MUEBLES Y ARTESONADOS CORDOBANE S Y GUADAMECIES MARFI LES Y AZABACHES MUEBLES Y ARTESONADOS MUEBLES Pese a la 16gica renovaci6n del mobiliario en las viviendas de cualquier nivel, es todavia amplfsimo el campo que ofrece el mueble espufiol, con miles y miles de ejernplos lnterescntes realizados a 10 largo de las distintas epocas y todavia conservados. No nos es posible, como fdcllmente se cornprenderd por la cortedad del espacio de que ahora disponemos, detallar ejernplos destacados por 10 cual serdn muy escasas las citas a ejemplares concretos para ocu­ parnos particularmente de las caracterfsticas generales que presentan. Por otra parte debemos sefinlcr que este es uno de los sectores mejor estudiados de nuestras artes decorativas, debido particularmente a los trabajos de L. Feduchi, con algunas interesantes aportaciones de J. Mainar en 10 que hace referencia al mueble cctcldn, de manera que a esos trabajos especializados remitimos al lector interesado concretamente por 10 que en este capitulo se sintetiza. Acerca de la variedad y rlqueza de los muebles medievales de orientaci6n rnudejcr, algo qued6 dlcho ya en el volumen IV de ARS HISPANIAE (pags. 401-406). Pero coetdnecrnente se realizaban ndemds en la Espana cristiana otros tipos de mobiliario que, dentro de su escaso nurnero, nos aportan interesantes soluciones. EPOCA ROMANICA. Muy escasos eran los muebles usados en los siglos XI Y XII y 16gica­ - mente son muy pocos los ejemplos que se 'conservcn por 10 cual, para aumentar las referencias sobre ellos, habrfa que acudir a los que podemos contemplar representados con cierta fidelidad en pinturas y c6dices miniados, csl como los asientos de algunas lrndqenes de la Virgen. Todo ello nos indica que eran usados camas y mesas, asiento de vario tlpo, arcas, armarios y poco mas. Su construcci6n era elemental, robusta y pesada, con formas macizas y prlsmdtlccs, los elementos sustentantes muy gruesos y verticales y unidas sus piezas con ensambles senclllos 0 con clavaz6n y en ocasiones con refuerzos de hierro forjcdo que suelen ser cdernds un buen complemento ornamental. Para la decoraci6n, aparte la policromfa, se usaba tnmblen el cuero y no faltan las tall as, con los temas de fauna 0 flora habituales en el rorndnlco 0 simples temas de ccrdcter geometrico, muchas veces tallados a bisel y enraizados con 10 popular, en los que cada vez se herd mas patente la influencia mudejcr, Entre los escasos ejernplos conservados sobresale la stllc plegable de madera de bo], lIamada: de San Ramon, en Roda de lsdbenc (Huesca) que tend ria asiento de cuero. Sus patas y montantes estcin ricamente tallados con follcjes, animales y entrelazos; las patas terminan en garrcis y en 293 la cabezas de leones que tienen un cabrito 0 cervatillo en las fauces (fig. 347). parte superior con Un banco con tres sitiales procedente (Museo de Tahull de Arte de Cctclufic, es Barcelona) bien excelente ejernplo de este tipo de muebles (fig. 349); presenta composlclon crqultectonicc romdnlcc. En su abun­ proporcionada, cubierta a modo de dosel y el frente con una arquerfa dante decorcclon, de tecnlcc popular en talla a bisel particularmente, se mantienen recuerdos los mozdrnbes como los arcos de herradura, junto a temas plenamente romdnlcos. Las areas y cubierta semejante, coronados horlzontclmente con en armarios muestran una estructura forma de forma apuntada de tejndo ados aguas. Sobresale el arca armario del Mu­ te]n 0 en de de gran tamaiio con refuerzos de hierro, pies verticales que prolon­ seo Episcopal Astorga, el frente (V. ARS HIS­ gan los montantes, cubierta a cuatro aguas y arquerfa policromada en PANIAE, vol. VI, fig. 256). EPOCA G6TICA. - siglos XIII, XIV Y XV sigue esencialmente las ma­ EI mobiliario de los cizas estructuras establecidas en la etapa precedente, con mayor desarrollo de la verticalidad ahora, pero se mejora progresivamente la tecnlco de la construcclcn, son mas perfectos los. tienen las aristas mas vivas y los tablones se hacen ajustes entre las distintas piezas, las molduras mas delgados, de manera lugar de las anchas tablas embarrotadas que se usaban en que en los muebles rorndnlcos, se emplean armazones 0 marcos rectangulares en que se encajan pa­ neles de madera. Tcmblen aquf podemos advertir, al igual que en la orfebrerlc, una fuerte influencia de la arquitectura que se manifiesta en el abundante empleo de arcuaciones ojlvnles, haces de columnillas, cresterfas caladas y apuntados gabletes, con diversidad que refleja las sucesivas fases del estilo. Este nuevo estilo se advierte tam bien en los temas ornamentales con es­ tilizaciones de flora y fauna, decoraciones de ccrdcter abstracto 0geometrico en que lnclu­ se y aparece al final del perfodo el peculiar tema orna­ yen no pocos elementos de arte popular, semeja pergaminos 0 pcfios plegados verticales, sin trcdlclon mental que anterior y cuyo em­ pleo contlnucrd hasta bien entrado el Renacimiento. Sin embargo, aunque los muebles goticos espcfioles presentan indudables caracterfsticas propias, se incluyen de Ilene en las normas internacionales del estilo, de manera que en este perfodo todavfa sera en el mueble de orien­ tnclon mudejcr donde cabe hallar las caracterfsticas mas verdaderamente hlspdnlccs. Aumenta la variedad de los muebles y el destine civil de 'los mismos ya desde los comienzos de esta epocc, como nos 10 demuestran los centenares de miniaturas de las "Cantigas" (Blbllo­ muy abundantes los ejemplos de mesas, sillones, teca de EI tronos y esccfios, Escorial) en que son los ejern­ de atriles, armarios 0 camas que en elias estdn representados. Siguen siendo escasos plos conservados y entre ellos los mas numerosos son los arcones, de forma prismdticc con una cubierta plana, curva 0 inclinada ados aguas. En ocasiones van forrados de cuero ligeramente o tela y en su decorcclon externa son muy variados; se resuelven con tallas que reflejan la evo­ luclon del estilo, dorados y no son raros los refuerzos de hierro, a modo de al­ con pinturas 0 guazas y charnelas grandes las cerraduras, que los enriquecen sobremanera. La 0 en torno a del siglo XV y su frente principal se subdivide en recua­ gran mayorfa de estos arcones son ya dros, guarnecidos con moldurcclon de perfiles goticos sobre fondos pintados 0 dorados con temas dlversos y separados por anchos montantes en que se dasarrollan temas de tracerfas estd decorada en su interior con una com­ goticas. La tapa del creon se levanta y generalmente las logicas posicion plctorlco que en muchos casos es la Anunclcclon. Este tipo de arcones, con variaciones ensu estilo y en los pormenores, perdurcrd hasta el siglo XVIII. No faltan sernejcn- 294 Fig. 347.-RODA DE IsAsENA. CATEDRAL: SILLA DE SAN RAMON. Fig. 348.-MADRID. MUSEO ARQUEOLOGICO NACtO- NAL: ARCON GOTICO. 295 Fig. 349.-:BARCELO!'lA. MUSEO DE ARTE DE CATALUNA: BANCO DE TAHULL. Fig. 350.-ALFABIA: SILL6N. Fig. 351.- MA9.R1D. MUS EO ARQUEOL6GICO NACIONAL: SILL6N DE UCL�S. Fig. 352.-VALLDEMOSA: SILL6N ABACIAL. zas de nuestros crcones con los franceses, ingleses 0 italianos coetdneos, pero las lIamadas ar­ cas de novlc son genuinamente catalanas 0 levantinas. Varios hay en el Museo Lazaro Galdiano o en el Museo Arqueol6gico Nacional (fig. 348), de Madrid, y excepcional es el del Museo del "Cnu Ferrat", de Sitges, procedente de Mallorca, que se decora en el frente con ornamentaci6n flamfgera y con tallas de tema fabuloso en los anchos montantes. Otro interesante grupo es el que estd constituido por algunos sillones 0 sitiales, como el de Alfabia (Mallorca), con robusta y elemental estructura, decorado con tallas de tipo natura­ lista en el respaldo y de ccrdcter geometrico en los costados (fig. 350). De parecida estructura es el sill6n procedente del convento de Ucles (Cuenca), hoy en el Museo Arqueol6gico Nacional, de tracerfas (fig. 351). Distinto en proporclones, cuyo tableraje se decora con temas geometricos con respaldo bn]o, planta semicircular y esquema frontal cuadrado, es el sil16n que se conserva en el Instituto Valencia de Don Juan, en Madrid; Ileva el escudo de la familia Enrfquez y su decorad6n se resuelve a base de tracerfas g6ticas. A la etapa final del g6tico corresponden el sil16n abacial de la cartuja de Valldemosa, de roble, puro de Ifneas, con ascendencia francesa cordcter geometrico (fig. 352), Y de sitial con alto dosel y decorado con tracerfas caladas un del Museo Lazaro Galdlcno, con detalles decorativos similares. Otros muebles, como los armarios y credencias son todavfa mucho menos frecuentes y al­ gunos, como las camas son inexistentes, aunque tengamos referencias bastante precisas de sus caracterfsticas a troves de las representaciones en pinturas y miniaturas. Algo parecido ocurre con las mesas, que al parecer estaban habitualmente constituidas por un tablero apoyado sobre u nos caballetes. SIGLO XVI. EI mimetismo arquitect6nico advertido en el mobiliario de la etapa g6tica - continua en el del perfodo renacentista, en el cual los muebles presentan una composici6n rl­ gida mantenida por pilastras, plafones, frisos y cornisas derivados de la arquitectura grecorro­ mana. Las molduras ganan en suavidad y incluso parecen mas adecuadas que las amplitud e g6ticas para su interpretaci6n en madera. Penetran lentamente las nuevas formas r_enacentistas en la estructura y la decoraci6n adopta elementos cldslcos, mas naturalistas. Las estructuras son macizas con secclones muy fuertes; las puertas y los grandes paneles se subdividen en pequefios ta­ bleros 10 que se originaron las puertas lIamadas de cuarterones en las que parece cdvertlrse con tcrnblen una derivaci6n de las lacerfas �ispanomusulmanas. Crecen las necesidades de la vida domestlcc y, para satisfacerlas, surgen nuevos tipos de muebles que se elaboran con maderas de 0 los que hcblcn de regular calidad como el alamo, el pi no 0 el haya, para los muebles sencillos eran el castano, el roble mente el nogal, madera ser forrados de cuero 0 tela.Superiores y especial bien las labores de talla y torneado propias de tfpica del Renacimiento, pues se presta muy a la epocc. En ocasiones se utilizan para la estructura maderas corrientes que se recubren con otras mas ricas y fines, como el ebnno, proporcionadas bdsiccrnente por las tierras de Africa, Asia 0 America cuyc dependencia de distintos pafses europeos, en especial de Espana y Portugal, determina una mayor com­ queda establecida en esta etapa. Esta tecnica, originada en Flandes, Sin embargo, normal­ plicaci6n en los trabajos, que entonces se van Ilamando ya de ebanisterfa. mente los ejemplares hispdnlcos son mas bastos en comparaci6n con los ejernplos de otros focos italianos, s610 decoraci6n de fuerte y expresivo acento, europeos, flamencos, frcnceses 0 no en su sino tecnicos como el empleo de clavos en lugar de los limpios ensam­ en aspectos puramente blados que lucen aquellos. 297 A 10 largo de la centuria se van concretando una serie de prototipos del IIamado mueble de estilo espcfiol que, sin perder el mudejarismo en distintos aspectos, adquiere unas condicio­ nes espedficas resueltas con recntccs propias. Los elementos ornamentales, muchos de ellos de­ rivados de 10 que en arquitectura Ilamamos plateresco, se resuelven con .torneados y tallas, con taraceas y aplicaciones de hierros 0 bronces, con recubrimientos de terciopelo, cueros 0 guadamedes. Los torneados se usan particularmente en los montantes y las patas; las tallas repiten bastante fidelidad los temas fantcisticos, naturalistas y paganizantes de los grutescos, con los mascarones y alegorias, las columnas abalaustradas, los bustos y cabezas en ldurecs que con profusion se hallan en los edificios de los dos primeros rerclos del siglo; las taraceas tanta de hueso, mcrfll, bo] 0 ebano sobre fondo de nogal particularmente, en que junto a temas renacentistas, no faltan los de raiz mudejor, como los que se hallan integrados en las labores que en Cctclufic y region levantina son IIamadas de "plnyonet", de hueso sobre nogal. En el acabado de los muebles se emplean los terciopelos de seda, los brocados, las vaquetas labra­ das y los cueros diversamente trabajados, aparte la gran varied ad de cordobanes 0 guada­ mecfes. Finalmente, son de gran originalidad las aplicaciones de hierro 0 de bronce calados, frecuentes en bcrquefios y cabeceras de cama. r En cuanto a la tipologia de las piezas mas habituales .debemos sen alar los distintos tipos de sillones en Se desarrollan los Ilamados de cadera, que aparecieron ya en los finales del uso. gotico, plegables, con el asiento y el respaldo hechos de terciopelo 0 de cuero que se sujetan la madera clavos de bronce de hierro de y .decorativa cabeza. De origen ita­ a con 0 amplla liano es otro tipo de slllon, el IIamado frailero, que se convirti6 en uno de los mas caracterfs­ ticamente hlspdnlcos y siguio en uso, con las logicas modificaciones en 10 accesorio, hasta el siglo XVIII. Tiene los montantes y llsos prlsrndtlcos senclllos relieves decorativos en algunos con casos; una chambrana pieza que 0 enlaza las patas delanteras, en la que se concentra la mayor parte de la riqueza decorativa del mueble en siluetas muy variadas, y los brazos completamente horizontales en principio, mas 0 menos cnchos y amplios, rematados en forma de curva 0 recta 0 bien con una pequefic voluta. Los respcldos son rectos y, como los asientos, son f1exibles y quedan al aire y sin armadura posterior; unos y otros se guarnecen 0 tapizan con cuero, vaqueta 0 terciopelo y en su decorcclon no fcltcn las notas mudejcres, Los ejemplos no esccseon: de los mas suntuosos y ya de finales del uno siglo XV es el conservado en el Instituto Valencia de Don Juan, de Madrid, con finas labores de taracea, anchos brazos curvados y Iigeramente asiento y respaldo de terciopelo bordado. Los bancos mantienen tam bien dentro de se rigido esquema, bastante unitario, tanto si un se destinan a usos religiosos como si se hacen para los Concejos 0 los particulares. En cuanto a las mesas se utilfzando las de caballete, pero aparecen otros tipos mas completos al siguen extenderse su uso, no solo para comer, sino para trabajar. Los tipos prindpales son las lIa­ madas de refectorio, las que tienen un amplio fcldon con cajoneria, las vestidas y las de patas inclinadas fiadores, casi todas de nogal. En las con primeras la tapa es un gran tablero, estre­ cho y largo, en ocasiones bastante grueso y de una sola pieza, que vuela muy poco en los frentes y bastante en los costados; las patas, cuatro 0 seis sequn su longitud, son robustas y torneadas en forma de balaustre 0 de columnas estriadas 0 torsas. Es frecuente que IIeven un ancho fcldon con cojones, decorados con belles tallas renacentistas 0 subdlvldldos en cuarterones. Las mesas del segundo tipo de mas son proporciones pequefics, con grueso tablero sobre un am plio fcldon, con los ccjones decorados con cuarterones 0 tallas, y gruesas patas verticales, 298 torneadas 0 talladas, unidas entre sf por una chambrana corrida 0 con entrantes en el centro. De elias son en realidad una variante las Ilamadas "vestidas" por estar cubiertas con terclo­ pelo que cae desde la tapa cubriendo total mente el frente y los costados; los colgantes van cjus­ tados entre sf con una guarnicion de cordoncillos dorados y con piezas galonadas y entrela­ zadas que se cierran con broches 0 presillas muy complicadas. Finalmente, las del cuarto tipo son posiblemente las de mayor cordcter hispdnlco con un grueso tablero de nogal montado sobre unas patas inclinadas que se unen entre sf por los dos fiadores, piezas de hierro forjado que se cruzan en forma aspada, rematan inferiormente en voluta y se sujetan a la tapa y a las chambranas que normalmente unen cada par de patas. De este tipo derivan las lIamadas de campo 0 de cornpcfic, que eran plegables. Las arcas 0 arcones tan frecuentes en los tiempos medievales se siguen usando, pero quedan relegadas a los vestfbulos y zaguanes, las salas de paso y a los dormitorios. Las soluciones que a presentan variadas, pero son mayor lnteres radica en el hecho de estar en el origen de un su mueble, el bcrquefio, que tcrnblen es uno de los mas genuinamente hlspdnlcos en esta centuria, aunque el terrnlno no este perfectamente bcrquefio es un mueble de dos cuerpos: delimitado. EI uno inferior, puramente de soporte con sus cuatro patas, y otro superior en que se concentran las singularidades. EI primero es de dos tipos: el de pie de puente y el frailero 0 de tcqulllon y, tanto en un caso como en otro, Ilevan en la parte superior una barra 0 alargadera a cada lado que, al sacarlas, sirven de apoyo a la tapa delantera del burquefio, que se abate y slrve de escritorio 0 para depositar 10 que se saca de los ccjones dispuestos en el cuerpo superior. Este cuerpo es una especie de cofre prlsrndtlco de tableros de nogal con asas laterales cuyo frente es abatible a manera de tapa, que no sobresale del cofre, sino que encaja en la armadura exterior de los costados, por 10 cual puede ser fljcdc fdcllmente con cerrojillos 0 aldabas. Esta tapa suele decorarse en la cara visible al estar cerrado el mueble, con chapas de acero 0 bronce, recortadas y caladas sobre un fondo de terclopelo, cuya dlstrlbuclon suele ser la si­ guiente: en el eje central y en la parte superior la chapa mas importante en la que va la ce­ rradura, con una 0 mas aldabas; otras dos chapas a cada lado, con cerrojillos que fljcn la tapa a los costados; dos 0 tres chapas en forma de rombos que decoran la parte central de la tapa, y unas chapas angulares al borde de los costados que sirven tam bien de refuerzo de los dnqulos. Una vez abatida la tapa se muestra el frente interior con original composlclon de ccjonclllos, gavetas y puertecillas, con pequenos tiradores de hierro dorado, entre dorados y policromfas, columnillas de hueso y molduraciones renacentistas mas 0 menos finas. En algu­ nos barquefios est a orncmentcclcn se complica y se acumulan los grutescos y las guirnaldas, los grifos y otros animales monstruosos, tallados 0 policromados sin que falten los sectores dorados. Entroncados con las arcas y aun con los barguefios estdn algunos tipos de armario, como el que resulta de superponer al bcrquefio un tercer cuerpo que se corona por un fronton y ) suele tener dos puertas, de celosias 0 balaustres, de ascendencia rnudejcr. Otros armarios tienen puertas y ccjones decorados con tallas (fig. 353) 0 tienen decorcclon de cuarterones, con bisagras reforzadas por piezas de hierro en escuadra muy decorativas, una cornisa amplia y crqultectcnlcc en la coroncclon y un zocclo apoyado directamente en el suelo 0 sobre garras o bolas a manera de patas. Tampoco faltan en ellos recuerdos goticos 0 mudejcres. Mas sen­ clllos eran los aparadores 0 estanterias, con varlos .elementos horizontales y los verticales que los enlazan. Muy interesante es el armario conservado en el Ayuntamiento de Huesca, que fue 299 labrado en 1592, para conservar la documentaci6n del archivo, por el entallador Juan de Berroeta que estaba entonces trabajando en la sillerfa del cora de la catedral (fig. 354). XVII Aunque las camas no clccnzcrdn verdadera importancia hasta muy avanzado el siglo las hayahora constituidas por una armadura de largueros con cuatro pies en los extremos estrado para el colchon: colchas, brocados y colgaduras recubren que