LAS IGLESIAS SUBSISTENTES DEL NORTE-ESTE (hasta las Comendadoras, el Carmen, San Sebastián y San Lorenzo) LAS IGLESIAS DEL ANTICUO MADRID NOTAS DE ESTUDIO POR D. ELÍAS TORMO Catedrático de la Universidad, Miembro del Patronato del Museo Municipal 2.® de los 2 Fascículos MADRID Imprenta de À. Marzo San Hermenegildo, dz dup®.—Tel. 31225 19 2 7 § 28 El Carmen (Calzado), hoy parroquia. Por no haber sido Madrid una ver¬ dadera ciudad en la Edad Media, falla en sus ensanches antiguos la conocida supuesta regla de marcarlos a los cua¬ tro puntos cardinales cuatro conven¬ tos de las grandes Ordenes de frailes (dominicos, franciscanos, agustinos y carmelitas), o bien en España, seis (con los trinitarios y los mercena¬ rios). El Carmen (Calzado) madrile¬ ño no se creó sino bajo Eelipe II, y bien cerca del todavía reciente con¬ vento de agustinos de San Felipe el Real (toda la manzana hoy del Bazar de la Unión), y del de mínimos de la Victoria (carrera de San Jerónimo), y apenas algo posterior a ellos y a la Trinidad (teatro del Centro) y a la Merced (plaza del Progreso). 220 —■ La fundación fué en el ac¬ I57S, en tual solar, desalojando la mancebía en allí instalada (la bendición la 1541 dió el futuroPapa Urbano VII), cuan¬ do se daban prisa todas las grandes Ofdenes "ciudadanas" en establecerse en la flamante villa y corte, y llegando la carmelita la última de todas. En cambio, su iglesia la últimaes en man¬ única intacta. tenerse, y la ya Ampararon el establecimiento la princesa Doña Juana, el Rey, el Muni¬ cipio, y la capilla mayor y cru¬ para cero el arzobispo de Popa- carmelita yán y Truxillo, D. Fray Ambrosio Va¬ llejo, en 1635, pasando su patronato al Consejo de Indias. Tuvo el convento por titular suce¬ sivamente (datos bien dudosos) a San Antón (1575) y a San Dámaso (desde 1624, cúando los falsos cronicones en¬ gañaron sobre la patria "madrileña" del gran Papa del siglo IV) ; pero en definitiva y siempre a la Virgen del Carmelo. Expulsados los frailes (1835), conservaron el culto los terciarios del Carmen. Después fué parroquia nueva, y aun ahora lo es, pero "a medias", llamándose la ya única (con dos tem¬ plos) "del Carmen y San Luis". El templó fué trazado y por con¬ trata hecho por el arquitecto Miguel de'Soria (que murió en 1638), desde — 227 — i6ii hasta por 1640 las obras, traba¬ jando con él o en contratas de cante¬ ría parciales Mateo de Cortray (1631). La capilla mayor y crucero, de 1631 a 1638. La sillería del coro la trazó y ejecutó (1644-46) Gabriel Vázquez, y el viejo retablo mayor (no el actual) lo hizo Sebastián de Benavente, con imágenes de Juan Sánchez Barba y cuadro de Pereda, y también Bena¬ vente el retablo de la capilla da San Alberto. De todas esas obras y algu¬ na del derruido convento (enfermería, claustro y noviciado) hechas (1649) por Eugenio Ruiz y (fecha désconocida) por Juan Garcia, se conocen detalles, como las cifras del importe respectivo de todas esas tareas. Las portadas (las dos de la calle tres del Carmen tuvieron gradas y tiendas avanzadas hasta el siglo XX) de Cour- tray son de severidad majestuosa. Am¬ plísimo, pero algo estrecho, por 'razón de su alargamiento, muestra el templo intacto también el severo carácter del arte todavía escurialense, en su orden toscano, seco, del reinado de Feli¬ pe III, labrándose a la vez con la gran nave, el crucero (con cúpula sin tam¬ bor), la cabecera y todas las capillas, las citadas portadas y la torre (única, de dos gemelas que se proyectaron). Además, las capillas (ciegas, por des- — 228 — gracia), en su casi totalidad, conserr van todo su carácter, tan tipico, y tam¬ bién sus retablos castizos, todo lo que vale más en ellas que las imágenes y las pinturas: en ese aspecto arquitec¬ tónico merecen toda atención, particu¬ larmente la primera de la izquierda, hecha para por el arquitecto So¬ si ria, después traspasada a los médicos, y la tercera de la izquierda, de con¬ junto muy barroco y temas pasionis- tas, cual de institución penitencial. Casi todas las rejas son del si¬ glo XVII; la más interesante la de la capilla cuarta de la izquierda, con re¬ pujados historiados (fundación, en ei año 1650, de la condesa de Losada cuya es la bella estatua orante en ala¬ bastro). Algunas de las bóvedas de las capillas, baídas en general, llevan el ornato tipico del arquitecto recoleto Fr. Lorenzo de 'San Nicolás. El se¬ gundo (a la derecha) de los pulpitos se hubo de labrar hacia 1630. De las obras de arte, no son anóni¬ mas las imágenes del Bautista y de San Elias (crucero de la izquierda), de Manuel Gutiérrez (siglo XVII), exce¬ lentes; la de la Inmaculada (última ca¬ pilla de la derecha), de Juan Sánchez Barba; la del grupo de la Virgen del Carmen con San Simón Stoc, én el retablo mayor del siglo XIX, que son 229 — las perdido del siglo XVII (ha¬ del cia 1654), del mismo Sánchez Barba, como también el lienzo alto de la Tri¬ nidad es del antiguo, y pintura muy importante (invisible casi), de Anto¬ nio de Pereda. La Trinidad, de escul¬ tura (retablo, al crucero de la derecha), es José Piquer (siglo XIX). No son de los de Pereda (aunque puestos en sus¬ titución de otros suyos más grandes, apaisados) los lienzos viejos de Elias y Elíseo a los lados del crucero. De las esculturas de autor descono¬ cido, es notable el Crucifijo y Calvario en el retablo a lo José Churriguera de la nave de la derecha, del arte recio y fuerte del 1700, anónimo siempre, por desgracia, en Madrid. Pero lo más no¬ table es en la capilla primera (de iz¬ quierda : a derecha) el grupo de la Vir¬ gen del Tránsito con todos los Após¬ toles (encargo particular del arquitec¬ to Soria), una verdadera obra maestra del arte del promedio del siglo XVII; también notable, el San Miguel (preci¬ samente encima), y en el retablo del fondo, de los santos médicos, alguna de sus partes (Anunciación). Depinturas anónimas, las de más interés son las laterales en el retablo de la primera capilla de la derecha y en el de la quinta de la derecha, y los fres¬ cos de la bóveda de la tercera de la iz- 230 — — quierda. En la pieza dentro de la sa¬ cristía, lienzo grande de la Inmacula¬ da, no de Angelo Nardi. Fuentes de información. Para lo sa¬ brosamente anecdótico de la fundación, véase el libro sobre el Caballero de Gracia del famoso historiador merce¬ nario Fr. Alonso Remón (1620; en la Biblioteca Nacional, signatura núme¬ ro 3/8.869), capítulo VI (y la observa¬ ción al caso en la nota preliminar "Al lector", y a la vez la frase en su "1575" de León Pinelo) ; además, y en gene¬ ral, los historiadores de Madrid: Alva¬ rez Baena, y mejor y más antiguo Quintana. La historia documentada de la dotación fundacional del obispo Va¬ llejo (papeles de Archivos de Madrid, Caudete, Roma...), en trabajo del alum¬ no D. Atanasio Sinués, presbítero (Ar¬ chivos de la Facultad de Letras), iné¬ dito; la estatua sepulcral ha desapare¬ cido del presbiterio (después de 1848). Para la historia arquitectónica, ya no se conservan en los Archivos del Es¬ tado los documentos que, por fortuna, aprovechó extensamente Ceán en el Llaguno-Ceán (7.' de las adiciones al capitulo L). Para las imágenes y una pintura conservadas (a falta de todo dato documental, que yace ignorado en el Archivo Notarial de Protocolos de Madrid, "invisible"). Palomino ("Vi- — 231 — das", 130.', 176.' y 207.', y la de Pere¬ da i27,'), con las referentes a bastan¬ tes pinturas perdidas; sobre éstas, mu¬ chas notas nuevas (cosa rara, que de¬ muestra información de frailes) en Ceán; Ponz (antes) apenas una más sobre las de Palomino (y no vió bien los.retablos),Ossorio, otra (lo de Pi¬ y quer). Eguren (en Madoz) olvidó uti¬ lizar el Llaguno-Ceán, para el Carmen tan principal, y cayó en error, como es corriente, en los Santos Elias y Elí¬ seo, de Pereda, pues los auténticos eran muy grandes y de composición, como se ve por el conservado, que es el San Elias el Paraíso en con Enoch, del Museo de la Trinidad, hoy en el de Cádiz. Un alumno de la clase universi¬ taria de Historia del Arte registró la documentación del Archivo Histórico Nacional, no hallando datos apreciables para la historia artística del templo. La idea del proyecto de dos torres, en Tei- xeira. § 29 San Luis Obispo, pa¬ rroquia. Fué filial de la parroquia de San Ci¬ nes, como, a sucorriendo los si¬ vez, glos, fué filial de San Luis la de San José, de la de San José la de la Con- 232 — — cepción y de la Concepción la de Mont¬ serrat de la plaza de Manuel Becerra (entre otras) : todo por el ensanche su¬ cesivo de Madrid en dirección Noreste, el más noble o principal. La fecha de 1541 corresponde a la bendición pri¬ mitiva de San Luis como anejo de San Ginés en el solar de la actual iglesia (hubiera alli antes o no una ermita de San Roque) ; la parroquialidad plena no la ganó hasta el siglo XIX, y aho¬ ra (desde el arreglo parroquial de 1891) con el Carmen son dos templos parro¬ quiales unidos y para una sola feligre¬ sía, llamada "del Carmen y San Luis". El edificio actual (que se construi¬ ria a costa de "la fábrica" de San Gi¬ nés) comenzóse a labrar en 1679, ya en culto en 1689, cuando seguramente estaba incompleto, y es lo que ha de tenerse indiscutiblemente por obra del pintor famoso y arquitecto criticadísi- mo (sin razón) José Ximénez Donoso, de quien, contra todo lo dicho en to¬ dos los libros, no es la portada, que lleva la fecha de 1716, con los bellos herrajes (en 1925 repintados), firmados en 1720 por el cerrajero Marcos Ami¬ go; tampoco es suyo el retablo mayor de tan grandioso churrigueresco (de alguno de los hijos de José Churrigue- ra será), ya labrado muy adelantado el siglo XVIII, según Ponz. De Donoso 233 — — era además la pintura al fresco (1686, la víspera de muerte), la traza y su todo el conjunto de la capilla doble del Cristo o de D. Diego Ignacio de Córdoba (patronato de los marqueses de Canillejas), que t^ne en ella su se¬ pulcro con estatuas A la muerte de Donoso había el artista construido y por su traza toda la iglesia, pero pre¬ cisamente con la excepción de la por¬ tada y del tramo de los pies del tem¬ plo. Labró en la construcción el alarife Tomás Román, suponiéndose que al comienzo de las obras (Eguren). Son anónimas las obras de arte de algún interés, mayor en alguno de los conjuntos, como el de la capilla chu¬ rrigueresca del gremio de los Cereros o de la Inmaculada (última a la iz¬ quierda) el Cristo devotísimo de la Fe ; es de lo más castizo del siglo XVII; el lienzo de la Asunción (en la primera de la izquierda) esdel arte aun en pro¬ blema de si es español o itálico de otra, unseudo. Alonso Cano de la Co¬ lección Cook; la imagen de la Virgen del Buen Parto (en la misma) es ya del siglo XVIII, excelente (¿procede del Carmen?). Las obras de arte de autor conocido se reducen a bien pocas. Pero es muy bella la de Claudio Coello, en el ático del altar de la última, capilla a la dere- 234 — — cha: San Diego limosnero; suya es la Cena en el propio sagrario también. De Pablo González Velazquez (el pa¬ dre de los fresquistas) es la poco inte¬ resante estatua de la barroca portada principal, demasiado criticada ésta por los neoclásicos por el facetado de las columnas, y de José Salvador Carmona (sobrino de Luis), la imagen de la In¬ maculada, obras del siglo XVIII en sus dos mitades. De la segunda de esas épocas, la Dolorosa, de Vergaz (fondo del crucero de la izquierda), proceden¬ te de la iglesia de Agonizantes. La de la Virgen del Amparo (fondo del cru¬ cero de la derecha), de Páramo (1883), y las del Corazón de Jesús y de Ma¬ ría (presbiterio), de Francisco Bellver (el mayor de los tres hermanos). Los dos retablos colaterales del mayor (a los cruceros) son de tipo román¬ un tico de relativo interés. Modernas (por el año 1880) las vidrieras, y también por 1904 el pulpito, cancel y confe¬ sonarios, de muy linda talla "rococo", obra de Suárez. En el templo yace el arquitecto Donoso. Fuentes de información. La capital, las "Vidas" (1724) de Palomino, la 175.* sobre todo, con testimonio per¬ sonal muy circunstanciado y autoriza¬ do ; también la 186.