I.os Monvmentos Mqveológicos y Tesoro Artístico de Tarragona y sv Provincia dvrante los años 1936-39 MEMORIA DE LA ^^EAL SOCIEDAD ARQVEOLÓGICA TARRACONENSE I: ' -I#.;," . ., · .V.·i .. ! I"" :.f-íifA'î ■' ';i-A í¥>;6rt|fe?i Los Monvmentos Arqveológicos y Tesoro Artístico de Tarragona y sv Provincia dvrante los años 1936-39 MEMORIA DE LA REAL SOCIEDAD ARQVEOLÓGICA TARRACONENSE HACIA LA LABOR CONSTRUCTIVA El Boletín Arqueológico de Tarragona, 1901-1936 — Sus Directo¬ res — La Sociedad Arqueológica Tarraconense, 21 de septiembre DE 1844, Y su PRÓXIMO CENTENARIO LoS RESTOS MORTALES DE ReYES y Príncipes de la Casa de Aragón, insepultos durante un siglo, 18 DE ENERO DE 1843 OpINIÓN DE DoN EmILIO MoRERA y LlAURADÓ sobre el Monasterio de Poblet y sus Sepulcros Reales — La Im¬ prenta en Poblet — El monje Fray Blas Romeu y la introducción de la Imprenta en España — Monjes escritores y sus impresores. 5 Seigneur, kos serviteurs aiment de Si on les ruines mêmes et les pierres démolies; et leur terre natale, toute désolée qu'elle est, garde leur tendresse et leur compassion. Maurice Barrés.—La Colline inspirée. Paris, 1930. Desde prmcipios del año 1901 en que inició su vida pública, hasta el su mes de 1936 en que, por fuerza mayor, cesó de junio publicación, el Boletín Arqueológico, de Tarragona, con diversas intermitencias, pero sin solución absoluta de continuidad, ha venido siendo, durante 36 años, el portavoz de los estudios de investi¬ gación histórica y arqueológica de la ciudad y provincia de Tarragona, tan rica en monumentos romanos y medioevales, que los primeros han merecido a aquella ciudad el dictado de segunda Roma, los otros han hecho decir de Tarragona, que es romana con corazón cristiano. El Boletín Arqueológico, desde su primer número, se denominó Órgano de la Sociedad Arqueológica Tarraconense y de la Comisión de Monumentos artísticos y arqueológicos de la provincia de Tarragona; ambas entidades, integradas, en su casi totalidad, por unas mismas per¬ sonas, pudieron desarrollar sus actividades con identidad de criterio y unidad de miras, que no fueran otras que la conservación y reparación, en tanto que posible, de los monumentos que constituyen herencia sa¬ grada llegada hasta nosotros, con las inevitables mermas causadas por la acción del tiempo y con las lamentables mutilaciones hechas por mano del hombre, en las vetustas piedras patinadas por los siglos. En la vida pública del Boletín Arqueológico, se destacan tres épo¬ cas: de 1901 a 1908; 2.^ de 1914 a 1920, y 3.^ de 1921 a 1936. Eue su primer director Don Emilio Morera y Llauradó, (1846-1918) varón por tantos títulos ilustre, y digno de elogio por su amor a la Tarragona cristiana, objeto de su mejor estudio. Ha sido su último di¬ rector Don Eduardo Toda y Gúell, (1855-1941) en virtud de un acuerdo tomado por la Sociedad Arqueológica, en junio de 1932, de- 1 terminando que la direeeión del Boletín Arqueológico fuera asumida por el presidente de aquella entidad, y se publicó un número extraordina¬ rio de enlace, que va del mes de julio de 1929 al de junio de 1932. No es olvido el nombre del Rdo. Don Jaime Bofa- para puesto en rull y Cendra (1873-1932) quien, durante muchos años, llevó el peso y responsabilidad de la publicación del Boletín Arqueológico. El presente fascículo, después de las circunstancias lamentables de casi tres años, durante los cuales tantas personas y tantas cosas amadas perecieron, sale a luz, no ya para tender un lazo de unión con el último número publicado, puesto que el presente impreso no es un nuevo número del Boletín Arqueológico, sino para hacer menos silenciosa y menos larga la nueva forzada intermitencia de aquella publicación pe¬ riódica, y para hacer un recuento del tesoro arqueológico y artístico, a fin de que se tenga noticia de lo que ha perecido, de lo que ha sufrido mayor o menor menoscabo y de lo que pudo salvarse. Esperamos, Dios mediante, que sea lo menos larga posible la intermitencia que nos se¬ pare de la futura 4.^ Epoca del Boletín Arqueológico, para proseguir la vida intelectual histórico-arqueológica del portavoz estimable del Barra¬ co quanta fuit. La Sociedad Arqueológica Tarraconense, fundada el día 21 de septiembre de 1844, va acercándose al cumplimiento de su primer cen¬ tenario. iQuiera Dios que para entonces la publicación de su Boletín esté, ya de tiempo, en pleno ritmo de vida próspera! La relativa proxi¬ midad de aquella fausta efemèride nos trae a la memoria los nombres de * Don Francisco Albiñana y de Borras (1802-1868) y de Don Buena¬ ventura Hernández Sanahuja, (1810-1891) meritísimos arqueólogos de la primera hora, fundadores, en unión de otros ilustres colegas suyos, de nuestra Sociedad, y cuyo amor indefectible a los monumentos y tesoro artístico de Tarragona y su provincia ha de ser ejemplo y emu¬ lación noble para quienes amen lo que ellos tanto amaron. La Real Sociedad Arqueológica Tarraconense, la Comisión de Mo¬ numentos artísticos y arqueológicos de la provincia de Tarragona y el Real Patronato del Monasterio de Pohlet, tres entidades de actividad convergente y con casi identidad de personas en su constitución, se '.d 8 complacen en recordar akora, se complacen en anunciar desde estas páginas la proximidad de una efemèride centenaria, digna de muy par¬ ticular memoria, por tocar de lleno a la historia pástuma de los Reyes de la Corona de Aragón y Condado de Cataluña. El día i8 de enero de 1843, en la villa de Espluga de Erancolí, a requerimiento de Don Pedro Gil y Serra, abuelo paterno del actual presidente de la Sociedad Arqueológica y del Patronato de Pohlet, Ilus- trísimo Señor Don José-Pedro Gil Moreno de Mora, fueron levantados los restos mortales del Rey D. Jaime I, el Conquistador, y los de otros Reyes y Príncipes de la Casa de Aragón, y fueron trasladados a la Igle¬ sia Catedral Metropolitana de Tarragona, quedando allí en depósito interino, conforme se consigna en el acta levantada por el Excelentísimo Cabildo Catedral Metropolitano. Recordemos a este propósito que, a partir del 15 de agosto del año 1835, con motivo de la revolución entonces reinante y que había cul¬ minado, en el mes anterior, con la matanza de muchos religiosos y el incendio de numerosos monasterios y conventos, el de Santa María de Poblet empezó a ser devastado; fueron violadas todas las tumbas, los Sepulcros Reales y las Cámaras Sepulcrales de la Casa Ducal de los Cardona y, por un tiempo, quedaron esparcidos por los suelos los res¬ tos mortales de reyes, príncipes y nobles que habían elegido, en vida, lugar de descanso en Poblet, para después de muertos. Cuando empezó a amainar la furia destructora y sacrilega, el enton¬ ces cura-párroco de Espluga de Erancolí, Rdo. Don Antonio Serret y Ribé (1804-1857) y el por aquellos días joven Don Pedro Gil y Serra, ayudados por algunos fieles habitantes de dicha villa, de noche, viajeros en modestos carros y provistos de sacos y harpilleras, por sus propias manos, religiosa y patrióticamente, recogieron la huesa y cuerpos mo¬ mificados de nuestros reyes y príncipes, y llevados a Espluga, les dieron reconditorio tapiado en una dependencia de la iglesia parroquial anti¬ gua de la citada población. Nos estamos aproximando al centenario de la antes recordada efe¬ mèride; el día 18 de enero del próximo año 1943 hará un siglo que los restos mortales de varios reyes y príncipes de la Casa Real de Ara- gón y Condal de Barcelona están insepultos—excepto los del Rey Don Jaime I y los del Príncipe de Viana—en cajas depositadas, en interini¬ dad ya casi secular, en el Archivo del Cabildo Metropolitano de Ta¬ rragona, y para aquella ya cercana fecha, la Sociedad Arqueológica Tarraconense y el Patronato de Pohlet tendrían que haber realizado las gestiones previas, para obtener del Jefe del Estado y de su Gobier¬ no el traslado solemne y religiosa retumulación de aquellos despojos reales, en el lugar que ocuparon, por declarada voluntad testamentaria, en el Real Monasterio de Poblet. Por lo que respecta a este punto concreto, Don Emilio Morera y Llauradó, en el número segundo del Boletín Arqueológico, marzo-abril de 1901, p. II, escribía estos expresivos conceptos dignos de recorda¬ ción en estos momentos: «Una vez establecido el culto en la iglesia mayor de Poblet, «todavía podría hacerse algo más para recordar su antiguo carácter. «Existen en una dependencia de la catedral de Tarragona multitud de «restos extraídos de las urnas sepulcrales de los reyes de Aragón, que «vienen esperando en vano se les dé decorosa sepultura. En la caja «mortuoria que guardó durante algunos años los del invicto Jaime I, «hállanse depositados los que se salvaron de la profanación de que «fueron objeto, correspondientes a Alfonso II, Pedro IV, Juan I, Mar- «tín, Eernando I, Alfonso V y Juan II, mezclados, confundidos y revuel- «tos con otros de sus esposas e hijos, así como los cadáveres que los «duques de Segorbe depositaron dentro de las cámaras que dejaron los «revestimientos de los arcos primitivos. No dejaría de estimarse como «obra muy piadosa la devolución a Poblet de aquellos restos, cons- «truyendo dos osarios que podrían colocarse sobre los de que se ha «hecho mérito, con una sencilla inscripción que perpetuara su recuerdo, «y con semejante proceder se lograría poner término al largo depósito «de que vienen siendo objeto, y se cumpliría la voluntad de a quienes «pertenecen, que desearon descansar hasta la Resurrección de la carne «en dicho sitio, pues aun cuando su voluntad de quedar bajo la salva- «guardia de los monjes cistercienses no puede ser ahora ejecutada, lo «estaría en parte bajo la del lugar y su templo, como asimismo acontece 10 »con los de Pedro III y Jaime II y su esposa en el ex-eenobio de Santas «Creus.—Aliciente sería para los amantes de las glorias de la Corona «de Aragón visitar el monasterio de Poblet, y bailar en su iglesia, de- «vuelta al divino culto, los osarios de los principales monarcas que ri- «gieron los destinos del país.» El señor Morera, en el mismo artículo bace la siguiente afirmación que implícitamente lleva expresado un deseo: «Poblet, como residencia de comunidad religiosa, no puede alber- «gar otra que la que dió vida a su fundación.» p. 5. Esta afirmación y deseo, en otras ocasiones manifestados por es¬ crito por Don Emilio Morera, persona de calidad y autoridad en estos asuntos, manifiestan que tenía una visión clara y certera del futuro des¬ tino del Monasterio de Poblet, para conseguir, por este único medio, su más decorosa y digna conservación. Y añade: «Así, viviría perfectamente en aquel grandioso cenobio la orden >*del Císter que lo levantó.» De cómo amaba el señor Morera a Poblet son prueba perdurable sus varios y documentados escritos sobre aquel insigne Monasterio, y al empezar en 1901 la publicación del Boletín Arqueológico bajo su exper¬ ta dirección, en el primer número escribió, con gran conocimiento de causa, su artículo sobre la Conservación del Monasterio de Pohlet, y en el segundo, trató extensamente, como por vía de informe técnico diri¬ gido al público, de la Restauración del Monasterio de Pohlet. Demos¬ trando así que el Boletín y la Sociedad Arqueológica eoncedían lugar de preeminente interés al más grande de los monasterios españoles. Lo que el ilustre historiador tarraconense no pudo ver realizado en sus días, aunque tantas veces manifestó que hoc erat in votis, lo vemos nosotros boy cumplido, en los dos aspectos por él indicados: la iglesia de Poblet está rehabilitada y canónicamente reconciliada, junto con sus cementerios, devuelta ya al culto divino desde el día 20 de octubre de 1935; los monjes del Císter están en Poblet desde el mes de noviembre de 1940. Así, pues, cumplidas estas previas y necesarias condiciones, el tras¬ lado al Monasterio de Poblet de los restos insepultos de los Reyes y 11 Príncipes de la Casa de Aragon, ahora, como por fuerza de los mismos hechos, que el Jefe del Estado y su Gobierno sabrán reconocer y apre¬ ciar, podemos confiadamente esperar que, muy pronto, y como mejor y más adecuada coyuntura que por si misma nos sale al paso, hacia los días del i8 de enero del próximo aiío 1943, los restos removidos vol¬ verán a primer lugar de descanso. jSon ya su bastantes, si no demasia¬ dos, cien años de insepultación lastimosa! Culto divino y vida monástica en nuevo ritmo de vida dentro de la iglesia y cenobio de Poblet, lo restituyen a normalidad perfecta, po¬ niendo fin a la secular solución de eontinuidad que ha venido sufriendo, y al volver a sus tumbas los restos insepultos de Reyes y Príncipes, po¬ drá cerrarse otro siglo de continuidad soluta, dando a presentes y veni¬ deros la sensación de un Poblet vivo y completo que nos haga menos difícil imaginar el Poblet de los siglos dorados de su pasada existencia. Eco de piedad y de cultura del Monasterio redivivo podrá ser la Imprenta que, en su recinto, empieza a funcionar, con la confección ti¬ pográfica de este faseículo. La Imprenta en Poblet, modesta en estos inicios, se inaugura con esta publicaeión que la Real Sociedad Arqueológica le ha confiado. El presente faseículo es, por lo tanto, como por extensión tolerada se dice entre bibliógrafos, el incunable de Poblet, esto es: el impreso primero de los días en que la imprenta populetana está en su cuna, entre balbuceos tipográficos. Mano generosa de persona amante de la cultura dota al Cenobio eon esta estimable y adecuada aportación que ha de contribuir con el tiempo, a que el Monasterio tarraconense de Poblet más conoci¬ do, apreciado y visitado sea. Y estas sencillas palabras: la Imprenta en Poblet, caso nuevo y sin preeedente alguno en la larga historia de aquel Monasterio, nos traen a la memoria un solo imaginario antecedente digno de ser aquí citado, porque nos presenta unido el nombre histórico de Poblet con el de los primitivos impresores e introductores de la Imprenta en España. El precedente imaginario, fundado sobre hechos conjeturales de personas de existencia real, fué suposición deleitable e ingeniosa del ilustre y fecundo historiógrafo Don Salvador Sanpere y Miquel, (1840- 12 1915) su tratado De la introducción y estahlecimiento de la Imprenta en las Coronas de Aragon y Castilla,-—Barcelona, 1909. En este su¬ puesto, un monje de Poblet, el P. Blas Romeu babría sido quien com¬ pelió a los introductores de la Imprenta en España. Del monje Don Blas Romeu, Maestro en Sagrada Teología, consta el nombre en una larga lista de toma de bábito en el Monasterio de Poblet, e incluye las allí becbas entre los años de 1456 a 1478. Dio la lista el P. Jaime Finestres en su Historia de Pohlet, vol. IV, p. 48. El P. Romeu fué profundo conocedor de la filosofía antigua, in¬ signe teólogo y humanista doctísimo, bajo cuya dirección y corrección salían de prensa, en lectura correcta y genuína, las impresiones de au¬ tores clásicos latinos. El señor Sanpere Miquel bizo de este ilustre monje populetano y su presunto consejero de los introductores de la Imprenta en nuestra península, poniendo sólo en duda si era catalán o aragonés, por baber leído su apellido latinizado Blasio Romero. Dice el señor Sanpere que el P. Romeu se encontraba en Nápoles, con objeto de gestionar el traslado a Poblet de los restos mortales del rey D. Alfonso V, el Magnánimo, fallecido en dicba ciudad en 1458, traslado que no llegó a realizarse basta el año 1671 por enérgica inicia¬ tiva de su sobrino en quinto grado Don Pedro Antonio de Aragón, virrey que era en Nápoles, siendo Abad de Poblet Don Antonio Rossell, 1668 a 1672. El P. Romeu bizo en Nápoles gran amistad con el impresor Ma¬ tías Moravo, y le preparó la magnífica edición de las obras de Séneca el filósofo, en cuyo colofón se lee: Suh Domno Blasio Romero monacho Populeti philosopho ac theologo celehri et impressum hoc opus in Civitate Neapolis anno Domini MCCCCLXXIIIII. (1475). El P. Romeu, ante la maravilla de la Imprenta,—ars mira la lla¬ maron los antiguos—como buen amante de su patria y de su monaste¬ rio, pudo pensar en introducirla en España por la Puerta Real de Po¬ blet, formando para esta empresa una compañía de tipógrafos y apron- tadores de dinero. Si el P. Rortieu abrigó la idea de llevar la imprenta a Poblet, pudo 15 hacerle desistir de su propósito el estado de inquietud en que por en¬ tonces se hallaba Cataluña, pues como indica el señor Sanpere: «Ter- » minaba en 1472 la guerra civil de los doce años, con tanta tenacidad «sostenida por Barcelona contra Juan II, y, apenas respiraba la ciudad, «tuvo acudir con todas sus fuerzas contra los franceses, que en ya que «el Rosellón llevaban a mal traer a Juan II y a su hijo el rey Fernando.« Resultando imposible el camino de Poblet para la imprenta, el se¬ ñor Sanpere la pone en ruta hacia Valencia, e insiste diciendo una y otra vez, a favor del P. Romeu, que «la compañía introductora de la «Imprenta en España hubo de formarse en Italia, en el reino de Nápo- «les, desde 1435,... y a instancias del P. Blas Romero. Los impresores «que trabajaron en Valencia en 1474-75 llegaron de Italia. ¿De qué «país? Lo he dicho ya: la compañía se formó en Ñapóles y la promovió «el monje de Poblet Blas Romeu o Romero, y su jefe fué Alonso Fer- «nández de Córdoba. « En toda esa discutida cuestión del inicio de la Imprenta en Espa¬ ña, queda siempre un tanto de gloria para Poblet, por su monje Blas Romeu, de quien se escribió viri sacris litteris instituti, ac sanctis mori- hus prohati. No tuvo Poblet imprenta; como al monasterio de Subiaco, en Ita¬ lia, en 1464, no le cabe la gloria de haber dado a su nación los prime¬ ros libros impresos. Alcanzaron aquí la gloria de tener imprenta en su recinto los monasterios de Montserrat en 1499 Y impre¬ sores Juan Luschner y Juan Rosembach, poseyéndola propia desde 1818; el de San Cugat del Vallés, por impresión del año 1489, y aunque mu¬ cho más tarde, el de Santa Catalina, de Dominicos, en Barcelona, por el impresor Sebastián Mathevad que trabajó en aquellos claustros por los años de 1620, dando producciones tipográficas que son un primor de su arte. Los monjes de Poblet editoriales tuvieron que en sus menesteres acudir fuera del Monasterio. El P. Jaime Finestres (1697-1769) hacía imprimir en Cervera los cinco volúmenes de su obra histórica, en las oficinas de José Barber y de Manuel Ibarra y en Roma; el P. José Po- curull daba a las prensas de Pablo Campins, en Barcelona, X743, el 14 original de su copioso sermonario; el abad Don Félix Genover, por los anos de 1732 y 1743, pedía el concurso de los impresores de Lé¬ rida y el de Tomás Senant, de Cervera, para sus obras latinas y para sus polémicas en lengua castellana; el doctísimo abad Don Baltasar Sayol (1656-1744), profundo comentarista de la Sagrada Escritura, publicó algo de lo suyo por la casa del gran impresor Cormellas, de Barcelona; su formidable Contra Homuncionem salió sin lugar y sin año de im¬ presión, dejando inéditos la mayor parte de sus escritos doctrinales, y el P. Juan Cabaner, por los años de 1666, encomendaba a Rafael Figue- ró, impresor barcelonés, la impresión de alguna de sus oraciones fúnebres. No fueron los monjes antiguos de Poblet muy afanosos en publicar sus obras. Serra y Postius, que fué el primero en dar noticia impresa de las Bibliotecas de aquel Monasterio, dice: «La segunda. Biblioteca, es «también por la mayor parte de libros manu-escritos, y son cerca de «quatrocientos, mucbos de ellos originales y escritos por varios monges «de aquel Monasterio, doctos y santos.«—Finezas, p. 292. Al establecerse abora una modesta imprenta el Monasterio de en Poblet, queda emplazada en el amplio local que fué Horno de pan co¬ cer, por voluble ironía del tiempo y del destino, en el mismo lugar en que fué dada a la voracidad de las llamas la casi totalidad de la edición del tomo V de la Flistoria de Pohlet, 1765, de la cual quedan contados y sabidos ejemplares. Sobre los recuerdos y vestigios del pasado, sobre las ruinas de días de execrable memoria, edifiquemos animosos, pues cuando la obra se sienta en la tierra firme de la bondad, verdad y belleza, se hace grato y llevadero el trabajo, y se nos hacen más consoladores los vislumbres de lo imperecedero y eterno, trayéndonos a la memoria aquella sentencia del Eclesiastès: Tiempo de derribar, y tiempo de edificar. Eccles. III, 7. Jaime Barrera. HOMENAJE A NUESTROS CAÍDOS D. FRANCISCO IXART DE MORAGAS, Abogado. Socio de la Arqueológica desde 1901. Fué elegido Vice-Presidente en 1914, y, a la muerte de D. Emilio Morera, pasó a la Presidencia de la Sociedad organizando la cátedra pública de Arqueología en el Instituto, que dio tan interesantes y magníficos resultados. Cesó en su cargo en el ano 1921, siendo elegido Vice-Presidente otra vez en 1932. Fué vilmente asesinado en su propia casa el día 17 de diciembre de 1936. Dr. D. ANTONIO PRENAFETA SOLER, Presbítero, Profe¬ sor de Arqueología Sagrada en el Seminario Pontificio. Socio de la Arqueológica desde 1919. Fué Tesorero de la Junta desde 1921 a 1923. Fué martirizado en Tarragona en agosto de 1936. D. ANTONIO COMPANY FERNÁNDEZ DE CÓRDOBA, Procurador. Socio de la Arqueológica desde 1920, de cuya Junta fué Secretario en 1921 y Bibliotecario en 1922 y 1923. Fué secuestrado en Tarragona y asesinado en Cervera el 29 de septiembre de 1936. D. CARLOS MARTÍ ÁLVAREZ CAMPANA, Procurador. - Socio de la Arqueológica desde 1930. Fué asesinado en Tarragona el día 27 de septiembre de 1936. ¡Caídos por Dios y por España, Presentes! 