RIÎAL MOKASTERIO DE POBIíIT 89 Torres de la Puerta Real Durante los dos últimos siglos, dice Toda, las dos torres depiedra que flanqueaban la Puerta real fueron dedicadas a guardar prisioneros de cierta categoría. No se encerraban allí a miserablespaisanos, sorprendidos cortando leña en el bosque o acusados de no pagar los diezmos; servían más para los fraües reos de algún crimen, para personas que no eran del pueblo y que, a pretexto de herejía u otros delitos, caían bajo el poder del abad, y eran, por su representante o por él mismo, conde¬ nados a sufrir una prisión más o menos larga. Para servir a tal objeto fueron destinados los primeros pisos de aquellas dos torres, cuyos muros guardan todavía restos de los trabajos que dejaron allí los infelices presos. En la pared del fondo de la torre de la derecha se ven los dibujos de una gran esfera, con una inscripción ilegible a los lados : por lo que resta de sus letras no se puede llegar a comprender ni el género de escritura a que pertenece. En el muro de la derecha se pueden leer dos versos, uno de eUos escrito en forma geroglífica. La poesía está grabada en la pared con punzón y encerrada en un cuadro : en su parte su¬ perior se ve una suela de zapato y un corazón atravesado por una flecha; son las palabras que se necesitaban para completar la si¬ guiente raya: «Con-sí (Nada tan amargo como un amigo ingrato.) REAI, MONASTERIO DE POBEET 91 Y otra: «Aquella la más bella y más famosa que el soberbio español rua y pasea arrogante. Aquella en quien Bellona sacra Diosa con Phebo y sus hermanos se recrea triumphante. Aquella a quien Zagunto belicosa con sus hechos famosos, hermosea rutilante. Aquella gran Valencia generosa donde el Cid venció al moro en la pelea tan pujante. Aquella pues sacó de sus entrañas a un hijo triste desdichado y solo con suerte Saturnia concebido en desue...» Esta última palabra y los cuatro versos que siguen están rayados y borrados de tal modo, que es imposible descifrarlos; acaba con la fecha siguiente : «13 enero 1611.» Muchas otrasleyendas hay en estas paredes que nos hemos propuesto descifrar, pero que sería largo enumerarlas. Dormitorio de monjes ancianos Ancha escalera que se abre en el patio de la bodega conduce a la chocolatería y al dormitorio de monjes ancianos; es ésta una vastísima sala, dividida en dos naves ocho pilares, en los por que descansan otros tantos arcos apuntados que sostienen la cubierta. Estaban estas naves divididas varias en habitaciones, que, no obstante haber desaparecido los tabiques de división. 92 REM, MONASTERIO DE POBLET se puede apreciar perfectamente, por las ranuras que quedan en el suelo, el orden y distribución de cada una de dichas celdas o habitaciones. Bodega Ocupa la bodega toda la parte baja del dormitorio de padres ancianos; está construida de bien tallados sillares y con magní¬ ficas bóvedas. Esta dependencia, construida en el siglo xiii, estaba seguramente destinada a refectorio de legos y conversos, más tarde se utilizó para bodega, rebajando el pavimento en la forma que hoy se ve y construyendo los canales de piedra que corren por todo su circuito, desde los cuales se distribuía el mosto que llenaba las grandes cubas asentadas sobre robustos lechos. Dos puertas tiene esta dependencia, la principal y otra más pequeña que da salida al patio del prior. Patio del prior levantaban en este patio Casi todas las construcciones que se están en completamente ruinoso; en él había la Casa del estado Prior con magnífica escalera, las habitaciones del Farmacéutico y la Panadería con sus hornos y habitaciones para los panaderos. Comunica este patio con el Huerto del Prior, con su gran aljibe, que actuaba de piscina para bailarse los monjes, a cuyo ameno sitio en cierta época del año y en determinados días acudía a cenar y a tomar el fresco la comunidad. r—©-—1 >==0=3 1 © 1 1 © 1 |l © >1 1 © 1 Granjas, Ermitas y Prioratos Varias eran las granjas que, tanto en su alrededor como en las diferentes posesiones lejanas, tenía el Monasterio, en las que residían monjes de obediencia, encargados de la custodia de los bienes del convento y de la dirección de los trabajos que llevaban a cabo los sirvientes, ya en el cultivo de las tierras, ya en la guar¬ dería de los bosques, ya en la pastura de ganados de todas clases. La más antigua y más cercana al Monasterio, del que dista apenas i kilómetro, era la Granja Mitjana, o mediana, pri¬ mitiva residencia de la comunidad, mientras se llevaron a cabo las obras de fundación del cenobio. Tan antigua como el Monasterio la era granja de Milmanda, situada a unos 3 km. de distancia, dirección en a Vimbodí; ofrece kún en la actualidad todo el aspecto de un castillo con su muralla y torre del homenaje. Fué objeto de diferentes reformas en varias épocas, y en ella pasaban largas temporadas los abades. Ya últimos del siglo xii tuvo que sostener el abad a Hugón un seriolitigio sobre la posesión de este castillo con los herma¬ nos D. Geraldo y D. Bernardo Grañera, viniendo a solucionarse el pleito a la muerte de D. Geraldo, que dispuso en su testamento ser enterrado en el Monasterio, haciéndole donación del Mas llamado de Pedro Borràs, con todos sus derechos y señoríos, y al día siguiente del entierro, D. Bernardo hizo definición de todos los derechos que en dicho honor de Milmanda podían corres- ponderle, tanto a él como a cualquiera de sus parientes, los y 94 RRAT< monasterio DE POBEET cedió para siempre a favor del Monasterio de Poblet. En el año 1254, si rector de la Iglesia de Arbeca hizo donación de 1,000 sueldos para la construcción de un molino en Milmanda. De antiquísima fundación también, la granja de Riu- es, DABELLA, que se encuentra kilómetros del Monasterio a unos 4 en dirección a Prades. Estaba dedicada al Niño Jesús en el Sagrado Misterio de la Adoración de los Reyes. Tenía era, pajar y tres corrales para parte del ganado del Monasterio. Vivía en ella un monje con gran número de mozos encargados del cul¬ tivo de las tierras y vigilancia de los rebaños. En 1220, D. Gui¬ llén de Montoliu dió al convento 300 sueldos para acabar de cons¬ truir los canales de esta granja. Pasaban los abades largas tem¬ poradas en ella, y el abad Bouqués intentó convertirla en Cole¬ gio de Monjes Jóvenes, en substitución del que tenían en Lérida, emprendiendo para ello grandes reformas, que, a su muerte, quedaron paralizadas y nadie cuidó luego de proseguir. Hay en esta posesión una fuente llamada Narola, de la que mana abundante y riquísima agua, que, por bien dispuestas canalizaciones de sillería es conducida al Monasterio. ■ El actual propietario, Excmo. Sr. D. Pedro Gil, obsequia con tabacos, dinero y otros regalos a todos los que asisten a la misa que los domingos y días de fiesta se celebra en su castillo. A una hora de distancia aproximadamente de Riudabella, in¬ ternada en granja de Castellfullit, destinada el monte, estaba la a vivienda del fraüe guardián del bosque y a corrales de ganado. Tenía por titular esta granja a la Virgen, bajo la invocación de los Desamparados. Muy cerca de eUa han levantado, reciente¬ mente, los ingenieros del Estado, un hermoso chalet para morada de los guardas. RKAI, MONASTîîRIO DE l'OBDEÏ 95 En lo alto del monte, a la vista del Monasterio, había, dedi¬ cada a santa Magdalena, la granja de la Peña,* que, como he¬ mos visto en algún manuscrito antiguo, se llamaba, o de la Pena, como por corrupción del lenguaje se ha venido llamando modernamente. A esta granja, que está situada en punto deli¬ cioso y rodeada de varias fuentes de frescas y cristalinas aguas, subían por grupos, en el mes de julio, a veranear y a solazarse los monjes, y no venían a ella en modo alguno castigados, como la voz popular cuenta que sucedía. En invierno quedaba en ella sólo un fraile con los guardianes. En una cueva que dis¬ taba unos diez minutos de la granja, y que se conservó con gran veneración hasta los últimos tiempos del Monásterio, hizo vida largos años el famoso penitente fray Marginet. En 1763, el célebre escultor Luis Bonifás concertó con el abad Cuyás el trabajo de esta cueva y figura de fray Margi¬ net. Bonifás regaló la figura y el retablo, y, en cambio, el Monasterio le regaló el uniforme y espadín a que tenía derecho por el nombramiento de académico que le había hecho Car¬ los III en 1762. Este mismo escultor talló, por el precio de 30 libras, una imagen de la Virgen del Rosario para la ohra nova de demunt la Apotecaria per a dir lo rosari, que es al cap del corredor, y por 28 libras, un escaparate para el P. Joaquín Pastor, gobernador del Monasterio. Cerca de la casa había donde un gran pozo, se guardaba el hielo para el servicio del convento, pozo que en la actualidad se ha convertido en vivienda de lostrabajadores del bosque. De la antigua casa no queda ni una sola piedra, y en su lugar se ha construido un elegante edificio, en el que tienen sus ofici- * Viene a confirmar nuestra opinión de que antiguamente se llamaba Granja de la Peña la siguiente nota de indulgencias que encontramos en el ma¬ nuscrito anónimo que repetidas hemos mencionado, veces que se guarda en el Museo-Biblioteca Balaguer, de Villanueva y Geltrú. «Don Joan Pogio legat del papa paulo III atorga aqualsevol crestiá que essent confessat o tenint propòsit de confessar en lo temps degut visitara la capella de la hermita de la penya lo dia de Santa Magdalena, lo dia de la verge maria de mars o de la verge maria de setembre de les primeres vespres fins ales segones inclusive quinze anj's equinze quarentenes de perdó per cada una de les dites festivitats.» g6 REAL MONASTERIO DE POBLET nas, habitacionesy museo los ingenieros del Estado, encargados de la repoblación del bosque. Entre Milmanda y el pueblo de Vimbodí se encuentra la Ermita de Nuestra Señora de los Torrentes, que data de 1484, fecha que el abad Payo CoeUo edificó la primera ermita, en la que se venera la imagen hallada entre unas cañas del to¬ rrente que baña los cimientos del edificio. Después de cerca tres siglos, el abad Escuder renovó esta capilla, dejándola en el estado que actualmente se ve. La imagen de la Virgen con el Niño Jesús en el brazo izquierdo, que preside el altar mayor, es de alabastro, policromada. A sus lados, en dos hornacinas, hay, también de alabastro, las imágenes de san Benito a la iz¬ quierda y santa Bárbara a la derecha. Tiene la Iglesia dos ca¬ pillas laterales dedicadas a san José y a san Luis una y a los santos médicos Cosme y Damián la otra. Hace unos diez años que, por su estado ruinoso, fué preciso desmontar y reparar el retablo del altar mayor, pero se hizo con tanto cuidado, que al montarlo de nuevo no perdió nada de su antiguo carácter. Sobre la puerta de entrada hay una lápida en la que se lee lo siguiente: <¡~Hac in Mde Sacra Deiparœ coliiur Imago, ciijus nom a con¬ tiguo loco deis Torrents. Adiventio hic inter Arundines anno 1484. Ibidem Il·lustris admodum D. D. Joannes Payo Coello, Populeti tune temporis Abhas, Sacoleum jusserat construi. Denuo Templum hoc a fundamentis erexit R. Maginus Alando ejus Ccënobii Alum¬ nus, T Pharmacopeia, annuente admodum Il·lustri D. D. Josepho Escuder, in S. T. M. ac prcedicti Monasterii Abbate anno 1714:^ (En este sagrado templo de la Madre de Dios se venera una imagen, cuyo nombre (se tomó) del contiguo lugar deis Torrents. Su invención, aquí entre las cañas el año 1484. Ahí mismo, el muy ilustre Sr. D. Juan Payo Coello, abad entonces de Poblet, había mandado construir un oratorio. Después erigió este templo desde Martín CddPareleclioyhoclaterí) Comedor {antes i,xxxn reai, monasterio de pobret Ménsulas del Palacio del rey Martín con lasarmas de su esposa D.» María de Luna MdPaarelrtcínioy dEscealerla MdPaarelrtcínlioy dPueertal Inscripciones en las paredes de las torres de la puerta real REAI, monasterio DE POBEET Granja Mitjana o Mediana Granja de Milmanda REM, MONASTERIO DE POBEET XCI GRANJAS, CAPILLAS Y PRIORATOS Galería de la Granja de Milmanda Granja de Riudabella XCII REA!, MONASTERIO DE POBDET Granja de Castellfullit XCIV REAJv monasterio DE POBEET Bajorrelieve del Priorato de Nazaret, de Barcelona reai, monastkrio db pobbbt 7 sus fundamentos R. Magín Alandó, alumno y farmacéutico del ce¬ nobio, aprobándolo mucho el litre. Sr. D. José Escuder, en S. T. M. (Maestro en Sagrada Teología) y abad de dicho Monasterio el año 1714.) En la cima de la montaña que por la parte NE. del Monas¬ terio hmita la cuenca de Barbará se divisan las rmnas de un santuario que en su día fué el Priorato de Tallat. Descu¬ bierta en 1475 laimagen de Nuestra Señora por un pastor del señor de Sohvella, D. Ramón Berenguer de Llorach, se levantó en el sitio de la aparición una pequeña y sencilla capüla, que este piadoso magnate tomó bajo su protección, ornándola de todo lo indispensable para el culto divino; pidió luego al abad de Poblet, D. Miguel Delgado, que destinara un monje sacerdote que cuidara del culto de la imagen, y allá fué un hijo de Poblet con un privilegio otorgado por Juan II de Aragón, en i6 de octubre de 1475, por el que se le autorizaba para poder recoger en todos sus dominios limosnas para la Virgen del Tallat. D. Fernando el Católico, encontrando reducida la capilla de la Virgen, dispuso que, a sus expensas, se levantara un nuevo y magnífico edificio, delegando a Berenguer de Llorach para que llevara a cabo su proyecto. Acabadas las obras, tuvo lugar la traslación de la imagen el día 8 de septiembre de 1493, con asistencia de los reyes Fer¬ nando e Isabel, del príncipe D. Juan y de las princesas D.^ Jua¬ na, D.» María y D.a· Catalina. Por orden del rey D. Fernando el Católico, dada en Va- UadoHd en 20 de abril de 1509, el abat de Poblet se encargó del gobierno y administración de la casa y santuario de Nuestra Señora del Tallat, habiendo tomado inventario de todas las jocahas, ornamentos de oro y plata y otras joyas que había en la capilla y sacristía de aquella Iglesia, a cuyo efecto escribió, también, el rey a mosén Luis de Llorach, hijo y heredero del quondam mosén Ramón Berenguer, para que entregara al abad todas las llaves, tomando desde entonces el título de prior del Tallat el monje que servía a la Virgen en aquel santuario. 7 98 REAI, MONASTERIO DE POBEET Grande fué el renombre quealcanzó el santuario del Tallat, como puede verse en la detallada memoria que D. Ramón Ber- gadá, pbro., párroco de Rocallaura, publicó en 1906, pero llegó el año 1822 con todas sus calamidades, y los monjes, temerosos de alguna sorpresa, abandonaron el Priorato y se retiraron a Poblet. El día 8 de marzo de 1822 se trasladó la imagen y demás objetos del culto la parroquial Iglesia de Rocallaura, y más a tarde fué llevado a Blancafort el retablo del altar mayor, donde hemos tenido ocasión de verlo; a Montblanquet fué todo lo que había de la primitiva capilla de la Virgen : la campana mayor fué trasladada a Poblet, quedando las otras dos en el templo de Rocallaura, junto con algunos retablos, exvotos y contadí- simos documentos pertenecientes al célebre santuario.* Abandonado el edificio, pronto, muy pronto, la inclemencia del tiempo y la voracidad de los hombres dieron cuenta de él: hoy sólo quedan en pie algunas paredes, todo ha desaparecido; la magnífica galería gótica, que con anterioridad había sido del palacio de los condes de Urgel, adorna hoy el castillo de Santa Florentina, de Canet de Mar; consta esta galería de siete arcos ojivales sostenidos por esbeltas columnas con trabajadas bases y esculturados capiteles. Tanto éstos como las llaves de los arcos están prolijamente historiados, distinguiéndose en los ca¬ piteles los siguientes asuntos ; en el primero, el Padre Eterno con dos ángeles; en el segundo, la Verónica, un obispo y san Se¬ bastián; en el tercero, el Nacimiento con la adoración de los pas¬ tores; en el cuarto, follajes y figuras; san Miguel luchando con el dragón, una santa con corona y otras figuras de santos y san¬ tas, enel quinto; la Asunción y dos hombres luchando con una fiera, en el sexto, y en el séptimo, alegorías de hombres y ani¬ males. La cruz de término que había junto al camino embe¬ llece losjardines de una finca de Reus; los preciosos ventanales góticos son la mejor joya del espléndido palacio que un señor * Había en los últimos tiempos en la capilla que llamaban nueva un cuadro de Nuestra Señora del Tallat, que había pintado un pintor de Reus, llamado Jadme Rosés, por el precio de 24 libras, 7 sueldos y 6 dineros. (Lib*» 4e cuentas del aüo lySg.) rëai, monasterio de pobeet 99 norteamericano ha levantado en la hermosa Sitges; y por ahí perdidos y en diferentes museos quedan los restos de aquel Prio¬ rato que tanta fama alcanzó un día. Gran importancia alcanzó, también, el Priorato de Na¬ zaree, que poseía en Barcelona este Monasterio. En 1311, siendo abad D. Pedro Alferich, D.® Sibila de Saga, viuda de D. Arnaldo de Cervera, compró en los arrabales de Barcelona (en donde está hoy el teatro Goya y solares posteriores a la esquina de la calle de Poniente, el Mas den Moneder, por 29,000 sueldos, y lo cedió al Monasterio de Poblet para que allí fundara un Priorato bajo la advocación de Santa Maria de Nazaret, en donde se rogara por su alma, por la de sus hijos y por la del rey D. Jaime II de Aragón. En 21 de julio de 1312 se habían terminado ya las obras necesarias para poner en condiciones la Iglesia y habitación de los monjes y se hallaba instalado en él el prior padre fray Bernardo, monje de Poblet. Ensancharon luego los monjes sus dominios, comprando en 1313, por el precio de 32,391 sueldos barceloneses, varios censos que percibían los herederos de Moneder, y con algunas donaciones que hicieron devotas personas, que confirmó D. Jai¬ me en 5 de julio de 1315 y i de septiembre de 1319. Fué aumentando con el tiempo la importancia de este Prio¬ rato, en el que residían, formando comunidad, varios monjes, bajo la dirección de un prior, hasta que en 1650, por no contar con rentas suficientes, a consecuencia de las guerras y otros con¬ tratiempos, quedó reducido a Priorato titular, sin residir en él más que un solo monje de Poblet nombrado prior por el abad. Durante la guerra deis Segadors dejaron las monjas de Vall- doncella su convento, que estaba situado en las afueras de Bar¬ celona (en el sitio que ocupa hoy la casa n.° 491 de la calle de las Cortes Catalanas, esquina a la de Viladomat), y en 17 de septiembre de 1670, el abad de Poblet, por orden de Felipe III de Aragón, IV de Castilla, cedió a dichas monjas el Priorato de Nazaret, a cambio de unos censales por valor de 2,100 libras lOO REAL monasterio DE POBtET barcelonesas, que fueron parte del precio de compra de una casa situada en la Rambla de San José, junto a la Virreina, y al convento de Carmelitas descalzas. En1835, después de los sucesos de julio, fué derribada la casa, y varios de sus materiales sirvieron para la construcción de un edificio de la calle de Capellans, en el que se pueden apre¬ ciar todavía las columnas que sostienen el techo de unos lava¬ deros públicos y un bajo relieve que representa la Anunciación de Nuestra Señora con el escudo de Poblet en la fachada. En elantiguo Priorato de Nazaret, de la calle de Poniente, pronunció el discurso de apertura, en las Cortes que en él se reunieron, el miércoles, día 27 de julio de 1446, la reina doña María, esposa de Alfonso V. Recibieron sepultura en este Prio¬ rato un infante, hijo de D. Juan, duque de Gerona, primogénito de D. Pedro el Ceremonioso, que falleció el día 4 de agosto de 1376. El infante D. Pedro, hijo de este rey, que murió en 19 de abril de 1379, cuando contaba tan sólo un año de edad: pagó el entierro la ciudad de Barcelona, ascendiendo los gastos a 25 libras barcelonesas. La infanta D.^ Antonia, hija del rey D. Juan I, fallecida a los siete meses, el día 31 de mayo de 1392. El sábado, 22 de diciembre de 1492, se celebraron en esta Iglesia solemnes rogativas para que D. Fernando el Católico sa- hera en bien de la herida en el cuello que con un sable le había inferido a la salida de la capilla de palacio un loco llamado Juan Canyamás. En esta residencia falleció, el domingo, día 17 de mayo de 1598, el insigne abad D. Francisco Oliver de Botaller, diputado eclesiástico por Cataluña; su cadáver fué trasladado a Poblet. Ciurana En el extremo oriental del Priorato, cerca de Cornudella, población más importante de la comarca, se levanta un monte cónico, aislado, abrupto, en cuya cima casi infranqueable, a la que se llega por estrecha, áspera y peligrosa senda, se levanta rbat, monasterio de poblet lol la población de Ciurana, antigua residencia del wali mahometano, más tarde asiento del Marquesado fundado a raíz de la recon¬ quista, y en la actualidad montón de ruinas, de las que descuellan solamente algunas míseras viviendas y la Iglesia parroquial. Es Ciurana una población cuyo origen se pierde allá en los remotos tiempos de los primeros pobladores de nuestra patria. Habitada en sus comienzos por los celtas, a la que dieron el nom¬ bre que hasta la fecha conserva, a pesar de haber pasado por ella tan diferentes razas y civilizaciones, adquirió gran desarrollo, extraordinario esplendor y máxima infuencia en tiempo de los árabes, que hicieron de ella una inexpugnable fortaleza, última que se rindió en Cataluña a los bravos almogávares encargados de la reconquista de nuestro amado suelo. Conserva todavía restos de las murallas de su señorial cas¬ tillo, espaciosa plaza de armas, en donde tantos y tantos tor¬ su neos fiestas se celebraron en conmemoración de victorias obte¬ y nidas, y en donde, con arrogantes ademanes y encendidos acen¬ tos patrióticos y religiosos, habían los reyezuelos, dueños de aque¬ lla comarca, arengado a sus huestes antes de lanzarse a alguna aventura guerrera o a la defensa de los lugares que los cristianos les asediaban. Distínguense todavía las terribles mazmorras en las que, según la leyenda, fué encerrado el anacoreta Poblet, y más tarde, en los tiempos que lo poseían ya los cristianos, fue¬ ron morada de fray Bernardo de Olivella, arzobispo de Tarra¬ gona; san Luis y su hermano Roberto, y en donde acabaron sus días una porción de caballeros que en la ciudad de Balaguer cons¬ piraron contra el rey D. Pedro el Ceremonioso o del Puñalet. Sobre las ruinas de su antigua mezquita, en la que a diario era escuchada con fanático fervor la lectura de los versículos del Alcorán, fué levantada la Iglesia románica que se conserva con sus caracteres propios en su y que ha perdido parte extema, su característica interna bajo de cal y pesados espesas capas altares barrocos que han substituido los primitivos retables y hornacinas que cobijaban la venerable imagen de la Virgen, re¬ galo de Berenguer IV, a la que acudían en peregrinación todos k)s pueblos de la encontrada en busca del remedio de sus males y calamidades. I02 MÍAIv MONASTERIO DE POBI^ET Junto al ábside de la Iglesia se conserva un sarcófago de pie¬ dra del país, bastante deteriorado, sin inscripción ni escultura alguna, que la tradición dice ser el que guardó los restos de la célebre Reina mora de la leyenda. No tiene el citado sarcófago ningún rasgo de la civilización mora; habiendo pertenecido segu¬ ramente a alguno de los primeros cristianos, señores de aquel castillo, o a alguno de los esforzados caudillos que mandaban las tropas que dominaron la heroica villa, el día 29 de abril de 1153. No se conserva ningún documento que pueda consultarse, porque un comisionado del ramo de la desamortización se llevó el archivo, y más tarde, aquellos documentos y pergaminos de inestimable valor fueron vendidos en Reus como a papel viejo. Explicación del Plano del Monasterio I. Puerta del primer recinto. 2. Muralla exterior. 3- Edificios arruinados que habían sido herrería, caballe¬ rizas y habitaciones de los mozos. 4- Capilla de San Jorge. 5- Puerta dorada. 6. Bolsería. 7- Hospital de pobres. 8. Habitaciones del médico y cirujano. 9- Iglesia de Santa Catalina. 10. Iglesia del Ciprés. II. Almacenes. 12. Cárcel de mujeres. 13- Cochería. 14- Habitaciones de artesanos. 15- Hospedería. 16. Carpintería. 17- Jardín botánico. REAL MONASTERIO DE POBLET' i8. Plaza Mayor. i8 bis. Palacio del abad. 19. Puerta real. 20. Puerta de la Iglesia. 21. Paso abovedado. 22. Trujales. 23- Claustro de monjes. 24. Iglesia. 25- Sala capitular. 26. Cocina. 27. Refectorio. 28. Calefactorio. 29. Librería. 30. Locutorio. 31- Claustro del locutorio. 32- Patio. 33- Casas nuevas. 34. Juego de pelota. 35- Cámaras reales. 36. Capilla de San Esteban. 37- Claustro de San Esteban. 38. Cementerio de monjes. 39- Cementerio de legos. 40. Sacristía nueva. 41. Huerto del prior. 42. Casas del prior. 43- Torres. 44- Bodega. 45- Patio del prior. 46. Panadería. 46 bis. Huertos. 47- Patio del Palacio. 48. Paso cubierto. 