GUIA DE TARRAGONA v SU PROVINCIA GUlAS _ARTISTICAS DE ESP�A ���� I TARRAGONA Y SU PROVIN'CIA FEDERICO MONTAGUD - BARCELONA. Avenida del Generalfsimo Franco, 32I TOOOS LOS OERECHOS DE PROPIEOAO RESERVAOOS El tt.-do de esta GUIA ARTISTICA DE TARRAGONA Y SU PROVINCIA es origi n4 I de 'JOSE GUDIOL RlCART I. G. ROVIRA - ROSELLON, 332 - B.O\RCELON A TARRAGONA. VISTA GENERAL. INTRODUCCION La provincia de Tarragona de las mas interesantes de todo el es una litoral espafiol, particularmente extraordinaria riqueza de rnonu­ pOr su mentos hist6ricos con valor artistico. Lirnita al norte con la provincia de Lerida, al este con la de Barcelona, al sureste con el Mediterraneo, al suroeste con Caste1l6n de la Plana y al oeste con Teruel y Zaragoza, ocupando una superficie de 6.490 kil6metros cuadrados. Si su interior es montafioso con cimas de regular altura, la ancha franja costera ofrece multitud de playas de gran belleza y puertos estimados desde remotos tiernpos. EI Ebro, el Francoli v el Gaya son sus rios principales. La riqueza agrfcola corre parejas con la belleza del paisaje. Esta provincia corresponde con las naturales variantes a la Cossetania citada por Plinio en su lphigesis. Hallazgos arqueol6gicos diversos nos ponen en contacto con la poblaci6n neolitica de la comarca, pero las obras de verdadero in teres no comienzan hasta los tiempos roman os , sobre todo de.de que la modern a investigaci6n rechaza el origen iberico prerrornano de las murallas tarraconenses. Aun cuando existen en la provincia varias ciudades que en la actualidad rivalizan por el nurnero de sus habitantes, la importancia de su industria y comercio, y sus aportaciones a los domini os de la cultura y el arte, la primacia espiritual 5 corresponde sin duda alguna a la capital. Es tarnbien en esta donde encontramos mayor nurnero de monumentos artisticos, en buena conser­ vacion, constituyendo admirables .muestras del pasado, en especial de las epocas y rornanicogotica. roman a Refiriendonos,pues, a Tarragona ciudad recordaremos que, en la epoca prerromana, existia en su actual emplazamiento una villa deno­ min ada Cosse, ya entonces capital de los cossetanos. Cuando los aeon­ tecimientos de la mayor importancia en el mundo del siglo III A_ J- incli­ naron hacia el oeste del Mediterraneo el centro de gravedad de la gran pugna entre Roma y Cartago, Espafia paso a ser campo de batalla de las dos grandes civiliza.ciones. Los herman os Publio y Cneo Escipion desembarcaron en la Peninsula Iberica el afio 218 A. J. Y establecieron - su caqJpamento de invierno en Cosse, romanizando la ciudad segun su costurnbre y procurando asentarse en ella como defensores y aliados mejor que cual invasores. No es preciso recordar la destruccion de Carta go, tras la tercera guerra punica y el hecho de que, como consecuencia forzosa, Roma heredara las posesiones de esta, en el norte de Africa y Espana. Debe suponerse una pronta y verdadera latinizaci6n de la iberica Cosse, cuyo nombre fue cambia do por el de Tarraco. Julio Cesar y Octavio Cesar Augusto residieron en ella con ocasion de las ulrimas carnpafias que hubieron de librarse para la romanizaci6n del norte y noroeste de la Peninsula. Cesar elev6 Tarraeo a la categoria de colonia y le di6 el titulo de Victrix. La capitalidad de lao Hispania Citerior, ostentada por Tarraco, ex plica la importancia de la ciudad desde el punto de vista militar y administrativo. En eI siglo II D_ J. en el periodo de maximo - esplendor Tarragona contaba ya con una poblaci6n de mas de treinta - mil habitantes, as! como con todos aquellos edificios necesarios en una - urbe roman a de su categorfa: circo, teatro, anfiteatro, foro, mercado, templos, aparte del palacio residencia del pretor y de los muros con - torreones. Cierta decadencia hubo de iniciarse, desde el afio 331, cuando Constantino segrego de la Tarraeonense las provincias Cartaginense y Bracaren se. ... Hemos de aludir, por otro lade, a la cristianizacion de la ciudad, que, como en otros puntos del Imperio romano, tuvo que presenrarse co}TIo proceso doble, religiosepero tarnbien politico, puesto que la religi6n rornana integraba el culto al ernperador. No es de extrafiar asi que el celo cristiano originara martires al chocar con la intransigencia . romana en 'las' cuestiones estatales. Los santos Fructuoso, Augurio y Eulogio dieron - el maximo testimonio de su fe en la arena del anfiteatro tarraconense, en' el afio '259, construyendose luego en ese lugar una basilica cris­ tiana. .Esos tiernpos eran muy distintos ya de aquellos en que prevaleciera - la pax augusta, pues en el afio 260 las huestes francas y germanicas, pro­ cedentes del norte, invadieron parte de la comarca y atacaron la ciudad, siendo 10 mas probable que se contentaran can destruir los suburbios, sill penetrar en la acropolis rnurada, Esto no fue sino el preludio del 6 TARRAGONA. LA MURALLA 'Y LA FALSA BRAGA. Eurico periodo de las invasiones. En el 476 los ejercitos del visigodo ocuparon totalmente la ciudad poniendo punto final a toda una era de des­ la historia. Tarragona entr6 entonces en un periodo de obscuridad, militar y quedando entregada apareciendo su importancia burocratica y a sus recursos naturales. Los visigodos reconstruyeron 10 perjudicado por la guerra, procurando conservar la ciudad como plaza fuerte. 'En realidad, tenemos. escasas noticias de esa epoca y es muy dificil saber de la hasta que punto esas huestes de estirpe gerrnanica eran herederas cultura romana 0 sus debeladoras. Entre las raras noticias que han Ilegado a nosotros, como decimos, hay dos que merecen cita por su especial importancia. Una es que, en el afio 516, se reunio en Tarragons un hacia fecha terrninada la catedral Concilio provincial y que esa qued6 el obispo Sergio. La habiendose sublevado segunda, que visig6tica, bajo la ciudad contra Leovigildo (573-586), en los s6tanos del pretorio fue martirizado San Herrnenegildo, hijo de dicho rey, en relaci6n con la contienda de caracter religioso. . . Antes de transcurrir un. siglo y medic cay6 sobre la ciudad una invasi6n peor que las precedentes. Mucho se ha hablado sobre hi co­ . . existencia pacifica de musulmanes, hebreos y espafioles durante la Edad Media hispanica, pero, por 10 que a Catalufia respecta la regia fue la enernistad y la destrucci6n. En los afios 713-14, Tarik-v Muza se aduefia­ ron de la comarca y de la ciudad, de I�. cual se ha dicho, al parecer con visos de verosimilitud, que permaneci6 practicamente abandonada du- 7 rante cerca de cuatrocientos afios, Varios intenros de el del reV de Aquitania, en el afio 809, 0 reconquista, como el de Wifredo el Velloso, en 888, resultaron impotentes contra el poder del .Islam. Mas por ultimo, en la primera mitad del siglo XII, San Olegario, obispo de Barcelona y luego arzobispo de Tarragona (1118'1137), con lao ayuda del caballero' norman do Roberto de . Aguilo, consiguio la vic­ toria. En torno al 1150 los ejercitos de Ramon Berenguer IV consolida­ ron la reconquista en la ciudad y provincia. En esta, muchos recobraron el ritmo de su vida anterior y otros nuevas pueblos a castillos, surgieron en torno como concesiones feudales. La orden de los vino tarnbien en la obra de restauracion del cristianismo Ternplarios inter­ y entre en posesion de dominios hasta su disoluci6n, a pri_ncipios del siglc XlV_ La piedad de los reyes y nobles, la devocion de los prelados, y el sacrificio de toda lao coma rca sirvieron para que pronto todo el ambito de la pro­ vincia se llenara de construcciones principalmente religiosas. La obra de la catedral de Tarragons se cornenzo en 1171. Desde finales del XII, la orden del Cister se establecio en Poblet y Santas Creus, erigiendo los grandiosos monasteries que luego considerarernos. Ese impulso construe­ tivo y artistico, aun cuando tuvo su epoca mas afortunada en esos lustros finales del XII y en el XIII, tambien en el XIV y aun en la centuria si­ guiente se mantuvo. Con la Ilegada del Renacimiento, es sabido que, en general, se rnanifiesta en Catalufia una innegable decadencia, pero a. pesar de ello tarnbien se encuentran testimonies interesantes del arte renaciente y barroco. Tanto la capital como Sll provincia, han tomado parte en las vicisi­ tudes historicas de los ultirnos siglos, como gllerras y revoluciones, prin­ cipalrnente Ia de Juan II (1458-1479); la de Catalufia (1640-1652); la de Sucesion (1702-1715); la de la Independencia (1811-1813); Y las jornadas revolucionarias de 1835, de tan tristes resultados en los grandes cenobios tarraconenses. El desarrollo. industrial de los ulrimos tiempos, el des­ pertar de la conciencia historica. el nuevo sentido del urbanismo, de la restauracion y conservacion de rnonumentos artisticos, han contribuido a dar a Tarragona el admirable aspecto que muestra en el presente, con sus avenidas y bellas perspectivas de las obras de los rnejores tiernpos preterites. Como veremos, tarnbien las construcciones diserninadas en la provincia se han beneficiado de acerradas rnejoras y cui dad os, que en algun caso han llegado hasta la nueva. ejecucion. Para el estudio de todo ella hernos dividido esta obra en dos partes. La primera considera los monumentos de la capital tarraconense ate­ niendose a un criterio cronologico. La segunda integra las de interes destacado en la poblaciones provincia, distribuidas en dos itineraries de desigual importancia,· pero sefialados por la localizaci6n geografica de los monumentos; uno se dirige hacia el suroeste y el otro hacia el norte, comprendiendo este los mag-nos cenobios de Poblet y Santas Creus, y aquel la visita a las interesantes ciudades de Tortosa y Reus. TARRAGONA. PASEO ARQUEOLOGICO Y MURALLA. TARRAGONA ROMANA [1] Consideramos casi obhgado principiar la contemplacion de los monurnentos tarraconenses el magnifico Paseo Arqucologico abierto por , al publico en el afio 1933, el eual diseurre en parte entre la Falsabraga y la muralla No solo por su caracter de gran avenida de circun­ rornana. valacion, cierta manera previa a la vision de las construcciones antiguas en tarnbien a que se hallan en el interior del recinto de la acropolis, sino causa de su antiguedad, ya que data del periodo en que se produjo la lleg-ada de los romanos a la Peninsula, para combatir a los cartagineses. El paseo en cuestion