CATALOGO DE LA EXPOSICIÓN RETRATOS DE NIÑO EN ESPAÑA Sociedad Española^ de Amigos del Arte EXPOSICIÓN DE RETRATOS DE : NIÑO EN ESPAÑA CATÁLOGO GENERAL ILUSTRADO Madrid, Mayo-Junio, 1925. Reproducciones en negro de Hauser y Menét, y en color de Rivadeneira. MADRID 1925 COMISIÓN ORGANIZADORA Joaquín Ezquerra del Bayo. Antonio Méndez Casal. Julio Cavestany. Principe Pío de Saboya. Secretario: Joaquín Enríquez. EL RETRATO DE NIÑO EN ESPAÑA Y EN LA PINTURA ESPAÑOLA C ONTINI'AOIÜN de la obra de cultura artística que la Sociedad Espa- ñola de Amigos del Arte viene realizando desde que fue creada, es la Exposición de retratos de niño en España, que no sólo se refiere a obras ejecutadas por artistas hispanos, ya que comprende retratos pintados por extranjeros, siempre que los retratados sean españoles. Se ha prestado atención preferente en esta Exposición a lo pura- mente artístico, figurando no obstante algunas obras inadmisibles desde este punto de vista, pero dignas de atención por su valor ico- nográfico, histórico, de indumentaria o social, ya que más de una apa- rece como elocuente muestra representativa de las creencias o de la superstición de una época. Y de igual modo que al presentar los cua- dros se ha seguido, en lo posible, por la Comisión organizadora un cri- terio biológico-artístico, rodeándolos de muebles y otros objetos de su tiempo, asimismo ha sido preciso que a los retratos de interés artístico acompañasen, en concepto de ambiente y sentido humano, otras obras que, sin importancia ni trascendencia estética, contribuyesen a la me- jor comprensión de un momento determinado. Desigual ha de parecer esta Exposición. Escasa en obras de ciertas épocas, abundante de otras, ello está en relación con la mayor o menor boga que el retrato ha tenido en España. Y dentro de la totalidad de la pintura de retratos, no ha sido el niño tema que agradase a la ma- yoría de nuestros pintores. Claramente reflejan esta prevención contra los retratos infantiles aquellas palabras de Palomino: «D03 cosas encar- go mucho a el Pintor, que me las debe estimar. La una es que se excuse, cuan- to pudiere, de retratos de niños, porque en éstos es impracticable la quietud y firmeza de postura que requiere el retrato y se aventura el crédito y la utili- dad» (1). Asimismo, Jusepe Martínez dice hablando del retrato en ge- neral (2): 'Mas por no quedar escaso y mostrar el amor y deseo de ayudarte y prevenirte, te quiero advertir que esta profesión de hacer retratos es materia muy penosa, y a veces poco premiada, por ser los censores que han de hacer iuido de ellos por la mayor parte ignorantes y haber de atender al juicio de cada uno es fatiga muy grande para quien obra este ejercicio.» Contándonos después a este propósito varias anécdotas más fantásticas que reales, El retrato, sea de niño o de adulto, no ha sido considerado en Es- paña como verdadera obra de arte. No gozó este género pictórico has- ta bien entrado el siglo xix de otra consideración que la de un arte me- nor, industrial, llamado a satisfacer, ya una necesidad devota—retra- tos votivos—, ya una necesidad amorosa —retratos de prometidos au- sentes—, o bien, y apenas en muy contados casos, una inclinación va- gamente erótica, cual la cumplida por los retratos que Palomino llama de «fualdriquera* y por otro nombre «amatorios» (3), tan del gusto de los extranjeros, y que en tamaño mayor había encargado especialmente el duque de Mantua a Rubens, deseoso de admirar en su galena a las más bellas mujeres españolas (4): «Supongo que en Francia, Flandes, Alema- nia, Italia e Inglaterra —dice Palomino—, es corriente el tener retratos mayores y menores de todas las Madamas sobresalientes en calidad y hermo- sura, sin que de esto se haga melindre ni misterio alguno; pero en España es más escrupuloso el pundonor. Y así es menester tratar esta materia con dife- rente recato.' Y con tal recato se producía gran parte de la sociedad es- (1) Palomino y Velasco (Antonio): El Museo Pictórico y Escala Óptica, tomo II, página 66. (2) Jusepe Martínez: Discursea practicables del nobilísimo arle de la pintura páginas 128-29 Edición Nougués. (3) Palomino y Velaaoo: Obra citada, tomo II, páginas 98 y 97. < > Cruzada Villaamil: Huben» diplomático, página 64. 4 10 pañola, que en muchos casos hay que lamentar, en obras que nos ve- nían de Flandes y de Italia, graves y extensos repintes por el hecho de figurar desnudo ¡el Niño Jesús! en alguna tabla de devoción. Aun en el siglo XVIII, y apesar de la gran estima que el género de retrato había alcanzado en Francia, no era apreciado en España por los supremos definidores de materia artística. Documento expresivo y rotundo, declaración bien terminante, la hallé en el archivo de la Aca- demia de San Fernando, en documento dado a conocer por mí recien- temente (1): El pintor flamenco Antonio Fontanilla, residente en Ma- drid, solicitó, en octubre de 1756, el nombramiento de Académico de Mérito por la Pintura, proponiendo «que, para juzgar de su pericia, la Academia le señale para retratar la persona que sea de su agrado, que hecho el retrato lo presentará, y que si en él se Jiallare el mérito necesario para el grado de Académico de Mérito, se le conceda.» La Academia resolvió: «Qwe la sola havilidad de hacer retratos no es proporción bastante para el grado de Académico de Mérito, en cuyos tértninos no se deveria conceda- al expresa- do Fontanilla, aunque hiciere el que propone con toda perfección.* No ha sido, pues, el retrato, en el arte español, tema que proporcio- nase satisfacción, fama y aprecio. Los temas de composición, ya reli- giosa o profana, eran la piedra de toque que había de valorar la obra de un artista. Los retratos eran modestas faenas narrativas, simple- mente anotadoras de una persona determinada. Preciso fue que el siglo xix dignificase el retrato y le concediese toda la importancia que ya en Francia y en Inglaterra principalmente, se le había otorgado con entusiasmo en la segunda mitad del XVIII. (I) Méndez Casal: -A B C. domingo 18 de febrero de 1923. Ofrecen interés los retratos antiguos a medida que las gentes cultas dieron en preocuparse por los problemas de psicología individual (1). Claro está que con ello no me refiero a los especializados, verdaderos profesionales, que quizá sean los menos amantes del arte del retrato. Map las gentes cultas, poseedoras de esa cultura media más extensa que profunda, pero en general más humana que especulativa, dieron en interesarse en el análisis de lo que en cierto modo y extensivamen- te podría llamarse el alma de un retrato. Desfila por los caminos del recuerdo mío, cuando escribo estas líneas, la imagen de coleccionistas inteligentes que fueron y de otros que viven. Claramente les veo ante un retrato de persona desconocida, aventurando sugestivas hipótesis sobre el carácter, la profesión, los hábitos, costumbres.... Y un buen día se identifica el retrato, se conoce a fondo y en detalle la historia del personaje misterioso hasta entonces... y ¡acaso lo hipotético se des- vanece como bello absurdo! Mas, quién borra las horas de emoción honda gozadas uno y otro día? Quizá los retratos infantiles no ofrez- can el interés psicológico—que como expresión, a su vez, es interés ar- tístioo—, que los retratos de adultos. Sobre todo en los de infantes muy jóvenes, los rostros no ofrecen huellas del vivir, de la lucha, que han impreso, para los que saben leer, trozos de íntimas historias. El niño es una promesa. El adulto, una realidad. El viejo, una histo- ria: en más de un oaso, íntimamente trágica... (1) Estudio interesante es [a obra de] Dr. Oaw. Rubbrecht: L'origine du type fnmilial fl« la Sfai- son (1). Los niños que Mengs pintó, posaron excesivamente atildados, pero sonríen, Su actitud no es suelta, cual corresponde a la infancia; pero ya no ofrecen la antipática teatralidad de los retratos franceses. Por los mismos años que Mengs pintó en Madrid, trabajó en el Pa- lacio nuevo un gran artista que había de influir sobre nuestra pintura y más concretamente sobre Goya. Aludo a Juan Bautista Tiépolo. Cla- ro es que toda su obra es completamente ajena a la pintura de retra- tos. Mas dejó brillante y fecundo ejemplo de bizarrías, de técnicas y de armonías coloristas. Dígalo sino el hermoso autorretrato de Francisco Bayéu, propiedad de la Academia de Bellas Artes de Zaragoza, que tantas coincidencias ofrece con el arte de Tiépolo y de Goya. Díganlo asimismo los bellos pasteles de Lorenzo Tiépolo, que recogieron con suma gracia escenas populares madrileñas, sugiriendo tal vez a Goya los asuntos de sus cartones de tapices. Goya no