soportan una tarima 0 esta estructura en que destaca ya el cabezal, que presenta una composlclon mas 0 menos ar­ qultectonlcc. Debemos sefialcr tornblen las referencias documentales que tenemos de muebles de plata, camas 0 mesas en particular, que debemos entender como labrados en madera re­ cubierta con mayor 0 menor profusion de aunque tcrnblen chapas argenteas, podrfa ser que algunos elementos fuesen enteramente labrados de este metal. Interesante es, en este sentido, la citada mesita del Rljksmuseum de Amsterdam (fig. 271). Es necesario subrayar, finalmente, el gran lnteres que presenta el grupo de muebles que para EI Escorial fueron dibujados y proyectados por el propio arquitecto Juan de Herrera y realizados en buena parte por el ensamblador italiano Jose Flecha y por Gamboa, Serrano y otros maestros de la ebanisterfa. Aparte la sillerfa del cora y la cajonerfa de la sacristla, sobre­ salen los de la Biblioteca, de Ifneas austeras y bien proporcionadas, que revel an un profundo conocimiento tecnico (fig. 355). Cada una de las estanterfas constituye un bello conjunto que re­ el basamento que fle]o perfectamente las directrices urqultectonlccs del magno monumento en sirve de podium para apoyar y examinar los libros; en sus columnas toscanas y en el cuerpo de coroncclon que lIeva como remate en los ejes de las columnas las tlplccs bolas herrerianas. Su armonfa y belleza se completan con la delicada policromia obtenida al combinar las me­ deras de naranjo, cccnd, caoba, terebinto, cedro, ebcno, bo] y nogal que en su construcci6n se emplearon. SIGLOS XVII Y XVIII. - rigidez ornamental representada por las La reccclon contra la tendencias escurialenses ira creciendo la primera mitad del siglo XVII hasta que en sus nfios en {. centrales pueden seficlarse ya daras manifestaciones del nuevo espfritu barroco que se impon­ drd en todos los terrenos del arte para extenderse con dlversos matices hasta finales del si­ glo principales caracterfsticas de este barroco que ira creciendo en el custero y se­ XVIII. Las vero ambiente espofiol de los Austria permiten establecer un profundo cambio en muchos as­ pectos del mobiliario. Ante todo se advierte una lnterrupclcn de la secular dependencia con sen alar frecuencia; da respecto a la arquitectura que hemos tenido ocasi6n de con tanta se una aversion por la linea recta con preferencia hacia las curvas quebradas, cosa que se extiende y a las superficies, que presentan muchas veces sinuosa conflqurcclon. Las cornposlclones se hacen dlndrnlccs en contraste con la rigidez y el estatismo de los muebles del siglo XVI; se cultivan las asimetrfas, las falsas perspectivas, 10 pintoresco y efectista, con tendencia a una mayor valo­ rcclon de 10 aparente que 10 real. 10 frances, etapa podemos advertir como la influencia italiana En est a va dejnndo paso a definidor de los gustos europeos desde los tiempos de Luis XIV en el terreno de las artes de­ la concretan y corativas. Tnmblen podemos comprobar que, al igual que en arquitectura, se diversifican varios focos regionales con personalidad definida comopueden ser el castellano, el andaluz 0 el levcntlno enque Cctclufic y Baleares alcanzan particular relieve. Esta dlferen­ cicclon estd en parte basada en los diferentes niveles sociales, pues no son iguales los muebles del foco cortesa,no y de la alta riobleza,. inspirados en 10 italiano y frances, que los de la bur- 300 { 353.-MADRID. MUSEO ARQUEOL6GICO NACIONAL: ARMARIO. Fig. 354.-HUESCA. AYUNTAMIENTO: ARMARIO Fig. DEL ARCHIVO (1592). 301 1 Fig. 35S.-MONASTERIO ' DE EL ESCORIAL. BIBLIOTECA: ESTANTERIAS. Fig. 3S6.-SIGOENZA. CATEDRAL: MESA DE LA SACRISTIA. 302 guesia y nobleza provinciana, que siguen tcmblen dlchos modelos pero mantienen mas vivo . . el ccrdcter hlspdnlco, 0 los del nlvel popular que repiten ingenuamente los tipos tradicionales, con variantes que se limitan a las formas ornamentales exteriores, interesantes, muy cornplejos y con una gracia peculiar. Se modifican los programas arquitect6nicos de las vlviendcs nobles 0 de la alta burguesfa y en consecuencia cambia el mobiliario cuyos tipos se amplfan para atender a las nuevas fun­ ciones. Muchos de ellos derivan de los importados de Francia 0 Inglaterra, de Alemania, Ho­ landa 0 Italia, pero no dejan de tener unos rasgos especfficamente espcfioles, Son por 10 general mas toscos, pues de heche no hay entre nosotros ebanistas en el sentido tecnico de los franceses, por ejernplo, sino artesanos mas 0 menos hdblles que, en algunos casos, alcanzan a ser enta­ lIadores de retablos 0 ensambladores, que realizan muebles de manera an6nima por 10 ge­ neral, aunque el nombre de alguno de ellos podamos enlazarlo con una obra determinada. EI ccrdcter de los interiores queda completado con el mobiliario, abundante y superfluo en algunos casos, que incluye multiples mesas y mesitas auxiliares, escritorios, slllcs y slllones, sofas, canapes, espejos, cortlnojes, etc., dispuestos de manera convencional a 10 largo de las paredes de una estancia 0 a los lados de una chimenea, con 10 que resulta un espectacular conjunto de aparente opulencia. Tcmblen se reunen conjuntos importantes en las sacristlas de conventos, monasterios 0 catedrales, algunos bien conservados todavfa, con sus grandes c6modas, ccjonerlcs y consolas sobre las que van abundantes cuadros y cornucopias y amplias y robustas mesas en el centro. En cuanto a los tipos podemos seficlnr que persiste el sil16n frailero (fig. 357), de proporciones mas esbeltas y con evoluci6n continuada hasta el siglo XVIII. Las patas prismdtlcos se sustituyen por elementos torneados y los brazos cambian su rigidez por una suave ondulaci6n terminada en una voluta cada vez mas definida y volurninosc. Los respaldos son mas altos, algo inclinados y rematan en una suave curva en el copete; normalmente estcin constituidos, como el asiento, por cordobanes sujetos con grandes cleves de bronce. Mas adelante las pctcs se resuelven en una doble curva contrapuesta y rematan con garras sobre bolas, y algo semejante ocurre con los brazos, chambranas y dernds elementos en que podemos advertir un fuerte dinamismo y, en pocos casos, acusadas asimetrfas. Como de costumbre puede faltar en ellos refinamiento, no pero surgen tam bien ejernplos de fuerte y expresivo ccrdcter. Como los sillones en general las silla� evolucionan constantemente, se hacen cada vez mas ligerasy muestran las multiples posibilidades que se dan en la combinaci6n de sus escasos ele­ mentos. Su rfgida estructura de madera comblcrd ya a principios del siglo XVIII por obra de los artifices holandeses que procuran dar a sus patas y barrotes una graciosa ondulaci6n que en Inglaterra conduclrd al estilo Chippendale y en Francia al Luis XV. Se dan entre nosotros interpretaciones de estos estilos, pero tardan en desaparecer las chambranas que unen las patas; cuando ello se consigue, ya muy .avanzado el barroco, ganan mucho en ligereza y ele­ 1 gancia. Cada vez se hacen mas c6modos y confortables los sillones al desarrollarse la costumbre de almohadillar los asientos, los respaldos que se curvcn para adaptarse rnejor al cuerpo y los brazos. Tlpos de asientos que en realidad aparecen en est a epocc son los sofas y las banque­ tas (fig. 362). EI sofa deriva del banco y presenta en los ejemplares mas tfpicamente espcfioles ingenuas tallas barrocas doradas y pintadas; la banqueta es bc]c y alargada, con el asiento tapizado y patas ondloqos a las de las slllcs. Entre las soluciones populares destacan las sillns mallorquinas con elementos torneados y alto respaldo vertical con aldabas en escalera remata- 303 do por un elevado copete circular. Son de madera de pino, el asiento de anea y todas van po­ licromadas 01 modo italiano. Cabe destacar asimismo entre el mueble cctcldn de esta epocn varias sillas bcjus, con algunos elementos torneados y con el respaldo y las patas tallados, que fueron lIevadas 01 monasterio bcrcelones de Pedralbes, donde todavfa se conservan, por una abadesa de 10 familia Pinos cuyo blcson aparece en alguna de elias. Como en toda Europa las mesas evclucloncn hacia formas y elementos curves, con 10 tapa redondo ovalada e_n ocasiones 0 con los u dngulos redondeados, pero subsisten las mesas de fiadores (fig. 356) Y las mesas conventuales 0 de refectorio. En cuan-to a las patas las hay en forma de columna sclornonlcc, pero se va ampliando el uso de las que tienen formas curvadas, parecidas a las de las sillas. Una variante de las mesas surgida en el siglo XVIII son las consolas que se arriman a 10 pared, por 10 cual suelen ser estrechas y en elias solo tienen interes tres de sus frentes. Suelen estar prolijamente talladas y doradas, con patas curvadas muy remetidas enforma de rnensulc, y con chambranas muy opulentas, con un breve fnldon recubierto asi­ mismo por una exuberante orncmentocton que, en los finales del barroco, cdoptcrd las asi­ metrfas del rococo. En muchos casos sobre 10 consolo se situa un gran espejo enmarcado con molduras muy movldcs, forrndndose un conjunto que, en no pocos casos, es el centro de 10 com­ posicion de 10 estancia (fig. 361). EI bargueiio evoluciona en el mismo sentido que el mobiliario en general. Ahora se Ilaman papeleras 0 arquimesas y se hacen mas complejas sus coronaciones con galerias y frontones curvos 0 partidos; se incorporan columnas sclomonlccs en su decorccion y se disponen sus dis­ tintos sectores a manera de cuerpos crqultectcnlcos retranqueados y con modulaciones muy quebradas. Los frentes de las cajonerlas son de muchas formas, con los cajones encuadrados por molduras rizadas en torno a fondos de carey 0 de marqueterfa, de cristal pintado 0 de policromfa varia. Suelen ir sobre pies en forma de bolas 0 garras de bronce que a su vez unos apoyan sobre una mesa 0 bufetillo con patas sclornonlccs 0 de lira. Las variaciones en 10 com­ poslclon son muchfsimas y 10 gama de materiales muy ampUa, con inclusion de maderas exo­ ticas en morqueterlcs, concha, marfil, bronce, cueros repujcdos. vidrios y piedras duras (fi­ gura 358). Tornblen los armories subsisten y adoptan variadas soluciones en 10 cornposlclon y en las tecnlccs empleadas. Una variante del armaria son las comodcs, qulzd uno de los muebles mas caracterfsticos del barroco corriente, pues responde a las necesidades de una vida mas abur­ guesada y racional. Esencialmente tiene forma prlsrndtlcc de armaria bc]o, ocupado en su altura por grandes cajones que se desarrollan a todo 10 ancho de su frente, aunque el superior suele estar subdividido. Mas adelante adoptan las caras abombadas, en el frente y los costa­ se dos, coso que se refle]o en 10 tapa y los cnjones, cuya superflcle exterior se recubre con tallas, en marqueterias 0 laeados, con temas que muestran unldcd de cornposlcion en todo el frente de 10 comedo, desde las patas hasta 10 tapa. EI corrjunto se completa con las asas, bocallaves y dl­ versidad de aplicaciones de bronee en dnqulos, chaflanes y patas. Aunque las cornodcs espa­ iiolas no alcanzan 10 riqueza y perfecclon que puede verse en sus similares francesas, consi­ guen ejernplos de particular ccrdcter y unidad (fig. 364). De las comodos derivan otros muebles, como el escritorio 0 canterano, mas alto y con tapa- inclinada abatible, y los tocadores, 0 co. .. modas pequeiias con un espe]o encima muchcs.veces. Los lIamados escaparates son una espe­ cie de armario, con el frente y los costados de crlstc], colocado sobre una mesa. Un cornple­ mento muy frecuente son las cornucopias 0 espejos con marcos de eomplicada tallo, de silueta 304 Y 360.-MADRID. MUSEO. DE· ARTES DECORATIVAS: SILL6N Figs. 357, 359 Y CAMAS DE LOS SIGLOS XVII Y XVIII. Fig. 358.- MADRID. MUSEO ARQUEOL6GICO NACIONAL: BARGUEr\lO. 305 Figs. 361 y 362.�DRID. PALACIO REAL: CON$OLA Y BANQUETAS EN LA SALITA DE GASPARINI; SOFA Y SILLONES EN LA CAMARA DE GASPARINI. 306 curva y de orncmentcclcn muy recargada y diversa en que tienen cabida todos los caprichos . del barroco final. La falta de carcicter que durante tanto tiempo tuvieron las camas, cesa desde fines del si­ glo XVII en que se convierten en un mueble muy importante, con sello muy espcfiol en su linea y en su orncmentcclon. Se disponen con un elevado dosel 0 baldaquino sobre cuatro columnas torneadas 0 sclomonlccs, del cual pend en ricas colgaduras (fig. 359). Las cabeceras se resuel­ yen con arquerfas y frisos b molduras de carcicter urqultectonlco y las maderas mcis emplecdcs fueron el noqcl, la caoba y el palosanto. En el Levante mediterrcineo y particularmente en Ca­ tclufio, se fue concretando un tipo de cama con un ornpllo cabecero macizo, de una silueta curvilfnea muy movida, con tallas y dorados y con un tema religioso pintado en el centro. Las patas son curvadas y las de los pies tienen una prolongcclon vertical que repite la forma de la pata invertida cproxlmcdcmente (fig. 360). Algunas variaciones se dan en las camas de Mallorca, con elementos sclomcnlcos, dosel y colgaduras, y en las de la zona de Olot, de ca­ becero macizo con silueta curva 0 quebrada que en ocasiones es independiente, pues vc col­ gada de la pared, y presenta animada policromfa. En el ultimo cuarto del siglo XVIII se advierten innovaciones en el mobiliario que pronto sufrirci un cambio radical como consecuencia de una reccclon general contra el frenesf alcan­ zado en el rococo con sus dincimicas y opulentas curvas. Sin caer en la rigidez y en la aus­ teridad, las Ifneas se suavizan, adquieren nueva gracia y elegancia y se modifican proporciones al par que surgen nuevos temas ornamentales y nuevos conceptos en su cpllcaclon. En Espana se irci preparando ya el cambio desde mediados del siglo, pero es en el reinado de Carlos IV a partir de 1789, cuando podemos considerar iniciado el Neoclasicismo. Un interesante capitulo es el constituido en esta epocc por las sillas de mano cuya ejecucion correspondlo a maestros especializados en el moblllarlo, como Fernando Rodrfguez en Ma­ drid. Alcanzan elevada cclldcd en la segunda mitad del siglo XVIII por la colcborccton que a su mayor belleza y refinamiento prestaron tallistas, pintores, doradores y tapiceros. Por su . elegante trczc y cuidada ejecuclon pueden ponerse a la altura de los muebles mcis finos de los reinados de Carlos III y Carlos IV. Buena parte de su belleza radica en la decorcclon plctericc que lucen en sus plafones en cuya recllzcclon no desdefinron intervenir grandes maestros de nuestra pintura (fig. 363). NEOCLASICISMO. - EI cansancio determinado por la exuberante orncrnentcclon del ba­ rroco fue una de las causas determinantes de un retorno a las normas del arte cldslco con 10 cual el mueble se orientarci de hacia los esquemas arqultectonlcos que dan cordcter al nuevo estilo Luis XVI en Francia y al de los hermanos Adam en Inglaterra. Varias son como decimos las causas que contribuyen a este retorno, pero las bases de su desarrollo y definitiva implan­ tcclon se hallan en el movimiento cccdemlco que trataba de regularizar la crecclon artlstica, cosa que conslqulo en buena parte. En Espana se puede seguir y comprobar el progresivo auge de las ideas cccdernicos desde la crecclon de la Academia de San Fernando en 1752. Paula­ tinamente esta Academia fue ampliando este campo de ccclon y reforzando su influencia a los mas diversos campos urtlsticos. Un interesante ejemplo de ello en la ebanisterfa 10 tenemos en los proyectos para muebles del gran arquitecto Ventura Rodriguez (1717-1785) en los cuales pasa desde bello y mesurado barroco hasta un academicismo de clara ortentcclon neocld­ un sica. Menudean ya los nombres de ebanistas de est a epoca en la zona rnedlterrdneo, pero 10 307 verdaderamente interesante son las realizaciones de los talleres reales (figs. 365 y 366) durante el reinado de Carlos IV (1789-1808). En ellos de gran belleza y cierta producen conjuntos se originalidad destinados a las nuevas construcciones reales como el palacio de Madrid y en particular los deliciosos conjuntos de la Casa del Labrador, en Aranjuez, y la Casita del Prin­ cipe, en EI Pardo. En los focos pertferlcos, como Cotolufic, el barroco se va abandonando mas lentamente, aunque al final se impone 10 neocldsico que da tam bien la pauta para la decora­ cion de interiores. Laconflqurcclon neocldslcc del mueble es distinta, mas esbelta, columnas con sus 0 pilares, las molduras, frisos y frontones reciben el pllntos y capiteles, y complemento decorativo repre­ sentado por los temas con flguras que se inspiran en el retorno a la Naturaleza propugnado por los filosofos y los enclclopedlstcs. La orncrnentccton es absolutamente simetrlco y todos los elementos grecorromanos que se utilizan, como estrfas, grecas 0 guirnaldas, son flnos, derive­ dos de los motivos griegos y del Proximo Oriente, asf de las decoraciones como plctorlccs des­ cubiertas pocos cfios antes Pompeya en y Herculano. Abundan los temas geometricos, con aversion por la curve, son frecuentes los temas de rombos y se produce amplia utillzoclon de bronces, de marqueterlas y de- elementos de tapicerfa que siguen las Ifneas del mueble cuyo aspecto general es fino y ligero. Las patas, tanto en sillas como en consolas, comodns 0 camas, empiezan por ser de curvas muy suaves y acaban por ser rectas y con una leve silueta de es­ tfpite, con flnos perfiles y secciones; se pierden las chambranas de refuerzo entre las patas, 10 cual aumenta la senscclon de fragilidad y sencillez. En est as fechas la caoba es lc principal de las maderas en la ebanisterfa, pero se amplfa el gusto por los muebles pintados en colores muy suaves y decorados con baquetones y estrfas dorados, por 10 cue] pueden hacerse tam bien de maderas mas senclllns, como el pino, el haya 0 el percl. ESTILO IMPERIO. - La durnclon del estilo neocldsico fue breve, pues yo en los ultlmos cfios del reinado de Carlos IV se advierte un retroceso ante las novedades el representadas -p�r Hamado estilo Imperio, surgido a impulsos de Napoleon que reqnlo muchos muebles de ese . estilo, enriquecidos con magnlficas aplicaciones de bronce cincelado, obra de los mejores artistas franceses, pues muchos fueron proyectados por el pintor J. L. David y por los arqui­ tectos Ch. Percier y P. F. Fontaine, de los cuales no debemos olvidar se conserva en Espana una obra importante e fntegra, el lIamado Gabinete de Platino en la Casita del Labrador, de Aranjuez, que, como seficlc Chueca, puede contarse entre las mejores y mas acabadas que real izaron. Sin embargo, esta moda fue transform ada y adaptada a su propia nueva personalidad por los ebanistas de los talleres reales que proporcionan muebles los para palacios de Madrid, EI Escorial, La Granja 0 Aranjuez (fig. 367), Y por otros cctlvos en Madrid y en otros sectores, particularmente Cotolufic, en las Baleares, Levante y puertos de Andalucla como el foco ga­ ditano en particular, en los cuales se satisfacen las necesidades suntuarias de la naciente bur­ guesia especialmente. Aparte los artifices cctlvos en la Corte, de los mejores lnterpretes uno de este estilo Ccitaluiia y Mallorca fue el escultor Adrian Ferran Valles (1774-1842), activo en en Barcelona entre 1796 y 1808, fecha en que por la invasion francesa paso a Mallorca donde conslqulo un gran prestigio por sus muebles realizados con exquisita y personal expreslon. Reqreso a Barcelona hacia 1827 y hasta 1842 continuo aquf su actividad, destacable particular­ mente por algunos camas y cunas excepcionales, como las conservadas en la casa Morell de 308 F-Ig. 363.