— 117 — en el lugar pedia de justicia, assi también pide de justicia que la historia referirse, como propio de este lugar, la causa de haberse pintado dicho quadro por Ribalta, que fué á dispique ó por una competencia que tuvo con el insigne Pedro Orrente, que buenamente fué un desaño de ingenio. Hallábase (según cuentan algunos) nuestro Ribalta en su obrador trabajando un dia, quañdo llevado de la afición a la pintura, y atrahido de la fama de tan célebre Profesor, fué á visitarle y verle trabajar, un sugeto (y aun dicen si forastero), y entre las razones mu¬ tuas de su conversación, le preguntó á Ribalta si conocia á Orrente. Respondióle (assi con tono, ó ayrecillo tibio, y que por lo frió retiraba á desdén, como que hacia un remoto re¬ cuerdo de su nombre) : ya, ya, esse es el Pintor de lanas, mani¬ festando con esso que solo tenia numen ó gracia para pintar ganados (en lo qual fue muy sobresaliente habilidad). Quedó por entonces la cosa en este estado, pero haviendole después el otro sopládole (ó chismeádole) á Orrente la conversación y desdeñosa respuesta de Ribalta, obró el chisme lo que una pe¬ queña chispa de fuego, que ocasiona un grande incendio : Scintilla é minima quam magnus nascitur ignis ! Y como las controversias de ingenio son las que mas hie¬ ren el alma, encendióse inñamado el ánimo de Orrente en pun¬ donoroso resentimiento, teniendo por ultrage, y oprobio de su habilidad, el verse tratado de solo diestro y hábil en un solo rango de pintura, y en la limitada claze de solo lanas, y gana¬ dos. Y assi, como certamen de en ingenio y habilidad nadie entra fácilmente en el partido de otorgar ventajas (44). Qtii velit ingenio cederá rarus erit. vino a el asunto en un formal desafio, y en que firmando parar competencia, se dieron para pintar de historiado mutuamente asunto el uno al otro. Dióle Ribalta á Orrente el de pintar un San Sebastián en el acto del martirio : y dióle (según dicen) Orrente á Ribalta, por asunto el pintar, también en el acto del martirio, un San Lorenzo. Aquí la competencia, aquí el empe- — 118 — ño, sudó el ingenio, cada uno aspiró al lauro, feneció el térmi- no, y quedaron ambas obras acabadas. ¿Y quien venció? Lo diré tomando prestadas las palabras de Marcial (45)- Pugnavere ambo Victor uterque fuit. ambos á dos se sin partir, y por entero, por¬ llevaron la Palma, que efectuadas las~ obras, y propuestas al mas riguroso examen, no huvo ingenio tan lince que pudiera declarar en tal cotejo ^ preferencia. Dicho suceso se ha referido de la conformidad que comun¬ mente se relaciona por los Profesores ; pero tengo por mas se¬ guro que la competencia se preparó de otra forma, y según lo relató el Canónigo Don Henrique Castellví, que tenía en su casa la pintura de S. Vizente Martiyr, que luego se dirá.—Havia pintado Orrente el quadro de San Sebastián, que está en la Seo. Y haviendo ido Ribalta á verle, preguntado ¿que le pa¬ recía?, respondió: Bueno, no cabe más; y prosiguió diciendo: Pero como es una figura sola... &, indicando, que no era el lleno de la habilidad, faltando la circunstancia de lo historiado. Este pero ó expresión de rebaja de un complemento mérito de la pintura, llegó á noticia de cierto Canónigo, también de esta Iglesia (y aun dicen que eran Don ... Monsoriu) muy apa¬ sionado á Orrente, y le mandó pintar un San Vizente Martyr, y acudiendo después dicho Canónigo á Ribalta, y entablando la conversación sobre lo que habla proferido, al ver que se ratifi¬ có en su dicho, le expresó el Canónigo, ¿que si quería pintar un San Lorenzo en el acto del martirio? que Orrente ya tenia orden para pintar (también historiado en el acto del martirio) un San Vizente Martyr. Admitió Ribalta el encargo, y con el encargo el empeño, saliendo finalmente de su mano como cosa suya. Dicho San Vizente Martyr (que según esta relación fué el desempeño de Orrente en la competencia insinuada) existe hoy mismo en la casa del Conde de Castellar (que vulgarmen¬ te dicen del Castellar) quien lo posehe como vinculado, pues dicho Canónigo que lo mandó pintar era pariente de dicha casa, y lo vinculó él, ó su sucesor, y cuya pintura donde está — 119 - dicho Santo en el acto del Martyrio, y demás que lo historia perfectamente, está firmada de Pedro Orrente con estas mismas voces : Petr. Orrent faciebat anno 1616. Dicho quadro del mar¬ tirio de San Lorenzo se lo llevó el Rey quando vino a Valencia en noviembre de 1802 ó 1803 (46). Esta relación habida por conducto mas seguro, que la de sobredicha narración vulgar, tiene también a su favor el ser entre si mas hermanados los asuntos de San Lorenzo Martyr y San Vizente Mart}^, que ambos existen en acto semejante, y respectivamente historiado. Y también hermanar más en la he¬ chura y magnitud; según lo qual no fué el quadro de San Se¬ bastian de la Seo, sino el de San Vizente Martyr el que pintó Orrente en competencia con el San Lorenzo de Ribalta, que vemos ahora en la Seo colocado. Y menos pudo oirse sin ex- trañeza la reciente novedad de que en dicha mutua oposición entre los citados Profesores habria pintado Ribalta el quadro de San Francisco de Assis que existe en la Iglesia de Capuchi¬ nos (47) y queda ya mencionado arriba pues sobre no haver tal opinión entre los profesores, no conforma ni en asunto ni en hechura con el obgeto de la contienda. El Retablo mayor, que hasta no muchos años atrás habla en la Parroquial de Santa Catalina de esta Ciudad, era todo pin¬ tura de Ribalta (según el estilo, del Padre), lo que desestimó el depravado gusto al quitarlas, lo enmendó haciendo de ellas el devido aprecio cierto Beneficiado de esta Catedral, Don Fran¬ cisco Pertegaz (48), que las recogió por moderado precio, y re¬ duciendo á piezas, y trozos, aquel Retablo, pudo blasonar de que tenia una copiosa colección de pinturas de tan excelente Autor, y en ellas historiados los asuntos mas principales de la Vida de Santa Catalina Martyr. Pero prefiriendo al gusto la convenien¬ cia en el año 1786 las vendió a cierto comerciante de Madrid, á donde se trasladaron. En la misma Iglesia de Santa Catalina gozaron los Plate¬ ros la dicha (que no han conservado) de tener tanbién de mano de Ribalta, su Retablo de San Eloy; y siendo mas estimable que de plata, se desprendieron de él, por tenerle de piedra, que aunque muy primorosos como de jaspes, no menos apreciable el de antes por sus pinturas. Fortuna al menos que parte de él recayó en mano permanente, y persona en quien puede consi¬ derarse Fien empleadas semejantes preciosidades (el difunto Marques de Jura-Real), en cuya casa pararon tres pinturas de dicho Retablo, y son San Eloy, la Oración del Huerto, y una Cena. Las demás se embiaron á Madrid para un grande, que las apreció mucho. No obstante dicho extravio quedan aún en di¬ cha Capilla de San Eloy sobre la comiza dos pinturas de dicho Autor, ovadas, y las pinturas de las paredes. Es de Ribalta igualmente el Salvador del Retablo principal de las Monjas de Jerusalem extramuros de Valencia. En la Portería de dicho Convento de Santo Domingo, lue¬ go que del primer atrio, ó salón, se bajaba una grada para en¬ trar hacia el Claustro (esto antes de comenzarse la obra que se está practicando) habia á mano derecha una tabla como puer¬ ta de armario, en la qual habia dos pinturas excelentes de Ri¬ balta. La una, la Coronación de la Virgen, y la otra un verda¬ dero retrato del Venerable Domingo Anadón, el que se pintó muy apropiada y afortunadamente en aquel sitio, que tanto frequentó como Portero de aquel Convento, y en cuyo parage mismo executó la virtud de la caridad dando á los pobres por su misma mano la limosna, como lo demuestra la misma pin¬ tura, que le manifiesta en el acto de repartir los mendragos y pedazos de pan entre los pobres. Aora está en el camarín de Nuestra Señora del Rosario en dicho Convento. Aqui quiero notar que son muchos los retratos del Venerable Anadón que corren de mano de Ribalta ; á más del referido hay otro en el Claustro bajo, ó salón de dicho Convento, y existe por divisa encima de la Celda que ocupó dicho Venerable. Y omitien¬ do otros muchos, que se hallan en diclio Convento, hay otro lien¬ zo de la misma mano (su hechura como de 4 ó 5) en la calle del Eixarch, en casa de Don Juan Bautista de Orellana, mi hermano. Y otro muy especial, que tengo en mi poder. Y dixe muy especial porque á mas de la maestría (que le da por su¬ puesta en obra de tal mano) no está el Venerable Anadón en la conformidad insinuada, y como comunmente se pinta, si que nos representa una historia muy digna de recuerdo por lo qual — 121 — individuaré todas las circunstancias de la pintura. El lienzo es apaizado como de 5 y 6 palmos. En él al Venerable Ana¬ se ve dón sentado en el acto de entregar a un Notario (49) y a doce Gremios de Valencia (representando cada Gremio por un indi¬ viduo, con un letrero encima que declara el respectivo oficio, ó Gremio que representa (50) las ordenanzas ó estatutos con que gobernarse los referidos como cofrades ó hermanos, en la cele¬ bridad, ó fiesta, que en el año 1604 (o 1607) (51) estableció for¬ malmente celebrarse en la Parroquial de San Estevan, al Bau¬ tismo de San Vizente Ferrer, como en parte lo escrivió el Pa¬ dre Serafín Thomas Miquel (52) y se declara (siendo Dios ser¬ vido) en otra obra por extenso. Y aunque (como ya se dixo) no es fácil discernir si dichas pinturas son del Francisco ó del Juan Ribalta, puede sospecharse con mas fundamento que las mas sean del Francisco, y para esta congetura da pie el dicho Padre Séraphin (53) pues nos dice, que Francisco Ribalta, pin¬ tor famoso, sacó retrato de Anadón, y aun retratos de vivo y de difunto; y como las mas pinturas de Anadón huvieron de efectuarse recién divulgada su Santidad al tiempo de su muer¬ te, que fué en el año 1602, quando el Juan Ribalta solo tendría como cinco años de edad, se colige presumtivamente que los mas quadros originales de Anadón sean del Francisco. Tiene assi mismo por pintura de Ribalta el quadro de San Luiz Bertrán, que está en dicho Convento de Santo Domingo en un Altar pequeño en el Claustro de los naranjos. Y en el salón donde están las celdas de San Vizente, San Luiz y otros Venerables de aquella casa, hay varias pinturas de dicho Autor, como (á mas de la que ya mencionamos del Venerable Anadón, que está sobre la puerta de la Celda que este habitó, y por especie de veneración, ó respeto, no se habita) se tiene por del citado Profesor el quadro allí del Apóstol San Andrés del ta¬ maño del natural, y lo es también el San Vizente Ferrer de medio cuerpo que está sobre la puerta del Noviciado; cuya pintura se dió por asunto para la oposición, al pre¬ y concurso mio del Gravado en el año 1783, por esta Real Academia de San Carlos (54), y del qual se abrió lámina por Joseph Asensio, que obtuvo el premio como lo expresa la misma estampa. Y el Retrato del Venerable Pe. fr. Juan Micó, que existe sobre la puerta de la Celda, que ocupó este viviendo, y tampoco se ha¬ bita por respeto a este Venerable dotado de tan brillantes vir¬ tudes, que mereció se le pusieran con letras de oro en su se¬ pulcro este dístico, que refiere el Padre Diago (55) : Emicat in Coelis micuit qui clarus in orbe Dognate, mente pius, Virginate Micon. En la Sacristía de la Parroquial de Santa Cruz de Valencia hay un quadro grande, su asunto la Oración del Señor en el Huerto, que se tiene por de Ribalta. También se tiene por del mismo el quadro de Nuestra Señora del Rosario que está en el Cruzero del Convento de San Pablo, religiosos Dominicos, de Segorbe. En la Villa de Castellón de la Plana hay tantas pinturas de Ribalta, que a mas de citar Partida de Bautismo y otras razo¬ nes, confirma por la abundancia de ellas, el Padre Manuel Mar¬ tin y Pico (en su Oración que con motivo de la Bendición del Oratorio erigido en las Aulas de Gramática fundadas por el 111." Don Joseph Climent, dixo en 6 de Diciembre 1791, pᬠgina 24) que no hay [que] dudar que el Francisco Ribalta na¬ ció en dicha Villa, pues dice : Lo demuestran assi mismo las muchas pinturas de su mano que se conservan en la Iglesia ma¬ yor, donde está el altar de la Almas; en la del Convento de los Dominicos, cuyo altar de San Luis es todo de su mano; el lienzo principal de Santo Thomas de Aquino de su Altar ma¬ yor, que hoy se guarda 'en la suh-sacristia; una Virgen del Ro¬ sario dentro de esta, y el altar del Jesús. Lo son igualmente San Eloy, en la Iglesia de los Padres Agustinos; San Roque en la hermita de este Santo, y los del altar mayor de la Iglesia de la Sangre de Christo, sin los que de dicho altar se llevó el Canó¬ nigo Don Joaquín Segarra, y se colocaron en su casa, guando por unos ordinarios estucos quitaron tan estimables y peregrinas pinturas. Se conservan algunos otros en casas particulares de esta Villa (de Castellón) y en las Iglesias de los lugares comarca¬ nos. Y de algunas de dichas pinturas ya habló Pons (tom. 13, carta 5, n. 30, pág. 136). — 123 — En casa de Don Joseph Camarón, Pintor, hay un San Pe¬ dro Nolasco como de 4 ó 5 de mano de Ribalta, y también un Santo Christo con San Juan, la Virgen y la Madalena, pintura sobre lienzo, que se crehe ser del Juan Ribalta. Y de la mano de su Padre Francisco una Alma purgatorio, con tanta fuer¬ en za y valentía, que los Profesores la han juzgado por original de Anival Carachi; su compañera que es un Alma en gracia la tiene en su celda el Padre Jubilado fr. Ambrosio Estebe, re¬ ligioso minimo en el Convento de San Sebastián extramuros de Valencia. Dichas dos almas las tiene aora D. Pedro Camino entre otras célebres pinturas. Page que fué del difunto canó¬ nigo Hermán, vive en la calle del Relox viejo; son de hechu¬ y ra de como dos palmos. Y la otra, también compañera, era una Alma condenada, pero representada con tan extremada fiereza, que horrorizando y llenando de pavor los ánimos, no havia quien la quisiera en su poder, y se remitió a Madrid. Como no hay Profesor de la pintura que no solicite para su estudio y adelantamiento obras de tan insigne maestro, men¬ cionaré también algunas que existen en casas particulares. Don Luiz Planes, también Pintor, tiene en su casa frente de Santa Catalina de Sena dos lienzos apaisados, pinturas de Juan Ri¬ balta. El asunto de la San Antonio de Padua una es predican¬ do á los pezes, y el de la otra quando el mismo Santo presentó á la mula el Sacramento y la fresca yerba, y el animal (nunca mas racional) dexando la comida adoró el .Sarrrmento. En la casa del ya mencionado Don Antonio Pasqual, Regi¬ dor de esta Ciudad, hay una bella colección de pinturas de Ri¬ balta, no son menos de siete, otros tantos trozos, ó piezas, de un Retablo que havia en la Parroquial de San Martín en otro tiempo, inmediato á una de sus puertas. Sus asuntos son : la una (todas sobre tabla) un San Jayme, como de 5 y 6, que sin duda era el titular; un Padre Eterno como de dos palmos en quadro (que seria el remate) ; dos tablillas como de un palmo de ancho y dos de alto, que tienen por asunto el uno un San Sebastian, y el otro un San Mena, y se conoce eran los pedes¬ tales ; y tres de la misma altitud, y algo mas de ancho, sus asun- toè ; la Virgen de la Sapiencia, San Vizente Martyr y San Vi- zente Ferrer, cuyas tres piezas se cortaron de la que era pe¬ destal de en medio. Aun hay en la misma casa otra pintura del mismo Autor, y es un quadro como de 6 palmos con retrato del Venerable hermano Francisco del Niño Jesús. El Doctor Juan Bautista Moles, Presbítero de la Iglesia mayor, entre otras muchas pinturas excelentes que recogió co¬ mo aficionado, tenia de Ribalta un lienzo de 6 y 9 cuyo asunto era un Señor, en el acto inmediato á la Crucifixión, arrodillado, .y rogando á Padre por el perdón de los enemigos que su eterno iban a crucificarle. Y el mismo tenia un San Gerónimo como de 5 y 7, pintura de Juan Ribalta, de quien se halla allí la firma con expresión del año 1618. Pero haviendo fallecido dicho Mo¬ les en el año 1787, en su testamento ante Nicolás Marco, en 24 de Abril de dicho año, legó essas y otras pinturas a Don Pedro Pasqual Moles (sugeto bien conocido por su habilidad en el gravado) quien se las llevó de Valencia a Barcelona, donde vive domiciliado. En la casa del Excelentísimo Conde de Parcent hay de Ri¬ balta un quadro bastante grande, y en él pintado un S^n Ber¬ nardo. En el Convento de Monjas de San Gregorio tienen dentro una lámina pequeña con retrato del Niño Jesús, también pin¬ tura de Ribalta. Em el Convento de San Juan de la Ribera, religiosos des¬ calzos de San Francisco tienen en el Coro un retrato del Ve¬ nerable Antonio Sobrino, religioso de dicho Convento, pintura de Ribalta efectuada quando dicho Venerable falleció (56) que fué en 10 Junio de 1662. En el Convento del Carmen de esta Ciudad es de Ribalta la pintura del Salvador, que está en el cuerpo principal del Re¬ tablo de la Capilla de la Comunión. Y las puertas al lado de dicho Retablo (de las quales, la una da entrada para la Sacris¬ tía San Pedro, y San Pablo, como pen¬ ; y sus pinturas son no só Pons (57) sino Elias yElíseo) son de Juan Ribalta no obs¬ tante que a dicho Pons le parecieron de Estevan March, tal vez porque essas pinturas están francas, pero debía considerar que Ribalta el hijo tenia el pintar suelto. Lo cierto es que — 125 — aunque maltratadas; porque sufren los porrazos y estregones de los que entran y salen, los apeteció poco tiempo ha un es- trangero, ofreciendo otras nuevas, y dar a más de esso 200 Ls., y fué desechada la propuesta. En una oelda del mismo Convento (que la habitaba estos años el Padre Antonio Carrión) hay un San Francisco de Assis, como de 5 palmos, con una calabera, que sereputaba igualmente pintura de dicho Profesor. En la Sacristía del Convento de San Agustín havia un be¬ llo Apostolado de el mismo Ribalta, según atestigua el Padre Jordán (58), aunque otros creen ser de Orrente, y aora está en el Refectorio. En la ya citada Parroquial de Santa Catalina es de Ribalta la pintura del Altar de las Almas, y en él también el San Vi- zente Ferrer y el San Antonio Abad de sus pedestales. Y pa¬ rece también serloen la misma Iglesia el San Miguel y el San Juan Bautista que están en los altaritos de la credencia, en el Presbiterio. En la Parroquial de la Iglesia de San Andrés en la se¬ gunda Capilla a mano drecha, que es la del Santo Christo, hay sobre la mesa del Altar una bella pintura de la Piedad, la qual antes estaba en el Archivo de aquella Parroquial y a devoción y expensas de la Marquesa de Dos Aguas se colocó años pa¬ sados en dicho sitio. Y aunque algunos han opinado ser obra de Joanes, se reputa por sugetos muy inteligentes ser de Fran¬ cisco Ribalta, copiada de alguna de Joanes, pero con mayor bulto, contornos, y magestad, de forma que en nada ceda al original. Y la misma Iglesia se tiene assí mismo por de en Ribalta la pintura del Altar de San Miguel, y parece también del mismo la del Altar de las Almas. En el Monasterio de Nuestra Señora de la Murta, cerca de Alcira, hay 31 retratos de varones eminentes de la Ciudad y Reyno de Valencia, todos de mano del Juan Ribalta, a quien se los mandó pintar Don Diego de Vich, como éste mismo lo expresa en la carta con que los remitió a dicho Monasterio expresando parte de la mayor colección que pensó hacer de ser Varones ilustres de este Reyno, con efecto les dió en el año 1641, y después el resto de su hacienda al mismo Monasterio, — 126 — donde yace enterrado, àaviendo muerto en 15 de Abril 1657, digo 1657, cuyo día se publicó su testamento que abía entre¬ gado cerrado a Pedro Juan Ferrer, Notario. Bueno será refe¬ rir cuyos son los retratos.—Luiz Vives.—Ausias March.—Pe¬ dro Juan Núñes.—Jaynie Ferrús.—Don Jusepe Estevan.—Pa¬ dre Benito Pereyra.—Gerónimo Muñoz.—Francisco Gerónimo Simón.—Jayme Falcó.—Dr. Juan Plaza.—Honorato Juan.— Francisco Tàrrega.—Pedro Juan Trilles.—Jayme Roig.—Fran¬ cisco Collado.—Dr. Miguel Salom, minimo.i—Dr. Agustín^ Mar¬ tí.—Gaspar Aguilar (éste tiene a Virgilio en las manos).— D. Guillem de Castro.—D. Baltazar Marrades (éste está bien vestido de malla).—D. Gaspar Sapena (lo mismo).—Un Maes¬ tro de Capilla que se sabe era Juan Bautista Comes (primer Capilla del Colegio del Patriarca).—Calixto JIJ.—P. Nicolás Factor (Ahora Beato).—San Luis Bertán.—San Vizente Fe¬ rrer.-—San B-ernardo Martyr.—Padre Francisco de Borja (aho¬ ra canonizado).—Alexandra VJ.—Don Hernando de Aragón.— Federico Furió Ceriol, guardándose en la librería de dicho Mo¬ nasterio, y llévolos colocados por la misma serie con que les mencionó la carta con que les embió al Monasterio dicho do¬ nador. Y aunque en Ja carta sólo dice 28, y ai llevo menciona¬ dos 31, es porque después de la remeza huvo de mandar pintar los tres últimos y darles, como dió otros muchos que se refie¬ ren en el dicho su testamento y en el Diario de Valencia al día 25 Mayo 1791. Y por quanto a más de dichos 31 (aunque los refiere con otro orden) menciona otras pinturas de Ribalta que igualmente dió a dicho Monasterio las declararé aquí, dice ; Fl de Sa?i Pedro, San Diego, San Dimas, San Agustín, San Se¬ bastián, y San Jsidro. Fl plato de ubas, y los picaros que jue¬ gan, originales todas de Juan de Ribalta. Fl quadro de la Mú¬ sica, o Santa Cecilia, de mano de los dos Ribaltas, padre e hijo, y en suma, según dicho Diario, lo que dió de pintura dicho Don Diego, de varias manos, y todas excelentes, eran 62 piezas, pues a más de los Ribaltas havía de Paulo Bril, del Bazán, del Flamenco Andrés, de Alberto Durero, como se manifiesta en dicho Diario, y los dos días siguientes. — 127 — Yo tengo una lámina de Ribalta, pintura de Nuestro Señor a la coluna, los sayones y demás que historian este paso, su con magnitud como de un palmo y medio, que es de lo más excelen¬ te. En el Reyno hay esparcidas no pocas obras de ambos Ribal- tas ; y(ya está arriba al margen) en Castellón de la Plana tam¬ bién hay en la Iglesia Parroquial la pintura del Altar de las Al¬ mas, con una hermosa gloria, y dos ángeles mancebos, que sacan las Almas del Purgatorio, según lo atestigua Pons (59). Y en el Convento' allí de San Agustín, en una Capilla, un quadro con San Eloy y S." Lucia, sin otras muchas obras de los referidos que se halla en dicha Villa (60). Dibujó Francisco Ribalta una estampa del Padre Mosen Francisco Gerónimo Simó, Presbítero de la Parroquial de San Andrés, el prodigiosa aclamación, y opinión de muy que con virtuoso falleció en esta Ciudad en 25 de Abril 1612, por cuyo dibujo se entalló lámina grande por Miguel Lame, hierno de Simón Bouet, Pintor del Rey de Francia, de cuya lámina (que no muchos años ha la deshizo Pasqual Cucó) se sacaron estam¬ pas, de que aún he visto algunas, y representan hasta 17 milagros distribuidos en varias casillas por el contorno. Mas pudiera detenerme, porque hay mucho que decir de los Ribalta, pero concluyo con dirigirles de mancomún, lo que por el nombre sólo parece adequado al Padre (61). Sed non plura loquor, jam, jam, Francisce, tacebo. Nam tua cum taceo, tunc puto plura loqui. Lo que si añadiré aquí por conclusión, lo que no es nuevo en los Pintores, antes bien circunstancia, o qualidad concomi¬ tante con la pintura (62) y es que nuestro Juan Ribalta también tuvo su numen, o barruntos de Poeta, y de esta clase también pueden verse obras suyas, y son las que trabajó en el año 1620, con motivo de la Beatiñcación de Santo Thomas de Villanueva y las refiere Don Gerónimo Martínez de la Vega (63). Y aun¬ que allí no le menciona Pintor, si empero en el vexamen que el mismo Autor lleva de la Justa poética que de las mismas fies¬ tas trabajó en verso Don Gaspar de Aguilar, y comienza a — 128 — pág. 540, conque salimos de toda acerca duda de la idempti- dad de la Persona, leyéndose a pág. 549, estas dos Quintillas: Ribalta, pintor famoso, pintar con versos procura nuestro Santo Milagroso con toda quanta hermosura le dió el cielopoderoso. Pinta la humildad, y el don de su caridad felice, pero cáhele un borrón en la obra quando dice que es el Santo remendón. En suma, no desagradó su producción, sino que sólo no se digna de aplauso, quando consta caliñcó de acrehedor y allí mismo (pág. 556), que en la sentencia pronunciada por dicho Aguilar (célebre Poeta valenciano (Ó4) se le asignó por premio un par de medias de seda, como lo declara el fallo, que dice assí : Por ser la primera vez llevará Juan de Ribalta las medias, aunque merece más que enteras alabanzas. Quanto al día del fallecimiento que le congeturo pruden- cialmente, y no le supo Palomino, tenemos certidumbre, que el Francisco Ribalta murió en Valencia, día jueves 13 de Ene¬ ro día siguiente se enterró 1628, de edad de 63 años, y que el en la Parroquial de San Juan del Mercado, en la Capilla del Altar del Privilegio, como lo dexó escrito Don Diego de Vich (65) y consta de la partida de su entierro (66). Y quanto a su hijo Juan Ribalta, asegura el mismo Don Diego de Vich, que falleció lunes a 9 de Octubre del mismo año 1628, en que había muerto su Padre (67). A que añado que dicho Juan de Ribalta murió en la Parroquia de San Salvador en ... (1) Tom. 3, pág. 291, n.° 61. (2) Tom. I, lib. 2, cap. 9, § S, pág. 158. — 129 — (3) Valda en las palabras copiadas en la Vida de Vizente Juanes nota marginal. (4) Historia de la Provincia de San Agustín, tom. i, lib. 2, cap. i, n.° 7, pág. 192. (5) Tom. 3, pág. 310. (6) De Regim. Reg. Val., tom. i, cap. 4, § 3, n. 139, pág. 381, impr. 1654. (7) En sus Efemérides, ó Dietario al día 13 de Enero 1628. (8) En el Vexamen que compuso en las Fiestas por la Canonización de Santo Thomas de Villanueba. (9) En la Advertencia preliminar á las Rimas pretituladas de Tomé de Burguillos. (10) En la Chronica, escrivió, de la Provincia de San Juan Bau¬ que tista religiosos descalzos de San Francisco, part, i, lib. 4, cap. 48, fol. 799. (11) Donde se citará bajo al N... (12) Tom. 4, Disert. 6, § 6, pág. 345, en la edición castellana de 1787. (13) Pág. 9- (14) Pedro de Salas, in Calepin. Verb. Praevaricor aïbi: Prevaricatio est (en el Historiador) transiré dicenda, cursim, et breviter attingere qual sunt inculcanda. (15) Tom. 13, cart. 5, n.° 32, pág impr. 1785, copiando la Partida de su Bautismo, que dice assi: A 2 de Juny (habla en el ano ...) fonch batejat Francés Ribalta, fill de Pere Ribalta; padrí lo Señor Andreu Coll, Notari; madrina Monserrada Pinella de Museros. Este es el ver¬ dadero Bautismo. (16) En el libro de Bautismos de Castellón de la Plana, que con¬ tiene el 1542 hasta 1563, al fol. 134, dice: A vint ano y cinc de Mars mil sincens cinquanta hu Bautisé a Francés Joseph, hijo de Francés Ribalta-, fueron compadres Misert Joseph Lleonart, comadre la Viuda Villarroya Carpi. (Este Bautismo no es el de Francisco Ribalta, Pintor, sino de su primo.) (17) En el lugar citado arriba, n.° 9, marg. (18) Donde va citado n. 7, arriba marg. (19) Juan Owen, lib. i, epigr. 168, fol. mihi 91, impr. Madrid, 1721. (20) Casiodoro, Var. lib. l, epist. 39, pág. mihi 72. Interdum expedit patriam negligere, ut sapientiam quis possit asquirere. Alexand. de Alex.. Dier. Genial, lib. 6, cap. S, muy a la larga. Villegas, De los Heraldos y Reyes de Armas, fol. 2, B. (21) Vallés, Fundación de las Cartuxas, pág. 452. P. Eusebio Nierem- berg. Varones ilustres de la Compañía, cuyas palabras trabe Don Joseph Vicente Orti en la Vida de copiadas dicho Venerable Pedro Muñoz, cap. II, pág. 56 y sigs, impr. Valencia, 1747. (22) Del mismo Venerable Pedro Muñoz, hijo de la Villa de Puzón, donde nació en el año 1520, y que de edad de 90 años murió en Valencia, 9 — 130 — en el mismo Palacio del Señor Patriarca, en lo de Junio lóio, y esta en¬ terrado en dicho Colegio de Corpus Christi, hay otro retrato de medio cuerpo, y pintado al fresco, de orden del mismo Señor Patriarca, con trage de hermitaño, en la Iglesia de dicho Colegio en la Capilla de Nues¬ tra Señora de la Antigua, en el lienzo de la pared, á la parte del Evan¬ gelio. (23) Owen, y difusamente Solorzano, Embl. 80, á n.° 21, pág. 682. (24) Como se dirá... (25) Jorge Vasari, Volum ult. de la 3.° parte, y citándole Pacheco De la Pintura, lib. 2, cap. 4, pág. 229; también apunta el caso Vicencio Carducho. Dialogo. De la Pintura, pág. S, B. (26) Tom. 4, cart. 5, n. 22, pág. 107, Impr. 1779. (27) En el resto hay de varias manos, como de Zucaro el quadro del Angel. De Matarana los Angeles, que tienen letreros con alegorías, etc. (28) En el citado lugar y pág. 67. (29)[corrigiendo una tachadura hay escrito en el margen lo siguien¬ te, que dice lo mismo que el texto escrito en el otro margen :] Y según opinion de otros no hay corta parte de mano de Vizente Requena. Con esta ambigüedad se ha procedido hasta aora, pero... (30) Tom. 4, cart. 7. n.° 25, pág. 170. (31) En dicha carta n.° 24, pág. 169, pone esta Nota Marginal: Una libra (de Valencia) son quince reales de vellón; un sueldo seis qttartos, y un dinero un ochavo. Y porque hay en ello alguna equivocación, me ha parecido hacer una breve pausa acerca de nuestra moneda provincial. Primeramente; la Libra valenciana (moneda imaginaria) siempre fué y se compone de veintesueldos (también moneda imaginaria), que se esti¬ man de dos maneras, óbien en menudos, ó vellón, ó bien en plata, que se renombra también de buena moneda. El sueldo en menudos, ó vellón, vale 12 dineros, y cada dinero (moneda efectiva) un ochavo ; cuya forma la libra en menudos vale 240 dineros, que son 480 maravedises, que ha¬ cen 14 reales vellón y dos maravedises de Castilla. Empero si la Libra se quenta (como estima) en plata, ó buena moneda, se com¬ comunmente se pone plata, ó buena moneda (que assi decimos) y en tal de 20 sueldos en caso el suelo es, no 12 dineros ó seis quartos (como dicho autor dice; sino 12 dineros vellón y 4 quintos ; y a este respeto la Libra de moneda corriente ó en plata vale en vellón 21 sueldos y 4 dineros, que hacen 256 dineros en vellón, ó 512 maravedises, que componen 15 reales vellón y 2 maravedises, de que se compone la Libra de Valencia comunmente, con que nunca vale 15 reales de vellón justos. Y a este respeto en dicha can¬ tidad de 1.600 libras hay trabaquenta de 1.600 ochavos, ó dineros, que es decir 3.200 maravedises, que hacen 94 reales vellón, y 4 maravedises. Y esto mas costó dicha que cita Pons de lo que por su expresión entenderá qualquiera castellano, si no esta informado demuestra Libra provincial. (32) [Parece corresponda a este lugar una tachadura al margen en la que se lee] : ...en su sacristía, donde hay unos helios quadras que dexó el Canónigo Boscá, natural que fué de aquella Villa. Son de March. (33) Como se declarará en la Vida de los Espinosas. (34) De esta renovación de Capilla se celebró fiesta en dicho Con¬ vento, y con sermón predicado por el P. Vicente Bellmont, que corre impreso en 1689, y le mencionan Rodrigues Biblioteca Valentina, pág. 430, y Ximeno, tom. 2, pág. 185. (35) Don Lorenzo Matheu y Sanz, De Reg. Reg. Val., cap. 4, § 3, á n.° 150. Escolano, lib. 5, cap. 2, á col. ^74. Escaplés, cap. 4, á n.° 30, én especial n.° 33, pág. 86. (36) P. Interian de Ayala en su Pictor Christianus eruditus, lib. 5, cap. 10, n.° 13, págs. 249 y 250. P. Donato Calvi de Bergamo en su Pro- pinomio Evangélico (traducido el italiano al castellano por D. Juan Jo¬ seph Gherzi de la Fuente, Resduc. VII, á pág. 35, propone las varias opiniones que hay sobre el arte ú oficio que exerció San Joseph, y trata de mas común, la de que fué carpintero. (37) Historia de la Provincia de Santo Domingo, lib. 2, cap. 83, fol. 244 B. (38) Villagrasa, Antigüedad de la Iglesia de Segorbe y Catálogo de sus Obispos, cap. 50, pág. 221. (39) Hablando de la fundación de dicho Convento en el citado libro, cap. 49, pág. 213, y cap. So, á pág. 220. (40) A fin de impedir que desde hoy en adelante se saquen del Rey- no para los extraños, pinturas de mano de autores que ya no viven, me mandó el Rey escrivir al Asistente de Sevilla, D. Francisco Antonio Do- mezain la carta cuyo contexto voy a copiar a V. S. ; Ha llegado a noticia del Rey nuestro Señor, que algunos extrangeros compran en Se¬ villa todas las Pinturas que pueden adquirir de Bartholomé Murillo y de otros célebres Pintores, para extraherlas fuera del Reyno, descubier¬ ta, ó subrepticiamente, contra lo mandado por sii Magestad sobre el par¬ ticular, en vista del inveterado y pernicioso abuso que se experimentaba de sacar de España los estimables quadros originales, que posehia la Na¬ ción. El desdoro y detrimento que de ello resultaba al concepto de ins¬ trucción y buen gusto de la misma, motivaron aquella justa resolución del Rey, que tan próvida y tan generosamente promueve las bellas artes. En el día ha tenido su Magestad a bien renovar lo mandado, se vele con el mayor cuidado y rigor en su puntual observancia; y quiere, que V. S. indague en Sevilla, y su Reyno, quienes son los sugetos que pien¬ san enagenar los quadros de Murillo y de otros Autores de crédito con¬ venderlos a extrangeros, ó Nacionales, para extraherlos, intimándoles se abstengan de ello bajo la pena de competente multa pecuniaria y de em¬ bargo de las propias pinturas en qualesquiera manos que se hallen, bien sea de los vendedores, ó bien de los compradores, y procediendo V. S. á tomar las convenientes precausiones para impedir se eluda lo dispuesto — 132 — por su Magestad sobre d asunto, a cuyo efecto recurrirá V. a S. todas aquellas medidas más eficaces y conducentes ahora, y en lo sucesibo, al fin propuesta. Sin que esta providencia deba entenderse respecto a los quadros de pintores que en la actualidad estuviesen vivos. Participólo a V. S. de Real Orden para su inteligencia y cumplimiento, encargándole, que siempre que se diera el caso, de que V. S. logre impedir pasen a manos de los estractores algunos quadros, de cuenta de ello al Rey por mi medio con expresión de los precios a que se intentasen hacer las ventas, y del mérito, asunto, autor, tamaño, estado de conservación, y demás circunstancias de cada pintura, a fin de que exactamente instrui¬ do su Magestad determine lo que contemple más acertado. Dios guarde a V. S. muchos años como deseo. San Ildefonso, á S de Octubre de 1779. El Conde de Florida-Blanca. Sor. Dr. Francisco Antonio Dome- zain. Y como su Magestad ha resuelto sea general en todos sus Reynos esta providencia, quiere que V. S. observe puntualmente en la Provincia de que es Intendente el contenido de dicha carta, cuidando de que no se extraygan para paises extrangeros quadros algunos de mano de pintores ya no existentes, tomando las precauciones allí indicadas, y las demás que le dicten su zelo y vigilancia, y dando el correspondiente aviso por mi medio siempre que llegue a verificarse haver V. S. logrado frustrar la enagenación de algunas pinturas destinadas a extraherse, ó impedir la extracción misma de ellas. El Rey confia que V. S. se esmerará en el exacto cumplimiento de esta orden, por lo que en ello interezan a un tiempo su servicio, el justo aprecio, y útil estudio de las nobles artes, y el crédito de la Nación. Y yo ruego a Dios guarde á V. S. muchos años como deseo. San Lorenzo de Octubre de 1779- el Real á ... (41) pág. 336. Impr. 1772. Tom. I, cart. 8, n.° 6, (42)[Nota al margen y sin número del folio 29.] Francisco Ribalta desde el año 1624, digo 1624, hasta 14 Julio 1626 pintó un bello retablo para la Cartuja de Porta Coeli, cuyo Retablo sirvió hasta por los años 1773 en que se empezó de piedra de jazpes, y aquel se vendió año 179o para la Iglesia de Benifayró en les Valletes, por 500 Ls., excepto las pinturas, y puertas del Trasagrario, que ya estaban colocadas en el Re¬ tablo de piedra, cuyas colunas y todo lo demás de jaspes son de la pe¬ dreria de Nàquera, pasada la hermita de San Francisco, y la piedra ne¬ gra es toda del término. [Idem, idem, folio 31.] Pintó Francisco Ribalta en el año 1626 el Retablo Principal de la Cartuxa de Porta Cœli y acabó de ponerlo en 1627, como consta del libro de Bienhechores de aquel Monasterio. (43) [Nota marginal del folio 276.] (44) Marcial, lib. ..., epigr. ... (45) Lib. Espectacul. Epigr. De Miro Duello, 29. (46) [Desde el "Dicho quadro" aparece escrito al margen con letra que no es de Orellana.] (47) Como se supone en la Oración que se recitó en la Academia de San Carlos en i de Noviembre 1783, y se lee a la pág. 57 de las Actas publicadas esse dia. (48) ["Don Francisco Pertegaz" en el margen, de letra que no es de Orellana.] (49) Tal vez Joseph Benito de Medina, Notario promotor de la fies¬ ta que luego se dirá, y que por sí la costeó 14 años, y después la dotó, como mas de propósito lo trato en mi otra obra de Valencia Antigua y Moderna hablando de la Plaza de San Estevan. (50) Los Gremios que se nombran son ; Perayres, Argenters, Blan- quers.Sastres, Villuters, Fusters, Armers, Ferrers, Calçeters (estos eran gremio especial para hacer calzones, que aun llaman los catalanes calçes), Obrers de vila, Asatignadors, Fasamaners. Ahora se celebra dicha Fies¬ ta por 12 Notarios, ó Escrivanos, que se renombran de la Fila. (si) En el año 1607 aseguran que fundó el Venerable Anadón la administración de la Fila entre los doce Notarios como ahora continúa, según la qual, la primer planta insinuada de correr á cargo y concurren¬ cia de 12 Gremios huvo de durar solo 3 anos. (52) En la Vida del Venerable Anadón, cap. 13, pág. 75. (53) P. Serafín en dicha Vida, cap. 25, pág. 153; cap. 27, pág. 165, y cap. 28, pág. 169. (54) Consta en las Actas publicadas en i de Noviembre de 1783, pág. 21. (55) Historia de la Frovincia de Santo Domingo, lib. i, cap. 61, fol. 97, col. I. (56) Según la Chronica de la Frovincia de San Juan Bautista des¬ calzos de la regular observancia de San Francisco por el P. fr. Antonio Panes, part, x, pág. 999. Impr. Val., 1665. (57) Tom. 4, cart. 4, n.° 9, pág. 75. (58) Historia de la Frovincia de San Agustín, tom. l, lib. 2, cap. l, n.° 7, pág. 192. (59) Tom. 13, cart. 5, n.° 30, pág. 136. (60) Según dicho Pons en la citada carta, 5. (61) Vicente Mariner, fol. 215. (62) Como se comprueba en la Vida de Juan Collado. (63) En; el libro de Fiestas por la Beatificación de Santo Thomas de Villanueva, celebradas en Valencia, pág. 180 y 503. (64) Habla de él con digno elogio Ximeno, Escritores del Reyno de Valencia. Tom. i, á pág. 255, col. 2. (65) En sus Efemérides, MS. (66) En el libro de entierros de dicha Parroquial del año 1628, al fol. 251, en Jornada de Enero se halla el "Item" siguiente: Divendres a 14 (de Enero 1628) soterrarem a Francés Ribalta, Fintor, del Carrer de Quart, ab. 66. Fs. y Misa de Nostra Senyora Fagá Juan Ribalta son fill, en dita casa. Vas propi, y añado, murió donde diximos, en la casa grande a mano derecha yendo acia San Sebastian fuera de la Puerta del Quarte. (67) Dicho Juan Ribalta, Pintor, otorgó su testamento en 8 de Oc¬ tubre 1628, ante Domingo Onomig, Notario, publicado en 10 de dichos. Hereda a su muger, Dna. Mariana de la Serna [con letra que no es de Orellana]. Gregorio Castañeda Pintor Este célebre Profesor de la pintura le tienen algunos por catalán, pero otros (y creo que con más fundamento) le crehen valenciano. Ello es Reyno, y en apellido frequentado en este el día mismo se trata [de] publicar la Vida del Venerable Casta¬ ñeda y Piyasons, religioso Dominico, que murió Mártyr en ... el qual era hijo de la Ciudad de San Phelipe, antes Xàtiva. So¬ bre esto, verle domiciliado en Valencia, y haber bebido en esta Ciudad su instrucción en persuade la Escuela de Ribalta, nos todo junto que era paysano, por lo que lo incluímos en este sitio. No ha podido ocultarnos su apellido, acreditado por su habilidad, pues [le] ha perpetuado su fama, por sus buenas obras (i). Et memorem famam qui beneges it habet Murió en Valencia, en la Parroquia de San Bartolo¬ mé, en... Fué discípulo de los Ribaltas, con cuyas obras suelen equi¬ vocarse las de dicho Profesor, que no es poco frisar, y herma¬ nar tanto una habilidad, no tan divulgada, con otra de esfera tan suprema y conocida. La época floreció fué por principios de la centuria en que de 1600. Practicó obras excelentes, y entre los Pintores cele¬ brados en su tiempo le numeró Don Lorenzo Matheu y Sanz (2) quando refiriendo de qué manos havía visto pinturas y retratos de Nuestra Patrona la Virgen de los Desamparados, menciona a diciho Castañeda diciendo : Ego enini vidissc attestor affigi]es ipsius (Deipaf*a\e desertoruni) confcetas par Francis- cum et Joannem Ribalta, Fetrum Orrentc, Sariñena, Castañe¬ da, Hieroninium de Espinosa, Zamora, et alios plures insignes in arte, etc. Hay pinturas de dicho Profesor en el Retablo principal de la Iglesia de Santa Catalina de Sena ; y particularmente se reputa ser de su mano la del segundo cuerpo, que es Nuestra Señora del Rosario. También pintó dos quadros de los seis que tienen las puertas del Retablo [del] Altar mayor de la Villa de Andilla, a 200 Ls. cada uno, los restantes seis (pues de [número] son ocho, son de Juan Ribalta), como consta en aquel archivo en la Visita que allí hizo el Obispo Don Pedro Giner de Casa- nova en 1621. Y también unos Retablos de la nave de la Iglesia de la Villa de Andilla. Igualmente pintó el quadro de Santa Ursula, y el de la Purissima Concepción que está en la Iglesia de San Martin, Convento de Monjas de Segorbe; y por el mismo Castañeda se tiene el quadro del primer Retablo que se baila á mano is- quierda bajando del Presbiterio al cuerpo de la Iglesia del Convento de Santa Ursola en Valencia, cuyo asunto es Nues¬ tra Señora del Populo. Y son muchas las obras de dicho Autor que pasan por de Ribalta. Murió dicho Castañeda en fines de Setiembre 1629 (3). (1) Ovid., lib. 2, Fast. (2) De Reg. Val., tom. l, cap. 4, § 3, pág. 139. Impr. 1654. rag. (3) Según el Dietario MS. de D. Diego de Vich. Gerónimo Rodriguez de Espinosa, padre Gerónimo Jacinto Espinosa, hijo De un Espinosa solamente nos dexó escriturada la Vida Pa¬ lomino (i) al qual le renombraba Jacinto Gerónimo Espinosa. Y como el buen orden pide tratar primero de las personas, que de las cosas (2), arttes de hablar de las obras y pinturas de di- chos Profesores, se hace preciso declarar quienes fueron, des¬ haciendo algunas equivocaciones que hasta ahora se han pade¬ cido. Para ello hemos de sentar que fueran dos, padre e hijo, los Profesores de la pintura de que nos incumbe tratar aquí. El primero, Gerónimo Rodriguez de Espinosa, aunque nació en Valladolid (Ciudad de Castilla la Vieja) en 17 de Abril 1562 (3) no parece tardó á trasladarse á la Villa de Consentayna, don¬ de, establecido y avecindado, se casó en 30 de Mayo de 1596 con Aldolza, ó Andolza Lleó, hija de Caspar Lleó, y de Vio¬ lante Jordà (4). De cuyo matrimonio tuvieron á dicho Gerónimo Jacinto Espinosa que nació en 20 de Julio 1600, como consta por la fee de su Bautismo (5), y otros hijos (6) y trasladándose des¬ pués a Valencia, antes del año 1623, vendieron parte de los bie¬ nes que tenían en Cosentayna (7), exerciendo ambos a dos, padre e hijo, su profesión de la pintura en esta Ciudad, y aunque los dos tuvieron su mérito, sin duda alguna fué más ventajoso el hijo. Como no es fácil discernir las obras que corren califi¬ cadas por solo la común opinión, si la firma no las distingue de qual de los dos sean, practicaremos aquí lo propio que ha¬ blando de los Ribaltas, mencionándolas en confuso, a excepción de las que se tenga positiva noticia de ser de alguno de ellos fixa y determinadamente. Tratase Espinosa comunmente por discípulo de Ribalta (8), como lo acredita su propio estilo; lo qual debe entenderse de Espinosa el menor, que es el que confrontadas las épocas pudo mas cómodamente aprender de los Ribaltas, al menos de el hijo. Pues elEspinosa padre, no es verosímil que residiendo de asiento en Cosentayna aprendiera con los Ribaltas en Valencia, a mas de que ya era un hombre muy adulto, y assi menos pudo aprender del Juan Ribalta que le era muy moderno, y desigual en la edad; último le sabemos escuela fixa, y que en el mismo por Cosentayna fué discípulo de Mosen Nicolás, después Padre Ni¬ colás Borràs, el qual también fué alli Maestro de otros Profe¬ sores, que salieron bastantemente aprovechados en la Pintura, como Jayme Terol, Antonio Domenech, etc. Según esto son de Espinosa las mas obras que a mas de ser ventajosas guardan los resabios de la Escuela de los Ribaltas, y en las pinturas de ambos Espinosas entre si también se halla alguna confusión, porque se comunica la inteligencia derivada de distinto Maes¬ tro, y aun en las del hijo se trasluce alguna diversidad por la enseñanza que en sus principios le huvo de subministrar su Padre. Y tal vez, o sin tal vez, proviene de esto la desigualdad que en las pinturas de Espinosa encontró Pons, según dice (9), quando expresando este Autor : que fué uno de los grandes pin¬ tores de Valencia, luego añade, no son todas las obras de igual mérito. Y continuando en su alabanza: Pero las hay que lo tie¬ nen singularísimo, por el dibujo, fuerza, y grandioso carácter; y assi puede colocarse en el grado de los mejores naturalistas. Sin embargo de lo que dexamos dicho, trabajó también el padre mucho y bren, y antes de domiciliarse en Valencia exe- cutó considerables obras de que iré puntualizando algunas. Pintó dicho Espinosa Padre todo el Retablo mayor de la Villa de Muro (aunque en él trabajó también Jayme Terol, Pintor también de Cosentayna) y ambos con escritura ante Francisco Domenech, Noviembre 1604, recibieron dicho Retablo en 9 para efecto de pintarle ; y por, medio de otra escritura ante el mismo Escribano, en 15 de Julio 1606, concordaron formal¬ mente los capítulos sobre lo que en dicho Retablo debia cada uno de los mismos efectuar. En la citada Villa de Cosentayna, y en casa de Don Andrés Cister, Escribano, hay dos tablas de unos 7 palmos de alto y como 3 de ancho, parte del antiguo Retablo de San Hipólito Martyr, Patrón de Cosentayna, que lo fué aclamado en ocasión de padecerse peste en aquella Villa, y se quitó de la Parroquia de Santa María para dedicar la Capilla, ó Altar, á San Nicolás. Y por histórico las individuaré con sus circunstancias : tiene la una tabla a la drecha á San Lorenzo Martyr, y a la isquierda á San Hipólito, con esta inscripción : l)\tAÑtto. i6oo. . \ioro se /DS"fe/VA(T eitaATW ê i'OtíóÉ. 6£Á. Hfpoíf. ¿¡BICU l/V. I^Tíotiv SOT. ASSVPSíT. que quiere decir: Die 10. maij anno 1600 Senatus Popúlusque Contestaneiis voto se adstrinxit celebraturum diem soimnnem Beati Hippoliti, sibique in Patronum sorte ^assumpsit. La otra tabla tiene a San Sebastián a la isquierda San la drecha, y a Roque, con una inscripción al pie de San Sebastián que dice assi : Hieronimus Espinosa, Pictor, in signum gratí animí has imagines SS. Seh.astiani, et Rochi depinxit, mediunque altaris deauravit, -et Beate Mariae humiliter dicavit oh beneficia euni collata. 