nos permite al tiempo admirar las bellezas del Campo de Tarragons, que circunda la 'capital par el lado opuesto al mar. Si penetramos en este lugar por la Via del Imperio, antiguo paseo de Saavedra, encontraremos la hermosa avenida sembrada de cipreses ese arbol que con el pino eonstituye la vegetacion de fondo del paisaje - , romano cuyo caracter se ha acentuado par la acertada colocacion de - diversos restos monumentales, como bloques arquitectonicos, frag-mentos de columnas, ctc., entre los que destaca la bella columna rornana estriada 9 T ARRAGONA. TORRE DEL CABISCOL Y PORTADA CICL6PEA, EN LA MURALIA. que se alza en el centro de la aveni"da. En el fondo se abre el acceso al Paseo Arqueol6gico, el cual discurre poco mas de medio kil6metro entre las murallas romanas y la contramuralla del siglo XVIII de mas bajo nive!. EI perirnetro antiguo de la muralla de la acr6polis era de unos 4 kil6- metros y Pons de' lcart, en el XVI, asegura haberlo reconocido toda­ siglo via Destrucciones ulteriores han reducido a la tercera parte esa extension, .. . que todavia es considerable por el magnifico' estado de conservaci6n de la obra a lo" largo de- los" 1245 metros que resisten la labor destructora del tiempo y' de ·10S "hombres. La altura media de I;J. muralla romana es de 7 metros y. su 'gro:or de 6. Toda la muralla esta jalonada de torres : ddensivas, salientes, de planta rectangular, pero s610 sus dos paramentos son de- ·piedra; la· zona "interior esta constituida por tobas de barro y pedruscos. Lo que llama mas la atenci6n del visitante, aparte del coro­ namiento de almenas medieval, es la diferencia de' tecnica y material observable entre la zona baja de la muralla y la intermedia y superior, pues rnientras esta rnuestra sillares de tall a caractcristicamente romana, de dirnen. iones normales, la parte inferior constituye una suerte de basa­ . mer. to rnegalf tico, con en ormes piedras sin tallar, irregulares, con puertas : de rres hiladas y dintel monolitico. EI caracter cicl6peo de esta zona baja de la muralla, presente en' tcdo el recinto, y el aspecto innegablemente TARRAGONA. MURALLA y TORRE DEL ARZOBISPO. 11 TARRAGONA. TORRE DE SAN MAGIN EN LA MURALLA Y ESTATUA DE AUGUSTO. similar que la obra presenta con otras etruseas, micenicas y neoliticas, hizo suponer a los investigadores durante mucho tiempo, que esta parte era anterior a la obra superior, y que no habia sido realizada en pedodo romano, sino antes. Se erda construcci6n etrurca, a pesar de 10 hipotetico de influjo la ese 0 presencia en Peninsula, 0 bien iberica.' Sin embargo, la cr irica modern a reehaza en absoluto esa creencia por tres razones; en primer lugar, la falta de recintos de semejante en envergadura la Espana prerromana; en segundo terrnino, porque la del relleno estructura es uniforme, tanto en la zona de aparejo ciclopeo como en la de sillares rornanos ; finalmente, porque los fragmentos de ceramica encontrados entre ambos aparejos proeeden sin ningun genero de duda del si­ glo III A. J., 10 cual permite ratificar las antiguas opiniones de Tito Livio y de Plinio, quienes sefialaron a los hermanos Escipion como autores de la muralla, sin distinci6n de partes ni procedimientos, La diferenoia en cuesti6n puede provenir de un cambio de concepto, mientras se construia la muralla, 0 del deseo de evitar una cimentacion profunda' por la utilizaci6n de ese basamento poderosisirno. Pas ado el primer lienzo de la muralla, que llega hasta el baluarte de Santa Barbara, conocido tarnbien con el nombre de Forti 17egre, por on dear en el una 12 G/- 363.2), TARRAGONA. RECUERDOS DE LAS ANTIGUAS FORTIFICACIONES. �. el segundo bandera negra los dias de ejecuci6n, nos encontramos en - lienzo -, con la maxima altura de la zona eicl6pea, que llega a alcanzar los siete metros y con la torre del Arzobispo, reconstruida en el siglo XIV al men os en su parte superior provista de almenas v matacanes, que es la estructura mas aha del recinto. Ante la torre se halla emplazada la replica en bronce de la estatua de rnarrnol de Augusto de Primaporta, la eual Iue don ada a Tarragona en el afio 1934 por el gobierno ita­ liano. Entre 10 mas notable que se encuentra a continuaci6n, tenemos las puertas cicl6peas romanas, las torres del 'Cabiscol y de San Magin y, y en esta, un bellisimo fragmento de relieve escult6rieo que representa a Minerva en estilo arcaico 0 arcaizante. A la izquierda, sobre la contra­ muralla, pueden verse canones de hierro' que todavia apuntan hacia el ho:rizonte y cornpletan el ambiente militar del recinto bajo. La salida del Paseo Argueol6gico lleva al antiguo Paseo de San Antonio y al Balc6n del Mediterraneo, con una maravillosa vista sobre el mar. [2J Es el Pretoria uno de .los monumentos romanos mas importantes de Tarragona, lindando en toda su longitud con la calle Hamada Bajada de Pilatos. Se conoce esta construcci6n con diversos nombres, que hilan recuerdos hist6ricos inciertos con aspiraciones mejor que realidades de leyenda. Bubo de ser la residencia del Pretor romano, por importancia su y magnifico emplazamiento. Pero tarnbien es llarnado Palacio de Augusto por creerse que en el residi6 Octavio en el afio 26-25 A. J. reponiendo 13 T ARRAGONA. PRETOR'IO. su salud bajo los cuidados ·del medico Antonio Muza. La denominaci6n de Castillo de Pilatos, con que tambien se conoce la obra, deriva de la creencia de que. dicho pretor de Judea era hijo de otro de la Tarraco­ nense, por 10 cual habria nacido en ese edificio. Sea como fuere, parece obra roman a del ultimo tercio del siglo I A. J. que pudo ser construido por Julio Cesar 0 el propio Augusto. EI palacio ha sido parcialmente destruido reconstruido y y toda su zona alta es de origen medieval. Conserva el edificio actualmente una de sus torres late­ rales, un tramo cubierto con b6veda de canon y una carnara subterranea, Sus bien trazados muros de silleria fueron decor ados con pilastras de escaso relieve y en la puerta se combinan el arco y el dinte!' Como tantas otras construcciones tarraconenses irnpresiona por el clasico equilibrio de sus proporciones, su grandiosidad y simple disefio, pero tambien por el color dorado de la piedra arenisca que se utiliz6 en la construcci6n. En algunas partes, los sill ares aparecen corroidos por la humedad y la des­ composici6n interna mejor que por la erosi6n, pero en general esta piedra amarillenta presenta admirable aspecto. Supuesta la adjudicaci6n al pretor del palacio v conocidas las funciones administrativas y judiciales de dicho magistrado no ha de sorprender .la tradicional creencia de que fue en los s6tanos de este edificio don-de permanecieron en prisi6n103 marrires tarraconenses, santos Fructuoso, Augurio y Eulogio, antes de ser condu­ cidos al anfiteatro para su suplicio, Asirnismo se cree que fue en sus maz­ morras donde sufri6 martirio San Hermenegildo. Agregaremos el que 14 TARRAGONA. RUINAS DEL ANFITEATRO. excepcional emplazamiento del Pretorio perrnitia a sus moradores dis­ frutar de los espectaculos del circo y el anfiteatro 0 16s actos del foro. [3] El circo se hallaba, como decimos, en las inrrrediaciones del Preto­ rio, y atravesaba la ciudad desde 10 que actualmente son patios interiores de la Bajada de la Pescaderia, tocando a la de. Pilatos, hasta detras del Palacio Municipal y la calle Salinas, La 'arena' media 340 por 5 metros y el conjunto del edificio 110 de anchura. Pons de lcart atestigua que en su tiempo se conservaba aun el antepecho 'del podium. En la actualidad podernos ver todavia extensas galerias abovedadas. Por razones debidas al terre no, la porta triumphalis qued6 situada en el muro sur en vez de al extrema circular. Por la Via triumphalis, hoy calle Mayor, los vence­ dores iban al Capitolio. Segun Hiibner, el circa tarraconense datil del siglo II a III D. J., como tarnbien el teatro y anfiteatro, El primero se hallaba situado en la parte inferior de la ciudad, junto al antiguo puerto. Los tramos de su cavea dan un diametro externo de 54 metros. No es actualmente monumento importante por su mal estado de conservaci6n, pero de las excavaciones realizadas en su recinto se han obtenido algunas piezas interesantes, cornprobandose tarnbien que las gradas bajas estaban recubiertas de rnarrnol. las esculturas halladas hemos de citar dos Entre estatuas de emperadores de la dinastia [ulio-Claudia y otra de un joven togado, todas labradas en marrnol de Italia. Asimismo se hall6 el altar que se colocaba en el centro de la orchestra y que formaba parte del culto al emperador, y varios f.ragmentos escult6ricos de desigual valia. [4] EI anjiteatro se construy6 junto al mar, aprovechando el desnivel 15 TARRAGONA. EXCAVACIONES EN EL ANFITEATRO. 16 T ARRAGONA. BASILICA PALEOCRISTIANA EN EL ANFITEATRO. 17 2 TARRAGONA. MUSEO ARQUEOLOGICO. MEDALLON DEL TEMPLO DE JUPITER. del terreno en una de sus alas. De forma eliptica, como la mayoria de su genero, media 130 x 102 metros. Esta en mucho mejor estado de conser­ vacion que el circo v el teatro, pues pueden verse parte de las graderias asentadas sobre bovedas de canon. EI acceso a la summa cavea tenia lugar por medio de cuarenta puertas situadas en la colina; por otras veinte se penetraba en la cavea media, Ya se dijo que, en el afio 259 murieron en este sitio los santos rnartires Fructuoso, Augurio y Eulogio. Seguramente con caracter conmemorativo de este hecho se levanto una basilica paleo­ cristiana en medio de la arena. Sus restos se han hallado al excavar las obras, tambien arruinadas en la actualidad, de la iglesia construida, en el siglo XII, bajo la advqcacion de Santa Maria del Miracle. De este templo se tienen noticias documentadas desde 1154, diciendose que en ella oro Jaime I antes de partir para la conquista de Mallorca. En 10 que respecta a los templos. tarraconenses del periodo romano mas son conjeturas que realidades tangibles 10 que poseemos, ya ql!e de esas construcciones no quedan sino algunos pocos restos. Seg6n creencia unanime, el principal de estos edificios religiosos era el templo de Jupiter 18 TARRAGONA. MusEO ARQUEOLOGICO. FRISOS DEL TEMPLO DE' AUG�STo. y se hallaba emplazado en el mismo SIUO que hoy ocupa la catedrai. De las dimensiones de uno de sus capiteles, se ha derivado la suposicion de que tal edificio tendria 10.29 metros de alto, sin con tar fronton ni estilo­ bato. Se tiene noticia de que, a partir del afio 286. estuvo 'rodeado por un portico monumental, cuya construccion se hizo por orden de Diocle­ ciano y Maximino.va quienes dedico una' lapida el la presidente de pro­ vincia Citerior, Julio Valerio. Al templo de Jupiter debio de pertenecer el clipeo conservado en el Museo Arqueologico Provincial, que muestra la faz de [upiter Ammon. con los cuernos de Aries, dentro de circular. El estilo es bueno aunque algo formulario y guirnalda riodo mas clasico del arte romano, es decir, a la corresponde al pe­ epoca de Augusto. Otros fragmentos que pudieron ser de este edificio, cual capiteles,. trozos de friso de rnarrnol. etc.;: se hallan tam bien en el Museo. Del templo erigido a la memoria de Augusto solo las monedas p.n-q.