*, y otras acerca de pinturas perdidas. Lo de Román y otros — 235 — datos, en Alvarez Baena (1786). EI error de lo de la portada lo cometieron (por frase dudosa de Ponz) Llaguno y Jove-Llanos, Eguren, etc., el cual y el referente, al retablo mayor se man¬ tienen o acrecientan en Mesonero Ro¬ manos. Ponz y otros sólo repiten, y Ceán, que añade lo de Carmona. Para los modernos, Ossorio; lo de Páramo y lo de hierros, en los trabajos de Ca- rriazo y de Garcia Bellido. § 30 El Caballero de Gracia. El oratorio no fué fundación del fa¬ moso personaje muerto de ciento dos años en 1619, sino de iniciativa y mu¬ cho tiempo después, en 1654 (¿aquí sólo en 1764?), de la Congregación del Santísimo Sacramento, que él había es¬ tablecido en el convento de franciscas de su fundación, en 1663; fué el de éstas el verdadero templo "del Caba¬ llero de Gracia" y el que dió su nom¬ bre a la calle (hoy la Comunidad en la de Blasco de Garay). Familiar del nuncio Castagna, el que llegó a Papa (Urbano VII), fuera o no novelesca y donjuanesca su vida de caballero y después diplomático pontificio y des¬ pués sacerdote, Jacopo Grattiis, ita- — 236 — liano (de Módena), acabó por ser es¬ pañol, madrileñísinio y virtuosísimo; contribuyó con celo y muchas riquezas a la fundación del Carmen, de la Con¬ valecencia, de Italianos, de Loreto, y más al establecimiento en Madrid de los Clérigos Menores, a los que apo¬ sentó pocos años en el lugar (esquina Este de Clavel y esta calle) que, al dis¬ crepar definitivamente con San Fran¬ cisco Carracciolo, dió el Caballero de Gracia a las reformadas concepcionis- tas; en su derribada iglesia fué sepul¬ tado al morir en olor de santidad, aun¬ que en 1835 (al derribo de la iglesia conventual) se le trasladó a este ora¬ torio (entre el segundo y tercer altar de la derecha). El actual oratorio, la creación más feliz (el interior) del más neoclásico de los arquitectos españoles, Juan de Villanueva, es obra de fines del si¬ glo XVIII, que se comenzó en 1786, bendecida en 1795. El arquitecto había estado pensionado en Roma seis años, y tradujo aquí, tan en pequeño, el tipo gentilísimo de las basílicas romanas del siglo de Constantino; apasionado del uso de las columnas y quien las quiso arraigar España, las usó aquí en bien noblemente (catorce corintias mo¬ nolíticas en granito) ; pero sin necesi¬ dad alguna, dada la estrechez de la 237 — — nave, que pudo ser única, y casi lo es; al recuerdo del "rococo" aun obedece la cupulilla ovoidea, con sus clarabo¬ yas. A la cabecera, el ábside se recortó casi nada y se modificó apenas por las obras de la Gran Via, cuyos planos se hubieron de plegar al deseo de salvar la integridad del monumento : de ese tiempo es la nueva fachada al Norte, del arquitecto Carlos de Luque (1911 a 1916), y en vez del cuadro del altar mayor de la Cena, hoy en la escalera, la vidriera (ésta, de cierta casa "in¬ dustrial" que se nos niega a decir el nombre del pintor que dió el cartón). La portada del Sur se labró por el arquitecto Custodio Moreno, entrado el siglo XIX; el relieve, de José To¬ más, traducción pétrea del "Cenacolo" de Leonardo, es de 1832. •En el interior (y el ingreso), varias imágenes y cuadros : dos de éstos, de altares, sin saberse cuáles (Santos Pe¬ dro y Pablo y la Magdalena acaso), son del pobre condiscípulo de Coya José Beratón, zaragozano (-fiygó de cuaren¬ ta Zacarías González Velázquez años) ; firma el de San José en 1794, y José Camarón el de la Sagrada Familia; el grupo de la Virgen del Socorro, tan lindo, es muy similar, si no igual, a los de Salzillo; el San Francisco de Bor¬ ja (crucero de la izquierda) es muy in- TOMOII 2 — 238 — teresante; el fresco de la cúpula es todavía gracioso, con las escenas de los exploradores de Canaán, Booz y Ruth, sacrificio de Isaac y Sansón y el león. Pero la famosa de las obras de arte fué ya enel siglo XVII el Cru¬ cifijo "de la Agonía", procedente del convento de Agonizantes de la calle de Fuencarral (y muchos años en San Luis Obispo), creación muy típica de Juan Sánchez Barba. El retrato del fundador, en la sacristía. El oratorio ocupó el solar de la casa en que fué asesinado (1650) por ingle¬ ses realistas el embajador del Parla¬ mento, Escon, del regi¬ por venganza cidio de Carlos I, que había votado. Fuentes de información. El llamado Caballero de Gracia tuvo su leyenda y llegó al teatro y la novelística (Tir¬ so, Moreto, L. M. de Larra, Répide'...), y su historia (en el mercenario P. Alon¬ so Remón. León Pinelo, Capmany) ; • la resumió el libro de Francisco Javier García Rodrigo. De la obra de Villa- nueva, pocas palabras, aun en el mis¬ mo elogio necrológico académico de D. José María Guallart; dos en Lla- guno-Ceán y en Otto Schubert : Ca¬ bello Lapiedra, en trabajo especial ("Revista de Arquitectura", núm. 7), reprodujo los dibujos, que fueron pro¬ piedad de Repullés Vargas (figuraron — 239 — en la procesión fúnebre del traslado de los restos de Villanueva). Notas en Ponz (3.° edición), Ceán (lo de Bera- tón), Ossorio (lo de Tomás)... Traba¬ jo casi monográfico de la alumna Ama¬ da López de Metieses (Archivo de la Facultad de Letras), 1927. Orueta ha publicado el Crucifijo de Sánchez Barba. § 31 Las Calatravas. Fué iglesia de Comunidad de "mon¬ jas" (hoy en la calle de Rosales). En realidad, eran en su origen, como otras similares de otras Ordenes militares, casas de recogimiento de las damas de la familia de los caballeros que iban a cruzada (la primera en 1219). Comen¬ zó ésta (¿1218?) el lugar de San en Salvador de Pinilla, de Jadraque (Gua¬ dalajara), "calatravas" desde 1461, des¬ pués (1576) en Almonacid de Zurita (Guadalajara), después (1623) en Ma¬ drid, provisionalmente en Santa Isabel, después en la calle de Atocha, para ins¬ talarse al fin ea este local. Amenazadí- simo de derribo en 1868 (en parte por odio al reyFrancisco), hoy, desde 1870 (derribado lo conventual), subsiste el templa, como de la Orden de los caba¬ lleros de Calatrava, con mucho culto 240 — público además : las monjas calatra- vas,huéspedes de las Comendadoras de Santiago primero, de 1896 a 1911 en el convento de Valverde, en la calle de Rosales, 12, ahora. Ignórase, si no la fecha del trasla¬ do de las Calatravas a la calle de Al¬ calá (la de 1629, según el P. Postius), las de la construcción del templo (en el Teixeira, 1656, no hecho todavía ni comenzado) y las de los tres retablos actuales, no sabiéndose siquiera si las obras, documentadas en 1686-87-88, del retablo primitivo y otras tareas fueron consiguientes (como parece tan segu¬ ro al juzgar lo arquitectónico del tem¬ plo) a la ultimación de la obra; ésta, de un arquitecto desconocido, acaso el Mi¬ guel Chocarro ( ?) que figura en una cuenta. Los escudos (puerta lateral del crucero de la derecha, en escultura, y los pintados en las pechinas) son toda¬ vía los del reinado de Carlos II. Bajo Felipe V (antes de 1724, fecha del se¬ gundo tomo del Palomino) se había labrado el actual gran retablo, con las muy notables esculturas de Pablo Gon¬ zález Velazquez (y por entonces los colaterales seguramente), sorprendien¬ do que menos de treinta años se en sustituyera el anterior y se llevara al coro su gran lienzo, firmado (y a la vez documentado) por el pintor de cá- 241 — — mara Francisco Ignacio Ruiz de la Iglesia en 1688. Su marco, y acaso el sagrario actual, fueron obra de José de la Torre, el dorado de José Rodríguez. A este cuadro, que representa a San Diego Velázquez en el campo de la ba¬ talla contra los moros, se a jun¬vienen tar ahora, precario (?), pero desde en hace medio siglo, otros dos igualmente inmensos lienzos del mismo pintor de la decadencia del arte madrileño (in¬ fluido por un arte paralelo al de Lucas Jordán y Palomino), procedentes del en 1873 incendiado templo de Santo Tomás y de su capilla de la Virgen de las Nieves, representando, también en gran aparato o "machina" a la italia¬ na, la Asunción y la Coronación de María, y buscando el pintor en sus grandiosidades decorativas al óleo los efectos claros del templé en la pintura mural. Con el conjunto estilístico y decora¬ tivo de todo el interior, con su gran cúpula (achaflanados los machones), tan estricta y típicamente madrileño, no armoniza mal el retablo mayor, en evolución subsiguiente del mismo es¬ tilo barroco, y aun los graciosamente "rococos" -altares colaterales.En el primero, las policromadas estatuas de San Diego Velázquez, Santos Benito y Bernardo (otras dos, menores, de 242 santos benitos se retiraron en el si¬ glo XX), la del Salvador y los ánge¬ les y angelitos son las de más interés en Castilla de las del primer tercio del siglo XVIIl y de autor conocido, el citado González Velázquez. En las capillas hay imágenes anóni¬ mas interesantes, como la de San An¬ tonio (primera de la izquierda), que no es de Alonso Cano; los dos santbs mínimos (primera de la derecha, los co¬ laterales, procedentes de la Victoria) y Santa Rita (de San Felipe el Real), de vestir (segunda izquierda), cuya co¬ fradía tiene muchos tapices flamen¬ cos del siglo XVII. Los hierros, muy bellos, de las puer¬ tas a la calle y a la sacristía, en el cru¬ cero, los firma Pedro Calvo en 1686; los de la puerta ordinariamente abier¬ ta, José Maiol (?), en 1686 también. En la sala de juntas, retratos de Fe¬ lipe V y Luisa Gabriela de Saboya y gran cuadro moderno (1890) de López de Ayala: la fundación de la Orden de Calatrava. En la sacristía, uno del si¬ glo XVII (?) del Calvario. El exterior del templo, en la calle de Alcalá, fué decorado sistemáticamente, en el reinado de Isabel II, por los pla¬ nos de Juan de Madrazo y Kuntz, el mismo ilustre arquitecto discípulo de Viollet-le-Duc que dirigió la restaura- 243 — — ción de la catedral de León; aquí quiso hacer, felizmente, obra del Renacimien¬ to milanès, típico hasta en el detalle del color rojizo de la "terra cotta" (¡re¬ pintado ahora en otro color i ). Los fres¬ cos, ya casi perdidos, los pintó joven en los lunetos el después famosísimo retra¬ tista Raimundo de Madrazo, sobrino del arquitecto. La Inmaculada es estatua (en estuco) de Sabino Medina; el San Raimundo Abad de Fitero y el San Die¬ go Velázquez, fundadores (en 1158-64) de la Orden de Calatrava, de los escul¬ tores Andrés Rodríguez, compostelano, y el madrileño José Pagniucci y Zu¬ mel (-j-iSóB, malogrado). La bella si¬ lueta del conjunto, vista de costado, acabará de quedar anulada (!) cuando se edifique el correspondiente semirras- cacielos donde está el palacio de To¬ rrecilla (que tenía tribuna al templo), ahora en derribo inminente. Fuentes de información. Algunas no¬ ticias de la historia de la Comunidad en artículo del P. Juan Postius en "El Iris de Paz" del 25 mayo 1925, y en otro de Joaquín Tello en "La Semana Católica" de 9 abril 1927; alguna, en los analistas madrileños y niadrileñis- tas modernos (incluso versos pasqui¬ neros Felipe IV). De lo arqui¬ contra tectónico, ni una palabra (!) en Lla- guno-Ceán, y, por tanto, tampoco en — 244 — Schubert. De lo de Ruiz de laIglesia, "Vida" 213° del Palomino. Ncrtas del Ponz con errores; del Ceán (lo de Gonzalez Velázquez); del Ossorio (ar¬ tistas de la fachada). Propósitos y ca¬ sos del derribo proyectado en 1868 (por cuya idea Fernández de los Ríos, el progresista, no incluyó el terriplo en su "Guía de Madrid") en la biografía de D. Manuel por D. Francisco Sil- vela. Solos documentos conocidos, y resumen de otras notas trabajo en el del alumno José Sinués Urbiola (Ar¬ chivos de la Facultad), publicado en la "Revista de la Sociedad Española de Excursiones", año 1919, con reproduc¬ ción del gran cuadro y del retablo (de esta obra, en "La Esfera'" sept. 1917.) § 32 Don Juan de Alarcón (mer¬ cenarias descalzas). Da nombre, extrañamente, al . con¬ vento, fundado en 1609, un particular, el sacerdote albacea testamentario de la fundadora, doña María de Miranda. En Madrid hubo, y aun subsisten, las mercenarias calzadas de San Fernan¬ do (hoy la calle de Bravo Murillo, al en Norte de la glorieta de Cuatro Caminos) y las también descalzas "Góngoras", de 245 — — fundación muy posterior. Por esta ra¬ zón, al perderse la iglesia de Santa Bárbara de los mercenarios descalzos, fundación de 1606, logró en 1838 la de Don Juan de Alarcón el cuerpo de la santa madrileña. Beata Mariana de Je¬ sús ( 1624), penitentisima y eremí¬ tica "mercenaria" que fué en los alre¬ dedores de Santa Bárbara (hoy la pla¬ za), y cuyo cuerpo inco¬ permanece rrupto. El edificio conventual (clau¬ sura) es de unidad de estilo arquitec¬ tónico del siglo XVII, primera mitad; y con muchisimas obras de arte, sin¬ gularmente pinturas, muchas firmadas. La Merced y su descalcez en general fueron creaciones españolas, del 1218- 1235, y del 1603, respectivamente. De la historia del templo se desco¬ noce el arquitecto y todo otro dato y fecha que el por muchas fuentes com¬ probado de su terminación en 1656^ a costa de la familia de los Cortizos, sos¬ pechadísimos de ser de raza judia y entonces muy protegidos del Gobierno de D. Luis de Haro. Los bellos herra¬ jes anónimos de las puertas también son de dicha fecha. Se conoce de antiguo lá obra princi- _ pal de pintura ' del pintor y capitán Juan de Toledo, que murió hacia 1665, y menos de antiguo el resto de la obra suya y la de Juan Montero de Roxas — 246 — (muerto de setenta años por 1683), dos artistas castizos, que vivieron, sin em¬ bargo, algún tiempo en Italia. El he¬ cho de que se edificara convento y témplo en la "Puebla de Don Juan" de Vitoria, barrio de ensanche par¬ ticular, en todas las casas se ha¬ que bían de ajustar a los planos del ala¬ rife Francisco Lozano por la ordenan¬ za particular de 1597, no autoriza para conjeturar que fuera Lozano el arqui¬ tecto de Don Juan de Alarcón, cuya puerta conventual lleva la fecha tan próxima de 1609. El templo demuestra todavía el man¬ tenimiento de la severidad escurialen- se, sin característica personal de algu¬ no de los dos Moras en su pórtico, nave (sin capillas), crucero, cúpula... La Inmaculada, estatua en la puerta lateral, parece del promedio del si¬ glo XVII. La sobriedad noble de la decoración del interior ofrece marco a los reta¬ blos, todos curiosos de por sí, y por la feliz circunstancia de que de cabeza a pies, y por parejas, ofrecen sucesiva¬ mente, en muy excelentes ejemplos, cuatro sucesivas fórmulas artísticas, de 1650, 1700, 1750 saber: toda¬ y 1800, a vía severa, pero promedio jugosa, del dej siglo XVII, primero, los dos cola¬ terales, compañeros del mayor, y los 247 — — tres mirando cara a la puertaprincipal, según el viejo uso; después, los dos del fondo de los brazos del crucero, barrocos de fines del siglo XVII; des¬ pués los de San Antonio, notable gru¬ po escultórico, acaso de Porcel, y San Ramón Nonato, "rococos" del prome¬ dio del siglo XVIII, y, finalmente, ios de los pies, de imágenes de Cristo a la columna y Soledad, del neoclásico del 1800. La Inmaculada colosal del retablo mayor, y en sus estilobatas San Pedro Nolasco y San Antonio de Padua, son pinturas de Toledo, y mejores las del colateral del lado izquierdo, San Pe¬ dro Nolasco, y en sus estilobatas, el santo dando la Regla a las mercenarias y el milagroso viaje de Mallorca a Bar¬ celona de San Raimundo de Peñafort, con la Resurrección, central. Son de Montero, en el colateral de la derecha (y ncr de Toledo, según el error que arranca de Ponz trastrueque de por las notas del Palomino), el gran cua¬ dro de los Sueños de San José, y en estilobatas, la Adoración de los Ma¬ gos y la de Pastores, y el Buen Pastor, al centro. Se desconoce el escultor del hermo¬ so Crucifijo del retablo al fondo del crucero de la izquierda. En el ático, el lienzo del triunfo de la Santa Cruz es — 248 — de Palomino, como el Saniiag-o mata¬ moros del retablo de enfrente, ambos de noble castizo. En barroquismo aquél, el de la Beata Ma¬ arca-urna riana la dibujó el arquitecto Pedro Arnal a fines del siglo XVITT. Copia de Ribera (original en el Mu¬ seo