CHpICaLO Y Vicisitudes de la Cartuja A la bondad del Pbro. D. Miguel Muñoz Espinosa, Arci¬ preste la actualidad de Carmona, debemos una porción de en datos que han ayudado notablemente nuestra labor; pero al entrar en este Capítulo, que trata de las vicisitudes por que pasó la Cartuja a partir del día 30 de Enero de 1810, hemos de comenzar copiando aquí un cuaderno manuscrito, del que se desconoce el nombre de su autor, aunque por el texto se desprende que lo fué un religioso de la Comunidad de Cartuja, debiéndose manifestar que el traslado lo debemos también al Sr. Muñoz, que hubo de obtenerlo en el Archivo parroquial de .Santiago, donde el año 1893 se conservaba el curioso ma¬ nuscrito, que dice así: «Aunque la salida de toda la comunidad de este su Mo¬ nasterio por la invasion de los franceses en las Andalucías, es un acaecimiento de tanto vulto, que no será bastante el mismo discurso de los siglos para sepultarlo en el olvido, pareció no obstante conveniente, y dispuso N. M, V. Prelado que se forma¬ se una individual relación de todo lo sucedido para mayor no¬ ticia de losMonges venideros. Para proceder, pues, con alguna claridad y órden se dividirá en seis párrafos: el 1.° manifestará el motivo de nuestra salida y modo con que se verificó. Por el 2° se verá lo que padecimos hasta nuestra entrada en Cádiz, y como nos acomodamos en esta Ciudad. El 3.° referirá la muer¬ te de N. R. P. Geni.; el nombramiento de su sucesor y su re¬ union con esta comunidad. — 79 — EI 4.° nuestra traslación a la Real Isla de Leon, y exerci- cios que practicábamos hasta el regreso al monasterio. Por el 5.° se conocerá el estado en que lo hallamos y el trabajo de los PF. los primeros dias. en Y últimamente, en el 6.° se dirá la tribulación que nos mandó el Señor por medio de nuestro gobierno. S I. Ya gemian quasi todas las Provincias de España bajo el tiránico yugo de Napoleon; ya el intruso rey habia expedido el implo y escandaloso decreto para la extinción de todos los re¬ gulares; ya andaban estos en las provincias ocupadas, como ovejas errantes y sin pastor; ya se hablan visto las Andalucías en inminente riesgo de ser invadidas, de resultas de la desgra¬ ciada batalla de Medellein, pero como no habia llegado su hora, se conservaban libres todavía de la opresión. La Junta Central que residia en Sevilla, y que tenia las riendas del Gobierno, habia reunido de gente escogida un exercito de 40.000 hombres, que con su forrñidable tren de artilleria, formaba seguramente el mejor, mas equipado y » abastecido de quantos exércitos habia visto la España en los dos primeros años de su gloriosa insurrección. Pero este exer¬ cito que (confiando sin duda en sus carros y caballos) contaba ya por suya la victoria, y se disponía para una entrada triun- ^ faute en Madrid, dispuso el brazo omnipotente de Dios, que fuese batido, deshecho y dispersado en los campos de Ocaña. | Fue este un golpe muy fatal para las Andalucías, y que real¬ mente decidió su suerte. No se le ocultaba ciertamente la penetración de N. M. a V. P. Prior Don Nicolas M." de Hoyos, el peligro en que nos hallábamos; pero el verse Vocal de la Junta Superior de Xerez, le obligaba a disimular y a no tomar algunas providencias, que si en parte salvasen los frutos y alhajas del Monasterio, podían por otra desanimar y aun alborotar el citado pueblo. Además, que como se habia fortificado el recinto de Sevilla, y puesto en estado de defensa estábamos persuadidos aunque quando el - 80 — enemigo consiguiese penetrar en la aspereza de Sierra Morena, dirigiría sus tropas a la capital, y en el intermedio de su ren¬ dición, se providenciaria a la seguridad de nuestras personas y bienes. No dejaba poresto de velar N. V. Prelado informándose de la situación del enemigo, especialmente quando se comenzó a divulgar que babia forzado el paso de Despeña-perros: tenia ya puesto en Xerez un P. Procurador con el objeto de avisarle toda novedad, y en cuia eficaz diligencia de algun modo descan¬ saba, quando he aquí que llega una mañana apresurado, diríge¬ se veloz a la Prioral, encarándose con N. P. y sin detenerse en cumplimientos «Los franceses (le dice) estan en Lebrija. Aca¬ ba de llegar un oficial con esta noticia para el Caballero Corre¬ gidor a tiempo que me hallaba en su casa pidiéndole pasapor¬ te para el P. de Cataluña, (era el P. Don Rafael Acosta, profeso de la Cartuja de Monte Alegre, que se hallaba aqui de hués¬ ped refugiado, y que en esta ocasión se fué a las Islas Cana¬ rias.) Ya es superfino el pasaporte me respondió, y que pronta¬ mente ponga V. P. en salvo la Comunidad.» Al punto mandó N. P. Prior convocar a todos los P. P.; nos dice la novedad y propone que cada uno manifieste su dictamen sobre el partido que debia tomarse. Como urgia el caso y dábamos por cierto que aquella misma noche llegariap los franceses a Xerez, no hahia ya lugar para otro recurso mas ventajoso y seguro que refugiarnos en Cádiz. Inmediatamente despachó N. Padre al P. Procurador ma¬ yor, para que anticipándose a otros, ajustase un barco, si lo ha¬ bla, en el Portal o embarcadero de Xerez, y que desde luego re¬ cogiese cada uno de los PP. en un esportón la ropa de su cama y de su uso, con los libros precisos, y el sacristan algunos orna¬ mentos y vasos sagrados. Se subministró despues la comida y si hubo quien tomase alguna refección, podria decir verda¬ deramente que le parecería comer ceniza en vez de pan y mez¬ claría con lagrimas su bebida. Pasamos despues juntos a la Iglesia con el fin de pedir a S. D. M. su bendición, y suplicarle fuese nuestro conductor, — 81 — dirigiendo nuestros pasos, y que conservase inmaculado su santo templo, como lo ha hecho realmente, dándonos el gusto de saber que no se ha violado, aunque algo se profanó hacién¬ dole pajar, como se dirá a su tiempo. I por ultimo poniendo- nos bajo la Defensión y amparo de nuestra dulcisima Madre, y quedando algunos P. P. que sumiesen las formas consagra¬ das, tomamos los restantes el camino del Portal, a las 12 del dia 30 de Enero de 1810, con el desconsuelo que no es fácil de¬ cir, pero que se puede conjeturar por las circunstancias del caso, de modo que puede decirse lo que para otra tribulación semejante de Israel nos dejaron escrito: Facta eat tribuía cío magna in Israel, qualis non juit ab initio. Salieron al dia siguiente los Padres que habian quedado, dejando sola nuestra antigua y amada soledad, y abandonan¬ do todo quantü habia (a excepción de los cálices, vinageras, y otras alhajas pertenecientes al culto divino) en poder de los sirvientes, es decir, para el primero que llegase. No se descuidaron en aprovecharse de esta coyuntura los xerezanos, quienes cerciorados de que las tropas que se divisa¬ ban no eran las francesas, como por equivocación se habia creido, sino las españolas vestidas, por capricho, a la francesa, y que mandaba en retirada el Duque de Alburquerque, acudie¬ ron de tropel hombres y mujeres, jóvenes y viejos a saquear el monasterio. La Iglesia, sacristia, celda, oficinas, almacenes y bodegas, sirvieron de cebo a su codicia, y aquello que perdonó Y esta popular langosta, lo consumió el pulgón del exército fugi¬ tivo, y por último no teniendo en que cebarse la rapacidad francesa, cargó con todas las })inturas excelentes. ¿Quce gens non obtinuit spolia ejus. Asi acabó toda la magnificencia de este santo templo. Omnis compositio ejus oblata est Ecce Sancta nostra, et pulchritudo nostra et claritas nostra desolata est, et coinquinaverunt ea gentes. I Machab. II. S II. Con motivo de lo que nos detuvimos en dicho Portal espe¬ rando el refluxo de las aguas, y luego en el Puerto de Santa Maria haciendo diligencias para otro barco, eran ya mas de las 9 de la mañana del dia 31, quando llegamos al muelle de Cᬠdiz. ¡Pero cual fué nuestra sorpresa al ver que uos impedían la entrada en dicha Plaza! En representamos nuestra situa¬ vano ción a los vigilantes de las puertas, porque se desentendían y escusaban con la orden de la Junta Superior de gobierno, co¬ municada la noche anterior para que a ningún forastero se le franquease la entrada. Por gran favor se le permitió al P. Vi¬ cario Don Thomas Crimin, para ver, si como hijo de Cadiz y con los conocimientos que tenia, podia conseguir el paso. Pre¬ sentóse a la referida Junta, pero uno de sus vocales llamado Gergollo (antimonacero declarado) se aferró en que no se nos debía dejar entrar, por no llevar pasaporte. Ultimamente por empeño del Cónsul Ingles, pudo alcanzar una orden para que se nos admitiese en uno de los Buques españolea que estaban en habla; y en vista de ella nos destinó el General de la Esqua¬ dra al navio Principe de Asturias. Eran las 12 del dia 1." de Febrero quando entramos en él, habiendo pasado el intermedio de las 27 horas en la casilla Ca¬ pitania del puerto, sin comer otra cosa que un poco de pan. Acabados los cumplimientos con el Comandante y padre Cape¬ llán, nos señalaron para nuestra vivienda el sitio que llaman Santa Bárbara, y es una division sita en la popa, en el pri¬ mer entrepuente y sobre el almacén de la pólvora, donde se alojaban el dho P. Capellán, el Maestro de Víveres, el Condes- Y table y el Pilotin, que junto con los 4 cañones montados de a 36, y la mesa para hacer cartuchos, tenían ocupados todo el terreno, conque nos fué preciso acomodarnos para dormir como sardinas en banasto. Mas admirando dicho Comandante nues¬ tro retiro y silencio, y que apenas sallamos de nuestro alber¬ gue, a los dos o tres dias nos mandó subir a la cámara del Ge¬ neral que estaba desocupada. Mucho mejoramos de suerte con la nueva situación, pero pronto dió nuestro gozo en el pozo, por que a pocos días de estar alli, la Begencia que acababa de for¬ marse sobre las ruinas de la Junta Central, destinó a dicho Na¬ vio en calidad de preso al Conde de Altamira, por cuyo motivo nos fué preciso desocupar dicha habitación, y volvernos a nues¬ tro primer alojamiento. — 83 - Con el desahogo que lográbamos en la expresada cámara se nos hacían mas tolerables las molestias del continuo balanceo del barco, el mareo de cabeza que de abi seguia y el ruidoso estré¬ pito y crujido de maderas que impedían el sueño, pero habien¬ do faltado aquel alivio, se dejaba sentir mas de lleno las refe¬ ridas molestias. Aumentábanse estas considerablemente con el hambre que padecíamos, solo por la escasez y calidad de la no comida, sino tan bien las tres y las quatro de la tarde por ser cuando nos sentábamos para comer, a causa de no ponerse nuestra olla al fuego, basta despues de haber sacado las suyas los rancheros y asistentes. No pararon aqui nuestros trabajos. Para complemento de ellos nos vimos acometidos de una plaga de piojos, bien que esto hubo su mas y meno a proporción de las naturalezas, y según el cuidado que cada uno ponia en los asientos que to¬ maba en la cubierta del Navio; asi como buho mas o menos calabazadas y topetones en sus techos, y en una gran viga que llamaban caña del timón (que estaba en Santa Barbara) según el mayor o menor cuidado que cada uno ponia en andar in¬ clinado. Con estos ensayos exercitaba Dios nuestra paciencia, bas¬ ta que compadecido de nuestros trabajos nos proporcionó la salida. Afligido N. P. con lo que padecían sus hijos, determinó un dia pasar al muelle y llamar algunos amigos para que le ayudasen en tan triste situación. Le facilitaron estos la entra¬ da, y habiendo enfermado en ese mismo dia, se quedó en casa de D. Francisco Nieles, donde se bailaba y N. P. definidor (I) con este motivo le visitaron varios sugetos, y enterándoles por su relación del estado en que se bailaba la comunidad, se ofrecie¬ ron a practicar cuantas diligencias pudieran a fin de introdu¬ cirla y acomodarla. En efecto se pudo lograr de los Prelados de Santo Domingo, San Agustín y el Carmen, que admitiesen algunos, no obstante el crecido numero de religiosos expatria¬ dos que se hablan refugiado a dichos conventos, y las tropas (I) Era D. Eodrigo Diez de Lara, pariente áe Nieles. — 84 — que alii se acuartelaban, y los restantes se acomodaron en casasde parientes, amigos y hospicio, introduciéndonos los mismos conocidos en la ciudad, de dos en dos y en diferen¬ tes dias. S III. De los tres referidos Prelados y comunidades quien mas se distinguió nuestro obsequio fué el de los carmelitas, y en entre estos deben ser acreedores a nuestro eterno agradeci¬ miento el Prior, el P. Carmen Ducoin y los sacristanes Fr. Ma¬ nuel de Santa Ana y Hermano Machuca; asi como lo merecen entre los agustinos, el Prior, y Fr. Salvador Canchóla, y entre los dominicos el P. Mtro Fernández. Igualmente debe nume¬ rarse entre nuestros particulares bienhechores, Cristoval Xi- menez porlas quantiosas limosnas con que nos favoreció, y otros servicios con que nos ayudó. También son acreedores a que se haga mención, de don Angel Soberon, contador del consulado, y Don Florentino To- masi, que nos regaló la sacra, y del presbit® Don Ramon Tirri que nos favoreció mucho para nuestro ingreso. A mediados de año llegó la noticia del fallecimiento de N. R. P. Don Aniceto Samaniego, que con motivo de hallarse la ciudad de Burgos ocupada por los franceses, se habla quedado en Porta-Cceli, aunque ya habían regresado a sus respectivas casas, los Rs. Ps. Difinidores el verano anterior por orden ex¬ presa del Sr. Cardenal Borbon. Nuestro V. P. Don Rodrigo Diez de Lara, que era cabalmente el mas antiguo de los quatro Difinidores, inmediatamente que recibió dha noticia, la comu¬ nicó al expresado S. Cardenal, para que como Visitador Apos¬ tólico, declarase y diese a reconocer por Vicario Geni, de la Orden al uno de los Substitutos que estaban nombrados por el Capitulo Geni, con arreglo al Breve de SS. el Sor. Pió Sexto. Practicadas las debidas diligencias resultaron nombrados por 1er Substituto el V. P. Don Franc" Gómez Plaza, Definidor 2" de Castilla, y por 2° N. V. P. Prior, mas como se ignoraba el paradero del primero y solo se tenia noticia que se habla — 85 — quedado en Granada, y por consiguiente bajo de la opresión del enemigo, nombró el Sr. Visitador Apost° y mandó se reco¬ nociera por Vic® Genrl. a N. P. Prior Ínterin se presentase el 1er Substituto.' Desengañado N. R. P. Prior de ni la renuncia que que hizo desde luego, ni quantas hiciera lo sucesivo de su Ge¬ en neralato serian admitidas, se valió de otro medio para verse li¬ bre de su nuevo cargo. Pudo lograr a costa de diligentes es¬ fuerzos que llegase a manos de dicho P. Definidor 2° una y otra carta, en que avisadole de la muerte del anterior R. P. Geni, le decia estaba nombrado por primer substituto y que sin falta alguna se comprometiera para venirse a Cadiz. Como por una parte le callaba su nombramiento de Ge¬ neral, y por otra le estrechaba tanto para que se pusiese en camino, consultado el caso con sugetos oportunos, y poniéndo¬ se en mano de Dios, salió de Granada. Eran innumerables los obstáculos que se ofrecían, y manifiestos los peligros freqüen¬ tes de su vida en que necesariamente habría de verse, pero también conoció sensiblemente la mano poderosa de Dios que loprotegia y que lo conduxo sin tropiezo al interior de Cadiz, Inmediatamente lo presentó N. R. P. al Sr. Visitador Aposte" quien desde luego expidió oficio para que se reconociese un por Vicario General de la Orden, al mencionado R. P. Don Juan Francisco Regis Gomez Plaza, y desde entonces perma¬ neció en esta Comunidad. S IV. Alegre N. P. Prior por verse exhonerado de su alto em¬ pleo, su mayor cuidado se versaba en reunir su comunidad, y desengañado de que no era preferible verificarlo en nuestro hospicio, por ser inutiles quantas diligencias practicaba para desalojar a sus inquilinos, se valió de otros medios encargando de este asunto a sugetos de confianza, los quales le avisaron que con motivo de haberse trasladado la Regencia y cortes desde la Isla de Leon, a Cadiz, había quedado desocupada en aquel pueblo una casa muy capaz con una hermosa capilla. — 86 — oesuM ed animáL saleB .13 setrA ed naS-.zidáC ,omletnA opsibo ojutraC animáL oesuM ed .2^ saleB setrA ed lanedrC-.ziá ojutrac Zurbaán, CdABáertleaizss dLdincouebaoeislrp",JdCLdearrteauzj deMuseo Ugón. "San procednt Cdádeiz ZduGrcbreaenoâbnl,",JdCearrtuzj ABertleass Ldpreaocednt deMuseo dUogbeisópn "San Reconocida y ajustada en 540 Reales mensuales, y con la obli¬ gación de decir todos los dias de fiesta, una Misa al publico y por la intención del dueño de la casa, mandó y dispuso N. P. que inmediatamente pasásemos a ella, lo que se verificó con sumo placer de todos, no solo por conseguirse la reunion que tanto deseábamos, sino también por lograr algun desahogo en los campos de la Isla de que teníamos harta necesidad, por haber estado metido siempre entre las paredes de los conven¬ tos y sin salir a la calle. Desde nuestra llegada al nuevo hospedaje, se entabló la distribución de horas y un methodo de vida el mas análogo a nuestro Instituto según lo permitían las circunstancias del tiem¬ po y de la Casa. Se añadieron dos altares colaterales al mayor, y el tener este un tabernáculo decente para el Santísimo, fue ocasión para que el cura del pueblo no solo manifestase deseo de que se colocara a S. D. M. sino que se ofreció a la respon¬ sabilidad de quantos cargos pudiese hacer el Vicario General de Cadiz. No desea con tanta ansia el ciervo sediento las aguas cristalinas de una fuente, como deseábamos nosotros tener con¬ tinuamente en nuestra compañía al dulce imán de nuestras al¬ mas. ¿Cual seria pues nuestro gozo y nuestro remordimiento? Se colocó en efecto por manos de nuestro R. F. con toda la so¬ lemnidad posible. Si antes teníamos ya de Comunidad las dos horas de creación ¿ahora, quia magnus en medio nostri sanctus Israel, con quanto gusto acudiríamos al pie de su al- tar?=Alli por logativa diaria convertíamos la estrofa ¡O sa lutaris Hostia! en una humilde apostrofe. Alli en divinas alabanzas lebantabamos nuestra voz al Señor; manifestándole unas veces nuestra aflicción le decíamos: Hasta quando nos alimentareis con pan de lágrimas, y nos daréis a beber las abundantes aguas de nuestro llanto? Señor y Dios Todopode¬ roso, mirad desde lo alto del cielo esta viña que plantaron vuestras manos, ved el miserable estado en que se halla. Otras; implorando su socorro le decíamos: Salvadnos, Dios y Señor nuestro, y cougregadnos en nuestra amada Sion, donde bende¬ ciremos agradecidos vuestro Santo Nombre, y nos gloriaremos de cantar vuestras alabanzas. Asi pasábamos dias y meses en la firme persuaeion de que no se frustarian nuestras esperan¬ zas como en efecto se verificaron, según se dira mas abajo, por dar ahora lugar a referir la muerte de nuestro hermano con¬ verso Fr. Gabriel Sanchez. Este que siempre se habia esmerado en el desem¬ religioso peño de cuanto le ordenaba la obediencia y que durante nues¬ tra expatriación habia dado prueba de su fidelidad y amor a laComunidad, murió, en la Isla de Leon el 17 de Enero de 1812, dejándonos edificados tanto por su paciencia durante su penosa enfermedad, como por su resignación y alegria particu¬ larmente al acabar de recibir a S. D. M. Era preciso, según las órdenes de policia enterrar su cadaver en el Campo Santo que habia fuera del pueblo, pero los PP. de San Francisco, que du¬ rante nuestra mansion en la Isla se mostraron muy atentos con nosotros, y nos hicieron varios favores, se portaron en esta ocasión aun mejor de lo podíamos desear, porque no solo que nos facilitaron el Sto. Oleo y Ritual, sino que también se ofre¬ cieron a dar sepultura al cadaver en su mismo Campo Santo, tomando por su cuenta conducirlo de manera que no hubiese notoriedad para cuyo fin pareció indispensable valerse de la 1® vigilia de la noche y abstenerse de luces y demás aparato ex¬ terior, supliéndose todo esto con el que se dispuso asi que llegó el cadaver al convento. Volviendo pues a tomar el hilo de nuestras esperanzas: las ventajas que rápidamente conseguía el General Wellimgton sobre el Mariscal Marmont y la próxima observación de am¬ bos exercitos sobre las opuestas riveras del Duero, tenían nues¬ tros ánimos en espectacion por los meses de Junio y Julio, y al fin concedió Dios una gloriosa victoria a las tropas aliadas, destrozando quasi completamente a los franceses sobre los campos de Salamanca el dia 22 de Julio de 1812. Desde cuya época se pudo ya formar un juicio prudente que los franceses abandonarían en breve el sitio de Cádiz. En efecto serian las 10 de la noche del 24 al 25 de Agosto inmediato, quando nos despertó una confusa gritería que a manera de ruidoso viento se extendía por el pueblo; paramos cuidadosos el oido y nuestra suspension se trocó prontamente en un extraordinario júbilo. — 88 — Los franceses habian abandonado la linea y Trocadero al anocbecer, ylos datos positivos de esta novedad babian oca¬ sionado toda aquella conmoción en las gentes, que llenas de gozo corrían la palabra de calle en calle. ¿Como podíamos pa¬ rar «n la cama con tan alegre noticia? Saltamos al instante de ella, nos buscamos presurosos unos a otros y dando gracias a Dios pro his quce dieta sunt nobis, nos felicitábamos mu¬ tuamente por baber llegado la bora en que iríamos in Domun Domini y tendríamos la dicba de vernos juntos en sus atrios. Ya babian desembarcado al amanecer nuestras fuerzas sutiles de mar, ya las tropas babian salido por el Puente de Suazo, cuando pudimos distinguir la bandera española en Fort-Luis, y el General del Canton ocupado aquel dia en reco¬ rrer algunos pueblos de la linea, no pudo atender al despacho de ios pasaportes que se solicitaban. Ntro. Padre pudo lograr¬ lo el dia 26 y el 27 pasó a Xerez siendo de ios primeros que llegaron. El 28 voló al monasterio a reconocerlo, y a pesar del destrozo que advirtió, como consideraba preciso introducirnos en él, nos mandó aviso para que viniésemos sin pérdida de tiempo, y al siguiente dia de su recibo que fué Lunes 31, del mismo Agosto, nos hicimos a la vela entre siete y ocho de la mañana desde el Caño de Herrera, y aquellos mismos que cuntes ibant et flebant, venientes autem veniebant cum expultatione, y aunque nuestra navegación fué feliz por lo respectivo a la mar, pero llegados al rio fue preciso detenernos por comenzar ya el declive de las aguas, y hubimos de espe¬ rar, quasi basta ponerse el sol, la segunda creciente, con cuya detención se exercitó no poco nuestra paciencia, pero al fin nos conduxo Dios in portum votuntatis nostœ, que era el Por¬ tal de Xerez, donde habla carros prevenidos para conducirnos con todo el equipaje a nuestro Monasterio, en el que entramos cerca de la media noche del citado dia 31 de Agosto de 1812. S V. Toda la iluminación con que nos pudo recibir N. P. se reduxo a un candil que le habla prestado el comisionado para — 89 — el resguardo de los efectos de boca y guerra abandonados por los franceses en esta casa que hablan fortificado con troneras para fusilería por todas las paredes exteriores, y construido en sus alturas inmediatas tres baterías; y sin embargo de ser una hora tan intempestiva la de nuestra llegada y tan escasa la luz, no pudimos