3 vto. ... con la ocasión del eminentissimo Cardenal don Francisco Barberino, Legado a Latere, a la católica Magestad del Reí nues¬ tro señor Felipe Quarto^, passé a Italia (plaça de armas desta fa¬ cultad)... Entré en Roma cabeça del mundo... Archiuo de las Ar¬ tes Tesoro de la antigüedad, y docta Academia de la Pintura. El deseo de ver apenas me dió lugar a descansar... vi las inu- merables estatuas y fábricas adonde el Arte llegó y parece que no pudo passar... A quien no admira y enseña el Laoconte de marmol que con sus hijos está en Beluedere en el Sacro Palacio!... En las siete cueuas o siete salas se cabeça halló otro Laoconte semejante cuya y muñeca promete aun mayor perfección: y se entiende que por no hazer dello la estimación merecida, no se sacó lo demás de los cuerpos, que ya es imposible hallar, por auerse fabricado vna Igle¬ sia en aquel sitio. Esta cabeça tiene el Rei de Inglaterra en su Palacio. Vi el torso de Hércules... Vi no menos admirable la tropa del Toro que está en el Palacio del gran cardenal Farnesio... Hallé también el Hércules del Ateniense Elioconis... ... antes que yo llegasse, se halló vn Centauro y Cauallero en él al diosCupido... juzgóse ser obra de los Griegos. Assirnismo ha¬ llándome en aquella ciudad, se descubrió vn gladiator de marmol de estremada perfección y grandeza. Pero dexando las estatuas antiguas, pues las ai modernas de igual admiración, reparé en el entierro o sepultura del Papa lulio H el Moisés... de las acertadas manos de Michael Angel que ni Grie¬ gos ni Romanos le pudieran aventajar. El Christo de la Minerva, de la misma mano, obrado con tanta ' Enviado por Urbano \UII, vino a Madrid a negociar sobre las guerras, de la Valtelina en lóaj-ióaó. — 69 — gracia y primor de facciones y partes tan grandes y hermosas, quanto el sujeto en nuestraidea lo pedía y el Arte podia alcançar... Y después de auer visto otras muchas Estatuas y Pinturas, fui a ver el luizio que por mandado de Paulo III pintó en el Va¬ ticano el mismo Michael Angel, en que se mostró tan señor del Arte... que parece quiso en sola aquella obra dexar disueltas y vencidas quantas diñcultades tenía el mas diestro y docto pincel... fol. 5 vto. Gasté algunos días en ver las generales obras del galante artí- ñce Rafael Sancio de Vrbino particularmente las que se ven en las salas del Papa pintadas al fresco... fol. 6. En San Pedro Montorio que mandó hazer en aquel (fábrica monte don dió a los Frailes reformados de Femando el Católico, y San Francisco) vi la Transfiguración, vltima obra de su valiente mano^... El tiempo que el cuerpo estuvo sin enterrar, tuuo esta admirable pintura a la cabeça, como vltima en perfección... fol. 6 vto. No menos me claro y obscuro de admiraron las pinturas de Polidoro y Maturino hechas con aquel jovial y terrible modo; las de fray Sebastiano del Plomo; las de Perino; y de todos los de¬ más... de que haze larga relación el Vassari en sus vidas. Lleua- ronme a la Academia de San Lucas, adonde se estudia el Arte... Holgueme ver una quadra, adonde van poniendo los retratos de todos los que se adelantan en esta facultad, y vi muchos con el Abito de Christo, honrados por los Pontífices por eminentes: digna facción para animar a los demás que uan sucediendo. Llenado de mis continuos deseos, dexando a Roma, quise ver a Florencia y passando por Sena vi el pauimento del Domo, en¬ tallado en piçarra, de mano de Dominico Beccafumi, cosa rara. Vi el adorno y excelentes Estatuas de la fuente de la l'iaça, obra de Dominico de la Cuerda que por excelencia llamaron de la ' Hoy, en la Galería de pinturas del Vaticano. 70 — — Fuente, por auer eternizado en ella de modo su nombre, y Arte, tanto, que los ciudadanos juzgándole digno de mayores honores le armaron cauallero, el año de En que no pondero tanto 1353. el auerle honrado, pues ai exemplos, sinó que esto fuesse no pocos en su Patria, que suele ser no madre piadosa, sinó ingrata ma¬ drastra de los ingenios de sus hijos. Llegué a Florencia, cuya antigua nobleza, sitio ameno, polí¬ tico asseo, suntuosidad de edificios y disposición de calles, la hazen... la mas hermosa ciudad de Europa: de quien dixo Carlos, archiduque de Austria, que era digna de que se mostrasse todos los días festiuos y solenes. Corre por medio de ella el celebrado Amo, que es hijo del Monte Apenino y hermano del sagrado TL ber... fol. 7 vto. Digo señor, que visité y adoré primero aquella milagrosa Ima¬ gen de la Nunciata, que la sirven los Religiosos servitas... la qual pintó en la pared un deuotissimo Pintor, el año 1252... esta capi¬ lla está con extraordinaria, y artificiosa traça de colunas, archi- traues, friso y comisa, de marmol, todo tallado y embutido de otras piedras finas con mucho ingenio y arte... el Artífice fué el advertido Michelozo, Escultor y Arquitecto... Vi muchas [escul¬ turas] vaziadas por el natural, cuya inuentiua fué de Andrea Ve- rroquio y también inuentó el hazer el yesso... A otras excelentes pinturas atendí en algunas capillas, y en ima vi el entierro del Bacho Bandineli... de marmol, con una Ima¬ gen de Christo muerto, hecho de su mano... fol. 8 vto. En el Claustro están pintadas al fresco de .Andrea del Sarto. algunas historias de san Filipo Religioso de aquella santíssima Religión con grandissima diligencia y propiedad conducidas aun¬ que con aquel modo seco y perfilado, con que obró antes que viesse las obras de Michael Angel que le ocasionaron a que se leuantasse a mayores ideas, y a mas cumplido ánimo y atreuimiento, como lo mostró la del Nacimiento de nuestra en Señora, y en la de los Reyes, no adorando el niño, sinó a pié, caminando ya cerca del presepio, que está pintado consecutiuamente por Alesio Baldo, con particular atención deuotamente, si bien debaxo de la manera seca y fatigada. Ai vna Assumpción del Roso, vna Visitación de Santa Isabel, de lacübo de Puntormo, vn desposorio de Francia Bigio, todo al fresco y con excelentes pensamientos y dibujo. Cerca de allí me enseñaron vn Claustro de la cofradía de San luán Bautista, pin¬ tado de Andrea del Sarto; abre solo por la mañana, el qual se vna vez cada mes, y me aguardando que abriessen admiré ver la puerta vnos que solo van a ver aquellas obras; otros a dibu¬ jarlas, no solo naturales de la ciudad, sinó forasteros de muchas leguas, mouidos de la fama de aquellas pinturas; y lo que alabé fué ver hombres, moços, muchachos, que no se despreciauan de ponerse publicamente a dibujar, y estudiar de las Esculturas y Pinturas que ai en las Iglesias, Palacios y calles... en muchas partes a donde estuue vi hazer lo proprio... Y está tan bien reci¬ bido y usado que los estudiantes Pintores en cierto modo son mas dueños de las Pinturas y Esculturas públicas, que los mismos que las pagaron... Yo vi un Prior nueuo en aquella ciudad, que quiso defender, que en la iglesia no se dibujasse de vna pintura, de mano de Andrea del Sarto, y no pudiendo los muchachos con¬ vencerle con ruegos, lo remitieron a las piedras, tanto que los de- mas Padres antiguos, y de mas experiencia, los aplacaron, y al Prior pusieron en el caso, para que tuuiesse por bien, se siguiesse la costumbre de la tierra. fol. 9. ... En san en vn altar, vn quadro de frai Bar¬ Lorenzo está tolomé, bosquexado de blanco y negro, que por su muerte se que¬ dó sin acabar y lo conseruan con el mismo culto y veneración que si estuviera acabado. fol. 9 vto. En San Marco vi las pinturas de frai Bartolomé^, que pintó ad¬ mirablemente con arte y santidad... En la Iglesia mayor, assombro de Templos, modelo y exem- plo de todas las cúpulas que se han buelto desde que se boluió ' Equivocación, por Fra Angélico. — 72 — aquella... de nunca vista grandeza...; la cupula o media naranja pintó Federico Zucaro, al fresco de figuras las mayores que se han pintado en estos tiempos, porque ai vna grande cantidad de qua- renta pies de alto demás de vn Luzbel de tal tamaño, que haze parecer las demás pequeñas; y le ayudó Bartolomé Carduchi en¬ tonces su dicípulo y moço de diez y ocho años, de grandes espe- ranças del fruto que después dió en seruicio del Papa Grego¬ rio XIII, y Sixto V y vltimamente en seruicio de los señores Re¬ yes Felipe Segundo, y Tercero en que murió siendo deseado y lla¬ mado del Rei de Francia Enrique Quarto si bien siempre de tan corta fortuna, quanto asistente y obseruante en los estudios de nuestra facultad, que ninguno mas que él. fol. 10. La torre campanil vi... lleno de estatuas excelentes y con o admiración miré entre ellasvn San Marcos, que vulgarmente lla¬ man el Zucon por ser caluo, por quien los Venecianos ofrecieron muchas vezes lo que pesasse de plata, aunque es de marmol ma¬ yor que del natural. fol. 10 vto. Vi el Templo de San luán, de cuyas tres puertas de bronce de baxo rellene, de mano de Lorenço Guiberti las dos, la otra de An¬ drea Pisano, dixo Micaelangelo por hipérbole eran dignas de serlo del cielo. Hálleme en aquella ciudad dia de San Lucas y vn ministro del gran Duque, mui aficionado al Arte y a la nación Española me lleuó a la Academia del Disegno... Celebrábase aquel día con gran solemnidad la fiesta del Santo Euangelista y Pintor... Pliziéronme la honra y acogimiento que se puede juzgar de tan ilustre ayun¬ tamiento... por ser discípulo de vn hijo de aquella ciudad... jun¬ taron la Academia... me nombraron y escriuieron por Académico digno y capaz de todas las esenciones e inmunidades que el Sere- nissimo gran Duque de Toscana tiene comedidas a los que llegan a alcancar tan honroso lugar, y para presidir como Consul delia. Esto fué con tanto gusto y aplauso que no falto voto, como lo conté quando te entregué el testimonio, sellado con las armas y empresa de la Academia, autorizado y refrendado por el chanciller 73 — — delia. Asisten a los oficios en preside parte eminente vn señor que en nombre del gran Duque, Pintor, y vn Escultor, en medio de vn y los demás Artífices sentados por su orden, según la dignidad de sus grados en la facultad... Estauan quatro pinturas colgadas, y preguntando la significación de aquello me dixeron, que cada año se proponían algunos ingenios de muchachos luzidos y de buenas esperanças a quien la Academia daua un lienço imprimado, para que en él pintasse de su inuentiva y caudal, para que el año si¬ guiente estuuiessen colgados en la Iglesia, a la vista de toda la Academia, para que surtiendo el efecto que tales premisas auian dado después de una larga arenga que les hazían... fuessen admi¬ tidos en el cuerpo de la Academia... Enseñáronme vna quadra donde están los retratos de todos los Hombres Eminentes desta facultad... Y en esta sala solo es per¬ mitido entrar los que después de a muchos años de opinión, han merecido el título de Académicos... fol. II vto. Los Académicos que fuessen desta Academia, quedan nobles ellos y sus hijos, quando de suyo no lo sean... fol. 12. Fui a Palacio, cuya hermosa plaça ostenta la grandeca de su dueño, adornada de colosos de marmol de 26 pies de alto... A lado de la puerta del Palacio, sobre unos excelentes y capricho¬ sos pedestales, están dos giganteas estatuas, todo de marmol de la grandeza referida. A la mano derecha el celebrado David de Micael Angel; y al otro lado el Hércules venciendo a Caco del Bachio; tan admirables el uno y el otro... Las dos Estípites que' tienen la cadena de la puerta, son formados de humana forma, varón y hembra de mano del mismo Bandinelo. A la otra azera de la guarda Tudesca, está una ludic de bronce de Dónatelo y más adelante, un Perseo descabecando a Medusa de mano de Bra¬ mante, cuyas alabanças las fio al bien merecido nombre que le dá la Fama; y luego de marmol de mano de Juan de Bolonia, el robo de las Sabinas, grupo marauilloso todo de un pedaço, que son tres figuras mucho mayores que el natural... Está en medio de la plaça en vn grande pedestal, vn cauallo — 74 — de bronce, y encima el gran Duque Ferdinando. En la grandeza, y excelencia compite con otros dos que de la misma mano embió aquel Heroe, el vno a España, cuyo retrato es del Rei Felipe Ter¬ cero, que oi vemos en la Casa del Campo^; y el otro a Francia, con el retrato de Enrique Quarto... En el Palacio ai tantas, y tan graciosas cosas, que no me atreuo a hazer relación délias; tantos son los salones pintados y tantas son las estatuas... El salon de la Audiencia publica tiene de largo treinta bragas y de ancho treinta y ocho, sin los testeros; alto, bragas treinta y dos. Es la mayor sala de toda la Europa... Tienen aquellos señores [los Duques de Toscana] puesta ... pena de la vida al que sacare de sus Estados pinturas hechas des¬ de el año de 1350... Tienen sus Altezas en su galería oñcina de Pintores, de Escul¬ tores, de Lapidarios, de Reloxeros... y para todo señalado esti¬ pendio... ... deste Palacio... apresuraré el passo al de Pitti que por vn corredor camina deste passando el rio, y casi toda la ciudad; se habitación tan acomodada y entretenida de jardines, huertas, fuentes, estatuas antiguas, y modernas, que de Roma y otras par¬ tes de Italia auian pintado... siendo ya habitación continua de sus Altezas. Lleuaronme a San Lorengo... vi aquella portentosa y admira¬ ble sacristía... hecha assi la architectura como la escultura del di¬ urno Mícaelangel... ... Enseñáronme aquella opulenta librería, que tienen allí los grandes Duques, estudio común a todos los ingeniosos hombres de letras... En esta iglesia se hizieron las fúnebres honras de Mícael¬ angel que murió el año de 1564 de 90, siempre de entero y per¬ manente juizio usando dél hasta el ultimo término... fol. 15. Discurrí por la ciudad, viendo las obras del Masacho, Gioto, Guirlandayo y de los demás de aquella aurora o crepúsculo del claríssimo día que después gozamos. No parezca passión el auerme ' La estatua, mutilada en abril de 1931, de la Plaza Mayor. detenido tanto en Florencia; porque de verdad digo que hallé en ella el verdadero alvergue de nuestras Artes, como otra Atenas en la antigüedad... Maes — Agradezcote la lisonja, que si bien es mi Patria, sali delia de tan poca edad, que casi no tengo memoria de cosa algu¬ na... casi como en sueños me acuerdo de las casas de campo que tienen aquellos Príncipes como es el Poggio Imperial, Castelló, Lambrogiana, .'