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(XX1[) SOCIEDAD ESPAÑOLA DE AMIGOS DEL ARTE EXPOSICIÓN DE CÓDICES MINIADOS ESPAÑOLES CATÁLOGO POR J. DOMÍNGUEZ BORDONA MADRID : MCMXXIX ADVERTENCIA L organizar en 1924 la primera Exposición de códices miniados españoles, tratóse, natural- mente, de reunir en ella los ejemplares más caracterizados, dispersos en bibliotecas y ar- chivos de España y del extranjero. Dificultades que no fue posible vencer se opusieron, en parte, a tal intento, y así, en aquella memorable muestra de arte, tan abundante y exquisita, hubo, sin embargo, que lamentar ausencias que no pudieron pasar inadvertidas a los doctos. Para llenar ahora aquellas lagunas ha parecido necesario publicar en este CA TÁLOGO, además de las láminas sueltas que reproducen originales presentes en la Exposición, otras láminas intercaladas en el texto referentes a ejemplares que, no habien- do figurado en ella, los consideramos indispensables, o simple- mente convenientes, para el estudio de la Miniatura en España. Al aportar modestamente a su conocimiento la ordenación de este material gráfico y la reseña histórica que le acompaña, somos ¡os primeros en darnos cuenta de lo mucho que falta por estudiar, y de lo mucho que, en lo estudiado, queda pendiente de esclarecimiento o sujeto a rectificación. De la inquietud moti- vada por los propios defectos nos veríamos cumplidamente com- pensados, si ellos fueran estímulo para que plumas más autori- zadas completasen el estudio que en España se debe al arte de la Miniatura; este arte considerado por Francisco de Holanda como "muy casto y espiritual y muy apacible a los o/os, y que mueve el ánima a altas consideraciones". J. D. B. INTRODUCCIÓN Y CATÁLOGO LAMINA A BEATO DE VALCAVADO. Ano 970. (VIII) INTRODUCCIÓN PERÍODO VISIGÓTICO. — Noticia de bibliotecas y manuscritos anteriores al siglo v . — El pro- blema del "Pentateuco Ashburnham" ESPECTO a libros y bibliotecas durante el período visigótico, poseemos datos esparcidos en obras de eruditos españo- les como Flórez, Risco, Villanueva, Eguren, etc., que fueron cuidadosamente recogidos por el jesuíta francés P. Jules Tailhan en su estudio sobre las bibliotecas de Es- paña durante la edad media'0. No van las alusiones más allá de los comienzos del siglo vi, de cuando data una referencia a la biblioteca reunida por San Martín, apóstol de los suevos, en el monasterio de Dume, cerca de Braga. Algo se sabe también de la de Liciniano de Cartagena, de otra que trajo de Áfri- ca el abad Donato, de la episcopal de Toledo, y de las que un conde Lorenzo y un discípulo de San Braulio llamado Doninus tuvieron en determinada ciudad, Barcelona según parece. Pero a todas estas colecciones debió de superar, rica en libros sagrados y profanos, la que formó en Sevilla el insigne autor de Las Etimologías; ciertos epígrafes y versos latinos grabados en las paredes de la biblioteca isidoriana, muchas veces reproducidos por los eruditos, son docu- mentos preciosos de la bibliología hispánica. Conocido es el viaje que Tajón hace a Roma, en tiempo del papa Martín I, (1) Nouveaux Mélanges d'Archeohgie, d'Hisloire tt de Litterature sur le Moyen Age... publiés por le P. Ch. Cahier. Appendice sur les Bibliothequea eapñgnolea du hout Moyen Age, pnr le P. Jules TAILHAN, París, 1877, pá ffs . 217-346. Interesa, sobre el mismo asunto: Z. GABCÍA VILULDA, La cultura literaria del clero visigodo (*Estadios Eclesiásticos», julio-octubre, 1921). a para copiar las obras de San Gregorio, que faltaban en España. Hay noticia de loa trabajos realizados por San Braulio en su escritorio de Zaragoza, de las re- laciones de ésfe 'con el de San Millán de la Cogolla, y de la intervención de aquel santo en la revisión de códices copiados para el rey Recesvinto. Además de los escritorios establecidos durante el siglo vn en todos los mo- nasterios de cierta categoría, existe también el tipo de copista independiente que, como San Valerio en las montañas del Bierzo, va formando pacientemente en la soledad su propia biblioteca. Hay notarii dedicados a la copia de manus- critos, y hay ¡ibraríi de condición diversa: unos comercian con los libros sali- dos de sus oficinas; otros, sin traficar con el público, están al servicio de las corporaciones. Poco nos dicen los textos antiguos respecto a confección de libros en tan lejanos tiempos, y nada que difiera de lo de épocas más conocidas, a saber, que el material sobre el que se escribía era el pergamino, y la pluma y la caña los instrumentos gráficos. Disponemos, afortunadamente,3de algunos manuscritos, seguramente espa- ñoles, que remontan al siglo vn o, acaso, a los últimos años del vi. Tales son: el palimpsesto de la catedral de León, escrito en caracteres unciales, del siglo vi o vn; el Fuero Juzgo del Vaticano, en letra semiuncial del VII u vm; los fragmen- tos de un comentario sobre el Génesis, en uncial y semiuncial del vm, repartidos entre las bibliotecas Nacional de París y Municipal de Autun; el códice miscelá- neo ovetense, del monasterio del Escorial, que guarda entre sus folios algunos escritos en uncial del siglo VII. Descontando el precioso ejemplar de las Homilías de San Gregorio, con- servado en la catedral de Barcelona, escrito también en caracteres unciales e ilustrado con iniciales muy bellas, pero cuyo origen francés parece demostra- do (l) , el interés de estos primeros monumentos es más literario y paleográfico que artístico- Apenas si en este sentido podría mencionarse otra cosa que algu- nos circulitos concéntricos, rellenos sus espacios con puntos o líneas, todo ello hecho a pluma y muy simplificado, dentro de los cuales se inscriben los títulos de cada libro, como ocurre en el Fuero Juzgo del Vaticano (fig. 1). No aparecen adornados con más profusión los escasos manuscritos del siglo vm, en letra de (1) Cf. Pere PUJOL I TUB*U, El manuacrít de lea Homilies de S. Oregorí de la Catedral de Barcelona (iBuillelf de la Biblioteca de Catalunya». V, 1918-1919, págs. 186-194), Véase también R. GIL MIQUBL, Un códice anterior al siglo VIH. Homiliae Sancfi Oregor/I, códice en letra uncial de la catedral de Barcelona (« Revista Histórica.. Valladolid, 1918). - 3 - transición o francamen- te mozárabe: tal el fa- moso Oracional de la catedral de Verona, an- terior a 732 y origina- rio, al parecer, de Ta- rragona, en el que no hay otro elemento de adorno que títulos en capitales rústicas rojas, o rojas y negras, e ini- ciales de tipo uncial o visigótico de gran ta- maño. Es preciso trans- poner el siglo ix para hallar códices españoles con caligrafía artística; y llegar a la décima centuria para que la ilustración del libro se manifieste francamente, no sólo en letras y temas ornamentales, sino también en representaciones de hombres y de animales, en verdaderas historias. La carencia de manuscritos miniados durante los dos siglos que siguen a la invasión árabe, no excluye la posibilidad de representaciones mucho más anti- guas, esto es, de una miniatura propiamente visigótica. No se opone a ello tampoco la tesis de Gómez Moreno, que justifica la ausencia de imágenes en códices anteriores al siglo x por influjos del canon 56 del Sínodo de Elvira que prohibía las representaciones pictóricas dentro de los templos 0 '. El autor de las Iglesias mozárabes no afirma ni niega la existencia de una miniatura visigó- tica; refiérese únicamente a libros posteriores a la invasión de ios moros, es de- cir, a libros mozárabes, aunque también es cierto que no cree posible relacionar las ilustraciones de ellos con las del único manuscrito pintado que pudiera ser tenido por visigótico, el famoso Pentateuco Ashburnham (figs. 2 y 3). Este códice, que perteneció a la iglesia de Saint Gatien de Tours, fue sus- traído por Libri y vendido a lord Ashburnham, pasando, a la muerte de éste, a la Biblioteca Nacional de París, donde se conserva. Forma un volumen de 142 folios que miden 375 x 320 mm. y está escrito en unciales mayúsculas, a línea tirada. Conserva diecinueve páginas pintadas; la primera, de frontispicio, si- mulando pórtico en arco con cortinas, y cada una de las restantes con diversos (1) M. GÓMBZMOBBNO, Iglesias mozárabes. Arte español de loa siglos ¡X a XI, Madrid, 1919, pig. 255. 1" Flg. a. Parta. Biblioteca Noclonfll: . Flg. s. Parla. Biblioteca Noción»!: Pentateuco Ashburnham - 6— asuntos del Antiguo Testamento, en el siguiente orden: II, La Creación; ni, Adán y Eva, y muerte de Abel; IV, Diluvio universal; V, Fin del diluvio y sacrificio de Noé; VI, Sodoma y Gomorra; VII, Isaac y Rebeca; VIII a X, Historia de Jacob y Esaú; XI a XIV, Historia de José; XV, Moisés y Aarón delante del faraón; XVI, Ultima plaga y liberación de los hijos de Israel; XVII, Éxodo por Egipto y paso del Mar Rojo; XVIII, Legislación sobre el Sinaf y tabernáculo; XIX, Moi- sés comunica parte de su espíritu a los setenta ancianos de Israel. Entiéndase que esta enumeración de asuntos es muy sumaria. Si se exceptúa la represen- tación del diluvio, donde el arca navegando sobre las aguas en que se anegan hombres y animales confundidos, forma una composición que llena por sí sola toda la página, en todas las demás se desarrollan las historias enumeradas, en diversas escenas dispuestas en dos o tres zonas, o simplemente en diferentes planos (1>. La determinación de la patria del Pentateuco ha puesto de manifiesto las más diversas opiniones, y aun no parece haberse dicho la última palabra sobre el asunto. Ya en 1893 Samuel Berger (2> rechazó la afirmación de los editores de la Pa/eeographical Society que indicaban la Italia del Norte como lugar de origen. Reconocía que el arte de las pinturas era no menos extraño que el texto a toda tradición conocida, y veía en las primeras, con Springer, más que un arte dife- rente, la señal de una civilización aparte de lo sabido. Tratando de buscar la patria de este arfe extraño, y procediendo por un sistema de eliminación, hubo que excluir las posibilidades irlandesas y anglosajonas, que siguen tradiciones diferentes; las de Italia, que se inspira en Grecia; de la Galia merovingia, cuyo arte más tosco es, en el fondo, de inspiración romana; de Germania, que en la época a que nos referimos no existe para la civilización. Se pensó en nuestros antiguos manuscritos, en la Biblia de San Isidoro de León y en los Comentarios al Apocalipsis, de Beato, y se creyó descubrir, al compararlos con el Pentateu- co, relaciones favorables a la españolización del mismo, manifestadas en el as- pecto general de las pinturas de unos y otro, en las representaciones de fauna y flora, y en algunos detalles suntuarios. Proporcionaban otro argumento posi- tivo los resultados obtenidos por los benedictinos de la Comisión revisora de la Vulgata, al fijar como texto más semejante al del Pentateuco el español de la Biblia de San Pedro de Cárdena. El mismo Berger, por último, había hecho (1) Cf. The Miniaturea ofthe Ashburnham Pentateuch edited by Osear von GEBHABDT, Londres, 1885, Acompaña a la reproducción en fototipia de todas las pinturas minucioso descripción de cada una de ellas. <2) Samuel BBKOEB, Hiatoire de la Vulgate, cap. II, París, 1893. — 7 — notar en la escritura del códice algunas particularidades de paleografía hispáni- ca, a las que habrá que añadir ahora las indicadas recientemente por el P. Gar- cía Villada (l) . La reivindicación para España de esta preciosa reliquia, resto de la cultura isidoriana, y la afirmación de la existencia de una miniatura visigótica, anterior a la invasión árabe, rica en representaciones bíblicas, ha tenido su más decidido y autorizado campeón en el Dr. Wilhelm Neuss, profesor de Teología en la Uni- versidad de Bonn í2). Según él estas primitivas representaciones bíblicas se acu- san en obras de los siglos x y xi que deben ser consideradas no como manifes- taciones originales de un arte infantil, bárbaro e ingenuo, sino como restos de decadencia, productos de un arte en descomposición en los que aun es posible distinguir las fórmulas iconográficas, las soluciones artísticas, la belleza, en suma, de los antiguos modelos españoles, entre ellos el Pentateuco Ashburn- ham. Considera Neuss los Comentarios de Beato y la Biblia de San Isidoro de León, en su parte artística, como copias o interpretaciones de modelos paleocristianos, y hace referencias a dichos manuscritos como elementos de comparación; pero para el desarrollo de su tesis utiliza dos códices no mozára- bes, sino catalanes, escritos hacia el año 1000: la Biblia de San Pedro de Roda, en la Biblioteca Nacional de París, y la de Farfa, en el Vaticano. Sin perjuicio de volver a tratar de estas Biblias al considerarlas en sí mismas, con inde- pendencia de sus fuentes, esto es, al exponer el desarrollo de la miniatura espa- ñola dentro de la época y lugar en que fueron ejecutadas, debe acentuarse, por de pronto, su enorme importancia como transmisoras del arte antiguo. En tal sentido ha comparado Neuss sus miniaturas con las llamadas cadenas de la literatura exegética, o sean, textos formados a manera de mosaico con fragmen- tos de obras anteriores; y así como en tales cadenas se manifiestan, no obstan- te la trama del compilador, los diversos estilos de los originales literarios, así también en las ilustraciones de un mismo códice se manifiestan diferencias mu- cho más hondas que las que podrían justificarse por la distinta habilidad de los miniaturistas. Son diferencias estilísticas, explicables sólo por la diversidad de modelos copiados o interpretados. Podemos, en resumen, formarnos una idea de lo que sería en España la mi- niatura durante el período visigótico, por el examen de un manuscrito coetáneo, (1) Ct. Archivo Español de Arle y Arqueología, editado por el Centro de Esludios Históricos, núm. 5. página 352. (2) Wilhelm NBUSS, Die katalaniache Bibelilluatration um die Wende des ersten Jahrtausenda und díe altepanteche Buchmalerei, Bonn y Leipzig, 1922. — 8 — de origen español, cual es el Pentateuco Ashburnham, y por lo que en manus- critos de los siglos x y xi se ha conservado de modelos mucho más antiguos. Todo ello nos muestra que hubo libros ilustrados con miniaturas dispersas irregularmente en el texto, o dispuestas en espacio rectangular o cuadrado del ancho de una página; las hubo del tamaño de una página entera y también mar- ginales tal como se ofrecen en muchos códices procedentes de San Millán de la Cogolla (fig. 4). El arte de las mismas aparece estrechamente relacionado con el del norte de África, pero a las semejanzas respecto al arte copto antiguo, hay que sumar las del sur y este helenístico, las de Persia y Bizancio. I - ts 1>6jirfílnotmb': ertíufraftcuajo: PenfoDO MOZÍRABE. I. — Actividad libraría de las abadías. — Códices del siglo vm ai ix. — La ornamentación en manuscritos andaluces, toledanos, leoneses y castellanos ASTANTE más frecuentes y precisas son las referencias a códices españoles a partir de la segunda mitad del si- glo vm. Hay noticias de donativos de libros, hechos por diversos monarcas, desde el año 770, a los monasterios de Tuflón, San Pedro de Montes, San Andrés y Santiago del Bierzo, Celanova, Samos. Alude algún texto a la bi- blioteca de Liébana, patria del célebre Beato, biblioteca que como las bien surtidas de ciertas abadías navarras, famo- sas en el siglo ix, parece ser de creación anterior a la in- vasión árabe. No así otras, por ejemplo, la de San Salvador de Oviedo, fun- dada por Alfonso el Casto, y la leonesa de Santa María de Regla, que el obispo Fruminio I estableció en el año 874. El mayor progreso cultural de las abadías españolas corresponde a los si- glos x y xi. Descuellan, entonces, la de Albelda, fundada por Sancho de Navarra en 924; la de Cárdena, que lleva asociados los recuerdos heroicos del Cid y del conde Fernán González; la de San Millán de la Cogolla, de la que, como de la anterior, fan importantes códices subsisten; la de Sahagún, en la que Ambrosio de Morales pudo examinar aún muchos manuscritos; la de Santo Domingo de Silos, la más rica acaso en libros de liturgia mozárabe; las de Santa María de Sobrado en Galicia, y de Guimaraes y Lorvan en Portugal; la de Nájera y la Colegiaía de San Isidoro de León, fundadas en el siglo xi por los hermanos Gar- cfa y Fernando, reyes de Navarra y León, respectivamente. V" ya en límites de — tO- los siglos xi y XII las de San Martín de Lalfn, San Juan de la Vega, San Pedro de Esíonza, San Pedro de Arlanza... En todas o en casi todas estas abadías dedicaron los monjes, en mayor o menor grado, una parte de su actividad a la copia de libros. Es muy frecuente hallar en ellos, ya al final del texto, ya disimulados entre los adornos de una inicial miniada, ya repetidos en la trama de un laberinto, preciosos datos de fe- chas, localidades y nombres de poseedores, copistas y miniaturistas; constan a veces en larguísimas suscripciones, en las que el escriba, a vueltas de enca- recer las fatigas del trabajo por él realizado, pide en compensación de ellas algún beneficio espiritual. Cerca de un centenar de copistas y miniaturistas han podido ser registrados en códices escritos desde principios del siglo x hasta fines del xi y localizados en escritorios de Albares (León), Albelda (Logroño), Anda- lucía, Bobadilla (Galicia), Cárdena, Cataluña, León, San Millán (Burgos), San Miguel, Sahagún, San Prudencio de Laturce, Santo Domingo de Silos, Tabara, Toledo, Baralánica, San Vicente*". Los textos que proporcionan son : escrituarios (Biblias y comentarios), li- túrgicos, tratados espirituales de santos padres, hagiográficos, compilaciones conciliares y legislativas y algunos opúsculos poéticos(a). Hay un primer grupo de manuscritos mozárabes, de fines del siglo vi» y pri- mera mitad del ix, en letra minúscula o de transición a la mozárabe, muy pobres de ornato, pues éste queda reducido a los títulos y capitales en mayúsculas y al- gunas iniciales con dibujo de trenzados u hojitas acorazonadas sencillísimas(a) (fig. 5). Dentro de esta parquedad decorativa sobresale el códice escurialense de las Etimologías (P. I. 7) hecho para Alfonso II el Casto. Consta el nombre del monarca en un laberinto rodeado de seis círculos con los ortos y ocasos de los meses, todo encerrado en orla, lo mismo que la cruz de Oviedo con el alfa y omega representada en otra página; los títulos de cada libro y algunas iniciales, en rojo y verde. A la segunda mitad del siglo ix corresponde la bellísima Biblia firmada por DANILA que se guarda en el monasterio benedictino de la Trinidad, en La Cava, (1) Cf. Charles Upaon CLABK, Collectanea Hispánica (Transactions o( Ihe Conneelicul Academy of Sciences. 24 de septiembre de 1920), Parta, 1920, paga. 66-«7. (2) Cf. M. GÓMBZ MOBBNO, iglesias mozárabes, pégs. 545-588. (5) M. GÓMEZ MORBNO, ibfdem, pág. 556. Incluye en este primitivo grupo los manuscritos siguientes: Mis- celáneo Ovetense, del Escorial (lista de diócesis), anterior a 779; Fuero Juzgo de Coibert. hacia el afio 828; Actas del Concilio de Córdoba y Fragmentos de Juvenco y Eugenio, de la Catedral de León; Fragmento de San Isidoro, en la de Barcelona; Códice misceláneo de Albi; Fuero Juzgo de Ripoll. — 11 — cerca de Salerno (figu- MNV ra 6 ) , Notable por el p primor de su caligrafía y por el sentido deco- rativo de muchas de sus páginas con iniciales de aves y peces estiliza- dos y cartelas variadí- ?. simas, con arabescos, y en las que van inscri- > tos los incipit y explicit de cada libro y la nu- meración de los cuater- niones, ofrece esta B i - blia un caso único de marcada influencia ca- rolingia que se acusa así en la escritura y adornos indicados co- mo en las cuidadas ar- querías de las concor- dancias evangélicas(1). Hay en todos los unu) i" manuscritos de origen o influencia mozárabe, esto es, en los manus- critos de los siglos ix, x y xi impropiamente • *-'• - - denominados «VÍSÍgÓ- Fig. 6. Albl, Biblioteca Municipal: Códice misceláneo, núm. » ticos», caracteres pa- íeográficos comunes, pero al mismo tiempo diferencias tan sensibles que ya en (1) Consta la Biblia de La Cava de 305 folios, de 520 X 260 mm. escriioa a ires columnas, con 54 lí- neas. Hay extensa descripción por Dom Bernardo Gaelano D'AHAOON*, Codex Diplomáticas Cavensis, apén- dice 1, Ñapóles, 1875. Publica láminas en color, lo mismo que SILVBOTBB. Paleographie Universelle, 1. III. También reproduce algunas páginas CLARK, Collectanea, Pl. 13 y 14. En el perfodo precarolingio (dice Paul LBPHIEUB, en la Histoire de l'Ari(le André Michel, I, 508) deben in- cluirse dentro del grupo visigóüco loa productos de países del suroeste de Francia que fueron ocupados por vlsi- — 12 — el siglo XVIII el P. Merino pretendió fijar la diversidad de escuelas 0>. Las agru- paciones hechas por Gómez Moreno, de códices andaluces, toledanos, y de la zona libre (leoneses, castellanos y levantinos) nos permitirán sistematizar un poco el examen de la ilustra- MnnKM|MHHHMMM|j^Hp có d l lb o e l s in e i r n o ejemplares más carac- terizados. De procedencia an- daluza se señalan como más antiguos dos ma- iv. -*« nuscritos de la catedral o " de León : la segunda escritura del palimpses- to del siglo ix, y el mis- * celáneo número 22, del L __„ año 859 {2). El mismo p " -, " • " aspecto paleográfico " ofrecen el Ubelius scin- tillce seripturarum de Alvaro de Córdoba, en la Peal Academia de la Historia, y las Etimo- , ; - • - , t "u" logias, de la Biblioteca Nacional, publicadas en facsfmil por Rodolfo Monasterio de La Cava: Biblia de Dan/la Beer (S), con pequeñas iniciales en rojo y verde y sencillos gráficos geométricos y mapa en los mismos colores. Pero la obra más importante y característica del grupo andaluz es la Biblia llamada Hispalense, por su primitivo origen, y también Codex Toletanus por haber pasado, en fecha no determinada, de la catedral de Sevilla a la de Toledo, de donde vino a la Bibliote- ?odo8 o sufrieron su influencia. La obra más notable es el Sacramentarlo de Gellona, de hacia 804, de la Bi- blioteca Nacional de París, rico en letraa con representaciones animales de un realismo extraordinario. (1) GARCÍA VILLADA, Paleografía Española, Madrid, 1923, pág. 92. (2) Descritos por GARCÍA VILLADA, Catálogo de loa códices y documentos de la Catedral de León, Ma- drid, 1919. páffs. 83-66. (S) laidori Etymologise. Codex Toletanus (nunc Matritenais) 15-8 phototypice editus, Leiden. 1909 (tomo XIII de la obra «Códices ^raeci et latín! photographice depicii duce Seatone de Vries»). — 13 — ca Nacional (1) . La determinación de fecha de la famosa Biblia ha dado origen a abundante bibliografía (2> . Según Loewe habría que remontar la fecha al siglo vm; Muñoz Rivero, Becr y Fernández Zapico no creen que pase del x. Millares deter- mina en el códice la presencia de cuatro o cinco amanuenses, fija como fecha la primera mitad del siglo x y admite que ios prefacios de San Jerónimo y algunos títulos en mayúsculas hayan sido copiados hacia el 988. También Gómez Moreno señala el siglo x al estudiar la parte artística. Consiste ésta en doble arco de herradura que ocupa la página entera de los cánones de Eusebio; cada uno de dichos arcos cobija otros dos más sencillos, semicirculares rebajados; presen- tan los arcos mayores, como los capiteles y fustes de las columnas, una deco- ración de atauriques, o sea vegetales esquemáticos, de influencia mesopotámica; debajo de cada arco aparecen las cabezas y algo del cuerpo de un águila y un toro, símbolos de los evangelistas Juan y Lucas. Es importantísima esta pági- na, como documento, a falta de restos arquitectónicos andaluces de tiempos mo- zárabes. Comparada con manuscritos toledanos y leoneses, se destaca el rea- lismo extraordinario de los animales, menos acentuado en el toro, la delicadeza cromática, con un característico azul de ultramar, acaso único en miniaturas mozárabes, y un rojo de minio que realzan junto al verde y amarillo muy diluido; se destaca también lo primoroso del dibujo y la cuidada aplicación de los colores. El acentuado sello de orientalismo impreso en la composición se manifiesta de igual modo en otro doble arco de herradura, dibujado con tinta, sin colorear, lo mismo que en las iniciales, no muy numerosas, con aves y peces, y en las ru- das representaciones con aspecto siríaco de los profetas Naum, Miqueas y Za- carías, las cuales «dentro de su bárbara incorrección, llevan tal aire de realismo, sinceridad, fuerza, expresión y desapego a la iconografía tradicional, que nos dan impresión de algo fuerte y sano en aquella sociedad mozárabe del siglo x» m . De tipo andaluz es también la Biblia Complutense (número 32 de la Universi- dad Central) con iniciales y arquerías con símbolos evangelistas que recuerdan los dibujos de la Hispalense (fig. 7). Los códices mozárabes toledanos aparecen escritos con letra de mayores dimensiones que los andaluces, de trazos más gruesos que los leoneses y con un aspecto general de mayor arcaísmo. Son visibles en ellos las influencias de Andalucía que se manifiestan en el dibujo, pues el color y la manera de aplicar- (1) Número 1 del Catálogo. (2) Puede verse expuesla en el trabajo de A. MILLARES CAULO, De paleografía visigótica. A propósito delCodex Toletanus («Revista de Filología Española» 1925, paga. 282-272). (S) M. GÓMBZ MODISMO, Iglesias mozárabes, pág. 958. — 14 — lo varían. El más antiguo con fecha es del año'902, escrito por ARMENTARIUS para el abad Trasamundo(1). Tiene muchas iniciales formadas por pájaros, pe- ces, cuadrúpedos (liebres, ciervos, ele), serpientes y seres monstruosos, y por excepción alguna figura humana: todo ello de un gran orientalismo, con marcada predilección por la línea curva y retorcida, y un colorido típi- co, un poco agrio, a base de amari- llo, verde y bermellón, aplicado sobre el dibujo en tiras sin matiz ni desva- necido, con una simplicidad técnica que veremos repetirse en códices leo- neses; sobre el cuerpo de los anima- les dibújanse puntos y líneas, o circu- Utos y corazones, que se rellenan luego con color distinto al del fondo. Un Breviario de fines del siglo ix o principios del x, firmado por MAURO, presenta también un interesantísimo alfabeto con dibujos aun más esque- máticos y una tonalidad sombría den- tro de la gama antedicha, enriquecida con el azul (a>. Otros códices toleda- nos pudieran mencionarse, pero nada Fig. 7. Madrid, Universidad Central: Biblia segunda complutense modifican ni añaden al sentido orna- mental que informa a los ya citados. El orientalismo y el mayor barbarismo en la factura con respecto a códices andaluces — que no excluye, en ocasiones, una encantadora gracia llena de espontaneidad, — se mantienen en pinturas mucho más modernas, como, por ejemplo, las muy rudas del tratado De Virginitate, de San Ildefonso, de fines del siglo x, conservado en la Biblioteca Mediceo-Lau- renciana, de Florencia(i). Una serie de obras leonesas, abigarradas de color, persiste en el procedi- miento mozárabe de yuxtaposición de tiras de diferentes tintas aplicándolo con (1) Número IV del Catálogo. (2) Numero IX del Calélogo. (3) Procede de la catedral de Toledo; luego estuvo en la colección de lord Aahburnham de donde — 15 — menor habilidad no sólo a pequeñas letras zoomórficas sino también a grandes composiciones de página entera, como se ve en las alegorías de los evan- gelistas de la Biblia legionense pintada en el año 920 por el diácono JUAN y el presbítero VIMARA (I). ASÍ en estas composiciones como en los dibujos que acompañan a las arquerías de corativaa de los cánones, y en cua- tro asuntos del Nuevo Testamento con que se llena el hueco de media página, revélase el esfuerzo de un pri- mitivo entregado a sus propios recur- sos, falto de toda dirección y mode- lo. Los cuerpos se dibujan rígidos e inexpresivos; los rostros de frente pero con insinuaciones a los lados que quieren indicar el perfil. Los co- lores empleados son el verde, minio amarillo, negro y azul grisáceo. Del mismo tipo son las iniciales del códi- ce escurialense (i. a. 13) firmado por LEODEOUNDIA en la era de 950. Grandes analogías ofrece con la Biblia legionense la de San Millán *..• de la Cogolla, conservada en la *"— Academia de la Historia, pero su •"*•*• ornamentación es aún más limita- da pues se reduce a algunas iniciales y la consabida serie de arquerías m. Distingue a los manuscritos emilianenses y a muchos de San Pedro de Carde- pasó a Florencia. Es un manuscrito en 8.°, a ¡(nea lirada. Tiene las siguientes pinturas : Orla (f. 1); Un cfrculo con el Sefior y dos ángeles, y debajo San Ildefonso (f. 2); Persona sentada y otra de pie (f. 9 v.); Oirá parejo análoga (f. 19); Puerta cerrada, con arco de herradura (f. 24 v.); Doa montes (f. 25 v. y 58 v.); La Virgen sen- tada con el Niño (f. 53); El Santo sepulcro, María y María (f. 57); Cristo en el sepulcro <(. 57 v.); Una figura en pie (f. 60); Cristo y lo Magdalena (f. 60 v.); La Anunciación de Marta, bajo arco de herradura (f. 66); San José dormido y un ángel ((. 67); Cristo transformando el agua en vino (f. 69); La Virgen y un ángel (f. 75 v.); Elíguila de San Juan (f. 82 v.); Dos figuras de pie (f. 96 y 97). Las pinturas de los folios 57 y 66 ocupan página entera; algunas otras, más de media página. (1) Número V del Catálogo. (2) Número XIV del Catálogo. — l o - na 0 * la exuberancia y variedad de sus iniciales que resaltan, sobre perga- mino bastante cuidado, con un amarillo pajizo muy característico. Diversos motivos, vegetales y geométricos, se desenvuelven en ella; otras, bellísimas, están formadas por animales fantásticos en posiciones vio- • Y ,TtiAtt*nli^!*«ufÍÍq"&rt)f»' lentas, de perfiles esbeltos y si- \ y * T.l y J_iíáu nuosos, de cuerpos planos en- "* i J ' •'m cinchados, con típicos corazones dibujados en las nalgas. Muchas de estas letras ocupan la longi- tud de una columna de escritura, aun tratándose de manuscritos en folio máximo. Los adornos de lazos suelen rematar en ca- bezas estilizadas de ave o cua- drúpedo. Otro elemento bien mo- desto comienza a intervenir en el ornato: el rasgueo a pluma con que se marcan los contornos de las letras y llega en el siglo xi a llenar todos los huecos de las más espléndidas, como forman- al de un códice emllianenee do un nuevo fondo (figs. 8 y 9). Otro grupo de manuscritos, rico en iniciales miniadas varia- dísimas, lo constituyen los pro- cedentes de Santo Domingo de Silos, repartidos entre el British Museum y la Biblioteca Nacional de París m. Algunos tienen arquerías de herradura y fron- tones triangulares. En las representaciones humanas denoían mayor barbarie, si cabe, que los leoneses. (1) Catalogados por Cristóbal PÉDEZ PASTOB, índices de los códices de San Millánidentificadoypor En el monasterio de Valeria, probablemente el Valerianense de la Cogollo San Pedro de Cárdena existentes en la biblioteca de la Real Academia de ¡a Historia, Madrid, 1908. Es lirado aparte del Boletín de la Academia. (2) Cf. Archer M- HUNTINOTON, initials andMiniaturea oftheiX. Xand XI centuries from the mozara- bic manuscrípta of Santo Domingo de Silos in the British Museum, Nueva York, 1904. Contiene reproduccio- nes en color de diez manuscritos. — 17 — Flórez con San Pedro de Barilangas o Berlanga, en la provincia de Burgos, fir- ma manuscritos de grandes dimensiones un FLORENCIO, peritísimo calígrafo y auíor de iniciales formadas por lazos y temas vegetales, nunca zoomórficas, en algunas de las cuales hay aplicaciones de oro y plata. La manera de Florencio formó escuela; a ella pertenecen los códices 3 y 13 de nuestro Catálogo. Fue también autor de grandes composiciones miniadas como la Visión de Isaías del ejemplar de los Morales de San Gregorio de la Biblioteca Nacional0). s VI y Vil del Catálogo. III PERÍODO MOZÁRABE. II. — Manuscritos historiados. — La Biblia de San Isidoro de León. — Los Comentarios al Apocalipsis, de Beato ERECE hacerse notar, en el examen de libros mozárabes que hasta ahora vamos realizando, la ausencia casi absoluta de una verdadera ilustración, esto es, la ausencia de composi- ciones o historias inspiradas en el texto e intercaladas en él. Constituyen excepción el tratado De Virginitate, en la Biblioteca Laurenciana, a que antes nos hemos referido, y las figuras marginales que, como recuerdo de período mu- cho más antiguo, perdura en manuscritos emilianenses y de la escuela de Florencio. Las mismas grandes pinturas que este artista pone como preliminares a los Morales de San Gregorio, y los símbolos evangélicos de la Biblia de la catedral de León, no constituyen ilus- tración, en el sentido apuntado. No quiere esto decir que durante el período mozárabe no se haya cultivado entre nosotros la ilustración del libro con un sentido perfecto de armonía entre la caligrafía y la ornamentación, entre el texto y su interpretación gráfica, con una fuerza expresiva tan intensa en la historia pintada como en la frase escrita. Pero queremos consignar que esa ilustración, por lo demás perfectamente con- seguida, se ha limitado a muy reducido número de textos. Interesa hacer notar la falta de ilustraciones en las Biblias mozárabes, con excepción única de la Biblia número 2 de la colegiata de San Isidoro de León (figura 10), que, en este sentido, forma con las de Roda y de Farfa el grupo más importante de códices bíblicos españoles. Está fechada en 960 y firmada por SANCHO y por FLORENCIO. De sus libros, el Génesis no tiene más pinturas que las de Adán y Eva en ei Paraíso y el sacrificio de Abrahán; el Éxodo aparece — 19 — ricamente ilus- trado; en el Le- vftico no hay más represen- tación que la del tabernáculo con Aarón y el pueblo; el Deu- tcronomio y el Libro de los Re- yes contienen el ciclo más in- teresante de pinturas. Des- pués de los cá- nones de Euse- bio cesan las Flg. 10, León. Colegiala de San Isidoro: Biblia número 2 pinturas narra- tivas y ya no hay más que capitales de adorno y alguna figurita suelta. Al principio del códice hay portadas con orlas, arcos y tablas genealógicas al modo de los Beatos. «Su coloración es fuerte y sombría ; el blanco se mezcla con el azul, verde y rojo, en tonos pálidos muy densos ; además hay amarillo de cro- mo, almagre, minio y oro ; perfiles superpuestos de otros colores, a uso fran- cés, en vez de la simple iluminación con aguadas sobre dibujo a tinta, que ofrece la Biblia de la catedral.» 0 ' Gómez Moreno, a quien la Biblia de San Isidoro se ofrece, dentro de su curioso españolismo, con un aspecto completa- mente distinto de las obras mozárabes, hace notar que los edificios representa- dos en las pinturas del Libro de los Reyes presentan siempre arcos semicircula- res y cuadradas almenas. ¿Puede ser esto indicio de modelo no español? Parece también sorprendente el hecho de que la Biblia de San Isidoro no aparezca ilustrada en el Apocalipsis cuyas visiones terroríficas, comentadas por Beato de Liébana, constituyen el tema favorito de los miniaturistas españoles. Distinguióse el monje Beato en la segunda mitad del siglo vi» por combatir desde el monasterio de Liébana, juntamente con su discípulo Eterio, las doctrinas (1) Cf. GÓMBZ MORENO, Catálogo i uimental de España, Provincia de León, Madrid, 1925, pdgi- a 168-160. - 20 - de Félix, obispo de Urgel, y de Elipando, arzobispo de Toledo, los cuales afir- maban que Cristo «según la humana naturaleza no es hijo natural de Dios, sino sólo adoptivo y en el nombre» (l> . Escribió Beato contra la herejía adopcionista dos libros, pero el que le dio notoriedad fue otro de comentarios al Apocalipsis de San Juan, y a la Profecía de Daniel, que aun sin ser obra original, pues está toda ella tejida con escritos patrióticos, adquirió una difusión extraordina- ria, se extendió por España y entró en Francia, multiplicándose las copias du- rante cuatro siglos. Fácilmente se comprenderá el interés que para la arqueología y el arte tienen los manuscritos de Beato, si consideramos la escasez de monumentos gráficos en España y sus limitados temas representativos, antes del siglo xn, frente a la serie de Beatos, cuyos ejemplares más antiguos se remontan a la primera mitad del siglo x, proporcionando más de un centenar de representaciones con interpre- taciones variadas, en pinturas que ocupan frecuentemente el espacio de una o dos páginas y, muchas veces, en un estado de conservación irreprochable (figs. 11 y 12). Es en los manuscritos de Beato donde mejor pueden estudiarse las carac- terísticas generales de nuestra miniatura de los siglos x y xi impregnada de fuerte orientalismo, la ruda espontaneidad de sus dibujos, la maestría de sus compo- siciones, el vigoroso contraste de las tintas aplicadas a las figuras y en los fon- dos formados por zonas horizontales, tintas no siempre planas, pues a veces, por voluntad o por impericia del miniaturista, se nos ofrecen con las más ricas matizaciones. Según la tesis de Neuss, en las miniaturas de los Beatos, a semejanza de lo que sucede en el texto, habría muy pocas creaciones, debiendo verse en ellas la transmisión de materiales paleocristianos trasformados por el estilo del tiem- po a que corresponde cada ejemplar. El de Saint Sever y parte del de la Aca- demia de la Historia son, para el profesor alemán, por sus representaciones fieles de las figuras humanas, adaptaciones de lo visigodo al ideal norteño y moderno. Son dichos manuscritos las fuentes más puras, sin influencias mo- zárabes. Herbert, refiriéndose al Beato Thompsoniano (fig. 11), opina que procede de un original más antiguo, fundándose en el contraste entre la excelente com- posición y la ineptitud técnica m. (1) Risco. España Sagrada, i. XXXIV, pSg. 382. Bibliografía sobre Beato de Liébana puede verse e loa repertorios biobíbliográflco ytopográficode Chevallícr. (2) ]. A. HEBBBBT, Illuminated Manuscritas, Londres, 1912, pág. 160. — 21 — Gómez More- no, por el contra- rio, considera a los Beatos como naci- dos en el siglo x, y creación acaso del miniaturista del Thompsoniano, MAOIUS, que firma su obra en el año 926. Magius sería, pues, el primero quese lanzó «a in- terpretar humana- mente al hombre, a componer esce- nas ilustrativas del texto con más atre- vimiento que habi- lidad, y a fijar por último aquel tipo de personajes terri- bles, con mirar tor- cido y loco, saltán- doseles de sus ór- bitas los ojos y que, sin embargo, concierta con elA/A ceas hispalense. El ambiente que estos libros y su arte transpiran, sobre un orientalismo notorio, es bien distinto de aquella diáfana tranquilidad que informó la basílica, saturada de luz y bajo la inspiración del Evangelio. Los Beatos arrastran hacia un mundo mis- terioso, inquietante, lleno de horrores y de amenazas, que los discípulos del Apocalipsis oponían al grosero rebajamiento del pueblo cristiano, incapaz ya de sentir la emoción de lo bello, el amor que la naturaleza inspira a toda alma sensible y las dulzuras de la palabra de Cristo, y que por lo mismo necesitaba el revulsivo punzante de los Novísimos para reaccionar hacia lo bueno. Un mis- hlg. 12. Qcrona, Catadral: Ututo. Comenlarloa al Apocalipsis — 23 — ticismo de virilidad terrible inspiró aquellas representaciones y aquellos textos evocadores de una emoción nueva y de un ideal, antítesis de clasicismo, que habfa de informar el arte de la edad media avanzada en toda Europa; pero aquf en España se anticipó casi dos siglos, precipitada por la tensión de espíritu, la lucha de ideas, los estímulos que la vecindad de moros y crisíianos produjo; dándose el caso de no trascender a Europa con éxito hasta el siglo xn los co- mentarios de las profecías de Patmos y de Daniel que habían sido nuestro libro favorito en el siglo x.» ÍU Hemos dicho que, con igual o diversa interpretación, los mismos asuntos se reproducen en todos los Beatos. Algunos ejemplares han llegado a nosotros muy mutilados; otros, sin concluir, muestran bastantes espacios en blanco que se destinaban a ilustraciones; otros se hicieron con pocas miniaturas. Com- parando las de unos y otros, podemos dar la siguiente lista de asuntos que cons- tituyen la ilustración del libro : Composiciones alusivas a los evangelistas. Bajo pórticos con arcos de herradura, el Señor sentado entregando el libro a cada uno de los evangelistas; parejas de ángeles comunicándose el mismo libro. Ambos asuntos, frente a frente, ocupando página par e impar. En los intradoses de cada arco, una figura del tetramorfos. Ocupan ocho páginas. Varios folios de árboles genealógicos, con arquerías, círculos, cartelas y los siguientes asuntos : Adán y Eva, sacrificio de Abel, Noé, sacrificio de Isaac, gráfico de la distribución por el mundo de los hijos de Noé, retratos en círculos de Isaac, Jacob y Lía, Raquel y David; la Virgen sentada con el Niño en el regazo, y a su lado un ángel (se ha interpretado alguna vez, con evidente ligereza, como la Anunciación de María). En algunos Beatos, como en el de Saint Sever y el de Astorga se convierte esta miniatura en adoración de los Reyes. El Señor enviando la revelación a San Juan por mediación del ángel (Apo- calipsis, I, 1). El Señor apareciéndose, entre nubes, a los linajes de la tierra (Ap., I, 7). El Hijo del Hombre en medio de ios siete candelabros de oro y de las siete estrellas, y a sus pies San Juan; debajo el Evangelista y las siete iglesias (Apocalipsis, I, 11-20). Mapamundi. Ocupa siempre dos páginas. Las cuatro bestias. (1) M. GÓMEZ MOBBNO, Iglesias mozárabes, pég. 155 La estatua sin pies y con cabeza