LEON, CASTILLA Y GALICIA EL PORTICO DE SAN ISIDORO DE LEON Y EL COMIENZO DEL NUEVO ARTE EN LOS REINOS OCCIDENTALES EI Occidente hispano, contagiado de mozarabismos y menos abierto a Europa que la Cctclufio de los Condes, acogi6 el nuevo arte con titubeos y ensayos que procuraban ceo­ modar las experiencias nacionales. Ello no fue hasta la entrada de la dinastia navarra en Castilla, .portcdoro de aires europeos y poderosos, frente al desmoronamiento de la estirpe [eonesn, Una de las primeras obras fue la catedral de Pclenclc que mand6 hacer el prelado don Bernardo. S610 queda de aquel primer esfuerzo la antecripta con que se alarg6 la cons­ trucci6n visigoda subterrdnec. De 1034 datan las obras, que conformaron una substrucci6n de una nave dividida en cuatro tramos por perplnfios, desembocando en un dbslde sernlclrcu­ Icr (fig. 305). Los cuatro refuerzan la b6veda de ccfion, que se alza sobre un leve arcos rebanco. De tal suerte desnuda de ornato la cripta, sin impostas, capiteles ni detalle deco­ rativo el hcblc heche sino copiar los abovedamientos de otras dos alguno, arquitecto no criptas asturianas, la de Santa Marfa de Naranco y la de la Camara Santa. Habla de ser la nueva dinastia la que realizase el deflnltlvo ordenamiento de 10 que se barruntaba cada vez cobraba mayor fuerza. Le6n, como la urbe mas prestigiada en el y reino occidental, tenia buen nurnero de edificios religiosos, alguno tan viejo como anterior c las incursiones de Almanzor. Este templo de San Juan Bautista y San Pelayo de era el C6rdoba, rehecho por Alfonso V con categorla de monasterio y enterramiento real. Sigui6 el favor por parte de Sancha y Fernando I, y la reina se encarg6 de reedificar todo 10 nfie]o y dotar esplendidcrnente un nuevo ediflclo de que se ufana en inscripci6n conservada. Las obras tendrfan lugar de 1054 a 1067, cambiando ya la dedicaci6n a San Isidoro, y dieron lugar al mas novlsirno ejemplar del nuevo arte; la planta era poco proporcionada al ern­ palmar, casi de igual longitud, una estrecha basilica de tres naves con dbsides cuadrados ,. y un gran ndrtex que por el cos�ado septentrional acodaba la iglesia. Este p6rtico es el que ofici6 de pante6n, venturosamente salvado de las reformas proyectcdos 0 habidas a 10 largo de nueve siglos (figs. 306 Y 307). P6rticos rnozdrcbes, ya casi transitivos sobre 10 rornd­ nico, los hubo en Valdedi6s, y otra obra sefioriul frcncesc, Sulnt-Benoit-sur-Loire, es con­ cretamente similar y vale como antecedente. Aun aSI, aparece ya absolutamente formada la ciencia constructiva de este desconocido maestro que ide6 toda una teo ria de arquerfas rodeando la iglesia: la parte oeste, perfectamente conservada, consta de tres naves en el sentido de la iglesia, dividiendo el recinto en tramos cuadrilongos imperfectos. Los apoyos substancian los oficios tect6nicos con una daridad admirable; los que componen la trabaz6n 181 Fig. 30S.-PARTE ANTERIOR DE LA CRIPTA DE SAN ANTOLIN EN LA CATEDRAL DE PALENCIA. (Foto Moreno.) Fig. 306. -INTERIOR DEL PANTE6N DE LOS REYES EN LA IGLESIA DE SAN ISIDORO DE LE6N. (Foto Garda Gc+rcbellc.] 182 Figs. 307 Y 308.