.^hor ,A■■' B^milFHFeü GUIA ILUSTRADA DEL MONASTERIO DK NUESTRA SEÑORA DE GUADALUPE INSTITUTO AMATLLER • DE ARTE HISPÁNICO GUIA ILUSTRADA DEL MONASTERIO DE NTRA. SRA, DE (jUADALUPE por los Franciscanos ' h'r. I. Acemel y Fr. Ç. Rubio s K G U N I) A E D 1 C J Ó N CORREGinA V AUMENTADA. CON LAS LICENCIAS NECESARIAS 1927 INDUSTRIAS QRÁPICAS : TIIUMAS : líARCELOXA ES PROPIEDAD AL LECTOR El -Monasterio de Guadalupe, que llenó con su fama y su nombi'e la historia religiosa y ai-tística de España por más de cinco centurias, durante las cuales desfilaron ante sus vetustos muros, dejando huellas de su grandeza, los hom¬ bres más ilustres de nuestra patria, es por todos pondera¬ do; los tesoros de riquezas artísticas de todo género, que encierra dentro de su magnífico, caprichoso y elegante re¬ cinto fueron siempre proverbiales. Pero hasta que los Fran¬ ciscanos tomaron posesión de él y fueron nombrados sus custodios y conservadores no tenía el Monasterio una Gula. que las diese a conocer cual lo requieren las actuales exi¬ gencias del turismo y de la afición artística de nuestros oías. \ no ijorque haya dejado de escribirse bastante acer¬ ca del gran Monasterio guadalupense. Mucho y bueno se ha publicado sobre él, ya en historias generales y particulares, monografías, folletos des¬ ya en criptivos. en revistas y artículos periodísticos. Pero, aqué- 6 ai. lector lias por lo excesivamente voluminosas y ya antienaclas, y éstos (algunos no mal escritos) porque son más bien la ma¬ nifestación de las impresiones personales recibidas por al- g'unos "turistas" y admiradores en sus visitas, y sobre todo, porque a las unas y a las otras fáltales la exhibición grᬠfica, necesaria para apreciar y admiiar tanto el número como el valor incalculable de las artísticas joyas que con¬ serva, no llenan suficientemente el objeti\'0 que requiere una guía moderna. A llenar ese vacío dedicáronse con entusiasmo los Fran¬ ciscanos desde luego, publicando la primera edición de la presente Guía Ilustrada del Monasterio, que con tanta aceptación fué recibida por los amantes de las glorias del Monasterio y de las Artes patrias ; porque satisfacía los de¬ seos de cuantos ansiaban adquirir fiel noticia de las belle¬ zas de este Monumento. Agotada la primera, publicamos esta segunda edición aumentada y enriquecida con multitud de noticias y datos históricos de gran interés acerca de no pocas de sus obras de Arte, tomadas de documentos originales y auténticos, que por entonces no pudimos consultar, esparcidas en di¬ versos Archivos, especialmente en el Monacal e Histórico- Nacional; noticias y datos que seguramente han de servir de gran satisfacción a los amantes de Guadalupe. Pero aun en esta edición, repetimos lo que decíamos en la primera, esto es, que queremos armonizar dos cosas di- AL LECTOR 7 fíciles en esta clase de trabajos, la "brevedad con la su¬ ficiencia" ; a fin de que resulte lo menos voluminosa posi¬ ble y todos los visitantes puedan llevarla siempre consigo, y al mismo tiempo nada se omita de todo aquello que más piieda interesar, no sólo a los devotos de la Virgen y de su Santuario, sino también a los aficionados y amantes de las bellezas artísticas. Por eso, en la "parte histórica" nos circunscribiremos a referir y notar solamente aquellos puntos y fechas necesa¬ rios e imprescindibles para obtener la noticia suficiente del objeto que se describe, y en la "parte descriptiva" ofrece¬ remos la ilustración, lo de por menos, un detalle, objeto, prenda o joya de cada una de las diversas manifestaciones del arte, suficiente para dar idea de la grandeza, perfec¬ ción, pujanza y suntuosidad con que aquí todas ellas se desenvolvieron. Pero, no podemos tampoco descender a describir y mos¬ trar todo lo mucho que existe, aunque de gran mérito (esto podrán apreciarlo los que visiten el Monasterio), porque aumentaría extraordinariamente el volumen de este libro, traspasando así, con mucho exceso, el intento y los límites que nos hemos prefijado. Además, para que los lectores y visitantes puedan tener noticia cierta del milagroso hallazgo de la Imagen Santí¬ sima y conocimiento fundado del origen de tan insigne y célebre Monasterio, antes de la parte descriptiva, damos 3 AL LECTOR un ligero resumen histórico acerca de arabos puntos, para formarse al mismo tiempo una idea de la grandeza e im¬ portancia que ya tuvo desde un principio el Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe. PARTE HISTORICA 1 ORIGEN DEL SANTUARIO DE SANTA MARIA DE GUADALUPE Y SU PRIORATO SECULAR Hallazgo de la Imag'en.—ha imiiensa y pintoresca niole del actual Monasterio no ha sido obra de una sola, sino de minchas generaciones, como se advierte desde luego que el espectador fija en él su mirada; pero toda esta gran¬ deza ha sido aquí acumulada espléndidamente por la atrac¬ ción poderosa de los ruidosos milagros, que sin mimero ha obrado en todos los tiempos Aquélla, que es el centro, en cuyo derredor giran gloriosamente todas las bellezas que la rodean, la "Santísima Virgen de Guadalupe" ; la liistoria (le cuyo hallazgo sucintamente narrada, es como sigue : En el siglo XIII. probablemente reinando aún en Casti¬ lla D. Alfonso el Sabio, pastaban sus ganados por unos lu- 10 PARTE HISTÓRICA gares cerca de Alia ciertos vaqueros: acaeció que, a uno de ellos, natural de Càceres, perdiósele una vaca ; buscóla durante tres días, sin que por allí la hallara; por lo cual, hubo de ir río arriba, dirigiéndose después hacia el cerro llamado de las Altamiras, hasta llegar al sitio, en que hoy se alza el Monasterio, donde la encontró muerta. Para apro¬ vechar siquiera la piel, pensó en desollarla, mas, al hacerle la cruz en el pecho, como suelen los matarifes, levantóse viva la vaca, quedando el pastor altamente sorprendido y espantado. Estando en esta confusión y miedo, apareció- sele nuestra Señora y le dijo : "No temas, porque soy la Madre del Salvador", añadiendo, tomase su vaca y la lle¬ vase al hato non las otras; mandándole además, fuese a su tierra y dijese a los clérigos, que viniesen y cavasen en aquel sitio, donde estaba muerta la vaca, y hallarían dentro de un antiguo sepulcro una imagen suya; que no la mu¬ dasen de allí, sino que le hiciesen una como choza, en que la pusiesen, porque tiempo llegaría, en el que se le había de alzar un grandioso templo con su pueblo, donde derra¬ maría a manos llenas sus bondades y misericordias, y des¬ aparecióse. Partióse el vaquero para la ciudad de Càceres, y al en¬ trar en su casa, halló a su mujer llorando amargamente por un hijo que se le acababa de morir. Confiando el pas¬ tor en el poder de la celestial Señora que se le había apa¬ recido, puesto de hinojos en tierra, con grande devoción y lágrimas y con mucha fe, rogó a la Madre de Dios se lo quisiera resucitar, para que así fuese más fácilmente creído en la difícil embajada que Ella misma le encomendara, ofreciéndolo llevar al sitio donde se le apareció y consa¬ grarlo a su peiqietuo servicio. Y, cosa maravillosa, viniendo los clérigos para llevarlo a enterrar, a vista de todos, re¬ sucitó el niño, como si se levantase de dulce sueño, rogan- PARTE HISTÓRICA 11 do a su padi'c lo condujese al lugar donde se le apareció la Señora. Atónitos y maravillados quedaron los clérigos ante tal prodigio, y entonces díjoles el pastor como venía a ellos por mandato de Nuestra Señora, contándoles minu¬ ciosamente todo lo acontecido. Aunque el motivo de su embajada era difícil y miste¬ rioso, pero con prodigio tan estupendo obrado ante sus ojos, y sabiendo por otra parte la muy buena opinión y fama en que aquel hombre era tenido por el pueblo, creyé¬ ronle luego. Los clérigos diputaron a ciertos de ellos para que guiados por el pastor fuesen al lugar indicado. Llega¬ ron, cavaron en el citado sitio y encontraron en él un an¬ tiguo sepulcro y dentro la "Imagen de Nuestra Señora", todo como Ella le había manifestado. Ermita primitiva.—Alegres los clérigos y cuantos con ellos vinieron con hallazgo tan precioso, bien quisieran trasladar luego a Càceres la veneranda Imagen ; pero no quisieron ir contra lo que, de parte de Nuestra Señora, les anunciara el pa.stor, de que de allí no la mudasen. Junta¬ ron, pues, alrededor del sepulcro muchas piedras y con ellas hicieron una como choza, que le sirviera de "ermita provisional", y en ella, con las del sepulcro, alzaron un altar sobre el que colocaron la bendita Imagen. Hecho esto y desahogados los corazones en actos de devoción y reve¬ rencia, volviéronse los clérigos a Càceres para anunciar y confirmar tan feliz nueva, quedando el pastor con su mu¬ jer hijos por custodios de la ermita y servidores de Nues¬ e tra Señora, a la que desde entonces empezó a llamársele de Guadalupe, por haberse encontrado próxima al río de este nombre, cuya, voz eompónese de dos palabras árabes "guada" (río) y "lubben" o "lubbe" (entrañado, escondi¬ do, oculto), según la interpretación más propia y acomoda¬ da al origen y curso de este río ; y corrompida fácilmente 12 PAKTE HISTÓRICA después la pronunciación "hibbun'', como muy labial en "lupc", resultó la voz de "Guadalupe", quedando la vene¬ randa Imagen llamada "Nuestra Señora de Guadalupe". Celebridad de la Imagen.—La voz autorizada de los clé¬ rigos y de las muchas personas que con ellos vinieron de Càceres, afirmando ser verdad cuanto el pastor les anun¬ ciara y los milagros que con algunos de ellos obró la ce¬ lestial Señora, unidos al de la resurrección del hijo del va¬ quero, hizo que la noticia de tan precioso hallazgo se di¬ vulgara rápidamente, no sólo por Extremadura, sino por toda España, y con ella se excitase y creciese por todas partes la devoción a Nuestra Señora de Guadalupe. Comen¬ zaron a llegar de todos los puntos multitud de peregrina¬ ciones y romerías, en las cuales la Santísima Virgen de¬ rramaba a manos llenas los riquísimos tesoros de su bon¬ dad, realizando innumerables prodigios en todo género de enfermedades y desgracias de los que a Ella devotamente se enconiondaban, liajo el nuevo título do Guadalupe. Alfonso XI.—^Acrecentóse pues en gran manera la fama y devoción a Nuestra Señora por la multiplicación de los favores que todos de su mano recibían. Y habiendo llegado la noticia de éstos y de aquélla a la Corte desde los prime¬ ros años del reinado de Alfonso Xi. quiso éste visitar por sí mismo la Santa Imagen (1), quedando tan prendado de (1) No consta cuándo ni cuántas estuvo el rey D. Alfonso en veces Guadalupe antes de la batalla del Salado sin embargo, no puede dudarse ; de ello por afirmarlo expresamente en su carta de 1340. Y muy bien pudo haber sido en las diversas ocasiones que en sus años juveniles vino y pasó por Extremadura, amén de las frecuentes cacerías que en sus montañas tuvo la Corte en aquellos tiempos ; porque además de las noticias aiin de ello existentes, lo demuestran muy bien los libros 'vZe ía Mo7itcHa" atri¬ buidos a este rey, donde se describen cuidadosamente los montes de Tru¬ jillo ; y de los que rodean a Santa María de Guadalupe se dice ser "buen monte de osos en verano". PARTE HISTÓRICA 13 su devoción como desde entonces comenzó a demostrarlo y prosiguió más tarde durante toda su vida. Porque, vien¬ do que el Santuario de Nuestra Señora era aún una ermita pequeña y ruinosa, insuficiente para el culto y más aún para contener la continua romería que allí acudía, mandó se levantase una iglesia grande y capaz, donde aquellos fines quedasen alcanzados (1). Edificó, además, dotándolos y colmándolos de privilegios, hospitales para los enfermos, que aquí venían a implorar la salud ; concedió después tér¬ mino al nuevo pueblo, que ya empezaba a formarse alrede¬ dor de la Iglesia (2) con otros muchos privilegios y bene¬ ficios a la Casa de Nuestra Señora de Guadalupe, antes de la victoria del- Salado. La batalla del Salado.—Memorable será para siempre en las páginas de la Historia de España y de la Cristiandad la batalla del Salado, como una de las más importantes en la epopeya de la reconquista, igualada solamente por la victoria que poco más de un siglo antes alcanzara otro Alfonso, el Vill, enlas Navas de Tolosa. (1) La construcción cíe esta iglesia, afírmala el Rey en la citada carta de 1340, diciendo : "Porque la hermita de Sancta María... era asaz muy pequeña e estaua derribada, y las gentes que y venían... en rromería no avían y do estar, nos por esto tobimos por bien e mandamos fazer esta hermita mucho mayor, de manera que la yglesia della es grande en que pueden caber las gentes que y vienen en rromería. E para fazer esta yglesia, diemos nos suelo nuestro en que se fezlese e mandamos labrar las lauores de la dicha hermita." (2) Concediólopetición del Cardenal Don Pedro Barroso en Sevilla a a 3 de Diciembre de1337, mandando para este fin a Fernán Pérez de Mon- roy "que vayades e sefíaledes termino de derredor de ella media legua q mas con escribano publico". Y en 26 de Febrero de 1338 escribe en Sala¬ manca, ordenando a los Escribanos públicos de Plasència, acompañar al citado Fernán Pérez de Monroy para que den fé de ello "e veades como da el dicho termino". Todo lo cual ejecutó el dicho personaje, según el mandato del Rey, el lunes 11 de Mayo de 1338, en Guadalupe, con los es¬ cribanos de Plasència, sirviendo de testigos Pascual Martín de Valverde de la Vera de Plasència, Rodrigo Pérez y Don Gil de Santa María de Gua¬ dalupe. (Doc. aut. del Archivo.) u PAKTE HISTÓRICA poderoso Albohaceii, rey de Marruecos, arribó a las El costas de España al finalizar el verano de 1340, desembar¬ cando un aguerrido y numerosísimo ejército, al que se le unió el rey de Clranada con sus temibles guerreros, inten¬ tando poner sitio a la importante y comercial plaza de Ta¬ rifa. Las historias hacen subir el número de combatientes moros a 700.000 infantes y 53.000 caballos, y de los caste¬ llanos y portugueses unidos, a 14.000 caballos y 25.000 in¬ fantes. Será o no exacta esta cifra, sobre la que varían los historiadores; pero, lo cierto es que, todos están contestes y unánimes en afirmar que la desproporción era enorme entre las El magnánimo Al¬ tropas sarracenas y cristianas. fonso vió desde luego la inmensa desventaja de su pequeño ejército comparado con el de su enemigo, comprendiendo perfectamente que, según todos los cálculos humanos, la derrota sería de los cristianos. Acordóse entonces de los prodigios que obraba Nuestra Señora, mediante la invocación de la Imagen recientemen¬ te hallada en Extremadura, a la qué él mismo había visi¬ tado y profesaba gran devoción. Encomendóse a Ella, ofre¬ ciéndole visitarla en su santo Templo y aumentar su culto con oti-as muchas promesas, si le daba victoria contra ene¬ migo tan temible de España y de nuestra Sagrada Religión. Lo que pasara por la mente y corazón del Rey cristiano después de este ferviente voto a la Santísima Virgen, no lo sabemos; mas, lo cierto es que, armado de una fe y es¬ peranza extraordinarias en el auxilio del Cielo, fortalecido con la Sagrada Comunión que recibiera de manos del Ar¬ zobispo de Toledo, Don Gil de Albornoz, así como todos los soldados, presentó la batalla junto al río Salado, al lado de Tarifa, el día 29 de Octubi'e de 1340, derrotando totalmente al enemigo, dejando nmcrtos en el campo unos 200.000 sarracenos con pérdida de sólo 25 cristianos, cuya PARTE HISTÓRICA 15 precisa exactitud, eu que varían los historiadores, uo nos toca aquilatar aquí, pero que fué desde luego uua de las victorias más célebres que registra la historia de la cris¬ tiandad. Después de la batalla.—Reconocido aquel gran Rey al manifiesto favor que recibiera del cielo en batalla tan des¬ igual, y convencido de que tan insigne y completa victoria no podía ser debida más que a la protección de la Santísi¬ ma Virgen de Guadalupe, a la que tau ferviente habíase ofrecido, no tardó en ponerse en camino y visitarla, para rendirle el reconocido homenaje de su agradecimiento por tan singular patrocinio. En su cumplimiento, pocos días después de la batalla del Salado (1), o sea en la segunda quincena de Diciembre del mismo año. llegó el Rey a Guadalupe, llevando' consigo parte del gran botín y muchos trofeos de la obtenida vic¬ toria, los que, juntamente con la gratitud de su corazón magnánimo, presentó a la Santísima Virgen; muchos de los cuales conservábanse todavía principios del siglo XIX a en la sala de armas de este Santuario, según lo afirma el P. José de Alcalá, que los ordenó. Una vez desahogados los afectos de su devoción y agra¬ decimiento a la celestial Señora, dedicóse el Rey a añadir nuevos favores los muchos que ya tenía dispensados a la a Iglesia de Santa María, como él mismo lo expresa en la (1) No puede fijarse el día preciso de la llegada del Key a Guadalupe, ni el tiempo tpie atpií pei-maneciera después de la victoria ; pero es ciertí- simo vino, porque lo asegura el mismo que Rey en su carta de Cadalso a 25 de Diciembre de ese mismo ano : "E porque cuando nos acabamos de vencer al poderoso Albohacen. rey de Marruecos... venimos luego a este lugar por la grand devoción (|ue i aviamos", etc. Con.sta el Rey estaba en por otra parte, que Sevilla en la primera quincena de carta está dada a 25 del Diciembre, y como la mismo, después de su visita, tuvo ésta que ser pocos días antes de su carta. 16 PAKÏK HISTÓKICA carta coníinuatoria de ellos, dada eii Cadalso a 25 de Di¬ ciembre del mismo año 1340. Dió orden para que se activa¬ sen todas las obras en el Santuario emprendidas ; señaló nuevas rentas para Tenedor el mantenimiento del Rector o de la que, desde 1330, lo era Iglesia el Cardenal D. Pedro Cfómez Barroso ; diólas también para el su.stento de los seis capellanes "y otros tantos clérigos que i cantan", según tex¬ tualmente dice; y para manutención de los pobres del hos¬ pital, qi^e ya desde esa fecha existía; concedió suelo para edificar casas, no sólo para los clérigos, sino también para las otras gentes que sirviesen en la Iglesia y muchas otras donaciones y privilegios que el mismo Rey enumera en su citada carta de Cadalso ; como son, dar suelo a los pobla¬ dores y moradores por él antes designados, próximos a la Iglesia, para edificar casas, plantar AÚñas, labrar tierras de pan ; y que los ganados, que por donaciones ya tenía la Iglesia, pudiesen pastar libremente por los términos de Trujillo y Talavera, etc. De donde se no sólo la popularidad, sino también deduce la extraordinaria importancia que ya había alcanzado la Virgen e Iglesia de Guadalupe, pues, merecía tener al fren¬ te de todas esas obras, ya antes del Salado, nada menos (]ue a un Cardenal de España, Priorato y XI.—Dadas todas las Patronato de Alfonso precedentes disposiciones, partió el Rey de Guadalupe ; pe¬ ro en el camino, y en vista de que existían a su favor todas las causas canónicas exigidas por el Derecho, quiso decla¬ rar a la Iglesia de Guadalupe con sus Hospitales, Priorazgo y Patronato suyo, como lo hizo por su repetida carta de 25 de Diciembre del mismo año 1340. Son sus palabras : "...Otrossy, porque la dicha Eglesia es fecha e fundada en nuestro siielo, que nos lo dimos e por todas estas cosas que PARTE HISTÓRICA 17 dichas son, es e debe ser nuestro Patronazgo ; c tenemos por bien que sea Priorazgo... e rogamos e mandamos al Ar¬ zobispo de Toledo e al Dean Cabildo de su Eglesia, en e cuyo Arzobispado esta Eglesia, que consientan e otor¬ es guen e ayan por firme este la institución deste Patronazgo que nos fasemos, e patronazgo encomendamos al Arzobis¬ po de Toledo." No anduvo perezoso el Arzobispo de Don Gil de Toledo, que lo era Albornoz, y había acompañado al Rey en la ba¬ talla del Salado ; porque, por su carta, fechada en Toledo a 6 de Enero de 1341, concede y confirma al Rey y a sus sucesores el derecho de Patronato y el poder nombrar Prio¬ res "cada quando que desde aqui adelante vacare el e Priorazgo", con tal que. la confirmación quede el siempre por Arzobispo y sus sucesores. Primer Prior.—D. Pedro Barroso.