de oro. La mujer sobre la bestia. Las iglesias de Éfeso, Esmirna, Pérgamo, Thyatira, Sardis, Filadelfia y Laodicea (Ap., II, 1-18; III, 1-14). Son siete miniaturas; en todas está el án- gel entregando el libro a San Juan, y a su lado la iglesia correspondiente. El diluvio universal. Gran representación del arca de Noé, con figuras des- nudas de ahogados debajo de ella o sin ellas. El Señor y los veinticuatro ancianos (Ap., IV, 2-6). El Cordero rodeado de los cuatro animales evangélicos (Ap., V ) . Los cuatro caballos (Ap., VI, 1-8). Las almas de los muertos, representadas en forma de aves ante el altar de los holocaustos; debajo, las almas, en forma humana (Ap., VI, 9-11). El terremoto y eclipse; las gentes escondiéndose en las cavernas (Apo- calipsis, V I , 12-17). Los cuatro ángeles con los cuatro vientos de la tierra y el ángel que viene a señalar las frentes de los siervos de Dios en las doce tribus (Ap., VII, 1-8). La gran visión del Cordero rodeado del tetramorfos, ángeles y ancianos, y de la muchedumbre de todas las naciones y tribus (Ap., VII, 9, 12). Suele ocu- par dos páginas. Una palmera, como símbolo de la vida de los justos. Los siete ángeles con las trompetas, ante el Señor; el ángel vertiendo so- bre la tierra el fuego de su incensario de oro (Ap., VIII, 1-5). Cada uno de los siete ángeles tocando sus trompetas (Ap., VIH y IX). Sie- te miniaturas. Las langostas en forma de caballo atormentadoras de los impíos (Apo- calipsis, IX, 1-10). Los cuatro ángeles desatados del río Eufrates para destruir a la tercera parte de la humanidad (Ap., IX, 15-16). Los caballos con cabezas de leones (Ap., IX, 17-18). El ángel que está sobre la tierra y el mar entregando el libro a San Juan; el evangelista midiendo el templo (Ap., X y XI). Los dos testigos, Enoc y Elfas (Ap., X I , 3). El Anticristo derribando la ciudad de Jerusalén y dando muerte a Enoc y Elfas. Enoc y Elfas ascendiendo al cielo en una nube; terremoto y destrucción de la ciudad (Ap., XI, 12-14). El templo abierto, y la bestia subiendo del abismo (Ap., X I , 19). — 25 — Historia de la mu- jer vestida del sol. Su triunfo sobre el dragón (Apocalipsis, XII). Ocu- pa, ordinariamente, dos páginas. Los reyes de la tie- rra adorando a la bes- tia de siete cabezas y al dragón (Apocalip- sis, XIII, 1-10). La bestia con cuer- nos de cordero subien- do de la tierra (Apoca- lipsis, XIII, 11-18). La zorra, como símbolo de falacia y rapiña, llevando a un gallo, mordido por el cuello. Orla encuadrando los ocho nombres del Anti cristo. Arquería con el mismo asunto. E l cordero sobre el monte Sión, al que elevan sus himnos los tañedores de arpas (Apocalip- sis, XIV, 1-3). Los ángeles invocando la ira de Dios y recordando la caída de Babilonia (Apocalipsis, XIV, 6-8). Los ángeles con las hoces; la siega, la vendimia de la tierra y el pisado de la vid en el lagar de la ira de Dios (Ap., XIV, 14-20). Los siete ángeles con las siete plagas, y el cordero y músicos sobre el mar de vidrio (Ap., XV, 1-3). El tabernáculo y los ángeles con las siete plagas (Ap., XV, 5-7). Los siete ángeles oyendo la orden de derramar sobre la tierra las siete plagas (Ap., XVI, 1). — 26 — Cada uno de los siete ángeles derramando sus copas (Ap., XVI). Son siete miniaturas. Los espíritus inmundos en forma de ranas saliendo de las bocas del dragón, de la bestia y del falso profeta (Ap., XVI, 15-14). La prostituta ofreciendo a los reyes el cáliz de sangre (Ap., XVII, 1-2). La prostituta sobre la fiera bermeja (Ap., XVII, 5-4). El ángel vencedor del dragón, de la bestia y del seudoprofeta (Apocalip- sis, XVII, 7-10). Destrucción de Babilonia (Ap., XVIII). El ángel arrojando al mar la piedra, símil de Babilonia (Ap., XVIII, 31). El Señor adorado por los cuatro animales y por las gentes de cielo y tierra, después de la ruina de Babilonia; San Juan a los pies del ángel (Ap., XIX, 1-10). Cristo y su ejército sobre caballos blancos (Ap., XIX, 11-16). El ángel en el sol, congregando a las aves para comer la carne de la tierra (Apocalipsis, XIX, 17-18). Captura de la bestia y del seudoprofeta (Ap., XIX, 19-21). El ángel apresando al dragón; el diablo atado en el abismo (Ap., XX, 1-3). El Señor sentado y ante él las almas de I03 justos (Ap., XX, 4). La vuelta del Anticristo (Ap. X X , 7). La bestia y el diablo arrojados en el lago del fuego (Ap., XX, 9). Visión del juicio final (Ap., XX, 11-15). Suele ocupar doble página, y lo mismo la representación siguiente. La ciudad de Jerusaién (Ap., XXI, 1-27). El ángel muestra a San Juan el trono del Señor (Ap., XXII, 1-7). Sitio de Jerusalén; Jeremías llorando ante los muros de la ciudad. Ocupa dos páginas m . Sueño de Nabucodonosor; los sabios ante el rey (Daniel, II, 1-35). Adoración de la estatua de oro mandada hacer por Nabucodonosor; los tres companeros de Daniel en el horno (Daniel, III, 20). El rey pregunta a Daniel la significación del sueño del árbol gigantesco; Nabucodonosor paciendo (Daniel, IV, 15-30). Festín de Baltasar (Daniel, V, 1-5). Daniel en el lago de los leones; insomnio del rey Darío (Daniel, V I , 16-18). Visión de las cuatro bestias y del juicio de Dios sobre ellas (Daniel, Vil, 4-10). (t) Esta y las siguientes ilustraciones corresponden a loa comentarios sobre la Profecía de Daniel. LÁMINA B BE4TO DE VAI.CAVADO. AüO 970. (VIH) — 27 — Visión del carnero y del macho cabrío (Daniel, VIH, 1-14). El ángel Gabriel interpreta a Daniel la visión anterior (Daniel, VIII, 19-27). El ángel vestido de blanco se aparece en la orilla del Tigris a Daniel para declararle la resistencia del príncipe de Persia (Daniel, X). Además de las ilustraciones enumeradas, suele haber en los Beatos otras pinturas de gran tamaño, que no se refieren directamente al texto, así el Alfa y Omega, ocupando la primera y última página del libro; la cruz de Oviedo, déla que penden dichas letras griegas, rodeada de las palabras Pax, Lux. Rex. Lex: un pájaro picando a una serpiente, como símbolo del triunfo de Jesucristo sobre el demonio; laberintos con nombres de las personas para quienes fue hecho el có- dice. Algunos ejemplares van precedidos de pinturas del Nuevo Testamento; así, el de Saint Sever tiene la anunciación del nacimiento del Hijo de Dios a los pastores. El deTurfn, nueve escenas de la vida de Jesús, desde el pesebre al pren- dimiento. En el de Saint Sever y Manchester se hallan representados el autor y los principales comentadores del Apocalipsis, señalándose cada figura con los nombres, en latín, de Juan, Jerónimo, Agustín, Ambrosio, Fulgencio, Gregorio, Apringio e Isidoro. En el de Manchester hay también, como en el de Turín, una representación de los doce apóstoles. Se conservan veintitrés ejemplares de los comentarios de Beato (incluyen- do en la cuenta los fragmentos de dos de ellos, descubiertos recientemente) distribuidos en la siguiente forma: seis en Madrid, tres en París, dos en Nueva York, y uno en cada una de las ciudades siguientes: Valladolid, Gerona, Seo de Urgel, Burgo de Osma, El Escorial, Silos, Boma, Turín, Lisboa, Berlín, Lon- dres y Manchester. De estos ejemplares corresponden: uno al siglo ix; ocho al x ; uno al x-xi; cuatro al x i ; seis al xn; dos al xii-xni y uno al xm. Por la interpretación gráfica de los asuntos podemos agruparlos en las si- guientes familias: A) 1. Santo Domingo de Silos. Fragmento (siglo ix). B) 2. Nueva York, Colección Morgan. Thompsoniano (año926). — 3. Ar- chivo Histórico Nacional de Madrid (año 968). — 4. Biblioteca de la Universi- dad de Valladolid (aflo 970). — 5. Catedral de Gerona (aflo 976). — 6. Catedral de la Seo de Urgel (siglo x).— 7. Biblioteca Nacional de Madrid. Tablas genea- lógicas de un Beato (siglo x). — 8. Biblioteca Nacional de Madrid. Beato de Fernando 1 (afio 1047). — 9. Biblioteca Nacional de París. Beato de Saint Sever (siglo xi). — 10. Biblioteca Nacional de Turín (siglo xn). — 11. British Museum, Londres (aflo 1109). —12. Staatsbibliothek, Berlín (siglo XII). — 13. Museo Ar- queológico Nacional, Madrid (siglo XII). — 14. Parfs, Biblioteca Nacional. Nouv. acq. lat., 1366 (siglo XII). — 15. Nueva York, Colección Morgan (si- glos x«-x[[i). — 16. Manchester. Ryland"s Library (siglos xii-xm). — 17. Parfs, Biblioteca Nacional. Nouv. acq. lat., 2290 (siglo xm). — 18. Archivo da Torre do Tombo, Lisboa (siglo xn). c) 19. Catedral de Bur- go de Osma (siglo xi). — 20. Roma, Biblioteca Cor- sini (siglos xi y xn). D) 21. Escorial (s. x). E) 22. Real Academia de la Historia, Madrid (si- glos x y xn). p) 23. Biblioteca Na- cional de Madrid, Hh. 58 (siglo x). Los ejemplares perte- necientes a los siglos ix, x y xi son estos (l) : I. SANTO DOMINGO DE S I - LOS, ARCHIVO DEL MONAS- TERIO (fig. 14). En prensa ya las pre- Pl». 14. Silos: Beato, Con il Apocalipsis. Siglo I! sentes páginas<2), D. J. Rius Serra tiene la amabilidad de comunicarme el hallazgo por él realizado en el Monasterio de Silos de un folio perteneciente a unos Comentarios de Beato; ejemplar del que no se tenía 0 ) He procurado en la siguiente Hala condensar noticias refere nica a fechas, localidades, copistas y mi- niaturistas. De desear sería la minucioso catalogación de todos los ejemplares, cosa ya realizada con los que figuraron en nuestra Exposición y con los de El Escorial y Seo de Ur?el. Las Halas que pudiéramos llamar cfá~ •sicas, son las de L. DBUSLB, H. L. RAMSAV, y A. BLUZQUBZ, publicadas, respectivamente, en Melanges de Paleo* graphie et Bibliographie. 1880; fHvae des Bibliothlquea. 1902; y Revista de Archivos, Bibliotecas y Mu- seos. 1906. En estas [latas se dan también referencias de códices desaparecidos. En ellas se informan las de Clark. Neuss y García Villada. (2) Julio de 1927. — 29 — referencia alguna. Propónese tan erudito paleógrafo dar en seguida noticia de- tallada de su descubrimiento en el «Archivo Español de Arte y Arqueología». Ante fotografía de tal fragmento, el señor Gómez Moreno nos enseña que se trata de una escritura leonesa, del siglo ix, del mismo tipo que la del códice escurialense A /. 7 que perteneció a Alfonso II. Una página ofrece, con ejecución bárbara, interpretación gráfica de los si- guientes versículos del Apocalipsis : «Y cuando abrió el quinto sello, vi debajo del altar las almas de los que habían sido muertos por la palabra de Dios, y por el testimonio que tenían. »Y clamaban en voz alta, diciendo : ¿Hasta cuándo, Señor, no juzgas y no vengas nuestra sangre de los que moran sobre la tierra? »Y fueron dadas a cada uno de ellos unas ropas blancas; y les fue dicho que reposasen hasta que se cumpliese el número de sus consiervos y el de sus hermanos, que también han de ser muertos como ellos.» (Ap., IV, 9-11) Fácilmente se comprenderá el interés de esta tosca miniatura, desde el mo- mento que nos da indicación de un libro mozárabe ilustrado, anterior a todos los conocidos. Comparada con la correspondiente en el manuscrito Thompso- niano, se comprende (a pesar de las variantes), que Magius no hace sino razo- nar la infantil iconografía, y mejorar artísticamente lo que en el ilustrador de Silos se nos muestra casi sólo como un caligráfico tanteo. Pudiera, por lo dicho, colocarse el fragmento de Silos al frente de nuestro grupo D, pero siéndonos conocido por una'sola de sus pinturas, parece preferi- ble señalarle grupo independiente, aunque sea de modo provisional, hasta que posibles hallazgos de más fragmentos permitan un conocimiento más exacto del libro. II. NUEVA YORK, COLECCIÓN PIERPONT MORGAN. Antes LONDRES, BIBLIOTECA DE MR. H. YATES THOMPSON. Este precioso códice fue vendido por Libri a lord Ashburnham, y adquiri- do en 1897 por Mr. Thompson, pasando modernamente a la colección antes mencionada. Según indican unos versos bárbaros al final del manuscrito, fue copiado y pintado por MAGIUS en un monasterio dedicado a San Miguel (de Escalada?), siendo abad de éste un monje llamado Víctor. La fecha en que fue escrito no aparece muy clara en tales versos. Ramsay lo creyó del siglo íx, por el aspecto de su escritura, pero no analiza las particularidades paleográficas, Gómez More- no lee la techa 926, justificándola con razones que parece no dan lugar a dudas. — 30 — Contiene más de ochenta pinturas. Once de ellas han sido reproducidas en Illustratíons from one hundred manuscripts in the library of Henry Yates Thompson, Londres, 1912-1918, Vol. I, láms. IX-XIX (figs. 11 y 13). III. MADRID, ARCHIVO HISTÓRICO NACIONAL. Empezado a escribir por MAOIUS en San Salvador de Tavara, y terminado por EMETERIUS en el año 970. Las pocas pinturas que se conservan ofrecen su mayor semejanza con las del Thompsoniano. Véase el núm. X de nuestro Catálogo. IV. VALLADOLID, BIBLIOTECA PROVINCIAL UNIVERSITARIA. Escrito por JUAN y pintado por OVECO, en el aflo 970, para el abad Sem- pronio. Es, sin duda, uno de los más interesantes. A pesar de las limitaciones impuestas por la copia (pues sigue a Magius), se acusa en Oveco una perso- nalidad independiente. Hay incorrecciones de dibujo por todas partes, pero también líneas de un dinamismo extraordinario, estilizaciones que expresan el movimiento y las actitudes más complicadas de los cuerpos, y aun los estados espirituales de beatitud o de pecado que inspiran las páginas del libro. Pinta los animales con sencillez y gracia especial. Faltan algunas páginas, pero la lista de sus ilustraciones puede completarse con las del Beato de Fernando I, al que, a su vez, sirvió de modelo. Véase el núm. VIH de nuestro Catálogo. V. GERONA, CABILDO CATEDRAL. Firmado por los presbíteros SÉNIOR y EMETERIUS y por ENDE «pinctrix». Hecho para el abad Domingo. Terminado en 975 (fig. 12). Hay en sus pinturas un sentido más caligráfico que en otros ejemplares. Más cuidadoso en el detalle de rostros y paños, carece en cambio su dibujo de la vivacidad de líneas del Beato de Valladolid. Son característicos los rostros alargados, con tendencia al rectángulo. Muy bellos los pájaros y árboles deco- rativos, lo mismo que las construcciones, de marcado orientalismo. Descrito por Francisco de BOFARULL y SANS, Apuntes bibliográficos y no- ticia de los manuscritos, impresos y diplomas de la Exposición Universal de Barcelona, Barcelona, 1889. VI. MADRID, BIBLIOTECA NACIONAL. Sign. Hh. 88. Siglo x. De procedencia desconocida. Sus representaciones se apartan de la iconografía tradicional de Magius. — 31 — La más importante de ellas, con escenas de recolección y fabricación de vino, está interpretada con una libertad de dibujo admirable. Todas las pinturas care- cen de fondos formados por franjas horizontales, y se destacan sobre el blanco del pergamino. Véase el núm. XI de nuestro Catálogo. VIL MADRID, BIBLIOTECA NACIONAL. Sign. B, 31. Cinco folios conteniendo fragmentos de tablas genealógicas pertenecientes a un Beato del siglo x. No contienen miniaturas, pero si" los círculos, arcos y recuadros que acompañan siempre a estas páginas preliminares. Encuadernados al principio del Beato de Fernando I. Cf. J. D. B., Fragmentos de un Beato, en el «Archivo Español de Arte y Arqueología», núm. IV-V, pág. 162, y núm. XX de nuestro Catálogo. VIH. MADRID, REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA. Siglos x y xn. Escrito, en parte, por ALBINO. Procede de San Milián de la Cogolla. En lo que a sus pinturas mozárabes se refiere, son muy característicos las tonalidades sombrías, los cráneos achatados de sus figuras y la originalidad de su iconografía. Véase el núm. XII de nuestro Catálogo. IX. MADRID, BIBLIOTECA NACIONAL. Sign. B, 31. Hecho por PACUNDUS para los reyes don Fernando I y doña Sancha de León. Terminado en el año 1047. Es copia del de Valladolid. El cotejo de ambos códices resulta doblemente provechoso porque realza cualidades distintas y aun opuestas de dos excelentes miniaturistas. Contrasta en efecto la espontaneidad creadora del pintor de Val- cabado con la excesiva pulcritud, cualidad saliente de Facundo. Véase el núm. XX de nuestro Catálogo. X. SEO DE UROEL, CABILDO CATEDRAL. De la segunda mitad del siglo x o primera del xi (fig. 15). Conserva casi todas sus ilustraciones, que pertenecen a la familia del Thompsoniano. La interpretación, muy estilizada, conseguida con predominio de líneas curvas, comunica a este manuscrito un aspecto sumamente personal. Véase Pere PUJOL Y TUBAU, De paleografía visigótica a Catalunya, ElCo- — 32 - ^ dex de /'Apocalipsi de Beatus de la Catedral de Urgell. (En el «But- lletf de la Biblioteca de Catalunya», IV, 1917). Además del estudio pa- leográfico, publica el señor Pujol una lista completa de las pintu- ras del códice. XI. ESCORIAL, BIBLIO- TECA DtiL R. MONAS- TERIO. Sign. &, II, 5. Siglos x-xi (figu- ra 16). Artísticamente considerado, es el me- nos agradable entre to- dos los ejemplares, pe- ro ofrece el interés de sus variantes iconográ- ficas. En el color hay recuerdos del Beato de Os/na, pero con tintas sombrías, achocolata- das, muy característi- cas. El artista, pobre de imaginación, dibuja Plg. 1S. Sao d* Urfal: Btmto, unos desnudos horri- bles, los cuales procu- ra evitar después de la representación de nuestros primeros padres, al princi- pio del texto. Son también característicos los perfiles de los rostros con bar- bas muy agudas, las carnaciones rosadas, y la pobreza en orlas y letras de adorno. Descrito por el P. Guillermo ANTOLÍN, Catálogo de los códices latinos de la Real Biblioteca del Escorial; Madrid, 1911, II, pág. 575, y IV, pág. 571, y en «La Ciudad de Dios», LXX y LXXI. - 33 — XII. BUROO DE OSMA, C A - ^ ^ f ^ J ^ B1LDO CATEDHAL. Lfuifc*?.. Siglo xi. En el folio 10 if J iml4 . vuelto, en un principio de ca- pítulo, se lee, escrito por el mismo copista del códice, la fecha Era Mcxnn(año 1086). En el folio 163 la firma «MARTINI peccatoris memen- tote», que parece hacer re- ferencia al copista. Tiene setenta y una mi- niaturas, de un arte que es como transición de lo mozá- rabe a lo románico pero con tendencia a mantener carac- terísticas locales que luego malogró la invasión de mo- delos franceses. Como particularidad curiosa, hay al principio y fin el Alfa y Omega, y un dibujo formado por un rom- bo y un rectángulo orna- mentados con monstruos análogos a los tan caracte- rísticos perrillos de Monte Casino, quedando limitada en tales hojas del códice la influencia de los manuscri- tos de aquella abadía. Véase el número XXVIII de nuestro Catálogo. XIII. ROMA, BIBLIOTECA CORSINI. Sign. 469. Hállase formado por fragmentos de dos códices. Desde la página 144 a la 156, está escrito en letra mozárabe de fines del siglo xi o principios del xii; el resto, en letra francesa del x» o del xm. — 34 - Es el único ejemplar que conocemos de pequeñas dimensiones pues mide solamente 168 x 193 milímetros. Dio a conocer este códice GARCÍA VILLADA, en «Razón y Fe», XII, 1905, pá- ginas 478-492, pero con ligera referencia a sus miniaturas, razón por la cual, damos la lista de ellas : 1. El ángel de Sardis con San Juan (media página), fol. 55. — 2. La veni- da del Anticristo (página entera), fol. 126. — 3. El Señor ante los videntes (más de media página), fol. 155. — 4 y 5. E l cuarto y el séptimo ángel derra- mando sus copas, fol. 163 v. y 166 v. — 6. Representación en tres zonas, del Se- ñor con San Juan y el Ángel, personas semidesnudas que alzan a Él los brazos, y otras tres desnudas entre dos cabezas de demonios (página entera), fol. 170. La miniatura del folio 155, o sea la número 3, se diferencia visiblemente de las otras por su coloración terrosa y un marcado aspecto de bizantinismo. Las restantes ofrecen el más notable parecido con las del códice de Burgo de Osma. La escritura antigua del Beato de Roma conviene también con el de Osma. XIV. PARÍS, BIBLIOTECA NACIONAL, Sign. LAT. 8878. Siglo xi. Hecho en la abadía de Saint Sever, en la Gascuña, para el abad Gregorio, entre los años 1028 y 1082. Según hizo notar Delisle, las pinturas del manuscrito de Saint Sever son obra de varios artistas, pero la única firma que en él aparece es la bien española de STEPHANUS GARSÍA. Trátase, no obstante este último dato, de una copia ca- rolingia sacada de un importantísimo original español, por desgracia perdido. Descrito por DELISLE, Les manuscrits de ÍApocaiypse de Beatus conser- ves a ¡a BibÜoíhégue Nationaie et dans le cabt'net de M. Didot. En Mélanges de Paléographie et de Bibliographie, París, 1880; pág. 138-144. Problema interesantísimo, suscitado por el estudio de las antiguas minia- turas españolas, es el que plantea su supuesta influencia en los orígenes de la escultura primitiva medieval del sur de Francia. Ya Neuss percibió dicha in- fluencia, al comparar las alargadas figuras de las Biblias catalanas con las de la portada y claustro de San Pedro de Moissac y de otras iglesias del Langüedoc, como Saint Sernin y Saint Eticnne de Toulouse e iglesia de Souillac, así como en Vezelay y en Saint Lazare de Autun en Borgoña (1). Pero ha sido el arqueó- logo francés Emile Male quien, tomando como base las ilustraciones de los (1) NBUSS, D/e Katalanhche Bibetiiluatration. píg. 145. — 55 — Beatos, ha dado pleno desarrollo a la teoría de la invervención de la miniatura española en los orígenes de la escultura románica europea í 0 . El arte del siglo xn, dice Male, esencialmente monástico, se ha nutrido en el tesoro de representaciones antiguas conservado en las bibliotecas de los monjes. La escultura europea, muerta desde el siglo v, reaparece en el medio- día de Francia, algo antes de 1100, en relieves que no son más que una trans- posición en piedra del arte de la miniatura. Las comunicaciones entre el norte de España y el suroeste de Francia, justificadas desde el siglo x por el crédito de las peregrinaciones a Santiago de Compostela, origina un intercambio de valo- res artísticos. España, que ha recibido influjos arquitectónicos y escultóricos, ha dado a los monasterios del suroeste de Francia sus manuscritos originalísi- mos, abigarrados, espléndidos. «Es un hecho curioso — escribe M. Male — que los manuscritos de Saint Martial de Limoges nos muestren los rojos vivos, los amarillos de azafrán, los azules intensos de los miniaturistas españoles. Limoges, etapa de peregrinación a Santiago, estuvo en relaciones constantes con España. Los esmaltes de Limoges están decorados con caracteres árabes y los personajes se destacan en ellos sobre azules profundos que parecen el cielo entonces africano de Castilla.» En el tímpano de la abadía de Moissac se halla representado al Señor en Majestad, con los cuatro animales simbólicos y acompañado de los veinticuatro ancianos del Apocalipsis. El asunto se da re- petidas veces en mosaicos de basílicas romanas y en manuscritos carolingios, pero la interpretación completamente distinta en Moissac, sólo puede explicarse por un manuscrito análogo al de Saint Sever(2>. Hay también en Moissac dos se- ries de capiteles con asuntos del Apocalipsis y de la visión de Daniel, los cuales, si no un parecido exacto, ofrecen significativas analogías con miniaturas de Beatos. Igual sucede con temas escultóricos en Saint-Benoit-sur-Loire, La Lan- de-de-Cubzac, Saint Hilairc de Poitiers, etc. La ilustración de los Beatos «por sus colores violentos, sus dibujos extra- ños, su atmósfera de sueño, ejerce sobre la imaginación una verdadera tiranía: (1) E. MALE, L'art religieux du XII siécle en Fronce, Parts, 1924. (2) Debo hacer constar que si bien el tímpano de Moissac ofrece el más estrecho parentesco con e] Beato de Saint Sever, la semejanza, en cuanto a interpretación, es menor, si se le compara con la manera tra- dicional con que ae représenla el mismo asunto en los manuscritos mozárabes de Magius y sus secuaces. A la representación del mismo tema en Moiseac y en el manuscrito de Saint Sever, puede asimilarse la pintura al fresco de la iglesita de San Martí de Fenollar, hoy en el Museo de Barcelona. Véanse reproducciones por j . PIJOÍN en Lea Pintores muráis catalanes, fascículo I, lam. Vi (Publicación del Institut ¿"Estudia Cato- lans) y Gertrudis RICHEHT, La pintura medieval en España, Pinturas murales y tablas catalanas. Trad. del alemán por José Ontanon, Barcelona, 1926. i T; • %^ v. i- J '¡r-_L..;._.„ \ V M I ; I I X e/..ly'nioí.í.«t.A,«V-/i.*fiif<.tb!flS J/* J tft.fiarmfri'ha ^ [J i-niTiH-Wu(triif«irl.fifnni_Pflí'í.1..,f«miriinf J Hf. 17. Bl BscoKal: Plg. 18. £1 Escorial: Códice Vigilarlo — 58 — quien los ha visto una vez, no los olvida. De ellos han tomado los artistas el Cristo rodeado de los cuatro animales; de ellos, los ancianos coronados del Apocalipsis sosteniendo copas y violas, tipos completamente nuevos y de los que el arte anterior no ofrece ejemplo. Estos extraños manuscritos del Apo- calipsis han dejado marcada sobre el arte del siglo xn una protunda huella. Ellos orientaron la imaginación de los artistas hacía la grandeza y el misterio; nada armoniza mejor que estos graves tímpanos con las sombrías iglesias ro- mánicas. Más de un escultor no habría visto jamás el Apocalipsis de Beato, pero bastaba con que el genio del libro hubiese dejado su huella en una obra como el tímpano de Moissac, que fue para los artistas franceses el punto de partida» (I) . El libro precioso de M. Male ha dado motivo a otros interesantes estudios que no es del caso examinar aquí. Baste citar los del norteamericano Kíngsley Porter, que señala nuevas influencias de Beatos en el arte representativo de la edad media, indicando precedentes más antiguos que el pórtico de Moissac e in- clinándose a creer que no fue Tolosa sino Cluny quien primero tradujo en piedra y propagó al resto de Francia las miniaturas de nuestros manuscritos (2). El simple planteamiento de estas cuestiones bastaría para explicar el interés que hoy despierta el estudio de los Beatos, si el arte originalfsimo de sus minia- turas consideradas en sí mismas y el caudal de datos arqueológicos que pro- porcionan no los hicieran ya dignos del mayor aprecio (í). Después de los Beatos, otros dos códices del siglo x, profusamente ilustra- dos, merecen también particular mención: nos referimos al Vigilano o A1be¡- dense y al Emilianense del Monasterio de El Escorial (figs. 17 a 19). El primero ha sido denominado Vigilano por el nombre de su principal calígrafo, VIGILA, y Albendense por el nombre del monasterio en que fue escrito, Albelda, en la Rioja. El Emilianense es llamado así por el escritorio de donde procede, San Millán de la Cogolla (1). El Vigilano aparece fechado en el año 976 y firmado por VIGILA, SARRACINO y GARCÍA. Fue hecho para el abad Maurelio. Su arte se diferencia completamen- (1) E. MALE, loe. cil. Paaaim. (2) Cf. A. KINOSLEV PORTEO, Spein or Toulouae? And other Queslions, Nueva york, 1924. Puede veroe extensa noticia de este trabajo, por]. D. B. en el * Archivo Español de Arle y Arqueología., II. paga. 2S5-2S6. (5) Del valor documental de los Beatos es elocuente testimonio el libro de Claudio SÍNCHEZ ALBORNOZ, Estampas de la vida en León hace mil afioa. Madrid, 1926; admirable trabajo de reconstitución histórica a la que tan preciosos datos aportaron las pinturas de los manuscritos mozárabes. (4) Ambos son de tamaño en íolio mayor y contienen actas de concilios, decretales, etc. Cf. ANTOLIN, Catálogo de loa códicea latinos de la Biblioteca del Real Monasterio del Escorial, I, 520-404 y IV. 885-657. — 39 — te de todo lo mozárabe, asf en la excesiva esbeltez de las figuras y en la manera de tratar los panos, que revela cierto empeño realista, como en el colorido. En lo puramente ornamental, hay arquerías en que los elementos arquitectónicos se sustituyen o combinan con cuerpos y miembros humanos, serpientes, ciervos y monstruos de una fauna no acostumbrada en códices españoles. Son numerosas sus ilustraciones, muchas a página entera, entre ellas el escriba realizando su tra- bajo, una curiosísima rosa de los vientos, Adán y Eva, desnudos, en el paraíso, Noé con sus hijos, el lector ante el códice, celebraciones de concilios a los que asisten emperadores, obispos, reyes, cónsules, etc., una pintura déla ciudad de Toledo con sus muros almenados y su iglesia de Santa María. Al final hay una página con representaciones de los reyes Quindasvinto, Recesvinto y Egica, como autores principales del Fuero Juzgo; de doña Urraca, don Sancho y don Ramiro, bajo cuyos reinados se escribió el códice, y de los autores de la parte material del mismo. Sarracino, Vigila y García (fig. 18). El arte de Vigila, miniaturista probablemente extranjero influido por lo mo- zárabe, no influye, a su vez. en la miniatura española. Aun en el mismo códice Emilianense, que no es sino una copia, página a página, de las historias del Al- beldense, frente al clasicismo de éste se hace más ostensible el sentido caligrá- fico que informa la miniatura mozárabe (fig. 19). Su autor VELASCO, no ha re- nunciado tampoco al colorido típico de los manuscritos emilianenses, enriquecido ahora con una tinta de color salmón, muy delicada, empleada en fondos de com- posición, y que ya sólo se vuelve a encontrar en las obras más cuidadas del si- glo xi. Las iniciales miniadas son también las habituales en el escritorio de San Millán. Comenzóse a escribir el Emilianense el ario 976, o sea el año en que se terminó el Albeldense: algunas de sus pinturas están sin concluir. La de la úl- tima página sustituye las representaciones de Sarracino, Vigila y García por las de Velasco escriba, Sisebuto obispo y Sisebuto notario. Otro códice conciliar, el de Sahagún, en la Biblioteca Nacional, es rico en iniciales y en círculos ornamentados; en sus dos únicas miniaturas se advierten influencias del emilianense, pero por su barbarismo están más próximas a la Biblia del 920 de la catedral leonesa. Habrá podido observarse que hemos apuntado a veces características ge- nerales en libros mozárabes refiriéndonos indistintamente a obras del siglo x o del siglo xi, pues no siempre es fácil establecer diferencias fundamentales entre libros de dichas centurias. Hay ejemplares fechados en el siglo xi, como el fa- moso Antifonario de León, de 1069. rico en miniaturas, o el escurialense &. I. 3., Plf. 19. El Escorial: Códice Emllian, — 41 — firmado por DOMINICUS en 1047, el arte de los cuales no difiere de las cosas más típicas del siglo x. La existencia de tales obras retardatarias no contradice el hecho de una evolución que empieza a operarse dentro del siglo xi con la impronta de influencias ultrapirenaicas. No se manifiesta uniformemente, porquelas influen- cias no son recibidas con igual intensidad en los diversos centros de cultura: así, frente a códices como la Biblia de San Juan de la Peña, de letra mozárabe, pero con iniciales espléndidas, de un estilo completamente cluniacense, tenemos ejem- plos de transiciones menos bruscas, tales como el Beato de Osma y el de la Academia de la Historia, éste en su parte moderna. Sin la pretensión de hacer afirmaciones absolutas, puede verse anunciada la evolución de estilo: en la des- viación progresiva de la iconografía tradicional, en la interpretación naturalista de los asuntos, en la sustitución de típicos temas ornamentales por otros de abolengo irlandés o francés, en el menor empleo de fondos formados por zonas horizontales de varios colores, poniendo en su lugar fondos de color uniforme, en la mayor riqueza cromática, en el empleo abundante y cuidadoso del oro. Algo de esto lo encontramos ya en el Beato que en 1047 hizo FACUNDO para don Fernando I de León, pero sólo en lo decorativo, pues en lo demás, Facundo es, conforme queda indicado, un mero copista de OVECO, el del Beato de Valla- dolid, atento sólo a la perfección del dibujo y al primor de la técnica. Más ca- racterístico es el Diurno o Libro de Horas del mismo Fernando 1, escrito por PEDRO e iluminado por FRUCTUOSO en1055(1). Sus miniaturas, entre ellas la de Fernando y Sancha recibiendo el libro de manos del copista, son interesantí- simas, ricas en oro y en color; lo son también las numerosas y variadas ini- ciales, cuyo arte puede enlazar con la caligrafía del Beato de Osma. Aun se conserva un tercer libro hecho para Fernando 1: el Liber Canticorum, de la Bi- blioteca de Palacio, firmado en 1059 por CHRISTOPHORUS, mucho menos impor- tante, artísticamente considerado, que el Diurno1®. Del estilo de éste son otros dos ejemplares también modestos: el Manual mozárabe de la Academia de la Historia y el Libro de Psaimos del Archivo Histórico Nacional(i). La miniatura mozárabe se aplica no sólo a códices sino también a docu- mentos. No son muy numerosos los conservados, pudiendo servir de ejem- plo una copia de donación al monasterio de San Salvador de Villacete, del (1) Número XXIII del Calálogo. (2) Sigti. 2.). 5. En el siglo XIV ero del monasterio benedictino de Sania María de Aniago. Cf. FEHOTM, Le líber ordinum, París, 1904. IBID., en «Biblioihéque de TEcole dea Charles». LX11,1901, págs. 384-587. Repro- duce una página en color el conde de las Navas, Catálogo de la f?ea¡ Biblioteca, Madrid, 1898-1918, lomo II. (5) Números XV| y XX del Calálogo. — 42 — año 1042 ( 1 \ y Ia3 actas del concilio de Jaca convocado por Ramiro I en 1065, lí) documento con el retrato de dicho rey, de sus hijos y de varios prelados . (1) Número XXI det Catálogo. (3) Lo menciona Ricardo del Anco, Catedral de Huesca, Huesca, 1924, pág. 161. El documento de do- ación de Santa Mario de Nájera, de 1052, sufrió en sus miniaturas I ales restauraciones, que apenas interesa ya i nuestro objeto. Cf. F. FITA, El monasterio de Santa Marta de Nájera y loa franciscanos, en el * Boletín de a Real Academia de la Historia», XXVI, 1896, pégs. 161-198. LÁMINA C BEATO DE SAN MILLSN. Siglo X. (XII) IV LA MINIATURA CATALANA ANTERIOH AL SIQLO xn, ~ El escritorio de Santa María de RIpolI. — Referencias de otro» centros de producción. — Las Biblias de San Pedro de Roda y de Farfa. — Otros manuscritos del siglo xi f o se han conservado obras catalanas anteriores al siglo xi. Durante esta centuria, uno délos centros de cultura más importantes es el monasterio de Santa María de Ripoll, fundado por Vifredo el Velloso (l). A partir del año 888, fecha de la dedicación de la iglesia, hay noticias de dona- ciones de códices hechas por los condes de Barcelona y por los mismos abades y monjes. Entre 948 y 954, en tiempo del abad Arnolfo, se funda el primer escritorio, en el que figuran como calígrafos SENDEBET y SUNYER, que copian el Líber Sancti Evipii, de un original napolitano; JUAN, que escribe una colección de decretales, y en el siglo xi GUIPRET, autor de varios volúmenes. Un inventario del año 979 da noticia de unos sesenta y cinco códices existentes en el monasferio, número que sube a ciento veintiuno a principios del siglo xi. Villanueva y Eguren han descrito un rico salterio en pergamino purpúreo, escrito todo él en caracteres de plata, con epígrafes de los salmos e iniciales de oro. Este precioso manuscrito, desaparecido durante el incendio del monasterio en 1855, supone Sanpere y Miquel w que sería escrito en la Seo de Urgel, don- (1) Cf. BBBB. Die Handachriften dea Kloatera Santa María de Ripoll. Vicna, 1908. (Siliungsberichte derKaiB. Akad. der Wissenschaflen in Wten. Philoaoph.-Hioi. Klasse. Vol. 166). (2) SANPWB v MIQUBL, Uartbarbre (discursos lcfdos en la 'Real Academia de Buenas Letras de Bar- cclona> en la recepción de D. S. S. y M-, 1908). Forma el capflulo II delllbro del miamo aulor Ld Pintura Mig- Eval Catalana, Barcelona, 1908. — 44 — de hacia la segunda mitad del siglo íx debió de existir un floreciente foco de ac- tividad literaria del que salen los escritos del obispo Félix contra Beato de Lié- XIH- baña. No parece, sin embargo, probable que el rico salterio pueda relacionarse con la producción de Cataluña, tratándose, verosímilmente, de una obra traída de Francia en tiempo de Carlomagno. Fig. ?l. ParlB : Ellbllolecn Nocional. Biblia de San Pedro de Boda — 46 — Otro obispo de Urgel, Sisebuto, hace donación, por testamento fechado en el año 839, de varios volúmenes a diversas iglesias, dejando su librería al monasterio de Alaó (1> . Hay referencias antiguas de la biblioteca capitular de Vich, de la que se conserva un inventario del año 957 con indicación de cincuenta libros. De su escritorio son conocidos los nombres y algunas obras de ANDHEU y de ERNEMI- RO QUINTIL, calígrafos que trabajaban en tiempo del obispo Oliva, o sea des- pués de 1018 m . Otro copista llamado BONHOME, que escribe el año 998 un documento en San Cugat del Valles, copia en 1010, en Barcelona, el Fuero Juzgo, existente hoy en la biblioteca escurialense (fig. 20). En él, lo mismo que en el Fuero Juz- go visigótico del Vaticano y en los ejemplares mozárabes de dicha obra, la de- coración, puramente ornamental, se reduce a iniciales y a los efreulos dentro de los que se escriben los títulos de cada libro. Los dibujos trenzados de Bonho- me, coloreados con bermellón, amarillo y azul, revelan a un conocedor de la ornamentación irlandesa, no muy pulcro en su interpretación. Hemos tratado con anterioridad de las biblias de Roda y de Farfa consi- derándolas como transmisoras del arte español anterior a la invasión de los árabes. Prescindiendo ya de aspecto tan trascendental para los orígenes de la historia del arte, es tan copiosa la ilustración de ellas y tan diversos los asun- tos desarrollados, que con razón pueden ser tenidas como obras cumbres de la miniatura antigua catalana. Han sido también las mejor estudiadas: por Berger, Sanpere y Miqucl, y, más especialmente, por Pijoán y Neuss w . La Biblia procedente de San Pedro de Roda, antes llamada Biblia de Noail- les, por el nombre del mariscal que, durante las guerras del siglo XVH-XVIII, la llevó a Francia, se guarda hoy en la Biblioteca Nacional de París (fig. 21). Consta de cuatro volúmenes en folio, escritos a tres columnas con letra minúscula caro- lingia, en la cual, lo mismo que en las miniaturas, se acusa la presencia de varias manos. Paleográficamente, puede asignársele una fecha alrededor del año 1000. Al principio y al fin de muchos de sus libros hay miniaturas, a veces llenando (1) VILLANUBVA, Viaje literario, X, Ap.. Vil. Citado por Joseph OUDIOL, Nociona de Arqueología Sagra- da Catalana, Vich, 1902, pég. 311. (2) Cf. J. GUDIOL, Cetaleg de/a ¡librea manuscrita anteriora al oegle XVlll del Muaeu Episcopal de Vich. En el • Bullletf de la Biblioteca de Catalunya •>, VI1MX, 1920-22, Barcelona, 1925. (3) BEROEB, Historia de la Vulgata. SAMPEBE V MIQUBL, L'art barbre. Pi|oi«, Les miniatures de TOcta- teuchyles Bíblies rombniquea catalanea (en el «Anuaridel Instituí d'Esfudis Catalana., 1911-1912, pp. 475-SO7). NEUSS, Die Katal. Blbelsilluatration. Hacen también algunas indicaciones sobre la Biblia de Rodo, Delisle, Tlkkanem, Molinter, Dieulafoy, etc. - 47 - páginas seguidas sin texto: unas están dibujadas a pluma solamente; otras co- loreadas a la acuarela, predominándolos carmines, amarillo, verde, azul y ber- mellón, colores con los que se consiguen, generalmente, agradables entonacio- nes. Los rostros se tiñen de ocre; los fondos de cielo, montes, rfos, etc., se simulan con líneas enmadejadas o con manchas de diversas tintas superpues- tas que producen efecto completamente distinto al de los fondos planos de las pinturas mozárabes. En muchos dibujos hay una espontaneidad y soltura de mano extraordinarias; otros son bastante incorrectos, pero todos aspirando a reflejar fielmente el mundo exterior en composiciones bien dispuestas, llenas de movimiento. El dibujo de vestiduras, de acuerdo con las particularidades de la forma humana, y aun los desnudos y copias de pies y manos revelan en los miniaturistas catalanes el recuerdo no extinguido de una tradición clásica o la presencia de buenos modelos: ¿stos serían, según Neuss, antiguos españoles del estilo del Pentateuco Ashburnham, bizantinos, mozárabes propiamente di- chos y mozárabes del norte, pero estos dos últimos no parecen suficientemente comprobados. La Biblia de Roda carece de miniaturas en los libros del Nuevo Testamento y lo mismo sucede (con excepción de los símbolos evangelistas) en la de Farfa, conservada en la Biblioteca del Vaticano (fig. 22). Consta esta Biblia de un solo volumen, y es tal su semejanza con la de San Pedro de Poda, dice Pijoán, que si se barajasen las hojas de ambas sería tarea no sencilla separar luego las de cada códice, y esto no sólo por su aspecto general caligráfico sino por sus co- rrespondencias ortográficas y de abreviaturas, y también literarias, pues ambas Biblias se separan de todas las familias de textos coetáneos, franceses e italia- nos. Beissel señaló la semejanza entre la Biblia de Farfa y el manuscrito, de principios del siglo xi, De Gestis Mathildis, de Doniro, en el Vaticano (Lat. 4922), pero el segundo es de una ejecución muy cuidada, diferente de la Biblia farfense. Esta debe ser considerada como originaria de Santa Marfa de Ripoll por sus analogías con manuscritos de los siglos x y x i salidos de tal escritorio. La Bi- blia de Farfa que en el arte de sus miniaturas no se diferencia sustancialmente de la de Roda, suministra otro ejemplo elocuente de la influencia de la pintura de li- bros en la primitiva escultura románica; sus historias relacionadas con los bajo- rrelieves del magnífico pórtico de Santa Marfa de Pipoll han motivado un intere- sante estudio del señor Pijoán ( ". Este mismo autor ha hecho destacar ia importancia del escritorio de Ripoll (1) PIJOÁN, Les mlniaturea de l'Octatettch, etc. Vaticana : Biblia de Farfa — 49 — hacia 1055, dando a conocer un precioso manuscrito, hoy en el Vaticano, pin- tado por ARNALDO en tiempo del abad Oliva. Hay en el libro dos géneros de mi- niaturas: unas en que se conserva la tradición carolingia, hechas con «tintas HO Incarruz espesas, opacas, de colores sólidos y con pasta de blanco», y otras de transi- ción a lo románico, pintadas sólo con gris y verde transparente. Aunque sus representaciones no son originales, pues copian tipos muy repetidos en manus- critos astrológicos de origen clásico, muestran el grado de perfección técnica logrado por los miniaturistas catalanes en el siglo xi <0 . (1) PIJOÍN, Miniaturas españolas en manuscritos de la Biblioteca Vaticana. El ms, 123 Regina Lat. Publicado en la «Escuela Espafiola de Arqueología e Historia en Roma». Cuadernos de Trabajos, I,Madrid, 1912. Describe delalladamenle cale códice, con reproducción de cinco miniaruras, Fritz SAXL, Verzeichnis astrologis- cher und mythologiacher ¡llustrierte Handschríften des lafeinisenen Mittelaltera ¡n rbmischen Bibliotheken, Heidelber?, 1915, págs. 45-69. — 60 — No cerraremos este capítulo sin citar las Homilías del venerable Beda, en la catedral de Gerona, con bastantes miniaturas perfiladas a pluma y sólo algu- nas de ellas con toques de bermellón. Otros manuscritos catalanes existentes en Vich y Tortosa y en el Archivo de la Corona de Aragón, tienen grandes ini- ciales de lazos y zoomórficas y aun algunos dibujos, motivos ornamentales que, al igual que lo que sucede con la escritura, no son siempre fáciles de encerrar en el marco de una centuria determinada (fig. 23). PERÍODO ROMÁNICO. — La reforma cluniacense. — Influencias extranjeras : Biblia de San Juan de la Pella, Códice Calixtino, etc. — Persistencia del arle mozárabe; la Biblia segunda de San Isidoro de León, la de Ávila. — La copia de Beatos en los siglos xii y xm. — Obras catalanas de eate período. A restauración de la observancia monástica, bastante relajada, y un notable renacimiento literario que mo- dificó radicalmente el arte de nuestros manuscritos, fueron, en el último tercio del siglo xi, consecuencias inmediatas de la reforma cluniacense que, estimulada por los soberanos de Navarra y de Castilla, acome- tieron monjes franceses en la penfnsula. Con anterioridad a los árabes era observada en Es- paña la regla de San Benito, y la reforma se había in- tentado ya el año 1030 en el principal monasterio castellano, el de San Pedro de Cárdena(1). Hacia la misma fecha, Sancho el Mayor la apoyó también en Navarra. Pero los resultados de la reforma no se hacen patentes hasta que la lleva a cabo en Sahagún el trances Bernardo, abad sucesor de sus compatriotas Roberto y Marcelino que, mandados venir, lo mismo que aquél, por Alfonso VI de Castilla, habían sustituido a monjes españoles desde el año 1079. Después, la conquista de Toledo en 1085, con su concurrencia de caballeros extranjeros, la elevación a su silla episcopal del abad Dom Bernardo que empieza por fundar en su igle- (1) Se exponen las fuentes de este asunto en la tesis doctoral de Germán QABCÍA MUROJ del Monasterio de San Benito el Real en Sahagún, MoroWlla, 1920. — 52 — r sia un cabildo franco, y la de- signación de o- iros abades clu- niacenses para regir los obis- pados de Osma, Braga, Zamora, Compostela y Sigüenza, todo ello tendió a de- bilitar el espíritu nacional de la cultura española a cambio de ins- piraciones fran- cesas que, en lo que a la parte material de li- bros se refiere, hubieron de a- centuarse con la abolición del ri- to mozárabe y, por consiguien- te, con la inme- diata importa- ción de libros carolingios con Plg. 24. León: Colegiara de San Isidoro: Inicial de un Breviario liturgia al USO romano. La escritura francesa, empleada en Cataluña desde el siglo ix, y en Navarra y Aragón, alternando con la mozárabe, desde principios del xi, entró en Castilla durante el reinado de Alfonso VI, pero no predominó hasta mediados del siglo XH. Hubo, naturalmente, momentos de indecisión y de tanteo, que se prolongaron más allf donde las influencias extrañas fueron menos directas e intensas; en tales momentos no es diffcil hallar el desacuerdo entre los elementos paleográficos — 53 — y decorativos. Asf, por ejem- plo, en códices de Portugal del último tercio del siglo xii escri- tos en letra francesa o de transi- ción, encontramos iniciales de arte mozárabe (0 . El ejemplo con- trario lo da la Biblia de San Juan de la Peña, en letra mozárabe del siglo xi, con sus espléndidas ini- ciales francamente románicas. El sentimiento que inspira este nuevo tipo de letras es muy distinto al puramente ornamental de las antiguas letras mozára- bes, tan encantadoras para los ojos en la sencillez de su dibujo y color: adórnanse ahora con estilizaciones vegetales, y con animales casi siempre monstruo- sos en cuyas actitudes violentas y gestos atormentados se persi- gue una fuerte sensación realis- ta; los fondos sobre que se des- tacan son de colores planos, perfectamente unidos, y los cuer- pos de los monstruos, hojas fantásticas y lazos se cubren con finas tintas hábilmente mati- >-* •••> -•<••>•"> •• • - " • • <••••'«••• <••>>">•-> zadas. Superan en primor los calígrafos aragoneses a los castellanos, según muestran ejemplares como la Biblia de San Juan de la Peña y otros del Archivo de la Corona de Aragón y Biblioteca Nacional (2) . No es difícil hallar analogías entre las iniciales de estos códices y algunos temas ornamentales de pin- (1) Vide Lams. V y XLV1I1 en BUHNAM. Paiteographia ibérica, Paris, 1912. (2) Números XXVI, XXIX y CLVIII del Catálogo. Véase la nola de Abad y Uaierra que copiamos en la papeleta núm. XXIX. A esle ?rupo puede asimilarse el Tratado sobre la Encarnación, por Juan de CASIANO (núm. XXXIII), con iniciales de singular belleza y de tipo más esquemático que las de los otros códices. umí mñc qtiaí . Muy interesantes son, dentro de su rudeza, las de un códice asturiano del ano 1160 en las que se emplea oro y plata a pincel, y, como colores únicos, azul, verde y bermellón(5). Es copia literaria del mismo otro manuscrito gallego con iniciales de longitud, a veces, de una página, en las que hay guerreros, obis- pos, etc. No obstante la influencia gala, revélase cierta personalidad en ellas, lo mismo que en casi todos los productos compostelanos de la época, como, por ejemplo, el famoso códice Calixtino, escrito por el monje francés AIMÉRICO PICAUD y por él ofrecido al cabildo compostelanot4) (fig. 25). Lo contrario sucede con el Misal de San Facundo, procedente de Saha- gún, y la soberbia Biblia de la catedral de Lérida (fig. 26), obras que pudieron ser hechas aquí o importadas de Francia por los cluniacenses <5). La Biblia segunda de San Isidoro de León, ofrece curioso caso de copia he- cha sobre un códice dos siglos más viejo, pues está, en parte, sacada de la Biblia mozárabe del año 960 conservada en la misma colegiata (figs. 27 y 28). Consta de tres volúmenes, escritos en letra francesa el año 1162, siendo abad Menendo, y hay noticias de que un canónigo fue a buscar a Francia el pergamino, que se tardó en escribir seis meses y que el séptimo fue iluminado. Tiene ilustraciones (1) El Breviario de León está en la Colegiata de San Isidoro. La inicial dibuiada a pluma con loques pajizos y fondos de bermellón «es obra de valiente mano, acaso la misma que colaboró, con viñetas análogas al principio y en el canon de la Biblia segunda, si bien éstas desmerecen. Además hermanan con ello las ilumi- naciones del Beato que conserva el Museo Arqueológico Nacional >. GÓMEZ MOBBNO, Catálogo Mon. de Es- paña, Provincia de León, pág. 204. La B de otro fragmento leonés. Pertenece a la Comisión provincial de Monumentos ; conozco calco de ella hecho por el señor Gómez Moreno. En el mencionado Catálogo se citan, además, como del siglo xn y existentes en San Isidoro, unos Morales copiados en 1170 por Petras Saltusno- valis monje cistercienae de Sandoval; tiene iniciales románicas de adorno. (2) Número 10100 de la Biblioteca Nacional, y XXXI» de nuestro Catálogo. (5) Número XXXI del Catálogo. (4) Acerca del códice Calixtino puede verse P. F. FITA y A. FERNÁNDEZ GUBBBA, Recuerdos de un viaje a Santiago, Madrid, 1880; y FITA y A. LÓPEZ FBBBEIBO, Monumentos antiguos de la Iglesia Compostelana, Madrid, 1882. Se encabeza el códice con representación del apóstol Santiago en píe, descalzo, bendiciendo, y con un libro en la mano. Recuerda a los apóstoles de la puerta de las Platerías de la Catedral de Santiago, que reproduce A. K. PODTEH, Pomanesque Sculpture offhe Pilgrímage Roads, Boston, 1925, VI, láms. 681-685. Otras dos viñetas mueslran a Carlomagno dirigiéndose con sus caballeros desde Aquisgrán a Composlela. Particularidades literarias relativas a tan importante códice pueden verse en el discurso de recepción en la Real Academia de la Historia del Marqués de la VBOA INCLÍN, Guía del viaje a Santiago (libro V, del códice Caiixtino). Madrid, 1927. (5) La escritura del Misal de San Facundo es carolingia, sin influencia mozárabe, según advirtió Milla- res en su reseña de la Paleografía de OADCÍA VILLADA. Cf. Revista de la Biblioteca Archivo y Museo del Ayuntamiento de Madrid, I, 1924, póg. 110. De la Biblia de Lérida se ignora la procedencia. — 57 — dibujadas sólo n llbc pluma o matizados * sus contornos con , rojo, azul y amari- P'****^**. 1 ^ ^m lio pálido; otras copian el códice üb¿ddw «"fojuíT mozárabe; las más notables, dice el señor Gómez Mo- reno, son las de colores fuertes. bermellón, u 1 tra- KAU Itr.ijwfltr .i&ufitm mar, pa]izo y verde algo sucio, carnes achocolatadas, perfiles negros, o bien blancos y a- marillos sobre azii y rojo, pelo casta ño, figuras siempre incorrectas y des cuidadas (1). De la misma época es un dibujo de rara belleza he cho con tinta, sin color, en un Lee cionario del s i - glo xi, del monas- terio de Silos (fi- '* *- '•• •• •1'lurnik' •1"lMl1 "•'•'••'- gura 29). La com- paración del mismo con otros de la Biblia de San Isidoro (fig. 27), no deja lu- gar a duda respecto a su fecha m. (I) M. GÓMEZ MOHBNO, Catálogo de la Provincia de León, pág. 305. (3) Es también provechosa la comparación del dibujo de las ires Marías anre el sepulcro del Señor en el Lecciunarío, con la representación escultórica del mismo asunto en el claustro de Santo Domingo de Silos, que Porler Fecha en 1075-1076 (loe. cit., lám. 670). Véase la diferencia entre la interprelación clásica de los — 68 — La obra más independiente de la miniatura románica española es la Biblia de Ávila 0 '. Su dibujo espontáneo, tan incorrecto como vigoroso; el contraste violento de tintas, con un predominio de bermellón sobre el amarillo, azul grisá- ceo y verde sombrío; el sentimiento, la emoción patética que inspiran las escenas de la vida y muerte de Jesús, todo ello, dentro de un definido cambio de estilo, continúa la tradición de nuestro antiguo arte mozárabe. En la Biblia de Ávila hay semejanzas, no muchas, con pinturas murales catalanas, y menos con cas- tellanas y leonesas, como las de San Baudelio de Berlanga y San Isidoro de León. La influencia de la parte no española del códice es muy superficial en nuestro miniaturista que, sin duda, copia o se inspira en las páginas prelimina- res de un antiguo Beato m. Continúa durante el siglo x» y principios del xui, la reproducción de los Comentarios a/ Apocalipsis del monje de Liébana. Ilústrense los mismos pa- sajes que en los ejemplares mozárabes, cuya iconografía siguen las modernas copias con más o menos fidelidad, pero derivándose siempre de ella, y sin que pueda decirse que hay creaciones nuevas; el más respetuoso con los viejos mo- delos es el Beato de Turfn y el que más se aparta de ellos el Nouv. Aeq. ¡at. 1366, de la Biblioteca Nacional de París. Se observan en los Beatos románicos que han llegado hasta nosotros, marcadas diferencias de estilo, como origina- rios de escritorios muy distanciados, sujetos a tradiciones locales muy diversas, donde trabajan copistas y miniaturistas españoles y franceses anfe modelos de las dos patrias; todo lo cual explica que los elementos artísticos nacionales y extranjeros se mezclen, luchen, se destaquen ose desvaloricen, según especiales circunstancias de cada caso, en este interesante período de invasión. He aquí los ejemplares de los Comentarios de Beato del siglo xn al xm que se conservan actualmente (3) : 1. LONDRES, BRITISH MUSEUM. Ad. 11695. Escrito en Santo Domingo de Silos entre los años 1073 y 1091 y acabado de pintar en el de 1109, para el abad Fortunio. Los copistas fueron DOMINOO y ÑUÑO, y el miniaturista PEDRO, prior. panos, en la escultura de ojlos. y los convencionalismos de dibujo en el Lcccionario. con sus curvos paralelas en sentido horizontal, tan características en estatuas coetáneas, de Lean y Santiago. (1) Véase nüm. XXXVIII del Catálogo. (2) Recuérdese que algunos ejemplares de los Comentarios de Beato, tales como los de Gerona y Tu- rfn, empiezan o lerminan con pinturas del Nuevo Teslamenlo. (5) No incluyo el 2. B. 3., de la Biblioleca de Palacio, porque carece de ilustraciones. Tiene bellas ini- ciales. Corresponde al siglo xn. Tratan de él HARTEL-LOEWE, p.. 1^0. m i ic v^\mav. ¡,ea,o, N. A. iat. w moea trabajo de varios artistas: contrastan la figuras un poco enanas de ciertas composiciones con otras muy esbeltas y graciosas. Se emplean el azul, morado grisáceo, violado, carmín y un verde agrio muy característico. Las carnaciones están realzadas con líneas (1) Puede ver n la Revista de Occidente (1923, II, pí,g. 394), ilustrando un artículo de C. Sánchez Alborno; - 66 - o manchas ocres aplicadas sobre albayalde o sobre el blanco del pergamino. El oro y plata, muy abundantes, están bruñidos con menos primor que en el Beato del Museo Arqueológico. Como detalle arquitectónico curioso está el de las columnas siempre pan- zudas, con basas y capiteles de grandes hojas muy simplificadas, soportando arcos semicirculares, rebajados y trilobados. La iglesia a que se da mayor importancia en el mapa es la de Toledo. Figu- ran también en él las de Mallorca, Bética, Sevilla y Zaragoza. Dio la primera noticia de este manuscrito DELISLE, Inventaire alphabeíique des mss. latins et francais ajoutés aux fonds des nouvelles acquisitions pen- dant 1875-1891, Paris, 1891. 11. MANCHESTER, BIBLIOTECA DE M R . JOHN RYLAND. Siglos XII-XIII. Llevado de España a Francia en 1869 y adquirido por el li- brero Firmin Didot en la venta de la Biblioteca del marqués de Aatorga. Fue luego de Bernard Quaritch y del conde Crawford, pasando al fin, con toda la colección de éste a su actual destino. Describe Bachelin las ciento diez miniaturas contenidas en el códice y repro- duce en color cuatro de ellas en grandes láminas. Representan: Ángel entregan- do a otro el evangelio de San Juan, bajo el águila simbólica; Arca de Noé; los cuatro animales apocalípticos ante el Cordero; reyes y mercaderes llorando ante Babilonia. Por estas reproducciones y otras en negro cabe asimilar el pre- sente ejemplar al núm. 2290 de París y al del Museo Arqueológico de Madrid. Cf. A . BACHELIN, Descríption d'un Commentaire de f'Apocafypse manus- crít du XII siécle comprís dans la bibliothéque de son excellence le Marquis d'Astorga. Parfs, 1869. Desde el siglo xn la actividad de ios calígrafos se ejercita además de en la copia de códices bíblicos, litúrgicos, legales y literarios, en la formación de los llamados tumbos o becerros, y con palabra más erudita, cartularios^, a los que se trasladan las escrituras de donaciones, privilegios o mercedes otorgados por pontífices, reyes, y otras autoridades y personas particulares a favor de iglesias, monasterios, reinos, ciudades, y, en fin, a cualquier corporación o ins- titución religiosa, civil o militar. El carácter esencialmente administrativo y no- (1) ' Tumbos llaman en Asturias, Galicia y Portugal a sus libros semejantes [los que contienen copias de bulas y privilegios] que en Castilla llamamos Becerros.» Bisco, España Sagrada, XXXVlil, pág. 115. — 67 — tarial de estos libros excluye el elemento artístico en la mayor parte de ellos; no obstante, y a pesar también de las limitaciones que el contenido de los cartula- rios impone a la imaginación del artista, hay ejemplares esmerados y lujosos en los que se encuentran obras apreciables, y aun maestras, de miniatura. A esta clase de códices pertenecen el Tumbo A de la catedral de Santiago (1), el Libro de ¡os Testamentos de la de Oviedo, los Libros de feudos de Cataluña, el de las Estampas de León, el Tumbo menor de Castilla y otros varios, de distin- tas fechas y lugares, de los que se hablará a su tiempo . El Libro de los Testamentos, el famoso Libro gótico como le llamó Am- brosio de Morales, encierra en sus páginas las más bellas miniaturas entre todas las que puede mostrar el arte románico español. Algunos temas ornamentales y el empleo característico de tintas bastante diluidas justificarían su enlace con el Diurno de Fernando I que, a su vez, tiene precedentes en el Beato de Burgo de Osma. Mas sobre las pequeñas particularidades de escuela se destaca con tal magnitud la personalidad artística del miniaturista ovetense, que su obra, de composición y técnica originalísimas, queda aislada, sin precedentes de suficiente justificación dentro ni fuera de la miniatura española, y sin que, por caso tam- bién inexplicable, llegue a formar escuela (3). Acerca de la parte artística del Libro de los Testamentos muy poco se ha escrito que merezca ser recogido, si se exceptúan unas páginas que le dedicó A. Sánchez Rivero, en ocasión de la Exposición de Amigos del Arte. Creo que el lector hallará justificada la extensión de la cita en atención a la importancia del códice ovetense, y en atención también a la justeza y originalidad de pensa- miento con que el ilustre crítico discurre sobre el arte del libro: «Difícil es diferenciar hoy lo que en el Maestro de! Libro de los Testamen- tos es ocurrencia personal, de lo meramente adquirido en el tesoro de formas (1) El Tumbo A eslá formado por copias de privilegios fechados enire 1129 y 1266 y contiene los retra- los de los siguientes otorgantes: Alfonso II, Ordoño I, Alfonso III, Ordoño II, Fruela II. Ramiro II, Ordoño III, Sancho I, Bermudo II. Elvira, Bermudo MI, Jimena, Teresa, Sancha y Teresa, Fernando I. Urraca, Elvira. Ra- món de Borgofia, Enrique de Pon, Pedro de Aragón, Alfonso VI, Urraca reina, Alfonso Vil, Alfonso IX, San Fernando, Alfonso X. En colorea las de los Alfonsos Vil. IX y X y San Fernando. Las restanles, a plumo. Al principio hay una miniatura que représenla el descubrímiemo del sepulcro de Sanliago, y al final el escudo de Castilla y León. (2) Núms. XXX, XXXIV, L, CL1X y CLX del Catálogo. (5) Me refiero a escuela de miniaturistas, concretamente. Por lo demás, sf podrían aceptarse las si- guientes palabras de A. L. Mayer: «Ante esta obra puede hablarse con justicia de un carácter genuinamente español, pues todo cuanto en época posterior se siente como auténticamente hispánico, lo que en periodos más avanzados se convierte en patrimonio colectivo, aparece expresado en dicha pintura con claridad evidente para lodos.. La pintura española, trad. del alemán por M. Sánchez Sarto. Barcelona, 1926. — 68 — acumulado en su tiempo. Pero, a pe- sar de ello, su re- ducida obra tiene un aire inconfundi- ble de fuerte per- sonalidad. O r i g i - nal o asimilado, toda ella parece vi- brante de esponta- neidad decidida e inmediata. La per- sonalidad artística no es algo que pue- da analíticamente aislarse por exclu- sión de todos los elementos adventi- cios. Es algo que se impone en la presencia de la o- bra y que en cada partícula de ella salta con igual ple- nitud y evidencia. Y así es personal el Libro de los Testamentos. Las siete grandes mi- niaturas de que es- tá compuesto, aparte de otras más reducidas, tienen unidad de aspecto tan incon- fundible, que cierto especialista ha contesado su estupefacción al contemplarlas por vez primera. Cada una de estas miniaturas es, a su vez, solución única del problema que en todas ellas tenía ante sí el artista. Después, la paciencia más meticulosa buscaría en vano por el interior de las composiciones un momento de abandono, de cansancio, de renuncia a la tensión vigilante. Este buen maestro parece no dormirse nunca. Volved a tomar el libro; siempre descubriréis una de- — 69 — licadeza inadvertida la vez anterior. — Y ante todo digamos algo del libro. No se trata de ningún Apo- calipsis que entregue al artista asuntos de proporciones imagi- nativas. No es tam- poco una narración bíblica nimbada de sentimientos píos. E s , sencillamente, una colección de tes- tamentos de varios reyes de la monar- quía asturiana. Se trata, pues, de un li- bro notarial, aunque sea de notario mayor del reino. El proble- ma que se le presen- tabaal artista era bas- tante sencillo y no te- nía variación. El rey, acompañado de la reina su mujer, entre- ga el tesfamento a un obispo. La dignidad de los personajes requiere un acom- pañamiento adecuado. El rey con sus pajes de armas (armigerí), la reina con sus camareras (cubicularíae) y el obispo con sus servidores (ministri). En este tema repetido, el iluminador ha dado muestra de una imaginación incansable. La disposición de cada una de la escenas es de una originalidad que no deja perci- bir la rebusca. En cuatro de las hojas, la miniatura se divide en dos zonas. Es curioso ver cómo el artista va haciendo cada vez más fina la compenetración de estas dos partes. En la penúltima composición da al fin con la armonía perfecta. La más desenvuelta fantasía se pone en ella a las órdenes de la arquitectura más firme. Animales quiméricos se curvan para producir los arcos de medio punto y — 70 — de herradura: cortinajes estilizados prolongan en ondulaciones melódicas las lí- neas de las alimañas. Por todas partes la vista resbala sobre curvas que se en- tregan mutuamente los ritmos inacabables. El máximo de movimiento en el más seguro ajuste. »Sólo con esta miniatura podría optar el Maestro del Libro de los Testamen- twsf éi x no ííír.'O » u 'tmrttt (\v am \\ putar ¿frfli Í tos a un rango preferente. Pero después de una solución tan justa al problema que le había preocupado, una especie de exaltación báquica parece haberse apo- derado del artista. En la composición inmediata renuncia a las dos zonas. Rey, reina y obispo son puestos en el interior de un círculo inscrito en un cuadrado. Dos armígeros, una cubicularia y un ministro están en las enjutas. Y un figurón, entre grotesco y satírico, sostiene el círculo a manera de atlante. Parece como si el autor, al avanzar en su obra, se lanzase a una pirueta fantasmagórica, como si el atlante fuese él mismo, llevando con gesto humorístico sobre sus es- - 71 - paidas el peso ligero de sus creaciones. Por desgracia han sido a- rrancadas del volumen tres miniaturas, de las cuales dos eran las úl- timas. »Esta gracia des- envuelta de la compo- s i c i ó n está obtenida con la línea más sutil, más flexible, más justa e incisiva que puede ha- cer vibrar un dibujante. Sensibilidad lineal tan refinada sólo podría en- contrarse en estampas japonesas del siglo xvm, o en los pintores de vasos griegos del si- glo iv o principios del v. Es una sutileza que va plegando la línea en inflexiones ya menudas en el tilde de una boca, ya en ondas de monu mentalidad gigantesed como la ornamentación de una masa arquitec- i» ttergedanus tónica. Línea estiliza- dora o realista, según el caso. Los ropajes se transfiguran en sabios entrecru- zamientos de trazos o en curvas finamente moduladas. Pero, cuando es nece- sario, esta línea de refinado ornamento expresa enérgicamente las funciones vitales. Esto se ve claro en los pies y las manos de las figurillas. En la mayo- ría de los casos las manos se presentan finamente estilizadas. Pero esas ma- nos saben agarrar firmes cuando así lo dispone el artista; y cuando se doblan para recibir un peso, la muñeca juega con toda precisión anatómica. Y lo mis- — 72 — mo los pies: en mu- chas figuras parecen dispensados de toda función que no sea la meramente decorati- va. Pero en ese at- lante que sostiene so- bre sus hombros el encuentro de dos ar- cos, los pies se apo- yan con toda la deci- sión necesaria para dar la sensación del peso. »No sería del to- do un miniaturista el Maestro del Libro de los Testamentos si no tuviese un gusto decidido por el color. Sólo que también el color presenta en él una calidad exquisita y propia. Su fisono- mía de colorista se distingue marcada- mente entre todas las miniaturas. Prefiere los fondos violáceos y de un tono ocre cl^- ro. Sobre ellos deja destacarse matices azules, rojos, verdosos y alguna vez amarillos, realzados por zonas de oro y plata que casi siempre aparecen hoy oxidadas. La entonación gene- ral no se resuelve en armonías acentuadas como en los Beatos sino en un juego de matices finamente fundidos dentro de los tonos dominantes. El mismo senti- do riguroso de la unidad que domina en la composición y en el acento melódi- co de la línea exige a los colores la disciplina del conjunto. En sus momentos más — 75 - felices, color, Ifnea y arquitectura parecen trabados por necesidad matemática. »Esta sensibilidad para loa valores forma- les se siente lo bastan- te segura de si' misma para prescindir de todo excitante sentimentalis- ta. Los rostros, muy li- geramente diferencia- dos, se presentan impa- sibles en la red sutil de las líneas que sostienen sus formas. Toda se- renidad clásica siempre es en el fondo esto: la suficiencia de los ele- mentos formales para bastarse a sí mismos en el efecto. El Maestro del Libro de los Testa- mentos es un artista de la forma pura y no nece- sitaacentuarloselemen- tos sentimentales.»(1) Pig. 38. Tortoaa. Arclilvo Capllulor: Página de La influencia de la miniatura francesa se manifiesta más pronta y decidida- mente en manuscritos catalanes, como el Líber feudorum major compuesto de orden de Alfonso 11, por Raimundo de Caldes, deán de Barcelona entre 1162 y 1196, y el Líber feudorum Ceritanee en el que se recogen documentos de los años 1128 a 1141. El primero de dichos libros se encabeza con una miniatura a página entera en la que sobre un fondo de arquitectura complicada se ve a Al- (I) A. SÁNCHEZ RIVEBO, En la Exposición de Códices miniados españoles, con dibujos de Luis Qam- NILLA, en la Re víala de Occidente, V, 1924, págs. 88-103. — 74 — fonso I con su corte recibiendo los pergaminos, de manos de Raimundo de Cal- des, mientras el amanuense, a la derecha, se dedica a su trabajo de copia. Los asuntos de las demás miniaturas, muy numerosas, suelen limitarse a la prestación del homenaje feudal ante los reyes, condes o señores de Cataluña. Se echa de ver en ambos libros la labor de varios miniaturistas; y se separan absolutamente del conjunto de ilustraciones realistas y afrancesadas las de la última parte del Líber feudorum major, de una estilización extraña y muy simplificadas de color. Son importantísimos también estos dos manuscritos porque contienen muchas minia- turas incompletas, en diferentes estados de ejecución, lo que permite seguir paso a paso la técnica de las mismas, consistente en colocar primero (previamente rebajado el pergamino), sobre un mástique de yeso el oro y la plata en panes, para ser bruñidos; yuxtaponer luego las masas de colores enteros y, finalmente, acusar los contornos y dintornos con tinta y albayalde. La ilustración con dibujos a pluma, sin aplicación de color o realzados, cuando más, con manchas de ocre, cosa ya frecuente en manuscritos catalanes del siglo xi, sigue empleándose en el xn: sirvan de ejemplo las que adornan una copia del tratado de Civitate Dei de San Agustfn, firmada por NICOLAUS BEROEDANUS, O sea natural de Berga, en Cataluña, (l) (fig. 56), varios ejemplares con letras zoomórficas en el Archivo de la Corona de Aragón, y la representa- ción de José y Nicodemus bajando al Señor de la cruz, en un códice del año 1066, del Museo episcopal de Vich. No son obras de muy definido carácter local, y algunas de ellas deben mirarse con reserva, mientras nuevos manuscritos fecha- dos y localizados en Cataluña, no nos den un conocimiento más exacto de ellas. De libros litúrgicos, los misales repiten invariablemente antes del canon de la misa las representaciones de Cristo crucificado, entre la Virgen y San Juan, con las personificaciones del sol y de la luna en los ángulos superiores de la cruz, y al pie de ésta la figura de Adán; y en otra página el Pantocrator rodeado de los símbolos de los evangelistas (figs. 37-58). Iguales asuntos, en trabajo de orfebrería, se repiten en encuademaciones de alguno de estos misales, de que hay ejemplos en el Archivo Capitular de Tortosa. (I) Véase). M. MADCH, Miniaturas españolas antiguas. Biblioteca Capitular de Tor mero 20 (Hazón y Fe, XLV, 1916, pátf. U1-U4). LÍMINA E LIBHO DE LOS TESTAMENTOS. Año 11261129. (XXX) VI PERÍODO GÓTICO. — Causas que en el siglo xm determinan la transformación de los ma- nuscritos españoles. — La influencia francesa. — Códices alfonsfes [|NO de los hechos más dignos de ser señalados cuando se estudia la evolución de las artes del libro, es la exclaus- tración de la vida intelectual en los albores del siglo xm. Prodúcese aquí el hecho, como en Francia e Italia, coinci- diendo con el esplendor de la vida universitaria, el na- cimiento de las literaturas romances, la participación de reyes y magnates en las actividades culturales, y la nueva orientación, en fin, de la vida cortesana, hacia las fiestas de destreza y lucimiento y los placeres del espíritu. El período de grandes conquistas sobre los árabes, iniciado en el siglo xi, culmina en las Navas de Tolosa, y es Alfonso VIH el monarca que contribuye con más eficacia a renovar la fisonomía de la cultura española, fundando la más antigua de nuestras universidades, la palentina, que rivalizará más tarde con la de Salamanca, fundada por Alfonso IX, y con las que fomenta en Zaragoza, Lérida y Valencia don Jaime el Conquistador. Las expediciones y victorias en Andalucía que llenan el reinado de Temando el Santo, no eliminan al monarca de empresas de arte y letras, según testifican la colocación de las primeras pie- dras en las catedrales de Burgos y Toledo, la fusión de las universidades de Salamanca y Palencia y la oficialidad que, bajo su cetro, adquiere el idioma cas- tellano. Más el gran promotor de la cultura española medieval fue el rey sabio. Espíritu abierto a todas las inquietudes de la inteligencia, su figura se destaca gigantesca en el panorama del mundo científico, siendo de todos conocida la importancia de su papel en la historia de nuestra civilización. — 76 — La corriente clási- ca que de la filosofía he- lenística habían trans- mitido a Europa los famosos traductores to- ledanos, atrajo a hom- bres doctos, como Da- niel Morlay, Gerardo de Cremona, Hermán el Alemán, Miguel Sco- to, etc., a la vez que marchaban a recibir las enseñanzas de fuera es- pañoles de la categoría del arzobispo don Ro- drigo Ximénez. Las nuevas condi- ciones en que la vida intelectual se desen- vuelve, la participación en ella de otros elemen- tos sociales, y la co- municación e intercam- bio con el extranjero, hicieron necesarios nue- vos operarios del libro, gente laica trabajando para el mercado, o al lal. Cantiga». J. b. 2 de 5 servicio de los podero- sos. El arte se mercan- tiliza ante las numerosas demandas, pero la calidad de alguna de éstas estimula a los artistas a renovarse, a superarse, pues se trata de servir a una nueva clien- tela a poca costa descontentadiza, la clientela de los bibliófilos que, en realidad, comienza en España con Alfonso X. Ningún monarca español fomentó con ma- yor cariño y sabiduría el arte de los bellos libros (l) . (1) Los libros alfonsfea conaliiuycn la materia raáa digna de esludio en el siglo xin, pero no fallan lea- Plg. +0. Escorial. Cantigas — 78 — Nuestra miniatura es ahora tributaria decidida de Francia, como luego lo será de Italia y de Flandes; pero en toda ocasión podemos hallar, entre el cú- mulo de reproducciones mediocres y pésimas de cosas extranjeras, copias fieles en las que ae revela un dominio técnico digno de estima, e imitaciones o inter- pretaciones afortunadfsimas con características bien acusadas de arte local, que tienen todo el valor de obras originales. Para dar con ellas es preciso transponer la primera mitad del siglo xin y lle- gar a los dfas del rey sabio. Con anterioridad sólo hay en Castilla libros de carácter francés sin la elegancia y primor de ejecución que distingue a sus mo- delos. Pueden citarse: una Vida de San Ildefonso, toledano muy de principios de siglo, con escenas de la vida del santo; el Libro de las estampas de la cate- dral de León, cartulario con retratos de monarcas; el Planeta de Diego de Cam- pos, bellamente escrito para el arzobispo don Rodrigo Ximénez de Pada en 1218; otro manuscrito toledano de 1253 con dibujitos a pluma, hechos con gran sol- tura de trazo, que representan celebraciones de concilios<0. No abundan tanto como fuera de desear los datos referentes a copistas y miniaturistas. Conocemos los nombres de JUAN GONZÁLEZ, calígrafo del códice escurialense / . b, 2; de MARTÍN PÉREZ DE MAQUEPA, copista de la General Histo- ria del Vaticano; MARTÍN PÉREZ DE AYLLÓN, que firma en Valladolid en 1255 las rimonios sobre otras librerías castellanas durante esta centuria. El P. Bu irte) copió en el Archivo de IB Ca- led ral de Toledo un resguardo dado por don Fernando de Covarrubios, obispo de Burgos en 1280, a su antece- sor don Gonzalo García Gudiel, resguardo en que dice haber recibido varias cosas pertenecientes a aquella iglesia, figurando algunos libros en la relación. También copió el P. Burriel el inventario de bienes de dicho don Gonzalo antea de tomar posesión del arzobispado de Toledo, que da noticia de cerca de un centenar de libros. Y por último una curiosa carta de la reina doña Violante, dirigida en 1272 al franciscano palentino Diego Ruiz, carta que por su contenido, tanto como por su redacción, juzgo inleresante publicar: «Doña Yolant por la gracia de Dios reina de Castilla et de León a vos fray Diago Roys doctor de los »freyres menores de Palencia, salul asi como a aquel que quiero bien et en quien fio. Fagovos saber que mío > hermano Don Sancho el Arcobispo me dixo que cuando fino Don Lopes obispo de Siguenga [1221-1237] que »fiso sus testamentarios a el el a la reyna Dona Mencia et a Diago Lopes de Salcedo et ellos que ficiesen pagar » sus mandas que el fizo; el que quando fino el obispo que se tomo la reyna sus libros et (odas las otras cosas • que eran suias para pagar su manda asi como hera derecho et guisado délo facer. Et quando la reyna fino que >tomasles vos aquellos libros que fueron del obispo et vos los teñe des, et mió hermano que vos embío decir • por su carta quel (¡iesedes aquellos libros que vostenedes para pagar cosas que fincan por pagar de las man- idas del obispo que lo a el de facer pagar pues testamentario es. Et dice que dixiesles vos que aquellos libros • fueran de la reyna el que los non dariedes. Et fray Diago, bien sabedes que tales libros como aquellos non se- • rien de la reyna et demás que dice mió hermano que mostrara recabdo que fueron del obispo aquellos libros. • Onde vos ruego que los libros et las otras cosas que vos tenedes que fueron del obispo que lo dedes a los » ornes de don Sancho mió hermano, que vos el embia dezír por su carta et gradir vos he. Dada en Toledo, la • reyna lo mando, iueves XXI dia de abril era de mil eccet dies anos. Yo Alphonso Polz la flz escreuir. > B. N., Ms. 16022(142). (1) Números XXXIV, XXXIX, XLI y Lll del Catálogo. _ 79 - Leyes del Fuero, que el rey ordenó para la ciudad de Santo Domingo de la Cal- zada v a acerca de la m a - teria escriptoria en {l> que deben ser extendidos los documentos . Los códices del siglo xm en papel son tan raros, por lo menos, como los documentos. Por esta razón, por la de ser el más antiguo ejemplar miniado en papel que conocemos, y por haber sido hecho para el rey sabio, ofrece excepcional importancia el Fuero Juzgo, tam- bién romanceado, de la Biblioteca Nacional m . El arte de sus dos únicas minia- turas entra de lleno en el estilo de las Cantigas. Academia Española. Madrid, 1 barra. 