1- • »" (Lrabajos monográficos acerca be su construcción y be su conteniëo artístico y religioso I, por Jos� matamoros, <£anónigo, I be [a 8. be �uenas íetras be �arce[ona • .. , (<[on licencia eclesiástica) \t. �Í)ítotíal �atófíC'a los, que se ven obligados a atenderlas. Los prelados procuraron que ninguna cooperación les faltase. En las altas y bajas de recau­ dación de fondos, se notan los hechos cu-lminantes de la his­ toria. Tortosa fué de los lugares catalanes que padecieron en las guerras de los dos Pedros, el Cruel de Castilla y el Cere­ monioso de Aragón, y resultó en aquel período luctuoso una evidente parálisis para las abras. Tuvo luego su prosperidad, la iglesia dertosense, en el pontificado de Benedicto XIII, o el Papa Luna, como vulgarmente allí se le llamó, y viéronse entonces favorecidas las obras de la Catedral. Así resulta del capítulo destinado al impulso de la construcción, Como éste son los sucesivos capítulos de la interesante obra; cada uno representa una monografía más o menos nu­ trida y en la que los especialistas en puntos de vista de.arte, de historia o dearqueología, encontrarán cuanto pueda.satis­ facer su curiosidad o aplicación. Uno, titulado La pintura en la SAO, presenta autor, esmerándose en no exajerar el mé su rito artístico de cuanto contiene. No 'pretende sea, la Catedral de Tortosa, pinacoteca de altos vuelos. Pero a pesar de reco­ nocer que se caracteríza por una relativa modèstia, tampoco olvida señalar obras estimables, así las que hoy contiene como también otras que han pasado y que rastrea en cuanto ha podido seguirlas. " , - XIII - La importancia de la pintura retablos, es nota gótica de sentado el esmero de la Edad Media en dar, al gran que deja deaquella comarca, todo el esplendor que se pudo templo El Matamoros bajo el punto de vista pictórico: canónigo hechos señalados ulteriores investigaciones, lamenta para uno de ellos tan notable, averiguar que pudo ocurrir en como del Ilustrísi­ las postrimerías del siglo XVI, en el episcopado mo Punter, para que dictara su disposición que hizo desapa­ de las capillas A pesar de absidales. recertantos retablos famoso de dichas circunstancias, conservó la.Catedral el muy de Vergós. la 'I'raúsñguración, que señala como obra pictórica , , Interesante bajo resulta, otro punto de vista constrùctivo, la Catedral, señalada en el tema de La invasión del [aspe en las obras de los siglos XVII y XVII. A pesar de tratarse de una producción de la comarca, no se deja subyugar por ello la disconformidad artística que y constata su protesta contra ha resultado de su mescolanza con los sillarejos de las cons­ cuanto trucciones anteriores. Naturalmente, hace salvedad en donde el jaspe está a la capilla de Nuestra Señora de la Cinta, combinó planta de en su lugar, pues se y estudió' para eregirla sin lamentables di- con materiales modernos, magestuosos y ' sonancías. En el capítulodel Altar mayor, procura poner en clare,' escritos ante­ el canónigo Matamoros, la confusión reinante en cronología la de los riores, producida por fijarse poco \ en del hechos. N ota que se dejó de precisar el concepto litúrgico altar, del retablo y del presbiterio, términos completamente toda distintos. El famoso altar gótico, nota sobresaliente en los­ la Catedral tortosina, es indudable que fué encargado por alrededores del 1351. Si en la actualidad tanta admiración . causa a propios y extraños, por su magnificencia y-armoniosa al belleza, icual no debió ser el orgullo de los tortosinos costumbre eclesiás­ tiempo de suinauguracións Aposar de ser las imágenes de los patronos de tica, en el siglo XIV, grabar las catedrales, bajo doselete, en los sellos de los prelados, el que estudie el sello usado por el obispo Torrelles (1371-1376), notará v�r los accesorios -de la inÍagen, más que un dosel, verá e�uem�ticamente indicado todo el retablo catedralicio. Cambíada la orientación del simbolismo, por el obispo Llupiá ,de mayor' tamaño sello' el y sun- (1387-1399), precisamente en XIV .'. tuosidad, de los episcopales de Tortosa, ya aparece la Patro­ na de la Seo, la Anunciación, con dos de los símbolos del Misterio Mariano, el Arcángel y la jarra con los lirios, tan típico en la heráldica catalana. La nueva moda de grabar en los sellos blasones particulat-es, los obispos, introducida sus por elprelado don Alfonso de Aragón, en 1476, hace desapa­ recer por siempre más, las santas -imágenes patronales de la sigilografía episcopal catalana. La máxima estimación que requiere el altar de la Seo, se extiende asimismo, de un modo especial, a la bella imagen que en él, durante el largo espacio de seiscientos años, ha recibido las oblaciones de los fieles. Bien ha hecho, el canó­ nigo Matamoros, de no olvidarla, publicando un buen graba­ do de la Virgen y del Niño, observando los movimientos ondulantes delropaje, que semejan destellos precursores del Renacimiento, en un avance de arte extraor-dinario. Continuando, el canónigo Matamoros, en sus compendia­ das monografías, que señala cada nuevo articulo en su título, saltaremos la de los Altares secundarios para prestar breve atención en Ja del Coro, que corresponde ya a una época �uy distinta de la del altar. Han transcurrido trescientos años y todo parece que Tortosa se mantuviera aún como en, los tiempos ibéricos, cuando toda' su vida exterior la 'cifraba en la vía fluvial. Tiene ofrecimientos de buenas maderas cons­ tructivas de'robles de Montserrat y aún en la misma diócesis,' , . Vallderoures, se aprestaba a facilitar ejemplares valiosos para lá nueva obra. No acepta ni unos ni otros, ¿Por qué? Por la falta de caminos. Los robles tienen de ser transportados de Navarra por la corriente del río. Y el tallista Salamanca deja una labor bella y defínitiva, todavía apreciada en cuanto sig­ nificaba a la sazón y aún enla actualidad. El órgano merece otro capítulo; otro Las campanas, y otro el Archivo capitular,cual forman parte los códices ,y del I la biblioteca. Un momento fijaremos la atención' al Tesoro, conservándose ejemplares de gran fuerza arqueológica, como son los , pertenecientes al Papa Luna, vistos con el mayor res­ peto por la,,9:r;'febrería medieval ça>tálana, ejemplares .que, ,afor.tuIiada:rp_en�111 han sobrevivido a,�ta Seo actual £)istoria be su construcción Oonocida la prehistoria de la Seo tortosina, previa la des­ cripción breve y compendiada del emplazamiento de 10s an­ tignos templos, anteriores a la Era cristiana; de la supuesta capilla existente en los tiempos apostólicos, durante la domi­ nación romana; de la mezquita mayor mahometana, reconci­ liada por el obispo Gaufredo, y de la primitiva Oatedral, 'em­ pezada a edificarse en 1158; de los diversos templos, en una palabra, de carácter religioso, que ocuparon el justa y apro­ piadamente llamado monte sagrado, donde en la actualidad se asienta la Oatedral Basílica, estimamos llegado el momento de entrar de lleno en los dominios de la historia de ésta, cuyos comienzos se remontan a fines del primer tercio de la décima cuarta centuria de nuestra Era. A este propósito y con el fin de guardar el debido orden lógico la materia, pasando de su genealogía a su ulterior en desenvolvimiento, mediante una racional encadenación de los hechos, será necesario encabezar la historia de la nueva fá­ brica de la Oatedral con algunos indispensables antecedentes relativos al tiempo en que fué proyectada y oonstruída, a su estructuración artística y a las variaciones de estilo que sufrió la obra en sus postrimerías. La mayor parte de los datos que aducimos, son de pri­ mera mano, sacados escrupulosamente de sus fuentes origina­ les, contrastados luego sobre las señales vivientes de la pro­ con la elocuencia de su piedra la­ habla pia fábrica, que nos brada, con los restos auténticos que oada siglo ha ido dejan­ do, como sello de época, en la sillería delas columnas, en la crucería del abovedado y en los demás accidentes de la total construcción. Oon esta honrada y conveniente preparación acometimos 20 la tarea de dar forma gráfica a la historia de nuestra excelsa .Oatedral, en relación con todos sus integrantes. La historia dé Tortosa y la historia de su