­ conenses nos dan idea. Era octast.i.Io· y diptero, corintio, .con UQ.,.: ornamentado en media del fronton y can acroteras en forma de . clfj:J.�o En el debia de hallarse la estatua de pa.lpiH;ta; Augusto, sedente, que puede verse en ciertas monedas de Tiberio. Como en el edificio anterior, de los frag- 19 T ARRAGONA. MURO ROMANO DEL FORO ALTO. mentos. conservados se ha deducido que tenia 11.60 metros de altura, sin con tarIronton ni basamento. No se sabe cual fue el lugar de su emplazamienio. Su importancia debio de ser mucha, dado el prevaleci­ miento del culto imperial en la religion romana de la epoca, al que iba asociado un hondo caracter politico. En ese templo, cada afio, en el tiempo de la celebracion de las fiestas augustales, se reunian todos los representantes de las ciudades de la Hispania Citetior. Tenemos conocimiento de que existieron otros templos en la antigua Tarraco, entre ellos el dedicado a Minerva Augusta, el de la diosa Tutela, el de Isis y el de Marte. [5] En 10 que concierne al [oro, se considera probable que su ernpla­ zamiento se encontrara cerca de la actual catedral, al norte del palacio de Augusto. Hernandez Sanahuja y la mayoria de arqueologos de Tarragona el depar­ suponen que el arco romano de entrada a la plaza del Pallol y tarnento con boveda de cafion, que fue iglesia de los dorninicos en el siglo XVII, cuya boveda prosigue hasta el Arco de Toda, por detras de las casas de la Bajada del Rosario, pertenecieron al foro de la parte alta de la ciudad. Por su centro hubo de pasar la Via trium phalis que partia de la entrada principal del circo. 20 TARRAGONA. EL FORO ALTO EN LA PLAZA DEL PALLOL. 21 TARRAGONA. EL ACUEDUCTO. Mas recientemente, en la parte baja de la ciudad, entre las calles de Lerida y Soler, se han encontrado los restos de un gran patio 0 plaza con porticos, de 54.30 por 1"4.30 metros. Quedan bastantes restos de columnas, en los cimientos y las bases, que son de forma atica, Este foro especial de. pudo estar . destinado a mercado, reservandose eI de la acropolis a los :asuntos administrativos y politicos. En su patio central habia varias es­ 'tatuas, de las cuales pueden verse los pedestales. Una de las mejores piezas conservadas en el Museo Arqueol6gico Provincial, una estatua fe­ menina acefala, de sutiles plegados y perfecto ritmo, tue encontrada en este sitio. Se cree que este foro data del siglo I D. J. y que su destruccion hubo de producirse a finales del IV. 1: , .Indicaremos de paso que, en las calles de la parte alta de Tarragona, .l: los hallazgos de procedencia romana no se limitan a estos lugares de especial concentracion. Continuamente observara el visitante, fragmentos de rnuro, estructuras que acusan el mismo espiritu que las ruin as rna­ yores. La ciudad medieval y la moderna, en esta zona, se implantan realmente en la ciudad primitiva. A veces son cipos y lapidas con ins­ cripciones e incluso restos de vestibulo, con parte del fuste de un as columnas. La yuxtaposicion de restos de diversas epocas tiene su mejor representacion en el conjunto forrnado por una lapida hebrea con ins­ cripciones, colocada a modo de dintel sobre dos cipos romanos, en la casa del Dean, en la calle de Escribanias Viejas. Otra lapida hebrea similar puede verse como base de una ventana de la misma casa. Proceden de un 'Gementerio judie emplaiado cerca de la playa del Milagro . .(:of!jtruc(iPJles' romanas en los alrededores de Tarragona. - Atenien­ donos al criterio crono16gico de ordenacion de los temas de la presente obra, hemos de intercalar en la consideracion de los monumentos de 22 T ARRAGONA. PORMENOR DEL ACUEDUCTO. 23 esta breve excursion a sus alrededores, para referirnos Tarragona capital, a obras de gran interes, como el Acueducto, la Torre de los Escipiones tres y el Arco de Bara, y a un lugar de evocador caracter, cual la cantera del Medal. No es preciso insistir en la grandiosidad sistematica de la civili­ zacion romana, ni en la preponderancia que las obras publicas tomaron en ella. Buenos caminos empedrados, conducciones de agua, monumentos triunfales que conmernorasen las victorias, sirvieran de marco a las le­ glOnes, a mantuviesen vivo el recuerdo de los prohornbres de la patria, eran tan precisos para el mundo latino, como las mismas casas y mu- rallas. _ [6] El acueducto se halla en el valle del rio Francoli, a 3 kilo metros de la ciudad. El pueblo -Ie da el nombre de Pont del Diable seguramente par atribuirle valor sobrenarural. Es inmejorable la conservacion de esta obra de la ingenieria roman a, situada en un bello paisaje campestre. Se atribuye su construccion a los tiempos del ernperador Trajano. Se edifice sin cementa alguno, esto es, de piedra en seco, con dos lineas de arcos, once inferiores y veinticinco en la parte superior, con pilas troncopirarni- dales en los de abajo y talud solamente en la cara interior de los de arriba. Este acueducto ha sido restaurado en dos epocas, prirneramente en tiempos de Abd-elRahrnan III; luego, en 1855. El canal esta en desuso desde hace muchos siglos. La altura maxima de la obra es de 26 metros y su longitud de 217. Los arcos miden 6.40 metros de luz. En el pre- sente, cuando su funcion utilitaria ha desaparecido, acaso podemos ad- mirar mejor su pura belleza formal, tan caracterlstica. [7] El nombre de la Torre de los Escipiones pro cede de tradici6n no confirm ada, excepto un detalle insuficiente. Y es qUe: en su epitafio, 1 muy perdido, son legibles aiin las letras ORN, que pueden interpretarse como parte del nornbre de la familia Cornelia, a la que pertenedan los herman os que convirtieron la Cosse iberica en la romans Tarraco. El monumento se halla cerca del kilometre 6 de la carretera que va de Tarragons a Barcelona, la cual, en la mayor parte de su trayecto, coincide con la antigua Via augusta, y aparece emplazado a pacos metros de dicha carretera. Este heche -confirma su caracter funerario, ya que los romanos acostumbraban a disponer los monumentos sepulcrales en la inmediacion de sus vias de cornunicacion. El tipo arquitectonico a que pertenece esta torre es oriental, fenicio concretamente, pasando a Grecia y luego aRoma. La Torre de los Escipiones es una construccion de silleria, con tres cuer- pos cuadrangulares que disrninuyen progresivamente sus dimensiones, La parte superior de la obra esta derruida par 10 cual dable conternplar no es el remate que, muy posiblemente, integraba algunos bustos. Arcos escar- zanos en relieve decoran ese cuerpo superior. En el central, es donde se halla la casi borrada inscripcion y, bajo ella, a ambos lados, las dos estatuas de personajes varoniles, vestidos con rraje militar, pudieron que identificarse aquellos a quienes se dedico el monumento. Sin embargo, con parece ser que estas fig-uras corresponden mas bien a divinidades de cultos funerarios, EI cuerpo bajo es un simple zocalo. El monumento mide 9 metros de altura y su planta tiene 3.60 metros en cuadro. Su interior 24 I ] TARRAGONA. TORRE DE LOS ESCIPIONES. 25 CANTERA DEL MEJ')OL. < se halJa vacio. Lo mas probable es que date de la misrna epoca de cons­ trucci6n del Pretorio. , Junto a la misma carretera, y entre los kiJ6metros 6 y 7, se encuentra f la camera de Medal de Ja que los romanos 'extralan la piedra necesaria para sus construcciones. Constituye una suerte de crater artificial, tallado en la roca y el detalle mas curioso consiste en el monolito central que los directores de las obras dejaron erecto, al ir cortando piedra en derredor, a niveles cada vez mas bajos. En el fonda de Ja cantera, con el transcurso del tiempo se ha ido depositando tierra y ha crecido la vegetaci.6n, con pinos.y otros arboles. Ese obelisco recibe el nombre popular de l'agulla del Medal y es una de las 'curiosidades que el visitante debe conocer entre los numerosos vestigios del pasado. El Area de Bard se encuentra sobre la antigua- calzada de Ja Via Augusta y actual carretera, a 20 kilometres de Tarragona. Es una cons­ trucci6n severa y armoniosa, con basamento de silleria, con una cornisa sobre Ja cual descansa el cuerpo principal, constituido por dos bJoques macizos de piedra silJar unidos por un arco semicircular apoyado sobre im postas sencillamente decoradas, En Jos dos frentes, y adosadas a los descritos bloques; pueden verse dos pares de pilastras estriadas con capi­ teles de orden corinrio. En los costados hay tam bien pilastras. Este tipo , .,. ARCO DE BAR,t de area triunfal, eon un solo area, es propio de los primeros tiempos del Imperio. Un ejemplo similar 10 tenemos con el arco de Susa, levantado par Augusto. El genera deriva directarnente de los portales etruscos y se dedie6 can exclusividad ala. glorifieaei6n de gestas militares y politicas, Un area semejante al de Bani se eneontraba a -la entrada de Barcelona, la 27 T ARRAGONA. NECR6pOLIS ROMANOCRISTIANA. antigua Barcino, y es muy segura que otro parecido estaria a las puertas de Tarraco. EI de Bani hubo de ser restaurado a princi pios del siglo XIX, ya que la cornisa superior y parte del entablamento y de los bloques Jaterales se hallaban en ruinas. Basandose en una transcripcion del si­ glo XVI, Hubner considera que, en el friso del entablamento primitivo, hubo de figurar el siguiente epigrafe: EX. TESTAMENTO. L. LICINL L. F. SERG. SURAE. CONSACRATUM., cuya traducci6n reza: «Con­ sagrado, por disposici6n testamentaria, a Lucio Licinio Sura, hijo de Lucio, de la tribu Sergia». Este personaje fue un espafiol que se honro con la amistad del ernperador Trajano. El monumento mide 12.28 metros de alto por 12 de ancho. Su area, desde el suelo, alcanza una, altura de 10.14 metros por 4.87 de luz y 2.34 de espesor. [81 Las obras realizadas entre 1923 y 1926, para la construcci.6n de la Fabrics de Tabaeas de Tarragona, dieron lugar al hallazgo de una interesantisima necropolis roman ocristian a, a la que vamos a referirnos seguidarnente. Los trabajos de exhumaci6n fueron ejecutados por la Co­ misi6n de Monumentos y la Junta Superior de Excavaciones, y dirigidos por el Dr. Serra Vilaro, siendo de destacar la cornpetencia y celo con que fueron llevadas a cabo tales obras. Recientemente, J. Serra Vilar.6 ha publicado un interesante y documentado estudio sobre dicha necropolis, En la actualidad, 10 descubierto se halla emplazado en el amplio museo construido al efecto, pc:ro se han conservado las zanjas abiertas y muchos enterramientos en su disposici6n original para que el visitante pueda hacerse cargo del conjunto .. 