—En el mismo docu¬ mento en que el Rey pide al Arzobispo de Toledo que de¬ clarase Priorazgo de su Real Patronato a la Iglesia de San¬ ta María de Guadalupe, propónele y preséntale para dicho título y cargo al Cardenal, Don Pedro Gómez Barroso, por las palabras siguientes: "E presentamos por Prior desta Eglesia al honrado e sabio varón, Don Pedro, por la gracia de Dios Cardenal de la Santa Eglesia Romana, nuestro Clé¬ rigo e natural de nuestro regno, que aya este Priorazgo e que él e su procurador puedan proveer eadministrar la di¬ cha Eglesia... Otrossy mandamos e rogamos al dicho Arzo¬ bispo que ynstituya este padronazgo al dicho Cardenal..", etcétera. A todo lo cual otorga el dicho Sr. Arzobispo en su citada carta de Toledo : "porque vimos que la intención del dicho señor Rey es buena e de mucho acrescentamiento al servi¬ cio de nuestro Señor Jesucristo e honra de la Virgen San- 18 PARTE HISTÓRICA tísimasu Madre, recevimos la persona presentada por el Rey del Cardenal Don Pedro Barroso e le ynstitnimos en el Priorazgo de Nuestra Señora de Guadalupe, dándole po¬ derío sobi'e todos sns vienes e pertenencias e envestiémosle en él por nuestro anillo e encomendárnosle la cnra de las almas de los parrocManos de la dicha Eglesia." Si, antes de obtener en propiedad el título de Prior, ha¬ bía desplegado tanto celo y energías para anmentar las grandezas de la nneva Iglesia, el Eminentísimo Barroso, revestido ahora de nneva y más firme autoridad, prosiguió con mayores entusiasmos su engrandecimiento, obteniendo del Rey muchos privilegios, concesiones y confirmaciones de ellos, para poner a salvo de los contradictores el San¬ tuario, ganados y todas sus cosas, mien¬ sus personas, sus tras daba gran impulso a las magníficas obras que en la Casa y Santuario se realizaban. Este Prior benemérito parece que fué enviado a la Corte Pontificia para tratar con el Papa asuntos del Rey, a me¬ diados del año 43, donde murió, siendo Obispo de Sabina. Por ausencia del Emmo. Barroso, quedó rigiendo esta que era su administrador en Iglesia, el tiempo del Carde¬ nal, Don Toribio Fernández de Mena, a quien ya el Rey en su carta de Algeciras (15 de Septiembre de 1343) llama "Tenedor de la Casa de Santa María de Guadalupe", en cuyo cargo continuó también después de la muerte del Prior Barroso, hasta que en 1348 fué nombrado con título de propiedad. Durante la interinidad en que Fernández de Mena ad¬ ministró la Iglesia, desplegó una actividad extraordinaria para enaltecer más esta Santa Casa; consiguió nuevos pri¬ vilegios y la confirmación amplísima de todos los anterio¬ res, no sólo del Rey, sino también de la reina Doña María, obteniendo asimismo el gran privilegio, otorgado en el Pau- PARTE HISTÓRICA 19 lar a 28 de Agosto de 1348, en que aquel Eey sella como con llave de la larga serie de sus oro gracias y mercedes reales, concediendo "a la Iglesia y al Prior del Santuario el señorío civil de la Puebla de Guadalupe". Segundo Prior. D. Toribio Fernández — de Mena. mismo día que el Rey firmó el — El último privilegio cribió también al citado, es¬ Arzobispo de Toledo, que todavía lo era Don Gil de Albornoz, proponiéndole instituyese Prior a Don Toribio Fernández de Mena. A lo cual se apresuró a con¬ testar el Arzobispo, accediendo a la presentación, por su carta fechada en San Torcaz, 5 de Octubre del mismo año a de 1848 "E agora porque : entendemos que el dicho Toribio Fernández, que el dicho Señor Rey nos presenta es persona ydonea para Prior del dicho priorazgo, recevimosle e yns- tituimosle en prior del dicho rechos e pertenencias e priorazgo e de todos susde¬ envestiémoslo en él por nuestro anillo. E encomendárnosle la cura de las almas de los pa- rrochianos de la dicha iglesia." Apenas tomó posesión, investido del nuevo cargo con más libertad de acción y más autoridad, desarrolló de una manera admirable el caudal de sus en favor de la energías y entusiasmos Iglesia y Casa de Guadalupe. chos otros Consiguió mu¬ privilegios de Don Pedro I de Castilla, y confir¬ mación de todos los del Rey, su padre, y de la Reina Doña María, su madre; adelantó mucho las obras en el Santua¬ rio, edificando la Casa de Nuestra Señora a modo de inex¬ pugnable fortaleza; levantó además la torre de San Gre¬ gorio, la hermosa y elegante de las campanas ; edificó nue¬ vas casas para los Capellanes, hospederías para los pere¬ grinos y romeros, hospitales para los enfermos, el "Arca del construyó Agua", perforando para ello las entrañas de las Villuercas, cuya cañería recorre más de una legua has- 20 PAKTE HISTÓRICA ta elpueblo y Monasterio, en cuya obra, una de las más importantes de aquellos siglos, gastó más de treinta mil doblas de oro ;tiempo donáronse al Santuario mu¬ y en su chas dehesas, viñas, huertas, colmenares, ganados y casas, otros bienes, enriqueciendo extraordinariamente a la Igle¬ sia y Casa de Guadalupe, pudiéndose asegurar de él, que fué el Prior más activo e importante que ha tenido desde su fundación el Monasterio ; porque desde los primeros años, aun en tiempo del Cardenal Barroso, fué él quien lle¬ vó el peso todo de las obras y la administración total de tan importante Casa, durante los reinados de D. Alfon¬ so XI, de D. Pedro I de Castilla y del mismo Enrique II, muriendo en el año 1367-68 (1). Tercer Prior.—D. Diego Fernández.—Por muerte de don Toribio Fernández de Mena, presentó y nombró el Rey, don Enrique II, para Prior a Don Diego Fernández, Deán de To¬ ledo, hombre ejemplar y docto, de toda la confianza del Rey para dicho cargo. Este, siguiendo el camino trazado por sus antecesores, empleó todo su valer en acrecentar y conservarlas grandezas del Santuario, obteniendo nuevos favores reales de Enrique II, que con el trono heredó la (1) Casi todos los que escriben la historia de los primeros priores, juz¬ gan fallecido a Toribio Fernández de Mena, en el año de 1364, lo más tar¬ de ; pero no podemos estar conformes con ese juicio, porque, aparte de que la campana, que hoy es del reloj, en una de sus inscripciones dice fué he¬ cha, reinando D. Pedro y siendo Prior de esta Iglesia, D. Toribio Fernández de Mena, en la Era de 1402, o sea en el año de 1364 ; existe en el archivo un documento auténtico de Enrique II, que antes de la catástrofe de Mon- tiel ya despachaba privilegios en favor de esta Casa, dado en Diciembre de la Era de 1304, para corregir ciertos desmanes que, algunos pueblos cometían contra los bienes de la dicha Casa, donde el Rey dice que pro¬ cede así, porque "Don Toribio Fernandez de Mena, Prior de la dicha egle- sia se nos querelló dello". En otro documento de últimos del año 1367 el mismo Enrique ya no cita a D. Toribio, sino simplemente al Tenedor de la Iglesia; y en otro del 1368, llama Prior a D. Diego Fernández, que fué el tercero. PARTE HISTÓRICA 21 devoción de sus mayores a la Iglesia y a la Virgen de Gua¬ dalupe, aumentó hasta doce el número y dotación de Cape¬ llanes; y sobre todo, obtuvo el dominio y jurisdicción de "mero" y "mixto imperio", concedido por Enrique II en las Cortes de Toledo el año 1374. Completó la torre de las cam¬ panas y puso en ella una muy hermosa que había fundido su antecesor, la cual aún se conserva intacta ; mandó cons¬ truir un bello y muy rico retablo o trono de plata repujada y preciosísimos esmaltes, para colocar la Santísima Virgen, algunos de cuyos trozos, hoy todavía se conservan, siendo la admiración de todos los inteligentes. Fué deshecho por el siguiente Prior, D. Juan Serrano, y entregada su plata al Rey D. Juan I, para auxilio de los gastos de la guerra con Portugal, puesacudió el Rey al Monasterio en deman¬ da de socorro pecuniario, cuando la desgraciada batalla de Aljubarrota, que los pueblos tuvieron como ciclo por haberse llevado castigo del las riquezas de la Virgen (1). Cuarto Prior.—El limo. Don Juan Serrano.—Por muerte de D. Diego Fernández, fué nombrado Prior, D. Juan Se¬ rrano, Capellán Real de Toledo y Canciller del Rey, quien trabajó asimismo cuanto pudo, no sólo en conservar, sino también en ampliar la obra de sus antecesores, obteniendo muchas merecedes reales y aumentando los prestigios y bienes del Santuario. Pero, el suceso más importante de su Priorato, fué con¬ seguir del rey, D. Juan I,el Santuario y Casa de Gua¬ que dalupe fuesen entregados a una comunidad de regulares, para la mejor asistencia y culto de la Santísima Virgen, así como para la más perfecta administración de los hospitales, hospederías y bienes de la Santa Casa. Efectivamente, des- (1) Mariana. Hist, de España. 10.® edición. Valencia, pág. 121. 22 PARTE HISTÓRICA pués dè haber tomado posesión del Priorazgo y héehose cargo de la marcha de todos los asuntos del Santuario, comprendió desde luego, que por nadie estaría mejor ser¬ vido que por una comunidad de religiosos. Meditó bien su y convencido de su impor¬ pensamiento, tancia, fuése a comunicarlo con el Rey, quien, penetrado de las dotes, celo y virtudes de su Canciller y Prior, dióle amplios poderes para realizarlo. Llamó en su consecuencia, primeramente a los Religiosos Mercedarios, que permane¬ cieron en Guadalupe durante un año, al cabo del cual, por diversas causas, lo dejaron. En vista de ello, fijó sus mi¬ radas en la floreciente y religiosísima Orden de los Jeróni¬ mos, que habitaban en San Bartolomé de Lupiana. Comuni¬ có al Rey su nueva decisión de entregar el Santuario a di¬ cha Orden, quien lo aprobó. Llegóse con esta misión a San Bartolomé de Lupiana, y vencidas ciertas dificultades, pro¬ puestas por aquella observante Comunidad, arreglóse el asunto, y después de verse con el Rey en Segovia, ambos Priores, el viernes día 22 de Octubre del año de 1389, hizo su entrada, tomó posesión del Santuario y Casa de Guada¬ lupe la Comunidad Jerónima, compuesta de treinta y dos religiosos, dándosela personalmente el mismo Iltmo. Don Juan Serrano, obispo ya de Segovia, que después fué nom¬ brado de Sigüenza y murió en Sevilla en 1402, cuyo cuer¬ po, por su disposición testamentaria, fué traído a Guada¬ lupe, donde descansa sepultado en la capilla de San Gre¬ gorio. PARTE HISTÓRICA 23 11 ORIGEN DEL MONASTERIO Primer Prior.—Fr. Femando Yáñez.—Al día siguiente de haber tomado posesión el Padre Yáñez, hizo renuncia de su Priorato de San Bartolomé en manos del Iltmo. Se¬ rrano, y acto continuo, el escribano público, Pedro García, leyó atodo el pueblo, que estaba congregado delante de la Iglesia, las cartas del Rey y del Arzobispo de Toledo, en virtud de las cuales quedaba legítima y canónicamente constituida la Comunidad, anunciando al pueblo el nuevo estado de cosas y cómo quedaba el nuevo Prior constituido señor del pueblo, a quien, como verdaderos súbditos, de¬ bían reconocer y prestar obediencia y sumisión, de lo que todos mucho holgaron. Por su parte, el Rey, en su carta, se ruega al Arzobispo de Toledo "que alce e lebante la dicha Eglesia de Guadalupe en "monasterio conventual" de la dicha Religion... e queremos e tenemos por bien que la di¬ cha Eglesia con su lugar e pueblo, que dicen de Guadalupe, e con el señorío e jurisdicción e mero e mixto imperio... sea dada e entregada con todas las cosas sobredichas e cada una de ellas al dicho Fray Fernandiañez... E nos de agora dexamos e renunciamos del todo el derecho de patro^iazgo que nos avemos en la dicha Eglesia de Guadalupe e lugar, e lo damos e donamos... para perpetuo al dicho Fray Fer¬ nandiañez e a los dichos sus frailes de su monasterio." Dada en el Monasterio de Sotos Albos 15 de a Agosto de 1389. 24 PARTE HISTÓRICA El Arzobispo, que lo era Don Pedro Tenorio, por la suya, prestó su consentimiento con el del Cabildo a lo pedido por el Eey, y hace total renuncia de todos sus derechos, concediendo amplios poderes a D. Juan Serrano, para que en su nombre, realice la entrega de cuanto a su jurisdic¬ ción correspondía... "E nos con consentimiento de nuestro Cabildo, plegónos de ello e consentimos e queremos que asi se faga." Dada en Alcalá de Henares en 1.° de Septiembre de 1389. Posesionado el nuevo Prior de su cargo, dedicóse con ardor y extraordinaria actividad a engrandecer todavía más la Iglesia y Santuario de Guadalupe. Renovó y am¬ plió la fábrica de la hermosa Iglesia, comenzó la preciosa nave de Santa Ana, hizo el singular y grandioso claustro inudéjar existente, el bellísimo y único templete del mismo estilo que ocupa su centro, hizo forjar dos lindísimas fuen¬ tes de bronce, una de las cuales todavía se conserva y cons¬ tituye la admiración de cuantos la miran; edificó la ermi¬ ta del Humilladero, la espléndida Granja de Valdefuen- tes, construyó multitud de habitaciones para los Religio¬ sos, y, en fin, hizo tantas y tan magníficas obras, que pa¬ rece increíble cómo en los 23 años que tuvo el Priorato hasta su muerte, pudiera haberlas llevado a glorioso térmi¬ no, sin que le faltaran los crecidísimos y constantes recur¬ sos que para todo ello se necesitaban; y es que la Santí¬ sima Virgen le protegía visiblemente, proporcionándole li¬ mosnas sin medida. De este Prior se dice, que en santa por¬ fía con la Santísima Virgen le requería, diciendo : "Mi Se¬ ñora, yo quiero ver por quién queda de los dos. Vos a traer y yo a gastar." Tanta era su fe en tamaña empresa y tan¬ ta la protección de la Virgen para con su Casa. Después de 23 años de Prior murió santamente en el Señor a 25 de Septiembre de 1412. PARTE HISTÓRICA 25 Advertencia a la 1." parte.—Con la muerte de este ve¬ nerable Prior terminaremos estas ligeras notas históricas que, aunque sucintas, hemos creído muy conveniente ante¬ poner a la parte descriptiva : 1." Para que la invención de la Santa y celebérrima Imagen no aparezca obscurecida entre las sombras de la leyenda, sino afirmada por docu¬ mentos genuinos y auténticos. 2." Para que conste de una manera evidente el origen del Santuario y Monasterio, así como la decidida y eficacísima protección que, desde los primeros momentos, di.spensáronle tanta con liberalidad, devoción y entusiasmo todos nuestros reyes, desde el que entonces reinaba ha.sta la instalación de la jerónima Co¬ munidad. Pero nos es imposible seguir en esta tarea, ya por no ser este nuestro objeto, ya porque con la erección de la Comunidad, se enlazó y conservó perfectamente la tra¬ dición del Priorazgo secular con el regular, no interrum¬ pida durante el espacio de 446 años que habitó el Monas¬ terio hasta la exclaustración del año 35 del pasado si¬ glo XIX; y últimamente, porque la relación, no sólo de los privilegios y gracias reales, sino también de los favo¬ res de toda la grandeza española y aún extranjera en todos esos siglos (que imitaba la genero.sidad de nuestros reyes), formaría varios gruesos volúmenes, como consta todavía de los documentos del expresado Archivo, en abundancia tal, que puedo asegurarse, sin temor a ser desmentidos, no ha- bi'á Iglesia oMona.sterio en España, porinsigne que sea, que haya sido favorecido con tantas cartas y documento.^ reales. 26 PARTE DESCRIPTIVA PARTE DESCRIPTIVA VISTA GENERAL DEL MONASTERIO En medio del pueblo de Guadalupe, como florón colocado entre la Villa, "parte alta" y la Puebla, "parte baja", en¬ cuéntrase situado sobre la falda sur de las Altamiras, el célebre Monasterio, objeto de esta Guía, inmensa mole de piedra y ladrillo que, al pie de las enhiestas y salvajes Villuercas, y en medio de exuberante vegetación, alza sus fuertes y almenadas torres, unidas entre sí por vetustos y ennegrecidos muros, que con sus esbeltos y relucientes cha¬ piteles, numerosas y graciosas cúpulas, cuyas flechas pa¬ recen perderse en el inmenso espacio, y el abigarrado con¬ junto de edificios que en él levantaron cien y cien genera¬ ciones, produce en quien por primera vez logra contem¬ plarlo ideal traslación a los revueltos una y caballerosos tiempos de la Edad Media, imaginándose estar ante una de sus célebres abadías que, a la vez de templo y monaste¬ rio, fueron juntamente castillo, casa de labor, alcázar y pa¬ lacio. 28 PARTE DESCRIPTIVA Lossiglos, desde el XIV en que fué fundado, han de¬ jado él profunda e imborrable huella; así que, Guada¬ en lupe ofrece hoy al turista un compendio redivivo de la historia de España, y más que todo, en lo que a las artes se refiere; porque a pesar de tantas ruinas y repetidos sa¬ queos, conserva todavía soberbios ejemplares de las artes españolas. De forma irregular en sus construcciones, debido a los diferentes estilos de los diversos siglos, y aunque afeadas éstas por mil transformaciones perentorias, que no obede¬ cieron siempre a las leyes de la Estética y menos a las del Arte, se respira, sin embargo, en su recinto un ambiente lan singular y es tan profundamente grata la impresión que produce en cuantos lo visitan, que no sólo causa sor¬ prendente admiración a la vista, sino que evoca a la memo¬ ria del visitante trozos sublimes de la historia patria, pa¬ reciendo ver, como flotando por entre la multitud de sus seculares edificios, el alma de otras tantas edades con to¬ das sus energías y grandezas, lo mismo que con sus mu¬ chas misei'ias y desgracias. El monumento estrictamente conventual, que es a lo que hoy queda reducido, sin contar los edificios contiguos, co¬ mo Colegio, Palacio real, palacio-hospedería de nobles, el etcétera, que son de propiedad particular, podrá tener den¬ tro de su perímetro un área de 20.000 metros cuadrados, próximamente, en el cual hállanse numerosos edificios re¬ ligiosos, algunas oficinas, patios diversos y un sinnúmero de habitaciones, generalmente en no m.uy buen estado de conservación. 30 PARTE DESCRIPTIVA VISTA DESDE LA "PAJARERA" Detrás de los hospitales y colegios y en sitio alto y bien soleado, tenían éstos sus huertos con hermosos estanques para la cría y conservación del pescado ; llamábanlo la "Pa¬ jarera". Desde este lugar descúbrense hermosos paisajes, teniendo allí el Monasterio una de sus más preciosas vistas, por divisarse desde él, y en silueta más o menos pronun¬ ciada y confundida con las montañas, según va descendien¬ do el terreno, uno de los conjuntos más bonitos de torres, cúpulas, pináculos y chapiteles que imaginarse pueden. FACHADA DEL PONIENTE DESDE LA "ACEMILERIA" Viniendo hacia el pueblo, por la carretera que desde el "Estanque" le da acceso, llégase al sitio, que llaman "Puer¬ ta de la acemilería", por haber estado en aquel lugar el destinado a las acémilas del Monasterio. Desde este punto se descubre la intei'esante fachada del Poniente ; al lado derecho, el pabellón de la famosa biblio¬ teca, que más abajo describiremos; luego, el bellísimo y después afeado frontispicio mudéjar de la Iglesia, y a con¬ tinuación el resto del edificio conventual, formando dos cuerpos, bien distintos, el de la extrema izquierda que es el de las "Enfermerías", famoso por el singular mudejaris- mo que en chimeneas y ventanales ostenta, y que más tarde describiremos, y el del centro, que es la parte principal del Monasterio. Esta parte es la que constituyó, en los tiempos primiti¬ vos del Santuario, la antigua fortaleza o plaza de armas, edificada a mediados del .siglo XIV por los priores sécula- 32 PARTE DESCRIPTIVA res, cuya gran muralla corre desde el elegante, aunque desmochado cubo, que guarnece su ángulo, ostentando en su parte alta ciegas y lindas arcadas túmidas y de medio punto, con sencillos arrabás hasta los dos robustos y ele¬ vados torreones en su extremo opuesto que, con lo restante de aquel ángulo, formaron primitivamente el cuerpo prin¬ cipal y quizá más inexpugnable del castillo. A lo largo de la parte superior de la muralla, y aprovechando como co¬ lumnas divisorias las viejas almenas, corre típica y severa arquería ojival que da luz a la antigua ronda militar, hoy cubierta galería. Mide esta fachada 155 metros de largo. VISTA NORTE DEL MONASTERIO Al Noroeste del Monasterio extiéndese la llamada huer¬ ta del"Almijar" y en su parte más elevada se encuentra el lugar conocido por el nombre de "Corral de las gallinas". Desde aquí puede contemplarse la mayor parte del edificio propiamente conventual. Enfrente y en primer término, la fachada Norte de "La Botica" con esbeltos chapiteles en sus dos ángulos, en la cual, lastimosamente destrozados, se descubren afín bellísimos restos de sus ventanales góticos. A la derecha, el ángulo del poniente de la fortaleza con sus altas torres, y al fondo la "Librería". A la izquierda, y sobre el tejado de la fachada, primeramente, el último cubo que guarnecía el ángulo oriental de la plaza de armas ; luego la espadaña, donde estuvo la famosa campana del Rey, D. Pedro, hoy del reloj, sobre la torre de Santa Ana. fundida que fué en la Era de 1042 (año de 1364) siendo Prior, Don Toribio Fernández de Mena, y reinando en Cas¬ tilla, Don Pedro I, trabajada por los famosos maestros broncistas, Bernal Pérez y Alfonso Domínguez de Sevilla. CO CO '(^KDOLHSARLKES VISTA (LVINAS' 34 PARTE DESCRIPTIVA según consta de sus propias inscripciones (1). Y última¬ mente, en medio de todo el edificio se destaca la hermosa cúpula gótica de la Iglesia, casi envuelta por sucesivas y bárbaras construcciones, en su parte exterior tan modifi¬ cada que, apenas son suficientes los herniosos y valientes detalles que aún enseña, para darnos muestras de su pri¬ mitiva grandeza. VISTA DE ORIENTE Desde la parte alta del pueblo puede gozarse de muy hermosas vistas panorámicas del Monasterio y del precioso paisaje que en ondulaciones mil extiéndese a sus pies. "La viña mayor" debe ser uno de los puntos elegidos por el turista para contemplar el sorprendente conjunto de las diversas edificaciones religiosas de Guadalupe, que por esta parte, se manifiestan más despejadas y algunas en toda su esplendidez y magnificencia primitiva. La ciipula y espadaña de "la Iglesia nueva" del si¬ glo XVIII, la torre de Santa Ana, la cúpula del Relicario del siglo XVI, la bellísima torre-cúpula del Camarín de la Virgen del XVII, la torre de las "almenas" o "de las cam¬ panas", de elevadas y numerosas ojivas, vivo eco de sus (1) Habíamos ya visto publicadas las inscripciones referentes a las fe¬ chas personajes en cuyo tiempo se hiciera esta elegante y vetusta cam¬ y pana ; y fiados en la diligencia de los aficionados que antes las leyeran, no se nos había ocurrido pudiera existir alguna otra inscripción más que las conocidas. Pero, por gozar de la satisfacción que siempre causa la vista de los objetos antiguos, subimos y nos encaramamos sobre las mis¬ mas peligrosas almenas, y con gratísima sorpresa nuestra descubrimos otra inscripción, sobre las ya conocidas, referente a sus célebres autores, que literalmente, aunque en caracteres góticos de la época, es como sigue: ^ NUESTRA SEÑORA DE GUADALUPE 1 ET : FICIERONLA | BERNAL PEREZ I E : ALFONSO DOMINGUEZ DE SEVILLA | Este illtimo hizo tam¬ bién la hermosa campana que se colocó en el primer reloj de la Giralda de Sevilla el año 1400. (Gestoso.