fue un pintor precoz. Ya maduro, malhumorado y sordo, es cuando produce obras razonadas. (1) Méndez Casal: Antonio Rafael Mengs y el espíritu de su obra. A B 0,18 de febrero do 1923. ApeBar de ouanto se ha escrito sobre Goya, su verdadera biografía está por hacer. Y su arte, o mejor dicho la génesis de BU arte, está por explicar. Su obra toca todas las cuerdas del sentimiento. Unas veces— las más—se nos ofrece soez y tabernario. Otras, crispa los nervios pro- duciendo malestar semejante al de reptil que se acerca cauteloso a nuestros pies. Cuando en los Caprichos y en Los desastres de la guerra luoe su «ingenio siniestro», que definiera Gracián en El discreto, el mal- estar sube de punto; parece arañar el alma del espectador. Si el arte es ante todo expresión, jamás en ninguna obra se llegó a tal intensidad artística. Aquellas macabras fantasías del Bosco que quizá inspiraron los Sueños de Quevedo e influyeron sobre Goya, son cosa inocente com- paradas con el refinamiento sarcástico del gran aragonés. Si de la obra de Goya—tan extensa—no hubiese llegado a nuestros días otra cosa que los Caprichos y Los desastres de la guerra, no pecaría de injusto quien juzgase al artista como un malvado. Despréndese de tales producciones un acre vaho de odio, de pasión malsana, de secreta complacencia, ante el dolor y la muerte. Jamás el refinamiento de la crueldad ha podido alcanzar tensiones tan brutales. Mas existen obras que redimen a Goya del calificativo de espíritu malvado. Y, entre todas, ninguna como los retratos infantiles. Mantengo viva la impresión que en mis años de adolescente me produjera el repetido contemplar del retrato de Goya que Vicente Ló- pez pintó. No me parecía el retrato de un hombre. Más bien sentíame frente a la enérgica testa de un viejo león cuya presencia hace enmu- decer. Y león ha sido Don Francisco, con sus rasgos de crueldad y de nobleza. En alguna obra, como La familia de Carlos IV, se ha conducido como fiero, pero noble mastín, que muerde a los adultos y respeta a los niños, En realidad, a éstos hasta los trata con ternura. La pintura de Goya es ímpetu, instinto creador. Pintó bien, cuando su pincel se movió espontáneamente sin preocupaciones estéticas ni técnicas. Guando alguna de éstas contraría su temperamento, Goya fracasa. Hombre rudo, de baja extracción, asoma siempre en él lo po- pular y rústico. Si alguna vez quiere afinarse, ser atildado, elegante, no acierta a serlo. El siglo xvm le venía estrecho. Tal ocurre con el grupo de retratos del Duque de Osuna y su familia. Goya pintó esta obra con el pensamiento fijo en Mengs. Quiso imitar las tintas grises, los atilda- mientos del alemán, y produjo unos muñecos ridículos. De no haber superado esta obra, Goya acaso no hubiese merecido los honores del Museo. Por eso a Goya hay que admirarlo en tocante al tema del retrato de niño, en las obras que pintó sin violentar su natural inclinación téc- nica y estética. Bellos sobre toda ponderación se nos ofrecen los retratos de su nie- to Marianito Goya, de las colecciones Crooke y antigua del Duque de Sexto. El primero, pintado con gran sobriedad y sencillez colorista, respira ingenuidad. El segundo, representa a Marianito un par de añoa después, empuñando a modo de batuta, un rollo de papel y tocado oon gracioso sombrero de copa. En estos retratos no asoma, por mucho que se la busque, la huella biliosa del abuelo. Ha pintado con amor, con ternura, y sintiéndose niño; parece que el ejercicio de pintar lo ha que- rido convertir en juego. Yo creo que estos retratos tan bellos no han constituido para Goya otra cosa que un medio de divertir al nieto, sin producirle el menor desagrado. El carácter felino de Goya cuando jue- ga, se muestra bien distinto según lo haga con el niño, al que jamás lastima, o se divierta con sus compatriotas mayores. En este último caso, araña con frecuencia A Goya debemos, entre otras cosas, el renacimiento de nuestra pin- tura, que parecía haber muerto con Claudio Coello. Espíritu vigoroso, altísimo valor técnico y estético, Goya comienza apoyándose en Mengs y en Tiépolo, y, como todo genio, asimila y transforma, sin perder su independencia. Mejor que la bordada casaca dieciochesca que lo pres- tara Mengs—retrato de los duques de Osuna—, le sentó la modesta in- dumentaria de Tiépolo. Velázquez y el Greco le suministraron la leva- dura hispana, y con todo, bien fundido, creó un nuevo tipo de gran pintura, muy española y muy recia. Mientras Goya no halló su fórmula genial, algunos modestos pinto- 30 res españoles, contemporáneos suyos, pintaron con relativa indepen- dencia. Tales: Carnicero, Julia y Esteve. En sus primeros tiempos habían produoido mostrando influencias ya lejanas de los pintores franceses, mezcladas con acentos técnicos de Mengs y Tiépolo, dando por resultado obras que, sin ser vigorosas, no carecen de gracia. Mas tales artistas, una vez elevado Goya, le siguen ciegamente, realizando un arte cuyo principal reparo estriba en el excesivo recuerdo de la obra del maestro sin conservar su gran- deza. Esteve ha sido el Mazo de Don Francisco. . . Artista adocenado en sus comienzos, discreto luego, logrando en algunas obras cierta gracia atrayente, fue Zacarías González Veláz- quez. Pintor de retratos que alcanza a vivir todo el primer tercio del siglo xix, continúa produciendo dentro del tipo de pintura del xvm. Su labor es extensa, pero desigual. Ha retratado a muchos niños y ha sabido recoger con delicadeza bellos gestos de expresividad ingenua, atisbos de naciente picardía y actitudes viriles. González Velázquez, Carnicero en su primera época, y una serie de anónimos pintores—principalmente andaluces,—nos legaron otro tipo de retrato infantil, que abundando extraordinariamente, recuerda de tan gráfica manera un aspecto de la vida española de la segunda mitad del siglo XVIII. Aludo al tipo de retrato del niño militar. Aquellos padres que en los siglos xvi y xvn dispusieran del destino de infelices niñas, haciéndolas ingresar en conventos de los que jamás habían de salir, tórnanse en el siglo XVIII en guías de sus descendientes varones, destinándoles al servicio militar, cuando aun no habían lan- zado sobre el mundo una mirada consciente. El Cuerpo de oficiales, a partir de Felipe V, convirtióse en un Cuerpo de nobles. Limpieza de sangre es la primera condición que se exige. Hay quien, por el mero hecho de heredar noble prosapia, nace con grado da oficia], y viste antes de hablar, flamante uniforme de algún regimiento. Jamás los niños es- 31 pañoles han «jugado a los soldados» con más propiedad que en esa épo- ca... Inútil ha sido que los Reyes, hasta Fernando VII inclusive, dicta- sen numerosas disposiciones ordenando que no se permitiese la agre- gación efectiva a los regimientos, hasta cumplir los dieciséis años. Una gracia especial venía muy repetidamente, a dejar sin efecto pragmáti- cas de tan escaso valor como esos buenos propósitos que no alcanzan realidad. Cadetes, guardia-marinas, alféreces y hasta capitanes, abun- daron y sobraabundaron en la historia de la chiquillería aristocrática de nuestro siglo xvm... Ello da a numerosos retratos infantiles, gracia pintoresca y alegría cromática, que contrasta con aquellos otros retra- tos excesivamente severos y tristones del xvi... Los retratos del niño militar son casi siempre agradables. Cuando el autor fue artista, inte- resan doblemente por su valor psicológico y de indumentaria. Si sólo fue pintor vulgar, su obra queda encerrada dentro del interés que evoca una atrayente muñequería. Al finalizar el siglo xvm nos llegaba de fuera una fuerte corriente de afición al retrato. Poco antes de surgir la Revolución francesa, ya los Salones de París colgaban de sus muros numerosas obras de este género pintadas por artistas no sólo franceses, sino también extranje- ros, atraídos por la fastuosidad de la Corte de Luis XVI. Entre tanto artista, uno sueco, llamado Adolfo Ulrico Wertmuller mereció la protección de su embajador en París, barón de Stall, al que retrata, como asimismo a varios otros diplomáticos de la embajada. En el Salón de 1783, logra atraer la atención y triunfa. Tal éxito, le eleva a pintor de la Corte. En el Salón de 178B ya expone un cuadro con los retratos de la reina, del delfín y de una infanta paseando por el parque inglés del pequeño Trianón. La obra agrada y Wertmu- ller es nombrado académico. En el Salón siguiente de 1787 expone gran cantidad de retratos, entre ellos varios de niño (1), que acrecientan su (1) «ExpHcation des peintures, sculptures et gravurei de 1' Académie Royale.' Pat fama. Había triunfado, mas poco