menos de satisfacer la curiosidad que nos es¬ timulaba a registrar las celdas mas inmediatas a la Priora!, que nos sirvió de hospedaje los dos primeros días. Venida la mañana, preparado el altar de Capitulo, y purificado por N. P. se celebró el Santo Sacrificio de la Misa, Acabadas estas, y des¬ pachado en el intermedio el rezo y demás obligaciones, pasa¬ mos a reconocer todo el Monasterio comenzando por la Iglesia. Ya sabíamos que el P. Prov. Don Manuel Lechuga que se habla quedado en Xerez en compañía del V. P. Don Francisco de Vargas el Antiguo de la Casa de 51 años de profesión y 75 de edad, peto paralitico, y que el 25 de Julio anterior, ya sabíamos, vuelvo a decir que por consejo de P. Cura Don José Navarro, había obtenido licencia de gobierno intruso para lle¬ vase a Xerez la bermosisima imagen de Ntra. Señora de la De¬ fensión Nuestra Madre y Patrona con algunas otras efigies, de consiguiente, el hueco que quedaba en su camarín, junto con el que dejaron las pinturas que robó el rey José, representaban al altar mayor como un gran bastidor sin lienzos: el Sagrario falto de las pinturas que lo hermoseaban por fuera y por den¬ tro, y sin las columnas y demás adornos que tanto lo agracia¬ ban no podía mirarse sin lastimarse el corazón. Tres de los quadros grandes que ocupaban el cuerpo de la iglesia rasga¬ dos: los altares de Santa María y San Juan y remate de la puerta del coro, muy deteriorados: los de la Defensión, Rosa¬ rio y Antigua sin sus respectivos quadros: el coro de los her¬ manos legos sin formas, como también las dos sillas que estan mas inmediatas al altar mayor. La taca sin puerta; solamente la cathedra, la silleria grande, la rexa de hierro y el cancel quedaron de buen servicien, aunque no le faltaban muy bue¬ nos mordiscones. La caxoneria de la sacristía destrozada sin quedar quasi vestigio de lo que fué, aunque se encontraron despues algunas piezas. En medio se veia tendida la efigie de — 90 — N. S. Patriarca, sin manos, sin brazo y sin narices. Se encon¬ traron también por las celdas, primeramente el Crucifixo que esta en el altar de nombre, acuchillado: item, la hermosísi¬ su ma imagen de Santa Maria con el rostro afeado, sin su divino Niflo ysin la mano izquierda que lo sostenia. Item la famosa imagen de Ntra. Sra. de Candelaria, puesta sobre el pozo de un jardin a la inclemencia de los tiempos, toda descarnada y sin ojos. Item, la esfigie de San Juan Bautista, que estaba an¬ tiguamente en la cocina, atravesado el pecho de un balazo, sin brazos, sin narices, y sin ojos; ¡tales milagros hacia la piedad francesa! El altar de las Angustias destrozado: en las capillas de definidores y San Pedro, ni señal de que allí hubo altar: le de Candelaria llena de estiércol, como que habia servido de quadra: la de N. P. San Bruno de cocina y la de la Prioral de Carniceria. En el altar deCapitulo estaban sin portezuelas los nichos del 1° y 2° cuerpo en donde estuvieron depositadas las santas reliquias que tampoco tuvieron empacho los xerezanos de tirar muchas de ellas por el suelo a fin de cargar solo con las urnas de plata, según nos dijeron. Mas volvamos a los franceses. Ha¬ bla quitado las puertas del Capitulo, destrozado en parte el nicho de la Purísima, hecho un agujero en la pared de la iz¬ quierda, un hoyo junto a la piscina, y quitado una porción de azulejos del pie del altar. Habia ademas un hoyo a la entrada, efecto del golpazo de la campana grande que derribaron desde la torre al texado, y desde este por la ventana al Capitulo, y esta se encontró sana frente a la puerta de la huerta. También tiraron la campana del relox desde su torre al otro tejado, de cuyo golpazo se resintió la bóveda del claustro. Las mesas del refectorio de los hermanos legos, una de ellas destrozada y las demás estaban por tierra y faltaban al¬ gunos pedestales. La cocina y noviciado de los mismos, enteramente arrui¬ nados. La Prioral y las 6 celdas contiguas hacia el medio dia, según noticias, habian servido de habitación para los franceses, y estaban buenas, aunque faltaban puertas y ventanas en el interior: todas las demás celdas del claustro y la botica, sin — 91 — puertas, siu ventanas, y la mayor parte sin bastidores, con otra coleta de estar muchas de ellas ahumadas en especial la botica, y esto no obstante fue la privilegiada para que sirviese de co¬ cina y refectorio, pero también se puede asegurar que jamas se ha visto refectorio mas negro ni mas desabrigado. Algunas celdas del claustrillo también estaban servibles: los molinos de harina y aceite con la fabrica de jabón destrozados, sin quedar mas que las paredes. La quadra y almacenes no es de extrañar que los conservasen por su propia utilidad. La hospederia, como que estaba destinada para alojamiento del comandante, era lo que absolutamente estaba mejor, y ademas d» las pinturas conque antes se adornaba, le agregaron varios quadros y algunos de los Patriarcas y Doctores que estaban en la iglesia, con parte de los marcos correspondientes a las cru¬ ces de la misma. capilla de los mozos cuya santa imagen se habian lle¬ La vado algunos piadosos xerezanos, estaba destinada para alma¬ cén de la polvera, y fué motivo para que no padeciese mucho descalabro La cocina de afuera con todas las viviendas conti guas sumamente destrozadas, y para no alargar este lastimoso boquejo, se omiten otros muchos destrozos en tejados, paredes, vidrieras y jardines baste decir que adonde quiera que se vuel¬ va la vista, se tropieza con un vestigio y monumento de la sa¬ crilega barbarie y ferocidad francesa. Pero a pesar de todo lo dicho, nos hallábamos contentos sumamente por vernos en nuestra amada soledad, y desde lue¬ go determinamos como otros macabeos, mundare sancta et renovare. Nos juntamos todos (menos los dos Rs. Ps. Vicario General y Definidor que habian ido a visitar la casa de Mallor¬ ca) y precedidos de N. P. nos dirigimos a limpiar la Iglesia y echar fuera como unas 400 arrobas de paja que ocupaban todo el coro de los legos y atrio de la reja, y por este tenor hicimos susesivamente lo mismo con todas las capillas y celdas. Ya N. P. habla mandado venir un Maestro albañil y un carpinte¬ ro para reparar indispensable, tanto en Capitulo lo preciso e que se destinó para Iglesia, como en las capillas del claustri¬ llo &. Se recuperaron en estos dias algunos ornamentos sagra- - 92 — dos, y tres campauas medianas de las quales se subieron dos a la torre para que no faltase repique en la Procesión que se dis puso desde la capilla de la Prierai hasta el Capitulo para colo¬ car a S. D. M. eu tabernáculo que alli se le habia preparado. A su llegada se cantó el Te Deum, y al recibir la bendición de S. D. M. ceeidit omnis populis in faciem, et adoraverunt et benedixerunt eum, qui properavit eis... et facta est bœtitia iso populo magna valde. Como les sucedió a los Macabeos es muy semejante ocasiou. I. Mach c. IV v. 55. S VI. % Pero, oh Señor incompresibles son vuestros juicios, cuan y cuan presto se desvaneció el gozo de nuestro corazón y se convirtió en llanto nuestro canto!—Quien habia de pensar que quando esperábamos de la paz y del restablecimiento de gozar nuestros quebrantos, habia de seguirse la turbación? Quien habia de creer, que despues de la cruel persecución que acabᬠbamos de sufrir por parte de los franceses, habia de suscitarse otra, tanto o mas cruel por parte de nuestro gobierno? Pues asi fué. Expidió una orden el Ministerio de Hacienda con el ti¬ tulo de Instrucción para los Intendentes de provincias, en cuyo articulo 21 se les mandaba que cerrasen todos los conventos que hubiesen sido extinguidos, disueltos o reformados por el gobierno intruso, inventariando las fincas y muebles que les pertenecía. Interin el gobierno disponía el modo y forma con que se les habia de entregar; y aunque las miras de la Regen cia eran precaver y preservar los conventos del pillaje y robos que se podrían cometer antes que se reuniesen en ellos sus res¬ pectivas comunidades, pero como los Liberales, esto es, los afrancesados que estaban mezclados en el gobierno tenían otras miras mas torcidas, y las endemoniadas de acabar con todos los regulares, hicieron los mayores esfuerzos para que estos no entraran en sus conventos, para cuyo efecto no satis¬ fechos con haberlos convertidos en quarteles, almacenes & des¬ pacharon a la mayor brevedad por toda la Andalucía y países que evacuaba el enemigo, comisionados regios tan piadosos — 93 — como ellos, para que executaseu cou el rigor que deseaban la referida orden. Por lo que re8])ecto al que vino a Xerez, no solo satisfizo el lleno de su comisión, sino propio motu, quiso que echarnos del monasterio, lo que no pudo conseguir por la mi¬ sericordia de Dios que lo acobardó, viendo exasperados los áni¬ mos de los principales de Xerez, pero trató de volver a meter la paja en la iglesia hasta que ulli se pudriera (son pala¬ bras suyas) y habiéndolo impedido también el brazo del Todo¬ poderoso, se limitó en su operación a sus ordenes ministeriales. Nombró un administrador para las posesiones de las Comuni¬ dades del pueblo, y otro para las nuestras, que se arrendaron a publica subasta, sin exceptuar la misma huerta que esta den¬ tro de la cerca del monasterio. Se apoderaron de la uva y acei¬ tuna que estaban pendientes y vimos con nuestros propios ojos recogerla, al mismo tiempo que nos hallábamos precisa¬ dos a mantenernos con el estipendio de la Misa. No paró en esto la persecución contra los Regulares. Lle¬ gó al extremo de discutirse en el congreso de Cortes, si habiau o nó de existir las Religiones, y aunque se decidió a favor nuestro por la pluralidad de votos, no cesó por eso el mal trato. Propuso el ministro de Gracia y Justicia al mismo Con¬ greso un plan de reformas para el restablecimiento de Regula¬ res en 19 artículos, que cada uno de los quales era bastante para acabar en breve con todos ellos. Se le mandó que los ex¬ plicase mas por extenso. Formada su exposición, según el es¬ píritu del concilio de Pistoya, esto dirigia a nuestra destruc¬ ción, la presentó y leyó en el salon de Cortes, y a (¡onsequen- 'feia se nombró una comisión para que despues de impreso dicho papel del Ministro, diese su dictamen en la materia. For¬ mado este, despues de algun tiempo y leido, se mandó impri¬ mir para discutirse. Quando se acabara su impresión, que diri¬ ge uno de los liberales, dios lo sabe, en el entretanto, los po¬ bres religiosos, desterrados, errantes, afligidos, sin mas albergue alimento ni esperanza que la caridad de los fieles, pereciendo de hambre. Seis meses hace ya que nos vimos libres de la opresión de tirano, y todavía sigue y dura la incertidumbre de la ana- — 94 — animáL eordaduc .53 ,nárabuZ oesuM ed legnA" saleB etndcorp ,"oiralub t setrA ed aL ed ajutraC zidáC ed zereJ tomia que pretenden hacer de nosotros los impíos liberales. Aunque confiamos en la bondad de Dios N. Sr. y en la protec¬ ción de Ntra. Benditísima Madre que nó nos abandonará, asi como basta aquí ba experimentado esta comunidad, moviendo sensiblemente su paternal Providencia, moviendo los corazo¬ nes de algunos piadosos que nos ban favorecido ya con esti¬ pendios para misas, ya con donativos, como lo hicieron Don Domingo de la Riva, abogado del monasterio, que nos regaló una bota de vino de 30 arrobas, y 6 fanegas de trigo. Otra Don Antonio Zerron, Secretario del Ayuntamiento, y Don Andres Mirabal, comisionado de los efectos que dejó el enemigo en Cartuxa, 12 fanegas de trigo, con conocimiento de Don Pedro de Torres, alcalde Constitucional. Item, el ya citado Don Fran¬ cisco Nieles, que nos dió un crecido numero de sillas, camas, canapés y mesas y dos hermosos quadros, y el mencionado Cbristobal Ximeuez, que nos dió una borrica para traer la des¬ pensa de Xerez. En todo este tiempo no se dexaron de hacer algunas ges¬ tiones para que nos devolviesen las fincas, puesto que nuestra comunidad no se había disuelto, y cuya constante reunion fa¬ cilitó el puntual regreso al monasterio, pero nada se consiguió. Ultimamente el once de Febrero acordó el Ayuntamiento de Xerez hacer una instancia a la Regencia, por medio de sus dos síndicos procuradores, en que representando las ventajas que resultarían en devolvernos las haciendas, hacían ver al mismo tiempo los perjuicios que se seguían de manexarse por admi¬ nistradores extraños, cuyo acuerdo merecía ciertamente copiar¬ se a la letra para nuestro agradecimiento. Mas como pocos días antes habían ocurrido ciertos disturbios entre las Cortes y la Regencia, a causa de haber esta mandado a los intendeütes, diesen posesión de los conventos y muebles a los Capuchinos, Dominicos, Observantes y Carmelitas Descalzos de Andalucía, pareció conveniente y mas oportuno al diputado en Cortes por la ciudad 'de Xerez, suspender la entrega de dicho acuerdo y representación, basta que se ventilase o discutiese el asunto de los Regulares, en cuya critica ocasión el mismo lo presentaría y leería en el Congreso, para prueba y apoyo de los sentimien- tos de que estaba penetrado, el pueblo de Xerez para con los mismos regulares, y en este estado y suspension nos hallamos hoy 7 de Marzo de 1813. I de este afecto decidido del pueblo xerezano se valió Dios N. Sr. para preservarnos de grande tempestad que una amenazaba nuestra reunion y permanencia en el monasterio, porque habiendo confirmado las Cortes, los citados decretos de la Regencia, añadieron 4 articulos o circunstancias que debian concurrir en todas las comunidades restablecidas por los inten¬ dentes, y sin las quales no solo debian echarse a la calle los Re¬ ligiosos...> Aquí, y de esta manera, termina el manuscrito, que como digimos se conserva en el Archivo de Santiago, leyéndose en él, cerca del final, unas notas marginales que dicen: cEl 22 de Marzo la representación de N. R. P.» «El 24 la suspension de Celis.» (Nota núm. 18.) Ya hemos dicho antes el primer abandono que la Comu¬ nidad hubo de hacer, con motivo de la invasión francesa. Al regresar la Comunidad, se dedicó a restaurar los daños ocasio¬ nados en el Monasterio por el populacho de Jerez y por los franceses, pero eran tan grandes aquellos daños (Nota núm. 19.) y como de otra parte tampoco tenían los frailes la libre dispo¬ sición de sus bienes, les fué imposible dejar las cosas ni por asomo como antes se encontraban, particularmente el Sagrario, que había sido completamente saqueado, perdiéndose la bóve¬ da y el rico pavimento tachonado de cuadritos de plata y nᬠcar, y las alhajas que contenía. Sin embargo, pudieron los frai¬ les recuperar mucho de lo perdido, pero los acontecimientos políticos, obligaron a la Comunidad en Enero de 1821, a otro abandono del Monasterio, con lo que éste se vió expuesto a nuevos latrocinios, perdiéndose muchas de las preciosidades que aquél aún conservaba. Volvieron los frailes a fin del año 1823, a posesionarse del Convento; y por último, el 19 de Agos¬ to de 1835, se vieron obligados por la ley que les exclaustraba, a abandonarlo definitivamente. A esta última exclaustración, siguió un tan sistemático y organizado despojo, una profana- — 96 — ción tanpalmaria de la iglesia, y un desprecio y un desconoci¬ miento tan absolutos de las maravillosas obras de arte que aún encerraba el Monasterio y que nadie creería sino viéndolo y con pruebas irrecusables, que a la vuelta de ¡cinco años! y no conmoción geológica, ni por bombardeo tenaz de enemi¬ por go encarnizado, sino por la bestialidad humana quintaesencia¬ da, (Nota núm. 20.) que fué decente templo dedicado a Dios y museo de arte cristiano, sufrió la más horrorosa de las des¬ trucciones, que fué tan rápida, que los escritores que en 1840 se ocuparon del caso y nos hablaron de la Cartuja, en muy po¬ cos objetos más que nosotros pudieron detener su mirada. Es verdad que la Cartuja había derramado caridad, que fué bue¬ na... y la humanidad suele pagar de este modo los beneficios que recibe. La crucifixión, no fué precisamente el pago que por sus hechos mereciera Jesucristo. El referido día 19 de Agosto de 1835, el Ayuntamiento de Jerez comisionó al cuarto Regidor D. Gabriel Utrera, para que con el Escribano D. José Madrazo y el Cura más antiguo de la Iglesia Colegial, D. Francisco Cornejo, y una escolta de Milicia Nacional, de las armas de infantería y caballería, pasa¬ sen al Monasterio a comunicar último Prior a su (Nota núme¬ ro 21.) D. Esteban Monjas y su Comunidad, a la sazón com¬ puesta de catorce sacerdotes y cinco legos, la Orden Circular dirigida por el Gobernador militar de Cádiz y Civil de la pro¬ vincia, Excmo. Sr. D. Rafael Hore, Mariscal de Campo, para que al igual de las Comunidades de otras Ordenes, abandona¬ sen el Monasterio, dejasen el hábito y vistiesen el traje sacer¬ dotal, para evitar con ello atentados que se habían cometido contra los religiosos en varias poblaciones. A la salida de la Comunidad cartujana del Monasterio, an¬ tecedió un inventario de todas las alhajas, ornamentos, vasos sagrados y efectos pertenecientes a la Casa, de lo cual, según las instrucciones del Canónigo y Vicario interino D. Manuel López Pizarro, se hizo cargo el referido Cura D. Francisco Cor¬ nejo, conduciéndolo a la Colegial, bajo su custodia y responsa¬ bilidad, por lo que respecta a lo existente en la iglesia, sacris¬ tía, etc., hasta la resolución del Gobernador Civil, que fué con- — 97 — firmada por Real Decreto 8 de Marzo de 1836, dado por la Reina Gobernadora D.® María Cristina de Borbón. Decíamos antes, que pocos afios después de la exclaustra¬ ción de losmonjes, la Cartuja comenzó a desmoronarse por el abandono de que se la hizo objeto. Así podemos ver, que con fecha 7 de Marzo de 1850 oficia D. José Aguirre (Nota núm. 22) Administrador de fincas del Estado del Partido de Jerez, al Al¬ calde Corregidor, interesándole medidas para mejorar «el esta¬ do deplorable en que se encuentra la Cartuja» y ofreciendo el edificio al Ayuntamiento. Oida con este motivo la Sociedad Económica de Ami¬ gos del Fais, emitió ésta informe fecha 26 de Marzo de con 1850, proponiendo el establecimiento de un colegio de misione¬ ros para Ultramar, y caso de no ser posible establecer dicho co¬ legio, dedicar la Cartuja a Convento, de restablecerse las órde¬ nes religiosas. Oida también la Junta de Agricultura de la Provincia de Cádiz, establecida en Jerez, contesta al Alcalde con fecha í 6 de Marzo de aquel año, proponiendo se establezca en las afue¬ ras del Monasterio, un Depósito de caballos Sementales. Pero no se hizo nada entonces, como no fuera a falta de objetos artísticos a los que ya se había dado fin, que comenzar el derribo de la Cartuja para aprovechar los materiales. Por fortuna hubo un jerezano, D. Manuel Pérez y de Molina, que con fecha 24 de Abril de 1856 publicó en el diario de Cádiz ti¬ tulado El Comercio, un patriótico artículo que íntegramente vamos a tener el gusto de trasladar a este libro. (Nota núm. 23.) Como consecuencia de este artículo y de otros publicados por la prensa regional, el día 7 de Mayo de 1856, la Academia de Bellas Artes de Cádiz, designó a los señores académicos ar¬ quitectos D. Juan de la Vega, D. Fernando Ortiz Viezna y don Isaac Vestí, para que visitaran y redactaran un informe, dando cuenta del mérito artístico y del estado en que se hallara el Monasterio de la Cartuja. Dichos señores cumplieron su come¬ tido, presentando una Memoria fechada en 17 de Mayo de 1856, e impresa por acuerdo de la Academia el mismo año, en la que enumeraban las diversas partes de que se componía el — 98 — edificio, Qianifeetando el estado de conservacióa de cada una de ellas. (Nota núm. 24.) Nada hubo de adelantar la Cartuja con pasar en 1." de Mayo de 1855, de la Junta Diocesana al Estado y éste decla¬ rarla Monumento Nacional, para entregarla en 24 Agosto 1857 a la Comisión de Monumentos históricos y artísticos de la Pro¬ vincia. La cuestión, por lo visto, con el tiempo se hacía más in¬ soluble, y como la Cartuja buenamente no se derrumbaba, por mucho empeño que tantos hubieran puesto en conseguirlo, hubo sin duda quien diabólicamente pensó en convertirla en cantera, de donde pudieran extraerse piedras en abundancia; y para consagrar la nueva infamia, se dispuso oficialmente por la Administración, la venta en pública subasta de la Cartuja, para el 20 de Agosto de 1875; pero no se contaba con la hués¬ peda, encarnada por el Ayuntamiento de Jerez, cuyos capitula¬ res al sentir tal bofetada, reaccionaron, disponiéndose a defen¬ der como pudieran los restos del zarandeado Monasterio; y así en el Cabildo celebrado el 1." de Julio de 1875, al ocuparse de este asunto, encargó a la Comisión de Estadística y Archivo que dictaminase, como lo hizo, dándose cuenta del dictamen en el Cabildo del día 19 del mismo mes, y acordándose como proponían los firmantes Sres. D. Manuel C. González Soto, don Caralampio García Márquez, I). Juan de Busto, D. C. Mateos y D. M. Antonio de la Riva, que la Cartuja no se vendiese por la Hacienda, sino que se dedicase a servicios públicos de Depósi¬ to de caballos Sementales y Granja modelo, y que se gestiona¬ se para ello los auxilios del Estado y la Provincia, así como el Ayuntamiento dedicase en su presupuesto algo para esta aten¬ ción. Sin embargo de todo ello, la subasta amenazaba con ce¬ lebrarse, por lo que a vuelta de múltiples gestiones cerca del Gobierno y de otras autoridades, de conformidad con un nue¬ vo dictamen fecha 11 de Agosto, que fuera aprobado por el Ayuntamiento, con el expuesto del concejal D. Francisco Gar¬ cía Pérez, proponiendo entablar recurso para suspender la su¬ basta (Nota núm. 25.) al fin ésta no se celebró, proyectándose obras que después se llevaron a cabo para establecer la parada de Sementales, en la que fuera casa de labor del Monasterio, — 99 — así como en el acueducto, que se encontraba tan deterio¬ rado, que sólo su reparación costó al Ayuntamiento 11.046 pesetas. Al mismo tiempo que el Ayuntamiento gestionaba y con¬ seguía la instalación en la casa de labor de la Cartuja, del De¬ pósito de caballos Sementales que aún subsiste, consiguió que en la parte de la Cartuja que estuvo dedicada a Convento, se estableciera la Congregación Filipense (Nota núm. 26.) a la que se cedió la parte del edificio referido, por R. O. 6 de Marzo de 1876, al objeto de montar una Escuela. Poco tiempo ocupó el Monasterio la referida Congrega¬ ción, puesto que habiendo confesado la imposibilidad en que se hallaba de plantear como se propuso adelantos industriales y agrícolas, se accedió por R. O. 10 Julio 1884 a que devolvie¬ se el edificio, como así se efectuó el 12 de Agosto del mismo año. (Nota núm. 27.) Y con esa devolución, llegó para la Cartuja el período que podemos llamar pintoresco. Figúrense los lectores a la Cartuja abandonada; pero en tal momento surge un Presbítero, señor Vera, que sin que sepamos con qué autorización, que no apare¬ ce del curioso expediente que existe en el Archivo Municipal de Jerez (Año 1899 Leg. 199), entrega en 1885 el Monasterio para su custodia a Andrés Alzóla Gutiérrez, sin más inventario ni ceremonia. Se ausenta