SANTANDER y SU PROVINCIA GULAS ARTISTICAS DE ESPANA .. Dirigidas por JOSE GUDIOL RiCART EI lut(l de esta GUIA ARTISTICA DE SANTANDER Y SU PROVINCIA es original de JOSE SIMON CABARGA ClJlASARTISTICAS Db (;SPAKlA- SANTANDER Y SU PROVINCIA --')f�,-n w-: .,'� �- IN ITUTO AMA TLLER f Of ARTE HISpANICO . Editorial A R IE S FEDERICO MONTAGUD - BARCELONA AVENIDA DEL GENERALlSIMO FRANCO, 321 © EDITORIAL ARIES, 1965 DEPOSITO LEGAL - B. 2I58I- 7965 I. G. ROVIRA - ROSELLON, 332 - BARCELONA SANTANDER. VISTA G-ENERAL I INTRODUCCION En su «Viaje de Espana», Antonio Ponz se detuvo, en su periplo por tierras del Norte, en Aguilar de Campoo ; no se asomo a; mar cas­ tellano. Sin duda las referencias recogidas habian sus estimaciones rebajado induciendole considerar de escaso interes arqueologico 10 que tras de la a divisoria cantabrica exist'a para la incrementacion de 6US inventarios. Es muy posible que a ello, tarnbien, se opusiera la dificultad de las cornu­ nicaciones, Se enlazaba entonces la Montana con la meseta -y precisa­ mente donde el romanico se presentaba de modo tan exuberante- por un mal camino en la fragosidad de una topografia excesivamente complicada. En la epoca de Ponz, ague; camino era el abierto por Fernando VI y que, treinta afios despues, bajo el Consulado, se ampliaria con el trazado que actualmente tiene Ja Hamada carretera de Reinosa. Otro camino, en el oriente de Ia region, abria a Ja penetracion desde Burgos; pero asirnismo era una via transitada con sufrimiento. Aqui esta explicado, por tanto, el por que la region llarnada en otros tiernpos «Pefias Abajo del Mar» 0 «Montafias de Burgos», ca-i inaccesible, no podia brindar al curioso inves­ tigador, rri grandes catedrales ni monumentos tras de 10s que Ponz iba con espiritu inquisitivo tan minucioso. Todo se le vaticinaba como exce­ sivamente austero; no encontraria ni igle:-sias joyantes ni aquellos retablos dieciochescos contra los que en sus libros hay una constante reiteracion condenatoria. 5 VISTA DE COMILLAS La actual santanderina permaneci6 durante muchos siglos provincia aislada, encerrada los anternurales que la naturaleza alza asperos e en inexpugnables, Esto revela, sin embargo, las especiales caracteristicas del abundante repertorio arquitect6nico esparcido por valles risuefios u oculto en las fragosidades de las montafias, Una arquitectura iniciada en los mementos oscuros de la historia e 'incrementada a partir de la oncena centuria para akanzar el apice de su sencilla riqueza en los siglos XVII XVIII. y La regi6n montafiesa esta formada por la mayor parte de 10 que .fue Cantabria. Muchas oscuridades hay en torno al terna que, aunque sujeto a polemica, 10 mas claro que en el aparece son las precisiones de Schulten. Hubo un mornento en que Cantabria alcanz6 los honores de la cita de los autores roman os ; fue cuando Augusto casi la domin6 y obtuvo la victoria de que parecia definitiva para sus legiones, en el puerto santanderino, t donde a este Ie sobrevino el apellido de «Portus Victoriae». Pero los can­ tabros no se dejaron romanizar. La invasi6n goda apenas si deja su huella; muy pocas sugestiones podria ofrecer una tierra aspera y unos indigenas enquistados en costumbres primitivas. Asi como la roman'izaci6n fue muy tardia, la dominaci6n visig6tica no produjo alteraciones sustanciales y permaneci6 la regi6n sin conocer los refinarnientos ni las influencias de las corrientes civilizadoras. E iguai aconteci6 mas tarde, con la invasi6n r arabe, que se detuvo ante las impenerrables cueras cantabras. 6 VISTA DE POTES, EN LA LIEBANA Sin embargo, es en esta epoca cuando, al derrumbarse el reino godo, la Montana se repuebla con los epigonos del hispano-romanismo. Las gentes del 'interior peninsular llegan en busca de refugio entre los riscos, portadoras de la tradicion cristiana: hay algunos ejernplos tipificados con ecos del mozarabe, y las colegiales que vinieron a sustituir a los vetustos monasterios. Comienza poco despues la construccion castrense, la torre defensiva del alfoz, el monasterio, la errnjta, el santuario y la edificacion civil con fuerte apariencia militar en 10 externo. ASl se ha de ver cuando en este libro se establezcan, del modo mas sistematico posible, las diferentes y especificas construcciones y el nacimiento de algunos nucleos de pobla- r cion que comienzan a delinear futuras organizaciones sociales y adrninis­ trativas. Pero fue un delinearniento muy lento, tanto que hasta los Austrias no adquiere una fisonornia que da paso al barroco herreriano. Toda la Edad Media perrnanecia en estatismo rutinario y solo las villas marineras de la costa florecieron en periodos determinados gracias a las Hermandades de tipo ansearico, impuestas por la necesidad vital para la navezacion y el comercio. Son siglos de escasa fuerza creadora. EI «habitat» del rnon­ tafies era sencillo, muy austero; el medio vital pobre; no hay lujos super­ fluos que embellezcan la existencia ni aun la de los nuevos senores que 7 fugitivos de las algaras arabes, fincan sus solares en lugares defendidos bravia. por la naturaleza Cuando la peninsula es rescatada, y a pesar de su cas] hermetico aislamiento, a la Montana llegan reflejos de la nueva situacion y, con la organizaci6n adrninistrariva, militar y eclesiastica, brotan las primeras entidades urbanas. Un paso mas, tras de una pausa muy dilatada, y con los ultirnos Austrias, la Montana recibe Ia influencia economics de America a traves de los capitanes, oidores de Audiencia, arzobispos 0 antiguos hidal­ todavia una epoca melanc6lica, pero gos enriquecidos en Ultramar; sera los valles se pueblan de casonas con ostentosos, rirnbombantes escudos no­ biliarios. Para entonces, la arquitectura rnontafiesa estaba definida con caracteristicas entonadas con el medio ambiente. Se habia producido un heeho singular: en el oriente regional de la Trasmiera, que nunea tuvo ni servidumbre ni lazos hornogeneos con las llamadas Asturias de Santillana (es deeir, dos partes geograficas diferen­ ciadas por el curso de los rios Pas y Besaya, que bajan norma1es a la costa, desde Ia divisoria): en las rurales y costaneras tierras trasmeranas hubo la eclosi6n de los farnosos «maestros canteros» que reservaron sus fantasias arquitectonicas para toda la peninsula. La Montana export6 los primeros arquitectos en verdaderas legiones. Desde los Gil de Hontafion hasta los mas oscuros trazadores y ejecutantes de palacios, lonjas, catedrales, iglesias -cu11l1inando en Juan de Herrera- hay una nomina tan copiosa Pero si esos que sin hiperbole puede la Montana proclamar 1a hegernonia. alarifes no reservaron para su suelo natal las exquisiteces del arte, dejaron sin embargo algo mas importante, como es el sedimento de una arqui­ tectura prooia, que es la que se define y prepondera junto a los ejemplos de los estilos antiguos. 8 SANTANDER, SEGUN UN GRABADO DEL "CIVITATIS ORBIS TERRARUM)) (SIGLO XVI) II SANTANDER La historia de Santander (capital) es de ayer, casi. Si en la Alta Edad Media tuvo algunos periodos florecientes, 10 fueron en cuanto a que la situacion estrategica de su puerto (sin con tar los filones de hierro y sus bosques, como Roma ya 10 habia reconocido), la convirtio en refugio de las Armadas reales con Felipe II y con el trafico con Flandes y el norte frances. Pero era una villa de area muy limitada, encerrada entre los muros construidos por mandato de Alfonso J. Dos nucleos la formaban, las Pue­ bIas Alta y Baja; en la prirnera tuvo su asentamiento el primer nucleo urbano en torno a la abadia, protegido por ella y alli fundaron sus solares comunaI. que durante siglos detentaron la hegemonia los rectora linajes De esos solares llegaron hasta nuestros dias muy cortos vestigios : alguna que rirnaba con 1"2s lineas austeras y de escuetas cason a vetusta apariencia, del templo abaciaI. La Puebla Baja fue formandose desde el siglo XIV, y era una modesta concentraci6n de lirnitado vecindario en casas medio 9 � " 'I .J SANTANDER. CATEDRAL, RECONSTRUlDA DESPUES DEL INCENDIO DE 1941 arruinadas que sufrieron a comienzos del siglo XVI los azotes de las epi­ demias pestiferas. Dentro de su recinto, unas cuantas cason as, como la de los Palacio en la Plaza Antigua, convertida en Casa del Concejo a mediados del XVI, y el inrnediato solar de Villatorre; en el siglo siguiente fueron construidas la iglesia' de los jesuiras -de donde el vulgo di6 en llarnarla «de la Cornpafiiau->- y la casa residencial de la Orden. A un centenar de metros, en el de la colina, permaneci6 en recuesto pie un convento de monjas clarisas, viejo monasterio sin interes arqueolojrico, y, extramuros de la villa, el tarnbien monasterio de San Francisco cuya erecci6n, una piadosa leyenda hacia rernontar al propio Serafico de Asis «en su visita a la Montanan. Presidiendolo todo, el macizo buque de la colegial, Hace dos siglos, el perimetrc urbano, 0 sea, la linea de su recinto murado, se recorr ia en veinte parsimoniosos minutos. Santander recibio el titulo de ciudad en enero de 175"5, un rnes mas tarde de Ia creaci6n de su di6cesis. Es el memento en que comienza a salir de' una existencia mediocre, que venia acentuada desde los postreros Austrias. A finales del' XVIII, con la instauraci6n del Real Consulado de Mar y Tierra (y con ella la Iiberacion de la servidumbre a antigua Burgos) 10 r SANTANDER. CATEDRAL. PORTADA POR EL CLAUSTRO entra de lleno la vida moderna. Construye su en puerto que recibe trafico muy animado y derriba las murallas. Llegan hombres de negocios y van desapareciendo los escasos vestigios del pasado. Queda con esto aclarada la causa de que a1 advenimiento del siglo XIX apenas si quedaba nada de su antigua configuracion. Las 'pocas casonas hidalgas subsistentes, 0 se arruinan 0 son demolidas 0 pasan a otr os des­ tinos. Y esta labor, lenta al principio, se precipita de suerte que durante la centuria cambia total mente la fisonomia de la ciudad a1 arnparo de los negocios procurados por las guerras carlistas que convirtieron a San­ tander en base logistica de los ejercitos liberales. Los negociantes de enton­ ce s -comerciantes y navieros- propendian esencialmente hacia 10 utilitario ; pero si, ademas aquellos especuladores eran, en su mayoria, gentes extrafias y sin arraigo sentimental, hallaremos explicado su escaso interes por dar a la ciudad caracter monurnentonico. Los unicos recuerdos de su reciente fueron arrasados incendio de 1941, del que se salvaron, pasado por el unicarncnte, la catedral, la cripta del Cristo y la humilde iglesia grecorromana de la Anunciacion. La catedral. Desde el exterior, la masa de piedra tiene claros acentos del perfodollamado de transicion, mas las recientes agregaciones barroco­ renacentistas. Es de lineamientos sencillos que destacan su tosquedad. Se dirige el buque del temple de Este a Oeste, sobre la cripta del Cristo mas las naves septentrionales sustentadas sobre un macizo portico con tres arcos ojivos y con fuertes estribos retallados sus basamentos desde la rasante de la calle en cuesta. Adosado al buque, por su parte de poniente, una maciza torre de planta trapezoidal, carente de gracia, ciega, proclive a cierto caracter militar; horadada en la base por un arco ojival abocinado y con escalinata reconstruida para llegar al ingreso, tiene fun ion de cam­ panario; en su cuerpo mas elevado, se abren las fenestras para los bronces convocatorios. Va coronada con un sencillo templete oara la campana mayor y con rernates esfericos, Este templo sufrio las del desgarraduras fuego el pavoroso incendio en de 1941, que destruyo toda la techumbre y las bovedas de la nave central y calcine piedras. sus verificarse la reconstruccion entre los afios 1944 Al y 1953, se agrego la cabecera actual, 0 abside, siguiendo el estilo barroco con una Iinterna octogonal decorada al exterior por esculturas representando los cuatro evangelistas y alternadas con modern as vidrieras en las demas facetas del polfgono; esta Iinterna va rematada con velera con una cruz, en hierro de buena pinaculos y una alta forja. La catedral fue primero abadia, despues, colegial ; probablemente en tiempos oscuros, una errnita erigida sobre el mogote del cerro de San Pedro donde se guardaron insignes reliquias sagradas, y junto a ella erizaba sus canones uno de los castillos defensives de la ria contra las incursiones cor­ sarias. Abadia fundada por Alfonso II, en 1131 la convirti6 Alfonso VIII en colegiata al tiempo que daba Fuero a ]a villa. Un autor (Torres Balbas) cree probable que la cripta se debio al abad, Juan, en 1217, e ideada para sustentar el templo de la principal villa, que 12 SANTANDER. CATEDRAL. RINCON JUNTO A LA TORRE 13 pudo hacerse realidad (segun la propuesta comunmenre aceptada) por la proteccion de Fernando III, el santo, como recompensa a la participacion de los marinos montafieses en la conquista de Sevilla (1248). Lamperez ha escrito que debio comenzar a fines del XlII, Y sefiala que (due obra sin duda de un maestro de segundo orden, y ya estaria muy adentrado el siglo XIV cuando las bovedas cubrieron el recinto». Las capillas laterales son agregaciones de los siglos XV, XVI Y XVII, para modificar 0 agrandar el recinto sin alterar el conjunto. Can la traza originaria �el naciente ojival- subsistio con las arnplia­ ciones de las postrirner ias del XVII por el abad Manso de Zuniga y subsi­ guiente transforrnacion de los primeros tramos laterales. EI obispo Lasso (siglo xvm) cambio el orden interno ; construyo un coro bajo en estilo renacentista, y, del mismo linaje, el crucero. Al hacerse la moderna recons­ truccion, los arquitectos de Regiones Devastadas respetaron el primitivo trazado, si bien prescindieron de la Punta del Perdon, al norte del pie de la iglesia, y a la que se accedia por una escalinata plateresca desde la calle, substituyendola por una nueva capilla. En la reconstruccion, prop'iamente dicha, se tuvo en cuenta el estilo ornamental; fue agregado el crucero y el abside por el que se traza la girola poligonal; se llevo el coro conventual al abside, bajo el retablo: se situo el altar mayor exento en el centro del presbiterio alzado sobre el pavimento y de el separado por una escalinata y buena balaustrada Iorjada, con embellecimientos de bronce dorado, de muro a muro; el coro alto fue restituido al pie de la iglesia, y a el se sube por la torre es decir como estaba a mediados del" XVII. En cuanto a las agregaciones siguieron el orden rcnacentista-barroco, de suerte que el contraste, en el .interior y en el exterior, es notorio. Se llega al ternnlo entrando por el angulo noroeste del claustro, por un porton claveteado, practicado en el muro de sillarejo que se adosa -en rincon achaflanado-> al rnuro de la catedral, par un lado, y por el otro al moderno palacio, episcopal. Esta singular modalidad del acceso al primer ternplo diocesano vino irnpuesto por los desniveles del cerro en que se asienra, '. EI ingreso a la se hace por iglesia ancha escalinata practicada en la profundidad del muro. La portada no tiene orden fijo, aunque sea una estimable pieza: entre la ojiva y el intrados el con junto aparece sufriendo notables alteraciones en el curso de los tiernpos, con aditamentos y labras poco conformes COil el ojival de Iineas iniciales estrictas; columnillas, mol­ duras, rosetones, impostas, todo tiende a una cspecie de magnificencia pes­ tiza que, sevun un arqueologo, recuerda y solo por esto, con la afiadidura de castillos y armas reales, la portal ada inmediata a la Puerta del Sar- mental, de la catedra! de Burgos. . EI interior esta envuelto en misteriosa luz que recibe, cicateramente, de altos vitrales modernos en el cuerpo superior de la nave principal. Tres naves paralelas, de diversa altura y anchura desigual, fueron agrandadas, por otra, al norte, destinada a capi!las nobiliarias. La nave central es de cuatro trarnos ; haces de columnas de altos y esbeltos fustes en los que se arnarran las correspondientes a las naves late- 14 SANTANDER. CATEDRAL. NAVE CENTRAL RECONSTRUIDA SANTANDER. CATEDRAL. RETABl.O DEL ALTAR MAYOR 16 SANTANDER. CATEDRAL. ENTERRAMIENTO DE MENENDEZ Y PELAYO, OBRA DE VICTORIO MACHO 2 SANTANDER. CATEDRAL. ENTERRAMIENTO DE MENENDEZ Y PELAYO, OBRA DE VICTORIO MACHO rales. B6vedas cruzadas, nervios tallados en el linaje romaruco en una conjuntaci6n purarnente accidental, Aunque no de grandes dimensiones, hay una acordada arrnonia, en este interior, entre las partes y el todo, incluso en las adherencias renacientes que dejaron su caracter en la nave del norte y en dos capillas de la del sur, a ambos lados de la portada, v que fueron fundaciones de familias locales. La nave central es bien pro­ porcionada ; los capiteles entallados con figuras humanas, quimericas y vegetales, algunos de ellos rehechos 0 inventados al modo de los labrantes de principios del XIV, como se ve en el 'Primer haz, �egun se entra, donde estan esculpidos los retratos de los arquitectos y aparejador de la ultima reconstrucci6n. El coroalto es de estilo barroco. EI crucero, cuadrado, esta compuesto tambien en el orden barroco renacentista; los arcos torales resuelven el oct6gono de la linterna con pechinas labradas en forma de concha. Se continua hasta el abside poligonaJ con boveda de canon con la misma suerte de nervaturas que el resto de la nave central. Un retablo de talla muy recargada y dorados coruscantes, abre sus alas sobre el coro conven­ tual de' crucero, en el. que carnpea el escudo ·de la familia de los Barreda, es de mediad os del XVI con bovedas de estrella. A lospies de la iglesia hay un retablo del XVI con un magnifico Cr u­ cifijode talla castellana. EI coro bajo, del siglo XVIII es muy modesto; se encuentra a los pies de la iglesia, entre rejas. Los pulpitos son toscos. La maestra y mas pieza insigne de la Co!egiata es el claustra rornanico. Las alas se desarrollan bajo un tejaroz bajo, de suerte que todo cuatro queda absorbido por la belleza de la teor ia de columnas apareadas y ca­ piteles, en tres de los lados, pues el de oriente es gotico desornado y sin valor, perteneciente a un momenta reconstructivo por ruina incipiente. Las colurnnas posan sobre un rebanco muy bajo y se enlazan por arcos volteados, de medio punto y moldura corrida ; esto es un «ejemplo tipico de ordenacion rornanica», con una rica variacion en cuanto al ritmo y a los exornos. Lafuente Ferrari ha catalogado cuarenta y nueve capiteles, agrupados en tres tipos, segun sus tallas: iconozraficos, vegetates y de 71 SANTILLANA. COLEGIATA. CLAUSTRO 72 SANTILLANA. COLEGIATA. CLAUSTRO ;. 