'Anno Domini lóoi. Las referidas pinturas no se duda que son de Espinosa el Padre, pues que dicho su hijo no tenia entonces mas que meses, ó pocas semanas de edad. Y él mismo, con dicha obra, mediante su inscripción, ó suscripción, dexó acreditada su piadosa generosidad, pues lo pintó graciosamen¬ te in signum grati animi,, tic. Y conforme a lo que baja expues¬ to, podrán contemplarse del padre (de que se hallarán pocas en Valencia) las que consten ser indistinctamente de Espinosa y que a mas de no estar firmadas, sean hechas antes de por los afíos de 1620 ó 1623, que es cuando el hijo comenzaría a darse á conocer por famoso y célebre, como lo fué y mucho en su pro¬ fesión, y como tal en el año 1654 le mencionó Don Lorenzo Matheu (10), y en el año de 1662 Don Juan Bautista de Valda (11), diciendo: Dos imágenes de la Concepción que Se mandar- ron pintar á Gerónimo de Espinosa, Pintor que no reconoce hoy superior (por notoria equivocación dice inferior) en Espa¬ ña, como lo authoriza la encarecida estimación de qualquier obra de su mano. El desliz de cierto moderno (12) que sin mas fundamento que por admirarle hábil, llegó á sospechar que estudiase algún tiempo en Italia nuestro Espinosa, me precisa á demostrar la voluntariedad de la sospecha, pues es caso de otro segundo San Martín, el prurito que nos cercena aqui las glorias á nuestra nación Española (13). Fundándose dicho Escritor en la afirma¬ tiva de sospechar, sin duda era de su cargo probar su sospecha por medio de alguna razón congruente, que no la tuvo ni tiene mas que reconocer habilidad en algun nacional, como si este Pais fuera totalmente estéril y bárbaro, y solo capaz de produ¬ cir abrojos de ignorancia. Por el contrario, aunque la negativa es menos probable, pienso hacer bastantemente demostración de que si nuestro Espinosa vió alguna alguna región ó provincia de vez Italia, huvo de más. ser en mapa, y no Nació (como va probado) en Cosentayna en el año 1600, siendo su padre profesor y hábil, no dexaria en su casa de im¬ buirle en los rudimentos del dibujo, y pintura; según los rápidos progresos que luego hizo se conoce que estudió de assiento. Mas ó menos instruido pasó á Valencia, y se habilitó mas en la Escue¬ la de Ribalta, como dice Palomino, y asegura la tradición ; hecho adulto en Valencia, mas que en los años en la habilidad, traba¬ jaba ya en Valencia con desempeño, pues antes de los 23 años de su edad, pintó el quadro del Santo Christo del Rescate, que está en Santa Tecla (assi lo asegura su ñrma (y con expresión de esse año) j se lee en el letrero del capazo allí pintado en el que se figura está la moneda que sirvió para el rescate). Para la celebridad de la Santa Centuria de averse ganado Valencia, que se celebró en 1638, pintó nada menos que 8 qua- dros grandes que están en el Claustro del Carmen. Casó, no se quanto tiempo antes del año 1646. ¿Dónde? En Valencia, con N. de Castro (hermana de Vizenta de Castro) la que des¬ pués murió por los años de 1646 (14). Casado en tan tem¬ prana edad, ó enlazado con el vínculo del matrimonio, ya no hay que esperar su transmigración a Italia, y mas quando ve¬ mos tantas pinturas de su mano, y no solo del año 1Ó22, si también de los años sucesivos hasta el de 66 de su edad, y aun al de 71 años, como lo atestigua su propia firma en las, obras que se expresarán. Pocos intermedios hallamos, según lo dicho, para ingerir dilatado viage á Italia, y una pasífica re- un cidencia allá para aprender una arte tan profunda, y bol verse enriquecido de ventajas. Pero aun hay mas; y es que en dicho año 1646, no solo le tenemos casado, sino en el de 1647 con un hijo al menos (y no seria muy niño, quando no se menciona assi, sino hijo) y con la noticia (poco propia para viajes lar¬ gos) de que de antemano padecía nuestro Espinosa una grabe destilación, según las señas habitualmente, pues le obligó á ha¬ cer un voto a San Luis Bertrán, si le mexoraba, cuyo voto ra¬ tificó despues en el año 1647 (15). Y aún hay mas; que esse año ya era viudo, creo que qualquiera que reflexione dichos — 140 — pasages no hallará hueco, en que pueda escaxar, ni caber dicha sospecha, porque todos los ámbitos de su vida les vemos muy ocupados en Valencia, y bien era menester para tantas obras como dexó. Quando veo lo que de los Profesores valencianos dexó es¬ criturado Pons, el insinuado moderno, y quan copiosa fée de errata merecía su tomo 4." no puedo olvidar quan adequado le vendria a su librito aquel precioso dístico que se le proporcionó á un libro que le semejaba al referido, y hacia crisis de sus er-ro-res de esta forma: R habet Aeronium Liber hic hager R Pelagum R habet Hebreum groterraque nihil. El zelo me ha estimulado a essa breve exposi¬ patriótico ción para que no se le dé fácilmente quartel ni entrada, á tan infundada (y denigrativa) sospecha, pues puede leerla algún in¬ cauto. No se niega que las peregrinaciones conducen para la ilustración en las Artes (16), y en especial para las ventajas en el de la pintura pueden preparar bellas proporciones y ade¬ lantamientos las muchas y exquisitas obras que se hallan en la Italia, tan famosa en esta parte (17), empero no es tan estéril el terreno de la España, que sea incapaz de fructificar insignes habilidades en la misma arte de la pintura sin el ameno riego de la instrucción italiana ; que aunque debemos agradecidos, reconocer, y confesar que á algunos (y aunque diga, a muchos) les ha hecho muy personas, no empero a todos. Pues unos (como Rovira (18) menoscabaron allá sus talentos, y otros (con menos disculpa) se volvieron sin aprovechar, verificándose en ellos aquel adagio, que si en valenciano dice: Qui asse va a Roma, asse se entorna, en Italia, nos lo refiere Palomino (19) y en latín había dicho casi lo mismo Horacio (20) : Coelum, non animun mutant, qui transmare currunt. pues en vez de prevalerse de las bellas coniunturas, que para •— 141 - los adelantamientos prepara aquella culta, política, y amena región y su corte, Roma, ha ocurrido á veces volver algunos hechos unos Pseudo-Romanos (que assi les llama Palomino (21) llenos de satisfacción, y vacíos de adielantamientos, que como si fueran unos Oráculos de perfección, con descomedi¬ miento todo lo desdeñan; agrabio, que impacientó toda la mo¬ destia, y sufrimiento del discreto Palomino (22) quien descubre las nulidades de tales entes, y despues de darles en rostro con las verdades, que se merecen, bolviendo por el honor de nuestra Nación, pone un inmenso catálogo de Profesores españoles que sin haber ido á Italia, han asombrado al mundo con su ha¬ bilidad en la Pintura, como Careño, Riel, Alonso Cano, Claudio Coello, Cerezo, Escalante, Cabezalero, Joseph Moreno, Antoli- nez, Mathias de Torres, Francisco Ignacio, Valdés, Ribalta (se entiende el Juan), y cien mil otros. Celébrense, como es razón, las bellas disposiciones, y exce¬ lentes obras, que disfruta la Italia, a la qual no rehusamos lla¬ marla con Carducho (23) Madre de la Pintura. Pero no por esso ha de sufrir nuestra nación, la calumnia de verse insul¬ tada como estéril de excelentes Pintores, pues los ha tenido tan superiores (palabras son de un erudito legítimo español, y eclesiástico, el Pâdre Interian de Ayala (24) no español italianado, como quien nos apoca) los ha tenido (dice) tan superiores, como muchos de los más grandes, que ha logrado (que a lograrlos y estimarlos, como se debe, nunca acierta España) aquella Nación, a quien ingenuamente confiesa por maestra, esto es, la erudita, y la ingeniosa Italia. Voto de ca¬ lidad era Rovira, y después de su regreso, solia decir, son¬ deando los profundos talentos y geniales disposiciones de sus paysanos, que si en Valenciaestimasen las pinturas como se en Italia, habria en Valencia Raphaeles a puñados. Bien san- jado tiene la nación su crédito, el que no puede ofuscarse por spureos dicterios en su rebaja; y como produxo otras insignes habilidades sin necesidad de trasmigrar á Italia, de la misma forma nos dió un Gerónimo Jacinto Espinosa, que admiró el orbe, sin tal vez haber viajado mas que de Cosentayna a Va¬ lencia. — 142 — No es adequada aqui la expresión que omiti sino muy en otraparte, y me contenté con citar a su Autor, que no es menos que el eruditísimo Arzobispo de Tarragona, Don Anto¬ nio Agustín; [en su] Dialogo de las medallas (Dial. 5, pag. 192), donde dice : lo que dicen en Roma de los que viven de fuera,-que entran hechos centauros y que con la conversación de Roma, unos se acaban de tornar hombres, y otros acaban de ser bes¬ tias; esta desmembración algo ñera con aquellas dos partes de que se forma un Pseudo-Romano, de los que mencionó Palo¬ mino. Pasando a individuar las obras que menciona Paionrno, esto es, de Gerónimo Jacinto Espinosa (que es de quien por únicamente habla) refiere por de mano de este las pinturas del Altar mayor de la Parroquial de San Estevan de Valencia. Y es constante(como ya previno Pons) (25) que se duda mucho que sean absolutamente de Espinosa. Algunos han querido ima¬ ginar si serian de Joanes, pero no se alcanza para ello razón que lo persuada : otros, no destituidos de fundamento, tienen las del Retablo por de Ribalta, y las puertas por de mano de Es¬ pinosa, y otros, no pudiendo afirmar cosa cierta, las califican por de la Escuela de Ribalta, teniendo por seguro trabajaría allí Espinosa, y otros sus condiscípulos de igual g;arbo. Siendo, pues, assi, queda en duda de que Pintor sea el retrato, que allí se registra en el quadro donde está pintado el entierro de San Vizente Ferrer, pues según tradición, comunmente se tiene por verdadero retrato del que pintó el Retablo, el personado que allí se ostenta vestido de golilla, y a la española, según enton¬ ces [se] usaba. Y si acaso es retrato del Pintor, como se dice, no son dichas pinturas de Joanes, puesto que no es retrato de este, pues que ni semeja a otros que del mismo tengo vistos, ni existe con barba larga, como le vemos en otras partes retra¬ tado, según diximos (26). Otras de las pinturas que Palomino expresa ser de Geró¬ nimo Jacinto Espinosa (ó sea trastornando, y permutando los nombres Jacinto Jerónimo Espinosa, como assi lo escribe dicho Autor) son las del Altar de San Luiz Bertran del Convento de Santo Domingo, de que a otro fin hemos hablado arriba. Y — 143 -- no solo consta que son de su mano, si también que las pintó por voto, que hizo al Santo estando enfermo. Contéstalo el Padre Vidal (27) diciendo, como Gerónimo Jacinto Espinosa, Pintor, natural de Cosentayna, ofreció a San Luiz Bertrán pin¬ tar el lienzo de su Capilla, que se estaba obrando, si le curaba de una destilación, que padecia, de la cabeza, cuyo voto rati¬ ficó después en el año 1647, en que fué la /peste, si libraba de este mal a su casa y familia, que se componia de quatro, que lo eran, él, una cuñada suya, Jlamada Vizenta de Castro, un hijo, y un criado. Y haviendo por medio de una visión atri¬ buido al Santo el favor de su indemnidad, le pintó dicho lienzo, y los del Retablo, y Capilla ; assi lo dice individuando varios de los asuntos dicho Padre Vidal : Por dado esto fué el dicho Es¬ pinosa el que pintó el quadro, que ienia ofrecido; también fué el que pintó todo lo demás del retablo, y los quatro lienzos principales de la Capilla, con los quatro milagros del Santo, el de la Cruz, que imprimió en el árbol; el de la pistola, que con¬ virtió en Imagen del Santo Christ o; el del Fuego, que apagó en Albayda, y el de la muger, que convirtió en Indias; cuyos 4 lienzos se colocaron en 1655. También expresa Palomino como hay pinturas de Espino¬ sa en la Parroquial de San Nicolás, y aunque no las determi¬ na, es bien declarar que lo es el quadro de San Pedro Mart}^ y demás de su Retablo. Igualmente dice ser de dicho autor el quadro de San Luiz, Obispo de Tolosa, que está en la igle¬ sia, antes Casa Profesa de la Compañía, y existe en la pared de la Capilla de San Francisco de Borja; y (como el mismo autor expresa) en la casta, y fuera del claro y obscuro, parece del cavallero Maximo; cuya pintura se efectuó para cumplir los Padres Jesuítas de aquella Casa la obligación que les impuso la Magd. de la S.® D.® Isabel .de Borbón, quando para ampliar y construir la Iglesia, de la conformidad que se halla, les dió once mil ducados, con el cargo de erigir un Altar y colocar en él a San Luiz Obispo, según dice Esclapez (28), como con efecto estubo dicho quadro titular principal en la Capilla por del Cruzero, donde variandose después la principal invocación se colocó (como permanece) San Joseph. Y entonces, en el se- — 144 — gundo quadro de San cuerpo de esse mismo Altar, se puso otro Luis Obispo, de hechura mas reducida y proporcionada al si¬ tio que hoy mismo ocupa. Y es de dicha mano también el quadro grande de San Ignacio de Loyola, que está por titular en su Altar en dibujo de essa el Cruzero de dicha Iglesia. Y el pintura, echo por Espinosa, le tenía Joseph Espinos Pintor, pa¬ dre del actual Benito Espinos. Dize assi mismo Palomino haver muchas pinturas de dicho Espinosa el Convento de la Merced, y en casas particulares ; en y para no dejar de especialar algunas, digo, que en la Merced son de su mano; el quadro principal del Altar mayor, cuyo asunto es Nuestra Señora de la Merced y San Pedro Nolasco; también los son quadros que existen en la Capi¬ tres de los cinco lla de San Juan de Letrán, á saber los dos que están uno a cada lado del sepulcro del R. P. fr. Phelipe Guimerà, electo Obispo de Jaca, y uno de los tres que confrontan en la otra parte de la Epistola, pues los otros dos restantes son de Do¬ noso. Uno hay muy celebrado de mano del mismo Espinosa en la Enfermería de dicho Convento, y otro de la misma forma (que no se tiene por copia) en casa del Dr. Dn. Bernardo Rum¬ ban, Presbítero, en la calle de San Vizente. En la testera del Coro del citado Convento hay otra pintura de dicho Autor, aun¬ que algo demudado el estilo (tal vez por haberse hecho en particular época de su edad, que assi como por el tiempo sue¬ le variar la forma de la letra, también por el tiempo varia algo él estilo de la pintura). Es de Espinosa y firmado el quadro grande de la Cena del Señor, en el acto de consagrar el pan e instituir el Santísimo Sacramento, con Christo y los Apóstoles, que está en el Reta¬ blo principal de la Iglesia de Santa Maria la Mayor de More¬ lla ; y por de la misma mano se reputan el del segundo cuerpo, que es la Asunción de Nuestra Señora, y la pintura del tercer cuerpo del mismo Altar, que representa la Santísima Trinidad. En el Claustro alto del dicho Convento hay un lienzo gran¬ de firmado del dicho Espinosa, año 1660. Su asunto es quando el Venerable Padre Gerónimo Calmell, de nación francés (el mismo que algunos vulgarmente llaman Carmelo (29) escri- — 145 — viendo sobde los cantares, al llegar á aquel verso : Tota fulchra es, amica absorto, y elevado en alta contemplación mea, 'etc., de la plenitud de la gracia y hermosura de la Virgen, se le apareció esta Señoría; y volviendo dicho Venerable de un pro¬ fundo textasis, en que estubo un rato suspenso con la pluma en la mano, continuó escribiendo ita est, et ego ; vidi. Dicho qua¬ dro se pintó misteriosa ó prevencionalmente, al menos muy en breve sirvió, y oportunamente hizo su papel en el año 1662, ce¬ lebrando Valencia solemnes, y muy plausibles fiestas, por el Decreto que a favor de la Concepción expidió la Santidad de Alexandro VII, con fecha de 8 Diciembre 1661, pues como, que se puso al público, le menciona Valda (30). En el mismo Convento existe también un San Pedro No- lasco de medio cuerpo, las manos plegadas, una mesa delante con un Crucifixo, y sobre la mesa unos grillos, y un escudo de dicha ireligión, en acto de contemplar el Santo, tel misterio de la Redención, etc. Y por remate, en essa misma Iglesia de la Merced, es pintura de Espinosa la del Retablo en que estan ahora por titulares, San Eloy y Santa Lucia (excepto el qua¬ dro de estos Santos, que es de mano de Pablo Portóns) ; cuyo Retablo primeramente sirvió [a] San Ramón, ó San Raymundo,. y a cuyo destino se pintó, según lo acreditan los asuntos que se ven en los pedestales, respectivos a este Santo. En la celda del Provincial en dicho Convento de Mercena¬ rios de Valencia hay muchas pinturas de Espinosa. En la Iglesia Parroquial de la Villa de Quatretonda son de Jacinto Gerónimo Espinosa todas las pinturas de Misterios del Rosario en el Altar de la Virgen. En la Iglesia de la Villa de Ibi, la segunda Capilla entran¬ do por la puerta principal á mano isquierda, está dedicada á las Benditas Almas del Purgatorio, y como que es de Patro¬ nato de la familia de Arques, está en el remate de él a mano derecha el escudo de sus armas, que se compone de una arca de oro en campo azul, sobre el cercada de olas : y a la mar, y isquierda estan las armas de la familia y apellido de Jover, que son un Leon orlado de rojo, Sobne campo de oro, cuya calada del escudo está de cara; y sobre la Puerta de la Capi- 10 — 146 — lla, y en la misma rexa que ella tiene, estan solo las referidas armas de los Arques. Juan Arques Jover, La erigió y dotó Don natural que fué de aquella Villa, casado con Doña Ana de Llopis, de Cosentayna, y después Juez de esta Audiencia. En essa Capilla, pues, cuyo Retablo tiene entre el primero y se¬ gundo cuerpo un rótulo, ó targeta, ^que expresa el año 1667, digo 1667, existe de mano de Espinosa el quadro titular, que es de las Almas del Purgatorio, el del segundo cuerpo, que es un San Onofre, etc. Y en la pared misma de la Capilla un quadro grande con los quatro Franciscos, á saber, el Ide Assis, el de Borja, San Francisco de Sales, y San Francisco de Paula; que lo tenia destinado dicho Señor Don Juan de Arques para fundar un Colegio. Todas las quales pinturas se tienen por de dicho Espinosa el menor, aunque solo en dicho quadro de las almas se leeHieronimus Espinosa faciebat, lóóó; pues en esse : año ya no viviria su Padre, ni estaria, aunque viviese, para pin¬ turas ni dibujos con 104 años de edad a cuestas. Dévese la individualidad de tan exacta noticia, y la de otros particulares que han servido para tener en esta narración, a la diligencia y estudio del Pe. Maestro fr. Agustín Arques Jover, religioso de Nuestra Señora de la Merced, Definidor y Archi¬ vero general de su orden. Provincial nombrado en el año 1796, quien como natural de Cosentayna, y como tal compatricio de dicho Espinosa, y juntamente versado en papeles archivados y antiguos me ha instruido en esta parte. En poder de Antonio Montesinos, Dorador que vive en la calle de Quarte en este año 1769, he visto de Nuestra Señora de los Desamparados, pintadas con mucha prolixidad quantas preseas tenia a la sazón, y allí firmado Gerónimo Espinosa, año 1671 (según lo que diximos que nació en 1600 tenía ya [en] essa ocación 71 años). En el Claustro interior, ó digamos segundo Claustro, del Convento del Carmen calzado de esta Ciudad, hay ocho lien¬ zos hermanados, grandes, y apaizados, que mirándoles con res¬ peto les mencionó Pons (31) declarando algunos d'e sus asun¬ tos. Sábese que son de Espinosa, y muy buenos, aunque el sol, ó resol, y la inclemencia del tiempo á que están expues- — 147 — tos, les tiene mu)'' deteriorados. Por relación del difunto Pa¬ dre ir.Joseph Ramos, religioso Archivero, Procurador que mu¬ chos años fué d'e 'dicho Convento, me consta que se hicieron colocaron en dicho sitio en el año 1638, haviéndose mandado pintar, para la sazón d'e celebrar, como c'el'ebró Valencia dicho año, la quarta centuria de la conquista de esta capital, y que costaron 800 Ls. (conque es obra de quando tenia 38 años de edad nuestro Espinosa). En la misma Iglesia del Carm'en es de mano de 'este mismo el quadro de la Transfiguración del Señor, que cubre el nicho principal del Altar mayor; también las demás pinturas del mis¬ mo retablo. De la misma mano hay un Santo Christo en la pared, saliendo por la Capilla de San Elias al Claustro, y lo es también el San que está en su Capilla, en la Iglesia de ... dicho Convento. Y en la Sacristia 'del mismo Convento se tiene por de dicho Espinosa un bello quadro que representa la muerte de San Joseph; y por del mismo se tiene la pintura que está en la puerta del Sagrario de la nueva Capilla de Nuestra Señora del Carmen, cuya pintura representa el milagroso hallazgo de la imagen de Nuestra Señora Moreneta, que se venera allí, de cuya historia se dará alguna breve noticia mas adelante (32). En la casa del difunto Dr. Joseph Pérez (frente al horno vulgo de Cadirers) vi años pasados un quadro grande, lienzo, y en él pintada Nuestra Señora de los Desamparados, qu'e me expresaron haver servido algún tiempo en su propia Capilla cubriendo el nicho de la Imagen principal. Y es d'e notar, que estaba como antiguamente se veneraba dicha Santa Imagen, á saber, sin capa ó manto ; esta circunstancia (que prueba su ma¬ yor antigüedad de la pintura), la circunstancia también de es¬ tar firmada (no bajo, sino en medio) Hierónimus de Espino¬ sa, f. solamente, y no Hiacintus, ni tampoco el año, como uno y otro solia poner Espinosa el menor; y por último la circuns¬ tancia de que dicho Dr. Pérez, y su padre, eran también natu¬ rales de Cosentayna, de donde era vezino Espinosa el padre, ■me conducen á presumir que dicha pintura seria de Gerónimo de Espinosa el mayor, y tal vez (ó sin tal vez) hecha quando — 148 — la Imagen original se manifestaba sin manto; que ya es antiguo el venerarla con manto, o capa, pues aunque ahora ignoro quando se hizo esta novedad, empero ya se estilaba de esta forma en el año 1667, en que, en crédito de lo qual, basta ver el libro de fiestas celebradas en esse mismo año por la conclusión de la nueva Capilla de essa Santa Imagen, en cuyo libro quantas efigies 6 estampas se hallan dibujadas, se hallan ya con capa, y no como en el mencionado quadro (33). En la misma casa habia también medio quadro, 6 un lienzo, con pintura Imagen misma Señora con de medio cuerpo de la el Niño, que Espinosa el mayor también puede presumirse de por las razones insinuadas. Y puesto que de mano de Geró¬ nimo Espinosa expresó Don Lorenzo Matheu, en el año 1654, habia visto pintura de dicha Imagen (34) muy posible es que fuesealguno de los dos quadros mencionados, como antiguos. Bien queesto no quita que dichos Profesores pintasen otros del mismo asunto, de que luego se citará otro exemplar. Y aquí de paso diré, que si dichas y otras pinturas no semejan puntual¬ mente a la Imagen original no es defecto de los Artífices, y Pro¬ fesores, sino efecto de prodigio superior, como expresa Don Lorenzo Matheu (35), en alusión á lo qual con mucha gracia cantó Don Pasqual de la Figuera (36). Los Ribaltas, Castañedas, Espinosas, y otros cientos, nunca le copiaron bien, y esto secundum Matheum Es memorable por suS circunstancias otra pintura de dicho Profesor, también grande, y sobre lienzo, que representa a Nuestra Señora de los Demparados, y hecha ya en época pos¬ terior á las dos últimas referidas, pues que ya se manifiesta en capa tendida como la lleva ahora. Hállase esta pintura firmada assi : Hierónimos Jacintiis de Espinosa, Faciebat, 1666. Y es el mismo lienzo que cubría la Imagen original en su Capilla hasta que esta se renovó, pintándose también su cielo por mano de Don Antonio Palomino en el año 1701, digo 1701. En esta oca¬ sión, pues, intentaron los cofrades poner dicha pintura a rifa. — 149 — y otro de ellos, que lo fué Don Juan Ruiz de Corella, antes Vergadá, Regidor de esta Ciudad ofreció una competente suma de 400, ó más pesos, y se la otorgaron los Cofrades. Y poste¬ riormente su nieto, el difunto Don Francisco Vergadá, en cré¬ dito de la estimación y aprecio, que hacia de dicha pintura, la agregó a su vínculo, y assi permanece en la testera de un sa¬ lón, después de haberse quitado del Oratorio, en su casa situa¬ da en la calle del Mar, á las 4 esquinas de la Calle de Bonayre. La pintura esta sobre lienzo, que descanza sobre tabla. Otra copia de dicha Santa Imagen de Nuestra Señora de los Desamparados (que a no decir dos veces ser sobre tabla, no la tuviéramos por otra, sino por la misma referida) sabemos que sacó el mismo Profesor en la misma época, y á efecto de cubrir y cerrar el nicho de la Santa Imagen, como celebrando a dicho Pintor lo atestigua Don Francisco de la Torre (37) di¬ ciendo: En el medio se formó y puso un riquíssimo casilicio con un retrato sobre tabla, que de Nuestra Santa Imagen pin¬ tó con insigne pincel el famoso Gerónimo de Espinosa, tan pa¬ recido al original, que haviéndose pintado para cerrarle en su nicho, hace de él tan viva representación que ciasi no se halla diferencia del original de masonería á la copia sobre tabla. Esta expresión parecerá contrariarse a lo que poco ha dixo so¬ bre la expresada, y experimentada dificultad, ó imposibilidad de imitar totalmente la semejanza 'de dicha Imagen, y aunque no digamos que Don Francisco de la Torre usó de hipérbole, ni de que habló como Poeta, según aquello (38) de: Miranda canunt sed non credenda poete, podemos decir que quiso expresar que dicho Espinosa acertó a sacar la copia lo mas parecida que cabe en aquella invencible dificultad, y por esso puso la partícula casi que rebaja algo de la total uniformidad de la copia con el original, con que cabe reconciliarse la contradición, y evitarse la antinomia. En el Consistorio 'de Juntas Secretas ó Sala dorada de la Casa de la Ciudad hay una celebrada pintura. Imagen de la Concepción Purísima de Maria Santísima, cuya pintura está — 150 — firmada por el mismo Espinosa y expresión del año 1662. con Con lo que comprobamos que la motivó sin duda la celebridad con que esse año aplaudió Valencia el Breve de Clemente VII, expedido á favor de la Concepción, en [8] de Diciembre del inmediato año antecedente (39)- Dieronsele á Espinosa por di¬ cha pintura 140 Ls. como consta por Deliveración Conciliar de 22 deMayo de dicho año 1662 (40). Del mismo Pintor es (como ya se insinuó) y está firmado, el quadro del Santo Christo del Rescate, que se venera en su Capilla en el Convento de Monjas de Santa Tecla, y es de ad¬ vertir, que le pintó de edad 22 años, y lo concluyó ó firmó en el de 1623, assi dice la firma : Hieronimus Jacintus de Espinosa faciebat, œtatis 22, anno 162 Pintó el quadro de Santa Maria Madalena, en que existe la Santa reciviendo la comunión de mano de un sacerdote. Y está por titular en la Iglesia del Convento de Capuchinos, renom¬ brado (fe la Madalena, á cosa de dos leguas de Valencia, y co¬ mo allí se expresa lo pintó en el año 1618, y según esso lo pintó de 18 años de edad, pues que nació en el año i6cx). En la Iglesia de la Parroquia de Liria, dice Pons (41) que hay un quadro de la Concepción (como es assi) firmado de dicho Espinosa año 1663. En el Conventotitulado de la Corona, religiosos Recoletos de San Francisco, es de mano de dicho Gerónimo Jacinto de Espinosa el quadro principal y titular del Altar mayor, su asun¬ to la Coronación del Señor, hállase firmado, y con el año 166... ; el último guarismo no se conoce. En la Iglesia del Convento de Santo Domingo de esta Ciu¬ dad es pintura del mismo autor el San Joaquín, Santa Ana, y la Virgen, que vemos en la sobre mesa del Altar de San Jo¬ seph (no en el de San Isidro como dice Pons (42). También un San Marcelo coronándole los Angeles (cuyo quadro, que será como de 5 palmos) se quitó años pasados del Claustro de los Naranjos, donde estaba, y ahora existe en la pared del tránsito que de dicho Qaustro y puerta de la Sacristía encamina al Coro, y está frente del Altarito de San Bartolomé, que confron¬ ta con el tránsito para las Capillas del cuerpo de la Iglesia. También pintura suya el quadro en que están San Ambro¬ es sio de Sena, y San Jayme de Mevania, que aora está en la Sa¬ cristía sobre la puerta principal, cuyo quadro le pintó en el año 1623. En el mismo Convento hay una lámina de la Concepción de Nuestra Señora, su hechura como de tres palmos, cuya pin¬ tura, de dicha mano, estuvo colocada ya sobre una, ya sobre otra mesa de Altar del cruzero de la Iglesia, y también la tuvo en su Celda el difunto Padre Joseph Fortuny, y aora está en la Sa¬ cristía de la Capilla de San Vizente Ferrer. Y observo esta nimiedad en individuar el paradero de las pinturas por las ra¬ zones que ya dixe (43). Fn el Convento de monjas de San Martín de la Ciudad de Segorbe esde dicho Espinosa el quadro de Nuestra Señora del Rosario colocado en su Altar de esta advocación, el qual casi confronta con la puerta de la Iglesia. Fn el Convento de Nuestra Señora del Socorro, vulgo del Socors, extramuros de Valencia, había en la Portería, y ahora está en la Celda prioral, una bella pintura que se tiene por ver¬ dadero retrato de Santo Thomas de Villanueva, y es de dicho autor; como también lo es otro quadro de Santo Thomas de Villanueva, que está por titular en la Capilla antigua de este Santo, situada al pie de la Iglesia bajo del Coro; y en la mis¬ ma Iglesia son igualmente de Espinosa (44) las puertas del lado del Altar mayor. Es assi mismo de dicha el mano quadro de Santa Bárbara, titular en la Hermita de Santa Bárbara del lugar de Moneada. Y otra Santa Bárbara, que pintó en el año 1666, existe en la Hermita de esta Santa situada la Villa de en Alpuente, como lo testifica Don Lázaro Ramirez de Minaganante (45). Fn la Iglesia de la Real Casa Congregación de San Phe- lipe Neri de Valencia es de Espinosa (según Pons (46) el qua¬ dro que está por titular en la segunda Capilla á la derecha, entrando por la Puerta principal, y que tiene por asunto San Joseph y Santa Thereza. Por dibujo de dicho Profesor se habrió la lámina del re¬ trato de Don Lorenzo Matheu y Sanz, y también la portada — 152 — que está la obra, que (entre otras muchas) trabajó este cé¬ en lebre Escritor, pretitulada De Regimine Regni Valentiae, y uno y otro va[n] en el primer tomo de la primera edición, que es del año 1654. En la casa propia del difunto Don Pedro Exio, situada en la calle de Don Juan Villarrasa, vulgo el carrer de Don Joan, hay de Espinosa quatro quadros, en que se ven pintados unos galopines con varias actitudes jugando a las Damas. En el Oratorio de la Casa de Don Joseph Bordera, junto al Palau, hay un quadro con un Santo Ghristo, firmado de di¬ cho Gerónimo Jacinto Espinosa. En el Convento de Religiosas Mercenarias de la Villa del Puig hay muchas pinturas de dicha mano, y tan buenas como suyas; y no era una de las de menor mérito una que de ai se llevó el Reverendísimo Padre General de dicha Orden, en Maes¬ tro fr. Juan Cavallero, cuyo asunto era San Joseph dormido con el niño Jesús en sus brazos, y que se dispierta al mismo tiempo de ir a caersele de los brazos el Niño. En los Claustros del Convento de Mercenarios de la Ciu¬ dad de San Phelipe, antes Xàtiva, hay algunos retratos muy buenos de la misma mano, y son de los Provinciales que alcan¬ zó en su tiempo dicho Espinosa, de la orden Mercenaria. Por no hacer interminable la relación de tantas obras, como hay 'de dicho Autor (pues son tantas, que para practicarlas pa¬ rece que no le dexaron tiempo, no digo para ir á Italia sino aún para pasear un idia al Grao) diré últimamente ser de su mano en la Iglesia de San Juan del Hospital, el quadiro de S. Joaquín y Santa Ana, donde se ve á dicho Santo con an¬ teojos (y assi aun no se ve), pero le vemos assi, teniendo donde cebarse la crítica sobre el anacronismo, no haviendose inventa¬ do los anteojos, ó espejuelos en tiempo tan antiguo que pudie¬ ra usarles San Joaquín, si acaso es cierto lo que dice un autor (47) que su invención fué en el año 1280 por Gordón, Médico. Ya se mencionó en la Vida de los Ribaltas otra pintura del Niño Dios disputando en el Templo de los Doctores, y allí un corto de vista mirando con su anteojo; entre los quatro Doc¬ tores de la Iglesia suele pintarse a San Gerónimo templando — 153 — la pluma, puestos sus anteojos; si dicho invento fué quando dice el citado autor, bien creo que les pudo usar San Geró¬ nimo quando viejo, y aun esto lo reprueba el doctísimo Padre Interian de Ayala en su Pictor Christianus eruditus (lib. 7, ca¬ pitulo 10, n." 15, pag. 362), opinatido que la invención de los an¬ teojos fué muy posterior á la época referida y casi mil años después de quando floreció San Gerónimo. Pero San Joaquín, ni sus cohetáneos, de ningún modo usaron anteojos. Yo [no] entro por alioia en la empresa de averiguar quan antiguo sea el in¬ dustrioso arbitrio y bello sufragio'de los anteojos y vidrios de augmento, para suplir el defecto de la vista, pero en general me arrimo a lo que en particular dice, despues de algunas muy cuerdas reflexiones, el erudito Balthazar Bonifacio (48) quan- quare vero plerique ex eo Flauti leca vitrum cedo necesse est conspicilio uti, quos oculis admovemus, et mso adaptamus vi¬ treos orbiculos etiam prisus cognitos atque usitatos fuisse sus- picatur; ego tamen quolibet sponsione contenderim antiques, quanivis portasse nobis multo sapientiores, ocularibus nvstris caruisse. Y aunque en estos anacronismos ó nulidades históri¬ cas dice cierto moderno (49) que no deve tacharse a los Pin¬ tores, que no se repara, sin duda querrá decir por algunos, bue¬ no será que el Profesor repare, por que quanto mas se aparte de la verdad del suceso ¡de la pintura, tanto menoscumple aquel con la obligación de realizar la historia, pues la desmienten, impugnan [y] contradicen las circunstancias, y con razón puede decirse al Pintor, que miente si no en lo principal, en lo accesorio. Ni por dicho mi reparo se rebaja el mérito de la Pintura, ni del Pintor quanto al Arte, como tampoco se pone en duda el de las célebres obras de Raphael por censurarle en esto el eruditísimo Padre Ayala (50). Sin embargo de que no paran al público, y pinturas que existen en casas particulares á poco tiempo se extravian y se ignora el paradero, apuntaré que en casa de Don Benito Es¬ cudero, Regidor de esta Ciudad, hay dos lienzos, como de 4 y 5, pintura también de Espinosa: en el uno está pintado San Vi- zente Ferrer, y en el otro San Vizente Martyr, que según en¬ tiendo estubieron á cada lado de uno una Imagen de Nuestra — 154 — Señora de los Desamparados, que tenia el Dr. Roque Benito Benlloch, Médico, que siendo todo un quadro de dicha mano se cortó en tres partes, quedando dichas tres imágenes separadas. Una cosa verdaderamente plausible veo observada por el nominado Profesor, y muy poco practicada por otros ; y es que en todas, ó casi todas, quantas pinturas hizo acostumbró á firmarse, y aun expresar el año en que las hizo. Muy conve¬ niente fuera que todos los Profesores executaran lo mismo. El honor de la firma les estimularia a los esmeros, el nombre des¬ cubierto, ó les conciliaria digna fama, ó les condenaría al des¬ crédito, que temerían. Assi mismo la expresión del año sería un documento de prueba chronológica para la historia represen¬ tada en la Pintura : extremo, que no pocas veces contribuye para muchos fines. Y aun es de presumir, que contemplándose esto conveniente se mande efectuar mediante autoridad pública por las mismas Academias, y en términos que para oviar suplanta¬ ciones sea cierta é invariable (como en los Escribanos) la firma y rúbrica del Profesor, extendiéndose la providencia también a las obras de la Escultura, que no es razón, saliendo perfecta, quede defraudado el artífice del honor que á su nombre puede producirle, assi perpetuó el suyo en esta Ciudad el célebre es¬ cultor que practicó el helio busto de mármol de Alonzo V de Aragón, el que conquistó á Ñapóles, que existe en la librería de San Miguel de los Reyes, en cuyo assiento se lee entallado opus Mini, aquel insigne Escultor italiano cuya vida refiere el Vasari (tom. i, á pág. 326). En el gravado ya está bastante in¬ troducido firmarse el Gravador quando cree que la obra lo merece. También andubo muy premeditado y cuerdo dicho Espinosa en poner en sus obras facie bat, y no fecit, porque esta expre¬ sión se califica de sobrado arrogante, por indicar conclusión perfecta y acabada de tal obra. Y en las de una Arte, tan basta e inexondable, como la de la Pintura, nunca puede ni debe pre¬ sumir el Profesor que ha llegado al término feliz de dexar perfecta y enteramente bien acabada su obra; y lo mas que puede juhiciosamente decir, es, que la hacia, facifcbat. Como también lo advirtió Butrón (Dic. 6, fol. 22). De este mismo modo — 155 — acostumbró firmar sus pinturas Vizente Salvador Gómez, como y diximos en su Vida. Y también Orrente firmó de la propia forma la célebrepintura de San Vizente Martyr, que diximos (51), en lo qual imitaron todos estos Profesores a los antiguos Apeles, y Policeto que observaron lo mismo, según Plinio (52). Murió dicho Espinosa, el mayor, de abanzada edad por los años ide 1630, y su hijo Jerónimo Jacinto Espinosa, según dice Palomino, también de edad muy adelantada, por el año 1680, cuya muerte fué en [la] Parroquia de San Martín. Hay retrato de dicho Gerónimo Jacinto Espinosa, y hecho por el mismo, en poder de un bisnieto suyo, que lo es el Dr. Dn. Francisco Thomas Eximeno, Relator de esta Audien¬ cia, pues según estoy informado dicho Espinosa casó también conVizenta Mascó, de cuyo matrimonio tuvo á una hija lla¬ mada Maria Angela, que casó con Joaquín Eximeno, abuelo de dicho Relator (53). (1) Tom. 3, pág. 403, n.° 159. (2) Glos. in Leg. Licet. 24 c. de Procurat., Glos. in Leg. Si quera- mus. 4 D. Qui testam fac. pos. (3) Consta por su Bautismo en el Archivo de la Parroquial de San Lorenzo de Valladolid, que dice assi : En 17 de Abril de 1562, Gerónimo hijo de Christoval de Espinosa, y de Gerónima de Virgillou, su muger, padrinos Albaro Ramírez, y Francisco de Vergara. (4) En el Archivo de la Parroquia] de Cosentayna, en el Libro de Desposorios del año 1596, fol. 32 B, se lee el siguiente; A 30 de Maig 1596. El Dr. Hieroni Asoris, Rector, desposí a Hieroni Rodriguez de Es¬ pinosa, fill de Christofol Rodriguez, natural de Valladolid y habitador de Cosentayna, de una y Andolza Lleó, filla de Gaspar Lleó, natural y habitadora de Cosentayna, present e Usencia del official de Valencia a 4 de Maig 1596, etc. [tachado lo que sigue] : La escritura de bodas, ca¬ sando Gaspar Lleó con Violante Jordá pasó ante Luiz Juan Micó, No¬ tario de Cosentayna, en 16 Abril 1567. (5) Libro de Bautismos de la Parroquial de Santa María de Cosen- tyna que comienza en el año 1559 y fenece en el de 1624, al foleo 250, donde dice: A veynte de Julio de 1600. Yo el Dr. Geroni Asoris, Retor, bautizó a Gerónimo Jacinto, hijo de Gerónimo Espinosa, Pintor, y Al- donza Lleó, conjugues, fueron padrinos Miguel Francés Bellot, Notario, y Gerónima Ximenez, Viuda. [Esta nota está duplicada en el M. S.] (6) En el citado Libro de Bautismos se halla en 29 Septiembre 1598 el de Gaspar Simó Espinosa y Lleó. En 16 Abril 1602 el de Vicente Es- — 156 — vinosa y Lleó. En 20 de Agosto 1607 el de Luiz Espinosa y Lleó, etc. (7) Francisco Domenech, Notario de Co- Consta por escritura ante sentayna, como en 8 y 11 de Agosto 1623, Gerónimo Espinosa, Pintor de Cosentayna y morador de Valencia, y Andolsa Lleó su muger, vendieron ciertas tierras suyas a Miguel Uris, etc. Quedándose otros propios que heredó dicho Gerónimo Jacinto su hijo, y administraron varios de dicha Villa, como consta por varias en especial por tres escrituras, ante Ma- theo Mas, Notario de dicho Cosentayna, en 4 de Junio 1660. (8) Palomino en el lugar citado. (9) Tom. 4, cap. 4, n.' i, con su nota pág. 72. (10) De Reg. Reg. Val., cap. 4. § 3. n.° 139, pág. 380, impr. 1654. (11) En el libro de fiestas celebradas en Valencia en el año 1662, por el Breve a favor de la Concepción, expedido por la Santidad de Alexandro VII, con fecha de 8 Diciembre 1661, pág. 292. (12) Tom. 4, cart. 4, n." i, pág. 72. (13) Vease quanto va dicho en la Vida de fr. Gaspar de San Martín. (14) P. Francisco Vidal, en la Vida de San Luis Bertran, lib. ..., cap. 17, n.° 759, pág. 406. (15) Dicho Padre Vidal... Y añade que menciona toda su familia, y dice que se componia de quatro, que eran, él, una cuñada, un hijo y un criado,no mencionando a su muger, porque ya era viudo dicho año. (16) Como se apuntó en la Vida de los Ribaltas, n.° ... marg. y tra¬ ta difusamente los políticos en que términos convienen. (17) Pacheco, De la Pintura, lib. 2, cap. i, vers. Para lo qual., pági¬ na 174. (18) De este Profesor se hablará de propósito mas adelante. (19) Lib. 2, cap. 2, pág. 63. (20) Epist. XI Ad Bullatium, vers. 27. (21) Dicho lib. 2, cap. 2, págs. 62 y 63. (22) En el mismo lugar. (23) Diálogos de la Pintura, Diálogo 2, pág. 31. (24) En la aprobación del tom. 2 de Palomino. (25) Tom. 4, cart. 4, n.° 15, pág. 79. (26) En la Vida de Vicente Juanes, Vers. Por Conclusión. (27) En dicha Vida de San Luis Bertrán, lib. 3, cap. 17, n.° 759, pág. 406. Impr. 1743. (28) Cap. 4, n.° 67, pág. ICO. (29) Y assi : B. fr. Gerónimo Carmelo le renombró el erudito Don Juan Bautista de Valda, en el libro de Fiestas a la Concepción cele¬ bradas en Valencia por el Breve de Alexandro VII, pág. 408. (30) En el lugar citado, y págs. 408 y 409. (31) Tom. 4, cart. 4, pág. 71 y 72. (32) En la Vida de Luiz de Sotomayor. (33) Vease el libro de dichas fiestas que historió Don Francisco de — 157 — la Torre, y las estampas que confrontan con las págs. 56, con la 63, y sobre todo a la pág. 8; describiendo la Imagen dice: estendido manto laabriga. (34) En el 'lugar arriba citado, n." 10, marg. (35) En el mismo lugar. (36) En dicho libro de fiestas a la Concepción, pág. 262, recordando después dicho D. Francisco de la Torre, pág. 326. (37) En el libro de fiestas celebradas en 1667 por la Conclusión de la Capilla de dicha Santa Imagen, pág. 102 [repetida en el texto]. (38) Apud. Nevis, in Silv. Nupt., lib. 5, n.° 28, pág. 672. (39) Historió essas fiestas Don Juan Bautista de Valda, como ya va dicho. (40) Manual de Consejos de dicha Ciudad, n.° 186. Any 1661 en 1662. (41) Tom. 4, cart. 7, n.° 12, pág. 162. (42) Tom. 4, cart. 5, n.° 4, pág. 92. (43) En la Vida de Vicente Joanes. (44) [Al margen y de letra distinta] : "Perecieron con la entrada de los franceses en 1809." (45) En la Historia de Nuestra Señora de la Consolación de la Ma¬ sia de Corcolilla, término de la Villa de Alpuente, cap. 3, pág. 93, digo. 93. (46) Tom. 4, cart. 4, n.° 18, pág. 82. (47) D. Narciso Folcaurez en su Kalendario Gaditano, Astronómico, Histórico y Político. Impr. Cadiz 1744, á pág. 82. (48) Historia Ludiera, lib. 2, cap. 33, n.° 73. Impr. Venecia, 1652. (49) Tom. 4 de sus Viajes, cart. 2, n.° 17, pág. 25. Impr. 1779. (50) En su Pictor Christianus eruditus, lib. i, cap. I, n.° 5, pág. 3. (51) En la Vida de los Ribaltas. (52) Histor. Natur. in Praefat. (53) [Al margen y de distinta letra que la de Orellana se lee] : "En Chelva, año 1674, entraron en la Iglesia los quadros de la Capilla de Comunión, esto es: el primero del Nacimiento de mano de Espinosa, que ha de servir para el Altar de la Capilla quando se obre en 53 Lib. 7 sueld. El segundo del Nacimiento, de mano del mismo, en 53 lib. (Se¬ gún Mares, Fénix Troyana, lib. S, cap. 23, pág. 231.) Francisco Zariñena, padre. ChristovalZariñena, hijo. Juan Zariñena, hijo. Pintores. Trespintores 'huvo Valencianos del apellido de Zariñena (assi lo escrivo, porque assi con Z lo escrive Palomino, aun- — 158 — que Don Lorenzo Matheu, que para el caso no es de menor auctoridad, lo escribe S, Sariñena, pero al fin esto importa con poco). De uno solo escrituró la vida Palomino (i) que lo fué del Christobal Zariñena, ó porque este fué mas ventajoso, ó porque no tuvo noticia de los otros, sobre haver sido tam¬ bién célebres en su profesión de la pintura. A mi (que me he adosado la obligación de particularizar mas el asunto, tratando solo de los Profesores de este Reyno, y no con la extensión que Palomino, que comprendió los de la España) me corre el cargo de tratar de todos tres, subministrando aquellas noticias que he podido conseguir. Dando por primera el haver sido tres personas realmente distintas, expresando despues las obras, unas en confuso, y otras peculiares de cada uno de ellos. El primero, y más antiguo de dichos Zariñenas, fué Francisco Za¬ riñena (hijo de Domingo Zariñena y de Paula VÍllarrasa) el qual casó con Paula Ferrer, de cuyo matrimonio huvo en hijos a los mencionados Christóbal y Juan Zariñena, todos tres Pro¬ fesores de la pintura, y que florecieron por un mismo tiempo, a saber, por fines de la centuria de 1500 y principios de la de 1600. El Francisco Zariñena, padre, fué según parece, discípulo de Francisco Ribalta, y sin duda pintó con él varias obras y el Retablo de Santa Catalina de Sena; y otros huvo de traba¬ jar, como es muy posible. Lo que sí nos consta es que este, sin embargo de ser sugeto de habilidad, haviendo empeñado en co¬ piar la milagrosa Imagen de Nuestra Señora del Puig en el año 1588, se halló como reprehendido de su arrogancia, pues observó que la Santa Imagen se transformó inflamada en tan¬ tos colores, y quedó dicho Zariñena des¬ tan encendidos, que lumhrado y perdidos los sentidos, hasta caher, cón que vió mila¬ grosamente frustrado el intento de sacar el fiel y verdadero retrato ó trasunto que deseaba (2). Por su antigüedad no te¬ nemos segura noticia de obras suyas, y únicamente podemos sospechar lo sean algunas, que de por aquel tiempo vemos ser bastantemente buenas, y de antes del año 1624, pues murió en esta Ciudad en 7 de Agosto de dicho año 1624, en la Pa¬ rroquia de San Juan del Mercado. — 159 — De su hijo Christobal Zariñena escribió la Vida Palomino, como va dicho; contexta como fué natural de esta Ciudad, añadiendo que pasó a Italia (en esto se equivocó) y que ha- viéndose perficionado en la Escuela de Ticiano se volvió con muchas mexoras a Valencia, donde sabemos que falleció en la Parroquia de San Pedro, en 28 de Noviembre de 1622. Dixe que se equivocó Palomino en quanto a que pasase a Italia nuestro Christoval Sariñena, pues donde pasó fué a Ma¬ drid, donde copiando las obras de Ticiano, de las quales se ha¬ llaron entonces en gran numero, por aver sido Ticiano Pintor del Rey Carlos i.