28 T ARRAGONA. NECROPOLIS ROMANOCRISTIANA. La necropolis esta situ ada a la izquierda del cauce actual del rio Francoli, en el angulo oriental con la carretera de Valencia. Su extension Sin primitiva debio de ser algo menor de unos 200 metros en cuadro. la mas rica. de Espana, exagerar puede a:egurarse que esta necropolis es tanto por la cantidad 2.050 sepulcros como por la gran cali dad de - - las mejores piezas. Respecto a la relacion entre los enterramientos paganos momento en que se diferencia­ y los cristianos, existen discrepancias del ron, aun cuando puede que la separacion solo vendria cuando asegurarse la comunidad cristiana fuese ya nurnerosa y bien organizada. Sabido es que, a partir de ese los cristianos propendieron a rehuir el momento, contacto con los gentiles, aun en el cementerio. Serra Vilaro opina que esta separacion pudo verificarsc ya en eI siglo m, pero Schlunk considera que los entierros con ceremonia y arte cristiano no tuvieron lugar antes de la. segunda mitad del siglo IV. En la centuria siguiente la necropolis deja de ser utilizada, coincidicndo muy posiblemente con el periodo de invasiones que abatio sobre la ciudad. se La hipotesis que situa en eI siglo III el comienzo de una necropolis especificamente cristiana, se funda en que el martirio de los santos Fruc­ tuoso, Augurio y Eulogio, en el afio 259, pudo ser eI origen. Dichos mar­ tires recibirian sepultura cerca de una via, como de costumbre, y los miembros de su comunidad buscarian la vecindad de sus reliquias para depositar alii los cuerpos de sus fieles difuntos. Esto motivaria el desarrollo de un centro de devocion. En efecto, se han encontrado en el lugar los 1 1 29 TARRAGUNA .. 'CRiPTA DE LOS ARCOSOLios EN' LA NECROI?OLIS ROMANOCRISTIANA. restos de una basilica compuesta de tres naves separadas paleocristiana, por columnas y cuyas medidas 30 metros de largo por 9 de ancho son: la nave central y 5 en las laterales.. en aproximadamente. EI abside de plantavsernicircular guardaba la tumba de' los martires, bajo el altar. La prueba de ella consiste en un pequefio fragmento de inscripcion en la que se lee (Fruc) CTVQSI A (ugurii), correspondiente a un trozo de marrnol de 18 por 10 centirnetros que hubo de pertenecer a la cornisa del altar de los santos martires de dicha basilica. Delante' de la fachada de esta basilica apareci6 una cripta abovedada con sepulcros bajo arcosolios que pudieran ser anteriores a la epoca cris- tiana' . _ En la necropolis puesta al descubierto podemos ver los diversos tipos de enterramiento, como los sepulcros de huesa, consistentes en una hoya rectangular practicada en la tierra; huesas con tegulas, colocadas encirna horizontalmente 0 formando una cubierta a doble vertiente; sepulcros : de muretes de piedras. 0 de adobes trabados con mortero; anforas, por 10 gene'ral usadas para. cadaveres infantiles; 'sepulcros de losas; y otros en que varies de los procedimientos se combinan. Finalmente vienen los sarcofagos, de los que' existen en piedra arenisca, piedra calcarea, marrnol 3(} TARRAGONA. MOSAICO DE 6PTIMO EN EL MUSEO DE LA NECROPOLIS. 31 T ARRAGONA: MOSAICO DE AMPELIO EN EL_ MUSEO DE LA NECROPOLIS. ,w y plomo. Asimismo sepueden ver en la necropolis tarraconense grandes monumentos con 0 sin cripta, con paredes de piedra, escaleras, bove � das, etc, Una de las criptas interesantes es la .arriba cjtadra,. llarnada .cit; , los Arcos por las estructuras de este genero que en parte conserva, obra que se hall a ante la basilica de San Fructuoso. En el sotano del Museo de la Necropolis, edificado en un estilo seudo­ clasico, puede estudiarse una buena parte del cementerio, tal cual apa­ recio al ejecutar las excavaciones, con anforas, ataudes de plomo, y restos oseos. En el vestibule, podemos adrnirar una gran ara funeraria romana con inscripciones y dos estelas tam bien anteriores at cristianismo. En la sala central, Haman particularmente la atencion los cuatro mosaicos ex' puestos. Uno de ellos muestra la imagen del Buen Pastor, con el mo­ nograma de Cristo y dos palomos simbolicos ; otro de peor conservacion ostenta igual monograma. El mosaico llamado de Ampelio nos ofrece el simbolo del Cordero Divino y un va so con dos rarnos ornarnentales. El mas importante de estos mosaicos es el denominado de Optimo, que debio de medir 2.28 metros, conservandose un rect:ingulo de 1.62 por 0.82 metros. En el aparece un personaje con el manto convencionalmente recogido sobre el brazo izquierdo, cuya mano sostiene un rollo de per' gamino. La mano derecha parece dibujar en cl aire una bendicion. En­ cima de un arco aparece el largo epitafio distribuido en cinco lineas. La gama cromatica es muy acertada, destacando las albas vestiduras del personaje sobre el fondo ornamentado con flo res rojizas enlazadas con tallos verdes, Una orla de dos cintas entrelazadas en curvo meandro en­ marca el conjunto. En esta sala central son dignos de cita los diversos objetos reunidos 32 r T ARRAGONA, SARCOFAGOS PALEOCRISTIANOS EN EL MUSEO DE LA NECROPOLIS, en vitrmas, tales como juguetes infantiles de barre; brazaletes, sortijas, agujaspara el pelo, fragrnentos 'de cerarnica, vidrios de uso vario y piezas de marfil. En una hornacina hay una fotograffa de la bellisima mufieca doe rnarfi] que se encontro en la sepultura de .una nifia, la cual esta actualrnente depositada en el Museo Arqueologico Provincial. Incrusta­ das en las las exca­ paredes, hay lapidas y fragmentos' procedentes de vaciones, En la pared, del fondo puede verse eI frontal, en marrnol, de "" los Oran tes. En la galeria que rodea esta sala central,' 'y que se distingue por su caracter espacioso y muy buena ilurninacion, se guardan los sarcofagos de mas valor por sus relieves escultoricos. Tarnbien hay otras piezas entre las que citaremos dos estatuas muti'ladas de estilo romano tardio, en el que la formula de raiz helenistica 'aparece anquilosada y' en parte geometrizada, Recorriendo 'la galeria de izquierda a derecha, encontra­ : mos los sarcofagos que siguen: el «del Lector», cuyas desproporciones en el canon humano se perdonan por la cali dad del relieve y el senti­ miento del volumen, aun cuando la cornposicion implica cierta recaida en el primitivismo; los personajes del relieve tienen barbas v .cabelleras 3J 3 TARRAGONA. SARCOFAGOS PALEOCRlSTIANOS EN EL MUSEO DE LA NECROPOLIS. perforadas con trepano ; el de «los panes y peces», simbolo cnstiano ; el de «los Leones», sin duda el mejor de la serie, no ya por los notables relieves de estos carnivores devorando victirnas, que aparecen en los angulos de la pieza, al de los campos de estrigiles, sino por la extrema representacion humana del centro, cuyo rostro es magnifico y de puro estilo realista romano; el de Leucadio, en piedra tarraconense, con relie­ ves que figuran el sacrificio de Abraham y a Moises en el acto de recibir las tablas de la ley; y el de San Pedro y San Pablo, en cuyo centro vemos la representacion de los cuatro rlos del Paraiso. Es interesante analizar, mas que el repertorio ternatico, el sistema estilistico de estas piezas, las cuales constituyen un nexo evidente y abso­ luto entre el arte clasico grecorroma.no y el rornanico. Hay figuras cuyas actitudes disefio, especialmente y pero cuyo plegado, responde casi fiel­ mente la formula que habria de hacer a fortuna seis siglos despues, entre el Xl y la primera mitad del XIII. Para terminar nuestra mencion de los sarcofagos paleocristianos, recordaremos el que se halla empotrado sobre la portada del lade derecho de la fachada de la catedral, obra del siglo IV, con relieves alusivos a la vida de Cristo. [9] EI Mausoleo de Centcelles esta a 5 kilometres de Tarragona, junto al cercano pueblo de Constanti ; es valiosisimo monumento, el mas im- 34 MAUSOLEO DE CENTCELLES. portante de y genero en toda Espana. Data del siglo IV de su epoca nuestra era evidente su caracter funerario, pero nada podemos decir y es en este momento sobre la coyuntura concreta de su construccion. EI nucleo esencial del mausoleo consta de dos cuerpos de planta cuadrada, cuyos muros miden 15 metros por lado, en el exterior. El recinto interior del cuerpo del lado Este time forma circular, con cuatro nichos angulares y una cupula semiesferica de 10.60 metros de diarnetro. EI interior del recinto de poniente es de forma cuadrilobada ; su parte superior esta - destruida, Gran interes -tienen los bellos mosaicos de teselas de marrnol y vidrios de colores que recubrieron la b6veda del recinto del lado de oriente, de los que se conserva parte suficiente para juzgar su arte y estilo, neta­ mente ernparentado con el caracter de la arquitectura de este mausoleo .. Se dividi6 el espacio circular en cuatro zonas concentricas ; en la inferior aparecen escenas de caceria, probablemente simb6lica. Una doble franja separa esta zona de ·Ia siguiente; en esta se representan varios ternas, biblicos, enmarcados entre columnas cuyo fuste ostenta estrfas helicoi­ dales, con capiteles j6nicos que sostienen cubiertas con tejas en forma de escarnas, Daniel entre los leones, la nave de Jonas, los j6venes tres en el homo de Babilonia, y otras escenas sin identificar constituyen la com' posici6n, bien ligada rftmicamente. La tercera esta muy deteriorada zona y s610 quedan de ella fragmentos representativos sin clasificaci6n cono- 35 CENTCELLES. DETALLE DE LOS MOSAICOS DE LA BOVEDA. cida. Lo mismo hemos de decir respecto al disco central. La formula muestra la progresiva tendencia al esquematismo que se aduefio de la tradicion helenisticorromana des de el siglo III D. J. o aun antes. En los muros de esta sala y en los nichos angulares pueden discernirse restos de pinturas murales que no se pueden analizar por el lamentable estado ' de su conservaci6n. Centcelles vias obras descritas al considerar el Museo de lao Necro­ polis de San Fructuoso, BOS prueban que la cristianizacion de Tarragona significo mas una revitalizacion del arte que una decade.ncia. Fueron las invasiones y guerras las que cortaron la continuidad de la tradicion. 