1815. Publica tacsfmil de una miniatura. La Academia utilizó también para su edición el ejemplar en papel del Fuero, de que a continuación doy cuenta, pero no presumió su origen real. (t) MÚNHZ v RLVEBO, Nociones de diplomática española, Madrid, 1881, pág. 59. (2) V." 16. Núm. LXVI1 de nuestro Catálogo. — 89 — Representa cierto avance dentro del mismo estilo, el manuscrito escurialense X. I. 4. de la Crónica general de España, que podrfa referirse al reinado de don Sancho IV, si no a tiempos más adelantados, lo mismo que la Gran con- quista de Ultramar, de la Biblioteca Nacional, códice verdaderamente regio a juzgar no sólo por la cantidad de ilustraciones que había de llevar, sino tam- bién por la calidad de las dos únicas que se llegaron a hacer(1>. Las miniaturas de puro estilo gótico son escasas en Cataluña durante el si- glo XTII. Puede servir como tipo el Sacramentarlo franciscano barchinonense de 1245, dado a conocer por J. Pijoán, Madrid, 1914. (3) GUDIOL, Cataleg deis ¡libres manuscrita anteriora al segle XVIII delMuaeu Epiacopal de Vich. En el • Butlletfde la Biblioteca de Catalunya», VI, 1928, pag. 60. Ld misma caligrafía y arte que la Biblia de Vich ofrece la Biblia del Museo de Sevilla, escrito e Iluminada por Pedro de Pamplona, dfceae que para Alfonso el Sabio. Reproduce algunos dibujos lomados de sus Ilus- traciones A. Ballesteros en su Historia de España, vol. III. (4) Núm. CLXI del Catálogo. Dedica bástanles páginas a este códice y reproduce muchas de sus letras S. SANPBRB MIQUBL, La Pintura mig-evai catalana, Barcelona, 1908, pág. 66 y sigs. Vil La miniatura en Castilla durante la primera mitad del siglo xiv. — El signo rodado. — Importancia de la miniatura en la Corona de Aragón durante aquella centuria. —Noticias de códices originarios de Avlfión, en relación con Cataluña. — El Misal de Santa Eulalia. ODAvfA durante la primera mitad del siglo xiv continúa la escuela de miniaturistas de Alfonso el Sabio producien- do importantes frutos que se manifiestan con especiali- dad en obras destinadas a los reyes sus sucesores. La más importante de estas obras es la versión del Román de Trote, hecha para Alfonso XI y terminada de escribir y miniar el último día de diciembre de la era de 1388 (año 1550), o sea en el primer año del reinado de don Pedro I. Fírmala «NICOLÁS GONZÁLEZ, escriuan de los sus libros», y a e'l pueden con toda verosimilitud atribuirse las setenta miniaturas que adornan el famoso códice (fig. 46). Casi todas ocupan página entera o la ma- yor parte de ella, siendo casi siempre los asuntos desarrollados combates te- rrestres y navales, vibrantes de movimiento, de una visualidad extraordinaria en su desfile de guerreros, caballos engualdrapados, flotas, campamentos, ban- deras, guiones, y todo el aparato militar medieval con que se interpreta la gran epopeya rroyana. No faltan escenas de la vida galante y cortesana, viéndose palacios góticos por cuyas puertas apuntadas o moriscas entran y salen luci- das cabalgatas de damas y señores en fiesta, o en cuyos ventanales conversan hermosas doncellas o juegan al ajedrez y a las tablas. Fuera de los elementos arquitectónicos indígenas que se mezclan con lo gó- tico en las construcciones, el arte de la Crónica Troyana es más decididamente francés que el de las Cantigas, y se acentúa todavía más este carácter en el Códice de Ja Coronación, precioso manuscrito con miniaturas alusivas al ccre- — 91 — monial de la consagración y coronación de reyes, campeando en sus orlas los escudos de Castilla y de León (fig. 47)'". El mismo estilo se manifiesta en ma- nuscritos menos ricos, de procedencia no real. Sirvan de ejemplo entre los libros litúrgicos un Breviario al uso de Silos, de la Biblioteca Nacional de Parfs , con grandes iniciales historiadas. Entre los cartularios, el de Tojos Outos en el Ar- chivo Histórico Nacional w , el Tumbo B de la iglesia compostelana, comenzado a escribir en 1328 por el presbítero ALONSO PÉREZ, y el Libro de la cofradía de ca- balleros deSantiago de la Fuente (hermandad fundada en tiempo de Alfonso XI), propiedad de la catedral de Burgos, con doscientos noventa y cinco retratos de caballeros, empezados a pintar en 1338 y terminados en 1651 <". Entre los do- cumentos particulares, el testamento de doña Leonor de Guzmán, hi¡a de don Alonso Pérez de Guzmán el Bueno, del año 1341, en el archivo ducal de Me- dinaceli <"'. El mencionado Nicolás González, escribano del rey don Pedro y firmante de la Crónica Troyana, firma también dos copias del Ordenamiento de Alcalá, encabezada una de ellas, con el signo rodado del soberano'". Son trabajos de iluminador más que de miniaturista, distinción que se empieza a hacer en esta época entre el encargado de dibujar en colores y bruñir con oro las iniciales de adorno, rúbricas y otros elementos puramente ornamentales, y el pintor de historias o miniaturista, propiamente dicho. Los trabajos de iluminación adquie- ren gran primor desde Alfonso X a los Reyes Católicos merced a la importancia que en Castilla se da al signo rodado, constituyendo un tipo paleográfico espe- cial de nuestra nación. El origen de los signos rodados se remonta a los círculos con que en la can- cillería pontificia se autorizaban las bulas solemnes. Desde el siglo xi lo adop- tan algunos prelados en España, como el obispo Gelmfrez, y posteriormente los monarcas, siendo entre éstos los primeros Fernando 11 de León y Alfonso VIH 0) Cf. sobre la Historia Troyana y el Códice de la Coronación las monografías de F. M. TUBINO en e! Museo Español de Anfojtiedadea. V, paga. 43 y 187. Esludio sobre las traducciones de la Crónica Troyana, con dos folotipias del códice escurialense, por A. O. SOLAUNDB, en la Revisla de Filología Españolo, III, 1916, página 126 y sigs. (2) Sign. Nouv. acq. lal. 2195. (3) Núm. LX del Catálogo. (4) Cf. Marqués de UUHBNCIN. Libro de la cofradía de Caballeros de Santiago de la Fuente, en la Re- vista de Archivos, Bibliotecas y Museos, 1906, págs. 156. Hay reproducciones en color en la Iconografía es- pañola de V. CARDEHEBA. I. [1. (5) Publicado por A. PAZ Y MBUA, Series de tos más importantes documentos del Archivo y Biblioteca del... Duque de Medinaceli. Madrid, 1915-1922. (6) Núm. LXV y LXV1 del Catálogo. Rl Racorlnl: Códice de la Coronación — 94 — de Castilla, que usan la rueda con un león o una cruz, respectivamente, hechos a pluma. Bajo el reinado de Alfonso X y con la unión definitiva de Castilla y León, comienza a darse mayor importancia al signo rodado, aumenta su tamaño y en los espacios, antes en blanco, de los brazos de la cruz, se acuartelan leo- nes y castillos; inscríbese el círculo en un cuadrado cuyos ángulos se rellenan con adornos caligráficos y se enriquecen los dibujos y leyendas con colores y oro bruñido. No se diferencian esencialmente las ruedas de los monarcas suce- sivos hasta llegar a Juan I, en que se añaden a las armas de Castilla las de Por- tugal. En tiempo de los Reyes Católicos, últimos en usarlo, disminuye el ta- maño del signo rodado y se pinta el águila de San Juan sosteniendo el escudo con las armas de Castilla, León, Aragón y Sicilia, y los yugos y flechas, em- blemas de los monarcas (l) . Las investigaciones realizadas de pocos años a esta parte en archivos ca- talanes, han puesto de manifiesto la importancia que durante el siglo xiv adquie- re en la Corona de Aragón la manufactura de libros <3). Los nombres de co- pistas y miniaturistas forman legión, contándose entre los segundos al propio FERIJER BASA, a quien Alfonso IV encomienda en 1553 la ilustración de unos Usatges que, por desgracia, no han llegado hasta nosotros. Los encargos de obras y cartas de pago son numerosos, pero la identificación de los trabajos es, en la generalidad de los casos, dificilísima, pues los artistas, más modestos que sus colegas del tiempo mozárabe, no suelen firmar sus obras, quedando reser- vado, a lo sumo, tal honor, para el amanuense. A veces el copista es también iluminador y aun encuadernador. Algunos de estos artífices proceden de Perpi- ñán (que entonces, como es sabido, pertenecía a la Corona de Aragón), otros de Valencia y Mallorca; hay un GARCÍA MARTÍN DE PAMPLONA, y un JUAN G I L DE CASTILLA; otros vienen de regiones diversas de Francia. Los reyes de la casa de Barcelona se interesan vivamente por estos obre- ros del libro, concédenles honores, y disputan su servicio a prelados y caballe- (1) MUÑOZ V RIVBHO, Diplomática, pág. 71. ESCUDERO DB ÍK PEÑA, Signos rodados de loa Beyes de Castilla, en el Museo Español de Antigüedades, V, pág. 247. Uno de los más curiosos, desde el punto de vista Iconográfico, es el núm. XUV del Catálogo. (2) Véanse especialmente : J. MAS, Notes aobre anticha pintora a Catalunya, en el Bol clin de la Real Academia de Buenas Letras, XII, 1912, pág. 264. A. Rumo v LLUCH, Documenta per ¡Historia de la Cultura Catalana Mig-eval, Barcelona, 1918. J. GUDIOL, Ela Trescentiatea, Barcelona, 1926. Y diversos calalopos publi- cados en el Butlletí de la biblioteca de Catalunya. Respecto a Valencia, pueden hallarse datos de interés en los libros del- SANCKLS Y SIVBBA, Pintores medievales en Valencia, Barcelona, 1914, y La Catedral de Valencia, Valencia, 1909. __ 95 — ros. Pero al mismo tiempo, y como si la cantidad y calidad de la producción indígena no colmase el deseo de los reyes, éstos, en relación constante con Aviñón, solicitan el envío de libros, a la vez que los centros productores de Bo- lonia, Padua, París, etc., surten a Cataluña, como a toda Europa, de sus famo- sos manuscritos jurídicos. Entre los muchos documentos útiles para la bibliología catalana, publica- dos por el señor Rubio y Lluch, los hay referentes al reinado de don Alfonso II, en los últimos años del siglo xm. En 1287 manda el rey un emisario a Barce- lona para que le escriban e iluminen una Biblia, trabajo que hace pagar tres años más tarde. Un EOIDIUS PUTEI de Huesca figura como iluminador de libros en documentos del mismo reinado. En tiempo de Jaime II se cita a GUILLEN DE VALENCIA, ANDRÉS DE TORRELLO, BERENGUER FULLIT, BERNAT FAREIX DE VILLAFRANCA, PERE ALEGRE y FR. BERNAR- DO GONTIER, copistas o iluminadores. De Alfonso III, se ha hecho mención al recordar el encargo de un códice de Usatges hecho al gran pintor Ferrer Basa. Son copiosísimos y preciosos los documentos referentes a Pedro III, entre 1359 y 1383. Pide en cierta ocasión a su tesorero que le compre una Biblia «la pus bella que si puixe trobar, la qual havem de gran necessiíat que mes no poriem». A este reinado pertenecen los escribanos de letra formada o redonda JUAN GIL DE CASTILLA, BERNAT VALLS, EXÍMENO DE MONREAL, PEDRO DE MOROS, beneficiado de Tortosa, BERNARDO DE CABRERA y MIGUEL NAVARRO, pres- bítero de Valencia; los iluminadores DOMINQO CRESPI, de Valencia; BERENOUER MAYNAT y AHNAU DE LA PENA, barceloneses y ARNAU GIRBAUT, de Perpiñán, al que se concede escudo de armas en 1351; los pintores RAMÓN SANZ de Perpi- ñán, y JORDI de Barcelona, y FERRER DE MAROAROLA, autor de letras historiadas. Muy interesante es la correspondencia del infante donjuán, particularmente la sostenida con el duque de Bcrry y con el gran maestre donjuán Fernández de Heredia. La documentación alcanza hasta los primeros años del siglo xv pro- porcionando, entre otros nombres, los de JUAN CASANOVA y PEDRO BLANCO, catalanes; JUAN AROENT, rosellonés; SIMÓN BALLESTER, P. SOLER, GUILLERMO CARBONELL, GUILLERMO FONTANA, MARTÍN DUN CASTIELLO, valencianos todos, lo mismo que DOMINGO CRISPÍ, que con su hijo GALCERAN CRESPI, trabaja para la catedral y consejo de Valencia durante el primer tercio del siglo xv. El diseño e iluminación de mapas y la fabricación de otros materiales de estudio geográfico parecen haber sido acreditados en Mallorca por los hebreos ABRAHAM y JAHUDA CRESQUES. El infante donjuán solicitó en diversas ocasiones Flg. 4fl. Palma de Mallorca: Archivo Hlslúrleo, Libro dr lirivilegloa (Portada del texto latino) f((T. 49. Palma de Mallorca: Archivo Histórico. Libro de Privilegios (Portada del lexlo catalán) — 98 — a la isla el cnvfo de carias geográficas y astrolabios, y concedió en 1581 dere- cho para establecer unos baños públicos al mencionado Abraham «magislrum mapamundorum et buxolarum». A Mallorca pertenece el famoso Ltibre deis prívilegis, firmado en 1354 por «ROMEUS DES POAL, presbiter oriundus de Manresa». De sus pinturas, impregna- das del italianismo que se manifiesta en el arte catalán desde la primera mitad del siglo xiv, ha dicho Bertaux que tienen las líneas armoniosas y el colorido encan- tador de un fresco de Simone Martini <0 (figs. 48 y 49). Se encabeza con una primera portada en la que aparece don Jaime el Conquistador, vestido con túni- ca azul y manto carmesí, sentado bajo dosel gótico; dos ángeles, a cada lado del trono, ciñen corona de oro a la cabeza del rey, y otros dos ángeles pulsan ins- trumentos musicales. El monarca tiene en su mano izquierda un cetro en forma de fina cruz y coloca la diestra sobre el libro que le presenta un obispo que forma grupo con varios eclesiásticos; otro grupo paralelo, de personas seglares, está en el lado izquierdo. AI pie de la composición se representa a sí mismo Romeus, con indumentaria clerical, sentado ante un pupitre y escribiendo la siguientes pala- bras: «Benedicat dominus regem lacobum illustrem qui eripuit ab inimicis. Ro- meus Poal scriptor» l2). Delante del calígrafo hay un halcón que llena graciosa- mente un espacio fuera de la orla; ésta es muy original, formada por una cinta que se pliega repetidamente en dibujo cruciforme, y en ella se destacan los es- cudos del reino. Una segunda portada representa el mismo asunto con escasas diferencias iconográficas, pero con marcada separación de estilo. Quadrado, seducido por la riqueza de la primera portada, túvola por superior a la segunda. Más razo- nablemente expone la opinión contraria Sanpere y Miquel, para quien la segunda miniatura representa, por sus calidades de modelado, expresión, agrupación y movimiento, un visible progreso dentro del arte de la primera. Manifiéstase la influencia italiana en la morbidez de las figuras y en la composición, siendo el tema inconveniente de los ángeles rodeando al monarca, trasunto de los que, ha- ciendo música y entonando sus alabanzas, acompañan a las Madonas de fines del siglo XIII y del xiv. Para el historiador de la pintura medieval catalana, es (1) E. BBKTAUX. La peínture et la seulpture espagnolea au XIV* et XV siécles, ¡uaqu'au lempa des Rola Cotholiquea, t. 1 1 de la Hiato ¡re de l'An de André Michel, Paria, 1908. Estudia detenidamente el ma- 1 nuscrito SANPEBB v MIQUBL, La pintura míg-evaí catalana, Barcelona, 1908, pág. 90. Da extractos del estudio de QUÍDDADO, Prlvilegioa y franquicias de Mallorca, Palma de Mallorca, 1894. (2) GUDIOL. Ela Treacenfíates, Barcelona, 1926, pag. 6, cree verosímil que en las miniaturas del Libro de Mallorca haya otroa retratos que el del copista, por ejemplo los de los dos Jaimes de Mallorca y los de al- gunos personales de relieve en la corte del tercer rey de dicho nombre. _ 99 — Ferrer Basa el padre espiritual del miniaturista de los Privilegios de Mallorca, manifestándose en él los influjos más o menos directos de la pintura sicnesa. Además de estas portadas, parte más importante del Llibre deis privilegia de Mallorca, hay en él muchas miniaturas que representan a reyes y pontífices otorgando solemnemente sus concesiones, e iniciales de adorno, algunas con cabezas humanas o figuritas enteras. En estas miniaturas se acusa el trabajo de dos manos, una menos hábil, y otra que puede ser la misma que trazó las dos grandes portadas. Otros muchos códices de constituciones y leyes especiales se escribieron durante el siglo xv, conservándose aún notables ejemplares en archivos y biblio- tecas españolas y extranjeras (l). Tales son los de los archivos municipales de Lérida y Cervera, de la Corona de Aragón, y de las bibliotecas nacionales de Madrid y París, Escurialense y Vaticana m. A este grupo pertenecen los Fueros de Aragón, escritos por MIOUEL LÓPEZ DE ZANPIO, y las ricas Ordenaciones ma- llorquínas de 1337, en la Biblioteca Real de Bruselas. El municipio barcelonés posee el Codex antiquus privilegiorum o Primer libro verde de hacia 1345, y el Segundo libro verde, rico en pinturas de fines de igual centuria (3). Prescindiendo del excepcional códice mallorquín, la influencia italiana no se define durante el primer tercio del siglo xiv en los manuscritos catalanes. La apariencia de éstos es absolutamente francesa. Véase el Breviari cfamor de la biblioteca de El Escorial, unas Constituciones sinodales, en la de Perpiñán, que mosén Gudiol fecha en 1326, y el Durandi de divinis Ofíciis, del Museo de Vich, miniado por JUAN DE CLOS en 1331. Conocida es la expansión mundial, durante esta época, de las universidades italianas, y más concretamente de sus famosas escuelas de Derecho. Los escri- torios de Bolonia, Padua y Pisa, crean tipos especiales de códices de jurispru- dencia y medicina, y surten de ellos a Europa durante un siglo. No hay biblio- teca de importancia en que falten estos códices característicos. Su arte influyó en los que sobre las mismas materias se escribían en Francia: así se encuentran Decretales, Decretos, Instituías, etc., hechos en Francia e historiados a la france- sa, pero con letras, orlas y salidas de arte italiano. En España apenas se hi- cieron códices de tales textos, pero las ilustraciones de los que se importaron influyó en la ornamentación de manuscritos legales catalanes, como se ve en (1) Cf. la bibliografía de O. M. Bnocí, EIo Uaatgea de Barcelona en el Anuari del Instituto de Estudios Catalanes, 1915-1914, paga. a67-M9. (2) Cf. PIJOÍN, Miniaturas españolas... de ¡a Bib. Vaticana. (8) Núma. CLXV y CLXVl del Catalogo. — 101 — los más antiguos Usatges del siglo xiv, los del municipio de Lérida y de la biblioteca Vaticana, por ejemplo. En estos manuscritos, que pueden fecharse hacia 1300, se ve, junto a la miniatura francesa, la orla y adorno marginal típi- cos italianos, derivados de un tallo recto, coloreado de azul, minio y rosa, casi exclusivamente, interrumpido con botones o nudos y rematando en una hoja o grupo de ellas esquemáticas o en mascarones. En manuscritos catalanes poste- riores (cuando no se usa la característica orla francesa con hojas pequeñas de tres pétalos agudos), se adoptan en lo ornamental las modificaciones introduci- das en algunas escuelas italianas, encontrándonos, por ejemplo, los lazos de oro y cuadritos con marcos lobulados, típicos en obras napolitanas, o las grandes hojas, barrocas y retorcidas, de la escuela boloflesa. De ésta se deriva un tipo ornamental originalísimo, con gran finura de hojas y tallos y elegante sinuosi- dad en el desarrollo de éstos; empléase en Cataluña desde el último tercio del siglo xiv en adelante. Como productos de arte nacional suelen ser presentados algunos libros litúrgicos, misales especialmente, adornados casi siempre con letras historiadas y representaciones a página entera del Calvario y el Pantocrator, la filiación es- pañola de los cuales no siempre podría ser admitida sin bastantes reservas. Son, sin duda, muy característicos (catalanes o valencianos), el misal de Reus, hecho en 1361, y el del Archivo Capitular de Valencia (fig. 50), ambos con sus Cristos típicos recordando al del retablo zaragozano de Jaime Serra, derivado de una creación de Cavallini">. El misal, también catalán, del Archivo de los Be- neficiados de la Seo de Urge], contiene en una misma página los dos asuntos del Señor en Majestad, con el Tetramorfos, y el Calvario, que preceden al canon de la misa. Consideramos también catalanes, aunque con particularidades menos definidas, el misal de la parroquia de San Félix de Gerona, el del Archivo Capitular de la misma ciudad y el dado por el obispo Galcerán de Vilanova en 1396 a la Seo de Urgel °>. De extraordinaria riqueza es el misal procedente de San Cugat del Valles, hoy en el Archivo de la Corona de Aragón, firmado por JUAN MELEC, oriundo de Bretaña. Está hecho al uso de la diócesis de Barcelona y escrito tal vez en Cataluña; pero tanto en sus numerosas letras historiadas como en las dos mi- niaturas que preceden al canon, la entonación demasiado clara en que predomi- (1) Cf. SANPEBB y MIGUEL, La pintura mig-evel caralona. pég. 290 y siga. (2) Cf. flga. 66 a 73 en OUDIOL. Els trescentistea. (3) Núm. CLXVIII del Catálogo. — 102 — nan los ocres, y la esbeltez acentuada de las figuras, con grandes reminis- cencias góticas, a- cusan un arte fo- rastero, sin enlace con miniaturas ca- talanas de la épo- ca, y más relacio- nado con salterios de la escuela del este de Inglaterra que es, a su vez, una derivación de la del norte de Francia. La presencia de otro bellísimo misal procedente, como el anterior, de San Cugat del Valles, conduce al examen previo de otros dos intere- santísimos l i b r o s litúrgicos: uno de ellos es un misal Fig, R1. Madrid. Biblioteca Nacional: Mhal Be. hecho para cierta hermandad de Avi- ñón, libro del cual nadie ha tratado hasta ahora (figs. 51 y 52). El otro es el célebre Pontifical Hispalense de la Biblioteca Colombina, de Sevilla, repeti- das veces considerado como muestra importantfsima de la miniatura española, pero sin que se haya pensado nunca en relacionarlo con ejemplares de Cata- luña (figs. 55 y 54). La carencia casi absoluta de manuscritos que, de un modo seguro, pue- dan decirse miniados en Aviñón durante la primera mitad del siglo xv (pudiendo — 105 — citarse sólo como pertenecientes a este período la Bi- blia de los cartu- jos de Villeneuve y un Libro de Ofi- cios (l), de escaso valor artfstico), presta interés ex- traordinario al mi- sal E e. 27 que, procedente de la primitiva bibliote- ca de Felipe V, se conserva hoy en la Nacional. Una nota en catalán escrita en el pri- mer folio en ca- racteres góticos rojos del mismo tipo que los del resto del códice, nos informa que éste fue encarga- do por el comer- ciante Bertrán de Casáis con des- tino a la Herman- dad de la Santa '''*•»• Madrid. Blbilofcc. ««ton*: Nta/f.. !7 CruzdeAviñónce\ de la cual era cofrade, habiendo presentado su donativo el dfa de pascuas (1) Cf. L. H. LABANDB. Lea miniaturistas avisnonnais etieura wuvres. En la Gazette des Bcnux Arts, XXXVII, 1907, págs. 213-305. (2) Esla hermandad de la Santa Cruz, llamado también de los penitentes grísea. Instituida en 1226 por el obispo Pedro de Corberia, era una de las más ricas y la máa antigua de cuantas existían en Avlftón, y, como sus similares, la Hermandad de loa penitentes negros o de San Juan Bautista. la de los penitentes blancos o de — 104 — de 1409, año en que el misal fue hecho en Avifión. He aquí el texto de la nota, au- torizada con la sig- natura autógrafa de Bertrán de Casáis : «©Jhesí/s. líAue »Maria. j En nom »del payre e del filh »e del sant sp/it a- »men, | Coneguda »causa sia a tots vo- »sauíres aenhors »co/7fray | res de la »sa/7C/a c r o t z da- »questa presen cape- »Ia tan de presen | »coma en deuenidors »que jeu Bertrán de »casals speciayre »habitador | da vi- »nho e endigne con- »frayre uostre non a »vana gloria ni ad »au ¡ ira ententio si »non tan soIame/7/a FIJ. W. Sevilla. Biblioteca Colombina: Pontifical Hispalense »pura ententio e g i t - ana de nos/re saluador | dieu ihesu x/vsí e a bon exemple de mon proyme. »Aquest presen | missal ay fach far en lesíaí que cascun poí veser deis bens y>que \ nos/re sáiuador ma donatz, a honor e reuerencia de la passio de nos/re xseñor dieu | ihesu xr/st. E voli que lo dich missa! sia a servisi de la dicha »con | frayria. e no sia venduf ni alienat ni saina de la dicha ca | pela ans sia »en los archios de la dicha cápela e engarda | deis maestres tan de presen coma las Cinco Llagas, tíc, se hallaba integrada por los mía nobles señores de Aviftón y por muchos caballeros emigrados de Italia. Cf. 3 . FANTONI CASTUUCCI, Istorfa della cilla d'AvIgnone, Venelia, 1678, ¡ib. III. cap. XII. — 105 — »en deuenidors e sia »baylat a | las messas »dire ayssin coma es »de lona costuma afar. » E que | tols vosautres »confrayres preguéis » nos/re sah/ddor per »Ia salut de mon | ar- »ma. E lo dich missal »fon fach aviniho lan »dc nos/re saluador. »M.cccc. | c IX. e le »jorn de pasquas del »dích an fon presentat »por mi le sus j dich. »B. de casáis. E a ma- »ior fermesa de lo de »sus schrich jen de | »ma man meti ayssi ma »marca e mon nom.» d A su vez el Ponti- fícal Hispalense, según F * «• 5evllla- Bib"°leca CotomWM: "•>*«»«>«**»*»« notas puestas con al- guna posterioridad, fue mandado hacer por donjuán de Guzmán, obispo de C a - lahorra y de la Calzada, canciller mayor de la reina de Navarra doña Leonor, habiéndose comenzado a trabajar el 10 de mayo de 1390 (l). Comparando entre s í las pinturas de ambos códices se descubre a poca (1) Cf. Claudio BOUTBLOU. Códices ilustrados de la Biblioteca Colombina, en el Museo Español de Antigüedades, I. pagr. 151. — Celestino LÍÍPEZ MAOTÍN, El Pontifical Hispalense, en Bélica, Mi, 1915, núm. 25. La presencia actual del Pontifical en Sevilla ae razona considerando que don Juan de Guzmán fue obispo de Ávila, y que de esta ciudad pudo llevar el libro su inmediato sucesor el cardenal sevillano don Juan de Cer- 14 — 106 — costa no sólo el aire familiar que les relaciona sino también estrecha seme- janza manifestada en las particularidades más nimias<1>. Véanse en ambos Cal- varios las orlas y dibujos del encuadramiento, el finfsimo ramaje de oro sobre tinta uniforme que constituye el fondo en las dos composiciones, el rompimiento del mismo fondo en la parte superior para mostrar el sol y la luna. Contémplen- se simultáneamente los agrupamientos y cada uno de los actores en particular. Los Cristos, de un canon esbeltísimo, clavados en idéntica forma sobre la cruz hecha con dos travesanos de distinta madera cada uno m, no se diferencian en otra cosa que en el paño de pureza, más transparente en el del libro de Sevilla. Compárense los grupos de la Virgen y las santas mujeres, sus rostros, sus ma- nos y sus paños; los ladrones crucificados, en especial Gestas; el carácter anec- dótico de la escena del reparto de las vestiduras de Jesús, y la figura y actitud un poco grotesca del esponjiario. Acaso ofrecen menos semejanzas, pero indubi- tables también, las dos representaciones del Pantocrator. No parece dudoso que el autor del Misal de Santa Cruz, hecho en Aviñón en 1409, haya conocido el Pontifica/ Mispa/ense, comenzado a trabajar el año 1390, si es que ambos no se derivan de un tercer ejemplar que nos es desconocido. Los dos códices anteriores nos dan la filiación del precioso Misal úz San Cugat del Valles (hoy en el Archivo de la Corona de Aragón), pudiendo asegu- rarse que procede de la misma fuente que ellos (S>. La composición de su única miniatura, pues carece de la del Pantocrator, se ha simplificado notablemente a la vez que aumentado el tamaño de sus figuras; han desaparecido los grupos de las santas mujeres y soldados, los dos ladrones, etc., y sólo quedan Cristo crucificado, entre la Virgen y San Juan, y dos angelillos que recogen en cálices la preciosa sangre. La figura de Jesús se identifica en sus más pequeños detalles con las de los otros manuscritos, y las cabezas de San Juan y de la Virgen ofre- vanles, o bien el cardenal don Alonso de Fonseca, que también fue obispo de Avila, el escudo del cual se pinló posteriormente en la primera hoja. (1) Limito la comparación a las dos miniaturas principales, esto es, a las del Calvario y Pantocraior, siéndome difícil, de momento, comparar las restantes entre sf. El Pontifical Hispalense tiene, además de di- chas pinturas, otras con asuntos alusivos al ceremonial eclesiástico, y muchas letras historiadas. El Misal de Santa Cruz se encabeza con página orlada en todas sus márgenes y en los ángulos de esta página la Virgen y el arcángel Gabriel, componiendo Id Anunciación; tiene once letras historiadas y muchas de adorno. Tiene además pegada en uno de sus folios una curiosa miniatura de otro códice del siglo xv que representa el sacrificio de la Misa. (2) En los cuatro códices objeto de estas páginas, la cruz figura construida con dos travesanos de dife- rente madera. No sé si tal detalle podrá considerarse como una parlicularidad de escuela. Por mi parte lo he buscado inútilmente en numerosos Calvarios de pintura y miniatura. (3) Núm. CLX1I1 del Catálogo. — 107 — cen el mayor parentes- co con las correspon- dientes en e! Misa! de Santa Cruz y en el Pontifica! Hispalense, respectivamente. S i se considera ahora independiente- mente entre sf cada uno de los tres manuscri- tos, se advertirá en to- dos ellos característi- cas bien definidas de una escuela de miniatu- ristas perfectamente es- tudiada, cual es la de Aviñón, localidad en que se producen, al la- do de obras absoluta- mente italianas, otras muy típicas cuyo dis- tintivo consiste en la y u x t a p o s i c i ó n , más bien que fusión, de ele- mentos italianos y fran- ceses (1). Proceden, pues, los tres manuscritos de i bl lotee a Nacional: una misma escuela, la aviñonesa, y, dentro de ella, de igual tallero de un mismo modelo. Comparán- dolos, en efecto, con otro misal hecho en Aviñón para Clemente Vil, ilustrado con los mismos asuntos <2\ fácil será relacionar a todos con características co- munes de escuela, si bien se destacan en éste de Clemente VII notas personales (1) Cf. LABANDB, loe. cit. (2) Biblioteca Nacional de Paría. Leí. 848. MAX PRINET, en un artículo de Le Btbliographe Moderne, 1924-1928, demostró la procedencia del manuscrito. Cf. también LEROQUAIS, Lea Sacramenfaires et leo Míasela manuscrita, París, II, 1924, pág. 529. 14» — 108 — que le diferencian de los otros tres. Hasta qué punto sería dado incluir cier- tas obras de proceden- cia aviñonesa como las estudiadas, en el cau- dal magnífico del arte francés, es cosa que ,sólo se podría contes- tar de un modo cate- górico después de co- nocer de manera exacta la participación espa- ñola en la producción artística de una ciudad como Aviñón, dividida por aquellos tiempos en tres barrios : el cata- lán, el italiano y el in- dígena o provenzal, y donde, según un crítico francés, una de las par- ticularidades de los ar- tistas de dicha ciudad es que muy pocos de ellos son provenzales (l) . Perfectamente co- nocidas son las relacio- nes de Cataluña con la corte pontificia de Aviñón y la importancia de ésta como transmisora de influencias italianas al arte catalán. Continuamente visitado por prelados, mercaderes y artistas, fue durante muchos años el palacio de los pa- pas, verdadero museo del arte sienes t2) . (1) BOUCHOT, Les primitifs francaia, pág. 246. Citado por SANPEHE V MIQUEL, LOS cuatrocentistas ca- to/anea, Barcelona. 1906, I, pég, 101. (2) No sólo a Cataluña, más también a Castilla I lepan en número libros de Avinón. Ejemplo de ello lo da un documento del archivo de Toledo, copiado por Burriel, en el que figuran los siguientes libros enlre la lista de — 109 — En lo que a libros se refiere, puede asegurarse que por lo menos hubo allí' españoles que se adueñaron de los perfec- / cionamientos con que se fue nlj)f"W/|licl.cniiiui> c\ trabajaba en la localidad. icl \\¡I jw/iinie' tino q*aiui Asf, por ejemplo, un GAR- bis L | ^ f / c i qiicitniiinnf CÍA MARTÍNEZfirmaen cp- W Jyp!io:cui reí ap:u 1343, en Aviñón, unas De- j l H w/UMCIlCCuU.tüUiCD H' cretales cuya caligrafía y XII l|süyl'"ícrcip;.u qitcm letras iluminadas en nada cni 'j|f/piítDiciinn mpnfni se diferencian de las de •P a » / h 0 cri:e °-" lVlltl ' lb a f un buen trabajo francés 1CO1 ifw/cvm cliaoiitcunihuc de la época (fig. 57) (1) . re llfynXr.tclctrinfmmcr. ni !'l 7i4f5ttü úo fú hnnunc Un ANTONIUS SANCII dió- (1/i..,*.»* itn'^iiifiiintiii'f. cesis Cartaginensis, tra- 'V /«nú* anonce imimaitn baja en la corte de los •K 111 |/if.iao:iini itinict anón papas en 1376 m. Del ta- CUT «Luiii pnncipum cunltini ller de JUAN DE TOULOUSP., 13 ^ f tóinb'.Kmuunau.f.rtn uno de los principales mi- 10 f qnmt6-T)iU5Ciitn íüilli niaturistas en Aviñón en 1 íroi rann^n- prt-ainimtw;,, el último tercio del siglo ácin noiji. -ppje fjn úvx xiv, surgen dos españoles kar nílVüíñni ÜriitüVímunit peritísimos, el calígrafo Ftg. K. Sevilla. Bihl a Universitaria: Dtcrelalts, d coaas que el arzobispo don Gonzalo de Aguilar [1561-1555] recibió en la corle ponliflcia francesa de su antecesor don Gil de Alborno?.: »Primeramenle un pontifical en el que está un zafir grande y muy noble con piedras en de- » redor. Ítem otro pontifical de un topas grande y noble con piedras en deredor guarnidos en oro. Ítem otro pon- • lifical guarnido en piala con esmaltes sobre dorado. ítem otro pontifical de un camafeo guarnido en plata >aobre dorado. Ítem otro pontifical de una piedra ballax con esmeraldas en deredor. Ítem otro pontifical pe- > quenno fecho como de sortiia de una piedra zafll claro. Ítem otro pontifical pequenno que esta en una perla de • aliofar. Ítem un decrelo bueno que fue del arzobispo don Sltneno. ítem un misal... Todas estas cosas sobre- • dichas otorgamos non el arzobispo don Gonzalo sobre dicho que tenemos de la nuestra Eglesia de Toledo. • Fecho en Alcalá de fenares diez el ocho días de Bnero era de mili e Iresienlos e noventa e un años. > Bib. Noc. ins, (3023(46). (1) En la Biblioteca Universitaria de Sevilla. Según BDUDLEY, A Díclionary of miniaturists, ele., Lon- don, 1887-1889, II, 266, eate Garete Martínez oerfa nulor lambién de la Biblia de Clemente Vil y unas Decreta- íes que se conservan en Bolonia. El Antonio Sánchez que se cita más abajo, discípulo de Juan de Toulnuse, escribe en 1401, probablemente para Benedicto XIII la Crónica de Plolomeo de Luca, con notables miniaruras. (2) Revuc de l'Art Chrefien, II, 1912, pág. 192. — 110 — ANTONIO SÁNCHEZ y el miniaturista SANCHO GONTIER. Españoles son FERNANDO DE MEDINA, BERNARDO DE JACA y ALVAR PÉREZ DE SEVILLA que copian, y tal vez pintan también, en Aviñón, algunos de los notables manuscritos del gran maes- tre de la Orden de San Juan de Jerusalén, don Juan Fernández de Heredia. No he de repetir aquf lo dicho en otras ocasiones al tratar de personalidad tan eminente, cuya vida se extiende durante casi todo el siglo xiv, destacándose su figura vigorosa en el triple aspecto diplomático, militar y literario (1) . En este último, fue el Alfonso A1 aragonés del siglo xiv; rodeóse como él de hombres doctos a quienes dirigió en la redacción de vastas compilaciones históricas, y en la traducción de clásicos griegos y latinos, y, bibliófilo insigne, como el rey Sabio, procuró la formación de espléndidos manuscritos, copiados con el mayor esmero y soberbiamente miniados. Consérvanse algunos de estos voluminosos códices, en las Bibliotecas Nacionales de Madrid y París, y en las de El Esco- rial y e! Arsenal, enriquecidos con grandes inicíales de oro y colores en las que aparece la figura solemne del gran maestre o las imágenes de los héroes a quie- nes están dedicadas las páginas del libro. En algunas de estas letras se con- serva el estilo francés, pero en la mayor parte de ellas vemos un estilo muy per- sonal, con influencias italianas que no excluyen la finura gótica en las figuras y motivos ornamentales, absolutamente boloñeses. Sobre la procedencia del magnífico Misal de Santa Eulalia de la catedral de Barcelona m, sólo se sabe que fue ofrecido a aquella iglesia por el obispo Juan Armengol, que la rigió entre los años 1398 y 1408, período de tiempo que conviene con la fecha que creemos que puede atribuirse al libro, dentro de los últimos años del siglo xiv. La gran representación del Juicio final que se des- (1) Cf. DOMÍNOUEI BOBPONA, Libros miniados en Aviñón para don ¡uan Fernández de Heredia, en Muaeum, VI, 1920, pég. Al 9. IBID., La primera parte de la Crónica de Conquiridores de Fernández de Here- dia, en la Revisla de Filología Española, X. 1923, pég, 380. (Identifiqué y di primera noticia de esta parte de la Crónica, por mi propia cuenta y con mia propios medios. Hago esta aclaración por si olra cosa quiere Insi- nuarse en cierta tesis recientemente publicada en Barcelona, con el autor de la cual nunca [uve relación de nin- gún género. Ct. Analecta Sacra Tarraconensia, 1927, pég. 139, nota.) Los códices estudiados por mí en estos trabajos son los sitúenles: Flor de las Historias (El Escorial); Qrant Coronice de España, Primera y Segunda parte de la Coronica de Conqueridores, Libro de los Em- peradores y Conquista de la Morea. Traducciones aragonesas de Tuc/dides y Quido de Colonna (Biblioteca Nacional). Añádase a ealos códices el 8924 de la Biblioteca del Arsenal, de París. Tiene todas las características de los libros de Heredia y su escudo en el folio primero. Tiene dos iniciales historiadas, una con un rey o empe- rador sentado y a cada lado de él oíros tres de rodillas, y otra con dos guerreros luchando. Adornos margi- nales de estilo francés. (2) Núm. CLXV1I del Calélogo. LÁMINA F BIBLIA DE LA CASA DE ALBA. Año 1450. (CXVI) — 111 — arrolla en las cuatro márgenes del primer folio, es de una originalidad extraordi- naria, y no he podido hallar precedente de ella. Tanto en esta pintura principal como en algunas de las numerosas capitales historiadas que enriquecen el manuscrito, se reconoce la obra de un maestro en toda la extensión de la palabra 0) . Dentro de su indiscutible personalidad, no sena diffcil señalar re- miniscencias de pinturas conocidas del reino de Aragón, anteriores y poste- riores a 1400. Por ejemplo : el retablo de Todos los Santos, de Pedro Serra, procedente de San Cugat, hoy en el Museo Diocesano de Barcelona, tiene tipos, femeninos sobre todo, muy semejantes a los que hay en iniciales del Misal de Santa Eulalia: el tipo del Señor recuerda también a oíros de Luis Bo- rrasá, como el de la tabla de Simón y Pedro en el Museo de Vich. La placidez en las escenas de bienaventuranza, conseguida con una técnica llena de suavi- dad y de dulzura, recuerda la predela de retablo que Bertaux atribuye dubitativa- mente a Nicolás Verdera y también el retablo de Valencia, pintado por Marcial Max a fines el siglo xiv. •rita d'Espugnc. pág. 51. viii Noticias de manuscritos y bibliotecas en Castilla durante el reinado de los Trastamara y Reyes Católicos ii se examinan paralelamente a los manuscritos de la Co- rona de Aragón, los ilustrados en Castilla durante un largo período que empieza hacia la mitad del siglo xiv y llega hasta muy adelante del xv. salta a la vista la rareza de libros presentados con verdadero lujo. Y no es que, debido a vicisitudes especiales, los libros castellanos del expresado período hayan estado expuestos a más frecuentes y lasti- mosos casos de destrucción que los sufridos por libros de otras épocas o regiones. Es que entonces, aun en medio 'de una actividad literaria relativamente grande, el tipo de libro escrito en ricas vitelas y ornado con artísticas ilustraciones, apenas se cultiva enífe nosotros. Y ¿cómo habrían de prodigarse ejemplares de lujo, allí donde lo más apre- miantemente necesario escaseaba? Recuérdese, en efecto, el testimonio del doc- tor Diego Fernández de Madrid, autor de la Silva Palentina, que recoge Gon- zález Dávila en su Historia de Enrique III: en él constan los arrendamientos que las iglesias catedrales hacían de sus contados libros, y tanto escaseaban éstos, «que con muchos florines y trabajo no se podían haber». Verdad es que no sólo lo referente a libros, más en la dotación y conservación de los orna- mentos del culto, revelase en la mayoría de los eclesiáslicos igual desidia. Es- candalizábase ante ella don Pedro López de Ayala : Quien vee ios corporales con que devuen de cobrir El cuerpo de nuestro Señor antes del consumir, Miedo he de contarlo... - 113 — Ni, por otra parte, la letra escrita serfa el manjar más apetecible para los paladares de aquellos clérigos rudos, de quienes también en el Rimado de Pa- lacio se dice : Non saben Jas palabras de ia consagración, Nin curan de saber, nin ¡o han a coracon...(1> No es, pues, de extrañar la carencia de ilustraciones en los manuscritos litúrgicos de Castilla, durante esta época. Y en cuanto a textos bíblicos, las iglesias y eclesiásticos que, mereciendo exceptuarse de las censuras del Canci- ller, tuvieran necesidad de ellos, utilizarían unas veces antiguos ejemplares ex- tranjeros, como la Biblia de Ávila; otras veces, copias hechas en España sin propósito artístico, y, con mayor frecuencia, las pequeñas Biblias de París, mucho más asequibles y manuales. No faltan durante el reinado de los primeros Trastamaras ilustres proceres aficionados al estudio y cuidadosos de reunir libros. Pero no fomentan el lujo de ellos, juzgando, al menos, por lo que se conserva. Famosa fue la biblioteca de don Enrique de Villena, cuya pérdida lamen- taba el autor de El Laberinto : Porque Castilla perdió tal tesoro No conocido delante la gente; Perdió los tus libros sin ser conocidos, Y como en exequias te fueron ya luego Unos metidos al ávido fuego Y otros sin orden no bien repartidos.,. (2) Los restos escasos de esta librería que, salvando las iras del dominico fray (1) Constituye excepción digna de nota la iglesia de Toledo, regida por prelados cultos como don Blas Fernández y don Pedro Tenorio. El primero de ellos, por codicilo de 1562, dejó sus libros (casi lodos jurídi- cos), a su sobrino 5uer Gomes para que luego < finquen en la Eglesia de Toledo >. A la misma Iglesia dejó en 1385 el cardenal Tenorio sus manuscritos, muchos de ellos comprados * tam in Tolosa quam in Avinione quam ¡n Peros a, quam in Roma >, dando además mil florines de oro para que se comprasen otros libros en Parts. Del codicilo del arzobispo don Blas y de la escritura de donación hecha por Tenorio, hay coplas en la Biblioteca Nacional, sacadas por Burriel de los originales que se guardan en el Archivo Capitular de Toledo. Los mss. LXV y LXVI1 del Catálogo, hechos para los reyes Alfonso X y Pedro I, fueron luego del carde- nal Tenorio. (2) Juan de MBNA, Cant. 127. — Algunos libros de don Enrique se guardan en la Bibllo.teca Nacional; entre ellos, un tratado de Astróloga terminado de escribir en Segovia el 20 de abril de 1428 por « su criado An- drés Rodríguez >. Está escrito en papel, y tiene algunos toscos dibujos y capitales rojas y moradas. 18 - 114 - Lope de Barrientes, pasaron en su mayor parte a don Juan II, son bien modes- tos. A un caballero de tan noble alcurnia y grandes merecimientos como lo fue don Pero López de Ayala, bastaba el sencillo manuscrito de los Morales de San Gregorio, aun tratándose de traducción hecha por él mismo(1>. En la interesan- te lista de ciento veintiún libros que pertenecieron al conde de Benavente, don Rodrigo Alfonso de Pimentel m, la mayor parte de ellos son de papel cebti, al- gunos de papel toledano, muy pocos de pergamino, y ninguno que indique ser ejemplar lujoso. Fuera de la ilustración diplomática en la que, según se dijo al tratar del sig- no rodado, hay, desde Alfonso el Sabio a los Reyes Católicos, hábiles trabajos de iluminación en documentos reales, y algunos particulares . En la orla de su primera página hay dos ángeles sos- teniendo las armas de Castilla y León, y flores, pájaros y niños desnudos. La primera miniatura muestra al papa Bonifacio VIH, entre dos cardenales, y a un personaje que viste amplio manto, arrodillado a sus pies. Las demás pinturas representan, por lo general, al rey sentado, contando y aconsejando a sus dos hijos. Dentro de la limitación que se impone el miniaturista, no faltan batallas y episodios entretenidos de la vida civil. A mediados del siglo xv se destacan entre otras colecciones de libros las de don Rodrigo Alfonso de Pimentel, conde de Benavente; don Alvaro de Zúñiga, (1) A la primera milad del siglo xv pertenecen lambién las miniaturas, menos numerosos e importanles, las biblias castellanas I. J. 3 y I. J. 5 de El Escorial. (2) MBNBNDEZ PiDAt.. Catálogo de te Real Biblioteca, Crónicas Generales de España. Madrid, 1898, r. 131. (3) Núin. 615 del Catalogue de MOBBL-FATIO. — 117 — duque de Béjar; don Pe- dro Fernández de Velas- co, conde de Haro, y don Iñigo López de Mendoza, marqués de Santillana. El conde de Bena- veníe fundó la suya en 1440, y nos es conocida por haber publicado su catálogo el padre Licinia- no Sáez (1) . De la que per- teneció a los duques de Béjar, hay un antiguo in- ventario en el que se re- gistran bastantes libros, ricos en miniaturas e ilu- minaciones y encuaderna- dos con magnificencia(í). . /•• El buen conde de 'v ^ Haro «omme agudo e de ! buen entendimiento»—al n*. w. M^nd. mbiideca ^ i^iac, -. decir de Fernando de Pul- gar— y dado «al estudio de corónicas y saber fechos pasados», retiróse en los últimos años de su vida al hospital de la Vera-Cruz por él fundado en la villa de Medina de Pomar, para asilo de hidalgos venidos a pobreza. Con ellos con- vivió, vestido de sayal y caperuza de buriel, y fundó para recreo y enseñanza de todos una rica biblioteca, que ha podido ser reconstituida en gran parte gra- cias a un antiguo catálogo y a haberse conservado en la Biblioteca Nacionalca) muchos de los códices que de ella formaban parte. Pero a todas las colecciones superó en cantidad de libros, en variedad y selección de materias, y en riqueza de ejemplares lujosos, la que en su pala- (1) Cf. Diego CLEMENCIH, Elogio de la Reina Catolice Doña Isabel. Madrid. 