49. Sacristía antigua. .50. Depósito de agua. Notas históricas Leyenda del Poblet Corría a su fin la primera mitad de la doceava centuria, cuando allá al pie de la apartada y solitaria sierra de Roquerole, conocida más vulgarmente por montes de Poblet, que por la parte de Mediodía confina la cuenca de Barbará, desengañado del mundo, retirábase un hombre para dedicar todas sus energías, toda su voluntad y el espíritu todo al servicio del Creador. Sin tener en cuenta que aquellas tierras estaban todavía bajo el do¬ minio del reyezuelo árabe que moraba en Ciurana, construyó su choza y se entregó por completo a la vida contemplativa, uti¬ lizando exclusivamente para su sustento los alimentos natura¬ les que le brindaha el frondoso bosque que poblaba jx)r completo aquellas altas y regaladas montañas. Pasaba el tiempo y, en apacible tranquilidad, transcurría la vida del anacoreta, sin que nada viniera a turbar la placidez de aquellas soledades. Un día, cuando más apartada estaba de su mente la idea del peligro que le cercaba, vióse súbitamente rodeado por un enjambre de adoradores de Mahoma, que arre¬ batándole de su retiro le llevaron a presencia del rey de Ciurana, ante quien, a pesar de las amenazas y coacciones de que fué ob¬ jeto para que abjurase sus creencias y aceptase el mahometismo, se afirmó más y más en la fe y en las doctrinas predicadas por Jesucristo, exacerbando con su firmeza la cólera del rey, que mandó fuese inmediatamente encerrado en una obscura mazmo¬ rra de los subterráneos del castillo. Al día siguiente, cuando los carceleros fueron al calabozo donde le tenían recluido, vieron, con la consiguiente sorpresa, que el prisionero había desaparecido. Más que corriendo, vo- io8 REAI, MONASTERIO DE POBI^ lando, fueron a contar el caso a Almira-Almominiz, que así se llamaba el reyezuelo de Ciurana, quien mandó que con toda pres¬ teza partieran en busca del fugitivo las mejores tropas que tenía en el castillo. Cansados de recorrer los montes cercanos, de buscar inútilmente entre las malezas, de sondear los abismos de los abruptos valles de aquellos alrededores, llegaron, por fin, los súbditos del rey,' a la cabaña del penitente, en donde le en¬ contraron entregado con toda tranquilidad a la oración, dando gracias a Dios por haberle librado de aquel encierro. De nuevo cogió aquella soldadesca al ermitaño, sin que opusiera éste resis¬ tencia alguna, y fué otra vez presentado a Almira-Almominiz, que dió orden de que se le encerrara en lo más hondo del subte¬ rráneo y se pusieran guardias para evitar la evasión del pri¬ sionero. Al igual que la vez primera, cuando los guardias, al rayar el alba del siguiente día, abrieron la mazmorra, quedaron estu¬ pefactos al contemplar la nueva desaparición del misterioso cau¬ tivo. Lanzáronse nuevamente en persecución del anacoreta, y otra vez le hallaron en su choza dedicado a la oración. Conducido por tercera vez al castillo, se le encaró el rey y le habló de esta manera: — Si logras esta vez evadirte, juro por Alá, perro cristiano, que milagro de tu Dios lo he de considerar, y por ello he de res¬ petar tu vida y tu casa, dándote, además, tierra suficiente para que, laborándola, sirva para tu sustento, con privilegio tal, que ninguno de los míos se atreverá jamás a molestarte, so pena de caer en desgracia y hacerse merecedor de severos castigos. — Se cumplirá la voluntad de Dios, y a ella me someto por entero contestó, resignado, el anacoreta. — Inmediatamente fué trasladado al calabozo, y atado con gruesas y pesadas cadenas, quedó al cuidado de los guardias de más confianza con que contaba la fortaleza. Todos estaban en vela; todos, por temor a los duros castigos con que les había ame¬ nazado el régulo en caso de una nueva evasión del prisionero, tuvieron durante toda la noche los ojos fijos en la puerta de la terrible mazmorra; ni por un solo instante osó el sueño posarse en sus fatigados párpados. Transcurrió la noche, y de nuevo xcvn rEAI, monasterio de poblet Ja éibs fm Í0í> f0h^&^úmkoma-]upira^ísbs^^ ^/ í>S,Yf^yuiJeúTcíïiíjlt£::~jnL^ci^s&SL eíhiejr^<}sn>^s,y f^sty^-^s;y^uj^0sy03hu^^ f«ÈÏ. tòíïi^ dci^^uem^, lo .. •JxJDfos ÚS hm^yjUjhs iueêl^ a'i^íneojml^l^·^i ' (jvifo nm^yjvnfw.i* l^n.nju'ii^ úSijwio MApeiJichú ^mâgùs £ ir>. *• .*"- •'fi f% a fS-a í»~¿x ja t·a.·raik.r 0^ L^ ïjt...^ ^ r_ - — «• j, tí dm ^0mB m^nM^ yi{etams, J pt^-^ptómhos ftftfnej.^, d^flínAtmtUAjmrn^ fe&^fpjs J^LyiiCfidr^-L ' LTOti-í^ m-O COTI u- ¡ÍWC^IÍi A.« írí»o Oí'is¿¿»^|tí ícm c:',¿/y -dsk'èéoi Traducción de un documento de donación árabe, que se decía poseían los monjes (Biblioteca-Museo Balaguer, de Villanueva y Geltrú) SEAL MONASTERIO DE POBLET 109 se obró el prodigio. A pesar de las fuertes ligaduras, de la vigi¬ lancia de los guardias y de los obstáculos puestos, a la siguiente mañana se encontraba el ermitaño milagrosamente transportado a su cabaña. Orando estaba el solitario, cuando se le presentó Almira- Almominiz, que, en cumplimiento de lo prometido, le hizo dona¬ ción de todo aquel lugar conocido por Lardeta, haciendo firme su voluntad por medio de un documento, en lengua árabe, que las crónicas antiguas del Monasterio cuentan que se guardaba on el Archivo, que, traducido al castellano, dice : <¡En el nom¬ bre de Dios -piadoso y apiadador, y la salvación de Dios sea sobre Mahoma su Profeta honrado, sobre él y los suyos, y loores a Dios el uno, esta es la Donación del honrado Rey Almira-Almominiz. Esfuérceos Dios, y ayúdeos con su ayuda a vos el Hermitaño Po¬ blet, aquel que habita en la partida de Lardeta. Esfuérceos Dios, y ayúdeos, y os faga cercano a su misericordia la grande. En la cual vos fuisteis preso en la Villa de los Moros en el tiempo de la Guerra, y por vuestra dignidad y gracia, que Dios os quiso facer, fuistes vuelto Hermita. Por ende, yo el dicho Rey Almira- a vuestra Almominiz, fago gracia de todas estas Montañas y Tierras, que vos son en esta partida para vos, y para quien vos querréis distinta¬ mente, sin ninguna revocación. Y que ningún Moro no sea osado de ir contra la dicha mi Donación, so pena de la vida. Otro si vos aseguro que ninguno de los míos, ni menos otros Moros qw sean, no sean osados a damnificar vuestra Persona, ni cosas vues¬ tras. Y así lo firmo con firma honrada y juro a Dios de no ir con¬ tra lo que vos he prometido. E pongo a Dios por testigo, aquel que no hay otro Criador sino él. Fué hecha la dicha Escritura a veinte días del mes de Febrero, año de la Era de Mahoma de DC.XIII. años.D «Otra interpretación, dice Finestres, del referido privilegio arábigo traen comúnmente los manuscritos, que dicen haberla hecho un infante hijo del rey moro de Granada, recién conver¬ tido a nuestra santa fe católica, Uamado D. Fernando, nombre de su padrino el rey católico, hallándose en Poblet en 6 de no¬ viembre de 1493, siendo abad D. Juan Payo Coello.» Esta tra¬ ducción la hemos podido ver nosotros en un documento escrito no RKAI, SÍONASTERIO DE POBEET en letra gótica, que posee el Museo-Biblioteca Balaguer, de Vi¬ llanueva y Geltrú, que dice: «Este es un treslado deste previllejo escrito enesta forma de letra arabica fue fecho el dicho treslado miércoles Seis dias de no¬ viembre año de mili y quatro cientos y tres Reynantes los serenis- simos y muy poderosos Rey Reyna Don Fernando y Doña Ysa- y bel nuestros señores en Castilla y Aragón y Granada y en todos los reynos de españa el qual treslado fue aclarado por el illustre Don Fernando infante de granada vasallo de sus altezas enel moneste- rio de Santa maria de poblete seyendo abad del dicho monesterio don frey Payo Coello el thenor del qual es este que se sigue.t» «en el nombre de dios y dios haze la çala Sobre mahoma y toda su compañía este es previllejo muy alto larabe rey de la murisma fijo del rey de la murisma que los ensalce Dios con su ensalça- miento y que les ayude con su ayuda alos vasallos Subjectos ate¬ rida que dios ponga paz enellos y que los guarde y que alumbre sus ojos y declare sus entendimientos y que non salgan debayo de su amparo todo quanto ordenaren, mando a los principales y ato- dos los que tienen poder enesta tierra que ninguno sea osado ni porfié enel reyno déla morisma en tiempo de guerra ni de paz en¬ esta tierra de poblete... en su termino de gente común enesta mer¬ ced que me rrogaron y Suplicaron queninguno non se la tome y mando que la tengan para sy para sienpre jamas su termino y nonbre y que ninguno non sea osado de los moros acontrarlar esto porque es Segura y segurada para sienpre como esclavo obediente y que ninguno non se aproveche delta nin de una gota de agua y el que viniere Sinlicencia dellos que non le obedescan que fare jus¬ ticia del sin recebir ruego de ninguno y ansy sera dios queriendo y el es el ensalçador y non ayotro dios si non el ni bien sy non el Suyo fecha veinte dias de março Seicientos y veinte y quatro.* Poblet se llamaba el bienaventurado ermitaño, y desde en¬ tonces se conoció aquel lugar por Huerto de Poblet. Tantas eran las virtudes y la austeridad de Poblet, que no tardó en correr por todas aquellas encontradas la fama de su santidad, y a seguir su ejemplo se apresuraron dos o tres varo¬ nes más que en una pequeña ermita, por ellos levantada bajo el patrocinio de san Salvador, en el sitio hoy día conocido por f'■?"- S'^«.&g0e<>4nÍcp|;?krlwíCOVM5-)1ôWÎ(îâ{ ytmuiAjoTelèvVUnrkûh^ bL·uq/ïxU,ú)tvío»^4nf>:ÍSeiWw.mÁ$üapk(2ól«dé¿£3r%'<|cMâ5 qu¡Uíf^atm»K]Jnb0CrjvpsiodkZeS>-c/íóa©«úœ1à;·lve^hw4Mi}uQÔ,ûfbêtncô'Î-■< FDeprnoa.d, '■■• d?ti4©>«m6<î)iM)a4-o,^tffelínoSuibwïs UnmtubpaletPJ^fxUtmriAalcúpíV fíc^o n c l " w í > « 5 K ^ f < ¿ » 4 e U © 14^y(kU<>t^I i W Í c o m é mcujUio fUA/U^J. 4 e ô/d col o C n-t et/ w ^rwían fmwíc dTraduecióln tne n o ^Ai'A i 4 t > a /n5 cio i ^^: unnoon que g .Y 0^ n v j "-'f (UI? ^«.Ur4i»5t@l|íCfa-îW «vámqiunj^p0 ~ ,;. v., : ••>=>TviVií5^-'¿^"^'>^-j'^4-^^ . -• i^vr> /-Á-./.-ÍVAV'- '•>■;: ,w.», ^ vXaitv^ '^¿íJííkSw·é. K - ï^> , ~- •iíí^.·f '.""Kl' '^3- r :,fe h%, •r <4. c -x' i v-^ -.í f í ^ ^ rf ^ i~. ^ ».%-*'■ "í^ í^-è. >" * ' -v^,. r... '-r't V't :>. * T^- -^r.' *.." — tr, • 1- *.*:-^.*-#ïi «, ■. >. ■" . HBAI, MONASTERIO DE POBDET III la Granja, vistieron hábitos de penitencia y dedicaron el resto de sus días a la vida eremita. A pesar de la prohibición del valí, fueron seguramente mo¬ lestados el anacoreta y sus compañeros, pues se reiteró por el rey moro de Lérida la orden de que se les dejara tranquilos y además se les autorizaba para que pudieran apacentar y abre¬ var ganados todo el territorio, según lo demuestra el docu¬ en mento árabe guardaba en el Archivo del Monasterio, y que se que hoy, entre otros muchos, se encuentra en el Archivo Histórico Nacional de Madrid, que nos ha traducido al castellano nuestro querido amigo el inteligente doctor en Filosofía y Letras, catedrᬠtico de árabe vulgar en la Escuela de Comercio de la Universidad de Barcelona, D. Maximiliano A. Alarcón; es como sigue: ^En nombre de Dios clemente y misericordioso. Bendiga Dios a su frofeta Mahoma y a su familia y les conceda la salvación. Loores a Dios el único. Este es el decreto, inspirado en móviles generosos, que ha man¬ dado publicar el principe de los creyentes, hijo del principe de los creyentes (Dios les ampare con sus auxilios y los asista con su ayu¬ da) en favor de los monjes de Poblet, demarcación de Lérida (que Dios les ayude, les guíe, ilumine sus entendimientos, los conduzca por el camino de la salvación y haga que sus obras y propósitos sir¬ van para atraerles la divina misericordia). En virtud de este decreto, sé concede licencia a los ganados de los monjes y a quienes están al cuidado de dichos ganados para que no se les expulse, en tiempo de guerra ni de paz, de ningún abre¬ vadero ni de ningunos pastos situados en tierra de musulmanes, como muestra de consideración, por el género de vida y profesión a que los referidos monjes se consagran y por vocación se dedicaron encerrándose en el Monasterio. Respétense, pues, sus ganados en abrevaderos y pastos y nin¬ gún musulmán sea osado a turbar su tranquilidad garantizada como está por este documento, el cual extiende sobre ellos su densa som¬ bra y hasta ellos hace llegar sin enturbiarlas ni amenguarlas sus beneficiosas corrientes. Y quien lo lea obedecerá lo que en él se dispone sin contravenir sus generosas prescripciones ni oponerse a ellas si Dios quiere. 112 RBAL MONASTERIO DE POBI^ A Él es a quién se ha de pedir ayuda. No hay más Señor que Él, ni otro libre que su liberto. Fué escrito el día que se cumplen los veinte del mes de Rabia el postrero del año 614.»* Los solitarios oraban por la salvación de las almas y las de sus semejantes, y los respetaban las creencias, casa y sarracenos vidas de los ermitaños. Un día, Ramón Berenguer IV el Casto, prosiguiendo su tarea de expulsar a los infieles de Cataluña, llegó en su persecución hasta el territorio de Lardeta, y cuál no sería su sorpresa al encontrar en aquellas soledades y entre creyen¬ tes de la media luna a unos anacoretas que profesaban la fe de Cristo. Batidos los musulmanes y habiéndose apoderado las fuerzas del conde de Barcelona de aquel territorio, quiso conme¬ morar tan fausto suceso, y para ello fundó en el sitio conocido por el Huerto de Poblet un Monasterio, al que bautizó con el nombre del bienaventurado anacoreta dueño de aquellos lugares. * Sobre este asunto dice el memorial bistórico español lo que sigue: «Como se ve, de antiquísima donación de un rey moro, el famoso documento de Poblet queda reducido a las modestas proporciones de un simple albarà o carta de seguro concedido a los monjes de aquel Monasterio, para poder apa¬ centar libremente sus ganados en los territorios sujetos al islam. No se expresa quién fuera el rey que semejante privilegio concedió, mas la fecha que está es¬ crita con todas sus letras, y no con números arábigos, y que, por lo tanto, no da lugar a sospecha de que pueda haber error, es de la hegira 6i.| a 20 de la luna de Rabí segunda, que corresponde al 26 de En dicha época 1217. julio de no habia, como es sabido, más rey moro en España que Yusuf II, llamado Al- muntaser billah (el ayudado de Dios), hijo de Mohammad An-nasir lidiu-Yllah (el amparador de la ley de Dios), el mismo que, en 1212, perdió la famosa ba¬ talla de las Navas de Tolosa, abriendo a los nuestros las puertas de Andalucía. E.ste Yusuf II, quien, como los demás reyes de su estirpe, tomó el dictado de Amir-el-momenin (príncipe de los creyentes), transformado por los nuestros en Miramamolin, fué, según arriba dejamos dicho, hijo de Amir-el-momenin Mohammad, nieto de Abu Yusuf Yaácob, que en 1195 ganó la batalla de Alarcos, y biznieto de Amir-el-momenin Yusuf I Abu Yaácob, que son cabalmente los cuatro soberanos designados, aunque no nombrados en el privilegio. Entró a reinar en 1213 por muerte de su padre, y falleció en 1224 de resultas de una cornada que le dió una vaca, a la sazón que cabalgaba por medio de una torada que mandaba llevar a Andalucía. No vino nunca a España, y vivió siempre entregado a los placeres de su serrallo, confiando la administración de sus ne¬ gocios a sus alcaides y guacires. Así, pues, en Valencia y Játiva gobernaba su primo Abu-Abdallah Mohammad ben Almansor; en Murcia, Denia y distritos cir¬ cunvecinos, otro primo suyo, llamado Abu Mohammad Abdallah. Uno de estos dos otorgaría el privilegio que aquí se inserta para que los ganados de Poblet pudiesen pastar en territorio de moros, con lo cual queda de todo punto destruida la gratuita aserción tantas veces repetida de que un rey moro de Ciurana donó al ermitaño Poblet el terreno en que está edificado dicho Real Monasterio.» real monasterio de poblet xcix Documento árabe que había en Poblet, y que se conserva en el Archivo Histónco Nacional 1>=©=Í1 c=^=l I==®=1 1—©—1 1—©—1 1—©—1 Epoca del crecimiento del Monasterio de Poblet Fundación Nuestros invictos reyes, aquellos que, con orgullo, osten¬ taban como primero y más preciado de sus títulos a el de conde de Barcelona; aquellos que, peleando al frente de sus huestes, con sus altas dotes de mando y con su valor personal, las condu¬ cían a la victoria; aquellos cuyas gestas heroicas han llenado las páginas de nuestro glorioso pasado; aquellos que, según cuentan las crónicas, por reparar el honor ofendido de una dama no titubearon en trasladarse a lejanas tierras, como el invicto Ramón Berenguer III, que completamente solo acudió a un Juicio de Dios en Colonia, donde dejó fuera de combate a dos malos caballeros de aquella corte que habían mancillado el honor de su reina y señora D.» Matilde, hija del rey de Inglaterra y esposa de Enrique V de Alemania; aquellos que, antes de ren¬ dirse, sabían morir en el campo de batalla, como D. Pedro I el Católico, en los gloriosos campos de Muret; aquellos que acudían 8 114 REAt MONASTERIO DE POBEET al campo del honor tierra enemiga, dando toda clase de ven¬ en tajas al adversario, de saber que le tenían preparada una a pesar celada para prenderle, y después de hacer constar, por medio de un acta, su presencia y la traición de sus adversarios, se re¬ tiró, salvando toda clase de peligros, como Pedro II el Grande, en su desafío con Carlos de Anjou en Burdeos; aquellos que, para dirigirse a sus conquistas territoriales, no reparaban en las in¬ clemencias del tiempo y con valor y sangre fría pasaban el mar en noche tempestuosa, con viento huracanado y olas gigantescas, que amenazaban a cada instante tragarse las frágiles embarca¬ ciones, que transportaban aquel puñado de valientes, como Jaime I el Conquistador, en su conquista de Mallorca; aquellos que, sin olvidar sus conquistas guerreras, pom'an especial em¬ peño en procurar, a más de su cultura propia,^ la de sus vasallos, con la adquisición de vahosos libros y la fundación de biblio¬ tecas, como D. Pedro III el Ceremonioso o del Puñalet, que, entre otras, creó la primitiva y notabilísima del Monasterio de Poblet; aquellos, en fin, que, atentos siempre a la prosperidad y gran¬ deza de nuestra querida patria, a medida que iban acorralando a los árabes, en la ardua tarea de la reconquista y ensanche de nuestras fronteras, como a mojones puestos al terreno conquis¬ tado, levantaban suntuosos templos, dedicados al culto católico, en los cuales se alzaban continuamente preces al Señor, en acción de gracias por los triunfos alcanzados, y se impetraba la gracia divina para la empresa de nuevas conquistas. Así, en 1148, el conde de Barcelona, de grata memoria, don Ramón Berenguer IV, apellidado el Santo,^ fundador de la Con- I. D. Jaime el Conquistador escribió de su propia mano la Crónica de su reinado. D. Pedro el Ceremonioso escribió, también, la suya. D. Martín, en las Cortes de Perpiñán, en 1405, hizo un elegante, erudito y docto panegírico, en gloria y crédito de la Nación Catalana, ponderando por mayor las victorias, las conquistas y más felices sucesos que habían hecho hasta entonces, en idioma cata¬ lán, que es el mismo que hablaron todos los reyes de Aragón, después que este reino se unió con Cataluña. El príncipe de Viana escribió una Crónica de los reyes de Aragón y Navarra, y tradujo en lengua vulgar las Ethicas de Aristóteles, que dedicó a su tío Alfonso, rey de Sicilia, etc., etc. 3. Domènech, en Historia de los Santos de Cataluña, al tratar de la vida de Ramón Berenguer IV, se queja de que no haya sido canonizado, y dice: «pues fuera fácil ser puesto en el catálogo de los Santos, por sus antiguas he¬ roicas obras y por sus nuevos milagros». REAI, MONASTERIO DE POBEET "5 federación Catalano-Aragonesa, al expulsar a los moros del te¬ rritorio de Lardeta, quiso eregir un Monasterio que perpetuara la memoria de tan fausto suceso, y para ello puso en práctica la idea que de largo tiempo acariciaba de establecer en sus do¬ minios la Orden cisterciense, pidiendo a Bernardo, abad de Cla- raval (más tarde canonizado), que le mandara número suficiente de religiosos para tal objeto. San Bernardo transmitió el en¬ cargo al abad de Fuenfría, por ser seguramente el Monasterio más cercano al sitio donde se iba a edificar el nuevo cenobio, y en 15 de las kalendas de febrero (18 de enero) del año 1149 de la encarnación del Señor, otorgó el conde de Barcelona la si¬ guiente carta de donación de los terrenos que debía poseer la nueva comunidad, a favor de D. Sancho, abad de Fuenfría, que, traducida del latín, dice: «En nombre de la Santa Trinidad. Yo Ramón Conde de Barcelona, Príncipe de Aragón, Marqués de Lérida, y Señor de Tortosa, Doy a Omnipotente, y a su Madre Santa Ma¬ Dios ría de Fuenfría, y al venerable Sancho Abad, y a todos los religiosos que allí sirven a Dios, así presentes como venideros, el lugar que se llama HUERTO DE POBLET, para construir allí un Monasterio a servicio de Dios, y para salud de el alma de mi padre y de mi madre, y para remedio de mi alma', y tenga allí tanto espacio de tierra, que cómodamente pueda hacer el Monaste¬ rio, y claustros, y dormitorio, y refectorio, y todos las oficinas per¬ tenecientes al mismo Monasterio, y cementerio competente por el rededor. Y doy al mismo Monasterio en el mismo lugar tanta tierra de labor, cuanta se necesite para la propia labranza de dicho Monasterio, y para el sustento de todos los religiosos, que allí sir¬ vieren a Dios. Hago también la donación de buen ánimo, y es¬ pontánea voluntad a Dios y a SANTA MARIA DE FUENFRIA „ y a los religiosos que allí sirven a Dios presentes y venideros, ert mano de D. Sancho Abad, para que tenga y posea todas estas cosas con derecho perpetuo, en alodio propio, y franco, libre, y quieta¬ mente sin óbice de alguna contradicción, por todos los siglos. Pero si alguno intentare romper esto, nada aproveche, antes bien incurra en la ira divina, y padezca con el traidor Judas perpetua conde- Ii6 RËAL MONASTERIO DE POBLET nación. Hecha esta carta a XV de las Kalendas de Febrero del año de la Encarnación del Señor M.C.XL.VIIII. Y del rey Luis, Junio del año XIII. Sigi^tno de Ramón Conde. — Sigí^no de Arnaldo Mirón Conde de Pallas. —Sigi^no de Amoldo Berenguer de Anglesola. — Sig'^no de Bernardo de Bellog. — Si girino de Guillen Ramón. Sig'^no de Ramón de Cervera, que por amor — de Dios loo, defino, y confirmo de mano propia la mitad del ya dicho HUERTO DE POBLET al Santo Salvador. —Sigi^no de Ramón de Boxadors. —Sig^no de Pondo, que escribió el primer original, extracto empero del original que está en el archivo de Fuenfria, a instancia del Padre superior allí mismo por mi Fr. Godefrido Menrat profeso del valle de S. Pedro, dia 9 de Junio, en fe de lo cual lo subsignamos con nuestro sello común, presentes el Señor Arnaldo Dufaux, Superior. Juan Morell, Celerario, y Ramón Drulhé, Sin¬ dico de dicho Monasterio. Defaux de mano propia el Superior — allí mismo. — Fr. Ramón Drulhé Síndico de mano propia. — Fr. Godefrido predicto de la orden cisterciense profeso sacerdote.^ En posesión de los terrenos del Huerto de Poblet, el abad ya Sancho destinó trece religiosos, esto es, doce monjes y el abad, número que señala la Constitución del Císter, para fundar Mo¬ nasterio, que se instalaron, una vez llegados, en la antigua er¬ mita de San Salvador, fundada, según la tradición, por el ana¬ coreta Poblet, y entretanto, por orden y a expensas de D. Ramón Berenguer, se iban construyendo los nuevos edificios que debían albergar la naciente comunidad. Los primeros edificios que se levantaron fueron las Iglesias 'de Santa Catalina, la de San Esteban y la que se conoce por Sa¬ cristía antigua, dedicada a la Madre de Dios. Edificóse, también, el primitivo claustro de San Esteban, alrededor del cual se agru¬ paron las distintas dependencias de que constaba el Monasterio, como dormitorios, refectorio, portería, locutorio, etc., etc. Como que en el instrumento de donación no se hacía constar los límites de los terrenos que se daban a la comunidad, a fin de evitar que en el tiempo venidero pudieran suscitarse cuestio¬ nes por la posesión de los mismos, D. Ramón Berenguer reiteró, en 15 de las kalendas de septiembre (18 de agosto) de 1150, al REAL monasterio DE POBLET imCJvKS^NlTÂlSÉœii/W i- Barchiione-risis.í^incopí /'vfapononsis, c+Matci^-^t cv ^trfjiaí&ifííi^ác, «Mi'iiíim/íít u/ríGÚiu^UsuiUfíiS^-h'i p^í> i--& «tf. d íudut w ùniàm"/^&d'\ ■ „A/..■, , A/.. ,.J¡;^^—dídh-J-, el-ájirw.ítflrIumfttF. 7;Jc^rtlt < tí;í«.ttntï.tLHít! cJusTiium f.'á'Ci'-'Jfi- ' %rítmtai tiúvttituíi/i.Aa. nci. ,., --,- HiímjTdbtLm- ^trJdS' —r— - - . . ■^M'mti¿&"hnrams3.iU.fim-Utm^udMHtt. mvi.\-mvr¿' .4 ■-■i- nsSioUfm- t*m. hMí.rt-i_ i,5|^;V.f¡umií¿.«bccvmi/'ct /tt¡¿¡¡^ íñ^m pt^.iíSuiiríc i /c« pf í ÍT4^4m Kt-n» ct •' 'J fttd^ ¿jíí^íu*' .'í Û.V'Pt.Hui^' Rlâp. i/ju.tuf iuhfir-n/sxyy 'Ir't Carta de donación de los terrenos del Monasterio, otorgada por D. Ramón Berenguer IV, al abad de Fuenfría (Archivo Histórico Nacional. Madrid.) REAL MONASTERIO DE POBLET 117 abad Sancho la donación, consignando detalladamente los lími¬ tes y confrontaciones del mismo, escrita en lengua latina sobre pergamino, cuya traducción es como sigue: < viñas, tierras, bosques, usajes y pasturas en bosques y llanos, en aguas y molinos, en caminos públicos y sendas y todas las otras libertades é inmunidades del Monasterio de Poblet. REAI, MONASTERIO DE POBEET 139 Fué el abad Ostalrich muy querido del rey D. Jaime I, por cual amistad ordenó a todos sus bailes y ministros mantener, proteger y defender todos los bienes del Monasterio, como los propios de su majestad; y para que nadie pudiera alegar igno¬ rancia, mandó que se pusieran pendones reales en todos los cas¬ tillos, villas y lugares pertenecientes a Poblet, eximiéndoles al propio tiempo de tributos reales. También el Papa Honorio III dió prueba de su predilección por el Monasterio, declarándole Vere nullius, o sea independiente de toda jurisdicción. Lo mismo que en la Abadía de Poblet, sucedió el abad Os¬ talrich a D. Arnaldo en el Obispado de Elna, y al dejarla vacante, fué elegido abad 16 D. Ramón de Cervera, que presidió el Capí¬ tulo celebrado en el aula del Monasterio, con asistencia del gran rey D. Jaime I el Conquistador, en el que éste cedió 200 moraba- tines para las obras del claustro mayor, que se estaba constru¬ yendo. Asistió a las Cortes convocadas por D. Jaime en Bar¬ celona, en 1228, para tratar de la conquista de Mallorca, obte¬ niendo del rey la promesa de parte de los despojos y bienes raíces que confiaba ganar, para que fundase en aquel reino un Monasterio de la Orden del Císter, y tuvo la alta honra de ben¬ decir en la Iglesia mayor del Monasterio las banderas y estan¬ dartes que habían de guiar a la victoria en la conquista de Ma¬ llorca, que el mismo D. Jaime, acompañado de sus nobles, trajo al convento para ponerlas, al igual que su real persona y las de sus acompañantes, bajo la protección de Nuestra Señora de Poblet.