había de disfrutar del triunfo, ya que la Revolución surge impetuosa y sangrienta, y quien había sido pintor del Rey, era prudente que abandonase Francia. Wertmuller huye. Des- conozco su ruta. Sólo sé que ese mismo año de la Revolución desem- barca en Cádiz, quizá procedente de Marsella, un pobre sueco misera- ble, desconcertado. Huía de Francia y afirmaba que era pintor. Visitó a su cónsul y fue atendido. Tal artista no era otro que Wertmuller. No cayó en mal hogar. El Cádiz de final del siglo xvm era la ciudad más importante de Es- paña. En riqueza superaba a Madrid. Corría abundante el dinero y la colonia extranjera era numerosa, inteligente y rica. Y en tocante a arte quien desee enterarse de lo que era el Cádiz de entonces, que lea el tomo XVIII del Viaje de España do Ponz, Grandes coleccionistas, como D. Sebastián Martínez, Alonso O Cruley, Murcia, Conde de Maudes, etc., poseían verdaderos museos. El cónsul sueco que tan cordialmente recibió a Wertmuller, llamá- base Juan Jacobo Gahm, hombre ya setentón, casado con una compa- triota cuyo nombre era el de Ana María Schultzen. De tal matrimonio vivían varios hijos, llamados Gotieb, Enrique, Juan Jacobo, Sofía, Gustava, Ulrica, Carlos y Luisa. Ante el caballete de Wertmuller des- filan todos con los nietos del cónsul, niños rubios, pálidos, de mirada dulce, cual descendientes de las soñadoras razas norteñas. Esos retratos de niño que yo aún alcancé a ver en casa de un des- cendiente, son bellos, sentidos y pintados con gran cariño. Pocos retra- tos infantilos ejecutados en España podrían parangonarse con ellos. Wertmuller aún continuaba en Cádiz el 1792, triunfante y agasajado por aquellas gentes tan refinadas y cultas. Durante ese tiempo pintó numerosos retratos y convivió con modestos artistas españoles. Quizá conoció a Goya, aun cuando no podamos precisar la fecha de la estan- cia en Cádiz del pintor aragonés. Aureliano de Beruete, al hablar del retrato de D.É María Francisca de Sales Portocarrero y Zúñiga, sexta Condesa de Montijo, dice: «La Condesa en el centro del lienzo, se la representa sentada e inclinada sobre un bastidor de bordar: rodéanla sus hijas, dos sentadas y dos en pie detrás, vestidas de blanco; llevan las cinco damas el cabello suelto y rizado según la moda de la época. Algo muy extraño en su composición, técnica y colorido tiene este grupo que a primera vista hace desechar la idea de que pueda ser de Goya. Alguien pensó y afirmó que es de Wertmuller (1).» Ello indica que ambos artistas no andaban muy distanciados estética y técnica- mente. A Goya le sobraba vigor, ímpetu y quizá en algunas obras le faltaba atildamiento; Wertmuller, en cambio, careció de acento y coraje para ser un gran pintor. Pero su influencia sobre parte de la pintura española de comienzos del siglo xix, es indudable. Por eso dentro del esquematismo que este prólogo debe tener, me ha parecido oportuno consignar estos detalles inéditos, sobre una figura tan interesante como escasamente conocida. Ya un poco avanzado el siglo xix, Cádiz decae. La pérdida de nues- tro vasto imperio colonial produjo su ruina. A partir de tal aconte- cimiento comenzó el éxodo; mas los primeros que emigran en toda de- cadencia económica son los comerciantes. La cultura, que es lo que más tarde entra en los países florecientes de súbito, es asimismo lo último que desaparece cuando se produce la ruina económica. Por eso, en Cádiz, sobreviven durante varios lustros influencias culturales que remontan con brillantez el 1850. Cuando el 1813 D. Nicolás de la Cruz y Bahamonde, conde de Mau- des, escribe su Viaje de España, detiénese muy complacido en la descrip- ción de las numerosas colecciones de arte que desde tiempos de Ponz habían aumentado extraordinariamente. Avecindado en Cádiz, conoció (1) Remete (Aureliano): (Joya pintor de retratos, ] 34 a Wertmuller, y por él fue retratado, así como por otro artista alemán que durante varios años residió en aquella población, y cuyo nombre es Riedmayer. Hacia el 1790 habíanse establecido en Cádiz los Bohl de Faber. Juan Nicolás, como es sabido, contrae matrimonio, el 1796, con doña Frasquita Larrea, hija de español o irlandesa. En su hogar—años más tarde—organizan una tertulia literaria. En ella parece ser que ha bro- tado el romanticismo español. A tal tertulia acudían numerosas personas, no sólo gaditanas, sino también de la colonia extranjera. Dos cónsules, asiduos tertulianos, Mr. John Brackembury y M. Gessler—de Inglaterra y Francia, respec- tivamente—distínguenso como entusiastas vehementes del romanticis- mo. Coleccionistas inteligentes de obras de arte, contribuyen con su orientación romántica a crear en España un nuevo tipo de retrato, dis- tinto del francés de mediados del xvm y del inspirado en el olasicismo de David. Especialmente el retrato de niño, cambia y mejora. Aún los mayores, rompen completamente con la costumbre inveterada de re- tratarse vistiendo de acuerdo con la más exigente etiqueta. Quizá su decisión causa escándalo; pero posan ante Gutiérrez de la Vega, vistien- do traje do majo M. Gessler y jubón acuchillado de tipo español del si- glo XVII míster Brackembury. Y las hijas de éste, tocadas con graciosas mantillas, nos legan sus figuras, un poco muertas, pintadas asimismo por Gutiérrez de la Vega. La moda se extiende, pasa a Jerez y a Sevilla, y Esquivel, Fernán- dez Cruzado el gaditano, Gutiérrez de la Vega, Romero, y otros, pin- tan retratos románticos de un sentido arcaizante, que en muchos ca- sos semejan absurdas mascaradas. Los retratos infantiles adquieren bien un sentido popular, vistiendo los niños típicos trajes andaluoes, ya un sentido arcaizante, excesivamente arbitrario, con mezclas de distintas épocas en la indumentaria. 35 Por otra parte, los bellos grabados ingleses contemplados en Cádiz y Sevilla uno y otro día, influyen sobre el retrato infantil, que se incor- pora el paisaje, produciendo algunos bellos cuadros que evocan el recuerdo de los grandes y exquisitos pintores ingleses. Gutiérrez de la Vega, cuya fecha de naoimiento llevó al año 1791, es quizá el más influido por los retratistas ingleses. Prolongadas estancias en Cádiz, disfrutando de la hospitalidad do Mr. Brackembury que poseía rica colección de retratos ingleses, unido al probable trato con David Wilkie, que reside en Cádiz la mayor parte del año 1828 pintando retratos y temas de asunto español, determinó tal vez osa influencia inglesa—en algún momento tan marcada—que se observa en parte de la obra de Gutiérrez de la Vega, especialmente en algunos retratos infantiles. No sólo Wilkie pintaba en Cádiz. También John Lewis viene a España, pinta en Sevilla, y reside en Cádiz algún tiempo, des- pués de contraer matrimonio con Ulrica Gahm, la sexta hija del cón- sul sueco Juan Jacobo. Y algunos años más tarde—el 1833—el fino pai- sajista inglés David Roberts, convive con los pintores sevillanos, pinta ante ellos, les hace ver una nueva orientación del paisaje tan dis- tinta de la clásica, y contribuye a que envuelvan las figuras de sus re- tratos en bellos fondos de campo. Los retratos infantiles tienden más a aparecer realzados por un fondo de naturaleza. Recuerdo a este propósito, una instancia inédita que se conserva en el Archivo de la Academia de San Fernando, y que bueno es dar a conocer (1). El 1831 el pintor sevillano José María Esca- zena y Daza solicita de la Academia que se le conceda el título de aca- démico do mérito, para lo que envía cuatro obras, que presentan los académicos Esquivel y Pérez Vülaamil, diciendo de una: la que repre- senta un retrato de cuerpo entet-o fue pintada por mí el 1833, y el fondo de ella ejecutado por el célebre pintor inglés David Roberts. Y éste, en carta diri- gida a Mr. Hay, de Londres (2), comentaba: Los pintores de aquí, aun (1) Archivo de la Academia de San Fernando, armario 2.", legajo 36. (2) 2 de julio de 1833. «¿ewwi ha. ruando muy inferiores a sus paisanos Veláequee y Murilh, son sin embargo muy buenos muchachos. Lewis los había iniciado ya, con su habilidad, en un arte del cual eran profundamente ignorantes, y habiéndome provisto ellos de pinceles y colores, pinté tres cuadritos y un fondo a un retrato. JVo tienen idea del claro-obscuro, y los efectos de luz y sombra que constituyen lo más grande del arte, parecen estar fuera de su alcance..... La escuela sevillana, con tales influencias, adquiere brillanteces hasta entonces insospechadas. En Gutiérrez de la Vega afínase el gusto, y las figuras de sus retratos posan más espontáneas. Como ha dicho muy bien Margarita Nelken (1): La Marquesa de Espeja. Representa unos tres Exp.: D. Félix Boix. años. Busto casi desnudo y gorra de ter- ciopelo negro a la cabeza. Marfil oval. ídem. Doña María Leopolda de Toledo, hija de los MINIATURAS XII Duques del Infantado, de unos seis años. Marco de pedrería francesa. Exp.: Duque del Infantado. BENCINI (A.) Miniaturista italiano residente en Austria. 