1821 (ed. de la Academia de la Historia), pág. 431. (2) BBBR, loe. cit., pog. 402. En esta obra se pueden hallar nolicias de oirás librerías menos importan- tes del siglo xv. (3) Cf. A. PAZ Y MELIA, Biblioteca fundada por el Conde de Haro en 1455. En la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, 1897, pág. 18. — 118 — ció de Guadalajara reunió el inmortal autor de las Serranillas. Sus fondos han sido estudiados de manera admirable en una tesis que es verdadero arsenal de noticias para la historia de la literatura castellana medieval í0 . La biblioteca del marqués de Santillana está formada por libros escritos expresamente para él en España, Italia o Francia, y de otros que antes pertene- cieran a algún bibliófilo ilustre, como los de donjuán Fernández de Heredia. Muchos están primorosamente escritos e iluminados, y algunos conservan mag- níficas encuademaciones mudejares de cuero, que ostentan, lo mismo que las orlas de las vitelas, el escudo familiar y los yelmos emblemáticos del marqués. En los más característicos de origen español, hay letras historiadas y orlas de dibujo vigoroso y colorido claro, formadas por hojas de cardo, claveles y rosá- ceas entre las que asoman animadas figurillas de pájaros y cuadrúpedos, y án- geles con amplias vestiduras angulosamente quebradas. Por comparación con los restos del famoso retablo de Buitrago, ha atribufdo el señor Sánchez Can- tón las miniaturas al pintor Jorge Inglés, atribución que parece muy razonada{2>. Cuando don Pedro González de Mendoza, el futuro Gran Cardenal, hijo predilecto del marqués, volvfa del Estudio de Salamanca, don Iñigo pasaba lar- gas horas charlando con él, en el palacio de Guadalajara, rodeados de sus libros amados (3) . De su padre heredó el amor a ellos el ilustre prelado a quien tanto debe el Renacimiento español<4). También el primogénito, don Diego Hurtado de Mendoza, primer duque del Infantado, cuidó amorosamente la biblioteca de su padre e hizo de ella, por testamento, un bien inseparable del título de la casa (!í) . (1) Mario SCHIPP, la Bibiiothéque da Marquis de Santi/lane, París, 1905 (fascículo 183 de la Bibtio- théque de l'École des Ha ules Etudes). Aprovecho cala ocasión para añadir a la líala de los manuscritos que pertenecieron al marqués el Libro del conoacimiento de todos loa reinos, no incluido en la monografía de SCHIFF. Tiene orla y letra historiada en el estilo supuesto de Jorge Inglés. Consérvase en la Biblioteca Nacio- nal, procedente de la librería de Estébaneí Calderón. Lo publicó en 1877 M. Jiménez de la Espada, el cual ya sospechó que pudiera haber pertenecido a la casa del Infantado. (2) ?, J. SÍNCHBZ CANTÓN, Maestro Jorge Inglés, pintor y miniaturista del Marqués de Santillano. En el Boletín de la Sociedad Española de Excursiones, XXIV. pég. 94. (3) SCHIFF, loe. cil., pág. LXil. (4) Sirvan como testimonio los Pa$ionario.i y Pontifical de la catedral de Toledo, el Decreto de fun- dación del Colegio de Sania Cruz, de Valladolid (núms. CLXXV, CLXXVI, CLXXXil y LXXXII del Catálogo) y un Misal de la Biblioteca Colombina. En la Biblioteca Nacional hay una versión romanceada del Nuevo Tes- tamento, que perteneció al marqués de Santillana, y luego a don Pedro. Tiene soberbia encuademación de cue- ro, y lleva en ambas tapas, repujada en gran relieve, la cruz de Jerusalen, característica en obras de arte reía— donadas con el Oran Cardenal, Mario Schlff que al redactar su biografía echó de menos este códice, dio luego noticia de él en el Bulletin Hispanique, X, 1908, pág. 507. Se^un Vespasiano de Visticci, librero florentino del si- glo xv, citado por Schiff, el cardenal Mendoza, habría estado en Doma y adquirido allí gran cantidad de libros; más no parece probable tal viaje. (6) SCHIFF, loe. cii.. pág. XC. ^C5-^Sf»?e*^:T j tViiimici pni.inutCT5arci.uiin iioiilhnr:cr;*Í *ucnir7iiHcqiicnlup^D|mc.itirti}jpililciiticSBw l¡iiioiiccnimft.rJHhí^|5nólcoir..^comlcgj¡- * jroXtiminir.ip.'inuí rvtH^tpipli.ini.iniTiii BWcqunb uripDUv.i.-WJ ^'ttp.iHut.V.yí cnurc.k, 4 r XI\3iiiiiiic.m-p.ifliá-7i|t %t~ n Tfrfroiien xifiinn inoklJjHl; .iiltunim :cpfinen:;* a V.J«nÍ s iiu-.iprniiiinn:f^liiHnimliiri'rcnip'c»l| fiJRiHqup.imicnriuíu. fWliio-í.^" r^1"'1 oiiftnóítB 3^Oiufiai.|MJIni?tiii.;v.fc¿uHurr f.HUliutninrinipn muim | | d t ^ il '*jL;4Vin' ni-iir it*í*iiir»ti^íilitíí5^?7«JC iii iioiur| Lllll non .ihiirtn confino W*i&M iriiiii.iii'o.iiiic.'iiicipuoj *¿£¡* a" ix>to"iii.in|ii loiii.iiirriiric tus ¡ilu.aopiniiiio. ico iMlllll l-MClCllIO. III IClO^llIII rcl.l.'iT\lllC.NMISiv.m"a"litvfr 4* p.Ti.inirn:r7|UTiiuiia rin:iAniil.l¡|..iii.r^jC.)i" '•n iioiiicn>iniiiiucinra-k\n>»fi !? il!\.inr£>:L".ipi. •.Vnr.niiiiGdiiiM> iy¿ líiciia'OiKlxi: -jjj __^> II un ni IMI ; _iil"Miiuiootr '^f IICIII: íf, ibmiioiHiijriv:iiiiiKMiiiniiífijf niiiiinxviiiiipíiiciilisiniíc : i¡» ivioH-ltiinr.iliit'.qMiiiii z¿¿; iv.imiir.pa-itciiircripi:a'li . v i í i-.inic«iiiiiroii?.iiii iDrm. m> ipiri.->.iiiii:a.ioiik.iap.ii \ M- SaÉHHjOiioirw.HiiicliW lioiK>XMilii.-.iPai:iiiHvn * *»£• Sf^Sccniín.civni.iliir'i i"m1ciiniiiii:i|yia1aiipio: cTp.ia'iicciiiiviliinr.iiihiM", ai|iiplao:inpMK'.k-pl.il J»: ilHXfiillMdllinilLM.il •" riif. 61. El Escorio!: . s Heyes C.il,,¡,coa — 122 — Deben citar- se también entre los magnates del siglo xv cuyos nombres puedan ser relacionados con manuscritos preciosos al tur- bulento arzobis- po toledano don Alonso Carrillo, a don Luis Acu- ña y O s s o r i o , obispo deSego- via y de Burgos, a don Pedro de Montoya, obis- po de Osma, al condestable don Alvaro de Luna, y al maestre de Alcántara don Juan de Zúñiga, protector de An- tonio de Nebri- ¡a (l>. La reina do- ña Isabel que, Plg. 62. El Escorio!: Libro de horas d según frase de Clemencih, «su- po persuadir a los castellanos que la perfección del entendimiento no estaba re- ñida con los alientos del corazón», había heredado de su padre la afición a los libros. En el convento de San Juan de los Reyes, de Toledo, fundado por ella en 1477, puso una biblioteca con muchos manuscritos, víctima de las llamas en tiempo de la invasión francesa. Consérvase en Simancas el inventario de los (1) Cf. núms. CLXXXMI, CXX, LXXXI, C l , L X X V I , XCVI1I y XC1X del Catálogo. — 123 — libros propios que doña Isabel tenfa en el Alcá- zar de Segovia, y el de los insta- lados en su re- cámara (l) . Hay también algunas referencias a copistas y minia- turistas que tra- bajaron en ellos. FRANCISCO FLÓ- RBZ escribe en 1496 el misal de la Capilla Real de Granada (3). En 1500 figura un JUAN DE REBO- LLEDO como «es- cribano de los libros de doña Isabel», y en 1491 un NICOLÁS G Ó M E Z como «¡Iluminador de los libros de los Reyes nuestros señores»(a). Es- Pig. tó. El Escorial: Libro de h te Nicolás Gó- mez ilumina en Sevilla el breviario que habfa copiado VASCUÑANA en 1487, y en Córdoba se le paga a un TORDESÍLLAS por escribir e iluminar el misal de la Reina<4). . (1) CLBMBNCÍN, Elogio de la Reina Católica, pág. 432. BEBB, Handschrífts, pág. 643. (2) J. MARTÍ MONSÓ, Retratos de tea bei ¡a Católica, en el Boletín de la Sociedad Caslellar es, II, 1904, pág. 496. Hay en el misal de Granada, dice Martí, dos relralos de la Reina. (3) ] . GESTOSO. Diccionario de artífices sevillanos. I y II. paga. 318 y 214. (4) Noücias comunicadas por el señor Gómez Moreno. - 124 - También al famoso escritorio del monasterio de Guadalupe pide doña Isabel en 1488 un Flos Sanctorum «de muy buena letra» (1) . En algunas catedrales y conventos hay libros litúrgicos que ostentan en sus orlas los emblemas y escu- dos que recuerdan la protección real (fig. 59). Entre los manuscritos que pertenecieron a los Reyes Cafólicos figuran ejem- plares de tan alto valor como el Código de las Siete Partidas, que perteneció antes a la casa de Estuñiga, y el Breviario de la Biblioteca Nacional®; el Bre- viario de E l Escorial (figs. 60 y 61), y los Libros de horas de este monasterio (figs. 62 y 63) y de la capilla Real de Granada (fig. 64). En la biblioteca escuria- lense se guardan también algunos libros no litúrgicos, con miniaturas o dibujos, tales como la versión castellana de la Leyenda áurea, copiada por JUAN RODRÍ- GUEZ DE LOOHOÑO, el Doctrinal de privados y el Libro de Calila e Dina(3). Me- recen citarse también los llamados Libros blancos, de Sevilla, que tienen en su primera página orla y letra con retrato de la reina arrodillada ante la Virgen m . Ha sido el conde Paul Durrieu, insigne especialista en el estudio de la pintura flamenca, el primero en señalar los caracteres e influencias del arte de nuestros manuscritos correspondientes a esta época. Sus sabias indicaciones habrán de ser forzoso punto de partida y orientación para quien quiera estudiar el desenvolvimiento de la miniatura española en el último siglo de su exis- tencia (B). Del mismo modo que en la gran pintura aparece hacia 1440 en Castilla la (1> Cf. Carlos O. VUXACAMPA, Grandezas de Guadalupe, Madrid, 1924, pag. 46. (3) Núms. LXXXM y XCIII del Catálogo. (5) Signa, h. II. 18, h. III. 4, h. III. 9, I. i. 5 a I. I. 8. Cf. ZARCO CUEVAS, Catálogo de loa manuscritos castellanos... de El Escorial, Madrid, 1926-1927. La conclusión de este útilísimo Catálogo del P. Zarco y los índices que promete para el final, permitirán conocer otros datos relalivos a nuestro obfeto. El famoso Libro de horas flamenco de la Biblioteca de Palacio que unos creen que perteneció a doña luana Enrfquez, oíros a doña Isabel I, y otros a doña Juana la Loca, pudo pertenecer a cada una de ellas o a las tres sucesivamente, pero no hay seguridad de ello. Véase CONDB DE LAS NAVAS, Catálogo de la Real Biblioteca, Madrid, 1898-19(8, II, pág. LXI. Este autor publica noticias e inventarlos de libros de dona Juana, de Carlos I y de Felipe II. En la librería de la primera figuran ciento setenta y tantos volúmenes; de ellos, once breviarios, quince misales y unos cincuenta libros de horas, manuscritos e impresos. (4) MARTÍ V MONSÓ, loe. cit. (5) DURRIBU, Manuscrifs d'Espagne, etc. — Quedan excluidos, naturalmente, del presente examen las obras de algunos artistas de Flandes, como Catalina SandersdeHemessen, que en tiempo de Carlos I vinieron a España y aquí trabajaron, pero sin que el cambio de medio alterase en lo más mínimo el sello nacional de su arle. Del mismo modo se excluyen obras hechas en el extranjero para personas, comunidades o cabildos núes- Iros, por ejemplo, el Breviario al uso de dominicos españoles, ofrecido a Isabel la Católica, ejemplar típico de las escuelas de Gante y Brujas, que se conserva en el British Museum. - 126 — i m i t a c i ó n del nuevo arte fla- menco (1>, este mismo influjo viene a sustituir al francés en el arte de los ma- nuscritos; tal su- cede en los li- bros españoles del marqués de Santillana, y en los pocos que aquí se ilumina- ron para el con- de de Haro. Es- ta corriente que empieza a infil- trarse con la ve- nida de Juan Van Eyck, se man- tiene y arraiga, merced, en gran parte, al matri- monio de Isabel de Portugal en 1430 con el gran mecenas de los miniaturistas fla- mencos, Felipe P1B. M . Granada. Capilla Real: L el Bueno, duque de Borgofia, quien emparenta así con las familias reinantes en la Península, es- trechándose aun más estos lazos entre Flandes y España, sesenta años después, con el casamiento de don Felipe el Hermoso y doña Juana la Loca. (1) De dicho ano son las tablas del retablo de Buitrago, prim a la influencia flamenca. Cf. BBBTAUX, loe. clt.. pájfs. 783-786. — 126 — Dos corrientes de arte informan los libros con miniaturas hechos para Feli- pe el Bueno* 0 : una formada por obras de carácter exclusivamente flamenco, tales como las del taller del «Maestro de los cielos de plata» o del «Historiador de Gilberto de Mets», y otra corriente que inspira a un grupo de artistas que descubren manifiestas relaciones con la escuela de París. Dentro de esta se- gunda corriente está Guillermo Vrelant, que trabaja en Brujas desde 1454 a 1481, y es él, según parece, el artista que más influjo ejerce en nuestros miniaturistas. Caracteriza la manera de Vrelant una estudiada dulzura en los rasgos y expre- siones del rostro, excesivamente agraciados, con menoscabo, muchas veces, de la fuerza y hondura de sentimiento; y, por otra parte, una factura amiga del detalle y meticulosa en demasía. Preciso es reconocer analogías entre obras de Vrelant reproducidas por Durrieu<2) y algunas miniaturas españolas del siglo xv, como la del Séneca de la universidad de Salamanca w , pero otras hay con in- fluencia flamenca en las que no se advierte parentesco con aquel miniaturista. Desde fines del siglo xv alternan con los temas de abolengo francés, nuevos elementos decorativos aportados por los Bening y sus secuaces. Creación de ellos son esos ángeles y figuras envueltas en finos cendales, pintados en cama- feo con delicadísimas tintas, y las bandas marginales en las que sobre un fondo de oro se arrojan flores cortadas de sus tallos, fresas, madroños y otras frutas, insectos y aves, desarrollándose, otras veces, una larga hoja carnosa y espi- nosa, como de cardo o acanto. Con estos temas vienen, finalmente, a compar- tir el ornato de los manuscritos, los candelabros, cariátides, perlas, piedras pre- ciosas, medallas, camafeos, entalles, mascarones, y demás elementos gratos al Renacimiento italiano. Esta separación de estilos no debe entenderse con un criterio demasiado absoluto, ya que en manuscritos de la segunda mitad del siglo xv y principios del xvi suelen manifestarse juntas diversas tendencias. En obras hechas para el cardenal Mendoza es, por ejemplo, curiosa esta yuxtaposición de estilos: el (1) Cf. DunniEu. loe. cil. (2) La min'tature ffamartde au temps de la cour de Bourgogne, Bruselas, 1906. (5) Núm. CXill del Catálogo. Incluye lamblén Durrieu en este grupo el Libro de horas de Isabel de Por- tugal, madre de Felipe II. Según J, V ANDEN GHEVN. Notes sur quelques manuacrits a miniaturas d'Ecole fía- mande conserves dans lea Bibliothéques d'Espagne (Annalea de l'Academie Royale d'Archeologie de Belgi- que, LV11I, 1906, pág. 305), el Libro de la emperatriz Isabel no aería de escuela española, sino obra neiamenle flamenca, del taller de Vrelant, ya que no de su misma mano. No cree que el manuscrito haya sido hecho para la emperatriz. El folio 311 del Misal Escurialense de Isabel la Católica es. dice Durrieu, un verdadero pastiche de Vre- lanr. Las oirás miniaturas, más toscas, están dentro de la corriente española propiamente dicha. — 127 — Decreto de fundación de Santa Cruz tiene, en orla flamenca, escudo dentro de láurea y ángeles tenantes de arte italiano puro. También en el Pontifical del mismo prelado, obra de españoles, es flamenca la miniatura inicial del canon de la misa, imitando el resto a manuscritos italianos (1). La grisalla o la pintura, en blanco o negro, sin otro aditamento, o realzada con ligeros toques del colorido natural en las carnaciones de rostros, manos y pies; la grisalla, que tan alto grado de perfección alcanza en pinceles flamencos y franceses, ha sido objeto de ensayos, si no siempre afortunados, a veces ori- ginales, por parte de miniaturistas españoles. Si se ha de dar crédito a Francisco de Holanda, su padre, Antonio, fue el primero que en Portugal llevó a la perfección tal género de miniatura. Traba¡ó ANTONIO DE HOLANDA a fines del siglo xv y primera mitad del xvi, pero no ha sido posible, hasta el presente, la identificación de ninguna obra suya. El autor De la pintura antigua se expresa en los siguientes términos : «La iluminación de blanco y prieto sobre pergamino virgen y toques de oro molido es la propia y celestial manera de pintura en este mundo y ésta es mi propia arte: y mi padre, Antonio de Holanda, fue el primero que la hizo en Por- tugal en perfección, y fuera de rusticidad, y con mucha suavidad. Mas quiere ser esta manera de pintura, hecha toda de unos ciertos puntos sutilfsimos, los cuales yo llamo átomos o niebla, que cubre toda la obra de una manera de velo y de humo muy suave y encarecido, lleno de grande perfección y gracia, y es muy dificultoso de hacer el tal hacer: y parece a algunos que lo pueden hacer o que lo hacen, y no lo hacen, y están muy lejos de hacerlo; porque a quien la ex- periencia después de mucho trabajo lo mostró, éste sabe y siente cuan dificultosa cosa sea esta invención de pintura de prieto y blanco, cubierta del roefo, o nie- bla, o velos que digo. Quiérese de ella muy poco, ansf como de todas las cosas raras y excelentes y que sea muy extremado y consumadísimo. Y ha de ser hecha la perfecta iluminación, agora sea de blanco y prieto, agora sea de colo- res, que parezca que no fue hecha con la mano, sino que fue hecha del entendi- miento y soplada.» {2) Grisallas, más o menos realzadas con tintas verdes, azules o rojas, son las ilustraciones de algunos manuscritos españoles. El gusto por los matices tristes (I) Núms. LXXXII y CLXXXH del Catálogo. (S) FHANCISCO DE HOLANDA (1548), De la pintura antigua, versión castellana de Manuel Denla (1663). Madrid, 1921; edición de F. J. Sánchez Cantón. Acerca de la miniatura en Portugal, véase el extenso estudio de Fernando DENIS, que acompaña a la reproducción cromolitográfica del Missai Pontifícat de Eatevam Ooncaf- ves Netto... existente na Academia Real das Sdencias de Lisboa, París, 1875. mmmmmm. Plg. 66. Parta. Col«ecl6n del barón VIH»: Libro de h — 150 — y sombrfos, las orlas en negro y oro, negro ygris, o negro y blanco, que ca- racteriza a todo un grupo de obras(1), se originaría probablemente en estas tentativas para conseguir la grisalla. Debe subra- yarse la coincidencia del predicamento que, al de- cir de Francisco de Ho- landa, tuvo en Portugal la grisalla, y la relación que con regiones del oes- te , fronterizas, guardan algunos manuscritos de- corados con entonacio- nes sombrías: las Institu- ciones de Nebrija, hechas para donjuán deZúñiga, maestre de Alcántara; el Séneca, de historial no conocido, pero existente desde tiempo inmemorial en Salamanca; un tratado filosófico dedicado a la reina Católica por «un pobre castellano con algo de portugués»(2). No deja de tener cier- ta relación con este grupo de manuscritos un rico Libro de horas que figuró (1) DUBRIEU, loe. cil., pég. 56. El empleo de estas tonalidades — adviene esle autor — apare n la tmenlación de códices flamencos, pero excepcionalinente, mientras en manuscritos españoles ípsle c frecuencia. (2) Núms. XCVIII, CXI y CXI1I del Carálogro. — Don Juan de Zúñiga y Pimentel, último maestre de Al- cánta • ¡1 que viviera en la casa de sus padres (pues murió soltero), en Béjar; también es verosf- mil que su o le impusiera viajes a la región de Plasencia. De los dominicos de esta ciudad vino a — 131 — en la venta de libros del conde de Lignerolles (Parfs, febrero 1894) y que ac- tualmente posee el señor barón J. Vitta (1> (figs. 65 a 67). Consta de veinticua- tro miniaturas a página entera, en las cuales como en el resto de la decoración dominan los tonos grises. Tiene además ocho pequeñas miniaturas en que se representa a diversos santos. El calendario está sin terminar; figuran en él las fechas, pero no los nombres de las festividades; todas sus páginas llevan rica orla marginal, y en la parte inferior los trabajos de los meses y los signos del zodfaco. En la bordura superior de la primera página del calendario hay un bello retrato, tal vez del miniaturista<2>. El caballero para quien fue hecho el libro está también retratado en otra página, de rodillas a los pies del Eterno; en la orla de esta página han sido borrados los escudos del poseedor. Que el libro fue algún tiempo del arzobispo Carrillo (1446-1482) lo indica el escudo de este prelado, bajo la miniatura del Calvario. Algunas orlas, con niños desnudos, grotescos personajes y animales fantásticos, presentan visible semejanza con libros litúrgicos toledanos, y particularmente con dos que se guardan en la B i - blioteca Nacional, uno de ellos también del arzobispo Carrillo. la Biblioteca Nacional el Tratado escrito para lo reina Isabel, al cual me refiero en el texto. - De miniaturistas de Salamanca en el siglo xv no conozco más que la breve referencia a un DIEQO RODBÍOUEZ que • en 1471 traba- jaba laa admirables miniaturas del misal del obispo y cardenal Ferri». Lo menciona el conde de la VIRAZA, Adi- ciones al Diccionario... de Ceán Bermúdex. 1,128. Como español es tenido también en un Catálogo alemán (y, al parecer, habría que incluirlo en este gru- po), un bello ejemplar de las Sátiras de Juvenal, de hacia 1460. Cf. Katalog XXVenthalten eine Kleine Aus- wahi Auaeriesener Manuskriple und Miniaturen aus dem Antiquariat, von C. G. BOEBNRH. Leipzig. Núm. 3. (1) Debo el conocimiento de este precioso códice a su actual dueño el sefíor barón Villa, el cual ha te- nido la doble gentileza de proporcionarme hermosas fotografías del mismo. Conste aquí mi más profundo agradecimiento. Tiene el libro 240 folios, de 157 X 222 mm. Los asuntos de sus 24 principales miniaturas, son: Santa Faz, Padre Eterno, San Juan Bautista, San Juan Evangelista, Calvario, Trinidad, Anunciación, Visitación, Na- tividad, Anuncio a los pastores, Adoración de los Magos, Presentación de Jesús en el templo, Matanza de los Inocentes. Huida a Egipto, la Virgen con el Niño, Descendimiento de la Cruz, Juicio final, Resurrección de Lá- zaro, La Muerte montada en un caballo blanco hiriendo a varios personales. La tentación del Señor, La última Cena, Pentecostés, Todos los Santos. Sacrificio de la Misa. En una hoja de guarda hay eata nota: < Por mandado y comisión de los illusires señores inquisidores de Valladolid fueron estas Horas vislas y examinadas por tnf Fr. Nicolás Ramos ». La encuademación, en tafi- lete rojo, lleva las armas de Felipe V. Figura en el Catalogue dea livres du Comte Lignero/Ies. 1* Partie ven- due a París du 29Janvier au 3 Fevrier 1894. (2) Aunque no con frecuencia, los miniaturistas dejaron alguna vez su autorretrato en orlas de ricos ma- nuscritos. Tal. por ejemplo, el de Antonio Verard en el Libro de horas de Carlos VIH de Fronda, publicado por PAZ Y MELIA en la Revista de Archivos. I. 1897, pág. 548. IX La miniatura catalana durante el siglo xv. — Bernardo Martorell. — Libros de don Carlos de Aragón, príncipe de Vlana ARA vez ofrecen profundas transformaciones de estilo los ma- nuscritos catalanes del primer tercio del siglo xv. Con refe- rencia sólo a ejemplares fechados, pueden citarse: un Bre- viarí d'amor, de 1400, firmado por MIQUELL(1); un Valerio Máximo escrito en 1406 por PEDRO PÉREZ, notario de Ma- llorca (a); la versión catalana que de la misma obra hizo fray Antonio Cañáis, copiada en 1408 con destino a los conse- J llera de Barcelona (a); unos Estatutos del Consulado del Mar (fig. 68), en el Archivo Municipal de Valencia, ilumina- dos por DOMINGO CRESPI en 1409 (4); unos Usos cistercienses, en la Biblioteca Provincial de Tarragona, fechados en 1420 (6); y un rollo con retratos de los reyes de Aragón, en el Museo de la misma ciudad <6). (1) Parfs, Biblioleca Nacional, Esp. 203. Tie al principio un dibujo alegórico, y muchas pequeñas ilustraciones intercaladas en el texto. Son frecuentes s copias o exlractos del Breviario de amor de Mafre Ermengau de Bebiera, mereciendo citarse el de la Bibliote a Nacional B. 26, y el de El Escorial (ílg. 69). Todos llevan el sello de la miniatura francesa del trescientos. Don Juan Valera en sus carias desde San Peleraburgo al marqués de Valmar, habla con gran entusiasmo de un Breviario de amor en catalán que vio en la Biblioleca Imperial, • de muy linda escritura y ornado con vi- ñetas y letras inicialeB primorosas». El copista fue JUAN DE AVIRÓN. (2) Madrid, Biblioteca Nacional, 8834. Con orla e iniciales de escuela boiofiesa. (5) Núm. CLXIX del Catalogo. Reproduce la primera página R. MIQUEL Y PLANAS en 'Bibliotllia., Bar- celona, I, 1914, pág. 614. Describe también otros códices catalanes del Valerio. (4) GUDJOL, Eh Trescenllstea, pág. 514. (5) L. del ARCO, Oufa de Tarragona, Tarragona, 1906, pág. 68. (6) B. HBUNANDBZ SANAHUJA y A. del Anco, Catálogo del Museo Arqueológico de Tarragona, Tarrago- na, 1894, núm. 5268. — 133 — De gran interés por la miniatura política con que va encabezado, con re- tratos del caballero Ramón de Qavall y de su esposa, es el Crestiááz Fr. Fran- cisco Jiménez, escrito poco antes de 1417 (l) . Trátase de una obra muy caracte- rística catalana, con influencias boloñesas que se manifiestan en el modo de componer la escena, en el colorido, en el empaste verdoso de algunas carna- ciones, y en lo ornamental. El caso de un pintor de retablos entregándose, a la vez, a la ilustración de libros, que vimos manifestarse en el siglo xiv con Ferrer Basa, se repite ahora con otro gran pintor, BERNARDO MARTORELL <2). Algunos historiadores de la pintura catalana han asociado ambos nombres (1) Núm. LXX del Catálogo. (2) A olro pinlor, JAIME CIRBDA atribuye Gudiol el dibujo a la aguada que ilustra e! ms, núm. LXX1 del Calíloso. — 135 — al de Luis de Borrasá, considerando a Basa como precursor suyo, y a Marto- rell como heredero de su gloria. El señor Sanpere y Míquel afirmó la inferiori- dad de Martorell respecto a Borrasá, y, estudiando características en el arte de aquél, presintió su condición de miniaturista, antes de que vinieran a afirmarla los documentos 0 '. Dice, en efecto, el mencionado autor: «Inferior a Borrasá se nos presenta Martorell, no sólo en la agrupación, sino en el dibujo. Nada de la elegancia de Borrasá, nada de su grande arte: pa- rece que Martorell procede de la miniatura, mejor que de un pintor de reta- blos. Tiene más conocimientos perspectivos caballeros que Borrasá; la pers- pectiva aérea ni siquiera es presentida. Ciérrase, sí, el maestro, en cuanta le es permitido, para no dar lugar a los fondos dorados, pero el puro azul del cielo no se abre nunca.» m Por la época en que Maríorell trabaja, las influencias flamencas en nuestra miniatura son ya un hecho; mas en el códice del pintor catalán, sólo el encua- dramiento de la gran miniatura es flamenco: lo demás, responde a la educación del artista en talleres italianos. Sus rojos y azules son comparables a los de Niccolo da Bologna, a quien, ciertamente, no emula en la aplicación, muy des- cuidada, del oro. Aunque todavía perdure en Cataluña la arquitectura gótica, la que Martorell emplea pertenece ya al Renacimiento italiano. El texto ilustrado por el pintor son unos comentarios a los Usatges que Jaime Marquilles, su autor, ofreciera en 1418 a los consellers de Barcelona. Hfzose el libro a expensas de la ciudad; facilitaron el material los pergamineros Juan Rodrigo y Nadal Valles; corrió el trabajo de copia a cargo de JUAN ESTEVE, y el de encuademación al de Asbert Ripoll. E l iluminador BERNAT RAURICH hizo varias letras, que especifican los documentos, pero la gran miniatura y la letra inicial del folio segundo, con historia del Salvador, fue reservada a Maríorell. El asunto de la miniatura en cuestión, es la solemne entrega del libro que Marquilles hace a los consellers en presencia de la reina doña María, mujer de Alfonso V . Féchase en 1448, correspondiendo, por tanto, a la última etapa del autor, que murió en 1454<3>. El interés iconográfico y narrativo de la obra no es (1) El descubrimiento se debe « A. DURJÍN V SANPBDB, En Bernat MartoreU ¡Iluminador de ¡librea. En el Bullletf de la Biblioteca de Catalunya, IV, 1917. — Pruébase en este interesante estudio que Martorell fue tam- bién pintor de vidrieras. El señor Duran fija el verdadero nombre del artista, Bernat, y no Benet o Benito. (2) SANPBDE v MÍQUEL, loa cuatrocentistas catalanes, pág. 193. (3) La presencia de doña María en el acto de la entrega del códice —dice el señor Duran — sólo podría justificarse por el deseo de dar a la escena un efecto mayor de solemnidad. Doña María no estuvo en Barce- — 136 — menor que el artístico, habiendo sido posible identificar los retratos délos con- sellers y aun loa de varios actores secundarios. Es ésta la única obra auténtica de Maríorell. Por analogías con su realismo humorístico se le ha atribuido el retablo de San Miguel, en Santa María de Tarrasa ° \ La pintura catalana deriva hacia Flandes en la obra maestra del siglo xv : el Retablo de ¡os consellers, de Luis Dalmau (1445). En cuanto a libros mi- niados, la actividad, en comparación con el siglo anterior, decae, contribuyen- do, sin duda, a ello la incorporación del reino de Ñapóles a la corona de Ara- gón, y la preferencia que Alfonso el Magnánimo concede a los manuscritos hechos en Italia, y, particularmente, a los napolitanos PEDRO FORT . En Valencia realizan trabajos para la catedral y el municipio PEDRO JUAN, PEDRO DOMÍNGUEZ, y sobre todo DOMINGO y MIGUEL ADZUARA y (6) PEDR-O y LEONARDO CRESPI . Entre los manuscritos del nordeste influidos por el arte flamenco, mere- luna en 1448, pero sí en 1446, convocando corles, y acaso en éstas halló Marlorell molivos de inspiración para su obra. El sefior JIMÉNEZ SOLEB, en su Retrato histórico de la reina Doña María, dice: . (1) Cf. Gertrudis RICKBHT, loe. el!., pég. 66. (2) Cf. 1- W. BRADIBV. A Dlctlonary of Miniaturista, etc., Londres. 1887-89,1, pág. 69. (3) M. GUTIÉHBEZ ORL CAÑO, Catálogo de los manuscritos existentes en la Biblioteca Universitaria de Valencia, Valencia, 1913. (4) VINAZA, lot. cit., t. 1. Bernardo Andor firma en Tarragona un Salustio con iniciales en colores. ANTO- LIN, Catálogo, 0.111. 6. (5) BBADLBV. loe. cil. Pedro Fort escribió en 1455 un Breviloqaium super concordia Testamentorum, hoy en el Briüsh Museum. Menciona también Bradley a JUAN, clérigo de Barcelona, copista de un misal con miniaturas, en la Biblioteca Universitaria de Siena. (6) SANCHIS v SIVBBA, loe. cit. Barón de ALCAHAU, Diccionario de artistas valencianos. — 137 — cen citarse: una Biblia en tres volúmenes, de la Biblioteca Nacional de París ( l \ una Relación de la expedición a África del Infante D. Fernando de Portugal y un Tratado de cirugía, de Guido de Cauliac, en la Biblioteca del Vaticano<2> y una copia del Crestiá en El Escorial Eap. 1 a 3. MOBBL FATIO, Catalogue des manuscrita espagno/s. París, 1892. Son trea volúmenes en (olio, en pergamino y papel, con orlas e iniciales historiadas. En la del primer volumen está representado el Señor, y en la orla, dentro de medallones, las escenas de la Creación. La inicial del segundo volumen repre- senta el juicio de Salomón. La del tercero, los cuatro evangelistas. En el Brilish Museum hay otra Biblia catalana firmada por MAHCHUS en 1466 (Eg. 1526). En au primera hoja tiene orlas y miniaturas de la Creación. Cf. P. de GAYANDO», Catalogue ofthe manuacripts in the apaniah language In the 3. M., Londres, 1875. I, pág. 1. Debe recordarse también un Séneca, del Archivo de la Corona de Aragón, que en su primera página nos transmite una imagen clásica, copiada de un códice antiquísimo. La reproduce BURNAM, II, 55, que ta considera copia de un origina] del siglo v o del vi. (2) PIJOAN. loe. cit. (3) Reproducida en el Anuario del Instituí d'Esludis Catalans, 1909-1910, pég. 596. (4) Núm. LXXIX del Catálogo. Hay algunas noticias documentales de JUAN FLAMEN. JUAN DB EOUBS, SAN- CHO DAOIZ, PUDRO QARCÍA DE Esouroz, PEDBO IBAÑEZ DE LBCUMBEHRJ y JUAN CLHMENS, copistas o iluminadores de Navarra. Cf. J. ITURHALDE, Memoria sobre las ruinas del Palacio Real de OUte. Cit. por J. Altadíll, en el Boletín de la Comisión de Monumentos de Navarra, 1910, pág. 47. (6) Cf. A. M. BARCIA, Catálogo de los retratos de personajes españoles que se conservan en la Sección de Estampas y de Bellas Artes de la Biblioteca Nacional, Madrid, 1901, pág. 195. 18 — 138 — mas, se hallan acordes con la fi- sonomfa que los cronistas asignan al príncipe: ojos g r i s e s , cabellos castaños c l a r o s , nariz larga y dere- cha, rostro flaco y pálido. Era— dice Gonzalo de Santa Marfa — de talla un poco mayor que la ordinaria; tenía un andar grave, un aire lleno de mo- destia y serenidad, y un poco de me- lancolía en la ex- presión general del r o s t r o . Píntasele con nimbo de san- tidad, pues su me- moria se conservó piadosa durante muchos años en rándole merecedor de aquel alto símbolo; se le supuso dotado de virtudes curativas contra ciertas enfermedades, como bocios y lamparones. A l tiempo de su muerte (1461), se multiplicaron las relaciones de sus milagros, y entonces se originan, sin duda, estas imágenes de devoción, testimonios del fervor popular hacia el desdichado príncipe. Fue también don Carlos apasionado de libros (1) . Tradujo al castellano las (I) Los inventarios de su biblioteca han sido dados a conocer por los señores RAYMOND y BOFABULL IBTOBIO. El sabio DELISLE estudió una versión latina de las Epístolas de Phalarts, Cratés y Brulo. en un — 159 — Éticas de Aristóteles. Los códices que de él se conservan están escritos e ilumi- nados conforme a la caligrafía y estilo humanísticos de los manuscritos italia- nos. Son, por lo tanto, característicos en sus orlas y letras iniciales los troncos y tallos blancos, muy entrecruzados, sobre fondos azules o verdosos, animados con figuritas de niños desnudos, aves, ciervos, liebres, etc. Este estilo se imitó, aunque con poca fortuna, en España : uno de los ejemplares más interesantes es la Visión delectable, de Alfonso de la Torre, en la Biblioteca Nacional de Parfs (1) (fig. 70). ejemplar de la Biblioteca Nacional de Parfs, el cual fue copiado para el príncipe entre 1458 y 1461. El manuscri- to de las Éticas de Aristóteles ae guarda en el Brilish Museum. (1) Eap. 39. Eacrilo en papel. Tiene en todas sus márgenes curiosas alegorías de las ciencias y artes, representadas por figuraa femeninas. Del mismo tipo humanístico es el núm. LXXV del Catálogo; el 4292 de la Biblioteca Nacional, firmado por GUILLERMO FUSTEH, de Barcelona; y el 9781, del año 1491, que contiene la vida de Juan II de Aragón, por Gonzalo García de Santa María. PERÍODO RENACENTISTA. — La Imprenta y la Miniatura. — Documentos miniados. — Libros corales f RÁCTICAMENTE, resultan injustificados con la invención de la prenta y del grabado el libro manuscrito y el arte de la minia- tura. Su decadencia no fue, sin embargo, todo lo rápida que cabrfa esperar. La imprenta en sus albores, con penetrante sen- tido comercial, ante el crédito que gozaban los productos de los escritorios, no intentó competir con ellos en la parte artística; se contentó con imitarlos, y logró, en ocasiones, hacer confundible lo im- preso y lo manuscrito. Los miniaturistas habfan de pintar ahora las letras e historias en los espacios que para ello reservaban los tipógrafos: pero como la prensa multiplicaba los ejemplares, los pintores no daban abasto, y quedaba sin ilustración gráfica la mayor parte de la tirada. Por eso son tan frecuentes los impresos incunables y de principios del siglo xvi con espacios en blanco en los lugares de las iniciales e historias. El grabado xilográfico, consecuencia lógica de la escritura impresa, ofreció al miniaturista otro motivo de actividad, empleando sus pinceles en la colora- ción de la estampa obtenida por aquel procedimiento. Puso a veces tal empeño en la labor que, ante algunas obras, se requiere un examen muy detenido para decidir si se trata de un grabado coloreado o de una verdadera miniatura. Pero en el caso más favorable, trátase ya de una labor humilde, completamente ma- nual, sin iniciativa, y que no podía prosperar. En España tenemos como caso interesante, un ejemplar de los Usatges — que se guarda en el Archivo de la Corona de Aragón — impreso por Pedro — 141 — Michael en Barcelona el año 1495O). De ningún modo resistiría la comparación con los primorosos libros salidos de las prensas de París en la misma época e iluminados por igual procedimienío. La ornamentación miniada tuvo aplicación todavía en manuscritos determi- nados que, por su especial carácter, estaban llamados a ser ejemplares únicos, o casi únicos, no siendo, por lo tanto, ventajosa su reproducción por medio de la imprenta : estos manuscritos son los diplomas o documentos. Ha habido ocasión de indicar el empleo de la miniatura en ellos desde tiem- pos mozárabes; la importancia que adquiere, especialmente en documentos de origen real, desde Alfonso el Sabio; y la evolución del signo rodado hasta los Reyes Católicos, últimos que lo emplean. En tiempo de Isabel y Fernando em- pieza a adoptarse la forma de cuaderno para los documentos, y lo mismo en este caso que en los en que persiste la forma antigua, de hoja suelta, su or- namentación ofrece las características de los estilos en uso. De ambas clases hay bellos ejemplares correspondientes al siglo xv y prin- cipios del xvi (fig. 71)(2>. La pintura de ejecutorias, títulos de nobleza, etc., sigue ocupando durante dos centurias más a modestos artistas — digámoslo así, — los cuales, aun en sus copias más serviles, suelen delatar tanta penuria de recursos imaginativos como sobra de presunción. Algunos de estos documentos tienen interés icono- gráfico o revelan habilidad manual. Por lo que al arfe atañe, puede prescindirse sin duelo de esta abundante copia de certificaciones con las que cnancillerías y reyes de armas han contribuido, en demasía, a abarrotar los estantes de archi- vos y bibliotecas. La colaboración de la miniatura con la tipografía, y su aplicación a los di- plomas no hubieran bastado a mantener aquel arte. La eficacia mayor se debió a la producción no interrumpida de libros corales. Esta producción de manus- critos después de difundida la imprenta, se justificaba por las enormes dimen- siones de sus folios que rebasan la caja de las mayores prensas. Por excepción (I) NÚTTI. CLXXIll del Catálogo. (S) La miniatura que reproduzco ea primera página de una escritura de venia hecha en 1559 por doña Juana, princesa de Portugal e infania de Casulla, al marqués del Zanele. La reprodujo también PAZ V MELIA, La miniatura en los documentos de carácter administrativo, heráldico, ele, en la Revista de Archivos, Bi- bliolecas y Museos, XV, 1906, pág. 415. Muy bellos son los documentos con retratos de Enrique 111 y Juan II, publicados también por Paz y Melia en sus Series de la Casa de Medinaceli, y una ejecutoria de hidalguía, de tiempo de Felipe II, en la Biblioteca Universitaria de Santiago. Véanse, además, los números LXXXil, CIX, CX y CXIX del Catálogo. — 142 — se hicieron, entre nosotros, manuales litúrgicos de lujo, con destino a comuni- dades y cabildos, señores, abades, etc. (1) El centro de trabajo, que de los primitivos escritorios monacales pasara a las oficinas particulares y notarías regias en los siglos xm y xiv, se fija ahora en las fábricas de las catedrales y en las escribanías de ios grandes monasterios. Hay entre los artífices del libro gente laica y trashumante, al modo de los prime- ros impresores. Otros son eclesiásticos, regulares o seculares. Entre la clerecía, son dedicados, con especialidad, los músicos y cantores al trabajo de copia y miniatura (í) . A veces, en un mismo centro de producción y aun por un mismo artífice se curten las pieles, se fabrica el pergamino, se escriben los libros, se iluminan y encuadernan. De gran interés es, con referencia a estas particularidades, el testimonio del padre Sigüenza. AI hablar de las enseñanzas que el novicio debe recibir para alivio de su principal tarea, compartiendo las actividades del cuerpo con las la- bores espirituales, se expresa del siguiente modo : «...en las mas casas, o casi todas, las librerías del choro, por donde se canta y reza el oficio divino, es labor de sus manos, obra preciosa de grande estima. Unos hacían los pergaminos, otros los escribían y puntuaban, otros ios iluminaban y otros los encuadernaban, y muchos lo sabían hacer todo junto, deprendido en estos ratos en que descansaban de la contemplación y alabanzas (1) El grupo más importante, como se ha visto, está constituido por los pequeños libros litúrgicos des- uñados a loa Reyes Católicos, y los de Carlos I y Felipe II, mencionados más adelante. Procedente de la biblioteca de Gayangos se conserva un Breviario Romano (Biblioteca Nacional, 17864) que, a no haber sido víctima de las más bárbaras mutilaciones, podría considerarse como verdadera joya de la librería española. Por desgracia, han desaparecido todas sus miniaturas y letras historiadas, quedando sólo los • peones » o pequeñas inicióle» de adorno. De sus 472 folios de finísima vitela, raro es el que no aparece con recortes, lo cual indica la enorme cantidad de pinturas perdidas. En su última página, y escritas por el mismo primoroso calígrafo autor del libro, hay efemérides en castellano del nacimiento del príncipe Juan, de la toma de Granada, de la expulsión de los judíos, del eclipse de sol de 1478, y del temblor de tierra de 1494. Con- sérvase en muy buen estado la magnífica encuademación de cuero mudejar. En la segunda tapa hay esta cu- riosa nota, en letra cortesana de la época : de illumynar de oro y de mano VIUCCXLV1M e medio, de las historias grandes y pequeña» IXU C C V . de! pergamino MUdCCCXC. delescriuir XXU. de! enquadernar con ta camisa e cerradura V U. • (2) Asf lo indican, por ejemplo, documentos de Síglienza. Cf. Pénez VILI.AMIL, La Catedral de Sigüen- za, Madrid, 1889, págs. 174 y 413. El Reglamento de la escribanía de Guadalupe — de que mas adelante se habla — recomienda al {efe de la misma : • Que tengas a los fray les del coro bien ocupados en escrebir y co- rregir, si no tienen otro oficio o ocupación». — 143 - divinas. Ansf se veen librerías de mucho valor en esta Religión, y las mejores que hay en toda España parecen hechas por manos de ángeles, pinturas hermo- sísimas de ingenio y de arte, encuademaciones galanas, esmerándose en ello con todas sus fuerzas, por ser cosa que se había de presentar a los ojos de Dios y servir en su templo y en su altar. «Alcancé yo un santo viejo en el Monasterio de la Mejorada y otro hubo en el del Parral de Segovia, que hacia un libro de los grandes del coro de todo punto, desde el pergamino hasta la encuademación: él lo puntuaba, escribía, iluminaba y encuadernaba, que para esto era menester saber mil oficios. Y des- pués de haberle puesto en perfección, cargábaselo a cuestas y llevábalo a las gradas del altar, y allf se lo ofrecía a Dios y a su Santa Madre...» ll> Para cerrar con el presente capítulo el examen de la miniatura en España, publico a continuación algunas notas sobre libros corales y