OREL LA NO n: BIÛGÏUEll PIGTOMCA MINISTERIO DE INSTRUCCIÓN PUBLICA Y BELLAS ARTES FUENTES LITERARIAS PARA LA HISTORIA DEL ARTE ESPAÑOL MARCOS ANTONIO DE ORELLANA ( ■ Z¡ BIOGRAFÍA PICTÓRICA VALENTINA EDICION PREPARADA POR xavier de salas MADRID grAeicas marinas 1930 i BIOGRAFIA PICTORICA VALENTINA r Î O VIDA DE LOS PINTORES, ARQUITECTOS, I ESCULTORES Y GRABADORES VALENCIANOS OBRA FILOLÓGICA DR. D. MARCOS ANTONIO DE ORELLANA ABOGADO DE LOS PEALES CONSEJOS Y DEL COLEGIO DE LA CORTE. INDIVIDUO DE LA ACADEMIA DE LA LENGUA LATINA MATRITENSE. ACADÉMICO DE LA DE LOS FUERTES DE ROMA Y DE LA DE SAN FERNANDO EN MADRID EDICION PREPARADA POR XAVIER DE SALAS MADRID 1930 A. D. O. Marcum Antonlum de Orellana. Mors te, Maree, minax sequitur, namque illius alto. Pictores patrios substrahis imperio. Sed modo vindictam Fernandi Academia sumit; Te grata cxcipiens, non sinet ista mori (i ). En Valencia nació D. Marcos Antonio de Orellana, abogado, hombre curioso y mediocre, varias veces acadé¬ mico ; hombre de buena fe y mucho trabajo. Al querer definirle, poco más se puede decir de él. No es por imitarle en su afición a las citas, que creemos tener que comenzar su biografía citándole largamente. He aquí lo que dice acerca de su nacimiento : (('Calle de Calatrava, esquina de San Bartolomé, hasta cerca de la Purísima. En dicha calle y en la casa número lo, manzana 336, ¿ qué diré ? ¿ que fué mi primer vagido?, según la frase de Lyra (a)... Diré que madrastra la Naturaleza me arrojó a este valle de lágrimas, explicándome con las palabras de Plinio (b)... pues el horror de tantas miserias como se le esperan al que nace, ya desde luego le ponen en la dura precisión de pro¬ rrumpir en tan inconsolables sollozos como propala Lucre¬ cio (c)... siendo un gemido continuado desde la cuna hasta la tumba (d)... No ; no diré sino que en esta casa fué donde la supre¬ ma dignación, sin atender a mis previstos desméritos, qui¬ so derramar liberal sobre mí sus beneficios, criándome de Para repetir los títulos de las obras de nuestro autor constan¬ no temente citadas, van las referentes a su ((Valencia antigua y moder¬ na» con número romano, correspondiente al volumen, y la página (II, 115), a las referentes a la «Pictórica», con s<5ilo el número de la página (327). (i) Manuel Lassala. Entre sus Poesías latinas sueltas, y un pliego de inscripciones. Biblioteca Universitaria de Valencia. Ms. 562, 18. VI la nada,agregándome el favor de la gracia, que por me¬ y dio de las aguas del Santo Bautismo recibí en aquella pa¬ rroquia de San Nicolás.» (2). Fué su nacimiento el 24 de abril de 1731 (3), y si la fecha importa, también importa hacer notar su pobre manera de expresión. En la casa que padres hubo cierto entresue¬ fué de sus lo con un artesonado y en leyenda : «Si las leyes son él una de quebrantar?» (4); y en la misma morada, en el salón principal, otro artesonado, pero éste con angustiosa leyen¬ da infinita : «En el fin ; está el principio ; en el fin ; está el principio ; en el fin...» (5). Sólo esto conocemos de su casa ; poco cuenta de su niñez y de su infancia, de sus padres y de su educación ; digamos algo de su familia valiéndonos (2)I, 294. (3)J. P. Fuster. Biblioteca Valenciana. Valencia, 1830, I, 454. C. Corbí y de Orellana. Biografía que precede la edición de Valencia antigua y moderna. Valencia, 1923. (4) «En el entresuelo de la misma casa de la calle de Caballeros, que arriba dixe de mis padres, está el techo entabacado a lo antiguo, de madera, con florones dorados, y permanece en la cenefa, que tam¬ bién es de madera con labores de talla, en cada uno de los quatro ángulos, un misterioso Lema alrededor de dos libros, cuyo letrero que los circuye dice : Si las leyes son de quebrantar? Estas letras me indican, y hacen sospechar, si esse adorno huvo de ponerse a fines de la centuria de 1400 ó muy al principio de la de 1500, en que las casas del Duque de Villahermosa y la referida eran Tribunal, como se dixo, y a esso, sin duda, alude la pregunta reprehensoria de : Si las leyes son de quebrantar? (II, 320.) (5) expresaré que había en la casa de mis padres, situada en ... la calle de Caballeros, junto a las cuatro esquinas de San Bartholo- mé... que es al lado de la casa de los Duques de Villahermosa, y aun sin tantas señas es bien conocida por tener tres canales en el terrado, siendo cada uno un león de piedra. En la sala o salón principa! de dicha casa, cuyo techo era entallado y florones de madera, y se quitó por el año 1765, corría por la cenefa de toda la techumbre este mote o sentencia, formada de letras usuales romanas y de relieve : <(En el fin : está el principio; en el fin...», y ajustado de modo que, acabando el un dicho, comenzaba el otro, sin determinarse dónde hacía punto final.» (II, 318.) VII de las notas que de Orellana did el citado D. Carlos Corbí y a conocer(6). Pretende éste que su familia, aunque valen¬ ciana por su arraigo en Valencia y su vecindad, era de ori¬ gen extremeño. Y según exiplica siguiendo, según confiesa, ciertos apuntes de nuestro biografiado, tuvieron los Orella¬ na casa solar en Badajoz, y entre sus antepasados conta¬ ba D. Marcos a D. Francisco de Orellana, que remontó el Amazonas, y más cercanamente, y como tronco de la línea valenciana, a D. Juan de Orellana, caballero del Hábito de Santiago (1639), que tuvo por hijo a D. Juan de Orellana y Romano, primero de los de este apellido nacido en Va¬ lencia, y como a cuarto nieto de éste, a D. Ignacio de Ore- llana y Rueda, ciudadano inmemorial del Reino de Valen¬ cia—17-IX-736—, casado con doña Josefa María Mocholy y Torá, padres de D. Marcos Antonio. El mismo cuenta, en este largo fragmento antes citado, cómo fué bautizado en la parroquia de San Pedro Mártir y San Nicolás. Hijo menor de entre los varios que hubo en el matrimonio de sus padres—fueron sus hermanos mayores D. Luis, Caballero de la Orden de Carlos IH, y D. Juan, Teniente del regimiento Provincial de Valencia—, debió de ser inclinado a las Letras y al Derecho. En lo que su fa¬ milia siguió Ja costumbre de tantas familias, sobradas de cuarteles ya que no de cabales, en la que el mayor quedaba de heredero, el segundo abrazaba la carrera de las armas, y el tercero la Religión o las letras. Don Marcos Antonio, con frases al gusto de su tiem¬ po, y sintiéndose quizás ejemplo, hizo el elogio de la educa¬ ción de la nobleza, pues de otro modo—dice—se cría en ella (da vil polilla de la altivez y arrogancia» (7). Estudió en la (6) Lugar citado en la nota 2. (7) Las buenas letras son útiles a todos, pero a los nobles nece¬ sarias... sin ellas se cría Insensiblemente entre las comodidades de su estado y la lustrosa memoria de sus Predecesores, la vil polilla de la altivez yarrogancia, la carcoma de la soberbia insufrible, el gorgojo de la Indiscreción e Imprudencia y otras semejantes sa¬ bandijas que le carcomen, debilitan y destruyen, dejándole redu- Villi Universidad de Valencia Filosofía y Leyes, y en la de Gan¬ día graduóse de esta Facultad (8) ; no sé cuándo ni en dón¬ de fué compañero de estudios de D. Antonio Pasqual, Re¬ gidor que fué de la ciudad de Valencia, coleccionista de cua¬ dros, que en las páginas que siguen se ven descritos y es¬ tudiados (9) ; y sabemos que entre sus profesores contó a Fray Agustín Font, su maestro de Filosofía (10), y tam¬ bién al Abad Serrano (11), y en algún lugar considera como a su maestro en Jurisprudencia a D. Joaquín Ortí y Figue¬ rola (12). Terminados sus estudios fuése a Cádiz, ejerciendo su profesión—de la que escribió luego elogios (13)— ; en 1768 estaba instalado allí (14), y en ésa seguía el año 1774 (15). cido a un despreciable polvo y desestimado como nada entre los hombres... (II, 15) [la nobleza], creyendo erradamente que le sirva de cierto esmalte la vergonzosa decidla... (349). (8) J. P. Fuster, loe. cit. ; Corbi, loe. cit. (9) ... Don Antonio Pasqual, Regidor de esta Ciudad, sugeto muy dedicado a Provincial, condiscípulo mío, y a quien debo la Historia no pocas noticias de las que comprende este volumen... (II, 604.) (10) las conclusiones... de los discípulos de mi maestro de Phi- ... losophia el Padre (después Presentado) Fr. Agustín Font, religioso Trinitario calzado... (469). (11) refiere mi maestro (o el Abad Serrano, que todo es uno) ... [Siglo de San Vicente]. (I, 33.) (12) ...discúlpeseme la digresión por aver aprendido los prime¬ ros rudimentos de Jurisprudencia práctica de D. Joaquín Ortí y Fi¬ guerola, abogado que fué de esta Ciudad y fiscal de las Tres Gracias... (". 54)- (13) II, 170. (14) En la ciudad de Cádiz hay... un San Vicente Ferrer, que la devoción de los valencianos allí recidentes le mandó labrar por e' año 1768 para celebrarle su fiesta anualmente en el día de domingo de Quasimodo... En cuya muy solemne función (que solía celebrarse en el Convento de San Agustín) concurrí varias veces, logrando la dicha de haver sido uno de los que contribuyeron para la hechura de dicha imagen... y de los que consignaron fondo para el costo de la festividad anua... (414.) (15) Hallándome en Cádiz, por el año 1773, en ocasión de Quin¬ ta... (I, 162)... un caso que me sucedió en Cádiz por el año 1774. (I. 405-) IX En 1776 le encontramos ya en Madrid (16), en donde se in¬ corporó al Colegio de Abogados (17) ; fué abogado de los Reales Consejos (18) y también alcalde del barrio de las Trinitarias (19) ; en 1777 allí seguía (2Ò) ; ipero pocos años más tarde se retira a Valencia, hacia 1780, opina Corbí (21), y si bien una alusión suya pudiera interpretarse como que el año de su regreso fuera el de 1781 (22) el que escribiera su «Noticia histórico-cronológica... en 1779»—si tal obra es suya, como Fuster y Tramoyeros pretenden—, creo es sufi¬ ciente prueba para creerle en Valencia antes de este año. Estuvo de nuevo en Madrid en el de 1795 (23), aunque no sepamos si su estancia duró mucho tiempo. En 1799 o poco era Abogado de la Real Audiencia de Valencia (24). (16) un Gabriel Cobos, que conocí y traté en Madrid ... por el año 1776... (260.) (17) J. P. Fuster, loe. cit. (18) Idem y Corbí, loe. cit. (19) en el año 1777, que como Alcalde de barrio de las Trini¬ ... tarias, de Madrid... (II, 34.) (20) ... hallándome en Madrid por los años de 1777... (II, 615.) (21) Corbí, loe. cit. (22} Si consideramos las dos fechas que siguen como el año ini¬ cial y final de estancia en el Colegio, dice ; «En Madrid, en el su año 1777, éramos los individuos de su Colegio 325, y en el de 1781 se hallaba acrecentado el número, siendo 377.» (II, 17g.) (23) Carta a D. Manuel Fuster, fechada en Madrid a 3 de fe¬ brero de 1795. Archivo y Biblioteca Municipal de Valencia. Cartulario Serrano, 126. (24) Distribución de los premios concedidos por el Rey nuestro Señor los discípulos de las tres Nobles .Artes, hecha por la Real .Aca¬ a demia de San Fernando en la Junta pública de 24 de julio de ¡802. Madrid, en la imprenta de la viuda de Ibarra. Creaciones.—A fin de resarcir unas pérdidas tan considerables, la -Academia ha procurado los ojos poneren sujetos que se hallen adornados de las circunstancias más apreciables para los fines del Instituto. Para Académicos de honor propuso el Ilustrísimo Señor Vi- ceprotector en la Junta particular... a los señores D. Manuel de Agui¬ rre, al Barón de Sabasona y al Doctor D. Marcos Antonio de Ore- llana (p. 51-52). Catálogo de los señores individuos de la Real Academia de San I Fué Académico de varias Academias ; de la de la Len¬ gua Latina Matritense; luego, en 1784 (25), de la de los Fuertes de Roma ; fué recibido luego por la de San Carlos, de Valencia, y más tarde, en 1799 lo fué como Académico de honor por la de San Fernando, de Madrid (26). Había casado con doña Mariana Espí, que murió el 16 de febrero de 1809 (27), sin dejarle sucesión. Pocos años más tarde, casi ciego (28), viejo y solo, moría en Valen¬ cia (29) : el 10 de mayo de 1813. Todos sus amigos habían muerto ya. Dejaba a doña María de la Concepción García por heredera universal ; había testado el 28-1-1807, ante José Lafuente, escribano, y el 30-9-1807 añadió a su testa¬ mento un codicilo. Fué enterrado en el Cementerio Gene¬ ral, aunque desde 1764 tuviera sepultura en el Convento de Santo Domingo. Estos últimos datos los recogió su parien¬ te Carlos Corbí y de Orellana. En Madrid sabemos que vivía en la calle del León (30), y sabemos también que ya entonces le comenzaban sus afi¬ ciones históricas, que luego se apoderaron completamente de él (31) ya las que en Valencia se consagró. Fernando : Abogado de la Real Sr. D. Marcos Antonio de Orellana, Audiencia de Valencia. En primero de diciembre de 179g (p. 140). (25) Fuster, loe. cit., da este año; Corbí, loe. cit., el de 1774. (26) Vid. nota 24. (27) Corbí, loe. cit. (28) »... y murió casi privado de la vista de edad de ochenta y dos años», dice Fuster, que le conoció y trató; loe. cit. (29) Fuster y Corbí, loe. cit. y en «Distribución de los premios concedidos por el Rey nuestro Señor a los discípulos de las tres No¬ bles Artes, hecha por la Real Academia de San Fernando en la Junta pública de 24 de setiembre de 1808» (sic). Madrid, por Ibarra, im¬ presor de Cámara de S. M., de 1832. En la pág. 249 se lee falleció el «Sr. D. Marcos Antonio de Ore- llana. En Valencia, en 10 de mayo 1813». (30) Hallándome yo en mi casa de la calle del León, en Madrid, quando oí en la calle a uno que decía : «¿A, chico, que tú no sabes que yo tengo oído de tísico?» (20.) (31) Por muerte [de Juan Bernabé Palomino], hallándome cuya allí a la sazón [en Madrid], conseguí el mismo exemplar de ¡a obra del Museo Pictórico que él tenía de su tío, D. Antonio Palomino (326). XI Fueron amigos suyos su sobrino el abate Lassala, con quien tuvo intercambio de poesías latinas y castellanas y aun en valenciano (32) ; Fray Antonio de Villanueva, con quien mantuvo amistad durante más de quince años y de quien tantas anécdotas conserva (33) ; fray Vicente Colomer (34), el hermano Nicolás Vilaplana, con quien jugaba al chaquete (35). Y en Madrid le conocemos ami¬ go de D. Mariano Nifo (36). Otros muchos trató, y entre ellos hubo quienes le proporcionaron datos para esta su Pictórica, pero de ellos—de aquellos amigos que en el Pró¬ logo nos dice le animaron a escribirla—escribiremos luego al tratar de sus fuentes. Veamos ahora sus enemistades, pues ellas, más que lo poco que de sus amistades sabemos, ayudan a comprender el espíritu de este mediano escritor e infatigable erudito. Su ^Malignante, mordaz envidian (37). Ahí va, y definida con palabras del propio Orellana, su posición frente a Pons, el autor del «Viage de España» ; cla¬ ro que él no se confiesa envidioso y que estas palabras que nosotros le referimos él las aplica a Pons. Acusábale, entre otros muchos defectos—y entre ellos el de desamor a Va¬ lencia : ya lo veremos—, de este de envidia ; pero después de leídas sus varias obras, y vistas, según ellas, ambos personajes, en lo que dicen y en lo que callan, tales ataques de Orellana más nos parecen hijos de envidia, que no cau- (32) I, 43' : 11. 348. (33) • • ■ amigo de sus amigos ; y por remate, muy como yo lo era suyo y él mío... (453). Durante esta amistad (que fué como de quince años) tuve la proposición... (457). Cuenta anécdotas en páginas 4S4 y 4S9. (34) El P. Fr. Vicente Colomer, amigo mío, religioso agustino... (I. 587.) (35) h 348. (36) Vi una estampa... era en la casa de D. Mariano Nifo, ¿calle de San Cayetano? (I, 405.) (37) 9- XII sados por quien obligado, según decía, a defender la se ve verdad. Quizás el móvil de ellos fuera doble : el valencia¬ nismo y la envidia. Descríbenos Orellana el Abate en (da infelicidad de una página cuna» (38). Truena contra los hosteleros (39). No an¬ daría muy lejano en aquel momento el recuerdo de Pons y su nacimiento en un mesón de Begis ; para aquel mo¬ mento quizás, o como memento para siempre, en un pa¬ pel chico y roto, traza en pcxras líneas, y malignamente, la historia del Abate, su nacimiento, su carrera y aun algún error en los que incurrió como mortal que era (40). En sus obras tcxio lugar fué apto para basar un ataque o, al menos, una punzada : ((Es de extrañar lo que puede la aprensión)) escribió en alguna parte (41) ; todo le es apropiado para atacar ferozmente : (((¡ Válgame Dios y lo que puede un prurito!» (42), el de Pons, escribía él; el suyo, pensamos nosotros) pues nada importa que anima¬ do de buenas intenciones diga que a semejanza de lo he¬ cho por Diago al corregir a Escolano no nombrará ((al mo¬ derno», ((pues mi designio—'dice—, muy lejos de zaherir ni ofender a persona alguna, sólo se dirige a enmendar el yerro» (43) ; la intención le dura poco y la más verdadera de sus intenciones se transparenta demasiado. Y el caso no es que Orellana lleve razón o no ; im¬ porta eso poco, y de seguro que algunas veces la razón (38) II, IS- (39) II, 113- (40) 567 y 376, sobre valoración de una pintura de Juanes en la Compañía. Es interesante comparar los extremos del Apéndice V con la vida que su sobrino D. José Ponz incluyó en el tomo XVIII de su Viage de España. Véase también sobre la antes indicada valo¬ ración : Tramoyares Blasco, Luis, La Purísima Concepción de ]. de }. Origen y vicisitudes de esta famosa pintura. Archivo de Arte valenciano, II, 113, y Epistolario artístico valenciano: D. Antonio Pons. Archivo de Arte valenciano. 1915-16. (41) 241. (42) 282. (43) 282. XIII estuvo de su lo que nos hace juzgar su postura parte ; como producida por manía que por envidia es explicable, es la manera, el tono, el constante ataque y el constan¬ te insulto al ((pseudo-romano» de Pons, al «español ita- lianado» {44). Orellana aprovecha todas las ocasiones, como la de la castellanización del apellido de Pons, «sembrándose con eso—'dice de firmarse unas veces de la Puente y otras Ponz, quien fué Pons—una cizaña que creciendo en multi¬ plicada maleza de confusión, no dexa ver clara la idempti- dad de las familias» (45) ; tema este de la variación de los apellidos que había tratado en otra parte y que hay que enlazar con sus preocupaciones filológicas (46). Y aun en este párrafo no hay insulto, y quizás llevara razón ; pero no hay que rebuscar demasiado en las moles de sus libros para encontrar ejemplos en que hallar tantos alfilerazos como improperios. Fácil cosa seguir el encadenamiento de sus razona¬ es mientos. La línea que Orellana sigue en su reacción es ésta : su gran afecto, su gran amor por Valencia, le lleva a creer bueno todo lo valenciano y a sentir como ofensa toda crí¬ tica de ello. íEs así que Pons critica a algún artista valen¬ ciano—-y en ciertas ocasiones no les elogia como Orellana pretendía fuesen elogiados—y en otras cree que alguno de dichos artistas ha estudiado en Italia, lo que a Orellana pa¬ recía mengua de su mérito, o—lo más grave—no cree sean valencianos algunos de los que Orellana cree lo son ; por todo y por cualquiera de estas razones, es un descastado, un mal 'hijo de Valencia, y, por tanto, hombre menospre¬ ciable, para el cual todo calificativo es poco. Por ello se lanza a aplicar al pseudo-romano, al es¬ pañol italianado, lo que Antonio Agustín recoge en su ((Diálogo de las medallas» (47) ; y es que en Roma decían de los forasteros que llegaban á ella que lo hacían como (44) 141- (45) I. 464- (46) I, 455- (47) 5, P- 192. Orellana, cita págs. 142 y 92. XIV centaurosy que <(Con la conversación de Roma unos se acababan de tornar hombres y otros acababan de ser bes¬ tias» ; y no hay duda de la intención con que fué dicho, pues no mucho antes, girando sobre este mismo tema, es¬ cribió aquel refrán valenciano que dice: uQui ase va a Rama, ase se'n tornan (48), y cierta cita de Horacio que ve¬ nía a decir lo mismo, aunque con más empaque. Y a renglón seguido, y tratando de lo mismo, cam¬ bia de modo y usa de desprecios. Así, dice, ¡(ha ocu¬ rrido volver algunos [de Roma] hechos unos pseudo- romanos (que assi les llama Palomino), llenos de satisfac¬ ción y varios de adelantamientos, que, como «si fueran unos oráculos de perfección, con descomedimiento todo lo desdeñan...» (49). «Nuestro antagonista—escribe en otro lugar—, por haver estado en Roma, se nos ostenta un fi¬ lis de un gusto delicadamente peynado» (50). Y en otro, y no es cosa de demasiada monta junto a las lindezas que generoso le enjareta, escribe de cierto artista, apuntando deredhamente a Pons : ((No merece tiznarse su crédito, co¬ mo no le tiznará ninguno de calidad» (51). que sea voto Y todo el Viage—y es cita que vale por muchas ; así como esta obra, ni que decirse tiene, por tantos libros—no merece de Orellana más juicio de conjunto que el siguien¬ te : «Un ánimo assi viciado... [el de Pons], publicó un to¬ mo (en número 4.°, de su hechura 8.°, pero con los errores de a folio) tan lleno de escarnios de las cosas de Valen¬ cia... ; obra, en fin, que muy p(x:os en Valencia la han comprado por apreciarla y alguno sólo para impugnar¬ la» (52). Palabras sobre las que no hace falta insistir en lo que de apasionadas tienen. Sobre el amor de D. Marcos Antonio a Valencia, mo- (48) 140. (49) 141- (50) 559- (SI) 372- (52) 283. Véase también : F. J. Sánchez Cant(án, El viaje a Es¬ paña y el arte español. Revista de Occidente, 1925, II, p. 307. XV tivo y concausa de esta enemiga, pudiera decirse mucho ; en otrolugar trataremos de otra de sus manifestaciones. Ahora, veamos cómo escribe referido a artistas y al objeto de esta polémica : ((El celo patriótico me ha estimulado a esa breve exposición, para que no se dé fácilmente crédito ni entrada... [a las aseveraciones de Pons] (53), ya que su patria, Valencia, que Orellana tenía como (da más bella y hermosa de cuantas se precia tener España» (54) se la incurre en ((error tan enojoso» (55) como algunos de los que Pons hiciera. Para Orellana ((este Reyno sabe (y más de una vez) producir a pares los ingenios, aun aquellos que por tan su¬ blimes se contemplan singulares» (56), proposición hiper¬ bólica, pero que no parece tal junto a la que recoge como de Rovira Brocandél, que acepta como buena, y que encaja perfectamente en la línea de su pensamiento : ((después de su regreso [Rovira] solía decir, sondeando los profundos talentos y geniales disposiciones de sus pay- sanos, que si en Valencia se estimasen las pinturas como en Italia, habría en Valencia Raphaeles a puñados» (57). Y como reverso a estas afirmaciones la que atribuye a Pons—que evidentemente no pensó en ello, de lo que es prueba concluyente su Viaje—, y es que Valencia fuese tie¬ rra estéril e infructífera en ingenios (58). Todo por creer que a la nación alcanzan (dos destellos y brillantes rayos del honor» (59) que adquieren los artis- (53) HO) y 1(3 <5ue dice en el Prólogo del manuscrito de la Aca¬ demia, 55(5. (54) 559- (55) 2^2- (56) 98. (57) 141- (58) que no la tuvo ni tiene [prueba la sospecha]..., como si ... este país fuera totalmente estéril y bárbaro y sólo capaz de producir abrojos de ignorancia... (138), ... viéndose vulnerada la gloria de la Nación con el agravio de considerarla tan estéril e infructífera de ingenios... (92). (59) 179- XVI tas ; y que era deshonrarla suponer estudiaron o per¬ feccionaron su arte en Italia. Influencia italiana quizás ex¬ cesivamente buscada por y demasiado violentamente Pons, rechazada por Orellana, y en la mayoría de los casos sin ra¬ zón alguna, ni documento que la abonara, ni juicio que la convalidara. Por esta causa, al tratar de San Martín y de los Espinosa, que Pons creyó habían estado en Italia, le ve¬ mos encrespado y la frase que en ambos repite—y no es prodigio de ingenio—es la de que si kvíó alguna vez re¬ gión o provincia de Italia hubo de ser en algún ma¬ pa» (6o) ; y sobre el segundo de éstos aún escribía más y con mayor crudeza (6i) y sólo porque Pons llegó a «sospe¬ char que» estuvo y estudió en Italia. Lo que para éste no era demérito, ya que en su correspondencia íntima le elo¬ gia (62). lEn otro lugar insiste sobre lo mismo, acusando a Pons de cercenar las alabanzas de Palomino a Joanes (63), y cree también que Pons calla elogios merecidos por Felipe Fontana, ya que (¡por sólo verle establecido en Valencia... le bastó para comprenderle en su «prurito» (64). Y si cuando Pons alaba a un artista valenciano calla y silencia el hecho (65), recoge y pone de relieve todo error de atri¬ bución que logra averiguar (66) en la obra de Pons. (60) Con que queda verificado que este San Martín, puesto en el centro de la verdad y en el de la religión, si acaso vió a Italia huvo de ser en algún mapa... (92). Si nuestro Espinosa vió alguna vez región o provincia de Italia huvo de ser en mapa y no más... (139). (61) El desliz de cierto moderno, que sin más fundamento que por admirarle hábil llegó a sospechar que estudiase algún tiempo en Italia..., me precisa demostrar la voluntariedad de la sospecha, pues es caso de otro segundo San Martín... (13d). (62) «Lo mismo me sucede a mí que a V. M. con Espinosa : el concepto que tengo del es muy grande y hablaré con el elogio que se merece...» (29, VI, 74). Epistolario artístico valenciano: D. Antonio Pons. Archivo de Arte valenciano, 1915. (63) 92. (64) 548- (65) 137- (66) ((.A Pons le parecieron de un tal Borràs..., si que se reputan por de Sariñena, según dictamen, no mío, sino de Profesores ancia- XVII Llegan al ápice su, furia y sus ataques cuando polemiza acerca de la naturaleza de valenciano de algún artista que Pons no consideraba tal. (Quizás Pons no puso demasiado interés en averiguar tal naturaleza.) Y escribe así : «Senén Vila (dice Palomino con palabras acertivas) fué valencia¬ no ; no obstante, sin tropezar en tal respetable .testimonio, le llamó cierto moderno pintor murciano...» y sigue... (67) y en Fray Gaspar de San Martín topa con lo mismo (68), y también en Fr. Antonio Villanueva (69), y la ira le ciega de tal modo que en los alegatos jurídicos que presenta —en verdad harto pintorescos—se contradice, pues unas nos, prácticos y muy inteligentes on el conocimiento de las manos y estilos de cada uno quienes he consultado en el asunto, por lo y con que dice Cicerón : Multa vident pictores in umhris et in eminentia, qute nos non videmus...» (164) ... de Pontons, a quien Pons renombró célebre pintor de este País, y menciona dicha pintura, aunque lige¬ ramente, tal vez porque le informaron que era de un tal Romaguera, como él mismo confiesa {213). (67) 281. (68) "... cierto moderno [Pons] que, alumbrado de su pericia (que no soy capaz de graduarla), expresó que el que hizo las obras, que le dixeron ser de Fr. Gaspar [de S. Martín], era hombre que sabia mucho. Esse enfático modo de explicarse parece que fué cele¬ brar las obras, apremiado del conocimiento de su mérito, y rehusar la alabanza del Autor, interponiendo una voluntaria incredulidad. Yo sé que de buena fée dió crédito en otras ocasiones a informes subministrados por qualquiera... Luego es otra la alma de la difi¬ cultad y resistencia en este caso. Puede que se huviera mostrado más dócil a creher que eran de Fr. Gaspar las plausibles obras de éste, si como le dijeron ser de Lucena, le huvieran dicho que erain de Luoca o de Sena. Y si es assí, la aprehensión de ser el artífice de aquende o de allende (de Valencia o de Italia) no ha de arrogarse auctoridad para introducir dudas a fin de cercenar a la Patria la gloria que en un juicio sincero le concilla el mérito de sus hijos. En lo que yo sí sospecho que no estuvo dicho escritor bien informado... aquí le hallo sobrado crédu'o ; pero no importaba andar en esto liberal, puesto que la duda le expatriaba al que se informaba Autor. Ello, sin más an¬ tecedente que reconocer la bondad y mérito de las obras, se resolvió el escritor moderno a dudar que fuesen de Profesor valenciano. Y no contento con eso...» (90). (69) 4SO. XVIII veces se presenta como defensor de la naturaleza adquiri¬ da porla sangre, otras de la que procura el suelo, y queda confusamente determinada como existente una na¬ turaleza adquirida por vecindad ; en una palabra, no sabe definirnos claramente uaquella invariable naturaleza que —según él—a cada uno le previno el superior destino de la Providencia» (70). Y de tal modo argumenta, y tan pa¬ tente es la contradicción de lo que dice en las vidas de Senén Vila y de Fr. Antonio Villanueva, que dándose