SERVICIO DE DEFENSA DEL TESORO ARTÍSTICO NACIONAL 5.' EL PALACIO DEL INFANTADO < EN GUADALAJARA (OBRAS HECHAS A FINES DEL SIGLO XV Y ARTISTAS A QUIENES SE DEBEN) < ■ D ESTUDIO DOCUMENTAL POR O FRANCISCO LAYNA SERRANO :z¡ ACADÉMICO CORRESPONDIENTE DE LA HISTORIA Y BELLAS ARTES tí o o ^ < H :z; < p-i I tí ■ tí Q O' >—4 u < tí < tí tí tí —HAUSER Y MENET— BALLESTA, a8-MADRID I 94 I PALACIO DEL INFANTADO EN GUADALAJARA ^ríS lí-®:" vBfiKSïíaà^ <.^4fcíLA·it,o/X>rlï;S{ r·-'^gm î ÔeiB jS5g^W|p®wcsrFv^ ¡ç•^-Sjiea^|'l·ffij»r/ -pa»|gM&^l>«iÍPsjr,mí8 i-·'V^.ífv?^;·'ïSCB®*3/k)r .J^mjM3 CTMfVBaK^ E®ÉV;. v.- œp ^ BS«»ÍK3Mín; ■'œr-âs V. t!;'-.N25 .»> > Kisl^l g^ápÉ líE^SM ^^3 S%^¿®'Í!"á:iV'~ fe SW-'í aeïS'w^v·ií*: SERVICIO DE DEEENSA DEL TESORO ARTÍSTICO NACIONAL EL PALACIO DEL INEANTADO EN GUADALAJARA (OBRAS HECHAS A FINES DEL SIGLO XV Y ARTISTAS A QUIENES SE DEBEN) ESTUDIO DOCUMENTAL POR FRANCISCO LAYNA SERRANO ACADÉMICO CORRESPONDIENTE DE LA HISTORIA Y BELLAS ARTES —HAUSER Y MENET— BALLESTA. 28-MADRID I 941 INTRODUCCIÓN Al acoger la Comisaria General del Patrimonio Artístico Nacional el trabajo del señor Layna Serrano, se ha propuesto, una vez más, divulgar datos importantes y desconocidos que puedan acrecer el valor de nueñro Patri¬ monio Monumental. El señor Layna ha tenido la suerte de que vendan a sus manos docu¬ mentos importantes y el tesón de desentrañar su leñura difícil, aplicando su contenido a los diversos salones y eñancias del Palacio de los Mendoza, de Guadalajara, con la fatiga consiguiente a toda inveñigación aumentada en eñe caso como en tantos otros, por la complejidad de las sucesivas ohras realizadas en el edificio, llegado a nuestros tiempos en gran manera desfigu¬ rado de como era o aspiraba a ser en los años que corrían al par que la pluma iba escribiendo sucesivos contratos. La tarea ha sido difícil y no ha quedado del todo conseguida; aún hay dudas en cual salón o en éña y aquella obra, pero es importante su resul¬ tal y tado para la hiñoria del Palacio, haña ahora conocida por muy poco más que las inscripciones que oñenta, tampoco por cierto fáciles, y todavía más importante porque aclara noticias dudosas del gran Palacio de Guadalajara, uno de los más lujosos entre tantos como fueron causa de asombro para los viajeros que describen con admiración, las maravillas que el tiempo borró y conocemos tan sólo por su testimonio. Asi nos era conocida, por Lalaing, la exiñencia de canales y fuentes a la morisca en las eñancias bajas, ahora comprobada; la decoración subsiñente hablaba de moros, al presente cono¬ cidos en abundancia y con los curiosos datos de añuar uno como contador y perito del Duque don Iñigo y llamarse con énfasis el otro engeniero alarife, 6 INTRODUCCION por cierto tan poco afortunado en la ohra de la cahalleriza, que se le hunde y paga la reconfírucción a su coña. Es también curiosa la escala de precisión de formas exigidas en los con¬ tratos para las diversas clases de ohra: trazas para los conjuntos, mueñras para la ohra menuda de azulejos y hierros, modelos de madera para rejas y de hulto para los detalles arquiteñónicos. ¡Lástima que en los contratos hallados no se encuentre más ohra de conjunto que la totalmente perdida cahalleriza! Esperemos que nuevos hallazgos alcancen la ohra general y valoren una figura de maeñro alcarreño que aquí se comienza a precisar de manera pujante y nos era tan desconocida como el otro alcarreño descubierto y estudiado por don Manuel Gómez Moreno; por cierto, que ambos maestros son homónimos contempo¬ ráneos y técnicos de los Mendoza; el uno, Lorenzo Vázquez, del Cardenal; el otro, Lorenzo de Trillo, del segundo Duque del Infantado, ignorado halla el presente y figura curiosa entre los arquiteños que pasan del gótico de Cuas, seguido a rajatabla en el Salón de Linajes (iq^s)' J morisco, tan querido de los magnates caílellanos, del que es mueñra su artesón de mocárahes y alfarje, al renacimiento inicial de la galería del jardín y al completo de la caha¬ lleriza, donde se habla de arquitrabes, frisos y cornisas (14^3-^7), aunque entre medio remiende la ohra de los Cuas, colocando nuevos los cuatro pilares y correspondientes arcos de los ángulos del patio, en 1436. Es por consi¬ guiente un rezagado en el Renacimiento, sobre todo si se coteja con aquel Lo¬ renzo Vázquez que desde años antes lo maneja tan bien; pero sin duda era un gran maeñro, porque continúa a los Cuas en la gran obra del Palacio y es digno de ser maeñro de don Iñigo en su empeño de rehacer, oñentosamente mejorada, la obra de sus antecesores de medio siglo antes haña dejarla digna de un principe, según afirmó Francisco 1 cuando, prisionero, se hospedó en ella en plenos años de oro del Palacio; más tarde, el quinto Duque lo mejora de nuevo trañornándolo y dejándolo malparado, aunque le agregue las deli¬ ciosas pinturas de Rómulo Cincinato, de clásico criterio, ya conocido del Palacio desde que en .1436 contrata Antonio García una obra y pintura a la romama. Después, el roce de los años y el descuido de los hombres lo fueron em¬ pobreciendo, haña que unas bombas producen un incendio que los rojos se oponen a apagar y las llamas consumen tanta riqueza, para siempre perdida aunque se reconñruya, como se hará según las circunñancias lo permitan; INTRODUCCION 7 pero ¿qué es ya ni qué puede ser sin sus artesonados, que eran uno de los ¡emi¬ timos ormullos de nueñra Patria? De todas maneras es aún fundamental y a su reconñrucción se dedican nueñros esfuerzos; Dios haga que asi como fueron proféticas las palabras "Vanitas vanitatum" que cierran la inscripción pueña en el patio por don Iñigo, no se pueda agregar a la larga liña de fechas que ordena el señor Lay na, la que señale una ruina total que todos intentamos jamás llegue. Madrid y octubre de igqi. Francisco Iñiguez. PROEMIO HISTÓRICO-DESCRIPTIVO Muchedumbre de escritores nacionales y extranjeros dieron uni¬ versal renombre al palacio de los duques del Infantado, cantando sus bellezas, señalando defeélos o particularidades y haciendo un eíludio minucioso de obra tan singular, sutilísimo respeélo a crídca artííHca, erudito ha^a dejarlo de sobra y muy científico al señalar las múlti¬ ples influencias determinantes de su caprichosa traza, referidas tanto a varios eálilos arquitedlónicos ya decadentes por agotados cuando se alzó, como a los nuevos que pugnaban por abrirse camino en nueSlra Patria; las descripciones abundan sobremanera, y ayudadas por la fotografía han hecho popular en todo el mundo culto la so¬ berbia mansión de los Mendoza alcarreños, por muchos y justos motivos considerada ejemplar único en su género. Después de tantos y tan prolijos trabajos (especialmente de imaginación ayudada por extensos conocimientos generales) cabía considerar ya escrita la his¬ toria constructiva del edificio, pero no es así ni mucho menos; como verá el leólor en el modeíto eStudio que voy a presentarle, he tenido la suerte de hallar y la paciencia de copiar baStantes documentos haíta ahora desconocidos; es casi seguro que encontraré algunos más, y sólo cuando la posibilidad de tales hallazgos se agote, podrá acometerse la tarea de escribir una obra de conjunto con el caráóler de completa y definitiva sobre el palacio del Infantado. HaSta ahora, la hiSloria de su construcción se hizo principal¬ mente a base de supueStos, comparaciones y conjeturas, sin sólida base documental por no haberse dado con ella o buscado con la 10 FRANCISCO LAYNA SERRANO paciente asiduidad caradleríídca del investigador; esas deducciones y conjeturas (armazón siempre deleznable expueíto a quiebras ful¬ minantes) descansaban en la cultura e incluso erudición de los di¬ versos autores o sobre algunas noticias incompletas y en ocasiones discordantes suministradas por cromitas de los siglos xvi y xvii, pues cabe afirmar que casi el único documento disponible, o mejo- dicho estudiado con empeño, fué el palacio mismo; eStudio muy detenido de su pláStica y menos paciente de las decorativas (más por ello difíciles de leer) inscripciones grabadas con góticos caraóter res en el arco de la puerta, en la cinta que ondula sobre las arquerías bajas del patio o las leyendas que corrían bajo los frisos de los salo¬ nes de cazadores y linajes. Según la primera, leída por Pedro Alcántara de Toledo, la portada dataría de 1480 (opinión que no comparto), mientras la arquería clauStral dice que el patio y portada (o fachada) fueron concluidas por Juan y Enrique Guas así como por otros muchos maestros en 1483, y en la inscripción del salón de cazadores como en la de linajes, entrando a mano derecha, leyó también el mentado genealogista que el palacio se acabó de edificar en 1492; fecha aceptable respeéto a lo principal de la construcción pero en modo alguno a las partes secundarias, según demoStraré en el tra¬ bajo adjunto que corrobora la afirmación hecha por Lalaing de no eStar concluido en 1502, aun cuando sí cómoda y suntuosa¬ mente habitable y habitado desde tiempo atrás; también demoStraré que en las muy importantes obras realizadas a partir de 1493, los Guas ni eran ya arquiteótos del duque ni, por tanto, tuvieron arte ni parte en cuanto desde entonces allí se trabajó. Después de lo antedicho, cobra valor mi afirmación de que todavía es prematuro historiar en firme la construcción del famoso edificio; el hallazgo de los numerosos documentos aludidos arroja viva luz sobre interesantes detalles, al paso que da en tierra con el feble artilugio de las conjeturas, deducciones y atribuciones hechas por algunos notables críticos e historiadores del Arte; nuevos y muy posibles hallazgos futuros quizá suministren otro puñado de datos ciertos, y de ahí que prefiera limitarme a poner de relieve las impor¬ tantes noticias encontradas, mejor que diluirlas en un eStudio general EL PALACIO DEL INFANTADO EN GUADALAJARA II presuntuoso, incompleto y en parte falso como tantos otros, si acaso adornado con el aluvión de citas bibliográficas, revelador de una erudición de guardarropía; me parece más digno y en este caso más conveniente la aportación personal, que es de indudable atenerme a interés(aótuando como modeflísimo acarreador de materiales dis¬ puesto a suminiflrar nuevas cargas de los mismos si es posible), que improvisar un edificio con muros y cimientos en parte sólidos y en parte inconsiflentes. Ahora bien; considerando que el magnífico palacio admirado por sucesivas generaciones de amantes del Arte o simples curiosos es una ruina desde diciembre de 1936, y ya quienes nos sucedan no podrán gozar con la contemplación de muchas de sus bellezas irre¬ misiblemente perdidas, antes de exponer el fruto de mis investiga¬ ciones creo oportuno trazar un rápido bosquejo hiStóricodescrip- tivo de la mansión prócer, para contribuir a perpetuar el recuerdo de lo que fué y cuanto sucedió en ella; vedlo aquí: El primitivo palacio de los Mendoza, Gonzalo Yáñez de Mendoza, de Alfonso XI, montero mayor fué el primero de esa familia que se avecindó en Guadalajara al casarse con Juana, hija del poderoso ricohombre Iñigo López de Orozco y de doña Mencía Fernández Valdés hija a su vez del señor de Beleña, naciendo de aquel matrimonio don Pero González de Mendoza, amantísimo hijo de Guadalajara que le consideró como padre y señor de hecho aun cuando el señorío no lo poseyera de derecho, partidario de Enrique de TraSIamara, ayo y mayordomo mayor de Juan I por el que sacrificó abnegadamente su vida en Aljubarrota el año 1385, y fundador con su tercera esposa doña Aldonza Fernández de Ayala (i) del importantísimo mayorazgo que fijaría en Guadalajara la residencia de la rama mayor familiar. (i) Su primera mujer fué María Fernández Pecha Valdés, y la segunda Teresa López, prima suya como hija de su tío Iñigo López de Orozco, señor de Hita, y muerto a manos del vengativo rey don Pedro tras la batalla de Nájera. 12 FRANCISCO LAYNA SERRANO integrada alcorrer del tiempo por los duques del Infantado. Don Pero González de Mendoza habitó primero en las casas de Orozco (luego de doña Aldonza, duquesa de Arjona y nieta de aquél), sitas frente al alcázar de Guadalajara, donde aún perdura la iglesia del Colegio de los Remedios fundado en el siglo xvi por otro Men¬ doza; mas no satisfecho con aquella vivienda, quiso alzar otra mejor en consonancia con el creciente poderío del magnate alcarreño y así lo hizo en el mismo solar ocupado hoy por el palacio del Infan¬ tado, callejón por medio de la parroquia de Santiago (demolida en 1903) mirando a la calle entonces llamada de la Carnicería Vieja, para lo cual compró varias casuchas, dió con ellas en tierra y co¬ menzó la nueva edificación lo más tarde en 1376, por cuanto a 30 de septiembre el Concejo le cedió graciosamente un caño de agua para las vueñras casas mayores que vos agora fecistes, palabra éála no muy adecuada toda vez que la conílrucción andaba entonces muy lejos de acabarse; la casona resultaba ahogada entre casuchas y callejuelas, era meneáler procurarla cierto desahogo y para ello el Concejo regaló a Mendoza una calle y solar cerca de la puerta de Alvar Fáñez para que pudiese tener jardín, y también su primo Men Rodríguez Valdés, señor de Beleña, hízole donación a 4 de abril de 1383 de unos solares propiedad suya para que hiciera plaza ante la fachada de la mansión señorial. Fallecido gloriosamente don Pero González de Mendoza en Aljubarrota el año 1385, según dije, su hijo y sucesor don Diego Hurtado, almirante de Caáiilla, casado en primeras nupcias con una hija baftarda de Enrique II y en segundas con la ricahembra doña Leonor de la Vega, no pudo durante varios años consagrarse a terminar el palacio de Guadalajara, pues las turbulencias en Cabi¬ lla durante la minoridad de Enrique III, sus andanzas en la Corte y más tarde las expediciones marítimas que capitaneó contra piratas marroquíes o la nación lusitana, se lo impidieron; mas ya aquieta¬ dos el reino y el magnate alcarreño que se diílinguió por su carác¬ ter entrometido, tuvo empeño en concluir la obra empezada por su padre, completando las de caráéler ornamental tales como deco¬ rado de estancias y enriquecimiento de la construcción, lo mismo EL PALACIO DEL INFANTADO EN GUADALAJARA 13 respe¿lo aguarnición de ventanales que a galerías del patio porti- cado según nos mueítra un curioso documento suscrito en Gua¬ dalajara a 22 de marzo de 1404, por el cual el cantero toledano Alfón Fernández Pedrero se comprometió a labrar y traer a la en¬ tonces villa alcarreña 38 columnas con sus basas y capiteles, escul¬ piendo en éstos las armas de Mendoza y de la Vega, columnas deílinadas su mayor parte a las galerías del patio y las menos a ven¬ tanas de la fachada; indudablemente don Diego amplió la casa hecha por su padre, ya que el 4 de junio de 1397 había comprado a Men Rodríguez Valdés la mitad de una bodega sita en la plaza de las Carnicerías e inmediata a aquélla. Pocos meses después de contratar las columnas mencionadas para su palacio, a la sazón no habitado, moría el almirante en Gua¬ dalajara dejando muy niño a su hijo y sucesor don Iñigo López de Mendoza, futuro primer marqués de Santillana, figura eminente en las Letras, las Armas y la Política, amante de las Artes, muy dado a la construcción de edificios, engrandecedor de los bienes y títulos nobiliarios de su casa y fervoroso amador de Guadalajara, donde no vino al mundo por casualidad pero donde residió siempre que dejáronle libre sus múltiples quehaceres y expiró el año 1458; también la ajetreada juventud de don Iñigo fué obstáculo para dar fin a las obras en eSte primer palacio de los Mendoza alcarreños, acabado al fin por el simpático magnate que edificó de nueva planta el bello castillo del Real de Manzanares, la muralla de su villa de Hita y el hospital de Buitrago, a más de proseguir y casi terminar la hermosa iglesia conventual de San Francisco en Guadalajara, panteón de la familia Mendoza. Ignoramos cómo era esa mansión calificada de "magnífica" por el barón de Rosmital, quien la visitó en 1466; pero considerando el eSHlo arquiteótónico de la época, los depurados guStos del marqués poeta, su amor a lo suntuoso y los detalles que nos procura el aludido contrato del almirante con el cantero toledano, hemos de suponerla de eftilo gótico, con la fachada y arquerías del patio labradas en buena piedra de Tamajón, éSIe con dos órdenes de galerías circundantes formadas por arcos ojivos sobre columnas fasciculadas con capiteles prolijamente esculpidos. 14 FRANCISCO LAYNA SERRANO ojivas asimismo las amplias ventanas adornadas de caladas trace¬ rías y mainel o columnilla central cuyo capitel ostentaba en sus cuatro caras los blasones familiares según el antedicho contrato, y probablemente con torre esquinera almenada como era coálumbre en las casas señoriales ciudadanas y necesaria dado lo turbulento de los tiempos, mas amplios salones de techumbres madereñas orna¬ mentadas con entrelazos mudéjares; tal hace sospechar, no sólo el guálo manifiefto de entonces por las ricas y caprichosas labores mo¬ riscas, sino el hecho de que al realizarse ciertas obras en el nuevo palacio del Infantado a fines del siglo xv, como se verá fueron uti¬ lizados para adornar el cielo de varias eálancias paños viejos de lace¬ ría mudéjar, o sea tableros tallados cuya vejez sería de ocho a diez años caso de ser hechos para la nueva casa; resulta más lógico ima¬ ginar que procedían de la antigua, fueran aprovechados y de ahí el apelativo de viejos. En ese primitivo palacio de los opulentos Men¬ doza alcarreños, del que no queda el menor teño, se celebró en diciembre de 1436 la boda de don Diego futuro segundo marqués de Santillana y primer duque del Infantado con doña Brianda de Luna, hospedándose allí el rey Juan II al que feálejó don Iñigo con la liberal magnificencia caraóleríálica de la familia Mendoza; recogió el poffrer suspiro del iluáire autor de las famosas "serranillas", fué teáligo del brillantísimo matrimonio de don Beltrán de la Cueva duque de Alburquerque con la hija del segundo marqués el año 1462 siendo padrinos los reyes don Enrique y doña Juana (según malas lenguas, más al parecer veraces, amancebada con el novio), y en marzo de 1473 tuvo por huésped al cardenal legado Rodrigo Borja o Borgia, llamado Alejandro VI cuando fué Papa; en cambio, no recogió el poftrer aliento del primer duque del Infantado, quien, un poco desabrido con Guadalajara desde que en 1460 le hiciera salir de la población Enrique IV ayudado por varios vecinos, pre¬ fería habitar en el caáiillo de Manzanares, donde murió el año 1478. el palacio del infantado en guadalajara 15 El nuevo palacio del Infantado; la edificación y sus vicisitudes. El desenfrenado amor por la magnificencia oflentosa conálituyó una de las más importantes facetas de la personalidad de los Men¬ doza alcarreños del siglo xv, faceta heredada por los duques del Infantado en el xvi, originando despilfarros que los llevaron al borde de la ruina y por fin a la ruina misma en el siglo xix a sus remotos sucesores los duques de Osuna, quienes, a pesar de llevar en sus venas contadas gotas de sangre Mendoza, sin duda iba en ellas el amor tradicional por la ostentación magrñficente. En la época a que me refiero, dos individuos de la familia se distinguieron princi¬ palmente tanto por su trato íntimo, amable y sencillo, como por la pasión irresistible hacia el boato extraordinario que pusiera de relie¬ ve lo distinguido de su alcurnia y el poderío o riqueza de sus casas, y eStos dos individuos fueron el gran cardenal don Pedro González de Mendoza, quinto hijo del primer marqués de Santillana, y su sobrino don Iñigo López de Mendoza segundo duque del Infan¬ tado, quien sentía por aquél devoción aún más que respeto y cariño, procurando imitarle en cuanto le era dable; no pudo seguir sus pasos en la política ya que su tiempo no era tan propicio como el vivido por "el tercer rey de España", según apodaban al cardenal; pero en cambio llegó a igualarle por lo menos en cuanto a exhibición de riqueza. La rama mayor de los Mendoza alcarreños había llegado a la cumbre del poder cuando murió el primer duque, en lo referente a títulos nobiliarios, numerosos y extensos dominios señoriales, con¬ sideración personal, poder militar e incluso influencia política, pues aun cuando éíta la usufruétuaba el cardenal, del disfrute participaba su sobrino un poco relegado a segundo término porque la situación privilegiada del purpurado alcarreño no admitía que otro le hiciese sombra, ni don Iñigo lo intentó quizá tanto por el cariño hacia don Pedro como por el convencimiento de ser inútiles sus intentos; judía¬ mente envanecido con la gloria, riqueza, nombradla y honrosos títu- 16 FRANCISCO LAYNA SERRANO los nobiliarios heredados de sus mayores a lo uniera cuantiosos que bienes y señoríos aportados al matrimorño por su esposa doña María de Luna hija del ajuáliciado Condestable don Alvaro, sin descui¬ dar el poner de su parte cuanto le fué dable para mantener con hon¬ rosas acciones el luálre de su apellido, procuró hacerlo brillar más todavía a fuerza de lujo y orientación siempre que la ocasión pro¬ picia se presentó; y así como al ir con su huefle a la guerra de Gra¬ nada no tuvo inconveniente en retrasarse al punto de dar que decir con tal de dejar asombrados a la nobleza castellana e incluso a los reyes con el riquísimo atavío de sus mesnaderos y capitanes como por el soberbio aparato de sus inálalaciones de campaña, tales que cada tienda era un pequeño palacio proviílo de los más coílosos refinamientos, pareciéndole que la suntuosa casa de Guadalajara era mezquino alojamiento, por acrescentar la ¿loria de sus proxenitores e la suya... puso toda por el suelo y la mandó edificar otra vez para más onrrar la grandeza de su apellido, según confia en la leyenda gótica por él hecha grabar sobre los arcos bajos en el patio de la pulchérrima et sumptuosa mole. Antes de derribar el antiguo palacio, don Iñigo López de Men¬ doza hubo de procurarse vivienda adecuada para su familia y nume¬ rosa servidumbre en tanto la nueva casa efluviera habitable; la que había sido de la duquesa de Arjona, aunque buena, no debía bailar a las necesidades delduque y prefirió vivir en el caflillo del Real de Manzanares donde muriera su padre, luego de dar fin a algunas obras de ampliación y embellecimiento, tales como la galería sobre el adarve del Sur que luego serviría de inspiración y casi modelo a la que corona el palacio arriacense; como muy bien discurre Lam- pérez (i), esa y otras mejoras debieron de realizarse entre 1478 y 1480, año éfle en que ya eftaría conílruída al menos parte de la fachada principal del edificio de Guadalajara si aceptáramos el teflimonio de Alcántara de Toledo, quien en el siglo xviii leyó esa fecha en la parte hoy ilegible de la inscripción gótica que contornea la portada (i) Vicente Lampérez Romea: Los Mendoza del si^lo XV y el cañillo del Real de Manzanares. Discurso de ingreso en la Real Academia de la Hiñoria. Madrid, 1916. EL PALACIO DEL INFANTADO EN GUADALAJARA 17 principal (i), aunque me parece un poco prematura pues no es de suponer que las obras de Manzanares comenzaran inmediata¬ mente después de morir el primer duque (2) ni estuvieran tan ade¬ lantadas las del palacio alcarreño ya en 1480; desde luego, es con- cluyente la afirmación grabada en la arquería baja del patio di¬ ciendo que eálaba concluido en 1483, y aunque también es termi¬ nante la leyenda bajo el friso del salón de linajes según la cual el palacio se acabó el año 1492, debe interpretarse en el sentido de que había concluido lo fundamental de la construcción, falta sólo de a algunas partes secundarias, como la doble galería de Poniente y nume¬ rosos detalles ornamentales entre los que cabe señalar bailantes frisos, varios artesonados y obras de rejería o azulejería, según vere¬ mos, aparte la traída del caudal de agua aumentado con la cesión de las fuentes en la cueila del Sotillo; ahora bien, tan pronto como el palacio eáluvo habitable aun cuando fuera preciso trasladarse de unas salas a otras para que las recién abandonadas se terminaran de ornamentar y decorar, vivieron en él los segundos duques del Infan¬ tado como prueban numerosos documentos allí suscritos; por ejem¬ plo, el teilamento de doña Juana Pimentel viuda de don Alvaro de Luna fechado a 27 de julio de 1484, o los codicilos de la misma señora, cuya data es de 30 de mayo de 1485 y 25 de julio de i486, Respeélo al o los arquiteólos que planearon y dirigieron la capri¬ chosa coniirucción sirviendo el indudable afán del segundo duque que quería deslumhrar por la riqueza aun cuando no por el güilo, la citada leyenda gótica exiilente sobre la arquería baja del patio menciona a Juan Guas (o Wast, en alemán) y Hanri Cuas, que bien pudiera ser Enrique Egas, pero nunca un maeilro Eguaomait según leyó algo dubitativamente don Manuel Gómez Moreno, imaginán¬ dole alarife morisco coniiruólor de los soberbios artesonados; el (1) Pedro Alcántara de Toledo, marqués de Távara: Linaje de Mendoza, libro inédito exigiente en la Biblioteca Nacional, sección de Manuscritos. (2) Con ligereza incomprensible dadas sus buenas fuentes de información, escribió el padre Pecha en el siglo xvii, que el palacio lo conílruyó el primer duque del Infantado don EUas Tormo parece respetar noticia tan equivocada al decir que el segundo duque recons¬ truyó el edificio. i8 FRANCISCO LAYNA SERRANO supueílo carece de base: las noticias más o menos explícitas que de antiguo se tienen, aparte las que adelante voy a aportar, obligan a desecharlo por completo especialmente en lo relativo a techumbres mudejares, y más deleznable todavía es la hipótesis suálentada por Pérez Villamil de que otro de los maeálros fuese el arquiteóto Ximón, empleado como tal en la casa del arzobispo sevillano don Diego Hurtado de Mendoza, hermano del segundo conde de Tendida; en cambio, debió formarse con los Guas el arriacense Lorenzo de Trillo, indudable maestro de obras de la casa ducal en la última década del siglo xv como demostraré en lugar oportuno. Termi¬ nada, al parecer, la parte arquiteótónica del palacio en 1483 con las galerías del patio, mientras no aparezcan documentos probatorios de lo contrario cabe afirmar que Juan Guas dejó el servicio del duque del Infantado y por tanto a Guadalajara, pues ya eSe año tra¬ bajaba como escultor en el trasaltar de la catedral de Toledo, en 1484 era suplente del maeStro mayor, y diez años adelante obtuvo el cargo en propiedad; ningún indicio tenemos, en cambio, para decir que Enrique Guas o Egas no continuó dirigiendo las obras del palacio alcarreño esos años y primeros siguientes. La época en que fué conSlruído el palacio del Infantado era crítica para el Arte; agotadas las posibilidades del eflilo gótico en el orden creador de variantes arquiteólónicas, no pudiendo dar ya lugar a elementos nuevos (propios del período de formación y per¬ feccionamiento) buscaba en la pompa decorativa, sobrecargada y detalliffa caraéleríSlica del gusto flamígero o flamboyant, el deslumbra¬ miento originado por lo faáiuoso y rico al no conseguir lo mismo con la elegancia, al par severa y gentil, del estilo en sus tiempos de apogeo; en España, tal poílrera modalidad del gótico tropezó y naturalmente se dejó influir por otra muy semejante del eálilo mudé- jar o morisco, de gran arraigo en el país, donde complacía en extre¬ mo la prolijidad ornamental; por último, sentíase más que otras veces intenso afán por salirse de los caminos trillados, un vivo deseo de oálentar la riqueza, prurito de originalidad y cierta influencia todavía no bailante concreta y decidida del Renacimiento italiano; en una palabra, el palacio del Infantado se construyó en años de EL PALACIO DEL INFANTADO EN GUADALAJARA 19 transición, donde lo tradicional tenía bailante fuerza para opo¬ nerse lo todavía aclimatado y a nuevo no donde, por falta de lina direólriz obligada, la indecisión cortaba las alas al genio llevándolo a producir obras siempre interesantísimas, casi siempre bellas, siem¬ pre ricas, pero de tipo mal definido; la casa de los Mendoza se alzó cuando los artiilas hallábanse en una encrucijada de caminos tenta¬ dores sin saber cuál de ellos conducía a la meta. Entonces se encontraron el alemán Juan Guas, venido a Espa¬ ña como campeón del flamígero que plasmó en su iglesia de San Juan de los Reyes (donde se advierte muy neta la influencia morisca con su frondosidad decorativa interpretada mediante detalles góticos), y don Iñigo López de Mendoza segundo duque del Infantado, señor de grandes disponibilidades económicas, liberal en sumo grado, propicio a los grandes dispendios y amigo cual ninguno del fauálo y la oálentación; el eflilo artífüco del uno y los guálos del otro emparejaron admirablemente, y tras conflruir Guas la gótica . galería meridional sobre el adarve y garitones seudoeálalaólíticos del caáiillo del Real de Manzanares, vino la curiosa y rica concepción y edificación del magno palacio ducal de Guadalajara, donde aque¬ lla galería y cornisa de tipo acentuadamente militar se repetiría con las obligadas variantes en esta vivienda civil; donde los arcos mix- tilíneos del flamígero con sus florones de cardinas y columnas heli¬ coidales vefüríanse con detalles ornamentales góticos, pero siguiendo las moriscas sin que normas faltaran otros denunciadores del arte renacentista que tímidamente iba abriéndose camino en España traído de la mano por los Mendoza (de manera especial por el gran cardenal tío del duque y algo más tarde por el sobrino de aquél y primo de éSIe el segundo conde de Tendilla), aunque en la obra arquiteélónica, y de manera particular en los famosos artesonados, son los eSHlos gótico y mudéjar quienes casi exclusivamente se en¬ samblan o acompañan; éSIas son las caraéleríSlicas generales del curioso y notable monumento, desconcertante por la mezcolanza de eSIilos que lo hace ejemplar único, más oSlentoso y rico que elegante, y cuyos detalles me ocuparán en la parte descriptiva. Don Iñigo gaáió, sin duda, sumas enormes en la conáirucción, donde, como 20 FRANCISCO LAYNA SERRANO se verá en el eáludioobjeto de este folleto, trabajaron muchos ar- tiálas de Guadalajara y pueblos vecinos, moriscos bailantes de aqué¬ llos, y otros criilianos viejos; no satisfecho con los artesonados primo¬ rosos trasplantados del antiguo palacio familiar y los todavía más ricos que hizo labrar exprofeso, aún adquirió en Toledo, mediante hábil estratagema el que llamado de la sala de la Linterna era sin duda el bello entre los bellos, según por menudo refiere el anónimo autor del "Nobiliario del Cardenal Mendoza" (i) o en m monasterio cer¬ cano (por muchas razones entiendo que fué el de Lupiana) cuando menos el magnífico eilalaólítico del salón de Linajes, según dijeron a Lalaing cuando lo vió el año 1502; hizo pintar y dorar todas esas techumbres de ensueño (aunque a Madoz, tan amigo de las frías eiladíiücas como poco sensible al Arte pareciera con tal motivo el palacio en 1850 un pinar dorado por su escaso mérito); dispuso algu¬ nas eflancias bajas para verano, decorándolas a lo morisco con re¬ gueras y surtidores refrescantes; lo llenó de muebles coálosos y pudo recubrir las paredes o tapizar los suelos con riquísimos paños fla¬ mencos y mullidas alfombras; organizó su casa con una pléyade de gentileshombres, lacayos, escuderos, damas de eálrado, etc., y con tan lujosa vivienda en población adióla y servidora de la opu¬ lenta familia, bien hicieron el segundo duque y sus inmediatos suce¬ sores aislándose un poco de la Corte para que éála