artífices que en ellos trabajaron. Un estudio sobre tal materia requeriría el conocimiento — que no poseo — de nuestros pintores primitivos, y previos trabajos monográficos, no realizados aún. Impónese, entre tanto, la necesidad de investigar en los ar- chivos catedrales y, simultáneamente, estudiar las miniaturas de sus libros; buscar la relación de los documentos con éstas, y relacionarlas también con las obras primitivas de la gran pintura. Mientras tanto, la información habrá de ser, por necesidad, muy deficiente, y no se pretende con ella más que aportar varios datos y observaciones aprovechables, tal vez, en estudios más completost9). ( 0 Fr. José DB SIOUENZA, Historia de la Orden de San Jerónimo. Fuen lea, 582. (2) He aquí, además de los consignados en el tocio, oíros dalos suellos, tomados de aquí y de allá: SIGÜENZA Se deben a JEHÓNIMO EN a s o los mejores cantorales de SigUenza y de muchas iglesias de la diócesis. Era, a la vez, músico de la catedral, lo mismo que SANCHO DE ARENZANA, CRISTÓBAL SOIANILLOS yJuAN PÉHEZ DK ALBIZ. Son conocidos también los nombres de ANDBES MONTOYA, PEDRO CORTÉS y ALONSO DE MORXTA. Parece que la catedral tuvo además de la instalación de los libros de culto, una biblioteca cuyos orígenes se remontan al siglo xui, Cf. PBRBZ VILLAMIL. La Catedral de SigUenza. Madrid, 1089. págs. 174 y 413. HUESCA Posee el Archivo, además de importantes códices, algunos del siglo xi, veinticuatro libros corales de los siglos xv y xvi, iluminados. Proceden del templo de Santa Engracia de Zaragoza. El primer dato referente a libros de coro es de 1425 y alude a un escribano de letra reformada, Trances, que no se nombra. En 1620 trabaja )UAN OCON para el cabildo. Esle resuelve en 1896 arreglar sus libros cora- les y terminar los que faltaban. En 1606 JUAN LAMBEHT PÉREZ escribe en Zaragoza ciertos libros para la caiedral de Hueaca conforme a los de la Seo y del Pilar. Después le siiBliluyen Onxtz y LÓPBZ TOLOSA, también de Zaragoza. A fines del siglo XVII y principios del xvm, DOMÍNOO Cinto, el P. SALVA, JOAQUIN GARVMON y el P. ANDHÉS THBNAS CAYETANO, dibujante y miniaturista. R. DEL Anco, La Catedral de Hueaca, Huesca, 1924, págs. 19 y 166. __ 144 — TOLEDO Con las excepciones de BENITO DE CÓRDOBA y JUAN RODRÍGUEZ, iluminado- res que trabajan hacia 1459, los documentos que acerca de libros toledanos re- gistran Pérez Sedaño y Zarco del Valle . C B Í N BBRMÚDBZ, Diccionario, 1, pág. 31. MADRID PEDRO MORAN, en el Memorial dirigido a Carlos V (1W9), dice haber servido como «escribano e ilumina- dor de la capilla de la reina >, durante más de siete anos • con poco salario y mucho trabajo y costa de su per- sona y hacienda». VINAZA, Adiciones, III, pág. 107. LÁZARO DE AUBLLANO, figuro en las cuentas de Mayordomfa de la parroquia de San Andrés, en 1574, por escribir libros para la iglesia. Bib. N a c ms. 5932. JUAN DB LA CBUZ residía en Madrid -con gran crédito y habilidad en los retratos, en 1628. Reír aló a Lfsi- da, la amada secreta de Quevedo.. CBÁN BEHMÚDEZ. Diccionario, I, 37B. ANTONIO MANCELLI, pintor e iluminador romano que trabajaba en Madrid. Su testamento, en 1632. PÉREZ PASTOR, Bibliografía madrileña, III. FRANCISCO HISPANO, iluminador del rey. Murió en 1658. VINAZA, 11, 283. GABRIEL DE TODUBS (1660). Hijo y discípulo de MATÍAS. Pintó lftulos, ejecutorias y libros de coro • con limpieza, frescura de color y manejo >. CEÁN BERMÚDEZ, V, 60. (I) Francisco PÉREZ SEDAÑO. Notas del Archivo de la Catedral de Toledo, Madrid, 1914. Manuel R. ZAÜCO DEL VALLE, Documentos de Ja Catedral de Toledo, Madrid, 1916 (vola- 1 — 1 1 de Datos documentales X para la Historia del Arte Español, publicados por el Centro de Estudios Hislóricus). — 145 — trabajan también pa- ra la catedral ALONSO DE CÓRDOBA, FER- NANDO DE JAÉN, A N - DRÉS GONZÁLEZ yju AN DE MORA. DIEOO DE ARRO- YO (1498-1551), ar- tista de múltiples ha- bilidades y pintor de cámara de Carlos V o de Felipe II (1> apa- rece cobrando diver- sas partidas entre los años 1520 y 1544 por muchas historias, vi- ñetas y letras para los libros de Toledo. Se le han atribuido las miniaturas de la Genealogía de los Reyes, de la Biblio- teca Nacional . La ornamentación caligráfica, importante siempre en libros litúrgicos, se destaca en los del monasterio extremeño con una sorprendente variedad de lazos en los que, combinado con las tintas usuales, roja, azul o morada, se em- plea el oro con profusión. Debe verse en esta riqueza decorativa geométrica una influencia de arte mudejar que sella las obras más típicas de Guadalupe. ÁVILA Según informa el Catálogo monumental de ¡a Provincia de Ávila — obra inédita del señor Gómez Moreno, — forman el Ofíciero Dominical de aquella iglesia cuatro volúmenes espléndidos. Dos de ellos figuraron en la Exposición de Amigos del Arte (2). De los otros dos, uno tiene letras historiadas de la Ascen- sión y Venida del Espíritu Santo, y el otro de la Asunción. En ambos hay orlas con niños desnudos y otros caprichos. El primero ostenta la firma CAHRIÓN. El Santoral consta de dos volúmenes: el primero con historia de San Es- teban , y el segundo de la Encarnación. Hay además una serie de responsorios y santorales en muchos volúmenes, hechos de 1508 a 1511 por ALONSO DE CÓRDOBA y DIEGO DE VASCUÑANA, escri- banos de libros, vecinos de Toledo. Sus letras iluminadas carecen de historias. En las orlas, que imitan con desacierto las de Carrión, hay escudos de la cate- dral y del obispo Carrillo. Otra serie de tres tomos de Comunes de los Após- toles confesores y vírgenes parece coetánea de la anterior, pero atribuíble a mano más experta (4>. No obstante las firmas JOHAN DE CARRION ME PECIT y TODAS LAS LETRAS DES- TOS LIBROS FISO JOHAN DE CARRION, que se leen en los tomos primero y segundo del Ofíciero, no parecen del mismo pincel todas las letras y orlas. Son muy característicos los amarillos y azules de tal artista, su predilección por la pintura en camafeo, la tendencia angulosa y seca de su dibujo que, unida a la ingenui- dad con que interpreta escenas amorosas y de género, presta a sus composicio- (1) Núma. CXVI1, CXV1II y CXXX1X del Catálogo. (2) Núms. LXXXIV y LXXXV del Catálogo. (3) Número LXXXV1 del Catálogo. (4) GÓMEZ MORENO, Catálogo de la Provincia de Ávila (Inédito). - 152 — nes un aspecto general algo ar- caizante. Nopin- ta sus historias en los huecos de las iniciales,sino independiente- mente de ellas, colocando la le- tra al lado dere- cho o encima de la miniatura. Re- sulta muy inte- resante la com- paración de los temas pintores- cos de sus orlas con la talla de al- gunos sepulcros de la catedral de Ávila, especial- mente con dos que llevan las fe- chas de 1465 y 1475, y que os- tentan en sus frentes escudos tenidos por dos salvajes y un mono que tira del cabello a una mujer desnuda; figuras grotescas enteramente análogas a las de Carrión. Algunas iniciales caligráficas tienen, por el buen gusto en el dibujo y ejecución irreprochable, todo el valor de una letra histo- riada (fig. 73). A una estulta mani'a de coleccionismo que, sin amor ni conocimiento, entró a saco en bibliotecas y archivos mutilando bárbaramente preciosos códices ( ", (1) Uno de I. ccionisias más Tu s para la biblioíilid española ¡o fue, en la segunda mitad del — 153 — hay que hacer responsable de la pérdida de uno o varios libros corales, tal vez los más lujosos y artísticos entre cuantos de su género se hicieron en España: los dedicados a Santo Tomás de Ávila, monasterio fundado y protegido por los Reyes Católicos. Hoy sólo se conservan dos folios y algunos fragmentos de otros, suficientes para valorar una de las obras más espléndidas de la miniatura flamenco-castellana (1). Consérvanse dos hojas más, ornamentadas con riqueza pero de un arte menos exquisito, pertenecientes a un libro hecho, tal vez, para el mismo monas- terio de Santo Tomás, según inducen a pensar los emblemas y escudos de los Reyes Católicos y las alusiones a dominicos que hay en miniaturas y orlas. BURGOS El más antiguo nombre conocido de miniaturista en la catedral burgalesa es el de JUAN DE BURGOS, que en 1498 trabaja en los invitatorios escritos por un tal ANTONIO . Estas tres obras, atribuí- bles a un solo miniaturista, ¥4 fueron estu- diadas con es- pecial cuidado por el señor Ángulo. Con- trastando la sabiduría de las composi- ciones con de- talles infanti- les de ejecu- ción, supuso que las fuen- tes inspirado- lis 7S Scv la Clltedrol;InldBldc llhrn dl l > r a s debían - - "' "" " "" buscarse en grabados flamencos y alemanes, hallando, al fin, la confirmación de su hipótesis en dos bellas estampas firmadas por Martin Schongauer. Deducida esta falta de originalidad, resta al miniaturista del obispo Acuña el encanto de sus finísimas tintas y el valor documental de características loca- les en la interpretación de modelos extranjeros{2). (1) Núma. CXIX, CXX y LXXX! del Catálogo. (2) Cf. Diego ANOULO, loe. cit. El señor Ángulo termina su Ira bajo con estas al 9 observaciones: • Préstamos le esta fndol* muy pequeño grado suelen «Iterar lo que de sustant ssee una escuela. Loo modelo; inspiradores sas procedencias, tanto gráficos como pictóricos» ; ;eden; pero persisten loa cara — 166 — LEÓN De mediados del siglo xv es el Misal en siete volúmenes, escrito por RODRI- oo DE OVIEDO y por BERNARDO, con hermosas iniciales en oro y colores (1). El señor Gómez Moreno dedica mención especial al Libro del Oficio de Na- tividad, con capitales de caligrafía y una gran //con escenas del Nacimiento y la Anunciación a los pastores (%. 74). Esta miniatura está firmada, en abrevia- tura, por Nicolaus, o sea NICOLÁS FRANCÉS, autor del retablo mayor, y de varias vidrieras y pinturas murales de la catedral de León y del retablo de la capilla del contador Saldaría en Santa Clara de Tordesillas m. SEVILLA , Muy abundantes son los datos documentales que sobre copistas, ilumina- dores y miniaturistas reunió el erudito Gestoso y Pérez'". Ellos revelan la im- portancia que en Sevilla alcanzaron las artes del libro en los siglos xiv al xvrrr, y proporcionan rico vocabulario técnico y preciosos informes acerca de las con- diciones en que el rrabajo se realizaba. Consta la colección de libros corales sevillanos de más de doscientos vo- lúmenes, de ellos ciento seis embellecidos con miniaturas de más o menos mé- rito. Los nombres de los artistas que parecen haber tenido intervención más importante en ellos, son : PEDBO DE TOLEDO (1434); DIEOO FERNÁNDEZ DE LOS PILARES (14S4): JUAN (1464); NICOLÁS GÓMEZ, «¡Iluminador de los reyes nuestros señores» (1464); PEDRO GUILLEN DEUBREA (1472); ÑUÑO GARCÍA (1473); LUCIANO RODRÍGUEZ (1482); JUAN DE CASTRO, ISABEL FERNÁNDEZ y ALFONSO DE VALDÉS. A la primera mitad la reglón artística, los que le dan su verdadero valor. La personalidad de una escuela — cuya alma es de lo Que mas importa vislumbrar a través de los hechos aislados, — Jejos de ser disminuida por el descubrimiento de eslaa copias, se dibuja en mucho» caaos con más fuerza, precisamente por la manera como acepta las crea- ciones ajenas». (1) Zacarías G. VHXADA, Catálogo, pég. 43. (2) Véase QÓMRZ MORENO, Catálogo monumental de España. Provincia de León, Madrid, 1925, pági- na 206. Acerca de Nicolás Francés puede verse el trabajo de f. J. SANCHEZ CANTÓN, en el «Archivo Español de Arle y Arqueología», I, 1925, pág. 41. (3) José OBSTOSO Y PéREz, Ensayo de un Diccionario de los artífices que florecieron en Sevilla desde e¡ siglo XIII ai XVIII inclusive, Sevilla, 1899-1908. En el Catálogo de la Exposición de Valdés Leal y de Arte retrospectivo, Sevilla, 1925, hay reproducciones de muchos libros corales, del Misal del cardenal Hurlado de Mendoza, y de otros libros litúrgicos menos importantes, asf como de privilegios reales, ejecutorias de no- bleza, etc. - 157 - del siglo xvi pertenecen DIEGO FERNÁNDEZ DE BIEDMA, PEDRO DE PALMA, ANDRÉS GUTIÉRREZ, RODRIGO DE LEÓN, GASPAR FUERTE, MARTÍN DE ÁVILA, JUAN DE LEÓN, PEDRO DELGADILLO, PEDRO VIZCAÍNO, ANDRÉS PÉREZ, BERNARDO DE ORTA (uno de los que más pintaron para la catedral), GASPAR DE ORTA y ANDRÉS RAMÍREZ. Posferiores a 1550 son JERÓNIMO DE ORTA y fray PEDRO DE MONTOYA (1) . La primera indicación algo detenida que de las miniaturas sevillanas co- nozco es la de Passavant. Señala este autor como más antiguos dos libros correspondientes a principios del siglo xv, en las pinturas de los cuales se ad- vierten recuerdos gottescos. En la misma época aparecen influencias florenti- nas, sustituidas sucesivamente desde mediados de siglo por las de Van Eyck y de escuelas germanas. Éstas perduran hasta la mitad del siglo xvi en que se im- pone el gusto de los miniaturistas italianos. No hay miniaturas pertenecientes al siglo xvii. En el siglo xvm aun pueden encontrarse algunas hechas con esmero. Gestoso distingue cuatro influencias artísticas perfectamente marcadas, a saber: primitiva italiana, norte de Francia, flamenca, italiana del Renacimiento (figuras 75 a 77). Los llamados Libretos no tienen miniaturas y sf preciosas letras y orlas caligráficas. No parecen anteriores a la segunda mitad del siglo xvi(a>. El ilustre catedrático de la Universidad de Granada don Diego Ángulo, es- tudia actualmente, con ayuda de los documentos, los libros corales de Sevilla, y habrá que esperar a la publicación de sus resultados, para el buen conocimien- to de tan copiosa y variada serie de miniaturas(4). Hasta ahora el señor Ángulo va obteniendo felices frutos de sus investigaciones, ya que merced a ellas le ha sido posible señalar un grupo de obras importantes pertenecientes a un período en que las manifestaciones conocidas de nuestra miniatura eran harto modes- tas (6). Los documentos, en efecto, hacen muy verosímil la hipótesis de que di- (1) OBSTOSO v PéBBi, Sevilla monumental y artística, Sevilla, 1889-1891, I. 11, págs. 245-2W. (2) ). D. PASSAVANT, Ei arte cristiano en España. Traducido y anotado por Claudio BOUTELOU, Sevi- lla, 1877, paga. 173-180. He abstengo de repetir las signaturas citadas por Passavant y Gestoso. para no contribuir a aumentar la confusión, puca tengo sospechas de que no son siempre ciertas. (5) GUSTOSO V PÉREZ. Sevilla monumental, pág. 245. ANTONIO MOHEDAHO <1616), fue también miniatu- rista, al decir de Pacheco. Según Bradley, DIEGO BIRHHO hizo el año 1629 en Sevilla un gran mapamundi, hoy en el Vaticano, y HERRERA el Mozo{ 1622-1685), hizo para Felipe IV un volumen soberbiamente iluminado. (4) Debo manifesiar püblicamenle la más profunda gratitud a mi querido amigo don Diego Ángulo que, al comunicarme el resultado de sus investigaciones, me autoriza generosamente para dar noticia de ellas en eslas páginas. (5) Recuérdese que en Castilla se señala como obra principal en esta ¿poca la Biblia de Alba. En Sevi- lla firman en 1432 y 1487 dos franceses los Comentarios de Nicolao de Lyra. Cf. nflrn. CXXXLV1M del Catálogo. P\g. 76. Sevilla. Catedral: Cora! núm. 68 antcíttiuiiiii F\g. 77. Sevilla. Caled rol: Coral núm. 64. MI rilo do por Diego de Orla — 160 — cho primer grupo de obras pueda referirse al año 1434, fecha más antigua cono- cida respecto a miniaturistas sevillanos. El PEDRO DE TOLEDO a quien en tal fecha se le pagan trabajos de iluminación pudiera ser el jefe de la escuela o ta- ller, y la obra maestra del grupo, la gran inicial de la Ascención representada en el coral número 8. Dentro del distinto valor artístico de estas obras hay en todas ellas características comunes de estilo. Las más salientes son: la suave ondulación de ropajes muy diferente de la dureza de pliegues que se da en la segunda mitad del siglo xv; tendencia a evitar la arquitectura y el paisaje; cuan- do se emplean una u otro, con gran pobreza; respecto del paisaje resulta muy típica la representación insistente de una especie de arriate con alto musgo y de dos cipreses en el fondo. Relacio'na el señor Ángulo estas miniaturas con los frescos de San Isidoro del Campo, junto a Santiponce. También Boutelou, en las notas del libro de Passavant, llamó la atención sobre la semejanza con tales pinturas murales, pero refiriéndose a libros de época posterior que en nada se parecen a ellas. GRANADA «De gran importancia artística es la colección de antiguos libros de cantu- ría en pergamino... llenos de miniaturas de extraordinario primor y corrección; los que tienen escudos de los Reyes Católicos y del arzobispo Rojas (1514-1524), que, en la mayor parte, fueron iluminados por JUAN RAMÍREZ, salvo algunos del oficiero y responsorio santoral, que se encomendaron a JUAN DE CÁCERES; va- rios de los que llevan las armas de Ávalos los pintó en 1553 JUAN SORIANO; tres oficios hay del tiempo de don Pedro Guerrero; los de la Concepción y exalta- ción de la Santa Cruz, fueron escritos y miniados en 1555 y 1554 por el licen- ciado LÁZARO DE VELASCO, y el otro, que lleva la fecha de 1575, parece ser del mismo autor. Entre los más modernos es de notar el de Nuestra Señora de los Dolores (1671) cuya miniatura parece de BOCANEORA, y el del Corazón de Jesús, hecho en 1795 por D. MIGUEL DE LA GÁNDARA.» . Comenzóse en tiempo de éste, mas se terminó en el reinado de (1) La debo a la amabilidad de mi querido compañero don Blas Taracena, director del <2) Ct. SANCHIS v SIVBBA, La Catedral de Valencia, Valencia, 1919, cap. XXV y XX\ (3) La lisia de piniuraa del Breviario de Carlos V, como las del de Felipe II y Ca noirrum Amen. Ad roniplctomim dictmrvr liipn íimr 1 o tn a A folio ir vn. 1 /\dl-i pro vKÍon.i ad ^nnarnm ac1ioncs| |audans amoral Hotiunu-m:£Lab I mimicis mcis Hnn | ninis Lituus croV. Kvnlrarc domtncl ntc marcantabi j ¡ mus í\ pfaUcnitis i virmtes nias.l' (Dio | na p.-irn.& filir> a fpinuii fanrro. Sicur c ratm pniicipio a nuneftíemper cx'iafe cula feciiloruui .iracn.K nrcrenir otfitium | I.atid.nvs miiocibo doimnum:.& ab mi I uncís mas dcu5 meiii falmis i fiSÑil.om ni i-xa-llV- dco c ni renn V Fig. 80. El Escorial; Breviario de ftllpe II Pig Hl El Escorial: Capitula! — 166 — Felipe II. En opinión de Durrieu los autores de las miniaturas parecen exclusi- vamente españoles, y puede observarse en ellos, lo mismo en la parte decora- tiva que en lo concerniente a imágenes y retratos, un continuo fluctuar entre los estilos italiano y flamenco (I) . La serie de libros corales consta de doscientos dieciséis volúmenes, hechos por orden de Felipe II entre los años 1572 y 1589. Todos son de igual forma y tamaño. «Abiertos en el facistol tienen dos varas de ancho y más de cinco cuartas de alto. Las hojas, que cada una es de una ternera, son todas muy igua- les y blancas. La letra es hermosa, limpia, y tan igual y uniforme que ni de molde lo fuera más. Los libros de música son de un lujo sin igual.... Escribió los salmos de maitines desde la primera hasta la quinta feria CRISTÓBAL RAMÍ- REZ, valenciano, y las notas y letras otros famosos maestros. Después los co- rrigió JUAN RODRÍGUEZ, natural de Torrijos y racionero de Toledo.» Las pieles, en número de diecisiete mil, fueron traídas de Valencia, excepto tres mil que vi- nieron de Flandes. Además de Cristóbal Ramírez, trabajaron en la copia fray MARTÍN DE PALENCIA, benedictino de Valladolid; FRANCISCO HERNÁNDEZ, vecino de Segovia; PEDRO SALABERTE, de Burgos, y PEDRO GÓMEZ, de Cuenca. Se les pagaba de 28 a 34 reales por cada ocho horas de escritura, y tenían además ha- bitación y asistencia de médico y botica. Encuadernó los libros con magnifi- cencia PEDRO DEL BOSQUE < 2 ) . «En las fiestas principales y en otras que no son tanto — escribe el padre Sigüenza — los principios y primeras planas y letras de los oficios, misas, vís- peras y laudes, están con iluminaciones, historias y viñetas (así llaman la pin- tura que corre por el derredor de la hoja), de excelente pincel y mano todo : muchas dellas de nuestro fray Andrés de León, que fue otro don Iulio [Clovio] en el arte; otras de su discípulo fray Julián, que quiso competir con entrambos; otras de otros buenos maestros en esta suerte de pintura; y porque digamos aquí de una vez lo que hay della, pues tocamos la materia de iluminación de libros, fuera de lo mucho y lo más principal, que es la destos libros de canto llano y oficio divino en que entendieron estos maestros muchos años, hay uno que llamamos Capitularlo para las fiestas principales, y tiene muchas historias de singular iluminación y buen dibuxo, de mano del mismo fray Andrés de León, hoce referencia más adelante, puede verse en el P. ANTOLÍN, Catálogo, IV, 896. De loa retratos del primer códi- ce ae ocupó E. PACHECO DB LEWA, Retratos de Car/os I de España y Vde Alemania, Madrid, 1919 (tirada aparre de la revista Arte Eapnfiol). (1) Dunmuu, loe. cit., pég. 59. (2) Antonio ROTONDO, Descripción de la gran basifica de El Escoria/, Madrid, 1861. p&g. 106. — 167 — y excelentes viñetas suyas y de fray Julián y de Salazar, otro maestro que tuvo singular gracia en ello.» 10 Fray ANDRÉS DE LEÓN, natural de esta ciudad, había profesado en el mo- nasterio de Mejorada «donde fray CRISTÓBAL DE TRUXILLO le enseñó lo poco que sabía de su profesión». Empe- zó a trabajar en El Escorial el T^jSR) " ~Tm»l año 1565. Murió en 1580. Tuvo rrfc?V^ fcff- - ll ° por discípulo principal a fray JULIÁN DE LA FUENTE DEL SAZ, que no estuvo a la altura del maestro «en el dibuxo, pero sí en la limpieza y el colorido». Juntos iluminaron el Capituiario que escribió fray MARTÍN DE PA- LENCIA y el Breviario de Felipe II (figuras 80 y 81). Las pinturas de los tres Pasionaríos se con- sideran obras exclusivas de fray Julián. Fueron colaboradores de ambos maestros ESTEBAN DE SALAZAR, citado en un docu- mento de 1585, y JUAN DE SA- LAZAR, que en 1593 marchó a Toledo donde, según hemos vis- to, continuó ilustrando el misal que comenzara Juan Martínez de los Corrales, hasta el año 1604 en que murió <*>. Por las pinturas del Breviario de Felipe II y del Capitulario puede juzgarse del arte que informa las ilustraciones de los cantorales escurialenses: un arte de tan irreprochable factura, de tan maravillosa habilidad como escaso de inapira- (1) P. SJOUBNZ», loe. cil.. libro IV. diacurso XIII. Por esle texto puede advenirse la impropiedad con que modernamente se suele usar la palabra viñeta, confundiendo su dignificado con el de historia. Todavía Cedn Bermúdez. en su Descripción de la Catedral de Sevilla, 1804, al referirse a los libros de coro, elogia sus 'historias, viñetas, letras y figuras*, eic. Í2) CBXN BBBMÚDBZ. loe. cit. — 168 — ción y de sentimiento. Y, no obstante su falta de emoción, estos libros son el broche con que se cierra dignamente la historia de la Miniatura en España. Los artistas que en ellos trabajaron, hicieron evolucionar la ilustración de los ma- nuscritos al incorporar a ellos el estilo dominante en la gran pintura contempo- ránea. El estilo era frío y académico, pero primoroso y moderno. Las obras se diferenciaban de las antiguas. Todo lo que después se hizo es copia de mo- delos conocidos, y, por lo tanto, falto de interés. LÁMINA H MISAL DE SANTA EULALIA. Siglo XIV-XV. (CLXVII) úno^tefopno fur isinrcctmfitunócni O ñ j cnúi lii ivfcu.ncqj imtritmc nnmi a mci crciumüti qiurecvpr ir nó jfiiccnir.^V>u« m iir eme tcmoftmm p Ct te ccfoiumuramiaiuast ur ipic iv)ncuT.imbnicní . OJO cnml».Oó m an}tiilw.cr vota oticp)tcn.i tu impuoincu6.fii> iainíno IIIÍ ctucm.urab in ue.rcmuuaouc.!5cnu ouimim.t)ínnñiiñ vpi. ft^CU^nüii qtccqrttatnd (ó ñiwniroñe.^bus nuw oíic mpi .O1 ui.lcaoroinanos.. CATÁLOGO I BIBLIA SACRA. - SIOLO X (LAM. 1). 375 folios. — 440 X M mm. — Trca cois. O Es el famoso Codex Toletanus o Biblia Hispalense dado por Servando, obispo de Bas- tigi, a Juan, obispo de Córdoba. Desde el ano 988 quedó vinculado en ia iglesia de Sevilla. Consiste su ornamentación en doble arco de herradura con el águila y loro, símbolos de los evangelistas Juan y Lucas; otro doble arco de herradura, dibujado con tinta sólo; dibujos de los profetas Nalium, Zacarías y Miqueas, y algunas iniciales formadas por aves y peces estilizados. Ha estudiado la parte artística, M. GÓMEZ MORENO, Iglesias mozárabes. Arte español de los siglos IX a XI. Madrid, 1919; págs. 7 y 555, láms. I y CXXVI. El último estudio pa- leográfíco, con exposición bibliográfica completa del códice, es el de A. MILLARES CARLO, De paleografía visigótica. A propósito del Codex Toletanus, Madrid, 1925. (Tirada aparte de la «Revista de Filología Española».) Exposilor: Biblioteca Nacional. Sign. Vil. 14-1. II FORUM JUDICUM. - SIOLO IX-X. 129 folios. — 296 X 206 mm. — Dos cois. C o n pequeñas iniciales, arquttos de herradura y círculos coloreados con verde, berme- llón y ocre. Procede de Toledo. (1) Se ha juzgado necesario conservar en eslas pápetelas la misma numeración del Catálogo-Guía (Madrid. 1924), a pesar de sus defectos de ordenación, impuestos por circunsiancias del momenlo. Las lami- nas van ordenadas cronológicamente, y en cada una se indica, entre paréntesis, el número del códice a que corresponde. Las informaciones bibliográficas que aguise dan quedan limitadas, por lo genera!, al aspecto artístico, a reproducciones gráficas o a estudios especiales en los que el lector puede hallar una bibliografía completa de cada manuscrito. Entiéndanse éstos, escritos en pergamino, siempre que no se indique otra cosa. En las láminas que ilustran este Catálogo, el número romano colocado al pie de las mismas se refiere al de la correspondiente papeleta descriptiva. — 170 — Reproducen páginas EWALD-LOEWB, Exemp/a scrípturee visigoticse, Heidelberga, 1883, XVII, y Ch. U. CLARK, Collectanea Hispánica, París, 1920. XVII. Expositor : Biblioteca Nacional. Sign. 10064 (Hh. 8). V1TAE SANCTORUM. — SIGLO X. 69 folios. - 390 X S80 mm. - Dos cois. Está formado por fragmentos de tres códices (folios 1-22 v., 23-28 v. y 29-59 v., respec- tivamente). En dichos fragmentos hay iniciales, algunas de la longitud de una columna de es- critura, análogas a las de los Morales de San Gregorio de la Biblioteca Nacional (Núm. VI). En los folios 42, 46 y 48 hay pintadas tres figuras marginales, las tres en pie y de frente; la del folio 42 se apoya en larga espada; la del folio 48 tiene un libro en la mano. Por desgracia, estas figuras han sido muy mutiladas por la guillotina al ser encuadernado el códice con des- tino a la Biblioteca Real, de donde procede. De esle códice no habfa antes de nuestra Exposición otra referencia que la insuficiente de Loewe-Hartel. Recientemente lo ha estudiado MILLARES, Contribución al Corpus de códices visigóticos, Madrid, 1928. (Tirada aparte de la «Revista de la Biblioteca, Archivo y Museo del Ayuntamiento de Madrid».) Expositor: Biblioteca Nacional. 2>\%n. 822 (F. 50). V1TAE PATRLJM. — AÑO 902. 263 folios. — 330 X 240 mm. — Dos cois. Escrito por ARMENTARIO para el abad Trasamundo. Tiene muchas iniciales de adorno, algunas con animales y seres monstruosos; en el fo- lio 86 v., San Ambrosio Abad. Al final, laberinto con el nombre de Trasamundo. Fue dado en el siglo xi a la iglesia de Toledo, por un domnus Petrus? según nota al folio 147 v. Reproducen facsímiles EWALD-LOEWE, Exemp/a; CLARK, Collectanea; GARCÍA VILLADA, Paleografía española, Madrid, 1925; GÓMEZ MORENO, Iglesias. Expositor: Biblioteca Nacional. Sign. 10007 (Hh. 68). V BIBLIA SACRA. — AÑO 920 ( U M . 2). 275 folios. — 360 X 240 mm. — Dos cois. Escrita y pintada por el diácono JUAN y el presbítero VIMARA para el abad Mauro, en el monasterio de Albeares, no identificado. — 171 — Tiene las siguientes pinturas, a página enfera : Cruz de Oviedo; laberinto con los nom- bres de Mauro y Vimara; rosa de los vientos; treinta y seis discos con flgruras de hombres, cuadrúpedos, aves y monstruos: todo dibujado a pluma, y de significación desconocida; dieci- séis páginas con arquerías de herradura, símbolos de los evangelistas, etc.; miniatura, ocupan- do el ancho de una columna, en que se representan, de arriba abajo: la Anunciación, María y Jesús, Jesús dando la vista al ciego, Jesús y la Samaritana; cuatro círculos con los símbolos de los evangelistas en figura de ángeles; e! águila de San Juan; orla y laberinto; iniciales. Descripciones del códice, en GARCÍA VILLADA, Catálogo de los códices y documentos de la Catedral de León, Madrid, 1919. GÓMEZ MORENO, Catálogo monumental de España. Pro- vincia de León, Madrid, 1925. Facsímiles, en CLARK, Collectanea; GARCÍA VILLADA, Paleogra- fía; NEIISS, Die kat. Bíb. Expositor: Cabildo Catedral de León. — Sign. 6. VI S. GREGORII MAGNI PAPAE MORALIUM LIBRI XXXV. — AÑO 945 (U- MINAS 3 Y 4 ) . 610 folfoa. - 490 X 880 mm. — Dos cois. Copiado por FLORENCIO en el monasterio de Valeria, probablemente el Valeranicense identificado por Flórez con el de San Pedro de Barilangas (Berlanga), en la provincia de Burgos. Es el mismo copista de las Homilías de Smaragdo de la catedral de Córdoba (nú- mero VII). Tiene las siguientes miniaturas, a página entera : Alfa; Visión de Isaías; Crismón con las palabras : Bmmanuel noster nobiscum Deus; laberinto con el nombre del copista en esta fórmula: Florentium indignum memorare; pavo real; orla que encuadra la suscripción final; omega y dos figuras humanas debajo. Numerosas iniciales, algunas con oro; todas forma- das por entrelazos y otros adornos geométricos, excepto una en que se dibuja un hombre de frente. Cf. A. MILLARES CARLO, Estudios paleográfíeos, Madrid, 1918, págs. 25-65. Expositor : Biblioteca Nacional. Sign. Vil, 14-2. Vil SMARAGDI HOMILIAE. — SIOLO X. 460 folios. — 460 X 550 mm. — Tres cois. Escrito por FLORENCIO (Cf. núm. VI). Menos rico en iniciales que el códice anterior. Lleva representada la cruz de Oviedo y orlas con lindos arbolitos estilizados, que reproduce CLARK, Collectanea. Es el primer manuscrito mozárabe de que se publicó facsímil, por Bernardo ALDRETE, Del origen y principio de ¡a lengua castellana, Madrid, 1674. Expositor: Cabildo Catedral de Córdoba. Sign. 1. — 172 — VIII S. BEATI DE LIEBANA EXPLANATIO IN APOCALYP3IS S. IOHANNIS. Afío 970 (LÁMS. A, B Y 5 A 9). 229 folios. — 588 X 280 mm. — Dos cois. De] monasterio de Valcavado. Escrito por JUAN y pintado por OVECO para el abad Sempronio. Conserva setenta y cuatro miniaturas. Ocupa el folio 1 v. !a cruz de Oviedo con la le- yenda : Hoc signo tue/ur pius. In hoc signo vincitur inimicus. En el fol. 2, un bello exlibris con pavos reales y otras aves, y la leyenda : Sempronius abba librum. Las demás miniaturas, con referencia a la iconografía del texto de Beato dada en el pre- sente libro (pág. 23) son las siguientes : Ap. 1,1 (f. 4). — Ap. I, 7 (f. 6v.). — Ap. I, 11-20 (f, 9 v.). — Mapamundi (fs. 36v.-37).— Las cuatro bestias (f. 42). — La estatua (f. 42 v.). — La mu|er sobre la bestia (f. 43 v.). — Las siete iglesias (fs. 48, 52, 56,59 v., 63,66 v., 71 v.). — Diluvio (fs. 73 v.-74). — Ap. V (folio 93). — Ap. VI, 1 (f. 93). — Ap. VI, 12-17 (f. 98 V.). — Ap. Vil, l-8(f. 101). — Ap. VII, 9-12 (f. 102. Es la gran visión del Cordero; ocupa dos páginas, y sólo se conserva la mitad). — La palmero (f. 111). — Ap. VIII, 1-5 (f. 113). — Ap. VIII, 7 (f. 114). — Ap. VIH, 8 (f. 115 v.).— Ap. VIII, 10 (f. 116v.). — Ap. VIII, 12 (f. 117). — Ap. IX, 1 (f. 118). — Ap. IX, 7-12 (f. 120).— Ap. IX, 15-16 (f. 121). — Ap. X y XI (f. 123 v.). — Ap. XI, 3 (f. 125). — Anticrislo (f. 127 v.). — Ap. XI, 12-14 (fs. 128-129).— Ap. XI, 19 (f. 129 v.). — Ap. XII (fs. 150 V.-131). — Ap. XIII, 1-10 (fs. 134 V.-155). — Ap. XIII, 11-18 (f. 138). — La zorra (f. 139v.). — Ap. XIV, 1-3 (folio 145 v.). — Ap. XIV, 6-8 (f. 147). - Ap. XIV, 14-20 (f. 148 v.). — Ap. XV, 5-8 (f. 161). — Ap. XV, 1-3 (f. 152). — Los siete ángeles derramando sus copas (fs. 153 v., 154,155,156, 156 v. y 159). — Ap. XVI, 13-16 (f. 157). — Ap. XVII, 1-2 (f. 160 v.). — Ap. XVII, 3-13 (f. 161 v.). — Ap. XVII, 14 (f. 165 v,). — Ap. XVIII (f. 167 V.-168). — Ap. XVIII, 21 (f. 170). — Ap. XIX, 1-10 (f. 170). — Ap. XIX, 17 (f. 172 v.). — Ap. XIX, 20 (f. 173v.). — Ap. XX, 4 (f. 176). — Apo- calipsis XX, 7 (f. 177 v.). — Ap. 9 (fs. 179 V.-180). —Ap. XX, 11-15 (fs. 180 V.-181). - Ap. XX, 3-27 (fs. 182 V.-183). — Ap. XXII, 8-9 (f. 189). — Sillo de Jerusalén, etc. (fs. 193 V.-194). — Dan. III, 20 (f. 199 v.). — Dan. IV, 15 (f. 201 v.). — Dan. V, 1 (f. 204). — Dan. VI, 16 (f. 211 v.). — Dan. VII, 4 (f. 213). — Dan. VIH, 19 (f. 213 v.). — Dan. X (f. 220)«>. M. GUTIÉRREZ DEL CANO, Códices y manuscritos que se conservan en la Biblioteca de la Universidad de Valladolid, Valladolid, 1888, págs. 16-39. Señala los folios que ocupan las capitales y miniaturas, pero sin indicar el asunto de ellas. Reproducciones en NEUSS, Die kat. Bib. Expositor: Biblioteca Provincial Universitaria de Valladolid. (t) Debo hacer constar mi agradecimiento a mi docto amigo y compañero de cau, por haberme facilitado una lista descriptiva de las miniaturas de este códice. — 173 — IX BREVIARIUM MOZAP.ABICUM. — SIOLO IX-X. 174 folios. — 340 X 265 mm. — Dos cola. — Con notación musical. Escriro por MAURUS para Abundantitis, presbítero. Muchas iniciales con figuras huma- nas, animales, etc. Toledano. Reproducen diversas páginas: EWALD-LOEWE, Exemplá. CLARK, CoIIectanea. GÓMEZ MORENO, Iglesias. Expositor: Biblioteca Nacional. Sign. 10001. X S. BEATI DE LIEBANA EXPLANATIO IN APOCALYPSIS S. IOHANNIS. AÑO 970 ( U M . 10). 168 folios. — 360 X 2»S mm. — Dos cois. Terminado de escribir en el monasterio de Tavara en 28 de julio de 970 por MONIU y por el presbítero EMETERIUS, discípulo de Mágius. Éste había comenzado las ilustraciones, pero murió en 968. Ha sido bárbaramente mutilado y se conservan sólo nueve miniaturas, en estado muy la- mentable. Son las siguientes: Ap. VIII, 10-11 (f. 95, mutilada). — Zorra (f. 106 v.). — Nombres del Anticristo (f. 110 y 111). — El séptimo ángel derramando su copa (f. 113). — Ap. XX, 9 (f. 121). — Dan. IV, 15 (f. 131 v. Sólo se conservan dos pequeños fragmentos : en la parte superior, tres figuras hu- manas; abajo el monte y los pies de la estatua). — Dan, 15 (f. 139). — La Torre tavarense, con representación de los escritores (f. 159. Muy borrosa y manchada). Del árbol genealógico sólo reslan dos folios. La caligrafía artística, en letras muy características, verdes y amarillas, difiere de la de otros Beatos. A partir del folio 60, las iniciales son muy sencillas, monocromas, o, a lo más, rellenas con un solo color. Reproducciones en NEUSS, Die ka/. Bib. Exposiior: Archivo Histórico Nacional. XI S. BEATI DE LIEBANA EXPLANATIO IN APOCALYPSIS S. IOHANNIS. SIOLO X (LÁM. 11 y 12). 144 folios. — 268 X 180 mm. — Dos cois. Conserva las siguientes ilustraciones : La iglesia de Smirna (f. 23). — Ap. I, 11 (f- 28). — La iglesia de Pérgamo (f. 43). — Apo- - 174 - calipsis VI, 9-íl (f. 73 v.). —Cinco ángeles focando sus trompetas (fs. 94, 94 v., 95, 96 y 105). — Ap. XI, 3 (f. 101). — Muerte de Enoc y Elias (f. 102 v.). — Ap. XI, 12-24 {f. 104). — Ap. XI, 19 (f. 105 v.). — Ap. XII, (f. 106 v. Fragmento. Seguía desarrollándose el asunto en el folio siguiente, que falta). — Ap. XIII, 11-18 (f. 112 v.). — Ap. XIV, 6-8 (f. 123). — Ap. XIV, 14-20 (f. 124 v.). — Ap. XV, 1-3 (f. 127). — Ap, XVI, 1 (f. 128 v.). — Cinco ángeles derra- mando sus copas (fs. 129, 130, 130 v., 131 y 132). — Ap. XVI, 13-14 Expositor : Cabildo catedral de León. Sign. 8. XXVI BIBLIA SACRA. — SIOLO X. 194 folios. — 560 X 375 mm. — Tres coló. Comprende sólo hasta el Eclesiastés. Empieza con árbol genealógico como el de los Beatos. Iniciales románicas en los fo- lios 4 v., 36 v., 65, 74 v., 83 v., 94 v., 104, 124 y 150. (1) Además de los códices mozárabes que la catedral de León envió a nuestra Exposición, reseña el señor Gómez Moreno los siguientes con pinturas, pertenecientes a su cabildo: Uno Misceláneo, sign. 22, del siglo [x, de procedencia andaluza, con Iniciales remedando aves y peces, análogas a las de la Biblia de la ca- tedral. Unas Homilías del siglo x y un Leccionario del xi, sign. 14 y 2. — 180 - Procede del monasterio de San Juan de la Peña f1). Expositor: Biblioteca Nacional. Si»n. 2 (A. 3). LÍBER COMITIS SEU COMICLJS. — Aflo 1073. 195 tollos. — 390 X 280 mm. — Dos cois. Es un leccionario mozárabe, escrito por el abad PEDRO. Pérez Pastor cree que es copia de un manuscrito del siglo vm. Procede de San Millán de la Cogolla- Tiene iniciales y algunas miniaturas marginales, como las del sacrificio de Abrahan y grupo de personas, que reproduce CLARK, CoIIectanea. Facsímiles también en EWALD-LOEWB, Exempla y GARCÍA VILLADA, Paleografía. Expositor: Real Academia de la Historia. Sign. 22. XXVIII S. BEATI DE LIEBANA EXPLANATIO IN APOCALYPSIS S. IOHANNIS. ARo 1056 (LAMS. 22 y 23). 616 folios. — 360 X 22B mm. — Dos cois. Consta la fecha en el folio 10 v., y la firma al final del libro, en esla forma : MARTINI pictorís mementote. He aquí la lista de sus miniaturas, según relación que ha tenido la bondad de facilitarme don Timoteo Rojo, erudito deán de Burgo de Osma: Dos aes enlazadas (folio 1). — Ap. I, 1 (f. 19 v.). — Ap. I, 7 (f. 21). — Ap. I, 11 (f. 21). — Mapamundi (f. 34 v. a 35). — La mujer sobre la bestia (f. 40). — Seis iglesias (fs. 45, 55, 59, 62 y66). — Ap. IV, 1 (f. 70). — Ap. IV, 7 (f. 74). — Ap. VI, 1 (f. 85). — Ap. VI, 12 (f. 89). — Ap. Vil, 1 (f. 91). — Ap. Vil, 4 (f. 92 v.). — Palmera (f. 100). — Dos círculos concéntricos (f. 101). — Ap. VIH, 2 (f. 102). — El ángel sobre el ara, San Juan y el Señor (f. 102 v.). — Cinco ángeles tocando trompetas (f. 103 a 106 v. y 116). — Ap. VIII, 7 (f. 108). — Ap. VIII, 13 (f. 109). — Ap. VIII, 17 (f. 110). — Ap. X, 1 (f. 111 v.). — Enoc y Elfas (f. 113). — Apo- calipsis XI, 7 (f. 114). — Ap. XI, 11 (f. 115). — Rosetón lobulado (f. 116 v.). — Ap. XII, 1 (fo- lio 116). — Ap. XIII, 1 (f. 120). — La bestia semejante al cordero (f. 123). — Apoteosis del cordero (f. 129). — Ap. XIV, 6 (f. 130). — Ap. XIV, 14 (f. 130). — Ap. XV, I (f. 133). — Los (1) En el fol. 1 v. hay una extensa nota marginal escrita en el siglo xvn que da cuenta del incendio que sufrió el monasterio el dfa 17 de noviembre de 1494. Informa de la destrucción de reliquias y ornamentos del culto y dice: «Quemóse el coro y todos los libros licioneros. y pistoleros tres, quatro evflnjfelarios. un mixto del altar, no lo hauia mes bello ni cumplido en la melad de la Spafia, de pergamino mayor que la melad desta biiufa. dos misales, qualro oficie ros, loa dos de quarta regla y don de prima regla, nueve res pon seros, dos ca- pituleros. tres salterios, los dos cerca de la forma deata bliuia, no los auia mas bellos en Aragón.» - 181 — ángeles derramando sus copas (fs. 134 a 138 v. y 140). — Ap. XV!, 13 (f. 139). — Ap. XVII, 1 (f. 141). — Ap. XVII, 3 (f. 142). — Ap. XVUI (f. 147). — Ap. XVIII, 21 (f. 149). — Ap. XIX, (f. 149). — Ap. XIX, 11 (f. 151). - Ap. XIX, 17 (f. 152). — Ap. XIX, 20 (f. 153). - Ap. XX, 4(f. 154). —Ap. XX, 9(f. 157). - Ap. XX, 11 (f. 157). — Ap. XX, 3 (f. 159). — Omega (fo- lio 163). — Composición formada por un rectángulo, un rombo, cuatro monstruos y la cruz en el centro (f. 166). Esta copia del texto del Beato no figura en ninguna de las listas conocidas. El mencio- nado erudito doctor don Timoteo Rojo, prepara un estudio acerca de él. Expositor : Cabildo catedral de Burgo de Osma. XXIX PAULI OROSH ADVERSUS PAGANOS. ISIDORI IUNIORIS CHRON1CA. FRAGMENTA HISTÓRICA. - SÍOLO XII. U7 folloo. - 288 X K» mm. - A línea «rada. Al final: Lector scriptorís rogo sis mentor ómnibus horís. Ivngens GUILLELMUM prece XEMENUMQUE superáis. Letra francesa. Iniciales románicas. A este manuscrito se refiere seguramente Abad y Lasierra en una nota que acompaña a la copia del códice Meya hecha por Palomares : * ¿os siete libros de Paulo Orosio, completos, escritos en carácter gótico quadrado per- fecto (según el buen gusto de los pendolistas aragoneses que difiere en varios accidentes del que tenían los castellanos), con todos los ápices de la ortografía antigua, capaz de darnos una cabal noticia de la que se usaba en aquel siglo y del modo de iluminar la iniciales con va- riedad de colores.» (Cf. Salvador SEMPER, LOS orígenes del condado de Palias, en la Re- vista de Archivos, Bibliotecas y Museos, X, 1904, pág. 373.) Procede de los dominicos de Plasencia. Facsímil en GARCÍA VILLADA, Metodología y crítica históricas, 2.a ed., Barcelona, 1921, láin. XVII. Descripción literaria en HARTEL-LOEWE, Bib. Pat. Lat. fiisp., pág. 456. Expositor: Biblioteca Nacional. Sign. 8851 {X. 161). XXX LÍBER TESTAMENTORUM AECCLESSIAE OVETENS1S. — ENTBE LOS Afios 1126 Y 1129 (LÁMS. E Y 24 A 30). 