* Falleció el abad Cervera en el Monasterio de Firmi- tate (Francia), en donde se hallaba accidentalmente. * De un viejo manu.scrito que habla del reinado de D. Jaime I: *Fonch ferma la devoiió de lo señor don Jacme a lo monastir e foren mollas las vengadas lurs per morar ab los monjos. E fonch una délias per las Kálendas de fabrer de lo añ MCCXXV que assistí lo rey a lo Capitol solemne feyt a la arda e fonch praesses lo abbat, e per las mollas res tractatae fonch de longa recordatió, c lo nostre señor rey Jacme vehent la labor feyta a lo claustre fiu donatió coram la Comunitat de ducentos morabatins per aydarla e foren de moneda encuñada nostre señor rey Anfós de per longa recordatió. E vengué plus tari per benehir loe standarts de la guerra de Maylorca e fonch feyt tot so per lo abbat coram los barons e cavaylers e nobles ab longa solemnitat. E so feyt lo abbat Cervera pus temps •après doblant las Kalendas de septembre fonch vist a Salou en comiat de lo Rey. E plus tari vengué també lo Rey e fonch per Kalendas nobembre lo añ mes tart e REAI, MONASTERIO DE POBEET Con grandes efectivos en metálico contaba el Monasterio du¬ rante la Abadía de Cervera, debidos a las muchas y valiosas man¬ das que les hacían los nobles que deseaban ser enterrados en su recinto y a las rentas que les proporcionaban sus innumerables propiedades. Pudo, con tal motivo, el abad pagar, en 30 de enero de 1226, a D. Geraldo, conde de Urgel y vizconde de Ager, la suma de 600 morabatines de oro, a más de 87 caíces y 7 fane¬ gas de trigo y la cuarta parte de los frutos anuales de Valmagna» que debía el convento a la marquesa, su madre. Compró en 1227 a D. Berenguer de Montpahó, por 500 sueldos, los dere¬ chos que tenía en los molinos de la Espluga de Francolí; pagó 3,000 morabatines alfonsinos a D. Guülén de Cervera por la ven¬ ta perpetua que dicho señor le hizo del castillo, viUa y términos de Verdú, en puro, libre y franco alodio, con todos sus juros y derechos y cuanto en eUo gozaba como señor, todo lo cual tenía ya empeñado al Monasterio desde el año 1203 por 1,000 mo¬ rabatines, que el abad y convento le habían prestado para la expedición de Jerusalén, a más de 1,400 sueldos y 5 morabatines que habían pagado a sus acreedores. Adquirió, también, en 1229, de D. Guillén de Bajadors y su nieto D. Ponce de Corregó, por 400 morabatines, contrahechos de Miramolín, el castillo y la villa de Corregó, con todos sus términos, jurisdicción y seño¬ río en puro, franco y libre alodio. Entre los muchos legados que recibió durante la Abadía, es de notar el de D. Arnaldo de Timor, consistente en 300 morabatines para la obra del Re¬ fectorio de conversos, que, a la sazón, no comían en el de los monjes, todo lo que le pertenecía o podía pertenecerle en el cas¬ tillo de Montblanquet, y, a más, su caballo y armas. Después de haber servido muchos años al rey D. Jaime, quiso D. Guillén de Cervera, viudo de D.® Elvira de Urgel, em¬ plear los últimos días de su vida en servicio de Dios, nuestro señor, tomando el hábito de religioso en el Monasterio de Nues¬ tra lo abbal Arnau Gaylarí e dona pietós graciaments a la sancia Maria e fonch de genolls e presenta la comunitat tota.* Este documento y todos los originarios del Archivo de Fuenfría los debe¬ mos a nuestro buen amigo Rdo. D. José Palomee, que graciosamente nos ha ce¬ dido copias. REAL MONASTERIO DE POBLET 141 tra Señora de Poblet, al que legó gran parte de su hacienda. Profesó el día de San Martín, del año 1230, y vivió aUá algunos años; fué fiel consejero del rey D. Jaime, que en las cosas de gran importancia le pedía su valiosa opinión. D. Amoldo de Gallart, abad ly, gobernaba el convento cuan¬ do D. Jaime I, a su regreso de la conquista de Mallorca (1230), estuvo en Poblet para dar gracias a la Virgen por el éxito de su empresa, y permaneció en el Monasterio desde el i hasta el día 9 de noviembre. Durante estos días celebró diferentes con¬ ferencias con varios prelados, sobre la creación del Obispado de Mallorca, a lo que parece se presentaron grandes dificultades por pretender el obispo de Barcelona tener derechos sobre la isla, no tan sólo por antigua donación de Mujehit, señor moro de Denia y de Mallorca, ratificada por su hijo Halí, sino por concesión del mismo rey D. Jaime antes de emprender la con¬ quista de la isla, según consta por documento auténtico que se guarda en el Archivo Diocesano de Barcelona. Nombrados ár- bitros los abades de Poblet y Santas Creus, acordóse la restau¬ ración de la Sede episcopal de Mallorca, con la condición de que el primer obispo sería nombrado por el rey y los sucesivos por el obispo y Cabüdo de Barcelona de entre el clero de su Igle¬ sia, y, a falta de ellos, de entre el clero mallorquín. A pesar de haber indicado D. Jaime a Bernardo, abad de San Felíu de Guí¬ xols, para ocupar la silla, parece que dichos nombramientos no tuvieron nunca efecto en esta forma y fueron nombrados los agraciados directamente por el Pontífice. En pago de los servicios que el abad Gallart había prestado al monarca, fué nombrado por éste arzobispo de Aix, cargo que, en principio, rehusó, pero que más tarde, accediendo a reiteradas súplicas de los monjes y de sus feligreses, aceptó, tomando pose¬ sión a últimos de 1231. En 6 de mayo de el Palacio Arzobispal de Tarra¬ 1232, en gona, otorgó testamento el D. Jaime, nombrando albaceas rey testamentarios a su tío el arzobispo de Tarragona y a fray Gui¬ llén de Cervera; entre otras cosas, dispuso que su cadáver fuese enterrado en Poblet, y legó al Monasterio, para bien de su alma, 3,000 morabatines. Fué uno de los testigos que firmaron dicho 142 REAT, MONASTERIO DE POBLET documento, el ahad i8 de Poblet, D. Vidal de Alguayre, hombre luchador, que sostuvo durante su abadiato ruidosos pleitos con el obispo de Vich sobre el Patronato de la Iglesia parroquial de Verdú, que perdió en todas instancias; con el obispo de Lérida, sobre los diezmos que el Monasterio percibía en los términos de Casteldefens, que se resolvió por una amigable composición, propuesta por el abad de Fuenfría; con el señor de la Espluga,. D. Simón de Palacio, los vecinos de Prades, sobre posesión y con del bosque de Poblet. En 1233, el rey cedió al abad y convento, el castillo de Benifazá y otros lugares vecinos en el reino de Va-, lencia, para fundar un Monasterio de la Orden del Císter.* Vacante la Abadía por fallecimiento del abad D. Vidal, sn reunieron los monjes en la Sala capitular, bajo la presidencia del abad de Fuenfría, eligiendo por unanimidad a D. Ramón de Sisear, que se negó en absoluto a aceptar el cargo, a pesar de las reiteradas súplicas de todo el convento y del mismo abad< de Fuenfría, vista de lo cual se procedió a nueva elección, en siendo designado para ocupar la ig Abadia D. Semeno, cargo que desempeñó muy poco tiempo, por haber sido nombrado obispo de Segorbe. Fué este D. Semeno el que celebró, durante el sitio de Valencia, la primera misa en la antigua Iglesia de San Vicente Mártir, fuera de los muros de la ciudad; dijo, tam¬ bién, la primera misa en la Iglesia de San Miguel, después de ganada Valencia, y dió sepultura al primer cadáver en lo que fué Mezquita mayor, erigida ya en Catedral. Era el abad Semeno obispo de Segorbe, tan sólo titular, y ejercía de auxüiar del arzobispo de Toledo, porque aquella población no estaba toda¬ vía libertada de la dominación árabe, y, por lo tanto, no podía ejercer en ella acto alguno de jurisdicción ni dominio espiritual. Pactada cierta concordia en 1245 entre el rey D. Jaime I y Abu- ceit, moro señor del castülo y ciudad de Segorbe, convertido al cristianismo con el nombre de Vicente de Belvís, cumpliendo * De una carta que escribió el monje Arnau Queralt al abad Gulielmus de Fontis Frigidae: Œ lo rey nostre ha donat las terras de Benifassar a lo abbat après de longa jabulatió, e lo le feu nunci de la anada a lo nostro monastir, e havent aquesta rey nova de la anada feu parlar lo loe on seria lo reyal sojorn, e los monjos laboraren molts jorns e foren sempre regits per lo abbat.» REATv MONASTERIO DE POBLET 143 éste lo tratado,entregó sus dominios al Conquistador, que entró en la ciudad, ocupando el castillo, en el que dejó buen con¬ tingente de tropas cristianas, permitiendo que los moros con¬ tinuaran en la Mezquita dentro de la ciudad, y algunos cristia¬ nos se quedaron en el arrabal. Tan pronto el obispo Semeno tuvo noticia de la ocupación, acudió a ella para tomar posesión de su Obispado, celebrando la primera misa en una casa de cris¬ tianos, llamada el Baño. Al oír los moros el ruido de las campa¬ nas se alborotaron de tal actitud tan ame¬ manera y tomaron una nazadora, que el obispo tuvo donde estaba que salir de la casa y abandonar la ciudad, por no exponerse a un serio quebranto. A los pocos días falleció D. Semeno, que podríamos llamar el de las primeras misas, sin haber gozado mucho tiempo la Aba¬ día de Poblet ni la codiciada süla de Segorbe. Convocado otra vez el Capítulo, fué de nuevo elegido por unanimidad D. Ramón de Sisear, abad 20, y a pesar de opo¬ nerse, como la vez anterior, al nombramiento, no tuvo más reme¬ dio que aceptar el cargo por expresa voluntad del convento. Fué de corta duración su mandato, por haber sido trasladado al Obispado de Lérida, en donde continuó una vida tan austera, que jamás usó lienzo alguno, comió carne, ni omitió ayuno al¬ guno de regla, vistiendo siempre la cogulla monacal, sin qui¬ társela de día ni de noche. Tenía en su palacio obispal un apo¬ sento sumamente pequeño, en el que no entraba absolutamente nadie, y aquel retiro se recogía en una pobre cama, tratán¬ en dose, no como rico obispo, sino como pobre monje. Durante su abadiato fueron expulsados del Monasterio dos novicios, llama¬ dos Pedro de Puig y Bernardo Carbonell, por haberse apoderado de un libro de leyes, unas decretales, una cogulla, un escapula¬ rio y otros papeles y libros, cuyo delito confesaron y lo hicieron constar por documento firmado por ellos mismos y testigos. (Esta interesante declaración se guarda en el Archivo Histórico Nacional, de donde lo copió Valls y Taberner.)* * Toda nos da a conocer otros casos de raterías en un documento que publica en Estudis Pobletans. En él se leen las censuras con que conmina el prior fray Pablo Fernós a quansevol Religiós Monjo frare o donat que aije tret del aposento del Pare Fr. Vicent Martí un tocino, alaijes, roba de llana o liens y altre 144 REAL MONASTERIO DE POBLET Cuando el abad Sisear pasó al Obispado de Lérida, fué ele¬ gido para gobernar el Monasterio el abad 21 D. Ramón Donato, en cual tiempo se falló el pleito que sostenía Poblet con el Mo¬ nasterio de Vallbona de las Monjas sobre las pretensiones que ambos conventos tenían sobre el castillo y villa de Montesquiu. Adjudicaron los compromisarios, que eran los abades de Santes Creus y de la Baix, fray Guillén de Cervera y fray Pedro de Selga, el castillo y la villa al convento de Vallbona, con la con¬ dición de que pagase a Poblet 400 morabatines y que éste retu¬ viese los frutos de dicho lugar hasta haber cobrado la mencio¬ nada cantidad. Fué abad 22 ocupó la silla pobletana un año D. Vidal, que aproximadamente, durante el cual obtuvo del rey D. Jaime una orden de protección de todas las cosas y propiedades del Monas¬ terio, empezándose en este tiempo las obras del dormitorio de novicios. Siguióle D. Domingo de Semeno, abad 23, que había sido durante diez años abad de Piedra, y dos años y medio des¬ pués de su elección dejó a Poblet para ir a ocupar la Abadía de Fuenfría. D. Berenguer de Castellots fué el 24 abad de Poblet, y por acuerdo del Capítulo general del Císter, visitador de todos los Monasterios cistercienses de Aragón, Cataluña, Valencia y Ma¬ llorca. tiempo de este abad fué consagrada por el obispo de Va¬ En lencia, fray Andrés de Albalate, hermano de D. Pedro, arzo¬ bispo de Tarragona, gran protector de Poblet, que se hallaba enfermo en el Monasterio,* la Iglesia de Santa Catalina. Sabida es la tradición de que durante este acto se descubrió entre las ramas de un ciprés una imagen de la Virgen, a la que se dió qualsevol cosa, y a los que tengan acomanada roba de llana, com son matalassos, flassades, cotes, cagüiles, roba de liens qualsevol que sie y altra quansevol cosa del Pare Domingo Costa. * Letra de fray Ramón Timor, monje de Poblet, a fray Jaime Beaumont, monje de Fuenfría, el i." de junio de 1251: uln Christo frater : Nos sumus aflicti -propter aegrotantem archiepiscopum de Tarracona qui jacet in hoc nostra monasterio de Populeto. Obsecro ut Deum praecas ad suam salutem corporalem quia est benefactor insignis ordinis cister- ciensis et ejus aegritudo consimilis est mortis. Abbas noster Berengarius praecat ut nos adiuvetis in praecibus. In Christo frater. Raimundo Timor.* REAL MONASTERIO DE POBLET Ï45 culto, bajo la advocación de la Virgen del Ciprés, en la Iglesia mayor, hasta que, en tiempos del abad Trilla (1604), se le cons¬ truyó una capüla en el mismo sitio donde fué hallada, y en ella se la veneró hasta la destrucción del Monasterio.» Al morir D. Berenguer de CasteUots, se congregaron los mon¬ jes en el Aula capitular y eligieron a D. Amoldo Praxens abad 25. En prueba de lo mucho que D. Jaime I estimaba los servi¬ cios que le prestaba el convento y de los altos merecimientos de este abad, concedió el gran monarca a Poblet todos los dere¬ chos que sobre los molinos de Picamoixons, Uamados de Roca- corva, le pertenecían, para que el Monasterio los poseyera libres y francos, sin servidumbre alguna, y que pudiesen tomar aguas, hacer pesqueras y acequias por toda la ribera, ordenando a sus ministros de justicia que hiciesen cumplir lo dispuesto y que multasen con la pena de 100 sueldos al que lo contraviniere, de¬ biéndolo exigir sin dilación alguna a los bailes de Montblanch y de la Riba. D. Arnaldo de Praxens fué el iniciador del acuerdo tomado en las Cortes de Valencia celebradas a últimos de 1254, de la expulsión de los moros que habían quedado en aquel reino des¬ pués de la conquista, como a vasallos de la Corona, acuerdo que, al llevarlo a la práctica, ocasionó no pocos quebrantos y sinsabores al rey, toda aquella campaña fué siempre que en acompañado del abad, por ser uno de sus más esforzados capi¬ tanes y consejeros. En manos de este abad repitió D. Jaime, el día 28 de agosto de 1257, ser enterrado en Poblet, {'•concediendo al abad Arnaldo y sus sucesores, y al convento del mismo Monasterio, licen¬ cia y libre potestad para que, en cualquier lugar de mis dominios o fuera de ellos que nos sobreviniera la muerte, puedan tomar nues- * Letra de un monje anónimo, con fecha junio de 1252: «Letra meua haveu e us feya assaber com lo nostro abbat Berengarius est homo de forta sapientia e résolut en tots los fets lurs. E la letra us feya assaber que la¬ boraba plus e que fonch de longa benevolentia de lo rey Jacme e le fiu commis de lo convent de Benifassar vehent la labor de lo nostro. E us fas assaber ara abbat nostro pedi a lo archebisbe que lo defunct Albalatus fes lo retaulo de lo nostro altar, e lo feu de sa bossa e lo dedica a tots los sants, e lo bcnehi lo propi archebisbe e fonch jorn de molt gaudi per la nostra domus. Deu mos lo do molts ans e lonchs per lo nostro be,r 10 146 RBAI, MONASTERIO DE POBi;ET tro cuerpoy llevarlo a dicho Monasterio, y darle allí sepultura, anulando cualquiera contradicción, aun en caso que Nos (lo que no suceda) ordenásemos en otra forma nuestra sepulturas. Tanto aumentaron las rentas del Monasterio, no sólo por las dádivas de los nobles que deseaban ser enterrados en su recinto, sino por la buena administración de tan esclarecido abad, que permitieron adquirir numerosas propiedades, derechos, rentas y feudos, entre ellos el castülo y viUa de Senant, con todos los de¬ rechos que percibía la Real Casa de Montserrat, que lo vendió por 25,000 sueldos con licencia y autoridad apostólica de fray Ramón de Peñafort, de la Orden de Predicadores (ahora cano¬ nizado), comisario del Papa. Consta que en compras sólo gastó el Monasterio en cinco años la suma de 1,470 morabatines de oro, 50 mazmudinas y 33,850 sueldos, que para aquellos tiempos representaba una respetable cantidad. Había sido D. Arnaldo de Praxens abad de Piedra antes de ser elegido para la Abadía de Poblet, y de aquí pasó a ocupar la süla de la casa madre de Fuenfría, donde murió en 24 de enero de 1282. En 1267, Arnaldo de Praxens, que ya era abad de Fuenfría, junto conD. Jaime de Cervera y A. de Fluvià, como ejecutores testamentarios del conde de Urgel D. Alvaro (aquel infehz conde que después de pleitear desde los catorce años de edad, que se casó por primera vez, hasta los veintiocho años, en que murió tísico, completamente arruinado y cargado de deudas, no pudo saber ciertamente, a pesar de los fallos de diferentes y eminentes autoridades eclesiásticas, cuál fué su legítima mujer, si Cons¬ tanza de Moneada, con la que casó a los catorce años, ella con¬ taba tan sólo diez, o D.® Cecüia de Foix, con la que contrajo ma¬ trimonio más tarde), «tomaron posesión de sus Estados para pagar lo que debía, pero por estar los pueblos más principales en poder del rey, se vieron imposibilitados de poder acudir a las obligacio¬ nes del difunto y defender el Condado y Vizcondado de tantos pretendientes como cada día salían, y por esto lo renunciaron a favor dei monarca, con obligación y promesa de pagarse de los 250,000 sueldos que se le debían, y que si salían otros acreedo¬ res del conde o se hubiese de pagar algo de las pías causas deja- REAL MONASTERIO DE POBLET 147 das en su testamento el de o en padre, lo cumpliría, según lo su ordenarían dichos ejecutores, luego que fuese pagado y y que satisfecho de todo, restituiría los Estados a quien de derecho pertenecieran. El rey se obligó a recuperar a sus costas los cas¬ tillos y lugares de dicho Condado, y que le fuesen pagadas sólo las costas que hiciere en la guarnición de tales castillos, y no más». Este pacto tuvo lugar en Alcira, a 4 de los idus de marzo del año de la Encamación, 1267. (Monfar.) Ocupó la 26 Abadía D. Arnaldo de Uliola, que había ejer¬ cido largos años el cargo de sülerero mayor del Monasterio. Du¬ rante los siete años aproximadamente que duró su abadiato, siguió el camino trazado por su antecesor, empleando gran parte de las rentas del Monasterio en constracciones y obras en el mis¬ mo y adquisición de nuevas propiedades y derechos. Fray D. Bernardo de Cervera fué el 2y abad pobletano, cuya silla ocupó a comienzos del año 1276. El rey D. Jaime I el Conquistador monje de Poblet El rey D. Jaime I el Conquistador, en 1276, cayó enferma en la villa de Alcira, cerca de Valencia, en donde había hecho levantar, poco después de su conquista, una capüla dedicada a los mártires san Bernardo, monje de Poblet, y a sus hermanas santa María y santa Gracia, en el mismo sitio donde fueron ha¬ llados sus restos y habían sufrido el martirio, y en vista de su gravedad, otorgó testamento, en el que, entre otros, nombró albacea testamentario al abad de Poblet D. Bernardo de Cer¬ vera; ordenó que su cadáver fuese enterrado en Poblet, junto al de su abuelo D. Alfonso, como lo había dispuesto ya diferen¬ tes veces; legó al convento 5,000 morabatines, y en los codicilos mandó que se entregase al Monasterio toda su vajiUa de plata. 148 reai, monasterio de pobeet y su capilla entera, que contenía un retablo de la Virgen María y que le había regalado su suegro, el rey de Castüla, que, otro entre todo, pesaba 800 marcos; seis cálices de plata sobredorada y algunos anillos y piedras preciosas, que se estimaron en 50,000 sueldos jaqueses, y un cinto o correa preciosa valorada en 30,000 sueldos, con sólo la obligación de pagar el Monasterio 3,000 sueldos en que la tenía empeñada. Ordenó que, a cam¬ bio de los lugares de Copons, Monfalcó, Timor y Pallarols, se diese la villa de Piera con todos sus términos y pertenencias. A día siguiente, 21 de julio, llamó a su primogénito, el prín¬ cipe D. Pedro, y dándole con su propia mano su célebre espada, conocida con el nombre de Tizona, le encareció el amor y con¬ fraternidad con sus hermanos, especialmente con D. Jaime, al que Montpeller, Rosellón, le daba los reinos de Mallorca, Ibiza, Cerdeña, Conflent y Colibre; le dió sabios consejos para regir los reinos de Cataluña, Aragón, Valencia y Murcia, que desde aquel momento le cedía, y pidió al abad de Poblet, que se ha¬ llaba entre los circunstantes, que le vistiera inmediatamente, en vez del manto real, el hábito cisterciense, prometiendo trasladarse al Monasterio tan pronto como su enfermedad se lo permitiese, para acabar allí sus días como a simple religioso. Se le vistió el hábito de novicio, y trnto era su afán por llegar pronto a Poblet, que, sin estado, mandó que se le trasla¬ reparar en su dara inmediatamente, pero, al llegar a Valencia, era tal la gra¬ vedad, que no pudo continuar adelante, falleciendo en 27 de julio de 1276, después de haber profesado y haberle sido impuesta la cogulla. Su cadáver fué depositado provisionalmente en la Catedral ^e Valencia, hasta que en 13 de abril de 1278, su hijo y sucesor D. Pedro II el Grande mandó a los prelados y ricos-hombres de sus reinos que se juntasen, tres semanas después de Pascua de Resurrección, en la ciudad de Tarragona, para acompañar al cadáver de su padre a Poblet. Con gran pompa tuvo lugar la traslación de los restos, figurando en la comitiva, a más del rey D. Pedro, la reina de Castilla D.a· Violante, hija del difunto, casi todos los prelados y nobles del reino y gran número de gente de armas. Después de celebradas solemnes exequias, fué de- REAL MONASTERIO DE POBLET 149 positado el cadáver en una tumba de madera en el presbiterio, frente a la que ocupaba D. Alfonso, su abuelo. No se preocupó el rey D. Pedro de cumplir los legados, que por expresa voluntad de su padre habían de ser entregados a Poblet, hasta que en noviembre de 1285, estando moribundo en Villafranca, encargó a su hijo y sucesor D. Alfonso que cumpliera puntualmente lo ordenado por D. Jaime, y, a más, mandó pagar de su parte al Monasterio la cantidad de 10,000 morabatines. El abad de Poblet D. Bernardo de Cervera y el arzobispo de Tarragona fueron los amigables componedores en las paces entre el rey Pedro el Grande y los condes de Urgel y de Foix, que tiempo hacía que se hallaban enemistados y en armas. Entre las cosas que se trataron fué el casamiento del infante D. Jaime, hijo segundo del rey, que después le sucedió en la corona, con D.a Constanza, hija primogénita del conde de Foix. En los doce años, aproximadamente, que rigió el Monas¬ terio de Poblet el abad Cervera, vió gobernar la Confederación Catalana-Aragonesa a tres reyes, D. Jaime I el Conquistador, D. Pedro II el Grande y D. Alfonso II el Franco o el Liberal, y ocupar la silla de San Pedro a seis Papas, Adriano I, Juan XXII, Nicolás III, Martina II, Honorio IV y Nicolás IV. En el año 1280, el arzobispo de Tarragona mandó un de¬ legado a la Espluga para prohibir a los templarios, que eran dueños de la población, que talasen como a cosa propia el bosque de Poblet, pero los habitantes de la villa, haciendo caso omiso de las órdenes del arzobispo, continuaban apoderándose de las leñas, y una vez que el convento quiso poner coto a tales des¬ manes, embistieron a pedradas y a vergazos, con acompaña¬ miento de palabras injuriosas, al prior y monjes, que no la pa¬ saron mal gracias a poderse refugiar en el castillo de Milmanda. Por tal motivo fué excomulgada toda la Espluga, cerrada su Iglesia, imponiéndosele fuertes multas, y se obligó por medio de juramento a todos los vecinos de la viUa mayores de catorce años de edad, que en adelante no harían ni permitirían que se hiciera daño alguno al Monasterio ni a sus propiedades. REAI, MONASTERIO DE POBEET El día primero de Pascua de Resurrección de 1286, D. Jaime Çarroca, obispo de Huesca, coronó, en la Iglesia mayor de Za¬ ragoza, al nuevo rey D. Alfonso II de Cataluña y III de Ara¬ gón, quien, a no tardar, se dispuso a cumplir las disposiciones testamentarias de su padre y de su abuelo, dando posesión al abad y convento de Poblet del lugar, castillo y término de Piera, con pacto expreso de poder cobrarlo siempre y cuando diere por ello recompensa equivalente. Y aunque entonces se ofreció a satisfacer, también, todo lo demás, en otra ocasión, el abad y convento condonaron a S. M. y le hicieron definición de los le¬ gados de D. Jaime su abuelo, la correa o cinto de oro, los o sea 1,000 sueldos en del anillo, que les había dado el recompensa rey D. Pedro, toda la vajilla de plata, los 5,000 morabatines, asi como también los 10,000 morabatines legados por su padre. Apenas el rey D. Alfonso hubo enajenado la viUa y castillo de Piera, se dió cuenta que entre las plazas de Cervera y Bar¬ celona no tenia otra fortaleza para defender el camino real de las invasiones de gente facinerosa, y lo necesario que le era aquel castillo, siendo inútil al Monasterio de Poblet; por lo que pro¬ puso cobrarlo de nuevo, dando en recompensa la casa y hospi¬ tal de San Vicente, fuera los muros de la ciudad de Valencia, con todas pertenencias; esto es, los lugares de Castellón del sus Campo de Burriana, Cuarte y Aldaya, y señorío de Montornès. Llevóse a efecto esta permuta, tomando posesión el rey del cas¬ tillo de Piera el día 23 de diciembre de 1287, y a 31 del propio mes se incautó el Monasterio de las propiedades de Valencia. Tuvo siempre el convento especial predilección por este Priorato, donde edificó más capaz Iglesia, tan suntuosa, nueva y que llegó a ser una de las más importantes de Valencia, y había en él continuamente ocho o diez frailes con su prior, nombrados por el abad de Poblet, y nombrados por éste eran también los monjes encargados de las Iglesias