;s' lili Í:íí; Smíl-JáS JUNTA CONSERVADORA DEL TESORO ARTÍSTICO 2." DIVISION ESTUDIO DE LOS EDIFICIOS RELIGIOSOS Y OBJETOS DE CULTO DE LA CIUDAD DE SEVILLA, SAQUEADOS Y DESTRUIDOS POR LOS MARXISTAS por JOSÉ HERNÁNDEZ DÍAZ y ANTONIO SANCHO CORBACHO PROFESORES DE LA UNIVERSIDAD (Resumen en Alemán, Francés, Inglés e Italiano) SEVILLA IMPRENTA DE LA GAVIDIA 1936 Tirada de mil ejemplares; quinientos numerados no venales. Ejemplar Dedicadío a "■ < ■•'•.I t A' INSTITUTO / ■ TL DE ARTE HiSt'ÁNICO JUNTA CONSERVADORA DEL TESORO ARTÍSTICO 2 DIVISION ESTUDIO DE LOS EDIFICIOS RELIGIOSOS Y OBJETOS DE CULTO DE LA CIUDAD DE SEVILLA, SAQUEADOS Y DESTRUIDOS POR LOS MARXISTAS POR JOSÉ HERNÁNDEZ DÍAZ Y ANTONIO SANCHO CORBACHO PROFESORES DE LA UNIVERSIDAD SEVILLA IMPRENTA DE LA GAVIDIA 1936 La creación de la 'Junta Conservadora del Tesoro Artíílico se dehe a un Decreto del General Jefe de eíla División, Don Gonzalo Queipo de Llano, de feóha 8 de Agoíto y cuya copia es la que sigue: «Ejerciendo la acción civilizadora que el glorioso Ejército se ha impueílo para la salvación de España, y con el fin de aten¬ der debidamente a la conservación de los edificios religiosos y civiles incendiados y saqueados por las turbas, y al rescate y cuílodia de los objetos del culto y artíslicos de inapreciable valor procedentes de los mismos, he venido en decretar lo siguiente: i.° Se conílituye una Junta para la conservación del tesoro artístico en el territorio de mi mando que estará integrada pol¬ los Sres. siguientes: D. LUIS TORO BUIZA, D. ANTONIO MUÑOZ TORRADO, D. ANTONIO GÓMEZ MILLAN, D. NICOLÁS DÍAZ MOLERO, D. JOSÉ HERNÁNDEZ DÍAZ, D. ANTONIO MURO ORE¬ JÓN y D. ANTONIO SANCHO CORBACHO. —2.° Dicha Junta se hará cargo de todos los objetos artísticos y del culto religioso que hayan sido rescatados, y de los que en lo sucesivo se recojan, los cuales serán depositados en el lugar o lugares que se designen, para su cuStodia, catalogación y determinación de su procedencia, con el objeto de devolverlos en su momento a quien corresponda. g.° Por la indicada Junta se procederá así mismo a la dirección del descombro de los aludidos edificios y hacerse cargo de los obje¬ tos o materiales de valor artíítico que en ellos se encuentra para su 3 conservación en la forma que en et número anterior se ordena — q.° Las autoridades locales, militares y civiles, ofrecerán los medios de todas clases y las facilidades, necesarias para que la Junta que se nombra pueda desempeñar eficazmente su cometi¬ do. — 5.° Para la devolución de los expresados objetos proce¬ dentes del saqueo se darán las oportunas ordenes, con apercibi¬ miento de las sanciones en que incurran los infractores.» Sevilla 8 de Agoólo de ig36.—El General Jefe de la 2." División, Gonzalo Queipo de Llano. (Rubricado). Desde que la Junta se constituyó procuró llevar a la práctica las disposiciones del Bando que la creara y ha realizado para ello las distintas clases de trabajos siguientes: El rescate y devolución a sus dueños de objetos de arte de iglesias y casas particulares procedentes de incendios y saqueos realizados por los marxiítas, cuyo número en la parte referente sólo a la ciudad alcanza la cifra de unos trescientos objetos, di- reótamente recogidos por nosotros y entregados a sus legítimos dueños a más de otros muchos que diredamente y por nueétra mediación se han remitido a iglesias y particulares por diversos centros oficiales tj personas. El mismo criterio ha seguido la Junta para el rescate de objetos y custodia de edificios en los pueblos de la provincia ve¬ lando asidua y constantemente y dando en cada caso las dispo¬ siciones más oportunas, cuyo resultado ha sido por demás satis- fadorio. Se ha procurado en parte la restauración de algunos objetos con el fin de evitar su total pérdida acudiendo para ello a algu¬ na corporación oficial, pues la Junta carece en absoluto de numerario para tales trabajos. Entre eStos objetos reSlaurados, merece destacar el cuadro del Juicio Einal, de Erancisco de Herrera (segunda mitad del XVII) propiedad de la Parroquia de San Bernardo de la capital, que 4 ha sido deílrozado por los marxiílas. Se ha encargado de su reítauración el restaurador del Museo Provincial de Bellas Artes, coíleando el importe de la misma la Excma. Diputación. También se halla en la aélualidad bajo la inmediata di¬ rección de eélaJunta la reítauración de la Virgen de los Milagros (Santa María de la Rábida), preciosa escultura en alabaítro del XV, que fué partida en varios trozos por los marxiílas. Además se ha ocupado eíta Junta de la visita personal a los templos incendiados y saqueados, haciendo un informe de cada uno, en el que se procura describir lo que fué el templo antes, hiítoria de los sucesos, eñado aétual y reítauración que debe efeéluarse desde el punto de viíta artíítico y una relación de las imágenes y objetos de culto perdidos y salvados; levantamiento de planos de las iglesias y toma de fotografías que se unen a los precitados informes. Es deber de la Junta hacer conítar la labor tan interesante llevada a cabo por el auxiliar de la misma Sr. Moreno Eelipe, Perito Aparejador de la Excma. Diputación, que ha levantado los planos de casi todas las iglesias deítruídas. Se procura por la Junta realizar trabajos de descombro en algunos templos, de la capital, que lo requieran con más urgen¬ cia habiendo cedido la Excma. Diputación Provincial dos obreros que se ocupan en dichos trabajos bajo nueítra dirección o la de los peritos aparejadores designados por la Junta y bajo la del arquitedo vocal de la misma. Tiene eíta Junta visitadas y hedoos los informes correspon¬ dientes de las parroquias de Sevilla, que fueron incendiadas y saqueadas, que a continuación se citan: Omnium Sandorum, San Juan de la Palma, San Roque, Santa Ana, La O, La Con¬ cepción, Santa Marina, San Gil, San Marcos, San Román y Montesión, y los conventos de Mercedarias y Salesas. Ha visita¬ do todos los pueblos de la provincia en donde se han efeduado 5 desmanes excepto los arcipreStazgos de Osuna y Estepa que pro- yeda hacerlos en breve. En muchos pueblos donde la Junta di£tó disposiciones para la mejor cuflodia y conservación de losedificios sinieürados han sido puedas en práólica con los mejores resultados y así cabe se¬ ñalar, por ejemplo, el de Alcalá de Guadaira, en donde han sido descombradas sus cinco iglesias y en algunas se llevan a efeSto trabajos de reconítrucción. Atendiendo al deseo del Exento. Sr. General Jefe de esta División sobre la conservación del Monaéterio de ¡a Rábida saqueado por las hordas rojas, y a la predación de particu¬ lar para costear los gastos de su reparación, eda Junta en¬ cargó al arquitedo de la 5." Zona de Monumentos Nacionales, la confección de tin proyedo de reparación en el mencionado Monasterio. Dicho proyeéto informado convenientemente por eSta Junta ha sido enviado á la Superioridad para su aprobación. Dado que nuedro cometido abarca a toda la División y las posibilidades de la Junta son muy escasas, hemos nombrado Juntas Delegadas en Htielva, Córdoba, Cádiz y Granada por medio de sus respectivos Gobernadores civiles, y se seguirán nom¬ brando a medida que se tomen militarmente las otras provincias de la Región, ocupándose direótamente eda Junta también, del trabajo en los pueblos de Málaga, hada que conquidada la ci¬ tada capital por el Ejército salvador, se pueda nombrar una Junta Delegada. Siendo deseo de la Junta el publicar los informes de los templos de Sevilla, y careciendo de medios económicos para ello solicitó del Exento. Sr. General de eda División, de la Exenta. Diputación y del Exento. Ayuntamiento tina subvención para sufragar los gados de la publicación que proyectaba; el Exento. Sr. General Jefe de la División concedió dos mil pesetas, la Excma. Diputación mil, e igual cantidad el Exento. Ayunta- 6 miento. Dehido a las subvenciones mencionadas merece eíla obra el honor de la publicidad. Tiene esta Junta el proyeólo, si contara con elementos para ello, de publicar un tomo igual con los trabajos hechos en los pueblos de la provincia y hacer que las Juntas Delegadas hicie¬ ran otro análogo en sus respetivas localidades, o nosotros una recibidos los datos y gráficos necesarios. ve-z^ La Junta acordó que la mencionada publicación fuera redactada por los vocales señores Ilernández, Díaz, y Sancho Corbacho. Entiende esta Junta que tales publicaciones tienen una im¬ portancia suma no sólo como prueba de los gravísimos daños ocasionados al Tesoro Artístico Nacional sino como estímulo y norma para que las reétauraciones que poco a poco han de irse haciendo en los edificios y objetos, se realicen conforme a un cri¬ terio artístico superior que vuelva a acrecer el gran patrimonio de arte de nueétra región. (Juiz,ás hubiéramos podido realizar una labor más intensa de haber contado con elementos económicos para ello, pero aparte de un auto requisado que la Autoridad Militar ha piieíto a nueítro servicio y una modestísima subvención, por una sola vez, de quinientas pesetas de la Diputación Provincial, no cuenta eéta Junta con ingresos de ninguna clase para los muchos tra¬ bajos realizados. Impreso este pliego, donó la Compañía Sevillana de Electricidad la cantidad de seiscientas pesetas para la publicación. Conste aquí el agrade¬ cimiento de la Junta hacia dicho organismo. 7 IGLESIA PARROQUIAL DE SAN )ULIÁN* La iglesia de San Julián forma parte de un núcleo arquitec¬ tónico medioeval de marcada uniformidad, que, mostrando dis¬ tribución y composición perfectamente cristianas, acusa, no obstante, la mano de obra de alarifes moros; en lo cual cifra el carácter substancial de su definición estilística. Nos referimos a la arquitectura mudejárica. Sevilla cuenta con numerosos e interesantísimos edifi¬ cios de este estilo, estudiados en conjunto por el profesor Angulo Iñiguez, en el discurso inaugural del ano escolar 1932-1933- ' I. Arquitectura miuléjar sevillana de los siglos XIII, XIV y XV. Ma¬ drid, 1932. * En la madrugada del 8 de ahril de J932, un voraz, incendio destruyó este interesantísimo templo y las joyas de arte que atesoraba. Por las circunstancias en que se produjo, la opinión sensata juz,gó desde los primeros momentos que había sido producido por mercenarios al servicio de la obra impía e iconoclasta acometida por el marxismo. En el primer aniversario de tan nefasto acontecimiento, el Sr. Hernández, Díaz, publicó un folleto titulado La Iglesia parroquial de San Julián, del que hemos creído conveniente reproducir la parte que interesa al plan de la presente obra, complementándola con las notas referentes a las artes indus¬ triales. 9 EI monumento que nos ocupa, por acomodarse al criterio general del estilo en su modalidad sevillana y al momento cro¬ nológico de su construcción, adopta en planta tipo basilical; presentando eontorno reetangular, tres naves—de las cuales la central es más ancha que las laterales—y un profundo ábside, correspondiente a la eapilla mayor, de perímetro poligonal. Claro es c}ue se advierten otras eonstrucciones, adosadas poste¬ riormente, que no pertenecen al edificio primitivo, y serán es¬ tudiadas en. su lugar oportuno. ' El imafronte confirma la disposición basilical que la planta señala y a primera vista se distingue la distribución de las naves, cubierta a dos aguas la central, que es de mayor altura que las laterales, y a un solo agua estas últimas. Debemos advertir que el ángulo que ambas forman eon la pared vertieal de la nave mayor, es más abierto en la de la Epístola que en la frontera, ya que en ésta el deelive se nota menos aeentuado. Ti •es óculos eirculares iluminan las naves, estando deco¬ rados interior y exterioi'mente por líneas eircunvalatorias de cabezas de clavo y por un lobulado de arcos de herradura los laterales. Laportada principal, construida de sillares, forma cuerpo independiente, adosado al muro de la iglesia; considerada por el Sr. Angulo como hermana de la principal de Santa Marina. Sobre diez y seis baquetones abocelados, fronteros por mitad, cabalgan ocho arcos ojivos, que colocados en progresión des¬ cendente de fuera a dentro—salvo los inmediatos a la entrada que forman parte del mismo plano—dan al conjunto esta dispo¬ sición abocinada, tan propia de las eonstrucciones de su época. Una estrecha imposta de sección cóncava, establece la unión entre los salmeres de los arcos y la cabeza de los baquetones, constituida por una ancha faja ornamentada con motivos vege¬ tales, muy poco, visibles a,causa de las.numerosas capas de cal que los cubre y que unida a la imposta va a correr horizontal- Pla.r(ta. de la. Ibles'iA dg ôe>.r\ Juli'd-ry ESCALA i:too ^ ^ ^ ^ I I I I (M. Cid.) XI mente hasta morir con el macizo de la portada. Sobre esta im¬ posta apea un gran arco apuntado, arquivolteado por cabezas de clavo, que inscribe el conjunto del abocinamiento, y bajo él una línea de dientes de sierra contribuye al efecto expresivo del conjunto. • Tres esculturas decoran la portada: una central, sedente, colocada sobre el eje de los arcos y otras dos en las enjutas, apoyadas sobre ménsulas y cubiertas por doseletes, cuya advo¬ cación no llegamos a entrever por la gran cantidad de cal que las desfigura. Una gran cornisa remataba la fachada por la parte superior, sostenida por catorce cabezas zoomorfas, ocupando el entrepaño central un arquito de ojiva túmida que acusa el mudejarismo de la fábrica. Indudablemente el estudio de las referidas esculturas antro¬ pomorfas zoomorfas, tiene un enorme interés por tratarse de y las primeras manifestaciones de la escultura cristiana en Sevilla. Si examinamos los testeros laterales, podremos advertir una línea continuada de ménsulas formadas por dos cavetos, super¬ puestos, que sostienen el alero del tejado del frente Sur. En el muro del Evangelio encontraremos una interesantísi¬ ma portada, actualmente tapiada y mutilada en su lado O. pol¬ las construcciones que para el servicio parroquial fué necesario fabricar. Es sumamente sencilla, quedando constituida por tres arcos ojivos, colocados en distintos planos, de mayor a menor, que apean sobre una imposta y sus correspondientes baqueto¬ nes. A ella creemos que debe referirse la .sostenida tradición de la entrada solemne de la Virgen de la Iniesta en 1380 y su in¬ mediata clausura. Mucho más interesante la portada de la Epístola, que es está constituida como lasen cuerpo independiente. anteriores De igual modo que su frontera, se compone de tres planos de arcos ojívos en progresión descendente; advirtiéndose que el 13 núcleo fundamental lo forman cuatro arcos apuntados cabalgan¬ do sobre sendos baquetones, dispuestos de igual forma que ellos, salvo los inmediatos a la entrada que coineiden en un pla¬ no. Por similitud con la principal, ostenta las consabidas imposta y faja con motivos vegetales, y sobre ellas un gran arco con cabezas de clavo que abarca la totalidad del tramo abocinado. El alero está sostenido por once ménsulas de abolengo califal, distribuidas en una faja central lisa y dos calles laterales con rollos muy decorativos. A la cabecera de la nave de la Epístola está situada la torre, que carece de interés, presentando en su cuerpo de campanas unas pilastras toscanas y rematando en un sencillo chapitel. Estudiado exteriormente el edificio, pasemos a su interior. Sobre seis pilares cruciformes que arrancan directamente del suelo sin diferenciación del basamento, cabalgan los arcos ojivales separativos de las naves, inscritos por otros concéntri¬ cos con ellos y colocados en distinto plano, que, a manera de¬ corativa, corresponden al resalto respectivo de los frentes ma¬ yores del soporte. Una cornisa clásica viene a servir como de capitel a estos pilares y en todo caso evita la monótona continuidad del plano del soporte con el de los arcos y resto del muro. Sobre ellos asentaba la atirantada cubierta de alfarje, sin interés alguno, en la forma ya descrita. El Sr. Angulo indicó que existían ventanas en las cabece¬ ras de las naves laterales en lugar de óculos; afirmación com¬ probada en la del Evangelio, donde se observa a simple vista el do velaje policromado de una ventana, al parecer de arco de herradura. Uu robusto arcotoral, casi de medio punto, daba ingreso a lacapilla mayor, dividida en dos tramos: el primero cubierto con bóveda baída y el segundo, correspondiente al ochavo, con bóveda de cuarto de esfera. 13 Dos pequeñas capillas existen en la iglesia cuya somera descripción hacemos a continuación para rematar el examen arquitectónico del edificio. Son ellas, la Sacramental, colocada a la cabecera de la nave de la Epístola, cubierta con bóveda esquifada y linternín ovoideo, y la Bautismal, situada en el tramo final de la nave del Evangelio, con bóveda tan rebajada que casi parece un techo, y ornamentada con motivos de yese¬ ría barrocos. Excusado es decir que la iglesia está orientada según cos¬ tumbre general, el ábside hacia Oriente y el muro de los pies en dirección Poniente; y que tratándose de una construcción mudejárica andaluza, el material empleado es fundamentalmente el ladrillo. Respecto ala cronología del edificio, no tenemos dificul¬ tad en considerar el núcleo primitivo—formado en planta por el contorno rectangular y el ábside y en alzado por el macizo de las naves hasta el estribado del alfarje, muros y portadas— de la primera mitad del siglo XIV; no sólo porque estimamos de fuerza probatoria la fecha de 1380 en que fué traída al templo la Virgen de la Iniesta y ello nos hace pensar en la construcción conclusa, sino en el arcaísmo de las portadas, incluidas por el referido Sr. Angulo, en el grupo de las anteriores a 1350. En cuanto a la cronología del resto, creemos que el above- damiento del ábside ha de datar de fines del siglo XVII y las capillas referidas deben ser de fecha inmediata. El estado actual de la obra arquitectónica es verdaderamen¬ te lastimoso. Quedó destruida la cubierta de madera de las naves y la bóveda del tramo primero del presbiterio, conser¬ vándose el resto del edificio. Salvo el tapiado de la puerta de la Epístola, medida necesaria para asegurar la clausura del re¬ cinto, nada se ha hecho no ya por restaurar, más ni siquiera por derrumbar los escasos restos de tejado que amenazan inminente ruina, ni por retirar los escombros que, amontonados con los M restos de retablos quemados y después de un año de soportar la acción del tiempo, son un exponente bastante significativo de la cultura de un pueblo que vé destruir su riqueza artística con la mayor indiferencia. OBRAS DE ARTE DE LA IGLESIA Retablo mayor El retablo del altar mayor ofrecía gran la arqui¬ interés en tectura hispalense, ya que, juntamente con los de las iglesias sevillanas de San Clemente y San Pedro, marcaba uno de los jalones del proceso evolutivo en el momento barroco. Estaba compuesto por tres distintos planos, adaptándose a la planta del ochavo y distribuido en dos cuerpos y un ático. Ser¬ víale de fondo general a las entrecalles una labor arquitectónica, asemejando el paramento del muro, de traza isódoma. Si comenzamos haciendo su descripción arquitectónica, ad¬ vertiremos que sobre el banco, decorado con ménsulas de labor vegetal, angelotes barrocos a manera de atlantes y el escudo del Patrono, se elevaba el primer cuerpo compuesto por un gran nicho central y dos cajas laterales bordeadas por recuadros de ovas y otros motivos clásicos y rematando en un frontón par¬ tido y curvo en espiral que deja espacio entre sus volutas a una cartela sobre cuyas líneas superiores destaca graciosa cabecita de ángel. En ambos lados de los referidos nicho y cajas, sendas co¬ lumnas—constituidas por plinto, base ática, fuste con pronun¬ ciado galbo ricamente decorado y capitel corintio,—y sobre ellas el entablamento con su arquitrabe y friso, que si bien pre¬ senta especies de dados en forma de paralelepípedos o cuerpos 15 salientes sobre cada capitel, continua en su integridad funda¬ mental en el fondo de los entrepaños. Una gran cornisa que corre horizontalmente por todo el ancbo del retablo, establecía la unión entre los tres planos de este cuerpo. Sólo hay que citar como excepción a la norma general, las dos pequeñas columnas, de idéntica forma que las descritas, colocadas a los lados del nicho principal. El segundo cuerpo, con tres imaginería, participa cajas para de los mismos apuntados, sin más novedad que la caracteres ausencia de frontones en los recuadros laterales y la aparición de uno muy clásico, aunque partido, sobre el central. El plano principal del retablo termina en un ático, con caja para el Crucificado dispuesta de igual forma que las anteriores, y rematando en un frontón curvado en espiral, con una cartela en el centro sobre la cual asoma la cabeza alada de un angelito; y con él finaliza el retablo por su parte superior. Los planos laterales terminan por un estilóbato en el que dos angelitos sedentes a la manera canesca sostienen una gran cartela coronada, en las que están pintadas el ciprés y la palme¬ ra, indudablemente atributos marianos. La novedad e importancia de esta obra, que en tantas cosas recuerda el que Montañés hizo para el monasterio de Santipon- ee, estriba, aparte del movimiento general de su barroquis¬ mo, en el decorado del fuste de las columnas. Son motivos vegetales y alguno geométrico, que se desarrollan simétrica¬ mente de la base al capitel. Claro es que si este medio de decoración no es absolutamente nuevo en la historia de la arquitectura sevillana, tiene cierta originalidad en el siglo XVII, ya que constituye una de las formas de expresión en las prime¬ ras conquistas del barroco. La historia de este retablo con ser muy curiosa no creemos que arranque en definitiva hasta 1640, fecha en que el maestro arquitecto y escultor cordobés Felipe de Ribas, se concertó con 16 el Deán D. Francisco de Monsalve ^ para ejecutarlo. Siete años después se otorgaba la carta de pago final que atestigua su ter¬ minación. 2 El retablo debió quedar, sin embargo, en blanco una gran cantidad de años, supuesto que Ortiz de Zúñiga afirma que basta 1674 no estuvo concluido. 3 El 8 de septiembre de este año fué trasladada a él la imagen de la Iniesta. Estudiemos las esculturas del mismo, colocadas en las refe¬ ridas cajas. Lo presidía la Virgen de la Iniesta, Patrona de la ciudad, maravillosa imagen gótica del siglo XIV, de tipo cata¬ lán, que, siendo propiedad de los Tous de Monsalve en virtud de curiosísimas tradiciones que por muy conocidas no hemos de repetir, y figurando en capilla propia, sita en la cabecera de la nave del Evangelio, fué trasladada a la mayor; según cláusula principal de la concesión del patronato al aludido Deán. A derecha e izquierda de la imagen, una escultura con hábito de benedictino, cruz en la mano y mitra a los pies, que tradicionalmente viene identificada con el Santo titular del tem¬ plo, ySan Pedro, respectivamente. En el segundo cuerpo, un relieve central con la historia de la Anunciación, San José a la derecha y San Antonio de Padua a la izquierda. En el ático el Crucificado. De estas esculturas, sólo el citado relieve de la Anunciación es obra de Felipe de Ribas, de 1647; interesantísima pieza de imaginería, derivada del tipo montañesino aunque poseída de un rebuscamiento de líneas y afectación en las figuras, que delata el barroquismo imperante en la escuela sevillana. 1. Hernández. Materiales para la historia del Arte español. Does, para la Historia Arte Andalucía. II. del en (1930). pág. 198. 2. Id., id., pág. 203. 3. Anales eclesiásticos y seculares... de Se-villa. Madrid. 1795- V, pág. 152. ^7 Las demás esculturas, diferentes caracteres y ca¬ pese a sus tegorías, las creemos anteriores a 1688, puesto que en este año Vera y Rosales describe las imágenes del retablo y coinciden en distribución y advocación con las citadas. ' El San Julián no lo vemos muy distante del tipo escultórico de Ribas y nada extrañaría, aunque no tenemos fundamento documental para sospecharlo, que fuese obra suya. En cambio, el San Pedro—la mejor figura del conjunto a nuestro juicio— era de tanta valentía y desenfado de ejecución, revelaba una ligereza de gubia y un barroquismo tan acentuado, que la ad¬ vertíamos tratada con un concepto de las formas no muy distan¬ te del círculo de Arce. El San José era más femenino; no desmerecía en barroquis¬ mo pero envolvía otro concepto distinto. Lo estimamos más inmediato a la obra de los Roldán. San Antonio era una escul¬ tura muy interesante. El Crucificado estaba hecho en líneas generales, teniendo en cuenta lugar de su colocación y hasta ahora había sido sacado el procesionalmente por la Cofradía de la Iniesta. Por último el Sagrario de este retablo era mucho más ba¬ rroco que el resto como lo delatan las columnas salomónicas que lo formaban. Estaba integrado por tres interesantes pinturas de temas eucarísticos, representando la Cena Sacramental, el Sacrificio de Melquisedec y la recepción del maná en el desier¬ to, ejecutadas en 1707 por Andrés Pérez para el Sagrario de la iglesia de Santa Lucía. 2 1. Discurso histórico del origen, ocultación, hallazgo, y culto de la I , Milagrosísima, / y Antiquísima Imagen de ; Nuestra Señora , de la Iniesta, / sita en la Iglesia Parrochial de San Julian de Sevilla, j y las grandezas, / tj excelencias de la misma muy / Nohle, q muy Leal / Ciudad / Dedicado ¡ a la misma Señora / sacrosanta de la Iniesta. En Sevilla, Año de 1688. 2. Ceán Bermúdez. Diccionario histórico de los más ilustres profesores de las bellas artes en España. Madrid, 1800. IV, pág. 72. 18 Nada ha quedado de esta magnífica obra. En la capilla yor yacen en horrible montón columnas y esculturas carboni¬ zadas y sólo como persistencia irónica de tanta desgracia, figuran aún en sus lugares respectivos del muro, carbonizadas también, la Virgen Anunciada del relieve antedicho y uno de los ángeles del banco. La Virgen gótica ha quedado reducida a un trozo de carbón, desapareciendo con ella una obra interesantísima de la iconografía mariana medioeval, perteneciente por otra parte, a un período artístico del que son pocos los ejemplares escul¬ tóricos existentes. Nave del Evangelio Ocupaba la cabecera, la capilla de Ntra. Sra. de la Iniesta, cuyo recinto lo enmarcaban dos rejas que unían los testeros N. y E. de la nave con el primer pilar de ella. La suntuosidad con que Mosén Per de Tous enriqueció la capilla para venerar a la Virgen, lo revela la magnífica yesería mudejárica que cubre el pilar y los muros, que aún hoy día después de tantas circunstancias desfavorables como ha sopor¬ tado, luce por la belleza extraordinaria de sus líneas. Está cons¬ tituida a base de ajaracas y atauriques con signos evidentes de policromía, figurando casi en el centro de ella, un interesantísi¬ mo panel formado por arcos mixtilíneos con directriz de otro apuntado y sus correspondientes columnitas. Sospecho que éste debió estar colocado sobre el dintel de una antigua puerta. Remata dicha yesería bello friso, delimitado por dos lar¬ en un gas inscripciones góticas, temas marianos, horizontalmente con colocadas, que después se transcribirán. En varios lugares del fri¬ so está colocado el escudo del Patrono formado por tres fajas ho¬ rizontales azules en campo blanco. También se vé el comienzo de otra inscripción en la línea inferior del conjunto de la yese- ría, que ha sido imposible reconstituir por haber sido total¬ mente destruida al colocar el retablo de que después se hará mención, y con las obras efectuadas para comunicar la capilla directamente con la Sacristía mediante una sobre cuyo puerta, dintel campea una cartela muy barroca, delatoria de la época de la construcción. Transcribense a continuación las referidas inscripciones, ad¬ virtiendo que las letras o palabras entre corchetes, son suplidas por haber desaparecido en el original. La del testero cabecera de la nave dice asi: subtuum presidiu [ m ] o [ nfugi ] mo dei genitichs nostras de pr [ ecatio ] nés i ne : despicias ; /[i niquitate nostras set apericulis i cuntis i libera nos semper ; virgo benedicta ave : maria La inscripción del muro de la nave es ésta: [ sublimis inter ! s idera quitecreavit prop : [ ?] o ubere q [ uod ; heva ; tris ] tis abstulit tu 1 reddis 1 alma ^ germine mtrent ut adstra i flébiles cell fenestra falta? : 1 ? ] s / [ et ; aula i 1 ] ucis folgida ; orto d [ 1 per ; virgin [ em i gentes atam redemptae ; p 1 laudite i gloria i tibi : dom [ ine 1 ; qui ^ natus es de virgi [ ne i cum ] patre 1 et i al ] mo ; espirito 1 ? ] ^ La cronologia de yeserías creemos que puede delimitar¬ estas se entre los años de 1380, fecha de la traslación de la imagen al templo y por tanto de probable iniciación de las obras de la capilla y el de 1407, contenido en la referida reja, que nos su¬ ministra un testimonio post quem de su probable inauguración. El retablo, sumamente sencillo, era de estilo rocalla hacia 1750, estando constituido por dos calles laterales para las tablas de pintura que luego serán deseritas, a ambos lados del nicho I. Son antífonas del himno de Laudes del Officiura Sanctae Mariae in Sabbato. 