-Sevilla Moviim, y art. t. I.) 36 FARTE DESCRIPTIVA viejas y magníficas la qnc por su antigüedad, campanas, altura, belleza y solidez, el reinado sobre todas las merece torres del Monasterio, y por fin, la cúpula y partes altas de la Iglesia, con el conjunto de lo que en ios primitivos tiempos constituyó la plaza de armas, en cuyos ángulos, destácanse las torres y altísimos chapiteles, y en los lienzos de sus murallas y cubos, largas y pequeñas galerías mu- déjares, etc. Y todo esto, encerrado dentro de aquel mara¬ villoso marco que en torno suyo forma el magnífico pai¬ saje, en cuyo fondo, como gigante y celoso guardián, se alza el alto cerro de "Pico agudo", es verdaderamente digno de la contemplación del artista, cuyo recuerdo, más que en un rincón de la cámara obscura o en olvidada película, conservará aquél entre las más gratas impresiones del alma. FACHADA PRINCIPAL La fachada principal cae al Mediodía frente a la plaza del pueblo. Súbese a ella por una magnífica y ancha esca¬ linata de veintidós peldaños en dos tramos, que dan en¬ trada al amplio y grandioso atrio de la Iglesia y puerta conventual, todo ello, lo mismo que el clásico pretil que lo rodea y adorna, trabajado en piedra blanca de granito. El frente principal de la fachada es la entrada a la Igle¬ sia, y está dividido en cuatro compartimientos por cinco esbeltas columnas góticas con sus gárgolas y graciosos re¬ mates: en los compartimientos de la derecha hay dos gran¬ des ventanales con sus parteluces, hoy medio tapiados, apo¬ yados en galerías ciegas a modo de trifolios, teniendo sólo abiertas, debajo de sus ojivas, antiestéticas ventanas en correspondencia de los otros dos compartimientos de la iz¬ quierda, cuyas ojivas, quedan separadas por grandes e in- FACHADA PRINCIPAL DEL TEMPLO 38 PARTE DESCRIPTIVA oportunas cornisas, debajo de las cuales se abren dos puer¬ tasgemelas del más puro y elegante gusto, con numerosas archivoltas también ojivales. A sus lados, flanqueando la entrada actual (que y como este oficio debierondesempeñar sobre la antigua, que está más adentro) álzanse dos hermosas torres; la de la derecha, conocida con el nombre de "torre de Santa Ana", hoy "del reloj", coronada de almenas y grandioso ejemplar en su clase, terminada a mediados del siglo XV. A la izquierda, la llamada de la "Portería" por estar ésta a su lado en el ángulo que forma el pabellón de la "Mayordomía", no tan alta, y hoy sin almenas, pero no menos elegante y mucho más antigua que su compañera. A la derecha de la torre de Santa Ana, corre la fachada del Monasterio de un modo algo irregular, midiendo en su totalidad, sin la Mayor¬ domía y el gran pabellón de la "Librería", 120 metros de largo. EL TEMPLO Puertas de bronce.—Para subir del atrio al templo hay todavía unos nueve escalones, que dan acceso a las dos puertas de la Iglesia, cerradas por doble hoja chapeada de muy hermosas planchas de bronce, repujadas, de igno¬ rado autor, aunque muy liicn pudieron ser de algunos de los plateros del Monasterio, muertos a mediados del si¬ glo XV, y cuyos nombres, por verdadera casualidad, han llegado confusamente a nuestras manos. Cada hoja está dividida en tres grandes cuadros, que re¬ presentan pasos de la vida de Jesucristo y de la Virgen, en figuras de medio relieve, de buena ejecución, bastante movimiento y hermosísima composición; los tres cuadros PARTE DESCRIPTIVA 39 40 PARTE DESCRIPTIVA quedan encerrados por elegante cenefa de fitaria regional. En los cuadros inferiores, destrozados por manos bárba¬ ras, otras diligentes, pero inexpertas, hicieron algunas re¬ paraciones que a primera vista notará el inteligente. Estas magníficas puertas, a primera vista, dan a enten¬ der que no pudieron ser hechas para este lugar, pues de otro modo no quedaran cortados los tableros altos y sus composiciones históricas por los arcos apuntados que las ocultan; sino que, sin duda, hubieron de fabricarse para una portada adintelada con tímpano gótico, que por ven¬ tura fuera la principal y primitiva de la Iglesia por la fa¬ chada de Occidente, cerrada posteriormente, como es sa¬ bido. Aunque también pudieran haber sido colocadas en la portada de la misma orientación que la actual, pero en la anterior entrada que hubo donde ahora está el arco rebajado que da paso desde la Capilla de Santa Ana al templo. En este mismo sentido abunda el ilustre maestro señor Mélida. La Capilla de Santa Ana.—Lo primero que se encuentra ala entrada del Templo es la Capilla o nave de Santa Ana. Como se nota a primera vista, este es un edificio adosado a la iglesia. La tradición de los monjes jerónimos atribu¬ ye su construcción a su primer Prior Regular, P. Yáñez. Pudo el P. Yáñez haber cubierto algunos portales ya exis¬ tentes, o bien haberlos construido y cubierto cuando se ce¬ rró la fachada, quizá principal, del Templo por el lado de Occidente ; puesto que a últimos del siglo XIV se habla ya de aquellos portales, porque Luis Rodríguez de Malados en su testamento otorgado en el año 1398 manda "enterrarse en el Portal de la Iglesia de Santa María de Guadalupe, ante la imagen de San Cristóbal". Portales que, reforma¬ dos más tarde, convirtiéronse en Capilla dedicada a San¬ ta Ana : lo que debió realizarse después de la muerte del PARTE DESCRIPTIVA 41 AJIMEZ V CAPIU.A DE SANTA ANA 42 PARTE DESCRIPTIVA P. Yáñez, ya que en el año 1433, veintiuno después de su muerte, se les nombra como "Portales nuevos", en los que ya estaba un altar dedicado a Santa Ana ; porque Teresa Fernández, por su testamento otorgado en el año 1433, man¬ da "enterrarse en los Portales nuevos delante del altar de Santa Ana". La estructura actual de la Capilla debió llevarse a cabo a mediados del siglo XV, puesto que en el año 1467 en el contrato de las condiciones pactadas en¬ tre los Patronos y el gran maestro escultor Anequín Egas para la construcción del sepulcro de los Velasco, háblase de ella, como fundada por los mismos bastante anterior¬ mente. La bóveda es de nervatura gótica, que por su lado iz¬ quierdo remata en policromados y bien ejecutados capi¬ teles de imaginería, incrustados en el fuerte muro de la iglesia. Según parece por un acta capitular, pintáronse a mediados del siglo XV. Bn el testero, frente al altar, existe un elegantísimo y notable ajimez de arcos angrelados, es trilobulado y aun¬ que por defuera sólo se aprecian dos de sus arcos con su parteluz, pero por dentro se ven íntegros los tres arcos con sus correspondientes columnitas, conservándose toda¬ vía los primitivos tableros árabes de sus ventanas. El altar, aunque sencillo, es de gusto clásico y de bue¬ nas pinturas, atribuyéndose por algunos el cuadro princi¬ pal a Blas del Prado. En esta capilla, en el ángulo del Evangelio, se encuentra el hermoso y bellísimo sepulcro de sus patronos y fundadores, D. Alonso de Velasco y su mu¬ jer, D." Isabel de Cuadros, trabajado por Anequín Egas, maestro mayor de la Catedral de Toledo, cuyos dibujos ori¬ ginales hemos tenido la satisfacción de encontrar. (1) Véase El Maestro Ef/as e7i Guadalupe, por los PP. Germán Rubio e Isidoro Acemel.—Hauser y ^Menet, 1912. 44 PARTE DESCRIPTIVA El Lavatorium.—Fuera ya de la verja que separa el pres¬ biterio, hállase también la famosa Pila bautismal, hermosí¬ sima pieza de bronce, que alguien ha calificado "sin rival posible en la aerarla española", labrada por Juan Francés en 1402, por mandado del P. Yáñez, juntamente con otra que ha desaparecido y se hallaba colocada bajo el templete del patio mudéjar, como la presente lo estaba en la glo¬ rieta frente a la gran puerta del refectorio en uno de sus ángulos. Fué trasladada a esta Capilla para servir de Pila bautismal el 9 de Julio de 1841. Aquí también están los famosos Cristos de "la Colada" y "del Demonio" que tienen curiosas leyendas. Ascenso a la Iglesia.—Entrase a las naves de la Iglesia por otras ocho gradas con amplio descanso en medio, que, atravesando bajo valentísimo arco, casi plano, y de bien combinada nervatura gótica, salvan la diferencia de nivel entre el templo y la nave de Santa Ana, todo ello practica¬ do en el espesor del muro que es de más de tres metros y medio. A laizquierda de la subida y en lo grueso del muro, yace sepultado el licenciado Gregorio López, famoso co¬ mentador de las Partidas y natural de la villa de Guada¬ lupe; a sus pies, quizá en el mismo rellano o en el suelo de la capilla, el arquitecto o maestro de la Iglesia, cuya an¬ tigua lápida, copiada fielmente, según parece en un azu¬ lejo puesto en la pared, como otras muchas, dice : "Hic ja- cet Alfonso Maestro maior que fizo esta iglesia." Además, en esta subida consérvanse, defendidos por pe¬ queñas rejas, restos de los mármoles del sepulcro, en que se hallaba escondida la Imagen de la Santísima Virgen, segiin la tradición. PARTE DESCRIPTIVA 45 46 PARTE DESCRIPTIVA VISTA INTERIOR DE LA IGLESIA La iglesia es de aspecto severo y grandioso, de cruz la¬ tina con tres naves, más alta la central, que además se pro¬ longa sobre las colaterales todo el coro alto, cuyo testero termina forma absidal y como en consonancia del de la en capilla mayor. Sobre los cuatro arcos formeros del crucero, y las antiguas trompas, probablemente nervadas, queda un perfecto ochavo, sobre el cual álzase esbelto y hermoso cim¬ borrio octogonal con grandiosos ventanales, cobijados por numerosas archivoltas en ojiva que le dan agradable as¬ pecto y singular magnificencia. Estos ventanales fueron tra¬ bajados para estar al descubierto y recibir la luz directa, aunque hoy cubiertos a causa de las muchas modificacio¬ nes introducidas en toda la fábrica, muchos de ellos con¬ servan todavía su estructura primitiva, con sus partelu¬ ces y calados lobulados, en sus tímpanos que daban al cimborrio extraordinaria belleza. La traza del conjunto es del más puro sabor gótico del XIV, y entra perfectamente dentro del marco común de las de clase en España, sin ofrecer más novedad su que los arcos tercerones, los cuales, según podrá verse en el pla¬ no, viniéronse usando sistemáticamente en Guadalupe, des¬ de un siglo antes de general aceptación en España. su Desgraciadamente, mediados del siglo XVIII, siguien¬ a do el gusto general de la época, los frailes Jerónimos en¬ cargaron a D. Manuel Lara Churriguera la transformación de esta Iglesia, y entonces recibió el encalado de sus bóve¬ das, desapareciendo las hermosísimas pinturas del XV que las decoraban, de las que algunos fragmentos aparecen en los descanchados del coro, conservándose hoy únicamente las de la capilla mayor, que son del XVTI. 48 PARTE DESCRIPTIVA En elsiglo XVIII construyóse el impropio y antiestético balconaje que, cortando las líneas arquitectónicas del tem¬ plo, corre por toda la Iglesia, el cual se hizo principalmen¬ te para colgar de él las innumerables lámparas de plata que constantemente ardían en honor de la Imagen. Anteriores a esta época son el tapiado de los rosetones del crucero y frontispicio, lo mismo que del resto de los ventanales. Atendida la parte documental que ha podido llegar has¬ ta nuestros días, y estudiando la planta y estructura del templo, dedúcese de ello bien a las claras que la construc¬ ción de la Iglesia, lo mismo que la de toda la fortaleza del Santuario, es obra del siglo XIA'. Toribio Fernández de Mena, por mandado de Alfonso XI y del Cardenal Barroso, se empeñaba en su construcción por los años de 1330, o po¬ co después; debiendo estar ya terminada mucho antes de 1348 ; pues el Rey, en su carta de aquel año, por la que cede al Prior el señorío civil de Guadalupe, textualmente dice : "Hicimos crecer la fábrica de la dicha iglesia ; y dó era una pequeña iglesia, hicímosla crecer y obrar grande iglesia, de muro de piedra", hablando en ello como de cosa muy pasada. Su torre primitiva fué la de S. Gregorio, hasta que en 1363 comenzó a construir D. Toribio la torre de las campanas. Todavía se ven en la primera los arcos que al norte y saliente alojaron sus campanas. Ese mismo estudio de la planta y de los planos nos pone de manifiesto que las naves del templo eran todas de las mismas dimensiones (y no podía ser de otro modo, ni ar¬ quitecto alguno las hubiera concebido como hoy están), pro¬ longándose las laterales como la central hasta el testero primitivo interior del coro; quedando entre éste y el rose¬ tón exterior en su parte alta, el pasillo o ronda que recorría y unía todas las partes del edificio, esto es, la Iglesia, las torres y los muros de la fortaleza ; pasillo que posteriormen- INSTITUTO Ar^.iHTLLER ! DE ARTE HISRANICO PARTE DESCRIPTIVA 4 i 50 PARTE DESCRIPTIVA te fué añadido al interior del coro en su parte superior, jun¬ to la bóveda. Por tanto, obvérvase en seguida que las tres a naves al pie de la Iglesia y las laterales en su parte alta o superior fueron cortadas por los monjes al tener que vivir en el Santuario ; quienes, por lo que se ve, no encon¬ traron por entonces otro medio más fácil y expedito, para dar lugar a la construcción de vivienda y necesarias de¬ pendencias para la vida monástica, que ese procedimiento. Recurso aquel que ,aunque de fatales consecuencias para la integridad del edificio, y más que nada contra la inte¬ gridad de la belleza arquitectónica, se comprende y explí¬ case desde luego. Llegaron los Jerónimos a Guadalupe para hacerse car¬ go del Santuario, solicitados por el Rey D. Juan I, median¬ te su Canciller y Prior D. Juan Serrano. Y encontráronse tan sólo con un magnífico templo defendido por una gran fortaleza flanqueada por abundantes torres y torreones, con su amplia plaza de armas, y nada más. Pero ellos ne¬ cesitaban numerosas habitaciones y dependencias aptas para la vida regular, que no existían. No les quedaba otro recurso que, o alejarse del templo, construyéndolas fuera del recinto de la fortaleza, donde casi dos siglos después edificaron el Patio de las Enfermerías, único sitio por don¬ de podían extenderse, y esto era poco menos que incom¬ patible con su vida dedicada ala majestuosidad del culto divino casi permanente, por su gran distancia del templo ; o de lo contrario acomodar sus viviendas y dependencias en torno del templo, de la manera más práctica que ellos la pudieron concebir y realizar, y esto es lo que hicieron. Cons¬ truyeron habitaciones y celdas sobre, las naves y bóvedas de laIglesia, en el interior de las torres y dondequiera que pudieron habilitar un hueco ; por eso se ven celdas en lu¬ gares y sitios imponentes y absurdos, que da miedo. En la PARTE DESCRIPTIVA 51 parte baja cortaron las naves de la Iglesia, y por allí hi¬ cieron la portería, la Sala Capitular, llamada Capilla de San Martín, debajo del tanto, hubieron de su¬ coro ; por primir y cerrar la portada del templo que caía a la parte de Poniente; y en la plaza de armas construyeron el be¬ llísimo y singular Claustro de las Procesiones, mudéjar, que, como se observa al instante, está adosado a los mu¬ ros de la fortaleza, tapando los ventanales góticos de la Iglesia. También la parte superior de las naves laterales fué cor¬ tada, más o menos, según lo exigió la necesidad de comu¬ nicarse con las dependencias construidas en las torres y muros como sobre las bóvedas del templo, que tan horri¬ blemente lo desfiguran por dondequiera que se le contem¬ ple. Y he ahí explicada la mutilación del edificio primitivo del siglo XIV, la existencia de tanto adefesio, la irregula¬ ridad y aglomerado de sus adosadas construcciones. LAS VEEJAS Una de las obras más admiradas en Guadalupe, y con ra¬ zón,es su maravillosa vei'ja de hierro forjado, que corre por debajo del cimborrio todo el amplio crucero, cerrando las tres naves de la iglesia, y separando ,sus altares y la Capilla mayor del resto del templo. Está dividida en cinco compartimientos, mejor dicho, son cinco verjas hechas para diversos lugares, como puede observarse a simple vista ; y las noticias que acerca de ellas hemos podido averiguar en los documentos del Archivo, son las siguientes : La primera, mayor, o sea la central. Acordóse su construc¬ ción en el Capítulo celebrado en 31 de mayo de 1510, enco¬ mendando su ejecución al insigne maestro i-ejero de Valla- PARTE DESCRIPTIVA 53 dolid Fray Francisco de Salamanca, quien con su compa¬ ñero Fr. Juan de Avila, Religiosos ambos dominicos, la fa¬ bricaron. Fué concertada en 600.000 maravedises ; pero, como el trabajo resultó superior a lo convenido, perdiendo mucho en su trabajo los maestros, acordaron los jerónimos en gratificarles con otros 37.000 maravedises más, resultan¬ do el total de su coste 637.000 mrs. Fué colocada en el mes de Julio de 1512. Mide 8,54 metros de alto por 10,80 de ancho. Lus seyundcts, o sean las colaterales inmediatas a la ma¬ yor. Decidióse su construcción a 3 de Julio de 1512, estando aquí los maestros herreros, con el fin de cerrar los latera¬ les entre la verja primera y la Capilla mayor; hicié- ronse en lo que resta del citado año y en 1513; pero al verlas los monjes hechas, sea porque las juzgaron dema¬ siado grandes para dichos laterales, sea porque les pare¬ ciese mejor colocarlas donde decidieron, determinaron en 17 de Enero de 1514 que fuesen puestas delante de las Ca¬ pillas de San Pedro y de Santiago, a los lados de la Epís¬ tola y Evangelio, respectivamente. Miden cada nna 6,74 me¬ tros de alto por 3,36 de ancho. No consta en parte alguna lo que importaron. Las terceras, que siguen a las anteriores y se sujetan al muro del templo. Determinóse su construcción en el Capí¬ tulo de 16 de Mayo de 1514, para cerrar con ellas las Ca¬ pillas de la Sacristanía o de S. Sebastián y la de S. Gre¬ gorio, situadas, respectivamente, a la cabecera de las na¬ ves de la Epístola y del Evangelio, a los costados de la Ca¬ pilla mayor. Fueron asimismo encomendadas a los citados maestros; y aunque debieron quedar terminadas al año si¬ guiente, no consta, sin embargo, cuando se colocaron, ni el coste de su fabricación. Miden, con la cenefa y arco que las corona, 7 metros de alto por 3.40 de ancho. 54 PARTE DESCRIPTIVA DETAL·I,E DE LAS REJAS PARTE DESCRIPTIVA 55 Traslación y adiciones.—Su ¡jiimcra colocación, coirien- do todo el crucero, pero muy arrimadas al arco toral de la Capilla mayor y altares colaterales, parece haber sido la que nos describió el P. Talavera a fines del XVI, que duró ba.sta el XVIII, cuando en Octubre de 1743 fueron trasladadas al lugar que boy ocupan. Con ocasión de .su traslado se hicieron con ellas las si¬ guientes adiciones: A la verja mayor pusiéronle "la Jarra con los cinco ramos de granadas y la cruz que corona el centro de la cenefa superior, que antes presidía la cúspi¬ de del templete mudéjar del claustro". Los barrotes que sujetan la vei'ja a los pilares, guarneciéronlos "con dos magníficos escudos de medio relieve a dos caras", con las armas de S. Jerónimo, artísticamente orladas que proce¬ den de los dos colaterales de la Capilla mayor. A las terce¬ ras las enriquecieron, añadiéndoles las cenefas y arcos afi¬ ligranados que las coronan, maravillosos encajes de hierro que atraen y fascinan desde luego al visitante, por su ad¬ mirable y delicada labor, procedentes de las deshechas re¬ jas mudéjares del antecoro, labradas, como otras muchas que se quitaron en el siglo XVI, por Fray Hernando de Orense. Por todas sus columnas y cresterías añadieron también multitud de figuras de santos, hombres y animales, proce¬ dentes asimismo de las mencionadas verjas. LA CAPILLA MAYOR Sobre tres amplias y hermosas gradas de mármol blan¬ coy negro que hay de uno a otro pilar del arco toral, se le¬ vanta el primer plano o presbiterio de la Capilla mayor, la cual no conserva de su aspecto primitivo más que la hermo- REin'I.CRO DE EXRIQUE IV PARTE DESCRIPTIVA 57 sa bóveda ojival. Las paredes y bóvedas están decoradas con pinturas y diversos mármoles, comunicándole un as¬ pecto dé arte y grandeza, que causa en el alma profunda y grata admiración. Esta transformación se hizo a princi¬ pios del XVII, como diremos en seguida. En el centro de la Capilla mayor, junto a la primera grada de las que suben a este primer plano, por privilegio real, yace sepultado el corazón del Excelentísimo Sr. D. Ma¬ nuel López de Zúñiga Sotomayor Mendoza y Guzmán, Du¬ que de Béjar, muerto al pie de las murallas de Buda en 1686. Oratorios y sepulcros reales.—A ambos lados de la Ca¬ pilla mayor y en los dos primeros compartimientos de los siete que forman sus muros en forma absidal, se hallan situados los oratorios altos y bajos de los reyes, junta¬ mente con los sepulcros del Rey D. Enrique IV, al lado del Evangelio, y de Doña María, su madre, en el de la Epístola, todo ricamente adornado con mármoles de muy diversas clases y colores. Los oratorios altos y sepulcros reales son de gran ele¬ gancia y sencillez, de orden dórico, abriéndose entre sus columnas y bajo sus arquitrabes severos arcos de medio punto que, en los sepulcros cobijan las bellísimas estatuas orantes de los reyes, de mano de Giraldo de Merlo, y en los oratorios dan entrada a las tribunas voladas, que dan a la Capilla mayor; hermosas inscripciones se leen tanto a los pies de los sepulcros, como debajo de las tribunas rea¬ les, alusivas, estas últimas, a la munificencia de Enrique IV y su madre, y Felipe II. Toda esta obra fué ejecutada en 1617 y 18 por los artis¬ tas italianos, vecinos de Valencia y residentes en Toledo y Madrid, Juan Bta. Semería y Bartolomé de Abril, por la cantidad de 8.,500 ducados. RKTABI.O DE LA CAPIIJ.A MAYOR, LABRADO POR GIRALDO DE MERLO PARTE DESCRIPTIVA 59 El retablo.