-MADRID. MUS EO ARQUEOL6GICO NACIONAL: SILLA DE MANO. Fig. 364.-OLOT. CASA TRINCHERfA: C6MO. DA. Figs. 365 y 366.-MADRID. PALACIO REAL: MESITA Y C6MODA NEOCLAsICAS. 309 Fig. 367.-MADRID. PALACIO R.EAL: MESA. Fig. 368.-MADRID: MUSEO ROMANTICO: SAlITA ISA8ElINA. 310 Palma de Mallorca, y por algunos tocadores rematados por grandes espejos que se sustentan con elementos tall ados y general mente dorados. En este estilo resultan muebles algo pesados y macizos en que es cornun el empleo de la caoba, chapeada ocasiones, en y en que las belllslmos aplicaciones de bronce dorado y cince­ lado de 10 frances son sustituidas por chapas troqueladas de metal dorado y sobre todo por tallas superpuestcs de madera dorada. AI final del estilo la linea se hace mas simple y las tallas doradas sonsustituidas por unos dlbujos taraceados con filetes rnetdllcos. Son peculiares los opulentos cabeceros de cama, las formas de gondola y la interpretacion de los temas con cisnes y aguilas. En el estilo Imperio las mesas suelen ser circulares y con pie central, y las camas, por la acentuada .hortzcntclldcd de los muebles de esta ortentcclon, dejnn en desuso los altos pi­ lares y las cabeceras, antes exentas y con acusado desarrollo, forman un solo cuerpo con los pies mediante elaboradas bancadas de union. Esta cabecera toma con frecuencia la configu­ rnclon de una urna con una al�gorfa en medio, y en los pies domina la inflexion de la linea hacia afuera, ya sea contorneando sus montantes, ya sea dando ondulaciones de gondola a todo 10 ancho de la superficie. Soluciones muy elesantes y bien dispuestas se dan tam bien en sofas y en divanes. ROMANTICISMO. - Tras la muerte de Fernando VII en 1833 se suceden los diez cfios de la regencia de Marfa Cristina que el mueble de estilo Imperio, mas modesto y aburguesado, en marca ya el -cdvenlmlento de 10 que Ilamamos Isabelino por la reina Isabel II que relno entre 1843 y 1868. En este perfodo central del siglo XIX los muebles espcfioles equivalen al difuso eclecticismo de formulas barrocas y clasicistas que es propio de la etapa Luis Felipe en Francia, yestan realizados en talleres que todavfa domina el concepto de 10 artesano. En una primera en fase se adoptan las caracterfsticas goticas del Romanticismo con sus columnas de secclon poll­ lobulada y sus arquerfas ojivales en galerfa siguiendo las ideas de Viollet-Ie-Duc, de 10 cual son ejemplo los muebles blancos y dorados de la saleta de ingreso a las habitaciones de ma­ deras finas del palacio de EI Escorial, obra probable de Angel Maeso, y los que se integran en el conjunto de la biblioteca del palacio del Senado, con una bella composlclon de las llbre­ rlos, que es obra realizada ya a fines del siglo. La segunda fase del Isabelino coincide con el Segundo Imperio frances, con sus ambientes de gran riqueza aparente y un lu]o ostentoso, en el cual no hay reparo en copter los muebles Luis XV y Luis XVI. Muebles de diversos estilos invaden los salones, procurdndose particular­ mente que sean confortables; mesas de todas closes y formas cubiertas de marqueterfa y bronces: canapes plazas con los asientos contrapuestos; sillones con los brazos bajos y retrasados; de dos comodcs panzudas, sillas que adoptan la forma oval en los respaldos, consoles con soportes sinuosos en figura de cartelas, etc., muebles con tendencia utllltcrtccunque el estilo y la linea fuesen menos cuidados, 'que revelan el fuerte influjo de la burguesfa frente a los impulsos crls­ tocrdtlcos del estllo Imperio (fig. 368). Complemento del diverso mobiliario eran los grandes cortinajes de ampulosos pliegues, con galones, f1ecos, lazos y borlas. Es dlflcil seficlcr los ebanistas mas destacados de la primera mitad del siglo XIX y cun mas el estudiar las obras que se les pueden atribuir. En Barcelona cabrfa dtar a Celedonio Espinal, a Pedro e Isidro Segur y algunos mas que todavfa estcin integrados en el Gremio de Carpinteros. Hacla 1840 aparecen ya diferenciados los carpinteros y los ebanistas, actlvldad que pronto clccnzcrd gran desarrollo, .de 10 cual Son muestra el heche de que en 1850 Jose Valmanya 311 tenia en Madrid un estcbleclmlento donde vendfa los muebles de chicaranda que realizaba en sus talleres de Barcelona, y del gran impulso que Francisco Arnoros dio a sus manufacturas en que utilizaba numerosas maderas exottccs. En Madrid cita Cavesfany entre los mas desta­ cados ebanistas de este siglo XIX a Cristobal Martfn, Pedro Peironceli, Manuel Lopez, Antonio Carvajal y algunos mas. t ( Sin una orlentaclon definida se suceden en los drnbitos espcfioles los cfios del ultimo tercio de este siglo XIX que en Europa son interesantes por el desarrollo del movimiento "Arts and Crafts" originado en Inglaterra gracias a los esfuerzos de William Morris particularmente, que habfa de provocar un renacimiento general de las Artes Decorativas. Sus ecos habfan de lIegar tam bien a Espana donde alcanzaron completo desarrollo con el lIamado "Modernismo ", ya en el siglo XX, con el que constantemente debemos cerrar los distintos capftulos de este volumen. TECHUMBRES Y ARTESONADOS Justamente se lamentaba Torres Bclbds de la falta de uncorpus que estudiase la gran rl­ queza de techumbres de madera que todavfa estd dispersa por las distintas regiones espofiolcs. Falta un estudio de conjunto, pues la meritoria obra de J. F. Rdfols no alcanza a serlo, y la su­ cesiva perdldo de ejernplcres importantes obliga a plantearse, cada vez con mayor urgencia, esta necesidad. No escasean las referencias literarias acerca de la utlllzcclcn de cubiertas de madera en edlflclos religiosos prerrorndnlcos que no hacen mas que confirmar 10 que exige la loglca de sus estructuras crqultectonlccs en que las soluciones abovedadas no fueron exclusivas ni mucho menos. Sirvan como ejemplo las citas de San Isidoro en sus "Etimologfas" y las descripciones que Prudenclo (s. IV) nos hace de los techos de madera dorada que cubrfcn la basflica de Santa Eulalia, en Merida, y la levantada en Tarragona sobre el sepulcro de San Fruefuoso y sus dld­ conos Augurio y Eulogio. Se usaron, pues, cubiertas de madera, pero no conocemos en detalle como eran ni mucho menos en que consistfa la decorcclon que logicamente debfa enriquecer­ las. AI transcurrir de los siglos sus elementos fueron renovados 0 sustituidos por otros y perdldos, en definitiva, de manera que nada subsiste de ellos. Sin embargo, parece claro que hubo una trcdlclon hlspdnlcc en la utlllzcclon de techumbres de madera que luego, en los siguientes si­ glos medievales, habfa de tener abundante descendencia en sus dos ramas principales: la que se desarrollo en los territorios que pasaron a ser musulmanes desde principios del siglo VIII, con sus tan fecundas y persistentes derivaciones mudejcres, y la que fue creclendo con ccrccte­ res propios en las zonas septentrionales donde se desarrollan las etapas asturiana, mozdrcbe y especial mente rorndnlcc para extenderse con el gotico a mas amplios territorios en fecunda coexistencia con 10 rnudejcr. ! En la etapa asturiana hubo indudables soluciones a base de armaduras de madera en San­ tullano y en otras iglesias, como las de Tunon 0 Priesca, y algo semejante ocurre con las iglesias rnozdrcbes de San Miguel de Escalada y San Cebrldn de Mazote. Las techumbres de la mezquita cordobesa ya en el siglo VIII eran planas, de madera, con 312 vigas y anchas tablas que se apoyan en elias,que se recubrfan con en estructura muy simple, temas ornamentales de cordcter vegetal 0 geometrico, y asf siguieron slendolo en las amplia­ ciones del siglo X. Este material tam bien abundaba en las cubiertas de Medina Azzahra que podrlon demostrarnos asimismo la finura de los trabajos hispanomusulmanes de madera en aquella epocc. Esta elevada calidad continua en las techumbres nczcrles, estudiadas ya sufi­ cientemente en el vol. IV de ARS HISPANIAE (pags. 186 a 188) donde tam bien se incluye 10 esencial de la riqufsima serie de alfarjes y techumbres mudejcres (pags. 351 a 358). Debemos insistir ahora las que se desarrollaron en la Espana cristiana en las etapas rorndnlcc y gotica en hasta concluir con las construidas en los siglos XVI Y XVII en las cuales podremos advertir nuevas aportaciones que revitalizan las soluciones trcdlcloncles. TECHUMBRES CRISTIANAS MEDIEVALES' Mientras en la Espana lograban magnlficas y variadas interpretaciones en musulmana se cuanto hcce referencia a las techurnbres, particularmente en la etapa nozcrl, en los sectores septentrionales de la Peninsula donde durante los siglos XI Y XII se descrrollcrlcn las distintas fases del estilo rorndnlco, es escaso 10 que se hace en este sentido, pero con plena independen­ cia de las interpretadones hlspcnodrcbes. EI rorndnlco mostr6 clara preferencia por las solu­ ciones abovedadas, de manera que s610 cabe holler techumbres de madera en edlflclos de importancia secundaria, como pueden ser iglesias pirenaicas de los valles de Andorra y Bohl, de Zamora 0 de Galicia, 0 bien en sectores accesorios de conjuntos eclesldsticos, como en la cubierta de varios claustros catalanes (Rlpoll, Seo de Urgel, Estany) aragoneses (San Pedro 0 el Viejo en Huesca). En deflnltivn, parece que, aunque no desconocidos, fueron poco usados y a nivel de extrema simplicidad. Hay que esperar la brillante etapa g'6tica para apreciar una acusada renovaci6n, no en a cuanto a calidades tecnicas 0 refinamientos constructivos, pero sl en 10 que hace referencia a las grandes posibilidades decorativas que ofrece el contraste entre la rica policromfa de una y la sobria superficie de petreo cuidadosamente labrado. Esta renovaci6n techumbre un muro podremos cpreclcrlc de un modo particular en las regiones medlterrdnecs, Cctclufic, Valencia, Mallorca, en las que el mudejnr no tlene el predominio que en este sector puede seficlcrse en otras zonas peninsulares, e incluso en Aragon donde tanto abunda 10 mudejcr. Los techos de madera habituales en el gotico rnedlterrdneo solo incidentalmente y en as­ pectos muy secundarios pueden rnudejcr. considerarse en relcclon pianos con 10 Son y estcin constituidos por unas solldcs vigas en que apoyan otras vigas menores 0 largueros, fransver­ sales, con 10 cual resultan unos espacios rectangulares 0 cuadrados que se cierran con tablas y en ocasiones piezas cerdmlcos, de forma adecuada. Esta estructura puede ser horlzontcl, con con 10 cucl puede establecerse un piso encima, tanto si es un edlflclo civil como si es el coro de una por ejernplo, pero tam bien puede ser de secclon angular y convertirse iglesia en el apoyo inmediato de una cubierta de tejos, normalmente ados aguas, dispuesta sobre arcos trans­ versales, y apreciaremos que su empleo es mas frecuente en 10 religioso. Tanto sl es entonces horizontal comoangular, su aspecto queda extraordinariamente enriquecido con una si es variada decorcclon pictorlcc que las recubre. La frcqmentcclon del espacio no permite que en elias se desarrollen cornplejcs composiciones y casi es consecuencia logica de esta circuns- 313 tancia la florida gama de temas ornamentales, eplqrdflcos, vegetales, geometricos 0 herdldlcos, combinados con una amplia diversidad de temas incluyen algunos de tema figurados en que se religioso pero particularmente otros festivos, caballerescos, populares, fantcisticos 0 mitol6gicos. Carece esta decoraci6n de los selectos niveles esteticos que pueden apreciarse en tantos ejem­ plos de nuestra pintura g6tica, pero hay en ella una vivacidad, una alegrfa y espontaneidad que aumentan sobremanera su bellezc. La gama cromdtlcc habitualmente usada gira en torno a colores Vivos, enteros, como el rojo, azul, verde, blanco 0 negro, con toques de dorado en ocasiones, justificada esta gama por ser pinturas que deblcn ser vistas a regular distancia y con escasa luz habitual mente. CATALUf'lA. - g6ticas de los siglos XIV Y XV todcvlc conservadas La serie de techumbres en Cctclufic dentro es numerosa y, de las Iimitaciones derivadas de su sencilla estructura, pre­ senta variedad de soluciones tanto si son planas como si son de secci6n angular. En ambos tipos los problemas a resolver son esencialmente los mismos, por 10 cual creemos que no es preciso establecer una diVisi6n fundamental entre los dos. A falta de datos documentales es diflcll precisar la fecha de muchos de los techos conservados, pues en su tecnica de carpinteria presentan escasas variaciones _y un detenido nndllsls de su decoraci6n que no es pict6rica, cosa poslble hacer aqui, nos confirmaria la impresi6n de que los sucesivos cam bios estilfsticos en la t pintura g6tica no tienen un correspondiente refle]o en esta modalidad. Adernds creemos que, debido a las particulares necesidades de visualidad que -presentcn y a los temas habitual­ mente empleados, la rnejor forma de expresi6n la hallaron dentro de los cauces del -g6tico lineal. Segun Rdfols un techo fechado en 1365, procedente de Santa Coloma de Queral-t.(Torragona) y decorado unlccmente con los escudos de la familia de los Queralt, seria el mas antiguo de los catalanes conocidos e iniciador de una serie en que se integran otros, como el del castillo de Peratallada (Gerona), de reducido temario; el bien conservado de una dependencia de la sacristfa de la catedral de Tarragona que en sus vigas y largueros y en lastables-que cierran los espacios cuadrados que determinan, hay una complejo variedad de temas geometricos, de flora ornamental, de fauna realista 0 fantcistica, que parece extraida de un c6dice miniado, y de figuras humanas (fig. 369). No menos rico era el del coro de la iglesia de la Sangre, en Alcover (Tarragona), mientras que el de galerra del palacio de Jaime II en Santas Creus una se limita al tema herdldico, con los escudos de Arag6n y Sicilia. Interesante es el grupo de Bar­ celona a pesar de la perdldn de muchos ejernplos, entre ellos el techo del gran sal6n del Tinell en el Palacio real mayor, de cuya suntuosidad hay suficientes referencias, 0 el del c1austro del antiguo convento de Montesi6n derribado en 1833. Otros, como el de la Lon]a estcin exce­ sivamente alterados en 10 pict6rico a consecuencia de su restauraci6n en el siglo XVIII, 0 com­ pletamente rehechos como el que cubre el Sal6n de Ciento en el Ayuntamiento, que habra sldo pintado en 1372 por Jaime Canalias, Berenguer L1eopart y Francisco Jordl. Mejor suerte han tenido otros dos techos, tcmblen en el Ayuntamiento; son el de la Escrlbonlc, excelente, pintado por Pedro Arcayna en 1401 con follcjes, escudos de la ciudad, figuras dlverscs y la jaculatoria SALVA NOS XPE SALVATOR (fig. 370), Y el de la sala de Elecciones pintado en igual fecha por Jaime Cabrera. Mas secundarios son los que se conservan en la antigua casa del marques de L1i6, en la calle de Montcada; en la lIamada Casa "dels Canonges" 0 en una casa de la calle L1a.d6, aparte los restos hallados en el antiguo palacio Berenguer de Aguilar 314 Fig. 369.-TARRAGONA. CATEDRAl: TECHUMBRE EN UNA DEPENDENCIA DE LA SACRISTIA. Fig. 370.-BARCEl�NA. AYUNTAMIENTO: TECHO DE LA ESCRIBANIA. 315 I Fig. 371.-VALENCIA. LONJA: TECHO DEL CONSULADO. Fig. 372.-MONASTERIO DE SILOS. CLAUSTRO: TECHUMBRE. , I Fig. 373.-ZA'RAGOZ� REAL MAESTRANZA: TECHO DE LA ESCALERA. - Fig. 374.-VALENCIA. DIPUTACI6N: TE- I, CHO DE LA SALA DORADA. 316 al proceder a su cdcptcclon para Museo Picasso. Todos los citados son techos pianos y ados vertientes es el de la capilla de Santa Agueda, objeto de una fuerte restauraci6n en el siglo XIX. De este tipo angular son tam bien las techumbres de la capilla del castillo de los Rocabertf y del convento del Carmen en Peralada (Gerona); de la iglesia de San Miguel, en Montblanch, con los acostumbrados temas geometricos, herdldlcos, fauna fantcistica, flora y mitologfas, que tam bien emplean variedad el santuario de Paret se aunque con men or en Delgada (Tarragona). Otras soluciones aparecen en tierras gerundenses en sendos techos del castillo de Peratallada, con escudos de los Crullles, y del Ayuntamiento de Pulqcerdd que, aparte su decorcclon pic­ torlcc, se enriquece con abundantes tallas. VALENCIA, MALLORCA Y ARAG6N. - En lcreqlon valenciana son numerosos tcmbien, e importantes, los techos pianos de est a epoco. EI mas antiguo duda, el de la iglesia de es, sin la'Sangre, en Liria, ados vertientes sobre arcos apuntados muy abiertos; seguramente es del siglo XIV aunque la iglesia estaba ya en usc a fines del XIII. Sus encasamientos se decoran con escenas caballerescas y de caza, figuras de reyes y reinas, temas florales y puramente decorativos entre arquerfas, que se han oscurecido mucho y no son fdciles de apreciar. De dlsposiclon horizontal son algunos otros, en Sagunto como el de la del Salvador y el iglesia del pclcclo del obispo, 0 en la misma Valencia, como el de la cofradfa de San Jaime y el que qulzd sea el mas rico de los conservados de este tipo, el que se cccbo en 1426 para la "Sole Daurada" de la Casa Municipal y hoy antigua la sala superior del Consulado se conserva en anejo a la Lonja de la ciudad (fig. 371). La traza general se atribuye a Juan del Pozo quien conto con abundante colcborcclon de tallistas (B. Santalfnea, J. Sancho) y pintores dirigidos por Antonio Guerau, necesarios para la amplia labor escultortcc que incluye a profetas, gue­ rreros, nlfios y variadas figuras de animales 0 temas florales, etc., y para la riqufsima policro­ mfa en carmln, verde oscuro, negro en los contornos, azul intenso en los fondos, mas zonas plateadas y doradas, con la que se enriquecen los temas habituales. Los techos de la isla de Mallorca fueron estudiados por B. Ferra, quien menciona varios en la ciudad de Palma que no superan un discreto nivel artesano, y en Aragon los hay de in­ teres mucho mayor. Algunos como el de la Parroquieta, en la Seo de Zaragoza 0 los perdidos de Sigena, son total mente mudejcres; tan importantes como los de Teruel y Maluenda, 0rros estcin fuertemente influidos por 10 mudejor en su estructura (V. ARS HISPANIAE, vol. IV, figu­ ras 401 y 403) aunque en la temdtlco ornamental que los hace tan interesantes, en cuanto a particular el de la catedral turolense, estdn plenamente situados dentro del goticismo cristiano. Mas senclllos y de ccrdcter mas gotico son otros como el de la sala del castillo de Alccfiiz (Te­ ruel), tan conocida por sus pinturas murales complementarias de los ingenuos temas del techo, l y el de la ermita de la rica en pinturas murales, Virgen con de Cabanas una en la Almunia de Dona Godina gotica policromada sobre arcos diagonales. De cubierta (Zaragoza), tcrnblen seccion angular es la de la iglesia de San Miguel, en Barluenga (Huesca), con grecas, ajedrezados y otros temas geometricos. OTRAS REGIONES PENINSULARES. -Aunque indudablemente menos numerosos, por ser mas abundantes las soludones mudejcres, han sido tam bien menos estudiados los techos goticos de Castilla y regiones adyacentes donde destaca en este sentido el que cubre las galerfas del gran claustro rorndnlco del monasterio burqnles de Santo Domingo de Silos, por el animado 317 conjunto pict6rico enriquece sus elementos (fig. 372). Estci constituido por escenas blbllccs que junto a dtverslones populares 0 temas de la vida civil entre ornamentaci6n geometrica, todo con