en 1894 el guarda Andrés Alzóla, y con los mismos sencillos trámites y sin nombramiento oficial, se hace cargo de la guardería del Monasterio el hijo de aquél, José Alzóla García, quien dueño de la situación, alquila celdas del Claustro grande y del Claustro de los legos (Nota núm. 28.) cobrando y haciendo suyo el precio de los arrendamientos, con la notable particularidad, de que cuando en 12 de Diciembre de 1899, la Comisión Provincial de la Diputación, comunica a la Alcaldía de Jerez haber sido nombrado D. Manuel Moreno Cornejo, Conserje de la Cartuja, la Alcaldía mantiene al guar¬ da Alzóla, que a su vez se resiste a hacer entrega a Cornejo, al tiempo que el Gobernador de la Provincia, mantiene al nom¬ brado por la Diputación. Al fin. Alzóla cesa en su resistencia, y seguido de los hués- — 100 — pedes que después vau anotados, abandona el Monasterio. Completamente definitivo. No es de extrañar después de cuanto se dice, no ya de memoria, sino de forma que no ofrece duda, el pobre resulta¬ do que diera el Inventario que para Inaugurar otra era, forma¬ lizase en 15 de Enero de 1900, el arquitecto municipal don Francisco Hernández Rubio. (Nota núm. 29.) Hemos de consignar, antes de proseguir nuestro relato, que el feudo de los Alzóla no tenía por ingresos extraordina¬ rios solamente el de los arrendamientos de celdas y patio que se anotan, ya que vemos figurar como peones a José y a An¬ drés en las listas de jornales de Diciembre 1895 a Marzo 1896, de una obra contratada por D. José Serra Ventura, para repa¬ rar por cuenta del Estado, el Refectorio y el tejado de la Iglesia. Durante esa época y posteriormente, se efectuaron en la Cartuja algunas pequeñas obras de reparación, hallándose constituida en Jerez una Junta Inspectora, que presidía el Ex¬ celentísimo Sr. Marqués de Arboloduy y de la que eran voca¬ les, D. José Esteve, D. Serafín Pescador y el Arquitecto D. Bar¬ tolomé Romero, quienes hicieron numerosas gestiones para salvar el Monumento, aunque aquéllas lucharon siempre, como las demás que se han sucedido luego, con la histórica tacañería del Gobierno cuando se trata de asuntos de arte y de cultura, problemas que hasta hoy han sido por desgracia, completa¬ mente secundarios en España. La Comisión Provincial de Monumentos, conseguida la remoción del Alzóla y el desahucio de los arrendatarios de las celdas, hubo de luchar con otro ocupante de más cuidado, cual era el Depósito de caballos Sementales, que aprovechan¬ do la preciosa oportunidad que se le presentaba de hallarse re¬ parado el tejado del Refectorio, convirtió a éste en almacén de paja, porque sin duda la buena conservación de aquélla intere¬ saba tanto, que se aceptaba la probabilidad de la destrucción del Refectorio y del resto del edificio, caso de ocasionarse un in¬ cendio. En el Boletín de 1908 de aquella Comisión Provincial, se describen los trabajos de la misma para recabar el Refectorio, — 101 — que por su iuterés arquitectónico, siempre formó parte de la sección de la Cartuja declarada Monumento Nacional; y en ese Boletín leemos que llegó a considerarse necesaria el 14 de No¬ viembre de 1904, la presencia del Notario de Jerez, D. Antonio Navarro, quien levantó acta (Nota núm. 30.) de lo que sucedía, la que se remitió a la Comisión mixta de las Reales Academias de la Historia y de San Fernando. Al fin, la Comisión se pose¬ sionó del Refectorio, en 4 de Marzo de 1905. Entretanto, la Comisión no desmayaba un momento, y so¬ licitaba créditos para la reparación de la Cartuja, informando a la Superioridad del estado ruinoso del edificio, aunque como decía el Vocal Secretario D. Agustín García Gutiérrez en la Me¬ moria aprobada el 30 de Marzo de 1908, los resultados de ta¬ les gestiones no correspondieron a la buena voluntad tenida en cumplimiento del cometido; y como decía D. Pelayo Quin¬ el tero, según aparece en la página 17 del aludido Boletín: «Con fecha 19 de Agosto de 1835, fueron expulsados los frailes; desde entonces su ruina se verifica lentamente, pues no basta para el sostenimiento del edificio la irrisoria cantidad a ello destinada, y valiera más haberlo cedido a alguna corporación o entidad (que por él hiciera lo que no hace el Estado) que abandonarlo como hoy lo vemos, amenazando una total des¬ trucción, si pronto no se atiende (por quien ese deber tiene) las reclamaciones de la Comisión de Monumentos, dirigidas a la Superioridad, oportuna y hasta hoy infructuosamente.» Entretanto no se .dormía el Arquitecto D. Francisco Her¬ nández Rubio, que hizo un estudio tan detenido de la Cartuja, que le costó más de un año de trabajo, enviándolo en 1909 al Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes, que lo remi¬ tió a estudio e informe de un ponente de la Real Academia de San Fernando, y después a la Junta de Construcciones Civiles, que emitió un informe muy favorable, que fué aprobado por la Superioridad, aunque no se ejecutó el proyecto por su im¬ portancia y costo. En ello intervenía con gran empeño el Diputado a Cortes por Jerez, Sr. Conde de los Andes, quien en 1911, reanudó sus gestiones para que fuese llevado a la práctica el estudio del — 102 — Sr. Hernández Rubio, pero resultó inútil el trabajo del Diputa¬ do, porque el estudio de referencia se había perdido en el Mi¬ nisterio. Entonces se encargó al referido arquitecto, produjera otro estudio y proyecto de obras de menor importancia que el ante¬ rior, orden que cumplimentó en 15 de Septiembre de 1911. (Nota núm. 31). Todavía una obra de tan poca monta como la proyectada por el Sr. Hernández Rubio, cuyo gasto total de 95.492 pese¬ tas 17 céntimos, bien merecía efectuarlo rápidamente para sal¬ var el Monumento, hubo de sufrir su calvario, y así en el Mi¬ nisterio nada se decidía, como no fuera para atender alguna recomendación, si ésta insistentemente se practicaba, y por ello pudimos leer el 2 de Diciembre de 1916, un telegrama que pu¬ blicaba Diario de Cádiz, dando cuenta de que a consecuen¬ cia de las gestiones practicadas cerca del Ministro de Instruc¬ ción Pública D. Julio Burell, por los diputados D. Juan Gómez de Arambufu y D, Manuel Moreno Mendoza, el Ministro había accedido a la demanda del Sr. Moreno Mendoza, ordenando se efectuaran en la Cartuja las obras proyectadas por el Arquitec¬ to Sr. Hernández Rubio. Sin embargo... el Sr. Hernández Rubio tuvo necesidad de ir haciendo varios estudios parciales, como secciones del pro¬ yecto primitivo; y estamos a 27 de Febrero de 1924, que es cuando se escriben estas líneas, y sólo a la tenacidad del Dipu¬ tado D. Juan José Romero Martínez, se debe que algunos pro¬ yectos relativos al Claustro chico. Refectorio, Sala Capitular, Capillas adyacentes. Iglesia y Sacristía, se hayan ejecutado en obras de conservación, menos una parte del tejado de la Igle¬ sia, que ahora se viene reparando. Queda entre otros lugares amenazando ruina, cada vez más inminente, el monumental Claustro grande; que las celdas, excepto un par de ellas que están apuntaladas, y el precioso Claustro de los legos, ya dieron en tierra con sus techumbres hace tiempo. ¡Pobre Cartuja! Desde hace un siglo vienes siendo palma¬ ria demostración de la barbarie, que nos hace ocupar entre las naeiones, un humilde puesto en el furgón de cola del ferrocarril de Europa. Vergüenza es decirlo, pero la verdad así lo impone. Leíamos en Diario de Cádiz de 3 de Diciembre de 1916, un precioso artículo, bien orientado y patriótico por cierto, de D. Julio Moro Morgado, Secretario de la Sociedad de Turismo; y en dicho artículo se decía con la profunda pena que produce a quien con alma de artista siente el olvido y el desprecio de la generalidad hacia lo que representa valor histórico y artísti¬ co, como lo tiene la Cartuja, que la Comisaría Regia del Turis¬ mo, que dirige con tantos entusiasmos el Sr. Marqués de la Vega Inclán, preparó con minucioso cuidado una excursión de los Reyes a la Cartuja de Jerez; tenía aquel prócer verdadero empeño en que S. M. conociera la importancia de aquel Mo¬ numento arquitectónico, y que con su claro instinto se hiciese cargo de la necesidad absoluta de proceder inmediatamente a la restauración. El Delegado Regio del Turismo en Cádiz, D. Pelayo Quin¬ tero, hizo cuantos preparativos creyó pertinentes para el mejor éxito de tan loable empeño; y cuando ya se creía conseguido, elementos poco afectos a la conservación de las glorias pasadas, hicieron desistir al joven Monarca de su visita, indicándose que sería más práctico que S. M. recorriese las ricas bodegas jere¬ zanas, para que pudiera apreciar las grandes riquezas en ellas almacenadas, que no un casi derruido edificio, donde no ha¬ bía nada que ver. Aquella ocasión con tanto anhelo buscada por el Sr. Mar¬ qués de la Vega Inclán, con tanto entusiasmo secundado por el Sr. Quintero, se malogró por desgracia Sigamos laborando por la Cartuja, que mejores tiempos vendrán. Y si no vienen, nos cabrá siquiera el consuelo, de que hasta donde nuestras fuerzas y nuestros pobres conocimientos alcanzaron, cumplimos, al efectuar este trabajo de divulgación, con un deber de patriotismo. !.V^.·l.>^·.:ÎJi¿,^^ ·^·¿^·i-^^-i-JVv-^.?»>ií¿iX.-£-i2:«E'. J«l^^ •^'■'?*iÍï»»»'· . » NOTA NUM. 1 El hábito del novicio es una especie de escapulario blanco, con la cogulla que desciende basta las rodillas; además, cuando va al coro y a otros actos de comunidad, lleva un manto negro que le cubre por completo. Los postulantes van con traje secular, y al asistir al coro y otros actos de comunidad, toman el manto negro. El hábito de los Padres, es de sarga o pafio blanco, for¬ mando una túnica ceñida a la cintura, con una correa blanca o una cuerda de cáñamo, y un escapulario con capucha de igual clase de tela que la túnica, y a los costados dos anchas bandas. Para los oficios de coro y para salir del convento, usan una capa negra con capucha unida a la esclavina, que es apuntada ». por la espalda y redonda por el pecho. Las cabezas las tienen • rasuradas, no dejando en ellas más que un cerquillo muy del¬ gado y sobre la frente un pequeñísimo redondel de pelo. ^ NOTA NUM. 2 El hábito de lasreligiosas cartujas, es semejante al de los religiosos de la Orden; túnica de lana y cogulla. El capuchón es reemplazado por una toca que cubre el cuello y un velo que se puede bajar sobre el rostro; el velo para las profesas es blanco, y negro para las vírgenes consagradas. Para comulgar y para algunas ceremonias, se ponen un gran manto blanco. NOTA NUM. 3 Podemos ofrecer a los lectores una copia del siguiente ma¬ nuscrito que perteneció a la Cartuja, gracias a la bondad del - 197 - cierto que la casa se comenzaría a fundar muy presto; por acre¬ centar la voluntad determinó también el de acrecentar sus Do¬ nes, porque de tal manera ninguno le pudiese culpar, y aun hizo donación de la dehesa de Húmemelos, en la qual ay siete caballerías de tierra que an por linderos de la una parte tierras de Francisco Gaitan, y de la otra parte el camino real que va de Xerez a Troval, y de otra parte tierras Realengas. Tienen estas tierras tres pozos, al presente dos son los que se conocen pertenece a la dehesa, el tercero, no ay quien sepa qual es. Pasó esta donación por ante Pero Martínez de la Pal¬ ma, notario apostolice, en jueves siete días del mes de Jullio año de mili y quatrocientos y setenta y quatro años, está en pergamino en el caxon de Húmemelos. Esta dehesa de Húmemelos heredó el fundador de Anto- na Obertos su tía, la cual la compró de Francisco Martínez de Natera por precio de treinta y cinco mili mrs. pasó el contrato ante Diego Gonzalez, escribano de Xerez, en cinco de Otubre de m. iiii. x x i x años, esta en pergamino y la posesión junta¬ mente. Nota marginal... de su abuela Leonor Martínez; y Leo¬ nor Martínez las ubo por herencia de su hija Antona Obertos, tía de nuestro fundador Alvaro Obertos. IV. Casas en Cal de Francos Como el fundador hizo donación de unas casas en Cal de Francos. Continuando su devoción el noble caballero, hizo donación de unas casas que tenia y poseía en cal de francos, que an por linderos de la una parte casas de xptobal Martínez de Moría, y de la otraparte casas de Juan de Vargas Jurado y por delante Real. Pasó esta donación por ante Pero hernandez de la calle de Morales, escribano del Rei, vecino de Sevilla en Jueves siete días del mes de Jullio año de m. iiii. 1 i x iiii. años, está en pergamino en el caxon de fundador Alvaro Obertos. Estas casas se vendieron. — lio - ai miL .04 AL anU-.AJTRC atsiv ot F led .J olirtsuac .iareJ-»lnoG 4 animàL 14 AL olrtsuaC-.AJUTR V. Como el fundador no se contentó que el monesterio se fundase en la hermita de cidueña, y se compró el sitio y comenzaron a fundar la casa. Despuea de aver el noble caballero Alvaro Obertos de Vᬠlete hecho las susodichas donaciones, paresciole no ser cosa justa que el monesterio se fundase en la hermita de cidueña como estaba acordado, y la causa que le movió fue por ser en el termino de la villa del puerto de Sta Maria que es del señor Duque de Medina Celi. Porque dixo que pues el daba sus bienes y heredamien¬ tos en tierra de Xerez, que es del Rey, que su voluntad era que la casa se fundase en tierra del Rey. Como el Rdo. padre prior de las Cuevas y su convento conocieron la voluntad del fundador, no la contradixeron antes la aprobaron y tuvieron por buena y allegada a toda razón. Y ansi luego determinaron buscar en la tierra de Xerez un sitio conveniente a su proposi¬ to y agradable al fundador. I vistos algunos lugares, contentó¬ les este mas ansi por ser cerca del Rio de Guadalete y tener huertas y viñas y aboledas y olivares, y luego procuraron de lo comprar. VI. Como se compró el sitio desta casa. Luego despues de habida la licencia del Sr. Cardenal, y comprado el sitio como arriba se dixó, el Rdo padre prior de las cuevas y su convento enviaron a su procurador a la ciudad de Xerez para haber el consentimiento de la ciudad, porque sin el la casa no se podia fundar. La qual en aquella razón te¬ nia y mandaba y gobernaba el illustre señor don Rodrigo Pon- ce de Leon, marques de cadiz, y entrado en el cabildo de los caballeros veinte quatros, presente el Sr, marques, y oida la embaxada del procurador, uvo opiniones diversas, los unos di- — 111 — ciendo queles plazia, y los otros que no, pero como el señor marqués conocía la casa de las cuevas de sevillà, en la qual ha¬ bía recibido algunos servicios, y sabia que la orden era tal que Dios se serviría, favoreció la parte del procurador, de tal ma¬ nera que consintieron que la casa se fundase. Avida la dicha licencia, el padre prior de las cuevas con consejo de su con¬ vento, eligió y nombró por vicario y presidente y rector de la nueva casa, al venerable padre don Fernando de Cherena, y por nuevos pobladores a los padres don Diego de Medina, y don xpotoval de Sevilla, y don Lope de Hinestrosa, y don be¬ nito centurion, los quales vinieron a Xerez año de mili y cua¬ trocientos y setenta y seis años, en trece días de mes de he- brero, y venidos luego comenzaron de rreparar los hedificios de la Casa y palomar, y de lo alto hicieron domitorio y celdas, y de lo baxo ordenaron iglesia, y ansí pasaron hartos años, y llamado un obispo bendixo la iglesia y cimenterio, y luego co • menzaron a fundar la casa y labrarla con mucho fervor y dili¬ gencia, y en poco tiempo sacaron los cimientos y çanjas de la iglesia, y hicieron la capilla mayor hasta el entablamento, y hicieron el capitulo de los monjes y la sacristía y lo pusieron en perfección. Notas. Año de 1476, se compró la fuente del Suero. Otra. Empezaron a edificar, jueves 17 de diciembre vis- pera de nra. señora de la O, año de m. cccc. 1. xx y viii. VII. Como el fundador hizo la ultima y general donación de todos sus bienes a esta casa. Viendo el noble caballero Alvaro Obertos de Valeto que el Rdo padre prior de las cuevas y su convento abian compra¬ do el sitio y enviado los Religiosos susodichos para fundar y habitar el nuevo monesterio, y que habían hecho iglesia, y habi¬ tación, y se decía el oficio divino, y sacaban las çanjas de la nue¬ va iglesia, y ponían todas sus fuerzas para llevar adelante la obra porque la casa abmentase, movido con zelo santo, y con — 112 — deseo de ver acabada la obra que estaba principiada. En mar¬ tes treze dias del mes de hebrero año del nacimiento de nues¬ tro salvadorjhus xpo de mili y quatrocientos y ochenta y un años, a ora de tercia, vino a esta casa, y en presencia del vene¬ rable padre don femando de Cherena, rector, y de los padres don diego de medina, y don xpobal de Sevilla, y don lope de hinestrosa, y de don benito centurion, monjes nuevos poblado¬ res, en presencia de diego clemente notario apostólico, dixo que por quanto de diez y ocho años poco mas o menos tiempo, que el por descargo de su conciencia y por servicio de Dios y porque el cultus divino fuese aumentado, el avia rogado al Rdo padre don femando de torres prior de las cuevas de Sevi¬ lla, que le pluguiese hediñcar un monesterio de su orden en la ciudad de xerez de la frontera. Que para la fundación avia dado e donado ciertos bienes raizes y muebles como arriba es- tan declarados, y como mas largamente se contiene en las car¬ tas de donación por el hechas. Que agora era su voluntad de donar otros bienes raizes y muebles que le avian quedado para su sustentación, porque el dicho padre prior de las cuevas y su convento avian aceptado sus donaciones y habian principiado el dicho monesterio como lo via por la obra. E porque agora eran mas necesarios los dichos bienes que en si retuvo segund la grandeza de los edificios que avian comenzado. Por ende que el hazla donación de todos los bienes que le quedaban, conviene a saber de los siguientes. Asta Como el fundador hizo donación de dos hazas de tierra en Asta. Comenzando el noble caballero Alvaro Obertos de Valeto, a hacer sus donaciones como arriba se dixo, hizo luego dona¬ ción de dos hazas de tierra que tenia y poseía en asta, termino de xerez, la una llamada la haza del judio. La qual tiene cien¬ to y catorce aranzadas y dos quartas y cincuenta estadales + medidas por cuerda, que a por linderos de la una parte, tierras — 113 - de San Salvador y de la otra parte, tierras de diego mirabal el viejo, y asienta en la mesa de asta. La otra haza se llama la haza larga, hay en ella ochenta y quatre aranzadas de tierra medidas por cuerda, que an por linderos de la una parte tie¬ rras de diego mirahal, y de la otra parte tierras del jurado pero nuñez de villavicencio y afrenta con la mesa de asta. En esta haza esta un pozo con tres pilas y un vertedero. Pasó esta donación por ante diego clemente notario apostólico, dia, mes y afio susodichos. Esta en papel el original con otros quatre trasuntos en pergamino en el caxon del fundador. Heredó el fundador estas tierras de leonor martinez su ahuela, muger que fué de miguel ohertos de valeto e de vargas, la qual las heredó de su hija antena ohertos, muger que fue de Juan de cuenca Jurado, los quales las compraron del señor diego de Ribera adelantado del Andaluzia, ante Juan Roman, escribano publico Jueves once del mes de mayo de m. cccc. x X iiii años. Estan estos titules viejos en pergaminos en el ca¬ xon de las donaciones. + Según las medidas modernas no tiene sino 105 aranz. y 2 q. Según las medidas modernas, 79 aranz. Nota. dize aqui este libro, que La donación ultima que hizo nro fundador, y Sino los trasun¬ esta en papel no parece. tos en pergamino, los quales todos estan en el caxon del fun¬ dador en la letra h primera a quatro fojas del libro del abece¬ dario nuevo. Ya pareció y es la que está en el caxon de pozuela en la letra h. Pozuela Como el fundador hizo donación de Pozuela. Prosiguiendo el noble fundador su devoción luego hizo donación de la heredad de pozuela, en la qual ay diez caballe¬ rías y quarenta aranzadas medidas por cuerda, an por linde¬ ros de la una parte tierras de los herederos de bartholome nu- ñez (de villavieencio) y el padrón de tabaxete. Alinda con tie¬ rras de ñuño hernandez de villavieencio. Dividense estas tie¬ rras en quatre hazas, la una se llama la haza del campo, que va desde tahaxete, que es a la parte de levante, hasta las vi¬ ñas y padrón de hurgena que son al poniente quedando en me¬ dio las casas y exidcs y pozos. Alinda de la otra parte del me¬ diodía, con tierras de los herederos de ñuño hernandez de vi¬ llavieencio. -f- La otra haza se llama haza de las veredas, ay en ella una cahalleria. + Alinda con la mesa de Asta por la via de levante, la del poniente con el asiento de pozuela. y por La otra haza se llama la haza de guaydel. La otra haza se llama di idiondo que es en Jaina, ay en ella diez y seis aran- zadas, que an por linderos la marisma Realenga al poniente, y al levante va a dar a vazia alforjas. Todas estas hazas entran en un arrendamiento, ay en estas tierras unas casas y un orte- zuelo y un alamo y seto grande que solia ser, y la rhitad del pozo y pilas, porque la otra mitad es de los herederos de har- tholome nuñez de villavieencio, cuyas son las otras tierras ve- zinas. heredó el fundador estas tierras de pozuela, de leonor martinez su ahuela, la qual las heredó de su hija antena uher- tos que fué mujer del Jurado Juan de Cuenca, que las com¬ praron del adelantado diego ribera, para mas declaración des- to es de saber, que el jurado juan de cuenca y su mujer auto- na uhertos, y ñuño feruandez de villavieencio y su mujer catalina gutierrez, compraron del Sr. diego de Ribera adelan¬ tado del Audaluzia y de la señora doña beatriz porto carrero su mujer, diez y nueve caballerias de tierra en pozuela, y dos caballerías en la mesa de asta por precio cada caballería de cien doblas de oro. Esta compra pasó por ante Juan Roman escribano de xerez, en miércoles diez dias del mes, de mayo, año de m. iiii xx iv años, y esta en pergamino. Despues desto los susodichos Juan de cuenca y ñuño frrs hicieron partición de las dichas tierras, y cupo a Juan de cuenca en pozuela -j- ocho caballerias y media y en Asta una. Y puesto que agora se han en pozuela diez caballerias y media y algo mas, -j- es porque han metido en el asiento la haza de jaina. Esta par¬ tición pasó por ante Juan Roman escribano de xerez, en — 115 — once de mayo año de m. iiii x s v. afios, y esta en pergamino en el qual estan las condiciones de la dicha partición, si fue¬ ren necesarias verlas as. despues desto murió Juan de cuenca Jurado y dexó por heredero a su muger antona uhertos y a sus hijos, murieron todos despues, y quedó por heredera leo- nor martinez madre de antona uhertos, muger, que fué la leo- nor martinez del Jurado pascual gil -J- de la cual leonor mar¬ tinez que era abuela del fundador nro, fué universal heredero el mismo, y ansi las huvo esta casa del fundador. En el año de mili y qun y veinte y quatro afios, vino a Xerez un Juez de términos que se llamaba el licenciado fran¬ cisco cano, y algunos dixeron y depusieron que el exido o en¬ tre prado questá entre las hazas, que comienza desde las casas a donde se hacen las eras; y paze el ganado de los vezinos, era Realengo, probóse lo contrario por la escritura de la partición arriba dicha, que los Sres. de las tierras lo dexaron de acuerdo para pasto del ganado de los labradores y para hazer alli sus eras y ansi lo dio por sentencia el dho Juez y lo amojonó atra¬ vesando la cañada desde la haza del alcaparral hasta la otra frontera árbol derecho. Paso todo esto por ante Juan de Parru- tia escribano del Rey en xx v iii de otubre año susodicho. Esta la escritura desto en papel en el caxon de pozuela. -f- Tiene viii caballerias xxv @ y q. + Ojo no hay mas de xxxvi (S y q. + Que es la que dicen de Valdespino y tiene una caba- lleria y iii (|). -j- Mas son: por que son IX caballerias y una (® y una q. -)- que son todas diez caballerias y una @ y digo quatro (a y tres q.