de Cuarte y Aldaya. El abad de Poblet, como prior de San Vicente, era administrador prin¬ cipal de la cofradía que instituyó el rey D. Jaime, y concurría al sorteo de los oficios de diputado eclesiástico y demás empleos a que concurrían los primeros prelados de aquel reino. En noviembre de 1289 enferinó en Poblet, a donde había REAL MONASTERIO DE POBLET venido en compañía del rey D. Alfonso, el obispo de Huesca, T>. Jaime Çarroca, y viendo cercana su muerte, otorgó testa¬ mento, legando al convento 3,000 sueldos jaqueses para una pitanza de 30 cada semana y 500 morabatines para la obra del Priorato de San Vicente, de Valencia, y habiendo fallecido pocos días después, se le sepultó en un precioso sarcófago de alabastro en la capüla del Santo Sepulcro, de la Galilea o atrio. Gobernaba por este tiempo el convento el abad 28, don Guillén de Estañol, y fueron tantos los gastos extraordinarios realizados, entre ellos los ocasionados por la embajada a Sicilia, que presidía el abad por orden del rey D. Alfonso (que falleció sin haberse acordado de liquidar dichas cuentas), que el Monas¬ terio, sumamente apurado para atender a su sostenimiento, vióse precisado, para cubrir el déficit que tenía y que ascendía a la considerable suma de 300,000 sueldos, a vender al rey don Jaime II la villa de Burriana y el feudo del castillo de Montor¬ nès, por 290,000 sueldos, cuya escritura se firmó en enero de 1294. Alarmada la comunidad por la mala administración de Es¬ tañol, puso en conocimiento del abad de la casa madre de Fuen- fría la situación por que atravesaba el Monasterio a fin de que se remediara la casi inevitable hecatombe a que estaba abocado Poblet. Así escribían en las kalendas de mayo del año 1296 al abad de Fuenfría los monjes fray Pedro Sarreal, fray Arnau de Galcerán y fray Lluc de Salvaterra : «Dominus conservat te, superior de tots nosatros que pedim mesura en lo nostro. Hauets de saber, charissime, que la nostra gran domus est aficta e deso¬ lada. Lo nostro abbas la porta a una magna desolatio per los gasts e pleyts e per ambassades fastuosas. In manu tua es lo remey a lo graue damnum e periudici. Multae gentes son dispersae, e lo rey no mos aspicit ab amor, e lo abbas non est bonus operarius de la nostra domus. La nostra domus tota es desolata e trista. Vos, in Christo charissimo, volgaula ay dar ab vostre conseyl ans no perim. Petrus Sarreal, Arnaldus Galceranus et Lucas Salva¬ terra humiles impetran tuam benecicnem.it (Del Archivo de Fuenfría.) Ocho días más tarde, estos mismos frailes escribían de nuevo al abad Francisco de Fontfreda otra letra en la que se lee que el abad Fstañol había despedido a ocho jornaleros, ordenado al 152 REAI< MONASTERIO DE POBEET padre bolsero quedisminuyese los gastos, y había suspendido las obras del claustro, y que hasta en las funciones litúrgicas había suprimido mucho de la iluminación y de incienso. Dicen, además, que se había vendido mucho ganado, y que el Monas¬ terio no parecía el mismo de años atrás. Debido seguramente a estas quejas, vino el abad de Fuen- fría a girar una visita a la filial populetana, y a su llegada, el abad Estañol puso en sus manos la renuncia del cargo por temor a que se le desposeyera por mal administrador. El rey D. Jaime II, al reunir Cortes en Lérida el año 1301, a más del Brazo de Nobles, Caballeros, Hidalgos y Brazo de Uni¬ versidades, Ciudades, Villas y Lugares, introdujo la modificación de convocar Brazo Eclesiástico, nombrando en 20 de mayo, para ocupar esta dignidad, al ahad 2g de Poblet, D. Egidio de Roselló, quien, al mismo tiempo, había sido nombrado por el abad ge¬ neral del Císter comisario general visitador de todos los Monas¬ terios cistercienses de uno y otro sexo de los reinos de Castilla y Aragón. Durante la Abadía de Roselló, dispuso D. Bernardo de Mon- pahó su testamento (7 de mayo de 1299), y en él ordenaba que se entregara al Monasterio el mejor caballo que tuviese el día de su muerte, y que fuera por lo menos de un valor de 100 mo¬ nedas de oro, y que si no tenía ninguno que alcanzara este valor, se dieran al convento las cien monedas de oro. Legó, asimismo, 1,000 morabatines para que de los réditos anuales se diera a cada uno de los monjes y conversos, a proporción, para vestuario, y, finalmente, dió 50 ducados de oro para gastar en pitanzas, por la cuaresma, después de su muerte. Asistió, el abad Roselló, a la ceremonia de la colocación de la primera piedra de la actual Iglesia Catedral de Barcelona. Por medio de un arbitraje se solucionó satisfactoriamente una grave querella que planteó contra el Monasterio el arzobispo de Tarragona, D. Rodrigo TeUo. Era el caso que el arzobispo Sparrach de Barca había concordado, el día i.° de abril de 1223, con el abad y convento de Poblet, que de todos los hijos de la Diócesis de Tarragona que se enterrasen en el Monasterio, le debían pagar la quinta parte de los legados que les hiciesen, y REAI< MONASTERIO DE POBLET 153 si por dicha razón adquirían bienes inmuebles, que fuesen de directo dominio de la Iglesia de Tarragona, que dentro de un año las tuviesen de enajenar porque no cayesen en la mano muerta del convento. No se cumplió el anterior pacto, y Poblet fué adquiriendo muchas propiedades de directo dominio de la Sede, como eran los molinos del Port, la jurisdicción de Figuerola y Prenafeta, los diezmos de Vinaixa, del TaUat, Velusell, Montornès, Riuda- beUa, Montblanquet, Fulleda Tarrés, Vallclara y otros. El ar¬ zobispo Tello quería decomisar estas propiedades o hacer que Poblet las vendiese dentro de un año, según la anterior concor¬ dia. El canónigo D. Pedro Batet y el monje populetano fray Bartolomé Cambrer, árbitros del litigio, decidieron, en 12 de diciembre de 1302, que las anteriores propiedades quedaran libres para Poblet, mediante el pago anual de 1,000 sueldos irre¬ dimibles a la Iglesia de Tarragona. En el año 1665, Poblet seguía pagando esta cantidad a la Sede tarraconense.* Gobernaba el Monasterio D. Pedro de Aljerich, ahad jo, cuando, en 1311, D.a· Sibila de Saga, viuda de D. Arnaldo de Cabrera, compró por 29,000 sueldos, en los arrabales de Barce¬ lona (lo que es hoy calle de Valldoncella, calle de Joaquín Costa y solar donde se levanta el teatro Goya), unas casas llamadas Mas den Moneder, que las cedió al abad y convento, que era en¬ tonces numeroso, pues contaba con ochenta y ocho monjes y ochenta y cinco conversos, para fundar un Priorato en donde se rogase a Dios por su alma, por las de sus hijos y por el rey D. Jaime II, bajo la advocación de santa María de Nazaret, y tanto se activaron las obras de alojamiento, que en 21 de julio de 1312 estaban en él instalados los monjes bajo la autoridad del prior fray Bernardo, monje de Poblet. Al ser disuelta la Orden de los Templarios, el abad de Po¬ blet, D. Pedro de Alferich, en 9 de enero de 1307, con el pretexto de que sus antecesores, a causa de la penuria que había pasado, el convento, habían mal vendido, por menos de la mitad de su valor, a los templarios, la villa de Espluga Alta de Francolí, acu- * Archiepiscologio de Blanch, ms., pp. 87 y 114. 154 REAI, MONASTERIO DE POBEET fuera restituida dicha dió al rey rogándole se sirviese ordenar que viUa al convento, junto con el valor de los frutos que desde su venta habían percibido los compradores, devolviendo el Monas¬ terio lo que habían cobrado por ella, o bien que fuera resarcido por los templarios lo que faltaba del verdadero precio de la misma. El rey ordenó que el abad y convento de Poblet consiguie¬ sen justicia según fuese de razón y derecho, pero como que des¬ pués de maduro examen las rentas y bienes que fueron de los templarios en el reino de Aragón pasaron a las otras Ordenes miütares, excepto las del reino de Valencia, que, a petición del rey D. Jaime II, fueron reservados para la nueva Orden de Mon¬ tesa, fundada por él, la vüla de la Espluga Alta de FrancoH fué asignada a la Orden de San Juan, quedando en su virtud el Mo¬ nasterio de Poblet sin recobrar la propiedad que pretendía. Entre los ornamentos y joyas de la capilla que D. Jaime I había legado a Poblet, había una portapaz en forma de cruz, muy rica, adornada con piedras preciosas, que no se cuidaron de tras¬ pasar ni D. Pedro ni su hijo D. Alfonso, a cuyo fallecimiento pasó a poder de D. Jaime II, quien, considerando de justicia entregarlo al abad, le escribió desde Villafranca del Panadés, con fecha lo de marzo de 1302, prometiéndole restitm'rsela en el plazo de dos años, a cuyo término se enteró el convento que el rey la tenía empeñada por 5,000 sueldos barceloneses a D. Gue- rao de CerveUó, y por temor de perder tan valiosa joya, liquidó el Monasterio la deuda del rey y quedóse el preciado tesoro que de tanto tiempo ha le correspondía. Aunque todos los abades que habían muerto y que murie¬ ron luego en el ejercicio del cargo fueron enterrados en la Sala capitular, el abad D. Pedro de Alferich fué el primero a quien se hizo sepultura especial, en la que, a más de una inscripción, se representaba su efigie con cogulla y báculo, ejemplo que luego siguieron otros diez, como puede verse en el piso del Aula capi¬ tular. D. Andrés de Timor era abad 31 de Poblet cuando, en julio de 1313, se celebraron las Cortes de Orta, en las cuales pidió el rey D. Jaime II la suma de 200,000 sueldos barceloneses para REAI, MONASTERIO DE POBEET 155 pagar sus deudas y para los ajuares de sus hijas D.®' María y D.® Constanza, contribuyendo el convento con la cantidad de 9,935 sueldos jaqueses. Ante el notario Arnaldo de Gerona otorgó testamento, en la villa de Camporells, del Condado de Ribagorza, el día 10 de julio de 1314, el conde de Urgel, legando en él 1,000 morabatines al Monasterio de Poblet, en enmienda de sus pecados y de los de sus mayores, queriendo que si fuese declarado deudor a dicho Monasterio, por razón de injurias y daños causados a él o a sus cosas, fueran en pago de ello, y cuando no bastaren, fuera hecho debido cumphmiento, según tasación, para descargo de su con¬ ciencia. A mucho honor tuvo el abad y el convento de Poblet la muestra de confianza y alta consideración que les demostraron, tanto el rey D. Jaime II como los albaceas testamentarios de Armengol, conde de Urgel y vizconde de Ager, haciéndoles depo¬ sitarios de las cantidades que el monarca tenía que pagar dentro k)s nueve primeros años por la compra del Condado de Urgel y Vizcondado de Ager. Es decir, que por tal compra, el rey pagó al contado 10,000 libras jaquesas y las 90,000 que faltaban, para completar las 100,000 que se estipularon por la compra, prometió pagar 10,000 libras cada año el día de Todos los Santos, lleván¬ dolas a la casa de los monjes de Poblet, de la ciudad de Lérida, donde habría un arca con cuatro llaves, una para cada uno de los albaceas, y meter en ella todo el dinero, porque en aquellos tiempos no se usaban las tablas para los depósitos de dineros comunes y particulares, como se usaron después del año 1441, que la ciudad de Barcelona dió principio a la suya. Fué el abad Timor uno de los primeros testigos que firmaron, «n 4de los idus de noviembre de 1314, la donación hecha por D. Jaime II a favor de su hijo el infante D. Alfonso, del Condado de Urgel y Vizcondado de Ager, en virtud del casamiento pactado entre el mencionado infante y D.® Teresa de Entenza, sobrina del difunto conde Armengol de Urgel. Epoca de esplendor del Monasterio Al fallecimiento del abad Timor, fué elegido - D. Ponce de Copons, que era de Benrfazá, abad 32 abadiato fué uno de los más florecientes que cuyo recuerda la historia populetana. Durante él se hicieron suntuosas obras y se adquirieron vastas propiedades, que engrandecieron notablemente el Monasterio. Al poco tiempo de haber sido elegido el abad Copons, visitaron el convento el abad de Aguabella, junto con el religioso fray Raimundo de la Iglesia, monje de Fuenfría, de cuya satisfactoria visita levantaron la siguiente acta, que traducimos del latín: Acta de la visita al Monasterio de Poblet, del Orden cisterciense, en la diócesis de barcelona, y de la confir¬ mación de Pons, elegido abad del mismo Monasterio, cons- truído por los reyes de ArAGÓN. En el año del Señor 1316, jueves después de la fiesta de Pen¬ tecostés, Nos Fray G. llamado Abad de Aguabella, junto con el religioso Fray Raimundo de la Iglesia, monje de Fuenfría, visitan¬ do personalmente la abadía de Poblet hija suya, y aprobando la elección del venerable varón señor Pons de Copons abad, entonces REAI, MONASTERIO DE POBLET 157 de la A badia de Benifazd, hija del mismo monasterio de Poblet, celebrada canónica y concordemente por el capítulo del mismo monas¬ terio de Poblet; y confirmándola con la autoridad del señor Abad de Fuenfria; y reconociendo con toda la diligencia y solicitud que pudimos el estado del mismo monasterio de Poblet, tanto en las cosas temporales como en las espirituales; en presencia del mismo señor Pons antedicho, después del fallecimiento del señor Andrés, antes abad dePoblet, nuevamente creado abad del mismo monasterio de Poblet y por Nos, como se ha dicho, confirmado; como también en presencia de los frailes G. de Viu prior, Francisco Carbó bolsero, G. de Oriola enfermero de pobres, y de muchos otros ancianos del mismo monasterio de Poblet, hallamos que había en el mismo mo¬ nasterio Noventa y dos monjes Cincuenta y cinco conversos; Cautivos en conjunto, asi en el monasterio como en sus de¬ pendencias, sesenta y tres : en la tesorería, había 8y,66y sueldos y 9 denarios barceloneses, reducidos los gruesos florines jaquenses turonenses a los barceloneses, computando 12 jaquense por iq. bar¬ celoneses, y los turonenses y quince gruesos denario barceloneses y florines de oro de Florencia por 16 siieldos barceloneses. De los jaqiienses hay en conjunto 42,5y4 sueldos, g denarios. Flo¬ rines jaquenses, 100. Los gruesos turonenses son cerca de 2,600. Item, había en el monasterio y sus dependencias 500 migerias de candeal, y del otro trigo 40 migerias. Item, vino y aceite en gran suficiencia hasta la nueva cosecha- Item, animales, mulos, y asnos, en conjunto, ¡j. Item, yeguas, 40. Item, animales bovinos, iii. Item, animales ovinos, 2,215. Item, animales caprinos, 1,500. Item, animales porquinos, iy2. El monasterio debía varios acreedores a conjunto 36,414 en sueldos. Se le debían al mismo monasterio 20,826 sueldos y 8 dena¬ rios, por deudas viejas y nuevas, de las cuales hay 8,806 sueldos y 8 denarios que se le deben al mismo monasterio, por varios, como réditos del año próximo pasado. 158 REAL MONASTERIO DE POBLET Item, 12,000 septenarios de trigo. Y en tal estado recibe el predicho señor Pons el régimen de la abadía de Poblet. En testimonio de lo cual todo, y fuerza, para mayor firmeza y nosotros Fray G. Abad de Fray Pons abad de dicho Aguabella y Poblet, creímos conveniente poner en las presentes nuestros sellos. Dada y hecha en el mismo monasterio de Poblet, año y día arriba dichos... Fué D. Ponce de Copons el abad que ocupó más tiempo la silla abadial de los que ejercieron la dignidad en Poblet, pues gozó de ella más de treinta y dos años, alcanzando los reinados de D. Jaime II, el de su hijo D. Alfonso III de Cataluña, IV de Aragón y parte del de D. Pedro III de Cataluña, IV de Aragón. Mandó edificar el paso abovedado de la segunda entrada del Monasterio, su parte alta, que, después fué destinada a chocola¬ tería, el edificio de los lagares; en 1330 mandó construir las siete capülas de la parte derecha o de la epístola de la Iglesia mayor;, dotó a la Iglesia de preciadas rehquias, y a la Sacristía, de muchos ornamentos, cálices y otras piezas de plata, entre las cuales se contaba una magnífica imagen de María Santísima de más de 88 marcos de peso; otra de santa Colombina, una de las once mil vírgenes, que pesaba más de 58 marcos, dentro de la cual incluyó el cuerpo de la santa, que en el año 1330 trajo el mismo abad de París, en donde la recibió junto con la cabeza y otras rehquias de otra de las citadas vírgenes, de manos del P. M. Fr. GuiUén de Ripoll, monje de Poblet, que las había traído de Colonia; co¬ menzó el cimborio que, aunque sin concluir, denota la gran¬ deza del mismo, y que, de haberse terminado, hubiera sido, a no dudar, idéntico al que en la misma época se levantó en el Monas¬ terio de Vahbona, que a la sazón gobernaba la abadesa D.® Eli¬ senda de Copons, hermana del abad D. Ponce, quienes confiaron seguramente el trazado al mismo artista. Desempeñó aquella señora la Abadía de VaUbona por espacio de ocho años, y falleció en 1348, año en que murió también el abad de Poblet, su hermano. En la noche de Navidad del año 1317, los habitantes de Montblanch, en represalias de haber sido muertos en el bosque REA!, MONASTERIO DE POBEET 159 dos de sus vecinos, asaltaron la granja de la Pena, dando muerte a su guardián, fray Pedro de Boscrot, incendiaron el edificio, la capilla, los graneros contiguos al Monasterio, los molinos, las herramientas y los depósitos de cereales, llevándose al marchar, las caballerías y otros animales. El Monasterio pidió justicia "al rey, que castigó la villa de Montblanch al pago de una indem¬ a nización de 40,375 sueldos barceloneses. Importantes adquisiciones territoriales hizo el abad Copons durante su mandato, entre ellas el lugar de Castellserà, los de Fuliola y Tornabous, los de Bellmunt y Buccenit, y a pesar de emplear grandes sumas en eUo, no por eso se resentían las arcas del convento, pues quedaban todavía en ellas cantidades suficien¬ tes para contribuir con espléndidos donativos a la expedición que D. Jaime II organizó en 1321 para recobrar los reinos de Córcega y Cerdeña, y para el mismo objeto dieron al infante D. Al¬ fonso, al año siguiente, 40,000 sueldos y 50,000 al otro año, o sea en 1323. También contribuyó el Monasterio con 3,000 sueldos a los gastos del casamiento de D.^ Constanza el rey con D. Jaime III de Mallorca. Algunos monjes del Priorato de Nazareth y del Monasterio de Piedra, enemigos personales del abad, acudieron al Papa, su¬ poniendo que con tantos gastos devastaba al convento y a sus filiales, y fué preciso al abad probar al Vicario de Cristo el estado floreciente del cenobio y la exhuberancia de sus arcas, los denun¬ ciadores, a petición de tan excelso barón, fueron perdonados y continuaron en sus puestos. En diversas ocasiones estuvo D. Jaime II en Poblet, y en esta casa firmó, de en 9 de privilegio tomando mayo 1320, un bajo su amparo a la Catedral de Vich, y dos días después, otro, mandando al veguer y baüe de Vich que prohibiese, bajo pena de 500 ducados, molestar a las personas, así eclesiásticas como seglares, y mover sediciones en aquella ciudad. Con toda solemnidad se celebraron el día i.° de agostode 1322 los funerales sufragio del alma de D. Ramón Folch de en Cardona, conocido por el Prohom Vinculador, fallecido en 1320, cuyo cadáver fué trasladado aquel día a Poblet, custodiado por la más granada nobleza catalana y los más valerosos guerreros REAL MONASTERIO DE POBLET de la época. Duraron las funciones religiosas nueve días, finidos los cuales, fueron depositados los restos del ilustre finado en un rico sarcófago de estilo ojival, que fué la admiración de cuantos habían asistido a la fúnebre ceremonia. Asistió el abad Copons a la coronación de D. Alfonso IV, que tuvo lugar en abril de 1328, así como también Zaragoza en a la de suhijo D. Pedro el Ceremonioso, que tuvo efecto en la misma ciudad, y contribuyó con 6,000 sueldos barceloneses al casamiento de éste con D.^ María, hija de D. Felipe el Noble y D.^ Juana de Navarra. El abad Pondo Copons mandó construir, al platero de de Barcelona Mino de la Seda, dos imágenes de plata; representaba, una, a la Virgen María, y otra, a santa Colombina, con destino al altar mayor de Poblet, a más, unos cálices de plata y un ta¬ bernáculo para el mencionado altar, prometiendo pagarla en la próxima festividad de la Natividad del Señor «sexmilia solidos Mu barchinonensium de temo» por medio de documentos, firmado a 7 de las kalendas de Novembris Anno Domini Mülessimo CC° Tricésimo secundo».* El día 16 de octubre de 1336, el abad D. Pondo de Copons celebró, por orden del rey D. Pedro el Ceremonioso, solemnes funerales por el alma de la virtuosísima reina de Portugal D.® Eli¬ sabet, fallecida el día 4 de julio del propio año, hija de nuestro rey Pedro el Grande; fué más tarde, por sus virtudes y santidad, elevada a los altares con el nombre de santa Elisabet, reina de Portugal. En 1340 celebró D. Pedro Cortes en Poblet, y en junio del año siguiente recibió en este Monasterio a los embajadores de su cuñado el rey D. Jaime III de Mallorca. Estos embajadores regalaron al convento, de parte de su rey, cuarenta grandes libros, una púrpura muy rica y cierta cantidad, para que rogasen a Dios por las almas de su padre y demás ascendientes. Después de esta entrevista, partió D. Pedro para Valencia, dejando en el ♦ Documento que se guarda en el Archivo Histórico Nacional, que pu¬ blicó Valls-Taberner en Estudis Universitaris Catalans, año 1910, p. 481. En este documento está, sin duda, equivocada la fecha, pues el abad Copons go¬ bernó el Monasterio desde el año 1316 hasta el 1348, que falleció víctima de la peste. REAI, MONASTERIO DE POBLET i6i Monasterio esposa D> Maria, que estaba en cinta; pero ha¬ a su biendo tenido noticias de que la reina estaba delicada de salud, regresó precipitadamente y permaneció a su lado hasta que la reina libró felizmente una infanta, que bautizó con toda solem¬ nidad el abad, y a la que se puso el nombre de Constanza. A últimos de julio continuaban los reyes en Poblet, pues consta que la reina, convaleciente del parto, comió en el refectorio de los monjes la vigilia del Apóstol Santiago, y el rey, en 31 de julio, desde Poblet, absolvió de toda responsabilidad Gil de Calatayud, a regente de la Escuela de Artes de Tarragona, por la muerte de un discípulo suyo, atribuida a un castigo. Así cuenta en su crónica el rey D. Pedro esta visita y larga estancia en Poblet. «Sahendo después de Barcelona, nos fuimos a Valencia, mas, la reina, nuestra esposa, se fué a Poblet, por la razón de estar en cinta y no poder soportar el trabajo e inco¬ modidades del viaje hasta Valencia. Hallándonos en esta ciudad, nos dieron la noticia de que dicha reina se hallaba enferma de gravedad y sin esperanza de vida, a causa del embarazo; por lo que partimos al punto, tomando el camino de Poblet; pero, gra¬ cias a Dios, hallamos ya, al llegar, que dicha nuestra esposa estaba mejorada y, con la ayuda de Dios, libre del embarazo. Como la estación era entonces muy calurosa, determinamos quedarnos en Poblet, donde permanecimos todo el verano, y estando allí vino a vernos mi señor Luis, príncipe de la Fortuna, el cual era nieto de D. Juan de la Cerda, desheredado del reino de Castilla. Dicho personaje fué a tal sazón recibido muy honradamente, tanto por Nos como por nuestros curiales y demás; y mientras allí estuvo, comió siempre en nuestra compañía y le ofrecimos conveniente a3mda para el pasaje que tenía plan de hacer a las Islas perdidas.» «.Partim de Barcelona e anamnosen a Valencia, e la reyna nostra m-uller anassen a Poblet, per tal prenys e no foguera com era sojferir lo treball nel affany del cami vers Valencia. E Nos estants en la ciutat de Valencia haguem ardit que la reyna era greument malalta, en tant que no li asmava hom vida, mayorment fer tal com era prenys. E Nos de continent partim de Valencia, tenint lo camí II 162 REAL MONASTERIO DE POBLET vers e trobam a mercè de Deu, nostra muller millorada, e, Poblet, ab la ajuda de Deu, deliurada del f reny at. E per tal com eren gran calors estiguem en Poblet quaix tot lestiu. Estant aquí vench a Nos monssenyer Luys, princep de la Fortuna, lo qual era net de D. Joan de la Cerda, lo qual fo deseretat, del regne de Castella, e lo qual ax% per Nos, com per los nostros curials e altres qui ab nos eren, fo reebut molt honradament. E mentre estech aqui menjà ab Nos e offerim convinent ajuda per lo passatge entenia a fer e les ylles perdudes. Si prodigo había mostrado el abad con el rey y su familia, se no anduvo el monarca con el abad, ya otorgándole privi¬ escaso legios, ya haciéndole donaciones de importancia, como fué la dádiva de 100,000 sueldos, parte del producto de los bienes con¬ fiscados a los rebeldes de Puigcerdà, ya concediéndole el honor, que disfrutaron desde entonces todos sus sucesores, de usar mitra, anillo, báculo y demás insignias pontificias, honor que confirmó más tarde el Papa Clemente VI. Usó el abad Copons por primera vez estas insignias en las solemnísimas funciones que tuvieron lugar en Barcelona durante el año 1339, al celebrar la traslación de su patrona santa Eulalia, a la que acudió el abad (dice Finestres) con un copioso número de monjes, y en la procesión, que fué la más solemne que se había celebrado en aquella ciudad, iba nuestro abad vestido de pontifical, en lugar preeminente a todos los demás abades, así blancos como negros, y de las tres misas de pontifical que se dijeron aquel día en la parroquia de Santa María del Mar, celebró una el arzobispo de Tarragona en el altar mayor; el obispo de Lérida, otra en el cementerio que estaba junto a la Plaza del Borne, y el abad de Poblet otra en el cementerio que está delante de la puerta principal de la Iglesia. Conservaba el Monasterio la crónica del rey D. Jaime, y en II de septiembre de 1343 escribió el rey al abad, pidiéndole que, a la mayor brevedad, le mandase copia de aquel libro. Graciais, pues, al rey Pedro y a este benemérito abad, que mandó a Ce¬ lestino Destorres sacar copia exacta de la crónica de D. Jaime I, no quedó Cataluña huérfana de tan notable monumento. Parece que con tal acuerdo presintieron el rey y fray Ponce de Copons que un día había de desaparecer