°, o Emp>erador Carlos V, volvió después di¬ cho Sariñena enriquecido con la ventaja de sus hermosas tin¬ tas, que avía aprendido en las pinturas de aquel príncipe del colorido; y de hecho se distinguen con facilidad las pinturas tjue dicho nuestro Profesor hizo de ir a Madrid, de las antes que trabajó 'después, que se empleó el espacio de seis años en copiar las obras del nominado celebre Pintor. Avía pues enton¬ ces en Madrid una grande multitud de excelentes pinturas de este grande hombre, y en el Tratado de la Pintura que escrivio Mr. Richarson, consta que el Almirante de Castilla vendió a un cavallero inglés una colección de pinturas escelentes, que importaron 12000 escudos de oro, y que entre ellas habla veyn- te preciosos originales del Ticiano. ¡ Que enagenación tan irre¬ parable, y que perdida tan lastimosa para la Bella Arte de la Pintura, en agravio délas ventajas que pudiera proporcionarse laaplicación de nuestros nacionales ! Fué dicho Sariñena aventajadísimo en las cabezas, que ceden poco a las de Joanes, pero en las manos no acostum¬ braba poner tanto cuidado. No puedo dexar aquí de bolver- me contra las jóvenes principiantes el Arte de la Pintura, en que se desdeñan y tienen a copiar las obras de los menos grandes pintores, que la sucession de los tiempos venera como a preceptores de esta Bella Arte, y forman de sus caprichos unas secaturas extravagantes, sin dibujo, sin com¬ posición, y sin la inteligencia del claro y obscuro de las som¬ bras y luces, tan dificultosas de comprender, y dan que reir a los inteligentes y aficionados. Sin duda adelantarían mas co- — 160 — piando las insignes y mexores obras do los Ribaltas, de los Espinosas, de los Joanes, y aun de los Sariñenas, de los Mardis, de Pontons, y Salvadores. Ribalta no se desdeñó de copiar las obras de Joanes; el Divino Rafael después que aprendió en la Escuela de Pedro Perugino copió unas obras de Leonardo Vinci ; y en uno de sus dibujos se ve hoy día una cabeza copiada de su mano, y que Miguel Angel avía pintado en la Capilla del Papa. Ultimamente Juan Zariñena hermano de dicho Christoval, e hijo del nominado Francisco, aprendió (sin duda en la Escuela de este, bebiendo en la cuna la misma Profesión, en la qual salió muy aprovechado, y como floreciente en este arte en el año 1598 le menciona el P. Séraphin Thomas Miguel (3) y trabajó con esmero, disfrutando mas dilatada edad, pues so¬ breviviendo a los referidos, falleció despues en dicha Parro¬ quia de San Pedro en 18 de Septiembre 1634. Sentado que havia por un mismo tiempo en Valencia tres Zariñenas pintores, padre y dos hijos, mas ó menos famosos pero todos tres de habilidad en dicha arte de la pintura, pues que aun el Francisco (que es el menos aplaudido ó el mas ol¬ vidado) le trató de buen pintor Escolano (4), paso a prevenir, que assi como se confundieron las obras de los Ribaltas, de los Espinosas y otros, que florecieron a pares (5) quedando solo el designar sus obras diciendo ser v. g. de Ribalta, sin discernir de qual de ellos, de Espinosa sin distinguir, etc., de la misma forma siempre hemos oido celebrar las pinturas de Zariñena sin especialar de qual de ellos, pues se ignoraba hasta aquí que huviera havído mas de uno, que ha sido el nominado Christo¬ val, ó porque descolló mas que los otros en la habilidad, ó por que ha perpetuado su memoria la obra de Palomino. Y de di¬ cha forma, sin discernir, y ambiguamente, mencionó Don Lo¬ renzo Matheu (96) a Espinosa, como si fuera uno (haviendo al menos dos famosos) y lo mismo a Zariñena, siendo assi que ha¬ via tres, por lo qual a excepción de las pinturas que con cer¬ tidumbre conste ser de mano determinada de alguno de ellos usaremos del mismo estilo, denominándola obra de Zariñena, sin particularizar qual d'e ellos, bien que por lo común las obras preferentes se atribuyen al Christoval, siendo muy regular sean — 161 — no pocasde ellas de el Juan, que le sobrevivió no pocos años. Comenzando por este, consta que era Pintor de la Ciudad, en cuyo archivo se hallan repetidas noticias acerca de dichas obras que por encargo de la misma efectuó. Primeramente consta de como en i Junio de 1596, dicho Juan Sarinyena (as'si se halla escrito, y assi lo traslado, porque en valenciano la ny equivale en la articulación a la ñ del castellano) Pintor, otor¬ gó carta de pago ante el Escrivano de la Sala de 40 Libras, á favor de la Ciudad, á saber : 30 Libras por haver pintado la figura de San Vizente Martyr en la torre de la Casa de la Ciudad, frente del Tribunal del Gobernador; y las 10 libras á cumplimiento de mayor cantidad que havia de haver por pintar la figura de San Vizente Ferrer en la misma torre a la parte de la Plaza de la Seo. Por otra carta de pago del día 3 de Julio de dicho año 1596, consta como el mismo Juan Sarinyena recibió de dicha Ciudad 10 libras por pintar en una arquilla (hecha para custodiar las cartas quelos jurados havian de firmar para Su Santidad y el Rey) dos figuras, la una de San Vizente Ferrer y la otra de San Vizente Martyr, y otras pin¬ turas. Assi mismo, en su Manual consta como en el día 8 de Abril 1597, se le pagaron 50 libras a quenta de 200 Libras por la portada de la Celda de San Vizente Ferrer, que está en el Convento de Predicadores, y porque en parte lo confirma y co¬ rrobora, copiaré aquí la inscripción, que hoy mismo se lee, con letras de oro en el enrejado de dicha Celda, reducida a Capilla, y dice assi : Doróse por orden de la muy ilustre ciudad, año 1597. hasta aqui bastaba para lo expresado, pero continua el letrero: Y se renovó a sus expensas año 1752. Declaradas las pocas obras, que con certidumbre consta ser de dicho Juan Zariñena, pasemos a individuar otras, que se tienen comunmente por de Christoval, ó por de alguno de ellos indistinctamente, siendo de advertir, que assi por mediar la antigüedad del tiempo, como principalmente por no hacer plena prueba la semejanza del estilo y manera de pintar, assi como- tampoco induce plena prueba la semejanza de la letra es in¬ vencible algún error en lo que varias veces ha conceptuado la común opinión de los Profesores acerca de los Autores de n — 162 — la Pintura. De esta forma, pues, escrivió Palomino que havia pinturas de Christobal Zariñena en el Monasterio de San Mi¬ guel de los Reyes; no las individuó. Pero sin duda quiso decir unas que se han tenido hasta ahora por de mano de dicho Pro¬ fesor, a dos Retablos antiguos de dicho Monas¬ saber las de los terio, el uno .de San Gerónimo, y el otro de la Concepción, que ambos están en las Tribunas, y el Retablo de Santa Ana que está allí en la Iglesia. Y en obsequio de la verdad diré que á mas de que por ahora alli no consta que pintase nada ningún Zariñena, por el contrario resulta de aquel archivo, que las ci¬ tadas pinturas son de mano .de otro Profesor llamado Vizente Requena, y que dicho Retablo de San Gerónimo lo pintó y doró por 165 Ls. en el año 1598, y es dicho Retablo el primero que se puso en dicha Iglesia. Y que el otro de la Concepción lo pintó y doró por el año 1590, por 177 Ls. Y últimamente que el otro de Santa Ana le valió 180 Ls. pintura y dorado, en el año 1594, con lo que tenemos noticia de un Profesor verda¬ deramente digno .de no estar olvidado, pues le conciban un grande respeto y fama, unas pinturas tan excélentes, y por tanto ya la dexamos mencionado arriba. Son de Christoval Zariñena todas las pinturas del actual Re¬ Capilla de los Reyes del Convento de Santo Domingo, tablo de la cuyo Retablo se colocó en el año 1588. En la Parroquial Iglesia de Santa Cruz se reputan de dicho Profesor todas las pinturas del Altar de la primera Capilla á mano derecha entrando por la Puerta principal, excepto la principal de San Joseph, que es de mano moderna. Y siendo assi habrá .de desterrarse la opinión de los que las han con¬ ceptuado ser de alguna hija de Joanes, sin advertir la diferen¬ cia de tintas, y de contornos. Dichas pinturas, con ser de mano valenciana merecieron no ser desalabadas de Pons (7). En la Iglesia Parroquial de la Villa de Alaquàs, el Altar de San Joseph se califica pintura de mano de Sariñena, y no de Christoval, sino el Erancisco ó Juan que mencionamos pa¬ dre e hijo. En la Parroquial del Lugar de Aldaya se hallan dos Reta- — 163 — bios pintados por alguno de estos dos últimos referidos, y son el de San Pedro, y el de San Vizente Ferrer. En la- Celda del Padre Jubilado fr. Ambrosio Esteve, Reli¬ gioso mínimo de este Convento de San Sebastián, havia y des¬ pués pasaron a poder del Canónigo Don Hermán, seis tablillas de como cosa de un palmo y medio de alto, y un palmo de an¬ cho, pinturas de Sariñena. De las quales, quatro de ellas se conoce fueron pintadas despues de haver estudiado en la Es¬ cuela de Ticiano dicho Christobal, y las otras dos, antes de haverse aplicado a copiar sus obras, porque aunque todas seis son iguales en el dibujo, son desiguales en el colorido; sino es que también concurriera a pintar en ellas el dicho su padre, ó el Juan Sariñena hijo. Los asuntos de dichas pinturas son: Santa Maria Madalena, Santa Marta, Santa Inés Virgen, San Raymundo de Peñafort, un Niño con la Cruz a cuestas, y la Oración del Huerto. Es de mano de Sariñena (sin distinguirse qual) la pintura del Retablo de la Encarnación en la Iglesia del Convento de Santo Domingo, á excepción del pedestal de en medio, cuya tabla bajo del nicho principal parece cosa de Alberto Durero. Y se creía también ser de Seriñena la pintura del Altar de San Miguel (cosa excelente) de la misma Iglesia, pero si acaso hay alli algo suyo será solo el pedestal donde se ve la Virgen cosiendo un lienzo blanco, pues todo lo restante consta en el archivo de dicho Convento ser de Vizente Requena, como ya se dixo. Pero en dicho Convento si es de Christoval Sariñe¬ na un San Leonardo Martyr, que está en el Claustro mayor de detrás del Altar del Santo Christo de San Vizente. Assi mismo es de Sariñena en la Villa de Requena la pin¬ tura de la Capilla que está á la izquierda entrando en la Igle¬ sia del Convento del Carmen. Y en la Parroquial de Santa Catalina Mart3'·r de Valencia el Salvador del Sagrario de su Capilla de Comunión. En la Sacristía de San Miguel de los Reyes dice Pons (8) haver pinturas de Sariñena, pero no nos declara quales sean. El San Vizente Eerrer, y demás pinturas de su Altar, situado ■en el Cruzero de la Seo, inmediato al Palacio Arzobispal, que — 164 — a parecieron de un tal Borràs (según assi se explica (9) Pons le no son Borràs, religioso Gerónimo, y excelente Pin¬ del Padre tor de quien ya tratamos, si que se reputan por de Sariñena, según dictamen, no mío, sino de Profesores ancianos, prácti¬ cos, y muy inteligentes en el conocimiento de las manos, y es¬ tilos de cada uno, y con quienes he consultado en el asunto por lo que dice Cicerón (10) multa vident pictores in umbris, et in eniinentia, que nos non videmus: En el Convento de Nuestra Señora del Socorro, religiosos Agustinos, extramuros de Valencia, hay dos Retablos, el uno del Santo Christo, y el otro en la Capilla que está a su lado, y está dedicado á San..., Obispo, cuyas pinturas de ambos las consideran algunos ser de Sariñena. En la Capilla de los Reyes, en Santo Domingo, son pinturas de Sariñena los hay en los lados, pulseras y pe¬ 16 lienzos que destales y basamento, que representan los 12 apóstoles, Santo Domingo, San Vizente Ferrer, San Pedro Mártir y Santa Cata¬ lina de Sena. En casas particulares se hallan también bastantes pinturas de dichos Sariñenas, y yo tengo una Santa Catalina de Sena, de poco mas 'de 2 y 3, sobre tabla, que se estima por de alguno de ellos. (1) Part, ó tom. 3, pág. 269. (2) Refieren este suceso como milagroso, el P. Villafañé en su libro de las Imágenes, pág. 433, y Escolano, Historia de Valencia, lib. 7, cap. 6, n.° 8, col. 354. (3) En la Vida del P. fr. Domingo Anadón, pág. 124. (4) En el citado lugar y col. 354. (5) Como se expresa en sus Vidas. (6) De Reg. Reg. Val., tom. i, cap. 4, § 3, n.° 139, pág. 381, impr. 1654- (7) Tom. 4, cart. 4, n.° 3, pág. 71. (8) Tom. 4, cart. 9, n.° 34, pág. 249, impr. 1779. (9) Tom. 4, cart. 2, n.° 28, págs. 34 y 35. (10) In. 4 Academ. — 165 — Maíheo Gilart Pintor Este Profesor (cuyo apellido pronunciamos como si estuviera escíhritoChÜart, porque según el carácter de la lengua Valencia¬ na la g antes de la e, y también antes de la i, tiene en la articu¬ lación la misma fuerza que en castellano la ch) es el mismo que queriendo castellanizar su apellido el bueno de Pons (i) en vez de decirle Gilarte le denominó Giralte, tal vez acordán¬ dose de la Giralda de Sevilla. Y es bien conocido el apellido de Gilart en Valencia por causa del limo. Don Isidro Aparisi Gilart, también nacional, y Obispo auxiliar que fué en esta Ciudad, y escritor mencionado por Ximeno. Fué natural [este Profesor] de la misma Ciudad de Valen¬ cia, y aprendió (en ella) con grandes ventajas el arte de la pin¬ tura en la escuela de los Ribaltas (como nos dice Palomino (2), y despues de haver cursado las Academias de aquella tierra pasó á la ciudad de Murcia, donde hizo demostración de su habilidad, con gran fundamento en el Dibujo, y buen gusto en el colorido, assi al óleo, como al fresco. Con motivo de haversenos ausentado esta habilidad, a que huvo de dar motivo el conocimiento y experiencia de lo poco que por lo común florecen, ó seestiman, los ingenios en la propia Patria, como exclamó un Poeta (3) Patria dat vitaim, raro largitur honores, Hos multo melips terra aliena dabit. y 'Sobre que discurre prolixamente un discreto Portugués (4), nos hallamos tan destituidos de noticias, y de obras, de este Profesor, que sehace preciso mendigarlas, copiando á Palo¬ mino: Pintó (dice) la Iglesia de Nuestra Señora del Rosario (de Murcia) al fresco, á expensas de la Ilustre Cofradia de Cava- lleros de aquella ciudad, donde executó quatro historias con sin¬ gular acierto; la una de la Reyna Esther, desmayada delante del Rey Asuero; la otra del Glorioso Patriarca Santo Domin- — 166 — go, cogiendo rosas en compañía de otros religiosos; la tercera es Jacob con el Angel. Y el quarto, el misterio de la lucha de la Zarza, que ard\a sin consumicrse; y por premio dfi sus ta¬ reas, le honraron aquellos Cavalleros, haciéndole mayordomo. Siéndolo al mismo tiempo el ilustre Cavallero Don Payo Afán (5) de Ribera, y otros principales comissarios de la obra, y en elogio de sus aciortos se le escribió un cf rtcmnen, que se dió del fin que le sacó de su casa y Patria. Mas, como en él v. propensión lo que en otros seria violencia, luego que se recono¬ ció, viendo que su deliciosa asistencia le iba distrayendo del estudio, abandonó la casa y conveniencias que disfrutaba de la bondad del Cardenal y marchándose sin despedirse se vol¬ vió a su primer miserable modo de vivir y de estudiar. Y en¬ contrándole tal vez el Cardenal afeóle la acción y descomedi¬ miento, representándole la ingratitud a tanto beneficio como le habia hecho ; pero dándose por satisfecho y desagraviado, des¬ pués de informado de la pureza de intención, le alabó como hombre de bien y virtuoso, celebrando una aplicación tan pere¬ grina, pues que preferia los adelantamientos de su estudio a las comodidades que le brindaba su casa, y ofrecióle de nuevo su protección, que siempre agradeció con palabras y nunca ad¬ mitió con obras. De este suceso se refiere Palomino, y posteriormente con particular donayre nuestro Padre Serrano (14), rebajaría yo aquellas palabras de much-acho, y puerilidad, con que nos le pin¬ tan a dicho Profesor quando estudiaba en Roma procurando sus adelantamientos, al tiempo del enunciado suceso, pues pa¬ rece que nos le quieren figurar en aquella ocasión tan niño, como si fuera, si no recién nacido, en infantil edad, cuyos co¬ loridos no son tan propios a un joven, ó mozo, y a tal qual adulto, que haviendo nacido en Xàtiva en el año 1583 y aver cumplido 3 años allí, pues que fué confirmado en aquella Ciu¬ dad en el año 1591, pasó á Valencia, estudió en la Escuela de Ribalta, y sin duda bien instruido, parece que aqui ya trabajó varias obras, todo esto antes de partir a Italia ; con que bien parece que le podemos considerar, quando después estaba allá al tiempo del suceso, un joven que excederla de 15 á 18 años, por lo menos; que no será el primero que después de bien in¬ formado en Valencia del arte de la Pintura y aun después de — 172 — una acreditada habilidad, con el zelo de perfeccionarse pasó á Italia, como lo executo Rovira. Aplicóse mucho a la Escuela de Miguel Caravaggio, cuya manera imitó tanto que se equivocan sus obras con las de este. Del mismo modo consiguió imitar las habilidades, castas, y ma¬ neras de otros varios autores ; pues a masde ser émulo en el estilo de las obras de Guido Reni, imitó tal propiedad y con semejanzas las de Correggio, que haviendo pintado un Retablo ai lado de otro pintado por Correggio en un Monasterio de Benitos, son tan semejantes en el estilo, aunque distincto asun¬ to, que pasando muchos de Roma a Parma a ver las obras de Correggio, quantos inteligentes las ven tienen ambas pinturas por de dicho Correggio, sobre lo qual han ocurrido bastantes contenciones, de que no ha havido forma de apearse, hasta ver y enseñarles las noticias escrituradas en aquel Monasterio, co¬ mo se declara y consta la pintura de un Retablo es de Correg¬ gio, y la del otro no lo es, sino de Ribera (15). Y se dice por cosa cierta, que embidiosos los italianos de esta grande habilidad de Ribera, y a ñn que de ningún modo tuviera la gloria de igualar con el pincel de su célebre Correg¬ gio, intentaron malearle con tósigo, y que haviéndolo él podido presentir, y tener noticias de este intento, nuestro Ribera les hizo cierta mala pasada, y se volvió a Nápoles, donde se dió en adelante a la manera de pintar, como hemos dicho, de Miguel Caravaggio, imitando a la naturaleza con una gran fuerza de claro y obscuro, y con una manera suelta, franca y magistral. Mas, bolviendo con Palomino á tomar el hilo del principio de nuestro Profesor y de quando comenzó a lucir con los ade¬ lantamientos que obtuvo y adquirió en essa Escuela del Cara¬ vaggio, considerando que en Roma tendría muchos competido¬ res, y poca utilidad, pasó a Nápoles, saliendo de Roma sin ca¬ pa por dexarla empeñada en una hosteria. Y llegando como buen soldado a valerse de un Pintor de obrador público, le man¬ dó este pintar una cabeza por via de examen, para ver el grado de su habilidad; hizola el tan aventajada, y con tan valiente manejo, que admirado y gustoso dicho Pintor le regaló y aca¬ rició mucho, y haviéndole mostrado toda su casa y bienes, le — 173 — dixo: Todo lo que has visto, y sabido de mis haberes (que eran bastantes) será tuyo si quieres casarte con una hija única que me ha dado el cielo, mediante el Santo Matrimonio, y para quien es todo quanto tengo. Al oir Ribera semejante propuesta que¬ dó admirado y sorprendido, creyendo, que mas era querer ha¬ cer burla de sus andrajos, y mísera situación, que aprecio de su habilidad, que no se persuadia tenerla tan aventajada que fuera acrehedora a fortuna tan deshecha. Y assi le respondió modesto, y con algún género de resentimiento, lo que sentia, dándole sin duda una prudente quexa, porque hacia burla de su miserable estado. Pero el dicho Pintor, que con seguro pro¬ nósticopenetraba lo que tan ciertos indicantes prometian, le aseguró de la ingenuidad de su oferta, añadiendo que aunque su hija por sus prendas y competente dote multiplicaba por instantes pretendientes, a ninguno le darla de mexor gana, que a un Español tan hábil y aprovechado, pues hacia mas aprecio de la persona que de los intereses, y que mas quería para yer¬ no a un joven virtuoso, que a un rico ignorante y presumido. En fin, nuestro Ribera quedó casado ricamente con dicha hija de aquel Pintor, y continuando su estudio y aplicación á la es¬ cuela de Caravaggio, se aventajó tanto, que llegó a la eminen¬ cia del arte, dándole relieve a sus obras con tanta ferocidad que compitió los con mas afamados de su tiempo. Vivió, dicha Ciudad de Nápoles, donde no solo flo¬ pues, en reció en la fama, si que también abundó en riquezas, y llegó a tener quarto dentro del mismo Palacio del Virrey, con toda su familia. Pintó al óleo los Profetas sobre los de la Iglesia de arcos S. Martín de dicha Ciudad de Nápoles, y en el Altar de la Sa¬ cristía el quadro de la Asumpción de Nuestra Señora; con esto y la protección del Virrey, no quería reconocer superior en el arte. Y especialmente al Dominiquino, que era de una índo¬ le humilde, modesta, y agradable, le dió muchas pesadumbres, hasta decir que no sabia pintar. Y haviendo muerto este hizo aquella gran pintura en la Capilla del Tesoro con el milagro de San Genaro quando salla del fuego, cosa superior, llegan¬ do su crédito a tal grado, que abundó en riquezas, honras, y estimaciones, haciéndole el Pontífice merced del Hábito de Christo, no tanto por lo ilustre de su casa (de que según Pa¬ lomino no se duda) quando por lo eminente de su habilidad, pues eran sus obras solicitadas de todos los Príncipes, y Na¬ ciones de Europa. Y para articularizar mejor lo mucho que de este Profesor continúa refiriendo Palomino lo dire con sus propias pala¬ bras: No se deleytaba tanto Ribera en pintar cosas dulces, V devotas, como en expresar cosas horrendas, y ásperas, qua- les son los cuerpos de los ancianos, secos, arrugados, y con sumidos, con el rostro enjuto, y macilento, todo hecho pun¬ tualmente por el natural, con extre^nado primor, fuersa, y elegante manejo, como lo manifiesta el San Bartholome en el martirio, quitándole la piel y descubierta la Anathomia interior del brazo; el célebre Ticio (i6) a quien el buitre le saca las entra¬ ñas por castigo de su insolente atrevimiento. Los tormentos del Sisifo, de Tántalo, y de Ixión, expresando {especialmente en este) con tal extremo el dolor, atado a la ru-eda, donde era con¬ tinuamente herido y despedazado, que teniendo los dedos enco¬ gidos, para esforzar el sufrimiento, y estando dicha pintura en casa de la Señora Jacoba de Vosel en Amsterdam, á tiempo que estaba preñada, parió un chiquello con los dedos encogidos, a semejanza de dicha pintura (17) ; por cuya causa fué trasladada a Italia, y después con las tres compañeras y otras muchas, transferida a Madrid en el Palacio del Buen Retiro. Pintó también a Catón Utizense rasgándose las entrañas cotí raro afecto, espirando, y congregando pasmo de las circuns- tatites; también á Sileno, cruelíssimo, desnudo, y recostado lampiño, y coronado de pámpanos y racimos, tomando el vaso de vino, que un Satyro le echa de un odre que tiene sobre sus hombros, con otros muchos satyr os, y fautios embriagados y ca¬ bidos, cuya obra posehia en Ñápales Gaspar de Romea, gran protector, y aficionado de estas artes. Hizo también una gran figura de Hércules sentado, y mayor que el ruitural, cosa pro¬ digiosa, que hoy la tiene el Señor Conde de Salvatierra, con otras dos de Sisifo y Tántalo, de la misma mano, pero estas muy deterioradas. Hizo también nuestro Ribera célebres quadros del Nacimien- to de Christo expresiones muy singulares en los Pastores, con y zagales; siempre buscando asuntos ocasionados a su genio, para lograr con la obscuridad de la noche el mayor esfuerzo para el relieve. Y assi aunque pintó algunos quadros, que he¬ mos visto de Concepción, y otros asuntos gloriosos (bien que siempre bueno) se conoce que no campea tanto, como en los de",nas donde podia usar contrapuesto obscuro, y tener en todo presente el natural. Y assi hay en el Escorial en el quarto del Rey un célebre quadro del Nacimiento con estas observaciones, y otro en el Espolio del Exmo. Marques de Heliche. Sin omi¬ tir del San Juan que hay de su mano, mancebito y riéndose, abrazado con el cordero, con tal propiedad, que mueve a risa a quantos le miran; la qual pintura está en la Sala de Capitulo del Escorial. Es de su mano también el gran quadro de la Concepción de Nuestra Señora que está en el altar mayor de la Iglesia de Santa Isabel de esta Corte (bien que la cabeza de la Virgen ha¬ biendo entendido las religiosas qu.e era retrato de una hija de Ribera, se la hicieron mudar a Claudio). Pero todo el quadro es delEspañoleto; juntamente con el Apostolado, que circun¬ da dicha Iglesia, y otras de una Mater Dolorosa con su hijo Santissimo difunto, quie está debajo del Coro, que es cosa ad¬ mirable. También es de su mano un Crucifixo maravilloso del tamaño del natural, que esta en la Sala de Pro fundis del Co¬ legio de Atocha de esta Corte. También el quadro de Concep¬ ción, que está en -el altar mayor de la Iglesia de San Pasqual Baylón (fundación del Señor Almirante de Castilla) junto con otros quadros que están en el Cruzero, la una de San Andrés, y la otra de San Pablo Hermitaño, a el lado de la Epístola; y al otro lado el Bautismo de Christo Señor nuestro, y la otra el martirio de San Sebastián, sin otras muchas que hay en esta corte en casas de señores, y de algunos particulares aficionados, transferidos por los Virreyes de Ñápales. En el Escorial hay también muchas pinturas de su mano, ademas de las que se han dicho, assi en aquel Real Monasterio, como en el Palacio. En Salamanca también en el Convento de Monjas Agusthms, que llaman de Monterrey, hay diferentes — 176 — pinturas stiyas enla Iglesia, especialmente un quadro bellisimo de Concepción, unSan Agustín, y un San Genaro. En Cordova en la Sacristía del Convento de San Agustín hay un bellisimo quadro del nacimiento de Christo Señor nuestro, y un San Ge¬ rónimo en el Oratorio de las casas de los señores Acebedos, cosa estupenda. Y en fin fuera nunca acabar hacer relación de todas sus obras que verdaderamente fueron portentosas, y mu¬ chas, y con tal fuerza y relieve, que no parecen pintadas, sino naturales, sobre que Ae me ofrece prevenir una cosa, en que muchos han consentido de lo relevado de sus pinturas, que pa¬ rece estén abolladas por detrás-, y -assi mismo otras de los an¬ tiguos, y no es assi, sino que consiste en la calidad del lienzo, que con el tiempo se abolla en aquellas partes, que estan mas cargadas del albayalde; lo qual tengo experimentado, si el lienzo es delgado, ó muy abierto de poros. Ultimamente, después de haver ilustrado a toda Euro¬ pa nuestro Ribera con sus pinturas, murió en Ñápales con universal sentimiento por los años lógó, y á los 6j de su edad, dexando inmortalizado su nombre por todo el dilatado curso de la posteridad. Quedóle una sola hija de su matrimonio la qual casó con cierto título de Ñápales. Fué Ribera Académico Romano, lo qual y su naturaleza consta de un quadro de su mano del Evangelista San Mateo, que yo he visto, y esta firmado en un papel fingido, que dice assi: Ju- sepe de Ribera, Español, de la ciudad de Xàtiva, Reyno de Va¬ lencia, Académico Romano, año de 1630. Y en la Estampa del Baca, abierta de agua fuerte de mano del Españólelo, está en una piedra esta firma: Joseph á Ribera. Hisp. Valent. Seta- bens. F. Partenope. an. 1628. Partenope. es lo mismo que en Nápoles, y Setabensis, es natural de Xàtiva, hoy San Fhelipe. Dexó entre otros papeles de su mano una célebre escuela de principios de la Pintura, tan superior cosa, que la siguen no solo en Italia, sino en todas las provincias de Europa, como dogmas infalibles del arte. Hasta aqui Palomino ; el qual ya en otra parte (18) nos habla anunciado lo que aqui repite, como fué cavallero del hábito de Christo, por merced que le hizo su Santidad por los años del 1644. — 177 — En la Capilla de San Genaro en Ñapóles, llamada la del Tesoro, hay cinco preciosas tablas en las quales está pintado el martirio de esse ilustre Patrono de aquella popular Ciudad. Quatro hay de mano del Domini quino, de mano de Josephy una Ribera, y es quando el Santo salió ileso, y triunfante de la ho¬ guera encendida del fuego, cuya pintura se reputa por la mas excelente de quantas salieron del valiente pincel de este célebre Pintor. Entre otras obras del Grabado que me ocurren referir del mismo, a mas de las expresadas, añado aquí la estampa que gravó de Don Juan de Austria, en la que se halla su firma en¬ tera assi ; Jusepe de Ribera f. 1648. En la otra de un San Geró¬ nimo se halla su firma de esta manera ... Gravó también de dulce, hoy mismo grabada de esta y forma corre una estampa, y la vi en poder de Pedro Juan Gui- sart. Escultor en Valencia, y cabalmente para este parage parti¬ cular y notable, pues es retrato del mismo Joseph de Ribera. Y por conclusión hay un retrato de este Profesor en Madrid, en el Palacio del Rey. En Valencia tenemos también algunas pinturas de dicho Ribera: lo es una del Nacimiento del Niño como Dios, que está en la del Conde de Sirat, al lado de la casa Parroquial de San Salvador. En el Convento de Santo Domingo de Valencia se tiene por de dicho Profesor un Apostolado (de que solo están las cabezas) en las paredes de Sacristía. Y la su en Iglesia del mismo Convento San un Gerónimo, y parece también serlo el quadro de la Negación de San Pedro, ambos colaterales y con¬ frontando, en las paredes de la Capilla de San Isidro, que es la primera a mano derecha subiendo por la Nave, ó cuerpo de la Iglesia. En la Sacristía de San Miguel de los Reyes, entrando en ella a mano derecha, un San Jerónimo, cuyo carácter es todo de Ribera (19). El Canónigo de esta Metropolitana Don Vizente Blasco tiene dos pinturas de Ribera, la de un San Francisco de Paula como de 5 ó 5 palmos, y como de la misma magnitud un San Gerónimo. 12 — 178 — En el Convento de Santo Vitoria Domingo de la Ciudad de hay un cuadro de lO pies y 8 pulgadas ; ancho 7 pies y 7 pulga¬ das. Y tiene la firma Jusepe de Rivera. Español. Valenciano, fecit, año 164s; consta a pág. lOi de la Guía de forasteros de Vitoria, incerta en los Extractos de las Juntas generales cele¬ bradas por la Real Sociedad Bascongada de los Amigos del País de la ciudad de Vitoria, impr. Vitoria 1792 (20). Atajando el paso á algún error bueno será prevenir aqui, que no ha faltado quien pensase que dicho Ribera habia falle¬ cido en Bolonia, y no en Nápoles como nos dice Palomino; y para que no tome cuerpo aquella equivocada crehencia, ó sos¬ pecha, es de suponer que no tiene mas fundamento, que el ha- ver muerto en Bolonia un excelente Pintor, que se llamó Joseph Maria Crespi, el qual se renombró II Spagnolo, porque era oriundo de España, y más pricipalmente porque siendo bastan¬ te joven salió en unas máscaras vestido de trage a la española, cuyo renombre se derivó después a un hijo suyo que fué Canó¬ nigo, y le renombraban comunmente figlio d'il Spagnolo. Pero fué muy distinto de nuestro Ribera denominado il Spagnoleto, por cuyo renombre (aunque el uno diminutivo, y el otro no) alguno tal vez les ha confundido. No obstante que podia haber reparado que floreció dicho Crespí en época algo diversa, pues nació en Bolonia en el año 1665, y quando en el año 1738 es¬ cribía Juan Pedro Zanoth sus Memorias de la Academia Cle¬ mentina era hombre de 73 años; mas nuestro Spañoleto, ó Ri¬ bera murió en Nápoles como cosa de 9 años antes que el otro naciera. Siendo trasladado mucha parte de lo que dexo escrito de este Profesor, no se me deberá imputar á mi la tacha si acaso ha parecido difuso, ó prolixo en la narración, y mucho menos quando qualesquier elogios que se profieran caben muy anchos en el espacioso buque de una habilidad tan peregrina y extre¬ mada, que excediendo la limitada esfera de otras, que solo hon¬ ran a su Patria, ha sido bastante á dar honor, no solo al Reyno de Valencia, si a toda la España, pues se precia la España toda de que una habilidad tan peregrina y rara corra marcada con un renombre, que indicando, no la Ciudad ni aun el Reyno de — 179 — su nacimiento, sino la Nación, la prepare justo titulo para rego¬ cijarse de que se le acomodase por excelencia ó por antonoma¬ sia el dictado ó renombre de el Españoleta, para que assi lle¬ guen a toda la Nación los destellos y brillantes rayos de honor que nos adquirió. Pero advierto que esse prodigioso lucero, que tuvo su oriente en nuestro Reyno, elevó á ilustrar, como ilustró en se su cénit y hasta su ocaso, las regiones extrangeras, y remo¬ tas, siendo director y guia de los mas hábiles Profesores, pues siendo los de la Italia, aquella selecta porción que disfruta el crédito de maestra en el Arte de la Pintura (21) no han desdeñado, adoptando la obra y Escuela de Principios de nuestro paysano, recibirle por maestro; que maestros mudos son los libros, como dice Aulo Gelio (22) ; Lihri, muti magis- tri sunt. Y no se extiende a menos lo que dice Palomino, que lo califica maestro de la Europa, diciendo que todas las Escue¬ las de sus Provincias le siguen, siendo sus principios Dogmas infalibles del arte. Y es una de las escuelas que propone y or¬ dena para estudiar (23), aunque por tan abentajada, no la contempla tan conveniente a los principiantes como otras que menciona. Blasón (el de Maestro) bien merecido al que assi es lumbrera de otros, trabajando (como Ribera) obras útiles en beneficio del público, pues como dice Gersón (24) fundado en la Sagrada Escritura: isti (scriptores) enim no solu sibi laborant, sed omnibus exquirentíbus veritatem. Ecoles. 24, Cuya disciplina de dicho Profesor, lexos de abandonarse en lo mo¬ derno, á mas de haverseprincipios estampado en Paris sus el año 1650 de Pedro Mariette, después que Luis Eer- en casa nandez en España les había grabado con agua fuerte (25), la vemos nuevamente aprovada y renacer con impreción recien¬ te, publicada en Gaceta de Madrid, del Martes 12 de Julio 1774, donde dixo : Cartilla de principios para aprender a di¬ bujar sacada por las obras de Joseph de Ribera : se hallará en la Libreria de Castillo, y en su puesto. Gradas de San Phelipe el Real. (i) Tom. 3, pág. 310, n.° 88. — 180 — (2) De stato del mundo, tom. 21, os la descripción de Florencia, pág. mihi 55, impr.Venecia, año 1757. (3) Mas engañado anduvo Francisco Santos, que a nuestro Ribera le hace madrileño en su Sastre del Campillo. Puntada primera, pag. i, b.* (4) En la vida del P. Antonio Villanueba. (5) Dialog, de las Medallas, Dial. 6, pág. 255. (6) Sé que el P. D. Francisco Diosdado ha escrito y publicado una Disertación confirmando lo mismo de ser dicho Ribera de Xativa, anti¬ guamente Saetabi, aora San Felipe, fundándose en aver visto pintura suya en que se firmó Saetabensis, noticia que he debido a D. Manuel Lassala. Tengo la Disertación por mi traducida. (7) En el lugar citado. (8) Tom. 2, cart. 4, pág. 128, en la nota marg. (9) Palomino en dicho lugar, pág. 313. (10) En el libro de Fiestas a la Concepción (celebradas en Valencia en 1662 por el Breve de Alexandre VII con fecha de 8 Diciembre 1661), pág. 625. (11) El anónymo autor de la Industria Popular (el 111.° Sr. D. Pe¬ dro Rodrigues Campomanes) § 2, pág. 102. (12) Dichas págs. 310 y 292. (13) En el papel que en el año 1757 publicó, antes de elevarse en el de 1768 á Real Academia de San Carlos. (14) Siglo 3 de San Vicente Ferrer á pág. 18. (15) Vide el coloquio entre Carlos Marati y N. Belloti, que lo tiene Benito Espinós. [Esta nota esta al margen de este § sin llamada: na es seguro corresponda a este lugar.] (16) Con estas voces lo pintó Ovidio, lib. i de Pont: Sic inconsumptum Titiis, secuperque renascens. Non perit, ut porsit saepe perire iecur. (17) Muy advertidos deven vivir todos en no tener pinturas feas o disformes, especialmente donde se cohabita por ser causa de concebirse monstruos, influyendo para ello la imaginativa si atiende, mira o pien¬ sa, fixando la atención in figuras monstruosas; en esta Ciudad ocurrió cierto parto de prole feísima muy semejante a un Demonio a los pies de un San Miguel, y yo le conocí, y después de tan exemplar suceso se quitó de la alcoba donde estaba quando la concepción y el parto de la tal Señora. (18) Tom. 2, lib. 2, § 4, pág. 152. (19) [Escrito al margen del fol. 47.] (20) [Escrita al margen del fol. 48 b.] (21) Según lo dicho en la Vida de los Espinosas, n. marg. (22) Lib. 14, y conduce quanto lleva Casaneo Catalog, glor. mund. par. 10, consid. 28. — 181 — (23) Palomino, tom. 2, lib. 4, § 3, pág. 12. (24) De Laudib. Script. (25) El Autor de la Educación Popular (el Señor Campomanes), § 2, pág. 102. Andrés Março. hermanos. Urbano Março. Pintores. De estos ambos a dos hermanos y valencianos, sabemos por tradición fueron discípulos de Ribalta, y se congetura que de Ribalta el hijo, que es el que mas se proporciona por más mo¬ derno. Del Andrés al menos podemos dar documento en prue¬ ba de que florecía posteriormente y por el año 1663, pues en la estampa que va al frontis del Libro de Fiestas celebradas en Valencia en el año 1662, por el Breve de Alexandre VII, ex¬ pedido en 8 de Diciembre 1661, á favor de la Concepción Purí- ssima de Maria (i) cuya lámina entalló J. Gaudi, se puntualiza el año en que se grabó por dibujo de dicho Profesor, expresan¬ do: A. Margo invenit I Caudi f. An. i66¡. Donde en el ... modo de escrivir su apellido halló un nuevo (poco adver¬ tido, y menos observado) título, ó reseña en comprobación de que era valenciano, y es el haver escriturado Margo como lo acostumbró la lengua Lemosina, que desconociendo el uso de la z, que ahora tanto se estila, en su lugar usaba de la g y assi escrivia Çaragoga, Çafont (apellido) Çanoguera (apellido) calg, etc., hasta las inmediatas centurias, y al menos que eti desde el principio de la de 1500, por el trato y comercio con las Castillas, y unión de las Coronas, se corrompió esta obser¬ vancia caractheristica, y propia de nuestro idioma. No obstante que son muy escazas las noticias que nos que¬ dan de ambos a dos Pintores, es seguro practicaron con acier¬ to y desempeño las obras de su Profesión. De mano del An¬ dres Marzo es el quadro de San Antonio de Padua, que está en la Capilla de este Santo en la Parroquial de Santa Cruz ; y también el San Antonio de Padua, que está en su Capilla pro¬ pia en la Iglesia de Santa Catalina Martyr. Assi mismo era de — 182 — su mano un San Pascual Bailón de hechura como de 4 7 6, que Joseph Espinos, Pintor. vi en poder del difunto Del Urbano Marzo aun son mas escazas las noticias que nos han quedado, tal vez porque huvieron de ausentarse, ó por causa que se ignora. Pero puede aun verse una pintura de di¬ cho Urbano que tiene por asunto un señor con la Cruz a cues¬ tas, y para en poder de ... Ibarra, que vive a la esquina de la Calle de la Encarnación. (i) Su Autor, D. Juan Bautista de Valda; cuyo libro se imprimió en Valencia por Gerónimo Villagrasa, en 1663, en'4- Estevan March. Pintor. Sugeto bien conocido por su habilidad, y por su humor, y de no se puede hablar quien sin provocar á risa ; de modo, que lo mismo es pronunciar su nombre, que luego mismo, qual- quiera que tiene noticia de él (i). Ingeminat trémulos naso crispante cachinos porque al oir, y aun al pensar los ensartes, ocurrencias, y ex¬ travagancias le sugería lo raro de su que genio, ó lo estraño de su entusiasmo, pregunto (2) : Spectatum admisii risum teneatis amici? Ello vida larga por muchas razones ; (yo lo prevengo) es larga porque vivió bastantes años (que siquiera por esto es bueno el buen humor), y larga porque hay mucho que decir. Siguiendo, pues, la máxima que me he propuesto, para no de¬ fraudar al letor de noticia alguna, copiaré lo substancial que de dicho March nos refiere Palomino, con lo qual lexos de todo plagio, obro con la debida ingenuidad de no adrogarme como mió lo que es ageno; y agregando lâs demás noticias propias. — 183 — quedará el sugeto (digamos el Heroe de la Historia) vestido con ropage nuevo, de forma que si no parece á otro, quedará mas declarado ser el mismo. Fué nuestro Estevan March (según atestigua Palomino (3) y es assi) natural de Valencia, y discípulo de (Pedro) Orente, en cuya escuela aprovechó mucho, y en especial tuvo gran ge¬ nio para Batallas, las guales hizo con sup·erior excelencia. Era de genio algo lunático y atronado, y para poder pintar con propiedad algunos instrumentos bélicos en las Batallas, havia recogido gran núnvero de armas, y arnezes, los guales tenía col¬ gados en su obrador, hasta la caxa de guerra, lanzas, alfanges, y dardos, y poniéndose a discurrir el lanze de Batalla, gue se le ofrecía pintar, se enfervorizaba de suerte gue tomaba la caxa, ó el clarín, tocaba a embestir, y hechando mano de una cimitarra, ú otro instrumento, comenzaba a disparar golpes, y cuchilladas por todo el aposento; de manera gue las paredes eran el blanco de susiras, y aun los trastos no estaban segu¬ ros; de manera gue el mancebo gue le asistía procuraba esca¬ par el bulto guanto antes, no fuera caso gue participase de la colación gue se repartía. Y en estando posehido de este furor, hacia maravillas en las batallas, no siendo menos en otras his¬ torias, pues en la Capilla de la Comunión de la Parroguial de San Juan, del Mercado, hay mi guadro suyo de la Cena de Chris- to Señor nuestro, cosa excelente. No solo fué extravagante Este- van March en el furor de las Batallas (continua Palomino) sino también desbaratado en el govierno de su casa, y de su persona; y assi era poco aplicado al trabajo, sino es guando le estimidaba el furor venático, ó la fuerza de la necesidad. Solía, pues, salir por la mañana de su casa, y no venia hasta muy a deshora de la noche; su muger, gue no llevaba muy bien estas jornadas, reci¬ bíale ásperamente y a pocos lanzes venia a descargar la tempes¬ tad sobre ella. La pobre aflixida consultó su trabajo con su con¬ fesor, para ver gue medio tomaria; el confesor, como prudente le aconsejó lo gue debía, y fué gue lo llevase por amor de Dios, pues veía imposibilitado el remedio, gue no le recibiese áspero^ mente, sino con mucha caridad y amor. Ella estudió muy bien la lección, pero le salió siempre a la cara; gue pensar domes- tL·ar una fiera es trabajo inútil, sobre arriesgado, y assi le su¬ cedieron lances graciosissimos, que por no ser muy decenfíes les omito. Acaeció, pues, un dia, qioe haviendo salido de casa muy de mañana sin dexar providencia alguna para comer, no vino has¬ ta la una de la noche, y solo traxo unos pezes que cefiar, y mandó que se los friesen luego. La mujer dixo que no habia aceyte; díxole a Juan Conchillos (que entonces era su discí¬ pulo) que fuese por él. Conchillos dixo: Señor, a donde tengo de ir por el aceyte si estan ya todas las tiendas cerradas? Pues dame el aceyte de linaza {le dixo) que por Dios se han de freír con él. Hizose assi, y después de fritos los pezes comenzaron a comer, y á penas los gustaron, quando cada uno pensó he¬ chor las entra-ñas {porque el aceyte de linaza, gustado es infa¬ me y hervido es una peste). Estevan, que vio tal pistrage, co¬ gió la cazuela con peces y todo, y tiróla por la ventana. Con¬ chillos, que ya le conocía el humor, tomó el foguer {que assi llaman en Valencia los alnafes, ó brazerillos de barro) y lo arrojó también por la ventana. Diole tanto gusto esta acción a su maestro, que le abrazó, y levanto tan alto diciendo : "ah, bizarro! Per Deu que fas portat." Pero Conchillos no las tuvo todas consigo, porque temió no le arrojase a él por la ventana tras la casuela y el foguer. Después de todo esto dixo la muger: "Y que tenim de sopar? —Que menjeu banyes fretgi- des, per Deu! Que mes sopar que esta festa?" Dixo, y se me¬ tió 'en la cama. Todo lo qual sttpe yo del mismo Conchillos, que quando le traté era ya hombre de 6o años, de muy buena razón, y de mucha verdad (hasta aqui Palomino). Cierto que si las rarezas y extravagancias de nuestro March huvieran de referirse, fuera comenzar, y no acabar. ¿Pues qué? ¡Si las huviera él dibujado! Fuera obra grande y no pudiera darse pintura mas puntual de una loca habilidad. Pero sin em¬ bargo de que su ridículo carácter está bastante declarado por el dibujo, ó pintura, que nos hizo Palomino en el relacionado caso de la noche de la cena (ó del ayuno) reduciéndose toda la provición a un plato (mal dixe, a una casuela) de pescado frito con aceyte de linaza, que lexos de multiplicarse los peces. se disminuyeron con el arrojo; en cuya comedia (pero sino se comió, mas fué tragedia) hizo también su papel el arriesgado arrojo de Conchillos hechando el fogueril ú hornillo, etc., no obstante sirva de entretenimiento referir dos lanzes mas, ydis¬ culpe el gusto la digresión. Iba nuestro insigne March por Valencia un dia, ceñido su cinturón con espada y daga, según costumbre en aquel tiem¬ po (y aun se asegura que era dia de la fiesta de San Vizente Ferrer, y que el caso sucedió por las imediaciones del Altar de San Vizente, Calle del Mar, ó sus traviezas acia la Plaza de Santo Domingo) quando encontrando con el bullicio de la gente a un soldado, plántasele de quadrado, y le dize: Saqwe Usted la espada; el soldado sorprendido, muy pasífico y sosegado, y como que á sangre fria, lo menos en que pensaba era en reñir, le dixo : Usted vaya por su camino. El bueno de March, que. no quería tanta flema, si que buscaba aventuras (como Don Quixote), comienza a provocarle con palabras que le enardecieran, y enfadaran : Ea, ya le he dicho, que saque la espada. No faltaron ademanes que junto con estos retos enco¬ lerizaron al soldado, de forma que salió March con la suya, que era verle montado en cólera, y esgrimir la espada con des- pexo, valentia, y arrogancia. Y luego que observó los movi¬ mientos, tajos, y reveces, que le parecieron oportunos para su idea y estudio, dixo : Baste. Y se acabó la fiesta en paz. Con el Job de su muger executó en una ocasión una teme¬ ridad, lanze bastantemente pesado. Compró el bueno (ó como fuese) de March una carga de hortalizas, ó lechugas. ¿Y que hizo? La arrojó dentro del pozo, y dióle la mania, que dentro, y en lo profundo del pozo, havia de labar la ensalada su muger, y he ai que me la coge entre sus manos, átala por la cintura. La pobrecita de la muger en tal conflicto clamaba : ¡ Misericor¬ dia ! ; mas él duro que duro, no bastaron súplicas, ruegos, ni sumisiones para mitigar su locura. Pénela sobre el brocal del pozo, bajala poco a poco; ella con suspiros, que no le enter¬ necían, clamaba: Esteve, home, pu jam! El desde arriba mirán¬ dola, con una serenidad muy natural, y una par octaviana. Quando ya entendió que estaba bajo, solo la preguntaba: Ya — 186 — toques l'ayguaf Y ella respondía; Home, si; Esteve, home, pu- jam; por l'amor de Deu. Y él sin enternecerse, ni ablandarse, solo de decia muy sereno : Vatja, dona, renta bé les lletugues. Hasta que finalmente evaporado, ó extinguido el 'humo ó her¬ vor de aquella locura se canzó, ó se dió su desvario por satis¬ fecho, y tirando de la cuerda, sacó a su muger del pozo, ponién¬ dola en libertad. Sin dudapuede calificarse de martyr dicha muger sufriendo como subditaa un marido de un genio tan opuesto, según que tratando esta unión, forrada por la mayor crueldad, se explicó el Lizenciado Gaspar Lozano Montesino en la comedia: Los trabajos de David y finezas de Michol : jornada 2, introduciendo a... que dice: ...paguen las burlas con otras burlas los que me han dado pesares. Este Falciel es letrado, Michol muy afecto a Marte, Abigail es discreto. Nabal un hombre salvaje. Usando, pues, a las dos con estos dos, es vengarme por el modo más cruel que ha llegado a imaginarse, pues no puede aver martirio mayor entre las crueldades, que muger que ama a un valiente con un letrado la casen, y que una discreta tenga por marido a un ignorante. Con dichas estas extravagancias (de que vivia habitualmen- te dominado, prorrumpiendo en iguales desatinos a los que llevo referidos), dice Palomino, vivió nuestro Estevan March; pero lo cierto es que especialmente en las batallas hizo cosas estu¬ pendas y dignas de eterna memoria, de que hay muy repetidos exemplares, que he visto en dicha Ciudad (de Valencia) en poder de algunos aficionados. Por tanto, aunque sin disculpar los desconciertos de dicho — 187 — March (el mismo que cierto anónimo renombró Marcó) (4) se precia con razón Valencia de haver producido pincel tan un ventajoso; del qual hizo honorífica memoria la Academia eri¬ gida en dicha Ciudad con título de Santa Bárbara (antes de su¬ blimarse después a Real Academia de San Carlos) en el papel, que dió a luz en el año 1757, diciendo (5) : Estevan March, pintor de tan extravagante genio, como de peregrino ingenio para pintar batallas. Si bien no es de envidiar díscolo, ó un ta¬ un humor tan lento tan avieso el referido, empero es inegable, que una como redundancia tal de viveza atolondrada, como la de March, al paso que suele prorrumpir a las veces en desbarros, y excesos inapoyables, punibles, no dexa de conducir no poco para y aun el acierto mas las empresas, y para la execución mas ayroso en perfecta de algunas obras muy loables. No es esto disculpar temeridades, pues la cordura, la moderación, la prudencia es quien ha de governar siempre las acciones. Con ella siempre será laudable la empresa, aunque el suceso no corresponda fa¬ vorable (6) ; ... careat successibus opto Quisquís ab eventu facta notanda putat. Pero, ¿ quantas veces una temeridad en la guerra fué causa de una victoria, y