magnificente Oatedral Basílica, se entrelazan y confunden a lo largo de más de cuatrocientos años, que duró la construcción de ésta, formando una sola historia, enla que vienen a compendiarse las ansias colectivas y las nobles aspiraciones religiosas de todos los hijos de la ciudad. La realización de tan admirable fábrica, hubo de aunar las energías y posibles de todos los brazos y estamentos. Todo en ella se a contribución: el impulso entusiástico de los puso prelados, las aportaciones del Oabildo y de la Municipalidad, el talento de los Mestres de l'Obra, el esfuerzo muscular de artífices y lapicidas, la almoyna del pobre y las expensas de los potentados. Y 'así, con el empuje, la fe y el 'entusiasmo de todos, se alzó, poco, pero firmemente, la soberbia fá­ poco a brica catedralicia, que es orgullo de la tierra, joya del arte y flor de la religiosidad tortosina. Había llegado la hora de la gran floración religiosa de nuestro pueblo, de aquel pueblo que, sediento y febroso, es-· tuvo atravesando el desierto de todas las tribulaciones por. espacio de cuatro centurias de sujeción y esclavitud debajo el poder de la morisma. Había, después de la manumisión y de la reconquista material de la patria, alzado un palacio en honor de la Virgen, su liber:tadora, que Esta hubo de recom­ pensarle con una muestra de soberana munificencia: con el sacro Cíngulo bajado del Oielo en noche de eterna recor­ dación. Para custodia y relicario de tan excelsa y milagrosa joya, era pobre mansión la antigua Oatedral, erigida sobre las ruínas de la mezquita árabe; y entonces fué cuando Tortosa resolvióse a llevar al cabo la obra grandiosa de la Seo actual. Fué aquel tiempo en. que la- Fe y el Arte, en maravilloso consorcio, hicieron surgir, en las más renombradas urbes del continente, las catedrales góticas. El arte de la Germania, pasa por la gótico, procedente illa de Francia la edad media y viene a florecer en Oatalu­ en ña, alzándose y peraltándose los arcos de medio punto, para convertirse en las airosas ojivas; rompen sus combas las chatas rotondas románicas, espaciándose hacia las alturas, 21 tomando la forma de cimborios, erizados de agujas y trocán­ dose las torres mochas en atrevidos chapiteles, perdidos en ' la inmensidad del espacio. Había llegado ya a su plenitud el arte gótico, y hecho su espléndida florescencia; yen aquel preciso momento histórico, el primer tercio del siglo XIV, se abren los cimientos de la Catedral de Tortosa. ¿Cómo se construyó obra tan gigante, con qué recursos, qué genios idearon sus trazas y por qué épocas y trances pasó la construcción de su grandiosa fábrica? Los Llibres de l'Obra y otros documentos, que se guardan en el Archivo catedralicio, referentes a la arquitectura de la Seo, y las actas capitulares, nos servirán de guía, proporcio­ nándonos datos y fechas precisos, relativos a su construcción; los nombres olvidados de sus Mestres, arquitectos y demás artistas, incluso los nombres humildes de picapedreros y la­ picidas; el origen y precio de los materiales, el valor de los noliis, cargamentos de piedra, arenas, cal, yeso y el corte de la madera, más el arrastre hasta orillas del Ebro, desde las vecinas montañas (1). (1) En lo que se refiere a los materiales empleados en la obra cie Ia Catedral, principalmente conviene anotar las circunstancias de lugary de forma en que se que era eJ principal hacia Ja extracción de la piedra, elemento de Ja fábrica. La piedra, en su mayor parte, fué cortada de Jas canteras de Flix y era conducida por el rio en barcazas hasta Tortosa. Empleóse también, aunque en menor escala, piedra de Hiharroja, de Vinebre y Ascó. Por Jo general, del citado origen venia la piedra sillar careada. Para la obra de mampostería ernpleóse piedra de la Carroba y Tamarit, canteras indígenas. La provisión de la piedra se daba por contrata, mediante estipula­ ciones convenidas entre el Cabildo y el contratista del servicio, piquer o tallador. Este se obligaba a cortar la conducirla por el piedra, labrarla, Ebro y colocarla dentro del antiguo cernenterio, que estaba delante de la Seo. Con uno de esos contratos a la vista, el pactado entre el Capitulo y Ramón Riva, piquer de Tortosa.ipuede apr-eciarse la seriedad con que se hacían esos pactos, las condiciones que so le imponían al lapicida, forma y tamaño de las piezas, ajustadas. por' palmos de cana y mesura de Tortosa y precios por unidad de pieza o por docena. Por las piedras cortadas, labradas, conducidas y colocadas dentro del cementerio, se pagaba Jo que expresan Jas siguientes palabras copia­ das a Ja letra del aludido contrato con Ramón Riba: « ... E item que Jo (canonge) obrer sia ten gut de dar al dit en Hiba per cascuna dotsena de les dites pedres posades davant la dita Seu, nou éOUS barccJonesos ... » .. 22 Sin detenernos ahora estos pormenores, en què habrán de ser objeto y materia de otros capítulos, vamos a referirnos de momento la construcción de la fábrica y a su desenvol­ a vimiento histórico, desde que fué colocada la primera piedra hasta que finalizaron las obras, a mediados del siglo XVIII, quedando en el estado que se hallan actualmente. en La idea y proyecto de la nueva Catedral, se deben a la concepción del insigne obispo Berenguer de Prat, durante cuyo pontificado, muy largo por cierto, desde el año 1316 hasta 1340, se realizaron los preparativos para la empresa de la obra. El obispo Berenguer hubo de ser el hombre de las grandes y fecundas iniciativas, puesto que antes de empren­ der la obra de la Seo había acometido la construcción del pa, lacio episcopal, cuya magnifica capilla ostenta su escudo, re­ petidamente grabado en la sillería de sus paredes. Decidida y acordada la construcción de la nueva fábrica, cedió los terrenos necesarios para su emplazamiento; pero su muerte, ocurrida en 1340, le impidió el ver la inauguración de las obras, verificada siete años más tarde, siendo obispo Bernardo de Oliver. Arnaldo de Lordato, sucesor de Berenguer de Prat, fué un continuador de los trabajos digno preparatorios de la obra. En su tiempo se el plano y la traza de la pro­ encargó yectada Catedral, al arquitecto Antonio Guarch. La traza de este plano, existente. en el Archivo Capitular, lleva fecha del año 1345. El mismo obispo, juntamente. con el Cabildo, firmó el contrato con el primer Mestre de l'Obra Benito Dalguayre, en 1346. Al año siguiente, 1347, en fecha 21 de mayo, (*) siendo obispo el antes citado Don Bernardo de Oliver, (**) fué 9010- cada la primera piedra con gran' solemnidad, siendo puesta en los cimientos del ábside, por donde dieron comienzo las obras. (*j Casi todos los historiadores están conformes en esta fecha. Hay que notar, obstante, que Martorell fija la fecha de colocación de la no primera piedra en 25 junio del mismo año. C*) Pastor y Lluís, en «Narraciones tortosínas», y algún otro, con­ funden a este obispo con su homónimo el Catarense, que noventa y • 23 Puede precisarse el Jugar donde se puso esta primera piedra, sabiéndose que las obras empezaron por la capilla absidal del promedio de las nueve, que forman el-semicirculo de la girola, donde en la actualidad está erigido el altar 'de Santa Catalina. La fecha de la construcción de esta capilla, como de las demás del ábside, se deduce fácilmente por la co­ locación de los escudos, que ostentan la mayoría de ellas, co­ rresporidientes a los obispos y familias principales de la ciudad, aportaron los recursos o ayudaron, en porción que muy importante, a las obras de fábrica. Siete de estas capillas llevan el marchamo, en forma de escudo, de los primeros be­ nefactores de la obra, cuyos nombres cor-responden, por ri­ guroso orden cronológico, a los obispos Berenguer de Prat, Arnaldo de Lordato, Bernardo Oliver, Jaime Ción, Don Este­ ban, Otón de Moncada, la Reina (1) ir familias de Garret y de Girona. Cuatro grandes periodos se pueden marcar en la historia de la construcción de la Catedral, comprensivos de las cuatro épocas de mayor actividad en las obras, alternadas con las suspensiones, más o menos largas, que éstas hubieron de sufrir por cansas inevitables,' debidas, algunas veces, a la falta de recursos, y otras a fuerza mayor, por