de Toledo) es el cuadro sobre el alto coro. En los óvalos de las pechinas, óleos (?) anónimos de Santos Eutiquio (?), Pedro Pascual, Balblina (?) y Victoria. Sobre el paso a la sacristía, el de la Sagrada Familia, acaso ya del si¬ glo XVIII. En Semana Santa se exponen nota¬ bles bustos de Ecce-Homo y Dolorosa, de Pedro de Mena. Fuentes de información. La de la institución en la "Historia del con¬ ... vento de la Purísima ... comúnmente (le Alarcón y del de ... San Fernan¬ do...", por el P. Ledesma (1719). No¬ ticia de 1656, en los "Avisos", de Ba- rrionuevo (con otras de los Cortizos, curiosas). Notas de arte en Díaz del Valle (sólo la Inmaculada de Toledo), en Palomino("Vidas", iio." y 163.', tan sólo) y Ponz (más noticias nue¬ vas). Ceán lo que añade (González de la Vega) es de algunas de las obras en clausura. Ni palabra en el Llaguno- Ceán, y, por tanto, tampoco en el 249 — — Schubert. De la clausura, trabajo en preparación de los condes de Casal y Polentinos, y notas inéditas de Tor¬ mo, Sánchez Cantón, etc. De los Me¬ nas, el libro de Orueta. Interesante in¬ formación sobre el cuerpo de la Beata, informes del Dr. Maestre, etc., en oc¬ tubre de 1924. (Véase en "El Debate" largo trabajo, al 14.) § 33 Oratorio del Espíritu Santo (la Consolación). Es una pequeña iglesia típica,y a ella agregada una iglesia moderna: la de la Consolación; servidas ambas, cual una los agustinos (calzados) sola, por del colegio de segunda enseñanza de San Agustín. Aquélla, donde ahora tienen su cul¬ to los devotos del Centro de la Ado¬ ración Nocturna (todas las noches, por secciones y a mensual), es de turno fundación y propiedad de una Escla¬ vitud o Congrègación del Divino Es- piritu y de María Santísima de la Ora¬ ción, que nació (1620) aprobada por el trinitario Beato Simón de Rojas, y renació (1647) en la iglesia de Don Juan de Alarcón. Construido el ora- 250 — — torio público en 1676, aquí quedó ins¬ talada y se mantiene (?). No se conoce el arquitecto, ni se saben apenas otros datos que éstos : que tuvo copias de cuadros buenos, y que de José Ximénez Donoso tenía uno en el camarín, sin decirse los asun¬ tos. No basta esa noticia para pensar en Donoso fuera el arquitecto de que esta obra, que es nave única, con su cúpula y su coro alto del tipo severo del siglo XVII. Los cuatro retablos de la nave parecen de fines del si¬ glo XVIII, uniformes y graciosos; el mayor es del promedio del mismo si¬ glo. Las imágenes, en los de la izquier¬ da, son de aquella centuria, graciosa la de la Virgen de la Oración, y más fuer¬ tes, en elpresbiterio, las de San Joa¬ quín Santa Ana. La tablita de la Vir¬ y gen del Buen Consejo es copia de un original prerrafaelista. La rica custo¬ dia de la Adoración Nocturna es de los talleres de Granda Buylla. El Crucifijo no es de Alonso Cano. La iglesia nueva es obra (1910-11) de los arquitectos Vera y Villamar (realizada por Larrucea), muy capri¬ chosamente inspiradçs en lo bizanti¬ no (?), con tribunas en las estrechas naves laterales y con cúpula en el cru¬ cero. La imagen de la titular, la Virgen del ,251 — Consuelo y Correa, es la de Juan Pas¬ cual Mena, procedente del viejo San Felipe el Real. El resto de las obras de arte es de los años de la obra (1911-12). Las pinturas de los retablos de las na¬ ves (vuelta por la izquierda) son de Hidalgo de Caviedes (Santa Rita;, Al¬ varez Sotomayor (Santa Ménica y San Agustín en Ostia), Simonet (San Jo¬ sé), Izquierdo (San Agustín meditan¬ do su conversión), Alejandro Ferrant, en 1912 (San Simón Stok y la Virgen del Carmen), pintor desconocido (Santo Tomás de Villanueva) y Pulido (San Nicolás de Tolentino). Las pinturas murales son (por igual orden) : de So¬ riano Fort, la Muerte de Santa Ménica (crucero de la izquierda) ; los ángeles y la Gloria con el Padre Eterno (pres¬ biterio) y la Disputa de San Agustín (crucero de la derecha), de Polo; los Evangelistas de las pechinas, de Polo. Imágenes del altar mayor: Juan de Sahagún y Santa Juliana de Cornelión, de Santa María, y Crucifijo, de Palo- meque. Vidrieras... industriales. Fuentes de información. Casi nada: Ponz (sin nada antes en Palomino) y Madoz (Eguren), éste más bien al ha¬ blar de Congregaciones. De la iglesia nueva, información periodística (1912), comprobada ahora por el P. Antolín, con nuevos datos. 252 - — § 34 San Antonio de los Portu¬ gueses (hoy del Refugio). En el lugar actual se estableció por Felipe III, interviniendo el Consejo de Portugal, en el año 1606, el hospital y la iglesia de San Antonio de los Por¬ tugueses, en el tiempo en que ofrecía Madrid, por los múltiples Reales Con¬ sejos y por los hospitales o colegios nacionales, la nota más visible del ca¬ rácter internacional del imperio de los reyes Felipes. Separado de él el reino de Portugal (de hecho en 1640, de de¬ recho en 1668), decidió la reina madre de Callos II, Doña Mariana de Aus¬ tria-Austria, en 1689, transformarlo, creando un decreto de hijo en él el su Hospital de los Alemanes. Felipe V, sin innovar en el fondo las fundacio¬ nes, que erande Real Patrimonio (y ejercitaron personalmente Doña Ma¬ riana de Austria y Doña Mariana de Neuburgo), dió en 1702 la administra¬ ción(quitándola a la reina viuda) a la Hermandad del Refugio, admirable ins¬ titución madrileña (la de la ronda de pan y huevo y tantas otras notas tí¬ picas), que en el siglo XX merece, como en el XVIII, que se diga de ella 253 — — la alabanza de Ponz: "Nadie ignora el gradó de consideración que merece y tiene esta Hermandad, por las perso¬ nas de que se compone, por las obras de cristiana piedad en que se emplea y por su admirable gobierno." La Hermandad, por su parte, había tenido principio en 1615-18 en el No¬ viciado de los Jesuítas, creada por el P. Antequera, D. Pedro Laso de la Vega y D. Juan Jerónimo Serra (sus retratos, en la sala de juntas, con cu¬ riosísimos objetos antiguos del insti¬ tuto; su epitafio, en el pórtico). Te¬ nían, además de su caridad domicilia¬ ria y callejera, la principal, albergues, colegio desde 1651-59 (hoy instalado aquí), oratorio o iglesia, de 1626-28, et¬ cétera ; y el edificio principal habiaseles arruinado en 1701. La actual iglesia (reedificada en el siglo XIX todo el resto) es la de San Antonio, que para seguirse llamando "de los Portugueses", y no "del Refu¬ gio", ni "de los Alemanes", tiene la razón de mantenerse todavía la de la primera institución, al fin subsistente además, y la de s'er portugués, de Lis¬ boa, el mismo santo, llamado "de Pa¬ dua" tan sólo por su predicación, muerte y reliquias Padua. Aparte en uno provisional, el templo se constru¬ yó desde 1624, por traza del hermano TOMO II 3 254 — — jesuíta Pedro Sánchez (el que dió la de la catedral actual de San Isidro), realizándola el maestro Francisco Se- seña, con obras en parte pagadas en el año 1633 todavía, pero ya otras para un no subsistente retablo en 1631, 1632 y 1633 (de Miguel Tomás y de Juan Garrido, pintándolo Francisco Pineda, interviniendo aún en lo de ensambla¬ dura la opinión de Vicencio Carducho, que en él pintó también), del que que¬ da grabado (de Vicente Nogués, en el año 1721). En el sagrario intervino Angelo Nardi (1636). Los dos reta¬ blos colaterales viejos tenían lienzos, aun subsistentes, de 1631, de Eugenio Caxés, qtíe murió en 1634 La estatua de la puerta, de San Antonio (Palo¬ mino), es de Manuel Pereyra, que mu¬ rió por 1667, al que se atribuye el titu¬ lar del altar mayor también (desde Ponz tan sólo). El plano del Teixeira (1656) dibuja iglesia de cúpula, que había de ser la actual, aunque acusa circuito de capi¬ llas adyacentes algo más amplio (¿ ?). Las pinturas murales, de Carreño, y de Francisco Ricci lo arquitectónico sólo y la traza general (ambos muertos en el año 1685), no estaban pintadas toda¬ vía en 1657 (fecha del Díaz del Valle). Sus temas, estrictamente portugueses, son, sin embargo, bien posteriores a la 2SS — — separ'ación de Portugal. No parece ha¬ ber documento que autorice a pensar en una reconstrucción a mediados del siglo XVII ; lo hay de 1690, obras importantes del arquitecto Felipe Sán¬ chez, por amenazar ruina la "basilica", y serian de refuerzo acaso, en pare¬ des, etc., modificando el circuito y sal¬ vándose íntegra la cúpula y sus fres¬ cos, después recompuestos (en deta¬ lles sólo) y completados (paredes) por Lucas Jordán (en España de 1692 a 1702) y con temas alusivos a santos muy alemanes. La serie de los seis re¬ tratos regios, ya bajo Felipe V (prime¬ ros años del reinado), indica que la decoración actual de los retablos es de entonces. Pero el mayor se hizo nue¬ vo (y es lo último, en absoluto, en el conjunto actual) al promedio del si¬ glo XVIII, por el arquitecto Miguel Fernández y el escultor Francisco Gu¬ tiérrez, en estilo brillantemente acadé¬ mico, de positiva riqueza. El interior, con culto tan concurrido, merece más luz que la de las vidrieras horrendas del siglo XIX, y que se le llame al templo "alhaja" de la Corona, cual, en sentido patrimonial, la apellidó Feli¬ pe V. No despreciables las imágenes en el centro de los altares, castizas o del si¬ glo XVIII, son de más interés las pin- — 256 — turas de los seis retablos, que (siem¬ pre la vuelta por la izquierda) son de Caxés (Santa Isabel, reina de Portu¬ gal, fechado en 1621), de dos autores desconocidos (San Carlos Borromeo, no de Palomino, acaso de Vanchesel, y la Trinidad y ángeles, no de Ruiz de la Iglesia, fondo de la Inmaculada de escultura); de Lucas Jordán, el de Santa Ana (como el San Carlos, al pa¬ recer fechados en 1694...), y el Cal¬ vario del mismo, y de Caxés, Santa Engracia, mártir, de Zaragoza, pero lu¬ sitana. En lo alto de los seis retablos (en el mismo orden), los retratos (ca¬ bezas) de Felipe III, Carlos II, Feli¬ pe V (de Francisco Ignacio Ruiz de la Iglesia, de quien será el de su esposa, y también acaso los restantes), María Luisa Gabriela de Saboya, Mariana de Neuburgo y Felipe IV. Sobre la puer¬ ta, el de Mariana de Austria. En el retablo mayor, todo y sagrario del arquitecto Miguel Fernández, con ángeles de Francisco Gutiérrez, la imagen del titular, de Manuel Pereyra. La zona más baja de los frescos de Lucas Jordán muestra sedentes las fi¬ guras de los santos reyes (en el mis¬ mo orden siempre) Esteban de Hun¬ gría, Luis de Francia, Enrique, empe¬ rador de Alemania; Cunegunda, su es¬ posa ; Edita de Inglaterra, Fernando 257 — — de Castilla y León, Hermenegildo de Sevilla Hermenerico de Hungría, y principe. Más en alto, de Lucas Jor¬ dán también, alegorías ele virtudes y ángeles, sosteniendo éstos imaginarios tapices con las escenas de la vida y milagros de San Antonio ; son los si¬ guientes (en el mismo orden la vuel¬ ta) : primero, (...?); segundo. El mila¬ gro eucaristico de la mula de Tolosa; tercero. Curación de la pierna del que dió puntapié a su propia madre ; cuar¬ to, Predicación a los peces; quinto. El niño recién nacido que declara la ino¬ cencia de la madre; sexto, (...?); sép¬ tima, La resurrección del joven Parra- sio, y octavo, (... ?). Por encima de la cornisa, único per¬ fil arquitectónico entre lo cilindrico y lo hemisférico que integran la arqui¬ tectura frescos total del templo, ya los de Carreño, Ricci y reto¬ ayudado por cados por Jordán. Primero los ocho santos portugueses, "Gonzalo de Ama¬ rante", dominico; "Sabina", (?); "Ire¬ ne", la de Santarem; "Dámaso", papa (supuesto natural de Guimaraens) ; "Fructuoso", arzobispo de Braga; "Ju¬ lia", lusitana, de Mérida; la Venerable "Beatriz de Silva" (la fundadora en Toledo de las concepcionistas), y será Amador de Montsatso, ermitaño (no "Amadeo"). En lo alto de la cúpula, — 2S8 — y es obra maestra de Carreño, la Glo¬ ria, San Antonio y el Niño y la Vir¬ gen, y el símbolo del Padre Eterno como temas centrales, con muchísimos ángeles. En la sacristía, muy notable obra, la Magdalena, de Mateo Cerezo; dos cua¬ dros grandes de Nardi o de V. Car- ducho, y dos chicos, que parecen de E. Caxés, de la vida de San Antonio, delretablo mayor antiguo (predican¬ do los peces y conversión; el testimo¬ a nio del asesinado y el milagro euca- rístico de la mula). Inmaculada de es¬ tilo de Claudio Coello Cerezo; San o Francisco de Paula, imitado del de Ri¬ bera. En pieza inmediata, el Milagro de San Nicolás, acaso de Angelo Nar¬ di (?). En el pórtico, un Crucifijo, es¬ cultura de relativo interés. En la cripta yacen (antes en Santo Domingo el Real) dos hijas de reyes de Castilla (Doña Berenguela y Doña Constanza). Fuentes de información. Recogidas casi todas(no todas), y con datos do¬ cumentales antes desconocidos, por Manuel de Cossío Gómez-Acebo en la "Real iglesia de San Antonio de los Alemanes", en el "Boletín de la So¬ ciedadEspañola de Excursiones", año de 1923, y lo institucional antes, en el año del tercer centenario, en la "His- 259 — — toria ... del Refugio de Madrid", ... año 1915, que cancela lo de Cavia Mo¬ ro (1833). Precisa apurar (con tales datos documentales insuficientes) las obras aludidas, Teixeira, Díaz del Valle (inédito, por no citarle todavía nada a Carreño papeleta suya completísi¬ en ma, sí sólo lo de Caxés), Palomino ("Vidas", 73.