en otras empresas bien logrado motivo de un acierto? aunque en tales contingencias solo se deben las gracias al Assi, de un modo semejante, se hace plausible acaso. el buen suceso de la temeraria condición de March, en quien su genio atolondrado, su juicio sin juicio, ó su loco entendi¬ miento (pues era un entendimiento mixturado de locura) fué si bien se advierte, el origen, manantial, productiva y causa de su habilidad para las batallas, porque era como lamatriz del numen, que hallando en él proporcionada la organización para tal efecto, le acaloraba y enardecía, dándole como un so¬ brenatural vigor para obrar prodigios con el pincel. De la misma, ó semejante forma, de como obra superiormente el nu¬ men arrebatado en la mente de los Poetas para proferir copio¬ sas Divinidades, según bien experimentado cantó Ovidio (7) : — 188 — Est Deus in nobis, agitante callescimus illo,^ Impetus hie Saiore semina mentis habet. y en otra parte (8) : Est Deus in nobis : sunt et commencia Coeli. Sedibus sethereis spiritus ille venit. Este móvil de la mente enardecida, y de este modo illustra- da, quedecimos Numen ó Estro (9) común, no menos á Pinto¬ res, que á Poetas, es el que inmediatamente engendra y pro¬ duce el entusiasmo, y este la feliz execución de las obras que se concibieron. Por esso los Poetas en latin se llamaron vates o vi mentis, como diceSan Isidoro (10) por aquel impulso, y fu¬ ror, con arrebatados profetizan y vaticinan lo porvenir que (y esto sin virtud de la Santidad Christiana, sino por moción, ya de algún mal espíritu, en cuyo caso se llama, como dice Torreblanca (11) eorum furor Enthusiasmus, á voce greca... En¬ tíleos, numine afflatus, vel divinus, vulgo endiosado, melius en¬ demoniado, ó ya por virtud de alguna illustración Divina, como ocurrió en algunas de las Sibilas y otras personas que vatici¬ naron con verdad, ó ya finalmente por solo prever las cosas mediante la prudencia humana. Pero dexando aparte las va¬ rias causas que pudieron influir para los vaticinios en los Poe¬ tas, y ciñéndome a los medios naturales, legítimos y comunes, para excitar el numen, ó el estro; para atraher, y hacer venir este vivaz y afluente espíritu, se valió el ingenio humano de medios artificiosos, bien informado de aquel principio : Quan- do falta la Natura, el arte la procura. A muchos Poetas se les atrivuye que para acalorar el ánimo, y conseguir con afluencia el numen, se auxiliaban del vino, especialmente Homero ; y el Poeta Enio, sin este corroborativo que le infundiera valentia y ferocidad no se ponia á trabajar sus marciales versos, según nos informa Horacio (12) : Vina fere dulces oluerunt mane Camenae. Laudibus arguitur vini vinosus Homerus. Ennius ipse pater nunquam nisi potus ad arma Prosiluit dicenda &. — 189 — En fin, ya lo pagó, la fición al vino le quitó la pues que vida (13). Pero nuestro March necesitando de este, ni otro no confortativo o auxilio forastero (pues le tenía domestico, y con 'buena provisión, en la bodega de su extravagante humor) lograba fácilmente propicio el estro o numen, y con mas natu¬ ralidad para sus obras que tal vez los Poetas para sus métri¬ cas producciones. Y aun parece que su racionalidad obraba juhiciosamente de acuerdo con su extravagancia (quando no digamos con su locura) para dicho fin de descubrir con afluen¬ cia el manantial de la invención, pues la una hechaba mano de la otra en las ocasiones, coadiuvandose ambas reciprocamente. De conformidad que si su entendimiento se hallaba menos abastecido de materiales oportunos (ó sean formas) para exer¬ cer susfunciones, ó trabajar sus batallas, se socorria de la ex¬ travagancia, como en el caso que hemos referido del soldado. Y al contrario por si alguna vez se le enrarecía ó anieblaba la oportuna extravagancia, suplia la racionalidad con el desvelo que sabemos aprobechando las bellas ocurrencias que le repre¬ sentaba la fantasia, ó se le proponían, ó figuraban allá en el retrete de imaginación, particularmente quando se hallaba su en la cama, pues nos consta, que si en los ratos de vigilia, se le ocurrían algunos lanzes de esgrima, ó pasages particulares y oportunos, escaramuzas raras, tajos, ó revezes estraños, escar¬ zeos dificultosos, cabidas de cavallos precipitadas, rebueltas pe¬ ligrosas, ú otras vistosas representaciones que le parecían ob- getos adequados para sus obrages, saltaba luego de la cama, y corriendo, antes que se le fuese de la fantasia, ó se le borrase de la imaginativa aquella ocurrencia, la dibujaba, ó al menos la bosquexaba, formando su borroncillo, para aprovecharse de ella a su tiempo. Y en todo lanze de hallarse estéril, ó desprevenido su numen, ó ver fría, árida, y desalentada su imaginativa, y necesitar por esta causa vigorizar con algún auxilio la feble y flaca naturaleza, no obraba desacordado en valerse del in¬ dustrioso medio de acalorar el ánimo, y para excitarlo y poner¬ lo fogosa disposición, tocar con ruidoso marcial estrépito las en caxas, sonar los clarines, y otros instrumentos bélicos, pues nadie ignora la prodigiosa simpática virtud de la música para — 190 — mover guardando una secreta y re¬ los efectos del ánimo. Ella, cíproca consonancia en nuestro espiritu, ó manteniendo una oculta correspondencia con nuestra alma, la participa y comu¬ nica intimamente los afectos y mociones, según el lenguaje del sonido. Su armonia no solo fervoriza dulcemente el espiritu, elevándole a la contemplación de los Divinos arcanos, por lo qual nos intimó David Laúdate Dominum in tympana, et choro; y su grata patética consonancia y armoniosa suavidad dulcifica y tranquiliza el ánimo la ira, como lo apaci¬ y apaga guaba y mitigaba Aquiles con su cytara, y Empedocles tam¬ bién la cólera mas furiosa y ardiente (14), si que por el con¬ trario, el sonido ronco, fuerte y estrepitoso, aviva y enfurece el ánimo con poderosos y eficaces brios, y comunicándole una espiritosa alentada vivicidad le dispone para arrogantes em¬ presas y heroycas resoluciones (15). Y por este motivo las caxas y los clarines en el exército, no, no sirven solo para par¬ ticipar las órdenes, y señas á la milicia, si también para in¬ fundir espiritu a los soldados (16), y assi cantó un poeta (17) ; Fortíbus assuevit tubicen prodesse, suoque Dux bene pugnates incitat ore viros. Pues assi como en la máquina eléctrica el continuo acele¬ rado movimiento va escalentando la composición metálica has¬ ta centellear fuego, no de modo muy desemejante la repercu¬ sión estrepitosa de semejantes instrumentos, despidiendo ó dis¬ parando con el sonido proporcionadas influencias, exagita, vi¬ vifica y acalora el ánimo, dispertando, inflamando, y encendien¬ do en la imaginatiba briosas exhalaciones, que engendran aquel prodigioso apetecido furor, que tanto contribuye para las em¬ presas; aquella tan decantada moción del entendimiento, que obrando preternaturalmente en el hombre, le reduce fácil á proferir y executar cosas extraordinarias, y le solemos deno¬ minar entusiasmo (18) aquel estro, finalmente, o aquel numen, tan suspirado de los Poetas, que á causa de ilustrar el enten¬ dimiento, y que arrebatándole como á otra mas elevada esfera, habilita y dispone a proferir y cantar armoniosos y sentencio- — 191 — sos versos, aun tal vez a los que ignoran las leyes de la dimen¬ ción y composición métrica, como sucedió en las Sibilas, y otros (19) por lo que no han reparado los eruditos tratar el como una cosa Divina, y como verso bajada del cielo (20). Et quoniam coelo descendit carmen ab alto. Me he entretenido en esta exposición porque deseaba son¬ dear que casta de entendimiento era el de dicho Profesor, que prorrumpia en tan disparatadas irrupciones de loco ; ó que cas¬ ta de locura, que engendraba tan estupendas y acordadas obras, producciones propias de un cabal entendimiento. Bien que no pienso por ello haver investigado el arcano original de la va¬ ria monstruosidad de genios algo mas ó menos semejantes al referido, y que de quando en quando produce la naturaleza, y aun en hombres muy eruditos en quienes á la rebuelta se ven cosas agenas de lo que dicta y promete su saber. Pero aun no puedo despedirme : la diligencia, que insinuamos, practicaba March, levantándose de la cama a dibujar las ocurrencias que le venian a la imaginatiba, para con ello tener especies, obge- tos, materiales, y dibujos prevenidos, y la copia que por otra parte vemos de pinturas de su mano, no me persuadiera, á no decirlo Palomino y por relación de su mismo discípulo Con¬ chillos, que nuestro March huviera sido poco aplicado al traba¬ jo. Pero ya en parte lo declara el mismo Palomino, diciendo : si no quando le estimulaba el furor venático; que a mi ver es es querer decir, que quando el númen se hallaba frío descan- zaba. Y en esto no comprendo obrase con mucho desacuerdo, a semejanza de los Poetas, que no hallándose arrebatados del furor poético, no aciertan en una tilde, y se molestan en vano, por lo que escarmentados de la inútil fatiga, conque en tal caso les desayran las musas, suelen diferir su designio para quando llega el feliz momento en que les acude al numen, franqueándo¬ les copiosos los raudales de conceptuosos versos. Y por esso en qualquier poema, luego aparece la invocación, con que se implora la asistencia y auxilio de aquellas fingidas, é imagina- dias Deydades, ó de alguna de las Musas, por lo común aque- — 192 — lias que según los mytologistas precide en el asunto que el Poema ha de tratar; aunque en materias devotas y sagradas se omiten estas vanas ceremonias, propias de la erudición pro¬ fana, y se implora el auxilio del verdadero Dios, ó de la Vir¬ gen (21). Bien que assi los Poetas como los Pintores deven dispertar el numen y probocarle una y otra vez, porque omi¬ tiendo esta diligencia seles enrarecerá tanto la vena, que acu¬ diendo muy perezosa, ó haciéndose infecunda, puede llegar a casi estelizarse del todo. Ni por último se extrañe haya parangonado yo tanto a di¬ cho March, ó á los Pintores, con los Poetas, pues assi á estos, como á aquellos, les veo subordinados a la misma jurisdicción del caprichudo entusiasmo, ó predominados, é igualmente nece¬ sitados del Estro, aquel supremo móvil, llamado también Nu¬ men; que por el ardimiento y calor, conque enciende é infla¬ ma las potencias, le llamaron, en los Poetas, furor poético (que se califica por don, y favor del cielo (22) y otros le llamaron furor frenético, que cabalmente es muy semejante, si acaso no es el mismo, el que engendró, fomentó, y crió la habilidad de Estevan March. Y por lo mismo de correr entrambos una mis¬ ma suerte, se parifican los Poetas y los Pintores á cada paso, como lo practicó Horacio, en su Epistola ad Pisones, comun¬ mente denominada De arte poética (23), y en especial quando cantó alli mismo : ...Pictoribus, atque Poetis Quidlibet audendi semper fuit aequa potestas. y no solo hermana a dichos Profesores entre si, quando habla de arrojo en abusar de licenciosas facultades, si que su común también hermana y coaduna á las mismas profesiones, como muy uniformes y semejantes, pues alli mismo expresa Ut Pintura Poesis erit... Esto tuvo sin duda muy presente el autor de aquel librito de símbolos (impreso en Leon de Francia, en 1564, en 16) quan¬ do le pretituló Ficta poesis. — 193 — Sobre que no hay cosa más frequente que alegorizar la una profesión por la otra, conforme a lo qual llamanse retratos, imágenes, y pinturas, tanto las que executan los Pintores con sus pinceles y colores materiales, como las que con el color re¬ tórico de sus coordinados conceptos, amasados, y distribuidos en la recta dimensión de sus metros, dibuja, pinta, y retrata vivamente el Poeta, como se comprueba por aquel distico que: se trata de Epitafio del Poeta Enio (24). Accipite o cives senis Ennii imaginis urnam: Hic vestrum pinxit maxima facta patrum, Y no menos el cavallero Marino apellidó Retratos sus poe- sias en que celebra los héroes, de ambos sexos, y personas ilustres en virtud ó letras (25). Y por remate de una verdad tan notoria como la de llamarse metafóricamente, retratos, y pinturas las descripciones (sea en verso, ó sea en prosa) de qualquier asunto que se declara, ó (diré) se dibuja con vivas expresiones. Retrato critico de la corte y del cortesano preti- tuló un libro el Padre Francisco Eulvio Erugoni (26), y muy juhiciosamente el Conde Oxentirn, por otro nombre El Fhi- losofo Sueco, concluyendo un § diciendo : este es el retrato de un cortesano hecho por mano de maestro. Pero, ¿á que me de¬ tengo?, si todos saben que la Pintura no es otra que una Poesía muda, la Poesía una Pintura que había (27), y que si el Poeta y nace y no puede formarse contra la disposición natural (28) Poeta nascitur; lo mismo puntualmente concurre en el Pintor también, que no naciendo tal no podrá serlo perfectamente solo por auxilio del arte, por lo qual también se dice Fictor nascitur, como lo exorna mi compañero Butrón (29). En todo lo referido hallo conforme al Padre Antonio Posevi- no, quando hermanando entrambas profesiones dispuso y preti- tuló su tratado De Foesi et Fictura; correlativo a lo qual vemos raro es el Pintor bueno que no dé algunos destellos de Poeta (30), como raro el Poeta que no profese afición á un ramo de tanta erudición como la Pintura. A la Música ya se da por su¬ puesto, pues son la Música y la Pintura hermanas de la Poesia 13 — 194 — (31) y esta vive subordinada a las Musas, de que trahe su ethy- mologia la Música, según el Poeta Inglés (32). Ya que se ha tratado de las obras del genio expongamos (que ya es hora) algunas del ingenio de dicho March. A mas de la que diximos, a saber, la pintura de la Cena, que está en la Capilla de la Comunión de San Juan del Mercado, tiene un bello quadro apaysado como de 4 y 7 palmos el Padre jubilado, y exprovincial fr. Ambrosio Esteve, religioso mínimo, cuyo asunto es un San Gerónimo recostado en la gruta, y está fir¬ mado de dicho Estevan March. El Dr. D. Pedro Camino tiene de Estevan March un quadro de S. Pedro de 4 y 5- También pintó un San Antonio Abad como de 6 y 8, que tenia en Valen¬ cia D. Joseph Caldés, y después pasó á dominio del Dr. [Juan Bautista] Moles, presbítero de la Catedral, por cuyo falleci¬ miento en el año 1787 lo heredó su hermano D. Pedro Pasqual Moles, Grabador, quien se lo llevó a Barcelona. Don Benito Escuder, Regidor de esta Ciudad, tiene en su casa (calle de San Christoval) quatro batallas originales de di¬ cha mano ; son apaysadas, como de 5 y 6, y sus asuntos Sagra¬ dos: el uno, quando Josué paró el sol en el valle de Gabaon; el otro, la batalla que dió Saúl, en la qual quedó muerto en el campo; otro la batalla de los israelitas contra los moabitas, en la qual vencieron los israelitas levantando Moisés las ma¬ nos al cielo: y el otro, una marcha de los israelitas contra los egipcios. Tiene el mismo Escuder un San Christoval, de la misma mano de March. De este tiene también dos Batallas Don Luiz Planes, Pintor. Tiene del mismo, y firmadas, tres batallas grandes, Don Juan Chaubet. En el salón de Capítulo del Convento de San Sebastián, extramuros de Valencia, hay dos pinturas que se tienen por de dicho March, la una tiene por asunto quando San Francisco de Paula hizo manar agua de un peñasco para beber y apagar la sed [de] unos oficiales; la otra quando dicho Santo hizo salir vivo de un horno de cal un corderillo, después que ya se lo havian comido sin restar mas que los huesos. Es también de dicho Profesor el quadro de San Antonio Abad, que está en su retablo en la antes Casa Profesa de la Compañía, y es la piimer Capilla a mano drecha entrando por la Puerta principal. Las puertas del lado del Retablo de la Capilla de Comunión en el CarmenCalzado, en las que están pintados Elias y Eliseo (no San Pedro y San Pablo como creyó Pons (33) las estimó qste autor por de mano de dicho March, pero ya diximos que muchos los estiman por de Ribalta. Como las batallas, en que mas particularmente brilló, no son el asunto mas proporcionado a la devoción, en semejantes sitios y al público no hay muchas obras que se me ocurra nom¬ brar, pero en casas particulares hay muchas, y yo mismo tengo un paizito, con una baca alli beviendo, tan bien executado como se dexa entender de tal mano. Finalmente nuestro Estevan March comunicó su habilidad a su hijo Miguel March, de quien hablaremos también, aunque con otro tono. Y rematando la historia de tan rara vida, por lo que nos informa aquel refrán de: Genio y figura hasta la se¬ pultura, ó el otro equivalente: Lo que se toma en la faxa se dexa en la mortaja; dígalo Horacio (34) Naturam expellas furca, tamen usque recurret. tengo por mas que verosímil, que dicho Estevan conservó siem¬ pre su mismo genial humor; el huvo de dexar de con¬ que no tribuir algo para llegar, como llegó, edad abanzada, fa¬ a una lleciendo en Valencia por el año 1660, pues un pergeño tal, ó calibre semejante, que se muestre poco sensible á las impresio¬ nes de una fina racionalidad, puede competir en la duración con el bronze, y vivir eternidades, según aquella salada respuesta, que según refiere cierto papel (35) dió un cerril, criado entre rústicas breñas, siendo preguntado como habia vivido casi 200 años, el qual dixo assí: Por ser yo casi salvage disfruté tan larga edad, y el que sin casi lo sea ha jurado de inmortal. — 196 — Tengo visto retrato de dicho March, hecho de pliuna sobre papel, el qual le tenía Joseph Espinos, Pintor, y ahora existe poder de Mosen... Casp Pbro. de la Iglesia mayor de esta Ciudad. (1) Persio. Satyr, 3, vers. 87. (2) Horacio Epist. ad Pisón, vulgo De Ari. Poet. (3) Tom. 3, pág. 319, n.° 103. (4) El erudito, y conocido Autor de Educación Popular (copiando a D. Joseph Garda Hidalgo), pág. 103. (5) Pág. 8. (6) Ovid. in Epist. Philid. late Solozano Embl. 46, en especial, n.° 42. (7) Lib. 6. Fast. (8) Lib. I, de Art. (9) Voz adoptada de la palabra latina AEstrtm, originada de la grie¬ ga Cestron, que significa propiamente el Tabano, de lo qual el P. la Cer¬ da, comentando a Virgilio, Geog. 3, Vers. 148, y metafóricamente se trabe para significar el acumen que estimula á proferir mordazmente. Vide Bïbliot. Mus, y es voz omitida por nuestro Diccionario. (10) Lib. 7, Ethimolog. cap. fin. (11) Torreblanca Villalpando, Epitome Delict, seu de Jur. Spir. libro I, p. II, n. 23, pág. 31, impr. 1618. (12) Lib. I, Epist. 19. (13) Celio Rodiginio, Lect. Antiq., tom. 3, lib. 28, cap. 30, pág. mihi, 558. Imp. Lugd. 1560. (14) Teodato Osio en su libro L'armonía del nudo parlare, part. 3, pág. 77. Impr. Milán, 1637. A más de dicho Ossio, Aulio Celio Noct. Attic., lib. I, cap. 2, (15) Alexand ab Alex, Dier. Gen., libr. 4, cap. 2, et ibi, Tiraquel, in semestr. Codescalc Sterrech cornent, ad Veget. De Re Milit., lib. 3, cap. 18, pᬠgina 204. (16) Los autores I citados n.° antecedente. (17) Apud. Joan. Martin Wogt. lib. De Cambiis. Thes. I, pág. 2, imp. Ciesse Hasorum. (18) Dicho Teodato Ossio en el citado libro, pág. 186, le define, di¬ ciendo : Dico solamente essere questo entusiasmo uno grande movimien¬ to della mente del huomo, onde operando sopranaturalmente, pronun¬ cia sopra il consueto. (19) El mismo Ossio, pág. 190. (20) Manilio De Astronom., lib. i, pág. 5, Imp... (21) Assi lo practicaron San Próspero en su Poema contra los — 197 — ingratos; el Cardenal Melchor de Polignac, en su Anti Lucretius, sive de Dea et Natura; Don Antonio Hurtado de Mendoza, en la Vida de Nuestra Señora. El P. Cayetano Corrazza, clérigo regular de los Meno¬ res, en su libro De arte bene amandi, sive de Diligendo ¡Deo. Imp. Ro¬ ma, 1724. Y también (sin ser asunto sagrado) el P. Jacobo Vanier en su Prcedium rusticum. (22) "Marcilio Ficino, a quien cita el Anónimo Autor del Panegírico por la Poesía, Impres. en Montilla por Manuel de Payva en 1627, pág. 14, B. (23) Hay algunos escrupulosos que no llevan a bien que la citada Epístola de Horacio se llame de Arte Poética; porque aunque da va¬ rios preceptos de esta arte le faltan muchos y muchos para llenar el asunto dearte, que no les huviera tampoco omitido, si su designio y propósito huviera sido escrivir determinadamente, con reglas y formali¬ dad, un exacto y completo arte de la Poesía. (24) Assi se halla en la Vida, que de este Poeta, antecede a los fragmentos de sus obras, comprendidas en la Colleccion de los antiguos Poetas Latinos, Impres. Geneve, 1611, allí dice, pues, pinxit, aunque Oc¬ tavio Boldonio en su Epigráphica, lib. 2, pág. 82, lo pone assi : Pleic vos- triim panxit maxima facta Patrum. (25) En su libro pretitulado La Galeria del Cavalier Marino, Impr. Venecia, 1620, desde pág. 92, hasta 306. (26) Este libro se traduxo despues del italiano al castellano, por Don Francisco Mariano Cagigal, Impres. Madrid, 1753. (27) Sexto Empireo, en quien se funda Casaneo Catalog. Olor. Mund., part. 11, quest. 44, pág. mihi. 441; Garzón en su Piazza Univer¬ sale, Diseurs. 90, pág. 668; Patricio de Republic., lib. i, cap. 10; Plu¬ tarch. De audiend Poem, quien sigue Sousa de Macedo en su Eva y a Ave, traducido del Portugués por Suárez de Figueroa, part. l, cap. 22, pág. 68; Tiraquel De^Nobilit, lib. 34, n. 5, in princ. ; Cesar Ripa Icono- logia, part. 2, en la Figura Pittura; Benedic. Haefteno, Schola Cordis, lect. 2, pág. 7, etc. (28) Los más antiguos sentaron como axioma la naturaleza, que y disposición genial y nativa era el todo para ser Poeta. Después un otros ya opinaron, que el arte, y estudio seria capaz de formarle. Ulti¬ mamente Horacio (Epist. ad Pisón) y otros han abrazado el sentir, que se requiere Naturaleza y Arte; Vide a Pedro Gualt, Chabotio, y Jac. Grassero, cornent, ad Horat. in diet Epist, pág. mihi, 226, Impres. Co¬ lon. Munat, 1615. (29) Discurs. De la Pintura. Disc. 15, pág. 120. (30) Como se comprueba aquí en varias vidas de pintores, como las de Ribalta, Vitoria, Collado, etc. (31) El citado Anónymo autor del Panegírico por la Poesía, pᬠgina 24 B. — 198 — (32) Juan Owen, lib. 2, epigr. 126. (33) Tom. 4, cart. 4, n. 9, pág ... (34) Lib. I, Epist. ID, Ad Fuscum. (35) El papel con titulo Colocación de Nochebuena, que en diferentes metros y prosa ofrece a los aficionados D. Alberto Montblanch. Ltiis de Sotomayor Pintor. Fué este Profesor natural de este Reyno de Valencia, tuvo (según refiere Palomino (i) gran genio para la Pintura, fué en esta Ciudad discípulo de Estevan Mardi, pero no se acabó de perfeccionar en la Escuela de este por causa de su extra¬ vagancia (que un hombre racional con un indiscreto es cosa tan insufrible como estar un vivo pegado con un muerto, mar- tyrio solo pudo inventarlo la fiereza del tirano Merencio (2). que Por ello se pasó a Madrid, donde continuó su estudio en casa de Don Juan Carreño, de donde salió tan adelantado cama lo manifiestan sus obras -en el buen gusto del colorido, gran di¬ bujo, y caprichosa composición, lo qual he visto yp (dice Pa¬ lomino) especialmente en Valencia (donde se volvió) en el Con¬ vento de las monjas de San Christoval de religiosas Agustinas, donde todas las pintureas son de su mano, y cosa verdadera¬ mente superior. Volvióse a la Corte, donde a poco tiempo mu¬ rió, guando aun no tenía 40 años, por el de lóy^. hasta aquí Palomino. En cuyas palabras se ofrece que moderar aquella ge¬ neralidad de todas, limitando su dicho, porque en la Iglesia de dichas monjas hay de Sotomayor dospinturas solamente, y son las del altar de San Agustín, y el de San Christoval en el acto de coger el Niño Dios, como declara Pons (3) siendo, no de Sotomayor, si de Gaspar de la Huerta otros quadros y pintu¬ ras, como la de la Puríssima en una Capillita bajo del Coro, etc. En el Convento del Carmen calzado de esta Ciudad hay de su mano, y con firma, que expresa Luiz de Sotomayor, un lien¬ zo, que desde que principió la obra (que se concluyó en el año 1783) de la Capilla de Nuestra Señora Morenita, que también es de la 3". Orden, se colocó, y existe en la pared de la Capilla — 199 — de San Elías, frente de la puerta que sale al claustro; cuyo asunto de dicho quadro es el milagroso hallazgo de dicha Ima¬ gen, que en dicha Capilla nueva se venera con el expresado titulo de Nuestra Señora Morenita, la qual (por el año 1341) fué encontrada bajo de tierra en el mismo sitio que hoy ocupa, haviendo deparado la Divina Providencia el descubrimiento de aquella Santa Imagen por el milagroso medio de dejarse oir por bajo de tierra por varios días sonido de campana, al tiempo y hora de las primeras oraciones, y hecha excavación en el mismo sitio, que indicaba el sonido, y encontrándose una cam¬ pana, fué hallada bajo, y dentro de su concavidad, y hueco, la Santa Imagen, que según todas las señas, y prudentes con- geturas, fué ocultada por los christianos quando la invasión de los moros (4). Del mismo autor existe pintura, como de quatro palmos una en quadro, su asunto es Nuestra Señora con el Niño Jesús en los brazos, en casa de la Viuda de Pasqual Fita, calle de Cala¬ trava- esquina á la Corregeria, Y en poder de Don Felip Lo¬ rente, Pintor, vi un quadro como de 5 y 7. pintura de San Antonio Abad, que se reputaba por de mano de dicho Soto- mayor. (1) Tom. 3, :pág. 380, n.° 139. (2) Virgil. Mneyd. Lib 8,a vers. 485. (3) Tom. 4, cart. 3, (pág. 61. (4) Padre Maestro fr. Miguel Alonzo de Carranza en su Catecismo, part. I, cap. 5, pág. 405 ; D. Joseph Vicente Orti en su Relación de las Fiestas por la Toma de Brihuega, y Batalla de Villaviciosa del dia g y to de Diciembre 1710, pág. 29. Juan Antonio Conchillos Falcó Pintor. Fué sugeto (i), que mereció nos dejara escriturada su Vida Don Antonio Palomino (2) Y diciendo, como fué natural de esta Ciudad de Valencia (donde nació por el año 1641.) y de muy ilustre familia, assi por el apellido de Conchillos en Casti- — 200 — lla,como por el de Falcó en Valencia, expresa como aprendió los principios en la escuela de Estevan March, y que por la ge¬ nial extravagancia de este pasó en su casa dicho Conchillos trabajos que solo su bondad les huviera tolerado : y en verdad si tener cerca un genio opuesto es (como suele decirse) igual tormento al de estar atado un vivo con un muerto, como ya hemos dicho (3) cierto le sería de mucha cruz el genio raro de su maestro, atendida la irreconciliable oposición, que con- trahen y conservan entre sí los genios disconformes y repug¬ nantes, como es notorio y expresó Horacio (4). Oderunt hilarem tristes tristemque jocosi Sedatum celeras, agilem graumque remissi. puesto por informe de Palomino, sabemos que si dicho March era como el contrario Conchillos ; fué hombre verda¬ era, por deramente amabilissimo, humilde y exemplarmente virtuoso, y honrado, y de una masa de Angel. En fin todo lo sollevó con paciencia. Y continúa Palomino diciendo cómo salió muy ade¬ lantado pintura, y especialmente en el dibujo, y que des¬ en la pués de algunos años pasó á Madrid á ver las eminentes obras, y tratar los grandes Profesores que entonces había, en que se detuvo una buena temporada. Que ocasión comunicó con esta a Don Joseph García, Pintor, condiscípulo que como paysano y había sido suyo, y hallándose entonces Conchíllos desocupado, y García en el auge de su fortuna, le díó éste que trabajar, y entre otras obras, dos quadros bien grandes é historiados de la Vida de San Eloy, c]ue están en la Sacristía de la Parroquial de San Salvador de la Corte. Y dice el mismo^ Palomino, que aunque García por hacer del maestro les retocó, en que no les hizo merced alguna, todavía se conoce muy bien que son de Conchíllos, y que descubren su grande ingenio, y capricho en la invención, y composición armoniosa de lo historiado con mucho fundamento de dibujos. No dexó de bolverse algunas mexoras a Valencia dicho con Conchillos, el tiempo que recidió en la Corte asis¬ porque en tió con gran frequencia á las Academias que se tenían entonces en Madrid con mucha formalidad. Y assimismo se aplicó á — 201 — copiar las mejores pinturas que pudo, sin olvidar el estudio de las célebres estatuas de Palacio, cuya aplicación observó toda su vida. De suerte que procuró establecer la Academia en Va¬ lencia, y aún la tuvo muchos años en su casa, con hallarse ya en edad muy abanzada, sin faltar ella noche alguna, haciendo a una figura de carbón cada noche. De suerte, que eran innume¬ rables las que tenía, y assí para qualquier invención que se le ofrecía, sacaba un legajo de figuras de Academia, y con facili¬ dad encontraba lo que havía de menester, y lo acomodaba a su intento buenos desnudos, y galantes actitudes; cuya con muy insinuada Academia (que con dichas noticias nos menciona Palomino) tal vez sería continuando en su casa dicho Conchillos aquella misma Academia anteriormente mantuvo en el que Convento de Santo Domingo un Padre mudo, de la casa de los Marqueses de Boil, de que hace mención el mismo Palomi¬ no (5). Pues dicho Padre (que se llamó el Padre fr. Antonio Fenollot) falleció once años antes que Conchillos, y en el día 13 de Diciembre 1700. Bien que tal vez había más de una Aca¬ demia de Pintura y Dibujo en Valencia, pues de Academias (en plural) á un mismo tiempo, hace mención Palomino, en esta Ciudad (6). Tuvo también gran facilidad en hacer dibujos de aguada de quanto se le ofrecía, ó de algún sitio caprichoso que huviese visto; assí quenta Palomino que quando éste vino á Valen¬ y cia en el año 1697, para hacer la visura de la obra de la Parro¬ quial de San Juan del Mercado, salió a recivirle como discí¬ pulo que había sido suyo Dionicio Vidal, y en su Compañía quiso también salir el referido Conohillos, como con efecto di¬ cho Vidal y Conohillos le esperaron en la venta de Chiva, á cinco leguas de Valencia, y haviéndose allí solemnizado con aplauso el buen arribo, y pasado á dicha Ciudad por la tarde, al día siguiente presentó Conchillos á Palomino un dibujo de aguada, de todo el recivimiento de las calezas, la venta, y el pozo, y pilar, que hay enfrente, con todas las demás circuns¬ tancias del país, y como Vidal abrazaba a su maestro Palomino, y assí mismo dibujados todos los demás personados con tal pro¬ piedad, que en las acciones y el trage se conocía quién era cada — 202 — uno. (Este dibujo hoy mismo para en Valencia, en casa de Don Mariano Ferrer y Aulet, que vive en calle de Carniceros, en la esquina, junto á los Esculapios.) Lo mismo executó, como laborioso, el citado Conchillos (y lo refiere Palomino) en otra ocasión, en que hicieron los mismos una paseata á Villarreal, á visitar el cuerpo de San Pasqual Baylón y otros Santuarios de este Reyno por aquel parage. En cuya ocasión hizo diferentes dibujos, ya del célebre castillo de Murviedro, y de las ruinas allí de la antigua y memorable Sa- gunto, como también del que Palomino llamó Amphiteatro (7), y por general consentimiento d.e todos los eruditos (diré rigoro¬ samente hablando) está calificado por latro célebre de la anti¬ güedad (8), en apoyo de lo qual bastaría por todos citar al eru¬ dito Don Juan Martínez Salafranca (9), y el último Dístico de los que trabe éste copiados del Deán de Alicante Don Manuel Martí, que dice: Quippe diu negleta prius sine nomine saxa, Inventu nostrp facta Theatra nitent. bien que solo le traygo á colación porque le nombre Teatro, pues en quanto a lo de adrogarse este descubrimiento de ser teatro, y no otra cosa, ya tiene anticipada respuesta por el ci¬ tado Martínez Salafranca (10). Y dixe arriba ser teatro rigo¬ rosamente hablando, porque de otra forma, en el mismo theatro (tomada la voz en sentido lato) hay también amphiteatro, pu¬ diéndose denominar tal contemplado con la parte de los expec- tadores, que confronta con el teatro y sitio de la representación. Mas; bolviendo á tomar el hilo, no omitió en dicho dibujo historiar otros sitios, y hermitas, que visitaron, y sobre todo un fracaso, en que se volcó la caleza, donde iba él con otros amigos, y entre ellos un religioso y un clérigo, y era de ver el dibujo (dice Palomino) con la gracia tan extremada que estaba hecho, que convertia en placer el susto de la cahida, pues un calezero sofrenaba las muías, otro estaba sacando la gente de la caleza, otros salían á ggtas, el religioso haciendo espantos, el sacerdote hachando absoluciones, y yo también (dice dicho Au¬ tor) andaba en la fiesta ayudando á sacar la gente de la galera. — 203 — y el criado teniendo el cavallo de mi silla volante. De suerte, que estaba todo con tal propiedad en sitio, adhérentes y circuns¬ tancias, que cada vez que se vehía el dibujo, parece que estaba sucediendo el caso. Fué dicho Profesor muy curioso en la particularidad de notar enquantos dibujos hacía mu}'' por menor de letra suya, para quien era y á qué destino, como para qué Iglesia, y en qué sitio había de ponerse el quadro, ó pintura, y qué dimen¬ sión, ó magnitud havía de tener, notando puntualmente el día en que efectuaba el dibujo, como con esta exactitud le he visto en muchos, especialmente en uno hecho en 31 de Julio de 1702, para un órgano de no me acuerdo que Iglesia; en otro hecho en 15 de Octubre 1694. de un Venerable Simón de Roxas, que havía de servir para el lado del Altar mayor del Convento del Remedio, Trinitarios calzados, extramuros de Valencia. Tam¬ bién en otro hecho en 29 de Octubre 1698, de una Piedad para la Capilla del Entierro de la Iglesia del Salvador de Valen¬ cia, etc. (curiosidad, que assí por la cronología, como para otros fines, fuera buena que observasen todos). Celebrando Palomino las pinturas de Conchillos (que tam¬ bién menciona Pons (11), nombra como suyos dos célebres qua- dros de más de 20 palmos de alto, que tenemos en Valencia en el Coro de la Parroquial de San Salvador, uno a cada lado del altar mayor, siendo el asunto de uno la milagrosa venida de esta prodigiosa Imagen contra la corriente del río Turia (12) ; y el otro quadro representa los insultos y cruel lanzada que los bárbaros infieles executaron en la Santa Imagen de Jesucristo en Berrit ó Berito, que según historia el Arzediano Balles¬ ter (13), y otros, es la misma insinuada que veneramos con fé viva en Valencia. También pone Palomino por obra de Conchillos la pintura de la Puríssima Concepción, que está en el altar mayor del Convento de la Puridad, religiosas Clarizas de Valencia, cuyo quadro le pintó por el año 1697. Y dos grandes lienzos de la Vida del glorioso Patriarca San Benito, que hizo para el Real Monasterio de Valdigna, m.onges cistercienses los quales vi yo (dice dicho Autor) transitando por aquel célebre valle, camino — 204 — de Gandía; y cierto que son cosa excelente, y están colocados en el Presbiterio de aquel magnífico Templo, que es de los mexores que he visto en aquel Reyno. Pintó otro gran quadro de la Vida de San Luiz Bertán para el lado drecho de la esca¬ lera del Convento de Santo Domingo de la Ciudad de Murcia. Y también hizo el lienzo principal de San Antonio para el altar mayor del Convento de Capuchinos de dicha Ciudad (14) y otros para el Claustro de San Sebastián, Convento de religiosos mínimos de San Francisco de Paula, extramuros de Valencia, donde hay de otras manos, como de Vidal, Gaspar de la Huer¬ ta, etc. Pero hay muchos de Conchillos de un superior dibujo, y bien entendidos, y son los siguientes : el que expresa quando se apareció San Francisco de Assis á San Francisco de Paula, mandándole que dilatara su primer Convento que le fundaba en Paula con mucha estrechez, y el San Francisco de Assis le dió la planta; otro, quando los hereges hugono¬ que representa tes arrojaron al fuego la Imagen de un Crucifixo, y el cuerpo del Santo que estaba en el a)^re, se baxó y abrazó con el santo Crucifixo, consumiéndose en las llamas, como en holocausto de amor; otro, que manifiesta tener el Santo un peñasco, ó peña grande, en el ayre, que hoy en dia continúa de la misma suerte en Paula; otro, que declara cómo el Santo con una carta em.- bió, é hizo pasar los toros por el mar, para trabajar en el Con¬ vento de Palermo ; otro, en que está el Santo en la gloria, y el Rey, por intercesión de su hija Doña Julia, le concede el terri¬ torio para fundar este Convento de Valencia; otro, en que se ve al Santo que tiene a sus pies el infierno, ó batallando dicho Santo con los espiritus infernales, que están a sus pies; otro, de quando el jumentillo bolvió las herraduras al herrero, sacu¬ diéndolas de los pies, tener el Santo dinero para pagar¬ por no las; otro, que representa el milagro de quando el Santo hizo salir de horno al corderillo, un después de que haviéndole gui¬ sado, se lo hablan comido unos oficiales. También el quadro que muestra la Concepción del Santo, apareciendo luces sobre su casa; assi mismo el quadro que tiene un perro que bomita unos sesos que se havia comido, con los quales hizo una cura- ^ ción el Santo. A más de los referidos se tienen por del mismo — 205 — Conchillos en el expresado Claustro otros más lienzos, como . son el de quando el Papa Sixto le mandó al Santo ir á París á curar al rey Francisco ; y el de la peste que padecía y la curó el Santo. Igualmente el quadro del voto del ayuno, que le im¬ pugnaba el Papa Sixto, y el Santo abraza las asquas en crédito de que podrían sus hijos tolerarle; el de la disputa del Santo con ciertos Doctores ; el que representa al Santo en el féretro ; el quadro en que se vé cómo el Santo resucitó á un muerto; el que demuestra quando los soldados fueron á prender al San¬ to, y diciendo : Vo soy, cayeron ; el que manifiesta quando re¬ sucitó unos pezes ; y el de quando el Santo exprimió la moneda, y cayeron gotas de sangre. Pero el que inquestionalmente es de dicho Autor, sin rastro de la menor duda, como los última¬ mente mencionados, es el quadro en que están unas mugeres, y otros, oyendo y escuchando al Santo, siendo de advertir que los personados que allí manifiestan, son retrato de la fami¬ se lia de Conchillos : y el de éste se halla bien patente ; cuyo qua¬ dro está frente de la puerta, que de la Portería sube al Claus¬ tro, y existe al lado del que está sobre la Puerta que enfrontando con la Portería sale al descubierto, y lunete de los naranjos. En el Atrio del Convento de Santo Domingo, el quadro grande que está a la parte del Evangelio es de mano de Con¬ chillos, el que le pintó en el año 1724; y de esse mismo año está firmado el quadro grande de enfrente, y es pintura de Evaristo Muños. En el Convento de Padres Mínimos de la Villa de Alaquáz hay de dicha mano de Conchillos dos lienzos, que están colate¬ rales en la Capilla de San Francisco de Paula de su Iglesia. Y Manuel Peleguer, mayor. Impresor y Platero, que vive en la Tapinería, tiene de la misma mano dos lienzos apaysados: uno tiene por asunto el martirio de San Hermenegildo, y el otro el martirio de San Blas. Dibujó (muy al vivo) al Padre Francisco Gerónimo Simó, por cuyo dibujo se abrió después por el año 1703 la lámina en 4.° que tiene alrededor unas redes con pezes ; y es de notar que el divujo lo hizo algunos años antes que muriese dicho Padre Simón, y se comprueba porque éste falleció en 25 de — 206 — Abril 1612, á tiempo que no sólo había fallecido ya Conchillos, desde 14 de Mayo del año antecedente 1611, si también se había éste años antes inhabilitado, como se dirá. Y sin duda para ello le movió á dicho Profesor la fama, que sin embargo que ob¬ servó dicho Venerable una vida oculta y retirada, no dexaba de transcender algo al público, con acreditada opinión, la que huvo de prender en el ánimo de Conchillos, que viviendo como vivía éste en la calle vulgo de les granotes, era no sólo parro¬ quiano de San Andrés, de donde era dicho Beneficiado, si tam¬ bién vecino (pues que en cierta época vivió a los bajos de la casa grande hace frente á la calle de que barrio de pesca¬ dores, en cuya alusión, ó porque cooperaron éstos en la lámina, se pusieron en ella dichos pezes (15). Ayudó no poco á Don Antonio Palomino, en pintar el cielo de la Parroquial de San Juan. Dióle finalmente á dicho Profesor á los últimos años un ac¬ cidente de perlesía, que lo dexó baldado y tan inhábil, que le vino á cegar, y verse en grandes trabajos, y más con los con¬ trastes y turbulencias que padeció este Reyno desde el año 1705 en adelante. Por último falleció en esta Ciudad en la Pa¬ rroquia de San Andrés, calle vulgarmente llamada de les gra¬ nates (que es decir de las ranas) en 14 de Mayo 1711, á los 70 años de edad. Dexó un hijo también Pintor, de mediano des¬ empeño (de quien pienso que es el quadro que está en el Atrio de la Capilla de San Luiz Bertrán, un Santo Domingo, a la parte del Evangelio, pues se puso en el año 1724, colateral del de Evaristo Muños que está enfrente (éste firmado, el otro no) en cuyo año ya era muerto dicho Conchillos padre), llamado Manuel Conchillos, quien entre otras cosas pintó algo de lo que vemos en los Claustros del convento de Nuestra Señora del So¬ corro, pero se omite aquí por no haber sido de la elevada ha¬ bilidad que su padre. A mas del retrato, que ya mencionamos de Conchillos, hay otro en que está pintado de cuerpo entero, y de estatura natu¬ ral, hecho de su mano, y hoy le tiene un descendiente suyo, que es Luciano Calao, Pintor, que vive junto á la plaza de Mosén Sorell. - 207 — (1) En el izquierdo se lee: "V.e la Nota debajo, pues este margen que se alaba el antiguo", y en el margen derecho se encuentra la es siguiente : NOTA Ha habido dos Conchillos Pintores, el uno padre, y el otro abuelo del Mosen Manuel Conchillos que años pasados Be¬ era neficiado en Santa Catalina, y un frayle mínimo; el que se alaba y menciona Palomino es el Antonio. (2) Tom. 3, pág. 492, n.° 223. (3) En la vida de Luiz de Sotomayor. (4) Lib. I, Epist. 18. (5) Tomo I, lib. 2, § 7, pág. 83. (6) Tom. 3, hablando de Senén Vila. (7) Assi le denominó también Beuter, lib. i, cap. 8, fol. 36, col. 2, en la Edición Valenciana de 1538. Pero conociendo su error, en la edi¬ ción castellana, ya le llamó Teatro, como luego se dirá. (8) Llamándole Theatro le describe Escolano, lib. 7, cap. 16, á n.° 4, col. 470. Dicho Beuter, lib. i, cap. 17, pág. ico, en la edición de 1604. El Dean Marti, en la carta que dá traducida Pons, tom. 4, cart. 8, á n.° 13, pág. 200, Impr. 1779 ; P. Lampillas, part. 2, tom. 4, § i, pág. 20, etc. (9) Memorias eruditas, lib. l, § 39, pág. 340. (iC) En el citado § 39, per tot. (11) Tom. 4, cart. 4, n. 13, pág. 78. (12) El Arcediano D. Juan Bautista Ballester en su Historia del Santo Christo de San Salvador. Cap. 2, á pág. 14. (13) Dicho Ballester, por todo el tratado segundo. (14) Lo mismo ratifica Palomino en la Vida de Senen Vila, donde igualmente lo repite por que lo pintó por encargo de este su condiscí¬ pulo. (15) [Desde "y es de notar" hasta "pezes" tachado en el Ms.] Miguel March Pintor. FuéMiguel March natural de la misma Ciudad de Valen¬ cia, donde nació por el año 1638, y discípulo de Estevan March su padre, de quien ya hemos hablado, aquel cuyo raro humor y redundancia de genio (igual á su habilidad) le hizo memora¬ ble y conocido más allá del Gremio de los Pintores. Aprendió nuestro Miguel March de su padre todo lo bueno, sin contami¬ narse con la escoria de menor sus geniales extravagancias ; que no siempre se ve cumplido lo que dixo Ovidio (i) -- 208 — Nam patris in natos abeunt cum semine mores. condúxole su aplicación á Roma, donde procuró argumentos su talento en redupli¬ la escuela de Carlos Marati ; y para no car, no tergiversar alguna en manera lo que de él nos dexó escrito Palomino (2) estas son sus palabras: siguió el genio de su padre en la aplicación à las batallas, pero más universal, y sin la extravagancia de su humor; y assí hizo (además de las batallas) cosas muy excelentes. Y con especialidad hay una pin¬ tura suya de nuestro Padre San Francisco en la Capilla de la Orden de aquella Ciudad {de Valencia) cosa superior (3) ; y también hay otra del mismo Santo en la impresión de las llagas, en el Convento de las monjas Capuchinas, que es una admiración, sin otras muchas que hay en diferentes sitios en gran concepto de los del arte. Y a no haverle preocupado la muerte en lo mexor de su edad, hubiera dexado otros muchos testimonios de su gran genio, porque fué excelente dibujante, y tubo gentil manejo de los colores (hasta aquí Palomino.) Quien no exagera en quanto proclama de Miguel Mardi, pues era hombre de una habilidad universal, y todo lo hacía bien, no sólo batallas é historiado, si también paizes, frutas, aves, animales terrestres, pezes, lanas, personages, Santos de devoción, etc. y en todos estos asuntos procedió siempre con sumo acierto, y sus obras serán en todos tiempos buscadas de los inteligentes. Su estilo se semejó mucho en las figuras a el del Españólete, como de hecho puede verse cerca en la Biblioteca de la Casa, y Real Palacio de Nuestra Señora de Montesa, en esta Ciudad, donde se hallan unos Philosofos, que qualquiera les tendría por de Ribera, sino de dicho March. Tenía las tintas frescas, y no son que debió de de su viage a Roma; sus batallas no tienen sacar tanto fuego y rabia como las de su padre Estevan, pero no son menos estimables por la frescura del colorido; sus lanas no aparecen tan tostadas como las de Orrente, pero son aún más naturales y más francas. Ya que hemos empezado a especialar alguna pintura de di¬ cho Autor más de las que nos manifestó Palomino, continúo diciendo, que á más de las que diximos haver en el Convento de monjas Capuchinas, hay en la misma Iglesia otra de la mis¬ ma mano, y es la del altar de la Puríssima. En la Sacristía de la Parroquial de la Villa de Carcaxente hay ocho lienzos, todos ocho son de mano de Miguel March, que y asuntos de la Passion, en uno de los quales está su firma, y es en el de la Coronación del -Señor ; costaron quando se hi¬ cieron ochocientos pesos, y les dexó á dicha Iglesia el Canónigo Boscá por memoria de ser hijo de dicha Villa. El Dr. D. Pedro Camino tiene de Miguel March una ca¬ bana de 5 y 6. En la Capilla de la Camunión de la Parroquial de San Mi¬ guel, la pared á la parte de la Epístola, hay un Señor SantO' en Christo en el Calvario, en cuyo quadro está firmado Miguel March. El Dr. Juan Bautista Moles, Presbítero de esta Metropoli¬ tana, tenía una Santa Rosa de Lima, pintura de todas maneras grande, siéndolo también en la hechura como de nueve palmos, y á proporción de ancho, firmada de dicho Autor. Y también de mano de éste tenía quatro apaizados de bodegón, frutas, aves, etc; pero haviendo fallecido en el año 1787, pasaron di¬ chas pinturas en su hermano Pedro Pasqual Moles, quien pa¬ rece se las llevó a Barcelona, como practicó con otras que di- ximos (4). Del mismo Autor vi firmada, (aunque los infortunios que suelen padecer las pinturas le havían borrado ya a la firma casi todas las letras) otro grande lienzo (y también lienzo grande) en casa de Manuel Iborra, Librero, y cuyo asunto era una Asumpción de Nuestra Señora, copia de una estampa de Ru- béns ; y á imitación de los que practicó en dichos quadros el ci¬ tado March, fuera muy loable practicaran lo propio todos los Profesores, firmando todas sus obras, y con una cierta invaria¬ ble rúbrica, que caracterizase sin engaño, m riesgo de falsifi¬ carse, su verdadero Autor, insinuó (5). como ya se El Canónigo de Metropolitana Don Antonio García, esta sugeto verdaderamente aficionado a Pinturas, tenía en su casa, frente de San Andrés, un Apostolado entero de mano de tan excelente Pintor; y assí en otras casas particulares son muchas 14 ~ 210 — las pinturas podía mencionar de su mano, como es en poder que del difunto Manuel Fuster, Librero, vi un bello lienzo, y en él pintado un milano en acto, y ademán de embestir a un galli¬ nero, y allí el gallo, y gallinas, ó clueca erizada y despavorida, en acto de defender a los polluelos, todo executado con bellí¬ sima naturalidad. En casa de la Viuda de Pasqual Raga, Villutero, calle del Pilar, un San Joseph como de 8 palmos, firmado de dicho March; en casa del Arbol, quatro de D. Carlos Benet, calle medios cuerpos, como de Apóstoles, ó Profetas, pintados con grande maestría, y fuerza de claro y obscuro; otros podría referir pero como en poder de particulares se extravian fácil¬ mente, ó mudan de mano, perdiéndose la noticia para hallarse, no soy más difuso en mencionar obras de dicho Autor (6) a quien si la Parca envidiosa no le huviera cortado tan pronto, como a los 37 años de su edad, el hilo de la Vida, huviera sin duda sido el obgeto de la emulación en la España. Pero la muer¬ te tan temprana nos eclipsó este lucero por el año 1670. He visto retrato suyo de pluma hecho sobre papel por su padre Estevan March, y para en poder de Mosén Joseph Casp, Presbítero de la Seo, pero le representa muchacho de pocos años. Otro retrato de dicho Miguel March, hecho de aguada, tiene actualmente Don Mariano Ferrer y Aulet, en su casa, calle de Carniceros. (1) Trist. (2) Tom. 3, pág. 374, n." 132. (3) Aunque Pons, tomo 4, cart 5, n.