20 central de la Virgen dolorosa de la Iniesta, y una caja superior en forma apropiada para el Crucificado. La Virgen dolorosa es muy interesante; y de igual modo que la mayor parte de las titulares de las Cofradías, estaba becba para vestir. No tenía, pues, talladas más que la cabeza y manos. Siem¬ pre fué atribuida a Martínez Montañés, sin que conozcamos el fundamento de tan rotunda aseveración. Recientemente se ba querido admitir la posibilidad de considerarla como obra de los maestros escultores Gaspar del Aguila y Juan de Oviedo. i Sobre la referida imagen del Crucificado, que a primera vis¬ ta daba impresión de arcaismo por remedar las obras medievales, no bemos llegado a formar criterio definido por carecer de los elementos necesarios para ello. Sin embargo sospechamos que no fuera tan antiguo como aparentaba. Pero lo verdaderamente interesante en el retablo eran las ocbo tablas pintadas que contenía, de la.s cuales sólo nos intere¬ san siete; pues la que representaba la Visitación era moderna, según afirma Gestoso, y sustituía a otra del mismo asunto, coetánea de las restantes, de paradero desconocido. ^ Estaban distribuidas en dos calles, a derecha e izquierda del camarín de la Virgen, según bemos dicho, por el orden siguiente de arriba a abajo: Derecha de la imagen: Visitación, Natividad, Circunsición y Epifanía. Izquierda de la Imagen: Anunciación, Desposorios, Presentación de María al templo y Abrazo místico de San Joaquín y Santa Ana. Son todas ellas de hacia 1500 y aunque podría señalarse con¬ comitancias y quizás grandes diferencias, creemos que se desen- 1. López Martínez. Desde Martínez Montañés, hasta Pedro Roldán. Sevilla. 1932. pág. 17. 2. Sevilla Monumental y Artística. Sevilla. 1889. 1. pág. 209. vuelven más próximas al círculo de los Guadalupe que a ningún otro de los conocidos hoy. Dentro todavía del recinto de lo que fué capilla de la Iniesta, se hallaba un pesado retablo dedicado a San José, cuya coloca¬ ción destruyó gran parte de las magníficas yeserías antedichas. Es de estilo rocalla, hacia 1760, abarcando su conjunto un pe¬ sado dosel, pendiente de monumental corona, dividiéndose en dos cuerpos que sostenían sendas parejas de ángeles. En su hornacina principal figuraba una imagen del Santo patriarca con el Niño Jesús en los brazos, muy barroca de líneas y con la afectación expresiva y teatralidad en la actitud, propias de la época de Hita del Castillo. En el mismo lugar de terminación del espacio ocupado por la capilla, figura una lápida, fechada en 1681, indicadora de la inscripción que contenía la reja delimitatoria. Sobre la puerta de la sacristía, la tribuna del órgano, y entre ambas una lápida que por curiosidad transcribimos: Al mayor culto de Dios Nuestro / Señor y de su Santísima Madre / la Virgen Santa María bajo / la advocación de la Yniesta / patrona de esta ciudad man / do construir este organo / la piadosa debocion de don / Salvador Maria de Cardenas / y Vallesteros individuo de / su ylustre hermandad y fue / costea¬ do despues de su falle / cimiento de los bienes de su / testamen¬ de 1834. taria año Un retablo dedicado la Virgen de Guadalupe estaba si¬ a tuado sobre parte de la tapiada puerta arriba nombrada, ocu¬ pando inmediato lugar a otro que contuvo la interesantísima pintura de la Virgen de Gracia con San Pedro y San Jerónimo, original de Sánchez de Castro, que figura hoy en nuestra iglesia Catedral. ^ i. Tormo. La Virgen de Gracia, ohra auténtica de Juan Sánchez de Castro. Bolet, de la S. E.de Excursiones. XV. 1907. pág. 205. El retablo actual es de estilo barroco, hacia 1680, forman¬ do parte del círculo de obras de Bernardo Simen de Pineda, quizás en la modalidad de Fernando de Barahona. La imagen de la Virgen era de las llamadas de candelero y carecía de interés. Tras él otro retablo de estilo neoclásico dedicado a la Virgen del Carmen, ocupaba el lugar de la clausurada entrada a la que capilla de la Virgen dolorosa de la Iniesta. Una lápida atestigua la antigüedad de la misma. En el último tramo del muro, la capilla bautismal a que ya se ha hecho referencia. Por último, en el testero de la nave, frontero al retablo de la Iniesta, uno neoclásico, con la imagen de San Antonio de Padua. Varios lienzos había colgado en el muro, destacándose entre ellos el del martirio de San Julián, de escuela sevillana del pri¬ mer cuarto del siglo XVII. De todo lo descrito en la nave, no ha quedado nada en con¬ diciones de restauración. Todo fué destruido por el fuego. El busto de la Virgen dolorosa se guardaba, hecho carbón, en la iglesia de San Marcos. En cuanto a las yeserías, han saltado grandes trozos y a diario estamos viendo la continua mutilación que los elementos naturales ejercen sobre ella. Nave de la Epístola En cabecera, la capilla Sacramental, rompiendo el primitivo testero de la nave. Arquitectónicamente fué descrita en su lu¬ gar oportuno. Ocupaba el frente un retablo del siglo XVlll con las imᬠgenes de San Francisco y Santo Domingo en medio relieve y 2.S en el nicho la bellísima Inmaculada, procedente de la iglesia de Santa Lucía, obra canesca del primer tercio del siglo XVII. Ya en el cuerpo de la nave, un retablo sin interés con la notable imagen de Santa Lucía, perteneciente al segundo cuarto del siglo XVIII. A continuación, la pintura colosal de San Cristóbal, obra de Sánchez de Castro, fechada en 1484, pero restaurada y re¬ novada en los siglos XVII, XVIII y XIX. Pasada la puerta, un retablo con el Crucificado de pasta que en tiempos sacó procesionalmente la Cofradía de la Iniesta, otro retablo neoclásico, dedicado a Santa Ana, y por último uno de Animas, en el testero frontero al de la Capilla Sacra¬ mental. Existía entre los lienzos del muro de la nave, uno repre¬ sentando la Virgen de la Iniesta con un personaje a sus pies, de cierto interés. De las obras citadas, consérvase el retablo de la capilla y la Inmaculada referida, un poco destrozada por la acción del fuego pero respetada en sus líneas; en la actualidad se procede, por un escultor de la localidad, a reparar los desperfectos sufridos por esta imagen. La pintura mural de San Cristóbal ha saltado casi en su totalidad, viéndose algunos trozos de ella sobre el muro originario. Lo demás quedó destruido. ORFEBRERÍA SanJulián poseía una serie muy numerosa de objetos de or¬ febrería, bordados, carpintería, etc.; la mayor parte de su pro¬ piedad, y otros procedentes de la desaparecida iglesia de Santa Lucía. Casi todos se destruyeron durante el incendio y algunos que fueron salvados y depositados en la iglesia de San Marcos —donde se custodiaban en la actualidad—han desaparecido en el saqueo e incendio que destruyó esta iglesia el sábado 18 de julio. M Entre losobjetos de orfebrería contaba con una rica colec¬ ción de lámparas votivas, de plata repujada y cincelada, de las que merecen especial mención diez. De ellas la que llama más la atención por su rareza es una—probablemente del último cuarto del siglo XVIII—cuyo plato mayor adopta la forma de un águila bicéfala con las alas desplegadas, formando la concavi¬ dad para el recipiente de la «mariposa» el cuerpo del águila que tiene de alto 0,383 mtr. El plato está suspendido por medio de unas cadenas de una cabeza de hombre ^ preciosamente cincela¬ da con una inscripción bajo el cuello que dice: rodrigo. Las nueve restantes adoptan la forma corriente de dos platos concéntricos unidos por sus correspondientes cadenas. Dos de ellas, del siglo XVI, presentan un dibujo análogo, formado por un rosario de ovas alrededor de una rosa y en el borde extremo un alternar de ovas, motivos planos y cartelas con escudos. Miden sus platos mayores 0,325 y 0,245 diámetro res¬ pectivamente y el que corresponde a esta última ostenta la inscripción siguiente: esta lanpara dio diego de postigo maiordomo de sevilla a nvestra señora de la iniestra en el año de mill i qvinientos i setenta i cinco años. Otra tercera, la de mayor tamaño pues su plato mide 0,410 mtr. de diámetro, presenta un dibujo a base de gallones y car¬ telas pudiendo fecharse hacia fines del XVI y principios del XVII. De los primeros anos de este siglo son otras dos, también con dibujos a base de gallones y ovas^ aunque muy rudos; una de ellas mide 0,225 mtr. de diámetro y la otra 0,335, esta pre¬ senta la siguiente inscripción: doña ynes gvtierrez varyonvevo. I. La cabeza tiene de altura 0,170 mtr. 25 Otra con dibujos análogos a los de las dos anteriores, de 0,300 mtr. de diámetro, es de 1655, según una inscripción que dice: DIO ESTA POR SV DIBVSION DOÑA YSABEL DE CABRERA Y NABARO A NVESTRA SEÑORA DE LA INIESTRA AÑO DE 1655. Otralámpara de fecha cercana a la anterior, tiene esta otra inscripción: ^ DIO ESTA LANPARA DOÑA LEONOR DE MENDOZA. Por Último quedan por citar dos lámparas de principios del XVIII, una de ellas fechada y procedente de Santa Lu¬ cía como consta en la siguiente inscripción de una de sus cartelas: ^ SOI DE LA FABRICA DE SANTA LVCIA AÑO DE 1744. Tenía San Julián dos cálices muy interesantes; uno de ellos, de cristal de roca y plata—probablemente del tercer cuarto del siglo XVI—cuyo pie, de forma estrellada, presentaba una es¬ pléndida decoración de querubes y veneras. La talla perfecta del cristal y la finura de la decoración daban una gran elegancia a este precioso cáliz. 3 De fines del mismo siglo era otro de plata dorada y repuja¬ da, decorado con los motivos tradicionales en esta época, gallo¬ nes y cartelas. 4 Uno de los objetos más interesantes que tenía esta iglesia era una crismera de plata dorada—de principios del XVll—sin 1. Diámetro 0,230 mtr. 2. Miden respectivamente sus diámetros 0,400 y 0,380 mtr. 3. Fué expuesto en la E. I. A. y catalogado en ella con el núm. 527. Mide 0,273 mtr. de alto. A. Mide 0,280 mtr. de alto. 26 más decoración que una numerosa serie de botones de esmalte, treinta y seis, que valoraban extraordinariamente la joya. ^ Contaba con dos ostensorios de escaso interés; uno de ellos, de plata con pie elíptico decorado con cuatro querubes y me¬ dallones con motivos nudo liso, de principios eucarísticos y del XIX, 2 y el otro de metal—aproximadamente de la misma fecha—de pie casi circular y nudo formado por la Fe sobre un mundo sosteniendo el viril. Este ostensorio fué salvado del pri¬ mer incendio llevado a San Marcos y ahora sólo se ha podi¬ y do rescatar la parte del viril. 3 Dos cruces parroquiales tenía San Julián; una, de plata, de mediados del XVII, procedente de Santa Lucía 4 y otra, tam¬ bién del mismo metal, de principios del XVIII. 5 Del siglo XVI, eran dos portapaces, que nos parece que pu¬ dieran haber pertenecido a Santa Lucía, por ser esta Santa la representada en uno de ellos. Ambos tenían una misma disposi¬ ción de sus elementos decorativos; pedestal, columnas corintias sobre pilastras, hornacina semicircular cerrada por una concha, hasta la figura del Padre Eterno del medio punto sobre el enta¬ blamento, es idéntica en ambos. ^ Por esta similitud creemos que el que lleva la figura de Jesús a la columna en la hornacina, pueda haber pertenecido también a Santa Lucía. Entre otros objetos de orfebrería quedan por citar una nave¬ ta de plata, del segundo cuarto del XVII; 7 un acetre con los atributos de Santa Lucía y procedente de esta iglesia; ^ una r. Su altura era de o,^^o mtr. 2. Mide 0,690 de alto. 3- 0,860 de alto. 4- 0,720 de alto. 5- 0,880 de alto. 6. También tiene la misma altura, 0,130 mtr. 7- Mide 0,120 de alto y 0,205 de largo. 8. Mide 0,205 de alto. 27 concha de plata para bautizar de fines del XVI y unos ciriales de plata repujada de fines del XVIII. ^ BORDADOS De los ornamentos que poseía esta parroquia,recordamos como interesante magnífica capa una pluvial, del XVIII, de da¬ masco rojo bordada en oro y colores. CARPINTERÍA También tenía entre su mobiliario algunas piezas importan¬ tes, como un armario de mediados del XVIII; dos sillones de terciopelo, uno de fines del XVIII y otro de principios del XIX propiedad este último de la iglesia de San Marcos, y dos bancos del último cuarto del XVIII, por cierto que uno de ellos—que tiene los atributos de Santa Lucia—estaba fechado. METALISTERÍA Por último citaremos los lampareros que estaban colocados en ambos lados del presbiterio, preciosos ejemplares de la meta- listería sevillana del siglo XVII. I. Miden i,9.|o nitr.s. 28 IGLESIA PARROQUIAL DE SANTA ANA Este interesantísimo edificio, de notas tan destacadas y sin¬ gulares en la historia de la arquitectura española, constituye exponente de irrecusable valor, definitorio del sentido directriz que inspiró los primeros pasos de la política post-reconquistado- ra enSevilla. En efecto, diversos y ciertamente sapientes han sido los pa¬ receres queilustres críticos de arte han emitido en torno a la razón histórica que fundamente las características arquitectóni¬ cas de este templo; ya que las soluciones técnicas que plantea presentan aires de notorio exotismo en el suelo peninsular. Unos, quisieron hallar en la política desarrollada por Alfonso X para ocupar el Imperio alemán, como individuo de la rama de Suabia, la razón suficiente de esos elementos exóticos; otros, buscaron en la tradiciónarquitectónica la resolución del caso; por último no faltan quienes pretendieron fundamentarlos en el ambiente religioso-social del gobierno del Rey Sabio, durante el cual se comenzó la construcción. De una forma, cualquiera que sea la causa, que por u otra ahora no posible vislumbrar, hallaremos siempre en torno a es la materialidad constructiva del templo, un ambiente de espiri¬ tualidad tan acusado, que nos atreveríamos a afirmar constituye como el compendio del sentido cultural que inspiró la goberna¬ ción del hijo de San Fernando. 29 Nos hallamos ante un monumento de estructura románica y organización gótica, erigido a principios del segundo decenio del último tercio del siglo XIII. ^ La planta del edificio, que puede estudiarse en el plano que publicamos, el aparejo de mu¬ ros, el tipo de soportes, e incluso en parte el sistema de presio¬ nes, recuerdan las características constructivas correspondientes a la última parte del estilo en boga en la alta Edad Media caste¬ llana. Los elementos soportados, responden ya francamente al estilo que fué peculiar de la baja Edad Media. Mucho interesa parar mientes en la estática de masas y sis¬ tema de contrarrestos, ya que la solución conseguida es uno de los motivos aducidos como de mayor carácter exótico. En efec¬ to, el arbotar los empujes de la nave central con los de las dos laterales, y todos en los contrafuertes exteriores, si es solución de la que pueden hallarse antecedentes en la arquitectura romᬠnica, fué forma particular y específica de los arquitectos del Poitou; de donde pudo introducirse en la Península, quizás a través de los elementos monacales del Cister. Por otra parte el apeo de arcos torales y formeros en soportes singulares de li¬ mitada longitud, si también tiene antecedentes históricos bien claros, creemos que, en el caso particular que nos ocupa, halla evidente razón constructiva; en cuanto son elementos de des¬ carga de presiones verticales, hasta el lugar en que los em¬ pujes laterales de arcos y bóvedas, son casi insensibles en muros y pilares. Si por otra parte hallamos fortísimos contrafuertes en I. No interesa la contradicción cronológica que significan la fecha de 1276, consignada en una que, de eopia en copia, ha llegado hasta Memoria nosotros como la de comienzo de las obras, y la de 1280, emitida por el analista Ortiz de Zúñiga. Muy interesente la causa emocional de la dedicación del templo a Santa Ana, en agradecimiento por haber sanado de la vista a Alfonso X; que pue¬ de leerse en la citada Memoria. Publícala, entre otros, Gestoso, Sevilla mo¬ numental... I, pág. 177. 30 los pies de la edificación y vemos, además, que el último tramo de bóveda en las tres naves de esta zona está descentrado con duda alguna por razón de equi¬ las ojivas correspondientes, sin librar terminalmente el juego de presiones longitudinales, ba¬ ilaremos cómo ba podido realizarse el milagro de conseguir un perfecto sistema de contrarresto de masas con ligeras manifes¬ taciones de contrafuertes exteriores. De gran singularidad son, en efecto, las galerías, que, cual remedo de triforios, cabalgan sobre los aixos ojivos delimitato- rios lateralmente de las naves. Ello contribuye a dar al edificio fisonomía propia en la arquitectura española. Muy bella la portada del Evangelio, iniciación de larga tra¬ yectoria histórica de obras de su género; constituida por el marco dei'ramado de la puerta—inscripto en fuerte gablete, cu¬ yo vértice cobija un doselete de la época—y rematada en línea horizontal por una serie de cabezas zoomorfas del más notorio interés. ¡Lástima que en épocas de mal gusto se profanara el sentido constructivo del conjunto! Menos interesante es la por¬ tada frontera, a la que el encalado que la cubre impide gozarla debidamente. Su torre basta el cuerpo de campanas, presenta asimismo aspectos del interés. Sin que aún baya suficientes elemen¬ mayor tos para enjuiciar sobre las formas mudéjares sevillanas, consi¬ derando el particular mudejarismo de las ventanas ciegas y la proporción entre los arcos polilobulados y su alfiz, y el de la ojiva túmida de los paramentos de la torre, entendemos que debe fecharse a lo sumo en la primera mitad del siglo XIV; y por ende anterior al momento de la decoración del último tramo de las naves del templo, de que luego se hará mención. Dicha torre con el ochavo del caracol, cuya cubierta sufrió recons¬ trucción en el siglo XVIII, fué rehecha en su interior, probable¬ mente durante el Bajo Renacimiento, cuando se construyó el actual cuerpo de campanas. 3^ El edificio es austero de elementos decorativos. Por la espe¬ cial significación del estilo del templo, las líneas encuentra en constructivas el sentido ornamental que lo caracteriza. Sin em¬ bargo, una bella gama de motivos antropo y zoomorfos, combi¬ nados con otros vegetales, geométricos y heráldicos, se reparten en los capiteles, de corte aún románico, y ménsulas del edificio, constituyendo un elemento muy importante para el estudio de las primeras manifestaciones de la escultura cristiana hispalense. Citaremos también los capiteles del arco toral de la nave de la Epístola, cubiertos por rica decoración de abolengo bizantino. Aparte de ellos, las consabidas cabezas de clavo, que tanta for¬ tuna alcanzaron en la arquitectura hispalense, se reparten por doquier, arquivolteando los arcos. Por todo ello creemos, en resumen, que sin dejar de consi¬ derar la política pro-Imperio-alemán del Rey Sabio en la valo¬ ración histórica del edificio, de la que por otra parte no podrían señalarse en la Andalucía entonces reconquistada, huellas inde¬ lebles, puede encontrarse en la ruta cultural cisterciense la razón que motive sus novedades arquitectónicas. Del paso por Sevilla de la actividad monacal, en la época de la erección de Santa Ana, sí que pueden aducirse testimonios de innegable valor. ^ El diligente Matute ^ admitió la sospecha de una parcial reedificación durante el reinado de D. Pedro I de Castilla; en cuyos años tantas construcciones se hicieron en Sevilla y de tan estimable valor. Puestos a pensar en qué pudieron consistir tales obras, creemos que no sería aventurado relacionar con dicha 1. Hipotéticas son también las noticias que la historia nos ha sumi¬ nistrado acerca de la iglesia de San Antón, de la villa de Trigueros, tan rela¬ cionada arquitectónicamente con la de Santa Ana, y a la que tradicionalmente se viene relacionando con los Templarios. £)(. 2. Aparato para escribir la historia de Triana tj de su iglesia parroquial- 1818. pág- 16. 3® ® 1 ft s Iglesia de Santa Ana. — Portada de la nave del Evangelio. (M. Cid). 33 3 época, la decoración de los arcos formeros del último tramo de las naves del templo, hacia los pies. No sólo el intenso mudeja- rismo de dichos motivos hace pensar en el reinado de quien lie vó a su más cabal expresión la mano de obra mudejárica en Andalucía, sino, sobre todo, el angrelado de unos arcos y los roleos de otros, recuerdan análogos motivos empleados en edifi¬ caciones erigidas en dicha época. Así, al rematarse en la segun¬ da mitad del siglo XIV las zonas referidas y hallarse la torre edi¬ ficada, según quedó cegado el óculo de la nave del creemos, Evangelio, simplemente para guardar relación con el correspon¬ diente de la otra nave. En todo casó, el estudio de los aparejos constructivos de estos lugares, así como los de la torre, podrá aportar elementos de juicio para ulteriores afirmaciones. El citado crítico de arte, sospechó asimismo, de otra refor¬ ma acaecida principios del siglo XV, en cuya centuria hubo a también de ampliarse la capilla mayor. ^ Al estilo de las postri¬ merías de dicho siglo pertenecen, sin duda, las bóvedas estrella¬ das de la capilla del capitán Monte Bernardo, en la nave del Evangelio, no obstante las afirmaciones que sobre su adjudica¬ ción se consignan en la referida obra. ^ Respecto a la susodicha ampliación del presbiterio, entende¬ mos que no hay para opinar suficientes elementos. Sólo puede afirmarse como novedad arquitectónica en relación con el resto del edificio, que el nervio de espinazo de la capilla está torcido en relación con el de la nave central. De ser cierta dicha afirma¬ ción, quizás no fuera ello muy ajeno a la concesión de un altar 1. Matute. Ob. cit.pág. i6. 2. Id. pág. Quizás a la fecha de la adjudicación (1588) pertenez¬ 25. can las ménsulas y figuras que apean los arcos y nervios de la bóveda. Aun cuando algunos de los arcos formeros son escarzanos y la sección de los ner¬ vios es tan decadente que parece vislumbrar el Renacimiento, no creemos que se pueda llevar su construcción a época tan avanzada. 34 y entierro la citada capilla mayor a Pedro González del Real, en que testaba Sevilla en 1451. ^ Sin embargo creemos que el en núcleo arquitectónico originario debe ser coetáneo de la erec¬ ción del templo. Al estilo de la primera mitad del siglo XVI, en pleno desarrollo de la etapa deeorativa del Renacimiento español, per¬ tenece la bellísima yesería que da ingreso a la capilla Sacramen¬ tal, que ba sufrido ciertamente la acción profanadora de épocas de mal gusto. Dos elegantes pilastras platerescas, que apean no¬ table friso de crestería, encuadran el arco, cobijando en su inte¬ rior una decoración a base de casetones y rosetas. En su traza se advierte cierto aire de mudejarismo, muy propio, además, del lugar donde se del momento construía y bistórico de su fábriea; que produjo en esta misma ciudad dos monumentos civiles de la categoría del Palacio de las Dueñas y de la Casa de Pilatos. En el último tercio del citado siglo se construyeron dos tra¬ mos de la torre. Pertenecen al estilo del Bajo Renacimiento, y están constituidos por pilastras toscanas de cantería con entre¬ paños de cerámica azul, y balaustres. El chapitel se construyó en el primer tercio del siguiente siglo. En 1629 informaban so¬ bre el remate del segundo cuerpo y chapitel, los maestros Cris¬ tóbal Ortiz, Marcos de Soto y Miguel Cano. ^ Por la disposición de sus arcadas, tipo de soportes, y bóve¬ das que las cubren, pensamos que las capillas de San Francisco y de las Animas fueron construidas asimismo en el último tercio del susodicho siglo XVI, según declaran además las inscripcio¬ nes de las verjas respectivas. En los primeros años de la siguiente centuria se construyó 1. Matute. Ob. cit. pág. 19. 2. C. López. Desde Martínez, Montañés hasta Pedro Roldán. 1932. pág. 162. 35 la capilla bautismal; pues, consta que en 1617 quedaba inaugu¬ rada a las funciones peculiares para que había sido erigida. ^ Dos años después, en 1619, se feehaba una severa portada barroca situada en la entrada principal del templo, de la que se conserva una parte; pues, fué reconstruida en la segunda mitad siglo, así como la cubierta del caracol de la torre, del siguiente muy próximo a ella. Dicha portada ha sufrido la acción destruc¬ tora de la tea marxista. Por otorgado en Sevilla en 19 de abril de 1684, testamento ordenaba D.® Josefa de Barro y Saavedra, viuda del capitán D. Domingo Rodríguez, que del remanente de sus bienes se la¬ brase en esta iglesia una capilla dedicada a la Inmaculada, con su retablo para el oportuno uso. ^ Probablemente se comenzaría a construir muy pronto dicha capilla en la nave del Evangelio, que habría de ser la Sacramental desde 1712, 3 y aún permane¬ ce en ella el culto Eucarístico. No obstante haber sufrido varias restauraciones, alguna muy reciente, conserva la disposición arquitectónica de la época, cubriéndose por cúpula sobre pe¬ chinas. El terremoto de 1755, que tantos daños produjo en los edi¬ ficios objetos artísticos sevillanos, dejó buena huella en el tem¬ y plo que nos ocupa. Eué preciso trasladar la parroquialidad y se ejecutaron una serie de obras, que patentes están en las mues¬ trasde mal gusto que adulteraron la portada del muro del Evan¬ gelio, en el endolado del ojivo arco toral del presbiterio, en los adornos de los ventanales, en la easi totalidad de las impostas, y en otras varias obras, tan acusadas, que eximen referirlas por 1. Matute. Ob. cit. pág. 26. 2. Archivo de Protocolos Notariales. Sevilla. Of. XVII. Escribano, E. Fernández Cano. pueden hallarse en la biblio¬ Noticias de la fundación grafía del templo. 3. González de León. Noticia artística, histórica.., II. pág. 331. 3^ menor. Mención especial merecen los remates que han sido co¬ locados como cabezas monstruosas a las referidas capillas de San Francisco y de las Animas, situadas a los pies de las naves laterales. Desconocemos la época exacta en que se ejecutaron; pero bien fuese en la de obras subsiguiente al referido te¬ etapa rremoto, o quizás mejor, según sospechamos, en el siguiente si¬ glo, son consecuencia del depravado sentido estético que produjo uno de los períodos de mayor decadencia artística. También el siglo XIX dejó rastros de su paso en alguna construcción, como, por ejemplo, la colecturía, sita a los pies de la nave lateral, en las pinturas de la Capilla Mayor ^ con atribu¬ tos eucarísticos, y en algunas otras. Por último, en el presente siglo se han hecho reformas de importancia; alguna de las cuales, como, por ejemplo, el vaciado de ciertos baquetones de la portada del muro del Evangelio, merece ser consignado. A consecuencia de la acción destructora marxista, la iglesia ha sufrido un ahumamiento general, recalentamiento de las pin¬ turas del presbiterio, y destrozos de algunos nervios y de otros elementos constructivos. Capilla Mayor Está presidida el Retablo principal, una de las piezas ca¬ por pitales de la primera mitad del siglo XVI. Se halla distribuido en tres planos, siguiendo la planta del ochavo, concibiéndose para tablas pictóricas y hornacina central. Dos cuerpos arquitectónicos, dispuestos en tres zonas verticales con columnas, delimitan lateralmente el conjunto. Pertenece al I. Gestoso afirma que estas pinturas se liicier< n en ;86i IScv. mon... I. pág. i8i). 