86. María Teresa (nacida en 1767), hija primo- génita del Archiduque Leopoldo, Duque de SIGLO XIX Toscana {después Leopoldo II de Austria) y de la Infanta María Luisa, hija del Rey ÓLEOS Carlos III de España. Sobre marfil oval. Exp.: Srcs. de Puncel. ALONSO MORGADO (ANTONIO) 87. Francisco (después Francisco II de Austria), Pintor andaluz, discípulo de la Escuela de Be- nacido en 1768. Hermano de la anterior, llas Artes de Sevilla y de Eduardo Cano. Presentó vistiendo uniforme militar. Sobre marfil retratos en la Exposición de Sevilla celebrada en 186;. ídem. 95 Cabeza de niña, de diez años de edad, repre- 88. Fernando, nacido en 1769, hermano de los sentada de frente. anteriores, de pocos meses. Sobre marfil Firmado y fechado en 1867. oval. Dimensiones: 0,45 X 0,36. ídem. Exp.: Marqués de la Torrehermosa. 81 ALENZA (LEONARDO) de costumbres andaluzas) en la Exposición celebra- da en la Academia de San Fernando en 1850. Son Madrid, 1807-1845. Pintor de retratos y de sus cuadros principales la "Presentación de la Prin- escenas de costumbres. Seguramente el más notable cesa de Asturias", hoy Infanta doña Isabel, y "El de los que siguieron a Goya. Bautizo" de la misma Princesa, hechos ambos por encargo de Palacio. 96. Retrato de la niña Manolita Alenza a los doce Hasta 1860 hizo muchos retratos de innegable años. Medio cuerpo, casi de frente. Viste parecido. de negro, con cuello blanco y adornada con diversas joyas. El lienzo está dedicado a la 98. Retrato de S. A. R. la Serenísima Señora Do- retratada por su primo el pintor. ña Isabel Francisca, Princesa de Asturias. Firmado (Aranjuez). Cubre su cabeza capotita blanca: junta sus Dimensiones: 0,61 X 0,46. manos graciosamente. El marco recorta el Exp.: Sra. Viuda de Beruete. retrato en forma ovalada. Dimensiones: 0,55 X 0,42. BEECHEY (SlR WILLIAM) Exp.: Marqués de la Torrehermosa. Burdford, 1753. Londres, 1839. Escuela inglesa. CANO (EDUARDO) Pintor de retratos, ingresa el 1772 en la "Royal Academy". Fue discípulo de ZofFany y copió mu- Nació en Madrid en 1823 y fue discípulo, en cho a Reynolds. El 1793 se le nombra Académico, Sevilla, de los Domínguez Becquer. Fue pensiona- y retratista de la Reina de Inglaterra. Del grupo de do a París, y pintó, entre otros, los lienzos "Colón retratos de los hijos del Duque de Osuna parece en la Rábida" y "Entierro de D. Alvaro de Luna" deducirse que visitó España. (hoy en el Museo de Arte Moderno), obras por las que obtuvo primera medalla. Murió en Sevilla 97. Los hijos del IX Duque de Osuna. en 1897. D. Francisco de Borja—el primogénito (1785- 1819)— apoya su brazo derecho sobre 99. Anselmo R. de Rivas, hijo de los Condes de los hombros de su hermano D. Pedro, Prín- Castilleja de Guzmán, a la edad de dos cipe de Anglona (1786-1851). Figuras en años. Representado en pie, de frente y ta- pie, cuerpo entero, tamaño natural. Viste maño natural, en traje de falda. En el sue- el primero frac azul, dejando asomar cha- lo un carrito de juguete. Al fondo jardín. leco amarillo de terciopelo con dibujos ne- gros. Cuello de encaje. En su mano izquier- Dimensiones: 1,06 X 0,85. da, cuyo brazo apoya en un fuste de co- Exp.: Anselmo R. de Rivas. lumna, sombrero de copa. El segundo vis- te levita de paño pardo con botones dora- CORNU (SEBASTIAN MELCHOR) dos. Sujeta con ambas manos una perra. Fondo de parque, divisándose a lo lejos un templete griego que refleja en las aguas Nació en Lyon en 1804. Fue discípulo de Ri- de un estanque. Tal vez se trata de la fa- chard en su ciudad natal, donde obtuvo primer pre- mosa quinta de "La Alameda" de Osuna. mio de pintura en 1820. Estuvo en Roma y des- Dimensiones: 1,95 X 1 • 43. pués se estableció en París, donde fue discípulo de Ingres. Cultivó diversos géneros de pintura con un Exp.: Duque de Tovar. sentido clásico y sobresalió en los retratos, fir- mando en París varios de personas españolas. Mu- BENJUMEA (RAFAEL) rió en Longpont en 1870. Pintor sevillano, discípulo de la Academia de 100. Retrato de D." Concepción Remisa, hija de los esta ciudad. Presentó sus primeras obras (cuadraos Marqueses de Remisa, a la edad de trece 82 años; representada de cuerpo entero y ta- 103. Cabeza de niña cubierta con monterilla se- maño natural, vestida con traje de gasa goviana sobre rebocillo de tul bordado; lle- blanca y viso de color rosa. Sujeta con un va dos relicarios colgantes de un lazo pren- cordón rojo a su perrito favorito "FIy". dido en la parte superior del busto; lienzo AI fondo jardín y en primer término iz- que parece haber sido cortado de un cua- quierda la parte baja de una estatua clásica. dro de mayor tamaño. Firmado y fechado en París, en 1842. Dimensiones: 0,35 X 0,23. Dimensiones: 1,95 X i-3°- Exp.: Marqués de Torrebermosa. Exp.: Sra. Viuda de Beruete. 104. Retrato de la niña María Bruna Goyeneche, Condesa de Gausa y de Víllagonzalo, a los DOMINGO MARQUES (FRANCISCO) cinco años; representada de cuerpo entero, con vestido de gasa blanca y zapatos rojos. Nació en Valencia en 1842. Fue discípulo de la Tiene al lado un pequeño velador de caoba Academia de San Carlos. Pensionado por la Dipu- y sobre éste, en un soporte de caña, un loro tación de Valencia pintó en Roma su cuadro "Ul- se dispone a comer la rosquilla que la niña timo día de Sagunto". Obtuvo primera medalla por le ofrece. En el suelo, un capachito con va- el cuadro "Santa Clara" en la Exposición Nacional rios con ñ tes. de Bellas Artes de 1871. Por encargo de S. M. la Dimensiones: 1,12 X 0,81. Reina doña María Cristina hizo en 1886 el primer Exp.: Conde de Gausa. retrato de S. M. el Rey Alfonso XIII. Entre sus Aunque puede advertirse alguna coincidencia de obras más notables debe citarse "Los saltimban- colorido de este retrato con otros de Carnicero, ofre- quis" (propiedad del Marques del Riscal). Por la ce muchas dudas por su dibujo y factura. mucha aceptación que también tuvieron sus lienzos 105. D. Pascual Falcó y Valcárcel, nacido Prín- fuera de España, decidió instalarse en París, donde cipe Pío de Saboya, Marqués de Castel residió algún tiempo. Murió en Madrid el año Rodrigo, de unos seis años de edad. Viste 1920. uniforme de Guardia-marina. Parece obra de algún pintor gaditano, ligeramente in- 101. Retrato del niño Fernando Domingo, a los fluido por Wertmuller. cinco años, con melena rubia, pintado por Dimensiones: 0,37 X 0,29. su padre D. Francisco. Tamaño muy re- Exp.: Príncipe Pío de Saboya. ducido, de cuerpo entero y vestido con abri- go de paño de color gris. AI fondo el es- ESQUIVEL (ANTONIO MARÍA) tudio del pintor. En tabla. Sevilla, 1806. Madrid, 1857. Pintor de retratos. Firmado. también ejecutó cuadros de asuntos religiosos y pro- Dimensiones: 0,27 X 0.39. fanos. Escuela sevillana. Se destacó principalmente Exp.: Roberto Domingo. como notable y sólido pintor de retratos. Durante veinte años fue el pintor de moda que, sin exagerar ESPAÑOLA (ESCUELA) la tendencia romántica, dio a sus obras una fina y delicada expresión. 102, Niña de unos cuatro años, con una naranja 106. José Esteban Ortiz de Rozas y del Rivero, en la mano. Busto prolongado. de trece años, y su hermano Guillermo Luis, Según tradición de familia representa una niña de doce, aparecen sentados, el primero so- inglesa y fue pintado por Goya estando en bre una mesa y el menor en una silla, a su Burdeos. Por el mal estado de conserva- lado; figuran pintar una cometa. Cuerpo ción no puede la Comisión emitir juicio entero y tamaño natural. sobre este cuadro. Firmado. Dimensiones: 0,40 X 0,32. Dimensiones: 2,54 X 1,71. Exp.: Conde de Güel. Exp.: Sra. Viuda de Ortiz de Rozas. 