73 SANTILLANA. COLEGIATA. CAPITEL DEL CLAUSTRO figuras 0 simbolicos. La descripcion de estos capiteles, cada uno de los cuales posee unprofundo siznificado del modo de concebir y de trabajar' la escultorica romanica, se haria difusa, por 10 que el especialista ha de recurrir a la. obra de Lafuente, para la determinacion descriptiva de esas escenas de caballeros arrnados alanceando leones 0 arrastrando al dernorrio, de caballos atacados por dragones, de grifos ala dos, de luchas de centauros con anirnales extrafios, de las representaciones biblicas y de otros episodios que tienen la maravillosa ingenuidad, nero el fuerte aliento de las labras de los anonimos canteros que compusieron el prodigio de un claustro que es «insigne museo de escultura del rornanico». En el angulo norte hay una especie de ca.pilla gotica. En el patio, laudas sepulcrale s v en una de las pandas se exhiben varios ejemplarios de la escult6rica del XII y aun anteriores, como los tres relieves mas carac­ teristicos de la colegiata : un Pantor rator de acento bizantino, una Virgen con el Nino en un ediculo formado por arco de medio pun to, y una Santa Juliana, de pie; obras todas de un fuerte expresivismo. Otras piezas de arte encerradas en esta ig!esia insigne son un Crucifijo de talla castellana (ya citado): la pila bautismal, un sepu.cro, llamado «de dona Fronilde: de caracter romanico popular; algunos retablos barrocos y una capilla en la que se osten tan las armas de la familia deJos Barreda, de rnediados del XVI, con bovedas ,goticas en estrella y tres retablos. La sacristia, barroca, 14 SANTILLANA. COLEGIATA. CLAUSTRO de planta cuadrada, dobles pilastras de capiteles corintios, es URa, es­ con pecie de pequefio provincial don de se guardan algunos objetos muy museo interesantes, como una cruz procesional de g6tica filigrana, relicario de tres trozos del Lignum Crucis; otras alhajas de orfebrerla del XVIl!; tres capas pluviales, una del XVI, otra de brocatel del XVII y la tercer a del XVIII, mas algunas esculturas g6ticas, como la de la Virgen y la de la � Santa titular. A esta breve riqueza se agrega el archivo, de inestimable I valor documental, compuesto de privilegios reales, hulas pontificias, escri­ turas de donaciones, etc. desde el siglo IX hasta el momenta del mayor esplendor de la Colegiata. LA VILLA. Estede arquitectura» que es Santillan a del Mar, «rnuseo se ha librado, por de las acornetidas por regla general irreverentes fortuna, v a veces inverecundas de los siglos mas cercanos a nosotros, y as! ha podido conservarse un micleo de tan elevado in teres aun para los no 1111- 75 T E'ANTlLLANA. COLEGIATA. RELIEVE ROMANICO EN EL CLAUSTRO t 76 T S'ANTlLLANA. COLEGIATA. RELIEVE ROMANICO EN EL CLAUSTRO 77 £'ANTlLLANA. COLEGIATA. RELIEVE ROM.�NICO EN EL CLAUSTRO 78 SANTlLLANA. VISTA GENERAL ciados en cuestiones esteticas 0 historicas. No importa la intervencion ostensible en algunos detalles de este singular conjunto, de manos 0 de incenciones poco cultas cuando, segun sucede en las villas y aldeas de la Montana al advenimiento de la moderna burguesia los solares nobles 0 simplernente hidalgos sintieron todo el peso de la irremediable decadencia, porque ya no era una razon de ser la perrnanencia ·de las Iamilias de raigrambre nobiliaria en el rincon tradicional, y pasaron los palacios y casonas a poder incluso de gentes nisticas que cometieron algunas «i'logicas)) sinrazones; pero no obstante, Santillana ha pervivido con un caracter que dificilmente se hallara tan puro, tan nutrido, tan homogeneo. Hayen la villa, presente y Iatente, una larga historia montafiesa ; desde los vestigios de la edad mas oscura hasta el barroco espafiol, engarzada entre tanto la joya de la Colegiata. La villa perrnanece 'en un estatismo mara­ villosamente silencioso al que da prestigio la universal veneracion, porque el hombre se ha dado cuenta de que irnporta conservar la herencia, nada pesada cuando nada, tam poco, impulsa a alterar su recogimiento secular. Pero Santillana es, sobre todo, como una concrecion de la arquitectura regional, de la que hay plurales ejernplos, apretados unos contra otros como en un frente bien trabado pap resistir los embates de 10 rnoderno. Asi, las torres defensivas aparecen erubebidas en casonas nobles y en vi­ viendas entramadas, rusticas, sin soluciones de continuidad a 10 largo de \ 79 7 SANTILLANA. CALLE DE JUAN INFANTE DESDE LA 'PLAZA sus dos unicas calles, hasta forrnar un bloque cornpacto lleno de sorpresas. Esta convivencia es la 'que da a Santillana uno de sus mayores encantos. Junto al historiado escudo, rimbombante, pretencioso, de los que sorpren­ dieron a Ortega y Gasset haciendole exclarnar que eran «ostentosa hiper­ trona» en las villas montafiesas, el escudillo liso, sin cuarteles, pero con mote 'ironico mandado un grabar por el advenedizo propietario de un solar a f n de ad vertir la carencia de armas familiares. ' Conviene explicar, aun brevemente, el «rnilagro» de la resurreccion de Santillana la atencion genera], En el a siglo XIX se habia quedado rnuerta como muy apropiado terna para los suspiros de literatos y poetas rornanticos. Pero en 1872, la marquesa Maria de Barreda caso con un Grande de Espana y, enamorada de su antiguo solar, 'se recluyo en elv con su poderosa personalidad consiguio atraer a cuanto bullia en la corte de la Restauracion. La marquesa, espiritu sensible y artista, reavivo la que consideraba una tradicion, heredada de' BIas de Barreda y Horcasitas, inquieto coleccionista de libros con los que habia ido forrnando una biblioteca historiografica, y al cual habian legado sus aliciones literarias algunos ingenios antepasados suyos. 80 . , i SANTILLANA. CALLE DE JUAN INFANTE 81 6 El palacio de Benemejis se constituyo, pues, en una especie de tertulia en el que la marquesa representaba su papel de ninfa Egeria, a la manera de una Colonna en el refugio salsilvestrino de Roma, y por ese camino, arnorosarnente cuidado, pasan hombres de letras y diletantes, llegando el momenta en que Juan Antonio Guell y Lopez entra en Santillana con una cohorte de hombres entusiastas. EI aiio 1927 se inscribe C01110 fecha crucial del renacimiento definitive de Santillana. Ciiell logra insignes res­ tauraciones de los mas viejos edificios de Ja villa, en una proyeccion tart energica -era la epoca del comienzo del Turismo organizado en Es­ paiia-, que Santillana se convierte en centro de prefer encias aristocraticas y artisticas. A la copiosa literatura sobre la villa medieval -a cuya fama tanto contribuyo Le Sage- van agregandose nuevas aportaciones de he- raldisras, arqueologos, criticos, poetas, escritores y tambien la tutela !.. oficial para conservar, restaurar y proyectar a los cuatro vientos la sin­ gularidad de la villa, apoyada de modo decisivo por la creciente fama de sus cercanas cavernas prehistoricas. Antes de entrar en el recinto comienza la historia: dos conventos de hosco aspecto, de impresionante auster idad : el de Regina Coeli, del siglo XVI y refugio, en 1835, de las monjas clarisas emigradas de Santander por la Desamortizacion, y otro, de religiosas dominicas, fundado en el XVII por un canonigo de la colegiata, un retiro mistico, en manera espe­ cial, de «Iinajudas darnas de Santillana y sus Asturias cuando la piadosa vocacion las llevaba a consagrarse a Dios». La severidad de Ja vida social montaiiesa se advierte en estos dos edificios, desornados, con la dura simplicidad de la estameiia. Enseguida comienza a desarrollarse la teoria museal arquitectonica nada mas penetrar por la calle de Santo Domingo, unico ingreso que la villa tiene, con la casona-palacio de los Peredo-Barreda (apellidos reiterativos en el ruicleo) y hoy de los Benemejis de Sistallo, como va apuntado. Casona elegante, del barroco, con las caracteristicas que se han apuntado al describir la arquitectura montafiesa : gracia de lineas con una replica de acentos afirmativos en la frontera casa de los Villa, tambien de principios del XVIII, en cuya fachada (el cordon franciscano ciiie ia cornisa sobre canecillos labrados y este es un elemento caracteristico en muchas casas de este temple), vuelan dos graciosos balcones de prilpito : todo 'en esa piedra de un palido dorado que proclarna la autarquia repional en cuanto a los materiales nobles de la construccion. Alli mismo se abren los dos brazos que encierran la villa; el de la . izquierda lleva, la calle de Juan de Infante, reptando suavemente, por hacia la Plaza, centro adrninistrativo ; el de la derecha, largo, con lon- >1<, gitud que une los dos cabos de la \ ilIa, va adquiriendo sin soluciones de continuidad los nombres de la Carrera, Canton, del Rio y Plazuela de la Colegial para terminar, al nordeste de la Colegiata, en la Plaza de las Armas. La descripcion pormenorizada de cuanto, a derecha e izquierda de estas ruas, empedradas de cudones, se alinea con lirico acento rom antico, implica un volumen especial. Torres, palacios y casonas tienen, cada una, 82 SANTILLANA, TORRE DEL MERINO 83 SANTILLANA. TORRE DE LOS BORJA Y CASONA ADOSADA 84 SANTILLANA. CALLE DEL CANT6N 85 SANTlLLANA. CASONA DE LOS BARREDA-BRACHO, HOY PARADOR DE GIL BLAS hasta el su historia y su adecuaci6n en la arq uitectura g6tica y modern a escudos siglo XVIII. Y hay una recargadisima relaci6n, la de los pomposos nobiliarios, de rnuy complicadas genealogias en sus cuarteles, que requieren de Assua. un tratado, el que muy prolijamente compuso don Miguel como los detenernos en 10 mas peculiar, pues que englobamos Optaremos oor edificios mas modernos entre los del estilo barroco-herreriano. la del Merino y la de Jos En la plaza se alzan, fronteras, dos torres: Mas e interesante Ja prirnera, esta incluida en el catalogo Borja. antigua de las fuertes del XIV. Es cuadrada, alta, construida con toscos mam puestos y esquinales de siUarejo; una sola puerta 'en arco apuntado de grandes vano doveJas recortadas en dintel, se abre en la fachada principal un gemelo al eje de Ja puerta y otro 'en un piso superior, para el cad also. Por arriba, mechinales, repisas, garfios, adarve y almenas cegadas para sostener un tejado, muy posterior, naturalmente. El interior, por fortuna es una lecci6n grafica de estas cons­ conservado en su pristina estructura, medie­ trucciones g6ticas, un «interesantisimo ejemplar de la carpinteria del cuadrado de val». El pie derecho que descansa en el eje maternatico la pJanta, sostiene dos carreras, apeadas por zapatas y tornapuntas 86 SANTfLLANA. CASA DE LOS VILLA 0 «DE LOS HOMBRONES» SANTILLANA. CASONA DE LOS TAGLE «Un arbol de madera, erguido, tiene por arrnazon la torre centenaria y en el se afirma, como en el juguete de un forzudo titan, toda la trama ... segun el poeta Gonzalez Hoyos describio, con muy grafica expresion. Larnperez 10 estudio y dijo que el piso bajo estaba destinado a cocina y cuerpo de guardia; el principal, a habitacion sefiorial ; el segundo a la servidumbre, con salida a los cadalsos, ({ tan cornpleto y claro esta todo que es facil suponer una reconstruccion ideal. La torrona es un ejemplar del mas alto interes». La de los Borja (convertida, a partir de 1927, en residencia, por dona­ cion, a la infanta Paz de Borbon, hija de Isabel II y princesa de Baviera), es del siglo xv. Un gran areo apuntado con dobladura es su unico ingreso. En la fachada se advierten las transformaciones sufridas al dejar de ser torre fuerte defensiva para convertirse en vivienda residencial. ASl los dos hueeos con antepecho, rasgados en el muro y las dos ventanas en el piso 88 SANTlLLANA. CASA DE LOS Cosio 89 SANTILLANA. CASA DE LA ARCHIDUQUESA MARGARITA superior igualmente practicadas por el mismo motive. Arriba, las almenas cegadas transforrnaron la azotea en cubierta de tejas. EI interior 'es una reconstitucion de las mansiones «tipo isabelino» aportado por muebles y dctalles de la epoca rornantica espanola. A la torre le fue adosada la cason a de traza peculiar montafiesa, de dos arcos de medio punto en el soportal y dos grandes huecos, en el cuerpo superior, para el baleen co­ rrido 0 solana. En la misma plaza se alza tarnbien la casa de los Estrada (hoy en funciones de Casa Consistorial), junto a la que hay una torre gotica de escaso interes, y, adyacente a la rorre del Merino, la casona de los Barreda- Bracho, transformada en «Parador de Gil Blas» como un homenaje pu- litera rio al famoso personaje creado f ramenre por la imag-inacl6n de Le Sage. Continuando por la cane de la Carrera levanta su sencillamente deco­ rada casa de los Bustamante y la primitiva torre de ios Velarde, casi en la confluencia con la calle de las Lindas, breve y sugeridora via de comunicaci6n entre la Plaza y el braze urbano mas prolongado de la villa, y en la que hay adosada a la torre del Merino otra g6tica con cuatro 90 f SANTlLLANA. CASA DE LOS ESTRADA 91 r SANTlLLANA. CASA DE LOS VILLA. CASA DE LOS PEREDA BARRERA 92 -------------- - - r t SANTILLANA. CASA DE LOS S'ANCHEZ TAGLE. COCINA ventanas ajirnezadas y sus correspondientes y graciosos parteluces; a la izquierda en laesquina, la casona dieciochesca de los Valdivielso. En la calle del Canton, la Hamada casa del Marques de Santillana, adscripcion muy dubitativa pero que acrece el encanto de la evocacion con su brevedad gotica, del xv. Una puerta ojiva de altas dovelas y otra de arco semicir­ cular en el cuerpo superior, cuatro ventanas simetricas, insertas en resal­ tadas molduras y entre las que hay tres escudillos. Sobre una serie de canecillos el alero, vulgar, muy saledizo contribuye al juego de luees y sombras de esta armoniosa casona, tan sencilla y carente de exornaciones especiales. En el interior se ha reconstruido con inteJigente criterio el ambiente del renaciente espafiol. Junto a ella, la casa de los Villa, cornunmente conocida por «la de los hombrones», por los dos gigantescos guerreros ten antes del historiado escudo, el de mayores proporciones y mas ostentoso de toda la villa, y [' acaso de la Montana entera. Abajo ya de la rua, en 10 mas hondo de la depresion, otras dos casas, la de los Quevedo (perforada por un tunel ojivo abocinado, bajo el que corren las aguas del inmediato lavadero de donde la calle toma el nombre de «del Rio»); la otra, contigua, es la casa barroca de los Cosio. Casi enfrente, la Hamada Casa de los Abades, transform ada en resi­ dencia de la Archiduquesa Margarita de Austria y receptorio de aristo­ cratas, escritores y artistas. Luego, la plaza de la Colegiata y por fin, la Plaza de las Arenas, con su unico edificio, el palacio de los Velarde cuya reconstruccion cornenzo el escritor Ricardo Leon cuando vivia en Santander y, posterior­ mente adquirido y bien restaurado por la duquesa de Parcent. Una fachada con dos arcos en el portico; dos ordenes de ventanas con arcos de medio punto, decorados, y remates angulares de torrecillas y antepecho con agujas caracteristico regional. Es, el conjunto, (Lam perez)«una nota espe­ cial per 10 singular de su aparicion, por su alejamicnro de Castilla y por sus caracteres locales», en este linaje de edificios, Las Iachadas se van rernatando en hastiales escalon ados coronados con pinaculos como rerninis­ cencias lejanas de las torres mill tares. Como unica v cion exterior, vueJa brevemente, en la fachada graciosa ornarnenta­ lateral, un balc6n de guar­ nicion pJateresca, de columnas, entablamento y rernate de escudo «COlTl­ posicion y ejecucion =-apunta tarnbien Lamperez-> de mano de un maestro de tierra adentro». 94 I I POTES. IGLESIA PRIMITlVA VII lIEBANA Escudo de la historia grande, la comarca lebaniega tiene ecos de epo­ Es raya peya rebotando en una orografia de impresionante majestuosidad. fronteriza entre los asturicos y cantabros en tiempos romanos, y en su Mons Vin dius se melle la espada cesarea en la gesta de las guerras que fue alzado al paves por alii sostuvo Augusto; nido de aguilas donde Pelayo del caudillaje para una el11presa que habria de durar siete siglos; refugio de emigradcs cristianos desde las tierras dorninadas por la morisma; lugar de ep-loga para la inspiraci6n del Marques de los Proverbios en los deli­ quios de sus serranillas amorosas; modernamente, basti6n de la resistencia frente a los granaderos de la Grande Armee." Un paisaje encrespado, duro y suave a la vez, pues en la falda de los riscos inaccesibles se tiende la dulzura de las praderias y de Jas huertas donde crecen el trigo y el vinillo agrio de Ja tierra. Durante interrninables ternporadas invernales, la comarca apareoe a medias sepultada bajo la nieve hasta que Ia primavera devuelve la sonrisa a los valles en tanto que los neveros perperuos siguen acuchillando los flancos azules de los montes circundantes, primer ter­ rnino en el telon impresionante de los Picos de Europa. 