vivos colores rojo, amarillo, verde, azul, blanco y negro. En Andaluda, aparte la 16gica abundancia de techumbres rnudejcres,debemos seiialar entre los que ahora nos ocupan sendos ejemplares,sencillos y con decorucion geometrica 0 de temas herdldlcos en las sevillanas casas de las Duenas y de Pilatos. ARTESONADOS RENACENTISTAS Y BARROCOS La penetrcclon del complejo mundo de ideas, de formas y de estructuras que corresponde a la denornlnuclon general de Renacimiento se manifiesta tcrnblen en este sector del arte his­ peinico. En un principio se limita al cambio de temas ornamentales, cual ocurre en los techos de la Aljaferia de que, ademeis de su entronque con 10 rnudejcr y 10 Zaragoza (s. XV·XVI) gotico, incorporan elementos en la ordencclon y el molduraje que pronto serein caracterfsticos de los artesonados renacentistas. Entre ellos sobresale el del lIamado Salon del Trono que pre­ senta en la base del techo una airosa galerfa con arcos conopiales y antepechos calados con 10 cornposlclon que seguida con variantes en otras techumbres des­ que se concreta una veremos tacadas del siglo XVI en los territorios de la antigua Corona de Aragon. Tcrnblen es de careicter transitivo el pequefio techo de la casa rectoral de La Floresta (Lertdc), de estructura gotica decorada con grutescos renacentistas. Se abre asf paso a paso una nueva modalidad en la recllzcclon de techos. La estructura de los maderos sustentantes aparece menos visible, se cruzan las vigas en eingulo recto y el efecto decorativo se obtiene mediante una serie de artesones 0 cavidades invertidas, de los que penden florones, plfios u otros elementos entre prolijas molduraciones en que los nuevos repertorios de rafz cldslcc tienen extensa cpllccclon. Desaparece preicticamente la figura humana en la decorcclon, salvo en algunos frisos en el arranque de los techos y bustos en medallones. La policromfa se hace cada vez menos frecuente y salvo algunos detalles dorados la madera suele quedar en su color natural que hoy vemos generalmente oscurecido por el tiempo. Los esque­ mas compositivos son muy simples y se obtienen por la comblnccion de cuadrados, trieingulos, octoqonos u otros poligonos, con una geometrfa clara en la que descansa de modo exclusive el efecto ornamental, para la cual podrfan presentarse no pocos antecedentes crqultectonlcos, en la Italia del siglo XV y en 10 espofiol del XVI. CORONA DE ARAG6N. - Curiosamente es en los territorios de la antigua Corona de Aragon donde cabe situar el grupo de techos de mayor lnteres y con unos caracteres de rno­ numentalidad que no aparecen en otras regiones peninsulares que, en cambio, presentan un desarrollo rnuchfsimo rnds rico de la arquitectura de este siglo XVI. En Zaragoza sobresalen los de la Real Maestranza, con un artesonado en un salon y otro mucho meis complejo en la cubierta de la escalera; de base cuadrada que pasa a octogonal por trompas de eingulo es y en el sobre un ancho friso se alza una galerfa con antepecho y arquillos de medio punto que soportan el techo en octoqonos, medallones con bustos y estrellas de cuatro el cual, rombos, puntas constituyen la geometrica cornposlclon en torno a un gran floron central (fig. 373). Otro artesonado interesante se helle en el palacio del conde de Guara en que el esquema estd cons- 318 Fig. 37S.-VALENCIA. DIPUTACI6N: TECHO Y GALERIA DEL SAL6N DE CORTES. Fig. 376.-SEGORBE. AYUNTAMI�NTO: TECHO. Fig. 377.-BARCELONA. ARCHIVO DE LA CORONA DE ARAG6N: TECf"lO DE LA ESCALERA. 319 Fig. 378.-BARCELONA. DIPUTACI6N: DETALLE DEL TECHO DEL CONSISTORIO. Fig. 379.-TOLEDO. CATEDRAL: TECHO DE LA SALA CAPITULAR. Fig. 380.-CUENCA. CATEDRAL: TECHO DE LA CAPILLA HONDA. 320 I Fig. 381.-lE6N. SAN MARCOS: TECHUMBRE. Fig. 382.-GRANADA. LA ALHAMBRA: TECHO EN LOS APOSENTOS DE . CARLOS V. Fig. J83.-UC.L�S. MONASTERIO: TECHO DE LA SALA CAPITULAR. 321 - r _ I Fig. 384.-BARCELONA. DIPUTACI6N: TECHO DEL CONSISTORIO NUEVO. Fig. 38S.-ZARAGOZA. PALACIO DE ARGI- LLO: ALERO. 322 tituido por octogonos inscritos en un cuadrado que alternan con otros inscritos en un rectdnqulo, Algunos mas pueden seiialarse en la provincia, como el de la casa de los Luna, en Daroca, 0 el del palacio del conde de Argillo en Illueca. En Valencia sobresalen los del palacio de la Generalidad, como el de la sala Dorada, enri­ quecldo con detalles dorados y discreta pollcromlc, que es obra de' Gines Llinares en 1535 (fig. 374); el de otra estancia proxima, empezado por el mismo Llinares en 1535 y concluido por su hijo Pedro en 1580, y finalmente el grandioso del Salon de Cortes (fig. 375) en que se utiliza tcrnblen la galerfa de arcos de medio punto, volada sobre rnensulos, con antepecho y columnas abalaustradas de prolija decorcclon: cierra el conjunto el gran artesonado de 10- scnjes equlldteros de rnucho relieve, pero sin figuras y todo con la madera en su color natu­ ral, pues es muy suficiente para darle belleza la excelencia de la labor en que intervinieron los carpinteros Gaspar Gregori (1536-1566) en la galerfa y el citado Gines Llinares (1540) en el crtesoncdo, Otro mas sencillo estd en la planta bc]c del Consulado. En la regi6n valen­ ciana cabe seiialar el del gran salon del castillo de Alacuas, de casetones exagonales, y los del Ayuntamiento de Segorbe (CasteI16n), uno de ellos con sencillos casetones cuadrados y otro que los tiene octogonales entre labores que recuerdan la taracea (fig. 376). Barcelona puede presentar todavfa un rico conjunto de techumbres entre las cuales destaca por la complejidad de su estructura la que cierra la escalera del actual edificio del Archlvo de la Corona de Arag6n. De planta rectangular -pasa a ser octogonal alargada por el recorte de los dnqulos de una volada cornisa que soporta una airosa galerfa con antepecho; encima de ella otra saliente cornisa es la base de la gran artesa de la cubierta dividida en casetones, todo perfectamente dispuesto pard hacer visible la belleza del conjunto desde el habitual nlvel de contemplaci6n, abajo (fig. 377). buen exponente del arte y de la habilidad de Antonio Es un Carbonell hacia 1555, artifice que muy probablemente sea el mismo que en 1541 figura entre los maestros lIamados por el cardenal Tavera para que inspeccionaran la obra de clrnentcclon del Hospital de Afuera en Toledo, 10 cual nos darfa una muestra de la notoriedad de que go­ zaba, fundamentada en esta obra y, sin duda, en otras que desconocemos. En el palacio de 10 Generalidad, actual Diputaci6n, hay que citar el del portico de Poniente en el patio de los Naranjos, que se pint6 en 1541, y el del Consistorio mayor, pintado y dorado en 1578-1579 que estd dividido en sectores rectangulares que contienen oct6gonos (fig. 378), Y en la Casa de la Ciudad, el de la l.on]c del Trent�nario que combine oct6gonos y cuadrados. En Palma de Mallorca sobresalen el de la casa Vilallonga, de artesonescuadrados, yelde la galerfa del plso noble del Consulado de Mar, tcrnblen de artesones cuadrados que encierran decoraci6n de esquema octogonal. Alguno, como el de la iglesia de Santa Margarita con su combinaci6n de casetones octogonales, exagonales y cruciformes, es interesante ejernplo del influjo de Se­ bastian Serlio que en su "Llbro Cuarto" propuso un esquema semejante. CASTILLA Y REGIONES ADYACENTES. - En esta amplia zona debemos subrayar el in­ teres del gran conjunto de artesonados que hasta fechas recientes se conserv6 en el antiguo palacio de los arzobispos de Toledo en Alcala de Henares, entre los cuales sobresalfan el constituido por oct6gonos que dejan entre sf estrellas de cuatro puntas; otro con artesones cuadrados con un flor6n en el centro y un tercero que combina artesones cuadrados con otros exagonales alargados, segun esquema derivado de Serlio que tam bien aparece en otro techo mas tardio del convento de Carmelitas en la misma ciudad. En Toledo debemos seiialar el de 323 la sala capitular de la catedral como ejemplo de mezcla de la trcdlclon rnudejur en la estruc­ tura con las novedades renacentistas en la decoration (fig. 379). Fue construido en 1511 por Francisco Lara y Diego Lopez, que tam bien realizaron el de la antesala con caracteri_sticas semejantes. Mas elementos renacentistas se advierten en los del plso bc]o, escalera y patio del Hospital de la Santa Cruz, y algunos cabe seiialar en varios techos de Ocaiia (Toledo). En Segovia hay alguno muy sencillo en el monasterio del Parral, el de la sala capitular de la ca­ tedral, de cornposlclcn bastante complejo, y el de la casa Nonide con un original esquema de trldnqulos equlldteros, Salamanca, aparte riqufsimos techos en que 10rnudejcr prevalece, los tiene tam bien renacentistas como el de artesones cuadrados y exagonales en el patio de la Casa de las Conchas; el del corredor que precede a la Librerfn hacia el patio en la Universidad, labrado en 1531-1535 por Roman Jeronimo, con artesones ochavados, y el de la casa de Fonseca que los tiene cuadrados. Leon conserva todavfa algun ejernplo en San Marcos (fig. 381) Y en tierras burgalesas sobresalen los maltrechos del palacio de Peiiaranda de Duero. La catedral de Cuenca conserva un interesante artesonado en su sala capitular, blanqueado, con -10 que haperdido no poco de sus bellezas; su esquema cornposltivo sobre un friso clasicista es todavla mudejnr aunque en sus elementos es plenamente superior el de la Ilamada renacentista, pero es Capilla Honda con su volada corn lsn, con sus casetones romboidales, exagonales 0 triangu­ lares, totalmente recubiertos de temas renacentistas, y su animado juego de volumenes entran­ tes 0 salientes con colgantes piramidales estrellados (fig. 380). En el monasterio de Ucles sus sobresale el del refectorio 0 sala capitular que presenta un friso de tallas cleqorlcos con inscrip­ cion latina que precisa la fecha (1548), unci linea exterior de casetones octogonales que se de­ coran con los bustos de Carlos V y de los maestres de la orden de Santiago, y el resto de la superficie con casetones tam bien octogonales que IIevan una roseta en el centro (fig. 383). En Andaluda parecen ser los renacentistas mas antiguos los que se hallan en los aposentos construidos para Carlos V en la Alhambra (fig. 382). En ellos se advierte un claro proposlto de apartarse de los musulmanes, tan cercanos, para subrayar el entronque con 10 europeo. Uno de ellos tiene artesones cuadrados entre los que se repite ellema del «Plus Oultre"; octogonales los tiene la IIamada sala de las Frutas y un tercero, mas rico, todavla, en otra sala. Se ha su­ gerido la posibilidad de que el tracista de los mismos fuese Pedro Machuca y el ejecutor Juan de Plasencia que en 1522 era maestro mayor de carpinteria de las obras del Hospital Real, don de tam bien se Ie atribuyen las magnlficas techumbres en el conservadas. Entre elias sobre­ sale la del crucero del piso alto, de hacia 1535, en forma de cupula semlesferlcc, con artesones octogonales y un gran floron en el centro, que arranca de pechinas a modo de veneras y de una cornisa con adornos platerescos. Curioso soluciones aunque en sus me­ en su calidad sea diocre es el techo del salon de la Casa de los Tiros, construido hacia 1530; est a constituido por una serie de compartimientos rectangulares de escasa profundidad, alternativamente ocupados por toscos bustos en relieve que pretenden ser retratos de dlversos personnjes, entre ellos los de Carlos V y la emperatriz Isabel. Sevilla, tan rica en armaduras rnudejcres, puede presentar tam bien algunos techos renacentistas entre los que cabe seiialar el de la sala capitular alta de la Casa Consistorial, rlqufslrno, de la epoca de Felipe II, con artesones octogonales que estdn dorados y estofados. Unas muestras, estes que citamos y otras que podrfan aiiadirse, que acre­ ditanuna faceta mas en el riqufsimo panorama del Renacimiento en tierras andaluzas. La decoration de techos sufrlo grandes cambios desde principios del siglo XVII. Se hicieron todavla algunos· de madera, como el que fue construido en 1631 por el carpintero de Sarce- 324 Lam. V.-MADRID. MUSEO ARQUEOL6GICO NACIONAL: ARTESONADO PROCEDENTE DE ALMENDRALEJO. lona Sebastian Claret para la sala de Poniente en el nuevo sector del palacio de la Generalidad (fig. 384) 0 el que procedente de Almendralejo (Badajoz), se conserva en el Museo Arqueolo­ gico Nacional, de Madrid (lam. V), y debia subsistir el gusto de labrarlos segun las orientacio­ nes rnudejcres cuando se penso en la utilidad de conservar los preceptos y formulas de este arte tan tradicional, recopilados por Diego Lopez de Arenas en su tan celebrado libro sobre la "Carpinteria de 10 blanco" publicado en Sevilla en 1633. Nuestra arquitectura cambia de gustos entonces y la progresiva cortedad de recursos impone tcmbien sus realidades, de manera que los castizos techos de madera fueron cayendo en desuso ante el empleo de las soluciones abovedadas en que el ladrillo y el yeso IIevaron la mejor parte. ALEROS. - La talla de la madera tuvo otros muchos aspectos que qulzd no siempre alcan­ cen nivelesrtisti cos, pero por 10 menos justifican una a menclcn. Puertas, cancelas, tribunas, celosias, fueron campo proplclo para que nuestros carpinteros y tallistas desarrollasen una increible variedad de soluciones, particularmente en los nfios en que la libertad expresiva y formal que llevo consigo el barroco les dio amplio cauce. No podemos ocuparnos ahora de estosaspectos y unlccrnente por su estrecha relcclon con los techos nos es posible hacer una breve referencia a los cleros, que debemos considerar como una proyecclon exterior de los mismos. La protecclon del muro mediante el saliente del tejado que constituye el alero, con toda la variedad de soludones en cuanto a sussoportes y dernds que podrian seficlcrse desde el prerrorndnlco, tuvo en los cfios del siglo XVI marcados por 10 renacentista, y particularmente en los siguientes del barroco el momento mas brillante. A 10 largo de estos siglos pod dan se­ ficlcrse multiples ejemplos, pero nos limitaremos a mencionar algunos de los mas caracteris­ ticos de las epocos renacentista y barroca como pueden serlo el alero de la casa de la Maes­ tranza, en Zaragoza, obra del carpintero Juan Fanegas; ya del siglo XVII y de acusado barro­ quismo en sus tallas son el volado alero del palaciO zaragozano del conde de Argillo (fig. 385) Y el del palacio de los marqueses de Vallesantoro, en SangUesa (Navarra) con rnovldcs figuras de animales en sus labrados canecillos. De distinta estructura y superior en la calidad de sus prolijas tallas y molduras es el gran alero del Ayuntamiento de Palma de Mallorca, labrado por Gabriel Torres en 1680, con curiosa cdcptcclon de temas manieristas por un espiritu barroco; once figuras masculinas y femeninas, que corresponden a las vigas de sosten de dicho alero, emergen de hermosos follcjes y entre elias se disponen plafones rectangulares con flo­ res estilizadas y otras colgantes. 326 Fig. 386 ...,..BURGOS. LAS HUElGAS: ESTUCHE DE CUERO. • Fig. 387.-TAPA DE ESTUCHE DE CUERO PROCEDENTE DE AZAGRA. Fig. 388.-VAllADOLID. MUS EO ARQUEOl6GICO: ARQUETA DE CUERO. j 327 Figs. 389 Y 391.-MADRID. MUSEOARQUEOL6GICO NACIONAL: SILL6N DOE TIJERA CON ASIENTO DE CUERO Y BANCO CON 'ASIENTO Y RESPALDO DE CUERO. Fig. 390.-SEVILLA: GUADAMECI DE LA VIRGEN DE LA ANTIGUA. 328 / Fig. 392.-RETABLO DE GUADAMECI PROCEDENTE DE SANTA CLARA. EN AVILA. 329 ,I Fig. 393.-MADRID. MUSEO DE ARTES DECORATIVAS: GUADAMECI. Fig. 394.-VALENCIA. CATEDRAL: RETRATO SOBRE GUADAMECI. Fig. 39S.-VICH. MUSEO EPISCOPAL: FRONTAL DE GUADAMECf. 330 CORDOBANES Y GUADAMECiES Tcmblen debemos iniciar este capitulo relativo a los cueros artisticos en Espana con una referencia a los aspectos estudiados ya en vohirnenes precedentes de ARS HISPANIAE. En el IV quedaron tratados los cueros de la etapa almohade (pdqs, 61-62), de los nazaries (pagi­ nas 207-210) y de las variadas realizaciones mudejnres (pags. 389-392), en particular de las encuadernaciones, que fueron mas ampliamente estudiadas el capitulo correspondiente en del volumen XVIII (pags. 323-344). Por ello ccd debemos centrar nuestra ctenclon preferente hacia otras facetas de esta actividad, concretamente hacia los cordobanes y guadamedes y completar 10 que se dijo en los lugares seficlodos, insistiendo en todo 10 relativo a los guada­ medes por su mayor ccrdcter artistico. Los cordobanes eran los cueros de cabra de macho cabrio que se curtian, con fama es­ 0 pecial de fortaleza y elasticidad, en Cordoba desde la epoca musulmana. Por su gran calidad se exportaron ampliamente en la Europa medieval y se usaban para hacer zapatos, aplica­ clones de mobiliario en areas, altares portdtlles, etc., y de heche bancos, sillones, su fabrica­ cion, con pocas alteraciones, no ha lIegado hasta nuestros dias. Los guadamedes pieles eran de carnero, curtidas y luego labradas diversamente, doradas y policromadas, que se empleaban en la decorcclon con especial cpllcaclon al recubrimiento de muros, a cortinas, tapetes de mesa, revestimiento de cama y de altar, retablos, doseles, frontales sillones, cobertores de de altar, almohadas para sentarse los estrcdos, cojines para arrodillarse en las iglesias, 0 en j, I simplemente guadamecies puestos en el suelo en verano a modo de alfombras. Cordobdn y guadamecf son terminos perfectamente 'dtferenclcdos, pero no es raro que aparezcan confun­ didos en muchos documentos de la Edad Media- y del Renacimiento, en particular en los in­ ventarios extranjeros que prefieren usar la palabra cordobdn, Las citas literarias en documentos o inventarios son muy abundantes, 10 cual es muestra eVidente de 10 extendido y frecuente que deblo ser su uso. No pocas veces fueron considerados como un articulo de lu]o aunque para su elcborcclon no materias de alto valor y el tuvieron se requerfan primeras aprecio en que se fue constante. TECNICAS. - Una vez curtidas las pleles son varias las tecnlcos empleadas para su deco­ rcclon teniendo en cuenta la extraordinaria vcrledcd de objetos los que pueden aplicarse. a EI "tcllcdo ", que se emplea poco, consiste en dejnr brillante la superficie de la piel y raspar la superficie de 10 que debe ser el fondo, que asf queda mate. Con el "grabado" se dibujan los motivos decorativos con un punzon haciendo que la incision sea mas 0 menos profunda, sequn el efecto que se busque; en ocasiones se realiza un perfilado que ccennic y perfecciona 331 I el relieve. EI "repujcdo " se verifica golpeando 0 presionando con mas 0 menos fuerza, por el del hasta el relieve apetecido gracias a su elasticidad. La tecnica reverse cuero conseguir inversa del repujado es el "rebcjcdo ", que consiste en presionar por la cara de la piel para " EI "estampcdo no es mas que la in­ conseguir una superficie dispuesta para la decoraci6n. dustrializaci6n del repujado y se consigue presionando sobre el cuero con una plancha de madera que lIeva la decoraci6n grabada en hueco. Fue un sistema muy empleado desde el el tema a la manera de los siglo XVI para resolver una cmpllo prcducclon, y suele repetirse combinando varios punzones 0 tejldos, EI "ferretecdo" se emplea mucho en la encuadernaci6n hlerros con aplicaciones de dorado; en los guadamedes anteriores a la segunda mitad del mismo hierro, 0 dos 0 tres, para variar la tonalidad siglo XVII muy frecuente combinar un era de los fondos y hacer ostensible el dlbu]o, Unida al