^' +también fue muger de miguel obertos que dos vezes fue casada y el primer marido que fue miguel obertos que fue el agüelo del fundador, que no hay mención que del segundo tuviese hijos, y por tanto nro fundador, fue su universal here¬ dero desta su agüela. Almocaden Como el fundador hizo donación de almocaden En el mismo dia, mes y año sobre dichos por ante el mis¬ mo notario y testigos, el noble caballero albaro obertos de vᬠlete, hizo donación de las tierras q. el tenia y poseia en el al¬ mocaden termino desta ciudad en tres hazas en las quales ay dos caballerías de tierra q. an por linderos las viñas de ma- charnudo por la parte alta, y por otra parte alindan con tierras de galban,y por la otra alindan con tierras de los de moría, y con tierras de ynes mirabal, y con tierras de sant salvador, esta la donación incorporada con la de pozuela. NOTA NUM. 4 Nueva licencia para fundar Cosa notoria es y en el derecho prohibida que ninguno monesterio de nuevo se funde sin lincencia del perlado dioce¬ sano, fue cosa necesaria que el padre prior y convento de nue¬ vo suplicasen por nueva licencia para la fundación del mones¬ terio nuevo en el sitio nuevo, y aun ansi inviaron un religioso a Valladolid, donde en aquel tiempo estaba el Rmo Señor Car¬ denal, a suplicar a su Señoría reverendisima tuviese por bien de conceder la nueva licencia. El Señor Cardenal lo tuvo por bien, y ansi la concedió en XX dias de Setiembre, año de m. iiii. Ixx. v. años, el thenor de la cual es este que se sigue: = Don pero gonzalez de mendoça por la miseración divina cardenal despaña arçobispo de sevillà, e obispo de siguença, a vos los devotos y venerables religiosos prior monjes y convento del monesterio de santa Maria de las cuevas extramuros de la ciudad de Sevilla de la orden de la cartuxa, salud y bendición. Sepades que por los venerables re ligiosos don Gabriel tesaras, prior del monesterio de mallorca, e don pedro andres prior asi mismo del monesterio de valdexpo, en los Reinos de aragon e en la provincia de Cataluña del dicho - 117 — orden visitadores e reformadores de las casas monesterios, pre¬ lados Religiosos del dicho orden consistentes y conmorantes e en Reynos de castilla y león, por el grand domo de cartuxa estos y capitulo general, nos fue hecha Relación que con acuerdo y de liberación del grand prior de cartuxa y del dicho orden, con al¬ gunas limosnas y ayudas de alvaro ubertos vecino de la ciudad de xerez de la frontera denra diócesis de Sevilla, teniades deli¬ berado, y empezado a construir un monesterlo de nra orden e invocación de nuestra señora santa Maria en los termines de la dicha ciudad de xerez de la frontera, en el camino que dicen de medina sidonia, cerca del cabezo real de la fuente del alcobilla. Suplicándonos que nos plugiese dar licencia y nro asenso y con¬ sentimiento cerca dello para erigir, facer, y construir el dicho monesterio con su yglesia y cimenterio y todas las otras cosas y constructuras y oficinas y seto y circulo concernientes al dicho orden de cartuxa, y sus Religiosos, y segund y por la via y forma que estan en las otras casas del dicho orden de cartuxa, segund el orden monástico y observancia del. Nos atento lo so¬ bre dicho y como en estos Reinos de castilla son muy pocos monesterios deste dicho orden por la su grand restricion, y por la grand devoción que a el tenemos y por otras cabzas e raço- nes, que a ello nos mueven, por el thenor de las presentes, por nra abtoridad ordinaria damos licencia y facultad al dho orden de cartuxa, especialmente a vos los dhos prior y monjes del dho monesterio de santa maria de las cuevas, damos en la me¬ jor forma que podemos, y de derecho debemos para erigir, y construir y edificar la dicha yglesia a la dicha evocación, y la casa y monesterio en el dicho lugar, con todas las cosas sobredi¬ chas. Los otros edificios que agora e despues fueren necesarios, y bien visto fueren al dicho orden, con campana y cimbalo, y con todas las otras cosas quel dicho orden quisieren segund sus constituciones, para celebrar en el el culto divino, segund e por la via y forma que el catalogo del dicho orden dispone y quiere. Para determinar y señalar cimenterio donde los Reli¬ giosos y familiares se pueden sepultar. Para que podades ansi mesmo recibir a sepulturas y enterrar las otras personas fieles xpianos que ende quisieren eligir sepulturas para sus cadave- — 118 — etnupA animáL .t4 odamot AL rop le arotlucse nubirT-.AJURC engisn led ozneroL oirtcefR tual oC arelaV animáL .44 AL olaF .J atslV-.AJUTRC ed nu ortsualc .zareJ-tlánoG res. Asi erigido, fecho y construido el dicho monesterio y igle¬ sia de especial gracia interponemos desde agora por entonces y dentonces por agora a ello nra abtoridad y decreto ordinario. Asi mesmo para que el prior y religiosos del dicho orden de cartuxa, y por el dicho orden sois subobedientia en el estuvie¬ ron y conmoraren, y los Religiosos que por tiempo para ello fueron deputados, puedan oyr penitencias y confesiones, y ab¬ solver de los casos que pueden los curas de la dha nra diócesis, y administrar los sacramentos de la penitencia u eucharistia a los que ende ocurrieren de lo fazar, tomar y recibir, a los que ende acaeciere enfermar y estar en extrema necesidad de la muerte, administrarles la extrema-unción. De especial gracia a vos e a ellos lo concedernos todo lo susodicho segund y por la forma y manera que lo acostumbran fazer en el dicho mones¬ terio de las cuevas, y ansi con todas las incidencias emergen¬ cias anexidades y conexidades todavia salvo el derecho de la iglesia parrochial y sin perjuicio ansi mesmo de los connesos y previlegios apostólicos quel dicho orden tiene. En testimonio de lo qual dimos esta nrta carta de licencia y concesión, abtoridad y relevación dada en la noble villa de Valladolid, de la diócesis de palencia en xx de setiembre el año m. c. c. c. c. 1. xxv. años. p. card."® S. Marcee bispalens de mandato prefati R™' doni mei card."®—Yo de Virtebio Se¬ cretario. Esta esta concesión y licencia en pergamino en el caxon adonde estan las otras bullas. NOTA NUM. 5 Mientras estos religiosos no ocuparon la finca referida, se hospedaron en Jerez, barrio de San Mateo, en la casa situada en la boy plaza del Mercado, a cuya casa, cuando los moros aquí dominaban, llamaron Zarzain y posteriormente se cono¬ ció y aún todavía se conoce, por la de Riquelme, por haber sido propiedad del caballero jerezano, D. Pedro José Riquelme y Novela. — 119 — NOTA NUM. 6 Se llamó plaza del Rollo, porque allí existió una columna alta o picota, llamada rollo, para los ajusticiados; y en un cer- CO de gradas que tenía dicha columna, se arrojaban los peda¬ zos de los reos condenados al descuartizamiento. Por cierto que, asegura el Archivero del Ayunta¬ según miento jerezano, D. Agustín Muñoz, en su obra Calles y Pla zas de Jerez, el referido rollo se trasladó a fines del siglo XV a la plaza del Arenal y después a la puerta de Rota, a petición de los berceros y vendedores de pan, que en 1494, expusieron al Concejo la necesidad del traslado por tapegarse al pan y de¬ más alimentos las moscas antes posadas sobre los miembros descuartizados de los reos». NOTA NUM. 7 A estos árboles llamaban agriones, y eran los únicos que de su encontraban en la comarca, asegurando el especie se Pbro. Sr. Muñoz, que no quedaba señal de ellos. Sin embargo, al bailar en las curiosas cartas de Joaquín Portillo la aclara¬ ción de que esos árboles dan una flor de cinco hojas muy pa¬ recida a la del jazmín y que con su simiente durísima y negra hacían los monjes cuentas y sartas de rosarios, nos dimos a buscar por las ruinas, aun cuando la época invernal (a fin de Enero esto se escribe) no es de florescencia y el nombre técni¬ co del árbol suponíamos no fuera el de agrión, como así es en efecto, cuando no aparece de libros consultados, tuvimos la sa¬ tisfacción de encontrar cerca del molino aceitero, uno de esos árboles, (creemos el único queen la Cartuja existe) desnudo de hojas y pendientes de sus ramas numerosos frutos de color amarillento y del tamaño de avellanas, con olor y sabor des¬ agradables, que guardan en su interior un hueso durísimo de forma ovóide, como de un centímetro, con cinco hendiduras a lo largo, como si estuvieran tallados expresamente, y con la particularidad de que no es necesario practicarles ningún agu¬ jero para enhebrarlos, ya que la propia naturaleza se ha encar- — 120 — gado de ahorrar ese trabajo, que de otra suerte resultaría bien penoso, por la pequeñez y dureza de la simiente. Con poste¬ rioridad, hemos podido averiguar que el árbol referido, es de la especie meliáceas (Melia asederacb) y se conoce vulgarmente con varios nombres, entre ellos los de Paraíso, Cinamomo y Agriaz, cuyo último nombre seguramente sirvió de origen para el de Agrión, con el que aparece en varias noticias sobre la Cartuja. : NOTA NUM. 8 En el Boletín de la Comisión Provincial de Monumentos de Cádiz, (año 1908, 4.° trimestre) se inserta un concienzudo artículo titulado Los Zurbaranes del Museo de Cádiz, que firma el sabio maestro D. Enrique Romero de Torres, donde se trata con gran profusión de datos, la desa])arición de los seis cuadros de la Cartuja, a los que ya en el libro nos hemos refe¬ rido, como también emite su autorizada opinión el Sr. Romero sobre otras joyas pictóricas de Zurbarán que se encontraban en la Cartuja, y que boy decoran hermosamente la sala que con el título de este pintor, forma parte del Museo de Cádiz. NOTA NUM. 9 Sobre la puerta de comunicación del Coro de los legos con la capilla de la Antigua, se baila grabada la siguiente inscrip¬ ción: ALBARO OBERTOS DE BALETO FVNDADOR, y sobre otra puerta al frente de la referida, que sirve para cerrar una especie de alacena, se encuentra también grabada en ma¬ dera, como la anterior, la cifra, 1.604, correspondiente al año en que se construyó el Coro de los legos. NOTA NUM. 10 En 1663, concluyó de pintar Zurbarán el retablo de la Cartuja de Jerez, y en uno de los cuadros firmó como pintor del Rey. — 121 — NOTA NUM. 11 jerezano Fr. Esteban Rallón al descri¬ Dice el historiador bir esteSagrario: «En los huecos que hay entre el altar y las dos paredes, hay dos puertas pequeñas por donde se entra al Sagrario, de las cuales se puede decir con mucha propiedad que son las puertas del cielo así porque por ellas, se entra al sitio en que habita nuestro Dios Sacramentado, porque no se puede entrar por ellas sin pisar el cielo que es un pavimento solado de hermosísimos jaspes. Los dos tránsitos están adorna¬ dos con tanta reverencia, que la ponen a los que penetran por¬ que todo está publicando la divinidad del Señor que allí se en¬ cierra. Porun lado y por el otro se pintan como en centro en una pequeña capilla obrada en el hueco de la pared con una claraboya que sale al claustro, y le da luz bastante para gozar los primores de su adorno donde se manifiesta la devoción de los que la administran y cuidan, así en el aseo como en la cu¬ riosidad y riquezas que uno y otro pregonan la devoción, res¬ peto yreverencia de sus ministros. En el testero de esta capi¬ lla está levantado un pequeño altar cifra de la curiosidad y aseo. Sobre él está colocado el Santísimo Sacramento en una custodia do plata forma cuadrada de muy sutil fabricación con cuatro viriles de cristal, don que dió a esta casa el Sr. D. B^a- drique Henriquez de Ribera, Adelantado Mayor de Andalucía. Enmedio tiene un farol de plata que de noche y de día alum¬ bra este sitio. Aquí están las reliquias de este convento ador¬ nando y acompañando la custodia y lo uno y el otro represen¬ tan un retrato de la gloria. Los dos tránsitos son de madera de cedro y caoba con dos medias cañas de lo mismo que los cu¬ bren y por cada uno no cabe mas que una persona; así en lo ancho como en lo alto tiene en sus repartimentos muchos cua¬ dros de excelente pintura adornados de ensamblaje, dorados y estofados con tanto primor y curiosidad, que pone respeto al más divertido, llevándole la atención y el cuidado y llenándole de diversos sentimientos. Y si generalmente no puede pintar la pluma lo que es objeto de la vista, lo especial de este sitio es tan extraordinario, que no será posible pintarlo como es.» — 122 — A esta descripción, agrega el Pbro. D. Miguel Muñoz Es¬ pinosa: «En años posteriores al historiador Rallón, las riquezas de aquel Sagrario, se aumentaron de un modo extraordinario; baste decir que el pavimento de jaspes, fué adornado con pe¬ queñas losetas de nácar y cuadritos de plata, poniéndose en lugar del farol de que habla Rallón una lamparilla de oro puro, siendo también tachonada con estrellitas de nácar y plata la pequeña bóveda de la capilla. Tan preciosas joyas acumuladas para servir al culto del que crió todas las cosas y que siendo rico como grande es por esencia, se digna habitar sacramentado por nuestro amor en la pobreza de los tabernáculos eucarísti- cos, desaparecieron en 1810». «Al regresar la comunidad fué el Sagrario de nuevo restaurado, mas su ornato moderno no fué ni un ápice de lo que fuera el antiguo». Más tarde, o sea después de la exclaustración definitiva, veamos con D. Luis de Grandallana, en lo que quedóla antigua grandeza del retablo: «En el resto de la iglesia, dice Granda¬ llana, nada de notable se encuentra aparte del sepulcro del fundador. El ábside está de manifiesto al perder la iglesia el retablo y en él se ven las figuras de San Bruno y San Hugo, y así mismo restos de un Crucifijo, pintado al claro oscuro, digno de atención por la facilidad y desenfado como está eje¬ cutado». NOTA NUM. 12 Desamortización.—à.'· Sección. Año de 1856. N.° 5.802. Legajo 72, n.° 4. Sobre el depósito de once cuadros procedentes de la Cartuja. Número de folios, 40. Extracto del expediente Comienza el expediente, con un oficio n.° 2.368, 16 Mayo 1856, dirigido porel Gobernador Civil de Cádiz al Alcalde 1." Constitucional de Jerez, trasladándole copia del oficio de igual fecha que aquella autoridad dirige a la Academia de Bellas Artes de la provincia, en que le manifiesta que en el expediente que se sigue en dicho Gobierno Civil para averiguar la proce¬ dencia de once cuadros que fueron denunciados como sustraí¬ dos de la Cartuja de Jerez, ha decretado lo siguiente: En vista de la comunicación del Sr. Gobernador de Sevilla en que me remite el expediente instruido de ampliación a la denuncia he¬ cha por D. José Navarro y Osorio; Considerando que éste al ampliar su denuncia se ratifica y sostiene en ella. Consideran¬ do que el referido denunciador marca la persona que extrajo los once cuadros del Convento de la Cartuja, señalando hasta el día y las causas que le favorecieron para verificar la sustrac¬ ción. Considerando que la R. O. 31 de Julio de 1852, manda que las diligencias se sigan gubernativamente, pero que cuan¬ do hayan de pasar a los Tribunales de Justicia se depositen los cuadros en el Museo de esta capital. Considerando que ha lle¬ gado el momento por aparecer un presunto reo y debe pasar el expediente al Juzgado de Jerez, dándose traslado a la Acade¬ mia de Bellas Artes, de acuerdo con la R. O. de 11 Septiem¬ bre 1852, disponiendo que antes de depositar los cuadros los mande reconocer por los maestros que lo verificaron en 12 Agosto 1852. En 17 Mayo 1856, oficia el Alcalde de Jerez al Gobernador, preguntándole los nombres de las personas en cuyo poder se encuentran los cuadros. En 21 Mayo 1856, contesta el Gobernador, que los cuadros se encuentran depositados en poder de D. José Pérez Jiménez y D. Julián Pemartín. En 22 Mayo, oficia el Alcalde a Pérez Jiménez y a Pemartín. En 21 Mayo, oficia al Alcalde el Presidente de la Acade¬ mia de Bellas Artes, transcribiéndole el oficio del Gobernador, fecha 16, y agregando que los cuadros fueron reconocidos en 1852 por los Académicos Profesores, D. Joaquín Manuel Fer¬ nández y D. Juan José Urmeneta, y que éste pasará solo a re¬ conocer los cuadros, por haber fallecido el primero. Que nom¬ brará una Comisión para recoger los cuadros. Mayo 1856, de D. Julián Pemartín, al Alcalde Oficio 24 1.° Constitucional de Jerez, dándose por enterado del oficio de éste, y anunciando que se propone recurrir al Gobierno. - 124 — Oficio 27 Mayo, de D. José Pérez Jiménez, al Alcalde, ma¬ nifestando que ni ha tenido ni tiene en depósito, cuadros de la Cartuja. En 2 Junio, se presenta D. Juan José de Urmeneta, para reconocer los cuadros, y el Alcalde oficia a D. Julián Pemar- tín, para que ponga aquéllos de manifiesto. En dicha fecha, se comunica a la Academia de Bellas Artes, lo manifestado por D. José Pérez Jiménez. En 2 Junio 1856, el Gobernador interesa del Alcalde, que éste solicite del Juez de Santiago, un testimonio de las diligen¬ cias de depósito practicadas por el Alcalde corregidor de Jerez, D. José Bárbara Mato en Julio de 1852. En 11 Junio, oficia el Juez del distrito de Santiago al Al¬ calde, acompafiando testimonio de las diligencias. Con igual fe¬ cha y por Escribano, se testimonia lo siguiente: Diligencias en Jerez, 1." Julio 1852.=Personado el Al¬ calde Corregidor de D. Antonio Jiménez, calle de las en casa Armas uúm. 32, hallaron los siguientes cuadros: se La Sacra Familia, como de dos varas menos siete pul¬ gadas de alto, por una y diez y seis pulgadas de ancho. San Francisco de Asís, como de dos varas menos once /. O! pulgadas de alto y una vara y siete y media pulgadas de an¬ cho. San Ildefonso, como de una vara de alto, próximamen¬ te, y más de media de ancho. Santa Isabel, de una vara menos cinco pulgadas de alto y una y cinco pulgadas de ancho. Santa Rosa, de dos varas menos cuatro pulgadas de alto y una vara y ocho pulgadas de ancho. Y otro que también el mismo Jiménez dijo llamarse La Perla, como de una vara y cuarta de alto y una menos cinco pulgadas de ancho. Este cuadro, con marco dorado y tallado, y los demás con marco de caoba blanca. El mismo día se depositaron los seis cuadros aludidos, en casa y poder de D. Juan José Lomou. Personado el Teniente 1.® de Alcalde, D. Francisco Javier López de Carrizoza, comisionado por el Corregidor, en la casa — 125 — del Ledo. D. José Pérez Jiménez, plaza de los Angeles, se en¬ contró un cuadro como de tres y media varas de largo y una y media de ancho, poco más o menos, con un lienzo pintado al óleo, representando a un «Cristo en el acto de expirar». Otro cuadro de «La Sacra Familia», como de vara y media de largo y una de ancho. Otro de «San Pedro», como de una vara de alto y tres cuartas de ancho. Y otra «Sacra Familia», como de una vara de largo y tres cuartas de ancho. Estos cuatro cuadros, quedaron depositados en poder del referido D. José Pérez Jiménez, y a disposición del Alcalde Co¬ rregidor. El mismo Teniente de Alcalde, Sr. López de Carrizoza, pa¬ só a la casa de D. Julián Pemartín, calle Larga, quien por com¬ pra que manifestó hizo, tenía en su poder los siguientes cuadros: y jC m San Bruno, de una vara seis pulgadas de alto y vara y X a. ancho. Jesucristo en el acto de expirar, de dos varas y doce pulgadas de alto y una vara y dos tercias de ancho. San Pedro, de dos varas y doce pulgadas de alto y una vara y veinte y una pulgadas de ancho. Santa María Egipciaca, de una vara y tercia de alto y una vara y nueve pulgadas de ancho. Cabeza de San Gerónimo, de veinte y cuatro pulgadas y media de alto y veinte y una de ancho. Estos cinco cuadros quedaron depositados en poder del propio Sr. Pemartín, y a disposición del Alcalde. Sigue el expediente, con un oficio del Juez de Santiago, 12 Junio 1856, acusando recibo de una comunicación 9 Junio, del Gobernador, denunciándole el quebrantamiento del depósi¬ to de seis cuadros del Monasterio de la Cartuja. Con una providencia del Alcalde, 14 Junio, ordenando se oficie a D. José Pérez Jiménez, recordándole la diligencia 1.° Julio 1852; también a D. Juan José Lomon, depositario de los cuadros de D. Antonio Jiménez, para que los tenga dispues¬ tos a la entrega, y se llame la atención del Gobernador, sobre que siendo once los cuadros sustraidos, aparecen depositados quince. — 126 — animL .64 AL oitaP-,AJUTRC led otoF oiretnmC .E .zorJ-liuB animáL .74 AL otoF soi .J ortsualC-.AJUTR ed sogel .aorJ-xlim■ Hieros Rodríguez "CdaMSsl-Drag(eoPqmdrnuocéecud.)írntaimpse.tocnf»• Hier o Cartuja Mdaestro 17 6 de Del de Año Felipe La Libro f"rLeecanugntyoa, cartujno Cabalo 54,80.9 Láminas Con un oficio, 26 Junio de 1856, del Presidente de la Aca¬ demia de Bellas Artes al Alcalde 1.° de Jerez, en que traslada a éste oficio 25 Junio del Gobernador, que decía que para ter¬ minar la traslación de los cuadros al Museo, había acordado reclamar al Juzgado de Santiago testimonio de la denuncia en que consta el número de aquéllos y asuntos que representaban, esperaba le dijera el Alcalde si puede ir la Comisión de la Aca¬ demia a recoger los cuadros. Con un oficio, 28 Junio, de D. Juan Lomon al Alcalde, poniendo a disposición de éste los seis cuadros de que aquél es depositario. Con un oficip, 28 Junio, de D. José Pérez Jiménez al Al¬ calde, calificando de error la diligencia 1.° de Julio 1852, res¬ pecto a los cuatro cuadros en su poder, puesto que en casa de D. Julián Pemartín y en la de D. Antonio Jiménez se encon¬ traron los que se buscaban, y éstos son los que examinaron los peritos, no practicándose este examen de los cuatro cuadros referidos, que son de su exclusiva pertenencia; pero ello no obstante, se ofrece a cualquier comprobación. Con un oficio, 1.° Julio 1856, del Juez de Santiago al Alcalde, en que manifestaba dará las órdenes oportunas a los depositarios de los once cuadros de la Cartuja, para su entrega a la Comisión nombrada por el Presidente de la Academia de Bellas Artes de Cádiz, a quien lo comunica con igual fecha. Con un testimonio del Escribano del Juzgado de Santiago, fecha 28 Junio 1856, de la denuncia que en 27 Junio 1852, hizo D. José María Navarro y Osorio al Gobernador de Cádiz. En esta denuncia, dice Navarro, que en poder de D. Antonio Jiménez, médico de Jerez, calle de las Armas, y en el de don Francisco Pérez y Gómez, Escribano, calle de la Corredera, existen una colección de cuadros del mayor mérito por su ta¬ maño y autores, extraidos del Monasterio de la Cartuja, cuan¬ do pertenecen a la Nación. Sigue a la denuncia de Navarro, una nota de éste, que dice así: «Nota de los cuadros originales y de estatura natural que pertenecieron al Monasterio de la Cartuja de Jerez de la Frontera, y hoy se hallan en poder de - 127 - D. Antonio Jiménez, Profesor de Medicina y Cirugía que vive calle de las Armas de dicha Ciudad: 1.