37 estilo plateresco, siendo sus principales elementos constructivos, en los cuerpos superiores, columnas de candelero, y otras de fustes cilindricos retallados, en los dos primeros tramos, con ca¬ piteles de volutas caulículos hacia arriba, de valor simbólico y en muchos casos,los entablamentos correspondientes. Cabe¬ y zas de ángeles alados, según la fórmula generalizada en la etapa plateresca del Renacimiento español, guirnaldas y cartelas con figuras, y estatuitas angélicas, constituyen la decoración de la obra. Respecto historia, sabemos que en 1542 el notable en¬ a su tallador Nicolás Júrate se obligaba ante escribano público a ter¬ minar la mitad de dicho retablo que corría a cargo del no me¬ nos significado maestro de dicho arte, Nufro de Ortega. ^ De la redacción documental parece deducirse: que ambos concertaron la obra por mitad, y que aquél cumpliría su cometido; y al pro¬ longarse la fábrica de la parte confiada al segundo, se encargó también a Júrate de su terminación. Se estipula que en el caso de que éste no llevase a cabo la obra con la celeridad y perfec¬ ción requerida, se confiaría a un tal maestro Roque, que enten¬ demos no es otro que el famoso Roque de Balduque, de cuyo trabajo hemos de hallar alguna muestra en el retablo. Ocupan la hornacina central, que presenta huellas de haber sido restaurada en el siglo XVIII y aún más recientemente, las imágenes sedentes de la Santa Titular, que cede la derecha a la Virgen María, portadora en su falda del Niño Jesús. Desde el punto de vista iconográfico, está compuesto el grupo con arre¬ glo a la concepción medieval, en la que anacrónicamente se muestra a Santa Ana, sentada a la izquierda de la Virgen adulta, madre de Jesús Niño. Históricamente, se afirma en la bibliografía, que tanto la escultura de la Titular como la de la Virgen, per- i. Hernández Díaz. Arte y artistas del Renacimiento en Sevilla. Docu¬ mentos para la Historia del Arte en Andalucía. VI. pág. 46. .38 tenecen a la época de erección del Templo; siendo moderna la del Divino Infante. Artísticamente, ofrecen ambas extraordinario interés. Pese repetidas restauraciones que kan sufrido—en¬ a las tre ellas muy importante en el primer cuarto del siglo XVII, una a cargo del maestro escultor Francisco de Ocampo—y a las di¬ versas encarnaciones, que claramente revelan su modernidad, muestran la época en que fueron ejecutadas. El rostro de la Madre de Dios posee el sentido de bella candorosidad de las esculturas de la iniciación de la Baja Edad Media; ^ sus manos ofrecen el modelado pueril y simplista de las cosas de dicho tiempo; ^ la cabellera, esbozada sobre los parietales, es torpe y dispuesta de forma que recuerda la producción del siglo XVIII; el occipital está presentado sin diferenciación alguna. El tronco, de madera de cedro, bosqueja al atar por la cintura una serie de pliegues lineales, que bierí pudieran responder a la talla origi¬ naria; el resto del maniquí, también de cedro, bien articulado por las distintas uniones de las extremidades, carece de interés artístico y parece francamente moderno. 3 La figura de Santa Ana no desmerece en interés e importan¬ cia a la anterior; asimismo destacada producción su rostro es gótica, 4 ofreciendo notas fisonómieas, delatoras del realismo in¬ cipiente del siglo XIII; los ojos, al igual que los de la Virgen María, de cristal a primera vista; el tronco por la espal¬ parecen da semejante al de aquella escultura, como él de cedro y pro¬ es bablemente originario, por delante ka sido burdamente restau¬ rado y sobrepuesto en época muy posterior; el maniquí 5 es de 1. Mide desde el arranque central de la cabellera hasta el mentón, 0,15. Mide su mano dereeha, desde el arranque basta la punta del dedo 2. de corazón, o, 13. 3. La imagen mide de alto 1,50. q. Mide desde el arranque de la toca de pasta basta el mentón, o,iq. 5. Mide de alto la figura 1,75. 39 pino de flandes, articulado como aquél y sin interés especial; las manos son torpe imitación de las que tuviera originariamente. Convendría llamar la atención sobre la toca que cubre la cabeza de la Santa, hecha de una pasta a base de yeso, de época que no es posible precisar. Creemos, en resumen, que las partes que hemos reseñado como originarias, pueden pertenecer a la segunda mitad del si¬ glo XIII, y por tanto contemporáneas de la fundación y prime¬ ras obras del templo. La imagen del Niño Jesús carece de mérito artístico. Aparte la decoración escultórica antes citada, figuran en el retablo muy bellas esculturas y relieves. Así, en los paneles del banco, se reparten figuras angélicas, portadoras de cartelas con símbolos pasionistas. Los cuerpos laterales referidos se distribu¬ yen de la forma siguiente de abajo a arriba: En el lado del Evan¬ gelio un relieve con la figura de la Abundancia, en la parte inferior, otro con los Evangelistas San Lucas y San Marcos en el basamento " * y las esculturas de San Pedro, un Santo Apóstol " y San Juan Bautista. En el lado frontero, un motivo decorativo, relieve con los Evangelistas San Juan y San Mateo en el basamento, *3 y las esculturas de San Pablo, " un Após¬ tol y San Juan Evangelista; rematando ambos en cartelas con bustos. En la cabecera de las calles laterales unos remates con bustos y el Padre Eterno, en la cabecera del retablo, que por cierto está restaurada, completan el conjunto. Tanto unas como otras son obra del siglo XVI, de maestros de segunda fila, alguna de ellas retocada. Por desconocer el y estilo de los referidos maestros Nicolás Júrate y Nufro de Orte¬ ga, no es posible concretar sobre su filiación artística. Más interés presentan las puertecitas talladas que se abren * Las letras y números en negrita hacen referencia a los respectivos del croquis que se adjunta. 40 (M. Cid). en Evangelio del altar, y el panel que las surmonta. el lado del Figura él un bello paño de Verónica sostenido por dos ánge¬ en les y tallado en el mismo el rostro de Jesús. A nuestro juicio, es la parte de escultura más importante del retablo; deduciendo de sus caracteres que pudiera enrolarse en la producción del citado maestro Roque de Balduque. En las susodichas puertas están talladas dos figuras de ángeles en los medios puntos y ® y los Padres de la Iglesia Occidental, San Jerónim.o, ^ San Am¬ brosio, San Gregorio y San Agustín. Quince bellas pinturas sobre tabla, contiene el retablo. Los asuntos de las mismas son los siguientes, de izquierda a derecha del espectador: Primer cuerpo: San Joaquín abandona su hogar; el Sumo Sacerdote impide entrar en el Templo a San Joaquín y Santa Ana; " Anuncio angélico a San Joaquín. Segundo cuerpo: Abrazo místico de San Joaquín y Santa Ana, ante la Puerta Dorada; " Natividad de María; '3 Presenta¬ ción de María en el Templo; La Virgen visitada por ángeles ^ en su aposento. '3 Nacimiento; 3 Visitación de la Virgen a San¬ Tercer cuerpo: ta ^ Isabel; San Jorge, ecuestre; ^ Natividad del Precursor; ® Desposorios de San José y la Virgen. ^ Ultimo cuerpo: María Cleofás ^ con sus cuatro hijos; ' Asun- 1. En atencicki al desarrollo histórico de las escenas, debiera correspon¬ der esta pintura a la historia de la Anunciación; mas debemos advertir que no hallamos en ella las notas diferenciales con que en la iconografía se ha repre¬ sentado tradicionalmente el Misterio. 2. hispanófilo August L. Mayer, propuso en su Historia de El erudito la pintura española (1928, pág. i86) como asuntos de esta tabla y el de su compañera, los de Caritas romana y cristiana. Puestos a enjuiciar sobre la ra¬ zón de ser de dichas escenas, proponemos las que indicadas quedan; muy apro¬ piadas, por otra parte, para un retablo con temas marianos en su mayoría. Aun cuando puede haber sobre ello unanimidad de criterios por la no 4- ción; " y María Salomé ^ con sus dos hijos. 3 Respecto a la historia de estas pinturas, hemos podido ave¬ riguar documentalmente, que en 1557 los pintores de imagi¬ nería Andrés Ramírez, Andrés Morin, Antón Pérez, Antón Sánchez, Maese Pedro de Campana y Pedro Jiménez, otorga¬ ron escritura ante el escribano público de Sevilla Diego Ra¬ mos, en virtud de la cual se obligaban a pintar y dorar el referido retablo. Y así mismo, que en 1564, los citados pinto¬ res, Ramírez, Pérez, Morin, Jiménez, y Luis Hernández, yerno de Antón Sánchez, difunto, declararon ante el referido no¬ tario, que habiendo ejecutado cierta parte de la obra pictóri¬ ca, a ellos encomendada, según constaba del aprecio ejecutado por los maestros Juan de Zamora y Antonio de Arfián, y teniendo recibidas ciertas cantidades como importe de sus la- falta de documentación fehaciente,parece que María Cleofás fué madre de cuatro varones dos hembras: Son los primeros los Apóstoles Santiago el y Menor, San Judas Tadeo, San Simón y el discípulo del Salvador, José, a quien se identifica con el varón, homónimo suyo, apellidado el Justo, que se propu¬ so con San Matías para la elección del nuevo Apóstol, en lugar de Judas. Las hembras reciben nombres diversos: Ester y Tamar, para unos, Assia y Lydia, para otros, María y Salomé para los más. Nada, pues, tendría de extraño, que la Matrona con cuatro figuras in¬ fantiles que la tabla representa, concebida en actitud y caracteres de cierto aire profano en consonancia con la época, haga relación a la referida María Cleofás, eon sus cuatro hijos varones. 1. Probablemente la citada María Salomé es la referida en la nota an¬ terior, madre de loshijos de Zebedeo, que fueron los Apóstoles Santiago el Mayor y San Juan. Reproducimos las aludidas razones, expuestas en la nota anterior, como propias para explicar la aparición de esta escena en el retablo. Réstanos hacer constar gratitud al R. P. Fr. Raimundo Suárez, nuestra y muy especialmente al Catedrático del Seminario Pontificio D. Manuel Gó¬ mez, por sus orientaciones y consejos, que nos han facilitado grandemente en el presente asunto. 43 bores, deberían continuar hasta rematarla; para lo cual otor¬ garon nueva transacción. ^ La parte que cada uno realizara, no la hemos logrado pun¬ tualizar aún. Por fortuna se han reproducido fotográficamente en fecha reciente, los pormenores de tan interesante obra; apla¬ zando para cuando las pruebas puedan ser estudiadas debida¬ mente, la delimitación de las distintas manos que allí laboraron. Dentro del presbiterio figuran dos retablos embutidos en sendas arcadas. Están constituidos según la fórmula específica de los retablos laterales del último tercio del siglo XVI, o sea una parteexterior guarneciendo un arco y cobijando al retablo pro¬ piamente dicho. El del ladó de la Epístola, perteneció a la fundación de Gas¬ par Ramallo, según acredita la lápida colocada a sus pies. La parte arquitectónica es muy severa; constituida por un cuerpo con columnas corintias empotradas, sirviendo de marco a una pintura, y un pequeño ático con bello relieve del Padre Eterno. En un lienzo sobre tabla represéntase a la Virgen del Rosario - con ángeles músicos alrededor, y aunque ha sido atribuido a Ruela, lo consideramos muy inferior a la obra de este pintor; pudiendo ser asignado a un artista barroco de hacia 1615. Aun cuando la referida lápida consigna la fecha de 1599, no creemos que pueda ser aplicada a la parte referida del retablo. Guarne¬ cen el arco seis tablas que representan una figura varonil de tes¬ ta coronada y espada en la mano, muy restaurada, San Antonio de Padua y la Adoración de los Reyes, en el lado del Evange¬ lio; y a Santa Inés, muy restaurada también, San Diego de Al¬ calá y San Gonzalo de Amarante, las fronteras. Todas ellas son pinturas de segunda fila, muy romanistas aún, que nos hacen 1. Escrituras del Archivo de Protoeolos Notariales de Sevilla, pertene¬ cientes a la escribanía núm. ine'ditas aún. 2. Mide 1,78 X 1,30. 44 pensar en la fecha de concesión del enterramiento al referido Gaspar Ramallo. En el arco frontero, admírase otro retablo dedicado a la Quinta Angustia de la Virgen María, cuya parte arquitectónica concertó el maestro arquitecto y ensamblador Miguel Cano el Viejo en 1625, ^ tomando por modelo al otro retablo de la Vir¬ gen del Rosario ya descrito; cuya obra habíala terminado cuatro años después. ^ En su predela se lee la siguiente inscripción: Este altar tj entierro con tres capellanías que en el se cantan es de Pedro Gonzalez del Real difunto que Dios haya y de Diego de Zuleta Ordiales ? su descendiente que lo renovo año de 16^0. Lo preside una mediana pintura, de caracteres tenebristas, representando a Jesús descendido de la Cruz, en las faldas de su Madre; 3 sobre la cual, en pequeño ático, se exhibe otra pintu¬ ra del Arcángel San Miguel, atribuida a Varela. 4 Lina y otra pertenecen desde luego a la época de erección del retablo y na¬ da particular hemos de añadir a lo expuesto. A los mismos años corresponden dos pequeños lienzos que representan a Santo Domingo de Cuzmán 5 y San Erancisco de Paula, ^ que se ha¬ llan en el arco. Más antiguas por su intenso carácter manierista, parecen las pinturas de San Juan Bautista, San Erancisco de Asís, San Pedro y San Diego de Alcalá, 7 obras de un romanista es¬ pañol, cuyo estilo hace recordar la época de Aríián. Citaremos aún en la Capilla Mayor, un bellísimo relieve en 1. Muro Orejón. Artifices sevillanos de los siglos XVI y XVII. Does. PARA LA Hist, del Arte en Andalucía. IV. pág. 28. 2. C. López. Desde Martínez Montañés hasta Pedro Roldan. 1932. pág. 29. 3. Mide 1,80 X 1,33. 4. Matute. Ob. cit. pág. 19. 5. Mide 0,470 X 0,425. 6. Mide 0,460 X 0,425. 7. Mide 1,170 X 0,475. 45 alabastro representando a San Jerónimo, ^ delicada muestra de la talla del Renacimiento; dos bellas portaditas colaterales, con pequeños áticos, en los que se hallan los relieves de la Huida a Egipto y del Bautismo de Jesús, y los pulpitos de hierro forja¬ do, fabricados en el siglo XIX. Nave del Evangelio Preside su cabecera una la Madre de Dios, capilla dedicada a que ocupa una de las absidiolas del templo; restaurada en tiem¬ pos recientes. En ella se halla un barroco retablo con cuatro co¬ lumnas salomónicas, cuyos caracteres nos permiten fecharlo en el penúltimo decenio del siglo XVII. En los intercolumnios eneuén- transe cuatro pequeñas figuras representando a San José, Santa Teresa, San Simeón y San Felipe Neri ?. Sabemos documental- mente que el año 1693 informaban sobre su traza los notables maestros, Bernardo Simón de Pineda, Pedro Roldan, Cristóbal de Guadix y Juan Francisco de Valencia. 2 En su hornacina central venérase una imagen de vestir de Nuestra Señora, eje¬ cutada en 1816. 3 Una moderna verja de hierro cierra la capi¬ lla por sufrente. Siguen después dos retablos de gusto neoclásico, en los que se da culto al Sagrado Corazón de Jesús, en el primero, y a las imágenes de vestir de los Bienaventurados Religiosos Mínimos San Francisco de Paula y a los beatos Gaspar Bono y Nicolás Longobardo. Da ingreso a la Capilla Sacramental, la bellísima yesería del Renacimiento, arriba referida, y una moderna reja de hierro sin 1. Mide 0,34 X 0,34. 2. Matute. Ob. cit. pág. 25. 3. Id. Id. pág. 23. 46 interés alguno. La cúpula está ornamentada en su intradós por pinturas exentas de mérito artístico. Preside la capilla un nota¬ ble retablo compuesto por un cuerpo, distribuido en caja cen¬ tral y calles laterales, con sus correspondientes remates. Cuatro columnas compuestas con caulículos Hacia arriba, salomónicas en los tercios superiores y cilindricas en el inferior, y decoradas con pámpanos y racimos, constituyen los elementos constructi¬ vos de mayor interés. Figuran en él dos bellas esculturas de San José y San Antonio de Padua; y en los remates tres relie¬ ves representando la Coronación de la Virgen, el central, deli¬ mitado por columnas, y los de la Natividad y Presentación de Maria en el templo, los laterales. En un baldaquino central, decorado con estípites, y por ende más moderno que la totalidad del retablo, se venera una interesantísima imagen de la Inmaculada, de tamaño académico, obra del primer cuarto del siglo XVIII; y de tanta belleza y delicadas formas, que seria digna de Haber sido producida por unas manos de la categoría de las de La Roldana. Aun cuando la Capilla se construyó con el remanente de los bienes de D.^ Josefa de Barro y Saavedra, que testó en 1684, juzgamos que su retablo no es anterior a 1690. Atendiendo a sus caracteres, creemos que podría relacionarse esta obra con la que en 170Q concertó el maestro arquitecto Miguel Franco, con el presbítero Sebastián Martínez. ^ Teniendo en cuenta que la obra de este maestro está muy dentro de las características que Hoy conocemos como peculiares del retablo sevillano en el último decenio del siglo XVII, no Hallamos inconveniente en atribuirle el susodicho retablo, por la circunstancia expuesta. En el muro de la Epístola de la capilla se abre una puerta que da ingreso a la capillita donde se guarda el Reservado, en H. Sancho Corbacho. I. Arquitectura sevillana del siglo XVIII. Does. PARA LA Hist, del Arte en Andalucía. VIL pág. 52. 47 las festividades del Jueves y Viernes Santos. Posee un pequeño retablo barroco con columnas salomónicas, de hacia 1680. En él se halla una imagen moderna de la Piedad, y las del Crucifi¬ cado, San Roque y San Sebastián. Siguiendo el recorrido de la nave del Evangelio, hallamos seguidamente un retablo de gusto neoclásico, en cuya caja se venera una imagen de vestir de Santa Teresa de Jesús. En él se han colocado cinco interesantes pinturas: cuatro de ellas en ta¬ bla Ï y rematando en medio punto, que representan a San Matías, San Roque, San Cristóbal y San José, portando una ra¬ ma de oliva. Todas ellas son obra de un manierista flamenco del siglo XVI, recordando por su estilo la producción de Hernando de Sturmio. En el ático del retablo se encuentra otra pintura que representa la Transfiguración, y aun cuando no ha sido es¬ tudiada debidamente, puede relacionarse, por su composición y colorido, con la del mismo asunto que se exhibe en el castillo- museo de Mairena del Alcor, propiedad de la Sra. Viuda de Bonsor, obra del citado pintor flamenco. A continuación, el cancel de la portada gótica, más intere¬ sante, y seguidamente la capilla de Santas Justa y Rufina. Cié¬ rrase por una interesante reja compuesta por dos cuerpos y remate. Los cuerpos están constituidos por balaustres y sobre un medio punto, dos figuras de ángeles sedentes de bellas for¬ mas renacentistas. En el remate, un tondo con la figura de San Cristóbal, balaustres, cartelas y grifos, todos de hacia 1590. En ella hay la siguiente inscripción: Esta capilla hicieron el capitán Cristobal Monte Bernardo y Doña Catalina Cahron su muger para ellos y sus descendientes. Allí se venera una buena copia de la Virgen de la Antigua, probablemente de hacia 1500, y en un pedestal, interesante estatua de Santa Bárbara, de hacia 1680, procedente del reta I. Miden 0,75 X 0,41. .;J.8 bio de su capilla. El de las Santas pertenece al segundo ter¬ cio del siglo XVIII y no tiene interés ninguno. Las imágenes son de vestir. Seguidamente encontramos la capilla bautismal inaugurada en 1617, según dijimos en su lugar oportuno. Está cubierta por un cupulín, que al apear determina cuatro pechinas, todo ello policromado. Es muy interesante la pila bautismal, fechada en 1499, según declara una inscripción, qüe por muy conocida no hemos de transcribir ahora. La reja que cierra esta capilla es de construcción moderna. Termina la nave por su fondo la capilla dedicada a San Francisco de Asís, que se cubre por bóveda octogonal con pe¬ chinas en forma de concha, pintadas modernamente. Por uno de los ángulos apea en elegante soporte de gusto clásico. Según hemos dicho más arriba, creemos esta capilla del obra último tercio del siglo XVI; induciéndonos a ello sólo sus caracteres no constructivos, sino la fecha de concesión de la capilla en 1570, como luego se referirá. En época de mal gusto artístico se cons¬ truyó el remate de yeso; en el que entre numerosa serie de mo¬ tivos,se representa un relieve con la historia de la Estigmatiza- ción del Santo Titular. Cierra la capilla en sus dos frentes exen¬ tos, una reja distribuida en dos constituida por ba¬ cuerpos, y laustres entorchados, y soportes tondos, escudos y cartelas con con pinturas. Da la impresión, a primera vista, de haber sido muy renovada en la disposición primitiva, cuya época la acredi¬ ta la inscripción que en ella se lee y que dice así: Esta capilla retablo y enterramiento es de los señores Francisco Vallejo y de Doña Isabel de la Cueva su muger y de sus herederos y sucesores. Acabóse año de i^yo. A esta época pertenece el interesante retablo que allí se exhi¬ be, al sobrepusieron en el siglo XVIII, motivos ornamen¬ que se tales de gusto francés. Entre los bellos soportes de candelero, algo arcaicos para los años en que se construían, se hallan las 49 siguientes pinturas sobre tabla: Estigmatización de San Fran¬ cisco, en el centro, y las de San Pedro, San Pablo, Dego¬ llación del Bautista y San Jerónimo, en los lados. Todas ellas son interesantes obras romanistas, ejecutadas por un pintor manierista, y aunque en ciertos pormenores parece español, están todas ellas muy en el círculo de Campaña, no obstante la fecha consignada. En la predela se halla una tablita repre¬ sentando la Adoración de los pastores, manierista también, pero más cercana al tipo de Luis de Vargas. Faltando el remate al retablo, colocaron una pintura de la Ascensión, con moldura de estilo rocalla. .. —Por el de la Epístola de esta Capilla se ingresa en el muro archivo parroquial, que contiene numerosos legajos y libros de , cargo, y data de la fábrica. También a los pies de la nave se ha- ' lia la oficina decolecturía, donde se guardan libros sacramenta- les desde principios del siglo XVI. Repartidas por la nave se hallan notabilísimas pinturas: el interesantísimo díptico de hacia 1500, representando una de las tablas la Adoración de los Reyes y la otra Santas Justa y Rufina, con vistas de edificios en ultimo término; ^ el políp- tico de la Inmaculada, resto de retablos, con la tabla de este asunto en el centro y las de San Blas, San Sebastián, San Roque y San Andrés en los lados, probablemente de un ma¬ nierista flamenco del siglo XVI del círculo de Sturmio; una tabla también romanista, del mismo siglo, con la historia de San Martín partiendo la capa con el pobre; otras dos tablas apaisadas, muy interesantes así mismo, conteniendo una la escena de la Exaltación de la Serpiente en el desierto, referida en el capítulo 21 del Libro de los Números; y otra, un epi.so- i. Angulo en su artículo titulado Alejo Fernández... (Arch. Esp. de Arte yArqueología, 6 [1930] pág. 2^17) demostró cumplidamente la inexac¬ titud en la atribución de estas tablas a Alejo Fernández. 50 dio del capítulo noveno del Apocalipsis; por último, un lien-, zo de San Cristóbal, y varios sin interés artístico, con asun¬ tos marianos. Nave central Macizando el penúltimo tramo de la nave, se halla el coro, que comunica con la capilla principal por una crugía determina¬ da por dos largas rejas. Una sencilla y moderna red de hierro, limita por delante esta dependencia. Desconocemos la fecha exacta de su construcción, aunque tenemos noticias documentales de que el maestro ensamblador Miguel Cano el labró en el primer tercio del siglo XVII, mayor, un coro de sillas para esta iglesia. ^ El que en la actualidad se utiliza parece corresponder al estilo de la segunda mitad del siguiente siglo. En el centro se halla el facistol, rematado por sencillo bal¬ daquino, en el que luce bella estatuita de la Inmaculada. Tam¬ bién el referido maestro Miguel Cano construyó un facistol para este templo. ^ En sendas tribunas, situadas a uno y otro lado del coro, con antepechos de madera tallada de estilo barroco, se halla el lugar para los órganos; conservándose sólo el del lado de la Epístola, con aparato para nutrida trompetería. En el trascoro hállase una máquina arquitectónica de estilo rocalla, perteneciente, por sus caracteres, a la segunda mitad del siglo XVIII. Entre la multiplicidad de motivos decorativos, há- 1. Hernández Díaz. Arte y artistas de ta primera mitad del siglo XVII. El Correo de Andalucía, 2i-VIII-içaS. Muro Orejón. Artífices sevillanos... Does. para la Historia del Arte en Andalucía. IV. pág. 33. 2. Hernández. Artículo citado. Hanse los bustos de San Pedro San Pablo y las esculturas de y San Felipe Neri y San Juan Nepoinuceno. Tanto esta figura co¬ mo las de los dos ángeles que cabalgaban sobre los remates, su¬ frieron mutilaciones con ocasión de los sucesos revolucionarios e incendio de la puerta principal de esta iglesia, el 19 de Jul io. En medio de la anarquía decorativa del retablo del trascoro, y en brusco contraste con él, ya que significan el exponente definidor de dos siglos de nuestra historia, hállase la bellísima pintura de la Virgen de la Rosa, obra magistral de Alejo Fer¬ nández. Esta notabilísima tabla, una de las muestras más im¬ portantes del arte del cinquecento sevillano, producida proba¬ blemente hacia 1510, ha logrado salvarse providencialmente del incendio de la referida puerta, que acaecía a escasos metros del lugar donde se venera. Sobre la susodicha puerta principal del templo y en tribuna con antepecho del mismo estilo y caracteres de los referidos al tratar de los órganos, se hallaba depositado un bello altar portátil de plata, que se colocaba en el presbiterio para las solemnidades extraordinarias de la parroquia, cuales eran la novena de la Santa Titular y la Octava de la Inmaculada: la tea incendiaria hizo desaparecer esta importante obra, de cuyos caracteres da¬ remos cuenta más adelante. Muy bellas interesantes pinturas se exhiben en esta nave: e merece ser en primer lugar, por su importancia y singu¬ citada laridad, la tabla de la Virgen de los Remedios, concertada en 1536 por el maestro pintor Juan de Zamora, ' artista del círcu¬ lo del inmortal Alejo Fernández, para el retablo que en esta iglesia pertenecía a Ginés de Carrión. Figuran también dos bellas tablas con las imágenes de Santa i. Hernández Díaz. Materiales para ta hisloria del Arte español. Does. para la Hist, del Arte en Andalucía. II. pág. 12^. Angulo Iñiguez. Alejo Fernández... (Arch. Esp. de Arte y Arqueología, 6 [1930J pág. 247). 52 Lucía Santa Apolonia, probablemente y companeras de un re¬ tablo, notables muestras del manierismo pictórico flamenco del siglo XVI, Otra interesantísima tabla escena de lala con Resurrección, firmada por Ildefonso Vázquez y fechada en 1590. Cuatro lienzos, con molduras talladas, conteniendo las si¬ guientes escenas: La Inmaculada, obra de mediano mérito, de hacia 1700, en una de cuyas cartelas se contiene la siguiente incripción: renovo esta pintura con su moldura juan perez del angel a quien pertenece sepultura; San José, pintura de esta segunda fila, donado por Don José de Artiaga, en agradecimien¬ to por haber sanado del mal de la vista que le aquejó, según de¬ clara una inscripción; Virgen con el Niño, obra de un imitador de Esteban Márquez; y otro de asunto histórico. Nave de la Epístola En la absidiola correspondiente a esta nave, pintada en épo¬ ca barroca y de mal gusto, hallamos una tribuna donde recibe culto interesante imagen de Crucificado. Adosados al muro del edificio se encuentran los retablos si¬ guientes: Uno dedicado a la Divina Pastora, de gusto neoclásico, pin¬ tado en blanco, con imagen de la Titular; interesante escultura del maestro escultor Gabriel Astorga. i Otro retablo, neoclásico también, con buena imagen de vestir de Nuestra Señora del Carmen, obra probable del siglo XVIII. Tiene adosadas cuatro tablas, representando a San Nicolás, San i. Hernandez Díaz. La Pastora Triaiiera. El, Correo de Andalucía, aq-VI-1928. 53 Juan Bautista, San Juan Crisóstomo y San Bartolomé, ' produ¬ cidas por un manierista flamenco de haeia 1550, y nada nos extrañaría que seidentificasen en la labor de Sturmio. Frontera a capilla Sacramental se encuentra la de San la Joaquín, cerrada por moderna reja de madera en medio punto. Interesante retablo barroco de bacia 1680, en cuyo centro y en hornacina abocinada, con elegante ornamentación geométrico- vegetal distribuida en paneles rectangulares, se venera una no¬ table escultura del Santo Titular, de tamaiío académico, del círculo de los Ribas hacia 1670. y En dicha capilla sendas repisas, se exhiben dos bellas y en estatuitas del Bautista y de San Roqne, de tamaño académico también, obras ambas de la segunda mitad del siglo XVII, y más importante aquella que ésta. Colgados en las paredes, dos inte¬ resantísimos lienzos representando las cabezas de Santiago el Menor y Santo Tomás, ^ muy inspiradas en las caraeterísticas del tenebrismo a lo napolitano y probablemente del siglo XVII. Siguiendo el recorrido de la nave, hallaremos a continuación el retablo dedicado al Patriarca San José, de gusto neoclásico. La imagen del Santo Titular, que lleva de la mano al Niño Jesús, ofrece en su composieión la que para este asunto fué empleada en el taller de Montañés. Y como por otra parte ambas figuras, que parecen claramente obras del siglo XVIII, revelan en sus caracteres que su anónimo autor era decidido admirador del artista de Alcalá la Real, nos permitimos atri¬ buirlas al imaginero José Montes de Oca; que en plena centu¬ ria décimo octava, hizo resurgir, en el ambiente propio de dicha época y según ello era posible entonces, ciertas fórmulas de las que propugnara el inmortal autor del Cristo de la Cle¬ mencia o de los Cálices. 1. Miden 0,88 X 0,42. 2. Miden 0,46 X 0,37. 