causa de las guerras y sediciones interiores. Las guerras civiles y sediciones, que menudearon en los . cuatro años después, en 1441, consagró el del ara altar, cuando estuvo terminado el ábside. (1) Con referencia a la capilla de San Pedro, hay una Flota en el Ar­ chivo que dice: «La feu obrar la Reina.» ¿A qué Reina se refiere esta nota? ¿Se refiere a la Reina Margarita o a la Reina Leonor? Fundada­ mente suponernos que se refiere, a la Reina Leonor de Aragón, de quien consta, por otros conceptos, que fué gran protectora de la Catedral de Tortosa. Según documentó autorizado por el notario público Guillermo de Guerau, en las nonas de noviembre de 1346, consta por ejemplo que en la antigua sacristía de la Catedral existía una caja dentro de la cual fué hallada una corona, con muchas y diversas piedras preciosas incrusta­ das, que era de la Reina Leonor de Aragón. Así dice el aludido documento: « fuit inventam in eadem ... (caxiam) quedam coronnam cum multis et díversis lapídibus preciosis in ipsa affixis quid dicé'bat erat illustrísimre Dominee Eleonoris Regínœ Ara­ gonum ... » • PLA N O de proyección de la Catedralde Tortosa, tal cual es actualmente, con todas sus depen­ dencias adjuntas al sagrado recinto: sacris­ tía, capilla del Sacrario, claustro y capilla de la Santa Culta. Trabajo perfectisimo, hecho a pluma poe John Conant, distinguido alumno de la U ni­ versidad de Boston, quien amablemente nos cedió una copia del mismo, con destino a esta obra. Como puede verse, el plano �s de una admirable precisión, nimiamente pormeno­ \ rizado, hasta el punto de señalar la situa­ . " ción de los altares y ele los bancos del templo. . " Se señalan en el plano, además de la :: � planta del templo, lasacristía mayor, el ,.":.< '. claustro y la capilla de la Santa Cinta. 26 siglos XV, XVI y XVII; la guerra de Cataluña contra Juan II, Rey de Aragón, y a favor del desgraciado Príncipe de Viana; la guerra llamada de Sucesión, y más tarde ia sedición d'els segadors y otros muchos disturbios interiores, que tan funes­ ta repercusión hubieron de tener en Tortosa, debían influir­ no poco en las paralizaciones de la obra. El curso y desenvolvimiento que siguieron las obras de la Seo, como así mismo las interrupciones periódicas' que sufrieron, aparecen claramente marcadas en los Llibres de l'Obra, y más deterrninadas en las actas capitulares, en las' que pueden verse los acuerdos de paro y continuación del trabajo. De modo sintético y gráfico damos idea del cu l'SO de un la obra por medio de las secciones, que se señalan en el dibu­ jo que acompañamos, semiplano longitudinal de la de planta la Catedral. Según puede verse en la primera sección A B, la dura­ ción de la obra fué de noventa y cuatro años; en la segunda, B e, de ciento veinticinco; enla tercera, e D, de cincuenta y cinco, y en la cuarta, D E, de veintinueve. Tomando en cuenta las diferencias de duración, se puede deducir lo largo de las interrupciones que sufrió la obra, es­ pecialmente en la' segunda y cuarta sección, que comprenden ciento veinticinco y veintinueve años respectivamente. Las obras se efectuaron en el espacio de tiempo de cuatro­ cientos doce años, con interrupciones periódicas, que suman un total, más o menos, de cien. De donde se poco deduce que el tiempo empleado en trabajo fué de trescientos doce años. En la construcción del ábside se emplearon noventa y seis años, del 1::¡47 al1441, ajustándose los Mestres de l'Obra. al plano de emplazamiento del arquitecto Antonio Guarch 'f a la traza de Benito Basques de Montblancb. El plano general de la planta del maestro Guarch y la traza del exterior del ábside de Basques, delineados sobre pergamino, se conservau en el Archivo Capitular, de los cuales acompañamos copia' más adelante, reducida a couve­ niente escala, ajustada a las exigencias del capítulo corres­ pondiente. De la fábrica de la primera sección, que comprende todo el ábside, hemos podido adquirir numerosas y muy precisas noticias en los primeros veintiseis libros de administración de la obra, en las actas y en los manuales del protocolo notarial del Excelentísimo Oabildo. He aquí algunas de las aludidas noticias: En 1347, como hemos dicho antes, se colocó la primera En piedra. 1438 fué colocada la llave del presbiterio, quedando cubierto todo el ábside y las capillas de la giro­ la.La colocación de esta llave celebróse con gran solemni­ ..... .. dad, cuyo recuerdo quedó con­ signado en un documento que se guarda en el Archi vo.. o Z " , Acompañaron al Cabildo en esta solemnidad, todo el Clero de la ciudad, el Veguer, los 1'11,1 �-- procuradores, el' cuerpo de la nobleza y el pueblo en masa. N .l> Desde el a110 1438 a 1441, tfJ en que Iué consagrada el ara del altar mayor e inaugurado el culto, continúase trabajando en el interior, donde se cons­ 'iétf¡l:¡¡;¡¡¡¡:�Sl1' e truyen el pavimento y la gra- I deria, según se desprende -------� D del librocorrespondiente al I a1101440, en el que se regis­ I tran partidas de pago de jor­ t650 nales por la conducción de 1757 ____�E pie­ dra hecha por elmoro Amaçic, pera eïectuarlo retaule y graong que habia tallats Pere Pellisá pera l'altar majá. Mientras el Oabildo se servía del ábside, para el culto di­ vino, continuaron las obras, entre los a110s 1441 y 1566, cons­ truyéndose la sección B e, que comprende tres tramos, hasta la línea donde comienzan las capillas del N ombre de Jesús y de las Almas. Comprendidas en este lapso de tiempo, (125 3110s) pode­ mos citar algunas fechas notables, en que se establecen y toman acuerdos relacionados con la marcha de las obras. En 1494 acordó el Cabildo que colocara el se pavimento 28 de la obra Dos años más nueva (*). tarde, en 1496, se pinta la llave de la bóveda del primer tramo, que viene a continuación del ábside (**). En 1499 procede a la traslación del órgano se de una a otra de las capillas absidades, de la que hoy sirve de entrada a la Sacristía Mayor a la del Sepulcro, antes de San Miguel (***). En 1565 se ordena el pago de arcadas y pavimento nue­ -vamente construidos ("?"). Hacia el año 1578, en que la obra de fábrica se extendía más allá de la Capilla del Nombre de Jesús, se abrió la puerta, que desde esta capilla da al claustro, y se hizo el rellano, scamna; sobre el que se levanta el altar de los beneficiados. En aquel entonces, (1580) se acomodó el claustro a la nueva Catedral, reduciendo sus antiguas proporciones, pues­ to que hubo que restarle cuarta una parte de su extensión, para ganar espacio a favor de la capilla de la Cinta. En sucesivas ordenaciones y acuerdos se pasa .el tiempo hasta el año 1597, en que el Obispo Gaspar Punter consagra de nuevo la Catedral (*****) fundándose en que habiéndose' hecho ampliación notable de la fábrica, podía ser considerada como una nueva iglesia, distinta de la que fué consagrada ciento cincuenta y seis años antes, en 1441, por el obispo ca­ tarense Bernardo Oliver. Antes del año 1500, en que habían 'sido terminadas las cuatro primeras columnas siguientes al ábside, debieron cons­ truírse los clos púlpitos, hechos de Cate- propósito para esta (*) Paoimenium fiat in opere novísimo Ecciesiœ. Acta capitular 16 sep­ tiembre de 1494. (**) Deliberatio Capituli ad tradendum. cuidam piciori colores per piniu-. ram clavis nouœ caram allari majori consiruclœ. Acta 12 octubre de 1496. (***) Acta de 6 Octubre de 149ï. (*,,**) Acta Capitular de 10 de Enero de 1505: Delioeratio ad soloendos .sumlos fabricœ arcaie et paoimenium, (�*I.'