95 SANTO TORIBIO DE LIEBANA. PUERTAS RELICARIO D8L LIGNUM CRUCiS DE INGRESO AL TEMPLO [. Santo Toribio de Liebana En tierra I esta hay esparcidos unos cuantos ejemplos arqueo.ogicos aneta­ dos en el repertorio hispanico, Asi, kilometres de Pates -centro a tres neuralgico .de la regi6n- hay un rnonasterio (2) priero de historia, en cuyos escritorios del siglo VIII compusieron sus famosas refutaciones a las' herejlas del toledano Elipando, los monjes Beato y Eterio, 10 que vale a decir que fue, el monasterio, martillo de' la Iglesia contra los desviacionismos teo16gi­ cos, Monasterio al que el padre Yepes consider6 -cerno «uno de los mas antiguos de Espana»" :' " , t Toribio de Astorga -elevado a los. al'tares- traslado .a Espana desde Palestina innumeras reliquias, mediado el siglo v La herejia prisciliana . . en tierras palestinas habia movido al papa Le6n'I a enviar al obispo' as­ torgano .a jerusalen, como Tesorero' de aquella iglesia, 10 que- le _,diO' ocasi6n de recibir de rnanos -de la hija de Constantino la mas venerada _ reliquia, el «pars magna» de la Cruz del Redentor, a poco de+su Inven­ cion. Toribio de Astorga volvi6 a Espana con tan esplendido tesoro y al 96 l t SANTO TORIBIO DE LIEBANA. INTERIOR DE LA IGLESIA 97 7 producirse la derrota del Guadalete, el «Lignum Crucis» fue enviado lejos, al seguro resguardo de los riscos lebaniegos. Esto sucedio un siglo mas tarde del en que otro Toribio, el de Palencia, se habia retirado con cinco compafieros de cenobio al rincon lebaniego para fundar el monasterio a benedictina. El traslado del la gloria de San Martin y sujeto a la orden a Liebana, en tiempos de Alonso el cuerpo de Santo Toribio de Astorga ,lpatolico, «quedo tan autorizado con las santas reliquias y presencia del benitas de fray Pru­ cuerpo del santo obispo -se lee en las Fundaciones 'dencio de Sandoval- que perdio el nornbre y advocacion de San Martin, llama de ahi adelante de Santo 'que tuvo de su primera fundacion, y se asimisrno se la mernor ia de Santo Toribio el monje, su perdio !Toribio y fundador, dan dose al obispo santo todo 10 que fue del rnonje». .. La unida al monasterio, es del siglo ix ; mediado el primitiva iglesia, San Salvador de On a, por donde en el XIII cornenzo l'II paso a depender de nueva influencia no 10 la construccion de la iglesia gotica actual, pero la file tanto en la idea de los constructores par cuanto que se atuvieron en esencial al senrimiento estetico y estilistico precedente. -:,10 ad­ Entre los restos del monasterio, (recientemente reconstruido), se vierten cuatro epocas y de elias la que denuncia un patio irregular, de dos arcos espaldas al abside de la iglesia y en una de cuyas paredes hay sencillos y dos ventanas gemelas que daban luz at -refectorio. Hace muy poco tiempo (en 1963) se trabajos en el subsuelo, para emprendieron determinar las construcciones anteriores al siglo XIII. EI temple es de planta rectangular con tres naves y tres absidcs poligo­ nales; la torre cuadrada a los pies, constituye un tr amo mas de la nave central. Es fehaciente el transite rornanico al gotico. Las dos puertas, ro­ manica una y oj ival la otra, se abren al mediodia con muy humilde orna­ mentacion, Los arcos de las naves son apuntados sobre Iuertes pilastras y con la rnisma altura que el crucero, can bovedas de marcado pera'lte y de cruceria. Sencillo todo, dentro del temple, se abre como contraste junto a la nave del Evangelic una capilla con' la que los irricios del xvirr incrus­ taron en la f:ibrica, severa y adusta, la pornpa del barroco. Fue fundada Gobernador por un montafies, Francisco de Otero y Cossio, arzobispo y de Nueva Granada, de aouellos rasgos de arnor a la tierra de los en uno 'en la Montana. que se produjeron v se producen Esta capilla 0 camarin, que un autor sefiala como realizacion de un intencion de ser relicario del monje de San Pedro de Cardefia, realize la barroco espafiol entraron «Lignum Crucis». Las fantasias ornamentales del en todos los elementos; grandes arcos sustentadores de la cupula, con la los cuatro cooperacion de las pechinas en las que aparecen los relieves de evangelistas.El· cuerpo prismatico, en octogono, qucda resuelto a la manera de la cada estan esculpidos escudos alusivos al Santo y con epoca y en cara grandes relieves de los doctores de la las armas de Espana, mas cuatro Iglesiade Occidente, que decoran la cupula. del En el altar mayor, churrigueresco, un ternnlete muy recargado, mismo estilo y en tres de sus frentes hay mesas para la celebracion ; el cuarto esta reservado como acceso al ostensorio de la filigrana del relicario 98 SANTO TORIBIO DE LIEBANA. CAMARIN DEL "LIGNUM CRUCIS» 99 del Santo Lefio. Es, segun la tradicion que se pierde en los siglos, el trozo mas grande (del brazo izquierdo de la Cruz del Golgota) con uno de los agujeros del clavo que atraveso la mano del Senor, segun testifica un II antiguo docurnento. El relicario es de plata dorada, de filigrana y moderna ejecucion : tiene forma de cruz griega y rrride unos 60 centimetres de altura. A un lade del altar y en arcosolio muy barroco, decorado con grandes florones y sobre lapida dedicatoria, aparece la estatua orante de don Fran­ cisco de Otero y Cossio, Iundador de la capilla segun va apuntado. Viste habitos sacerdotales, guantes de manopla y capa pluvial; sobre el reclina­ torio, un almohadon y sobre este el libro de rezos y Ja mitra. Obra tosca, fue como un recreo del autor para ex altar las ornamentaciones aunque de todas suertes es un ejernplo del concepto y la tecnica de los maestros de canteria labrantes de no pocas estatuas funerarias en la Montana entre el XVII y el XVIII; carecian de estilo depurado y parecian mas directamente interesados por la exaltacion documental suntuaria y hasta por la vanidad rnundana de los representados. Santa Maria la Real de Piasca Por el acceso desde Potes hacia Piedrasluen gas (carretera de Cervera de Pisuerga) hay un angosto sendero que conduce al pueblecito de Piasca, sumido en un paisaje agreste; y alli, oculta, una ig.esia insigne la de Santa Marla la Real de Piasca. Refugio de cristianos fugitives, en Piasca se guardotambien la fe cristiana que los benedictinos alimentaban desde sus cenobios, a la mayor devocion mariana. Y alli fundaron una basilica dedicada a San Julian y Santa Basilisa, restaurada ya para antes del afio 930 como se lee en los Documentos de Sahagun. Para entonces, el monasterio era rico en donaciones de 10> Iebaniegos y los privilegios reales acrecian su irnportancia historica. En el siglo IX se extendia la fama de los abades de Piasca a cuyo monasterio, Yepes, confiere la importancia de «haber sido principio del insigne San Pedro de las Duenas y el priorato de Liebana». En el xr estaba incorporado a Sahagun y ella fue a causa de las disposiciones papales sobre la separacion de sexos en los monasteries, por donde los monjes de Piasca pasaron a fundar el de Duenas; sin embargo, documentos del siglo XVI infonnan la presencia de monjes y rnonjas, en sus «casas» respectivas dentro del mismo recinto. Maestro de las obras, en 1172, de la iglesia actual, fue Covaterio, y de las reformas en 1439, Aniezo y Cam barco ; al respecto, Eduardo [usue traduj., la curiosisima inscripcion latina de la fachada donde se expresa que «el dia decimo de las kalendas de marzo» (21 de febrero, pues era afio bisiesto) en honor de Santa Maria fue hecha la dedicacion de la igles'ia por Juan, obispo de Leon (hay que advertir que hasta hace sola­ mente unos diez afios, la region lebaniega pertenecio al obispado leones}, con asistencia del abad de Sahagun, don Gutierre, del prior de este rno­ nasterio y de Covaterio. Dos veces quinientos sumados con tres veces setenta forman su verdadera epoca, de la cual restaras dos veces diez y dos veces nueve y encontraras el afio en que nacio la Virgen. Esta obra fue completamente acabada el afio del Senor de MCCCCXXXIX, siendo 100 SANTA MARIA LA REAL DE PrASCA. ABSlDE SANTA MARIA LA REAL DE PrASCA. PORTADA PIASCA. INTERIOR DE LA IGLESIA 103 prior don Pedro. IHS Frs. de Aniezo me fizo. Xps. T. de Cambarco me fizo». Lo que aclara la inserci6n del g6tico en el romanico primitivo preponderanre en la fabrica de la iglesia y en sus bellos detalles. A un .nivel mas bajo del acceso, la portada principal aeusa la transicion entre los dos estilos, y es del XIII, es decir, el momento de la construccion. Cinco arcos apuntados deseansan sobre columnas acodilladas con esplen­ didos capiteles, Los areos humanas y recogen muchedumbre de figuras de animales, en abultado relieve, formando un conjunto abigarrado y pin­ toresco, encerrado to do en la primorosa labor del molduron periferico. EI primer arco es abocelado, de escocia profunda; el segundo esta exor­ nado con motivos palmeados y el tercero es de fuerte bocel, «El cuarto -dice un autor- es por su composicion y su acento representante vigoroso de la tradicion modificada por las renovadoras influencias que debian convertir las portadas de los edificios ojivales, en verdaderas maravillas». Es decir, que la austeridad del rornanico moutafies quedo absorbida por la irnaginacion y la exhuberancia del nuevo orden que llamaba con voces persuasivas, lIenas de gracia sensual, a la nueva epoca. ASl, los arcos de esta notable portada estan enriquecidos con profusion de figuras de relieve acusado; guerreros, mujeres, cabezas de monstruos, bultos de religiosos y un leon descabezado; la fantasia de los ignorados artistas se complada en estas representaciones de significados hoy oscuros. La imposta que al lIegar a los capiteles adquiere el oficio de cimacio, esta tambien tallada con primorosos ornamentos florales, de ecos orienta­ listas, y los capiteles son asimismo expresion de aquellas imaginaciones fabulosas que- mezclaban los asuntos mitologicos con los religiosos cris­ tianos, de suerte que aparecen como de ordenes distintos pero con unidad maravillosamente concertada. En el lado izquierdo, sobre la imposta y en uno de los sill ares, aparece la inscripcion que hemos men cion ado sobre la construccion y reform a de la iglesia. Entre dos ventanas lisas, de moderna perforacion, una original deco­ racion a manera de triptico, con las hojas abiertas en las· que profundizan las hornacinas, que estan divididas por columnillas de capiteles vegetales; en la central, una escultura de la Virgen con el Hijo en sus brazos; en las otras dos, San Pedro y San Pablo. La ornamentacion de este curio so con junto es de fin os entalles, por ejemplo, los capiteles de las dos columnas del centro representan las cabezas de sendos monstruos. El abside central es notable por su traza airosa, de elegantes propor­ ciones: esta sostenido por dos contrafuertes sobre los que siguen column as apareadas de esbelto fuste y con capiteles que sostienen muy bien lineada cornisa, cornpletada su ornamentacion por canecillos variados, de exquisita labra. Una ventana, alta, apuntada, con parteluz de delgada columna, esta ernbebida entre los contrafuertes y exornada con !a misma exuberancia. El abside lateral, tarnbien redondo, es mas bajo; una pequefia ventana ajimezada es la {mica nota que ameniza el muro, coronado por canecillos del mismo orden que los anteriores. Si en el exterior, la irnpresion de este monumento es de riqueza orna­ mental el interior de la iglesia desconcierta par su carencia de motivos 104 SANTA MARIA DE LEBEN .• 105 relevantes. Es de estilo ojival, con bovedas de cruceria sobre arcos apun­ tados. Larnperez postulo la creencia de haber existido tres naves en los tiempos primeros, de altura desi gual, y tres absides ; que sufrio reform a quedando elirninado el brazo mayor y se reconstruyo el templo con una sola nave, de suerte que de la obra primitiva restan solo los dos absides y el crucero. Esto debio suceder durante la reforma de 1439. Santa Maria de Lebefia En la misma region lebaniega, y como a quince kilornetros antes de llegar a Potes, a mano izquierda de la carretera hay una iglesia de cortas proporciones pero muy armoniosas; esta medio oculta por un bosquecillo, humildemente asentada sobre una plataforma natural fes­ y toneada por el cauce del rio Deva. Es una lastirna su extraviado em pla­ zamiento (con 10 oue justifica, por otro lado, su necesidad prirnigenia e historica de recatarse como refugio de su la hace epoca), que pasar casi inadvertida a pesar de estar calificada como «la de mayor valia e in teres arqueologico de cuantas enriquecen y vaioran la Montana». Es la iglesia de Lebciia (4)1. En su brevedad den uncia la depuracion a que llegaron los constructorcs del tiempo de Leovigildo, y es como resto recondite del esplendor de una cornarca bien poblada entonces. Santa Maria de Lebeiia es una realizaci6n inmediata y de influencia notoria, de los oscuros artifices y monjes refugiados que traian en la retina visiones muy cercanas del bizantinismo escultorico. Al exterior, poco induce a suponer un temple tan interesante, apellidado por Lamperez «rnonumento irnportantfsimo» e incluido a titulo en el inventario de la justa arquitectura tipificada. No pocas han sido las transforrnaciones sufridas por el edificio pero no le han despojado del fuerte aliento de su epoca ; todo humiJde y escueto ; su Iundacion, segun Gomez Moreno, puede fijarse en el afio 930. Apresurernonos a consignar que, declarado monumento nacional en marzo de 1893, fue restaurada siguiendo las orientaciones .de Urioste, aliviador de no pocas irreverencias cometidas, como por ejernplo, la rotura del Ironton del Este para levantar un campanario sobre el abside. En 1794 le fue aiiadido un portico en la fachada sur; attn se yen, bajo este portico, los canecillos, rudos, estelares y florales, de clara trascendencia latino-bizantina. Los aleros, muy volados, enriquecerr el juego de 1 uces con Ia co.aboracion de unas mensulas reproduccion de las antiguas, decora­ das con espirales y Bores y sobre la que corren fajas labradas de gran variedad decorativa. Si es modesta la apariencia externa, el interior sorprende por la abundan­ cia ornamental. Es de planta de cruz latina, cruzada por tres naves disimiles, dividido el todo por nueve cornpartimentos y tres capillas absidales. Las alturas de cada cornpartimento van elevandose hacia el crucero, forman do al exterior una pirarnide. Los pilares SOl1 compuestos, con nucleo cuadrado y cuatro colurnnas adosadas; arcos y muros apoyan en los pilares; los orimeros, de herradura, cargan directamente sobre abacos dobles. No son, las columnas, restos aprovechados ; basas aticas, capiteles corintios, exornados con tallas vegetales, de lllUY acusados acentos orientalistas. Sobre el ca- 106 LEBENA. INTERIOR LEBENA. CAPITELES racter esencialmente espafiol de todos los elementos de est a iglesia, eI mismo Larnperez escribi6: «Plantas, pilares, sistema de equilibrio, arcos, capiteles, todo es nuestro y to do tiende a una Arquitectura completa y ya en disposici6n de desenvolverse de modo mas esplendido. No hay ninguna en la Europa occidental que haya podido servir de modelo.»­ No se atrevi6, el mismo autor, a c1asificarla en el _gruDO mozarabe ; pero asturiana 0 cordobesa, la iglesia lebaniega es una sintesis donde aparecen «fundidas todas las influencias en nuestras artes del siglo x». Sabre tan bellos capiteles existe una descripci6n minuciosa hecha en 1885 por Rafael Torres Campos en su obra dedicada a este templo. Barroco y recargado, el altar mayor, de mediados del XVIII, recoge en la hornacina una pequefia imagen de 1a de Virgen Guadalupe, obra esti­ mable de uno de aquellos artistas del xv tan reciamente influidos por el floreciente momenta hist6rico. Los altares laterales se acusan del XVI. 108 CASTANEDA. ABSIDES DE LA COLEGIATA VIII OTRAS COLEGIATAS E IGLESIAS Castaneda En uno de los mas risuefios vanes, don-de se conjugan todos los elementos naturales del paisaje regional -anfiteatro de montes, pra­ der ias joyantes, vegas extensas, el rio, bosquetes de 4rboles, todo de verde perenne- y subida a un breve cueto, alzase con apariencia de gran monumento, Ia vieja colegiata de Castaiieda (5). En relacion con las otras de la region, es algo tardia, de fines del XII Y bien avanzada la mitad de la siguiente centuria. Fue construida por los propios habitantes de la comarca cuyos derechos sobre ella eran tantos y de tal caiidad que cuando en el XVI, el marques de Aguilar de Campoo consiguio con influencias que el papa Paulo III la suprirniera como tal colegial para agregarla a la villa palen tina, se promovieron alborotos y protestas en todo el valle, recios unos y otras de suerte que el pontifice hubo de llegar a una trans­ accion : Castaneda subsistiria como tal colegial, pero con notables reduc­ ciones en cuanto a la organizacion de su cabildo. Como las dernas colegiatas, con los sig.os fue perdiendo predicamento en cuanto a su caracter monastico, 109 CASTANEDA. ABSTDES DE LA COLEGIATA llegando a convertirse en iglesia parroquial. Ya secularizada, el paso del tiempo no ha producido, par fortuna, retoques sustanciales en el caracter primigenio de la fabrica ni de sus detaUes, a'unque Ie falta uno de los tres absides -el de la Epistola- reernolazado par una capilla construida en el siglo XVIII. No obstante la lentitud de su edificacion, el g6tico apenas si lleg6 a irnponer sensiblemente su huella sabre el rornanico ; unicamente agreg6 una capilla a la primitiva. Planeada y comenzada can estructura de cruz latina, hoy su exterior es una acumulaci6n de elementos armoniosamente conjuntados, can planas que animan y dan belleza a la teoria y a su equilibria total, incluso can las agregaciones posteriores. La linea gen.ral acusa ante todo el prisma central, oct6gono, del crucero; la esbelta torre 'cuadrada, con ventanas gemeladas en cada frente, divididas par parteluz fino v con arcos de media pu'nto que aparecen unidos, en todo el perimetro de la fabrica, par una' sencilla imposta; luego, en diversos pianos, mas bajos, las capillas y los dos absides su bsistentes. 