—Por ocho gradas, del mismo género de las que dan al primer plano de la Capilla mayor, se acceso sube desde éste al segundo, que constituye propiamente el presbiterio, donde, en los tres compartimientos centrales del ábside, se levanta la obra verdaderamente maestra del altar mayor, ejecutado según los planos de Juan Gómez de Mora, y en el que pusieron sus manos nuestros mejores ar¬ tistas de principios del siglo XVII, como Ver gara el mozo (aunque muerto en 1606), por los planos que de esta obra dejó, y Montenegro, al servirse de ellos en la dirección dada a los trabajos de los insignes marmolistas Somería, Abril y otros. Sobre limpio y elegante pedestal de mármol de diversos colores, trabajado, como el resto del presbiterio, por el marmolista de Toledo Manuel Sánchez, se levanta el pri¬ mer cuerpo que, como los tres restantes de que consta el retablo, está dividido en tres compartimientos, según los lados del ábside, separados por estriadas y dobles colum¬ nas de purísimo orden corintio, sosteniendo hermosas cor¬ nisas de muy bellos estilóbatos que dan asiento a las repi¬ sas de las del cuerpo superior. En los intercolumnios há- llanse colocadas las celebradas y bellísimas estatuas de Gi¬ ralda de Merlo, labradas todas de su propia mano, según expresa cláusula del contrato, estucadas y pintadas, como lo restante del retablo, por los famosos maestros dorado¬ res de Madrid y Toledo, Gaspar Cerezo y Gonzalo Ma¬ rín. En los netos del basamento de los intercolumnios, por debajo de los compartimientos laterales del primer cuex"- po, labró también Giraldo de Merlo en alto relieve, cua¬ dros llenos de vida de la Pasión de Jesucristo. El tabernáculo, en el primer cuerpo, y el trono de la Virgen en el segundo, no corresponden ni a la riqueza, ni menos al arte del resto del retablo ; i eran de plata !... El 6Ü PAKTE DESCRIPTIVA trono, donación del Marqués de Monasterio, fué hecho jun¬ tamente con el retablo, y el tabernáculo, era obra de la se¬ gunda mitad del siglo XVIII, mandada hacer por la Comu¬ nidad. Las "manos vivas" los sustituyeron por esos ridícu¬ los y anacrónicos adefesios, que hoy vemos, derramando miseria y contrastes antiartísticos, donde las "manos muer¬ tas" habían derrochado arte y riquezas. Desde los piimeros años del XVII se venía trabajando para ello, hasta que, vencidas todas las dificultades, en Febrero de 1615 se hicieron los primeros contratos con Giraldo de Merlo, Jorge Manuel Teotocópuli, arquitecto y pintor, y Juan Muñoz, ensamblador, para comenzar la obra ; y tres años más tarde, en Setiembre de 1618, siendo Prior del Monasterio, Fray Juan de la Serena, se celebraba con gran solemnidad y aparato la inauguración del retablo y Capilla mayor, habiéndose gastado en toda la obra la res¬ petable suma de 39.331 ducados. Los diversos proyectos del retablo.—No sabemos docu- mentalmente cuándo nació en los reyes de España la idea de erigir a Nuestra Señora un magnífico altar en su templo, en substitución del antiguo, varias veces reformado que, según la descripción del viajero alemán Münzer, consta¬ tada por el P. Talavera, también lo era, aunque no del gusto de los renacentistas. Quizá naciera esta idea en el privilegiado cerebro de la Reina Católica. Sea de ello lo que fuese, es lo cierto que su nieto, el Emperador, fué el primero de quien consta haber manifestado aquel deseo durante su visita y estancia en Guadalupe. Visitó el Emperador y permaneció en el Monasterio du¬ rante los días del 11 al 18 de Abril de 1525, donde debió tratar del asunto decididamente con el Prior, que a la sa¬ zón lo era el P. Miguel de Villahoz. Y tanta prisa se dió el Prior en activar el proyecto que, ya cou fecha de 8 de ra;TALLE DEL RETABLO : ESCULTURA DE SAN MARCOS 62 PARTE DESCRIPTIVA Mayo, esto es, a los veinte días de la visita imperial, se habíaentrevistado, quizá en el mismo Monasterio, con el célebre maestro Juan de Borgoña, había tratado con él del asunto y había delineado éste la traza del retablo, para que la presentasen a la aprobación del Emperador. De todo lo cual da testimonio la carta que, con la citada fecha, en¬ vió el Prior al Emperador, la que, entre otras cosas, dice lo que sigue : "También mostrarán a Vuestra Magestad la traza del Retablo que por servicio de nuestra Señora tiene mandado hacer para el su Santo Altar y Capilla Mayor de esta Santa Casa; el qual, como el Obispo de Osma, su con¬ fesor, de parte de vuestra Magestad mandó, se comenzó a trazar luego en partiéndose de aquí vuestra Magestad"... Todavía se conserva entre los papeles de Guadalupe que hay enel Archivo H. N. de Madrid el esquema de esta tra¬ za, con breve explicación de los asuntos a desarrollar en cada uno de los compartimientos, original, según parece, del mismo Borgoña; pues lleva hasta el "pitipié" o escala con el que se trazó el citado esquema. El proyecto del Emperador no pudo llevarse a cabo, y parece ser que Felipe II quedó en el encargo de realizar el deseo de su padre. El rey encomendó hacer la traza y di¬ bujos del retablo a Dominico Thcotocopuli, el Greco, en 1596; con quien quedó ajustada su construcción en 16.000 ducados, fuera de los materiales. Tampoco este proyecto se llevm a ejecución. Pero por su Cédula real, fecha en S. Lorenzo del Escorial a 14 de Agosto de 1598, firmada por el Príncipe, hace merced de 20.000 ducados para que con sus rentas se construyese nuevo Altar mayor y retablo en Guadalupe. Por último Felipe III ordenó cumplir la voluntad de su padre y la llevó a feliz efecto. PAKTE DESCRIPTIVA 63 Líi trazaoriginal del retablo consérvase en el Arch. Hist. Nac., ylleva por título "Planta de cómo se ha de hacer el retablo, de 40 pies, de Ntra. Señora de Guadalupe" ; y al pie del dibujo se lee, autógrafo de Gómez de Mora, lo que sigue: "Conforme esa planta manda su majestad que se haga el retablo de nuestra Señora de Guadalupe, y que en todo caso se procure dar entrada para bestir la imagen de nuestra Señora por la parte de atrás, rompiendo bentana por ençima del altar donde ba señalada de puntos con la letra A, o de otra manera, como allá mejor pareçiere, como se consiga el fin de que el retablo arrime al ochavo de la Capilla mayor, como aqui ba: en Valladolid II de Junio de 1609. Francisco Gómez de Mora." (Eubricado.) Blas Ló¬ pez Calderón, Serio. (Rubricado.) También se hallan los dibujos del presbiterio con otra nota de Mora, advirtiendo las modificaciones que quiere el Rey sobre el color de los jaspes, según las cuales, éstos han de ir solamente en color blanco y negro. Lienzos de Cagés y de Carducci.—En los compartimien¬ tos laterales de los tres primeros cuerpos hay seis gran¬ des lienzos de los célebrespintores Vicente Cai'ducci y Eu¬ genio Cagés, siendo de éste los del lado de la Epístola y de aquél los del Evangelio. El escritorio de Felipe II (Sagrario).—En medio del al¬ tar mayor, sirviendo de Sagrario, se encuentra una ver¬ dadera joya histórica y de arte, cujm inscripción en el zo- calillo por debajo de la portezuela, "Joannes Giamin fecit in Roma 1569", nos dice su historia. Giamin fué discípulo del Buonarrotti. El mueble regio es verdaderamente soberbio. Todo él está formado porfuerte chapa de bronce ,adornada de bellísimo damasquinado de plata y oro, batidos en el vaciado hecho a buril. 66 PARTE DESCRIPTIVA A los lados, sobre el basamento que corre todo el mue¬ ble, hay dobles columnas Jónicas, sobre las que descansa sencilla y elegante cornisa, que también recorre toda la parte superior. Una verdadera portada de orden toscano, también con dobles columnas a sus lados, se muestra en su parte central y sobre ellas elegante frontoncillo, en cuyo tímpano asoma venerable figura del Pa¬ la hermosísima y dre Eterno en cimacios hay actitud de bendecir; sobre sus dos estatuillas yacentes y aladas, ostentando los símbolos de la victoria. La portezuela, que se abre en el medio de esta portada, hállase adornada de muy hermosa chapa do¬ rada a fuego, en correspondencia de otras cuatro que hay en los eajoncillos inferiores de los lados, ostentando todas finísimos bajo-relieves repujados de muy esmerada ejecu¬ ción y singular valentía, representando personajes alegó¬ ricos. En la parte superior del escritorio, en medio del partido frontón que lo corona, y recostadas sobre dos volutas que se arrollan en su centro, hay dos bellísimas estatuas yacen¬ tes, verdadera maravilla de arte en la actitud y musculatu¬ ra, las cuales, en sublime arrobamiento, miran al maravi¬ lloso crucifijo de marfil, guardado hoy en el Joyel, que an¬ tes coronaba tan hermosa obra de arte, y que la tradición de la Casa atribuyó siempre (no sabemos con qué funda¬ mento) al mismísimo Miguel Angel. Fué regalado este escritorio por Felipe 11 el año 1589. EL ANTECORO pies del templo, cortando las tres naves en el últi¬ A los mo de las laterales, y sobre cinco arcos casi planos, arco apean las bóvedas del antecoro, también casi planas, y por su mucha anchura, más que las otras, la central. PARTE DESCRIPTIVA 67 UNO DE I,OS ÓRGANOS (PRIMER TECLADO Y GRAN PEDALIER) NUEVAMENTE MONTADOS 68 PARTE DESCRIPTIVA Hermosa balaustrada de bronce, a modo de antepecho, corre a lo largo del coro por todo el ancho de la nave cen¬ tral ; y en su medio, sobre peana de labrada chapa de bron¬ ce, se levanta un pequeño Cristo de madera, de autor des¬ conocido del siglo XVIII y de muy buena ejecución. Sobre los tapiados arcos de las naves laterales hay dos altares de muy buena talla, que ostentan cuatro lienzos, dos grandes de San Ildefonso y San Nicolás de Bari, de muy hermoso dibujo, que la tradición de la casa adjudicó siem¬ pre al pincel de Zurbarán, y otros dos más pequeños, de au¬ tor desconocido. En uno de los ángulos se guarda el tenebrario, que sirve en la Semana Santa, interesante sólo por el antiguo meda¬ llón, que en figuras de medio relieve, ostenta en su trián¬ gulo. Cuatro órganos, cuyas cajas de talla churrigueresca aun se conservan, hubo en tiempo de los Jerónimos en el ante¬ coro ; dos grandes en la nave central sobre los dos últimos arcos de los laterales, y otros dos más pequeños, debajo de esos mismos arcos. Los dos primeros quedaron en el año de 1924 nueva¬ mente construidos, formando el órgano de ecos, mon¬ con tado en uno de los ventanales del cimborrio, un conjunto maravilloso ; siendo hoy uno de los mejores órganos eléc¬ tricos modernos. Su constructor ha sido D. Alberto Mer- klin, vecino de Madrid y uno de los mejores maestros or¬ ganeros del día. EL CORO A la terminación de las naves laterales comienza el gran¬ de y hermoso coro, que termina en forma de ábside, añadi¬ do en la reforma general de la iglesia, que se hizo, siendo Prior el P. José de Almadén, desde 1742 al 1744. PARTE DESCRIPTIVA 69 LA SILLERÍA DEL CORO, LABRADA POR CHURRIGUERA Y LOS CARNICERO DE SALAMANCA 70 PARTE DESCRIPTIVA La Sillería.—De la misma época es de¬ la sillería del coro, bida al distinguido escultor salmantino Alejandro Carnice¬ ro, toda de nogal, y, aunque de gusto puramente churrigue¬ resco, es, sin embargo, obra de verdadera suntuosidad y delicadeza, y en general bien acabada. Los tableros de las sillas están historiados con figuras de medio relieve del Salvador, Apóstoles y Santos las superiores, y de santas las inferiores, siendo todas las figuras de buena ejecución y mérito; sin embargo, se nota en ellas alguna desigualdad a causa de las diversas manos que, sin duda, intervinie¬ ron en su labra. Dossillerías, al menos, hubo en Guadalupe antes de la presente ; la del P. Yáñez, de fines del siglo XIV, y la que en 1498 colocaba el maestro G. de Montenegro, de la que el P. San José, por los mismos años que se quitó, nos dice de sus ochenta y cinco sillas que "todas (eran) de buen no¬ gal, labradas, con mil molduras de talla entera y de medio relieve alto, curiosos embutidos de diversas maderas y su coronación es toda de filigrana. En los respaldos están de pincel las imágenes de santos...", pintados por el "Plandes- co" (¿Juan el Flamenco o Juan de Plandes?), según apa¬ rece en unas cuentas del Monasterio. ¡ Y esta joya, por ga¬ nar cuatro sillas a cada lado, prolongando el coro, fué sustituida por la que hoy vemos... ! En lo alto de la silla priora! y bajo pequeño arco for¬ mado por la misma cornisa, se halla la hermosísima Ima¬ gen de la Virgen, de talla, colocada en este lugar en el año de 1499, como dice el acta capitular, "sicut muller amicta sole et luna sub pedibus ejus". El pabellón que la cobija y la corona son del siglo XVIII. Llámase a esta imagen Nuestra Señora de Guadalupe de Méjico, por el parecido con aquéla, a pesar de haber sido puesta en este lugar trein¬ ta y dos años antes que la Mejicana se apareciera. PARTE DESCRIPTIVA 71 DETALLE DE LA SILLERÍA DEL CORO : SAN BRUNO 72 PARTE DESCRIPTIVA El facistol.—Encima del muio, que por la parte inferior corta la nave central y en la división misma del coro y an¬ tecoro, está colocado el grandioso fascitol de bronce repu¬ jado, hecho en la misma época que la sillería ; y aunque de gusto también churrigueresco, es de muy buena ejecución y con bastante sobriedad en los adornos; por su grandeza, es una de las piezas que másllama la atención. No sería extraño que el desconocido autor de tan hermosa pieza aprovechara algunas del antiguo que, en parte, según des¬ cribe el citado P. San José, era de bronce y de grande ar¬ tificio. Pué reformado en Salamanca y en este arreglo se gastaron en él 9.822 reales. Los libros corales.—Una de las cosas de mayor valor o importancia en la historia del arte nacional que conserva Guadalupe, esla magnífica colección de ochenta y seis libros corales, todos de gran folio (0,73 por 0,90 centíme¬ tros), hermosa encuademación, guarnecida siempre de va¬ liosísimo y elegante (a veces repujado) herraje de cobre, y llenos de bellísimas viñetas, repartidas por todos ellos con verdadera profusión; y aunque son de gran valor artístico, lo son todavía más en la historia, por abrazar la de la miniatura española durante cuatro siglos, del XV al XVIIT ; por lo la colección guadalupense, sí no por que el número, que no es tampoco despreciable, por la calidad, la juzgamos quizá sin rival en España. Desde los primeros años en que, a fines del siglo XIV. los Jerónimos ocuparon el Santuario, comenzaron, como expresamente lo aseguran varios historiadores de la Casa, la tarea de escribir e iluminar libros para el culto divino, y principalmente corales, que luego extendieron a los do¬ cumentos del archivo, y sobre todo a la riquísima librería. De tal modo enriquecieron ésta, que, según nos asegura uno de los historiadores inéditos de la segunda mitad del PARTE DESCRIPTIVA iS.niraTJp.iic r)oinmibiisi.Ki iiciioiiinr.i-ns I mus re. ÉÍP^- TOM imisrc liham-j re rjn.iG .1 MINIATURA DEL KIRIAL GUADALUPENSE. SIGLO XVI 76 PARTE DESCRIPTIVA siglo XVii, Guadalupe no hubiera sido necesaria la para invención de la imprenta, porque el cuerpo de escribien¬ tes, que en tiempo de los Reyes Católicos había, era tan numeroso y entendido que llenaron la librería de innume¬ rables códices, y su letra tan clara, que no solamente igua¬ laba a la de la imprenta, mas en muchas cosas la aventa¬ jaba. El P. Fray Juan de Zamora (1444-47) comenzó la prime¬ ra gran colección de libros corales, algunos de los cuales todavía se conservan íntegros y de otros muchos sus ce¬ nefas y letras iniciales, aprovechadas a mediados del si¬ glo XVII por Fr. Bartolomé de Medellín, iluminador, en el arreglo de otros libros corales. El principal artista de esta colección, y por Aí^entiira el autor de los bellísimos pa- sionaiños guadalupenses, fué Fr. Antón de San Lucas, que junto con sus discípulos Fr. Alonso de Sevilla, Fr. Diego de Valencia y otros, tanto seglares (Juan Carpintero, etc.) como religiosos, llena todo el siglo XV ; pues, ya muy an¬ ciano de días y de hábito, murió el año de 1462. Sabemos que en 1503 se comenzó a trabajar en la ilumi¬ nación de los actuales "libros corales, grandes y suntuo¬ sos" como se dice en un Acta capitular del Monasterio ; y que para ello hicieron venir a los mejores iluminadores que se conocían, a fin de saliesen "con toda perfección y que suntuosidad" ; y que efectivamente, a los dos o tres años, iluminada la primera serie, llevaron parte de los viejos a San Jerónimo de Granada y a otros puntos. Sin embargo, no es de creer ni que todos en aquella época fuesen hechos nuevamente, pues lo sucesivo siguen traba¬ vemos que en jando sobre lo mismo, también quedaron algunos y que del XV. Tampoco hemos de suponer que los religiosos de¬ jasen de cooperar al nuevo trabajo ; porque allí donde se habían escrito e iluminado el "Flos Sanctorum" y otros 78 PARTE DESCRIPTIVA para la Reina Católica, y tan floreciente cuerpo de escri¬ bientes había, se nos hace imposible no los hubiera tan buenos, como los que de fuera vinieron. Además de los pendolistas Juan del Manzano y un tal Pérez, que fueron contratados para escribir los libros, vi¬ nieron a iluminarlos los famosos Juan de Castro, muerto en 1529, y pueden identificarse Maestre Antonio, que si con sus trabajando en Bur¬ homónimos, los cuales venían gos y Toledo, aunque el primero con el sobrenombre de Burgos, son bien conocidos; pues en las iglesias citadas venían trabajando desde 1483. También debió de trabajar en estos libros el famoso iluminador guadalupense Diego de la Carrera. Por aquellos mismos años (1502-12) brillaban ya en el Monasterio dos grandes artistas jerónimos, llamados Pr. Pe¬ dro de Zamora y Pr. Alonso de Càceres: cítanse del pri¬ mero, como cosa de gran valor, un misal rico y otros li¬ bros para el culto ; y del segundo se dice que era como el alma de las oficinas, tanto de seglares como de religiosos, donde enseñaba "la doctrina cristiana, a leer, escribir y a decorar". Todavía la escuela de miniaturistas guadalupenses siguió produciendo nuevos artistas y grandes obras de arte en aquel siglo de oro y en el signience. Pr. Julián, el corista, que murió en 1535, trabajaba maravillosamente "a la pé¬ ñola" en expresión del nécrologie guadalupense ; y su ho¬ mónimo del Escorial, de la Puente del Saz, legaba también a la gran colección de corales de Guadalupe algunos de sus mejores libros. Pray Juan de León, habilísimo iluminador, natural de Guadalupe, aunque es fraile de Yuste pasa gran parte de su vida escribiendo e iluminando algunos de los corales que aun poseemos en Guadalupe, donde murió el año 1660, sin algunos más que aun se podrían citar, como MINIATURA DE FR. JI'IJÁN DE FUENTE DEL SAZ. (1589) EN UN CORAL DE GUADALUPE 80 PAUTE DESCRIPTIVA Fr. Bartolomé de Logrosán, pintor y tan hábil iluminador, que merecieron algunas de sus miniaturas ser encerradas entre hermosos marcos de plata y regaladas por el Mo- nastexTo a la Corte de Portugal (1). ANTESACRISTIA Si al bajar del coro para la sacristía, se deja la escalera principal, lleva a la nave de Santa Paula, y se toma que la puertecita ojival y escalera excusadas que se abren a su derecha, se sale al famoso gabinetito labrado en el grueso del muro, de delicado y antiquísimo alicatado y preciosas bóvedas de crucería que, por ser todo de tan cortas dimen¬ siones y como en miniatura, resulta una verdadera "mone¬ ría" artística.Aqixí los Frailes Jerónimos tuvieron, no como han supuesto algunos, el "pulguero" del Convento, sino el iavamanil de la primitiva sacristía, que lo fué la pieza que hoy es antesacristía. Una gran puerta de jambas y dintel de negros jaspes da entrada a la citada pieza de la antesacristía, que es la primera de las habitaciones de la torre de Santa Ana, de góticas y bien pintadas bóvedas, y muros hermosamente adornados ; el de la derecha con la abundante y regia fuen¬ te de cinco caños; el de enfrente, con la grandiosa poi'- tada de la sacristía ; y el de la izquierda, con la puerta que da acceso a la nave de Santa Paula, todo de preciosos mármoles; y lo que resta de sus mixros, enriquecido con artísticos espejos y finas miniaturas de bronce, juntamente con otros grandes cuadros de célebres y afamados pin¬ tores. (1) Cfr. la obra Grandezas de Guadalupe, por el P. Carlos G. Villa- campa. Madrid, 1924, en su segundo estudio histórico-artístlco, titulado "Miniaturistas de Guadalupe", págs. 69-116. 82 PARTE DESCRIPTIVA Lienzos de Carreño.—Los más interesantes entre todos, tanto por el asunto como por su indiscutible mérito, son los de Carreño, retratos de Carlos II, D.® María Luisa de Borbón, su primera mujer, el Cardenal Savo Mellini, Nun¬ cio del Papa en España; D.'' María Guadalupe y Lancás- ter, Duquesa de Aveiro con sus tres hijos, sobresaliendo entre todos el del Cardenal, por su maravillosa cabeza. Este cuadro está firmado en 1686. El Cardenal Mellini vi¬ sitó el Monasterio el 2 de Mayo de 1683, y a su regreso a Madrid mandó su retrato y los de Carlos II y de la Eeina. LA SACRISTIA De la Sacristíase ha dicho que es la mejor pieza de la casa, y muchos inteligentes aseguran que es la mejor sa¬ cristía de España; y no sin razón, por la gran impresión que esta hermosa pieza produce a quien por primera vez penetra en su recinto. Su conjunto es verdaderamente ad¬ mirable, mide de largo, comprendiendo su capilla, veinti¬ ocho metros por unos ocho de ancho con muy proporciona¬ da altura. En sus líneas arquitectónicas hay tal sencillez y elegancia, y en el decorado de sus bóvedas, muros y pa¬ vimentos una armonía tal, y en su ambiente se respira tan suave y elevado misticismo, que no es extraño quede el espíritu a su vista como sobrecogido y en completo reposo y placidez ; porque en la sacristía de Guadalupe nada falta, no hay cosa alguna que sobre, todo está en su propio lu¬ gar, sin que pueda ser trasladado ni reemplazado por nada ; allí no sabemos que desentone cosa alguna, todo está bien, por eso en su recinto el alma goza y descansa. Sobre elegante y sencillo zócalo de caprichoso jaspe gris azulado, álzanse grandes bases de sencillas columnas tos- 84 PARTE DESCRIPTIVA canas, cuyos arcos dividen, como aquéllas sus muros, és¬ tos las bóvedas en cinco tramos, adornados con hermosos frescos de la vida de San Jerónimo, ejecutados por igno¬ rado pintor que quiso imitar la técnica de Zurbarán. En la parte inferior de los muros y entre las basas de las colum¬ nas, sirviendo de verdadero ornato a aquellas partes, se hallan colocadas elegantes y sencillas cajoneras de gra- nadillo y nogal, con imitación de ébano, las cuales quedan introducidas dentro de los huecos que hay bajo las corni¬ sas del basamento, de tal modo, que el zócalo de dichas basas quede en la misma línea que las cajoneras, y así esté en perfecta armonía la línea arquitectónica y el mueble ocupando su propio lugar. En los netos de todos los basamentos de columnas hay muchos espejos biselados dentro de agraciados sencillos y marcos; en los testeros, entre las dos columnas que flan¬ quean los arcos de paso a la capilla de San Jerónimo y a la antesacristía hay cuatro grandes y hermosos espejos dig¬ nos de mención, tanto por sus grandes líneas como por sus artísticos marcos. Los cuadros de Zurbarán.