54 Figuran en dicho retablo muy notables pinturas: dos tablas representando a San Benito y a un Santo Obispo, con un rastri¬ llo como símbolo parlante, obras ambas del círculo de Sturmio; dos lienzos con las imágenes de San Sebastián y San Roque, pinturas españolas del siglo XVII; y en el ático otro lienzo con la figura de San José, de medio cuerpo, y el Niño Jesús, obra sevillana de hacia 1700, del círculo de Esteban Márquez. En una hornacina de la predela del retablo un busto de Ecce-EIomo, de escaso mérito artístico. Pasado el cancel de la puerta, encontramos la capilla de San¬ ta Bárbara, cerrada por reja de h ierro distribuida en dos cuer¬ pos, con balaustres, y remates geométricos, tondo con la Virgen y el Niño, e imagen de Crucificado. Debió construirse en estilo plateresco; pero fué renovada en el último tercio del siglo XIX, como declara la siguiente inscripción, colocada en el friso: (en relieve) Esta capilla de Sancta Barbara es de los artilleros (pintado) Se renovo el año 1866. Posee buen retablo de estilo barroco del último cuarto un del siglo XVII, recordando sus elementos la modalidad arqui¬ tectónica del maestro Cristóbal de Guadix. En su camarín, que tiene forma abocinada con interesantes paneles decorativos, se veneraba una buena escultura de la Titular, que en la actualidad se exhibe en la capilla de Santas Justa y Rufina, y hoy recibe culto la imagen sedente de la Virgen de la Victoria con el Niño Jesús en su falda, procedente del Monasterio trianero de Reli¬ giosos Mínimos de dicha advocación. Tal hoy se estudia, como ambas imágenes parecen producidas a principios del último tercio del siglo XVI, no obstante el aire de arcaismo de que están poseídas. En la capilla de la Quinta Angustia, a la que da ingreso una sencilla reja de hierro, hállase un retablo de gusto neoclásico, y el grupo de Nuestra Señora con Jesús muerto en sus brazos, de escaso mérito artístico. No exentas de interés, son las cuatro 55 imágenes de ángeles,—dos mayores, llorones, y dos pequeños, con atributos de la Pasión—del primer tercio del siglo XVIII. Cerrando la nave por su fondo, la capilla de Animas. Su construcción originaria, del siglo XVI, está constituida por una bóveda escarzana, con ligeras nervaduras—reminiscencias me¬ dievales—que apea en arcos escarzanos también. Una columna de gusto clásico, constituye el apeo general de los tramos exen¬ tos. Estos se cierran por interesantísima reja de bierro en dos tramos, doble cuerpo, y remates protobarrocos. Merecen citarse como motivos, los balaustres, cartelas, el tondo con la figura de San Miguel, y la imagen del Pantocrator. En un friso se inscripción: Esta capilla es de lee la siguiente loscofrades de las Animas del Purgatorio. Acabóse año i^gi- Consecuencia del depravado gusto artístico que se generali¬ zó en la segunda mitad del siglo XVIII, es la enorme cabeza de yeso que se puso a la capilla, en la que tanto disienten sus ele¬ mentos decorativos como el relieve de Animas que allí se exhi¬ be. Quizás en el año 1793, que se lee en la lápida que cubre la abertura de la bóveda, pudiera haber tenido lugar la construc¬ ción del citado remate. Hacia dicho año, o por lo menos, en la segunda mitad del siglo, debe fecharse el retablo; compuesto de baldaquino central, estípites, relieve de Animas y las esculturas de San Miguel y San Rafael. En el citado baldaquino se venera una escultura se¬ dente del Ecce-Homo, devota, pero de escaso mérito. ^ En la misma capilla hállanse colocadas en sendos pedestales las estatuas de San Miguel Arcángel y San Francisco de Paula, y colgada en una de las paredes, el lienzo de la Virgen del Rocío. I. No creemos quela escultura del Ecce-Homo, referida por C. López en su obra Retablos y esculturas de traza sevillana, pág. 119, como corres¬ pondiente a 1687, sea esta que nos ocupa. 56 Entre las pinturas repartidas por la nave, debemos citar, en primer término, el políptico de Santa Catalina, resto de un retablo que en 1553 concertaron el maestro entallador Francis¬ co de Vega ^ y el pintor Hernando de Sturmio, ^ para el altar de Blas de Ojeda. Muy bella la figura de la Santa Mártir de Alejandría, que tanto nos recuerda las imágenes femeninas del retablo de la capilla de los Evangelistas de la Catedral, pintadas también por el citado artista flamenco, y de las cuales había de ser inmediato antecedente. 3 Las otras pinturas que forman el políptico y que representan a San Pedro, San Pablo, Santiago y San Bartolomé, son, como sus companeras del políptico de la Inmaculada descrito en la nave del Evangelio, de un manie- rista flamenco, muy relacionado con el susodicho pintor de Ziericksee. Citaremos también las tablas de Santa Agueda y San Cris¬ tóbal, romanistas del siglo XVI; otras dos apaisadas e interesan¬ tísimas, representando una los castigos narrados en el capítulo noveno de la profecía de Ezequiel, y la otra, el Sacrificio de Isaac, descrito en el capítulo 22 del Génesis; un lienzo del Mar¬ tirio de San Lorenzo; y otros varios con escenas marianas. Sacristía Entre las varias obras de arte expuestas en la Sacristía, sólo nos referiremos al interesante retablo para figura de Crucificado, que nos parece obra del penúltimo decenio del siglo XVII. La 1. Hernández Díaz. Arte y artistas del Renacimiento en Sevilla. Docu¬ mentos... VI. pág. 74. Escritura de concierto 2. otorgada ante el escribano público de Sevilla, Pedro de Castellanos, inédita aún. 3. La escritura de concierto de este retablo, otorgada en 1553 ante el escribano público Pedro de Castellanos, la poseemos entre nuestros papeles. 57 referida imagen del Redentor, con que remataba el importantí¬ simo Monumento Eucarístico para las fiestas de la Semana Ma¬ yor, que poseía esta iglesia, no obstante la simplicidad de sus líneas, motivado por la altura en que había de ser colocado, pu¬ diera pertenecer al primer cuarto del siglo XVII, en que el re¬ ferido Monumento se construía. ^ CERÁMICA Diseminados por los muros de la iglesia y en algunas capi¬ llas—sirviéndoles de zócalo—existen diversos paños de azulejos de diferentes épocas, restos de antiguos zócalos y frontales que embellecieran el templo. La pieza, sin duda más importante, es la lauda sepulcral de Iñigo López, colocada al final del muro de la nave de la Epísto¬ la, obra ejecutada por Erancisco Niculoso Pisano en 1503 y que por muy conocida y estudiada sólo la citamos. ^ 1. La historia documental del interesantísimo Monumento de igle¬ esta sia, que se colocaba en la nave de la Epístola frente a la capilla de San Joaquín y llegaba hasta la bóveda, es la siguiente: En 1602 lo concertó el maestro escultor Juan de Oviedo; siete años después quedaba encargado de continuar la mitad de la pintura y dorado el maestro Antonio Pérez, por muerte de suegro Vasco Pereira que lo trabajaba; y por último en 1621 su Miguel Cano, el mayor, se obligaba ante escribano público a fabricar un Monumento para esta iglesia. (Véase, C. López. Retahlos...; Desde Jerónimo Hernández, hasta Martínez, Montañés; y Desde Martínez, Montañés hasta Pe¬ dro Rotdánj. El tiempo y el abandono de los hombres han ido mermando tan intere¬ sante obra, de tal suerte, que hoy apenas subsisten escasos restos arquitectó¬ nicos y algunas esculturas del Monumento; que en su esfera, osó tener una grandiosidad pareja al de la Iglesia Mayor. 2. Puede verse Gestoso. Barros Vidriados, pág. 170. Sevilla Monu¬ mental ^ Artística. 1. pág. 186. Guichot. El Cicerone... 11. pág. 237. Mide i,q3 X 0,73. 58 Al pie de la escalera del presbiterio y en los altares corres, pendientes existen dos frontales, que perdieron parte de uno de lados al construirse la mencionada escalera. ^ sus Ambos son iguales simulando frontales bordados, alternando sobre el fondo amarillo los colores azul para el dibujo, verde para los motivos vegetales y el melado. Los elementos decora¬ tivos empleados permiten fecbar estos frontales baeia fines del siglo XVI. 2 El zócalo que cubre la capilla de las Animas .3 es uno de los más completos de la iglesia, aunque tiene poca extensión. Está feebado en 1576 y es probable que fuese pintado por el maestro ceramista Alonso, 4 autor de los zócalos de la capilla mayor de la iglesia del convento de Santa Clara. La capilla de Santa Bárbara también tiene un gran zócalo cuya decoración es exclusivamente de clavos con plinto y friso de grutescos, probablemente de fines del siglo XVI. .5 El frontal del altar es moderno. Análogo a éste es el zócalo que cubre la capilla bautismal, decorado también con clavos y jambas de grutescos, de fines del XVI. 6 La capilla de las Santas Justa y Rufina tiene también un gran zócalo de clavos y otro motivo geométrico igual al empleado en la capilla de las Animas. En atención a la calidad de los gru¬ tescos empleados en los plintos, parécenos de hacia 1585. 7 El revestimiento del fondo de la capilla es moderno. 1. Eslos azulejos sobrantes hallan repartidos se por los muros de la iglesia. 2. Miden 1,03 X 2,30 y 1,08 x 2,35. Han sido estudiados por Ges- toso. Barros Vidriados, Guichot. ob. cit. pág. 267. pág. , y 3. Mide 2,80 de alto. q. A. Sancho Corbacho. La Cerámica Andaluza, pág. 7, lám. 22. 3. Mide 3,00 mtr. de alto. 6. De 2,TO de alto. 7. Mide 2,80 de alto. 59 Embutidos en zócalo hay dos cuadros de dos paños de este azulejos representando una cruz formada con lacerías moriscas y decorada con motivos vegetales y animales muy estilizados; y el otro la Giralda con la siguiente inscripción: año de 1758. depigta loamne diaz. Como decíamos al principio, por los muros de la iglesia se hallan repartidos, diversos y pequeños núcleos de azulejos, res¬ tos de antiguos zócalos; sus características nos permiten colocar la fecha de su fabricación en el último cuarto del XVI. ORFEBRERÍA La parroquiade Santa Ana posee una espléndida colección de objetos de orfebrería; haremos especial mención de los más notables. Interesantísimo altar de plata, que tantas veces era el gran se utilizó en la fiesta del Corpus Christi, y que ha sido des¬ truido por el incendio que provocaron los marxistas en la puerta de los pies de la iglesia—sobre la que se encontraba en un pequeño local—y que por fortuna no se propagó a otras dependencias de la iglesia, que hubiera ocasionado la total pér¬ dida de ésta. ^ Sólo se conservan de él un busto, en plata, de Santa Ursula y dos atriles, cuyo estudio nos hace creer que fuese una obra de principios del XVIII. Otro objeto de extraordinaria importancia es la gran Custo¬ dia procesional, de plata. ^ Es de planta octogonal con dos cuer¬ pos en forma de templetes sostenidos por ocho columnas cada r. No hemos podido encontrar una fotografía del altar en su totalidad por lo que no podemos hacer su descripción. 2. Mide aproximadamente 2 mtrs. Fué expuesta en la Exposición de Arte Retrospectivo, catalogada con el núm. 27. 60 uno; al pie del primero están las estatuillas de los cuatro Evan¬ gelistas y en la balaustrada en que termina lleva repartidas las figuras de un Apostolado. El segundo cuerpo está cerrado por una cúpula gallonada que sostiene una linterna con la estatuilla de la Fe. En el primer cuerpo se coloca el curioso grupo de Santa Ana, la Virgen y el Niño, ' ejecutado en plata y de la misma época que la Custodia y en el segundo, el Viril. Matute dice que el primer cuerpo lo construyó-Mateo - Ximenes en 1651 y la terminó Manuel Duarte en 1667. Desde luego su ejecución data de esos años. Tiene esta Custodia, ade¬ más, cuatro pértigas de principios del XVII 3 y dos varas con el escudo de la Hermandad Sacramental de la época de la Custodia. Objeto de capital interés es el portapaz de plata dorada y cincelada, de fines del XV, que en la actualidad es una de las joyas principales del Tesoro de nuestra Catedral. 4 Simula un templete gótico entre dos pináculos, cobijando las figuras de Santa Ana y la Virgen, sentadas, y el Niño de pie bendiciendo, grupo éste, de época más reciente que el portapaz. Es de admi¬ rar la labor tan delicada de las esculturillas que tienen las hor¬ nacinas de los pináculos. Lleva dos punzones, uno con tres coronas y otro que dice: Sevilla. 5 De fines del XVI son: una custodia-viril de plata dorada y esmaltes, con la manzana en forma de templete con relieves de 1. Mide el grupo 0,32 x 0,26. 2. Aparato para escribir la historia de Triaiia. pág. 64. 3. Si como dice Matute - ob. cit.—la Hermandad poseía, antes de pensar en hacer otra nueva, una «decente Custodia» es posible c]ue estas varas fuesen de ella. 4. Mide 0,26 X 0,16. 5. Expuesto en la de Arte Retrospectivo y catalogado con el niíin. 67. 61 los cuatroEvangelistas, ' y compañera de ésta es una cruz de altar de plata dorada también, y con esmaltes. ^ También de la misma época es una bandeja de plata dorada y repujada con tres botones de esmaltes 3 en su borde y uno precioso en forma de rosa en el centro. Otra pieza de gran valor es, un acetre de fines del XVI que por la precisión en el dibujo y finura de la decoración bacen pensar en la obra de un orfebre de primera fila. 4 Tiene en el centro un medallón con las figuras de la Santa Titular, la Virgen y el Niño y en el correspondiente frontero a éste, un escudo con castillos y leones. También del mismo siglo XVI son: Un cáliz de plata con la copa dorada y el pie decorado con motivos platerescos 5 y un relicario de plata, en forma de templete, de hacia 1570. ^ De los primeros años de la centuria siguiente son: Una cus¬ todia-viril de plata dorada y esmaltes; 7 una cruz de altar, de plata; ^ una cruz parroquial, también de plata; 9 un cáliz de pla¬ ta dorada y esmaltes; un copón de plata dorada, decorado con 1. Mide 0,68 de alto. Según Gestóse la hizo Manuel Duarte, pero si se refiere al Duarte autor del segundo cuerpo de la Custodia grande, no cabe posibilidad de que 6o ó 70 años antes pudiera hacer una obra de la calidad de ésta. 2. Mide 0,50. 3. Le falta el cuarto. Mide su diámetro 0,50. q. Mide 0,30 de alto. Sánchez Pineda en el catálogo de la Exposición de Arte Retrospectivo núm. qq, cree que pueda ser obra de Hernando Ba¬ llesteros el Mozo. Fué expuesto en la Ibero Americana con el núm. 81. 3. Mide 0,28. 6. Mide 0,30. La reliquia provista de su auténtica,' es de Santa Teresa de Jesús. Se encuentra algo deteriorado. 7. Mide 0,43. Expuesta en la de Arte Retrospectivo. 8. Mide 0,38. 9. Mide 0,60. 10. Mide 0,26. 62 gallones y diez y seis botones de esmaltes; ^ y un portapaz de plata, dorada en el recuadro central, que representa la Inmacu¬ lada. 2 Pertenecientes la segunda mitad del XVII tenemos: dos a espléndidas bandejas de plata repujada con una decoración a base de motivos vegetales, iguales en ambas; 3 un centro de pla¬ ta 4 y tres coronas de plata dorada de las imágenes de Santa Ana, la Virgen y el Nino. 5 Del XVIII, hay también una obra de primera fuerza, una cruz parroquial de plata repujada. El anverso presenta el cru¬ cifijo sobre un medallón con la ciudad simbólica y el reverso otro medallón con las imágenes titulares de la iglesia; la base de la cruz la forma un templete con estípites y hornacinas con fi¬ guras. Tiene una inscripción en la que consta el nombre de su autor y fecha de ejecución. ^ Es la siguiente: THOMAS RESIENTE FECIT EN SEVILLA. AÑO DE I747. SIENDO MAYORDO¬ MO D. ANTONIO DE ESCOBAR. También del XVIII, aunque de fines del Un co¬ siglo, son: pón de plata dorada 7 y dos cálices de hacia 1780 decorados con motivos de rocalla. ^ Porúltimo, del pasado siglo existen algunos ejemplares apre¬ ciables. Entre ellos mencionamos los siguientes: Un juego de vinajeras, de principios de siglo, de plata dorada; el plato tiene Mide 0,30 X 0,17. 1. Expuesto en la Ibero Americana y catalogado con el núm. 3 t 3. 2. Mide 0,19. 3. Miden o,q6 de diámetro. 3. Mide 0,40; fué expuesto en la de Arte Reprospectivo. 5. Miden de alto, respectivamente, 0,17, 0,43 y 0,43. 6. Su altura es de mtr. Fue i expuesta en la de Arte Retrospectivo niim. 17 y en la Exposición Ibero Americana con el niim. 409. 7. Mide 0,30. 8. Miden, respectivamente, 0,28 y 0,26. 63 dos punzones que dicen: «M. Palomo», y por detrás la siguien¬ te inscripción: «D. J. M. F.z.», repitiéndose en las vinajeras. - Otro juego de vinajeras de plata. ^ Un relicario de metal, con el escudo de España. 3 Otro relicario de plata con el escudo de los Montpensier. 4 Un plato demanda, y una campanilla de pla¬ ta con la inscripción siguiente: SOY DE LA COFRADIA DEL SANTISIMO SACRAMENTO DE SEÑORA SANTA ANA Y SE RENOVO AÑO DE 1854. Repartidas por diversos lugares y capillas de la iglesia exis¬ ten varias lámparas de plata. 5 En la capilla mayor, tenemos en primer término el Sagrario del retablo mayor; es de plata repujada y cincelada, la puerta está encuadrada por cuatro columnas en chaflán, que sostienen un gran arquitrabe que comprende toda la parte inferior de la caja central del retablo. Su decoración está hecha a base de mo¬ tivos de rocalla, creemos que sea una obra de haeia 1780. En el presbiterio existen dos hermosas lámparas de plata re pujada y cincelada de la segunda mitad del siglo XVII, decora¬ das con motivos vegetales y cuatro grandes escudos de España. Las cadenas la forman un alternar de castillos y leones. ^ En la capilla de la cabecera de la nave de la Epístola, hay otras dos lámparas de plata repujada, decoradas con motivos de rocalla. Las dos presentan la inscripción siguiente: 7 DE LA HERMANDAD DE LA MADRE DE DYOS DE SEÑORA SANTA ANA DE TRYANA. AÑO DE 1763. 1. Mide el plato 0,230 x 0,185; la altura de las vinajaras es de 0,14. 2. Mide el plato 0,22 x 0,16; la vinajera tiene 0,13 de alto. 3. Mide 0,33. Mide 0,33. 5. Las describiremos siguiendo el orden que tienen en la iglesia. 6. Miden 0,37 de diámetro, siendo la longitud de las cadenas de i mtr. 7. Miden las dos 0,30 de diámetro. 6q. capilla del Sagrario tenemos otra, también de Delante de la plata repujada, de la primera mitad del siglo XVIII. ^ Los flejes que sostienen el recipiente del aceite presentan decoración de rocalla, propia del último tercio del siglo. En el borde superior lleva la siguiente inscripción: SOI DE LA HERMANDAD DEL SANTISIMO SACRAMENTO DE SEÑORA SANTA ANNA DE TRI ANA. ^ El retablo de la Quinta Angustia posee otra lámpara deco¬ rada con los motivos característicos de fines del XVIII. 3 Otra lámpara está situada delante de la capilla de San Joaquín, también de plata repujada de principios del XVIII, siendo la de¬ coración de los flejes del recipiente del aceite, algo posterior como sucede en la de la capilla del Sagrario. 4 La última está situada delante del retablo de la Virgen del Carmen, del mismo material que las anteriores, lleva una ins¬ cripción que dice: 5 ESTA LAMPARA LA COSTEO LA VENERABLE HERMANDAD DEL GLORIOSO PATRIARCA SEÑOR SAN JOACHIN DE CLERIGOS (i)n SACRIS. SITA NE (Sic) LA REAL YGLESIA PARROQUIAL DE SEÑORA SANTA ANA DE TRIANA. AÑO DE 1783. BORDADOS Entre los ornamentos que posee Santa Ana, existen algunos muy importantes, y entre ellos destacan: el espléndido frontal de 1. Mide de diámetro. 2. Sin fecha. 3. Mide 0,30 de diámetro. 4. Mide 0,40 de diámetro. 3. Mide 0,37 de diámetro. Por su inscripción suponemos que pertene¬ ció a la capilla anterior. 65 altar deterciopelo carmesí bordado en oro de fines del XVI. ^ Forman juego con él cuatro capas pluviales, con tiras bordadas en oro al igual que el frontal. ^ El más completo es un temo blanco bordado en sedas de colores del siglo XVIII, muy bien conservado. Incluimos también aquí—aunque posee partes de plata—el Guión Sacramental de hacia 1800, que ostenta un relieve de la Cena, el mencionado metal. 3 en Por último, citamos los marcos de espejos que existen en la sacristía, decorados dos de ellos con motivos propios del XVII y otros dos con los del XVIII. 1. Expuesto en la de Arte Retropectivo, con el núm. 24. 2. Gestoso en su Diccionario, recoge lanota siguiente, extraída del libro de Visita del ano 1592: «Iten otras dos açanefas de capas con sus capi¬ llas y Pectorales bordados sobre terciopelo carmesí que bordó Miguel de Pe¬ ñaranda y costaron 138,250 mrs.» 3. Expuesto en la Ibero Americana con el ntím. 770. Mide 2,qo de alto- 66 IGLESIA PARROQUIAL DE SAN GIL Antes de hacer el estudioparticular de los elementos arqui¬ tectónicos de interesantísimo y singular edificio hispalense, este precisa declarar, que carecen de fundamento científico las afir¬ maciones que la bibliografía ha transmitido, tanto acerca de la mezquita que dio origen al actual templo, ^ como la de las obras que hubieron de realizarse durante el reinado de Don Pedro I de Castilla; pues aún no conocemos los testimonios fehacientes ni fidedignos que apoyen las citadas aseveraciones. ^ El analista Ortiz de Zúñiga, consignó la causa de la dedica¬ ción del templo, en el amor que el Arzobispo Don Remondo, en cuyo tiempo se inició la fábrica, .3 profesara al Santo Titular de la iglesia segoviana donde recibiera las aguas bautismales y que él mismo dotó y reedificó. 4 Esta noticia constituye, a no dudar¬ lo, importantísimo dato histórico para fijar la posición cronoló¬ gica en la arquitectura hispalense del edificio que nos ocupa. De modo claro y 1. explícito afirma Ortiz de Zúñiga, (Anales... Año 1261. I, pág. 251) que las iglesias de Omnium Sanctorum, San Marcos y San Gil, de Sevilla, nada tienen que suponga mayor antigüedad que la de nuestra conquista. 2. Recoge ambas afirmaciones, Gestoso. (Sev. Monumental. I. pág. aiq). 3. Su pontificado abarca los años 125912 1286. q. Anales... I, pág. 228 y III, pág. 268. Véase también Quadrado — José M.'—Salamanca, Avila y Segovia. Barcelona. i88q. pág. 541. 67 Su planta y alzado ofrecen aspectos de extraordinario inte¬ rés: sólo constituye novedad el mayor número de nervios no en el ochavo del presbiterio, y el tramo transversal,—de mayor altura de bóveda que la del ábside, y que ante él se desarrolla a modo de crucero, dando cabida a la torre en el lado de la Epístola—sino también la relación y ensamble con las tres naves de cubierta de alfarje, y la gran luz de los arcos ojivos, que en éstas establecen las oportunas separaciones. En su obra Arquitectura mudejar sevillana de tos siglos XIII, XIV y XV, el profesor Angulo Ifíiguez, señaló la novedad dis¬ tributiva del templo; afirmando su creencia de que fuese conce¬ bida como iglesia de una nave, a la que en época posterior se añadiría el gran tramo rectangular de tres. ^ La idea no deja de ser sug la originalidad que representa; pero stiva por ofrece para darle cumplida razón no pocos inconvenientes, a los cuales intenta salir al paso el referido crítico con juiciosas hipótesis. Sin embargo, abordado el tema plenitud, presenta el en su edificio el conjunto medieval, acentuada visión uniforme, no en obstante la rareza que a primera vista manifiesta. Conformes con la sospecha que el susodicho profesor apunta en la citada obra, creemos que pueden hallarse en ciertas iglesias segovianas el antecedente que razone las novedades arquitectónicas de este templo. En efecto, presenta el núcleo de iglesias románicas de dicha ciudad, dos ejemplos cuales son las de San Lorenzo y San Juan de los Caballeros, que pueden ser traídos a colación en el presente estudio, con éxito evidente a nuestro parecer. ^ 1. Página 26. 2. iglesia segoviana de San Gil, que bien Hubiera podido La referida servir templo sevillano, desapareció, en parte, en las excavacio¬ de modelo al nes arqueológicas llevadas a cabo en 1668; y casi en totalidad en 1790, para ensanche de earretera. Los pormenores de su arquiteetura no hemos consegui¬ do conocerlos. (Quadrado. Obra y página citadas.) 68 Con/TBvceion PomiBvt CID ánv¡a/$t^ />4tor Aa»i,an«/ L/cala l/loo plaza .. /. çi L Jo/e /Aodeno FttlPl Pil«(To AvABig^eoa »c /"tiriLW* Iglesia de San Gi!. —Planta. 69 Prescindiendo ahora de modalidades estructurales, peculiares de los edificios que se relacionan, presentan ambos templos, frente a los ábsides respectivos, un tramo transversal que hace de crucero, alargándose lateralmente por ambos lados y dando lugar de ellos a la torre. ^ En el referido en uno edificio dedicado San Juan, 2 de las tres naves que de dicho a crucero nacen, sólo desemboca en él la del centro, quedando cegadas en su cabecera las otras dos por el muro del aludi¬ do tramo transversal. Otro aspecto que no conviene dejar olvidado en el templo segoviano, es la gran luz de las arcadas; que motivaría, a juicio de Lampérez, el empleo del arco ojival, sustituyendo al de medio punto para evitar el enorme empuje de éste. —| Expuesto lo que antecede, creemos que planeado queda el problema arquitectónico que nos ofrece San Gil, de Sevilla, que pudo inspirarse en las características de los edificios segovianos; y quien sabe si intervenir en su ejecución alguno de los maes¬ tros que allí laboraron; supuesto que el citado de San Juan se trabajaba en pleno siglo XIII. En efecto, mantiene de común el edificio hispalense con aquellos, según hemos apuntado más arriba, el crucero transver¬ sal con la torre en el lado de la Epístola; y se relaciona de mo¬ do más directo aún con el de San Juan, no sólo por desembocar únicamente en dicho crucero la nave central, ya que la comu¬ nicación que existe con las otras dos es obra de moderna cons- 1. De la citadaiglesia de San Lorenzo hallamos una somera descrip¬ ción Lampérez, Historia de la arquitectura cristiana española en la Edad en Media. Edición de 1930. 11. pág. 103. La planta y pormenores las hemos es¬ tudiado en Monumentos arquitectónicos de España, artículo y láminas dedica¬ do a Las iglesias parroquiales de Segovia. 2. La estudia Lampérez (obra y volumen citados, página 86), y repro¬ duce su planta. 70 trucción, ' sino por la gran luz de sus arcos ojivos, de mayores proporciones que la generalidad de sus análogos en las iglesias mudejares sevillanas. ~ Si se concibió como iglesia de una nave, de la cual fuese el primer tramo el aludido crucero, según opina Angulo, es cues¬ tión que de momento no puede ser resuelta por carecer de los necesarios estudiando las formas de elementos de juicio; pero contrarresto produce impresión de elemento terminal, es decir, que parece pensado en forma singular sin transmisión de presio¬ nes fundamentales a zonas subsiguientes. Cronológicamente, tampoco creemos que ofrezca grandes dificultades, pues del estudio de conjunto puede deducirse que desde el ábside a los pies, no existe más diferenciación de tiem¬ po que aquella que normalmente pueda concederse a una edifi¬ cación de tales proporciones. De la comparación del arco toral, por cierto enmascarado en época de mal gusto, por uno endola¬ do de medio punto, de los que cabalgan sobre los pilares, y aixn de las formas de éstos, con los elementos respectivos de las otras iglesias sevillanas del mismo estilo, no creemos exista diferencia notable; y lejos de tener que acudir a la época de Pedro I 1. Tan moderna es la fábrica de los arcos de medio punto que limitan dichas comunicaciones, que son casi de nuestros días. Sin embargo, conven¬ drá advertir que muy por bajo de ellos, se observa cortado el aparejo y los arranques de dos "desconociendo su época y razón que los motivara. arcos; 2. Datos ciertamente interesantes para la resolución de la forma de planear el edificio nos lo suministran los aparejos. El que se empleó en el edificio, fué el llamado «a soga y asta» que tanto en los pilares como en los muros y sobre todo en la unión con la citada nave transversal, aparecen per¬ fectamente uniformes y trabados como si todo respondiera a dirección y obra tínica. Sólo citaremos como excepción, los pilares del arco toral que comunica la nave central con el referido tramo transversal, en el que se observan embu¬ tidos algunos sillares de piedra; sin que arquitectónicamente se halle una explicación satisfactoria. 7^ de Castilla y León para explicar ciertas modalidades de este templo, será preciso liallar en Santa Ana, San Gil y otros edifi¬ cios de los primeros decenios de la Reconquista, la iniciación de una serie de formas que en los siglos XIV y XV consiguie¬ ron acabada y definitiva expresión. El mismo señor Angulo nos ofrece argumentos para esta nuestra hipótesis acerca de la cronología del edificio, pues afir¬ mó con sobrada razón, que la portada del Evangelio y ciertos elementos de la frontera, pueden fecharse en la primera mitad del siglo XIV. Si en la época de Don Pedro se hicieron cons¬ trucciones en esta iglesia, creemos que no llegarían a transfor¬ marlo estructuralmente; a menos que con nuevos elementos de juicio, de que hoy no disponemos, podamos llegar a otras con¬ clusiones. Si procedemos a la descripción de pormenores arquitectóni¬ cos, hemos de citar en primer lugar, la novedad que significan en dos de los estribos exteriores del ábside la combinación del pilar, en la zona superior, apeando sobre columnas con bellos capiteles góticos, muy realistas en su concepción. Aparte la ra¬ zón constructiva que lo motive, creemos que pueda ser ello un síntoma más de mudejarismo, ya que pudiéramos considerar dicho soporte mixto, como supervivencia, en los comienzos de la Baja Edad Media, de un elemento constructivo típicamente cordobés, ^ y por ser caso único en la arquitectura mudéjar local, nos induce a pensar en orientación de maestro ajeno al círculo sevillano de la época. Por otra parte, convendría puntua¬ lizar, que la forma de trabajar los capiteles recuerda obras del último momento románico-castellano. ¡Bien merecen los referi¬ dos soportes, así como el arco toral, ya descrito, que se les pue¬ da gozar en su integridad lineal originaria! I. Además, el cimacio que en uno de ios capiteles le sirve de funda mento, recuerda así mismo lo cordobés. 