° 25, pág. iio, atribuye essa pin¬ tura (tal vez por mal informado) á Estevan March. (4) Hablando de los Ribaltas. (5) Hablando de los Espinosas. Vers : Una cosa. (6) Al margen se lee otra versión del mismo párrafo, dice "en fin, murió Miguel March como Raphael de Urbino, de 37 años, y si la Parca no le huviera cortado tan presto el estambre de su preciosa vida, hubiera sin duda sido uno de los mas brillantes astros de la Pintura". — 211 — Pablo Pontóns Pintor. Pablo Pontóns(el mismo que equivocadamente llamó Pons el Dr. Joseph Berní (i), y por querer castellanizar el apellido lo denominó Pontones Dn. Joseph García (2) merece muy su¬ bidos elogios por haber sido un célebre, y muy célebre, pincel valenciano. Fué discípulo de Pedro Orrente, como lo atestigua Palomino según el qual tuvo gran manera de pintar á la moda Italiana, y con gran manejo, y (continúa dicho Autor) hay muchas pinturas suyas en dicha Ciudad (de Valencia) espe¬ cialmente en el Convento de la Merced, assí en la Iglesia, como en los Claustros; y en el Monasterio de la Cartuxa del Puche (es la misma que se intitula Ara-Ghristi) hay también muchas, q^ie acreditan su excelencia en el arte. Pintó dicho Pontóns, no sólo con admirable acierto, si no también con mucha copia ; en prueba de lo qual bastará decir, que el Libro de fiestas celebradas en esta Ciudad en el año 1659 por la canonización de Santo Thomas de Villanueba, relacio¬ nando su Autor (que lo fué Don Marco Antonio Orti) el ador¬ no, con que se dexó ver aliñado el Claustro del Convento de Nuestra Señora del Socorro (que fué el parage que devía he- char el resto del primor, en tal celebridad, por venerarse en aquel Convento el cuerpo de dicho Santo) expresa (3) cómo havia en dicho Claustro ciento y quatro lienzos, ó pinturas, de mano de dicho Profesor, y assí concluye: todos ellos, obra de la mano del famoso pintor Pablo Pontóns, valenciano, y en esta parte singidar crédito de su Patria (4) con lo dicho se falsifica en esteinsigne Profesor aquel general axioma de estar reñido lo mucho con lo bueno. Hablando de él mismo llegó á expresar el célebre Hipólito Rovira : Este es un pintor tan excelente, que guando ven en Roma sus pinturas todos se quitan el sombre¬ ro (5). Y assí con mucha razón la Academia de Valencia en el papel que publicó en el año 1757, antes de ser en el de 1768 exaltada á Real Academia de San Carlos, se hizo lenguas de - 212 — tan ventajoso paysano aplaudiéndole (6) por hombre de exqui¬ sito gusto en el dibujo. En otra ocasión posterior á la referida, pues fué en la ce¬ lebridad por haberse declarado el antiguo culto de San Juan de Mata y S. Félix de Valois, cuyo asunto se celebró en Va¬ lencia en el año 1668, digo 1668, fué aún mayor el número de pinturas de dicha mano que contribuyeron al lucimiento de los Claustros del Convento del Remedio, pues sólo en uno de ellos (dice el historiador de dichas fiestas (7) que havia ciento y ochenta pinturas de mano de dicho Profesor, y assí concluye: todas de mano de nuestro valenciano Pablo Pontons, famoso en su facultad en este y en otros Reynos. A más de las obras, que con dicho Palomino hemos insi¬ nuado arriba por del citado Pontóns, referiremos otras, previ¬ niendo ante todo para que el curioso pueda hallar y conocer algunas de dicho Autor; en el citado Claustro bajo de la Mer¬ ced son de mano del referido, el quadro que tiene por asunto á San Raymundo no-nacido, en el acto de estar predicando; otro que demuestra y representa á San Pedro Pasqual en la Cárcel, y está muy bien historiado; otro el hallazgo de la Imagen de Nuestra Señora del Puig bajo de la campana, etc. (El de la apa¬ rición de Nuestra Señora al Venerable Calmel, otros dicen Car¬ melo, ya se dixo que no es sino de Espinosa). Mas, el de la Iglesia de dicho Convento es también de Pontóns, el quadro de San Eloy y Santa Lucia, titular en la Capilla de los Herre¬ ros y Cerrageros, que es la primera á mano drecha bajando del altar mayor al Cuerpo de la Iglesia, cuyo Retablo tiene los pedestales pintados de mano de Espinosa, como ya diximos (8), y se conoce sirvió anteriormente (según el contexto de los asun¬ tos) para el altar de San Ramón (ó sea San Raymundo, que todo es uno (9). Era también pintura de dicho Pontóns, la del quadro de Santo Thomas de Villanueva queestaba en la Capilla antigua de este Santo en la Iglesia Mayor, cuya pintura, (quando por la nueva obra se ha variado la situación de las Capillas) pasó a poder del aora ya difunto Dr. Pasqual Llanzola, Presbítero, Subsacrista de dicha Iglesia, quien la estimaba por su mérito — 213 — pues era de tan excelente mano como de Pontóns á quien Pons (lo) renombró célebre Pintor de este País, y menciona dicha pintura, ligeramente, tal vez porque le informaron aunque que' era de un tal Romaguera, como él mismo confiesa (ii) cuya pintura está aora en la sacristía de la Capilla de Nuestra Señora de la Asunción, llamada del Milagro. En el Convento de Santo Domingo es de Pontóns el quadro de San Antonio Abad, que está en el retablo de este Santo en el CTuzero del Rosario. En casa de Don Joseph Camarón, Pintor, hay dos pinturas como de 5 y 6, excelentes, de dicho Pontóns, la una Euridice, la otra Orpheo, ambas de medio cuerpo, y assí en otras casas particulares. Son de dicho Pontóns los quadros laterales del retablo principal de la Iglesia de Santa María la mayor, de la Villa de Morella, cuyotitular es la Cena é institución del Santísimo Sa¬ cramento, y las pinturas de dicho Pontóns son, el Nacimiento, y la Adoración de los Reyes, laterales del 2." cuerpo principal, los del segundo cuerpo, que es la Asunción, y sus asuntos son San Julián mártir, patrono de dicha Villa, y San Teodoro már¬ tir, muerto allí. Murió, según dice Palomino, en esta Ciudad de Valencia de edad de 6o años por el de i666. Para descender á punto concomitante, diré cómo por la ha¬ bilidad de dicho Profesor, y no menos por el buen gusto del Canónigo de esta Metropolitana, D. Antonio Pontóns, hijo, (coadiuvados de cierto adorno) quedó muy permanente dicho apellido en esta Ciudad, pues dexó dicho Canónigo un bello testimonio de suexquisito, y delicado gusto en la bella casa de recreación y huerto que dispuso, y hecho un vergel de de¬ licias, mantuvo hasta su fallecimiento en las inmediaciones de esta Ciudad, cerca del lugar de Patraix, bien conocido, y que lo será siempre, por el renombre del Huerto de Pontóns, que conserva aún, después de deteriorado, y de haver mudado de dueño varias veces. Pues la amenidad del sitio, lo deleytoso de sus jardines, los surtidores de agua alrededor, la jaula de pᬠjaros, las estatuas de Jacobo Ponzanelli (12) y de Conrado Ro- — 214 — dulfo (13) huerto allí, a parte de frutales, varios quadres de floridos jardines, copiosa cequia para su riego, contigua an¬ churosa y bien aliñada casa con sus miradores, y el agregado de las vistas de muy amenas huertas, que por todas partes la circuyen, constituye este todo (aunque menoscabado su primi¬ tivo esplendor) una deleytosa mandón que haciéndole imagi¬ nario Parayso, sorprende y embeleza el ánimo en dulces admi¬ raciones, al menos contemplando todo aquello en su época flo¬ reciente. Ni falta en dicha casa (pues si faltaría sería notable falta) una cosa tan principal para el complemento de una ca¬ bal recreación, como las pinturas, pues la sala más principal, que cabe al huerto, y frente de donde estaba la jaula de pája¬ ros, se halla pintada al fresco, no sólo el cielo, si también las paredes con varios retratos ovados, de diferentes personas ilus>- tres de la Nación, pintura excelente de mano de Juan Bautista Bayuco (14). Por remate del grandioso espíritu de dicho Ca¬ nónigo, adornado de altos pensamientos, se colige también por su retrato, que se halla en un quadro vestido de Cardenal, en la mencionada casa de campo, en la qual tiene sobre la puerta principal un escudo sin armas, y sí sólo el adorno, pero ninguna divisa en su centro; en Valencia posehió también su casa pro¬ pia, muy capaz, que es la última de la calle de Carniceros, fren¬ te la Puerta de la del Conde de Parcent, con cuyas circunstan¬ cias y ricas proporciones, con medios genoveses, pudo gozar una situación feliz. (1) En un paí)el en 4, inipreso, que dedicó en el año 1777, á la Real Academia de San Carlos, pág. 7. (2) En su libro de Principios de Dibujo en las palabras que trabe copiadas el anónymo Autor de la Educación Popular, pág. 103. (3) En dicho libro, á pág. 288. (4) Escrito corrigiendo "de mano de nuestro valenciano Pablo Pon¬ tons, famoso en sufacultad, en este y en otros Reynos". (5) [En el margen izquierdo se lee "la pintura del Altar que baria antes en de Santa Maria Madalena de Pazzis, era de Pontons, y ... era im milagro de la pintura".] (6) Pág. 8. (7) P. fr. Joseph Rodrigues autor de dicho libro, pág. 103. (8) En la vida de los Espinosas. — 215 — (ç) Aunque es notorio lo expresa también el P. Diago Anales de Valencia, lib. 6, cap. 19, fol. 258, col. i. (10) Tom. 4, cart. 3, n. 15, pág. 58. (11) Tom. 4, cari. 2, n. 30, pág. 37. (12) Son de Jacobo (ó Jayme) Antonio Ponsanelli (célebre Escultor genovès) la Venus, el Neptuno, y el Tritón; también las quatro pi¬ rámides y el Aguila que está al frontis, y sobre la portada del sitio don¬ de estaba la jaula para pájaros. En especial la Venus y el Neptuno, tienen entallados dicho nombre de Artífice; cosa, que si huviera re¬ su parado Pons, ni huviera dudado tanto de quien eran, diciendo solo (Tom. 4, cart. 6, á n. 8, págs. 131, y 132. Impres. 17...) que se le atribu¬ yen, ni huviera vacilado entre dudas, de si era Antonio Ponzaneli, 6 Pontaneli, el que no fué, sino (según su firma) Jacobus Ant. Ponzanelli. Del qual hay otras varias obras en Valencia, como lo es el pulpito de la Parroquial de San Juan (no el cielo, ó torna voz de él) cuyo nom¬ bre, ó firma está al pié, ó basa del mismo pulpito en el plano que mira al pié de la Iglesia, ó puerta principal. Son del mismo Ponzanelli las dos estatuas del Puente Nuevo, vulgo El Portal Nou, y son, la una un San Luiz Bertrán, y la otra Santo Thomas de Villanueva. Más, el Niño que habia sobre la portada de la antigua Iglesia vulgarmente llamada del Temple y aora se conserva allí en la Real Casa de Nuestra Señora de Montesa. (13) Los dos perros que están en dicho huerto son esculturas de Conrado Rodulfo. De cuyo Artífice hay otras obras Valencia, como en la Imagen de Nuestra Señora de los Desamparados, que tiene el Cabil¬ do Eclesiástico, y acostumbra llevar en la proseción que se hace en el día ordinario de su anual festividad, que es el segundo domingo de Mayo, aunque la cabeza dice el Dr. Agustín Sales, Historia de Nuestra Señora de los Desamparados, pág. 148, que la hizo Bartholomé Sales y Bellmunt, natural de Albocácer, Reyno de Valencia, discípulo de dicho Conrado. (14) ["Juan Bautista Bayuco" escrito en la interlínea corrigiendo "Dn Antonio Palomino" tachado, despues de Bayuco nota que dice "De este Profesor se tratará a pag. 103". En el texto sigue a Palomino lo siguiente: "Quien haviendo venido a Valencia para pintar el Presbi¬ terio, como le pintó, y también el cielo de la Parroquial de San Juan (a) y el de la Capilla de Nuestra Señora de los Desaparados, con cuya Ocasión hizo otras obras (b). Pintó también dicho salón a tiempo que se hallaba recien hecha obra, según en el mismo marmol del pavellon que se halla en la testera en que ocupa el sitio principal el retrato del Sr. Dn. ...se halla entallado de hueco el año 1697, donde lo estan también los escudos de armas de las principales Provincias de España. (a) La descripción de ambos a dos cielos, de la Iglesia de San Juan y de la Capilla de Nuestra Señora de los Desamparados, con de- — 216 — claración muy puntual de sus Alegorías y Pintura, puede verse trabaja¬ da por el mismo Palomino en su obra, tom. 2, lib. 9, caps. 8, 9, y 10, á pág. 174- (b) Como la idea de la bóbeda de la Parroquial de San Nicolás, que el mismo Palomino describe, dicho lib. 9, cap. 7, á pág. 166. Pintando también el- retablo y paredes de la Capilla de San Pedro en la Iglesia Mayor, como lo atestigua Ximeno. Tom. 2, pág. 112, col. l.* Luego nota que dice: "Esta nota entre cruces (para dar noticia de obras de Palomino) se pondrá en la Vida de Dionicio Vidal."] Thomas Yepes Pintor. Este Profesor fué hijo de Pasqual Thomas Yepes, y de Vizenta Pujades, ó (según se pronuncia) Puchades. No sabemos con certidumbre si nació ó no en la misma Ciudad de Valencia, pero no se duda que fué valenciano. Y que por el año 1643 vivía en la calle de la Cofradía de los Sapateros, que tiene un cabo junto á la plaza de San Lorenzo, y otro en la calle del Horno de Naquera, según consta por una providencia del Al¬ motacén, que denominaban entonces el Magnifich (i) Mustaga {su fecha 21 de Mayo 1643) Por Que se le mandó a dicho Yepes, Pintor, que cerrase unos ahugeros, que había abierto en una pared mediera, que correspondía á la plazuela de San¬ ta Ana. Aunque de este Profesor no escrituró la Vida Palomino, creo huvo de ser más por inadvertencia, ó por olvido, que por desprecio, pues el haverse ceñido sólo a pintar frutas, flores, carnes, pescados, y otras cosas, copiando del natural, sin tras¬ cender á historias, no rebaja el mérito de lo bien executado en aquelrango de pintura que emprendió. Y con efecto, el mismo Palomino (2) celebra entre otros Profesores á Juan de Are- llano, por solo su esmero en copiar flores del natural, y casi lo mismo pudiéramos decir de Juan Labrador; y en lo moderno nadie ha negado todo aplauso, á Jacome Nani, napolitano, y á nuestro valenciano Ferrer, sin transcender éstos de la esfera insinuada. Y no es de extrañar, que assi como omitió al Padre — 217 — Borras, y de conocido mérito, se le pasase otros Profesores también por alto á Palomino mencionar á Yepes, pues como era bastante vasto el asunto que se propuso de escrivir las Vi¬ das de los Pintores españoles, no podía tener una exacta indi¬ vidual noticia de todos los que habían florecido, particularmente en cada Provincia de por sí, ni era fácil completar tan dilatada empresa, sin riesgo de omitir algunos, según aquel prover¬ bio (3) : pluribus intensas minor est ad singula virtus. motivo por el mí, con hablar de recinto más limita¬ que aun a do, sin duda pasarán por alto muchos y muy hábiles se me Profesores que ha habido, y hay en este Reyno, y de quienes no ha llegado a mí la noticia de su habilidad, ni de sus nom¬ bres. Lo cierto es que dicho Yepes tuvo particular numen un en cuanto era imitar el natural, en cuya claze llegó a un sumo grado de habilidad, y casi a la de inimitable maestro; tanto, que no obstante que pocas veces se halaban las habilidades recientes y actuales, porque naciendo de los sepulcros los aplau¬ sos, suden tributarse solo a los que ya murieron, según aque¬ llo de Laudamus veteres siendo condición de la embidia desestimar siempre a los moder¬ nos, y a los que viven (4) Hi sunt Individae minirum, regule, mores, Praeferat antiques semper ut illa nevis. no ahora, que el mismo tiempo le ha dado las prerrogativas de antiguo, haviendo pasado ya más de una centuria de quando no ya en d año 1656, en que aún vivía, mereció le florecía, si celebrara D. Marco Antonio Ortí (5) diciendo : había muchos quadras, donde estaban pintados muchos géneros de frutos, to¬ dos hijos del pincel de la mano de Yepes, que es el pintor que en razón de este linage de imitación de frutas ha sabido adqui¬ rir muy singular opinión y crédito. — 218 — Y en verdad no desmereció esta y otras alabanzas. Era muy especulativo y difinido : 'hizo las flores desperfiladas, diᬠfanas y ligeras ; las frutas con mucha naturalidad, y todo con admirable perfección. Son igualmente copiosas, que estimadas y famosas sus pinturas. Y no se ven canastos con frutas, flo¬ res, etc., viscochos, empanadas, quesos, tortas, cubiletes, mue¬ bles, o ahinas de repostería y otras cosas semejantes, bien exe- cutadas, conforme al natural, que luego no se crea y estime por cosa de Yepes, de cuya clase de pinturas de dicha mano están llenas las casas de esta Ciudad y Reyno. Persuadiéndome, que ei no haberse extendido mas su fama en escritos, y haberle pasado en silencio Palomino, ha sido por no ser essa clase de pinturas, de las que por sagradas suelen ponerse a la pública expectación del pueblo en las Iglesias. Y dixe en escritos, por¬ que de otra forma, es bien tribial y frequentado su nombre con aplauso, y yo mismo conservo de su mano con estimación un canasto lleno de ubas, cuyos granos diáfanos, y transpa¬ rentes, con sus pámpanos, pudieran engañar a las aves, como aquellas otras ubas tan celebradas de Zeuxis. Aunque por ser tan copiosas las obras de dicho Profesor, no me detengo en individuar muchas existentes en casas parti¬ culares, conténteme con expresar que al reverso de una de qua¬ tre floreras de la herencia del canónigo D. ... Llorens, de Se- gorbe, vi la firma: Thomas Yepes me fecit en ValJ^ IÓ43- Y en otra de tres fruteras que tiene el Dr. ... Navarro, médico de la Villa del Grao, se halla igualmente Thomas Yepes me fecit en Val.^ en 1642. Por ultimo no omitiré decir, que en poder de cierto amigo aficionado (el Padre Ambrosio Esteve, que por su religioso estado no gusta que publique aqui su nombre) exis¬ ten dos fruteras de dicha mano: la una es un canasto de man¬ zanas, y la otra de peras, tan imitadas al natural, que tenién¬ dolas en el obrador de su casa para limpiarlas Salvador Roma¬ guera, Pintor, acertó a subir al obrador una hija de este a tiem¬ po que su padre no estaba, y habiendo visto dichas fruteras, se bolvió corriendo a donde estaba su madre, y la dixo : Madre, Madre, el Padre tiene arriba dos canastos, uno de peras, y otro de manzanas; digale Vd. que me dé para merendar. Tan vi- — 219 — vamente representaba la fruta, que equivocándose natural, pro¬ vocaban el apetito. Murió dicho Yepes en Valencia, Parroquia de San Estevan, en i6 Junio 1674. (1) Aprobando y celebrando el antiguo de esse epíteto, declara su ethymologia Guardiola en su Tratado de la Nobleza, cap. 49, fol. iii. (2) Tom. 3, pág. 373. (3) Glos. in verb, ostendiculum. in cap. acusatus de haeretic, lib. 6; in cap. cum diversis fallacis, de Cleric, coniug. apud Nevisan in Sylv. Nupt., lib. 4, n. 47, pág. 446. (4) Marcial, lib. S, Epigr. 10. (s) En el Libro de Fiestas por el segundo centenar de la canoni¬ zación de San Vicente Ferrer (celebrado en 1655,) pág. 168. Chrísóstomo Martínez Pintor y (jravador Mereció este Profesor que nos dexara escrita con bastante prolixidadsu Vida el Padre M.° fr. Joseph Rodriguez (1) quien dice fué: natural de Valencia, Pintor famoso y muy diestro en su facultad, y tan insigne, y laborioso en la de Anatomia, que con afán, con aplicación, sin salud por lisiado de gota en manos y pies, y algunos tiempos por todo su cuerpo, sin me¬ dios, fiando de la Providencia Divina, y de su ánimo y habili¬ dad, haviendo comenzado por los años 1680 a trabajar y com¬ poner la obra, que se dirá, en Valencia, pasó a Francia y Flan- des, desde donde embió veynte tablas de Anatomia en estam¬ pas de buril fino, con agradable, y muy propia animación, in¬ ventadas, delineadas, e impresas por el mismo; todas en pliegos de marca mayor, y algiMos tomen a dos pliegos. En cada una de ellas delinea muy a lo natural las porciones del cuerpo humano, comprehendiéndolas, y distinguiéndolas to¬ das, mayores, grandes, menores, pequeñas, mínimas, interiores, exteriores, y hasta casi las imperceptibles, con rùotable formali¬ dad, propiedad, y hermosura. A algunas de dichas tablas (y créo, que devia de ser a todas) — 220 — sesigue al pié, o en el dorso, explicación no impresa, sino ma¬ nuscrita de letra suya, y en romance español (que uno, y otro es defecto, sino que despues quisiera enmendarlo). La que parece última tabla, y es de dos pliegos, contiene tres figuras humanas de estatura natural. Al lado isquierdo de la una hay dentro de un círculo un esqueleto, o cadáver, de me¬ nor estatura, natural también; y allí está firmado el Autor con letras del mismo buril, de esta manera : Chrisostomus Martí¬ nez, Hispanus, inVenit, delineavit, sculpsit, cum privilegio Regis. La voz Hispanus está añadida en la impresión, faltó en ella expresar Valentinus ex urbe Patria. Están dichas tablas en poder de nuestra madre la ciudad, a quien las remitió desde Flandes, suplicando el socorro de ayuda de costa a la impresión. Y para librársele (que ya habia orden de su Magostad) se esperaba la aprovación y examen de los peritíssimos médicos que ya había Señalado la misma ciudad. Entre tanto murió el Autor Flandes, creo que por los años en i6q4, y ha quedado la obra imperfecta, y en custodia de la ciu¬ dad las referidas tablas o pliegos, que he visto para hacer esta relación (hasta aquí Rodrigues). Y ampliando yo la noticia digo, que las estampas msinuadas son 17 pequeñas y 2 grandes ple¬ gadas, y para mayor instrucción histórica doy copiada la mis¬ ma Real carta, que remitió el Rey a la Ciudad con fecha 15 de Diciembre 1686 (2), sin que deba causar admiración que aun¬ que residente, o domiciliado en Flandes viniera a Valencia (que parece lo más ciento) y aqui pidiera, o implorase el auxilio de la ayuda de costa, pues sabia, como cosa tribial, y de que hay infinitos exemplares (3) que para fomentar las Artes, y toda clase de literatura, al menor requerimiento, contribuïa liberal muy proporcionadas,cumplidas ayudas de costa para las im¬ y presiones, esta Ciudad. De donde sin duda dimanó en mucha parte (aunque también ayudó el genio culto de la Nación) el haber florecido tantos ingenios, y excelentes varones en toda clase de estudios; pues es mas que notorio que si el disfavor les enrarece y esteriliza, por el contrario, la protección les au¬ menta, y multiplica, o (por usar de la expresión de Marcial) — 221 — diré que los mas certeros artífices de Virgilio, son los Me¬ cenas. Sint Maecenates, non deerunt, Flacce, Marones Virgilium que tibi ad tua rura dabant. Pasemos ya a referir las obras de dicho Martínez, a mas de las enunciadas ; que si son tan útiles como se creyó, de pre¬ sumir será, que si no la Ciudad, la Real Academia de San Car¬ los, se cuide de reproducirlas a la luz pública, o publicarlas. Pintó nuestro Martínez San Pasqual Baylon y otros un Santos en los intercolunios del retablo antiguo del Oratorio de la Congregación de San Phelipe Neri. También una Pu- rissima Concepción que existe en casa de Francisco López, car¬ pintero en la Calle de la Sorolla ; y según algunos también de su mano el quadro de San Miguel, que está en el segundo cuerpo del retablo mayor del Convento de Nuestra Señora del Remedio, extramuros de esta Ciudad. Por último se contempla pintura del mismo el San Andrés Corsino, y demás que se ve pintado en su retablo, que está en el Convento del Carmen, entrando por la puerta principal, a mano derecha. Gravó lámina del muelle, que se pensó hacer en el mar, o playa de Valencia, en la centuria pasada (4) y va al principio de la obra, que menciona Ximeno (5) hablando de Evaristo Barberà, cuyo pensamiento de muelle o desembarcadero es an¬ tiguo (6). Es suyo el dibujo y el gravado del retrato del Venera¬ ble Señor Patriarca D. Juan de Ribera, que se halla al principio de la Vida de este Venerable escrita por Don Jacinto Busquets Matoses. Del mismo Martínez es gravado los retratos del Ve¬ nerable Padre Dr. Domingo Sarrió Pbro. de esta Congregación de San Phelipe Neri, que van al principio del Sermón de hon¬ ras que de dicho Venerable predicó en esta Catedral el Dean y Canónigo Dr. Joseph de Cardona (7) y también en la Vida que del mismo publicó el Dr. Antonio Jordan Selva (8) ; mas gravó el retrato del Canónigo Dn. Melchor Fuster, que precede a la obra que este escrivió de no menos gravó el retrato ... del Venerable Padre ... Abrió en Valencia también lámina del retrato de Inocencio XI, que va al principio del Sermón de honras, que de este Papa se predicó en esta Ciudad por el Padre Maestro fr. Joseph Rodriguez, en la Iglesia de San Salvador, en 8 de Octubre 1689, y corre impreso. Son preciosos destellos de la habilidad de dicho Martínez dos contadores grandes que tiene en su casa, situada en la Tapineria, Manuel Peleguer el mayor. Platero ; están todos em¬ butidos de piezas, y chapas de marfil, buriladas de mucha his¬ toria, paizes, personas y animales, todo mu^y bien executado. Y en la puertecilla de en medio, se halla en el un contador toda la firma suya del mismo buril, donde se lee : Gerónimo Martínez, y en el otro contador, también en la puertecilla de en medio, la media firma, de solo el apellido Martínez; ambas piezas son hermanas, obra laboriosa de proligidad, y bien aca¬ bada. He visto retrato de dicho Profesor, grabado (y muy bien) por el mismo ; y al pié de él la dedicatoria, que del mismo le hicieron a dicho Martínez en su aplauso, y es como se sigue (9) ; tan puntualmente que si el curioso tropieza en algo, no es culpa de la copia sino del original: Chrisostomus Martines Valentianus ANAGRAMMA ISTIC INTER SUMMOS IN ARTE SUA VOLANS EPIGRAM M A Quod praedocta, manu, tua Muta Poesis adumbrat Hoc Pictura loquax carmine nostra refert, Utraque pingenten, digna te hac laude coronat. ISTE SUA SUMMOS INTER IN ARTE VOLAT Hieronymus Lopez Eclesiastès Burdigalensis Regius Sacra Facultatis in Academia Burdiga Profesor Fué nuestro Martínez hombre hábil, grande dibujante, gran¬ de Pintor, y grande Gravador. Pero a medida de su habilidad, fué su desgracia grande, pues a más de su mucha pobreza (tal, que aun después de la Real Orden para darle la ayuda de costa en cantidad de 800 Ls, no halló fiadores para proporcionar el — 223 — cobro que parece no se verificó, ni en parte, aun promediando la intercesión, y mucho zelo de esta Ciudad según el contexto de la carta que doy copiada (lo) cargaron sobre él otras, y otras penalidades. No solo la de sus achaques y poca salud, por aquel molesto y penoso mal, de que nos cuenta (resignado) tantos consuelos, o tantas lástimas, el Philosofo Sueco, Conde Oxenstirn (ii) como que también le padecia, y a cuya enfer¬ medad no se le conoce más remedio que la paciencia (12). La gota, digo; mal de muchas maneras malo, pues es mal infinito, por ser mal incurable, como cantó Ovidio (13) Tollere nodosam nescit Medicina Podagram Nec formidatis auxiliatur aquis si que por último, después de tantos accidentes habituales, y contratiempos, le sobrevino otro infortunio, que sin reparo pue¬ de denominarse mayor que todos juntos, y el extremo de la infelicidad; Y fué habérsele atribuido en Francia (o lo más cierto en Flandes) aver falsificado no se que firma, o habierto no se que cuños, o sellos. En suma, causa grave que le cortó los plazos de su miserable vida perdiéndole con la negra opi¬ nión de delinquente. Ni aun por último subsidiario recurso le permitió su mala suerte, o inexorable la Parca, que le sufra¬ gase la ley, que indulta a los que son tan ventajosos y excelen¬ tes en algun arte (14). Desdichado! pues que con tanta o más razón que Ovidio, viendo malogrado su saber, y perjudicial su habilidad, pudo arrancar del corazón entre lamentos y sollo¬ zos, aquella sentida exclamación (15) Artibus ingenuis quaesita est Gloria multis, Infélix perii dotibus ipse mais. El retrato que dixe de dicho Profesor, como corre impreso, le tienen varios, como Joseph Esteve, Escultor, Manuel Pele- guer mayor. Platero y otros.- (1) Biblioteca Valentina, á pág. 103. (2) Hállase en el Archivo de la Casa de la Ciudad y libro de Car¬ tas Reales n.° 13, fol. 246, ibi. ; Carta a favor de Chrisostomo Martínez. — 224 — =A los "Illes. Egregios, Nobles, Magníficos, amados, y fieles nuestros Jurados, Racional y Síndico de la nuestra Ciudad de Valencia. El "los "Rey. Illustres, Egregios, Nobles, Magníficos, amados y fieles nuestros : "El Conde de Cifuentes mi Lugarteniente, y Capitán General me ha "remitido con carta de 19 de Noviembre pasado el informe que le hicis- "teis, también los Cathedráticos, y Médicos sobre la pretención, que tie- y "ne Chrisostomo Martínez, Pintor, y abridor de láminas de essa Ciudad "de que para poder sacar a tiene trabajada, donde en lá- luz la obra, que "mina se arterias, músculos, y declaran las partes, miembros, guesos, "nervios, que goviernan el movimiento del cuerpo humano, de que nacen "las verdaderas acciones, y pinturas, se le de alguna ayuda de costa, por "ser tan grande el coste que ha de tener en esta obra, y haviéndose de "conducir a Reynos estraños, donde las prensas, las aguas, y las tintas "hacen lucir con perfección las estampas, y reconociendo el beneficio, y "utilidad de la salud pública; He resuelto, que se haga esta obra, y os "doy facultad, como en virtud de la presente os la concedo, para que "deis, para ayuda de ella a dicho Chrisostomo Martínez las ochocientas "libras que ofrecéis, en quatro años, doscientas en cada uno, de la Bolsa "del morbo, con obligación de que dedique esta obra a essa Ciudad para "que conste lo que desea, y trabaja para el augmento, y lustre de las "ciencias, y salud pública, y lo que alienta en quanto puede a los que se "aplican al estudio de las cosas, y trabajos grandes, como lo es este. Y "también, con obligación de dar fiadores á satisfacción de essa Ciudad "de que dentro de quatro años dará concluida, y impresa con toda per- "fección la dicha obra, y que en caso de no hacerlo, haya de restituir las "cantidades que huviere cobrado. Y en esta conformidad os ordeno y "mando, que lo executéis no obstante qualesquier órdenes, y estatutos "que huviere en contrario, con que dispenso por esta vez tan solamente "quedando para en los demás en su fuerza, eficacia, y valor, que esta es "mi voluntad. Datis in Madrid á XV de Deciembre MDLXXXVI." (3) Por Deliveración de la Ciudad de i Febrero 1539, se mandaron dar 50 Ls. a cumplimiento de 100 Ls. que por otra Deliveración de 19 de Noviembre 1537, se habian mandado dar a Pedro Anton Beuter para ayuda de costa de la impresión de su obra Chronica de les Anti- guetats, y conquesta de la Ciutat de Valencia (essa fué la edición del año 1538, que solo tiene 70 foleos). Por otra Deliveración del 22 Di¬ ciembre 1574, se mandaron dar a Martín de Viciana, Notario, 25 Ls. para subvención y ayuda de costa de la obra que avia estampado en alaban¬ za de la lengua Valenciana (esse es el Quadernillo en 8, que no llega a tres pliegos y que se reimprimió en el año 1765, y se vende por un real de vellón en casa de Salvador Fauli, Librero, junto al Colegio del Pa¬ triarca ; tan liberal obró la 'Ciudad que con la metad tal vez pudo cos¬ tear la impresión). Por otra Deliveración de S de Marzo 1575, consta, como prestando su consentimiento los 14 Prohombres del Quintamien- to se mandaron dar por la Ciudad lOO Ls. al P. M." fr. Justiniano Antist, Dominico, para ayuda de costa de la impresión de la obra que había tra¬ bajado de la Vida de San Vicente Ferrer. Y haviendola adicionado des¬ pués para ayuda de costa de la impresión de las adiciones se le manda¬ ron Deliberación de 9 de Mayo 1581, aunque no dar otras cien libras por tubo efectos este pago por haberse perdido el original de esta obra, como dice Ximeno, tom. i, pág. 212, col. 2. Por otra Deliveración del dia sᬠbado 17 de Marzo 1597, se mandaron librar 30 Ls. al impresor, que im¬ primiera un libro del Maestro Miguel de Lerisa, De las Llagas y Car¬ nosidades. Por otra Deliveración de 19 de Mayo 1600 (a que prestaron su consentimiento los Prohombres del Quintamiento en 20 de los mis¬ mos) se mandaron dar 150 Libras a para ayuda de costa de la im¬ ... presión de la Vida, que había compuesto de San Vicente Ferrer. Por otra Deliveración del dia 1620, se le dieron a Don Jerónimo Leon para ... ayuda subvención del primero y segundo tomo de sus Decisiones, Mil y Ls., y después quando imprimió el tercer tomo otras Mil. Por otra Deli¬ veración del 18 de Marzo 1623, se mandaron librar 100 Ls. a Juan Ni¬ colás Crehuades por gastos de la impresión del libro en 8.° de Fiestas y de Justa Poética celebradas en Valencia por el Breve de la Santidad de Gregorio XV expedido a favor de la Concepción de María. Por otra de 1623, se mandaron dar 100 Ls. al P. fr. Antonio Juan Andréu ... de San Joseph, religioso descalzo de San Francisco, para ayuda a los gastos de la impresión de la Historia del Santo Christo del Rescate, ve¬ nerado en el Convento de'Santa Tecla. Por otra de 22 de Mayo 1662, se le mandaron dar a D. Juan Bautista de Valda, Abogado de la Ciudad, 200 Ls. por el trabajo de componer el Libro de las Fiestas que hizo la Ciudad a la Purissima Concepción de María, por el Breve del Papa Alexandre VII, con fecha de 8 Diciembre 1661, y a más ordenaron darle 10 Ls. para el escriviente que le había llevado la pluma. Por otra de 22 de Marzo 1668, se mandaron dar al P. Maestro fr. Francisco Ga¬ valdà, Dominico, 40 Ls. para subvención y ayuda de costa de imprimir la Vida que había compuesto de San Vicente Ferrer. Por otra de 10 Diciembre de 1676 se mandaron dar a Don Lorenzo Matheu 300 Ls. para ayuda de costa de la impresión de un libro suyo intitulado Prác¬ tica Civil, con calidad de aprovarle su Magestad, como lo aprovó, y cons¬ ta por la carta en seguida (cuya obra no parece llegó a publicarse, ó se extravió, ni la menciona Ximeno). Dieronsele también a dicho Don Lo¬ renzo Matheu quando imprimió su obra De Regimine Regni Valentiae 300 Ls. Por otra Deliveración de se mandaron librar ... a favor del ... P. fr. Joseph Rodríguez Trinitario para ayuda de costa de la impresión de su Biblioteca Valentina. Por otra de 30 Diciembre 1687, se mandaron dar al Pavordre Don Estevan Dolz del Castellar 200 Ls. para ayuda de la impresión del Año Virgíneo. Por otra de 18 Mayo 1688, se man¬ daron dar al P. M. fr. Juan Bautista Aguilar, Trinitario, 49 Ls. para 15 — 226 — ayuda de la impresión ¡de un libro compuesto por él, e intitulado Ter¬ cera parte del Teatro de los Dioses de la Gentilidad. Por otra de i6 de Enero i6g6, se mandaron dar dos ayudas de costa, la Deliveración mis¬ mo lo dirá; Item, á Adria Martines lo. Ls. por imprimir la Descenden¬ cia deis Reys de Aragó fins al Emperador Carlos. Item, á fr. Juan Ivanyes de Aliaga se puixen prohevir 15 Ls. pera la impresió de un libre, que aquel ha de imprimir, intitulat Vida del Seraphic Sant Bru¬ no, áb que sia dirigit a la ciutat. For otra Deliveración de ... 1704, se libraron a favor del P. Tosca 150 Ls. en gratificación del Mapa de Va¬ lencia que regaló á la Ciudad, y hoy se conserva en su Aula Capitular, etcétera, etc. Baste, por que fuera interminable. No solo premiaba la Ciudad y daba dichas subvenciones para imprimir obras trabajadas, si que también (y esto desde muy antiguo) daba a3aidas de costa, y asistencias para viajar a otros paizes, a fin de adelantar los estudios, aficionando a los aplicados ; como mandó la Ciudad en el año 1374, dar 100 florines de oro, a fr. Juan Monzó, Dominico, para ir a continuar sus estudios a París ; y a fr. Francisco Ximenez, religioso de los Menores, 20 florines también de oro, como refiere Ximeno tom. l, pág. 17. Aunque ahora se halla como abolida aquella loable costumbre de dar la Ciudad dichas subvenciones, porque tiene atadas las manos [a] estas liberalidades, que atrazaban excesivamente los Propios de la Ciudad, en agravio tal vez de los acrehedores. Empero el zelo de nuestro Catbólico Monarca sub¬ ministra muy oportunos auxilios en fomento de las Artes, imbiando su- getos pensionados a Roma, París, y otras partes, para que hagan pro¬ gresos, y se adelanten, y a otros escritores les tiene señalada pensión para que se alienten a trabajar y publicar sus obras; con lo qual se ve mexorado el sistema antiguo de la Nación, sin tener lugar aquel amargo resentimiento, que con acrimonia, profirió el Padre Alonzo Venero, Do¬ minico, en su Enchiridión de los Tiempos quando pág. 140, Impr. Alca¬ lá, 1641, no reparó escribir con este desembarazo : En lo antiguo, con las mercedes que solian los sucesores de los Príncipes hacer a los Escrip¬ tores; acostumbraban los mesmos Coronistas a rajar y cortar las plu¬ mas, y comprar tinta y papel para recontar sus hazañas. Pero ya por dolor en España antes se hacen mercedes a los truanes, que a los Co¬ ronistas, y antes halla de comer quien sabe bien contar dinero, que quien es sabio en recontar hechos notables, y mas mercedes recive la lengua alhagueña y lisongera que la pluma elegante y verdadera. (4) En el libro pretitulado Varias hermosas flores del Parnaso, etc., impr. en Valencia por Francisco Mestre en 1680, á pág. 65, se halla un Soneto, de Martín Juan Barceló,' cuyo epígrafe es : Al fuerte que se empezó a fabricar en la playa de Valencia año 1644, y no se prosiguió, quedándose en los cimientos solos. ' (5) Tom. 2, pág. 76. — 227 — (6) El asunto del ideado muelle requiriría un tratado por sí solo. Tengo visto un Memorial impreso, que dió al Rey D. Phelipe Lino de Castellví, y Juan, Conde de Carlet, acompañado de instrumentos para que esta Ciudad le pagase los réditos que le debía por la venta del puen¬ te en la Playa, etc. Allí se citan varios privilegios, por los que se con¬ firma uno de D. Fernando el II, expedido en Còrdova en 28 de Mayo 1483, por el qual se concedió a sus predecesores construir un puente de madera en dicha playa. Pretendió, y logró adquirir este dinero la Ciu¬ dad, pero nunca se iperficionó el efecto, varios han clamado, y hecho tentativas para que se verificase. No solo dicho año 1644, y por el año de 1676, según dicho Ximeno, tom. 2, pág. 76, si también en el de 1686, según el mismo Ximeno, tom. 2, pág. g8, hablando de Thomas Guelda : siempre se hallaron dificultades, hasta ahora que se está cons¬ truyendo, haviéndose comenzado en 26 de Marzo 1792, con el alentado empeño de superar los furiosos embates con que lo resiste el mar. (7) Impres. Valencia, por Francisco Mestre en 1677. (8) Impres. Valencia, por dicho Mestre en 1678. (g) Este anagrama sin duda fué hecho por Pedro Juan Bogart, que hizo muchísimos, del qual habla Ximeno [en nota marginal no numera¬ da y tachada]. (10) Archivo y Libro de cartas misivas de la Ciudad de Valencia, n. 56, que comprende las que escriviron desde el año 1684, donde se halla la siguiente : Al Rey nuestro Señor.=Havent nos manat vostra Magostad en sa Real carta de 17 de Dehemhre del any propasat, que li dona em a Chrisostomo Martínez, Pintor, 800 Ls. de ajuda de costa dividides en quatre anys a raho de 200 cascun any, pera el gasto de anar a Francia, fer y estampar les lamines de Anatomia, donant seguritat de que ho executaria en dita conformitat. Y havent pasat lo dit Martines a fer les deligencies en buscar fiançes, no les ha pogut trovar, y ab este desegany ha representat, que en loch de dita caució, liurantli la Ciutat les primeres 200 Ls. se obligaria a ünbiar dins any y mig estampes de sis làmines ço es 300 de cada una, que faran suma de 1.800 servint estes de seguritat pera el cumpliment, y que entonces se li tornen a liurar altres 200 Ls. y que tornará a imbiar altres sis làmines ab ses explicacions, y ai.ri consecutivament. Y sentcom es esta materia tan del benefici comú, pues no seria rahó falta de seguritat es deixás de executar, ha que por paregut de tota nostra obligació, posaro en la Real consideració de vos¬ tra Magd. pera que sia de son servid pendre aquella resolució que pa- rega mes convenient, donantnos orde de lo que dehuem obrar, que será lo mes acertat. Deu guarde a vostra Magestad com ha menester la Mo¬ narquia. Valencia y Abril á 8 de 1687.—Los Jurats. (11) A pág. 83, Impres. 1745. (12) Assi los expresó el Emperador Carlos V quando estando pos¬ trado en cama del mal de gota en la Ciudad de Praga, le visitó el Prín- — 228 — cipe Elector de Brandemburgo, quien diciéndole por que no embiaba a alguno de tantos médicos célebres que tenia en sus estados llamar para curarle, respondió la Magestad Cesárea: Ah! Primo, que este mal no tiene otro remedio que la paciencia. (13) Lib. I, de Pont. Eleg. 4, y con el Nevisan. in Sylv. Nupt. lib. 4, n. pág. 390. 5, (14) Leg. Ad Bestias, 31, D. De Paenis, Caepola, cant. 2, n. i, Bola- fios in Curia Philip, part. 3, § 17, n. 20. (15) Ovid. de Pont. lib. 2, Eleg. 7. Dr. D. Joseph Ramires, Pbro. Pintor El Pe. Dr. Joseph Ramires, Pbro. de la Real Casa Dn. Congregación de San Phelipe Neri, por sus muchas prendas mereció que ya otros hayan escriturado su vida (i), sin embar¬ go de la mucha repugnancia al exercicio de copiante entresa¬ caré las más principales noticias concernientes a su Vida, por no dexar defectuoso el designio que me propuse, ni incom¬ pleta la serie de los que han profesado aquí la Pintura. Fué nuestro Ramirez natural de la misma Ciudad de Va¬ lencia, Sacerdote exemplarissimo, Doctor Theologo por esta Universidad, Beneficiado en esta Metropolitana, y también en la Parroquial de San Salvador; célebre escriturario. Poeta y Pintor acreditado; que en fin, hermanando estos dos estudios o profesiones, diximos (2) no es de admirar que siendo como Poeta fuese Pintor, pues viven unidas con una íntima y casi inseparable amistad las dos, mejor diré las tres (bien pueden llamarse hermanas) Poesía, Música, y Pintura (3). Por relación del Padre Dr. Thomas Vizente Tosca (aquel Presbítero, y ornamento de dicha casa del Oratorio [de] Sn. Phelipe Neri, tan conocido en el orbe literario por sus escritos, y que escrivió también la vida de aquella inocentissima religio¬ sa del Convento de Benigànim, la Venerable Madre sor Josepha Maria de S.'' Inés, nos consta que con esta Venerable religiosa profezaba nuestro Ramirez muy estrecha comunicación, y que algunas horas antes que éste llegase conocía aquella Venerable — 229 — por medio de un Angel su venida, y mudhas veces lo decía con alegría y júbilo a las religiosas. Por lo mucho que ella estimaba al Padre Ramíres (dice Ximeno) tomó a su cargo el librar del Purgatorio el alma de su Padre, y después le avisó que ya había subido a la Gloria. La misma le alentó y fervorizó en la em- preza de introducir y establecer el exercicio de los viernes en dicha Iglesia de San Salvador, que dicho Ramirez agenciaba para el bien espiritual de la Ciudad, el qual tuvo el consuelo de haver dado a ellas principio con la devoción, que hoy mismo continua, viernes a 15 de Abril del año 1678, y a cuyos devotos exercicios todo el tiempo que después de su plantificación so¬ brevivió dicha Venerable asistió ésta en espíritu, en alusión a lo qual se colocó sobre la puerta principal de dicha Iglesia, a la parte de dentro, un retrato de la misma Venerable, que en el día permanece. Ella con su natural sencillez se dexó retratar de nuestro Ramirez, dándola a entender la Priora que quería llevarse a Valencia una pintura del hábito y velo del modo que aquellas religiosas le visten. La misma finalmente tuvo conocimiento de un favor ce¬ lestial que obró la Divina Gracia con el Dr. Ramirez, y quando se lo dixo, le libró de una grande aflicción que padecía y no había manifestado a nadie; fué, pues, que siendo assi que antes era dicho Ramirez muydevoto de San Phelipe Neri, pa- reciéndole después que andando el tiempo se havia entibiado en el fervor y devoción al Santo, recelaba estuviese el Santo enojado con él; y sin haver comunicado este cuidado interior con la madre Inés, le refirió ésta un día la Visión que había tenido, y era, que había visto a San Phelipe Neri, que le ponia la mano al Dr. Ramirez sobre la cabeza, y hacia cruces sobre el corazón, diciéndola a dicha Venerable que aquél era hijo suyo, y que le quería mucho; con lo cual, oído por el Dr. Ramirez, quedó consoladissimo y libre ya de la aflicción que padecía, renovó su primitiva devoción al Santo, y fer¬ vorizado en ella intentó escrivir la Vida de San Phelipe Neri, executándolo en centones y continuados textos de la Sagrada Escritura, de forma que exclama Palomino: trabajo inmenso y nunca pisada sendat mas para admirada, que para seguida; — 230 — obra que dedicó a la Santidad de Inocencio XI de quien mere¬ ció extraordinarias expresiones, y lo mismo de los Illmos. Obis¬ pos Caramuel, Marona, y otros, como puede verse en Ximeno, pues perteneciendo aquí tratar de dicho Ramirez como Pintor, me presisa no detenerme en tratarle (al menos principalmente) ni como a Escritor, ni como adornado de tan virtuosas y loa¬ bles costumbres, como queda de algún modo insinuado. Esto supuesto, nuestro docto, y devoto Ramires fué en el arte de la pintura discípulo de Gerónimo de Espinosa, y tan parecido a su maestro (dice Palomino) en la manera de pintar, que muchos tienen sus oirás por de mano de su maestro. Pone Palomino por de mano del Dr. Ramirez las pinturas del Claus¬ tro de esta Real Casa Congregación de San Phelipe Neri. Ex¬ presa también serlo la pintura de Nuestra Señora de la Luz, que está en el nicho- del retablo principal del Oratorio parvo de la misma Casa. Y en la misma crehencia siguió Pons (4), en cuya pintura se ve tal vez comprobado lo mismo que dice Palomino, que se equivocan sus obras con las de dicha su maestro, como se equivocaron los que informaron a dicho Autor, el qual tuvo fundamento para igualar a Ramirez con Espinosa, viendo en la citada pintura la bondad del estilo de éste. Pero si hemos de dar al César lo que es del César, devO exponer el examen, e inves¬ tigación, que practicó en este particular Ximeno (5) el qual dice : Pero yo entiendo, que padeció engaño (Palomino) porque assi los Pintores mas diestros de esta Ciudad Oomo los Padres de la Congregación, han tenido siempre por constante que la Santa Imagen (dicha de la Luz) es de Espinosa. Y se añade, que el Dr. y Pavordre Vizente Alhiñana... tiene en su casa otra Imagen de la Virgen de la Luz por donación de una her¬ mana de Jacinto Gerónimo de Espinosa, la qual le aseguró, que era la primera que habia pintado su hermano, como lo manifestaba su nombre escrito en el lienzo, y que hizo des¬ pués la que está en la Congregación, sin mas diferencia que tener esta con la mano isquierda al Niño Jesús. Esto mismo se confirma por lo que expresan las Memorias Históricas de la Congregación del Oratorio (6) donde refirien¬ do la Vida del Padre Pantoix, y que este Padre hizo pintar la — 231 — imagen de Nuestra Señora de la Luz, dándola esta particular Invocación, dice como se valió de uno de los mejores Profeso¬ res hallaban en Valencia para pintar la Imagen de Nues¬ que se tra colocarla en el Oratorio, etc., siendo, pues, uno de Señora y los mexores Profesores a la sazón dicho Espinosa, y no siendo pintor de profesión el Dr. Ramírez (a quien para nada nombra, con ser de la misma Casa, y coetáneo) es indubitable, que no este, sino aquel es quien la pintó. Aunque por lo que va dicho se colige que la habilidad de Ramírez no sea tan aventajada, por no entrar ya en parangón con Espinosa, es muy correspondiente haberle comprendido aquí, ya que haverle mencionado Palomino, ya también por lo mu¬ cho que honra al arte de la pintura, el amarla, y haverla pro¬ curado saber y executar personas de tan eminentes prendas, co¬ mo también regocijan (y con razón) los Pintores, de que se San Lucas (con ser médico de Profesión (7) se dedicase a pin¬ tar, como pintó (8) y también aquel monge llamado Lazaro (9) no obstante de que sus pinturas no son de la mayor exce¬ lencia, pues una mediana habilidad en personas distinguidas por su sabiduría, o es muy acrehedora a una plausible virtud, remembranza. No siendo justo 'despreciar con total olvido a los de un suficiente, y tal vez mas que mediano desempeño, por solo aquellos pocos que pueden admirarse como un deste¬ llo de la Omnipotencia o como un Milagro de la Naturaleza, por que esto fuera escarnecer la brillantez de los luzeros, por que no son tan resplandecientes y brillantes como la Luna, ó el Sol. Es sin duda de la mano de nuestro Ramírez el quadro de Sta. Lucía Romana, titular en su Capilla en la Iglesia de dicha Congregación; en cuyo altar se venera el cuerpo de Santa Lu¬ cia Romana Martyr (10). Finalmente dicho Padre Dr. Ramírez falleció en Valencia en 7 de Abril 1692, como dice Ximeno, sacándonos de la duda con que arbitró Palomino, que ignorando el día solo díxo que por el año 1686. (i) Palomino. Tom. 3, pág. 424, n.