ferreteado aparece la tecnica del dorado " Otra tecnica es el "recortcdo 0 superpo­ y pintado, muy frecuente y de elevada perfecci6n. slcion de pedazos de cuero, figurados y calados, sobre otro liso de color diferente, que sirve de fondo. Es poco frecuente, pero subsiste hasta el siglo XIX. Por ultimo el "bordcdo ", con " sedas 0 lanas de colores, fue usado siempre aunque sin demasiada fortuna, y el "pespuntecdo o decornclon con Ifneas curves 0 rectas formadas por puntos, que matizan el color del cuero, se emplea mucho en la decorad6n de bancos y sillones. Un gran nurnero de ciudades espaiiolas contaron con su correspondiente grupo de guada­ mecileros en cctlvldcd y probablemente sedan moriscos rnuchos de sus operarios mas antiguos. En todas estas ciudades se trabajaba con una tecnica semejante, regularizada con todo de­ talle por las ordenanzas de respectlvos gremios, y se desarrollaban temas y soludones de­ sus corativas escasamente diferenciadas, por 10 cual es muy dlffcll precisar con exactitud la pro­ cedencia de los guadamedes conservados. Cordoba fue el centro capital de esta industria artlstica durante varias centurias, aunqye su organizaci6n gremial no se estableci6 hasta 1528, y sus ordenanzas son sumamente minu­ ciosas. Hay noticia de su actividad hasta bien avanzado el siglo XVII en que fue desaparecien­ do esta manufactura. EI apogeo de Granada en este aspecto corresponde al siglo XVI; en To­ ledo esta industria tuvo escaso arraigo aunque sus ordenanzas fueron sequldos por los crtl­ fices de otras ciudades, como Sevilla, donde fueron muy abundantes los guadamedleros en el XV y en el siglo XVI, con una amplia exportcclon siglo impidi6 la hacia las Indias que no decadencia iniciada en la primera mitad del siglo xvn. Las noticias sobre esta cctlvldcd en Valladolid parecen ser muy antiguas, pero no hay seguridades de que se organizase el gremio, y en Madrid no se inicia la fcbrlccclon hasta fines del siglo XVI; se dictan sus ordenanzas en 1587 y constituye el gremio aunque nunca fue una industria potente. Su actividad continuo se en el siglo XVII para decaer luego paulatinamente. En Valencia esta industria tuvo, como en otras partes, origen musulmdn y se desenvolvlo ampliamente en el siglo XV; las ordenanzas son de 1513 y su gran momento puede situarse a fines de este siglo, pero al mediar el siglo XVII el oflclo habra desaparecido y en 10 sucesivo las noticias son muy escasas. Finalmente en Barcelona habra ya guadamecileros en el siglo XIV; el apogeo estd tcrnblen en el siglo XVI, con ordenanzas de 1539, reformadas posteriores (1581, 1614, 1649 Y 1768). en varias ocasiones Continua la actividad en el siglo XVII y la decadencia fue cqul mas lenta de manera que per­ dur6 en Barcelona esta industria del cuero nrffstlco mas que en ninguna parte, pues, aunque estaba en plena decadencia, el gremio se mcntenfc organizado a fines del siglo XVIII. En este foco bcrcelones y en no pocas ocasiones, se atiende mas a la cantidad en la producclon que a 332 la cclldcd y excelencia del trabajo; es poco frecuente el repujado del cuero, de manera que, en lugar de hacer un relieve real se prefiere delinear y perfilar con elpincel y el color al 61eo el claroscuro de las obras, y tam bien es mucho mas corriente el plateado que el dorado. APLICACIONES. - EI guadamed sustituy6 con exito los paramentos textiles por su ma­ a yor resistencia a la humedad y por su baratura en relcclon con los damascos y brocados; su efecto decorativo era grande por la brillantez de los plateados 0 dorados y por su esplendldo policromfa, con 10 que los salones aparentaban una gran riqueza con escaso costo. Como es logico habra que unir cuidadosamente las distintas pieles entre sf para lIenar las amplias super­ ficies, y los temas que se utilizaban eran empleados en los tejidos. En muy semejantes a los algunos casos eran temas de lccerlc, de acuerdo con el gusto rnudejor, como ocurre con el frontal de altar del Museo Diocesano de Gerona, procedente de Adri. Durante todo el siglo XVI se utilizaron los tipos de brocados 0 alcachofas, derivados de 10 textil, y con idea seguramente de sustituir a los tejidos por la mayor durcclon y economfa del guadamed. Este estilo decora­ tlvo lIego a adquirir personalidad propia y a servir de base para otras artes decorativas, es­ pecialmente para las alfombras fabricadas en los talleres de Alcaraz por ejernplo. En el siglo XVII cambian las modas y a partir de estas fechas hay progresiva tendencia a trazar los moldes de los guadamedes con las mismas directrices terndtlccs que las que imperan en la decorcclon francesa de los siglos XVII Y XVIII. Los cordobanes tuvieron amplio usc por su npllccclon a objetos que debicn resistir un pro­ long ado empleo, en particular muebles y arcas 0 arcones. Entre los muebles debemos seficlnr los sillones y los bancos, como los sillones de tijera, ya del siglo XVI (fig. 389), cuyo crmczon de madera, con frecuencia decorado con taraceas, se completa en el asiento y el respaldo con solldos piezas de cordobdn oscuro 0 negro decoradas con pequefios hierros circulares, en flores de lis 0 en otros temas distribuidos diversamente. Como ejernplo podemos citar el que se con­ serva en el Museo Arqueoloqlco Nacional. Tcrnblen los sillones fraileros presentan un esquema semejante para el uso del cuero, como se advierte en sendos ejemplos del Museo Arqueoloqlco de Valladolid (siglo XVI) y del Museo Nacional de Artes Decorativas (siglo XVII). Algunos bancos tienen el asiento y respaldo de cuero almohadillado con decoraciones vegetales pes­ punteadas, como el del siglo XVII en el Museo Arqueoloqlco Nacional (fig. 391). Una serle de piezas menores se resuelven con estJ material, como las tapas de un estuche de cruz del monasterio de las de Burgos (fig. 386), obra del siglo XIII labrada con seguridad y Huelgas dlbu]o de los medallones con temas animales de trcdlclon rorndnlcc el entre otros gusto en vegetales 0 geometricos y alguna figura humana, todo ello estilizado. Hay estuches (fig. 387), cofres, arcas 0 arquetas (fig. 388) de los siglos XIV a XVIII, forradas de cordobdn oscuro, con labores repujadas 0 grabadas ocompcficdos de clovczon dorada con dibujos geometricos 0 florales y excelentes herrcjes en no pocos casos. De ello tenemos ejernplos en el Museo Nacional de Artes Decorativas, en el Arqueoloqlco de Valladolid y en diversns colecciones como las de t , Siravegne, Lopez Doriqo 0 la cordobesa del marques de Viana. Tcrnbien hay algunos bar­ decorado quefios que lIevan la ccjonerlc 0 el interior de la tapa forrados de cuero con hierros dorados formando recuadros con f1orones y rosetas. Algo distinto aplicaciones en concretas es el panorama que presentan los guadamecfes de los cuales abundantes ejernplos en el Museo Nacional de Artes Decorativas (fig. 393), hay en el Museo de Vich 0 en las colecciones del marques de Viana y de Bloscc Riera por citar 333 algunas. Entre tantas y tantas piezas de guadamed debemos destacar los numerosos cuadros pintados sobre este material, de ccrdcter religioso bdslccrnente como el de la Virgen de la Antigua con Santo Domingo y San Francisco, orantes, en la colecci6n sevillana Torres de San­ chezdalp (fig. 390), 0 los numerosos del Museo de Vlch con las figuras de San Miguel, San Bar­ tolome, San Jacinto, San Juan Bautista, el Calvario, etc., de los siglos XVI y XVII. Tcmblen se pintaron retratos al 61eo sobre guadamed, como los de varios arzobispos de la sede valen­ ciana, Rodrigo Borgia, Andres de Albalat 0 Vidal de Blanes, del taller de Juan de Juanes (fl­ gura 394), en la catedral de Valencia, y se realizaron muchos frontales e incluso retablos, a partir del siglo XVI. Quizd correspond a a este sector la actividad de algunos destacados pin­ tores barceloneses del siglo XVI que aparecen citados como guadamecileros, en especial Ni­ colau de Credensa, pintor de retablos y de vldrleros, que se cita con aquella actividad entre 1527 y 1550, Y Pedro Pablo de Montalbergo. Entre los retablos debemos destacar el constituido por multiples piezas, del siglo XVI, que procede del convento de Santa Clara, en AVila, y presenta disposici6n arquitect6nica (fig. 392). En el sernlclrculo superior lIeva la lucha de los angeles, querubines en la arquivolta y las fi­ guras de San Andres y Santiago en las albanegas; en la amplia predela se slnicn las figuras de los crcdnqeles Rafael, Miguel y Gabriel y en las cenefas que rodean el conjunto se repite un mismo dlbu]o renacentista con jarr6n central entre medias figuras terminadas en macollas. , Otro retablo de la colecci6n Morales Acevedo, tiene la distribuci6n corriente con cuatro co­ lumnas doradas que dividen la superflcle y encierran una serie de recuadros con escenas de la vida de la Virgen. Mas incompleto estd un retablo del Museo Nacional de Artes Decorativas en el que estaba figurado el Calvario, que se ccornpcfio con un fondo que recuerda el dlbu]o de un brocado de cardinas. Mas abundantes eran los frontales de altar siglos XVI, XVII Y XVIII con una distrlbu­ en los ci6n de sus elementos que acostumbra seguir el esquema de disponer en el centro una escena de ccrdcter religioso y en los costados temas ornamentales con grandes jarrones, flores y fo­ llcjes muy elegantemente dibujados. Los hay en el Museo de Artes Decorativas de Madrid (figura 396) y tcrnblen en el Museo de Vlch, en dlverso estado de conservaci6n, presididos por las figuras de San Martin, San ISidro, San Felix (fig. 395), la Virgen del Rosario, la Virgen con el Nino, la Trinidad 0 Cristo en la cruz, entre otros; en el Museo Nacional de Artes Decora­ tivas los hay centrados por la figura de San Miguel 0 con el Cordero mfstico y un querubfn debajo. Interesantes son los de avanzado barroquismo que se hallan en los altares de San Roque y de San Miguel en la catedral de Palencia (fig. 397), Y de estilo rococ6 es el de la parroquia de la Concepci6n y Santa Eulalia, de Palma de Mallorca, con medall6n central ) de la Crucifixi6n y temas decorativos en el resto (fig. 398). Son prdcticamente manifestaciones finales de un arte en desaparici6n, superado en el siqlo XVIII por otras soluciones en la de­ coraci6n de los interiores, como puede serlo la del, papel pintado. En el siglo XIX son en realidad piezas menores las que caracterizan la uctividcd de los artifices que siguen considerando el cuero como materia artfstica. Estuches de vario tipo, sillas de montar, bolsas y escarcelas abundan entre 10 que conservamos de esta centuria, en la que podemos seficlcr algunos intentos de renovar esta manufactura en Catnlufin por parte de algunos artifices como Miguel Fargas Vilaseca 0 Jose Dalmau, que expusieron obras suy�s en la Exposici6n Universal de Barcelona del ofio 1888. 334 Fig. 396.-MADRID. MUSEO DE ARTES DECORATIVAS: FRONTAL DE GUADAMECI. Fig. 397.-PALENCIA. CATEDRAL: FRON· EULALIA: FRONTAL DE GUADAMECI. . DE SANTA TAL DE GUADAMECI. Fig. 398.-PALMA DE MALLORCA. IGLESIA 335 Fig. 399.-w.DRID INSTITUTO VALENCIA DE DON JUAN: VIRGEN CON EL NII'IO. DE G. NOI'IEZ - .. Fig. 400.-CRUCIFIJO. DELGADO. 401 y 402.-MADRID. MUSEO Figs. ARQUEOL6GICO NACIONAL: VIRGEN CON EL NINO Y CAIDA DE LOS ANGELES REBELDES. 336 II I I. I MARFILES Y AZABACHES MARFILES En anteriores vohirnenes de ARS HISPANIAE se estudiaron ya los mas destacados momentos de nuestra eboraria medieval. En el III (pags. 297-310) quedo desarrollado todo cuanto hace referenda la etapa califal cordobesa, con sus inmediatas consecuencias en el taller de Cuen­ a ca hasta mediados del siglo XI, y a 10 mozdrabe. Se recogieron en el IV los muy atenuados destellos de aquel esplendor con los almohades (pag. 64) y con los nazarfes (pags. 221-224), y en el VI se expuso un completo estudio de la diversa gama de los marfiles rorndnlcos (pd­ ginas 281-293) entre los que se conservan ejemplares de tan extraordinario nlvel como los de San Millan de la Cogolla y San Isidoro de Leon. Tras estos capftulos poco cabe seficlcr en los siglos posteriores que pueda ponerse a su altura. Pero, a pesar de ello, debemos plantear en las Ifneas que siguen un esquema que trate de poner al dfa 10 que sobre estos temas se es­ criblo, hace ya algunos cfios, por J. Ferrandis. EPOCA GOTICA. En los siglos XIII, XIV y XV la eboraria desciende de nivel y se limita - a reflejnr la escultura monumental y la miniatura, aunque ello se realice con mucha habilidad y bellezn en no pocos casos Es Francia la que marca la pauta en estas fechas y particularmente .. los talleres de Parfs, desde donde se hada amplia exportoclon, aunque hubo tcrnblen talleres es­ pecializados en Inglaterra y Alemania. En Espana habrfa tcrnblen algunos pequefios talleres en que 10 frances serfa conocido y seguido de cerca en una serie de objetos, bien de ccrdcter religioso como imdqenes de pequefio torncfio, diptlcos 0 trfpticos fdclles de trasladar guarda­ dos en estuches, bien de ccrdcter profano como podrfan serlo las arquetas y cajas de espejos e incluso los bdculos, Son posiblemente obra espanola una plaquita con lasfiguras de San Antonio y la Virgen bc]o arcos conopiales (Museo de Berlin), una Crucifixion y una Virgen con el Nino, del siglo XIII (Ml,Iseo Lazaro Galdiano, Madrid) y una Virgen con el Nino del Instituto Va­ lencia de Don Juan, en Madrid (fig. 399). SIGLO XVI. - En la etapa renacentista no tiene la eboraria espanola mayor importancia, de modo que 10 conocido carece de valor propio y estci realizado en marfil como podlc estar tallado en rndrrnol, en piedra madera. La mayor parte son esculturas exentas y particu­ 0 en larmente irndqenes de Cristo que siguen de cerca los tipos creados en la gran escultura, mo­ dificando su galbo en ocasiones con una ligera curvatura para acomodarse rnejor a la forma 337 22 del colmillo. Conservamos cun cruclfljos importados de Flandes y particularmente no pocos de Italia, pero se conocen algunos realizados en Espana por artistas italianos, como el na­ politano Pedro del Prado que, en 1535, esculpi6 en Espana un crucifl]o de marfil, 0 por artistas espaiioles como el mallorquln Blanquer Horns al que se atribuye un cruclfl]o de los dornlnlcos de Palma de Mallorca fechado en 1577, y muy especialmente el sevillano Gaspar Nunez Del­ gado que tuvo una especial vocaei6n y habilidad en este aspecto. Su nombre va unido a distin­ tos ejemplos firmados cuyas fechas oscilan entre 1585 y 1599, Y algunos contratos que nos per­ miten advertir el gran aprecio en que se tenia su obra, pues en 1589, por ejemplo, eontrat6 un cruclfljo para el prior del monasterio de Santo Domingo, en Seville, por el precio de 250 dueados que era el de un buen retablo de la epoca. Firmados y fechados estdn sendos crucifljos de la colecci6n Bello, de Puebla (Mejico), de 1585; del Patrimonio Nacional (1589); de la colecci6n Sotomayor de Herruzo (1590) en C6r­ doba, y de la antigua colecci6n Rodriguez Bauza, de Madrid (1599), que nos muestran la evo­ luci6n estilfstica experimentada por Nunez Delgado desde el manierismo hasta el realismo (flgura 400). Debemos seficlnr tam bien que por estas fechas, en 1590, el joven Juan Martfnez Montanes contrat6 la realizaci6n de otro Cristo marfil para Nicolas Monardes, por en un precio bastante inferior a los de Nunez Delgado que es sefialcdo como modelo. Posiblemente son obras espcfiolcs de esta centuria una plaquita con la piedad de Cristo en el Museo de Berlfn, una Virgen con el Nino en el Museo Arqueol6gico Nacional, de Madrid (figura 401); una Virgen sedente con el Nino, del Museo del Louvre, procedente de la colec­ ci6n Davillier y adquirida en Valencia; otra Virgen sedente con el Nino, del British Museum en Londres: una cabeza de Miguel, clasificada como obra espanola renacentista en el un San Museo de Bellas Artes de Budapest; una placa de marfil con la Epifanla, obra de la primera mitad del siglo XVI, en el mcdrllefio Museo Lazaro Galdiano, y algunas pocas mas. SIGLQ XVII. - Algunos escultores debieron continuar esta tradici6n del trabajo en marfil, incesante aunque debll. Se han sefinlcdo varios Cristos en la catedral de Cuenca y en la de Tarragona, por ejernplo, que fueron realizados en un desconocido taller espofiol del primer tercio de esta centuria, que no pertenece a las escuelas castellana 0 andaluza, y que siguen las I pautas de la gran escultura en madera y los tipos creados por los mas destacados escultores de la epocc, Segun Cedn, Felipe III nombr6 como su escultor de historia en marfll, en 1615, a I Francisco Spano, hi]o de un escultor napolitano lIamado Antonio que en esa fecha muri6 en Madrid. Hay noticias de un Juan Bautista del Castillo, probable disdpulo de Montcfies, que en 1644 firmaba Antequera un cruclfl]o de marfil, y de Alonso Cano es otro crucifijo realizado en en epocc granadina, hacia 1655, que se cita en una colecci6n particular de Antequera; es tan primoroso como otras esculturas suyas de est a epoco y todavla continua la tradici6n sevillana de Nunez Delgado. Se Ie ctrlbuyen' algunos otros crucifljos, como el de la catedral de C6rdoba, y tcrnblen a Pedro de Mena, y de Pedro Roldan se considera un interesante crucifl]o, realista e idealizado a un tiempo, de San Isidoro del Campo, en Santiponce (Seville). Muy a fines del siglo y penetrando en la siguiente centuria, trabajaron Francisco y Raimundo Capuz, hljos de Julio Capuz, escultor genoves establecido en Onteniente (Valencia). Francisco (1665-1727) adquiri6 gran fama por sus pequefios esculturas de marfil entre las que M. A. de Orellana menciona un San Antonio de Padua de pequefio tcrnofio: varlns irndqenes de santos perfecta- 338 mente ejecutadas, que se apHcaban al adorno de placa de marfil, de tamafio sortijas; una como la palma de la mano, con varios drculos los que se representaban los distintos mis­ en terios del Rosario en torno a un medcllon central en el que apareda la Virgen con el Nino entregando el rosario a varios santos dominicos. Se Ie atribuye un pequefio trfptico del Vic­ toria and Albert Museum de Londres. Su hermano Raimundo (1665-1743) clccnzo general una serie de la cabeza de marfil y con los vestidos apredo por pequefics figuras con y manos de madera de varios colores en que represento a tipos populares mcdrllefios. Seqtin M. A. de Orellana se conservaban algunas de estas figuras en la Biblioteca de EI Escorial y otras en po­ der de varios particulares de Valencia. En general podemos advertir que el nivel de las obras en marfil es claramente inferior al de la escultura policromada de est a centuria, pero su lnteres secundario aumenta cuando se destinan a resolver problemas puramente ornamentales. Con este destino se labraron muchas placas grabadas con temas de cccerlc, rnltoloqlcos, cleqorlcos, religiosos 0 simplemente de­ corativos que se ven en las tapas 0 frentes de no pocos bcrquefios de la epocc, 0 las de vario tema aplicadas a las armas, en particular a las ernpuficdurcs de espadas, 0 utensilios de caza en esta epocc. SIGLOS XVIII Y XIX. - Continua la vida ldnquldc de la escultura en marfil hasta la epoca de Carlos III (1759-1789) en la cual se orqcnlzo, junto a otras manufacturas artlsticas en el Retiro mcdrllefio, un taller en que se trabajaba el marfil casi con el exclusivo proposlto de atender a las necesidades de la "Corte y de los Sltlos Reales. Los artistas gran parte ita­ eran en llcnos, como Andrea Pozzi y Gian Antonio Giorgetti en 1764, aunque