36 T ARRAGONA. CATEDRAL. II LA CATEDRAL La catedral de el mejor edificio de Espana corres­ [10] Tarragona es pondiente al periodo de transici6n del rornanico al gorico y sin duda cuando el mas cornpleto de Catalufia. E1 concepto de transici6n, aun no debe entenderse como verdadera creaci6n de form as interrnedias entre los dos estilos esenciales del Medioevo, sl posee unas caracteristicas pro­ fusion de pias que 10 definen, las cuales derivan tanto de la acertada estructuras rornanicas y g6ticas, en el cambio estilistico producido en el distinto del primer tercio del siglo XIII, como del espiritu de ese tiempo, desarrollado y mas ornamental de pleno romanico anterior y del gotico de epoca es los periodos subsiguientes. La importancia de este factor si el se debe la posibilidad de la fusion, antes aludida, de grande y a - elementos rornanicos y g6ticos, rio puede dudarse que., como. subestilo, tenerla las rnodalidades del «gotico posee tanta importancia como puedan clasico» derivado de Amiens, 0 del «gatico barroco» que se desarrolla en el riglo xv. En parte, coincide este espiritu de fines del xn y prin- 17 ClPJOS del XIlI con la difusion en Catalufia de la orden del Cister, ad­ versaria de toda ostentacion superfiua y no menos del despliegue orna­ mental. Un legado del obispo Hugo de Cervello, en 1171, po sibil ito el co­ mienzo de esta catedral, aun cuando hay quienes opinan que las obras se iniciaron antes de tal fecha, teniendo en cuenta que ya en 1153, Ramon Berenguer IV habia consolidado la reconquista de la cornarca tarraco­ nense. La construccion prosiguio a un ritmo lento durante mas de un siglo y medio Varios altares estaban consagrados a mediados del si­ .. glo XIII, dirigiendo las obras de la fabric a por aquel entonces Fray Ber­ nardo (+ 1256). EI arzobispo Tello (1289-1308) dio un nuevo irnpulso a la construccion cerrando en 1305 la boveda del penultirno trarno de la nave principal hacia la fachada, cuya clave ostenta su escudo, y dispo­ niendo 10 preciso para acabar 10 que fali:aba; el templo fue consagrado en 1331 por el patriarca-arzobispo Juan de Aragon. Se supone por ello y tarnbien por figura. .cl blason de este personaje en el campanario - catedralicio - que fue el quien dio fin a las obras. En el primer cuarto del siglo XIV intervino en ellas Guillermo Clergues (+ 1332), La fachada principal tiene grandiosidad y sencillez. En cuanto a las condiciones generales del estilo, se relaciona con las de Santas Creus y San Cugat, pero es mas evolucionada y gotica, en 10 que al cuerpo central se refiere. .Los 'elementos esenciales, a un estructurales tiernpo decora­ y tivos, cree en en importancia y tienden a aduefiarse de la casi totalidad del resalto. Este aparece paramento en saliendo sobre otros dos para­ mentos, que corresponden a las naves laterales, y que tienen puertas rornanicas. Estribos de gran tarnafio enrnarcan el cuerpo central y Ie dan realce a la vez que ese aspecto de fortaleza que tienen las construcciones religiosas del periodo. En dicho cuerpo se abre el grandioso portal gotico, coronado por uno de los rosetones mayores de Europa. Urr gablete in­ acabado rernata la fachada. En su mayor parte, esta es obra del maestro Bartomeu, el cual trabajo en ella entre 1277 y 1282, Si 'admirable es la composicion arquitectonica, de realmente extraor­ dinaria hemos de calificar hi decoracion escultorica con que dicho maestro la enriquecio, siendo de lamentar que no terminase la toralidad del pro­ grama iconografico y que las esculturas precisas para ello se realizaran, de modo mas formulario, en el taller de Jaime Cascalls, casi un siglo despues, es decir, en 1375, Al maestro Bartomeu se debe la prodigiosa Virgen del mainel, que forma con este una sola pieza de marrnol, por 10 que bien pudo tratarse de una columna roman a de uno de los templos antiguos de la ciudad; tres de los Apostoles que ocupan los derrames de la portada; y las figuras de angeles y cabezas decorativas de las jam­ bas. En Bartomeu admiramos, aparte de la seguridad impregnada de gr�cia y de esteticismo en el que no seria dificil encontrar raices _gJnegas. Las esculturas del taller de Cascalls son mas toscas pero muy sabrosas, rezumando ese caracter popular que con frecuencia se advierte en las obras de los anonirnos cameros que colaboraban con los artistas de la 38 6/11 -R�IJI TARRAGONA. FACHADA DE LA CATEDRAL. TARRAGONA. DETALLE DE LA FACHADA DE LA CATEDRAL. -40 TARRAGONA. LA VIRGEN DEL PARTELUZ EN LA FACHADA DE LA CATEDRAL. 41 T A,RRAGONA. ApOSTOLES, DE LA FACHADA DE LA CATEDRAL. Edad Media y que, aun procurando imitarles, no podian por menos que desviarse hacia otro tipo ide expresion. Son asimismo dig-nos de cita los relieves, de cornposicion algo primitiva e infantil, del rimpano de la puerta principal, que representan escenas del Juicio Final, bajo el gran rragaluz cal ado en forma de estrella, el cual responde al mismo senti­ miento que el roseton. Tarnbien son interesantes todos los detalles orna­ mentales' ,que complementan la decoracion escultorica, como los relieves del pedestal de la Virg-en del mainel, los doseles y arquerias de los derra­ mes, 0 la cornisa de arcuaciones del coronamiento. Las dos puertas rornanicas laterales tienen relieves decorativos. En el tirnpano- de la puerta izquierda vemos [a Adoracion de los Magos, con los personajes bajo arqueria, en un estilo f. que ya se aproxirna al naciente gotica. Los capiteles de la puerta derecha tienen el mismo terna y el martirio de San Bartolome. Empotrado a poca altura sobre esta puerta, vemos el sarcofago paleocristiano del que antes hicimos mencion y ,que ratifica nuestras afirmaciones sobre Ia conexion del estilo romano pro­ vincial del Bajo Imperio y el rornanico. Las escenas representadas en los relieves del frente del sarcofago son: la curacion del ciego, la siiplica de la cananea, la curacion del paralitico en la piscina la conversion de Zaqueo y la entrada de Jesus en jerusalen. Encima de las puertas late­ rales, hay dos oculos sirnetricos. 42 TARRAGONA. PORMENOR DE LA FACHADA DE LA CATEDRAL. 43 T ARRAGONA. SARC6FAGO PALEOCRISTIANO Y TiMPANO DE LA PORTADA LATERAL DE LA FACHADA DE LA CATEDRAL. La caredral de Tarragons es de planta basilical, en forma de cruz latina, midiendo 104 metros en su brazo mayor y 52.40 en el transversal. Ya nos referimos a la sobriedad constructiva de Ia obra y a su aspecto de fortaleza. En este estilo de transici6n no se acentua aun la vertical i­ dad de los ritrnos v volumenes que caracterizara el g6tico ulterior y mas bien domina el eje horizontal remarcado por la limpidez de los paramentos laterales. En la cabecera se habia proyectado el ernplaza­ miento de cinco absides, tal vez correspondiendo a otras tantas naves en el plan original. No obstante, s6lo se censtruyeron cuatro absides, asirnetricamente. Vemos el principal, de estilo rornanico, as! como los dos del lado oriental. El unico del lado contrario es g6tico, faltando el 44 TARRAGONA. TORRE DE LA CATEDRAL. 45 TARRAGONA. INTERIOR DE LA CATEDRAL. 46 TARRAGONA. CORO Y PRESBITERIO DE LA CATEDRAL. TARRAGONA, CATEDRAL. FRONTAL· DE- SANTA TECLA, quinto a causa de la construccion del claustro, Son dignas de especial atencion las arcuaciones del abside mayor, parecidas a matacanes. Y asi':' mismo las cabezas de seres fabulosos que aparecen en las mensulas, eje­ cutadas en una formula muy primitiva y efectista. Las ventanas de la cabecera son a doble derrame y de pequefias dimensiones, sin column as adosadas. En carnbio, las de .las naves son de forma oj ival, Es en el,. advierte con mayor 'cla·ridad el cambio de estilo ,f-' �ucero donde se tecrnca construcuva, en -el alzado y abovedarniento; carnbio que tendria Iugar a mediados del siglo XIll y que 'dio par resultado la lin-tern a ojival sobre trompas. Junto al extrema oriental del crucero se cons­ - truyo una torre de planta cuadrada, que .perrnanecio sin acabar hasta e1 siglo XIV. En .el interior del templo, la yuxtaposicion de estilos se manifiesta robustos haces de columnas principalrnente por la cornbinacion de los rornanicas y las bovedas de cruceria propias del gotico. Los pilares de las naves son de planta cruciforme, con eolumnas alojadas en los codillos Como se desprende y pares', 'de medias columnas adosadas a los frentes.' de 10 que acabamos de sefialar, las bovedas del crucero y de las naves .son de cruceria, con ojivas sobre arcos contrarrestados por contrafuertes. La ornarnentacion de capiteles y de abacos es muy sobria y refinada y -, -el conjunto del interior se impone al visitante por su grandiosidad. En la capilla mayor 0 presbiterio se encuentran admirables muestras -de la escultura medieval· catalana, obras que con ventaja pueden com­ petir con 10 mejor realizado en todo Occidente en los oeriodos rela­ ·tivos. Podemos iniciar nuestra contemplaci6n par el magnifico frontal de marmot blanco del altar, bajorrelieve de Ia primera mitad del siglo XIII ·en el que el estilo rornariico adquiere una, dulzura y flexibilidad con- , ceptual fuera de 10. cornun. No advertimos en el disefio de los personajes -sacros el mas {eve hieratismo y 10 formulario de plegados y actitudes .se percibe ejecutado can plena libertad. Representan tales irnagenes : :? 