\ntimoni, Pratolino, que es una Floresta de Diana, si ya no es Chipre de Venus. Alli vi yo, con no poca maravilla, aquella fuente que adorna vn coloso ñgurado por el monte Ape- nino... este coloso tiene tal grandeza, que en las piernas están es¬ caleras acomodadas... y el vientre es un razonable aposento... En la cabeça está un fecundíssimo palomar... Vn río tiene este ame¬ no sitio, que con artificioso arbitrio se pasean en él separadamente truchas, barbos, anguilas escarpas y otros géneros de pezes. Vna jaula de alambre vi, que en encierra leuantadissimos árboles, adon¬ de .se crian todos géneros de aues, y conejos, y otras sabandijas... Dicip —^... hallándome tan de Pisa quise ver aquella to¬ cerca rre tan marauillosa por su extraño No me peso de ver esta caso... ciudad tan celebrada, assi por ver esta marauilla, como otra no menos, que fué vn dibujo de mano del gran Leonardo, de vn Nep- tuno... fol. i6. Vi dospinturas del Beccafumi, que estan detras del altar ma¬ yor del Domo, de lo mejor que jamás hizo. Muchas cosas de es¬ cultura, vi de mano de Pedro de Vinchi, sobrino de Leonardo, que como relámpago dió luz al mundo su grande ingenio, pues no cum¬ plió los veinte y tres años quando la muerte atajó este prodigio... En particular vi en Palacio de su mano una historia de medio relieue, de aquel caso tan cruel, executado de los mismos Písanos, y del Arzobispo Rugero, en el conde Vgolino y sus hijos... Tomé el camino de Bolonia, solo a ver aquel quadro de la San¬ ta Cecilia de Rafael, que... con auer tanto tiempo que se acabó parece que pulsan las arterias de aquellas figuras. Vn San Petro- nio de marmol de Micaelangel, como suyo, ... fol. 16 vto. Enseiiori'iC un señor Conde vna medalla de oro del retrato de Micael, de mano del cauallero Leon Leoni, aquel Escultor Areti- no, padre de Pompeyo Leoni, Escultor de su Magestad, que todos conocimos en Madrid, que hizo todas las estatuas de bronce que están en el Retablo del Escorial, y los de los entierros, y en san Pablo de Valladolid los del Duque de Lerma. El reverso de la me¬ dalla era vn ciego, guiado por vn perro... Vi muchas cosas excelentes de mano de Propercia de Rossi, Escultora famosa... de qmen la Academia guarda la historia de loseph... y también guarda vnos retratos de Sofonisba, entre los quales el vno es de la Reina doña Isabel, muger de Felipe Segundo, a quien seruia, que auiéndole hecho saber Pió IIII, a Sofonisba que le deseaua tener de su mano, lo pintó excelentemente y se le embió de Madrid, con vna carta tan elegante, como propia acción suya, a quien su Santidad respondió en 15 de octubre de 1561. Tuuo esta señora otras tres hermanas, todas buenas Pintoras, que junto a esta virtud su mucha nobleza (como es la de la casa de Angussiola del padre, y de la madre Punçona), realça su estima¬ ción. En Ferrara no paré, si bien vi de passo algunas obras del Ga- rofali, dignas de alabança. Passé a Loreto... tiene la Iglesia vna puerta de bronze de baxo relieue moderna, excelentissima cosa, y otras muchas estatuas, y toda la Iglesia, pintada del Pomararncho. En Venecia (escuela del colorido) huuo mucho que ver, y ad¬ mirar la grandeza y singxilaridad del sitio, las varias naciones que tratan y contratan, la nouedad de los trages, que ocasionaron a que vnos Principes lapones, que passaron a estas partes en el Pon- tiñcado de Gregorio XIII dixessen que de ninguna cosa se auian admirado tanL·. con.o de ver en aquella ciudad tanta diuersidad en rostros y en trages... medio para que los espíritus pintores se leuanten y despierten a altos y singulares conceptos. Llenáronme a Palacio, casa de San Marco, cosa estupenda en grandeza, traça y magestad. Todas las salas pintadas del Tintoreto, de Pablo Va¬ rones y otros grandes artiñces: mas la que asombra es la del gran consejo, en que dizen caber 12 mil personas... Esta el techo pin¬ tado, y las paredes todas de historias, y retratos de los Duques, — 77 — que para ellos tuuieron con salario de seiscientos ducados cada año al Tintoreto, que también fué honrado de la señoría con la Cama- nigacomia, que es vna ropa que solo la traen los nobles, y no otros... Otros sala que se quemó, despojos vi de Ticiano, de vna gran donde estauan pintadas las guerras de Geradada, Prouincia que alinda con el Emperador. Todo este Palacio está adomadissimo de Arquitectura y Escultura y famosas escaleras, y en el patio dos poços de bronce con grandissimo ornato. En la Iglesia dos púlpitos, las puertas de la Sacristía, de lo mejor que hizo el Sansobino, de quien es el modelo de la torre y loggia, de inusada grandeza... La escuela o cofradía de s. Marcos, la de San Roque y otras ... mui suntuosas vi llenas de Pinturas de mano de Ticiano, del Ve- rones, del Palma, Tintoreto, luán Belin, Pordenon, Zorzon, An¬ dres Esquiauon, y otros grandes hombres venecianos, cuyos retra¬ tos están colgados en su Escuela de San Lucas o Academia... fol. i8. Tienen en aquella ciudad juizio particular para pleitos de pin¬ tura, y exempciones y priuilegios no inferiores a los otros. aque¬ Y lla señoría acostumbra honr.ar a los que llegan al grado que lo merece con el Abito de san Marcos que es un leoncillo de oro, col¬ gado medalla, estos llaman caballeros de San Marcos... con Ofrezioseme forçosaocasión para partirme, y ansí no pude verlo todo que era cosa inñnita. Vine a Padua, vi lo que auia bue¬ no, passé a Mantua mas no me quise detener; porque me conta¬ ron, que el Duque auía vendido al Rei de Inglaterra las pinturas, y cosas originales que tenía-, que según me informó 'vn cauallero (con gran lastima) eran grande cantidad de pinturas escogidas de Rafael, Michaelangel, Ticiano, del Corezo, Parmesan; y en ñn de todos los conocidos por sus excelentes obras; acción bien in¬ digna de tal Señor, y que no dudo fué presagio de lo que oi vemos de su ruina, y que si Italia atenta reparara, se opusiera a tal ex- cesso y descrédito suyo, puesto que consistía no en mas que en ' La venta se efectuó en 1627-1628. Véase e! documentado libro de A. Luzio; La collezione di Gonzaga vendutta a l'lnghilterra. -- 78 - tesoro (que se que no fué grande), saliine huyendo de tal ver- guença... fol. i8 vto. ... vine a Parma adonde vi las pinturas que hizo el Parmesa- no, dando con ellas mas renombre a su patria: como en Corezo las de Antonio Corezo, tan tierno y amoroso en sus obras, que ninguno más: y es cierto fué a quien toda la Lombardía deue el saber colorir, y el modo tan diestro de hazer cabellos can tan par¬ ticular gracia... Fui a Milán a ver aquella cena tan admirada de los ... doctos, como estimada de los Milaneçes. Está en el Refitorio de los Frai¬ les Dominicos, en Santa María de Gracia: en que se ve mui bien adonde llegó el ingenio deste diuino hombre; porque no ai Apóstol en cuyo mouimiento, acción y aspecto no se conozca la intención, y afecto, que interior y exteriormente tiene, la turbación, la san¬ tidad, la piedad, la fidelidad, y el amor; como la malignidad y traición de ludas en su rostro falso y descortés y plebeya postura. El rostro del Saluador quedó por hazer... fol. 19 vto. desta me dizen ai una copia en el Refitorio del ... colegio del Escorial, que el Rei don Felipe Segundo hizo traer, contentándose con la copia, ya que por estar la original pintada en la pared, le fué impossible auerla; y el Rei de Francia con extraordinarias mAquinas de madera, y otras cosas llenaba a su Reino, consultan¬ do para el caso muchos ingenieros, y hombres industriosos y en¬ tendidos, y no pudo conseguirlo. Passé a la Corte del Emperador... y aunque hallé cosas estu¬ pendas assi de fábricas como de otras materias ninguna fué a nues¬ tro proposito admirable... porque los godos y los Astrogodos... siempre procuraron oponerse a los Romanos... y pretendieron se perdiese la memoria de aquel Imperio... inuentaron nueuo modo de Arquitectura, vedando la vsada dellos, quemando y assolando todas las que pudieron las manos; mas no lo pudo alcançar auer a su barbara y obstinada pertinacia, mas infestaron este Arte y aun¬ que duró esta introducción algunos años, como lo vemos en todas las iglesias y fábricas antiguas de la Europa, haziendo los arcos — 79 — agudos, huyendo de los de medio punto, vsaron aquellas clarabo¬ yas y uentanas llenas de coluniiias muy delgadas, con mucha talla de hojas de cardo, pocas luzes y mucha tristeza sin ninguna her¬ mosura; al fin, menguando su poder se ha buelto a la verdadera Arquitectura antigua de los Romanos de las cinco órdenes... En la Pintura y Escultura, también guardaron en lo que pudieron el modo; y assí en Alemania no hallé cosa de los naturales en quien reparar; solo en la suma diligencia con que pintaron sobre tablas vnas hermosas, y deuotissimas imágenes de nuestra Señora, Ange¬ les y Vírgenes, a quien yo siempre venero, y respeto aquel deuoto, y santo modo, y he deseado imitar, si bien no están hechas con valiente dibujo y buena proporción y las que vi buenas, fueron llenadas de Italia. En el Palacio Imperial ai un Nacimiento de mano del Vinchi, y otros quadros del Ticiano, y muchos del gran Alberto, y de Lucas de Olanda. Y el Ganimedes del Corezo, que embió presentado el Rei don Felipe Segundo al Emperador, y la Leda, cuyas copias vemos oi en Palacio. Y en el Coro de la Igle¬ sia mayor vi vnos libros de laminación, de mano de los celebrados Oderigi del Gobbio, y de Franco Boloñes, que tan de veras com¬ pitieron, mas Franco siempre le superó como lo canta Dante en el cap. 10 del de Purgatorio... fol. 20 vto. Llegué a Flandes, y cassi hallé lo mismo en el inmenso traba¬ jo de algunas pinturas, y en la santidad y hermosura de los ros¬ tros, si bien se han auentajado, con la mucha comunicación que haií tenido los del Arte con las cosas de Italia y procurando su imitación en el dibujo, y grandeza: y assi ai cosas excelentes, y en la materia de Países y extremadas colores, se han preciado con particular cuidado, y han luzido grandemente: y vi en particular las obras de Pedro Pablo Rubens; y de otros, bueluen por su na¬ ción en grandeza y valentía, y dan materia a la embidia en las demás. En Francia hallé muchissimo bueno... porque aquellos Reyes siempre han gustado y fauorecido estas Artes y muí en particu¬ lar el Rei Francisco Valesio^ que siempre tuuo ocupados cerca de ' De Valois. su persona hombres eminentes... y tuno en Italia muchos años ai Abad Primatichio, y al Viñola, para que allí le comprassen esta¬ tuas antiguas y laspudo auer, las hizo vaciar de yesso so¬ que no bre las originales, y después en Francia de bronce... Tienen aque¬ lla gran casa de Fontanableo, llena destas grandezas de marmol, y bronce, y de pinturas al fresco del Roso, del Abad Primatichio, y al olio las tienen de Leonardo, de Rafael, de Ticiano, y de An¬ drea del Sarto, y de todos los que pudo alcançar, no dexándolas por ningún precio... Tuuo en Palacio a Leonardo de Vinchi... y... espiró en sus Reales braços... Sintió el Rei su muerte... tal que algun allegado de su M. zeloso, o rezeloso de las demostraciones que con este hombre eminente hazía, le dixo vn día... era desauto¬ rizar la Magostad hazer lo que hazía con vn hombre particular, y dizen que el Reí se boluió y le dixo con seueridad: "Yo puedo ha¬ zer Monsiures y Pares, mas no destos hombres, y assí les debo mayor estimación"... ...vi allí también el San