—San Bruno, de Zurbarán. 1.—San Francisco de Asís, de Zurbarán. 1.—Jesucristoen el acto de expirar, de Cano. 1.—Santa María Egipciaca, de Murillo. 1.—Santa Isabel, de Murillo. l.—Sacra Familia, de Murillo. 1.—San Pedro, de Herrera. 1.—Santa Rosa, de Valdés. 1.—San Ildefonso, de Valdés. 1.— Cabeza de San Gerónimo, de Españólete. 1.—Tabla llamada vulgarmente La Perla, original de Urbino. De los expresados once cuadros, pasaron algunos de ellos a poder de D. Francisco Pérez y Gómez, Escribano público de dicha Ciudad, que vive en la Corredera, ignorándose cuáles sean los cuadros queobran en poder de D. Francisco Pérez, pues por cierta negociación entre el D. Antonio Jiménez y el Pérez, se le entregaren los que falten de las mencionadas pin¬ turas que marca la nota que antecede, y en el caso de que no se bailaran en la casa del Escribano, han de estar en las casas de D. José Pérez, Jiménez, Abogado en la misma Ciudad.» y Termina el expediente con una providencia del Alcalde, fecha 16 Julio 1856, que dice: cVistos: puesto que el Juzgado de 1.» Instancia del distrito de Santiago de esta Ciudad, que conoce de la causa incoada sobre la sustracción de los once cuadros del extinguido Monasterio de la Cartuja, ofrece en su oficio del 1.° del que rige, que dispondrá la entrega de dichos cuadros a la Comisión de la Academia provisional de Bellas Artes, encargada de recogerlos tan luego como se avise, se ha terminado el incidente surgido sobre su existencia en poder de ciertas personas. Contéstese al oficio del Excmo. Sr. Presidente de dicha Academia de 26 de Junio último, que cuando guste, puede venir la expresada comisión a recibirlos y disponer su traslación.» — 128 — NOTA NUM. 13 Asegura D. Joaquín Portillo en sus Cartas a D. Bruno Pérez, que D. Pedro Zaldívar era en 1810 sirviente o simple cabrero del Monasterio, en cuyo año levantó una partida de guerrilla para hostilizar al ejército francés, que se había pose¬ sionado de Andalucía en la época de la guerra de la Indepen¬ dencia, por lo que le nombraron Subteniente de Caballería, agregándolo al Regimiento de Farnesio, concluida la guerra en 1814. Retirado ya del servicio de las armas, en 1821 formó otra partida contra el sistema constitucional, vigente entonces, y por sus arrojadas empresas, la Regencia de España, nombrada por los realistas y reconocida por el Duque de Angulema, en nombre del Rey de Francia le nombró Coronel de Caballería; pero a principios de 1828, a los pocos meses de haber obtenido tan honorífico grado, fué derrotada su crecida partida en la vi¬ lla de Porzuna, provincia de Ciudad Real, por la columna vo¬ lante a las órdenes del capitán D. Froilán Monjon destinada a su exterminio. En esta acción murió gloriosamente Zaldívar, enmedio de la plaza principal. En otra obra igualmente inédita como la de Portillo, que tiene escrita el archivero de este Ayuntamiento D. Adolfo Ro¬ dríguez de Rivero, y que titula Jerez durante la guerra de la Independencia, hallamos algunos datos sobre Zaldívar que vienen a confirmar que éste levantó en Jerez una guerrilla contra los franceses, pero al restablecerse la Constitución de 1812, Zaldívar, fiel a sus ideales de monarquía absoluta, se lan¬ zó al campo para engrosar las filas de los realistas, dando mu¬ cho que hacer en la campiña jerezana, pues sus continuadas co¬ rrerías obligaron al Jefe político a movilizar en Agosto 1822, milicias de Jerez, Bornes, Lebrija, Arcos, Villamartín y Sanlú¬ car de Barrameda, para combatirlo. La empresa no era fácil porque a Zaldívar le ayudaban no sólo su temerario arrojo y el conocimiento que tenía del te¬ rreno, sino la protección que le dispensaban los realistas que en Jerez no cesaban de conspirar; y así, además de aquellas mi- - 129 — licias, hubo de oponerse a la guerrilla deZaldívar, tropas de lí¬ nea mandadas por el comandante D. Miguel Manduit, que no consiguió hacer a aquélla más que cuatro bajas, pero arrecián¬ dose en la persecución de Zaldívar, éste se vió obligado a pa¬ sar sucesivamente a las provincias de Sevilla, Córdoba y Jaén, siempre luchando con las tropas gubernamentales, basta que encontrándose en la Mancha, el 11 de Diciembre de 1822, se recibió en Jerez la noticia de haber sido deshecha la guerrilla, muriendo Zaldívar tras heroica resistencia. NOTA NUM. 14 Los bienes que según hemos podido averiguar de varios escritos, poseían los frailes de la Cartuja cuando la exclaustra¬ ción, sin embargo de que antes de ocurrir ésta ya habían dis¬ minuido, eran los siguientes: El cortijo de la Peñuela, con 2.440 aranzadas, y además 11 en la Colada; 606 en la Estacada, y 90 en el Piojo, que daba todo de renta anual, 40.000 reales. Una viña llamada después la de Cartuja, con 34 aranzadas y 76 de manchón, daba 6.000 reales. El cortijo de Lomo-Pardo, con 1.196 aranzadas, producía anualmente, 18.000 reales. En la Pozuela, 950 aranzadas, producían 30.000 reales. En Humeruelos, 433 y media aranzadas, producían 11.271 reales. En Tabajete, 123 y cuarto aranzadas, producían 3.697 reales. En las Majadas, 600 aranzadas, producían 6.000 reales. En Perea, 139 y media aranzadas, producían 3.076 reales. En Bujeos, 465 aranzadas, 928 reales. En el Torno, 400 aranzadas, 16.000 reales. En la Fuente del Lucro, 276 aranzadas, 6.624 reales. En la Isla del Olivar, 96 aranzadas, 7.000 reales. En la Gama, 50 y media aranzadas, 640 reales. En la Molineta, 75 aranzadas, 1.000 reales. En el Rancho de Rallón, 200 aranzadas, 2.400 reales. - 130 - El cortijo de Alcántara, con 800 aranzadas, se ignora fija¬ mente lo que producía. En las Cruces y la Parrilla, 945 aranzadas, 14.175 reales. Además, tenían en varios sitios hasta 1.220 aranzadas de olivar, con 48.800 pies de olivos, y en los contornos de la Pe- ñuela, unas 31 aranzadas, con un molino de cuatro vigas. En total, hacen 11.257 y tres cuartoaranzadas, que daban al año producto, según noticias, superior a 250.000 reales, un aunque esta cantidad se refiere a los arrendamientos que pusie¬ ra en práctica el Estado poco después de la primera exclaustra¬ ción, ya que antes de ésta, el Monasterio llevaba por sí las tie¬ rras, y obtenía mayores ingresos. En el sitio de las Cruces y la Parrilla, edificaron los car¬ tujos en 1808, siendo Prior D. Nicolás de Hoyos, una capilla denominada «Salto al Cielo» a una legua próximamente del Monasterio, donde tenían proyectado edificar una casa o pe¬ queño Monasterio, para cuando celebrase Capítulo o juntas el Padre Provincial, pero el proyecto no pudo llevarse a cabo, con motivo de la invasión francesa y de los sucesos que ocu¬ rrieron más tarde. En la misma capilla que desde el Convento se ve, y tiene una figura circular, daban culto a una Divina Pastora, diciendo la misa todos los Domingos y fiestas de guardar, un religioso de los Descalzos o de la Santísima Trinidad. Además de las fincas rústicas que han sido citadas, tenían los cartujos en Jerez, diez y ocho casas, contándose entre ellas, la hospedería del Monasterio, que se hallaba en la calle Medi¬ na, casi frente al Convento de la Veracruz. Otra casa en el Puerto de Santa María, dos y Cádiz, en una de ellas dedicada a hospedería del Monasterio. Cobraba éste además, pingües tri¬ butos sobre diversas posesiones. NOTA NUM. 15 No hemos podido averiguar qué fuera de las notables ra¬ zas de ganado vacuno, (los del papillo) bravo y manso, que criaran los frailes cartujos. Del aprecio en que en Jerez se te- — 131 — nían a buenas condiciones para la li¬ los toros bravos por sus dia, demostración el siguiente curioso documento, que apa¬ es reció en un folleto que publicara el que fué Archivero de este Ayuntamiento, D. Antonio Fernández Formentari, bajo el títu¬ lo de Costumbres y Leyes de Antaño. Dice así el documento: «Año dk 1.623.—Cabildo de 25 de Enero.—(Folio 1.667). Toros, requisición arbitraria.—D. Felipe, por la gracia de Dios, Rey de Castilla, etc.: á vos la Justicia é Regimiento de la ciudad de Jerez de la Frontera, que con esta nuestra carta fueredes requeridos, salud y gracia: sabed: que en la nuestra córte y chancilleria, ante el presidente y oidores de la nuestra audiencia que reside en la ciudad de Granada, Niculás Monte Guerrero, procurador en ella, en npmbre del convento de la Cartuja de la dicha ciudad de Jerez, por una petición que pre¬ sentó, se querelló de vos la dicha Justicia é Regimiento dicien¬ do: quel dicho su parte tenia cria de ganado vacuno y con ello toros para el aumento del dicho ganado, y era ansi, que ha¬ biendo en término de la dicha ciudad, otros hatos de muncha cantidad de ganado vacuno, en los cuales ansimesmo, se crian toros, en queriendo la dicha ciudad hacer cualquier fiesta, lo que hacian era: por su propia auturidad, ir primero al ganado de su parte y escoger los toros que tenían, y traellos y correllos en la plaza y matarlos; de que venia á su parte mucho daño, porque siendo como procuraban criar toros de buena casta para las vacas, se los quitaban y hacian que se perdiese la cria de buen ganado; y además d'esto, después le pagaban por ellos lo que ellos quieren, qués muncho menos de lo que valen. Su¬ plicónos le mandásemos dar nuestra Real provision para que vos los susodichos, de aqui adelante no quitásedes ni lleváse- des toros algunos de los ganados de su parte, contra su volun¬ tad, poniéndoos para ello graves penas; el conocimiento dijo que él pertenecemos por ser contra vos la Justicia, y su parte, convento. Lo cual, por los dichos presidente y oidores, visto por auto que proveyeron, acordaron de mandar dar esta carta para vos, en la dicha razón; por la cual, vos mandamos, que siendo con ella requeridos por parte del dicho convento de la — 132 - Cartuja, no tomeiá de los ganados vacunos que el dicho mo- nesterio y convento de la dicha ciudad tiene, toro ninguno, sinó fuere con voluntad y consentimiento del dicho moneste- rio ó de las personas á cuyo cargo fuere los dichos ganados, por el dicho monesterio, y concertado primero el precio y va¬ lor del tal toro ó toros que habiéredes de sacar de las dichas manadas; ó dar razón porqué no lo debáis hacer cumplir; y fa- gades lo contrario, sopeña de la nuestra merced y de 20.000 mrs. para la nuestra Cámara, so la cual mandamos á cualquier escribano que os la notifique y d'elle dé testimonio. Dada en Granada á 20 días del mes de Noviembre de 1.614 años.—El Ldo. D. Juan de Frias Megias.—El Ldo. Velardino Or¬ tiz de Figueroa.—El Ldo. D. Fernando Picazo Orellana. —Yo Baltasar de Frias, escribano de Cámara de la audien¬ cia é chancilleria del Rey Nuestro Señor la hice escribir por su mandado con acuerdo del Presidente y Oidores d'elia.— Chanciller, Juan Fernandez de la Cruz.—Registrada, Juan Fernandez de la Cruz.» NOTA NUM 16. En la página 66 del Manual del remontista, de José María Giles, hay una nota que dice así: «Las castas de la Car¬ tuja y de los caballos zamoranos, eran de las mejores que había antiguamente en Jerez de la Frontera, y aun en toda Andalu¬ cía; procedían de yeguas de este país, y de un caballo también español, desechado de un Regimiento de hecho no se sabe con certeza dónde caballería, por cuyo fué criado; mas se cree con fundamento, tuviese su origen en el reino de Jaén, por haber sido vendido en el Cuerpo de Carabineros Reales, el cual se remontaba entonces en su mayor parte, con caballos de la Lo¬ ma de Ubeda.» NOTA NUM. 17 Las berrugas en los caballos, y el papillo o papada de los toros cartujanos, hicieron proverbial la frase «de papillo y he — 133 — rruga» que aún suele aplicarse Jerez a personas o cosas de en tan relevante mérito o belleza, quela sola presencia o el re¬ cuerdo de aquéllas, provoca la general admiración. NOTA NUM. 18 Lista de los monges y Conversos existentes en la Oartuxa de Xerez, al tiempo de la invasion francesa en las Andalucias. Prior. . . V. P. Don Nicolas Maria de Hoyos. Definidor V. P. Don Rodrigo Diaz de Lara. P. D. Francisco de Vargas. P. D. Francisco Fernandez. Pror mor P. D. Juan Ducoin. P. D. Benito Montaubrie. Vicario P. D. Thomas Crimin. Prior 2.° P. D. Manuel Lechuga. Pror 3.° P. D, José Cruzado. P. D. José Gómez. Arquero P. D. Carlos Herremans. Receptor P. D. Candido Gago. P. D. Pedro Marchena. P. D. Rafael Costa. P. D. Bernabé Mendieta. P. D. José Mora. P. D. Francisco Altemir. P. D. Apolinar Iribarren. P. D. Domingo Mendaro. P. D. Marcelino Vega. P. D. Francisco Paula Villar. P. D. Manuel Acosta. P. D. Nicolas Rodriguez. COiJ VERSOS Fr. Joaquin Surroca. Fr. Gabriel Sanchez. Fr. Lorenzo Lara. Fr. Juan de la Cruz. — 134 - IVtu.eo de Bellas Artes de Cádiz "San Bruno", cuadro de Zurbarán, procedente de La Cartuja de Jerez Lámina 51. Mu-seo de Bellas Artes de Cádiz "Cardenal Nicolaus", cuadro de Zurbarán, procedente de La Cartuja de Jerez Lámina 52. Fr. Francisco Morell. Fr. Mariano Ysem. Fr. Thomas Gimenez. Fr. Francisco Vilar. Fr. Melchor Muñoz. Fr. Juan Matheos. Fr. Joaquin Muñoz. Esta lista está firmada la en Cartuja, el 10 de Julio de 1813, por el Prior P. Hoyos. NOTA NUM. 19 En el Archivo Municipal de Jerez, se conserva copia de un oficio dirigido por la Alcaldía al Jefe Político de la provin¬ cia, relativo al Monasterio de la Cartuja, y está fechado el 21 de Noviembre de 1820. ^ Dice así: «Evacuando el informe que V. E. se sirvió pedir al Ayun¬ tamiento de esta Ciudad sobre el instituto, localidad, amplitud y veneración de los Monasterios, debo manifestar a V. E. que el de la Cartuja, único que existe á media legua de esta Ciu¬ dad, titulado «Nuestra Sra. de la Defensión» está colocado en una colina, por cuya falda corre el Guadalete, teniendo bue¬ nas y abundantes aguas de fuentes, y un despejado horizonte. Que amplitud de Oriente á Poniente, es de 500 varas, y su fábrica, según expresión de Don Antonio Ponz, es mages- tuosa, y se tiene por una de las grandiosas Casas de España: que la Iglesia y Refectorio, son de arquitectura gótica, muy admirada de los inteligentes; que están en estado de ruina al¬ gunos arcos del patio grande y muy destruidas muchas de las oficinas ó dependencias del Monasterio, que no se han podido reparar por falta de medios; que hace más de SOO años se fundó, y que la veneración que se ha tenido, ha sido particu¬ lar, tanto por lo magestuoso de su culto divino, como por ha¬ berse edificado en un sitio escogido por este Ilustre Ayunta¬ miento, y en donde existía una ermita dedicada á Nuestra Señora, cuyo continuo y visible Patrocinio contra los moros, — 135 — dió motivo para que se denominase «Santa María de la De- fensión>. Que es cuanto puede manifestarle este Ayuntamiento a V. E. en cumplimiento de su citada ordeu.=(?. Angulo.^ NOTA NUM. 20 En 1837, sirvió la Cartuja hasta de cárcel de 100 prisione¬ ros carlistas, que a la sazón estaban componiendo la carretera de Jerez al Portal. Antes de esa fecha, bahía servido la Cartuja de cuartel, como resulta de las sesiones del Ayuntamiento de Jerez, 7 de Septiembre 4 de Octubre de 1820. En la primera de dichas y sesiones, se dió cuenta de la denuncia de los vecinos de los pre¬ dios colindantes a la Cartuja, de los destrozos cometidos por la tropa acuartelada en aquel campamento, y que dió lugar a una queja de este Ayuntamiento a la autoridad militar, que ésta atendió, notificando el General Gobernador haber ordena¬ do trasladar el campamento a otro lugar. Tampoco queremos dejar de mencionar aquí, que la Car¬ tuja al volver a ella la Comunidad, cuando abandonaron este territorio las tropas francesas, sirvió durante los sucesos políti¬ cos que ocurrieron en la segunda etapa del reinado de D. Fer¬ nando VII, de lugar de confinamiento, contándose entre los re¬ cluidos en el Monasterio, al Patriarca de las Indias, D. José de Arce, Arzobispo de Zaragoza; al alcalde de Cádiz, D. Francis¬ co de Huarte, y al inspirado poeta Pbro. D. Juan Nicasio Ga¬ llego, sentenciado por el Rey en Diciembre de 1815 a cuatro años de reclusión en esta Cartuja, donde permaneció basta el siguiente año, en que a petición suya y por enfermo, fué trasla¬ dado al Monasterio de la Luz, junto a Moguer. Hallándose aquí confinado, como se dice, el Sr. Gallego escribió, entre otras composiciones, la elegía titulada A la muerte del duque de Fernandina, Hijo de los Señores Marqueses de Villa- franca. — 136 — NOTA NUM. 21 Lista incompleta de los Priores que ha tenido el Monaste¬ rio: D. Alonso de Abreu, año 1478.—D. Gonzalo de Palma.— D. Juan Bonifacio.—D. Diego de Luxan, 1506.—D. Andrés de Salas, 1529.—D. Bruno de Anza, 1531.—D. Juan de Trujillo, 1545.—D. Diego de Salas, 1550.—D. N. de Jeca, 1551.— D. Juan de la Parra, 1559.—D. Rodrigo de Valdepeñas, 1560. —D. Francisco Rodríguez, 1572.—Ven. D. Bernabé de To¬ rres, 1574.—Ven. D. Francisco de Caravaca, principios siglo XVII.—D. Diego de Guelvar, 1612—Ven. D. Blas Domínguez, 1665.—Ven. D. Pedro de Mena, 1686.—D. Juan Ximénez, 1692.—D. Cristóbal de la Jara, 1693.—D. Juan de Alcova y D. Matías Calonge, principios del siglo XVIII.—D. Eugenio de la Peruía, 1749.—Rmo. P. D. Antonio Moreno, 1771. Fué el primer general de la Congregación española cartujana.—D. Ni¬ colás de Hoyos, 1793, 1800, 1813.—D. Francisco Altemir, 1814.—D. Luis de la Parra, 1815.—D. Rodrigo Diez de Lara, 1817.—D. Tomás Crimin, 1820.—D. Francisco Altemir, 1825. —D. Andrés de Aragón, 1832.—D. Luis de Gonzaga del Ba¬ rrio, 1834.—D. Esteban de las Monjas, 1835. NOTA NUM. 22 Se encuentra el oficio, con otros datos que después se re¬ lacionan en Capítulo, en el Archivo Municipal de Jerez, este legajo 70, núm. 38, del año 1850. NOTA NUM. 23 «¡Demoliendo están el célebre Monasterio de la Cartuja de Jerez!... Decíalo la gente; anunciádolo habían los periódicos, y era un hecho por nadie contradicho, que comentaba todo el mundo, haciendo sobre él tristes reflexiones; pero todavía se negaba la razón a darle entero crédito, juzgándolo exagerado tal vez o desfigurado por el celo religioso del pueblo español y - 137 — por su amor a las glorias de la patria. Mas ya deben desapare¬ cer las ilusorias esperanzas que acerca de la inexactitud de este hecho pudieran alimentar algunos corazones generosos, siendo como es una verdad tristísima y desgarradora que es¬ tán demoliendo el célebre Monasterio de la Cartuja de Jerez! Toda la parte de la antigua Hospedería del Convento, los almacenes y molino de aceite, las dependencias anexas a la co¬ cina, las habitaciones que estuvieron destinadas al uso de los sirvientes, la carpintería, los almacenes contiguos a ella, el de¬ partamento de la botica, la celda del padre Procurador del Mo¬ nasterio y sus dependencias, toda la parte de la prierai, algu¬ nas otras oficinas de las demás celdas, y otras no tan principa¬ les partes del famoso edificio, todo ha desaparecido, porque todo se hallaba, según se asegura, en estado ruinoso. De todo ello no ha quedado sino inmensos montones de despojos que se venden, abajo precio a quien quiere comprarlos. Y¿babrá de proseguirse la obra de destrucción, hasta que no quede allí ni una piedra que recuerde al caminante, al an¬ ciano, al huérfano, al menesteroso y desvalido, el lugar santo donde se. alzaba aquel techo hospitalario bajo el cual encontra¬ ban siempre mejores días, descanso el fatigado viajero, sabro¬ sísimo pan el hambriento, abrigo el desnudo, consuelo el nece¬ sitado, y lágrimas dulces que se confundieran con sus amar¬ gas lágrimas el triste huérfano? Y ¿no habrá de quedar ni aun vestigio de aquel gigante de granito, monumento levantado por el genio, inspiración sublime del sentimiento religioso, joya preciosa del arte, en cuya altiva frente se estrellaban con¬ fesando su impotencia los más recios aquilones, cuya indómi¬ ta cerviz besaban con respeto al pasar en veloz carrera los si¬ glos y las edades, y ante cuya severa presencia sentíanse lle¬ nos de noble orgullo los españoles pechos, de justa envidia los extraños y de muda admiración todos? Y ¿habrán de barrer los vientos hasta las últimas cenizas de aquellos solitarios ce¬ nobitas, que, después de una vida llena de afanes, de privacio¬ nes, de penitencias, de angustias, de dolores, entregaron sus cuerpos a la madre tierra, cuando en su seno había cavado cada cual un lecho propio donde dormir el sueño de la muer- — 138 — te, creyendo que nunca manos profanas osarían llegar a per¬ turbarlos en su eterno reposo, ahuyentando la misteriosa noche que reina en el interior de sus tumbas? Y aquella soberana cruz sobre la sencilla torre y corno en señal de cumplido triunfo ostenta el lugar mismo donde en aciago día triunfaron por el momento de los ejércitos de la Cruz las huestes agarenas, ¿habrá de desaparecer también para que en esos memorables campos no sobreviva un monu¬ mento que, atestiguando a cien y cien generaciones la sempi¬ terna derrota de los sectarios de Mahoma, haga olvidar a todo el mundo la infausta victoria que allí alcanzaron? Y aquel templo consagrado a Dios y cuyas gigantes bóvedas repetían los sagrados himnos que la fe religiosa entonaba en señal de ado¬ ración al Eterno, ¿será demolido al fin, para que con sus des¬ pojos se erijan tal vez palacios a la soberbia y al orgullo, a la vanidad, al crimen y a todos los vicios? Jamás, ¡que no cabe en nobles pechos tanta mengua, tanta deshonra, tanta profana¬ ción, barbarie tanta! Cuando el monstruo de la revolución asentó su terrible planta en el suelo de nuestra amada España; cuando la bárba¬ ra impiedad expulsó violentamente a los regulares, y despojó a los Conventos de los bienes que, legítimamente adquiridos y destinados al culto de Dios y al socorro de los menesterosos poseían, la Cartuja de Jerez, como los demás Monasterios, que¬ dó solitaria, guardando no obstante mil preciosidades artísti¬ cas, que luego han ido desapareciendo poco a poco, hasta verse desnudas las paredes. Consumada la obra de la revolución, todo en apariencia había quedado tranquilo por entonces. A los cánticos sagrados de los austeros cenobitas, sucedieron los cantos lúgubres del ave de los sepulcros: a los ayes del dolor y del arrepentimien¬ to, los mudos suspiros del aura. Ningún otro murmullo turba¬ ba el sepulcral silencio de aquel espacioso recinto, durante las horas en que la noche lo envolvió en su manto de sombras. De vez en cuando, los tibios crepúsculos de un nuevo día se reñe- jaban en alguna nueva ruina, hija legítima de los rigores del tiempo. Estas ruinas sagradas contristaban más y más el áni- — 139 — mo; pero nadie osaba tocarlas, y esto era al menos un triste consuelo. ¡Hasta que en una de esas dolorosas convulsiones que destrozan frecuentemente a nuestra patria, como conse¬ cuencia de ciertos venenosos principios que jamás podrán arraigarse en la Espafla, eminentemente católica y monárqui¬ ca, se desplegó de nuevo al aire la bandera de la libertad, de la moralidad y de la justicia..! Barrenóse entonces el principio de nuestra santa unidad religiosa; privóse a la Iglesia de los escasos bienes que aún le