48 / T ARRAGONA. SEPULCRO DEL ARZOBISPO JUAN DE ARAGON EN EL PRESBlTERlO DE LA ·CATEDRAL. TARRAGONA. RETABLO MAYOR DE LA CATEDRAL. escenas concernientes Santa Tecla. En el centro a la aparece el Sefior en glorificaci6n de la Son dig-nos de atenci6n los santa. capiteles eel crucero, asimismo romanicos, decorados con figuras de animales fabulosos, luchas de guerreros y flora ornamental. En los abacos, cogollos y acantos, rernatandose los angulos con cabezas de le6n y de mono 0 con grotescas figuras. Perteneciendo al arte de siglo despues, un el magnffico sepulcro del patriarca-arzobispo Juan de Arag6n (+ 1334) traslada a uno de los nos periodos mas caracteristicos, plenos y afortunados del goticismo. Este rnonumento se halla en el muro del lado de la Epfstola, junto al altar may!?r. Encima del sarc6fago, colocado sobre dos leones, y en cuyo frente podemos ver una larga inscripci6n alusiva al fin ado, de aparece la estatua yacente este. Sobre el muro de fondo del arcosolio, vemos el grupo _ que figura la ascensi6n del alma del difunto al ' el Senor y dos angeles. Varias estatuas de cielo, formado por este, - -, formato medic estan dispues­ ras en sernicirculo desde la cabecera a los _ pies del son -San Fructuoso, San Luis obispo de Tolosa, San Luis rey yacente; .. de Francia, Santa Tecla y Santa Isabel de Hungria, que aparecen como acornpafiantes del arzobispo Juan' de Arag6n en su hora suprema. La obra fue realizada totalmente en marrnol blanco y pudiera ser que su autor fuera italiano. 50 TARRAGONA. COMPARTIMIENTO DE LA PREDELA DEL RET.�BLO M.�YOR DE LA CATEDRAL. 51 TARRAGONA. FRISO DEL ZOCALO DEL RETABLO MAYOR DE LA CATEDRAL. No hay la menor concesion al ornamentalismo 0 a la fuga imaginativa. Monumentalidad, realismo e idealismo hondamente cefiidos al asunto y conjugados,componen esa pieza maestra de la escultura del XIV. Hay que destacar por su especial valia la efigie yacente y, en ella, el fino retrato del difunto, animado por sutil y casi imperceptible sonrisa. Sabido es que, durante el siglo XV, las formas del gotico experimen­ taron un doble impulso, hacia la presentacion de la realidad ambiental -por la aportacion de la tecnica evolucionada del estilo internacional del borgofion concretamente y y hacia una suerte de barroquismo que - culmino en el gotico florido de la segunda mitad de la centuria. A prin­ cipios de la misma, en la obra de algunos artistas de forrnacion tradi­ cional y cierta sobriedad empieza a riotarse esa tendencia, que tan pronto se percibe por un goce virtuosista en la proliferacion del detalle, como por la animacion del movimiento y el exceso de adorno, como por un avance hacia el pictoricismo. EI sentimiento del volumen puro, cual 10 admirabarnos en el maestro Bartomeu, cede el nado y sutil, Ileno de delicadezas paso a un arte mas refi­ pero impregnado tam bien de presagios del arte de orfebrerfa que llegar.i a ser la escultura de fines del xv. La catedral de Tarragona tiene con el retablo de su obra caracteristica de los inicios del altar mayor una vez una siglo que comentamos, pero a la de las mejores creaciones escultoricas de la Europa de ese tiempo. 52 T ARRAGONA. CATEDRAL. SlLLER1A DEL CORD. 53 Dicho retablo mayor fue contratado por Pere [ohan, el quien rrabajo en los afios 1426 y 1434, antes de trasladarse a entre Zaragoza, siguiendo al obispo Dalmau de Mur; este prelado bendijo la primers piedra del retablo el dia 9 de abril de 1429. Pere Johan, hijo del griego [ordi [ohan, es el principal maestro de la escuela catalana en el siglo xv. En el retablo tarraconense solo ejecuto personal mente la predela y el zocalo ; el resto es �bra de su taller y de las cualidades sobresalientes de las partes carece realizadas por Pere [ohan, aun cuando posee dignidad y gran valor decorativo. Describiremos brevemente el conjunto de la pieza, Consta de tres partes claramente separadas: zocalo, 0 ancho friso de piedra en el que aparecen motivos vegetales y figllr,ls humanas y de animales, asi como los escudos de los obispos <;agarriga (1407-1418) y Dalmau de Mur (1419-1431); predela, de alabastro, con un tabernaculo con la Pied ad de Cristo y seis relieves con distintas escenas de la vida y rnartirio de Santa Tecla; y parte alta, incluyendo tres gran des irnagenes exentas (la Virgen con el Nino en el centro, San Pablo a la derecha y Santa Tecla al lado opuesto) -y doce relieves que, repartidos en cuatro calles, figuran historias de la vida de la Virgen. Es de destacar la calidad de los dose­ Ietes calados que completan la pieza. Este retablo, que al principio apa­ recia exento, fue ampliado ulteriormente con la adicion de dos muros muy decorados uno a cada lado en los que se abren bellisimas puer­ - - 'las de flamigera' traceria. Sobre ellas aparecen las estatuas de los santos 'Olegario y Fructuoso. Mas tarde se colocaron las imagenes de San Miguel 'y del Angel de la Guarda. Dejando aparte 10 iconografico, deseamos fijar la atencion en 10 pro­ 'pi-amente escultorico de la obra directamente debida a Pere [ohan. El alabastro trabajado por su mano, policromado y embellecido por la patina del tiempo tiene preciosas calidades en los conjuntos y en los menores detalles. Tan de admirar es la tecnica precisa del autor, que da la im­ presion de la forma y de los cuerpos con sugestiones tactiles de volumen, como su acendrado sentimiento, que a veces Ie !leva a inspiradas com­ posiciones que se acercan por el contenido e incluso por la forma a determinadas creaciones de la escultura oriental. Dentro de esta formula, algunos pormenores son de realismo escalofriante, como los animales del rio en que la santa se halla. sumergida. Sus ritmos son siempre fluentes y no hay angulosidad 'en ellos, concediendo preferencia total a las suaves y modeladas cur vas. . Otra obra de Pere [chan podemos admirar en la catedral tarraconense y es la esplendida efigie de piedra policromadade San Miguel Arcangel, colocada sobre el arco flarnigero de la puerta de entrada al Relicario. Tarnbien queremos destacar la suprema gracia con que se utiliza la poli­ crornia en todas estas esculturas goticas. Observese que nunca es para f.. sugerir un realismo burdo, sino para dar mayor anirnacion especifica­ mente estetica a la obra. La piedra se deja transparentar bajo la sutil capa de pintura y juegos de diversos contrastes, predominando el verde, el el oro, suceden con la movilidad de los mismos disefios orna­ rojo y se mentales. Despues de contemplar derenidamente las tres obras esenciales 54 T ARRAGONA. CATEDRAL. ARTESONADO DE LA SACRISTfA -. . de esta capilla mayor conviene vol vcr las a mirar y, comparandolas, apreciar la evolucion del arte escultorico medieval en doscientos afios, El cora se hallaba primitivamente en el presbiterio, siendo trasla­ dado mas abajo del crucero, en la. nave central, .]'>Pr el arzobispo Tello (1289-1308.) Hay. que destacar la interesante silleria ejecutada en roble .. par el tallista aragones Francisco la inicio en 1479 y la acabo Gomar ; en 1489. Las dos sillas de 1574; el facistol central es pontificales son obra del carpintero del Cabildo Magin Torrents en 1571; reforrnandolo en 1587 el maestro Miret para hacerlo giratorio, fechas que explican su estilo plateresco. El gran Crucifijo de madera fue esculpido por Agustin Pujol hacia 1586. Tambien de la segunda mitad del XVI' es el gran or­ gano cuya tall a se debe a Pierre Ostris y Jeronimo Sancho. Las pinturas de sus puertas debense a Pedro Serafi y Pedro Paulo de Montalbergo. Dentro del acusado convencionalismo de su estetica no dejan de ser obras valiosas y de agradable entonacion crornatica. Citaremos tam bien el pen­ don regalado por el pontifice Calixto III a.l arzobispo Urrea, con ocasion de nombrarle jefe de la Hota de la Iglesia en la expedicion contra los turcos organizada por la toma de Constantinopla (1453). Dicho pendon se halla colocado sobre el coro. Tarnbien es digno de atencion el sepulcro colocado junto al trascoro, en el que descansaron los restos de Jaime I el Conquistador, que se llevaron a. Tarragons a raiz de la subversion 55 TARRAGONA. CATE-DRAL. ESCULTURAS Y PINTURAS BAPTISTERIO DEL (SIGLO .XIV). \ de 1835, siendo devueItos Poblet 1952. a en Tal sepultura se compuso j utilizando diversos restos de panteones destruidos en 1856. Aun cuando ·las obras de arte que guarda la catedral tarraconense se encuentran en la sala sante visitar la sacristla capitular y en el Museo Diocesano, es intere­ por el esplendido artesonado con pinturas de estilo g6tico lineal, del siglo XIV. Puede verse entre los motivos orna­ mentales el escudo del arzobispo licio quedo muy malparado en la Clasquerl (+ 1380). El tesoro catedra­ guerra de la Independencia. Vamos a considerar brevemente las numerosas y bellas caplllas corres­ pondientes a casi todos los estilos, desde el g6tico hasta el neoclasico, empezando por el lado de la Epistola y recorriendo el del Evan- luego gelio, . _ Baptisterio. Es de estilo g6tico con b6veda en estrella. Fue cons­ - truida por el arzobispo Arnaldo Cescomes (1335-1346) y dedicada a Santa Ursula y las Once Mil Virgenes; estaba ya acabada en 1344, siendo trans­ formada en Baptisterio en el afio 1821. Para dicha funci6n se traslad6 a su recinto una gran pila de marrnol, obra romana. A la encuentra el mausoleo del cardenal Cervantes izquierda se (+ 1575) y en el suelo. al pie de la pila bautismal, la losa sepulcral del fundador de la capilla, arzobispo Cescomes. En el muro derecho verse el puede del sepulcro cardenal Ochotorena (+ 1948). Pero 10 mas interesante es la decoraci6n 56 , TARRAGONA. C.UEDRAL. RETABLO DE SAN MIGUEL, DE BERNARDO MARTORELL. 