no empañara su brillo y tenerla propia en la ciudad alcarreña, donde podían des¬ lumhrar a sus convecinos y visitantes, tratados siempre con oálen- tosa afabilidad. Así, desconcertante por su arquiteólura caprichosa, pero sugeflivo y magnífico, el palacio continuó haíla el advenimiento de otro don Iñigo López de Mendoza, quinto duque del Infantado, hombre bueno a carta cabal pero de inteligencia y cultura bailante limitadas, así como de güilo y sentido eilético nulos; sintió necesidad de aumentar el número de habitaciones deilinadas a su extensa familia (hijos, sobrinos, etc., algunos de aquéllos casados) y copiosa servidumbre, debieron de tentarle las normas fríamente clasiciilas del segundo Rena- (i) Biblioteca Nacional, Sección de Manuscritos. EL PALACIO DEL INFANTADO EN GUADALAJARA 21 cimiento tancontrapueálas a la prolijidad de los eálilos gótico "Isabel" y mudejar, y allá por 1570 acometió una serie de obras desastrosas proseguidas con largas pausas haSla acabar con el siglo la vida del aburguesado prócer, obras que bastardearon por completo la inte¬ resante construcción, privándola, además, de algunos elementos im¬ portantes por su valía artística. En la curiosísima fachada, no sólo abrió una puerta secundaria a la derecha de la principal, conducente a vulgar escalera, suStituyó el antepecho de calada piedra sobre la portada con uno de hierro y tabicó brutalmente la preciosa galería alta abriendo en ella míseros ventanucos, sino que, a más de cambiar antiguas ventanas (de seguro ricas y parecidas a las del palacio de Cogolludo) por feos balcones con guarnición clásica coronada por frontoncillos triangulares, rasgó con otros situados más altos el para¬ mento del muro, dando al traite con uno de los garitones eítalaótíti- cos; en el patio famoso levantó el piso metro y medio para hacer unos sótanos con lo cual resultó aquél más pesado, completando el disparate al cambiar en su galería baja las columnas helicoidales por otras más cortas de eitilo dórico; derribó la antigua escalera monumen¬ tal para conitruir en el hueco resultante varias habitaciones mezquinas, mientras en vez de aquélla mandaba hacer otra vulgarota en el rincón del fondo; prosiguió el destrozo de la planta principal al quitar los artesonados de casi todas las eitancias que dan a la fachada (hemos de suponerlos magníficos, dada la importancia de eitas habitaciones) para, aprovechando la altura de aquéllos, disponer dos pisos donde ha¬ bía uno y dar luz al más alto con otra línea de feos balcones, inclu¬ so mutilando la cornisa y un garitón; menos mal que el buenazo y poco culto don Iñigo respetó los salones del Sur y Poniente, cuyas ricas techumbres fueron siempre lo más admirado del palacio. Aparte eála abflención respetuosa, que quizá no durara a vivir el quinto duque más años y aumentarse la ya dilatada familia, ha de agrade¬ cérsele que si bien desposeyó a las salas bajas de su primitiva deco¬ ración, probablemente morisca, las hizo pintar al fresco por el ita¬ liano Rómulo Cincinato, entre 1578 y 1580 (i); en cambio, luego (i) El erudito don Elias Tormo, a quien se deben primorosos trabajos sobre la con¬ tribución de los Mendoza alcarreños al Arte español, publicó el año 1917 una Cartilla 22 FRANCISCO LAYNA SERRANO de vender el edificio de la caballeriza para ensanche del palacio de Montesclaros y trasladar la estupenda armería ducal a las antiguas casas del cardenal Mendoza frente a la iglesia de Santa María, cons¬ truyó para suplir aquélla un ala de edificio vulgar y chabacano según hoy puede apreciarse, a continuación de la fachada en di¬ rección a la calle de Alvar Fáñez y taponando el jardín palaciano. La casa del Infantado, maltrecha por eflas agresiones del quinto duque pero interesante y magnífica a pesar de todo, casi abando¬ nada a sí propia desde el siglo xvii en su segunda mitad, continuó haála el xix en que volvió a sufrir algunos quebrantos con la inva¬ sión francesa; parecía inevitable su ruina, pero en 1878 la cedió el duque para que sirviera de Colegio de Huérfanos de la Guerra y gracias a ello pudo conservarse hasta 1936, sin otra reforma que la presuntuosa y desacorde fachada lateral hecha en los primeros años del siglo xx luego que demolieron la vecina iglesia de Santiago,, en la cual podían oír misa los duques sin salir de palacio gracias al pasadizo cubierto tendido sobre el callejón intermedio en tiempos de la cuarta duquesa doña Isabel de Aragón, fundadora de una capilla y capellanía en ese templo el año 1562. Descripción del palacio. Las "casas mayores" "casas principales" de los Mendoza ocu¬ o pan una gran extensión con sus aledaños, bailante mayor que la del palacio antiguo, por cuyo motivo el segundo duque hubo de adquirir varios inmuebles colindantes a fin de tener más espacio disponible; el conjunto lo conilituyen el palacio propiamente dicho excursioníña de Guadalajara, al aprovechando notas e impresiones redamadas de prisa parecer y corriendo, pues en otro caso faltarían en ella algunos errores. No para censurar al maeíhro eximio cuya sabiduría soy el primero en reconocer y al que profeso cariño y respeto, sino para que las cosas queden en su lugar, señalo aquí dos y quizá más adelante otros; es el primero atribuir al cuarto duque eálas malhadadas obras; otro, decir que fué al tercer duque a quien echó de su palacio Carlos V para aposentar a la infanta Leonor reina viuda de Francia. EL PALACIO DEL INFANTADO EN GUADALAJARA 23 con la fachada al Noroeále (separado antaño de la vecina iglesia parroquial de Santiago por eflrecha calleja), el amplio jardín desde la galería de Poniente hafla la calle de Alvar Fáñez, anchuroso corral en la parte Sur con pabellones ampliación de la vivienda, y portalada trasera abierta cerca de la calle de San Juan de Dios (i); ya dije que el quinto duque añadió un ala antieflética y chabacana al edi¬ ficio, con declino a caballeriza en el bajo y vivienda en el principal, compensando la falta de la caballeriza antigua que con todo lujo y al parecer siguiendo ya las normas renacentistas, mandara conStruir el segundo duque antes de 1500 frente a la puerta de palacio. ESte es de planta cuadrilátera con gran patio central, porticado, en cuyo torno se alinean las habitaciones todas con ventanales al exterior y buena luz, menos las que daban al eStrecho callejón frontero de la inmediata iglesia de Santiago, haSla que derribada a comienzos de eSte siglo construyó el arquiteóto Velázquez Bosco una presuntuosa y clasiciSta fachada lateral, en desacuerdo completo con el reSto del edificio que conSta de amplios subsótanos, plantas baja y principal (parte de éSta dividida en dos por el quinto duque, según indiqué) y cámaras o sobrados con habitaciones en la parte de la fachada, dispuestas en la segunda mitad del siglo xvi a coSta de la esplén¬ dida galería cuyos vanos tabicaron. Describir el palacio del Infan¬ tado según era en sus primeros tiempos, cuando moStraba su sober¬ bio y homogéneo conjunto, sería temeridad inaudita expueSta a múl¬ tiples errores, pues no exiSten noticias suficientes para una recons¬ trucción ideal exaóta; atenerme a lo que hoy queda después del in¬ cendio de 1936, fuera tanto como llenar con lamentaciones un vacío casi total; de ahí que hable como si la poftrera desdicha mencionada no hubieraacontecido, mostrando el palacio del Infantado tal cual lo hemos admirado, con breves alusiones a las partes ya desde mucho antes desaparecidas y ayudándome de buen número de fotografías (i) Las viejas hojas de madera aparecen tachonadas de antiguos clavos con gran ca¬ beza hemisférica; encima, extraña ver un hermoso escudo cardenalicio de don Pedro González de Mendoza, único exilíente en Guadalajara, pues el que hay en el convento de San Fran¬ cisco es sólo episcopal; probablemente procede de las casas del purpurado frente a Santa María y fué traído de ellas por los duques al venderlas en la segunda mitad del siglo xvn. H FRANCISCO LAYNA SERRANO hechas hace años y que suplen con mucha ventaja a la descripción más prolija. Enamorados de la tradición y amigos del Arte, luego de admi¬ rar un inflante el bello pórtico puramente renacentifla de la iglesia de los Remedios y echar una ojeada al vaflo solar del antiguo pala¬ cio marquesal de Montesclaros convertido en Real Fábrica de Paños en el siglo xviii y en Academia de Ingenieros militares al siguiente para deftruírlo voraz incendio en 1924, el leólor y yo nos paramos ante la oflentosa y desconcertante fachada del palacio del Infantado (desconcertante y admirable aun habiéndola contemplado repetidas veces), labrada en fina piedra caliza de Tamajón a la que el sol de los siglos procuró atraéliva pátina color oro viejo. La primera impresión es de asombro deleitoso por tanta riqueza decorativa, que ofusca sin consentir de momento que se eche de menos el buen guflo, la armonía del conjunto, la unidad de eflilo o ciertos deta¬ lles de la primitiva confirucción suflituídos por otros al correr del tiempo; la segunda es de desconcierto al advertir, en extraña y no siempre acertada mezcolanza, partes conflruélivas propias de una vivienda civil junto a otras caraéleríflicas de las fortalezas, arquerías del gótico en su pofirer período sobre repisas eflalaólíticas y cornisas de acentuado caráéler morisco e incluso detalles que mueftran algu¬ na influencia del Renacimiento, a la sazón ya tímidamente infiltrado en España mas sin fuerza todavía para suplantar a los eftilos men¬ cionados, eso sin parar mientes en los fríos balcones clasiciflas que, mandados abrir por el quinto duque en suflitución de los primitivos ventanales cuya riqueza decorativa debió ser muy grande, eflropean la fachada y la hacen perder gran parte de sus encantos, más todavía que el absurdo tabicamiento de la imponderable galería superior. Prescindiendo de eflos y otros poflizos, el palacio del Infantado ha de catalogarse entre las obras góticas por ser el eftilo preponderante incluso en los detalles nimios, pero de un gótico agónico, ya sin facultad creadora, incapaz de originalidad, y que buscando en la riqueza lo que falta de gracia, amontona elementos decorativos, quiebra líneas, se alia con el mudejar para tomar de él cuanto acen¬ túe aquella suntuosidad ornamental, y, a título de novedad, añade EL PALACIO DEL INFANTADO EN GUADALAJARA con explicable timidez y escasa compenetración algo de lo que trae consigo el Renacimiento para conquiálar al mundo del Arte; pero no se atribuya eále raro mosaico de eálilos a incapacidad del artiála para manejar a la perfección uno solo, pues Juan Guas harto la acre¬ ditó, por ejemplo, en la magna iglesia conventual toledana de San Juan de los Reyes, que si en el modo de agrupar elementos deco¬ rativos mueflra innegable influencia mudejar, es desde luego obra pura¬ mente gótica según la modalidad flamígera o mejor "isabelina", como denominó acertadamente Bertaux al gótico español de finales del siglo xv; sin duda alguna, la caprichosa fachada del palacio del Infantado fué resultante del ansia sentida por Guas de hacer algo muy alejado de lo corriente, de su gu^o por el mudejarismo adqui¬ rido desde que llegara a España, de la indecisión artíálica del mo¬ mento, y del empeño tenido por el oálentoso segundo duque de lucir un palacio magnífico cual ningún otro, que asombrara por la suntuosidad y que por su grandeza moáirase bien a las claras la de la casa ducal; en una palabra, Juan Guas y Enrique Guas o Egas, al construir el magno edificio no hicieron otra cosa que retratar al opulento, magnate, liberal, faftuoso, muy pagado de su alcurnia, tenido por valiente y culto, pero que si deslumhraba de pronto, en cambio no resiálía un detenido análisis. Prescindamos otra vez de los feos balcones clasiciálas en mal hora allí pueblos por el quinto duque, de los ventanucos abiertos sin orden y concierto bajo alguno de aquéllos e incluso de las bellas rejas del siglo xvi pueflas ante algunas ventanas, y repasemos juntos, leólor amigo, el conjunto de la fachada monumental, cuyos paramentos los arquiteólos no se deter¬ minaron a dejar desnudos y los tachonaron de pétreos clavos sem¬ brados al tresbolillo; extasiémonos ante la incomparable galería de gran efeélo decorativo, que hoy laáiimosamente cegada, corona el largo muro recordando el encaje de gótica creílería, volada sobre salediza cornisa de aspeólo eálalaólítico interrumpida a trechos por púlpitos o garitones del mismo eálilo inspirados igual que la cornisa en los del caálillo del Real de Manzanares, flanqueando cada garitón sendas columnas de leve influencia clásica, entre las que mueflran su ligereza y gallardía ventanales de afiligranados arcos gemelos; 26 FRANCISCO LAYNA SERRANO echemos ahora rápida mirada a la puerta monumental, cuyo arco ojivo festonea decorativa leyenda gótica, en parte indescifrable, mien¬ tras la luz del mismo eálá ocupada por blasones nobiliarios y com¬ plicadas tracerías mostrándose en la clave esculpido yelmo en forma de alado grifo, siendo de notar las robuStas columnas cilindricas de flanqueo como las de la galería superior ceñidas a mitad de su altura por collarines y forradas materialmente por labor reticulada en losanje con cabezas de clavo en cada pequeño rombo, como chocan un poco en el conjunto gótico manuelino o gótico isabelino los clásicos modillones y cornisa soSlén de la balconada, pero que sin duda provienen de cuando el quinto duque suprimió el calado antepecho primitivo e hizo reparar esa parte desgastada por la acción de las aguas; sobre los inexpresivos balcones gemelos aéluales, otra vez nos deslumhra la pompa del gran escudo señorial de los Men¬ doza tendido bajo el yelmo que corona alado grifo y a su lado las tolvas de molino, mote o empresa del primer duque (i), rodeado por una cadena muy decorativa y sostenido por dos Hércules vellu¬ dos de tosca labor, a cuyos lados se ven los finos pináculos en que remataba originariamente la portada formando un conjunto armó¬ nico; de nuevo la viáta se dirige de manera invencible a la original galería alta, bellísimo coronamiento de inadecuado aire guerrero en vivienda palaciana merced a la volada cornisa y salientes garitones propios de militar fortaleza, de aspeólo eftalaélítico simulando aca¬ nalado mocárabe; mas a poco que el observador se fije, verá que la aparente obra morisca eálá hecha a base de arquitos ojivales, como también que el reálo de la estupenda galería es gótico del último período, lo mismo refiriéndose a los arcos florenzados o conopiales gemelos, que a la decoración de clavos o puntas de diamante en forma de apretado retículo que cubre por entero los antepechos y las colum¬ nas embrionariamente renacentiálas flanqueantes de cada garitón. Atravesemos la puerta y el anchuroso zaguán con ingresos late¬ rales que conducen a los sótanos, y techo de yesería pueálo en el siglo XVII en vez del primitivo artesonado; al fondo nos deslumhrará (i) No del segundo duque, como dice el señor Tormo. EL PALACIO DEL INFANTADO EN GUADALAJARA 27 el famoso y discutido patio de honor llamado "de los leones" por los que tan decorativos como monótonos conítituyen el principal ornamento de las arquerías bajas, viéndose suflituídos en las altas por monstruos con traza de grifos alados. Es cuadrilátero, contor¬ neado por dos amplias galerías superpueálas, de notables dimen¬ siones, moálrando siete arcos las galerías norte y sur por cinco sus compañeras; el golpe de vi¿la que presenta resulta magnífico aun luego de contemplar la fachada del palacio tan prolijamente deco¬ rada, sin que logre vencer al patio en riqueza ornamental aun cuan¬ do sí en variedad de motivos demasiado repetidos en éále al cual suelen acusar de pesadote, aplanado y poco airoso sin tener en cuenta que en su origen fué bailante más esbelto, toda vez que los pilares de la galería baja sobrepasaban en un metro de altura a las inadecuadas columnas dóricas pueila en su lugar por el quinto duque luego de alzar el pavimento para ampliar los sótanos y darles entrada desde el zaguán (i); recordemos, por ejemplo, el patio del colegio de San Gregorio en Valladolid y resultará fácil darnos idea de las proporciones auténticas que tenía el del Infantado en sus primeros tiempos. Los Cuas no lucieron aquí gran facundia en cuanto a va¬ riedad de elementos decorativos, pues se reducen a los blasones de las casas de Mendoza y Luna que alternan sobre las columnas de la galería inferior, y a los leones rampantes o quiméricos grifos afron¬ tados en las enjutas de cada arco sosteniendo aquéllos con una garra la ya famosa tolva de molino, mote o empresa del primer duque, en vez de las guadañas o dalles adoptados por el segundo (2); los pila¬ res bocelados del cuerpo superior son de fuSle helicoidal como es (r) Lo natural es que el patio eíluviera, si acaso, pocos centímetros más alto que el zaguán, para que se pudiese llegar haála él a caballo; confirma cuanto digo el hecho de tener que descender varios escalones para las habitaciones cuya puerta da al patio, así como que cuando el segundo duque mandó hacer la conducción de aguas haáta el jardín, puso por condición que el encañado no attavesase el patio, como parece lógico podiendo ir algo hondo como ahora sería posible más no entonces, sino que lo llevaran por debajo de las habitaciones. (2) Eále detalle, que cabe interpretar como amoroso recuerdo filial y respeto al que consiguió el título de duque, quizá hizo suponer a fray Hernando Pecha que el palacio fué conílruído por don Diego Hurtado y no por su hijo don Iñigo. 28 FRANCISCO LAYNA SERRANO de suponer que fuesen los del bajo, rematando aquéllos en delga¬ dos pináculos; los arcos son mixtilíneos o carpaneles, poco airosos por muy achatados, se adornan con florones en los ángulos, y con las españolísimas bolas en su quebrada línea que en la galería alta con¬ tornean hojas de cardo y remata un florón; el calado antepecho de éála parece más áureo trabajo de filigrana que obra realizada en piedra, pues tales son su prolijidad y finura; para rellenar en absoluto las superficies Usas sin que un solo centímetro cuadrado quedase sin adorno, las enjutas de los arcos se recubrieron con fino retículo semejante a los hilletes caraéleríflicos de muchos arcos e impoálas románicos, se esculpieron cardinas en los capiteles de los pilares o en los collarines que los ciñen al promedio de su altura, y estiUzadas hojas de roble en las anchas espiras dejadas entre sí por los baque¬ tones de las columnas; y como si tal amontonamiento ornamental, que impUca de un lado riqueza oálentosa y del otro mal guálo fuera poco, se reforzó con pétrea cinta contorneante de los arcos bajos y en ella grabada proUja y no bien legible inscripción gótica con¬ memorativa en castellano y latín, de valor inapreciable por ser el único documento haffa hoy conocido que habla de cuándo y por quién se conffruyó el palacio; dice así, según otros (que no yo) leye¬ ron: El yllmtre señor don yñigo topes de mendoça duque segundo del ynjan- tazgo, marqués de santillana, conde del rreal, señor de [Hita y Buitrago] mandó /«[ser esta] portada [año del nascimyento del nro salvador ihu xpo de MCCCCL] XXXIII años... seyendo esta casa edeficada por sus anteçesores con grandes gastos e de sumptuoso edeficio, se [pu]íí) toda por el suelo y por acrescentar la gloria de sus proxenitores y la suya propia la mandó edejicar otra vez para más onrrar la grandeza [de su linaje] año de myll e quatroçientos e ochenta e tres años; continúa el texto latino y acaba así: Esta casa jizieron Juan Guas e M[ae¿l:re] Anrri Gm«[s]... e otros muchos maeñros que aquí ^[abajaron]. Vanitas vanitatum et omnia vani- tas (i); en los rincones de la galería alta (también los hubo sin duda (i) Copio el texto segiin don José María Quadrado en la conocida obra España, sus monumentos..., tomo II de Caílilla la Vieja, corrijo algunos errores de lenguaje y añado de mi cosecha lo que va entre paréntesis. EL PALACIO DEL INFANTADO EN GUADALAJARA 29 en la baja) vense unos arcos escarzanos a modo de arbotantes tendidos desde el arranque de los arcos esquineros a los muros del edificio, decorados con cardinas e inscripción por ambas caras y en cada una de éálas el escudo de Mendoza o de Luna soífenido por paje¬ cillos arrodillados; cubría (y cubre) las galerías inferiores en parte madereña techumbre de casetonesfloroncillos, toda policroma¬ con mente pintada con lacerías y otros adornos de güilo mudéjar por Juan de Segovia en 1484 según demueilro páginas adelante, y lo mismo debió eilar la superior baila que el séptimo duque supri¬ mió el artesonado suilituyéndolo por bóveda de cascarón de yeso al promediar el siglo xvii. Luego de admirar el patio soberbio, de lamentar que las guarni¬ ciones de cuantas puertas abren al mismo las cambiara el quinto duque por las inexpresivas de eililo clásico sin otro adorno que algún escudo nobiliario sostenido por obesos angelotes, raro es el visitante que no pregunte por la escalera de honor digna de tan prócer mansión, pues no cabe en la cabeza que donde todo se hizo como joya de más o menos guSlo pero siempre rica, se conformaran con la inexpresiva y fea que por la izquierda al fondo del clauálro con¬ duce a la galería alta, o con otra todavía más pobre nacida junto a una puerta secundaria de corte clasiciála abierta en la fachada del palacio; ambas se deben al quinto duque, funeálo restaurador del edi¬ ficio, quien seguramente para labrar algunas habitaciones echó abajo la primitiva conálruída en tiempos de su tatarabuelo y homónimo, y cuyo emplazamiento puede hoy advertirse en el ala izquierda del edificio más a la entrada que la exigiente; ignoramos a ciencia cierta cómo era y (como verá el leólor) sólo he podido averiguar que la cubría un artesonado de mocárabes montado el año 1493; pero si consideramos la importancia que a las escaleras de honor se daba en todos los palacios señoriales, hemos de suponerla suntuosa y de arquiteólura que rimase con el patio vecino. Ninguna habitación de la planta baja quedó en el siglo xvi tal como eálaba a finales del xv, y en nueálros tiempos era imposi¬ ble identificar las exigientes con la llamada de los albahares, al pare¬ cer con vistas al corral, la de la alhanía, también en la misma FRANCISCO LAYNA SERRANO banda como la botillería, azulejos moriscos hechos a la cuyos cuerda seca fueron trasladados a eálancia y todavía se con¬ otra servan, o la de Morales, que según documentos transcritos en el eálu- dio documental pueálo a continuación de este Proemio, bien pudo ser una larga situada al fondo del patio, enteramente haflardeada en el siglo xvi, pues sólo respetaron el artesonado de sólida viguería y casetones tallados, privándola, en cambio, de la marmórea fuen- tecilla emplazada en el centro y cuyo surtidor refrescaba en verano el ambiente como ya hacía notar en 1502 el viajero Antonio de Lalaing; sólo hemos conocido una habitación, junto al hueco de la primitiva escalera, con friso mudéjar de ataurique y techo de viguería tallada, igual que otra salita de visitas hecha a media planta con ventana a la fachada del palacio; y en cuanto a varias eálancias del piso bajo siguiendo haála la esquina de Poniente para continuarse con otras que ocupan toda el ala del jardín, aún dejan admirar al visitante las pinturas al fresco con que las recubrió hacia el año 1578 por orden del quinto duque, el italiano Rómulo Cincinato, y que en Madrid como luego en El Escorial trabajó a las órdenes de Felipe II; no ohálante ser tan diálintas a lo que pide el eftilo arquiteélónico de fachada y patio, su mérito artíflico ha hecho que se perdonen al quinto Infantado otras bárbaras mutilaciones efectuadas en el palacio. La obra piélórica de Cincinato es muy varia respeélo a los motivos decorativos y al modo de ordenarlos y agruparlos, pero se advierte una gradación preconcebida para atender a la unidad del conjunto dentro de la variedad; así, en la antecámara del gran salón de las batallas abundan los grutescos a eftilo pompeyano con moti¬ vos haáianteespaciados, tales como sutilísimos ramos, minúsculos centauros, Capricornios, angelotes o buálos de diosas, y en el centro del techo gran cuadro con caprichosa interpretación piélórica de Cronos empuñando la hoz y el simbólico reloj de arena, y todavía aparece ese eálilo más quintaesenciado en la salita de la esquina, donde hay lindo nicho de fina decoración pompeyana completada por bello zócalo y asiento de azulejos; ya en la sala de la caza, predo¬ minan escenas en cuadros de gran tamaño, y los pequeños grutescos (preciosas miniaturas) llenan el fin secundario de enriquecer los EL PALACIO DEL INFANTADO EN GUADALAJARA 31 amplios espacios desnudos o exornar las anchas cenefas que sirven de marco al plafón central; por último, en la sala de las batallas y en la denominada la librería (i), los grutescos desaparecen y la deco¬ ración se ajufta a las normas pomposas del poálrer Renacimiento italiano en descenso hacia el barroco; en ninguna habitación faltan los blasones ducales. En cuanto al mérito, es variable: los adornos y figuritas minúsculas pintados a lo pompeyano, son primorosos y revelan perfeélo conocimiento de las obras similares antiguas como de la Mitología, riqueza de imaginación (contra el parecer del padre Sigüenza) y dotes de dibujante ágil, seguro y delicado; en cuanto a las composiciones en forma de cuadros con gran número de figu¬ ras, las del salón de batallas son medianas en general y algunas fran¬ camente malas, como si en vez de deberse al maeálro las pintara algún oficial, deítacando los caballos por el pésimo dibujo; baftante mejores son las del techo de la librería, donde se advierte ya la mano del autor de los frescos de El Escorial, al que desde luego ha de elo¬ giarse sin titubeos por las cinco escenas que pintó en la techumbre del salón de la caza, pues el dibujo es magnífico, sabia la agrupación, expresión y viveza de las figuras, bellos los paisajes del fondo y rico el colorido. Desde las eflancias de Cincinato se sale al gran jardín de los duques, un poco colgado sobre la calle de Alvar Fáñez; en él hay un eflanque grande sin el marmóreo pilar y surtidor de antaño, y árbo¬ les copudos, alguno de los cuales perfuma el ambiente en primavera con sus millares de florecillas moradas; es el árbol del amor y, si no a su sombra, amparados antaño por la de otros semejantes alguna tibia noche eíbval, enamorados galanes murmuraron sentidos madri¬ gales al oído de su dama, o don Diego Hurtado de Mendoza, el "gran duque", anciano, gotoso, beato y mujeriego, acariciaría pleno de deseos y carente de posibilidades a la bella María Maldonada, bija del aguador Proaño, convertida en duquesa del Infantado por el viejo verde el año de gràcia de 15 31, con gran escándalo de la familia y mal disimulada chacota de la ciudad... Formando parte (i) E¿Ia, como las reílantes, con viñas al jardín; quedaron desanidas en 1936. FRANCISCO LAYNA SERRANO del palacio, con villas al jardín, una doble solana formada por dos arquerías superpuestas llamó siempre y llama todavía la atención del visitante, más a causa de sus diferencias esenciales con el reSlo del edificio, que por subelleza e indudable interés artíflico toda vez que marca un paso adelante en la lenta aclimatación del Rena¬ cimiento italiano en España sin que falten del todo las reminiscen¬ cias moriscas, pues eStá formada por arcos de medio punto sobre columnas prismáticas de moldurados capiteles (recuerdo ojival pero con traza ya renaciente), los paramentos de ambas arcadas aparecen totalmente cubiertos por hiladas de arquitos apuntados recordando apanalado mocárabe, y el calado antepecho de la veranda superior simula una hilada de gruesos barrotes cilindricos enlazados por gruesos cordones, todo ello hecho en piedra de Tamajón; antepecho bailante parecido a otro que exiile en la famosa casa de los Maldo¬ nado o "de las Conchas", en Salamanca. La presencia de eila doble galería formando parte integrante del palacio del Infantado como elemento natural e incluso necesario al mismo, ha hecho pensar mucho a eminentes críticos e hiiloriadores del Arte, quienes, por lo general, no eiluvieron muy acertados al catalogarla; un maeilro eru¬ dito y venerable de nueilro tiempo, sin parar mientes en la absoluta discordancia de eililo y diferencia completa sobre la manera de sentir e interpretar el Arte que se advierte comparando la fachada y patio del palacio con eila obra añadida, se la adjudica a Juan Cuas; no ha faltado quien, considerando lo antedicho, opine que fué hecha ya en tiempo del tercer duque, aunque sin alegar pruebas ni razones; pero lo cierto, según verá más adelante el leélor curioso, es que se conáiruyó en 1496 por Lorenzo de Trillo, hijo de Gua¬ dalajara, seguramente discípulo aventajado de los Cuas y desde luego maeílro de obras del segundo duque. Con lo dicho acerca de la galería de Poniente o corredor del es¬ tanque, según es llamada en viejos documentos, concluyen los detalles que sobre la obra arquiteélónica del palacio del Infantado puedo darte, leólor amigo que me acompañas en eála fingida visita a la noble mansión alcarreña; y como eálo que sigue no podrás verlo porque un obáláculo invencible lo impide (el obáláculo de la des- EL PALACIO DEL INFANTADO EN GUADALAJARA 33 f trucción reciente), no quiero describírtelo pisando cascotes y contem¬ plando ruinas, pues más grato y menos acongojado será que mien¬ tras contemplas las fotografías adjuntas yo las glose con algunas noticias y observaciones. Para don Iñigo López de Mendoza, segundo duque, tanto o más valía el forro sedeño del eáluche que el eáluche mismo; con¬ cedía tanta o quizá más importancia a las obras complementarias de ornamentación que a las fundamentales del edificio, a la deco¬ ración que a la arquiteélura, y anhelando que su palacio semejara uno de las Mil y una noches, con asombro de propios y extraños empleó más de una década y varios cuentos o millones de maravedís en proveer las effancias magníficas de ricas techumbres trabajadas en madera que luego haría pintar y dorar; de coálosos muebles y estupendas colecciones de tapices, antepuertas y portieres, paños de eSfrado o alfombras blasonadas, con objeto de paramentar muros y pisos en su totalidad; en conáiruir bellas rejas, donde el hierro lo¬ graba categoría de metal precioso gracias a la obra artística; procurarse gran copia de objetos de plata repujada y cincelada, tales como ricas vajillas, aguamaniles, candelabros, etc.; instalar dignamente la soberbia biblioteca heredada de su abuelo el primer marqués de Santillana, aumentada por su padre el primer duque y por éfte vincu¬ lada en el mayorazgo de la Casa de Mendoza como uno de sus bie¬ nes inalienables, y en instalar en varios salones de la planta baja la extraordinaria armería ducal, cuya importancia era tan grande que ochenta años adelante el quinto duque destinaría para alojarla todo el palacio que otrora fué del gran cardenal de España frente a la iglesia de Santa María; en su caballeriza piafaban los mejores cor¬ celes, suyas eran las mejores traillas de perros cazadores como eran suyos los mejor adieílrados neblíes, gerifaltes y halcones empleados en la cetrería; y cuando casi terminado de alhajar el palacio le fué dable organizar su casa a tono, aumentó el número de sus servi¬ dores de escalera abajo como el de sus caballeros gentileshombres, del mismo modo montó la casa o servicio de doña María de Luna su mujer con camareras, dueñas, azafatas o damas de eftrado, y ya pudo gozar plenamente los últimos años de su vida el suntuoso 34 FRANCISCO LAYNA SERRANO edificio