«V-'· •■ .■ ^ -• ■ ■ -i a¿ ^ ^ V : ' . . .••L·.-." ' ' 1' . ■ '..- i" #- ■■■'■ V MUSEUM ARQUEOLÓGICO "LA ENREJOLADA" DE Francisco Santacana MARTORELL PRECIO DEL EJEMPLAR: 3'50 PESETAS CUYO IMPORTE SE DESTINA ÍNTEGRO AL HOSPITAL DE MARTORELL "LA ENREJOLADA" MARTORELL (BARCELONA - ESPASA) MUSEUM ARQUEOLÓGICO Cuarenta y ocho ilustraciones y cuatro tricromías con texto explicativo. Editado por su propietario. 1929 H. de J. THOMAS, s.a. c. Mallorca, 291- BARCELONA RESERVADOS LOS DERECHOS DE PROPIEDAD ARTÍSTICA Y LITERARIA PROHIBIDA LA REPRODUCCIÓN "LA ENREJOLADA" CON este nombre ampliada genérico reformada, y bauticé nuestra no há mucho casa solariega al ser de Martorell, que contenía ya de años atrás gran cantidad de azulejos y fragmentos antiguos, y que contiene hoy los mismos elemen¬ tos, debidamente juntados y ordenados, siguiendo la tendencia de acoplarlos arquitéctonica, para darles nueva vida artística y con lo cual gozan a mi entender de un mayor relieve e impor¬ que esparcidos sin trabazón ninguna entre unos y otros. tancia, capitel, por ejemplo, no puede ser apreciado de la misma Un manera como pieza suelta y desperdigada, que si se le con¬ templa en su sitio apropiado, es decir, coronando su corres¬ pondiente columna; y más aún si se le dan compañeros que al hacer resaltar sus bellezas individuales por contraste, contri¬ buyen con su conjunto a dar nueva savia, es decir una nueva circulación de sangre espiritual haciéndolas revivir, a estas células muertas y aisladas y resecadas durante tantos años, por el arrancamiento violento del sitio que el artista les de¬ parara, y del que la barbarie o la incultura del hombre las separó. Ni siquiera se crea que esta idea esmía, antes bien, junto con los restos de pasadas edades que mi respetado abuelo me legara, la encontré felizmente iniciada y resuelta, con compo¬ siciones tan acertadas como son las que figuran en los graba¬ dos números 8, i8, 22, 24, 39 y 47. Posteriormente y por convencimiento propio, proseguí la misma senda, hasta dejar no diré terminado, pero sien estado presentable, el conjunto de reliquias que mi abuelo cariñosa¬ mente recogiera. 5 Porque la formación de este Museo es por decirlo así, espontánea e instintiva. Fué fruto de la coincidencia en el tiempo, de una época de asonadas y derribos, seguida de un eclipse de gusto artístico por parte de la colectividad, con la existencia de un artista humilde pero clarividente, que recogió los restos que buenamente pudo, cuando se derribaban sin ton ni son edificios de la antigüedad para abrir calles y plazas; cuando las autoridades mismas tiraban como desechos sin utilidad posible los trabajos de artistas médiévales y renacen¬ tistas; cuando posteriormentela quema de los conventos en a 1835, fueron estos abandonados por sus comunidades, des¬ moronándose poco a poco, hasta ser del todo arrasados y derruidos, para destinar sus solares a nuevos usos ciudadanos o particulares. En esta época de abandono y destrucción fué pués, cuando fueron recogidos todos cuantos fragmentos integran esta co¬ lección: y lo fueron cual enfermos, cuando la sociedad los abandonaba, tirándolos junto a los estercoleros, en los patios húmedos y abandonados, y a lo largo de los caminos y cerca¬ dos, cual nueva ristra de leprosos bíblicos desahuciados por la ciencia. En este rinconcito de una vieja casa de Martorell fueron de momento hospitalizados estos silenciosos enfermos, que al encontrarse juntos y reunidos aún procediendo de puntos y épocas tan distintos, y al impulso de unas manos cariñosas, recobraron no solo la salud para seguir vegetando al amparo de un techo protector, sino que se adhirieron la a casa que les diera cobijo, incorporándose a ella, formando una unidad artística, constituyendo una nueva creación, que se anticipó a tantas otras, para dejar demostrado una vez más que hay una fuerza creadora inmensamente superior al dinero, cual es el constante cariño al pasado, al presente y al nebuloso porvenir. No hizo pues esta colección o se Museo, a expensas de la destrucción de una obra de arte cualquiera que fuese; no se hizo pellizcando acá y acullá en los viejos conventos y abadías semi abandonados durante tantos años después; nada fué arrancado de su sitio natural ni por la inconsciente furia del destructor, ni por la mano audaz del coleccionista atrevido; se hizo recogiendo lo que la autoridad deliberadamente tiraba, como sucedió con la fachada de la sala del Trentenario de la 6 casa de la Ciudad de Barcelona y los fragmentos del palacio del Duque de Medinaceli, vulgarmente llamada casa Gralla; se hizo captando algo que manos extranjeras se llevaban a países lejanos tal como las estátuas del altar mayor del Monasterio de Poblet que figuran en los grabados números 25 y 49, únicas que quedan en nuestro país, pues las demás desaparecieron totalmente; se hizo en fin, recogiendo azulejos que las agra¬ decidas monjas ofrecían graciosamente en agradecimiento a cuadros pintados para sus nuevas residencias, o que buenos amigos ofrecían por aquel entonces al maniático colector de cosas del tiempo viejo. He aquí expuesta en pocas palabras la gestación y creci¬ miento de este pequeño Museo, del cual ofrezco a mis amigos y a los amantes del arte, unas visiones de conjunto y algunos de los principales detalles que me ha parecido podían intere¬ sarles. No siendo pues este librito un catálogo ni mucho menos, carece de todo carácter de inventario, especialmente en lo que a azulejos se refiere, de los cuales se han incluido unos pocos en cuatro planchas en tricromía como muestra. No pre¬ tendo pues, más que dar una idea general, unas vistas de con¬ junto y algunos de los detalles más importantes, para recreo de la vista, solaz del espíritu, homenaje a su creador mi ante¬ pasado, y esparcimiento o expansión de mi mismo. Pero no entendería del todo completa esta obrita, si no diera al menos una impresión general, de