°, nada en la 65.' de Car- ducho, 118.", 168.", 172.", 212.", y en la 213.' nota de todos olvidada); Ponz; nada nuevo en Ceán, Llaguno-Ceán, Schubert, etc. Serrano Fatigati repro¬ duce la imagen del titular en el "Bole¬ tín de la Sociedad Española de Excur¬ siones", 1919. Bien redactado el resu¬ men de lo institucional en Madoz (Egu- ren), en lo de hospitales, incluso con .estadística, y notas de lo artístico. § 35 San Plácido (benedictinas). Fundación en 1623-24 el monasterio de benedictinas de la dama que entró monja doña Teresa Valle de la Cerda, y su antes prometido el famosísimo ministro D. Jerónimo de Villanueva, patrono, como lo fué su sucesor. Era el primero y único de benitas, y de dis¬ cutida historia y de romántica leyen¬ da en los primeros años, procesos in- 200 quisitoriales y regias anécdotas que ha¬ bía de pregonar el Cristo de Velázquez y que habría de recordar en el reloj la campana famosa de San Plácido. Se dedicó al misterio de la Encarnación, y su nombre recuerda al santo discí¬ pulo de San Benito, por haber existido en el lugar pequeño templo que aca¬ baba de ser dedicado cual anejo parro¬ quial (antes el de San Ildefonso) que por el abadengo benedictino de San Martin. El templo actual, pasada la prime¬ ra crisis inquisitorial (1628-33, auto de rehabilitación de 1638), comenzó a edi¬ ficarse en 1641, sobreviniendo luego el proceso personal contra el patrono Vi¬ llanueva (1643-53). Parece el escudo de su sucesor y homónimo (Fernán- ■dez de Heredia de segundo apellido, y desde 1662 marqués de Villalba) el que, ya timbrado, se ve en la portada. Del fin de la obra y del autor sólo se sabe lo que el mismo arquitecto, Fr. Loren¬ zo- de San Nicolás, recoleto agustino, dice, al mencionar la cúpula como la segunda de las entramadas (la prime¬ ra, la del hermano Bautista en el Co¬ legio Imperial, hoy Catedral), toda obra propia. Contándolo en la segunda parte de su libro, editado en 1664, y citando también otras tres bóvedas en¬ tramadas suyas posteriores y en diver- 201 sas poblaciones, la de San parece que Plácido estarij. hechaalgunos años an¬ tes, al promedio quizá del siglo XVII. Los bellos herrajes de la puerta los firma en 1661 el herrero Jusepe' Pico Fernández. Intacto el templo, con todas sus obras de arte, salvo las de la sacristía, y capilla del Sepulcro a los pies, con subsistió hasta 1908, fecha en que el Municipio, con burda excusa de esta¬ do ruinoso, hizo derribar el convento, que tenía al exterior muy bella cor¬ nisa. En la ruina pereció la dicha ca¬ pilla, con sus muy notables pinturas al fresco (de Ricci, Cabezalero, Claudio Coello y Pérez Sierra), con el coro bajo y el alto, recogiéndose la Comu¬ nidad a las Salesas de Santa Engracia. Pero a los pocos años logró reedificar el convento (y la capilla), reforzar la iglesia, cuyo peligro no está del todo conjurado; pero repintándose demasia¬ do (por Justo Garrido) en la limpieza de sus frescos, a la vez que se barniza¬ ban exageradamente los óleos de los altares. A pesar de esta viciosa restau¬ ración, el efecto es'todavía el más bello y auténtico que se conserva en Ma¬ drid del arte del tercer cuarto del si¬ glo XVII, con los lienzos y frescos de Claudio Coello y Francisco Ricci, es¬ culturas de Manuel Pereyra, etc., y aun 202 las pinturas tan castizas y tan fuerte¬ mente "pictóricas" del pintor Miguel Jacinto Meléndez, ya del siglo XVIII, siendo lo decorativo interesantísimo entre lo protobarroco madrileño, no¬ tándolo en la cúpula y ornatas, cuan¬ do la, nave es todavía muy severa en su orden toscano y en los cuatro re¬ tablos, de la misma mano, estilo y po¬ licromía, muy bellos. Los lienzos de Claudio Coello son brillantísima muestra de su arte juve¬ nil, en la tradición del de Francisco Ricci, ya con sus notas de magnificen¬ cia de color. En 1668, a los veinticua¬ tro años de edad, firmó la gran Anun¬ ciación, admirablemente teatral, de la cabecera, con los profetas y las sibi¬ las que anunciaron el misterio del par¬ to de una virgen. En el mismo año fir¬ mó la Santa Gertrudis, principal del re¬ tablo de la derecha del crucero, en el cual y el de enfrente (en éste Santos Benito y Escolástica se ha dicho firma¬ dos por Ricci ...?), todos los cuadros son suyos, y valientes de ejecución, particularmente los ocho cuadritos de Cristo en la Pasión, de las estilobatas, además del símbolo del Cordero y el Sansón de los sagrarios, los cuatro san¬ tos benedictinos y las cuatro santas benedictinas (en busto) de los interco¬ lumnios, y las dos escenas de los áti- 263 — — cos respectivos de la Misa de San Be¬ nito (?) a la muerte de su hermana Santa Florentina (a la izquierda) y de la tiara rechazada el santo (a la por derecha). En el retablo de la capilla de la izquierda, es de escultura del si¬ glo XVII, graciosa cual del XVIII, la Inmaculada. Los dos cuadros de Me- léndez son los de retablitos de dos Vírgenes que se imaginan de escultu¬ ra y vestidas. En la capilla del Sepul¬ cro, en grandiosa urna barroca, es obra hermosa de Gregorio Fernández el Cristo yacente, de cabeza admirable; interesante, además, la Virgen peque¬ ña del copete. Las pinturas murales son, ciertamen¬ te, de Francisco Ricci: la Inmaculada, sobre el presbiterio, acaso también el San Benito ante la Trinidad (sobre lanave), las pechinas con las santas benedictinas Juliana, Hildegarda, Isa¬ bel, abadesa, y Francisca Romana, y las escenas monocromas, debajo de ellas, referentes a cada uno de los ad¬ mirables santos de escultura de Pe- reyra, que son (siempre por la izquier¬ da la vuelta) los doctores marianos Bernardo, Ildefonso, Anselmo y Ru¬ perto. Menos importancia tienen las dos estatuas del retablo mayor, San Benito y San Plácido, del mismo arte — 264 — de Pereyra. Son curiosas algunas de las pequeñas, postizas. En la sacristía (hoy con cuadros só¬ lo curiosos) estuvo el Cristo de Ve- lázquez hasta fines del siglo XVIII, acaso pintado "por los pecados del Rey". Sobre la severa portada al exterior, un relieve de la Anunciación, del pro¬ medio del siglo XVII. Fuentes de información. Para la his¬ toria. de lafundación, aparte los ana¬ listas de Madrid, Mesonero Romanos, "El antiguo Madrid"; Menéndez Pe- layo, "Heterodoxos", y sobre todo (da¬ tos inéditos), Beroqui, "Adiciones... ,al Catálogo del Prado", papeleta del Cris¬ to de Velázquez. Para lo arquitectóni¬ co, el libro del arquitecto de la obra, Fr. Lorenzo de San Nicolás, "Arte y uso de Arquitectura"; noticia apenas repetida por Llaguno y Schubert. Schu¬ bert da la fecha de la fundación como si fuera la de la construcción. Para las obras de arte, las "Vidas", de Palo¬ mino (las 118.', 168.°, 140.", 186.° y 217) que Ponz y Ceán y Madoz extractan solamente. Lo de Meléndez es feliz lec¬ tura de anagrama de firma por Sánchez Cantón. Tormo publicó en 1908 lo del derribo de la capilla en "La Epoca" (número de 6 de marzo de 1908) y el gran cuadro de Claudio Coello, en el — 205 — "Boletín de la Sociedad Española de Excursiones". 1920. García Bellido pu- blièó los herrajes en "Arte español". § 36 Las Capuchinas. La fundación en Madrid de esta pri¬ mera única Comunidad de capuchi¬ y nas se fecha en 1617, y desde 1627 en el solar definitivo (en los años inter¬ medios; primero, en Mesón de Pare¬ des; después, huéspedes del Sacra¬ mento; después, calle de Atocha; des¬ pués, donde ahora está San Ildefonso: esto último se ve bien primer pla¬ en el no de Madrid). Aposentó acciden¬ muy talmente, ya en este siglo XX, la rena¬ cida parroquia de San Miguel, efímera¬ mente urbana. No se conoce la historia de la cons¬ trucción de la modesta iglesia de la y casa, visitada, deja ver que es que, todo ello del siglo XVII. Su retablo mayor primitivo estaba ya hecho en el año 1638, puesto que era de Vicente Carducho. Pero el templo ha debido de sufrir fuerte reparación (con total tras¬ torno de los retablos) en el siglo XIX, y de entonces el feo exterior. El Tei- xeira (1656), lo pinta hecho ya, pero con cúpula en la cabecera, más amplia. 206 El interior se conserva más; pero se suprimiría la cúpula por ruinosa, en la nave única, con sola vieja capilla al lado izquierdo de la cabecera. Después, hace cosa de diez años, ha enajenado el cuadro del Salvador, de Carreño, antiguamente de la capilla del conseje¬ ro Salamanca (el otro suyo ya no lo conoció Ponz), conservándose todavía a la vista otras obras de arte castizo muy interesantes. Son pinturas del siglo XVII, de An¬ tonio Pereda : la Anunciación y el Re¬ dentor vestido de túnica azul (firmado en 1655), la izquierda, y la Adoración a de los Magos, a la derecha; a este lado, más allá, un San Francisco: a pe¬ sar de la firma, dudosísimo que sea de Lucas Jordán. El cuadro, de José Apa¬ ricio, del ático, en el altar mayor, la Trinidad, es del siglo XIX, primer ter¬ cio, como su arquitectura. En serie, ofrece todavía gran inte¬ rés la notable colección de imágenes de santos franciscanos-capuchinos, ca¬ si dignos de Pedro de Mena algunos, con ser de la gubia madrileña del si¬ glo XVIII, primera mitad. Son de ta¬ maño pequeño los de los citados alta¬ res laterales (Fidel de Sigmaringa, Pas¬ cual Bailón, Verónica de Julianis, ade¬ más del San José...) y los de la capilla (Félix de Cantalicio y Crispin de Vi- — 267 — terbo, y en ella lindo bronce del gru¬ po del Calvario), y sacristía (Pascual), y mayores los del mayor, Francisco y Clara (a la izquierda), con la Inmacu¬ lada en la hornacina, Antonio y Rosa de Viterbo (a la derecha). Fuentes de información. Los histo¬ riadores de Madrid. Para lo artístico, Palomino ("Vidas", 127."; ya inútiles otras, las 65." 172.'; lo de Pereda no y citado todavía en 1657 en la papeleta inédita de Díaz del Valle), y por su indicación, Ponz, etc. Sentenach repro¬ dujo el redentor de Pereda en el "Bo¬ letín de la Sociedad Española de Ex¬ cursiones", "Pintura en Madrid". Tor¬ mo, monografía de Pereda. § 37 Las Arrepentidas (de las servitas). Es comunidad'de terciarias servitas (no estrictamente "monjas" del Pie de la Cruz, hijas del Calvario), funda¬ ción del oratoriano P. Bello (1771) y agregadas a la Congregación de Bar¬ celona, y acogieron desde luego al na¬ ciente instituto de criminales arrepen¬ tidas de la Casa Galera de Madrid, que en 1766, ante las predicaciones de los — 268 — oratorianos en 1765, decidieron no vol¬ ver al mundo y seguir encerradas, es¬ tableciéndose corporativamente desde el año 1766, bajo la licencia del rey, iniciativa del conde de Mora y patro¬ nato permanente de la Comisaría ge¬ neral de Cruzada. La casa, para la que Ventura Ro¬ dríguez diera los planos, se situó pri¬ mero en la calle de Amaniel, frente a las Comendadoras, en 1771 ; pero triun¬ fante la resistencia de éstas a una ve¬ cindad que las desagradaba (1776) y a dictamen de Sabatini, se vendrían a establecer donde ahora, en la calle de San Leonardo, en San Marcos, frente por frente las portadas de las dos igle¬ sias. Hoy se recogen jóvenes no co¬ rrigendas, principalmente. La diminuta nave, y más su "cúpu¬ la", todo a base de carpaneles, arcos elípticos sumamente rebajados, con¬ siente pensar en que se aprovechó por el constructor con mucha pobreza un dibujo o proyecto dé Ventura Rodrí¬ guez. Tiene el retablo mayor, colaterales y uno más en la nave, neoclásicos, y lo son las respectivas imágenes, todas anónimas (Dolorosa; San José y San¬ ta Gertrudis, y Sania Maria Egipciaca, ésta enfrente de su retablo de origen, en el cual, hoy, un grupito moderno — 26y — de los siete santos fundadores servitas ante la Virgen). Fuentes de información. Madoz (Eguren), entre lo Benéfico, al final de lo Correccional (!); pero excelente papeleta. De lo artístico, nada, salvo lo de Ventura Rodriguez en la infor¬ mación nueva de las Comendadoras de Santiago, por el trabajo (Archivos de la Facultad de Letras) de los alum¬ nos Fernández Villanueva y Rodríguez Castellano sobre las Comendadoras de Santiago. §38 Las Comendadoras de Santiago. El documento fundacional (1584) y su confirmación testamentaria(1584) por un presidente del Consejo de Or¬ denes, D. Iñigo de Zapata Cárdenas y su esposa, apenas tuvieron otra con¬ secuencia que la compra de los solares, por culpa de la familia, hasta que Feli¬ pe IV intervino enérgicamente en 1650, verdadera fecha del comienzo de la Co¬ munidad, comendadora y freilas con traídas de Valladolid, bendiciéndose la iglesia provisional, tomando el monar¬ ca el copatronato. Pero la iglesia defi¬ nitiva no se comenzó, por orden y con TOMO II 4 270 — — lecursos del rey, sino en 1668, ya bajo la regencia de la reina viuda, sabién¬ dose eso muy de reciente, y que dura- ton las obras hasta 1693, y algunas hasta 1700; el monumento no se di¬ buja en el Teixeira (1656), donde tam¬ poco se cita la fundación. Las obras las dirigieron y ejecutaron, al menos, los arquitectos Manuel del Olmo y José del Olmo. Los típicos herrajes de las puertas, sin firma de cerrajero, llevan la fecha de 1695. Hay noticias nuevas de muchos ar¬ quitectos, que resumimos; pero en re¬ lación con obras, tareas o dictámenes, de nula o escasa importancia para la historia del monumento propiamente dicho : Constituido el Patronato en 1631, para compra de casas intervinieron en 1633-34 Juan Gómez de Mora y Mi¬ guel Villarreal, y én 1650, con presti¬ gio, el hermano Francisco Bautista, y los maestros Juan Melendo y Fran¬ cisco del Campo. Las licencias ecle¬ siástica y civil fueron en 1649 y 1650, y se trajeron freilas de Valladolid, To¬ ledo y Salamanca en 1650. En 1657 se gravan para la obra los hábitos de los caballeros enducados, y en 20 más 10 en 1669, ya comenzada la edificación del templo. Los Olmos (Manuel siem¬ pre aparece antes que José) eran con- — 271 — tratistas, a veces con faltas graves, y por ellas pleito perdido y parcial re¬ construcción. En 1693 el rey exige una Memoria detallada del estado (ya muy adelantado) de la obra, que los Olmos no acabaron de cobrar 1712 (!), en años después de hecha. Algún reparo en 1713. de Manuel Torija. En los do¬ cumentos suenan carpinteros (Fran¬ cisco Domínguez), herreros (Juan Ro¬ dríguez Gallo, de los balcones de la iglesia, etc.), cerrajero (Diego Pérez) y el autor de la custodia del altar (Juan Campo Redondo), todos hacia 1690. En pleitos y cuestiones, obras par¬ ciales, etc., se citan otros artífices. En el año los arquitectos Gabriel 1727, Valenciano Andrés Esteban, con pu¬ y ja entre Manuel del Rio, Juan Valen¬ ciano, José de Arce y Manuel Olías (el preferido), para reparo grave de la lin¬ terna ; en 1728, para otra tarea, puja de Juan Valenciano, Bernardo Delga¬ do y José Martínez (el preferido). Dictámenes (problema de la vecindad del cuartel nuevo) en 1722, de Manuel Torija y Juan Valenciano, y en 1776 (ídem de id. del proyecto de Ventura Rodríguez de convento de Arrepenti¬ das), dictamen decisivo y negatorio pa¬ ra las Arrepentidas, de Francisco Sa- batini. La gran obra de la sacristía se que- 272 — — ría porlas monjas desde 