107. Florentina Mata y Alvarez a la edad de diez de María Luisa. Nació en Barcelona en oc- años próximamente: aparece sentada, vesti- tubre de 1802 del Rey Luis I de Erruria da de blanco- Tiene colgada de su brazo y de la Infanta de España María Luisa, hija derecho una pamela con ancha cinta azul. de Carlos IV. Ovalo. En la mano izquierda, «n ramo de flores. Firmado 1804, Fondo de paisaje. Dimensiones: 0,41 X 0,33. Dimensiones: 0,60 X 0.26. Exp.: S. A, R. la Infanta doña Isabel. Exp.: D. Gustavo Moreno. FERNANDEZ CRUZADO (JOAQUÍN MANUEL) 108. La Infanta María Luisa de Borbón y Bor- bón. Duquesa de Sessa. Figura de frente. Nació en Jerez de la Frontera en 1781. Consi- de más de medio cuerpo. Viste sencillo tra- guió una plaza de pensionado en Roma (1805), via- je blanco con mangas de farol. Con su je que hubo de aplazar por circunstancias políticas y mano izquierda coge unas flotes. Fondo de pasó a Sevilla, donde se ejercitó en copias de Mu- paisaje. rillo y Zurbarán. Se trasladó después a Madrid. Dimensiones: 0,62 X 0,47. donde fue discípulo de Ferro, y en r8o8 alcanzó Exp.: Condes de Torrejón. segundo premio en un concurso abierto por la Aca- 109. Boceto para un retrato de familia. Señora sen- demia. Exaltados sus sentimientos patrióticos, to- tada, vestida de negro. A su derecha, en mó las armas y contribuyó heroicamente a la de- píe, niña con vestido amarillento rosado fensa de la Puerta de Fuencarral. Después se esta- A su izquierda, niño sentado con traje ama- bleció en Cádiz, donde hizo considerable número rillo. En el fondo, cómoda con juego de de retratos al oleo, obras excelentes. Pintó otros floreros bajo fanales. cuadros de asuntos religiosos, muy importantes. Lle- Dimensiones: 0,29 X 0,24. gó a Director de la Academia de Nobles Artes de Exp.: D. Félix Boix, aquella ciudad. Murió en la misma en 1856. 112. La niña Elisa Page y Alvareda, de cuatro a FABRE (FRANCISCO JAVIER) cinco años de edad, vestida de color pardo Pintor francés, discípulo de David, nacido en obscuro, con anchas mangas de farol y de- 1766 en Montpellier. donde también murió en lantero blanco. Al lado, su tío D. Luís 1837. Estuvo largo tiempo en Roma y después en Page, de frac obscuro, muestra la miniatu- Florencia. Sobresalió en el retrato- ra retrato del padre de la niña, Sobre el es- tuche de aquélla, en piel roja, está escrito: 110. Carlos Luis, Rey de Etruria. Busto de frente "Hazlo Ver con frecuencia a tus hermanos" • con uniforme militar, llevando la Cruz de la Orden de San Esteban de Toscana y la Dimensiones: 1,03 X 0.85. insignia del Toisón de Oro. Nució en Ma- Exp.: Elisa Page de Calonge. drid en diciembre de I7gp del Rey Luis I y de la Infanta María Luisa de Borbón, FERRANT (Luis) bija de Carlos IV. A la muerte de su ma- Nació en Barcelona en 1806 y fue discípulo de dre fue Duque de Lucca y más tarde Du- Juan de Ribera, y de la Academia de San Fernando- que de Parma. Ovalo. Pensionado por el Infante D. Sebastián pasó 3 Firmado 1803. Italia y se le concedió el nombramiento de Acadé- Dimensiones: 0,41 X 0,33. mico de la de Bellas Artes de Ñapóles. Vuelto a Exp.: S. A. R. la Infanta doña Isabel. España fue nombrado Pintor de Cámara y des- 111. María Luisa Carlota de Botbón. Busto pro- pués individuo de la Academia de San Fernando. longado. Cabeza de tres cuartos, mirando a Se dedicó al cuadro de historia y cultivó la pintura su izquierda. Tiene la banda de la Orden de retratos. Murió en Madrid el año 1868. 84 113. José María Valenzuela Lassús, Marqués del iluminado. Firmado: "Rafael García His- Puente de la Virgen, a los ocho años. paleto 1853" (Ovalo). Más de medio cuerpo, de frente. Viste traje Dimensiones: 0,46 X 0-36 Y¿ de majo con marsellés; el sombrero sobre Exp.: Condesa de Cervera. un sillón. Sobre papel. Firmado, 1843. GARNELO (JOSÉ RAMÓN) Dimensiones: 0.22 X 0,18. Exp.: Condes de Torrejón. Discípulo de la Escuela de Bellas Artes de Va- 114. Retrato de medio cuerpo de un niño de pocos lencia y padre del pintor y Académico de San Fer- años, con sombrero y capa. Es el retrato de nando del mismo apellido. D. Cayetano, hermano del pintor. Ovalo. 117. Las niñas Elena y Eloísa, retratadas por su Dimensiones: 0,35 X 0,27. padre D. José Ramón Garnelo y Gonzálvez. Exp.: D. Félix Boix. Dimensiones: 1,08 X °>93' GAL VEZ (JUAN) Exp.: D. José Garnelo. Nació en Mora (Toledo) en 1774. Llegó a Di- GIULIANI (ANDRÉS) rector de la Real Academia de San Fernando en 1838. Entre sus obras más importantesfiguranlas Pintor natural de Liorna, discípulo de Paroní y pinturas de techos de la Casa del Príncipe, en El Escorial, y del Palacio de El Pardo. Estuvo en Za- Gazarinni. Pertenecía al Liceo de Granada, donde ragoza con el paisajista Brambíla, donde hizo es- residió algún tiempo, cultivando el retrato espe- tudios de los arruinados edificios y de los principa- cialmente. En la Exposición Nacional de Bellas les hechos de la defensa de la ciudad, con los que Artes de 1866 presentó su cuadro "La civilización", publicó, en Cádiz, la obra "Ruinas de Zaragoza" con figuras alegóricas. Fue premiado por esta obra. en 1814. Murió en Madrid en 1847. Luego pasó a Almería, nombrado Profesor de di- bujo en el Instituto de aquella capital. Desconoce- 115. Pedro Antonio Fernández de Córdova Ponce mos otras fechas de su vida. de León, hijo tercero de los Duques de 118. Antonia Mesía de la Cerda y Valera. Vestido Medinaceli. Nació en Córdoba el 18 de no- blanco con adornos negros. Media figura, viembre de 1818 y murió en Madrid al con las manos entrelazadas y naturalmente año siguiente. caídas sobre la falda. Pastel. Ovalo. Se le representa vestido de blanco, sentado Firmado y fechado en 1863. sobre un almohadón rojo colocado en el Dimensiones: 0,40 X 0,24. suelo. Sostiene en la mano derecha el pa- Exp.: Marquesa de Caicedo, lo de un tambor, con el que juega. Figura de cuerpo entero y tamaño natural. 119. Juan Mesía de la Cerda y Valera a los cuatro Dimensiones: 1. o o X o, 7 5. .años; media figura; sostiene en sus manos Exp.: Duque de Medinaceli. un polichinela. Pastel. Ovalo. Firmado y fechado en 1863. Dimensiones: 0,40 X °-34- GARCÍA HISPALETO (RAFAEL) ídem. Sevilla, 1833. París, 1854. Discípulo de Anto- GUTIÉRREZ DE LA VEGA (JOSÉ) nio Romero y de la Escuela de Bellas Artes de Sevilla. Pintó retratos. Sevilla?, 1791. Madrid, 1865. Pintor de re- 116. Busto de niño desnudo, envuelta la parte ¡n- tratos, de cuadros de género y religiosos, no ha sido ferior en amplia tela blanca. Intensamente artista precoz. Del 1820 al 30 pasó largas tempo- 85 radas en Cádiz, ejecutando retratos, en gran parte de señalando con la derecha a su muñeca pues- la sociedad extranjera. Las obras de esta época son ta en el suelo. Viste traje gris azulado, guar- obras vulgares, sin acento. En octubre de 1827 se necido de encaje. Figura de cuerpo entero y le nombra Ayudante de Profesor de la Academia tamaño natural con fondo de escalinata des- de Santa Isabel, de Sevilla. En 1831 acude al con cendente. curso de la Academia de San Fernando, pero no Dimensiones: 1,30 X ".02. obtiene premio, si bien logró algún voto. En 1832 Exp.: D. Antonio Diaz de Uranga. se le nombra Académico de mérito. A partir de 124. La niña Emilia Gil Delgado a los cinco años. 1840 su pintura adquiere mayor vigor e interés Aparece retratada con su madre la Condesa emocional. Sus retratos, un tanto melancólicos, son de Berberana. Viste la niña traje de colot agradables e interesantes. Por el 1850 alcanza ¡ J claro y sujetan sus trenzas lazos rojos. La plenitud de su arte. Ha sido el último pintor bri- señora, vestida de terciopelo verde obscuro, llante de la Escuela sevillana que culminara en escotada, coge suavemente la mano dere- Muríllo. En algún momento su obra presenta cier- cha de su hija. Ambas figuras de busto, ta influencia inglesa que le presta elegancia. Firmado y fechado en 1841. 120. Federico del Valle, de unos tres años de edad. Dimensiones: 0,76 X o.6o- Viste traje de seda rosa con adornos de en- Exp.: Doña María Alonso, viuda de Monfort. caje. Sobre su rodilla izquierda descansa un juguete. Figura sentada en sillón isa- INGLESA (ESCUELA) belino tapizado de rojo. 125. La niña Carmen Murrieta y del Campo y su Firmado: "Gutiérrez de la Vega 1850". hermano Adriano. La niña, que fue des- Dimensiones: 0.75 X 0,60. pués Duquesa de Vistahermosa, aparece sen- Exp.: D. Antonio Díaz Uranga. tada, vestida de blanco, con cinturón de 121. José Eduardo del Valle, de unos tres años. tela escocesa, y tiene en su mano una pa- Figura sentada en amplia butaca tapizada mela adornada con rosas; en la cabeza, an- de damasco carmesí. Viste traje blanco, cha cinta azul que la sujeta el pelo. Su guarnecido de encajes y sujeto a la cintura hermano, situado detrás de ella, en pie, viste por ancha cinta de seda rosa. En la mano traje obscuro. Al fondo un frondoso par- izquierda, un palo del tambor que aparece al pie en unión de otros juguetes. Fondo de jardín. Pintado por el 1845. Exp.: D. Adriano García Loygorrí y Dimensiones: 0,77 X 0,62. Murrieta. Exp.: D. Antonio Díaz de Uranga. LACOMA (FRANCISCO) 122. Retrato de niño; cuerpo entero, tamaño natu- ral, vistiendo traje compuesto de jubón con Barcelona, 1784. París, 1849. Pintor de pe- cuello de puntas de encaje y pantalón lar- queños retratos y de flores, aun cuando pintó tam- go, ajustado o ceñido en la pantorrilla. Se bién algunos cuadros de asunto religioso. Intervino cubre con amplio sombrero adornado con en la devolución de los cuadros llevados por los plumas. Fondo sombrío, percibiéndose a franceses durante la guerra de la Independencia. la derecha de la figura la Puerta de Alcalá. 