algunos de los edi¬ ficios de donde procedían ios más importantes ejemplares, señalándolos de paso a la atención del lector. Convento de Ntra. Sra. de Jernsalén. En la segunda mitad — del siglo XV, una devota señora de Sarrià, de nombre Rafaela Pagés, fué en peregrinación a Tierra Santa, pasando a la vuelta por Roma, donde obtuvo permiso del Papa para edificar un convento de monjas bajo la advocación de Ntra. Sra. de Je- rusalén, costeando ella misma toda la piedra necesaria. Los Concelleres acordaron en 24 de Noviembre de 1475 ayudara la construcción del convento que se construyó sobre un terre¬ no donde había existido otro convento de monjas Dominicas. El templo era de una sola nave, con capillas laterales y cripta en el ábside. Tratándose de una construcción del siglo XV el estilo era naturalmente gótico. Contenía un pequeño claus- 7 tro que nollegó a terminarse, y en distintos sitios del edifi¬ cio existían delicados trabajos que lo adornaban, especial¬ mente azulejos en gran cantidad. Varios de ellos se ven en los grabados números 24, 30 al 34, 47, y especialmente en los números 8 y 9 que proceden casi todos del coro de la iglesia de este convento y fueron fabricados en 1702, fecha grabada en los mismos azulejos. Con motivo de la quema de los conventos en 1835 evacuaron las monjas el convento, habitando en casas particulares unas, y en edificios de su propiedad otras, hasta que volvieron a su antigua residencia en 1846. Por último, fué destruido lo poco que quedaba, formando hoy parte su antiguo solar del Mercado de la Boquería o de San José, incluido éntrelas casas de la Rambla de las Flores, calles del Carmen y del Hospital, y el antiguo edificio del Hospital de la Santa Cruz. De este convento proceden además de los azulejos citados y otros muchos, la llave de bóveda con un Cristo rodeado de ángeles y el escudo que se ven en el grabado número 33; los escudos en madera policromada del número 37; los tres escudos de la parte superior de la puerta del número 19; el basamento y la parte superior con un ángel del número 49; y algunos otros fragmentos repartidos por el Museo. — Estaba situado Convento de Ntra. Sra. del Carmen. en la calle del Carmen y sitio donde hay las calles del Dr. Dou y de Fortuny. El cronista Bruniquer hace notar que en 16 de Julio de 1294 Don Pedro de Cervelló hizo una donación para que ardiesen delante de la Virgen del Convento dos lámparas de plata, y por tanto en esta fecha debía de estar ya construida. Campmany cree que la obra del convento era de 1287; pero si, están conformes todos los escritores en que el edificio fué construido en el siglo XIII. Últimamente tenia dos claustros; el primitivo de la época de la erección del convento, y el segundo construido en el siglo XVII. De este Convento son los escudos que figuran repartidos en la fachada del número 18; la cabeza del número 12; los dos escudos laterales del número 25; los capiteles laterales del sofá del número 39; el escudo de piedra policromada de la cara posterior de la portada de este libro; y las columnas y capiteles que forman la glorieta del grabado número 44. 8 Iglesia de San Miguel.— Punto de gran controversia fué el destino del primitivo edificio de construcción romana y cuyo pavimento de mosaico se conserva en parte en el Museo Pro¬ vincial. Según unos, fué templo romano dedicado a Esculapio, Júpiter o Neptuno y según otros, entre los cuales Pí y Arimón, no era otra cosa que unos baños públicos. Lo cierto es que fué convertido más tarde en capilla cristiana y que en 8 de Mayo de 1147 se desplomó quedando completamente destruida. En el mismo sitio y año empezó a edificarse el nuevo templo que fué construido en nueve meses y tanto la arquitectura como la bóveda mostraban claramente ser obra del siglo XII. En 1868 se acordó el derribo de este templo, cuya fachada se trasladó a la actual iglesia de la Merced. A este edificio pertenece aparte de algún otro fragmento, la ménsula con un león, símbolo de uno de los evangelistas que se ve en el número 12. Palau menor. (Palacio menor). — Estaba emplazado este edificio en lo que hoy son calle de Templarios, de Ataúlfo y otras y había pertenecido a la orden militar del cercanas Temple, y al desaparecer ésta, el entonces Papa Juan XXil concedió todos los bienes de los Templarios y entre ellos el edificio en cuestión a la orden de caballeros de San Juan de Jerusalén. Adquirió más tarde este edificio el Cabildo y Obispo de Vich y más adelante D. Pedro el Ceremonioso, en cuya época se conocía con los nombres de Palacio Menor, Palacio de la Reina y Palacio de la Condesa. Fué después del Rey D. Martín a cuya esposa D." Margarita de Prades gustaba en extremo y moraba en él con frecuencia, por cuyo motivo se le conocía entonces por palacio de D. Martín. Posteriormente D. Juan II de Aragón hizo donación del mismo a D. Galcerán de Requesens, gobernador entonces de Barcelona y por esto se le llamó palacio del Gobernador. La fábrica del edificio era notable y casi nada de ella se conserva. En su interior había un gran salón cuadrado con una galería de alfarería estilo Renacimiento. También era notable otra galería del mismo estilo que se encontraba en la parte meridional de un patio interior. De la galería Renacimiento citada, proceden los dos pilares de la ventana número 21 de dibujo espléndido y bien trabaja- dos en tierra cocida. Existe en esta colección un fragmento de uno de los arcos que sostenían los citados pilares, no habién¬ dose podido colocar íntegro por no tenerlo completo. Casa Qralla.