cuenta escribió al margen de la primera una nota, advir¬ tiéndose tener que hacer una posterior revisión del texto para no caer en contradicciones ; lo que luego no llegó a efectuar (71). Sólo nos queda que mostrar cómo atribuía estos errores de Pons a un desamor hacia Valencia—(¡contra la patria, que más debiera estimar» (72)— ; sobre ello podríamos mul¬ tiplicar ejemplos en esta su prosa tan falta de elegan¬ cia (73) ; pero será suficiente copiar aquel párrafo en que define que lo que Pons escribió fué ¡(feo convesci- miento de impiedad, mucho más quando las circunstan¬ cias de tal agravio son tales que pasan a horrorosas con¬ tumelias... viniendo de boca que debiera proferir bendi¬ ciones por no infamar a la madre que en sus pechos cari¬ ñosa le crió» (74), y presentar otro en el cual criticando el que Pons—el neoclásico—llamara a Evaristo Muñoz «gas¬ tador del buen gusto», repróchale que «ni era profesor, (70) 282. Para 00 contradecirme sobre la Patria de su hijo, véase (71) quanto digo al P. Villanueba. (297). (72) 283.. (73) P°'' ejemplo, aquel párrafo que dice : «Si la enunciativa del moderno huviera dimanado de sencillez o ignorancia, nos huviera ahorrado tan difusa e.xposición, y aun le huviera disculpado el caso sólo aver estudiado algo de moral y no de leyes ; pero fué nacida del prurito poco decoroso que ha manifestado contra el Reino de Va¬ lencia...» (297). Este papel es una lima que va a pulir y quitar la fealdad que han intentado causar los borrones que cayeron de la des¬ cuidada pluma de un moderno... (559). '74) 559- XIX ni de tan lince conocimiento que no tuviese sus fallos, so¬ bre tener acreditado un irreconciliable prurito contra la que no preciara de ser su Patria...» (75). Claramente está atri¬ buido el adverso juicio al desafecto. Así acabaríamos la explanación de esta nonata polémi¬ ca si en cierta correspondencia que no hace muchos años fué publicada (76) no hubiera extensos fragmentos en car¬ tas de Pons, por los que se puede deducir, con más exactitud que en el Viage, la posición exacta que ante las artes de su país tuvo. Orellana ha sido el portavoz apasionado de estas críticas que Pons presuponía existirían—<(Otros se pararán acaso en frioleras...», «algunos se resentirán de varias ex¬ presiones»—, y ante los cuales pedía a Bayarri le valiese, como amigo que era, y como conocedor de sus intencio¬ nes (77). Y creo sobra con lo dicho para hacerse cargo de cómo fueran y obraran ambos antagonistas en este particular. (75) 372- (76) Archivo de Arte valenciano. Epistolario artístico valenciana : D. Antonio Pons. 1915-16. (77) Espero disimulará los defectos, tan fáciles de cometer en esta clase de obras, como V. M. tiene la experiencia en Palomino y aún más en el Vasari. He procurado usar la posible imparcialidad y no disimular los abusos de las artes ©n ese país, así por que se re¬ medien, como por que 'as gentes de acá no digan que se habla con pasión. Nuestros paisanos de juicio conocerán el espíritu de la obra ; otros se pararán acaso en frioleras ; pero V. M., como tan buen ami¬ go, sabrá sostener... [la] buena intención de quien lo ha hecho. (20, I, 75.) En Valencia ya me figuro que algunos se resentirán de va¬ rias expresiones ; otros dirán que me dejo varias cosas en el tintero ; otros que no del suficientes alabanzas & pero de estudio me he conte¬ nido, y esto es lo que aquí más han celebrado, continuando en acre¬ ditar la obra de imparcial ; el modo de que no hubieran creído nada hubiera sido haciendo exageraciones... (30, I, 75.) Y véase sobre el afectO' de Pons a Valencia lo que en otra carta escribe ((quédese ai la Concepción de Joanes [de la Compañía de Je¬ : sús], que es lo que a mí me importaba, siquiera que no se diga que io avía concurrido a semejante pérdida desa ciudad». (24, XII, 1770.) XX Muy otraes su posición frente a D. Gregorio Mayans, descollante ingenio valenciano. Si con Pons es acre en sus censuras y no esconde su enemiga Ihacia él, con Mayans, de quien como veremos no debió ser gran amigo, vela su enemistad—su posible envidia—y lo que ihace es callar. Siendo de notar su silencio en el coro de alabanzas que rodeó a Mayans, m.erecidas las más y algunas tan exage¬ radas como buscadas. Contadas veces Orellana le cita en sus obras (78), y a fe que muchas de ellas referíanse a te¬ mas que le eran caros. Sólo hallamos una cita con alabanza, que quizá provenga de la fuente de donde fué tomada—no nos ha S'do posible comprobarlo—(79), y en otra oca¬ sión, hablando de los ingenios valencianos, cita con par¬ ticular encomio al conde Cumiares, y no menciona a Ma¬ yans (80). Pero aún defendiéndose de las críticas que su hay más : afición a ocasionaba, considera cómo ha¬ las citaciones le cía él dirigida la crítica que en su (('Orador Christiano» hizo Mayans de quienes buscaban autoridades en que ba¬ sar sus afirmaciones ((aun en la cosa más sabida» (81), única expresión que tenemos de esta frialdad, cuya causa es de presumir fuera la misma que la que le llevó a enemistad (78) Le cita en las págs. 313 y 319. (79)Ni la oraci(í>n que recitó [6-XII-1776 en la Academia] el Sr. D. Gregorio Mayans con su acostumbrada y notoria erudición... (i, 386.) En territorio tan fértil de letras como Valencia, aun en los (80) años no falta una mediana cosecha de eruditos, pues, sin estériles, embargo de la aridez y esterilidad que ya días se experimenta... no ha faltado un Conde de Lumiares, cuyo fecundo ingenio... (II, 15.) (81) Y tengo tan clavada a natura esta maldita inclinación de citar apoyo, aun de la cosa más sabida, que, aunque se me censure por algunos (2), haré lo propio, y citaré... (2) Don Gregorio Mayans, en el Orador christiano, Diálogo 2, número 117, riese del que comenzó una oración del C(Sdigo, con doc¬ trina de Reinfestue!, la evidente verdad de que todo edificio debe te¬ ner buen fundamento. (I, 300.) XXI con Pons. La envidia, Pons co¬ raíz de ambas, pues tanto mo Mayans fueron entre los eruditos valencianos de su tiempo los que alcanzaron más nombradla y mayores hono¬ res. Pons hace su carrera en Madrid y tiene en la Academia posición relevante, mientras que Mayans—gran señor—, hinchado de vanidad literaria (82), reúne en Valencia corte literaria, y de lejos le vienen consultas y elogios—los de Heinecio, los de Voltaire—e imprime más y más obras, que alcanzan difusión y alabanzas, ¡ que él—Orellana—no gus¬ tará en su vida ! y por las que siempre ardientemente sus¬ piró (83). De seguro que ante Pons debió considerarse Orellana superior, ello es el tono agrio y a veces despectivo que y por en sus emplea ; ante Mayans, hombre de más edad críticas —((ingenio egregio adolescens, judicioque admirabili, juris et antiquitatis peritissimum» (84), tal se definía a sí mismO'— no debió sentirse de igual manera, quizás le cohibía tam¬ bién la posición social de éste. Por todo ello es el distinto trato ; a éste el ataque por omisión—sólo el silencio—, y tan sólo la defensa a alusión que consideró directa ; a aquél—a Pons—, aquellas destempladas frases... iíEra un ingenio nimiamente especulativo y curioso^ (85). Hay que hacer hincapié en la importancia que tiene para el concx;imiento del hombre y su mediocridad el afán que por las citaciones Orellana tuvo y su enternecimiento por és¬ tas tanto como por las cosas. Sabía que le eran criticadas—evidente es su excesiva abundancia y como hacen difusa la exposición en la mayo¬ ría de los casos, y aun que en algunos poco tienen que ver con el tema tratado—y conocía que su manera de exponer (82) Menéndez Pelayo. Heterodoxos, III, 62, (¡una vanidad lite¬ raria superior a todo lo creíble». (83) Ver cuanto se recoge en la pág. xxxiv. (84) Menéndez Pelayo. Heterodoxos, III, 62. {85) 473. XXII era desproporcionada, pero no supo vencer su costumbre y su manera, y siguió empleando muchas citas, porque escri¬ bir así le era fácil y quizás no desagradable a su personal gusto. A más le servía—aunque de ello se excusara—para sus ataques a Pons (86), y también, enfrentándose con lo que Mayans en su (¡Orador Cristiano» escribicá—que él, según vimos, a sí mismo se aplicaba—, no siguiendo las indica¬ ciones de éste—autoridad reconocida—y ante ellas ratifi¬ cándose expresamente, salvaguardar su orgullo y su hon¬ rilla. Sus digresiones le debieron ser causa de preocupación, ya que las defiende en varios lugares de su obra (87) y en uno de ellos hace de su manía una tan ingenua defensa, que no nos sabemos resistir a incluirla : (¡Visto porque en al¬ gunas conclusiones gasto mucha prosa, digo brevemente y confieso que gasto mucho verso, yo no sé por qué. Ellos se me ofrecen a la memoria, y me parece que vienen al caso, y les pongo, porque dicen algunos (y con verdad) que por su dulzura tienen particular atractivo para mover... Admí¬ tase en disculpa la ingenuidad y candidez de mi confesión, cosa que ya de antiguo se mira por muy rara en el mun¬ do..., y téngase por manía, como alguno tuvo por necedad en mí el expresar, como expresé, que libro en que yo no vehía estos renglones intermedios (assi decía, señalando los versos) no me agradaba...» (88) ; pues hacían falta en los li¬ bros, según él : ((versos que entretengan y amenicen la le¬ yenda» (89). Y aun defiende su posición con otro argumento para (86) .áunque parecerá que anduve largo y muy difuso en cosa que no interesa a un mayorazgo, la acrimonia de dicho moderno... (289). (87) A más de la nota anterior, véanse sus Prólogos a la Pictó¬ rica, págs. 5 a 289. (88) I, s 19. (89) 12. XXII·I nosotros más interesante que el de la unión de éstos : y es Poesía y Pintura— picando el Reyno, instruyen, avivan y despiertan del letargo de I la ignorancia el ingenio de los demás, &, motivos por los cuales aman dicha claze de libros los eruditos. Antesfalleció el erudito P. M.° fray Martín Sarmiento, que viese logrado el deseo que manifestó de ver reimpreso el certa¬ men (libro de la claze insinuada) que compuso Mosen Bernar¬ do Fenollar, poeta valenciano. (Véase el libro póstumo de dicho Padre Sarmiento, de Memorias para la Historia de la Poesía, n. 865, pág. SPS.) Quien assí deseaba la reimpresión de una obra o certamen de fiestas: ¿quanto más apetecería o huviera de¬ seado ver las ediciones de obras nuevas y de grandes celebrida¬ des que quedan ignoradas, y con indecible decadencia y atraso de la literatura sepultadas en el olvido? Como las que solemnizó Valencia por el casamiento del Rey Phelipe g.°, en el año i599, y de trabajó formal historia Phelipe Gaona, y, últimamente, que las que se hicieron en los días 9, i¡, 14 y 15 de mayo de 1784 por el feliz parto de la Serenísima Señora Princesa de Asturias, la Señora Doña María Liaza de Parma, que avía dado a luz dos mellizos en el dia 5 de setiembre de 178¡, cuyo próspero su¬ ceso, y singular en las personas Reales de España tan duplicado beneficio, a proporción celebró, singularizándose también en las demostraciones Valencia [y] las historió el particular ingenio de el M. R. P. fray Luis Ballester, Dominico, pero sin verlas la luz pública, por avernos privado de los mellizos la Omnipotencia. Y, por último, guando en esta obra se encuentre cosa muy supèrflua y que merezca calificarse de inútil, se recurrirá a co¬ honestarse con el exemplar de la sabia naturaleza, que no pro¬ duce en los árboles tan francamente los frutos que no sea con hueso, cáscara, hojas, desperdicio, u hojarasca, que, en fin, hasta esta desdeñada superfluidad tiene sus útiles destinos, sir¬ viendo (entre mil otros) de abrigo, conservación, resguardo y à — 7 — custodia del más delicado fruto, el que sin duda que¬ opinio y daría muy expuesto y arriesgado (por no decir fallecería) si apareciese totalmente desnudo. Conque si algún fruto se con¬ sidera poder cogerse de esta obra, permítase vaya embuelto y mesclada con hojas, que hojas se llaman también las del libro. Y quando aún se le rebajase el miserable favor de conside¬ rarle algo o mucho de supèrflua, vano e inútil, y colocándola en clase más inferior se le atribuya no poca parte de malo, absuél¬ vasele el defecto por la confesión misma que de su obra hizo Marcial, (lib. I, epigr. ly) quando cantó: Sunt bona, sunt quedant mediocria, sunt mala plura, que legis, hic aliter non fit Avite liber. Es assi que algún breve rato, dexando a un lado el oficio de historiador, me paso al de panegirista, y de ai nace otro sea ... defecto o propiedad adherente, qual es variar insensiblemente el estilo. De esto confesaré ser culpa, sino causa, el sobresaliente no mérito del mismo Profesor que merece el elogio, formado, no por mi, sino por los otros autores que ya escrivieron del mismo. Y formándose la narración de su vida con apoyos ágenos, se hace consiguiente con voces prestadas, proponerles y referirles con expresiones del mismo genio. El cargo más recelo (y en que no dexará alguno grave que de hincar el diente espíritu de emulación, disfrazado con con trage de mística) es que mencionando como laudables algunos Profesores, que viven, dirán, me opongo a aquel consejo del Eclesiástico (ii vers, jo) ante mortem ne laudes hominem quemquam. Pero, a más de pudiera desde luego decir con don Chris- que toval Zalasar Mordones (en su Ilustración y Defensa de la Fábula de Pyramo y Tisbe, compuesta por don Luis de Gón- gora, impres. Madrid, lójó, fol. so, b.): No ha de ser culpa la vida, para no adquirir la gloria merecida. s — citando entre otros apoyos a Plinio el menor (¡ib. I, epist. i6) que puntualmente hablando de Pompeyo Saturnino, insigne Le¬ trado que aún vivía, dixo: ñeque enim debet operibus ejus obesse quod vivit. Y añadir también, que muchíssimos, aun en lo moderno, como don Gregorio de Salas, el disimulado Filo- patro, el Abate Serrano, & no han reparado celebrar muy de- claramente a los vivos, sin recelar la nota de lisongeros [y que] también ilustra este punto que defiendo, Alvarado, en el Prólogo de su Heroida Ovidiana. Respondo que es común dictamen (y se infiere del mismo texto) que esso milita y se entiende en lo moral, y por virtudes y acciones espirituales, como con muchos apoyos lo declara don Joseph Pellizer y Osau, en el Sincello de la Iglesia (pág. loç) pues continúa diciendo el / Eclesiástico: quoniam in filiis suis agnoscitur vir, no por cau¬ sa, ni en razón del mérito contrahido por las obras materiales e industriosas, que estás independientemente de las de los hijos (que acrediten o desacrediten las de los padres) ellas mismas por sí pregonan la habilidad o insuficiencia del artífice, quien, consiguientemente, por ellas se hace digno de las alabanzas o [del} menosprecio, pues desde que salieron de su mano, dándolas por fenecidas, no han de recibir ya mexora, alteración ni mudan¬ za por su fallecimiento, a diferencia de las obras espirituales, como va dicho, por quanto su interioridad y solides se nos ocul¬ ta, y puede su apariencia descubrirse después por las obras y procederes de los hijos, faltándolas a aquéllas siempre hasta el fin la aprobación o reprohación, o bien con la corona del premio, o bien con la desgracia final, que declare la qualidad de las obras, según aquello. Omega distinguit miserum, non Alpha, beaium: Ante ohitum felix nema, nec ante miser. y Ovidio: (lib. Ill, Metamor. fab. 2) Dicique beatus Ante obitum nema supremaque fuñera debet. - 9 — Y no dexa de manifiesta injuria la que comete la ser mm aprehensión, que apoderada del capricho de los hombres, sólo autoriza las cosas antiguas con el aprecio después que sus au¬ tores fallecieron, como cantó Propercio (lib. Ill, eleg. i) Onnnia post obitum fingit maiora vetustas, inaius ab exequii nomen in ora venit. (y quan bien dixo ñngit?) cuya manía se ha visto tío pocas veces desayrada, y en Valeticia tnismo, donde celebrando uno con extremados elogios una lámina de miniatura, y exclamando: ¡ Es posible que no haya ahora, ni por acá, quien haga estos primores !, quedó bieti corrido y avergonzado guando luego supo que hablaba delante del mistno paysano que la había pintado. Añadiré aquí lo de don Francisco Banzes Candamo en su libro de obras pósiumas, página 262, en la comedia El sastre del Campillo, donde habla Martín, y dice: Siempre al muerto le alaban mentecatos: ¡Quién pudiera morirse algunos ratos! ¡O siglo! Esto no puede ya sufrirse. ¿Para ser bueno es menester morirse? Y más adelante, página 268, dice Manrique: —Calla. Y continúa Martin: —Qué he de callar, si hay majaderos críticos y severos, que con juicio profundo a otro no alaban, porque está en el mundo. Dexar de alabar las obras meritorias sólo porque sus autores viven, suele efecto, no sólo de manía y culpable añojo, sí ser también de malignante mordaz embidia. una Essas mismas obras, que dignamente se alaban siendo anti¬ guas, ¿quién no ve arrastran la tnisma imaginaria tacha de — 10 — haver sido, en modernas?, como otro tiempo, nuebas y muy al mismo intento cantó aquel poeta portugués (Ant. Govean, citado por dicho Salazar Mordones, dicho folio 20, B): Esse novum si le quisquam, periture libelle clamitet, aeiatem despiciatque tuant, Si licet, et fas est, illi tu dicito. Lector, Heus bone, quid? Veteres nonne fuere novif [Y] San Juan Chrisostomo {humil, 4, in Math, ex op. imp. citado por el Padre Señeri al fin de su tratado sobre Proba- lismo) dice que quieti desprecia a los modernos, y celebra a los antiguos, también hubiera despreciado a los antiguos si hubiera vivido guando los antiguos eran modernos. Créase que essa tacha sólo la prof erra la envidia, porque si los griegos huvieran despreciado tanto lo nuevo, aora carece¬ ríamos de lo que es antiguo; assí Horacio, (lib. II, epist. i): nos, nostraque lividus edit. Quod si tant graecis novitas invisa fuisset, quant nobis, quid nunc esset vêtus? aut quid haberet quo legeret tereretque viritim publicus usus? No ignoro que muchos, y entre ellos el erudito P. Rodri¬ gues (en el Prólogo de su Biblioteca Valentina) desaprueban que se tribute el incienzo de la alabanza a los vivos, y aunque esta máxima tiene contra sí algunas razones insinuadas, que tienen entrada guando no sea muy copioso el humo del incien¬ so, en mucha parte dice bien, porque o es denuesto o adulación. Y en nada de estoaquí se falta, porque deve entenderse de una alabanza declarada y directa acia la persona, y aquí, coin¬ cidiendo el mencionar principalmente las obras (lo que se prac¬ tica, y no con exageración), ellas mismas, según sea su mérito, son las que aplauden. la habilidad de su artífice, el que por conseqüència, no puede dexar de mencionarse, e indirectamente resultar aplaudido. Esta indirecta, limitada, y modesta alabanza no se reprueba. — 11 — ni por dicho Padre Rodriguez, pues no impugna la sentencia de Bocalini, que da copiada, diciendo: Degli huomini vivi solo si posse fare mentione in brevi elogio particolare. Alabanza tan prudente, modesta, ligera proporcionada, que no se sale a y límites descompasados, no declina a ninguno de los dos extre¬ mos referidos. Defraudarle de ella al artífice que la merece es hacerle injuria; si se le debe ya hoy el aplauso por sus obras, ¿con qué justicia se le ha de diferir (en términos tan juicio¬ sos) el pago y hasta un plazo tan tardío como el de la muerte, en que ya no puede disfrutarle? ¡Terrible medio! jHaver de entrar al templo de la fama por la negra y lúgubre puerta de la muerte! A tanta costa qualquiera renunciará el goce de los más justos y debidos aplausos. (Marcial, lib. V, epigr. lo.) ¿■j post fata venit Gloria, non propero. Regatearles totalmente a los beneméritos, es pecar, ya no sólo contra la justicia, si gravemente también contra la causa pública, defraudando la del útil y saludable efecto de alentar a los mismos Profesores, para los mayores progresos y adelanta¬ mientos en las artes que ventajosamente cultivan. (Valer. Flac., lib. Il, Argon.) siabilem quando optima facta Dant animum, majorque pies audacia caeptis Y de causar una virtuosa emulación a los demás para esfor¬ zarse a subir por la vereda de la aplicasión al encumbrado mon¬ te de la fama, y coger allí la misma honrosa palma del aplauso (Ovid., lib. IV de Pont, eleg. 2.) laudataqtie virtus crescit: et inimensum gloria calcar habet. que con el honor que produce, contribuye maravillosamente a prosperar las artes: honor alit artes. {Cicer., I, Tuscul, y con otros Solorzan. Emblem. y8, n. 7.) — 12 — Los que lo merescan por sus actuales obras, si son discretos, poco riesgo corren de caher en vanagloria, que contemplándola como gloria vana, la desestimarán con christiana y prudente generosidad, y reservándose solo en el retrete de su pecho el honor que le han merecido sus fatigas y laboriosas tareas. (TibuL, lib. IV.) Nil opus invidia est, procol absit gloria vulgi; qui sapit, in tácito gaudeat ipse sinu. lexos de todoingreimiento pernicioso, reconocerán su habi¬ lidad derivada, no de sí, sino por medio de su aplicación, de el Supremo Padre de las luces, que liberal, se dignó franquearles las más copiosas, que a otros Profesores, que tal vez con más desvelos y fatigoso estudio han sido menos agraciados de la Omnipotencia, o menos felices en lograr benévola la acceptación del pueblo para proporcionarse ocasiones de manifestar su de¬ sempeño. Ni porque menciono algunos, desprecio a los demás que omito, assí de los antiguos como de los modernos, y assí de la Ciudad como de fuera de ella, entre los guales habrá tal vez de no menos ventajosos que algunos de los que se hace indivi¬ dual recuerdo. No me persuado haya sugeto tan adusto, o tan enemigo de las Musas, que tenga por lunar que afee, sino antes bien que agracie, el hallarse a la revuelta de algunos pasages, y como apoyos de lo que se dice, algunos versos que entretengan y ame¬ nizan la leyenda; pero si de ello tomase pié para sindicar el modo de la narrativa alguno a quien ofenda semejante claze de entretenida illustración, fácil le será suprimirla, ya que ado- lesca de la desgracia de mirar como forastero este language, que no le extrañarán otros, que como instruidos, saben la inti¬ ma afinidad y concordia que profesan entre sí la Poesía y la Pintura. Por lo qual, si aquélla no se ve desterrada del país de cien- eia alguna, de modo que no hay profesión, por seria, grave, ni circunspecia, que sea que ...no digo la desdeñe, sino que no la ahraze y estime mucho (i) ¿cómo puede—pregunto—vivir re¬ ñida y divorciada... ya no digo de la Pintura, sino de sí misma, siendo ésta la misma Poesia, sin más diferencia, que como mu¬ da, llevarle la ventaja de hablar sin estrépito de voces? Ello siendo la Poesía una pintura que habla, y la Pintura una muda poesía, como todos saben y lo mismo reconoció aquel Anónimo que pretituló su obra Picta Poesis. (Impres. Lugduni, apud Ludovicum et Carolum Pesnot. 15Ó4, digo 1564, en 16) degeneraria esta obra, que trata de Pintura y sus Profe¬ sores, si faltase este inseparable maridage, este como ingenioso enlaze, o embolismo, que une, eslabona y enlaza con armoniosa trabazón el todo de la Pintura. No sé, lector mío, sí te darás por satisfecho, assí de la obra como de las razones, que motivando quanto en ellas digo, llevo comprehendidas en este prólogo. No te persuadas que me li- songeo haya de parecer bien, y agradar a todos, porque bien sé que ni todas las cosas agradan a uno (Natal. Comité—sea Co¬ mes o Conde—-Tót Venat., lib. IV) ... Sapiunt uni non cumta patato ni una misma cosa agrada todos ¿qué digo todos? Bastan tres a para discrepar, y discordar entre sí con triplicado gusto, según el decantado dicho de Horacio {lib. II, epist. 2., ad. Jul. Flor.) Tres mihi convivae prope dissentiré videntur, poscentes vario multum diversa patato. Quid dem? quid non dem? renuis tu, quod jubet atte; Yo quedaré muy contento en que haya algunos del número de los pocos, a quienes la obra no les parezca muy mala, que assí me consuela Horacio (lib. I, Satyr. 10.) ... ñeque, te ut miretur turba labores, contentus paucis tectoribus. — 14 — y me suceda (lo que suele suceder) que unos alaban al autor y otros lo desprecian. (Juan Owen. lib. unie., intitulado z part, y obras postumas, epigr. 2Z4, pág. 247.) Qui scribit laudatur ah hinc culpatur ah illis. Los que busquen la simple narración histórica de las vidas de los Profesores y sus obras, a más de encontrar quanta de los nuestros dexó escrito don Antonio Palomino (con lo qual logran .alguna parte de la estimable obra de este Autor, que se ha hecho ya tan rara en estos tiempos) aunque hallaran que añadir o que apostillar (bien que no del todo por culpa mía) reputarán de sobra los extravíos y digresiones que quisá es lo que otros preferirían: y que no sé yo definir si acaso van re¬ vestidas de aquella qualidad, que Marcial llamó G«nio propio de un libro, para que meresca acceptación. (Lib. VI, epigr. 60.) Victurus Genium debet habere liber. Y, por último, si se quiere obgetar his¬ que no todos los que torio han sido ni son de muy excelente y suprema habili¬ una dad, me pondrán en la precisión de decir lo que pueden antici¬ padamente tener sabido, y es que Profesores de aquella primera gerarquía que veneramos como un milagro de la Naturaleza, son tan raros, como que casi, o sin casi, se tiene con razón por feliz y muy dichosa la Provincia que llega a producir uno, u otro, en todo un siglo. Y si aun a estos mismos a las veces se les ha hallado algún pero, flanco o descuido, porque al fin, según el adagio (Erasmo, in Adag., pág. mihi 263) nemo sine crimine vivit, no tendrán mucha razón en censurar que no sean de la pri¬ mera magnitud todos los que concurren en esta historia. Quan- do aquello de una consumada perfección es tan raro, por no — 15 — decir imposible, como que excediendo de la capacidad humana, falta en esta misma perfecto conocimiento para conocerla y gra¬ duarla paulatinamente (vid. Gabriel Alvarez de Velasco. De ludice Perfecto Rubric. I. Annot I. a. n. lo. pág. 4), pues no es de despreciar la luz de las estrellas por ser mayor la de la luna, nies de vilipendiar ésta por ser más brillante la del sol, que al fin, cada astro luminoso produce sus benéficas in¬ fluencias en su respectiva esfera, contribuyendo al cumplimien¬ to de una estimable armonía. Y por remate, con esta obra, y la multiplicidad de Profesores que contiene, acredita el culto genio de mi Patria, en la que se siempre se ha mantenido con esplendor y lucimiento las bellas artes, haciéndose la debida estimación de la Pintura, arte tanto más apr[eciable], como ponderó don Francisco Bances Canda- mo, en su comedia La Jarretiera de Inglaterra, donde se intro¬ duce Milardi [que] hablando de la Pintura dice: Milardi: ¿Qué te parece la noble de esta arte? Juana: ¿Noble la llamas quando es su primor mentir ya bultos y ya distancias? Milardi : Si : que es noble la mentira que a la verdad se aventaja. Dos cosas me parece prevenir, incurridas con todo acuerdo, la una observa orden chronológico, assí por igno¬ que no se rarse algunos Profesores la época fixa en que florecieron, en como porque en otros que ocurrieron al mismo tiempo no es fácil graduar la antelación o posterioridad, o ya por ignorarse su fallecimiento (que suele ser el punto a que se atiende co¬ munmente para el orden chronológico) o ya por no dar mar¬ gen a la crítica sobre la etiqueta o preferencia. Y la otra, que de algunos que se mencionan antiguos, por ignorarse la Patria, se comprenden aquí como valencianos, por verles aquí, o domi¬ ciliados o recidentes. Protestando que en todo caso que se co- — 16 — muniquen por otros más noticiosos la verdadera Patria, o qualquiera otra equivocación que se haya padecido, se mani¬ festará por el mismo autor la equivocación, o error, en que inocentemente haya incurrido, pues no se tiene otra mira que la verdad y el acierto. Pues de los que con certidumbre se sabe la Patria y que siendo forasteros se han [domicili]ado en Valencia, contrayen¬ do nueva naturaleza aquí, ya se colocan de por sí en sitio se¬ parado. Recelando Palomino (tomo pág. ^33) algún resenti¬ miento de algún delicado Profesor por si hechaba de menos el pronombre condecorativo de Don, ocurre al reparo diciendo que no andava en esto muy escrupidosamente franco, al menos en los antiguos quando no era tan vulgar este abuso. Yo, siguiendo las mismas huellas, digo lo mismo, y en Senén Vila (reparo) que al Padre se da el Don y al hijo. Señor, {pág. 484). Ni a Eugenio Caxes, Pintor de Phelipe 4. le da Don (Palomino tomo 3.