° 174. Ximeno. Tom. 2, pág. III. — 232 — (2) En la Vida de Estevan March. (3) Según lo expuesto en la misma Vida de March. (4) Tom. 4, cart. 4, n. 19, pág. 82, Impr. 1779. (s) Tom. 2, pág. 112. (6) Obra escrita en italiano tom. S, lib. 2, cap. 17, pág. 268. Impr. en Ñapóles, en 1702, fol. (7) P. Interian de Ayala, Pictor Christ, lib. 8, cap. 2, n. 11. (8) Palomino, lib. 2, cap. 11, § pág. 188. 4, per tot, (9) D. Juan de Jauregui Panegírico de la Pintura que va con en su Carducho en el tomo de los Dialogas de la Pintura, fol. 198. (10) En la misma Capilla suelen exponerse a la pública veneración otros dos cuerpos de Santos Martyres; el uno de San Antonino y el otro de San Severo. De dichos tres Santos, el de Santa Lucia, y de San Antonino parte de aquellos 37 cuerpos (todos no enteros) que en son virtud de Breve del Papa Gregorio XV su Data en 3 de Agosto 1622, admitido después el Vicario General del Papa Urbano VII, sacó de por los cimenterios de Calixto, y Prescila el Abad Angelo de San Felici, de quien los recibió alli el Dr. Francisco Roque Torrent, Beneficiado pri¬ mero y Retor de la Parroquial de Santa Cathalina, y después Canónigo de esta Metropolitana de Valencia, a quien le fueron dados dichos cuer¬ pos en Roma por dicho Abad, mediante escritura ante Nicolás Antoni¬ no, romano, en 20 de Marzo 163S, y entregados en Alicante (donde apor¬ tó dicho Canónigo en 20 de Agosto del mismo año) al Dr. Gregorio Torrent, su hermano (que era a la sazón Retor de dicha Parroquial de Santa Catalina), al cabo de tiempo dispuso de ellos el Dr. Francisco To¬ rrent, heredero y Beneficiado de essa misma Iglesia, sobrino de los referi¬ dos, dando 20 a la Parroquial de Santa Cathalina, con escritura ante Vi¬ cente Torner, Notario de Valencia, en 2 de Marzo 1648, y después quatro mas con escritura ante Sebastian Borrull, en 14 de Octubre 1661, que al todo son los 24 que se veneran en dicha Iglesia Parroquial. Reservándose los otros que repartió después, y paran, los dos en dicha Congregación, los demás en otras partes, que por evitar prolixidad omito referir ahora. Contentándome con expresar que dichos dos cuerpos de Santos Már- tyres (Santa Lucia, y San Antonino) son de los que truxo dicho To¬ rrent. Y el otro, á saber, el de San Severo, le perteneció a la Congrega¬ ción por otra via, que fué el habérselo dado el P. D. D. Luiz Crespi de Borja, Presbitero de la misma Congregación, el qual le trujo de Roma en una de las tres ocasiones, que por lo menos estuvo en essa Corte; las dos primeras por los asuntos de las Pavordías, 3' la otra, ú otras, por el asunto de la Concepción, a que fué comisionado por el Sr. Phelipe IV. Apolinario Larraga, Padre Josepha Maria Larraga, hija Pintores. Apolinario Larraga, natural de esta Ciudad de Valencia, fué discípulo de Pedro Orrente, de cuya escuela salió muy aprove¬ chado y logró ser muy naturalista, y muy ajustado en el pin¬ tar con buen claro y obscuro, practicando, como practicó, mu¬ chas obras. Son pinturas de su mano los ovados con varios retratos de Venerables de la orden de Santo Domingo, que estan pintados en las paredes del Camarín de Sn. Luis Bertrán; y en el Claus¬ tro del mismo Convento de Santo Domingo el quadro de San Luiz Bertrán, que representa quando en aquel mismo sitio don¬ de existe (que es inmediato a la Sala Capitular) halló el Santo a Don Agustín Adorno, y queriendo este postrarse en tierra el Santo se adelantó en la humildad postrándosele, y vaticinando entonces, que el seria fundador de una Religión, que era la de los Clérigos menores, como con efecto la fundó junto con el Beato Caracciolo (i). Dicho lienzo (aunque maltratado del tiempo) conserva las circunstancias de su primitivo mérito, en abono, y crédito del Autor. Del mismo hay algunas miniaturas en el Claustro del Convento de Nuestra Señora del Socorro, ex¬ tramuros de Valencia (donde también hay de Manuel Conchi¬ llos, hijo del célebre de este nombre que historiamos). Es de di¬ cha mano de Larraga, en el Convento de Monjas de Santa Ana, religiosas Carmelitas, la pintura de Santa Ana, la Virgen y el Niño. Y en la Iglesia Cathedral el altar de Sn. Joaquín, que hasta estos años, que se ha quitado dando otra simetria a las Capillas, estaba en la nave claustral, al lado de la Capilla gran¬ de de San Vizente Ferrer. En el Convento de San Francisco parece ser de dicho autor la pintura de Santa Ana, que está en en la Iglesia principal frente el altar de esta Santa situado de la puertadel patio, ó atrio, en suma al lado del altarito de San Pedro, vulgo de cap de pal. Y omitiendo otras obras es de dicha mano el Monumento de la Metropolitana (que todos los — 234 — años se pone el mismo, en el dia de Jueves Santo) y es obra muy seria y de admirable perspectiva. Divujó la Imagen de San Vicente Ferrer, copiada de una pintura de Joanes, cuya estampa va al principio de la Vida de dicho Santo escrita por el Padre Francisco Vidal, impresa en 1753, en fol. También dibujó y pintó por el año 1719 el re¬ trato de la Venerable Madre Margarita del Espíritu Santo (aquella penitenssisima religiosa Agustina descalza del Con¬ vento de Santa Ursola de esta Ciudad, que habiendo fallecido en 29 de Enero 1719, de edad de 71 años y 28 dias, mereció su exemplar virtud que le publicasen las suyas para la común edi¬ ficación, en la Iglesia de aquel Convento, por el Padre Dr. Jo¬ seph Sanz Prebitero de la Congregación de San Phelipe Neri, en 26 de Junio del mismo año). Por divujo de dicho Tarraga se abrió lámina por Juan Bautista Ravanals, la lámina de Nues¬ tra Señora de los Desamaparados, de un pliego, que tiene bajo un dístico, que dice así: Quis cupial desertus opem tua limina pulsans, Quin cerium capiat Numinis auxilium? Pintó el primer retrato que se sacó del Padre Dr. Vicente Tosca, quando este murió, assi lo dexó escrito el Pe. Dr. Phe¬ lipe Seguer en la Vida de dicho Padre Tosca, que quedo MS. en dicha Congregación, cuyo retrato se hizo de medio cuerpo. También dibujó el retrato del Venerable Domingo Anadón (11) que va al principio de la Vida de este, que escrivió el Padre Séraphin Thomas Miguel, impresa en 1716. Murió en Valencia por el año 1728, frente del Colegio de Rodriguez (llamado también de la Ciudad por ser esta Pa¬ trona). Dexó una hija llamada Josepha María Tarraga, que edu¬ cada en la Escuela de su Padre manejó con destreza y ha¬ bilidad el pincel, sin embargo de ser gafa de las manos, por lo que solian denominarla vulgarmente la Curra. Tienese por pin¬ tura suya la del Jesús y María, que están en un relicario de mano que tiene el Convento de Santo Domingo, y suelen lle¬ varle en las proseciones allí de rogativa. En el Convento de — 235 — Nuestra Señora del Socorro religiosas Agustinas, y en la Celda del Padre Maestro fr. Luiz Thomas y Porta, havia de mano de dicha Tarraga, dentro de un relicario un Santo Thomas de Vi¬ llanueva, que solia llevarle por la Ciudad un religioso en de¬ manda de la limosna para dicho Santo, pintura a la verdad muy bien hecha y acabada. Pintó con igual perfección una Santa Clara de medio cuerpo que para en poder de Pedro Danza, Villutero, que vive en la Plaza de las Comedias, llamada antesde la Olivera. Y assi otras muchas obras. Y en particular de miniatura, a que inclinada, executando todo con fué muy sumo decimos. acierto, sin embargo de ser, gafa o curra, como Siendo en esto no desemejante a Tupilio, de quien refiere Gar¬ zón (3) che depinse con la sinistra mano miracolosamente, pues ambos a dos con su industrioso ingenio supieron repa¬ rar y suplir mañosamente el defecto y disfavor de la natura¬ leza; que en fin, como dice el refrán italiano Quando manca la natura L'arte la procura. Mantuvo dicha Tarraga Academia de Dibujo en su casa por algunos años imediatos al de 1738 y 1740, como se insinuó en otra parte (4) cuya Academia no dudo que huvo de contri¬ buir a los esmeros, y mayor incremento de la habilidad de di¬ cha Tarraga, pues es un bello modo de aprender el enseñar, como cantó un Poeta (5) : Discere si quaeris, doceas sic ipse doceris, Nam studio tali, tibi proficis, atque sodali. (1) Caso semejante pasó con Francisco Luiz Blanes, según Diago, Historia de la Provincia, lib. 2, pág. 226, B. (2) De este Venerable se dió alguna noticia en ... (3) En su Piazza Universale, Disc, go, pág. 670. (4) En el papel de algunos metros entregados á Real Academia de S. Carlos para recitarse en i de Noviembre 1783, en que celebró las Actas de aquel trienio. Impres. por Manuel Peleguer en 1784, en fol., pág. 2, nota marg. (5) Apud Nevisan in Sylv. Nupt., lib. 5, n. 54, pág. 708. Julio Capuz Escultor. Este Profesor de la Escultura, en algunos documentos an¬ tiguos halla mencionado Julia Chapuz (i) cuya inversión sin se duda dimanó aqui de dimanar esta familia de Genova, y tener distinta articulación la ch en Italia de la que tiene en España. Nació pues nuestro Julio Capuz en la Villa de Ontiniente, Rey- no de Valencia, siendo su Padre Julio Capuz de nación geno- vés. Después de casado dicha Villa en el año en 1658 trasla¬ dó su domicilio Valencia por el de 1662. Y en a su Profe¬ sión fué excelente y digno de un eterno reconocimiento de nues¬ tra gratitud, pues que su habilidad fué grano prolifiquo, que sembrando én esta Ciudad como campo bien dispuesto, oportu¬ no, y fértil de ingenios, ha rendido y fructificado copiosas ha¬ bilidades en la Escultura. El fué principio y origen de una de las dos famosas Escue¬ las conocidas en esta Ciudad la centuria en pasada, y que sin duda pudieron competir las mejores de su tiempo en la con España; siendo la una la que plantificó el célebre Juan Muñoz, que produxo excelentes discípulos, y la otra la de dicho Julio Capuz o Chapuz de la que salieron sus hijos Leonardo Julio Capuz, hijo primogénito, Don Raymundo Capuz, Escultor del Sor. Dn. Luiz i.° (que aunque hijo segundo, le colocaremos, por este honor, y porque conduce mejor al hilo de la historia en primer lugar), y el Padre Fr. Francisco Capuz, religioso Dominico, hijo tercero. Todos tres Escultores de conocido y ventajoso mérito. De los quales el Don Leonardo mantuvo, y perpetuó la misma Escuela de esta Ciudad, y subministrando la misma leche de disciplina, é instrucción, crió varios dis¬ su cípulos, y entre otros, los dos Vergaras hermanos, a saber, el uno Manuel Vergara (que vivió junto a las Capuchinas) padre del Don Francisco que fué a Roma, y el otro Francisco Verga¬ ra, padre del Don Ignacio (también Escultor famoso) y del ac¬ tual Joseph Vergara, Pintor, de quienes hablaremos mas adelan¬ te. Bastando por ahora decir, como dicho Ignacio perpetuando y — 237 — manteniendo la heredada habilidad de la Escuela de Capuz, ha producido, creado discípulos de notorio desempeño. y Fué, pues, dicho Julio Capuz, célebre Escultor, y assi le mencionó el Padre fr. Juan Bautista Taléns (2) quando nos refiere un milagro, que San Pasqual Baylon obró en un hijo de dicho Profesor en el año 1669, que por obrado sin duda en uno de los tres hermanos que por insignes en su Profesión darán dilatada materia a nuestra historia, le referiremos aqui, aunque me dilate algo. Refiérelo en esta forma: En la Ciu¬ dad de Valencia, un niño de tres años, hijo de Julio Capuz, célebre Escultor, año 1669, estando en la Calle del Mar a la entrada de la Plaza de Predicadores, tuvo la desgracia de que una galera, que corría con gran furia, le pasara por encima; creyeron todos los presentes que era muerto y un hombre lla¬ mado Juan Ramirez suposición lo tomó en sus brazos, con esta y se lo llevó a su madre, siguiéndole mucha gente. Oyó el Pa¬ dre los clamores, y noticioso del caso infausto levantó los ojos a una imagen de San Pasqual qué tenia en su misma estan¬ cia, y con tierna devoción le dixo : "Santo mió tened compasión de mi". Y al instante dió la imagen im golpe, que le imprimió en el corazón una gran confianza, que el Santo habia alcanza¬ do de Dios lo que le había pedido. Reconocieron el niño, le hallaron vivo sin lesión alguna, quedando solo señalados en su cuerpo los clavos de la rueda para memoria de la maravilla, de la que dieron gracias a su bienhechor. La habilidad de dicho Julio Capuz, ó Chapuz, padre de los tres mencionados, hizo tan glorioso su renombre, que nos ha equivocado la noticia cierta de sus obras (3), pues muchissimas que se aplauden por de Julio Capuz, se duda si son suyas, ó de su hijo Don Leonardo Julio Capuz, haviendo dado ocasión, y pié para esta promiscuidad y confusión, el ser la misma Es¬ cuela, y ser la misma familia, sobre tener también el hijo el nombre de Julio, como el padre; cuyo nombre se radicó con la fama en la aceptación del pueblo, y no distinguiendo al hijo por su propio y primer nombre, han llegado a equivocarse las obras peculiares del uno con las del otro. Pero siendo, como es constante, que nuestro Julio Capuz, padre, plantó en Va- — 238 - leticia su Escuela, y mediante ella la habilidad de la Escultura, que propagaron sus hijos, eternizando él igualmente su nom¬ bre, esculpiéndole en la memoria de los Profesores, quienes en viendo una estatua bien acabada, nunca se les separa la sos¬ pecha de ser del renombrado Julio Capuz, es de inferir, que mu¬ chas de las que se duda de quien de los referidos sea (al me¬ nos si son ya muy antiguas) huvo de construirlas el citado Julio, ó por si, ó por medio de sus hijos. Deviendo en mucha parte aun las obras de estos referirse a aquel ; como se observa en varias provincias extrangeras, don¬ de quando trabajan los discípulos, aun provectos, y esto por el dilatado curso de muchos años, todo sale a nombre del maestro de aquella Escuela. Y de ai es, que tanto en el ramo de reloxe- ria, como particularmente en el Gravado, donde suele declararse el Autor, es cosa que admira ver tantas obras de uno mismo, y es que lo executo por si y por medio de muchos discípulos y subalternos que trabajaron por su cuenta, a su dirección y nombre. Como sea, aunque se disciernan con particularidad las obras de Julio Capuz, padre (de que tal vez será alguna de las que, comunmente se atribuyen a alguno de sus hijos) la unión empero de la familia, del apellido, de la Escuela, y de la habili¬ dad, las coaduna, a distinción de las demás obras de otros Pro¬ fesores, distintos de los Capuzes. De uno de ellos es la Escultura de Nuestra Señora de los Desamparados de la Parroquial de San Andrés, y otras mu¬ chas obras. (1) Assi se enuncia Julia Chapuz en la partida de sus desposorios celebrados en Ontiniente con Esiperanza Calbet, ó Calbés, en 25 Febre¬ ro, 1658. Este Julio (según Dn. Joseph Vergara) fué escultor de poco mé¬ rito. (2) En la Vida de San Pasqual Baylón, lib. 4, cap. 11, n. 315. Impr. Valencia por Benito Monfort, 1761. (3) [Despues de "obras" se lee lo que sigue, estando tachado y con nota al margen, que dice "Es de Muños"] "que no sabemos de qual de ellos sean. Y las que assi se ignoran por su antigüedad es muy posible sean de dicho Julio, cómo el mas antiguo de todos ellos. Tal vez será — 239 — del mismo, si acaso no es de Juan Muñoz, la estatua, imagen de Nues¬ tra Señora de la Esperanza de la Parroquial de San Martin, que sobre excelente, es obra antigua, y la mencionaremos mas adelante. (En la vida de D. Leonardo Julio Capuz.)" Don Raymundo Capuz Escultor. Don Raymundo Capuz nació en Valencia por el año 1665, hijo de Julio Capuz de Ontiniente (de quien ya hemos tratado) y nieto de Julio Capuz de nación genovès. Y como que en la misma cuna bebió con aprisa la leche las nociones del arte, muy se aventajó a los años en la pericia de su Profesión, cuya habi¬ lidad por consumada se dexó admirar de todos, y en el día se estiman sus obras, como inestimables y estupendas, haviendo dexado indeleble su nombre en esta Ciudad. Por tanto no se olvidó de mencionarle la Academia de Valencia en su escrito del año 1757, antes el de 1768 erigida en Academia de ser en de San Carlos, diciendo: La memoria de Raymundo Capuz, será eterna en la misma Corte, pues mereció ser nombrado es¬ cultor del Señor Luiz 1.° Logró también propicios todos los adminicules de la Na¬ turaleza para cimentar, y establecer firme, permanente, el tem¬ plo de su fortuna. Porque primeramente le agració la Natura¬ leza con una disposición de cuerpo galante, bella contextura, y proporcionado hermoso (circunstancia que no suele servir de y poco atractivo para arrastrarse las voluntades). A mas de esso brilló en el una grande trascendencia, y perspicacia de inge¬ nio, viva, clara y despejada, acompañada de mucho desemba- 'razo, y travesura; y tan diestro en aquello de Agibílibus, que si Lorenzo Palmireno escrivió de esta materia un tratado, y pequeño (en 8.°), nuestro Capuz pudo ciertamente haber escri¬ to mas de dos, y grandes, aunque a foleo. A todo fueran de lo qual se agregó el buen uso que supo hacer de su talento, pues que su mucho estudio, y clara comprensión, acertó a encon¬ trar la última perfección del arte. — 240 — Cuéntase de él (y permítase, fuera escrúpulo, graduarlo en la claze de Agibílibus) que haviéndose trasladado a Madrid, desde su patria Valencia, procuró ingeniarse de varios modos. Y entre ellos, para hacer mas despachables sus obras (a la verdad excelentes) urdia cierta zancadilla ó tramoya, con que quedaba engañada, sino en la substancia en el medio, la rus¬ ticidad del vulgo, con no corta parte del precioso Gremio de los aficionados a las obras de Escultura. Sabiendo, pues, que la aprensión puede mucho para hacer mas estimables las cosas, y que se fomenta con la crehencia de que son venidas de paizes extrangeros, quando ya tenia trabajado algun surtimiento de figuras (dicen) las embalijaba, y bien colocadas en caxones ar¬ pillados, puntualmente de forma que pareciese todo recién ve¬ nido, y prezentándose muy placentero, anunciaba a los Grandes de la Corte, y personados de gusto, que le habla llegado una remeza de figuras y estatuas de Nápoles, cosa exquisita. Con esta noticia, que luego se divulgaba y se recivia por feliz, y con aplauso, llovían en su casa las primeras personas de la Cor¬ te, que a porfía se llevaban sus obras, y él no menos tenia el gusto (no se si le llamo inocente) de servirles, vendiéndoselas, a precios cumplidos, ventajosos. y Por el mismo término de estratagema, o ardid, le barajó en cierta ocasión un chasco a un Canónigo de Valencia. Escar¬ necíale esta cierta paja; mas claro, censuraba el arte de una Imagen de Jesuchristo que tenia nuestro Capuz labrada en su taller, ponderándole que estaba construida con mucha mas arte y perfección otra que de reciente havia comprado dicho Ca¬ nónigo. Concurrió nuestro Capuz a verla, y no cesaba a su presencia el Canónigo de exclamar las ventajosas excelencias del artífice que avia labrado con tan inimitable acierto aquella imagen ; Que lástima (decía) que no haya en estos Reytws quien execute cosas tan bien hechas! Siguióle el humor dicho Capuz (con bastante socarronería) hasta que al cabo le dixo que des¬ cubriera tal secreto, ó ahuegero que dicha imagen tenia, y exe- cutándolo el Canónigo, quedó sorprendido al ver allí dentro notado quien era el verdadero artífice, que cabalmente lo era el mencionado Capuz nuestro buen ; con que Canónigo se que- — 241 — dó hecho de palo, viendo que havia encaminado las alabanzas al mismo que havia dirigido los desprecios, y que la aprehensión, y no el discernimiento, habia sido el móvil de su ponderada afi¬ ción en la Escultura de la paja, que habia comprado. Ello, en todos asuntos es de estrañar lo que puede la aprensión (i). Y ciñéndome solo al particular de estas artes que tratamos, pu¬ diera referir muchos casos prácticos en que se han celebrado (aun por hombre no inexperto) muchas obras, solo por el equi¬ vocado concepto de forasteras, y por el contrario se han llenado de oprobios mientras se creyeron del pais. Pero este es un mal universal, y yo mismo en prueba de ello puedo decir, que ha¬ llándome en Cadiz por el año 1773, preguntándome un pari¬ sién recien llegado, por donde podria lograr, para llevar a Pa¬ ris, unos perritos finitos (de que al fin se llevó quatro) le ex¬ presé : Pues que en Paris no hay de esta casta? a que me res¬ pondió: Aprecian mas los de España por forasteros. Con que rematemos con la verdad de que embidiamos lo que no tene¬ mos, y que nos hace mas gozo la mies agena (2). Fertilior seges est alienis semper in agrís : Vicinumque pecus grandies uber habet. Llegó el caso en que quería la Magestad del Señor Pheli- pe V una Imagen de Escultura, y aun se particulariza que un Crucifixo : fuera lo que fuese, llamado para la execución cier¬ to Escultor, le estaba dando la idea. Pero el Artífice, ó pertur¬ bado de la Real presencia, ó menos inteligente en aquel lance, no alcanzaba a comprender ni verificar el designio de la Ma¬ gestad. Hallábase no lexos (tal vez de estudio) nuestro Capuz, quando penetrando su perspicacia, y mayores luces, lo que se apetecía y deseaba, se introdujo explicándose con ayroso des¬ embarazo. Pasó la voz y noticia el Rey, explicóle el pensa¬ miento. Quedó enterado. Y tomando alli mismo (según dicen)- nuestro Capuz la proporcionada madera, el mazo, erramientas ó gubias, con magistral destreza, a breves golpes, desbastó el leño, é informó la estatua, con admirable prontitud y acierto, tanto que agradado su Magestad y circunstantes se le encargó acabar la obra, la que haviendo salido perfecta (como de tal 1& — 242 — mano) le mereció el titulo de Escultor del Señor Luiz i; Ho¬ nor grande llenar la satisfacción y gusto de las Magestades ! (3). Principibus placuisse viris non ultima laus est. En la misma Corte (no se porqué) se originó la competen¬ cia (pero la huvo) entre nuestro Don Raymundo Capuz, un francés, y un saboyano (todos Escultores célebres y de primer rango) sobre la acertada execución, de una mas pronta, y mas estatua de San Luiz, Rey de Francia. Cada uno de los referi¬ dos se desveló con empeño y todos tres desempeñaron la em¬ presa, dejando acabada cada uno su estatua, y con exacto lu¬ cimiento al tercer dia. Pero como entre lo bueno y muy bueno, prevalece lo mexor, la de nuestro Don Raymundo se llevó la palma del mayor aplauso. Son muchas, y muy excelentes las obras que con primor y extraordinaria hermosura executó este Artífice. Pondremos en primer lugar los Bamboches (4) que assi renombraba él a unas figurillas de á pálmo con poca diferiencia, de cuyas pe¬ queñas estatuas formó una hermosa colección, y eran verdade¬ ro retrato pobres pordioseros que en aquel tiempo se de los conocían en Madrid, cuyas figuras construyó de marfil, ponién¬ doles vestidos y ropages de madera de distintos colores, que remendaba puntualmente los miseros destrozados an¬ perfecta y drajos, que ellos usaban, tan semejantes en todo a sus origi¬ nales, que qualquiera al verles luego les conocía. Esta graciosa invención la ideó para lisonigear y conciliarse grata la voluntad del Señor Luiz i.°, a tiempo que aun era Príncipe de Asturias. Y haviéndole presentado alguno de dichos Bamboches (que sin duda serian los mas selectos) se le asignó cierta pensión, y de ellos quedan actualmente cinco en la Biblioteca del Escorial. Y los otros Bamboches que restaron en su poder les remitió el Don Raymundo, hasta en número de 15, a Valencia, distri¬ buyéndolos a su arbitrio, de los quales (según informes) que¬ dan algunos en esta Ciudad, como dos en poder die Don Bernar¬ do Insa, tres que tenia el difunto Don Agustín de Valdenoches, uno en casa de la Marquesa de Dos Aguas, dos que tenia el Dr. Juan Bautista Moles, Pbro. de la Seo, que compró por el año — 243 — 1785 de las almonedas de Don Pedro Mayoral, Arcediano de Alcira, Dignidad de esta Santa Iglesia de Valencia, etc. Aun¬ que yo dudo que todos los insinuados sean de dicha mano, por¬ que a mas de saber que algunos no son de marfil, sino de ma¬ dera, y otros de cera, no han faltado otros Artífices que se ha¬ yan ocupado en semejante maniobra, construyendo figuras a imitación de los pobres de Callat, tan conocidos entre los Pro¬ fesores de estas Artes por este renombre, á causa de haber practicado muchas obras, distinguiéndose con especial habili¬ dad por este término de miserias, aquel famoso Gravador Jayme Callot, natural de Nancy, donde nació en el año 1593, y después d/e otros rodeos y transmigraciones murió en el mismo Nancy en 1638, como expone Don Manuel de Rueda (5). Entre las prodigiosas obras de Don Raymundo, fué la in¬ vención de los Bamboches la más graciosa, y la que como tal enamoró más al Serenísimo Señor Príncipe de Asturias, tanto que aficionado por ellos su Alteza a la Escultura, expresó a Su Magestad y Padre el Señor Phelipe V que quería que Ca¬ puz le enseñase á trabajar aquellas figuras. A que su Magestad desconfiando de que el Príncipe pudiese entrar en aprender y executar tan primorosa fábrica, respondió sonriendose que co¬ mo era posible que llegase a executar aquello? Esta misma desdeñosa respuesta, que llevaba visos de desautorizarle, ó in¬ dicios de estimarle menos capaz de lo que era, le empeñó a su Alteza en la resolución, y aprobando su Magestad el desig¬ nio de tan grato entretenimiento, se dedicó Capuz a enseñar al Príncipe, aprendiendo este con indecible gusto, y practicando con su maestro demostraciones de honor y de cariño, pues le permitía asiento. Y como los talentos de los monarcas madru¬ gan con ventajas en la comprensión e ingenio, según cantó Ovidio (6). Cesaribus virtus contigit ante diem, yel maestro era tan eficaz y diestro, llegó nuestro Príncipe de Asturias a salir con la suya, verificando la empresa de efectuar un Bamboche a la perfección, y bien acabado. Pasemos a individuar otras obras del Don Raymundo, aun- — 244 — que no son las de este Autor las que mas abundan en Valencia, por la dilatada rezidencia que hizo en la Corte. Son de su mano los doze apóstoles, que están a las pilastras de la Capilla de la Comunión de la Parroquial de San Andrés, al menos los diez, pues el San Jayme y el Santo Thomas que están colaterales junto a la bancada de la Comunión por aber premuerto dicho Capuz, los hizo otro; en los ropajes de dicho Apostolado entendió algo Jayme Molins. También executó el nicho principal del altar mayor de Santo Domingo, y sus esta¬ tuas, se duda si las hizo, ó si son escultura de Thomas San¬ chez, como dice una memoria del Padre Teixidor. Lo que si se principal estatua de Santo Domingo, por asegura, que su encargo del Don Raymundo la executó su hermano Leonardo Julio Capuz. En la misma Iglesia es de Don Raymundo el San¬ to Thomas de Aquino, con el trono y mancebos, todo en el ni¬ cho de la Capilla de Santo Thomas ; como también los Angeles, Serafines, figuras del remate y demás esculturas del púlpito. Son de mano de dicho D. Raymundo Capuz las estátuas de San Miguel, San Gerónimo, Santa Paula, y el mancebo con los escudos en la fachada del Convento de San Miguel de los Re- yts en Valencia, trabajadas en 20 de Enero 1700. Igualmente es del mismo en el Monasterio de San Miguel de los Reyes, el San Miguel que está en el nicho principal del altar mayor. Es de mano de didho D. Raymundo Capuz el Santo Christo de las injurias, que está en la Iglesia de San Millán, anejo de San Justo y Pastor en Madrid, y le trabajó en el año 1722, según dice Don Joseph Antonio Albarez de Baena, digo Baena, Grandezas de Madrid, pág. 90. También el San Jayme que lleva en sus andas, ó peaña, el Gremio de sombrereros en Va¬ lencia ; y el San Judas Thadeo, que está en su altar en el Con¬ vento de la Corona. En fin, sé porqué, aunque seria sin duda por conocer bien no lo que es Corte (como lo conoció también el Autor del Retrato crítico de la Corte y del Cortesano (7) regresó nuestro Profesor a Valencia, y hallándose ya en adelantada edad, se retiró a dicho Monasterio de San Miguel de los Reyes con la santa resolu¬ ción de acabar allí sus dias en el estado de soltero que mante- — 245 — nia. Pero las persuasiones de Joseph Alamá, marido de Maria Luiza Capuz, su sobrina, le obligaron a venir, y assi parece fa¬ lleció en su casa, situada en la Plaza de las Barcas frente de la Morera, y esquina a la calle vulgo de les Granotes, Parroquia de San Andres, en cuya Iglesia fué enterrado el dia 5 de Oc¬ tubre 1743, haviendo otorgado testamento ante Carlos Vizente Seguí, Escribano, en 13 de Noviembre 1742. (1) Dígalo la Concepción del Rey Don Ja3rme el i.° (2) Ovid. I, de Art. Amand. (3) Horacio, lib. i, Epist. 17. (4) Bamboche (dice Palomino, tom. i, en su Indice) es : Especie de pais en que se pintan borracheras, o banquetes flamencos. Lo mismo sigue el Diccionario de la Lengua Castellana. Ver Bamboche. (5) En su Arte de Gravar. Impres. Madrid, tyói, pág. 202. (6) Lib. I, de Art. Aman. (7) Libro assi intitulado, su Autor el P. fr. Francisco Fulvió Fru- goni, traducido del italiano al castellano por D. Francisco Mariano Cagigal, Imp. Madrid, 1753. D. Leonardo Julio Capuz Escultor D. Leonardo Julio Capuz, hijo mayor de Julio Capuz, Escultor, de Esperanza Calvet, nació en la Villa de Ontenien- y te, en 10 de Abril del año 1660; fué allí bautizado en la Pa¬ rroquial de Santa María, en el día 13 de los mismos, imponién¬ dole los nombres de Julio, Jacinto y Leonardo, como con esta misma serie lo he visto en la fee de su Bautismo. Y sin duda, después, para no confundirle con el padre por la promiscuidad e identidad del nombre Julio, le postpuso, acostumbrando re¬ nombrarse Leonardo Julio, siendo de notar que dicho Leonardo fué el mayor de sus hermanos, como ya se insinuó, y nacido en Onteniente, donde aún tenía su domicilio el padre antes de tras¬ ladarse a Valencia. El segundo hijo fué el D. Raymundo (de quien ya hemos tratado arriba), y el último de los varones el Padre fray Francisco Capuz, de quien luego trataremos. Ni se extrañe tan menuda exposición, pues ya se han llegado a — 246 — confundir las cosas, equivocándose las obras y los nombres de estos Profesores, creyendo unos que el Leonardo Julio Ca¬ puz eran dos personas o dos hermanos distintos, y no (como lo es) una persona sola con ambos nombres. Y otros, atribuyendo sin discernimiento varias obras a Julio Capuz, sin especificar si el padre (que sólo se llamo Julio) o si el hijo (que fué Leo¬ nardo Julio), por lo que hemos procurado aquí resolver estas ambigüedades, tanto respecto a las obras, quanto en orden a las personas. De la habilidad de nuestro D. Leonardo hay poco que de¬ cir con palabras, hacen todo el costo de su Panegírico pues las obras. Sólo diré que preciándose Valencia de haver dado tan diestro Artifice, en el papel que su Academia publicó en el año 1757, antes de ser en el año 1768 elevada a Academia de San Carlos, después de hacer glorioso recuerdo de dicho D. Raymundo Capuz, Escultor del Señor Luiz i.°, exclama; no fué inferior el mérito de su hermano Leonardo Capuz. Otro testimonio más autorizado, no por Profesor, que no lo fué, si por forastero, voy a producir en crédito de su habilidad. Y porque nos puntualiza obra determinada copiaré sus pala¬ bras ; assí dice Dn. Pedro Cubero de Sebastián, Presbítero (i) : El año pasado i6ç5 la magnificencia de la Excma. Señora doña Cathalina de Aragón, Duquesa de Segorhe y Cardona, le costeó a la Santa Imagen (de Ntra. Sra. de la Cueva Santa) un rico y hermoso retablo, toda su materia son jaspes y mármoles de diversos óolohes, y hronge dorado. No tiene en él que perficio- nar el arte ni que adelantar el ingenio; y es obra tan bien aca¬ bada que en ella quedarà et{ernizada la memoria de su Artífice, Leonardo Julio Capuz, y la gran devoción de su Excelencia. Y a la verdad, si omitiendo episodios, y dexando palabras, pasamos a las obras, aunque no es posible referirlas todas, ha¬ llándose Valencia poblada de inmensas preciosidades que a ma¬ nos llenas sembró este excelente Artífice, hallaremos que no hay hypérbole en lo digo, ni menos en la expresión que profirió que dicha Academia ; porque si dicho D. Raymundo tuvo una asom¬ brosa habilidad para todo género de escultura y particularmente para rostros de Angeles mancebos, &., el citado D. Leonardo, — 247 — a más de executar lo propio con igual esmero, disfrutó una par-' ticu'lar gracia para rostros de Santos. Y por este motivo quan- do el D. Raymundo estuvo encargado del nicho del retablo mayor de Santo Domingo (cuya escultura es de su mano), el Santo Domingo advierte en aquel nicho le trabajó don que se Leonardo Julio Capuz, fué por el año 1729. y esto También son obra de éste las tres columnas de la Alameda (en la Andalucía llaman Triunfos), de las quales dos se hallan al frontis, en el primer óvalo, y están colocados, en la una de ellas están colocados de medio cuerpo el Sr. Dn. Phelipe V y la otra el de su primera consorte la Sra. Dna. María Gabriela de Saboya (la que por esso se denominó la Saboyana), lo que su segunda consorte, la Sra. Dna. Isabel Farnesio, madre del Sr. Carlos III y abuela de nuestro D. Carlos IV, por ser de Parma, fué por el pueblo comúnmente llamada la Parme- sana) ; y en el último óvalo de dicha Alameda se halla la otra coluna o triunfo, y en su eminencia la estatua del Sr. Luiz i.°, representado de cuerpo entero y de corta edad, como de 10 a 12 años, cuyos modelos de Phelipe V y dicha Sra. su consorte, que para construir dichas columnas de la Alameda formó el D. Leonardo, permanecen en el salón de la casa que éste po- sehió y habitó en la Plaza de las Barcas, frente de la Morera, en cuya casa se trata plantiñcar aora la Real Academia de San Carlos. Sin salir de los confines de la misma Alameda nos resta que admirar de la misma la prodigiosa hechura de mano Nuestra Señora de la Soledad, que se venera en aquella hermo¬ sa Capilla, que si sus mármoles nos anuncian la duración, su re¬ dondez y forma, o figura circular, pasan más adelante a signi¬ ficarnos, con lo que simboliza, lo eterno del nombre de don Rodrigo Cavallero, Intendente de esta Ciudad y Reyno en aquel tiempo, a cuyo vigilante esmero (aunque de efectos de la Mitra) la devemos. Y no quiero alto el estudio e ingeniosa traza de pasar por que el D. Leonardo valió para construir aquella preciosa se hechura y simulacro de la Virgen : el qual para sacarla a la mayor perfección, tomó por instrumento el llanto de una hija suya llamada María Ignacia Capuz (que después murió religio¬ sa Capuchina) cuya peregrina y agraciada hermosura casi la desmentia de humana : y como que tenia propia cara (como sue¬ le decirse de una Imagen) contempló (con mucho acuerdo) di¬ cho Artífice que, para apurar con finura los esmeros del primor, no podía proponerse mexor modelo que su hija y decorar la Imagen por su cara. Para tan alta empresa abrazó nuestro Leonardo la amarga complacencia de ver (o de sufrir) una especie de martirio en su propia hija (que es lo propio que en si mismo) pues acordó con su muger la displacentase en un repente, y la disgustara no sé qué pena, que le precisase a prorrumpir de pronto con en un amarguísimo doloroso llanto. Assi lo executó, y derra¬ mando tiernas repentinas lágrimas su afligido corazón, que como precioso aljófar le brotaron por los ojos, dió honroso motivo aquella tierna doncella, aquella afligida tórtola, aquella ajada hermosura, aquella cifra de perfecciones, al alto y elevado de¬ signio de ser vivo retrato de una Virgen Dolorosa, cuyo Divino simulacro (que para ablandar la dureza de nuestros corazones y mover los desmayados o amortiguados efectos de nuestra flo- xedad y tibieza, mendigó la ternura de las perfecciones huma¬ nas, incomparables con las Divinas) se nos ostenta hoy mismo un devotO' retrato de Nuestra Señora de la Soledad. Aún tenemos la misma en Capilla de esta Señora otras obras del mismo autor, y son los medallones que están en las paredes de dentro, y en ellos las efigies de medio relieve de D. Rodrigo Cavallero y de su consorte ; pues Gefe, prendado' de la ha¬ este bilidad de D. Leonardo, fió a su desempeño quantas obras co¬ rrieron a su cargo por aquel tiempo, que fueron muchas. E igualmente trabajó dicho Artífice los Doctores que están de me¬ dio cuerpo sobre sus repisas en dicha Capilla de la Soledad. Bien que en estas obras le ayudó el nominado D. Antonio Salvador, y cede en honor de ambos Artífices lo bien executado, como se dirá. Aquí se me ofrece desengañar al Público de una radicada opinión en que vive persuadido, de ser también obra de dicho D. Leonardo, o de alguno de los Capuzes, la Piedad y demás es- — 249 — cultura que está en el pedestal de en medio de dicho Altar y en el hueco de bajo del nicho de Nuestra Señora de la Soledad; el ser obra excelente y aver allí otras (ya referidas) de dicho .Artífice, huvo de dar margen a essa engañada opinión. Pero la realidad es fabricada en el año 1716 aquella que Capilla (que havía de ser concha para tal perla), y con la re- flección de que siendo dedicada al doloroso atrívuto de Nues¬ tra Señora de la Soledad, misteriosamente se registra todo dis¬ puesto a número septenario (número perfecto (3) : como 7 las lozas o tableros que cruzan el suelo, 7 las ventanas, 7 las lám¬ paras (todas de plata), 7 los Dolores. A tiempo que dicho Ca¬ ballero Intendente se hallaba discurriendo qué colocar en dicho pedestal, se le dió aviso cómo derribando una casa en la calle de la Nave (vulgo de 12l Nau) y en el ámbito y trecho que pro¬ media entre las primeras quatro esquinas que se hallan entran¬ do por la parte de la Aduana y las otras quatro que vienen más adelante, para doblar a la plaza de las Comedias, antes llamada de la Olivera, se había descubierto y encontrado una primorosa Imagen de mármol, y acudiendo a este sitio, resultó el hallazgo de la expresada Piedad, bien historiada, con quatro primorosas figuras del natural, a saber : el Señor, la Virgen, Nicodemus y la Magdalena, todas de piedra alabastro muy blanco, y de es¬ tupenda escultura, que se sacaron con felicidad, y sin más lesión o quebranto que haverse desgraciado un poco la nariz del Ni¬ codemus. Gratificóse al que tuvola suerte del descubrimiento con cien pesos por albricias. Y contemplando la devoción por milagroso (según las circunstancias) aquel hallazgo tan oportuno, encontró el zelo del Cavallero Intendente, indicando como con el dedo de la mano de la Omnipotencia, lo que avía de colocar en aquel sitio, como con efecto se colocó, pues como cosa dimanada de la Providencia no podía darse alaja más ajustada al sitio (si se atiende a la hechura) ni más a propósito (si se atiende al asun¬ to) ni más correspondiente (si se atiende a su finura y pri¬ mor) (4). Trabajó el mismo D. Leonardo quatro Doctores de la Igle¬ sia que les tiene actualmente en su casa D. Joseph Alama, Es- — 250 — crivano de moniciones de esta curia, hijo de el difunto don Thomas Alama, sugeto bien conocido por su bello y exqui¬ sito gusto en tener aiajas de primera gerarquía en las clazes de pintura y escultura en su casa, Plaza de Villarrasa. Y es constante su adherencia por afinidad con dicha familia de Capuz, como que un hermano de dicho Dn. Thomas, llamado Joseph Alama, fué casado con Dd María Luiza Capuz, hija de dicho Dn. Leonardo, la qual falleció por el año 1785, digo 1785, en la calle de las Barcas, de edad de 80 años, y la misma subministró no pocas de las noticias que participo de estos Pro¬ fesores. También es obra de dicho artífice el Señor y camilla que se pone en la Iglesia Metropolitana el día de Jueves Santo : la Santa María Egipsiaca y Sta. María Magdalena que están en sus respectivos retablos, el uno a la drecha y el otro a la izquierda, entrando por la puerta principal en la Iglesia de Santo Domingo. Son escultura del mismo Profesor las estatuas de los Santos Juanes Bautista y Evangelista, que están en las sobrepuertas de la Parroquial de San Juan del Mercado, y salen al rellano de las casillas de los Linterneros, haciendo frente al Mercado. Assí mismo las tres estatuas que hay en el campanil de la mis¬ ma fachada, San Vizente mártyr, San Vicente Ferrer y y son San Lorenzo. Y aún es de dicho Artífice quien estuvo encarga¬ do de la obra, fachada y campanil o relox de dicha Iglesia : y el mismo que dió la idea y sugirió el pensamiento de hacerse las casillas bajas, que (como en Madnid las covachuelas de Sn. Phe- lipe el Real) aquí decimos vulgarmente, les casetes de Sanct Joan. Pues restándosele a deber cierta cantidad por lo mucho que havía en dicha Parroquial trabajado, propuso que admitiría en pago el ámbito y territorio que ahora ocupan dichas casillas, lo que llegó ef ectivamente a deliberarse ; pero viendo 'después a mejor luz la desigualdad del partido y que era perjudicial efectuar tal cesión in solutum, se le pagó en dinero, y aprove¬ chándose del pensamiento de Capuz se construyeron por el — 251 — clero de dicha Iglesia las casillas, que le rinden considerable renta. Mas porque no se equivoquen las obras, respecto a que hay otras estatuas en fachada, me parece prevenir que la expresada la Imagen de Nuestra Señora del Rosario, de excelente es¬ cultura, que existe en medio, y entre las dos puertas, a la parte del Mercado, es de Jacobo Bertesi, de quien está firmada, con expresión del año 1700. Del qual también son las tribus o es¬ tatuas que existen a las pilastras de dicha Iglesia : quien hizo otras obras en Valencia, qual son los adornos del salón del Huerto de Pontons, y los adornos y retablo de la Concepción de la antes Casa Profesa de la Compañía. Y las otras es¬ tatuas de San Francisco de Borja, y San Luis Bertrán, a los extremos sobre la misma mencionada fachada de San Juan, son de Phelipe Coral, Escultor valenciano, que no siendo de los más ventajosos de esta Ciudad, partió a Madrid, donde huvo de mexorarse, pues se sabe que allá llegó a tener bastante accep- tación y séquito. De dicho Profesor Capuz es también la estatua de Jesús Nazareno que tiene la Tercera Orden de la observancia de San Francisco de la Villa de Ontiniente, según consta por Delivera- ción de dicha 3.'' Orden el día 6 de Enero de I735> hermanos de ella acordaron el modo de conducir dicha Santa Imagen, que sehallaba recién hecha por Julio Capuz en Valen¬ cia, al qual le dieron de regalo por la construcción 50 Ls. ; sin que sea menester aquí advertir que aunque se expresó sólo Ju¬ lio, siendo obra recién hecha en el año 1735, no pudo ser de Julio Capuz padre, sino de dicho D. Leonardo Julio Capuz, su hijo, pues teniendo ya éste a la sazón 75 años de edad, no es verosímil que viviese aún dicho su padre Julio, si que acredita¬ do este nombre en la familia, teniéndole también dicho su hijo, no escrupulearon más especificación. Del mismo D. Leonardo son el San Bernardo y sus dos hermanas María y Gracia, que existen en el triunfo pyramidal y triangular erigido sobre la barbacana del puente de la Tri¬ nidad fuera de Valencia; hizo los modelos de las tres estatuas de los mismos Santos que están en el puente de Alcira, y las — 252 — trabajó el Dn. Francisco Vergara, padre de Dn. Ignacio y de Dn. Joseph. Y el San Bernardo que está en el puente de la Villa de Carlet. Todas las quales estatuas se colige y desprende sin violencia alguna que fueron labradas quando por la Sagra¬ da Congregación de Ritos en i de Julio 1702 se declaró y au¬ torizó el culto público que gozaban dichos Santos mártyres, sobre que escrivió con su profunda erudición el libro Las tres púrpuras de Alcira: Bernardo, María y Gracia, el Canónigo magistral de esta Metropolitana D. Jayme Cervera (5). Tenemos en la Parroquial de San Bartholomé y en su re¬ tablo mayor, quatro estatuas calificadas por obra de dicho don Leonardo, y son el San Bartholomé el San Miguel, que están y como titulares en su nicho principal; y el San Jayme y San Joseph, que existen a los lados del rebanco de dicho altar. Cu¬ yas estatuas (porque merecían este aprecio) haviéndose quitado el retablo antiguo en que ya estaban, volvieron a colocarse en el actual retablo nuevo por el año 1731. Parece de dicho D. Leonardo Julio Capuz el Christo di¬ funto, dos niños llorosos, y de llanto, que (como dice con Pons (6) están en una Capilla a la parte del Evangelio, en la Iglesia de San Juan del Hospital, pues aunque dicho autor dice ser de Julio Capuz, empero le enuncia hermano de Dn. Ray- mundo, como repite lo mismo en otra parte (7), y con esto mis¬ mo se comprueba ser del D. Leonardo, que por segundo nom¬ bre se llamaba Julio, nombre heredado y participado 'de padre y abuelo, conque si era obra del hermano del Dn. Raymundo, es, por consiguiente, obra del D. Leonardo. Es del mismo el Sn. Jayme que lleva en sus andas o peana el Gremio de los Roperos. Igualmente el Santo Christo y el San¬ to Thomas de Villanueva a sus pies, que están en un triunfo triangular y piramidal, sobre la barbacana, o petril del río, entre el puente de Serranos y el de la Trinidad, en memoria de ser aquél el mismo sitio a cuya frente correspondiente en el río aportó la milagrosa Imagen del Santo Christo de San Sal¬ vador, viniendo acia arriba contra la corriente del río Turia (8). Y después de haverse trasladado a Valencia, y colocádose en ocasión posterior, por mediados de la centuria del 1500, en la — 253 — Iglesia Parroquial que tiene su advocación, por mano del Pre¬ lado a la sazón de esta Ciudad, Santo Thomas de Villanueva (9) ; en memoria de esta colocación pensó en época muy posterior se erigir dicho triunfo y poner enél dichas Imágenes, que se hi¬ cieron en el año 1688, digo 1688, por dicho Artífice y por premio de 160 Ls., como consta por la Deliveración conciliar de 23 de Enero de dicho año, que porque da bastantes noticias, y desen¬ gaña de que el Obispo que allí existe no representa (como mu¬ chos han pensado) al Obispo Dn. Ramón de Pont, que governaba esta Iglesia quando en el año 1250 vino dicha Santa Imagen, sino a nuestro Santo Arzobispo mencionado, me ha parecido copiarla (10) ; y allí mismo se puso en el propio año una piedra o lápida, cuya inscripción (que por ser larga no la traslado, y puede leerse en otra parte (11) refiere los que a la sazón gober¬ naban en esta Ciudad, y colocarse en memoria de haver apor¬ tado allí la dicha Santa Imagen milagrosamente en el citado año 1250. Han contemplado algunos ser obra de dicho Profesor la Imagen de Nuestra Señora de la Esperanza, que en la Capilla de esta advocación se venera en la Parroquial de San Martín. Pero nos lo pone en mucha duda la expresión de D. Joseph Vizente Ortí, quando nos asegura ser essa una de 'las Imágenes más antiguas de Valencia. Y siendo, como dice ser, tan antigua, no puede ser de dicho D. Leonardo, que falleció en el año 1731, y escribiendo su obra dicho Ortí en 1738, el qual, sin duda, le conocía como coetáneo y pa3'sano a haberla construido el D. Leonardo (12). Hizo también las quatro estatuas que vemos colocadas en la portada de la Iglesia del Carmen de esta Ciudad, que son. Nuestra Señora del Carmen, San Joseph, Santa Tereza, y Santa María Magdalena de Pazzis; hízolas a cambio de sufragios, pues por la construcción o hechura de las quatro Imágenes, o estatuas, capituló su Devoción se le huvieran de celebrar per¬ petuamente, aquel Convento, quatro misas, como consta por en la escritura ante Hermenegildo García, en 28 de Enero 1726, obligación y cargo que admitió y cumple dicho Convento todos los años. — 254 — En suma, si en la antigüedad fué aplaudido y celebrado por excelente Escultor Praxiteles, no lo fué empero sin la tacha de prolixo (13). Praxiteles serus labor est, sed gloria felix Quad jam de Parió marmore surgit opus. pero en nuestro D. Leonardo sobre el acierto se conoce, y es de admirar, según la muchedumbre de sus obras, la brevedad, promptitud y destreza con que felizmente las acababa. Por lo qual se hizo de él mucho aprecio y confirmación de ello, que en el año era Clavario del Gremio de Carpinteros, siendo ... de advertir aquí que entonces los Escultores constituhían un cuerpo con los Carpinteros (14), quienes aun en lo moderno pretendieron atraher a esta subordinación a los Profesores fis la Escultura, a título de que trabajan de madera (15). Pero como ni solo la madera es la única materia apta para dicho exercicio, ni la excelencia de tan ingeniosa arte deve su- getarse por causa de la materia, que tiene la menor parte en la operación liberal de un exercicio tan noble, ya se ha dado en lo moderno providencia muy oportuna para que los Carpinteros no se inmiscuyan en los Escultores, como cuerpo el de éstos más autorizado, ni tampoco los Doradores puedan impedir que los Escultores doren sus propios obrages, según es de ver por la Real Carta de 16 de Abril 1782, que comunicada y firmada por el Secretario de esta Real Academia de San Carlos corre im¬ presa, y por muy esencial su contexto la doy copiada (16). Murió dicho Don Leonardo Julio en esta Ciudad y Capuz Parroquia de San Andrés, en la calle de la Morera, y se ente¬ rró en la Iglesia de la Congregación de San Phelipe Neri, en el día 8, digo 8, de Abril de 1731, havien do otorgado su testa¬ mento ante Thomas Matheu, Escrivano, en 21 de Marzo del mismo año 1731. (1) En el libro Segunda Peregrinación de Dn. Pedro Cubero Sebas¬ tián, cap. '45, pág. 147. (2) En la vida de D. Antonio Salvador. (3) El Rey D. Alonzo, el Sabio, en el Prologo de las Siete Partidas, y alli Gregorio Lopez en la Glosa. — 255 — (4) Dicha invención, en la citada conformidad, la atestigua por re¬ lación derivada de susantepasados, los PP. del Convento de San Juan Bautista, llamado de San Juan de la Ribera, cuyo Convento cuida de dicha Capilla, destinando allí religioso, que perenemente asiste, cui¬ dando de su culto y veneración. Y del hallazgo consta en dicho Con¬ vento por la Escritura de Fundación y de Donación que de dicha Ca¬ pilla se le hizo, en cuya Escritura de Poseción, signada por Gerónimo Sastre y Rovira, Escrivano... se halla la cláusula siguiente : V porque ade¬ más de la principalissima imagen de Nuestra Señora de la Soledad {Patrona y Protectora de dicho S"'' otorgante) que se venera principal¬ mente en dicha Hermita, colocó dicho Señor otorgante otras diferentes imágenes de devoción en dicha hermita, y fuera de ella, como son Nuestra Señora con Nuestro Señor Jesuchristo en los brazos, asistida de Joseph Abarimathias y la Magdalena, de piedra de alabastro, cuyas imágenes se hallaran debajo de tierra y las colocó al nivel del altar, sir¬ viendo de último paso de la Vía Sarra &. (5) Impresa en Valencia por Jayme Bordazar, 1707, en 4.