126. D. Luis Joaquín de Carvajal Vargas y Que- Pintado por el 1835. ralt, II Conde de la Unión, de unos diez Dimensiones: 1,31 X 1,02. anos. En pie, cuerpo entero; apoya sus bra- Exp.: Duque del Infantado. zos sobre una escopeta. Fondo de paisaje. 123. La niña Adelaida del Valle. Representa unos Firmado. seis años y está en pie y de frente, suje- Dimensiones: 0,46 X 0,38. tando un pájaro con la mano izquierda y Exp.: Duquesa de San Carlos. 127. El Duque de Villabermosa y su hermano el zo la firma de Vicente López. No obstante, Conde del Real, de unos diez y once años la Comisión estima que sólo es obra del de edad. Uno aparece sentado ante un table- taller. ro de dibujo, y su hermano, en pie. des- Dimensiones: o,68 Y» X 0,54 V¿ cansa su mano derecha sobre el hombro de Exp.: S. A. R. la Infanta doña Isabel de aquél. Fondo de librería. Borbón. Firmado. Dimensiones: 0.46 X 0,38 MADRAZO (FEDERICO) Exp.: Duque de Villabermosa. Nació en Roma en 1815. Murió el 10 de ju- LÓPEZ PIQUER (BERNARDO) nio de 1894. Hijo de D. José. Discípulo de su padre y de la Academia de San Fernando, llegó 1800-1874. Discípulo de su padre, D. Vicente, a ser Director de la misma, También fue nom- y continuador de su estilo. brado Director del Museo del Prado y Pintor de 128. La niña Isabel Carrasco, a los tres años de Cámara. Fundó y colaboró en la revista El Artista. edad; tiene una cinta de color rosa en la Sobresalió en la pintura de retratos. cabecita y lazos del mismo tono adornan el 131. D. Ángel García Loygorri y Aguirre, hijo busto; vuelto a la derecha. Pastel, Ovalo, de los Condes de Vistahermosa y Vizcondes Firmado. de la Vega. Nació el 1849 y murió el 1856. Dimensiones: 0,37 X 0,28. Se le representa a los siete años de edad, Exp.: Srta. de Carrasco. vistiendo traje escocés. Figura de cuerpo entero, en pie y con fondo de paisaje. LÓPEZ Y PORTAÑA (VICENTE) Firmado y fechado el 1856. Dimensiones: 0,74 X 0,53. Valencia, 1772. Madrid, 1850. Discípulo de la Exp.: Duque de Vistahermosa. Academia de San Carlos, de Valencia, y en Ma- 132. La niña Teresita Santa Cruz y Garcés de Mar- drid, de Maella. Fernando VII le nombró primer cilla, representada de busto, a los siete años Pintor de Cámara. Pintor de retratos y de compo- aproximadamente: viste de blanco con ador- siciones, aun cuando aquéllos ofrecen más interés nos azules. Ovalo. que éstas. Su producción de retratista es enorme. Firmado y fechado 1878. 129. Retrato de cinco niños, hijos de los Condes Dimensiones: 0,46 X °.35- de Casa-Flórez. El mayor, José Flórez y Exp.: Srta. de Santa Cruz. Gutiérrez de Terán, después Conde de Casa- 133. Vicente Bertrán de Lis, a los siete años, ves- Flórez, fue Embajador de España en Di- tido con traje valenciano; apoya su brazo namarca. Son sus hermanos: Juan, Rafael, derecho sobre una manta típica del país, Gabriel y Pilar, ésta después Marquesa de • colocada en una butaca. Figura de cuerpo Iturbieta. entero. Cortina verde y paisaje al fondo. Dimensiones: 1,54 X 2,03. Apaisado. Firmado y fechado en 1850. Exp.: Doña María Flórez de Fernández de Dimensiones: 1,25 X 0,85. Liencres. Exp.: Marqués de Bondad Real. 130. Doña Isabel II de unos diez años. Figura de 134. La niña Rosita Santa Cruz y Garcés de Mar- medio cuerpo. Cabeza con pequeña diadema- cilla, representada en busto; vestida de azul, corona de brillantes y perlas. Viste traje con lazo de igual color en la cabeza. Ovalo. blanco, descansando sobre su hombro iz- Firmado y fechado el 1878. quierdo el manto real. Apoya la mano de- Dimensiones: 0,46 X °>35- recha sobre la corona. Al respaldo del lien- Exp.: Barón de Andilla. 87 135. Doña María Isabel Francisca de Asís de Or compañía flamenca, en la que había cultos oficia- Ieans, Condesa de París, Infanta de Espa- les belgas que avivaron sus nacientes aficiones lite- ña, a los seis años aproximadamente; con rarias, recibiendo lecciones de pintura del capitán vestido encarnado y lazos del mismo color Mr. Bouchelet, discreto miniaturista. Por esta épo- en el peinado. Tiene un perrito de aguas ca colabora en una revista literaria dirigida por en sus brazos. Luzuriaga y Capmany, y recibe también lecciones Dimensiones: 0,72 X 0.60. de pintura del artista José López Enguídanos. Ini- Exp.; S. A. R. la Infanta doña Isabel. ciada la guerra de la Independencia toma parte muy activa en ella y resulta gravemente herido la vís- pera de la batalla de Ocaña en una pequeña acción, PALMAROLI ( V I C E N T E ) desarrollada en Ontígola el 18 de noviembre de 1809. Durante su larga y penosa convalecencia pin- Nació en Zarzalejo (Madrid) en 1834 y fue dis- tó mucho. En los cuarteles y campamentos hizo cípulo de su padre y de D. Federico Madrazo. En numerosos retratos de compañeros, de patronas, y 1858 marchó a Italia, en cuya nación hizo sus me- cuadros de escenas militares. El 1821 emprendió un jores obras. Vuelto a España en 1862, presentó viaje por Francia y conoció y trató a Horacio en la Exposición Nacional su cuadro "La Interce- Vernet. El 1823, por haber tomado parte activa sión", de asunto alegórico cristiano. Hizo numero- en la campaña política contra Fernando VII, ini- sos retratos de positivo mérito. Fue Académico de ciada por Alcalá Galiano, tuvo que huir, embar- número de la de San Fernando. Murió en Madrid cando en Cádiz para Inglaterra. Mientras, la Au- en 1896. diencia de Sevilla le condenaba a muerte, en junio 136. Retrato de Gustavo Bauer, de un año de edad. de ese año. Resentido aún de las graves heridas Vestido blanco. Busto de trente. Ovalo. sufridas en Ontígola y no sentándole bien el duro Firmado y fechado en 1868. clima de Inglaterra decidió trasladarse a Italia, sién- Dimensiones: 0,31 X 0.38. dole concedida autorización para residir en este país Exp.: Sra. Viuda de Bauer. si se comprometía a no intervenir en conspiraciones políticas, mas, al desembarcar en Liorna, después 137. Retrato del niño José Hurtado de Amézaga de casarse en Gibraltar en 1825, fue expulsado, sa- y Zabala a los cuatro años — h o y Mar- liendo para Malta, en cuya isla residió hasta 1830, qués del Riscal—; busto tres cuartos, con pintando bajo la dirección de Mr. Hyrler y haciendo traje de batista blanca y cinturón azul: al numerosos retratos y cuadros para ayudar a su sub- cuello, collar de ámbar y en la mano de- sistencia. Ese año, creyéndose libre de persecuciones, recha un látigo. salió para Francia con su esposa y los dos hijos que Dimensiones: 0,54 X 0,48. habían nacido en Malta, pero al desembarcar en Exp.: Sr. Marqués del Riscal. Marsella fue internado en Orleans, en cuya ciudad pintó para poder vivir y aun fundó una Academia de pintura, a la que concurrían numerosos discípu- R A M Í R E Z DE SAAVEDRA (ÁNGEL) los, llegando a tener tal estimación su obra, que el (DUQUE DE RIVAS) Museo de la ciudad le compró en alto precio un cuadro y expuso otros en los Salones de París. Nació el 10 de marzo de 1791 en Córdoba. Re- cibió la primera educación literaria del culto sa- Muerto Fernando VII, a los diez años y tres me- cerdote francés Mr. Tostin, emigrado a causa de la ses de su destierro, entraba en España por la Jun- revolución. Otro emigrado, el escultor Mr. Ver- quera el i.° de enero de 1834. El 15 de mayo de diguier, le dio las primeras lecciones de dibujo. A ese año moría en Madrid, sin sucesión, su hermano los siete años fue agraciado con el empleo de capi- el Duque de Rívas y heredaba nuestro artista título, tán de Caballería y agregado al regimiento del Prín- grandeza y bienes. cipe, del que pasó al Cuerpo de Guardias de Corps La Comisión organizadora de esta Exposición ha el 1807. como alférez efectivo, sirviendo en la estimado de interés consignar estas notas, que a pri- 88 mera vista parecerán excesivas, pero que afectan a y de D. Federico de Madrazo, continuando sus es- un artista poco menos que desconocido, ya que el tudios en Roma a partir del año 1855. literato, que culminó en Don Alvaro, había obscu- MI. Retrato de niña, de ocho a diez años de edad, recido al pintor. Pocas vidas tan nobles en sus de medio cuerpo, sentada en una butaca ta- tres aspectos: literario, artístico y político, puede pizada de damasco rojo. Su cabeza vuelta ofrecer el período romántico. a la derecha y el pelo partido en dos tren- 138. Autoretrato del Duque de Rivas, que hizo zas con lazos azules; tiene las manos jun- durante su destierro en la isla de Malta; tas, colocadas naturalmente sobre la falda. aparece rodeado de su familia, formando Dimensiones: 0,75 X 0,60. un romántico grupo.. Un ventanal deja ver Exp,: Marqués de Casa-Torres. un paisaje de la isla de Malta. Los perso- najes del cuadro son, además del Duque, 142. Cabeza de niña. Estudio. su esposa Encarnación Cueto y sus hijos: Dimensiones: 0,23 X o.ig. Octavia, después Marquesa de la Ribera, que ídem. juega con la perrita "Perla", y Enrique, 143. La Condesa de Santovenia, de unos doce años luego Duque de Rivas. representado en man- Figura en pie, cuerpo entero y tamaño na- tillas y en brazos de su madre. tural. Viste traje de amplía falda de raso Dimensiones: 1,35 X 1.29. color rosa vivo, adornado con encajes. Su Exp.: Duques de Rivas. brazo derecho dobla, apoyando la mano 139. Autoretrato de D. Ángel Saavedra, Duque de sobre la cadera. Descansa sobre este hom- Rivas, en unión de su familia: su esposa bro abrigo negro, guarnecido de piel. Fon- doña Encarnación Cueto y sus hijos Enri- do de paisaje. que, luego Marqués de Auñón y después Firmado: "£. Rosales. 