que alzara para aumentar la gloria de sus progenitores y la suya propia, según hizo escribir en la gótica leyenda del patio y varios salones, no acordándose mucho de la frase final recordatoria de que en eñe mundo y en e¿la exiálencia humana perecedera todo es vanidad de vanidades; los libros que con amor de hombre culto y sensible al Arte hiciera copiar en fina vitela y miniaturar por céle¬ bres artillas el primer marqués de Santillana, todavía podemos admi¬ rarlos en la Biblioteca Nacional, pero, en cambio, la ruina de la casa dio al traále con las armaduras valiosas, los muebles de taracea mo¬ risca o minuciosa talla gótica, la rica argentería y la extraordinaria colección de tapices flamencos (paños de Cambray y de Ras o Arras representando escenas bíblicas o mitológicas, muy aumentados en número por el tercer duque), cuya cantidad podía calcularse viendo las series de clavos para colgar aquellos que hemos conocido bajo los frisos de todas las estancias y la galería alta (i); queda únicamente el solar de la primitiva caballeriza palaciana; el aire renovador de los siglos modificó las coftumbres, cambió la indumentaria, deshizo antiguas fortunas, hizo desaparecer eálirpes y, sólo con la imagi¬ nación preparada por doélas leéluras, al visitar la mansión del Infan¬ tado que hasta 1936 habitaban unas monjitas ángeles tutelares de las niñas huérfanas de la guerra, hemos podido rehacer el cuadro policromo, de aire distinguido y sugeSIivo haáia no poder más, que ofrecía el palacio del Infantado en tiempos del magnate que lo hizo construir; si para evocar aquellos tiempos y aquellos hombres nos ayudaron mucho la caprichosa fachada y el patio señoril, aún pudo (i) La Real Academia de la Hiíloria, en su Colección de documentos inéditos para la Hiñoria de España, publicó algunos inventarios de la armería ducal hechos en el siglo xvil y que nos permiten conocer su gran importancia; en el Archivo de la casa de Osuna, exigiente en el Hiflórico Nacional, hay varios inventarios de bienes muebles que datan de tiempos del cuarto duque, y en ellos constan las numerosas vajillas, así como la eílupenda colección de tapices, algunos de once y más varas de largo, reproduciendo escenas de la vida de Alejan¬ dro, hiíloria de José o el Salomón, toma de Arcila (los famosos tapices de Pastrana), etc.; rey también el curioso libro del guardarropa del duque, el inventario de veálidos, telas, alhajas y pre eas dadas por el valetudinario tercer duque a María Maldonado, y el interesantísimo del ajuar de boda de la cuarta duquesa doña Isabel de Aragón, más que suficientes para conocer el regio boato de la casa del Infantado. EL PALACIO DEL INFANTADO EN GUADALAJARA 35 volar más libre la fantasía soñadora en el ambiente recoleto de aque¬ llos salones que conservaban sus artesonados recubiertos de oro y semejantes a fantáílicailuminada por la lámpara de Aladino, gruta Las obras lamentables emprendidas ya mediado el siglo xvi por el quinto duque, al aumentar con fines burguesamente utilita¬ rios el número de habitaciones, dieron al traite con muchas de las existentes, contándose entre ellas todas las que en el piso principal daban a la fachada, menos una, y gracias a que, como imprescindibles para adtos solemnes, respetó salón con luces a Mediodía un gran así como los situados a Poniente (todos en la planta principal), baStan- tes para que pudiéramos formar cabal idea de cuán suntuosa era interiormente la mansión de los Mendoza, e incluso puso en ellas y otras del piso bajo lindos y variados zócalos de azulejos talavera- nos alguna de cuyas series (galería del jardín) fué hecha sobre dibu¬ jos de Rómulo Cincinato; las habitaciones de la segunda duquesa que ella misma hizo decorar a su cofta y gufto con artesonados de moriscos entrelazos policromos o dorados, eftaban en el ángulo nordefte, pero sólo hemos alcanzado a ver dos con friso de ataurique mudéjar junto a la antigua escalera de honor, y, en cambio, nos fué imposible adivinar dónde tenía su oratorio, ni cuál era la "cámara de Santiago", así llamada por ser vecina de la iglesia de eáta advo¬ cación, ni la "saleta" pues en su lugar el quinto duque dispuso otras vulgares, y una fué convertida por la séptima duquesa doña Ana de Mendoza en anodina capilla particular con bóveda hemisférica; pero, según he dicho, quedaron intaélos los salones de respeto capa¬ ces por sí solos de hacer famoso entre los famosos al palacio alca- rreño, porque ante la riqueza y maravilla de sus artesonados pali¬ decían la fachada caprichosa y el patio clauffral soberbio. De esos artesonados era el menos notable uno exigiente en la antesala de linajes, plano, formando con verdugos o retorcidas mol¬ duras, recuadros levemente casetonados que llenaban anchas flores cardáceas doradas, obra hecha en tiempos del segundo duque y que sin perder las cara6lerí¿licas de la decoración gótica ya parecía apun¬ tar cierta disposición propia del Renacimiento. El más preciosiála de todos era el del salón de cazadores situado 36 FRANCISCO LAYNA SERRANO al fondo del patio, dispueálo en forma de artesón volcado o inver¬ tido según la disposición corriente, y apoyado en ancho friso com- pueílo de viga alta tallada en mocárabe, debajo rica cenefa o im- poíla con decoración de cardinas serpeantes entre las que se advier¬ ten piñas y otros motivos vegetales, retorcida moldura para encua¬ drar la impoíla y, por fin, gótica inscripción conmemorativa tan propia para el adorno como fatigosa para la leélura, luciendo de trecho en trecho salientes escudos nobiliarios de talla coronados por yelmos con un grifo por cimera; en los declives del techo alternan fajas de mocárabes con varias hiladas de pequeños florones tallados cual filigranas de aljófar, floroncillos que tachonan la superficie plana mientras ocupan los espacios libres lazos moricos trabajados con prolijidad; el conjunto (de proporciones grandiosas), por su finura y riqueza dijérase obra más propia de cincelador de metales que de artiálas de la madera, contribuyendo a producir tan gratí¬ sima impresión la pintura policroma de tonos suaves alternando con el oro, aquí empleado de modo discreto. Digno complemento de eíle salón de cazadores o de las visitas, como se le llamaba al ser construido, era la sorprendente chimeneamonumental de alabaftro emplazada en un teStero y tenida como la primera de España, no sin motivo; apoyada en el muro, aparentaban soStenerla delgadas columirillas laterales y sobre ellas aparecía magnífico y extraño con¬ junto arquiteótónico de aire semiguerrero coronado por cornisa y repisas eSlalaétíticas, recuerdo de la galería alta en la fachada del palacio, viéndose bajo cada repisa un escudo señorial esculpido, repetida a cada lado del central la lucha de Hércules con el león de Nemea caprichosamente interpretada, bajo cada escudo una eStiU- zada y quimérica tefla de felino, y todos los espacios libres material¬ mente cubiertos por arbitraria decoración para más enriquecer el conjunto, e integrada, en parte, por una especie de reduólo defensivo hecho con fajinas. También, como de extraordinario interés, be de recordar la sala cuadrada llamada de salvajes por culpa de una serie de hombres velludos y toscos repetidos con bailante monotonía en el ancho friso todo alrededor de la eílancia, ora estrujando con las manos EL PALACIO DEL INFANTADO EN GUADALAJARA 37 un pequeño ofidio que quiere parecer serpiente, ora haciendo lo mismo con minúsculo león y a las veces empuñando terrible clava, figuras cada unacobijada por arquitos góticos recuerdo de los del patio de honor; sobre eála orla que quiere representar las hazañas de Hércules iba gruesa viga tallada a lo morisco, por cuyo motivo eála habitación se llamó al principio sala de las vigas de mocdrahes; las mismas cortan los rincones a fin de convertir la techumbre de cua¬ drada en oólogonal, en cada rincón se puso el consabido escudo sostenido por grifos, y sobre esa viguería cargó el artesonado de entrelazos mudéjares, dorado como el friso y cornisa, pero con fondos policromos; una inscripción del siglo xvil recordaba que reálauró la cubierta en siglo xvil don Rodrigo Díaz de Vivar y Men¬ el doza, séptimo duque, haciendo caer a don José María Quadrado (y tras él a don Elias Tormo) en el error de suponer que el arteso¬ nado era de esa época tardía; pero lo cierto es que cubierta, cornisa y friso se labraron en el siglo xv y precisamente por artífices hijos de Guadalajara, según comprobará el leótor si tiene alguna pacien¬ cia; del curioso salón de salvajes sólo queda el recuerdo. Me falta tratar de dos artesonados del palacio alcarreño, que si no eran los más bellos por deUcados, sí uno el más fantáálico dentro de su relativa pobreza de motivos ornamentales, y otro el más des¬ lumbrador por su tamaño, riqueza del imponderable friso de soálén y la abrumadora procurada por su áureo reveílimiento; ambos son de tipo puramente eálalaólítico, moriscos netos, y aunque tal siílema decorativo se repite en muchísimas partes de la mansión ducal, estos dos artesonados se despegan del conjunto, forman rancho comple¬ tamente aparte de los otros con quienes no tienen la menor relación como tampoco con sus respeélivos frisos, lo que bien a las claras mueSlra deberse a diferentes artiílas y aun a distintas escuelas e in¬ cluso épocas; después de lo dicho, viene como anillo al dedo la cita de Antonio de Lalaing, según el cual uno (no habla del otro) lo compró el segundo duque a m monasterio cercano (según López de Haro y Pecha, en Toledo), que yo pienso fué al de San Bartolomé de Lupiana, muy protegido por los Mendoza y en el que durante el primer tercio del siglo xv la duquesa de Arjona, hermana del 38 FRANCISCO LAYNA SERRANO primer marqués de Santillana, ensanchó la capilla conventual e hizo labrar sus correspondientes artesonados para el presbiterio y nave utilizando artillas mudéjares según declara el hiíloriador de la Orden Jerónima fray José Sigüenza, quien, repudiando el es¬ tilo, alaba calurosamente la obra; quede sentada la hipótesis insi¬ nuada por otros y ahora sostenida por mí, de que eftos dos artesonados tan parejos en güilo y factura, representantes de una época en que el mudéjar era más puro y sobrio, fueron coileados por la duquesa de Arjona para la capilla mayor y cuerpo de la iglesia conventual de Lupiana, y los que adquiridos a alto precio por el segundo duque según refería Lalaing en 1502 trajo a Guadalajara, haciéndolos mon¬ tar en su nuevo palacio y hacer luego para ambos los correspondien¬ tes frisos; de éilos y de los artiilas a quienes se deben he logrado documentación. Cuadrada como la sala desalvajes y como éila situada en una esquina del palacio, era la que llamaron de consejos por celebrarse en ella las juntas del tribunal de apelaciones inilituído a favor de sus vasallos por el tercer duque, de escudos por los de Mendoza y de Luna espaciados en el friso, pero originariamente nombrada sala de los mocárahes; es decir, la morisca por antonomasia allí donde hubo tantísimos detalles mudéjares y eran tan numerosos los mocárabes apanalados, pues en ella es el mocárabe eálalaélítico formando col¬ gantes pifias y dando lugar a profundas bóvedas donde la luz luchaba penosamente con la sombra, el único elemento ornamental sin que la repetición del mismo amontonado en pequefio espacio dé lugar a la monotonía fatigosa, sino antes bien a efeólos prodigiosos acre¬ cidos por el brillo del dorado a fuego que reflejaba como un espejo la luz en las partes más salientes e iba difuminándola y cerniéndola en las más hondas, haála darles cierto aire misterioso y encantador; quien haya visitado en Mallorca las cuevas de Manacor o Artá y contemplado las bóvedas de ensuefio con sus racimos de eálalaélitas ricas en varias irisaciones cuando son heridas por la luz, podrá for¬ marse cabal idea de eále áureo artesonado de la sala de los mocárahes o de consejos, hermano del que me ocupará inmediatamente, y apoyado en un friso sencillo cuyo exorno principal lo conálituían escudos EL PALACIO DEL INFANTADO EN GUADALAJARA 39 nobiliarios soSlenidos por ángeles tenantes y labrado a fines del siglo XV por un entallador de Guadalajara, alternando con tolvas; de aquella encantadora cubierta que yo diputo hecha para la capilla mayor de la iglesia monacal de Lupiana, tampoco queda otra cosa sino el recuerdo. Por le último, el quinto duque permitió a las generaciones que siguieron hasta nuestros días quedarse mudas de asombro ante la perla del palacio, ante la maravilla entre las maravillas en lo que a techumbres de madera se refiere, sin que tanta ponderación su¬ ponga exagerado ditirambo; esa joya del Arte español, cuya total pérdida nunca lamentaremos bailante, era el gran salón de honor situado a Poniente con ventanas abiertas sobre la galería del jardín en la planta principal, desde tiempos antiguos llamado sala de los linajes por figurar en su friso formando parejas los antecesores del segundo duque, parejas alternantes con nobiliarios blasones; infinito número de personas cultas o simplemente curiosas quedáronse extᬠticas y mudas ante aquella maravilla tan encantadora por su belleza intrínseca como por su riqueza abrumadora; millares y millares de reproducciones fotográficas la popularizaron en todo el mundo, y cientos de plumas, al servicio de inteligencias más o menos culti¬ vadas, la describieron con todo detalle o perpetuaron juicios y opi¬ niones más o menos respetables, de suerte que resulta casi supèrflua una descripción más; sin embargo, nada se pierde con ella y bueno es añadir algunas noticias y conjeturas. Cuando pasado el primer momento de e^upor el visitante se consagraba a analizar aquella inmensa ascua de oro, según la calificara acertadamente el padre Pecha aludiendo a la impresión que causó en el monarca francés Francisco I, un detalle importante se hacía patente: la absoluta disparidad (origen, sin embargo, de un conjunto admirable) entre los estilos del friso y del artesonado, claramente reveladora de que ambos fueron hechos por diffintos artiftas sin la menor concomitancia de güilos, o sea que unos (mudéjares sin duda alguna) labraron el inmenso artesón y otros (compenetrados en absoluto con el gótico flamígero propio de las sillerías catedrali¬ cias) tallaron el friso encantador luego de eilar aquél montado y 40 FRANCISCO LAYNA SERRANO sin que su parquedad de elementos conálructivos (no obálante la cual consiguen sorprendente efeélo momentáneo de inextricable labe¬ rinto) los llevara a proyeélar y realizar una obra decorativa ornamen¬ tal complementaria ajuálada al eftilo mudejar, o cuando menos in¬ fluida por él de modo maniíieSo; quizá acertaron, pero ello revela desde luego un divorcio completo, si no con el arte morisco según mueílras infinitas del mismo exigientes en el palacio, al menos con eíla otra modalidad, en la que mediante la genial agrupación de escasos elementos geométricos podían obtenerse resultados magní¬ ficos, Otra observación, pronto venida a la mente, era que, mientras entre el artesonado del salón de linajes y el de consejos o de los mocárabes las analogías eran tales que llevaban a considerarlos de la misma época y aun del mismo artiála, sus diferencias esenciales con todos los demás artesonados mudéjares del palacio (ninguno eálalaélítico fuera dealgún pequeño detalle, sino formados por la¬ cerías) contribuyen a suponerles produéto de importación.,.; he aquí de nuevo la noticia concreta de Lalaing o las menos terminantes de López de Hato y fray Hernando Pecha, según las cuales fué adqui¬ rido por el segundo duque en un monaálerio cercano, muy acep¬ tables, aunque parezcan disparate al respetado y admirado maeálro don Elias Tormo. ¡Efeélo magnífico y deslumbrante el que producía el salón de linajes en los visitantes una y otra vez, como si la última fuese la pri¬ mera que lo veían, al traspasar sus umbrales desde la inmediata ante¬ sala y aun luego de admirar los de cazadores, salvajes o consejos! Equiparable a la cala de un navio quilla al cielo, la prolongada y alta techumbre dorada a fuego por el faáluoso don Iñigo con gaSlo de 5.000 ducados (i), semejaba apretado mosaico de ricas gemas al ser herida por la luz de los balcones que producía en ella fuertes contralles, gracias a los cuales parecían más fuertes los relieves, más cortantes las ariálas y más profundos los cónicos cabujones conáli- tutivos del sencillo, aunque aparentemente complicado conjunto deco¬ rativo; más que obra de madera hecha con tacos de talla elemental (i) Según la ttadición, se empleó oro del primero traído de América. EL PALACIO DEL INFANTADO EN GUADALAJARA 41 sabiamente agrupados, diríase el artesonado de los linajes enorme plancha de oro repujada a fondo con sutilidad por hábil y pacien¬ zudo orfebre cuando no por aquellos gnomos o geniecillos fruto de la fantasía medieval, o imagen calidoscópica como la enga¬ ñosa producida por una serie de espejos que, al multiplicar la ima¬ gen de un pequeño objeto, finge complicadas y bellas combinaciones geométricas. En efeélo, lo que en el artesonado de los linajes a pri¬ mera viála parecía laberíntica agrupación de múltiples elementos decorativos no era sino repetición casi al infinito de unos pocos sabiamente ordenados en líneas de effrellas constituidas por cuatro pirámides oílógonas o decágonas ahuecadas en degradación más una central, añadiéndose en las puntas de cada eítrella pequeñas pirámides semejantes pero invertidas, para así aumentar la apariencia eSlalaólítica y obtener un conjunto complejo en apariencia, pero sen¬ cillísimo en cuanto a sus elementos. En cuanto al friso, bello comple¬ mento de la rica techumbre, contrallando y aunque parezca mentira armonizándose con ella, es gótico flamígero y obra cumbre en su género (perdónese que tienda a hablar en tiempo presente, pues me resiílo a la idea de su pérdida); finge una galería inspirada en la que corona la fachada del palacio ducal, con calado antepecho parecido al de la galería alta del patio, interrumpido por balconcillos sale¬ dizos sobre cónicas repisas que decoran cabezas de león y surmon- tados por primorosos doseletes góticos, bajo los que aparecen aso¬ mándose a cada balcón, en discreto coloquio, una pareja de dama y caballero representantes de otras tantas generaciones en los antepa¬ sados de la noble casa de Mendoza; de ahí que se llamara a éíte desde un comienzo el salón del linaje y no de los linajes, corruptela del primitivo sobrenombre. Entre templete y templete, finas agujas gó¬ ticas dividen los espacios libres en tres pandas o seélores para ocupar el del centro, alternativamente, la tolva o prolijos blasones tendidos y sobre los cuales se ve el águila tenante, un león o el yelmo con su grifo por cimera; los compartimientos laterales oílentan preciosos arcos florenzados con cardinas y la luz o hueco materialmente cu¬ bierto de cháncharras o góticas tracerías caladas semejantes a delicado encaje; en el centro del teílero del fondo, el escudo de Mendoza dió 42 FRANCISCO LAYNA SERRANO paso al de los Reyes Católicos, probablemente en recuerdo de haber¬ se hospedado varios días en palacio el año 1487 tras la toma de Málaga (i), y todo el friso maravilloso fué dorado a fuego igual que la techumbre con quien tan bien rimaba no obelante sus dife¬ rencias de eítílo; bajo el friso corría en torno a la eflancia gótica inscripción conmemorativa, ligera variante de la que perdura sobre los arcos bajos del patio. Algunos recuerdos históricos. Largo resulta eále Proemio comparado al texto del eftudio documental que le sigue, pero su extensión me parece juílificada por la importancia del monumento y la necesidad de una descrip¬ ción general ahora que su ruina impide (e impedirá en lo sucesivo aun cuando se le reconálruya) apreciar sus antiguas bellezas; por la misma razón, y a fin de completar eála rápida ojeada acerca del pasado, quiero terminarla con la enumeración de los sucesos más salientes que tuvieron por escenario el palacio ducal (2): 1487. Conquiflada Málaga en agoálo y vueltos los reyes a Córdoba, pronto se declaró la peále en esta ciudad que aquéllos hubieron de abandonar; ya camino de Aragón en compañía del cardenal Mendoza, aceptaron la invitación del segundo duque del Infantado quien durante varios días los hospedó en su magno pala¬ cio de Guadalajara (ya habitable), obsequiándolos con esplendidez, desplegando inusitado fauálo hafta maravillar a los monarcas y numeroso séquito cortesano; al proseguir el viaje tuvo don Iñigo la gentileza de acompañarlos hafla su villa de Hita, seguido de todos los caballeros gentileshombres de su casa así como los restantes (1) Por eso faltaba la granada en ese escudo, y no porque fuera pueflo antes de conquis¬ tarse en 1492 la ciudad de los nazaríes, según opinó un doélo profesor al advertir la falta; el friso no se hizo halla 1495, según demueflro más adelante. (2) Multitud de noticias sobre la hiáloria del palacio, los duques y otros individuos de su eátirpe figuran en una obra que tengo escrita sobre la Hiñoria de Guadalajara y los Mendo¬ za en los siglos XVy XVI; libro inédito por hoy, y haíta Dios sabe cuándo, por ser de exten¬ sión inusitada y no contar para publicarlo con medios propios ni ayuda ajena. EL PALACIO DEL INFANTADO EN GUADALAJARA 43 de Guadalajara, y al llegar a una posesión que tenía en Heras volvió a deslumhrar al regio cortejo con faáluoso banquete de incontables platos servidos en ricas vajillas por un verdadero ejército de criados veálidos con lujosas libreas. 1500. Sábado 14 de julio, murió criálianamente como había vivido don Iñigo López de Mendoza, segundo duque del Infan¬ tado, a quien se debe el magno palacio objeto de efte trabajo, 1502, Don Iñigo Hurtado de Mendoza, tercer duque, hospe¬ da en su palacio con la magnificencia y cortesanía ya tradicionales en la familia, a Felipe el Hermoso y su mujer la princesa doña Juana, más tarde apodada "la Loca" por juftas causas; llegó el matrimonio a Guadalajara el 9 de oélubre, figurando en su séquito Antonio de Lalaing, señor de Montigny, al que se debe una curiosa relación del viaje principesco con interesantes noticias relativas al palacio del Infantado, cuya suntuosidad le admiró, no obflante faltar a la cons¬ trucción algunos detalles. 1510. En abril, domingo de Quasimodo, llegó a Guadalajara la joven y bella Germana de Foix, segunda esposa del ya viejo Fer¬ nando el Católico y que, muerto éíie, contrajo luego segundas y también estériles nupcias con don Fernando de Aragón, infante de Sicilia y duque de Calabria; Guadalajara recibió a doña Ger¬ mana con entusiasmo y gran aparato, hospedándola en su palacio el tercer duque quien organizó con tal motivo muy lucidas fieflas, entre ellas brillantísimo juego de cañas celebrado ante la casa ducal, con la cooperación de jóvenes caballeros de la ciudad, muy dieftros en tales competiciones. 1514. Se celebró con toda pompa el i.° de enero el desposorio de don Iñigo López de Mendoza, conde de Saldaña y futuro cuarto duque del Infantado, con doña Isabel de Aragón hija del infante Fortuna duque de Segorbe y sobrina del Rey Católico; en los co¬ mienzos del año siguiente tuvo lugar la boda en Madrid, siendo padrinos los reyes don Fernando y doña Germana, quienes dota¬ ron a la novia con la enorme suma de 15.750.000 maravedís, o sean 42.000 ducados de oro, de ellos 20.000 ducados en plata, joyas, perlas, tapicerías y otros atavíos; puede afirmarse que el ajuar de FRANCISCO LAYNA SERRANO boda de doña Isabel de Aragón fué propio de una reina, y de él exifte un curiosísimo inventario. 1520. El de junio, amotinado el pueblo en favor de las Co¬ 5 munidades, con sus cabecillas al frente hizo irrupción en el palacio del Infantado llegando baila la galería o corredor del eñanque, donde se hallaba el duque don Diego aquejado por la gota; recibió a la turba vociferante con toda bondad, procurando calmarla mediante el ofrecimiento de amparar sus peticiones en tanto fuesen juilas y encareciendo la cordura y respeto al poder conilituído, sin cuyos requisitos no cabía la posibilidad de mantener un derecho; tantas fueron las procacidades de algunos revoltosos, que, agotada la pa¬ ciencia del duque, hubo de mandarlos noramala. Los diiturbios promovidos aquellos días hicieron pensar a don Diego en la con¬ veniencia de trasladarse a Buitrago, pues disponía de escasa gente de armas, baila que viendo el mal cariz de los acontecimientos echó por la calle de enmedio, y tras el deilierro fulminante de su hijo primogénito, comprometido en el movimiento subversivo, hizo ahor¬ car al cabecilla de los amotinados, con lo cual pronto quedó tran¬ quila y pacífica la ciudad alcarreña. 1521. Tras la rota de Villalar y entrega de Toledo a los gober¬ nadores nombrados por Carlos V durante su ausencia, vino el cas¬ tigo de los comuneros que más se habían diilinguido en las pasa¬ das revueltas, y de las ciudades más contumaces partidarias de la Comunidad. El temor invadió a Guadalajara, y, luego de reunirse el Común en concejo abierto como solía en el atrio de la iglesia de San Gil, el 27 de diciembre irrumpió de nuevo el populacho en el palacio del Infantado penetrando tumultuosamente en el patio con la pretensión de ver al duque don Diego, que, atormentado por la gota, se encontraba en su lecho; hizo que le vifliesen de prisa, y con la mayor solemnidad y aparato recibió a la turba vocinglera en el magno salón de Unajes y tuvo la paciencia de escuchar, no sólo sus pretensiones en cuanto a conservar las franquicias y privilegios ciudadanos, a que prevalecieran los puntos de viála soálenidos por Guadalajara en las Cortes de La Coruña y después a que no fue¬ sen caáligados por la actuación pasada, sino de oír sin inmutarse EL PALACIO DEL INFANTADO EN GUADALAJARA 45 las bravatas y amenazas de algunos exaltados; les aconsejó orden y mesura, reiteró su juramento anterior de ampararlos y defenderlos, aseguró que obtendría para ellos la máxima benevolencia real, y como varios de los presentes siguieran insolentándose, hubo de adop¬ tar una aólitud enérgica e imponer su autoridad haála conseguir que el indisciplinado rebaño abandonase el palacio con relativa compoílura. 1525. El 10 de agoálo llegó a Guadalajara Francisco I de Francia, derrotado y hecho prisionero en Pavía, que iba camino de Madrid donde le esperaba Carlos V. Se hospedó por espacio de cuatro días en el palacio del Infantado, y el recibimiento que dispensó el duque don Diego al egregio prisionero fué verdadera¬ mente magnífico según por menudo refieren viejas relaciones; lo mismo cabe decir del lujo inusitado que desplegó el magnate alca- rreño en aquella ocasión haála admirar al rey francés, tanto con la magnificencia del palacio cuyas estancias eálaban paramentadas con ricos tapices flamencos, como por el despilfarro hecho en banquetes, saraos y otras diversiones dispuestas para obsequiar al huésped, tales como torneos, juegos de cañas e incluso una lucha entre un toro y un león; hizo acompañar al monarca cautivo haSta los límites del término municipal por el conde de Saldaña (no pudo hacerlo el duque, pues eStaba muy aquejado de la gota), todos los caballeros gentileshombres de su casa, los de la famiUa y reSIantes de Guada¬ lajara; le regaló hermosos caballos ricamente enjaezados, amaestra¬ dos perros de caza, así como gerifaltes y neblíes para la cetrería, bro¬ cados y telas tejidas con oro o plata, y fué tanta la admiración de Francisco I ante tal fauSto y extremada gentileza, que al despedirse del prócer español no pudo menos de exclamar: —¡En mi país, hombres como vueñra señoría se llamarían principes! 1529-15 31. Durante los años últimos de su vida, la religiosi¬ dad de don Diego, llamado el gran Duque por su magnificencia y hberalidades, degeneró en beatería; ello no fué obstáculo para que aún atenazado por la gota e impotente por la vejez, el gran pecador que había sido contra el sexto mandanñento prosiguiese entonces muy vencido del amor de las mujeres como lo fuera más de un siglo antes 46 FRANCISCO LAYNA SERRANO SU antepasado y homónimo el almirante de Caálilla, En cuanto al primer punto, diré que convirtió en capilla el soberbio salón de linajes (papel que ha vuelto a desempeñar en nueálros tiempos), proveyéndolo de un pequeño altar con sagrario, imágenes, cande¬ labros y demás objetos para el servicio, todo de plata, coálosos orna¬ mentos (de todo eálo hay un curioso inventario), con músicos y cantores; las fieílas del Corpus hacíalas muy solemnes, con proce¬ sión por la galería alta de palacio, cuyos muros recubrían enteramente hermosos tapices; llevado de su religiosidad o buscando remedio a sus dolores o ayuda para ganar el cielo, adquirió tan considerable número de reliquias más o menos auténticas, que después sus suce¬ sores tuvieron hartas para saturar de ellas a numerosos conventos de Guadalajara y aún sobraron no pocas. En cuanto al segundo extremo, diré que el viejo verde se enamoró perdidamente de una bella muchacha llamada María Maldonada hija del aguador de palacio Antonio de Proaño, la aposentó en palacio colmándola de regalos coálosos con gran escándalo de la familia y toda la pobla¬ ción, para terminar desposándose con ella seis meses antes de morir y haciendo que la alta y baja servidumbre diérale tratamiento de du¬ quesa, mientras el arcediano de Guadalajara don Martín de Mendoza, hijo baftardo del duque y a quien llamaban "el Gitano" pues fué su madre una bella cañí, por no ser menos que el padre andaba públicamente amancebado con la preciosa María Cervantes, tía del inmortal autor del Quijote e hija de un letrado tan liálo como apro¬ vechado e inmoral que don Diego tenía a su servicio, y con la cual el "Gitano" tuvo una hija llamada Martina y un pleito ruidoso cuando se cansó de que la amante y el suegro putativo le sacaran los cuartos. Al amanecer el 30 de agoflo de 1531, falleció criflianamente en su palacio el tercer duque del Infantado, mientras la Maldonada y los suyos iban llevándose cuanto más podían ante la señoril pasividad del futuro cuarto duque, quien, con el dolor fiUal presumible, aguar¬ daba en la antealcoba el óbito de su progenitor sin entrar por no aumentar los sufrimientos del anciano, toda vez que andaban reñi¬ dos y diálanciados por culpa de aquella "duquesa". 1533. Don Iñigo López de Mendoza, cuarto duque, hospe- EL PALACIO DEL INFANTADO EN GUADALAJARA 47 da en palacio de Guadalajara a Carlos V el 29 de oélubre. su 1535. El 3 de marzo vuelve a alojarse aquí el emperador cuan¬ do iba a embarcarse en Barcelona para la empresa de Túnez, y de paso asiále al caballeresco "paso honroso" de Torija. 1543. El 3 de marzo, nueva y breve eítancia de Carlos V en el palacio del Infantado, camino de Alemania. 1546. Las infantas María y Juana, hijas de Carlos V, pasan una larga temporada en Guadalajara hospedadas por el duque en su palacio, donde tenían habitaciones separadas con servidumbre propia; entonces se concertó la boda de la infanta María con su primo Maximiliano, archiduque de Auftria y después rey de Hungría; éála, ya viuda, volvió a Guadalajara en dos ocasiones. 