Miguel de mano propria de Rafael de Vrbino, la mejor cosa que he visto de su mano, tan bien dibujado, tan bien colorido, con tanta bizarría aquellos scolores (sic) y ca¬ bellos que no se puede desear más; copia tiene aquí el marques de Camarasa muí buena. Vi un S. Sebastian de mano de F. Bar¬ tolomé: y son sin número las cosas que tiene hechas con admira¬ ble gusto y saber recogidas con particular cuidado y costa, que parece trasladó en su Reino otra Italia. Acuérdaseme que en Amons, en la Iglesia que ediñcó Teodelinda Reina de los Godos,... que es de san luán Bautista, vi pintada una historia de los Lon- gobardos, cuyas figuras tienen el cabello como oi vemos se vsa en la corte del Rei de España, que son guedejas en los lados, y lo demás del cabello baxo. "l'· ya fatigado de tanto peregrinar, sin auer satisfecho a mi deseo, ni ver el fin de mi intento logrado, determiné voluerme, y no ver el Reino de la gran Bretaña, que oi se esmera en ador¬ narse enriquezerse de Pinturas y Esculturas conmrtiendo aque¬ y lla Isla en vn magnífico museo destas Artes. Quien pensara que despues de estos estudios referidos, y de auer visto tantas obras excelentes, y consultado tantos hombres peritos... no auía de sacar vna conclusión fixa y cierta, para na- uegar seguro en este mar de dudosas opiniones, en las quales to- dauía me hallo, no m.enos que al principio... Maes — Hate acontecido lo que a otro, que fué a la Vniuer- sidad de Paris aprender algunas ciencias, y al cabo de pocos a días se boluió patria diziendo que en ella gozaua con quie¬ a su tud, salud hazienda y honor, y que en las Escuelas con grande confusión se la barajauan Filósofos, Medicos y luristas. Has hecho mal en no ver esse Reino [Inglaterra] por su gran¬ deza, hermosura y riqueza, mayormente que es tanto el gusto que tiene su serenissimo Rei don Carlos Estuardo a estas Ar¬ tes, y a tener pinturas de excelentes originales, que no dexa ni por diligencia, ni por dineros ninguna pintura ni escultura buena en toda la Europa que no la lleue a su corte, honrando y pre¬ miando los Artífices con honras y rentas particulares; y en la Asia, y en Africa tiene personas para que busquen estatuas, y otras antigüedades que en aquellas partes se hallan enterradas... y es tanto lo que va juntando y con tanto gasto que certifican que ya le obligan a ensanchar su palacio con nuevas quadras y galerías, adornándolas con estas Pinturas y Estatuas antiguas, y modernas de extrangeros, y naturales de aquel Reino, que dizen que las Pin¬ turas de Antonio Vandikes son excelentes, y de mucha estima¬ ción; y aora tiene aquí a Miguel de la Cruz, que anticipa sus obras a su edad, que le está copiando todas las pinturas de Ticiano, que nuestro Rei tiene en Palacio, y después irá al Escorial a copiar las que allí huuiere, que ya que no puede tener las originales, no quiere carecer de las copias^. Yo quisiera hubieras dibujado más, y visto menos, pues quando permití tu partida a Roma, fué no al- çando el precepto de dibujar, especular, y más dibujar, ni pres- criuió el de Apeles: "Nulla die sine linea"... Yo esperaua ver di¬ bujos de tu mano de las cosas que ibas uiendo... Dicip — No traigo ninguno, porque como me vía entre tantas cosas, quedauam.e absorto... qualquiera délias me llamaua para si desuiándome de las otras... Pero ya que esto está assí, no perda¬ mos mas tiempo comiença, o Maestro, enseñándome en mi ig¬ ... norancia, y haziéndome dueño de la verdad, comencando desde el principio. Maes Essa fué la causa porque jamás permití fuesse a es¬ — tudiar a Roma ninguno que no estuuiesse ya hecho y supiesse de ' Pintor que Ceán creyó español y del que es ésta la única referendr, antigua, al parecer. Para algunos es un inglés Micael Cross y para otros un Michel de Croy, de Caen (Francia). 82 por si hazer elección, porque si a grados de do- ti que estauas en trina y saber, y al parecer fuerte buenas raizes, te ha tur¬ y con bado y descompuesto, qué se espera que haría en un pimpollo nueuo, y tierno, y sin raizes? A lo que me pides responderé, mas oi no puede ser, que es tarde; mañana conmençaremos, y con gran¬ des esperanzas del fruto que pretendo, porque veo deseos feruo- rosos perseuerancia; de parte mía te la ofrezco y exorto a con continuar el trabajo que como dijo Menandro, por el trabajo en se alcançan todas las cosas... Estudia mucho y presumirás poco — que no ai antorcha ... que tanto descubra lo que se ignora, como el saber... Dialogo segvndo — Del Origen de la Pintura — Quienes fveron svs Inuentores; se perdió, y se boluió a restaurar; su como estimación, no¬ bleza y dificultad — fol. 26. Dicip — No he faltado al puesto, ni a la hora... y no he re¬ posado, esta noche o por el cuidado en que estoi, o por el alboroço de pensar que me has de enseñar el verdadero camino para con¬ seguir mi intento. Maes — Cumpliendo lo prometido començaré por el origen della... [sigue la conocida historia de la pintura griega y romana, la oscuridad de los tiempos medios, y el comienzo del rena¬ cimiento] fol. 30 vto. Micaelangel Buonarroti, decendiente de la casa de los Condes de Canusa, dió principio a la tercera edad, y si no se ose añadir. fin a ella, como término final de la excelencia cientifica destas Ar¬ tes, y plus vltra délias... el non En Alemania, y Flandes, Polonia, Vngría, Suecia y en todas aquellas partes Setentrionales nacieron grandes hombres en esta facultad; en Flandes luán Lik^ de Brugias, Miguel Ceckisien^, Ge¬ rónimo Hertoglens, Pedro Bruguel de Breda, Lancilocto' que se se¬ ñaló en pintar fuegos, noches, resplandores y cosas semejantes. Francisco Mostaret pintó bizarrias de sueños y imaginaciones. Si¬ guieron su modo muchos. Antonio Moro de Vtrech de Olanda, Francisco Flores de Amberes, y otros muchos, y el que más se des¬ colló sobre los otros, fué en Alemania el admirable Alberto Du- rero, que con estupenda grandeza mostró su prudente elección, tan docto y anisado, como aduertido y cuidadoso, que no perdonó cosa imitable, que no manifestase con sus pinceles y buril: a quien si¬ guieron Lucas de Olanda, y otros muchos de aquellas naciones con grande excelencia y especulación... Fue Ticiano, a qmen deuidamente llamaremos dueño de los ... colores, con aceptación y aplauso vniversal. algunos le han querido calumniar [a Vasari] de auerse ... mostrado largo en escriuir de los Italianos más que de otras na¬ ciones, y en particular de los Toscanos; yo digo, que fué legalis- simo; porque en hecho de verdad hasta su tiempo en ninguna parte del mundo se exercitaren las Artes del dibujo con tanta ge¬ neralidad, con tanto cuidado, ni con tanto aplauso ni asistencia, como en aquellas partes, principalmente en Florencia, de la qual con propiedad se puede dezir lo que Plinio de la ciudad de Sicio- ne, que la llamó Patria de la Pintura porque allí tuuo principio... El año de 1490, el gran Lorenço de Medices... hizo en Flo¬ rencia en su jardin Academia, y para ello le tuuo lleno de esta¬ tuas antiguas, y de pinturas las mejores que pudo juntar. Y vn excelente escultor llamado Bertoldo, para que como maestro acu¬ diese la guía, y regimiento de los estudiantes... Aquí a fué donde la embidia exercitó su maña, con las manos del Torrigiano, Escul¬ tor famoso, en el rostro de Micaelangel donde dexó por toda la vida la señal que sus retratos nos muestran con la nariz algo des- ■compuesta, lo qual obligó al delinquente a perder a Italia, por li- ^ Van Eyck. ' Coxien o Coxden. ^ Lancelot Blondel. brarse del riguroso y justo castigo que el magnifico Lorenço pre- uenía a tal excesso, y murió después en España miserablemente. En Francia y en Inglaterra huuo también grandes hombres dig¬ nos de superior renombre, si bien estudiaron en Italia, como ansi- mismo lo hizieron los que han florecido en España, que fueron Be- rruguete, el Mudo, Becerra, Hernán Yañez, luán Baptista de To¬ ledo, Cespedes Racionero de Cordoua, adonde son celebradas sus pinturas, y los demás conocidos por sus obras de Pintura, Escul¬ tura y Arquitectura, que siempre estas tres facultades andan jun¬ tas, y en ninguno, o en pocos Artifices de opinión se halla la vna sin las otras. fol. 32. [Carducho hace aquí mención incompleta de los que pintaron en el Escorial tomada, según declara, del P. Sigüenza] Esta grandiosa ocasión [la obra de San Lorenzo]... induxo al conocimiento verdadero, y estimación... [de las Artes], despertan¬ do ingenios raros, que se emplearon en cuidadosos estudios, cuyas obras admirablemente dieron materia para grandes alabanças y en estos Reinos vemos desde entonces subir cada dia a mayor per¬ fección... No me atreueré dezir, si esta facultad de la Pintura, a generalmente hablando, se ha baxado o subido desde Micael acá, si bien para mi temo no decline y baxe: no quiero manifestarme por no dar materia a la calumnia; pero bien me atreueré a afir¬ mar, que ninguno ha pasado de aquella raya del dibujo; si bien en la imitación, colorido, viueza,países, frutas, animales y otras cosas (que aquellos tuuieron por acessorias, y de poca considera¬ ción) en algunos modernos se han aventajado; porque los anti¬ guos, ocupados en aueriguar lo principal del dibujo, y las demás cosas dentes^ descuidaron de las circunstancias que la adornan... [Siguen las rep)etidas noticias que prueban laingenuidad del Arte para evitar el pago de tributos] ' Científicas. fol. 3s vto. Maei —No me puedo detener más, porque me aguarda vn amigo; mañana a la misma hora de oí me hallarás en este pero puesto, donde podrás preguntar y yo satisfacerte; y en tanto da¬ remos lugar a que las Ninfas y Pastores, que nos dizen habitan en estas riberas de Mançanares, den materia a Belardo a que can¬ te con retóricos colores y amorosos conceptos; y por si me tar¬ dara mañana toma este Esquicio con este Poema a propósito de lo que estamos tratando que no dexará de entretenerte... fol. 37. — Del Maestro losef de Valdiuielso, Capellán de Honor del Se- renissimo Infante, y Cardenal de España — Dialogo Tercero De la definición y essencia de la Pintura, y sus diferencias fol. 38. Dicip — O, como me alegro ayas llegado a tan buen tiempo para que gozes del fresco apacible y regalado que aora corre, y te ayas guardado del Sol, que enojoso te podía ofender, y sea en ocasión que gozes el canto de aquel Ruiseñor... Maes — Cicerón quiere, que todos los que escriuen y enseñan, comiencen por la diñnicion de lo que tratan... y assi diremos que cosa es Pintura... fol. 39. ... La Pintura es vna semejança y retrato de todo lo visible, según se nos representa a la vista, que sobre vna superñcie se com¬ pone de lineas y colores. - 86 — fol. 39 vto. ... puede diuidir en Pintura práctica operatiua; practica se operatiua regular y practica operatiua regular y científica... Pintura práctica regular y científica es la que no solo se vale de las reglas y preceptos aprobados... mas inquiere las causas... de todo lo que ha de pintar... Los tales son comparados a las cabras, porque van por los caminos de la dificultad, inuentando nueuos conceptos, y pensando altamente, fuera de los vsados y comunes, por sendas nueuas, buscan por montes y valles, a costa de mucho trabajo, nueuo pasto con que alimentarse, lo que no haze la oueja, que siempre sigue al manso, a quien son comparados los copiado¬ res. De ai se tomó el frasis de llamar al pensamiento nueuo del Pintor, Capricho. fol. 41. [De las alteraciones de color y forma de las cosas al pintarlas] ... diferencias y mudanças ai en las mismas colores proprias, alteradas de accidentes (no porque se muden ellas, mas nos lo pa¬ rece assí a nuestra vista) causados por participación de otros de afuera, de quien reciben especies; parecerá mas encen¬ vn rostro dido entre cortinas de nacar que no entrecortinas blancas, y vei- de entre arboledas, y por este exemplo se entenderán las dem.as colores. ! ' i También se altera y muda, según las calidades de luzes que la iluminan, como es la del Sol, de la Luna, de la llama y reñexo... [acaba el Dialogo III en el fol. 45.] ici. 45 vto. — Del Revmo. Padre Maestro Fr. Diego Niseno, Provincial de San Basilio. [Soneto] - 87 - fol. 47. Dialogo qvaeto — De la Pintura teórica, de la práctica, y simple imitación de lo natural, y de la simpatía que tiene con la poesía — Dicip — Rato ha que te espero, aunque no ocioso, antes en¬ tretenido mirando esta espesura de alisos, sauces, y chopos; este correr de Mançanares, ya a la sombra de las ramas, beuiendo re¬ flexos en cortezas de álamos, y va en resplandores lauando are¬ nas, que retobando están con los plateados pezecillos; y mucho más en nuestro propósito he reparado, en los bellos pedaços de Paisas que forman estas orillas, que parecen copiados de los que pintó Paulo Bril, o los que dibujó Gerónimo Muciano. Maes—^Mui excelentes los tiene