-PLANTAS DEL P6RTICO DE LOS REYES Y DE LA IGLESIA DE SAN ISIDORO DE LE6N. (Segun Gomez Moreno.) de las principales arquerfas son cruciformes, cuidadosamente replanteados, con medias [ columnas De este encada frente, y los dos mediales son columnas exentas, gruesas y cchcporrcdos. modo quedaban enlazadas las tradiciones constructivas prerrorndnlcos con los principios del reparto de fuerzas del nuevo arte. Sicficdlrnos que las bovedcs volteadas sobre tales apoyos son de aristas capialzadas, aparejadas con ligera piedra toba, vendremos (1 la expllccclon de que esta primera obra rorndnicc h�aya Ilegadb a nuestros dies sin alte­ raclones ni desplomes. La parte de portico que acodaba la bnslllcc por septentrlon ha des­ cpcrecido, pero el muro de esto subsiste, aprovechado en la iglesia posterior. Toda esta estructura quedaba debn]o de una tribuna con vistas a la iglesia y subida por escalerilla de caracol. EI muro que cierra el portico a occidente es fortfsimo, comofor­ mando parte del recinto amurallado, 10 que explica la masa de la gran torre, maciza en su cuerpo bn]o. Se echa de ver en todos los procedimientos constructivos una preocupcclon de reciedumbre, como si no se confiase demasiado en los recursos importados por los crtl­ fices de la dinastfa navarra. Lo decorativo muestra semejante fiereza de energfa nueva y espontanea. Es menester volver a recordar la estatuaria del Loira al enfrentarnos con estos soberbios capiteles (figu­ ras 309 313). a vegetalesLos suntuosos, de talla arbitraria y antinaturalista y flora son muchas veces abiselada, rematando en bulbos y plfics. Nada tradicional en 10 espcfiol, alguna tfmida tecnicc de atauriques refrena las sugestiones galas y presenta cierta vaga familiaridad con temas hispanos. Un segundo grupo de capiteles adosa cabezas humanas y felinas entre embarazos de tallos floroles interpretando un mismo tipo en varias formulas, no poco titu­ beantes e hfbridos. Las dos cabezas animales dan paso al asunto, tan oriental, de las parejas 183 Figs. 309 Y 310. - CAPITELES DEL P6RTICO DE LA IGLESIA DE SAN ISIDORO DE LE6N. (Fotos Moreno.) ( Figs. 311 Y 312.- CAPITELES DEL P6RTICO DE LA IGLESIA DE SAN ISIDORO DE LE6N. (Fotos Moreno.) 184 de monstruos afrontados divergentes con una sola cabeza, a los pdjcros y grifos afron­ 0 tados y bebiendo un dnforc. Estos pdjcros, con plumajes en biseles, sobrios de detalle en y recortados de silueta, sin adherencias ni detalles precisos, son, mas que la representccion vegetal, emblema personal de este artista, el primero que en el arte medieval espcfiol em­ prende resuelta y briosamente la reproduccion de toda silueta y escena. Se ctrevio con toda la terndtlcc de vicios, obscuras mitologfas y escenas sacras; maravilla ver con que ingente . acometividad se lanza el escultor a agrupar figuras, casi siempre bajo un techo de hojcs, repetidas para cobijar las iconograffas; los personcjes se despegan de 10 bizantino mucho mas que 10 que vimos en los bordes del Pirineo; se sigue de aquf una vivacidad de postura realzada por los toscos ojos clmendrcdos, las manos geometricas y un brusco movimiento de brazos. No hay el menor naturalismo y se reducen a formulas los plegados de ropcjes, en que domina un absurdo esquematismo, pleno de estilo, y las cabelleras, realizadas con dos o tres diferentes tallas de incisiones y escuetos rizados. Con semejante tecnlcc se afrontan obscures temas y escenas del Nuevo Testamento. LA MADURA ETAPA LEONESA , Es de ver como uno de los hechos slrnpdtlcos de la menos historia de Castilla contrlbuyo fijar la romdnlco leonesn y qulzd a variar el rumbo de las supervivencias; a arquitectu�a en 1072 fue cseslncdo Sancho II ante los muros de Zamora por el audaz traidor Bellido Dolfos. Su hermana Urrccc, que habJa sido para Sancho como una madre per la diferencia de ofios, una vez sepultado e'l ,!!onarca volvlo a Leon a reposar de los acontecimientos. Era allf donde padres Fernando y Sancha habfan erigido la iglesia y portico San Isidoro, con 10 que, sus d� desde 1063, habfa echado solldcs rakes aquel