° (6) Tomo IV, cart. 4, n. 17, pág. 80. (7) En dicha carta 4, n. 11, p. 77. (8) El Arcediano don Juan Bautista Ballester. Historia del Santo Christo de San Salvador. Tratado I, cap. 4, pág. 31. (9) Dicho Ballester. Tratado I, cap. XVIII. (10) Manual de Consejos de la Ciudad, N. 212, año 1687. "De XXIII Januarii anno a Nativitate Dni. MDCLXXXVIII. Tots los Sen¬ yors Jurats, Racional, Sindich, Esquerdo y Obrers de Murs y Valls, junts e.v causa en la Sala Daurada del Consell secret de la llustre Ciutat, pre¬ cedint subhastacio feta per Joseph Requena, Corredor de la present Ciutat, lo qual, medio juramento ad Dominum Deum, dix haver corregut y subastat el fer un Sant Christo de masonería de sis pams y mig en una creu, un Sanet Thomas de Vilanova agenollat, y quatre angels de dos pams y mig, pera el casilici de la paret del riu, veina al portal de la Trinitat, y no haver trobat qui per menys fes dites images que Leonardo Capuz, Escultor, lo qual ha ofert fer aquelles per preu de cent y seixanta lliures, conforme capítols y modelo. Ideo gratis etc.. Arrenden el fer los dits Sant Christo y Sant Thomas de Vilanova y quatre Angels de masonería pera el dit Casilici al dit Leonardo Capuz present, e inferius acceptant per preu de 160 Ls., pagadores en dos iguals pagues, la mitat encontinent y la altra mitat acabada dicta obra conforme capítols y models (inseratur). Prometeren, etc. Obligaren etc. Y lo dit Leonardo Capuz accepta lo dit arrendament per lo dit preu, y ab los capítols y modelo y prometé fer y cumplir tot lo desús dit. Y pera major tuició dona en fianza a Juli Capuz, Escultor, son pare, lo qual interrogat si feya dita fianza y principal obligado, simul et in solidum, dix que si, omnibus dilationibus, etc." — 256 — (11) Eu el quaderno intitulado Turiae Marmor, su autor, el Dr. Agustín Sales. Impres. en" Valencia 1760, en 8.°, págs. 47 y 48. (12) [El párrafo tachado añadido a su fin; "Es de Muñoz"] (13) Batil. Emblem. 44. (14) En crédito de esta constante verdad en la Grande Casa de Co- fraría que este Gremio tiene junto al Convento de la Encarnación, en la Sala Capitular o de Juntas, entre los quadros que tienen para su adorno, hay uno de San Claudio y otro de San Castorio, denominándo¬ les allí Escultores. (15) Según Dn. Joseph Vergara fué éste Dn. Leonardo dotado de gran talento, empero poco estudioso. Siguió con empeño a Churriguera, de quien era grande amigo, llenando esta Ciudad y Reyno de dispara¬ tados caprichos, sin embargo, en la estatuaria, dexó algunas cosas muy buenas. (16) Real orden por la qual se sirve Su Magestad declarar varios puntos a favor de las tres Nobles Artes y prescribir los límites a que deben ceñirse los Gremios, comunicada por el Excmo. Sor. Conde de Flo- ridablanca, primer Secretario de Estado, y del Despacho, y Protector de las Nobles Artes, con fecha de 16 de abril de 1782. Con esta fecha he comunicado al Consejo la orden del Rey siguien¬ te : aver recurrido al Rey por mi medio el Pintor Ro¬ Con motivo de mano Joseph Estern, domiciliado en Barcelona, para que se dig¬ D. nase protegerle, y libertarle de la opreción que experimentaba de parte del Gremio de Doradores retableros de la misma Ciudad, que le impe¬ dían el libre exercicio de su Profesión, según lo acostumbraba con qual- quiera otro Pintor, que no se incorporaba en él. Y con motivo assi mis¬ mo de haver recurrido a la Real Academia de San Fernando su indivi¬ duo D. Raimundo Amadeu, Escultor de acreditada habilidad, vecino de la expresada Ciudad, exponiendo que en el referido Gremio le había movido ple34:o para privarle de colorir por sí mismo las estatuas o figu¬ ras que hacía, no obstante que a ello le obligaba el deseo de libertarlas de las imperfecciones que recibían de las manos de los Doradores, que por su poca pericia las alteraban y desfiguraban; Tuvo a bien mandar Su Magestad, en 29 de Junio del año pasado, 1780, que el Consejo expi¬ diese la orden conveniente para que el citado Gremio se abstuviese de repetir vejaciones contra los Eiscultores, ni otro Profesor de las tres no¬ bles artes, extendiendo la Providencia a lo restante del Reyno, para que los Pintores, Escultores y Arquitectos exerciesen en todo él libremente su profesión, sin que ningún Gremio se adrogase el drecho de impedír¬ selo. Y quando el Rey estaba persuadido de que su Real determinación se hallaba en la más puntual observancia, ha recurrido nuevamente el nominado Escultor Amadeu, quexándose de que el dicho Gremio de Doradores de Barcelona, ha continuado y continua su sistema de per- — 257 — seguirle y arruinarle, allanándole su casa y comercio, y cometiendo otros actos de sinrazón y prepotencia, porque conociendo lo expuestas que están las obras de su arte, especialmente las estatuas, a perder mucho de su mérito por el primor con que las preparan y dan color los poco Doradores, lo hace por sí mismo, para que salgan de sus manos con la perfección correspondiente a la nobleza del arte. Y deseando el Rey atajar y remediar de una vez estas violencias, tan agenas de toda razón y justicia, con las quales no es posible que las artes puedan prosperar en dominios. Y teniendo presentes los repetidos perniciosos exem- sus plares, causados por los Gremios de Doradores de Cádiz, y de Carpin¬ teros de Valencia y Zaragoza, en que por un efecto de ignorancia, o de interez mal entendido, han manifestado el inconsiderado empeño de querer abatir a las tres Nobles Artes, prevalidos del abundante fondo de sus cajas, que debieran emplear en adelantamientos útiles a su Gre¬ mio, y a la causa pública. Ha resuelto declarar Su Aíagestad por punto general, después de la más madura deliberación, y de haver tomado los informes que ha jusgado convenientes, ser permitido a todos los Es¬ cultores, el preparar, pintar y dorar, si lo jusgasen preciso o convenien¬ te, las estatuas y piezas que hagan propias de su arte, hasta ponerlas en el estado de perfección correspondiente. Y que los Gremios de Dora¬ dores, Carpinteros y de otros oficios, que hasta ahora los han molestado por esta u otra razón semejante, no puedan impedirlo en lo succesi- bo, bajo la pena de quatro años de destierro, que se impondrá a los que lo intentaren, consintieren o aprobaren, además de satisfacer los da¬ ños y perjuhicios que causaren. Pero al mismo tiempo, deseando el Rey que los Profesores de las tres Nobles Artes no se/empleen en obras que no sean de su profesión, porque con ellas entorpecen su ingenio y perjudican, sólo a los Gremios, si también a las mismas Nobles Ar¬ no tes. Declara Su Magestad ser permitido a los dichos Gremios el poder pedir un reconocimiento judicial de las casas y talleres de los Escul¬ tores, siempre que tengan justos motivos para ello, y declaren el de¬ nunciador, y con tal de que no hallándose pieza alguna que no sea propia de su arte, se le imponga al denunciador la pena de los quatro años de destierro, y al Gremio se le saquen cinquenta ducados de multa, aplicados por terceras partes. Juez, Cámara y Escultor, cu3-a casa se huviese recono¬ cido. Pero si efectivamente resultare cierta la denuncia, por no ser la obra perteneciente a la profesión, según juhicio de la Real Academia de San Fernando, a la qual se deberá preguntar en los casos de duda, quando en la Provincia no huviere otra de la misma clase, se le im¬ pondrá al Escultor la pena de privación de su arte, que menosprecia. Y para que esta Real determinación tenga la debida observancia, me man¬ da el Rey comunicarla a Vuestra Excelencia, para que haciéndola publi¬ car en el Consejo, la mande guardar, cumplir 3' executar, expidiendo a este fin las órdenes correspondientes, dándome aviso de su expedición 17 — 258 — y execución para Dios guarde a V. D. muchos noticia de Su Magostad. anos como deseo." He copiado a Vuestra Señoría la Real resolución para que comunicándola a la Real Academia de San Carlos de essa Ciudad, se halle enterada de ella, y cuide de su cumplimiento en la parte que le toca. Y quedo rogando a Dios guarde la vida de V. S. muchos años. Aranjuez, a i6 de Abril de 1782. El Conde de Floridablanca. Señor Dn. Juan Pablo Salvador y Asprer. Concuerda con su original de que certifico. Valencia y Mayo a 5 de 1782. Thomas Bayarri, Presbítero Secretario. Pe. Fr. Francisco Capuz Escultor El Padre fray Francisco Capuz, natural de esta Ciudad y Escultor, y de Es¬ religioso Dominico, fué hijo de Julio Capuz, peranza Calbet, y hermano menor de los enunciados D. Ray- mundo y D. Leonardo Julio Capuz, también Escultores, y que han franqueado dilatada materia, si a mí para sincopar grose¬ ramente sus vidas, para pregonar sus elogios a la fama. Nació el referido en Valencia, por el año 1665. Tomó el hᬠbito del gran Padre Santo Domingo en el Convento de Predi¬ cadores de esta Ciudad, en 17 Diciembre 1679, y profesó en 18 Diciembre 1680, y murió en 27 Noviembre 1727. Familiarizado con la habilidad, que miró como doméstica, se le hizo natural, con que la tuvo sin la pena que cuesta a otros la instrucción quando entra forzada, o se presenta con aspecto de forastera (reflección que debieran estampar en sus ánimos los padres para no desviar a sus hijos de aquella arte que la suerte les previno por herencia). Aunque nos le separó del comercio del siglo la elección que hizo de estado más perfecto, retirándose a la Religión, por cuya causa no nos dexó tantos testimonios, como quisiéramos, de su ventajoso ingenio en el arte de la Escultura, sabemos empero, que aunque después de religioso, fué esta arte la que le dió dig¬ no asunto para executar la virtud de la Eutropelia en el retiro de su celda, del que era muy amante, en cuya soledad acostum¬ braba ocupar sus manos con varias obrillas, muy grandes por lo i — 259 — bien acabadas, siendo tanto más estimables, quanto más peque¬ ñas ; que los partos del ingenio, no se miden a varas de la mag¬ nitud, sí al compás del esmero y del primor, subiendo más de quilate la ñnura quando en menor recinto sabe encerrarse la grandeza de la mayor preciosidad, que en fin es grande maña saber comprehender lo máximo en lo mínimo (i) cimas del eru¬ ditísimo P.® Feyjóo, que con exemplares ensalzó essa habilidad; apuntó otros también el erudito don Antonio Sonsa de Mace- do (2) quien recopilando primores en esta parte de la antigüe¬ dad, refiere, cómo Calicrates esculpió en marfil hormigas y otros animales tan pequeños que no podía la vista distinguirles los miembros: Mirmecides también en marfil rro escidpió un ca¬ con quatro cavados, tan pequeño, que una mosca lo cubría con las alas, y una nave que una abeja la escondía debajo de sí (3). Por más grande, por más ingeniosa, deberá celebrarse la pintura o escultura de un San Christoval pequeño que la de un San Christoval muy grande (como el vulgo le contempla (4). Pues qué será si tan a ingeniosa execución se le agregan otras figuras historiando el asunto, en un ámbito nimiamente redu¬ cido? A este empeño, pues, huvo ya Escultor que se arrestó po¬ niendo en execución la citada maravilla. Assí lo atestigua don frey Gaspar de la Figuera (5) diciendo; una cosa por ser cu¬ riosa no omitiré el escribirla, y es que un excelente Escultor, queriendo imitar al otro, que debajo de una ala de mosca dibujó un navio, con sus velas desplegadas, árboles, jarcias, etc., se empeño en esculpir en un hueso de cereza la tro Santo Imagen de nues¬ (habla de San Jorge), acompañado de San Miguel Arcángel y de San Christoval: y salió con tanto garvo de su empeño, que la obra fué un primoroso milagro, porque en tan corto campo se distinguían las Imágenes de los tres Santos con mucha perfección, y cada qual con su insignia propia, & Ya que nos hallamos en nimiedades y angosturas, diré cómo ya halló traza la industria aquí para hacer palpable la realidad de lo que se tenía por fábula, que uno había hecho caber toda la Iliada, de Homero, dentro de una cáscara de nuez : assí lo — 260 — cuenta, como que él mismo hizo la experiencia, el erudito Mar¬ tínez Salafranca (6). Es menester para salir con la empresa de semejante empeño, una letra muy menuda, que ocupando po- quíssimo volumen, de papel muy fino, pueda la industriareducir¬ lo muy ceñido quando se pliega. Personas de letra tan menuda, necesitan tener muy perspicaz el microscopio del entendimiento. Quanto a este particular de escriturar mucho en muy limi¬ tado espacio y en reducido ámbito executar primores con la pluma, es memorable la habilidad de un don Gabriel Cobos, que conocí y traté en Madrid por el año 1776, y era maestro de escuela en Andújar, el qual, en una reducidíssima porción de papel, como la uña del dedo miñique, daba escrita toda la ora¬ ción del Padrenuestro, ésto sin abreviatura alguna, y con le¬ tras todas hermosas y perfectas, y sus mayúsculas correspon¬ dientes : y dentro del corto mapa o ámbito de una cruz cortada de papel, ancha menos que la extremidad del dedo miñique, y de larga a proporción en su magnitud, que no llegaría a ser como la mitad de dicho dedo, vi escrito por el mismo íntegra¬ mente todo el Psalmo del Miserére. Por el mismo término ha sido habilidad memorable don Francisco Asencio (7), padre de nuestro gravador valenciano D. Joseph Asencio ; curiosíssimo y muy ingenioso fué también, pero en artefactos de acero, también de menuda, prima y deli- cadíssima construcción nuestro Dn. Balthasar Iñigo, Presbítero de esta Metropolitana, de quien algo escrivió Ximeno (8). Pero basta de habilidades agenas, y acerquémonos a la par¬ ticular del sugeto de nuestra historia. Por el insinuado rumbo de la grandiosidad de essas pequeñezes que se celebra de los referidos, se hizo plausible nuestro P. Capuz, el qual labraba de marfil estatuas y otras obras menudas y primas de Imáge¬ nes de Santos, tan pequeñas, que servían en las sortijas precio¬ sas de particular adorno y engaste: y sobre ser tan reducidas executaba tan cabal y perfectamente las facciones, ropage, atri¬ butos y circunstancias de lo historiado, como pudiera efectuar¬ se en pieza de competente y acomodado tamaño. Entre otras de las Imágenes que se propuso labrar su pri¬ mor, una vez fué el prodigioso simulacro de Nuestra Señora — 261 — de los Desamparados, y en tan reducido campo como en huesso de algarroba, y que pudiese servir de hechura para una sortija, supo historiar su industrioso ingenio, en aquel limitado ámbito, y todo con perfección, no sólo toda la Imagen, si también los Serafines, joyas, preseas, alajas y demás adornos que tiene la original de la Capilla, cosa, que si bien se contempla, más que inverosímil se hace casi imposible, no sólo a la execucióh, si aun a la credulidad ; por lo que como cosa de un extraordinario primor y exquisitez se apetecian dichas obras, y con mucha dificultad se podía conseguir alguna de dichas Imágenes para regalar a alguna persona de mucha graduación o gerarquía de la Corte, como assí lo dexó escrito el laborioso e infatigable P. Letor fr. Joseph Teixidor (9), y yo mismo lo oi referir a la María Luiza Capuz y de Alama, viuda, sobrina de dicho P. Capuz. Lo que sí se hace a la verdad sensible, que las ocupaciones del estado religioso, junto con el motivo de ser cosa que se sorbería mucho tiempo tan prolixa y entretenida labor, nos ha¬ yan escazeado los obrages, y aun dificultado la noticia de su paradero para indicarle. De los quales algunos por su pequeñez y parvedad se ha- vrán desaparecido, y otros que habrán caydo en manos más fe¬ lices, por la estimación y aprecio que tales cosas se merecen, estarán enalgunos'escaparates o alhacenas de casas particula¬ res que se ignoran, como lo está (en una urna que tenía hasta que ahora poco ha fallecido, Manuel Fuster, Librero, por uno de muchos adornos de una Imagen de Nuestra Señora de los Desamparados, de escultura de uno de los Capuces) una alhaja, que tengo por seguro que es obra de la mano de dicho religioso, y es un relicario que se reduce a una plancha, o pieza de marfil, como la palma de la mano, en cuyo ámbito se encierra todo lo que diré; alrededor, o circunferencia, un rosario entero y por cada Gloria Patri de sus 15 decenas un círculo o casilla, de gran¬ de como la uña del dedo miñique, en que está labrado el respec¬ tivo misterio con todas las figuras que conciernen a dexarle per¬ fectamente historiado ; en el centro de dicho círculo que forma el rosario con sus quince decenas, existe bajo de un pavellón — 262 — Nuestra Señora con el Niño en el brazo derecho y el izquierdo con ademán de entregar con la mano el rosario a varios Santos de la Orden de Santo Domingo, teniendo a la mano derecha otros variosSantos la Virgen, todo lo qual parece copia de una estampa que existe en la portada de un libro italiano intitula¬ do: Rosario della Sacristissima Vergine María, Madre di Dio Nostra Signora, daWopere del Rev. P. F. Luigi di Granata del ordine de Fredicatori, raccolto per il R. F. F. Andrea Granetti da Salo, Dottore Theologo dell'isteso ordine. Provinciale di Terra Santa. Y fué gravada dicha estampa por Adam Mantua- no, Escultor, en Roma en 1573, e impreso allí mismo el libro en el propio año por Joseph de los Angeles, pues dice: Per Juiseppe degli Angeli. Ser la estampa de obra de religioso Dominico, serlo también dicho P. Capuz, ser dicha alhaja obra prima, de clace que está trabajada, asunto del rosario, devoción caractheristica de su Orden, todo conspira a la crehencia que llevo indicada. Qué sé yo si sería del mismo un San Antonio de Padua, de marfil, muy chiquito, que he visto dentro de un relicario de plata en el mostrador de un platero. No sé si sería del mismo P. Capuz, o de otro igualmente de genio para estos primo¬ res, un rosario que vi en Valencia en poder de una Señora, cuyos granos eran huesos de cereza muy afinados y calados, obra prima a la verdad, y de particular delicadeza y esmero; ello siendo uno y otro referido de la daze de obrages en que se esmeró el P. Capuz, y existir Valencia, nos vemos como en conducidos de la mano a presumir que las referidas obras fue¬ ron producciones de su habilidad. Murió dicho religioso en el citado Convento de Santo Do¬ mingo de Valencia, día 22 de Noviembre 1727. (1) Con este título es digno de verse el P. Feyjóo en su Teatro Crítico. Tomo VII, disc. l, en especial § i. (2) En su Eva r Ave, traducido del portugués al castellano por Don Diego Suárez de Figueroa, part. I, cap. XXII, págs. 69 y 70. (3) Plin. Hist. Natur., lib. VII, cap. 21, y lib. XXXVI, cap. 6. Elian, lib. I, Hist, animal: Varro, 6. de Ling. Latin. (4) Contra la desmedida corpulenta estatura que se le atrivuye a este Santo hablan Molano : Hist. S. S. Imag. ex Pict., lib. Ill, ca- pítalo 27. Interian de Ayala, Pict. Christ., lib. VII, cap. II, n. 6, a pᬠgina 322. (s) En la Vida de San Jorge, lib. II, cap. X, n. 130, pág. 304. (6) En su obra Memorias Eruditas, tomo II, § 7. a- pág. 46- (7) Este, aunque de la Alcarria, se avecindó en Valencia y des¬ pués, trasladado a Madrid, estuvo empleado en la Real Biblioteca, y trabajó de pluma muchas curiosidades, que fuera largo referir. (8) Tomo II, pág. 372, al año 1746. (9) En su Necrologio del Convento de Santo Domingo de Valencia. Tomo IV, pág. 327, MS. Vizente Salvador y Gomez Pintor Nació este Profesor en la misma Ciudad de Valencia, en la Parroquia de San Juan, y era oriundo de la Villa de Cosentayna, el qual siempre ha considerado hermano de Luciano Salva¬ se dor, también Pintor, de quien luego trataremos, como también excelente, bien que sin agravio de la habilidad de éste fué algo superior dicho Vizente. Desde su primera edad, se dedicó al es¬ tudio del dibujo, aprendiendo -de pintura en la Escuela de Ge¬ rónimo Jacinto de Espinosa, con tanto aprovechamiento, que a los 14 años de su edad dicen que pintó los varios quadros de la vida de San Ignacio, que existían en el salón inmediato a la Congregación de bajo en la antes Casa Profesa de la Com¬ pañía ; fué muy perspectivo, de forma que en qualquier pintura luego se inclinaba a figurar edificios y fábricas de una admira¬ ble perpectiva, con que descubría su particular estudio en la Ar¬ quitectura ; también pintó con mucha naturalidad las aves y fie¬ ras ; y generalmente son y han sido siempre con razón estimadas y aplaudidas sus pinturas. Son de su mano (como también alabando la invención lo contesta Pons (i) los quadros del claustro del Convento de la Corona, religiosos recoletos de San Erancisco desta Ciudad, y en dos de ellos se ve patente la firma. También el Salvador del Sagrario del altar mayor en la Iglesia del Convento de Santa Ursola, y está firmado. Mas, es — 264 — del mismo Vizente Salvador (y no Luiz Salvador, como equi¬ vocadamente expresó Pons (2) el lienzo titular y principal del altar mayor de la Parroquial Iglesia de San Martín, donde se dexa ver este Santo a caballo, partiendo la capa con Christo, representado por un pobre, como se acostumbra (3). Assimismo las pinturas laterales ovadas, en las paredes de la Capilla de San Antonio de Padua, en la Parroquial de Santa Catalina; y parece serlo en la misma Iglesia también el San Lorenzo que está en el altar de este Santo. No menos el altar de San Miguel y las Almas de la Parroquial de San Estevan; Los quatro del retablo antiguo de Nuestra Señora del Carmen, y los laterales en las paredes de su Capilla antigua en la Iglesia del Carmen calzado, cuya Capilla antigua es la segunda a mano isquiera, subiendo por la nave de la Iglesia, y la misma que de pocos años a esta parte se concedió al Gremio de texedores de lino, y variada la invocación se ve ahora dedicada a San Antonio Abad y Santa Ana. En la Iglesia de la citada Com¬ pañía, antes Casa Profesa, el quadro de San Francisco Xavier, que existe en su propio altar. En la Parroquial de San Salvador el lienzo que cubre el ni¬ cho principal en el retablo mayor, en que se venera la Santa Imagen del Santo Christo, que ya se refirió (4). En el Convento de Santo Domingo hay varias pinturas .su¬ yas, como la del Beato Alberto magno, de medio cuerpo, que está en la sacristía; el San Vizente Ferrer que estaba por titu¬ lar en el retablo del altar de este Santo, y aora existe en la sacristía de la Capilla de San Vizente. La Santa Rosa de Lima, que está en su propia y titula[r] Capilla en dicha Iglesia, y el San Agustín que está pintado en un altar pequeño en el cru- zero allí de San Vizente Ferrer. En la Capilla de San Antonio Abad (al lado de la de San Gonzalo) de dicho Vizente Salvador solo dos Santos Me¬ son dicos del pedestal. También los lienzos grandes que avia en la Capilla de San Vizente Ferrer (antes que se construyera como está ahora) los quales se idearon en 1664 y el que allí está en acto de escrivir es retrato de dicho Vizente Salvador, cuyos 4 lienzos haviéndose quitado para obrar dicha Capilla, luego — 205 — que se concluyó como existe en el año 1781, se volvieron a po¬ ner en las paredes de dicha Capilla dos de los deferidos y los otros dos hallan en las paredes de otra Capilla del claustro. se Dentro del coro de la Iglesia de Nuestra Señora del Re¬ medio, Trinitarios calzados, hay diez pinturas bastante buenas. (assí se explica Pons (5), que no es poco hablando de uno a quien no podía negarle la qualidad de paysano (6) de las vidas de los Fundadores, y dos más grandes firmadas de Vizente Sal¬ vador Gómez, año i6j¿. En el salón de Capítulo del Convento de San Sebastián, re¬ ligiosos Mínimos, fuera de Valencia, hay un quadro grande, pintura de dicho Salvador, de quien está firmado, año 1666. Su asunto quando San Francisco de Paula perfeccionó a un niño que avía nacido informe, y monstruoso, como una mole de carne. En dicho lienzo (como en otros) se registra el prudente modo que obsiervó dicho autor de firmarse, poniendo : Faciebat y no Fecit, como en misteriosa y cuerda demostración de que en una profesión tan basta, tan profunda, y en que hay tanto que saber, nunca debe arrogante el Profesor presumir de si que ha llegado a perficionar y acabar la obra, según indica el Fecit, según ya diximos en otra parte (7). En la casa de Vergadá, calle del Mar, a las 4 esquinas de la de Bonayre, hay siete pinturas de dicho Vizente Salvador, alguna de las quales tienen a las espaldas escrito su nombre, y son todas grandes como de 6 y 8 apaysadas y ovadas, excepto la una, que es la Puríssiraa Concepción de Nuestra Señora, que es defigura prolongada. Quatro son de fábulas, y dos de his¬ toria Sagrada, a saber : la una quando Aarón hechó la vara en presencia de Faraón, Rey de Egipto, y se convirtió en serpiente, según el texto del Exodo 7. Y la otra Joseph en la cárcel, se¬ gún el 39 y 40 del Génesis, cuyas pinturas últimamente don Francisco Vergadá, hijo de Dn. Pasqual Vergadá, las agregó al vinculo que posehía; como lo hizo de otra que se dixo (8) citando la Escritura de agregación. Por dibujo suyo se abrió la lámina de que va estampa al principio de la obra Montesa ilustrada, por Don Ipólito de Samper, y la dibujó en el año 1668, como ella expresa. El Ür. Dn. Marcos García, Presbítero, Cura del Lugar de Silla, sugeto aficionado a las letras y bellas artes, por lo muy que disfruta curiosa y pingüe librería, y pinturas excelen¬ una tes, tiene un quadro como de 2 y 3, su asunto es la venida del Santo Christo de San Salvador por este rio Turia, como vino, contra la corriente del rio, según se dixo (9) y está firmaou a, la parte superior Vicentius Salvador y Gómez, ft. 1668. Y por acabar de una, tengo en mi poder de la misma mano una lámina apaysada como de un palmo y quarta, que repre¬ senta bien historiada la muerte de Séneca, con extremadas ac¬ titudes; él desangrándose, su mujer allí tendida y desmayada en tierra, los ministros allí afanados atizando el fuego imedia- to, y en él caldero de agua hirviendo ; otros como ministros un executores de la ingrata sentencia de Nerón allí ocupados, sin faltar su trozo de prospectiva de edificio, &. En cuyo remate de la citada plancha (que separé, porque todo era una pieza hecha para algún especial destino, como de relox de sobremesa) se leía (y se lee, pues aunque separada la conservo) a saber: a un lado : Para D. Felipe Falcó la pintó (10), y al otro extre¬ mo lateral Vicente Salvador y Gómez, año Por dichas firmas quedamos informados de la época en que florecía, sobre documentos puedo producir otro, y es un di¬ cuyos bujo del mismo autor en que está Dalida cortándole el cabello a Sansón, dormido en su regazo, y allí otras figuras, cuyo dibu¬ jo, como que era invensión de dicho Salvador, está firmado de éste, enunciándose Académico Mayor de la Academia de San¬ to Domingo, en i de Febrero lófo; y hoy mismo existe en po¬ der de Joseph Soriano, esquina de la calle del Milagro, a la parte de Santo Thomas. Por cuya enunciativa se desprende que dicho año 1670 era Director, corrector, o cabeza de aquella Academia que nos re¬ fiere Palomino (11) que había en dicho Convento, fomentada o dirigida por un Padre mudo, que sabemos era el Padre Anto¬ nio Fenollet, como se insinuó en otra parte (12), y como este religioso fallecido en 13 Diciembre 1700, vemos declarada la época en que ambos cooperaban a la instrucción pública de di¬ cha Profesión en esta Ciudad. (1) Tomo IV, carta 6, n. 29, pág. 147. (2) En dicha carta 6, n. 29, pág. 141. (3) Este modo de tener pintado a San Martín desagradó al Arzo¬ bispo de Valencia D. Isidoro Aliaga, por disonarle como impropiedad el estar el cavallo en el altar, como puede verse en su Sinodo, que ce¬ lebró en Valencia en el año 1631. Impres. por Y aunque pintar al ... Santo en dicha forma no lo desaprueba el P. Interian de Ayala, em¬ pero trata de incierto por fuera soldado de a cavallo. (Lib. VIII, capí¬ tulo IV, a n. 4, pág. 381, donde trata del modo de pintar a San Martín.) (4) En la vida de D. Leonardo Julio Capuz, a n. 8. (5) Tomo IV, cart. 5, n. 15, pág. 102. (6) V.s quanto va dicho en la vida de fr. Gaspar de San A'íartín y en la de los Espinosas. (7) En la vida de los Espinosas. (8) En la vida de los Espinosas. (9) En la vida de D. Leonardo Julio Capuz, a n. 8. (10) Este D. Félix Falcó de Balaochaga, caballero valenciano, es el mismo de quien habla Ximeno. Tomo II, pág. 170, al año 171S, aunque por notorio yerro de imprenta dice 1615, como también lo ad¬ vierte la fee de erratas. (11) Tomo I, libro II, § 7, pág. 83. (12) En la vida de Juan Antonio Conchillos, n. 4. Luciano Salvador y Gomez Pintor Luciano Salvador, igualmente valenciano y coetáneo del re¬ ferido Vizente Salvador, de quien era hermano en la sangre y en la habilidad, nos ha dexado escazas las noticias de su vida, aunque no las de su insigne habilidad, que permanecen inmar¬ cesibles en la memoria de los Profesores. La semejanza, mexor diré, la idemptidad del apellido, y aun la fama, le asegura no sólo pariente sino hermano del Vizente Salvador que dexamos historiado, haciéndole también, como a éste, discípulo de la escuela de Espinosa. Como sea, o la decidia de nuestros mayo¬ res, o lo temprano de su fallecimiento, u otra ignorada causa, nos ha defraudado de las cumplidas noticias que quisiéramos y aun de las más puntuales de las obras de su mano, aunque no obstante permanecen irrefragables testimonios, como son en (i) el Convento de Santo Domingo dos grandes lienzos, que igualmente son lienzos grandes, que están en las paredes latera¬ les, uno a cada parte, en la Capilla de San Vizente Ferrer, don¬ de en el que existe a la parte de la Epístola, está retratado por sí mismo vestido de golilla, con bigote y pera, y en el acto de es- crivir, dicho Luciano Salvador. Y del mismo hay otros dos lien¬ zos de la misma magnitud, con poca diferencia, en una Capilla del claustro, que con los otros dos ya mencionados estaban an¬ tes en la expresada Capilla de San Vizente, de donde se quita¬ ron, quando ésta se obró de la conformidad que vemos, desde el año 1781, en que se concluyó la actual de la forma que existe. Es también de mano de dicho Profesor el quadro de San Vizente Ferrer, que está en un retablillo en la pared de la calle que pasa de la que vulgarmente decimos deis Drets, a la que se llama deis Sastres, ímediata a la Longeta del Amotacen, vulgo Longeta del Mustagaf. También en la Iglesia mayor, y en el cruzero que mira al Palacio Arzobispal, el quadro de Santa Bárbara, en el que se ve pintado el Deán de esta Santa Iglesia, don ... Fenollet en acto de orar, por quanto no sólo costeó la pintura, si que también fundó en dicha Iglesia una Dobla a Santa Bárbara en agradecido recuerdo a un favor, qual fué haver visto entrar en el desván de su casa (que lo es de su Dignidad, al lado de la casa de la Almoyna) bolas de alquitrán encendidas, y temiendo unas el inminenteriesgo de un incendio se reclamó a Santa Bárbara en aquel conflicto, y con efecto fué oído, y eso corrido mila¬ grosamente, pues se halló después la materia alquitranada apa¬ gada en la misma paja, de que tenia provisión y repuesto para sus cavallerias. En la casa que habita el Marqués de Valera, entre la Iglesia de San Salvador y los Trinitarios descalzos, en xm salón gran¬ de, hay muchos quadros arrogantes de dicha mano, y al menos en alguno está clara la firma, con expresión del año 1662. Contemplan algunos por de mano de dicho Profesor, y otros por del Vizente Salvador, el quadro de San Erasmo mártyr, que está en su altar, situado en el cruzero de San Vizente, en el Convento de Santo Domingo: y, en fin, es de su mano y fir- — 269 — mado: Luciano Salvador y Gomez faciehat, un quadro como de 4 y 5, ó más : su invocación, Nuestra Señora con el poco Niño en el brazo isquierdo y en la mano drecha una medalla con el nombre de Jesús, cuyo quadro existe este año 1798 en poder de Don Nicolás Rodriguez Lazo, Inquisidor Fiscal en esta Ciudad sugeto muy erudito y protector de las bellas ar¬ tes ; [y] en casa de la Condesa de Almodovar ahora (2). (1) [Desde (i) hasta punto, tachado. Con tinta distinta Orellana puso al margen: "Son de Vizente Salvador, y no de Luciano."] (2) [Desde "este año 1788", tachado, reclamo al margen izquierdo en el que se lee lo que sigue a [y].] Don Vizente Vitoria Pbro. Canónigo Pintor y Gravador Canónigo Don Vizente Vitoria (que otros promiscuamen¬ El te le apellidan Victoria, y hay quien le hace .pariente de San Vizente Ferrer) nació en Valencia por el año 1658, y aunque de él tratan muy por extenso Ximeno (i) y Palomino (2) em¬ pero, el designio de no interrumpir la serie de la obra, me pone len la precisión de omitir un sugeto de tanto mérito y ca¬ no lificado, aunque sea a costa de copiar mucho de dichos autores. Y assí expondré en epílogo su vida. La mucha afición que profesaba a la Pintura (de cuyos principios se hallaba ya informado en Valencia) y deseo de ob¬ tener alguna Pieza o Prevenda eclesiástica le condugeron a Roma (3). Trató en aquella Corte con hombres eminentes, assí en la erudición humana como en el arte de la Pintura, en la que fué discípulo de Carlos Marati, de cuya escuela salió mu}'' aprovechado y diestro, así en retratos, como en la inteligencia de la perspectiva, simetría y anatomía, de que era muy obser¬ vante. Logró en Roma un Canonicato de la Colegial de Xativa, ahora San Phelipe (4) y recividos los Sagrados Ordenes, se vol¬ vió a Valencia dando bien a conocer con su ilustración y venta¬ jas que avía sabido aprovecharse de la peregrinación; que suele dispertar el ingenio con el trato de otras gentes (5). Restituido a esta Ciudad y haviendo tomado poseción de su — 270 — Prebenda, era su delicia vivir fuera de los muros y a las inme¬ diaciones de Rusafa, para gozar de aquella tranquilidad y so¬ siego de ánimo,que requiere el estudio, y se logra en la silen¬ ciosa amenidad de la campaña; propio y común carácter de Pintores y estudiosos humanistas : que si los Poetas y Pintores se semejan y equiparan (6), también sus profesiones, ambas lejos de las distracciones, del tumulto y del bullicio, requieren el retiro y soledad, como de la Poesía lo atestigua Ovidio (7) : Carmina secessum scribentis, et otia quaerunt Y en otra parte el mismo ... quia carmina laetum Sunt opus, et pacem mentis habere volunt. Hiso en València (son palabras de Palomino) diferentes re¬ tratos de los quales (dice) vi yo algunos, que assí en lo parecido como en lo hien pintado, no se podían adelantar : porque en esto con especialidad y en todo lo que era contralier el natural fué verdaderamente insigne. Y assí vi en su estudio algunas travesu¬ ras de esta calidad, que me pusieron admirado, pues totalmente me engañaron teniéndolas por naturales, hasta que él mismo me dió motivo al reparo, como son una tabla fingida en un lienzo, sobre la qual pendían algunos papeles, dibujos y otras baratijas, que confieso con ingenuidad que me engañé, como también un trozo de librería fingida para llenar un vacio, de la que tenía muy selecta, que yo no hallando diferencia entre la fingida y la verdadera, pues una y otra estaban tocadas de una misma luz y con un mismo relieve, la jusgué toda una. Y a este tenor tenía otras muchas cosas de su mano executadas por el natural con grande observación y puntualidad. Era muy curioso (continúa el mismo Palomino) y aficiona¬ do a los libros, y assí tuvo muchos, y buenos: y especialmente de la Pintura nunca he visto tantos juntos. Pintó también algu¬ nas historias, aunque no con tanta exelencia y buen gusto, como lo referido... fué muy espléndido y liberal, y amigo de sus ami¬ gos, portándose con gran garbo en las ocasiones. -- 271 — Nada Ximeno) era su erudi¬ menos que en la Pintura (habla ción en las letras humanas y en el estudio de la antigüedad, para lo qual había juntado libros muy selectos, medallas, monedas y otros monumentos preciosos. Pero arrebatado del amor que tenia a los hombres eruditos que había conocido en Roma, y al arte de la Pintura, volvió a irse a aquella ciudad por los años ijoo. Luego que llegó (dice Ximeno) fué admitido en la célebre Academia de los Arcades, fundada por la Catholica Reyna Christina de Suecia, con el nombre de Erisono Longiano (8), concurriendo con los mas célebres ingenios de aquella Corte, y manifestando el suyo en Poemas y Discursos eruditísimos. Po- sehía el idioma italiano con propiedad, y assí en éste como en el español componía en verso con mucho aplauso. Fué nom¬ brado Antiquario del Papa Clemente XI, con un honorario de¬ cente, y tuvo título de Pintor del Gran Duque de Toscana, en cuyo Museo hizo este Príncipe colocar su retrato, como de hom¬ bre eminente. Dió a luz nuestro que pueden Canónigo Vitoria varias obras, verse en dichos Autores, aunque por ser concernientes a la ma¬ teria de que tratamos no pueden aquí dexar de mencionarse dos : la una intitulada Osservazzioni sopra il libro de la Felsina Pi- trice, que se reduce a exponer su dictamen sobre dicha obra comprensiba de dos tomos en 4.°, impresa en Bolonia en 1678, que trata de los Pintores boloneses, impugnando y corrigiendo a su Autor, que lo fué el Canónigo Carlos Casar Malvasia (9), en cuya obra acreditó nuestro Vitoria, no sólo su mucha inteli¬ gencia en la Pintura y su basta erudición, si también su habili¬ dad en gravar de aguafuerte, mediante una ingeniosa empresa, que estampó al frontis, reducida a dos manos cortando una plu¬ ma, con este lema: Ut scribat, non ut feriat. Y también en otras muchas cosas que gravó (son palabras de Palomino) y en espe¬ cial una estampa de Raphael con la Virgen arriba, y abajo San Juan Bautista, sin otras muchas cosas que gravó. Nuestro Profesor, como sugeto instruido en la Pintura y que también por su basta erudición era digno de todo aplauso, no podia menos que tener afición a la Poesía, según lo de Clau- diano (10). — 272 — Gaudet enim virtus testes sibi jungare musas; Carmen amat quisquís carmina digna gerit. Y como tal, aunque procuro ceñirme, no me atrevo a silen¬ ciar aquí un spneto, siendo ingeniosa producción suya, y jun¬ tamente en elogio de la Pintura, asunto que tenemos entre manos. Emula del criador. Arte excelente. Misteriosa Deidad, muda canora. Sin Syrena y sabia encantadora, voz Verdad fingida, engaño permanente. De el alma suspensión, sombra viviente, Erudita, y no gárrula oradora. Libro abierto, que más enseña y ora. Que el volumen más docto y eloquente. Quanto el juhicio comprehende, ama el anhelo. Se advierte en ti? y en tu matiz fecundo otra naturaleza halla el desvelo : Admiro en ti casi un criador segundo, Pues Dios de nada crió tierra y cielo. De casi nada tu haces cielo y mundo. Pero enmedio del sinsabor de que un ingenio tan ñorido se ausentase de nuestros Re3mos, logramos el consuelo de que quedaran algunos testimonios de la habilidad de tan ilustre pay- sano: son, pues, de su mano los quadros grandes y otros más reducidos (al todo hasta catorze contó Pons (ii) que existen en la sacristía del Convento de San Francisco, cuya colección de pinturas se debe a la oportuna casualidad de tener a la sazón dicho Canónigo un hermano suyo religioso en aquel Con¬ vento, el qual se hallaba Provincial, por cuya intercesión, la generosidad del buen Canónigo, auxiliada de su habilidad, pudo enriquecer a dicho Convento con tan cumplido obsequio. Pintó el fresco de la cúpula de la Capilla de San Pedro (que es la de la Comunión) en la Iglesia mayor. Y la cúpula (tam¬ bién al fresco) de la Capilla de la Concepción Purissima de la antes Casa Profesa de la Compañía. Pintó también los quadros de l'as paredes die la Capilla de Santa Rita, del Convento de San Agustín. Pintó assímismo. un bello retrato del Canónigo Dn ... Garnir, que lo fué de Xativa, ahora San Phelipe, y perma¬ nece en la casa del difunto Dn. Joseph Gamir, aora de Pala- vecino, situada en la Plaza de Villarrasa, al recodo y lado de la casa de Desaguas. También pintó el Guión o Estandarte que sacó la Comuni¬ dad de religiosos descalzos die San Francisco, vulgarmente lla¬ mado de San Juan de la Ribera, en la Proseción que se hizo en el año 1691 celebrando la fiesta de la canonización de San Pasqual Baylón, en cuyo Guión iba pintado por una parte San Pasqual en acto de presentarle el Sumo Pontífice, vestido de Pontificial, al Eterno Padre, que se descubría en lo alto con suma Gloria. Y por la otra parte, o reverso, se dexaba ver la Imagen del mismo Santo, a quien muy despe¬ jados unosAngeles ofrecían obsequiosos un Cáliz con su Hos¬ tia, de cuya pintura en el modo referido, y ser de dicho Vitoria, da testimonio el Padre Joseph de Jesús, en el libro que com¬ puso de essas fiestas (12) refiriendo allí mismo un soneto en alabanza de dicho Canónigo Vitoria, y de la pintura mencionada. Dice assi el SONETO Con diestro pincel, con tan suave, tan haze tu pulso que el color aliente, que imprimes en PASCVAL con zelo ardiente quanto en llamas de amor incendio cabe. De tu fatiga la elegancia grave lienço le niega, imagen le desmiente, y corrida de verse que no siente, casi sin sentir la semejanza sabe. Por tal VITORIA a su pesar vencida Naturaleza te ofreció la palma, u de absorta tal vez, ú de corrida. Pues si animara del calor la calma, sólo a vivir llegara con más vida, mas no vivir pudiera con más alma. En el Convento de religiosos Agustinos de Morella hay dos quadros del Canónigo Vitoria, el uno representa quan- 18 do Christo entregó las llaves a San Pedro, y éste las recive arrodillado delante de quatro Apóstoles, figuras tamaño del natural, y a la parte de arriba una gloria con el Espíritu Santo y diferentes Angeles; es quadro de catorce palmos y medio, y está frente del altar mayor, bajo del coro. El otro quadro representa el nacimiento de San Ambrosio, está en la pared de la misma Iglesia y hace frente a la Capilla de la Comunión ; es apaisado, de nueve palmos de alto, y catorce y medio de an¬ cho. Se tienen por del mismo Vitoria dos que están en dos her- mitas en dedicadas la una a Nuestra Se¬ la Villa del Eorcall, ñora de Consolación, y la otra a San Joseph, y estos son los asuntos de las pinturas reputadas de dicho Vitoria, la Vir¬ gen de Consolación y San Joseph. En la casa del difunto D. Antonio Torres, Pbro. (que es la que está frente del lado de la del Marqués de Nules), había un quadro como antipara, en un recividor, en el qual dicho Vi¬ toria había pintado al Ama, o Dueña que le servía, y estaba en el acto de sentada y cosiendo; pero tan bien executada la pintura que se llevó muchas salutaciones y preguntas de si el amo estaba en casa. Y la ninguna contestación era la res¬ puesta del chasco. Para acaudalar, pues, en sí la varía y basta erudición que re¬ quiere el arte de la Pintura, que a más de mucha instrucción para su theorica y practica (13) exige también el estudio de otras ciencias y nociones (14), tenia dicho Canónigo aquella no menos selecta que copiosa librería, que nos dice Palomino, pues no ignoraba que querer saber sin libros, es querer sacar agua con una criba, o amero, según la frase de aquel Brocardico o Proloquio. Aurit aquam cribro, qui discere vult sine libro. Por cuya omisión de libros de estudio, han incurrido en clásicos aun muchos de aquellos que admiramos como errores oráculos en el arte de la Pintura (15) pues la ignorancia no sabe sino engendrar absurdos y monstruosidades, tan estradas y ri¬ diculas, como la del que (16) Delphinum Sylvis apingit fluctibus aprum. Siendo sin duda alguna detestable aquella porción de Pro¬ fesores, que despreciando toda instrucción, se proponen única¬ mente por blanco la ganancia, la utilidad provecho, profiriendo y la necesidad de las Libras la Doctrina de los a Libros, como aquel que neciamente suscriviendo a la común opinión del vulgo, contemplaba la habilidad en las riquezas, insultando al que dis¬ creto meditaba de otra forma, diciendo (17) : Est tibi librorum. Line, copia: Doctior esses Si tibi librarum copia tanta foret Por último, la muerte, que no perdona a nadie, ni a Ingenios, ni Dignidades (18), Scilicet omne sacrum mors importuna profanat. Omnibus obscuras iniicit illa manus. se llevó a nuestro Canónigo Vitoria hallándose en Roma, a los 54 años de su edad, y por el de 1712, digo 1712, mereciendo al- tíssimos elogios de l'a Ilustre Academia Toscana, y uno espe¬ cialmente que fué parto ingenioso de un paysano suyo, llamado Pedro Juan Bogart, que era maestro de Letras humanas en di¬ cha Ciudad de San Phelipe, antes Xativa, y es (según Xime- no (19) como se sigue: PROGRAMMA Don Vincentius Vitoria, Canonicus Setabensis, Excellentissimus Pictor ANAGRAMMA Is in Orbe unicus, credo coniuncti sunt in isto. Apelles, Seuxis, Timantes, CRISIS A, B, G, D, E, J, L, M, N, O, P, R, S, T, V, X. 3; 5) 9) 7> 4> 5i 5> DISTICON Dogmata Pythagorae, ni fallant Seuxio, Apelles Sunt, ac Timantes corpore quippe tuc. El mucho mérito de tan diestro Pintor, sobre erudito y hᬠbil humanista, le concilló más de dicho honor de Pintor de a Cámara del Serenísimo Gran Duque de Toscana, y el de Aca¬ démico de la de San Lucas en Roma, el serlo también de la de Florencia, siendo igualmente Gentil-hombre de honor del Emi¬ nentísimo y Excelentísimo Cardenal de Médicis. Un sugeto, pues, de tan realzadas prendas, cómo era posible le pasara en silencio, y sin elogiarle, la Academia preparatoria de Valencia en su papel del año 1757, presentado á la Reyna Doña Bárbara antes de erigirse y elevarse en el del 768 al actual grado de Real Academia de San Carlos, en cuyo papel comprendía los ingenios de este Reyno que se hicieron más plausibles en las artes subalternas del Dibujo? Assí, pues, dixo (20): Pero con eminencia Don Vicente Victoria, Canónigo de la Colegial de San Phelipe (antes Xativa), quien a la distinguida ciencia de la Escuela, juntó tan singular manejo del pincel, y práctica de la Arquitectura, que el Sereníssimo Duque de Toscana tuvo a honor el tenerle en su corte, y eternizó en su museo su memoria. Débele a dicho Canónigo Vitoria esta Ciudad de Valencia el obsequio de que interviniendo en Roma como agente de esta Ciudad, impetrase, como impetró, el reso semidoble de precepto de nuestro paysano y Patrono San Vizente Ferrer, a cuyo ho¬ nor reconocida la Ciudad, y para reintegro de qualquier desem¬ bolso por essa causa, le mandó librar cien Libras, según la Deli- veración del Consejo General de 9 de Setiembre 1706, que doy copiada (21), bien que después se concedió reso doble por la Santidad de Benedicto XIII. — 277 — Retrato de Vitoria le tenemos en el cielo dicho Canónigo de la igualmente lo es de la Comu¬ Capilla de San Pedro, que nión, en la Iglesia Catedral, aunque no es de su mano, sino de la de un Beneficiado de la misma Iglesia que le ayudó a pin¬ tar allí, el quai pintó al Canónigo Vitoria, y éste pintó allí a dicho Beneficiado, por lo qual están allí los dos retratados. Otro retrato de dicho Profesor tenía, y de su mano, Mosen Tho¬ mas Bayarri, Pbro., ahora ya difunto, Secretario que fué de esta Academia de San Carlos. Y, finalmente, otro retrato de lᬠmina nos produce Dn. Antonio Pons (22). (1) Tomo II, pâg. 164. (2) Tomo III, pág. 494, n. 224. (3) Antes del Concordato de su Magostad Cathólica con la Santa Sede, efectuado en el año 1753 de la Encarnación, que es hoy la Ley XI. Tít. 6, lib. I, de la Recopilación, y corre a pág. 45 de la impresión del I77S, era muy frecuente acudir a la Corte de Roma qualquiera para acomodarse la carrera eclesiástica. por (4) Este Augusto nombre se lo dió la Magostad del Señor Pheli- pe V Real Decreto a principios de esta centuria. Y lo admitió por su como blasón y honroso timbre dicha Ciudad, según con grata demos¬ tración lo manifestó en el sermón panegírico, que en aquella Colegial Iglesia predicó el i de Mayo 1713, el R. P. fr. Severino Serra, y corre impreso en Valencia dicho año 1713, en 4.