72 Menos interesantes son las ménsulas generales de apeo de esta zona, tan ligadas también a lo cordobés, aunque dignas de ser reseñadas. Siguiendo en el examen del ábside, referiremos con Gesto- so Angulo, las restauraciones que sufrió en el último tercio ^ y del siglo XIX, en el que se abrieron los vanos que actualmente vemos y se reconstruyeron las columnas y capiteles que apean los nervios del ocbavo. Al efectuar la demolición de la Casa Rectoral, apareció una ventana gótica en el muro exterior per¬ pendicular al de arranque del ábside, que debidamente recono¬ cida se ha logrado hallar su comunicación con la nave del crucero. Otro pormenor de notorio interés, lo constituye la parcial aparición de las molduras mudejáricas que establecen la unión entre las ojivas y sus pilares de apeo, enmascaradas hasta ahora por las cornisas neoclásicas, tan frecuentes en los soportes sevi¬ llanos del estilo. La torre hasta el cuerpo de campanas es obra mudéjar, sin duda de la época del templo o bien poco después; y desde dicho tramo hasta el remate, probablemente del siglo XVIII; desarro¬ llándose el ochavo de la escalera en el muro de Poniente. En su parte baja la torre se resuelve en una capilla, que era la Sacramental, con bóveda octogonal sobre trompas, probable¬ mente de época no muy distante ^ a la de la nave en cuyo extremo se halla. En su muro del Evangelio se observa ma¬ cizado un arco ojival, sobre cuya valoración no hemos lo¬ grado formar claro juicio. Según Gestoso, esta capilla fué re- 1. Sevilla Monumental. I. 216. 2. Tanto la bóveda como las trompas están muy adulteradas por res¬ tauraciones y pinturas; siéndonos posible más que observar en líneas ge¬ no nerales la disposición constructiva. Ello impide formar claro juicio sobre sus caracteres y cronología. 73 novada en presentando claras huellas de restauraciones. 1623, ^ El imafronte de la iglesia primitiva mostraba un gran arco ojival, encuadrado en su alfiz, que corre bajo el rosetón cen¬ tral; desconociendo cómo terminaría la fachada en su pai'te inferior, ya que fué deshecha y adulterada por las construc¬ ciones que hubieron de ejecutarse para labrar el coro y órga¬ nos. Quizás en época no lejana a la en que esta nefasta labor se llevase a cabo, acaecería el macizado de los ojivos ventanales de los pies de las naves, que han quedado al descubierto por caída del enlucido. En el siglo XVIII, se cons¬ época barroca, probablemente en truyó la capilla dedicada a la cofradía de la Sentencia de Cristo y Nuestra Señora de la Esperanza, ^ frontera a la Sacramental, en el tramo del Evangelio de la nave transversa. En el mismo siglo XVIII, en opinión de Gestoso, 3 se susti¬ tuyeron las cubiertas de artesonado mudéjar de las naves, por las que hasta la revolución han existido; y al gusto de dieho siglo pertenecen los endolados de los arcos ya descritos, las im¬ postas de los soportes, las construcciones de las capillas laterales de las naves, y el macizo final del coro y órgano. La tea marxista al servicio del laicismo, incendió esta iglesia el 18 de julio, desapareciendo numerosas e interesantísimas obras de arte, que singularmente serán referidas luego. El edificio perdió las cubiertas de madera de sus tres naves; quedando arruinadas asimismo las dependencias del templo, el coro, órga¬ no, camarín de la Virgen de la Esperanza, y algunas otras partes. Es de esperar que con motivo de las obras de reconstruc- 1. Ob. citada, pág. 217. 2. opinión de Bermejo dicha cofradía estuvo establecida En en este templo desde 1654. (Glorias religiosas... 1882. pág. 186.) 3. Obra y página citadas. 74 ción del edificio, se procurará sólo ambiertarlo plenamente no en el estilo en que fué concebido, sino disponer sus servicios y dependencias con el menor detrimento de su belleza arqui¬ tectónica. Capilla mayor y nave del crucero Ocupaba el centro del presbiterio un baldaquino de estilo neoclásico, construido en el último tercio del siglo XIX, en el que se veneraba la notable escultura del Santo Titular y rema¬ taba el cupulín la pequeña figura de San Sebastián. Pasando luego a la nave transversal por su brazo del Evan¬ gelio, se bailaba primeramente un sencillo retablo con la imagen del Sagrado Corazón de )esús, desprovistas ambas obras de mé¬ rito artístico, y luego, mediante sencilla reja, se ingresaba en la capilla perteneciente a la cofradía de la Sentencia de Cristo y Nuestra Señora de la Esperanza, cubierta por cúpula sobre pechinas. Tres retablos, pertenecientes al estilo del siglo XVIII, había en ella, donde recibían culto la imagen de la Virgen de la Esperanza, en el central, la estatua de Nuestro Padre Jesús, titu¬ lar de la Cofradía, y la interesante escultura de Nuestra Señora del Rosario, que daba nombre a una hermandad y que en 1793 se unió canónicamente a la referida Cofradía, ^ en los laterales. La bellísima escultura de vestir de Nuestra Señora de la Es¬ peranza, tan arraigada en los sentimientos religiosos del pueblo sevillano, ha sido atribuida por unos autores al círculo de Pedro Roldán al insigne imaginero Benito de Hita y Cas¬ y por otros tillo, sin que documentalmente podamos concretar su filiación artística ni haya, por otra parte, en la imagen elementos para enjuiciar. I. Bermejo. Ob. citada, pág. 190. 75 figura de Nuestro Padre Jesús de la Sentencia, fué ejecu¬ La tada por el escultor Felipe Morales Nieto, según escritura otor¬ gada en 1654. Ï La Virgen del Rosario, que fué de talla en opinión de Gon¬ zález de León, 2 es interesante imagen de vestir, atribuida al famoso escultor Pedro Duque Cornejo, 3 sin que conozcamos los fundamentos de tal asignación. Por laudable previsión de los cofrades, dichas imágenes se hallaban ocultas fuera del templo al ocurrir los sucesos revolu¬ cionarios, salvándose del incendio que consumió los citados retablos y demás objetos y enseres existentes en la capilla. Las manos de la referida imagen de Nuestra Señora del Rosario, perecieron en el incendio, habiéndolas sustituido el escultor Sr. Castillo. En el lado de la existia en el tes¬ Epístola de la citada nave, tero un sencillo retablo con interesante imagen de San José, llevando en sus brazos al Niño Jesús, obra del siglo XVIII. Sobre él se observan huellas de una pintura antigua, cuyo asun¬ to y caracteres no hemos llegado a conocer. Frontera capilla de la Virgen de la Esperanza, hállase) a la según hemos referido más arriba, la Sacramental. Se ingresa me¬ diante interesantísima reja, compuesta de cuerpo y friso, con balaustres, y sobre ellos bello remate formado por ostensorio central y motivos geométrico-vegetales, con cabezas de ángeles alados, laterales. En una cartela contiene la fecha de 1623. Por 1. Esta nota la conocemos por el pie de una fotografía de la imagen, publicada en «ABC», de Sevilla, el 19 de febrero de 1930. La documenta¬ ción a que se alude, fué hallada en el Archivo de Protocolos Notariales de esta ciudad, por D. Enrique Respeto. 2. Noticia histórica y artística... I, pág. 69. Debemos advertir que la imagen del Niño Jesús que acompaña a la 3. imagen, parece obra muy anterior a la época de Duque Cornejo, no obstante sus evidentes restauraciones. 76 la acción del fuego ha sufrido retorcimientos y deterioros de consideración. Lacapilla debió sufrir renovación importante quizás en la citada fecha y probablemente alguna otra posterior. Su bóveda octogonal con interesantes pinturas, cuyos asuntos no hemos podido averiguar a excepción del busto de un Obispo, fué en¬ calada y sobrepuesta de pilastras; picoteándose los frescos para enlucir. Las trompas de apeo quedaron convertidas en sencillas pechinas, pintándose en ellas las figuras de los Evangelistas; de los cuales se distinguen claramente las de San Juan y San Mateo. Suretablo, aunque no ofrecía el Ínteres que tendría el que en 1625 terminaba para dicha capilla el maestro dorador Fran¬ cisco Caraballo, ^ no dejaba de tener importancia. En él se ve¬ neraba una bella imagen de la Inmaculada, atribuida también a Duque Cornejo. Decoraban la capilla grandes lienzos con esce¬ nas eucarísticas y alegoría de la Concepción. Tanto el retablo, como la imagen y pinturas fueron vorazmente consumidos por la incultura marxista. Nave central Sobre el arco toral que da acceso al crucero, se hallaba una bellísima pintura de la Inmaculada, de escuela sevillana del pri¬ mer cuarto del siglo XVII. A los pies de la nave, estaba el coro, cuya sillería era de escaso mérito artístico. Reseñaremos, dos ménsulas con las es¬ culturas de San Ignacio de Loyola y San Felipe Neri; y unas Muro Orejón. Pintores i. y doradores. Does, para la Hist, del Arte en Andalucía. VIII. pág. 79. 77 interesantísimas cornucopias con las imágenes del Arcángel Rafael y de San Diego de Alcalá. Ninguna de éstas logró salvarse del incendio. Nave del Evangelio En la cabecera, un retablo neoclásico con la escultura de San Antonio de Padua. Se observan sobre él restos de una pin¬ tura antigua hemos identificado. que no A continuaciónun retablo del siglo XVIII, donde recibía culto la imagen de la Inmaculada Milagrosa. En él se hallaban las esculturas de San Francisco de Asís, Santo Domingo de Guzmán y San Juan Bautista. En la capilla lateral, un retablo neoclásico dedicado a la Virgen del Carmen, y en cuyo ático se hallaba una pintura de Santa Lucía. Siguiendo la retablo del siglo XVIII, en el que se nave, un veneraba el inteixsante grupo de Santa Ana, dando lección a la Virgen, atribuido a Benito de Hita y Castillo. También forma¬ ban parte del retablo las imágenes de San Francisco de Paula, San Antonio de Padua, y San Miguel, en el ático. En el testero de los pies de la nave, una pintura al fresco representando a San Cristóbal. Nave de la Epístola En el colateral, la bellísima escultura de Santa Ma- testero crina, interesante talla de escuela sevillana, hacia 1600. Seguía un retablo sencillo con la imagen de San Juan Nepo- muceno, de mediano mérito artístico. En la capilla del Bautismo, buen retablo de hacia 1700, con 78 fustes de columnas, heliocídeos en su tercio medio. En él se ha¬ llaban, la pintura de Nuestra Señora de Belén, y las esculturas de San Pedro y San Pablo. En el ático, relieve del Nacimiento. En otro retablo, bella imagen del Crucificado, obra del es¬ cultor Pedro Nieto, en 1630. ^ En la Sacristía y en el Archivo, sitos en esta nave, lienzos representando el Martirio de San Lorenzo, el Tránsito de San Francisco de Asís, y otro con la figura del Patriarca San José. Todas estas interesantes obras de arte se perdieron en la ruina del templo. GERÁMtCA El zócalo que reviste el ábside de San Gil, es el más impor¬ tante de los alicatados de mosaicos que existen en las iglesias sevillanas. 2 De las siete caras del ábside sólo las dos primeras de cada lado están cubiertas con alicatados, incluso las columnas de las aristas; 3 la central también tiene uno pequeño 4 de las mismas características que los otros. Gestoso 5 ha creído obra de la época de Don Pedro la con¬ fección de alicatados, agrupándolos para hacer esta afirma¬ estos ción con los del Alcázar sevillano—ejecutados probablemente durante la restauración efectuada por el mencionado monarca— y con los de San Esteban y ventana de Omnium Sanctorum Sin embargo, un detenido estudio de los mismos nos hace ver ciertas diferencias que creemos precisas tener en cuenta para fechar lo más aproximadamente posible estos alicatados. 1. C. López. Desde Martínez- Montañés hasta Pedro Roldán. pig. 8q. 2. Gestoso. Barros Vidriados, pág. 86. Guichot. Ob. cit. pig. 2^2. 3. Miden de alto 3,74. 4. Mide de alto 0,38. 5. Ob. cit. pág. 81. 79 Los zócalos del Alcázar, basc de lacerías, compuestos a tienen trazadas éstas siempre con cintas blancas y el motivo fundamental del dibujo comprende todo el tablero; por el con¬ trario en San Gil y también en Omnium Sanctorum, los table¬ ros de lacerías indican este dibujo sólo con la forma de las pie¬ zas empleadas y por el diferente colorido de las mismas, no existiendo el motivo de las cintas blancas, que permitían, en los zócalos del Alcázar, formar dibujos de tracerías complicadí¬ simas. Gestoso notó esta falta de las líneas blancas, asegurando que ambos procedimientos eran típicos de la XIV.^ centuria, pero creemos que dicho defecto es indicador de primitivismo en San Gil con relación a los del Alcázar; más aún, cuando en los mosaicos del ábside apenas se emplean las piezas de lados curvos y si algunas los tienen, muy pocas, son imperfectos. Por el contrario, en el Alcázar hay paños completos a base de esta decoración y con una perfección ta! que encajan exacta¬ mente atendiendo a las piezas unas en otras; en otro aspecto y que la decoración del ábside es predominantemente rectilínea, salvo el tipo de ajedrezado que se ve en algunos plintos del Alcázar, el resto no se reproduce en éste. Por ello y teniendo en cuenta el motivo de estrella empleado en San Gil, muy parecido al del pavimento de la capilla de la Piedad de Santa Marina, dispuesto en la misma forma carente de cinta blanca, y que el Sr. Osma ^ ha demostrado suficientemente que es obra de la segunda mitad del XIIÍ, creemos que el zócalo del ábside de San Gil sea también una obra de fin de siglo, hacia 1300. Elfuego ha desprendido parte del mencionado zócalo; espe¬ ramos que en las obras de restauración que comienzan, se lleve a cabo su reposición. l. Azulejos sevillanos del siglo XIII. 80 ORFEBRERÍA Y BORDADOS Laiglesia de San Gil no tenía, como las anteriores, gran número de objetos de orfebrería y ornamentos, dignos de men¬ ción por su valor artístico. El núcleo más importante—por su cantidad—aunque mo¬ derno, lo constituía el perteneciente a la Hermandad de Nues¬ tro Padre Jesús de la Senten'cia. El incendio provocado por la turba impía destruyó totalmert^e las dependencias en donde se guardaban los objetos mencionados, perdiéndose éstos por completo. De los escombros han sido retirados varios fragmentos de objetos de plata, destruidos casi en su totalidad por la acción del fuego; entre ellos han podido identificarse piezas de osten¬ sorios, cálices, copones, portapaces, cruces procesionales, vinaje¬ ras, etc. Han sido rescatados dos copones que sólo presentan como desperfecto la pérdida del barniz y ennegrecimiento de la plata. Uno de ellos, decorado con motivos de rocalla, lleva la inscripción siguiente: ESTE COPON ES DE LA HERMANDAD DEL SANTISIMO I ANIMAS DE SAN JIL. AÑO DE 1756 AÑOS. El otro más moderno tiene esta otra inscripción: ESTE COPON ES DE LA HERMANDAD DEL SANTISSIMO SACRAMENTO Y ANIMAS BENDITAS Y PURA CONCEPCION. SE RENOVO SIENDO MAYORDO¬ MO DON MANUEL DE LAS DAMAS AÑO DE 1800. Merece también ser citada la siguiente inscripción que osten¬ ta el pie de uno de los cálices destruidos: CAROLVS III DEI IGRATIAI ET VIRTVTE. SIENDO LIMOSNERO MAYOR D. S. M. EL EMMO. SR. CARDENAL [PATRIARCA DE LAS INJDIAS Y ARZO¬ BISPO DE SEVILLA. AÑO DE 1779. 81 Entre los ornamentos, todos desaparecidos, recordamos co¬ mo obra de gran valor artístico una magnífica capa pluvial de terciopelo carmesí con tira bordada en oro y sedas, de fines del XVI. ^ I, Fué expuesta en la Ibero Americana con el núni. 702. IGLESIA PARROQUIAL DE OMNIUM SANCTORUM El edificio que ahora ocupa nuestra atención, ofrece la es-\ tructura común al tipo parroquial de iglesias mudejares sevillà-; nas; compuesta de planta basilical, tres naves, ábside profundoj en la central, testero plano en las laterales, cubiertas a un agua! las de éstas y en artesa la de aquélla. Muy complejo es el estudio arquitectónico de este templo, como el de la casi totalidad de los del estilo, por la falta de do¬ cumentación; haciéndose necesario proceder mediante hipótesis cimentadas la crítica artística en y en noticias de carácter fidedigno. No obstante que el analista Ortiz de Zúñiga declaró de mo¬ do contundente ^ que nada hay en este edificio que suponga mayor antigüedad la de la reconquista hispalense, no faltan que críticos que piensan en la mezquita, originariamente fundamen¬ to del templo cristiano; ^ de la cual sería resto importantísimo su alminar, hoy torre eclesiástica. El mismo analista ha transmitido las noticias referentes nos a la limosna del infante D. Dionisio de Portugal, 3 ofrecida con 1. Anales... Año raói. I. pág. 351. 2. Gestoso. Sevilla Monumental. I. pág. 124 y 224. 3. Obra y volumen citados, pág. 273. 83 ocasión de su estancia en Sevilla, durante el primer decenio del último tercio del la cual se enriqueció esta siglo XIII, con iglesia, y la reedificación de la misma a partir de 1356, bajo el gobierno de Pedro I de Castilla y León; ^ que cierra con bro¬ che de oro la trascendente etapa cultural que para el Occiden¬ te peninsular significaron los monarcas de la familia Borgoña. Del estudio de su composición y elementos, deducimos con Ortiz de Zúñiga, y procuraremos razonar luego, que cuanto hoy es allí objeto de estudio, puede ser identificado con la etapa constructiva post-reconquistadora. Incluso su torre, cuyos ele¬ mentos decorativos por su intenso mudejarismo podrían prestar¬ se afáciles equívocos, creemos que ha sido construida, o al menos reconstruida, en momento avanzado del período mu- dejárico. Si en efecto la donación del infante portugués llegó a tra¬ ducirse arquitectónicamente, como permite suponer la noticia referida, no hallamos para identificarla más que la portada principal del templo; si no se trata de obra arcaizante en la se¬ gunda mitad del siglo XIV, como en ocasiones hemos llegado a suponer. El examen detenido de la planta y alzado del edificio, y el análisis de trozos de aparejos, marcados en diversos lugares de lafábrica, autorizan a considerar como pertenecientes a un mis¬ mo núcleo arquitectónico, encuadrado en idéntico marco cro¬ nológico, a la iglesia propiamente dicha, con su profundo áb.side central, y a la torre; salvo la moderna adición de gusto clásico que claramente revela su disonancia con el resto. Capítulo apar¬ te hemos de hacer con la capilla Sacramental y la escalera de acceso a la cubierta de la capilla mayor, que aun dentro de la construcción medieval, parecen de época posterior a lo anterior¬ mente reseñado. I, Ob. citada. II, pág. 1^2. III, pág. 239. 84 En efecto, tanto el gran espacio rectangular que ocupan las naves, de mayores dimensiones que las comunes a los edificios sevillanos del estilo, como el profundo presbiterio, de dos tra¬ mos rectangulares previos al ochavo terminal, responden por sus caracteres al estilo conocido hasta ahora como propio de la mitad del siglo XIV; pudiendo relacionarse con la referida re¬ construcción acaecida a partir de 1356. En la obra varias veces citada del profesor Angulo, se estudian los pormenores de or¬ namentación y se identifican con la de esta iglesia, varias cabe¬ ceras de templos sevillanos, como las de San Andrés y San Esteban. ' Mayor interés ofrece el análisis de los varios aspectos que en la torre pueden señalarse. Dos opiniones contradictorias se han emitido sobre su filiación artística que concurren en defini¬ tiva a subrayar el interés que la fábrica representa. Decidiéronse algunos, en consideración sin duda a las pro¬ fundas relaciones que se notan entre sus elementos decorativos y los correspondientes de los paramentos de la Giralda, a clasi¬ ficarla, como ella, producto de la huella cultural almohade, de tan notoria importancia en nuestra ciudad. 2 Otros, por el con¬ trario, pensaron que no hay para afirmar lo ante escrito sufi¬ cientes elementos de juicio, decidiéndose por incluirla entre la numerosa y bella serie de obras que los alarifes mudéjares de¬ jaron en Andalucía. 3 Las razones en que ambas tesis se funda¬ mentan, si bien constituyen juiciosos alegatos, carecen en defi¬ nitiva de fuerza probatoria. Por nuestra la opinión en un doble jui¬ parte, razonaremos cio que abarque de un lado el estudio de los elementos cons¬ tructivos y de otro los ornamentales. Constructivamente halla 1. Arquitectura inudéjar sevillana... pág. ^2. 2. Gestoso. Obra y volumen citados, pág. 12^. 3. Angulo. Ob. cit. pág. 151- 8.5 mos el macizo rectangular de la torre con un añadido para el caracol, que se desarrolla en torno a un espigón de clara estruc¬ tura cristiana, adosado al muro de levante de aquélla; todo ello construido fundamentalmente de ladrillo, de aparejo semejante al del templo y salvo en la medianería con el muro del Evange¬ lio de la iglesia, concebido como elemento exterior y terminal. En la citada escalera se desarrolla su cubierta en bóvedas de aristas de sección triangular, semejando trompas, y otra en el tramo el primer descanso de la torre, inmediato al ingreso en de crucería gótica, sobre planta irregular. Curioso también y de notorio interés es el cambio que en esta parte de la cons¬ trucción se opera en la escalera, que desde aquí abandona la forma del caracol para desenvolverse siguiendo los muros de la construcción. Para ello el anónimo alarife precisó un soporte octogonal de ladrillo, de la forma corriente en Sevilla en las edificaciones del primer tercio del siglo XV. ^ Los ti¬ pos de arcos, copiados de los almohades, no aportan premisas de interés. Los elementos decorativos ofrecen asimismo datos de indis¬ cutible valor. En fundamentales podemos agruparlos; tres tipos paneles rectangulares formados por arcos mixtilíneos que, apean¬ do sobre columnillas, se cruzan entre sí determinando una serie de espacios romboidales, de la forma de los que entre los almo¬ hades recibían el nombre de sehka; motivos que se desarrollan en las enjutas de los arcos y demás espacios existentes entre éstos y su correspondiente alfiz; y por último, ménsulas de apeo del alero. Si procedemos al análisis de cada uno de los referidos tipos, advertiremos de antemano ménsulas pertenecen al es¬ que estas tilo de las que se construían en el siglo XIV; y el mismo Ges- toso, esforzado paladín de la clasificación de la torre como I. Advertido ya por Angulo en la citada publicación. 86 minarete almohade, lo ha reconocido así. ' Los motivos que decoran el exterior de los arcos, no ofrecen datos de interés, ya que pudieran haber sido almohades, a no ser por cierta rudeza de factura y talla que delata la mano de obra mudejárica. La or¬ namentación de verdadero valor, la constituyen los paneles lla¬ mados sekka. No obstante su imitación de los paramentos almo¬ hades de la Giralda, ofrecen datos diferenciales: la precitada tosquedad, tan lejos de la delicada ejecución de aquéllos; las co¬ lumnas de apeo de los arcos mixtilíneos, con capiteles que pare¬ cen francamente góticos; por último, los atauriques que se dis¬ tribuyen en el interior de los espacios romboidales del panel de Poniente, que aunque imitan los mismos de la torre mayor, rematan en algunos trozos por especies de macollas, de traza y ejecución cristiana. Las relaciones que guardan con análogos motivos de las portadas de San Marcos = y San Esteban, 3 obras de hacia 1400, no obstante la mayor finura de éstas, y las con¬ comitancias con el espíritu que anima las construcciones del Alcázar, edificado como se sabe por Pedro I, nos inducen a considerar la torre en su estado actual como obra francamen¬ te mudejárica. Mención especial hemos de conceder a la capilla de los Cervantes, construida bajo la torre, que se cubre por bóveda octogonal, sobre trompas. De su historia sabemos que en 1416, 4 fué concedida a Gonzalo Gómez de Cervantes para su enterra¬ miento y los de sus descendientes. Por todo lo expuesto, aparte su definición artística que apuntada queda más arriba, estimamos que la citada torre puede 1. Obra y volumen citados, pág. 128. 2. La reproduce Gestoso (Obra y volumen citados. Lámina colocada entre las páginas 272 y 273). 3. Reproduce un pormenor, Angulo, (Ob. cit. Lig. 83.) Véase, Angulo. (Ob. cit. pág. 152.) 87 formar parte de las obras de construcción o reconstrucción, iniciadas en el año referido de 1356. A la misma etapa arquitectónica creemos que pertenece el ventanal situado sobre la portada principal del templo. Su com¬ posición y la cerámica que en él se baila, ^ íntimamente lo relacionan con análogos elementos del referido Alcázar de Don Pedro. portada principal ha sido relacionada por Angulo ^ La citada con correspondiente del templo sevillano de Santa Marina, y la ambas formando parte del grupo por él establecido de obras anteriores a 1350. En efecto, los puntos de analogía entre ellas, su composición semejante, e incluso algunas notas comunes en tallado, confirman la acertada opinión del citado la técnica del profesor; mas hay aquí rasgos de torpeza no visibles en Santa Marina, y además el sentido estético que en medio del ambien¬ te deagradable puerilidad de algunos trozos, se observa en ésta, se trueca en la portada de Omnium Sanctorum, por cierto desenfado, que hace pensar, no obstante las apuntadas semejan¬ zas, en imitación de la segunda mitad del siglo XIV. En menos intensidad pero con alguna insistencia, puede comprobarse algo parecido en la talla de las cabezas zoomorfas que decoran la portada de la nave de la Epístola, claramente construida en la citada época. Todo ello debe sólo recogerse a título de opinio¬ nes hipotéticas la singular estructura de dichas por¬ ya que por tadas y por prestarse con relativa facilidad a ser elemento de acarreo, aparte su carácter adicional, pueden no someterse estric¬ tamente a la historia del edificio de que forman parte. Expuesto lo que antecede, precisa que nos ocupemos del problema que significa la capilla Sacramental. Claramente pare¬ ce deducirse del estudio de la planta y pormenores reseñados, 1. Gestoso. Barros Vicíriados. pág. 86. 2. Ob. cit. pág. z|6. 88 que es obra posterior la edificación de la iglesia y torre. a A ello nos induce el sobre parte de la fachada de montar la nave del Evangelio, a su disposición irregular y a presentar el muro del ochavo y torre, medianeros de dicha capilla, ca¬ racterísticas que acusan ciertamente haber sido ejecutados para ser vistos desde el exterior. Por otra parte, el tipo de bóve¬ da de crucería con que se cubre la capilla, es el de puntas de arpón, unidas por un ligamento, cubierta muy propia, además, del referido siglo XIV. Si por añadidura tenemos en cuenta que la sección de los nervios es de forma primitiva, concluire¬ mos teniendo que admitir una disposición arcaica, quizás ya en pleno siglo XV. De modo análogo podemos enjuiciar sobre la torrecilla de acceso a la cubierta de la capilla mayor. La forma de embutirse en la construcción del presbiterio y testero colateral, fácilmente visible en la planta, y la falta de trabazón constructiva con los muros adyacentes, delatan su posterioridad cronológica, aun cuando a nuestro juicio no tan remotamente que rebase el deci¬ moquinto siglo. I Como pormenores arquitectónicos de la fábrica citaremos la serie de columnas en que apean los nervios y arcos del presbiterio, de los cuales sólo se conservan con sus bellos capiteles los que ocultos se hallaban por el retablo mayor. Las demás fueron destrozadas para dejar toda la capilla al nivel de los paramentos, salvo las que sostienen el arco toral, cu¬ biertas por pilastras endoladas. A simple vista se advierten las restauraciones que sufrió el ábside, patentes en las ménsu¬ las barrocas de apeo, que parecen corresponder al estilo del siglo XVII. S in que nos inclinemos completamente por ello, debemos tener en cuenta la restauración acaecida en las postri- Véase la atinada observación de I. Angulo (ob. cit. pág. sobre el particular. 