— Estaba emplazado este edificio en la calle de la Puertaferrisa, frente a la del Pino, en el sitio donde se abre hoy la del Duque de la Victoria. El palacio en cuestión debió de ser construido en dife¬ rentes épocas a juzgar por la variedad de su arquitectura. En 1306 D. Pedro Desplá, compró a María Juliá, una parte del terreno que ocupaba y seguramente debió de comenzar enton¬ ces la construcción del edificio. No obstante, tanto la fachada como lo más importante de la obra parece ser del año i5i8, pues existe una nota según la cual los Concelleres de Barcelona otorgan a Gralla el uso del agua que abastecía la fuente de la casa y una parte de la cual dice así: «...y atendiendo a la gran obra que dicho Sr. Gralla hace en su casa, con lo cual embellece y decora la ciudad etc... zS de Noviem¬ bre de i5i8». Lo más notable del edificio era la fachada, del mejor gusto del Renacimiento en sus principios y en ella la magnífica portalada formada por dos columnas corintias con adornos en los fustes; el bien esculpido arco, que tenía a ambos lados sendos medallones, representando luchas entre un mónstruo, un león y un hombre. Sobre el dintel adornos de hojas y frutos sostenidos por niños. El citado dintel, pieza notable por lo bien esculturada, es el que figura en la portalada del número 19, junto con otros fragmentosdel Renacimiento, de otra proce¬ dencia que aludiremos más adelante. En las bases de las dos columnas, había esculpidas dos inscripciones, que decían: «Publicae venustati. — Privatae utilitate». Más tarde, al abrirse la calle del Duque de la Victoria, desapareció casi todo, no salvándose más que el dintel men¬ cionado que figura en esta colección y los medallones laterales y parte del Patio que posee actualmente un particular de Barcelona. Todo lo demás, al derribarse el palacio, fué tirado como piedra inservible al mar. Sala del Trentenarlo del Ayontamlento. — Se llamaba así porque en ella se reunía el Consejo menor de la Ciudad o 10 Consejo de los Treinta, especie de Comisión permanente del Ayuntamiento, creado en 1249 P®"" Jaims I de Aragón y abolido en 1714 por Felipe V. Ocupaba esta sala parte del lugar que hoy ocupa la obra nueva y fué construida en i55g como atestiguaba una lápida de mármol blanco que en carac¬ teres romanos decía: «Siendo Concelleres los magníficos Juan Buenaventura de Gualbes Donzell Miguel Bastida Pedro Ba¬ rreras ciudadanos Antonio Gori Mercader Juan Baga sastre hicieron esta obra en el año 155g». Lo más notable de ella era la fachada de estilo Renacimiento y que daba a un patio inte¬ rior de gusto exquisito. El Dintel de la puerta estaba sostenido por unas hermosas jambas y sobre la misma, esculpidos en piedra, los bustos de los cinco Concelleres que erigieron la obra, que son los nombrados en la mencionada lápida. El Conceller en cap o Alcalde, que estaba en el Centro, figuraba tener en la mano derecha un papel en el que había escrito con tinta, que el tiempo había borrado ya, la siguiente inscripción: «.Maximi Dea Gralla Repúblicas Relatores concordes in Consu- laiu fuere i55g». Debajo había varios medallones con alegorías de virtudes y al lado otros dos con bustos de maceros. Al derribarse esta preciosa fachada por el Ayuntamiento, años atrás, se depositaron sus fragmentos arrinconados en el patio de los naranjos de la antigua Audiencia o Palacio de la Generalidad. Se fueron destruyendo, paulatinamente en gran parte, podiendo ser salvados únicamente un busto de Conceller y los dos de los maceros, que junto con las jambas de la puerta, pueden verse en el grabado número 19, y tres medallones de vir¬ tudes que destacan debajo de las ventanas de los grabados nú¬ meros 20 y 21. Todo ello es cuanto queda actualmente de esta preciosa y rara muestra del arte del Renacimiento en Barcelona. Convento de Santa Catalina. — Era uno de los más bellos edi¬ ficios de Barcelona y de los que más cruelmente sufrieron la impetuosidad del pueblo irreflexivo. En 31 deOctubre de 1223, el Magistrado municipal, cedió a la orden de Predicadores unas casas para construir un nuevo convento en el sitio donde existía ya una capillita dedicada a Santa Catalina. El edificio era gótico, según el gusto de la época y el templo eragrande, de una sola nave, el claustro sumamente escultu¬ rado y el campanario un modelo de esbeltez y atrevimiento. II Este edificio, que había ya sufrido mucho en 1823 y años posteriores, fué totalmente destruido en 1835 y apenas nada se conservadel mismo. Además de algún fragmento de menos importancia, de él procede la virgen gótica del grabado número 5o. Convento de San Pedro de las Fuellas.—El primitivo origen de este convento fué, según unos, la capilla que Ludovico Pío, rey de los Francos, levantó durante el sitio de Barcelona en 801 y que dedicó a San Saturnino, obispo; y según otros, lo fundó directamente el Conde Suniario o Suñer, dedicándolo a San Pedro y que se llamó de las Puellas (del latín puellas) porque solo entraban en él señoritas solteras. Más tarde, cuando Almanzor tomó a Barcelona, profanó el convento, dando lugar a escenas de heroísmo por parte de las monjas. Pasado este período de revuelta fué cuando se levan¬ taron la iglesia y el claustro románicos, parte la más impor¬ tante el último de la obra, artísticamente considerado. Lo formaban seis arcos en cada ala, separados en grupos de tres por gruesos machones que le daban un aspecto imponente. Los arcos estaban sostenidos por columnas pareadas, adorna¬ das con capiteles del mejor gusto de la época. Era pues una bella joya del siglo X y una de las más importantes cons¬ trucciones de Barcelona. (Grabado número 23). Mucho más se podría escribir respecto a otros edificios de donde proceden fragmentos importantes del Museo. Tales el convento de Junqueras, del que procede el escudo de la puerta del número 19; las murallas de Barcelona, de las que proce¬ den el dintel de la ventana del número 21 y la cabeza de Me¬ dusa del número 45; el convento de Montesión, del que hay infinidad de azulejos repartidos en diferentes sitios del Museo; y otros monumentos hoy destruidos, no solo de dicha ciudad, sinó de otros puntos de Cataluña y de España. Sin embargo, saldríame ya del marco y objeto de esta obrita, cuya finalidad y alcance quedaron definidos al co¬ mienzo de estas líneas. Francisco Santacana. 