1 57 escultorica de la boveda, atribuida al Maestro Ramon, asi como tambien las parejas de personajes constituyendo estatuas adosadas, obra anonirna del rsiglo XIN, de gran ealidad y pureza de estilo; y el friso al fresco' con cabezas de Vir genes. . La capilla de San Miguel tambien es de estilo gotico. Construyose a expensas del arcediano de. San Lorenzo, Guillermo Botsoms, hacia el afio 1365. Son dignas de atencion las claves esculpidas de la boveda, 'La· imagen del santo' titular, de Bonifas, perteneciente a un retablo que substituyo al antiguo 'en 1770, se conserva actualmente en el Museo Dioce­ sano. EI retablo que se halla, emplazado hoy en ella procede de Pobla de Ciervoles y es una de' las buenas pinturas de escuela catalan a de la pri­ mera mitad del siglo xv. Se debe a Bernardo Martorell, quien introdujo en el estilo internacional la finura objetiva derivada de los hermanos Limbourg, y sus grandes dotes de dibujante y colorisra. Desarrolla es­ cenas de la vida de Cristo y temas relacionados con el Arcangel San . Miguel. La capilla de Santa Tecla contrasta con la anterior, par los rnateriales y el estilo. Fue construida con marrnol de Tarragona -por el arquiteeto Jo:se Prat y. enriquecida con eseulturas del barcelones Carlos' Salas. Las obras duraron de 1760 a 1775 y, en consecuencia, el estilo adoptado fue el neoclasico, El relieve del altar alude a la glorificacion de la santa martir, conservando una reliquia de la misma. En 16s estribos de la cupula, hay personificaeiones de las Virtudes Cardinales. Dos grandes relieves, en los muros laterales, representan a la santa escuehando la palabra de San Pablo y en el acto de la milagrosa intervencion que I 1770, Su iglesia esta .dedicada a Nuestra Senora de Cua­ d�;lupe., Sobre la puerta principal 'del seminario hay una inscripcion- que recuerda Ta fecha de fundaci6n junto" a las armas reales. ' -, . ',De -los edificios civiles citarernos la 'Casa Consistorial, con fachada 'de estilo- g0ticci, pero que se su,pone file construida en 1545; y la Lonjd, Esta se 'Ievanta en' la- rambla de- la ciudad entre los afios 1368 y 1373. ,�s una construcci6n muy sencilla, de planta rectangular, y dividida por un muro cal ado .por tres arcos que comunican sus dos naves. Uno de los testeros 130 . t I ! 1 TORTOSA. PORTADA DE LA CAPILLA DEL PALACIO EPISCOPAL. 131 1" TORTOSA. INTERIOR DE LA CAPILLA DEL PALACIO EPISCOPAL. l esta cerrado, pero los restantes muros exteriores abrense por medio de grandes arcos apuntados. La cubierta es de madera a -cuatro vertientes. Esta modesta lonja, centro de las transacciones comerciales de la villa, no deriva como se ha dicho de, las ulhondigas 0 fundaques rnusulrnanes, edi­ ficios constituidos por- naves y galerias en torno a un patio central, sino que procede de model os italianos, segun toda pr.obabilidad. Fue restau rada hace pocos afios. Finalmente, de las antiguas fortificaciones gue defendian la vieja 132 l TORTOSA. PATIO DEL COLEGIO DE SAN LUIS. P0RTADA DE SANTO DOMINGO Y CASTILLO DE ·LA ZUDA. TORTOSA. ANTiGUA LONJA. ciudad de Tortosa, tan s610 queda el castillo de la Zuda, 0 de San Juan, situado en la parte mas alta de la poblacion. Balneario de Carda Como hemos visto, abundan la provincia de en Tarragona los restos de antiguas edificaciones religiosas. Cuando se trata de obras de escasa importancia, aun queda el factor de su pintoresquismo y rornantico atrac­ tivo para el visitante. Entre los muchos y variados panoramas de este ge­ nero, no podernos dejar en olvido el de Card6. Dentro del terrnino muni­ cipal de Benifallet, en las estribaciones de la sierra de Ca.rd6, se levanta el antiguo monasterio de ese mismo nombre, dedicado un dia a San Hilari6n y fun-dado en el afio 1605. En la actualidad se halla transfer­ mado en balneario de ambiente acogedor y gratas perspectivas. Sus alre­ dedores ofrecen un paisaje muy bello, cuyo rnteres se acrecienra con las divers as fuentes de aguas medicinales que por alli se encuentran y con las ruinas de las viejas ermitas. ta: San Carlos de la Ra.:pita Con este nombre se conoce a una pintoresca la cual se halla enclavada a la entrada del poblaci6n de pescadores, puerto natural de los Alfaques, 134 RENACENTISTA DE VENDRELL. TORRE DE SALOU Y PALACIO a 8 kilometres de Tarragona. la actualidad, posee una notable in­ En dustria maritima adem as de la de sus farnosas salinas. explotacion halla situada historiadores aseguran que la actual villa se Algunos fortificaron los arabes, sobre la roman a Hemeroscopium, La habitaron y de la provincia, a me­ siendo reconquistada, como tantas otras poblaciones la cedio al Monas­ diados del siglo XII por Ramon Berenguer IV, quien ulteriormente a formar parte del terio de San Cugat del Valles, pasando la Corona de Aragon. El rey dominio de los Templarios y por ultimo a ciudad al sur de Tortosa, Carlos III tuvo mucho interes en crear una gran Carlos a la entrada del puerto natural de Los Alfaques, que se llama San haber existido en dicho lugar una rabida rnusulmana. de 1a Rapita por floreciente puerto rnediterraneo, El ambicioso proyecto de establecer un Catalufia y Valencia bien situado con relacion a las tierras de Aragon, ministro Floridablanca, que­ fracaso por la muerte del rey y la caida del edificios comenzados: pa- dando sin acabar y ruinosos algunos grandes r lacio del gobernador, cuarteles, almacenes, etc. La mas importante que la planta de la poblacion, como interesante ejemplo hoy nos queda es tratada urbanistico del siglo XVIII, en que es destacable la plaza, como salon testero en sernicirculo. Se conserva un pequefio un largo con un santuario sin concluir, conocido por la Capelleta ; tiene planta poligonal, 135 con arcos y columnas flanqueantes en los paramentos. Podemos citar tam­ bien la sencilla parroquia dedicada a la Santisima Trinidad. !l0spitalet del Infante Elpequefio nucleo urbano de Hospitalet del Infante esta agregado al municipio de Vande1l6s, en la carretera del litoral y a 35 kil6metros de Tarragona. Adopt6 el nombre del hospital fundado en aquellos solitarios parajes por Blanca de Anjou, esposa de Jaime II de Arag6n, para albergar a los peregrines, en su viaje de Tarragona a Tortosa. Su direcci6n estuvo a cargo de los monjes de Santas Creus, pasando mas tarde a ser del de Medinaceli. propiedad duque . Salou Se encuentra situada esta poblaci6n en la costa mediterranea, apocos kilometres de Reus y Tarragons. Su al cabo puerto, junto del mismo nombre, tuvo en la Antigiiedad gran importancia como punto estrategico y refugio para las ernbarcaciones. Parece ser que una tribu focense fund6 alii una colonia denominada Salauris, considerandose ya puerto de fama mucho antes del comienzo de nuestra era, siendo ampliado bajo el im­ perio de Antonino Pio. Aunque perdi6 irnportancia durante la dominaci6n musulmana, recobr6 rapidarnente su anti guo prestigio a raiz de la recon­ quista, volviendose a considerar como uno de los puertos de principales Catalufia, centro privilegiado para las ernpresas maritirnas de los de reyes Arag6n, de donde partieron las. famosas expediciones rnediterraneas de Jaime I el Conquistador, Pedro el Grande, Alfonso III y [airne II. Imponente aspecto ofrece la gran defcnsiva, construida en torre el si­ glo XVI por Pedro de Cardona, como atalaya y fortaleza contra las incur­ .siones de los corsarios turcos y argelinos, CASTILLO DE TAMARiT. vi ITINERARIO SANTAS CREUS-POBLET Tamarit y Torre de la Mora En este segundo itinerario que, partiendo de Tarragona, se dirige, hacia el orte, encontramos en Tamarit uno de los mas bellos Y' lugares pintorescos de la costa catalana. El primitivo pueblo fue concedido en ef afio 1050 a Sunyer por el conde de Barcelona Ramon Berenguer I; en 1339' paso a ser propiedad del arzobispado tarraconense, siendo puerto concu­ rrido durante la Edad Media. Ultimamente, abandonado nor sus habi­ tantes trasladados al vecino pueblo de Ferrant, se ha convertido en un lugar de leyenda. Su iglesia y castillo fueron adquiridos por el america no. Mr. Deering. quien los restauro cuidadosamente, instalando alli un inte­ resante museo de antiguedaoes. El castillo de Tamarit represento un papel de cierta importancia en la historia de la reconquisra del Campo de Tarragons. Fue desde regio­ alcazar de los con des de Barcelona y morada de nobles familias, a forta­ leza de intrepidos guerreros. Hay restos de recinto arnurallado que datan de la epoca de Pedro el Ceremonioso (1363). Se conserva su notable 137 PALACIO DE TORREDENBARRA. capilla rornaruca, con nave central y dos laterales, con b6vedas de medio cafion y abside de planta semicircular. La Torre de la Mora trucci6n musulmana. no es, como su nombre parece indicar, una cons­ Fue edificada por el maestro tarraconense Juan Mir6, en 1562, para defender a los habitantes de Tamarit del constante peligro ocasionado por los piratas argelinos, que durante el siglo XVI sa­ queaban con frecuencia aquellos contornos. J Torredenbarra y Altafulla A 15 kil6metros de Tarragona, sobre una planicie proxlma a la playa, se alza la villa de Torredenbarra, cuyo origen se remonta probablemente a la epoca rornana. A la entrada de la poblaci6n puede admirarse un bello portal del siglo xv que imprime cierto caracter a la localidad, la cual conserva asimismo buena parte de su castillo medieval. con modificaciones posteriores, el cual perteneci6 a la familia Icart. A escasa distancia de esta poblaci6n se encuentra Altafulla, con su castillo sefiorial propiedad del marques de Tarnarit. Los documentos dan constancia de su existencia ya en el siglo XI, pasando villa y castillo como feu do de varias nobles familias entre las que destacan las de Requesens y Tamarit. En su iglesia se conservan bastantes elementos de uri retablo que se acab6 en el taller del escultor Luis Bonifas despues de su muerte en 1786. 138 ! CASTILLO DE ALTAFULLA Y RESTOS DE LA IGLESIA ROM.�NICA DE CALAFELL. Vendrell La antiguedad poblacion de este nombre parece ser que se re­ de la monta al reconquista, quedando incluida en el territorio periodo de la bajo el dominio de los monjes del monasterio de San Cugat del Valles. Mas tarde se convirtio en feudo de la Corona de Aragon, adquiriendo por fin plena autonornia como municipio independiente. Su emplazamiento, junto a lamediterranea, fue causa de continuo peligro para sus habi­ costa tantes, solo durante la Edad Media sino tarnbien entrado el Renaci­ no miento, por los ataques de los corsarios, 10 que hacia el lugar poco pro­ picio para el establecimiento de fundaciones religiosas. Como vamos viendo por otras villas asentadas en similar situacion, solo las ciudades de alguna importancia, con grandes recintos murados, torres y guarniciones nume­ rosas podian constituir una proteccion suficiente. El edificio mas valioso de Vendrell es su temple parroquial dedicado a S:l.11 Salvador. Su fachada esra exornada con una artlstica portada de estilo barroco y su hermoso carnpanario fue proyectado en 1769 por Juan Antonio Rovira, de Tarra­ 1 gona. Conse rva la villa hermosas mansioncs narticulares, destacando entre las misrnas una que data de mecliados del si:glo XVI. 139 VENDRELL. PORTADA Y CAMPANARIO DE LA PARROQUlAL. Calafell Este pueblo se halla situado al sur de Vendrell, a 5 kil6metros de esta localidad. A poca distancia y junto a la playa esta su barrio maritimo, que, ',durante los ultirnos lustros, se ha desarrollado notablemente como estaci6n veraniega. Conserva en la pane antigua de la poblaci6n una. pe­ quefia iglesia rornanica del siglo X;I, de dos naves con bovedas de cafion y pequefia cripta bajo el presbiterio, euyo abside, decorado con arcuaciones lombardas, guarda en su interior rcstos de una decoraci6n pict6rica pri­' mitiva. Inmediatos estan los restos del castillo y excavadas en la roca . algunas sepulturas medievales. Monasterio de Santas Creus En direcci6n hacia el Norte, a orillas del do Gaya, y rodeado de coli­ nas se 'encuentra, en el municipio de Aiguamurcia, este cenobio de gran in teres rnonumental. Con Poblet, que mas adelante consideraremos, es un magnifico ejemplo de monasterio cisterciense, incluyendo todas las de­ pendencias necesarias para la vida y desenvolvimiento de la comunidad en 140 G/- 30 Bf(. .... 