17 LOS MONUMENTOS ARQUEOLÓGICOS Y OBJETOS ARTÍSTICOS E HISTÓRICOS DE TARRAGONA DE SU PROVINCIA Y DE SU ARCHIDIÓCESIS su DESTRUCCIÓN, MUTILACIONES, DESAPARICIÓN O CONSERVACIÓN DE LOS MISMOS Y VICISITUDES POR QUE HAN PASADO DURANTE EL PERÍODO DE LA DOMINACIÓN MARXISTA PRESENTACIÓN Terminada felizmente la Guerra de Liberación por el glorioso Ejército de la Nueva Espaiía guiado por su invicto Caudillo, es deber de la Real Sociedad Arqueológica Tarraconense contribuir desde su campo y con sus medios al esfuerzo de todos los españoles para la reconstrucción de la Patria y para la reparación de los danos y des¬ trucciones que nos ha dejado como en herencia la ya superada revo¬ lución marxista. La Real Sociedad Arqueológica Tarraconense, que hubo de reple¬ garse en sí misma ahogando su vida y actividades culturales y científi¬ cas durante el tiempo de la dominación roja y verse condenada a con¬ templar impotente la destrucción, mutilación y desaparición de tantos monumentos y obras de Arte, ha trabajado desde los primeros meses de. la Victoria en su reorganización, apoyada con todo interés por las Autoridades y Jerarquías provinciales y locales, y ha tendido, luchan¬ do contra todas las dificultades materiales del momento, a reanudar la publicación de su Boletín, como medio de ponerse en comunicación eficaz y fructífera con sus asociados y simpatizantes, reemprender el estudio y vulgarización de los monumentos y obras de Arte de nuestra Capital y Provincia»y reavivar en el espíritu ciudadano el interés y el amor por nuestros Museos, por nuestras venerables ruinas y por todos los testimonios del Arte y de la Historia de nuestro glorioso pasado. Pero antes de entrar de nuevo en el estudio de nuestra Arqueolo¬ gía y de nuestro Arte, antes de publicar los nuevos hallazgos, antes de emprender nuevas campanas por la reanudación de excavaciones en 21 parajes arqueológicos y restauraciones y valorizaciones de los monu¬ mentos, por la reorganización de nuestros Museos y por la instalación digna de nuestras colecciones, urgía una labor previa de balance sobre nuestro Patrimonio histórico, arqueológico y artístico, para conocer el alcance de los daños causados por la revuelta marxista, para precisar en la medida posible lo que ha sido destruido o mutilado, extraviado o conservado de nuestros monumentos y tesoros de Arte, e investigar y dar a conocer las vicisitudes por que han pasado durante los casi tres años de dominio rojo. El plan que vamos a desarrollar en este balance-crónica que aca¬ bamos de esbozar,el siguiente: Después de dedicar un piadoso re¬ es cuerdo en homenaje de los Socios caídos por Dios y por España, se exponen en el primer capítulo las vicisitudes por que han pasado los Museos, Monumentos, Bibliotecas, Archivos, Catedral y demás iglesias de la Capital, y que suerte ha cabido a sus colecciones arqueológicas y a sus objetos de Arte; en el capítulo segundo se hace igual estudio para las poblaciones de la Provincia, exceptuando Tortosa y su comar¬ ca, y para las demás poblaciones, que sin pertenecer a esta Provincia, corresponden a la demarcación de la Archidiócesis tarraconense, y que poseían coleeciones u objetos de arte de notable valor; ambos eapítulos han sido redactados por el Rdo. Dr. D. Pedro Batlle y Huguet, Vice¬ presidente de la Sociedad Arqueológica y Director del Museo Dioce¬ sano. El tereer capítulo se ocupa de nuestros grandes monasterios: Poblet, Santas Creus, Vallbona de las Monjas y Escornalbou, y se debe a la autorizada pluma del Excmo. Sr. D. Eduardo Toda y Gúell, Presidente del Patronato de Poblet. El capítulo cuarto, redactado por el Sr. D. Enrique Bayerri, Director del Museo-Archivo de Tortosa, está dedicado a Tortosa los pueblos de su comarca. En todos ellos y a se anotan con cuidado y después de una documentada información, los monumentos y objetos de Arte destruidos o desaparecidos y los que se han eonservado íntegros o mutilados y que han podido ser re¬ cuperados; se consignan al mismo tiempo todas aquellas notieias de carácter histórico o anecdótico que ilustran la acción destructora de la revuelta marxista y su caráeter. 22 Como visión para el porvenir termina nuestra Memoria con un escrito del limo. Sr. D. Joaquín M.^ de Navascués y de Juan, Inspec¬ tor General de los Museos Arqueológicos, y Director que fué de nues¬ tro Museo Provincial, sobre la futura organización de los Museos de Tarragona. Tarragona, agosto de igg.o. La Junta de la Real Sociedad Arqueológica Tarraconense. 25 CAPÍTULO PRIMERO LOS MUSEOS, MONUMENTOS, BIBLIOTECAS, ARCHIVOS, CATEDRAL Y DEMÁS IGLESIAS DE LA CAPITAL DE TARRAGONA MUSEO ARQUEOLÓGICO Este Museo tan notable por sus magníficas esculturas belenísticas y romanas, por susbellísimos bronces y ricas series de objetos de todas las culturas por las que ba pasado la gloriosa historia de Tarragona, y de tanto interés para nuestra Sociedad, por formar parte de sus colecciones tantos y tan importantes objetos de su propiedad, ha estado siempre en lamentables condiciones de instalación por la exi¬ güidad y deficiencias de su local, que no permitía ni la digna exposi¬ ción de las piezas más notables ni la conveniente sistematización de infinidad de objetos de indiscutible interés arqueológico y escultórico, que yacían almacenadas y amontonadas en las salas secundarias, ni atender los más elementales cuidados de conservación de los cimelios a más delicados. Con razón, pues, desde largos lustros el problema de su instalación digna y en un local adecuado a su grande importancia, ha sido la constante preocupación de las entidades rectoras yculturales de Tarragona. Al estallar el Glorioso Movimiento Nacional al emprender lay Generalidad de Cataluña y fantásticos planes de valorización sus vastos de la Cultura, acometió y pretendió resolver este problema, echando mano de los medios extraordinarios que la revuelta marxista había puesto a su disposición. Por Decreto del 17 de octubre de 1936 desti¬ naba el Palacio Arzobispal, incautado por el Erente Popular, para local del Museo. Se iniciaron en este edificio los trabajos de adaptación, que, emprendidos con tan ostentoso empuje, se siguieron pronto con una lamentable lentitud, y, en dos años de tiempo, no se llevaron a ca- 25 bo más que en ínfima parte, no sirviendo sino para dejar el Palacio sumamente estropeado y en estado comprometido, aunque no en sus condiciones de estabilidad, sí en las de su babitabilidad y utilización pa¬ ra los fines de su destino primitivo. A fines de noviembre del mismo año se empezó el traslado de las colecciones, con los riesgos consiguientes de que los objetos delicados y frágiles sufrieran los daños del transporte, y los peligros de la disper¬ sión de aquellos, que, por su tamaño y valor, y debido a las tristes cir¬ cunstancias de aquellos momentos, podían fácilmente desaparecer. Los bronces, cerámica, vidrios, monetario, etc., fueron más o menos cuida¬ dosamente envueltos y embalados en cajones, y lo mismo se hizo con las esculturas de pequeño tamaño, y llevado todo, junto con los cipos, aras, lápidas, grandes esculturas y fragmentos arquitectónicos, en "ca¬ miones y carros, al Palacio Arzobispal y depositados en sus departamen¬ tos y almacenes, quedando, como es natural, dada la precipitación del traslado, deshecha la organización de los fondos, haciéndose para luego más complicada la identificación de las piezas, y perdiéndose las pre¬ ciosas referencias que en el Catálogo impreso y en las publicaciones de Hernández Sanahuja ilustraban los objetos en relación con su coloca¬ ción en los armarios y vitrinas. El monetario quedó completamente desordenado con el traslado; se emprendió más tarde su reorganización, que se quedó en los tra¬ bajos iniciales, encontrándose ahora las monedas colocadas en bolsitas de celulín con etiqueta numerada, que corresponde a un sumarísimo fichero-inventario. Otras piezas hubieron de sufrir los efectos del traslado, como el interesante relieve de los Sacrificadores, que se partió en dos pedazos, las dos estatuas de emperadores romanos, descubiertas en el teatro ro¬ mano, cuyos fragmentos quedaron dispersos en diferentes sitios de los depósitos y algunos de ellos más mutilados todavía, y otros de menor importancia. Por negligencias habidas en el traslado, por su precipitación y cri¬ despectivos del valor histórico o documental de algunos objetos terios modernos, como maquetas, calcos, esculturas en yeso, etc., algunas de 26 las cuales estaban registradas en el Catálogo, dejaron abandonados y se mucbos se ban perdido o dispersado, así como los cristales de los armarios y vitrinas, que, retirados para ser aprovechados en la nueva instalación, fueron usados luego para fines muy distintos. Los armarios y vitrinas se dejaron en el local y se han conservado allí mismo y serán utilizados de momento tal como se encuentran y más tarde quizá se podrán aprovechar convenientemente reformados de acuerdo con los modernos criterios de instalación. Los objetos de las culturas medieval y moderna fueron excluidos del Museo en reorganización, siendo depositados en el claustro de la Catedral y dependeneias del Museo Dioeesano. De éste, en cambio, fueron sacados los objetos romanos, las contadas piezas visigóticas y el mirhab y fragmentos del friso del Templo de Júpiter, que estaban em¬ potrados en los muros del Claustro, y destinados a la nueva instalación. Asimismo ingresaron en el Museo las colecciones particulares incauta¬ das, algunas de ellas muy importantes, siendo depositadas en los alma¬ cenes del Palacio Arzobispal. En marzo de 1938, cuando el glorioso Ejército de Eranco se acer¬ caba a. nuestra comarca y penetraba en la Provincia de Tarragona, la Generalidad dió órdenes de evacuación del tesoro arqueológico y artís¬ tico hacia regiones del interior de Cataluña, que consideraba más segu¬ ras; y en virtud de ello, una selección de las piezas de más valor, junto con el monetario, fué trasladado al Museo Arqueológico de Barce¬ lona y depositado luego en la Catedral de Gerona. En la primera de las expediciones que se hicieron pasó por un serio peligro la mejor es¬ cultura de nuestras colecciones; el camión que transportaba la estatua del «Baco joven» chocó con otro en un puente cerea de Vallirana, sal¬ vándose de la colisión por verdadero milagro, pues el otro vehículo cayó destrozado al fondo del barraneo. Al derrumbarse definitivamente la resistencia del ejército rojo en Cataluña, algunas de las cajas con los objetos de Tarragona pasaron la frontera y llegaron a Ginebra. Allí pudieron ser recuperadas por los representantes de España y devueltos a la Patria los tesoros que ence¬ rraban. En octubre de 1939 los entregaba el Servicio de Defensa del 27 Patrimonio Artístico Nacional a su Delegado en Tarragona y se reinte¬ graban a los depósitos de este Museo. La estatua del «Baco joven», que habían dejado los rojos en Gerona, en San Pedro de Galligans, fué recuperada y traída a Tarragona en enero de 1940. El recuento de los objetos, llevado a cabo diligentemente por el actual Director del Museo, ha permitido eonstatar que las colecciones se hallan completas en lo esencial, pero enormemente desordenadas. Muchos de los objetos conservan aún las etiquetas de elasificación y los que las han perdido habrán de ser identificados tras una complicada y entretenida labor. Entre los objetos de importancia notable que no se han identifica¬ do todavía, hasta el punto de temer por la desaparición de alguno de ellos, se cuenta un anillo de oro con inscripción paleocristiana. Tampo¬ co se han recuperado las joyas de oro ibéricas de Tivisa, que se en¬ cuentran en el Museo de Arqueología de Barcelona. MUSEO DE LA NECRÓPOLIS ROMANO-CRISTIANA También este Museo hubo de sufrir los perjuicios de los traslados y evacuaciones. A prineipios del año 1938 se tomó la decisión de reti¬ rar y embalar los objetos frágiles de las vitrinas, que fueron llevados a los depósitos del Palacio Arzobispal, y se bajaron a los sótanos los cua¬ tro sarcófagos con relieves, a saber: el de «los leones», el del «Maes¬ tro», el de «San Pedro y San Pablo» y el de «Leocadio», siendo recu¬ biertos con una espesa capa de tierra; los mosaicos, cuyo gran peso no permitía bajarlos fácilmente a los sótanos, fueron colocados en los rin¬ cones de la sala central del Museo y cubiertos con sacos terreros. En abril de 1938 se ordenó la evacuación de los sarcófagos, que fueron llevados a Bescanó (Gerona) y de los mosaicos, que, previamen¬ te arrancados de sus lechos de cal, fueron dejados en Barcelona, y han sido montados en cemento armado por los técnicos del Museo de Ar¬ queología, después de terminada la guerra de Liberación. Reconquistada Tarragona, al ser visitado el local del Museo por el Servicio de Defensa del Patrimonio Artístico Nacional, se encontra¬ ron forzadas las cerraduras de las puertas de hierro y de las vitrinas 28 del monetario, y se comprobó la desaparición de todas las monedas; también faltaban muchos cristales de las vitrinas que habían sido deja¬ das en el sótano. En octubre de 1939 fueron recuperados en Barcelona los dos mo¬ saicos y luego, en enero del ano siguiente, los cuatro sarcófagos en Bescanó. Peor suerte ha cabido a la célebre muñequita de marfil, que la Compañía Arrendataria de Tabacos tenía depositada en el Banco de España. Parece que la muñeca continuó hasta fines de 1938 en Ta¬ rragona, junto con unas cajas que contenían unos tapices y otros obje¬ tos de los señores Marqueses de Tamarit, y saldrían de nuestra ciudad poco antes de la entrada de las tropas nacionales. Nada se ha podido saber hasta el presente del paradero de este preciado objeto. Asimismo hay que lamentar la desaparición de unos camafeos an¬ tiguos y de otros objetos pequeños, procedentes de las excavaciones de la Necrópolis, que se custodiaban en la caja fuerte de la Dirección de la Eábrica de Tabacos, los cuales fueron evacuados al ser trasladada la Eábrica hacia el norte de Cataluña. Recientemente, después de reparado el edificio del Museo de los daños sufridos en la Guerra y reinstaladas las colecciones en sus salas, ha sido abierto nuevamente a la visita del público. ANFITEATRO Y RUINAS DE LA IGLESIA DEL MILAGRO A finales de 1936 el Ayuntamiento del Erente Popular emprendió unas obras de urbanización del área del Anfiteatro. De acuerdo eon la Comisaría de Arqueología de la Generalidad, se procedió a unos tan¬ teos previos de excavación, necesarios para conocer las cotas de los restos existentes del monumento, (a los cuales tenían que supeditarse los planes de dicha urbanización), y a la exploración y limpieza de las bóvedas de la subestructura de la parte conservada de las graderías. La exploración, demasiado extensa, dado el carácter de simple tanteo que debía tener, se hizo en tres puntos distintos: en el área de la arena y en dos sectores del «podium» de las partes oeste y norte; en este úl¬ timo, sobre todo, dió resultados muy interesantes, con el descubri- 29 miento de varios metros del muro del «podium» recubierto de placas de mármol. Mientras tanto se comenzó el derribo de las notables ruinas de la iglesia románica del Milagro, cuya completa desaparición se acordó, no obstante el Juicio contrario de algunos técnicos. Como tantas otras obras emprendidas durante la dominación mar¬ xista, tampoco ésta pasó de sus comienzos. Ante el temor de un desem¬ barco de las tropas nacionales, fué invadida esta zona por los trabajos de fortificación de costas; las bóvedas de las graderías fueron converti¬ das en refugios y los trabajos de urbanización y exploración abandona¬ dos, quedando sin ninguna protección las partes excavadas, con el con¬ siguiente daño de las ruinas descubiertas, habiéndose desprendido y perdido por completo las placas de mármol que aun quedaban adheri¬ das al muro del «podium» y llenado de escombros y basura las catas abiertas. MURALLAS Durante la dominación roja se prosiguieron los trabajos de conso¬ lidación del lienzo de muralla del Matadero bajo la dirección de técni¬ cos de la Generalidad y se empezó la reconstrucción del trozo de muralla derrumbado en julio de 1935. Ambas obras fueron pronto abandonadas y quedaron sin terminar. Además, una de las primeras empresas del Ayuntamiento marxis¬ ta fué la de derribar precipitadamente todos los muros que limitaban las posesiones particulares del paso de ronda y derribar las construccio¬ nes y deshacer los jardines del llamado «Fortín Negro». La casa ado¬ sada a éste, que se abre en la plazuela de San Juan, tenía los depósitos de agua y el lavadero encima de la muralla, en el trozo que arranca del expresado Fortín y va en dirección a'la Torre del Arzobispo. Los de¬ pósitos y lavaderos fueron dejados en su sitio, no obstante que las con¬ ducciones de desagüe de los mismos, o por estar estropeadas o por hallarse mal dispuestas, vertían en el interior de la muralla grande can¬ tidad de agua que se filtraba abundantemente al exterior, minando la estabilidad de este trozo de muralla y preparando fatalmente su de- 30 rrumbamiento. Al ser notados los primeros síntomas de desplome fué apuntalado fuertemente con tablones, pero no se corrigió el mal en su raiz hasta que, liberada Tarragona, el Ayuntamiento Nacional ha decla¬ rado ruinosa la casa y retirado el agua a sus vecinos. RUINAS ROMANAS EN LA PLAZA DEL PALLOL Puerta del Foro romano.—La llamada puerta del Foro romano, que se encontraba ahogada vieja por una casucha deshabitada, forman¬ do un rincón que no dejaba de tener un cierto tipismo, fué aislada con el derribo de la casa que tenía adosada; la continuación del muro en el cual se abre el arco y que estaba aprovechado para la construcción de dicha casa, se halló gravemente mutilado por la excavación de una chi¬ menea y muy ennegrecido por el humo del hogar. Los sillares fueron rascados y la cavidad de la chimenea fué restaurada con sillares viejos procedentes de otras ruinas. Restos romanos de la Audiencia.—Durante las obras de restaura¬ ción del edificio de la Audiencia, empezadas antes de estallarel Movi¬ miento Nacional, se descubrieron importantes restos de edificaciones romanas, que ya en los proyectos de restauración se dejaban conve¬ nientemente dispuestas para ser visitadas y estudiadas. En la continua¬ ción de las obras durante el período rojo lo.s proyectos no sufrieron en este particular ninguna modificación. » FORO ROMANO DE LA PLAZA CORSINI Durante el período rojo siguió en estado de lamentable descui¬ do y abandonado completamente a la destrucción constante de la chi¬ quillería, que continuó haciéndolo teatro de sus juegos y travesuras. ARCO DE BARÁ Obedeciendo a las angustiosas órdenes, que, desde la radio de la Generalidad se daban, en los primeros días del Levantamiento, de des¬ truir los puentes para obstaculizar el avance de las fuerzas que enfᬠticamente llamaban «facciosas», un grupo de ignorantes exaltados «ra- bassaires» de Vendrell . y alrededores, hizo estallar unos petardos de 51 dinamita en el Arco deBará, que dejaron el monumento gravemente dañado en uno depilares (el de la dereclia visto desde Tarragona), sus sobre todo en su parte interna, amenazando la estabilidad de las dove¬ las que forman el intradós del arco. Para disimular esta vergüenza de la revolución acudió inmediata¬ mente la Generalidad, encargando a sus técnicos la reconstrucción del monumento. Apuntalado el arco para evitar ulteriores daños, se acometió a fondo la restauración aplicando inyecciones de cemento para asegurar la solidez del soporte y reconstruyendo la superficie exterior con los fragmentos de los sillares que saltaron en pedazos por la explosión y que fué posible encontrar entre los cascotes de la ruina. Al mismo tiempo, aprovechando el momento revolucionario y con los medios extraordinarios que de este se podían tener a mano, se expropiaron los terrenos que circundan el Arco y se emprendió ense¬ guida la desviación de la carretera, según los proyectos que desde tan¬ to tiempo se acariciaban y cuya primera idea se debía al Sindicato de Turismo de Tarragona. La desviación se bifurca por los dos lados del monumento, quedando éste en el centro de una plaza ovalada, libre de los muros que le aprisionaban y conjurados los peligros con que le amenazaba el tráfico de una carretera tan importante. CATEDRAL Probablemente ninguna iglesia de las regiones que estuvieron so¬ metidas a los horrores de la revolución marxista ha sorteado con tanta fortuna los peligros de destrucción y de mutilaciones como nuestra ve¬ nerable Iglesia Catedral, gracias a un vago respeto por ella, de que los dirigentes del Frente Popular en Tarragona no pudieron desprenderse. Nunca penetraron en su sagrado recinto las turbas, que tantos estragos hicieron en las otras iglesias de la ciudad a pesar de que no faltaron al¬ gunos intentos, y, hasta el mes de marzo de 1937, permaneció casi in¬ tacta, de la manera como la dejaron los sacristanes la tarde del día 21 de Julio de 1936, dispuesto todo para la celebración de la Liturgia del día siguiente. Hasta aquella fecha solamente había sufrido algunas inves- 32 tigaciones policíacas en las primeras semanas de fiebre revolucionaria, dedicadas principalmente a la búsqueda de imaginarias y fabulosas ri¬ quezas, que creían guardadas en sus cajas fuertes y en escondites fan¬ tásticos. En una de estas ocasiones fueron sacadas de la Catedral el brazo-relicario de Santa Tecla, la Vera-cruz de oro de los Cardona, el ostensorio de la custodia moderna y las coronas de la Virgen del Claus¬ tro, que fueron depositadas de momento en la Caja de eaudales del Departamento de Economía del Ayuntamiento, y desde donde los dos primeros valiosos objetos fueron llevados al Palacio Arzobispal el 23 de septiembre de 1937. El primer peligro serio por que pasó uno de los más importantes monumentos de la Catedral, fué la sugerencia, casi en tonos de orden, que liizo el Director General de Bellas Artes de la Generalidad en su visita de inspección, en septiembre de 1936, de desmontar el retablo del altar mayor, para que sus preeiosos relieves, privados de su valor de monumento religioso, pudiesen ser instalados en el Museo de Arte Medieval, que se proyectaba instalar las dependencias de la misma en Catedral. La Providencia quiso que las observaciones presentadas eon- tra esta sugerencia, cuya realización habría destruido el interés de con¬ junto de este magnifico retablo, fuesen atendidas por las autoridades locales, que rechazaron decididamente los propósitos del representante de la Generalidad, en plan de oponerse a las ingerencias forasteras. En marzo de 1937 un grupo de las Juventudes Libertarias, que ansiaba rejuvenecer los furores iconoclastas de la revolución, exigió de los Comisarios de los Museos de Tarragona que se les facilitase la en¬ trada en la Catedral. Se presentaron con cuerdas y palaneas, dispuestos a echar abajo y destruir los santos y objetos religiosos que aun se guar¬ daban. Con la juiciosa intervención del entonces Consejero de Cultura del Ayuntamiento se condujo hábilmente a aquellas gentes, que quisie¬ ron ver todas las dependencias de la Catedral, sin dejar rincón donde asomarse ni tarima sin levantar, y escucharon grotescamente interesados los fantástieos proyectos de instalación de un Museo de Arte Medieval, marchándose por fin no sin hacerse prometer que serían llamados a la ayuda cuando se empezasen los trabajos de «limpieza». No obstante la 55 feliz solución dada a este estúpido incidente, se cursaron órdenes de desmontar los retablos