12 "LA ENREJOLADA" Delorsqu'elle significatif ce nom fut agrandiejeet baptisai, restaurée, ilnotre y a peu de temps, maison de fa¬ mille de Martorell. Elle contenait déjà depuis des années une grande quantité d'azulejos et de fragments antiques; elle ren¬ ferme aujourd'hui les mêmes éléments, mais dûment classés et ordonnés, car on s'est efforcé de les grouper pour leur don¬ ner une nouvelle vie artistique et architecturale, qui leur pro¬ cure, à mon sens, un plus grand relief et plus d'importance que lorsqu'ils étaient éparpillés sans aucun lien entre eux. Un chapiteau, par exemple, ne peut être apprécié de la mê¬ me sorte comme pièce détachée et isoléeou si on l'examineàsa place naturelle, c'est-à-dire couronnant sa propre colonne; et l'effet sera plus grand encore si on lui adjoint des compagnons qui, faisant ressortir par contraste leurs beautés particulières, contribuent par leur ensemble à lui donner une sève nouvelle, c'est-à-dire une nouvelle circulation de sang spirituel, à faire revivre ses cellules mortes, isolées, desséchées par tant d'an¬ nées, parce qu'elles ont été arrachées violemment de la place que l'artiste leur destinait, et que la barbarie ou l'ignorance des hommes leur a fait perdre. Que l'on ne croie pas cependant que cette idée est mienne; auparavant déjà, avec les restes d'époques passées que mon respectable aïeul m'avait légués, je la trouvai heureusement appliquée dans des compositions très bien conçues telles que celles de nos gravures 8, 18, 22, 24, 39 et 47. Plus tard, et par conviction personnelle, je suivis le même chemin, jusqu'à laisser, je ne dirai pas terminé, mais en état « 13 présentable, l'ensemble des reliques que mon aïeul avait passionnément recueillies. La formation de ce Musée est donc, pour ainsi dire, spon¬ tanée et instintive. 11 eut l'occasion de naître en un temps où une crise de troubles et de destructions fut suivie d'une éclipse générale du goût artistique, mais où un artiste humble, mais clairvoyant, eut l'idée de recueillir tout ce qu'il pouvait hon¬ nêtement, alors que l'on démolissait à tort et à travers les édifi¬ ces anciens pour ouvrir des rues et des places; alors queies autorités même jetaient comme déchets sans utilisation possi¬ ble les œuvres d'artistes du Moyen-Age et de la Renaissance; alors qu'après l'incendie des couvents, en 1835, ceux-ci furent abandonnés par leurs communautés, et se désagrégèrent peu à peu, jusqu'à être complètement démolis et rasés, pour que leurs emplacements fussent destinés à d'autres usages publics ou privés. C'est à cette époque d'abandon et de destruction que furent réunis tous les fragments qui composent cette collection; etils le furent comme des malades, quand la société les abandonnait, les jetant à côté du fumier, dans les cours humides et désertes, ou le long des chemins et des haies, tels qu'une nouvelle horde de lépreux bibliques dont la science désespère. Dans un petit coin d'une vieille maison de Martorell furent momentanément hospitalisés ces malades silencieux, qui se trouvant rassemblés quoique venant de lieux et d'âges si divers, et soignés par des mains affectueuses, recouvrèrent non seu¬ lement la santé pour continuer à vivre sous un toit protecteur, mais s'attachèrent à la maison qui leur donnait un abri, s'y incorporèrent, formant ainsi un tout artistique et constituant une nouvelle création, bien antérieure à tant d'autres, afin de témoigner une fois de plus qu'il y a une force créatrice très supérieure à l'argent, qui est le constant amour du passé, du présent, et du nébuleux avenir. Ainsi cette collection n'existe pas aux dépens d'une seule œuvre d'art détruite; elle ne provient pas du pillage des vieux couvents ou abbayes à demi-abandonés pendant tant d'années; rien n'a été arraché de sa place naturelle par la furie incons¬ ciente d'un destructeur, ni par la main audacieuse d'un collec¬ tionneur sans scrupules. Elle s'est formée en ramassant ce que l'autorité rejetait délibérément, comme cela eut lieu pour la 14 façade de la Salle du Trentenaire de la Maison de Ville de Barcelone et les fragments du Palais du Duc de Medinaceli, vulgairement appelé Maison Gralla; on l'a composée en sai¬ sissant ce des mains étrangères voulaient emporter en pays que lointains, les statues du grand autel du Monastère comme de Poblet, que reproduisent les figures 25 et 49, les seules qui restent dans notre pays, car les autres ont totalement dis¬ paru; enfin, en recueillant les carreaux que les nonnes recon¬ naissantes offraient gracieusement en retour de tableaux peints pour leurs nouvelles résidences, ou que de bons amis don¬ naient à celui qui passait alors pour un maniaque collec¬ tionneur de choses du vieux temps. Voilà exposée en quelques lignes la naissance et la crois¬ sance de ce petit Musée dont j'offre à mes amis et aux amants de l'art une vision d'ensemble et quelques uns des principaux détails qui m'ont paru devoir les intéresser. Ce petit livre n'est donc pas un catalogue, bien s'en faut; il n'a pas le caractère d'un inventaire, spécialement en ce qui concerne les carreaux dont on montre quelques exemplaires en quatre planches co¬ loriées, à titre de spécimens. Je ne prétends que donner une idée générale, une vue d'ensemble et quelques détails des plus importants, pour la joie des yeux, la satisfaction de l'esprit, comme un hommage au fondateur, mon aïeul, et pour ma pro¬ pre récréation. Mais je ne regarderais pas comme complet cet opuscule si je ne donnais pas au moins une impression générale de quel¬ ques uns des édifices d'où proviennent les objets les plus im¬ portants, en les signalant au passage à l'attention du lecteur. Couvent de Notre Dame de Jérusalem.