—Sobre la cornisilla que corre todo el basamento, y adornando los entrepaños que median entre las columnas, están los famosísimos lienzos de Zur¬ barán, menos en dos de la derecha, donde se abren gran¬ des ventanas que, con otras cinco pequeñas abiertas en los lunetos de la bóveda, dan espléndida iluminación a tan hermosa pieza; preciosos y de exquisito gusto, quizá idea¬ dos por el gran Maestro, son los marcos que cierran cua¬ dros y ventanas, lo mismo qne los tarjetones colocados en su parte inferior, y en los cuales, el ilustrísimo P. Pr. Juan de Toledo, Obispo de Canarias y León, dedicó elegantes dísticos latinos, referentes a los asuntos en ellos represen¬ tados. Los cuadros de esta pieza, sin contar los de la Ca- EL ILMO. P. G0XZAI.0 DE ILLESCAS. (ZUREARÁN) 88 PARTE DESCRIPTIVA pilla, son ocho ; cinco a la izquierda y tres a la derecha. 1.° de la izquierda: Representa las tentaciones del P. Die¬ go de Orgaz, muerto en 1465. 2° de id.: Representa al P. Salmerón (Andrés de) reci- liiendo los dones de Jesucristo que se le aparece. Murió en 1408. 3.° de id. : Representa al Iltmo. P. Gonzalo de Illescas, Prior de Guadalupe, confesor de Juan IT y Obispo de Cór¬ doba. Murió en 1464. 4.° de id. Representa la Misa del Vble. P. Cabañuelas : (Pr. Pedro de las), Prior de Guadalupe. Murió en 1441. 5.° de id. : Representa al rey D. Enrique II de Castilla y al P. Fr. Pernand Yáñez de Pigueroa, fundador y primer prior de Guadalupe, cuando el rey le ofrece el arzobispado de Toledo. Murió en 1412. 1." de la derecha: Representa el reflejo de un incendio nocturno (en visión imaginaria), que el P. Pedro de Sala¬ manca muestra a un compañero, como señal de las muertes e incendios que habian de venir de la guerra con los turcos. Murió "en 1479. 2° de id. entre las ventanas : Representa al Vble. P. Mar¬ tin de Vizcaya, portero del Monasterio, repartiendo la li¬ mosna a los pobres. Murió en 1440. 3." de id. : Representa al Vble. P. Juan de Carrión cuan¬ do, terminados los maitines, se despide en el coro de los re¬ ligiosos para irse a morir. Murió en 1416. Todos estos cuadros están firmados por Zurbarán en los años 1638-39. Según la inscripción de los tarjetones de las ventanas, las obras de la sacristía se hicieron desde el año 1638 al de 1647, durante los prioratos de los Padres, Diego de Montalvo, que las empezó, Martin de San Jerónimo y Ambrosio do Castellar, que les dió feliz remate. Los planos de tan her- PARTE DIÍSCKIPÏIVA 89 90 PARTE DESCRIPTIVA mosa obra, según consta de los libros de la Mayordomía, fueron hechos por un P. Carmelita, cuyo nombre desgra¬ ciadamente no dejaron consignado. LA CAPILLA DE SAN JERONIMO La capilla de San Jerónimo es parte integrante de la sa¬ cristía, dedicada, según la inscripción de su portada, reza al Santo ; pero en la capilla, como lugar principal, luce más hermosamente el arte sus galas; todo allí es más rico y he¬ cho con mayor esmero. Sobre cuatro formeros, el de entrada, el triunfal, arcos y los dos simulan la entrada a las naves del crucero, le¬ que vántase pequeña y graciosa cúpula, decorada con frescos de buen pincel, aunque deteriorados por las humedades. En los lienzos de pared, que cierran los arcos de los lados, y bajo las ventanas que es abren en lo alto, hay dos gran¬ des y hermosísimos cuadros apaisados; el de la izquierda representa la terrible escena del juicio de Dios, cuando en visión celeste, Jerónimo es cruelmente azotado por dos ángeles, en castigo de su desordenada afición a los libros de Cicerón con menosprecio de las santas Escrituras, "sen¬ dos azotes le dan porque a Cicerón leía" (1) ; discútese su paternidad, pero dicho lienzo es de la misma mano que firmara en 1639 el del P. Salmerón, aunque muy descolo¬ rido a causa de lo mucho que lo ha castigado la luz. No así el que hay por frente, representando las tenta¬ ciones del Santo en el desierto que, por el modo tan distin¬ to de tratar el colorido, lo han atribuido algunos a Ribera o algún discípulo de Zurbarán. Hoy todos cuantos lo ven, se lo atribuyen al gran pintor extremeño. (1) Recuerda los famosos versos de Qiievedo contra iMontalbán. 92 PARTE DESCRIPTIVA ESTATUA DE SAN JERÓNIMO, lîN LA CAPILLA DE LA SACRISTÍA. ("TERRA COTTA" DEL TORRIGIANO) m o S3 h3 S3 t?d CO CO (ZUJSKERBAOANNHIM.Nj TDNACIEOS 94 PARTE DESCRIPTIVA De estilo corintio es el altar, que llena todo el testero de la capilla, y aunque no sea de la misma pureza del re¬ tablo mayor, es con todo de grande elegancia y gusto. La estatua, de "terra cotta", del Santo, con hermoso crucifi¬ jo de marfil en sus manos, parece ser del Torrigiano. Con- fírmanlo tanto su fecha (fué labrada para el altar mayor antes de 1526), como su extremo parecido a la del Museo Provincial de Sevilla, procedente de San Jerónimo de la misma ciudad. En el ático del altar hay otro hermoso cuadro, que re¬ presenta la apoteosis del Santo Doctor, llamado "La perla de Zurbarán", y que realmente, si bien no está firmado, es suyo. Los ocho cuadritos del estilóbato del altar, aunque de su mismo pincel, del que dió misma técnica, si no son del a luz el de las tentaciones, han sido al menos ejecutados por algún aventajado discípulo del gran maestro. Del centro de la cúpula pende un fanal o lámpara, que fué de la capitana turca en la batalla de Lepante, ofreci¬ da, según piadosa costumbre de nuestros capitanes, a nues¬ tra Señora, por D. Juan de Austria, en reconocimiento y como trofeo de su victoria sobre la armada turca. Enviólo Felipe II para esta Casa en el año 1577. CAPILLA DE SAN JUANITO Saliendo de lacapilla de San Jerónimo, éntrase inmedia¬ tamente a pieza, llamada capilla de San Juanito, por otra la imagen de San Juan Bautista en forma de niño, que la preside en artístico altar. Desde que se da paso a esta capi¬ lla, llama la atención del visitante un conjunto de cosas, todas ellas de relevante mérito, como son la linda bóveda enteramente plana; dos magníficos paños, que fueron de 96 parte descriptiva doseles o ricos, uno de la Santísima Virgen y tronos muy otro para San Jerónimo, primorosa y artísticamente bor¬ dados con profusión, representando aquél el escudo de la Virgen de Guadalupe en plata, oro y ricas sedas, sostenido por dos esbeltos ángeles de gran tamaño, bordados, y re¬ cuadrado del mismo modo por una ancha y bien ejecu¬ tada cenefa. El otro ostenta el de San Jerónimo, sostenido igualmente por dos hermosos leones bordados con extraor¬ dinaria perfección, obra uno y otro del siglo XVII y del famoso bordador y dibujante Jerónimo de la Puente (1682), éste y aquél de Pr. Prancisco de Sigüenza por los años de 1630. El tríptico.—Hay también un precioso y extraordinario tríptico de buen tamaño del siglo XV, que representa en su interior, como principal asunto, la adoración de los Magos. Es también notable parte de la cajonería antigua de la primitiva sacristía guadalupense, de estilo mudéjar, obra del siglo XIV. Pero con ser lo que a primera vista se observa todo ello muy bueno y artístico, sin embargo, no tiene comparación con lo que hállase guardado en aquella cajonería, relativo a indumentaria eclesiástica, lo que constituye un riquísimo museo, en abundancia tal, que no siendo posible en una Guía detallarlo todo, mostraremos solamente alguna que otra pieza de los tres grupos, de tejidos, bordados e imaginería, en que, para el mejor orden, lo dividimos. Tejidos y brocados.—Además de una riquísima y varia¬ da colección de preciosas telas de seda en casullas, dalmᬠticas y capas del siglo XVIII de las afamadas fábricas de Talavera; aparte de numerosos tejidos de damascos, "ti- sús" y brocateles del siglo XVI y XVII de las fábricas de Milán, Sevilla, Toledo, etc., existen riquísimos brocados, de los cuales damos unas muestras. 98 PAKTE DESCRIPTIVA El Temo del "Tanto Monta".—Es una tela de brocado del tiempo de los Reyes Católicos, cuyo fondo es todo de hilo de oro y el dibujo es un lindo rameado o estofa de terciopelo verde de gran relieve, presentando por todo su campo ramos de granadas, abiertas unas, cerradas otras, y en flor muchas, como recuerdo de la toma de Granada, destacándose entre el rameado en diversos tamaños, tam¬ bién tejidos, "el yugo de los Reyes Católicos, el haz de Sicilia" y en cintas ondulantes el célebre lema de los Re¬ yes Católicos "Tanto Monta". La casulla de este temo, es de tela diferente, también de brocado, pero no menos rico que las dalmáticas. Encuéntrase en perfectísimo estado y es la admiración de cuantos lo visitan. Casulla encamada.—Es pieza extraordinaria, de otra principios del XVI, de brocado, con el fondo de hilo de oro y el dibujo de ramos y flores, estofado en finísimo ter¬ ciopelo encamado carmesí, artísticamente enlazado y com¬ binado con las flores de oro, que es una maravilla. Está dividida en ambas aprtes por una franja de primorosos encajes de plata y oro de gran mérito. Hay también una rica colección en frontales de bellísimos brocados del si¬ glo XVI. Temo de la Emperatriz.—Otro temo existe, más rico to¬ davía que los anteriores, de brocado de oro solamente, con fondo apenas perceptible de seda carmesí, tejido al tresal- to ensortijado, constituyendo el dibujo tallos de cardos y alcachofas, adornado con franja de imaginería y faldones bordados en seda, plata y oro, tan elegantes y de tan fina y delicada ejecución, que es en su clase una obra consumada. Es de la primera mitad del siglo XVI. Fué hecho de un ves¬ tido que regaló la emperatriz Isabel, mujer de Garlos V, dejándolo así dicho en su testamento ; murió la reina el 1." de Mayo de 1539, y cumpliendo el Emperador la voluntad i INSTI WTO AMATLŒR = S DE ARTE HISFÁNICO í PARTE DESCRIPTIVA 99 BROCADOS ENCARNADOS ; DEL TERNO DE I>A "EMPERATRIZ" 100 PARTE DESCRIPTIVA de SU mujer, lo mandó a Guadalupe en el mes de Julio in¬ mediato ; las cenefas y faldones se bordaron en la casa. Bordados.—En este ramo del arte conserva esta Capilla tales y tan abundantes preciosidades, que no es posible for¬ marse idea de ello, sino visitándola personalmente. En la dificultad de enumerarlas todas, por constituir la riqueza artística principal de Guadalupe, presentamos solamente dos capas de distinto estilo. Bordados.—Capa del siglo XVIII.—Tiene todo el fondo bordado en hilo de plata, formando vistosas aguas, y sobre él magníficos bordados en sedas, plata y oro, sobresaliendo el elegante centro de oro. Hállanse sembrados por todo su campo ramos de flores, cuyos tallos y rosas son esbeltos tan propiosnaturales, que parecen cortadas de los rosa¬ y les y puestos allí en todo su verdor y lozanía. Bordóse en el Monasterio el año de 1764, por Fr. Juan Cosme de Bar¬ celona. Capa rica.—Es otra capa cuya bellísima cenefa y capi¬ llo son del siglo XVI, por ventura de Pero López, y todo lo restante de mediados del siglo XVII, bordada por a D. Jerónimo Audije de la Puente. El fondo constitúyenlo un bordado de grueso hilo de plata, y sobre él, un esplén¬ dido dibujo en sedas de colores, representando multitud de flores diferentes, racimos de frutas y preciosos pájaros de la fauna americana, con tal perfección, gusto y delica¬ deza, que no se sabe qué admirar más : si la elegancia y soltura del dibujo, la frescura y permanente tonalidad de los colores, que las hace ver como naturales, o lo primoroso y perfecto de la ejecución. Su parte anterior está guarne¬ cida por artística y rica cenefa de perfecta y delicada ima¬ ginería, dividida en diversos cuadros, con adornos del re¬ nacimiento clásico. ( PARTE DESCRIPTIVA 101 f 102 PARTE DESCRIPTIVA Imaginería.—En este género de bordados posee Guadalu¬ pe lo mejor de sus colecciones artísticas en un sinnúmero de piezas, como casullas, dalmáticas, capas, escudos o capi¬ llos para las mismas, paños para los atriles y frontales, to¬ das ellas de los mejores tiempos del bordado clásico. Sin salir de esta capilla, donde hay hasta una docena de temos y casullas de esta clase, ponemos dos solamente. Casulla de los Reyes Católicos.—Esta casulla, cuya pri¬ mera tela desapareció, presenta sobre fino terciopelo mo¬ rado, al que después fué trasladada, una hermosa franja de imaginería, su fondo bordado en oro de estilo mudéjar, dividida en cinco cuadros, cada uno de los cuales ostenta en medio cuerpoel busto de un apóstol, preciosamente tra¬ bajado en seda, plata y oro ; menos el último de la parte posterior, que ocupa el escudo de los Reyes Católicos, que la regalaron en el último tercio del siglo XV. Casulla del Condestable.—Esta bellísima pieza, cuya tela actual es un rico damasco morado del siglo XVI, lleva una franja de imaginería con fondo bordado en oro, también mudéjar, compartida en tres cuadros por su parte anterior y cuatro en la posterior, representando diversas figuras y asuntos de la Pasión de Nuestro Señor, cobijados por dose- letes góticos almenados. El último de la parte anterior ostenta el escudo de la Casa del Condestable de Castilla y de los Velasco, que la regaló a mediados del siglo XV, siendo en el siguiente pasada al damasco que hoy con¬ serva. Capilla de Santa Catalina.—Terminada la visita del "San Juanito" y sacristía, al salir por la puerta que hay a la de¬ recha de la antesacristía, se entra en lo que llaman "la nave de Santa Paula", la cual por atrevidísimo arco, vaciado en el grueso del muro por D. Manuel de Lara Churriguera, da paso a la Capilla de Santa Catalina, formada por un perfecto PARTE DESCRIPTIVA 103 PARTE DESCRIPTIVA 105 cuadrado, en cuyos tres lienzos, adornados de varios y ricos jaspes seabren elegantes y grandes portadas; la del fren¬ te da acceso al ochavo o Capilla de las reliquias, la de la izquierda al Camarín de Nuestra Señora, y la de la dere¬ cha a la antigua alacena del oro. En los dos ángulos del frente hay dos hermosos altares de la primera mitad del siglo XVII, dedicados a Santa Paula y a Santa Catalina, cuyas bellísimas estatuas son de Giraldo de Merlo. Sepulcros reales.—En frente de los altares antes dichos, están los sepulcros del Príncipe D. Dionisio de Portugal y de la Infanta su mujer, doña Juana de Castilla, hija de Enrique II, como aquél, de D. Pedro y de la célebre D." Inés de Castro. Estos sepulcros estuvieron antiguamen¬ te colocados en medio de la Capilla, hasta que, con ocasión de la visita que Felipe II recibiera, en este Monasterio, de su sobrino el Rey D. Sebastián, permitieron trasladarlos al lugar donde hoy están, cuyas estatuas orantes debieron ponerse en aquella ocasión y que a Ponz parecieron del insigne Leoni. De mediados del siglo XV data la edificación de esta hermosa Capilla, hecha por el Monasterio, por encargo de D." Beatriz, hija de los dichos Don Dionisio y D.'' Juana, para enterramiento de sus padres, cuyo hermoso cimborrio, aunque más elegante, parece una copia del de la Iglesia. EL RELICARIO Esta hermosa Capilla, llamada también el Santuario, cuya magnífica portada de jaspes da a la de Santa Paula, em¬ pezóse a construir el año 1595, bajo el Priorato del P. Ga¬ briel de Talavera, terminándose en dos años, el 1597. Es obra del arquitecto Nicolás de Vergara, de estilo greco-ro- PARTE DESCRIPTIVA ESTATUA DE DON DIGNIS, PRÍNCIPE DE PORTUGAL. (P. LEONi) PAKÏE DESCRIPTIVA ESTATUA DE LA INFANTA DOÑA JUANA, ESPOSA DEIj PRÍNCIPE DON DIONIS. (P. LEONi) 108 PARTE DESCRIPTIVA mano del renacimiento clásico, de forma ochavada, adorna¬ da con un hermoso zócalo, lo mismo que su antepoyo o pre¬ til barandado, con una hermosa y variada colección de le¬ gítimos y ricos azulejos de Talavera. Está toda decorada con buenas pinturas, sobresaliendo las de su alta y esbelta bóveda, que representan cuadros de la vida de la Santísima Virgen y de San José, a quien está dedicada. Pintóse en 1620 y 1621, bajo el Priorato del P. Juan de la Serena. Cos¬ taron las pinturas cuarenta y cuatro mil reales. En seis senos de los ocho que contiene, guarda un sin¬ número de importantes y célebres reliquias, custodiadas en sus respectivos relicarios de muy diversos y variados estilos y formas, como son, brazos, pirámides, bustos, co¬ frecillos y arquetas, muchos de ellos artísticos y ricos por su materia y dibujo, debidos en gran parte a la mano del célebre artista Giraldo de Merlo, habiendo desaparecido los más ricos ; merece notarse entre ellos por su celebridad his¬ tórica, la hijuela y corporales manchados con la Sangre del Señor en la célebre y milagrosa Misa del Vble. P. Ca¬ bañuelas, inmortalizada por el pincel de Zurbarán en un lienzo de la sacristía. Hay, asimismo una soberbia colec¬ ción de "seis riquísimos espejos", cuyas lunas y espléndi¬ dos adornos son de cristal de roca biselados en armadura de bronce dorado fuego, donativo del Marqués de la a Mejorada en 1687, valuados ya en su tiempo en más de cuarenta mil ducados. Pero lo que más llama la atención por el arte y la riqueza, son una arqueta y los frontales que allí se conservan. Arqueta de los esmaltes.—Es esta una bellísima pieza construida a mediados del siglo XV por el artista platero de la Casa, Pr. Juan de Segovia, con los restos del trono o retablo primitivo de la Santísima Virgen, hecho en tiem¬ po del Prior, D. Diego Fernández, con donativos del Rey t uno de los repujados hechos por pr. juan de segovia, "el platero", para la arqueta 112 PARTE DESCRIPTIVA D. Enrique II de Trastamara. Este retablo fué deshecho por el Prior, D. Juan Serrano, para entregar su plata a D. Juan I, que acudió al Monasterio pidiendo auxilios para la desgraciada batalla de Aljubarrota. La arqueta compónese de cuadros de plata repujada, sobredorada, de primorosa y singular hechura, alternando con otros de igual tamaño de esmaltes, tan preciosos y ricos y de tan delicado colorido y gusto que, a juicio de los inteligentes, es de lo mejor que se conoce de su tiempo. Son factura del último tercio del siglo XIV y representan pasos de la vida de la Santísima Virgen y misterios de la Pasión del Señor. Frontales.—Aparte de los muchos que se guardan en la frontalera y de otros que hay en esta misma Capilla de ar¬ tísticos bordados, de variados damascos y de ricos broca¬ dos, que bastaríanformar un abundante museo, no po¬ a demos menos de presentar los siguientes: El del Rey D. Enrique.—Con este nombre es conocido en los antiguos inventarios este frontal, por haberlo regalado el Rey D. Enrique II, cuyo escudo lleva trabajado en los án¬ gulos inferiores. Es de estilo gótico, de la escuela flamen¬ ca, bordado a seda y oro en el siglo XIV, representando misterios de la Virgen y del Señor, trabajados con admira¬ ble maestría y primorosa perfección. El de la Pasión.—Es este una obra del siglo XV, verda¬ deramente extraordinaria y singular, no sólo por la per¬ fección del bordado de las imágenes, sino también por la artística combinación del terciopelo y el raso de seda, con que se forman los mantos y demás indumentaria de las fi¬ guras, en tanta variedad que con.stituye él solo un peque¬ ño museo de los terciopelos de la primitiva fabricación. Está dividido en cinco cuadros sobre motivos de la Pasión del Señor. 114 PARTE DESCRIPTIVA El rico.