**) Así queda consignado en una tablilla, existente en la Sacris­ tia, que a Ia letra dice: Anno millesimo quingentesimo nonagesimo se­ ptimo die octava junii. Quia Ecclesia vetus erat distinta et Ecclesia alia de novo edificata, et parietes novi constructi, mutato solo, et ampliato ex magna parte, muta­ to genere artifici et constructionis ita ut non eadem etiam successive, sed diversa et nova Ecclesia notorie sit, et dici debeat: Ego Gaspar Punter Episcopus dertusensís consecravi Ecclesiam banc et cœmeterlum in honorem gloriosœ Virginis Marisc, etc., cte. 29 dral y para el lugar en que se hallan colocados. Hacemos notar esta circunstancia, porque estimamos infundada la pre­ sunción del Doctor O'Callaghan de que estos púlpitos habían servido para la Catedral antigua. El púlpito de la epístola Consta que fueron construídos a expensas de la no-ble fa­ milia de los Soldevila, acreditado por los escudos que figuran en ellos y por el hecho, acreditado también, de que individuos sobresalientes de la citada familia residían, a mediados del Tortosa, donde ocuparon altos puestos en el go­ siglo XVI, en bierno de la ciudad. La magnífica talla de las figuras de Santos Padres y Evan­ gelistas, que adornan las caras de los antepechos y barandas 30 de ambos púlpitos, denuncian refinado la . un gusto en imagi­ nería escultórica que a no nos tienen acostumbrados los es­ cultores lapicidas de la edad media, aun cuando en los otros órdenes del tallado artístico sabían hacer verdaderas mara­ " villas. I En 5 de febrero y 21 de octubre del antes citado año 1597, se pusieron las primeras piedras respectivamente de las llamadas terres del Baptisterio y del reloj. Por este tiempo debieron quedar interrumpidas las obras, puesto que algunos años 'después, en la sesión capitular, cele­ brada el 6 de noviembre de 1620, se trata de reemprender la obra, deliberándose si habían dé comenzar por el Baptis- "- terio o por el reloj. I La deliberación fué muy movida; y como ya por aquel entonces estaban trazados los proyectos de las últimas capi, llas y de la fachada, hechos por el arquitecto Martín de A varia, que variaban por completo el estilo inicial de la fá­ brica, el Excelentísimo Cabildo parece ser que no quiso acep­ tar la responsabilidad de la variación y así lo da a entender en el acta de rer'erencia, consignando que ni el obispo ni él poseían l'art y la ciencia de la arquitectura y acordando en I consecuencia nom brar tres mestres peritos de la Corona I, que dictaminasen sobre el caso. Desde esta última fecha se inicia otra interrupción en las I: obras, que debió durar algunos años, hasta el 24 de septiem­ bre de 1682, en que el Cabildo ordena «proceder a la cons­ I.� trucción de las dos últimas columnas y del sin campanario, levantar mano.» En 1708 se tomó el acuerdo de construir la última navada, la que empalma con la fachada de la puerta principal. La construcción de esta última parte de la fábrica cate­ dralicia,fué muy accidentada y hubo de sufrir innumerables II' interrupciones. Así es que en las actas capitulares correspon­ I dientes a la primera mitad del siglo XVIII,que comprenden lI I unos cincuenta tomos, tulo relacionados con escasean mucho los acuerdos del Capí­ las obras. Entre otros, muy pocos, figu­ ran en acta de 18 de agosto de 1727, uno en que se encarga al maestro Roque Xambó, que pase a treoallar la clau de la na­ vada del penúltim tramo, posant la efigie de San Gregori per. estar en els demés los altres Doctors de la Iglesia; otro en 18 de \ , , , 31 noviembre del mismo año, comisionando a don Andrés de los Cobos, ingeniero mayor de la plaza, para que fase visura de l'últim arc de la naoada del irascor. En 1728 se ordenó el traslado de la residencia coral a la capilla de la porque habían de emprenderse las obras Cinta, de la última navada debajo la dirección del maestro Roque Xambó. En Ull nuevo acuerdo. de 11 de marzo de 1731, se ordena que se ueja. de continuar lo frontis de la. present Esglesia y la navada colateral. EL nicho del centro de la fachada, que está sobre la puer­ ta principal, quedó terminado 1751, y seis años más tarde. en îué colocada la cristalera (1) del rosetón, o ventanal ele la O, según se le nombra en el acta capitular de aquella fecha. Hasta este punto alcanzan los datos relativos a la cons­ , trucción de Ja Catedral propiamente dicha, sin contar los re­ ferentes a la Real Capilla de la Sànta Cinta y capilla del Sa­ , grario, de que se habla en capítulos aparte. En las últimas fechas citadas íué cuando quedaron para­ lizadas las obras de nuestra Seo, y no decimos ultimadas, porque, como es de ver, la magnificente fábrica catedralicia, que en sus postrimerías hubo de sufrir una total variación de estilo y ser víctima de una heregía artística, que trastornó por completo los planes y proyectos iniciales del maestro Basques de Montblanch, cediendo a la influencia de los neo­ clásicos, por horror' al gótico, nos privó de la gloria de poder ostentar una Catedral por el orden y factura de la célebre Catedral burgalesa. No obstante las variaciones de que nos lamentamos, una gloria no es posible arrebatarle a la Catedral tortosina, y es que en ella el pensamiento capital, que presidió su construc­ ción, aunque inconcluso y maneo, dejó inequívocos rastros del proyecto primitivo, que denuncian las arquitectó­ bellezas nicas presupuestas y las esquisiteces de estilo realizadas, de que son muestra gallardísima el doble deambulatorio absidal, con las sendas columnatas, que circunscriben el presbiterio; (1) A raiz de su construcción, el rosetón y los ventanales quedaban cerrados con piedras tralúcidas. Las 'Cristaleras policronas empezaron a ponerse durante el pontificado de Aznar y Pueyo. 32 los finísimos calados de los intercolumnios y el conjunto, en suma, del ábside prodigioso, admiración de propios y de extraños. Yaun las variantes introducidas en la marcha general de la obra, si, desde el . punto de vista del cambio brusco de frente, merecen [ustiñcada repulsa, por atentado a lu unidad de estilo y provocan las lamentaciones de la técnica, no le quitan sin embargo el mérito relativo a la obra modificativa, que lo tienen, en su género, la fachada monumental, por ejemplo, donde aparece más flagrante la variación, y muy es­ pecialmente la Real Capilla de Ia Cinta, en la que el arte y la riqueza hicieron derroche de maravillas. *** Recorrido sintéticamente todo el curso de las obras de nuestra Catedral, desde el comienzo de su construcción hasta mediados del siglo XVIII, en que quedaron paralizadas, cum­ ple hacer notar ahora algo en relación con su desenvolvi­ miento artístico, marcando las variacionss introducidas en su estilo inicial, gótico florido, alterado en los últimos tramos y completamente transíormado en su fachada. Hablando de las variaciones de estilo, que ha sufrido nuestra Catedral a lo largo de su construcción, hemos de se­ ñalar la más importante y trascendental de estas variaciones, la inicial, la que sufrió el plano de planta primitivo, de Anto­ nio Guarch, existente en el archivo, en el cual se señalan un cimborio y una capilla lateral, que parecen indicar el propó- I sito de un proyecto de templo románico. De dicho plano ha quedado la traza de emplazamiento . con algunas ligeras variantes. Empiezan las obras de nuestra Seo en una época de buen gusto, en las postrimerías del románico, cuando ya el estilo ojival alcanzaba su 'plenitud, con la floración de sus cresterías y entraba en el período de su más orgiástico esplendor. Desgraciadamente las dichas obras hubieron de atrave­ sar una: época de transición y sufrir las influencias del medio, al iniciarse la transíormacíón radical del arte arquitectónico, tendente al Renacimiento, que marcó la decadencia del gótico; y fué mayor desgracia para nuestra Catedral el hecho de que sus Mestres, por propia espontaneidad o por imposición de 33 másdecisivos dírec­ tores, se lanzasen por las nuevas co­ rrientes artísticas, tan apropiadas como se quiera, en aquel \I tiempo, a Jas exigen" cias de la ideología reinante; pero de un mal gusto evidente, aplicadas a una obra que tenía bien defi­ nida su delineación general en sus uni­ formes trazas primi­ tivas, No merecía una' obra tan bellamente comenzada y con tal pureza de líneas, que terminara tan desas­ trosamente, en for­ ma tan desacorde; ques de Montblanch, eu yod i b u j o se acompaña, represen­ ta una de las caras exteriores del poll­ gono absidal, por el que puede. apreciar­ se la espléndida or­ namentación, que había de completar el conjunto de la o bra en su aspecto ������----� ¡ general. Los venta- 4 I, 3! I. nales, con sus 'tímpanoB de crucería lobulada y flamígera; los arbotantes y gabletes, con su floración de hojas zarpadas; sus calados antepechos y los botareles, con sus agudos pinácu­ los, todo ello marca la magnificencia del