este rio desde este puesto hasta su nacimiento, a quien han imitado con arte los que los hazen bien en esta corte, que te certiñco, que los pueden embidiar los mejores de Flandes... fol. 47 vto. Maes— Enseñóme vn amigo vnos dibujos de Bezerra, es¬ ... pañol, que para mi fué ñesta doble. No podía apartarme de mirar aquellos perñles tan airosos, tan fundados en arte y ciencia, y tan cumplidos en todo, que me despertaron lástimas destos tiempos, que apenas ai quien los quiera mirar quanto más quien procure imitarlos... fol. 52. ... Púsose vn Pintor indocto, y buen práctico a copiar del na¬ tural vna cabeça desproporcionada y mala, en todo, o en parte, como sucede de ordinario. Entraron aquellas especies por los sen¬ tidos a la memoria, sin mas reparos de los que le dió el objeto. El excelente práctico la copió con puntualidad, pero fué forçoso que saliesse aquella copia con las imperfecciones que tenia el original; lo qual sucediera si el Pintor fuera docto, porque corrigiera y en¬ no mendara el natural con la razón y docto habito del entendimiento que posseía. Y esta es la causa, sin duda, porque los grandes y — SS — eminentes Pintores no fueron retratadores, pues el que lo ha de ser, se ha de sugetar a la imitación del objeto malo o bueno sin más discurrir ni saber..P fol. 54. ... yo dixera que se ha de estudiar del natural y no copiar... fol. 55 vto. Dicip— [sobre pinturas que engañan, entre ellas] pueden ... tener lugar algimas cosas hechas en nuestros tiempos como lo me¬ rece vna puerta ñngida que estaba en la Encamación, que vn Ca¬ pellán de aquella Real casa me certificó que pensando era natural, y que estaba entreabierta, como lo significaba, se fué a entrar por ella y a costa de vna cabeçada echó de ver la verdad; y no menos aora se hizieran de ordinario los mismos engaños de aquella puer¬ ta, a no auerla quitado rompiendo la pared para el seruicio de la Iglesia, y su mayor comodidad. Maes — Siendo yo de diez y seis años, y no mas me puse a imitar vn candil ordinario, y lo puse en parte que vna criada lo uiesse la qual solicitada de su obligación de ponerle en su lugar no conociendo el engaño, mas de una vez le fué a tomar, hasta que co¬ rrida le arrojó en el suelo quando yo me reía de la burla. Assimismo ai en esta corte tafetanes vnos fingidos en vna alcoba, que pidién¬ dolos ma persona prestados para cierta fiesta, respondió el dueño, que los quitassen que él no podía, ni tenia quien lo hiziesse, y llegó el engaño hasta arrimar vna escalera, que entonces se cono¬ ció la verdad... fol. 56 vto. ... A los que hazen las tales pinturas de simple imitación, los venero como médicos impíricos, que sin saber la causa hazen a obras milagrosas... fol. 60. la Pintura habla la ... en Poesía, y la Poesía calla en la Pin¬ tura. .. ' Pasaje alusivo, seguramente a Velázquez. - 89 - fol. 60 vto. Mira a los dos Leonardos^, Lupercio y Bartolomé, Fénix ... {este último) de nuestros tiempos en la grauedad, en la propriedad y en el decoro. Al Maestro losef de Valdiuieso mira, que ya en su losef, ya en su Sagrario, ya en tantos Autos diuinos pinta con tan superior ingenio tantos afectos, exercitando la pluma como otros el pincel. Al Dotor Mira de escriuiendo es ad¬ Amescua, cuya grauedad miración, pintando assi en su Rueda de la Fortuna, como en su Harpa de Dauid, y otras grandes obras que admiran los ingenios. A don luán de lauregui mira, que escriue con lineas de Ape¬ les versos de Homero y no menos admira quando canta numeroso que quando pinta atento. De Luis Velez, famoso en todo, basta para saber como pinta auer oido a Escanderbei (su comedia) referir la aparición de Chris- to Señor nuestro, a donde la Retórica dió embidia a la Pintura, y aun parece trocaron colores. A don luán de Alarcón, pluma de Apolo. A don Pedro Calde¬ rón, feliz ingenio desta edad. Don lacinto de Herrera, Gaspar de Auila, Don losef Pellicer de Salas floridas plantas del Parnaso, mira sus obras que con leuantados y dulces pinceles nos van dan¬ do cada dia pinturas varias con plumas de Virgilio. Del Dotor luán Perez de Montaluan, que pinturas no se han oido, siendo los versos como los llenços, y juzgando los oidos como los ojos?... don Luis de Gongora, en cuyas obras está admirada la mayor ciencia porque en su Polifemo y Soledades parece que vence lo que pinta, y que no es posible que execute otro pincel lo que dibuja supluma... Mira las eruditas de don Antonio de Mendoca, dél solo imi¬ tadas con su gallarda y heroica pluma, estimadas de los mayores Monarcas. Mira las del Dotor Miguel de Silueira, Lusitano Camoes, que assom.bran los dibujos de sus Poemas, quanto mueuen afectuosas las colores de su dezir. No dá admiración Francisco Lopez de Zarate, ya en las Rimas impressas, ya en el Poema heroico de la Cruz, que con curioso ^ Los hermanos Argensolas. go — - deseo esperamos ver en la estampa los que le auemos gozado ma- nuscriptos? No refiero otros muchos, no menos dignos y conocidos porque todos se hallarán en el Laurel de Apolo, sacado a luz por el ze- loso honrador de los ingenios de España... el laureado Español Frei Lope de Vega Carpió tan conocido y admirado de las estran- geras Naciones como estimado de la suya; aunque tal vez el pre¬ mio no corresponda al mérito... Yo me hallé en vn Teatro donde se descogió vna pintura suya, que representaba vna tragedia, tan bien pintada, con tanta fuerça de sentimiento, con tal disposición y dibujo, colorido y viueça que obligó a vno de los del Auditorio lleuado del enojo y piedad (fuera de si) se leuantasse furioso, dan¬ do vozes contra el cruel homicida, que al parecer degollaua una dama inocente... Pues qué si pinta vn campo? parece que las ño¬ res y las yemas engañan al olfato, y los montes y arroyuelos a la vista; si vn valle de pastores, el sentido común oye y ve el co¬ pioso rebaño; si vn Inuierno, haze eriçar el cabello y abrigarse; si vn Estio, se congoja y suda el Auditorio... [Acaba el Dialogo IV fol. 62 vto.] fol. 63. — Canción del Dotor Miguel de Silveira — Dialogo quinto ■— Trátase del modo del juzgar de las Pinturas, singularidad de la Perspectiva; qué es Dibujo, y qué es colorido; y pruéba¬ se que los antiguos fueron grandes Artifices — Maes — Ya dudaua tu venida, porque ha grande rato que es¬ pero, y no ai cosa más penosa. Dicip — Yo sali de casa cudicioso de tu conuersación y dis¬ cursos, a hora bastante, para llegar el primero al puesto, y encon¬ tré con Otauio, grande amigo de todos los ingenios. Díxome, que estuuo en el Escorial, y empeñóse en alabar las grandes pinturas 91 — - que olio de aquellos grandes hombres... y este vió al fresco, y al ha sido la causa de mi tardança; y como tan amigo de Bartolomé Carduchi, se lastimaba de su mal logrado saber, de su encogida fortuna y diome estos versos que le hizo Francisco Pacheco, inge¬ nioso y erudito Pintor, a quien los professores destas Artes del di¬ bujo deben mostrarse agradecidos pues ha procurado con retratos y elogios eternicar sus nombres... Maes He. mi parte agradezco como debo qualquiera cosa que — se haga en honra y alabança de mi Maestro, y a no ser yo tanta parte, me ocupara en hazer grandes elogios a sus virtudes... fol. 66. ... mocedad hasta la edad de vein¬ Bartolomé Carducho en su te y cinco años, se ocupó en todas tres Artes: en la Arquitectura, debaxo de la diciplina de Bartolomé Amanato (grande Escultor y Arquitecto) en las fábricas del gran Duque de Florencia, y en muchas cosas de Escultura que se ofrecían, assi para el seruicio del Príncipe, como para particulares, especialmente en cosas de estu¬ que (que en Florencia se usaron mucho) no dexando la Pintura, como mas principal en la voluntad, la qual obró con su Maestro Federigo Zucaro, en Roma, en seruicio de los Pontífices; y como le truxeron al del Rei dOn Felipe Segundo para ocuparle en el Escorial (como otra vez dixe) para pintar al fresco, y no huuo oca¬ sión de exercitar las dos Artes, Escultura y Arquitectura, se fué oluidando délias, vsando sola la Pintura; mas, bien se reconoció siempre en qualquiera ocasión, que era científico: cortó la Parca su vida antes de los cincuenta años, que sinó, fuera possible se desocupasse de los pinceles, y se boluiesse a la ocupación de la Ar¬ quitectura y Escultura más adelante... fol. 67. Alabando Bartolomé Carducho vna pintura que vn Pintor auía sacado público, con tanto deseo de acertar, quanto auían en sido las diligencias y estudio para conseguirlo; y agradeciendo y ala¬ bando aquel trabajo, todo junto, y cada cosa de por si, con su buen e intención que acostumbraba, le dixo vno destos Zoilos, zelo, que estaba mirándola (mudo para la alabança, y lenguaraz para dezir mal): "Como no ve v. m. este pié tan mal hecho, y fuera de lugar?" Respondió: —"No le aula visto, porque estas manos su y este pecho me le encubrían con su excelencia y dificultad"—con que hizo callar el madiziente, o ignorante, corrido de auer descu¬ bierto su ponçofia y descortesía. fol. 73 vto. [Del desinterés que en cuanto al pago de sus obras han de mostrar los artistas] Bien oido dezir, quanto platicó este sentir Bartolomé avras Carduchi, (a obligarle la conciencia al reparo de las obli¬ que no gaciones de las cargas del matrimonio) jamás tratara de paga, sinó solo de obrar con perpetuos estudios. Y muchas vezes le sucedió tener acabada vna valiente pintura excelencia, y satisfecho el con dueño, y a los familiares artífices que lo visitauan, la boluía a ha- zer de todo punto, pudiendo cumplir con aquella, y emplearse en otra que le estaua esperando con otro nueuo premio; y diziéndole yo algunas vezes, que me parecía tan poco lo que auía adelantado, que no lo tenía por equivalente al tiempo que le auia costado. Respondíame, que en lo que le auía adelantado eran, vnos puntos transcendientes y superiores, que solo los Peritos, los alcançauan a conocer... fol. 78 vto. [Del dibujo y del colorido] ... El colorido sin dibujo, [es] vna dama blanca y rubia, y co¬ lorada, bien vestida adornada, mas de malas proporciones, sin y gracia ni entendimiento, que no comunicada no hay duda que a primera vista se lleva el agrado, porque lo rubio y blanco dissimu¬ la mucho, como no sea demasiada la comunicación, que con ella, será fuerça descubrirse las faltas de cuerpo y alma; al contrario de la trigueña, que como de ordinario parece corresponder el cuer¬ po a la hermosura del alma, quanto más se trata y comunica más agrada y más fondo se halla en su entendimiento, y es hermosu¬ ra fLxa y permanente; yla otra con qualquiera cosa se aja y des¬ luce... Testigo soi de vista que muchos que han entrado a ver el juizio de Micaelangel, y han salido desabridos... de obra de tan 93 — — grande nombre; y boluiendo a verla les parecía mejor y tanto mas, quanto más lo iban continuando... fol. 79 vto. [Que los pintores antiguos fueron grandes artífices] ... se halló en María la mayor en los jar¬ el monte de Santa dines Mecenates vn pedaço de pared, y en él pintada más de 1500 años auía vna historia al fresco tan buena que mereció ser halla¬ da y sacada a luz, adonde se viesse como oi se ve en el quarto del Cardenal Altobrandino, que después fue Papa Clemente VIII a Monte Magnanapoli; y a vn curioso Artífice que se halló presen¬ te le cupieron vnos fragmentos de vnas hojas de parra, que ser- uían de festón a la pintura, tan bien hechas y conseruadas, que las colocó en vn jardín suyo con veneración, y como a reliquia de aquellos siglos dorados, con vnos versos en Italiano, que en su alabanca hizo vn docto Poeta... [Acaba el V Dialogo fol. 80 vto.] fol. 81. — Silva de Frei Lope Felix de Vega Carpió — [al fin de la silva se lee esta carta] : Señor mió: si yo huuiera retratado a la pintura como v. m. la tendrá pintada, los dos huuiéramos conseguido el fin deste inten¬ to: pero pues ella ha de abonar mi ignorancia, quedaré consolado de que le ofrezco estos requiebros, como a dama que quise tanto desde que nací a sus puertas. Dios guarde a v. m. Fr. Lope Felix de Vega Carpió. 