— Dans la seconde moi¬ tié du XV® siècle, une pieuse dame de Sarrià, nommée Rafaela Pagés, fut pèlerinage en Terre Sainte; passant au retour par en Rome, elle obtint du Pape la permission de fonder un couvent de nonnes sous l'invocation de Notre Dame de Jérusalem, en payant toute la pierre nécessaire. Les Conseillers décidèrent le 24 novembre 1475 de participer à la construction du couvent qui s'édifia sur un terrain où avait existé un autre couvent de Dominicaines. L'église était à une seule nef, avec chapelles latérales et crypte sous l'abside. Comme il s'agit d'une construction du i5 XVe siècle, le style en était naturellement gothique. Il contenait un petit cloître que l'on n' arriva pas à terminer, et en dif¬ férents points de l'édifice 11 y avait de délicates ornementa¬ tions, spécialement des carreaux en grande quantité. Plusieurs d'entre eux se volent planches 24, 30 à 34, 47, et particuliè¬ rement 8 et 9; Us procèdent presque tous du chœur de l'église, et la date, 1702, en est gravée sur la brique même. Lors de l'Incendie des couvents en 1835, les religieuses éva¬ cuèrent le leur pour habiter les unes des malsons particulières, d'autres des Immeubles appartenant a la Communauté, jus¬ qu'à ce qu'elles revinssent à leur ancienne résidence en 1846. Le peu qui en subsistait fut détruit, et le terrain fait aujourd' hul partie du Marché de la Bouquerle ou de Saint Joseph, compris entre les malsons de la Rambla de las Flores, les rues du Carmen et de l'Hôpital, et l'ancien édifice de l'Hôpital de Sainte-Croix. Outre les carreaux signalés, et beaucoup d'autres, ou voit de ce couventla clef de voûte avec un Christ entouré d'anges et l'écusson de la planche 33, les écussons en bols colorié de la planche 37, les trois écussons de la partie supérieure de la porte de la planche 19. la base et la partie supérieure, avec un ange, de la planche 49, et d'autres fragments répartis dans le Musée. Couvent de Notre Dame du Carmel. — 11 était situé dans la rue del Carmen, et l'emplacement en est traversé par les rues du Docteur Dou et de Fortuny. Le chroniqueur Brunlquer fait remarquer que le 16 juillet 1294 D. Pedro de Cervelló fit une donation pour qu'on allumât devant la Vierge du couvent deux lampes d'argent, et par conséquent 11 devait être construit à cette date. Campmany croit que l'édifice est de 1287; tous les auteurs s'accordent à le dater du Xllle siècle. En dernier lieu, il avait deux cloîtres, le primitif, de l'époque même de la cons¬ truction, et le second du XVII® siècle. De ce couvent proviennent les écussons qui figurent répartis sur la façade de la planche 18; la tête de la planche 12; les deux écussons latéraux de la planche 25; les chapiteaux la¬ téraux du banc de la planche 39; l'écusson en pierre poly¬ chrome du revers du titre de ce livre, et les colonnes et cha¬ piteaux qui forment la glorlette de la planche 44. 16 Église de Salat-Allchel. — On a beaucoup disputé sur la des- lit tination première de cet édifice romain, dont le pavement de f- mosaïque est en partie conservé au Musée Provincial. Selon a- les uns, c'était un temple romain dédié à Esculape, à Jupiter rs ou Neptune, et selon les autres, parmi lesquels Pi y Arimón, è- simplement un bain public. Le certain, c'est qu'il fut converti ie, plus tard en chapelle chrétienne, et que le 8 mai 1147, il s'écroula et fut complètement détruit. 'a- Au même endroit, et la même année, on commença à cons- :s, truire une nouvelle église, qui fut élevée en neuf mois, et s- l'architecture, en particulier la voûte, dénotaient clairement l6. une œuvre du XII® siècle. d' En 1868 on décida la démolition de cette église, dont la h, façade fut transférée è l'église actuelle de la Merced, es A cet édifice appartenait, entre autres fragments, la console de avec un lion, symbole d'un des évangélistes (planche 12). ait Petit Palais. — Cet édifice occupait l'emplacement où sont es aujourd'hui les rues des Templiers, d'Ataulphe, et autres voisi- de nés; il avait appartenu à l'ordre militaire du Temple, etquand de cet ordre disparut, le Pape d'alors, Jean XXll concéda tous ses ec biens et parmi eux le palais en question à l'ordre des Cheva- ns liers de Saint-Jean de Jérusalem. Il fut acheté dans la suite par le Chapitre et l'Evêque de Vich, et plus tard par Pierre le Cé¬ rémonieux; à cette époque on le connaissait sous les noms de ue Petit Palais, Palais de la Reine et Palais de la Comtesse. Il ap- éu partint ensuite au roi Martin, à la femme de qui, Marguerite de ait Prades, il plaisait beaucoup; elle y résidait souvent, et c'est ne pour cela qu'on l'appela alors Palais de D. Martin. Plus tard ux Jean II d'Aragon en fit donation à D. Galcerán de Requesens, t à Gouverneur de Barcelone, d'où son nom de Palais du Gouver- les neur. u. L'architecture en était remarquable; mais rien ne s'en est as- conservé. A l'intérieur se grand salon carré avec trouvait un une galerie décorée en céramique de style renaissance. On y lis admirait aussi une autre galerie du même style qui se trou- les yait dans la partie méridionale d'une cour intérieure, la- Proviennent de la galerie renaissance les deux piliers de la ly- fenêtre représentée planche 21, dont le dessin est superbe, et ta- qui sont d'un beau travail de terre-cuite. 11 existe dans la col- 17 lection un fragment de l'un des arcs que soutenaient ces pi¬ liers; mais on n'a pu le restituer intégralement, vu ce qui manquait. Maison Qralla. — Cet édifice se trouvait dans la rue de la Puertaferrisa, en face de celle du Pin, à l'endroit où s^ouvre aujourd'hui la rue du Duc de la Victoire. Le Palais question dut être construit en différentes épo¬ en ques, à en juger par la variété de son architecture. En 1306 D. Pedro Desplá acheta à María-Juliá une partie du terrain qu'elle possédait, et c'est alors que dut commencer la cons¬ truction. Cependant aussi bien la façade que la plus impor¬ tante partie de l'œuvre paraissent être de l'an 1518, car il existe une note d'après laquelle les Conseillers de Barcelone accor¬ dent à Gralla l'usage de l'eau qui alimentait la fontaine de la Maison; on y lit: «... et en considération des grands travaux que le sieur Gralla exécute en sa maison, et par lesquels il em¬ bellit et orne la cité... etc... 25 novembre i5i8.» Le plus notable de l'édifice était la façade, du meilleur goût de la Renaissance à ses débuts, et là même le magnifique por¬ tail formé par deux colonnes corinthiennes au fût ornementé. L'arc bien sculpté, qui avait un médaillon à chaque extré¬ mité, représentait des luttes entre un monstre, un lion et un homme. Le linteau était orné de feuilles et fruits soutenus par des enfants. Ce linteau, morceau d'excellente sculpture, est celui qui figure sur la porte de la planche 19, joint à d'autres fragments de la Renaissance, d'autre provenance, dont nous parlerons plus loin. Sur la base des deux colonnes étaient gravées deux inscriptions qui disaient: «Publicae venusiati.