proyecto primitivo de nuestra Seo. De , haberse completado dicho proyecto, con arreglo al plan propuesto, la parte exterior del ábside estaba destinada a ser una verdadera filigrana, y más si cabe el interior con su esbelto presbiterio, su hermosa girola, su triple serie de ven­ tanales ojivales con su cristalería polícroma. Y de haberse proseguido las trazas iniciales hasta la fachada principal, hu­ II biera sido nuestra Seo uno de los más bellos ejemplares del estilo gótico florido. En el exterior, aunque están indicados, faltan por hacer \ todos sus remates, los calados del pretil del tejado inîerior, los magnificos gabletes fronteros de los tejados superiores, los. I I I pináculos 'de los botareles y la crestería de los arbotantes. I Del de la belleza interior puede juzgarse a completo I Ii vista de la forma arquitectónica en que se halla ultimado el " compartimiento de la capilla del Santo Sepulcro, con los es­ pléndidos calados, que florecen sobre ténues y airosas colum­ nas y sirven de elemento divisorio de los nueve compartí­ mientos absidales. A partir del ábside, quel aun con sus deficiencias, guarda toda la excelsitud original, se inicia una transformación más o menos acentuada, que es un cambio, rápido e ilógico, de frente al llegar a la fachada. ningún modo se ajusta ni es apropiada a una tan esbelta De Oatedral gótica, de formas tan ligeras y de tan pura lineación, aquella fachada tan pesada y abrumadora y tan fuera de todas las reglas y pragmáticas de la uniformidad y de la estética. La transformación del estilo y el cambio de líneas, no se nota solamente en la fachada, sino que afecta a gran parte de la fábrica, lo mismo por la parte interior que por la exterior del templo. , Exteriormente, desde el arranque de las naves, a conti­ nuación del ábside, los arbotantes, tan airosos y flexibles en éste, se transforman en grandes machones, pesadísimos, sin curvatura ni crestería, ni ot�o género alguno de elegancia ar­ . quitectónica. il " !� 35 En el interior de la Catedral no son menos notables las variaciones ni es menos lamentable la degeneración, que va adquiriendo el estilo a medida que va avanzando la obra hacia el último tramo. Aparecen más rebajados los arcos oji­ -vales de los ventanales. r La capilla del Santo Sepulcro Las ojivas, muy peraltadas y lanceadas algunas, de los ventanales y de los intercolumnios del ábside, trepados los tímpanos con afiligranados y variadisimos calados, allarecen, .a lo largo de las naves, ojivas muy rebajadas, casi arcos de' medio punto, con tímpanos muy pobres y de escasa complí­ cación. El rebajamiento de los arcos es muy notable también en 36 las capillas laterales, largo delas naves, hasta parar a las a lo dos últimas, correspondientes al baptisterio y a su frontera, . que pierden por completo el apuntamiento y toda reminis­ cència' gótica para convertirse en dos capillas completamente distintas de las anteriores, bóvedas de medio cañón, con sus con exorno de artesones, tallados en la piedra de la arqui­ volta. Estaspillas constituyen el plinto de transición final ca hacia el estilo, pasando del gótico a las líneas clásicas, nuevo de la que no recuerdan ya para nada el estilo primordial obra, r�chazado hasta en los más insignificantes pormenores. y aun esas pequeñas variaciones no pasarían de una me­ diana claudicación .si a la postre no apareciese la gran claudi­ cación el absurdo cambió de frente, la herejía artística y con escandalosa de la fachada o daoambre, como la llamó el Mestre Martín de A varia, autor del proyecto y de la traza. Los neoclásicos tuvieron fecunda deseendencia, pues, ya a partir de aquellas fechas del sacriticio del goticismo, siguió la racha iconoelástiea con nuevos atentados al arte primitivo de nuestra. excelsa Ca tedi-al. Así han venido a f.ormar la vieja fábrica, de traza­ coro a do místico ideal,· en caprichoso contraste, una porción de construcciones renacentistas pegadizas, -.' que así pegan como a un Oristo lJ,OS pistolas. " mérito il la Real Capilla, al Sagra­ Sin 'que eUo le quite S1,l rio y Úi -Sacristia 'mayor, que tò tienen en su estilo peculiar, a aunque relativamente merezcan ser oonsideradas como incon­ venientes intrusiones y añadici�ras atentatorias a la unidad de conjunto. * * * . Someramente expuesta la marcha que siguió la obra de nuestra Seo a lo largo de los 412 años, que se emplearon en ella, título de curiosidad histórica, estimamos del caso ocu­ a parnos en la forma' eón que, ordinariamente, solían hacerse los contratos 'de trabajos, para determinar las condiciones a que-por ambas partes, Oapítulo y Mestree de l'obra, se obliga­ ban, y fijar las cantidades en especie o en moneda numeraba; que estos últimos habían de percibir por jornales li otros con­ ceptos. v 37 Afortunadamente nos ha sido dado, en nuestras pacien­ tes investigaciones, el descubrir gran número de las fórmulas contractuales, suscritas en diferentes épocas por el Capítulo y los Mestres, a quienes se confiaba la dirección de la obra, me­ diante concurso o por simple elección. El primer contrato que nos viene a mano, y que pur su histórica digno de especialísima -mención, se importancia es remonta a la época de la inauguración de la Catedral y es se­ guramente el primero de los contratos referentes a la ejecu­ ción de obras. Lleva fecha del año 1346 y lo autoriza el notario Guiller­ mo Guerau, siendo las partes contratantes el obispo Arnaldo de Lordato, con el Capítulo y Bn. Dalguayre, célebre lapicida de la villa de Orta. He aquí el texto íntegro de dicho contrato: «Nover-iut universi. Quod die veneris intitulata undecimo Ids. Madii anno dni. M. CCC. XL. sexto. In presentía mei Gi, llelmi Geraldi Not. publici Dert, necnon Raymundi d Morros Rectoris Eccliae. de Colometo V cens. Dioc., Raymundi d Sta. Columba Rectoris Ecclesiae d Penota Dertusen Dioc., Ma­ gistri Domicini d Vallibus, Bernardi Vincentii Presbiterorum ac Petri Carreal, Raymundi Barberani, Bernardi. Gixal, Arnal­ di Nigri, Nycolai d Bagneriis, Gillelmi Bertrandi, Johannis d Naters, et francisci Brotonis Civium dictae Civitatis ad in­ Irascripta pro testibus vocatorum et rogatorum, Reverendus in Xisto. Pater et Dns. Dominus Arnaldus divina providentía Epus et honorabiles Caplum, Sedis Dertusen videlicet Guillel­ mus d Sto. Minato Archidiaconus, franciscus d Trebeyno De­ c-anus, Bernnardus Aymerici 'I'hesaurarius, Jacobus Sortor Prior Claustralis, Romeus Martini d Peralta Succentor, Gui­ llelmus d Villafrancha, Petrus Aragonis, Jacobus d Bannys, Guillelmus Estalerii et. Jacobus Laboratoris convocati ad Ca­ plum. prout moris est in dicta Ecclesia Caplum convocatori congregantique pro Caplo. ac capitulantes in camera Epis­ copali Hospicii Episcopalis Civitatis predictae prefatús Dns. Epus. et Caplum. ex parte una et Rn. Dalguayre Magister piquerius ville d Orta ex parte altera tenuerunt communiter inter se super opere dicte Sedis fiende juxta modum videlicet et continentia scripture et capitulorum inferius contento­ rum. En nom d nostre Senyor JHU-XST. que es actor d tota 38 bona obra lo molt honrat en XST. Pare e Senyor Senyor Arnau per la gracia d Deu Bisbe e Ío molt honrat Oapitol de la Seu d Tortosa de la una part e en Bn. Dalguayre Maestre Piquer de la Vila Dorta de la altra se son asignats sobre la obra de la dita Sen segons la forma e continència dels Capi­ tols de sus contenguts E primerament los -dits Senyor Bisbe o .. Oapitol volen e otorgen que el dit en Bn. Dalguaire sia Maes­ tre Major e principal de la dita obra en aytal manera que el dit en Bn. com nuls e pus leyalment porá sia curós de fer e de fer fer continuadament la dita obra pus conmençada sia. Em­ pero si als dits Senyors Bisbe e Oapitol era vist que altre maestre ho maestres fossen necessaris en la dita obra que puxont fer aquella províssió que a ells pairá. E item volem que el dit en Bn. Dalguayre aja per son treball cascun dia axi Iaedor, com de festa colent III sous: Barch. los quals li sien pagats cada dia al cap de la setmana ho al cap del mes segons que a ell plaurá; lo cual salari lo dit en Bn. dega axi com començarà dobrar a coneguda del obrer de la dita obra ho de son loch tinent. Item volen