extrnfio modo de construir que tanto plada a los peregrinos franceses errabundos por el camino compostelano. Urraca vlvio hasta 1101; POf consiguiente, entre este cfio y el dicho de 1072 es preciso situar la edlficccion de la nueva iglesia de San Isidoro, pues ya se culdo la infanta de hacer consignar en su epitafio que " ampliavit ecclesiam istam ... ". Y como don Lucas de Tuy narra en su "Chronicon ... Mundi" un prodigio acaecido en el 1109 que tuvo lugar en el solado del altar mayor de la ( tal igleSia, no renovado despues, ello quiere decir que el ultimo cuarto del siglo XI es el momento cronoloqlco, no excesivamente amplio, de la pertinente fundcclon. Parece que exlstio en Castilla y Leon un momento de euforia como consecuencia de la conquista de Toledo; entonces se echo de ver la modestia de aquella iglesuela de tres naves con capillas cucdrndcs. Habfa de rehacerse conforme a la madurez del nuevo estilo, perc conservando el portico, que ya cuando su erecclon era desproporcionadamente mas grandioso que la iglesia adjunta,Asl es que, sin derruir nada de la basilica anterior, por se comenzo la nueva la cabecera, magna y suntuosa, se derrlbo el edificio viejo y se prosiguieron las naves hasta enlazar con el portico. Pero la simple lnspeccion de la planta. y de ciertos detalles construe­ tivos asevera que existieron, no solo titubeos, sino cambios importantes en el planeamiento de las obras, como despues se vera. EI resultado fue una soberbia basilica de tres naves, crucero, y brazos de este en dos tramos; cabecera de tres dbsldes semlclrculcres, el central desaparecido (fig. 308). Por fortuna, conocemos al autor de la mayor parte de esta traza: Petrus Deustamben 185 Fig. 313.-DETALLE DE UN CAPITEL DEL P6RTICO DE LA IGLESIA DE SAN ISIDORO DE LE6N. (Foto Moreno.) 186 Fig. 314. -INTERIOR DE LA IGLESIA DE SAN ISIDORO DE LE6N. (Foto Moreno.) J87 "SUP(ER)EDIFICAVIT ECCLESIAM HANC", Y aunque se cuentan reconstrucciones anterio­ res a que tuvo lugar una segunda conscqrccion de los altares, el hecho de haber 1149, en sido Deustamben enterrado clli con grandes honores por parte de Alfonso VII pcrece que ayuda a creer hdbil pontonero, pues fuera el autor de la bcslllcc entera. Este Pedro era habra volteado dos puentes: uno seguro, sobre el Esla, y quizd otro, la Puente Mina, si es el recllzcdo por un hornonirno que cita el Codex Calixtinus. Ponteador, como posteriormente el Maestro Mateo, Pedro Deustamben se acreditaba en su obra como buen conocedor de problemas crqultectonlcos, 10 que le permitio modificar el trazado de cubiertas sin grandes modificaciones ni derribos, como hubiera acontecido a otros. Puede agregarse a su biogra­ " fra que multis florebat miraculis", y por estos ... milagros "sepultus est hie ab Imperatore Adefonso et Sancia Regina". Con la dicha trczc de San Isidoro de Leon habra de de modo deflnltlvo y fijarse per�u­ rable el programa del rorndnico leones, valedero hasta 1200. Por ello importa mucho fljcr las principales corccterlstlccs: los dbsides laterales (fig. 315), iinlcos que se conservan, no podlcn inspirarse en las rectonqulcres cabeceras de la ig lesia vle]c sino en' el modelo, cada vez mas perfil ado como absoluto, de Jaca; cada semicilindro lIeva abilletada la imposta del alero, como otras sobre las ventanas de parvo derrame interior, el trcsdos de las cuales es abilletado, con impostas de roleos inscritos en cfrculos. En cada segmento del semicilindro van seis canecillos muy variados, graciosos y de bella labra; por ultimo, medias columnas casi exentas, con altos capiteles florales. AI interior, la