113 folios. — 570 X 230 mm. — Dos cola. Formado por disposición del obispo don Pelayo, que rigió la diócesis de Oviedo desde el año 1101 hasta el 1129 en que renunció al obispado, falleciendo en 1153. Contiene copia de ochenta y tres documentos de donación y privilegio concedidos por reyes y pontífices a la catedral de Oviedo, cuyos originales se conservan, en gran parte, en el archivo de su iglesia. - 182 - El más antiguo documento copiado, en el folio 6 v., es de la era 850 (año 812), y el más moderno, en el folio t i l , de la era 1136 (año 1118). Contiene también el Libro de los Testa- mentos copia de otros documentos históricos, como la relación de las traslaciones del arca con las santas reliquias, concilios de León y de Coyanza, varios decretos de Alfonso V y Fernando I, etc. La escritura es cursiva mozárabe ondulada. Las signaturas y rúbricas, en tintas roja, verde y morada, han sido copiadas de los originales, con gran fidelidad. Tiene siete grandes miniaturas en que hay representados los reyes y personas siguientes: 1. — Alfonso II el Casto, de rodillas, acompañado de su paje de armas. A la izquierda, Santa María, y a la derecha, San Miguel, clara alusión a la dos iglesias edificadas por el monarca. En la zona superior, el Salvador entre ángeles y querubines, y arquería de medio punto con los doce apóstoles. Esta lámina fue desglosada del lugar que ocupaba en el libro, ¡unto al testamento de A l - fonso II, y pegada luego en el verso del primer folio de guarda. Es la única del códice que ha sido reproducida y detalladamente descrita por Amador de los Rfos, en los «Monumentos ar- quitectónicos de España ». Según este autor, la parte superior de la miniatura nos habría con- servado la disposición del retablo primitivo de San Salvador. Es posible, pero en todo caso se trata de un tema Iconográfico corriente en pinturas, marfiles, orfebrería, esmaltes y otras manifestaciones de arte románico. El Señor sentado, en compañía de personajes dispuestos en dos o tres zonas de arquerías, se ofrece ya en el Beato Thompsoniano y en sus copias, en la miniatura que ilustra el capítulo XXI del Apocalipsis. Los ángeles y querubines sosteniendo la mandorla en que está el Señor, se encuentran en el ejemplar de Burgo de Osma. 2. — En la parte alta, Ordoflo I con los arzobispos Seranus y Ovecus. Abajo, la reina Mummadona entre dos camareras (cubicularia). 3. — Alfonso III el Magno entre la reina Ximena y el obispo Gomelius; a la izquierda la camarera y a la derecha un ministro. Debajo tres guerreros, un scriptor y otra persona con un ñabellum. 4. — Ordoflo II y la reina Tarasia acompañados del armígero y de una sirviente (pedise- qua). Arriba el arzobispo Ermegidius, entre un ministro y un diácono bendiciendo ante el altar con la cruz de Oviedo. 5. — Fruela II, el arzobispo Pacinus, un armfgero y un ministro. Abaio, la reina Nunila y su camarero. 6. — Bermudo II con paje de armas y dos arzobispos. Abajo, la reina Oelvira y su ca- marera. 7."— Alfonso V, su esposa Gelvira y un arzobispo. En las enjutas, pajes, ministro y ca- marera. Además de estas siete grandes miniaturas hay otras tantas repartidas en el libro que re- presentan : arzobispo Adulfo (f. 3 v . ) ; papa Juan Vil entre los presbíteros Severo y Siderio (f. 5 v . ) ; Jesucristo bendiciendo (f. 19); obispo Martfn (f. 74 v . ) ; arzobispo Pedro con dos ministros (f. 78 v . ) ; papa Urbano II con Pedro, arzobispo, y Veremundo, presbítero (f. 79 v.); papa Pascual II entre Ivo, maestro, y Pedro, arzobispo (f. 83). AI frente de algunos documentos, inicial con una pequeña mano. Expositor: Cabildo catedral de Oviedo- — 183 — XXXI CÓDICE MISCELÁNEO HISTÓRICO. - SIOLO XII. 73 folios. — 298 X 210 mm. — Dos cois, y lfnea lirada. Contiene la Crónica de Pelayo, obispo de Oviedo, los Anales complutenses o Anales castellanos segundos, la Crónica ¡riense y el Diploma de tos votos de Santiago. Iniciales perfiladas con tinta roja o verde y rellenas con oro mate o plata. De gran tama- ño y con motivos románicos, en los folios 14 v., 18, 22 y 29. Fue de la universidad de Alcalá en el siglo xvi. Luego de la biblioteca de Felipe V. Cf. GÓMEZ MORENO, Anales castellanos. Discurso de recepción en la Real Academia de la Historia. Madrid, 1917, pág. 7. Expositor: Biblioteca Nacional. Sigti. 1358 (F. 86). XXXII CÓDICE MISCELÁNEO HISTÓRICO. — SIOLO XII ( U M . 56). 92 folios. — 282 X 190 mm. — A línea lirada. Su texto es copia del anterior. Grandes iniciales con reyes, soldados, un obispo, y mo- tivos románicos (folios 18, 25, 28, 37v. y 89v.). Cf. GÓMEZ MORENO, Anales, pógr. 8. Expositor: Biblioteca Nacional. Sign. 3806(1, 523). XXXIII J. CASIANI DE INCARNATIONI L1BRI VII. — SIOLO XII (LÁM. 31). 65 folios. — 260 X 175 mm. — A línea lirada. Iniciales formadas por monstruos y vegetales estilizados. Cf. HARTEL-LOEWE, Bib. Pat. Lat. Hisp., pág. 456. Expositor: Biblioteca Nacional. Sign. 5780(Q. 106). XXXIV LÍBER TESTAMENTORUM AECCLESIAE LEGIONENSIS.—SIOLO X1I-XM (LÁM. 45). 43 folios. - 168 X 252 mm. - A línea lirada. Llamado generalmente Libro de las Estampas. Contiene copias de testamentos reales a favor de la catedral de León. El más antiguo documento aparece otorgado por Ordono II (año 916), y el más moderno por Fernando 1 (año 1045). — 184 — Tiene siete miniaturas a página entera en las que están representados Ordofio II, Ordo- ño III, Ramiro III, Bermudo II, Fernando I, Alfonso V, Alfonso VI, y la condesa dofia Sancha. Describe el códice y reproduce el retrato de Ordoño II GARCÍA VILLADA, Catálogo, pági- na 67-59 y lám. VII. Expositor : Cabildo catedral de León. Sign. 26. XXXV S. BEATI DE LIEBANA EXPLANAT1O IN APOCALIPSIS S. IOHANNIS. SIGLO XII (LÁMS. 38 y 39). 127 Tollo». — 348 X 295 mm. — Dos cois. Procede de San Pedro de Cárdena. En el Interior de sus dos tapas de encuademación hay pegados dos fragmentos de escrituras del siglo xv o xvi que parecen referirse a Sevilla. Le faltan muchos folios y otros han sido mutilados con el mayor vandalismo. Se conservan las siguientes miniaturas: Fragmentos del árbol genealógico, con el sacrificio de Isaac (folio I), los hijos de Esaú (f. 1 v., fragmento) y David, en medallón circular (f. 5 v.)- — San Juan y el ángel, y el Señor y San Juan, emparejados, bajo arcos de herradura (f. 5 a 5 v.). — Ap. I, 7 (f. 15). — Ap. XI, 12 a 14 (f. 28). — El Anticristo derribando la ciudad dejerusalén (f. 29). — Las iglesias de Efeso, Esmirna, Pérgamo, Thyatira y Laodicea (fs. 32 a 52). — Palmera (f. 77). — Los án- geles segundo y tercero tocando las trompas (f. 80 y 80 v.). — Ap. XII (f. 85 v.; es sólo un fragmento muy pequeño de la serpiente). — Nombres del Anticristo (f. 97, fragmento). — El primero y tercer ángel derramando sus copas (f. 104). — Fragmento de una estrella (f. 109). — ídem, de un hombre muerto (f. 115 v.). Folio y medio, pertenecientes a este códice se guardan hoy en la Biblioteca del señor conde de Heredia Spfnola. El folio entero contiene la representación, a toda página, de la visión del Cordero. El folio mutilado, la representación de los dos testigos, Enoc y Elfas. Reprodujo la miniatura del folio 29 N. SENTENACH, Miniaturas notables del Museo Ar- queológico Nacional (Boletín de la Sociedad Española de Excursiones, 1907, XV, pág. 215). Expositor: Museo Arqueológico Nacional. XXXVI MISSALE. — SIGLO XII. 172 lolios. — 272 X 170 mm. — A Ifnea lirada. — Con notación musical. Debió de ser interesantfsimo ejemplar, a juzgar por la representación del Señor en ma- jestad con el tetramorfos y dos serafines, en el folio 84 v., y los pequeños fragmentos de otras miniaturas que se advierten en los folios 52, 37 v., 54 y 77 v. Hay bellas iniciales a pluma en Iosfoltoa38, 78, 117 v. y 123. Expositor: Reol Academia de la Historia. Sign. 51. — 185 — XXXVII BIBLIA SACRA (V. T.). - SIGLO XII (LÁMS. 34 v 35). 250 folios. - 530 X 586 mm. - Dos cois. Tiene, después de los árboles genealógicos, dos grandes miniaturas que representan la Adoración de los Reyes y la Creación. Al frente de cada libro hay hermosas capitales minia- das, casi todas con figuras humanas. Expositor : Biblioteca Provincial de Burgos. XXXVIII BIBLIA SACRA. — SIGLO X v FINES DEL XII (LÁMS. 32 y 33). 455 folios. — 586 X 395 mm. — Dos coló. Es llamada Biblia de Ávila porque vino de su iglesia catedral, sin que se tengan otras noticias de su procedencia. Sólo contiene treinta y ocho folios con escritura y pinturas españolas del siglo xu. Lo restante es de letra minúscula carolingia y adornado con espléndidas iniciaies historiadas. Esta escritura antigua puede asimilarse, por ejemplo, a la del Codex Egberti, de la Biblioteca de Tréveris, escrito entre 984-993, en el monasterio benedictino de Reichenau (Cf. STEFFENS, Pa- léographie laíine; ed. franc. par R. Coulon, Tréveris-Parfs, 1910, pl. 70). Las iniciales his- toriadas son, en lo decorativo, del tipo de varias reproducidas por PISCICELLI TAEGI, Paleo- grafía artística di Monfecassino, 1876, que abundan en códices procedentes de Capitanata y se encuentran también en códices de nuestra Biblioteca Nacional, venidos de Sicilia. La escritura española de la Biblia de Avila conviene con modelos dados por MUÑOZ V RI- VERO y GARCÍA VILLADA como del siglo xm. Ocupa los folios 168 a 179, 204 a 219 y 302 a 305, que corresponden, respectivamente, a fragmentos del libro de Esdras, Salmos de David y libro de Ezequiel; lo escrito en los folios 204 a 209 es de otra mano, aunque español también, imitando la letra carolingia antigua. En el folio 2 v. hay un índice en letra gruesa del siglo xiv. Tiene las siguientes miniaturas españolas: 1. Arca de Noé. Ocupa media página. Debajo, Noé ofreciendo un sacrificio ; círculo con los tres hijos del patriarca de donde surge el árbol genealógico que se continúa en la vuelta del mismo folio. En algunos círculos hay cabecitas dibujadas a pluma. Folio 1. 2. E inicial, 105 X 110 mm. El profeta Esdras, con un rollo o volumen, recibiendo la inspiración del cielo. Monstruos con siluetas de perrillos. Folio 168. 5. A inicial, 150 X 100 mm. Otra representación del profeta; monstruos y dos hombres desnudos. Folio 171 v. 4. P inicial, más sencilla, formada por monstruos, 170 X 55 mm. Folio 177. 5. B inicial, 130 X 85 mm. El rey David pulsando el arpa. Folio 204. Los folios 349 a 351 v. pintados a página entera, sin otro texto que breves frases latinas rotulando los asuntos que se discribuyen en tres zonas por página, en el siguiente orden : - 186 - 6. Bautismo de Jesús. Conversión del agua en vino en las bodas de Cana. | Pre- sentación de Jesús en el templo. Jesús es tentado por Satanás. | Segunda y tercera tentación. Folio 349. 7. Entrada de Jesús en Jerusalén. | Última cena. | Jesús lavando los pies a sus discípu- los. Folio 379 v. 8. Prendimiento. ¡ Calvario. | Descendimiento. Folio 550. 9. Las tres Marías, ángeles y soldados ante el sepulcro. | Bajada del Señora los infier- nos. | Jesús y la Magdalena. Jesús y los peregrinos de Emaús. Folio 550 v. 10. Jesús entre Juan y Cleofás. | Duda de Santo Tomás. | Ascensión del Señor. Fol. 351. 11. Pentecostés. Compuesto en dos zonas : en la superior está el Señor sentado entre dos ángeles con incensarios, y en la inferior los apóstoles. Folio 351 v. 12. Los cuatro evangelistas representados en forma humana con cabeza de los animales simbólicos. Aparecen de pie, bajo arcos románicos, en dos parejas: arriba, Mateo y Juan, y abajo, Marcos y Lucas. Ocupa el espacio de una columna de escritura. Folio 355 v. El color que predomina en estas pinturas es el bermellón; se emplean además el rojo os- curo, azul grisáceo, amarillo y verde muy oscuro. Las cabelleras se pintan de rojo o azul; las carnes se realzan con manchas de bermellón. En el folio 570 v. hay algunos ensayos de pluma. El más curioso, escrito con letra del siglo xiv dice: «En el nome de Dios e de Santa Maria si Dios me ayudase yo servir bos que- rría gracia e merced...». Publicáronse dos páginas de la Biblia de Ávila en fototipia en el «Boletín de la Sociedad Española de Excursiones», V, 1897, pág. 190, con indicación de los asuntos por C. Schulz. Expositor: Bíbllotecn Nocional. Siyn. Vil. 16-1. XXXIX DIDACI DE CAMPOS PLANETA 51VE DE CHPJSTI REGNO, DE B. VIR- GINE, DE S. MICHAELE, DE ANIMA BEATA ET DE PACE LI- BRI VII. — SIOLO XIII. 132 folios. - 278 X 175 mm. - A Ifnea lirada. La obra de Diego de Campos, canciller de Fernando III el Santo, fue dirigida por su autor al arzobispo don Rodrigo en 1218. Fernán Pérez de Guzmán tradujo al castellano e interpoló en su Mar de historias diversos pasajes de esta obra. El presente ejemplar puede considerarse escrito hacia aquella fecha. La calidad de la vitela, la belleza de la escritura y la originalidad de los dibujos marginales hechos a pluma, con toques amarillos, rojos y azu- les, comunican interés extraordinario al códice. Facsímil en GARCÍA VILLADA, Paleografía. Expositor: Biblioteca Nocional. Slgn. 10108 (Hh. 85). — 187 — XL NOTULE DE PRIMATU NOBILITATE ET DOMINIO AECCLESIAE TOLE- TANAE. — AÑO 1253. 40 folios. — 225 X ISO mm. - A línea tirada y a dos cois. Al fin : «Scriphjs est líber iste Toleti civitate regia. Regnante Aldefonso ibidem cr in Castella et Legione Fratre suo Infante Sanctio electo regente Ecclesiam Toletanam. Ab Adam VI. mil. d LXXIX A populalione Toleti. . II. mil. de. XL. Consumatus Armo Ab era C a e s a r i s . . . . M. C C . XCI. II ydus Magih Ab incarnatione . . . . M. C C . Lili Regni supra dicti regris Primo Tiene muchos dibujos a pluma realzados con verde, amarillo y bermellón, representando sesiones de concilios, y papas, reyes y prelados en sus tronos. Reproduce una página GARCÍA VILLADA, Paleografía. Expositor: Biblioteca Nacional. Sígn, Hh. 144. XLI NOTULE DE PRIMATU NOBILITATE ET DOMINIO AECCLES1AE TO- LETANAE. - SIGLO XV. 42 folios. - 258 X 167 mm. - A línea lirada. Es copia del manuscrito anterior. Copia también algunos de los dibujos a pluma, pero casi todas sus páginas quedaron con los espacios en blanco para las ilustraciones. Expositor: Biblioteca Nacional. Sign. 10040 (Hh. 150). XLII PRIVILEGIO RODADO DE DON ALFONSO X DE CASTILLA V LEÓN. — A Ñ O 1256. Expositor: Archivo Histórico Nacional. Sígn. V. 11-155. XLIII PRIVILEGIO RODADO DE DON ALFONSO X DE CASTILLA Y LEÓN. — AÑO 1257. Expositor: Archivo Histórico Nacional. Sign. V. 13-136. 24* — 188 — XLIV DOCUMENTO RODADO DE DON SANCHO IV DE CASTILLA y LEÓN, EN QUE SE DIS- PONE QUE SU CUERPO SEA SEPULTADO EN LA CATEDRAL DE TOLEDO. — AÑO 1285. " Mide 500 X 230 mm. Debajo del signo rodado hay una representación convencional del templo; el monarca otorga su disposición ante el prelado y entre ambos se ve el supulcro destinado al primero. Reproducido por ESCUDERO DE LA PEÑA en el «Museo Español de Antigüedades», V, 247. Expositor: Archivo Histórico Nacional. Sign. V. 14-158. XLV PELAGII EP. OVETENSIS CHRONICA HISPANAE. — SIGLO XII!. 117 folios. - 280 X 20» mm. — Dos cois. Tiene en los folios 1 v. y 2 un gráfico de la distribución de los primeros linajes y oiro de grados de parentesco, hechos con tinta y colores. En el folio 3, gran rosa de los vientos. Muchas miniaturas representando, solos o emparejados, personajes del Antiguo Testamento, prelados y reyes españoles hasta don Fernando y doña Sancha. Expositor : Biblioteca Nacional. Sign. V. 16-6. XLV1 5. GREGORII PAPAE MORALIUM LIBRI XXXV. - SIGLO XIII. 240 folios. — 575 X 410 mm. — Dos cola. Iniciales de cada libro bellamente miniadas con figuras humanas o de animales fan- tásticos. Expositor : Real Academia de la Historia. Sign. 1. XLVII HISTORIA SCHOLASTICA. — SIOLO XIII. 249 folios. — 450 X 270 mm. — Doa cois. Capitales en colores e iniciales de los libros historiadas. Uno de sus folios contiene una efemérides de 1222, escrita en letra de hacia esa fecha. Expositor: Real Academia déla Historia. Sign. 11. - 189 - XLVIII BIBLIA SACRA. — SIGLO XIII. Dos volúmenes: uno con 562 folio», y oiro con 420. - 490 X 360ram.— Dos cois. Tiene numerosas miniaturas de diversos tamaños, ocupando algunas de ellas una o dos páginas. Expositor: Real Academia de la Hisloria. Sig. 2 y 5. XL1X HOJA DE LIBRO LITÚRGICO. - SIGLOS XII-XIII (LAM. 42). 890 X 260 mm. Representación a página entera del Señor en majestad rodeado del Telramorfos. Expositor: Museo Arqueológico Nacional. L TUMBO MENOR DE CASTILLA. — (De LA ORDEN MILITAR DE SANTIAGO.) — SIOLO XIII (LÁM. 45). 219 folioa. — 255 X 150 mm. —A línea lirada. Capitales y epígrafes iluminados, con facsímiles de anagramas, rúbricas y signaturas. En el folio 15 comienza la copia de unas trescientas escrituras correspondientes a los siglos xu y xiii. La miniatura que encabeza el texto representa a Alfonso VIII y a doña Leonor sentados en el trono, sosteniendo en sus manos el sello de Castilla, en unión del maestre don Pedro Fernández; a la derecha el castillo de Uclés con el estandarte de la orden militar de Santiago, y en ultimo término un caballero de la misma orden. Expositor: Archivo Histórico Nacional. V. 21. U RODERICI EXIMINI DE RADA BREVIARIUM HISTORIAS CATHOLICAE. SIGLOS XII-XIII. 597 folios. — 578 X 500 mm, — Dos cois. Iniciales con dibujos de oro y colores. En la del prólogo aparece el arzobispo don Ro- drigo bendiciendo. Miniatura de 225 X 215 mm., que representa una doble vista del Arca de Noé, según las descripciones de Estrabón y de San Agustín. — 190 — Cf. J. VILLAMIL v CASTRO, El Arca de Noé: iluminación del códice de la Biblioteca del Noviciado, en el «Museo Español de Antigüedades», t. IX, 587. Expositor : Biblioteca de lo Universidad Central. S. IULIANI VITA S. ILDEPHONSIS. — SIGLO XIII. 112 folios. — 182 X 150 mm. — A línea lirada. Contiene las siguientes miniaturas a página entera : San Ildefonso marchando al conven- to contra la voluntad de sus padres (folio 5). — Recibiendo el hábito (fol. 3 v.). — Arrodillado ante la Virgen (fol. 8 v.). — San Ildefonso y Joviniano (fot. 11 v.). — San Ildefonso y Helvi- dio(fol. 15). - C o n los judíos (fol. 22). — Con el ángel (fol. 99 v.). — Con un obispo (fo- lio 100). — El rey Recesvfnto dando el cuchillo a San Ildefonso para cortar el velo de Santa Leocadia (fol. 108 v.). — Obispo oficiando y otro personaje (fol. 109). — San Ildefonso con cuatro personas (fol. 109 v.). — Imposición de la casulla (fol. 110). — El santo celebrando misa (fol. 110 v.). — Su entierro (fol. 111). Perteneció en el sigio xiv a los capellanes de la Hermandad del Coro de la Catedral de Toledo. Expositor: Biblioteca Nacional. Sign. 10087. (Hh. (75). Lili PRIVILEGIO RODADO DE DON ALFONSO XI DE CASTILLA Y LEÓN. — AÑO 1329. Expositor : Archivo Histórico Nacional. LIV PRIVILEGIO RODADO DE DON ALPONSO XI DE CASTILLA Y LEÓN. — AÑO 1354. Expositor : Archivo Histórico Nacional. LV PRIVILEGIO RODADO DE DON PEDRO I DE CASTILLA Y LEÓN. — AÑO 1360. Bxposilor: Archivo Histórico Nacional. LVI PRIVILEGIO RODADO DE DON JUAN I DE CASTILLA Y LEÓN. — AÑO 1379. Al principio del texto hay una miniatura con la representación del monarca sentado. Expositor: Archivo Histórico Nacional. - 191 - LVII JUAN FERNÁNDEZ DE HEREDIA : LIBRO DE LOS EMPERADORES Y CONQUISTA DE MOREA. — FINES DCL SIGLO XIV. 269 folios. — 410 X 270 mm. - Dos cois. Fue acabado de escribir en Avifión e! 5 de marzo de 1393 por BERNARDO DE JACA. En la inicial del primer tratado hay un retrato del gran maestre de San Juan dejerusalén, don Juan Fernández de Heredia; la cruz de la Orden, que tenía sobre el manió, fue borrada por otro poseedor de! códice. En el folio primero del texto hay encuadramiento e inicial con dos reyes sentados. La miniatura que encabeza el segundo tratado representa a Fernández de Heredia seguido de sus guerreros dirigiéndose a la conquista de la Morea. Cf. DOMÍNGUEZ BORDONA, Libros miniados en Aviñón para Don Juan Fernández de He- redia, en «Museum», VI, 1920, p. 305. — IBID., La primera parle de ¡a Corónica de Conqui- ridores de Fernández de Heredia, en la «Revista de Filología Española», X, 1923, p. 380. Expositor: Biblioteca Nacional. Sign. 10151. LVI1I JUAN FERNÁNDEZ DE HEREDIA : SEGUNDA PARTE DE LA GRANT CORÓNICA DE CONQUIRIDORES. — FINES DEL SIOLO XIV. 559 folios. - 420 X 290 mm. - Dos cois. Hecho, como el anterior, en Aviñdn. Se encabeza con gran inicial con el retrato de Fer- nández de Heredia. Al frenie de cada libro está representado el conqueridor cuyas hazañas refiere el texto; trátase, en su mayor parle, de retratos idealizados del gran Maestre. Cf. DOMÍNGUEZ BORDONA, he. cií. Expositor: Biblioteca Nacional. Sign. 10134 bis. LIX EFEMÉRIDES Y REGLA DE SAN BENITO. - SIGLOS XIV-XV. 234 folios. — 290 X 200 mm. — A línea lirada. — Con notación musical. Tiene grandes iniciales y rúbricas, algunas de página entera, ricas en oro bruñido. Bxposilor : Museo Arqueológico Nacional. LX LIBRO DE PRIVILEGIOS Y DONACIONES DEL MONASTERIO CISTERCIENSE DE SANTOS JUSTO y PASTOR. (CARTULARIO DE TOJOS OUTOS). — SIOLO XIV. 868 folios. — 450 X 280 mm. — A lfnca tirada. — 192 — Acompañan a las primeras copias del libro representaciones de reyes y otros personales otorgantes de los documentos. Expositor : Archivo Histórico Nacional. LXI CONSUETUDINES ILERDENSES ET FORI ARAGONUM A REGE IACO- BO PROMULGATI, CUM SUIS GLOSIS. — SIGLO XIV. 186 folios. — 365 X 248 mm. — Dos cois. Orla y dos escuditos con flor de lis y león, ambos de oro, sobre azul. Procede de Ja Biblioteca Dalmases. Facsímil en el ButHeti de ¡a Biblioteca de Catalunya, 1916. Expositor: Instituí d'Estudis Catalana. LXII LA GRAN CONQUISTA DE ULTRAMAR. — SIGLO XIII (LÁM. 47). 360 folios. — 415 X 280 mm. — Dos cois. Con dos miniaturas en los folios 1 y 2, que representan el cerco y asalto de la ciudad de Belina, defendida por el rey Aynart. Muchos espacios en blanco reservados a las ilustra- ciones. Perteneció a don Alonso Felipe de Aragón, cuarto conde de PJbagorza, y en 1631 a su descendiente don Gaspar Galcerán, conde de Guimera. Expositor: Biblioteca Nacional. Sign. 1187. LXIII LIBRO DE LOS CASTIGOS. ATRIBUÍDO A SANCHO IV. — SIGLO XV. Papel. 82 folios. — 370 X 266 mm. — Dos cois. Con muchas ilustraciones de gran interés iconográfico. Expositor: Biblioteca Nacional. — Sign. 399S (P. 23) LXIV PETRI COMESTORIS HISTORIA SCHOLASTICA. — SIGLO XIV (LÁM. 49). 591 folios. — 440 X 510 mm. — Dos cois. Los seis primeros folios contienen los árboles genealógicos y glosas a los mismos; en varios círculos, historias dibujadas a pluma sólo, lo más con aigún loque de oro: representan — 195 — la creación de Adán y Eva, primer pecado, expulsión del paraíso, Jessé, David, Salomón, el Pesebre, Jesús en Majestad, Crucifixión y Resurrección. Los folios 6 v. y 7, los ocupa total- mente una gran composición, en la que se prodiga el oro bruñido y predominan los colores azul y carmín, que représenla los símbolos del templo de Salomón bajo arquería gótica con pináculos en los que se repiten seis veces las armas de Aragón, que indican el origen del có- dice. Folio 7 v., planta del templo. Tiene gran profusión de letras historiadas y ornamenta- les, orlas y figuritas marginales. Es particularmente interesante la primera página del Géne- sis con la representación en seis rectángulos, de arriba abajo, de las escenas de la Creación. Expositor: Biblioteca Nacional. Sign. R. 199. LXV ORDENAMIENTO DE ALCALÁ. - SIGLO XIV. 33 folios, — 360 X 260 mm. - Dos cois. Al fin, en grandes caracteres góticos iluminados : Yo Nicolás González escríuano \ del Rey lo escriui e ¡Iluminé. Al principio gran signo rodado del rey don Pedro. Crismón. Mu- chas capitales iluminadas. Perteneció al cardenal don Pedro Tenorio, según lo indica su escudo con el león ram- pante rojo y amarillo. Expositor: Biblioteca Nacional. 5ign. Hh. 55. LXVI ORDENAMIENTO DE ALCALÁ. — SIGLO XIV (LÁM. 48). 41 folios. - 515 X 220 mm. - Dos cois. Al fin : Nicolás González ¡o escriuio. En el folio 1, gran inicial miniada; en ella, Alfon- so X, sentado; las primeras palabras del texto : En el nombre del Padre, en oro bruñido, forman parte de la composición. En el folio 23 v. otra inicial, con el busto de Alfonso XI. Perteneció al marqués de Santillana. Expositor: Biblioteca Nacional. Sign. R. 9. LXV1I F U E R O J U Z G O . — SIGLO XIII (LÁM. 44). Papel. - 110 folio» y 3 en blanco. Sin filigrana. — 370 X 265 mm. — Dos cois. Los folios 1 y 2 tienen grandes miniaturas a página entera en el estilo de los códices a l - fonsíes. La primera representa a Adán y Eva arrodillados ante el Señor que les bendice di- ciendo : crescite et multiplicamini. Ante el paraíso hay un pórtico gótico-mudejar en que se lee : «este es el parayso terrenal e nuestro Señor bendito sea su nombre caso a Adán e a Eua - 194 - e bendizelos e esta es la puerfa». La segunda miniatura representa un árbol de consanguini- dad y parentesco. Ambas pinturas tienen como marco el característico mosaico con los escu- dos y leones en los ángulos, que aparece en los ejemplares de las Cantigas. Perteneció al cardenal don Pedro Tenorio. En el verso del último folio se lee la siguiente nota : «Yo Alfon González Ceruatos canónigo en la eglesia de Toledo otorgo que do este libro a uos Johan Martines prior de Aroche e a uos Ponce Días canónigos en la dicha eglesia por cinquenta mrs. de la primera paga de la decena de la era de mili e tresientos e setenta e nueue aflos . prometo vos a buena fe sin mal engaño de vos dar estos dichos mrs. del dia que el omne de nuestro señor el rey viniere por los dineros de la decima fasta tercer día e de vos sacar ende sin daño . porque es verdad puse aquí mi nombre. Alfon G.1 z.» Sigue con letra de fecha algo más moderna : «Este libro es de la iglesia de toledo segunt paresce por el [bo- rrado, espacio para cinco letras] libro de los libros de la iglesia que tiene prestados Alfon Gz. Ceruatos apreciado en el dicho instrumento Ixxx mrs.». Expositor: Biblioteca Nacional. Sign. Hh. 66. LXV1II LIBRE DE VICIS E DE VIRTUTS AB EXPOSICIÓN MORAL. — SIGLO XV. 254 folios. - 263 X 180 mm. - Dos cola. En el folio 1, el Señor entregando a Moisés el libro de la Ley. En el folio 5, San Juan ante la bestia apocalíptica. Ambas miniaturas y los adornos marginales que las acompañan, de marcado estilo italiano. Perteneció el códice en 1556 a Gabriel Alzines, presbítero de Vich, y en el siglo pasado a don Jaime Ripoll Vilamajor, don José Miró y don Francisco Lorente, canónigos de la mis- ma sede. Expuaitor: Biblioteca Nacional. Sign. 6891. (R. 980). LXIX FR. HUOONIS DE RIPLA COMPENDIUM THEOLOGIAE. — FINES DEL SIOLO XIV. 264 folios. — 216 X 142 mm. — Doa cois. Al fin : Finito libro sit gloria Chrísto. Joannes Tolletanus Alfonsus de Saluatierra huic operí finem dederunt. En el folio 6, la Anunciación y un caballero arrodillado (¿don Pedro Fernández de Ve- lasco, conde de Haro?), acompañado de un santo dominico. En la orla, escudos del conde de Haro, a quien perteneció el libro. - 195 - Cl. A. PAZ V MELIA, Biblioteca fundada por el conde de Maro, en la «Revista de Archi- vos, Bibliotecas y Museos», 1900, pág. 540. Expositor : Biblioleca Nacional. 3ign. 9450 (Bb. 129). LXX FRANCESCH EXIMENIC : LLIBRE TERC DEL CRESTIÁ. — ANTERIOR A 1417 (LÁMINA 51). 252 folios distribuidos en cuadernos dedos folios de pergamino y ocho de papel.— 408X270 mm.—Do» cois. Escrito para el caballero barcelonés Ramón Cavall. El primer folio esfá ilustrado en la siguiente forma : en la parte superior, miniatura de 127 X212 mm., en cuyo centro se ve sentado en gran silla tallada a Ramón Qavall. Viste amplio hábito azul, con vueltas de armiño, y capucha que deja ver una redecilla sobre el cabello. Le rodean consellers, ciudadanos y pueblo de Barcelona, sosteniendo rótulos que dicen : Mals eclesiastichs e princeps. Mals conseyllers e ofíicials. Mals cauallers e ciutadans. Mals auocats, notaris e jutges. Mals navegans, mercaders, menestrals, page- sos, fembres e serviciáis. Mal cogitar. Mal obrar. Mal parlar. Mal persevarar. Mal morir. En la silla : Mala rayl, mal arbre e mala flor e mal fruit. Acongojado (Qavall entre tantas calamidades y tan malas compañías, suplica al cielo : Monsenyer, vullesme informer com poré a tant mals contrastar. Y un ángel le responde, mostrando un libro abierto: En aquest Ubre studiarás diligentment e aquí veuras com pots ais presents mals scapar prestament. El libro a que el ángel se refiere es, naturalmente, el Crestiá, de Fr. Francisco, y en él se ¡een las primeras palabras de la obra : Mal, parlantpropriament, no es neguna essencia, etc. Debajo de esta composición y dentro de la inicial del texto esián arrodillados, ante la ima- gen sedente del Señor, Ramón Qavall y su mujer Inés, viéndose entre ellos su escudo de armas, que se repite en la orla. En la margen inferior, San Francisco recibiendo los estigmas. En la hoja primera de guarda una nota dice que el manuscrito fue vendido el año 1417 por la viuda de Ramón Cavall a los frailes ¡erónimos del monasterio de Valldebrón, en precio de sesenta florines. Describe el manuscrito y reproduce la miniatura J. MASSÓ V TORBBNTS, Les obres de Fr. Francesch Eximenic. Essaig d'una bibliografía, en el «Anuari del Instituí d'Estudis Cata- lans», 1909-1910, pág. 588. Acerca del caballero Ramón Cavall, véase también Massó y To- rents, Les Iletres catalanes en temps del Rey Martí y en Ramón Qavall, Barcelona, 1910. Expositor: Biblioleca Nacional. Sign. 1795 (P. 6). LXXI FRANCESCH EXIMENIC : LLIBRE DELS ANGELS. — AÑO 1418. Papel. - 189 folios. - 296 X 220 mm. - Dos cois. Al principio del texto y ocupando el ancho de dos columnas, dibujo a la aguada en que - 196 - se ve a la Virgen con el Niflo, entre ángeles, y Fr. Francisco Ximénez arrodillado a sus pies. Reproducido por MASSÓ Y TORRENTS, loe. cit. Expositor : Inslilul d'Esiudis Catalana. LXXN PRIVILEGIO RODADO DE DON JUAN II DE CASTILLA V LEÓN. — AÑO 1425. Expositor: Archivo Histórico Nacional. LXXIII CASIANI MASILLIENSIS INSTITUTA COENOBIORUM. LÍBER COLLA- TIONUM. Escrito en 1432 por JUAN PONT, párroco de Riudoms, para don Dalmacio Mur, arzobispo de Zaragoza. Orlas e iniciales historiadas. La del primer folio ha sido reproducida en el Butíleti de la Biblioteca de Catalunya, III, 1925. Expositor : Instituí d'Estudia Catalana. LXXIV PRIVILEGIO RODADO D E D O N J U A N II, C O N C E D I E N D O TÍTULO Y H O N O R E S D E CIUDAD A LA VILLA DE FRÍAS. — VALLADOLID, 12 DE MARZO DE 1 4 3 5 . Expositor : Don José Lázaro. LXXV C. SALLUSTII CRISPÍ DE CONJURATIONE CATILINAE DE BELLO III- GURTINAE. - SIOLO XV. 160 X 100 mm. — A línea lirada. Firmado en Barcelona en 1402 por el notario PEDRO MIOUEL CARBONELL. Imitación d e la caligrafía y decoración humanísticas de Italia. Expositor: Instituí dEafudis Catalana. Sign. 448. LXXVI TRACTATUS DE VITA ET MORIBUS PHILOSOPHORUM ET DE QUI- BUSDAM DICTIS EORUM. — ANO 1473. 77 folios. — 290 X 205 mm. — A Knca lirada. — 197 — Escrito para el obispo de Burgo de Osma, don Pedro de Montoya, por su capellán GAR- CÍA D SANTISTBBAN. E Orlas e iniciales de esrilo flamenco. Expositor: Biblioteca Nacional. Sign. V. 19-14 (T. 9). LXXVII PRIVILEGIA, STATUTA, JURE AC CONSUETUDINES CIVITATIS BAR- CHINONAE A FRANCISCO MARTIN ET BERNARDO SOLER COL- LECTAE. — SIGLO XV. 506 rollos. — 360 X 250 mm. — Dos cois. Según consta en la introducción del manuscrito el concejo barcelonés encargó su tra- bajo a los compiladores por acuerdo de 14 de ¡unió de 1476. Gran inicial y adornos marginales. Capitales iluminadas. Perteneció en 1647 a don Francisco Gamis Falcó y a don J. Jerónimo Basora, y en 1853 a don M. Vila. Expositor: Biblioteca Nacional. Sign. 15409 (Ss. 12). LXXVIII BERNAT DE LLUPIA : LLIBRE D'ARMES. - SIOLO XV. Papel. — 523 folios. — In-4.™ — A línea lirada. Escudos de armas pintados en todas s u s páginas <". Expositor: Instituí d'Esiudia Catalana. LXX1X FERNANDO DE B O L E A Y G A L L O Z : C A R T A S A LOS REYES DE ARAGÓN, DE CASTILLA Y DE PORTUGAL, PARA QUE MANDEN A LOS LETRADOS DE SU OBEDIENCIA, EJECUTEN LO QUE POR UNA EPÍSTOLA DEL SEÑOR DON CARLOS, PRIMOGÉNITO DE ARAGÓN, REQUIERE E EXORTA A LOS DICHOS LETRADOS. — SIGLO XV (LÁM. 57). 15 folios. — 215 X 145 mm. - A linca lirada. Escrito en 1480 por ANTONIO AZNAR. Retrato de don Carlos de Aragón, principe de Viana. Viste hopalanda negra, gorro car- (t) En el primer folio de guarda hay estas notas : -Aquesl ¡libre es de don Bernat de Llupia aenyor de Carion escrit any de 1480». «Este libro escriuio don Bernardo de Lupian, mi padre, que este en el cielo, en el lugar de Santa Coloma de la Garríga, con grandes desvelos y diligencias, solicitando por diversas parles del — 198 - mesf y lleva nimbo de santidad; collar, sortijas, cinrurón y rebordes de oro y pedrería ; sobre el pecho la insignia de la Orden del Grifo. En la filacleria de la gran espada se lee : Justitia Dei. En la diestra sostiene oirá cinta que dice : Patientia opus perfectum hahet. Karolus. A sus pies un galgo echado, con la leyenda : Qui se humiüat exaltabitur. Escudo del prín- cipe. Divisa de su abuelo Carlos III de Navarra, un ramo de castaño con el mote «Bonne foy» que se repite abajo. Este retrato del príncipe de Viana, bastante reproducido, lo fue primeramente por V. CAR- DEREBA, en su Iconografía española. Expositor: Biblioteca Nacional. Sign. Vil. 17-3. LXXX PRIVILEGIO RODADO DE LOS REYES CATÓLICOS. — AÑO 1483. Expositor : Archivo Histórico Nacional. LXXX! LÍBER PONTIFICALIS. — SIGLO XV (LÁM. 62). 339 folios. - 520 X 210 mm. — A línea lirada. Al uso de la iglesia de Burgos. Perteneció a don Luis Acufia y Ossorio, obispo de Bur- gos desde el año 1457 hasta el 1495. Contiene tres miniaturas que representan : un cardenal en oración ante el altar, mientras sus acólitos le preparan lo necesario para la misa; el Calvario; el Señor, en trono, bendicien- do. El tamaño de las tres miniaturas es mayor que media página y van rodeadas de primo- rosas orlas en las que se ve el escudo con las cinco llagas que recuerda la devoción del obispo Acuña, fundador del convento de San Salvador de Olmos, a la Orden franciscana. Muchas iniciales historiadas. Cf. D. ÁNGULO ISÍOUEZ, Martín Schonhaaer y algunas miniaturas castellanas, en el «Arte Espaflol». Expositor: Biblioteca Nacional. Sign. V. 8-19. D O C U M E N T O POR EL QUE EL ORAN CARDENAL, DON PEDRO GONZÁLEZ DE M E N - DOZA, ÍNSTITUVE EL COLEGIO DE SANTA CRUZ EN VALLADOLID. — SlOLO XV. 7 (olios. — 286 X 224 mm. — A línea tirada. Es el original, dado en Vitoria a 21 de noviembre de 1483. Orla con las armas del car- mundo laa armas mas ilustres. Matáronle en el año 1506. Pasó en mis manos en el de 1539 después que ma- taron en Plandes a mi hermano don Francisco de Lupian, y ea la prenda que yo, don Antonio de Lupian, lengo en mi mayor estimación.» — 199 — denal y, en la inicial, retrato del mismo entre dos obispos, dando las Constituciones a dos colegiales arrodillados. Reprodujo esta página GÓMEZ MORENO, El Renacimiento en Castilla, en el «Archivo Es- pañol de Arte y Arqueología», I, 1925. Expositor : Biblioteca Provincial Universitaria de Valladolid. Sign. 5ec. 1-5. BREV1ARIUM ROMANUM. — SIOLO XV (utas. 66 y 67). 588 folios. - 286 X 200 mm. — A línea lirada. Tiene en la orla inferior de la primera hoja las armas de los Reyes Católicos, posteriores a la toma de Granada en 1492, y en casi todas las páginas los haces, atributo de doña Isabel, por lo que debe presumirse escrito antes de 1504, fecha de la muerte de la reina. Las orlas o franjas son unas mil seiscientas. Las iniciales y capitales miniadas pasan de dos mil. Las correspondientes a las principales festividades tienen historias alusivas. Cf. A. PAZ Y MELIA en la «Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos», XI, 1904, pág. 437. Expositor: Biblioteca Nacional. Sign. V. 18-8. LXXXIV LÍBER CHORUM (TOMO I DEL OFICIERO DOMINICAL). — SIOLO XV. Folio máximo. Pintado antes de 1499 por JUAN DE CARBIÓN que firma en la orla del folio 102 : Johan de Carrion me fecif. Los asuntos representados en las grandes iniciales son : David (folio 1); Adoración de! Niño (folio 80); Epifanía (folio 102). Bellas orlas con flores, niños y mujeres desnudas, sol- dados, etc. Expositor: Cabildo Catedral de Avila. LXXXV LÍBER CHORUM (TOMO II DEL OPICIERO DOMINICAL). — SIOLO XV (LÁM. 65). Polio máximo. Lleva la siguiente firma en el primer folio : Todas /as letras destos libros físo Johan de Carrion. Oran inicial con la Resurrección del Señor. Orla de caprichos y escenas comple- mentarias de la principal. Expositor: Cabildo Caledral de Ávila. — 200 — LXXXVI LÍBER CHORUM (TOMO I DEL SANTORAL). — SIGLO XV (LÁM. 64). Orla con escenas de género. En la letra, martirio de San Esteban. Expositor: Cabildo Catedral de Avila. LXXXVII FRANCESCH DE BARCELONA : LLIBRE DE LES NOBLESES DELS REYS. — SIOLO XV. Papel. — 96 folios. — 286 X 200 mm. — A lfnea lirada. Orla con pájaros y monstruos. Expositor: Insfilut d'Estudis Calalana. Sign. 487. LXXXVIN S. GREGORIO: SEGUDA PARTE DE LOS MORALES SOBRE EL LIBRO DE JOB. TRADUCCIÓN CASTELLANA DE DON PERO LÓPEZ DE AYALA.—SIGLO XV. Papel. — 168 folios. — 400 X 290 mm. — Dos cois. En la portada, pintura a la acuarela que representa al canciller Ayala arrodillado ante San Gregorio. Presenta el traductor su libro diciendo : Señor, de los peligros guardado en este mundo \ sea quien te presenta este libro segundo. V responde el pontífice : Dios te guarde, amen, por la su gracia santa \ pues que por su servicio feziste obra tanta. Perteneció al marqués de Santillana. Reprodujo el retrato del canciller, J. CATALINA GARCÍA, Castilla y León durante los rei- nados de Pedro I, Enrique!!, Juan ! y Enrique !!!, Madrid, 1893. Descripción del manuscrito en M. SCHIPF, La Bibliothéque du marquis de Santillane, París, 1905, pág. 191. Expositor: Biblioteca Nacional. Sign. V. 4-9. . — SlOLO X V . Papel, excepto los folios 1,2, 12. 15 y 22 que son de vitela.-79 folios. - 208 X H0 mm. — A lfnea tirada. Orla miniada con pájaros y flores; escudo del marqués de Santillana; iniciales miniadas. Expositor : Biblioteca Nacional. Siffn. V. 16-2. (I) Sustituye al número 89 del Catálogo-Guía, que era un libro de horas fluí — 201 — xc CYRILLI ALEXANDRINI THESAURUS ADVERSUS HAERETICOS, GEOR- GIO TRAPEZUNT1O INTERPRETE. — SIGLO XV. 211 folios. — 510 X 226 mm. — Dos cois. Dedicó Jorge de Trebisonda su traducción a don Alfonso V cuyas armas figuran en ma- nuscrito. Tiene éste varias orlas y más de cuatrocientas capitales en oro y colores, muchas de ellas con cabecitas, bustos e historias. Procede de la Biblioteca Dalmases. Reprodúcese una página en el Butlletí de la Biblioteca de Catalunya, vol. 111. Expositor: Instituí d'EaluiIis Catalana. Slgn. 555. XCI S. JOANNIS CHRYSOSTOMI OPUSCULA VARIA. — SIOLO XV. 207 folios. — 295 X 200 mm. — Dos cola. Orla con escudo de Montserrat. Expositor: Inslilut d'Eatudis Catalana. Sign. 655. XCII FRANCESCH EXIMENKp: LLIBRE DELS ANGELS. — SIGLO XV. 183 folios. — 272 X 200 mm. — Dos cola. Orlas e iniciales historiadas en las primeras páginas del prólogo y del iexto. En la pri- mera letra se representa a fray Francisco entregando su libro a mosén Pere d'Artés. En la segunda a San Miguel luchando con el dragón. Cf. MASSÓ V TORRENTS, ¡OC. C/'t. Expositor: Inslilul d'Esludis Cfltalans. Sign. 462. XCIH HOJA DE LIBRO CORAL. — FINES DEL SIGLO XV (LJSM. 69). 750 X 530 mm. Oria con escudo y emblema de los Reyes Católicos. En la inicial Purificación de la Vir- gen en presencia de Santo Domingo y un fraile de su Orden- Expositor: Señora de Lázaro. XCIV HOJA DE LIBRO CORAL. — FINES DEL SIOLO XV. 760 X 580 muí. Parece del mismo códice que la anlerior. En la inicial la Ascención del Señor. Expositor: Señora de Lázaro. xcv C U A D R O CON DOCE HISTORIAS MINIADAS PROCEDENTES, PROBABLEMENTE, DE AL- QUN TRATADO CANÓNICO. — SIOLO XV. Estilo francés. Expositor: Don Pedro del Castillo Olivares. XCVI ALFONSO DE LA TORRE : VISIÓN DELECTABLE DE LA FILOSOFÍA Y ARTES LIBERALES, METAFÍSICA Y FILOSOFÍA MORAL. — S I - GLO XV (LÁMINA 59). Papel. - 67 folios. - 297 X 215 mm. - A Ifnea lirada. Gran inicial miniada en la que se representa al autor escribiendo su obra. Expositor: Biblioteca Nacional. Sign. 3367 (L. 133). XCV1I PRIMERA CRÓNICA GENERAL. — SIOLO XV. 202 folios. — 445 X 320 mm. - Dos cois. Encuadra miento con escudo de Castilla y León arriba, y el del "marqués de Santillana abajo; en los ángulos los yelmos que figuran como emblema en oíros libros de dicho caba- llero. Al principio del texto, un anciano con corona, cetro y globo, con manto de púrpura, y la leyenda f?ex A/fonsus imperat. Cf. MENÉNDEZ PIDAL, La leyenda de los infantes de tara, pág. 384. SCHIFF, La Bib. du M. de Santlllane, págr. 392. SÁNCHEZ CANTÓN, Maestro Jorge Inglés, miniaturista del mar- qués de Santillana, en el «Boletín de la Sociedad Espaflola de Excursiones», 1828, p. 27. Expositor: Biblioteca Nacional. Slgn. R. 234. - 203 - xcvm AELII ANTONII NEBRISSENSIS INTRODUCTIONUM LATINARUM SE- CUNDA EDITIO. — SIGLO XV (LÁM. 61). 98 folios. — 266 X 200 mm. — A Ifnea lirada. Escrito e iluminado ñ fines del siglo xv para el maestre de Alcántara don Juan de Zúfiiga. En el folio primero hay una gran miniatura a página entera en la que está representado el maestro Nebri¡a explicando en cátedra, en casa de su protector don Juan de Zúfiiga. En el centro de la estancia, sentado en lujosa silla de oro y bajo dosel, se ve al maestre don Juan de Zúfiiga, que tiene a su izquierda tres jóvenes, acaso sus tres hermanas, Isabel, Elvira y María. De los demás alumnos que asisten a la lección, el que aparece en primer término con bonete rojo y cruz de Alcántara en el pecho, pudiera ser Marcelo, primogénito de Nebrija, autor también de importantes obras. En el folio segundo orla con escudo de la casa de Zúfiiga, tenido por niños desnudos. Capitales de oro bruñido y tinta gris. Escritura humanística. Cf. A. PAZ V MELIÍ en la «Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos», 1898, pág. 8. Expositor: Biblioteca Nacional. — Sign. Vit. 17-1. ALFONSO X: CÓDIGO DE LAS SIETE PARTIDAS. - SIOLO XV. 464 folios. - 59S X 283 mm. - Dos cois. Primera página con orla y miniatura que representa al papa y al rey ante el trono del Se- ñor. En la orla, escudos de Zúfiiga y Pimentel. Las restantes orlas y miniaturas, al frente de las otras seis partidas, son de arte francés. Perteneció a los Reyes Católicos, y antes, acaso, a don Alvaro de Estúfiiga, primer du- que de Arévalo y ¡usticia mayor de la casa del rey. Es notabilísima la encuademación del manuscrito, de cuero oscuro, con hierro mudejar y forro de terciopelo brochado galoneado de oro; grandes iniciales de los reyes, coronas y broches de esmalte morisco y chapas de plata nieladas con la imagen de San Miguel ( t \ Cf. A. PAZ Y MELIA, en la «Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos», XI, 1904, p. 437. Expositor: Biblioteca Nacional. — Sign. V. 2-8. invenlario de libros propios de doña Isabel dado a conocer por CLEMENCÍH (Elogio, 476) se manuscrito: -Un libro grande escriplo en pernamino, de mano, que son las siete partidas, nos de piala dorada, que van asidos en unos fejlilos de piala lirada dorada, que llene en Ja y en la oirá una y de la dicha piala, con la cubierta de acehuni morado». - 204 - MISSALE TOLETANUM. — SIGLO XV (LÁM. 78). 