tcrnblen los habra espa­ fioles y entre ellos debemos destacar a Celedonio N. de Arce y Cacho (1713-1795), escultor de edmore en 1n8, del que hay referencias documentales de obras en marfil para el ejecutadas rey y de las que nada se conserva, como un drbol genealogico con dleclocho retratos de la familia real, una nleqorlo de la Fortuna, un retrato ecuestre del futuro Carlos IV que luego fue interpretado en un grabado por J. A. Salvador Carmona, un Cristo atado a la columna, un cruclfl]o con alegorfas y algunas otras. Hay que mencionar asimismo al escultor valendano Antonio Salvador (1685-1766) que residi6 bastantes cfios en Roma y se distinguio por los cru­ clfljcs que hizo en dlverscs materias, de madera y marfil particularmente. Muestras de la cctlvldcd de este taller real, algunas firmadas por A. Pozzi, las hay en el Museo Arqueoloqtco Nacional, como los calados grupos con la ccldc de los angeles rebeldes (figura 402); en el Museo del Prado, como los bajorrelieves con la Flagelacion y la Coroncclon de espinas (fig. 403); en el Palacio Real de Madrid; un pajarillo muerto de admirable realismo en la Casita del Labrador, de Aranjuez, y particularmente en la Casita del Prfnclpe de EI Es­ corial, donde en una salita se reiinen diversos relieves de marfil de asuntos mltoloqlcos 0 bl­ bllcos, aparte otros de cnrdcter hlstorlco, como el de la Adorcclon de los Pastores, el Julclo de Salomon 0 el Rapto de las Sabinas. Cuatro de ellos de tcmcfio also mayor y representan son a la hija Moises de las aguas, la casta Susana, el Sacrificio de Abraham y del Ferdon sacando a los suefios del Fcrcon. Particular lnteres tienen un par de esculturas, tornblen en esta Casita del Principe, aunque se limiten a reproducir en escala reducida otras tantas de arte italiano que fueron labradas entre 1749 y 1766 para la capilla de San Severo en Napoles; una es la alegorla del Enqofio, de Francesco Queirolo (fig. 405), Y otra alusiva al Puder, de Antonio Corradini (fig. 404), interpretadas en marfil sin perdido de los sutiles urtlficlos tecnicos, tlplcos 339 del barroco final, que lucen los originales. Aparte est a actividad del foco cortesano unlcc­ mente debemos sefinlnr el cruclfl]o de marfil atribuido a Luis Salvador Carmona en la cate­ d ral de Badajoz. La Guerra de la Independencia fatal acontecimiento para estos talleres. Como ocurrlo fue un con los de otras industrias artisticas el de marfil no pudo reanudar sus actividades al terminar aquellos cfios penosos, pues las circunstancias hablan cambiado radicalmente. Pocas son las noti­ cics que tenemos acerca de trabajos de marfll real mente arHsticos a 10 largo de nuestro siglo XIX, tan poco estudiado en tanHsimos aspectos, y solamente cabe citar referencias sueltas como la de que en la Exposiclon de Industrias del Real Conservatorio de Artes, celebrada en Madrid el cfio 1827, Mariano Querol expuso algunos trabajos en marfil. Seguramente no serlc dificil cficdlr otras noticias de este tipo, pero 10 verdaderamente interesante serio el poder establecer las orientaciones fundamentales que en la centuria siguieron las realizaciones de este arte, cosa que por el momento no nos es posible. AZABACHES Curioso capitulo de las artes decorativas el que est a represen­ en las tierras htspdnlccs es tado por la utllizccion del azabache como materia prima. Esta substancia fosll, variedad del lignito, que se presenta en masas negras, compactas, brillantes y de fractura concoidea, es de gran fragilidad por 10 cual su talla es muy dlflcll, impone formas pesadas, de escasa finura en el detalle, y permite una escasa libertad de expreslon. La elcborcclon del azabache Espa­ en na, procedente de Asturias casi exclusivamente, quedo de hecho localizada en Santiago de Compostela y en estrecha reluclon con las peregrinaciones, y su estudio, solldcmente estable­ cido por los trabajos de A. Lopez Ferreiro, de J. Villaamil y Castro y de G. de Osma, quedo completado por J. Ferrandis. Los ejemplares conocidos se reparten en numerosos museos europeos 0 de America, pero en- museos y colecciones espcfiolcs subsiste la mayor y mejor parte y entre ellos son f-undamentales por la vella y variedad de sus series el Instituto Valencia " de Don Juan, Madrid, y el Museo de Pontevedra. en Buena parte del aprecio en que se tuvo al azabache radicaba en las fantcisticas propiedades que se Ie atribulan para evltcr el mal de o]o, el aojamiento, de creencia tan difundida en aque- 1I0s siglos, los medievales y los siguientes hasta el XIX. Por ello las piezas de azabache y en ,. particular la mano, en actitud de seficlcr 0 en la forma disimulada de la que presenta "higa la mane cerrada con el pulgar asomando entre el indice y el rnedlo, fueron tan corrientes. No es raro que en retratos de nlfios de los siglos XVI Y XVII aparezcan los azabaches colgados del cuello 0 de la cintura y montados en platapara formar verdaderas joyas. Sirvan de ejern­ plo los retratos de' Ana de Austria nina, de 1602, de las Descalzas Reales de Madrid, y el de su hermana la infanta Marfa, en el Museo de Viena, pintados los dos por Juan Pantoja de la Cruz, o el retrato del infante Felipe Prospero, hijo de Felipe IV, que pinto Diego Velazquez en 1659 y se halla tam bien en el Museo de Viena. Loqlccrnente hemos de pensar que, si est a prdctlco supersticiosa tenia solido arraigo en los niveles superiores de la sodedad espanola de aquellas 340 Fig. 403.-MADRID. MUSEO DEL PRADO: CORONACI6N DE ESPINAS. Figs. 404 y 40S.-EL ESCORIAL. CASITA DEL PRIN- CIPE: ALEGORIAS DEL PUDOR Y DEL ENGAF:lO. EN MARFIL. 341 r Fig. 406.-AvILA. CATEDRAL: SANTIAGO PEREGRINO. - Figs. 407 y 409.-MADRID. INSTITUTO VALENCIA DE DON JUAN: SANTIAGO ECUESTRE; SAN SEBASTIAN. Fig 408.-MADRID. MUSEO ARQUEOL6GICO NACIONAL: PlEDAD. 342 r Fig. 410.-SANTIAGO DE COMPOSTELA. CATEDRAL: PORTAPAZ. Fig. 411.-SAN ANTONIO DE PADUA (ANTES COL. RO DRIGUEZ BAUZA). Figs. 412 y 413.-MADRID. INSTITUTO VALENCIA DE DON JUAN: MEDALLONES DE AZA- BACHE. 343 rigs. 414, 415 Y 416.-MADRID. IN�TITUTO VALENCIA DE DON JUAN: HIGAS Y ARQUETA, DE AZA8ACHE. 344 epocos, habra de ester, por 10 menos, igualmente difundida entre el resto de la poblaci6n. Ello explica la abundancia con que se conservan todavia piezas de este genero. Los mas antiguos .azabaches espnfioles conocidos son del siglo XIII, epoca en que estarfa ya organizada la industria compostelana que tom6 rdpldo incremento por el deseo de los pe­ regrinos de lIevar consigo algun recuerdo de su vlc]e, de manera que en el siglo XV el gremio tenia una admirable organizaci6n reflejada en las ordenanzas de 1443. La decadencia se inl­ ci6 a fines del siglo XVI y se increment6 a principios del XVII por el fuerte descenso en el numero de los peregrinos, a causa de la dlvlslcn religiosa de Europa, con la consiguiente disminuci6n en las ventas a pesar de que los azabacheros se dispersaron por otras ciudades, por ferias y ro­ rnerics, y ampliaron su repertorio de objetos, pues, aparte las figuras de Santiago, los crucifijos y los rosarios habituales, se orienta la producclon hacia los aderezos de aldeana, las sobre­ tocas, gargantillas y abalorios, sortijas y conchas y con los innumerables amuletos en forma de "higa" se acerca a la superstici6n popular. Podernos considerar, pues, que en la realizaci6n de azabaches cabe seficlcr tres etapas fundamentales: una lnlclcl, hasta el siglo XV, en que cada artifice vendia 10 realizado en su taller; otra, de apogeo, que abarca toda la primera mitad del siglo XVI, en que la gran demanda obliga a fabricar obietos no s610 en Santiago, sino a extender talleres por toda la provincia e lncluso por Asturias. Finalmente, a partir de mediados del siglo XVI, se lnicia la decadencia que sera ininterrumpida en adelante, con una producci6n rutinaria y vulgar. Ello acarrea la disminuci6n de los azabacheros de manera que en el sl­ glo XVIII est a industria, antes tan floreciente, estaba tocando a su fin. En el catastro de 1752 solamente aparecen cuatro nombres citados en Santiago de Compostela y entre ellos parece destacar Alvaro Cayetano. La clasificaci6n artlstica de los azabaches ofrece una gran dificultad por la persistencia que alcanzaron unos determinados tipos tradicionales, en especial el del ap6stol Santiago que, in­ cluso en el siglo XVI, estd directamente entroncado con 10 romdnlco. EI tipo mas usual 10 re­ presenta como peregrino, con los pies descalzos, largas barbas, sombrero de ala ancha con una concha en la vuelta y un libro en la mano, bord6n, rosario en la mano 0 pendiente del cintur6n, bolsa y calabaza. Es frecuente que vaya ccompcficdo de dos orantes como ocurre con el que se conserva en la catedral de Avila, ya del siglo XVI (fig. 406). A fines de esta centu­ ria el tipo de ap6stol peregrino es sustituido por el Santiago matamoros, en medallones 0 en figuras ecuestres (fig. 407). Mas cdelcnte se amplfa la tipologia con temas como el gran cruel­ fl]o (siglo XVI) y la Inmaculada del siglo XVII en el Museo de Pontevedra 0 la Piedad del Mu­ seo Arqueol6gico Nacional (fig. 408); con figuras de otros santos, como la de San Sebastian en el Instituto Valencia de Don Juan, ya del siglo XVII, con una soltura en sus Ifneas que no es habitual (fig. 409); las de San Antonio de Padua (fig. 411), Santa Clara, San Francisco y al­ gunos tipos mas, escasamente conocidos por la gran dispersi6n en que se hallan. Importante es la serie de los objetos de culto labrados en azabache, como las cruces pro­ cesionales con destlno a aetos funebres, que por 10 menos se usaron desde el siglo XIV, de las que hay ejernplos en la catedral compostelana, en la de Toledo y en el Institute Valencia de Don Juan. Los portapaces fueron labrados con gran profusi6n en los siglos XV Y XVI y suelen lIevar relieves con los temas de la Crucifixi6n; de la Piedad, el de la catedral compos­ como telana (fig. 410) 0 el del Museum of Art de la Universidad de Kansas, 0 de la Virgen con el Nino, como el ejemplar de la capilla del Condestable en la catedral de Burgos, de mediados del siglo XVI. Los rosarios de azabaches, citados desde el siglo XIII, eran tenidos en gran es- 345 tima y tcrnblen se hadan conchas 0 veneras, medallones (figs. 412- y 413), religiosos 0 no, can- • deleros y otros objetos. Entre los objetos de religioso destacan las citadas "hlqas" 0 amuletos que eran co­ usc no nocldos ya en las necropolis punlcos de Ibiza y en las romanas; fue renovada la costumbre por los musulmanes y entre los cristianos se difunden particularmente en el siglo XVI, mez­ ckindose la superstlclon con la devoclon en algunos ejemplares mixtos en forma de "higa" que rematan con figuras de la Virgen, de San Juan, de Santiago 0 de otros santos (fig. 414). Hay "higas" simples, de la mano derecha en el siglo XVI 0 de la izquierda en el XVII, que se estilizan hasta hacerse diflcll reconocer la mano (fig. 415), pero en los siglos XVIII y XIX vuelven los amuletos a su antigua forma realista, disminuye su tamaiio y tienen un engarce metdlico 0 un taladro en la muiieca para lIevarlos pendientes. Otros objetos de usc no reli­ gioso son muy escasos y entre ellos destacan algunas arquetas de mediados del siglo XVI en el Instituto Valencia de Don Juan, caladas con extrema habilidad nnlllo signa­ (fig. 416); un tario de los Ayala, del siglo XVIII el Museo Arqueoloqlco en Nacional; los colgantes, collares y otros adornos femeninos del Museo de Lugo, y algunas otras piezas menores en que se van agotando lentamente las ya de por sf escasas posibilidades de este arte menor en que 10 his­ pdnlco hallo tan personal interpretacion. I l TEJIDOS .t TAPICES Y AlFOMBRAS BORDADOS ENCAJES 1 I TEJ/DOS Para la mayorfa de los capftulos del presente tomo de ARS HISPANIAE se hace evidente la dificultad de sintetizar en unas breves paginas la complejo evoluci6n que en su desarrollo a 10 largo de siglos han experimentado interesantes actividades artlsticas nuestras. Ello se ccentuc en el presente, dedicado a los tejidos, en que forzadamente deberemos condensar la interpretaci6n, muy variada y personal, con que su tecnica y su decoraci6n se han planteado sucesivamente. Fue estudiada ya en los tomos III (pags. 348-351) y IV (pags. 57-61, 198-203 Y 384-385) 10 mas representativo de los tan selectos tejidos hispanomusulmanes, y queda ahora por comentar a grandes rasgos 10 realizado en territorios cristianos hasta el siglo XIX en que la mecanizaci6n aplicada a este arte hace descender nuestro lnteres por los productos obtenidos. ETAPA MEDIEVAL Durante la mayor parte de la Edad Media fueron los ricos tejidos - procedentes de manufacturas orientales 0 de otras directamente influidas por elias, como las hispanomusulmanas, los que alcanzan verdadera categorfa artlstica y por su elevcdc calidad fueron de usc reservado a grandes personajes civiles 0 eclesidstlcos, y aparecen conservados en sepulcros y relicarios 0 citados como objetos preciosos en los inventarios. D� ello no nos faltan referencias y se conservan muestras suficientes en museos y colecciones para permitir­ nos conocer sus caracteristicas. Un importante grupo de tejidos medievales realizados en los estados de 10 Espana cristiana es el que todcvlc se conserva en Las Huelgas, de Burgos, procedentes de los sepulcros recles existentes en dlcho monasterio. EXiStlan,lpues, mcnufccturcs textiles en el territorio de dichos estados, ya en los siglos XIII Y XIV, pero no sabemos d6nde estaban radicadas y desde cudn­ en do se trabajaba en elias. Presentan 16gicas relaciones con los productos hlsponodrubes y del Pr6ximo Oriente, pero tam bien caracterfsticas propias. EI tema que prevalece en ellos es una labor de pequefios rombos con punta central que 10 rellena todo en soluciones varias. EI tipo mas selecto estd en un cojln del sepulcro de la reina Berenguela, de color blanco, cuyo fondo estd constituido por rombos triples con un punto en medio, tema del que hay tcmbien otras versiones realizadas en lana. Otro grupo de estos tejidos simplifica y disminuye sus rombos en red con punto medial y de ellos es el ejemplar rnds vistoso el brocado verde que procede del sepulcro de Alfonso VIII; muy interesantes son tam bien los trozos cficdldos al forro del ctcud de Maria de Almenar (fi­ gura 419). En el grupo de las sargas hay numerosos ejernplos plenamente mudejcres, pero tam bien los hay sin traza alguna de arabismo, particularmente entre las ropas del infante Fernando de la Cerda (figs. 417 y 418). 349 Fue ya a comienzos del siglo XV cuando empieza a despertarse en Espana la aficion al uso de los terciopelos. En principle serfan un importados seguramente de Italia, pero pronto se fabricaron en Toledo curiosos tejidos labrados, exuberantes y con soltura en su decorcclon que se resuelve con temas de hojos lobuladas que lIenan por entero la superficie del tejido. Ellos van a ser el punto de partida de los bellfsimos terciopelos cortados con los elementos decorativos, slrnetrlcos y sobrios, discretamente repartidos en composiciones lobuladas y temas alternados los que se forman los grandes motivos con dispuestos en esquemas romboidales que serdn tlplcos del siglo XVI (figs. 420, 421,,422 Y 423). corriente 10 demuestra el heche Que la fcbrlcaclcn en Espana de estos ricos tejidos era cosa de que los gremios de sederos y terciopeleros de Sevilla, Granada y Toledo fueron ya regla­ mentados en la epoca de los Reyes Cctollcos, a fines del siglo XV 0 prlnclpios del XVI. En las normas establecidas entonces se adoptan las medidas usuales en las telas de Venecia y de Ge­ nova para los damascos, mientras que para otras telas de seda se usan medidas espcfiolcs derivadas de la vara de Burgos, 10 cual es un dato para ser tenido muy en cuenta para la correcta clcslflccclon de las plezcs. SIGLO XVI. epocc, hasta mediados del siglo XVI, se alcanza un nivel importante - En esa dos motives fundamentales: los terciopelos re­ y en los tejidos que se fabricaban predominan cortados de grandes hojas lobuladas y los que se decoran con el tema cslrnetrlco de la "pific ", casos alcanzan mas de dos siempre de muy grandes dimensiones, de modo que en algunos metros. En ellos el motivo se amplfa por una gran orla decorada, con 10 cual se coge casi todo el ancho de la tela, y se unen los temas consecutivos por una espede de doble rama ondulada que se coloca con cslmetrlc cndloqo a la del asunto principal. Es posible que este tema de la "plfic" lIegase a Espana desde Veneda, pero es indudable que pronto aparece aclimatado y con vida propia en Toledo y otras comarcas. Las sedas con que se fabricaban dlchos tejidos toledanos procedlcn de las tierras de Valencia y Murcia y se hcclcn terciopelos de dlversos con pelo distinto y diferente tipos, labrados, realzados, enccfioncdos, rizados y otros, cada uno labor. Ante la similitud de las soluciones decorativas adoptadas, para determinar si un tejido es ejemplo, necesario estudiar detenidamente las meticulosas dlspo­ espcfiol 0 veneciano, por es siciones que se contienen en las Ordenanzas de los distintos gremios, que quedaron unificadas por la prcgrndficc dada en EI Escorial por Felipe II el cfio 1590. En particular es dato impor­ tante el mimero de hilos por unidad de superflcie que, junto con alguna otra caracterfstica, hace necesario en no pocos casos el examen rnlcroscopico de los tejidos para precisar su pro­ cedencia. A 10 largo siglo XVI se multiplican las variedades y las tecnlcos (figs. 424, 425, 426 de este los frutos 0 las plfios cuya decorcclon, sobre Y 427), pero los temas principales contlnuon siendo brocatel 0 sobre tisu y muy pocas veces ya sobre terciopelo, tiene tendencia a la simetrfa desde el segundo terclo del siglo. La grandiosidad de los temas decorativos se mantiene hasta mas alia del promedio de la centuria, pero al iniciarse el ultimo tercio del siglo hay tendencia a reducir esos temas que, en el dlbu]o y los colores, conservan la apariencia de 10 que fueron. Son todcvlc grandiosos y correctos, pero sin la ostentosa riqueza de los precedentes (fig. 428). Damascos y brocateles terminan el siglo XVI con el arranque de dos escuelas bien definidas: una es de base geometrica e interpreta el motivo de la plfic mediante drculos, primero gran- 350 LA ALJUBA DE FERNANDO DE LA CERDA; TE- Figs. 417,418 Y 419.-BURGOS. LAS HUELGAS: CONJUNTO Y DETALLE DE JIDO DEL ATAUD DE MARfA DE ALMENAR. Fig. 420.-VICH. MUSEO EPISCOPAL: TERCIOPELO. 351 Figs. 421 Y 422.-MADRID. INSTITUTO VALENCIA DE DON JUAN: TERCIOPELOS DEL SIGLO XVI. Fig. 423.