1557. Habiendo Felipe II hecho señora de Guadalajara a su tía Leonor, viuda de Francisco I de Francia, sin el contar con cuarto duque dispuso que habitara el palacio del Infantado; el inicuo atropello hizo que don Iñigo tratara de resiíürse, haíla que noticioso de que el monarca enviaba un alcalde de Corte para que se pose¬ sionara del inmueble incluso a la fuerza, optó por trasladarse con su familia a la que había sido del cardenal Mendoza frente a casa la iglesia de Santa María, y allí residió baila su muerte, sin querer volver al palacio; doña Leonor habitó en éite durante el año que duró su vida. 1560. Para desagraviar del todo al cuarto duque, Felipe II le encargó el arzobispo de Burgos pasara a Roncesvalles con que con el fin deacompañar a su prometida doña Isabel de Valois, encargo aceptado por don Iñigo, quien moilró su hidalga condición des¬ plegando entonces, como después, inusitada pompa; la boda tendría lugar en el palacio de Guadalajara siendo padrino el duque, y el miércoles 28 de enero entró solemnemente doña Isabel en la ciudad alcarreña, celebrándose el desposorio aquella tarde el salón de en hnajes; los regios consortes fueron huéspedes de los duques durante cuatro días pasados en fieilas incesantes que organizó don Iñigo sin reparar en gaílos, y de las que queda minuciosa y pintoresca rela¬ ción, que lamento no poder extraélar; los despilfarros hechos entonces 48 FRANCISCO LAYNA SERRANO por el faáluoso don Iñigo comprometieron para muchos años la ya comprometida hacienda ducal. 1571, El quinto duque hospeda en su palacio el 6 de junio a don Juan de Auálria cuando iba a hacerse cargo de la armada que venció a los turcos en Lepanto. 1582. El 20 de enero se celebró con solemnidad y derroche impresionantes la boda de doña Ana, condesa de Saldaña y futura sexta duquesa del Infantado, con su tío, hermano del quinto duque, don Rodrigo de Mendoza; las oálentosas fieílas de que exiále una interesante relación coetánea, duraron ocho días; asintieron muchos nobles de la familia con grandes cohortes de servidores, acudieron infinidad de curiosos también atendidos a cofta de la ducal, casa y posiblemente ellos entre eítaba Cervantes con cuyo abuelo tuvie¬ ron pleitos los Infantado, y que quizá al referir las bodas de Camacho el rico no hizo sino una sangrienta parodia de aquéllas. 1585. El 18 de enero llegó a Guadalajara Felipe II acom¬ pañado de la reina, infantas y príncipe heredero camino de Monzón, alojándose en el palacio del Infantado; eftaba ausente el quinto duque e hizo los honores su hermano y yerno don Rodrigo. 1590. El 23 de julio se celebró la boda de doña Mencía, hija del quinto duque del Infantado, con don Antonio Alvarez de To¬ ledo duque de Alba, un poco apresuradamente y casi de tapadillo para evitar temidas complicaciones, pues el novio eflaba desposado por poderes con la hija del duque de Alcalá, marqués de Tarifa, la que inmediatamente entabló un pleito; escandalizado Felipe II, ocho días más tarde encerró al de Alba en el caftillo de Medina del Campo mientras se resolvía el pleito canónico, y confinó por una temporada en sus casas al duque del Infantado y demás casa¬ menteros. 1601. El 29 de agoílo el quinto duque del Infantado muere en el palacio de sus mayores, tan laálimosamente alterado por él me¬ diante torpes obras de ampliación. 1626. En el mes de enero se alojó en palacio Felipe IV cuando iba camino de Zaragoza y de allí a las Cortes de Monzón. EL PALACIO DEL INFANTADO EN GUADALAJARA 49 1632. Nuevamente hospeda Felipe IV en la mansión ducal se el 28 de mayo, camino de Barcelona. 1633. A II de agoílo fallece en su palacio alcarreño la an¬ ciana y virtuosa señora doña Ana de Mendoza, sexta duquesa del Infantado, 1679. Por el de noviembre, habita una corta temporada mes la mansión de los Infantado don Juan de Auálria, hermano baftardo de Carlos II, cuando éíie le exilió siguiendo indicaciones de la reina madre doña Mariana. 1679. En el mes de noviembre hospedó en palacio la enteca se majestad de Carlos II el Hechizado cuando iba a casarse con la francesa doña María Luisa de Orleans, y lo mismo hizo a la vuelta; en ambas ocasiones, los duques y la ciudad organizaron lucidos teílejos. 1706. Las hueíles del partido auflríaco que mandadas por lord Galloway se retiraban a Aragón, acamparon junto a Guadalajara desde el 14 de julio al 12 de agoálo cometiendo desmanes sin cuento; bailante le tocó sufrir al palacio del Infantado, ya por entonces en casi completo abandono. 1709. En los primeros días de oélubre se reunieron en el pala¬ cio del Infantado la joven y simpática reina doña María Luisa de Saboya, procedente de Madrid, y su esposo don Felipe de Borbón, que llegaba de tierras aragonesas. 171 o. El 7 de diciembre se aposentó en palacio Felipe V, cuan¬ do desde Madrid iba a incorporarse al ejército de Vendôme, que perseguía de cerca al del partido austríaco al mando del conde Guido de Stabrenberg, y de nuevo tornó a Guadalajara el 12, tras la vióto- ria decisiva de Villaviciosa. 1715. En los primeros días de febrero se aposentó Felipe V en el palacio del Infantado con su Gorte bafta la llegada de su nueva esposa doña Isabel de Farnesio, quien, al presentársele en Jadraque la princesa de los Ursinos baáia entonces ama y señora del gobierno, después de una escena violenta bízola tomar sin demora el camino de Francia. En la noble mansión de los Mendoza tuvo lugar la so¬ lemne ratificación del matrimonio (ya efeéluado por poderes) el día 11. 50 FRANCISCO LAYNA SERRANO 1740. Por última arregló el palacio del Infantado para vez, se alojamiento de personas regias, habitándolo durante los últimos quince meses de su larga vida doña María Ana de Neubourg, viuda de Carlos II; falleció el 16 de julio. 18II. Durante un año vivió en el palacio el general francés Hugo, gobernador militar de Guadalajara; una corta temporada le acompañó su hijo Víólor, entonces niño y futuro escritor de fama mundial. 1878. El 21 de juho se firma Guadalajara la escritura por en la cual el duque vendía en 750.000 pesetas (de las cuales rebajó la mitad a título de donativo) el palacio del Infantado al Consejo de Colegios de Huérfanos de la Guerra, con expresa condición de des¬ tinarlo al servicio de éálos, pues en caso contrario los Infantado tendrían derecho de retroventa; el Ayuntamiento de Guadalajara contribuyó con 250.000 pesetas, la Caja de aquella militar inftitu- ción sólo con 125.000, y todavía la ciudad ayudó más tarde para obras complementarias. El Colegio fué solemnemente inaugurado por Alfonso XII a 27 de mayo de 1879. 1936. Tras heroica resistencia que la cubrió de gloria, luto y ruinas, Guadalajara fué ocupada por los rojos el 22 de julio; el 6 de diciembre sufrió un bombardeo, algunas bombas incendiarias pren¬ dieron en la techumbre del palacio del Infantado, los marxiálas moáiraron empeño en que el sinieílro. no fuese combatido, y pronto del edificio quedaron sólo los muros calcinados y algunas eálancias bajas. En eíla enumeración apresurada falta una fecha que pertenece al porvenir: la que recuerde el total hundimiento del palacio (segura en el caso de no preciarle el rápido auxilio que merece, pues tal como eálá conálituye aún una joya artíflica de valor inapreciable), o la que perpetúe el año de su reálauración, que debe acometer el Eálado sin dilaciones funestas, pues a ello le obHgan muchas y poderosas razones. Madrid, julio de 1941. Francisco Layna Serrano. OBRAS EN EL PALACIO DEL INFANTADO EN GUADALAJARA A FINES DEL SIGLO XV Y ARTISTAS QUE LAS REALIZARON Si haita ahora había pocas noticias concretas y respeóto veraces a la obra arquiteólónica del palacio del Infantado Guadalajara en relativas a su conáirucción desde 1482 por don Iñigo López de Mendoza segundo duque, todavía eran más escasas y deleznables referentes a cuándo y por quién se realizaron otras complementarias, como las de madera representadas por los nunca bailante ponde¬ rados techos de los magníficos salones de linajes, salvajes, cazadores o consejos (i) y artesonado en las galerías del patio, lo mismo que (i) En Relation du premier voya¿e de Philippe le Beau en Espagne (publicado por Gachard su en Bruselas el año 1876), Antonio de Lalaing afirma (con seguridad informado por quie¬ nes quizá fueran tefligos de vifla) que el de linajes lo compró el duque a un monañerio cercano, según creo el de Lupiana, aunque el padre Pecha, tomándolo de Alfonso López de Haro, escribió en el siglo xvii que procedía del convento de San Aguflín en Toledo. El autor anónimo del Nobiliario del cardenal Mendoza (Biblioteca Nacional, Sección de Manuscritos) dice que el artesonado traído desde Toledo fué el de una sala llamada de la linterna, adqui¬ sición que no pudo conseguir don Iñigo a pesar de ruegos infinitos y ofertas tentadoras, pero sí merced a la eílratagema de enviar algunos carpinteros solicitando eíludiar la armadura y ensamblaje de piezas, con objeto de hacer uno parecido, sohcitud atendida por los frailes quienes les permitieron subir al camaranchón, donde ellos oficiales, con sierras que lleva¬ ban ocultas cortaron algunas vigas de soílén, de manera que no tardó mucho tiempo en amenazar venirse al suelo; fueron entonces los reverendos quienes se apresuraron a cerrar trato con el caprichoso duque del Infantado; éfle lo hizo transportar en varios carros a Gua¬ dalajara donde pronto se puso para cubierta de una sala principal, seguramente en cual¬ quiera de las que daban a la fachada, siendo luego deílruído en tiempo del quinto duque al reformar desdichadamente la casa; era tan maravilloso, que en cierta ocasión quiso Carlos V ver la armadura, y subió con tal objeto al oscuro mechinal del sobrado con un hacha de cera encendida. 52 FRANCISCO LAYNA SERRANO acerca de los aliceres o apoyaban tales artesonados de frisos en que cuyo eflilo difieren todos los dichos excepto si acaso el de cazadores, moflrando ser obra de distintos artiflas e incluso alguno de diílinta época; muchas de esas incógnitas las resuelve un protocolo del escri¬ bano arriacense Juan Díaz de Roa, guardado entre documentos del siglo xviii en el legajo 2.234 del archivo de Osuna sección del Hiñórico Nacional, confiando ese protocolo casi de cien instru¬ mentos notariales, desde 1493 a 1496, y que (salvo media docena) son cartas de ohligación o contrata de obras complementarias del pala¬ cio alcarreño, cuentas y cartas de pago; lo enunciado baSla para encarecer la importancia de ese acervo que me sirve para suministrar las interesantes noticias que van a continuación, pareciéndome con¬ veniente dividir en secciones las obras entonces realizadas (i). I. Artesonados, frisos y carpintería en general. Muchos se han extrañado de que el famoso palacio no tuviese una escalera de honor que porlo suntuosa rimara con el patio ve¬ cino, según ocurre en todas las casas señoriales de España a partir de esa época y aun antes, pues la fría y pobre existente en el ángulo sudefte desdecía mucho de la soberbia construcción; que la tuvo conSta al referir Pecha cómo el viejo Serna Bracamonte, mayordomo del tercer duque, sujetó en el rellano a un león escapado de la em- pahzada hecha frente a palacio para feStejar a Francisco I de Francia con una lucha entre fieras, aparte de que hoy puede advertirse clara¬ mente que la hicieron en el ala del edificio frontera a la iglesia de Santiago, o sea a la izquierda entrando ya en el patio. Entre el templo y el palacio había eftrecho callejón con malas luces, y sin duda para procurarlas mejores y más suaves a la escalera monumental hízose la caja baftante más alta que el reílo del edificio, con ventanales bajo la cornisa soStén del artesonado, y como consecuencia de eSla mayor elevación parece que se la denominó "la torre". En el siglo xvi. (i) La letra es endiablada, y algunas páginas están pasadas por la tinta; por causa de eílas dificultades, a veces insuperables, varias palabras han quedado sin descifrar. EL PALACIO DEL INFANTADO EN GUADALAJARA 53 el quinto duque del Infantado modificó por entero la casa deílro- zando la fachada y muchas eálancias para aprovechar mejor el es¬ pacio destinándolo a ampliar el número de habitaciones, y entonces debió suprimir la escalera primitiva y con ella la torre, sustituyendo aquélla con la que todos conocemos. Prueba concluyente de lo pri¬ mero que llevo dicho son algunas "cartas de obligación" referentes a la escalera, y entre ellas la otorgada en Guadalajara a i6 de marzo de 1493 por maeStre Mohamad Sillero, moro habitante de la dha çibdad; por ella se compromete con el segundo duque (i) a aparejar la cubierta de mocárabes de sobre la escalera de las casas de su señoría, encañamar dicha cubierta con su poniendo cuñas de madera si fuere pre¬ cola fuerte, ciso, bien encoladas para que no se caiga, y que le ha de dar ençima de lo susodho una mano de plaste muy fuerte con su cola buena y después enso- mo tres manos de yeso grueso... et eño se entienda qués la cubierta sola, sin los aliseres (friso), debiendo entregar la obra acabada el día de San Juan de junio de aquel año y percibir por su trabajo 8.000 mara¬ vedís, que por cierto recibió adelantados. El famoso artesonado mudejar que, gracias a su eStratagema, logró adquirir el segundo duque en el convento de San Aguftín en Toledo debió traerse a Guadalajara durante el verano de 1494, pues a 24 de oótubre se obligó el citado morisco de Guadalajara Mohamad Sillero a faser (2) y aparejar la cubierta de mocárabes de la quadra que se solía (en realidad quiere decirse suele) llamar de la lenterna, deña guisa: que la enlasce muy bien e la encáñame toda ella muy bien e la dé sus manos de plaste debaxo del cáñamo y luego le dé otra mano ençima del cáñamo, de plañe de su cola fuerte y yeso, y luego le dé otras tres manos de yeso grueso con su cola fuerte, de guisa que quede muy llano y muy bien... y de la forma que se dise e contyene en otro deñajo quel dho maeñre ma- homad syllero ovo fecho a su señoría de la cubierta de la escalera prençipal de la casa de su señoría, comprometiéndose a dar la obra acabada el (1) En todos los documentos se cita al duque como absente asy como sy fuere presente, pero no ha de deducirse que a la sazón eílaba fuera de Guadalajara, sino que las cartas de obligación fueron suscritas sin personarse don Iñigo ante el escribano. (2) Según se advierte a lo largo del documento, la palabra faser no debe tomarse en el sentido literal, sino en el de armar y colocar; lo inismo ocurre en otros. 54 FRANCISCO LAYNA SERRANO día de Navidad siguiente por el precio de 3.000 maravedís, poca cantidad si se refiriera no sólo a armar sino también a conífruir el artesonado. Por algunos detalles del friso cabe pensar si esa sala de la linterna sería la después denominada "de consejos" por celebrarse en ella las juntas del tribunal de apelaciones creado por el tercer duque en favor de sus vasallos, y cuyo artesonado eílalaélítico era en verdad una maravilla; sin embargo, parece más verosímil el su- pueálo de que esa cubierta y la del salón de linajes, tan parejas de eflilo, aunque diílintas entre sí, fueran las mandadas hacer a co¬ mienzos del siglo XV por doña Aldonza de Mendoza duquesa de Arjona y hermana del primer marqués de Santillana, para la pe¬ queña iglesia del convento jerónimo de Lupiana al que se las com¬ prara el segundo duque del Infantado (i), pues, según Lalaing, adquirió la segunda en un monaálerio cercano (pudo tratarse de las dos, aunque el croniála sólo se ocupa del salón de linajes). En marzo del año siguiente ya había cumplido su compromiso Mohamad Si¬ llero, por cuanto, a 9 de ese mes, se obligó Alfonso Díaz de Berlanga, vecino de Guadalajara, a hacer el friso o aliser de la quadra de mocá- rahes, la qual quadra solía ser de la lenterm, en guisa que de unos tablones que su señoría le ha de mandar dar que en ellos labre de gubia e formón un aliser de la ordenança e manera que su señoría le mandare dar e diere debu- xado y en tal guisa sea obligado a lo faser e asentar, pagándosele por cada vara 200 maravedís; sin duda algunos detalles del friso sobrepasa¬ ban las posibilidades artísticas del entallador y fueron encomenda¬ dos a otro artífice, pues el 6 de junio se comprometió el arriacense Lorenzo de Trillo a faser veynte e quatro ángeles e dose escudos e ocho tolvas (2) de madera... ensemejantes a los quel dho lorenço de trillo hizo para la quadra de los mocárabes, la qual se solía llamar de la lenterna; los blasones soSIenidos por ángeles, así como las tolvas, se repetían bajo (1) La del salón de consejos pudo estar en la capilla mayor, y la del salón de linajes en la nave; habla de efla cubierta el padre Sigüenza en su Historia de la Orden de San Jerónimo, y deílaca que fué obra de mudéjares. (2) La tolva de molino fué el emblema o "empresa" adoptado por el primer duque, lo que recordó su hijo haciéndola esculpir en las arquerías del patio, en eíle friso y en el de la sala de bnajes. EL PALACIO DEL INFANTADO EN GUADALAJARA 55 el artesonado del salón de "consejos" también llamado "de escudos" por tal motivo, y eíte detalle es el único que hace pensar si sería ésa la sala de la linterna. Con anterioridad, o sea a 21 de mayo de 14951 el nombrado Alfonso Díaz de Berlanga, carpintero vecino de la ciudad, se com¬ prometió con el duque a faser y labrar todas las chillas (tablazón del¬ gada y de baja calidad) y fintas que fuere meneñer, con sus molduras en derredor délias... de la manera e ordenança queñá la chilla e fintas en poder de su señoría con los calados que tiene... y demás y allende que en las dhas chillas á de aver unas Roscas e molduras que saldan e levanten (en relieve quiere decir)... e asymismo las molduras que an de andar alderredor de la dha finta e chilla, conque sea de su natural mismo..., conque nynguna cosa aya en todo ello sobrepuesto con clavos... y todo escoplado para que lo aderesce lorenfo de trillo. Se advierte en éíle como en otros muchos casos, que los entalladores limitaban a reproducir detalles decorativos sir¬ se viéndose de una mueálra hecha por el direólor de los trabajos o maeñro de obras del duque, al parecer eíle Lorenzo de Trillo, según irá definiéndose poco a poco; el artesonado a que se refiere la an¬ terior carta deobligación pudiera ser el plano y casetonado, con achatados florones y retorcida moldura en los recuadros, que veíase en la antecámara del salón de linajes. Ese año 1945 fué pródigo en obras decorativas del palacio ducal, donde trabajaron no sólo artillas y artesanos locales, sino también forasteros. El 30 de marzo se comprometió Lorenzo de Trillo a faser la cubierta de mocárabes y alfarje de su tamaño y quadra en que agora duerme su señoría (i), después de haber quitado de ella un artesonado de lacería mudéjar para trasladarlo a otra parte según indicaré más adelante, cobrando el artiSla alcarreño por la obra 27.000 maravedís y veinte fanegas de trigo. El 24 de oétubre, un entallador de Guadalajara llamado Jorge de Córdoba se comprometió a hacer un escaño de madera tallada para ante la chimenea de la sala de las viñas (o visitas) que bien pudiera ser el salón de cazadores, por 2.000 maravedís (i) Es probable que se trate del salón de salvajes. 56 FRANCISCO LAYNA SERRANO y cincuenta fanegas de trigo (i), siendo éfie el único contrato que hallé referente a moblaje. El 20 de noviembre, Miguel Sánchez y Bartolomé García, su yerno, vecinos de Toledo, suscribieron en Guadalajara la corres¬ pondiente carta de obligación comprometiéndose ambos a dos, de mancomún, a hacer para el duque la cubierta de la sala de las hexigas, la qual quadra es la de la sala del linaje...; pero no hay que emocionarse ante la noticia eálupenda, que parece resolver el debatido problema acerca de los artiflas autores de obra tan maravillosa.Según después se especifica en el curioso documento (2), en realidad se obligaron sólo a hacer el friso como acreditados entalladores, pero copiando o interpretando un proyecto ajeno cuya minuciosa y, sin embargo, oscura descripción contraólual dice así: primeramente, que han de faser una Rafa de mocárabes de syete pies de alto toda la quadra en derredor, et ensomo deña dha Rafa de mocárabes (que no hemos conocido) ha de llevar un verdugo entorchado del grueso que su señoría mandare, con un topado que ande enderredor de la dha quadra, y ençima deííe verdugo ha de andar un algebre ( ;) de una vara de alto labrado de claraboyas de la manera que se las dieren debuxadas de dos calados, y sobre eñe algebre toda la quadra en Redondo han de yr Repartidas unas bexigas del tamaño que su señoría mandare, et dentro de lo hueco deñas bexigas han de llevar una obra (no se especifica cuál) de una mueñra que su señoría mandó dar... que debuxó lorenço de trillo en un papel la qual lleva firmada de su nombre (3) y en de¬ rredor deñas bexigas han de yr unas molduras que corran alrrededor de las dhas bexigas, de medio pie de ancho; entre eñas dhas bexigas anse de poner unas chancharas (4), han de ser fechas de talla de cardo y llevar las chan- charas quatro fojas de cardo y enmedio de las quatro fojas hase de poner un florón y que todo este florón tenga un palmo de alto; el duque facilitaría la madera, la obra se* concluiría en ocho meses (de donde se colige (1) Véase el texto en los apéndices. (2) Véase el texto en los apéndices. (3) i Se referirán a los edículos de los balconcillos y a las parejas a ellos asomadas esas bexigas y esa obra? (4) Posiblemente se trata de los arcos con cardinas y góticas tracerías que, flanqueando a blasones heráldicos, alternan con los garitones o balconcillos. ¡mjr"! - í,-V.íL .W EL PALACIO DEL INFANTADO EN GUADALAJARA 57 su importancia) los artífices percibirían la considerable suma de y 130.000 maravedís y cien fanegas de trigo, sobre disponerse posada para ellos y sus oficiales. Quien haya viálo el friso del salón de lina¬ jes advertirá algunas diferencias esenciales con el aquí dSscrito, pues en el documento no se citan los escudos nobiliarios o tolvas soíte- nidos por águilas o coronados por leones y grifos, ni aparecen preci¬ sados los balconcillos con doseletes cobijadores de parejas que repre¬ sentan antepasados del duque, ni prolija inscripción gótica, y sí, en cambio, un zócalo de mocárabes con siete pies de alto nada menos; i quiere effo decir que los toledanos no hicieron efte friso, sino el de otra cámara del palacio, por equivocación llamada del linaje en la escritura contrato ; Menos aventurado que eíio es pensar en impor¬ tantes modificaciones introducidas en el proyeólo original por ca¬ pricho del duque y aceptadas por los contratistas dentro del precio estipulado, que, según hemos viílo, era elevadísimo en relación con el que se pagó por otros frisos, como, por ejemplo, el de "salvajes". ■;i La delicadeza de las labores en el friso de linajes requería talliStas de fuSte, y así se explica que se los buscara en Toledo, donde los había muy dieStros, pero ya ha podido advertirse que los venidos a Guadalajara fueron contratados para ajuStar su obra al proyeóto que se les dió hecho y dibujado por Lorenzo de Trillo y con la firma'de éSte, quien, siguiendo inspiraciones del duque pudo muy bien variar los motivos decorativos, bailando una simple modifi¬ cación del contrato (si era necesaria) para entenderse con los enta¬ lladores toledanos; eitas deducciones lógicas me hacen llegar a la conclusión de que los maeitros Miguel Sánchez y Bartolomé García, vecinos de Toledo, hicieron el magnífico friso que hemos conocido en el salón de linajes, pero que el artiita a quien se debe el pro¬ yeóto de tal filigrana fué el alcarreño Lorenzo de Trillo. Ya en 1495 tenía el duque don Iñigo entre ceja y ceja conitruir en su palacio las galerías porticadas con viitas al jardín, y poniendo, según suele decirse, "la horca antes que el lugar", cuando aún no habían comenzado las obras contrató las cubiertas o artesonados, a 30 de marzo, con el carpintero de Trijñeque Bartolomé Cherino quien se obligó a faser la cubierta del corredor del eñanque de modo ([ue tai 58 FRANCISCO LAYNA SERRANO mos paños (tableros tallados) que están fechos viejos en la sala que ahora es de mocárahes (sala de consejos), eños dhos paños viejos ha de acortar y acoplallos para al ancho "que mandare su señoría faser el corre¬ que vendan dor...", conque ha de Reparar de verdugos Roscados y topados y de chilla se¿und que a¿ora eñán los dhos paños viejos de manera que después de Repa¬ rados... y acoplados... de ay en adelante en el dho corredor en todo él de caho a cabo..., sea obligado el dho bartolomé cherino de henchirlo (rellenar las partes que faltaran) de paños nuevos de la forma y manera que eñán los otros... y mejor sy mejor pudiere; obligóse de dar fecha toda eña dha cubier¬ ta... y asentada conque su señoría le dé la cantería de la pared fecha... e la Rafa en que ha de asentar el eñribo de la armadura..., conque el dho barto¬ lomé cherino non sea obligado de echar nyngund tejado ny otro sielo nyn- guno eçebto las arañas que Requiere para la fuerça de las paredes y obra, poniendo a su cofia maeflros, peones, plegadura y pertrechos menos la madera, procurada por el duque, dándola terminada desde el día en que comenzara a hacerla en cuatro meses, por precio de 36.000 ma¬ ravedís en dinero y cincuenta fanegas de trigo; se obligó a empezar el trabajo desde el día en que fuese formalmente requerido para ello a quince días, so pena de 20.000 maravedís. El año 1496, como su antecesor, fué pródigo en obras; doña María de Luna duquesa del Infantado, mandó realizar algunas por su cuenta en las habitaciones que usufruéluaba y, al parecer no satisfecha con la decoración de la cámara llamada de Santiago por eflar en la esquina de la fachada principal frontera a esa iglesia, contrató el 25 de enero con Diego de San Efleban vecino de Gua¬ dalajara, que levantara las paredes de una eflancia nueva sobre la antedicha, y el i.° de febrero con nueflro ya conocido Lorenzo de Trillo el alicer o friso de la precitada cámara de Santiago, consiílente en unas letras o inscripción en torno de la estancia con un verdugo corrido debajo y moldura encima más ciertos florones (i), dándole asentado en el plazo de un mes por el precio en que lo tasara maes¬ tre Hamad Ataxabí; a 25 de Bartolomé Cherino vecino marzo, de Trijueque, se obligó con la duquesa a faser e Repujar unos paños (i) Véase el texto en los apéndices. EL PALACIO DEL INFANTADO EN GUADALJAARA 59 de laso de dos e ocho los quales dhos paños son los queran de la cámara seys e en que duerme el yluílre e muy magnífico señor duque del ynfantado (qui¬ tados de ella cuando un año antes la proveyó Lorenzo de Trillo de un artesonado de mocárabes y alfarje) et los ha de poner et cortar a la medida que fuere meneñer... e los ha de asentar en la cámara de santiago donde agora eñán los otros paños pueños, pero antes debía alzar la vigue¬ ría media vara y hacer otras obras de adaptación y seguridad, mudar los tableros del techo de la cámara de Santiago a la alta recién cons¬ truida, armar el tejado sobre éála y conflruir un tejaroz de tres hila¬ das de ladrillo, todo ello por 17.000 maravedís y la madera, mere¬ ciendo destacarse el detalle de que Lorenzo de Trillo diese el viSlo bueno a la obra (i); eíto prueba el papel importante desempeñado por el maeStro alcarreño. Mientras, el duque don Iñigo seguía dando trabajo a varios ar¬ tistas, no sólo en faenas de carpintería y talla sino en otras de diversa índole, según tendré ocasión de referir. Había ajuStado con el enta¬ llador alcarreño Jorge de Córdoba el friso de su dormitorio por una cantidad que resultó insuficiente, y ante el escribano Juan Díaz de Roa comparecieron a 5 de mayo, de una parte el mencionado artis¬ ta y Alfonso de Torres en nombre de don Iñigo, manifestando el primero que por resultar imposible terminar dicho friso en la can¬ tidad convenida, ponía el asunto en manos y poder de lorenço de trillo para que viera la obra y de la forma que ha de yr y se asentar y el preçio que por ello se le á de dar, y en viSta de eSto ambas partes se obliga¬ ron a eñar y pasar por lo quel dho lorenço de trillo mandare; el 25 de mayo, también de 1496, el propio Jorge de Córdoba entallador vecino de Guadalajara, se obligó con el duque "y con Lorenzo de Trillo" en nombre de éSte a llevar a cabo una obra de talla muy intere¬ sante y conocida, referente sin la menor duda a la sala nominada "de los salvajes", pues tratábase de un aliser de tahlas para la cámara de las vigas de mocárabes (2) qués la cámara que agora eñá su señoría, labrado (1) El texto de efla carta de obligación, muy curioso por varios conceptos, puede verse en losapéndices. (2) La eílancia es cuadrada, pero eflaba cubierta por artesonado de lacería mudejar policromada de planta oélogonal, teniendo en el centro una bovedilla eílalaólítica, desean- <50 FRANCISCO LAYNA SERRANO e entallado de la eííán unos tablones que su señoría tiene, que es manera que el uno todo de hojas con un escudo de armas enmedio (había uno en cada rincón) e el otro un salvaje que descoflilla un león y con unos Rótulos que andan por el mysmo tablón, e otro de beñiones y syerpes, e esto ha de andar todo por el aliser de la quadra cada uno a su manera... e ha de llevar más otra guarniçion por parte de arriba que venga junto con las cabeças de los ércoles (Hércules luchando con el león ñemeo y la serpiente pitón) ...e ha de mandalle dar su señoría por cada tablón deños... 715 maravedís más veinte fanegas de trigo sobre el total y las mueñras que para todo eño fuere meneíler (i), detalle que indica ser Jorge de Córdoba mero ejecutor de un proyeólo según todos los indicios debido a Lorenzo de Trillo, caso repetido en el friso del salón de linajes y en otras obras del palacio, A pesar de eílar la señorial mansión todavía no terminada, algunas cosas de ella no satisfacían a los duques y se apresuraron a modificarlas, según hemos viflo que se hizo al cambiar el arteso- nado del dormitorio accidental de don Iñigo, al levantar el techo y variar la cubierta de la cámara de Santiago deítinada a la du¬ quesa, al conílruir una habitación encima, etc.; las reformas afeóla- ron a otras partes del edificio, incluso a la escalera principal, pues según carta de obligación otorgada por Bartolomé Cherino vecino de Trijueque el 16 de oólubre de 1496, éíle se comprometió con el duque a desfaser el suelo que agora es fíelo de la quadra de enmedio de los albahares (sita en la planta baja) e acontar la pierna (sic) del esca¬ lera en los logares que lo ovyere meneñer y bóvedas della por manera que non aya peligro en la dha escalera alta "de la torre" y asymismo derrocar un taplique (pared) grueso que eñá cargado ensomo de las vigas del fíelo sando el artesonado en gruesas vigas talladas con mocárabes. Don José María Quadrado leyó en el friso"don Rodrigo Díaz de Vivar y Mendoza, marqués del Zenete y duque que del Infantado, reedificó eíle cuarto y artesón" y de ahí dedujo que la cubierta de lacería mu- déjar databa de mediado el siglo xvil, cuando en realidad el séptimo duque (no oólavo) se contentó con reñaurarla (España, sus monumentos..., tomo II de Castilla la Nueva; Bar¬ celona, 1886). El profesor don Elias Tormo, quizá aceptando sin más ni más la afirmación de Quadrado la repite en su Cartilla excursioniíla de Guadalajara (Madrid, 1917). (i) Véase el texto en los apéndices. EL PALACIO DEL INFANTADO EN GUADALAJARA 6i de la dha quadra faña donde fuere meneñer por manera que non toque en la dha quadra que eñá fecha de laso (lacería) y dorada qués la saleta (i); luego de hacer eílo y quitar las tablas del cielo de yeso en la saleta y sus ala¬ cenas, labraría a su coila sin la madera una guarnición de monadas y verdugo y Roscas (florones o mejor quizá tallos serpeantes de cardinas enroscadas) con unas çintas enmedio de los verdugos Roscados..., de la orde¬ nança que su señoría vyere e mande yr conçertado con una mueñra que su señoría tiene señalada de my el presente escrivano; volvería a hacer todo lo que hundiere en la escalera, y labraría y asentaría un aliser llano de tablas açepilladas (en el que luego se mandó pintar una inscripción y varios escudos) en el cuerpo de la dha quadra de los alhahares baxo en todas quatro paredes en derredor, percibiendo 12.000 maravedís y veinte fanegas de trigo (2), Todavía en 1496, a 30 de septiembre, Alfonso Díaz de Berlanga vecino de Guadalajara, se obligó con el duque a hacer 417 florones al precio de medio real cada uno de la mueñra y talla de otro que tiene su señoría en su poder, más 140 chillas de talla segund del tamaño que eñán debuxadas (5 por Lorenzo de Trillo ?) en la sala del jardín y que non salga de aquella mueñra, que lleve cada una un verdugo por ençíma y dos topados, percibiendo ocho reales por cada chilla y 4.000 adelan¬ tados al comenzar el trabajo; el gran número de florones y tablas talladas hacen pensar en la cubierta de un salón muy grande, arte- sonado cuyos elementos decorativos se repitieran muchas veces, quizá el salón de cazadores; pensamiento desde luego poco funda¬ mentado. II. Dorado y pintura. don Diego Hurtado de Mendoza, Se ha venido afirmando que tercerduque del Infantado, fué quien mandó dorar a todo coífe la techumbre del salón de linajes como también que se hizo con el primer oro venido de América, sin tener en cuenta que ya en 1502 (1) No llegó a nosotros. (2) De efle documento, que es muy curioso, véase el texto en ios apéndices. 