173 folios. — 263 X 202 mm. — A lfnea «roda. Dos miniaturas a página entera que representan el Nacimiento y la última Cena; 39 letras grandes con salidas o sea con franjas prolongadas a lo largo del margen; 578 letras de ta- maño mediano, también con salidas; 59 letras peones y 357 de (amaño pequeño, aunque de colores y con toques de oro. Lo describe minuciosamente A. PAZ V MELIA, en la «Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos», 1903, pág. 26-37, reproduciendo la miniatura de la Cena y la magnífica encuader- nación mudejar, uno de los ejemplares de este estilo más bellos y mejor couservados. expositor: Biblioteca Nacional. Sign, Vit. 2, 14. DON ALVARO DE LUNA : LIBRO DE LAS VIRTUOSAS E CLARAS MUJERES. - SIOLO XV. 340 X 240 mm. — A línea tirada. Ejemplar hecho para el condestable cuyo escudo figura en las ricas orlas al frente de la primera y segunda parte de la obra. Registrado por V. DE LA FUENTE, Catálogo de los libros manuscritos que se conservan en la Universidad de Salamanca, Salamanca, 1865. Hay ediciones de los Bibliófilos espa- ñoles (1891) y de Manuel CASTILLO (1908). Expositor : Biblioteca provincial universitaria de Salamanca. cu INICIAL DE LIBRO CORAL. — SIOLO XV. 280 X 220 mm. Representa el martirio de San Lorenzo. De la Colección Rico Sinobas. Reproducida por W. S. COOK, The earliest pa/nted panels oi Catatonía, III, fig. 48. Expositor: Museo Arqueológico Nacional CIII INICIAL DE LIBRO CORAL. - SIOLO XV. 280 X Í20 mm. Representa la Resurrección del Señor. De la Colección Rico Sinobas. Expositor : Museo Arqueológico Nacional. - 20B - HOJA DE CANTORAL. — SIGLO XV. 230 X 220 mm. Rica orla. En la inicial se ve simbolizada la Cariddd en forma de una doncella acompa- ñada de otras siete que ostentan rótulos alusivos a dicha virtud. Formó" parte de un libro mandado hacer por los Reyes Católicos para el convento de Santo Tomás de Ávila. De la Colección Rico Sinobas. Cf. N. SBNTENACH, Miniaturas notables del Museo Arqueológico Nacional, en el «Bo- letín de ta Sociedad Española de Excursiones», XV, 1907, págr. 215. Expositor: Museo Arqueológico Nacional. CV HOJA DE CANTORAL. — SIGLO XV. 280 X 220 mm. Formó parte, seguramente, del mismo libro que la anterior. Orla e inicial con la figura alegórica de la Prudencia acompañada de siete doncellas sen- tadas, mostrando todas letreros alusivos a dicha virtud. De la Colección Rico Sinobas. Cf. SENTENACH, loe. c/f. Expoailor : Museo Arqueológico Nacional. CVI C O M P O S I C I Ó N FORMADA CON UNA INICIAL Y FRAGMENTOS DE UN LIBRO DE CORO. — SlOLO X V . 226X220mm. En las orlas, emblemas de los Reyes Católicos. En la inicial, la Ascensión de María. Expositor: Señora viuda de Carderera. CVI1 COMPOSICIÓN FORMADA CON UNA INICIAL V FRAOMENTOS DE ORLAS DE UN LIBRO DE CORO. — SIGLO XV (LÁM. 68). 226 X 220 m m . En las orlas, emblemas de los Reyes Católicos. En la letra, la Anunciación de la Vir- gen Marta. — 206 — Tanto estos fragmentos como los de la papeleta anterior derivan, al parecer del mismo libro o serie de donde proceden los señalados con los números CIV y CV. Expositor : Señora de Amunálegui. HOJA DE LIBRO DE HORAS. — SIGLO XV. Es miniatura a página entera, sin texto en ninguna de sus caras, y representa a Moisés y a un mancebo adorando al Señor. Lleva, al margen, la siguiente nota autógrafa de don Vi- cente Cardercra : «Esta figura [la del ¡oven] representa al principe don Juan, hijo de los Re- yes Católicos». Expositor: Señora viuda de Carderera. C1X D O N A C I Ó N HECHA POR DON LUIS DE LA CERDA , DUQUE DE M E D I N A C E L I , AL MO- NASTERIO D E S A N B L A S D E V I L L A V I C I O S A , D E LA O R D E N D E S A N J E R Ó N I M O , D E DIEZ MIL MARAVEDISES DE RENTA SOBRE LAS SALINAS DE SAN FELICES. — Sl~ QLO X V . 8Í0 X 540 mm. - A línen lirada. Ricamente orlado. Escudo de la orden jeronimiana. En la inicial, escudo de Medinaceli sostenido por un ángel. Las primeras palabras del documento, en oro bruñido- Expositor: Don José Lázaro. ex D O C U M E N T O OTORGADO POR DON JUAN DE LA CERDA, DUQUE DE MEDINACELI, CONFIRMANDO LA DONACIÓN QUE SU PADRE, DON LUIS, HIZO AL MONASTERIO DE SAN BLAS DE VILLAVICIOSA. — AÑO 1504. 780 X 660 mm. — A línea lirado. La inicial, a imitación del anterior documento (núm. 109), muestra el escudo de Medina- celi sostenido por un ángel. En la orla se ven escudos con las llagas de San Prancisco. Las primeras palabras, en oro. Expositor: Don Jos¿ Lázaro. - 207 - CX! DIÁLOGO POLÍTICO ENTRE EL AUTOR. UN REY Y UN LABRADOR ENTENDIDO. — SIGLOS XV-XVI. Popel. — 20 folios. — 220 X 148 mm. — A línea rirada. Es un tratado anónimo dedicado a Isabel la Católica y, probablemente, el ejemplar mis- mo destinado a la reina, según parecen indicar el escudo de Castilla y León en la inicial, el esmero de la orla y caligrafía, y la encuademación de la época, en piel labrada. Procede de los dominicos de Plasencia. Lo publicó J. AMADOR DE LOS RÍOS, Historia crítica de la literatura española, Vil, p. 578, con el impropio tflulo de Tratado de los pensamientos variables. Cf. MENÉNDEZ y PELAYO, Orígenes de ¡a novela, I, CXXIV. Expositor: Biblioteca Nacional. Sígn. 6642(5. 219). CXII TITO LIVIO: L A S T R E S P R I M E R A S D É C A D A S , ABREVIADAS V ROMANCEA- DAS POR DON RODRIGO A L F O N S O PIMENTEL, CONDE DE BENAVENTE. — S I G L O XV. Papel. — 240 folios. — 387 X 270 mm. — Dos columnas. Ilustraciones análogas a las del Libro de los castigos e documentos, del rey don Sancho. Ocupan página entera y casi todas tienen sencilla orla. Los asuntos representados, son : Rómulo y Remo en los montes Palatino y Aventino (fol. 5 v.). — Las damas sabinas entre los ejércitos de romanos y sabinos (fol. 7 v.). — Lucha entre Horacios y Curiáceos (fol. 10 v.) — El Horacio vencedor dando muerte a su hermana (fol. 11 v.). — Tulia en su carro, pasando por el cuerpo de su padre (fol. 15 v.). — Muerte de Lucrecia (fol. 18 v.). — El mancebo ro- mano que mató al secretario de Porsena, quemándose la mano (fol. 21). — Virginio dando muerte a su hija (fol. 35 v.). — Amflcar tomando a su hijo Aníbal el juramento de odio a los romanos (fol. 99 v.). — Batalla de Cannas (fol. 112 v.). — Escipión Africano ante los nobles romanos (fol. 113 v.). — Combate entre Aníbal y Escipión (fol. 170). — Muerte de Anfbal (folio 235). En el folio 1, orla; en la parte superior, ángel con escudo del traductor. Expositor: Biblioteca Nacional. Sign. V.M-11. Anl. Ee66. CXIII S É N E C A : D E LA PROVIDENCIA, D E LA C L E M E N C I A Y O T R O S TRA- T A D O S , TRADUCIDOS AL CASTELLANO POR ORDEN DE DON JUAN II. — SlOLO XV (LÁMINA 6 0 ) . 97 folios. — 298 X 255 mm. — A línea lirada. Gran miniatura, a página entera, en grisalla realzada con suaves matices amarillos y azu- — 208 — Iodos. Representa a un caballero arrodillado ante el altar de la Virgen; liene como emblema un serafín rojo en nube azul y la divisa : De mi vevir a ti servir. Orlas, también en grisalla, con iguales emblema y divisa. En la primera hoja de guarda, en letra del siglo XVMI: «51. Castroponce. Es de la librería del Real Collegio de la Compañía de Jesús de Salamanca. Ex dono P. Francisci Ravago Regü confesoris ». Registrado por don Vicente de la FUENTE, loe. cit. Expositor : Biblioteca de la Universidad de Salamanca. CX1V PLATÓN: EL PHEDON. — SAN AGUSTÍN: DE VITA BEATA. — DIS- CURSO DE UN ENVIADO DEL EMPERADOR FEDERICO II AL PAPA HONORIO 111.— COLLUCIO SALUTATO: DECLAMACIONES DE LU- CRECIO. — SIGLO XV. 96 folios. — 250 X 191 mm. ~ A línea tirada. Perteneció al marqués de Santillana cuyo escudo sostenido por dos ángeles figura en [as orlas, de estilo flamenco. En la inicial del primer folio se representa a Sócrates tomando la cicuta en presencia de sus discípulos. Cf. Mario SCHIFF, La Bib. du Marguis de Santfflane, pág. 8. Expositor : Biblioteca Nacional. - Sign. V. 16. exv FRANCESCH EXIMENIC: LLIBRE SEGON DEL CRESTIÁ. - SIOLO XV. 195 folios. — S75 X 260 mm. — Dos cola. Orla de oro bruñido y colores sobre dibujo caligráfico, sirviendo de marco a las palabras AL PRIMER, también en oro, con que comienza el texto. Escudo con rombos oro y negro, con dos figuras grotescas por tenantes. Expositor : Biblioteca Nacional. Sign. 2216. (U. 9a). CXVÍ BIBLIA ROMANCEADA (Biblia de la casa de Alba). — AÑO 1450 (LÁMI- NAS F. v 58). 616 folios. - 404 X 288 mm. La mandó traducir y glosar el maestre de Calatrava don Luis de Guzmán al rabí mosé Arragel de Guadalai'ara, que la concluyó en la villa de Maqueda a 2 de julio del expresado — 209 — año. Tiene trescientas treinta y cuatro miniaturas, seis de ellas a página enfera, y veintinueve capitales con orla. Ha sido publicado con reproducción de las miniaturas, en 1920-1922, por el señor duque de ALBA, con introducción de don Antonio PAZ Y MELIA. Expositor : Señor duque de Alba. CXVI1 PASIONARIO. — SIGLO XV (LÁMS. 70 Y 71). 79 folios. — 540 X 370 mm. — A línea tirada. Tiene las siguientes miniaturas con orla en las cuatro márgenes de la página : Cristo cru- cificado entre los dos ladrones (fol. I). — Descendimiento de la Cruz ( f o l , 20 v.). — Entierro de Cristo (fol. 35 v.). — Piedad (fol. 52 v.). — Resurrección del Señor (fol. 65 v.). — Iniciales y orlas iluminadas. Cf. Carlos G. VILLACAMPA, Grandezas de Guadalupe, Madrid, 1924. Expositor: Real Monasterio de Guadalupe. CXVI1I PASIONARIO. - SIOLO XV (LAM. 72). 88 folios. — 600 X 370 mm. — A Ifnea lirada. Tiene las siguientes miniaturas con orla en los cuatro lados de la página : Oración del huerto (fol. 1 v,). —Jesús atado a la columna (fol. 28). —Coronación de espinas (fol. 50).— Crucifixión (70 v.). — Iniciales y orlas iluminadas. Cf. VILLACAMPA, loe. cit. Expositor : Real Monasterio de Guadalupe. CXIX ESCRITURA DE REFORMACIÓN DE L COFRADÍA DE SANTA MARÍA DE CRIAZÓN, DE A BURGOS, DADA POR EL OBISPO DON LUIS DE ACUÑA. — SIGLO XV. 8Í0 X 220 mm. — A línea tirada. Orla con escudo del prelado, e inicial con retrato del mismo. Exposilor : Señor cardenal Benlloch, arzobispo de Burgos. — 210 — cxx DOS HOJAS DE UN LIBRO LITÚRGICO. — SIOLO XV (LAM. 63). 520 X 220 mm. Son dos miniaturas a página entera, sin texto, que represenlan el Calvario y la Adora- ción de los Reyes. Perteneció al obispo de Burgos don Luis de Acuña. Cf. D. ÁNGULO [ÑÍOUEZ, loe. cit. Expositor: Señor cardenal Benlloch. CXXI MARTYROLOGIUM ROMANUM AD USUM ECCLESIAE SECOVIENSIS. SIGLOS XV - XVI. 158 folios. — 505 X 225 mm. — A 1/nea tirada y a dos cois. Orlas y letras iluminadas de estilo francés. Expositor : Biblioteca Nacional. Sign. 436 (C. 66). CXXII HOJA DE LIBRO CORAL. — FINES DEL SIOLO XV. 670 X « 0 mm. En la orla, escudo con las iniciales de Fernando e Isabel. En la letra, San Andrés leyen- do en un libro. Expositor: Don losé Lázaro. CXXMI MISSALE. — AÑOS 1505-1518 (LAM. 79). 7 volúmenes. — 480 X 650 mm. — A línea tirada. Es el famoso misa! toledano, llamado comúnmente Misal Rico, escrito e iluminado entre los años antes mencionados, para el cardenal Jiménez de Cisneros. Le iluminaron Bernardino de Canderroa, Gonzalo de Córdoba, Alonso Ximénez, Alonso Vázquez y Fray Felipe, La decoración consiste en 24 orlas de página entera para cada una de las festividades, con gran- des iniciales alusivas a la festividad correspondiente; 2,794 franjas marginales; 1,866 letras de gran tamaño; 522 medianas con «salidas»; 1,316 sin salidas; 2,688 «peones». Todas en oro y colores. — 211 — Aunque la obra, a excepción del último volumen, fue hecha durante el arzobispado de Cisneros, hay volúmenes en que se ven escudos de otras personas, como los de Fonseca y Salazar. Los volúmenes que figuraron en la Esposición, fueron el I y el I V . . Cf. A. PAZ V MELIA en la «Rev. de Archivos, Bibliotecas y Museos», V i l , 1902, pág. 139. Expositor: Biblioteca Nacional. Sígn. 546-1662. CXXIV MISSALE. — SIGLO XVI (LÁM. 80). 611 folios. — 850 X 275 mm. — Dos cois. Efemplar muy rico. En todos sus folios, de excelente vitela, la escritura va encuadrada en sencillo marco de oro que separa también las dos columnas. Las capitales historiadas pasan de doscientas, y son abundantísimas las que llevan sólo dibujos de flores o frutas. Ha sufrido mutilaciones sensibles <" pero conserva en los folios 275, 326 y 332 muestras de es- pléndidas orlas con escudo de la casa del Infantado, sostenido por ángeles, y el siguiente lema : Pues este fin a de aver \ h mas sobida ventura \ de buscar es lo que dura. El estilo de tan copiosa ornamentación es el del Misal de Cisneros, advirtiéndose dos artistas, por lo menos, en la ejecución de las letras historiadas. Otras siele orlas distribuidas en el códice son desdichadas imitaciones hechas en los si- glos XVII O XVlll. Expositor: Biblioteca Nacional. Sign. Vil. 18-5. cxxv F U N D A C I Ó N DEL MAYORAZGO DEL MARQUÉS DE VlLLENA. — A Ñ O 1 5 1 5 . 45 folios. — 3S0 X 240 mm. — A Ifnea tirada. Documento ricamente miniado con orlas en el estilo del Misal de Cisneros. En la inicial, retratos orantes de don Diego López Pacheco, duque de Escalona y marqués de Villena, y de su mujer doña Juana Enrfquez, acompañados de tres personas. En otras orlas retratos de sus hijos Fernando y Diego López Pacheco. Lema : Muera la vida y la fama siempre viva. Expositor: Archivo Histórico Nacional. CXXV1 ALPHONSI DE CARTAGENA ANACEPHAELOSIS SIVE GENEALOGÍA REGUM HISPANIAE. — SIGLO XVI. 46 folios. — 350 X 260 mm. — Dos cola. Hecho entre los años 1526 y 1559. Escrito por Dionisius. Describe el manuscrito con lodo (1) Ya en el año 1755 fallaban 74 folios, setfún ñola en una hoja de guarda. Aparecen lambien corlad ve letras historiadas. - 212 - detalle E. TORMO, ¿as viejas series ¡cónicas de los reyes de España, Madrid, 1917. E! autor de las numerosas orlas y cartelas con retratos de personas reales, escudos, emble- mas, etc., es, en opinión del señor Tormo, DIEGO DE ARROYO (1498-1511). Fue este artista pintor de Carlos V y acaso de Felipe II príncipe; en unión de Francisco de Villadiego pintó libros de coro para la catedral de Toledo. Expooilor : Biblioteca Nacional. Sign. Vil. 19-2. CXXVI1 DIURNALE SECUNDUM CONSUETUDINEM ROMANAE CURIAE ET FRATRUM ORDINIS SANCTI H1ERONIMI. — AÑO 1550. 119 Folios. — 290 X 206 mm. — A línea lirada. Orlas y letras miniadas. Primorosa decoración caligráfica a estilo de los cantorales de Guadalupe. Expoaitor: Biblioteca Nacional. Síffn. 7086 . Expositor: Don José Lázaro. — 214 — CXXXVII MISSALE. — SIOLO XVI ( U M S . 82 v 85). Orla con escudo de Rojas, e inicial con la Anunciación. Autor: JUAN RAMÍREZ. Cf. GÓMEZ MORENO, Sobre Renacimiento en Castilla. II. En la Capilla Peal de Grana- da, en el «Archivo Español de Arte y Arqueología», I, 1925, pág. 278 y lám. 125. Expositor: Cabildo catedral de Granada. CXXXVIII ALFONSO X : LIBRO DE LA OCTAVA SPHERA y DE SUS QUARENTA y OCHO FIGURAS CON SUS ESTRELLAS. — SIGLO XVI. Papel. - 49 folios. - 400 X 270 mm. — Dos cois. Tiene cuarenta y seis «ruedas de estrellas» que son imitación de las contenidas en el có- dice alfonsino del mismo tratado. Las alegorías de las constelaciones, así como los adornos en los ángulos de cada página, se hallan dibujados a pluma, coloreados con amarillo y ber- mellón y sobre fondo violado, por lo general. En el primer folio, gran frontis arquitectónico con escudo de la casa de Toledo, y espacio en blanco para el título de la obra o dedicatoria del ejemplar. El mismo escudo se repite en alguna de las miniaturas; en las del folio 36 v. va acompañado del lema : Stote felice. En las otras páginas hay las siguientes leyendas: Plus vigila, debajo de una cigüeña; Animus sub imagine mundi alfior incubuit, junto a una esfera armilar; Omnia vincit amor, debajo de un amorcillo disparando flechas. Encuadernado con este códice hay una copia del Lapidario, escrita en papel con letra del siglo xvi e ilustrada con dibujos a la aguada, desprovistos de interés artístico. La descripción literaria y enumeración de las ilustraciones de este ejemplar fueron hechas por don Manuel Rico v SINOIÍAS en su edición de Libros del Saber de Astronomía del rey D. Alfonso X de Castilla, Madrid, 1863-1867, t. V,, pág. 17 y Apéndice E. Expositor: Biblioteca Nacional. Sign. 1197(Anl. L. 5). CXXXIX LÍBER HORARUM (COMÚNMENTE LLAMADO «DEL P R I O R » ) . — PRINCIPIOS HEL SIOLO XVI (LÁM. 73). 181 folios. - Í68 X 180 mm. - A Ifnea tirada. Contiene las siguientes miniaturas a plana entera : Nacimiento, Resurrección y Ascen- sión del Señor (folios 8, 59 v. y 67, respectivamente). — Un grupo de frailes Jerónimos ado- rando al Santísimo Sacramento (fol. 71 v.). — Anunciación y Purificación de Nuestra Señora — 215 — (fols. 87 v. y 95). — El nacimiento de San Juan Bautista (fol. 101 v.). — San Pedro y San Pablo (fol. 103 v.). — Visitación de la Virgen a Santa Isabel (fol. 106 v.). Siete historias pequeñas representan : Santiago Apóstol, la Transfiguración del Señor, San Agustín rodeado de frailes Jerónimos y agustinos, ia Nalividad de Nuestra Señora, Todos los Santos, Jesucristo predicando a sus Apóstoles. Tiene además profusión de orlas e iniciales iluminadas. Donde faltan las orlas, el texto esta encuadrado por Ifneas lisas de oro y azul. Cf. Carlos G. VJLLACAMPA, Grandezas de Guadalupe, pág. 147. [ixposilor : Real Monasterio de Guadalupe. CXL BREVIARIUM ROMANUM ">. — SIGLO XV. 62 folioa. - 292 X 220 mm. — Dos cola. Tiene doce espléndidas páginas con orlas que recorren las cuatro márgenes; en ellas se ven los más variados temas ornamentales : ángeles, santos, niños desnudos y vestidos, pá- jaros, cuadrúpedos monstruosos, etc. En cada página con orla hay también una letra histo- riada. Es seguramente trabajo toledado imitando lo flamenco. En la orla primera escudo con dos lobos de gules sobre oro, y en las del folio 27 las mis- mas armas acuarteladas con las de Stúniga. Expositor: Biblioteca Nacional. Sign. V. 18-10. CXLI LIBRO DE ARMAS Y B L A S O N E S DE DIVERSOS LINAJES y RETRATOS DE LOS CONDES DE BARCELONA. — SIGLO XVI. Papel. — 126 folios. — 406 X 275 mm. Contiene los siguientes escudos y representaciones, pintados a la aguada : Creación de Adán; el Arca del Señor; armas de Cristo (óvalo sostenido por dos reyes en el que está Jesucristo desnudo, abrazado a la Cruz, y al fondo Jerusalén); armas de Felipe II y de Cle- mente VIII (fol. 1 v.-30). Cada uno de estos asuntos ocupa una página entera. Siguen, a cuatro escudos por página, los de cardenales, emperadores y reyes, principales linajes de Castilla, Valencia, Aragón, Sicilia, Ñapóles, Francia, Flandes, Cataluña, y personajes bíbli- cos y gentiles (fols. 4-106). Supuestos retratos de los condes de Barcelona, desde Ataúlfo hasta Felipe II, de más de medio cuerpo, en marco arquitectónico, a dos figuras por página (folios 110 v.-121 v.). Gran diseño iluminado del puerto de Barcelona. Escudo del duque de Cardona y conde de Prada (fols. 125 V.-126 v.). Expositor: Biblioteca Nacional. Sign. li96(K.2). (1) Sustituyóse con este Breviario el Misal italiano del cardenal Riario, enviado a la Exposición por el cabildo catedral de Zaragoza. — 216 — CXLN ARMAS Y R E Y E S DE SICILIA. — SIGLOS XVI-XVII. 1 folio. — 600 X 395 mm. Dos óvalos concéntricos miniados, con los nombres y cronología de los reyes, y escudo usado por los mismos a partir de don Fadrique II. Debajo, cartela que sirve de marco a la explicación del escudo. Expositor: Don José Lázaro. FRAGMENTO DE INICIAL DE LIBRO CORAL CON LA REPRESENTACIÓN DEL SUPLI- CIO DE VARIOS MÁRTIRES. — SlGLO XVI. 290 X 280 mm. Expositor: Don José Lázaro. CXLIV EJECUTORIA DE HIDALGUÍA DE DON PEDRO DALLO. — S E V I L L A , 1605. Expositor : Don Fernando de los Villares Amor. CXLV EJECUTORIA DE HIDALGUÍA DE LOS SEÑORES DE TRILLO, VECINOS DE CARCA- BUEY. — GRANADA, 1611. Con los retratos de don Diego de Trillo y su esposa. Expositor: Seflor conde de Torrejón. CXLV1 CONFIRMACIÓN DE UN PRIVILEGIO DE ALCABALAS CONCEDIDO POR LOS REYES CATÓLICOS A LAS VILLAS DE CAMBIL Y ALHAVAR. — MADRID, 11 DE JULIO DE 1662. Expositor: Don Pedro Oarefd Faria. - 217 - CXLVII EJECUTORIA DE HIDALGUÍA DE DON PEDRO FERNÁNDEZ DE TALAVERA, VECI- NO DE TOLEDO. — GRANADA, 1638. Expositor: Don Antonio Diez Urange. EJECUTORIA DE HIDALGUÍA A PEDIMENTO DE DON PEDRO VALLE DE LA C E R - DA. — ZARAOOZA, 24 DE SEPTIEMBRE DE 1624. Expositor: Don Pedro Oarcfa Faria. EJECUTORIA DE HIDALGUÍA A PEDIMENTO DE DON JUAN Y DON ANTONIO DE VERA, VECINOS DE SEPÚLVEDA. — VALLADOLID, 1697. Expositor: Señora condesa de Sepúlveda. CL MAPA DESCRIPTIVO DEL CONDADO DE BORGOÑA. — SIGLO XVII. Expositor: Don José Lázaro. CLI MAPA DESCRIPTIVO DE SICILIA. - SIOLO XVII. Expositor: Don José Lázaro. PRIVILEGIO DE ALCABALAS CONCEDIDO A DON JUAN MORANTE, MARQUÉS DE LA SOLANA. — MADRID, 11 DE DICIEMBRE DE 1719. Expositor: Don Pedro García Mora. — 218 — CLIII HOJA D E EJECUTORIA DE HIDALGUÍA DE DON RUI GONZÁLEZ DE VAL- V E R D E , COMENDADOR DE UCLÉS. — AÑO 1 7 3 5 . Con retrato del caballero ante Santiago Apóstol. Expositor : Don losé Lázaro. CLIV HOJA D E DEVOCIÓN DEDICADA A LAS ALMAS DEL PURGATORIO. ln-8.° Hecha en 1760 por don José de Béjar. Exposilor: Don Qulliermo Síinz de Baranda. CLV EJECUTORIA D E HIDALGUÍA A PEDIMENTO DE DON AOUSTÍN LÓPEZ CARRE- TERO. — MADRID, 1786. Expositor: Don Pedro García Paria. HOJA DE EJECUTORIA CON RETRATOS DE LA FAMILIA DE DON BAUTISTA F E R - NÁNDEZ DE SALAMANCA. — SIGLO XVIII. Expositor: Señora de Amunátegui. CLVI1 CÓDICE MISCELÁNEO. - SIGLO XII. 267 foltoa. — 220 X I » mm. — A línea tirada. Representación de la Virgen con el Niño. Procede del Monasterio de Ripoll. Reproduce la primera página R. BEEB, D/'e Hands. des Khsters Santa María de Ripoll. Wien, 1908, Taf. 1. Expositor: Archivo de la Corona de Aragón. Sign. 161. — 219 — CLVIII S. AUGUSTINI HOM1LIAE SUPER EVANGELIO S. IOHANNIS. - SI- GLO XII. 556 folkl». - «10 X 250 mm. - Dos cola. Bellas iniciales en los folios 130, 156 v., 158 v., 140 v., 143 v., 146 v., 148 v. y 150 v. Las restantes, más incorrectas. Desde el folio 151, muy sencillas, verdea o rojas o de ambos colores combinados. Procede de San Cugat del Valles. Expositor : Archivo de la Corona de Aragón. Sign. 4. LÍBER FEUDORUM MAJOR. — SIOLO XII-XIII (LÁMS. 40 Y 41). 89 folios. — 420 X 300 mm. — Dos cois. Son restos del cartulario hecho por Raimundo de Caldes, deán de Barcelona, de orden de Alfonso II de Aragón. Tiene muchas miniaturas, en las que se representan : el compilador presentando su trabajo al rey; el conde Bernardo de Besalú recibiendo el homenaje de su hijo Guillermo; los condes de Beziers, Bernardo Ato y Cecilia con su hija Ermengardis y el mari- do de ésta Gaufredo, conde de Rosellón; los condes de Barcelona Ramón Berenguer 1, el Viejo, y Almondis con el conde Raimundo y los vizcondes Bernardo y Ermengardis, y otras menos importantes. En las miniaturas de la última parte del libro, de distinta mano, se repre- senta siempre al rey con alguna figura arrodillada ante él. Cf. Guía histórica y descriptiva de los Archivos, Bibliotecas y Museos de España (Archivo de la Corona de Aragón), Madrid, 1916, pág. 552. Expositor: Archivo de la Corono de Aragón. Sign. 1. CLX LÍBER FEUDORUM CERITANAE. — SIOLO XIII. 77 fottoa. — 270 X W6 mm. — Dos cois. «Contiene escrituras de los afios 1128 a 1241 referentes a Cerdefia, advirtiéndose que casi todas ellas estaban también transcritas en los Librí feudorum majores. Interesantes mi- niaturas de la misma escuela que la de dichos libros.» (Guía, pág. 553). Expositor: Archivo de la Corona de Aragón. Sign. 18. — 220 — CLXI MISSALE. — SIGLO XIII-XIV. 248 folios. — 319 X 220 mm. - A Ifnea lirada. Tiene cerca de quinientas iniciales, en su mayor parte historiadas. Procede de San Cugat del Valles. Estudiado por S. SANPEBE Y MIQUEL, La Pintura mig- eval catalana, Barcelona, 1908, pág. 64-84. Expositor : Archivo de la Corona de Aragón. Sigo. 5. CLXII MISSALE. — SIOLO XIV-XV. 268 folios. — 260 X 180 mm. — A Ifnea lirada. Iniciales iluminadas, ocho con historias. Procede de Rlpoll. Expositor: Archivo de la Corona de Aragrón. Sign. 18. CLXII1 MISSALE. — SIGLO XV (LÁM. G). 1M folios. — 282 X 211 mm. — A línea tirado. Miniatura a página entera que representa a Jesucristo crucificado, con la Virgen y San Juan. Iniciales iluminadas. Procede de San Cugat del Valles. Expositor : Archivo de la Corona de Aragón. Siffn. 6. CLXIV VALERIO MÁXIMO: DITS E F E T S MEMORABLES D E L S ROMANS. TRA- DUCCIÓN CATALANA DE FRAY ANTONIO CANALS. — SlGLO XIV. 148 íoltos. — 556 X 260 mm. — Dos cois. La traducción catalana de Valerio fue hecha por encargo del cardenal arzobispo de Va- lencia don Jaime de Aragón, que regaló el presente ejemplar a los consellers de la ciudad de Barcelona en 1395. Tiene ricas orlas y miniaturas y muchas iniciales con decoración vegetal. Facsímil en Bibliofília, [. Expositor: Ayuntamiento de Barcelona (Archivo Histórico de la Ciudad). — 221 — CLXV PRIVILEGIOS DE LA CIUDAD DE BARCELONA. - AÑO 1396 (LÁM. 50). 276 folios. — 510 X 225 mm. — Dos cola. Manuscrito conocido con el nombre de Usatges de Ramón Ferrer, su copista. Tiene orlas e iniciales miniadas, algunas con historias. Expositor: Ayunlamienio de Barcelona (Archivo Hislórico de la Ciudad). CLXVf PRIVILEGIOS DE LA CIUDAD DE BARCELONA (LLIBRE VERT I) (1) . — SÍ- OLO X1V-XV. 402 folios. - 340 X 220 mm. — Dos cois. Ricas orlas, miniaturas e iniciales, de ellas cuarenta y siete con historias. Expositor: Ayunlamienlo de Barcelona (Archivo Histórico de la Ciudad). CLXV1I MISSALE. — SIGLO XIV (LÁMINAS H, 55 Y 56). 568 folios. — 54B X 270 mm. — Dos cois. Es el llamado Misal de Santa Eulalia, al uso de la Iglesia de Barcelona. Además de la espléndida miniatura del folio primero con la representación del Juicio fina!, tiene letras histo- riadas con los siguientes asuntos : Natividad (folio 1). — Resurrección (fol. 143). — Ascen- sión (fol. 149). — Pentecostés (fol. 165). — Consagración en la Santa Misa (fol. 211). — Martirio de San Esteban (fol. 222). — San Benito (fol. 245 v.). — Anunciación (fol. 244). — Invención de la Santa Cruz (fol. 249). — San Juan (fol. 262 v.) — San Pedro y San Pablo (1) «El Consejo Municipal de Barcelona tenfa. desde riempos muy remolos, un libro llamado «Verde>, por el color de sus cubiertas, en el que registraban los privilegios otorgados a la ciudad, fórmulas de jura- mento y documentos análogos. Hay en el siglo xiu menciones del libro Verde. En 1345 los consellera man- daron al escribano RAMÓN FEHHER que ordenase los documentos contenidos en el libro Verde, formando una nueva compilación distribuida en dos parles: general de Cataluña, y especial de Barcelona. De esle encargo hecho a Ramón Ferrer, se conservan en el Archivo Municipal de Barcelona dos libros, uno de los cuales siguió llamándose Libro Verde [núm. CLXVI], y otro, que viene a ser una repetición del primero, ha llegado a nos- otros con el nombre de libro de • Usalges de Barcelona de Ramón Ferrer». No siendo suficiente el libro Verde para contener lodos los documentos, hubo necesidad de formar otros libros que se llamaron también Verdes y Rofos, y fueron puestos bajo la advocación de algún santo lutelar: Santa María, Sania Eulalia, San Andrés. Cuatro de estos libros, por acuerdo de 1401, debían ser puestos, encadenados, a disposición de los particula- res que quisieran consultarlos. El libro Verde antiguo que utilizó Ramón Ferrer para su compilación es el nú- mero CLXV del Catálogo.. — Nota de D. A. GONZXLEZ NÚÑKZ. del Archivo Municipal de Barcelona. (Col. 266). — Asunción de Nueslra Señora (fof. 283). — La Virgen y el Niño (fol. 289). — Exaltación de la Cruz (fol. 292). — Santa Eulalia (fol. 500 v.).—Todos loa Sanios (fol. 504). — Orlas y muchas letras iluminadas sin historias. Expositor: Cabildo caled ral de Barcelona. CLXVIII MISSALE. — SIGLO XV (LÁMINAS 53 v 54). 488 folios. - 355 X 285 mm. — Dos cola. Calendario al uso de la Iglesia de Barcelona. Al fin : «Scripsit IOANNES MELEC presbiter oriundus Brilanic. Deo gratias». Tiene dos miniaturas a página entera (folios 328 v. y 329), representando el Calvario y el Señor bendiciendo. Otra miniatura, con la adoración de los Reyes, ocupa el margen infe- rior del folio 38 v. Numerosas orlas y letras iluminadas, de ellas unas cuarenta con historias. Procede de San Cugat del Valles. Expoaiior : Archivo de la Corona de Aragón. CLXIX VALERIO MÁXIMO: DITS E FETS MEMORABLES DELS ROMANS. VERSIÓN CATALANA DE FRAY ANTONIO CANALS. — SIGLO XV. 224 folios. - 872 X 270 mm. - Dos cois. Copia encargada por los consellers de Barcelona en 1408. Orlas e iniciales miniadas, algunas con historias. En el primer folio está representado fray Antonio Canals entregando su traducción de Valerio al obispo don Jaime, cardenal de Sabina y administrador apostólico de Valencia. Cf. la edición de esta traducción publicada por R. MIQUEL Y PLANAS, Barcelona, 1914. Facsímil en Bibüofília, I. Expositor : Ayuntamiento de Barcelona (Archivo Hisiórico de la Ciudad). CLXX JAIME MARQUILLES: COMENTARIOS LATINOS A LOS USATJES DE BARCELONA. — AÑO 1498 (LAM. 52). 398 folios. - 402 X 276 mm. — Dos cois. Comienza el códice con una página ricamente orlada y gran miniatura que representa a 'Jaime Marquilles entregando su obra a los consellers de Barcelona. El folio siguiente tiene adorno marginal e inicial con la figura sedente del Señor. Autor: BERNARDO MARTORELL. Cf. Agustín DURSN Y SANPEBE, En Bernat Martorell ¡'Iluminador de ¡libres, Barcelo- na, 1918, 16 págs. y 2 láms. Tirada aparre del «Bullleíf de la Biblioteca de Catalunya», 1917. ar: Ayuntamiento de Barcelona (Archivo Histórico de la Ciudad). LÍBER HORARUM. — PRIMERA MITAD DEL SIGLO XV. ln-8.° — A línea lirada. Va adornado con las siguientes miniaturas, a página entera : Anunciación (fol. 1). —Vi- sitación (fol. 1 v.). — Natividad (fol. 2). — Adoración de los Reyes (fol. 2 v.). — Presentación en el templo (fol. 3). — Huida a Egipto (fol. 3 v.). — Disputa de Jesús con los doctores (fol. 4.). — Muerte de la Virgen (fol. 4 v.). — Jesús ante Pilatos (fol. 80). — Jesús camino del Calva- rio (fol. 81 v.). — Descendimiento de la Cruz (fol. 82 v,). — Piedad (fol. 83 v.). — Pentecos- tés (fol. 92 v.). Orlas de oro bruñido y colores. En una de sus guardas se copia, en letra imitada de la humanística italiana una oración al príncipe de Viana. Dado al archivo de la catedral de Barcelona, en 1905, por los testamentarios del canóni- go archivero de dicha sede don Buenaventura Rivas. Expositor: Cabildo catedral de Barcelona. CLXXII PRIVILEGIO DE LOS REYES CATÓLICOS CONFIRMANDO LA RENUNCIA QUE DE LA VILLA DE SALVATIERRA HIZO DON GUTIERRE DE TOLEDO, MAESTRESCUE- LA DE S A L A M A N C A , EN EL DUQUE DE A L B A «DON FADRIQUE». — SEVILLA, 1.° DE ABRIL DE 1490. Popel. — ln-8.° Expositor: Sefior duque de Alba. CLXXNI COMPILACIO DE TOTS LOS USATJES DE BARCELONA, CONSTITU- T1ONS E CAPITOLS DE CORT, CONSUETUTS SCRITES DE CA- TALUNYA E COMMEMORACIONS DE PERE ALBERT. — IMPRESO EN BARCELONA POR PEDRO MICHAEL EL AÑO 1495. En el primer folio, grabado xilográfico coloreado. Representa al rey presidiendo Cortes. — 224 — Bibliografía copiosa de este incunable puede verse en la Gula de! Archivo de la Corona de Aragón, p á g . 195. Facsímil del frontispicio en Biblíofilia, I. Expositor: Archivo de la Corona de Aragón. Sisrn. 49. CLXXIV HOJA DE BREVIARIO. — SIGLO XV. ln-8." Representa el Calvario. Procede de Valladolid. Expositor: Don Julio Cavestany. CLXXV PASIONARIO. — SIGLO XV (LÁM. 76). 66 folios. — 450 X 320 mm. — Dos cola. Perteneció al cardenal Mendoza. Iniciales con los siguientes asuntos : Entrada de Jesús en Jerusalén. Bustos del Señor y de Judas. Verónica. Crucifixión. Un monje ante un atril. Expositor: Cabildo catedral de Toledo. PASIONAKIO. — SIGLO XV. 74 folios. — 463 X 320 mm. — Dos cois. Perteneció al cardenal Mendoza. Iniciales con los siguientes asuntos : Enlrada de Jesús en Jerusalén. Oración en el Huerto. Jesús atado a la Columna. Calvario. Expositor : Cabildo catedral de Toledo. CLXXVI1 CONFIRMACIÓN HECHA P O R C A R L O S V Y DOÑA J U A N A , E N F A V O R D E D O N F R A N - C I S C O PlZARRO, DEL TÍTULO DE CONCESIÓN DE ESCUDO DE ARMAS Y ACRECEN- TAMIENTO DE CUARTELES POR LOS SERVICIOS QUE SE ENUMERAN. — VALLADOLID, 2 2 DE DICIEMBRE DE 1 5 3 7 . Papel.-In-4. a Escudo de armas en colores. Expositor : Señor duque de Alba. CLXXVIII TÍTULO DE C O N C E S I Ó N DE E S C U D O DE ARMAS DADO POR DON CARLOS Y DOÑA JUANA A DON FRANCISCO PIZARRO, EN RECOMPENSA DE SUS SERVICIOS DURANTE EL DESCUBRIMIENTO V CONQUISTA DEL PERÚ. — VALLADOLID, 1 9 DE ENERO DE 1 5 3 7 . Papel. — ln-4." Con escudos en colores. Expositor: Señor duque de Alba. CLXXIX TÍTULO DE C O N C E S I Ó N DE E S C U D O DE ARMAS DADO POR DON CARLOS Y DOÑA JUANA AL ADELANTADO PASCUAL DE ANDAOOYA. — TOLEDO, 10 DE ENE- RO DE 1539. Papel. - l n - 4 . ° Con escudo de armas en colores. Expositor: Señor duque íie Alba. CLXXX CANTORAL (FESTIVIDAD DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD). — SIGLO XV (LÁM. 75). 840 X 570 mm. Grandes leíras historiadas, con los siguientes asuntos : Trinidad, Última cena, Transfi- guración, Santos Fabián y Sebastián, Imposición de la casulla a San Ildefonso, Martirio de San Juan, Nacimiento de la Virgen. Orlas con escudos de los arzobispos Carrillo y Mendoza (1446-1495). En la orla que acompaña a la letra de la última cena hay una mujer que levanta la camisilla que tiene por único vestido; debajo de esta figura, el rótulo : «Por mi mal venidas». Expositor: Cabildo catedral de Toledo. CLXXXI CANTORAL (MISAS DESDE LA NATIVIDAD AL ESPÍRITU S A N T O ) . — SIGLO XV (LÁMINA 74). 845 X 690 mm. Iniciales con las siguientes historias : Nacimiento def Señor; Adoración de los Reyes; Ascensión del Señor. En las orlas de todas las páginas en que hay inicial historiada se ve el escudo del arzobispo Carrillo, excepto en la de la Adoración de los Reyes; en esta página no figura el escudo de dicho prelado, y sí el de los Reyes Católicos, sin granada, en los ángulos de la letra historiada. Expositor: Cabildo catedral de Toledo. LÍBER PONTIFICALES. — SIGLO XV-XVI (LÁM. 77). 39* X 280 mm. — Dos cola. Perteneció al cardenal Mendoza. Después del calendario hay una página con dos círculos miniados, separados por un pavo real, que indican el áureo número y la letra dominical; dentro de cada uno, la fecha MCCCCLXXVI. Tiene orlas e iniciales con representaciones del Nacimiento, Resurrección, Pentecostés y Asunción. En el folio 118, miniatura que representa el Calvario. Cf. Don ÁNGULO IÑÍOUEZ, Martin Schongauer y algunas miniaturas castellanas, en el «Arte español», VII, 1925. Expositor: Cabildo catedral de Toledo. CLXXXI1I MISSALE. — SIQLO XVI (LÁM. 81). 460 X 325 mm. — Dos cola. Llamado Misal del Cardenal Tavera. En los folios 9 v, 14, 17, 21, 25, 32, 35 v, 38 v. y 51 hay orlas que recorren las cuatro márgenes, y en ellas escudos de Fonseca, Tavera y del ra- cionero Ayala. En cada una de dichas páginas hay letras miniadas con los siguientes asun- tos : El Señor bendiciendo. Nacimiento. Adoración de los Reyes. Cruz sostenida por cuatro ángeles. Resurrección. Ascensión. Pentecostés. Trinidad. Misa de San Gregorio. En las demás páginas, franjas marginales, excepto en los dos folios sin numerar intercalados entre el 18 y el 19. Qtras tres iniciales historiadas, en página sin orla, son: Resurrección del Se- ñor, San Pedro y San Pablo, Nacimiento de la Virgen (folios 34, 43 y 46, respeclivamente). Antes del canon de la misa (folio 50 v.) miniatura a página entera que representa a Cristo crucificado entre la Virgen y San Juan, y la Magdalena al pie de la Cruz. Las orlas son del tipo del Misal Rico de Cisneros, menos algunas al final del libro, más modernas, unas con paisajes, otras a la manera de Fr. Julián de la Fuente. Expositor : Cabildo catedral de Toledo. CLXXXIV MISSALE. - AÑO 1478. 420 X 800 mm. — Dos cola. Perteneció al arzobispo Carrillo cuyo escudo ostenta en el primer folio. Orlas y letras de adorno. En la inicial, la Resurrección del Señor. - 227 — Alfin: « Finito libro sir laus et gloria Christo. — JOHANNES MARTINI vocatur. A Domino benedicatur. III iulü a Mcccc LXXV1II ». Expositor: Cabildo caledral de Toledo. CLXXXV MISSALE ROMANUM (LÁMS. 84 y 85). 420 X 3i& mm. Es el volumen V (Propríum missarum de Tempore ex parte Eptstoiarum) del juego de misales cuyos dos primeros tomos iluminó el clérigo JUAN MARTÍNEZ DE LOS CÓBRALES. Tra- bajó en ellos hasta el año 1590, y los siguió iluminando JUAN DE SALAZAR hasta el año 1604, fecha de su mueríe. El presente volumen contiene muchas miniaturas, firmadas casi todas por Salazar entre 1598 y 1603. Expositor : Cabildo catedral de Toledo. CLXXXVI VITELA MINIADA POR JUAN DE SALAZAR. — SIGLO XVI-XVII. Expositor : Cabildo caledral de Toledo. CLXXXVII EJECUTORIA DE HIDALGUÍA A PEDIMENTO DE DON JUAN OCHOA DE LA REN- TERÍA. — SIOLO XVII. Expositor: Sefiorea Weissberger. CLXXXVIII NICOLAI DE LYRA POSTILLAE IN V. ET N. TESTAMENTUM. — SIOLO XV. Cinco volúmenes. — 400 X 278 mm. — Dos cois. Escrito y miniado por PETBUS GALLICUS y IACOBUM PARISIENSIS en Sevilla, entre los años 1432 y 1437, para don Pedro Afán de Ribera, archidiácono de Cornado en la iglesia de Compostela. v. 29» VOL. I. 281 folios. Firmado por Pe/rus Gallicus en 1432 (folio 281 v.). Escritura mi- núscula gótica. Tiene numerosas iniciales iluminadas, de estilo francés, y entre los folios 64 y 204 minia- turas que representan elementos del templo de Salomón. VOL. II. 248 folios. Firmado por Petrus de Francia en 1432 (folios 88 v. y 162) y ¡aco- bum Parísiensis (fol. 248). Escritura minúscula gótica. Iniciales iluminadas, de estilo francés. En el folio 167 v., la visión de Isaías. AI principio, escudo del poseedor. VOL. III. 215 folios. Firmado por /acobum Parisiensis en Sevilla en 1437. Escritura minúscula gótica. Iniciales iluminadas análogas a las de los manuscritos cata- lanes. Dibujos de planos y alzados. En los folios 8 y 8v., dos representaciones de la visión de Ezequiel, a página entera. VOL. IV. 226 folios. La suscripción (folio 226) consigna el nombre de don Pedro Afán de Ribera, pero no el del copista ni tampoco la fecha. La escritura es imitación de la humanística italianñ. Las numerosas iniciales iluminadas son también de estilo iialiano ; en la primera se representa a San Jerónimo escribiendo. VOL. V. 265 folios. También se indica el nombre de Afán de Ribera, pero no el del co- pista (folio 265). La escritura es gótica cursiva. En el folio 1, escudos de Afán de Ribera e inicia! historia- da, con San Pablo escribiendo, de estilo italiano. Hay también grandes iniciales al frente de la epístola de San Pablo a los romanos. Hechos de los Apóstoles, epístolas canónicas y Apocalipsis. Laa restantes son caligráficas. Expositor: Biblioteca Provincial Universitaria de Sevilla. CLXXXIX QUINCE EJECUTORIAS DE HIDALGUÍA. — SIGLOS XVI, XVII v XVIII. Expositor: Señores Siravegne hermanos. cxc PRIVILEGIO RODADO DE ALFONSO X EL SABIO A FAVOR DE MADRID, PARA QUE NO PECHEN LOS VECINOS QUE POR ÉL SE EXCEPTÚAN. — SEVILLA, 2 2 DE MARZO DE 1 2 6 2 . Expositor: Ayuntamiento de Madrid. Sign. 2.-305.-6 — 229 — CXCI PRIVILEGIO RODADO DE ALFONSO X EL S A B I O , CONFIRMANDO LOS FUEROS DE MADRID. — BURGOS, 27 DE OCTUBRE DE 1272. Expositor: Ayunta míenla de Madrid. Sign. 2,-305.-9. PRIVILEGIO RODADO DE JUAN I LIBRANDO A JUAN SÁNCHEZ SALMERÓN V A SUS HIJOS DEL PAGO DE PECHOS. — BURGOS, 1 3 7 9 . expositor: Ayuntamiento de Madrid. Sign. 2.-505.-20. CXCI1I PRIVILEGIO RODADO DE JUAN I POR EL CUAL DA FE y PALABRA REAL DE QUE MADRID SERÁ SIEMPRE DE LA CORONA. — SEOOVIA, 12 DE OCTUBRE DE 1383. Lleva pendiente sello de plomo. Expositor: Ay unía míenlo de Madrid. Sign. 2.-305.-27. cxciv PRIVILEGIO RODADO DE ENRIQUE I!I EXCEPTUANDO DE PECHOS A LOS CABALLE- ROS QUE SE DETERMINAN. — MADRID, 15 DE SEPTIEMBRE DE 1393. Lleva pendiente sello de cera. Expositor: Ayuntamiento de Madrid. Sign. 2.-305.-24. cxcv PRIVILEGIO RODADO DE JUAN II CONFIRMANDO OTRO DE SU PADRE POR EL QUE CONCEDÍA AL ALMIRANTE DON DiEOO HURTADO DE MENDOZA LAS MERINDADES DEL LUGAR DE LlÉBANA. — 2 2 DE JUNIO DE 1 4 2 0 . Lleva pendienfe sello de plomo. Expositor: Ayuntamiento de Madrid. Sign. 2.-305.-28. — 230 — CXCVI PRIVILEGIO RODADO DE JUAN II CONFIRMANDO LA DONACIÓN DE LA VILLA DE MONTILLA A DON LOPE GUTIÉRREZ Y A DON MARTÍN ALFONSO, VECINOS DE CÓR- DOBA. — A Ñ O 1 4 3 2 . En la inicial, escudo con fajas de o r o en campo rojo, tenido por d o s ángeles. Expositor: Don Ignacio Bauer. CXCVII CARTA DE CENSO ENFITÉUTICO OTORGADA POR LOS SEÑORES DE HEREDIA A FAVOR DEL MONASTERIO DE SANTA CRUZ DE SEOOVIA. — AÑO 1 4 9 5 . Papel. - ln-8." Expositor: Don Ignacio Bouer. El Centro de Estudios Históricos envió a la Exposición las veinte grandes fototipias que ilustran la obra The Minia/ares of the Ashburnham Pentateuch, edited by Osear von GEBHABDT, London, 1883.