-TARRASA. MUS EO PROVINCIAL TEXTIL: TERCIOPELO DEL SIGLO XVI. 352 des y mas reducidos cuyo espacio central se IIena con mottvos puramente geometricos luego, derivados de composiciones florales. La otra escuela presenta esquemas lanceolados, de. tra­ dlclon gotica y desarrollados en el Renacimiento; sus Ifneas onduladas se forman con temas florales inspirados en los grutescos del Renacimiento y adoptan un esquema romboidal. Algunas veces sus Ifneas son reminiscencia de cuerdas y el tema central, que es un fruto al principio, son luego unas hojcs que evolucionan hasta IIegar a los floridos jarrones del siglo XVII. Estos motives se complican con ramificaciones, derivadas de los grutescos, que con frecuencia pasan de uno a otro de los distintos espacios romboidales (fig. 429). Adernds de 10 antedicho, antes de terminar el siglo XVI aparece en la decorcclon otro tema, complicado y bastante confuso al principio, en que las dobles aguilas son el nucleo de la composlclon. Parece ser este tema de origen portuques, pero se aclimata bien a 10 espofiol de modo que el tema fue tratado en am­ plio numero de variantes en las que se pierde la confusion primitiva y se conservan los asun- , tos principales sobre damasco fabricado generalmente en tiras encarnadas y amarillas. SIGLO XVII. AI empezar el siglo XVII la decadenda general del pafs se refle]c tcrnbien - en la fcbrtccclon de las sed as. En la primera epocc el hllo de oro desaparece por completo de los telares, que producen en abundancia damascos y brocateles. Sevilla, Toledo, Granada, Malaga y Valencia contlnucn siendo en esta epocc los principales centres productores de te­ jidos, que vlenen decorados con los mlsrnos elementos lanceolados del perlodo anterior que ahora forman grandes espacios romboidales con Vertices frecuentemente coronados y con flores estlllzcdcs que ocupan el centro. Cuando se estudia el conjunto de la evoluclon estilfstica en lostejidos de este siglo XVII se advierte que, aparte casos especiales (fig. 431), puede decirse en general que se emprendieron dos caminos. Uno de ellos, a partir de los citados temas lanceolados desarrolla y crece hecla se temas grandes en que se introducen los nuevos elementos decorctlvos proplos del barroco, dispuestos con slrnetrlu y sin abandonar el tema fundamental, que se incrementa con flores, [crrones, pajaros y otros elementos que se Van agregando hasta el punto de que, ampliados los .. Ifmites de la composlclcn, el primitivo rombo lanceolado pierde consistencia. Llega a crecer tanto el motive que el marco desaparece y los detalles hccen el efecto de nuevos motivos que ( I " constituyen, cada uno de por sf, un tema nuevo, dispuesto con una relctlvc independencia y simetrfa sobre la tela. EI segundo de los citados caminos es quizd mas interesante y en el puede advertirse una evoluclon de tendencia disgregadora. Teniendo un punto de partida similar al anterior los temas presentan unos contornos mas rectilfneos con 10 cual el con junto adquiere una interpretacion mas geometrica, fda y angulosa; el tema pierde consistencia y se descom­ pone en sus elementos parciales que se encuentran sueltos en el espado (figs. 432 y 433). En el orden prdctico, durante la primera mitad de este siglo XVII la industria de los tejidos se resiste a admitir la sltucclon ruinosa en que se encontraba, cada dfa mas amenazadora y eVidente. Se creyo que el remedio estaba en reqlornentccion y en la rigidez y la al efecto se ordenanzas, generales para todos los tejedores Espana. de gestionaron y minuciosas nuevas Se de abril de 1648 elias declaraba la calidad, el la marca de promulgaron el 4 y en se peso y los tejidos. En otra Real Cedulc del 30 de enero de 1684 se detallan nuevamente las rigurosas prescripciones en calidad, peso, materiales, etc., a que debfan someterse los tejidos espcfioles, Si este documento puede ser util por la informacion que puede darnos sobre muchos aspectos del pensamiento de la epocc, tam bien 10 es como fuente de noticias acerca de estos tejidos, 23 todavfa muy variados y ricos con algun empleo de seda, plata y' oro, en los finales de este siglo XVII (figs. 434 y 435). Sin embargo, pese a todo, la ruina de est as manufacturas se hlzo cada vez mas evidente hasta quedar incapacitadas para resistir la competencia de 10 que se produda en otros focos extranjeros, en particular de 10 que se hacia en Genova. Las clfros quedan respecto al funcionamiento de telares en Sevilla y Toledo, que habfan se sido centres de potente actividad en un pr6ximo pasado, demuestran est a lncrelble decadencia. En los finales de la centuria muchos maestros y oficiales de Toledo pasaron a Valencia donde se iba concentrando un foco con interesantes fechas, que habra producciones (fig. 430) en esas de tener gran brillantez en el siguiente siglo XVIII. Parece claro que la causa de esta decaden­ cia fue la el aspecto tecnico y el exceso de reglamentaciones en las Ordenanzas pro­ rigidez en mulgadas, pues anulaban las iniciativas que hubiesen permitido una renovaci6n y mataban en flor cuantas mejoras y progresos hubieran podido plantearse. Dichas ordenanzas obligaban a fabricargeneros de peso y calidad bien definidos mientras que el gusto del publico se orienta­ ba hacia generos extrnnjeros, mas atractivos y variados aunque su calidad real fuese inferior. Aquel criterio puede hoy sernos util para estudiar los tejldos espcfioles de la epocc, pero en­ tonces fue fatal para la industria que prdctlccrnente qued6 anulada y el papel de Espana se redu]o a ser fuente de materias primas, convertidas en otros parses en manufacturas que luego eran adquiridas por nosotros. Asf termina el siglo XVII, con decadenda en 10 tecnico y en 10 artfstico. Sus elementos que­ daron influidos por el barroco frances 0 por el italiano, y los tradidonales temas quedaron re­ ducidos a simples motives sembrados, muy pequefios 0 geometrizados en absoluto, hasta ha­ cerse diflcil advertir el tema floral originario, y colocados con simetrfa sobre fondo uniforme. SIGLOS XVIII Y XIX. La general renovad6n de la vida espanola en esta centuria se ad­ - vierte tam bien en 10 que hace referencia a los tejidos, con particular desarrollo en la zona valen­ ciana que vlo favorecida por la protecci6n del V y sus sucesores. En el se nuevo monarca Felipe panorama general debemos tener en cuenta ante todo la persistencia 'en la actividad de los ta­ lIeres toledanos, particularmente representados ahora por los Medrano y los Molero. En el taller de los Medrano hacfan ternos y capas de una sola pieza, con sus cenefas y guarnicio- se \ nes de los que se conservan algunos ejemplos. Una capa pluvial de seda negra con grandes temas florales en y blanco casi lIenando el fondo, segun el gusto veneciano, que se halla oro en la catedral de Toledo estd firmada por Severino de Medrano en 1714, y un terno blanco, firmado por Alonso de Medrano en 1730, se halla en la catedral de Tuy (Pontevedra) (fig. 436). Unos cfios mas adelante, hacia 1750-1760, el representante rnds destacado de esta familia era Jose Medrano Sesefin. Tcrnblen por estos cfios de la primera mitad del siglo XVIII estaba en plena actividad el taller de los Molero que, mas adelante, habra de convertirse en una verda­ dera fdbrica de desarrollo muy interesante para c6mo los iban los ver tejidos desplazando a bordados. Lo estableci6 hacia 1715 Gregorio Molero con su suegro Crist6bal Morales y en el se fabricaban tejidos de seda, oro y plata as! como suntuosos ornamentos de iglesia, de una sola plezc, ampliamente exportados. En el Museo de Barcelona se conservan varios dibujos 0 modelos de capas pluviales de esta fcibrica, de cuya producci6n hay ejemplos varios. En la ca­ tedral de Teruel habfa blanco, decorado ,con un terno oro, que fue realizado en 1780 por Mi­ guel Molero (fig. 437); en la catedral de Tarazona una casulla de brocado blanco de una pieza, decoraci6n base de follnjes de oro, que de esta manufactura flnolesde con a es a este siglo XVIII, 354 I � Figs. 424 Y 42S.-MADRID. INSTITUTO VALENCIA DE DON JUAN: BROCADO Y TERCIOPELO DEL SIGLO XVI. Fig. 426.- TARRASA. MUSEO PROVINCIAL TEXTIL: BROCADO, SIGLO XVI. 355 Figl. 427 Y 429.-MADRID. INSTITUTO VALENCIA DE DON JUAN: TEROOPELOS. SIGLO XVI. MUSEO Fig. 428.-TARRASA. PROVINCIAL TEXTIL: TEJIDO SIGLO XVI. 356 FigS. 430. 431. 432 y 433.-TARRASA. MUS.EO PROVINCIAL TEXTIL: TERCIOPELO PINTADO, BROCADOS Y TEJIDO, DEL SIGLO XVII. 357 l i Figs. 434 Y 43S.-VICH. MUSEO EPISCOPAL: TEJIDOS DEL SIGLO XVII. Fig. 436.-TUY. CATEDRAL: CAPA TEJIDA EN TOLE· DO (1730). Fig. 437.-TERUEL. CATEDRAL: CASULLA TEJIDA EN TOLEDO (1780). �58 y en la iglesia de Aldeaddvlln de la Ribera (Salamanca) un terno completo, coetdneo, de bro­ cado blanco cenefcs de follcjes con y plata sobre fondo raso de color crema, todo ello en oro tejido en la forma y decorcclon propias de cada pieza. En la capa, y tam bien tejida, estd la firma de Miguel Molero, de cuya fdbricc serdn con seguridad una casulla y otras plezos de un mismo terno, de raso blanco con grandes motivos florales en tono salmon pdlldo, que se hallan en el Museo Nacional de Artes Decorativas. En Valencia 10 mas caracterfstico son tejidos de seda, imitados de las manufacturas ita­ los lianas y especialmente de las francesas de Lyon, con tosquedad al principio que se supera mas adelante. Las cornposlclones mas corrientes presentan figuras de animales 0 alegorias que, junto con flores y otras ornamentaciones, aparecen sembradas sobre la tela. Mas adelante, siguiendo de cerca 10 frances, se utilizaron naturalistas ramos de flores dispuestos con sime­ tria sequn un esquema geometricoque recuerda los antiguos trazados romboidales (fig. 439). Tcmblen se usaron temas ondulados que se combinan con listas, adaptados por los tejedores valencianos (figs. 438 y 440). Esas listas se hacen cada vez mas anchas sin variar la sepcrcclcn entre sus ejes con 10 cual, al ser mas grandes tcmblen los ramos de flores, el espacio entre elias acaba por desaparecer. Los ramos de flores, con lazos 0 dispuestos en canastillas, en temas sembrados 0 en disposiciones onduladas, pese a los contactos indudables con 10 frances, pre­ sentan un cordcter mas vigoroso en su interpretacion. Es interesante subrayar el Influ]o que este desarrollo industrial en el pafs valenciano ejerclo sobre las cctlvidodes plctoriccs en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos, puesto que fue uno de los factores que determine el am plio desarrollo de la pintura de flores entre los a.rtistas valendanos. Entre Madrid y Valencia se estcbleclo la misma relnclon que exlstlc entre Parfs y Lyon con respecto a estas industrias artlsticas ya que, aparte la protecclon real, estas manufacturas va­ lencianas fueron grandemente impulsadas por los Cinco Gremios Mayores de Madrid. Ad­ quirieron vida concreta en la segunda mitad del siglo, concretamente cuando en 1753 comen­ zaron las negociaciones para contratar maestros de Lyon. En ese mismo cfio lIegaron ya varios entre los que sobresalfan el dlbujnnfe Rene Maria Lamy y Juan B. Felipot, maestro de estofas de seda, oro y plata, que en 1770 segufa cun al frente de estas manufacturas valencianas. La relcclon, 0 mejor qulzd dependencia, con 10 frances quedo manifestada cdernds por otros hechos como el de que, en 1755, se dispuso que todos los tejidos de seda, oro y plata que se hiciesen en Valencia por cuenta de dlchos Gremios Mayores de Madrid, tuviesen el ancho de los de Francia. No quedo limitada a las sederfas la cportaclon textil valenciana en estas fechas, pues subsisten muestras tan curiosas como el terciopelo estampado en colores con la Virgen de las Angustias (Colecc. Laiglesia) firmado por el tejedor granadino avecindado en Valencia Antonio Arias qulen 10 fecho en 1740. Adernds de estas industrias en Toledo y Valencia funcionaron otras industrias textiles en Cervera (Lerldc), fundadas por Felipe V; en Guadalajara y Brihuega, que solo fabricaron pcfios y de cuyos labores apenas quedan vestigios. Mas interesantes son las manufacturas de Talavera de la Reina, organizadas por el frances Jean Rublere, de Lyon, iniciadas en 1748 bc]o el Fernando VI y en funcionamiento hasta 1851. En elias y en algunos ta­ patrocinio de lIeres valencianos fueron realizadas la mayor parte de las sederfas y otras ricas telas necesarias para decorar los de Madrid y de otros Sitios Reales en 10 palacios segunda mitad de este siglo y los siguientes cfios del XIX. En las producciones de Talavera se pueden advertir dos puntos distintos: por un lade tejidos decorados con criterio realista, en intensos colores y grandes te- 359 mas florcles ondulados, con espacios centrales ocupados por ramos de flores, muchas veces en canastillas, complicados y abarrocados stempre.Por otro lado temas mas pequefios inspirados en las decoraciones de Pompeya, tan de moda entonces, que en la epoca de Carlos IV adquieren un ccrdcter personal bien definido. Es de advertir que, a medida que avanza la centuria yen el camino de progresiva cnulcclon de las restricciones promulgando leqlslcclcn adecuada. En 1777 se hicieron gremiales, se va una extensivas a las fdbricos de Toledo, Sevilla, Granada y Malaga las facultades concedidas a las de Valencia para poder fabricar ancho y cuenta que los establecidos en fecha tejidos de menor Plena IIbertad se concedlo poco despues, en 1789, a ya tan lejana como la ya citada de 1684. los fabricantes de tejidos para realizarlos sin sujeclon alguna a cuenta, marca 0 peso. Hay que sefialar tam bien en este renovador siglo XVIII otro aspecto interesante en las rea­ ltzcclones textiles por sus implicaciones artlsticas. Es el que estd representado por el nuevo florecer de la industria textil catalana. La brillante etapa medieval fue seguida en esta zona de unos siglos de postruclcn y crisis que concluyeron chore gracias a un planteamiento nuevo. Las industrias tradicionales a base de la seda y la lana, con el lastre de su estructura gremial, eran incapaces de resurgir y por eso es muy logico que ello se realice con una nueva fibra textil, el clqodon, que, audaz y eficazmente, trcnsformo la flsonomlc de la Catalufia textil en esta centuria, pues no solo se desarrollo, desde 1738, en Barcelona, sino tnrnblen en Mataro, Olot, Manresa y otras poblaciones. estampados 0 pintados, segun el estilo de 10 Esta industria fue la IIamada de las indianas, en Frnnciu. En principio fueron que por entonces triunfaba en toda Europa y particularmente frecuentes en estas telas estampadas los temas inspirados en las "chlnolseries" y mas adelante se popularizaron los temas florcles dispuestos entre zonas listadas 0 dispersos, coronas, mari­ todo tipo en posas, aves, figuras humanas, temas de paisaje, gUirnaldas y composidones de inacabable variedad y sobre tejldos de calidades diversas. Para proveer de modelos a esta ln­ dustria fue precise una considerable oportcclon de los pintores barceloneses, paralela a la que hemos citado con respecto a la de Valencia, pues una de las prlmercs preocupaciones de la Junta de Comercio fue la de desarrollar las posibles aplicaciones industriales de la Escuela de Bellas Artes que creo y mantuvo desde 1775. tejidos estampados alcanzaron un brillante desarrollo en el siglo XIX, de 10 cual se con Los .. servan no pocos ejemplos todcvlc (figs. 441 y 442). Sin embargo, tcrnblen en este campo no tcrdo en imponerse la meccnlzcclon del estampado mediante cilindros, sistema que iniciado hacia 1820 se extendle rdpldcrnente, De este modo a mediados del siglo XIX quedo perfecta­ mente establecida una etapa de grandeza y prosperidad para la industria algodonerc;t bar­ celonesa, que se complete con la de las sederfas, lanas y otras ramas derivadas del arte textil, todas elias agrupadas desde 1847 en la IIamada "Junta de Fdbrlcos", de tanta trascendencia en la Vida de la eluded. La progresiva y general meccnlzoclon de todas las actividades textiles a 10 largo de este 5iglo XIX determine un cambio completo en su planteamiento y en las posi­ bilidades que la crecclon artlstica tiene en este campo, falto todcvlc de un estudio a fondo que sin duda perrnltlrlo apreciar en todos sus multiples aspectos las grandes realizaciones del arte textil Del alto nivel que clccnzo podemos formarnos clara idea a troves de los co­ hlspdnlco, piosos conjuntos del Museo Provincial Textil, en Tarrasa; de los Museos de Barcelona; del Instituto Valencia de Don Juan, en Madrid; del Museo Nacional de Artes Decorativas; del Museo Lazaro Galdiano, de otros museos y de no pocas colecciones particulares. 360 Figs. 438 Y 439.-VICH. MUSEO EPISCOPAL: TEJloOS DE SEDA VAlENCIANOS. SIGlO XVIII. FIg. 440.-TARRASA. MUSEO PROVINCIAL TEXTIL: rsnoo DE SEDA VALENCIANO DEL SIGLO XVIII. 361 � I � f I Figs. 441 Y 442.-TARRASA. MUSEO PROVINCIAL TEXTIL: TEJIDOS ESTAMPADOS DEL SIGLO XIX. 362 TAP/CES Y ALFOMBRAS TAPICES Durante siglos la idea de 10 suntuoso y 10 comedo en una viviendc estuvo estrechamente unida a la profusion de tapices, que se colgaban recubriendo interceptando puertas, muros 0 y a las abundantes alfombras que hacfan suave y cdlido el pavimento. Tapices y alfombras, fdcllrnente transportables, presentan pocus analogias en no su tecnica, pero logicamente las alfombras, destinadas a ser hollcdos, deben presentar unas condiciones de solidez que no son exigibles en los tcplces en los cuales tienen cabida, no solo la lana sino tam bien la seda y el hllo de oro. Consubstancial a un tapiz es el heche de estar suspendido en 10 alto del muro sin mas suje­ cion al mismo, con 10 cual tiene unos pliegues, una ccldc, una movilidad, y todo ello da origen a una tecntcc propia y a unas soluciones distintas a las de la pintura. En ellos hay que atender mas a la decorcclon que compostclon, a la mas a la riqueza que a la claridad compositiva, y, I en consecuencia, figuras pueden carecer de modelado y de acusados contrastes de luz y sus � sombra; muestran preferencia por los tonos daros y por una entonccion delicada y unitaria, sin preocuparse demasiado por la perspectivo y por un fuerte realismo. EI color y el dibu]o, el fondo y las flguras deben subordinarse a un noble efecto decorativo. Por ello, cuando en momentos tardfos de la historia del tapiz, yo en el siglo XVIII, perfecclon de la tecnica les la hace acercarse a podemos e�tablecer su la pintura decadencia, pues dejnn de ser tapices para descender a una simple lrnltccion de 10 pictorlco, induso en el marco que ostentan. Debemos subrayar, sin embargo, que las relaciones entre tapiceria y pintura han de ser muy estrechas, sin lIegar a mezclarse 10 que es proplo de cada una, de modo que podrfo comprobarse que las epoccs de apogeo del tapiz han sido aquellas en que los tapiceros han podido disponer de buenos cartones, tanto mejores cuanto mas se han adaptado los pintores que los realizaron a las exigendas tecnicas y estetlcos que son propias del arte de la tapicerfa. En realidad el tapiz es producto de una tecnicc que debe induirse en el amplio campo de 10 textil, con empleo de utlles y materiales semejantes a los empleados en los tejidos, pero osl como el simple tejido repite un motivo determinado rnecdniccmente a 10 largo de la superficie del pnfio sin vcrlcclon alguna, el tapiz propiamente tal no admite est a repetlclon, ni el empleo de mdqulnos, pues exige el trabajo manual. AI proplo tiempo que el tapicero va tejiendo la pieza, copia una pintura 0 la interpreta, por 10 cual he de tener a la vista el modele pintado en la tecnlcc del que es a 10 que lIamamos carton. Dos son bdslccmente las variantes seguidas 363 tapiz: la del alto Ilzo, en que el tapicero tiene ante sr los hllos de la urdimbre en sentido vertical, y la del bajo llzo en que el telar estd dispuesto en un plano casi horizontal, a manera de una mesa, de modo que el tapicero ha de trabajar inclinado sobre el telar. EI bc]o lizo puede ser mas rdpidoy en consecuencia mas barato, casi un terclo, que el alto lizo. La evoluclon del tapiz, los cam bios en su concepto decorativo y la cdcptcclon al conveniente estilo de cada epoco, pueden seguirse perfectamente analizando las soluciones dadas a su enmarcamiento. Las tcpicerlcs goticas que en el siglo XIII adquieren supremacfa sobre los bordados romdnicos, no tienen