modernos, pulpitos, confesionarios, etc., del inte¬ rior del templo y de las capillas del claustro y se llegó a bablar en se¬ rio de quitar el coro y las rejas de las capillas y de los claustros. Afor¬ tunadamente una discreta vigilancia de trabajos permitió salvar to¬ estos das las esculturas imágenes, aunque se perdieron todos los elementos e arquitectónicos de los retablos. Entre las esculturas salvadas merecen ser citadas la venerada imagen de la Virgen del Claustro, el Santo Cristo de la Salud y las imágenes de la Virgen Dolorosa y de San Juan Bautista, las tres de los últimos tiempos del período gótico; el Santo Cristo del Coro, el San Miguel del taller de los Bonifás y el relieve del altar de la Presentación (San José), obra del escultor tarraconense del siglo pasado, Vicente Roig. Entre los monumentos desaparecidos se de¬ be mencionar especialmente el retablo barroco de San Miguel, que fué completamente destruido, y la magnífica litera, que anos atrás se colo¬ caba en la nave central de la Catedral para la fiesta de la Asunción, obra, como el retablo anterior, de los escultores Bonifás. Formaba parte de estos proyectos el plan de retirar de las capillas ojivales los retablos barrocos, que babrían de ser instalados en otras de¬ pendencias del Museo; pero los malos resultados que dió el intento de desmontar el retablo de San Miguel, por el pésimo estado de conser¬ vación de su maderamen, bizo que por el momento se abandonase la ejecución de tales propósitos. Bajo el pretexto de la amenaza de los bombardeos aéreos, pero en realidad con miras a la propaganda internacional, bacia el mes de Julio de 1937 se proyectaron grandes obras de protección del retablo mayor y de la fachada, a base de muros formados con bloques de cemento ar¬ mado; nada se bizo en el altar mayor, y las obras de protección de la fachada no empezaron sino basta muy entrado el año 1938 y se llevaron con tanta lentitud, que al comenzar el año siguiente apenas si empeza¬ ban a cubrirse las estatuas de los Apóstoles, que tantas mutilaciones habían sufrido ya por las pedradas de la chiquillería. Al entrar en Tarragona las victoriosas tropas nacionales se deshizo rápidamente este muro y, reconciliado el templo, fué devuelto al culto, que se restable- 34 ció solemnemente el día 21 de enero, festividad de San Fructuoso. El tesoro había quedado intacto por mucho tiempo y seguía en sus vitrinas de las sacristías. Pero más tarde fué arrebatado el monumental templete de la custodia del Corpus Christi, riquísima obra de orfebre¬ ría moderna, que, destrozada, fué llevada a las oficinas de metales de la Generalidad. En abril de 1938 fueron retirados los relicarios góticos del tesoro y trasladados a los depósitos de la provincia de Gerona, si¬ guiendo luego el camino de Ginebra. A última hora, pocos días antes de la liberación de la capital, se sacaron las otras joyas, quedando algu¬ nas en una gran caja fuerte del Palacio Arzobispal y otras, como la urna del Jueves Santo, pasaron a los depósitos de Bescanó. Todos los objetos evacuados se recuperaron felizmente en buen estado de conservación, excepto las coronas de la Virgen del Claustro, de cuyo paradero nada se ha sabido, y la custodia moderna, que reci¬ bió muchos daños y abolladuras y perdió, según parece, algunas joyas de las que tiene engastadas. MUSEO DIOCESANO Los planes de organización del Museo de Arte Medieval, que ha¬ bía proyectado la Generalidad, no llegaron apenas a iniciarse, por lo que las colecciones del Museo Diocesano casi no fueron tocadas durante el primer ano y medio de la guerra. Al hacerse el traslado del Museo Arqueológico a su nuevo local se dispuso que fuesen incorporados a sus colecciones todos los objetos pertenecientes a las culturas antiguas, y, de acuerdo con esta disposición, se sacaron del Museo Diocesano el monetario y los objetos prehistóricos y romanos más importantes, a los que siguieron los magníficos fragmentos del friso del templo de Júpiter y el mirhab árabe, que estaban empotrados en los muros del Claustro. Mientras tanto las piezas medievales y modernas del Museo Arqueoló¬ gico pasaban al Claustro de la Catedral y a otras dependencias del que había de el Museo de Arte Medieval. ser En abril de 1938 la Generalidad, en su descabellado plan de pre¬ tendida defensa del Patrimonio Artístico, destinaba para depósito de los objetos de los Museos de nuestra Provincia la finca de Montfullá, ,en 55 Bescanó, provincia de Gerona, yordenaba el traslado de las mejores colecciones del Museo Diocesano a dicho depósito. Aunque en la mis¬ ma Catedral habrían podido encontrar lugares seguros y a cubierto se de los posibles peligros de la guerra, se cargaron precipitadamente en varios camiones enviados por la Generalidad, la rica colección de reta¬ blos góticos, los tapices y el paño mortùorio de Poblet, la imagen de la Virgen del retablo de Borrassà y las piezas góticas de orfebrería e in¬ dumentaria litúrgica. Poquísimos objetos pudieron ser debidamente em¬ balados, y los que contemplaban con angustia impotente la evacuación de nuestros tesoros de arte, sólo pudieron esforzarse en procurar que las piezas fuesen colocadas y envueltas con cuidado a fin de que el viaje se hiciera con mínimum de garantías de seguridad. Los camiones un llegaron a Bescanó sin ningún grave incidente, y allí fueron finalmente embalados la mayor parte de los objetos, dispuestos para ulteriores traslados. Alg o más tarde, siguiendo los criterios de los dirigentes de la eva¬ cuación del tesoro artístico, se retiraron de Bescanó los tapices y las tablas más' importantes para ser trasladadas a Darnius, lugar más cerca¬ no a la frontera, y en donde se estaba concentrando una selección de los objetos mejores de los Museos de la España roja. Una de las mejores piezas de la Pinacoteca gótica de este Museo, la tabla de los Santos Juanes, del pintor tarraconense Ramón de Mur, que se encontraba desde mayo de 1936 en el taller del restaurador Sr. Sutrá, en Figueras, fué recogida por la Generalidad para ser llevada a la exposición de Arte Catalán, que organizaron los rojos en la «Mai¬ son Laífitte», en París. Devuelta a España junto eon todos los objetos de aquella exposición en agosto de 1939, reingresó en el Museo Diocesa¬ no en octubre del mismo año. Aun hicieron los rojos otra expedición a última hora, alrededor del 6 de enero de 1939, cuando las tropas nacionales se asomaban ya al Campo de Tarragona, en la que salieron algunos retablos del último período del gótico y principios del Renacimiento, que fueron dejados en el depósito de Bescanó, y de donde, gracias a Dios, nada pudieron llevarse los rojos hacia la frontera, debido a la rapidez del avance del 36 Ejército de Franco; por más que el depósito pasó por serios peligros durante el paso de numerosos grupos en retirada, que quisieron repeti¬ das veces destruir aquellos tesoros de arte, llegando incluso a pegar fuego a la finca, el cual fué extinguido gracias a la rápida y denodada intervención de los señores Admetller y .Burgueta, quienes, como em¬ pleados de los Servicios de la Generalidad en Tarragona, fueron obliga¬ dos a seguir con las últimas expediciones, logrando, con todo, quedarse en Bescanó, donde, de acuerdo con el Sr. Comisario de Zona del Ser¬ vicio de Defensa del P. A. N., Kan permanecido basta la total recupe¬ ración de los objetos guardados en aquel depósito. Esta se bizo tras grandes dificultades por la escasez de medios de transporte, en diver¬ sas expediciones en enero y febrero de 1940. El Depósito de Darnius, más cercano a la frontera, permitió a los rojos la evacuación de mucbos objetos, que entraron en Francia y llega¬ ron a Ginebra; entre ellos salieron algunos de los tapices; otros, la ma¬ yor parte, fueron encontrados en un camión abandonado en la carrete¬ ra, que no pudo seguir el viaje a causa de una avería, siendo llevados a Figueras primero y luego a Barcelona y trasladados a Tarragona en abril de 1939; entre ellos se encontraba el gran tapiz llamado de «Las Potestades». Los tapices restantes, con el paño mortuorio de los Cardo¬ na, recuperados en Ginebra y llevados a Madrid, fueron reintegrados a la Catedral a mediados de 1940 después de baber figurado en la ex¬ posición organizada en la Lonja de Zaragoza durante las fiestas del Cen¬ tenario del Pilar. LAS IGLESIAS DE TARRAGONA Ninguna iglesia capilla de Tarragona escapó a la acción icono¬ o clasta de los primeros días de la revuelta. Algunas fueron incendiadas, sufriendo graves daños las respectivas fábricas; de la mayor parte de ellas se sacaron fuera los retablos y mobiliario litúrgico, que fué que¬ mado en las plazas, quedando más o menos intactos los edificios, que fueron utilizados para diversas finalidades. Nos referimos solamente a aquellas que guardaban algún retablo u objeto importante o tenían un interés particular. 57 Parroquia de San Francisco.—Pereció en la destrucción de sus rçtablos, cl Santo Cristo, del siglo XVIII, tallado en madera; fué sal¬ vada una imagen de la Virgen del Carmen, escultura en madera fina¬ mente policromada, del siglo XVII. Iglesia de San Lorenzo.—Fué asaltada durante la noche del día 21 de julio. Con exposición de su vida, un celoso cofrade del Santo Sepul¬ cro, pudo retirar la imagen yacente de Cristo, valiosa escultura en ma¬ dera, del siglo XVII, la cual tuvo escondida en su casa hasta la libera¬ ción de Tarragona. También pudo recoger el cáliz gótico de plata dorada y cincelada, del siglo XV; pero hubo de entregarlo ante las amena¬ zas que recibió de los policías del Frente Popular, siendo luego deposi¬ tado en el Banco de España, de donde pasó a los depósitos de Museos. Se conservó y ha sido recuperado. Al día siguiente se terminó la destrucción de los altares e imágenes, y, ya a punto de ser echado al fuego, el retablo de Santa Magdalena, de últimos del siglo XV, pudo ser arrebatado de las manos de los in¬ cendiarios y llevado al Museo; la imagen de la Santa titular, escultura en madera policromada, contemporánea del retablo, había sido ya rota a hachazos y quemada. El retablo se ha recuperado en buen estado de conservación y ha sido reinstalado en esta iglesia. Iglesia del Carmen (Carmelitas Descalzas).—Esta iglesia, gracioso ejemplar del estilo rococó, fué asaltada por los revolucionarios el día 22, los cuales destrozaron todos los retablos, algunos de ellos notables y de estilo barroco. Abandonada completamente, después que la piqueta revoluciona¬ ria demolió el contiguo, quedó a merced de la chiquillería, convento que poco a poco destruyó el tejado de las naves y cúpula de la iglesia, para retirar las vigas, de las que hacían lena para el fuego. Con ello, la decoración interior del templo ha sufrido daños irreparables. Se salvaron algunos cuadros del convento, que se han recuperado. Iglesia Convento de Santa Clara.—Uno de los primeros actos y de la revolución marxista en Tarragona fué el incendio de estos edifi¬ cios, levantados en el siglo XVII; inmediatamente después se empezó la 58 demolición total de los mismos. Durante los trabajos de derribo, apare¬ cieron, usados como material de construcción, tres fragmentos de un sarcófago paleocristiano, que han ingresado en el Museo Arqueológico y serán publicados oportunamente. Iglesia de Nazaret.—Fué quemado su retablo mayor, obra.de Bo- nifás, labrado en 1759, y bárbaramente destruido el venerado Santo Cristo de la Sangre. Las esculturas de la fachada, del siglo XVI, se han conservado. Capilla de San Magín.—Se conservó de la destrucción, pero con algunas mutilaciones, la pintura mural del Santo titular, obra del siglo XVI. Asimismo pudieron salvarse muchos exvotos, ejemplares intere¬ santes de arte popular, y la mayor parte de maquetas de barcas y na¬ vios, los mejores de los cuales fueron llevados a Barcelona para el Mu¬ seo Naval que la Generalidad organizaba en el edificio de Atarazanas. Capilla de San Pahlo.—Fué lamentablemente mutilada la imagen de San Pablo, escultura en piedra policromada, del siglo XIV, que, procedente del Museo Diocesano, habia sido colocada en esta capilla pocos años antes, en una acertada restauración de la misma. Cuando el Seminario fué ocupado como cuartel, se levantó un muro de ladrillos alrededor de la capilla para preservarla de posi¬ bles daños. Otras iglesias.—En el incendio del mobiliario litúrgico de otras iglesias de Tarragona hay que lamentar la destrucción de los retablos de San Pablo y Santa Tecla, de la Capilla del Hospital y el retablo mayor de la iglesia de San Miguel, obras del escultor tarraconense Vicente Roig. CRUZ DE SAN ANTONIO Ante la amenaza de su destrucción, intentada repetidas veces por elementos extremistas, fué desmontada por la brigada municipal. Su de¬ licado fuste, empotrado fuertemente en el nudo y en el pedestal tuvo que ser roto en los dos extremos. Quedó guardada durante varios me¬ ses, parte en la puerta ciclópea del Paseo de San Antonio y parte en 39 un almacén del Ayuntamiento en la Bajada del Rosario, en donde, el crucifijo y el nudo, arrinconados en el suelo, se libraron por milagro de nuevas mutilaciones. Más tarde fué llevada a los claustros de la Cate¬ dral, de donde ha salido debidamente restaurada para ser repuesta en su lugar primitivo. BIBLIOTECA PROVINCIAL Las salas de la Biblioteca Provincial, situadas en el piso superior del Palacio de la Diputación, fueron convertidas, desde el primer mo¬ mento, en almacén de vestuario para los milicianos rojos. Las estanterías de los libros se vieron escondidas por verdaderos muros de paquetes y de cajas; y abandonadas por completo las series más interesantes de libros, como los de la Biblioteca de Don Pedro de Aragón, que se en¬ contraban en armarios abiertos, y expuestas a todos los peligros de po¬ sibles depredaciones. Por fortuna los armarios de los manuscritos e in¬ cunables permanecieron cerrados y, por el momento, no interesaron a' nadie. El 5 de febrero de 1937 se hizo cargo de la Biblioteca el Servicio de Cultura de la Generalidad, disponiendo el traslado de los fondos al Palacio Arzobispal, en donde tendrían que guardarse hasta su instala¬ ción en la futura Biblioteca. Esta se proyectó en las dependencias de la planta baja y primer piso del claustro de San Pablo en el Seminario Pontificio, proyecto que no llegó a realizarse ni aun a iniciarse, no obstante haber sido consignada una cantidad importante para tal fin, porque al mes siguiente fué ocupado por los militares este edificio y destinado a cuartel. El traslado de los libros se hizo con la acostumbrada precipitación y,llevados al Palacio Arzobispal, fueron amontonados los paquetes en una sala del segundo piso, quedando en este lastimoso estado hasta que más tarde pudieron ser colocados algo más convenientemente en armarios. Los incunables, manuscritos y Pedros de Aragón se empaquetaron más cuidadosamente en embalajes de cartón y, poco tiempo después de trasladados, se dispusieron ordenadamente en estanterías, dejándose 40 guardados en una habitación cerrada del segundo piso del Palacio. Cuando las evacuaciones del tesoro artístico de abril de 1938, se logró dejarlos en Tarragona, siendo entonces almacenados en la peque¬ ña sacristía de la capilla de los Santos Cosme y Damián, en la Catedral, lugar que reunía todas las condiciones de seguridad y de protección; pero no escaparon a la evacuación de enero de 1939, en que, car¬ gados en camiones de los carabineros, fueron trasladados a Bescanó. Cuando las tropas nacionales penetraban en la provincia de Gerona, estuvieron en gran peligro de seguir el camino de la frontera; ya muchos de ellos estaban cargados en un bibliobus de la Generalidad, pero éste fué necesario para la precipitada huida del personal de la Consejería de Cultura, siendo descargados los libros, que se quedaron en la finca de Montfullá. Fueron recuperados y reintegrados a Tarrago¬ na, en la primera de las expediciones hechas para recoger el tesoro ar¬ tístico de nuestra ciudad, sin que, gracias a Dios, se haya de lamentar la desaparición o extravío ni daño notable de ninguno de ellos. BIBLIOTECAS DEL SEMINARIO' Se conservó casi intacta la Biblioteca principal del Seminario, siendo retirada de susdependencias al ser ocupado el Seminario por los soldados, y depositada, primero en el Palacio Arzobispal, y más tar¬ de en las casas de los Canónigos, donde se han conservado hasta la li¬ beración de Tarragona. Sus dos Biblias manuscritas, una en dos tomos, con miniaturas de gran valor y la otra en nueve tomos, con glosas y notas marginales, ambas de finales del siglo XIII, habían sido retiradas desde mucho antes de la Biblioteca y se encontraron en el Palacio Arzobispal. Ambas fue¬ ron evacuadas de Tarragona, la primera en abril de 1938, siguiendo la suerte de los tapices y piezas mejores del Museo Diocesano, y la otra en enero de 1939, junto con los manuscritos e incunables de la Biblio¬ teca Provincial. Se han recuperado satisfactoriamente conservadas. Peor suerte le cupo ala Biblioteca Circulante «Antonio Agustín», que tenía su sede y administración en el Seminario: sus ficheros, fruto del paciente trabajo de muchos años, fueron esparcidos por los suelos. 41 pisoteados y dispersados por las turbas que asaltaron el Seminario el día 22 de julio; sus colecciones de revistas saqueadas durante las breves semanas en que el Seminario estuvo destinado a Hospital de Sangre. Buena parte de sus fondos bibliográficos pudieron ser salvados y guar¬ dados junto a la Biblioteca del Seminario. OTRAS BIBLIOTECAS DE TARRAGONA Al ser asaltadas las diversas residencias de religiosos de Tarragona fueron saqueadas sus bibliotecas; algunas, como la de los Padres Capu¬ chinos, en la cual se guardaban algunos manuscritos y libros raros, fueron casi completamente consumidas por el fuego; otras tan impor¬ tantes como las de los PP. Carmelitas, Jesuítas y del Corazón de María, perdieron una parte considerable de sus fondos. Una cosa semejante ocurrió con los libros de muchos particulares al ser incautados sus pi¬ sos, que hubieron de abandonar ante la persecución revolucionaria. En octubre de 1936 la Comisaría Delegada de Defensa del Patri¬ monio Artístico y Cultural de la Generalidad empezó a recoger los libros que hasta entonces se habían salvado para formar las llamadas «Bibliotecas del Pueblo» y a almacenarlos, después de ligeramente cla¬ sificados por materias, en los depósitos constituidos en las casas de los Canónigos, consiguiendo así salvar estos libros del destino a que esta¬ ban condenados, de servir para pasta de papel. Como el proyecto de la instalación de las Bibliotecas en el Semi¬ nario no pudo llevarse adelante, estos ingentes montones de libros, atados en paquetes para evitar su dispersión, quedaron semiabandona- dos y casi sin ningún cuidado, en las casas de los Canónigos, después de sufrir los daños de varios traslados de un lugar a otro de las referidas casas. Así fueron encontrados por el Servicio Nacional de Recuperación Artística al ser liberada Tarragona cuyos delegados, en sus informes, calcularon en unos 130.000 el número de volúmenes almacenados en los diversos depósitos. Después de laboriosísimas operaciones de clasificación y reconoci¬ miento, buena parte de ellos han podido ser devueltos a sus legítimos propietarios. 42 ARCHIVO MUNICIPAL El Archivo Histórico del Ayuntamiento no pasó ninguna vi- por eisitud notable durante los primeros tiempos de desorden, ni sufrió perjuicios, gracias a la vigilancia llena de peligros del Archivero Sr. Salas. Por Deereto de la Generalidad se creó el Archivo Histórico de la Ciudad, al que debían pasar todos los fondos históricos de los Archivos de Tarragona y cuya instalación se proyectaba en la casa Montoliu de la calle de Caballeros. Los fondos antiguos del Archivo Municipal pu¬ dieron ser retenidos en su local del Palacio del Ayuntamiento hasta que, ante la perspectiva de la aproximación de la guerra a nuestra Provincia, se creyó necesario trasladarlos a otros lugares menos peligrosos, y, emba¬ lados en cajas sus fondos principales, fueron llevados al Palacio Arzobis¬ pal y concentrados en las salas del Archivo Histórico Archidiocesano. Puede contarse con la integridad de los fondos históricos del Ar¬ chivo Municipal, pues se encuentran todavía en las cajas en que fueron guardados durante el período rojo. ARCHIVO CAPITULAR Está instalado magníficos armarios en una sala situada sobre el en vestíbulo de la Sala Capitular. No sufrió ningún daño en los primeros momentos. Se hizo un inventario de sus fondos, y los legajos y volú¬ menes se ataron en fueron provistos de etiquetas de orden paquetes y para el caso de evacuación; se concentraron, además, en sus armarios todos los libros, legajos y documentación que se hallaba en diversas oficinas de la Secretaría y Tesorería del Cabildo. No fué sacado de su sede primitiva y se ha conservado en su integridad. ARCHIVO HISTÓRICO ARCHIDIOCESANO Y ARCHIVOS ECLESIÁSTICOS El Archivo Histórico Archidiocesano, de extraordinaria importan¬ cia por estar formado principalmente con los fondos antiguos de los archivos parroquiales del Arzobispado, estaba muy bien instalado en una sala de la planta baja del Palacio Arzobispal, y, en otras dependen¬ cias de las oficinas eclesiásticas del mismo Palacio, se hallaban conve- 43 nientemente dispuestos los Arcliivos de la Curia y de Secretaría de Cámara, entre los cuales había también algunos fondos antiguos de gran interés. Por una Providencia especial no fueron tocados" por las turbas que asaltaron el Palacio durante los primeros días de la revuelta. Habiendo sido destinado el Palacio Arzobispal a sede del Museo Arqueológico, todos estos Archivos debían pasar a nutrir los fondos del Archivo Histórico de la Ciudad. Previo un somero inventario de los mismos, se ataron los libros y legajos en paquetes acompañados de etiquetas, en las cuales iba indicado el fondo a que pertenecían y la numeración correlativa de sus cotas lo posible el para conservar en orden que habían estado clasificados, quedando así dispuestos para en su traslado al nuevo local, o para ser evacuados fuera de Tarragona. No adelantándose en lo más mínimo las obras del proyectado local del Archivo Histórico de la Ciudad, a principios del 1938, fueron concen¬ trados todos los fondos en la sala del Archivo Histórico Aréhidiocesano y colocados los paquetes en montones sobre tarimas los armarios. entre En mayo del mismo año estuvieron a punto de ser evacuados junto con el tesoro artístico, pero sorteado este peligro y para evitar posibles devastaciones a que pudieran dedicarse las turbas o la solda¬ desca en trances difíciles de la Ciudad, fueron aparedadas las puertas del Archivo, quedando solamente una comunicación disimulada por una escalera interior de servicio. Felizmente, la liberación de Tarragona los halló indemnes y con¬ servados en su integridad, aunque todos gravemente desordenados y mezclados, excepto los fondos del Aréhivo Histórico Aréhidiocesano, que habían sido dejados en sus mismos armarios y sin cambiar esen¬ cialmente su colocación. ARCHIVO DE HACIENDA Instaladoel edificio de la Aduana vieja, próximo al puerto, en hubo de sufrir los efectos de los bombardeos sobre los objetivos milita¬ res y estratégicos de la partebaja de la ciudad. En uno de ellos cayó una bomba sobre el edificio y precisamente sobre el despacho del archive¬ ro, en donde parece que se guardaban los fondos más interesantes, con 44 documentación de los Monasterios bienes eclesiásticos de la Provincia, y ingresados en el Archivo con motivo de las desamortizaciones del siglo pasado. Con ello se vino abajo la cubierta de la sala mayor, quedando gran parte de los papeles esparcidos y mezclados con las ruinas y ex¬ puestos los fondos a la intemperie durante larguísimo tiempo. Con grandes dificultades, en parte por el estado ruinoso del edi¬ ficio, en parte por la falta de medios, se han hecho investigaciones y búsquedas para tratar de salvar los fondos interesantes, pero ante la magnitud del desastre y de las desagradables vicisitudes por que han tenido que pasar estos trabajos, que se han visto interrumpidos repetida¬ mente, se abandonó por fin toda investigación, dándose por perdidos los expresados documentos. Se han tenido entretanto noticias vagas de que habían sido saca¬ dos durante el período rojo, antes del bombardeo que afectó al Arábivo,-" pero no se han podido confirmar estos rumores, que dejarían la espe¬ ranza de recuperar para Tarragona parte de su riqueza documental. ARCHIVO DE PROTOCOLOS También sus fondos antiguos debían pasar al Aréhivo Histórico de la Ciudad, pero por el retraso de la instalación de éste en la casa que se le destinaba, por estar ocupada por refugiados, seguía en el piso de la casa n.