1722, sobre todo desde 1745, ya condiseño y traza de Moradillo, triunfando las comen¬ dadoras de los caballeros en la deci¬ sión de Fernando VI en 1746, dando el rey los recursos solicitados, para es¬ tar acabada la obra en 1753, fecha en que para lo decorativo de la propia sa¬ cristía (lo de reyes, bustos, muebles, etcétera) se oye a Moradillo, por las monjas, y a Ventura Padierne, por el Consejo de las Ordenes. Antes de 1746, para detalle, se oyó también a los ar¬ quitectos Francisco Pérez Cano, por el Consejo, después a un tal Montene¬ y gro. Los honorarios de Moradillo en su gran obra, incluso piezas adyacen¬ tes, fueron 15.000 reales. (En ella figu¬ ran el carpintero Francisco Delgado y el herrero Julián Pinilla, en 1753. Los bancos y lo de pulpitos, en 1762.) De él un documento importante en 1773, año en que Ventura Rodríguez da dicta¬ men sobre construcción del convento (hasta entonces era aglomeración de lasviejas casas, comunicándolas) ; pero al acordarse la obra, el rey Carlos III, como siempre, prefirió a Sabatini, pos¬ tergando a Ventura Rodríguez. Las criptas sepulcrales que Sabatini y Mo¬ radillo habían proyectado bajo el coro, en condiciones de cimentación que lo 273 — — hicieron imposible, se realizaron (1779) bajo las capillas del Sur al ingreso. Las tremendas lluvias de 1784, como en el resto de Madrid, obligaron a re¬ paraciones, oyéndose a José de la Ba¬ dina, Francisco Sánchez y Blas Bel- trán, que las realizó; otras, en 1843, por la explosión del polvorín; en 1854 (a cargo de Gracia y Justicia, como en todo el reino), por el arquitecto San¬ tiago Angulo ; después, el feo coro de cantores (sobre el ingreso), de Nar¬ ciso Pascual Colomer (por 10.000 rea¬ les) ; en 1872, repaso general del ar¬ quitecto Manuel Heredia. En estos úl¬ timos años, uno considerable, ponien¬ do cinc sobre la cúpula : todavía piza¬ rras sobre las torres. La singularidad y la hermosura de la planta y cubrición del templo exige una (entre tantas inútiles) todavía per¬ dida noticia sobre el verdadero arqui¬ tecto proyectista. El tipo o modelo en el Renacimiento se supone como idea del insigne Bramante (tras algo como precedentes de Bruneleschi) ; pero tí¬ picamente realizada en la bellísima "Consolazione" de 'Todi (Milanesado) en 1508 y años siguientes por Niccola da Caprarola, y después en Macerata por Battista Lucano (y en Belvedere en Citta di Castelló, Chiesa Nuova en Perusa);; y, pintada, en el "Sposali- 274 — — zio", de Rafael. A admitir tales natu¬ rales precedentes itálicos y renacien¬ tes, la iglesia de las Comendadoras ha¬ bría que pensarse encargada a arqui¬ tecto que hubiera vivido en Italia, co¬ mo a la sazón Francisco Herrera el Mozo : precisamente poco después de comenzada esta obra, en 1677, se nom¬ bró arquitectos de Palacio a él y a José del Olmo, que la realizaba, pero dándole al primero la autoridad que se negaba por de pronto al segundo, y que ganó Olmo al morir Herrera el Mozo. Este dió para Zaragoza, inter¬ viniendo la Corona, por entonces, el gran proyecto de la Catedral del Pilar, que se vino a realizar totalmente. "Por venir de Italia (dice Palomino) los ar¬ tistas españoles apreciaban sus trazas como si fuesen joyas." Pero tampoco, por otra parte, era preciso, para discurrir el templo de las Comendadoras, el precedente renacien¬ te itálico, porque, aunque demasiado lejanos y pequeños, muy antiguos, pre- rrománicos, se ofrecen muchos de la planta y (menos) de la cubrición en Provenza (Santa Cruz de Montmajour, Trinidad Lerins) y provincias limítro¬ fes y en Cataluña (Arseval, Abade¬ sas), y antes aquí (Tarrasa) y en Si¬ ria (Mschatta). Detalles de la cúpula madrileña se ven 275 — — del estilo del hermano Bautista, y otros del de Alonso Carbonel; el hermano y Bautista tenia también imaginación y aire para discurrir este templo, y era precisamente a la sazón otro jesuíta, Padre Nithard, el consejero omnipoten¬ te de la reina-gobernadora que lo orde¬ naba, cumpliendo los deseos de Feli¬ ne IV. La hipótesis más socorrida de atribuir a José Olmo el proyecto que realizó no la contradice, al menos en absoluto, la importancia que ganó el ar¬ quitecto después bajo Valenzuela (ar¬ cadas y gran arco de la plaza del al¬ cázar). Sea del hermano Bautista, muerto en 1679, O) "lás probable, de Herrera el Mozo, muerto en 1685, es la obra más bella de la arquitectura del si¬ glo XVII en Madrid, con su alta cú¬ pula, contrarrestada por cuatro me¬ dias cúpulas de menos diámetro en cruz griega, como el tema central, y con detalles de ornamentación del to¬ do madrileños y prechurriguerescos, aunque el monumento no lo mencio¬ nen siquiera Llaguno, Ceán y Schu¬ bert (I). También el gran lienzo de Santiago matamoros, de Lucas Jordán, del re¬ tablo mayor, es la más brillante pᬠgina de la pintura de italianos en tem¬ plo madrileño, firmado en 1695. — 276 — Son obras de autor conocido tam¬ bién algunas de las imágenes en las hornacinas de los chaflanes; de Ro¬ berto Michel, el San Francisco de Borja, de freire santiaguista, y la de San José; de Manuel Virués, coetáneo, el Santiago sedente de los gallegos, has¬ ta. hace poco en San Ginés, y antes en San Felipe el Real. Del pintor de Fer¬ nando VII, Jacinto Gómez Brandi, es el lienzo eucarístico (capilla a los pies, a la derecha). En la capilla pareja (al lado izquierdo), una graciosa imagen de Santa Ana y la niña María, tam¬ bién del siglo XVIII, como un San Simón apóstol. La muy interesante sacristía, la más bella de Madrid y la más arquitectó¬ nica, la construyó el arquitecto Fran¬ cisco Moradillo, por encargo de Fer¬ nando VI. Tiene, simulando bronces, las estatuas medianas (!) de los cinco monarcas Austrias y los tres prime¬ ros Borbones. De 1917, el Santiago ma¬ tamoros de F. Font (uno de Felipe de Castro, siglo XVIII, no estuvo acaso nunca en la iglesia). En la antesacristía, algún lienzo in¬ teresante de la Madonna, madrileño, hacia 1690 (?), y cobres pintados (de la serie de siete). En la portada, con pórtico y dos to¬ rres de noble sencillez, un valiente gru- 277 — — po ecuestre de Santiago matamoros, anónimo, escuela de Ron ( ?). La "clausura", no rigurosa en esta institución, contiene buen número de pinturas y curiosidades. Fué arqui¬ tecto del convento, en el siglo XVIII, Francisco Sabatini. ! Fuentes de información. Angel Al¬ varez de Araújo, "Las Ordenes de Santiago, Calatrava, Alcántara y Mon¬ tesa" (1891), y antes pocas notas en Baena, Madoz-Eguren... Del templo, notas de trabajo inédito de los alum¬ nos Fernández Villanueva y Rodríguez Castellano, elaborado sobre datos del Archivo Histórico Nacional, Consejo de Ordenes (Archivos de la Facultad de Letras). Del Palomino, sólo lo del Jordán ("Vidas", 212.', § IX), recor¬ dado por Fonz, y por todos luego. Por caso casi inverosímil, del tem¬ plo en general, nada, ¡ni palabra!, en Llaguno-Ceán (por no tener noticia concreta), y ¡nada! en Otto Schubert, demostrándose siempre que éste nunca trabajó sino guiado por el Llaguno- Ceán; ni los unos ni el otro aprove¬ charon siquiera la noticia de lo de Mo- radillo, con traerla el Ponz, y sólo re¬ pitió el alemán, y como sin darse cuen¬ ta, la de Sabatini; Ceán en el Llaguno da a Sabatini, con razón, el convento de Comendadoras de Santiago de Gra- — 278 — nada ; pero también es suyo el de Ma¬ drid, aunque Ceán lo pretiriera (!). Ceán, en su propio libro, repitió del Ponz la del escultor Michel, cambian¬ do una atribución ( !), además de lo de Lucas Jordán. Del Ossorio, la de Jacin¬ to Gómez Brandi; del Carriazo, la del Páramo; de información (ya an- oral tigua), la del Virués (citado Ceán por en San Felipe el Real) ; lo de herrajes, en García Bellido. Personal, la hipóte¬ sis de Herrera el Mozo o la del her¬ mano Bautista. De la clausura, notas inéditas de Tormo; publicada alguna de Sánchez Cantón en "Residencia". § 39- Montserrat (benedictinos). La tan histórica y veneranda Orden de benedictinos creaba monasterios del todo autónomos e independientes en¬ tre sí. Muy a diferencia de las Orde¬ nes más modernas, de régimen "mo¬ nárquico" e internacional, el proceso de unidad, ella lento, no alcanzó en sino a formar confederaciones de aba¬ días, llamaban "Congregacio¬ que se nes" (así fué un tiempo la de Cluny). En España alcanzaron a formarse dos de éstas: una en los Estados forales, mera Confederación de monasterios, y 279 — — otra en las provincias castellanas, de más apretado lazo federal, al punto de hacer la elección la asamblea de los abades para cada abadía y cada tres años. Y como, por caso rarísimo, el mo¬ nasterio de la montaña de Montserrat no figuraba (único de los catalanes-ara¬ goneses) en la de allá, sino en la Con¬ gregación castellana o "de Valladolid", se fué dando el caso frecuente, a veces muy crítico, de abades castellanos en monasterio de catalanes, con las odio¬ sidades regionalistas consiguientes. Con ocasión del intento separatista de toda Cataluña en 1640, los pocos monjes castellanos de aquel Montserrat tuvie¬ ron que huir de la revancha, y Feli¬ pe IV tuvo empeño en darles una com¬ pensación, creándose para ellos el nue¬ vo Montserrat madrileño, que solía lla¬ marse "el Montserratico", ofreciéndo¬ se desde entonces (1643) Madrid dos monasterios benedictinos, aunque de bien distinto abolengo e importan¬ cia, pues aun el nuevo radicaba dentro de la feligresía parroquial del viejo San Martín desde que se trasladaron de una instalación primera en el arroyo Abro- ñígal. A la expulsión de los monjes, vino a destinarse luego el convento para instalar la vieja Galera o Prisión de mujeres, y tras de una alternativa (aquí las monjas "Caballero de Gra- — 28o — eia"), en ese destino permanece, a pesar de tantos proyectos. La iglesia, en to¬ davía pequeña parte, se ha entregado de nuevo, hace cosa de un lustro, a los monjes dependientes de la abadía de Silos, que piensan afincar de nuevo e irla recobrando toda, cual priorato, co¬ mo de la propia abadia lo fué el San Martin de Madrid el en siglo XI. El templo, el siglo XVIII co¬ ya en menzado, no se llegó a construir en la parte del crucero y cabecera proyecta¬ dos, sino sólo la nave de los pies y sus capillas y una de las dos torres de su ostentosa y tan tiplea fachada. Figura la magnifica obra en la lista de las del arquitecto "jerigoncista" o "churri¬ gueresco" por antonomasia Pedro Ri¬ bera, sin otro dato documental cono¬ cido que el de toma de posesión por los monjes- del templo en 1704. Termi- nariase en 1720 lo hoy subsistente. Los típicos herrajes de la puerta llevan la fecha (sin cifra final visible) de la dé¬ cada 1720 y la firma del cerrajero Juan Albarez. Parece la obra maestra la parte ba¬ ja (no la alta) de la portada y la to¬ rre, como la creación de Ribera, per¬ sonal. Las viejas obras de arte conocidas (Palomino) no se perdieron: en el Pra¬ do se conserva el cuadro de Arias, y — 28I — en Lecároz (Navarra), el famoso Cru¬ cifijo de escultura de Alonso Cano, ¡cedido por la Academia de San Fer¬ nando ! En el tramo que hace de presbiterio de "la capilla", entregada hace pocos año,s a los monjes (nave lograda refun¬ diendo las capillas de la derecha), gran cuadro de San Benito (?) vestido de capa pluvial, y Santos Mauro y Plácido ante el trono de la Virgen, lienzo ita¬ liano, acaso de Caracciolo (?), proce¬ dente, dicen, de los benedictinos de Sevilla; y en la pieza que hace de sa- cristia, uno muy interesante de la muerte de Santo Domingo de Silos, que en parte (lo alto) parece de Roe¬ las, y monjes), digna de Alon¬ otra (los so Cano, procedente de San Plácido, como también un grandioso grabado. En la parte del templo todavía ocu¬ pada por la Administración penitencia¬ ria hay, sin retablos, imágenes grandes de lo castizo del siglo XVIII : San Be¬ nito y Santa Escolástica, en el frontis del lugar del retablo mayor; San Mi- llán, en la penúltima capilla de la iz¬ quierda, de estilo de Pablo González Velázquez, Ecce-Homo, similar a y un lo de Nicolás en la última capilla Bi-.:i, de la derecha, que es de Juan Ron. El tramo de crucero está sólo edifi¬ cado hasta el imoscapo de las pilastras. — 282 — La portada, tan bella, la fachada misma, y la torre, tan típica, con cha¬ pitel bulboso, son las obras maestras de Rivera, por las que se declaró mo¬ numento nacional el templo en 1914. Fuentes de información. Escasas. "Fundación ... monasterio ... Nuestra Señora de Montserrat", Biblioteca Na¬ cional, manuscrito F. 44; "Historia ... monasterio Montserrat, fundado por ... Felipe IV", ídem, manuscrito 2.372 (fo¬ lio 572). Capmany, "Efemérides", to¬ mo II, pág. 413 (con graves erratas de fechas) ; Ponz, Llaguno-Ceán, Madoz (Eguren: en lo de "Galera"). Confe¬ rencia inédita de Gutiérrez Moreno so¬ bre Pedro de Ribera. El Cristo de Ca¬ no, reproducido por Tormo en "Por el Arte", 1913, y por Gómez Moreno en "Archivo Español de Arte y Ar¬ queología", 1926. § 40. Las Salesas Nuevas. Al medio siglo de estar establecidas las Salesas "Reales",en el primer mo¬ nasterio y colegio madrileño de la Or¬ den, se vino a crear un "segundo mo¬ nasterio" y colegio la marquesa de por Villena y de Estepa, doña Manuela Centurión, en el año 1798, las llama- — 283 — das "Salesas Nuevas", en la calle de San Bernardo, como después se creó un "tercer monasterio", cuya Comu¬ nidad, sin casa propia hace años, sub¬ siste, hospedada en el de la calle de Santa Engracia. Las mismas Salesas Nuevas tuvieron que sufrir alguna ex¬ pulsión violenta; tras de la de 1836, en su convento se estableció y creó en el año 1637 la Universidad Central (de la iglesia se hizo paraninfo), trasladada desde Alcalá de Henares, no reco¬ brándolo luego las Salesas, ni desde aun cuando en 1843-46 halló la Uni¬ versidad su definitivo albergue en el viejo Noviciado de los Jesuítas, sino algo más tarde. Huéspedes mientras tanto las Salesas Nuevas en las Sale¬ sas Reales, después de recobrada su propia casa han dado, a su vez, hospe¬ daje, como las Salesas Reales hoy al tercer monasterio madrileño, ellas ahora a alguno de Salesas mejicanas. En casos