—Llámase así, desde muy antiguo, otro de los frontales, realidad es una obra extraordinaria¬ porque en mente rica. Constituyen el fondo siete cuadros de imagine¬ ría sobre motivos de la vida de la Virgen y del Señor, bor¬ dados a últimos del siglo XV por Fr. Diego de Toledo, de manera tan perfecta y acabada y de colorido tan fresco y permanente, que admira y subyuga. Hacia el año de 1680 retocáronlo un poco yenriqueciéronlo con mucha abun¬ dancia de aljófares, perlas y pedrería, perdiendo algo de su valor artístico. EL CAMARIN capilla de Santa Paula a la izquierda, y por una De la hermosa portada cuyas jambas, dintel e imafronte son de ricos jaspes y mármoles, se da paso a las gradas que con¬ ducen al Camarín. Son éstas en número de cuarenta y dos, cada cual de una gran pieza de jaspe rojo, matizado de di¬ versos colores, anchas, cómodas y alegres, compartidas en tres descansos o mesetas ; adornados los dos últimos tramos con una soberbia balaustrada de metal dorado. En el último descanso o meseta hállase la puerta del Camarín, magnífica, trabajada con multitud de piezas de delicada talla en diversidad de exquisitas maderas, que la¬ bró, junto con las demás que hay en esta hermosa estan¬ cia, un fraile de Valparaíso de Córdoba (S. Jerónimo de), llamado Fr. Alonso. Al abrirse esta puerta y aparecer el fondo del Camarín, una impresión indescriptible se apode¬ ra del visitante ; impresión de grandeza por su majestad, de placer y alegría por su esbeltez, de devoción por los asuntos tan suavemente místicos y sublimes que adornan el interior de sus muros. Alzase esta mansión, verdaderamen- 116 PARTE DESCRIPTIVA te regia, sobre el Panteón Real, formada por dos elipses bas¬ tante prolongadas o excéntricas, cruzadas a manera de cruz griega, que le dan un aspecto precioso y singular, con el pavimento y zócalos de variados jaspes y ricos mármoles, primorosamente bruñidos. Pórmanlo cuatro pilastrones re¬ entrantes que sostienen a los cuatro arcos torales, acha¬ flanados, en cada uno de cuyos chaflanes o facetas tienen dos hornacinas, una sobre otra, separadas por el escudo de la Virgen en buena pintura, con sus respectivas vidrie¬ ras, que guardan ocho figuras de las mujeres bíblicas, Sara, María la Profetisa, Débora, Jael, Ruth, Abigail, Ester y Judit; preciosos símbolos de la Santísima Virgen, buenas esculturas, si bien bastante amaneradas, sobresaliendo por su perfección escultórica la cabeza de Holofornes que, en su mano izquierda, ostenta la preciosa Judit. "Hiciéronse estas ocho estatuas para los nichos del Camarín, como hoy día se ven, y otras dos, una para la Granja de Valdefuen- tes y otra para el Altar de la Magdalena de Mirabel", en el año 1736 durante el Priorato del P. Francisco de San José. A uno y otro lado de dichas facetas, así como en el centro de cada una de las diez y seis pilastras adosadas a los mu¬ ros, hay faja de espejuelos (las uniones de cuyos cris¬ una tales están disimuladas por pinturas de flores y pajaritos), que partiendo de los zócalos llega hasta la gran cornisa, la que después sigue recorriendo por el intradós de los arcos hasta buscar otra vez la parte superior de la misma corni¬ sa, y, desde ésta hasta el zócalo, toda la hermosa estancia está decorada con ramos de flores, ángeles y graciosos me- dalloncitos de muy bien ejecutadas pinturas. Sobre la magnífica cornisa elévase una esbelta y elegan¬ tísima bóveda, dividida en cuatro partes correspondientes a los cuatro hemiciclos citados, formando cada cual de ellas una graciosa y amplia concha invertida, labradas con CAMARÍN DE LA VIRGEN. (INTERIOR) 118 PARTE DESCRIPTIVA muy bien ejecutados relieves de follajes, frutas y otras fi¬ guras de yesería. En los cuatro grandes arcos torales des¬ cansa el tambor con ocho hermosos ventanales, alzándose sobre él la graciosa y linda cúpula, que termina con un alto y airoso lucernario a más de veinte metros de altura, del cual pende una caprichosa y espléndida araña de cristal de roca, donativo de los Duques del Infantado en 1738. Todo este cuerpo, desde la cornisa, estuvo antes igual¬ mente decorado que el resto del Camarín, cuyos vestigios se conocen, pero manos profanas atentaron contra él blan¬ queándolo hasta el lucernario en el pasado siglo XIX. De la intersección de ambas elipses resultan cuatro he¬ miciclos de tres caras o lados cada uno, tresde cuyos tes¬ teros están ocupados por las puertas del Camarín, Orato¬ rio de la Virgen y del Joyel. Maestro del Camarín.—En 26 de Junio de 1676 se admi¬ tió por el Convento una manda de la Duquesa de Aveiro, de 6.000 ducados que ofrecía para hacer el Camarín, "dán¬ dosele la entrada y escalera por donde al Maestro le pare¬ ciere más conveniente". En 17 de Enero de 1687, el Prior, Pr. Francisco de San Clemente, expuso al Capítulo la con¬ veniencia de juntar dinero y materiales para empezar los cimientos. En 7 de Junio de 1687 indicó el Prior la venta de algunas joyas para la obra del Camarín. En 27 de Di¬ ciembre del mismo año manifestó el Prior al Capítulo que¬ ría pedir al Rey un título de Castilla para su sobrino D. Luis de Torres y Monsalve, quien ofrecía cinco o seis mil du¬ cados para ayudar a la construcción de las obras del Ca¬ marín. En 5 de Octubre de 1688 se decidió la corta de no¬ gales cipreses para dicha obra. En 15 de Junio de 1696 y propuso el Prior, que entonces era el P. Juan de Trujillo, la conveniencia de dar una buenagratificación "al maes¬ tro del Camarín Francisco Rodríguez, que habiéndolo aca- PARTE DESCRIPTIVA RUTPI, LA BELLA ESPIGADORA, UNA DE LAS "MUJERES FUERTES" DEL CAMARÍN DE GUADALUPE 120 PARTE DESCRIPTIVA bado, había trabajado en la obra ocho años desde la prime¬ ra piedra, y atento a su buena ley y su buen servicio y su buena ejecución", lo que todos gustosamente aprobaron. De estas notas resulta que el Camarín se comenzó el año 1688 y se terminó el 1696, siendo su Maestro el cita¬ do Francisco Rodríguez. En el Priorato del citado P. San José se renovó la pin¬ tura y se estofaron de oro algunas partes, y además se pu¬ sieron las franjas de espejos en sus pilastras; y en la Ca- pillita de Santa Ana y San Joaquín se colocaron los reta¬ blos que hoy existen. Lienzos de Jordán.—Los restantes lados presentan nueve magníficos lienzos en artísticos marcos de medio punto, debidos al pincel de Jordán, que los pintó aquí mismo por encargo del Rey Carlos II, y al sentir de los maestros, .son de lo mejor, entre lo mucho que produjo la inspiración inagotable de tan fecundo artista. Representan misterios y asuntos de la vida de la Virgen : la Virgen Profetizada, el Nacimiento, la Presentación al templo, los Desposorios, la Anunciación, la Visitación, Huida a Egipto, el Taller de Nazareth y la Asunción de María Santísima. Capillita de San Joaquín y Santa Ana.—Desde el mismo Camarín, por una puerta de enrejado de plata, se da ac¬ ceso inmediato a una capillita de forma elíptica, todavía sin pintar después de su restauración hecha recientemente por la Comunidad. Está consagrada a los Padres de la Santísima Virgen, con dos altares churriguerescos, dedica¬ dos a San Joaquín y Santa Ana, no teniendo de particular más que los vestidos y mantos de dichas imágenes, que son de suela o cuero, y los frontales, que son de escayola con dibujos a colores muy bien trabajados, imitando incrus¬ taciones de mármoles y jaspes: es también linda la bó¬ veda elíptica de la misma. 122 PARTE DESCRIPTIVA El trono de la Virgen.—Una sencilla puerta de medio punto de cristal divide la Capilla anterior del Trono de la Virgen. Es esta una pequeña estancia de 2,30 por 1,40 metros, abierta el espesor del muro trasabsidal del templo, cuyo en frente da a la Iglesia en medio del Altar Mayor y en el que preside la Santísima Virgen de Guadalupe. También ha sido restaurada, pero falta su decoración por carencia de medios. Poca fué la suntuosidad que aquellos benemé¬ ritos monjes pudieron dar a este reducido trono, porque Jio cabía en él otra cosa; pero supieron desquitarse bien de esta falta, supliéndola con creces en el citado Camarín, que fabricaron, como antetrono, donde se ensancha el co¬ razón y se alegra y satura el espíritu, al contemplar tanta belleza dedicada a la Santísima Virgen. No obstante la re¬ lativa sencillez de esta morada, al entrar allí, sobre todo si la Imagen está vuelta hacia dentro, una impresión de pro¬ fundo respeto, de veneración sublime y de suavísima paz sobrecoge al visitante, de tal manera, que instintivamente hace caer a uno de rodillas y abrir los labios para murmu¬ rar fervorosos una oración mariana. Porque se siente allí tanta satisfacción, tantas consolaciones y alegrías espiritua¬ les y tan dulces emociones, que ni se pueden explicar, ni sabe uno separarse de aquel lugar tan venerando. LA SANTISIMA VIRGEN Llegamos ya al punto y centro culminante, en cuyo torno giran majestuosamente toda la suntuosidad y grandeza de este Monasterio, la efigie antiquísima y veneranda de la Virgen de Guadalupe. Hállase colocada en forma girato¬ ria sobre una regular peana, en la portada, cuyo frente IMAUEN DE SANTA MARÍA DE GUADALUPE 124 PARTE DESCRIPTIVA de medio punto mira a la Iglesia y su opuesto da al trono antes citado. Es de talla sobre madera. Su rostro, a causa de antigüedad y el humo de las lámparas y velas duran¬ su te tantos siglos, es, más que moreno, oscuro, sin llegar a negro, ligeramente ovalado, aunque aparenta ser más oblon¬ go por la forma del restrillo que lo circunda, ocultándole algún tanto las mejillas : de correctos y delicados perfiles, de graciosa expresión, llena de majestad, imita a las anti¬ guas imágenes greco-romanas, si bien la fotografía a cau¬ sa de las luces de los diamantes, no retrata toda su gracia y expresión. Descubre solamente su preciosa mano derecha, primorosamente trabajada; la izquierda tiénela oculta bajo los vestidos, un tanto plegada al pecho, sujetando con ella el Niño primitivo que tiene recostado sobre el pecho. La imagen está sentada, aunque, por los vestidos que tiene, aparenta estar de pie ; y mide un metro de altura. Se halla vestida con saya, manto y toca, de riquísimas perlas, em¬ puñando en su diestra un cetro y ciñendo sus sienes im¬ perial corona. El Niño.—Pendiente de un anillo sujeto a los vestidos, tiene la Virgen su Niño, tallado en madera, y sobre ella el rostro modelado en pasta desconocida; la manecita dere¬ cha en actitud de bendecir, es de plata, unida al antebra¬ zo, oculto por los vestidos ; y tanto la forma y rasgos, como la materia del Niño acusan la mano de otro artista menos hábil que la de la Madre. Está vestido también con rico manto de perlas y pedrería que totalmente lo cubre. Esta es la descripción que corresponde al estado, en que por muchos siglos estuvo y en que actualmente se encuentra la milagrosa Imagen. La transformación se hizo en el siglo XIV ; pues ya en los inventarios de 1389 constan los mantos de Nuestra Se¬ ñora. PARTE DESCRIPTIVA 125 EL JOYEL Retrocediendo sobre los mismos pasos desde el Trono hasta el medio del Camarín, hermosa puerta a la por una izquierda frente a la entrada, y como la de ésta, artística¬ mente tallada, éntrase al "Joyel", así llamado, por haberse construido para guarda-joyas de la Santísima Virgen. Es una regular pieza, abierta en el macizo de la torre de las campanas. Tiene los muros revestidos de precioso damasco de seda carmesí, y contiene una espléndida y bien tallada cajonería de ciprés, corriendo sobre ella el guarda-joyas, muy bien trabajado con incrustaciones de diversas y fi¬ nas maderas. Existen colocadas en sus muros multitud de elegantes y caprichosas cornucopias y buenas pinturas en co¬ muy bre e iluminaciones: dos grandes y preciosas vitrinas de concha, así como también dos magníficos "bargueños" o es¬ critorios riquísimos, compuestos de numerosos cuadritos en mosaico de piedras de colores, representando figuras mito¬ lógicas, y de animales; y todos sus cuadros, lo mismo que sus molduras, rodeadas por cordones de ricos corales. Son donativo de los Marqueses de Mejorada en el año 1689. Sobre ellos hay dos lindas copias de cuadros de Rubens. El guarda-joyas.—En el guarda-joyas, que antes encerra¬ ra tanta cantidad de joyas de oro, esmaltes y piedras pre¬ ciosas, cuya descripción es sencillamente fabulosa, y que "manos vivas desamortizaron", todavía consérvanse algu¬ nas de mucho mérito artístico y ricas. Entre otras, una linda Custodia cuajada de piedras preciosas y esmaltes; un hermoso "Crucifijo de marfil", que coronaba el escritorio de Felipe II, donado para Sagrario, atribuido a Miguel An- 126 PARTE DESCRIPTIVA "LIGNUM CRUCIS". (PR. JUAN "EL PLATERO") PARTE DESCRIPTIVA 127 CRUCIFIJO DE FELIPE II. (MIGUEL ANGEL) 128 PARTE DESCRIPTIVA gel; un antiquísimo relicario "Lignum Crucis", gótico, re¬ galo de Enrique IV, en el siglo XV, de plata sobredorada, cuajado de perlas y pedrería con riquísimos esmaltes de buen tamaño, representando a los Evangelistas y asuntos de la Pasión, obra de Fray Juan el platero ; la corona rica de la Santísima Virgen llena de piedras preciosas; el ros- trillo de la Virgen con dos hileras de gruesísimas perlas, que van sujetas en una armadura de multitud de rosas de oro cuajadas de diamantes, formado de un collar de la Condesa de la Roca; un libro de rezo del Prior, maravillo¬ samente iluminado a principios del siglo XVI, y los riquí¬ simos Pasionarios con miniaturas iluminadas en el siglo XV, tan ricas y tan magistralmente acabadas, que difícilmente se encontrarán más finas y artísticas. Pero lo que más lla¬ ma la atención es El Trapo viejo.—Llámase así, de algún tiempo a esta parte, a una manga de parroquial, porque durante lar¬ cruz gos años, hasta no hace mucho, andaba de cajón en cajón "estorbando", llena de polvo, deshilándose, siendo el ju¬ guete de los muchachos y estando a punto de ser quema¬ da, como inservible, para siquiera aprovechar el oro, sal¬ vándose milagrosamente. Es una pieza bordada en la pri¬ mera mitad del siglo XVI, del renacimiento clásico, so¬ berbia e inimitable, tanto por la riqueza y lo puro del di¬ bujo, como por la maestría incomparable de su ejecución. No podemos entrar en detalles, porque sería muy prolija tarea, pero asombra más que admira, cómo con la aguja pueda llegarse a ejecutar una labor tan complicada a la par que tan perfecta en la imaginería y en sus adornos, a la que no llegan las más finas pinturas ni la más delicada miniatura, según el voto de los más inteligentes. Esta so¬ berana obra de arte la bordaba por su cuenta el maestro Pedro López, a quien ayudaba el maestro Cuéllar; fué ter- PARTE DESCRIPTIVA 129 bordados : casulla del "TERNO rico". (pero lópez) J K TE D l':SC KI FT i\\ 131 132 PARTE DESCRIPTIVA minada el año 1542, y el Monasterio se la compró. El maes¬ tro Cuéllar murió antes de acabada, el 1541. Las hazalejas y escudos.—Otras dos piezas magníficas de bordado, gótica la una plateresca la otra, ambas de y imaginería, son dos paños cubrir los atriles, trabaja¬ para dos con exquisita maestría en los mejores tiempos del bor¬ dado. Asimismo existe una numerosa colección de capillos o escudos para las Capas, todos de preciosas imágenes co¬ rrespondientes a las diversas solemnidades del año, cuyos dibujos representan, todos ellos clásicos y riquísimos a cual más. El temo rico.—Aparte de dos temos completos encar¬ nados carmesí, de terciopelo bordado el uno, de seda, cu¬ bierta de singular y macizo bordado de plata el otro, am¬ bos con las franjas de las casullas y faldones de las dalmᬠticas de bellísima y perfecta imaginería, como difícilmen¬ te se encontrarán fuera de Guadalupe ; existe en la misma cajonería un temo completo blanco, de mediados del si¬ glo XVI, estilo renacimiento, conocido en los inventarios por el "rico", porque realmente no puede darse nada más .suntuoso. En él no aparece la tela del fondo, porque está toda bor¬ dada de seda, plata y oro, sembrada de perlas; pero, de un trabajo tan espléndido, tan perfecto y consumado, es¬ pecialmente la franja de la casulla y los faldones de las dalmáticas, que parecen finísimos tapices, que ni tiene ni puede tener rival, según todos los insignes arqueólogos y anticuarios que lo han visto, porque, afirman, no puede admitir ni dar más de sí el arte; sólo le es comparable el "trapo viejo" mencionado. Es obra del insigne maestro Pe¬ dro López, que lo bordó por los años de 1542 y siguientes. 134 PARTE DESCRIPTIVA LOS VESTIDOS DE LA VIRGEN Muchos y muy buenos son los que de todas clases y es¬ tilos tiene la Santísima Virgen, pero solamente haremos mención de tres, que sobresalen tanto por su arte como por su riqueza. 1.°, de la Comunidad.—Tiene bordado el fondo de hilo de plata, formando aguas y el campo sembrado todo él de flores sueltas, de sedas a colores, de primorosa ejecución artística, sobresaliendo por su singular hechura las grecas de la saya, del manto y de la toca, cordoneadas con hilos, guirnaldas y racimos de perlas y aljófares a millares, abun¬ dando también las piedras preciosas. Hízose todo en la Casa por los monjes, trabajando especialmente los asientos cin¬ celados de la pedrería, el famoso platero, P. Pr. Alejo. Ter¬ minóse en 1552. 2.°, de la Infanta.—Tiene éste, como el anterior, el fondo bordado de grueso hilo de plata, luciendo su campo un hermoso y lujosísimo dibujo a manera de cruces unidas, cuyos centros ocúpanlos escudos cincelados en oro, y en ellos engastados antiguos diamantes en tabla, recuadrados por hilos de perlas. Los brazos de las cruces constitúyen- los ricos florones de seda materialmente cubiertos de per¬ las, los espacios entre las cruces están ocupados por her¬ y mosas y delicadísimas flores de seda, trabajadas con tan exquisita y maravillosa perfección, que no puede pedirse más. Las franjas que recuadran el vuelo del manto y las que ocupan el centro de la saya están marcadas y encerra¬ das entre salomónicos e hileras de perlas bastante gruesas, en tanta abundancia, que es un asombro de riqueza. La toca es una preciosidad por su gusto artístico, realzada por una parte descriptiva 135 riquísima orla con sus racimos a modo de guirnalda en todo su vuelo, todo ello de hermosas perlas, constituyendo una verdadera maravilla. Fué regalo de Isabel Clara Eu¬ genia, hija de Felipe 11, Gobernadora de los Países Bajos, y es con el que está retratada la Imagen de la Santísima Virgen. Lo mandó la Infanta desde Flandes y fué recibido en esta Santa Casa el 28 de Agosto de 1629. 3.°, el rico de la Comunidad.—Conócese éste por el ves¬ tido "rico" de la Comunidad, por haber sido hecho en la Casa y costeado por los Jerónimos del Monasterio. La saya ostenta en su centro una franja de follaje, serpeante, en¬ cerrada por hileras de buenas perlas, admirablemente eje¬ cutada, y el resto sembrado de hermosas estrellas de lo mismo, interpoladas por multitud de guirnalditas de aljó¬ fares. La toca es de un gusto delicadísimo por la elegancia de su dibujo, matizado de suave colorido de sedas, forman¬ do espirales de perlas unidas y engarzadas entre sí. El vue¬ lo está adornado con una riquísima greca también perlada, defendida por doble cenefa de lo mismo. El manto tiene su fondo bordado solamente de perlas, dibujando con ellas en cifra millares de veces en diversos sentidos, las palabras Ave María, y presentando de seda únicamente ligeros toques o puntos de vagos colores, con el objeto de hacer resaltar más el dibujo perlado ; sobresaliendo por su extraordina¬ ria riqueza y suntuosidad la greca que circunda todo sir vuelo, así como las dos grandes Marías en cifra, que ocupan todo su campo, compuestas de más de doscientos escudos de oro cincelado y esmaltado en colores, dorado, blanco y rubí, en cuyos dia¬ centros tienen engastados riquísimos mantes y muy gruesas perlas ; todo ello encerrado por dos caprichosas cenefas de lo mismo. Lleva en número de per¬ las la fecha de 1790, no pudiendo referirse a la de su fac¬ tura, que por ventura sea del siglo XVI, sino a la de al- 136 PARTE DESCRIPTIVA gún arreglo. No se conoce, según todos los inteligentes es¬ pañoles y extranjeros, nada más rico. PANTEON REAL Hecha la visita al Camarín de Nuestra Señora, se pasa, por una puerta que hay a la derecha de la nave de Santa Paula, al pasillo que modo de giróla vuelve en torno del a ábside del templo, en abre un espacioso arco cuyo centro se de medio punto, por el que se baja a un hermosa capilla oc¬ togonal que, hasta hoy, se le viene llamando "El Panteón Real", sin que sepamos a punto fijo el fundamento de se¬ mejante nombre, porque en ella no hay sepultada persona alguna de la real familia. ¿Se hizo tal vez cuando se edifi¬ có el Camarín de la Virgen, al que sirve como de "peana", para que fuese enterramiento juntamente con el Escorial para la familia real española? No lo sabemos. Lo cierto es que tres años después de terminado el Camarín, la Du¬ quesa de Avciro solicitó del Prior le concediesen trasfor- mar aquel octógono obscuro, que quedó bajo la bóveda del Camarín, en enterramiento para sí y para su familia; como consta del Acta del Capítulo celebrado en 17 de Julio de 1699, en el cual el Prior expuso "la petición de la Du¬ quesa que deseaba se le concediese el Panteón bajo el Ca¬ marín, y un nicho enfrente de la puerta de él, a e.spaldas del Altar mayor para sí, para su familia, con obligación de repararlo y conservarlo", etc. Y después de los trata¬ dos obligatorios 1.°, 2.° y 3." en Capítulo, le fué concedida esa gracia. Hoy bajo las siete arcadas de negros jaspes que, sin duda alguna, se destinaron para recibir las urnas cinerarias, hay otros tantos altares de muy escaso valor artístico, sobre espléndidas mesas de jaspe negro veteado en blanco. 138 PARTE DESCRIPTIVA Enfrente de la salida de esta Capilla, hay un magnífico sepulcro de mármol conhermosas incrustaciones de jaspes, alabastro y mármoles de diversos colores, donde yace se¬ pultada la Duquesa de Areos, sobre cuya urna, se lee el siguiente epitafio: "In nidulo meo inoriar. Job, c. 29.—Doña María de Guadalupe Lencastre i Cardenas, Duquesa de Ar¬ cos, Aveiro, Maqueda i Torres novas mando se enterrase su corazón i cuerpo en este lugar debaxo de los pies de la Imagen centro de su amor i esperanza.—9 Febrero 1715." CAPILLA DE SAN GREGORIO Siguiendo por el pasillo que, como dicho es, gira alrede¬ dor del ábside, y dejando a la derecha la antigua fronta¬ lera, donde todavía se conservan numerosos frontales de verdadero interés, se entra en la antigua capilla de San Gregorio Magno, quien, según la tradición, regaló la Santa Imagen a su amigo San Leandro, Arzobispo de Sevilla. En esta capilla, fuera del interés que ella misma pre¬ senta por su antigüedad y el innegable mérito del gran lienzo del altar, dedicado al santo, de autor desconocido, lo mismo que la Concepción que hay en su ático, es de gran interés por su antigüedad y para la historia del Mo¬ nasterio, la estatua yacente, restos del magnífico sepulcro que allí existió, del limo. Sr. D. Juan Serrano, que murió en Sevilla el año de 1402, siendo a la sazón Obispo de Si¬ güenza, quien mandó ser enterrado en este Monasterio, del que fué su último Prior secular, haciendo su entrega a los Jerónimos en 1389. Fueron sus autores los célebres maes¬ trospedreros y entalladores, vecinos de Toledo, Pedro Sán¬ chez y Ferrant González, quienes lo hacían en el año 1402 a 1403. PARTE DESCRIPTIVA 139 EL MONASTERIO Claustro mudéjar.