cubriclon es con bovedc de horno, antecedida por corto tramo rectangular de medio canon. En el tramo recto conservado, anterior al dbside central, pequefics se abren dos exedras semicirculares; el dbside fue renovado con otro gotico, y el del Evangelio envuelto por las construcciones de la sccrlstic, perdlendose de este modo el efecto del conjunto. Acaso por error de cdlculo, pues la construccion habra de acabar justamente en el por­ el crucero no es cuadrado, sino rectangular, y el arbitrio de la cupula dable. ti�o, no era Asl, se cubrio con bovedc de medio canon, el mismo sentid6 que las naves. Y cqul viene en la mayor singularidad: los arcos formeros correspondientes a los brazos tienen trosdos semi­ circular pero el Intrudes es polilobulado, sillares muy diestramente cortados; esta traza con no puede achacarse sino a una de las maneras rndxlmns de mudejarismo inferidas al arte rorndnico. Es notable que el lobulado de arcos sea precisamente uno de los elementos que aparecen con cierta frecuencia en el romdnico frances. Pero en el caso concreto de San lsi­ doro serlo dlflcll rastrear elementos de igual progenie a excepclon de la puerta occidental; J caso flagrante de posteridad califal, pues esta vez el arco de seis lobules se trasdosa por otros dos de herradura cordobesa, arredrados de las impostas y sobre jumbos. Andando los lustros, los injertos moros enel rorndnlco se traicionaban por torpezas y falsificaciones de estructura, pero estos dos arcos y puerto estdn construldos con enterezc, gallardfa y cono­ cimiento cierto de la cnnterlo, de modo que fuera interesante conocer con mayor profundi- -dcd la personalidad de Pedro Deustamben y los contactos meridionales que evidenciara, solo contactos, pues el se revela como mcestro cristiano. Siguiendo la descrlpclon del crucero, he de saberse que cada brazo, con bovedc per­ pendicular al eje, se parte en dos por un perplcfio. AI arrancar la bovedc a distancia inter­ media de las naves mayor y laterales, se acredita una gran ciencia constructiva. Los cuatro pilares del crucero, sobre zocclo redondo, quedan provistos de medias columnas, y hacia 188 il Fig. 315. - ABSIDE LATERAL DE LA IGLESIA DE SAN ISIDORO DE LEON. (Foto Moreno.) 189 la nave central, con resaltes para la dobladura de los perplofios. Los brazos del crucero tie­ nen muy gruesos muros, cruzados por contrafuertes sumamente recios. Se ve que fue este el problema que mas amedrent6 cl maestro, ya que en el muro septentrional de la nave apenas hizo otra cosa que conservar los pilares de la iglesia vieja. Otros, gruesos y nuevos, hay en el muro meridional. La primera pareja de pilares siguiente al crucero hacia las naves es la que revela el­ cambio de estructura surgido (fig. 314); el pilar' prtrnitivo era prlsmdtlco, con s610 medias los haces de la arquerfa, sin columnas en �tras para perplcfios. Acaso se trataba de pro­ porcionar una cubrici6ri poitevina, con tres medios canones; si ello fue osl, inmediatamente se cambi6 el plan cficdlendo pilares perplcfios en las naves bajas, con 10 que se cor­ a estos taron por la mitad las ventanas de la primera pareja. Estc fue la primera chapucerfa en 10 que respectc a apoyos. Las cuatro parejas de pilares restnntes son iguales dos a dos, alter­ nando la traza de los del crucero con otros simplemente cuadrados y con medias columnas. Tcmblen hay irregularidad en la direcci6n, espesor y reparto de responsiones en los muros de las naves. Todo �IIo es de expllccclon fdcll por las dificultades de seguridad y replanteo originadas por la conservaci6n del antiguo templo del rey Fernando . . Sobre los pilares descritos van las arquerfas. Todos los arcos son doblados, peraltados ampliamente y con tendencia a la herradura. Aquf ya no es factible hablar de mudejarismo, por cuanto la abadfa normanda de Bernay ensefio igual estructura. En 10 que se refiere a b6vedas, la nave mayor se cubri6 con medio ccfion, hecho con sillarejos de barro, para disminuir los ernpujes. Como norma ya definitiva en 10 leones, los trnrnos de naves bajas se cubren con aristas, tam bien de barro en siete de ellos, siempre para evitar desplomes. ( EI estilo .leones quedaba formado: el airoso cuerpo de luces sobre la nave mayor, a ventana por trcrno, es cqul de tan airoso efecto como no se repetirfa posteriormente ni en el ciclo zamorano, mas torpe y transitivo. Por ello, con menor homogeneidad que Fr6mista y Com­ postela, Le6n, sin hablar de sus delicias decorativas, es un edificio cuantioso y de los mas organizadamente rorndnicos de )a Penfnsula; es la plenitud rorndnlcn mas fecunda y, en derto modo, la mas ncclonnllzcdo. Si en 10 arquitect6nico de San Isidoro hubo innovaciones, no resaltan en menor nurnero los decorativas; en las ventanas se abandonan los arquivoltas de bocel6n, pero subsisten Jos trasdoses abilletados, finos y breves, sin' el recargamiento que se vera en ejemplares tardfos leoneses, como Santa Marta de Tera. Los dbccos, general mente, desarrollan pal me­ tas del modele introducido en [ceo. Hay poca varied ad de basas con bolas, y los fustes guar­ dan la proporci6n normal. Todo ello, aun siendo fino y de buen arte, es menos excelente que la serie de capiteles y canecillos; estes son los naturales en la epoco, sin especiales galanuras, pero es muy im­ portante en San Isidoro la decoraci6n de capiteles porque significa la fijaci6n de una serie iconoqrdflcc, muchos de cuyos asuntos se convirtieron en esquemas a manos de los torpes tallistas posteriores. Los capiteles de las ventanas son 10 mas antiguo esculpido, sin que a ellos hayan trascendido ejernplos del p6rtico; se perdi6 en viveza y espontaneidad, aunque .no en gusto por los temas diflclles, sin aceptar la simetrfa francesa, despues IIegada, de las parejas de rnonstruos. Aparte singulares monstruos en los dbsides laterales y en las exe­ drcs del central, las naves presentan magnificos grupos de gran bulto como son el capitel de los Sansones, el de los jug lares y el de los luchadores. EI autor de estas escenas puede 190 Fig. 316.-DETALLE DE LA PORTADA PRINCIPAL DE LA IGLESIA DE SAN I,SIDORO DE LE6N." (Foto Moreno.) .. 191 definirse como hombre que conoda el desnudo a maravilla, siendo mas ducho en anatomfa que en belleza, pues sus sujetos no valen tanto esteticamente como los de Jaca y Fromlstc. Merecen la maxima ctenclon las portadas meridional y septentrional. La primera y principal (fig. 316), que se abre en el cuarto tramo desde los pies, es abocinada, con arqui­ volta lisa trasdosada de billetes, sobre jambas, y otras dos de gran bcquetoh sobre colurnncs y en los trasdoses cenefas de vdstcqos redondeados muy finamente labrados. Es notable por su dintel quebrado; el tfmpano descansa sobre rnensulcs que semejan testas de carnero. En Jaca y Fromlstc no habfamos hallado tfmpanos sino efigiando el crismon aquf sigue : siendo el tema principal el Agnus Dei inscrito en un drculo sostenido por angeles, y otros dos, a los lados, ernpuficn la cruz. EI grupo central de la cornposiclon relata el sacrificio de Abraham, con el cordero ofrecido por un angel y la mane divina. Quedan otros cinco per- soncjes mal explicados: un joven ntdndose la sandalia (Moises ?), dos