tales, las sendas Comunida¬ des viven, rezan y actúan independien¬ temente, bajo sus respectivas superio- ras. No se conoce la historia de la edifi¬ cación, ni el nombre del arquitecto, de educación del todo sería ello clásica, y inmediatamente después de la funda¬ ción, si no fué aún antes de la llegada de las madres, que es lo más probable. — 284 — EI lindo interior del templo es un sa¬ lon rectangular en absoluto, sin capi¬ llas; el coro va sobre el pórtico. En la portada, de Julián San Martín (falle¬ es cido 1801) el relieve de San Fran¬ en cisco de Sales dando las Constitucio¬ nes a Santa Juana Francisca Fremiot, baronesa de Chantai. Ambos fundado¬ res de la Orden aparecen en el lienzo del altar mayor, pintura de Agustín Esteve (el colaborador de Coya), que va acompañada a la cabecera de es¬ culturas de ángeles y de relieves do¬ rados patinados, anónimos. Son de o mármoles éste y los cuatro retablos la¬ terales, sencillos, y todos con pinturas. La de San Luis .Gonzaga (primero de la derecha), goyesca, es de Esteve, co¬ mo la del Buen Pastor hoy en la sa¬ cristía; del portugués, casi desconoci¬ do, Antunes (segundo de la derecha), la Visitación (firmada), y (primero de la derecha) el San Felipe Neri; es artis¬ ta también del principio del siglo XIX. En cambio, es de 1889 (firmado) el cuadro de Santa Margarita de Alaco- que (segundo de la izquierda), de Ma¬ nuel Gómez Aloreno, el padre del ca¬ tedrático. Fuentes de información. Breves pa¬ labras en Mesonero Romanos, "El an¬ tiguo Madrid"; Madoz (Eguren), ... Noticia de los pintores, en la Guía anó- — 285 — nima "Paseo por Madrid", de 1815; en Ossorio, la del escultor. § 41 Maravillas (parroquia de San¬ tos Justo y Pastor, hoy). Las beatas de un "recogimiento" que comenzó en 1612 con terciarias carmelitas en la calle de Hortaleza, y que ya se instalaron en el local defi¬ nitivo (con ya recién construida er¬ mita de San Antón, según se dice) en 1616, que sólo en 1624 consiguieron que se dominara la resistencia del prior de San Martin (por ser lugar de su fe¬ ligresía) en terrible porfía con las bea¬ tas y el prior del Carmen, pasaron en definitiva en 1644 a ser monjas pro¬ fesas carmelitas calzadas. Llevaron el nombre, de la devoción popular a la Virgen viandante hallara, di¬ que un cen 1627, o más bien del Niño que en Jesús sentadito, que a la misma se le puso, y que fué encontrado en el huer¬ to las fundadoras entre florecillas por llamadas "maravillas". En 1869 fueron expulsadas las carmelitas y fué derri¬ bado el convento, pero no la iglesia. La Comunidad, tras de algún periodo de hospedaje y llevándose consigo la imagen veneranda, ha levantado nue- TOMO II 5 — 286 — vo convento y nuevo templo, donde está instalada, en la calle del Príncipe de Vergara, podrán llam.arse "de que las Maravillas nuevas". Y, en cambio, en el viejo templo se vino a instalar, con feligresía parroquial nueva, la tan vieja parroquia de Santos Justo y Pas¬ tor (antes en la iglesia ahora pontifi¬ cia de San Miguel). Todavía, moderna¬ mente, hay Madrid colegio y tercer en templo de las Maravillas, Hermanos de la Doctrina Cristiana, al Norte de la Glorieta de los Cuatro Caminos. La historia artística y el arquitecto y fechas de la edificación de la an¬ tigua iglesia son absolutamente desco¬ nocidas; pero una escena guardada en secreto, de la que fué protagonista, casi víctima, Felipe IV, yendo de noche de incógnito por el barrio, y la consiguien¬ te efectiva gratitud del monarca a la Virgen de las Maravillas fueron sin du¬ da, las causas de la relativamente nota¬ ble construcción, desde el año del suce¬ so, 1621 ?) P.arece confirmar la cro- noloogia el estilo de los retablos y capi¬ llas laterales, principalmente las del la¬ do izquierdo, que corresponden a aquel reinado, más bien en la segunda mitad, demostrándose que ya estaba construi¬ da la iglesia. Lo comprueba el dibujo del Teixeira (1656). Pero el interior de las naves fué quizá renovado ha- — 287 ■— eia 1770 ( ?), seguramente el presbite¬ rio, el arquitecto neoclásico Miguel por Fernández, que trazó e hizo el lujoso retablo mayor, tabernáculo, con su obras marmóreas y muy bellas, traba¬ jando con él su inseparable Francisco Gutiérrez las esculturas. El pórtico la¬ teral se ha tabicado casi del todo y uti¬ lizado prosaicamene en tiempos re¬ cientes. Ofrecen m.uy gran interés algunas obras de arte. Crucifijo grande, gótico, escultura la más notable de Madrid del siglo XV (primera capilla de la dere¬ cha). Crucifijo barroco, acaso de Alon¬ so Villabrille o su escuela, hacia 1700 (segunda capilla de la derecha, o paso). Santa Catalina, obra maestra y bri¬ llante del pintor castizo Escalante, del siglo XVII, firmada (primera capilla de la izquierda, a derecha). San Fran¬ cisco y San Diego de Alcalá, excelen¬ tes obras de Zurbarán ( ?), en el pres¬ biterio. Quizá todas estas obras pro¬ cedan (seguro el Escalante) de San Miguel de los Octoes. Todavía ofrecen interés los dos re¬ tablos colaterales del crucero, del si¬ glo XVII) y alguno de los clásicos, al¬ gunas imágenes, como la de San Pe¬ dro Alcántara y San Javier (tercera capilla de la derecha), y el cuadro de la Asunta (al crucero). — 288 — Mera curiosidad es saber que las pe¬ chinas son, por su orden, de Bécquer, de F. Ríos, el San Pedro (i86i); de F. Murcia, el San Pablo, y de J. Ibá- ñez, según sus firmas. En la sacristía de la izquierda, el Niño de las Calaveras, de Antonio Pe¬ reda, de 1644 (no el más famoso), pro¬ cedente de San Miguel de los Octoes, y en la de la derecha, magnífica copia antigua del Entierro de Cristo del Pra¬ do, de Ticiano; otra de una Virgen de Van-Dick, y un bello San Sebastián con Santa Irene, de Camilo o de Ca- rreño. En pieza inmediata, curioso lien¬ zo de Cristo yacente eucarístico, de hacia 1700, y uno de San Andrés, fir¬ mado por Lorenzo Aguirre en 1642, bien curioso por ser tal autor desco¬ nocido. Fuentes de información.- Los histo¬ riadores de Madrid; Alvarez Baena, y Capmany, "Museo Histórico", I, 114, traen las especies de los hallazgos y del sorteo de las imágenes (háblase de dos de la Virgen, con raras circunstan¬ cias, además de la del Niño), y dos ver¬ siones también de la aventura regia, además de los orígenes y peripecias de la Comunidad. Los historiadores de arte nada han dicho, salvo lo del reta¬ blo mayor en Ponz (y Ceán y Llagu- no-Ceán lo copian). Palomino, en San 289 — — Miguel de los Octoes ("Vidas", 127." y135."). El Crucifijo gótico, descubier¬ to por los Sres. Orueta y Allende Sa¬ lazar, se llevó a la Exposición del Cen¬ tenario de Constantino, y lo publicó Tormo, "Por el Arte", 1913. § 42- Parroquia de San Ildefonso. La extensión creciente considerable de la feligresía parroquial del abaden¬ go de San Martín a todo el Noroeste de Madrid obligó a crear templos filia¬ les. Como apenas hecho el de San Plᬠcido, en 1619 (?), se destinara para las monjas, se crearon en 1629 ( ?) los dos nuevos anexos de San Marcos y San Ildefonso, uno y otro donde subsis¬ ten hoy, habiendo ganado ambos la pa¬ rroquialidad plena en el siglo XIX tan solamente, después de la exclaustra¬ ción. Antes hubieron de ser a costa del abadengo las obras, hechas con mu¬ cha modestia antes del plano de 1656 (Teixeira), en templo que ya tuvo dos cuadros de Vicente Carducho (muerto en 1638) de Carreño. Algo mayor, y sin plazuela, debió de ser más tarde, por reconstrucción (?): en tres naves, tipo basiliCal casi. José Napoleón le — 290 — hizo derribar 1809 (provisionalmen¬ en te se instaló San Plácido), ignórase en aquí con qué propósito, si no fué el de hacer otra de sus "plazuelas", para lo que hubiera bastado reducir su nave; pero se reedificó después, terminán¬ dose el edificio actual 1827, no igno-- en rándose ya el nombre del arquitecto, Juan Antonio Cuervo (proyectos del año 1826), con planta casi de cruz grie¬ ga, pero con capillas que prolongan algo las tres naves; los lunetos de la bóveda, en intersección peraltada, nue¬ va, pero todo con poca gracia, dentro del clasicismo del tiempo: orden jó¬ nico, aunque los proyectos que tan lue¬ go aprobó la Academia (1826) daban el orden dórico. Después, todavía sufrió un incendio considerable a los pies, que fué a ver Fernando VII (su última salida, de¬ cían). Entonces se recortó el templo a los pies. De sus múltiples retablos, ninguno es del tiempo anterior, pero sí de él (primera mitad del siglo XVIII) las imágenes de San Antonio de Fadua (capilla de la cabecera de la derecha) y de San Francisco de Paula (crucero de la derecha), ésta más segura, únicas en Madrid del valenciano Francisco Vergara el Mozo, el llamado "el ro¬ mano": de quien es el colosal San Pe- dro Alcántara de la nave de San Pe¬ dro, del Vaticano. Elgrupo de la Des¬ censión de laVirgen y el titular en el transparente del altar mayor, se cita como siendo (siglo XIX) del también valenciano Francisco Bellver (el padre de Ricardo), pero es positivamente el del siglo XVII. De las obras anónimas, la más atrac¬ tiva es el lienzo de San Sebastián (alto, crucero de la izquierda), que parece de Carreño (?) y es una copia. Del reta¬ blo de la Virgen "de la Elevación" era la copia de una Virgen de Ribera (alto del fondo, nave de la izquierda, con la "firma"), que fué del gremio de bor¬ dadores. Obras modernas, pinturas firmadas por Anselmo Gascón de Sotor (1901) y Francisco García Ibáñez (1898); Me- litón Comes (imágenes yretablo con relieves de la capilla del Carmen), etc. En la sacristía, un lienzo interesante de San Jerónimo, hacia 1600 (?), y dos bellas obras diminutas de la Descen¬ sión de la Virgen y San Ildefonso, pin¬ tura y relieve : la primera, firmada en el año 1864 por Carlos Luis de Ribe¬ ra, yel segundo, de Francisco (no Ma¬ riano) Bellver. Fuentes de información. Los analis¬ tas y los viejos planos de Madrid. Ponz, Madoz (Eguren), Ossorio..., y los cua- — 292 — tro dibujos firmados por el arquitecto Cuervo en 2 de junio de 1926, y el 4(1) aprobados por la Academia. § 43- Humilladero de la calle de Fuencarral. Capilla sin culto nunca, mero cierre en ermita del Arco de Santa Maria (que dió nombre a la calle) en unos de ingreso que fueron en su origen a las caballerizas de un antepasado del marqués de la Torrecilla, marqués de Navahermosa. Se construyó en 17] 2. Herrajes de esa época. La Virgen es de la Soledad, cuadro del tipo conocido de. la de Becerra. El Crucifijo "del Consuelo" (a la derecha entrando), hermoso y castizo, tamaño natural, parece escultura del siglo XVI. ¿Será el del hermano Domingo Bel- trán, de los Abogados?... Fuentes de información. Madoz (Eguren) nota y en "Calles", de Peñas¬ co Cambronero. 293 — — § 44- Las Salesas Reales(hoy pa¬ rroquia de Santa Bárbara). Es el templo de la creación magní¬ fica, de feliz iniciativa (1747), dé la reina Doña Bárbara de Braganza, en la que se mostró digna hija de Juan V de Portugal, el más rumboso y fincha¬ do de los monarcas constructores. lEl objeto fué traer España las monjas a "salesas", graves educadoras de la ju¬ ventud según el espíritu dulcísimo del más amable de los escritores santos, San Francisco de Sales, obispo de An¬ necy, en Saboya (oficialmente "de Gi¬ nebra"). La primera Comunidad, ha¬ ciendo el viaje el Patriarca de las In¬ dias para acompañarla, llegó de Anne¬ cy a Madrid en 1747, y la reina, insta¬ lándolas provisionalmente en el paseo de Recoletos, hizo construir a todo lujo el templo, el monasterio, las múlti¬ ples dependencias, los notables jardi¬ nes (hasta las rondas y Recoletos), por el particular aunque no confesado pro¬ pósito de asegurar para los días pre¬ sumibles de su viudez un refugio, una isla segura, al amparo de la Religión, contra las genialidades de la madras¬ tra del rey sin hijos y madre del fu- 294 — — turo Carlos III, que tan invariable¬ mente las había tenido que sufrir de Doña Isabel Farnesio, la suegrastra, «n'los diecisiete años en que Doña Bár¬ bara, la nuerastra, había sido princesa de Asturias, y las habia tenido que de¬ volver en los años en que era Doña Bárbara la reina reinante. El "asilo" que imaginó ésta fué un soberbio "cuarto real", magnífico jardín con en el edificio conventual, a la espalda del monasterio propiamente dicho y de frente sólo a la muralla (hoy calle de Génova), aislado del resto de Madrid y bien dotado, incluso de una brillante colección de pinturas. Hechas las obras de 1750 a 1758, con extremada rapidez, tuvo poco antes de morir, en 1758 (y murió antes de quedar viuda, pues le sobrevivió el rey, aunque enfermo, un año), la satisfacción de poder asistir a las grandiosas ceremonias de la inau¬ guración del monasterio-colegio y del templo, alegría que no lograron nunca las otras reinas españolas que quisie¬ ron ser fundadoras (ni Doña Marga¬ rita en la Encarnación ni en el Cole¬ gio de Salamanca, ni la emperatriz Ma¬ ría en el Colegio Imperial, ni mucho menos Doña Isabel de Borbón en la Catedral de Madrid). El primer monasterio de salesas, pen¬ sado para treinta y tres monjas y las 295 — — educandas, incluso aposentando a ve¬ ces al "segundo" y al "tercero", se rnantuvo en regia instalación hasta su que la septembrina, en 1870, lo expulsó para destinar el convento a Palacio "de Justicia", bien injustamente. La Co¬ munidad, mediante alguna parcial com¬ pensación, ha levantado su nuevo mo¬ nasterio, de arquitectura romántica, por el arquitecto marqués de Cubas, en la calle de Santa Engracia, donde se guarda alguna buena parte de sus riquezas suntuarias y de arte; la igle¬ sia, intacta, con todos sus retablos, se mantuvo al culto, creándose en ella la nueva parroquia (desmembración de San José) en 1891. Pero si un incendio destrozóle el trasdós solo de la cúpula en 1908, de otro más terrible, en 1915, pudo escapar, mientras ardía casi del todo el "Palacio de Justicia", con mu¬ chos de sus papeles (causa del incen¬ dio) y aun con bastantes cuadros en él depositados por el Museo Nacional. Se ha rehecho y aun agrandado por el arquitecto Joaquín Rojí el "Palacio de Justicia", con extraordinario lujo y gasto, no