89 merías del siguiente siglo, ^ que pudo producir las aludidas novedades. Debemos también citar como curiosos pormenores, el entibo de dos contrafuertes del presbiterio, en el lado norte, por arco, la molduración originaria de los pilares en el lugar de apeo de las ojivas, que se advierte en un pequeño trozo del primero de la nave Evangelio, al caer parte del molduraje neoclásico del que los cubre, y la disposición de los rosetones de los pies de las naves laterales, eon lacena mudejar el eorrespondiente al la¬ do del Evangelio y con motivos flamígeros y estrella central, el opuesto. Por último, el artesonado fué construido el año 1793, según declaran las noticias publicadas por Matute. ^ El incendio acaecido el 18 del de julio arruinó pasado mes totalmente la iglesia, perdiéndose la mayoría de las joyas artísti¬ cas que atesoraba. Las naves quedaron sin cubiertas, desapare¬ cieron las bellas tribunas colocadas en las cabeceras de las naves laterales, y el rico archivo parroquial quedó consumido entre las llamas. Capilla mayor Presidía el te.stero un retablo de estuco, perteneciente al estilo neoclásico, de escaso mérito artístico. Matute nos trans¬ mitió las noticias referentes a su historia, por las cuales sabemos que seconstruyó el año 1793, por el maestro escultor D. José González. 3 Ocupaba el camarín central la interesantísima estatua de Nuestra Señora de Todos los Santos, tallada por el maestro imaginero Roque de Balduque, hacia 1554, según delata su es- 1. Matute. Anales... III. pág. 133. 2. Obra, volumen y página citadas. 3. Anales... III, pág. 135. 90 tilo, y la noticia documental ha llegado hasta nosotros. ^ que No obstante las diversas restauraciones sufridas, que a simple vista se advierten, conserva la escultura su sentido originario. Figuraban en repisas laterales situadas en los intercolumnios, dos notables imágenes representando a Santa Bárbara y Santa Cata¬ lina, trasladadas a esta iglesia en las postrimerías del siglo XIX. Sobre el entablamento se hallaban las figuras, de Santo Domingo y San Basilio, y rematando, un Crucificado de pasta, con la Dolorosa hincada de rodillas a sus pies. Colgadas en las paredes de la capilla se hallaban los lienzos siguientes: Apostolado, de escaso interés artístico; Santiago en la batalla de Albelda; la historia de la Calle de la Amargura; y uno interesante, donado por la familia Aponte, representando el martirio de San Lorenzo. Dos buenos pulpitos de hierro forjado, fechado el del lado de la Epístola en 1624, se situaban en los machones del arco toral. Por el muro del Evangelio del presbiterio se ingresaba en la Sacristía, pequeña pieza que guardaba obras artísticas de noto¬ rio interés. Eran éstas, la imagen del Crucificado, de tamaño aca¬ démico—iconográfica y artísticamente, perteneciente al último tercio del siglo XVI—que formó parte del importantísimo reta¬ blo concertado por el famoso escultor Andrés de Ocampo, en 1592, ^ para la capilla principal, y que subsistió, al parecer, has- 1. Hernández Díaz. Arte y artistas del Renacimiento en Sevilla. Docs. para la Hist, del Arte en Andalucía. VI. pág. 39. 2. C. López. Desde Martínez, Montañés hasta Pedro Roldan, pág. 90. En la pág. 179 se transcribe la eseritura de coneierto del pintor Juan Chacón, obligándose a pintar y dorar el retablo. Conocemos asimismo una carta de pago del citado A. de Ocampo, por la obra de dicho retablo. (C. López. Desde Jerónimo Hernández, hasta Martí¬ nez, Montañés, pág. 66.) La referida imagen de Crucificado, de gran interés iconográfico, puede ser identificada entre la producción del susodicho imaginero. 91 ta las postrimerías del siglo XVIII; ^ una singular tabla, pintada entre 1630 y 1687, ^ donde se contenía la planta de la iglesia con los pormenores de distribución de las fosas necrológicas, y en la que se pintaban someramente los retablos e imágenes que en dicha se hallaban; y época allí por último, algunas cornuco¬ pias de no despreciable valor. Salvo la imagen de Nuestra Señora, ya referida, que por laudable previsión de su Hermandad, se hallaba fuera del tem¬ plo, y los pulpitos nombrados, que han sufrido desperfectos, todas las demás obras de arte enumeradas perecieron en el in¬ cendio del edificio. Con este al descubierto en el muro motivo, han quedado del Evangelio del presbiterio, muy próximo al ochavo, un trozo de yesería mudejárica—constituida por atauriques, arquivoltean- do una ojiva, que formaría probablemente una puerta, y bellas labores de lazo—difícil de precisar su fecha, aun cuando la cree¬ mos situada hacia 1400. Nave del Evangelio Ocupaba la cabecera de la nave una tribuna para el servicio de los Marqueses de la Algaba, decorada con pinturas. En el testero colateral, un retablo neoclásico que servía de Sagrario, conteniendo interesante pintura con alegoría eucarísti- 1. González de León (Noticia histórica... I. pág. 43) afirmó que el re¬ tablo antiguo de la capilla mayor poseía buenos bajos relieves. Esto demues¬ tra debió quitarse en que fecha no muy lejana al año 1793, en que se hicie¬ ron en iglesia las obras que referidas quedan en su lugar correspondiente. la De forma pudo llegar viva a G. de León la noticia de sus caracteres. esa 2.Hacemos esta afirmación basados en que se contenía el retablo Sa¬ cramental, terminado en 1630, y aun no se incluía el de la Virgen de Gracia, concertado en 1687. 92 ca, ejecutada en 1631 por Francisco Varela, ' notable pintor de imaginería. En dicho retablo figuraban las siguientes esculturas: una bella Inmaculada de escuela sevillana, de la primera mitad del siglo XVII; San Rafael, y San Isidro labrador, tallas en barro atribuidas al escultor Cristóbal Ramos. Siguiendo la nave hallábamos otro retablo, neoclásico tam¬ bién, con un notable lienzo de Animas pintado por Francisco Reina, ^ del círculo de Zurbarán. Retablo de la Inmaculada, interesante ejemplar barroco de hacia 1680, salvo la hornacina central reconstruida a princi¬ pios del último tercio del siguiente siglo. Represéntase a la Inmaculada, según aquel tipo iconográfico en que emerge la imagen de María de una azucena, que brotó de dos troncos de lirios nacidos de los corazones de San Joaquín y Santa Ana. El siglo XVIII interpretó la escena con cierta libertad en el sim¬ bolismo, que explica las novedades aquí advertidas. Las esculturas son de mediano mérito, de fines del siglo XVII. En el camarín figura también una pequeña escultura de San José, ca¬ rente de mérito artístico, y en el ático del retablo interesante imagen de un Santo franciscano, que pudiera representar a San Diego de Alcalá. A continuación un interesantísimo retablo, concertado por el maestro escultor Tomás Guizado en 1723, y en el que traba¬ jaba dos años después, 3 al parecer. En el camarín se veneraba una devota imagen de Nuestro Padre Jesús, en el acto de la Flagelación. Figuraban además en él en relieve, las imágenes de San Roque, San Sebastián y la Virgen de Lourdes y en medallón la figura de un ángel portador del paño de la Verónica. 1. C. López. Arquitectos, escultores y pintores vecinos Ac Sevilla. pág. 2oq. 2. G. de León. (Noticia... I. pág. 43.) 3. H. Sancho. Arquitectura sevillana del siglo XVIII. Docs. para la Hist, del Arte en Andalucía. VIL pág. 68. 93 Pasada la puerta hallábase la capilla Sacramental, con bella portada y reja barrocas del primer tercio del siglo XVII. ' En ella se daba culto en sencillo retablo a una imagen de la Inmacu¬ lada, hecha para vestir, y a cuatro esculturas de los Evangelistas. Hallábase colocada en la capilla un interesante tabernáculo de madera, que pudiera identificarse con el que concertó en 1636 Domingo González, maestro arquitecto, y el Beneficiado Juan Flecher. ^ Ocupa el último lugar de la nave la capilla de los Cervan¬ tes, donde se hallaba la pila bautismal, cerrada por bella reja barroca, con la siguiente inscripción: Capilla y entierro del muy Noble Caballero Gonzalo Gomez de Cervantes y de la muy Noble Señora Doña Beatriz Lopez Bocanegra su muger y de sus descendientes y sucesores. Año La presidía un interesantísimo retablo protobarroco, ejecu¬ tado por el maestro arquitecto y escultor Diego López Bueno, y de cuya hechura otorgaba éste carta de pago en 1628. 3 Esta¬ ba compuesto por dos cuerpos, un ático, y cartelas laterales con escudos heráldicos de los patronos. Figuraban en él las siguien¬ tes pinturas, concertadas en 1634 por el maestro Francisco Va¬ rela: 4 La Flagelación del Señor, el Bautista y Santa Catalina, en el primer cuerpo; Cristo Crucificado, la Virgen y San Juan Evangelista, en el segundo cuerpo; el Padre Eterno, en el ático. En el testero de los pies, un sencillo retablo con la imagen del Cristo de la Humildad, perteneciente a la Cofradía de la Cena Sacramental. 1. Bartolomé Franco, maestro dorador, cobró en 1628 el valor de la pintura del techo y reja de la capilla. (Muro Orejón. Pintores y doradores. Does. para la Hist, del Arte en Andalucía. VIII. pág. 69.) 2. C. López. Arquitectos, escultores... pág. 55. 3. C. López. Arquitectos... pág. 84. (Véase Hernández Díaz. El retablo sevillano en el siglo XVII. Sevilla y la Semana Santa. 1931.) q. C. López. Desde Martínez, Montañés... pág. 206, 94 Nave central j Ningún objeto artístico de verdadero interés ^ hemos de ci¬ tar en esta nave. Reseñaremos solamente el órgano que maciza¬ ba la penúltima arcada, común con la nave descrita más arriba, el cancel de caoba procedente de la iglesia de San Basilio, y dos cruces de hierro forjado; sobre todo la que llaman la Cruz Verde, labrada al estilo del si glo XVIII. Nave de la Epístola Bajo una tribuna de caracteres semejantes a la frontera, ocu¬ paba el testero un retablo neoclásico, presidido por la interesan¬ te imagen de San José con el Niño Jesús en los brazos, según la moda iconográfica Josefina del siglo XVIII. En él, además, se veneraban una notable escultura de San Antonio de Padua, y la efigie moderna de San Luis Gonzaga. = Siguiendo la nave, hallábase un retablo pequeño, de estilo rocalla, con la imagen del Crucificado del Amparo, de tamaño académico, y una figura de Dolorosa, pintada en lienzo. A continuación, el interesantísimo retablo barroco, modelo en su género, de Nuestra Señora de Gracia, ^ concertado por 1. La parroquia poseyó un buen coro, que en 1627 se citaba como modelo para ejecutar el de la iglesia de San Pedro de Sevilla. (Muro. Artífices sevillanos de los siglos XVI y XVII. Does, para la Hist, del Arte en Anda- lucia. IV. pág. 34.) 2. Véase el estudio del mismo y su reproducción, en el artículo de Hernánder Díaz, Papeletas para la historia del retablo en Sevilla, durante la segunda mitad del siglo XVII. Cristóbal de Guadix. Sebastián Rodríguez,. Fran¬ cisco y Baltasar de Barahona. Boletín de Bellas Artes, núm. 3, pág. ir, lámina V. 9.5 el maestro arquitecto Sebastián Rodríguez, en 1687. ^ En su camarín veneraba la bonita escultura de vestir de la Titular. se Inmediato a dicho retablo se hallaba otro de gran interés, donde recibía culto la imagen gótica del Cri.sto de la Buena Muerte, obra interesantísima del siglo XIV, acompañado por una devota escultura barroca de Nuestra Señora de los Dolores, y de San Juan. Arquitectónicamente el retablo ofrece destacada importancia, en atención a la cronología que se le atribuye. En efecto, del examen de la tabla reseñada en la Sacristía, donde se pintaban los retablos de la iglesia, y aun de su propia composi¬ ción, deducíase que era el destinado a contener el lienzo de Va¬ rela de la Alegoría eucarística, referido al citar el retablo del Sagrario. Si ello llegara a demostrarse, lo tendríamos documen¬ tado como obra del maestro arquitecto y escultor Luis Ortiz de Vargas, que lo contrató en 1629; cancelando la obligación el siguiente año. ^ Bien es cierto que expresamente quedaba con¬ venido que las columnas serían estriadas y entorchadas y no con la decoración geométrica que revestía sus fustes; pero ello, que podría ser motivado por razón puramente circunstancial de gus¬ to o conveniencia, tiene importancia porque dicha forma deco¬ rativa de las columnas barrocas, que hasta ahora creíamos había sido introducida en el retablo sevillano del siglo XVII por el arquitecto cordobés Felipe de Ribas, lo hallamos con unos años de antelación en el que nos ocupa. En el remate se hallaba un lienzo con la figura de J esús atado a la Columna, del estilo de Varela. En el trozo de muro sobre que apoyaban estos retablos han 1. Muro. Artífices sevillanos... Does, para la Hist, del Arte en Anda- lucia. IV. pág, ico. 2. C. López. Arquitectos... pág. 120. En la pág. 139 se transcribe la escritura en virtud de la cual el maestro escultor Juan de Remesa! se constir tuyo en fiador de Luis Ortiz. 96 FtRiû: (*Co™,,P~ L/CZ^LA l/lOO ^Bh Capilla /ACBA.*\LflTALyEfCALEÍUmPRE/BlTLniO Jo/t t^QQjtno FtVtPt ^ * AKEXO/AODEtUlo/ Pian? Ar*acJa0oa BCOs^AP Iglesia ¿e Omnium Sanctorum. — Planta. SHJaernná1cdh.oz../ De p«Eostudri.», aparecido unos restos decorativos del mayor interés. Primera¬ mente hallamos un relativamente bajo, encuadrado por arco interesante yesería mudejárica constituida por atauriques y lazos, que podemos fechar hacia 1400. El intradós de dicho arco está decorado con pinturas distribuidas en cuadrantes de dos tipos: unos con hojas de cardo muy estilizadas y otros con figuras va¬ roniles, portadoras de banderolas, que pueden ser imágenes de Profetas. El fondo del espacio que el arco inscribe está deco¬ rado con un ajedrezado. Estas pinturas, por su aire renacentista, pudieran clasificarse en el primer cuarto del siglo XVI. El con¬ junto del arco estaba tapiado por una citara, sin duda prepara¬ toria de la anteposición del retablo. Inmediato al arco citado debía hallarse de idénticas pro¬ otro porciones decoración de yeserías, a y juzgar por ciertos atisbos; mas se le sobrepuso una pintura, al parecer de la Encarnación, que fué picoteada para enlucir. Tras el citado retablo de la Virgen de Gracia han aparecido otras pinturas que no hemos logrado identificar. Siguiendo el recorrido de la nave y pasada la puerta del Sur, se hallaba un retablo neoclásico donde recibía culto la imagen de Jesús, de la Cofradía de la Sagrada Cena, obra del escultor Gutiérrez Cano. A continuación, una pintura al fresco de San Cristóbal en¬ cuadrada por rico marco de estilo rocalla, y por último, ocupan¬ do el testero de los pies, otro retablo de gusto neoclásico y en él la imagen de Nuestra Señora del Subterráneo, de la referida Cofradía. Salvo losobjetos artísticos de hierro, que han sufrido des¬ perfectos, y las imágenes citadas de la Cofradía de penitencia ocultas fuera del templo durante los sucesos, toda la riqueza reseñada en las naves ha perecido en el incendio. 97 ORFEBRERÍA Contaba la iglesia de Omnium Sanctorum con una variada y rica colección de objetos de orfebrería que por fortuna fue¬ ron salvados en gran parte del incendio y saqueo que destruyó este templo. Entre ellos, llama la atención por su importancia, una serie de objetos del tercer cuarto del siglo XVI. Son éstos, una cruz parroquial de plata—quizás el de fecba más remota del grupo— con una inscripción que dice omnium sanctorum, y en el mismo brazo, al pie, por el anverso, la fecha de 1550; ^ un porta-viático de plata dorada, repujada y cincelada, rematando en templete y cruz. Es, sin duda, la pieza más interesante del grupo, atendiendo a sus proporciones ^ y finura del cincelado de los relieves que tiene en el pie y en su cubierta, que mues¬ tran la pericia de un gran orfebre. Companero de él es un cáliz 3 de plata dorada, cuyo pie y parte inferior de la copa presentan motivos decorativos análogos a los empleados en el porta-viático. También puede colocarse en este grupo, otro cáliz de plata dorada, 4 decorado con motivos planos y más sencillos que los anteriores. De principios del siglo XVII es una gran cruz parroquial de plata dorada, repujada y cincelada. 5 El pie tiene forma de tem¬ plete circular con columnas pareadas de estilo dórico; en el in¬ terior lleva cuatro recuadros con relieves muy bien ejecutados que representan a San Pedro y San Pablo y los Santos Juanes. El medallón circular que sirve de fondo al Crucifijo ostenta otro 1. Mide de alto 0,72. 2. Mide de alto 0,43. 3. Mide o,2q. fué expuesto en la Ibero Americana con el núm. 1534. 4. Mide 0,26. 5. Mide de alto 0,86. interesante relieve la figura de la Piedad. De esta misma con época es un cáli^ de plata, ^ decorado con motivos planos. De la segunda mitad del siglo XVII es un portapaz de plata, con imágenes y aplicaciones de plata dorada. ^ Repre¬ senta una hornacina con la figura de la Concepción; dos columnas sostienen el entablamento y la hornacina superior que, más pequeña, tiene la figura del Cordero Pascual. Aunque no exento de detalles, la ejecución de este portapaz presenta bas¬ tante rudeza. En el basamento lleva la inscripción siguiente: de ómnivm sanctorvm, año 1659; y al rcvcrso esta otra: siendo mayordomo fernando rico. Del siglo XVIII tenemos en primer término un precioso relicario de plata repujada y cincelada en forma de templete. 3 En el pie tiene esta inscripción: el año de 1727 dieron esta reliquia del señor san christoval, con su authentica, a esta iglesia, parroclial, omnivm sancto¬ rvm en dicho año se pvso en este relicario que se hizo con las limosnas ofrecidas al santo. De fecha aproximada a este relicario, de hacia 1730, es un copón de plata dorada, repujada y cincelada. 4 De la segunda mitad del siglo son dos lámparas de plata, decoradas con motivos rocalla. Una de ellas 5 tiene la siguiente leyenda: se hizo a solicitvd de benigno año agvdo. de i769. 1. Mide 0,23. Mide 0,26 Fué expuesto 2. X 0,12. en la Ibero Americana con el núm. 2281. •3. Mide 0,35 de alto. 4- Mide 0,35. 3. Mide 1,10 de alto con las cadenas. 99 La otra, ^ un poco mayor, también tiene otra inscripción, que dice: ESTA LAMPARA DEL ALTAR MAYOR DE ESTA IGLESIA DE OMNIVM SANC- TORVM SE COSTEO CON LIMOSNAS QUE SOLICITO EL BACHILLER DON PE¬ DRO ORTEGA CVRA I BENEFICIADO DE DICHA IGLESIA. AÑO 1775. Del mismo siglo XVIII podemos citar otros objetos, como un par de incensarios de plata, ^ un juego de vinajeras, un porta-viático, y dos ciriales. 3 Del pasado siglo son interesantes: Un cáliz de plata 4 y una naveta también de plata de estilo Imperio. Entre los objetos destruidos por el fuego se han rescatados algunos fragmentos de plata quemada; entre ellos se puede re¬ conocer el pie y trozos de una cruz de altar de plata dorada de hacia 1610. BORDADOS Han sido salvados del incendio buen número de ornamen¬ tos, entre ellos sólo merecen atención, por su valor artístico, un temo completo con capa pluvial de terciopelo negro bordado en oro, probablemente de hacia 1600. 1. Mide de alto con cadenas 1,55. 2. Miden de alto con cadenas 0,80. 3. Miden 2,00. Mide 0,31. 100 IGLESIA FILIAL DE SANTA MARINA Edificio mudejárico, de estructura y organización correspon¬ dientes al llamado tipo parroquial sevillano, del estilo. Como en tantos otros de esta ciudad, figura tradicionalmen- te en su historia, el qnp la mezquita i gne dio origen al edificio actual, y en igualdad de circunstancias con aquéllos, dicho antecedente se basa en eruditas hipótesis, fun¬ dadas a su vez en estudios arqueológicos de los restos conser¬ vados. Sin embargo, del examen analítico del templo que nos ocupa, y atín de la bella torre que le sirve, dedúcese que todo él puede ser plenamente identificado en la arquitectura cristiana; concediendo a lo sumo el aproveehamiento de alguna construc¬ ción anterior, si la hubo. Más importancia debemos conceder a la noticia que nos re¬ fiere las obras ejecutadas durante el reinado del monarca Pedro I de Castilla y León, ^ no sólo por la mayor verosimilitud de la tradición que sobre ella corre de siglo en siglo, sino por confir¬ mar el edificio las características arquitectónicas de la época. • Como ambas afirmaciones están fundamentadas en la autori¬ dad de eminentes críticos de arte y arqueólogos, precisa que 1. Gestoso. Sevilla Monumental... I. pág. 191. 2. Zúñiga. Anales... II. pág. 142. 101 analicemos las partes del monumento que se relacionan con las épocas referidas, para opinar en consecuencia. --^"En efecto, la torre actual de la iglesia, adosada al muro norte del edificio, y la capilla de la Cofradía de la Piedad, unida al frontero, han sido consideradas minarete y mihrab, respectiva¬ mente, de la mezquita que existiría, poco más o menos, sobre la -planta del templo cristiano. Por lo que hace a la posible negar de plano la torre, no es opinión que sustente su ascendencia alníohade, ya que ño hay para enjuiciar casi más 'elementos que los constructivos. Dividi¬ dos han estado los autores que sobre ella han escrito; y si de un lado se agrupan opiniones valiosas, no deja de tener el opuesto esforzados, defensores. Del estudio de los aparejos, no podemos establecer premisas de interés, por ofrecer carácter tradicional el que se emplea en estas construcciones. La organización de la torre está hecha en su escalera a base de bóvedas por aristas en los lados y baidas en los ángulos del primer tramo, y otras de medio canón o de cañón apuntado, más arriba. La cubrición de los pisos se hace por bóvedas baidas de ladrillo; presentando la del primer descanso unos nervios muy ligeros cruzados por sus claves y arcos formeros de medio punto. Los elementos decorativos de ventanas ^ y troneras están compuestos a base de atauriques y motivos geométricos, de di¬ fícil identificación. Citaremos, por último, el basamento de la cruz en que remata la torre, constituido por un pilarote reves¬ tido de cerámica, claramente mudéjar y quizás firóximo a 1400. Por todo ello y aun reconociendo no sólo la falta de elementos suficientes para formar claro juicio, sino la dificultad de estable¬ cer en la actualidad una seria separación entre lo-almohade y lo mudéjar, creemos que hay en la torre varios motivos que nos hacen clasificarla en esta última etapa constructiva,—probable- I. Angulo. Arquitectura mudéjar... pág. 149. mente en la segunda mitad del siglo XIV—entre las obras de la época de Pedro I; consignando las reservas pertinentes a la po¬ sible existencia de una edificación anterior que pudo ser recons¬ truida o adaptada en dichos años. —.—- La citada capilla de la Piedad, si por una parte ofrece la ' orientación hacia el Sur que fué corriente en Andalucía para / los mihrabs de las mezquitas, y de otra el intradós de su bóveda está ricamente decorado por lacerías, así como la profusión de mocárabes, atauriques, labor caligráfica y conchas, que recuer¬ dan análogos motivos morunos, no es menos cierto que és¿ también pudieran ser explicados por intenso mudejarismo en la mano de obra. Nos inclina ello, no tanto la citada lacería de a la bóveda, resuelta en su apeo en diez y seis paños, sobre doble sistema de trompas, sino la variada serie de motivos antes cita¬ dos. No obstante que de ellos sólo se conserva un trozo de lo primitivo, podría señalarse su posible origen granadino, llegado hasta aquí probablemente a través de los alarifes del Alcázar de Don Pedro. Por otro lado, si como parece deducirse de la bi¬ bliografía particular de la iglesia, toma cada día más cuerpo la opinión que identifica esta capilla con la que hacia 1415 mando hacer el Armador Mayor de las flotas reales Juan Martínez, ^ te- I. La noticia parece que arranca de Zúñiga, (Anales... II, pág. 333) quien refiere que por testamento otorgado el aq, de diciembre de 1411, fabri¬ có suntuosa capilla en Santa Marina para entierro de él y su mujer «que permaneee chapeada de hermosos azulejos». Gestoso, Osma y Angulo, entre otros, recogieron el testimonio, valorándolo, pero sin aportación documental alguna. De nuestras investigaeiones para lograr esclarecer este punto, transerÍ7 bimos a continuación lo que hemos averiguado: Institución de Jos capeUxnias que hi&o Juan Martinez Armador XXIIII° de Sevilla la una por sti anima i¡ la otra por las dninias de los señores Repes Católicos. Item-parece por un ■ traslado de una clausula del testamento que hizo e otorgo Juan Martinez Armador de la flota de los Reyes Católicos de gloriosa 103' nemos en consecuencia nuestra opinión decidida a favor de la clasificación mudejárica de la misma; y su cronología no ante¬ rior a las obras del referido Alcázar de Don Pedro, en la segun¬ da mitad del siglo XIV. Muy relacionadas con ella en estructura, son las bóvedas de las capillas del Bautismo, Divina Pastora y Sacramental, situa¬ das por este orden en la nave del Evangelio, de los pies a la ca. memoria fue de eíla Ciudad de Sevilla que es difunto que Veinticuatro que paso ante Juan Rodriguez escribano publico de ella en aq de Dcbre de iqi^ años que el susodicho mando que en una capilla que el hahia mandado hacer y se hizo la dicha iglesia de Santa Marina de esta Ciudad a honra y advoca¬ en ción del glorioso señor San Juan Apóstol y Evangelista para su enterramiento que se canten dos capellanias... Libro protocolo de la iglesia de Santa Marina, de Sevilla. Vol. i.°—II, 2 — Archivo de Visita deCapellanías del Arzobispado. Precisa después de ello identificar la capilla de San Juan Evangelista. Bermejo (Glorias religiosas... pág. 466) al estudiar la historia de la Cofradía de la Piedad, consignó la noticia de la adquisición de dicha capilla por escri¬ tura otorgada ante el escribano público Bernardo García, el 23 de septiembre de 1676. Examinado dicho documento que se halla en el Archivo de Protoco¬ los Notariales de esta ciudad, (Oficio i.°, leg. 3.°, de 1676, fol. 482) nada hemos logrado resolver. Tan sólo interesa el informe del maestro mayor de fábricas, Francisco Moreno, evacuado el 17 de junio de dicho año, en el que después de hacer una somera descripción de la capilla y su mal estado de conservación, dice lo siguiente: «en el suelo hay una losa de piedra negra de tres y media de largo y dos de ancho, con dos figuras de escoltura varas y sin letrero ninguno». Pudiera ser esta losa el laude sepulcral del citado J. Martínez y su esposa. Debemos advertir para reforzar la probable identificación, que las noticias documentales de las citadas capellanías, según el citado Protocolo, al¬ canzan sólo hasta 1644. Quizás olvidada la manda pía del citado J. Martínez, la fábrica dispusiera de la capilla. El expediente de concesión de la citada capilla a la Cofradía de la Pie¬ dad, nada aclara en este asunto. (Arch. Gral. del Arzobispado. Leg. 101.— i.°—Ordinario.) 104 becera. Esta es gallonada, con óculo central, diez y seis panos y doble sistema de trompas, mostrando un pequeño tramo con cubierta esquifada y canal central; aquellas, que parecen reno¬ vadas, se resuelven polígonos de igual número de lados, con en idéntico apeo y ligeros nervios que convergen radialmente ha¬ cia la clave, en la primera. Pertenecen al estilo mudejar y pue¬ den enrolarse en el conjunto arquitectónico de la época del rey Don Pedro. Aun cuando el buque de la iglesia haber sido el nú¬ parece cleo fundamental constructivo de dicho período, se ha hecho notar con gran acierto por el profesor Angulo, ^ el distinto ca¬ rácter de su ábside en relación con los que ciertamente perte¬ necen a dichos años. En efecto, el tipo de pilares, la arcada con doble archivolta, y los rosetones de las naves, corresponden sin duda, al estilo que ya conocemos como típico en Sevilla del gótico medio; y sin embargo, el presbiterio delata en la ma¬ yor rudeza de su construcción, trazado de ventanales y mén¬ sulas de apeo, formas y maestros que parecen anteriores a la mitad del siglo XIV, en cuya época se construía, por ejemplo, el ábside ya estudiado de la parroquial de Omnium Sanctorum. Si se piensa en que pueda fecharse en el siglo XIII, debemos recordar que no hallamos allí notas concordes con el estilo de la parroquial de Santa Ana y el presbiterio de San Gil, induda¬ blemente de dicha centuria. Además, la escalera de acceso a la cubierta está desarrollada en la típica forma de espigón central, tan característica de la siguiente. A este meditar sobre la inscripción de respecto, conviene una lápida situada en el lado de la Epístola del presbiterio, no utilizada hasta ahora con el interés que merece. Está escrita en caracteres góticos, aunque por ciertos pormenores epigráficos, parece haber sido grabada en la segunda mitad del siglo XVI. I. Ob. cit., pág. 35. Dice "así:- .Hsíe hoveda es de tos señores Don FranciseÓ entierro y Mexia y Doña Maria Ortiz, Mexia su mujer y sus descendien¬ tes y herederos úholp Alonso Fernandez Mexia el año i;^68. No obstante que ello se presta a divagaciones y considerandos para variós gustos, pudiera dicha fecha hacer referencia a la ultimación" Be obras- en la iglesia y quizás en la capilla, y consi¬ guiente concesión de enterramiento a feligreses distinguidos. En tal caso tendríamos que admitir como forma arcaica, el tra¬ zado'y soluciones del presbiterio, opinión que no llega a con¬ vencer plenamente. ' ^—S. y í" í' Bellas e interesantes sus portadas; sobre todo la principal, con intensas notas de mudejarismo, y curiosos testimonios de la escultura sevillana de'los primeros años de la Reconquista^ en las' imágenes def Pántocrator, Virgen María, Santa Catalina y otros dos Santos; Si no se trata de obra arcaizante, como pa¬ rece ser la correspondiente de Omnium Sanctorum, y creemos que no hay razón para pensarlo,,tenemos una de las portadas más antiguas de la ciudad. ' Corno pormenores arquitectónicos, debemos citar las mol¬ duras pnmitivàà ' cólocadàs entre las ojivas y sus soportes, que se descubren párcialmente por rotura de las neoclásicas que las cubren; los ventanales intensamente mudejáricos del muro de la Epístola; los rosetones colocados sobre las portadas laterales, cuya singularidad en Sevilla señaló ya el profesor Angulo; ^ los capiteles clásicos sobre sus respectivos soportes, situados en la capilla Sacramental; las ménsulas, de tipo cordobés, repartidas por la construcción; y las ventanas de la nave central, abiertas sobre jos arcos^; que otorgan al edificio fisonomía destacada en la arquitectura hispalense. ■ ) 1. Identificadas por Gestoso. Sevilla Monumental... I. pág. 193. 