restaban, desposeyéndola de sus más sagrados y respetables derechos; condenóse a la persecución y al destierro a muchos de sus prelados y decretóse la ruina de varios templos. Y ¿aún no es bastante todo esto, sino que todavía se pretende borrar de nuestro suelo hasta el último vestigio de algunas de esas ruinas veneradas? Dícese que no se ha derribado más que la parte ruinosa del Monasterio de la Cartuja. Pero si es lícito, si es justo, si es necesario derribar todo lo que se halle en estado ruinoso, y ven¬ der luego los materiales, entonces, como que el Monasterio yace en el más completo abandono, como que no se repara ninguno de los deterioros que sufre con el transcurso del tiem¬ po, como que no se ha tomado ninguna medida, ni puesto en práctica ninguno de los varios proyectos que se formularon con el fin de conservarlo, estableciendo en él un Hospicio pro¬ vincial, una gran casa de Beneficencia u otro instituto análogo, es evidente que todo él irá poniéndose en estado ruinoso, y entonces también será lícito, justo y necesario derribarlo todo y vender todos sus despojos, en cuyo caso no quedarla más que la memoria de su existencia. Y ¿es esto a lo que se aspira? Locura sería solicitar que en los presupuestos del reino se incluyera una partida para atender a la conservación del Mo¬ nasterio de la Cartuja y de otros, que son como él, edificios mo¬ numentales, recuerdos de las antiguas glorias de nuestra pa¬ tria. En el estado actual de la Hacienda pública, cuando tan exhausto se encuentra el Erario, y cuando tan grandes son las obligaciones del Estado y tan exiguos sus recursos, ¿cómo ha¬ bríamos de pretender que se destinara ninguna cantidad para - 140 - llenar tan sagrado objeto? ¿cómo habíamos de pedir un poco de dinero para evitar la completa destrucción de la Cartuja de Jerez, si antes os político, es conveniente, necesario, justísimo, premiar servicios que no se han prestado durante once años, alimentar la sed de empleos que abrasa a una multitud de hombres cuyo principal y acaso único mérito consiste en ser o llamarse patriotas; erigir estatuas a unos que ayer fueron juzgados y castigados como criminales, según nuestras leyes, pero a quienes hoy se da el renombre de héroes;y levantar, en fin, marmóreos monumentos a la olvidada memoria funes¬ ta de aquéllos que ni aun para obrar el mal supieron ser ver¬ daderamente grandes? Pero si es preciso que suceda, para que se cumpla la voluntad nacional, y para que no sea una men¬ tira, un sarcasmo cruel, la última gloriosa revolución que con santos y heroicos esfuerzos levantó al fin del inmundo lodazal en que yacía, la salvadora enseña de la libertad, de la mo¬ ralidad y de \& justicia!a... Por lo mismo, no pediremos que se emplee una prudente suma anual en reparar la célebre Cartuja de Jerez; eso sería demasiado: no queremos tanto. Lo que sí pedimos, lo que su¬ plicamos, es que se respeten al menos esos escombros, que no se los sustraiga, que no se los profane por más tiempo. ¿Nada valen acaso para vosotros esos despojos? ¿Nada hablan a vuestro corazón? ¿Ningún puro sentimiento despier¬ tan en vuestra alma? Pues esas preciosas ruinas, son un ma¬ nantial de sublimes asuntos para el poeta, de castos recuerdos para el historiador, de profundas meditaciones para el filósofo, de gigantes concepciones para el genio, de santas inspiracio¬ nes para el cristiano. Necesario es, pues, que cuantos nos preciamos de leales españoles y especialmente los habitantes de la provincia de Cádiz, procuremos evitar que por un miserable puñado de oro, nos vendan tan riquísima joya. Necesario es que unamos nues¬ tras voces, nuestras súplicas y nuestros esfuerzos, para impe¬ dir que se consume esa obra de destrucción. Necesario es, por último, que defendamos con las armas de la razón y de la ley, ese envidiable monumento, resto de nuestras antiguas glorias, — 141 — reflejo de la grandeza, que a costa de su sangre supieron alean- zar para nuestra desventurada patria los magnánimos y fieles hijos; ))orque a fuer de españoles, no podemos querer que el vandalismo ilustrado de nuestro siglo, se goce en deshonrar¬ nos a haciendo los últimos girones del re¬ la faz del universo, gio manto de la Soberana de ambos mundos, y sepultando en el cenagoso fango del materialismo de nuestros días, aquella inmortal corona que, cifiendo la noble frente de las Españas, reflejaba sobre el mundo los vivificantes rayos de la verdadera libertad y de la civilización verdadera.» NOTA NUM. 24 Describen brevemente la Cruz de mármol situada fuera de sus muros, continuación, comenzando por la habitación y a del portero, citan todas las piezas y dependencias del Monaste¬ rio, indicando sus destinos, y considerando separadamente cada una de las partes del Monasterio, para manifestar su es¬ tado y las demoliciones que se habían efectuado, entre ellas la de la celda del procurador y hospedería, las cuales, según di¬ cen, no comprenden por qué se derribaron, pues no amenaza¬ ban ruina, y sin más objeto a su parecer, que el de vender los materiales. La fachada de la Iglesia, de 11,15 m.de longitud, fué construida en 1667, según inscripción colocada en un bajo re¬ lieve del segundo cuerpo. El material es piedra silíceo calcárea, de las canteras de Jerez. El interior mide 47,40 m. de longitud. El retablo principal y los de las Capillas, dicen habían desaparecido. Las sillas del coro de legos, eran de poca talla, hechas en el año 1604. Las del coro de profesos, constaban de 42 asientos, y dicen se habían ya arrancado algunas columni- tas y adornos, por lo cual piden que el Gobierno ordene su traslación a un Museo. Censuran también que el patio de los legos baya comenzado a demolerse sin presentar señal alguna de ruina, y, finalmente, hacen el resumen de sus observaciones, diciendo que «son de un mérito artístico sumamente notable, la portada de ingreso al j)rimer patio del Monasterio, la facba- - 142 — da de la Iglesia, las sillerías y la verja (en su género) el tro que claus¬ da ingreso al refectorio, varias portadas de las que dan a este claustro, el refectorio, la capilla de la defunción, el claus¬ tro del cementerio y aun el de legos», y terminan aconsejando la conservación de todas las dependencias, tanto por el interés que inspiran, como por ser insignificante el producto que pue¬ da obtenerse con la venta de sus materiales, y pidiendo que «se detenga ante todo la demolición principiada, para que el Gobierno proporcione los recursos que exigen las reparaciones, y para que disponga no se enagene, según parece se había acordado, porque si tal sucedía, desaparecería el monumento de más mérito artístico que existía en la provincia». Afortunadamente, no había llegado aún el día en que tal sucediera, pues con fecha, 19 de Agosto del mismo año de fué declarado por 1856, Real orden Monumento Nacional, lo detuvo por que si algún tiempo la total ruina, no la evitará en lo su¬ cesivo, de no tomarse más enérgicas medidas que las que has¬ ta aquí han tomado para dar cumplimiento se a los informes y propuestas de la Comisión. NOTA NUM. 25 El expediente en que constan los patrióticos trabajos que por entonces realizara el Ayunjiamiento, se encuentra en el Ar¬ chivo municipal. Año 1875 y legajo n.° 81. Dicho Ayuntamiento se componía en el año 1875, del Al¬ calde y de los Capitulares siguientes: Alcalde.—Sr. Marqués de Alboloduy. 1." Teniente de Alcalde.—D. José de la Herrán y Lacoste. 2.° » > > D. Francisco García-Pérez 3.° Romeroi » » » D. José Fantony y Virués. 4.° » » » D. Juan J. Ortega y Duporto. 5.° » » » D. José M." Picardo y Bçnítez. 6.° » » > D. Manuel C. González Soto. 1° » D. » » - Guillermo Ruiz y Pérez. 8.° » » » D. Pedro Carrere Síndico Administrativo.—D. Pedro García Lembeye. y Pelayo. Contencioso.—D. Juan Manuel de Síndico de lo la Riva. Concejales.—D. Manuel Antonio de la Riva. D. José Pérez de la Sierra. D. José de Cala y Fernández. D. Francisco Aguado y Regife. I). Juan de BustoLópez. y D. Gabriel Sánchez de Lamadrid. D. Miguel de Morales y Morales. D. Antonio Gómez y Ortega. D. Manuel Cuvillo Izquierdo. D. Domingo de Medina y Martín. D. Caralampio García Márquez. D. Florencio González del Villar. D. Miguel Lafuente y Ramírez. D. José García Mier. D. Gonzalo del Río y Víctor. D. Juan Rodríguez y Ponce de León. D. Manuel Cantillo García. D. José Durán y Camacho. D. Francisco de P. Peláez y Bueno. D. Rafael Lomoza y Perea. D. Manuel Benítez Díaz. D. Felipe Lara y Díaz. D. José Romero Castañeda. D. Juan Pagliery y Capdepón. NOTA NUM. 26 Tomó su nombre esta Congregación religiosa, de su fun¬ dador San Felipe Neri, que la estableció en Roma en 1554, bajo el título de «Oratorio de Santa María en la Vallisella». Se introdujo en España en 1645, estableciéndose por primera vez en Valencia. NOTA NUM. 27 Copia del acta que se inserta en el expediente Núm. 258, — 144 — Legajo núm. 199 (Fomento), que existe en el Archivo Muni¬ cipal: Entrega de la Cartuja Diligencia: En la Ciudad de Jerez de la Frontera siendo la hora de las cinco de la tarde del Martes doce de to de mil ochocientos Agos¬ ochenta y cuatro, se reunieron en las Casas-Consistoriales previa la oportuna citación los Sres. D. Salvador Milans y Bentayol, Teniente cuarto de Alcalde delegado por la Alcaldía para la práctica de esta diligencia; D. José Esteve y López Arquitecto Municipal é individuo de la Sub Comisión de Monumentos históricos y artísticos de la provincia y D. Juan Domínguez Atienza, Presbítero, en repre¬ sentación del que también lo es D. Francisco García Tejero, Director de la Congregación Filipense cHijas de los Dolores» que radica en Sevilla; y asistidos de mí el infrascrito Oficial segundo de la Sección guber¬ nativa de la Secretaría de este Excmo. Ayuntamiento, habilitado de Secretario, se trasladaron en un carrua¬ je al Ex-Monasterio de la Cartuja, en cuyo Edificio se hallaba esperando á la Comisión el Sr. D. Alberto González de la Peña, Comandante Mayor y Jefe ac¬ cidental del primer Depósito de Caballos citado también al Sementales, objeto. Por disposición del referido Sr. Teniente de Alcalde dióse lectura á la comunicación que el Excmo. Sr. Go¬ bernador Civil como Presidente de la Comisión pro¬ vincial de Monumentos dirigió á esta Alcaldía en treinta y uno de Julio último trasladando una Real orden fecha del diez por la que se admite la devolu¬ ción solicitada de la parte de dicho Monasterio cedi¬ da á la expresada Congregación por otra Real orden de seis de Marzo de mil ochocientos se¬ tenta y seis, modificada en diez y ocho de Julio del mismo año; y para que en su nombre y repre¬ sentación se baga cargo del Edificio de que se trata. —.145 —.. En su Presbítero D. Juan Do¬ virtud el enunciado mínguez Atienza autorizado ampliamente por el don Francisco García Tejero, según oficio de siete del mes actual á que también se dió lectura, manifestó hallar¬ se dispuesto y procedió deseguida á verificar la entre¬ ga una por una de todas las dependencias del Ex-Mo- nasterio que resultan cedidas por las citadas Reales órdenes y en el estado en que hoy se encuentran; dándose por recibido de ellas en la más solemne for¬ ma el Sr. Teniente de Alcalde comisionado y hacién¬ dose además cargo, á cualidad de devolución en su día, de cuantos objetos de propiedad particular con¬ tiene el local destinado á Capilla para el Culto Cató¬ lico en el ingreso del Edificio, que por separado se detallan-. Acto continuo y habiendo prestado su con¬ formidad por excitación de la Alcaldía el referido Sr. Jefe del Depósito de Sementales instalado en la parte contigua del Monasterio, á hacerse cargo de la guarda y custodia de lo que acaba de ser incau¬ tado, así como de los objetos del Culto existentes en la Capilla del Edificio para que pueda la fuerza de su mando continuar asistiendo los días festivos al Santo Sacrificio de la Misa, el propio Sr. Teniente de Alcal¬ de le hizo entrega de las llaves recogidas dando con ello por terminada la diligencia y disponiendo regre¬ sar á la población donde se extendió la presente acta que firmarán con S. S. todos los demás Sres. concu¬ rrentes de que yo el Secretario habilitado certifico.= Salvador Milans.—Juan Domínguez.—José Es¬ teve.—Alberto G. de la Peña.—Juan J. Duarte y Celis. Nota de los objetos de propiedad particular destinados al Cul¬ to Católico y existentes en la Capilla del Ex-Monaste- rio de la Cartuja de esta Ciudad, de cuyo edificio se ha hecho hoy cargo la Alcaldía en nombre y repre¬ sentación del Excmo. Sr. Gobernador Civil de la Pro¬ vincia como Presidente de la Comisión de Monumen- — 146 — tos históricos y artísticos, á virtud de lo resuelto por Real ordeu de 10 de Julio último. Iglesia Un retablo la con efigie de Jesús Nazareno y una Do¬ lorosa. El Crucifijo del altar. Seis Candeleros de madera. Dos floreros de lo mismo. Tres sacras en sus marcos. Un atril de madera. El mantel del altar. Una Campanilla de metal. Una palmatoria de bronce. Un par de vinageras de Cristal. Una estera usada en el presbiterio. Dos cortinas de coco grana con sus cenefas. Una Cruz grande de madera empotrada en la pared. Dos pescantes de hierro para arañas. Una lámpara de metal. Seis cubillos de madera para cirios. Un confesonario. Dos bancos con espaldar. Cuatro bancas ordinarias. Dos pilas de agua bendita con sus cruces. Dos Cepillos para limosnas. Y una Campana de bronce con su armazón de ma¬ dera y hierro. Sacristía Una Cruz de madera en la pared. Una percha. Una mesa aparador con cajones. Cuatro Casullas de diversos colores. Cuatro cíngulos. Dos albas. Dos amitos. — 147 — Un misal romano. Y palo de encender y apagar. un De cuya Capilla y objetos continuará haciendo uso la fuerza del primer Depósito de Caballos Sementales instala¬ do en una parte del expresado Edificio, teniéndose no obstante aquéllos disponibles para su oportuna entrega al Presbítero D. Francisco García Tejero, Di¬ rector de la Congregación Filipensa cHijas de los Dolores» que radica en Sevilla.—Jerez de la Fronte¬ ra doce de Agosto de mil ochocientos ochenta y cua¬ tro.—iS'aíí'acíor Milans.—Juan Domínguez.— José Esteve.—Alberto G. de la Peña.—Juan J. Duarte y Celis. Es Copia: F. de Giles.—Y.° B.°, El Alcalde: Casd-Pavón.» NOTA NUM. 28 Consta en una declaración que José Alzóla hizo en el ex¬ pediente, que tenía hechos los siguientes arrendamientos: La celda núm. 3 á Antonio Medina. » >» 4 á Francisco Granado. » » 5 á Pedro Manjón. » » > 6 á Joaquín Nieto. » » »» 9 á Francisco Castellanos. » » 11 á Carmen Campillo. » » » » 13 á Luis Mateos. » » » 14 á Pedro Sánchez Vera. Patio de los legos á Francisco García Villegas. NOTA NUM 29. El inventario aludido, existe en el Archivo Municipal de Jerez, en el legajo núm. 199, del año 1899. NOTA NUM. 30 En la Ciudad de Jerez de la Frontera, a diez de Noviem- — 148 - bre de mil novecientos cuatro. Yo D. Antonio Navarro y Gue¬ rrero, Notario de este Distrito, mi vecindad y residencia, per¬ teneciente al Ilustre Colegio provincial de Cádiz, doy fe: Que en este día y en virtud de previo y especial requerimiento de los Sres. D. José Morillo y Ferradas, y D. Pedro Mayoral y Pa¬ rradas, mayores de edad, vecinos de la Ciudad de Cádiz, e in¬ dividuos de la Comisión de Monumentos de la Provincia, me he constituido, acompañado de los mismos en el edificio titu¬ lado Cartuja (de Mirañores), distante unos cuatro kilómetros de la población, al objeto de inspeccionar si todas las depen¬ dencias del Monasterio se hallaban bajo la custodia del guar¬ da de dicho Monumento: y habiendo observado que el salón llamado Refectorio se hallaba cerrado y su puerta condenada, pedida explicaciones de este hecho al guarda Juan Salgado Morales, dijo que dicho salón estaba ocupado con paja perte¬ neciente al Depósito de caballos Sementales que se halla co¬ lindante con la Cartuja. En su virtud, nos trasladamos al ex¬ presado Depósito, y encontrando en él al Sr. Teniente Coronel, Jefe del mismo, D. Andrés Brull y Seoane, a mi pre¬ sencia los Sres. Morillo y Mayoral, le requirieron en forma para que inmediatamente proceda a ordenar que se desaloje el expresado salón Refectorio de la paja que contiene, dejándolo a la disposición de la Comisión de Monumentos. Enterado el Sr. Teniente Coronel del citado requerimien¬ to, manifestó ser cierto que el mencionado salón Refectorio se encuentra ocupado con paja almacenada para el servicio del Depósito que manda: estando incomunicado por hallarse con¬ denada la puerta que da al resto del Monasterio: que en ese estado se encontró el salón Refectorio al hacerse cargo del mando del Depósito, y según sus noticias se tomó por el Te¬ niente Coronel anterior por no encontrar local donde almace¬ nar la paja: y que no le es posible acceder al requerimiento que se le hace, mientras no reciba órdenes de la Superioridad, a quien va a comunicar con esta fecha todo lo que hace referen¬ cia a este particular incluso darle traslado del oficio que con fecha treinta y uno de Octubre se le dirigió por la Sub-comi- sión de Monumentos. Y cumplido el objeto del requerimiento, se extiende la presente acta en dos pliegos de papel de la clase undécima, nú¬ meros dos millones quinientos noventa y ocho mil quinientos cuarenta y cuatro, y dos millones quinientos noventa y ocho mil quinientos cuarenta y cinco, de la serie A. que firman los señores requirentes y el Sr. D. Andrés Brull, conmigo el No¬ tario autorizante, y de su contenido, doy Andrés Brull. —José Morillo.—Pedro Mayoral.=^igví&áo: Antonio Na¬ varro.—üoàos rubricados. NOTA NUM. 31 Encargado por el Ministerio de Instrucción Pública de practicar un detenido reconocimiento del Monasterio de la Car¬ tuja de Jerez de la Frontera, así como de formular un proyecto de obras necesarias en el mismo, no he de hacer una descrip¬ ción del edificio, porque ya ha tenido esto lugar al declararlo Monumento Nacional, lo cual exigiría una extensión que sal¬ dría de los límites del objeto actual. Sólo corresponde en este lugar el hacer una detallada descripción del estado en que hoy se encuentran sus fábricas y de la inminente ruina que le ame¬ naza y que ha empezado a iniciarse en muchos puntos de ellas; y para completar aún más los elementos de juicio que por ese alto Centro haya de formarse, acompaño unidas a los planos del proyecto, varias fotografías, tomadas recientemente. Monumento La parte declarada Monumento Nacional, se halla separa¬ da de la que fué casa de labor y otras dependencias y hoy está ocupada por el Depósito de Caballos Sementales. El Monumento lo constituyen el pórtico de entrada, porte¬ ría, patio de ingreso, iglesia, sacristía, claustro chico, refectorio capillar, sala capitular, capítulo de hermanos, patio y claustro grande con celdas y cementerio y varias dependencias exterio¬ res en estado de ruina. - 150 - Estado actual La gran portada de ingreso, obra de Andrés de Rivera, en 1671, tiene, aparte de los naturales desperfectos del tiempo y su situación al exterior, los causados por algunos que, ignoran¬ tes del valor artístico de nuestros monumentos nacionales, los hacen objeto de su desprecio, destruyendo a mano airada sus elementos decorativos, como son los pináculos, remates y apli¬ caciones de barro esmaltado. Las hojas de puertas que le servían de cerramento se ha¬ llan destruidas, siendo imposible abrirlas ni cerrarlas, por el estado en que se encuentran, conservándose parte del herraje que las guarnecía y sirviendo de entrada un postigo en ellas practicado. La pequeña construcción que hoy sirve de portería, situa¬ da en el patio de entrada, tiene sus cubiertas en mal estado, así como los cerramentos de sus huecos, siendo aquéllas de fácil compostura, pero exigiendo nuevas ventanas y puertas. En este mismo patio se encuentra la capilla exterior, llamada de Caminantes, en buen estado general, pero como en ella se celebra culto para el personal del Depósito de Sementales, ne¬ cesita reparación en sus tejados. El muro que, a partir de la referida capilla, sirve de divi¬ sión entre el patio citado y otras antiguas dependencias del Monasterio, se halla rebatido sobre el terreno, conservándose la crestería de piedra que le servía de coronación, así como al¬ gunos materiales. La portada o frente de la Iglesia, se halla en buen estado, pero con los desperfectos naturales, que exigirán obras de restauración. La Iglesia, que, como de Cartuja, es de una sola nave, con 45,70 metros de longitud, 8,92 de ancho y 17,10 de altura, di¬ mensiones interiores, está cubierta por una bóveda de crucería gótica, toda ella de buena traza y se encuentran en muy buen estado sus fábricas. Dicha bóveda está cubierta por una arma¬ dura a dos aguas, la cual se halla en estado de completa ruina, a excepción de un tramo de 7,66 metros que fué reconstituido - 15t — en época reciente y que se encuentra en perfecto estado. En algunos puntos de la bóveda ha empezado a iniciarse el daño causado por las aguas llovedizas, que penetrando por el des¬ truido tejado al trasdós de la bóveda, en cuyos senos forman depósito que van fiiltrándose por sus juntas al interior. A la izquierda de esta nave se encuentra la Sacristía, for¬ mada por un local de 15,26 metros de longitud, con un ancho de 9,30, y dos piezas más del mismo ancho por 8,60 y 3,27 respectivamente de longitud: estas dos últimas piezas tienen sus cubiertas hundidas: la mayor la tiene formada por una bó¬ veda de sillería y sobre ella un empalomado o tabicado a la capuchina, sobre el que descansa el tejado, que se encuentra en mal estado, con grandes agujeros, por donde penetran las aguas, que empiezan a destruir los tabicados, por ser forjados con yeso. En algunos puntos de estas piezas han nacido grandes higueras silvestres, cuyas raices, introduciéndose por las juntas de los sillares, los han separado, destruyendo parte de las fᬠbricas. Se conserva una parte de las estanterías de la Sacristía, pero en mal estado, así los tabicados que la completaban. como A la derecha de la Iglesia se encuentra el patio llamado Claustro chico, de 19,79 metros por 19,81; sus arcadas y bó¬ vedas se encuentran en buen estado, si bien en el ángulo norte existe parte de su cornisa y bóveda ya destruida por las aguas llovedizas que penetran por sus cubiertas, presentando gran¬ des aberturas y trozos hundidos en sus entramados y tejados. En este patio existe el Refectorio, el cual se encuentra en per¬ fecto estado, por haberse reconstruido sus cubiertas en la mis¬ ma época que el tramo nuevo de la Iglesia. La Sala Capitular, de 12,60 metros por 6,71, cuya cubier¬ ta, de armadura a cuatro aguas, se encuentra hundida sobre la bóveda de crestería, formando un montón de escombros, per¬ judicando dichas bóvedas, de tal modo, que ya se notan movi¬ mientos en sus dovelas, que, de no remediarse, concluirá por hundirse en plazo no lejano: el Capítulo de Hermanos tiene su cubierta casi en el mismo estado y dos capillas pequeñas que — 152 — están algo mejor y sólo necesitan para su conservación un re¬ corrido de tejados. Detrás de este claustro, se encuentra otro de Hermanos y legos: de éste sólo queda uno y dos medios de sus cuatro frentes: el