— Privatae utililati.» Plus tard, lors de l'ouverture de la rue du Duc de la Victoi¬ re, le palais disparut presque tout entier; on n'en sauva que le linteau mentionné comme figurant dans notre collection, les deux médaillons latéraux et une partie de la cour, que possède un particulier de Barcelone. Tout le reste, à la démolition, fut jeté a la mer comme matériel inutile. Salle du Trentenaire de l'Hôtel de Ville. —On l'appelait ainsi parce qu'on y réunissait le Petit Conseil de la Cité ou Conseil des Trente, espèce de Commision permanente créée en 1249 par 18 Jaime ler d'Aragon, et abolie en 1714 par Philippe V. Cette salle occupait une partie de l'emplacement qu'occupe aujourd' hui la nouvelle construction, et datait de idSg, comme l'attes¬ tait une plaque de marbre blanc gravée en caractères romains, qui disait: «Les magnifiques Conseillers Juan Buenaventura de Gualbes Donzell, Miguel Bastida, Pedro Farreras, bourgeois, Antonio Gori Mercader, Juan Baga, tailleur, firent cette œuvre en l'année iSSg.» Le plus remarquable était la façade de style Renaissance qui donnait accès à une cour intérieure de goût exquis. Le linteau de la porte était soutenu par deux beaux montants, et l'on voyait au dessus, sculptés en pierre, les bustes des cinq Conseillers qui édifièrent la salle, c'est-à-dire ceux qui sont nommés sur la plaque ci dessus. Le Conseiller en chef, ou Alcalde, qui était au centre, était figuré tenant à la main un papier où était écrite avec de l'encre que le temps a effacée l'inscription suivante: « Maximi Dei Gratia Ripublicae Relatores concordes in Consulatu fuere i55g.» Au dessous se trouvaient divers médaillons avec des allégories de 'Vertus, et à côté deux autres avec des bustes de massiers. Quand le Conseil municipal démolit cette belle façade, de longues années après, les fragments en furent amoncelés dans un coin de la Cour des Orangers de l'antique Audience ou Pa¬ lais de la Généralité. Ils furent détruits peu à peu en grande partie; on ne put sauver que le buste d'un conseiller et ceux des deux massiers qui, avec les montants de la porte, peuvent se voir planche ig, plus trois médaillons de Vertus qui se dé¬ tachent au dessous des fenêtres des planches 20 et 21. C'est tout ce qui subsiste actuellement de ce précieux et rare mo¬ dèle de l'art de la Renaissance à Barcelone. Couvent de Sainte Catherine.—C'était l'un des plus beaux édifices de Barcelone, et l'un de ceux qui souffrirent le plus cruellement de la fureur du peuple inconscient. Le 31 octobre 1223 l'administration Municipale céda à l'ordre des Prédica¬ teurs quelques maisons pour construire un nouveau couvent au lieu où se trouvait une chapelle consacrée à Sainte Cathe¬ rine. L'édifice était gothique, selon le goût de l'époque, et l'église était grande, à une seule nef, le cloître brillamment sculpté, et le clocher un modèle d'élégance et d'audace. 19 Le couvent qui avait déjà boaucoup souffert en 1823 et pendant les années postérieures, futtotalement détruit en 1835 et il n'en reste presque plus rien. Outre quelques fragments de moindre importance, c'est de là que provient la Vierge gothique de la planche 5o. Couvent de Saint Pierre des Vierges.—L'origine de ce couvent fut suivant les uns la chapelle que Louis le Pieux, roi de Fran¬ ce,éleva pendant le siège de Barcelone en 801 et qu'il dédia à Saint Saturnin, évêque; selon d'autres il fut fondé directement par le Comte Suniario ou Suñer, qui le consacra à Saint Pierre; il fut appelé des Fuellas (du latin puellas) parce qu'il n'y pouvait entrer que des jeunes filles. Plus tard, quand Almanzor prit Barcelone, il profana le couvent, ce qui donna lieu à des scènes d'héroïsme de la part des nonnes. Une fois passée cette période de trouble, on édifia l'église et le cloître romans, ce dernier formant la partie la plus importante de la construction du point de vue artistique. Il était formé de six arcades sur chaque côté, séparées en grou¬ pes de trois par de gros piliers qui lui donnaient un aspect imposant. Les arcs étaient soutenus par des colonnes gémi¬ nées, ornées de chapiteaux du meilleur goût de l'époque. C'était un des bijoux du X® siècle, et l'une des plus importantes constructions de Barcelone (planche 23). On pourrait beaucoup plus en écrire sur d'autres édifices d'où proviennent d'importants fragments du Musée. Tels sont le couvent de Junqueras, d'où provient l'écusson de la porte figurée planche 19; les murailles de Barcelone, d'où sortent le linteau de la fenêtre delà planche 21 et la tête de Méduse de la planche qS; le couvent de Montesion, d'où viennent une infi¬ nité d'azulejos répartis en divers endroits du Musée, et d'autres monuments aujourd'hui détruits, non seulement de cette ville, mais d'autres points de Catalogne et d'Espagne. Mais, à en parler, je sortirais du cadre de cet opuscule dont le but et la portée ont été précisés au début de ces pages. 