110 ." _, _. - �'>'.f·�·tJ;,,· .' ... �.: , Porrada arco de de, medio punta, con archivolta caractensncarnente rornanica, varios volteles abocelados con apoyados en columnas acodilladas de tuste corto y capiteles bien exornados; imposra de conchas labradas ; otros dos arcos geme�os en los que apunta la ojiva proclaman posterior entalladura, como del siglo XIV, seguramente. El abside central tiene por contrafuerres esbeltas columnas hasta la cornisa ; esta dividido en tres tiempos por moldura ajedrezada y floral; ventanas de mediofi>,punto con dientes de sierra y ornamentacion vegetal en la archivolta. Se trata de un abside bien trazado en proporciones y : de sencilla arrnonia ;: contrasta can el de la izquierda, que carece de con­ trafuertes y columnas y su {mica excr nacion es una mol dura ajedrezada y una sola ventana. Entrando en la iglesia claramente rectificacion de la idea aparece 13 prirniriva en cuanto a Ia nave olanta de central es de cruz latina; la tres tramos, delimitados por arcos fajones, solidos y lisos, apoyados en columnas cilindricas adosadas. Ortiz de la Torre 10 ha descrito asi : «Cons­ tituyen el crucero cuatro grandes 'arcos de medic punto sobre eolumnas que sirven de sosten a otros tantos 'rnuros ; ell las' esquinas del cuerpo prisrnatico as! formado se desarrollan euatro trampas, integradas cada una por cuatro arcos de medio punto escalonados. Estos elementos, de la mas pura tradiei6n sasanica, facilitan el paso de la planra cuadrada a octooonal y perrniten elevar sobre ella una gran cupula esferica. Entre cada dos trompas se abren unos pequefios huecos de luz». III CERVATOS. PORMENOR DE LA FACHADA Por un arcode triu nfo, el abside mete su planta recta, terminada en sernicirculo, con cubierta de boveda de cafion y de nicho, respectivamente ; de dos alturas divididas por impostas ajedrezadas, hay en el cuerpo inferior dos arcadas gemelas de listeles, capiteles gran des con leones tallados 0 de aves aseladas en el collarin, al que se ascn con las garras, y sobre ellos, la imposta sustituye al cimacio. El altar mayor, cornpuesto de un retablo del XVII, oculta casi otras arcaduras apuntadas, circunstancia que en opinion de Amador de los Rios obliga a considerar que la iglesia «fue construida a retazos y por obra de misericordia». Sobre esta iglesia es valida la impresion que a Amos de Escalante le causara cuando realize su periplo montafies : «Los artifices de Casta­ fieda JlO dieron campo a su fantasia; emplearon su estilo con la austera sencillez de sus elementos primitivos ; corrieron sus bovedas de cafion a 10 largo de las naves; las partieron con arcos de medio punto y sobre los cuatro torales del crucero trazaron un tosco arquitrabe anular, cubrien­ dole COil 'un cascaron esferico, sirviendose para pasar de la planta rectan­ gular al circulo, de aquellas bovedillas de arquivoltas salierites, coricentri­ cas y a descubierto, rudimento y generacion 'primera de la elegante pechina de Bizancio; pegaron las columnas a 103 hastiales, coronaron sus fustes con un esbozo de hojas griegas y sellaron la obra, bordando su coronamiento exterior con cordon de labrados canecillos y partiendo la JJ2 CERVATOS. ICLES1A sec a alzada del abside con imposta de escoques y cintas que rodea y dibuja el marco de sus angostas luceras». Aunque no obra que prornueva el entusiasmo estetico, es digna de es ser mencionada porsu caracter medieval, la estatua de enterramiento que se oculta en el misterio de las sombras de la capilla gotica, adosada a la nave principal. «Aqui yace Munio Gonzalez abad » y el ano 1369, ... dice en su vetustez. Yacente, la cabeza reclinada en dos almohadones, el abad viste ropas talares de pliegues paralelos y tiene encima un manto sujeto por fiador al ,l;.ombro izquierdo y .pasa por debajo del brazo derecho en pliegues ondulados. Una cabeza toscamente tallada irnpone POf su rnajestuosidad energia en los rasgos fisonornicos, con barba esculpida con rigidez y rnonotonia, al modo arcaico. Manos de dibujo y modelado inexperto ; sin embargo, hay fuerza, caracter, austeridad que riman con eI lugar. Munio Gonzalez fue uno de los abades en la epoca en que se rea­ lizaron algunas transformaciones en la idea primera de .la colegiata. 113 CERVATOS. PORTADA DE LA IGLESIA' Cervatos A un kil6metroy medio, aproximadarnente de Reinosa, hay un , escondido pueblecito insignificante, de casas rusticas, Son tierras ras­ trilladas por las legiones de Octaviano. Pasado un pequefio puente sobre el humilde Ixarilla, ,su.rgen las lineas sencillas, escuetas, de una iglesia ,�a de Ceruatos- (6) magnificadas por una' torre cuadrada, airosa en su apretada belleza proclamando la presencia de' un monumento vetusto, de una originalidad en sus exornos que 10 hacen unico en toda la provincia montafiesa; y esto es 10 que le ha dado una fama popular extrinseca a. su wsrdadero valor como pieza arqueolooica. Esta declarado monumento nacional en 1895, despues de ser restaurado por Anibal Gonzalez. . Como en todos los rornanicos espafioles, los antecedentes de este tern­ plo-seentroncan conIa epoca deIa Reconquista. Habia alli una fundaci6n monastica-idejla que. Sf; .habJa en docurnentos del, siglo x, unidos los .. 114 CERVATOS. DETALLE DEL ABSIDE nombres de Sancho y dona Urraca en escrituradas donaciones confirrnadas o reformadas despues ; y aunque no seha determinado con precision el momenta de su paso de iglesia rnonastica a colegiata regular, hay algunas inscripciones determinantes de la construccion cuvas lineas esenciales y sobre todo sus detalles tan discutidos, prevalecen. Asi la que el cronista -. Manuel de Assas descifro y que se acepta actualmente por la mas exacta, y seglin la cual, la iglesia fue edificada por los idus de noviembre de 1237 (1199 de nuestra era), sobre los restos del monasterio, que tenia fecha de 1127, tarnbien de nuestro computo. Naturalmente, segun acontece en esta clase de construcciones, los tiempos introdujeron rnodificaciones ; pero resistio la disposicion general del rornanico. La torre acusa dos tiempos; el cuerpo interior, macizo, sin exornos ; el interrnedio con arcos apuntados, ciegos, y el superior con ventanas y al total Ie da mayor interes la cupula sobre trompas corneas, si bien la cubierta es vulgar y ella ha inducido a pensar que la iglesia no habia sido terminada por complete, , El buque de la fabric a den uncia una sola nave, con la cabecera semi­ circular y la torre al pie; es en el abside donde reside el ejemplo original que acabamos de sefialar. Apoyado en cuatro contrafuertes prismaticos hasta media altura deterrninada por imposta ajedrezada, se abren tres 115 CERVATOS. VENTANAL DEL ABSIDE Y CAPITEL ventanas en arco con baquetones apornetados y capineles de collarin resaltado y toro tarnbien resaltado con hermoso juego de luces y de sombras. Todo el capricho de una resaltada imaginaci6n naturalista se despliega en los capiteles, de escultorica obscena que; sin embargo no justifican las portulaciones del siglo XIX sobre la procedencia gentilicia de la cons­ trucci6n, que es arquetipica del XII. Se ha escrito mucho acerca de la significaci6n pagana de este temple, dedicado, segun algun autor, a Priapo. Pero Rodrigo Amador de los Rios defendi6, en 1891; una tesis contraria . con interesantes opiniones, cuando dice que en la epoca singular, los oscuros labrantes obedecian a la intenci6n de «herir la imaginaci6n y mover el sentimiento de las muchedumbres encaminandolas al sendero salvador y puro de las ideas religiosas, ofreciendo a los oj os no viciados el espectaculo del' pecado original, desarrollado en tres escenas conside­ radas como impudicas». «No son obscenas irnagenes lujuriosas -afiade el autor�, las que esculpio el indocto artista; no son tampoco impuros vicios los que alli quiso significar, para burla y escarnio del templo, sino representaciones sagradas, que se resienten del materialismo de la epoca y que resultan para nosotros, en edad de mayor cultura, repugnantes rnonstruosidades inconcebibles, si a juzgarlas fuerarnos con el criterio de la epoca que atravesamos». Del mismo orden ornamental son otros capiteles y canes en este abside, 116 CERVATOS. CAPITELES al que Ie faltan las columnas sobre los contrafuertes, falta que al parecer, fue preconcebida. una riqueza EI mayor interes se centra en la portada principal, de todas las caracte­ exuberante, Resalta el conjunto como una fachada con arcaicos. risticas rornanicas aunque en ella estan insertos motivos mas encerrados en archi­ Siete arcos de medio punto con baquetones recios., Cada arco va volta que se dibuja con riquisima cenefa de entrelazos, cada lado, sobre columnas acodilladas, con capiteles de ani­ apoyado, a malias. Dentro de] medio ounto, dintel de motivos entrelazados y un friso ancho de afiligranada talla con influencias orientales «que semejan -dice un tratadista- las esculpidas soleras de las portadas mudejares el timpano de Toledo». En este friso, seis leones afrontados dos a dos, y verdadera labor de bor­ es de un preciosismo orientalista magnifico, una dado con la que se suplio el desarrollo de representaciones religiosas obra mas peregrina que la iconograficas. «No puede darse, en verdad, edificio de su de esta parte de la portada por donde resulta el unico de las tiempo en el que aparezca tal suerte de exornos en sustitucion emblernaticas representaciones religiosas; solo por ello mereceria la cole­ Cervatos lugar de preferencia entre las creaciones arquitectonicas giata de del estilo romanico en toda Espana». a un sacerdote reves­ Hay sobre la imposta, un relieve representando tido con ornamentos liturgicos, al que dos leones, puestos en pie, estan devorando con gesto rabioso, y sobre el grupo un angel y mas arriba 117 CERVATOS: INTERIOR DEL ABSIDE. SAN MARTIN DE ELlNES: SEPULCRO COTICO una imagen, seguramente la de San Pedro, con baculo y la mana izquierda apoyada enel pecho llave. y una EI interior no concuerda en cuanto a riqueza, con la externa. Es una sola nave, de boveda de cruceria que hace pensar en una reforma total en los siglos XIV y XV; asi aparecen los pilares, en haces con capi­ teles de cardinas corridas y basas poligonales. Recuerda al exterior el gran arco triunfal, de medio punto, apoyado en column as cilindricas y fustes altos con capiteles historiados. Determinan las zonas parietales tres ordenes de impostas de ajedrez y dos ventanas a cada lado. En la parte inferior un cuerpo con arcaturas, capiteles de flora y entre ellas la de San Pedro con algunas figuras, cayado pastoral y llaves. Proclamando la antigiiedad del monasterio, una lapida del siglo XVIII informa que alli yace el infante don Fernando, de Castilla, «el de los buenos fueros», hijo del conde don Sancho que «los dio a Cervatos el afio de [. C. 999». En cuanto al claustro, es de construccion muy posterior, arruinado a medias. San Martin de Elines Corrie el rnonasterio de San Martin de Elines (7) -situado en las proximidades de laraya burgalesa, cuando el Ebro cobra ya recobradas impetu sus aguas del Pantano que lleva su nombre, verdadero mar 118 SAN MARTiN DE ELINES. ABSIDE DE LA IGLESIA interior en el Alto Campoo->, el mismo proceso que otros de la Mon­ tana, como el de Castaneda, del que fue conternporaneo y contern­ , tarnbien de la Colegial en que fue transformado al pasar a poraneo 119 depender de de Carnpoo. Hoy conserva el alien to de los siglos Aguilar de afirmaci6n del cristianismo £rente a la Media Luna. Esta ya en la meseta alta, en un paisaje castellano. Su categoria como ig:esia secular data del siglo XIV. «Quizas en su primitivo claustro -ha dicho un autor- rima en tosco romance el «libro de miseria de homme» algun .paciente t benedictine». Claustro tosco, arruinado, con elementos goticos en lucillos y laudas sepulcrales. Abside y torre constituyen al exterior 10 mas notable del conjunto de esta colegiata. Contrafuertes de prisma cifien el primero hasta el terrnino de su primer cuerpo -segun acontece en Cervatos=- que suben hasta la cornisa ornamentada con canecillos labrados; ventanas de medio punto -ciega la central- perforan los muros de sus tres secciones, circunscritas en los arcos de sencillas tallas clasicas del rornanico. Este abside es muy feliz en efectos, acusados por planes bien movidos y ordenados ; difieren los estilos de las fenestras pues mientras la de la parte norte es rornanica la del sur es oji val. La terre aparece adosada al sur de la fachada; es circular, muy semejante a la de San Martin de Fr6mista, rornanica 'en casi toda su altura .pero con remate de epoca muy posterior. Carece de ornamentaci6n y en su cuerpo alto se abren las ventanas para las campanas. Tres tramos constituyen el interior; el abside, un cuerpo central y la nave. El primero aparece desafortunadamente oculto por un retablo barroco que hubiera suscitado las deprecaciones de Ponz, logica y racio­ nalmente en cuanto que priva del espectaculo del interior absidal, en cuya parte recta se repite el mismo orden que en Castaneda, es deeir, arcos ciegos con columnas y eapiteles de acentos puros. Cuatro gran des columnas cilindricas, rectas, macizas, adosadas y coronadas por capiteles de rica labra, sosteniendo la b6veda de arista; hay en el muro de la derecha un gran arco apuntado sobre columnas, en eI gue se cobijan otros dos arcos; en el muro de la izquierda se repite la rnisma cornposicion, si bien se insertan tam bien una ventana y 1a puerta de la sacristia, Se ha recomendado la leetura de la descripcion del conde de Cedillo que sefialo en los restos del claustro, eJ hallazgo de vestigios del moza­ rabe, apoyo indudable de la antigi.iedad del primitive monasterio. Cohicillos Dejando la carretera de Riocorvo, a unos siete kilometres de To­ rrelavE9a, y a mano izguierda, hay un camino de montana, de penosa ascension que 50:0 merece sufrirla porque all! existe un pequefio mo­ numento de muy parecidas caracteristicas al de Santa Maria la Real de Piasca, algunos 10 filian, en cuanto a su orden, con el de Santiago, que extramuros de Zamora. Su historia repite parecidos episodios de tantos monasterios e iglesias del siglo IX, coincidentes en la llegada a las fragosi­ dades de la Montana, de obispos, monjes 0 peregrines fugitivos de las depredaciones de los arabes invasores. A Cohiallos (8) (asi se llama el pueblo recostado en la ladera del monte), llegaron dos obispos mozarabes, 120 COHICILLOS. IGLESIA DE SANTA MARfA DEL YERMO Ariulfo, de Baeza, y Severino, de Merida, a quienes Rarniro I habia hecho donacion del territorio de la jurisdiccion de Camesa para fundar un 1110- nasterio, y elias, a su vez, se '10 donaron al obispo Serrano, de Oviedo. ASl consta en el «libro gotico» de la catedral ovetense. De la construccion de la iglesia actual, sobre los cimientos del monas­ terio, inforrna una inscripcion visible junto a la jamba derecha del templo: «Era MCCXLI de Santa Marfa esta iglesia me fecit Pater noster por su a'lma ... » La fabrica fue terminada el afio 1203 (era de 1241), aprovechandose much os de los elementos escultoricos de la primera, como imagenes y canes, algunos de claro parentesco con los de Cervatos. Al exterior hay dos elementos que destacan y son los mas interesantes del conjunto: la puerta meridional y eJ abside, que resumen Ia belleza de esta pieza romanica. En b fachada del sur la portada avanza con resalte ; arcos apuntados de baquetones, puntas de diarnante, circulos entrelazados y bolas, son sus exornos. Descansan los arcos sobre cuatro columnas cilindricas y corre una imposta por todo el templo con ondula­ ciones graciosas, de fuerte lin a je. El tim pano es un bello ejem plo de escul­ tura rornanica y en el, de bulto, aparece la imagen de San Jorge revestido de todas arrnas y jinete en un caballo, matando al dragon. Abrense en el muro dos ventanas de arco semicircular, con archivoltas ajedrezadas, ven­ tanas altas v estrechas, y sobre una de elias esta representada una leona o loba arnamantando ados crias, y en la otra, una abultada y exenta cabeza de leon. Descentrados, dos nichos en el mismo lienzo parietal: 727 COHICILLOS: PORT ADA DE LA IGLESIA. SILl6: INTFRloR DEL ABSIDE uno con imagen esculpida de alzadas sobre los ro­ quedales, contando con las de Santander, capital. Los demas edificios de este estilo quedan subrayados en otros capitulos ; interesa en este sefialar los de Castro Urdiales, Santofia, Laredo y San Vicente de la Barquera. 128 1 1 i CASTRO URDIALES. IGLESIA DE LA ANUNCIACION. FACHADA PRINCIPAL 129 9 Sabre un mogote roquero batido por el mar abierto, los siglos compu­ sieron un conjunto presidido par Ja g6tica iglesia de Nuestra Senora de fa Anunciacion en Castro Urdiales , (10), y par el castillo, el puente y la errnita de Santa Ana. Par aqui, vestigios del paso romano. Un miliaria indica la via hacia Flavi6briga, nombre can el que Castro Urdiales fue conocida en tiempos de Claudio Ner6n; algunas rnonedas de Marco Aurelio Antonino y su mujer Annia Faustina, testimonio del siglo segundo de nuestra era; y el nombre mismo de Castro antepuesto al de Urdiales (aldea agricola y pescadora), confirman la antiguedad de las piedras que sc recortan en el aire saiino, en contraste con la gracia de la iglesia. Para comprender la existencia de este enclave romano avanzado sabre eJ mar, los etimologistas proponen -y parecen acordados en ello- que sabre aquel pefion fundaron los Flavios el Castro Vardulies, colonia de los vardulos par donde desemboca 'en el mar el rio Samano que dio nombre al Puerto de los Amanos. Roma fortific6 el castro y la cornarca fue la colonia Flavi6briga, denominada asi en honor de Vespasiano y Tiro, En Otafies, cerca de Castro, fue hallado un rolla de piedra, trasladado a principios del siglo XIX a la villa: es el mi'liar que ha sido citado, can la inscripci6n indicativa de la via roman a que conducia a Ia ciudad actual, 180 millas del Pisuerga, en el ana novena del imperio de Claudio Ner6n Gerrnanico v erigido por su hijo Cesar Augusto. Una nueva inscripcion en el basamento del cilindrico monumento advierte asi : Esta columna se hallaba en Otafies junto a su errnita de la Trinidad de fines del siglo ul­ timo, que la recogio don Antonio Otafies en aquel valle. El Ayuntamiento de esta villa dispuso colocarla aqui este ana ·de 1826 para canocimiento de la antigiiedad de esta poblaci6n y mayor luz de Ua Historia». Otros indicios oscuros han existido y aun existen, del paso de la calzada roman a par las inrnediaciones y es particularmente notable un plato argen­ teo, circular, bella mente esculpido (que se guarda en la caja fuerte de un banca bilbaino, y propiedad de un castrefio), como documento de una extraordinaria belleza y de rareza, a� mismo tiempo, de la antigiiedad hist6rica de Ia comarca. El «Plato de Otafies» que un academico de Ja Historia ha descrito como supuesto voto a memoria de algun enfermo al manantial cuyas aguas le curaron, tiene, repujado en la parte superior, una ninfa vertiendo agua en una urna ; un joven cage de ella para llenar una vasi ja; otro le da de beber en ella con un vaso a un enferrno ; otro esta llenando una cuba calocada en un carro de cuatro ruedas, al que estan uncidos dos mulas, y a los lados de la fuente hay otras dos aras en que se ofrecen Jibaciones y sacrificios : en el contorno la inscripcion «Salus vrneritana» . En Ja Edad Media, Castro Urdiales form6 parte de la Hermandad maritima de 'las villas del Cantabrica. No muy lejos de alli, en una cumbre, se alza un melancolico torreon, mutilado y tristc, ruina venerable; el llamado de «Los Templarios» del siglo XIV. EJ conjunto que se recorta en el cie]o gris cantabrica esta compuesto por la io-lesia, el castillo convertido en faro, la ermita de Santa Ana y un puentec'illo, que da origen al blason de la villa, resumido en la cuarteta. 