94 — — fol. 84. Dialogo sexto — Trata de las diferencias de modos de pintar, y si se puede ol¬ vidar: de las pretensiones que entre si tienen la Pintura y la Escultura; y si podrá conocer de Pintura el que fuere pin¬ tor — fol. 85. Maes— pintó... toda la Escuela veneciana con tanta li¬ ... cencia, algunas pinturas de cerca apenas se dan a conocer, si que bien en apartándose a distancia conueniente se descubre con agra¬ dable vista el arte del que las hizo... fol. 88 vto. Maes— ninguna destas pinturas [tanto la minuciosa y per¬ ... filada, como la de grandes pinceladas, la clara como la obscura] es de desestimar; ...pues en todas y en cada vna de por si ai tanta admiración y agrado, como se experimenta haziéndonos al sentido, y al entendimiento vn banquete de excelentes manjares, si bien guisados de muchas diferencias, que si nos entregamos en vno, sentimos con lástima dexar el otro: porque dexando aparte el del diuino Michaelangel, el del gran Rafael de Vrbino (... platos sus¬ tanciales y alimenticios desta ciencia), quién ha de desviar el plato del Corezo, de Ticiano, del Parmesano, del Saluiati, Tadeo Zuca- ro, el del Barocio y los demás... que han pintado en Italia, Fran¬ cia, Flandes, Alemania, Inglaterra...? En nuestros tiempos se leuantó en Roma Michael Angelo de Carabaggio, en el Pontificado del Papa Clemente VIII, con nueuo plato con tal modo y salsa guisado, con tanto sabor apetito y gusto, que pienso ha llenado el de todos con tanta golosina y licencia se que temo en ellos alguna apoplexia en la verdadera doctrina, por¬ que le siguen glotonicamente el mayor golpe de los Pintores, no reparando si el calor de su natural (que es su ingenio) es tan po¬ deroso, o tiene la actividad que el del otro, para poder digerir sim¬ ple tan recio, ignoto, en incompatible modo, como es el obrar sin las preparaciones para tal acción. ¿Quien pintó jamás y llegó a hazer tan bien como este monstruo de ingenio y natural, casi hizo sin preceptos, estudio, mas solo con la fuerça de sin doctrina, sin su genio, el natural delante, a quien simplemente imitaua y con con tanta admiración? Oi dezir a un zeloso de nuestra professión, que la venida deste hombre al mundo, seria presagio de ruina, y ñn de la pintura y que assi como al fin deste mundo visible, el Antecristo con falsos y ostentosos milagros y prodigiosas acciones se llenará tras de sí a la perdición tan grande número de gentes, mouidas de ver sus obras, al parecer tan admirables (aimque ellas en si engañosas, falsas y sin verdad, ni permanencia) diziendo ser el verdadero Christo. Assi este Ante-Michael-Angel con su afecta¬ da y exterior imitación admirable modo y viueza, ha podido per¬ suadir a tan gran número de todo género de gente que aquella es la buena pintura, y su modo y doctrina verdadera... fol. 90 vto. Maes — ... conocí vn alabança, y veneración, Pintor digno de por grande estudiante en la facutad, cuidadoso en la obseruancia de los preceptos y riguroso en ellos, y en descuidándose algo, se conocía luego la floxedad de su condición y mal proporcionado cuerpo, y disposición; lo qual disimulaua quando aduertido obraua; conocí otro, tan osado, como fauorecido de la pintura, de quien podíamos dezir auia nacido Pintor, según tenía los pinzeles, y colores obedientes, obrando más el furor natural que los estudios^... fol. 96 vto. [El mayor tamaño que las Pinturas pueden tener que las Esculturas es argumento de supremacia] Dicip — La Pintura a lo que más se extendió, fué a aquel ... llenço que hizo pintar Nerón de la figura del Sol que tuuo 120 pies de alto, que después fué quemado de un rayo en los huertos Mariani: y en nuestros tiempos las que vi en Florencia en la Igle¬ sia mayor, y el San Christoual que pintó Mateo de Alecio en Se- uilla tan celebrado por su grandeza, como por su excelencia. ' Clara alusión a Velazquez. — g6 — Maes Hasme acordado caso gracioso vn que te quiero con¬ — tar: y fué, que ciertos labradores por comissión de su lugar fueron a vn Pintor que les pintasse vn San Christoual... y la dieronle medida a la del concepto que tenian hecho de simpleza y no a su la de la Iglesia... Hizolo assi el Pintor sin exceder en nada, de que ellos, estando acabado, mostraron grande contento, y lo llena¬ ron... y... hallaron que no cabía en [la Iglesia], y boluiendo al Pintor por el remedio... les dixo riendo:"Ya que no cabe en pié por ser baxa la iglesia, pónganlo echado." Parecióles bueno el ar¬ bitrio, y con él se boluieron a su lugar, y faxaron por de dentro toda la Iglesia con su San Christoual. [acaba el Dialogo 6." fol. 105 vto.] fol. 106. De Don Antonio de Herrera Manrique cauallero de la Orden — de Santiago — ¡Canción] fol. 108. Diálogo séptimo — De las diferencias, y modos de Pintar los sticessos e Historias sagradas con la decencia que se deve. — Dicip-— Estol mirando a aquella traça dibujada, que si ... bienme acuerdo, es la que hiziste para executar en la galería del Medio dia deste Alcaçar de Madrid: que por auerse llenado Dios para si a su Magostad, paró la execución. Maes—Fuera concepto proprio para aquel lugar, siendo todo él vn epílogo de lo sucedido en las edades del mundo, desde la creación hasta estos nuestros tiempos con las personas más seña¬ ladas y conocidas en cada edad. [Los asuntos de las pinturas han de corres¬ ponder al genero de ediñcio y a su des¬ tino] 97 - - íol. 109 vto. Maes— Tenemos exemple desta ... doctrina, en lo que man¬ dó pintar el Rei don Felipe Tercero, el Santo en su casa Real del Pardo. En la capilla está pintado en vna historia ochauada en medio de la boueda, en vn Altar el Santissimo Sacramento, assis- tiendo en vna gloria toda la Santíssima Trinidad con muchíssimos Angeles y nuestra Señora y San luán Bautista, y abaxo San Gre¬ gorio Papa, San Agustín, Santo Tomás, y otros Santos que se han señalado en escriuir deste sacrosanto e incomprehensible Misterio^. En los quatro quadros de los ángulos están quatro historias del Testamento Viejo (figuras deste soberano Pan) la vna es nuestros padres primeros, y en medio el Arbcl de la vida y de la muerte, en la otra Sanson sacando el panal de miel del león que antes auia desguijarado ; en otra el maná que embió Dios a su pueblo, y la otra, quando Moisés sacó el agua de la peña; y en vna luneta que cae sobre el altar, está debaxo del junípero echado el Profeta Elias, que le despierta el Angel, enseñándole el pan y el vaso de agua, cuando huia al monte Oreb, temeroso de la perfidia de Gezabel que le perseguía. En ocho triángulos estan pintados quatro Doc¬ tores de la Santa Iglesia Romana, y quatro de la Griega y toda la bóueda adornada de molduras, serafines, cartelas, y Festones de estuques y dorados. Fué traça de Vicencio Carduchi. La sala adonde su Magestad da las Audiencias, estuuo a cargo (traça y execución) de Eugenio Caxesi, que la adornó de estuques, tallados y cartelas doradas ricamente, y en medio de la boueda está pintado aquel caso portentoso tan celebrado en la Sagrada Es¬ critura de Salomon, quando dió aquella sentencia el pleito de en las dos madres... En espacios pintó virtudes, y en las Lune¬ vnos tas paises, todo con grande magisterio bizarría. La galería del Mediodía del quarto del Reí, estuuo a cargo de Bartolomé Carduchi, hizo la traça y los estuques de la boueda, y preuiniendo ya los pinzeles, y la docta mano para las hazañas de Carlos Quinto cerró su vida; sucedió en la execución de la obra Vicencio Carduchi su hermano, y dicípulo a quien mandaron (mu¬ dando el primer intento), pintasse la criança vida y hazañas de .-\quiles, como lo hizo. ' Consérvase el dibujo en el Museo Municipal, Depósito de la Biblio¬ teca Nacional; lo publiqué en el t.° II de Dibujos Españoles. Lám. CLXX. 7 La galería de la Reina, que cae al cierço, la traçó y pintó, y hizo los estuques Patricio Caxesi; es de la historia del casto y amigo de Dios loseph, quando defendió su entereza de la adúltera muger de Putifar, su dueño, con todos los demás sucesos de su vida... En la vna torre está pintada y adornada de estuques y oro (no solo la boueda, sinó también las paredes) la historia de Me¬ dusa, de mano de Becerra y del Bergamasco^: y otra torre está de vnas perspectiuas hechas con grandissimo cuidado y diligencia por vn Flamenco: todas las demás pieças están adornadas por este modo y cuidado. El Tocador de la Reina estuuo a cargo de luán de Soto. El Antecámara, y otra torre de Gerónimo de Cabrera, y de Teodosio Mingot. Los dormitorios de Fabricio Gástelo; y otra quadra de perspectiua, del mismo: otra quadra estuuo a cargo de Luis de Caruajal; otra de Alexandre Semin: la cubierta de la escalera que sube al quarto de la Reina Gerónimo de Mora: la del quarto del Rei Pedro de Guzman, conocido por el Coxo: en todo lo demás de la casa, corredores y caguanes están colgadas varias pinturas de batallas y caças. La pieça adonde se viste su Magestad es de retratos de la in¬ victa casa de x\ustria, de mano de Bartolomé Gonçalez: la cu¬ bierta della es de estuques, y pintadas algunas Vitorias del Em¬ perador Carlos Quinto que pintó Francisco Lopez. Dicip — Oi dezir, que antes que se quemasse el Pardo^, ador- nauan essa pieça (de mano de los famosos Alonso Sanchez, Ticia- no, y Antonio Moro) muchos retratos, sin otros quadros origina¬ les que los consumió el fuego. Maes — Yo los vi muchas vezes, y siempre que se me acuerda me lastimo, no solo porque se consumieron las imágenes de hom¬ bres tan grandes, como por ser de la mano de los mejores que ja¬ más hizieron retratos. Allí estaua el de Ticiano enseñándonos al del Rei auiéndole embiado su Ma¬ Felipe Segundo; y fué assi, que gestad pedir su retrato, hallándose con su humildad indigno, que a en el mundo se hiziesse caso del, se retrató en este modo que te reñero, diziendo en este modesto lenguaje, que el lugar o estima- ^ Es el único techo antiguo conservado en El Pardo. de 1604. Las pinturas que allí se perdieron se cono¬ ^ El 13 de marzo cen por im inventario de 1566 y por la descripción de Argote de Molina que figura en su edición (1582) del Libro de la montería de Alfonso XI. Hay edi¬ ción aparte en la "Biblioteca venatoria" de Gutiérrez de la Vega. Madrid, t888. — 99 — dón que se diesse a aquella pintura o retratos, no era al suyo, sinó al de su Magestad. Dicip Bien diferente de lo que oi se platica pues no ai per¬ — sona le parezca que el no retratarse, es perdida grande de que no su República y yá con demasiada licencia. fol. Ill vto. Maes— ... Yo he visto retratados a hombres y mugeres mui ordinarios y de oficios mecánicos (aunque ricos) arrimados a vn bufete o silla debaxo de cortina, con la grauedad de trage y postu¬ ra que se deue a los Reyes y grandes Señores... otros armados y con vn bastón como si fuera vn Duque de Alva o Marques del Vasto, que podrá ser que no se aya jamás puesto tales insignias si no es en comedia, o zuiça. Hazía vna fiesta vno destos al Santo de su deuoción en vna Iglesia desta Corte, adonde tenía su sepul¬ tura con su poco de retablo, y él y su muger se auían mandado retratar en él, vestidos de negro (lo que no acostumbran de ordi¬ nario) con mucha gala, autoridad y deuoción. Llamauase este tai Pedro Gordo, encomendó el sermon al P. Maestro Fr. Christoual de Fonseca, gran Predicador, en el discurso del sermon dezia que le aula visto retratado en su Retablo tan graue, tan mesurado, tan bien vestido, que casi no le conocía, y boluiéndose azia donde es¬ taña, dixo (con el donaire que algunas vezes dezia semejantes co¬ sas) —"Por amor de Dios os ruego amigo Pedro Gordo que para que seáis conocido, os retratéis como andais, o andad como os re¬ tratéis". [Acaba el VII Dialogo fol. 128] fol. 128 vto. — Canción Real de Francisco Lopez de Zarate — En Alabança deste Assunto y del Autor — Dialogo octauo — De lo Practico del Arte, con sus r,malcríales vozes y términos- principios de Fisonomia, y Simetria, y la estimación y estado que oi tiene en la Corte de España — fol. 147 vto. Dicip— ... quando llegué de mi jornada, me llenaron vna noche adonde vi que se trataua de pinturas, dibujos, modelos, y estatuas, con mucha noticia de todos los originales de Rafael, Co- rezo, Ticiano, Tintoreto, Verones, Palma, Bassan, y de otros fa¬ mosos que ai en esta corte, feriando vnas con otras; y me holgué ver que se trataua dello, y se discurría con gusto grande, y mui cientiñcamente con los mejores Artifices que allí se hallauan y con otros muchos ingenios particulares, Caualleros y Señores, gas¬ tando mui buenos ratos en este virtuoso diuertimiento. Allí se ha¬ llauan, demás de las pinturas y estatuas que he dicho, las espadas (de excelentes maestros: las vrías de a cauallo; y otras para la cinta y gala, y de prouecho) : los cuchillos Damasquinos excelen¬ tes, de monte y de mesa, rodelas, broqueles admirables, cristales de roca de mil maneras tallados y granados con grande arte y fine¬ za. Hallávanse escritorios, pirámides, bolas de jaspe y de vidro y otras curiosidades para Oratorios, estudios y camarines. Quando en¬ tramos, estaña el dueño de la casa ajustando vnas ferias, que nos dixo acabaña de hazer con el Almirante, de vna original de Ti¬ ciano y de seis cabeças de Antonio Moro, dos estatuas de bronze, y una culebrina pequeña para su camarín. Dexole su Excelencia en parte de las ferias vna copia tan bien hecha, y tan bien imi¬ tada a su original, que al mas experto podía engañar; que es vna bacanaria del Caracholi, cosa extremada y graciosa. Vimos allí la pintura que deseaua ver que es vna nuestra Señora, el Niño lesus y S. loseph en quadro de vara y quarta que ha