°, página 401) que a Patricio Caxes, Pin¬ tor de Phelipe 3.°, (pág. 284), ni a Romulo Cincinnato, Pintor de Phelipe 2. (pág. 2^0), ni a Pompeyo Leoni, ibidem, ni [o] , Ticiano, ni [c] Diego de Arrapié, ni [a] Antonio del Rincón, etcétera. PROTESTA DEL AUTOR Ovedeciendo rendidamente a Santidad de los Decretos de la Urbano VIII, de 13 de marzo de 1625, de 5 de junio de 1631, y quando hablando de algún de 5 de julio de 1634, protesto que sugeto le enuncio con el epíteto de Venerable, o con otra ex¬ presión semejante, no es mi ánimo prevenir ni osar adelantar el juicio de la Católica Iglesia, a quien confieso pertenecer la calificación de la Santidad, sino que mi ánimo es sólo se dé a la narración aquella fée y crehencia que se merecen las histo¬ rias humanas, según la opinión común, pero subordinada a la suprema y legítima auctoridad de la Santa Iglesia. Juan Franch Arquitecto Uno de los Profesores de que tenemos muy escazas las no¬ ticias, la antigüedad aún no se sabe con certidumbre y que por su patria, aunque por verle aquí domiciliado, le tenemos por valenciano, y lo persuade su apellido, es el nominado Juan Franch ; el qual no desmerece en esta historia honorífico recuer¬ do. Fué, pues, dicho Franch (según nos refiere Esclapés (i) el famoso cantero que entendió en la construcción, y fábrica de la corpulenta y sumptuosa torre o campanario de la Iglesia mayor de Valencia, denominada el Micalete, el qual según la inscripción, que conserva el mismo en una lápida (2) fué comen¬ zado en el año 1381, y según varias memorias duró en fábrica 38 años, o según atestigua el Doctor Lop, 40 (3). Por donde se colige la época en que floreció y vivía dicho Artífice. No me detengo en describir aquí el ámbito, la dimención, y circunstancias de dicha torre, ni averiguar la primera fundición de la campana de las horas, denominada Miguel, de la que después por el tiempo fué tomando el edificio el nombre de Micalet y castellanizándole Micalete o Miguelete porque ya lo han tratado otros muchos (4). Baste haver indicado en elpreferente sitio que corresponde al artífice de obra, una que aunque construida al gusto gótico, no carece de mérito. El mismo artífice que hizo el Micalete, y en el mismo año 1381 comenzó la obra de las torres de Serranos. (1) Cap. 3, § I, n. 6, .pág. 49. (2) Trábenla copiada dicho Esclapés, en el lugar citado, y el Ar¬ cediano D. Juan Bautista Ballester: Historia del Santo Christo, Trat. I, cap. II, pág. loi. (3) En su libro de Murs i Valls, cap. 38, n. 14, pág. 361. (4) A más de dicho Esclapés, D. Juan Bautista de Valda, en el libro de Fiestas a la Concepción (celebradas en 1662 por el Decreto de Alexandre VII, de 8 de Diciembre 1661), pág. 333. D. Francisco de la Torre, en el libro de Fiestas a Nuestra Señora de los Desampara¬ dos, por la conclusión de su capilla en el año 1667, pág. 50, y otros. 2 — 18 — Amorós Arquitecto Sigúese mencionar aquí otro Profesor, igualmente reputado por valenciano, a quien la polilla del tiempo le ha cercenado y carcomido su verdadero nombre, restando solo ileso el de su apellido, que, en fin, las peñas más duras, el bronce, y los nom¬ bres mismos, fallecen por el tiempo, y están sugetos a la mor- taldad, como cantó un poeta (i) mors etiam saxis, nominibusque venit. Y es el nominado Amorós, de quien nos conta por un M. S. fidedigno (2), que fué el Arquitecto que executó la agigantada ya mencionada obra del Micalete, que aun por haver durado de 38 a 40 años es muy posible que entendiera también otro artifice en su construcción, atribuyéndosele empero al citado Amorós dicha fábrica, y en documento coetáneo, pues es de le¬ tra de aquel tiempo el original, es irrefragable demostración de que fué esse el principal director, y por cuya idea se executó la obra. Otras más excelentes admiramos y cuyos verdaderos artífi¬ ces nos ha ocultado la antigüedad del tiempo, como entre otras puede numerarse la grandiosa obra de las Torres de Serranos, y un Ms. dice que es obra que en el mismo año 1381, en que principió la del Micalete el mismo artífice, y en el mismo año comenzó la obra de dichas Torres de Serranos; aunque se les rebaxó en años pasados no poco de su mucho mérito, quitándoles la estupenda cornisa y bolada que la circuía o co¬ ronaba, por inmediato a su elevada comiza. Y puesto que la fábrica de dichas Torres comenzó en 4 de enero 1349 (según dice Esclapés (3) y como obra de conside¬ ración huvo de durar muchos años, no se si erraríamos en pre¬ sumir que también dicho Profesor huviera llegado a cooperar y tener parte en la construcción de dichas Torres. (1) Auson. Epígr. 35. (2) Libro M. S. antiguo, reservado en la preciosa Biblioteca del Convento de Predicadores de Valencia. (3) Cap. 2, § 3, n. 25. - 19 — Valdómaf Arquitecto Otro se nos presenta, cuyo nombre se nos ocultó también entre las obscuras sombras de la antigüedad. Pero nos consta que fué natural de Valencia, y el que en esta Metropolitana Iglesia comenzó en el año 1459 la arcada que arranca desde la actual puerta principal hasta la segunda arcada, o estribos, que existen a la par y lados de la entrada del coro. Pues la Torre o Campanario se construyó primero y existía separado del cuerpo de la Iglesia, la qual comenzaba donde aho¬ ra vemos situada la puerta del Coro, y el intermedio era plaza. Para testimonio de la insinuada obra practicada por dicho artífice, y de la época, doy aquí copiadas las palabras de un Die¬ tario M. s., y fidedigno por coetáneo de aquella fábrica (i) ; "En l'any de Nostre Senyor de MCCCCLVIIII dilunts a X del mes de Setembre començaren a cavar e derocar per fer lo por¬ tal e arcada de la Seu prop lo campanar. E fou maestre de fer la dita obra mestre Valdomar, natural de la dita ciutat de Va¬ lencia." Y después de una llamada dice : "Per mort de mestre Valdomar fonc h maestre Pere Compte, molt sabut en l'art de la pedra." Con la variación que se ha practicado por estos años en dicha Catedral se ha innovado el modo de las ventanas, que estaban colaterales y contrafrontando una encima de cada ar¬ cada, chanfrante óptico, cuya forma se ha quitado, tal y eran vez desestimarse como de architectura goda. Sin embargo por de lo qual fueron celebradas de algunos forasteros, y el pri¬ mero que rne hizo reparar en ellas como cosa digna, por el año 1770, fué el Doctor Don Bernardo Pérez Galindo, de na¬ ción aragonés. Canónigo de la Colegial de Daroca. Por la citada nota ya copiada se colige que el nominado Valdomar era en esta Ciudad uno de los primeros y más ex¬ celentes Arquitectos de su tiempo, haviéndosele cometido una obra de tanto rumbo y fiádola dirección a su : y aunque no faltarían entonces otros Arquitectos de desempeño, puede sin violencia presumirse que alguna de las obras que admiramos por bien executadas, y que ignoramos quién las hiciera, sean efectuadas, tal vez, por dicho Profesor. Y es muy posible no errásemos en pensar si nuestro Val- domar fué el primer Arquitecto y director de la grandiosa obra de la Capilla de los Reyes del Real Convento de Santo Domingo, puesto que se comenzó en su tiempo, y en i8 de junio de 1439 (2). (1) Dicho libro M. S. archivado en la Biblioteca de Sto. Domingo de Valencia, fol. XXXXI, b. (2) D. Vicente Noguera en la oración que recitó en i de Noviem¬ bre 1783, en la Real Academia de S. Carlos, y consta en las Actas pu¬ blicadas dicho año, pág. 45. Pedro Compte Arquitecto Aunque sin dociunento que nos asegure ser este Profesor natural de Valencia, viéndole domiciliado y acre¬ empero tan ditado en esta Ciudad, se hace más que verosímil fuese natural de la misma, y, por tanto, le colocamos en este sitio. Fué famoso Arquitecto, y muy perito en el arte de Cantero o de labrar la piedra, según se explica dicha memoria (i) molt sabut 'en l'art de la pedra. Por ello, haviendo fallecido dicho Valdomar, quedando pendiente la obra de la arcada de la Igle¬ sia mayor, continuó Compte tan considerable fábrica. El mismo practicó también la celebrada de la Casa de la Contratación (2), que le llamó Valda (3) célebre edificio, y el P. Serrano (4) uno de los más bellos milagros de la Arquitec¬ tura. Escolano (5) la nombró grande y curiosa Casa de la Con¬ tratación; el Arcediano Ballester (6) quando la menciona es con el epíteto grande obra de la Lonja Nueva. Esclapés la descri- ve (7), y no se engaña en decir : es fábrica magna y excelente, cuya grandeza, tanto de su ámbito principal, quadras y salón. — 21 — como lo heroyco yelevado de sus colunas, se hace admirable entre grandes fábricas de esta ciudad. Con más exactitud las y puntualidad, por lo tocante al arte, la descrive Don Vicente Noguera (8), quien la renombra: una de las obras más sólidas, elegantes y bien construidas que se conocen en España... Sump¬ tuosa Lonja de los Mercaderes edificada a últimos del siglo XV, monumento inmortal de los sublimes designios de nuestro an¬ tiguo magistrado... magestuoso modelo de la Arquitectura, que aunque labrado sobre el gusto gótico, todo respira exactitud, proporción, elevación y grandeza; su fachada sin adornos pue¬ riles recuerda en varios medallones los Reyes y Personages ilustres de la Nación. Las colunas que sostienen su elevado techo, labradas a modo de cables retorcidos, no sólo dan tes¬ timonio de la prolija detención y habilidad del Artífice, sino también del destino del edificio destinado a la contratación y comercio del mar, en cuyo exercicio fueron famosos los anti¬ guos valencianos, &. Don Antonio Pons (9), descriviéndola también, no se emba¬ razó en llamarla: fábrica verdaderamente magnífica... de lo mejor de la forma gótica. Por los varios destinos que ha tenido dicha Casa de Contra¬ tación ha gozado varios nombres : llamóse El Principal, por haver servido de principal quartel para la tropa (10) ; también se denominó La Lonja nueva (vulgo : La Lontja nova), como a más del citado Ballester la denominó assí Juan de Timone- da (11), atestiguando (12) comenzó a labrarse en 7 de noviem¬ bre 1482. Conociendo los entonces Jurados de esta Ciudad el mérito de tan diestro Artífice, en 19, digo 19, de marzo 1498, antici¬ pándole como un destello de su gratitud y reconocimiento, le nombraron por Alcayde perpetuo de la Lonja, con salario de 30 L. anuas que devería percivir luego que estuviese concluida dicha fábrica (13). Por la muchapericia del mismo Compte en la hidrostática, le nombraron los mismos Jurados de la Ciudad en 8 de agosto del propio año 1498, para que pasase a los confines de Castilla para tantear las aguas del Río Cabriel, y ver si con ellas se — 22 — podría dar más copia y caudal a nuestro río Guadalaviar o Turia (14). Era Maestro Alarife de la Ciudad, y assí, entre otras comi¬ siones, se le dió la de juntamente con Pedro Viña, tam¬ pasar, bién Arquitecto, a nivelar la agua del río Júcar, como consta en el manual de la Ciudad en 10 de octubre 15CX), cuyo día fué el nombramiento, mandándoles librar 25 Ls. para dicho efec¬ to (15). (1) Hablando de N. Valdomar. (2) Según las Actas de la Real Academia de San Carlos celebradas en I de Noviembre de 1783, pág. 44. (3) En el libro de Fiestas (celebradas en Valencia en 1662 por el Decreto de Alexandro VII, de 8 de Diciembre 1661, a favor de la Con¬ cepción), pág. 416. (4) Siglo 3° de la Canonisación de Sn. Vicente Ferrer, pág. 14. (5) Historia de Valencia. Tomo I, cap. 11, n. 3, col. 765. (6) Historia del Santo Christo y Catálogo de los Obispos de Va¬ lencia, pág. 556. (7) Cap. V, pág. 161. (8) En dicha oración que recitó en i de Noviembre 1783 en la Real Academia de San Carlos y consta en sus Actas publicadas dicho año, página 44. (g) Tomo IV de sus Viajes, cart. 3, n. 11, pág. 55, impres... (10) Esclapés. En el lugar citado. (11) En su Memoria Valentina, al fin de su Sobremesa y Alivio de Caminantes. (12) Lo mismo confirma dicho Ballester quanto al día y mes, pero (por descuido tal vez de la imprenta) se omitió el año, pág. 559. (13) Dichas Actas de la Academia de San Carlos, pág. 45. (14) Dichas Actas y pág. 45, en la nota marginal. (15) Como se comprobará hablando de Pedro Viña. [Añadido al margen] Dicho Pedro Compte. En i486 se encargó a dicho Compte las lozas para vestir el suelo de la Iglesia mayor, y lo hizo con todo cuidado ; al principio de essa fábrica, brollaba la agua por el suelo mismo. Pedro Viña Arquitecto Pedro Viña (que ¡siendo, como se cree, de Valencia, se nom¬ braría y escriviria su apellido Vinya, porque en nuestro idioma se escrive y usa la ny con el mismo sonido que en castellano la ñ) fué uno de los primeros Arquitectos de esta Ciudad en fines de la centuria de 1400 y principios de la de 1500. Por tan¬ to, fué uno de los peritos Alarifes que nombró la Ciudad en 10 de octubre 1500 para ir juntamente con Pedro Compte a ni¬ velar la agua del río Júcar, como dice el mismo manual de la Ciudad, assí : "sien donades Ls. moneda reals de Valencia a mestre Pere Compte c a mestre Pere Vinya, mestres de la dita ciutat, per anar a nivellar l'aygua del riu de Chuquer axi en dret de les agidles dret de Tous". com en Como hombre, cuya habilidad frizaba con la de Pedro Compte, fué con éste comisionado también para otras varias visuras y diligencias (i). Es verdad que se ignoran las obras grandes que practicase, pero ya quedan visibles para la alaban¬ za los edificios; justo es reproducir a la memoria, y resucitar de algún modo el nombre de los que les construyeron, aun quan- do no se puede particularizar de Artífice, ni individuar las obras que cada uno executó. Consta en dicho Manual de la Ciudad bajo varias fechas, como (i) en de Mayo 1498, en 29 de los mismos, en 26 de Setiembre 1500, en 14 7 Diciembre del propio año, &. Juan de Castelnou Arquitecto y Escultor platero Este Profesor(según su apellido) valenciano, fué célebre en las artes de la Arquitectura y Escultura, exerciendo su pericia, por lo común, en la materia de plata y oro, como Pla¬ tero de profesión que era en esta Ciudad. Como sugeto de quien se prometía el más digno cabal desempeño en obras de las y más altas circunstancias, que en el año 1454 se le en¬ sabemos cargo construir, como construyó, la hermosa Custodia en que va nuestro Amo el dia del Corpus, y sale en la Proseción gene¬ ral de esta Metropolitana Iglesia (i), en cuya obra se hecha de ver su pericia en la Arquitectura y Escultura. Habla de dicha Custodia (aunque no nos declara el Artifi¬ ce) Juan de Timoneda, diciendo (2) ; "En el año de mil quatre cientos cinquenta y seis, a veinte y tres de mayo, fué quando se acabó de hacer la Custodia de la Seo para la fiesta y Pro¬ sesión de Corpus Christi: la qual pesó quatrocientos y veynte y quatro marcos y tres onzas de plata: entraron en dorarla qui¬ nientos Ducados de oro: y sin esto las Imágenes y el oro, que están al derredor del Corpus, son deziocho marcos, según lo tes¬ tificó el maestro que la hizo". Sábese también, que posteriormente, haviendo cabido la Imagen de Nuestra Señora de el Altar mayor de la Seo, en el año 1457, se le llevó a dicho Profesor, para componerla (3). No sólo travajó en plata y oro, si que exerció también la escultura en otras materias, y en el año 1465 hizo la Imagen de Nuestra Señora, de piedra alabastro, que está colocada so¬ bre la puerta del Coro de dicha Metropolitana Iglesia, como lo expresa una memoria coetánea (4) con estas voces : "En l'any de Nostre Senyor 1465, disapte a X de Agost, fou mesa la Verge Maria sobre lo Portai del Cor de la Seu de Valencia, e fou mestre. Mestre Johan de Castelnou, que feu la Custodia. E es la dita Maria de pedra alabast." De conformidad, que dicho Profesor platero estudió y pe¬ netró a fondo las artes de Arquitectura y Escultura, como a más del previo conocimiento del divujo, y otros estudios (5) lo requiere el arte de Platero para exercerle con perfección, como vemos la exerció Juan de Arfe, que siendo de su profesión tam¬ bién Platero (y como tal, entre otras excelentes obras, labró la hermosa Custodia de Sevilla (6) se denominaba (como lo era) Escultor de oro y plata. Y al mismo tiempo no menos era Arquitecto, en tanto gra¬ do, que escrivió, a más de otros asumptos (7) de Arquitectu- — 25 — ra. En suma, un tomo mayor de Escultura, Arquitectura y Geo¬ metría, obra tan universalmente aplaudida, que ha merecido al menos cinco ediciones, siendo la 5." impresión en Madrid, en 1763. A cuyo perfecto conocimiento no menos necesita de la Historia, pues en sus obrages se le ofrece demostrarla, y por haber disfrutado este estudio fueron tan insignes Arquitectos : Miguel Angel Buonarota, Raphael de Urbino, el Cavallero Ber- nino, Pedro de Cortona, el Dominiquino, Carlos Marati, Puzin, Aníbal Caraci, &. De modo que quanto más bien informado en la historia un Artífice, tanto será más perfecto y hábil Ar¬ quitecto. (1) Según libro M. S. y coetáneo que existe en la Biblioteca de Santo Domingo, fol. XXXXI, B. (2) En Memoria Valentina, al fin de su Sobremesa y Alivio de su Caminantes. Sigúele el Doctor Vicente Mares en su Fénix Troyana. Lib. IV, cap. S, pág. 107, col. i. (3) Según el citado diario M. S. de la Biblioteca de Santo Domin¬ go, fol. LXXXXVIII. (4) El mismo diario M. S, (5) Palomino. Tomo I, lib. 2, cap. 5, § 2, págs. 108 y 109. (6) Rodrigo Caro. Antigüedades de Sevilla, lib. 2, cap. 4, fol. 54. (7) Véase su vida escrita por Palomino, tomo 3, núm. 29, pág. 263. Jayme Castelnou Arquitectoy Escultor platero Este Profesor platero, y que dió brillantes pruebas de su pericia en la Escultura y Arquitectura, se tiene por hijo del referido Juan de Castelnou, y assi lo persuade la época en que vivía, la uniformidad del apellido y la idemptidad del exercicio y arte que ambos profesaron. Y sin duda fué su habilidad heredada en virtud de aquella máxima política, tan conducente para la prosperidad de las ar¬ tes, de dever los hijos seguir la profesión de los padres, de quie¬ nes fácilmente adquieren como conaturales las nociones. — 26 — En fin, queda la noticia de que fué natural de esta Ciudad de Valencia y uno de los que entendieron en la construcción y fábrica del Retablo mayor de nuestra Metropolitana Iglesia, que todo él es de plata, y lleno de adornos historiados, que lo hermosean con mucha obra perfecta y bien acabada, conforme a las artes de Escultura y Arquitectura ; el qual por que el que havía, también de plata, se quemó derritiéndose en el día de Pasqua Granada, a 21 de mayo de 1469 (i) ; se comenzó a la¬ brar en el año 1470. Assí lo una memoria de aquel tiempo (2) que dice atestigua assí; "En l'any MCCCCLXX fonch principiat lo dit retaule (habla del Altar mayor de la Seo) tot de argent, e foren maes¬ tres del dit retaide, maestre Jaume Castelnou e maestre... Ceti¬ na, e maestre Nadal Irro, argentes, tots naturals de Valencia, e fonch messa la Verge Maria en la Ihesus en lo retaule en l'any 71, vespra de la Verge Maria de Agost". Y assí no me determino por ahora a subscrivir enteramente lo que expresa Esclapés (3), quando dice que lo labró en el año 1498 Bernardo Thadeo de Pone, italiano, pues a más de no acotar documento que lo atestigüe, no es muy verosímil que la generosidad de este Cavildo retardase 29 años la construc¬ ción de un Retablo principal de su Catedral Iglesia. Y aunque la conclusión de él, por su mucha labor, creemos que se huviera retardado, como luego se dirá, no se comprende que haviendo aquí Plateros, y tan famosos, trabajase como principal un ita¬ liano, de modo que se le pueda atribuir a él la obra. (1) Esclapés, pág. 169. Escolano, T. I, lib. S, cap. i, n. 6, col. 892. (2) Dicho Diario M. S. de la Biblioteca de Sto. Domingo, fo¬ lio XXXXI, B. (3) En el lugar citado, pág. 468. Bernardo Juan Cetina Arquitecto y Escultor platero Por la citada memoria extractada de dicho Diario, sábese que dicho Cetina (cuyo nombre fué el de Bernardo Juan) fué — 27 — uno de los maestros Plateros que travajaron por el año 1470 en labrar el Altar mayor, o Retablo principal de nuestra Metro¬ politana Iglesia, pues como obra de tanto rango entendieron también otros. Y aun con todo esso, aunque es creíble que desde que se principió el año 1470 incumbieran muchos con afán y ahinco, en no fué poco lo que se travajó, haviéndose logrado colocar ya la Imagen de Nuestra Señora de la Asumpción (que es la titu¬ lar) con el Jesús, como se colocó ya en el Retablo en el inme¬ diato año 1471, según didia memoria. Esta nada nos declara de quando se concluyó el Retablo, si que sólo dice quando comenzó y quando se colocó la Santa nos Imagen titular, que sin duda fué lo que se estimó por más ur¬ gente. Y assí, ahoraconcluyese lo restante del Retablo (que todo se es como artezonado de plata) en el año 1498, como dice Es- clapés, o en otro año posteriormente, como luego se apuntará, siempre parece que el principal Artífice fué dicho Cetina, con el citado Castelnou, y que éstos con otro que se dirá, aquél fué quien al fin entendió únicamente: sin que en manera alguna repugne, quando por el contrario sufraga a esto mismo, la De- liveración que se halla en el Manual de la Ciudad Núm. 54, por la que consta que en 11 de julio 1505, los Jurados mandaron que los Mayorales y marcadores Plateros marcasen y recono¬ ciesen por todo el dicho mes de julio toda la plata de dicho Retablo, y viesen si era de ley y de la marca de Valencia, pues que el Cavildo de la Seo havía instado para ello, deseoso de saber si era de ley dicha plata del retablo labrado por en... Ber- nabeu, etc. No repugna esto (vuelvo a decir) antes coadiuva a lo que va dicho; lo uno porque el hacerse dicha visura en el año 1505, lo que persuade es que en esse año se havía concluí- do y rematado últimamente todo el Retablo, lo que solo sirve para convencer lo que quanto al año de la construcción escrivió Esclapés. Lo otro, porque si se enuncia que el Retablo lo hizo N. Ber- nabeu, escasi apoyar que lo hizo dicho Bernardo, aunque allí no se menciona el apellido de Cetina, pues lo mismo es decir — 28 — en castellano Bernardo que en valenciano antiguo lemosín o Bernabeu (como igual transmutación se advierte en otros mu¬ chos nombres, como Guillem por Guillermo; Iñigo (en valen¬ ciano Inyigo) por Ignacio; Ramón por Raymundo; Armengol por Hermenegildo ; Feliu por Félix; Benet por Benito; Ximen o Eximen por Simón; Laudomio por Luis Domingo; Anfós por Alfonso; Payo por Pablo; Perafán por Pedro Francisco; Ansias por Agustín; Bet por Isabel; Betagna por Isabel Ana; Diego, lacobo, Jacome y layme como sinónimos reciprocados &.) Y de esta forma lo mismo fué decir Bernabeu, que Ber¬ nat o Bernardo, que siendo nombre de los más frequentados, y por no concurrir otro sugeto o personado entonces con quien equivocarse, bastó, aunque no se declarase el apellido. Sin que tampoco contradiga ni repugne a lo expresado el haver apellido (al menos en estos tiempos) de Bernabeu, pues que hay también otros muchos nombres propios que se han imutado en apellidos como Ramón, Vicent, Guillem, Armengol, Benet, Bernat, Pasqual &. Que dicho Cetina era de nombre Bernardo, en valenciano Bernat, consta por unProvisión de la Ciudad de 30 de octubre 1505, y está en el Manual bajo el n.° 54, donde se lee : "Provehe- xen que per lo clavari comú sia donat e pagat a Bernat Joan Cetina, argenter, una castellana d'or per lo or e per les mans que ha posat en lo calce de la capilla de la Sala". A más de lo referido, tiénese noticia de otra obra, que prac¬ ticó por sí solo dicho Cetina, y es la cruz de la Iglesia mayor, y para puntual noticia de la época y demás, copiaré a Juan de Timoneda (i) que dice; "Hechura de la cruz de la Seo. Año de mil quinientos y quarenta y ocho, a diez de deciembre, se acabó la cruz de la Iglesia mayor, la qual tiene sessenta y cinco mar¬ cos de plata, sin el dorar. Hizola Cetina, platero". Trabajó (también] (2) dicho Cetina un incensario de plata, que le labró en el año 1474 para la Cartuja de Portacoeli, cuya alaja pagó y dió, año 1474, doña Batriz Cornell, pagado esto de marcos 150 Ls., según consta en el libro de la misma. Ca¬ talogas Benefactorum Domus Portacoeli, in quo describitur quid quique donaverit, que le escrivió el V. P. D. Antonio Juan — 29 — Exarch, y está en el Archivo de dicha Cartuja en el libro inti¬ tulado Registro antiguo, y comienza desde el folio 289, assí dice : Paga doña Batriz Cornell et de Proxida a Cetina argenter, per lo encenser gran de mans, 150 sous. (1) En su Memoria Valentina, al fin de su Sobremesa y Alivio de Caminantes. (2) En nota marginal escrita con otra tinta. Nadal Yrro Arquitecto Nopodemos desentendernos de hacer particular mención y recuerdo de este Profesor valenciano, sabiendo que como perito en las artes de Arquitectura y Escultura travajó también en la construcción del Retablo de la Iglesia mayor, según la memoria que dexamos ya copiada (i). (i) En la vida de Jayme Castelnoic. Antón Rey Guillem Rey Arquitectos Antón Rey y Guillermo) Rey, Ar¬ Guillem (que equivale a quitectos, nos han dexado de sí muy pocas noticias. Y aún se ignora si fueron hermanos, o padre e hijo. Por una deliveración Conciliar de 16 de noviembre 1591» que se hallael Manual de la Ciudad bajo el n.° 116, donde en se menciona Guillem Rey, enunciándose Pedrapiquer (que es decir Cantero), sabemos que era Arquitecto o Alarife de la Ciu¬ dad, y que por obra en ella se le mandó pagar cierta suma. Por ahora sólo nos consta, que respectivo a obras de consi¬ deración, travajaron en el memorable Templo, Claustro y de- — so¬ mas del Colegio de Corpus Christi, que (adoptando el nombre de su fundador) promiscuamente se denomina del V.^ Sr. Pa¬ triarca don Juan de Ribera, según lo atestigua don Vizente Noguera haver hecho dicha obra los mencionados (i). Dicho Guillem Rey, Albañil, en el año 1588 hizo la obra del Claustro del Cementerio de la Cartuxa de Portaceli. Según esso florecieron por fines de la centuria de 1500 y principios de la de 1600. (i) En la Oración que recitó en i de Noviembre 1783, en que se publicaron las Actas de la Academia de San Carlos, y se lee en ellas, página 45. Juan Ambuesa Pedro Ambuesa Arquitectos De estos dos Profesores se padre e hijo, como ignora si era también la que travajó en la obra patria de Juan; sólo consta de San Miguel de los Reyes, y en especial hizo el Coro, cuya arcada que le sostiene es obra muy celebrada por su espacioso ámbito. Consta igualmente que fué casado con Ursola Geronima Ca¬ talà,y que falleció en 18 de abril 1590. Con dichas circunstancias presumimos que el Pedro Ambue¬ sa que sobrevivió sería hijo. Este consta por un M. s. que era natural de la Villa de Liria (la antigua Edeta), y que fué el Maestro de la obra de la Iglesia y Portada de dicho Monaste¬ rio de San Miguel de los Reyes, cuya Iglesia se concluyó en el año 1645. Pero como una obra tan considerable rara vez la ve fenecida quien la comienza, no es mucho que se atrivuya ia. mencionada también a otros, como lo es a Alonso de Cova- rrubias, que comenzó la del Monasterio, y al que la terminó, que fué: r 1 1 — 31 — Martín de Orinda Arquitecto Con razón podria quexarse este Profesor si le pasásemos aquí por alto, haviendo sido el que finalmente remató la mucha y grandiosa obra de dicho Monasterio de San Miguel de los Reyes, pues en justicia puede pretender se le atrivuya, puesto que le dió la última mano hasta dexarla perfecta y acabada (i), pues que el buen éxito y complemento es el que corona la obra, según el decantado proloquio (2) Exitus acta probat. Algunos han equivocado su apellido, llamándole, ya de Olin- do (como assí le llamó don Antonio Pons (3), ya D'Orinda, apostrofando l'a partícula de; pero no era sino de Orinda, como assí se firmaba (4).' No se sabe de dónde era, sólo sí consta que lunes a 18 de abril de 1633 llegó con su familia a Valencia, viniendo de Madrid: que se volvió a Madrid, y luego regresó aquí víspera de Pasqua de Espíritu Santo, y empezó a travajar en dicha obra en 18 de mayo del mismo año. En fin, el Profesor a quien se le atrivuye más principal¬ es mente dicha obra, terminada (del modo que la vemos) por los años de 1644, y lo más cierto en el año 1646, a expensas del Duque de Calabria, don Fernando de Aragón, fundador de di¬ cho actual Monasterio de religiosos Gerónimos (5). Según el citado Pons fué el nominado de Orinda el Arqui¬ tecto de la bella fachada de la Iglesia Parroquial de Liria, en lo qual se equivocó, pues según resulta en aquel archivo, lo que hizo esse Profesor fué la Iglesia, mas no la Portada, que ésta es obra de Thomas Leonardo Esteve, como se dirá. Queda en dicho Monasterio perpetuada la memoria de un rasgo de generosidad usada por dicho Profesor, qual es que fenecida dicha obra, se le regalaron por albricias dos mil libras (o como en Castilla dicen 2.000 pesos) y escusándose a red- — 32 — virlas, se le hicieron muchas instancias, de forma que decli¬ nando a grosería no admitir el favor eligió el prudente arbitrio de tomar como cedió, los otros mil pesos mil, cediendo, para celebración deAniversario que todos los años se ce¬ un lebra en el mismo Monasterio en el día víspera de San Martín, gozando los religiosos su respectiva distribución y un pastel en el refectorio, con que a cada individuo monge le llega sabroso su San Martín, con grato recuerdo de dicho Martín de Orinda. Murió éste en 12 de diciembre de 1655, y está enterrado en dicho Monasterio de San Miguel de los Reyes. Aunque fué casado con María Venajes, murió sin sucesión. (1) Leg. 139, § I, D. de verb. sign, ibi : Perfecisse aedificium is vi- detur, qui ita consummavit, ut jam in usu esse possit. (2)Ovid., Epist. 