° (5) Como se apuntó en la Vida de los Ribaltas. (6) Según se dixo difusamente en la Vida de Estevan March. (7) Lib. I, Trist. Eleg. i. P. Jacob Baldé. Tomo III. Disert, De Stu¬ dio Poético, pág. 3S. Impr. Colonia Ubiorum, 1660. (8) Esta es aquella tan celebrada Academia, concurrida de Cardenales y Monseñores, en que en el año 1674 se propuso para disceptar aquel pro¬ blema: Si el mundo es más digno de risa, o de llanto. Y assí quién acer¬ taba mexor, Demócrito, que reía siempre, o Heráclito, que siempre llo¬ raba? Y encargadas las dos causas a los PP. Gerónimo Cataneo y An¬ tonio de Vieyra, ambos de la Compañía de Jesús, para que cada uno defendiera la suya, y el diferente partido de los dos sistemas, la urba¬ nidad del P. Vieyra dió a escoger al P. Cataneo, el qual se encargó de defender la risa de Demócrito, y habiéndole defendido con mucha elo¬ qüència, se siguió después de él dicho P. Vieyra, defendiendo el llanto en Heráclito, ambos en lengua italiana. El eruditissimo papel que en este particular trabajó y recitó, cumpliendo el encargo por su parte el P. Vieyra, corre traducido al español, y se halla al fin del libro inti- — 278 — tulado Varios éloquentes libros, imprès. Madrid, por Juan de Aristia, año 1722 en 4.° El haver coincidido mencionar dicha Academia de los Arcades (re¬ nombre a la verdad especioso, y arrogante, por la imponderable antigüe¬ dad de que los Arcades blasonaban, presumiendo en esto ganar venta¬ jas al mismo Sol, y la Luna, y de quienes cantó también Virgilio Ae- neyd., 8, vers. 354. ... Arcades ipsum credunt se vidisse Jovem... Cuyos nombres y títulos elevados suelen tomar las Academias para in¬ fundir en individuos briosos y alentados espíritus para revestirse sus de las qualidades del renombre de su Academia, me trabe a la memoria otras, y otras muchas, que ha habido, y hay fundadas con varios y muy extraños renombres, y algunos casi, o sin casi, ofensibos e indecorosos : referiré sus nombres sin vertirles ni trasmudarles. Una huvo en Bo¬ lonia llamada Degli Incaminati, era del Diseño y hizo bello obsequio un funeral a Agustín Carraccio,le describe el Canónigo Malvasia en que su Felsina Piitrice. Tomo I, pág. 407. Otra en Perusia, renombrada a Degli Insensati; otra en Bolonia o en Verona, nombrada Del'Filarmo- nici; otra en dicha Bolonia, de las Bellas Artes, Pintura, etc., intitulada del'Invencibili. Pablo Jovio en sus Empresas Militares, a pág. 178, impr. León, 1562, refiere algunas, como son la de los Intronatos, eri Sena; la de los Inflamados en Padua; la de los Elevados en Ferrara; la de la Llave en Pavía; la de los Transformados en Milán; otra (poco decente) en Placencia, llamada de los Hortolanos; otra de los Soñolien¬ tos, en Bolonia. Gerónimo Ruselli en su libro Le imprese Il·lustri, pági¬ na 415, nos menciona en Nápoles la Academia de Sereni, y otra Degli Ardenti. Juan Ferro, en su Theatro d'Imprese, después de las tablas, o índices de la primera parte, menciona infinitas, de que sólo entresaco aquí algunas por la particular de sus renombres, como la Degli Immo- bili en Alexandria; la Degli Gelati, la Degli Otiosi, ambas en Bolonia; la Degli Erranti, la Degli Oculti, ambas en Brescia; la Degli Estravaganti, en Candía; la Degli Humorosi, en Cottana; la Degli Oscuri, en Lucca; la Degli Ostinati, en Viterbo, &. En Venecia había una llamada de los Incultos, de la que se renombra individuo Francisco Antonio Bonaccia, Jurisconsulto, en un epigrama que dedicó a Octavio Ligorio, y va al principio del Libro que éste escrivió Discorso dell'origine de Roma, im¬ preso Venetia, 1712. Otra hay (o al menos la huvo) en Còrsega, llamada de los Bagahundos; otra en Zaragoza, llamada del Buen Gusto, de la que era individuo el P. Antonio Codorniu, como se expresa al frontis de su erudito libro de Dolencias de la Crítica; otra hay en Roma, en¬ tre tantas como allí florecen, que es de la Poesía y se renombra Degli Forti, a cuya Academia de los Fuertes no puedo pagar más que con un indeleble reconocimiento el honor que en el año 1784 se dignó ha¬ cerme, nombrándome por su individuo, sin instancia ni previo mereci¬ miento mío, hallándome destituido de suficiente numen en la Poesía para merecer tan elevada honra. En Barcelona hallamos Academia De los Desconfiados; otra De los Philadelphicos; otra De los Olympicos; otra De los Fulmínales. A imitación de las referidas tuvo Valencia otras Academias, comouna llamada De los nocturnos, que se fundó en el año 1591 ; otradel Alcázar, que florecía por los años 1680 (mencionadas por Xímeno y por el P. Serrano. Siglo III de San Vicente, pág. 23) y en competencia de esta última se estableció en la misma Ciudad en el año 1683 otra denominada El Parnaso, que fué para el cultivo de la erudición, humanidad y buenas letras, sobre cuya abertura se publicó un papel impreso en el Convento del Carmen, del mismo Valencia, año 1683, y aunque anónymo se tiene obra de D. Onofre Vicente de por Ixar, según Ximeno. (Tomo II, pág. 105.) (9) Sobre estas reyertas del Canónigo Victoria impugnando al Canónigo Malvasia, y otra respues·ta o réplica, que respondiendo a dicho Vitoria publicó Juan Pedro Zanoti, trata dando más noticias Pons. Tomo IV, carta 5,a n. 29, pág. 112. (10) In Praefat. Lib. Ill, Stilic. apud Solorz. Embl. 63, n. 17. (11) Tomo IV, cart. 5, n. 27, pág. ill, donde al mencionar el qua¬ dro que demuestra la reedificación del Convento de San Francisco, costeada por Berenguer de Codinach, se lee equivocado este apellido, y sin duda fué error de la imprenta poner Corinat. (12) Páginas 129 y 130. (13) Que libros se han escrito de la Pintura ya lo trató copiosamen¬ te el muy erudito D. Antonio Palomino. Tomo I, lib. II, cap. X, § 4, a pág. 163. Y sin duda la obra de este autor vale por muchas. (14) Carducho. Diálogo S, a fol. 71, quisiera a un perfecto Pintor Philosofo Natural y Moral, Geómetra, Arithmetico, Anatómico, Pers- pectívo, prÓTÁdo y advertido en la elección y conceptos, abundante y sa¬ bio en la inventiva, gallardo en los adornos, bello y fresco en el colo¬ rido, Arquitecto, y que en lo científico admirase a los sabios, de suerte que seguro y confiado pudiera parecer en el tribunal donde precide el eíitendímiento, y a donde asiste la razón y la prudencia con todas las artes y ciencias intelectivas y operativas, y allí con verdad celebrasen con ponderación la e.vcelencia de la buena Pintura. A más de tantos libros como requiere un Pintor a fin de perficionarse en la Philosoría natural y moral. Geometría, Arithmética, Anatomía, Arquitectura, y demás insinuado, aún necesita de otros muchos que apunta dicho Pa¬ lomino. Tomo II, lib. Ç, cap. III, % 3, 4 y 5, a pág. 148, concernientes a la Historia Divina y Humana, de que deve estar bien informado un Profesor, también de la Mytología o Fábulas, de los Símbolos y Fígu- — 280 — ras parala Pintura ideal o simbólica, y en suma, de otros varios estu¬ dios, como que tal sugeto incumbe en una profesión universal. Y aun siendo tantos los libros que propone dicho autor para cada ramo de los insinuados no anduvo pródigo en su relación, pues se podían agregar aún muchos muy especiales y conducentes, como v. g., para el estudio cabalmente referido en último lugar, que es el de la Pintura simbólica o figurada, podía haver añadido a quantos tratan de símbolos, empresas o emblemas, como : Joaquín Camerario, Claudio Paradino, Pe. fray Vin- cenzo Ricci, Geroglifici Morali, Jacobo Bornicio. Emblema Ethica Po¬ lítica, P. Matheo Ruffi, Soc., Jes., Prolusiones Allegoricae; Benedicto Haefteno, Schola cordis; Juan Bautista Pittoni, Imprese di diversi Prin¬ cipi, Duchi, Signori, et altri personaggi ei huomini illustri; Juan Bam¬ buco y Adrián Junio, que van juntos, P. Engelgrave, Pablo Jovio, Ge¬ rónimo Ruscelli; Joan Ferro, Theatro d'Imprese; el Abate Philippe Picinelli, Mondo Simbólico; Pierio Valeriano; P. Núñes Cepeda, Em¬ presas Sacras; Orosco Covarrubias, Alciato, Solórzano, etc. Y a esta semejanza pudieran añadirse otros también sobre los que para instrucción del Profesor en las demás ciencias propone Palomino, quien con mucho acuerdo no mencionó más de los que expresa, por no hacer gravosa ni fejuga su leyenda, o por no confundir al Pintor con muchos libros. Lo que sí añadiré aquí es que no deve ignorar el Pintor las principales reglas de la Heráldica, Arte de tymbrar o del Blasón, para saber disponer y formar los escudos de armas, designando los co¬ lores o metales como corresponde, de le instruirán muchos libros que assí de Historia como Nobiliarios, en especial Garma, en su Adarga Ca¬ talana, tomo I, cap. HI, a pág. 31. Sobre todo para el principalísimo punto de acertar en el modo de pintar las Sagradas Imágenes, de que ya había tratado Molano, llegó la feliz época de haber publicado el P. In¬ ferían de Ayala su eruditísima obra Pictor Christianus Eruditus, muy esencial a los Pintores, la que sin duda para los que ignoren el latín no dexará de verse por el tiempo, no diminuta, sino íntegramente tra¬ ducida, y aun tal vez augmentada. Como también la Iconología del ca- vallero César Ripa, que ya muchos años que la adoptaron a su lengua los franceses ; y yo llegué casi a la metad de la empresa de traducirla al castellano, y suspendióse por faltarme D. Vicente Galcerán, que me ofreció ir abriendo las láminas al mismo tiempo que se traducía. Pero esta obra (llena de erudición y conducente a los Profesores de las ar¬ tes) no necesita de fuerzas y protección. (15) Dicho P.s Ayala, en su Pictor Christ., en varias partes, y aquí en el trascurso de esta obra. (16) Horac. Epist. ad Pisón. (17) Juan Owen. (18) Ovid. Lib. I, Amor. (19) Tomo H, pág. 370 al fin; año 1707. — 281 — (20) Dicho impreso, pág. g. (21) Libro manual de Consejos núm. 231, Anv 1706, en 1707. En el Consell General del día 9 de Setembre de 1706. hi agüé entre altres la delliberació següent; Proposisió en dit insigne Consell General: Per quant a instancia, y solicitut del Canonge Vicent Vitoria, que está en Roma, agent de esta Ilustre Ciutat, pera la consecució del Reso semi- doble de precepte del gloriós Pare y Patró Sant Vicent Ferrer se ha conseguit aquell de Sa Sanctetat, y el dit Canonge Vitoria ha expendit algunes can- titats pera sa consecució, y pareix a molta rahó conforme se li done al¬ guna remuneració així per lo que ha expendit, com per los treballs que aquell ha sostengut en les agencies de dit Reso. Perçó se us proposa plasiaus delliberar. Delliberació: En lo dit insigne Consell General, ohi- da y entesa la dita proposició, per aclamació proveheix, dellibera, y de¬ termina, que de la Bolsa del Quitament se di donen y liuren al dit Canonge Vicent Vitoria, cent liures en atenció a lo que ha expendit, y traballs aquell ha sostengut en la consecució de dit Reso, Presehint pera lo desús dit. Decret del Excelentissim Senyor Virrey. (22) Tomo IV, cart. 5, pág. 118. Senen Vila Pintor Senén Vila (dice Palomino (i) con palabras acertivas) fué valenciano ; no obstante, sin tropezar en tal respetable testimo¬ nio, le llamó cierto moderno (2) pintor murciano. Ambos pare¬ cerá que tuvieron razón, o al menos que dixeron verdad, por¬ que fué valenciano por el nacimiento, o naturaleza, y murciano por hallarse después recidiendo en Murcia. Pero ya,que fué un Profesor laudable, deberá Valencia dar muchas gracias a Pa¬ lomino, que sin interesar tanto (por ser cordovès) en las glo¬ rias de Vailencia, no nos defraudó de un justo honor, sobre ha¬ ber hablado con más verdad, con más justicia y con más pro¬ piedad. Crehía yo hasta ahora que era valenciano el que había nacido en Valencia, murciano el que en Murcia, cordovès el que en Còrdova, etc. ; pero ahora vemos estampada una opinión nueva, como denominarse uno murciano por sólo recidir en Murcia. De esta forma, de aquí adelante, ni dicho Palomino será ya cordovès, como yo pensaba, sino madrileño; ni Séneca tam- — 282 — poco, sino romano, porque se estableció en Roma ; ni Luiz Vives tampoco valenciano, como le denominaron todos, sino flamenco, o tambiénbrujo (que assí lo aprobará dicho moderno de buena gana), hizo vecino y morador de Brujas (3) y allí se pues se casó en el año 1523 ; ni otros inflnitos serán ya de donde fueron, sino de donde la nueva opinión quiere que sean. ¡ Válgame Dios, y lo que puede un prurito ! Pues aunque sea atrepellando la ver¬ dad, se arroja a desmentir aquella invariable naturaleza que a cada uno le previno el superior destino de la Providencia. Si siguiera dicho moderno la opinión de Sócrates, que consideraba a todo el mundo por patria, casi no tenía más razón para llamar a Senén Vila murciano, que inglés, sueco, turco o moscovita. Pero ya que esto no es disertación sino una breve declaración de la verdadera patria de dicho Profesor, por el zelo de la ver¬ dad, por el honor de Palomino (a quien tanto debe la Nación) y por no fomentar con un reprehensible y perjudicial disimulo un error tan enojoso a mi patria Valencia, siendo, como es, especie de impiedad proceder contra la patria, y execrable culpa enojarla, o no desenojarla de las ofensas (4) Succensere nefas Patriae, neo foedior ulla culpa sub extremas fertur mortalibus umbras. me ceñiré con la brevedad posible, y siempre sin apartarme un ápice de la verdad, de la qual soy tan amante, que la prefiero a las glorias de la misma patria (5) con cuyo supuesto, conti¬ nuaré observando el exemplar del P.® Diago en sus Anales, que quando impugna y corrige los errores de Escolano, no le nom¬ bra por su nombre, si que solo puntualiza la cita con el renom¬ bre de moderno, pues mi designio muy lexos de zaherir, ni un ofender a persona alguna, sólo se dirige a enmendar el yerro, cumpliendo lo del poeta inglés (6) : Dicere de rebus, .personis parcere nostris. La primera circunstancia de un historiador para atinar con la verdad, que es el alma de la Historia, es la de proceder im¬ parcial y desapasionado. Y lo que con tan prodigioso esmero vemos observado por Palomino en las vidas de los Pintores (obra estimada hasta de los estrangeres (7) se ve frequente- mente quebrantado por dicho moderno, que (no pudiendo re¬ primir el prurito contra la patria, que más debiera estimar) al ver qualquier obra célebre, que se le informó ser de Pintor va¬ lenciano, al instante, sin preceder la menor congetura de aver jamás salido, ni aun de la Ciudad, le opon-e para rebaja de su mérito la cahidilla de que habría aprendido en Roma u en otra parte de Italia (8). Un ánimo assí viciado por muy poco, o nada remoto de la preocupación, publicó un tomo (en número 4.° de su hechura B.®, pero con los errores de a foleo) tan lleno de escarnios de las cosas de Valencia que si como los Pinto¬ res tienen pinceles para pintar, tuviese plumas para escrivir, provocados de la satyra (o de la injuria), huvieran días ha desengañado al público; obra, en fin, que muy pocos en Valen¬ cia la han comprado por apreciarla, y alguno solo para impug¬ narla. En ella, pues, se lee dicha enunciativa de murciano aco¬ modada Senén Vila por el tal moderno, que no sentirá a (se¬ gún su opinión) le tengamos por romano, parisién, olandés, o (qual Sócrates Philosofo), por de todas y qualquier parte del mundo, como no sea de Bexis, u otro pueblo del Reyno de Va¬ lencia de donde cabalmente era dicho moderno. Pero a buen seguro que la marcialidad de una tal enunciativa moderna (cho¬ rrando sangre) y proferida por un desafecto (como está proba¬ do (8) y sin el menor documento que la apoye, sólo conduce para prueba de una voluntaria sinrazón, y no para contrarestar una proposición (que ya había visto) sentada con voces afirmativas, antigua, y proferida por una persona autorizada, facultativa y de mucho disernimiento y erudición, como Palomino; 3^ lo que es más, sobre un extremo de persona coetánea, y que sin duda la trató él mismo, de cuya misma boca tal vez, o sin tal vez, y también de la de sus condiscípulos, supo el mismo Palomino la verdad que escrituró. Y aunque esto no fuera difícil comprobarse plenamente, pero por irrefragables congeturas casi del todo se convence sin demora, pues a más de dar dioho Autor noticias puntua- — 284 — les de la Escuela de dicho Vila, diciendo fué discípulo de Estevan March, expresa también cómo fué condiscípulo de Conchillos, a quien Palomino trató en Valencia íntimamente, como este mismo confiesa (9). A más de esto se añade que aun¬ que el 2.° tomo de la obra de dicho Autor imprimió en el año se 1724, y el primero en el de 1715, empero en la Dedicatoria confiesa, que muchos años antes se dedicó a escrivir, y que ya algunos que tenía concluido su trabajo, y que assí por ausencias que había hecho de la Corte por asuntos de su profesión, como por las inquietudes de la guerra, no lo había publicado; con que haviéndose sosegado y tranquilisado el Reyno en el año 1713 por medio de la paz de Utrech, y a más de esto verse la Apro- . bación que precede a dicha obra dada por el Padre Bartolomé de Alcaraz, con fecha de 16 de Mayo 1708, con necesitarse para qualquier obra (aunque fuera de mucho menos boato que la de Palomino) al menos 9 años, según el dictamen de Horacio, que dixo (10) ... novemque prematur in annum que es crehible emplease muchos más años, según los emplea¬ ron, los 20, 30 y 40 otros escritores (11), pues sin duda por las insinuadas causas, que él mismo refiere, pudo decir con Casiodoro (12) nonus annus ad scribendum relaxatur auctoribus, mihi nec horarum momenta praestantur, se sigue como por evi¬ dente conseqüència que Palomino escrivia su obra, a lo más tardar, en el año 1704, y aun antes sin duda, por el año 1697, que es quando este autor vino a Valencia, como confiesa él mis¬ mo (13), añadiendo él propio cómo trató aquí a Conchillos, con¬ discípulo de dicho Vila. Y aunque esta circunstancia era bas-- tante para quedar bien informado de su Patria, ¿ quién duda que en los viages que dice Palomino haver hecho trató también a dicho Vila, como de la misma profesión, en Murcia, y que de su misma boca supo la verdad que escrituró un sugeto tan ati¬ nado como Palomino? El qual, confrontadas dichas fechas, es- crivió aún viviendo el Senén Vila, pues éste murió en el año 1707, como lo atestigua dicho autor, sólo si que como se retardó — 285 — la impresión del 2.'° volumen, a que va anexo al 3.^'' tomo, tuvo tiempo para adicionar la noticia del año en que falleció dicho Vila. Convencido, ya por autoridad expresa, roborada con razo¬ nes más que de congruencia, Senén Vila fué valenciano que (cosa que ninguno niega), y que en Valencia su Patria, aprendió su profesión en la Escuela de Estevan March, }'■ fué condiscí¬ pulo de Conchillos, todos valencianos, es menester oviar un efugio, y es, si pudo caber, o disculparse, el renombre de viur- ciano por tener dicho Vila en Murcia últimamente su reciden- cia. Y en primer lugar, no parece que fué lerdo, rñ muy del vulgo aquel que cantó: Aunque soy de la Mancha, no soy manchego, soy de la Andalucía, vivo en Toledo. dió a entender que era de la Mancha vecino, y que Con que no manchego, porque no era natural de allí, y no dixo ser era toledano aunque vivia en Toledo. De modo que mientras se ig¬ nora la naturaleza, y no senecesita en asunto principal averi¬ guarla, qualquiera se presume de donde se halla recidente, o avecindado. Pero si ocurre en acto serio referirse, o si se sabe con certidumbre, no se disculpan tergiversaciones o errores vo¬ luntarios : assí nadie llama madrileños a los gallegos que viven en Madrid, sino gallegos, porque son naturales de Galicia ; como el natural de Andalucía, aunque viva ya en la Mancha, ya en To¬ ledo, no dexará de ser andaluz (14). Pero aunque se permita que fuese bastante para llamarse murciano el que recidía en Murcia, ¿quién duda que será con más que bastante impropiedad? Por ello, no sólo se guardó muy bien el Palomino de acomodar tal renombre a dicho Vila, si que qualquiera se guardará también de llamar (como diximos) a Luiz Vives, flamenco, o brujo, a Palomino madrileño, a Séneca y a Marcial romanos, etc, porque quando se le perdone la falsedad y yerro (y si es el dicho inten¬ cionado, y a sabiendas, la impostura o mentira) es como querer por estratagema alucinar y confundir la legítima y común inte- — 2S5 — ligencia de los cordatos, que por dichas expresiones entienden la naturaleza y Patria del sugeto a que se menciona, que no es con efecto en rigor otra, que aquel pueblo o tierra que como padre le engendró, y le dió vida, como dixo aquel que dixo : Patria dat vitam, raro largitur honores, etc. aquella tierra que le dió el ser, y con él todas las cosas, y a la que se le debe por buena correspondencia tributar la misma vida que ella dió, como dixo P. Emilio (15) qiiam a Patria mu- tuatus es vitam, earn illi jure Optimo reposcenti redde. Patria es el lugar donde uno nace, natale solum, que assí la llamó Ovi¬ dio, quando nos expresó aquella dulce tenaz memoria, conque nunca la olvidamos (16) Nescio qua natale solum dulcedine cunctos Ducit, et immemores non sinit esse sui aquella tierra, finalmente, que nos produxo, y nos parió (por de¬ cirloassí) a la luz pública, y nos es como madre; assí lo ex¬ preso el Rey D. Alonso el Sabio (17) diciendo : con todo esso, por mayor tubieron los sabios antiguos que pablaron en todas las cosas muy con razón, aquella naturaleza, que desuso dixi- mos, que los homes han con la tierra por nacer en ella, ca esta les es assí como madre de que salen al mundo, e vienen a ser omes. Y esta la propria, primera y más principal naturaleza, es la que surte por el lugar del nacimiento (18) cuyo lugar o Pue¬ blo de su naturaleza y de donde es natural uno por aver na¬ cido en él, es (aunque no quiera) su propria Patria : no es me¬ nester en prueba de ello más leyes ni más latín, pues en castella¬ no claro lo lleva el Diccionario (19) : Patria, el lugar, ciudad o paíz, en que se ha nacido, y esta naturaleza primordial, nunca se pierde, Veritas origines non amitur, con la ley (20). Conque mientras no se nos pruebe (contra la autoridad de Palomiño, y demás argumentos que la corroboran) que dicho Profesor naciese en Murcia, fué (al menos) mucha impropie¬ dad llamarle murciano. Añádase que dicho Vila contrajo otro — 237 — título, bastante por sí solo para qualíñcarle natural de Valencia. Pues, según Palomino, no sólo nació en esta Ciudad, como lo presupone llamándole valenciano, si que también en ella fué criado y educado, no sólo con el alimento natural, sino con el racional e instructivo de su profesión, siendo discípulo de di¬ cho March, cuya circunstancia de la educación y alimento le califica natural de Valencia, donde le recivió, según la Ley expre¬ sa (21) y esto bastaba, aunque dicho Vila no huviera nacido en esta Ciudad (22) ; ibi, et sic naturalis alicuyus Patriae dicetur, qui esta nutritus in aliqua Patria, et si ibi non fuerit natus. Esta segura opinión siguió fr. Matheo de Anguiano en su Historia de la Rioja (en su carta preliminar § 3, pág. 14), donde dice: Mercurio Trimegistro, maestro de todas las naciones, fué español y nieto de Atlante; porque aunque nació en Egipto vino después a España, donde supo de los españoles todas las cien- cifís, las guales él enseñó después a los egipcios. El haberse después establecido en Murcia, pudo hacerle allí vecino, y aun conaturalizado allí por 10 años adquirir una natura¬ leza impropia, con goce de la verdadera, pero no trastornar los imutables atributos de la natural, ni hacer que haviendo nacido en Valencia dejara de ser valenciano. Más joven era, sin duda, Joseph de Ribera quando desamparó a su patria Xativa (aora San Phelipe) y se fué para aprender el arte de la Pintura a Italia, y domiciliado allá, estubo en Nápoles, según dice Palo¬ mino, y no por esso le denominará ninguno (sin justa nota) napolitano o italiano ; antes por el contrario, allá, aquí, y en todas partes, es conocido por Españólelo, porque nació en Es¬ paña. Aun el titulo de vecino de Murcia no le gozaba Senén Vila con igual justificación que el de vecino de Valen¬ cia, porque predomina y prevalece el vecindario contrahi- do por el nacimiento a todos los demás títulos por los qua- les se contrayga la qualidad de vecino; con muchas doctri¬ nas lo refiere Otero (23) : acquiritur vero vicinitas, seu domi- cilium, pluribus modis: primo, per nativitatem tiniuscujusque... et naec vicinitas contracta ex origine, vel nativitate, potentior est omnia alia... unde licet quis extra domicilium originis alius — 28S — hahitet, semper domicilium originis stare et durare censetur: etiam si per mille annas quis in alieno loco habitet. Más pudiera decir, pero parece bastado lo dicho para en cré¬ dito de que no debió bautizársele a dicho Senén Vila de lo que ni él mismo, ni aun la Omnipotencia después de sucedido tenía facultades de hacer, qual era no ser valenciano, el que lo era por haber nacido en Valencia. Y donde, no sólo nació, se crió, se edu¬ có y vivió muy de asiento domiciliado, si que aún el arrancarse de aquí, y trasplantarse a Orihuela, o Murcia, fué por fuerza y de resulta de no sé qué providencia judicial, que se dice, y no refiero, con que se dexa presumir el deseo del regreso, que bas¬ ta para la retención del domicilio. En suma, es tan poderosa, tan permanente y transendental dicha naturaleza originaria, que aun el hijo de dicho Vila, que ya parece nació en Murcia, puede (por no decir debe) llamarse valenciano, porque talis vicinitas immutabilis est, dice Otero (24). Al menos por punto dudoso trató el Marcial inglés (25) si el que nació en Italia hijo de padres franceses, podría llamarse italiano con más razón que francés : Itala terra mihi patria est, gallique parentes : Gallicus, in dubio est, italus ne vocer. Y aunque se le llame murciano, es con alguna impropiedad, por la recidencia (26). Concluiré con una reflección, que parecerá estraña, pero no puede ser más ajustada; y es que, hasta en lo insensible, y las plantas, géneros y otras producciones se observa por lo común conservar el nombre de su Patria, o del lugar de su origen. No diré de las azandias se llaman en Valencia, melons d'Alger, por causa de haber venido de Argel los primeros, como dice Mares (27), porque si tal dixera, se tendría esto por alguna vul¬ garidad, o qué sé yo. Pero no faltan exemplos. Los priscos se dice llamarse assí porque vinieron de la Persia; los duraznos porque vinieron de la Ciudad de Durazo ; las cerezas porque vi¬ nieron de Cerezo, Ciudad del Ponto; los avellanos y avellanas, por traher su origen de Avellano, pueblo de Campania (28) ; el cordován llamóse assí porque el primero fué el de Còrdova; el - 2S9 - pergamino porque se inventó, o vino el primero de Pérgamo, etc. Pues si assi se denominan dichas cosas, dándoseles (contra la verdad en rigor) el nombre de remoto su origen, véase si será absurdo denominarse también valenciano, no un remoto descen¬ diente, sino el mismo hijo del que nació en Valencia. Aunque parecerá que anduve largo y muy difuso en cosa que no intereza un mayorazgo, la acrimonia de dicho moderno en querer alucinar a los incautos para que tengan a Senén Vila por Pintor murciano, quando no era sino Pintor valenciano, aunque después residente en Murcia, ha provocado a la deten¬ ción, como ya ha motivado otras digresiones su prurito, poco acrehedor a que viva reconocida su Patria, pues que con lo que dice, y con lo que calla, ofende a los paysanos tirando a ofuscar sus más innegables glorias (29). Volviendo, pues, a nuestro Senén Vila, hizo de él muy espe¬ cioso y honorífico recuerdo Palomino (30) por quien sabemos que fué discípulo muy aprovechado de Estevan March, y pun- tualíssimo en el Dibujo, tantoque sus obras (dice) hacían flotable efecto con sólo las líneas del clarión. Pero al haver transmi¬ grado nuestro paysano a Murcia nos ha privado de las obras que fructificó y produxo su habilidad. Y mirándolas con invi- dia, sólo nos podemos complacer de que nació entre nosotros, y en nuestro mismo suelo tan preciosa planta, la que igualmente aquí recivió el cultivo de su instrucción. Y para continuar la historia trasladaré de Palomino lo que de él nos informa di¬ ciendo : trabajó incesantemente en Murcia más de treynta años, hasta el ijoj, fué hombre de honradlssimos respetos, histórico en lo Sagrado y grande humanista ; pues para descansar en sus tareas, tenía en su obrador (que era célebre) un trozo de libre¬ ría de selectíssimos Autores en que se divertía; fué muy ver¬ sado en las Academias de Valencia él condiscípulo, el cé¬ y su lebre Juan Conchillos. Pintó muchas obras de Conventos, mas nunca se le cumplió el deseo de hacer alguna al fresco, porqtie en su tiempo no se ofrecía. Pero apenas hay templo que no tenga obra de su mano, especialmente todo el claustro de Santo Do¬ mingo el Real, de Murcia (aunque en sus principios), muy acer¬ tado. El del convento nuebo de Capuchinos, y todos los lienzos 19 — 290 — ■de las capillas, tránsitos y refectorio, en que logró considerables intereses por premio de su trabajo. Y dexó su urbanidad el lienzo principal del Altar mayor de San Antonio a su condis¬ cípulo Conchillos, quien lo pintó en Valencia. En la Iglesia de las madres capuchinas son de su mano todos los lienzos del retablo, también en el de la Madre de Dios; y sobre todo en Santa Isabel, en que para confundir algunos émulos, que tenía en la facultad, hizo una prodigiosa obra de historia en la Ca¬ pilla mayor, y quatro de retablo, en que ninguno pudo negarle la superioridad en público, que para sí en secreto havían con¬ servado. Hizo en la enfermería de San Francisco superiores lienzos; y otras muchas obras de claustros o pinturas principales de retablos para aquella Ciudad de Murcia; y dentro y fuera de su reyno fué muy estendido su nombre; y fué grande theó- rico, y práctico, paysista, retratista, y muy modesto en la expre¬ sión de las historias {propio de su mucha virtud) sin embargo de ser tan grande anatomista. Se portó siempre con mucha honra, y estimación. Y assí por él en su tiempo Se estimaba mucho la facultad. Sin embargo de que Murcia es la que disfrutó a manos lle¬ nas la habilidad de nuestro Vila, no obstante permanecen en poder de particulares algunas obras suyas en Valencia, como son : un quadro apaysado, como de 3 y 4, su asunto el sacrificio de Ysach, el qual está en poder y casa de D. Mariano Ferrer y Aulet, calle de Carniceros; el mismo tiene también de dicha mano unos quatro paisitos, con unos animales, todo bien exe- cutado. Tenía assimismo el difunto Salvador Hernández (que comerciaba en pinturas) dos paizes de como de 4 y 6, en el uno San Juan Bautista en el decierto, y en el otro San Geróni¬ mo. En el Convento de San Sebastián, religiosos Mínimos ex¬ tramuros de Valencia, y en la celda allí del P.® jubilado fr. Juan Bautista Sapena, hay o había, dos pinturas de dicho Senén Vila, el asunto de una la Coronación del Señor, su hechura como de 6 y 8, y la otra un pais, como de 4 y 6. En dicho Convento de San Sebastián tiene actualmente el Pe, ex-Probincial, fr. Ambrosio Estebe, un lienzo como de 3 y 3 ; su asunto un Niño de Pación abrazado con la Cruz, firmado de dicho Senén Vila, y dos apaizados de 4 y 7 con San Juan Bautista y San Gerónimo; y otro de la misma mano hay en la portería de dicho Convento, en la pieza que media entre el atrio y el claustro, que está sobre la puerta de un retrete como Hospedería que confronta entrando por la por¬ tería, el asunto es Nuestro Señor arrodillado ofreciéndose al Pe. Eterno padecer la Pación, y es de estatura natural. a Don Benito Espinós, Pintor, tiene dos apaysados como de uno y medio, y tres 3 quartas, pintura de dicho Vila; el uno tiene por asunto El Marqués de Jura Real tiene también de ... dicha mano una pintura. Fué tan fértil dicho ingenio, que con mucho honor de nues¬ tra Patria, y de la Escuela valenciana, produxo de un renuevo su habilidad en un hijo llamado Lorenzo Vila, el qual suyo después de haber cursado los estudios mayores, a que lo dedicó su padre, aprendió el arte de la Pintura ; pero con tanta perfec¬ ción que no parece sino que la heredó y (continuaré con Palo¬ mino) si no se ofendieran los respetos del Padre, dixera, que tuvo más caudal en lo inventado, hermoso, y tierno de sus obras, concluidas con gran práctica, limpieza y alma de Dibujo, en que todos los días Imbía de estudiar, ya por modelos, yg par Aca¬ demia que del natural plantó en Mtírcia. Y era tanta la afición que de ordinario estaba modelando de cera y barro, con sin¬ gular aprobación del grande Dn. Nicolás de Busi. Aquí es preciso hacer un paréntesis por dos razones. La una, porque cediendo en honor de Lorenzo Vila el grande aprecio que hacía Busi de sus obras, es conducente saber las circuns¬ tancias de este célebre Escultor, para inteligencia de quán re¬ comendable mérito es su voto y aprobación. Y la otra, des¬ para hacer de paso algunas equivocaciones que padeció Palomino, ya quanto a la Patria que le asigna, ya respecto al año fixo de su fallecimiento, ya en orden al parage en que se supone fa¬ lleció. Y para no defraudar palabra alguna de las que profirió dicho Autor, y que al mismo tiempo que se vea el digno elogio que hace de Dn. Nicolás Busi se cotejen las equivocaciones, co¬ piaré primero lo que expresa Palomino. Llámale, pues : Italiano, que vivió en Murcia, Escultor del Sor. Phelipe IV, a quien re- - 292 — trató bulto (31), y la Serenísima reyna madre, nuestra Señora. en Le trajo de Italia el Sor. Don Juan de Aicstria para hacer las fachadas de Palacio, y habiendo muerto su Alteza, le dió el Se¬ ñor Carlos II hábito de Sant-Iago, caudal, un y con que lo pasase decentemente toda su vida. Murió dicho Busi en la Cartuxa de Valencia, cerca del año 170Ç, de larga edad, haviendo dexado insignes obras en Murcia, que a excesibos precios labraba. Pero no hay ojos con que mirarlas, ni palabras con que encarecerlas. Equivocóse primeramente dicho Autor en decir, que Busi fué italiano; y también padeció equivocación la Academia de Valencia en el papel que publicó en el año 1757, antes de ser en el de 1768 exaltada a Real Academia de San Carlos, en su¬ ponerle de nación francés, pues, consta que no era sino de nación alemán (32). Y precindiendo por ahora de si el hábito de Sant-Iago se lo dió el Sor. Carlos II o si el Sor. Phelipe IV (qiie parece lo más cierto (33) y también de si lo trujo o no de Italia el Sor. Don Juan de Austria (que ya se supone que hablamos aquí del segundo de este nombre), no falleció dicho Busi en Cartuxa de Valencia, donde no hay una sola, como demuestra y da a entender el modo de esplicarse Palomino con aquella expresión de murió Busi en la Cartuxa de Valen¬ cia, si que en este Reyno hay y había entonces tres Cartuxas, que son, la de Ara Christi (34), que por otro nombre se deno¬ mina del Puig (por estar cerca de esta Villa) ; la Cartuxa de Val de Christo (35) y la de Porta Coeli (36). Y aún huvo otra, u otras en el mismo Reyno (37). Es verdad que el expresado Busi pretendió ser religioso converso en la de Val de Christo, pero no loconsiguió, por no aver querido sujetarse a los exercicios de donado, que deben preceder a el estado o claze de conver¬ so. Y assí se pasó al Convento de San Joaquín y Santa Ana, re¬ ligiosos Mercenarios de la Ciudad de Segorbe, donde tomó el hábito de religioso de la ovediencia, en 14 de Enero 1706, dán¬ dole el hábito el Pe. presentado fr. Pedro Pastor, Comendador entonces de aquel Convento. Y murió dicho Busi en Diciembre del mismo año, aunque no allí, sino en Valencia, según que en el Libro de los Difuntos de esta Provincia, y en el trienio del M. R. P. M. fr. Rómulo Marega, pág. 32 b, se encuentra este. — 293 — Item : Murió en el mes de Diciembre de 1706, fr. Nicolas Busi, de la ovediencia, novicio -en Valencia. Y assi también debe corregir¬ se Pons (38), porque aunque murió siendo novicio, conventual de Segorbe, el punto de la muerte le cogió en Valencia, donde falleció en el Convento de la Merced, y aun en brazos de Fran¬ cisco Vergara, padre del actual Dn. Joseph Vergara, Pintor, co¬ mo éste por relación de su padre lo refiere. Y en dicho Convento de Mercenarios de Segorbe para eterna memoria dexó dicho Busi tres alhajas (nobles prendas de su excelente mano), a saber: un Ecce Homo, y una Dolorosa de medio cuerpo, que están en la Iglesia de aquel Convento, y un Crucifixo que hoy mismo existe en una granja, no muy lexos de Segorbe, acia el camino de Va¬ lencia, propia de aquel Convento de Mercenarios, llamada Ar- genás. Mas que ya tocamos la habilidad del nominado Busi, y que no le destinamos §, ni tratado de por sí, por no haberse domici¬ liado de propósito, como otros forasteros, para trabajar al pú¬ blico a disposición de qualquiera, no será ingrata la noticia de algunas otras plausibles obras que disfrutamos del mismo. Y aunque no sea de su mano (como se crehía), si de la de Juan Valenzuela, y fabricada en 1556, la Piedad que existe en Aula Capitular de la mencionada Cartuxa de Val de Christo (39), empero se tiene por de Busi, la Virgen del Rosario que existe en nuestra Iglesia Metropolitana, y que hasta estos años que se quitó por causa de la obra que se está rematando, estaba en su Capilla de Nuestra Señora del Rosario, situada en el claus¬ tro o nave que del crucero de la puerta de los Apóstoles, en¬ camina y baja acia la puerta principal y con poca diferencia estaba donde aora vemos la Capilla de la Concepción, frente de donde aora está la de Santo Thomas de Villanueva. Es escul¬ tura del mismo Busi el San Pedro Nolasco que está sobre la puerta de la Iglesia del Convento de San Pedro Nolasco, cole¬ gio de religiosos Mercenarios extramuros de Valencia. También la estatua de San Joseph que está en su Capilla, bajo del coro, o frente de la de San Juan de Letrán, en la Iglesia del Con¬ vento de la Merced en Valencia. Y por último el San Pe¬ dro Nolasco, que está en el triunfo triangular y pyramidal sobre la barbacana de la Puente de Serranos, donde a expensas del Rmo. Pe. fr. Joseph Sanchiz, General de la Real y militar orden de Nuestra Señora de la Merced, se colocó en 13 de Octubre 1670 (40) y no en el año que pensó Ximeno (41). Y se duda si es de Busi o de Juan Bautista Moreli el Ecce-Homo de barro cocido, cosa excelente, que está sobre el portal entrando en el patio del Convento de Capuchinos, pues según dice Palomi¬ no (42), dicho Moreli vino a España en el año 1659, y de su mano hay en Valencia varias obras excelentes trabajadas de barro. Einalmente sábese que trabajó algo para el Señor Phe- lipe IV, y la Magestad le ennobleció con título de noble. Dichas obras son las que por aora nos consta haver por acá de la mano de Busi, haviéndose venido a Murcia, a donde se habia retirado, auyentado de las emulaciones que le fragua¬ ron en la Corte ; que en fin suele ser buenap ara saber lo que se ha de huir, y leer seguros desengaños en el libro de la expe¬ riencia. Y si alguno deseare ver el melancólico, aunque ver¬ dadero retrato de la vida de la Corte (sin especialar alguna, que si no todas unas, al fin todas son semejan), lea al que la di¬ se bujó bien al vivo (43) conciliándose total crédito por aquellas palabras con que remata diciendo : Este es el retrato de un cor¬ tesano hecho por mano de maestro. Y no dexó de serlo tam¬ bién muy consumado el P. Francisco Fulvio Frugoni, autor en italiano del libro que tradujo al castellano Don Francisco Ma¬ riano Cagigal, con título : Retrato critico de la corte y del corte¬ sano (44) : y sí por eclesiástico y en Dignidad ha de ser más crehído, prefiérase D. Antonio de Guevara, Obispo de Mondoñe- do, que escrivió: Menosprecio de Corte y alabanzas de la Aldea (45). Bástenos saber, que disgustado del turbulento bullicio, o del amargo trato de la Corte, que al fin se llama en latín curia, tra¬ yendo la ethymología de cura, en alusión a los cuidados, soso- bras y sobresaltos que engendra (46), resolvió Busi retirarse, y poniéndola en olvido, o dándola de mano, buscar seguro puer¬ to en el sosiego y tranquilidad del ánimo, según aquel sabio do¬ cumento : Curia dat curas ; ergo tu si bene curas vivera secure, non sit tibi curia curae — 295 ~ y prefiriendo la amable deliciosa quietud de una humilde celda, al ruidoso tymbre de sus honores, que con ser debidos a la ha¬ bilidad, dispiertan la imbidia de los malévolos, executó magnᬠnimo la resolución de hacerles funeral en vida, abandonando las grandezas del siglo, y los personados de la Corte, con que siguió aquel consejo de Ovidio (47) Vive tibi, et longe nomina magna fuge y assí acabó, año 1706, como va dicho, en el estado meritorio de religioso Mercenario lego, conventual en el de San Joaquin y Santa Ana, de Segorbe. Visto ya quién fué Dn. Nicolás Busi, continúa Palomino, diciendo que fué este cavallero tan apasionado a la habilidad de Dn. Lorenzo (Vila) que qualquier hechura de su estima¬ ción, en concluyéndola, solia copiarla Dn. Lorenzo al olio, y dáhasela al Autor del modelo, quien la estimaba, y decía que solo él pudiera imitar sus obras, y esto con la ingenua realidad de mucho conocimiento. Hizo el D. Lorenzo algunas obras su públicas al olio con notable acierto, y murió como de unos traynta años, poco más, por el de ipis u 1713, haviendo segui¬ do siempre el estado eclesiástico. Por último, a ninguno, padre e hijo, puso (ni devía poner) en olvido esta Academia de Valencia en el papel que publicó en si el Senén Vila, padre, la honró con el año 1757, pues que los progresos que hizo en el arte que aprendió en esta Qudad de Valencia, su patria, el hijo, con los adelantamientos, exten¬ diendo en Murcia la Escuela valenciana. Murió nuestro Senén Vila (según informes) en la Ciudad de Orihuela. (1) Tom. 3, pág. 484, n.® 15. (2) Tom. 4 de los Viages, cart. 7, digo 7, en una nota (muy nota¬ ble), pág. 186. (3) Con las mismas voces lo atestigua el Anónymo (el Doctor Agus¬ tín Sales) que puso notas a los diálogos de Vives. Imprès. Valencia, 1768, pág. SI. (4) Fabius, apud Sil. Italic. (5) Assí lo manifiesto en algunos que claramente declaro compren-