1871". Duque de Rivas, y doña Octavia, que fue Dimensiones: 1,63 X 1.06 Marquesa de la Ribera. Medias figuras; la Exp.: Doña María Gayangos. viuda de Se- del niño completa. Presenta calidades de pri- rrano. mitivo. Sobre tabla. 1830. 144. La niña Carmen Manuel de VÜIena y Alva- Dimensiones: 0,72 X 0,55. rez de las Asturias Bohorques, a los seis Exp.: Marqués de Viana. años. Cabeza vuelta a su izquierda. Ovalo. Firmado con jeroglifico. RODRÍGUEZ DE LOS RÍOS Y LOSADA (JOSÉ MARÍA) Sevilla, 1826. Jerez, 1896. Pintor de histo- ria y de retratos, de un sentido casi siempre arcai- zante. 140. Niña desconocida. Busto prolongado. Traje amarillo, sin adornos. Con ambas manos Dimensiones: 0,36 X o,5o. Dimensiones: 0,55 X o, 41 Exp.: Condesa de Vía Manuel. Exp.: Duquesa V. de Valencia. THOMSON (E. W.) ROSALES (EDUARDO) Pintor inglés, especializado en la miniatura so- Madrid, 1836-1873. Discípulo de la Escuela de bre papel, que residió muchos años en París. Na- Bellas Artes de San Fernando, de D. Luis Ferrant ció en 1770. Murió en 1847. 145. D. Marcelino Azlor de Aragón y Fernández res en las manos. Fondo de jardín. Sobre de Córdova, X I V Duque de Víllahermosa. marfil oval. y su hermano el Conde del Real, a los once Fechado en 1823. y diez años, respectivamente. Ambos niños, Exp.: Marquesa de Caicedo. en pie y cuerpo entero, tienen en las manos un aro de jugar y una comba Fondo de BERTRAND (VICENTE) paisaje; un edificio a la derecha. Aguada sobre papel. 151. Retrato de niño, de casi medio cuerpo, con la Firmado y fechado en París, en 1826. camisita más abajo de los hombros. Sobre Dimensiones: 0,40 X °.33- marfil oval. Exp.: Duque de Villahermosa. Exp.: D. Generoso González. B O U T O N (JOSÉ) DIBUJOS ROSALES (EDUARDO) 152. D, Carlos Miguel Fítz-James Stuart y Silva, Duque de Berwick y de Alba. Busto de 146. Retrato de su hijo. frente, representando unos doce años. Mar- Cabeza casi de frente. Dibujo a lápiz negro, fil circular. firmado y fechado en 7 de julio 1857. Firmado. Dimensiones: 0,155 X 0,23. Exp.: Duque de Alba. Exp.: Marquesa de Bcrmejíllo del Rey. 147. Niña sentada. Parece ser el retrato de su hija. Dibujo a pluma sobre papel blanco. C O R B E T (EDGARDO) Estampilla: "E. Rosales". Dimensiones: o, 13 X 0,11. 153. Busto de niño. De frente, con el pelo muy Exp.: D. Félix Boix. rubio. Sobre marfil rectangular pequeño. Firmado y fechado en 1810. 148. Retíate de su hijo muerto. Dibujo a lápiz Exp.: Marqués de Víllaurrutia. negro sobre papel blanco. Firmado: "Rosales, 7 julio 1857". Dimensiones: 0.22 X o,in. CRAEME (FLORENTINO DE) ídem. 154. La Infanta doña Josefa de Borbón a los doce WEIS (ROSARIO) años, casada después con D. José Güell y Rente. En óvalo pequeño. 149. De izquierda a derecha: José Carlos de Ve- Colee. Ezquerra del Bayo. Iluti y Tavira, Marqués de Falces, de siete 155. D. Jacobo Luis Fitz-James Stuart y Venti- años; su hermana María Teresa, Marque- sa de Prado Alegre, de ocho años; su her- miglia, Duque de Berwick y de Alba, a los mano Pedro, de cinco años. Medias figuras, seis anos. Media figura en actitud de jugar dibujadas con lápiz negro. con un aro. Marfil rectangular. Firmado y fechado, 1838. Firmado en 1827. Exp.: Conde de Gausa. Exp.: Duque de Alba. DELGADO MENESES (JOSÉ) MINIATURAS 156. El duque de Bivona, D. José Alvarez de T o - A. B E L L I A R D ledo y Palafox, y su hermano Ignacio, Con- 150. Jovencita desconocida; casi de frente, con fio- de de Scláfaní, Figuras enteras, desnudas, 90 ligeramente cubiertas por paños. En medio 162. Las tres hijas de la autora, de más de medio de ambos, jaula con un canario, Fondo de cuerpo y en actitud de abrazarse. Marfil rec- campo. Sobre marfil rectanguar apaisado. tangular firmado en 1817. Firmado: "Meneses, 1812". Exp.: Duque de Alba. Exp.: Duques de Bivona, 157. Los mismos niños del número anterior, pero OTHON (JOSÉ) de más edad, de cinco o seis años. Están 163. Retrato de una señora teniendo a su hijo en en pie, junto a una mesa, sosteniendo el más bajo, en la mano izquierda, un loro, brazos. Sobre marñl colocado en un alfiler al que el otro hermano da de comer una de pecho. pera y le tiene preparadas otras golosinas. Firmado y fechado en 1840. Marfil rectangular. Exp.: D. Antonio Díaz de Uranga. ídem. RIVERO DUFOUR (MéLANIE) 164. Niña de blanco. Busto prolongado. Al cuello, collar de cuentas de ámbar. Hacía 1802. Esta artista y su hermana Selima, nacidas en Sobre marfil rectangular. Cherbourg hacia 1800, trabajaron en París duran- Firmada. te la primera mitad del siglo XIX. Colee. Ezquerra del Bayo. 158. Niño de la familia de Arcos, en busto, de frente; fondo de paisaje. Sobre marñl oval. ROSSI Firmado. Exp.: Sres. de Creus. 165. El Príncipe Pío de Saboya Pascual Falcó y Valcárcel. Representa de uno a dos años y DUCKER está en busto, de frente, con gorrita. Sobre papel oval firmado. 159. Niño de uniforme. Busto de tres cuartos, de Exp.: Sres. de Canthal. perfil, Sobre marfil rectangular. Exp.: Marqués de Casa-Torres. THIBAULT (AiHÉE) GUTIÉRREZ 166. D. José Pedro de Silva Téllez-Girón Wals- tein, Marqués del Viso, primogénito del 160. D. Eusebío Page con su esposa y seis hijos, Marqués de Santa Cruz. Nació en 1804 en su casa de Cádiz, hacia 1830. Marfil y falleció, ahogado, en el estanque de la de gran tamaño. Casa de Campo, en julio de 1823. Sobre Exp.: Doña Elisa Page de Calonge. papel y en forma de óvalo. 161. Luisita Page y Albareda a los cinco años. Fi- Exp.: Duquesa de San Carlos. gura entera, de frente, con un pajarito en 167. Doña Fernanda de Silva y Téllez-Girón, hija la mano. Pintada en Cádiz hacia 1838. de los Marqueses de Santa Cruz y futura Marfil rectangular. Condesa de Corres. Sobre papel en forma ídem. oval. Firmada. MINUTOLI GAL VEZ (MATILDE) Exp.: Duque del Infantado. Miniaturista de afición; fue la esposa de D. Ma- 168. El Marqués de Arcícollar, hermano de los nuel María AguUar, Encargado de Negocios de Es- anteriores. Sobre papel e igual forma. paña en la Corte de Ñapóles. ídem. 91 THOMSON (E. W.) I 78 D. José Miguel de Carvajal, II Duque de San Carlos, con su mujer e hijos, los después 169. Un hijo de los XIII Duques de Villahermosa. III Duque y Condesas de Altamira, L'Espi- Niño de pocos meses, del que sólo se ve la ne y Parcent. Escena en un jardín. Gran mi- cabeza, de frente, entre nubes rojizas. So- niatura rectangular sobre papel hecha en Pa- bre papel. Hacia 1826. rís por el 1820. Exp.: Duque de Villahermosa. Exp.: Duquesa de San Carlos. 1 70. Otro niño, también entre nubes, hermano del anterior, con el pelo rubio, más largo. Igual 1 79. D. Jacobo Luis Fítz-James Stuart y Venti- fecha. Sobre papel. miglia, Duque de Berwick y de Alba. Niño de pocos meses, desnudo y sentado en una ídem. jofaina de cristal. Miniatura rectangular, 171. Los niños José Fernández de Carvajal Var- apaisada, sobre marfil. gas y Queralt —primogénito del Duque de Exp.: Duque de Alba. San Carlos— y sus hermanas María Luisa y Eulalia, después Condesas de Altamira 180. La Reina doña Isabel II, de cinco a seis años. y de L'Espine. Los tres sentados en su sofá. Viste traje verde, guantes blancos y tiene Gran óvalo apaisado, sobre papel. una flor en la mano derecha. Sobre una pe- Firmada en París, 1821. queña banqueta está una muñeca. Marfil Exp.: Duquesa de San Carlos. rectangular, firmado con las iniciales M. G., que pudieran corresponder al miniaturista Manuel González. MINIATURAS ANÓNIMAS Exp.: Marquesa de Caicedo. 