que si per nom de la dita obra habia anal' en Terra de la Jaqsa que aja per cascun dia de festa colent altre. III. sous Jacquesos. com E item que tota vegada que el dit en Bn. aja anar cavalcan· fora de la Ciutat per rahó de la dita obra que els obrers li agen adar cavalcadura f'rancha e a fer la provissió rel hom e de la bestia. E item que el dit en Bn. aja estar ab sa muller e ab sa companya en la dita Ciutat continuament aytant com viurá e será maestre de la dita obra. La qual obra no puxa deyxar per nenguna altra, e, que de la dita Oiutat no gosi eixir per anar en altre loch sens licencia demanada e obten­ guda del honrat en francesch d Trebey Degá ara Obrer de la dita obra ho dels altres que serán obrers daquella. E item que li ajen adar alberc hon lo dit en Bn. estia en la Ciutat fran­ chament hon ajen adar cascun any XL. Sous per lloguer dal­ berch. E item que el dit en Bn. deja fer Sagrament e Homo­ attendra observará e complirá certes natge que e cengles coses als dits Oapitols contengudes, tota frau e malignitat re­ mogudes. Et pro predictis per dietos Dnm. Epum. et Oaplum. atten­ dendis et complendis obligarunt dictam Bndo. presenti et mi Not. nomine ipsius et suorum recipienti bona Ecclesiae su- 39 pra dictae habita et habenda ucusque. Et similiter- dictus Bnds. obligavit pro predictis per eum concedendis et com­ plendis ut prius continetur obligavit eisdem Dno. Epo. et Caplo. et eorum successoribus et mihi Not. nomine ipsorum recipientí omnia' bona sua. Et amplius pro majori securitate predictorurn fecit Homagiun in manibus et in posse michi dicti N ot. predicta et singula attendere et com plere ut supe­ rius continetur volens et concedens quod si contrafaceret pro ... incurreret penam bausie secundum consuetudínern Catalonie . et proditoris juxta FOl'Um Aragonen. A qui bus Bausia et pro- _ diction em negeret se defendere vel excusare in judicio aut extra propils armis seu etiam alienis. Et nichilhorninus Juravit ad Sta. divina Evangelia coram eo posita et a manu sua tacta premissa omnia et singula observare attendere et cornplere.» Este curiosísimo documento, tomado del Llibre notarial de Guillermo Guerau, transcribe sin alteración del estilo y se en su propia y extravagante ortografía, a fin de no es cati­ mar su autenticidad y de conservarle el sabor de época que loaquilata y autoriza. Para quienes desconozcan el latín y el lenguaje catalán antiguo, ep. que aparece escrito el precedente contrato, según costumbre de los siglos medios en nuestro país, damos a con­ tinuación, vertida fil romance corriente, una ligera idea de la parte dispositiva del curioso documento. El contrato se reduce a los siguientes capítulos: «1.0 El señor Obispo y Cabildo quieren y otorgan que Bn. Dalguayre sea el Maestro mayor y principal de la dicha obra, de tal manera que, como más lealmente pueda, la cons­ truya o la haga construir sin interrupción una vez empezada. No obstante, si el Obispo y Cabildo estimaran necesarios en la obra otro maestro o maestros, podrán proveer según les plazca. 2.° Item más, quieren que En. Delguayre 'perciba por su trabajo, diariamente, tres sueldos barceloneses, que le serán pagados, a su voluntad, por días, por semanas o por meses; y dicho salario le será abonado así que se empiece el trabajo y vista la obra por el canónigo fabriquero o su lugarteniente. 3.° quieren que si, por razón de la obra, hubiera de Item ir a tierra aragonesa, cobre por día tres sueldos jaqueses. 4.° Item que cuando el Maestro haya de salir montado 40 fuera de la ciudad, le provea de se cabalgadura y de hombre que le acompañe. 5.° Item, que deba vivir continuamente en la ciudad con su familia mientras desempeñe la maestría. No podrá demo­ rar la obra por emplearse en otra. No podrá salir de la ciudad sin licencia del Deán o de quienes estén encargados de obras de la Seo. 6.° Item al dicho Dalguayre se le dará albergue gratuito allí donde se halle o cuarenta libras cada año para procurar­ se el alojamiento. 7.° Item. el Maestro se obligará, con juramento, a CUlT.­ plir todo lo contenido los capítulos precedentes.» en Esta es la que podríamos llamar parte dispositiva del' contrato, que el obispo Arnaldo de Lordato y el Capítulo hi­ cieron con el primer maestro ejecutor de la obra de la Catedral. La variaciones que, en el fondo o en la forma, se introdu­ jeron en los contratos posteriores, se verán más adelante cuando tratemos de las renovaciones de los Mestre» de l'obra. - Parece ser, no obstante, que la forma de contrato, suscri­ ta por los seis o siete Maestros de la obra, que actuaron du­ rante los primeros cien años, fué igualo parecida para todos, pues . no se registra otra diferente en las actas durante aquel \ tiempo. Si por.los frutos hay que juzgar del árbol que los produ­ ce, por la obra realizada durante el primer período de tiem­ po, desde 1346 a 1440, cabe formular el más lisonjero y favo­ rable de los juicios a favor de los Maestros Dalguayre, Juliá, Pascasio de Xulvi, Juan de Xulvi, Francisco Martí y Juan Folquer, que fueron quienes dirigieron la primera sección de. la la fábrica, parte_más bella y uniformemente artística de ella, en que están comprendidos el ábside con el deambulato- ' rio y el presbiterio. Por lo menos, de los cuatro primeros, tenemos prueba acreditativa de su talento y. aptitud profesional para el arte de construir. Dalguayre no necesita mayor recomendación que la de háber sido elegido para poner en ejecución el plan primitivo de Catedral tan excelsa y ponderada. De Pascasio y Juan de Xulvi, se sabe qne su fama era 41 generalmente reconocida, dando de ésta buena cuenta en un Congreso, que se reunió en Gerona por aquel tiempo, al que concurrieron los más hábiles arquitectos de Cataluña y la Provenza. De Juliá no que decir más sino que, siendo Mestre de hay la Catedral de Tortosa, fué llamado para dirigir la obra del Miguelete de Valencia. Con tales Maestros no son de extrañar las maravillas de arte y las bizarrías de con,strucción, que caracterizan y dan al­ tísimo abolengo a la Seo tortosina en sus esplendentes co­ mienzos. CAPITULO III fos "(libres be l'obra" Al hablar de la construcción de la Catedral tortosina, no debemos prescíudir de los Llibres del'obra, existentes en el Archivo capitular, en los que se contiene, muy al pormenor, toda la historia de la fábrica en su parte económico-adminis­ trativa. En general" la historia de la fábrica hállase dispersa en 'el Archivo en centenares y miles' de infolios y documentos, cuya lectura debería ocupar la paciencia de un benedictino por espacio de muchos años de minuciosa investigación. Sería preciso leer más de trescientos volúmenes de actas capitulares y otros tantos entre cartularios, manos de cartas, manuales notariales y numerosos documentos, esparcidos por infinidad de anaqueles y coleccionados otros, con su índice correspondiente, y depositados en departamentos especiales del antiguo armariaje. A pesar de esta dispersión, y complejidad de documentos, es de modo factible algún la sístematización del trabajo, fiján­ donos especialmente en aquellos documentos que ele una ma­ nera directa tratan de la obra de la Seo. y no ha de ser difí­ cil esta fijación, atendido la más interesante de que parte nuestro Archivo hállase perfectamente catalogada; y con esto y las signaturas que marcan la indole de los documentos y los íridices de los libros de actas, ha de ser cosa fácil y hace­ dera la investigación histórica. Lo que más importa a nuestro propósito, es sacar a luz los documentos y libros, que especialmente tratan de la obra de fábrica de la Catedral; y afortunadamente estos libros existen y forman cuerpo en propio accesible anaquel, a pri­ mera vista y muy cómodamente registrable. Constituyen estos libros una curiosa colección de volú- 43 menes, escritos en catalán (1) la mayor parte de ellos, encua­ dernados en pergamino y rotulados con el título apropiadísi­ mo de Obra de la Seu. Es preciso hacer notar que estos libros son, generalmen­ te, libros de administración de la fábrica, que llevaban un .ca­ nónigo y un comensal, diputados anualmente por el obispo y , el Oabildo, como procuradores de la obra. En dichos