2. (3)En sus Viages. Tomo IV, cart. 7, n. 9, pág. 160 (sin duda pen¬ só que seria condescendiente por varonía de el Olindo, que refiere el Taso en su Sechi de Rapito). (4) [Al margen de "Algunos" con otra tinta] Y lo otro es error muy común causado por el apostrofe, así dicen Doria, el que es de Oria ; Dóms, el que es de Oms, & ; como se dirá en la vida de Orrente. (5) Véase Esclapés, cap. 4, n. 35, pág. 87. Joseph Gonzales Escultor No tenemos de este Profesor más noticia de la que nos su¬ ministra don Antonio Pons (i), asegurando fué vecino de la ciudad de Valencia, y que viviendo por los años de 1576, ajustó efectuar la fábrica del Retablo mayor de la Villa de Andilla, que según dice (2) : es de lo mejor que se hacia por entonces, bien que por su fallecimiento quedó incompleta la obra, y en 1584 se cometió a Francisco de Ayala, Escultor, vecino de Mur¬ cia, el concluirla. Según lo que va ya expuesto, dicho Gonzales parece que no sólo fué Escultor, si que también Arquitecto. (1) Tomo IV de sus Viages, cart. 7, a n. 22, pág. 168. (2) En dicho lugar, n. 24, pág. 169. - 33 - Zamora Pintor Entre otros célebres pintores que menciona don Lorenzo Matheu (i) llamándoles insignes in arte, fué un N. Zamo¬ ra, como que havía sacado aquí retratos copias de la Imagen y de Nuestra Señora de los Desamparados, y no es de silenciarse en este tratado un tal Profesor, que sobre ser alabado por per¬ sona de tanto discernimiento, como dicho Matheu, mereció ser por éste numerado entre otros tan célebres, como los Ribaltas, Orrente, Sariñena, Castañeda y Gerónimo Espinosa, todos de notorio y distinguido mérito. Pero no tenemos por ahora noticia de obras suyas que ma¬ nifestar al público. Y siendo (como lo parece) coetáneo de los mencionados, sin duda floreció por principios o mediados de la centuria de 1600. (i) Tomo I, De Regim. Reg. Val., cap. 4, § 3, n. 139, pág. 38a, impres. 1634. Pe. Fray Agustín Leonart o Leonardo Pintor De este célebre Profesor de la pintura y religioso de la real militar Orden de Nuestra Señora de la Merced trató con bas¬ tante extensión, y aplauso de su habilidad, Dn. Antonio Palo¬ mino (i). Pero ante todo presenta por precisa diligencia (con se nos enmienda de este erudito escritor) vindicarle por nuestro, pues se le supone natural de Madrid, sin acotar documento, ni cabal razón de congruencia que lo apoye. Y sin duda lo dixo, porque assí se lo dixeron los madrileños, y ahora lo dicen estos porque él lo dixo, conque ha corrido esta voz por un círculo vicioso. Y mientras no muestran prueba más convincente, le contem¬ plaremos valenciano, pues tenemos a nuestro favor el haver 3 bido conventual en el Convento del Puig (distante como dos le¬ guas y media de Valencia) en el año 1620, antes que lo fuera en el de la Corte, a donde posteriormente pasó a travajar de orden del Revmo. Gaspar Prieto, natural de Burgos, y General que fué de dicha Orden desde el año 1622 a 1627. Y siendo apasionado por esso a su Convento de Madrid, y al de Toledo, le extraxo de dicho Convento del Puig e hizo pasar a la Corte antes del año 1624, en que pintó el quadro más an¬ tiguo que de su mano menciona Palomino, y otro en el siguiente año 1625, ambos firmados de dicho Profesor. Conque siendo su conventualidad y recidencia más antigua en dicho Convento del Puig, tiene Valencia más a su favor la presumción de ser suyo que no Madrid, a donde pasó casi al fin de sus días y quando ya provecto en su habilidad se hallaba en la edad de como 45 años, según el cómputo que de su vida forma Palomino, o más anciano aún, pues que según luego se verá atestiguado por escri¬ tor de su Orden, florecía ya en la centuria del 1500. Es assí que no se puede producir por Valencia prueba plena de ingreso, pero se cree que tomó el hábito en el Convento de Xativa, ahora San Phelipe, y como essa Ciudad fué incendiada al principio de esta centuria, se carece de los libros y demás papeles y do¬ cumentos respectivos a esse y demás ingresos de religiosos de aquel tiempo, y es muy posible que fuese de la misma familia de un Vicente Leonart, maestro de Cantería, que havia en Valencia en el año 1651, que menciona el Illmo. Aparici Gilart, Obispo de Croya, en la vida del V. Francisco Gerónimo Si¬ món (part. I, lib. 4, cap. 9, n. 139, pág. 268). En confirmación de que era valenciano, hállanse en Va¬ lencia varias pinturas de mano de dicho Profesor y particular¬ mente en el citado Convento del Puig, según refiere el Padre fr. Francisco Martínez (2) : un Sagrario pequeño (dice) que por el tiempo fué muy hermoso, pues se adornó todo de finíssi- ma pintura por uno de los más primorosos pinceles que vieron este Reyno, y el de Aragón, que fué el P. fr. A gustin Leo¬ nardo, de mi Sagrada Religión, que floreció en el siglo XVI. Hay a más de esso en dicho Convento (no dos como en el de Madrid) sino quatro lienzos de dicha mano, que por ser tan — 35 — adequados y oportunos al asumpto de la Conquista o toma d,c Valencia, se truxeron a esta Ciudad, y se colocaron junto al Convento de la Merced el año 1738, celebrándose la quinta en cemturia de haverse ganado Valencia por el Rey Don Jayme; éstas son las palabras del historiador de dichas fiestas (3) : A toda la fachada del Convento, y a iino y otro lado de el Altar, hermoseaban vistosas tapizerías, pendientes sobre ellas quatro lienzos grandes, el expresaba el hallazgo de la Virgen que uno del Puche, el otro el sitio de Valencia por el Rey Don Jayme, el otro la entrega de esta ciudad, y el otro la batalla que huvo en las cercanías del Puche contra los moros, y la aparición de San Jorge a favor de los Christianos, pincel y obra de un reli¬ gioso mercenario lego (en esto sólo se equivocó) llamado fray Agustin Leonardo. Corrobórase más el extremo de que era valenciano por ser ya antiguoen Valencia el citado apellido, profiriéndose en idio¬ ma provincial Leonart (y en sonido de la pronunciación Lleo- 7iart, a causa de que las voces que comienzan por L, porque ya siempre tienen en este idioma fuerza de dos LL, se escriven solamente con una), y castellanizando dicho apellido, se ha de¬ nominado a Leonardo; y assí hablando nuestro Ximeno vezes (4) de otro valenciano del mismo apellido, le nombra con ambos, o por mexor decir, con el apellido valenciano y castellano, di- --.iendo fr. Phelipe Leonardo o Leonart; y el Dr. Agustín Sales (5) menciona otro del mismo apellido, que lo fué el Dr. Joseph Leonart Esteve, cura de San Bartolomé por el año 1666, y omito recordar un Thomas Leonart, renombrado tam¬ bién Thomas Leonardo Esteve, Arquitecto valenciano que vivía en el año 1638 (de quien se tratará más adelante) que por coe¬ táneo de dicho Profesor, y en arte concumitante, es muy posi¬ ble fuese o hermano, o de la misma familia. Por último, se colige con evidencia, que los de dicho ape¬ llido, originado de Francia, según el P. Ribera (6) mientras re- cidieron en Cataluña y después en Valencia, le renombraron Leonart, y trasladándose dicho Profesor a Madrid, en caste¬ llano se llamaron Leonardo; assí como se freqüenta transmu¬ tarse los apellidos, y yo he visto llamar en Madrid Prados a — 36 — quien es de apellido Prats, valenciano : y otro (D. Antonio Pons) castellanizando su apellido a veces se firmó y nombró de la Puente (7) y en otras ocasiones, dexando en su entereza original su apellido, se ha denominado Pons (8) ; como otro valenciano de apellido Caballer le he visto denominado en cas¬ tellano Cavalière, de que pudiera producir a este tenor otros infinitos exemplares, que ridiculizan la transmutación de los apellidos. No quiero acumular más pruebas en segura comprobación de ser (según relaciona Pa¬ valenciano el citado Profesor. Este lomino) fué sacerdote, Predicador insigne, y respecto a dicha profesión grande retratista, y sacó tan al vivo un retrato de D. Gabriel Bocángel, que mereció que éste le llamase otro yo en un soneto, que dicho Palomino da copiado. También pintó con grande acierto historias, de que son buen testimonio, no sólo dichas pinturas, si que también los dos quadros que dicho autor cita, existentes en la escalera principal del Convento de Mercenarios de Madrid : el uno de San Ramón quando se le apareció la Virgen Santíssima, estando en custodia del ganado, y el otro quando los cavalleros de la Orden perdieron el pleyto ante Su Santidad, en concurso de los religiosos sacerdotes, uno y otro conducido con grande acierto, y este último está firmado del año 1624, y el otro de 2¡. También executó (continua Pa¬ lomino) otro quadro grande que ocupa el testero del Refectorio del Convento de la Merced de la ciudad de Toledo, cuyo asump- to es milagro de panes y peces, con tanta multitud de el figuras, variedad de trages, distancias y términos, que acreditan bien la gran pericia que tenia su autor en el arte. Murió en esta Corte en su Convento por los años de 1640, y a poco más de los 60 de su edad. Ya queda insinuado y apoyado arriba, que se equivocó Ortí en denominarle lego, cuando en nada lo fué, sino sacerdote; y en todo muy hábil (9). (1) Tomo III, pág. 296 y Tom. I, lib. 2, cap. 2, § 7, pág. 83. (2) En la Historia de Nuestra Señora del Puig, lib. II, cap. 5, pᬠgina 196. — 37 — (3) Dn. Joseph Vicente Ortí. Siglo V de Valencia, pág. i68. (4) Escritores del Reino de Valencia al año 1671. Tomo II, pág. 76. (5) Memorias Históricas del Santo Sepulcro. Cap. últ. pág. 118. (6) Milicia Mercenaria: Cent. l, part, i, § 71, n. 628, pág. 524. (7) Es de ver en el frontis de algunos tomos de sus Viajes, como en el i.° impreso en 1782; el 2, impres. 1783, etc. (8)En el frontis del tomo IV de la segunda edición, impres. 1779. (9)[Al margen izquierdo] Dibujó la portada del libro Conservación de Monarqttías, Discursos Políticos de D. Pedro Fernández Navarrete: impres. en fol. en Madrid en 1626, donde se firmó : F. Agus. Leonardo inven. Y el gravado es de Mardo Popma (?). [Damián] Forment Arquitecto Tiénese noticia de Arquitecto valenciano (i) de quien un perpetuó su renombre aplauso el P. fray Miguel Alfonzo de con Carranza (2) diciendo fué el que construyó el Retablo que esta¬ ba en la Capilla de la 3.'' Orden de su Convento del Carmen de Valencia, y se venera en él la Imagen de Nuestra Señora Morenita (3) y cuyo retablo (por averse construido otro nuevo y de piedra, concluido en 1783 para dicha Imagen, con motivo de haverse obrado de nuevo la Capilla de la 3.®- Orden) se trasla¬ dó a la Sala de Capítulos, y se venera en él Nuestra Señora de la Vida, advocación que se ganó la misma Santa Imagen (4). (1) Se confirma servalenciano por el apellido Forment, voz valen¬ ciana que significa en castellano trigo. (2) En el libro : Primera parte del Catecismo y Doctrina de Reli¬ giosos, Novicios, Profesos y Monjas, assí de la Orden de Ntra. Sra. del Carmen, como de todas las Ordenes de la Iglesia. Cap. 56, págs. 405 y 406. (3) La historia de esta Santa Imagen encontrada milagrosamente bajo la tierra, la escrituró dicho P. Carranza, en el citado Catecismo, part. I, cap. 5, pág. 403 ; y D. Joseph Vicente Ortí, en la Relación de las fiestas por la toma de Brihuega y vatalla de Villaviciosa, del día 9 y 10 de Diciembre 1710, pág. 29. (4) Es tradición que pasando por delante de esta imagen el Ve- nerable P. fray Juan Sanz, y saludando a una imagen de Nuestra Señora, le expresó la Virgen por medio de dicha Imagen: ¿Que no me dices nada a mí, que soy madre de la vida? Codonyer Arquitecto Permanece entre los facultativos, con crédito de famoso, un Arquitecto cuyo ignora, quedando sólo en su nombre se memoria solo la del apellido, valenciana la de que por ser voz Codonyer (que pronunciamos Codoñer, por tener en lemosín sonido de ñ la nyj la cual significa el árbol membrillo o mem¬ brillero, y haver tenido su domicilio en Valencia, se ha contem¬ plado siempre valenciano. Dícese que construyó el Retablo mayor del Convento de Santa Catalina de Sena, de religiosas Dominicas, y también el Retablo principal de la Iglesia del Carmen calzado. Pedro García Ferrer Pintor También son escazas le las noticias de este Profesor, pero concilló brillante fama una excelente pintura de un Nuestro Señor crucificado, muy escorzado y mirado por los pies, pin¬ tado sobre lienzo, de modo que en limitado ámbito, con lo que suplen los escorzos, le representa de estatura perfecta; está firmado de su mano con expresión del año 1632, por donde quedamos certificados de la época en que vivía. Conserva di¬ cha pintura Mariano Ferrer, que vive junto a los Esculapios. Del mismo Profesor se considera ser la pintura del Retablo viejo de San Vizente Ferrer, del Convento de Santo Domingo, cuyo Retablo está en el Capítulo de este Convento, y es pintura tan excelente como de Ribalta. — 39 — Pre. Pablo Albiniano de Rajas Arquitecto Nació este brillante lucero de universal erudición en la mis¬ ma Ciudad de Valencia en el año de 1583, y en el de 1600, a los 16 de su edad, entró en la Sagrada religión de la Compañía de Jesús. Concluidos sus estudios fué maestro de Retórica por 6 años. Pasó después a los estados de Flandes, confesor del Exmo. Sr. Marqués de Aytona, D. Francisco de Moneada, Governador de aquellas Provincias, donde fué la admiración de los hombres más eruditos. Restituido a España leyó Theo- iogia moral en Zaragoza. De allí pasó a Valencia, donde fué Cathedrático de Escritura en el Colegio de San Pablo y Califi¬ cador del Santo Oficio; sirvió a la Religión en gravísimos em¬ pleos, que manejó con edificación y prudencia; fué Retor de dicho Colegio de San Pablo, Prepósito dos veces de la Casa Profesa de esta Ciudad y otras dos intervino en Roma por su Provincia a dos Congregaciones Generales, con gran crédito de su persona y de la Orden. Fué enemigo jurado del ocio. Anti- quario famosissimo, y muy amigo de la verdad, insigne en la Geografía y en la ciencia medallística, historiador, y, en suma, un hombre universal. Todo esto (que es extractado de Ximeno (i) que escrituró su vida yrefiere sus obras hasta 17, sin las extraviadas y omi¬ tidas) parecerá mucho, y yo creo que omitió aún más, porque presupuesta su mucha erudición y primordial estudio de la hu¬ manidad, era forzoso no viviera limitado a essos, aunque tan¬ tos ramos, y al de la historia, en que dió también pruebas de muy cumplida instrucción (2) y si que se extendiera a otros que frisan, y se dan la mano con las artes, hermanando con las bellas letras, según el testimonio de Cicerón (3) : omnes artes que ad humanitatem pertinent, habent commune quoddani cin- culuni, et quasi cognatione quadam inter se continentiir, pues viven entre sí vinculadas y unidas en amistosa sociedad (4) om- nis ingeniarum et humanarum artium doctrina uñó quadam societatis vinculo continentur. - 40' Con efecto fué también muy instruido en la Arquitectura nuestro P. Rajas, y como tal hizo la planta de la Iglesia Pa¬ rroquial de Liria (5). También nos informa la tradición de que haviendo en su tiempo flaqueado unode los quatro machos o estribos princi¬ pales que sostienen el simborio de esta Metropolitana, a saber, el que tiene ahora arrimado al pulpito, cuyo considerable que¬ branto puso a mediados de la centuria de 1600 gran consterna¬ ción a los Cabildos, y aun a todo el pueblo, reparó el daño la discreta dirección del P. Raxas, a cuya imitación ha practicado igual reparo en estos años Dn. Antonio Chilavert, haviendo fla¬ queado el estribo colateral de dicho cimborio, como se dirá (6). Y aunque sin duda huvo de executar y dirigir otras precio¬ sas obras que ignoramos, sábese empero, que como sugeto de profunda inteligencia y conocimiento en dicha arte, le consultó la Cuidad sobre la planta de las nuevas carnicerías y pescadería que intentaba construir de nuevo, y sobre el costo a que podría uno y otro ascender, que se arbitró en 15.600 Ls., sobre todo lo qual dió su dictamen firmado juntamente con fray Gaspar de San Martin, Carmelita (7), y fray Antonio Ortiz, Cartuxo, en 20 de Mayo de 1631 (8) : siendo de advertir que dicho dic¬ tamen y relación de expertos, aunque la letra indica ser del Pe. San Martín, expresa haverse firmado en la casa Profesa de la Compañía de Jesús, circunstancia que acredita la respetuosa auctoridad que se concillaba y el reconocimiento de su superio¬ ridad que le tributaba aún la excelente habilidad del Padre San Martín, sobre ser éste más anciano. También executó, y con felicidad, el gravado, según testi¬ monio del P.® Juan Antonio Xarque (9) que dice : las excequias que hizo la ciudad de Zaragoza al Señor Flielipe 5.° de Castilla y 2.° de Aragón, el bueno, celebró con gallarda eloquencia, con bizarría y propiedad de castissimo estilo, con docta pluma, y lo que es más, con delicado buril, el PJ Pablo Albiniano de Ra¬ xas, de nuestra Compañía, lo qual demuestra que abrió algu¬ na lámina de dicho funeral. Este cúmulo de ciencias en los estudios amenos y letras humanas, sobre no haverle ensorbevecido, ni desviádole de la mas profunda humildad (lo) no le retraxeron de brillar en las Divinas, según las obras espirituales que travajó (ii). Por lo que no desmerece un elogio tan cumplido, como el que hablando del P. Thomas Sánchez, profirió un discreto ju¬ risconsulto (12). Murió dicho P. Raxas en la Casa Profesa de Valencia, he¬ cho el quarto voto a 24 de Diciembre del año 1667, de edad de 84 años. (1) Escritores del Reyno de Valencia. Tomo II, a pág. 47. (2) Según las obras históricas que escrivió y refiere Ximeno. (3) Orat. pro Arch. Poet. (4) Cicer. 3 de Orat. (s) Consta el Archivo de aquella en Parroquial, y se repite en la vida de Thomas Leonardo Esteve. (6) En la vida de Dn. Antonio Gilabert. (7) De este Profesor se tratará más adelante. (8) Consta en el libro Manual de la Ciudad, año 1630 en 1631. (9) Cuyas palabras da copiadas el P. Rodrigues en su Biblioteca Valentina, pág. 367, col. l. (10) Es digno de verse dicho P. Rodríguez en el lugar citado a página 366. (11) Refiérenlas dicho Rodrigues y Ximeno. (12) D. Gerónimo de Molina y Guzmán. Veritat Juris. Verit. 31, número 29, p. 511. r^-.. Nicolás Falcó Pintor No es justo silenciar a qualquiera Profesor, que hizo bri¬ llar en algún grado su mérito. Y conservó el de nuestro Nico¬ lás Falcó en nuestra memoria el cronista de nuestra Ciudad, el Dr. Agustín Sales (i) diciendo ser esse Profesor el que pintó el Retablo de Nuestra Señora de la Sapiencia, que existe en la Capilla de la Universidad, y parece que fué por los años de 1516, o no mucho después. (i) Historia del Convento de las Monjas de la Trinidad, imprès. Valencia 1731. Cap. XXV, pág. 223 : citando el Manual en apoyo. El Manual de Ordenac. de 1515 en 1516, fol. 513. — 42 — Luiz Puig Escultor platero Por un manuscrito tengo verificado ser éste el artífice de la de plata que sirve para encerrar a nuestro arca Amo y Se¬ ñor Sacramentado en nuestra Iglesia Metropolitana el día de Jueves Santo, obra de particular hechura que costó cinco mil ducados y la regaló, en el año 1630, Dn. Leonardo de Borja,Ca¬ piscol y Canónigo de dicha Santa Iglesia, quien igualmente presentó un contador y brasero para el mismo día con el mismo fin de servir en costumbre en¬ el Monumento, pues como era tonces, se quemaban pevetes y ministraban olores aromáticos, por diligencia de las obreras, en los braseros, que, a dicho efec¬ to, se ponían en las Iglesias. Esta costumbre, como actual en el año 1599, la menciona Gaona. (Fiestas en el casamiento de Fhelipe j." en Valencia en I5çç. Obra M. s., fob, págs. 283 y 285.) Raphael least Escultor platero Sábese haver sido este Profesor el que travajó dos braseros de plata que el Cabildo eclesiástico hizo labrar para el servicio de su Metropolitana Iglesia, en la que se presentaron el día 16 de Marzo .de 1668. De los quales el uno pesó 88 marcos y 2 onsas, y el otro 87 marcos justos, que suman 175 marcos y 2 onzas y costa¬ ron las hechuras 275 Ls. Por cuya noticia se comprueba la época en que floreció este Profesor y el antecedente. — 43 — Thomas Leonardo Esteve Arquitecto Este Profesor, reputado por hijo de la misma Ciudad de Valencia, floreció con créditos de habilidad, en cuyo abono tie¬ ne el haverle renombrado ingenioso Arquitecto D. Marco An¬ tonio Ortí, historiando las fiestas seculares de la Conquista de Valencia, celebradas en el año 1638 (i) diciendo : de que que¬ daron (los jurados) por una parte maravillados, y por otra agra¬ decidos a la diligencia de Thomas Leonardo Esteve, ingenio¬ so arquitecto, a quien se encargó esta obra (fué la de abrir en brevíssimas horas un portillo a la muralla, al lado de la Puerta de San Vicente, luego al salir fuera a mano isquierda, para por allí salir la Prosesión, que fué al Monasterio de San Vizente mártyr). en cuyo sitio de la puerta, que entonces para sólo dicho efecto se abrió, se colocó una lápida con su inscrip¬ ción, que hoy mismo permanece, y por la brevedad no doy co¬ piada. Hizo también dicho Profesor la célebre fachada (portada) de la Iglesia Parroqüial de la Villa de Liria, pues aunque don Antonio Pons (2) la atrivuye al que llama Martín de Olindo (que otros denominan variadamente Martín Dolinda, y Mar¬ tín Dorinda, y según su firma, que he visto, no era sino Mar¬ tín de Orínda) empero según nota, que se me ha comunicado, del archivo de dicha Parroquial, la Iglesia de dicha Villa, la hizo Martín Dorinda (assí lo escrivió el Archivero), la portada Leonart (que es el mismo que castellanizando el nombre o ape¬ llido y añadiendo el segundo, hemos pretitulado Leonardo Es¬ teve (3). La planta al Padre Pablo de Roxas (deve decir Raxas) del Colegio de San Pablo de Valencia, de la Compañía de Jesús. Con prueba tan convincente no se necesita recurrir a las congeturas, ni calcular lo más verosímil en confirmación de lo mismo, por la confrontación de los tiempos, acordando que dicha obra, según las inscripciones, que refiere Dons (4), duró 45 años, a saber, desde 1627 hasta 1672, en cuya época no sólo vivía dicho Thomas Leonart Esteve (como se ha demostrado vivir en 1638) si que a más de esso nosconsta que dicho de Orinda murió mucho antes de que dicha obra se concluyese, pues falleció en el año 1655. Conque aun siguiendo lo escriturado en el archibo de Liria, lo más que dicho Orinda efectuó allí fué la Iglesia, pues por lo que principalmente vino desde Madrid a Valencia fué por la obra de San Miguel de y habiendo fallecido 17 los Reyes, años antes de concluirse la obra de Liria no podía entender en ella por esse tiempo, haciéndose más verosímil la misma verdad certificada en dicho Archivo que el todo de la obra se repartió por partes, y bien considerables, de entender el uno (Orinda) en la construcción de la Iglesia (que sin duda fué lo primero) y el otro (a saber nuestro citado Lleonart Esteve) en la fábrica de la fachada (portada), que sin duda fué lo último que se efectuó, y siendo ya muerto dicho de Orinda. (1) En el libro : Siglo IV de Valencia, impreso por Juan Bautista Marçal en 1640, pág. 88. (2) Tomo IV, carta 7, n. 9, pág. 160, digo 160. (3) Ver lo escrito hablando del P. Leonart, pues parece que el Leonardo (en valenciano Leonart) sea apellido, y tal vez el Esteve segundo apellido materno, y según lo que friza su profesión muy pariente del Vizente Leonart, arriba mencionado, Vizente Leonart, maes¬ tro cantero. En este año 1799, ha muerto en Sueca, Mariano Leonart. (4) En el citado lugar, n. 11, pág. 161. Vizente Joanes Pintor Vizente Joanes (el mismo que hasta ahora por inveterado error se denominaba JuanBautista Juanes, o Juan de Juanes) se ha contemplado siempre por un héroe en el arte de la Pintura. Por su mismo testamento queda comprobado que su ver¬ dadero nombre fué Vizente y no Juan, ni Juan Bautista (i) ; en el apellido no falta en lo moderno quien ha pensado haver- se padecido también error, sospechando que sería Ivañes y no — 45 — Joanes, infiriendo del modo de escriturarse la voz en lemosín, que usaba la J en vez de la I, pero siendo menester para esso asentar presumir otras especialidades, como suponer u en y lugar de escrivían Juan ni Juanes, sino Joan y Joa¬ o pues no nes, y a más de esso ser agena del lemosín la ñ, usando nues¬ tro idioma en lugar de la ñ la ny, no podemos aderir a tan vio¬ lenta corrección, y más siendo contra la inveterada opinión de renombrarse Joanes, de cuyo apellido no han faltado otros en Valencia (2). Y aun no repararse decir y afirmar que he visto firma suya en que se renombró Joanes, teniéndola por tal la que vi en un dibujo hecho por él de un retrato de cuerpo entero del Rey D. Jayme, original de la estampa que va en varias obras va¬ lencianas (3). Es tanto lo que se ofrecía decir de este insigne Profesor, que casi pudiera ultimarse por más cuerda la resolución de no decir nada, porque son más espaciosos los ámbitos del silencio que los de una narración, que por limitada y escaza, siempre ha de quedar defectuosa (4). Nam tua cum taceo, tunc puto plura loqui. Pero siendo preciso no desdorarle el en agravio de excluirle de entre los beneméritos, bastará recopilar aquí las alabanzas que le han tributado otras plumas de más voto y discernimiento que la mía, por no ser yo competente para celebrar a un Pro¬ fesor tan aplaudido, aunque nunca bastantemente alabado (5). Non ego sum satis ad tantae preconia laudis. Primeramente Escolano (6) no le tributó nada de gracia quando haciéndole justicia, profirió el elogio de decir: En pin^ tura, el gran Juanes hecho la raya sobre quantos han floretido en España, y corrió parejas los mejores de Jtalia. con El Doctor Jurisconsulto Don Juan Bautista de Valda (7), en pública palestra desafió, y por escrito, a toda la nación, pro¬ poniendo para la lid por nuestra parte, tres campeones que no tienen competencia; éste fué el edicto: Señale el resto de toda España otros tres pintores como Juanes, Juan de Ribalta y J use pe Ribera, gloria de Valencia y lustre de Italia. Mas ya ique hemos nombrado a dicho Valda, bueno será poner aquí el geroglíñco, que expresa haberse puesto en la cele¬ bridad, que historia, de las plausibles fiestas que hizo Valencia en el año 1662, en aplauso y regocijo del Decreto de Alexan- dro VII, expedido a favor de la Concepción Puríssima de Ma¬ ría. Dice assí (8) : Pintóse una Imagen de la Ptirisima y a la otra parte un braso con un pincel, como que la ha acabado de pintar, y al extremo del pincel, diga Fecit. Alusión a un in¬ signe pintor valenciano llamado Joanes. Lema: Et macula non est in te. Letra : No hallarás defecto en ella Aunque en censurar te afanes. Porque es de mano de Joanes. Quede reservada por ahora a la discreción del letor la mis¬ teriosa inteligencia p enigmático sentido de dicha letra, que fᬠcil le será decifrarla, sabiendo (como se apuntará bajo) la mi¬ lagrosa habilidad con que sacó entre otras (todas pinturas sa¬ gradas) la de da Concepción Puríssima de la Compañía. Que a mí, por ahora, me basta demostrar con dicho testimonio que no hay que buscar defecto en pintura de tal mano. El P. Jordán (9) para celebrar la pintura del Retablo del Convento de San Agustín de Valencia, se explica assí : El al¬ tar donde