el original para ir a nutrir la Bi- REAL MONASTERIO DE POBLET 163 blioteca Nacional francesa, por obra de Marca, arzobispo de París, célebre por la ratzia de los mejores libros y manuscritos que practicó en nuestra tierra. La mencionada copia hecha sobre pergamino y con linda letra, igual, clara, distinta, limpia y bien formada, con su encua¬ demación muy buena y a lo antiguo, en el siglo xvii, fué a parar, no se sabe cómo, a manos del notable bibliófilo Jerónimo Besora, canónigo de la Catedral de Lérida, poseedor de una biblioteca, dice Serra y Postius, compuesta de obras de todas ciencias, artes y facultades, especialmente latinas, italianas, francesas, holande¬ sas y alemanas y muchísimas catalanas y castellanas, aunque éstas en escasa cantidad, que no la llegó a igualar ninguna otra en Cataluña ni en número ni en calidad.. Esta notable biblioteca fué a aumentar, al fallecimiento de su dueño, la de los Padres Carmelitas Descalzos de Barcelona. De este fidedigno traslado tenía una copia el mencionado Serra y Postius, que la llamaba nieta del original. Otra larga temporada pasó D. Pedro en el Monasterio durante el verano de 1346, y desde aquí escribió, en 6 de julio, a Pedro Paseya, encargándole la conservación de los instrumentos, regis¬ tros y escrituras guardados en el Archivo Real de Barcelona, y en 28 de agosto manda que se busquen en dicho archivo y se le manden a Poblet todos los testamentos de los condes de Bar¬ celona que se han llamado Ramón Berenguer. Víctima de la peste que en el año 1348 asolaba a Cataluña, murió en de julio el abad Copons, y con él bajaron a la tumba, 29 contagiados de tan terrible enfermedad, sólo en el mes de julio, cincuenta y nueve monjes y treinta conversos. Reunida la comunidad en la Sala capitular el día 8 del si¬ guiente mes de agosto, procedió a la elección del abad 33, que re¬ cayó en fray Bernardo de Palacio, quien, a pesar de su nuevo cargo, no quiso retirarse del peligro, antes por el contrario, se dedicó con más ahinco al cuidado de sus hermanos enfermos, y pereció a los ocho días de haber sido elegido, víctima de tan contagioso mal. Le sucedió en la Abadía D. Amoldo de Examús, abad 34, que gobernó el Monasterio hasta'el año 1361. Por este abad fué trasladado Poblet a en 1350 el cadáver 164 REAI, MONASTERIO DE POBEET de la reina D.»' María, primera esposa de Pedro del Puñalet, que desde el año 1347 estaba depositado en el Priorato de San Vicente, de Valencia. Después de solemnes funerales, fueron colocados los restos en una tumba de madera, en el presbiterio, donde per¬ manecieron hasta 1390, que fueron a ocupar un sitio en el sepulcro mandado labrar por su esposo. Fué el abad Eixamus, que estaba en Perpiñán con motivo de las Cortes que allí se celebraban, quien dió las aguas bautis¬ males al infante D. Juan, aquel que más tarde había de reinar en nuestra patria, y que la Historia llama el Cazador y el Aimador de la Gentilesa. Fray Joaquín de Solterra, monje de Poblet en el año 1349, al hablar del abad D. Arnaldo de Examús, decía: «Merita sapientia et tactus subtilis concurrunt simtd or dinis, on abbate nostro Arnaldo aExamús nuper electo in diebus tristitiae et dolus. Cellae monasterii permanent dessertae; omnes viae lugent et, sicut ait Jeremias, jam non sunt qui veniunt ad solemnitatem. Nec fames neo bellum turbarunt pacem nostram, sed pestis maligna eam turbavit et innúmeres fratres nostri mortui sunt. Duo abbates eximii tributum reddiderunt morti. Sed Deus, misericordiae motus, nobis paravit Dnum. Arnaldum electum inter planctum et fletus omnium nostrum. Deus elegit eum, quia vidit in Arnaldo nostro, illumvirum adaequatum necessitatibus religionis nostrae. Planctus mutatus est in gaudium. Deus tamen ne derelinquat nobis.f) Durante sugobierno se construyeron, por orden del rey Pedro, los arcos para las sepulturas reales, y en abril de 1359 recibió del rey ins¬ trucciones concretas sobre la manera que quería que fueran colocadas sobre los citados arcos los sarcófagos del rey D. Jaime y la suya, y prome¬ tiéndole que se le pagaría lo que se le adeudara por los sepulcros de D.a· Leonor de Portugal, su segunda esposa, y el de su tercera, D.^ Leo¬ nor de Sicilia, que estaba construido ya, aunque la reina vivía todavía. REAL MONASTERIO DE POBLET Al fallecimiento de este abad, cuyo cadáver fué enterrado en el Aula capitular, conforme al estilo de la Orden, sin señal alguna que denote aunque el sitio de su sepultura, fué elegido para ocupar la 33 Abadía D. Guillén de Agulló. Así que fué con¬ firmado en el cargo emprendió grandes obras y reformas en el convento. Por encargo del rey se ■ construyeron los torreones de la Puerta real y la muralla que circunda la clausura, obra que tardó diez años en acabarse, debido a la resistencia que oponían los vegueres de Lérida, Cervera y Montblanch, a los que por tal motivo tuvo que amonestar en diferentes ocasiones el rey y su lugarteniente y gobernador general de Cataluña, fray Guillén de Guimerà.* En las granjas de propiedad del Monasterio había, a más de los obreros encargados del cultivo de las tierras, un monje encargado de la dirección y vigilancia de los trabajos que en ellas se verificaban. Continuas eran las querellas con las gentes de los pueblos vecinos, por los derechos que éstos pensaban tener sobre las leñas del bosque del Monasterio, discordia que en ciertas ocasiones llegó a adquirir proporciones extraordinarias, como sucedió en 1366. El monje converso fray Guillén Tost acudió a la villa de Prades a dar cuenta a las autoridades de los desper¬ fectos que varios vecinos de aquel pueblo habían ocasionado en el citado bosque, y enterados de la queja presentada por el reUgioso, salieron en su busca una porción de hombres que le amenazaron de muerte, después de insultarle groseramente, caso que, temeroso de las amenazas de que había sido objeto, fué a contar al abad, quien le mandó que, por obediencia, volviese a cumpHr su misión de guarda de CasteUfuUit, mas, apenas había llegado a la granja, el infehz converso, fué asaltada la habitación por los que ha poco le habían amenazado y por ellos vilmente asesinado. Como * Fray Guillén de Guimerà era monje de Poblet, y es el mismo que. con lecha 4 de julio de 1362, escribía al abad de Fuenfria esta carta, en alaban2a 4el difunto Examús ; uFonch lo defunct ahhat Examus hom docte en tota Iley de sciencias e un fort restaurador de la nostra casa, e la feu viure après de la pesta e veyé son lonch abbadiat e gobernament honorat per lo Rey e benamat de los reli¬ giosos e laudat per lo pontifico. Ara hauem lo docta Frare Guilielm Aguyló e apar será plus bon abbat e bon factor de la casa.* l66 REAL MONASTERIO DE POBLET gracia especial porhaber muerto en el cumplimiento de su deber, se le dió sepultura el claustro principal, junto a la escalera del en noviciado, y se puso en el muro una lápida explicativa del suceso. En 20 de abril de 1367 ordenaba el rey D. Pedro a su tesorero que apartase 10,000 sueldos barceloneses de lo que le debía pagar el Monasterio y sus miembros por la décima bienal que le había otorgado el Santo Padre, para que el abad hiciese acabar las obras de la sepultura del rey D. Jaime, de buena memoria, la del rey D. Alfonso II, la suya y la de las reinas, que hacía ya largo tiempo había mandado construir. Contrató D. Pedro con Jaime CastaUs o Castayls, escultor de Lérida,* la construcción de las estatuas o sepultura del rey D. Jaime I, bajo los pactos y condiciones siguientes; CastaUs se obligaba a obrar dos imágenes del rey D. Jaime, una con vesti¬ duras reales y corona real y otra con traje de monje ciñendo, también, corona, y que otra imagen del rey D. Jaime que tenía hecha o debía acabar, en virtud de otro contrato celebrado con D. Pedro o el abad de Poblet en su nombre, la pusiera en la tumba de D. Alfonso I, a más de otra imagen que debía poner en esta se¬ pultura por contrato convenido anteriormente. Quería y manda¬ ba el rey que la urna o tumba de D. Jaime fuese igual o mejor que la que el mismo escultor había labrado para él y sus esposas, y que se hiciesen todas las obras necesarias de adorno y refuerzo de los arcos sobre los cuales se habían de poner las sepulturas, y por estas obras prometía el rey dar a Castalls 200 libras barce¬ lonesas, de las cuales éste tem'a ya recibidas 100 de manos del abad. Las otras 100 le serían entregadas al acabar las obras. Castalls se comprometía a tener listas las sepulturas en el término de un año, y en el caso de incumplimiento, autorizaba, que el rey o quien éste delegara, hiciera acabarlas a costa del escultor, y pro¬ metía que en todo el tiempo que durasen estas obras no empren¬ dería obra alguna ni saldría del Monasterio sin licencia o voluntad expresa del abad o de su lugarteniente. Cuando Jaime Castalls, artífice encargado de la construcción * Jaime Castayls o CastaUs fué, en 1364, el maestro constructor de la obra de la Catedral de Lérida, y en 1375 esculpía tres estatuas de Apóstoles y nueve de profetas en la Catedral de Tarragona. REA!, MONASTERIO DE POBEET 167 de la tumba del rey Alfonso, dió por acabada su obra, se vió que la sepultura era demasiado larga y que, por su tamaño, no co¬ gerían sobre el arco las tres que el rey había ordenado que se colo¬ casen. El abad comunicó a D. Pedro el caso, y éste, desde Tor¬ tosa, con fecha 12 de octubre de 1371, escribió al abad ordenando que se hiciera una nueva sepultura y que el cuerpo de D. Alfonso fuera sacado de la tumba donde estaba y se colocara en una de madera, fero que al sacar dicho cuerpo de su tumba, nadie lo toque sino vosotros, y que se le dijera aquel día un aniversario. ¡Poco podía figurarse el rey D. Pedro — exclama Coroleu — la sacrilega profanación que en tiempos venideros habían de sufrir aquellos venerables despojos que sólo por los monjes quería que fuesen tocados! En el año 1374 se presentó de nuevo la peste en Cataluña con tanta o mayor intensidad que en el año 1348, y tras de ella una época de escasez y de hambre, que dejó sentir sus efectos hasta en el palacio del rey, donde llegó a faltar lo indispensable para el sustento de la familia real, viéndose precisado D. Pedro el Ceremonioso a escribir, en 6 de noviembre, al abad de Poblet •rogándole le vendiera veinte cargas de trigo para el gasto de la fa¬ milia real y su servidumbre, petición que fué inmediatamente cumplimentada, saliendo de los bien provistos graneros del Monas¬ terio la cantidad de trigo pedida por el monarca. Al propio tiempo que las murallas y las sepulturas, construía el abad Agulló las cámaras o aposentos reales, junto a la Iglesia de San Esteban, y en ellas se albergó ya en abril de 1375 el rey D. Carlos II de Navarra, hermano de D.®' María, primera mujer de Pedro IV, que estuvo en este Monasterio de vuelta de Lérida, en donde había asistido al entierro y funerales de D.® Leonor, esposa tercera del Ceremonioso. Al abad D. Guillén de Agulló le cupo el gran honor de recibir de parte de D. Pedro d Ceremonioso, en 18 de mayo de 1375, aquel célebre privilegio por el que se nombraba al abad de Poblet, por razón de la dignidad. Limosnero Mayor del Rey de Aragón y de la Casa Real, y disponiendo que pudiesen ejercer el oficio de limosnero dos monjes de Poblet, aquellos que nombraran el abad y ancianos del convento, con residencia en su Corte, como vice- I68 REAI, MONASTERIO DE POBLET limosneros y lugartenientes del abad, señalando para su manu¬ tención en la Corte siete porciones al abad y tres a los monjes, a fin de que aquel empleo no fuese de ningún gravamen al conven¬ to; gracia que confirmaron después los sucesores reyes de Aragón y aún algunos de Castilla. Había encargado D. Pedro al escultor Jaime de Castalls la construcción de dos oratorios en la Iglesia de este Monasterio, pero el artífice, sin acabarlos, marchó a Tarragona, en cuya Ca¬ tedral tenía también algunas obras por concluir. Enterado de ello el rey, después de haber escrito diferentes veces a Castalls para que fuera a terminar dichos oratorios, y viendo que éste no se daba prisa en cumplir lo que buenamente le pedía, ordenó que se le hiciera marchar inmediatamente a Poblet con su esclavo, que era también apto para tales obras, y en caso que se negara o tardara en hacerlo, se les llevara presos a cumplir su cometido en Poblet. Con fecha 23 de abril de 1379 escribía D. Pedro al abad di- ciéndole que dentro de pocos días iría al convento para hacer la traslación del cuerpo de la reina y al propio tiempo traería con¬ sigo los restos de hijo el infante D. Pedro, recientemente falle¬ su cido, y los de nieto (hijo de D. Juan I), y le rogaba que man¬ su dara construir para ellos, a la mayor brevedad, dos sepulturas, que habían de ser colocadas en el lugar que fray Guillén Deude le indicaría. En el mes de agosto de este mismo año otorgó el rey testamento en la ciudad de Barcelona, nombrando albacea y ejecutor de su última voluntad, entre otros, al abad de Poblet, y disponía que en caso de que la reina quisiera quedarse con la vajilla de plata, que mandaba se vendiera para bien de su alma, sin pagar por ella 20,000 sueldos barceloneses, la vendiese su con¬ fesor arzobispo de Sacer, con el obispo de la Diócesis donde ocu¬ rriera su fallecimiento y el abad de Poblet. Deseando que todos sus libros fueran depositados y conser¬ vados en este Monasterio, recomendaba el rey desde Zaragoza, en 7 de mayo de 1381, que se activaran todo lo posible las obras de su librería, y al propio tiempo decía al abad que, habiendo observado que el edificio no ofrecía garantías de seguridad por la parte que las cámaras reales miran al Verger major, y temiendo REA!, MONASTERIO DE POBIET una invasión forastera en nuestra tierra, mandaba que se refor¬ zaran las defensas de aquella parte fin de a no correr ningún pe¬ ligro. Un año más tarde escribía al abad desde Valencia recomen¬ dándole se terminasen lo más pronto mejor las obras de fortifi¬ cación del Monasterio, pues dichas obras, decía, son la custodia de los huesos de los más gloriosos reyes de Aragón, así como de las reinas, de la duquesa, nuestra hija política e hijos, nuestros nietos, condes, barones, caballeros, ciudadanos y hombres de villas, que aquí han elegido su sepultura, y nosotros y nuestros hijos que también hemos elegido aquí las nuestras, para que al mismo tiempo resucitemos, con dichos reyes, el día del Juicio. Recordaba al propio tiempo el interés que tenía en que se aca¬ baran las obras dé la librería y prometía al abad que le serían pagadas todas las por él encargadas, así como todo lo que le debía de parte del rey D. Jaime I. Ya en 30 de junio del año anterior había concedido D. Pedro al abad Agulló la canti¬ dad de 500 florines de oro de Aragón por los trabajos llevados a cabo. Viendo que no se terminaban con la rapidez que él deseaba, escribió en 20 de agosto del propio año, recordando al abad que en dos anteriores cartas le rogaba que se acabaran con presteza las obras y principalmente la librería, que quería que fuera de sillería y con bóveda, a fin de que nunca pudieran deteriorarse los libros, y que sobre la puerta se pusieran las armas reales y en letras muy grandes un rótulo que dijera : «Aquesta es la llibreria del Rey en Pere Ilh. A primeros de mayo de 1383 estaba la Corte en Poblet, y habiéndose suscitado una acalorada disputa, dentro del Monas¬ terio, entre el cuñado del rey, mosén Bernardo de Fortià, y mosén Galcerán de Vilanova, en la que éste recibió graves inju¬ riéis de aquél, D. Pedro privó a Fortià del oficio de portavoz de gobernador de Cataluña, que le había concedido, mandando al lugarteniente de gobernador que ejerciera el régimen de dicho oficio, y que si le fuese posible coger a mosén Bernat, se lo re¬ mitiera prisionero y bien guardado. Lo mismo escribió al pri¬ mogénito, ordenándole que no le diese ni le hiciese dar consejo, socorro ni a3mda, antes por el contrario, que si lo encontrara. 170 REAL MONASTERIO DE POBLET lo mandara prender y se lo enviara para darle el castigo que se merecía.* Falleció este gran rey a los sesenta y ocho años de edad y más de cincuenta de reinado, en Barcelona, a 5 de enero de 1387, y su cadáver fué depositado provisionalmente, cinco días después, en la Catedral de esta ciudad, ofreciendo el Cabildo al abad de Poblet que entregaría el cadáver real, que recibían en depósito, siempre que por parte de Poblet fuesen legítimamente requeridos, y allí quedó hasta el día que fué trasladado a este Monasterio, ataviado con las vestiduras que en vida había ordenado que se le pusiesen, o sea con camisa romana, anillo, estola, manipulo, tunicela y dalmática, como usan los cardenales cuando el Papa celebra; medias y zapatos de terciopelo iguales a los que llevaba el día de su coronación, corona de plata dorada con piedras de cristal, cetro en la mano derecha y pomo en la izquierda, de plata dorada, y al lado su espada, semejante a la que usó el día de aque¬ lla ceremonia, y demás ornamentos de seda y Uno. Un epitafio y su escudo de armas sobre el sepulcro. Le sucedió en el trono su hijo D. Juan I el Cazador, que, al igual que su padre, fué un decidido protector de este Monas¬ terio. Especial empeño puso este monarca en cumplir la volun¬ tad de su padre respecto a su enterramiento en Poblet, pues vemos que en 29 de noviembre de 1387 escribe desde Villafranca a su consiliario Pedro Çacosta, mandándole que, de noche y se¬ cretamente, reconozca si el cuerpo del rey su padre despide aún mal olor y en qué estado se encuentra, a fiñ de ordenar su tras¬ lación. Aconsejó seguramente Çacosta que no estaba el cadáver en disposición de ser exhumado, y no tuvo, por tanto, efecto en aquella fecha la conducción y entierro, como deseaba el rey. Hallándose D. Juan en este Monasterio el día 8 de diciembre de 1389, ordenó que, después de su muerte, fuera aquí ente¬ rrado su cadáver junto con los de sus regias consortes, y en¬ cargó al abad que mandara construir su tumba, semejante a las de su padre D. Pedro el Ceremonioso y a las de D. Alfon¬ so II y D. Jaime I, y que al propio tiempo se labraran cuatro ♦ José M.» Roc.^, Sobiranes de Catalunya, p. log. KKAI, MONASTERIO DE POBEET 171 pequeños sepulcros para los cuatro infantes, sus hijos D. Juan, D. Jaime, D. Fernando y D.® Leonor, que estaban sepultados en urnas de madera. En el mes de octubre de 1390, terminados ya los sepulcros reales, el abad Agulló, de acuerdo D. Juan I, trasladó a ellos con los cuerpos reales que en tumbas de madera yacían en diferentes sitios de la Iglesia. A esta ceremonia, que se celebró con toda solemnidad, estuvo presente el rey y seguramente también la reina, pues consta que ésta salió ele Barcelona el día 28 de octubre para Poblet, en donde le esperaba el rey, y dejó por lugarteniente al infante D. Martin, duque de Montblanch. Los cadáveres reales fueron distribuidos en la forma siguiente: en el sepulcro más cercano al presbiterio del lado de la Epístola se puso el cadáver de D. Alfonso II, y en el correspondiente al lado del evangelio, el de D. Jaime I; en el inmediato a este mo¬ narca, destinado a D. Pedro el Ceremonioso, se depositaron los cuerpos de sus tres esposas, D.» María de Navarra, D.® Leonor de Portugal y D.» Leonor de Sicilia, y el sepulcro de D. Juan I lo estrenó el cadáver de su segunda mujer, la duquesa D.» Mathea de Armeñaque. Recibieron, también, sepultura definitiva los restos de los infantes D. Pedro, D. Jaime, D. Alfonso y D.^ María, hijos de D. Pedro IV, en ricas urnas situadas en la capilla de San Benito, y los de los infantes D. Juan, D. Fernando, D. Jaime y D.^ Leonor, hijos de D. Juan I, fueron depositados en otras no menos ricas, sobre la puerta de la antigua Sacristía. Tres años, aproximadamente, habían transcurrido de las ceremonias que acabamos de mencionar, cuando dejó de existir el abad Agulló, que tantos favores había recibido y tan querido había sido de D. Pedro el Ceremonioso y de su hijo el rey D. Juan I el Cazador. Diósele sepultura en la primera tumba de a mano derecha del Aula capitular, y en su lápida constaba, a más del nombre y número de orden de su abadiato, la fecha de su falleci¬ miento (13 de julio de 1393), amén de su efigie con cogulla, báculo y su escudo de armas en la parte superior de la piedra. Hoy no ocupa este lugar, pues ya dijimos que al restituirse las losas en sus sitios, después de la profanación del año 1835, no se tuvo en cuenta su primitiva colocación. Ï72 REAI, MONASTERIO OE POBEET más tarde fué D. Vicente Ferrer, tío del que san monje de Poblet que ostentó Vicente, primer el título de Maestro en Sagrada Teología, ex prior del convento y limosnero de D. Juan I, cuando era duque de Montblanch, fué elegido abad 36. De nuevo intentó D. Juan I llevar a cabo el traslado de los restos de su padre, el rey D. Pedro el Ceremonioso, y a tal efecto escribió el día 10 de abril de 1394 al abad D. Vicente Ferrer, dándole instrucciones detalladísimas para tal objeto. Tampoco en esta ocasión Uevóse a cabo la traslación de los restos a Poblet, a pesar del empeño y buena voluntad del monarca, que falleció sin ver lograda la volun¬ tad de su difunto padre. El día 19 de mayo de 1396 murió a consecuencia de una caída de a caballo cazando en el bosque de Foxá, del Condado de Ampurias, el rey D. Juan I, que por tal motivo se le apodó d Cazador. Su cadáver fué llevado a Barcelona, en cuyo Palacio Real estuvo expuesto durante el día 29, y al siguiente, 30 de mayo, con gran acompañamiento, fué enterrado cerca del altar de Santa Cruz, de la Iglesia Catedral, en donde quedó depositado mientras se decidía si debía ser trasladado a Montserrat o a Poblet, porque las dos comunidades pretendían que fuera inhumado en su res¬ pectivo Monasterio. Por haber fallecido D. Juan sin dejar sucesión, heredó la co¬ rona su hermano D. Martín el Humano, que se coronó tres años después en Zaragoza (abril de 1399), con tal pompa, que excedió en mucho a las ceremonias celebradas por sus antecesores. Construcción del palacio del Rey Martín Poco después de haber tomado posesión de sus reinos, aca¬ rició la idea, no sólo de ser enterrado en Poblet, como sus ante¬ cesores, sino de construir en su recinto un palacio en el que pudiera REAI, MONASTERIO DE POBEET 173 albergarse descansar en los intervalos que le dejaran libres para sus negocios de Estado. A tal efecto, mandó emprender las obras del majestuoso edificio que, aun sin acabar, es hoy todavía admiración de cuantos visitan el Monasterio. De unas guardadas en el castillo de Escornalbou, to¬ notas madas por nuestro buen amigo señor Toda en el Archivo de la Baylia y Real Patrimonio de Cataluña, registro 2413, tomamos lo que sigue, con respecto a la construcción de esta maravilla ar¬ quitectónica. Años 1397-1400. El día 17de octubre de la Natividad del Señor 1397, el rey Martín, desde Zaragoza, bajo su sello secreto, comisionó a Andrés Contijoch, jurisperito de Montblanch y maestro racional del rey, para que se procediese a construir en Poblet algunas cámaras para palacio y otros edificios para la curia y los servidores reales, fuera del claustro y encima de los lugares nombrados del lagar, dormitorio de conversos y otros edificios cercanos y contiguos, por cuales construcciones y edificaciones asignaba la décima que cobraba del abad y convento del Monasterio de Poblet, por con¬ cesión pontificia. Constan en el mencionado registro, minuciosamente deta¬ lladas, las cantidades recibidas por Andrés Contijoch, desde 22 de noviembre de 1397. En el folio 30 hay una nota final que dice que la suma total recaudada en los Arzobispados y Obis¬ pados (Tarragona, Valencia, Barcelona, Lérida, Vich, Urgel) por razón de la mencionada administración de la mencionada obra, en los nueve años que empezaron el último día del mes de noviembre del año de la Natividad del Señor 1397, y acabaron por todo el día i.