° 77 de la Rambla del Generalísimo, en donde había sido tan bien instalado tiempo atrás por el Notario Sr. Loperena. Una entidad revolucionaria exigió en marzo de 1937 que fuese desalojado el expresado piso, amenazando incluso con echar por los balcones los legajos del Aréhivo. Hubo, pues, de ser sacado con toda prisa de allí y transportado a los depósitos de la Delegación de Cultura de la Generalidad y almacenado en una de las casas de los Canónigos, que había sido destinada a depósito de libros. Más tarde fué de nuevo trasladado y concentrado en el local del Aréhivo Histórico Aréhidiocesano, en donde se ha conservado ínte¬ gramente. Pedro Batlle Huguet, Pero. Director del Museo Diocesano. 45 CAPÍTULO SEGUNDO LOS MONUMENTOS, MUSEOS, IGLESIAS Y OBJETOS ARTÍSTICOS DE LA PROVINCIA Y ARCHIDIÓCESIS DE TARRAGONA, EXCEPTO TORTOSA Y SUS COMARCAS Desde el día 21 de julio de 1936 y, en general, durante la pri¬ mera semana del Movimiento, los revolucionarios de todos los pueblos de la Provincia y Arzobispado de Tarragona procedie¬ ron a la incautación de los templos, al saqueo de sus dependencias y a la destrucción de los altares, retablos, imágenes y mobiliario litúrgico, todo lo cual fué quemado en muchos casos en el mismo interior de las iglesias, causando danos gravísimos a sus fábricas.- Con estas devastaciones e incendios desaparecieron multitud de objetos y monumentos de Arte. Si bien es verdad que desde muchos años antes se habían ido recogiendo poco a poco en el Museo Diocesano los objetos, pinturas, esculturas, joyas litúrgicas, etc., que, por su espe¬ cial valor y antigüedad merecían una atención cuidadosa, y, por no ser indispensables para el Culto, podían ser retirados de las iglesias, no es menos cierto que un número muy notable de imágenes de especial devoción, particularmente marianas, retablos que se conservaban con todo su esplendor, piezas de orfebrería de todas épocas y en perfecto uso, estaban esparcidas por nuestras parroquias. Una inmensa parte de estos tesoros de Arte se perdieron, pese a los intentos de proteeción por parte de la Comisaría del Patrimonio Artístico de la Generalidad, que comenzó a actuar cuando en la mayoría de los pueblos se había consumado ya la obra de destrucción, y llegó tarde para evitar la pér¬ dida de un crecido número de imágenes marianas de los siglos XIII al XV, de otras piezas de escultura gótica y renacentista y de algunos retablos pintados de la segunda mitad del siglo XV y del siguiente, para no citar las destrucciones más sensibles en monumentos y en obje¬ tos de los antiguos estilos. 47 Los perjuiciosdel tesoro artístico de nuestra Provincia y Arzo¬ bispado hubieron de acrecerse más aún con las pérdidas y extravíos de algunos objetos que habían podido ser conservados y recogidos en los Museos de Tarragona y que luego fueron evacuados a los Depósitos llamados de protección, que la Generalidad dispuso en las regiones de la provincia de Gerona. No obstante la diligencia e interés del Servicio Nacional de Recuperación Artística, algunas piezas no han podido ser halladas, o, por lo menos, reconocidas hasta el presente, excepto conta- dísimos casos, en las concentraciones de objetos de Arte que diého Servicio ha venido organizando para facilitar la labor de identi¬ ficación. En las páginas que hacemos mención de las poblaciones y siguen parroquias de nuestro Arzobispado y de nuestra Provincia, excepto las regiones pertenecientes al Obispado de Tortosa, que, según los datos que poseemos, tenían monumentos u objetos artísticos de notable valor, y nos referimos solamente a la suerte que ha cabido a los mismos, sin detallar pormenores, que, aunque serían muy interesantes para otros una crónica completa de la acción destructora de los rojos, nos apartaría del plan concreto que nos hemos prefijado. ALBARCA Fué destruida una imagen de piedra policromada de la Virgen con el Nino, del siglo XV, veneraba en la Ermita de Nuestra que se Señora del Montsant, del término de esta parroquia. ALBI Fueron destruidos los retablos: el mayor con una imagen yacente de la Virgen, atribuida a Bonifás. Fué también derribada la cruz de término, que era de valor artístico. ALBIOL Además del notable retablo mayorbarroco, ha sido destruida una imagen de la Virgen con el Niño, del tipo de las sentadas, de piedra policromada, del siglo XIV. Ha desaparecido también una imagen 48 barroca de la Virgen, tallada en madera, procedente de la Ermita de las «Virtuts». ALCOVER Iglesia parroquial.—Adornaba su altar mayor un monumental retablo barroco, obra del siglo XVII, con magníficas esculturas y relie¬ ves de madera dorada y policromada; en él habían trabajado el artista Domingo Rovira, de San Feliu de Guíxols, y en las esculturas del zó¬ calo, labradas en alabastro, el tallista Francisco Grau, de Manresa. Fué incendiado en el interior de la iglesia y completamente destruido por las llamas, dañándose gravemente la fábrica. No sufrió daños de consi¬ deración la composición arquitectónica del portal. Se ha conservado y recuperado la orfebrería religiosa, entre cuyas piezas se cuenta una preciosa arquilla gótica del siglo XIV, de plata repujada. Iglesia de la Sangre.—Uno de los más interesantes edificios romᬠnicos de la Provincia, (relativamente pobre en construcciones de este estilo), que fué levantado en el siglo XII-XIII. No fué tocado por las turbas en sus primeros momentos de furor iconoclasta, pero empezó a caer bajo la fría piqueta de la urbanización revolucionaria, que se pro¬ puso abrir una plaza en el sitio que ocupaba tan venerable monumento. Iniciado ya el derribo, con grave daño de la bóveda, las gestiones de la Comisaría de Monumentos de la Generalidad en Tarragona obtuvieron que fuese suspendido. Más tarde, entrado el año 1937, el Ayuntamiento de Alcover, mal aconsejado por un técnico de la Generalidad, que se permitió opinar, sin examinar de cerca el edificio, determinó derribar una vieja casa que le estaba adosada, la eual afeaba ciertamente el mo¬ numento, pero que servía de contrafuerte al empuje de sus castigadas bóvedas. Al ser privado de este sostén, el edificio se derrumbó easi por completo, quedando en pie solamente un muro lateral y parte del ábside. Este templo guardaba joyas valiosísimas. El coro estaba asentado sobre un magnífico artesonado del siglo XIV, con vigas visibles rica¬ mente policromadas, con temas muy variados y de alto valor artístico, representando flores, pájaros, ángeles, guerreros, centauros, dos bustos de rey y reina; las ménsulas de madera estaban delicadamente talladas 49 en forma de cabezas humanas. Fué desmontado sin ninguna precaución al empezarse el derribo de la iglesia, quedando abandonadas las vigas y ménsulas en un almacén y destinadas a ser aprovechadas como made¬ ra, con lo cual se perdió casi completamente su decoración polícroma. Se pudieron recoger algunas de estas piezas que se llevaron lamentable¬ mente deterioradas a los depósitos de los Museos de Tarragona. El altar mayor estaba compuesto con elementos de un retablo gó¬ tico, con varias tablas pintadas, de fondos dorados y estofados y com¬ posiciones de grandes y bellas figuras en escenas de la vida de Jesucristo y de la Virgen; era obra documentada del pintor Jaime Ferrer y ejecu¬ tada en 1457. Vencidas con grandes dificultades las resistencias del Ayuntamiento rojo, que pretendía negociar con este tesoro, fué trasla¬ dado a Tarragona y depositado en la Catedral, de donde salió evacuado hacia la provincia de Gerona. No ha sido recuperado. Otro retablo antiguo, en forma de antipendio, con las imágenes de San Juan y Santa Margarita, de la primera mitad del siglo XIV, con las figuras de los dos titulares y escenas de sus historias, ha seguido la mis¬ ma suerte que el anterior. Estaba montado en un altar lateral, en el que se veneraba una bellísima imagen de la Virgen con el Niño, llamada de la «Magrana», tallada en madera y finamente policromada, obra de la segunda mitad del siglo XV. Al ser echada al suelo desde su hornacina, se le rompió la cara en su parte más noble y fué dejada en la calle, su¬ friendo largos días de intemperie y perdiendo completamente su mag¬ nífica policromía. En este triste estado pudo ser recogida y llevada a los Museos de Tarragona.. ALFORJA Entre los objetos notables que fueron destruidos en la iglesia parro¬ quial, merece especial mención una imagen de piedra policromada de la Virgen sentada con el Niño, del siglo XIV. Se salvó parte de la orfebrería religiosa. Santuario de Puigcerver.—La imagen de la Virgen, centro del culto del Santuario, fué quemada; era una talla en madera policromada, que podía datarse del siglo XIII. Se perdió asimismo otra imagen ma- 50 riana, también de madera policromada, del siglo XVII, que se guarda¬ ba en la sacristía. Se ban recuperado las joyas de la Virgen, entre las que hay varias piezas de oro con piedras finas, del siglo XVIII, y las coronas, moder¬ nas, labradas en plata con joyas de oro engastadas. ALIÓ Fueron destruidos un crucifijo de gran tamaño, de últimos del siglo XVII, tallado en madera, y el retablo e imagen de la Virgen del Rosario, atribuidos a Bonifás. ALMUSARA Se conservó y recogió por los servicios de Museos, una imagen sentada de la Virgen con el Niño, del siglo XIV, de piedra policromada, que había sido decapitada y mutilada por los rojos. ALTAFULLA El retablo mayor barroco fué incendiado el interior de la iglesia en por los marxistas y el templo bombardeado por el ejército rojo en reti¬ rada, quedando gravemente dañado. En el incendio se perdieron también siete lienzos atribuidos al pintor Viladomat, que decoraban los muros de la capilla del Sacramento. Varios retablos barrocos de las capillas laterales, que se libraron del primer incendio y estaban destinados a los Museos de Tarragona, fueron destruidos y quemados por los soldados de la Columna Medrano, en 1937. Se ha recuperado la orfebrería litúrgica, que estaba integrada por algunas piezas de interés, como dos platos petitorios con imagen de San Isidro y San Antonio, finamente cincelados (siglo XVII). De la ermita de San Antonio se salvaron algunas maquetas de barcos, que fueron llevados al Museo Naval de Barcelona. No se han recuperado. ARBECA En la destrucción del mobiliario litúrgico de su iglesia parroquial, perecieron el monumental retablo mayor barroco, un grupo escultórico 51 del Santo Sepulcro, de piedra, del siglo XVI, y el magnífico Santo Cristo de tamañonatural, tallado en madera y policromado, del siglo XVI. Ha perdido todas sus joyas del culto, entre las cuales se contaban algunas piezas notables del período barroco. ARBÓS Fué incendiada laiglesia parroquial, quedando destruidos sus reta¬ blos barrocos, ellos el de los Santos Mártires, del escultor Ama¬ entre deo, y sufriendo danos la fábrica, del siglo XVI. Los restos de edifica¬ ción románica y de una pintura gótica con el árbol de la vida, de la eapilla de los Dolores, están conservados. ARGENTERA Fué derribada destruida una imagen de San Bartolomé, de estilo y Renacimiento, que estaba en la fachada de la iglesia. La cruz procesio¬ nal plateresca, del siglo XVI, de plata dorada y repujada, se salvó y ha sido recuperada. BAÑERAS El incendio causó daños en la fábrica gótica de suparroquia y destruyó todos los retablos, varios de ellos barrocos, y una imagen de la Virgen, tallada en madera y policromada, del siglo XVI; quedó tam¬ bién destruida la interesante pila bautismal de piedra eon motivos deco¬ rativos de sabor románico. Se ha perdido una cruz procesional de plata, de estilo gótico. Fué devastada también la iglesia del Priorato, eon la completa destrucción de la imagen románica de la Virgen y profanación de las sepulturas. BARBARÁ Entre los objetos quemados se perdió una bellísima imagen de la Virgen del Rosario, tallada en madera y policromada. Se ha salvado y sigue en su lugar, en la hornacina del portal de la iglesia, una imagen de la Virgen, del tipo de las sentadas, del siglo XIV. 52 BELIANES queda una tabla pintada del retablo mayor plateresco, que Sólo fué quemado con los demás de la iglesia. Se ha podido recuperar un incensario gótico y una custodia barroca, que habían sido arrebatados junto con las otras joyas litúrgicas. BELLTALL Se ha conservado gran parte de la orfebrería litúrgica de la iglesia, ' pero hay que lamentar el extravío de un copón gótico, en forma de ar¬ quilla con pie. BIURE Los rojos derribaron la cruz de término, que era de valor artístico. Se conservan losfragmentos de la misma y podrá ser reconstruida. BONASTRE perdido sus retablos, algunos de los cuales eran ejemplares Ha apreciables del período barroco. Pero se han podido recuperar sus obje¬ tos de orfebrería litúrgica, entre ellos, una cruz procesional de plata dorada y estilo gótico, y una Veracruz-Custodia de plata, del siglo XVI. BORJAS DEL CAMPO escondida, y así se salvó de la destrucción, la imagen de la Fué Virgen de la Ermita de la Riera; es una escultura de la Virgen con el Niño, del tipo de las sentadas, de madera policromada, del siglo XIV. La parroquia ha conservado algunas piezas barrocas de orfebrería litúrgica. BRÁEIM Fué quemado un retablo plateresco, con la imagen de la Virgen, tallada en madera, del siglo XVII, en la ermita de Loreto. En la parro¬ quia se han conservado algunos retablos barrocos, pero sin las imágenes, CABACÉS Se salvó un interesantísimo retablo pintado, del primer tercio del siglo XV, que fué trasladado a Tarragona, pasando luego a los depósi- 55 tos de Bescanó (Gerona) y devuelto por el Servicio de Recuperación Artística. Se ha conservado y recuperado la orfebrería litúrgica, con varias piezas góticas de gran interés. CABRA DEL CAMPO Fué destruido el célebre Santo Cristo, magnífico ejemplar gótico del siglo XV, tallado en madera y policromado. CALAFELL Handesaparecido todos sus objetos de orfebrería litúrgica, entre ellos una Vera-Cruz de plata dorada con esmaltes, y un portapaz, ambos de estilo gótico. Fué destruida la imagen de la Virgen de la Cueva, del tipo de las sentadas, ejemplar restaurado del siglo XIII. La iglesuela románica del Cementerio no sufrió daños. CAMBRILS En el incendio del mobiliario litúrgico de la iglesia parroquial pe¬ recieron todos los retablos, notables la mayor parte de ellos, entre los que se destacaban el mayor y el de San Pablo, de estilo plateresco, con relieves tallados en madera. En la ermita de Nuestra Señora del «Camí» se quemaron un relieve del altar mayor y una tabla gótica con Santa Ana, del si¬ glo XV. LA CANONJA En la iglesia parroquial fueron destruidos todos los retablos eon sus imágenes; de uno de ellos, que tenía tablas pintadas del siglo XVI, no se conserva más que la predela. De la iglesia de Mas Ricart se salvó una imagen de la Virgen con el Niño, de madera policromada, del siglo XVI. CAPAFONS Procedente de la ermita de Barruelles, se veneraba en la iglesia parroquial una imagen de la Virgen con el Niño, de alabastro policroma- 64 do, del siglo XV. Parece que no fué destruida, pero, incautada por el Comité revolucionario local, no fué entregada a ningún Museo y se considera extraviada. CASTELLVELL En el incendio de la iglesia se perdieron algunos retablos barrocos y en la ermita de Santa Ana fué destruido el retablo mayor, plateresco, con tablas pintadas de últimos del siglo XVI. CATLLAR Ha perdido algunos retablos barrocos notables. CIURANA Laiglesia, de fábrica románica, con relieves interesantes en el tim¬ pano del portal, no Ka sufrido ningún daño. Todos sus retablos, el ma¬ yor con tablas de últimos del siglo XV o principios del siguiente, apro- vecbadas en una recogiposición del siglo XVII, y los laterales barrocos, se conservaron hasta 1938; los soldados rojos en retirada los destruyeron y quemaron, excepto el mayor que se libró de la destrucción con algu¬ nas mutilaciones. También fueron destruidos en la misma ocasión los vestidos de la Virgen, con telas del siglo XVIII. Se salvó la venerada imagen de la Virgen, bellísimo ejemplar tallado en madera y con poli¬ cromia antigua, del tipo de las sentadas, con el Niño en el regazo, de la segunda mitad del siglo XIII; fué llevada a Tarragona y ha sido recuperada. Se han recuperado también las joyas de la Virgen, algunas del si" glo XVIII, de oro y pedrería fina. CLARÁ Perecieron consumidas por las llamas, una imagen de la Virgen con el Niño, del tipo de las sentadas, tallada en madera y policromada, del siglo XIV, y otra de la Virgen del Rosario, de madera dorada y poli¬ cromada, del siglo XVII-XVIII. CONESA Se destruyó el retablo mayor del siglo XVÍI, que tenia un magni- 55 fico grupo escultórico de la Asunción de la Virgen. Se ha conservado, con algunos deterioros, una cruz procesional gótica, del siglo XIV, de plata repujada y cincelada, con medallones esmaltados. Las esculturas góticas, talladas en piedra, de la fachada de la iglesia, formando un gru¬ po con la Virgen y el Nino rodeados de ángeles, se han conservado en su lugar, con algunas mutilaciones. CONSTANTÍ Fueron destruidos todos los retablos de la iglesia parroquial, nota¬ bles dentro del estilo barroco,particular el monumental retablo ma¬ en yor, y los de San Isidro y del Rosario; pero se pudieron conservar mu¬ chas esculturas de los mismos. Se han recuperado también los objetos de orfebrería litúrgica, con bellos ejemplares de los siglos XVII y XVIII. CORNUDELLA Tenía un interesante retablo mayor barroco, que se conservó, des¬ tinado a los Museos de Tarragona, hasta fines de 1936; fué destruido para hacer lefia, por los refugiados, que estaban instalados en la iglesia durante el invierno 1936-1937. Fué destruida también una bella imagen yacente de la Virgen, tallada en madera y finamente policromada, del siglo XVI, que estaba retirada del culto. Falta asimismo una imagen notable de San Juan. Se ha salvado la imagen de la Virgen del Patro¬ cinio, de piedra, con policromía moderna, de últimos del siglo XIV o principios del XV. Se ha recuperado gran parte de la orfebrería religiosa, de los siglos XVII y XVIII y algunas casullas de telas del siglo XVIII. CUNIT La devastación de la iglesia, que destruyó el retablo mayor de es¬ tilo rococó, no ha afectado los restos románicos de la iglesia primitiva existentes en la sacristía. DOSAIGUAS Falta una Vera-Cruz de plata cincelada, del siglo XVI, que al pa¬ recer fué recogida por el servicio rojo del Patrimonio Artístico; otros objetos de orfebrería han sido recuperados. 56 ESBLADA De las dos procesionales de plata repujada, de los siglos cruces XV-XVI, sólo se ha conservado una, que una de las familias del pue¬ blo pudo esconder durante el período marxista. ESPLUGA DE FRANCOLÍ La iglesia antigua, sin culto ya desde mucho tiempo, no ha sufri¬ do daños. En la parroquial fueron incendiados todos los retablos, algu¬ no de los cuales era de la buena época del barroco. Hay que dar por perdidos el riquísimo temo, llamado de los Reyes Católicos, proceden¬ te de Poblet y dos piezas góticas de orfebrería litúrgica. Se ha recupe¬ rado la Vera-Cruz. El crucifijo de marfil, grande y bellísimo ejemplar, pudo ser sacado de las manos de los dirigentes rojos, que intentaban venderlo, y se llevó a Poblet, donde se conserva actualmente. Eue devastada igualmente la ermita de la Santísima Trinidad, pere¬ ciendo un interesante grupo de este Misterio, esculpido en alabastro y datable del siglo XVI. FALSET Además de la destrucción de algunos retablos barrocos estimables, hay que deplorar la pérdida de una custodia gótica de plata y de una magnífica arquilla del siglo XIV, de plata repujada, con delicados relie¬ ves y esmaltes. FONSCALDES Se perdieron en el incendio un retablo con tablas pintadas, del si¬ glo XVI y una imagen de la Virgen del Rosario, de madera policroma¬ da, de la misma época. FORÉS Fué incendiado el mobiliario litúrgico en el interior del templo, notable ejemplar románico del siglo XIII, el cual sufrió mucho de los efectos de la combustión, deteriorándose además varios fragmentos del retablo de piedra, del siglo XIV, que se han conservado. La notable imagen de la Virgen con el Niño, de piedra, con policromía moderna. 