está colocada la celestial Imagen (de Nuestra Señora de Gracia) contiene una de las más famosas pinturas de guan¬ tas se admiran en Valencia, que las hay muy célebres, y aun de guantas se enseñan en el orbe, porque toda es del insigne pintor Juanes. Dn. Gerónimo Martínez de la Vega (10) hablando de otra pintura, dice; siéndolo (el divujo) de Juanes, gloria y honra de la pintura de nuestra nación valenciana. — Al — Al cronista de nuestra Ciudad, el Dr. Agustín Sales (ii) lepareció hacerle injuria, si habiéndolo de nombrar, no le acom¬ pañaba con el saludo y epíteto condecoraitivo de Pintor celebé¬ rrimo. El Canónigo Villagrasa (12) renombra a dicho Joanes, pin¬ tor célebre nada inferior a los pasados, norma y exemplar a ... los venideros: y assi sus imágenes admiran a quantos las miran. El Dr. Dn. Vicente Ximeno (13) le remonta o le predica en estos encumbrados epítetos: Aquel Apeles valenciano Juan Bautista Juanes, hombre exemplar en sus costumbres y eminen¬ te en el arte de la pintura, &. Y más adelante (14), continúa : Este, pues, celebérrimo Pintor... dexó una famosíssima pin¬ tura. El Padre fray Joaquín de Murcia, Capuchino (15), le aplau¬ de llamándole : celebradíssimo pintor valenciano, más conocido por el pincel que por el nombre. El eruditíssimo Abate ex jesuíta Dn. Xavier Lampillas (16), hace muy honoríñco recuerdo de dicho Profesor. Por no difundirme más autoridades que le en elogian, re¬ mataré testimonio de mayor excepción, ipor con un inteligente y perito (como célebre Profesor de la pintura) por desapasio¬ nado (como forastero, y del reymo de Còrdova) y por en to¬ das letras erudito (como Dn. Antonio Palomino). Este (17) no sólo llama portentosas las obras de Joanes, si que se difunde en escrivir su vida por extenso, y con tal esmero, que aunque extracto aquí algo, por no copiarle íntegra y literalmente, no desmerece que se lea, mientras que siguiendo yo otro rumbo me desviaré a dar noticias de nuestro Profesor y de sus obras. Sin embargo de exquisitas diligencias que se han practicado para averiguar su veidadera patria no nos ha sido pasible ati¬ nar con certidumbre dónde nació (18). Hállase muy radicada la opinión de la Villa de la Fuente de la Higuera, por que en el año 1523, fué dichosa cuna, aunque no consta con cer¬ su teza; que de los hombres grandes no quiere por lo común la suerte que se tenga noticia fixa de su patria, para que fran¬ queando la probabilidad con la duda espacioso campo para la contienda, quede entre varios pueblos repartida, y como — 48 — dividida la dicha de felices producciones, como en Homero, Príncipe de los poetas griegos, a quien nada menos que siete ciudades le apetecen como suyo (19). Septem urbes certam de stirpe insignis Homeri Smyrna, Rhodes, Colophon, Salamin, Chios, Argos, Athenae. Pero que mientras que divididas las Provincias, solicita cada una de ellas por su paysano a Homero (20), Orbis Patria certat, Homere tua. a nosotros no se puede nos negar que es valenciano Joanes, como que es del Reyno. Concurrieronen este insigne Profesor tan hermanadas la habilidad y la devoción, que no puede discernir fácilmente la capacidad humana qual de estas dos tan estimadas prendas brillase con más ventaja; lo cierto es que ambas, con prodigiosa armonía, concurieron a hacer apreciables en sumo grado sus pinturas, por lo devoto, y por la perfección en el arte, merecien¬ do de Palomino un elogio tan supremo y elevado, como decir que con más justo titulo que Morales, pudiera usurparse (Joa¬ nes) el renombre de Divino, porque a más de no hallarse pintu¬ ra suya que no sea sagrada, fué el estilo dulcíssimo, el divujo soberano, la belleza singidar, & con que si la naturalidad solo con que pintó Morales las Imágenes Sagradas, le consiguió aquel tan realzado timbre, con quánta más razón le es devido de nuestro Profesor, que igualándose en todo a Morales (y tam¬ bién a Raphael de Urbino, su Maestro (21), a ambos dos les aventajó (dice el mismo Palomino) en la hermosura y belleza del colorido y fisonomías, igualándoles en lo demás. Con razón, pues, le tributaremos el epíteto de Divino: ma¬ yormente quando a más del citado encomio de Palomino, sa¬ bemos (lo que no se refiere de los otros) la limpieza de espíritu, a cuyo logro, todo solícito, se preparaba para pintar las Sagra¬ das Imágenes : ¿ qué mucho que la Omnipotencia (nunca sorda ni perezosa a nuestros clamores) despejando su mente, le ilus¬ trase e infundiera aquel alto soberano concepto que necesitaba. para en el acto de pintar especies sobrenaturales, obrar Divini¬ dades y prodigios, trasladando vivamente a la tabla la verdad que concebía y atestiguan su admirables obras ? Ya que si Platón (quien también exercito se en la pintura) seconcibió el renombre de Divino, porque en sus obras, en sus escritos, se halla casi todo el Evangelio de San Juan: In prin¬ cipio crat verbum & (22), también lo merece Joanes, porque en sus obras, en sus pinturas, se halla trasladada y como animada la verdad de las Sagradas Imágenes, fieles y seguras copias de los Divinos prototipos u originales, y aquel mismíssimo sem¬ blante, aspecto y parecer, devoto, grave y magestuoso, que en opinión de todos se contempla tendrían, especialmente Christo, nuestro bien, y su Santíssima Madre (23). Sabido (aunque ya se sabía) quán digno de nuestro recuer¬ do el citado es Profesor, no es de omitir consta (24) fué casado con Gerónima Comes, y que de este matrimonio huvo en hijos (que les instituyó por herederos) a Vizente Joanes, Dorotea Joa¬ nes y Margarita Joanes, que por haberse dedicado éstas tam¬ bién a la pintura en la Escuela de su padre, consiguieron más que mediana habilidad y corrientemente se las atrivuye por los Profesores aquellas obras que, llevando en sí el estilo y carác¬ ter de Joanes, no se conoce en ellas la mayor perfección que acompaña los verdaderos originales de este insigne Profesor. a Pasando ya a referir las pinturas de nuestro divino Joanes, propongo, en primer lugar, la que más dignamente puede in¬ mortalizar su nombre (assí se explica Palomino) y es la Ima¬ gen de la Puríssima Concepción de Nuestra Señora, que se venera en su propia y peculiar Capilla de la antes Casa Profesa de la Compañía de Jesús, de esta Ciudad de Valencia. Extiéndese Palomino en referir la Divinidad de la Pintura, y las Christianas preparaciones con que se dispuso nuestro Joa¬ nes para efectuarla con acierto, a consejo y dirección del Ve¬ nerable P. Martín Alberro, de la misma Compañía, a quien se¬ gún refieren Historias (25), antes de fundarse dicha, nuestras casa, se le apareció la Virgen junto a un naranjo de la huerta del Colegio de San Pablo, mandándole la hiciera retratar de la conformidad misma que se le manifestaba. - 50 - Para cuyo grande empeño se valió el P. Alberro de el ci¬ tado Joanes, hijo suyo de confesión. Y éste, después de haver purificado su alma, y avivado su aplicación para los mayores esmeros en el acierto, emprendió la obra, en que nunca ponía la mano sin la previa diligencia de recivir los Santos Sacramen¬ tos y reconciliarse. Con estas saludables preparaciones executó una pintura, y otra después (según dicen algunos) en que aún se halló que advertir alguna disconformidad con el original manifestado a dicho Padre, hasta que reiterada la diligencia, mereció la total aprobación, por salir ya la pintura acertada, y en todo confor¬ me al divino original, y ésta es la que existe en dicho Altar de la Compañía, a cuyo descubierto, que está situado en el centro de los Claustros, de que está circunvalado, fué traslada¬ do del Colegio de San Pablo el expresado naranjo, luego que se fundó la Casa Profesa, por el año 1579, y hoy mismo per¬ manece con el renombre de el naranjo de la Virgen. Y, por último, ha sido siempre y es dicha Santa Imagen muy frecuentada de todo el pueblo, por tener muchas indulgen¬ cias concedidas por los Sumos Pontífices (26), y por lo excelen¬ te de la pintura. Entre otras de las que Palomino refiere de la mano de Joa¬ nes, son dos tablas redondas, y de figura circular, o esférica, que estaban en la Capilla de Santo Thomas de Villanueva, en el Convento de San Julián, religiosas Agustinas, extramuros de Valencia. Y es de advertir que ya no las busque allí el curioso, pues por el cargo y obligación de costear la construcción y fᬠbrica del actual Retablo mayor de aquella Iglesia, las enagenó y transportó dicho Convento a D. Manuel Xaramillo, grande apreciador de pinturas. Inquisidor entonces en el Santo Tri¬ bunal de esta Ciudad. Y haviendo sido promovido este cavallero, después a la Inquisición de Corte (donde murió en el año 1781, siéndolo de la Suprema), pasaron dichas pinturas a poder de D. Francisco Castillo, Marqués de Jura-Real, en cuya casa (situada en la Plaza de San Francisco) se conservan con el debido aprecio. De las quales, la una (su asumpto, el martirio de Santa — 51 — Inés), ya hallaba quando las recivió algo maltratada por se unas rayas como de navaja, que en odio a los sayones, había hecho tal vez la indiscreta devoción de algunos muchachos, o gente rústica. Y el asumpto de la otra pintura es la Visitación. Aún restó otra pintura de Joanes en el citado Altar ; su asumpto era Nuestra S-eñora con el Niño en los brazos, la qual, poste¬ riormente, logró el mismo Marqués de Jura-Real. Son piezas tan excelentes, que el célebre Escultor Dn. Fran¬ cisco Vergara, hallándose en Roma por los años de 1746 a 1750, escrivió proponiendo a dicho Convento que si querían darle dichos dos ovados, costearía el Retablo de Santo Thomas de Villanueva y todas las pinturas de él, y a más daría 200 Ls., cuya propuesta fué desestimada. Mencionó también Palomino otra célebre pintura de dicho Autor, la del místico Desposorio, que según antigua y auc- y es torizada tradición (27) repitió la Virgen Santa Inés con nues¬ tro Venerable Agnes, o Agnesio, como allá en otro tiempo lo executó en Roma una Imagen suya con el sacerdote Paulino : y en Valencia Nuestra Señora con el Venerable Francisco Ge¬ rónimo Simón (28), como en otras ocasiones comunicó la Santa igual favor a otros devotos sacerdotes (29). Cuya pintura de los Desposorios de Santa Inés con dicho Venerable sacerdote, valenciano y beneficiado que fué en esta Metropoilitana Iglesia, hemos conocido colocada en ella, en la pared de la Capilla de San Francisco de Borja, situada al lado de la de San Pedro, hasta que se quitó de allí en estos años, por renovarse la Iglesia y estarse variando la situación y planta de las Capillas, y disponiéndolas con uniforme simetría. Y aunque dicha Capilla queda primoreada, ya con la exce¬ lente pintura del Santo titular, que para su propio día de San Francisco de Borja del año 1787 se colocó de mano de nuestro insigne paysano D. Mariano Maella, Pintor de Cámara de Su Magestad, y las paredes laterales quedan adornadas con bellas pinturas de otro, también Pintor de Su Magestad, y de nación aragonés, Dn. Francisco Goya, empero es de creer vuelva a ponerse a la pública expectación la expresada pintura de nues¬ tro Joanes, la que, por causa de dicha obra, se pasó a la casa de don Pedro Salvador, como Procurador de la Ex.^ Du¬ quesa de Gandía, Patrona de dicha Capilla, en cuya casa, por ahora, existe. Otras de la misma mano continúa en mencionar Palomino, siendo una de ellas el San Francisco de Paula, del tamaño del natural, que está en el Retablo de este Santo en el Convento de San Sebastián, religiosos mínimos extramuros de Valencia, y en cuya alabanza de esta pintura (haciendo aquí un paréntesis) dice, cómo haviendo por el año venido de visita el Rmo. P®. fr. Francisco Savarroni, de nación italiano. Cene- ral de la Orden de San Francisco de Paula (30), mirando con atención las cosas de la Iglesia, concluida en el año 1739, preguntó a los Padres : En qnanto les habrá costado a V. R. P. esta fábrica? Y resf>ondíéndole que unos treynta mil pesos, sin contar los travajos, limosnas, y agencias de los religiosos, volvió de respuesta : Con solo esta pintura (señalando la referi¬ da) tenían V. R. F. bastante, pasándola a Roma, para pagar essa cantidad. la expresión huviera algo de hypérbole, Con esto, aunque en proferida por un sugeto tan erudito, y personado de tanto dis¬ cernimiento, queda bien calificada la mucha estimación y mérito de la pintura. Otro elogio mereció la misma, y otro de calidad, que lo fué el Pintor de Cámara, nuestro D. Mariano Salvador de Maella, quando estando en Valencia en el año ... preguntado qué le parecía dicha pintura, respondió que puesta en Roma pasaría por un excelente original de Raphael. Igualmente menciona Palomino por de la mano de Joanes, la Imagen del Salvador que está en la Puerta del Sagrario de la Capilla de San Pedro en esta Metropolitana, cuya belleza (dice dicho Autor) es tan Divina que desmiente toda diligencia humana. Otra del Nacimiento de Christo, que (dice) estaba en la citada Capilla de Santo Thomas de Villanueva de dicho Convento de monjas de San Julián, ya no existe allí. El Salvador, que estaba en la Capilla de la Comunión del Convento del Carmen, está ahora por puerta del Sagrario del Altar mayor de la misma Iglesia, en cuya Imagen (como en — 53 — las demás de dicho Profesor) se celebra entre otras excelencias lo sutilmentepaleteado de los cabellos y barba, que parece (dice Palomino) que si se soplan se han de mover. Y es assí que el pintar de Joanes era tan nimiamente defi¬ nido, y sin duda prolixo por lo mismo, que haviéndole encar¬ gado el Convento de Santo Domingo de Valencia pintar una Cena para la testera del Refectorio, tuvo la tabla 20 años, al cabo de los quales, y estando solo por él aparejada, hizo el Con¬ vento venir de Madrid a Gerónimo Mora (31), quien la pintó por 200 pesos francos, después de mantenido de toda costa, trahído y llevado. Pintura tan célebre, que se refiere por tradición, que se la quiso llevar para El Escorial, la Magestad de Phelipe 2.." y que representándole los religiosos lo impracticable de su designio, porque presisamente se havía de desquiciar toda y desgraciar por muy grande y estar encaxonada en la pared, recelando que fuera pretexto para no verse privados de tan excelente pintura, quiso comprobarlo por sí mismo, sacando la espada, y tocándo¬ la con ella, con que quedó desengañado, y desistió del intento de llevársela. Por último, menciona Palomino por de mano de dicho Joanes, la pintura de Santo Thomas de Villanueva, que está en la Seo, en el Aula Capitular, y está pintado sobre guadama- cil (32). Y añado que bajo de dicha pintura hay otra de Nues¬ tra Señora de la propia mano de Joanes, con San Joseph, Santa Isabel, San Juan Bautista y el Niño Jesús (33). Mas no será aquí ingrata la noticia de otras pinturas de la misma mano, a más de las que nos designa dicho Autor, para que de ellas conste individualmente, o para recreo de los aficio¬ nados, o para aprovechamiento de los Profesores. En la Capilla 3'a mencionada de San Francisco de Paula del Convento de San Sebastián, no sólo es de Joanes la enunciada pintura de dicho Santo titular ella, sino también, en el mis¬ en mo Retablo, dos pinturas apaysadas que están al lado del Sagra¬ rio, una a cada parte. Y al tras-Sagrario del Altar mayor de la misma Iglesia, hay una Cena, pintura del mismo Joanes, de cuya hermosura enamorado, procuró con discreta maña con- — 54 — seguirla cierto Escultor, como con efecto llegó a emposesarse de ella, pero haviendo dispertado los religiosos del letargo de su inadvertencia, y habierto los ojos del mas cabal conocimiento, no sosegaron bsista recobrarla, volviéndola a colocar en su pro¬ pio sitio. Que a la verdad, pinturas de tanto mérito y gerarquia, no deven removerse de los Templos, ni pueden enagenarlas las Iglesias, nada menos que los sitios, por equipararse con ellos los muebles preciosos y de superior estima (34). Y fundado en esta justa estimación de las pinturas solía decir el Pe. Dr. Phelipe Seguer, Presbítero de la Congregación de San Phelipe Neri, lamentándose de semejantes enagenaciones, que nunca pueden las Comunidades desapropiarse de pinturas excelentes, porque no pueden enagenar ni vender sin evidente utilidad, y jamás la puede haver a trueque de perder cosa tan preciosa como una buena pintura. Manuel Sahonero, Mayordomo de Dn. Antonio Pasqual tie¬ ne de Juanes una tabla, pintura de San Phelipe Neri, de medio cuerpo, firmada de Joanes en 1577, que antes fué del Canónigo Garda. En didha Iglesia Catedral, a mas de las que hemos mencio¬ nado, es de la misma mano de Joanes la gran tabla y magestuo- sa pintura del Bautismo de Christo, nuestro bien, en el Jordán, que está sobre la Pila del Bautismo, al lado de la puerta prin¬ cipal, en la qual, a mas de San Juan Bautista, &, se halla el Ve¬ nerable Agnesio, y allí los Doctores de la Iglesia (perdónesele a la devoción el Anacronismo (35) o anacronismos, pues hay otro, pues en aquel tiempo y hasta el siglo xiii, el Bautismo se hizo por imersionem metiendo el niño en el agua, y no (como des¬ pués, y ahora) hechandole el agua con pechina, o concha, que se bautiza, en lo que tampoco reparó Dn. Alonzo Cano cuya es la pintura del Altar mayor de San Juan de la Ribera ; dexemos estos reparos ; en la citada pintura de Juanes se halla pues dicho Agnecio revestido aquel con sobrepelliz y muceta, según en tiempo de dicho Venerable sacerdote estilaban recidir en el Coro de dicha Santa Iglesia de Valencia los Beneficiados y aun los Graduados (36). Y en la Capilla de la Trinidad de la misma Iglesia havia en el Altar de la parte de la Epuistola un Retablo quadrado con una imagen de la Virgen, cuya pin¬ tura, reputada también por de Joanes, se ha retirado y apar¬ tado de alli estos años, por causa de hacerse el Retablo nuevo, que ya está efectuado, y es de presumir se pasase a la casa del Conde de Carlet, como Patrono que es de dicha Capilla. En la Parroquial de San Nicolás son pinturas de dicho Joa¬ nes todas las de los dos Retablos laterales del Altar mayor, en el Presbiterio, dedicados, el al Angel San Miguel, uno y el otro a la Santíssima Trinidad. Y el pedestal de en medio, sobre en la mesa del Altar, un buque que comunmente está cerrado y solo se descubre y habré ciertos dias festivos, dentro de cuya ca¬ pacidad y ámbito existen bien conservadas las pinturas sobre tabla de la citada mano; siendo una maravilla todo lo de am¬ bos a dos Retablos, cuyos asumptos [al] por menor trahe indivi¬ duados D. Antonio Pons (37) ; también un Salvador que como existe en Tras-Sagrario, y un Jesús y María colocados en un relicario de dos caras que tiene la misma Iglesia de Sn. Nico¬ lás, y acostumbra a llevar en sus prosesiones de rogativa, cuyos rostros son verdaderamente Divinos. Y en la misma Iglesia son también de Joanes las pinturas del Altar del Santo Christo, al lado del púlpito, entre las quales, en especial los rostros de San Miguel y el Angel de la Guarda, son admirables, y la tabla de la calle de la Amargura tan excelente, y de tan bello carácter, que 'dudo que de mano de Raphael fuera mejor. En la Iglesia del Convento de la Corona, religiosos Recoletos de San Francisco, es assimismo de Joanes la pintura de Sant¬ iago que está sobre la mesa del Altar de San Joaquin. En el Monasterio de San Miguel de los Reyes, religiosos Gerónimos, son de la mano de Joanes los retratos de los Du^ ques de Calabria, que estan en el Camarín de la Celda Prioral, los quales estan pintados sobre papel, y son como de un palmo y medio de magnitud. Y los particularizo tanto, porque no se confundan y equivoquen con otros que existen mas afuera, en la misma Celda, los quales son copias de los referidos hechas por Apolinario Tarraga. En el Convento de Nuestra Señora del Pilar, religiosos Domi- nicos, se halla en Ecce-Homo de la misma mano, la Iglesia un y está sobre la mesa del Altar de la Capilla del Jesus, que es la primera a mano derecha entrando por la puerta principal. En la Sacristía del Convento de San Agustín son originales de dicho Autor; la Asumpcíón, la Anunciación, la Resurrección del Señor, la Asención, el Nacimiento del Niño Dios, y la Coronación de la Virgen; pero las otras dos pinturas, a saber, la Adoración de los Reyes y la Venida del Espíritu Santo (que son dos de las tres que mas celebró D. Antonio Pons (38) son copias de mano de Thomas Medina (39) hechas por el año 1774, que las sacó de los originales de Joanes que existían en dicha Sacristía y se remitieron al 111.° D. fr. Raphael Lasala, Obispo de Solsona, Prior que havia sido de dicho Convento de San Agustin, y después Obispo Auxiliar de Valencia, el que a la sazón se hallaba en Madrid, donde sin duda existen dichos dos originales y (según informes) en la casa del Principe, fren¬ te de la fachada del Escorial. Todas las relacionadas pinturas son las que como de mano de Joanes celebró el Padre Jordán (40) diciendo estaban en la antigua Capilla de Nuestra Señora de Gracia, y esta verdad se desprende por el mismo testamento de Joanes (41) donde en una clausula manifestó que aun se le resta¬ ba deviendo algo de su precio, pues dice assi : Item, regonech que es deutor lo Re. Frare Joan Morató, del orde de S. Agusti, de la ciutat de Valencia, 200 Ls. moneda real de Valencia, ans mes que menys, les quals se me deuen de resta de major quantitat del retaule que pintí en la capella de N." N.' de Gracia, qiie està en el Convent de Sant Agusti, de dita ciutat de Valencia. En la cartuxa de Valde-Christo, en un Retablo pequeño que está en un Oratorio, a mano isquierda al entrar en la hospede¬ ría principal, renombrada del Obispo, hay un Salvador, pin¬ tura tan extremada que parece no puede ya verse cosa su¬ perior. En laIglesia de la Fuente de la Higuera (que se precia de patria de Joanes) hay un Salvador de medio cuerpo en su Sacristía, pintado sobre tabla, que ha tenido en todos tiempos muoha fama y nombre, porque aun que es verdad que no tiene tanta fuerza de claro y obscuro como el Salvador que esta sobre — 57 — la mesa del Altar mayor del Convento de Padres franciscanos de Valencia, pero tiene tal gracia, tal hermosura, y un carácter tan divino, que encanta a quantos la miran; sus colores están tan claros y vírgenes como mismo salieran de su pin¬ si aora cel admirable. Y a vista de esta y otras pinturas del Salvador del Mundo, hechas por Joanes, podíamos decir que el Señor le guiaba la mano, y que el nías hermoso de los hombres le habla elegido para pintar sus Imágenes, como Alexandro es¬ cogió a Apeles entre los célebres pintores de la Grecia. La Excma. Sra. Marquesa de Dos Aguas, Señora territorial de dicha Villa, le ha mandado poner una rica guarnición de plata. Del qual se sacó divujo y gravó lamina, en estos años, por Manuel Brú, valenciano. Y en la misma Iglesia hay también dos profetas Aron y Melchisedech, en el Tavernáculo, y aun todo el Retablo mayor dicen ser de Joanes, como también allí un David y Moyses. Es de dicho Autor en el Convento de San Francisco de Valencia el Salvador del Sagrario del Retablo mayor en su Igle¬ sia principal. Y al pié de la Iglesia el Angel de la Guarda o Custodio, en la Capilla del Angel, que es la primera a mano is- quierda entrando a la Iglesia por bajo. En el Convento de Carmelitas calzados de esta dicha Ciu¬ dad, a mas del Salvador que diximos, se asegura ser también de Joanes la pintura de San Pedro Apóstol; cuya Cena, que está en el pedestal de en medio, la apeteció mucho el buen gus¬ to del difunto D. Manuel Xaramillo (42) por cuya pintura llegó a ofrecer lo que de plata pesase aquella tabla, como assi me lo refirió el difunto Pe. fr. Joseph Ramos, religioso alli de mucha verdad. Archivero y Procurador que por muchos años fué de aquel Convento. Por dicho de algunos se halla fomentada la voz de que los laterales de dicho altar de de las son hijas, que las te¬ mano nia Pintoras, como diximos, (43) el nomenado Joanes. ya Pero de este se califican en las memorias escrituradas, aunque en otras pinturas no se esmerase tanto, ó porque minorase el cuidado á proporción de la paga (que no sabemos la que le huvo de dar Pedro Luiz Ramos, Patrono de la Capilla, quien la dedicó al Santo de su nombre) ó porque aunque no fuesen de las primeras obras que executase, y antes de su adulta y mas pujante habilidad, nadie ignora que el más hábil (en qual- quier arte) executa de mas, y menos excelente ; y por último, puede que en dicha obra le ajuidasen las hijas, y aun tal vez su hijo llamado Viz ente (44) o Juan Viz ente (45) aunque este no parece que llegó á hacer conocidos progresos, por lo menos en dicha arte. Ni por lo que dexo dicho de las citadas pintu¬ ras se presuma que carecende considerable mérito todas ellas, pues (aunque tratándolas solo por de la Escuela de Joanes) las aplaude Pons (46) como que estan hechas (dice) con mucha ex¬ presión, gran diligencia, y demos circunstancian de aquella mar¬ nera. Y la Santa que está pintada en aqui advirtiré de paso que uno de estos laterales, con una en la mano isquierda y en palma la derecha una saeta y una corona en la cabeza, es obgeto de muchas dudas sobre que Santa sea. Don Antonio Pons (47) la denomina Santa Ursola, otros la tienen por Santa Balbina, y no ha faltado quien haya crehido ser Santa Cathalina Martyr. Pero dicho Pe. fr. Joseph Ramos me informó que no era sino Santa Elena, añadiendo por menos, que el estar allí por titular San Pedro era por haberlo mandado pintar Pedro Luiz Ramos (48) quien como Patrono de la Capilla la dedicó al Santo de su nombre, é hizo pintar a la derecha a San Francisco de Assis, por su padre Francisco Ramos, y a la izquierda a Santa Elena, por llamarse Elena Ramos su hija; y que al pedestal izquierdo se pintaron las dos Madalenas, la Penitente, y la de Pazzis, por llamarse su muger Madalena Perez, y en el pedestal de la drecha los dos Luises, a saber, el Obispo, y el [Rey (?)] por te¬ ner también el nombre de Luiz dicho Ramos. Y aunque parece que havia de ser fácil averiguar por el archivo de aquel Convento que Santa es la que se tuvo intención de pintar, no se ha po¬ dido por allí orillar la duda, y solo si por la expresada declara¬ ción del Padre Ramos. Y podrán oviar otras semejantes dudas los pintores, muy [fácilmente] siguiendo el consejo de Molano (49) que amonesta a los Profesores que en las imágenes de San¬ tos poco conocidos se ponga el nombre declarativo de que San- — 59 — to es. Assii, los atributos concomitantes, se comprenderá y por que Santo sea se quiere manifestar, y se vencerán las el que dificultades en esta parte, ya que el arte sabe superar aquellas dudas que producía la ignorancia por la confusa demostración del mal dibujo de lo pintado, de que habla Dn. Antonio Agustín Dialog." de las medallas (Dial. 7, pag. 295, impres. 1744) donde se lee: Yo he visto en Venecia edificios antiguos con pinturas, o relieves de animales y frutas, que declaravan lo que en el di- huxo faltava, diziendo: este es melon, estas son ubas, este es perro, esta es liebre. En la Parroquial de San Bartholomé son de Joanes las qua¬ tre tablas de los intercolunios del Retablo principal, como se apuntará más adelante (50), cuyas pinturas son fragmentos y reliquias del antiguo Retablo, que en el año 1554 hizo el Retor o Cura párroco de aquella Iglesia, y juntamente Canónigo de esta Metropolitana, D. Bartolomé Parent, el qual todo era de mano y pintura de dicho Joanes (51); y del mismo Retablo salió la Puríssima Concepción, pintada del mismo Autor, que se re¬ gistra colocada en la misma Iglesia sobre la puerta de la Ca¬ pilla de la Comunión (52). El Canónigo de esta Cathedral Don Antonio Garcia posehia una celebradíssima pintura del Ecce-Homo (alhaja muy supe¬ rior, y de la mano de Joanes) que la compró del expolio de la Casa profesa de la Compañía, y la tenia en su aposento el Pa¬ dre Prepósito ; y haviendo dicho Canónigo praticado generoso la noble vizarra acción de costear dos Retablos de mármol y pri¬ morosos jaspes, de los que hermanados con total uniformidad se han construido en la citada Iglesia mayor, que son el de San Ignacio de Loyola, el del Ecce-Homo, colocó en el de esta y advocación tan oportuna y excelente pintura, la qual tiene para su mayor decoro, conservación y resguardo un cristal delante, y se descubre algunos dias festivos a la pública veneración. Diose esta pintura por asumpto por esta Real Academia de San Car¬ los para el Concurso al premio del Grabado en el año 1773 (53), y por la obra fué creado Académico de mérito Pascual Cucó. Otro Ecce-Homo (no menos excelente' pintura) tiene Don Carlos Benet, en su casa situada inmediato a la Plaza del Ar- bol, que la posehe como vinculada, cuya pintura la consideran y tienen muchos por la mano de Joanes, y no pocos por obra de Ribalta, de que se tratará en la Vida de este. El actual Canónigo de esta Santa Iglesia Don Vizente Blas¬ co tiene un Buen Pastor que se ha reputado generalmente ser pintura de nuestro Joanes (cosa superior) ; y por del mismo autor se estimó en la estampa que se publicó en Valencia y va al principio de la Historia de la Vida de Nuestro Señor Jesu¬ cristo que escrita primero en francés por M. Nicólas le Tour- neux, traduxo y publicó en castellano nuestro Doctor D. Juan Crisostomo Piquer (imprès. Valencia por Joseph y Tomas de Orga 1787, en 2 tomos, marq.