estado y está en la opinión de todos por de m.ano de Rafael de Vrbino, que es la misma que estaua en Valladolid en vn colateral de las Car¬ melitas Descaigas, y oi es del Conde de Monterrei, que por estar algo maltratada, la tenía allí su Excelencia para repararla y lle¬ narla a Italia, estuuimos mirando y celebrando la gracia, el deco¬ ro, la autoridad y propiedad con que aquel hombre pintó, lasti- mándonos del mal logro de su vida en tan poca edad, estando a la puerta de tan próspera fortuna... Llenáronme otro día en casa del Marqués de. Leganés, gene¬ ral de la Artillería, de la Camara de su Magestad, de los Conse¬ jos de Estado y Guerra y Presidente de Flandes, donde la vista y el entendimiento en ver (demás de la muchedumbre de ricos es¬ critorios y bufetes, reloxes trasordinarios, espejos singulares) tan¬ tas y tan buenas Pinturas antiguas y modernas, tan estimadas de su Excelencia, como alabadas de todos los que tienen uoto en esta materia, admiré, ver puesto todo con tanto acuerdo y orden, con tanta variedad, que bien pudiera seruir de acertado y sabio estudio, como lo son en la misma casa las quadras, adonde como en Atenas en las Escuelas de Arquimides sobre espaciosas mesas se veían globos, esferas, cuerpos regulares y otros instrumentos matemáticos y geométricos; con los quales, como otro Euclides, el docto lulio Cesar Ferrufino Catedrático de su Magestad de aquellas ciencias, leia enseñaua las Matemáticas y Artillería y y otras cosas aquella materia de que tiene compuestos tocantes a algunos libros de mucho seruicio a su Magestad para las cosas de mar y tierra con grandes secretos de fuegos artificiales y máquinas •de guerra, algunos ya impressos, y otros que presto saldrán a la estampa con aplauso }'■ prouecho general. Desta escuela tan im¬ portante salen cada día luzidos dicipulos... y es vno dellos Luis Carduchi^... Vimosle en vn patio entre culebrinas, y cañones de todos géneros, que con algunos Artilleros y Fundidores reconocia sus metales, cureñas, ñomones, encaualgamentos, balas, cucharas y demás pertrechos, con los calibos, y pesos que acostumbran y le enseñó su Maestro con tanto fundamento. ... fuimos a ver las Pinturas del Excelentissimo Conde de Be- nauente, el qual con su acostumbrada benignidad nos enseñó todas las que tenia, parte de las que el ínclito su padre truxo de Ita¬ lia, y parte de las que su Excelencia auia juntado, que huuo en que detenernos buen rato. Veneramos algunas grandes reliquias que nos enseñó... Fuimos luego en casa del Principe de Esquilache, donde vimos las grandes pinturas del Salon... del rato que allí estuuimos, no ^ Hijo de Bartolomé Carducho, fué ordenado de Menores; pero después se casó. En 1604 gozaba de cien ducados de pensión sobre rentas del Arzo¬ bispado de Granada. sé quien llenó la mayor parte: la vista en ver excelentes Pin¬ se turas, o el oido en oir sonoros coros de vozes, y instrumentos... Adoramos el milagroso Christo que habló a San Francisco de Bor¬ ja, abuelo del Príncipe, con que pedimos licencia. Lleuárorune en casa del Marques de la Torre, superintendente de las obras de su Magestad y de la junta de obras y bosques^... digno hermano del Eminentissimo Cardenal Crescendo a quién conocí en Roma en muí grande estimación: suplicámosle nos en- señasse sus Pinturas; bízolo assí, y con afectuoso gusto de todos nos enseñó grandes cosas destas Artes del dibujo como quien tan bien las conoce y sabe bazer... entre las cosas que nos enseñó fué el modelo que hizo por mandado de su Magestad para los entie¬ rros de los Reyes; por cuya traça y gouierno se executo en el Es¬ corial, que comunmente llaman el Pantheon... Dexamos a su Señoría; y fuimos a casa de don Gerónimo Fu- res y Muñoz, Cauallero de la Orden de Santiago, gentil-hombre de la boca del Reí nuestro Señor, y de su Consejo Supremo de Ita¬ lia, conseruador general de su Real Patrimonio de los Reinos de Ñapóles, Sicilia y Estado de Milán, y le hallamos pintando vna de las muchas empresas morales que tiene hechas, en que mues¬ tra quan perito está en esta Filosofía, y quan bien la practica y entiende... en la que estaua ocupada, era vna nave con todas las velas tendidas que con viento prospero va nauegando, con la letra de Periandro: "Ne credas tempori"... Enseñónos muchos, y ex¬ celentes dibujos, originales de mano de los más valientes Pintores y Escultores que tuuo Italia... Vimos también muchos quadros de Pinturas originales de grandes hombres e igual diligencia, y no con poco gasto de su hazienda tiene recogido, que porque tuuo el Príncipe de Gales noticia dellos fué a verlos a su casa, al qual le presentó ocho, los que el Príncipe escogió con algunas espadas, montante, ballestas, arcabuzes de lo mejor que labraron los mas primorosos Artífices destas Armas... De aquí fuimos a casa de don Gerónimo de Villafuerte Zapa¬ ta. Gentil hombre de la casa de su Magestad, y su Guardajoyas, admirable en todo y en auer juntado tanta Pintura y tan escogi¬ da, digno empleo de su ingenio, efeto del dibujo que tan cuidado¬ so estudió algunos años... Otro dia me llenaron en casa de don Antonio Moscoso, Mar- ' Véase notas biográficas en E. Tormo. Antonio de Pereda, 1915. qués de Villanueua del Fresno, que no huuo menos que admirar en la grandeza y singularidad de sus muchas Pinturas, como en la hermosa compostura y asseo con que están repartidas tan gran¬ de copia, y de mucha estimación. También vi las de don Rodrigo de Tapia, cuyas galerias y quadras admiran... Maes — Has visto a Rutilio Gaxi noble Florentino?^ Diüp — No le hallamos en casa, y aunque he tenido propósi¬ to, y deseo de boluer, no he tenido lugar. Maes — Verás de sus manos cosas dignas de mucha pondera¬ ción,que dan ser y admiración a la plática en particular retratos de cera de colores, tan parecidos como bien entendidos. Tam.bién verás los modelos de las fuentes que hizo para el adorno desta Corte, oi están executadas de mármoles y bronze, ennoble¬ que ciendo esta Villa, dando em.bidia a las mas conocidas ciudades. Y aquel estudiado cauallo conduzido de sus manos a la perfección... Veeese en este juntas el Arte con las propriedades del castizo bruto, semejanca de los que cría escogidamente Cordoua. No me¬ nos se ve encima el airoso y fuerte cauallero que le rige, armado y en los granados tan caprichosos y bizarros pensamientos, que pudiera poner pasmo a la imaginación. fol. isr. Dicip — No fui las Pinturas del conde de Monterrei a ver porque no se halló la tenía la llaue, y aunque las he persona que visto muchas vezes, lo senti. aquellos grandiosos dibujos de los ... nadadores de lápiz colorido de mano de Micael Angel, a quien Italia venera el nombre, y solicitara estos dibujos con grande suma de oro a no los posser tan grande Príncipe. Maes — No dexes de ver las de don Suero de Quiñones, ca¬ uallero de la Orden de Santiago y Alférez mayor de Leon, que las tiene muí buenas: las de don Francisco Miracles, las de don Fran¬ cisco de Aguilar, las del contador Gerónimo de Aluiz, las del Li¬ cenciado Francisco Manuel, las de Francisco Antonio Calamaca, las de Mateo Montañés, y otras muchas que hallarás en poder medallista. Véase A. Herrera en BOL. 1005, p. 57, y A. Gar¬ ' Escultor y cía Bellido en ARCHIVO, 1928, p. 238. I04 - de Señores y Caualleros que con particular cuidado las examinan y buscan... í Dicip— según la opinión que oi vale, entre los señores, ni ... las Pinturas han de tener estimación ni nombre mientras viven los que las hizieron, como si la fatal guadaña de la muerte fuera el me fecit estimatiuo del Artíñce, o por lo menos han de estar mui lexos, tanto que solo llegue acá el eco de su nombre, como si el ver las personas, borrara la eminencia de sus obras. Maes — Yo sé quien fueron a pedir en esta corte con gran¬ a des encarecimientos Pintura, que fuesse cosa admirable, y su¬ vna perior de vna imagen de nuestra Señora de la Encarnación; y para darle motiuo a que se esmerase, le alabó con grandes hipérboles vna que está en cierto Monasterio de Madrid (de mano del mismo a quien hablaua; diziéndole que el Emperador la aula mandado a presentar a la Católica Magostad de la Reina Margarita, su her¬ mana por cosa vnica y peregrina: la qual mandó hazer a vn por¬ tentoso hombre, que tenía en su seruicio, de grande estimación. ^ Esto dezía el tal personage con grandes misterios y encarecimien¬ tos, y todo lo escuchaua el Artíñce, no con pequeño gusto de oir las alabanças, ni sin mucha pena y grande despecho de ver que aquella estimación más estaña fundada en la distancia del Ar¬ tíñce, que suponía, que en el conocimiento de su obra, y conde- cendiendo con él, le dixo, que el que hizo aquella Pintura, era mui grande amigo suyo, que se llamaua Rodulfo Sgothforti, con quien él se carteaua a menudo; y que si gustaua, le escriuiría hiziesse aquella imagen con perfección semejante a la que le alabaua. Agra¬ decióle cortesmente, haziéndole grandes ofrecimientos, y no repa¬ rando en el precio, dió dineros luego, para que por vía de los Fúca¬ res se remitiesse a Praga lo necessario. Al cabo de diez meses anisó a este tal Señor, que ya auía llegado la Pintura; fué con grande al- boroço a verla. Sacóse de vna caxa embreada, y liada (que se halló en vn desván) de donde surgió la tal Pintura, que el Artíñce por su mano auía obrado aquellos días en su casa; y puesto en ella arrollada, el señor la veneró y besó y con humilde modestia dixo: —"Señor, no ai negar, que los estrangeros nos hazen grande ven¬ taja, y alabando cada cosa de por si con singular encarecimiento, la pagó mui bien lo que valía, y el porte y caxa y coste que le di- i xeron auía tenido por el camino; y al amigo por solicitud, le em- ' bió seis caxetas de chocolate del valle de Guaxaca, quatro paños y I05 - — dos gícaras para tomarlo. De donde se colige, que la estimación ) no ha de costar menos que la vida; mas, viuan muchos años los que oi pintan en esta Corte, aunque carezcan del aplauso, y de la deuida estimación a sus obras. Dicip — Dime de Palacio, las Pinturas buenas que ai, que después que vine de Roma, no le he podido ver, y he oido que se ha mejorado grandemente en habitación y comodidad y en nú¬ mero de Pinturas, y de las que vi antes apenas me acuerdo. Maes — Las que ai, corren y estan por cuenta de la Guarda¬ joyas, que no menos lugar pueden tener... En vna ausencia de su Magestad me enseñaron todas las que auía, y reconocí lo mucho que se ha ampliado este Alcaçar con las obras que en él se han hecho, y en particular con aquel hermoso salón (que se hizo de nue- uo que cae sobre la puerta principal) tan opulento y espacioso. Vi las bóuedas que se han reediñcado debaxo de los planos de los patios que tienen vistas al cierzo, comodidad que se ha hallado ^ para las personas Reales los veranos, y están aderezadas con mu¬ chas Pinturas. Admiróme la por estar compuesta de apo¬ fabrica, sentos baxos, y escuros que inhabitables; y agora es vna estauan agradable, y mui acomodada habitación (tanta fuerca tiene el po¬ der y el Arte) con que han escusado los Reyes el salir de la Corte los veranos. Delante de las ventanas se cercó vn pedaço de sitio en forma de plaça para algunos regozijos de justas, toros y cañas... Y para la enseñaga de los cauallos se labró al ñn desta plaça vna pieça cubierta o Picadero de grandeza bastante, para que los Pajes de su Magestad, y Picadores salgan allí, y con mucha comodidad vsen sus exercicios. A vn lado desta plaça arrimado al Alcaçar se ha labrado estos días vn juego de pelota con todas las comodida¬ des, vsos y medidas que los práticos en este ministerio acostum¬ bran. Al otro lado y delante de las ventanas de las bouedas y quarto de verano, se ha dispuesto de tablados vn portátil teatro para hazer comedias de máquinas, como las que estos días se han hecho, adonde Cosme Loti (famoso ingeniero Florentino, embiado del gran Duque de Toscana al seruicio de su Magestad) ha lo¬ grado con pasmo general sus admirables y inauditas transforma¬ ciones. Para muestra de su ingenio (quando vino) hizo aquella ca- ' beça de sátiro, de valiente escultura, que con mouimiento feroz ' . mueue los ojos, y orejas y cabellos, y abre la boca con tanta fuerça y ronquido que espanta y asombra a qualquiera que no esté sobre — io6 - auiso, como passóen mi presencia con vn hombre, que sobresal¬ tado deste no pensado alarido, dió turbado y casi fuera de sí, vn ^ brinco de más de quatro passos... Vna comedia hizo en Palacio, adonde se veía vna mar con tal mouimiento y propriedad, que los que la mirauan, salían mareados... No con menor admiración miré la grandeza que ha dado a aquel Real Alcaçar la nueua obra, que se hizo en los zaguanes, haziendo por lo baxo de sus fimdamentos muchas aberturas teniendo con arcos el grande peso de sus pare¬ des; dando