57 y que tiene en una inscripción del pedestal la fecha de 1324, fué bár¬ baramente mutilada; se conservan los fragmentos. Una cruz procesional gótica, de plata cincelada, con medallones esmaltados, fué rota en varios pedazos, que se han guardado. En el incendio pereció, entre otros, un retablo, estilo renacimien¬ to, con la imagen de la Virgen del Rosario. Fué derribada una cruz de término, cuyos fragmentos se conser¬ varon, y podrá ser reconstruida. GLORIETA Se salvaron algunos elementos de retablos pintados, del siglo XVI, pero se extraviaron con los traslados hechos en los últimos tiempos de la dominación marxista. Una cruz procesional gótica, de plata, con me¬ dallones esmaltados, fué escondida en el pueblo y se ha conservado. GRATALLOPS Interesantes piezas de orfebrería litúrgica se han conservado y re¬ cuperado en su mayoría. De la ermita de la Consolación fueron des¬ truidos el retablo e imagen de la Virgen del Rosario, del siglo XVII, y otra imagen de la Virgen del siglo XVIEXVIII. GUIMERÀ Se ha conservado la fábrica del templo parroquial, construcción gótica del siglo XIV. Se pudo salvar también la imagen venerada de la Virgen de la Bovera, escultura en alabastro, del siglo XIV-XV, pero perecieron en las llamas todos los retablos de la ermita, notable el ma¬ yor y algunos de estilo barroco, y con ellos un crucifijo interesante. LLORENS DEL PANADES Ha recuperado algunas joyas de orfebrería litúrgica, como la cruz procesional gótica y una Vera-Cruz plateresca, pero ha perdido un par de candeleros barrocos, de plata, del siglo XVII y una imagen de la Virgen, de plata, de las de bandeja. Se conserva también la pila bautis¬ mal, de piedra decorada con relieves de sabor románico arcaico. 58 Las colecciones de arte de la finca de Sabartés, que fueron incau¬ tadas llevadas a los Museos de Tarragona y y Reus, se han eonservado y recuperado casi en su totalidad. MOLNÁS Fué echada a la hoguera una tablita gótica, de fines del siglo XV, con la escena del Calvario. MONTAGUT Tenía dos imágenes góticas, ambas talladas en alabastro y policro¬ madas, una de San Juan, del siglo XIII-XIV y otra de la Virgen con el Nino, del siglo XV, procedente del Santuario de Valldosera, Fueron ro¬ tas en pedazos y echadas al fuego. Se eonservan los fragmentos medio calcinados de la primera, y la otra ha sido reconstruida y restaurada. MONTBLANCH Parroquia de Santa Marta la Mayor.—Su majestuosa fábrica ojival del siglo XIV, con la bella fachada de estilo renacimiento del siglo XVII y algunos elementos góticos, se han eonservado intactas. En el interior del templo se han conservado también el retablo de piedra, del siglo XIV, de los Santos Bernabé y Bernardo, que sufrió algunas mutilacio¬ nes; la imagen de la Virgen llamada del Coro, tallada en madera y poli¬ cromada, del siglo XV-XVI, y cuatro tablas sueltas de un retablo fir¬ mado por Cristóbal Ortoneda y obrado a fines del siglo XVI. Todos los demás retablos e imágenes fueron pasto de las llamas; entre ellos deseollaban el monumental retablo mayor, ejemplar barroco del siglo XVIII y el de San Francisco Javier, del mismo estilo y del siglo ante¬ rior, y un erucifijo de gran tamaño, escultura en madera del siglo XVII. Se han conservado casi todas las alhajas del culto, con piezas nota¬ bles, como una custodia gótica, una cruz procesional plateresca, otras dos barrocas, y dos magníficos relicarios taníbién barrocos. El archivo parroquial ha perdido la mayor parte de sus libros, en¬ tre ellos los más antiguos; el de la Comunidad de presbíteros, muy importante, con cantorales, códices y documentación antigua, parece 59 que no fué destruido, pero no se sabe nada de su paradero y se consi¬ dera extraviado. Parroquia de San Miguel.—Iglesia de fábrica románica, con restos de artesonado del siglo XIV encima de las bóvedas, que no Han sufrido graves daños. Fueron destruidos sus retablos e imágenes, entre ellas un gran crucifijo gótico del siglo XV. Santuario de la Serra.—Sufrió la misma suerte que las otras igle¬ siasde la villa. Se ban salvado, además de algunos fragmentos de reta¬ blos del siglo XVI, la venerada imagen de la Virgen titular, bellísimo ejemplar tallado en alabastro y policromado, de principios del siglo XIV, y la imagen de la Virgen en relieve, del tipo de las sentadas, del siglo XIII, llamada «de la cruz verde». Se ba perdido, aunque parece que no fué destruida, otra imagen de la Virgen, llamada «la pequeña», es¬ cultura en alabastro del siglo XIV. De làs obras destruidas merecen mención el retablo mayor y otro lateral, barrocos, obra del artista Ramón Belart, del siglo XVIII, y el altar del Santo Sepulcro, del siglo XVI. Iglesia del Hospital de Santa Magdalena.—Tenia en el altar ma¬ yor un retablo pintado del siglo XVI, muy estimable, con la imagen de la santa, tallada en piedra, policromada y esculpida por Guillermo Saguer a mediados del siglo XIV, que se salvaron de la destrucción, pero no se ban recuperado y no se tiene ningún indicio sobre ellos. Ermita de San Juan.—En ella se guardaban unas valiosas tallas en madera, de la segunda mitad del siglo XV, representando a San Miguel y a dos Apóstoles y un relieve en alabastro, de estilo renaci¬ miento, con la escena del Bautismo de Jesús en el Jordán, todo lo cual ba desaparecido. MONFERRI La fábrica gótica restaurada de su iglesia parroquial no ba sufrido daños de consideración, pero quedaron destruidos todos sus retablos, el mayor, de estilo barroco, con la fecba de 1770, y un pequeño retablo pintado del siglo XV, muy estimable. Ha perdido además una casulla de 60 terciopelo encarnado con el escapulario bordado, del si glo XVI, un re¬ licario barroco, del siglo XVII y un portapaz gótico. Conserva la cruz procesional gótica de plata, del siglo XIV y un portapaz del mismo es¬ tilo, gemelo del mencionado anteriormente. MONTREAL Fué quemada una curiosa imagen de la Virgen de la Buena Muer¬ te, tallada en madera y policromada, que llevaba la fecha de 1700. MONROIG La fachada plateresca, tenía algún retablo iglesia parroquial, con barroco interesante; todo el mobiliario litúrgico fué incendiado dentro de la iglesia, que sufrió gravísimos daños. Fué también quemada una imagen barroca de la Virgen, del siglo XVIII. MORELL iglesia había sido ya incendiada en el 6 de octubre de 1934, y La se en plena labor de restauración; la nueva acción iconoclasta hallaba de 1936 destruyó el retablo mayor, sugestivo ejemplar del barroco del siglo XVIII, procedente de la Capilla del Corpus Christi de la Cate¬ dral de Tarragona. Desapareció toda su orfebrería litúrgica, con algunas piezas interesantes. PASANANT La venerada imagen de la Virgen, ejemplar del tipo de las senta¬ das, de fines del siglo XIII o principios del XIV, tallada en madera y policromada, fué destruida. Se han recuperado algunas piezas de orfe¬ brería litúrgica y las joyas de la Virgen, pendientes y anillos de oro con piedras finas, del siglo XVIII y XIX; pero se da por extraviada una custodia de plata, de tradición gótica, de principios del siglo XVI. PICAMOIXONS Fué destruido un retablo plateresco, con tablas pintadas, de fines del siglo XVI. 61 PILAS . Fué derribada la cruz de término, de estimable valor artístico, da¬ table delsiglo XVI; se conservan sus fragmentos y es posible su restau¬ ración. Pereció una imagen de madera policromada, de la Virgen del Rosario, del siglo XVIII. PLA DE CABRA Iglesia Parroquial.—Los rojos incendiaron el mobiliario litúrgico en el interior del templo, perdiéndose todos los retablos e imágenes. Iglesia románica.—También Cste interesante edificio del siglo XIII sufrió el incendio en su interior, quedando lamentablemente ennegreci¬ do por el bumo, aunque no dañado gravemente en su estructura ni en sus principales detalles. Convertida más tarde la iglesia en garage, fué mutilado de manera bárbara su bello portal, para ser ensancbada la entrada. Entre los retablos había dos de estilo plateresco del siglo XV, con tablas pintadas. POBLA DE CIÉRVOLES En la iglesia parroquial se veneraba una imagen de la Virgen eon el Niño, bajo la advocación «de la Junquera», de pequeño tamaño, in¬ teresante ejemplar de madera, del siglo XIII, del tipo de las sentadas; fué destruida junto con el retablo mayor, barroco del siglo XVII, en el cual estaba colocada. Fué derribada y destrozada otra imagen de la Virgen, tallada en piedra, del siglo XIV, en la fachada de la iglesia vieja. POBLA DE MAFUMET Pereció en el incendio retablo pintado, del último tercio ¿del un siglo XV, con escenas de la vida de San Juan Bautista; otros elemen¬ tos de retablos antiguos, aprovechados en una composición del siglo XVI, con una imagen del Santo, tallada en madera, de esta misma época, fueron también quemados. Una bellísima imagen de la Virgen, del tipo de las sentadas, talla¬ da en madera y policromada, del siglo XIII, fué escondida y se conser- 62 vó enterrada por algún tiempo, escapando así de la destrucción. Más tarde fué recogida y llevada a los Museos de Tarragona. Ha sido recu¬ perada y restituida al culto. POBLA DE MONTORNÈS Se ka conservado una imagen de la Virgen con el Niño, escultura en alabastro policromado, del siglo XVI-XVII. POBOLEDA Fueron destruidas las imágenes del retablo magnificas tallas mayor, de madera del siglo XVIII; se ka conservado la cabeza de una de ellas, perteneeiente a un San Pedro. Se ka extraviado parte de la orfebreria litúrgica, que contaba algu¬ na pieza interesante del siglo XVIII; otras piezas, como una cruz proce¬ sional, de bronce dorad'o, del siglo XVII y una custodia barroca, kan sido recuperadas. PONT DE ARMENTERA Fué bárbaramente mutilada una de là Virgen interesantísima imagen con Niño, escultura en piedra policromada, del siglo XIV, que fué el recogida por el Servicio de la Generalidad, y que recientemente ka si¬ do identificada y llevada al Museo Diocesano. El retablo mayor, barro¬ co, con relieves notables, fué salvado en los primeros momentos, por atribuirle los revolucionarios un valor material extraordinario. Se con¬ serva las imágenes. sin Fué derribada una cruz de término gótica. Sus, fragmentos fueron recogidos por el Servicio de Defensa del Patrimonio artístico de la Ge¬ neralidad, y trasladados al Monasterio de Santas Creus. PRADES La iglesia parroquial, notable ejemplar de arquitectura gótica de los últimos tiempos, con portal plateresco, se ka conservado sin da¬ ños de importancia. Se kan recuperado dos temos del siglo XVI, con escudos y santos bordados. Entre los objetos de orfebrería litúrgica re- 65 cuperados se nota la falta de un caliz gótico, del siglo XIV, que se con¬ sidera extraviado. Ermita de la Ahettera.—Fué completamente devastada, destruí- dos sus retablos y exvotos y rota a pedazos la imagen de la Virgen, objeto de intensa devoción popular; sus fragmentos fueron echados al fondo del precipicio que se abre ante la ermita. Era una escultura en alabastro, del siglo XVI. PUIGPELAT Fué destruida imagen de la Virgen, tallada una en madera y poli¬ cromada, del siglo XVIII, atribuida a Bonifás. QUEROL Fué quemado un retablo de estilo renacimiento con una imagen de la Virgen, de madera policromada. RENAU Un retablo y una imagen de la Virgen, de la ermita de Loreto, obras del siglo XVI, fueron destruidos. Se conservó y se ha recupera¬ do una cruz procesional de plata repujada, de estilo plateresco. Otra imagende la Virgen, de la iglesia de Peralta, de madera po¬ licromada, fué igualmente destruida. REUS Museo Municipal.—El museo Municipal de Reus, instalado en la casa número 27 de la calle de Gaudi, legada a tal fin por el que fué no¬ tario de Reus, don Pedro Rull, fué desalojado de este local por el Co¬ mité revolucionario para destinar el edificio a escuelas, siendo disuelta al propio tiempo la Junta del Museo. Las colecciones de éste tuvieron que ser trasladadas a la casa Gay-Borrás, de la calle Camino de Aleixar, actualmente de Calvo Sotelo, que ya había sido asaltada en los prime¬ ros días de la revolución, casa que ofrecía un bello conjunto de inte¬ riores del siglo XVIII y primera mitad del siguiente, que varias gene¬ raciones de propietarios habían conservado con el mayor esmero. Tam- 64 bien fueron depositados en la misma casa, ocupando los bajos, piso alto y patios y los locales de la calle Travesía de San Pablo, pertenecientes a la misma propiedad, los objetos procedentes del templo parroquial de San Pedro, que los rojos habían convertido en Mercado público, y cuyos retablos, imágenes, etc., fueron destruidos en gran parte; diver¬ sos objetos y un riquísimo conjunto de orfebrería de las iglesias de Reus y de localidades vecinas, sustraído al Comité, particularmente el tesoro de San Pedro, con la mayor parte de piezas salidas de los talle¬ res de orfebrería reusenses; los archivos históricos de Reus (Municipal, Prioral, de la Comunidad de Presbíteros, de la Congregación de la Pu¬ rísima Sangre, etc.) y algunos objetos de colecciones particulares, parte de los cuales se guardaron a ruego de sus dueños (por ejemplo, la co¬ lección Vilar, de pinturas antiguas, con el retrato del primer archivero reusense Celedonio Vila). A principios de 1938, el Conservador de casa Gay y de los mate¬ riales enumerados, debió ,creer oportuno trasladar a Vilaplana, en cajas numeradas que contenían, debidamente fichados, los objetos de más importancia histórica o artística, quedando en lós depósitos de casa Gay la parte arquitectónica del retablo mayor de San Pedro, casi todo el altar del Rosario de la misma iglesia, obra de Bonifás, cuyas imáge¬ nes se pudieron salvar, pero ya mutiladas; algunos grandes lienzos, dos de asunto religioso, en mal estado de conservación, procedentes de Riudoms; uno de igual tema, de doña Paz Alonso de Medina, otro del pintor Mir, propiedad de la Sra. Vda. Tarrats, etc.; todo lo cual pere¬ ció poco más tarde (verano de 1938) a causa de un incendio. Queda¬ ron también en Reus los archivos históricos, que al poco tiempo fueron trasladados a Poblet por iniciativa particular, pero que luego se lleva¬ ron a Barcelona, sin que, afortunadamente, al ser restituidos a Reus, se haya observado la menor falta o pérdida en los mismos. La sección lapidaria del Museo, las inscripciones romanas del Huerto de Olives, etc., permanecieron también en el mismo local y se han conservado perfectamente. Junto con lo antes indicado ya se habían perdido, o sufrido graves daños, en enero del mismo año, a causa de otro incendio y derrumba- 65 miento de unaparte del edificio, entre otras cosas de menor interés, la sección de industrias populares del Museo, las dos hermosas banderas bordadas de las milicias de 1840, la paleta de Fortuny, algunos graba¬ dos y dibujos de este insigne artista, una caja metálica decorada con pinturas y con ciervos y motivos florales cincelados, que perteneció al Concejo de Reus, del siglo XVII; el maravilloso paso del Descendi¬ miento, del mismo siglo, propiedad de la Hermandad de San Isidro y de Santa Lucía (reconstruido después en parte); un lienzo representando a San Antonio de Padua, de unos dos metros de altura por más de un metro de anchura, del estilo, calidad y época de Murillo; una intere¬ sante imagen, de i'qo m., tallada en madera, de San José, del siglo XVI, procedente del Santuario de N.^ S.^ de Misericordia y retirada del culto; otra de i metro, de San Liborio, procedente de la ermita del Rosario; una pintura sobre tela representando a la Virgen de los Desam¬ parados, del siglo XVIII, procedente de la antigua prisión de Reus; la colección de cerámica hispano-morisca o de reflejos metálicos, recons¬ truida, integrada totalmente por piezas obradas en Reus en el siglo XVI y principios del XVII, bien documentada y comprendiendo la vajilla del Concejo, que llevaba los emblemas heráldicos de Reus (rosa, tiara, llaves), fechas (1625 y 1633 las dos extremas), un ejemplar con la torre campanario, otro con un guerrero con casco y un dardo, otra con un perro estilizado, etc.; cerámica común de la misma época, platos y jarri- tos procedentes del Convento de San Juan o de las monjas Carmelitas Descalzas, destruido en 1835, con el escudo del Carmen, etc. También perecieron las series de arqueologia ibérica de localidades de los alrededores de Reus y de época romana de su término munici¬ pal y de algunos otros, o sea, de los poblados ibéricos de Santa Ana en Castellvell, Coll de Creus, Pobla de Montornès y Sierra de la Espasa (donativo del malogrado amigo del Museo don Abdón Barceló, caído por Dios y por España); silos de Riudoms, cueva C de Arbolí, etc., todo ello inédito; y de las villas romanas y romano-cristianas de Mas de Valls, con hallazgos de la correspondiente necrópolis; mas de Tótil, con varios notables fragmentos de «terra sigillata»; mas de Ganso, (anillos lisos de bronce y monedas de Diocleciano); mas del Fesoler 66 (un fragmento de hebilla visigótica, entre otros objetos); barranco del Burguet; mas de Busques (entre otras piezas, un curioso silbato de barro y monedas de Trajano); y de las villas y hornos de Maspujols (trozos de antefijas); Molar (dos cráneos perforados); Font Cervellona de Santas Creus (un cráneo claveteado), etc. De la cueva G de Arbolí, hay que destacar dos ánforas ibéricas, una de ellas abombada y de poca altura, con bandas horizontales pintadas en rojo, y otra de forma corrien¬ te con una inscripción esgrafiada en el cuello con signos, al parecer, ibé¬ ricos. Del material ibérico de la misma cueva existían diversos platos y tazas helenísticas, vasos y platos a torno, cerámica pintada con motivos geométricos y florales, «pondus» ornamentados, fragmentos de tradi¬ ción indígena, objetos de hierro (trozos de una falcata, un cuchillo afal- catado, clavos), etc. Asimismo perdióse el molar de Hippopotamus major descubierto en Reus en 1935, al abrirse la acequia de la colectora de la calle Ca¬ mino de Misericordia. Parece que por órdenes recibidas de Barcelona, gran parte de los objetos depositados en Vilaplana, comprendiendo tanto los proce¬ dentes del Museo como los salvados durante la revolución, fueron lleva¬ dos, pocos días antes de la entrada del victorioso Ejército Nacional en aquel pueblo y en Reus, a las concentraciones de objetos históricos y artísticos que se habían formado cerca de la frontera. Inmediatamente después de la liberación de Reus y terminada la guerra en Cataluña, y una vez reconstituida la Junta del Museo, el entonces Alcalde acciden¬ tal y primer Alcalde Nacional de Reus, don Enrique Aguadé Parés, con un celo digno del mayor elogio, emprendió la busca y recuperación del tesoro artístico-histórico reusense, descubriendo a últimos de febre¬ ro del Ano de la Victoria, en Bescanó y en Darnius, las cajas que habían salido de Vilaplana y los ficheros de todos los objetos, faltando únicamente una caja con dos tablas renacentistas, propiedad de don Pa¬ blo Eont de Rubinat. La Junta del Museo, de acuerdo con el Servicio de Recuperación Artística de la Zona de Levante, restituyó todos los materiales de Reus, se reorganizó el Museo y se devolvieron a sus dueños los objetos recu- 67 perados, expuestos previamente en las espaciosas naves de la Escuela del Trabajo, exposición que constituyó una manifestación artística de sumo interés. En conjunto fueron presentadas 71 instancias solicitando la entrega de infinidad de objetos, b) Iglesia parroquial de San Pedro.—Fué asaltada e incautada y se destinó a mercado público, permaneciendo, de momento, en su lugar los retablos, muchas de cuyas imágenes fueron echadas por el suelo y destruidas o mutiladas ya en los primeros momentos, prosiguiendo luego la obra de destrucción durante los meses que se tardó en poder retirar de la iglesia las obras de arte para ser llevadas al Museo. El retablo mayor, importante monumento renacentista, obrado en¬ tre los años 1549 y 1583, y en cuya construcción se aprovecharon al¬ gunas imágenes más antiguas, e intervinieron como escultores Perris Austris y el Maestro Huguet, y como pintor Pedro Guitart, sufrió mucho de los primeros furores del asalto. Fueron derribadas de sus hor¬ nacinas todas las imágenes que estuvieron al alcance de las turbary echadas al fuego. Desmontado más tarde y llevado al Museo, se pudie¬ ron salvar más de la mitad de las esculturas, entre ellas algunas de las antiguas y todas las grandes tablas pintadas, en bastante buen estado, las cuales se han conservado. Los elementos arquitectónicos, salvados en su mayor parte, perecieron en uno de los incendios ocurridos en los almacenes del Museo juntamente con otro diverso material que allí se guardaba. De los demás retablos se conservan solamente algunos relieves y las imágenes de los Santos Médicos y de los Santos Reyes, obras de Bonifás, del magnífico retablo barroco de la Virgen del Rosario, aunque muy mutiladas, y otros relieves del retablo de Jesús, del siglo XVII. El retablo de la Capilla del Sacramento, de estilo barroco, quedó casi completamente destruido y los notables relieves de las sepulturas de los Tamarit, en los cruceros de la misma capilla, fueron lamentable¬ mente mutilados. (i) Estas informaciones sobre el Museo Municipal de Reus, así como los que siguen sobre las iglesias de la ciudad, se deben al Director del mismo D. Salvador Vilaseca Anguera. 68 También se han conservado los cantorales con miniaturas, del si¬ glo XVI, el juego del servicio funerario de los Cardona, procedente de Poblet, que fueron llevados a dicho Monasterio en 1937 y en donde se guardan actualmente; el Archivo de la Comunidad de Presbíteros, el archivo parroquial, dos imágenes yacentes de la Virgen, de los siglos XVI y XVIII, y las mejores piezas de orfebrería, algunas de ellas de estilo gótico. Entre los objetos y monumentos desaparecidos o destruidos, son dignos de ser recordados el retablo barroco de San Isidro, del siglo XVII, un precioso crucifijo de marfil de delicada factura, el pulpito, del que queda una pequeña parte, y una pila de agua bendita, obras de piedra del primer renacimiento, y las campanas, dos de las cuales eran del siglo XVI. Parroquia de San Francisco.—No tenían un interés extraordina¬ rio sus retablos, que fueron quemados casi en su totalidad; en el incen¬ dio desapareció una interesante tela de la Hermandad del Nazareno, con el sacrificio de Isaac. Parroquia de ta Purísima Sangre.—La iglesia fué incendiada con su mobiliario litúrgico y el incendio destruyó todo el retablo mayor, de estilo rococó, de últimos del siglo XVII, el Cristo yacente del Santo Sepulcro, obra de Perris Austris, el venerado Cristo de la Sangre, del siglo XVI-XVII, un retablo del taller de los Bonifás y un gran cuadro del altar de N.^ S.