20 ''LA ENREJOLADA" ThisMartorell was the name at its which being Ienlarged on recently and to our family gaverebuilt. In house- past years it had contained a great number of tiles and old fragments, and it still continues to shelter them, arranged in such a man¬ ner as to bring them to life again artistically and architectura¬ lly. Thus they appear to me to have a value which, if they were scattered in a haphazard manner, they would never possess. For instance, it is impossible to appreciate a capital seen as an object as one may if one finds it in its proper place, isolated that is to say, crowning its column. Its effect is still further enhanced if it is placed together with others which bring out its individual points, the whole arrangement contributing to send new sap into what had become dead wood, as it were, because of the long years during which these fragments had been wrested by neglect or by philistinism from the surroun¬ dings for which they were destined. This idea is not my own. On the contrary, my grandfather adopted it as a guide to his arrangement of the memorials of the past which he left to me, the character of which may be judged from reproductions Plates 8, i8, 22, 24, 39 & 47. Subsequently, out of my own conviction, 1 continued in the same path, until 1 was able not to finish, but to put into pre¬ sentable order, the objects which my grandfather had so lov¬ ingly collected. This museum was a spontaneous and instinctive creation. Itwas the result of a coincidence at a time when much was being demolished and when there was little artistic taste, so that it remained for a poor but far-seeing artist to gather toge- 21 tfaer whatever remains of antiquity he could acquire when ancient buildings were being torn down to open up streets and squares, when the authorities were casting aside as valueless the work of mediaeval and renaissance artists. After the burn¬ ing of the convents in 1835, the remains of these buildings were abandoned by their communities and left to rot away till the ground on which they stood was devoted to secular or pri¬ vate use. Such the period of destruction when all these frag¬ was ments were gathered together, like so many invalids abandoned by society, left lying about beside dung heaps in dank court¬ yards and along the roads, like a series of lepers of whom science takes no care. These silent witnesses were assembled in an old house in Martorell. Although they came from many different places and many different times, when they had been set up by and felt the influence of loving hands, they not only recovered suffi¬ cient health to go on living under an hospitable roof but grew into the house that sheltered them. They came to form an art¬ istic unity, something like a new creation, which proves once again that there is such a thing as a creative force vastly supe¬ rior to money; the abiding love of the past, the present and the mysterious future. This collection was not formed at the cost of the destruc¬ tion of any work of art, it was not made by chipping off a bit here and there from old half-abandoned monastic buildings, nothing was taken away from its proper place. He who formed the collection merely picked up that which the authorities de¬ liberately threw for instance, the facade of the Tren- away, as tenario Saloon of the City Hall of Barcelona, and the palace of the Duke of Medinaceli, vulgarly known as Casa Gralla. He obtained possession of some objects which foreigners were about to take abroad, like the statues of the High Altar of the Monastery of Poblet, which appear on Plates 25 and 49, which are the only remains of the decoration of the said altar, for the rest of the statues have disappeared. He also gathered in tiles which the nuns gave him in gratitude for pictures painted by him for their new convent, or which were presents from friends. These brief words may serve to trace the story of this little museum, of which I offer to my friends and to all lovers of art a few pictures and some of the details which appear most likely to be of general interest. This little book is no ca¬ talogue, it is no inventory, especially where the tiles are con¬ cerned, of which a few have been included, reproduced three colour process as an by the experiment. My aim is merely to give a general idea, a few views and some of the more import¬ ant details, for the delight of the eye and the joy of the spirit, as a homage to the man who made the collection, my ancestor, and for my own recreation. This little work would however be incomplete if it did not give some general idea of the buildings from which the more important objects belonging to the museum came. The Convent of onr Lady of Jerugalem. — In the second half of the XVth. century a pious lady of Sarria called Rafaela Pagès, made a pilgrimage to the Holy Land and on her way back, vis¬ ited Rome, where she obtained the Pope's permission to build a convent of nuns under the name of Our Lady of Jerusalem, the foundress supplying all the stone necessary. The counci¬ llors, on November 24th. 1475, agreed to assist in the of the convent, which was erected on a building piece of land where there had formerly been another house of Benedictine nuns. The church had a single nave with lateral chapels and a crypt under the apse. As it was built in the XVth. century, its style was naturally Gothic. It had a iittle cloister which remained unfinished, and in different parts of the building, there were delicate bits of work, especially a great number of tiles. Many of the tiles may be Plates 24, 30, 31, 32, 33, 34, 47, seen on and especially 8 and 9, almost all of which come from the choir of this church and were manufactured in 1702, adate engraved on these same tiles. When the convents were destro¬ yed in 1835, the nuns abandoned this building. Some went to live in private houses and others elsewhere until, in 1846, they returned to their old abode. Finally, what remained of it was pulled down. The site is now partly occupied by the Mercado de la Boqueria or San José market, between the houses on the Rambla de las Flores, Carmen and