—Atravesando la torre de San Grego¬ rio, donde antiguamente estuvo el altar de San Sebastián y pasando luego por la capilla de Santa Cecilia, que no con¬ tiene cosa digna de particular mención, se sale al gran patio mudéjar, cuyos claustros fueron levantados en la gran plaza de armas del antiguo Santuario por los pri¬ mitivos monjes Jerónimos, a fines del siglo XIV. La sin¬ gular impresión que las arquerías, desde la forma de he¬ rradura pasando por todos los grados del túmido, hasta terminar en perfectos lóbulos' lanceolados, con sus altos y bien ejecutados pretiles del mismo género, producen en el ánimo, juntamente con aquellos sencillos y bien hechos ar- tesonados de elegantes pinturas, es más bien para sentida, que no para ser estampada en el papel. Por las fotografías que damos podrá formarse una idea, aunque muy lejana, de dicho claustro, único ejemplar de su clase, hoy, en Es¬ paña. Sepulcro del Iltmo. P. Illescas.—En el ángulo del claus¬ tro que hay a la izquierda de nuestra salida, se encuentra un precioso sepulcro de alabastro con sus bóvedas a modo de capilla, labrado por los años de 1458 a 1465, por el gran maestro de la catedral de Toledo, Anequín Egas, se¬ gún una traza o dibujo hecho por Pr. Juan "el platero", famoso por sus obi-as esmaltadas, que llenaron más tarde de admiración a los Reyes Católicos. Hoy esta joya artística está muy mal tratada. Sirvió de blanco, según refieren y lo dicen las señales, a los soldados del destacamento que aquí estuvo alojado en el pasado si¬ glo XIX. Su inscripción en elegantes caracteres góticos es como sigue : "Aquí yace el muy Reverendo en Cristo Padre D. Prai Gonzalo de Illescas del consejo y confesor del rey 140 PARTE DESCRIPTIVA EL TEMPLETE Y CLAUSTRO MUDEJAR 142 PARTE DESCRIPTIVA nuestro Señor, obispo de Córdoba : Falleció en Hornachne- los a 22 de Octubre de 1464." Antiguo refectorio de los Jerónimos.—Se halla en la nave del ponienteel claustro mudejar. Es un salón de gran¬ en diosas dimensiones cuya entrada, cual la de una iglesia, está frente a la glorieta del "Lavatorium", al extremo nor¬ te. Sus dimensiones 39 son X metros, de grande altura, cubierto con tortísima bóveda lisa de cañón, de arco una apuntado, hoy está blanqueada de cal. que Fué labrada esta grandiosa pieza por el F. Yáñez a fines del XIV ; y en ella asistió a la mesa común de los religiosos toda la grandeza española, desde los fines del siglo XIV hasta principios del siglo XIX, incluso nuestros reyes, amén de algunos extranjeros, que desde Enrique III hasta Car¬ los II, no faltó ninguno. Hoy esta hermosa estancia se halla despojada de sus an¬ tiguos arreos de pinturas, alicatados de azulejos, lacerías mudéjares y otros mosaicos en su pavimento. En la actua¬ lidad se está instalando en esta histórica sala el magnífico "Museo de telas y bordados" del Monasterio de Guadalu¬ pe, que por el número y calidad de los objetos allí expues¬ tos, hacen de él, sino el primero, uno de los más importan¬ tes museos de telas y bordados de Europa. Glorieta del Lavatorium.—En el ángulo noroeste del pa¬ tio, hay una pequeña glorieta, donde estuvo hasta después de la exclaustración la taza de bronce, hoy pila bautismal, ya descrita en su propio lugar: hállase toda esta glorieta delante de la gran puerta del refectorio, y su suelo cubierto de un tan fino y bien labrado alicatado de vidriados aliza¬ res, que es una precioísidad. El Templete.—^La obra de arquitectura más típica de Gua¬ dalupe es, sin duda alguna, el bellísimo templete que, en medio del patio mudéjar se levanta; donde de modo ma- PARTE DESCRIPTIVA 145 ravilloso, el gótico en su mayorelegancia y propiedad se mezcla y enlaza de tal el árabe, que no parece manera con sino haber en él un estilo nacido para el otro ; no lo descri¬ biremos minuciosamente, pues la fotografía dada nos aho¬ rra con gran ventaja este trabajo ; sólo diremos que es di¬ fícil, sino imposible, encontrar otro ejemplar, no ya que le supere, sino que le iguale. Hasta la primera mitad del siglo XVIII hubo en su cen¬ tro una hermosa fuente, a modo de la que había en la glo¬ rieta de la puerta del refectorio, y que, como aquélla, en su derredor tenía tres inscripciones, las dos últimas dedicadas a la Santísima Virgen, y la primera, según la trae una his¬ toria manuscrita de autor desconocido, pero, del tiempo de Felipe V, dice : "Año de mili cuatrocientos e cinco leuanto esta fuente e castillo Fr. Joan de Sevilla por mandato de Fr. Fernando Yañez primero fundador y prior de este Mo¬ nasterio." Escalera principal.—En el ángulo sudoeste del claustro se encuentra la hermosa "portada plateresca" de arcos ge¬ melos, que dan paso el uno a la entrada de la portería, y el otro a la subida de la espaciosa y grande escalera prin¬ cipal, hecha por el P. Luis de Toledo por los años de 1533- 36, aprovechando probablemente los planos trazados por Aiitón Egas y Alonso de Covarruvias para la edificación del claustro principal intentada por los años de 1520-24. Capilla de San Martín.—En el mismo rincón se ve la her¬ mosa portada de la "histórica" y antiquísima Capilla de San Martín, que corresponde a la parte baja del coro, don¬ de tiene su sepulcro, D. Juan de Sotomayor, Maestre que fué de Alcántara. En esta Capilla, que fué la primitiva "Sala Capitular", se celebró el primero de los Capítulos Generales de la Or¬ den Jerónima. ESCAI.ERA PRINCIPAL DEL MONASTERIO INTERESANTE GRUPO ESCULTÓRICO. SIGLO XV 148 PARTE DESCRIPTIVA Junto a esta capilla, en una de las cuatro estaciones co¬ rrespondientes a los cuatro ángulos del Claustro, consér- vanse, colocados allí cuidadosamente por el Sr. D. Elías Tormo, varios grupos escultóricos, algunos de mucho mé¬ rito artístico, los cuales antes debían haber estado en di¬ chas estaciones, cuyos títulos todavía llevan. LAS ENFERMERIAS Claustro gótico-mudéjar.—En la parte del edificio con¬ ventual, al Norte, se encuentra el famoso pabellón que cae de las "Enfermerías y Botica", que lo constituye un her¬ moso cuadro, cerrado en sus cuatro lados con grandiosas alas y amplias habitaciones, menos al Poniente, que sólo existe una gran muralla, a la que están adosados los corre¬ dores de este lado, de la misma altura que el resto del edi¬ ficio, y en los dos ángulos del Norte se levantan hermosos y fortísimos cubos, coronados de afilados chapiteles, ador¬ nados con diversidad de azulejos. Interior del Claustro gótico.—En su interior se halla el celebrado Clau.stro gótico, que es uno de los más hermosos ejemplares del estilo flamígero en España. Tres órdenes de arcos, unos sobre otros, presenta este patio, sencillos y elegantes ; de medio punto, encuadrados dentro de sus arra- baes los del primero, y más sencilos aún, si bien duplica¬ dos, los del tercero, como para hacer resaltar toda la es¬ plendidez de su ornamentación en los del piso principal que, con verdadero lujo en sus calados y encantadora sen¬ cillez en el pretil, muestran una elegancia, no conseguida por cierto, en los floridos y exuberantes de San Juan de los Reyes de Toledo ; el conjunto presenta un golpe de vis¬ ta encantador. 150 partí; descriptiva Edificación de la Enfermería Nueva.—Hubo gran dife¬ rencia de pareceres entre los frailes para la creación de este edificio que comenzaron por los años de 1519 ; y des¬ pués de varias alternativas y mudanzas, se terminó en el segundo priorato del P. Fray Luis de Toledo (1527-30), aunque todavía se hicieron en él más tarde algunas obras de complemento, como la cisterna, los cubos que le dan ma¬ yor firmeza y hermosura, etc. En sus diversos planos, y más aún en la dirección de las obras, intervinieron Antón Egas y Alonso de Covarrubias, los cuales, junto con Juan Torrollo, firman en Guadalupe (6 de Febrero de 1525) uno de los diversos planos que se trazaron para esta obra, y que aun se conservan en el Ar¬ chivo Histérico-Nacional. Todavía, según nota que se halla en uno de estos planos, "en nueve del mes de Jullio de mili e quinientos e veinte e ocho años, vino a esta Casa de Nues¬ tra Señora de Guadalupe, Antón Egas, por mandado de nuestro P. Fray Luis de Toledo, prior del dicho Moneste- rio... (el cual), hizo otra traza para acabar la enfermería nueva e... derrocar la enfermería vieja..."; Por desgracia no consiguieron ponerse de acuerdo sobre el derribo de la mencionada enfermería vieja, verdadera manzana de dis¬ cordia en aquel asunto, quedando consiguientemente como aun hoy se ve : ni ésta derribada ni aquélla concluida. Portadas y ventanas mudéjares.—Sin embargo, podemos decir, que el gran mérito de este pabellón no está tanto en sus claustros cuanto en sus portadas, ventanales y chi¬ meneas mudéjares; las portadas de los tres pisos son to¬ das distintas y algunas de verdadera importancia ; pero, donde la tiene mayor es en algunos de los ventanales de sus fachadas, sobre todo en la del Poniente, donde en do¬ ble ventanal, que sube desde más abajo del piso principal hasta la cornisa del tejado, y en la chimenea, ejemplar úni- DETAILLE DEr> CLAUSTRO ü()TICO O DE LAS ENFERIIEKÍAS 152 PARTE DESCRIPTIVA CO en la arquitectura española, muestra con verdadero lujo las filigranas de la combinación gótico-arabesca, tradi¬ cional y propia del Monasterio de Guadalupe. RUINAS Y RESTAURACION Maltrecho y ruinoso se encuentra hoy el Monasterio de Guadalupe; casi un siglo de abandono, y aún de verdadera destrucción, han dejado profundas huellas en tan vasto edificio : no ha sido el mejor parado el claustro gótico, que estaba a punto de desaparecer, derrumbado por la incuria del tiempo y de los hombres, pero, tampoco ha sido la par¬ te más castigada. Todo el edificio que hay, desde el ala del Norte del claustro mudejar hasta la del Sur del gótico, está en completa y desconsoladora ruina ; el ala de las cinco ca¬ pillas, las magníficas y estupendas "necesarias", obra cos¬ tosísima del siglo XV (cuatro mil doblas dió Don Juan de Sotomayor para esta obra) y los salones de la antigua en¬ fermería, refectorio de la misma, cocinas, etc... no conser¬ van nada más que restos de sus antiguos muros y bóvedas, y en algunas partes hasta éstos han desaparecido (1). ¿La restauración?...—No debemos esperarla más que de la Providencia y del patriotismo de los buenos españoles. ¡Una Comunidad religiosa acumuló en este desierto mara¬ villas sin cuento de riqueza y de arte, que la mano desamor- tizadora del Estado destruyó para la riqueza y el arte "na¬ cionales" ! Hoy otra Comunidad religiosa, no de Jerónimos sino de pobres Franciscanos, traída aquí como aquélla, por la Providencia divina, puestas sus esperanzas únicamente (1) Ploy estas ruinas se hallan en parte restauradas gracias a la ge¬ nerosidad de nuestros bienhechores y al celo de la Comunidad Franciscana Que hoy habita en esta Santa Casa. 154 PARTE DESCRIPTIVA en la "Bendita Señora" cuyo es el Monasterio, ha comen¬ zado con gran ardor y verdadera inteligencia la gigantesca empresa de la conservación y restauración del grandioso Monasterio de Guadalupe. PABELLON DE LA LIBRERIA Y SALA CAPITULAR En el ángulo sudoeste de la Iglesia se halla el altísimo pabellón de la famosa Librería y Sala Capitular, cuyos án¬ gulos están guarnecidos por robustos fortines o cubos co¬ ronados, como los de la "Botica", de gallardos chapiteles y azulejos policromados. De estilo gótico, elegantísimo, son las dos grandiosas sa¬ las del Capítulo y de la Librería ; de más elevadas bóvedas la última por estar colocada en el piso superior. Ambas es¬ tuvieron adornadas de bellísimas pinturas y follajes al fres¬ co, del siglo XV ; pero, hoy solamente se conservan las de la Sala Capitular, y éstas en sus muros y asientos muy mal¬ tratadas; sirve desde hace muchos años de salón de baile, teatro, cine, etc. ! ! De la Librería... no quedan más que las paredes enne¬ grecidas por el incendio de su estantería ocurrido cuando servía también de salón de baile... En el año de 1458 el Iltmo. P. Gonzalo de Illescas, a la sazón Obispo de Córdoba, hacía una manda de "ciento se¬ tenta y dos mil maravedís", para ayudar a construir la Librería, Sala del Capítulo, etc... la cual no quedó terminada hasta el gobierno del Padre Pr. Juan de Guadalupe, el Vie¬ jo. de 1469 a 1475. LA IGLESIA NUEVA En la parte más oriental de los edificios del Monasterio, se encuentra el malogrado edificio de la Iglesia Nueva, de PARTE DESCRIPTIVA 155 estilo greco-romano que, a expensas del Sr. Duque de Ve¬ ragua, y para ayuda de Parroquia, construyó el Monaste¬ rio por los años de 1730 a 1735. Es iglesia bastante capaz, de ciento cuarenta pies de largo por setenta y cinco de ancho, según la escritura de su fundación, de tres naves y hermosísimo crucero con esbelta cúpula en su centro ; obra bien concebida y ejecutada por D. Manuel de Lara y Chu- rriguera. Cincuenta y tres mil ducados gastó el Duque de Vera¬ gua en su construcción y ornato de altares, renunciando luego generosamente todos los derechos de patronato, et¬ cétera... en la Comunidad. Muy pronto quedó abandonada esta hermosa iglesia des¬ pués de la exclaustración; y en su abandono, presto llegó también su entero despojo y ruina. Por más de medio siglo resistieron sus fortísimos muros y bóvedas todas las incle¬ mencias del tiempo e injurias de los hombres. Hoy, la Co¬ munidad de PP. Franciscanos ha salvado también este edi¬ ficio de su completa ruina, tejándolo de nuevo. EL COLEGIO Intacto, aunque muy deteriorado, se encuentra el anti¬ guo Colegio-Seminario, propiedad hoy del Excelentísimo señor Marqués de la Eomana; precioso ejemplar también del arte mudéjar claustros, techos y portadas. Fun¬ en sus dado por el P. Juan de Azpeitia por los años de 1509 a 1512, servía para la enseñanza de la "Gramática y canto", y en él ingresaban sólo aquellos que ganaban las becas en él esta¬ blecidas por la Comunidad, amén de otros muchos exter¬ nos, etc. Han salido de sus aulas varones tan esclarecidos como el cardenal de Loaisa, Arzobispo de Sevilla y Presi- 156 PARTE DESCRIPTIVA dente del Consejo de Indias en tiempos de Carlos V ; los licenciados Gregorio López, del Consejo de su Majestad, Pablo de Laguna, Presidente del de Indias y otros muchos que han ilustrado a la Iglesia, al foro y a la Medicina. De este célebre Colegio consérvase en el Archivo Histó¬ rico Nacional eldibujo original en papel con este título : "Trazas del Colegio de los Estudiantes, el qual se acabó en el año del Señor de MDXVI años." LOS HOSPITALES Desde los principios del Santuario se atendió en Gua- daluje al cuidado de los peregrinos pobres y enfermos, que en gran número venían a Guadalupe a implorar la salud, por mediación de la Santísima Virgen. Sobre lo que en esto habían hecho los priores seculares, el P. Yáñez, primero de los Jerónimos, edificó el amplio y grandioso hospital de los hombres con hermosa capilla de¬ dicada a San Juan Bautista, suntuosos patios y hermosas salas, etc... los cuales hoy sólo podemos admirar por las venerables ruinas que de ellos nos han quedado. Semejante al hospital de los hombres, si bien menos sun¬ tuoso, a mediados del siglo XV se edificó otro parecido pa¬ ra las mujeres, que hoy es de propiedad particular. En estos hospitales, antes que en parte alguna y por In¬ dulto Apostólico, se practicó por primera vez la anatomía del cuerpo humano, y en ellos y sus cátedras florecieron, como dice el Dr. Pérez Jiménez, los ilustres médicos, Juan de Guadalupe y Alonso Fernández de Guadalupe, nombra¬ dos por los Reyes Católicos individuos del Protomedicato, el Dr. Vicente Yerto... el eminente cirujano Francisco Ar- ceo, el Dr. Moreno, protomédico de Felipe II, el Dr. Ceva- PARTE DESCRIPTIVA 157 líos los notables operadores, Fr. Diego de Córdoba y Fray ; Juan de Mondragón... el Dr. Juan del Aguila, Benito Bus- tamante Paz, Comentador de Hipócrates y catedrático en el Colegio de San Clemente de Bolonia... Pedro Cachapero, de Arévalo, Pedro Gago Vadillo, Diego Antonio Robledo y Agustín Francisco Toruez y Segarra, todos famosísimos en la Medicina española y algunos en la mundial, como Arceo, que estudió primero y ejerció luego en Guadalupe. HOSPEDERIA REAL La hospedería real que con tanto gusto y suntuosidad había preparado el P. Fr. Ñuño de Arévalo, por los años de 1487-91 para los Reyes Católicos, verdadero palacio real, cuya magnificencia no se cansan de ponderar los historia¬ dores de Guadalupe, y que a tantos reyes recibiera bajo sus techos, ha desaparecido por completo, no quedando de su antiguo esplendor ni aún ruinas venerables que nos in¬ diquen lugar de tanta grandeza; todo ello en poco más de medio siglo, pues viven muchos que la conocieron. ¡ Un mon- terilla de Guadalupe decretó su ruina en 1856 ! En el ángulo que forma el pabellón de la Librería con el frontispicio de la Iglesia y ala del refectorio al Ponien¬ te, se hallaba situado este palacio de los Reyes de España ; hoy todo este terreno está ocupado por casas de aspecto ordinario y la mayor parte de su área no es sino corrales o huertos particulares. Había sido edificado este palacio por los planos y bajo la inmediata dirección del famoso arquitecto de San Juan de los Reyes de Toledo, Juan Guas. cuyas condiciones, tanto para la obra de albañilería como para las de carpintería y entallado, que fueron hechas por el maestro entallador de 158 PARTE DESCRIPTIVA Toledo, Miguel Sánchez de Córdoba, aun se conservan ori¬ ginales y firmadas en el Archivo Histórico Nacional de Madrid. Hospedería de nobles.—Otra hospedería o palacio se con¬ serva frente a la antigua casa rectoral, hoy propiedad de los Marqueses del Eiscal, en el que solía hospedar la Co¬ munidad a las personas nobles que venían en peregrinación al Santuario y que llamaban "Hospedería de nobles". Por este palacio de amplias y hermosas habitaciones ha pasado la grandeza española de varios siglos. El P. Pedro de Vidania edificó los graciosos claustros del patio que tanto le alegra (1498-501). Desde el siglo XVII se estableció en este palacio el cole¬ gio de música o infantes, en número de unos 30, para la capilla de música del Monasterio, estudiando además gra¬ mática y otras asignaturas. OFICINAS Y DEPENDENCIAS DEL MONASTERIO Muchos restos se conservan aún de las innumerables ofi¬ cinas del Monasterio, que se pueden más o menos visitar; sea la primera, la Mayordomía y el Arca, hoy propiedad particular, adosada a la Portería del Monasterio y a la Sala Capitular, las cuales fueron hechas juntamente con la por¬ tería por el P. Fr. Juan de Guadalupe, el Viejo, por los años de 1469 a 1475; el magnífico almudí de los Frailes, que todavía se conserva dentro de lo que llamaron "Corral de las gallinas" ; los molinos del aceite, y allí mismo los restos de la antigua acemilería, carnecería, etc... porque de otras muchas, como la tejeduría, pergaminería, pellejería, cabestrería, cerería, espartería, etc., etc..., ni restos quedan que puedan indicarnos, dónde estuvieron colocadas. PARTE DESCRIPTIVA 159 ALREDEDORES DE GUADALUPE Defendidos estos lugares de los vientos fríos por el vasto semicírculo que forman las alegres Altamiras y majestuosas Villuercas, resultan tan amenos y feraces, que ofrecen a los ojos del visitante uno de los panoramas más bellos y variados de España, cuya descripción, que todavía hoy con muy poca diferencia se ajusta a la realidad, hizo con su galana pluma el Padre Gabriel de Talavera, Prior que fué de este Monasterio en el siglo XVI, y es como sigue: "...Fuera de las frutas varias y altos árboles, que juntando unas con otras las ramas, y dándose abrazos amorosos, pa¬ rece se convidan con sus frutos, hay algunos tan soberbios y pujantes, que es cosa maravillosa su alteza a la vista, de mucha defensa a los caminantes su sombra, y a los podero¬ sos edificios muy acomodada su grandeza. Aquí se hallan los olorosos membrillos, los duraznos, los granados, las hi¬ gueras, los perales y las copiosas olivas ; aquí los manzanos hermosos, las ciruelas, los morales, y asimismo victoriosos laureles y palmas triunfadoras, grandes castaños, altos ci- preses, fuertes encinas, crecidos robles, gruesos loros, ver¬ des alisos y altísimos álamos, donde trepando las parras los hermosean con sus frutos y frescas hojas y ellos los sus¬ tentan con su firmeza. También se crían y fertilizan en este suelo muchos naranjos, cidros, limones, gamboas, camuesas, melocotones, albérchigos, avellanos, quexigos, nogales y otros sin cuento, de quien se asen y prenden las yedras ambiciosas. Pasando en silencio gran multitud de otros ár¬ boles y plantas y algunas matas de menor cuantía, que la vecindad del agua produce y engendra, con otros mil géne¬ ros de hierbas medicinales y oloríferas flores que adornan PARTE DESCRIPTIVA 161 y enriquecen el suelo de esta fresca y amenísima ribera y apacientan con su alegre vista los ojos y el corazón." Giras y excursiones.—Tan espléndida y variada frondo¬ sidad, repartida graciosamente entre alegres montecillos, pintorescas explanadas, amenos valles y risueñas florestas, fué aprovechada por los monjes, para crear centros indus¬ triales muy diversos, y también para edificar en los sitios más deliciosos devotas ermitas y granjas de recreo, cuyo fin primario fué ofrecer a los Reyes en sus visitas a este Monasterio, entonces frecuentísimas y duraderas, mansio¬ nes de quietud y de solaz, así como de recreo, acomodadas para pasar en ellas deliciosamente lo más duro de las diver¬ sas estaciones del año, a las cuales también llevaban a los Padres más venerables y delicados, donde descansaban tranquilamente de las tareas de sus ministerios y recobra¬ ban las fuerzas perdidas en los rudos trabajos de la vida. El Humilladero.