libros se registraban todas las entradas y sali­ das de fondos destinados a la fábrica, de tal forma y con tan minuciosos detalles, que aun hoy, con ellos la vista, seria a - posible hacer un cálculo aproximado del importe total de la jornales mate­ obra, con especificación de lo gastado en y en riales, durante los cuatrocientos años que se emplearon en los trabajos, desde 1347, en que se puso la primera piedra, hasta más acá de la mitad del siglo XVIII en que aquéllos quedaron paralizados. La principalcolección de libros de administración, con> prende treinta y seis volúmenes, datados desde 1340 hasta 1560, de los cuales hemos de dar ùna ligera idea, poniendo en relieve algo de lo que contienen de más notable y curioso. Antes de ocuparnos en el estudio de estos libros, debe­ mos hacer mención de uno que puede servirles de especial prólogo e introducción. Este, propiamente, no corresponde a la administración de la obra de la Seo; pero históricamente es uno de los libros, relativos a la fábrica, más interesantes y de más enjundia. Puede por lo mismo figurar al frente de todos (1) solamente entrañan la historia' administrativa de Estos libros no la obra de IaCatedral, y son un recuerdo vivo de su construcción, sino además constituy en una gran prueba, por no decir la demostración que acabada, de la catalanidad de Tortosa, Están escritos en lengua catalana no influida para nada por pura, tocada de algún que otro latinismo, pero las detuas lenguas ibéricas, inclusa Ia castel laria. Otra nos estos libros, y es que lo que se ha proporcionan enseñaqza 'dado llamar tortosinismc, histórica y léxicamente hablando, en es una novedad. Aquello de que los tortosins no són catalane ni valencians, es cosa de ahora, sin fundamento en la antigüedad. Nuestras variantes dialecta­ les no son nativas. Acaso deben su origen a interpolación regional y a intluencias de vecindad adventicia. Por esta influencia extraña consti­ tortosinismo tuirnos hoy singular modalidad dentro de Cataluña y el Ulla de un ingerto y de transfusión de savia forastera, es como producto 44 loslibros, que tratan de la obra así desde el punto de vista económico, como desde el religioso y artístico. He aquí, en extracto, la materia de que trata este primer libro con que encabezamos los treinta y seis restantes, consti­ iutivos de la obra administrativa de la Seo. Lib1-0 número 1.Lleva por título: »Memoriale constituiionum in [acorem. fabricœ Caiedralis Ecclesiœ Dertusen per Hmos, Dnos. Episcopos Dertusen facto­ -rum, una cum obseruantia earumden», Oontiene este libro memorial tres constituciones, que su­ cesivamente publicaron, a favor de la fábrica de la Catedral, los obispos Berengario, Guillermo de Torrelles y Luis de 'Tena. Se menciona en él, además, una constitución del Papa Luna, Benedicto XIII. La constitución del obispo Berengario publicóse, de con­ ·sensu Capituli, el año 1340, veinticuatro de su p,ontificado, y .habia de regir por espacio de veinte años, Se dispuso en ella .que fuese aplicada, a favor de la iglesia Catedral, una anata por todos y cada uno de los beneficies vacantes - en la ciudad y la diócesis. Esta constitución estuvo vigente hasta el año 1360. obispo Guillermo de Torrelles, que fué El elegido en 14 de marzo de 1369, cinco años después, en 7 de septiembre -de 1374" quinto de su pontificado, COil el debidooonsentimien­ to capitular, publicó nueva constitución, aplicand?, a partir de dicha fecha y por tiempo determinado de, cincuenta años, a Javor de la fábrica de la misma iglesia, una anata de todos los beneñcios eclesiásticos vacantes en la ciudad y la diócesis. Esta constitución caducaba el año 1424. que advertir que dicha ,constitución fué confirmada Hay por Pedro, arzobispo de 'I'arragona, en A viñón y fecha 18 de julio de 1374. Una tercera constitución la promulgó el obispo Luis 'de 'Tena, en 18 de septiembre de 1620, aplicando media anata de todas las vacantes, en igual 'forma que los anteriores. El Ooncilio de Basilea suscribió y promulgó una bula en favor de la obra nueva de la Oatedral, confirmando las ante­ riores constituciones (1441). Constitución Pontificia. Benedicto XIII, llamado el Papa Luna, en su Bulla reformaiionis Ecclesiœ dertusensis, entre - 45 otras disposiciones que establece, ordena también la aplica­ ción de una anata a todos los beneficios vacantes de la dióce­ sis de Tortosa, con destino a la obra de su Catedral, Se esta bula el décimonono afio de su pontiñ­ publicó en cado, a 4 de las nonas de mayo de 1443. En este 'libro, además de las predichas constituciones, se­ contienen de confesión y reconocimiento de algunas apocas débito, por anatas de vacantes y otras de cancelación, suscri­ tas por los rectores de varias parroquias, con nota de pose­ sión del notario autorizante. Adminisiracion. de las obras. Sumariamente expuestas las constituciones episcopales y pontificias, que se dictaron en pro de la fábrica catedralicia, dicbos de la veamos el contenido de los libros propiamente «Obra de la Seo». Ellibro núm. 2. Lleva este libro el siguiente encabezamiento: «Anno Domini a MCCCXL V a XVII de las Kalendas de' abril. Comenci yo en Pere billoro a fer lo llibre de les despeses que [asen. los obrés que fan en la Seu de piqués, de fusters, de: fusta a cobrar, d'els pedrés que componen calç, algeps y claus» (1). A continuación de este título general, que encabeza el libro, aparecen las cuentas de ingresos y pagos, (equivalente­ a una especie de debe y háber) distribuídos drdinariamente­ debajo el título de Rúbrica, aunque en dëterminados casos la distribución hace per meses o un mayor lapso de se por tiempo. ingreso especifican los conceptos del re­ Las rúbricas de cibo de fondos, ingresos eran de índole muy variada. y los Estudiando estos libros puede verse hasta donde llegó el ingenio de nuestros antepasados a fin de procurarse recursos para las obras de la Catedral. En las rúbricas de pago se explica breve y sencillamente­ el concepto en estas o parecidas formas: «Doni a fulano per tants jorns, tan». «Pagui per los nolits (cargamentos) de la pedra, o per arrossegar la fusta del cap del pont al peu de la obra, tantes lliures, tants sous y tants diners, etc. (1) Lo' que se tome de los libros se hará al pic de la letra, copiándo­ se fielmente sin alteración de estilo y de ortografía 46 Era una administración verdaderamente de primitiva, muy escasa aritmética y burocrática. Se adivina complicación ' desde luego la buena fe y IR honradez que la presidían. Para mejor entender y capacitarse del valor del trabajo y del importe de los materiales, es preciso tener en cuenta la unidadmonetaria corriente en aquellos tiempos, y de uso más general en Tortosa. En los pagos por jornales, de las obras de la Catedral, según es de ver en los libros de su administración, empleaba­ se la moneda barcelonesa, ajustada a sueldos dine­libras, y ros. La libra valía veinte sueldos, el sueldo seis dineros y el dinero equivalía a unos ocho céntimos del sistema actual. En alguna ocasión también moneda valencia­ se pagó con na, llamada de qarrama, porque tenía menos valor que la barcelonesa. I La administración, como hemos dicho antes, estaba con- fiada a un canónigo y a un comensal, nombrados cada año por el obispo y el Cabildo. En este. libro, a que nos referimos, segundo de la colec­ ción, aunque es el primero de la serie administrativa, figura el asiento del primer pago hecho por el trabajo en la fábrica, a favor de los lapicidas Benito Sastre y X. Macip, que trabaja­ ron a las órdenes del contratista Dalguayre. La fecha de este primer pago corresponde al dia 8 de las Kalendas de abril de 1345. Debemos explicar lo que a primera vista puede parecer una anomalía. .. \ La primera piedra de la Catedral fué colocada en 27 de mayo de 1347 y el primer pago aparece hecho dos años antes, en abril de145. Para concordar esta diferencia de fechas, ha de tenerse pre­ sente que durante este tiempo �se trabajó en el emplazamiento de la obra, derrocando edificios antiguos y abriendo zanjas para la cimentación, muy profundas eli la parte correspon­ diente al ábside, donde hubo que rebajar el montículo con el fin de ajustar el nivel a la