^ de Misericordia, de extraordinario valor histórico, procedente de la sala de Sesiones del antiguo Concejo municipal. Por fortuna se salvaron el archivo de la Real Congregación de la Purísima Sangre, el paso de la Oración en el Huerto, del siglo XVII, y dos armaduras del siglo XVI, procedentes de la antigua casa Simó, to¬ do lo cual se guardaba en el local de la referida Congregación, al que no llegó la acción destructora de los incendiarios. Parroquia de San Juan Bautista.—De construcción moderna; ar¬ dió, junto con el mobiliario litúrgico, un grupo escultórico de Llimona. Iglesia del Convento de las Carmelitas Descalzas.—Destruidos to¬ dos sus retablos, entre los que descollaba el mayor, de estilo rococó. 69 Se salvó la orfebreríalitúrgica, con una bella custodia del si glo XVII, obrada en Reus, y la lauda sepulcral de don Carlos del Castillo, protec¬ tor del convento, que se conserva actualmente en el Museo. Santuario de N.'^ S.'^ de Misericordia.—En él babía concentrado la devoción de los reusenses verdaderos tesoros de arte. Su magnífico retablo mayor, del siglo XVII, obrado por Tramullas y todo el resto del mobiliario litúrgico, con otros retablos de no escaso mérito, fueron des¬ truidos por el incendio que devoró completamente el bellísimo camarín con suspinturas y esculturas, y provocó el derrumbamiento de la bó¬ veda de la iglesia y de las construcciones anejas, perdiéndose la colec¬ ción de exvotos, entre los cuales babía algunas piezas estimables de arte popular. La venerada imagende la Virgen, escultura en alabastro policro¬ mado del siglo XV, según la voz popular fué retirada de la iglesia, pe¬ ro nada se supo de ella durante el tiempo de la dominación marxista, ni ba sido posible, después de la liberación, descubrir ningún indicio cierto de que se baya conservado. Ermita de N." S." del Rosario.—Siguió la misma suerte de las de¬ más Iglesias, y en la hoguera de la plaza ardieron el retablo mayor, barro¬ co, y los de San Jorge, del escultor R. Belart, del siglo XVIII; y el de Santa Ana, de la misma época. Se salvó en gran parte la orfebrería li¬ túrgica y una lápida de la sacristía de interés histórico para el Santuario. De la casa Borràs, se destruyó un notable crucifijo del siglo XVIII, procedente del antiguo convento de Franciscanos, (San Juan). RIBA (LA) Ha desaparecido una imagen de la Virgen, de estilo gótico, tallada en alabastro, que se conservaba ya muy mutilada en el jardín de la ca¬ sa rectoral. RIUDECAÑAS Se conservaron y se han recuperado algunos objetos litúrgicos in¬ teresantes, como un juego de sacras con marcos de nácar grabado, de 70 principios del siglo XVIII, y las dalmáticas de terciopelo encarnado de un temo del siglo XVI. RIUDOMS Los rojos pegaron fuego al mobiliario litúrgico en el interior de la iglesia, edificio de líneas góticas, del siglo XVI, que sufrió daños nota¬ bles, quedando destruidos los retablos, entre los que se destacaban el de San Juan, de estilo plateresco, y el de la Virgen del Rosario, barro¬ co. Una imagen de la Virgen con el Niño, escultura en piedra, con res¬ tos de la policromía original, del siglo XIV, fué lamentablemente rota en varios pedazos y mutilada en sus partes más nobles. Se conservan los fragmentos, que permitirán una reconstrucción muy incompleta. ROCAFORT DE QUERALT En el incendio de la iglesia quedaron destruidas por las llamas, una imagen de la Virgen con el Niño, llamada del Remedio, del tipo de las sentadas, del siglo XIV, tallada en madera y policromada, y otra del Rosario, del siglo XVIII. Una Inmaculada atribuida a Bonifás, fué cebada a un depósito subterráneo, y ha sido recientemente encontrada, con muchos desperfectos y perdida la policromía. ROCALLAURA Se ha salvado, sin daños notables, la imagen de la Virgen del Ta¬ llat, escultura en alabastro, del siglo XIV. RODA DE BARÁ Destruidos los retablos de la iglesia parroquial, entre los que ha¬ bíaalguno de estilo barroco y de notable interés. Se perdió también la imagen de la ermita, situada cerca del mar, la cual era una escultura en madera policromada, del tipo de las sentadas, del siglo XIV. SALOMÓ El incendio de la iglesia parroquial destruyó la venerada imagen del Santo Cristo, tallada en madera, del siglo XV, y se han perdido los 71 objetos de orfebrería litúrgica, entre los cuales babía algunos ejemplares barrocos de valor. SAN JAIME DELS DOMENYS El incendio de la iglesia consumió del retablo gótico gran parte (siglo XV) de Santiago y una cruz procesional plateresca, de cuyos ob¬ jetos se conservan algunos fragmentos. Se ba perdido un incensario gó¬ tico, pero se conservan la Vera-Cruz de plata dorada, del siglo XVI, y la pila bautismal de tipo y decoración interesantes. SANTUARIO DE SAN MAGÍN DE LA BRUFAGAÑA Incendiado el mobiliario litúrgico en el interior del templo, sufrió la fábrica del mismo gravísimos daños y se perdió la interesante imagen del titular, tallada madera, del siglo XIV, restaurada con acierto po¬ en cos multitud de exvotos, entre los que se contaban años antes, y una algunos de gran valor para el estudio del arte popular. Fué igualmente destruido un retablo pintado, del siglo XVI, que se guardaba en una pequeña ermita, cerca del Santuario. SAN MARTÍN DE MALDÁ Fueron quemados todos los retablos, entre los que merecen ser re¬ cordados el mayor y dos laterales barrocos, de San Ramón y del Rosa¬ rio. La iglesia fué volada por los soldados rojos en retirada. Se perdió la orfebrería litúrgica, con una custodia barroca y una imagen de San Martín, de plata. SANTA COLOMA DE QUERALT Laiglesia parroquial, edificio de elegantes líneas ojivales, del si¬ glo XIV, no sufrió desperfectos en su fábrica. Los retablos fueron que¬ mados en la plaza, quedando indemne el retablo de alabastro de San Lorenzo, obrado por el escultor Jorge de Dios, en 1368. Los Comisa¬ rios de Museos de Tarragona intentaron desmontarlo para llevarlo al Museo Medieval que se proyectaba en la Catedral de Tarragona, pero el pueblo y autoridades locales de Santa Coloma se opusieron firme¬ mente al traslado de esta joya de arte y decidieron tapiarlo para que 72 no sufriera ninguna mutilación. Librado del muro que lo ocultaba, se conserva sin daños notables en su lugar primitivo. Se ban conservado también y recuperado la mayor parte de las alhajas del culto, entre ellas una cruz procesional gótica, del siglo XIV, dos pares de bordones góticos, de plata, una cruz plateresca de gran ta¬ maño, de plata repujada, y el busto-relicario de Santa Coloma, obra de un orfebre reusense, del siglo XVII-XVIII. Peor suerte le cupo a la iglesia romániea de Santa María de Bell- lloch; ya a las primeras semanas de la revuelta, fué desmontado el sepulcro de los Condes de Santa Coloma, con estatuas yacentes y relie¬ ves, obra de la segunda mitad del siglo XIV, cuyas piezas fueron tras¬ ladadas a los Museos de Barcelona. Al redactar estas notas se están llevando a cabo gestiones encaminadas a recobrar este monumento. Con posterioridad se empezó a derribar esta iglesia; se consiguió que fuesen suspendidas las obras de demolición, pero no llegaron a acometerse los trabajos de restauración que proyectó la Dirección de Bellas Artes de la Generalidad; proyectos que, de todas maneras, im¬ pidieron que fuese desmontado el bellísimo portal románico de esta iglesia, que se conserva sin graves daños. SANTA OLIVA No ha recuperado su magnífica custodia de plata de estilo gótico- plateresco. SANTA PERPETUA Fué derribada la cruz de término, de buena época y factura, y se ha perdido una imagen de la Virgen del Rosario, bonita talla en made¬ ra policromada, del siglo XVII-XVIII. SARREAL Iglesia parroquial.—El mobiliario litúrgico de la iglesia parroquial fué totalmente quemado; había algunos retablos barrocos y era notable el mayor, de composición monumental. Los soldados rojos en retirada volaron la torre campanario, que en su ruina enterró la puerta romá- 75 nica de la antigua iglesia, que se encontraba en el interior de la casa rectoral, y tiene en el tímpano una imagen de la Virgen en relieve. Ha sido aislado recientemente de las ruinas y se ka podido comprobar que se conserva sin danos notables. Ermita de los Santos Cosme y Damián.—Está destruido el estima¬ ble retablo mayor de la ermita, que era de los buenos tiempos del es¬ tilo barroco. SAVELLÁ DEL CONDADO Se conservaron kan recuperado sus valiosas joyas del culto: y se un copón de plata cincelada, en forma de arquilla, decorado de esmaltes con escudos, del siglo XIV, un cáliz de plata gótico, del siglo XIV-XV, un turíbulo gótico del siglo XV, y otros objetos más modernos pero de valor estimable. SELVA DEL CAMPO Iglesia parroquial.—Poseía varios retablos interesantes de estilo renacimiento y barroco, que fueron todos destruidos completamente por el fuego. En su sacristía se guardaba una imagen gótica de San Andrés, be¬ llísima escultura en piedra, de mediados del siglo XIV, que fué bárbara¬ mente mutilada a martillazos. Se conservan importantes fragmentos de la misma. Hay que lamentar también la pérdida de importantes joyas de or¬ febrería litúrgica, entre las cuales se contaban una custodia gótica, un par de bordones del mismo estilo y otras piezas no menos interesantes. Antes de que pudiese intervenir la Delegación del Patrimonio Artís¬ tico de la Generalidad en Tarragona, fueron recogidas por un camión del Servicio de Recuperación de metales de Barcelona, con la prome¬ sa de que las piezas importantes serían llevadas al Museo Medieval de aquella ciudad; pero mal cumplida esta promesa ya desde los primeros momentos, los bordones góticos fueron rotos en varios pedazos a la presencia de los mismos que los entregaban. Algunas piezas se conser¬ varon en el Museo de Arte de Cataluña, clasificadas como procedentes 74 de la Selva ydestinadas a los Museos de Tarragona. Terminada la gue¬ rra, a pesar de las diligentes investigaciones llevadas a cabo, no ha po¬ dido darse con el paradero de estas piezas, que se consideran perdidas o extraviadas. Santuario de Pared Delgada.—Ruinas de una villa romana.— Conocidos son los importantes hallazgos de los restos de una villa ro¬ mana con jnteresantes mosaicos paviméntales, efectuados en los terre¬ nos del atrio y huerto del Santuario. Las excavaciones, dirigidas con gran competencia por la Dirección del Museo Municipal de Reus, se interrumpieron al estallar el Movimiento y ya no fueron luego conti¬ nuadas. Para evitar los daños de las heladas en los mosaicos, que habían sido dejados en su emplazamiento original, a principios del invierno de 1936-37 fueron cubiertos con una gruesa capa de arena. Varios frag¬ mentos de mosaico, que habían sido levantados y que se guardaban en el Museo de Reus, fueron entregados al Museo Arqueológico de Tarragona, donde fueron montados en cemento armado. Imagen y retablos góticos del Santuario.—En el Santuario adorna¬ ban algunos altares varios retablos góticos. El mejor de ellos, que hasta hacía poco estuvo en un altar lateral y se destinaba al altar mayor en los nuevos proyectos de restauración, se componía de dos tablas de dos compartimientos cada una, con escenas de la vida de la Virgen, y otra decorada de motivos ornamentales; sus composiciones pertenecían al estilo ítalo-gótico y era obra documentada del Maestro pintor, Juan de Tarragona, del año 1359. Otros dos altares laterales tenían retablos gó¬ ticos, muy apreciables, que podían ser datados de la primera mitad del siglo XV. En el altar mayor se veneraba una imagen de la Virgen con el Niño, del tipo de las sentadas, tallada en madera y bellamente poli¬ cromada, colocada sobre un pedestal en forma de tabernáculo, con las superficies pintadas, representando el Cristo de la Piedad y Santos. Imagen y pedestal eran contemporáneos al primer retablo descrito y pertenecieron probablemente a su primitiva composición. La imagen de la Virgen con su pedestal y todos los retablos y cuadros de las capillas laterales, así como la imagen de los Dolores, ob- 75 jeto principal de la devoción del Santuario, obra en alabastro, que talló a semejanza de una anterior, el escultor Luis Bonifás, fueron sacados del templo y quemados en un montón en medio de la plaza. Por una suerte especialísima, las tablas del retablo más antiguo se encontraban én dispuestas para ser enviadas al taller del Sr Sutrá, de la sacristía, Figueras, para su restauración, y pudieron escapar del incendio. Su bue¬ na fortuna, con todo, no ba sido completa; fueron recogidas y traslada¬ das a los Museos de Tarragona y luego evacuadas hacia el norte de Cataluña y no han sido recuperadas, dándose por extraviadas. SOLIVELLA Fueron quemados en la iglesia los retablos, entre los cuales se contaban como notables los del Rosario y de San Isidro, y un gran sagrario barroco. TAMARIX Iglesia antigua del castillo.—Las piezas más importantes de la co¬ lección Deering, que se conservaban en la iglesia del castillo, fueron trasladadas a Barcelona; las que se dejaron allí fueron respetadas por considerarse propiedad de un extranjero. Iglesia parroquial de Ferran.—Fueron quemadas una bella imagen de la Virgen yacente y otra del altar mayor, talladas ambas en madera y policromadas sobre el dorado, del siglo XVII, y procedentes de la iglesia de Tamarit. TARRÉS Se da porperdida una cruz procesional de plata, del siglo XVI, que fué incautada por el Servicio de Metales de la Generalidad. TORREDEMBARRA Entre los objetos quemados en la iglesia, perecieron dos cuadros atribuidos Viladomat, una Virgen del Rosario, del siglo XVI, de ma¬ a dera policromada, y algunos retablos barrocos. Se ha conservado y recuperado la orfebrería litúrgica con piezas de los siglos XVI a XVIII. // 76 ULLDEMOLINS Fueron incendiados todos sus retablos, muchos de ellos de estilo plateresco y con tablas pintadas, y uno gótico, de últimos del siglo XV, de la escuela de Lérida. Se conservó, escondida en el pueblo, uña custodia de plata, de estilo plateresco, del siglo XVI, y se han recupe¬ rado las otras piezas de orfebrería religiosa, que habían sido recogidas, por el Servicio de la Generalidad en Tarragona. En la ermita de la Virgen de Loreto pereció una delicada imagen de esta invocación, en forma de busto en relieve, tallado en alabastro. De la misma manera fueron destruidos los retablos pintados del si¬ glo XVI, de las ermitas de San Antonio y de Santa Magdalena. VALLMOLL De la destrucción de los retablos de la iglesia se salvó una imagen del Arcángel San Miguel, atribuida a Bonifás. Se conservó y se ha re¬ cuperado la orfebrería religiosa, con una notable cruz procesional góti¬ ca, de plata repujada, y un grande crucifijo de madera del mismo esti¬ lo, que se guardaba en el pequeño Museo parroquial. Se pudo salvar también y se trasladó al Museo de Reus, el retablo de la ermita del Rosario, con tablas pintadas, de la segunda mitad del siglo XVI, pero fué destruida la imagen central, escultura en madera de la misma época. El retablo ha sido recuperado y se está procediendo a su reinsta¬ lación en la ermita. VALLS Iglesia parroquial de San 'Juan Bautista.—Poseía un monumen¬ tal retablo mayor y otros veintidós en las capillas laterales y anejas, ca¬ si todos ellos de los mejores tiempos del arte barroco, formando un equilibrado y magnífico conjunto, en el que estaban representados los más célebres artistas de nuestras comarcas de los siglos XVII y XVIII, algunos de ellos vallenses, como los Bonifás y el Dr. Pons. El 21 de julio de 1936, interrumpiendo con violencia la celebra¬ ción de un funeral, las turbas penetraron en la iglesia y empezaron a destrozar objetos y a rociarlo todo con bencina, con la intención de in- 77 cendiarlo. Plugo a Dios que el eneendedor no prendiera, ahogado en tanta gasolina, evitándose un desastre más horroroso. Posteriormente y durante largo tiempo se fueron derribando los retablos para sacarlos y quemarlos fuera del templo. Del retablo mayor, que estaba compuesto de una magnífica serie de relieves e imágenes, obra del siglo XVII, de los escultores Onofre Fuster, de Tortosa, (zócalo) y hermanos Tramullas, (cuerpo principal), sólo quedan algunas cariátides y relieves en alabastro del cuerpo infe¬ rior y unas pinturas sin mérito de las puertas. De los demás retablos y monumentos del templo que formaban un magnifico y único conjunto de arte barroco, solamente se han conservado la imagen yacente de San Alejo y todos los relieves en madera de este altar, obra de Luis Bonifás; el grupo de la Virgen Dolorosa con el Cristo en sus brazos, del mismo artista; algunos relieves del retablo de San Francisco Javier, del siglo XVII, y algunas pinturas de las capillas de Santa Ursula y de las Almas del Purgatorio, del pintor vállense Rdo. Jaime Pons, y otras no menos importantes, como las del pintor Francisco Galofré Oller (1891), de la capilla de la Virgen de la Candela. La notable imagen de esta Virgen, tallada en alabastro y policro¬ mada, del siglo XIV, fué bárbaramente rota a pedazos y echada al fue¬ go, de donde fueron recogidos los fragmentos en lamentable estado de mutilación, los cuales se guardaron y con ellos se ha recompuesto la imagen que, restaurada, ha sido restituida al culto. Se conservan tam¬ bién unos fragmentos de un antiguo retablo de piedra, que ya se guar¬ daban en el almacén. Sufrió la misma suerte la imagen de la Virgen de 'la Candela, que un Cristo yacente de piedra, del siglo XVI, roto a martillazos, cuyos fragmentos se conservan en gran parte, y ha desaparecido la pila bau¬ tismal de piedra, también del siglo XVI. Las vidrieras de los ventanales del ábside, obra del italiano Jaime Carnobal, esmaltadas en 1582, que entrado el año 1938 aún se conser¬ vaban bastante bien, han quedado en un estado lamentabilísimo. Las joyas litúrgicas de esta iglesia se han conservado y recuperado 78 casi todas, pero se da por perdida la mejor de todas ellas, a saber: el busto-relicario de Santa Ursula, delicada obra de orfebrería, del siglo XIV, de plata repujada, piedras y esmaltes. Se había guardado has¬ eon ta el último momento caja de caudales del Ayuntamiento, de la en una cual manos cuidadosas intentaron inútilmente sacarla para esconderla en lugar más seguro; los soldados rojos en retirada volaron la caja y se llevaron el precioso cimelio. Se ha perdido también una capa pluvial del siglo XVI, con franjas bordadas representando santos, y los impor¬ tantes libros de coro, con miniaturas del siglo XVI. El archivo parro¬ quial, con documentación antigua, que había sido trasladado a los de¬ pósitos de la Generalidad, se ha conservado y recuperado. La fábrica del templo, destinada a garage por los rojos, quedó con el pavimento muy estropeado; fueron asimismo destrozadas las imáge¬ nes de piedra de la puerta principal, obradas en el siglo XVI. El resto de la construcción no sufrió otros daños. Parroquia de V." S.'^ del Carmen.—De sus retablos e imágenes destruidos, deben ser recordados el altar mayor, del siglo XVII, y la imagen yacente de Cristo, escultura en piedra del siglo XVI. Iglesia de San Francisco.—Tenía un bellísimo retablo de Luis Boni- fás, dedicado a la Virgen de la Victoria, que fué quemado. Una imagen gótica, de piedra, venerada como Santa Lucía, ha quedado decapitada. Iglesia de Af.® S.'^ del Lladó.—La imagen de la Virgen de esta ad¬ vocación, escultura en mármol policromado, de la primera mitad del si¬ glo XIV, pudo ser escondida y conservada. Capilla de AT." S." del Rosario.—Fué destruido su retablo plateres¬ co, con la imagen de la Virgen, tallada en madera y policromada y ta¬ blas pintadas, de últimos del siglo XVI. Las dos notables y conocidas composiciones murales de ladrillos vidriados con escenas de la Corte Pontificia y de la Batalla de Lepanto, fueron desmontadas, numeradas y embaladas. Han sido repuestas en el lugar que ocupaban antes. De otras iglesias y de colecciones particulares, se ha salvado la in¬ teresante serie de esculturas de Luis Bonifás, propiedad de don César 79 Martinell, un San Pablo del mismo escultor, del Castillo, y un relicario gótico de la Santa Espina, montado en otro plateresco, del Convento de las Carmelitas, b) VALLVERT Falta la imagen de la Virgen llamada del Remedio, del tipo de las sentadas, con el Niño en él regazo, tallada en madera y policromada, del siglo XIV. VENDRELL Sufrió la destrucción de todos retablos, algunos de ellos ejem¬ sus plares notables de la época barroca. No ban sido recuperadas la cruz procesional gótica y la bellísima custodia de plata, de estilo renaci¬ miento. VILABELLA Perdióalgún retablo barroco notable y una bella imagen de la Vir¬ gen con el Niño, llamada del Patrocinio, tallada en alabastro y policro¬ mada, del siglo XIV, que se guardaba en la fachada de una casa y que procedía, al parecer, de la antigua iglesia. VILALLONGA Además de los retablos de la iglesia parroquial, fué destruida una imagen del siglo XVI, de madera policromada, con su retablo, de la er¬ mita del Rosario. VILANOVA DE ESCORNALBOU Fué rota en pedazos una cruz procesional gótica, de plata varios repujada, con medallones esmaltados, del siglo XIV, de la cual se con¬ servan algunos fragmentos. VILAPLANA Perdió en el incendio el magnífico retablo mayor barroco. Se ha (i) Debemos las informaciones sobre las iglesias de Valls, al culto sacerdote Dr. Ensebio Ribas Vallespinosa. 80 conservado la imagen de la Virgen con el Niiío, del tipo de las senta¬ das, de últimos del siglo XIII o principios del siguiente. VILARDIDA El incendio de la iglesia consumió, entre otros, el retablo mayor y el de San Antonio, ambos de estilo plateresco y con tablas pintadas, y una imagen románica de la Virgen. Se ba perdido también una cruz procesional de plata dorada, de estilo gótico. VILARRODONA Ha perdido sus retablos, entre ellos el de Santiago, con tablas pin¬ tadas, del siglo XVI, y el mayor, de estilo barroco y con un sagrario de fina factura. Fueron también destruidas dos tablas góticas sueltas, del siglo XV, que se conservaban en la sacristía. Han sido recuperadas va¬ rias joyas litúrgicas de mérito: una cruz procesional gótica, un relicario gótico, un copón-custodia y un par de grandes candeleros de plata, de estilo barroco. VILASECA Iglesia parroquial.—Ha conservado sus joyas del culto, con al¬ gunas piezas barrocas notables. La iglesia, del siglo XVI, fué incendiada y sufrió graves danos. Ermita de la Pineda.