62 FRANCISCO LAYNA SERRANO la áurea eílancia deslumhró a Antonio de Lalaing, quien decía saber (sin duda por noticias adquiridas de personas muy bien infor¬ madas) que la hizo dorar don Iñigo gaáiando en ello nada menos de 5.000 ducados; cierto que tal despilfarro pudo hacerlo su hijo don Diego tan pronto como heredó al padre en 1500, pero es más lógico aceptar lo dicho por Lalaing, máxime si tenemos en cuenta que el segundo duque fué buen maeálro de su sucesor por lo que hace a ostentación y, sobre todo, el que desde bailantes años antes de morir tuvo en Guadalajara pintores y doradores a su servicio para decorar los salones del nuevo palacio, y que si gaáló dineros en dorar techumbres de eSlancias secundarias, con mayor razón los derrocharía en convertir la principal en un "ascua de oro" según frase de fray Hernando Pecha (i). Por liquidación hecha el 11 de abril de 1492 en presencia de Pedro Luis e inserta en el protocolo que utilizo para suminiSlrar eSlas noticias, hizkron cuenta el thesorero diego françés et Juan Rodrigues de Segovia, de los mrvs quel dho Juan de Segovia avya Reçïbido por la pin¬ tura de los corredores altos e haxos de las casas de su señoría (artesonados del patio formados por casetones de fina lacería policromada y do¬ rada), con lo acrescentado desde veynte días de abril del año de ochenta y quatro baña dose de disienhre de ochenta e cinco años, con dies myll mrvs que Reçihiû de la muger del dho thesorero eílando en la vega (de Granada) quando fué con su señoría a Loxa, importando un total de 85.937 mara¬ vedís, cantidad bailante considerable. Eile documento es interesante, pues sobre fijar entre 1483 y 1485 la pintura de esos artesonados, nos procura la noticia de que el vecino de Guadalajara Juan de Segovia, que con su paisano Sancho de Zamora pintó en 1480 el retablo para la capilla de Santiago o de don Alvaro de Luna en la catedral toledana así como según todas las probabilidades el bello altarcito en forma de tríptico que perteneció a la capilla de Santa Agueda en la iglesia de Santa María de Afuera (situada en Guadalajara (i) Historia de ¡as vidas de los Exmos. Srs. Duques del Ynjantado y sus progenitores, fechada en Guadalajara el año 1635, manuscrita, inédita y puede decirse que desconocida. (De mi propiedad particular.) EL PALACIO DEL INFANTADO EN GUADALAJARA 63 al lado del Henares y de la que queda sólo el recuerdo) guar¬ otro dándose hoy en el convento de monjas bernardas, aóluaba también como pintor decorador. En 1493, o sea cuando ya según la inscripción del friso del salón de linajes se consideraban terminadas las obras fundamentales del palacio alcarreño desde un año atrás, el duque don Iñigo hizo venir a Guadalajara y avecindarse en ella (señal de que le aguardaban largas tareas) al batidor de oro Luis de Acevedo, quien por carta de obligación suscrita a 23 de mayo se comprometía a devolver en oro para las ¡avores de su señoría o en dineros contados, los 4.000 mara¬ vedís con que el duque le mandó socorrer con ellos para traer su casa de asiento a eíla çthdad mediante Hbranza pagada por Sancho de Vello- sillo, alcaide de Buitrago, saliendo fiadores de Luis de Acevedo los pintores vecinos de Guadalajara Diego de Ribera y Pedro de Zamora, efte último hermano o hijo del Sancho de Zamora nom¬ brado más atrás; no exiften datos por los cuales podamos venir en conocimiento de la obra realizada por el batidor de oro Luis de Acevedo. El 28 de enero pintor y vecino de Guadalajara Luis de 1496, el de Ribera se obligó la segunda duquesa del Infantado a dorar con e pintar los paños (o tableros) que su señoría manda echar e asentar en la cámara de santiago adonde han de quitar otros viejos (ya he tratado de eála obra encomendada a Bartolomé Cherino) en eña ¿uisa, que dore de paños de oro que sea del oro que dará el señor duque... de manera que non salte ny hexigue, debiendo además pintar todos los paños de laso (lace¬ rías) de la pintura y colores que su señoría mandare, conque se guarde la forma e traça e obra que lleve el dho laso; cobraría Ribera 16.500 mara¬ vedís en total, de los cuales corresponden a la obra de pintura 5.000, mientras se halló por tasación que costava el oro y manos del asyento del dho oro 11.550 maravedís (i); a la escritura de obligación siguen cuatro cartas de pago por cantidades parciales, con fechas de febrero, abril y junio. El 9 de junio, Diego de Ribera y Pedro de Zamora pintores (i) Véase el texto en los apéndices. 64 francisco layna serrano vecinos de Guadalajara, se obligaron con la duquesa a pintar la cᬠmara y aliser della e toda la cubierta de laso que está asentada en la cámara que nuevamente agora ha fecho su señoría qués ensomo de la cámara de san¬ tiago después de raer muy bien la pintura vieja de los paños o tableros que allí se pusieron procedentes de otra eílancia, en cuyos paños había ciertos escudos en los quales dhos escudos han de pintar las armas de su señoría o del señor duque, conque le echen ençima de las armas su coro¬ nel et le echen los colores que fuere meneñer; también se obligaron a pintar un aliser de media vara en ancho poco más o menos de la manera que eñá el de la cámara antes del oratorio. Por último, a 23 de agosto el pintor vecino de la ciudad Anto¬ nio García se obligó con el duque a pintar la cubierta de vigas y chillas y fintas y verdugos monadas de la quadra de los albahares todo el sielo de y cabo a cabo asy por los lados de las vigas como por todas las otras partes, conque sea obligado de la obra y pintura Romana, curioso detalle indi¬ cador de que ya aquí se quiso hacer una decoración según el enton¬ ces novísimo eítilo Renacimiento; también Antonio García pin¬ taría un alicer en torno a la misma eálancia, de los colores que su seño¬ ría mandare y de los quel dho antonyo garfia vyere que son mejores asy para la cubierta como para el dho aliser, todo ello en el plazo de dos meses, mediante pago de 22.000 maravedís en dinero y treinta fanegas de trigo. 9 III. Azulejería. Copiosa, interesante y variada era la azulejería del palacio del Infantado, cuyos salones eflaban adornados por bellos zócalos de azulejos talaveranos, la mayoría del siglo xvi, mandados hacer por el quinto duque, encontrándose entre ellos los de la galería alta sobre el jardín y varios de las eálancias bajas hechos con arreglo a dibujos de Rómulo Cincinato; también los había de entrelazos mudéjares con arreglo a la técnica de "la cuerda seca", debidos al siglo xv, y sobre los cuales he tenido la suerte de hallar interesantes docu¬ mentos que permitirán identificarlos. En el protocolo base para eále somero estudio hay dos cartas EL PALACIO DEL INFANTADO EN GUADALAJARA 65 de obligación referidas a azulejería, ambas curiosas por demás. Según una fechada a 12 de noviembre de 1496, e/ maeñre yhacaj de palomares moro alcaller (alfarero o ceramiála), vecino de Guadalajara, se compro¬ metió con el duque a fabricar 800 azulejos de los grandes se¿und tiene uno su señoría por mueílra, el qual asulejo es tamaño y muy poco menor que quatro dellos que se asentaron en la quadra de ¡a lenterna (detalle indi¬ cador de que éála tuvo un zócalo de azulejería mudejar de lazo); obligóse a los dar muy bien cubiertos de asul segund que eñá la dha mueñra y sy mejor se pudiere Jaser, que sean mejores; cobraría por cada uno a razón de 36 maravedís como los fuere entregando, los tendría hechos antes de fin de mayo del año siguiente y sy su señoría quysiere y mandare faser y ovyere meneñer para la dha pieça faíla en número de ser conplida la pieça de los albahares, que son para una finta dellos (zócalo) que se á de echar en derredor y de los huecos de las puertas, quel dho palomares... sea tenydo e obligado a los faser. Por la otra escritura, cuya data es a 25 de noviembre del mismo año, el maeílre alcaller Durruamán (Abderramán), moro vecino de Alcalá de Henares, se obHgó con el duque a hacer 2.812 azule¬ jos como uno que, contraseñado por el escribano, guardaba el maes¬ tre Hamad Ataxabí en nombre de don Iñigo, los quales han de ser del laso y cuerdas que tiene fechas en quatro asulejos que su señoría tiene en su poder... que son unas cuerdas dobladas que disen. moriscas, conque eííos dhos asulejos an de ser aderesçados de colores segund que su señoría lo mande conque en unos açafracos verdes que están entremedias de las cuerdas blancas en eños le mandó su señoría que fueren negros y unos quadrados negros que eñán en derredor del sygno de enmedio sean verdes, valiosos detalles para que hoy podamos identificar efta obra entre los azulejos moriscos del palacio; como es dato interesante el suminiflrado respeélo a contramarcas, pues sobre decir la escritura que eños dhos asulejos sean todos ellos sanos y non cascados nyn desportillados synon que sean muy derechos por la has y por los cotos (lados) por manera que se puedan asentar muy bien, añade al final que han de yr la meytad dellos syn señal alguna por la has (cara decorada) "de trébedes" ny otra señal nynguna y la otra meytad con las menos señales que pudiere ser de trébedes e otras señales; eálos azulejos son para la botillerya que su señoría manda faser, eálarían 66 francisco layna serrano a los pondría el alcaller a su cofia en Gua¬ fines de febrero de 1497, dalajara y, si antes tuviera fabricados de quinientos hafla mil, los llevaría para que la obra no efluviese detenida; en cuanto al precio, se convino a nueve maravedís en dinero cada azulejo, más veinte fanegas de trigo sobre el total (i). IV. Rejería. Quedan en el palacio del Infantado algunas bellas rejas en las ventanas de la fachada, pero todas del siglo xvi; que las había tam¬ bién de hierro en varias puertas y ventanas interiores, pero hechas en el xv, exornándolas motivos decorativos en planchas de hierro repujado con cardinas y florones de eftilo gótico, lo comprueban tres cartas de obligación insertas en el libro de cuentas y escrituras al que me voy refiriendo. A 16 de noviembre de 1493 el maeflre Abras Lencero vecino del cercano pueblo de Chiloeches, se comprometió con el segundo duque a faser una puerta de yerro en forma de Rexa... con follaxes segund que su señoría los dará por mueííra... y un tinhle de yerro se¿und mueñra que su señoría tiene en que eñá asentado sohre un yelmo e dehaxo deñe yelmo á de llevar una tarja (blasón) muy hien fecha porque án de yr allí en la tarja las armas de su señoría..., conque su señoría le dé las mueñras de la dha obra... de madera e nó por mueñra de papel; efla parte de la reja haríase de la guisa que eñá a la puerta fecho de piedra e segund su señoría lo dará fecho por mueñra de bulto propio para que lo mande faser chico o grande o comma su señoría bien esto vyere; toda la puerta pesaría 1.800 libras, que serían pagadas a 60 maravedís puefta en Guadalajara con tal que el duque aportara las carretas precisas, pero si el peso era mayor con exceso de 200 Hbras, eflas que sobraran se pagarían sólo a 30 maravedís hafla llegar a 2.000 libras, pues en el caso de sobrepasarlas nada per¬ cibiría el artífice por el sobrante (2). Tres años más tarde o sea el 23 de agoflo de 1496, el maeflro EL PALACIO DEL INFANTADO EN GUADALAJARA 67 ferrero Mahomad de Daganzo vecino de Guadalajara habi¬ moro tante en el arrabal de Santa Maria de la Merced(que con el barrio de San Julián formaba el de la Alcallería o barrio de alfareros, sito entre el puente y el alcázar donde boy queda un grupo de casas to¬ davía denominado "Cacharrerías"), se obligó a faser una puerta de ferro para la entrada de la quadra de los alhahares que salle al patyn prinçi- pal (patio de honor) de la casa..., con unas cardenchas e unos florones que délias nascen segund eñá en el dehuxo y en una que eñá fecha de fierro en la qual se han de acrescentar fiertas cosas que su señoría mandó... la qual mues¬ tra fiso el dho maestre mahomad mysmo para su señoría; eála puerta iría pahizada de forma de grano de cevada con tanto que non sea synon commo la ventana que salle al patyn commo ahaxo de la escalera... y de aquella ma¬ nera ha de ser en quanto a las mallas y claro della; encima del cerco de eála puerta irían unas foliotas de forma de cardenchas y con unas flores que délias nascan segund eñá en la mueñra... conque se ha de acrescentar todavya aquellas fioresicas que su señoría mandó acrescentar, debiendo eálar con¬ cluida la obra el día de San Andrés, 30 de noviembre del mismo año, percibiendo el artiála a razón de 12 maravedís la Hbra de peso en la parte que se refiere a la puerta y 26 maravedís por cada Hbra que pesare el cerco moldurado y las cardenchas, toda vez que el trabajo era aquí más considerable (i). Finalmente, el mismo Mohamad de Daganzo se obligó con el duque en 22 de oélubre de 1496, a construir una reja de hierro en la sala de los albabares para una ventana que á de aver en la dha quadra la qual dha ventana ha de sallír a la plaça que salle a la calle pública que vyene de la çapatería; sin duda a don Iñigo le había guálado sobre¬ manera una reja pueála en su casa por don Pedro Hurtado de Men¬ doza, tío del duque, probablemente eflilo renacentifla, y de ahí que hubiera de ser como la que eílaba en el corredor haxo en las casas del señor Adelantado (de Cazorla) la qual ventana es la que salle ensomo de un pilar (pilón de fuente) seco que eñá en su plaça del señor Adelantado (éále vivía en la colación de Santo Tomé, iglesia boy llamada de la Antigua) ...conque en quanto al claro della vea el dho maeñre mahomad (i) Véase el texto en los apéndices. 68 FRANCISCO LAYNA SERRANO íy es contento su señoría del claro sy la quiere ygual tamaño o más o menos; las guarniciones serían comnio unas de las que tiene asentadas en una ven¬ tana suya la señora duquesa, la reja eálaría acabada en el plazo de un mes so pena de 5.000 maravedís para el duque, quien mandaría pagar al artífice diez maravedís por cada libra de peso, adelantán¬ dole 2.000 sin que desde entonces se le dé blanca faña que la dha Rexa sea fecha y pueíía. V. Fontanería. Las casas finales del siglo xiv hiciera conflruir don Pero que a González de Mendoza, mejoradas por su hijo don Diego el almi¬ rante y concluidas por su nieto el primer marqués de Santillana, tenían agua por donación del Concejo y aún les sobraba, por cuanto se llevó parte a la casa de doña Aldonza hija del almirante y duque¬ sa de Arjona, sita donde aún subsiále la iglesia de los Remedios frente al antiguo alcázar; al conflruir el segundo duque del Infan¬ tado su magno palacio con espléndido jardín, quiso aumentar el caudal de aguas, logrando que por documento suscrito a 29 de sep¬ tiembre de 1491 ante el escribano Diego García de Guadalajara, el Concejo le donara ciertas fuentes recién alumbradas en la cuefla del Sotillo en atençion a las buenas obras que de él había reçebido (i), pro¬ poniéndose conducirlas inmediatamente hafla el nuevo palacio, según referiré en seguida; pero antes he de decir que todavía se presentó a don Iñigo ocasión para tener más agua, aprovechando la que ma¬ naba en varias fuentes de la posesión del Sotillo a kilómetro y medio de la ciudad, agua que en 1453 donó su propietaria doña Isabel de Vera al convento de San Francisco, conduciéndola los frailes mediante cierta cañería de madera por carecer de dinero para cons¬ truirla de obra de fábrica, hafla que finalizado el siglo xv el segundo duque entabló una negociación con los monjes; negociación llevada a feliz término por su hijo y sucesor don Diego Hurtado, quien (i) Hay. una referencia de efla concesión en el Archivo Hiflórico Nacional, casa de Osuna, legajo 3.001. EL PALACIO DEL INFANTADO EN GUADALAJARA 69 consiguió a 12 de septiembre de 1500 que los franciscanos le con¬ cedieran para sí y sus sucesores la mitad del agua de esas fuentes del Sotillo a cambio de coflear una conducción abovedada desde el nacimiento haála un arca o eflanque grande pegado al monaste¬ rio(i), de manera que con poco gasto podría llevarla el tercer duque haSla el encañado hecho por su padre y que pasaba por la cercana puerta de Bejanque; de eSte modo llegó a poseer el palacio del Infan¬ tado un caudal de agua que, no obSIante ulteriores sangrías para favorecer a particulares y conventos, al hacer un aforo en 1744 por orden de la oncena duquesa resultó ascender a once reales fontaneros. Tornando a las obras de eSIe caráóler hechas por don Iñigo segundo duque, diré que tan pronto como las fundamentales del palacio estuvieron concluidas comenzaron las muy coStosas de traer el agua desde las fuentes donadas por el Concejo, provisionalmente por unas canales de madera haSta las inmediaciones de la puerta Bejanque y desde aquí por un encañado definitivo a través de toda la ciudad; las zanjas para ello precisas iban ya muy adelantadas en 1493, por cuanto ese año a 26 de oótubre, el segundo duque otor¬ gó poder al bachiller Diego de Medina y al secretario y regidor Diego García de Guadalajara para que en su nombre comparecieran ante el cardenal Mendoza (tío de don Iñigo) y demás jueces eclesiásticos, pidiendo absolución de las censuras pueStas contra el poderdante, quien había mandado abrir parte del cementerio junto a la iglesia de Santa María para que fuese fierta agua a las casas del prócer; ni que decir tiene que, tratándose de un sobrino del omnipotente pur¬ purado alcarreño, la absolución no se hizo esperar (2). Poco después de arreglado eSte incidente, o sea a 6 de junio de 1494, el maeStre Alí Pulíate engenkro moro alarife deña çMaâ, sus¬ cribió carta de obligación con el duque para/íZíer sesenta arcas desdel (1) La escritura fué hecha ante Francisco López de Buendía y se encuentra en el Ar¬ chivo de Osuna, legajo 1.879; las fuentes eran la de la Canaleja, otra principal sobre la viña de Juan de Francia, la fuente de los Baños, la del Olmo en término de San Bartolomé de Lupiana, y otras dos más. (2) El poder fué otorgado ante el escribano Francisco López de Buendía; hay una referencia en el Archivo Hiálórico Nacional, casa de Osuna, legajo 3.001. 70 FRANCISCO LAYNA SERRANO mscimyento de donde nasce el agua del sotyllo faña las casas e palaçios de su señoría en guisa quel dho maeñre aly eche en cada una de las dhas arcas una tenaja de ohra de finquenta cántaros de agua y queña dha tenaja la meta dehaxo de los caños que agora eñán de palo de pino y fecho el sytio de ma¬ nera que pueda llevar e lleve un enforro de cal y ladrillo, cuya conílrucción se especifica con minuciosidad. El mismo maeálre Alí se obligó, en i6 de junio, a faser un arbo¬ llón dende entraviesa el agua que vyene de la fuente del sotyllo faña una agua que mandó sacar forje martines en la cueña del sotyllo nuevo, deña guisa: quel dho maeñre aly lo abra de una açequia del hondo que fuere meneñer faña el dho nascimyento del agua, et que en eña dha açequia haga un arbollón de ladrillo e cal del alto que de yuso se dirá e que luego eche un suelo de la¬ drillo del gordo de un peme (sic) y ensomo deñe suelo haga sus paredes dere¬ chas de quatro hiladas de ladrillo. Transcurrieron dos años utilizando eSla conducción de aguas provisional, y el 7 de junio de 1496 seobligó Alí Pulíate con el duque a conílruir la definitiva desde el Sotillo faña la meter en la quadra de los albahares e de ay la traer haña la poner en la sala de Morales "sin cruzar el patio principal" syno que Rodee con ella por debaxo de los quartos baxos por donde mejor vynyere..., conque sea obligado de llevar el agua des¬ pués de pueña en la sala de Morales por sus caños haña la lançar en el es¬ tanque; dando el último párrafo de eña escritura la razón a Lalaing, quien aludió en 1502 a exiñir en el palacio ciertas salas bajas propias para verano con surtidores y pequeñas albercas, pues dice: et. eño se entienda quel dho maeñre aly sea obligado de la echar (el agua) dentro por su pillilla tal qual su señoría la diere, et otra tal pila en la sala de mo¬ rales. Las obras de conducción irían desde las fuentes del Sotillo a la puerta murada de Bejanque por tubería hecha con 12,000 tejas encaladas, unidas por betún y protegidas con obra de cal y ladrillo, siendo muy curiosos los detalles conñruótivos (i); desde la mencio¬ nada puerta iría el agua por otra tubería compueña de 3.000 arca¬ duces de barro cocido, con la misma protección y aportados por el duque, quien se comprometió a que el contratiña dispusiera de las (i) Recomiendo la leílura del texto, que puede verse en los apéndices. EL PALACIO DEL INFANTADO EN GUADALAJARA 71 12.000 tejas, 140.000 ladrillos, 250 almudís de cal (i) y el betún de Judea (asfalto) necesario, a precios que se fijan en el contrato; Alí Pulíate recibiría en pago (poniendo los pertrechos, excepto los 3.000 caños de barro) 227.250 maravedís en varios plazos a me¬ dida que avanzara la obra, más cincuenta fanegas de trigo, debien¬ do tener concluido todo el i.° de noviembre del mismo año; exiílen las correspondientes liquidaciones y cartas de pago. Aparte la traída de aguas, hubieron de efeétuarse otras obras en el nacimiento de aquéllas; antes del contrato reseñado o sea el 5 de mayo, Antonio de Torres y Pedro de Muduex vecinos de Trijueque, se comprometieron con el duque a faser y cavar una myna en la cueña del sotyllo donde nasce el agua y eña myna ha de ser de larga çinquenta brazas; los mismos contrataron el 20 de junio faser una bóveda de piedra en la myna que han fecho los dhos en la fuente del Sotyllo a la mano derecha. Para concluir eíle apartado en el que como ha podido verse no falta ningún detalle preciso, dedicaré breves líneas a una fuente de mármol hecha para el palacio del Infantado, quizá la que había de instalarse en la llamada "sala de morales": el 21 de oélubre de 1496 se obligó nueSlro ya conocido Lorenzo de Trillo a labrar y asentar elpilar de la fuente y un marmol (fuite de columna) que ha de venyr en- medio del dho pilar con su basa y capitel; la columna con sus elementos sería de una pieza, mientras la pila conílaría de cuatro, con sus mol¬ duras, horadada para el paso del agua si su señoría así lo determi¬ naba; del mismo modo daría el fuite de la columnilla central hora¬ dado por donde suba el agua, haciendo la obra en mes y medio por el precio de 7.000 maravedís. VI. Obras de fábrica. Hablando del tercer duque con motivo de la eitancia de Fran¬ cisco I de Francia en Guadalajara el año 1525, dice fray Hernando (i) El 15 de junio se comprometíeron Bernal García y Antonio de Torija, vecinos de Taracena, a procurar las tejas; el 20 del mismo mes 12.000 se obligó Pedro de Marquina, vecino de Guadalajara, a suminiílrar toda la cal necesaria. 7-2 FRANCISCO LAYNA SERRANO Pecha al que copian Torres y Núñez de Castro, que "para orien¬ tación de su grandeza tenía una casa donde criavan leones, tigres, onzas y otros fieros animales"; eála "menagerie" debió de eálar inílalada en un edificio conàlmído frente al palacio ducal, precisamente en el sitio donde levantó ya mediado el siglo xvi su casa el marqués de Montesclaros, casa convertida en el siglo xviii en efímera Real Fᬠbrica de Paños, en Academia Militar de Ingenieros durante el xix y boy en vafto solar por culpa de un incendio; aquel edificio lo mandó hacer el segundo duque tan pronto como tuvo acabada la obra principal del palacio, lo destinó a caballeriza, y de la época de su conflrucción quedan muchísimos documentos en el protocolo que voy glosando; la mayoría son cartas de obligación suscritas por proveedores de materiales o contratiálas de obras, permiten seguir paso a paso la edificación de eála caballeriza, certifican de modo in¬ cuestionable que eSluvo frente al palacio ducal con esquina mi¬ rando a la iglesia de Santiago, e incluso nos hacen entrever que se trató de un inmueble lujoso conSlruído en parte de sillería, con dos galerías superpueSlas en la fachada apoyadas en cuerpos o eSlribos laterales, y que en él se emplearon ya las normas renacentistas, pues al tratar de los corredores o galerías se mencionan arcos sobre pilares o columnas con su capitel, basa y sobasa o pedestal, y del entabla¬ mento con arquitrabe, friso y cornisa; la construcción fué hecha entre 1493 y 1497» y aunque por tratarse de un edificio de esa época resul¬ tan interesantes todos los detalles que a él se refieran, me limitaré a una rapidísima y sintética exposición atendiendo a que de la caba¬ lleriza ducal (baSta boy desconocida) no quedan reStos. En febrero de 1493 ya se comienza la contrata de materiales, obligándose los vecinos de Guadalajara Pedro de Almazán y Pedro de Marquina a suministrar cien almudís de cal-para las obras; el 16, Bartolomé Redondo y Pedro de Guadalajara, vecinos de Canta- lojas, a traer 300 carretadas de piedra tosca poniéndola en la plaça de palacio; el 6 de marzo, Juan de ESteban Sánchez, Bernal García y Sebastián "el tío", vecinos de Taracena, a traer 100.000 ladrillos bien cocidos, a razón de 430 maravedís el millar; el 8 de noviembre, Pedro García del Campillo y Gil García, vecinos de Rascafría, a EL PALACIO DEL INFANTADO EN GUADALAJARA 73 entregar 170 y después m carretadas de piedra blanca de la can¬ tera de Tamajón, todo ello para las obras de la caballeriza; entre otras cartas de obligación para suminiílro de materiales, hay una, fechada a 30 de noviembre, en que Juan García, vecino de Alameda de Valdelozoya, y Frutos García, que lo era de Oteruelo, ofrecen llevar al duque 250 maderas con destino a la nueva obra; otra de Martín de Sacedón, vecino de Guadalajara, obligándose a procurar 31 vigas; otra de Pedro de Medina, vecino de Hontanar, quien el 23 de mayo de 1495 se obliga a faser y lahrar los socanes que an de venyr dehaxo de los canes de la cahallerisa; otra a 23 de mayo por la que Antonio de Torija y Cristóbal de Hita, vecinos de Taracena, ofrecen suminis¬ trar 60.000 tejas para lo mismo, y la de 8 de agoálo, en que Pedro de Medina y Alfonso del Pino, carpinteros de Guadalajara, se obli¬ gan a hacer 989 canecillos "pocos más o menos"; los sillares labra¬ dos, tanto para ■ paramentos exteriores como para entablamentos de las galerías, arcos y columnas de éálas, los suminiflró Juancho de Garnica, cantero vecino de Tamajón, según varias curiosas cartas de obligación, fechadas a 30 de abril y 27 de junio de 1494, 12 de no¬ viembre de 1495, 3 de marzo y 15 de julio de 1496, en las que, aparte de procurar minuciosos detalles del formato y tamaño de las columnas o pilares en sus diversos elementos, demueílra que quien dirigía los trabajos era el maeálro Lorenzo de Trillo. Las obras efeéluáronse por contratas parciales, muchas hechas por el alarife Pedro de Piedrahita, vecino de Hita, quien hizo los cimientos y paredes de la caballeriza, otras de ladrillo para una bóveda, las zanjas y cimientos para las columnas de las galerías y eflribos late¬ rales, la caja de la escalera conálruída en el ala "fasia Santiago", y en unión de García Pérez y Pedro García la tapia del corral; Martín de Zapata labró muchos capiteles, la bóveda antedicha fué cerrada con ladrillo en 1494 por el solador Juan Díaz, vecino de Guadala¬ jara; el 10 de septiembre se obligó nueílro conocido Alí Pulíate a faser y lahrar todos los pilares de alhañyría de cal y ladrillo que fueren me- neñer en la cahallerisa y el 27 de oótubre el mismo morisco a hacer los arcos de ladrillo en el corredor sobre la bóveda; pero la cons¬ trucción, mal efectuada por el engeniero moro alarife, vínose a tierra 74 FRANCISCO LAYNA SERRANO arrastrando otras partesde la edificación, y el buen Alí hubo de pagar los vidrios, o mejor dicho los ladrillos rotos; pues según escri¬ tura de 14 de septiembre de 1496, el solador Juan Díaz se obligó con el duque a pagarle 11,000 maravedís para quito de los jo.ooo en que su señoría alcançó a maeñre aly pulíate de çierta ohra que se derrocó en la cavallerisa, conviniéndose que Alí vendiese para efeéluar el pago unas casas propiedad de su madre y hermanos antes de Pascua Flo¬ rida de 1497, y en caso de no hacer la venta abonar a don Iñigo 11.000 maravedís Alí Pulíate y otros tantos el mentado solador, quien, según parece, tomó parte en la desgraciada obra. El 10 de noviembre de 1494 se había comprometido Pedro de Medina, ve¬ cino de Hontanar o Fontanar, a labrar el corredor o galería baja de la caballeriza, y en 5 de septiembre del año siguiente hizo Domingo de Caldelas, vecino de San Martín de Valdeiglesias, lo mismo res- peélo a la galería alta; en cuanto al arriacense Lorenzo de Trillo, según todos los indicios arquiteólo o maeáiro de obras que dirigió eílos trabajos, contrató por su cuenta los muros de sillería a ambos lados del atrio porticado, los paramentos, también de sillares, sobre los arcos y, ya con fecha 27 de junio de 1497, se comprometió a labrar y asentar todos los pilares y arcos de las galerías alta y baja con sus caheçeras desde los capiteles baña el entablamento de la manera que eñahan en la delantera del corredor que se cayó de la cavallerisa; el 19 de oólubre del año anterior, ya Bartolomé Cherino, vecino de Trijue- que, se había comprometido a faser un tejado tosco ensomo del sielo de la cavallerisa, del corredor prinppal. En ningún documento que se refiere a esta edificación, en nin¬ guno de los reseñados antes que hablan de obras ornamentales del palacio ni en los que mencionaré en seguida relativos a la galería con viálas al jardín, se menciona a los Guas, quienes ya en 1493 debieron abandonar Guadalajara dando por concluida la obra arqui- teólónica del palacio del Infantado según fecha inserta en la leyenda corrida bajo los frisos de los salones de linajes y cazadores; bien sabido es que Juan Guas trabajaba en Toledo por 1494 como maes¬ tro de obras de la catedral. Con notoria irreflexión y sin tener en cuenta más razones que el hecho de figurar su nombre como ar- EL PALACIO DEL INEANTADO EN GUADALAJARA 75 quiteélo del palacio alcarreño, se le ha venido atribuyendo la cons¬ trucción de la doble galería de Poniente, tan diárinta (no ya en cuanto a eálilo, sino en la manera de acumular y ordenar los elementos decorativos) al reílo del edificio, que por eño solo jamás debió ser atribuida al maeílro alemán. Recordaré a tal respeólo que eíla obra añadida es ya de caráóler renacentiála o "al Romano" como enton¬ ces se decía, no obelante algunos resabios góticos como