° del mes de octubre de 1406, ascendía a la cantidad de 71,991 sueldos y 8 dineros barceloneses. A fin de aumentar los ingresos, concedió el rey para las obras del palacio el tributo de la coronación, que debía pagar el Monasterio y sus súbditos o vasallos, viéndose en el folio 10, por tal razón, las partidas siguientes: De Vimbodí, per 77 fochs a rahó de 14 sous per foch, 1078 sous De Vinaixa, per 58 fochs a rahó de 14 sous per foch, 812 sous 174 REAL MONASTERIO DE POBLET De Terrés, per lo fochs a rahó de 14 sous per foch, 140 sous De Fulleda, per 31 fochs a rahó de 14 sous per foch, 434 sous Etc, etc., continuando estas partidas hasta completar el cobro en todas las jurisdicciones del Monasterio. En algunos pueblos de Urgel se negaron a pagar el tributo, y fueron perdonados por el rey. Algunos acreedores del difunto rey D. Juan I reclamaron el pago de sus créditos, pretendiendo cobrarlos de las décimas que Poblet cobraba para las obras, pero el obispo de Barcelona, ejecutor de las mencionadas décimas, mandó que durante seis años y medio los acreedores no cobraran nada y que las canti¬ dades recaudadas por este concepto fueran destinadas por entero a la construcción del palacio. En el folio 35 empiezan las notaciones de los gastos, y en ellas se leen datos curiosos, como los que siguen: El contrato de fiquers o picapedreros para trabajar en la cantera de Terrés, porque, a juicio del abad, era la mejor que había en aquellos contornos. El día 3 de diciembre de 1397 empezaron los trabajos con piquers de Vimbodí, Espluga, Terrés y de otros lugares, a los que se pagaron 3 sueldos, 6 dineros por día, a más de la pitanza. Se alquiló una casa para albergue de los trabaja¬ dores de la cantera; alquilóse, también, una gruesa palanqueta de hierro, y se compraron un par de bueyes y una carreta, por 26 ^/j florines, a Pedro GiroU y a Pedro Perull, constructores de la obra de la Iglesia mayor de Montblanch, para transportar los sillares deste Terrés a Poblet. Estaba encargado de la vigilancia de los trabajos que se rea- lizabán en la cantera de Terrés el monje pobletano fray Gui¬ llermo de Villarrubia, que permanecía constantemente aUí. Un asno y un rocín que había en Poblet se utiüzaron para sacar la tierra del covar (lagar) y echarla fuera, en la Plaza mayor, frente a la Iglesia (seguramente a esta tierra se debe el nivel más alto en que se encuentra esta plaza con respecto a los edificios que la circundan). Una albarda para el asno costó 10 sueldos. A últimos de enero de 1398, Mestre Arnau Bergués (el mismo que construyó la fachada gótica de la Casa de la Ciudad de Bar- REAr< MONASTERIO DE POBEET 175 eelona) fué al Monasterio de Poblet, y al día siguiente, por la ma¬ ñana, reconoció el sitio o lugar donde el rey quería que se hicie¬ ran las obras, y después de comer se fué a la cantera de Terrés. El día 2 de febrero volvió a reconocer el sitio del emplazamiento y trazó el plan de la obra, calculando las medidas, el número de sillares de que se habían de proveer, midió todos los freus, contó las vigas que eran necesarias, con su largo y grueso, y dió por escrito todo lo que era menester para dicha obra, estando pre¬ sentes, en estas tareas, el abad y algunos monjes del Monasterio. En este trabajo empleó Bergués ocho días, y cobró por eUo 8 florines, incluido el gasto de la caballería con que hizo el viaje de Barcelona a Poblet y regreso a la Ciudad Condal. El día 30 de mayo del propio año de 1398 empezáronse a abrir, frente al covar (lagar) las zanjas para sentar los cimientos de la escalera de las cámaras reales. Los obreros empleados en este trabajo cobraban 2 sueldos diarios, a más del pan y vino que les daba el Monasterio. Para sacar la tierra excavada fuera del Monasterio se alquilaron dos muías a Giner, de la Espluga de Francolí. Con permiso del abad se cortó la madera del bosque, escogién¬ dose los pinos más altos y viejos. El carpintero encargado de obrarla ganaba 3 sueldos y 6 dineros de jornal. Esta madera fué aserrada y trabajada en el bosque de CasteUfullit, y el mayoral de esta granja, fray Jaime OUer, fué el encargado de transportarla hasta la peixera del Monasterio; luego se llevó de allí hasta la puerta de la clausura, frente del puente de las torres nuevas, y de aUí se entró dentro del muro y se colocó en la casa grande, que estaba cerca de las cámaras del rey, la cual casa era conocida con el nombre de Palacio de la Enfermería. La madera delgada para las plantillas de las piedras del portal y ventanas se com¬ pró en Solsona. Los paletas o mestres de cases empezaron a trabajar el día i.° de agosto de 1398, y el día 8 del propio mes llegó de Barcelona mestre Arnau Bergués, con Jaume Cabré o Cabiró y Guerau Aguiló, piquers buenos y necesarios para la obra, y se mandó al correo de Poblet, llamado Barceló, con una caballería, cedida por el abad, a la ciudad de los Condes a recoger las herramientas 176 REAI, MONASTERIO DE POBEET de Bergués y de sus discípulos. Se encargaron en Montbianch las gavetas para la argamasa, y se construyó una caseta cerca de la obra para guardar las herramientas. En la cubierta de esta caseta emplearon mil tejas. se Bergués era el director de las obras, y como a substituto tenía a Francois Salan, piquer de Barcelona, que había sido lla¬ mado a Poblet porque era apto para encartilar piedras y dirigir la obra, durante las ausencias del director. Fueron contratados, además, un picapedrero de la Rochela (Francia), llamado Pedro Costa, y otro de Barcelona, nombrado Juan Vilar, que traba¬ jaron dentro del Monasterio desde el 26 de agosto hasta el 24 de diciembre del repetido año 1398. Estos obreros ganaban, a más de la alimentación, 2 sueldos y 3 dineros diarios cada uno. El maestro Bergués cobraba su salario a razón de 5 sueldos y 3 dineros por día y comía con los picapedreros venidos de Bar¬ celona, a fin de entrar y salir al mismo tiempo del trabajo; en muchas ocasiones les hacía la comida Miguel Ninou, cocinero del Monasterio. Formaban equipo de Bergués los picapedreros Jaime el Cabré y Guerau Aguiló, de Barcelona; Juan Vilar, Mateo Calvet, Gabriel Bosch y Bernardo Oromí, de Vimbodí; Francois Salan, de Barcelona; Simón Segarra, de Teruel; Pedro Pedrosa, de Terrés; Bosch, de la Espluga; Ferrán de Laorça, de Asturias; Juan Soria, de Castilla, que guiaba la carreta de bueyes; Alfonso Durán, de Portugal; León Disanda, del reino de Sicilia, y Pedro Perull, de Montbianch. Los peones o manobras eran Rodrigo de Sentpere, de Soria; Antonio Pelegrí, de Terrés; Guillermo de Quinto, del Pont de la Armentera; Juan Soler, de Lérida; Guillermo Amexer, de Vim¬ bodí; Jaime Beceb y Pedro, de Valderroures. Los esclavos del Monasterio trabajaban en la obra, sin sueldo alguno: se les daba sólo la comida. trabajaban Bernardo de Sareñana, En la cantera de Terrés de Espluga; Pedro Borràs, de Solivella; Pedro Costa, de la la Rochela (Francia); Berenguer Ametller, de Vimbodí; Juan Sa¬ bater, Ramón Fochences y Jaime Saltó, de Terrés; Bernardo de Figarola, de Terrés, a los que desde el 28 de enero de 1399, REAI, MONASTERIO DE POBEET 177 el baile de Terrés, Ramón Queralt, les daba alojamiento, fuego y cama. Uno de los bueyes que se habían comprado murió el día 16 de enero de 1399, Y substituido por otro que se tomó al camarero del abad, para que no vacase la carreta. También murió el rocín que había mandado el rey desde Zaragoza, y el bolsero del Monasterio compró otro en Barcelona, que había sido de un monje de la Cartuja de Escala-Dei. Por orden del rey mandó Bergués comprar en Barcelona las columnas de Gerona, con las piezas y aparejos necesarios. Ven¬ dió estas columnas, que eran para las ventanas, Juan Sobrevila, mestre de cases de Barcelona, que vivía en la calle de la Canuda, por el precio de 35 florines de oro, o sean 385 sueldos. Se hizo cargo de ellas fray Benito Llobera, monje del Priorato de Naza¬ reth, con encargo de mandarlas por mar a Tarragona. En siete espuertas se embalaron los capiteles, bases y piezas necesarias de las columnas, cuyo peso, en junto, era de 25 quintales. Al llegar a Tarragona, se depositaron en la tienda de Juan Jover, hostalero, en el puerto; de allí las llevó a Montblanch Jaime Cax, y de esta población las trasladó a Poblet Maciá Mateu, arriero del Monasterio. En el transporte de Barcelona a Tarragona se rompieron cuatro columnas de las compradas por conducto de fray Bernardo de Sant Romá, por lo que se encargó a mestre Bergués que com¬ prara otras cuatro, porque en las obras reales no debía haber columnas rotas. Fueron adquiridas en casa de Miguel Morer, mestre de cases, de Barcelona, en 9 de enero de 1399. François Salan substituyó a Bergués en la dirección de las obras a 4 de abril de 1399, que se trasladó éste a Barcelona. En septiembre de este mismo año se contrató a Juan Figuera, de Torroella de Montgrí, masip de ribera (carpintero de ribera), para hacer la grasa de la Galilea, y por consejo del abad se hizo venir de Lérida a mestre Saus, piquer apte en tallar pedra, pagán¬ dole 400 sueldos por cada mil piedras. También se contrató nuevo carretero, llamado Vicente del Puerto, de Lérida, que se comprometió a transportar las piedras de forma major por i sueldo, y si eran mayores y la carreta no podía cargar más que 12 REAI, MONASTERIO DE POBEET 178 una O dos, se le daba un extra de pan y vino. Luego se contra¬ taron las carretadas a 4 sueldos por viaje. En la partida de gastos hay una anotación de 17 sueldos y 6 dineros por cinco pares de zapatos que el otro carretero, Juan de Soria, compró a fray Ramón Almenara, mayoral de la zapatería de Poblet. Las herramientas de los picapedreros se aguzaban en la herrería del Monasterio. La cal se hizo, también, dentro del cenobio, por lo cual el bolsero mandó machacar la piedra y cortar mucha leña y rama. La hornada costó 247 sueldos y 2 dineros, que se pagaron por ; 43 jornales a i sueldo 4 dineros, para arran¬ car piedra; 80 jornales para atar rama y leña; 56 jornales de mujer para ayudar a atar leña, a 7 dineros. Los esclavos del Monas¬ terio ayudaron por la pitanza. En los meses de enero a abril de 1400 se hizo nueva hornada de cal, cuyo gasto se distribuyó por mitad entre el administra¬ dor del rey y el Monasterio, contribuyendo éste, además, con el vino para los trabajadores, las carretas y el trabajo de los escla¬ vos. Costó esta hornada 839 sueldos y 8 dineros. El rey Martín escribió, en marzo de 1400 desde Zaragoza, al abad, participándole que por Pascua iría a Poblet. Avisado Arnau Bergués de la visita real, se trasladó inmediatamente de Barcelona a Poblet, en donde permaneció hasta el 18 de abril. El libro no acaba, faltan hojas que corresponden, desde el principio del año 1400 hasta el 1406, que se suspendieron las obras, cuando vivía todavía el rey Martín, y ya luego no se continuaron. En una nota consta que, habiendo sobrado muchos clavos de los que se habían comprado, Contijoch vendió 30 hbras a mayor precio de lo que le habían costado, el jueves, día último de junio de 1412, a los cónsules de Montblanch, a razón de 10 dineros la libra, que sumaron 30 sueldos. Deseando el rey Martín llevar a cabo la traslación de los cadáveres de su padre el rey D. Pedro y los de sus hermanos el rey D. Juan I y D.® Juana, condesa de Ampurias, obtuvo del Papa Benedicto XIII dispensa de la promesa, que se decía había hecho D. Juan, de ser enterrado en Montserrat, pero como que REAI, MONASTERIO DE POBEET 179 al notificar D. Martín las Letras Apostólicas al Cabildo, estando presentes el abad de Poblet D. Vicente Ferrer y el procurador fray Jaime Carbó, así como el procurador de Montserrat, pre¬ sentase aquella corporación una protesta pidiendo al rey una indemnización de daños y perjuicios por lo que les pudiese su¬ ceder, por haber entregado el cadáver de D. Juan sin que se hu¬ biese fallado todavía la causa que se tramitaba para dispensar la promesa del difunto monarca, se suspendió el traslado de di¬ chos cuerpos a Poblet hasta que se obtuvo sentencia favorable. Honda era la crisis que atravesaba la Iglesia católica en estos tiempos. Tres Papas se disputaban la SiUa de San Pedro. Los catalanes, y a su cabeza el rey Martín, aceptaban al Papa Benedicto XIII (Papa Luna). El abad Ferrer no era muy en¬ tusiasta de este Pontífice, y al publicar y conceder, otro de los pretendientes, el Papa Bonifacio IX, que residía en Roma, el Jubileo del Año Santo de 1400, se apresuró a conceder autoriza¬ ción para asistir al mismo a buen número de monjes de Poblet que estaban dispuestos a emprender el largo viaje para obtener el perdón prometido en tan solemne acto. Enterado del caso el rey, y a instancias del Papa Luna, prohibió en absoluto la asis¬ tencia de los frailes al mencionado Jubileo, notificando su firme resolución al abad, en forma un tanto dura, como la que usa en esta carta ; «Lo Rey : Per letra de frare Bernat de Senroma havem sabut com ¡ran fartida dels monjos del vostre convent volen anar al pardo de Roma, de la qual cosa som fort maravellats com los ha- vets dada licencia d'anar en lo dit pardo, e dels dits monjos com han tan gran audacia de voler anar en lo dit viatge, car tots son excomunicats de excomunicacio papal, maiorment corn nostre senyor lo papa nos havia scrit que axi be guanyen lo dit pardo estants en lur monastir com si anaven personalment a Roma, considerant l& cas en que la esgleya de Deu es al present, Perque us amonesiamque deiats manar als dits monjos en virtut de santa obediencia que re¬ manguen en vostre monestir e per res no presumesquen d'anar en lo dit viatge. En altra manera, tots los qui en aço vos seran ino- bedients e faran lo contrari, fasats pendre com a fugitius e casti¬ gats pertal forma segons vostre orde, d'on tots los altres ne pren¬ gueu eximple. Dada en Saragoça sots nostre segell secret a XXI REAI< MONASTERIO DE POBLET dies de M.CCCC. — Rex Martinus. Dirigitur Febrer del any ahhati monasterii Populeleti. Dominus Rex mandavit mihi Gui- llelmo Poncii.^ Esta desautorización y otras muchas imposicio¬ nes amargaron grandemente al abad Ferrer. En varias ocasiones (13 de junio de 1397 y 20 de jiüio de 1400)se vió obligado el rey a escribir a su sobrino D. Juan, con¬ de de Ampmrias, que se resistía, también, a entregar el cadáver de su madre, la infanta D.» Juana, condesa de Ampurias, hija de Pedro IV y hermana de D. Juan y de D. Martín. Gran em¬ peño puso en estos asuntos el rey Martín, venciendo por último todas las resistencias que se oponían al cumplimiento de las pós- tumas voluntades de los finados, a 2 de mayo de 1401 dió orden de que fuesen sacados los cadáveres de la Catedral, en donde se hallaban depositados todos, y fuesen transportados al Monas¬ terio de Poblet; el día 6, con gran solemnidad y lucido acompa¬ ñamiento, presidido por el Conceller en cap, el honrado D. Si¬ món de Marimón, llevóse a cabo el tan deseado y costoso traslado. Llegados los reales despojos a Poblet, se les rindieron los honores debidos a su alta jerarquía, y recibieron definitiva se¬ pultura, D.A Juana, en el rico sarcófago situado en la parte iz¬ quierda del crucero, entre el deambulatorio del ábside y la ca¬ pilla del Santo Cristo; D. Juan I, en la tumba que en vida se man¬ dó construir sobre los arcos al lado de D. Alfonso I el Casto, en la que enterrada su segunda esposa, D.® Matea, y Pedro estaba ya el Ceremonioso, en el panteón que por orden suya se había fabri¬ cado junto al de D. Jaime I el Conquistador. Aunque en el epi¬ tafio de este sepulcro se leía que había sido sepultado D. Pedro en mayo de 1394 y el P. Finestres reseña detalladamente el en¬ tierro como si hubiese tenido efecto en esta fecha, no lo fué en verdad hasta mayo de 1401, como lo atestigua el Dietario de la Generalidad de Cataluña.® A los pocos días, o sea a 28 de mayo, mandó el rey pagar a fray Jaime Carbó, síndico del convento de Poblet, la cantidad 1. Archivo de la Corona deAragón, reg. 2243, f. 121. 2. Archivo de la Corona deAragón, reg. 2243, f. 68 v. 3. Unos apuntes que hay en el Archivo de Fuenfría dicen que uFonch Jo sepeli de lo rey lo añ MCDI lo mes esplendent que se hage visi a Poblet des que Jos keys hi hagen sapelisD. REAI, MONASTERIO DE POBEET i8r de 34 sueldos barceloneses por los gastos de diferentes trabajos llevados a cabo por orden suya, para el traslado de los cadáveres de su padre y hermanos, conducta bien diferente, por cierto, con la que más tarde siguió con el entierro de D. Martín el rey D. Juan II, que permitió que fueran trasladados humildemente sus restos por no pagar los gastos que debía ocasionar el sepelio. Recibieron sepultura durante la Abadía de D. Vicente Fe¬ rrer el infante D. Pedro Fadrique de Sicilia, hijo de D. Martín, rey de Sicilia, y nieto del rey Martín el Humano, que falleció en 1401, cuando contaba solamente cinco años; la infanta doña Juana de Aragón, condesa de Foix, hija de D. Juan II y D.® Vio¬ lante, que murió en Valencia el día 13 de septiembre de 1407. después de haber otorgado testamento en el que nombró alba- cea testamentario al abad de Poblet y legó al convento 2,000 flo¬ rines. Su cadáver fué trasladado a este Monasterio, recibiendo sepultura en la tumba de sus padres; y, por último, fueron depo¬ sitados debajo de los arcos, en tumba de madera, los restos de la reina D.» María de Luna, esposa de D. Martín, que había fallecido en Villarreal de diciembre de 1406. a 29 Compró el abad Ferrer, por el precio de 2,200 sueldos bar¬ celoneses, al infante D. Juan de Aragón, conde de Prades y barón de Entenza, el mero imperio y toda la jurisdicción crimi¬ nal y demás derechos que le pertenecían en los lugares de Vinu- sell. Pueblas y Granjas de Sérveles y Fumada y de sus mansos y términos; y a D.» María Gil Dordas, ama de la condesa de Foix, por 100 florines de oro de Aragón, un relicario de plata que encerraba un pedazo de Lignum Crucis. En 12 de enero de 1402* escribió el rey Martín al abad de Poblet participándole que había determinado ser enterrado en este Monasterio en que descansaban los restos de su padre, y la mayor parte de sus predecesores reyes de la Confederación Catalano-Aragonesa, de gloriosa memoria, y quiero, decía, que se me haga una tumba como pertenece a nuestra decencia real, en el sitio que designé cuando estuve en este Monasterio. A 24 de febrero del mismo año volvió a escribir diciendo que le * Archivo de la Corona de .Aragón, reg. 224, f. 122. KEAI, MONASTERIO DE POBEET había gustado mucho tumba y la piedra de que estaba cons¬ una truida, que había visto en Roda, y que, por lo tanto, deseaba que el abad mandara a este Monasterio al encargado de la cons¬ trucción de su sepultura para que viera aquélla y se enterara de qué cantera se había extraído la piedra blanca de que estaba hecha, pues quería que fuese enteramente igual a la suya. Desde Valencia mandó letras el 4 de noviembre de 1402, ordenando al mestre de cases Bergués que vaya inmediatamente a concluü las obras de su palacio, porque quiere alojarse en él dentro pocos días, que irá a celebrar Cortes en Montblanch, haciéndole presente que le dejará contento y que le pagará todo su importe. El mismo día escribía al abad diciéndole que creía alojarse en Poblet durante la reunión de Cortes en Montblanch, y le rogaba que hiciese arreglar el Monasterio y cuidara todo lo posible la obra de las cámaras que se le hacían, de manera que fuera posible acabarlas para que, cuando estuviera allí, pudiese alojarse en ellas.* Por sus muchos años y achaques, a últimos del año 1409 determinó el abad Ferrer dejar el honroso cargo que ejercía, delegando a fray Jaime Carbó para que, en su nombre, renun¬ ciase la Abadía ante el Papa Benedicto XIII (Papa Luna). Esto es lo que dice el cronista del Monasterio y lo que podríamos llamar verdad oficial; pero por algunos documentos y por unas notas escritas en 1444 por fray Juan Ramírez, parece que fué depuesto el abad Ferrer por no querer someterse a ciertas exi¬ gencias del rey y del Papa Luna. Entre otras cosas, se negó el abad a formar parte de la embajada que el rey Martín envió a Carlos VI de Francia, que tenía sitiado en Aviñón al Papa Benedicto, para concertar una tregua y poner paz entre el mo¬ narca francés y el Papa. Cumplió el delegado su cometido, y aceptada que fué la dimisión del abad Ferrer, el Papa nombró para sucederle al mismo comisionado fray Jaime Carbó, abad 37, que iba con car¬ tas de recomendación del abad dimisionario y del rey Martín, siendo éste el primero que recibió el nombramiento directamente * Archivo de la Corona ele .\ragón, reg. 2245, ff. 54 5' 54 v. REA!, MONASTERIO DE POBLET del Papa, apartándose para ello de la costumbre del convento y de lo dispuesto en la Orden del Císter. En 4 de marzo de 1410 obtuvo el abad Carbó, del rey Mar¬ tín, la jurisdicción de la villa de Vimbodí y sus términos, a cam¬ bio de los 2,000 florines de Aragón que legó al convento, en 1407, Da Juana de Foix, sobrina del rey, y que éste no se había cui¬ dado de hacer efectivos. Murió el rey Martín en el Monasterio de ValldonceUa, de Barcelona, el día 31 de mayo de 1410, ocho meses y medio des¬ pués de haber contraído terceras nupcias con D.^ Margarita de Prades, bodas que se celebraron con gran pompa en Bellesguart, finca de recreo que el rey poseía en las afueras de Barcelona; bendijo la unión el Papa Benedicto XIII, y rezó la misa san Vi¬ cente Ferrer. Aunque había D. Martín dispuesto en su testa¬ mento que quería ser enterrado en Poblet, y para ello se había hecho labrar suntuoso sepulcro, como murió sin sucesión, ni declarar heredero, nadie cuidó de cumplir su última voluntad, y los concelleres de Barcelona entregaron, en depósito, el cadᬠver a los canónigos de la Catedral, que lo guardaron en el pres¬ biterio de esta Iglesia por el espacio de cincuenta años, hasta que, en 1460, fué trasladado a Poblet y depositado debajo de los arcos reales. Dos años y veinticinco días pasó la Confederación Catalano- Aragonesa gobernada por presidentes que conservaban la corona para el futuro rey, hasta que después de muchas luchas y agita* ciones promovidas por los cinco pretendientes a la corona, vino el Parlamento de Caspe, en 25 de junio de 1412, con su injusto fallo a ceñirla en las sienes de Fernando de Antequera, hijo de Juan I de Castilla y de D.^ Leonor, hija de Pedro IV y hermana del rey Martín, entrando de esta manera a reinar en nuestra tierra la línea femenina y la dinastía castellana. Disputaba, razón, la corona el conde de Urgel D. Jai¬ y con me el en recta línea varonil de D. Alfon¬ Desdichado, biznieto so IV, y casado, además, con la infanta D.®' Isabel, hija de D. Pe¬ dro IV y hermana, por parte de padre, del rey Martín. Tres pretendientes más tenía la corona de la Confederación: D. Alfonso de Aragón, duque de Gandía, uno; D. Juan de Ara- 184 REAL MONASTERIO DE POBLET gón, conde de Prades, otro, y D. Fadrique de Aragón y de Sici¬ lia, conde de Luna, el tercero. Al objeto de decidir cuál de los pretendientes tenía más derecho al trono, acordaron los Parla¬ mentos de Cataluña, Valencia y Aragón nombrar tres jueces de cada reino, y que, reunidos en la villa de Caspe, eligieran al pre¬ tendiente que con- justicia debía ceñir la corona. Treinta días duraron las deliberaciones. San Vicente Fe¬ rrer fué el más decidido protector de Fernando, y bien sabido es su inmenso influjo en la época; y uno de los Papas que entonces se disputaban la tiara, y que como tal era reconocido en España, Benedicto de Luna, abogaba, también, por él, y sus instancias fueron tal vez la causa no menor de la declaración de Caspe. Fray Vicente Ferrer, el varón que la Iglesia y la posteridad han santificado, fué el primero en emitir su voto, antes que el arzo¬ bispo de Tarragona y el obispo de Huesca, a pesar de ser él el octavo de los jueces en categoría y en declarar que la corona debía ser para el de Antequera; el obispo de Huesca, fray Boni¬ facio Ferrer, Berenguer de Berdají, fray Francisco de Aranda y Bernardo de Gualbes se adhirieron a su parecer; el arzobispo de Tarragona y el sabio catalán Vallseca se declararon abiertamente en contra, y D. Pedro Beltrán se abstuvo de votar. No es de extrañar el fallo, si consideramos el influjo que ejercía fray Vi¬ cente Ferrer, con su aureola de santidad, sobre su hermano, el obispo de Huesca y fray Francisco de Aranda, religiosos todos, y más si nos fijamos en que el obispo de Huesca fué nombrado a no tardar cardenal y virrey de Sicilia, y Berenguer de Berdají fué elevado a dignidad de Justicia de Aragón, y por los servicios, según dice el rey, hechos después de la declaración de Caspe, por haberle servido en el sitio de Balaguer y haber tomado gran¬ des trabajos en cosas que se ofrecieron de su servicio, le hizo merced, el día i.° de octubre de 1914, de los castillos y lugares de Almolda, que eran de ciento cuarenta fuegos; Osó, de treinta, y Castellfollit, de cuarenta, que eran de las Baronías que el conde de Urgel tenía en el reino de Aragón, y, a más, había nombrado ya con anterioridad al hijo de este Berenguer, llamado Juan de Bardají, su camarlengo, al que, el mismo día i.° de octubre de 1414, dió, por haberle servido en el sitio de Balaguer, el lugar y REAI, MONASTERIO DE POBEET castillo del Grado, que era de setenta fuegos, perteneciente, tam¬ bién, a las Baronías que los condes de Urgel tenían en el reino de Aragón. Ocho días después, o sea el 8 de octubre, daba Fernando a otro Antonio de Bardají, su alguacil y capitán de las montañas de Jaca, por haber resistido las gentes que fueron en a3mda del conde de Urgel y otros servicios, el lugar y castillo de Vall de Solana, que era de cien fuegos, y había pertenecido, también, al desdichado D. Jaime. Que Fernando de Antequera compró alguno o algunos de los jueces de Caspe, nos lo dice claramente una crónica del siglo XV, que habla de esta manera : «Puix fou veritat que, cele¬ brant Corts generals lo rey En Ferran en la ciutat de Barcelona dins lo monestir de predicadors, estant ajustada aUí molt gran cantitat de nobles senyors y prohomens del Principat per cele¬ bració de la Cort, entre 'Is quals hi havia los Concellers de Barce¬ lona, no rebutjà dir devant de tots aquells, com ell nhabia muy bien mercado este reinado, y como le habia costado mas de mil doblas de oro*, y li fou respost per un dels Concellers : « — Oh Se¬ nyor, y aço diu la vostra escelencia? Esquarterats sien los traydors qui tan born mercat vos n'han fet*. Ab lo que '1 Rey, no volguent haverho dit romangué molt apretat. Perque ab açó se mostra clarament que '1 Rey comprà lo regne y la justicia; puig era impossible que altres li poguessen haver venut lo Regne sino aquells en qual mà havia sigut posada la justicia y lo poder de anomenar y elegir Rey...»* No conformándose D. Jaime de Urgel con cl fallo de Caspe, y aguijoneado por los consejos de su madre, que continuamente le repetía aquellas célebres palabras ; {Œill meu, o rei o res* (Hijo mío, o rey o nada), levantóse con sus parciales en armas a defen¬ der sus derechos, hasta que, después de reñidas y sangrientas luchas, tuvo que rendirse en Balaguer, capital de su Condado, y entregarse al de Antequera, que le perdonó la vida, gracias a las súplicas de D.