1, ' ViSTA GENERAL DEL MONASTERIQ DE SANTAS CREUS. difusi6n Occidente sus dias de gloria. Si desde el siglo IV comenz6 la en al siglo asistir al ma­ y abadias, hernos de esperar XI de conventos para ximo desarrollo de la idea monasterial, en la que el cenobio no s610 es un lugar de retiro, conternplacion y trabajo para la comunidad, sino un verdadero centro cultural e incluso tecnico del que irradian fuerzas que extienden su benefice influjo por las comarcas. Como en toda organiza­ ci6n, esta influencia protectora y creadora tiene su reverso y es la depen­ den cia 'de la regi6n el abad, que en ocasiones logr6 un poder tem­ ante poral equiparable al de los mas fuertes senores feudales. La orden del el Cister, fundada en Citeaux, cerca de Dijon (ducado de Borgofia), en afio 1098, alcanz6 un extraordinario desarrollo en todo Europa, llegando a tener tres mil monasterios distribuidos en el ambito occidental. EI cenobio de Santas Creus fue fundado en 1169 por una comunidad cisterciense que proven fa de Grand Selve en el Languedoc. La obra debi6 de iniciarse eri 1174 casi terrninada en el 'primer cuarto del -si­ 'y qued6 las Por glo XIII, ultimandose despues algunas de dependencias. esta causa, podernos distinguir la obra tres estilos medievales claramente diferen­ en ciados : estructuras rornanicas, como la capilla de la Santisirna Trinidad en las v 'buena parte de la fachada principal; estructuras de transici6n, manifiesta con eficacia, y que que el depurado espiritu cisterciense se constituyen la mayor parte de la obra esencial; y construcciones carac­ teristicamente g6ticas, 'como las que estudiaremos al penetrar en el recinto del ternplo y en las' dependencias anejas. EI plan del monasterio de Santas Creus ha sido justarnente concep- 141 vl- 301,11 SANTAS CREUS. PLAZA MAYOR. tuado como uno de los mas ortodoxos dentro del sistema de organizaci6n cisterciense. Comprende tres recintos, de creciente imporrancia, desde el exterior al interior. En el primero se hallan los establecimientos pura­ : mente utilitarios; en el segundo, residencias y edificios de caracter adrni­ nistrativo y en el tercsro el conjunto principal. Pero antes de penetrar en dichos recintos, hemos de citar dos obras que llaman la atenci6n al visitante: la cruz de terrnino, que se halla a la orilla derecha del . rio, por desgracia muy mutilada 'y con partes que. proceden de diversas epocas, particularmente del siglo XVII; Y 'el puente de un solo arco construido en el siglo XVI. . . Bueno sera 'tambien, que, previamerite a la consideraci6n del monas­ terio en su estado actual, digamos algo sobre las vicisitudes mas impor­ tantes 'que han deterrninado sus alteraciones, Forzoso es confesar ' que el tiernpo ha tenido escasa parte, por no decir mila, en las destrucciones que pueden observarse, las cuales se deben a los hombres. Mas ha sufrido el cenobio' en los ciento cincuenta afios 'ultimos, que en los largos siglos que median desde su construcci6n. Las guerras civiles y revoluciones, el espiritu destructor que en ocasiones se desata profan6 las tumbas y derribo estructuras para forrnar barricadas 6 simolernente por el goce de aniqui­ lar. En 1820 fue declarada Ia exclaustracion de las casas religiosas de toda 142 SANTAS CREUS. FACHADA DE LA IGLESIA. 143 1a Peninsula. y SaAtas Creus sufrio la misma suerte. En 1835 se produjeron incendios' y destrucciones, tras de los cuales hem os de recordar algunos intentos de restauracion, desde 1844La guerra de 1874 fue oca­ a.1869. sion para. nuevas devastaciones, 1921 el monasterio fue decJarado pero en monumento nacional. La iglesia. continua abierta al culto, pero ninguria comunidad habita las desiertas dependencias antiguas. Sin embargo, las casas de la Plaza Mayor estan habitadas actualmente y ello da una sen­ sacion de vida ratificada por el admirable paisaje que circunda el cenobio. La puerta de entrada a este carece de intercs monumental, pues sola­ mente presenta el ornamento de un blason. EI primer recinto se halla constituldo por una plaza irregular, que se extiende desde la entrada y aneja porteria, hasta la iglesia pa.rroquial de Santa Lucia, bendecida en el afio 1741, la cual carece de valor artisrico. Almacenes, establos y una herreria se extienden por el lado interno de esta primera plaza, en cuyo centro se halla la casa del monje vicario partida por la puerta principal, que da al segundo recinto. Esa portada es de estilo barroco, rematada por un hastial curvilineo y enriquecida por el enmareamiento a base de dos columnas y un entablarrtento doricos, sobre los cuales hay un fronton curvilineo rota y una caoilla con la imagen de Nuestra Senora de la Asuncion. Los esgrafiados que exornan la faehada completan el efecto, bordando encajes en torno a las cuatro ventanas grandes y otros tantos ojos de buey y dibujando dos a modo de guirnaldas sobre la capilla central de la Virgen. Una vez atravesada la mencionada puerta el visitante se encuentra en 1a Plaza Mayor a segundo recinto, embellecida por la fuente monumental con la efigie de San Bernardo, obra del siglo XVIII. Esta plaza tiene forma trapezoidal y aparece cerrada en el fondo par la fachada de la iglesia. AI lado izquierdo se encuentran las antiguas casas de 'los monjes jubila­ dos; al derecho, el palacio del abad, que fue edificado bajo el abad Jero­ nimo de Conti joe (1560-1593); la adrninistracion y la hospederia. Todas las construcciones de esta zona proceden del Renacimiento y Barroco, 10 de fuerza que da cierta unidad a su conjunto, que, por otra parte, carece suficiente para contrarrestar el poderoso aspecto medieval que dimana del fondo. La linea de la fachada principal de la iglesia y el muro que la conti­ nua cerrando el claustro, incluyendo la Puerta Real, a la que mas tarde ' rios referiremos, es de un extraordinario caracter. Son muros fortificados los que la constituyen; sus almenas apenas animan la severidad de los g'randes volurnenes macizos y de Ios lisos paramentos. En la principal de la iglesia se han distinguido estrueturas fachada correspondientes diversas epocas ; la obra primitiva, que abarca del 1174 a al 1211 se reduce a los muros. La puerta con areo de medio punto y el enorme ventanal ojival abocinado, que solo se adorn a con un gablete liso sobre mensulas con bustos esculpidos, son obra de fines del s�lo XIII. El rem ate de [a fachada con las almenas data del periodo en que el monasterio fue fortificado, comprendido entre 1375 y 1378. Es de destaear la originalidad del concepto de esta fachada de ternplo-fortaleza, tan sen- 144 EL' PRESBITERlO. SANTAS CREUS. INTERIOR DE LA IGLESIA DESDE de grandiosa, enaltecida por la ancha y breve escalinata acceso cilia como el abad a la portada. Respecto al conjunto de la iglesia,' se sabe que fue Bernardo d' Argent (1200'1222) el que Ie di6 el mayor impulso y que en 1225 debia de estar casi acabada. Es de cruz latina, muy acusada, tanto la central en planta como en alzado, con tres naves' muy diferenciadas, de a las laterales, ya que la prirnera mide 9.13 metros de ancho por 20.60 de alto. alto, mientras que las segundas s610 tienen 4.76 de ancho por 9.75 de Dichas naves estan separadas entre sf por dos hileras de seis grandes pilastras de secci6n cruciforme. En la cabecera vemos cinco capiUas rec­ exornada tangulares, de las que sobresale la central, de mayor tamafio y con roset6n. Las naves estan cubiertas con b6vedas ojivales que arran­ un can de sencillas rnensulas emplazadas en los codillos de los pilares, En su aspecto es de suma Junto, la iglesia mide 70.64 metros de longitud y severidad. No hay capillas en las naves laterales. La voluntaria privacion de adornos, exigida por el espiritu de la. Orden del Cister, tiene una prueba mas, en Santas Creus, en las magnfficas vidrieras monocromas en los ventanales laterales. En cambio, la del originales que se conservan gran ventanal de la fachada es obra trecentista libre ya de las trabas que casi conducian a los cistercienses de los primeros tiempos a evitar el arte . figurative. 145 10 . Otra geaci{m del siglo xnr, casi en su acabamiento, es el admirable cirnb6riif�que se el tramo central del crucero, el cual queda alza score invisible desde el interior .del ternplo. De seccion octogonal, destacan ' sus ventanales· ojivales y .contrafuertes, pero una modificacion verificada en el siglo XVlIl' alter6 su aspecto al agregar una cupula y linterna de gusto'· barroco. Ya que nos hemos permitido intercalar est a referencia a una -estructura que s610 se advierte desde el exterior, aludiremos 'tambien , a la Torre de las Horas, construida por el abad Contijoch en 1575, al lado de la sacristia, y de planta cuadrada. Aunque la obra es renacentista, su sirnplicidad formal .hace que ligue bien con el conjunto arquitectoriico, sin constituir una grave alteraci6n estilistica como la del coronarniento . del cimborio. Volviendo al interior de la iglesia, encontramos dos de los monumentos funerarios mas bellos de Catalufia en esa �poca, finales del siglo XIII y principios del XIV. Son los sepulcros de Pedro el Grande, y de su hijo· Jaime II y su esposa Blanca, de Anjou EI prirnero se halla en. el lado del .. Evangelio; el segundo en el de la Epistola ; ambos en el tramo del .cn!!' cero, entre la nave central" y las laterales. Se tienen noticias docurnentales . d_e distintos trarnites que tuvieron lugar hasta el memento" en que el . cuerpo de Pedro III de Arag6n y II de Catalufia ocup6 la