jinetes, uno de ellos arqlJero, y un a modo de angel presentando la puerta de una edfcula. Relieve plano, amon- tonamiento de figuraciones, vestiduras sujetas a formulas y en toda la cornposicion un aire tan seguramente bizantino como para ser preciso recordar la eboraria griega. Enteramente similares en talla y, por tanto, de identlco mano, son los varios fragmentos que hay empo- trados en las enjutas con el oficio decorativo que ya tendrfan, bien en esta portada bien en otra, antes de u n trastrueque ya viejo en siglos; son, aparte piezas menores, todo un Zodfaco, una serie de musicos y dos grandes figuras sedentes de gran belleza: Ic del santo titular y la del que 10 fue anteriormente, San Pelayo de Cordoba (fig. 317). los capiteles, sin que falte el tema del enredijo vegetal, comienzan esa iconograffa de la rnujer desmele- nada 0 el gran monstruo agarrado al collarino entre volutas terminadas en bulbos, que . una vez mas nos recuerdan a Jaca. En los cimacios se da esta curiosa manera de resolver las esquinas 'en- plfics, bulbos 0 cabezas de animal. Entre dos grandes contrafuertes, el crucero sur tiene hastial cplfionndo y liso; en el comedio de la altura, una triple arcada, solo practicable la ventana central y ciegas las late­ rales, sobre alero de billetes y canes (fig. 318). Toda la anchura. del espacio bajo este alero la voltea un gran arco decorativo, impostado con rosdceos: la puerta propiamente dicha, con trcsdos de billetes y dos arqulvoltcs de gran bocelon, es peraltada y con tendencia a la herradura. Menores todos los elementos que en la portada meridional, el total es mas jugoso y encajado en la plenitud, como correspondiendo seguramente a fecha mas tardfa. La lrn­ posta de rosdcens que se sigue en los dbacos de los capiteles, los canes del tfmpano, con preciosas cabezas de leon y especie de perro ladrador, todos los detalles, son tan selectos como 10 que se estudlcrd en Compostela. EI tfmpano, formado por tres piezas verticales que se labraron tres temas. En el independientemente, sin animo de realizar una cornposlclon unlco, desarrolla central, el Descendimiento agrupa maravillosamente los apuntes de obser- 'I �. vnclon directa, como el hecho de que uno de los presentes arranca los clavos de la cruz con grandes tenazas, y 10 sobrenatural, cual los dos angeles turiferarios. A la izquierda, la Ascension, tallada a la vez donaire y emoclon ; la ultima composiclon, con el angel con ensefiundo a las Marfas el sepulcro vado, del que levanta la losa (fig. 319), da el inicio de un ciclo iconoqrdflco repetido con escasas variantes hasta el final del rorndnlco. EI avance logrado desde la portada anterior es decisivo; se desvlrtuc la talla plana, ganando en relieve y redondez. No hay verdad ell los pcfios, pero sf en las actitudes que ccentucn el dolor de San Juan y de la Virgen, el asombro de los Apostoles ante la Resurrec- 192 I! il Fig. 317. - SAN PELAYO. DETALLE DE LA PORTADA PRINCIPAL DE LA IGLESIA DE SAN ISIDORO DE LE6N. (Fofo Moreno.) 193 Figs. 318 Y 319.-PORTADA SUR DEL CRUCERO Y DETALLE DEL TfMPANO DE LA MISMA.IGLESIA DE SAN ISIDORO DE LE6N, I I � I Figs. 320 Y 321. - DETALLES DE UN CAPITEL DE LA PUERTA NORTE DEL CRUCERO EN LA IGLESIA DE SAN ISIDORO DE LE6N. (Fotos Moreno.) I . I 194 cion. Ncdc hay cqul de aquella Fiero improvisaci6n pldstlco vista en el p6rtico de Fer­ nando I. En cambio, hay ciertos atisbos clasicistas lejanamente [cqueses; un naturalismo algo velado por las f6rmulas lconoqrdflccs al uso, que son los caracteres distintivos .de este maes­ tro, identificado con el autor de las Platerfas de