con ella passo a los coches por diferentes partes, que cómodamente entran y salen, sin embaraçarse los vnos a los otros, comodidad que ha gocado la Corte; y aunque al principio huno muchas dificultades, impossible su execución, con que se tuuo por la disposición ella dió luán Gomez de Mora y traça que para (Maestro y Traçador mayor de las obras de su Magestad) se ven¬ cieron... con que ha quedado la casa de mayor comodidad de las que su Magestad tiene, gozando en sola ella lo que obligaua salir desta Corte en diferentes tiempos del año. Mas boluiendo a nuestras Pinturas, muchas tiene Palacio y muí buenas, y de grande estimación, como son las que al fresco ^ pintó Becerra, que es el passo de la sala de las Audiencias a la galeria de Poniente adornada de estuques; y consecutivamente otra quadra del mismo de los quatro elementos; y luego otra an¬ tes de la galería; que ésta y la quadra pintaron Rómulo Chinchi- nato y Patricio Caxesi con estudioso y diligente trabajo. Otros dos cubos ai en la misma galería pintados bizarramente al fresco de mano del Bergamasco. El primero (entrando desde la quadra adonde come su Ma¬ gestad) es su forma vn medio círculo con ventana al Parque, está pintado al fresco por el famoso Bezerra. En lo alto de la Boueda están pintadas las Artes liberales, y en sus paredes varios grutes¬ cos y subientes; en lo baxo a la redonda del están puestos estan¬ tes de madera de nogal tallados de medio relieue y dorados sus perfiles, en que están las tracas y perfiles tocantes al oficio de Tra¬ çador, que se dedicó desde sus principios por el ínclito y esclare¬ cido Reí don Felipe II para este efeto, y en él se demuestran las traças de la gran fábrica de S. Lorenço el Real, y las del Alcaçar de Madrid, del Alcaçar de Toledo, del Real sitio de Aranjuez y todo lo que en él falta de edificar. Las traças del Alcaçar de Se- gouia y del sitio Real de Balsain, donde ai muchas escritas, y re- i sueltas sus dudas del Señor Rei: y las traças de otras casas Reales. ■ 107 ' las de los Alcaçares de Seuilla, y casa Real, y la Alambra de Gra- \ nada, y otras de Monasterios, y casas de deuoción en las dos Cas¬ tillas y Reino de Aragon^. Las traças y relacionesde los caminos de los Reinos de Valen¬ cia, y Principado de Catalunia, las de las casas Reaies del Reino de Portugal, de Lisboa, Cintra, Almeirin y Saluatierra, y Monas¬ terios de Belen y de Tomar. Las traças, plantas, y relaciones para las processiones, en que se halla la persona Real, como las del Corpus, y otras particula¬ res de canonizaciones de Santos. Las traças y sus relaciones de los Tumbulos que se han hecho en diferentes ocasiones de honras de Reyes, Reinas, Emperadores y Emperatrizes, de Príncipes, Infantes, y Archiduques. Las plantas, y traças de los Bautismos de muchas personas Reales. Las traças de los Juramentos de Príncipes. La traça de los recibimientos de los Cardenales, Legados que ^ su Santidad embia a estos Reinos. La celebra la Inquisición en traça de los Autos de la Fe, que la Corte, y Magestad, como vnico defensor de la Fe. assiste ru De los entierros, y de su acompañamiento y ceremonias. Las relaciones y plantas de las ñestas públicas en la plaça ma¬ yor desta Corte, y otras de aparatos, máscaras, comedias y torneos. Sigúese luego la torre que mira al medio día, pieça Real de singular traça y adorno que la pintó al fresco bouedas y paredes hasta el suelo el mismo Bezerra, adornándola de estuques y oro, que todo publica magestad, e ingenio. En la misma torre encima desta pieça ai otra que corresponde a su grandeza en fabrica, y adorno de pinturas estuques, grutes¬ cos y dorado, donde su Magestad tiene vna librería... Es pues esta librería de las lenguas Castellana, Francesa y Italiana; y están los libros enquadernados curiosa y vniformemente en estantes dora¬ dos en correspondencia a la hermosura de la pieça. Están diuidi- dos en materias, y historias, y diferentes Facultades; entre las qua- les se dió lugar a la Pintura, y Arquitectura, Esfera, Idografía y Cosmografía; para cuya inteligencia entre los adornos desta pieça ai dos globos celeste y terrestre, de m.ucha estima. Tienen estos li- ' Parte de estas trazas y planos se adquirieron por la Casa Real hace al¬ gunos años y se conservan en la Biblioteca de Palacio. — io8 — bros Indice tan artificiosamente dispuesto, que con gran breuedad se halla el libro y materia que se quiere buscar. Encima desta pieca ai otra como las referidas, en que remata la torre, que por sus ventanas se alcança la mejor vista que Pala¬ cio tiene, de la vna parte la mayor población de la corte, y de la otra la mas deleitosa vista, que alcança la ribera del rio Mançana- res. Casa del Campo, puertos de Guadarrama y sierra (donde se diuiden las dos Castillas) El Escorial, Campillo, Monasterio, el Pardo y Zarcuela, casas y bosques de recreación de las personas Reales donde en diferentes meses del año goçan de la caça mayor y menor que en ellos tienen. Y en el del Pardo, por su grande es¬ pesura, se han hallado y caçado diferentes aues de extraordinaria figura y grandeza, como se muestra en los retratos que ai délias en este Alcaçar; que por lo singular de la forma, y por lo bien pintado se guardan y estiman. Estan pues en todas estas Pintu¬ ras del fresco elegantemente los Metamorfosis de Ouidio. fol. 154 vto. Maes-—^Las de al olio son muchas, las más estimadas de todo, siempre fueron las de Ticiano, en quien el colorido logra su fuerça y hermosura. Las quatro Furias en quatro lienços grandes, Sisifo, Ticio, Tántalo y Ixión. Estos dos vltimos originales, y las otras dos copias de Alonso Sanchez, Lusitano famoso; tiénense por del Ticiano originales, dos baños de Diana de diferente componi¬ miento el vno del otro; otro quadro adonde Cupido da con el car¬ cax en vna bola de vidro, que tiene una hermosa muger en las ma¬ nos, en que enseña quanto deue ser el recato de la honesta muger, pues como vidro se quiebra a qualquier golpe del amor: otro de la Fé, que se passa a la bárbara idolatría de la India con las ar¬ mas de España: otro quadro de vna Venus a quien suministra el espejo Cupido; otro de vna Europa robada de Jupiter. También ai vna Andrómeda, que es copia, como lo es otra de Danae y Jupi¬ ter en lluuia de oro, vna Diana y Céfiro, vna fuerça de Lucrecia y Tarquino, vn Adán y Eua original, como lo es vn retrato del inuicto Emperador Carlos V de medio cuerpo, otro de la Empera¬ triz, otro del Rei don Felipe segundo, otro del Dux de Venecia, otro de vn enano; y en vn quadro grande el del Rei Felipe Segim- do en pié, ofreciendo al Príncipe don Femando, que le nació el año de 1571 que fué el de la grande vitoria Naual, que se tuuo lOQ — del gran Salin segundo, y Ochiali en Lepante, a cuyo fin se pintó este groglífico... y del mismo tamaño en otro lienço el Empera¬ dor, su padre, armado a caballo. Estas dos adornan el salon gran¬ de que se hiço de nueuo, que tiene balcones a la plaça (estas son todas las pinturas de Ticiano) y a este peso en el mismo salon están otros quadres de la misma grandeza de mano de Pedro Pa¬ blo Rubens, de Eugenio Caxes, de Diego Velazquez, de lusepe de Ribera (que llaman el Españólete) del Domeniquino, y de Vicen- cio Carduchi, y por debaxo dellos otros de menor grandeza. En¬ cima de todos estos están las quatre furias, que diximos de Ti¬ ciano... fol. 155 vto. Dicip — De todas las de Ticiano me has acordado y también de otras suyas que no has mentado que son dos medios cuerpos de Nuestro Señor y dos de nuestra Señora, y vn Baquito, y vn re¬ trato del y otro del Duque de Lanzgraue, exe- Duque de Saxonia lentes todas. El retablo de la capilla que es el triunfo del cordero de mano de Miguel Cukisien, que la copió para el Rei don Feli¬ pe II de vna que está en la ciudad de Guanto de mano de luán Liex de Brujas que fué el que diximos que inuentó el pintar al olio^. Maes — Assí es, que se me auían oluidado los dos retratos : los tiene en su casa el Marqués de Leganés, que se los dió su Mages- íad, y Palacio; y muchas de las que auemos los otros están en nombrado estuuieron grande riesgo quando estuuo aquí el Prín¬ en cipe de Gales (oi Rei de Inglaterra) que procuró quanto pudo re¬ coger las Pinturas y dibujos originales que pudo auer, no dexán- dolos por ningún dinero, y fueron grande parte del residuo de las almonedas del Conde de Villamediana y de Pompeo Leoni (per¬ sonas que con particular desvelo se preciaron de juntar las me¬ jores cosas que pudieron) y visto su afección, el Rei y los Seño¬ res mostrando en todo su grandeza, le presentaron muchas; entre las quales fué vna del Ticiano de la Antiopa, y vnos pastores y sátiros en vn lienço grande que estaua en el Pardo que se escapó ' La copia del retablo de San Bavón de Gante de los van Eycks, hecha por Coxcien se perdió para España en la guerra con Napoleón; está repartida entre Berlín y Bruselas. del incendio que allí huuo el año de 1608^, donde tantas se que¬ maron; y esta con ser tan profana, pudo escapar del fuego. Fue esta pintura tan estimada del Rei don Felipe III por excelente, que quando le llegó la nueua del incendio preguntó si se aula que¬ mado, y diziéndole que no, dixo —"Basta, que lo demás se bolue- rá a hazer". Dicip — Parecese esto a lo que oí contar al Duque de Alcalá en Nápoles, que auiéndosele quemado a vn cauallero la casa y no pudiendo saluar todo lo que en ella auía, asió de vna Pintura, que estimaua mucho y abraçado con ella salió a la calle, y vién¬ dose libre con su Pintura dixo: —Agora, mas que se queme todo—: grande estimación! Y, cómo no lleuó el Principe las de¬ más fábulas de Ticiano? Maes Yo las vi entonces encaxadas, para embiarlas a In¬ — glaterra, que fueron los baños de Diana, la Europa, Danae y las demás, que después con los nueuos sucessos se quedaron... Llenóse vna imagen en lámina de vna tercia, de mano del Corezo, que la truxo Pompeo Leoni de Italia, y después fué de don Andres Ve¬ lazquez, a quien el Príncipe de Gales dió dos mil escudos por ella, y no se la quiso dar: mas al fin después la huno por otra mano, y por otro precio. De las bouedas se sacaron algunas estatuas antiguas y moder¬ nas, délias se llenaron a Aranjuez y délias se pusieron en el jardin del Parque: entre las quales estaña el retrato del inuicto Car¬ los V y a sus pies la heregía de bronze^ de mano del famoso Leon Leoni, a quien el mismo Emperador honró con el Abito de San¬ tiago; está hecha con tal artificio, que se desarma el peto y espal¬ dar, y todas las demás pieças, con singular excelencia granadas; está oi en el jardín regalado de Aranjuez. Reparé en el Oratorio de la Reina N. S. adonde están dos quadros al olio dé mano de Bartolomé Carduchi mi Maestro, el vno de vna Cena^, y el otro quando crucifican a Christo; cosa superior en el arte y estudio. En el quarto del Duque de Medina de las Torres (que le ocu¬ pa grande número de escogidas Pinturas) con mas particular aten¬ ción ponderé las que don luán de Xaurigui, doctamente con gusto ^ Equivocación, por 1604. * Hoy, en el Museo del Prado. ^ N.