130 --------- - CASTRO URDIALES. IGLESIA DE LA ANUNCIACION. NAVE PRINCIPAL Armas, escudo y sefial, Castillo, Puente y Santa Ana, Naves, Ballena y Mar llana son de Castro la Leal. Hay que subir esta breve eminencia, coronada por agujas, pinaculos, botareles, una graciosa torre sin chapiteles y la cresteria. Como la mayo ria de las colegiatas e iglesias montafiesas, fue de principios muy humildes : su construcci6n se in ici6 en el XIII Y no se terrnino hasta el xv, y de ello son testimonio no pocos paredones en los que se han fundido construe­ ciones mas recientes. Quiere la leyenda que en la construcci6n del templo anduvo tarnbien la decision de Fernando III para celebrar la eanquista de Sevilla. A finales del XIX fue sometida a restauracion concienzuda para devol­ verla sus primigenias Iineas, aunque con modificaciones no esenciales, para su consolidacion y aliviarla al mismo tiempo de algunas pesanteces. No obstante, la totalidad qued6 sin concluir, pero su linea se recorta como «zalera empavesada que resiste en abripado puerto los embates de la tor­ menta». Por una callecita estrecha se llega al imafronte, de proporciones bien ordenadas y formado por tres cuerpos entre cuatro contrafuertes robustos, a vanzados los del centro; los laterales debieron de construirse para servir de asiento a sendas torres gemelas; la existente esta perforada esta constituido por el por ventanas apuntadas, y el cuerpo superior campanario; cuatro son las Iineas de las alturas de estos contrafuertes, lirnitadas por los retail os y en la segunda corre un friso de imaginacion rornanica con figuras, animalias, faunos y exuberancias vegetales. La torre se aha sobre los dos contrafuertes del norte, y tiene ventanas ajimezadas, ojivas. La puerta principal, 0 de transici6n al oj ivai ; ingreso del Perdon, es abocinado con archivoltas concentricas columnas cortas de apoyadas en fuerte fuste y capiteles con animales; las basas descansan sobre plinto hornogcneo, alto y corrido. El timpano va decorado con rosetones y l6bulos v el arco de la puerta es rebajado, sin adornos, probablemente obra de restauraciones no muy lejanas a nosotros. La tradici6n dice que frente a esta puerta principal, se hallaba la del recinto at que se acogio Alfonso VIII Iugitivo de la persecucion por los conjurados partidarios de su hijo don Sancho, y que en ese recinto ordeno el trabajo de alguna de las S'iete Partidas. Aun puede verse esa puerta. EI atrio 0 porche de 1a iglesia se abre en la fachada del sur, con arcos de medio pun to; la puerta grecorromana de dudoso gusto, es un pastiche adosado. EI interior sorprende por �a grandiosidad de sus proporciones; formado por tres naves, la girola y varias capillas. Es de planta de cruz latina, con bovedas de nervios cruzados hasta e1 abside. La nave central es como la mitad mas ancha que las laterales; colurnnas agrupadas sobre pilarones poligonales, macizos y en los capiteles triunfa la hoja de vedra. Ante todo extrafia la inclusion de unos areas de refuerzo que interrumpen la , I aerea de la gran nave una necesidad de estatica perspectiva .central; oblig6 t 132 I l CASTRO URDIALES. INTERIOR DE LA IGLESIA 133 CASTRO URDIALES. VIRGEN (S. XIV) EN LA IGLESIA CASTRO URDIALES. GIRO LA DE LA IGLESIA a tender esos «puentes» sustentatorios destinados a recibir la presion de afuera-adentro, Si racionalmente -parece que fue debido a deficiencias de Ja construccion primera- se rompe el equilibrio de las esbeltas Iineas del conjunto, concede su disposicion cierta gracia, sobre que esos arcos se han construido con el rninimo de pesantez en sus lineas, Cinco arcos agudos dejan entrar la luz a la Capilla mayor, con un retablo dedicado a la Anunciacion de Nuestra Senora. La imposta resaltada con fina moldura da lugar a un triforio compuesto de otros cinco arcos apunrados, de tres arquillos gemelos en column as estriadas y bien labo­ readas y con lobulados tim panos. El tercer cuerpo est! rasgado por fenes­ tras de bella traza. Girando en torno a la capilla mayor, rodeada de ga'lerlas fingidas en los machones, se abren en el abside cinco capillas de distinta planta ; una de estas capillas, la de Santa Catalina, muestra angrelado un arco sepulcral y sobre el, descentrada, una ventana. En el fondo, dos Japidas con relieves de los evangelistas en los angulos y exornadas con blasones de nobleza. Del monumento funerario fue arrancada hacia 1870 Ia lauda de bronce que cubria la urna sepulcral, lauda que hoy figura en el Museo Arqueo­ logico, de Madrid. Todo, en esta iglesia de lenta construccion sorprende por su belleza, pues alli la forma oj ival adquiere una elegancia que dificrlmentc encontra­ - riamos en otra iglesia de la Montana; elegancia de alienta monumental que en el interior aparece como buen ejemplo logrado entre los siglos XLI! al xv, al exterior produce efectos sorprendentes por su traza de .. movidos y graciosos pianos, arbotantes, botareles, cresterias » tcdos los ... esplendores, en fin, propios de aquel estilo singular que supo hacerse interprete del idealismo arquitectonico durante tres centurias seguidas» como ha apuntado un autor. Junto al ternplo, las ruinas de la antigua iglesia rornanica y a pocos metros, el castillo -al que se accede por una rampa- hoy convertido en faro de sefiales maritimas. Ha carnbiado mucho su traza .primitiva, acaso del sizlo XIII, y aunque carece de rnteres monurnentonico, contribuye en aquel lugar al prestigio de Ja antigiiedad de la ciudad. Prestigio que st acrece, igualmente, con la humilde ermita de Santa Ana, fundada sobre la roca viva en 10 mas saliente, y a la Que se llega atravesando el puente que es uno de los blasones de Castro Urdiales, como va dicho. Laredo Segun Bravo Tudela, el nombre de Laredo (11) era ya conocido ames de que Augusto en persona acometiese la conquista de Vizcaya ; su posicion estrategica, amparada por el frontero penon de Santofia, hacia de Laredo puerto de refugio y de penetracion hacia la divisoria. Conocio, segun viejas leyendas, la presencia de los vikingos en sus incursiones oor aquellas comarcas del cauce del Ason. Pero Laredo no cornenzo a tener importancia como entidad de poblacion organizada hasta que Alfonso XI Ie concedio franquicias por el Fuero de Logrofio. En los afios tiernos del XII! ya era villa amurallada y su puerto animado 136 LAREDO. AYUNTAMIENTO por las flotillas de pescadores de ballenas comenzo a conocer Ia presencia de las primeras armadas castellanas; de el saco Fernando III naves que formando escuadra con las demas del Cantabrico, participaron en la libe­ racion de Sevilla el afio 1248. Esta participacion le valio otros privilegios: el concedido por Berenguela para que figurase en su blason «un pujante navio a vela tendida forzando el paso del Guadalquivir y dispuesto a romper el puente de barcas que los moros tenian para pasar de la ciudad a Triana» (Son los mismos elementos del escudo de Santander y de algun puerto asturiano, exceptuando en el primer caso, la azregacion de las t cabezas de los martires de Calaborra, incorporadas a fines del siglo XVIII). L� voz «Laredo», en opinion del mencionado Bravo Tudela, quiere decir, derivada del euzkaro, «debesas 0 pastorajes templados», Es una villa cuajada .de historia en la Edad Media. La epopeya del Guadalquivir determine el momento de su engrandecimiento: desde Sevilla basta Cadiz las familias laredanas se establecieron disfrutando de las prerrogativas reales concedidas a los colaboradores de la toma de ia ciudad hispalense. Laredo es una de las firmantes de la Carta de Hermandad para el est able­ cimiento del trafico con Holanda e Inglaterra, y los reyes (Sancho el Bravo 137 Fernando IV, Alfonso XI, Pedro I, Enrique II y Juan II), la otorgan merced por su cooperacion en arriesgadas empresas navales. Pero Laredo alcanza una brillante entrada en la historia modern a durante el periodo imperial, con las visitas frecuentes de monarcas y del propio Carlos V. Las inicio Isabella Catolica que en el muelle laredano despidio a su hija Juana (1496) a su partida para casarse con Felipe, el hijo de Maximiliano. Ocho afios mas tarde, la propia Juana, madre ya del principe Carlos, pasa por Laredo. Tres afios antes, la villa habia salu­ dado y festejado a la princesa Catalina, hija tarnbien de los Reyes Catolicos, que all i embarco para Inglaterra, ignorante de que habia de ser protago­ nista de uno de los capitulos mas dolorosos de la historia al unirse en matrimonio con Enrique VIII. Medio siglo despues, en 1557, arribaba a la playa de Salve parte de la escuadra en la que Carlos regresaba de los Paises Bajos, ya resignada la corona y para recluirse en Yuste. El buque en que llego, lIamado «Espiritu Santo», «orgulloso de haber albergado y conducido tanta gloria, se fue magestuosamente a pique en la bahia la­ redana». En el cortejo del ex-emperador figuraban sus hermanas Leonor y Margarita, reinas de Francia y Hungria. Oro Carlos de Europa en la iglesia de la Asuncion y partie el 6 de octubre hacia Castilla, en aquel melan­ colico viaje del renunciamiento, cuenca del Ason arriba para alcanzar tierras de Burgos por Medina de Pomar. Tres afios mas tarde, Felipe II elegia Laredo como lugar de su embarque en busca de Isabel de Valois. Aquellas mismas aguas habian reflejado la arrogancia de las naves que Alvaro de Bazan reunio en 1557 para la guerra contra Francia. Despues hubo una epoca infausta para Laredo: Un incendio casi la destruye en 1568. En 1581 y en 1597, las epidemias de la peste extendidas por toda Europa hacen estragos entre su vecindario y los que no sucumben, ernigran. Y cuando parecia repuesta de tanta adversidad, en 1639 un nuevo y terrible episodio decreta la decadencia de la villa, de la que ya nunca podria recuperarse: el 3 de agosto de aquel afio, setenta navios mandados por el arzobispo de Burdeos, Henry d'Escoubles, en su razzia por las costas espafiolas, entran en Laredo, que es sometida al saqueo: «todo 10 que no fuera robar las iglesias, quernar las casas todos los y heredarnientos, hicieron grande y lastimoso destrozo», dice un historiador. Catorce dias perrnanecieron los bordeleses como duefios absolutos de la villa y pueblos de la comarca, y para poner punto final a tanta depredacion, en el momento de embarcarse incendiaron ia Casa consistorial. . Ya reacciono, y a ultirnos del XVIII, Santander la discute la hegerno­ no nia sede del Corregimienro y como capital de la provincia como maritima, con 10 que Laredo termina su larga influencia de Cabeza del Baston mientras su puerto fue cegandose, abandonado, por el acarreo incesante y no detenido de las' arenas del mar abierto. De su antiguo esplendor subsistieron algunos edificios, como el del Concejo, restaurado despues de la acornetida de los bordoleses, y que es el mas tipico de la arquitectura civil administrativa, construido en el XVI, con fachada de portico y una galeria abierta en el piso principal y rerna- r 138 LAREDO. IGLESIA: NAVE CENTRAL 139 LAREDO. INTERIOR DE LA IGLESIA 140 1 SANTONA. FACHADA DE LA IGLESIA tada por la espadafia para el reloj. Sabre los cinco arcos del portico se alzan los tres de la amplia solana, a cuyos lados corren largos balco­ najes de hierro. EI con junto es tosco, pero de ideas originales. La joya de Laredo es su iglesia mayor de Nuestra Seiiora de la Asun­ cion (11), 'del mismo esrilo que la de Santander, y ha sufrido reforrnas en el exterior; sin embargo continua con fuerte caracter del xu 0 principios del XIII, que es cuando cornenzo a edificarse, probablernente poco antes de recibir 1a villa el «Privilegio viejo» por Alfonso VIII. Acaso mas que en ninguna de las otras iglesias hermanas de la costa, es en esta donde se advierte [a pervivencia de las tradiciones del romanico (los capiteles y otros detalles en 1a fachada principal son claramente advertibles), como las 0 . ventanas ajimezadas del abside, can arco ojivo y el lobule del timpano. La portada principal es producto de la fusion de los dos 6rdenes; arcos concentricos, colurnnas de fuste corto con capiteles de cono invertido; Ia archivolta va decorada con imagenes entalladas, cobijadas las del centro oor sus correspondientes marquesinas. E1 portico es del XVI. La fachada lateral opuesta acusa una epoca posterior. :;::'1 interior alinea paralelas las tres naves de cinco tramos con capillas -; 141 absidales y sin crucero ; b6vedas de cruceria apoyadas en columnas con echo. fustes agrupados sobre bases chatas, de atico perfil; capiteles de arcaico acento rornanico. La nave de la Epistola es alta y los arcos ojivos, de gran esbeltez, volteados desde ca piteles de bichas resaltadas ; a partir del cuarto tramo los arcos son diferentes, mas bajos y desemejantes; la epoca de la construcci6n, que fue lenta por dilatadas interrupciones y aun por reformas de 10 hecho, se acusan en much os detalles como por ejemplo, que el crucero quedo embebido: mientras las b6vedas de la nave derecha son de doble cruz de ojiva, las de Ia principal y de la izquierda son de cruz simple y ana-den disimilitudes las capillas del norte donde las b6vedas son estrelladas. En la capilla mayor se venera la imagen de la Asuncion ; es de notar [a dedicada a San Jose en cuyos muros se abren dos arcos sepulcrales. La de la Concepci6n es obra notable del XVI, donde aparecen fundidas las influencias ojival y renacentista. La bautismal encierra una pila de marrnol del XVII. EI coro esta al pie de la iglesia. Entre los detalles complementarios, destaca un pulpito del xv, labrado en hierro sobre piedra; dos facistoles de bronce dorado al fuego, de aguilas imperiales descansando sobre cuatro leones, y son de tradicion g6tica; la leyenda insiste en que esos facistoles fueron regale de Carlos V a su regreso de Flandes hacia Yuste. «Mas que ternplo parroquial de rnodesta villa ---escribi6 un autor como el mas cumplido elogio- parece colegiata de ciudad populosa». Santoiia Frente a Laredo y al pie de la roca azul del Buciero, se tiende Santofia al recuesto del sol y a la lengua del agua de una bahia cir­ cundada por exrensas playas de fina y dorada arena, en el reborde del arnplisimo estero de Treto y Colindres, Los etirnologistas ban propuesto varias soluciones al nombre vde esta villa: desde los que se apoyan en la leyenda del martirio de San Ananias bajo Diocleciano basta Fernandez , Guerra conjeturando que es raiz vascongada porque, dice, «Sand-Onia» es equivalente a pie 0 desembocadura del Sanda (el rio Ason, citado por Plinio como Sanda 0 Sanga), Todo esto Ie da a Santon a una ve­ . nerable antiguedad especialmente por un monasterio benedictino y, segun Yepes, «en aquel sitio tan acomodado hubo monjes des de que se co­ menz6 a restaurar Espana». En el Fuero de Cervatos, afio 909, se de­ nominaba Santa Maria de Portatico 0 del Puerto y por el se concedia a los monjes y agricultores de la comarca determinados privilegios y exenciones. Las cr6nicas estan lIenas de alusiones a Santofia que, para el 1038 vela destruido, su antiquisimo monasterio (fundado 180' afios antes por el Obispo Antonio y el abad Montano, reinando Ordofio I), que re- ' construyo Paterno'. Favores regia's 'y nobiliarios la dieron presrigio, y en 1135 comenzo a construirse la i'glesia, pero con gran lentitud. No es, hasta r mitad de la decimotercera centuria, cuando el pasada la templo erige sus muros en un periodo de eclosi6n del romanico que se extepdi6simultaneamente 142 - �-----�- - � • SANTON·A. INTERIOR DE LA IGLESIA 143 SANTONA. IGLESIA: B6vEDAS DEL CRUCERO SANTONA. IGLESIA: RETABLO LATERAL (S.XVI) 10 por toda la costa cantabrica, especialmente en la circunscrita a la actual provincia sarnanderina. de Santofia. Pueblo de Despues,slgue un paralelismo con la historia y navegantes, el santofies interviene en todos los azares y en pesoadores las empresas navales de la naciente marina castellana, y envia incluso representante excepcional, el cartografo Juan de la Cosa, a la aventura un colombina en el primer viaje del Descubrimiento. Conocio la incursion punitiva del arzobispo d'Escoubles en la que se salvo la ig:esia y algunas 1668. Una casas, y comienza a ser fortificado el penon con Carlos II, en ocupacion temporal par los franceses determina la importancia milirar de Santofia, al resguardo del monte Buciero y bien defendida en la bocana del puerto. Felipe V manda construir los primeros fuertes defensives modernos y finalmente los propios franceses confirman su valor estrategico cuando la ocuparon durante la guerra de la Independencia, al extrema de ser uno de los ultimos baluartes en Ia peninsula en los que pennanecieron los soldados de Napoleon hasta el tratado de Viena. Es de hacerse notar que un hijo de la villa, Juan de Manzanedo, enriquecido en America y que alcanzo el titulo de conde de su primer apellido, fund6 en esta villa, mediado eI siglo XIX, un Colegio que enton­ ces fue considerado como una de ias obras de arquitectura mas caracte­ risticas de su tiempo en seudo-clasica. traza Queda apuntado el ternplo actual (12) esta fundado sobre los que restos del monasterio reconstruido por Paterno antes de mediado el siglo XI. EI conjunto final declara su fi'liaci6n romanica con la colaboracion del ojival; el romanico en el exterior es de transicion, constante en mol­ duras, relieves y baquetones, preferentemente en la portada latera1. Las modificaciones ojivales siguieron el mismo concepto de austeridad tipico en ia region montafiesa, Aun hubo otra, en el siglo XVIII, al practicarse el portico de estilo grecorromano, que lleva inscrita la fecha de 1783, con un fronton triangular y piramides en las vertientes rematadas por una cruz de sencilla traza en el acroterio. La torre cuadrangular, se alza sobre el cuerpo inferior, el portico, que alboroto las proporciones originales. La puerta principal, gotica y defonnada, conserva detalles de 1a deci­ motercera centuria en-sus columnas apareadas de fuste corto y capiteles entallados con aves y animalias, encajada en la archivolta entre baquetones dentados y coronada por una orla de hojas resaltadas en graciosa ondula­ cion. Al exterior, es digno de notarse otra puerta lateral, pequefia, romanica, inserta en' tres volteles concentricos de rnedio punto, con fustes sobre basas cubicas y estas en zocalo robusto, biselado, sin omarnentacion. Los capiteles representan