sección más baja de la vertiente. Libro núm. 3. Corresponde este libro al año 1348 y aparece encabezado ' en la siguiente forma: «En nom de Deu de la Verge María. Aquest llibre es de la e obra de la Seu de Tortosa, començat per en Joan Coçlbata, pel 47 dit obrer e Rector del Pinell, e començat divendres Ct XXI del mes de novembre del any M. cee XL VII!». Igualmente que el anterior, este libro está dividido en rú­ bricas, en las que se contienen gastos por jornales (despeses) y materiales, con algunas que comprenden acuses de ingreso por diferentes conceptos. Entre las partidas de pago por jornales, hay una que nos Importa señalarla y remarcaria, porque da l�na idea de la im­ portancia que tenía el cargo de maestro mayor de la obra. Se le cita por su nombre en las cuentas de este año, corres­ pondiendo a "Benito Dalguayre. Dice así la partida de pago: Item al mestre major, lo cual pren totes les semanes XXI sa­ lari a raó de III lliures e aquest a tots dies, faenés e [estés», Al final de cuentas del año 1348, se registra otra partida interesante que copiada a la letra dice: «Suma de la despesa [eia per ma den. coçlbata y de mesire en l'añ 1348 de barceioneses ) XVIII lb. En el propio libro figuran las cuentas del año 1349, a con­ tinuación de las cuales se anotan los siguientes balances ge­ nerales: Súma de toda la despesa feta en \ � � la obra l'añ M. 000. VI. en moneda barcelonesa VIn dl LXVII 11. vn s. I d. �I del, X�-' e ( � entro a la festa de cmquagessima de � . M 000 L» ' \ «Suma de totes les despeses fetes ;;; en robra de moneda barcelonesa d ;;; l'añ M OOC XL VnI e de XL IX en- ¡ LnI Il. XnI s. VI d. \ � tro a la festa de quincuagésima del 1 añM 000 L,> . «Es totala rebuda de moneda bar- . , se le dan siete libras de Santa María, per adobar la creu de la reliquia de la Uinta que era trencada. Juan Ferrer.-Nombrado de la Catedral en 8 de «argenter» junio de 1558. Juan 1575 fabricó portapaz de plata para Vega.-El?- un (1) Die lune XXII mensis novernbris anna 1442.-ln Dei nomine Nos et jacobus pintores AUendentes nos cives deris, bernardus serrà serra homínibus l'illa de Casp fa cere unum reta­ promississe juratis et probis bulum ad opus altaris majoris ecclesiœ dicte ville de Casp » (Archivo ... Capitular.) • 86 el altar de San Miguel. En 24 do febrero de 1576 se le dan :¿5 libras por tres cálices, con,sus correspondientes patenas, de plata. En- igual fecha le encargaron dos candeleros para el se altar mayor, según modelo presentado por el mismo. Monserrat Socarrats.-Nombrado orfebre de la Catedral en el año de 1593. Vazques.-«Argenter» en 1578. Le fué encargada Iareno­ vación de la Custodia.' Juan Leonart.-Fué encargado de la obra de orfebrería de la Oatedral por acuerdo de 13 de junio de 1603. Bautista Dies.-Igual encargo, yen la misma fecha, se hizo a favor de éste. JuanPons.-Nombrado orfebre en 1613. ,N. Ynsuar.-Autor de algunos relicarios del tesoro, seña­ lados con su marca .. José Pmdes.-Platero y pesador de là moneda del Cabil­ do (1631)". Salvador Sabat.-Este Iué nombrado «argenter» en 1727. Agustín Roda.-Natural de Tortosa, juntamente con Eloy � Oamañes, de Valencia, fué el artista a quien se confió la cons- . trucción de la custodia pr-ocesional-de Corpus, Francisco Via.-Autor de la imagen de 'plata de la Virgen de la Santa Cinta. Francisco y José TramuIles.-Oonstwyeron la magnífica urna del relicario de la Cinta. \ ;Sorjabores y herreros Juan Guarch.-Forjador de Morella. Construyó dos can­ deleros,lblandone'rs, góticos. He la nota que a ellos se aquí refiere: «1341. Tercio Kal-maii. Obligatio per Joannem Guarch fabrum ferrí Morella, Petro de 0011, Sacrista de fabricando duo candelabra Ierrea pretio duodecim librarum, de quibus dedit eidem nunc medietatem.» Juan Benet.--Herrero de la Catedral allá por el año 1447. Juan Piñol.-De Remolinos. Por el mismo tiempo que el anterior arrendó por tres. años el hierro de la Sacristía a . razón de dieciseis libras anuilles.' Miguel Casanova.-Herrero de la Catedral en 1566. Sebastián Prima.-Forjador, «manyá», de la Seu (1577). Cristóbal Tapies.-Herrero de la Oatedral en 1593 .. Luis Ferrer:-Herrero. Hizo la reja de la capilla del Sa­ cramento con Luis Torres cuando estuvo el Santísimo en la actual de San José, (1697). Juan García.--Herrero forjador de la Catedral en 1590. Luis Torres.-Maestro herrere de las obras en el año 1597. Marcos 7orres.-Trabaja en obra de forja en'1638. Juam. Benavent.-Herrei'o, «pedrenyaler» en 1600. Cons­ truyó la reja de Santa Cándida y la del coro. la reja de Santa Cándida Joaquín Garcíee-Este trabajó en en colaboración con Benavent. Recibieron, por la reja, 79 libras 9 de junio de 1601. en Ramón Escolá.-Este trabajó también con Benavent en la reja del coro. En 23 de junio de 1600 recibe, para ambos, se­ senta libras por la obra. o carpintero . de la Seo (1600). Tra­ bajó en el retablo del Cabildo. Sucedió à Gabriel Sit y fué ele­ gido en 1591. 160i. Hizo las Miguel Soldr·á.-Maestro carpintero en puertas del coro. Antonio Ferr-er.-Maestro escultor. Talló el retablo de las Almas por 500 libras. (Acta capitular 6 junio de 1713). En 16 de enero de 1714 fué nombrado maestro de la Catedral. Trabajó la madera de las campanas. (les truges) la obra de Isidro Espinal.-(1530). El Cabildo le encargó un retablo para el altar mayor, que no debió realizarse. Después esculturó los altares de San Rufo y San Agustín. Uno de estos altares está actualmente en la iglesia parroquial ele San Jaime y el otro es el que se halla en la Catedral, trans­ formado en altarde San Miguel. de la Gabriel Sit.-Maestro carpintero (1578). Encargado de la madera de roble para el coro _y de la corta y . recepción I , VIsura dl' e mismo. Cristóbal Salarnanca.-(1587) Tallista constructor del coro .. Vicente Rodomt.-(1593) Escultor que, con Gabriel Sit, hizo la visura de las obras del coro. Gabriel Doménech.-(1593) Este hizo el facistol del coro. . 88 Cristóbal Cros.=Escultor de Tortosa que en 1532 fué co­ misionado por el Cabildo para hacer 11:\ visura del altar de San Rufo, construído por Espinal. José Tomás.--Escultor de fama, (de Barcelonaî) a quien en 171;>1 se consultó acerca del altar de la Santa Cinta. Antonio Verderol.-Escultor marmolista, autor de los al­ tares de jaspe de San Rufo y San Agustín (1827-1828). Ju,liá.-En 1801 esculturó el altar del Rosario, existente, en Santa Clara. Damián Campeny.- Escultor de Barcelona. Hizo el Cristo de la Capilla del Sacrario (1844). íapidbas y picapebreros De picapedreros podrían Citarse a centenares, lapicidas y pues nombres de ellos, en las relaciones de jornales de los Llibres de l'Obra, los hay innumerables, En la de transoribirlos todos, que 'había de imposibilidad ser tarea engorr�sa e inacabable, para hacer honor a estos humildes obreros, citaremos a algunos de los que se nombran en las relaciones. de los siglos XV y XVI, que es cuando se hizo la obra de cantería de mayor importancia: . Amaçic, Alcabçic, Rabat, Azulema, Alçizor. Estos, como se ve, eran de la morería tortosina. Regístranse, además, entre los lapicidas de aquella época, al maestro Pienes, Andrés Juliani, Miguel Anglés, Jacques Sci­ ciliá, Antonio Font, Jaime Batalla, Cristóbal Benet, Arnau Pujol, Juan March, Tomás Folquer, Benito Pascual, Juan de Torres, Juan Segrera, Jaime Rull, Pedro de Cuesta, Lorenzo Raxachs, etc., etc. De la mayor parte de los lapicidas, como de los Mesiree de l'Obra y artistas en general, que trabajaron en la Catedral, se puede ver que eran forasteros, por uno u otro concepto, 'adventicios. Como ya indican los mismos apellidos, loshay de diferentes procedencias: 'de moros naturalizados y cristianos nuevos, de los que quedaron residentes aquí después de la reconquista por Ramón Berenguer, de pisanos y genoveses, reclutados por él para la guerra contra los antiguos invasores, y no pocos procedentes de la marca del mediodía de Francia, escogidos entre las asociaciones de obreros expertos, trashu- 89 venían ofrecer sus servicios a los directores y mantes, què a maestros de las obras monumentales de Cataluña, propagado­ desde la edad media, había res delgoticismo religioso quo', Galias. esplendidamente florecido en las