comentado éste por la gente como el de la obra original de Doña Bárbara, con haberle excedido tanto, e innecesariamente se ha cambiado to¬ do el estilo arquitectónico del exte¬ rior, que quedó intacto, por lo cual se — 296 — ha roto, desdichadamente, la armonía artística con el templo y con la parte misma del convento que se considera¬ ron dependencias de la parroquia des¬ de la expulsión de las monjas. El templo, invariable, al exterior ha tenido variación de aspecto en dos oca¬ siones; cuando el arquitecto Ruiz de Salces transformó el convento en Au¬ diencia y Tribunal Supremo, al reba¬ jarse considerablemente el piso de la calle de Doña Bárbara de Braganza, en la que quedó su compás a modo de alta tertaza, habiéndose de agregar una mezquina escalinata doble al ras de la vieja verja para subir a ella, y escon¬ diéndole algo la perspectiva; y ahora, felizmente, en que por el arquitecto Miguel Durán, a cósta, a la vez, de la parroquia, del Estado y del Municipio, se ha rebajado el compás, se han baja¬ do las verjas y se acaban de hacer dentro amplísimas escalinatas, gallar¬ deando mucho más que en un princi¬ pio el imafronte de la iglesia. Doña Bárbara VI, na¬ (y Fernando turalmente, esposos amantísimos) vió p encargó planos para las Salesas del italiano Sachetti, el arquitecto del Real Palacio; pero prefirió los del francés Carlier, arquitecto de la iglesia del Par¬ do, que se conservan completísimos y que están firmados, y con arreglo a 297 — — ellos se hizo, de 1750 a 1758, toda la obra, que protestó Ponz, rectificándose a sí mismo (y lo calló Ceán en el Lla- guno), que no so-lamente la realizó de aparejador Francisco Moradillo, sino que Moradillo tuvo en las obras una in¬ tervención preponderante, mucha par¬ te en los dibujos que se presentaron (por Carlier), haciéndose totalmente por él el segundo cuerpo y las de¬ pendencias, incluso la cúpula y su tambor, y las torres, por tanto, puesto que no figuran éstas en los planos pri¬ mitivos. Moradillo, como Valcárcel, se formó arquitecto la obra del cuar¬ en tel del Conde-Duque, junto a Pedro de Ribera; pero le sugestionó luego el arte francés "Luis XV", sin duda que por Carlier, que pudo ser quizá más decorador que constructor, y al que pudo ayudar también, como a Ribera. La creación de ambos en unidad de estilo "rococo" tiene, más que la gra¬ cia típica de éste, las aspiraciones clᬠsicas y las de magnificencia barroca a la vez (y sin quererlo), a lo que con¬ tribuye la riqueza, mal repartida, de los bronces y los mármoles y piedras r.iulticolores. La mezquindad del es¬ píritu popular, dado nunca en poco Madrid a grandiosidades arquitectóni¬ cas, hizo versos contra la cuenta "bár¬ bara" de las Salesas, que costaron can- 298 — — tidades crecidas, que se comportaron por la Monarquía (su época única de riqueza) a la vez que se iba haciendo el Real Palacio con igual inusitada ra¬ pidez. Para la cuenta de Ceán, costó la obra 19 millones de reales; 83 millo¬ nes, según nota documental (apostilla el testamento de la en reina) que trae Mesonero Romanos, en la fundación entera (más de la cuarta parte que to¬ do el Palacio Real), cantidad invero¬ símil para La Fuente; 50 millones la obra sola, según el cálculo hecho por el arquitecto Ruiz de Salces. El interior del templo lo realizó Mo- radillo con muchas menos curvas y lí¬ neas quebradas que las que se habían proyectado, e igualmente cambió en eso la planta de los retablos, perdien¬ do muchas notas de "rococo"; en el alzado se tuvo que notar menos varia¬ ción, salvo la consiguiente a esas va¬ riantes. Como Doña Bárbara quiso extran¬ jera de estilo la arquitectura, así tuvo sus preferencias en la escultura y la pintura. Lo escultórico, por lo visto todo encargado al italiano escultor de cámara Domingo Olivieri, principal propugnador a la sazón de la creación de la Real Academia de San Fernando. Los cuadros de todos los retablos los pintaron : dos, dos pintores extranje- 299 — — ros algo españolizados ya, el napoli¬ tano Corrado Giaqiiinto el parisietlse y Charles Joseph Flipart, y tres (incluso el más considerable), y en la misma Italia, el napolitano Francesco del Mu¬ ra y el veronés Francesco Cignaroli. Los cuadros adrede encargados para la clausura lo fueron a Corrado (y a Zoboli...). Dando la vuelta por el lado izquierdo a los retablos, de la magnifi¬ cencia dicha, el de la Sagrada Familia es de Cignaroli; el de San Fernando rindiéndosele Sevilla, de Flipart; el de la Visitación (altar mayor), de Mura, y las esculturas de San Fernando y Santa Bárbara y el relieve de San Fran¬ cisco de Sales, etc., de Oiivieri; el de San Francisco Javier con Santa Bár¬ bara, de Mura; el San Francisco de Sales con Santa Juana Francisca Fre- miot, fundadora de las salesianas o vi- sitandinas, de Corrado. Carlos III hizo hacer al arquitecto Sabatini y al escultor Francisco Gu¬ tiérrez el doble sepulcro (dos contra- dosados, acabados en 1765) de Fernan¬ do VI (haz al crucero de la derecbaj, con alegorías de la Justicia, la Abun¬ dancia y el Tiempo, relieves, etc., y de Doña Bárbara (haz al coro bajo), m.ás sencillo ; en éste, el correspondiente medallón del retrato en relieve es de Juan León. Las inscripciones latinars 300 — — son de D. Juan de Iriarte. Rompe la unidad del estilo deltemplo, al crucero al lado del evangelio (¡el más noble!), el sepulcro neoplateresco, o mejor del Renacimiento, del general O'Donnell, primer duque de Tetuán, obra de Je¬ rónimo Sufiol, con yacente, relieve de la toma de Tetuán, etc. Las pinturas murales todas, bóvedas y cúpula y pechinas, las hicieron los tres hermanos González Velázquez (Luis, Alejandro y Antonio) ; por tan¬ to, al menos en parte, después de 1753, a la vuelta de Roma de Antonio (acaso antes de esa vuelta las de la cúpula). Después del incendio de la cúpula en el año 1908, rehecha que fué por el ar¬ quitecto Valdés, apenas hubo que re¬ pintar, dicen, sino en la cúpula por mano de Polo, el del Escorial. Laspinturas de las bóvedas de los pies representan una escena de la vida' de San Francisco de Sales, su predica¬ ción apostólica, y la misa en que se aparece un santo (?) a ...; las del cru¬ cero, de San Fernando (a la izquierda) ante la Virgen y Santa Bárbara (a la derecha) ante el Redentor. En las re¬ chinas, los evangelistas; la cúpula, en en tonos menos claros y aire más "ro¬ coco", aderrfás de alegorías de Virtu¬ des, la Natividad, Presentación, Anun¬ ciación y Asunción de María, y su Co- 301 — — ronación, sobre el presbiterio. Muy be¬ llamente barroca es la antigua tribuna regia, lado del evangelio. a su La sacristía es de gran nobleza ar¬ quitectónica, como el coro bajo, hoy capilla reservada. En determinadas fies¬ tas se exponían imágenes de San Fran¬ cisco de Sales y Santa Juana Francis¬ ca, de José Zazo y Mayo. En la dicha capilla reservada, fres¬ cos de los Velázquez: el Eterno con ángeles; los Dones (?) del Espíritu Santo; Santos Miguel y Gabriel. Ade¬ más, una gran 'Inmaculada de Muri¬ llo, copia (parece) de la del conde de Northbrook, con variantes, y la Apo¬ teosis de Santo Tomás de Aquino, tam¬ bién bella réplica ( ?) del gran cuadro de Zurbarán del Museo de Sevilla, en tamaño mayor que el de un boceto. Del miaiiio Zurbarán, retrato de cuer¬ po entero de obispo y escritor mer¬ un cenario. Un grupo policromado del si¬ glo XVIII, bueno, de la Transverbe¬ ración de Santa Teresa, anónimo, y otro, en mármol, de la Sagrada Fami¬ lia, en el altar, que será de Olivieri, ex¬ celente. En la fachada, son de Alfonso Ver- gaz las estatuas de San Francisco de Sales y Santa Juana Francisca, algo posteriores a la obra total, en la que el resto de lo escultórico es de Olivieri. TOMO 11 6 — 302 — De éste también, y no lo parece, el grupo de la Sagrada Familia en la pri¬ mitiva hornacina, al compás, del tan renovado Palacio de Justicia. Fuentes de información. La más completa, el estudio especial del conde de Polentinos "El monasterio de la Vi¬ sitación de Madrid", primero en el "Boletín de la Sociedad Española de Excursiones", año 1916, con bastantes fototipias de planos, retab.os y sepul¬ cros, y después, con otras tantas, más reducidas, y aun mayores datos docu¬ mentales, en edición 1918. nueva, en Todavía necesario el texto(y de Ponz viendo las varias ediciones), el Ceán (resume y añade lo de Zazo) y el de Ceán en el Llaguno; Madoz (Egu- ren). Mesonero Romanos ("Antiguo Madrid") y Fernández de los Ríos ("Guía", relato del robo de las custo¬ dias riquísimas), Ossorio (lo de Su- ñol)... Schubert trae, con el análisis arquitectónico, las plantas total y del templo y la sección longitudinal, tal cual existen. La planta del solado y de cuatro de los frontales, firmados por Carlier, inéditas, se guardan, cual dos de las otras seis reproducidas por Polentinos (cuatro en la de Palacio), en la Biblioteca Nacional. — 303 — § 45- Las Góngoras (merce¬ narias descalzas). Menosantiguo el convento que el de "Don Juan de Alarcón", también subsistente e intacto, este segundo de las descalzas de la Merced tuvo su ori¬ gen en la calle de San Opropio en el año 1626; pero, arruinado el edificio, Felipe IV quiso que ocuparan las mon¬ jas (1668) el que había fundado "de la Concepción", en recuerdo del naci¬ miento de Carlos II, en cuyo templo (¿aun el provisional?) se dijo misa en el año 1665. El nombre les vino a es¬ tas mercenarias del ministro D. Juan Felipe Jiménez de Góngora, comisio¬ nado del rey (¿ya Carlos II?) para la fundación, o quizá mejor para la edi¬ ficación definitiva del monumento, del que no se tiene idea de fecha ni del nombre del arquitecto, suponiéndose de fines del siglo XVII. Ni en este caso dejan de esclarecer la grave duda los herrajes, aunque anónimos, fechados en 1689, efectivamente. Pintó además muchos cuadros de la iglesia José Cie¬ za, entre 1680 y 1692, en que murió, no subsistentes. La nave, crucero, cúpula y cabecera son de lo más típico del 304 — — barroco madrileño, grandioso el efecto por la importancia y donosura de las cornisas y de todo el entablamento, con ménsulas repetidas bien hermosas. El orden obedece también al precedente del capitel del jesuíta hermano Bau¬ tista. El retablo mayor es, al parecer, del promedio y ya pasado del siglo XVIII, y de grandiosidad barroca, aunque con elementos ya clasicotes y con la poli¬ cromía agria, entonces una novedad. Las estatuas, también polícromas, son de Juan Pascual Mena (f 1784), con toda la escultura: muy graciosas las dos santas mercenarias a los lados, Santa María de Cervellón y Beata Ma¬ riana de Jesús (?). Recientemente re¬ cobraron de las Góngoras los Merce¬ narios, ahora en la Buena Dicha, dos hermosas imágenes, de mayor tamaño, de santos mercenarios, de Luis Salva¬ dor Carmona ( ?) ; procedían de la vie¬ ja Merced estuvieron aqui colocadas. y El gran lienzo del segundo retablo de la izquierda, de Santos Pedro Már¬ tir de Verona y Catalina de Siena, do¬ minicos, es obra maestra de Petro Ata- nasio Bocanegra, el pintor granadino del siglo XVII. Fuentes de información. No alcanza a esta casa el tema del libro sobre las otras dos mercenarias de descalzas de 305 — — Madrid de Fr. Francisco de Ledesma, folio, Madrid, Villadiego, 1719 (?). No¬ ticias escasas en los libros madrileñis- tas, en Madoz (Eguren), resumidas y brevísima de Palomino, "Vi¬ nota das", 191.°, donde se da la noticia de las obras del granadino José de Cieza, no subsistentes ni siquiera el único cuadro suyo citado por Ponz y Ceán. Este da la noticia de las escultu¬ ras de Mena. § 46. La Magdalena (Recogidas). Aparte de un desaparecido convento de la Magdalena (calle de Atocha, y su porteria a la calle de la Magdalena), hubo y hay en Madrid un templo de una institución de corrección de "reco¬ gidas", que primero nació en 1587 (?) a 1601, en el entonces extinguido hos¬ pital de Peregrinos (arrabal de San Francisco, por la Puerta de Toledo), de donde se trasladaron en 1623 al lo¬ cal definitivo en la calle de Hortaleza, dándoles la casa un D. Francisco de Contreras. Arrepentidas, pecadoras o no, se diferencian de las "arrepenti¬ das" (servitas) de la calle de San Leo¬ nardo, todavía subsistentes también, porque no están "recogidas" en prin- — 3O6 — cipio las de la Magdalena por propia voluntad, sino por resoluciones de los maridos, padres y autoridades judicia¬ les. Pero cada vez son más las reco¬ gidas voluntarias y las inocentes am¬ paradas aqui. La institución dependia del rey y la Real Cámara, designándose protector, y va siempre llevada por terciarias franciscanas. La Magdalena como titular se proclamó solamente en 1692. Capellán de ellas y residente aquí fué el "poeta" de la sencillez y el prosaísmo típicos, Gregorio de Salas. Reconstruida con algún aparato la casa y la fachada del templo hacia 1900, el interior de éste el es antiguo, de nave sencilla. De arquitecto y fecha hada se sabe. Sin las pinturas antiguas (la mejor, de Carreño, hoy en la Aca¬ demia de San Fernando), ofrece sólo interés alguna imagen en los retablos neoclásicos, sobre todo la Magdalena del altar mayor, aunque no es, como se creia, de Pedro de Mena Medrano. Fuentes de información. Los.histo¬ riadores de Madrid, y las notas de Ma- doz (Eguren) (en dos lugares, más cir¬ cunstanciado, entre lo de Beneficen¬ cia y Corrección), Mesonero Roma¬ nos ("El antiguo Madrid") y (¿ ?) Fer¬ nández de los Ríos, pág. 610, y su cita de Olózaga, "Informe sobre la Bene¬ ficencia" (?). Para los lienzos perdi- 307 — — dos (todavía subsistentes todos a la fecha del Madoz), Palomino ("Vidas", 150.*, 164.