° 68 del Museo del Prado. — Ill e ingenio particular pintó y presentó al Duque que no sé quien * mas se adelanta en él los pinzeles o la pluma. Dicif—Dizenme, que la casa y Pinturas de don luán de Espina, son particulares y de grande valor. Maes — singularíssimas y dignas de Frométote, que tiene cosas ser vistas... Allí ui dos libros y manuscritos de mano dibujados del gran Leonardo de Vinchi de particular curiosidad y doctrina que a quererlos feriar no los dexaría por ninguna cosa el Prínci¬ pe de Gales, quando estuuo en esta Corte, mas siempre los estimó solo dignos, hasta que después de muerto los heredasse el Rei nues¬ tro Señor como todo lo demás curioso y exquisito que pudo ad¬ quirir en el progresso de su uida que assi lo ha dicho siempre: en particular tiene cosas de marñl de tanta sutileza, que apenas pue¬ de la vista percibirlas y alcançar el juicio de los hombres el modo que tuuieron en hazer cosas tan menudas... yo he visto en el ojo de una aguja de coser encaxado vn Christo cruciñcado y a l los lados nuestra Señora y San luán de suerte que bien se cono¬ cían. Y otras muchas cosas pudiera contar, mas no sé que esso tenga mas que disposición de instrumentos y vn lago, o valsa de flema para hazerlas, yo no sé a que sirua... fol. 157 Dicip — De mis amigos y condicípulos espero alabanças... Maes — A no tener el riesgo que trae el alabar a muchos, to¬ mara la mano y no anduuiera corto... mas no me atreuo, que es cosa tan dificultosa como peligrosa dar a cada vno el lugar y ala¬ banças tu mismo podrás con que merece... vista de ojos lo que saber, sino es que te lastime ver con deseas vista de ojos el poco premio deuido a tan luzidos ingenios, que oi florecen en esta Cor¬ te, tan bizarros y arrojados coloristas, que militan en esta nobi- lissima Arte... mas no es nueuo ser la propria patria madrastra rígida y desabrida... fol. 157 vto. Dicip—-Acuérdome, que quando fui a Italia, se trataua mui de veras de hazer vna Academia, adonde se enseñasse con meto- do y reglas lo teórico y práctico del dibujo... en cuya protección î I 2 — desta Academia el Excelentissimo conde deOliuares, Duque de Sanlúcar quien descansa el peso desta Monarquía lo aduirtió en con voluntad y benigno aspecto. Y me acuerdo que el Reino... en Cortes lo pedía a su Magestad representándoselo assí quatro Di¬ putados nombrados para el efecto; y auiéndose hecho ciertas ordenanças y constituciones... Deseo saber en que paró todo aque¬ llo, que prometía grande cosa. Maest — Dizes bien, que entonces estuuo mouído y dispuesta materia que prometía a la Pintura la mayor grandeza y felicidad que desde los Lacedemonios acá huuiese tenido, y a tener efec¬ to, no tenia que embidiar los dichosos tiempos de Alexandre, ni las glorias de Protógenes y Lisipo, ni a las de nuestros tiempos de Mi- cael Angel, Ticiano, Berruguete, Rincón... Suspendióse entonces por ciertos accidentes no por parte de la Pintura, ni por la de sus fauorecedores, sinó por opiniones y dictámenes particulares de los mesmos de la facultad (que lástima!) Querrá Dios que en algún tiempo resucite esta honrosa pretensión y otros mas dichosos tiem¬ pos lo consigan... fol. 158 vto. ... los señores [a la Pintura] la alaban, ensalçan y gustan della... Afiance mi opinión el gran Principe de Esquilache, inge¬ nio feliz entendimiento claro... y el Duque de Alcalá conocido en estos siglos... en particular [por] el honrador de nuestros Pro¬ fessores por singulares modos, procurando que el adorno de su casa sean valientes Pinturas antiguas y modernas haziéndola vn magnifico Museo... El condestable de Castilla, no juntó las armas y las letras en vna eminentissima Palestra adornándola con la Pintura, fauore- ciendo con honores a los que la professan? Como assi mismo lo haze con grandeza el Excelentissimo condestable su generoso hijo que oi nos viue... El Duque de Medinaceli siempre se preció de amparar y honrar estas facultades del dibujo. El Marqués de Alcalá su dignissimo hermano... no la estimó y alabó? El conde de Lemos... tan amante de las buenas pinturas que solo pudo apartarle de su empleo... [el dexar] la honra y bienes deste mundo por la Sagrada Religión del gran Patriarca San Benito, puerta para entrar a ver el original de lo que acá vió pintado? i'3 — — El conde de Monterrei, qué no haze por ver y allegar cosas originales? El conde de Osorno... el Marques de Velada, el Duque de Medina de las Torres, el Marqués de Alcañices, el Marqués de Almaçân, el conde de Benauente, el Marqués de Leganés, don Gaspar de Bracamonte, el Conde de Humanes, don Francisco de Garnica, don Francisco de Queuedo, don Francisco de Aponte. Qué¬ deme aqui que no los puedo nombrar a todos, basta que el ador¬ no de sus galerías y salas lo publique... y los... que con sus ma¬ nos muestran su estimación y la fuerca de su genio son muchíssi- mos; que demás de los que en sus casas nos mostraron los partos de su afecto y obras de sus manos, don Pedro Monteçuma, Conde de Tula, don Tomás Labaña de la Camara de su Magestad, y del Abito de Christo, y don Francisco Velazquez Minaya, caualleri- zo de la Reina, y cauallero de la Orden de Santiago lo muestran en sus obras. Y don Pedro de Herrera del Real Consejo de Hazien- da, no embaracandole a los grandes e importantes en que el Rei le tiene puesto, ni los Baldos, ni lasones, exercer muchos ratos los instrumentos del relieue infundiendo con ellos almas en la cera y en el bronze... Don Francisco de Tejada del de la Camara en su casa no tiene un discreto Museo...? Y ninguno mas que el Li¬ cenciado Gregorio Lopez Madera que a no estar tan ocupado en... cosas tan arduas... fuera possible mostrassen sus manos la fuerça de su natural tocado de la centella de la Pintura (que tal vez fue poderosa para hazerle tomar el pinzel): mas, qué me canso? El Rei N. S. no pintó con sus Reales manos como lo testifica una imagen al olio de su mano que oi se guarda en su Guarda¬ joyas? Los Sereníssimos Infantes, sus hermanos no pintaron y di bujaron, como lo vemos en dos dibujos que tiene en su podei Eugenio Caxesi?... Si esto cayera sobre vna Academia como la que se propusso... no necesitáramos salir a la defensa contra los que zelosos del aumento de la hazienda de Magestad (sin atender su a otra cosa) han pretendido alcauala de las Pinturas. Y agora de nueuo el Fiscal de Hazienda puso nueua demanda della a los Pin¬ tores no obstante que jamás dudó en la nobleza del Arte, sinó que el modo de vsar della, le pareció disposición y sujeto para no ex¬ cluirla de la lei que trata de compra y venta... Oye lo que yo oí de su Mag., hablándole sobre este caso dixe: —Señor, en todas las Monarquías, todas las edades ha sido el Arte de la Pintura y en tenida por noble y liberal — y pensando proseguir en mi discurso para probarlo me atajó su Magestad respondiendo: —Es verdad... 8 114 — — ... Murió vu pretendieron aquella Plaça mu¬ Pintor del Rei, y chos, cuyos memoriales se remitieron a los pintores de su Mages- tad para que los uiessen y examinassen sus partes, consultando a su Magostad los más idóneos y en todo se guardó la forma de las demás consultas embiando el Secretario de Obras y bosques el pliego al más antiguo de los tres que a la sazón auía. Hizieron la consulta con el estilo que se acostumbra; y tal acción jamás se ha visto en España. Qué es esto sino brotar fauores esforçados de la razón y causa? Que a ser solicitados, quien duda que salieran abun- dantíssimos y correspondientes a la calidad, y grandeza de la Magestad que las hazía, a los merecimientos del sugeto en quien caian, dando que embidiar a los passados. Prosiguióse pues la defensa contra la demanda del Fiscal... y para ello fué fuerça hazer algunas informaciones de la professión priuilegios y essenciones para lo qual dixeron testigos graues... y todos tan doctamente excriuieron que me pareció que no era justo que lo que auian hecho... se quedasse solo a la guarda de un processo, perdido en la memoria de los hombres; y assí los hize imprimir para que quedassen viuos pareceres tan curiosos para los que han de venir, y assi los puse con la misma orden que se hizieron y a la postre el auto que salió en uista y reuista en nues¬ tro fauor en ii de enero de 1633. Hallarase este pleito en el Oñcio de Diego Perez de Vargas escriuano de Cámara adonde passó y se executorió para embiarlo al Archiuo de Simancas... Truxeronme- los de la Imprenta ayer^ y te he traído estos para que en tu casa leas esta defensa y veras con quanta razón se puede esperar una prospera e igual fortuna a nuestra facultad pues han puesto los hombros no vn Hercules Gálico, sinó siete Cicerones Españoles y vienen por la orden que están en el processo que fueron: Frey Lope Felix de Vega Carpió del Avito de San luán. El Maestro Joseph de Valdivielso... Don Lorenzo Vanderhamen y Leon Vicario de luviles. Don Juan de lauregui cavallerizo de la Reina Nuestra Señora. El Licenciado Don Juan Alonso de Buitrón Abogado en esta causa. ' Como se ha visto (p. 37), el Memorial informatorio lleva en la por¬ tada: "Por luán Gonzalez. Año de 1629." Resulta por tanto inexplicable lo que aquí añrma Carducho, después de mencionar la fecha 11 de enero de 1633. — "5 — El licenciado Antonio de León Relator del Supremo Consejo de las Indias. El Doctor Juan Rodriguez de Leon Canónigo de la Catedral de la Puebla de los Angeles. Lee agradecido lo que con voluntad y doctamente han escrito, y juntamente ve esse dibujo y essos versos del Doctor luán Perez de Montaluan, con que tienes materia copiosa en que emplearte mientras bueluo de vna breue jomada que se me ofrece hazer desta Corte y para la buelta me los bolueras. Dicip Eternos dias vinas. Yo quedo rico y segiuro de mi — dicha, y pongo sobre mis labios tales finezas, reconociendo gran¬ des obligaciones, y te agradezco la luz que has dado a mis tinie¬ blas separando el caos de mi entendimiento en que en confuso estauan todas estas cosas, que ya conoce y reposa. A Dios. fol. 162. — Del Doctor Ivan Perez de Montaluan. [CaTiciân en liras]. El libro de Pacheco es el más importante de la bibliografía artistica española del siglo xvii. Y lo es, tanto por lo completo y selecto de información, por el buen sentido que preside su sus consejos, como por las noticias que suministra y los jui¬ cios que contiene acerca de pintores y escultores, en particular de los sevillanos. La elaboración fué seguramente larga, pero la redacción parece hechá dentro de un plazo corto; la última fecha mencio¬ nada es la de 1638 y la licencia del ordinario lleva la del 24 de diciembre de 1641. Impreso en Sevilla el año 1649, reimpreso una sola vez por ü. Gregorio Cruzada Villaamil en la Biblioteca de El Arte en España (a continuación de los Diálogos de Carducho) en Madrid el año 1866, nunca con la nitidez y la anotación debidas y convenientes, además de la falta de índices, es libro donde se pueden encontrar todavía novedades. Por otra parte, las dos ediciones son hoy de comparable rareza. En 1921 D. Guillermo J. de Osma adquirió para el Instituto de Valencia de Don .luán, fundación suya, el manuscrito autó¬ grafo del Arte de Pacheco. En 1925 el Patronato de dicha ins¬ titución encargó de editarlo a quien estas páginas escribe: ocu¬ paciones cada vez más absorbentes han diferido hasta ahora la publicación, que en estos días se prepara. La inclusión en esta serie de amplios exti'actos del Arte es obligada, y se hicieron no sobre el manuscrito autógrafo, sino sobre la primera edición, que presenta variantes frecuentes, fuera de las meramente ortográficas, con el texto dado por Cruzada Villaamil, no siempre escrupuloso. Pocos artistas ha habido mejor dotados y mejor situados — I20 — que Pacheco escribir de arte. Instruido y aun docto en para humanidades, gracias a su tio el canónigo del mismo nombre; formado y vi\ñendo en el circulo de literatos, eruditos y nobles cultísimos de la Sevilla del lóoo; con taller acreditado y discí¬ pulos—Cano, Zurbarán, Velazquez...—; poseedor de librería abundante y selecta—fué dueño de los manuscritos del «Arte de la Pintura» de Leonardo—; habiendo alcanzado larguísima vida—nació en Sanlúcar de Barrameda el 3 de noviembre de 1564 y murió nonagenario en 1654—; práctico en el dibujo, en la pintura de lienzos, tablas y muros, en la iluminación, en la encamación de esculturas..., en ciencia y experiencia artísticas nadie le superó entre los de su tiempo en España. Es Pacheco más comprensivo que Carducho, y si pone en¬ tre los dioses a Miguel Angel y a Rafael, hace gala de cierta li¬ bertad critica al hacer reparos a éstos y alméritos a reconocer Caravaggio. Auque muchos pasajes merecen atenta lectura, una vez más han de señalarse los referentes al Greco y las páginas generosas y emocionadas que dedica a su yerno Velázquez; «corona de mis postreros años» le llama. Divídese el Arte en tres libros, a saber; «Libro Primero de la Pintura: su antigüedad y grandezas», consta de doce capítu¬ los; «Libro Segundo de la Pintura: su teórica y partes de que se compone», de igual número de capítulos, y «Libro Tercero de la Pintura: de su práctica y de todos los modos de ejercitar¬ la»; a los mismos doce capítulos de los anteriores libros, se añaden como apéndice cuatro que particularmente tratan de las pinturas sagradas; disertaciones iconográficas con curiosas no¬ ticias de pinturas y esculturas sevillanas. Basten las indicaciones precedentes ya que la vida y las obras de Pacheco son bien conocidas por el libro de D. Fran¬ cisco Asensio: Francisco Pacheco, sus obras artísticas y litera¬ rias (Sevilla, 1876, reimpreso con adiciones en Sevilla 1886) y por el folleto de D. Francisco Rodriguez Marin: Francisco Pa¬ checo, Maestro de Velázquez (Madrid, 1923), ilustrado con im¬ portantes documentos inéditos. El testamento fechado el 10 de mayo de 1639 se publicó por Concepción Salazar en ARCHI¬ VO, 1928, páginas 155-160. Para el juicio de las ideas estéticas de Pacheco sigue vigen¬ te lo que Menéndez Pelayo escribió en las páginas 81-95 tomo IV (segunda edición, 1901) de su magna Historia^ donde con acierto rebate la desdeñosa sentencia de Don Pedro de Ma- drazo calificando el Arte de «obra tan docta como inútil». Me¬ nos comprensivo se muestra Don Marcelino al juzgar a Pache¬ co pintor «cuya mejor obra—dice—fué su yerno; aunque va¬ liente retratista, más especulativo que práctico» y que «ha de¬ jado hartos ejemplos de triste y descarnado amaneramiento». Las pinturas de Pacheco aguardan un estudio todavía no in¬ tentado seriamente.