restose ha hundido, conservándose gran parte de sus materiales, y está formado por elegantes arcadas sobre co¬ lumnatas de mármol, y sus celdas tienen las cubiertas en muy mal estado. Al fondo, detrás de todo lo ya descrito, se encuentra el y claustro grande y cementerio, con veinte y nueve celdas; este patio, que mide 77,74 metros por 77,44 de ancho, está forma¬ do por una arcada de 72 ojivas y pilares con contrafuertes, sobre la que descansa una bóveda de crucería cubriendo el claustro y sobre ella un tejado de tabicado a la capuchina, que por estar destruido penetran las aguas en sus bóvedas, que es¬ tán en gran parte descompuestas y con sus nervios despren¬ didos. De la arcada, hay hundidas cinco ojivas y otras tienen tal desplome, irán siguiendo el mismo camino, si que poco a poco antes no se pone remedio. Las veinte y nueve celdas de este claustro, así como las del de Hermanos, son como en todas las Cartujas, de dos pi¬ sos, y se encuentran en mal estado; los entramados de sus cu¬ biertas están todos destruyéndose a causa de sus tejados, y cada día se producen hundimientos que harán desaparecer, primero que otras, esta parte del Monasterio; en el muro de cerca de sus jardines que mira al río, se ha producido un des¬ plome y hundimiento de un trozo del mismo que correspondía a las celdas que aún se encuentran en regular estado y por donde pueden penetrar los que deseen sustraer azulejos de la magnífica colección que aún se conserva. En algunos contra¬ fuertes exteriores existen dafios que precisa remediar, a fin de conservar su cerca. Por lo que queda expuesto, podrá observarse, que si bien las destrucciones anteriores han sido debidas en casi su totali¬ dad a mano airada, por el completo abandono en que estuvo el Monasterio, las que boy tienen lugar y las que se avecinan, - 153 — sino se pone antes remedio, no obedecen a estas causas, pues desde el año de 1900, en que por encargo del Sr. Gobernador Civil de la Provincia practiqué un inventario detallado de to¬ dos los elementos artísticos que aún se encontraban en el mo¬ numento, como portajes, azulejos, mármoles, jaspes, herrajes, etc., etc., bajo cuyo inventario se hizo entrega al guarda ac¬ tual, se han conservado con gran cuidado estos objetos, que hasta entonces venían sustrayéndose casi constantemente. La causas actuales de destrucción y de ruina no son otras que el mal estado de sus cubiertas, que dejan penetrar las aguas llovedizas en el claustro grande; esto y el labrado de su terreno en las proximidades de los pilares, hacen que se reblan¬ dezca por la humedad su cimentación produciendo movimien¬ tos en ellas que contribuyen a su, ruina, así como la falta de obras de conservación, que con un relativamente pequeño gas¬ to hubiera podido evitar los que hoy son absolutamente indis¬ pensables, si se quiere impedir la total y pronta ruina de un monumento que por su riqueza, suntuosidad y magnitud, pue¬ de tener, aparte de su valor artístico, una aplicación útil, si se le encuentra un destino adecuado a su estructura y forma. Obras necesarias Al ordenárseme el estudio de un proyecto de obras en el Monasterio, ha sido grande la perplejidad del que suscribe, por no tener los datos necesarios para determinar el alcance e importancia que habían de tener aquéllas, pues desde el esta¬ do en que se encuentran hasta su completa restauración, cosa no imposible bajo el punto de vista técnico y artístico, hay una multitud de términos que a la Superioridad corresponde fijar, por lo que respecta a la cuantía de su coste. Ahora bien: no contando con este dato y enumerados, aunque algo ligeramente, los daños actuales y los venideros, haremos una división de las obras necesarias, atendiendo para ello a la urgencia de su conservación. Dos categorías de obras exige el monumento de la Cartu¬ ja; las primeras y más urgentes son todas aquellas que a su — 154 — conservación refieren, especialmente en la parte artística; se las segundas son las obras de restauración en general y aun en las primeras podremos distinguir dos clases; unas de tal ur¬ gencia, que de no llevarse a cabo inmediatamente se produci¬ rá la destrucción de algunas de las partes de más valor artísti¬ co del monumento en plazo brevísimo, y otras que aunque también indispensables para la conservación del conjunto, su falta sólo produciría daños en partes de menor riqueza artísti¬ ca y que por su magnitud presentan mayores dificultades para su inmediata realización. Así, pues, las detallaremos en relación con su urgencia y utilidad de conservación. Obras de conservación de la mayor urgencia Reconstrucción de la armadura de la Iglesia, Claustro chico y Capilla. Siendo esta parte del edificio la de mayor mérito e im¬ portancia artística, la que se encuentra en mejor estado y es¬ tando ya empezada y ejecutado un tramo de ella, así como la que con menor gasto ha de conservar lo más importante del Monasterio, hemos de darle la preferencia. La armadura de la nave de la Iglesia, está como se ha dicho, desarticulada en casi su totalidad, podridas las cabezas de sus pares y tirantes, que ya descansa sobre las bóvedas y para su reconstruc¬ ción es sin duda lo más económico hacerla con ligera variación, en la forma que el trozo ejecutado recientemente; como éste es de 7,66 metros de longitud y el total de la nave de 45,70 metros, quedan 38,04 metros que ejecutar, siendo estas dimen¬ siones interiores. La cubierta estará formada por unaarmadura a dos aguas, de madera, con tirante alterno de madera e hierro, sobre sole¬ ra de madera con doble sopanda en sus pares distanciados a 0,57, entablado y tejado ordinario, cuya forma, escuadría y detalles van consignados en los planos correspondientes, pre¬ supuesto y pliego de condiciones que se acompañan. Reconstrucción de la cubierta de la Sacristía principal. — 155 — Está formada por una bóveda de sillería: sobre ella, por medio de tabicados a la capuchina, se ha dado la pendiente necesa¬ ria a un agua y encima el tejado ordinario, que habrá que le¬ vantar y colocar de nuevo. La de los dos departamentos inme¬ diatos se encuentra hundida y estaba formada por la bóveda tabicada y un entramado con tejado ordinario, proponiendo su reconstrucción en la misma forma. CUBIERTAS DEL CLAUSTRO CHICO Y CAPILLA Su estado de destrucción quedaindicado; está forma¬ ya da por la bóveda de crucería de piedra, un entramado de pa¬ res y alfarjía con portabla de ladrillo y tejado ordinario. Las bóvedas, que se encuentran en perfecto estado, sólo tienen un ligero daflo en un ángulo, por las filtraciones de las aguas llovedizas, precisando sólo reconstruir el entramado y tejado en la misma forma, aprovechando para ello los trozos de pares en buen estado de la cubierta de la Iglesia, hasta don¬ de alcance, y el resto hacerlo nuevo con alguna mayor es¬ cuadría. CUBIERTA DE LA SALA CAPITULAR Ya hemos dicho se encuentra hundida sobre la bóveda de piedra que aún está en buen estado; su reconstrucción deberá hacerse también de armadura de madera a cuatro aguas con formas y tirantes de madera y sopanda sobre soleras también de madera, con las bohardillas hoy existentes, que a más de dar carácter a la construcción, sirven para su ventilación y registro. PUERTA DE ENTRADA Y PORTERÍA El estado de las hojas es tal, que al tratar de abrirlas han de venir al suelo; si sehan de ejecutar obras en el Monasterio, precisará la entrada de carros y será necesario construir un par de puertas nuevas, que por el sitio en que están deberán ser iguales las existentes, aprovechando el herraje que hoy tie¬ a nen. portería deberá arreglarse su tejado y levantar un En la pequeño trozo hundido de cubierta, para habitar un cuarto que, aunque con carácter provisional, sirva para dependencia de las obras, por estar todo lo demás inutilizado en épocas de lluvias. Contrafuertes exteriores y trozo del muro de cerca hundi¬ do, siendo esto hoy de importancia, considerando de escasa suma conveniencia atender a subsanar sus desperfectos, pues afecta a la seguridad del edificio, el cual, en la época en que no se guardaba este lugar baldío, se sustraían los azulejos y todos los elementos de decoración, así como los materiales de las partes derribadas y aun de las otras. CONSOLIDACIÓN DE LAS ARCADAS Y BÓVEDAS DEL CLAUSTRO GRANDE El reblandecimiento del terreno, producido por la labor y el mal estado de cubiertas, han sido la causa de su ruina. sus Para su conservación deberá impedirse la labra de este patio, componerse los tejados en las partes que aún están en buen es¬ tado y reparar aquellos arcos cuya destrucción se inicia ahora, atirantándolos hierro y con un contracimiento o con rampeado que impidanuevos movimientos, quitando la vegetación de sus fábricas. Lo mismo deberá ejecutarse en el claustro de Herma¬ nos, que aún es peor su estado que el de éste. Celdas Como queda dicho, en el claustro grande existen veinte y nueve celdas, una prierai y en el claustro seis, de tejas. Las celdas se de planta baja y principal, y en componen su mayoría se encuentran hundidas, aunque se conservan algunas de sus obras de carpintería: las cubiertas se encuen¬ tran en mal estado. De estas celdas hay varias que se conser van bien, pero como sus cubiertas no lo están, no ha de tardar en quedar todas iguales. En sus jardines existe hoy gran canti¬ dad de vegetación silvestre, cuyas raices, penetrando por las juntas de las fábricas, van contribuyendo a su ruina. Pueden repararse las que se encuentren en buen estado, reconstruyen¬ do sus cubiertas en la misma forma que estuvieron; éstas po¬ drán ser cuatro o cinco. — 157 — Como obras de incluirse también las construcción deberán necesarias para contener el desplome de los muros de cerca ex¬ terior por afectar a la seguridad del monumento. He aquí las obras de conservación cuya realización no deberá demorarse, si se ha de conservar un monumento nacio¬ nal, que, por su importancia y suntuosidad, es uno de los pri¬ meros de su clase y situado en lugar donde no los hay en gran número. Obras de restauración Estas de tal variedad y magnitud, que sería preciso son un estudio especial para cada una de ellas; pero no siendo este el objeto actual, sólo haremos una ligera indicación de las principales. La Iglesia, cuya traza es gótica, presenta una decoración sobrepuesta de yeso, de gran aspecto, pero de discutible gusto artístico. Una gran cornisa de estilo renacimiento cubre la pri¬ mitiva ojival, que ya en algún punto se deja ver, por haberse desi)rendido aquélla. Los arcos están revestidos con perfiles distintos de los de piedra, así como sus claves, estriado de pi¬ lastras, etc., etc. Los muros de sillería están picados y revestidos de enlu cido ordinario blanqueados. La magnífica sillería del Coro, se encuentra en la Iglesia Parroquial de Santiago, de esta Ciudad, conservándose en el Monasterio solamente la del Coro de her¬ manos, y no completa. Existe, aunque destrozado, el canal de entrada, así como la verja del público y el pórtico divisorio de los dos coros, obra del mejor gusto del Renacimiento. Las me¬ sas de altares conservan aún gran parte de sus tableros de mármoles y jaspes, lo que no sería imposible volver a su pri¬ mer estado. Esta parte artística, sería la que presentaría algu nas dificultades para su restauración; pues lo demás, como se conservan datos de casi todo, sería cuestión de disponer de los medios náateriales para llevarlo a cabo. — 158 - Del presupuesto Siguiendo el plan indicado, hemos dividido éste, aten¬ ya diendo a la urgencia para su conservación; así, pues, coloca¬ mos en primer término el de las cubiertas de la Iglesia y Claus¬ tro chico, con las Capillas adyacentes, en el cual nos hemos limitado casi exclusivamente a reconstruir las cubiertas en lo indispensable para su conservación y llevando los gastos al lí¬ mite de la economía, cuyo presupuesto asciende a la suma, por el gasto material de ejecución, de pesetas veinte y ocho mil doscientas noventa y dos con sesenta y siete céntimos, cantidad bien pequeña si se tiene en cuenta el daño que con ella se evita. En esto va incluido el gasto necesario para habi¬ litar un cuarto derruido de la Portería, a fin de tener un local que pueda estar cerrado durante las obras, si se llevan a cabo. En segundo lugar colocamos la reconstrucción de las cu¬ biertas de la Sala Capitular de la Sacristía, en la parte que no está hundida y la puerta de entrada, de la que sólo quedan al¬ gunos restos. El costo de ejecución de esta paite es de siete mil ocho¬ cientas noventa pesetas ochenta y dos céntimos, resultando por tanto un costo total de ejecución de pesetas treinta y seis mil ciento ochenta y tres con cincuenta céntimos, cuya cantidad será aumentada con los gastos de honorarios del pro¬ yecto y dirección, etcétera, y el aumento de imprevistos y be¬ neficio industrial para la subasta. La consolidación de las arcadas del Claustro grande, exi¬ ge, como queda dicho, la supresión de labrar y remover las tierras de este patio, hacer a cada contrafuerte, después de apeado, un contracimiento o rampeado, a fin de evitar conti¬ núen los asientos ya iniciados en gran parte de ellos, colocar un tirante de hierro en cada arco transversal de los que aún no está su plementería descolgada, macizar y retaquear todas lasjuntas de la cantería y reconstruir la cubierta. El costo de cada tramo o arco, comprendiendo la cubierta, será de seis¬ cientas veinte pesetas con cuarenta céntimos; y siendo la mitad próximamente los que habrán de necesitar todo este gas- — 159 — to y unos veinte tramos lo que sólo necesitan la mitad, resulta un costo total de treinta y un mil diez y seis pesetas, para este Claustro grande. En esto no está comprendido reconstruc¬ ción alguna de los arcos ya derruidos. Del patio de legos, celdas, etc., no hemos hecho cálculo de presupuesto por las razones ya expuestas; esto es, corresponder a otras de las que estimamos como de menos urgencia. Este es el estudio que creemos corresponde a lo ordenado por la Superioridad y que deseamos merezca su aprobación. Antes de terminar, no podemos menos de manifestar la necesidad en que se está de impedir la total ruina de un mo¬ numento arquitectónico nacional, que tanto por su suntuosi¬ dad y riqueza artística, como por la utilidad que aún puede prestar, merece especial atención del Estado, así como creemos está en el deber de velar por la conservación de los monumen¬ tos que nos legaron las pasadas generaciones. Jerez i 5 de Septiembre de 1911.—El Arquitecto, Fran- oisco Hernández Rubio.* Copia de manascrito dedicado al ui? Presbítero Sr. D. dosé pontai;>, que dice como sigue: "Concisa descripción del Slio 3nada lele y del 6x-Monasferio y fuente de la Cartuja de Jerez de la ^Frontera. 9or Joaquin %r- fillo. diciembre 4 de 1851. Rio Guadalete. El Rio Guadalete, memorable por haberse perdido en sus cercanias el año 714 la España, el esfuerzo militar, la fama del tiempo pasado, la esperanza de lo venidero y el imperio que mas de 300 años había durado, se llamó en la antigüedad Griso: tomó el nombre de Crisauro, hijo de Neptuno y de Medusa, los que fueron padres también de los Geriones, de aquellos que tramaron por medio de Tifón la muerte de Osiris, y un hijo de este llamado Oronlibio, conocido con él de Hér¬ cules Egipcio, por habér sido su padre Rey de Egipto, pasó con otros á España á vengar en los Geriones aquella maldad, dándoles, al fín, muerte á tres hermanos que eran gemélos, y á su tio Tifón, á quienes enterraron en la Torre Geronda, ó de — 163 — Capion, en él sitio que se halla levantada la Villa de Chipío- na. Habiendo vencido á los dichos, se establecieron para señal del triunfo, las primeras columnas en honor del héroe, en 1617 antes de Cristo, nominándolas Columnas de Hércules, haciéndose ya famóso su nombre. Después se llamó Rio Lethes, porque los cartaginenses y los griegos pasados lop repetidos y grandes encuentros que tu¬ vieron en la Isla de Cádiz y en las Ciudades dé Salva, que es lo rnismo que del Templo, ó Refugio, (hoy Medina Sidonia) y en la del Puerto de Menesteo (hoy Puerto de "Santa María) y en otros muchos puntos de sus comarcas, se convinieron cele¬ brar paces, satisfaciéndose los unos á los otros, los daños reci¬ bidos, olvidando las injurias y poniéndolas en perpétue silen¬ cio; por lo que, saliendo al campo con ramos de olivas en las manos, al uso griego, hicieron sus plegarias y sacrifíciòs, ju¬ rando todos llenos de alegria, que jamás alguno de ellos, asi cartaginenses, como griegos, ó de los españoles, que residían por allí, arian recuerdo de los agravios pasados, para dañarse en alguna manéra; en memoria délo cual, los del Puerto erigie ron un mármol sobre la ribera del Rio, que permaneció largos años, con letras griegas antiguas, que declaraban todo este he¬ cho y lo perpetúaban. Como los conciertos y pases, se hiciéron en las orillas del Rio, le dieron el nombre de Lethes, que vale en griego á olvido; y los moros conservando tal nombre, le aña¬ dieron Guada, que en su idioma significa Rio, llamándose asi Guadalete. Los primeros manantiales de aquel, nacen de las altúras occidentales de Ronda y se dirigen hácia el océano, por entre la Sierra del Castor y la cumbre de Ronda la Vieja, donde, to¬ davía, se encuentran vestigios de la antigua Acinipo. Des¬ pués entra en la Provincia de Cádiz cerca de Villamartin, baña los campos de Bornes, lo enriquece el Majaceite de Arcos, su tributario, y atravesando una parte del término de Jerez pa¬ san por el Puente de Cartuja, acercandóse al Monasterio por junto a su huerta, cosa de 30 pasos hácia el oriente, incorpo¬ rándose con el pequeño riachuelo Salado, y otros varios. Estos Ríos forman una media luna, con dirección al poniente cosa — 164 - de 200 pasos, y al medio-dia en distancia de media legua, ha¬ ciendo infinitas sinuosidades y en una de ellas pasan por el surgidero, que llamámos Portal de Jerez, separandóse á cor¬ totrecho, en dos brazos; el uno vá á intróducirse en la barra del Puerto de Santa María y conserva el nombre de Guadale- te yel otro que viene hácia Puerto Real y llaman Rio de San Pedro, donde cuenta 24 leguas desde su origen. Por el referido Portal, que está á una legua corta de Jerez y en su término, entran y salen anualmente entre vinos, aguar¬ dientes, duelas, tablazón, comestibles &, unas 25 mil tonelá- das, que á 55 arrobas cada una, son un millón trescientas se¬ tenta y cinco mil arrobas, según informe dado el 22 de Febre¬ ro de 1839, por la Junta de Comercio de esta Ciudad, estable¬ cida en Enero 2 de 1830. El Guadalete abunda en grandables sábalos, cogiéndose un año con otro 6000, con velos, zarampañas y con el tablo¬ unos nazo, que ponen en el molino del Puente de Cartuja: á mas, cría la delicada y sabrosa trucha; la cabezuda liza; el gustoso aunque espinoso barbo; la larga, ligera y delgada anguila; el suave, sano y sumamente blanco albur; y la poca espinosa boga, con que, infinitas ocasiones, suplen la falta de pescados, que niega el mar, en sus grandes alteraciones y temporales. También se ven millares de gallinetas de agua, ánsares, patos, anfibios ánades y otros pájaros fluviales, que retozan por el Rio, entre los cuales se distinguen grandes bandadas de blancos cisnes, recorriendo con cariño sus líquidos dominios, que parecen los reyes de aquellos pueblos acúaticos. Cartuja Hay en el término de Jerez dos Ex-Monasterios que fue¬ ron de Religiosos: uno de Carmelitas Descalzos del Valle, situa¬ do en la sierra de este nombre, á 5 leguas de la Ciudad, funda¬ do en 1595, el cual sirve como antes, de Parroquia rural; y él otro dedicado á Ntra. Sra Santa María de la Defensión, órden de la Cartuja, asombro de todos los extranjeros y envidia de algunos pueblos, en donde se veía lo mas sublime del arte, lo — 165 - mas hermoso de la naturaleza y lo mas delicado de las obras del ingenio: en fin, recuerdo de tiempo mas glorioso, de dias mas pasíficos, en los que podía sentarse sin zozobra el investigador, ó el viajero, á la sombra de sus esbeltas paredes. Este Cenobio levantado á tres cuartos de legua de la Ciudad, á expensas del vecino de Jerez D. Alvaro Obertos de Valeto, bajo los planos del arquitecto don Andrés Ribera, el 12 de Octubre de 1475 y poblado en Febrero 13 de 1476, cuenta de largo 330 varas y de ancho 180, con exclusion de la huerta, en cuyos ambos es¬ pacio es precisamente parte del verdadero campo de la célebre batalla dada, año 714, y que fué tan fatal á don Rodrigo, últi¬ mo audaz soberano de los godos. También este lugar tiene la singularidad, que horas antes de tal desgracia, en la que el Rey perdió su vida y su trono, abriendo a los árabes las puer¬ tas de la Península, al mismo don Rodrigo lleno de cuidados le espantaban sueños y representaciones muy tristes, pues le pareció ver salir de su fuente el Rio Guadalete, coronadas sus sienes de adelfas y que con un semblante aflijido le decia: en tí cumple él término que tenían establecido los hados se a goda monarquía la Es así recomendable el sitio, por haberse personalisado en él, cuando la delincación para la erección del Monasterio, un respetable anciano, señaló el terreno y luego desapareció. Se cree generalmente, según constante tradición, que este venera¬ ble fué el Apóstol San Pedro, favorecedor de la religión de los severos Monjes de San Bruno, cuya antigua protección lo demostró, casi visible, en la grave persecución que sufrieron los 7 nuevos Padres, año 1089, en la primitiva instalación de la Gran Cartuja de Grenoble. Su situación es magnifica. Coloso de granito, ó piedra ba- rroqueña, tendido sobre la llanura, siente refrescada su frente por el hálito del Guadalete que serpenteando pasa por su lado, y cada mañana con el reir del alba y cada tarde con las últi¬ mas pálidas luces del crepúsculo, recibe como en tributo los perfumes y aromas que le envian los naranjos, los limoneros, las encarnadas y vistosas acacias y todos los árboles y floree del valle. — 166 — Muestra la Cartuja una portada de bella y elegante cons¬ truccióndórica, sobre pedestales con metopas y triglifos en el cornisamento y contiene el escudo de armas del Rey Felipe Se¬ gundo, y las estatúas de Ntra. Sra, San Juan Bautista y San Bruno. Era célebre este asilo de paz ypenitencia, por las magní¬ ficaspinturas que poseía; por que no hay duda de que, sobre ser un digno adorno de la Casa, suplían en algún modo por la sociedad viviente, en tan continuo silencio y nunca interrum¬ pida soledad. Entre otros cuadros principales, hallábanse en su iglesia (1), las obras maestras del español extremeño de Fuen¬ te de Cantos, Zurbarán, al que Felipe Tercero le dió la plaza de pintor de cámara, que, como todos saben reunía la correc¬ ción del dibujo al brillo del colorido. Cuando la guerra de la in¬ dependencia arrebataron los francéses y llevaron á París, un crecido número de pinturas de infinito precio, las que pusieron y admiraron en el Museo; pero por consecüencias de los decre¬ tos de Fernando Sétimo, dados en Valencia el 20 y 23 de Mayo de 1814, tomaron de nuevo posesión del Cenobio los Monjes que de él salieron