^), cuya estampa expresa; Joan pinx. = Esteve, del. pro. sculp. Sin embargo de tan común y ra¬ dicada opinión, y que el carácter de la pintura frisa con el de las de Joanes, por causa de que anteriormente lo posehia el di¬ funto marques de Torrecuso sospechan algunos que la truxo de fuera quando vino a esta Ciudad. Pero sin embargo de esto, y de que la tabla sea de Castaño, arboles que no hay por aquí, no se convence con certidumbre que no sea de nuestro Joanes. El Altar mayor de la Parroquial Iglesia de San Estevan de esta Ciudad, donde está pintado el martirio de esse glorioso Protomartir, todo es de mano de nuestro Joanes, a excepción de la tabla de la Cena, que está sobre la mesa del Altar, que en su dibujo y carácter aparece desde luego ser de un pincel infe¬ rior al del celebérrimo Joanes. Assi me lo ha asegurado un su- geto aficionado y practico en el conocimiento de las pinturas de Joanes, quien, con otro facultativo, subieron en una escalera para examinarlas de cerca, y vieron que las pinturas son de lo mas precioso de esse autor. Y si hasta aora han vacilado algu¬ nos, atribuyéndolas indistinctamente a varios otros, ha dima¬ nado la equivocación, o error, de haver sido fáciles en juzgar que las pinturas del Retablo serian de la misma mano que di¬ cha Cena, sin haver hecho el debido examen. (Sin embargo se tienen por de Joanes, y r^^a la tiene el rey por mano del Arzobis¬ po Dn. Juan del Rio, en este año 1801.) De la mano Sagrario del Altar del mismo el Salvador del mayor del Convento de Santo Domingo de esta Ciudad ; también lo son en essa misma Iglesia las pinturas de las dos Capillitas, que existen sobre la mesa del Altar de unos Retablos medianos, dedicados el uno a Santa Maria Madalena, y el otro a Santa Maria Egipciaca, que estan colaterales, el uno á mano izquier¬ da y el otro a la drecha, entrando a la Iglesia por la puerta principal. Cuyas pinturas (que son en la una Capillita un San Sebastian y un San Vizente Martyr, y en la otra un San Joseph y Nuestra Señora de la Esperanza) estaban antes en la Sacris¬ tía de dicho Convento, y de algunos años á esta parte se han trasladado al sitio que llevo expuesto. Prevención, que puede conducir, aunque paresca nimiedad, pues ya sucedió alguna vez llegar extrangeros trayendo muy puntual noticia del sitio donde existia cada pintura de las muchas, de las muchas y muy exce¬ lentes, que de Provincias remotas venían informados haver en dicho Convento, y no encontrándolas donde rezaba el apunte, necesitar de prolixos informes para averiguar el paradero, y poder lograr el gusto y satisfacción de verlas. En la mencionada Casa Profesa de la Compañía es de mano de dicho Joanes el lienzo grande que estaba por titular en el Retablo principal. Su invocación, la Venida del Espíritu y San¬ to sobre el Colegio Apostólico, a quien se dedicó por haverse bendecido aquella Iglesia en 6 de Julio de 1579, víspera de Pasqua del Espíritu y Santo, como dice Esclapés (54) y dichas pinturas existen ahora en la pared del Cruzero de San Igna¬ cio: es pintura de aguazo. Y de la misma forma, también de aguazo, aunque distincte asumpto, pues es la Encarnación ó Anunciación del Angel hay otro lienzo también de Joanes, en la Iglesia de Monjas de San Julian, y hoy mismo sirve de can¬ cel a la puerta de la Iglesia que sale a la plaza, y es tan her¬ moso el Angel que no reparó D. Joseph Camarón decir que valia mas que toda Valencia; no halló otra expresión con que encarecerlo. Según atestigua el Canónigo Villagrasa (55) el Obispo de Segorbe D. fr. Gilberto Martí mandó a Joanes pintar el Altar mayor de aquella su Iglesia Cathedral ; y por de su mano se consideran sus pinturas, en especial la de la Calle de la Amar¬ gura, la Piedad, la Resurrección del Señor, y la muerte de — 62 — Nuestra Señora. Las demás sean de algun discípulo, o puede de sus hijas. Y San Salvador, ydos Profetas de dicha mano, que estaban dentro del Cascaron de dicho Retablo, por disposi¬ ción del 111." D. fr. Alonzo Cano, Obispo de aquella Iglesia, se pasaron a la de Villatorcas, pueblo a media legua de Segorbe, donde permanecen. Con motivo de haverse renovado dicha Ca¬ tedral y construidose Retablo nuevo de piedra, en este año 1795, se han quitado las sobredichas pinturas del Retablo antiguo, las que sin duda procurará conservar la discreción de aquel Cabildo. En el Claustro de dicha antes Casa Profesa de la Compañía, permanece una tabla grande, su asumpto los dos Vizentes, a saber: San Vizente Martyr y San Vizente Ferrer, el tamaño de ambos del natural, cuya pintura en la común opinión de los mas inteligentes se reputa por de Joanes. Dentro del Convento de Jerusalem, religiosas extramuros de Valencia, hay una tabla grande como de 7 y 5, pintura de dicho Joanes. Su asumpto Ntra. Sra. de la Leche, con el Niño en sus brazos, y a las espaldas por la drecha San Juan Bautista, y por la izquierda San Gerónimo ; y en el pedestal del hornato de dicha pintura, hay tres, que son: San Miguel, la Piedad, y (parece) San Antonio Abad. Dentro del Convento de Monjas de la Trinidad hay de di¬ cha mano un Señor a la coluna, de hechura del natural, pintado de aunque se halla maleado por tenerlo aguada, donde le daba el sol. Pero en el mismo Convento, dentro de un Oratorio, tie¬ nen un Descendimiento de Christo al Limbo a sacar los San¬ tos Padres, pintura de aguada y hechura como de 7 y 5 apai- zado, la qual esta bien conservada y es cosa superior. En el Convento de Santa Maria de Jesús, religiosos fran¬ ciscanos la Vega de Valencia, en la Capilla alli de Nuestra en Señora de la Escalera, existe de la mano de dicho Autor, un Señor a la coluna despues de azotado. En la casa del Pa¬ del difunto D. Pedro Edo (en la calle lomar) hay dos tablas que existen vinculadas por los suyos, pintura de dicho Joanes ; la una representa los místicos Despo¬ sorios de Santa Cathalina Martyr (los rostros, cosa divina) ; y el asumpto de la otra es una Piedad, pintada con grande ter- nura expresión, en la quaJ los Angeles, que y son sumamente hermosos, manifiestan el sentimiento que tienen en la muerte de su Criador. Algunas otras pinturas del mismo Joanes pudieran mencio¬ narse aquí (como dos bellas tablas de hechura cumplida, la una de Santa Ana, y la otra de San Vizente Ferrer, que tiene el Doctor Don Marcos Garcia, Cura del Lugar de Silla, y las compró de Marcelina Vergára y de Català, viuda) y lo omito, porque estando sin vincularse en varias casas particulares, mu¬ daran muy fácilmente de mano y no pudieran hallarse. Por remate; la Iglesia Catedral tiene unos bellos tapices, que la regaló nuestro dignísimo Prelado Santo Thomas de Vi¬ llanueva, labrados en Flandes por divujo de nuestro insigne Profesor, como lo contexta el padre fr. Joaquin de Murcia, Capuchino (56) quien declarando sus asumptos y destino, dice assi : (De Joanes) "se valió en otra ocasión (Santo Thomas de Villanueva) para cosa de menos monta, como fue el que hiciese unos divujos de los Gozos de nuestra Señora, y entre ellos su Presentación al templo, para emhiar á Flandes, á fin de que allí le fabricasen de seda y lana muy fina, nueve paños grandes, para que sirviese de adorno en la Metropolitana Iglesia, como assi se executó". Lo mismo havia dicho ya Don Gerónimo Mar¬ tínez de la Vega ,(57) testificando como sirvieron en la citada Iglesia en el año 1619, celebrándose la Beatificación de dicho Santo nuestro Prelado. De las ultimas obras que para terminar su vida le tenia prevenidas Juanes la Providencia, fué las que practicó en a Bocayrente ; allí pintó el Altar mayor de su Parroquial Iglesia, y en él están pintadas de su mano los quatro Doctores de la Iglesia latina, que son otros tantos milagros del arte. Los deli¬ neamentos de cabezas, que manifiestan el distintivo y ca¬ sus rácter propio de la sabiduría de estos celebres Maestros; la fuerza y valentía del divujo con que están pintados, arrebatan a los inteligentes. El Illo. S. Arzobispo de esta Diócesi D. An¬ dres Mayoral, estando en aquella Parroquia de visita, manifestó los deseos que tenia que essas famosas pinturas se trasladasen al Palacio Arzobispal de Valencia, o a la Iglesia Catedral, pero viendo que eran pinturas sobre madera, que se hallaban encaxo- nadas en pertenecían a la muy Ule. Parroquia el Retablo, y que de aquella Villa, suspendió sus deseos. Son dignas de averse puesto sobre su cabeza al tiempo de enterrarse el cadaver de Joanes, como en Roma se le puso a Rafael el famoso lienzo de la Transfiguración. No cabe negarse que algunas otras obras que se atribuyen a Joanes no son de su mano, sino de algunos de sus mejores discípulos, pero las que verdaderamente son suyas, como las que he acabado de referir, son un prodigio, pues de la misma suerte que Rafael se fue perficionando primeramente en las obras de Leonardo Vinci, y después viendo el carácter grandioso y terrible de Miguel Angelo Buonarrota, assi Joanes se fué perficionando por el tiempo; hago este juhicio de las obras que Joanes hizo en su mejor edad; que en la fuerza del dibujo, o no cede, o cede poquissimo al Rafael; que en el co¬ lorido le excede, y que en el pintar las imágenes del Salvador o de Jesuchristo coronado de espinas no ha habido hasta aora ninguno le haya igualado; y el que no quisiere creerme que examine las imágenes del Salvador de San Francisco, el de la Iglesia Catedral, de Santo Domingo, la Virgen de las religiosas de Jerusalen, los Desposorios de Santa Catalina de Sena en casa de D. Pedro Edo, la Purissima de la antes Casa Profe¬ sa, etc. Ultimamente dicho Palomino, con poquisima felicidad, dice : "murió Juanes en Valencia) por los años de dicha ciudad (de 1596, y á penas a los 56 de su edad". Y respeto a que no estubo bien informado, se mexorará esta cláusula diciendo : Murió Joa¬ nes en la Villa de Bocayrent (donde a la sazón se hallaba pin¬ tando el Retablo de su Iglesia) enla cual fué depositado su ca¬ daver el 21 de Diciembre 1579 en la sepultura de Miguel Fe¬ rre (y, no Miguel Ferrer, como equivocadamente leyó Pons (58) en existió hasta 7 de Noviembre 1581 en que se extraxo la que para trasladarse á Valencia en virtud de su testamento. Y en 10 de dicho Noviembre de 1581 fué enterrado en la Parroquial Iglesia de Santa Cruz de Valencia, como dicen Ximeno (59) y Ortiz (60), junto con las mismas partidas originales del Ra- clonal íie la Iglesia de Bocayrent, que doy copiadas (6i) ; y, ade¬ lantando la noticia, digo que se enterró en la Capilla de San Joseph, que es la primera a mano derecha entrando por la puer¬ ta principal, aunque ya no existe allí por haverse desocupado las sepulturas de dicha Iglesia algunas vezes. Quanto a la edad que tenia Joanes quando falleció, no pue¬ de a punto fixo declararse, por no saberse el año de su naci¬ miento. Palomino creyó que habria vivido como 56 años ; Don Antonio Pons siguiéndole sacó la quenta que habria, según eso, nacido en el de 1523, pues que murió en el de 1579, de los qua- les rebajados los 56 años le dan de vida, resulta habría que nacido en el citado de 1523. Pero yo comprendo que nació an¬ tes, y que según eso murió de mas edad ; me fundo en dos ra¬ zones de congruencia : la primera, que los retratos de él que tengo vistos le figuran mas anciano que de 56 años ; la segunda, que si d Obispo de Segorbe Don fr. Gilaberto Marti le mandó pintar el Retablo principal de dicha su Iglesia, y dicho Obispo falleció en 12 de Enero de 1530, como ambos extremos ase¬ gura Villagrasa (62), presumible que a los 7 años incom¬ no es pletos fuera ya un Profesor tan excelente y provecto, que le confiase un Obispo una obra de tanto rango como el principal Retablo de toda una Cathedral ; y sobre este reparo tan pode¬ roso bien me figuro que contaria setenta y tantos años al tiem¬ po de su fallecimiento, y que nació por el de 1523 sino tal vez 18 ó 20 años antes, mas que menos, que bastante es conside¬ rarlo los 25 ó 27 á una habilidad tan adulta. Y esto se con¬ a firma con reflección a que las pinturas de dicho retablo, sobre estar calificadas por de Joanes, dicho día 12 Enero 1530 ya es¬ taban acabadas con perfección las fábricas de la capilla y altar mayor (dice Villagrasa (63). Por conclusión a todo me parece manifestar que conforme al carácter interior que queda insinuado de Joanes, era tam¬ bién el exterior ; cabal perfecta su fisonomia ; su aspecto gra¬ y ve, seno y modesto; venerable, bien agestado y de buen pare¬ cer, según lo demuestran sus retratos, de que vi dos en poder de Joseph Espinós, pintor, el uno de mano de Miguel March, y en ambos se representan con barba larga (64) ; y si el retrato — Ge¬ nos reproduce al original, podré decir con solo mudar el nombre Maronem en Joannem lo que de Virgilio expresó un Poeta, diciendo : Subduxit morti vivax pictura Maronem Sed quem Parca tulit reddit imago Virum. (1) Su último testamento recivido por Christoval Llorens, no¬ tario de Bocayrent, en 20 de Diciembre iS79i publicado en 21 de los mismos. (2) Con escritura ante Francisco Comes, el 2 Setiembre 1672, Ig- nacia Juanes, de Valencia, hija del Phelipe Juanes, de Flanez, y de Paula Perales, de la misma Ciudad, huérfana, otorgó carta de pago a favor del Monasterio de San Miguel de los Reyes, como administrador de la Administración de la Reyna Germana para huérfanas a maridar, de 15 libras, que a este efecto de casamiento se le havían señalado. En Almanza había en el año 1655 una Guiomar de Joanes, en la qual obró Dios un milagro por medio de San Pasqual Bailón, según el P. fray Antonio Panes, auctor de la Chronica de la Provincia de San Juan Bau¬ tista. Parte I, libro I, cap. 55, pág. 207. (3) Jayme, tanto la escrita en latín como En la vida del Rey D. la escrita en Arcediano de Murviedro D. Bernardo castellano, por el Gómez Miedes. También se halla al frontis de la obra. Furs de la Dipu¬ tado, su autor En Guillem Ramón Mora de Almenar. Assí mismo en varias ediciones de la obra de Capitols de Quitament, y al frontis del libro segundo de lá Coronica de España escrita por Pero Antón Beu- ter, impres. 1604. (4) Vicente Martínez, pág. 215. (5) Ovid., Lib. i.°. Trist., eleg. 5. (6) Historia de Valencia. Tomo I, libro 5, núm. 10, in finis col. 1.132, in princ. (7) En el libro de Fiestas a la Concepción (celebradas en Va¬ lencia en el año 1662 por el Breve de Alexandre VII con fecha de 8 de Diciembre de 1661), pág. 626. En el citado libro, pág. 392. (8) (9) Historia de la Provincia de San Agustín. Tomo I, lib. II, ca¬ pítulo 2, n. 7, págs. 198 y 199. (10) En el libro de Fiestas por la Beatificación de Santo Thomas de Villanueva (celebradas en Valencia en 1619), pág. 96. (11) En sus Memorias Históricas del Santo Sepulcro, cap. últ., pᬠgina III. (12) Antigüedades de la Iglesia de Segorbe y Catálogo de sus Obis¬ pos, cap. 41, pág. 143. (13) En la vida de! Venerable Juan Bautista Agnes o Agnesio (que es la primera parte del quaderno, o librito, pretitulado : Anticipados anuncios del culto del Divino Corazón de Jesús, impres. en 1741) pág. 35. (14) En dicho librito, pág. 36. (15) En su libro: Santo Thomas de Villanueva illustrado en su Co¬ legio de Valencia, con invocación de Santa María del Temple; impreso en 4", por Joseph Thomas Lucas, en 1739, pág. 23, n. 2. (16) Tomo IV, Disert. 6, § 6, pág. 345, en la edición castellana, impres. Zaragoza, 1787. (17) En su Museo Pictórico. Tomo III, a pág. 264. (18) Aunque se crehe haver nacido en la Villa de la Fuente de la Higuera, no existe en el archivo de su Parroquial Iglesia libro de Bau¬ tismos del año 1523, en que se dice haber nacido. El más antiguo comienza en el de 1535. Los antecedentes, pensando si habrían pasado al Santo Tribunal en caso de algunas pruebas, y se habría omitido devolverse, conforme a lo mandado en el Auto acor¬ dado del Consejo (que lo es el 5, título lib. pág. 171, col. i, impres. 11, 2, del 1775, por el que en 30 de Enero de 1703 se mandó que los libros originales no se saquen de los Archivos de las Iglesias, ni los Proto¬ colos del poder de los Escrivanos, y sólo se exhiban, o presenten a los informantes, o partes que los necesiten) se ha comprobado que no paran en el Santo Tribunal de la Inquisición, con que no se ha podido en¬ contrar la fee del Bautismo de nuestro Joanes, sin duda por el nin¬ gún arreglo que había en esta parte antes del Concilio de Trento. (19) Aulo Celio. Noct. Attic, lib. Ill, cap. 11, fol. mihi. 24. (20) Clarean. (21) Nuestro Joanes fué discípulo de Raphael de Urbino, no porque aprendiese de él imediatamente, sino porque estudió en sus obras ; pues haviendo nacido Joanes como suponen por el año 1523 y fallecido Raphael (de edad de 37 años) en el de 1530, se comprueba más que ve¬ rosímilmente que no llegó a tratarle, ni conocerle, pues quando falleció Raphael tendría Joanes como unos 7 años, como ya lo advirtió don Antonio Pons en sus Viages. Tomo IV, carta 2, en la nota marginal, número 27, pág. 32. Bien que yo opino que dicho Joanes nació algunos años antes del de 1523, como bajo se dirá. (22) Nevísan. im Sylva Nupt. Lib. I, in princ. pág. 30. (23) Dicho Palomino en el lugar citado. (24) Según su citado testamento autorizado por Christoval Llorens, Notario de Bocayrent, en 20 de Diciembre 1579. (25) Refiere esta historia a más de Palomino, el P. Ensebio Nie- remberg, en su Varones illustres de la Compañía. Tomo II, pág. 557, impreso 1664. D. Francisco Ortí, Memorias históricas de la Universi- — 68 — dad de Valencia, pág. 236. P. Blas Cazorla, en la dedicatoria de la Vida de la Venerable Gerónima Dols, imprès. Valencia, 1744. Esclapés, cap. IV, n. 68, pág. ICO. P. Thomas Serrano Orat. De prima Academia Valentina, habita XV, kal Novembr. 1747, pág. 5 (aunque éste deslizó en pensar haver sido dicho P. Alberro el primero que había dado la idea de pintar la Concepción Purísima de María, de la conformidad que demuestra di¬ cha pintura y se acostumbra executar, con las manos juntas y unidas al pecho, &. deviéndose esta ¡Ilustración a la Venerable Sor Isabel de Vi- llena, religiosa del Convento Valencia, por los años de la Trinidad en de 1479. Y poco después por el de 1484 se le apareció la Virgen de la propia forma a la noble Soror Beatriz de Sylva, fundadora en Toledo de la Orden de la Purissima Concepción. Y como todo esto fué en épo¬ ca anterior, con tales fundamentos,,le impugna y corrige el Doctor Agus¬ tín Sales, en la Historia del Convento de la Trinidad, cap. IX, págs. 88 y 89.) La misma historia se halla succintamente relacionada en una lápida, que hasta después de la expulsión de los jesuítas, efectuada en el ano 1769, ha existido en dicha Capilla de la Concepción, fixada en la pared de la parte de la Epístola, donde encima de la piedra de la inscripción, estaba de mano de Agustín Gasull, pintado Joanes en el acto de pintar dicha Santa Imagen, y en lo moderno se subrogó el retrato de nues¬ tro Monarca Carlos III en acto de adorar a la Virgen. Por úl¬ timo, la misma historia se halla apoyada en una pintura anti¬ gua (y de mano ignota) en la que se manifiesta arrodillado el P. Al- berro, en el acto de aparecérsele la Virgen junto al naranjo, y allí el capazo de la vasura, pala y escoba, con que acostumbraba por humildad barrer dicho Padre, y en cuyaconiuntura fué la aparición. Dicha pintura vi y permaneció en poder de Joseph Espinós, Pintor, hasta su falleci¬ miento. (26) Las muchasIndulgencias concedidas por los Sumos Pontífi¬ ces Gregorio IV, Inocencio IX y Clemente VIII, y aplicadas Sixto V, a dicha Santa Imagen por el P. Pedro de Morales, Procurador Gene¬ ral de Nueva España, &., constan por un librito en 16.°, impreso en Valencia, por la viuda de Joseph de Orga, en 1764. (27) Contestan esta tradición el P. Joseph Rodrigues. Biblioteca Valenciana, pág. 227; el Dr. Dn. Vicente Ximeno, en dicha Vida del Venerable Agnesio o librito pretitulado Anticipados y Anuncios del culto del Divino Corasón de Jesús, a pág. 34, y en su obra Escritores del Reyno de Valencia, T. I, pág. 114, col. 2, y pág. 115, col. l. (28) Consta de varias vidas escritas del Venerable Simón, en es¬ pecial la que escrivió Dn. Gerónimo Núñez, caps. VI, IX y XV. (29) En dicha vida y citados capítulos se refieren, entre otros, el Desposorio de la Virgen con Roberto, fundador del Císter; el que efec¬ tuó con el Venerable hermano (después llamado Joseph); con un clé¬ rigo Diácono hermano del Rey de Ungría; con San Edmundo, Arzo- — 69 — bispo Canturiense, a más de otros cuyo punto va declajrado y roborado por un Discurso del Padre fr. Carlos Bartoli, religioso Gerónimo, Prior de San Miguel de los Reyes. Cap. XVI; en dicha Vida, (30) Sugeto de particular y profunda erudición, aficionado a las bellas artes, Consultor de la Sagrada Congregación del Indice, Califica¬ dor de la Suprema y Universal Inquisición de Roma, Cathedrático en el Colegio De Propaganda Fide, y aquel por cuyo cuidado y solicitud se hizo la magnífica estatua de San Francisco de Paula, que se colocó en la Iglesia del Vaticano, y cuya estampa corre en manos de los Pin¬ tores, y en la qual el Angel que le presenta el Charitas es tan hermoso que de él se han aprovechado algunos Escultores. (31) Este célebre Pintor (omitido por Palomino) le menciona Car- ducho. Diálogo 7, pág. lio, b. Y tal vez sería de la misma familia de los otros Profesores que huvo del mismo apellido, a saber, Francisco de Mora, que menciona el Lizenciado Balthazar Porreño : Dichos y hechos de Phelipe 2.°, pág. 112, b. impres. 1639; y Joseph de Mora, que le men¬ ciona, escriviendo su vida. Palomino, T. III, pág. 497. (32) De essa pintura se llevó a Venecia un fiel divujo de mano de D. Joseph Vergara, quien lo efectuó a instancias del limo. Sr. Don Francisco Pérez Bayer, y se gravó allá lámina por Marco Pitteri, con la subscripción siguiente : Esatissimo Ritratto del Santo Arcivescobo Tommaso de Villanova per nuovi risconiri ridotto a ultima conformità col -vero originale che si conserva in Valensa nell Aula del Metropolita¬ no Capitolo. (33) Disculpe la devoción el anacronismo de pintar el Niño Dios con San Juan Bautista, pues que hasta el acto del Bautismo en el Jor¬ dan no concurrieron juntos. V.^ al P. Interian de Ayala en su Pictor Christianus eruditus, lib. 3, cap. 6, n. 3 y lib. 6, cap. 12, n. 2. (34) Zerola in prax. Episcop. verb. Alienatio, pág. 12, ibi: quia mo- vilia Ecclesiae pretiosa censeretur immobilia. Faria ad Covarrub. lib. 2, Var. cap. 16, n. I02, pág. mihi 286. Hermosilla, Glos. i. leg. 15, tit. S, part. 5, n. 58, pág. 75 y 76. (35) Puede, y aun deve disculpársele al Pintor que por complacer a la devoción de quien le manda trabajar pone conjuntamente varios Santos, que por haver vivido en distintas épocas no pudieron hallarse en un mismo acto juntos; assi lo dice Carduclio De la Pintura, Dialog. 7, fol. 140, B. Otra cosa sería si historiando arbitrariamente y de propia voluntad el asumpto, pintase el Profesor por su capricho y arbitrio extremos incompatibles. (36) Dicho Ximeno, en la citada Vida del Venerable Agnesio, pag. 36. El reparo es del caso, porque dicho Venerable fué Graduado en Theologia, según dicho Ximeno, y ahora los Graduados, al menos en la Universidad de Valencia, visten hábitos mas distinguidos y vis¬ tosos, en dicha Iglesia. (37) Tom. 4, cart. 3, n.° 27, pag. 67. (38) Tom. 4, Impres. 1779. cart. 5, n." 40, pag. 124, (39) famoso copiante, y con motivo Este Profesor valenciano era de liaverseme encargado por el Canónigo de la Cathedral de Cuenca Don Juan Loperraez, otro de los individuos de la Sociedad allí de Amigos del Pais, encaminar allá algun Profesor para Director y Maestro del Divujo, de plantificar Escuela, se convino conmigo dicho que pensaron Medina, quien se resolvió ir a este efecto, como fué en el año 1783, y permanece allí domiciliado en el presente de I79S- (40) Historia de la Provincia de San Agustín, Tom. i, lib. 2, cap. 2, n.' 7, pag. 198 y 199. (41) Ante dicho Notario Christoval Llorens, 20 Diciembre i579- (42) De este caballero se habló ya arriba § ; Entre otras. Arriba al § ; Sabido. (43) Según el citado testamento de nuestro Joanes. (44) Según un pergamino que por últimos del año 1782 se encom (45) tró en un hueco ó cavidad interior de la imagen de Nuestra Señora de la Asumpción, de dicho Convento del Carmen, en el que se leia que la escultura de la imagen la habla hecho fray Gaspar de San Martín en el año 1604, y que la había encarnado Juan Vicente Joanes, hijo del famoso (con esta expresión), siendo Provincial el P. M." fr. Juan Sanz, y Prior el Padre fr. Francisco Cifre, copia del qual pergamino se puso nuevamente dentro de la misma imagen por D. Joseph Esteve de Luciano, Escultor, según me certificó este mismo, que entendió en encarnarla de nuevo. (46) Tom. 4, cart. 4, n.° 7, pag. 73 y 74. (47) Dicho pag. 73 y 74. (48) Esto, y que era Patrono de la Capilla, se confirma por lo mismo que expresa la Vida del Venerable Padre M.° fr. Juan Sanz, Carmelita, que murió en el año 1608, escrita por el Pe. M.° fr. Juan fr. Ma- Pinto de Vitoria, y publicada (con otras obras) por el Pe. M.° theo Maya, cap. 19, pag. 100, impres. Zaragoza en 1679 ; donde dice : Pidió luego Pedro Luis Ramos, Jurado que era de esta Ciudad de Valencia, por merced que el tesoro de su cuerpo (de dicho Venerable Sanz) se depositase en su sepultura, que está en la Capilla de San Pedro en el Coro, a la parte de la Sacristía. (49) De Histor. SS. Imagin., lib. 2, cap. 53, pag. 223. (50)En la Vida de Evaristo Muiros. D. Agustín Sales, Memorias Históricas del Santo (31) Sepulcro, cap. ultim., pag. iii. (52) Dicho D. Agustín Sales, Historia del Convento de La Trinidad, cap. 9. pag. 88. (53) Consta en la Relación de las Actas, celebradas en 18 de Agos¬ to 1773, a pag. 21. „ 71 — (54) Cap. 4, n.° 67, pag. 99. (55) Antigüedades de la Iglesia de Segorbe y catálogo de sua Obispos, cap. 41, pág. 183. (56) En dicho su libro; Santo Thomas de Villanueva ilustrado en su Colegio de Valencia con su Invocación de Santa Maria del Tem¬ ple, pág. 23. (57) En el libro de Fiestas por la Beatificación de Santo Thomas de Villanueva, imprès. 