los moldu¬ rados capiteles oélógonos de sus columnas; la decoración de sus paramentos con labores esculpidas, en que varias hiladas de arquitos los llenan, recuerdan a los mocárabes de abolengo mudejar, sin que eálos detalles baálen para privar al conjunto del eátilo renaciente que le informa, muy destacado en las dos series de arcos de medio punto sobre columnas borras de todo adorno, cual si se pretendiera que la serenidad, sencillez y anguila armonía del todo (conforme a las normas clásicas) fuesen las que dieran belleza a la conilrucción; también es de puro sabor renaciente la pétrea baranda de la galería alta, donde gruesos barrotes cilindricos parecen ceñidos y enlazados por series de fingidos cordeles. Eila obra ningún parecido tiene a las conocidas de Guas, sin que pueda argumentarse que tampoco se parecen entre sí la iglesia conventual de San Juan de los Reyes y el palacio del Infantado debidos al mismo artiila, pues aunque de eililos diálintos, la influencia mudéjar, por lo que hace a la exuberancia decorativa y al prurito de no dejar en los muros espacios sin exornar, procuran similitud a ambas conálrucciones y explican bien que sean del mismo autor; las galerías de que me ocupo hubo de concebirlas otro arquiteólo, que si eálaba influido por el arte de Guas, de quien quizá era discípulo, y por el estilo morisco tan pro¬ fusamente representado en la prócer mansión alcarreña, no lo eálaba menos por las auras renacentistas italianas, cuyos primeros propaga¬ dores en España fueron el gran cardenal Mendoza y su sobrino el segundo conde de Tendilla servidos por el arquiteóto Lorenzo Váz¬ quez, quien en Guadalajara mismo labró las casas de aquel purpu¬ rado conforme al nuevo eítilo. Ya indiqué cómo en 1495, antici¬ pándose a la erección del doble mirador solanero, pero sin duda teniéndolo del todo proyeélado, el segundo duque contrató con Bar- 76 FRANCISCO LAYNA SERRANO tolomé Cherino el artesonado para el corredor del eñanque cuando éále hiciera, pero baila el 15 de marzo de 1496, eilando muy ade¬ se lantadas las obras de la caballeriza, no aparecen documentos referen¬ tes a eila galería; en esa fecha, Juancbo de Garnica, vecino de Ta" majón, se comprometió a sacar de la célebre cantera de su pueblo y a labrar toda la piedra que fuere meneñer para los corredores que eñán ensotno del eñanque, asy del haxo commo del alto, e de un terrado que se ha de haser ensomo del corredor alto, terraza al fin no conilruída, a menos que después fuese derribada por el quinto duque con objeto de pro¬ curar algunas habitaciones para criados; el documento es curioso, pues detalla por menudo la disposición de las dos arquerías así como tamaño de cada elemento, bien se trate de capiteles, fuiles, basas, etc.: sobre los arcos irían dos hiladas de sillares algo salientes, tres hiladas rasas encima, luego el entablamento y por último el terrado, en que habría doce pilares con su remate; siendo de notar que Garnica se obligó a hacer los capiteles sirviéndose del çotamolde o vaciado en escayola que Lorenzo de Trillo le diera et asy mismo para todas las otras pieças, clara alusión al direólor de los trabajos, que no era otro sino el maeflro de obras de la caballeriza, según demueflra la gran cantidad de documentos en que al artífice alcarreño se le menciona asignándole indiscutible autoridad y confiante intervención. Todavía encontramos a Lorenzo de Trillo ocupado en obras del palacio a 6 de diciembre de 1496, pues tal día suscribió carta de obbgación comprometiéndose con el duque don Iñigo a labrar y asentar quatro pilares de las esquinas (mejor dicho rincones) de los corre¬ dores baxos del patyn prinçipal de las casas prinçipales de su señoría, y asentar y Rescebir los escarçanos (arcos rebajados) baxos y altos, y asy mismo las danças (a escudos nobiliarios soflenidos a los lados por pajecillos ?) de los arcos, por manera que non aya nynyund peligro de hondimyento; por cada pilar percibiría 3.000 maravedís, dándole el duque la madera necesaria para andamiaje, Y que don Iñigo tenía algún miedo a posibles accidentes que perjudicasen a las arcadas del patio pruébalo la insiflencia en garantizar la solidez e inocuidad de cuanto se hiciera, poniendo como condición que maeftre Hamad Ataxabí Requiera y Requiere al dho lorenço de trillo en bós y en nonbre de su señoría una y dos EL PALACIO DEL INFANTADO EN GUADALAJARA 77 y tres veses y más quantas el dho deuya, quel âho lorenço de trillo Resciba y asyente muy bien los dhos corredores para que non aya ny venga peligro a la dha casa... * * * glosadas en las anteriores páginas y que he tenido Las escrituras la paciencia de eáludiar con todo detenimiento, si tienen subido inte¬ rés al procurarnos ignorados detalles sobre la segunda etapa en la construcción del palacio del Infantado, son también muy valiosas para conocer nombres y vecindad de los muchos artesanos y artis¬ tas que allí trabajaron; de manera especial interesan para el estudio de la artesanía arriacense en la última década del siglo xv, pues vecinos de Guadalajara fueron la mayoría de los alarifes, carpinteros, ensambladores, talliílas, pintores, herreros de forja y cincel, ceramis¬ tas, fontaneros y maeílros de cantería. Es deálacable el número de moriscos, tanto de Guadalajara como de otras partes (necesarios en obra donde el eílilo mudéjar efluvo tan profusa y brillantemente representado), y así quiero recordar entre los indígenas al ensam¬ blador Mabomad Sillero, al alarife y fontanero Alí Pulíate, al azu- lejero-ceramifta Ybacaf de Palomares, al herrero forjador y repu¬ jador Mabomad de Daganzo e incluso a ese maeáire Hamad Ata- xabí que, sobre tesorero o pagador del duque, figura a las veces como perito; entre los forasteros, al herrero de Cbiloecbes Abrás Lancero o Lencero y al maeflro Durruamán o Abderramán, alcaller vecino de Alcalá de Henares. Entre los criábanos viejos artesanos nacidos o al menos avecindados Guadalajara, quiero repetir los en nombres de los pintores doradores y decoradores Juan Rodríguez de Segovia, que por 1480 hizo, en unión de su convecino Sancho de Zamora, el retablo con figuras para la capilla de Santiago o de don Alvaro en la catedral toledana; a Pedro de Zamora, Antonio García, Diego y Pedro de Ribera; a los ensambladores y talliálas Alfonso Díaz de Berlanga y Jorge de Córdoba; entre los forasteros, al carpintero y entallador Bartolomé Cberino, vecino de Trijueque; a los alarifes Domingo de Caldelas, vecino de San Martín de Valde- iglesias, Pedro de Medina, avecindado en Fontanar, y Pedro de FRANCISCO LAYNA SERRANO Piedrahita, que lo fué en Hita; al maeílro de cantería Juancho de Garnica, vecino de Tamajón, y a los talliílas toledanos Miguel Sán¬ chez y Bartolomé García, que hicieron el friso del salón de linajes; entre todos y sobre todos está Lorenzo de Trillo, vecino de Guada¬ lajara, artiála polifacético según cabe apreciar a través de numerosos documentos, quien por su deálacada y variadísima intervención pa¬ rece que fué tan de fiar como indispensable para el segundo duque del Infantado. Es de suponer que Lorenzo de Trillo trabajara en las primeras obras del palacio a las órdenes de los arquiteólos Juan y Enrique Guas^ en cuya escuela se formó hafta ir definiendo su personalidad de suerte que, ganada la confianza de don Iñigo López de Mendoza, éále le designara maeáiro de obras de su casa al cumplir aquéllos su compromiso y marchar a Toledo. Aparte suífentarse esa hipótesis en cuanto he podido averiguar respeélo a la construcción de la caba¬ lleriza ducal y las muchas veces" que se le menciona en contratas de otros artífices tratándose de obras del palacio, merece ser muy tenido en cuenta el dato de que cuando muerto el cardenal Mendoza, tío del duque, éSle compró las casas del primero recién edificadas o cuando menos muy reformadas, frente a la iglesia de Santa María, mientras aéluó como tasador en nombre de los albaceas Lorenzo Vázquez arquiteólo del purpurado difunto, desempeñó el mismo papel Lorenzo de Trillo por parte del duque, siendo natural que lo hiciera en virtud de idéntico cargo (i); además, hemos viíio que Lorenzo ofició de árbitro con ocasión de algunas diferencias entre el entallador Jorge de Córdoba y el duque, que en otras ocasiones se impuso su viálo bueno al tratarse de ciertas obras encomendadas a determinados artillas, que él hizo dibujos firmados de su nombre para que ateniéndose a ellos los entalladores toledanos labraran en madera el friso del salón de "linajes", como parece que talló una mues¬ tra para el de "salvajes", y desde luego modeló las que sirvieron para (i) En el actade posesión, de la que se conserva un traslado en el Archivo Histórico Nacional, casa de Osuna, legajo 1.878, conála el informe de eflos peritos tasadores acerca de ciertas columnas de serpentina y algunas obras realizadas en la casa después de muerto el cardenal. EL PALACIO DEL INFANTADO EN GUADALAJARA 79 detalles arquiteélónicos destinados a la galería sobre el jardín o la caballeriza, funciones todas propias del maeálro de obras o arqui- teélo diredtor. Por lo demás, hemos vifto a Lorenzo de Trillo aéluar por sí como ejecutor ycontradita de obras parciales muy variadas; como ensamblador y entallador, contrata frisos y artesonados de mocára- bes en alfarje (prueba de su pericia en tales menesteres según el güito mudejar) y se compromete a labrar escudos de talla sostenidos por ángeles; de sus aptitudes como dibujante y de la maeitría con que proyeétó obras preciosistas del gódco florido, nos habla el mag¬ nífico friso del salón de "linajes", toda vez que según la escritura contraótual los entalladores toledanos habrían de ajuitarse a dibujos hechos y firmados por Lorenzo de Trillo (i), como la galería del jardín y lo que sabemos de la caballeriza prueban que ya manejaba el entonces nuevo eitilo Renacimiento, aprendido de Lorenzo Váz¬ quez, arquiteéto del cardenal Mendoza, bajo cuya inspiración iba labrando desde pocos años antes interesantísimas obras arquitec¬ tónicas de ese tipo, denominado a "lo romano" (2); Trillo trabaja o se compromete a trabajar la piedra para capiteles, basas, columnas (1) En eíle friso siguió fielmente a su maeffro Cuas, lo mismo que en el del salón de "salvajes" al inspirarse en los Hércules velludos tenantes del magno escudo de la portada palaciana. (2) La predilección del cardenal hacia el güilo renacentiíla se convirtió en entusiasmo cuando el año 1487 regresó su sobrino el segundo conde de Tend.lla de una larga emba¬ jada en Italia, durante la cual se documentó perfeólamente respeólo al nuevo eildo, prove¬ yéndose quizá de abundantes notas y diseños utilizados después en España por Lorenzo Vázquez, a menos que éíle los tomara direélamente si fué a Roma en el séqmto del conde, lo que no parece probable; lo c.erto es que el cardenal acabó por entonces la iglesia gótica del monailerio de Sopetrán y ya en adelante los nuevos edificios que hizo conilruir fueron eililo Renacimiento. Haila 1492 no empezó la amplia reforma de su palacio en Guadala¬ jara de acuerdo con las nuevas reglas artíilicas y entonces o muy poco antes comenzó a aéluar Lorenzo Vázquez, pues si desde bastantes años antes éile se hubiera revelado como maeilro en el eílilo itahano, seguro es que le encargara el cardenal las obras del magno colegio de Santa Gruz en Valladolid y no sólo la adaptación a ese eililo, de portada y otros detalles, ya en 1494; de finales del siglo xv y primeros años del xvi son los demás edificios juiciosa¬ mente atribuidos a Vázquez por Gómez Moreno, como la iglesia conventual de San An¬ tonio en Mondejar (1489), el palacio de Gogolludo y el de don Antonio de Mendoza en Guadalajara, eñe último no anterior a 1500. 8o FRANCISCO LAYNA SERRANO O marmóreasfuentes, y aólúa también como ensamblador con vigas, molduras, flores y chillas para un artesonado, ya dispueílas por otro artiála. Enumerada sin más ni más su múltiple yvaria labor, cabría proclamar a Lorenzo de Trillo maeflro en casi todas las artes y práctico en casi todas las técnicas; sin embargo, aunque las conocie¬ ra a fondo y alguna la ejerciera con perfección, parece lógico dis¬ cernir que cuando se comprometía a faser un friso de talla lo mismo gótico que mudéjar, a labrar un artesonado de mocárabes y alfarje o determinado número de pilares con sus mármoles, capiteles y basas, casi nunca era como ejecutante sino a título de contratifla responsable, encargando después la obra a oficiales especializados quienes se concretaban a copiar los modelos hechos por Lorenzo o a seguir sus indicaciones e interpretar sus dibujos; ello no es obífácu- lo para que algunos trabajos definitivos salieran direólamente de sus manos. Lo que no ofrece dudas es que una vez terminadas las obras fundamentales del palacio del Infantado e idos los Guas a Toledo, efte arriacense, haáia hoy puede decirse que ignorado, quedó en Gua¬ dalajara por arquiteélo del segundo duque; planeó y dirigió el edi¬ ficio de las caballerizas sin perjuicio de contratar por sí algunas obras parciales; lo mismo hizo respeólo a obras complementarias dentro del palacio ducal y por último, proyectó y llevó a cabo la doble galería de dicho palacio con viílas al jardín en la que hoy puede juzgarse la capacidad de Lorenzo de Trillo como arquitec¬ to, sus francas tendencias renacentiálas y el culto sentido tanto por el agonizante y tradicional eílilo gótico como por el sugeffivo y faffuoso guffo morisco. Verdad que en effa obra muéíirase el autor poco original, de fantasía pobre y un tanto indeciso; pero téngase en cuenta lo crítico de la época que por ser de transición era pro¬ picia a vacilaciones, la explicable timidez para edificar con arreglo a las normas de un eílilo nuevo (en cierto modo revolucionario) pesando tanto en el ánimo del artiffa la influencia de sus famosos maeálros los Guas y el encanto del mudejarismo sobreviviente en España aun a través del Renacimiento, y por último, que está muy juflifícado el no querer (o que no le consintiera el duque) añadir al recién construido palacio una obra en discordancia absoluta con EL PALACIO DEL INFANTADO EN GUADALAJARA 8i el reílo del monumento, por hace al eílilo. De todas suertes, cuanto si a Lorenzo de Trillo, vecino de Guadalajara, no se le puede cata¬ logar entre los artiálas geniales de su época ni siquiera como a Lo¬ renzo Vázquez entre los primeros adalides del Renacimiento español, merece que su nombre salga del olvido y se le considere figura eíH- mable digna de ser incorporada a la liála de aquellos maeálros de obras que, al concluir el siglo xv, tanto contribuyeron a enriquecer el tesoro artííbco de España. * * * Del magno palacio del Infantado, encanto de la viíla, recreo del espíritu, espuela de la fantasía, tefbgo mudo pero evocador de tantos sucesos biálóricos, boy queda sólo el esqueleto integrado por su fachada y patio monumental, las galerías de Poniente amenazando caerse, varias salas bajas decoradas al fresco por Rómulo Cincinato, escasos reálos de magníficos artesonados, un montón de escombros y otro de variados azulejos talaveranos o moriscos. Las bombas de aviación declinadas a un cuartel inmediato donde se alojaban mili¬ cianos rojos, a causa de la obligada imprecisión del tiro cayeron por desgracia el 6 de diciembre de 1936 sobre el tejado de la man¬ sión prócer, causando voraz incendio que los marxiClas impidieron sofocar como se intentó; ardió como yesca la vieja viguería y también los maravillosos artesonados de madera, se desplomaron los muros interiores y pronto de la inapreciable joya artíCüca quedaron sólo melancólicas ruinas pregoneras de cuan inconsiClentes y transitorias son las humanas grandezas según advertía el faCluoso segundo duque del Infantado, quien luego de referir cómo levantó el portentoso edificio a mayor honra de su linaje, hizo grabar en la pétrea cinta ondulada sobre los arcos bajos del patio palaciano eíla frase que es paladina confesión de pequeñez: ¡VANITAS VANITATUM EX OMNIA VANITAS! HALLAZGOS DE ÚLTIMA HORA Ya terminada la impresión de las páginas anteriores, lie tenido la suerte de encontrar muchos e interesantes documentos ^ue alectan a las ohras de transformación efectuadas en el palacio del Infanta¬ do por el quinto duque a partir de 1570; cuando termine este nuevo trabajo, que se presenta laborioso, lo daré a conocer en otro folleto. F. LAYNA Diciembre de 1941. .* »ït* • 'P# K\ É5í^|rV:,-!' '-Pt·;.íi^ K·ïÉP^^S3S2i¿k •■ -;?i.<^V "rsî|.g'?¿■ '" ^- P|■ M SÜlíS ^·-'í^" 1'^ »ïSiI Ï ftiE^gaW ^ÍK^á .i'- ·fjí^p' ' I El maeñro Abras ( ?) Lancero vecino de Chiloeches, se obliga con el segundo duque a conñruir una Reja parael palacio del Infantado.—Guadalajara, 16 de noviembre de (Archivo Hifiórico Nacional, casa de Osuna, legajo 2.234.) En la çibdad de guadalajara dies e seys dias del mes de novyenbre de noventa e tres años, eíle dho diase obligó maeílre abras lançero cryado del señor marqués de moya vesino de chinloeches al yluálre e muy magnífico señor duque del ynfan- tadgo que absente su señoría está, de faser una puerta de yerro de forma de Reja conque ha de llevar eála puerta un baálimento fecho de yerro de la manera que su señoría dará la mueálra, conque en eále dho çerco ha de yr metida la puerta con otro çerco quadrado de yerro, conque á de ser eíle çerco de la puerta metido en los pilares de yerro, conque eála dha puerta á de ser de eála guisa: —con unas basas baxo y otras arriba e su Remate que salga ensomo deálas basas, conque á de ser mas alto eíle Re¬ mate que un coronel que ha de aver ensomo deála puerta de yerro, conque eálos pila¬ res an de correr todo en derredor de una parte y de otra labrado de una maçoneria pueála de chapa segund que su señoría lo diere por mueálra, ensomo deála dha puerta a de aver en el barrote que atravyesa el çerco de yerro en que á de yr la puerta metida un coronel de la manera que eálá en la mueélra que su señoría le dará. En efle çerco á de aver una puerta conque á de llevar eñz puerta dies fènbras segund que por los medios que agora se tovyeren, conque á de llevar eíla dha puerta toda ella de cabo a cabo una obra deála guisa: —que en cada quadrado lleve unas basas segund que queda la mueflra en poder de su señoría e otra que terná el dho maeálre abrás lan¬ çero, conque á de llevar entremedias deálas basas en cada quadrado quatro verdugos que sean muy bien fechos e yguales segund que la dha mueálra que dá el dho señor. Et asymismo con los machos que lleva metidos en las fenbras para que con eílos se fagan los quadrados de la Rexa, e eílos machos an de ser metidos en las fenbras de manera que no anden jugando syno que eálén muy fixos, conque eála dha puerta ha de yr armada en el dho çerco quadrado, conque á de llevar el dho çerco delia una obra por la una parte y por la otra de unos follaxes segund que su señoría los dará por mueflra e eálos dhos follaxes han de ser labrados de chapa pegados de manera que non ayan conoscimyento syno que parescan ser todo un cuerpo de yerro que salen de su natural del mesmo çerco; conque a de aver en eíla dha puerta un tinble fecho de yerro segund que eílá en una mueálra que su señoría tyene en que eálá asentado sobre 86 FRANCISCO LAYNA SERRANO un yelmo edebaxo deíle yelmo á de llevar una tarja (escudo o blasón) muy bien fecha por que an de yr allí en la tarja las armas de su señoría, y este tínble ha de ser muy bien tallado de la guisa que eílá otro a la puerta fecho de piedra e segund su señoría lo dará fecho por muestra de bulto propio para que lo mande faser chico o grande o commo su señoría bien eflo vyere; eále dho tinble ha de eálar fecho por su parte con su yelmo e tarja para que se clave en la puerta en el lugar que su señoría mandare. Toda eíla obra susodha á de dar fecha, lymada e talladas basas e verdugos e follajes e maçoneria e coronel todo bien lymado muy derechos los verdugos e toda la obra susodha de manera que todo efté muy bien fecho e acabado a contentamyento de su señoría segund e por las mueflras que su señoría á de dar e quedan acá e allá lleva el dho maeáhre abras lançero, conque su señoría le dé las mueílras de la dha obra en el tamaño que á de ser cada cosa labrado en el natural, de madera e nó por mueíhra de papel. Conque la dha obra de puerta con su çerco de pilares e con su puerta e con el otro çerco e con coronel e con tinble e con todas las otras cosas de çerraduras que á de llevar á de pesar myll e ochoçientos libras, conque á de aver por cada hbra deílas myll ochoçientas Ubras a sesenta mrvs por cada una Hbra, e sy por caso pesara más de las dhas mili e ochoçientas libras, que faíla dos myll que las dosientas o entreme¬ dias deíías dosientas que aya de aver por cada una libra délias a treynta mrvs por la libra, e sy de más tovyere de dos myll libras que no sea obligado su señoría de darle cosa por la demasya porque su voluntad es que no pese más de myll e ochoçientas hbras o que faíla las dos myll e non más. la qual dha obra toda se obhgó a darla fecha c trayda a eála çibdad, a coila de su señoría la carretería della conque lo traerán dos carretas de non el día que Rescibiere la primera paga, de non ally faifa en dies meses primeros siguientes la dé asentada en eita guisa: —quel dho maeilre abras lançero eüé al asyento dello e que lo que ovyere de faser de arronsar en las paredes o avryr saltas (r/c) para poner la dha puerta de yerro, que su señoría sea obligado a lo mandar faser e poner la coila dello e quel dho maeilre trabaxe en las cosas de yerro faila que la dexe a con¬ tentamyento de su señoría. Et las pagas deila Rexa an de ser deila guisa: —por tres terçios conque luego antes que enpieçe en ella le dén el un terçio e en comedio de la obra o en que tenga fechas las tres partes le den el otro terçio e el otro terçio acabada de faser, que la dha Rexa e puerta eilé asentada sea pagada, lo qual se obligó de dar eila obra acabada al dho tienpo sopeña de treynta myll mrvs para su señoría, e la pena pagada o nó que todavya sea obHgado a conpHr la dha obra para lo qual obligó a sy e a sus bienes e Renunçió las leyes dió poder a las Justiçias e otorgó una carta firmada e firme qual paresciere, sygnada de my sygno en forma, testigos el bachiller gonçalo de cardona e maeilre bernaldino e lorenço de morales e pero garçia vesinos de la dha çibdad de guadalajara... EL PALACIO DEL INFANTADO EN GUADALAJARA 87 II Lorenzo de Trillo obliga con el segundo duque a hacer el artesonado de mocárabes y alfarje se del dormitorio de aquél en el palacio del Infantado.—Guadalajara, jo de marzo de (Archivo Hiílórico Nacional, casa de Osuna, legajo 2.234.) En guadalajara a treynta dias del mes de março año de myll e quatroçientos e no¬ venta e çinco años, eále dho dia paresció y presente lorenço de trillo v° deíla çibdad e se obligó al iluáire señor duque del ynfantadgo absente asy commo sy fuere presente a faser la cubierta de mocárabes en alfarje de su tamaño y cuadra en que agora eálá e duerme su señoría, deíla guisa: —que con unas vigas que eílán en santiago gruesas, que son quatro ( ) ba de labrar el mocarabes délias de la manera y orde¬ nança que su señoría le mandare dar e dé una mueálra que eñí fecha en un pedaço de viga, e de aquella manera han de ser labradas las dbas quatro vigas e más sy fuere meneáler para la dba quadra, muy bien labradas e alienadas e sacadas muy limpias de la guvya, conque todo quanto se Refiere a la ordenança que su señoría mandare echar en la dba obra del çielo del dbo mocarabes que la dba cubierta de vigas del dbo mocárabes commo dbo és la ba de dar fecha el dbo lorenço de trillo y asentada y echa¬ das çintas e chillas por ensomo que vyenen enbruydas (sic) y Rafadas en las dbas vigas, conque las chillas e çintas que llevare la quadra le bá de dar el dbo señor la¬ bradas de la ordenança que mandare, e quel dbo lorenço no sea obligado synon de asentar las chillas e çintas que ba su señoría de le asy mandar e dar labradas y quel dbo lorenço las asyente las çintas y chillas y todo lo otro que fuere meneáler para ellas y conquel dbo lorenço de trillo sea obligado de faser la dba obra y después de echar eálas dbas chillas e çintas sea obligado a entablar de tosco por ensomo las vigas y sielo de manera que non cayga tierra en las dbas chillas, conque su señoría le mande dar para eála dba lavor toda la madera que fuere meneáler asy de andamyos commo para la dba obra, conquel dbo lorenço non sea obligado de desarmar el tejado de ensomo deála dba quadra ny le tornar a armar synon que qualquier bedefiçio que se ovyere de faser ensomo deUa dba quadra sea a coála de su señoría, e la dba quadra que eílá agora de limabordo (sic) sea a cargo del dbo lorenço de la desarmar, la qual dba obra comyençe a faser desde luego y la dé fecha y acabada a contentamyento de su señoría desde oy dbo día faála quatro meses conplidos primeros siguientes, para la qual dba obra su señoría le ba de mandar dar veynte e syete myll mrvs en dineros y mas veynte fanegas de trigo pagado todo ello en eíla guisa, que luego le á de dar las dbas veynte fanegas de trigo e tres myll y çiento mrvs en dinero, y los otros mrvs Reflantes se le dén y paguen commo fuere labrando que asy le vayan pagando de manera que acabada de faser y asentar la dba obra en la manera que dba és, acabada de pagar, la i. * 88 FRANCISCO LAYNA SERRANO qual dha obra toda que dha és ha de faser el dho lorenço y la asentar a su coila ( ) y plegadura y todas las otras cosas que fuere meneiler faila la dar de todo punto fecha e asentada a contentamyento de su señoría dentro de los dhos quatro meses so pena de quatro myll mrvs para el dho señor, y la pena pagada o non pagada que syenpre sea tenydo e obligado y se obligó de tener y guardar e conphr todo lo susodho para lo qual obligó a sy mismo e a todos sus bienes muebles y Rayses Renunçiando letyes, dando poder a las Justiçias lo otorgó, teíligos bartolome cherino v° de trixueque y pedro de piedrahíta v° de la villa de hita.—iohan dias de Roa (signado). ni obligación de Lorenzo de Trillo conel segundo duque comprometiéndose a tallar diferentes moti¬ vos ornamentales declinados a la sala de "la linterna" en el palacio del Infantado.—Guadala¬ jara, 6 de junio, año (Archivo Hiilórico Nacional, casa de Osuna, lega¬ jo 2.234.) En guadalajara seys dias del mes de Junyo año de myll e quatroçientos e noventa e çinco años, dho dia se obligó lorenço de trillo v° deila çibdad al yluilre e muy mag¬ nifico señor duque del ynfantadgo ques absente asy commo sy fuere presente, a faser veynte e quatro angeles e dose escudos e ocho tolvas (i) de madera de la manera e ordenança que su señoría quiere para la quadra, segund que eilán ensemejantes que eilas quel dho lorenço de trillo hizo para la quadra de mocárabes la qual se solía llamar de la lenterna, en que han de yr muy bien labrados de guvya y de bulto segund que los otros, e halos de dar fechos e asentados todos los ángeles e escudos e tolvas por preçio e contia de syete myll mrvs, conque su señoría le ha de mandar dar la ma¬ dera e plegadura que fuere meneáler para los asentar, e todo lo susodho ha de ser a contentamyento de su señoría, lo qual dé fecho de oy en un mes so pena de çinco myll mrvs para el dho señor, e la dha pena pagada o non pagada que syenpre sea tenydo e obligado a lo conplir, para en quenta de los quales dhos syete myll mrvs otorgó que Rescibió luego de su señoría dos myll y se los dió en un libramyento por mandado de su señoría antonio de torres. Et los otros çinco myll mrvs, se le dén fecha obra en la dha contia de los dhos dos myll (ya recibidos) le dén otros dos, y los otros como fuere labrando asy le vayan pagando de manera que acavada la lavor acabada de pagar, lo qual se obligó de conplir so la dha pena... (i) La tolva era la "empresa" o emblema adoptado por el primer duque, padre del que conílruyó el palacio. EL PALACIO DEL INFANTADO EN GUADALAJARA 89 IV Escritura de obligacm hecha por el maeñre Ali para conñruir la traída de aguas desde la fuente del Sotíllo hasta el palacio del Infantado.