involuntariamente el 30 de Enero de 1810 y al instante reclamaron tan ricas alhajas, las que fueron de¬ vueltas por la Francia en 1815. Mas ¡Ayl la dicha nace y dura como el crepúsculo: cuando empieza el Monasterio á renacer de sus ruinas, sobrevinieron los acontecimientos de los años de 1820 a 1823, y finalmente el de 1835, dispersándose sus de¬ pendientes, perdiéndose todo, y también se desunió la Co¬ munidad compuesta de 19, que aun están errantes y casi sin domicilio; precisados á mendigar con lágrimas, en él último (1) La iglesia es desola nave, según los principios unifor¬ una mes de las 17 Cartujas erigidas en España, siendo esta la duodéci¬ ma en antigüedad. Todas estaban el 2 de Diciembre de 1802 divididas en dos Provincias, contando en ellas 486 Monjes, inclusos los Tra- pensee del Santo Monasterio de Maella, en el Reino de Aragon, úni¬ co que estos reformados Cartujos han tenido en España, instalado por el Padre don Gerásimo de Alcántara, en Enero 13 de 1796, el cual fué uno de los Monjes espedido de Francia, en tiempo de la revolución. - 167 - período de vida, un triste pedazo de pan á la caridad de su los fieles, presentando esto á los ojos de la nación, y del mun¬ do, un espectáculo deplorable. Sírvanos de consuelo, que las preces del hombre nunca son desoídas de él que provee la sub¬ sistencia de los insectos, que apenas se distinguen sobre la yerba y de las inconstantes mariposas, que vuelan por un rosal, de flor en flor. No ha llegado jamás uno de romería al Monasterio, no ha descansado nunca allí peregrino que, olvidando su patria y un el universo, no haya deseado terminar su vida en aquel sitio embelesador. Cuando la fama y lustre del Convento se hallaba en su apogeo, no se daba caso que llegase un viajero á sus puertas, que no fuese espontáneamente obsequiado con una buena comida, que improvisaban á veces los Monjes encarga¬ dos y hacían la sirviesen con la mayor urbanidad, luego que había descansado algun tanto de la fatiga del camino, llenan¬ do sus deseos aquella amabilidad y dulzura que solo pue¬ con de producir la virtud y la religion; lo cual, hacía el más bello efecto á las tales visitas. Siendo Prior el Padre don Fray Alonso de Abrego, empe¬ zó el Cenobio 1484, á proteger á los reos perseguidos de la en justicia humana, impidiendo arrancar de su local, ni uno de los que se refugiavan á él, conforme al breve expedido en 617 por el Sumo Pontífice Bonifacio Quinto, reinando en España el cristiano Rey godo Sisebuto; por lo cual, tuvieron abiertas sus puertas para recibir á todo hombre delincüente hasta el 19 de Agosto de 1835, á pesar del buleto sobre reducción de asi¬ los en España, dado por Clemente Décimocuarto, en 1772, á instancia del Rey Cárlos Tercero. En 1851 inspeccionando yo el Monasterio, dia del Patriar¬ ca de la órden, que es á 6 de Octubre, vi con sumo dolor, la desaparición total de sus 12 altares, con frontales de mármo¬ les de colores que encerraba, por haberlos derribado el hacha destructora; é igualmente vi la gran ruina que paulatinamente padece el edificio; por lo que, sentí mis ojos llenos de lágrimas, no pudiendo contener un suspiro; y este suspiro es el mas dig¬ no tributo que el hombre puede consagrar en nuestros dias á — 168 — la Cartuja de Jerez; pues inspira su vista la mas profunda tristeza. Al ver este destrozo, recordé con dolor aquellas pala¬ bras de un Profeta: Se verá en él Templo la abominación de la desolación Así no puedo de lamentarme por menos con los amantes de las artes, por ver la destrucción e incuria, en que vergonzosamente se le tiene á tan antigua fábrica, que cuenta 376 años y ahora se vé condenada á perecer á manos del tiempo y de los hombres Quizá dentro de algunos abri¬ les, el caminante no encontrará en este sitio mas, que ruinas informes y que al pasar diga tristemente: Aquí estuvo la be¬ lla Cartuja de Jerez... En la actualidad se halla habitada por un guarda, que ha reemplazado á su último Prior don Fray Estéban Monjas, y á su Comunidad compuesta de 13 Sa¬ cerdotes y 5 Legos barbones. ¡I cuantos edificios de su clase le envidiarán esta pequeña fortuna! El claustro principal, es uno de los mayores conocidos. Forma en su seno un extenso patio, cuya área tiene mas de una aranzada, con una fuente artificial de piedra sillares, y el distrito que le rodea consta de- 72 arcos góticos decora¬ dos con el mismo número de pilares, que sustentan las bóve¬ das de cuatro espaciosas galerías, donde hay 28 celdas con ha¬ bitaciones bajas y altas, en las que se ocupaban en la lectura y trabajo de manos, durmiendo á señaladas horas en un duro lecho, ó jergón de paja, para acortar el sueño y alargar de esta suerte la vida y emplearla en devotas meditaciones. En ellas no se advertía existiesen mortales, sino por los prolongados suspiros; en la actualidad únicamente moran algunas anida¬ das palomas, las que con sus tristes arrullos, inocencia y can¬ dor, parecen aquellos Santos Monjes que en otro tiempo las poblaron. Cada celda tenia un hermoso jardín cuyo cultivo y primoróso aderezo hacían con sus manos, lo que contríhuia para hacerles mas llevadera la vida silenciosa austera y solitaria de aquella adorada y voluntaria prisión, despertándoles al mis¬ mo tiempo los sentimientos de gratitud hácia nuestro criador. En estos inocentes recreos, tenian un reloj, de eso que pueden por lo menos disputar á todos la preferencia, ó gloria, de ma¬ yor antigüedad, llamado de reflexion, o solar, que les señalaba - 169 - las horas el rayo reflejo del sol, y á falta este, de en tenían sus celdas uno de arena, los que aparecieron con anticipación á los de agua, que dió a conocer en 1220, antes de la éra cristiana, un tal Clesibio, natural de Alejandría, en Egipto. Estos relojes les daban el nombre de Clepcydra. La Comunidad era sumamente limosnera, como lo paten¬ tiza losiguiente, que mereció muchas alabanzas y las bendii. clones de todos. En lugar del socorro diario de un panecito, que daban en la puerta á indigentes pordioseros, regulados en 250 á 300 cada dia, se educaban y criaban á 80 niños de Jerez y sus contornos, á quienes un maestro secular, bien dotado, les enseñaba á leer, escribir, contar y la doctrina cristiana, por tér¬ mino de 5 años, con mas; algunas lecciones de agricultura. El aseo en que á estos infantillos los tenían, la uniformidad de sus vestidos, lo limpio de sus habitaciones, el decoro, órden y alegría que reinaba, camas y todo, era un espectáculo por ma¬ nera tierno é interesante, que decía bien el espíritu de religion, de humanidad y patriotismo, que animaban á estos imponen¬ respetuosos solitarios. Este sí que es método tes y de hacer li¬ mosnas útiles; alimentar el cuerpo y él espíritu en los mas ter- nezuelos años de la edad, para hacer, no solobuenos cristia¬ nos y honrados ciudadanos, sino también fieles y obedientes patricios, á los que por la infelicidad de sus padres y falta de crianza, dejarían, tal vez, de serlos. Otro ramo de caridad practicaban, no menos discreto, que hace buena consonancia con el de los niños, abrazando ambos los dos extremos de la vida humana, en su estado de imbecilidad, como son la niñez y la vejes. Se mantenían, pues, 12 ancianos, de los que yá es- tavan imposibilitados al trabajo, asistiéndolos con esmero de todo lo necesario, esperando así un tranquilo fin. (1) Por últi- (1) En Jerez, calle de la Sangre, en él no pequeño edificio que fué Hospital de niugeres, llamado de la Sangre de Cristo, con la ad¬ vocación de Santa María Madre de Dios, fundado antes del 7 de Ju¬ nio de 1485, por el maestrocarpintero de carretas don Ñuño Garcia, se está reedificando y habilitando para Asilo de mendicidad de am¬ bos sexos; para lo que, se ha logrado reunir un crecido número de — 170 — mo, todo cuanto diga de la Cartuja es poco, pues era como una fuente inagotable, de manaba que y salian las aguas abundan¬ tes, para todas las necesidades de las demás Comunidades y de muchas familias, especialmente en sus enfermedades y en años estériles, en que se veia con asombro y consuelo dar in¬ mensas limosnas, no solo al alivio del viejo, de la viuda, y del pupilo, sino también á la conservación del robusto labrador y del artesano industrioso con gran beneficio del Estado. Preciso es confesar, que fueron incalculables los beneficios que reci¬ bieron de la filantropía de los Cartujos todas las clases de la Ciudad; pues el que se presentaba á sus puertas encontraba alimento y caridad. ¡Cuantos abuelos nuestros, encontrándose despojados de todo lo que poseían, no habran tenido otro re¬ curso para prolongar su existencia, que el pedazo de pan dado por los Monjes en nombre de Dios!.... En el dia no tenemos los jerezanos este dulce consuelo con los actuales poseedóres de sus bienes. El Monasterio era bastante rico, pues cuando la exclaus¬ tración poseía 11.257| aranzadas de tierra, las que tenía dadas últimamente á rentas, produciendo mucho mas de 250 mil reales piadosos suscritores del pueblo, con cuyo producto se está haciendo la obra, y aerán atendidos desde el primer momento, á la manuten¬ ción de los pobres, á quienes se vestirán con igualdad, y darán edu¬ cación según la edad; á mas, serán destinados en diferentes y pro¬ vechosas ocupaciones, y á los ancianos imposibilitados de poder trabajar se les cuidará con esmero: por lo cual, desde el dia que se inaugure esta Casa, que tanto interesa á Jerez y á la humanidad, de¬ berán decir los hospicianos: Dios mío, tú amor nos ha dado este Asilo y tú providencia nos mantendrá. Este Albergue que se está preparando á imitación del célebre de San Bernardino de la Villa y Corte de Madrid, instalado por el Marqués viudo de Pontejos, siendo Corregidor en 1834, es debido al celo y filantropia del Sor. don José Bárbara Mato, dignísimo Alcal¬ de Corregidor de esta Ciudad, y á la cooperación de los caritativos y distingidos individuos que componen la Junta de Beneficencia y otros Señores de representación y probidad que con el nombre de Junta Directiva intervienen en la administración general. ¡Diospro- teja tan santa y ardua empresa! — 171 — anuales; ámas, obtenía en Jerez 18 fincas urbanas, una en el Puerto de Santa María y dos en Cádiz; por último, cobrava pingües tributos sobre casas y tierra, cuyos inmensos bienes, con abundantes preciosidades, pasaron al Estado. Ligera reseña del padre don Cárlos Kerremans El Venerable Padre don Fray Cárlos Kerremans (1) era Belga, natural de la grande y hermosa Ciudad de Gante, (2) Provincia de Flandes oriental. Fueron sus padres don Cárlos y doña Teresa Bloc. Fué fiel observante de sus constituciones, tanto, que no solo vivía en suma vigilancia de nada omitir, o cometer con¬ tra ellas, sino que se esmeraba en cumplir con toda perfección hasta la mas minima ceremonia. El venerable aspecto de este imitador de los Anacoretas de la Tebaida estaba muy consu¬ mido por su no interrumpida abstinencia, pues su ordinario alimento era papas cocidas, pan y agua, y de esto solo lo que bastaba para sustentarse. Murió tan Cándido Monje en Jerez en Agosto 31 de 1848, en la Collación de San Marcos, Plazue- (1)El Padre don Cárlos Kerremans hizo la siguiente despedi¬ da cuando salió de su Monasterio de Nuestra Señora de la Defen¬ sión de Jerez el 19 de Agosto de 1835: A Dios claustro penitente: A Dios celda, á Dios clausura; A Dios, que una vil criatura, Tú virtud no la consiente. De tí se vá un delincüente Para no manchar tú suelo; A Dios imágen del cielo, A Dios morada de paz, ADios, que no puedo mas, Recibid mi desconsuelo. i (2) La ciudad de Gante, era patria del Emperador Monje, Cár¬ los Quinto, de colosal memoria, que dictava leyes á 7 países sin con¬ tar la España; y disponía de los tesoros de America para comprar la Europa el dia que no pudiese ó no quisiese vencerla. — 172 — la de las Monjas Victorias, fué Colegio de Padres Je¬ casa que suítas. Se le dió sepultura con su mismo hábito, en él Cemen¬ terio general él primero de Setiembre. En el libro de fé de muertos de la Parroquia he leído: Murió de debilidad originada de suma sus muchas pe¬ nitencias y austeridades. Puente de Cartuja. Entre los Puentes de Andalucía es muy recomendable él de laCartuja de Jerez, construido de cimientos por órden del Ayuntamiento en 1563 y rematado en 1591, siendo Corregi¬ dor don Gerónimo Balteher de Morales Maldonado, reinando don Felipe Segundo, ó sea el Soberano mas poderoso de la cristiandad, de quien se ha dicho y con razón, que el sol nun¬ ca se ponia en sus dilatados dominios. La fábrica es de piedra sillares y de buena arquitectura; tuvo 9 arcos y en la actualidad tiene 8, por habér mandado ha¬ cer la Ciudad en 1567, una aceña en uno de ellos, con su acu¬ da, que le sirve de reparo y presa, para recoger agua á 4 pie¬ dras, que debajo de él muelen trigo. El Puente tiene 240 va¬ ras de longitud, y está retirado del Monasterio, menos de me¬ dio cuarto de legua. El molino harinero, casas, almacenes y cabállerizas que están al pié del Rio, y el ventorrillo situado á nivel del Puente, pertenecientes al Pósito de Jerez, fundado este en 1525, le á valido en arrendamiento anual, inclusa la pesca de sábalos ó trisa, 2000 ducados libres, progresando la renta, tanto, que en 1887 le dejó treinta mil reales. Antes de hacerse la fábrica, que facilita el paso del Gua- dalete, había en el mismo sitio una Alcantarilla antigua, gas¬ tada del tiempo, llamada del Vado de Medina, cuyo nombre cesó desde la nueva fundación, dándole el que tiene de Puente de Cartuja. El Rio que atráviesa el Puente, no es muy ancho en su cause y corre lentamente pordos orillas, formando con su mezcla maravillosas diversidades. También le rodean grandes — 173 — sementeras y las mas amenas flores que la naturaleza produce, cuyas arómas embalsaman la atmosfera. Este halagüeño paisaje lo ameniza y le añade mas interés, el gran número de tugurios; los vistosos y grandes cortijos, ranchos, arboledas y viñas; los hermosos y simétricos edificios de recreo, que al pasajero suspende y encanta la oriental ri¬ queza de ellos; los graciosos hosquecillos esparcidos acá y acuyá, por ambas riberas, que hacen una perspectiva en todo varia y agradable; igualmente por la muchedumbre de frio¬ lentos ternéros, vacas, é indómitos y gallardos toros, dando brámidos allí y aquí; por los relinchidos de los acelerados, her¬ mosos y corpulentos caballos; por el plácido balar de los Cán¬ didos y ligeros corderitos; por las grandes yeguadas y mana¬ das de todas especies de animales que andan pastando, ó recostados pacíficamente sobre la yerva; por los crecidos reba¬ ños de las tímidas obejas, que trepan por los cortados peñas¬ cos, bosques y colinas, con sus inocentes pastorcillos, guiando las lentos y solícitos al redil de su pacer sabroso; por los eco¬ nómicos bueyes, ó sean los criados mas útiles del labrador, que se obsérvan a derecha e izquierda, con la camella uncidos, arando la tierra, junto al arador contento y alegre con la espe¬ ranza de las mieses futuras; y porúltimo, por ver en las már¬ genes del Guadalete, porción de pescadores y aficionados á la pesca, con redes y anzuelos: unos echados, ó inclinados en los arenales, otros en pié, con los ojos fijos en el Rio, viéndolo mansamente pasar, como pasan nuestros dias, y otros entre¬ gando a sus amados hijos, para distraerlos, saltónos pececilios, ó graciosas Conchitas, cuyas bellezas les encantan y embelezan, como al mismo tiempo atrahen las miradas de los pasajeros, que en gran número, continuamente tránsitan, ó están contem¬ plando la naturaleza, ó divirtiendo el animo. Este sitio es uno de los mas concurridos del término, principalmente por las fes¬ tivas vendimias, donde con la viveza andaluza, á estilo del pais, se huelgan con panderos y guitarras, dulcemente, pulsa¬ das, en union del sonoro repiquetéo de engalanadas castañue¬ las de granáte, ébano, ó marfil, cuyo instrumento sagrado entre los egipcios, dedicado al Rio Nilo, usaban en las ceremonias — 174 — de los dioses, y nosotros para acompañar el tañido de algun baile español como el fandango, el bolero, el ole, el zapateado, el zorongo, la cachucha y otros. Sorprende muy mucho en tan risueña campiña, el monó¬ tono cántico de los infinitos arrieros que conducen efectos, ó granos, en sus largas recuas, acompañados por el argentino sonido de las campanillas de los mulos y también por los ja¬ quetones contrabandistas, que van, ó vienen, de Jibraltar en buenos caballos, caracoleando y batiendo el suelo con los piés. Estos están adornados de gallardos arreos, y pendientes del arzón trasero, traen un par de trabucos. Esta gente posee un caudal inagotable de cauciones y romances antiguos, sobre los moros, con que aligeran sus continuas fatigas. Sucede no pocas ocasiones, que tanto la música, como la letra, es improvisado, cuyo talento de improvisación, tan común en el pais, parece se ha trasmitido de los árabes. Es fuerza convenir en que estos cánticos de tan fácil melodia producen una sensación suma¬ mente tierna, cuando se oyen en medio de la jerezana campi¬ ña, la que está abonada con los huesos de nuesties padres. LA CARTÜJA, MONUMENTO NACIONAL fHay un sello en seco que dice.=:Ministerio de Fomento, =A1 margen.=Monumentos históricos y artísticos.=Excmo. Sr.=Al Sr. Ministro de Hacienda digo con esta fecha lo si- guiente.=Excmo. Sr.=VÍ8to el expediente promovido por la Comisión Central de Monumentos históricos y artísticos con motivo de ciertas demoliciones verificadas en el ex-Convento de la Cartuja de Jerez de la Frontera: Visto el informe de la Comisión nombrada por el Presidente de la Academia de Be¬ llas Artes de la provincia de Cádiz en virtud de acuerdo de di¬ cha Corporación, para reconocer el Monasterio expresado y de¬ cir sobre la demolición llevada a efecto de una parte de él; Vis¬ to el evacuado por el Gobernador de dicha provincia en que incluye lo manifestado por el Comisionado de Venta de Bie¬ nes Nacionales prevenir el que un monumento de tanta impor¬ tancia como la Cartuja de Jerez desaparezca en mengua del buen nombre español: que son de un mérito artístico suma¬ mente notable la portada de ingreso, el primer patio del Mo¬ nasterio, la fachada de la Iglesia, las sillerías y la verja en su género, el Claustro que da ingreso al refectorio, varias portadas de las que dan a este Claustro, el refectorio, la Capilla de la de¬ función, el Claustro del cementerio y aun el de los legos: que no pueden considerarse en estado ruinoso más que algunas de sus dependencias que aún pueden repararse; y que deben con¬ servarse todas las del Monasterio, ya por el interés que ins¬ piran basta las ruinas de los grandes Monumentos y ya por¬ que es completamente insignificante el producto líquido que — 177 — puede obtenerse de la venta de ios materiales; y atendiendo a la demás manifestado por la antedicha Comisión Central de Monumentos históricos y artísticos; S. M. la Reina se ha servi¬ do declarar Monumento nacional el ex Convento de la Cartuja de Jerez de la Frontera con todas sus dependencias, mandando que se incaute de él la Comisión de Monumentos históricos y artísticos de laprovincia de Cádiz, y que V. E. comunique las órdenes oportunas a la Dirección General de Venta de Bienes Nacionales para que sin demora se suspendan los lamentables derribos comenzados, excluyendo dicho Monasterio de las fin¬ cas sujetas a la enagenación pública.=Lo que de Real Orden trascribo a V. E. para su conocimiento y efectos oportunos, ad¬ virtiéndole que es la voluntad de S. M. que esa Central atienda con los elementos de que pueda disponer a la conservación de tan apreciable monumento y a las reparaciones indispensables que nece8Íte.=Dios guarde a V. E. muchos aÛ08.=Madrid 31 de Julio de 1856.=Hay una firma que dice.=Jos6 Manuel de Collado.=^t. Vicepresidente de la Comisión Central de Monumentos históricos y artísticos.* FIN I K D I CE: Texto Páginas Prólogo del limo. Sr. D. Pelayo Quintero, Presidente de la Comisión Provincial de Monumentos. . . I Prólogo del autor 3 La Orden cartujana 5 La Orden de los Cartujos en España 5 Breve idea del funcionamiento de la Orden .... 6 Fundación de la Cartuja 15 El sitio de la Cartuja 25 La cueva de Toledo 27 La batalla del Guadalete 31 Descripción de la Cartuja 35 El patriota Pedro Zaldívar 62 Pan y cultura 66 Los caballos cartujanos 71 Vicisitudes de la Cartuja 79 Notas del libro 105 Apéndice 161 Manuscrito del Sr. D. Joaquín Portillo Río Guadalete 163 Cartuja 165 Ligera reseña del Padre don Cárlos Kerremans . . . 172 Puente de Cartuja 173 La Cartuja, Monumento Nacional 177 ILUSTRACIONES en N.os TÍTULOS el lib Págin 1 La Cartuja de Jerez, según un grabado antiguo. 2 Lápida que cubre el sepulcro del Fundador de la Cartuja de Jerez ti y 3 La Cruz de la Defensión 35 4 Portada del Monasterio 35 5 Imafronte de la Iglesia 38 6 Vista del río Guadalete iyi 7 Cancel en la iglesia 39 8 Detalle de una bóveda. 40 41 9 Verja en la iglesia 10 Coro procedente de la Cartuja 42 11 Arranque de la bóveda de la iglesia, con la pri¬ mitiva construcción gótica Oy ^ 12 Portada de la Sacristía. . , 44 18 Purificador en laiglesia 45 14 Escultura de la Virgen de la Defensión . . . 45 15 » » San Judas Tadeo 46 16 > » Santo Tomás 46 17 » > Santiago el Mayor 46 18 » » San Juan 46 19 » > San Pedro 46 20 » » San Pablo 46 21 San Mateo (Zurbarán) 47 22 San Juan Evangelista (Zurbarán) 47 23 San Lucas (Zurbarán) 47 24 San Marcos (Zurbarán) 47 25 San Juan Bautista (Zurbarán) 47 26 San Lorenzo (Zurbarán) 47 27 San Bruno (Zurbarán) 48 28 San Bruno (Zurbarán) 48 48 y 54 La Pentecostés (Zurbarán) 48 Beato Juan Houghton (Zurbarán) 48 San Antelmo (Zurbarán) 48 Cardenal Albergat! (Zurbarán) 48 San Ugón, obispo de Grenoble (Zurbarán) . . 48 San Ugón, obispo de Lincoln (Zurbarán). . . 48 Angel turiferario (Zurbarán) 48 Angel turiferario (Zurbarán) 51 Escultura de la Virgen de las Angustias . . . 52 » » San Bruno 42 Portada de división de los dos coros . . . . 52 Vista del claustrillo 52 Claustrillo 53 y 54 Portada del Refectorio 54 Tribuna del Refectorio 55 Vista de un claustro 56 Vista panorámica del patio del cementerio . . 56 Patio del cementerio 58 Claustro de los legos Caballo cartujano "Lago", en cuya frente apa¬ recen rudimentos de cuernos. (Procedente de la ganadería del Sr. Marqués de Casa- 75 Domecq) . . Hierro de la Cartuja 50 y 126 San Bruno (Zurbarán) 48 Cardenal Nicolaus (Zurbarán) ...... 77 "Príncipe IH". Raza cartujana 77 "Aguilito". > » ...... Croquis de los manantiales y acueductos del 60 .Monasterio de la Cartuja PE DE ERRATAS DKB DEBE DECIS Pág. 9, línea 5.* se ¡e distingue se distingue Fágs. 15 y 17, líneas 7.® y 2.®.. doña Adera doña Adeva Pág. 19, línea 23 por lo que ahi por lo que alli » 38, » 3.® molino harinero molino aceitero » 52, » 17 pequeña bóveda la pequeña bóveda 1 » 77, » 5® de Giralior de Givalior : » 97, » 7.® que fué lo que fué ' » 130, » 31 Fuente del Lucro Fuente del Suero í ' ' Ç'-PW ¿.iv ¿i „,I'.ÍUJ i,,í •' W )KiTM ^ f <í A' io ' ' nr ^1 4■« > , ít■ . V j-'í -Si lj7A ll ti ^ KÍilí®T?» a«ï®-»r!s;^:" cf¿ :p'é.-)*■ ï? " '' líí ■;>'K|®Si ■'( !f-í í-; «• ua m^i«Kè»;ÉI ^