—Se salvó la venerada imagen de la Virgen titular, pequeña escultura de alabastro policromado, del siglo XIV; pe¬ ro fué destruida otra algo más antigua, de madera, datable del siglo XIV, que se guardaba en un altar lateral de la ermita. VILAVERT Fué destruida, la imagen de la Virgen de la ermita de Montgoi, es¬ cultura en madera del siglo XVII. VILELLA ALTA Se conservaron, y fueron llevados a los Museos, dos retablos pin- 81 tados del siglo XVI, que no se han recuperado; tampoco lo ha si-do un relicario gótico de latón cincelado. VILET Las turbas quemaron el retablo mayor, de estilo plateresco, con tablaspintadas. Se ha conservado una bellísima imagen de la Virgen con el Niño, escultura en piedra de mediados del siglo XIV, con el ta¬ bernáculo gótico de un retablo de piedra. VILOSELL Tenía bellos y notables retablos platerescos y barrocos, que fue¬ ron consumidos por el fuego. Dos imágenes góticas de piedra, que se conservaban en sendas hornacinas de las fachadas de la iglesia, fueron derribadas y destrozadas. Se da por perdida una interesante cruz procesional, gótica, de últimos del siglo XIV, con medallones esmaltados. VIMBODÍ Las turbas pegaron fuego a los altares en el interior de la iglesia, cuyos muros quedaron muy ennegrecidos, pero sin que el edificio su¬ friera graves daños. En la ermita de los «Torrents», fué rota en pedazos una imagen de la Virgen del siglo XVI-XVII, cuyos fragmentos se conservan, y fué quemado el retablo barroco. VINAIXA La fábrica de la iglesia, construcción de principios del siglo XIV, de tradición románica, se ha conservado sin daños de importancia. Pe¬ ro hay que deplorar la destrucción de tres imágenes de piedra, del si¬ glo XIV, dos de las cuales, la Virgen eon el Niño y San Juan Bau¬ tista, eran obra de Guillermo Sagué y fueron labradas a mediados de dicha centuria. Quedan varios fragmentos muy mutilados. Pereció tam¬ bién un retablo, pintado por Barray, de últimos del siglo XVI, y fué robado, y nada se sabe de su paradero, el copón-eustodia en forma de 82 arquilla con pie y con dos ángeles a los lados, de plata cincelada y con esmaltes, del siglo XIV. En el Archivo parroquial se conservaba un fondo antiguo muy interesante, a partir de los últimos decenios del siglo XIII. La parte del mismo fué recogida en Poblet, donde se conserva. Pedro Batlle Huguet, Pbro. Director dei Museo Diocesano. 83 CAPÍTULO TERCERO LOS GRANDES MONASTERIOS TARRACONENSES: POBLET, SANTAS CREUS, VALLBONA DE LAS MONJAS Y ESCORNALBOU EL REAL MONASTERIO DE POBLET Conocimos en Poblet el movimiento revolucionario de julio de 1936, por un mensaje enviado el día 19 por el vicario de la parroquia de Espluga de Erancolí, avisando al Rector de la mis¬ ma que el Comité constituido en el pueblo le pedía las llaves de la iglesia. El CuraPárroco, Rdo. Saladrigas, venido al Monasterio el ■ día anterior, estaba celebrando la Santa Misa. Evidentemente disgustado por el recado, recomendó a su vicario obrar con prudencia y modera¬ ción y salió en busca de refugio personal, pues no le era ya posible volver a Espluga, refugio que por desgracia no pudo encontrar, siendo descubierto y fusilado por las turbas rojas en el camino de Vimbodí, tres o cuatro días más tarde. En la madrugada del díade julio, sorprendió a Poblet la llega¬ 21 da de un automóvil de policía de Tarragona, conduciendo en calidad de presos al Eminentísimo Sr. Cardenal Vidal y Barraquer, al Obispo Auxiliar Dr. Borràs, a los canónigos Dr. Albagés, contador de la Curia tarraconense y Dr. Viladricb, familiar del Sr. Cardenal y al Rdo. Mon- ravá, de la Secretaría del Arzobispado. Llegó el coche al Monasterio a las tres de la madrugada, dejando a los cinco sacerdotes bajo la custo¬ dia del Patronato de Poblet. Siendo inaceptable esta situación, de acuerdo con el Sr. Cardenal, bajé a la Espluga a fin de interesar del Comité revolucionario el envío de un retén que custodiase, o mejor, evitase a los detenidos cualquier atropello o violencia. El Presidente del Comité telefoneó pidiendo instrucciones a Tarragona, ya que en los 85 primeros días de aquel movimiento los rojos carecían de armas y no ha¬ bían becbo ningún alistamiento de voluntarios; se desentendió el Comi¬ sario tarraconense de la Generalidad, de toda nueva actuación, dicien¬ do a los de la Espluga que obraran como les pareciese conveniente, y en consecuencia fui informado que el Cardenal Vidal y sus acompa¬ ñantes podían bacer lo que estimasen más oportuno. El canónigo Alba¬ gés y Mosén Monravá volvieron a Tarragona aquella misma mañana; el Sr. Cardenal, su familiar y el Sr. Obispo Auxiliar quedaron como huéspedes de mi casa en el Monasterio. A altas horas de la tarde del día siguiente paró frente a la puerta de Poblet un automóvil particular ocupado por cinco revolucionarios armados; efectuaron la detención del Sr. Cardenal y de su familiar y los llevaron a Vimbodí, camino de Barcelona, hacia donde les acompa¬ ñó otro automóvil de aquel Comité local. Al pasar por delante de Montblanch uno de los coches se vió obligado a detenerse a causa de avería, y entonces el prelado tarraconense y su familiar fueron condu¬ cidos a la cárcel de la población, donde al día siguiente se les reunió el Obispo Auxiliar Dr. Borràs. Pocos días más tarde un auto enviado por la Generalidad recogía al Cardenal Vidal y a su familiar para llevarlos a Barcelona desde donde pudieron ir a Italia. Los restantes sacerdotes de la primera expedición fueron víctimas del furor revolucionario, que les inmoló días después, al Obispo en el Coll de Lilla y al canónigo Albagés y Mosén Monravá en una caiTetera de Tarragona. En Poblet había quedado la señora D.^ Ana Girona Clavé, distin¬ guida dama de grandes prendas personales, propietaria de las tierras vecinas del Monasterio, que formaba parte de nuestro Patronato. Buscó mayor seguridad en su domicilio de Barcelona, de donde, sin embargo, fué sacada por una cuadrilla de ladrones y conducida a sus cárceles, muriendo asesinada. Después de los acontecimientos referidos, nuestro Monasterio em¬ pezó una vida de relativa calma, sirviendo de custodia a las imágenes sagradas y objetos de culto de las vecinas capillas de Girona, Soler, Masía de la Capella, Santa Engracia y algunas otras, y a los mobilia¬ rios de la granja de Riudabella, del Monasterio de Vallbona, del Cas- 86 tillo de Biure y de dos o tres casas particulares. Estos muebles y efec¬ tosfueron salvados y oportunamente devueltos a sus dueños. Además el Gobierno de Barcelona dispuso la concentración en Poblet de los archivos históricos, religiosos y municipales de Reus, Tortosa, La Selva del Campo, Verdú, Anglesola, Vilagrasa, Vinaixa, Santas Creus y Vallfogona, venidos a unirse al archivo pobletano, aquí reunido desde la formación del Patronato en 1930. Cambiando acuerdo, el 6 de enero de 1939, envió cinco su grandes camiones de carabineros para llevar esos archivos a Barcelona, pero no quise entregar los formados por documentos cistercienses, o sea los de Poblet, Santas Creus, Vinaixa y parte de Verdú, que siguen en el Monasterio. También en la época revolucionaria fueron recogidas dos grandes bibliotecas, la municipal de Tortosa y la de los Misioneros del Cora¬ zón de María, de La Selva, así como la mejor parte de la del Colegio de PP. Paúles de la Espluga; recientemente fueron devueltas a sus propietarios. Finalmente, pudimos hacer en Poblet buen acopio de antiguos efectos y propiedades del Monasterio, sustraídos hacía más de cien años o sea cuando ocurrió la destrucción de 1835, y distribuidos en varios lugares, donde fueron a buscarlos o los pusieron en peligro las hor¬ das rojas. Notemos los siguientes: Las matrices de los últimos sellos de metal usados en Poblet en los siglos XVII a XIX. Una porción de códices de importancia histórica, ellos el entre manuscrito del monje Miguel Longares, que describe la conducción a Poblet y los funerales y entierro del rey aragonés D. Juan II, fallecido en Barcelona en 1479, el cual estuvo hasta poco antes de estallar el Glo¬ rioso Movimiento Nacional en la Biblioteca Provincial de Tarragona. Otra cantidad de libros pertenecientes a las antiguas bibliotecas de D. Pedro de Aragón y de la Comunidad pobletana. Algunos cantorales y rituales monásticos de la Casa. Los efectos sacados de la parroquia de San Pedro, de Reus, donde 87 fueron tenidos bastante tiempo, del servicio funerario de los duques de Segorbe Cardona, consistentes en blandones, ciriales, una cruz alzada y con de Jesucristo en plata, y otros accesorios. la imagen Un grancrucifijo de marfil, cuya cruz había sido destrozada, que estuvo en la Parroquia de Espluga de Francolí. Una cruz procesional de plata, del siglo XV. Varias imágenes de alabastro que decoraban los nichos y repisas del altar mayor de la Iglesia, obrado por Forment. Cierto número de documentos históricos procedentes del archivo pobletano. F1 Patronato de Poblet ha rehusado devolver los anteriores efec¬ tos reclamados por sus posesores antes de la revolución, entendiendo ser legítima la retención de cuanto había sido propiedad indiscutible del Monasterio. Los dos anos medio de dominio rojo pasaron en Poblet sin inci¬ y dentes de importancia. Desde un principio pareció imponerse la idea de que el monumento no debía ser destruido, quizás contribuyendo a ello la continuación de las obras de reconstrucción, que nunca fueron sus¬ pendidas, aunque tomaron otras direcciones. Fn la iglesia mayor, don¬ de se había restablecido el culto en 1935, se dejó sin terminar la res¬ tauración del Sagrario y se emplearon las naves de la Galilea y del trascoro como depósito de vigas y tablones. Fn cambio se activó la cubierta y la edificación interior de los edificios anejos a la cocina de la comunidad, suponiéndose que aquel amplio local podría ser destina¬ do a residencia de estudiantes. Pero tuve buen cuidado en no cerrar de madera ni con puertas ventana ninguno de los locales restaurados, para así evitar su posible empleo por los gobernantes de Barcelona, que sucesivamente enviaban delegados para ver si era posible establecer en ellos un hospital, cuar¬ teles, cuadras, almacenes de productos farmacéuticos o asilos de refu¬ giados, de todo lo cual debieron desistir por la falta de cierre de las grandes salas, que no pudieron ser utilizadas. Al principio de la revuelta recibimos algunas visitas pintorescas de revolucionarios armados que transitaban por las vecinas carreteras. 88 Un día un camion cargado con milicianas, jóvenes unas y viejas otras, pero todas con sus fusiles, marchando al sitio de Zaragoza, se presentaron a pedir la entrega del Príncipe de Viana, que suponían re¬ sidente en Poblet y querían asesinarle. Les expliqué lo difícil de su tarea, pues el Príncipe, traído aquí en 1935, había fallecido hacía qui¬ nientos años, y descargaron su mal humor fusilando las estatuas de San Benito y San Bernardo, que decoran el portal de la iglesia. Otra expe¬ dición de voluntarios rojos se presentó con propósitos más definidos. Pusieron centinelas en la plaza mayor y en el portal de las Torres Reales, preguntando por el encargado del Monasterio. Salí a su en¬ cuentro, entablando el siguiente diálogo, reproducido literalmente. —Venimos a fusilar frailes. —Lo veo un poco difícil. * —¿Por qué? ¿No es esto un convento? —Sí. —¿Cuántos frailes había? —Entre todos pasaban de doscientos. —¿Y dónde se han ido? —Se esparcieron por todas partes, los pueblos vecinos en y en la montaña de la Pena y bosques de Castellfullit y Prades. —¿Y cuándo marcharon? —Hace exactamente ciento y un años. Creí que me pegaban, al preguntarme si les tomaba el pelo; yo me había limitado a contestar escuetamente a sus preguntas. Los dirigentes de Barcelona, que, desde la segunda mitad de 1937, parecían interesarse en hacer creer exageradas las noticias de las des¬ trucciones de monumentos históricos y religiosos efectuados por las hordas rojas, designaron Poblet como lugar indicado de visita de las comisiones extranjeras llamadas a Cataluña para testimoniar nuestras restauraciones, y así recibimos a la Mesa en pleno de la Sociedad de las Naciones, a los Directores de los Museos de Londres y a varias delegaciones parlamentarias inglesas y francesas, con frecuencia acom¬ pañadas por ministros rojos. Al empezar el año 1939 desapareció la calma revolucionaria de 89 los dos años anteriores y prueba más duro y peli¬ vino el momento de groso pasado por el Monasterio. El día 8 de enero llegaron doscientos guardias de Asalto al mando de un comandante, con misión de detener el avance de las tropas nacionales en la provincia de Tarragona; y al día siguiente ocuparon estos alrededores, entraron en Poblet y por la tarde detuvieron a 75 refugiados, mujeres y niños en su mayoría, a los que encerraron en el sótano de la gran bodega, mientras el jefe me da¬ ba órdenes de abandonar mi residencia en la casa del Maestro de No¬ vicios, donde guardamos el archivo pobletano. Nuestra discusión, vio¬ lenta y acalorada, duró más de una bora y ya anochecía cuando se oyeron los disparos de los destacamentos nacionales, que avanzaban de Vinaixa sobre el vecino pueblo de Vimbodí. Aquella providencial in¬ tervención de nuestras tropas, anticipada de doce horas, salvó a Poblet. EL MONASTERIO DE SANTAS CREUS El Comité revolucionario constituido julio de 1936 en el case¬ en río vecino Santas Creus, empezó sus tareas por ocupar a la iglesia del Monasterio, que funcionaba como parroquia, y destruir el Sagrario, las imágenes de los altares, los confesionarios y la sillería de la nave. Por fortuna, las alhajas del culto, las ropas de la Sacristía y algún reta¬ blo de mérito, pudieron ser retirados a tiempo a un escondrijo del vecino cenobio. Posteriormente la Comisión de Bellas Artes de la Generalidad acordó quitar el coro del centro de la nave mayor, para lo cual se tras¬ ladó el panteón de la casa de Monteada y Medinaceli, a la nave lateral izquierda, cercade la entrada principal de la iglesia. Quedó destruido el trascoro, con la puerta y altares laterales, de construcción de mam- postería y en estilo barroco. Durante la época roja se envió a Santas Creus una colección de muebles y cuadros procedentes del llamado Palacio Nacional de Barce¬ lona, con objeto de instalar una residencia oficial en las casas de la Rectoría y del señor Marqués de Casa Riera, vecinas al templo. Tam¬ bién se recibieron para su custodia los barquitos del Club Náutico de Barcelona y dos camiones de documentos y efectos del Archivo muni- 90 7 cipal de Tortosa. Todo ello fué restituido a sus dueños en 1939. Con relación a Santas Creus debemos lamentar profundamente la pérdida del Secretario de su Patronato, Sr. D. Antonio Company y Fernández de Córdoba, vilmente asesinado por los rojos, sin causa ni motivo alguno que a sus propios ojos pudiera explicar esta agresión. Hombre estudioso y tranquilo, amante de su familia y de su biblioteca, artista de los libros, para cuya custodia produjo una interesante colec¬ ción de ex-Uhris grabados al agua-fuerte, sin tendencia ni relaciones po¬ líticas de ninguna clase, queremos dedicar a su memoria este recuerdo de nuestra Sociedad a la que perteneció como uno de sus miembros más adictos. Los edificios de Santas Creus sufrieron ligeramente con la caída de dos obuses de los rojos retirada que rompieron un ángulo del te¬ en cho del claustro románico y la bóveda del refectorio, sin causar daño alguno a la parte artística del monumento. No fué destinado a ningún servicio y escapó por fortuna el dar asilo a las turbas de refugiados que tantos perjuicios causaron en otras partes. EL MONASTERIO DE VALLBONA DE LAS MONJAS Este Monasterio de Monjas cistercienses está situado en la pro¬ vincia de Lérida, pero pertenece a la Diócesis de Tarragona y estaba afiliado a Poblet. Las religiosas, que en julio de 1936 componían la comunidad fue¬ ron expulsadas de su clausura por el Comité revolucionario del pueblo, quien además llamó por pregón a todos los vecinos, sin distinción de clases ni opiniones, para que personalmente fueran a demoler el monu¬ mento Vallbonense. La obra de destrucción en los primeros meses del movimiento revolucionario se limitó sin embargo a los altares del tem¬ plo, el órgano, las capillas del claustro, la sillería del coro y los objetos de devoción, como cruces y pilas de agua bendita, distribuidas por las celdas. Entre los retablos y objetos destruidos merecen mención singu¬ lar, además del retablo mayor, de estilo barroco, el retablo de los San¬ tos Juanes, en cuya composición entraban algunas tablas pintadas del siglo XV, y parte de la sillería del coro, del período gótico. El retablo 91 de San Cristóbal, con pinturas sobre tabla, del siglo XV, situado en una capillita del Claustro, parece que de momento fué conservado, pero no sabiéndose nada de él, debe considerarse perdido. Fueron respetados, además de la imagen de la Virgen del Claustro, pieza interesante del siglo XIII, los muebles que decoraban los amplios corredores de la casa, el refectorio, las celdas, y basta se conservaron las ropas de todas clases de las monjas y del culto, acumuladas en grandes armarios de la clausura y de la sacristía e^íterior. La Virgen del Coro, siglo XIV, babía sido préviamente escondida en una casa parti¬ cular, y ba vuelto al Monasterio. Cierto número de refugiados aragone¬ ses fueron alojados en las habitaciones de la portería del Monasterio, cuyas construcciones no sufrieron graves danos en el primer ano de la revolución. Visité Vallbona entiempo para procurar el salvamento de los este numerosos objetos aún existentes en la clausura, pero el Comité liberta¬ rio se negó a darme ninguna facilidad, y a mis promesas de que babía allí mucbos efectos y libros dignos de figurar en el Museo y la biblio¬ teca de Poblet, opusieron su propósito de fundar en el edificio mona¬ cal una librería popular y reunir un museo. Como era de suponer, na¬ da hicieron aquellos ilustres anarquistas, quienes un año más tarde, ya empezando a vivir la realidad de las cosas, me permitieron sacar en de¬ pósito los muebles de todas clases, las ropas del culto, muy numerosas y buenas, los efectos personales de las monjas y la biblioteca del Mo¬ nasterio, en la cual babía algunos códices y todos los cantorales, del si¬ glo XVIII, de Santas Creus. Debo decir que tres años antes el solícito Capellán del Monaste¬ rio, Dr. Francisco Bergadá, babía retirado de Vallbona el archivo y los objetos de más valor existentes en la iglesia, y aunque fueron descu¬ biertos en el escondrijo particular que los guardaba, pudieron aún ser salvados y restituidos a la Casa, como lo fueron también todos los mue¬ bles y libros custodiados en Poblet. En Vallbona se perdieron el conocido libro de Pedret que contenía la historia de Santas Creus, una colección de los cinco libros del Padre Finestres de su historia de Poblet, otros documentos importantes del ar- 92 chivo y muchos de los efectos personales de las profesas que, al salir de la clausura, llevaron a casas particulares donde no fueron guardados. El edificio sufrió considerablemente en los dos últimos anos de re¬ volución, porque sirvió sucesivamente de asilo, cuartel, hospital y re¬ fugio de fugitivos, que destrozaron puertas y ventanas para hacer lena, rompieron todos los cristales y robaron las ropas aún almacenadas en armarios o apiladas en la capilla de la Virgen del Claustro. Volvieron al cenobio las religiosas en 1939, menos dos de ellas fallecidas durante la exclaustración. Debieron refugiarse en las celdas de la enfermería, únicas habitables por ahora, y allí deberá vivir la Comu¬ nidad hasta que una mano piadosa alivie la pobreza de Vallbona. EL ANTIGUO MONASTERIO DE ESCORNALBOU Colgado en lo alto de un pico en las primeras estribaciones del Priorato, el antiguo cenobio de San Miguel de Escornalbou, residencia particular del que suscribe, parecía deber escapar a la furia revolucio¬ naria. No fué, sin embargo, así. Dos turbas de rojos procedentes de Reus y Tarragona subieron al lugar para destruir dos capillas que tenían cul¬ to, retirar una importante colección de armas antiguas, suspendidas por trofeos en las cuatro paredes de la escalera principal, y también llevar¬ se algunos cuadros y libros de la Biblioteca. Eué derribada la cruz de piedra levantada en la gradería de la pla¬ za de la Iglesia, y fueron mutiladas bárbaramente una imagen de la Vir¬ gen con el Nino Jesús en los brazos, obra del siglo XV, salvada del an¬ tiguo cenobio y conocida por la Virgen de los Bibliófilos, porque Ma¬ dre e Hijo llevaban cada uno un libro en la mano, y una Virgen de ma¬ dera procedente de Poblet, puesta en el altar mayor de la capilla del claustro. Las alhajas del culto fueron salvadas todas y se logró también reservar a tiempo algunas ropas de la Sacristía, hoy entregadas a Poblet. Los edificios del Monasterio no sufrieron daño alguno. Su bosque fué talado por la parte de Vilamaña. "f Eduardo Toda y GOell. Presidente que fué del Patronato del Real Monasterio de Pohlet. 95 $1 -'.fI 'W .-li m v'-H.-i --m ,. - k-, ■ ■#' îf- .-»vij . ' ^ ^ t: ■ .i ¡.-' >:^, . ■ : :S/ . ' ' 1 -'"' ' '! '■' ■ p5îf; ,■ ^'v . ' -í:¡M>v;.4Í ■' ■' '■' ■ ·■ ,■ . ». „ : ■ .■'■ .! ?-.;ílJ »yi'.íXI■• '■ .• '*• '■ , , ■■ :íli·^-'rï.S■ : .; iSatI« ■ , ■' , ; ,:' .:-' ■ . - , -.î r".;.* 'vT^' i"'- ■i' )fí'^k■' .'vI ■ ■ Sîi v' . ■«!> .• ■ ■ y'r' íi-f W- fv í-u.^ -,■ ■.' N : .,^ ' .' V'.