—Guadalajara, 7 de junio de 14^6. (Archivo de Osuna, legajo 2.234.) En la çibdad de guadalajara syete dias del mes de Junio año del señor de myll e quatroçientos e noventa e seys años, este dho dia se obligó maeílre aly engeniero al yluflre e muy magm'fico señor duque del Yníàntadgo absente asy commo sy fuere pre¬ sente de traer el Agua de la fuente de Sotyllo baila la meter en la quadra de los al- bahares e de ay la traer haita la poner en la sala de morales a tanto que no vaya por ninguna parte del patin syno que Rodee con ella por debaxo de los quartos baxos por donde mejor vynyere, conque las paredes que Ronpiere el dho maeitre aly para llevar el Agua sea obhgado a las tornar a çerrar e Resfbrçar a su coila queilén segund que eilavan de antes gentadas e asymysmo la myna que abryere para llevar la dha Agua que la torne a çerrar e lo dexe todo a contentamyento de su señoría con que el dho maeilre aly no sea obligado de baser mas de poner el agua corriente en los dhos alba- bares e en la sala de morales por el préselo que adelante vá ddeclarado, con que el dho maeilre aly sea obhgado de llevar el agua despues de pueila en la sala de morales por sus caños baila la lançar en el eilanque a su coila del dho maeilre aly segund que de suso se hará minçión, conque su señoría le ha de mandar dar para todo lo susodho los tres myll caños a coila de su señoría, e quel dho maeilre aly sea obhga¬ do de asentar cada uno de los dhos caños a su coila de ladrillo e cal e arena e betún e todos los pertrechos que fueren meneiler faila dar asentados los dhos caños otros e por cada de los que asentare le á de mandar dar su señoría a dies mrvs por cada uno uno e mas los caños commo dho és, con que los há de guarneçer muy bien de cal e ladrillo cada uno de los dhos caños a contentamyento de su señoría y eile encañado se entienda que há de ser fecho de caños dende fuera de la puerta de vejanque treynta pasos çinco más o çinco menos conque haga el dho maeilre aly abrir e tornar a çerrar la mina por las calles, con que no sea obhgado el dho maeilre aly a enpedrar las calles que se desenpedraren salvo dexarlas linpias, conque las arcas que fuere menes¬ ter para el dho encañado sea obhgado el dho maestre aly a las baser por el prescio que eilá fecho con él por un Recabdo que eilá en eile libro antes deilo en que son las arcas de las tynajas, el preçio deilas e demás e allende deile deilajo; toda eila obra susodha á de dar a contentamyento de su señoría y la dha Agua que há de traer de la dha fuente de Sotyllo á de ser dende la dha fuente donde nasce baila la meter en los dhos caños que es a la puerta de vejanque e que ha de venyr baila ally por unas tejas segund que su señoría le dio la mueilra délias, la qual mueilra queda en poder 90 FRANCISCO LAYNA SERRANO de Marte, en que eálas dhas tejas han de ser dose myll tejas de la tnysma mueílra, las quales tejas ha de dar asentadas todas e cada una délias deíla guisa: —que se haga su Cama debaxo de cada una teja de Cal e ladrillo e asymysmo que haga de cal e la¬ drillo los lados de cada una de las tejas e asymysmo que sea obligado el dho maeílre aly de cobrir las dhas tejas de ladrillo e cal segund que van los lados e debaxo de la dha teja, con que la cobertura de ladrillo que se á de echar en somo de cada teja non cargue sobre el Rostro de la dha teja syno sobre la cal e ladrillo de los lados por ma¬ nera que venga que non aya lugar de quebrar la dha teja por cargar el ladrillo enso- mo e por manera quel arbollón de la dha teja vaya mas crescido por de dentro, conque quede muy guarnescido todo ello de muy buena Cal e muy buen ladrillo bien cosydo espeçialmente lo de la cobertura que carga en vago, efte es meneíler muy mas cosydo que otro porque no aya lugar de se quebrar la dha cobertura de las tejas, conque vayan muy bien bañadas todas ellas de su Cal dende la puerta de vejanque baila el nas- cimyento de la Agua de la dha fuente de Sotyllo que vaya por manera que no se tras- sumen las dhas tejas, conque el dho maestre aly ha de ser obligado de abrir e tornar a çerrar la myna en toda la obra que él hisiere a coila del dho maeilre aly asy deilo commo de Cal e ladrillo e arena e betún e teja e todos los otros pertrechos que fuere meneiler para traer la dha Agua, e todo eilo á de ser fecho, lo de tejas commo dho es a contentamyento de su señoría por prescio e quantya de dosientas e veynte e syete myll e dosientos e çinquenta mrvs que monta con los pertrechos para todo lo susodho, asy de manos commo de peones e ladrillo e Cal e betún e arena e teja e todos los otros pertrechos que fueren meneiler a coila del dho maeilre aly baila dar fecha la dha obra eçebto los caños commo dho és, los quales dhos pertrechos que son meneiler para la dha obra son los siguientes: 12.000 tejas que montan 36.000 mrvs; 104.000 ladrillos para cobrir las dhas tejas, 55.000 mrvs; 250 almudís de Cal, 66.250 mrvs; de betún 20.000 mrvs; de asentarlo todo, 20.000 mrvs; los 3.000 caños, eilos los dará su señoría. En la manera que dha és montan los dhos pertrechos e manos e peones e todas las otras cosas susodhas, las dhas dosientas e veynte e syete myll e dosientos e çinquenta mrvs, conque se entyenda qués a cargo de su señoría de mandar le dar las dhas dose myll tejas a tres mrvs e los çiento e quatro myll ladrillos a quynyentos mrvs (el millar) e los dhos dosientos e çinquenta almudies de Cal a florín cada al- mudy, e que su señoría sea obligado de le baser dar a estos dhos prescios eilos dhos pertrechos a los preçios que aquy van declarados y el betún e el asentar aunque cueste a más á de ser a su Riesgo del dho maeilre aly, e asymysmo se entienda que los honse myll mrvs que se dán a los labradores de trixueque que fasen la myna qués de más e allende de las dhas dosientas e veynte e syete myll e dosientos e çinquenta mrvs que monta eile dho deilajo, e entyéndase que los dhos caños án de yr lançados debaxo de tierra el que menos fuere una vara de medir medida dende el Rostro de la teja qués por donde vá el Agua baila la hás de la tyerra se entienda qués la vara de medir, e lo que de más fuere será mejor para la obra, y en las tynajas que las que más fueren de sesenta sea obligado su señoría de le dar las dhas tynajas a coila de su señoría e el EL PALACIO DEL INFANTADO EN GUADALAJARA 91 dho maeílre aly de lasasentar a su Riesgo por la merged que su señoría le hiso de los caños de madera por donde antes venya la dha Agua. Eála obra susodha ha de dar fecha e acabada por los pregios susodhos de aquí a todos los Santos deste presente año sopeña de dos myll Reales, e la pena pagada o nó que todavía sea obligado e conplír la dha obra, e su señoría ha de mandar paga deílos dhos mrvs deíla guisa: que despues de que enpegare la dha obra que le den veynte e ginco myll mrvs para la obra e pertrechos e maeílros c peones e betún e otras cosas que son menester para la obra, e que de ay adelante commo eílos mrvs fueren gaílados en la obra asy commo fuere labrando asy le vayan dando dineros de manera que acabada la dha obra a con- tentamyento de su señoría commo dho és sea acabada de pagar, e desta manera le han de ser pagados todos los mrvs que há de aver por la dha obra y asymysmo demás e allende de las dhas dosientas e veynte e syete myll e dosientos e ginquenta mrvs que su señoría manda dar al dho maeílre aly por toda eála dha obra, le base merged de ginquenta hanegas de trigo las quales su señoría le á de mandar librar luego, et eílo se entienda quel dho maeílre aly sea obligado de la echar (el agua) dentro por su pi- llilla tal qual su señoría la diere, et otra tal pila en la sala de morales, lo qual todo qués susodho el dicho maeflre aly engeniero se obligó a su señoría de lo asy tener e guardar e conplír et non yr ny venyr contra ello ny contra parte dello so la dha pena de suso contenyda e obligó asymysmo sus bienes muebles e Rayses... V El entallador Jorge de Córdoba se obliga a conñruir un escaño tallado para antechimenea del pala¬ cio del Infantado.—Guadalajara, 24 de oSíubre de 14^^. (Archivo Hiálórico Nacional, casa de Osuna, legajo a.234.) Yo Jorge de córdova vesino defla gibdad me obligo al iluílre y muy magnífico señor duque del ynfantadgo absente asy commo si fuere presente a faser a su señoría el escaño de Robre e noguera para la chimenea de la sala de las viálas, el qual escaño me obligo de faser segund que su señoría lo ordenare y de la manera queílá tragado en el suelo de la sala del Jardín el qual ha de ser sobrepueflo, toda la delantera y el Respaldo todo labrado de talla de gubia, e los ( ) talla de un ataurique segúnd que su señoría lo ordenare que vaya, todo ello a su contentamyento con que en somo deíle escaño en lo alto ha de llevar unas alas de piedra con una corona en somo de talla o torres segund que su señoría lo ordenare; obligóme a faser toda eíla obra so- bredha las manos de todo ello faála dallo asentado con que su señoría dé la madera toda la que fuere meneíler, por prescio de dos myll mrvs e mas ginquenta fanegas de trigo, lo qual dará fecho e acabado mediado el mes de novyenbre primero defte pre- 92 FRANCISCO LAYNA SERRANO sente año so pena de dos myll la pena pagada o nó que sienpre sea obligado a mrvs y lo conplir, e para que esto sea çierto fírmolo de my nonbre. Fecho veynte e quatro días de oílubre año de myll e quatroçientos e noventa e çinco años.—Y eíla obra ha de ser pagada en eña guisa, luego las çinquenta fanegas de trigo y con ellas los myll mrvs, y los otros myll mrvs commo fuere labrando asy le vayan pagando de manera que acabada de faser acabada de pagar, fecha et supra. Porqués verdá lo susodho yo el susodho Jorge de córdova fyrmé aquy my nonbre. Jorge de cordava. VI obligación de Miguel Sánchez y Bartolomé' García, vecinos de Toledo, contraída con el segundo duque para hacer el friso del salón de linajes en el palacio ducal.—Guadalajara, 2p de no¬ viembre de ijpg. (Archivo Hiílórico Nacional, casa de Osuna, legajo 2.234.) En la çibdad de guadalajara veynte e nueve dias del mes de novyenbre año del nascimyento del nro salvador ihu xpo de myll e quatroçientos e noventa e çinco años, eéle dho dia se obligó miguel sanches e bartolomé garçia su yerno vesinos de la çibdad de toledo amos a dos de mancomún... al iluílre e muy magnífico señor duque del ynfantadgo ques absente asy commo sy fuere presente, a faser la cubierta de la quadra de las bexigas (sic) la qual cuadra es la de la sala del linaje, de la forma que de yuso será contenydo, en eála guisa: —primeramente, que han de faser una Rafa ( ?) de mocárabes de syete pies de alto toda la quadra en derredor, et en somo deíla dha Rafa de mocárabes ha de llevar un verdugo entorchado del grueso que su señoría mandare, con un topado (¿cornisa?) que ande en derredor de la dha quadra y ençima deále verdugo ha de andar un algebre ( ?) de una vara en alto labrado de claraboyas de la manera que se las dieren debuxadas de dos calados, y sobre eále algebre ( ) la quadra en Redondo en eála quadra han de yr Repartidas unas bexigas del tamaño que su señoría mandare, et dentro de lo hueco deálas bexigas han de llevar una obra de una mueflra que su señoría mandó dar a los dhos miguel sanches e bartolomé garçia que debuxó lorenço de trillo en un papel la qual lleva firmada de su nonbre, y en derredor deílas bexigas han de yr unas molduras que corran alrrededor de las dhas bexigas, de medio pié de ancho; entre eálas dhas bexigas hanse de poner unas chancharas ( ?), han de ser fechas de talla de cardo y llevar las chancharas quatro fojas de cardo y enmedio de las quatro fojas hase de faser un florón y que todo efle florón tenga un palmo de alto. Con que toda eála obra susodha la han de dar los sobredhos fecha e asentada, con que los sobredhos non sean obligados synon a los Ruedos de la dha cubierta asy por los piés de los dhos dos mocárabes commo por las espaldas de la dha armadura en Redondo; con que para toda eíla dha obra ha de mandar dar EL PALACIO DEL INFANTADO EN GUADALAJARA 93 su señoría madera para la dha quadra y para andamyos para la ( ) y ansymismo les ha de mandar dar su señoría de plegadura toda la que fuere meneáler faíla ser fecha e asentada toda la dha obra, con que los sobredichos sean obligados a dar fecha la dha obra a contentamyento de su señoría desde el día que la començaren dentro de ocho meses conplidos, para lo qual todo su señoría les ha de mandar dar e dé çiento e treynta myll mrvs en dineros et mas çient fanegas de trigo pagado todo ello en eéla guisa: —el trigo que se les dé luego et los dhos çiento e treynta myll mrvs desde el día que començaren, luego en començando quatro myll mrvs y dende en adelante commo fueren labrando en la dha obra que asy les vayan pagando de manera que acabada de faser la dha obra sea acabada de pagar so pena del doble, con que los sobredhos miguel sanches e bartolomé garçia ny alguno dellos non sean obligados a la arma¬ dura tosca para tomar las aguas de la dha quadra ny a tejarla ny faser cosa alguna de ella mas de las cosas de suso contenydas, y con que su señoría les ha de mandar dar e dé posada para los sobredhos e para los ofiçiales obligáronse los sobredhos de dar fecha e asentada toda la dha obra dentro en el tienpo sobredho a contentamyento de su señoría y non yr ny venyr contra ello ny contra parte dello sopeña de çinquenta myll mrvs para su señoría, y la dha pena pagada o non pagada que sienpre sean teny- dos e obligados a lo asy tener e guardar e conplir, eálo cunpÜendo su señoría con ellos, para lo qual todo que de suso dho és y cada una cosa e parte dello tener, guardar e conplir et otrosy pagar la dha pena sy en ella cayeren, obhgaron a sy mismos e todos sus bienes muebles e Rayses Renunçiando las leyes e dieron poder a las Juéliçias e otorgaron todo eálo susodho. teíligos que fueron presentes a todo lo que dho es, luys de Ríos clérigo, y pedro de vergara y alfonso quadrado vesinos deála dha çibdad de guadalajara, lo qual todo pasó por ante my íohan dias de Roa escrivano púbHco en guadalajara y dó fé de todo ello y lo daré sygnado y grosado en pública forma tal que será nescesario dar a cada uno eálo que yo agora dó, que fué fecho en la dha çibdad dia mes e año susodhos.—iohan âias. VII Luis de Rivera, vecino de Guadalajara, se obliga con la segunda duquesa del Infantado a dorar y pintar unos paños en la cámara de éña, denominada de Santiago, en el palacio del Infan¬ tado.—Guadalajara, 28 de enero de iqg6. (Archivo Hiálórico Nacional, casa de Osuna, legajo 2.234.) En guadalajara veynte e ocho dias del mes de enero año del nascimyento del nro salvador ihu xpo de myll e quatroçientos e noventa e seys años, eñe dho dia se obligó luys de Rivera v° deéla çibdad a la yluáire e muy magnífica señora duquesa del ynfantadgo absente asy commo sy fuere presente, a dorar e pintar los paños que 94 FRANCISCO LAYNA SERRANO su señoría manda echar e asentar en su cámara de santiago adonde han de quitar otros viejos, eála guisa: —que dore de paños de oro que sea del oro que dará el señor en duque, todos los açafates (sic) y mienbros que en todos los paños ovyere haála hinchar la dha cámara, conque ha de pintar todos los paños de laso de la pintura y colores que su señoría mandare, conque se guarde la forma e traça e obra que lleva el dho laso y conquel dho oro que asentare vaya sobre muy buen aparejo de manera que non salte ny bexigue, conque sea obligado el dho luys de Rivera a pintar los tajos que quedaren despues de dorado e las letras que se han de faser en el aliser alrrededor de la cámara, de su color qual su señoría mandare. Et que su señoría sea obligada de dorar el aliser todo en derredor a su coála y ansymismo los escarçanos e florones que su señoría mandare poner en ( ) flue eálán en los paños, y eálo todo lo ha de pintar y dorar commo dho és a su cofia el dho luys de Rivera a contentamyento de su seño¬ ría por preçio e contia el oro y pintura de todo ello por dies e seys myll e quirñentos mrvs, en que halló por tasa que coflava el oro e manos del asyento del dho oro honse myll e quinientos y çinquenta mrvs por tasa que su señoría mandó faser, y por la pintura de la dha cámara mandó darle su señoría çinco myll mrvs asy que eflo fase de pintar la dha obra dies e seys myll e quinientos mrvs fasiendo la dha obra a con¬ tentamyento de su señoría commo dho és, pagados en efla guisa: —que luego le dén el dinero que fuere menefler para aparejar los dhos paños, y de ay en adelante, que mandando su señoría que se dore la obra que su señoría le mande dar el dinero que para ello fuere meneíler y de ay adelante commo fuere labrando en la dha obra que asy le vayan dando dinero de manera que acabada de faser a contentamyento le aca¬ ben de pagar, la qual dha obra dará fecha e acabada desde el día que començaré a dorar dentro de un més quinse dias mas quinse dias menos... (A la escritura de obligación siguen las correspondientes cartas de pago; según la primera, fechada a 24 de febrero, percibió 2.000 maravedís; el 21 de abril, 3.600; el 8 de junio, 5.401, y el 16 de ese mismo mes, 5.500.) VIII OhlÍ£acm contraída por Lorenzo de Trillo con la segunda duquesa del Infantado para hacer el friso de la sala denominada "de Santiago".—Guadalajara, 1.° de febrero de 14^6. (Archivo Hiflórico Nacional, casa de Osuna, legajo 2.234.) En la çibdad de guadalajara primero día del mes de febrero año del nascimyento del nro salvador ¡bu xpode myll e quatroçientos e noventa e seys años, efle dho dia lorenço de trillo v° defla çibdad se obligó a la iluflre e muy magnifica señora duquesa del ynfantadgo absente commo sy fuere presente, a faser el aliser de la cámara de san¬ tiago a su cofia de madera e ofiçiales fafla dalle asentado y asymismo los florones de EL PALACIO DEL INFANTADO EN GUADALAJARA 95 la dha cámara que son ocho a su coila del dho lorenço de trillo. El aliser ha de ser deila guisa, le faga unas letras (inscripción) en derredor de la dha cámara de que la manera que su señoría las quisiere poner, et eile dho aliser ha de llevar en el cabo dél un verdugo y de la otra parte una moldura que case con las dhas letras o commo mejor vinyere, con tanto queste dho aliser con letras y verdugo y moldura que ha de llevar todo ello en derredor tenga de ancho media vara todo ello, conque sea labrada muy bien a contentamyento de su señoría y asymismo los florones, todo eílo susodho se obligó el dho lorenço de trillo de lo faser a su coila faila lo dar asentado commo dho és con los dhos florones de aquí a fin deile dho mes de febrero por el preçio que maeilre hamad ataxabí mandare, porque la dha señora duquesa fué contenta en que se le dará (a Lorenzo de Trillo) lo que el dho maeilre hamad mandare, para en quenta de lo qual y para coila Reçibíó el dho lorenço de trillo de la dha señora duquesa y del dho maeiltre hamad en su nonbre quarenta Reales en madera y leños, de los quales dhos quarenta Reales se dá por contento y pagado y de ello otorgó carta de pago segund que eilá asentado al pié deila carta, conque la dha señora non le ha de mandar dar más dineros faila que la dha obra sea fecha, obligóse de lo asy tener e guardar e conplir et non yr ny venyr contra ello sopeña de çinco myll mrvs para su señoría y la dha pena pagada o non que syenpre sea tenydo e obligado a lo conpHr para lo qual todo que sobredho és tener e guardar e conpHr e otrosy pagar la dha pena sy en ella cayere obligó a sy mismo e todos sus bienes muebles e Rayses, Renunció las leyes, dió poder a las Juiliçias otorgó carta de obUgaçion... (Siguen las cartas de pago otorga¬ das por Lorenzo de Trillo, todo ello ante el escribano Juan Díaz de Roa.) IX obligación de Bartolomé Cherino, vecino de Trijueque, para decorar los muros y techos de una habitación de la duquesa en el palacio del Infantado.—Guadalajara, 2¡ de marzo del año iqp6. (Archivo Hiilórico Nacional, casa de Osuna, legajo 2.234.) En guadalajara veynte e çinco dias del mes de março año de myll e quatroçien- tos e noventa e seys años, eile dho dia se obligó bartolomé cherino vesino de trixueque presente a la muy magnífica señora duquesa del ynfantadgo absente asy commo sy fuere presente, de faser e Repujar unos paños de laso de dos e seys e ocho, los quales dhos paños son los queran de la cámara en que duerme el iluilre e muy magnífico señor duque del ynfantadgo, los quales ha de Repujar de ataxeres y açafates (sic) y todos los otros mienbros que fuere meneiler eçebto los Rasymos, et los á de poner et cortar a la medida que fuere meneiler conque dho bartolomé cherino los ha de asentar en la cámara de santiago adonde agora están los otros paños puestos, conque los ha de poner e ordenar muy bien y alsarlos mas que agora están los otros media vara 96 FRANCISCO LAYNA SERRANO de medir poco mas o menos, et ensomo destos dhos paños de laso que ha de clavar en unas maderas ha de venyr ensomo de los dhos paños un sielo de vigas de a un ( ) echadas para madres, conque Reparta en el dho sielo las vigas que fuere menester, et ensomo destas vigas gruesas ha de de a ocho en calso para hollar aver unos quartones (pisar) ensomo de ellos, destos dhos quartones sea obligado el dho conque ensomo bartolomé cherino de entablarlo muy bien de tablas de trillo muy bien, conque vayan juntadas por los cabos de manera que non cayga tierra ensomo de los paños y conque el dho sielo hollándose lo asyente media vara de medir más alto que los paños que han de estar clavados debaxo de estas vigas conque se en ( ) de las vigas en que han de venyr clavados los paños a los papos de las madres, conque ensomo deste dho sielo deála cámara alta que se ha de faser en el çielo delia sea obligado bartolomé cherino a asentar los paños que agora están en la cámara de santiago muy bien clavados a con- tentamyento de su señoría y visto de maestre hamad ataxabí et lorenço de trillo. Et que sea obligado de ponerlos en sus vigas los que fuere menester y al alto que su seño¬ ría le mandare de las tapias sobidas, conque el dho bartolomé cherino le han de dar las paredes sobidas y ygualadas con el alto que su señoría mandare, conque el dho bartolomé cherino sea obligado a desfaser e desbaratar el tejado que agora está fecho y ponerlo en la torre (i) o adonde acordaren poner la teja o madera. Et asymismo sea obligado a desfaser e desbaratar para paños y para donde ( ) los que agora están en la cámara de santiago, conque sea obligado commo dho és a los asentar e Repujar lo que fuere dellos menester commo dho és fasta darlos asentados en el çielo de la cámara alta commo dho és, conquel dho bartolomé cherino sea obligado a armar el tejado desta de cabo a cabo commo dise la cámara que su señoría manda faser, con los gruesos de las paredes, y despues de armar el tejado de madera lo Ripie (sic) todo de cabo a cabo y le dé las ( ) que vyere menester al tejado de manera que esté muy Resio, conque el dho bartolomé cherino sea obligado en derre¬ dor desta cámara en todas tres paredes de faser un atejarós de tres hiladas de ladrillo que sea llano, conque vaya muy derecho a contentamyento de su señoría commo dho és. Et quel dho bartolomé cherino sea obligado a tejar esta dha cámara toda ella de cabo a cabo con sus cavalletes fechos de yeso y el tejado de su burro de manera que non se llueva la dha cámara, obhgose a dar fecha e acabada esta dha obra desdel día que la començaré en dos meses por preçio de dies e seys myll mrvs para las manos desta dha obra pagados desta guisa: —que luego le den el dinero que fuere menester para baña darla atajada para cortar y Repujar y acrescentar los paños de laso que se han de poner en la dha cámara de santiago en el çielo primero, y de ay adelante commo (i) i Qué torresería éíla, de la cual no quedan indicios ni menciones antiguas o mo¬ dernas Î Quizá se tratarade la escalera, cuya caja fuese más alta que el reílo del edificio, a fin de procurar su iluminación interior mediante ventanales por encima del tejado de la vecina glesia de Santiago. EL PALACIO DEL INFANTADO EN GUADALAJARA 97 su señoría mandare faser la lavor et el dho bartolomé cherino la fuere fasiendo asy le vayan pagando de manera que acabada de faser la dha obra a contentamyento de su señoría sea acabada de pagar, conque para efla dha obra le ha de mandar dar y dé su señoría la madera que fuere meneíler asy de vigas commo de tablas y quarto- nes Ripia y cal y arena y yeso para ençinbrar las vigas y faser cavalletes y otrosy para y ençinbrar la sala de la manera questá contenydo y mas toda la plegadura que en toda la dha obra fuere menefter asy menuda commo gruesa y mas toda la madera que para la dha obra fuere meneíler para faser andamyos, y todas las otras cosas que fuere me. neíler para faser la dha obra el dho bartolomé cherino se lo paga a su coéla todo su señoría y el ladrillo e teja que fuere meneíler para el atejarós. lo qual todo en la ma¬ nera sobredha se obligó de conpUr y dar fecha en la forma sobredha dentro de dho tienpo mandando darle su señoría el Recabdo que fuere meneíler para la dha obra, sopeña de dies myll mrvs para su señoría, y la pena pagada o non pagada que syenpre sea tenydo e obligado a lo asy tener e conplir, para lo qual asy tener e guardar e conplir obligó a sy mismo y todos sus bienes muebles e Rayses, Renunçió las leyes, dió poder a las Juéliçias e otorgó carta de obligaçion... Et conque non sea obligado el dho bar¬ tolomé cherino a faser ahser nyn Rasimos synon que su señoría lo mande faser a su coila... (Siguen las correspondientes cartas de pago.) X Escritura de oUigación suscrita por el entallador Jorge de Córdoba para hacer el friso del salón "de salvajes" en el palacio del Infantado.—Guadalajara, 25 de mayo de 146g. (Archivo Hiálórico Nacional, casa de Osuna, legajo 2.234.) En guadalajara veynte e çinco dias del mes de mayo de myll e quatroçientos e noventa e años, eile dia Jorje de córdova entallador vesyno deíla çibdad se obligó seys al ylluilre e muy magnifico señor el duque del ynfantado e a lorenço de trillo en su nonbre, de baser un aliser de tablas para la cámara de las vigas de mocárabes que es en la cámara que agora eílá su señoría, labrado e entallado de la manera que están unos tablones que su señoría tiene, que esel uno todo de hojas con un escudo de armas enmedio e el otro un salvaje que descoililla un león y con unos Rótulos que andan por el mysmo tablón, e otro de beiliones y syerpes, e eilo ha de andar todo por el aliser de la quadra cada uno de su manera, y hanse de poner las armas adonde mejor vy- nyeren e su señoría mandare, e há de correr por eile dho aliser todo a la Redonda una solera de veneras segund que eilá por una mueilra que su señoría tyene, e há de llevar más otra guarniçion por parte de arriba que venga junto con las cabeças de los érco- les (Hércules) e de los beiliones, e una claraboya segund que eilá por otra mueilra que su señoría tyene; toda eila dha obra há de yr muy bien labrada e entallada segund 7 98 FRANCISCO LAYNA SERRANO que eílá por las dhas mueíltras, e ha de mandalle dar su señoría por cada tablón deílos guarneçido de sus veneras e su claraboya seteçientos e quinse mrvs, e quel dbo Jorje de córdova sea obbgado e obliga de lo dar asentado muy bien a viíla de ofiçiales e a contentamyento de su señoría, e que su señoría no ba de dar otro pertrecho para ello syno las mueílras que para todo eílo fuere meneáler, e más le ba de mandar dar luego veynte fanegas de trigo demás de lo susodbo e mas que le mande dar luego en comen- çando la obra çinco myll mrvs, e que toda eíla obra se obbgó de dar acabada de aquí a navydad próxima sopeña de dos myll mrvs, e la pena pagada o no que todavya sea tenudo e obbgado a lo asy conpbr para lo qual obligó a sy e a sus bienes, e Renunçió las leys e otorgó e confirmó e firmó, tefbgos, femando san martyn, antonyo de buena- dicba, jurado, e xpoval de villegas vesinos deála çibdad.—Diego garçia de guada- lajara.—Jorje de córdova. XI Los pintores Diego de Ribera y Pedro de Zamora, vecinos de Guadalajara, se obligan con la du¬ quesa del Infantado a pintar la techumbre y friso de la sala conñruida encima de la denomi¬ nada "de Santiago".—Guadalajara, p de junio de iqg6. (Archivo Hiílórico Nacional, casa de Osuna, legajo 2.234.) En la çibdad de guadalajara nueve días del mes de Junyo año del nascimyento del nro salvador ibuxpo de myll e quatroçientos e noventa e seys años, eále dbo día se obbgaron diego de Ribera y pedro de çamora pintores vecinos deíla çibdad amos a dos de mancomún... a la muy yluflre e muy magnifica señora duquesa del ynfan- tadgo absente commo sy fuere presente, a pintar la cámara y abser deba e toda la cu¬ bierta de laso que eñi asentada en la cámara que nuevamente agora ba fecho su seño¬ ría ques ensomo de la cámara de santiago, con que han de ser pintados los açofares ( í) y sygnos deba y los otros myenbros que ovyere en la mueílra que dió diego de Ribera a la dba señora duquesa, y sy mejor puede venyr que la dba muestra que lo bagan a contentamyento de su señoría con tanto que la pintura que ovyeren de echar en los otros canpos de las acaperas ( î) sea de la ordenança y colores que su señoría mandare y ellos vyeren qués lo mejor con tanto que los dbos diego de Ribera y pedro de çamora sean obbgados a Raer muy bien la pintura vieja que agora eálá e aparejar muy bien los paños después de Raydo todo ello a contentamyento commo dbo és de su señoría, conque en los dbos paños ay unos escudos en los quales dbos escudos han de pintar las armas de su señoría e del señor duque, conque le echen ençima de las armas su coronel et le echen los colores que fuere meneíler para las dhas armas, conque en todo lo susodbo sean obbgadas de echar los colores asy para los açofares y acoperas y todo lo otro que fuere meneáler que sean de los que su señoría mandare, a su contentamyen EL PALACIO DEL INFANTADO EN GUADALAJARA 99 to. Otrosy se obligaron máspintar un alisér de media vara en ancho poco más o a menos de la manera que que está pintado en la cámara que eílá antes del ora¬ está el torio, el qual dho alisér ha de ser pintado de aquella manera. Et sy el alisér con tarjas (hlasones) quysiere su señoría, que sean obligados a lo Raer y meter los colores que su señoría mandare y ellos vyeren ques mejor con tal que el dho ahser mandare su señoría que lo pinten con los escudos de armas en él, que sean obligados a lo faser a contentamyento de su señoría y todo lo susodho se obligaron a lo dar fecho y acabado dentro de un mes conplido primero syguiente sopeña de çinco muyll mrvs para su señoría... teáligos Rodrigo calderón y antonyo de Roa vesinos deála çibdad de gua- dalajara y Juan marroquí vesinos de la çibdad de sigüença y pedro carretero v° de sant leonardo.—toban días. (Van a continuación dos cartas de pago.) XII El maeñro herrero Mahomad de Daganzo se obliga con el segundo duque a hacer una reja de hierro parael palacio del Infantado.—Guadalajara, de agoño de iqg6. (Archivo Hiélórico Nacional, Casa de Osuna, legajo 2.234.) En laçibdad de guadalajara veynte e tres dias del mes de agoálo de myll e quatro- çientos e noventa e seys años, eñe dho dia se obligó maeñre mahomad de daganço... al... duque del ynfantadgo absente asy cotñmo sy fuere presente a faser una puerta de fierro para la entrada de la quadra de les halbahares la qual puerta es la que salle al patín prinçipal de la casa, en que ha de ser fecha de la forma que abaxo hará men- çion y de la manera que una mueñra de su señoría con unas cardenchas e unos floror nes que délias nascen segund eñá en el debuxo y en una que eñá fecha de fierro en la qual se han de acrescentar çiertas cosas que su señoría mandó acrescentar en la mues¬ tra de fierro, la qual mueñra tyene el dho maeñre mahomad de daganço la qual fiso el dho maeñre mahomad mysmo para su señoría, conque ha de ser fecha la dha puer¬ ta pahizada (sic) de forma de grano de çevada o commo a su señoría mas le agradare e con tanto que non sea synon commo la ventana que salle al patín commo abaxo de la escalera en el ( ) angoño y de aquella manera ha de ser en quanto a las mallas y claro della, y eña dha puerta ha de ser con su çelco para meterla en un bañimento de fierro que ha de ser fecho de molduras en la forma que de yuso se hará mençion. Et conque eña dha puerta con su çelco commo dho és le ha de dar el gordo el dho maeñre asy del çelco commo de las payras della commo montare todo lo que va del quadrado abaxo; há de ser fecho y labrado a contentamyento de su señoría y muy bien labrado de martillo todo, que no aya cosa quebrada, por preçio cada una libra de la puerta del quadrado della de dose mrvs la libra pagados segund que abaxo se 100 FRANCISCO LAYNA SERRANO declarará. Otrosy se obligó mas el dho maeílre mahomad de daganço al dho señor duque de faser çelco de molduras conque las molduras han de ser de dos ariílas un llanas bien obradas macho de martillo y ensomo deñe plano deílas ariálas ha de yr un verdugo Rescebido de la manera e forma que su señoría se lo dará fecho de madera et eíle dho çelco ha de andar en derredor de la dha puerta de fierro, la qual puerta ha de venyr encaxada en él con sus batidores, conque el boçel sea muy bien labrado y muy Raso que Responda por todos los logares y por las esquinas prinçipalmente que sea a contentamyento de su señoría, conquel dho maeálre mahomad de daganço Sea obligado a aser ensomo del dho çerco de molduras unas foliotas de forma de car¬ denchas y con unas flores que délias nascan segund eálá en la mueílra que va seña¬ lada de my el presente escrivano fecha en papel y de otra mueílra que eálá fecha de fierro en poder de dho maefbre mahomad de daganço, conque en la dha mueílra se ha de acrescentar todavía aquellas floresicas que su señoría mandó acrescentar de ella, conque eílas dhas cardenchas de fierro han de ser muy bien labradas y muy pobladas de lavor por manera que despues de asentadas non pueda entrar polvo ensomo de la dha puerta, conque han de ser eálas dhas cardenchas para Repartimyento que se hará para la dha puerta çinco cardenchas o syete o todas las que su señoría mas man¬ dare, conque todas eílas dhas cardenchas han de ser muy bien clavadas y travadas en el dho çelco de molduras por manera que aunque asan délias non se puedan arran¬ car ny desconçertar, todo eflo susodho ha de ser con el çelco de molduras y las carden¬ chas a contentamyento de su señoría commo dho és, todo ello por preçio cada una libra del çelco de molduras y las cardenchas de veynte e seys mrvs pagados en eála guisa; —asy los de la puerta que es el preçio menor de a dose mrvs una cada libra, mandaron que luego se le den çinco myll mrvs y de ay adelante commo fuere labran¬ do y fasiendo en la dha puerta e çelco asy le vayan dando dineros por manera que acabada de faser y pesar y entregar que la acaben de pagar. Obligóse de dar fecha y acabada toda la dha lavor de suso contenyda desde oy dho día faála el día de sant andrés primero que vyene defte presente año so pena de dos myll mrvs para el dho señor duque... XIII Carta áe ohligación hecha por Bartolomé' Cherino, vecino de Trijueque, por la que se compromete con elsecundo duque a hacer varias obras de reforma y. decoración en una saleta junto a la escalera del palacio del Infantado.