Compostela. cserto Para el de esta identi­ ficaci6n bcstorlc el cote]o de los bucles, del plegar de las vestiduras acusando los muslos y las redondeces de bulto, pero, a mayor abundamiento, pertenecen al ciclo, si no a la misma mano, las dos irndqenes de gran bulto a los lados de la puerta, que representan a los ap6s­ toles San Pedro y San Pablo. En ellos, la manera bizantina que preside a la disposici6n gene­ ral en pliegues de pcfios y amaneramientos de actitudes se ctenuc en los rostros, que sobre­ salen de la aureola, mirando hacia 10 alto. Hay realismo en el San Pedro y bella verdad en su cornpofiero, ya con arreglo a una talla cuidadosa que se barbado sigui6 en el XII. Los cuatro capiteles de la puerta son de lisas y descarnadas hojas y entrelazos de vegetales, semejantes a uno de la principal. La puerta opuesta del crucero, al norte, hoy no se abre al exterior, sino a otras dependencias religiosas. Con la misma organizaci6n de medio punto peraltado, bocelones y trasd6s abilletado, guarda trozos 6ptimos de escultura, s610 com parables a 10 mejor de Jaca; parece uno de los capiteles la representaci6n de la lujuria, pero no Imports tanto el simbolismo como el esplendido desnudo, m6rbido y suave, de la mujer que corre agachada mientras otra la persigue y fustiga con una serpiente y otro vestiglo parece morder a un hombre, este vestido (figs. 320 y 321). Ahora bien; es este el momento de considerar el gran paso desde los mufiequejos bcrbcrlstrnos del portlco, hcstc estc preciosa estctucrlc de, la que nuestro capitel e� slmbolo y compendio. Toda una corriente natural y clasicista que irreme­ diablemente se desbord6 desde Jaca, con escclones muy perceptibles en Fr6mista. SAHAGUN. - Corto fue el eco de San Isidoro de Le6n. Pedro Deustamben, aparte una posible intervenci6n por tierras de Palencia, no parece autor de mas obrcs al cslmllqbles grupo, y Alfonso VI andaba excesivamente atareado con sus andanzas conquistadoras para ocuparse en trazas artlsticas. Le6n se durmi6 un poco en torno a la sombra de su colegiata. EI prestigio 10 heredaba el gran foco rnondstlco de Sahagun, que con tremendos alardes de independencia artlstica, s610 muy tardfamente mermados, forma escuela de caracteres bien hlspdnlcos. Sahagun, la abadfa cluniacense tan ligada a la vida oficial leonesa, no guarda del siglo XI sino las ruinas de la capilla de San Mancio, estructura cuadrada repartida en tres naves por dos' pares de pilares cruciformes adheridos a los muros y por otra pareja de apoyos cillndrlcos. Pero Sahagun fue cabeza de una escuela escult6rica en que se condens6 toda la gracia del rorndnlco de fin de siglo XI con toda una serie de graciles motivos que pasaron al siguienfe. Ya Prudencio de Sandoval, en 1601, mencionaba en su "Libro de las Fundaciones" la laude funeraria de Alfonso Ansurez, hi]o del conde Pedro (fig. 327). Deci­ siva es esta piezd para la fijaci6n en tierras leonesas de un estilo no simb6lico, fragante, ilus­ trativo y muy 10 coetdneo europeo. La laude es de mdrrnol, ados vertientes, con superior a decoraci6n de estrellitas, de donde surgen los elementos sobrenaturales. EI asunto P?rva principal 10 constituye el noble mancebo, representado con toda la simpatfa a que su tern­ prana muerte Ie hada acreedor; viste una larga tunica con plegado desde 10 cintura y extiende las manos hacia otra divina que Ie acoge. La insigne gracia que erncnc de toda la 195 I I II Figs. 322 Y 323. - CAPITELES DEL INTERIOR DE LA IGLESIA DE SAN ISIDORO DE LE6N. (Fotos Moreno.) I i� Fig. 324. CAPITEL DEL INTERIOR DE LA IGLESIA DE SAN ISIDORO 325. CAPITEL DE LA IGLESIA DE SAN SAL­ Fig. - - DE LE6N. (Foto Moreno.) VADOR DE NOGAL (PALENCIA). (Foto Gomez Moreno.) 