2. Ob. cit. pág. 3.^. 06 Modernamente ^ sé realizaron^obras de embellecimiento que adulteraron su originaria-disposición: tales el arco de medio , punto que cegó el ojivo de ingreso a la capilla mayor; la impos¬ ta y cabezas angélicas de gusto : clásico que apean los arcos y nervios del presbiterio, con cuya talla se destruyeron las colum¬ nas primitivas de apeo; y las restauraciones de las capillas de la Piedad y Divina Pastora, cuyas cubiertas exteriores recuerdan la producción del siglo XVIII. Debemos hacer constar, por último, el siniestro que sufrió , la iglesia en 1864, que consumió en sus ruinas interesantísimas obras de-gran significación artística. En el incendio iniciado el 18 del pasado mes de julio, la , iglesia perdió totalmente las cubiertas de las naves y la tribuna final, con las joyas artísticas que por menor se mencionarán. Capilla mayor v Ocupaba el testero del ochavo, el interesante retablo prin¬ cipal, que procedía de la iglesia conventual de Nuestra Señora del Carmen, ^ de esta ciudad. Destacaban entre sus elementos constructivos las bellas columnas salomónicas, de tercio inferior cilindrico, decoradas profusamente por pámpanos y racimos; repitiéndose^ por todo el conjunto series de motivos geométrico- vegetales de gran interés. En atención a sus caracteres, creemos' que podría fecharse en el último decenio del siglo XVII, recor¬ dando la modalidad del maestro Francisco de Barahona. _ T-- v Será interesante recoger 1. aquí la petición que en el siglo XVII eleva¬ ron al Concejo hispalense los Beneficiados de la Mglesia,- solicitando apoyo para que se les concediese 20oo'duçados-con^ destino a la reedificación deh edificio. Apoyan su alegato en la tradición que afirmaba ser el templo, «fun¬ dación del señor rey Don Pedro». (C. López. Maestros Mayores det Concejo hispalense. Docs. para la Hist, del Arte en Andalucía. 1. pág. 142.) 2.Gestoso. Obra y volumen citados, pág. 193. • : 107 Presidía su camarín central, una notable estatua de la Titular, en madera policromada, obra del escultor y académico Don Adolfo López. Figuraban también en el retablo las interesantes imágenes de San Elias y San Elíseo, en ambos lados del camarín principal; San Cirilo de Alejandría y San Cirilo de Constanti- nopla, sobre el entablamento; la figura de San Miguel, de ta¬ maño académico, en el nicho superior, y rematando, un relieve con la historia de la entrega del Santo Escapulario a San Simón Stock, todas ellas de la época del retablo y sin duda alguna perte¬ neciente a él desde su construcción los cuatro Santos citados. En un pequeño tabernáculo, colocado delante de la Titular, se veneraba habitualmente una imagencita de la Inmaculada, i que se libró providencialmente del incendio. Pertenece al estilo del primer tercio del siglo XVII, y recuerda por sus caracteres las notas específicas de la obra de Cano. Aun cuando fueran obras de mediano mérito artístico, de¬ bemos recordar cuatro lienzos representando ala Virgen de la Antigua (copia), la Purísima, San José y Santa Marina, colgados en los muros del presbiterio. Por último, dos hermosos ángeles lampareros, correspon¬ dientes al estilo de la primera mitad del siglo XVIII, colocados en los machones del arco toral de la capilla. Salvo la Inmaculada referida, perecieron por entero las obras de arte citadas. Nave del Evangelio Adosado al machón del toral, hallábase un retablo de arco gusto romántico, donde recibía culto la devota imagen de Nues¬ tro Padre Jesús de las Virtudes. , .o > ' ' I. Mide 0,87. 108 Ocupaba el testero de cabecera, la capilla del Sagrario, que analizamos arquitectónicamente en su lugar oportuno, cerrada por dos rejas modernas en sus comunicaciones con el presbite¬ rio y nave lateral. En un rico retablo con estípites y profusión de elementos ornamentales, perteneciente al estilo del segundo tercio del siglo XVIII, se veneraba una bellísima escultura de la Inmacula¬ da, atribuida al eximio imaginero Pedro Duque Cornejo. Hallábase a su derecha una apuesta figura de Angel—que se trasladó al retablo, sustituyendo a la imagen de San José—, y a la izquierda la escultura de San Joaquín, de la época y esti¬ lo del retablo. Porúltimo, una pequeña estatua del Sagrado Corazón, si¬ tuada bajo dosel, en el muro norte de la capilla, completaba la imaginería y objetos directos del culto, existentes en ella. Saliendo a la nave y recorriéndola hacia los pies, hallábamos un interesantísimo retablo ^ que perteneció al Monasterio sevi¬ llano de Santa María de las Dueñas, donde recibía culto la ima¬ gen del Santo Patriarca, con Jesús en los brazos, procedente del retablo del Sagrario, y de la época de él. El retablo es obra de uno de los maestros premontañesinos de primera línea, del últi¬ mo tercio del siglo XVI. A eontinuación, hállase la capilla de la Divina Pastoi'a, ce¬ rrada por fuerte reja de hierro del siglo XVIII, no exenta de interés. En su frente admírase un importante retablo barroco, compuesto de columnas salomónicas ricamente revestidas de rosas, ejecutado hacia 1680, y recordando la producción del maestro arquitecto Fernando de Barahona. Interesantes motivos ornamentales del siguiente siglo le han sido sobrepuestos. En el I. Gestoso (Obra y volumen citados, pág. 194) atribuye éste y los otros de igual procedencia, a Martínez Montañés; afirmando que están cons¬ tituidos con restos de los retablos que existieron en dicho Monasterio. 109 camarín se veneraba la interesantísima escultura sedente de la Virgen, en la citada advocación, atribuida al imaginero, no do¬ cumentado aún, Bernardo Ruiz Gijón, hacia 1704. ^ Otras dos esculturas de principios del XVIII, se veneran en el retablo, re¬ presentando San José y a un Santo con hábito franciscano y a cordero en los brazos, que podemos identificar con San Francis¬ co de Asís. La figura del Santo Patriarca recuerda la producción del imaginero Marcelino Roldan. Seguía en la nave otro notabilísimo retablo, procedente también del referido Monasterio, donde recibía culto una ima¬ gen de mediano mérito artístico de San Francisco de Asís, del estilo de la segunda mitad del siglo XVII. Arquitectónicamente el retablo era obra del último del siglo anterior, y aun tercio cuando simple vista se advertía que estaba constituido por a elementos de acarreo, del estilo de sus columnas,—acanaladas en los tercios superiores y retalladas en el inferior con motivos antropomorfos y geométricos,—pudiéramos identificarlo en la producción de los maestros Bautista Vázquez o Juan de Ovie¬ do, el mayor, que en sus obras utilizaron dicho tipo de sopor¬ tes. Bellos relieves lo componían: destacaremos el de la Cena Sacramental, situado en la predela y el de la Natividad de San Juan, en el ático. Ambos, aunque revelan maestros distintos así como los que representan pasajes apocalípticos y figuras angéli¬ cas, pertenecen también como el retablo al tercer cuarto del siglo XVI. En la capilla Bautismal, un buen lienzo del siglo XVÍII, re¬ presentando a Santa Ana, dando lección a la Virgen. Por último, citaremos en la nave, el retablo de Animas y ocho cuadros de escaso mérito. Excepción hecha de la capilla de la Divina Pastora con su retablo e imagen y el citado lienzo de Santa Ana, salvados tam- I. . Gestoso. Ob. y vol. citados, pág. loo. líio bien providencialmente de la ruina del templo, todo lo demás descrito en la nave, quedó consumido en el incendio. ' • - ;• Nave central ' Mención muy principal merece el bellísimo cancel de la portada de Poniente, tallado al estilo, del último cuarto del siglo XVII, procedente, según noticias verbales, del templo sevillano de San Francisco de Paula. Entre los lienzos de pintura repartidos por los pilares, cita¬ remos el que representaba a San Diego de Alcalá, depositado en la iglesia por los herederos de Don Cayetano Márquez; dos cornucopias con imágenes de Apóstoles; seis pinturas, también de Apóstoles y varios más. Nave de la Epístola Adosado alpilar del arco toral de la capilla mayor, un buen retablo, procedente, como los de San José y San Francisco, del Monasterio de Santa María de las Dueñas, donde se veneraba una imagen de mediano mérito artístico de San Antonio de Padua.. Dicho retablo estaba ejecutado en el último tercio del siglo XVI. Por una pequeña puerta se ingresaba en la Sacristía, donde sólo hemos de citar un crucifijo de marfil, obra probable del Siglo XVIII. Saliendo de nuevo a la iglesia, citaremqs la capilla de la Co^ fradía de la Piedad, ya estudiada en su aspecto arquitectónico. Allí recibían culto las imágenes de la Cofradía, en grupo eompuesto de modo feliz; destacando por su interés artís¬ tico la figura de Jesús Descendido, tallada por el maestro eseul- tor Cristóbal Pérez, en 1667. ^ I. Gestoso. Diccionario... I, pág. 229. Posee dicha Cofradía un grupo en barro de la Quinta An¬ gustia de la Virgen, interesantísima talla del siglo XV. Pasando la reja que cerraba la capilla y siguiendo la nave, hallábase el retablo de Nuestra Señora de la Aurora, en el que se situaban dos imágenes de Apóstoles. Todo ello de mediano mérito artístico. El retablo de Santo Tomás, dos figuras de Após¬ con otras toles, procedente, como el anterior, del referido convento de San Francisco de Paula. Por último, citaremos el retablo de Santa Teresa, proceden¬ te del Monasterio de las Dueñas, y como sus compañeros, de estilo protobarroco, del último tercio del siglo XVI. Excepción hecha de las imágenes de la Cofradía, antes cita¬ da, y algunos enseres de ella, ocultos al ocurrir los sucesos re¬ volucionarios, lo demás pereció con la ruina del templo. ORFEBRERÍA Y BORDADOS No abundaba Santa Marina objetos de orfebrería en y bor¬ dados y los que poseía eran de escaso valor artístico. Entre los primeros recordamos una cruz parroquial de plata, del si¬ glo XVIII y dos portapaces. De los ornamentos el más importante era un temo de da¬ masco verde de fines del XVll y principios del XVllI. El incendio destruyó en su totalidad el mobiliario y depen¬ dencias de la iglesia, motivando la pérdida de los objetos antes mencionados, excepción hecha de uno de los portapaces. L/cala, l/loo ;C A L I. f íCkty Lv 1 / : Jo/t r\oftt«o fn"«. 0((ilO t' Iglc.via de Snni.i M.irina. — Planta. Hernpáy«Eosdtudzri,... eD », oh . A J cnaS IGLESIA FILIAL DE SAN MARCOS Este interesantísimo templo mudejar, del tipo parroquial sevillano de dicho estilo, también cuenta en su haber con un antecedente almohade, en la mezquita que, para algunos auto¬ res, I ocuparía poco más o menos la planta del edificio actual. Sin embargo, de igual manera que hemos referido en las iglesias anteriormente estudiadas, debemos afirmar, que cuanto hoy es susceptible de ser analizado allí, encontraría adecuada explica¬ ción en la arquitectura cristiana hispalense. Un doble argumento puede esgrimirse en pro del antece¬ dente almohade, inmediatamente aludido: la torre y las arcadas originarias de la iglesia, que se afirmó fueron de ojiva túmida. Aquella, en efecto, constructiva y aun decorativamente, se nu¬ trió de las formas arquitectónicas hispalenses respectivas, de la primera mitad del siglo XIII; y aun cuando no ofrece la claridad de argumentación que nos suministrara la de Omnium Sancto¬ rum, presenta los necesarios elementos para enjuiciar con éxito. Su organización interior está distribuida en escalera que se adap¬ ta a los muros perimetrales, cubriéndose en los lados por bóve¬ das de aristas, con sección de arco apuntado en algunas, y en los ángulos, una serie de ellas en las que hay representaciones í. Gestoso, Sevilla Monumental. I. pág. 115. de tipo de rincón de claustro, baidas, gallonadas y de crucería gótica. Decorativamente, además del friso con labor de sekka, muestra sus troneras y ventanas con arcos angrelados, inscritos en su correspondiente alkz, y rellenas las enjutas y demás espa¬ cios, con motivos a base de atauriques. Conviene reseñar la co¬ lumna parteluz de alguna arcada, concebida en gótico, y las figuras que sostiene el alero terminal, claramente cristianas y re¬ lacionadas con las del ábside de Omnium Sanctorum. Por todo ello creemos que en el estado actual de los conocimientos, po¬ demos afirmar que no hay inconveniente en clasificarla como obra mudejar, de fecha no lejana a la que hemos concedido a la referida iglesia, es decir, de la segunda mitad del siglo XIV; sin perjuicio de admitir un núcleo constructivo anterior, que pudo ser aprovechado. Dicha torre debió concebirse como obra exenta, por lo me¬ nos en relación con el actual edificio. A ello nos inclina no sólo el embutirse en el área de la nave del Evangelio, según la planta descubre, sino el ofrecer los paramentos sur y levante como obra terminal exterior, perfectamente rematados. Pudiera ser que circunstancias de índole topográfico obligasen al arquitecto a planear el edificio dando parcialmente cabida a la torre; lo que en definitiva viene a presentar ambas construcciones como per¬ tenecientes a etapas cronológicas distintas, aunque quizás no muy apartadas. Las arcadas de la iglesia, según afirmó Fernández Casanova, * son de ojiva túmida a juzgar por el despiezo de varias de ellas, que han podido ser fácilmente estudiadas al caer el enlucido que las cubría. Dichas ojivas presentan ligerísimo apunta¬ miento, casi imperceptible en algunas, y están inscritas en elevado alfiz. Unido ésto a que el pavimento se elevó en el i. La iglesia mayor de Lehrija. Bolet, de la Soc, Esp. de Exc. igoo. Véase también Angulo. Arq. mudejar, pág. ico. 114 siglo XVIII, al parecer, ' podemos imaginativamente recrearnos en la consideración de una iglesia cristiana organizada con el elemento constructivo típicamente almohade, y de belleza ex¬ traordinaria en el conjunto. Tanto los elementos sustentantes como los sostenidos sufrie¬ ron la inculta profanación de época de mal gusto, convirtiendo en arcos de medio punto los citados y acometiendo otras obras de alcance semejante. Creemos que todo ello puede ser incluido en el haber de las obras que en las postrimerías del siglo XVIII tuvieron lugar en la iglesia. ^ Como pormenores de la edificación, podemos citar el bello arco toral ojivo de la capilla mayor, de elegante y pronunciado peralte, que apea en dos clásicos soportes con capiteles corintio y compuesto; y la distribución de la cubierta del ábside, reno¬ vada también, como lo revela el endolado que se manifiesta. Interesantísima la portada principal, distribuida según la for¬ ma corriente en el estilo, y acusando su intenso mudejarismo en un friso de elegantísima labor de sekka. Convendrá citar las esculturas del Padre Eterno, presidiendo el conjunto, y las de la Virgen Anunciada y el Arcángel Gabriel, de estilo barroco, si¬ tuadas lateralmente, y quizás colocadas en sustitución de otras antiguas. Dicha portada que puede situarse hacia 1400, 3 podría suministrar elementos de juicio para fechar, quizás próximamen¬ te a ella, el edificio de que forma parte. Recientemente se construyeron las capillas situadas en la nave del Evangelio, que carecen de interés artístico. A consecuencia del incendio, la iglesia perdió totalmente las cubiertas de madera de las naves, que habían sido reconstruidas a fines del pasado siglo. 1. Gestoso. Obra y volumen citados. Nota de la página 274. 2. Gestoso. Ob. y vol. cit., pág. 273. 3. Angulo. Ob. cit., pág. 66. "5 Capilla mayor Ocupaba su frente un sencillo altar, en el que se veneraba interesante lienzo de la Virgen de Belén, pintura sevillana de la segunda mitad del siglo XVII. Sobre un pedestal, colocado en el muro del Evangelio, se admiraba la notable escultura del Santo Titular, en madera po¬ licromada, obra del imaginero )uan de Herrados Bezes, que la concertó en 1647. ^ Su pintura, estofado y encarnado corrió a cargo del maestro pintor Gaspar de Ribas. Nave del Evangelio En el testero, retablo neoclásico, donde recibía culto la ima¬ gen de vestir de Nuestra Señora del Rosario. A los lados se hallaban dos esculturas de San Mateo y San Juan Evangelista, en madera policromada. Asimismo se veneraba en el retablo una moderna imagen de San Antonio de Padua, y el Crucifica¬ do, en el remate. • En el muro lateral, recibía culto la interesante imagen de vestir de Nuestra Señora del Carmen, colocada sobre un pe¬ destal. A continuación, la capilla Sacramental, cerrada por reja de hierro. En un retablo, de reciente hechura, recibía culto la imagen del Sagrado Corazón de Jestis, de tamaño natural, y a los lados la moderna talla de Santa Rita y la figura de vestir de San Erancisco de Asís. En la parte superior, se hallaban las es¬ culturas de los Evangelistas San Lucas y San Marcos, en made¬ ra policromada. I. H. Sancho. Contribución documental al estudio del arte sevillano. Does. para la Hist, del Arte en Andalucía. II. pág. 311. Saliendo a la nave hallábase el retablo con la imagen de la Inmaculada Milagrosa. En la Capilla Bautismal, cerrada también por reja de hierro, había un cuadro de cerámica representando el Bautismo de Jestís. En la retablo con el lienzo de las Animas del Purga¬ nave, torio, atribuido a Domingo Martinez. ^ Colgados en el muro figuraban un cuadro de la Virgen del Carmen, de escaso mérito artístico, y otro representando la Sa¬ grada Lanzada. f Citaremos también el dintel de la puerta de ingreso a la to- ,/rre, de interesantísima y original talla. I Salvo este dintel, todas las obras de arte descritas en la nave, Vsi como las de la Capilla Mayor, perecieron en el incendio. Nave central Colgados en los pilares se admiraban seis lienzos con escenas marianas, atribuidos al excelente pintor de imaginería, Matías de Artcaga. 2 Nave de la Epístola Ocupaba el cabecera un interesantísimo retablo ba¬ testero rroco de hacia 1650, en el que recibía culto la venerada imagen del Cristo del Amor, notable escultura del primer cuarto del siglo XVI, con numerosos resabios aún de carácter gótico. En dicho retablo hallaban, además, una estatua de San Onofre, se de tamaño académico, tallada con arreglo a las normas clásicas; 1. González de León. Noticia histórica... I. pág. loi. 2. G. de León. Obra, volumen y página citadas. 117 otra moderna, de San Antonio de Padua, y una Dolorosa al pie del Crucificado. En el muro de lahallábamos el retablo dedicado al nave, Patriarca San José, de estilo rocalla. En su parte superior se exhibía un lienzo en forma ovalada con la imagen del Arcángel San Miguel. Retablo donde recibía culto la imagen de vestir de Nuestra Señora de los Dolores. Retablo neoclásico con la escultura de Jesús en el acto de la Flagelación. En su ático un lienzo con las figuras de los Santos Cosme y Damián. Todas las obras de arte descritas perecieron totalmente en el incendio, así como el archivo y los objetos de orfebrería y tejidos, que carecían de interés artístico. Asimismo desaparecieron los objetos de orfebrería y los or¬ namentos, que se salvaron del incendio de la Parroquia de San Julián, depositados en este templo y descritos en su lugar oportuno. IGLESIA PARROQUIAL DE SAN ROMÁN En igualdad de circunstancias con las iglesias mudejares sevillanas ya citadas, hemos de hacer mención de la mezquita que precedió arquitectónicamente al templo actual, y de la reedificación acaecida en 1356, durante el gobierno de Pedro I de Castilla y León. ' De la misma manera que en aquéllas, con¬ signaremos que hay huellas evidentes de esta última, y sólo opiniones eruditas, sin comprobación alguna, del edificio almo- hade antes aludido. En efecto, la iglesia ofrece en planta y alzado la estructura conocida como propia del tipo parroquial del estilo, en Sevilla; ya que la capilla Sacramental—de igual modo que la similar de Santa Marina, situadas en la cabecera de la nave del Evangelio—» debemos considerarla necesidad del culto externo, o sea, como dependencia adicionada, que no innovación en la estructura común a esta clase de edificaciones. Indicado lo que antecede, conviene puntualizar sobre cier¬ tasnovedades existentes en su organización, advertidas antes de ahora por el profesor Angulo, en su obra tantas veces citada. ^ Son ellas, en primer término, la disposición de su presbiterio, que aun cuando se cubría por una bóveda baida endolada, de 1. Ortiz de Zúñiga. Anales... Año laói. I. pág. ají. 2. Arquitectura mudejar... pág. 6i. 119 moderna fábrica, más aún, toda la capilla ofrece huellas muy y notorias de importante renovación, se ha supuesto que pudo tener primitivamente en planta la forma rectangular que hoy ofrece, apartándose en ello del tipo común de sus similares sevi¬ llanas. Sin embargo, hemos de advertir que la arcada existente en el testero principal, con faja rehundida en el intradós, del mismo tipo que las de las naves, que ha servido para emitir la referida opinión, es un trozo de bóveda de medio cañón endo- lada, mostrando unos lunetos en sus arranques. El citado rehundido en el intradós de las ojivas del cuerpo de la iglesia, que se continúa en las caras internas de los pilares, y aun la sección de éstos, difieren un tanto de análogos elemen¬ tos de los otros templos, constituyendo asimismo novedad. Lo es también la referida capilla Sacramental, cubierta por bóveda de crucería, con sección de nervios de gran simplicidad, enmascarados en época barroca y de mal gusto. Citaremos, por último, en el imafronte de la iglesia, el pe¬ queño óculo situado sobre el gran rosetón central, que da fiso¬ nomía peculiar en el conjunto arquitectónico. ^ Interésanos citar como pormenor la molduración primitiva de los pilares, cubiertas por las neoclásicas actuales que ahora 'aparecen, al caer la yesería de que estaban formadas. Asimismo, es interesante reseñar las ventanas que se abren bajo la eubierta de la nave central, decoradas exteriormente por arcos de ojiva túmida, inscritos en su correspondiente alfiz. Los elementos decorativos, están constituidos fundamental¬ mente por arcos angrelados, motivos de recuerdo almohade, y las consabidas cabezas de clavo. Todo ello encuentra perfecta delimitación en la etapa cons¬ tructiva de la época de Pedro I, a que más arriba se hizo re¬ ferencia. I. Angulo. Ob. cit. pág. 6o, Su portada principal, de las más bellas de las sevillanas, aün cuando se ha pensado que pudiera ser algo anterior al período de anos en que dicha reconstrucción tuvo efecto, no vemos gran inconveniente en agruparla en la referida etapa. No obs¬ tante sus singularidades, certeramente anotadas por el citado señor Angulo, que le otorgan importante puesto en el conjunto de este tipo de edificaciones, ello significaría una modalidad dig¬ na de ser tenida en consideración, para distanciarla de la corres¬ pondiente de Santa Marina, y relacionarla—si no íntimamente, por lo menos en caracteres generales—con las que se fechan hacia la mitad de la decimocuarta centuria. De gran belleza por la simplicidad de sus líneas, es la portada de la nave del Evange¬ lio que habría que situar eien años después, por lo menos. En época moderna se verificó la renovación de la capilla mayor, arriba anotada, se macizó el ojivo arco toral del presbite¬ rio por el medio punto que hoy luce, arquivolteado por molduras clásicas, y se cubrió la capilla cabecera de la nave de la Epístola, por la bóveda baida del primer tramo, y la de aristas del segundo La torre es asimismo obra de moderna fábrica. Si hemos de juzgar las columnas y entablamentos del cuerpo de campa¬ por nas, tendríamos que fecharla en el primer tercio del siglo XVIII. Como consecuencia del incendio revolucionario del edificio, éste ha perdido totalmente las cubiertas del presbiterio, naves, y capilla bautismal, y las interesantísimas obras de arte que por menor se mencionarán. Capilla mayor y nave central Presidía el presbiterio un interesante retablo, sobre cuyas características e historia hemos escrito antes de ahora. ^ Estaba i. Hernández Díaz. Papeletas para la historia del retablo en Sevilla, durante la segunda mitad del siglo XVII. Francisco D. de Ribas, B. 5. de Pine¬ da, F. de Barahona. Boletín de Bellas Artes, num. 2, pág. 9. compuesto por un cuerpo y el remate: Aquél presentaba ele¬ mentos de acusado clasicismo, que no compaginaban cor» el esti¬ lo del maestro arquitecto Felipe de Ribas, lo babía comen¬ que zado y traspasó en los tíltimos días de su vida a su hermano Francisco Dionisio de Ribas (1648); recordando mas bien la produeción sevillana de las postrimerías del primer tercio del siglo XVII. El citado remate, era interesante conjunto barroco de hacia 1675, en el que figuraban escudos nobiliarios. En dos hornacinas, recibían culto la estatua del Santo Diácono de Ce- .sárea. Titular de la iglesia, notable muestra de la escultura sevi¬ llana de la segunda mitad del citado siglo y devota imagen de vestir de Nuestra Señora del Patroeinio. En el remate, una escultura de Crucificado. En los intercolumnios se hallaban unos lienzos que repre¬ sentaban las siguientes escenas: San José con el Niño Jesús y la Visitación de la Virgen a Santa Isabel, en el lado del Evangelio; San Juan Bautista y el Santo Angel de la Guarda, en el opues¬ to. En la predela dos tablas con figuras de Santos Trinitario y las imágenes pictóricas de San Erancisco de Asís y San An¬ tonio de Padua. Todas ellas eran de escuela barroca sevillana, de mediano mérito artístico. En el presbiterio bajo se veneraba la imagen del Santo Pa¬ triarca San José, compuesta según el estilo del si glo XVIII, en rico retablo con motivos rocalla. Podemos citar aún varias obras pictóricas, alguna de nota¬ ble interés: Una bellísima tabla, sin duda resto de retablo, en cuya predela se leía la siguiente inscripción: Este retablo y ente¬ rramiento es de Francisco Hernandez Notario que Dios haya y de sus herederos. Año 1575. Representaba una alegoría de la Redención, ocupando el lugar central la imagen del Crucificado, de cuyas llagas caían surtidores de sangre en una pila situada bajo El. En su pie se hallaba abierto el libro de los Evangelios, sobre el cual se colocaban los símbolos de los Evangelistas. A un lado San Pedro entregaba las llaves, por detrás de la Criiz a un Santo Pontífice, el cual, a su vez daba un cáliz con la sangre a otro Vicario de Cristo. Otras varias figuras completaban tan original historia. Citaremos también los lienzos de Jesús Nazareno, La Purísi¬ ma, y la Estigmatización de San Francisco de Asís. En la nave central interesa reseñar un notable Apostolado, en lienzos, de escuela sevillana del siglo XVII. Tan importantes obras de arte perecieron en el incendio del edificio. Nave del Evangelio Por dos rejas abalaustradas de madera, se cerraba la capilla del Sagrario, en su comunicación con el presbiterio y con la nave del Evangelio. En ella se encontraba interesantísimo reta¬ blo barroco de hacia 1680, en el que se veneraba una bella imagen de la Virgen Inmaculada, de tamaño académico, produ¬ cida en el taller de Montañés, durante el primer tercio del cita¬ do siglo. Recibían culto asimismo en dicho retablo, una delica¬ da escultura del Niño Jesús y las de San Pedro, San Pablo, San Roque y San Sebastián. En el remate se exhibía un notable relieve con la figura de Santo Tomás de Aquino. En dicha capilla se exhibía un notable cuadro en medio punto de la Cena Sacramental. Están picoteadas para enlucir sobre ellas unas pinturas al fresco que decoraban la plementería de la bóveda. Saliendo a la hallaba el retablo de Animas, en mar¬ nave, se co barroco semejando un retablo, de hacia 1610, que contiene la siguiente inscripción en el friso; Soli Deo honor et gloria. Acahose año (perdido). Se exhibía en él interesante lienzo atri¬ buido al excelente pintor de principios del siglo XVIII, Andrés 123 Pérez, el ático de dicho retablo, otra pintura con la Vir¬ I y en gen del Carmen. Seguía un retablo moderno, donde se veneraba la imagen de vestir de San Juan Nepomuceno. En ambos lados se hallaban las estatuas de San Judas Tadeo y Santa Bárbara, en madera po¬ licromada. En el remate, la figura de San Nicolás de Bari, de las mismas características. Pasando la puerta Norte del Templo, hallábase la capilla Bautismal, cerrada por Allí se hallaba la pila, de reja de hierro. estilo ojival, ^ y un lienzo con la historia del Bautismo de Jesús. Repartidos por la nave se hallaban las siguientes pinturas: Jesús Nazareno, Santo Angel, y dos figuras de Sibilas, atribui¬ das a la escuela de Zurbarán, 3 que nunca pudimos estudiar debidamente. Aparte la pila bautismal y reja de hierro de su capilla, nada de lo referido en la nave, logró escapar de la furia icono¬ clasta marxista. Nave de la Epístola En la capilla cabecera, cerrada por rejas de madera en sus dos comunicaciones, se hallaba adosado al muro de fondo un interesantísimo retablo de columnas salomónicas y tabernáculo central, concertado en 1702 por el maestro arquitecto José de Escobar. 