1620, pág. 95 y 96. (58)Tom. 4, cart. 4, n. 28, pág. 34, nota marginal. (59)En dicha Vida del Venerable Agnesio, pág. 36, citando el Libro Racional de la Iglesia de Bocayrent de los años 1579, fol. 50, y de 1581, fol. 42, B. (60) En la Vida de Don Francisco Fernandez de Aranda, pág. 28, citando el libro Racional de la Parroquial de Santa Cruz. (61) A mas de que su muerte en 21 de Diciembre 1579 queda pro¬ bada por el mismo acto de haberse publicado en esse dia su testamen¬ to, como va dicho, se prueba por la Partida de su entierro de que consta, al fol. 50 del libro Racional de Bocayrent, que comienza en I, de Mayo 1579 y concluye en 30 de Abril 1580, y dice assí : A 21 de Demhre (1579) fon sepultat Joanes, pintor, fo comanat en lo vas de Miquel Ferré, y se a de portar a Santa Creu de Valencia. Stima la sepultura áb combregar, y per olear, &. Y a folios 42. B. y 43, del Libro que comienza en i de Mayo 1581, y concluye en 30 de Abril 1582, titu¬ lo de Sepulturas se halla la siguiente partida •. A 7 de Noembre (1581) fonch tret lo eos de Joannes de la sepultura de la Església de Bocay¬ rent, y portat fins al Portal ab dotse pes y lo Escolà, etc. (62) En el lugar arriba citado. (63) En dicho libro cap. 42, pág. 185. (64) En el Convento de la Murta hay retrato de Juanes. Alonzo de Covarrubias Arquitecto. De e&te Profesor únicamente queda la noticia de haver sido el Arquitecto que comenzó la obra de San Miguel de los Re¬ yes, y que hizo la traza, la planta, y demás, respectivo a la idea de la obra ide esse Monasterio, cuya traza aun permanece en dicho Monasterio, firmada de su mano, en pergamino ; enten¬ diendo en la execución, entre otros, Juan de Vidania, como se dirá. -70 En laSeo, en la Capilla de San Sebastián está el entierro de Don Diego de Covarrubias (este era de Toledo), D. Marco Antonio Orti. Fiestas a la Canonización de Santo Thomas de Villanueva, cap. 13, pᬠgina 14. Vizente Requena Pintor. Este profesor le reputamos como valenciano, y aun por hijo de Cosentayna, al menos por varias escrituras, en especial una de cabreve ante Pedro Fernando en 3 de Marzo 1531, consta habia en ValenciaGaspar Requena natural de Cosentayna un quien intervino dicha escritura por testigo; á mas de esso en el Padre Borras (de quien como celebre pintor se tratará lue¬ go), natural de Cosentayna, no pudiendo cumplimentar sus obras, aconsejó al Monasterio de San Miguel de los Reyes, y propuso a dicho Requena para valerse de él, conque se presu¬ me que seria su paysano, y que afianzaba en él su desempeño. Floreció dicho Requena en Valencia, por fines de la centuria de 1500, pues consta ser de su mano la pintura (y dorado) del Retablo antiguo de San Gerónimo, que ahora existe en las tri¬ bunas de San Miguel de los Reyes, que lo pintó en el año 1589, y es el primer Retablo que se hizo para aquella Iglesia. Tam¬ bién pintó y doró por el año 1590 el Retablo antiguo de la Con¬ cepción, que igualmente existe en dichas tribunas, y el de San¬ ta Ana, que está en la Iglesia de dicho Monasterio ; por cuyas pinturas (que muchos reputaban equivocadamente ser de Zari- ñena, y otros de Joanes) (i) se desprehende la habilidad del nominado Requena (2). Fn el Altar de San Miguel en la Iglesia de Santo Domingo son de dicho Requena las pinturas, excepto la del pedestal, que representa a la Virgen cosiendo un lienzo blanco. Del mismo Pintor hay un quadro con un San Lorenzo frente del Archivo de dicho Convento, y según opinión de algunos lo son las pinturas del Altar mayor de Santa Catalina de Sena, aunque otros insisten en que son de Joanes. — 73 — (i) Habla de estos Retablos (con la ambigüedad que a veces) D. An¬ tonio Pons, Tom. 4, cart. 9, n.° 32, pag. 247 y 248. (2) Buelvese a hablar de essas pinturas en las Vidas de los Sari- fienas. El Venerable Padre fray Pedro Nicolás Factor Pintor. Este Venerable religioso de la orden del Seraphico Padre San Francisco, fué hijo de Vizente Factor, natural de Zarago¬ za de Cicilia, y Ursola Fstanya, hija de la Villa de Albayda, Reyno de Valencia. Nació nuestro Venerable en esta Ciudad, en el dia de San Pedro Apóstol (por lo qual se le impuso esse nombre) á 29 de Junio del año de 1520 (dia en que se cumplian 65 años justos desde la canonisación ide San Vizente Ferrer). Y aunque se bautizó en la Parroquial de San Fstevan, por de¬ voción que se ha tenido siempre en esta Ciudad de llevarse á bautizar allí á muchos en la misma pila en que fué bautizado dicho nuestro paysano San Vizente, como es notorio, y lo ex¬ presa Fsclapez (i), empero no nació sino en territorio de la Pa¬ rroquial de San Martin, y en la calle que está al lado del Convento de Monjas de Santa Tecla (que aora comunmente se denomina calle de la Soledad, antes del Torno de Santa Te¬ cla, también de Ribelles, parece que también de En-Solanés, y según algunos de la Taverna del Gallo) en una casa que ya no existe, por haberse agregado su territorio y ámbito al citado Convento de Santa Teda, y estaba situada donde ahora es el Trasagrario de la Iglesia de aquel Convento, como ya lo han historiado otros (2). De cuya regeneración a la gracia, que han conseguido en dicha pila muchos Venerables, como nuestro Factor, hace el devido aprecio aquella Parroquial Iglesia con¬ servando retrato de muchos de ellos, los que en algunas pro¬ pias festividades pone a la pública expectación (3). Mucho pudiera decirse aquí de la virtud y literatura de nuestro Venerable. Pero puesto que de ello ya trataron otros muchos (4) y precisa el hilo de la historia á relacionar su vida, me ceñiré en epílogo, para descender al punto principal de la — 74 — Pintura, cuyo erudito exercicio puede preciarse de haver sido el dulce entretenimiento y atractivo de la virtuosa afición de nuestro Venerable Factor. Desde la infancia descubrió superspicaces luces, talento y aprovechándolas logró, que sin faltar a la oración y otros exercicios de piedad, saliese consumado Gramático y excelente Poeta, latino y castellano. Queríanle sus Padres para el siglo, pero él prefirió el estado religioso, tomando el hábito de la or¬ den de San Francisco de Assis en el Convento de Santa Maria de Jesús, religiosos observantes, situado a un cuarto de legua de Valencia, en el dia 30 de Noviembre de I537> donde profesó en la Dominica primera de Adviento del año iSfiS- Destinóle la obediencia a varias partes, y ocupóle en distintos cargos, co¬ mo finalmente en Prelacias, que cumplió mas que con exactitud, con admirable exemplo y prodigioso acierto. Fué confesor de las Descalzas Reales de Madrid a solicitud de la fundadora de aquel Convento la Señora Doña Juana de Austria, Princesa viuda de Portugal. De cuyo cargo despues se separó mediante licencia de la Virgen, que le habló por medio de la Imagen de Nuestra Señora de Atocha. Igualmente desvió de si el cargo de Secretario del General de la Orden fr. Francisco de Zamora, que le apetecía para esse empleo. En fin, el agregando de todas las virtudes, y sus exem- plares prendas, le merecieron una constante opinión de Santo (S) y tai (aunque prematuramente) ya mucho mas de una cen¬ turia atrás se adelantó a mencionarle Porreño (6). Con efecto, despues que por la Santidad de Benedicto XIV fué declarado en grado heroyco de virtudes, en 8 de Diciembre de 1743 (7) se halla ya nuevamente Beatificado por la Santidad de Pió VI, en 18 de Agosto de 1786 y celebrada la función de su Beati¬ ficación con pompa en la Basílica del Vaticano en 27 de los mismos. Fué varón extático, y que logró en esta vida extraordi¬ narias finezas celestiales, y entre otras la de ver subir al cielo gloriosa la alma de San Luiz Bertrán. El Doctissimo Obispo de Bossa D. fr. Joseph Anglès, puede decirse que le canonizó en vida, pues que contemplando sus arrobos dixo ; V.ere Itic homo santus et. El sabio Obispo de Tarragona Don Antonio Agustín, viéndole dulcemente elevado presencia, formó tan subido en su concepto de su virtud, que le mandó retratar y poner en su Pa¬ lacio el retrato con estos dísticos que compuso él mismo (8) : Dum gestos, Factor, Domini dulcissima verba, Raptus es in coelum, perfruerisque Deo, Inde redis aetus Coelesti nectare plenus, Atque doces coelum Scandare qua liceat. En medio de una vida tan virtuosa, componia tan ajustada la Eutropelia (como que la honesta recreación no vive reñida con la virtud) que practicó varias maniobras de exquisito pri¬ mor, siendo muchas sus habilidades : Escrivia (dice Ximeno) con pulidez y rara perfección toda forma de letra. Pintaba primo¬ rosamente no solo en tablas y lienzos, sino en paredes y vasos de cristal, en las guales hacia maravillas. Aún se conserva (di¬ ce) en su Convento de Jesús (es el que se mencionó, situado cerca de Valencia) pintura de su mano que mereció la aprova¬ ción del famoso Don Antonio Palomino, Pintor de Su Magos¬ tad. Era Poeta, tenia muy buena voz y cantaba con gran dul¬ zura toda manera de canto, y sabia algo de órgano y de otros instrumentos músicos. En la Aritmethica fué diestrissimo, por¬ que era tan vivo de ingenio, que a qiiantas cosas se aplicaba s alia con ellas. El citado Sales dice(9) : Despues de sus estudios, siendo morador de él (dicho Convento de Santa Maria de Jesús) y Predicador Conventual, como era de ingenio muy vivo, apren¬ dió la pintar lindamente y a executarse con el Venerable Padre Bautista Mercader a escrivir libros de Coro, con tanta perfec¬ ción, que hasta hoy admiran, y algunos son, como allí se nota, del año 1552. Igual esmero manifestó en otras pinturas, sobre lo qual antes de pasar adelante, copiaré á Palomino. Hay (dice) en el Claustro de dicho Convento de Santa Maria de Jesús, un San Miguel abatiendo la sobervia de Lucifer y sus sequaces, executado de mano de este Siervo de Dios, de aguada de añil en la pared, cosa excelente: y también a la subida de la Escalera del Convento de Chelva, de dicho Reyno (de Valencia), hay un — 75 — Christo a la coluna hecho de su mano, también de aguada, cosa superior. Que pintura que existe en la escalera, subiendo essa de dicho Factor, lo atestigua tam¬ de la Sacristía al Claustro, es bién el Doctor Vizente Mares, Cura de aquella Villa (lo). Y el mismo nos [dice] como hallándose Conventual allí, pintó una Imagen de la Virgen con un niño en sus brazos, que dice estaba sobre la escalera del Coro, y sin duda es el retablillo, que tiene un letrero que expresa : Haec imago fuit depicta a P. Nico¬ lao Factor, que se conserva en un Oratorio, que aseguran fué la Celda donde habitó el mismo. En el Convento de las SS. Descalzas de Madrid (donde es¬ tuvo confesor) hay tres pinturas de su mano, y son un San Francisco, una Santa Clara sobre lienzo, y un San Bernardino sobre tabla. En el Convento de religiosos Franciscos de la Villa de Bocay- rent hay en su Iglesia de la misma mano pintada una Nuestra Señora de la Leche. En el Convento de la Vall de Jesús, Señora se venera una con el Niño, pintura de hechura como de 4 y 5, de mano del mismo Profesor, cuya pintura se dió por asunto para el Gra¬ vado en esta Academia de San Carlos, en el año 1789, en que se gravó por Vizente Capilla, llevando el premio en esta claze. Otras noticias conducentes aqui, y con elogio del mismo, nos subministró la Academia de esta Ciudad en el papel, que antes de ser exaltada á Real Academia de San Carlos en el año 1768 dió á luz pública en el de 1757, en el qual expresando quien fué su maestro en la Pintura, se regocija de tan insigne Profesor, y Venerable Paysano (11): entre los discípulos de Joanes se distinguió el Venerable Padre fr. Nicolás Factor de la observancia de San Francisco que para recreo de su elevada contemplación, y fomento de su piedad, se dedicó, siguiendo el estudio de su maestro, à la pintura Sagrada. Algunos de sus asuntos, quepintó en varios libros de coro, los jusgó el Sor. Phe- lipe IV dignos de ser colocados en el Real Monasterio del Es¬ corial. En estos libros de Coro, que sobre ser muchos comprenden mucha obra, los mas son de dictamen que solo entendió en es- tampar escrivir las letras el Venerable Padre Mercader, y y que todo lo demás es obra del Venerable Factor; otros sienten que todo lo demás, adorno e historiado, lo pintaron ambos de mancomún. Esto último tiene enfavor, el recono¬ apoyo a su cerse en lo trabajado cierta diferencia, que indica diversidad de mano, como en este punto e oido á algunos Profesores, que son voto de calidad por lo que dixo Cicerón (12) : multa vident Pictores in umbris et in eminentia quae nos non videmus, aunque nadie duda quan distincto anda el pulso, ó reyna el humor de uno mismo en diversas ocasiones. Yo inclino a que el Padre Mercàder entendió principal y casi solamente en las solfas, sus notas y caracteres, pues las solfas es lo que se nos asegura ha¬ berle acarreado un rato de Purgatorio, refiriéndonos la Vene¬ rable.... que haviendo sido arrebatado en éxtasis el Venerable Factor cuando murió, ó estaba en el féretro, el Padre Merca¬ der, quando volvió del rapto, refirió, que ya había salido del Purgatorio, donde habia estado por un pensamiento de vana¬ gloria contrahido por las solfas, que reconocía bien hechas, en dichos libros de Coro. Por último nuestro Venerable Factor abrazó (como se ha visto) el mexor dechado de la Eutropelia, pues pudiendo llenar los ratos vacíos, ó vacantes, de las precisas ocupaciones, con alguna honesta (pero estéril) ocupación, qual otro San Juan Evangelista halagando la Perdiz (13), quiso mexorarles de con¬ dición haciéndoles útiles, y acopiando de pinturas devotas los Conventos donde moraba; y qual otro Lázaro Monge (que tam¬ bién fué celebre en el arte de la Pintura (14) siguió puntual¬ mente el consejo de San Gerónimo, celebrando la conducta de exercitarse también en la vida activa los Monasterios de Egipto, para oviar los inconvenientes que amenazan a una imaginación ociosa: PEgyptiorum monasteria hunc morem te¬ nant ut mullum absque opere laborem, suscipiant, non tam prop¬ ter victus, necesaria, quam propter animœ salutem, navagetur perniciosis cogitationibus. Esta fué la razón (dice Don Diego Zuares de Eigueroa (15) de ocupar San Julián, Obispo de Cuenca, el tiempo que le sobra¬ ba en hacer cestas; San Pablo, en maniobras ; laboro manibus — 78 — nieis. Y no son pocos los monges (por ello ¡más religiosos) que altamente penetrados de tan espiritual dictamen, y de lo que dize Casiano (lib. 5) : Haec apud JEgyptum est ab antiquis Putrihiis estahilita sententia; operantem monachum Dœmone uno pulsari; otiosum vero devastari, ocupan virtuosa¬ innumeris spiritihus mente sus manos (según su respectiva inclinación y talento) en varios obrages, quando no en escribir y participar al público obras útiles en alguna profesión seria, en construir Imágenes, estatuas, ó modelos de yeso, alabastro ó barro ; ya en labrar vi¬ drios de aumento, microscopios, &, ya en hacer reloxes de varias especies ; ya en primorosas flores de manos, ya en bordar, ó co¬ ser los ornamentos de su Iglesia, &. Y hasta los más legos en hacer esteras, escobas, y otras cosas útiles a la sociedad y á su Convento, practicando la lucrosa, plausible y devota alqui¬ mia de convertir en oro de útiles y meritorias ocupaciones aquellos cortos ratos, que para honestas recreaciones y preciso desahogo del animo, permite el Instituto aun de la religion mas austera. Y nadie que esté medianamente ilustrado negará la grande conveniencia que el estado recive aun de las reli¬ giones mas retiradas, como lo convence el Autor del tratado francés últimamente traducido por Don Christoval Taléns con titulo; Reflexciones sobre las órdenes religiosas, (Imp. Ma¬ drid, en la oficina de Don Benito Cano, en 1772, en 8.°) ¿Por ventura devemos á otros mas que á los monachales haver an¬ tes de la Imprenta mantenido en Ms. los libros de las Sagra¬ das Excrituras? Pero es punto sobranotorio para morar en ello. Finalmente dicho Venerable, con previa noticia de su fa¬ llecimiento murió..., mejor diré, boló al eterno descanzo desde el citado Convento de Santa Maria de Jesús, el dia 23 (16) de Diciembre 1583, á los 46 años de hábito, y 63 y cinco meses, y (en rigor) 15 dias de edad. A mas del Retablo que conserva de dicho Factor la Parro¬ quial de San Fstevan, como hijo de Pila de su Parroquia, hay también en el Claustro de dicho Convento de Jesús, y en el de San Francisco, donde está situada la Celda del Guardián, y en el Convento de PP. Mercenarios de la Villa del Puig. Y ahora, después de la Beatificación, hay un sinnúmero, sien- — 79 — do el mas frequentado modo de representarle, manifestárnosle arrobado, y enéxtasis (que le eran muy freqüentes), por lo que aludiendo a ello, en sus fiestas cantó un mal Poeta: Factor erat orebro e terra sublatus in altum : Cur? Erat et vi vens jam fere coellicda. mirando embebecido al cielo : Respiciens Coelum, refugit terrena videre: An quia amando Poli, ac effugienda soli? pues aún no le decían : Padre Factor; sursum corda, se elevaba : Sursum corda audit, supitoque arreptus in altum ; Cur gravitate caret? Spiritus intus alit (i8). el semblante robisco, el rostro inflamado, y encendido : Factori facies semper rubicunda, quid in de? Ferventi assiduo est ustus amore Dei. sobre estas circunstancias, mal divujadas por mi rudeza, podrá añadir el Pintor (quando se le ofresca pintar sus retratos) añadir los otros adminículos que le historien, como instrumen¬ tos de penitencia, libros, un crucifixo, &. (1)Cap. 3, n.° 37, pag. 63. (2)Dicho Esclapes, Cap. 4, n." 59, pag. 96, citando al Padre Moreno en la Vida de dicho Venerable; Dr. Agustín Sales, Historia del Convento de la Trinidad, cap. 18, pag. 153. (3) Dicha Parroquial de San Estevan hace gloriosa ostención de los Venerables bautizados en su pila, no solo todos los años en el dia que celebra la fiesta al Bautizo de San Vizente Ferrer, en el Domingo imediato siguiente al dia 23 de Enero, que es el dia propio en que na¬ ció en el año 1350, según Ximeno (Tom. i, pág. 24) si no también en sus funciones extraordinarias, como en la del año 1738, celebrando Va¬ lencia el siglo V de su Conquista; en la qual (como refiere Don Joseph Vicente Orti, Siglo V de Valencia, pág. 236) se colocaron, a mas de San Vicente Ferrer, San Luiz Bertrán, Dominico, P. fr. Pedro Nicolás Factor, Franciscano (ahora ya Beatificado en 18 de Agosto 1786, y que fué allí bautizado en 29 de Junio 1520), D. Bonifacio Ferrer, Cartuxo, Pe. fr. Francisco Dabón (que nació en la calle de la Nave), Fr. Marco Antonio Alós, Trinitario (bautizado en dicha pila en 4 de Setiembre — 80 — IS97)> Fr. Vicente Orient, religioso Franciscano recoleto, Don Gonzalo de Ixar, Conde de la Alcudia, Capuchino (bautizado en dicha pila en 21 Febrero 1557) Dn. Luiz Crespí de Borja, Obispo (bautizado allí en 3 Mayo 1607), Fr. Acasio March de Velasco, Obispo (bautizado allí en 10 Setiembre 1588), Don Juan Vives de Cañamás, Virrey de Cerdeña, etc., y hasta 17 se colocaron en retrato en la Plaza de San Estevan, quan- do festejó Valencia en el año 1755. la III' centuria de la Canonización de San Vicente (según el Padre Serano, Siglo III de San Vicente Fe¬ rrer, pag. 179.) quien añade (pag. 149.) la íiíadre Esperanza de Chris- to, Carmelita descalza, en el siglo N. Vadenes (bautizada allí en 29 Noviembre 1671 : y se le predicaron las honras en su Convento de monjas de San Joseph, por el Padre fr. Matheo de los Angeles en 16 de Setiembre 1747, cuyo sermón corre impreso en dicho año). Tam¬ bién añade (pag. 145) el P. Francisco Escrivà, Jesuíta, antes Canónigo (allí bautizado en 7 Enero 1547), la Madre Vicenta del Corazón de Je¬ sus, religiosa Agustina descalza en el Convento de Santa Ursola (en el siglo llamada Doña Vicenta Pasqual de la Verónica) bautizada en dicha pila en 21 Abril 1714 y se le predicaron las honras por el Pe. Antonio Mira en 7 de Noviembre 1752, cuyo sermón corre impreso en 1753. También añadió (pag. 148) a fr. Vicente Vítor, Dominico (bau¬ tizado allí en 26 Febrero 1623). Y aun hay quien añadió al Ve. Pe. D. fr. Miguel Conservas, religioso Trinitario (según el Dr. Francisco Mira, Cura de dicha Parroquial, en el sermón que en ella predicó en 29 Agosto 1743, pag. 17 y 18, por la reedificación de la Capilla de Nues¬ tra Señora de las Virtudes y renovación del Cementerio). (4) A mas del Padre fr. Christoval Moreno, que de propósito es- crivió suVida, el Dr. Agustín Sales Historia del Convento de la Tri¬ nidad,cap. 18, pag. 159. Esclapes, cap. 4, n.° 59. Don Antonio Palo¬ mino, part. 3, pag. 256, n.° 19. Pe. Rodriguez Biblioteca Valentina, pag. 389. Ximeno Escritores del Reyno de Valencia, tom. i, pag. 179. D. Francisco Ortí,Memorias Históricas de la Universidad de Valen¬ cia, pag. 215. Según los autores citados, numero antecedente. (5) En su libro Dichos y hechos de Phelipe H, cap. 5, pag. 30, B, (6) Impr. 1639, quando dice; Procuró ¡a (canonización) de San Luiz Ber¬ trán y San Nicolás Factor. En el Calendario que antecede al oficio Parvo de Nuestra Señora, impreso en Amberes, en la imprenta Pla- tiniana en día 23 de Diciembre (que es el día en que el año 1698, al murió) se lee Beato Nicolás Factor: lo mismo se lee en un Devocio¬ nario impreso en Paris, en casa de Pedro Witte, en el año 1739, que tengo visto en poder de Don Antonio Pasqual, Regidor de esta Ciudad. Esto no se hará tan extraño a quien tenga noticia que dicho Venerable ob¬ tuvo ya culto por mucho tiempo. (7) El citado Sales, en dicho Capítulo 18, pág. 159. — sí¬ es) Refiérelos Ximeno en el citado lugar; también Don Gregorio Mayáns en la Vida de Don Antonio Agustin, N. 195, pág. 114, que va a continuación de la obra, Diálogos de las Armas y Linages de la No¬ bleza de España. Impr. Madrid, 1734. (9) En dicha pág. 159. (10) En su Fénix Troyana, lib. S, cap. 27, pág. 245, col. 2. (11) Dicho quaderno en 4, pág. 7. (12) Cicer. 4, Acad. (13) Según citando a Casiano refiere San Francisco de Sales en su Introducción a la vida debata, part. 3, cap. 31, pág. 156, col. 2, impr. Barcelona 1747, y Fulgosio, lib. S, cap. 8, citado por Solarzano. Embl. 31. n-° 4- (14) Menciónale Don Juan de Jauregui, citado por Carducho en el Diálogo de la Pintura, pág. 198. (15) Comentando a Ovidio De Remedio Amoris, tom. i, pág. 172, número 115. (16) En este dia dice Ximeno, en dicho lugar, pág. 180, y el citado Ortí, pág. 216. Y está comprobado : por lo qual se tendrá por equivocación el decir el P. Rodríguez en su Biblioteca valentina que el día 28; cuyo error no comprendió en su fée de erratas. (17)Sentado que nació en 29 de Junio 1520, y murió en 23 de Di¬ ciembre 1583, (como es assi) dirá qualquiera a primer vista, que vivió 63 años, 5 meses, y 24 ó 25 días, y no 63 años, S meses y 15 días, como dexo expresado. Pero es de advertir que en el año 1582 (anterior al de la muerte de dicho Venerable, y aun viviendo este) fué la corrección Gregoriana, por la que se quitaron a aquel año 10 días, pasando a ser y contarse día 15 de Octubre, el que había de contarse S del mismo mes, conque essos 10 días, que se quitaron del computo, no les vivió, y deben rebajarse para averiguar el término de su vida, pues en rigor no vivió el plazo de los diez días que se suprimieron para establecer el modo de contar el tiempo en lo succesibo. (18) Virg. Georg. Vers. 42. Don Aionzo Sanchez Calvan y Coello Pintor. De este Profesor de la Pintura Palomino, (tom. j. trata a pag. 260) omite el apellido de Galvan, y le trata de- aunque portugués; pero sabemos por Don Joseph Albarez Baena, en su obra Varones ilustres de Madrid (tomo 2, a pag. 418) que no fué sino valenciano, nacido en el Lugar de Benifayró, que 6 — 82 — decimos de les Válleles, a cinco leguas de Valencia. Y sien¬ do justo dar al César lo del César, al paso que vindi¬ que es camos como nuestro al referido, reconocemos de buena fée no ser valenciana su hija Isabel Cuello, ó Coello, en que se equi¬ vocó el erudito Don Nicolás Antonio (i) contemplándola hija de Murviedro, y también el Padre Rodriguez que siguién¬ dole indeliberadamente incurrió en el mismo error (2) pues nos informa dicho Baena que nuestro D. Alonzo, que nació en dicho lugar de Benifayro, donde fué bautizado en la Alqueria Blan¬ ca (que assi la llaman) por el año 1525, casó con Doña Luiza de Reynalte, natural de Madrid, en la Parroquia allí de San Miguel, y recidiendo allí tuvieron por hija a dicha Isabel, que nació en 1564, la qual fué bautizada en la Parroquia de San Pedro. El citado Don Alonzo, fué Pintor de Cámara del Se¬ ñor Phelipe II y pintó mucho en el Escorial, como refiere el maestro Ximénez en su Descripción del Escorial (Impr. en Ma¬ drid por Antonio Marín 1764), especialmente el principal titu¬ lar San Lorenzo, y a mas de otras obras, seis, ó siete Retablos. Murió por el año 1600, a los 75 años de sus edad, según dicho Baena. (1) Biblioteca Hispana, tom. 2, fol. 344, col. 2. (2) Biblioteca Valentina, pág. 40. Padre fr. Nicolás Borràs Pintor. El Padre fr. Nicolás Borràs, religioso de la orden del Gran Padre S. Gerónimo, nació en la Villa de Cosentayna en el año 1530, donde fué bautizado en la Parroquial de Santa Maria (no en la del Arrabal, que aun era territorio de moriscos, sino en la de dentro de la Villa); fué hijo de Gerónimo Borràs, de exercicio Sastre, y de Ursola Falcó, naturales de la mis¬ ma. Viendo en el citado su hijo una natural inclinación, y ap¬ titud para el dibujo, procuró su padre encaminarle por essa \ — 83 — carrera para el arte de la pintura. Recidia á la sazón en dicha Villa el célebre Vizente Joanes (de quien ya hablamos arriba) cl qual le admitió en su escuela por discípulo, y a poco tiempo salió tan aprovechado, que casi llegó a competir con la habi¬ lidad de su maestro. Siempre manifestó inclinación al estado eclesiástico, y ordenóse habiendo conseguido un beneficio en la Parroquial de dicha Villa su Patria (i). En este estado de Clérigo Secular se hallaba, quando por su mucha fama de excelen¬ te Pintor fué llamado por la comunidad de San Geróni¬ mo de Gandia para pintar el Retablo mayor, que se estaba en¬ tonces trabajando; y haviendo ido y recidido en aquel Monas¬ terio todo el tiempo que necesitó para pintarle, se agradó de aquel tenor de vida que observaban los religiosos. Por ello, quando se trató de pagarle su trabajo, manifestó el deseo de quedarse religioso ; fué admitida la propuesta, y se le dió el hábito por últimos del año 1575, siendo de edad de 45 años, y profesó en 11 de Noviembre 1576, haviendo otorgado su tes¬ tamento ante Alfonzo Salelles, Notario de Gandia, en 2 de dicho Noviembre 1576, publicado en 20 de los mismos, a los 9 dias de profeso. Y por ser un asunto subalterno de la pintura, solo hago mérito de un Legado que hizo, por el qual dexó para después de sus dias a su sobrino Francisco Domenech, hijo de Antonio Domenech y de Angela Borràs su hermana, todos los arreos de pintar, esto es, pinceles, colores, piedra de moler, herramientas, tablones, papeles de mano, estampas, y otras te¬ las de pintura, & que tenía en dicho Monasterio de Gandia, llamado de Cotalba. Hallábase con dicho operario muy contenta la comunidad, y él igualmente lo estaba, solo si que aspirando a la mayor pobreza y mortificación, al cabo de tres años de religioso Ge¬ rónimo, resolvió pasarse a los descalzos de San Francisco, co¬ mo con efecto estuvo en el Convento de San Juan Bautista, que decimos de San Juan de la Ribera, extramuros de Valen¬ cia. Pero no hallando aquel sosiego de espíritu, que se avía figurado en esse establecimiento, que mantuvo como cosa de seis meses, determinó regresar á dicho Monasterio, como para — 84 — ello puso sin haver exemplar en la memorial, e intercesores ; y religion, fué segunda vez admitido, quedando tan agradecido a este favor, que todo el resto de su vida, que fué bastante larga, lo reconoció trabajando a beneficio de dicho Monasterio. Algunos han llegado a pensar, y aun á decir, que antes de ser clérigo havia sido Notario dicho Borras, pero se equivocaron confundiéndolo con otro Nicolás Borras, que era sobrino suyo, hijo de Francisco Borras su hermano, como de esta y otras par¬ informado, ya por dicho Monasterio de San ticularidades esto}' Gerónimo, ya por medio del Padre Maestro fr. Agustín Arques, religioso Mercenario, natural de la misma Villa de Cosentayna, sugeto muy versado en toda clase de papeles, y muy seguro en sus noticias, y que por sus recomendables circunstancias, a mas de ser Difinidor General, exerce el cargo de Archivero General de la Orden. Fué dicho Profesor muy diestro, y muy dibujante, como de uno y cumplido testimonio las muchas obras que per¬ otro dan manecen de su mano. Primeramente : en la Sacristía de la Igle¬ sia de Santa Maria de dicha Villa de Cosentayna son pintura suya dos retratos, el uno de Jesús, y el otro de Maria, que es- tan sobre la caxonada, los mismos que Mosen Luiz Juan Micó, Presbítero de aquella Villa, en su testamento ante Francisco Do¬ mènech, Notario, en 9 Diciembre 1615 legó a Luiz Juan Micó, Médico, y á Paula Micó su sobrina, muger de Jayme Aznar, con expresión de ser obra de dicho Padre Borràs. Y entre otras, en la misma Iglesia, lo son también las del Altar de San Pedro y San Andrés en la Capilla de la familia de Margarit. Todo el Retablo mayor de la Iglesia Parroquial de la Iglesia de la Villa de Ibi. El Altar de las almas de la Iglesia de la Villa de Onti- «iente. Y en dicho Cosentayna hay de su mano varias pintu¬ ras en diversos Altares de la Iglesia del Convento de San Se¬ bastian, religiosos recoletos de San Francisco como lo son, en el de Nuestra Señora de los Angeles, cuya tabla principal está maltratada, pero se conservan las pinturas del contorno, y cir¬ cunferencia; el