®· Isabel (esposa de D. Jaime y tía del rey), pero no haciendo D. Fernando honor a su palabra de tenerle cautivo * La fi del Comte de Urgell, pág. 76, REAL MONASTERIO DE POBLET en lino de los castillos de la Ure- Confederación, lo mandó al de ña, en tierras conducido, atado de pies castellanas, a donde fué y manos, sobre un escuálido rocín, custodiado por una fuerte escolta al mando de los malos caballeros Guzmán y Escalante, que no tuvieron para el infeliz prisionero ni la más ligera consi¬ deración, antes bien, se portaron con él, durante todo el camino, como martirizadores. verdaderos tiranos y Como un de castillo en castillo; así, malhechor fué rodando de aquella fortaleza fué a la de Mora; luego, al Alcázar de Madrid; más tarde, a la de Castro-Torale, propiedad de los caballeros de Santiago, hasta que, por fin, vino a parar al castillo de Játi- va, en donde fué vilmente asesinado, cuando llevaba ya más de veinte años de cautiverio, por los infantes (hijos del de Antequera y hermanos de Alfonso V, que reinaba ya por muerte de su padre) D. Enrique, D. Pedro y D. Juan, rey consorte de Navarra, que, por no tener hijos legítimos D. Alfonso, aspiraba a sucederle en la corona de la Confederación Catalano-Aragonesa, aspiración que vió más tarde cumplida, reinando en estos dominios, en los que tan funestos recuerdos dejó, con el nombre de Juan II.* * Así relata, en las pp. 69 y 70, la crónica del siglo xv, que hemos men" clonado anteriormente, la repugnante escena del castillo de Játiva ; « ... certa jornada ab molt gran secret y molt cautelosament lo Rey e Infants (se refiere al rey D. Juan de Navarra, que después fué Juan II, de nuestra patria, padre de Femando el Católico, y a los infantes D. Pedro y D. Enrique, hijos del de An¬ tequera y hermanos de Alfonso V, que a la sazón gobernaba) vingueren al castell de Xàtiva, retrets digueren al castellà com estava lo Comte d'Urgell: y com que y encar molt demati lo castellà li digué que encara no s'havia llevat. Ells li di¬ era gueren que'l fes llevar y 'l fes venir ab ells en lo lloch Hon eren, puix volien parlar ab ell. De continent lo castellà anà alli Hon lo Comte^ geya, lo despertà y li digué: aquí hi ha lo Rey de Navarra y los Infants En Enrich y En " — Senyor Comte, Pere qui vos demanen, puix diuen volen parlà ab vos; aixis es qui si vos plau, vos podeu llevar y venir, puix ells vos demanen cuytadament perque diuen que se'n volen anar." Lo Comte qui ohi que tots los tres germans eren allí se tingué per mort y de continent digué al castellà : " — Oh Castellà jo soch mort!" Lo castellà li digué: " — Com mort! Senyor no ho sou pas en veritat!" Y lo Comte contestà : " — Si que ho soch!" Y aixis, ab mortal angoixa, ell se dressà de llit y llensantse el jipé ... demunt, comensd a dir una molt piadosa esclamació a Deu nostre Senyor, del seu gran infortuni y de la seua estrema desventura: y axis ab molts grans gemechs y sospirs sentintse prop la mort, se vestí: y ja vestit, tot tremolós, com aquell qtu porten a sentenciar, seguí al castellà, qui'l menà al lloch hon esperaven lo Rey y los Infants: y ananihi, abans d'arribarhi, se girà el castellà y li digué : " — Re¬ cordat, castellà, que abans no seran passats cinquanta anys, la meua sanch y des¬ trucció serà vindicada no solament en aquest, sino en tots aquells qui han sigut REAI, MONASTERIO DE POBEET En Caspe plantó, con su influencia, san Vicente Ferrer, el primer jalón de la pérdida de las libertades de Cataluña. Los catalanes tenemos que sentir y lamentar el fallo que dió el trono a una familia extraña a la dinastía de los Wifredos y de los Berengueres, representada en el conde de Urgel, y que la diera a aquel monarca, que llenó de compatricios suyos la Corte, y la adulación cortesana hizo desde entonces gala del lenguaje de su señor, y el habla catalana, como dice Piferrer, ese idioma dulce, enérgico y sonoro con que cantaban los tro¬ vadores el amor, los cortesanos urdían pláticas sutües y corteses, los reyes aragoneses hablaban a los vasallos de sus distintas pro¬ vincias y éstos elevaban hasta el trono la voz de la verdad y de la justicia ; el habla catalana paró de repente en sus progresos hacia la perfección, y poco a poco fué cediendo el campo a la de Castilla. ¿Y qué trajeron a Aragón esos reyes sucesores del de Atúe- queral Encontraron en estos reinos unas instituciones alta¬ mente libres, corporaciones municipales celosas de la conserva¬ ción de sus fueros; desde luego no supieron avenirse a semejantes trabas para el ejercicio de su absoluta autoridad y con increíble -constancia, sagacidad y cautela trabajaron en la obra de destruir¬ las, que empezó, aunque de intención, el de Antequera, prosiguió Fernando el Católico y llevaron a cabo los Felipes. Acabó sus días el ex abad Ferrer en 13 de julio de 1411 y fué enterrado en el claustro mayor, frente a la Sala capitular, ■cubre su sepultura una lápida con las palabras que, según tra- tausa y ocasió de la destrucció mena." Y dites aquestes paraules, lo castellà lo ficà dintre 7 lloch hon aquells s'esperaven, y un cop dins, digueren al castellà que sortis fora; exit lo castellà, ells se tancaren dins ab lo Comte, y lo castellà escoltant desde fora, senti molta remor a dintre: y entre altres coses, senti tres o quatre crits que'l Comte feu, dient : " — No se tal cosa, no se tal cosa!" Y axi, dintre aquell iloch, lo Comte fou ofegat per los qui eren dintre ab ell: y un cop ofegat, enconti- nent obrien la porta y cridaren al castellà, qui s'apartd quant senti obrir: y l* castellà entrà a dins, y veyent al Comte jaure alli terra mort, se posà a plora/r .agrament, cridant greument que havien fet y quina rahó y comte donaria ell al Rey y al batlle de Valencia de la persona del Comte: y ells li digueren que no tingués cuydado, que alló s'havia fet a voluntat del Rey: y encontinent feren pendre lo cos del Comte y, despullantlo, lo posaren dins lo llit hon geya, y digueren y manare» ab molta gran pena al castellà que no digués res de lo que havien fet, sino que fingis y diguis com ell lo havia trobat mort al llit: y molt cuytadamertt, lo Rey y ios Infants isqueren del castell y se'n anaren...d i88 REAI, MONASTERIO DE POBDET dición, pronunciaba frecuentemente en sus últimos días : «Mise¬ rere mei Deus secundum magnam misericordiam tuam.D (Ten piedad de mí, Dios, según tu gran misericordia.) Durante la Abadía de D. Jaime Carbó escapó del convento un fraile llamado Pedro Marginet, que había ejercido los cargos de sillerero menor, prior del hospital de pobres y sillerero mayor, y juntándose con fray Anselmo Turmeda, que abandonó tam¬ bién el convento de Franciscanos de Montblanch, una monja del convento de la Sierra y otra mujer de esta villa, recorrieron jun¬ tos diferentes poblaciones de Cataluña entregados a todo género de vicios, hasta que al cabo de algún tiempo, y dejando las muje¬ res bajo la protección de su padre, se restituyó al convento, en donde hizo de nuevo vida tan penitente, que llegó a adquirir después de su muerte el título de venerable. Fray Turmeda, escritor notable, se convirtió al mahometismo, y murió en Túnez predicando el Alcorán. A los dos años y medio que ejercía la Abadía, convencido seguramente D. Jaime Carbó de la ilegalidad de su nombramiento, hizo dejación del mismo en manos del Papa Benedicto XIII, quien valiéndose de su autoridad volvió por segunda vez a con¬ culcar las leyes de la Orden, nombrando directamente, sin acu¬ dir a elección, para ocupar la vacante, a fray Juan Martínez de Mengucho, abad 38, que había sido limosnero del rey D. Mar¬ tín de Sicilia, hijo del rey Martín de Aragón. Muy afecto era a la causa del nuevo rey el abad Martínez de Mengucho, y a él acudió D. Fernando a narrar sus cuitas, cuando las Cortes de Montblanch, en octubre de 1414, le negaron los 80,000 florines que dijo hahía menester para la defensa de Sicilia y los demás Estados de la corona, y hallándose en situa¬ ción apurada por falta de dinero, ofreció vender al convento, por 13,500 florines, los derechos reales del Condado de Urgel, confiscados recientemente a D. Jaime el Desdichado y a su fami¬ lia, compuestos del lugar de Menargues con toda la jurisdicción civü y criminal, mero y mixto imperio, y demás derechos que le correspondían, además, las jurisdicciones y derechos de los luga¬ res de Bellcaire, Fuliola, Tarrós, Tornabous, Mas den Guillot, Mantalé y Grañanella, Montsuart, Torre den Arau, Balaguer» REAI, MONASTERIO DE POBEET Bellmunt, Bursenit, Bolú, Folíola de Urgel, así como 40 libras de cera que percibía de Castellserà, 60 mil sueldos jaqueses en Torreda y otros 60 mil en Folíola. Consultó el abad el caso a la comunidad, que viendo en ello un buen negocio, pues aprecia¬ ron el valor de todo lo dicho en más de 20,000 florines, acordó acceder a la súplica del soberano, otorgó escritura de venta que en libre y franco alodio al abad y convento de Poblet, en la villa de Mont blanch, a 15 de diciembre de 1415. No debía bastarle al rey esta cantidad, por cuanto al día siguiente firmó otra escri¬ tura en la misma villa, vendiendo al abad y convento de Po¬ blet, por el precio de 1,500 florines de oro, en puro, libre y franco alodio, toda la jurisdicción civil y criminal y otra cualquiera que tuviese o pudiese tener su majestad en el territorio de Poblet y en los lugares y términos de Vinaixa, Homells de Tàrrega, Tarrés, Senant, Fulleda, Montblanquet, Prenafeta, Montornès, Miramar y Mas de na Moixa. Tenía el Monasterio en esta época para el servicio once sa¬ rracenos cautivos. En i.° de enerode 1415, el Papa Benedicto XIII despa¬ chó desde Tortosa una bula autorizando al abad Mengucho para que pudiera celebrar misa en altar portátil durante sus visitas a los Monasterios cistercienses de España, cuya misión le había encomendado el Capítulo general del Císter, y en el Capítulo celebrado en le nombró reformador general de los Mo¬ 1430 se nasterios y personas en los reinos de Aragón, Valencia y Na¬ varra. Al año siguiente (1431) fué eximido, por el Capítulo general, el abad de Poblet de proveer de confesor al Monasterio de Valldoncella, mandando estrechamente a la abadesa que tu¬ viera confesor conforme a los Estatutos de la Orden. Para el pagode los 15,000 florines a que ascendían las com¬ pras anteriores, determinó el abad vender las granjas de Vi- verol, de Ferrán y de la Manresana; los lugares o términos de Vinfarré, de Jovals y de PineU, y asimismo 333 sueldos que percibía del común de Cervera; 962, del de la Espluga de Fran¬ colí; 180, que percibía en Ivars, y algunos derechos que tenía en Agramunt, para la cual venta obtuvo un breve de Benedic¬ to XIII dado en Zaragoza en el mes de julio de 1415. REAI, MOjSTASTERIO DE POBDET Así este abadpudo, œn dinero de Poblet, facilitar las cam¬ pañas del forastero, al que no habían secundado por incon¬ rey venientes o excusas las Cortes Catalanas, y asi ayudó el Mo¬ nasterio a arruinar la casa de los condes de Urgel, a quienes, tanto debía. En 1415 escribió el abad al rey dándole cuenta del estado- ruinoso en que se encontraba el claustro de San Esteban y la enfermería dé los monjes, y correspondiendo a los favores que con anterioridad había recibido del convento, cedió el monarca la cantidad de 1,000 florines de oro de Aragón, para las obras de restauración que se llevaban a cabo, y en memoria de su mag¬ nanimidad se esculpieron en el muro las armas reales de la Con¬ federación, con el castillo y el león, insignias de D.®- Leonor, su mujer. Corto fué el reinado del deAntequera, pues antes de cumplir cuatro años dejó de existir el día 2 de abril de 1416 en Igualada a donde había ido al salir de Barcelona después del ruidoso inci¬ dente con los concelleres, de que tanto habla la historia y que tan alto puso el nombre de D. Juan de Fivaller. Su cadáver fué llevado a Poblet y depositado en tumba de madera, hasta que en 1499 fué trasladado, por disposición de Fernando el Católico, al suntuoso sepulcro que para si había mandado labrar el rey Martin. Vinieron acompañando al cadáver del de Antequera su hijo el nuevo rey D. Alfonso y el conceller D. Juan de Fivaller, que permanecieron varios días en Poblet, regresando a Barcelona el 30 de mayo, en cuya ciudad entraron sin pompa ni ostentación alguna, por el luto de la Corte. Este mismo día estuvieron los concelleres y prohombres en San Cugat del Vallés a cumphmen- tar a la reina, que se encontraba en aquel Monasterio, y gasta¬ ron en comida y bebida, dicen las crónicas de Bruniquer, 13 hbras, 5 sueldos y 9 dineros, equivalentes a unas 35 pesetas. El abad Martínez de Mengucho fué uno de los primeros que abandonó la obediencia del Papa Luna, y fué delegado en 1418 por el Conciho de Constanza y el Papa Martin V para extinguir el cisma de Occidente. No pudo lograr la renuncia de Benedic¬ to XIII, de quien había sido gran amigo y partidario, y del real monasterio de poblet igi que había recibido la investidura de abad de Poblet, contra la costumbre de ser elegido por el convento, pero sí redujo a la obe¬ diencia del nuevo Papa a los cardenales del Papa Luna, Martí¬ nez de Murillo, antiguo monje de Poblet, Urries, Carrillo y Font- seca. Las entrevistas se tuvieron en Poblet, y desde allí salie¬ ron para Florencia a prestar homenaje a Martín V, reciente¬ mente proclamado. El Capítulo general del año 1427 prohibió al abad de Po¬ blet que de ningún modo, sin expresa licencia pedida y alcan¬ zada del Capítulo general, recibiera en su convento, ni en lugar, ni granjas del Monasterio, a fray Antonio de Verdú y a fray Juan de Montrós, hijos de Poblet, perjuros contumaces y rebeldes. Dos años después (1429), el Capítulo general ordenó al provisor del Colegio de Tolosa que procurase con toda diligencia encar¬ celar y remitir cuanto antes al abad de Poblet a fray Guillén Ramón de Bonasor, hijo de este Monasterio, que había apos¬ tatado, no obstante sus frivolas apelaciones, invocando si fuese menester el auxilio del brazo seglar; y que al dicho apóstata no se le permita en adelante ejercer actos literarios sin especial licencia del Capítulo general o del abad del Císter. Hizo también el Capítulo general comisión al prior de Na- zaret, de Barcelona, fray Guillermo, Queralt, monje de Poblet, que, vistas las rebeldías, enajenaciones y otros excesos de la abadesa de San Felío, del Mercadal de Gerona, que de día en día se afanaba en substraerse y eximirse de la jurisdicción de la Orden, con autoridad plenaria la declarase depuesta de la digni¬ dad abadial, la hiciese encarcelar y proveyera de nueva abadesa. El día 28 de mayo de 1430 dejó de existir la infeliz D.^ Leo¬ nor de Aragón, hermana de Jaime el Desdichado, que vivía con increíble abstinencia, descalza y vestida de ásperos silicios, en la ermita de San Juan Bautista, por ella fundada, en lo alto de la sierra de Poblet, a una legua de Montblanch, a donde se había retirado, después que el despótico Fernando de Antequera le hubo confiscado todos sus bienes, dejándola en la indigencia más es¬ pantosa. Su cadáver, conforme tenía dispuesto en su testa¬ mento, fué sepultado en tierra llana, en el lado izquierdo de la capilla de los condes de Urgel. 192 REAL MONASTERIO DE POBLET En este tiempo hubo en Poblet buen número de frailes, so¬ bre todo los partidarios del conde de Urgel, que no aviniéndose con el carácter ytiránicas órdenes del forastero abad, saliéronse de la Orden o pasaron a otrosMonasterios, sobre todo por el rigor (ésta fué la excusa) con que puso en práctica la abstinen¬ cia absoluta de comer carne y caldos que ésta entrara en su com¬ posición. Tal fué el número de las deserciones, que el abad tuvo que acudir al Papa, el cual aceptó los hechos consumados por los que estaban ya fuera del Monasterio, pero prohibió que en ade¬ lante se saliera ningún fraile sin permiso expreso del abad del Císter. El abad Mengucho fundó en Lérida la Casa Colegio para los monjes de Poblet, y desde entonces dejaron de asistir al Cole¬ gio de San Bernardo, de París, donde tenían dos celdas con el escudo de Poblet, y a la Universidad de Tolosa, donde habían estudiado buen número de frailes, entre ellos fray Juan Mag- dalé, que llegó a ser catedrático de Teología de aquella Univer¬ sidad y abad del Monasterio de Huerta. Después de veinte años de gobierno, falleció en 30 de di¬ ciembre de 1433 D. Juan Martínez de Mengucho, y su cadáver recibió sepultura en la Sala capitular, sin que sobre de ella se pusiera señal alguna. Quince días después de fallecido este abad, o sea, el día 14 de enero de 1434, fué elegido para ocupar la vacante fray Guillén de Queralt, abad jg, prior de Nazaret, de Barcelona, contribuyendo eficazmente con su influencia el P. Marginet, no sólo a la elección, sino que también a la aceptación del cargo por parte del agra¬ ciado, porque, escudándose en sus años y sus achaques, se ne¬ gaba a tomar posesión de la Abadía, la que, a pesar de todo, ocupó poco tiempo, pues al fallecimiento de fray Marginet, ocu¬ rrida al siguiente año, renunció irrevocablemente tal dignidad ante el Papa Eugenio IV. No fueron sólo los años los que obligaron a este venerable abad a renunciar la Abadía de Poblet, sino que pesaron fuer¬ temente en su ánimo las definiciones y presiones del Capítulo general del Císter del año 1434, en el que, entre otros acuerdos. REAl, MOÍíASTBRIO DE POSDBT 193 se tomafon los siguiéhtes : mandar ál abad de Fuenfría, casa madre de Poblet, que amonestase al abad de este Monasterio, a que entregase ciertos privilegios que tenía, contra los comu¬ nes de là Orden, pata ser presentados después ál Capítulo gene¬ ral. Se referían, sin duda, estos privilegios, ál nombramiento que el Papa Eugenio IV había dadó ál abad de Poblet de jüe¿ de recursos en las cuestiones o litigios que acaso se suscitasen entre el general reformador cistérciense y los prelados y monjes de los Monasterios reformados, y pata inquirir si el reformador pío- cedía en su oficio con negligencia o con malicia. Mandar a los abades de Morimundo y de Beruela, para que se informasen de la sentencia que el abad de Poblet había dictado contra fray Berenguer Vich, que se tenía por abad de Valdigne, y la con¬ firmasen o informasen conforme vieren ser de justicia. Dele¬ gar al abad de Fuenfría para que Compehese al abad de Poblet, por las censuras de la Orden a qUe enviase dos escolares al Es¬ tudio de París con las debidas provisiones, y que si rehusare, se le obligase a pagar dobladas las expensas. Fueron nombra¬ dos los abades de Gran Selva y Fuenfría para obhgar, bajo las censuras de la Orden, a los conventos de Poblet y de Santes Creus, a llevar escapularios negros, y, por último, a instancias de los monjes de este último monasterio, se sometió a juicio de los abades de Beruela y Benifazá para que resolvieran la queja presentada por aquéllos, de que el abad de Poblet in¬ pretendía justamente ocupar ciertos réditos en la ciudad de Lérida, perte¬ necientes a Santes Creus. Aceptadapor el Papa la renuncia de fray Guillén de Que¬ ralt, nombró inmediatamente, sin acudir a la elección, ahad 40, a fray Miguel Romes, hombre de gran talento y amante del Monasterio, que gobernó solamente dos años, durante los cuales, a más de diferentes obras llevadas a cabo en el convento, man¬ dó construir, por el precio de 800 florines, el magnífico coro, que fué pasto de las llamas en 1575 • Falleció en 15 de enero de 1437, en el Priorato de San Vicente, de Valencia, y su cadáver, traído a Poblet, recibió sepultura en la Sala capitular, sin señal alguna que indicase el sitio donde reposaba. 13 194 MONASTERIO DE POBEET Presidida por el abad de Fuenfría, fray Pedro Ferrer, se procedió, con toda solemnidad, a la elec¬ ción del abad 41, el día 9 de febrero de 1437, que recayó en fray Bartolomé Conill, sabio médico y virtuoso monje de este Monasterio, que estaba en la Corte de Navarra con los reyes D. Juan, hermano de Alfonso V, y DA Blanca, de cuya señora era muy estimado, por ser su médico desde que era reina de Sicüia, en vida de su primer marido D. Martín, hijo del rey Martín de Aragón. Hombre de excesiva modestia, fray Bartolomé Conül se negó al principio a aceptar la sede populetana, hasta que, por fin, a instancias y reiteradas súplicas de D.®' Blanca, tomó posesión de la Abadía por la que, con toda unanimidad, había sido elegido. El cargo de abad no le hizo olvidar su extraordinaria voca¬ ción por la medicina, pues dedicaba todos los ratos que le dejaba Ubre el cargo a visitar a los enfermos del hospital de pobres y especialmente a los monjes que, afectos de alguna dolencia, esta¬ ban en la enfermería, atendiéndolos con extremada sohcitud y cariño. Puso especial cuidado en mantener en su punto la obser¬ vancia regular — dice Finestres—, especialmente en la del silen¬ cio, en que acaso faltarían algunos súbditos menos fervorosos, y en 1442 prohibió, bajo pena de excomunión, que ningún monje entrase en celda de converso, ni éstos en los dormitorios de las celdas de monjes, sin permiso especial del abad o prior. En acción de gracias por la conquista de Nápoles encargó D. Alfonso V, en 1443, al abad Conill, que levantara a sus ex¬ pensas la Iglesia de San Jorge o del Rosario, que se ve hoy junto a la Puerta dorada, y mandó para la misma un hermoso reta¬ blo y dos grandes cofres de ornamentos para el culto de esta Iglesia. Otorgó D. Alfonso V, desde Nápoles, en 1453, un privilegio, en virtud del cual podía el abad y convento de Poblet imponer y cobrar a favor del Monasterio un dinero (un céntimo aproxi¬ madamente) por cada hbra de carne que se vendiese en el lugar de Quarte, del reino de Valencia. REAI, MONASTERIO DE POBEET 195 Pretendió el Cabildo general del Císter, en diferentes ocasio¬ nes, que los monjes de Poblet cambiaran, al igual que habían hecho ya los demás Monasterios del Císter, el escapulario blanco que usaban por otro de igual forma, pero de color negro, y no habiéndolo conseguido en ninguna de eUas, se presentó en 1446 en este cenobio el abad general del Císter, D. Juan de Vión, y con pretexto de reforma, reiteró la orden de que el abad y mon¬ jes de Poblet cambiaran los escapularios blancos por los negros, conminándoles con aplicarles severos castigos en caso de des¬ obediencia. Acudieron éstos a la reina D.» María, esposa de Alfonso V y lugarteniente en estos reinos, para que les ampa¬ rase en sus derechos, y que, por su intercesión, el Papa revo¬ case la orden del general del Císter y les absolviese de las cen¬ suras eUos había fulminado, gracia que a no tardar que contra recibieron del Pontífice Eugenio IV, por la cual pudieron conti¬ nuar usando el blanco escapulario que desde su fundación ves¬ tían los monjes de Poblet. Asistió nuestro abad Conill a la consagración de la Iglesia del Pino, de Barcelona, que tuvo lugar el día 17 de junio de 1453, y tanta era la veneración que se tem'a al sabio prelado, que la gente se apretujaba para poder llegar a besar el amllo o las blan¬ cas ropas de su holgado manto. Emprendió el abad ConiH obras de verdadera importancia para el Monasterio, entre ellas la de canalización y distribución de las aguas a las diferentes dependencias de la casa por medio de un acueducto, muy espacioso, abovedado, todo ello de piedra de sillería. Logró, también, que el legado apostólico del Papa, D. Jaime Girart, obispo de Barcelona, rebajase a 1,500 libras barcelonesas la tasa de lo que el Monasterio había pagado hasta entonces a la Santa Sede, que ascendía a 2,350 libras, haciendo constar «que hacia aquella rebaja, -porque vivían en el Monasterio en observancia Regular más de ciento, y veinte personas, entre mon¬ jes, conversos y donados y que gastaba grandes sumas en la hospi¬ talidad de pobres, y peregrinos, y a fin de que tan célebre Monas¬ terio no se disminuyese en el culto divino, sino que antes pudiese aumentarse^). En el dietario de la Generalidad de Cataluña se lee, del le- ig6 REAI, MONASTERIO DE POBDET gado apostólico que hizo esta concesión al Monasterio, lo siguien¬ te : «Sábado i8 de diciembre de 1456. — En este día murió en el monasterio de Poblet el Rod. mosén Jaime Girart, obispo de Barcelona, de un mal que tenía en la pierna y llevóse al otro mundo 1,500 florines de oro que la Generalidad le había prestado». Llevaban con tal rigor lodispuesto sobre jurisdicciones en los lugares en donde la ejercía el Monasterio, que no perdonaban extralimitación de ninguna clase, fuese el que fuese el que delin¬ quía, y como prueba de ello consta que en 1456 D. Antonio Pons, Sotveguer de Barreal, que asistía a una procesión, entró con la vara, insignia de su autoridad, en el término de Montornès, de la jurisdicción de Poblet, hecho que motivó una protesta del mayoral de Prenafeta, y a pesar de que Pons dió toda clase de excusas y se puso a las órdenes del abad asegurando que no pen¬ saba haber delinquido Uevando la vara al entrar acompañando la procesión en aquel término, el abad, mirando por la defensa de la jurisdicción, le condenó a pagar 13 sueldos de multa. Otro caso del celo con que guardaban el cumplimiento de las prerrogativas que se les habían conferido es el sucedido con el príncipe de Viana, persona completamente afecta al convento y que, a pesar de ello, no se toleró que se apartara en lo más mínimo de lo estatuido en los nombramientos de personal. Lo sucedido fué que estando el príncipe de Viana en Mallorca de regreso de Sicilia, a donde había ido a contar las querellas que sostenía con su padre, el rey Juan II, a su tío el rey Alfonso V, quiso tener, como otros príncipes habían tenido, por limosnero a un monje de Poblet, y así lo escribió al abad participándole que había nombrado para tal cargo a fray Juan Viñoles, que estaba en Santa María la Real, de Mallorca, a lo que contestó D. Bartolomé Conül que sólo a él tocaba hacer el nombramiento, según el privilegio otorgado por D. Pedro IV de Aragón, y aun¬ que intervino el abad de Roda en favor del príncipe, no se le autorizó hasta que éste, en carta de 29 de agosto de 1448, re¬ conoció su falta y pidió se le nombrara limosnero al fraile que mejor les pareciese, que lo aceptaría gustoso. Puestas las cosas en esta forma, el abad y Consejo de ancianos del convento acor- REAI, MONASTERIO DE POBEET 197 daron nombrar limosnero de D. Carlos, príncipe de Viana, al mismo fray Juan Viñoles, que más tarde fué abad de aquel cé¬ lebre Monasterio de Mallorca. Murió D. Alfonso V, apodado el Sabio, que había, en 1450, fundado la Universidad en su amada Barcelona, en la mañana del 27 de junio de 1458, los sesenta y cuatro años de edad, a en el castillo del Ovo, Nápoles, después de otorgar testamento, en en el que, entre otras cosas, disponía que su cadáver fuese depo¬ sitado en la capilla mayor del convento de San Pedro Mártir, de Nápoles, y que a la mayor brevedad se le trasladara a Poblet, voluntad que no se cumplió hasta después de doscientos trece años, o sea en 1671, que D. Pedro Antonio de Aragón trajo con gran solemnidad de Nápoles a este Monasterio los restos de Al¬ fonso V, los de la reina de Hungría D.