monstruos, y hay uno, singular, figurando un monje que tira el rabo a mula cargada ; la ventana, descentrada, se una abre sobre la imposta, y es de dos huecos con columnillas. La traza interior del templo sigue la norma de las tres naves para­ Ielas soportadas por pilares gruesos, cilindricos y agrupando cuatro co­ lumnas de fustes redondos y recrangulares basas, achatadas, adornadas con borlas. Naves de distinta altura, de b.6vedas de crucerla y arcos moldurados ; la central es curiosa por su traceria en una cornplicacion de 146 �'ANTONA. IGLESIA: SAN SEBASTIAN, COMPARTlMIENTO DEL RETABLO LATERAL (SIGLO XVI) arcos simples y de doble curvatura con medallones intercalados, como un anticipo del plateresco del XVI. EI rornanico pervive en 10s capiteles de forma trapezoidal, en los que los labrantes tallaron escenas preferen­ temente de cinegetica diablescas, siendo uno de entre elIos y muy curioso, el del primer pilar del lado izquierdo en la nave de la Epistola ; la piedra es de distinto calor y Ia escena representada es puramente simb61ica de la vida edenica ; en todo, indicios del sentido reverencial que hacia la 147 LAREDO: FACISTOL. SAN VICENTE DE LA BARQUERA: RETABLO MAYOR tradicion se guardaba en la Montana, por cuanto que se mantenia el formas nuevas. linaje arcaico de los tiernpos en que el ojival prescribla sus El tramo cuarto de esta posterior a los tres nave es anteriores, donde hay labras al gusto bizantino basas. Hay algunos capiteles picados que en sus se supone representaban escenas 0 simbolos paganos. El crucero disiente ; es obra del XVI, con elementos renacentistas, como la ventana de medio punto en el testero del Evangelio; en el altar al g-6tico, un retablo con tablas mayor, obra de restauracion imitando Harnencas del XVI; quiere la tradici6n que una de ellas, un San Jeronimo, fue regale de Carlos V. No puede extrafiar la presencia del flamenco en Santofia pues este trafico puerto en sus sigios de esplendor medieval mantuvo constante con los Paises Bajos y sus empresas navales aliada a Ia frontera por hermana villa de Laredo. Un torpe sentido de la restauraci6n, de fines de XIX, 10 constituye el coro, sostenido por column as de hierro y el todo en una pretenciosa imitaci6n del ojival del xv. 148 SAN VICENTE DE LA BARQUERA. CASA CONSISTORIAL Se coriserva, como pieza curiosa, la pila bautismal con tres figuras entalladas -Ia Virgen, San Juan y otro santo- y tambien un pulpito del siglo XIV. San Vicente de la Barquera San Vicente de la la parte occidental de la costa, supo Barquera, en de su importancia como centro marinero y los tiempos aureos cuando la visit6 el emperador en su primera arribada desde Flandes, mozo aun, con su corte extranjera, y a donde lleg6 procedente de Villaviciosa. Los Reyes Cat61icos habian mandado construir el puente, de medio kilometre de longitud y veintiocho ojos, que se tiende en diagonal en el estero; este viaducto fue una especie de compensaci6n a la villa que habra sufrido, a finales del siglo XV, un incendio que asol6 casi por completo el lugar, provocando la emigraci6n masiva de su vecindario hacia Comillas, a la que dio su origen moderno. Le sucedi6 a San Vicente de la Barcuera 10 que a tantas otras villas: se detuvo en el tiempo y dej6 que la hiedra amortajase el cadaver. Dos brazos de mar cifien el promontorio por el que se engarabitan los restos del castillo (que ahora sera reconstruido v destinado a Parador del Turismo), y las ruinas de casas nobles, hasta coronarlo la iglesia de 149 SAN VICENTE DE LA BARQUERA. IGLESIA: PORTADA PRINCIPAL Nuestra Seiiora de los Angeles (13); todo ello reflejandose en el cristal verdoso del mar, como un paisaje de novel a de Walter Scott. Estaba en 10 antizuo este promontorio defendido por fuerte muralla cuya avanzada era el castillo, y a los pies, el caserio tipico, levantado sobre porches que a veces se sostienen en estribos de fuerte y ruda construcci6n. La calle en pendiente va trepan-do por el lomo del promontorio en 150 SAN VICENTE DE LA BARQUERA. IGLESIA: INTERIOR - --��----- - - noblecida por vesngios ruinosos del pasado, de los que se ha salvado la Casa Hospicio de Corro, hoy en funciones de Casa Consistorial; es una curiosa fachada renacimiento imperial; gran puerta con front6n de orden toscano, sin adornos y apoyado en pilastras, y a sus lad os, simetricas ventanas recuadradas en gran des piezas de sillar de vulgar labra. El cuerpo superior, sefialado por imposta moldurada, esta compuesto por tres balcones iguales, de front6n y column as j6nicas estriadas; 'la fachada se corona por un cornis6n rematado en aristones de pilares cilindricos ; dos escudos blasonados, entre los balcones, contribuyen al equilibrio si­ rnetrico de la ordenaci6n de esta bella fachada del siglo xvr. San Vicente -de la Barquera intervino tambien en la gesta dirigida Santo de por Bonifaz para consumar el prop6sito de Fernando III el arrebatar a los arabes la gracia de Sevilla. Sigle XIU cs por tanto la fecha en que la erecci6n de la iglesia se prosigue sobre otra mas modesta ; asi se aprecia en algunos elementos, como en las puertas del mediodia Fue largo en el tiempo el y del imafronte, de claro linaje rornanico. cumplimiento de la idea del primer arquitecto; en '.iUS primeras fases «parecia mezquina en algunas de sus partes» y se sinti6 «la necesidad de darla mas amplitud y grandiosidad». De esta manera, «manifiesta ya las blanduras y fragilidades propias de la decadencia gotica», Las dos portadas rornanicas son del tiempo de Alfonso el de las Navas, y las naves, en su mayor proporci6n, acusan el siglo XIII; el crucero, los avances del XIV; del siglo XVI, la capilla mayor. Un abside torreado, a la manera «de las pintorescas construcciones de tal caracter de los siglos XIV y xv»; cuadrados los robustos contrafuertes esquineros, su grosor se va dulcificando en retallos y retranqueandose en los tres cuerpos superiores, un muro ciego que tarnbien se alivia a partir de la imposta y sube hasta componer en el tercero un juego de planes muy movido: tres cubos redondos, en los esquinales y en el centro, suben hasta rematarse en agujas trepadas, y entre ellos, cuatro ventanas ojivas sin ornamentaci6n, sobre las que se aupan las dos espadaiias gemelas, sencillas. El aspecto de este con junto es imponente por su robustez, no exento de cierta gracia aportada por los elementos de su mas alto cuerpo; unicamente, a poca altura del cuerpo bajo y descentrado,' un meda1l6n circular renaciente, estrellado sobre hornacina agemelada ; a la izquierda, y por encima de la moldura hay una piedra empotrada con un relieve procesional de cruz florenzada bajo un arquillo con ornamentaci6n veg-etal. La portada principal esta compuesta de seis arcos concentricos de medio sierra y con estrellada periferia ; basas pun to, decorados con dientes de -e sobre z6calos de escasa altura sostienen columnillas de capiteles rornanicos, como va dicho. Se Ie insert6 posteriormente un voltel interior en el sig-Io xv, que estrecha la puerta, de arco rebajado, y asirnismo sufri6 modifica­ ciones el tfmpano. Por toda la fachada se desarrolla una teoria de contra­ fuertes y murallones alrnenados ; dos estribos encajan la portada del irnafronte, de menor categoria que la anterior, de mas reducido numero de arcos en los que destaca el boeel exterior, enguirnaldado con onda de resalto; los capiteles, varia dos, son de bichas y en uno hay labrado 152 SAN VICENTE DE LA BARQUERA. ICLES;A: INTERIOR i SAN VICENTE DE LA BARQUERA. IGLESIA: SEPULCRO DE ANTONIO DEL CORRO un leon y un castillo con arrnas reales. La clasica imposta ajedrezada v la moldura del alero, con canecillos bien labrados. Todavia hay una tercera puerta, en el norte, mas tardia y, en fin, destaca la cresteria gotica y algunos detalles escultoricos que contribuyen a suscribir la interferencia de estilos con que aparecia la iglesia, en su exterior, al dar fin a su construccion. Interior muy de bovedas altas sobre oilares de ocho fustes espacioso, de juncos en haz queabren en los capiteles florales del se siglo xv ; tres naves de igual altura, con bovedas de cruceria excepto las del crucero v de la cabecera, que son estrelladas; todo ello de majestuosas proporciones, mayores de las que logicamente corresponderian a una villa de vida in­ tensa es cierto, por sus empresas nauticas, pesqueras y por sus colaboraciones con las armadas reales, pero de Iirnitada importancia como entidad de poblacion, incluso antes de su casi total destruccion por el incendio del siglo xv, ya citado. El templo sufri6 profanacion artistica al ser horripilantemente pintado, como aparecia no hace aun much os alios cuando fue de tan despojado ridiculo ropaje con un energico retundido fin de que la a piedra reapare­ ciera con su pristina nobleza. 154 I SAN VICENTE DE LA BARQUERA. IGLESIA: PORMENOR DEL SEPULCRO DE ANTONIO DEL CORRO Hayen esta iglesia un ejemplar valiosisimo de la escultorica italo­ renaciente, la estatua del inquisidor Antonio del Carro. En una capilla de la nave izquierda, fundo el celebre inquisidor de Sevilla un panteon familiar compuesto de arcos sepulcrales, en uno de los que aparece su pro­ Ias de dos de sus antepasados ; de distinta epoca, ambos. pia efigie y en otra La estatua de Corro esta conceptuada como la mejor y mas bella escultura funeraria de la region «y una de las mejores de Espana». Hasta Gomez Moreno no se determine la mano que ia labro, supuesta hasta entonces de escultor italiano; el la adscribio al in ven tario del andaluz Juan Bautista Vazquez, introductor en la peninsula del gusto italiano renacentista. Es un sarc6fago de marrnol, decorado con tres medallones moldurados con un en el centro, que abre sus alas sosteniendo el angel escudo del de Covadonga con esta inscripcion : inquisidor, con una cruz «Angelus Pelaio et suis victoriamn ; un arbol, en el segundo, entre dos 155 SAN VICENTE DE LA BARQUERA. IGLESIA: S·EPULCRO GaTICa DE LA FAMILIA CaRRo torresy un paje de cetreria y una cabeza de fiera; en el tercero, los calderones nobiliarios. «Adelante por mas baler los del cerro», es el mote que recorre la orla general. Nifios desnudos sostienen en las sendas cartel as de las que una, dice: «El esquinas que aqui est a sepultado no murio, que fue partida su muerte para la vida». Corro aparece, voluptuosamente tendido, alzado el torso, acodado; viste ropa talar, tocada la cabeza can bonete; es una cabeza pequefia , ascetica, exquisitamente rnodelada que se apoya en la mano derecha mientras la otra mana sostiene un libro; virtuosismo escultorico, todo ello. Ortiz de la Torre supone, con entera logica, que Vazquez pretendio hacer «no un retrato» sino una figura bella, belleza habia «con esa peregrina corporea que visto, probablemente, bajo el cielo de Italia». «Por eso, la fi�ra... can su aire refinado y mundano, con su languida actitud, mas que la idea de un inquisidor espafiol, nos sugiere la de un cardenal de la curia romana » ... Corro era natural de la villa evicense y nacio en 1472; pariente de otro Antonio del Carro incurso en herejia luterana en 1557, en la rnisma Sevilla, al afio de morir el inquisidor. El otro sepulcro, de uncaballero y una dama, es g6tico. Yacentes las figuras sobre un plinto coronado por moldura de gola adornada de perlas; en el centro del plinto, un angel sostiene el escudo familiar, 156 J r SAN VICENTE DE LA BARQUERA: RUINAS DEL HOSPITAL DE LA CONCEPCI6N con sobreveste de aeanalados en piedra negra. Aparece el caballero armado, esta cubierto con un bonete y la cabeza, de gran y paralelos pliegues ; la a los pies, un perro echado; energia, reposa sobre tres almohadones; la derecha mano sobre el pomo. espada sujeta por debajo de la cruz y tambien en pliegues si­ La dama, vestida con brial y largo manto, todo su cabeza un angel metricos, y toea monjil; en su mano un rosario; a o pajecillo tiende su mano hasta toear la cabeza del caballero; a los pies, una diminuta azafata alas, vela el suefio de la dama. con fuerte impresi6n, flota la espontaneidad En este grupo funerario, de as! el virtuosista ; medieval que desecha toda preocupaci6n literaria 0 costa de deforma­ modelado es estricto y solo busca impresionar aiin a de esta pieza. ciones, y ella acusa fuertemente la pro genie g6tica 157 x EL ESTILO ARQUITECTONICO MONTANES Escribi6 Menendez Pelayo que «fue la arquitectura el arte montafies por excelencia, el unico en que hemos terrido verdadera escuela, confesada y reconocida por extrafios, y el que absorbio por largo tiempo las energias artisticas ·de Ia raza». Salvadas las circunstancias de afirmaci6n fue formulada -la pintura y la rnusica, tiernpo en que esta por ejemplo, no ten ian tradiciori en la provincia-, resume todo el esfuerzo estetico inicial estalla que en el siglo XVI, al surgir el extraordinario nurnero de «arquitectos y maestros de obras» cuya relacion, sin duda ampliable, fue estab:lecida por el investigador Sojo y Lomba en uno de los libros mas curiosos su erudici6n por y precisiones extraordinariamente interesantes. Pero como en otro lado se ha apuntado, ese denso enjambre de laboriosos «maestros canteros» (trasmeranos principalmente), Iabrico sus pan ales en toda la peninsula y solo reserve a la tierra nativa obras sin pretensiones trans­ cendentes, junto a las que no aparecen sus nombres, dignos sin embargo de haberse conservado, como segundones de los gran des arquitectos de Salamanca, de toda Castilla, Galicia, Leon y Andalucia. Porque se trata en definitiva de un arte caracterisrico defini6 como «una regional, que Francisco de Alcantara arquitectura popular, antigua, tan rica de ideaIismo, de porte epico y legendaria rnusica, como los bravos y armoniosos roman­ ces». Eugenio d'Ors formularia el axiorna de oue «todo 10 que no es tradicion es plagio», y ya Menendez Pelayo 10 habria propuesto asi : «Don de no se conserva poderosamente la herencia del pasado, pobre 0 rica, grande 0 pequefia, no esperernos que brote un ni una idea dominadora. Un pensamiento original pueblo nuevo puede improvisarlo todo, menos fa cultura». El movimiento constructivo mas intenso en la Montana -a parte, claro es, 10 que se refiere a 10 de Iuerte tradicion-> se inicia en el XVII por el hecho del religioso, regreso al solar native de los primeros «indianos» de America y por la ascension a puestos preeminentes de la rnilicia 0 la administracion publica, de primogenitos 0 segundones de farnilias de raigambre. Todos, al volver por el secreta iman de la ley atavica, a sus solares, entienden como un deber social reconstruir sus ruinosas casas dandolas un ernpaque nobiliario por encima, muchas veces, de la simple condicion hidalga, ya que habia un prurito de desempolvar pergaminos y restablecer ejecutorias. De esto, los folicularios de la Real Chancilleria se beneficiaron de manera pingiie. Y de un modo torrencial, la Montana se inunda de escudos nobiliarios hasta la hipertrofia. Pero; caso real mente irnportante, es que esos palacios 0 casonas con pretensiones de tal, y hasta las mas modestas viviendas hid algas, adaptan 158 ,-. , tI , ! ! LIERGANES. IGLESIA DE RUBALCABA 159 unas formas tan peculiares (que venian gestandose en el siglo XVI), que a for mar unidad del estilo lIegan rnontafies, lo que Lamperez llama «uno de los grupos mas caracteristicos de la arquitectura civil espafiola en los siglos de los Austrias y de los Borbones», Caracteristicas determinadas, en primer lugar, por el ambiente y el ciima. La vivienda, en no pocas ocasiones aprovechando la torre medieval, se encierra en si misma de manera recoleta, austera, pero elegante en el exterior, con esa elegancia de la linea estricta del equilibrio y que nace la armenia, sin concesiones a 10 superfluo, E1 barroco montafies parece inspirado en el herrerianismo, predominantemente, de escasas coqueterias con las exornaciones platerescas 0 del Renacimiento sensual. Nada de orandilocueucias. Severidad siempre; pero graciosa severidad. La raiz eel­ tica en cuanto a la planta y disposicion interna, prescribe la forma rectangular sin patio interior; 0 la extension en alas, y se tipifica aSI el conjunto: gran portalada --en muchas ocasiones de mayor y mas osten­ tosa riqueza que la propia casona-, da paso al patio de honor, en cuyos lados se erigen las dependencias subaltern as ; Ia fachada ordcnada con un p6rtico de dos 0 varios arcos; ventanas guarnecidas por resaltada bordura bien tallada ; en el cuerpo superior amplia solana flanqueada por contra­ fuertes lis os -los clasicos cortavientos- que a veces se decoran con escu­ dos; pero el escudo, reiterativo, se adosa allugar preeminente de la fachada, como replica del que ostenta con verdaderos desbordamientos escult6ricos, en el atico de la portalada. Una torre, a veces adosada, cuando la casona es de nueva construccion, y absorbida en algunos formidables ejemplos dentro de la edificaci6n; mas la capilla que en los palacios tiene funci6n de iglesia publica, completan la ordenaci6n de estos edificios. Impostas, el cordon franciscano cifiendo la cornisa y alero muy avanzado, contri­ buyen al juego de luces y sombras que bajo la luz tarnizada del cielo montafies han de acusarse por las exornaciones suplernentarias. Pero todo, en las casonas, se centra en Ia fachada principal, de silleria finamente trabajada; son raros los ejemplos de suntuosidades en las restantes; son, diriamos con frase grafica, como un tel6n para la exaltaci6n del linaje en 10 mas aparente, 10 mas visible y 10 que mas impresiona a Ia primera ojeada. Naturalmente, cuando la casona adquiere categoria de «palacio», entonces el arquitecto dibuja con el mismo esmero las facetas todas del conjunto. La jerarq uia estetica de edificios se establece en la misma relaci6n, estos como es 16gico, desde la construcci6n militar -la torre- apro­ vetusta vechada y adaptada, hasta el pa.acio, pasando por los estadios de Ias casas nisticas y los solares redivivos. Muy modernamente, en los primeros lustros de este siglo, se produjo un intento de renacimiento de la arquitectura tlpica rnontafiesa, propugnada por el arquitecto Leonardo Rucabado -y que el llev6 a vias de hecho en algunos bellos ejemplares-, que se habra formado en la escuela de Barcelona de donde recibi6 una influencia de vuelta a las formas tradicio­ nales