Altar de Santa Ana, el de San Diego y otros. En la Iglesia Parroquial del Lugar de Aldaya, á una legua de Valencia, son de mano de dicho Profesor, quando aun era — 85 — oeneficiado de Cosentayna, pues assi consta por ei Archivo de dicha Parroquia, las pinturas de retablo artezonado, que hay un dedicado a San Estevan, y es de Patronato de la noble Casa de Falcó; cuyas pinturas, que contienen y representan los asun¬ tos mas principales de la Vida de San Estevan, son tan exce¬ lentes, que muchos Profesores los juzgan por de Juanes, pero es cierto que no son sino de dicho Borràs, entonces quando lo pintó clérigo de Cosentayna, como consta en un Libro Archi¬ vado en dicho lugar de Aldaya, que muy de propósito procuró ver el Padre Juvilado fr. Ambrosio Esteve, de la orden de San Francisco de Paula (sugeto erudito, muy aficionado a las bellas artes, e inteligente en pinturas) por salir de la duda de quien fuese el verdadero Autor, en coniuntura de cuestionar con tezón dos Profesores, opinando de mancomún ambos a dos, que eran de Joanes, con que quedaron desengañados por el libro del Archivo. En el Monasterio de San Miguel de los Reyes, religiosos Gerónimos, a un cuarto de legua de Valencia, es también del Padre Borràs un San Salvador, que existe en el techo sobre la escalera que sube desde la Sacristía al Claustro de arriba. Y en la misma escalera un Señor con la cruz a cuestas, cosa supe¬ rior. Y en la celda Prioral hay un retrato, de todas maneras suyo, porque es efigie pintado por el mismo, donde se suya, y ve en positura y acto de postrado delante de Nuestra Señora. Es de la propia mano el Señor a la coluna que está en la pared de la Capilla de Nuestra Señora de la Soledad, en la Parro¬ quial de San Nicolás en Valencia cuya Capilla estos años se ha dedicado al Beato Gaspar de Bono. Y de la misma forma, como también en la propia mano, hay otro Señor la coluna en el a Claustro de dicho Monasterio de San Miguel de los Reyes, el qual lo pintó en el año 1588, estando en este Monasterio (2); y otro del mismo Autor, aunque con algo diferente actitud, y posi¬ tura, encima de la Celda correctoral del Convento de San Sebas¬ tian, extramuros de Valencia. Pintó también un retrato del Ve¬ nerable Ivernón, según las señas que nos produce, el que escri¬ bió la vida de este Venerable (3). Yo tengo tres pinturas de di- — sé¬ cha mano San Pedro llorando al oir el Gallo, y dos ; que son, un hermanados, que son, unEcce-Homo, y una Dolorosa. Pero donde desbrochó copiosas preciosidades su laborioso genio, fué en dicho Monasterio de San Gerónimo de Gandia, cuya casa abasteció de hermosas y muy estimables obras, pin¬ tando y costeando dose Retablos en la Iglesia, uno en el Aula Capitular, y el otro en la Granja, con las Estaciones del Claus¬ tro, lunetos en el Coro, y Capilla mayor; Cenáculos para dos Refectorios, y otros lienzos para Oratorio de Enfermería, y otras oficinas, todo de su mano, que admira a los Inteligentes como tuvo tiempo para haviendo de pintar tanta cosa; y mas Retablos para fuera, para del precio de ellos costear los de casa. Y aunque por evitar lo difuso no descriva muy por menor to¬ dos los asuntos, expondré algunos de los de dichas pinturas. El Retablo mayor está dividido en catorze espacios, que con¬ tienen lo más misterioso de la Pasión del Señor. Y el nicho en principal está San Gerónimo de Escultura, y tamaño mayor del natural. Los quadros del segundo y tercer cuerpo del Retablo son del natural, y lo que más se concilla la admiración de los inteligentes es la pintura de dentro el tavernáculo. Las dos puertas colaterales para su Sagrario, tienen pintado a San Pe¬ dro y San Pablo; y al reverso a San Vizente Ferrer y San Juan Bautista, todos del natural, y hay tradición que el San Vizente es verdadera efigie. Sigúese el Retablo de Santa Ana, donde estan San Joseph, Nuestra Señora y el Niño Jesús, todos del natural, en cuyo pe¬ destal está el nacimiento del Niño Dios. Otra Capilla con Re¬ tablo de San Juan Bautista en el Jordán, y San Juan Evange¬ lista escriviendo el Apocalipsi, al natural. Otra Capilla, y Reta¬ blo de la Madalena en su conversión labando los pies de Chris- to en el convite farisayco, todos del natural. Otro Retablo de San Lorenzo en las parrillas, con el Presidente en su trono, y muchos soldados, y sayones, todos del natural. Otra Capilla, y Retablo de San Bartholomé, San Francisco y San Antón Abad, todos del natural. Otra Capilla, y Retablo de Nuestra Señora del Rosario, con Santo Domingo y San Vizente Ferrer, todos del natural. Otra Capilla y Retablo del Santo Christo, cuya Imagen es deescultura, y San Juan y Nuestra Señora de pintura. Otra Capilla, y Retablo de las almas, contiene Gloria, Purgatorio, e Infierno, las figuras algo menos del natural. Otra Capilla y Re¬ tablo de San Pedro con tiara y San Pablo, y San lago a los lados, todos del natural. Otra Capilla y Retablo de la Santísima Trinidad, y en una división, a modo de pedestal, los quatro Evangelistas, menos del natural. Otra Capilla y Retablo, de San Sebastián y San Roque, aquel del natural, y este mucho menos, con pinturas en su pedestal alusivas a su martirio. El Retablo del Aula Capitular es grande, tiene la venida del Espíritu San¬ to sobre el Colegio Apostólico, y en las puertas el sorteo del Apostolado de San Mathias, todo del tamaño natural. Las quatro principales Estaciones (que assi las llaman aque¬ llos monges, y estan en los ángulos del Claustro, pintadas del na¬ tural) tienen por asunto, la Anunciación de Nuestra Señora, el Nacimiento, y Adoración de los Pastores, la Adoración de los Reyes, y la Coronación de Nuestra Señora por la Santísima Tri¬ nidad. Mas, hay en el mismo Claustro otros quadros de la misma mano sobre diferentes asuntos. En el De Profimdis un Santo Christo en agonia, mayor que el natural, otra pintura de San Ge¬ rónimo vestido de Cardenal, y otra lo es un San Agustín con su hábito, los dos del natural. El asunto del insinuado Retablo, que está en el Oratorio de la Granja, es Nuestra Señora de los Angeles, poco menor del natural, rodeada de muchos angeles con diversos instrumentos, dándole música, con su maestro de capilla guiando el compás, todo bien historiado. En el Coro habia, y se han borrado por el tiempo, algunos ángulos y Lu- netos maltratados de goteras, y quedan otros que contienen, los ocho Doctores de la Iglesia griega y latina, de medio cuer¬ po; especialmente queda un Luneto principal que existe sobre el asiento del Prior, en el que está San Gerónimo enseñando a sus discípulos, en el que se retrató el mismo Padre Borràs, co¬ mo uno de ellos. Viéndose dicha Comunidad tan beneficiada de su hijo, junta en Capítulo en 30 de Diciembre 1601, en señal y muestra de agradecimiento, viviendo aun dicho Padre Borràs, determinó y se obligó a celebrar perpetuamente cinquenta misas todos los años por [el] alma de dicho Padre y ponerle (como lo está) en la tabla de los principales bienechores de aquella Comunidad, haciendo constar en los libros de quentas, como en el dia consta, las cantidades que en diversas ocasiones entregó a los Padres Procuradores para las necesidades del Monasterio, y ascendian a tres mil trescientas quarenta y tres libras después de haver pagado a todos los oficiales de Escultores, Doradores y Pinto¬ res, y todos los materiales de dichas pinturas que hizo para el Monasterio, cuyo valor de ellas se estimó y justipreció en diez y ocho mil pesos. Este fué el exercicio del Padre ir. Nicolás Borràs durante los 8o años que vivió (4) pues falleció en 5 de Setiembre de 1610, dexando perpetuada la memoria en sus buenas obras, no solo de pintura, si de una exemplar vida, pues sin embargo de su ocupación y laboriosa tarea, frequentaba también sus ratos de oración con Dios, en donde estudiaba y aprendia ios conceptos misteriosos de sus pinturas, que siguien¬ do las huellas de su maestro Joan es, siempre fueron, como las de este, de asuntos sagrados y devotos, sin haverse extraviado jamás a otra claze, ó ramo de pintura. O ! Y quanto tienen que aprender aqui de la discreción del entonces Prior de dicho Monasterio algunos Prelados, que po¬ co dotados del mexor don de govierno, malogran oportunida¬ des muy preciosas para las ventajas de sus Conventos, pues se hallan a veces religiosos particulares, que siendo utilíssimos en algún ramo de industria, o habilidad, se ven esterilizados sus ingenios, sufocadas sus producciones, y sin las ventajas que por sus individuos pudieran adquirir los Conventos, ya por la emulación de los otros menos aprovechados, ya por indiscreta floxedad, ó por culpable indolencia de los Prelados que go- viernan, y destinan talentos florecientes á oficinas ó menesteres bajos, ó ocupaciones que pueden suplirse por individuos de a inferior calibre, quando devieran conocer el mérito, y fomen¬ tando a los de alguna excelente habilidad, reconocerles con muestras de gratitud, como lo hizo dicho Monasterio, por cuya acertada y prudente conducta, logra este, y nos quedan, tan pre¬ ciosas obras de nuestro Padre Borràs. (1)Dicha qualidad de clérigo Presbitero consta por varias escri¬ turas ; una ante Luiz Juan Micó, Notario, en 23 de Abril 1562, por la que Luiz Juan Alzamora otorgó carta de pago al V. Nicolás Borràs, Pbro. de Cosentayna. Otra ante Pedro Castell, Notario de Cosentayna, en 3 Diciembre 1568, en que Mosen Ausias Margarit nombró Albacea á Mosén Nicolás Borràs, Pbro. de Cosentayna. Otra, testamento de An¬ tonio Domenech ante dicho Castell, en 6 de Enero 1570, en que dicho Domenech nombró Albacea á Mosén Nicolás Borràs, Pbro., su cuñado. Otra ante dicho Micó, en 7 de Marzo 1572, por la que consta como Mo¬ sén Nicolás Borràs, Pbro. de Cosentayna, compró una casa, etc. (2) Consta en su archivo por las quentas, donde se refiere el gasto del importe de colores que para esta pintura se compraron. (3) El P. fr. Gabriel Montañés en la Vida del Venerable Ivernon, Impres. Valencia, por Gerónimo Conejos en 1745... dice que sacó retra¬ to de dicho Venerable un religioso Gerónimo del Monasterio de Gan¬ dia, y no se puede comprender fuese otro que el Padre Borràs. (4) La Vida de nuestro P. Borras la historió también el P. Fran¬ cisco de los Santos, ' religioso del Real Monasterio del Escorial (His¬ toriador general de su Orden, y continuador del Padre Sigüenza), part. 4, cap. 17, fol. 375, y le da de vida 82 años, con que discrepa algo de mi computo. Padre fr. Gaspar de San Martín Arquitecto y Escultor El Padre fr.Gaspar de Sant Martí (que assi se halla escri¬ turado ; y castellanizando elapellido, le llamaremos de San Mar¬ tín) religioso Carmelita, nació en la Villa de Lucena, Reyno de Valencia, en el año 1574. Tomó el hábito en el Convento de Nuestra Señora del Carmen de esta Ciudad de en 21 Mayo IS95> 'de edad de 21 años, donde profesó en i de Junio de 1596. En el transcurso de su vida, que duró 70 años, dió conti¬ nuadas pruebas de su ventajoso talento, y mucha pericia en la Arquitectura, y también se exercitó en la Escultura, executan- do varias obras que le acreditaron de hábil en los esmeros del arte. Y assi mereció que la Academia de Valencia, preparato¬ ria de la que después con título de Real Academia de San Carlos se fundó en las Bellas Artes, con Real Cédula del 14 de Febrero de 1768 le elogiase en el papel que publicó en el — 90 — año 1757 con estas voces (i) : mediado el siglo XVI fr. Gaspar de San Martín, Carmelita calzado, Arquitecto y Estatuario, dexó en los mármoles de un sin número de obras suyas indele¬ ble su nombre. Por no menor la de cierto mo¬ alabanza puede reputarse derno (2) que alumbrado de su pericia (que no soy capaz de graduarla) expresó que el que hizo las obras, que le dixeron ser de fr. Gaspar, era hombre que sabia mucho. Esse enfático modo de explicarse, parece que fué celebrar las obras apremiado del conocimiento de su mérito, y rehusar la alabanza del Autor, interponiendo una voluntaria incredulidad. Yo se que de buena fée dió crédito en otras ocasiones á informes subministrados por qualquiera en semejantes asuntos. Luego es otra la alma de la dificultad y resistencia en este caso. Puede que se huviera mos¬ trado mas dócil a creher, que eran de fr. Gaspar las plausibles obras de este, si como le dixeron ser de Lucena, le huvieran dicho que eran de Lucca ó de Sena (2, a). Y si es assi, la apre¬ hensión de ser el artífice de aquende, ó de allende (de Valencia o de Italia) no ha de arrogarse auctoridad para introducir dudas a fin de cercenar á la Patria la gloria que en un juicio sincero le concilia el mérito de sus hijos. En lo que yo si sospecho que no estuvo dicho escritor bien informado es en tratar de Pintor a dicho fr. Gaspar, y mas en tratarle de insigne en la Pintura, pues ni cita, ni sabemos obra alguna suya de esta clase, ni me¬ nos que sea insigne; y aqui le hallo sobrado crédulo, pero no importaba andar en esto liberal, puesto que la duda le expatria¬ ba al que se informaba Autor. Ello, sin mas antecedente que reconocer la bondad y mérito de las obras, se resolvió el escri¬ tor moderno á dudar que fuesen de Profesor valenciano. Y no contento con eso, aun no se aquieta en sus dudas, pues no se que prurito le hace prorrumpir en otra, qual es dudar que de- xase de haver aprendido en Italia. Y fundando sospechas sobre sospechas, y sacando presumpciones de presumpciones (que es cosa reprobada), aún se interna a presumir (ó soñar) en bien que escuela aprenderla allá, y... le parece que en la de Miguel Angel, ó en la de alguno de sus discípulos. Y por seguir como cierta esta mal ilvanada opinión, incurrió en clásico error nues- ~ SI — tro Noguera (3) tratando como cierto, no solo lo muy dudoso, si aún lo falso, suponiendo que nuestro fray Gaspar habría aprendido en la escuela de Miguel Angel Buonarrota. Mas no siendo de aprovar la ciega conducta de las gru¬ llas, en seguirse unas a otras, contra la imaginaria sospecha del expresado moderno, destituida de todo fundamento, militan muy robustas e incontrastables razones. La idexa por asen¬ tado, que nuestro Profesor, en lo que principalmente floreció fué en la Arquitectura, y no siendo Pintor, como queda dicho, ni tal lo menciona la nota del archivo del citado Convento, que la da copiada el nominado Escritor, mal pudo, ni en Italia, ni en otra parte, aprender de Miguel Angel, ni de discípulo al¬ guno suyo, la Pintura. Y en Valencia menos aprenderia de di¬ cho Miguel Angel, ni la Pintura, ni otra de las Bellas Artes, quando no consta que jamás estuviese en esta Ciudad, ni aun en este Reyno. Y por el contrario milita haver muerto este insig¬ ne Profesor en Roma en el dia 17 de Febrero de 1564, como nos asegura Monsieur Agustin Carlos de Avilen en su Curso de Arquitectura (part, i, pag. 266, Impr. París 171 o, en cuarto mayor) con tanta nimiedad que hasta los años y meses que vivió nos individua, pues dice murió en 17 Febrero 1564 de edad de 88 años y 8 meses, quando aun no había nacido, y aun tardó á nacer 10 años, en Lucena, nuestro San Martm. Lo segundo, que no hay memoria alguna, ni tradición, ni aun la voz mas vaga, ni dicho Convento del Carmen, ni en en otra parte alguna, que atestigüe ni aun enuncie la reincidencia en tiempo alguno, ni por un momento, de dicho San Martín en Italia. Y lo 3.° que no se ajusta bien la quenta que forma dicho Escritor para reducir á términos de solo verosímil y presumti- vos el que huviese ido á Italia nuestro fr. Gaspar. Pues se re¬ duce únicamente á suponer, que quando entró religioso tendría cerca de 30 años, tiempo suficiente (dice) para poder haver ido y adquirido allá su habilidad. ¡ Feble y estraño raciocinio ! Por¬ que á mas de que en buena lógica del posse ad esse no vale la conseqüència, por lo mismo que asienta, fundado en dicha me¬ moria escriturada en el archivo del Convento del Carmen, re¬ sulta comprobado, que no tenia mas de 21 años quando tomó — 92 — el hábito, pues murió (como confiesa, y es assi) en el año 1664, de 70 años, los rebajados resulta que nació en el i574- Y que haviendo tomado el hábito en 21 de Mayo i595> claro te¬ nia solo 21 años y escazos quando entró religioso, y no cerca de 30 años como pondera, dándole mas vida en el estado seglar, y menos de la que Dios le dió en el estado religioso, por solo el designio de facilitar ó persuadir la errónea presunción de que tal vez habría ido á Italia, aprendido allá en aquellas Escuelas, y buelto acá con la habilidad que le confieza. Y como para todo esto es menester dilatado tiempo, he ahí porque se le alargó el término de la vida en el estado secular, aunque con agravio de la verdad, que es el alma de la Historia. Y fuera aqui muy re¬ prehensible no ponerla aqui de manifiesto, mayormente viéndose vulnerada la gloria de la Nación con el agravio de considerarla tan estéril, é infructífera de ingenios, que se le han de poner en duda su mas ciertas producciones, ó se les ha de atribuir al menos la rebaja de ser originarias de otra parte, y aver trahido sus Autores la habilidad de paises extrangeros. Y esta tema ó mania la tiene tan internada que la ha descu¬ bierto en otros lanzes, y casi siempre que no ha podido negar la excelencia de algunas obras de valenciano: cuando habla de Ja¬ cinto Gerónimo Espinosa (tom. 4, cart. 4, pag. 72, al num. 5) por verle valenciano, y que executó obras insignes, no reparó para añadir : hace sospechar, que estudiase algun tiempo en Italia, y como veremos en su lugar no salió de estas inmediaciones. En otra parte (tom. 4, cart. 2, n. 26, pag. 30) cercena, tacha ó rebaja la alabanza, que el insigne Palomino le tributó a Joanes ; no me intrometo en apurar si esto es audacia, ó si prurito, pero a no ser tan clara la expresión, la adaptaria aqui, la que [de] seme¬ jantes sugetos acomoda Don Antonio Agustín en los Dialogas de las Medallas (Dial. 5, pag. 192). Conque queda verificado que este San Martín, puesto en el centro de la verdad y en el de la religión, si acaso vió a Italia huvo de ser solo en algún mapa, y no mas. Entre otras de las obras que son parto de la idea de dicho artífice es la Portada de la Iglesia del nominado su Convento del Carmen, para cuya construcción hizo el Diseño, que se conserva en el mismo Convento, y le tenia en su Celda, como le tuvo hasta su fallecimiento (que fué por el año 1784) el Pa¬ dre fr. Joseph Ramos; y según la traza y dibujo era obra de mas estudio de la que se advierte executada, como con efecto dicho Padre San Martin hizo el primer cuerpo de ella sola¬ mente, y haviendo fallecido, y pasándose muchos años, 'se con¬ tinuó por otro Arquitecto (que se ignora) el resto de la obra por diferente idea, concluyéndose la Portada á expensas de un religioso del mismo Convento llamado fr. Raphael Plá; y essa es la causa de advertirse en dicha obra (como advierte dicho escritor (4) cierta diferencia disonante de la habilidad de San Martin. Las estatuas de dicha portada son de otro Escultor que se dirá (5). Construyó también el Campanario de dicho su Convento hasta mas de su mitad, hasta donde mirado desde el Claustro y inmediato á la Aula Capitular se ve en el mismo Campanario, a cosa de la mitad de su elevación, una piedra prolongada mas grande que todas las otras, y allí muy cerca, á un lado de ella, una piedrecita azul, que existe recta ó derecha acia arriba. Y mas, se conoce hasta donde es obra suya, en que quanto él executó es todo formado de un talle uniforme, á saber, de piedras de como cosa de un palmo de alto, y el resto que no es suyo continua de piedra de otro corte, ó talla, y como de dos palmos cada una; con que la misma diferiencia de la calidad de la obra declara hasta donde es hechura suya, y donde mudó de mano. El mismo artifice executó y dirigió la obra, que celebra Xi- meno (5) hablando del Padre fr. Ambrosio Roca de la Cerna, a quiense le atribuye porque la costeó de efectos suyos, como se relaciona en las actas del Capitulo Provincial de dicha Or¬ den, celebradas en el año 1628, en que la crearon presentado; cuya obra fué extender y alargar la Iglesia, dándole de pro¬ fundidad todo lo que ahora ocupa el Coro. Pero en obsequio del artífice copiaré las palabras de Ximeno : Renovó (dice) en su Convento del Carmen (dicho Padre Roca de la Sema) el sump¬ tuosa edificio de la Iglesia, dexandolo tan hermoso, y ajustado á las reglas de la Arquitectura, que pudo servir de modelo a — 94 — quant os templos se renovaron después en Valencia, que han sido casi todos. Por del mismo Profesor se tiene el sepulcro de marmol que en dicho Convento del Carmen estaba arrimado al antepe¬ cho del Coro, ó respaldo de su sillería, y ahora de algunos años a esta parte está en la Capilla de San Joseph, en cuyo se¬ pulcro estaba, y está, depositado el Venerable P. fr. Juan Sanz, de quien hablaremos mas adelante. Es del mismo artífice el Retablo, que celebra Pons (6) de la Capilla de la Comunión de dicho Convento del Carmen, en el qual también hay tradición de que hizo el Trasagrario de la Iglesia, y es mas que verosímil, puesto que entendió en la obra principal de la renovación y extensión de ella, como diximos, de la qual es cosa accesoria. También dizen que hizo la azud, pero como de esta obra no tengo yo por ahora noticia alguna fixa para confrontar la época, no puedo ilacionar si seria intervenir solo en algun re¬ paro, ó reedificación, en caso de algun rompimiento de los que suelen ocasionar las irrupciones y avenidas del rio. Asegúrase que de escultura trabajó también varias obras ; aunque solo se particulariza la Imagen de Nuestra Señora del Carmen que tienen en dicho Convento, y en el mismo la de Nuestra Señora de la Asumpción, según que de esto consta por haverse hallado escriturado en un pergamino, como lo hizo di¬ cho San Martín en el año 1604, y por extenso se refirió arri¬ ba (7). Como sujeto muy perito en la Arquitectura fué también consultado por la Ciudad sobre la construcción y fábrica de las nuevas carnicerías y pescadería, sobre cuyo particular dió su dictamen, como ya se dixo (8). Murió dicho Padre fr. Gaspar de San Martín en este su Convento del Carmen de Valencia donde fué enterrado en 8 de Abril 1644, de edad 70 años. Y hay retrato de dicho Profe¬ sor en el Noviciado de dicho Convento. (1) A la pág. 9. (2) Autor de los Viages de España, tom. 4, cart. 4, n.° lo, pág. 75, Impr. Madrid, 1779. — 95 — (2, a) [Al margen de lo de Lucena, Luca y Sena] Véase lo que dice Palmireno, apud Artem dicendi, in Dedicatoria, pág. 2, al qual cita el P. Rodríguez en su prólogo vers : Para varios de los nuestros. (3) Págs. 46 y 47 de las Actas de la Academia de San Carlos, pu¬ blicada en el año 1783. (4) Dicho tom. 4, cart. 4, n. 12, pág. 77. (5) Hablando de Capuz. (5) Escritores del Reyno de Valencia, tom. i, pág. 360. (6) Tom. 4, cart. 4, n.° 9 y 10, á pág. 75. (7) En la Vida de Vicente Joanes. (8) En la Vida del Padre Albiniano de Raxas. Venerable Padre fr. Juan Sanz Pintor. Siendo nuestro designio escriturar las Vidas de los Pinto¬ res, no son ni deven ser mas acreedores a un plausible recuer¬ do los que han adquirido habilidad por arte, que los que lo han adquirido por milagro, ú otro medio prodigioso : antes si por el contrario son sin duda estos preferibles, porque honraron la Profesión, y porque executaron obras de superior esfera, y por medio de una ilustración que no la alcanza la corta capa¬ cidad humana, que pegada a lo terreno, aun á esfuerzo del mas laborioso afan no sabe por si, y sin auxilio superior, elevarse á practicar obras tan divinas, como efectuadas por ciencia in¬ fusa, si que solo sabe caminar reptilmente por la via ordinaria de la aplicación y de la industria. Y as'si no omitió el discreto Palomino (i) formar un particular párrafo, de semejantes pro¬ ducciones efectuadas por medios maravillosos ; pues aunque por lo común no son las más execelentes quanto al arte, son em¬ pero los que se concillan mas admiración por respeto de las Ve¬ nerables manos que las formaron, y espíritu que las animó. Siendo pues assi, presisamente hemos de dar aqui lugar á nues¬ tro Venerable Padre fr. Juan Gracián Sanz, natural de la Villa de Ontiniente, donde nació en 31 de Enero, y fué bautizado en 2 Febrero de 1557, extractando sumariamente aquí algo de su Vida, que la refieren otros por extenso (2). Fueron sus padres, Gracián Lorenzo y de Sanz, madre y su — 9G — Catarina Caset, que aunque pobres procuraron darle una Chris¬ tiana educación, que adoptó naturalmente, y en breve tiempo salió buen Gramático, Retórico, y Poeta Latino. Tomó el hábito en el Convento de Carmelitas de Xativa, ahora San Phelipe, y aunque pasó el noviciado en el de Valencia volvió a Xàtiva para profesar, como profesó alli en i de Febrero I573- Leyó un curso de artes en Calatayud, otro en Onda, y Theologia en Va¬ lencia, en cuya Universidad se graduó y estudió lenguas, en especial la Hebrea. En el año 1597 fué electo Prior del Con¬ vento de Valencia, de cuyo cargo quiso exonorarse, y no le fué admitida la renuncia. Escusó que le hicieran Provincial en el año 1600, pero no pudo evitarse de ser elegido en 1603, con todos los votos a su favor excepto el suyo. Fué muy dado a la Oración, y como varón espiritual compuso varias poesias, místicas y devotas, en castellano. Le comunicó Dios don parti¬ cular de conocer los interiores; también el de Profecia. Y por último vida, y despues de muerto, por su intercesión y me¬ en dio, obró el señor muchos milagros. Este Venerable religoso, pues, sin saber pintar a lo huma¬ no pues que nunca aprendió tal arte, supo por obediencia pintar a lo Divino : y si la eterna verdad le governaba la mano, guia¬ da de tan supremo numen, quanta verdad había en el acierto de sus pinturas! Mexor seria trasladan aquí las pinturas de Xi- meno (3) : En Onda, temiendo no perdiese la salud, le mandó el Prior pintar las paredes del refitorio, para divertirle algo del estudio; y él ovedeció ciegamente sin haver pintado en su Vida, y mereció en premio de su obediencia, le guiase Dios la mano para pintar una Cena, y otros asuntos sagrados, que causaron admiración y asombro. Con mas extensión lo refiere el Padre Pinto de Victoria (4) : Y en este tiempo (quando estudiaba) era tanto lo que se daba a virtud y letras (dicho Padre Sanz), sien¬ do tan continnco en los estudios de noche y de día, que obli¬ gó al Padre Retor avisar al Padre Prior le mandare por obe¬ diencia, se ocupase en algun exercicio de obras exteriores, para que de esta manera se divirtiese un poco de tan continuo estu¬ dio, que recelaban grandemente no le hiciese daño a su salud; hisolo assi el Padre Prior, y embió a Valencia por materiales e instrumentos de pintar, y le mandó por obediencia que em¬ please algunos ratos del dia en pintar el refitorio, cosa que él en toda su vida no habia jamás hecho. Y pintó á la cahezera de mesa un Christo Señor nuestro, a un lado la Virgen, acom¬ pañada de muchos Santos, y al otro la nave de la Iglesia mili¬ tante peleaba contra los hereges, dexando de este modo que todo el refitorio. Y para quien nunca habia executada el arte de pintar, quedó tan bien acabado que no parece posible aquello de mano que en su vida habia tomado pincel. Dicho Venerable falleció lleno de méritos en dicho Conven¬ to del Carmen de Valencia de Junio 1608, en 25 en cuya Igle¬ sia está depositado el sepulcro de mármol que su cuerpo en diximos (5) y que existe ahora en la Capilla de San Joaquin desde que se quitó de las espaldas de la sillería del Coro donde estaba a mano drecha entrando de el cuerpo de la Iglesia para el Coro. Para introducirse a su tiempo en la Curia Romana la causa de su Beatificación y Canonisación, se hizo ante el or¬ dinario Ecclesiastico el correspondiente proceso informativo ; y por respeto de varón tan ilustre en Santidad y Virtudes, está su celda sin habitarse, convertida en oratorio en el Claustro renombrado de los Apóstoles. Logróse por industria de un re¬ ligioso del mismo Convento un retrato de dicho Venerable sa¬ cado del natural, pero feneció por humildad del mismo Venera¬ ble Sanz. Assi refiere el caso el Autor de su Vida (6) : En este Convento (del Carmen de Valencia) cierto religioso que sabia muy bien pintar, y que tenia particular empeño en retratar un rostro, queriendo pintar un San Alberto, retrató al vivo al Ve¬ nerable Padre Maestro, y con tanta perfección, que