^ Beatriz, su nieta, y los del infante D. Pedro, duque de Notho, su hermano. Poco sobrevivó a su rey el abad CoiuU, que bajó a la tumba cuando Uevaba más de veintiún años en el cargo, el día 3 de oc¬ tubre de 1458, siendo enterrado en la Sala capitular bajo losa, en la que, en bajo relieve, se representa al difunto con cogulla y báculo, sin inscripción alguna, pero sí con su escudo de armas, que era, como vimos en la fachada de la capilla de San Jorge, un conejo en una tarjeta atravesada por un báculo. Así describía al abad Conill el monje fray Juan Ramírez en unas notas escritas en el año 1444. «Un santo gobierna hoy nuestra casa. No otra cosa puedo decir de fray Bartolomé ConiU. Acaba de construir, al escribir estas notas, la capüla del Rosario y de San Jorge, antesala de nuestra santa casa. Nuestro rey D. Alfonso le tiene toda su* confianza, y debido a eUo hizo este obsequio al Monasterio, regalando, además, un retablo mar¬ móreo de gusto y arquitectura excelentes. Cuando fué elegido, ya dijo fray Pedro Ferrer, abad de Fuenfría, que se había ele¬ gido un santo varón, y esta santidad la demostró cuando pro¬ hibió, bajo excomunión, la mescolanza de monjes y conversos en los dormitorios por causas de sana moral, y queriendo usar las facultades de un breve pontificio, quiso separar en celdas el ancho recinto. Dios nos conserve este santo varón.» REAI, MONASTERIO DE POBEET Fué elegido para substituir al abad Conill el maestro fray Miguel Delgado, que había sido limos¬ nero, œnfesor y albacea de Alfonso V y diversas veces su embajador cerca los Papas Nicolás V y Calixto III. A juzgar por el apellido, no había nacido este sujeto en Cataluña, y así se comprende bien su amistad con el rey D. Juan II, a quien sirvió valerosamente en la guerra de Cataluña, como dicen los notadores domésticos del Monasterio, en contra, de lo que es de suponer, de los hijos de esta hermosa y sufrida tierra, que luchaban por su dignidad y sus fueros, cuyos servi¬ cios no califican hien aquellas palabras, sino que — dice Finestres (que escribía, también, en otra época de servilismo, 1756) — mejor lo declaran las cartas reales y otros monumentos de aquel tiempo, que se conservan en el archivo de este Monasterio para per¬ petua memoria de lo que hizo en servicio del rey en aquellas gue¬ rras; y por ello — escribe el mismo Finestres — de nuestro abad D. Miguel Delgado apenas podemos referir acción alguna sin qtie se mezclan los favores que le dispensó continuamente el rey D. Juan II. En apurados trances se vió en más de una ocasión el Mo¬ nasterio, por la parcialidad del abad Delgado, pues en diferentes veces el condestable de Portugal, que había sido jurado rey en Barcelona el día 21 de enero de 1464, intentó apoderarse del Mo¬ nasterio y su fortaleza, pero nunca pudo lograrlo — dice el men¬ cionado escritor —, «porque además de la gente del país, que se había recogido aquí, había también de guarnición una compañía de soldados, cuyo capitán era D. Juan Delgado, hermano del abad. Y más adelante, temiendo el mayor poder del enemigo, el abad escribió al rey que conforme a lo que su majestad le había ofrecido en una carta, se sirviese enviarle más gente de armas, que asegurasen esta fortaleza que el convento les pagaría el sueldo, y aunque después el abad notificó al rey que había reducido ya el Monasterio a la obediencia real, el monarca envió una com¬ pañía bajo el mando de D. Hugón de Uries, su copero mayor, que llegó a Poblet el 19 de agosto de dicho año 1464.» Enterado Juan II de la sumisión del Monasterio y de que el REAI, MONASTERIO DE POBEET 199 abad quería ausentarse de aquellos lugares, le escribió de esta manera: nEl Rey. — Venerable maestre bien amado nuestro : auemos resciuido la letra que nos enbiastes de commo es redusido a nuestra obediencia el monesterio de Poblet. Auemos deliberado que estedes quedo e dende parlades a ninguna parte fasta que nos sean re¬ non ducidos todos esos logares de enderredor a nuestra obediencia, e avn fasta que sepamos del conde de Pradas lo que fard; de donde es ydo e vos escriuamos aquello que deuedes faser. Dada en el real de Gemara a veintiséis dias de Juliol de mil quatrocientos sesenta e quatro. — Rex lohanes. — Diego de Paredes, Secretario.■>> Tanto los paisanos como los soldados que estaban en defensa del Monasterio militaban bajo las órdenes del abad, gobernador principal de esta fortaleza, de la que decía su majestad que era la que más estimaba de todas las que tem'a en Cataluña, después de Lérida y Tarragona. Este abad estuvo siempre de parte de Juan II y en contra del país durante las luchas de Cataluña y aquel monarca, y a la muerte del malogrado Carlos de Viana (1461), el abad Delgado, a la cabeza de unos pocos mercenarios, sostuvo el partido del rey, organizando, incluso, espionajes, hasta fuera de sus jurisdiccio¬ nes,* en contra de los catalanes, que, fuertes en su derecho y en la justicia de su causa, aclamaron sucesivamente por reyes * uLo Rey. — Venerable abbat, religiós e amat conseller nostre vuy deu partir de Tarragona la nostra artelleria per venir deçà. Pregam e encarregam vos quan podem trametau bones espies la via de Tortosa, per tal que si gent alguna dels enemichs vinian per fer algun dan en la dita artelleria, aquells que la portan sian de continent auisats, perque la metan en bon recapte. Donchs veu quant ht va, donam hi lo bon recapte qtte de vos comfiam. Data en Tarrega a vint de Abril mill cuatrecents seixanta cinc. — Rex lohanes. — Christianus secretarias.» «Lo Rey. — Venerable, religiós e amat conseller e almoyner nostre. Nostra voluntat es e os encarregam que Don Tomas Torrellas que tiniu pres liureu ab efecte a lohan Dorrondonyo alcayt de nostre Castell de Leyda, lo qual prestament serd aqui en vostre monestir per reebre lo. En aquest mitg temps teniu lo be guardat per que com dit lo dit loham Dorrondonyo hi serd le li doneu com dit es, que si en lo dit don Tomas algun dret haureu, aquell vos serd conseruat. Dada en Tarra¬ gona a vint de Juny any mill cuatrecents seixanta nou. — Rex lohanes.» «Lo Rey. — Venerable abbat, religiós, amat conseller e almoyner maior nostre. Vostra letra hauem reebut, ensemps ab los capitols fets e fermats ab en louer, qui sta en lo Castell dels Homells de na Gaya; e vista la dita vostra letra e capitols, nos som contens que passem en la forma e manera que vos los haueu fet e fermat. 20Q RpAI, MONASTERIO DE EOBEEX suyos al de Castilla, primero, al condestable de Portugal, después, y íi Renato de Anjou, más tarde. Con motivo de la parcialidad del abad Delgado, sufrió el Monasterio, como decimos arriba, grandes perjuicios, y valiéndose aquél de su influencia con el rey Juan II, pidió reparaciones, que serían seguramente exageradísimas cuando el mismo Fernando el Católico, primogénito de Aragón y rey de Castüla, León, Sicilia y Portugal, en carta dirigida al abad y fechada en Burgos a 25 de agosto de 1475, le ruega encarecidamente no sea exigente en las reparaciones pedidas, y procure la pronta «conclusión de la Corte de ese Principado, en que cabe en gran parte del estado del rey* mi señor y Padre nuestro y el beneficio y tranquilidad y descanso de dicho principado)). Traslado de los cadáveres del D. Martín rey y de la reina D.^ Violante dispuesto el rey Martín que su cuerpo fuera ente¬ Había rrado primeramente en tierra, en el claustro delante de la capilla de San Jerónimo, con una piedra encima, para que fuese pisado por todos los que entraran y salieran de la Iglesia, y estuviese allí hasta que sus carnes fuesen consumidas, y luego trasladados sus restos dentro de la Iglesia y puestos en un sepulcro en el arco real, junto a la sepultura del rey D. Pedro, su padre; pero nada de esto se hi20, sino que lo depositaron en la Seo de Barcelona e axi los confirmam e loam. De Tarragona a doise de Maig a les onse ores abans de mig jorn del any d,e mil ouatrecenls seixanta set. — Rex lohanes.n «Lo Rey de Sicilia, Primogènit e Loctinent general. — Venerable magnifich e be amat nostre, admirado grandissima tenim no siau ad vengut a la jornada que concordam en Tarrega que era per vint e sis ja passat per que est molt neces¬ sària la presencia vuestra. Ad vos pregant, encarregam e manam, de continent sens detenir vos gens parescau e siau ad, que del contra o dilació se siguiraen in- conuenients inextimables. Dada en Lcyda a vint e vuit de Octubre any mill cuatre- cents seixanta vuit. — Rex Ferdinandus.t (Archivo Histórico Nacional. Madrid.) ♦ D. Juan II estaba casi dego. REAI, MONASTERIO DE POBEET 201 y estuvo en el altar mayor de ella, hasta que el abad Delgado obtuvo el real mandato para que le fueran entregados los cuerpos del rey D. Martín y de la reina D.® Violante que estaban tam¬ bién depositados en aquella Catedral, y acompañados de treinta monjes que a este efecto había el abad Uamado a aquella ciudad, fueron traídos a Poblet (año 1460), donde se les hicieron las honras acostumbradas; y no le pusieron en el arco real junto a su padre, como él había mandado, porque aquel lugar fué ocupado por el cadáver del de Antequera, y así su cuerpo tuvo que ser depo¬ sitado en tumba de madera cubierta de terciopelo negro, debajo de los arcos reales, y los restos de D.® Violante fueron colocados en el sepulcro de su esposo D. Juan I el Cazador o el Amador de la Gentileza. El diario de la Generalidad de Cataluña reseña la traslación de los cadáveres de D.® Violante y del rey D. Martín de la si¬ guiente manera : «Viernes, 25 de enero de 1460. — En este día, entre tres y cuatro de la madrugada, los monjes de Poblet sa¬ caron de la Seo de Barcelona los cadáveres de los ilustrísimos reyes de Aragón, D. Martín, de gloriosa memoria, y D.® Vio¬ lante, viuda del rey D. Juan I de Aragón, que durante muchos años habían descansado junto al altar mayor de dicha Catedral; en donde estaban en depósito, prometiendo los reverendos obispo y cabildo que cuando dichos monjes quisiesen llevarlos a Poblet, se los entregarían, en atención a que dichos reyes, en sus respec¬ tivos testamentos, habían ordenado que se les enterrase en el mencionado Monasterio, y hasta hoy nadie se había cuidado de cumplir este mandamiento.» «Los cuerpos fueron extraídos antes del amanecer, del modo siguiente : Iba en primer lugar la servidumbre, sin gramaUas ni otra ceremonia, Uevando sendos blandones de cera amarilla; después seguían los cuerpos de dichos reyes encerrados en fére¬ tros de madera, cubiertos de paño con hstas blancas, clavadas con tachuelas, según costumbre, y sin cobertor de oro ni seda, llevados en hombros de varios pobres de solemnidad; seguían en pos dos blandones; luego, veinticuatro monjes de Poblet con sus hábitos blancos, llevando unos cirios muy pequeños de cera amarilla y recitando el oficio de difuntos sub missa voce. Detrás 202 REAI, MONASTERIO DE POBEET de ellos iban otros dos cirios grandes. De la Seo fueron hacia la Plaza Nueva, y luego pasaron por la de la Fuente de Santa Ana y por la calle de Na Canuda hasta el Monasterio de Nazaret, de la presente ciudad. Desde allí, los monjes hicieron transpor¬ tar los cadáveres a Poblet. Encontrábase a la sazón en Bar¬ celona el rey D. Juan II, y como le rogasen los concelleres se sirviese ordenar que dichos reales cadáveres fuesen trasladados con la solemnidad acostumbrada, pues la ciudad estaba dispuesta a contribuir por su parte alo que fuese debido, informóse al rey, y viendo que para ello se necesitaban muchos cirios y tapices de oro, amén de otros asaz cuantiosos, de modo que sólo por parte del rey ascendían cuando menos a 500 florines, dijo que él no es¬ taba de humor para tales dispendios, y así se hizo la traslación tan mezquinamente como queda dicho. El cadáver del rey, que vestía de brocado de oro, fué encontrado entero, salvo la nariz, que la tenía un poco menoscabada. El de la reina no pudo verse, porque el ataúd estaba Heno de serrín de ciprés que se había pegado al cuerpo y sobre todo al rostro de la difunta. ¡Buena gloria hayan sus almas y mala la de los malos reyes y malas reinas! Yo sé por quién lo digo.» Caroleu comenta de la siguiente manera esta anotación del Dietario : «Si hubiese quien dudase de la avara condición de Juan II, ahí tiene una prueba elocuente de eUa. A bien que la conducta de los opulentos monjes de Poblet, de la Generalidad y del Consejo de Ciento no hablan tampoco muy alto en pro de sus monárquicos sentimientos. A los reyes les pasa lo que a los simples mortales : a muertos y a idos... Por lo demás, las últimas palabras de esta apuntación no necesitan comentario como indicio de la sorda animosidad que reinaba en la Diputación contra el nuevo monarca. Sea como fuere, parte el corazón pensar que tan abandonados de todos cruzaban los soütarios valles de su amada Cataluña los restos de aquel üustrado y bondadoso D. Mar¬ tín, quien apellida la Historia el Humano, y que antes de morir a había hecho heroicos esfuerzos para que un Congreso nacional de jurisconsultos declarase a quién correspondía la corona des¬ pués de su muerte, a fin de no legar la guerra civil a sus súbditos. ¿Y qué diremos de la culta y agraciada princesa, a la cual tan REAL MONASTERIO DE POBLET 203 profundo cariño había profesado el Amador de la Gentileza? Cuando se leen estas líneas del Dietario y se recuerdan el fausto y elegancia de la Corte barcelonesa, presidida por D.®' Violante, no puede menos de recordarse, también, los tétricos versículos del libro de Job y del Eclesiastès sobre la vanidad de las grandezas te¬ rrenales.» Se hicieron en el Monasterio, durante este abadiato,algunas obras de importancia, en las que descuella el escudo del abad, que consiste en un tigre que pasa por dos torres, como son la capilla de la granja de Riudabella, la capilla de la Piedad en el piso superior del claustro principal y uno de los cuatro ángulos vecinos a la capüla, y comenzó la Puerta dorada, que acabó luego el abad Payo Coello, por haber fallecido el abad Delgado, siendo diputado eclesiástico, en Barcelona, el día 26 de noviembre de 1478, y su cadáver sepultado en el Priorato de Nazaret, que más tarde fué Monasterio de ValldonceUa, desaparecido hoy a con¬ secuencia de los luctuosos sucesos de julio de 1909. Teniendo en cuenta las agitaciones y turbulencias por que atravesó nuestra patria en aquellos años, y la parcial conducta del abad Delgado, nada tiene de extraño que los nobles hijos d*e esta tierra que en Poblet vestían el humilde hábito monacal, sintieran latir con ímpetu su corazón en favor de las reivindicacio¬ nes patrias y que en más de una ocasión intentaran exteriorizar su descontento, nobles intentos que se veían inmediatamente contrarrestados por la fuerza de las tropas alojadas en el Mo¬ nasterio, por la férrea disciplina de la Orden y por la implacable mano del abad, pero que al fin salieron a la superficie el día de la elección de nuevo prelado, impidiendo ponerse de acuerdo a los setenta y dos electores de que constaba el Capítulo para elegir al que debía suceder al abad Delgado, hasta que los abades de Santes Creus y Escarpe, que, mandados por el rey Juan II, presidían la elección, impusieron su autoridad y lograron que se delegase al prior fray Juan Ruiz de Moros, que había sido lugarteniente de limosnero del rey, para que, en su nombre y en el del convento, eligiese abad 43 al que mejor le pareciese, elección 204 REAI< MONASTERIO DE POBi;ET que recayó en fray Juan Estaña, porque, según dijo al designarlo, era un varón santo, en virtudes, y costumbres insignes, y en todas sus cosas prudente y circunspecto. muy Muy empeñado dejó al Monasterio el abad Delgado, por sus muchas liberidades con el rey Juan II, al que prestó a menudo grandes sumas para las guerras contra Cataluña y por los gastos extraordinarios efectuados por el sostenimiento de las milicias que él y su hermano comandaban en las luchas a favor de aquel parricida monarca, y el resultado de todo esto fué que más de una vez, como dice Toda, las autoridades del Monasterio se hallaron en grave situación para afrontar las responsabilidades financieras cuando faltaban los caudales y los padres archiveros guardianes de ellos declaraban tener vacías las cajas. No quedaba enton¬ ces otro recurso que empeñarse, no ya la palabra, que de nada vaha, sino las rentas de la casa o las joyas y tesoros del culto. Lo sucedido en 1479 prueba que nada detenía a la comuni¬ dad populetana para hacerse con dinero, cuando la necesidad era apremiante. A fines de este año debía pagarse el Quindenio, tributo que percibía Roma cada quince años, y careciendo de dinero el Monasterio para hacerlo efectivo, el padre Ruiz de Moros, que seguía ejerciendo las funciones de prior, convocó a la co¬ munidad en el Aula capitular, haciéndola aprobar una propo¬ sición de pedir prestados 1,000 florines de oro a D. Juan Delgado, hermano del pasado abad, que había sido, como hemos dicho, capitán de las milicias pobletanas al servicio de Juan II, y baile general de las Barom'as, cargos en los que había encontrado la manera de hacerse un caudal particular, y no le había de causar molestia prestarlo, en parte, siempre que se le dieran las debidas garantías. Así se llevó a cabo el negocio. Poblet recibió el dinero en buena moneda de oro, comprometiéndose a devolverlos dentro pocos meses con el producto de las cosechas, y como ga¬ rantía del préstamo, señaló una de las reliquias más preciadas de la Sacristía y los símbolos de la autoridad abacial. Las con¬ diciones para reforzar esta garantía no podían ser más usurarias.* * «Jesús. Lo frare Johan Roiz de Moros, Prior del monestir de Poblet, en sancta Theologia maestre, de consentiment e volentat del convent del dit monestir, atorch a vos el honorable mossen Johan Delgado baile general de la senyoria del REAI, MONASTERIO DE POBEET 205 Losmonjes que habían corrido la guerra y que luego vistieron de nuevo el sayal cisterciense no se avem'an a la severidad de la disciplina monacal, y debían ser a menudo amonestados y cas¬ tigados, castigos y amonestaciones que aceptaban a regaña¬ dientes unos, y que protestaban y reunían, otros. El nuevo abad Estaña, que no era hombre de lucha o porque no contaba con fuerzas suficientes para gobernar el Monasterio, acarició desde los primeros días la idea de dimitir el cargo, resolución que llevó a la práctica antes de finir el primer año de su nombramiento, aunque no pudo poner en práctica su propósito de traspasar la Abadía a fray Juan Ruiz de Moros, ya sea para pagarle lo que había hecho por su eleccción, ya porque le creía con sobrados méritos para ocupar aquel alto cargo, porque el nuevo rey D. Fernando, que en un principio había autorizado el traspaso, mejor enterado luego, ordenó que la renuncia fuese a favor del convento, a fin de que éste con entera libertad procediera a nueva elección de abad. Presentada la dimisión, fray Gabriel Escuder, prior, pre¬ sidente sede vacante y los demás monjes en Capítulo, hicieron ciertos estatutos para el mejor bien y buen gobierno del Monas¬ terio, tirando a excusar gastos excesivos y evitar superfluidades, jurando todos observarlos y que el que fuese elegido abad los dit monestir de Poblet, esser veritat que'ns aveu emprestat en en pecunia numerada pera pagar la vagant e annata del dit monestir al Sant Pare e als reverendissims cardenals en la ciutat de Roma, mil florins de bon or e de bon pes de Aragó : dic que'ns aveu emprestat mil florins, los quals yo e lo dit convent vos prometem real¬ ment e de fet tornar en poder vostre fins a la festa de Sant Johan de Juny prop vinent. E perque siau mes al segur vos donam en penyora la Veronica, la qual fonch del illustrissimo senyor Rey don Ferrando, ab totes ses perles e pedres pre¬ cioses e los bordons de argent del dit monestir, les quals penyores tinga per vos y en nom vostre lo venerable frare Johan Issern sacristd del dit monestir, fins que los dits mil florins vos sian tornats. E mes avant nos obliguam tots los lochs e rendes del dit monestir. E perque es axi en veritat, renunciante de certa sciencia a tots los privilegis que en aço ajudarnos poguessem, en manera que totes xoses sien interpretades a profit vostre e dany del dit monestir, far-vos lo prasent albarà so- tascrit de ma propia md e sagellat devait ab lo sagell del convent del dit monestir en testimoni de veritat, a xxiiij. {24) de Dehembre any de la Nativitat de Nostre Senyor Jesu Christ MCCCCLXX nou {iqyç); e aguda major deliberació vos pro¬ metem pagar los dits florins a rahó de deset sous lo florí, per quant tan preu valen de present, e tornamos los dits florins de or en or, e vos prometem restituir e tor- narvos aquells per tot lo mes de Abril primer vinent. Fet lo present albard e obligació en lo dit monestir de Poblet, dia, mes y any desús especificat. Plau al dit frare Joan Roiz de Moros, prior, tot lo contengut en lo present albard signat de la propia md en lo capitol en presencia e ab consell e consentiment de tot lo convent.^ {Archivo de Escornalbou.) 206 KEAI< MONASTERIO DE POBEET guardaría exactamente, pediría dispensa de juramento que no ni usaría de ella aunque se le concediese. Obtuvieron al mismo tiempo un breve del Papa Sixto IV con fecha 17 de agosto de 1480, en el que se desligaba al convento de la obligación de llamar al abad de Fuenfría para presidir la elección de abad, concedién¬ doles el mismo documento derecho para que pudieran designar a otro cualquiera de la orden para ejercer tal función. Tras terrible agonía, durante la cual pasarían por su mente, como cinta cinematográfica, el cúmulo de crímenes y malas acciones cometidas durante su larga y crapulosa vida, según daba entender por los hondos suspiros que exhalaba, las continuas demandas de perdón y los gestos y visajes de terror que estreme¬ cían su faz y su cuerpo, como si tuviera delante, pidiéndole cuen¬ tas, las sombras de sus infortunados hijos D. Carlos de Viana y D.3' Blanca, y la del desdichado D. Jaime de Urgel, falleció el rey D. Juan II, de triste memoria, a los ochenta y dos años de edad, en Barcelona, el día 19 de enero de 1479, y en cumplimien¬ to de su última voluntad, su cadáver fué trasladado a Poblet y depositado el presbiterio, hasta el día 4 de mayo de 1499, en que fueron depositados sus restos en su definitiva sepultura. La carta número 75 del Llibre quart de solemnitats, que se guarda en el Archivo Murdcipal de Barcelona, describe minucio¬ samente todas las ceremonias que se llevaron a cabo desde el día de la muerte del rey D. Juan II hasta ocho días después que su cadáver fué trasladado a Poblet. También en el mismo año 1479 recibió sepultura en este Monasterio D. Rodrigo Rebolledo, barón de Monclús, camarero mayor de D. Juan II. Congregados los monjes bajo la presidencia del abad de Piedra, el día 14 de abril de 1480, ehgieron a fray Juan Payo Coello abad 44, para ocupar la süla que había renunciado Estaña. Nació fray Payo CoeUo en Zamora, de famüia portuguesa, y había trocado el traje müitar por la humilde cogulla cisterciense; era doctor en Sa¬ grada Teología y hmosnero del rey D. Fernando REAL MONASTERIO DE POBLET 207 el Católico, de quien, dice Finestres, había sido su mayor con¬ fidente. Contraviniendo lo instituido y lo que se acostumbraba res¬ pecto a la elección de diputados de la Generalidad de Cataluña, quiso el rey en 1488 nombrarlos directamente, y entre ellos eligió diputado eclesiástico al abad Payo Coello, a fin de que le tu¬ viese siempre al corriente de lo que en las reuniones de la Diputa¬ ción se tratara, encargo que a satisfacción del rey cumplía el abad, sin que de ello se enterasen sus compañeros de la Generalidad, como lo indica el monarca en una de las muchas cartas que le había escrito, cuando dice : «Vuestras cartas que sobre esto, o otro cualquiera negocio nos escribiredes, estarán tan secretas como si no las ficesedes : for ende con entera confianza nos dad siempre avisos de todo lo que vos ocurriere...d Logró que la Diputación, durante el tiempo que ejerció el cargo, no hiciera ningún nom¬ bramiento del que por anticipado no se enterara el rey y diera su beneplácito, y tanto le interesaba a D. Fernando que el abad asistiera a todas las reuniones, que en cierta ocasión (21 de mayo de 1491) que éste quería ir a saludarle personalmente, recibió letras reales que le decían : «En vuestra venida nos parece debéis sobreseer, porque dañaría mucho al General vuestra absència.)) Por lo apuntado, se ve que este abad, que, al igual que sus dos antecesores, habían nacido fuera de Cataluña, eran más par¬ tidarios del rey que de los intereses de los naturales de la tierra, que por su cargo tenían obhgación de defender. Durante su Abadía tuvo lugar la invención de la imagen de Nuestra Señora deis Torrents, a la que se levantó una modesta capüla, que más tarde, en tiempo del abad Escuder, se amplió, quedando en el estado que en la fecha se halla; se acabó la Puerta dorada y algunos otros edificios, en los que descuellan sus armas, que consisten en un león fajado de escaques y unas cruces en la orla del escudo. Escribió este abad una bien documentada Historia de Poblet, que se guardó manuscrita en la bibüoteca del Monasterio hasta el tiempo de su destrucción.