°, 172."), Ponz... § 47- San Antón (Escuelas Pías). Apenas establecidos los escolapios en Madrid, en San Fernando, se quiso ■que se extendieran sus beneméritas es¬ cuelas primarias populares a otra ba¬ rriada (1753), la del Barquillo y adya¬ centes; en la misma calle de Hortaleza lograron luego (1755, la cesión por el rey Fernando VI) pobre casa y pobre capilla, y aun se dice que tuvieron an¬ tes las escuelas provisionalmente en la calle de Fuencarral. Se remediaron tq- das las deficiencias por la protección especial de Carlos III, Carlos IV y Fernando VIL El segundo, extinguido un hospital de antonianos, y los anto- nianos mismos en toda España, dióles a los escolapios (inauguración en 1794) el templo que les habla construido cosa de medio siglo antes el famoso arqui¬ tecto "churrigueresco" Pedro de Ri¬ bera en la misma calle de Hortaleza, y con la simpatia general y tales pro¬ tecciones se acabó la fachada del tem¬ plo, se renovó y se construyó después — 3O8 — de planta el edificio conventual y de colegio, del cual, con prestigio aún en¬ tre los mayores enemigos de los frailes de la era de los "progresistas", no han salido nunca los escolapios. Hoy mis¬ mo, aparte del colegio de segunda en¬ señanza, dan los de San Antón gra¬ tuitamente la primaria a un millar de niños de esta parte norte del antiguo Madrid. De la historia del templo no se co¬ noce la cronología, ni otra noticia que la de ser obra de Pedro Ribera (muer¬ to en 1742) y que tenía adorno de su estilo, que se debió de quitar, simplifi¬ cándolo algo, al menos, cuando la fa¬ chada, comenzada en el barroco extre¬ mado, se acabó y se transformó en es¬ tilo neoclásico. Sería todo ello cuando el arquitecto Francisco Rivas hizo el retablo mayor, acabado hacia 1802, y cuando hizo el colegio a la vez. La lᬠpida de la portada en honor de los tres reyes citados lleva otra más tardía fe¬ cha de ultimación, en 1832. ■ El cambio de estilo del interior no alcanzó a la planta, caprichosa bien y curiosa entre las inventadas por Pedro de Ribera. Entre las imágenes de los retablos, son interesantes las tres del mayor: San Antón, que procederá de los antonianos; San José de Calasanz, el fundador de los escolapios, y San 309 — — Camilo de Lelis, el de los agonizantes o Camilos, procedente de los de la calle de Fuencarral (el gran medallón en relieve del mismo fundador, en la an¬ tesacristía). La Magdalena (primer re¬ tablo de la derecha) es del tipo de las de Mena, no suya; de arte similar, la Inmaculada. El San José (segundo re¬ tablo de la izquierda) no es el de He¬ rrera Barnuevo de los agonizantes. Un J Crucifijo grande, en el coro. ^ Pero la obra de arte capital en esta : iglesia, el más notable lienzo de to- y I dos los templos de Madrid, es el de j Goya representando la última comu- íf nión de San José de Calasanz, en el ! templo, acompañado de los niños de las Escuelas Pías, fechado en 1820, cuando el pintor alcanzaba setenta y cuatro años de edad. Técnicamente, en el último estilo suyo, inesperadamente ■- tenebrista, quizás además influido por el Greco, es en absoluto un portento, y nada más genial la casulla del que preste como trozo de pintura valiente; pero el portento mayor es ser, entre tantos otros cuadros de tema religioso del pintor más bien dotado por Dios de todos los del mundo y de la histo¬ ria, el único, profundo y emocionante¬ mente religioso y devoto y conmove¬ dor, quizás al recuerdo íntimo de la primera comunión del artista de la era É 310 — — •delenciclopedismo, que debió de tener lugar en el Colegio de Escolapios de Zaragoza. Es una pura lástima el cris¬ tal puesto para guardar el lienzo, que no deja gozar el efecto integral de là pintura, tan capital en la historia del arte. En la sacristía dicha, con lienzos que fueron de altares, hay Calvario de un tres estatuas de marfil del siglo XVIII. El relieve en medallón grandioso de San Camilo de Lelis es de Luis Salva¬ dor Carmona. En la sacristía, rotonda de estilo "imperio" las cajonerías. En el colegio, larga serie de lienzos en el claustro alto (serie de Apostola¬ do, otra de la Vida de Maria...), con lienzo de la Virgen de Desamparados con los Santos Vicentes, patronos de Valencia, acaso de Pablo Pontons (de fines del siglo XVII), y el Martirio de San Lorenzo, de escuela de Guercino. En las celdas rectorales, dos admira¬ bles Oraciones del Huerto, creída del Greco (t 1614), firmada en 1616 por su hijo Jorge Manuel, al parecer, la una, y la otra, pequeña, abocetada, de Coya, en 1719. De un imitador de su geniali¬ dad, dos abocetadas escenas de la vida de San José de Calasanz. La pintura del techo de la escalera es de Alejan¬ dro Ferrant. En la capilla, de Mae- 11a ( ?), la Virgen de las Escuelas Pías. — 311 — Fuentes de información. Lo históri¬ co, por el P. Juan Bautista de la Peña tratado en la primera época (hacia el año 1880) de la "Revista Calasancia"; breve noticia en Madoz (Eguren). Lo artístico, brevísima cita en Ponz, otra (lo de Ribera) en Llaguno-Ceán y Schubert (nada en el Ceán), Ossorio, y desde luego en todas las monografías y estudios sobre Goya, que no pre¬ cisa detallar aquí. El mejor, Beruete, "Composiciones y figuras". Tormo, "Las pinturas de Goya y su clasifica¬ ción cronológica". § 48. San José, parroquia (antes San Hermenegildo, de car¬ melitas descalzos). La iglesia es todavía, en todo lo ar¬ quitectónico, la conventual. El primer convento madrileño de toda descalcez, y particularmente de la de Santa Te¬ resa, el único de su Orden de varones, se estableció aquí en 1605, fundación en 1586 (el año mismo en que se esta¬ blecía el primero de monjas: Santa Ana), con templo que luego tuvo a la misma calle de Alcalá, dedicado que fué después a San Hermenegildo por decisión particular de Felipe III, re- — 312 — cordanclo su nacimiento y en ocasión del de Felipe IV (?). La casa conven¬ tual fué quizá la más importante de la Orden en toda la cristiandad. Lacapilla especial de Santa Teresa se supone creada por D. Rodrigo Cal¬ derón, el marqués de Siete Iglesias de trágico destino, cuyo degollado cadᬠver a ella vino en depósito desde el ca¬ dalso; pero en 1646 ya la reconstruyó (todavía no la actual, y entonces pintó en ella Nardi) un Alarcón y su esposa, una Guzmán. Las actuales capillas la¬ terales, conservan lápidas funda¬ que cionales ysepulcrales, se refieren todas probablemente a las del nuevo templo, del siglo XVIII (la segunda de la iz¬ quierda, de los Verdes Montenegro, seguramente; la tercera de la izquier¬ da, de los Paredes también; la segun¬ da de la derecha, de los duques de Veragua; la tercera de la derecha, de Leculeder, siendo ya dudoso, por tra¬ tarse de fundación de 1695, que no sea anterior a él). El antiguo templo estuvo paralelo, donde ahora la sala del teatro de Apolo, y no se derribaría hasta tener hecho el nuevo y actual. Faltando todo otro dato de la edifi¬ cación, como de su gran capilla de San¬ ta Teresa, y sin mención alguna de ar¬ quitecto ni maestro de obras, sábese tan sólo la fecha de 1742 de la termi- — 313 — nación de la iglesia, que para haber de ser de pocos años antes, ofrecerá la cir¬ cunstancia y dificultad del carácter ab¬ solutamente madrileño de su barroco y de su "rococo", en los años en que otras orientaciones de estilo italianas y francesas se ofrecían en el de San Justo (boy "iglesia pontificia") y en las Salesas Reales, y más en el Real Palacio. La alternativa de los embove¬ damientos en el pórtico y en las naves laterales (de platillos planos sobre pe¬ chinas y de bóvedas de arista) es la misma que en el Montserrat de Pedro Ribera (hacia 1720) ; la planta de la ca¬ pilla de Santa Teresa es, por su parte, copia evidente de la de las Comenda¬ doras (terminadas en . 1693) ; el capi¬ tel del orden en todavía, las naves es además, el del hermano Francisco Bau¬ tista (f en 1679) ; pero las completísi¬ mas y tan múltiples pinturas murales del templo de su gran capilla se re¬ y cuadran moldurajes de trazado con multicurvilineo "rococo" español, y las ménsulas, con cabecitas de serafines del entablamento del buque principal del templo, tienen también, con reminis¬ cencias del arquitecto Gabriel Valen¬ ciano, la gracia "rococo" de la ex¬ tranjera influencia. Las pinturas dichas, por anónimas, no facilitan fecha probable para fijar 314 — — la de lo arquitectónico. Las de las pe-- chinas parecen de discípulo de Teo¬ doro Ardemáns, dando apenas base a la conjetural idea de que fuera él tam¬ bién el arquitecto, por no conocerle la lista de sus obras en la biografía, con saberse tanto de su prestigio máximo en el primer reinado de Felipe V. Muerto Ardemáns 1726, pero goto¬ en so, no resulta imposible, pero no tan probable, la idea de que sea creación suya lo constructivo y lo pintado del gran templo. En el anterior, o del siglo XVII, en el retablo mayor figuró (¿en el ático?) el San Hermenegildo, de Herrera el Mozo, que se pintaría hacia 1550-60, hoy en el Prado. El ¡lustre canonista, diplomático y presidente de Castilla D. Juan Chumacero (•{•1660) tuvo el patronato de la vieja capilla mayor, renovada en el siglo XVIII, cuando se rodeaba de camarines, escaleras y pa¬ sos, todo repleto de la más espléndida y copiosa colección de pinturas, en se¬ lección de verdadero coleccionista, que haya tenido un templo y convento es¬ pañol (hasta cinco cuadros de Rem¬ brandt), y que no se sabe si procede¬ rían de Chumacero., que tanto vivió el ambiente artístico de la Roma pontifi¬ cal, o de uno de sus descendientes patronos. Vino en derribarse ya en el 315 — — siglo XIX (con posterioridad a la ter¬ cera edición del Ponz), al menos sus camarines y dependencias, y su susti-, tución fué ya tardía y pobre, tendiendo a clásica; de ese estilo es el retablo mayor, fechado en 1832, según parece. Los herrajes del templo, con estar firmados por el herrero Juan Gil, no tienen fecha esta vez. Ni siquiera se puede decidir si la ac¬ tual capilla de Santa Teresa se labró poco antes o al mismo tiempo o des¬ pués del resto del templo : sus frescos de pechinas son posteriores a los del templo y de fines de la primera mitad del siglo XVIII (por ser, no de los tres hermanos, sino de Luis González Velázquez); los lienzos, hechos adre¬ de, de Ródríguez de Miranda (cuatro), de Peña y Pernícharo, suponen la mis¬ ma fecha aproximada; pero pudo y de¬ bió de serpintada la capilla con bas¬ tante posterioridad a su construcción. Engeneral, todos los altares del tem¬ plo, de tipo neoclásico o posterior, son distintos a los aludidos por Ponz (1776 a 1793)) la casi totalidad son poste¬ y riores a la expulsión de los frailes. De los del siglo XVII sólo resta la noticia de sus pinturas (y una de ellas). En ninguna iglesia de Madrid se ve una tan grande armonía de la decora¬ ción arquitectónica y las numerosísi- — 3I6 — mas pinturas murales. En los platillos de la nave alta se representa a la Vir¬ gen del Carmen con San Simón Stok, San Elias, Elíseo recibiendo la capa del maestro, Santa Teresa y San Juan de la Cruz, como síntesis total del Car¬ melo. En los brazos del crucero, dos santos carmelitas más, y en las pechi¬ nas, cuatro frailes de la Orden cabal¬ gando corceles de guerra, lo más tí¬ pico del estilo de Ardemáns. Represen¬ tan tan extrañamente, según las ins¬ cripciones, a Pedro el Elmitaño pro¬ moviendo la primera cruzada (prime¬ ro de la izquierda); a San Pedro To¬ más enfermo, "mártir" en la conquista de Alejandría en 1365 que capitaneó (segundo de la izquierda) ; a San An¬ drés Corsino favoreciendo en apari¬ ción a sus florentinos en el asedio de Tabero en 1440 (segundo de la dere¬ cha), y al Venerable Domingo de Je¬ sús María en la batalla de Praga con¬ tra losherejes en 1622 (primero de la derecha). Además, dieciocho ángeles en enjutas y otros ornatos. A la expulsión de los frailes en 1836 halló definitivo asiento en el templo de los Descalzos José. la parroquia de San Esta se (?), había creado antes, en 1745 como uno de tantos anejos y al fin des¬ membraciones de la parroquia de San Luís Obispo, que a su vez había sido — 31/ — anejo y desmembración de la de San Ginés. Había sido primeramente ins¬ talada en dependencia del palacio de Frías (cerca de las Góngoras), donde ganó en 1748 los honores parroquiales, y había sido instalada más tarde pfo- visionalmente en las mismas Góngoras, y después en los Flamencos. Del tiempo parroquial, los retablos todos, al parecer, en estilos clásicos, ^ más bien de la época romántica, sin embargo. Las imágenes de autor cono¬ cido son la Virgen del Rosario (cuar¬ ta capilla de la derecha), de Ricardn Bellver; el San José, procedente dél ^ viejo templo parroquial (crucero de la derecha), de Luis Salvador Garraona, y el San Eloy de los plateros, proce¬ dente del viejo Salvador (capilla de Santa Teresa, a la izquierda en su cru¬ cero), de su coetáneo Juan Pascual Aíena, sobre todo el Crucifijo (altar y del de la izquierda del templo), crucero procedente de los Recoletos, siempre famoso, acaso el más importante de los de Madrid, "Cristo del Desamparo" o "de los siete reviernes", casi en el co¬ lor de la madera, la obra más vigorosa del arte granadino anterior a Cano, la¬ brado por Alonso de Mena (el padre de Pedro de Mena Medrano). El reta¬ blo del Angel Custodio del Reino (no¬ vedad icónica en Castilla, pero con TOMO 11 7 - 3I8 - tantísimos precedentes medievales en los Estados deAragón), iniciativa de la infanta Isabel y sugestión de escrito del ahora Obispo de Madrid, Sr. Eijo, por 191S (?). En el retablo mayor, de 1832 (aún entonces patrono un sucesor de Chu- macero), la Virgen del Carmen será de Michel ( ?), autor de otras imágenes d'el templo (¿cuáles?). Barrocos el Ni¬ ño Jesús y San Juanito (tercera capilla de la izquierda), y la Dolorosa en bus¬ to en el retablo del Crucifijo. En el ingreso la capilla de Santa " a Teresa, es de Peña el lienzo de San Elias (a la izquierda), y de Pernicharo (a la derecha), el de Elíseo; de su coe¬ táneo Pedro Rodriguez de Miranda, los cuatro de las exedras, de los mis¬ mos profetas, y de Luis González Ve- iázquez, las pechinas con escenas (cir¬ cuito llevado por la izquierda) de la profetisa Débora, el Desmayo de Es¬ ter, la visita de la reina de Sabá (?) y (?) acaso Abigail (??); más impor¬ tantes, debajo, los lienzos de cuatro santas carmelitas, anónimos. La imagen de la Inmaculada (a la derecha) consta como procedente del Colegio Imperial y su Congregación de Abogados; ahora es de la Cofradía de académicos de Jurisprudencia. Esta tiene en piezas in¬ mediatas lienzos en depósito por el