- .' :■■■ ' .;< " . -*»• .a/ ·V'ív ^'.' • >■ i' m .,iïílt·' .r mêW CAPÍTULO CUARTO EL MUSEO, BIBLIOTECAS, ARCHIVOS, IGLESIAS Y OBJETOS DE ARTE DE TORTOSA Y POBLACIONES DE SU COMARCA CUANDO nos sorprendió la guerra, a mediados de julio de 1936, nuestro Museo había alcanzado quince años de incesantesy plena organización, después de agotadores trabajos. La riquísima sección documental, sobretodo, estaba de tal manera clasificada y cata¬ logada que podía prestar en todo momento, los más útiles servicios a los investigadores, como lo proclamaron ilustres eruditos, tales como D. Fernando de Sagarra, D. Francisco Carreras y Candi, D. Ricardo Carreras'Valls, el P. Ignacio Casanovas, S. J., y cien más nacionales y extranjeros, cuyo nombre no es ahora del caso especificar. Del Archivo Capitular y de los archivos parroquiales de nuestra Comarca y aún de toda la Diócesis podrían hacerse las mismas pondera¬ ciones, en el sentido de la eficacia de su organización para prestar los más útiles servicios a la cultura patria. Pero vino la guerra, y la dominación roja se dejó sentir avasalla¬ dora, cruel iconoclasta, como tal vez no peor en otras partes, en nues¬ e tra Ciudad y Diócesis de Tortosa. Por toda la segunda mitad de 1936, principalmente en agosto y septiembre, nuestro Museo, Archivo Capitular, bibliotecas y patrimo¬ nio arqueológico y artístico estuvieron a merced del populacho dirigido descaradamente por el comité rojo-marxista. Con el corazón oprimido de pena y con las lágrimas en los ojos, contemplé el incendio de nuestras iglesias, las hogueras encendidas en plena calle alimentadas con los archivos parroquiales e imágenes sagra¬ das, la profanación y destrucción sistemática de cuanto significaba reli¬ gión, piadosas tradiciones y glorias pasadas, mientras otros más aprove¬ chados y más cínicos, se apropiaban los más preciosos objetos del botín 95 sacrilego o entraban a saco en los domieilios de los particulares tacha¬ dos de eatólicos, no perdonando obras de arte, documentos, recuerdos familiares y aún vidas humanas, en razón de satisfacer odios salvajes de Caínes, como tal vez nunca se han desencadenado más infernales en nuestra tierra catalana. La trágica odisea de nuestro tesoro artístico y documental, que se salvó de las llamas, empieza propiamente a fines del año 1936 y no cesa hasta bien terminada la conquista de Cataluña. De primer depósito provisional sirvió el antiguo Colegio de San Luis, propiedad del Obispado. Allí acumularon multitud de docu¬ se mentos y objetos valiosos, sagrados en su mayor parte, de la ciudad y algunos pueblos de la Comarca. De estos últiraips en cantidad insignifi¬ cante, pues la máxima parte pereeieron en las llamas o fueron eodicia- da presa de rapiña por los comités rojos de cada localidad. El saqueo del Palaeio Episcopal, que gracias a los desvelos y sacri¬ ficios de nuestro venerable Prelado Doctor Bilbao, había sido conver¬ tido en una residencia episcopal digna y adecuada, se llevó a eabo con especial saña y encarnizamiento. Desapareció, como por encanto, sin que hasta ahora se haya dado con el paradero de los ejemplares más va¬ liosos de ella, la Biblioteca particular prelaticia, el mueblaje y objetos artísticos, en especial algunos cuadros de valor, y sólo relegóse al de¬ pósito general del Colegio de San Luis el arehivo de la Curia, no sin antes haber sido objeto de pillaje enseres y documentos importantes. De los archivos de las iglesias y eofradías tortosinas apenas per¬ donó nada la tea incendiaria. Pereció el riquísimo archivo de la antiquí¬ sima Cofradía de San Antonio, pasto de las llamas, como el de San Pedro de la Cofradía de Pescadores, excepcionalmente tradicional en Tortosa. Por gran fortuna, ha podido recuperarse casi por entero, después de haber corrido mil vicisitudes y peligros, el archivo de la Archico- fradía de la Santa Cinta, espeeialmente rico en documentación para ilustrar la vida religiosa de nuestra Comarea desde los eomienzos del siglo XVII. Si corrieron fatal suerte la máxima parte de los documentos artís- 96 ticos y arqueológicos, junto con las iglesias, oratorios y santuarios co¬ marcales, y lo mismo podría asegurarse de toda la restante Diócesis, mejor fortuna cupo, aún pasando por muy graves peligros, a los de la Ciudad capital diocesana, atendida la cantidad y calidad de los que ca¬ da día se van recuperando. La impresión que produce al presente lo salvado es que, si en la parte artística y arqueológica hay que lamentar graves e irreparables pérdidas, en la sección documental, mejor librada en esto, se ha redi¬ mido de la catástrofe todo lo esencial y más valioso, así del archivo Municipal, como del más rico Archivo Capitular y de la Curia. Desde luego, han vuelto a su primitivo destino el magnífico y único códice completo de las Costums de Tortosa, del aiío 1272, varios Cartularios, centenares de pergaminos datables desde la mitad del siglo XII, y casi toda la antigua Colección de Establiments municipales, de mediados del siglo XIV. La pérdida más sensible afecta al monetario municipal, que, rico en centenares de ejemplares de la época fenicia, ibérico-romana, visigó¬ tica, árabe y medieval-cristiana, apenas ha comparecido tal cual otro ejemplar de menor valía. Se ignora el paradero, hasta ahora sobre todo, de los ejemplares de monedas de plata ibérico-ilercavonas y cosetanas, del ejemplar magnífico en oro, con la efigie de Nerón, y de ejemplares rarísimos de plata, asimismo, de monedas árabes de los reinos de Taifas. De los más de cuarenta cuadros, que formaban la rica colección pictórica del Museo Municipal no se sabe hasta ahora el paradero, por más que no se creen irremisiblemente perdidos. No puede resignarse uno a la idea que lo sean el grandioso cuadro de Casanova, que lucía en el testero del salón principal, representando los últimos tiempos de Felipe II; los dos de Carducci, con escenas de la vida de San Bruno, que formaban parte de la numerosa colección expuesta a fines del siglo pa¬ sado en el Ministerio de Fomento, y no pocos más de diversos y acre¬ ditados autores, especialmente paisajistas. La sección escultórica, más difícil de transportar que los lienzos pintados, ha quedado en su mayor parte en el Museo, pero para mues¬ tra de la incultura y barbarie de los rojos marxistas, pues las profana- 97 ciones y mutilaciones son horrorosas. Las estatuas comparecen todas sin excepción descabezadas. Varios artísticos bustos, originales de Que¬ rol en su mayoría, se muestran desnarigados. Los seis, representativos de emperadores romanos, regalo valiosísimo de los Sres. González, ade¬ más de desnarigados, se muestran ridiculamente pintarrajeados. El mag¬ nífico molde de la estatua del Ministro de Instrucción Pública, Moya- no, fué bárbaramente roto a martillazos, con la creencia de que en su hueco estaba escondido el tesoro de diversas valiosísimas joyas del Museo. De la multitud de preciosísimos tapices de la Catedral van compa¬ reciendo algunos, asimismo como de los cuadros que en gran número guardaba. Ha sido no precisamente suerte, sino premio a los incesantes desvelos y búsquedas del Canónigo D. Pedro Montserrat haberse po¬ dido recuperar tantos y tan preciados objetos del tesoro de la Catedral. Naturalmente, lo que más interesaba hallar eran los códices me¬ dievales del Archivo Capitular. El ansia de recuperarlos estaba por de¬ más justificada. Trátase de una colección de obras tan soberanamente rica, y en no pocos ejemplares de tan singular rareza, que cuanto hu¬ biera necesidad de hacer por su recuperación no podría escatimarse. Pero la Providencia de Dios que, en medio de tantos trastornos y catástrofes por que pasó nuestra Ciudad y Diócesis, se mostró paternalísi- ma, ayudó de tal suerte en el hallazgo de los aludidos códices, que al fin pueden darse todos, sin faltar uno sólo, por definitivamente recobrados. La mayor parte del fondo antiguo descrito por Denifle-Chatelain a fi¬ nes del XIX, y por O'Callaghan, en número de 146 códices, se guar¬ dó, hasta la recuperación, a fines del primer trimestre del presente año 1940, en un departamento del Archivo General de la Corona de Ara¬ gón, después de haber pasado mil peripecias y traslados desde agosto de 1936 en que empezó su éxodo del archivo catedralicio. Los doce o quince que faltaban, han comparecido después, junto con otros no catalogados antes por Denifle, y los no escasos que anadió al primer registro la experta diligencia del meritísimo Dr. D. Antonio Rubió y Lluch y sus colaboradores. Lo cierto es, y conviene divulgarlo para ocurrir a los siniestros rumores que han circulado sobre no se qué ima- 98 ginaria pérdida de códices tortosines, que estos, a Dios gracias, han si¬ do recuperados, y podrán muy pronto, espléndidamente archivados y organizados, ser objeto de los eruditos, como lo fueron antaño, en pro¬ porciones insospechadas. Lo mismo cabe decir de los documentos, mu¬ chos en número y muy valiosos, desde 1148, del Archivo Municipal. Afortunadamente, tanto las Autoridades civiles como las eclesiásticas rivalizan en generosidades y sacrificios en razón de reconstruir y poner al servicio de los doctos nuestro gran patrimonio documental y artísti¬ co, no escatimando gastos para que, entre los atractivos del turismo mundial, no deje de poseer Tortosa el que antaño le daba prestancia cultural incomparable por sus nutridos Archivos. Si el limo. Sr. Obispo Dr. Bilbao ha dado, con sus inspiradas ini¬ ciativas y alientos, empuje gigantesco a la obra de reconstrucción de la Diócesis Tortosina, tan horrorosamente perjudicada en sus edificios re¬ ligiosos y archivos por los rojos marxistas, también el Ayuntamiento de Tortosa con su benemérito Alcalde Dr. Loscos al frente, ha apoyado y continúa apoyando decididamente la empresa de recuperación de los objetos detentados durante la pasada guerra, y la no menos necesaria de revalorización y de puesta en marcha de todos los servicios en for¬ ma muy mejorada de la que presentaban los centros culturales, como el Archivo y el Museo, dependientes del Municipio. En tales circunstancias y con tamaños alientos no puede estar leja¬ no el día en que así la Diócesis como la ciudad de Tortosa se muestren de nuevo al mundo con el esplendor de sus mejores tiempos, borrando, a costa de los sacrificios necesarios, el estigma ignominioso de destruc¬ ción y de profanaciones que la revolución marxista dejó a su paso por nuestra tierra. Tal trazado a grandes rasgos, el cuadro que hoy ofrece nuestro es, patrimonio artístico y documental salvado milagrosamente de las garras rojas por especialísima disposición de la divina Providencia. Enrique Bayerri. Director del Museo-Archivo Municipal de Tortosa. 99 EL PLAN DE ORDENACIÓN DE LOS MUSEOS DE TARRAGONA La situación de Tarragona en orden a sus Museos era insostenible por arbitraria, absurda e ineficaz y muerta consecuentemente. Tres Museos se cuentan en la ciudad. Salvo el más moderno, los otros dos son almacenes desordenados; están muy distantes del concep¬ to del Museo totalmente desconectados entre sí, sin idea de la misión y única que deben desempeñar. Las cosas no pueden continuar así y va¬ mos a remediarlas. El plan de reorganización que he sometido a la aprobación del Excmo. Sr. Marqués de Lozoya, Director General de Bellas Artes, quien, admirador entusiasta de la riqueza arqueológica de Tarragona, pone a contribueión toda su actividad para dotarla del pres¬ tigio que merece, parte de un principio de unidad, repudiando el sis¬ tema actual de multiplicidad. Las colecciones arqueológicas de Tarrago¬ na eorresponden a una sola ciudad, no a varias. Por consiguiente no es posible sostener dentro del orden dos colecciones que contengan to¬ do eada una. Bien estuvo en su tiempo el afán de coleccionista; pero conseguidas las colecciones, es necesario que entre ellas haya una ar¬ monía que responda a algo real: la historia; en esta hay que buscar la unidad apetecida. Tarragona tiene en su historia un punto muerto con la domina¬ ción de los musulmanes, el cual divide aquella en dos ciclos: ciclo ro¬ mano y ciclo medieval. Cada uno tiene su razón de ser. En el primero Tarragona fué el logro de una empresa política. En el segundo lo fué de una empresa religiosa. He aquí la diferenciación fundamental que ha de eolmar de sentido el plan de ordenación de los Museos. La unidad quedará conseguida, porque no obstante esa diferenciación, los dos ci¬ clos pertenecen a una sola historia, a una sola ciudad con su destino único: el imperio, ya con afanes políticos como en el primer ciclo, ya con empeños eclesiásticos como en el segundo; pero conseguidos unos 101 y otros con me interesa recordar episodios de el esfuerzo militar. No sobra conocidos. Basta a lo dicbo para dejar expuesta diáfa¬ mi intento namente mi razón. Sólo quiero añadir que en el eiclo romano precisa distinguir dos elementos que lo integran: paganismo y cristianismo. Las consecuencias de su contradicción, que se cebó en la carne de Tarrago¬ na como en tantas ciudades españolas, determinan insistir en ello aquí y acusar el contraste por dar ocasión a ello el extenso cementerio, per¬ teneciente a las más antiguas comunidades cristianas de la ciudad, des¬ cubierto en estos últimos años. El orden de los Museos de Tarragona nace así espontáneamente de estos tresbecbos bistórieos y cada uno de esos centros ba de circuns- eribir su misión en el euadro histórico a que naturalmente debe con- eretarse en la siguiente forma. El Museo Arqueológico Provincial será el Museo de la Tarrago¬ na romana, abarcando contenido los restos y reliquias correspon¬ su dientes al primer que acaso pudo tener principio con un prólogo ciclo, ante-romano no conocido concretamente, sino elaborado con hipótesis eruditas sin prueba material suficiente. Einalizó al extirparse y desarrai¬ garse la cultura bispano-romana, conservada durante el período visigó¬ tico, por la invasión sarracena, cuya dominación en la ciudad no es sino un epílogo de este ciclo. La lucha subsiguiente entre mahometanos y cristianos disputándose el dominio de las antiguas ruinas es ya el co¬ mienzo del segundo ciclo con móviles y características de tipo específi¬ camente medieval. El contenido actual de las colecciones de este Museo quedará organizado conforme a esta esquema: 102 I.-Estratigrafía primitiva. ' Templo de Júpiter. Templo de Augusto. Circo. II.-Monumentos romanos.<; Teatro. Anfiteatro. Foro. Epigrafía de los monumentos. Restos de arquitectura monumental. III.-Arquitectura doméstica romana. IV.-Ajuar romano. V.-Escultura greco-romana e hispano-romana. VI.-Epigrafía romana. VII.-Período visigótico. VIII.-Dominación musulmana. I I. - Prehistoria. \ II. - Período hispánico. h) La Provincia. ( III. - Período romano. / IV. Período visigótico. - I V. - Dominación musulmana. c) Numismática. Como no es posible aislar la ciudad del medio geográfico en que está enclavada, porque de lo contrario no se explicarían multitud de hechos históricos, se incorpora a La Ciudad el apéndice arqueológico de La Provincia, denominación provisional para cambiarla en su día por la de Campo de Tarragona, cuando nuevos planes de mayores vue¬ los vayan madurando. Este cuadro no es sino un anteproyecto, con mu¬ cha probabilidad de proyecto definitivo, al menos en gran parte; pero eon elasticidad siempre para adaptarle las variaciones o adiciones que la experiencia y los nuevos descubrimientos exijan. En relación íntima con el Museo Provincial funcionará el Museo Paleo-Cristiano, puesto que su dimensión histórica está contenida en la del Provincial; pero conservará su carácter exclusivamente cristiano respondiendo con acuerdo perfecto a las excavaciones que le dieron ser y fisonomía propia, representando la facies cristiana del primer eiclo de la historia de Tarragona. 105 El Museo Diocesanò debe corresponder por entero al segundo ci¬ clo, enel cual dan la nota dominante el señorío eclesiástico al amparo del brazo militar y la' construcción del templo Catedral, el cual absorbe la vida artística e industrial de la ciudad metropolitana. Los fenómenos renacentistas, sentidos en Tarragona por sus propios Prelados, son la continuidad histórica de este ciclo, cuyo fin no se precisa claramente quizá por falta de perspectiva histórica; acaso cuando la ciudad, inter¬ viene en la guerra de sucesión en el reinado de Felipe IV, acaso con la guerra dinástica de comienzos del siglo XVIII...; en el siglo pasado la iniciativa de los Prelados tenía todavía gran peso en las empresas ciudadanas. Limitado así el contenido de cada Museo lograrán todos su uni¬ dad, unidad que en nada afecta a competencias de furisdicción, antes las aparta evitando los caminos comunes; pero en cambio serán parte de una unidad de orden superior que radica en la ciencia y en la cultura de Tarragona y de España. La realización de este plan ha de dar inme¬ diatamente sus frutos. Los Museos se convertirán en órganos vivos y vitales de la ciudad, la cual entonces los estimará, los cuidará y los engrandecerá. El comienzo para la ordenación estriba en la convenien¬ propuesta te y decorosa instalación del Museo Arqueológico Provincial en local adecuado. Se ha determinado y resuelto que ocupe el edificio del an¬ tiguo Pretorio y un pabellón contiguo en la plaza del Rey. Este em¬ plazamiento se ha juzgado ser el más conveniente, aparte de ser el más evocador para las reliquias que en el Museo se han de conservar; la vieja construcción romana del Pretorio y el mar latino serán los ele¬ mentos que mejor pueden encuadrar el período histórico-a que las colecciones arqueológicas se han de referir. Al propio tiempo Tarrago¬ na reivindicará su arqueología en un doble aspecto: por un lado las antigüedades serán honradas con el honor que durante tantos años se les ha negado; por otro, el edificio del Pretorio se librará de su grava¬ men carcelario. Estos hechos podrán iniciar nuevos caminos en la in¬ vestigación arqueológica de Tarragona. El Museo Paleo-Cristiano, so¬ bre el área del cementerio que le dió ser, y el Museo Diocesano, dentro 104 del ambiente del templo metropolitano, constituirán un conjunto de Museos que dudosamente podrá lograrse en otras partes con tanto éxito y acierto. Todavía cabe decir de un cuarto Museo Tarragona en relación en de los planes de instalación del Archivo y Biblioteca en la casa de Cas- tellarnau, idea que brindé a la Real Sociedad Arqueológica cuando en junio último me dispensó el honor de reunirse conmigo en mi reciente visita a la ciudad. Es el Museo de Tarragona en los siglos XVIII y XIX, siglos durante los que tan brillante historia alcanzó la ciudad, sobretodo en sus hechos, de armas. Este Museo tendría ambiente propicio en los magníficos salones de la calle de Caballeros; pero en esto la Arqueológi¬ ca tiene la palabra. Hasta aquí los planes. ¿Cuáles son las realidades? Hace escasamen¬ te dos meses que se ha emprendido el camino para convertirlos en he¬ chos. El Museo Paleo-Cristiano, en consonancia con su actual destino y consolidando el que se propone el plan, ha cambiado por éste su antiguo nombre. Aprobado el presupuesto de su reconstrucción comenzarán sus obras en brevísimo plazo, si no han comenzado ya en el momento en que escribo estas líneas. En el próximo otoño será quizá posible celebrar su reapertura. Ha sido nombrado un guarda para cuidar sus jardines y sepulturas. El Museo Provincial cuenta ya con terrenos pro¬ pios en la Plaza del Rey gracias al celo y comprensión del Excmo. Ayun¬ tamiento. La construcción de la nueva cárcel, con el esfuerzo del Estado, Diputación y Ayuntamiento, hará posible la rápida evacuación del Palacio de Augusto. El Ministerio de Educación Nacional ha reser¬ vado un crédito, para la iniciación de las obras de la Plaza del Rey dentro de este mismo año. Los cambios entre el Museo Provincial y el Paleo-Cristiano, que han de contribuir a la unidad de contenido de cada uno, han sido ya autorizados por el Ministerio. La unidad de criterio que debe presidir en estos dos centros ha sido también ordena¬ da, unificando la dirección en la del Provincial. El Ayuntamiento, com¬ penetrado con los intereses arqueológicos de Tarragona, ha contribuido a la limpieza de los jardines y sepulturas del Museo Paleo-Cristiano. Todo esto va andando en el breve plazo de dos meses escasos, te- 105 niendo que atender además a otras necesidades de gran urgencia; eva¬ cuación del Palacio Arzobispal y traslado de piezas del que fué lla¬ mado Paseo Arqueológico, entre otras más secundarias. Para quienes bemos conocido otros tiempos es realmente extraordinario. Sin embar¬ go estamos aun muy lejos de la meta. Precisa aunar esfuerzos y volun¬ tades; precisa la colaboración y el entusiasmo de todas las Corporacio¬ nes y entidades locales llamadas a corresponder con su ayuda moral y material al impulso del Estado. Sólo así podremos realizar el milagro de salvar el tiempo perdido en la esterilidad y en la inercia. Madrid, Agosto de ig^o. Joaquín M.^ de Navascués y de Juan. Inspector General de Museos Arqueológicos, 106 ILUSTRACIONES ALCOVER. Iglesia de la Purísima Sangre. Compartimiento del retablo de Jaime Ferrer (1457); extraviado. (Foto A. D. A. C) ALCOVER. Iglesia parroquial. Retablo del Altar Mayor (siglo XVII); destruido. (Foto Català) •f ALCOVER, a) Iglesia románica de. la Purísima Sangre (siglos XII - XIII), después de su derrumbamiento. h) Imagen de la Virgen de la "Magrana" tallada en madera y ricamente dorada y policromada (siglo XV): mutilada. (Fotos VaIIv¿) ESPLUGA DE FRANCOLÍ. Ermita de la Santísima Trinidad. Grupo del Miste¬ rio, escultura en alabastro (siglo XVI); destruido. (Foto Archivo Mas) I MONTBLANCH. a) Ermita de San Juan. Imágenes de dos apóstoles, esculturas en madera (siglo XV); destruidas. PRADES, h) Ermita de la Abellera. Imagen de la Virgen, escultura en alabastro (siglo. XVI); destruida. (Fotos Archivo Mas) REUS. Santuario de Nuestra Señora de Misericordia. a) Detalle del camarín (siglo XVIII); destruido. h) Imagen de la Virgen, escultura en alabastro policromado (siglo XV); desaparecida. (Fotos Zerkowitz) VALLS. Iglesia de San Juan. Retablo del Altar Mayor (siglo XVII); destruido. (Foto Català) VALLS. Iglesia de San Juan. Altar de Santa Ursula, obra de Luis Bonifás (1701); destruido. (Foto Català) VINAIXA. Iglesia parroquial. a) Pixis-ostensorio de plata (siglo XIV); desaparecido. h) Imagen de la Virgen. Escultura en piedra de Guillermo Sagué (i^qo); rota en pedazos. (Fotos Català) INDICE \\rMacia la labor constructiva . pag- 5 a nuestros Caídos 17 Monumentos Arqueológicos rqueológicos ti y objetos artísticos e históricos de ^ t-'C. Tarragona, de su Provincia y de su Archidiócesis » 19 " 'Presentación » 21 "i'í'í/^íipapftulo Primero.—Los Museos, Monumentos, Bibliotecas, Archi¬ vos, Catedral y demás iglesias de la capital de Tarragona . 25 Capítulo Segundo.—Los Monumentos, Museos, Iglesias y objetos artísticos de la Provincia y Archidiócesis de Tarragona, ex¬ cepto Tortosa y su comarca 47 Capítulo Tercero.—Los grandes Monasterios tarraconenses: Poblet, Santas Creus, Vallbona de las Monjas y Escornalbou . 85 Capítulo Cuarto.—El Museo, Bibliotecas, Archivos, Iglesias y ob~ jetos de Arte de Tortosa y poblaciones de su comarca. 95 ^El plan de ordenación de los Museos de Tarragona .... » loi ^T^Èíkdlustraciones » 107 ✓ lesus, Maria 'Joseph cum Bernardo ESTE FASCÍCULO LOS MONUMENTOS Y TESORO ARTÍSTICO DE TARRAGONA Y SU PROVINCIA, DURANTE LOS AÑOS 1936-39. EDITADO POR LA REAL SOCIEDAD ARQUEOLÓGICA TA¬ RRACONENSE, SE IMPRIMIÓ EN EL REAL MONASTERIO DE SANTA MARÍA DE POBLET BAJO LA DIRECCIÓN DE JOSÉ M, REQUESENS, TIPÓGRAFO DE MONT- BLANCH, INAUGURANDO LA IMPRENTA DONADA AL CENOBIO POR MANO NO¬ BLE Y GENEROSA QUE ROGAMOS A DIOS ABIERTA A SUS CELES¬ TIALES DONES Y SE TIRÓ EL ÚLTIMO PLIEGO EL DÍA XII DE DICIEMBRE DEL AÑO DEL SEÑOR M C M X L I I . LAUS DEO &