—Llámase así una deteriorada ermita gótica, mandada construir por el primer Prior de los mon¬ jes en los primeros años del siglo XV, para perpetuar la memoria de los estupendos milagros, que con los esclavos obraba la Santísima Virgen de Guadalupe, la que, según la tradición escrita desde muy antiguo en la Casa, sacábalos de las mazmorras de Argel y Berbería, trasladándolos pro¬ digiosamente a este lugar, donde rotas ya sus cadenas, ve¬ neraban de momento a la Santísima Imagen y seguían lue¬ go en devotas peregrinaciones hasta el Santuario, que des¬ de allí por primera vez se divisa, para dar gracias a la celestial Señora, dejando después pendientes de sus muros las cadenas de su esclavitud. Váse a esta célebre ermita, si¬ guiendo el "camino del agua" que parte del pueblo, ro¬ deando las alegres laderas del cerro de las Altamiras; y hállase situada entre éste y las imponentes Villuercas, des¬ de cuyo punto descúbrese toda la belleza del grandioso pa- PARTE DESCRIPTIVA 163 norama, con que tan espléndidamente dotó la naturaleza a los términos de Guadalupe (1). En este punto, era costumbre devota que se apeasen de sus cabalgaduras, según refiere la tradición constante, los peregrinos y romeros que venían de Castilla a venerar la Santísima Imagen, y por eso quedóle el nombre de camino antiguo de Madrid. El Arca del agua.—Por el mismo camino que desde el Monasterio nos lleva al Humilladero y prosiguiéndolo des¬ pués por Miramontes hasta el fin, llégase al "Arca del agua", situada en las laderas de la primera Villuerca. Es ésta una obra monumental de fontanería, para dotar al Mo¬ nasterio con sus dependencias y al pueblo con sus huertos de abundantísima agua. Para ello fué necesario horadar las pétreas entrañas de aquella sierra, construir numerosos tú¬ neles y galerías en busca de los riquísimos veneros ocultos, conducirlos a depósitos o arcas, para desde allí, perforan¬ do y traspasando después las entrañas del cerrro de Mira- montes, llevar en gran abundancia tan necesario y precioso líquido a más de cinco kilómetros hasta la Puebla y el Mo¬ nasterio. Esta empresa colosal, una de las obras hidráulicas más importantes de los siglos medioevales, fué realizada por el segundo Prior secular, Toribio Fernández de Mena, a me¬ diados del siglo XIV, por los años de 1350, gastándose en ella más de 30.000 doblas de oro. La obra de Fontanería de Guadalupe fué una de las cosas que más admiró Castilla el barón de Eomisthal, cuñado en del Rey de Bohemia, cuando visitó a España por los años de 1465. En tiempo de los Jerónimos se amplió y perfec- (1) Hoy puede hacerse esta excursión en automóvil y aun prolongarla por entre los frondosísimos castañares y añosos robledales del Dehesón, por la nueva carretera que de Guadalupe va a Navalmoral de la Mata. 164 PARTE DESCRIPTIVA cionó esta obra por el gran maestro Alonso de Placencia, a principios del siglo XVI, gastándose de nuevo importantes sumas de dinero. El estanque y sus molinos.—Otro de los lugares más de¬ liciosos, dignos de visitarse, es el Estanque y sus molinos. Encuéntranse a unos cuatro kilómetros al Sur de Gua¬ dalupe, siguiendo la carretera que de aquí parte paralela al curso del pintoresco Guadalupejo. Consiste esta magní¬ fica obra, cinco veces secular, en un potentísimo muro, que, atravesando todo un dos sierras, contenien¬ valle, une do el ímpetu del río, formando dique una alta y con su espaciosa presa, rodeada de vistosos y variados árboles, donde tenían abundante pesca para el consumo de la Casa y del pueblo. En el interior del citado muro y bajo consis¬ tentes bóvedas construyeron un molino para cuatro piedras, una de ellas para sal, que no existe hoy; entre éstas había una que molía más de doce fanegas por hora. "...De esta verdad fué testigo el Catholico Rey Filipo segundo, hacien¬ do la experiencia en su presencia con una Relox de arena el año 1570 y se halló que molía aun más de las doce fane¬ gas" (1). Fué construido bajo el régimen del tercer Prior de los Jerónimos, Fr. Gonzalo de Ocaña, en el primer cuar¬ to del siglo XV. Presenta su vista tan espléndido y bellísi¬ mo panorama, que nada tiene que envidiar a los mejores de otras partes, como puede verse por la fotografía. Márgenes del Guadalupejo.—Partiendo del "Estanque", por la misma carretera que lleva a Guadalupe, gózase de un delicioso paseo por las orillas del Guadalupejo, contemplan¬ do lo cristalino de sus juguetonas y caprichosas corrientes, el agradable murmullo de sus aguas entre la frondosidad de sus corpulentos y numerosos álamos, de los embalsama¬ dos eucaliptos y otra variedad de árboles silvestres y fru- (1) R. P. Fr. Pablo de Alhobera, y otros escritores antiguos de la Casa. 166 PARTE DESCRIPTIVA tales. De trecho en trecho nótanse ruinas y restos de anti¬ guas construcciones, de las cuales, unas fueron puentes, otras molinos, tenerías, batanes, hornos de cal y ladrillos, curtiderías, martinetes para trabajar el cobre, herrerías, sierras de madera movidas por agua y otras fábricas ne¬ cesarias y útiles, admirablemente montadas, como pudieran desearse en las más grandes ciudades, de manera que ha¬ cían de Guadalupe un centro cultísimo de todos los ade¬ lantos conocidos en los diversos siglos, tanto para las nece¬ sidades y conveniencias de la vida, como para la perfec¬ ción de las artes. De todo lo cual sólo queda en pie alguno que otro batán y el célebre martinete, convertidos hoy to¬ dos en molinos totalmente desfigurados. Valdegracia y Huerta Nueva.—Dejando la carretera de Guadalupe, y siguiendo la cuenca del mismo río en direc¬ ción a su nacimiento, tómase otro camino paralelo a su curso ascendente que guía a Valdegracia y Huerta Nueva, lugares deliciosísimos para veraneo, constituidos por ame¬ nos valles, cubiertos de seculares castaños, magníficos ro¬ bledales e infinidad de copudos árboles frutales y silves¬ tres, donde no penetran los rayos del sol; llenos de innu¬ merables fuentes y ricos manantiales de fresquísimas y me¬ dicinales aguas, sembrados por doquier de antiguas y de¬ rruidas glorietas que recuerdan hechos memorables; sitios, en fin, tan recreativos y amenos, como será difícil encon¬ trarlos para pasar el rigor de las estaciones veraniegas. La Granja de Mirabel.—Entre todas las excursiones que el "turista" puede hacer en Guadalupe, la principal por lo agradable y por la amenidad de los lugares que hay que atravesar, y sobre todo, por las sorprendentes vistas que desde allí se gozan, es indudablemente la de "Mirabel". En la pequeña plataforma de un pintoresco collado que se levanta entre dos valles, llamados de "Valdegracia" el 168 PARTE DESCRIPTIVA uno por suamenidad y hermosura, y del "Infierno" el otro, por lo profundo, retorcido y áspero e impenetrable bos¬ caje que lo cubre, está situado el hermoso palacio de Mi¬ rabel, reedificado por Fr. Ñuño de Arévalo, hacia el año de 1486, para descanso y solaz de los Eeyes Católicos, que de él tomaron posesión, cuando, después de la toma de Granada, vinieron a Guadalupe para dar gracias a Dios por hecho tan memorable y descansar de sus fatigas. Hoy este palacio ha sido cuidadosamente restaurado por el Excmo. Sr. Marqués de la Romana, en cuyo coto tiene un hermoso cazadero, donde abunda la caza mayor, rodeado de hermosos bosques de castaños y robledales. La parte más saliente de este bellísimo collado, es cono¬ cida por el nombre del "ventidero", dominada por una cruz, colocada allí en el siglo XVIII por los monjes, sobre una columna de granito del país en pedestal también de piedra, desde cuyo lugar se admira un grandioso panorama ; domi¬ nándose las Altamiras en cuyas laderas asiéntanse las casas del pueblo sobre los escalones que forman las huertas que lo rodean, sembradas de toda clase de árboles frutales, ce¬ ñidas por la preciosa carretera cubierta de arbolado que en forma serpeante lo adorna, alzándose en el medio, cual soberbio gigante, el grandioso Monasterio de la Virgen. Al O. la inmensa mole de las majestuosas Villuereas con toda su silvestre fiereza, con toda su bravia grandiosidad. Partiendo de Mirabel y subiendo a la cúspide que lo do¬ mina, a unos dos kilómetros, puede visitarse, entre los bos¬ ques de seculares castaños que lo rodean, el más célebre entre todos, llamado "el abuelo" por su gran longevidad y extraordinaria corpulencia, cuyo hueco tronco, es alber¬ gue de los pastores y asilo de los peregrinos, pues caben dentro del mismo fácilmente diez y seis personas. PAETE DESCRIPTIVA 169 Un corto paseo más y puede el turista recrearse con la bellísima perspectiva del delicioso valle del río Ruecas, que como el Guadalupe, nace de las fecundas Villuercas, y es sumamente encantador. En su capilla se conservan todavía algunos cuadros de mérito. Es célebre el devotísimo Cristo de Mirabel, al que todos los pueblos circunvecinos profesan extraordinaria devoción, cuya fiesta, que se celebra el día de la Cruz de Mayo, constituye una numerosa romería de todos estos pue¬ blos, en la que se dice misa solemne de campaña en la espaciosa esplanada de Mirabel, resultando muy típica del país y muy hermosa, una función religiosa al aire libre en aquellas agrestes alturas. La Granja de Valdefuentes.—Al sudeste de Guadalupe y como a una legua de distancia, resguardada de los vien¬ tos del norte y poniente, en amplio y amenísimo valle, se encuentra la "Granja o Palacio de Valdefuentes" por las muchas de riquísimas aguas que allí por doquiera se des¬ cubren. Es casa muy hermosa y de mucha antigüedad, en la que el turista recibirá muy gratas impresiones, no me¬ nos que el artista, admirando el delicado y elegantísimo artesanado mudéjar de su capilla, juntamente con uno de los ejemplares más hermosos de P, cerámica talaverana del siglo XVIII en el frontal de su mesa de altar. A fines del siglo XIV el P. Yáñez recibió por donación este palacio con su capiUa, rodeado de hermosos viñedos, que luego él reformó bastante, y más tarde, por los años de 1551 a 1554, por acuerdo unánime de la Comunidad fué reedificado, para ofrecérselo al Rey Felipe II, siendo Prior, el P. Pr. Juan de San Fulgencio. Aquí Enrique "el Doliente" poco antes de su muerte, acaecida el año de 1406, se retiró con el P. Yáñez durante ocho días, comunicando con él negocios del reino y de su PARTE DESCRIPTIVA 171 alma. También D. Juan II, cuando vino con el príncipe D. Enrique, su hijo, y la reina D.'' María de Aragón, a Gua¬ dalupe, durante el gobierno del Vble. P. Cabañuelas, pasa¬ ron algunos días en esta hermosa quinta. Felipe II, después de haber estado en ella muchas veces, nos refieren los historiadores de la Casa que, pasando en el año 1580 para Badajoz camino de Lisboa, al salir de Gua¬ dalupe donde había pasado la Semana Santa, durmió aquí la primera jornada con toda su corte; y entre los ilustres personajes que entonces honraron este palacio, son dignos de especial mención, la Reina D.^ Ana de Austria, el Prín¬ cipe D. Diego, las Infantas D." Isabel Clara Eugenia y Doña Catalina y el Emmo. Sr. y Príncipe Cardenal, D. Alberto, hermano de la Reina. Hoy este palacio es de propiedad particular y también su propietario, el Sr. Plaza, lo ha restaurado con diligencia. 172 parte descriptiva EL VIAJE A GUADALUPE Desde Madrid.—En automóvil puede hacerse el recorrido en 6 ó 7horas, lo más, tomando la carretera de Extrema¬ dura por Talavera de la Eeina hasta Oropesa, donde se deja la general y se toma la del Puerto de San Vicente, término de la Provincia de Toledo, gozándose en el camino de la vista del soberbio castillo de Oropesa; el célebre Puente del Arzobispo Tenorio, sobre el Tajo, que da nombre a la villa de Puente del Arzobispo, siguiendo la carretera por el Puerto de San Vicente, desde el cual se admira y se pasa el imponente y bellísimo panorama de los Guadarranques, después la villa de Alia y últimamente Guadalupe. Desde Talavera hay otra carretera que, pasando por los pueblos de La Nava de Ricomalillo, Belvis de la Jara, el Campillo, etcétera, enlaza en el Puerto de San Vicente con la de Oro- pesa a Guadalupe. Por ferrocarril, tómase desde la Capital de España la línea férrea de M. C. P. hasta la estación de Oropesa, don¬ de se deja el tren para tomar el automóvil-correo, diario, de Oropesa a Guadalupe, en el que se hace el viaje con toda comodidad y rapidez, por el itinerario Oropesa-Puen- te del Arzobispo-Puerto de San Vicente-Alia y Guadalupe. En la estación de Oropesa hay un buen hotel y algunas posadas. pakte descriptiva 173 Del N. y NO. de España.—Viniendo por la línea de As- torga, se cambia de tren en Plasencia-Empalme, donde se toma el tren para Madrid hasta Oropesa. Desde Càceres.—Por TRUjiLLo-LoaROSÁN.—Hay también carretera hasta Guadalupe. Corre diariamente el automóvil- correo de Cáeeres a Trujillo, Logrosán, Guadalupe. La hora oficial de llegada a Guadalupe es la del mediodía ; su salida para Cáeeres, a las 2 y media de la tarde y llegada a Cáee¬ res a las 8 de la noche próximamente. Los viajes en coche particular. — Para viajes en coches privados, además de las carreteras indicadas, señalaremos las siguientes : Para los visitantes de Plasència, Salamanca, etcétera, la carretera de Plasència, Torrejón del Rubio, Tru¬ jillo y Guadalupe; para los de Badajoz y Andalucía occi¬ dental, desde Mérida, Mia jadas, Trujillo a Guadalupe. Cuando las carreteras de Villanueva de la Serena y la de Navalmoral de la Mata a Guadalupe se hallen termina¬ das, será muy fácil el viaje a este Santuario desde los ci¬ tados puntos para los que vengan de Ciudad Real, Córdo¬ ba, etc., así como también para los peregrinos y turistas de la Vera de Plaseneia y demás regiones de la otra parte del Tajo. Es lástima que un Monasterio de tanta importancia como el de Guadalupe, no tenga un ferrocarril que haga más fácil su visita, por la incuria y abandono en que en España se tienen nuestras grandezas. En el extranjero hubieran hecho expresamente un ferrocarril para él, pues bien lo merece este artístico Monumento. ÍNDICE DEL TEXTO Páginas Al lector PARTE HISTORICA ()iiigen del Santuario de Santa María de Guadalupe y su Priorato secular.—Hallazgo de la Imagen.^—Ermita primitiva.—Celebridad de la Imagen.—Alfonso XI.— La batalla del Salado.—Después de la batalla.—Prio¬ rato y patronato de Alfonso XI.—Primer Prior: Don Pedro Barroso.—Segundo Prior : Don Toribio Fernán¬ dez de Mena.—Tercer Prior : Don Diego Fernández.— Cuarto Prior: El limo. Don Juan Serrano 9-22 Origen del Monasterio.—Primer Prior : Fray Fernando Yáñez.—Advertencia a ia primera parte : 23-25 PARTE DESCRIPTIVA Vista general del Monasterio.—A'ista desde "La Pajare¬ ra".—Fachada del poniente desde la "Acemilería".— Vista norte del Monasterio.—Vista desde Oi-iente.—Fa¬ chada principal 27-36 176 Indice del texto Páfíiiiaa El Templo.—Puertas de bronce.—La Capilla de Santa Ana. —El "Lavatorlum".—Ascenso a la Iglesia 38-44 Vista intebior de la Iglesia.—Las verjas.—Traslación y adiciones.—La Capilla Mayor.—Oratorios y sepulcros reales.—El retablo.—Los diversos proyectos del reta¬ blo.—Lienzos de Cagés y de Carduccl.—El Escritorio de Felipe II (Sagrarlo).—El antecoro 46-68 El Coro.-—La sillería.—El facistol.—Los libros corales ... 68-80 Antesacristía.—Lienzos de Carroño 80-82 La Sacristía.—Los cuadros de Zurbarán 82-90 La Capilla de San Jerónimo 90-94 Capilla de San Juanito.—El tríptlco.^—Tejidos y broca¬ dos.—El temo del "Tanto monta".—Casulla encarna¬ da.—Temo de la Emperatriz.—Bordados : Capa del si¬ glo XVIII.—Capa "rica".—Imaginería : Casulla de los Eeyes Católicos.—Casulla del Condestable 94-102 Capilla de Santa C.atalina.—Sepulcros reales 102-105 El Relicario.—Arqueta de los esmaltes.—Frontales : El del Rey Don Enrique.—El de la Pasión.—El "rico" 105-114 El Camarín.—Maestro del Camarín.—Lienzos de Jordán.-— Capllllta de San Joaquín y Santa Ana.—El trono de la Virgen 114-122 La Santísima Virgen.—El Niño 122-124 El Joyel.—El guarda-joyas.—El "Trapo viejo".—Las ha¬ zalejas y escudos.—El temo "rico".—Los vestidos de la Virgen : El de la Comunidad.—El de la Infanta.—El "rico" de la Comunidad 125-136 Panteón Real 130-138 Capilla de San Gregorio 138 El Monasterio.—Claustro mudejar.—Sepulcro del limo. P. Illescas.—Antiguo refectorio de los Jerónimos.—Glo¬ rieta del "Lavatorlum".—El Templete.—-Escalera prin¬ cipal.—Capilla de San Martín 139-148 ÍNDrCE DEL TEXTO 377 Páginas Las Enfeemebíaü,—Claustro gótico-mudéjar.—Interior del Claustro gótleo.—Edificaclón de la Enfermería nueva. •—Portadas y ventanas mudéjares 148-152 KDINAS y EESTAtlEáCtÓN 152 Pabellón de la ídnrería y Sala Capitular.—I^a Iglesia "nueva". — El Colegio. — Los Hospitales. — Hospedería Real.—Hospedería de nobles.-—Oficinas y dependencias del Monasteric 154^158 Alrededores de (Ipad.alupe : Giras y excursiones.—El Hu- railladero.—^;E1 Arca del agua.—El estanque y sus mo¬ linos.-— Márgenes del Guadalupejo. — Valdegracia y Huerta nueva.—La Granja de Mirabel.—La Granja de Valdefuentes . 159-171 El Viaje a Guauai.ui>e : Desde Madrid. — Del Norte y Noroeste de España.—Desde Càceres (por Trujillo-Lo- grosán).—Lo.-i viajes en coche particular desde las di¬ versas regiones de España 172-173 -M'iv y-,í ;-■ • y'v. '•.•• ^''■"Y— / '■'i *í. ■>•• .■y í'-V/vS ■^· ■0- .y_ .' ■"í ñ'% v -, w,^. ■ m ■■:-y -y- ■■■■ ";•"■ ■ -i- t¿.,: ■ -■• ÍNDICE DE GRABADOS Páginas Plîino actual del Monasterio 26 Vista del Monasterio desde la "Pajarera" 31 Vista del Monasterio defede el "Corral de las gallinas" ... 33 Vista del Monasterio desde la "Viña mayor" 35 Fachada principal del templo 37 Repujados de bronce en las puertas del templo 39 Ajimez y Capilla de Santa Ana 41 Estatuas orantes del sepulcro de ios Velasco 43 "Lavatorium", por .luán Francés. 1402 45 Arco de ingreso al templo 47 Interior del Coro e Iglesia 49 La Verja del templo, hecha por los maestros rejeros Fr. Francisco de Salamanca y Fr. .Tuan de Avila .52 Detalle de las Verjas 54 Sepulcro de Enrique IV 56 Retablo de la Capilla Mayor, labrado por Glraldo de Merlo. 58 Detalle del Retablo : Escultura de Sun Marcos 61 Escritorio de Felipe II (.luán Oiamin) 64 Detalle del Escritorio de Felipe II, hoy Sagrario 65 Uno de los Organos nuevamente montados 67 180 ÍNDICE DE GRABADOS Páginas La Sillería del Coro, labrada por Oliurriguera y los Carni¬ cero de Salamanca 69 Detalle de la sillería del Coro : San Bruno 71 El facistol de bronce repujado 73 Miniatura de un libro Coral del siglo XV 74 Miniatura del Klrlal guadalupense del siglo XVI 75 Miniatura de un Coral del siglo XVI 77 Miniatura de Fr. Julián de Fuente del Saz, (1589), en un Coral de Guadalupe 79 Sacristía del Monasterio desde la capilla de San Jerónimo. 81 El Vble. I'. Andrés de Salmerón (Zurbarán) 83 El limo. P. Gonzalo de Illescas (Zurbarán) 85 El Vble. P. Cabañuelas (Zurbarán) 86 El Vble. P. Martín Vizcaíno (Zurbarán) 87 El Vble. P. Juan de Carrión (Zurbarán) 89 Capilla de San .lerónlino (Sacristía) 91 Estatua de San Jerónimo en la Capilla de la Sacristía ... 92 Tentaciones de San Jerónimo (Zurbarán) 93 Tríptico de la Adoración de los Magos 95 El temo "Tanto monta" 97 Dalmática del "temo de la Emperatriz" 99 Capa rica del siglo XVTII 101 Detalle de la "capa rica" (siglos XVI y XVII) 103 Casulla del Condestable o de los Haro 104 Estatua de Don Dlonls, príncipe de Portugal 106 Estatua de la Infanta Doña Juana, esposa de! pi-íncipe Don Dlonls 107 Arqueta de los esmaltes 109 Uno de los bellísimos esmaltes de la Arqueta 110 Uno de los repujados hechos por Fr. Juan de Segovia, "el platero", para la Arqueta 111 Frontales de Enrique II y de la Pasión 113 Detalle del "frontal rico" 115 ÍNDICE DE GRABADOS 181 Páginas Camarín de la Virgen (Interior) 117 Ruth, la bella espigadora, una de las "mujeres fuertes" del Camarín de Guadalupe 119 Nacimiento de la Virgen (Jordán) 121 Imagen de Santa María de Guadalupe 123 Lignum Crueis 126 Crucifijo de Felipe II (Miguel Angel) 127 "El trapo viejo", bordado por Pedro López 129 Uno de los collarines del "Temo rico" 129 Casulla del "Temo rico" 130 Detalle de la casulla del "Temo rico" 131 E'aldón de una de las dalmáticas del "Temo rico" 133 Estatua yacente de Don Juan Serrano, en la Capilla de San Gregorio 137 El Templete y Claustro Mudejar 140 Galerías altas del Claustro Mudéjar 141 Glorieta del "Lavatoriuni" 143 La fontana del Templete a pleno sol de Agosto 144 Escalera principal del Monasterio 146 Interesante grupo escultórico del siglo XV 147 Claustro Gótico por Antón Egas y Alonso de Covarrubias... 149 Detalle del Claustro Gótico o de las Enfermerías 151 Muro y ventanales mudejares reedificados en la Enfermería. 153 Valle del Guadalupejo 160 El Humilladero 162 Presa y molinos del Estanque 165 La Granja de Mirabel y sus bosques 167 La Granja de Valdefuentes 170 '^íc'jií-vííin'-'-v.v'- ' Im^: . v.. -'"-¿§35?: ■ ,!, ,V '^'/T-S •rf-" sfr>^jK*,-t.....í.....^..i?.,. .-.-r.-'u -.-^v. 4^..',KÏ"^'*,-V'V .■^•s■■■■.<}: ^ r V.• V. f- -t í * arv-^ ^ ií. 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Por lo que a Nós toca, concedernos nuestro permiso para la publicación de la obra titulada Guía ilu.stbada del Monasterio de Nuestra Señora de Guadalupe, por los Rdos. PP. Fr. I. Acemel y Fr. G. Rubio, Franciscanos, me¬ diante que de Nuestra orden ha sido examinada, y no con¬ tiene, según la censura, cosa alguna contraria al dogma ca¬ tólico o a la sana moral. Barcelona, i8 de Octubre de 1926. I mprimase, JOSÉ, obispo de barcelona. Por mandato de su Excia. lima. Dr. Francisco A/.® Ortega de la Lorena. Canciller- Secretario INSTITUTO AMATLLER^' DE ARTE HISPÁNICO N.° Registro; Signatura: Sala Estante