regionalistas, de modo especial por las ensefianzas de un Domenech y Montaner 0 un Puig y Cadafalch, que hicieron revivir el g6tico moder- 160 LIERGANES. LA CRUZ DE RUBALCABA (5. XVIII) 161 11 nizado. Rucabado =-muertc prematuramente en 1918-, estudio al detalle Ja arquitecrura montane sa, de manera principal de los siglos XVI Y XVII, extrayendo los modules permanentes, firme en su principio de que las construcciones deben estar en armenia con ei clima y el medio ambiente, de conjuntos y de ahi su enemiga a prestar a la Montana, arquitecturas afiligranados. Era un llamamiento a Ia vuelta al «antico», en 10 que de mas al grupo montafies de las puro -el severo barroco herreriano-- diferenciaba dernas regiones. En Santander, Rucabado trazo ejemplares como los de «La Casuca», en el Paseo de Perez Galdos ; «El Solaruco», en el de Menendez Pelayo y su noble obra de la Biblioteca .del sabio, en la calle de Gravina. En la provincia, alzo casas como la del doctor Argumosa, de de la fundacion Torrelavega, y la igiesia y asiJo en los Corrales de Bueina, de la Condesa de las Forjas; es una iglesia de estilo herreriano, en la que asilo es se guard a un Crucifijo, en bronce, obra de Victorio Macho; el montafies modernizado. El esta considerado como uno de los conjunto artista. mas completesque salieron del tablero del singular y poetico Este movimiento tuvo breve aceptacion entre los arquitectos montafieses de los an os veinte, considerandose como uno de los mejor logrados el palacete «El Promontorio» sobre la avenida de la Reina Victoria, en un encierra lugar dominante, y obra de Javier G. de Riancho. Esta casona notables obras de arte, entre ellas un lienzo de E1 Greco y otros pintores montafiesa. ingleses y de la region Las torres La gotica (siglo xv) de las torres, evoluciona claramente filiacion advertible, enla centuria siguiente, cuando pasan a formar un cuerpo con las casonas de nueva planta. Son edificios adustos, de planta cuadrada, sin adornos escult.6ricos ni en el exterior ni en el in terior; son como breves refugios purarnente defensivos de los que es muestra tipo la torre del Merino, de Santillana, pues sus elementos constitutivos se repiten con notoria exactitud y por ello no hemos de insistir en Ja descripcion de cada una. Pocas diferencias por tanto se aprecian en los existentes, -la mayoda en mal estado de conservacion=-. como acontece con la torre de Puente Aguero (14), la de Pero Nino (15), en el valle de Buelna; la de Mogrovejo (16), y la de Quijas (17). No hace muchos aiios existian, entre otras notables, las de Cortiguera, de Espinilla, de Bar­ cena, de Santibafiez de Carriedo y la muy historica de la casa de Ia Vega, en Torrelavega ; la de Treto (destruida durante la revolucion de 1936), la de Calderon, en Villasevil; la de Rueda de los Velasco, en Zurita, y la de Venero, en Castillo. EI tipo, inmutable durante mas de doscientos aiios, pervive en la torre del Infantado (18), de Potes; en la citada de Puente Aguero, del siglo XIII, muy restaurada, con cubos fuertes en los esquinales y rernates de forma pir arnidal y con pequefias ventanas ojivas en una de las fachadas; la de Ar zueso (19), en Carnpoo de Suso, tarnbien del XIII, compuesta de dos torreones cuadrados con muros que posteriormente completaron la vivienda seiiorial, y que es el .castillo de mas imponente aspecto de Ja 162 OBESO. TORRE DE RUBIN DE CELIS POTES. TORRE DEL INFANTADO 164 VILLACARRIEDO. PALACIO DE SONANES provincia, elegido recienternente para ser transformado en Parador de Turismo; la de Proafio (20), no fejos de la anterior; las de San Martin de Hoyos y de Reinosilla (21), en Valdeolea , y otras torres de los siglos XII al xv en la misma comarca; la de Ruerrero (22), en Valderre­ dible, del sizlo XII, dorninadora desde un altozano ; la de Rubin de Celis, 'en Rionansa, de cuatro pisos; la de Azuilera, en San Felices de Buelna, mas conocida por «torre de Pero Nifio: como solar del celebre almirante del siglo XI, y de fuerte apariencia medieval; final mente eI castillo de San Vicente de la Barquera (23). Entre todas estas torres, la que se diferencia notoriamente es la de Heras (24), en la que, segun Larnperez «las galas del arte nacieron a [a par que los muros»; es de Ia primera mitad del XVI, con 10 que queda dicho 10 muy evolucionada que aparece 'en relaci6n con las citadas ; tiene apariencia pretenciosa, pues habian desaparecido ya las imposiciones defen­ sivas de la epoca feudal, adaptando su configuraci6n general; una puerta de medio punto sobre la que se desarrolla una composici6n sencillamente plateresca, de las llarnadas «de retablo», constituida por una gran ventana casi cuadrada guarnecida por columnas sobre respisas y su atico, con 165 l VILLACARRIEDO. PALACIO D3 SONANES rnolduras curvadas, que dan escolta al gran escudo de los Velascos. No aparece la Iinea almenada innecesaria entonces, sobre la que se alzan los candeleros. «Esta fachada =-apunto tambien Lamperez-s- pudiera 'lucir en un palacio de Salamanca 0 de Burgos». En cuanto a la torronas se ira forrnulando su anotacion al tratar de las cason as que las embebieron para formar el nucleo moderno. Los Palacios Era costumbre en esta region santandcrina apellidar palacio a la casona de proporciones desbordantes de las de la tipica casa sefiorial, como un tributo jerarquico. No obstante, hay algunos edificios con ver­ dadera categoria de palacio, arq uitecton icamente considerados, pertenecien­ tes ya al siglo XVllI. El de Soiianes 0 Diaz de Arce (25), en Vlillacarriedo, Una excepcion, en toda la Montana, en cuanto a las concesiones a 10 sun­ tuario es el palacio edificado en la segunda mitad del XVlII por Juan An­ tonio Dlaz de Arce, personaje de la Corte de Felipe V quien, en Roma, encarg6 los planes para su nueva casa solar compuesta entonces de una 166 VILLACARRIEDO. PALACIO DE SONANES: VESTIBULO torre, que debcria quedar absorbida en el conjunto, al arquitecto Cossirno Fontanelli, aunque la ejecucion material Iue encomendada a arquitectos montafieses que sin duda introducirian modificaciones para adaptarlo a las normas de la region: asi, la monumental escalera renaciente que se desarrolla 'en el nucleo central, en la torre antigua y asciende por los tres pisos. Nada se escatimo, en cuanto al lujo decorative superabundante en el dibujo de pilastras, y monumental, de las dos principales fachadas, columnas corintias, fustes salomonicos, frisos profusamente exornados con motivos vegetales lujuriantes 0 con acanaladuras; los amplios frontones sobre columnillas retorcidas, gar golas, modillones, pinaculos..; elementos de evidente superfluidad hasta el cansancio, es decir, todo 10 que fa irna­ Iirnitaciones en ginacion inspire al artifice que seguramente no encontro a su sentido italiano su intencion de reunir los elemen tos propios del pais de 10 sensual algo recatado acaso al traducirse a la realidad. Seis columnas corintias exentas, distribuyen los cinco pafios del piso el todo bajo en cuyo eje se abre la puerta de medio punto y adovelada; sostiene una cornisa rica mente mold urad a sobre la que eI segundo cuerpo abre tres huecos centrales con arnplio baleen corrido sobre mensulas de 167 VILLACARRIEDO. PALACIO DE SONANES: ESCALERA 168 PAMANES. PALACIO DE ELSEDO desarrollo y entre columnas salomonicas muy esculturadas; esos !yran huecos tienen fronton triangular rematado en sus vertientes por bolas y jarrones; un entablamento sin adorn os y eI remate es un cornison muy saliente en el que se correspond en con las inferiores, las pilastras estriadas de capiteles de pencas. En el ej·e de este cuerpo, eI escudo familiar, profusamente ornamentado, con leones ten antes y rematado por dos angeles que sustentan la corona y una inscripci6n muy al arrogante estilo de las que se leen en estas ejecutoriadas labras de piedra, y dice asi : «A los Diaz de Arze Ilebamos 'en nuestras coronas reales / q. avn los propios animales de svs glorias nos olgamos». Luego, el alero volado en dimensiones colosales, va rematado por pinaculillos. Sobre el tejado se recorta la torrona antigua, maciza, rematada tarnbien por pinaculos desbordamiento y que se supo conjugar, dentro de su sencillez, con el afiligranado del con junto. La escalera esta enriquecida por columnas de madera tallada con la misma profusion. 169 I PAMANES. PALACIO DE ELSEDO En palacio se guardan pinturas muy estimables de 10s siglos XVI, este XVI! Y XVIII,principalmente, y porci6n de objetos artisticos, Palacio de Elsedo (26), en Parnanes. Representa un ejernplo de la inte­ ligencia al servicio del arte; porque este esplendido con junto, que estaba considerado como «la joya de la arquitectura civil rnontafiesa», habra recibido tantas injurias que en 1958 aparecia abocado a su desaparici6n, tal era su estado ruinoso. Habia conocido tiempos brill antes a partir de su construcci6n, en la primera decada del siglo XVIII; pero las circuns­ tancias fueron voluntad de los descendientes de los fun­ dominando la dadores y llego adias en muy lamentable. estado: las cubiertas nuestros destrozadas, vergonzantemente recubiertas de yeso y de enlucidos vulgares algunas de las partes mas nobles, y totalmente desfigurados los interiores por un reemplazo de vulgarisirnos detalles, En el afio 1958 10 adquiri6 un matrimonio de artistas, los Krassnnig, austriacos, que se consagraron a .la tarea de devolver el palacio a su anti guo ser y ella de un modo meritoriamente inteligente. Segun vicja tradicion, el palacio fue erigido sobre un muy viejo solar 170 I PAMANES. PALACIO DE ELSEDO: PORTADA DE LA CAPILLA cuyo origen algunos 10 hacen remontar los a siglos VII u VIII, pero de los que no se con servo vestigio alguno. Comenzo a construirle el afio 1704 Francisco de Herrera y Revilla, primer conde de Terre-Hermosa, clasico mayorazgo trasplantado a la corte y que llego a altos puestos, C01110 la Tesoreria del Consejo de Cruzada y arm ado caballero de Calatrava. Es un conjunto de edificaciones denunciantes de vida suntuosa de una familia adinerada y de buen gusto. Terrninose de construir en 1714, por eI segundo hermano del fundador, ya muerto para entonces, La portalada es de un bello equilibrio en todas sus partes y proclarna la sencillez, sobria elegancia de un barroco no apremiado por mas exqui­ siteces que las de la idea pura en si ; arco de media punto sobre pilastras flanqueadas por otras mas altas sustentadoras del atico que va coronado por un pinaculo y con remates laterales de bolas, clasico en la Montana. EI exterior del con jun to es una teoria d� suave arrnonia ; en la corralada 0 pIanos desarrollados con patio de honor, y haciendo escuadra con el alto cercado en que se abre la un edificio de portalada, se alza en primer termino poca altura sobre dos arcos, al que sigue otro de cuatro plantas con esquinal cilindrico con cupulilla y bajo cuya cornisa avanzan imbornales de canon. A pafio con el primer cuerpo y siguiendo la linea de favhada exterior del recinto, Se yergue la torre, 10 mas bello del palacio, encantadora muestra por su esbeltez; octogonal, can los chaflanes formados por pilastras acanaladas de suelo a cornisa, 10s pisos estan de­ nunciados por hiladas de piedra roja y al frente en tres de sus facetas, balcones con repisas de piedra y balaustres de hierro forjado. Cornisa firmemente trazada en sencilla moldura; se corona con un antepecho con pilastrillas y pinaculos del gusto plateresco ; dos gargolas goticas en cada frente. En uno de los chaflanes, un imponente escudo llena todo el pafio del tercer piso. «Todo aqui --comenta Ortiz de la Torre,- se halla tan prooorcionado que produce esa rara emocion de las cosas perfectas en las que nada falta ni nada sobra. Privilegio del verdadero talento . .artistico, producir un efecto estetico tan complete valiendose de los recursos mas sencillos». Adosada a la torre, y haciendo angulo con ella, esta la capilla en la que el proyecrista puso los mayores ernpefios de enriquecimiento ornamental tanto exterior como interiormente, dentro, claro es, del. sentimiento de sobriedad innato al barroco herreriano. La un arco semicircular sobre portada esta cornpuesta por pilastras muy decoradas en las que se inserta, al modo de «fachada retablo», una composicion muy bella; telada con pilastras de orden dorico ; sencillo entab.arnento puerta adin­ y sobre el tres nichos, el central mas elevado que repite el Iinaje dorico de la puerta y se remata con Ironton triangular. Cada nicho guarda una tallada en piedra al gusto dieciochesco. La imagen de portada se corona con espafiada dos ventanas gemelas rernatada por Ironton inserta la partido en el que se Ia que lateralmente cruz a corresponden los pinaculos. El ex­ terior de la capilla es de sillares almohadillados en dos tonos de color, altern ados 0 jugando graciosamente al tresbolillo. El interior de la capilla (lo mas rnaltratado durante muchisimos 172 VILLACARRIEDO. RETABLO DE LOS ESCOLAPIOS PROCEDENTE DEL PALACIO DE ELSEDO, EN PAMANES 173 afios) esta siendo restituido a su integridad primera. No podra contarse ya con un esplendido retablo, fue trasladado al colegio calasancio que de Villacarriedo. A ambos lados de la nave hay sendos monumentos sepulcrales: uno de e110s representa al fundador y a su hi ja, vestidos y alhajados a la moda de su epoca ; en el otro, las figuras de Agustin de Hermosa (segundon, apacible prosecutor de las obras del palacio a la muerte del mayorazgo) y un hijo de este ultimo. Estos arcosolios estan compuestos con elementos senci11os: el medio punto con casetones en el . intra dos, sobre dos pares de columnas y frontones partidos, La parte posterior del palacio es altamente pintoresco en su juego movidisirno de planos y forma un patio de exquisito arnbiente ; es aqui donde los trabajos del restaurador se han 11evado con un cuidado y una precision tales y con tanto respeto incluso en cuanto a la calidad y labra de los materiales, que es el complemento mas arrnonioso de la construccion prirnera. Otras dependencias, igualmente notables, son las que forman 10 que alii se denomina «Capellanes», reunion de edificios de poca alzada, uno de ellos habilitado para gran taller de pintor (el propietario, Luis Krassnnig es un excelente artista de la paleta), y se prosiguen con vistas a dar fin a un proyecto ya en rnarcha : la creacion de una residencia de estudiosos, nacionales y extranjeros para celebrar reuniones del mundo cientifico y artistico, destino lleno de adecuacion por su futura trascendencia, en el ambiente de de las mas una esplendidas realizaciones de la arquitectura montafiesa, Palacio de Alvarado, (26 b) en Adal. Tambien del siglo XVIII, es un sencilloarquetipo. Consta de cuerpo central y torre adosada a la izquierda; y a la derecha, galeria de porticos de arcos semicirculares, como acceso al patio y a las dependencias subalternas, A la derecha hay una pequefia capillade orden herreriano. La cason a propiarnente dicha es de dos cuerpos: puerta principal de arco rebajado sostenido por pilastras y, a los Iados, sendas ventanas recuadradas. El cuerpo superior es de tres huecos, de bien labrado din tel sobre el baleen corrido, de hierro. En el entablamento se abrcn, correspondiendo a los huecos inferiores, unos ventanucos desornados, y despues, cornisa y amplio alero. La torre destaca por sus airosas proporciones: es de cuatro cuerpos, con huecos gemelos. Sobre la imposta del primer cuerpo, dos antepechos recuadrados con arnplia moldura barroca, se tercer piso, de los corresponden con los del que avanzan amplios balcones de hierro forjado y entre ellos un escudo grande. Otra imposta separa el cuerpo alto, en el que reiteran los del se segundo de la casona, con los mismos elementos de cornposicion y ornamento. De los Acebedos, (27) en Termine. Del siglo XVII, fue mandado construir por Fernando de Acebedo, arzobispo de Burzos y Presidente del Consejo de Castilla bajo los tercero y cuarto Felipes. Refleja el caracter austero del fundador esta construccion, severamente herreriana, de dos plantas en su cuerpo central y sendas torres laterales, gemelas, de tres pisos. El del medio se divide por pilastras d6ricas, puerta adintelada, ven- 174 ADAL. PALACIO DE, ALVARADO tanas y antepechos guarnecidos de platabandas y amplio baleen volado. Adosado, el antiguo torreon de rnachones circulares y puerta de medio punto ; igualmente, tambien herreriana, amplia, de cruz latina, la capilla, de dos naves con boveda de canon que se cruzan en angulo abriendo un 175 espacio cubierto con cupula esferica. En esta cap ilia hay cuatro arcosolios representati vos de dos prelados y dos caballeros (todos de los familia sola­ riega). Son de marrnol blanco: uno de ellos retrata a Juan Bautista de Acebedo, obispo de Valladolid y patriarca de Indias, Inquisidor y Presidente de Castilla, fallecido a los 53 afios de edad. «Tu general -Tees -dice al final la profusa que esto inscripci6n- honra la alabanza de su muerte, ama su vida por ejemplo, mira que seras polvo como el y llora no haber sido 10 que el». Estatua y recuerdo fueron obra de su herrnano Fernando, ya citado, que aparece figurado en otra de las estatuas, mas rigidoy enhiesto. La tercera escultura es de Francisco Gonzalez de Acebedo «senor y mayor de estas Merino casas, mayor de Trasmiera»; es una pieza vigorosamente tratada, de .modelado sencillo pero muy acabado, con verdadero recreo en cuanto a documentaci6n del vestido y adornos, Final­ mente, la cuarta figura es un hermano del anterior, llamado Juan, vestido con media arrnadura y e] morrion ernplumado descansando sobre un pedestal. Todo ello muy maltratado por el tiempo y por manos alevosas, proclama una ruina sobre la que se han dado justamente voces de alarma, porque este conjunto de casona, torre y capilla, es de 10 mas existente en la Montana. completo De los Bustamante, (28) en Quijas. Pertenece al siglo XVII y conserva el torreon antiguo, embebido en el conjunto. Amplio portico 0 estragal, de seis areas semicirculares de arcaica ornamentacion en recuadros y ro­ setas; sustenta la clasica solana que se cierra en uno de los extremos por una pintoresca celosia de caracter conventual. Otros palacios, descripcion rebasarian las proporciones de este pormenorizada cuya exigi espacios que ria libro, son dignos de apuntarse pues en ellos estan claras las caracter isticas de la la serie de residencias arquitectura regional en sefioriales, rnuchas de elias conservando la raiz fundacional de torronas; as! el de Donadio, (29) en Selaya, finamente sus compuesto en su fachada principal, donde se abre un arco entre columnas doricas apuntado y a los lades cuatro ventanas simetricas ; el superior con cinco huecos correspondientes a los de abajo, y cada piso uno con su balc6n de hierro sobre mensulas tarnbien de hierro central coronado un fronton. forjado; el por Muy arnplio alero y escudo en la es­ quina. La torre antigua sobresale, muy modificada, robusta de Iineas, con grandes canes y una sugerencia de alrnenas entre cubos cilindricos en los angulos, rematados par pinaculos piramidales. Al pafio de la fa­ chada, la portalada de muy alto atico, de la que sigue la cerca con pinaculos y un cuba cilindrico en un angulo. El palacio de Carmona, (30) cornpuesto par un cuerpo central sobre tres arcos de portico que sustentan dos huecos .de balcones y en su centro, el escudo; alero muy voladizo sabre cornisa Iabrada series de canes; a los lados, sendas torres de tres yean varias I El de Raiiada, (3l) en pisos, de lineas escuetas. de un modo Lierganes, distribuida su fachada principal poco cornun, porque el eje 10 constituye la portal ada y a los lades, dos cuerpos del mismo orden, el de la verjada la izquierda alojando capilla rernatada can espadafia y bolas. \ 176 , S·ELAYA. PALACIO DE DONADIO EI de Guerra, (32) de Ibio, de alongada fachada con cuatro arcos de medio punto sobre pilastras y con huecos en el centro que dan acceso al corrido balc6n forjado, todo ella sin adorn os, escueto en sus Iineas ge­ nerales. EI de Balbuena, (33) en Solares, de tres arcos iguales de entrada al colocado encima de dos estragal, escudo muy historiado, asimetricamente de los arcos, y a la derccha una capilla de extrema sencillez, con la portada de pronunciado intrad6s. El de Mercadal, (34) en Alceda, que ha sufrido modificaciones a con­ secuencia de casi total destruccion por el incendio durante la revoluci6n su ' de 1936, y que alberga W1a muy estimable colecci6n de pintura y objetos de arte. Aparece con las dos fachadas exteriores de su torre, de una gran finura de lineas y de proporciones; es de tres cuerpos, el central can dos huecos para ei largo balc6n y, el superior, de ventanas simetricas que f1anquean el gran escudo familiar. El de Riva Herrera, (35) en Gajano, tosco, de recia construcci6n en sillarejos y mamposteria, con de cubos cilindricos perforados los angulos por saeteras y rematados por conos. Par encima del tejado, los restos de la torre antigua, groseramente vulnerada. 