1 72. Niño medio desnudo, de pocos meses, sentado 181. Niño medio desnudo, sentado sobre un al- de frente sobre un almohadón rojo y con mohadón, con un caballito en la mano de- una fruta en la mano. Sobre marfil. recha y un sonajero en la izquierda. Marfil Exp.: Duque de Villahermosa. rectangular. ídem. 1 73. Niño en pie, de más de medio cuerpo. Un plato de frutas sobre una mesa. Sobre mar- fil rectangular. 182. Niño pequeño con traje y gorrita blanca y Colee. Ezquerra del Bayo. adornos azules. Media figura de frente. Mar- fil oval. 174. Niño medio desnudo, con un pájaro mecá- Exp.: Andrés Sirabegne.—Sevilla. nico en la mano. Fondo nuboso. En caja de plata circular. 183. Niña sentada tocando el tambor. Figura en tera con traje rosa. Sobre 1840. Marfil rec- tangular. 175. Niño con uniforme de cadete, blanco y vivos ídem. rojos. Sobre marfil oval. ídem. 184. S. A. el Infante D. Francisco de Asís, después 1 76. Adolescente con uniforme de Artillería. En Rey consorte, dormido sobre el césped de caja ovalada. un parque. En marfil apaisado. ídem. Exp.: S. A. R. la Infanta doña Isabel. 177. Infanta niña con traje blanco y la banda de 185. La Reina doña Isabel II, niña. Sobre marfil María Luisa. Marco oval con perlas. decorando un tarjetero. Exp.: Duquesa viuda de Valencia. ídem. 92 186. La Duquesa de Frías con sus hijos? Una da- de 1858 al 66 presentó diversas obras, por las que ma con la banda de María Luisa, está ro- obtuvo recompensas, sobresaliendo la titulada deada de cinco hijos, tres varones, con uni- "La Tragedia"; se cita con elogio entre los retratos forme, y dos ninas. En el fondo, retrato de que hizo el de D. Alfonso de Borbón. Príncipe de otra. Principios del XIX. En caja de con- Asturias, que figura en esta Exposición. cha con incrustaciones. 193. Retrato ecuestre del Rey D. Alfonso XII sien- Exp.: D. Félix Boix. do Príncipe de Asturias; al pecho el Toisón y otras condecoraciones; sujeta con la mano 187. Los niños Antonio e Isidoro de Urzáiz y izquierda la jaca, de largas crines, que mar- Garro, de unos seis y tres años aproximada- cha al paso: tiene en la otra el sombrero en mente, sentados en el campo, teniendo echa- actitud de saludar. Mármol blanco. do entre ellos un hermoso perro. Hacia Firmado y fechado, 1864. 1835. Marfil rectangular de gran tamaño, Exp.: S. M. la Reina doña María Cristina. de técnica análoga a la del miniaturista Cecilio Corro, Exp,: Condesa del Puerto. APÉNDICE 188. El niño Federico del Valle, con un juguete en la mano. Hacia 1860. MAZO? (JUAN BAUTISTA MARTÍNFZ DEL) Exp.: D. Antonio Díaz de Uranga. 194. Doña Isabel María de Ascaragaygorta y 189. El Rey Alfonso XII siendo Príncipe de As- Ara, de unos seis años, en pie, cuerpo en- turias, con uniforme de soldado del regi- tero. Viste traje de seda carmesí con so- miento inmemorial del Rey, Reproducción brefalda y sobremangas abiertas de ter- fotográfica oval iluminada. ciopelo verde; la falda galoneada y las Exp.: S. M. la Reina doña Cristina. mangas amillonadas. Sostiene con su mano izquierda un medallón y con la derecha ofrece unos confites a un perrito que se ha- ESCULTURAS lla subido a una silla. Al fondo, y en la parte de la izquierda de la figura, una puer- 190. La niña Alvarez de Toledo y Gutiérrez de ta deja ver otra estancia amueblada. En el la Concha, hija de los Condes de Xiquena. suelo un cartucho deshecho, con algunos Busto en mármol, hecho en Italia. confites. Exp.: Duque de Bivona. Dimensiones: 1,07 X 0,80. 191. Busto de niño vestido a la romana. Mármol. Exp.: Sr. Linker (Bilbao). Exp.: Sres. de Cabrejo. 191 bis. Niña sosteniendo una corona de flores. SÁNCHEZ COELLO (ALFONSO) Busto en mármol. ídem. 195. Isabel Clara Eugenia (nacida 12 de agosto 192. Busto de niño. Talla policromada. 1566) y Catalina Micaela (10 de octubre Exp.: D. Juan Lafora. 1567), hijas de Felipe II, de unos cuatro años de edad la primera y de unos tres la segunda. Figuras en pie, cuerpo entero, ta- VALLMITJANA (VENANCIO) maño natural. Isabel Clara Eugenia viste Nació este escultor en Barcelona hacia 1828 don- traje de brocado de plata carminoso con de fue" Profesor de la Escuela de Bellas Artes. En franjas bordadas, que abrocha en el centro las Exposiciones Nacionales celebradas en Madrid con herretes en zig-zas; cuello de encaje de Flandes, alechugado. Catalina viste traje meses, sentada sobre la falda de dicha se- motado; mangas de brocado amarillo. Apa- ñora, vestida de negro. Pastel, algo barrido. rece encerrada en sillón-pollera con ruedas. Dimensiones: 0,25 X 0,20 Yt. A la izquierda de Isabel Clara Eugenia am- Exp.: D. Juan Lafora. plia ventana, desde la que se divisa el Al- cázar de Madrid y diversas figuras delante, RANC (JUAN) que alegran !a escena con algún detalle de humorismo- Se identifican plenamente las 198. Retrato de Luis I, niño; busto prolongado figuras retratadas, pues en la parte más de- con el cuerpo mirando a su izquierda y teriorada del lienzo se distinguen aún va- la cabeza de frente. Viste casaca roja y rias letras, contemporáneas de la pintura ostenta la Banda y Cruz de Sancti Spí- del cuadro, con las que se recomponen los ritu. Representa unos doce años. nombres de las dos hijas de Felipe II e Dimensiones: 0,61 X 0,51. Isabel de Valois. A pesar del deplorable es- Exp.: Sra. de Herrera Mol. tado del lienzo, se conservan mejor, por fortuna, las cabezas, las manos y la vista del Alcázar. RIBERA (CARLOS LUIS DE) Dimensiones: 1,20 X 1.06. Nació en Roma, en 181 5. Discípulo de su pa- Exp.: Real Patronato de las Descalzas. dre, Juan Antonio Ribera de Declaroche. Pintor honorario de Cámara en 1846 y Académico de nú- AUTOR DESCONOCIDO. COMIENZOS DEL mero de la de San Fernando. Murió este notable SIGLO XIX pintor de la escuela romántica en Madrid e! año 1891. 196. Niño desnudo, ligeramente cubierto por una camisa con ancho cuello de encaje. Figura 199. Retrato de niño; media figura casi de frente. sentada sobre un almohadón; en su mano A su derecha aparece la cabeza de un cor- derecha, en aptitud de mostrarlo, tiene un dero al que da de comer unas hierbas. collar del que pende un escudo de España. A Dimensiones: 0,64 X 0,49. su espalda y sobre un cofre, paleta con pin- Exp.: Marqués de Aledo. celes y tiento. Exp.: D. Eugenio López Tudela (París). SALVADOR CARMONA (MANUEL) PASTEL ANÓNIMO 200. Retrato de un hijo del artista. Cabeza tocada con un gorro; de frente, mirando nacía 197. La niña Eugenia Portocarrero?, hija del Con- abajo. Dibujo a lápiz rojo. Papel blanco. de del Montijo, después Emperatriz de Dimensiones: 0,30 X 0.25. Francia, con su madrina. Niña de pocos Exp.: D. Félix Boix. SEÑORES EXPOSITORES SEÑORES EXPOSITORES S. M. el Rey. Infantado, Duque del. S. M. la Reina doña María Cristina. Jimeno, Sra. Viuda de. S. A. R. la Infanta doña Isabel. Lafora, D. Juan. Alba, Duque de. Lanuza, D. Adriano M. Alburquerque. Duque de Larios, Marqués de. Alonso. D. Agustín. Linker, Sr. Amunáteguí, Sra. de. López Tudela, D. Eugenio. Ardilla, Barón de Medínaceli, Duques de. Andría, Duque de. Monfort, Sra. Viuda de. Argüeso, Marquesa de. Mora, D. Gonzalo de la. Baüer, Sra. Viuda de. Moreno, D. Gustavo. Bermejillo del Rey, Marquesa de. Ortiz de Rozas, Sra. Viuda de. Beruete, doña Teresa Moret, viuda de Perínat, Marquesa de. Biblioteca Nacional. Pínohermoso, Duquesa de. Bivona, Duques de. Plasencia, Duque de. Boíx, D. Félix. Puerto, Condesa del. Bondad Real, Marqués de. Rafal, Marqués de. Borondo, D. Miguel. Riscal, Marqués del. Caicedo, Marquesa de. Rivas, D. Anselmo R. de. Carderera, Sra. Viuda de. Rivas, Duques de. Calonge, Sra. D." Elisa Page de. Roda, Vizcondesa de. Camarasa, Marqueses de. Romana, Marqueses de la. Canchal, D. Luis Saboya, Príncipe Pío de. Carrasco. Srta. Isabel. San Carlos, Duquesa de. Casa-Torres, Marqués de. Santa Colonia, Conde de. Castromonte, Marqués de. Santa Cruz, Srta. de. Cervera, Condesa viuda de. Sirabegne, D. Andrés. Creus, Sres. de. Sirabegne. Sres. Descalzas, Real Patronato de las. Tepa, Conde de. Díaz Benito, D. Santiago. Torrehermosa, Marqués de la. Díaz Uranga, D. Antonio. Torrejón. Conde de. Domingo, D. Roberto. Tovar, Duque de. Ezquerra del Bayo, D. Joaquín. Valencia, Duquesa viuda de. Fernández de Villavkencio, Sres. de. Valverde de la Sierra, Marqués de. Fernández de Liencres, Doña María Flores de. Via Manuel, Condesa de. Gausa, Conde de. Viana, Marqués de. García Loygorri y Murríeta, D. Adriano. Villafuerte, Marqués de. Gayangos, viuda de Serrano, doña María de. Villagonzalo, Conde de. Genal, Marqués de. Villahermosa, Duque de. Gómez Acebo, D. Miguel. Vístahermosa, Duque de. González, D. Generoso. Villaurrutia, Marqués de. Güell, Conde de. Weissberger, Sres. de. Herrera Mol, Sra. de.