4 Formaban parte de él las esculturas de San José y San Francisco de Asís, en madera policromada. En el citado ta- 1. González de León. Noticia... 1. pág. 119. 2. Gestóse. Sevilla Monumental... I. pág. 249. 3. G. de León. Obra, volumen y página citados. 4. H. Sancho. Arquitectura sevillana del siglo XVIII. Does. par.\ la Hist, del Arte en Andalucía. VIL pág. 16. bernáculo se veneraba la notable estatua de la Virgen de la Granada, obra del famoso imaginero de la Madre de Dios, Ro¬ que de Balduque, hacia 1555. ^ Dentro de dicha capilla, se veneraba en retablo lateral, la notable y devota imagen de Nuestro Padre Jesús de la Salud, titular de una Cofradía de Penitencia, obra de notorio mérito artístico. En el mismo altar recibían culto la Virgen de las Angustias, que actualmente sacaban en procesión, la escultura antigua, y la estatua de San Juan, pertenecientes a la citada Cofradía. Ya en la hallaba primeramente un retablo de hacia nave, se 1680, en el que recibía culto la imagen de la Inmaculada Mila¬ grosa. En el ático se exhibía una pintura representando los Des¬ posorios de la Virgen. Seguidamente se encontraba al culto la Cruz de Cuía de dicha Hermandad de Penitencia, y en dos repisas laterales, las imágenes de San Judas Tadeo y San Gregorio Magno, en ma¬ dera policromada. Retablo de Santa Ana, barroco, de hacia 1680. Bella imagen de la Santa, dando lección a la Virgen. En el remate, pintura de San Francisco Javier. En una mesa de altar, buena escultura de San Pascual Bailón, en madera policromada. Retablo sencillo de la imagen del Cristo Crucificado con el título de las Angustias. En una urna, escultura del Ecce-Homo, llamado de las Lágrimas. Gran pintura en lienzo, de San Cristóbal, del estilo de Cris¬ tóbal López. 2 1. Hernández Díaz. Arte y artistas del Renacimiento en Sevilla. Does. PARA LA Hist,del Arte en Andalucía. VI. pág. 41. 2. G. de León. Obra, volumen y página citados. 125 Repartidos por la hallaban las pinturas siguientes: nave, se Una Sibila, compañera de las referidas en la nave del Evange¬ lio; Jesús flagelado con San Pedro arrodillado a sus píes; Jesús Nazareno; y Cristo de la Humildad. Al caer el enlucido del trozo final del muro de esta nave, han aparecido restos de una pintura al fresco, en la que se ven dos figuras de niños. Parece interesante producción de hacia 1480, y debió formar parte de una imagen colosal de San Cris¬ tóbal, de la que se advierten restos. Sobre ella se pintó parcial¬ mente otra del mismo asunto, de la que también se ven huellas. De igual modo que lo referido en las naves anteriores, des¬ apareció la riqueza artística, descrita en ésta. ORFEBRERÍA Y BORDADOS Pocos y de valor artístico eran los objetos de orfe¬ escaso brería y los ornamentos que tenía esta iglesia; todos desapare¬ cieron por el incendio, y entre los trabajos de descombro sólo se han rescatado una demanda de plata, algo deteriorada, sin ninguna decoración y con una inscripción que alude al año en que fué ejecutada, 1754; un portapaz de metal y un pie de ostensorio de plata dorada. En la inscripción que tiene consta el año de construcción, 1786, su peso y el nombre del do¬ nante. IGLESIA FILIAL DE SAN }UAN BAUTISTA (Llamado comunmente de la Palma) Conserva en planta la distribución de una iglesia mudejárica del llamado tipo parroquial, aunque su alzado muestre las pro¬ fundas huellas de moderna reconstrucción. Las partes más antiguas a que hemos de hacer referencia, son; la torre, bóveda de la capilla Sacramental y portada de Poniente. Pesa sobre este edificio un testimonio fehaciente que hace referencia a la mezquita erigida en la planta del templo, el ano 478 de la Egira. ^ Con la fábrica en dicho erigida, ha querido rela¬ momento cionarse la parte antigua de la torre, enmascarada por los siglos posteriores. ^ Su escalera—el resto más importante conservado hasta ahora—se desenvuelve en torno a un árbol o machón central, con bóveda de aristas triangulares, mal conservadas en su mayoría. El examen de las mismas, da la impresión a primera vista de obra cristiana, que pudo modificar la primitiva cons¬ trucción. 1. Zúñiga. Anales... I, pág. 247. Gestoso. Sevilla Monumental... I, págs. 66, 143 y 219. 2. Gestoso. Ob. y vol. citados, pág. 143. 127 La bóveda sobre trompas que cubre la cabecera de la capi¬ lla Sacramental, considerada asimismo como parte de la mezqui¬ ta, 1 pudo ser elemento de la misma; pero nada hay en ella que repugne con el estilo mudejárico, además de que habida cuenta la posición de la torre, dicha capilla quedaría en la zona Norte de la mezquita, situación inexplicable en construcciones de di¬ cha categoría. La portada de Poniente es la de mayor intensidad decorati¬ va del conjunto de obras análogas, en Sevilla. ^ En atención a los motivos que la ornamentan y a la talla de los mismos, pen¬ samos que cabría fecharla en los primeros años del siglo XV, pese al arcaísmo que en el conjunto se advierte. El interior, según indicamos más arriba, está profundamente renovado; la capilla mayor, cubierta por cúpula—cuyo intradós presenta ricos motivos barrocos así como en las pechinas el marco de los Evangelistas—las arcadas de medio punto de las naves, arquivolteadas por molduras neoclásicas; y la construc¬ ción de las capillas laterales y espadaña. Como tenemos noticias documentales de la construcción de la referida capilla durante el primer cuarto del si¬ mayor glo XVIII, así como la fábrica de la citada espadaña en el últi¬ mo cuarto del mismo, 3 pudiéramos fechar las obras susodichas en la aludida centuria; 4 aparte que el estilo de las mismas co¬ rresponde con los empleados en dicha época. Arquitectónicamente el edificio no ha sufrido destrozo; sino el saqueo de cuyos pormenores daremos cuenta seguida¬ mente. 1. Gestoso. Ob. y vol. citados,pág. 222. 2. Véase Angulo. Arquitectura mudéjar... pág. 64. Fig. 20. q. Gestoso. Ob. y vol. citados, págs. iqq y 222. 3. González de León (Noticia... I. pág. 79) afirmó que la iglesia era de moderna construcción, pues para él pertenece a principios del siglo XVIII, ia8 t Capilla mayor El retablo principal, de estilo neoclásico, procede de la desaparecida iglesia sevillana de San Miguel, careciendo de in¬ terés artístico. Está compuesto por un cuerpo de grandes pro¬ porciones y el correspondiente remate. En la hornacina, se ve¬ neraba una escultura del Santo Precursor, Titular de la iglesia, de mediano mérito. En los intercolumnios laterales que deter¬ minan los cuatro soportes, las imágenes de San Ignacio de Loyola y San Fernando, en uno de los lados; San Francisco Javier y San Juan Evangelista, en el otro; todas estaban talladas en madera y policromadas, pertenecientes a la escuela sevillana. Sobre el entablamento y en el eje del retablo, la estatua de la Inmaculada Concepción. Durante el saqueo, desaparecieron las imágenes de los Santos citados, el Manifestador y dos figuras de Angeles, de notoria belleza expresiva. Mención especial debemos en este lugar al retablo que lu¬ ció en la capilla que nos ocupa y hoy preside el templo ex- parroquial de San Juan de Aznalfarache, abandonado a la suerte infeliz del olvido, en iglesia de poco culto. Pertenece a los primeros balbuceos del segundo tercio del siglo XVII, y en él se hallan compendiadas las características que al barroquismo arquitectónico hispalense, aportó el genio de Alonso Cano; pro¬ bable autor de la traza del retablo, que ejecutara su inmediato deudo Miguel Cano. Merecen citarse la cabeza del Bautista so¬ bre un plato sostenido por dos ángeles, colocada sobre la hor¬ nacina principal, obra cobrada por el eseultor Agustín Muñoz en 1639; - y los cinco lienzos del Bautismo de Jesús en el Jor- 1. Hernández Díaz. El retablo sevillano en el siglo XVII. (Sevilla y la Semana Santa. 1931.) 2. Hernández Díaz. Materiales para la historia del arte español, Docs. para la Hisi. pel Arte en Andalucía, II. pág. 213. 129 g dan, Predicación del Bautista, Natividad del Precursor, San Juan en el suplicio de la tina, y el Santo en la isla de Patmos redac¬ tando el Apocalipsis, ejecutados por el notable pintor de imagi¬ nería Juan del Castillo. jBien merece la importancia del retablo descrito, que se traslade a una iglesia sevillana y logre redimirse de los deterioros que amenazan su eonservación! Siguiendo la descripción de la capilla principal del templo que nos ocupa, citaremos las siguientes pinturas: el Príncipe de los Apóstoles, interesante obra de escuela sevillana del siglo XVII; Ecce-Homo; copia de la visión de San Antonio, de B. E. Murillo, que existe en la Catedral hispalense; la Magdale¬ na penitente; Virgen de Belén; y figura de Apóstol cjue recuer¬ da el empaque de lo Riberesco. Referiremos, por último, el resto de sillería de coro, de in¬ teresante talla; y los ángeles lampareros situados en los pilares del arco toral, uno de los cuales sufrió la mutilación de la pierna. Nave del Evangelio En el testero de cabecera, hallamos interesante retablo del segundo cuarto del siglo XVlll, donde se venera una copia del fresco de Nuestra Señora de la Antigua. En hornacina superior, se hallaba interesante escultura de San Juan Evangelista, desapa¬ recida en el saqueo, así como la estatua de Santa Lutgarda, de tamaiño académico, atribuida al imaginero Blas Molner, ^ que estaba situada en un tabernáculo sobre el altar. A continuación, la capilla Sacramental, cerrada por dos rejas de hierro carentes de interés artístico. La cofradía de Nuestra Señora de la Amargura, poseedora de esta capilla, la renovó reeientemente; acometiendo obras de verdadera importancia. I. G. de León. Noticia... I, pág. 8o. I 30 iîtî' íJ Í:]=-;,'. ':sa.v-iíb i' ■':l·:.;>,;í!'í\ ■ W'> '• ■ »ii ■¡- •: !^«^|^i^í4e'*"' ^ •í i.. I sin menoscabo de la integridad arquitectónica de lo que me¬ rece ser conservado. En el retablo principal, recibe culto la interesante escultura de Nuestro Padre Jesús el Despre- en ^ cío de Herodes, Titular de la Cofradía, talla sevillana corres¬ pondiente al estilo del último tercio del siglo XVII; y aun¬ que ka sido atribuida al imaginero Pedro Roldan, ^ a nuestro parecer debiera situarse más acertadamente en la producción afín a su taller. En dos repisas laterales, interesantes imáge¬ nes: en la del lado del Evangelio, bellísima figura del Niño Jesús, tallada por el maestro Erancisco de Ribas en 1644 y encarnada por su hermano Gaspar de Ribas; ^ en el lado opuesto, otra imagen infantil, obra del penúltimo cuarto del referido siglo. En el otro retablo de la capilla, ejecutado en 1935, se vene¬ ra la imagen de Nuestra Señora de la Amargura, a quien acom¬ be paña una bella estatua del Evangelista San Juan. La bellísima figura de la Virgen, una de las más populares de la Semana Santa sevillana, es como sus análogas, imagen de vestir. Docu- mentalmente sabemos que en 1763, el escultor Benito de Hita y Castillo hizo su cuerpo y candelero; .3 pero nada hemos conse¬ guido averiguar sobre el autor de su rostro, que ciertamente quedaría inmortalizado por ello. Entre los varios artistas a quie¬ nes se atribuye, cuenta con mayor número de prosélitos la identificación en la obra de María Luisa Roldán, conocida co¬ munmente por La Roldana. Sin que prejuzguemos la cuestión, debemos declarar que quizás haya en el citado supuesto muchos elementos de subjetivismo asimilatriz, que no resistirían proba- 1. G. de León. Ob. y vol. citados. 2. Gestoso. Diccionario.., I, pág. 231.-Does, para la Hist, del Arte en Andalucía. I. pág. 79. 3. H. Sancho. Arquitectura sevillana del siglo XVlll. Does, para la Hist, del Arte en Andalucía. VIL pág. 96. Ï31 blemente la menor revisión. Apartándose un poco de lo que hasta ahora conocemos como identificado de La Roldana y, so¬ bre todo, la forma de interpretar el Dolor, creemos que se por acerca en concepción expresiva, a la manera como lo resolvie¬ la ron en el taller de los imagineros Gijón. Su fecha cabría fijarla hacia 1700. La figura de San Juan, fué ejecutada por el referido escultor fiita y Castillo, en 1760. ^ En dicha capilla se hallaban y fueron deterioradas las si¬ guientes pinturas: Sagrado Lavatorio; Sagrada Cena Sacramen¬ tal; Lluvia del Maná, todas de escuela sevillana de hacia 1700; y una alegoría Eucarística, buena copia del cuadro existente en la Catedral. Entre las dos entradas de lacapilla, se halla un retablo neo¬ clásico que contenía el lienzo de Animas, atribuido al pintor del siglo XVIII Andrés Pérez, 2 que se perdió en el saqueo; así como otras dos pequeñas pinturas que en el mismo figura¬ ban, representando a Santa Lucía y a San Nicolás de Tolentino. En el ático se encuentra una pintura de San Lorenzo. Siguiendo la nave, hallamos un retablo neoclásico sin interés alguno, donde se veneraba importantísima imagen de la Virgen del Rosario, ejecutada por el escultor flamenco Roque de Baldu¬ que hacia 1555. .3 Tanto esta figura como el Niño Jesús de mo¬ derna talla que llevaba en sus brazos, han desaparecido. En la capilla bautismal cerrada por reja de madera, se per¬ dieron una imagen de San Juan, en madera policromada, y la pintura del Bautismo de Jesús. El neoclásico retablo donde se veneraba una imagen de ves¬ tir de Santa Mónica, desapareció con ella en el saqueo. 1. G. de León. Ob. y vol. citados, pág. 8i. 2. G. de León. Id., id. Hernández Díaz. Arte ij artistas del Kenacimiento en Sevilla. Does. PAR.A LA Hlsr. DEL ArTE EN AnDALUCIA. VI. pág. 40. t Citaremos, por último, las pinturas del Sacrificio de Isaac y la de la Estigmatización de San Francisco, que como otras varias, están colgadas en el muro de la nave. Nave central En molduras talladas y doradas se hallaban colgados en los pilares las imágenes pictóricas de San Gregorio, San Ambrosio, San Jerónimo, y San Agustín, que han desaparecido. Asimismo se hallaban las figuras de un Apostolado, que eran como aquellas de mediano mérito artístico y de las cuales sólo se conservan tres. Macizando una de las arcadas se encuentra el órgano. ^ Nave de la Epístola En el testero cabecera, hállase interesante retablo del segun¬ do cuarto del siglo XVIII, nicho principal recibía culto en cuyo la imagen de San Antonio de Padua, importante talla del círcu¬ lo de los Ribas hacia 1648. ' Procedía, según testimonios ver¬ bales, del retablo de la capilla de dicha advocación que existió en el Convento Casa-Grande de San Erancisco, de esta ciudad. En la hornacina superior, notabilísima figura de San Cristóbal, del círculo montañesino y hacia 1610. En un tabernáculo del plan de altar, la escultura de Santa Rita. Las tres desaparecie¬ ron en el saqueo. La primera capilla del muro de la nave es la de San José, f cerrada por sencilla reja de hierro. En el retablo neoclásico, ve- I. Hernández. Materiales... Does... 11. pág. 206. Muro Orejón. La imagen de San Antonio de la e.Mtinguida Hermandad de los Portngneses. El. Correo Andalucía re (iyVI-1930). Reproduce la imagen. C33 nerábase la imagen del Santo Patriarca tallada según el estilo del siglo XVIII, y en otros lugares del mismo estaban las figuras de San Antonio Abad, San Francisco de Paula, San Cayetano y Santa Teresita del Niño Jesús, todas de escaso mérito artístico. En dos hornacinas laterales, neoclásicas también, se hallaban la escultura de vestir de San Francisco de Asís, y la de Santiago, en madera policromada. Las imágenes citadas se perdieron du¬ rante los sucesos. En la capilla inmediata, con verja de hierro asimismo, vene¬ rábase en sencillo retablo neoclásico, el interesantísimo grupo de laVirgen de las Maravillas, con Jesús y San Juan, Niños, atribuí- do a Benito de Hita y Castillo. Tanto él como la imagen del Príncipe de los Apóstoles, existente en la capilla, se perdieron en el saqueo. Pasada la puertadel templo, se hallaban colgadas en el muro, una interesantepintura representando la Imposición de la Casu¬ lla a San Ildefonso, de escuela sevillana del primer cuarto del siglo XVII y una tabla con la imagen del Crucificado, su Madre a la derecha y el Evangelista a la izquierda, obra muy impor¬ tante del eximio pintor romanista flamenco Pedro de Campaña, concertada por é.ste en 1553. ^ ¡Lástima que ambas obras des¬ aparecieran víctimas de la incultura iconoclasta marxista! La misma suerte cupo al grupo escultórico de la Piedad, perteneciente al círculo de Pedro Roldán, que se hallaba colo¬ cado en el altar del penúltimo arco de la nave. Inmediato a él está el retablo neoclásico de la Inmaculada, decorado con motivos adicionales barrocos, que ha sufrido des¬ perfectos. La barroca imagen titular, desapareció. En cambio, logró escapar de la barbarie marxista, la intere¬ santísima tabla, de un pintor manierista del siglo XVI, que re- I. C. López. Desde Jerónimo Heritándes, hasta Martínez, Montañés. pág. 162. ^34 presenta la figura ecuestre de San Jorge, situada a los pies de la nave. También se salvaron del saqueo, las siguientes pinturas col¬ gadas en el muro: Estigmatización de San Francisco; Presenta¬ ción de Jesús en el Templo, copia muy interesante; Adoración de los Reyes; La cabeza del Bautista sobre un plato, dispuesta para ser mostrada a llerodes; y otras más. ORFEBRERÍA Y BORDADOS En el saqueo de esté templo ban desaparecido diversos obje¬ tos de orfebreríay ornamentos, aunque no eran de gran valor artístico. Entre los primeros deben mencionarse: cinco cálices de plata, uno dorado y repujado; dos ostensorios de diversos tamaños; una naveta e hisopo de plata, del XVI; una cruz pa¬ rroquial de plata; un portapaz; un copón y otros objetos de menor importancia. Pertenecían la Hermandad del Desprecio de Herodes y a Nuestra Señora de la Amargura, otros objetos de más importan¬ cia que los mencionados y que por fortuna se hallan a antes salvo. Son éstos: un copón de plata dorada, repujada y cincela¬ da decorado con motivos rocalla, de fines del XVIII; ^ de esta misma fecha es otro copón, también decorado con rocalla y motivos de la Pasión; ^ un viril de plata dorada de estilo impe¬ rio, principios del siglo XIX; 3 dos candeleros de plata del XVII y una demanda de 1824. 4 Propiedad también de la Hermandad es, una túnica de raso blanco, de la imagen del Señor, bordada en oro con fastuosísima decoración rocalla. 1. Expuesto en la E. I. A. con el núni. 1499. 2. Mide 0,33. 3. Mide 0,76; fué expuesto en la E. I. A. con el núm. 1283. 4. Según consta en una leyenda que tiene en el borde. 13.5 - . s ■ Wí^'-íí • - ^ rtèi-tíaoIíA :'ÂàîiZtn^lÉî '\nit(i Kk^aa í· olnatiûClîs';t^'j j!-fí."sí ;feíí; ÍIÍWH Ms. Rí? m^î^--'- '^ ".■ -•■■ ■• ... ■ rt :ÍI¥.|í^fe:te¿%25Í'^^^ €, íX^ylsí? Í,L ¿Oíqíàí ^3 b¿i|fr£nr'Jí 4'" aïà'^ ^ ^tL' ' Vv. 6^iïí.^ii'ííSg^^^o ns iílfLiíiad .fioí!3('.,Í5¿ «íl^r-íit ííB .,Oírííf.i<Í í -*■ n . fc«fc-.j'A a'-rof,i/-U3b í'^íTíV ípsí" fa i t.» j^ítU ■ f V .-"^yjw- ^ ' ,i ' r*»" ,s&' ■fy ^ ÍA·»»4^^Í4!'Í' av 4íír(!í«) ííiigí^ -i .K^sssaPI^ y. ^jft,j,iç STáisr" .?·,<',w:-<.·í\·t;·'4' "'^'· ., -"V-. r^'-'í. IGLESIA PARROQUIAL DE NUESTRA SEÑORA DE LA O Iglesia de tres naves, perteneciente al estilo barroco. Está cubierta por bóvedas de medio cañón con lunetos, divididas en tramos rectangulares por arcos fajones de medio punto, en la nave central; por bóvedas de aristas, las laterales; y baidas, en el presbiterio, cabezas de naves y capilla bautismal. Arcadas semicirculares establecen la separación de las naves, apeando mediante trozos de entablamento en columnas toscanas de jas¬ pe rojo. Una sencilla portada de líneas muy clásicas, con caracteres de tipo toscano, en jaspe rojo asimismo, constituye el acceso principal del edificio. La torre muestra en el cuerpo de campanas, columnas em¬ potradas, salomónicas en los tercios superiores, y movido chapi¬ tel de remate. Los elementos ornamentales están constituidos por motivos geométricos y vegetales estilizados. Se distribuyen en flo¬ muy rones situados en los de los tramos de la nave central, centros enjutas de arcos, impostas y pilastras de apeo de los fajones. En el conjunto, recuerdan los paneles decorativos que emplearon en Sevilla los Borja. \i7 De su historia conócese documentalmente que en 1697 ^ se comenzó el derribo—no sabemos si parcial o total—del edifi¬ cio antiguo; iniciándose seguidamente las obras de la iglesia nueva. Estas continuaron años después, debiendo terminarse en f la primei'a decena del siglo XVIII. Figuraba como maestro prin¬ cipal de la edificación Pedro Romero, citándose, además, en las cuentas oportunas, los nombres de Silvestre Jordán, Luis Gon¬ zález, Félix Romero (autor de florones y talla de la nave cen¬ tral), Antonio Gil Gataon (que fabricó la referida portada prin¬ cipal, - columnas, cimacios y repisas, según concierto de 1697, cumplimentado el año 1700), y otros más de menor impor¬ tancia. 3 Fn el paramento de Poniente de la torre, figura en cerámica una inscripción que dice así: Acabóse año i6gg. Se renovo año X756. La obra de esta última época podría identificarse en el estrangulado chapitel, antes aludido. F1 edificio no ha sufrido destrozos en su fábrica, sino tan sólo el saqueo de retablos, imágenes y objetos de culto. Se ad¬ vierten claramente intentos de incendio del templo, que por fortuna no llegaron a prender. Capilla mayor F1 retablo principal es interesante obra de estilo barroco, fabricado en el primer cuarto del siglo XVIII. Está formado por un cuerpo y su remate; en aquél, cuatro columnas—salomóni¬ cas en los tercios superiores y cilindricas en el inferior, revesti- 1. H. Sancho. Arquitectura sevillana del siglo XVIII. Does, para la Hist, del Arte en Andalucía. VII. pág. 116. 2. H. Sancho. Oh. y vol. citados, pág. 37. y Gestoso. Sevilla Monumental... III. pág. .,^10. t 38 das por pámpanos, motivos geométricos—constituyen ía rosas y división en tres calles. En la central, se abre el camarín de la Titular, bella imagen de vestir del referido siglo XVIII. ^ En los intercolumnios laterales se bailaban las notables esculturas de Santa Brígida 2 y Santa Bárbara. En el remate. Tabernáculo Eucarístico y relieve del Padre Eterno, todo ello de la época del retablo. Este se estrenó en 1716; 3 y aun cuando por ciertos ele¬ mentos recuerda el estilo de Cristóbal de Guadix, la intensidad decorativa de que está poseído, lo acerca más al estilo de los Barabona. Citaremos, por último, las pinturas de la bóveda de la capi¬ llay los ángeles lampareros situados en los pilares de ingreso. El retablo ba sufrido algunos deterioros; destrozadas las imágenes de Santa Bárbara y Santa Brígida; pérdida de ojos, una mano y desperfectos en el rostro, la Titular. Esta ba sido recompuesta por el escultor Sr. Castillo Lastrucci. Nave del Evangelio En el testero cabecera, un retablo neoclásico donde se ve¬ neraba interesante imagen de la Virgen del Buen Consejo, de escuela sevillana del primer tercio del siglo XVIII. Sobre el entablamento del retablo, bornacina circular con el busto de San Eelipe Neri. Adosado al muro de la nave, otro retablo, neoclásico tam- 1. Creemos que la nota publicada por H. Sancho (ob. citada), en la que transcribe un pago por encarnado, colocación de ojos y algunas otras me¬ joras, a la imagen de Gloria en 1722, no hace referencia a la actual, que pa¬ rece posterior a dicha fecha. 2. Se talló en 1725. (Sancho. Ob. cit., pág. 118.) 3. Sancho. Ob. cit., pág. 117. 739 bien, donde recibía culto la imagen de vestir de Nuestra Señora de los Remedios, correspondiente al estilo del siglo XVIIl. Aun cuando la historia ha vinculado en ella una curiosa tradi¬ ción relativa a Santa Teresa de |esús, en el convento sevillano f de dicha advocación, nada había en la escultura que recuerde la citada época. En el testero de los pies, sencillo retablo neoclásico, con una bellísima imagen del Arcángel San Miguel, de tamaño académico, obra muy interesante del círculo de La Roldana, hacia 1700. En sendas repisas, muy devotas e interesantes co¬ imágenes rrespondientes al estilo del siglo XVIII, de Nuestro Padre Jesús Nazareno y de Jesús en el acto de la Flagelación. Hemos de citar también dos importantes lienzos pictóricos, representando uno la Sagrada Familia, original de Juan Simón Gutiérrez, y otro un pasaje de la vida de San Pedro, atribuido a Esteban Márquez. ^ Aludiremos, por último, al púlpito, de gloriosa tradición, aderezado por el cerrajero Francisco Jiménez. ^ Las imágenes referidas fueron destrozadas; mereciendo des¬ tacar la citada escultura de Nuestra Señora de los Remedios, de la que sólo perdura el Candelero. También fueron destrozadas las susodichas pinturas. Nave de la Epístola En el testero, un retablo neoclásico con las imágenes de San Joaquín, Santa Ana y la Virgen, interesantes tallas de escuela *1' sevillana del tercer cuarto del siglo XVll. 1. Gestoso. Ob., vol. y pág. cit.iclos. 2. 11. .Sancho. t)b. cit., pág. 116. T /JO En otro retablo neoclásico, la estatua del Patriarca San )osé, tallado al estilo del siglo XVIII. En la capilla Sacramental, cerrada por sencilla reja de hierro, ^ un retablo de cerámica, ejecutado en 1929 por el industrial trianero En el nicho se veneraba la Sr. García Montalbán. ' interesantísima escultura de Nuestro Padre Jesús Nazareno, ta¬ llada por el inmortal imaginero Pedro Roldán, hacia 1685, » Ti. tular de una Cofradía de Penitencia. En la nave, hallamos un ixtablo neoclásico con la imagen dolorosa de Nuestra Señora de la O, co-titular con la anterior de la citada Cofradía. En la capilla bautismal, situada a los pies de la nave, adviér¬ tese el lugar donde se hallaba ordinariamente la magnífica cruz de carey que porta el Nazareno en la anual estación de penitencia. En sendas repisas, colocadas en uno y otro lado del coro, jr las imágenes de los Santos Juanes. De los retablos mencionados, sufrió desperfectos el último referido. Todas las imágenes fueron destrozadas; mereciendo destacar por la bárbara profanación de que fué objeto, la escul¬ tura dolorosa de la Virgen, ya citada. El órgano hubo de pade¬ cer asimismo en el vandálico saqueo. Tenemos entendido que la referida imagen de Nazareno, se restaura en el taller del escultor Sr. Castillo. CERÁMICA En la fachada de la torre, existen cuadros de azulejos, unos algunos muy interesantes. Excepción hecha de diversos trozos del siglo XVII, que hay en la parte superior de la torre, la to- 1. Hernández Díaz. La capilla del Sagrario de la Iglesia de la O. El Correo de Andalucía. 15-III-j929. 2. Hernández Díaz. Página cofradiera e imagen de Nazareno. Revista España, núm. 2, 1936. iqi talidad es de Hnes del XVIII. El mayor cuadros es uno de estos que representa al Nazareno, que ostenta la fecha incompleta de 176..., en una leyenda que lleva en la parte inferior. Los otros paños de azulejos representan a Santa Brígida, la imposi¬ ción de la casulla a San Ildefonso, San Andrés y un escudo con ostensorio. ^ ORFEBRERÍA Y BORDADOS Pocos y de escaso interés son los objetos que posee esta ^ iglesia. La orfebrería sufrió mutilaciones y desperfectos y de los ornamentos fué destrozada una casulla de damasco. Conserva templo, con diversos deterioros, un osten¬ este sorio de plata repujada y cincelada, con la manzana en for¬ ma de ángel, de fines del XVIII; ^ un cáliz de plata dorada y repujada del XVII; 3 otro cáliz moderno y un viril, también p moderno. 1. Gestoso. Sevilla Monumental... Ill, pág. qio. 2. Mide 0,75. Mide 0,22- iq2 í o o o < P o c> r O < DEDE"OEMC!£Í CCí/TOvccioi Damiriva C=] /iÇwo/^OOlOHo/ <-'• a 3 L/cala l/loo íoft. /Aoû£/sO Felípl DtQiTO APûQcjAOOd «t 08Q¿k/ /i L k & • Iglesia de Nuestra Señora de la O. — Planta.