177 12 CARMONA. PALACIO DE LOS MIER Las casonas Va apuntado que la cason a montafiesa fue asimilando las normas de la vivienda civil del siglo xv, deterrninadas, a partir de la centuria siguiente, fuerternente influidas por los canones del herrer iano hasta alcanzar su peculiar fisonomia en los siglos XVII Y XVIII, aunque casi puede afirmarse que cada valle montafies conserva ciertos rasgos dife­ renciales sin perder el cornun denominador del barroco. Sucintamente se constituye dentro del solar familiar, segun va descrito "al comienzo de este capitulo. El soportal es siempre de areos de medio punto -en contados casos, carpaneles- que dan norma a la composici6n general de la fachada, cen­ trando los hueeos superiores ante los que corre la solana entre los corta­ fuegos 0 los balcones de repisa bien labrada; los arcos voltean sobre pilastras de secei6n cuadrada 0 rectangular. Las ventanas, reeuadradas en silleria ; los balcones carridos abarcan varios huecos, 0 son singulares, de los lIamados de pulpito sustentados en repisas de cono invertido, muy molduradas, 0 sobre mensulas de hierro. Cuando el arquitecto infunde .riqueza en la cornposicion general, sin perder el equilibrio de la sobriedad, adorna· los huecos con molduras greco-ramanas 0 de platabanda, canes labrados, impostas y raramente introduce elementos pJaterescos. Siempre, 178 ALCEDA. CASONA DE LOS BUSTAMANTE la mano de expertos maestros de canteda, se advierte en la finura de la labra de los sill ares de que estan forrnadas las Iachadas principales. Hay, en Ajo, (36) una casa prirnitiva, de muy sencilla cornposicion, de dos arcos rebajados, (de amplia luz), tangenciales en el centro mismo de la fachada y se apoyan en robusto pilar dorico ; estan formados por ado­ velado hornogeneo y se sustentan en los extremes sobre columnas adosadas, del mismo estilo. Sobre el eje de cada arco se abre en el piso superior un hueeo guarnecido can guardapolvos y en forma de antepecho. Dos escudos, una grande ya casi a la sombra del tejado, y otro menor en la enjuta. En Mazcuerras, (37) hay una casona de belleza admirable, eon soportal de un arco, gran solana con cortafuegos que siguen avanzando desde la altura del piso superior y se rematan por un cornis6n que vuelve por las fachadas laterales . De igual tipo, pero de mayores proporciones, por ser doble y centrarse en dos arcos tangenciales, es la casa de Riabeyo, (38) en el rnisrno pueblo que la anterior. Y como esta, la de Calderon de la Barca (39), en Barcenillas, que ostenta en una de sus fachadas laterales un primoroso balc6n de pulpito. Casonas del tipo ya descrito al tratar de los Velarde de Santillana se repiten en Viveda (40) y en Villanueva de la Pella (41). La primera conse�va, 179 CARRA NCI:J-j-A. 'CASON A - elementos decorativos, las almenas; es estilo 'rena­ pero sola mente como fuerte y ciente con reminiscencias medievales en los cubos aspillerados ; en una fachada el de robusta construccion, de tapiadas fenestras, ostenta escudo escudo monumental que ocupa casi toda la altura de la tercera planta, casa solar del linaje de los de los primeros labrados en la Montana. La Calderon de la Barca, en Villanueva de la Pefia, es del siglo XVI, cons­ del tituida en la fachada principal como una de las mas representativas la su per po­ caracter sefiorial del siglo XIV, reforrnada ad vertiblemente en el remate sici6n de cuerpos de edades subsiguientes hasta alcanzar, en frontal, sobre la cornisa salediza, una serie de trece remates de bola. ejernplares son: la casa de los Cosslo (42), en Rionansa, aunque Otros con acentuadopintoresquismo, perteneciente al tipo de las de Mazcuerras; la de Ceballos Elcavallero (43), en Argomilla de Cay6n, de cuatro grandes en el piso superior alternados arcos en el so portal, tres huecos antepechos recordando la de escudos v cuatro cubos esquinales cilindricos. macizos, fortaleza antigua y rematados por almenas. La casa de los Arce Quevedo de la Torre (45), (44), en Selaya, con torre a un extremo; la de Gomez en Riafio, de claro linaie herreriano, con tres arcos de medio pun to, dos Lier­ huecos en el piso superior y gran escudo; la de los Cantolla (46), en !ranes, maciza, severisima, con puerta adintelada sobre pilastras alrnoha­ dilladas y gTan balc6n central. Como excepci6n rara, una casona, en Lib-ganes (47), ostenta en la fachada principal, que es absolutamente asimetrica, decoraci6n plateresca de estan- 180 VEGA DE CARRIEDO. CASA SOLAR DE LOPE DE VEGA LniRGANES. CASONA DE LOS CANTOLLA - --- � Lr:ERGANES. CASONA DE POZAS darte cuya parte inferior recuadra una ventana con co.umnillas corintias, entablamento esculturado y remate de cclurnnas enmarcando historiado escudo. Y puede dejar de citarse una casita, en Ruente (48), arruinada, en la no que se vestigios goticos de gran belleza, -corno una ventana conservan gemelada con fino parteluz y recuadrada con resaltada moldura. Las portaladas Insustituible entre los elementos que el solar hidalgo y constituyen nobiliario, es la porta.ada en la que se vuelca la ostentaci6n del fun­ dador como uri monumento a sus armas. De .este elernento arqui­ tectonico ha dicho Ortiz de la Torre al resumir su significado espiritual 182 �I BARCENILLAS: CASA DE LOS CALDERON DE LA BARCA. TUDANCA: CASA DE LOS Cossio PUENTE ARCE. PORTALADA (S. XVIlJ) en el pals: «Cuanto se podr ia decir de este peculiarfsimo elemento de la vivienda regional que tan profusamente se halla diseminado por todos los rincones de la provincia, que destaca su silueta elegante sobre el verde fondo de las colinas, que sale al encuentro del caminante en los escondidos callejos de las aldeas, que parece resumir todas las cualidades de la raza montafiesa : severidad, recogirniento y culto al linaje.» . La incuria 0 la rapacidad han sido el motor de la desaparici6n de algunas docenas de estos bellos ejernplares ; pero su abundancia es tal que raramente faltan en una villa, en una aldea, en el pueblo mas escondido del valle, de suerte que en frase de Ortega y Gasset «no es posible dar 184 J. BARROS. PORTALADA DEL SIGLO XVII 185 ALCEDA. PORTALADA DE LOS CEBALLOS media docena de pasos sin ser detenidos pateticarnente por una pared que nos enseiia biceps blasonados». sus Supera, segun va dicho, en monumentalidad, en muchas ocasiones, a las propias casonas. Su origen militar permanece, en algunas, con sus torrecillas huecas y aspilleradas que luego se convierten en elementos de­ corativos 0 se suprimen a finales del siglo XVI! y en la siguiente centuria cuando esta teatralidad cobra formas grandilocuentes. petrea Son plurales aquellas cuya cornposicion se desarrolla sobre un primer cuerpo con puerta de medio punto sobre pilastras estriadas, cornisa de gran bulto, atico ocupado todo el por el escudo, otra cornisa superior y fronton triangular, curvo 0 partido, sobre el que suele carnpear la cruz. Parecen como gigantescas espadafias trasladadas desde una iglesia barroca. Las mas sencillas (como la de Quijas y la de Carrejo) se asemejan en el primer cuerpo, con arco de dovelas esculturadas flanqueadas por pilastras de estrias y cuyos capiteles se constituyen en mensulas molduradas ; la clave del arco repite la forma de las merisulas ; despues, un sencillo entablamento y cornisa corrida, sin labra ; correpondiendo a las pilastras, plintos de igual orden para los remates; el atico es de grandes propor­ eiones, rematado en la de Carrejo (49) por una ordenacion repetida del cuerpo bajo, y carnpea la cruz y los pinaculos piramidales. La portal ada de Quijas aparece desposeida del atico, al que suple un tejaroz y el escudo se inserta en uno de los pafios laterales del arco. 786 CARRE)O: PORTALADA. BARCENA DE CICERO: PORTALADA EN EL SOLAR DEL MARQUES D8 SAN JUAN NEPOMUCENO Otra portalada con caracter militar es la de Barros (50), que tiene una puerta subsidiaria a lado; aqui el arco, de ,dovelas esculturadas,· se un sostiene en pilastras bajas, adosadas a sendos cub os cilindricos de gran volumen desarrollados hasta la cornisa don de, sobre plintos c6nicos, hay sendos leones tenantes de escudillos. El atico abre una hornacina a.bergando una figura tallada en piedra; se corona con el cornis6n muy abultado, rematado por la cruz y dos bo.as. Dos gargolas de cafion purarnente deco­ rativas com tan esta magnifica portalada digna de figurar en una antolo­ ple gia de su genero; estas gargolas decoran tam bien la sencilla portalada de Santa Cruz de Iguiia (51) y la perfectamente equi.ibrada de la casa de los Bustamante, en Renedo de Pielagos (52), Existen los restos de una portal ada arcaica en Barcenas de Cicero (53), con area carpanel sobre dos gruesos cubos cilindricos, que alojan la puerta del rnismo orden y con grandes dovelas y escudo. Algunas portaladas estan, como la de Barros. auxiliadas por otras puertas contiguas, mas bajas, para esclarecer aun mas la preeminencia del ingreso principal. 187 SOVILLA: CASA SOLARI-GA. RIVERO: CASA SOLAR lEG A DE LOS CAMPUZANO COS Entre las de mas ostentoso caracter mon umen t6nico, se destaca la Hamada del Cardenal (54), en Carriedo, digna de un gran palacio; es de orden grecorromano, con iguales caracrerisricas que el cornun de las por­ taladas, si bien aqui el atico es sumamente ostentoso para el gran escudo entre las pilastras que prc.ongan las del cuerpo bajo y sostienen el front6n curvo rematado por pinaculos ; a los extremos, .sendos plintos reproducen tarnbien las pilastras inferiores " el remate es identico a los del resto. En Sobremazas, la portalada de los Cueto (55) es notable por su airosa linea; en el atico, el escudo recuadra enteramente el paramento y esta escoltado por dos grandes figuras de guerreros. Tiene front6n I 7 triangular partido con una 'imagen de santa. Aqui se da la circunstancia, no reiterativa entre las portaladas, de descansar sobre un rebanco. En no pocas ocasiones, la portalada es 10 unico que queda del antiguo solar; la vivienda a la que daba prestancia se ha convertido en casa rural hurnilde, transformada por un visible decadencia. 188 INDICES I z INDICES AlFABETlCOS INDICE. DE. YACIMIENTOS PRF.HlSTORICOS Altarnira ; p. 45, D-2. Las Monedas; p. 52, E-2. Loreto; p. 56, E-1. Cabrojo; p. 56, D-2. Llanio; p. 54, G-2. Castillo; p. 54, G-2. Castro Urdiales; p. 56, H-2. Mazomoril; p. 53, E-2. Covalanes; p. 53, G-2. Meana; p. 56, D-2. Cud6n; p. 54, E-1. Navajeda; p. 56, F-2. El Castillo; p. 51, E-2. El Pen do; p. 52, E-2. Ogarrio; p. 56, G-2. Otero; p. 54, G-2. El Pindal ; p. 54, C-2. El Zorro; p. 56, F-2. Pena del Mazo; 53, E-2. p. Espinilla; p. 56, DA. Proafio ; p. 56. Guriezo; p. 56, H-2. Rascafio ; p. 56, F-2. Riotuerto ; p. 56, F-2. Hornos de la Pefia ; p. 54, E-2. Rucandio; p. 56, F-2. La Cafiuela ; p. 53, F-2. Salitre; p. 54, F-2. La Clotilde ; p. 56, D-2. Samano; p. 56, H-1. La Coventosa; p. 53, F-3. Santa Olalla; p. 56, DA. La Cullalbera; p. 56, G-3. Santian ; p. 56, E-1. La Franca; p. 54, C-2. Santillana del Mar; o. 45, D-2. La Loja; p. 54, C-2. Sol6rzano; p. 56, G�2. La Mora; p. 56, B-3. La Pasiega; p. 52, E-2. Valderredible; p. 56, E-5. Las Chimeneas; p. 52, E-2. Valle; p. 53, G-2. 191 -- ------ -- ------- � ----I �--�--i CANTABRica 2 �\�0 �s�\) j / 3 I / "- ) 4 BURGOS 5 A B c F G H LA PROVINCIA DE SANTANDER YACIMIENTOS PREHISTORICOS EN 192 193 13 NA CAN; 1 / / \ /!·'/stVTOr, MlftROV JO ·l ,- <. <, ,­ j 4 ( ( ) BURGOS \'_'_'-'-'" _) f\ I. '. ._.l I \ 7'1:IRRE i {I€ RUfRRERo._. 5 .S.MARTIty/)E 'KES A B c E F G H Y PORTALADAS DE LA PROVINCIA DE SANTANDER COLEGIATAS, IGLESIAS, PALACIOS, CASONAS, TORRES 195 194 INDICE DE COLEGIATAS, IGLESIAS, PALACIOS, CASONAS, TORRES � Y PORTALADAS DE LA PROVINCIA Acebedos, palacio de los ; p. 174, Gomez de la Torre, casa de los F-2. (V. Riano). Adal ; p. 174. Guerra, palacio de; p. 177, D-2. A jo, casona de; p. 179, F-l. Alceda ; p. 177. Heras, torre de; p. 165, E-2. Alvarado, palacio de; p. 174, G-2. Arce Quevedo, casa de los; p. 180, Ibio; p. 177. E-3. Laredo; p. 136, G-2. Argomilla de Cayon ; p. 180. de; 162, DA. Lierganes i p. 176 Y 180, E-2. Argi.ieso, torre p. Mazcuerras; p. 179, D-2. Balbuena, palacio de; p. 177, F-2. Barcena de Cicero; p. 187, F-l Mercadal, palacio de; p. 177, E-3. Barros, portalada de; p. 187, D-2. Mogrovejo, torre de; p. 162, A-3. Bustamante, casona de; p. 187, D-2. Pamanes ; p. 170, E-2. Bustamante, palacio de; p. 176, Pero Nino torre de; p. 162, D-3. D-2. Potes, torre de; p. 162, B-3. Proafio, torre de; p. 165, D-4. Calderon de la Barca, cason a de; Puente Aguero, torre de; p. 162, p. 179, C-2. F-2. Cantolla, casa de los; p. 180, E-2. Cardenal, porta.ada del; p. 188, Quijas, torre de; p. 162, D-2. E-3. Carmona, palacio de; p. 176, C-2. Rariada, palacio de; p. 176, F-2. Carrejo, portalada de; p. 186, C-2. Reinosilla, torre de; p. 165, CA. Carriedo; p. 188. Renedo de Pieiagos ; p. 187. Castaneda; p. 109, E-2. Riabeyo, casona de; p. 179, C-2. Castro Urdiales; p. 128, H-2. Riafio ; p. 180, F-2. Ceballos Elcavallero; p. 180, E-2. Rionansa; p. 180. Cervatos ; 114, DA. Riva Herrera, palacio de; p. 177, p. Cohicillos; p. 120. E-2. Cosio, casa de los; p. 180, C-2. Ruente; p. 182, C-2. Cueto, portalada de los; p. 188. Ruerrero, torre de; p. 165, E-5. Donadio, .palacio de; p. 176. E-3. San Facundo y San Primitivo ; p. 123, D-3. Elsedo, palacio de; p. 170, E-2. San Martin de Elines; p. 118, E-5. San Vicente de la Barquera; p. 149, Gajano; p. 177. C-2. 197 Santa Cruz de Iguna, portalada de; Selaya; p. 176 Y 180. p. 187, D-3. Silio ; p. 123. Santa Marfa de Bareyo; p. 125. Sobremazas: p. 188, F-2. Santa Maria de Lebefia ; p. 106, Solares; p. 177. B-3. Sofianes, palacio de; p. 166, E-3. Santa Maria de Piasca; p. 100, B-3. Santa Maria del Yermo; p. 120, D-2. Terrnino ; p. 174. Santillana del Mar; p. 59, D-2. Santo Toribio de Liebana ; p. 96, Villacarriedo ; p. 166. A-3. Villanueva de :a Pefia ; p. 179, C-2. Santofia ; p. 142, G-l. Viveda, casona de; 179, D-2. , � I 19R INDIct GENERAL I. INTRODUCCION; p. 5. Colegiata ; p. 59. Claustro; p. 71. II. SANTANDER; p. 9. La villa; p. 75. Catedral ; p. 12. La criptadel Cristo; p. 2l. VII. LIEBANA; p. 95. Biblioteca de Menendez y Pe- Santo Toribio de Liebana ; P- 96. layo y Casa de la Cultura ; Santa Marla la Real de Pias­ p. 25. Museo de Prehistoria; p. 28. ca; p. 100. Museo Municipal de Bellas Santa Maria de Lebefia ; p. Artes; p. 29. 106. Monumentos publicos ; p. 36. VIII. OTRAS COLEGJATAS E IGLE- Serninar io de Monte Corban; 109. SIAS; p. p. 39. Castaneda; p. 109. III. PROVINCIA DE SANTANDER; p. Cervatos; p. 114. 43. San Martin de Eiines ; p. 118. Cohicillos; 120. IV. PREHISTORIA; p. 45. p. Cueva de A'tamira ; p, 45. Silio ; p.123. 'I..v Santa Maria de Puente Viesgo; p. 5l. Bareyo; p. Las Monedas; p. 52. 125. Las Chimeneas; p. 52. IX. LAS IGLESIAS GOTICAS; p. 128. La Pasiega ; p. 52. Castro Urdiales; p. 128. El Pendo; p. 52. Laredo; p. 136. Covalanes; p. 53. Santofia ; p. 142. Pena del Mazo; p. 53 San Vicente de la Barquera ; Valle; p. 53. p. 149. La Coventosa ; p. 53. X. EL ESTILO ARQUITECTONICO MON­ La Cafiuela ; p. 53. TANES; p. 158. Mazo Moril; P- 53. Las torres; p. 162. Llanio; p. 54. Los palacios; p. 166. Castillo; p. 54. Pindal; p. 54. Las cason as ; p. 178. La Loja; p. 54. Las porta.adas ; p. 182 La Franca; p. 54. INDICES ALFABETICOS; p. 19l. Homos de l� Pefia ; p. 54. De yacimientos prehistoricos ; Salitre; p. 54. p. 191. Cudon ; D. 54. De colegiatas, iglesias, pala­ Otras cuevas; p. 56. cios, casonas, torres y porta­ V, EpOCA ROMANA; 57. ladas de la provincia; p. 197. p. VI. SANTILLANA DEL MAR; p. 59. INDICE GENERAL; p. 199. 199' f 1 r � � - . I ..,. ! f7¥'� .�. 16\ -, , 1 e , � j .