196 cornposrcion, el sentldo decorativista de los Evangelistas y Arcdnqeles, quedan concebidos con arreglo a una tecnicn plana, mas m6rbida y vital en el joven conde yen el San Gabriel, tecnlcc tendente simetrfa frontal mas dlflcll de expresar a una par 10 ingrato de la forma impuesta. Es todcvic documento escult6rico del siglo XI, pues data de 1093. No es ima- un . _J , ginable, por s610 esta obra selecta, cudl seria la actividad de la escuela de Sahagun, a 10 que se ve, esplendidcrnente dotada. Que no sigui6 con tales vue los 10 proclaman los relieves tan de la Virgen y de Cristo en Majestad, menos espontdneos, aunque no exentos de austeridad y grandeza monumental. EI Cristo es cos a del siglo XII; pero el gran relieve de la Virgen, ahora en el Museo Arqueol6gico Nacional (fig. 326), es una importante pieza que en su hieratismo realizado con manera esquerndtlcc y angulosa ostenta toda esa grandeza ingenua, privativa de la estatuaria de Sahagun. Se trata de la madre de Jesus en el trono, y en su reqczo, el nino bendiciendo. No cabe duda que este gran relieve ha originado buena parte del numerosisimo ciclo de imagineria policromada. Duro y lejano de las gracias ultrapire- naicas, este relieve rebcscrd el siglo XI yes, con el sarc6fago de Ansurez, el rnejor especi­ . men de la escultura magnifica del gran cenobio leones. La inscripci6n explicativa de la virqlnldud maternal de Maria tam bien importa en este clclo derivctlvo de su alto valor iconoq rdfico, PRIMERA OBRA MAESTRA DEL ROMANICO EN CASTILLA: FROMISTA AI amparo de la dinastia navarra de Fernando I, Castilla se desperez6 de sus primicias cronol6gicas vestidas de tensi6n guerrera y luchas internas. Igual que navarra era la fami­ lia real, todas las iniciativas felices procedieron del Este. Paralelamente, se da como una ruta constante la peregrinaci6n a Compostela con etapas en Jaca, Pcrnplono, Estella, Najera y Burgos; despues Frornlstc, Sahagun y Le6n. Ruta de nada arbitrarias consecuencias en 10 artistico, pues temas cual la imposta de palmetas abiertas sella precisamente todas estas etapas pereqrlncs cdernds de San Saturnino de Tolosa. Antes de pasar a Fr6mista, importa advertir supervlvenclcs catalanas, lombardas, en , esta regi6n, en San Pelayo de Perazancas y en Valdespina. Perazancas estd fechado por uno Idpldc donde se hace constar que, en 1076, el abad Pelayo erigi6 la iglesia al santo de su nombre. Muy curioso, 0 por rnejor decir unlco, es en esta iglesia el dbside de silleria, con medias columnas que en vez de ir encapiteladas se dejan dar vuelta por una cornisa de aje­ drezado y por otra de esquinillas; bc]o estc, un friso de arquillos lombardos. Como tardia traducci6n de 10 cctcldn, este friso sf aparece alguna vez en 10 castellano del siglo siguiente, pero en el XI es tan raro, que Perazancas podrlc diputarse por testimonio unico a no ser por otro edificlo en que se muestra muy pur�, ello sin hablar de tanteos cistercienses 0 simple­ mente modificaciones discurridas por los artifices. EI tal edificio es la iglesia de Valdespina, tam bien en tierra de Palencia: consta de una nave y un dbside cuadrado, y el alero de este se cobija por una serie de arquillos lombardos de genuino catalanismo. Mas afin Jaca que San' Isidoro de Le6n, es un grupo de a lqleslcs despcrrcrncdcs a f 10 Jargo de la ruta de peregrinaci6n; una es San Salvador de Nogal de Huertos, cerca de Carri6n de los Condes. EI tal templo estd ampliamente documentado por tres inscripciones