—Guadalajara, 16 de septiembre de iqg6. (Archivo Hiálórico Nacional, casa de Osuna, legajo 2.234.) En la çibdad de guadalajara dies e seys días del mes de setienbre año del nasci- myento del nro salvador ihuxpo de myll e quatroçientos e noventa e seys años, este dho día se obligó bartolomé cherino v° de trixueque al iluálre e muy magnífico señor EL PALACIO DEL INFANTADO EN GUADALAJARA loi duque del ynfantadgo absente commo sy fuere presente a desfaser el suelo ques agora çielo de la quadra de enmedio de los albahares (sic) sy las vigas grandes que eílán se han de eálar quedas, e de acontar la pierna (sic) del escalera en los logares que lo ovyere menefter y bóvedas della por manera que non aya peligro en la dha escalera alta de la torre (i), y asymismo derrocar un taplique (tabique o pared) grueso que eñí cargado ensomo de las vigas del çielo de la dha quadra faíla donde fuere menefler por manera que non toque en la dha quadra que efla fecha de laso y dorada qués la saleta, y de darle a efle taplique las fuerças que fuere menefler por manera que non se halle floxedad en el dho taplique con la carga que ensomo tiene. Otrosy se obligó despues de asy ser derrocada toda la obra susodha de guarnescer en somo de las vigas despues de quitadas las tablas y sielo de yeso que agora tiene en todo el cuerpo de la quadra qués la saleta y alascenas della todo de cabo a cabo, de labrar y asentar a su costa syn la madera una guarniçion de monadas (sic) y verdugo y Roscas con unas çintas enmedio de los verdugos Roscados, conque eílos verdugos Roscados que ha de llevar en toda la quadra y çintas y monadas y chillas sea todo muy bien labrado e linpio e muy bien asentado y muy bien clavado todo ello con los planos que fuere me- nefler para cada cosa dello, y sea de la ordenança que su señoría vyere y mande yr con- çertado con una mueílra que su señoría tiene señalada de my el presente escrivano conque todo sea a contentamyento de su señoría commo dho és y le eche sus chillas despues de guarnescido, muy bien clavadas con clavos largos y despues de echadas sus chillas que les eche todas sus acharrachas (sic) por ensomo las chillas muy bien cla¬ vadas por manera que non puedan levantar las dhas chillas obligóse de tornar a faser en la dha saleta y alascenas della y todo lo que se derrocare de la escalera y tabliques e todo ello de lo tornar a faser, y echar el suelo de yesso en todo el cuerpo de la torre e que este dho suelo sea a coila del dho bartolomé cherino faila que lo buelva de la manera que eilava antes y mejor sy lo pudiere faser, conquel blanqueado para la parte de la saleta del tablique que derrocare para poder guarnescer el sielo en somo ha de faser todo lo que asy para ello fuere meneüer eçebto la madera que en todo ello fuere meneüer que la ha de mandar dar su señoría, y todo lo otro eçebto la dha madera el dho bartolomé cherino. Obligóse más el dho bartolomé cherino a labrar e asentar un alisér llano de tablas açepilladas en el cuerpo de la dha quadra de los albahares baxo en todas quatro paredes en derredor, conque el dho bartolomé cherino asyente en la dha pared todos los nudillos que fuere meneiler en las paredes y en los dhos nu¬ dillos eche unas teleras de madera atravesada por las espaldas del alisér en que venga clavado el dho alisér asy en las Juntas de las tablas commo en el medio y en los loga¬ res donde fuere meneiler, conque eile dho alisér quede muy bien ( ) de su yeso en los logares que pusyere los nudillos de madera, conque lo eche del ancho que su (r) Como claro se advierte, la caja de la escalera principal debía de ser más alta que el reilo del palacio, haíla darle aspeólo de torre. 102 FRANCISCO LAYNA SERRANO señoría mandare y le eche los clavos que meneíler ovyere por manera que en nyngund tienpo çeda la tabla y que quede bien Resia y clavada. Obligóse a faser toda la obra susodha y poner en ella todos los pertrechos y gaálo que para todo ello fuere meneáler eçebto la dha madera para la dha obra y andamios que le ha de mandar poner su se¬ ñoría, por preçio de dose myll mrvs en dinero y mas veynte fanegas de trigo... (Ante el escribano Juan Díaz de Roa.) XIV El maeñre alcaller Ahderramán, moro vecino de Alcalá de Henares, se compromete con el duque a fabricar 2.812 azulejos para el palacio del Infantado.—Guadalajara, 25 de noviembre de iqp6, ante el escribano Juan Díaz de Roa. (Archivo Hiílórico Nacional, casa de Osuna, legajo 2.234.) En la çibdad de guadalajara veynte e çinco dias del mes de novyenbre año myll e quatroçientos e noventa e seys años, eíle dho dia maeílre durruaman (sic) alca¬ ller v° de la villa de alcalá de henares se obligó al iluflre y muy magnifico señor duque del ynfantadgo absente asy commo sy fuere presente a faser dos myll y ochoçientos y dose asulejos del tamaño de uno que eftá en poder de maeáhre hamad atajabi en nom¬ bre de su señoría, el qual dho asulejo vá señalado de la una ( ) del nonbrc de my el presente escrivano, conque eálos dhos dos myll y ochoçientos y dose asulejos han de ser del laso y cuerdas que tiene fechas en quatro asulejos que su señoría tiene en su poder los quales guarda Poáligo en nonbre de su señoría que son unas cuerdas dobladas que disen moriscas, conque eálos dhos asulejos han de ser aderesçados de colores segund que su señoría lo mande al dho durruaman, conque en unos açafra- cos ( ?) verdes que eálán entremedias de las cuerdas blancas en eálos le mandó su se¬ ñoría que fueren negros y unos quadrados negros que eílán en derredor del sygno de enmedio sean verdes y todo lo otro lo faga segund que su señoría lo mandó, con¬ que los colores que han de llevar eflos dhos asulejos asy lo blanco como lo verde y dorado y negro sea todo muy bueno y muy asulado por manera que sean commo la mueflra que acá queda de los dhos quatro asulejos, en quanto al largo y en quanto al tamaño ha de ser commo el dho asulejo que tiene el dho açatabí, conque eálos dhos asulejos sean todos ellos sanos y non cascados nyn desportillados synon que sean muy derechos por la hás y por los cotos por manera que se puedan asentar muy bien a contentamyento de su señoría, et que sean todos ellos de dar y de tomar segund que la mueílra, los quales todos los dhos dos myll y ochoçientos y dose asulejos ha de dar por preçio cada uno dellos de nueve mrvs en dinero y demás deSle preçio veynte fane¬ gas de trigo pagados en eíla guisa: —que luego le den çinco myll mrvs de los quales dhos çinco myll mrvs se tovo e otorgó el dho maeálre durruaman por bien contento EL PALACIO DEL INFANTADO EN GUADALAJARA 103 y pagado y por bien entregado a toda su voluntad Realmente y con efeto con todo lo qual Renunçió la ( ) y leyes. Et los otros mrvs Reálantes a conplimyento de lo que montaren los dhos dos myll y ochoçientos y dose asulejos al dho preçio con las dhas veynte fanegas de trigo, se lo paguen en eíla guisa: —que trayendo asulejos en la forma susodha en cantidad de los dhos çinco myll mrvs y sy mas asulejos troxiere de en cantidad del dinero que asy tovo Rescebido, que su señoría se los pague al dho preçio y de ay en adelante commo fuere trayendo y entregando asulejos que asy le vayan dando dineros, conque sy el dho maeflre durruaman ovyere meneáler myll o dos myll mrvs demás y allende de los asulejos que ovyere entregado que eflos lleve adelantados para en cuenta de los que faltaren para conplimyento al dho preçio de lo que asy montaren todos los dhos dos myll e ochoçientos y dose asulejos al dho preçio, conque en acabando de entregar todos los dhos asulejos sean acabados de pagar al dho maeálre durruaman, conque su señoría le ha de mandar dar las sobredhas veynte fanegas de trigo de suso contenydas con la primera paga que se le aya de faser, con los mrvs que ovyere de llevar. Conque eálos dhos dos myll e ochoçientos y dose asulejos en la manera que dho és ha de faser y acabar desde oy dho dia faála en fin del mes de febrero del año primero que viene de myll e quatroçientos e noventa e syete años sopeña de quinse myll mrvs para su señoría, y la dha pena pagada o non paga¬ da que syenpre sea tenydo y obligado a conplir con tanto que eálos dhos dos myll e ochoçientos y dose asulejos en la forma sobredha dé y entregue el dho maeftre durrua¬ man en los palaçios de su señoría a coila y mysyon del dho maeílre durruaman en eila çibdad de guadalajara, conque su señoría le há de sacar y saque a pás y a salvo de qualquíer derecho o derechos que al dho maeilre durruamám fueren pedidos sobre eilos dhos dos myll e ochoçientos y dose asulejos los quales dhos asulejos son para la botillerya que su señoría manda faser, conquel dho maeilre durruaman sea obli¬ gado de commo tovyere fecha alguna cantidad de quinientos o seisçientos o myll de- llos o menos que los trayga para que la obra non eilé detenyda, los quales dhos asu¬ lejos han de yr la meytad dellos syn señal alguna por la has de trébedes ny otra señal nynguna y la otra meytad con las menos señales que pudiere ser de trébedes, porque fué el conçierto del dho señor duque y el dho maeilre durruaman que non se pueda faser synon la meytad syn trébedes y señales y la otra meytad con trébedes syn las menos señales de trébedes e otras señales, lo qual todo que susdho és y cada una cosa y parte dello el dho maeilre durruaman se obligó a tener e guardar e conplir y non yr ny venyr contra ello ny contra parte dello so la dha pena... 104 FRANCISCO LAYNA SERRANO XV Lorenzo àe Trillo se obliga el segundo duque a labrar y asentar cuatro pilares y sus arcos con escarzanos en los rincones del patio del Infantado.—Guadalajara, 6 de diciembre de iqpô. (Archivo Hiálórico Nacional, casa de Osuna, legajo 2.234.) En la çibdad de guadalajara seys dias del mes de diçiembre de myll e quatro- çientos e noventa e seys años, eíle dho dia lorenço de trillo v° deíla çibdad se obligó al iluálre e muy magnífico señor duque del ynfantadgo absente asy commo sy fuere presente, a labrar y asentar quatro pilares de las esquinas de los corredores baxos del patyn prinçipal del dho señor de las casas prinçipales de su señoría, conque sea obli¬ gado el dho lorenço de trillo de los labrar y asentar a su coila misma del dho lorenço de trillo y de la ordenança y manera quel dho señor duque mandare, conque sea obli¬ gado el dho lorenço a asentar a su coila del dho lorenço de trillo y Rescebir los escar- çanos baxos y altos y asymismo las donvelas de los arcos por manera que non aya nyngund peligro de hondimyento por nynguna parte y asy se obligó e obliga el dho lorenço syn que en ello non aya nyngund peligro en todos quatro pilares, conque les ha de echar sus basas y capiteles y nudo enmedio de la dha ( ) de dha puerta ( ?) por preçio cada uno de los dhos pilares a su coila del dho lorenço de tres myll mrvs cada uno de los dhos pilares que son todos quatro dose myll mrvs pagados deila guisa: —cada pilar que luego se le pague el un pilar y aquel fecho, y que asy le vayan pagando los otros tres pilares por manera que acabada de faser la dha obra syn peligro sea acabada de pagar. obHgose el dho lorenço de trillo de lo asy faser e conplir y dar fecho y acabado de aqui a un més conplido primero syguiente sopeña de tres myll mrvs para su señoría, y la dha pena pagada o non que todavía sea tenudo e obli¬ gado a lo asy conplir con tanto que su señoría mande dar y dé al dho lorenço de trillo toda la madera que fuere meneiler para Rescebir y asentar lo susodho y asymismo la maroma sy meneiler la ovyere, conque maeilre hamad açajabí Requiera y Requiere al dho lorenço de trillo en bos y en nombre de su señoría una y dos y tres veses y más quantas el dho devya quel dho lorenço de trillo Resciba y asiente muy bien los dhos corredores altos y baxos e que asy lo Requiera en forma para que non aya ny venga peligro a la dha casa, para lo qual todo que de susodho és y cada una cosa y parte dello asy todo guardar e conplir el dho lorenço de trillo obligó a sy mismo y a todos sus bienes y otorgó que eilava preilo de lo asy conplir. otorgó çerca deilo una carta de obligaçion qual paresciere sygnada de my sygno. teiligos, Juan de toledo criado de la señora duquesa y Juan dias vesinos de guadalajara.—lohan dias. CATÁLOGO DE LOS ARTISTAS Y MAESTROS ARTESANOS QUE SE MENCIONAN EN ESTE TRABAJO DOCUMENTAL ALARIFES O MAESTROS ALBAÑILES Caldelas (Domingo de).—Vecino de San Martín de Valdeiglesias; trabajó en la galería alta de la caballeriza. Díaz (Juan).—Maeñro solador, vecino de Guadalajara, hizo en la caballeriza una bóveda de ladrillo. García (Pedro).—Albañil de Hita, trabajó en la caballeriza en obras de mampoflería, Medina (Pedro de).—^Albañil de Fontanar, coníbuyó en la caballeriza el corredor alto. Muduex (Pedro de).—Albañil de Trijueque, conílruyó la bóveda de una mina o galería en ciertos manantiales del Sotillo. Pascual (Juan).—AlbañI de Alcalá de Henares, alzó algunos muros de la caballeriza. PÉREZ (García).—Albañil de Hita, trabajó en obras de mampoálería de la caballeriza. Piedrahita (Pedro de).—Maeflro albañil, al parecer de mérito, vecino de Hita; se le enco¬ mendaron importantes obras de la caballeriza. PuLLATE (Maeflre Alí).—Morisco de Guadalajara, "alarife engeniero", que contrató y llevó a cabo la importante obra de conducir baila palacio las aguas nacidas en las fuen¬ tes del Sotillo; también se encargó de conilruir las arquerías altas de la caballeriza, pero la obra vínose abajo y hubo de indemnizar al duque con una fuerte cantidad. San Esteban (Diego de).—Albañil de Guadalajara, contrató con la segunda duquesa la fábrica de una sala encima de la llamada de Santiago, en el palacio. Torres (Juan).—Albañil de Trijueque, que con Pedro de Muduex hizo la mina y su bó¬ veda en el nacimiento de unas fuentes del Sotillo. ALGALLERES O GERAMISTAS, TEJEROS Y LADRILLEROS Abderramán.—Llamado Durruamán en los documentos, alcaller morisco de Alcalá de Henares; contrató con el segundo duque los azulejos a la cuerda seca decorados con entrelazos moriscos, con deilino a la botillería de palacio. García (Bernal).—Tejero vecino de Taracena; proveyó al duque de las tejas necesarias para la conducción de aguas desde las fuentes del Sotillo a palacio. Esteban Sánchez (Juan).—Vecino de Taracena; se obligó con el anterior y un Sebas¬ tián, "el tío", a suminiálrar al duque loo.ooo ladrillos bien cocidos para obras en la caballeriza. Torija (Antonio de).—También vecino de Taracena; fué copartícipe en la contrata de las tejas dichas. Palomares (Yhacaf de).—Alcaller morisco vecino de Guadalajara; fabricó los azulejos de entrelazos para la sala baja de los albahares, en el palacio. Hita (Griálóbal de).—Vecino de Taracena, tejero, tomó parte en la contrata más aniba mencionada. I06 FRANCISCO LAYNA SERRANO ARQUITECTOS O MAESTROS DE OBRAS GuAs (Juan).—Famoso arquiteélo, alemán de nacimiento, entre cuyas obras más desta¬ cadas figuran la iglesia de San Juan de los Reyes en Toledo y el palacio del Infantado, así como la ampliación del cañillo del Real de Manzanares; cuando ya tenía acabada la parte arquiteólónica del palacio alcarreño, aóluó en Toledo como maeílro de obras de la catedral. Cuas (Enrique).—Mal identificado baila ahora; pudiera ser hermano del anterior si no se trata de Enrique se le conoce por figurar su nombre (mal legible) junto al de Egas; Juan Cuas, como arquiteólo del palacio, en la inscripción esculpida en los arcos del patio; Gómez Moreno se inclina a leer, en vez de ese nombre, el de un cierto (mejor dicho incierto) maeilre Eguaomait. Simón (Maeílro).—Arquiteólo al servicio de don Diego Hurtado de Mendoza, arzobispo hispalensey hermano del segundo duque de Tendilla; el señor Pérez Villamil quiso demoilrar que trabajó en el palacio de Guadalajara, pero es menos que problemático. Trillo (Lorenzo de).—Maeílro de obras vecino de Guadalajara, muy notable y baila ahora desconocido; según todos los indicios, sucedió a los Guas como arquiteólo del segundo duque del Infantado, encargándose de dirigir las obras complementarias del palacio, tales como frisos, artesonados, etc., conilruir la galería de Poniente con viilas al jardín y alzar la caballeriza; contrató por su cuenta obras parciales, y aunque muchas de ellas no las realizara personalmente, parece que fué dieilro en la talla de la madera como en esculpir la piedra; él hacía los dibujos, así como modelos en escayola y ma¬ dera para capiteles, frisos y artesonados, conociendo a la perfección el gótico decadente, aprendido de los Guas, el mudéjar o morisco y el eílilo Renacimiento, que por entonces se abría camino en España. vázquez (Lorenzo).—Arquiteólo del gran cardenal Mendoza y al parecer hijo, o vecino al menos, de Guadalajara; se le conoce gracias a los eáludios del profesor Gómez More¬ no y es figura muy interesante, pues fué de los primeros que trabajaron en España según el güilo del Renacimiento, cuyos campeones eran el cardenal y su sobrino el segundo conde de Tendilla; es poco probable que trabajara en el palacio del Infantado, pues le ocupaban entonces importantes obras acometidas por su amo y proteólor; es, en cam¬ bio casi seguro que fué Vázquez quien inició en el nuevo eililo a Lorenzo de Trillo y le llevó a adoptarlo en las obras de la caballeriza ducal, así como un poco tímida¬ mente en la galería de Poniente en el palacio del Infantado. GANTEROS Garnica (Juancho de).—Maeílro cantero vecino de Tamajón; contrató numerosos traba¬ a sillares, columnas, capiteles, cornisas, etc., así de la caballeriza como de jos referidos la galería a Poniente del palacio. Sanz de Robles (Miguel).—Vecino de Madriguera, aldea de Ayllón; contrató las losas para el pavimento de las galer as bajas de palacio. Zapata (Martín de).—Maeálro cantero vecino de Guadalajara; contrató los pilares con sus basas y capiteles para la caballeriza. GARPINTEROS, ENSAMBLADORES Y ENTALLADORES O TALLISTAS Górdoba (Jorge de).—Entallador vecino de Guadalajara; hizo importantes trabajos en ma¬ dera para el palacio, interpretando dibujos o copiando modelos de Lorenzo de Trillo, casi siempre; entre sus obras figuran el friso del salón de "salvajes" y un escaño o banco de alto respaldo para antechimenea del salón de cazadores. EL PALACIO DEL INFANTADO EN GUADALAJARA 107 Cherino (Alfonso).—Carpintero vecino de Guadalajara; contrató la labra de todas las vigas techumbres de la caballeriza. para Cherino (Bartolomé).—Ensamblador y talliíla vecino de Trijueque; hizo bailantes obras para artesonados y frisos del palacio, la mayoría de entrelazos moriscos; entre ellas figu¬ ran el primitivo artesonado de la galería sobre el jardín, el de la cámara llamada de Santiago, ocupada por la segunda duquesa, y otras de decoración en madera, así para la sala de los albahares como para la escalera principal; también era carpintero de armar y conilruyó la armadura del tejado para la caballeriza. Díaz de Berlanga (Alfonso).—Entallador muy aventajado, vecino de Guadalajara; entre sus contratas figuran varios cientos de florones para un artesonado (a sala de caza¬ dores a), las tablas, vigas y molduras para una techumbre luego montada por Lorenzo de Trillo, quien dió los modelos, y el friso morisco de la famosa sala llamada "de la linterna". García (Bartolomé).—Muy notable entallador de Toledo, traído a Guadalajara por el se¬ gundo duque para que hiciera el friso del salón "de linajes" conforme al proyecto dibu¬ jado por Lorenzo de Trillo. García (Juan).—Carpintero vecino de Alameda de Valdelozoya; con Frutos García, vecino de Oteruelo y también carpintero de obra tosca, suminiílró todas las vigas escua¬ dradas para la caballeriza ducal. Medina (Pedro de).—Carpintero vecino de Guadalajara; contrató la labra de todas las vigas de la caballeriza. Pino (Alfonso de).—Carpintero vecino de Guadalajara; de mancomún con el anterior contrató la labra de cerca de mil canecillos de madera, con molduras. Sacedón (Martín de).—Carpintero vecino de Guadalajara; procuró al duque cierto número de vigas labradas por él. sánchez (Miguel).—Entallador notable de Toledo, que vino a Guadalajara en unión de su suegro Bartolomé García para labrar el magnífico friso del salón de "linajes". Sillero (Mohamad).—Ensamblador morisco vecino de Guadalajara; se encargó de armar o aparejar los artesonados de mocárabes y alfarje en la escalera de honor y salón de "la linterna". Zarate (Martín de).—Carpintero vecino de Guadalajara, que se obligó en mancomún con Alfonso Cherino para labrar toda la viguería de la caballeriza. PINTORES Y DORADORES Acevedo (Luis de).—Batidor de oro que se avecindó en Guadalajara, contratado por el segundo duque para emplearse en la decoración del palacio. García (Antonio).—Pintor decorador vecino de Guadalajara; se encargó de pintar en 1496, ya según el eílilo Renacimiento italiano o "al romano", el artesonado de una eálancia de la planta baja llamada sala de los albahares. Ribera (Diego).—Pintor decorador vecino de Guadalajara; con Pedro de Zamora pintó una sala mandada edificar por la segunda duquesa, comprendiéndose en la decoración los muros, friso y cubierta o techumbre. Ribera (Luis de).—Quizá hermano del anterior y también vecino de Guadalajara; con¬ trató, entre otras obras, la pintura y dorado del artesonado de entrelazos de la cámara de "Santiago". Rodríguez de Segovia (Juan).—Pintor vecino de Guadalajara, a quien en algunos docu¬ mentos se suprime el primer apellido; con Sancho de Zamora pintó el retablo de la capilla de don Alvaro de Luna en la catedral de Toledo; en el palacio del Infantado aóluó como decorador, pintando con delicadas labores el artesonado de las galerías altas y bajas del patio, entre 1483 y 1485. * 108 FRANCISCO LAYNA SERRANO Zamora (Pedro de).—Probablemente hijo de un pintor llamado Sancho de Zamora, veci¬ no Guadalajara, quien en unión de Juan de Segovia eíluvo al servicio del cardenal de Mendoza; eíle Pedro de Zamora figura como pintor decorador trabajando mancomu- nadamente con Diego de Ribera. MAESTROS HERREROS Daganzo (Mohamad de).—Morisco vecino de Guadalajara; contrató con el segundo duque la conílrucción de una reja de hierro adornada con cardinas y follajes para la puerta de la sala de los albahares, y otra reja para una ventana con viílas a la plaza o corralón del palacio a espaldas del mismo. Lancero (Abrás).—Herrero morisco vecino de Chiloeches; en 1493 contrató la fabrica¬ ción de una reja adornada con follajes y escudo señorial en el coronamiento, para el palacio del Infantado. ÍNDICE DE GRABADOS 1.—Palacio del Infantado.—Fachada principal. 2.—Puerta principal del palacio, mutilada y transformada por el quinto duque. 3.—Escudo ducal de la portada; detalle de la galería alta. 4.—Ventana del zaguán con reja de mediado el siglo xvi. 5.—Reja de la fachada, siglo xvi. 6.—Reja de la fachada, siglo xvi. 7.—Reja de la fachada, siglo xvi. 8.—El patio de honor viálo desde el veítíbulo. 9.—Patio de honor o de "los leones" acabado en 1483; la columnata de la galería baja se debe a las desdichadas reformas hechas por el quinto duque. 10.—Un rincón del patio de honor. 11.—Detalle de la arquería baja del patío. 12.—Otro detalle de la arquería baja del patío. 13.—Columna helicoidal en la galería alta del patío. 14.—Antepecho de la galería alta en el patío. 15.—Galería alta del patío. 16.—Arbotante en una rinconada de la galería alta. 17.—Puerta surmontada por el escudo ducal, mueálra de las reformas clasiciílas hechas por elquinto duque. 18.—Artesonado de las galerías bajas del patío, decorado entre 1483 y 1485 por Juan Rodrí¬ guez de Segovia. 19.—Galería de palacio con viílas al jardín, por el arquiteólo arriacense Lorenzo de Trillo en 1496. 20.—Saleta del piso bajo, dejada a media planta por el quinto duque. 21.—Detalle del artesonado y friso de ataurique en la misma saleta. 22.—Techo en un salón de la planta baja, quizá el llamado de los "albahares", que decoró al eftílo Renacimiento o "al romano" en 1496 Antonio García, probablemente pintor a las órdenes de Lorenzo Vázquez, en las casas del cardenal Mendoza. 23.—Detalle del friso, cornisa y artesonado del salón "de salvajes" o de las "vigas de mocá- rabes", proyeólo y dirección de Lorenzo de Trillo. 24.—Friso del salón "de salvajes", tallado en 1496 por Jorge de Córdoba según modelos de Lorenzo de Trillo. 25.—Conjunto del artesonado del salón "de cazadores". 26.—Detalle del friso del salón "de cazadores". 27.—Chimenea monumental del salón "de cazadores". 28.—Detalle del artesonado eílaladlítico en el llamado salón "de consejos", quizá proce¬ dente de Lupiana; el friso con escudos soálenidos por ángeles, obra de Lorenzo de Trillo, año 1495. 29.—Otro detalle de la bóveda eílalaólítica en el salón "de consejos". 30.—Conjunto del artesonado y el salón "de bnajes". friso en 31.—Detalle del artesonado en el salón "de linajes". 32.—Friso gótico flamígero en el salón "de bnajes", obra de los talbflas toledanos Miguel Sánchez y Bartolomé García segtin dibujos de Lorenzo de Trillo; año 1495. 33.—Antedormitorio en la planta baja; pinturas al fresco por Rómulo Cincinato. 34.—Antecámara de la sala "de las batallas", en el piso bajo; detalle de los frescos pintados por Rómulo Cincinato. 35.—Hornacina pintada por Rómulo Cincinato y zócalo de azulejos talaveranos. 36.—Fragmento de la bóveda de la sala "de las batallas", obra de Cincinato. 37.—Otro detalle de la misma techumbre. 38.—Un fragmento del techo del salón "de la caza", frescos de Cincinato. 39.—Otro detalle del salón "de la caza". 40.—Plafón central en el techo del salón "de la caza", obra de Cincinato. 41.—Zócalo de azulejos talaveranos, obra de hacia 1570. 42.—Fragmento de un zócalo de azulejos según dibujos de Rómulo Cincinato, exigiente en la galería alta sobre el jardín. 43.—Antecámara del salón "de bnajes"; artesonado de tipo renacentista con florones góticos de cardáceas; proyeélo y dirección de Lorenzo de Trillo, ejecutado en 1496 por Alfonso Díaz de Berlanga. NOTA.—El autor expresa su gratitud al arquitecto don Emibo Canosa, don Luis Cordavias y don Tomás Camarillo, por haberle facibtado las interesantes fotografías que ilustran este trabajo. IV.—RAFoznutlejría introduccion Proemio El El historico-descriptivo primitivo palacio de los Mendoza y artistas II.—Dorado y que las realizaron VI.—Obras de fábrica pintura VIL—Apéndices documentales Catálogo Índice de de artistas y artesanos grabados ÍNDICE palacio del Infantado; la edificación nuevo Descripción del palacio Algunos recuerdos hiltóricos Obras en el palacio del Infantado de y sus I.—^Artesonados, frisos y carpintería en general vicisitudes Guadalajara a fines del siglo xv Págs. 5 9 ii 15 22 42 5x 52 61 64 66 68 71 83 105 109 PUBLICACIONES DE F. LAYNA SERRANO El Ovila. hiitoria de otro monumento español expa¬ monasterio de (Descripción e triado.) Un tomo en cuarto, con 248 págs. y 33 iluálraciones. Madrid, 1932. Castillos de Guadalajara. (Descripción e hiíloria de los mismos y noticia de sus señores.) Un tomo en cuarto mayor, con 540 págs. y irp iluílraciones. Madrid, 1933. (Agotado.) Bosquejos histórico-descriptivos. (Folletos de divulgación.) Madrid, 1934. —Atienza. —Cogolluio. —Cifuentes. —Brihue¿a. —Guadalajara. La Arquitectura románica en la provincia de Guadalajara.—Un tomo en cuarto, encuadernado en tela, con 260 págs. y 99 iluílraciones. Madrid, 1935. Castillos de Buitrago Real Manzanares. y de (Capítulos de un libro que quedó en proyecto.) Folleto de87 págs., con iluílraciones. Madrid, 1935. (Agotado.) El cardenal Mendoza como político y consejero de los Reyes Católicos. (Folleto.) Madrid, 1935. (Agotado.) El erudito español Manuel Serrano Sanz. don (Libro-homenaje escrito en cola¬ boración J. M. Benavente, E. Cotarelo, L. Cordavias, E. de Ibarra, F. Gil Ayuso, con J. M. Ramos Loscertales, M. Lasso de la Vega, J. de Entrambasaguas, M. Abizanda, H. Yaben, P. Galindo, R. Catalina, A. Millares, M. Artigas, C. Pereyra, J. F. Yela Utrilla y A. Rodríguez Moñino.) Un tomo en cuarto, con 164 págs., iluálrado. Ma¬ drid, 1935. El turismo en la provincia de Logroño. Un folleto ilustraciones. 1935. con (La segunda edición, en prensa). EN PRENSA Las iglesias de Aranda de Duero. Folleto ilustrado. 1941. El Arte retrospectivo en la provincia de Guadalajara. (Estudios sueltos.) DISPUESTAS PARA SU PUBLICACIÓN Los antiguos conventos de guadalajara. (Apuntes hiílóricos a base de los docu¬ mentos exigentes en el Archivo Hiílórico Nacional.) Historia de Guadalajara y los Mendoza alcarreños en los siglos xv y xvi. (Constará de cuatro tomos con amplia documentación y profusamente iluílrados.) EN PREPARACIÓN Castillos de la provincia de Ciudad Real. Don Bernardino de Mendoza, diplomático el militar, e historiador. (Eáludio biográ fico-crítico.) Venturas y desventuras del Francisco buen caballero don de Mendoza, ALMIRANTE de ArAGÓN y obispo de SiGÜENZA. (EÍIudio biográfico.) Canosa Foto Idndfapepetarilndccoi,aol Fachd 1. — Canos Fotos XfascVihgIlo.d, ldRaeeja 5. — 1he5rczc7aongj2nauá, dVenetal 4. — 7. — Reja de la fachada, siglo XVL Canos Fotos ldCheoaagliculomterní.a 13. — blddaapreaqejutiolí. Detal 12. — Ca'nosa Foto patio. lddareignaueceonltraí Arbotane 16. — 17. — Puerta surmontada por el escudo ducal, muestra de las funestas reformas hechas, ya mediado el siglo XVI, por el quinto Duque. Fotos Canosa 18. — Artesonado de las galerías bajas del patio; fué decorado entre 1483 y 1485 por Juan Rodríguez de Segovia. £oto Laiirenl 19. — Galeria del palacio con vistas al jardin, obra del arquitecto arriaccnse Lorenzo de Trillo, año 1496. y r mm *!>" J" J J! i' JjJ' A '^5" ' 23. — Detalle del friso, comisa y artesonado del salón «de salvajes» o «de las vigas de mocárabes» proyectados y dirigidos por Lorenzo de Trillo. Foto CamariUo 25. — Conjunto del artesonado del salón «de cazadores». Foio CamarUlo 28. — Detalle del artesonado estalactítico en el llamado salón «de consejos»-, escudos con ángeles tenantes, obra de Lorenzo de Trillo, ciño 1495. 29. — Otro detalle de la bóveda estalactítica del mismo salón. 30. Conjunto del artesonado y friso en el salón «efe linajes^). Canos Foto dGSBMlditiáaonbasrnieytuegoclgjjauhesúmnéz»,, dflamsgeai«ógltdóicrenoo Friso 32. — 1Td4ar9ieñl5o.; Lorenzo de 33 — Antedormitorio en la planta baja, pinturas al fresco hechas por Rómulo Cincinato. 34. — Antecámara de la sala «de las batallas» en el piso bajo, detalle de los frescos pintados por Rómulo Cincinato. 39. — Otro detalle del salón «de la caza». 1 i ^ I ■<* i ^ i-íS 1^- I-*) v-ft \^ \ 40. — Plafón central de la techumbre en el salón «de la caza». ! Foio Camarillo 41. Zócalo de azulejos talaveranos, obra de hacia 1570. 42. — Fragmento de un zócalo de azulejos de Talavera en la galería alta sobre el jardín, según dibujos de Rómulo Cíncínato. t 43. — Antecámara del salón «de linajes», artesonado de tipo renacentista con detalles ornamentales de cardáceas góticas; proyecto y dirección de Lorenzo de Trillo, talla he- 'cha por Alfonso Diaz de Berlanga en 1495. (El haber llegado a nuestras manos esta fotografia cuando ya estaban impresas las láminas anteriores, es causa de que no ocupe el lugar que la corresponde). LlfiliEmil DE LAS CALERIAS LAÏETAHAS Barcílona Av. José Antonio, 613 - - lelf. I2B26 ESTE LIBRO HA SIDO IMPRESO EN LOS TALLERES TIPOGRÁFICOS "aLDUS, S. A." Y LAS FO¬ TOTIPIAS EN LA CASA "hAUSER Y menet". se acabó de im¬ primir EN LAS NAVI¬ DADES DE I94I. ¡LAUS DEO! INSTITUTO AMATLLER DE ARTE HISPÁNICO N.® Registro: . Signatura: ... Sala Armario V- Estante 4 ■•."if ;íI fi :!1 '". Zm-. ^APi' f- 1,. GEINUFAADLTJDRO i- ' DPALECLIO EL r\; '.i: ■ í ;"í^ ' 7- :í?W;íI¿