Hospital streets and the old buildings of Santa Cruz hospital. Besides the above mentioned and other tiles, this convent once contained the keystone of a vault with a Christ surroun- 23 ded by angels with a coat of arms reproduced on Plate 33, the coloured wooden coats of arms on Plate 37, the 3 coats of arms of the upper partof a door on Plate 19, the base and the upper part, with an angel, on Plate 49, and some other fragments scattered through the museum. The Convent of our Lady of Carmel. (Carmen). — This con¬ vent stood in the Carmen Street, where now are streets named after Dr. Dou and Fortuny. The chronicler Bruniquer records that on July i6th. 1294, Don Pedro de Cervelló left a donation in order that two silver lamps should be kept burning in front of the Virgin of this convent, which must have been built at this time. Campmany believes that the building dated from 1287, and all are agreed that it saw the light in the Xlllth. cen¬ tury. Latterly, it had two cloisters, the earlier of which dated from the building of the church and the later from the XVIIth. century. From this convent come the coats of arms in the façade of Plate 18, the head of Plate 12, the two lateral coats arms of of Plate 25, the two side capitals of Plate 39, the polychrome of arms reproduced on the inner cover of this book stone coat and the columns and capitals of the tabernacle on Plate 44. Church of San Miguel. — There is much controversy as to the original destination of the Roman building, a mosaic pavement from which is partly preserved in the Municipal Museum. Some believe it to have been a Roman temple dedicated to Aesculapius, Jupiter or Neptune. Others, among them Pi y Arimón, think it was a public bath. All that is certain is that it was later turned into a Christian chapel, and that on May 8th. 1147, it collapsed and was entirely destroyed. The same year work was begun on the same site, and a new church was built in 9 months, the architecture and buil¬ ding of which clearly show it to be of the Xllth. century. In 1868 permission was granted to destroy this church and its facade was removed to the present church of the Merced. This building is represented by the bracket with a lion, the symbol of an evangelist reproduced on Plate 12, and by some other fragments. 24 Palau Menor. (The lesser palace). — This building stood on what are now Templarios, Ataúlfo and other neighbouring streets, and belonged to the military order of the Knights once Templars; and when this order was suppressed, the then Pope, John XXII. ceded its property, the said building inclu¬ ded, to the Order of St. John of Jerusalem. Later, the building was acquired by the Chapter and Bishop of Vich, and later still by Don Pedro King of Aragon, and at this time it was known as the Lesser Palace, the Queen's Palace or the Coun¬ tess's Palace. It afterwards belonged to Don Martin, King of Aragon, whose spouse Doña Margarita de Prades was extre¬ mely fond of it and frequently dwelt there. It thus became known as King Martin's Palace. Subsequently, Don Juan II. of Aragon made a gift of it to Don Galcerán de Requesens, at the time Governor of Barcelona, it thus took the name of the Go¬ vernor's Palace. The building was very remarkable, but almost nothing remains of it. In the interior was a great square hail with a renaissance faience gallery. Another gallery of the same style was to be seen on the south side of an internal court. The window columns on Plate 21 come from the said re¬ naissance gallery. They are magnificently designed and execu¬ ted in terre-cuite. The collection contains a fragment of one of the arches which were carried by these columns, but only part of it could be saved. Casa Qralla.— This house stood in the Calle de la Puerta- ferrisa, opposite the Calle del Pino, where now runs the Calle del Duque de la Victoria. Judging by the variety of style, the house must have been built at several different periods. In 1306, Don Pedro Desplá bought from Maria Julià part of the site, and doubtless buil¬ ding began at that time. However, the façade and most of the building appear to date from i5i8, for there is a note extant by which the councillors of Barcelona granted to Gralla the use of the water provided by the fountain of the house. This note runs; «Considering the important work which Sr. Gralla is carrying out in his house, the result of which is to embel¬ lish the city etc... 25th. November, i5i8.» The most remarkable part of the building was the façade, in the best taste of the early renaissance, and especially the 25 superb door formed by two Corinthian columns with ornate shafts, the beautiful carved arch, having medallions on either side of it representing a monster, a lion and a man in combat. Above the lintel came a decoration of garlands and fruit carried by children. This lintel, a remarkable piece of sculpture, ap¬ pears on the porch, Plate ig, together with other renaissance fragments from other houses to which we shall refer presen¬ tly. On the bases of the two columns there were two inscrip¬ tions running: Muestra de azulejos Spécimen de carreaux catalanes y valencianos catalans et valenciens Samples of catalan and valencian tiles Detalles arquitectónicos Fragments d'architecture del jardín dans le jardin Architectural details in the garden EGnashelmubrti. Conajultt. Galería Gegnvalierraywl. Upper Gegnvalierarwyl. Upper PGacdhnrleaeuzrtuuilex.jos Entdreaplatño. Galeria Poatginlaelfeersyl. Upper GAahnleugrti. Anoaültu.i Galería gutahpleeeryr cionrne A Composición de azulejos Composition avec carreaux antiguos anciens Composition of old tiles b5 Muestra de azulejos Specimen de carreaux de «Artes y Oficios» d'«arts et métiers» Sample of «artes r oficios» tiles - ••• " ■- Reproducido, grabado y estampado en los talleres Thomas, de Barcelona CcxfNMS. f^/3. JjiÚI^TORGiJ enri.Jclz^z i INSTITUTO AMATLLL i DE ARTE HISPÁNICC