borduras, pero empieza pronto el usc de estrechas borduras decoradas con flores a la manera de las orlas miniadas de codices y libros de horas. Lo rena­ centista concede mayor importancia a la bordura, dispuesta con slmetrlc muy ponderada y serena, enque los dlverscs elementos estdn organizados de manera crqultectonlcc, En el sl­ glo XVII aumenta todcvlc la importancia de la bordura que pronto, sin embargo, perderd su amplitud para quedar reducida a una perfecta lmltcclon de las molduras que encuadran una pintura, indicando incluso todo realismo las sombras que la modelan. Estas molduras con a 10 largo del siglo XVIII se reducen a una simple y estrecha fn]u que lIega a desaparecer en muchos tapices de fcbrlccclon espanola a fines de esa centuria en que el tcplz ve alterada su funcion y pasa a ser decorcclon permanente de un salon 0 de una estancia. ETAPA MEDIEVAL. copiosa Irnportcclon de tcplcerlos f1amencas nofue obstc:iculo para La - que en diversos centres peninsulares hubiese artifices expertos en su reuliznclon. No faltan los datos documentales respecto a su fobrlccclon local, particularmente abundantes en Cctclufic desde fines del siglo XIV, no solo de reposteros y otras piezas secundarias, sino de verdaderas tcplcerlcs con figuras, aunque en no pocos casos los operarios eran extranjeros. En esa centuria, cdernds de Francisco Nicolau y P. Domenech que en 1397 forman parte del Conse]o de Ciento de la ciudad de Barcelona, se menciona a un Pellicus en 1394. Las citas menudean mas en el siglo XV con tapiceros del pafs (Bernat Campins, 14:18 y 1433; Bartolome Oriol, referencia a 1432; Bartolome Valles, Antonio Busquets y Antonio Gulnc, 1435; Pedro Segarra, 1459 y 1462; Juan Albareda, 1457 a 1479) 0 extranjeros (Guillem Ovexe, flamenco, 1430 y 1431; Orbatur, que habra de establecerse en Tortosa en 1458, 10 mismo que un frances en Barcelona, 1440; Usin Garast y Thomas Berta, 1463), puros nombres simplemente, pues aunque la documenta­ cion se refiere a unas obras con cierto detalle, reposteros, portaleras, tapices, nada de todo ello se conserva. Alfonso V de Aragon trcto de mejornr su fcbrlccclon y al efecto envlo a Flan­ des con tal objeto al pintor Luis Dalmau en 1435; de su estancia en aquellas tierras conocemos los fecundos resultados en el campo de la pintura, pero nada sabemos con referencia a la ta­ picerlc. Mucho mas reducido es el caudal de noticias relativas Castilla y su amplia zona de a influencia, pero tcmbien ahf debfa haber tapiceros, pues desde la epoca de los Cctollcos Reyes son conocidos los cargos de reposteros y camareros de tapicerfa. SIGLOS XVI Y XVII. - Mas interesantes son las noticias relativas a los tapices del siglo XVI. En 1522 hallamos en Barcelona a para los "Concellers" Cristobal de Valladolid trabajando de la ciudad y luego siguio ned, pues en 1537 trabajaba para Cecilia de Cardona y en 1539 para el cabildo de la catedral de Vlch. Otro tapicero, Juan Merlo, reparaba en 1557 unas pie­ zas para esa catedral, y pocos cfios antes, en 1551, se encargaron al pintor y poeta Pers Serafl los cartones para siete tapices con historias de Santa Magdalena para el Consistorio nuevo, 364 1 Mas interesante el hecho de que en la catedral de Gerona se conservan algunos tapices rea­ es lizados por el maestro tapicero de Barcelona Juan Ferrer, citado ya en 1558, que los contrcto en 1561 y los cccbo en 1564. La serie correspondla a los gozos de la Virgen y si su calidad no essobresaliente, por 10 menos tiene lnteres por estar realizada en nuestro pars (figs. 443 y 444). A troves de estas notlclcs podemos considerar como algo indudable la existencia en la Penln­ sula de talleres, seguramente reducidos, donde se fabricaban piezas de importancia secundaria, en especial los reposteros 0 pofios con escudos herdldlcos tejidos conforme a la tecnica de los tapices, por 10 que se les puede considerar como tales. Lo mismo cabe decir con respecto a los datos localizados en tierras de Castilla, como la carta de obligaci6n fechada en Valladolid el 5 de agosto de 1577 en que Lamberto Perez, tapicero flamenco residente en dicha ciudad, se comprometfa a realizar cuatro reposteros del mismo tcmcfio y cndloqo tema para el dean de la catedral de Palencia. Algo mas adelante, en 1578, la reina Ana de Austria nombr6 a Pedro Gutierrez, vecino de Salamanca, como su oficial para hacer tapiceria y reposteros, y en 1582 Felipe II nombraba al mismo para ocupaciones semejantes. EI mismo artffice consi­ gUi6 en 1591 clquncs ayudas y privilegios para establecer una fdbrlco de tapicerfa en Madrid. La ocupaci6n primordial de estos talleres serlc sin duda la de conservar y cuidar la gran co­ lecci6n de tapices de la Casa Real que un uso constante debra deteriorar. Otras interesantes noticias contenidas en sendas Reales Cedulns de 1590 y 1593, hacen referencia al establecimiento en Burgos de un taller de tapices de todas closes. Se conceden algunos privilegios para y lograrlo en el segundo de los citados documentos se menciona a un tapicero de Bruselas que lnlcio los trabajos. Nada sabemos con respecto a la continuidad de esta manufactura. Referencias sueltas van aportando alguna luz a las cctlvldcdes del siglo XVII en este sector. Muy interesante es la de 1623 en que se alude la fcbrlccclon de tapices de gran calidad en a la villa de Pastrana (Guadalajara), cltdndose concretamente una tapiceria con la historia de Sanson y otro con la de Judith. En 1625 un maestro de tcplcerlc en obras de nuevo y de repos­ teros como los de Salamanca, Ilamado Antonio Ceron, que durante mas de veinte cfios tuvo un taller con telares en la calle de Santa Isabella Real en Madrid, en el cual habra enseficdo a muchos aprendices de dlcho oficio, para desarrollar su trabajo, cosa que pedlo una ayuda no se Ie concedi6. Otro taller de alfombras y tapices hubo en la cclle de Atocha, frente al con­ vento de Santo Tomas, y un tapicero IIdmado Domingo Rodriguez toso en 1657 una tapiceria con la historia de Arndn y Mardoqueo, que era qulzd de manufactura mcdrilefic. La existencia y actividad de tapiceros es, pues, indudable, pero nada sabemos con respecto a 10 realizado en dichos tclleres, tanto de los de Salamanca 0 Valladolid, como de los mcdrllefios. Como una posibilidad se ha citado por Lafuente un tapiz alargado representando la "Muerte de San Agustin" que loccllzo en una colecci6n de Paris. A fines de este siglo XVII un tapicero vecino de Bruselas Ilamado Juan Metler trat6 de esta­ blecerse en Madrid el nfio 1694 solidtando la protecci6n real que en principio Ie fue concedida, y luego otro maestro bruseles Ilamado Esteban Banderberg fue Ilamado por Carlos II para establecerse en Madrid, pero cuando IIeg6 ccornpcficdo de un oficial ayudante, el rey habra fallecido ya. Tnrnbien deblcn continuar su actividad los tclleres salmantinos en est as fechas, pues en 1707 el maestro de aquella eluded Nicolas Hernandez solicit6 la cutorlzcclon para establecer su industria en Madrid. 365 SIGLO XVIII. - Todo 10 citado son noticias sueltas, de valor indicativo solamente, con res­ pecto a los deseos que podlcn advertirse en los ambientes cortesanos ace rca de la soluclon de esta necesidad, que se impuso ya con absoluta evldencln cuando el resultado de la guerra de Sucesion a la corona espanola determine la perdido de los territorios de Flandes, reflejada en los tratados de paz de Utrecht y 'de Rastadt en los cfios 1713 y 1714. No debemos olvidar a esterespecto que el nuevo rey Felipe V se habra educado en Francia y que era nieto de Luis XIV, gran promotor de las industrias artlsticas dependientes del Estado, por todo 10 cual se hada 16gico su establecimiento en nuestro pars. EI ministro Alberoni suqiric en 1720 la orqnnlzcclon de una fdbrlcc de tapicerfa Madrid y la idea fue bien acogida, pues el restablecimiento de en la potencialidad econornicc del pars la hada posible y el programa de reconstruccion y remo­ zamiento de las residencias reales la hada necesaria. Esta orlentcclon se reforzo considerable­ mente cuando el incendio del Alcazar rncdrllefio de los Austrias, en 1734, impuso un plantea­ miento mas amplio indiscutible de la necesidad. Es curioso constatar que para ello no se conto e bdslccrnente con operarios especializados de las famosas manufacturas francesas de los Go­ belinos, de Aubusson de Beauvais, sino que se recurrio 0 a tapiceros de aquellas ciudades fla­ mencas que hoblcn dejado de pertenecer a Espana. Se contrataron los servicios de prestigioso maestro de Amberes IIamado Jacobo Van­ un dergoten, que trabajaba en ba]o lizo, y tras multiples dificultades conslqulo IIegar a Madrid en ese mismo nfio 1720. Fue instalado en un edificio de las afueras, cercano a la IIamada Puerta de Santa Barbara, y comenzo su trabajo ayudado de sus hijos y de varios oficiales que con el vinieron de Flandes. Fclleclo Jacobo el Viejo en 1724 y Ie sucedieron sus hijos Jacobo el Mozo (t 1768) Y Cornelio (t 1786). Puesta en marcha la fdbrlcc se hizo necesario mejorar la calidad de su producclon incorporando ella la tecnica del alto lizo, para 10 cual se consigui6 que a vlniese, en 1727, el maestro de la manufactura de los Gobelinos Antonio Lainger, que rnurlo pronto y fue continuado por Gabriel Bouquet, otro maestro de dicha manufactura. Entretanto Jacobo Vandergoten cprendio el alto lizo y con telares de este tipo estcbleclo en Sevilla, entre los cfios 1729 y 1733 en que la Corte residio allf, una especie de sucursal de Santa Barbara cuyas instalaciones, al regreso de la Corte a Madrid en 1734, pasaron a integrarse a 10 exis­ tente en el antiguo local de Santa Isabel. Sin embargo, para el buen desarrollo de la empresa no bastaba con mejorar las tecnlcos y repetir los vlejos modelos, sino que habra que proveerlc de cartones adecuados y en conse­ cuencia era precisa la colcboroclon de alguno de los pintores de edmore para ejercer una especie de superintendencia crtlstlcc de la fcbrfccclon. A. Procaccini, C. Giaquinto, J. Amiconi, A. R. Mengs (1762) y luego, desde 1770, el arquitecto mayor Francisco Sabatini, asesorado por los pintores de edmore F. Bayeu y M. S. Maella, IIevaron la direcclon artfstica en estos ufios en que fueron tejidas famosas series, como la del "Quijote ", dirigida por Procaccini; la del "Telerncco ", por modelos de M. A. Houasse; las de "Jose", "David" y "Salomon", copiando originales de Jordan y Solimena; la de las "Cuatro Estaciones ", firmada por Amiconi, de muy excelente cclldcd, aparte algunas cuidadas copias de famosas series mas antiguas, como la de la "Conquista de Tunez ", del siglo XVI. Las dos fdbrlccs, la de Santa Barbara y la de Santa Isabel, sufrieron una fuerte crisis y du­ rante largos meses se ocuparon de la restcurcclon 0 retupido de las rnejores tapicerfas del Real Patrimonio. Para resolverla se unieron los hermanos Vandergoten y tomaron a su cargo en 1744 los dos estcblecirnientos, que se refundieron Santa Barbara. Se ccordo en un precio / ,366 FigS. 443 y 444.-GERONA. CATEDRAL: TAPICES DE JUAN FERRER. 367 .1 Fig. - 44S.-EL ESCORIAL. PALACIO: TAPICE,S SEGUN CARTONES DE F. Y R. BAYEU EN EL COMEDOR. Fig. 446.-MADRID. PALACIO REAL: TAPIZ SEGUN CART6N DE J. DEL CASTILLO. . 368 por ana en cuadro de obra realizada segun cartones que les hablan de ser proporcionados. Adernds comprometieron, se 1750 y mediante una consignaci6n mensual, a componer y en retupir los vlejos tapices maltratados por el constante uso. ASI se Ilega a la segunda mitad del siglo XVIII en que se cambia por completo la funci6n decorativa que antaiio tuvlerc el tapiz ya que ahora, tense y encuadrado por estrechas molduras de doradas maderas, se fl]c a la pared (fig. 445). En cuanto a los temas hay tendencia a prescindir de los religiosos 0 mitol6- gicos para preferir los derivados de grandes obras literarias como el "Quljote 0 el "Tele­ " maco", escenas de la vida pastoril, cacerlas e interpretaciones de la vida popular, especial­ mente madrileiia. Se hablan muchas tejldo composiciones siguiendo el gusto, no muy refinado, de Teniers Wouwermans y cuando en 1762 se hlzo cargo de la direcci6n A. R. 0 Mengs consl­ gUi6 la colaboraci6n en los aiios de serie de Jose siguientes una pintores como del Castillo, Ram6n Bayeu 0 Francisco Goya, para que realizasen cartones originales, con gusto y sentido decorativo y desde luego conidea de que fuesen adecuados para la traducci6n textil. Se desarro- 116 el gusto de la epocc por los temas populares, por las fiestas, regocijos y ocupaciones del pueblo, pero en pintores demostraron conocer muy poco las leyes y los exigencias general esos de la tecnlco del tapiz. Sus composiciones resultaron cuadros de genero agradables y bien dis­ puestos (fig. 446), pero inadecuados en general para ser interpretados en el telar, por 10 que no deben sorprendernos las frecuentes incidencias y desacuerdos con los tapiceros. Con estos antecedentes no debe extraiiarnos que fuese inevitable la decadericia de la Real Fdbrlcc de Tcplces, que ccentuc al hacerse cargo de la direcd6n de la Fdbrlco, ya en el reinado de se Carlos IV, Llvlnlo Stuyck y Vandergoten, sobrino de Cornelio, que es cabeza de una dinastla de tapiceros quese sucedi6 en la direcci6n de la fdbricc madrileiia hasta nuestros dies. En 10 suceslvo fueron duras las vicisitudes de la fdbrlco ya que, en 1808, fue convertida en cuartel de las francesas tropas que destruyeron el hlstorlco taller y cortaron los tapices que estaban en los telares. En 1814 qued6 restablecida su actividad, pero sin intentarse una verda­ dera renovaci6n. Aiios despues la viuda y los hijos de L. Stuyck trataron de continuer la pro­ ducci6n, pero s610 consiguieron una producci6n rutinaria y de labor casi exclusivamente de­ corativa; se reprodujeron antiguos cartones y el trabajo se orient6particularmente hacia la fabricaci6n de alfombras sequn diseiios bien compuestos aunque escasamente originales, con " vivas coloraciones merced a la transparencia y la gran cclldcd de los tintes. Desde la muerte de Fernando VII esa manufactura de slfcrnbrcs adquiri6 gran importancia hasta anular la de I tapices y en 1889 la fdbrlcc se traslad6 a otro local en Atocha. ALFOMBRAS Para la presente slntesls sobre las alfombras espaiiolas nos es forzoso, como en otros ccpl­ tulos de este volumen de ARS HISPANIAE, tomar como base" fundamental los trcbcjos de J. Fe-" rrandis sobre el particular. Ellos nos hacen ver el gran lnteres que presenta, para su closlflcc­ ci6n cronol6gica y para precisar en 10 posible su distribuci6n geografica, la tecnica en que estcin realizadas las alfombras, pues de ella depende en muchos casos la de posibilidad fljnr 369 .realizaci6n, pues los datos que pueden derivarse de el taller de que proceden y la fecha de su faltan casos en se la decoraci6n son menos precisos y� que varian constantemente y no que inspiran en creaciones ex6ticas. dos closes de tecnicas: una en que toda su decoraci6n En las alfombras hechas a mane hay se debela trama y otra en que trama y urdimbre desaparecen y la ornamentaci6n se pro­ a duce mediante una serie de nudos, de dlversos colores, hechos a mano sobre los hilos de urdim­ fue empleada en Espana por el total bre. Laprimera tecnlcc es de escasa utilizaci6n y nunca serie de hilos paralelos, coloca­ predominio de la segunda. La urdimbre estci formada por una la dos verticalmente en el telar y de una longitud algo mayor que el largo de la alfombra; variable y de su fortaleza depende la duraci6n del separaci6n de los hilos de la urdimbre es suele haber diez hllos por centlmetro, pero en ma­ ejemplar. En nuestras alfombras antiguas nufacturas mas modernas su mirnero es menor. La trama es el elemento movtl que va formando el de la alfombra al pasar clternctlvomente sobre los hilos pares 0 los impares de la tejido decorativa. Los urdimbre, y del grosor de sus hilos depende el de la alfombra y su delicadeza nudos que forman la decoraci6n se intercalan en este tejido y cubren trama y urdimbre; de su nurnero por centfmetro cuadrado, y de la calidad, grosor y longitud de sus extremos de­ la calidad de la alfombra la duraci6n de su decoraci6n. pende y La urdimbre y la trama ofrecen la misma estructura en todas las tecnicas, pero en el anu­ dado hay tres variantes fundamentales: nudo persa, nudo turco y nudo espcfiol. EI persa en­ vuelve enteramente un hilo de urdimbre y pasa por detrds del segundo hilo; el turco rodea los dos hilos y pasa sus extremos entre ellos, y el espcfiol encierra un solo hilo de urdimbre y cruza sus extremos por detrds, volviendo a la superflcle por ambos lados de el. Este tipo de nudo espnfiol anuda en una linea los hiles pares y deja libres los impares, mientras que en la linea siguienteanudan los impares y quedan libres los pares. Por ello los nudos se presentan se en zigzag y cuando el tema tiene llnecs verticales no pueden lograrse trazos puros, al contra­ rio de 10 que sucede si se usan la tecnica persa 0 la turca. Es 16gic? que cuanto mas fino sea el material mas nudos ccbrdn en centfmetro cuadrado con 10 que la decoraci6n puede ser mas delicada. En las alfombras antiguas espcfiolcs es corriente que haya cinco nudos por centf­ metro y en las posteriores el nurnero es menor con 10 cual descienden su bellezc y su finura. EI material corrientemente empleado es la lana de ove]c y en muy pequefio cantidad el de cabra, mientras que la seda excepcional en algunos ejemplcres de lu]o. La lana se pelo es usa a veces en su color natural, pero 10 mas frecuente es que este tefildc en los colores azul, los dernds colores ro]o 0 amarillo, de origen vegetal; el negro aparece muy descolorido y se obtienen mezclc de los anteriores. Como en los tapices, los telares pueden ser de alto por lizo, 0 verticales, y de bc]o lizo, horizontales, que se utilizan poco por su incomodidad. MANUFACTURAS HISPANOCRISTIANAS. ALCARAZ. - Durante los siglos XIII y XIV ape­ nas debi6 tener importancia la manufactura de alfombras en los estados cristianos de la penfn­ sula su fubricnclon debfa realizarse casi con exclusividad en los territorios nazarles 0 bien y en mudejcres con muy directa derivaci6n de 10 hlspcnodrcbe (vecse ARS HISPANIAE, tclleres volumen IV, pdqs. 203 a 207 y 386-387). Desde principles del siglo XV se intensific6 la fabrica­ ci6n; los tclleres mudejcres de Chinchilla (Albacete) se extendieron por toda la comarca y desde mediadqs de ese siglo XV en los inventarios se nombra a l.letor, Letur y, principalmente, 370 Lam. VI.-MADRID. MUSEO ARQUEOL6GICO NACIONAL: ALFOMBRA DE CUENCA. a Alcaraz como centres productores; se trcbcjo intensamente en esa zona en los decenios si­ gUientes hasta que en los principios del siglo XVII se inicio una decadencia que provoco casi su descpcrlclon a mediados de 10 centuria. A 10 largo de ese tiempo las producciones de Alcaraz y su comarca pueden agruparse en distintas series, aparte de las yo estudiadas del "Almirante" y de "Holbein" en el arte rnudejcr. Una de elias es gotica, de tipo inicio en el siglo XV y desenvolvimiento en el XVI, vegetal, con que tiene decoraci6n exclusivamente vegetal y sigue dos orientaciones; una en que el tema de cardos enlazado para conseguir una ornamentaci6n continua va (fig. 447), de 10 que hay ex­ celentes ejemplos en el rncdrtlefio Instituto Valencia de Don Juan y en el Metropolitan Museum de Nueva York, y otra, derivada en cierta manera de 10 anterior, en que el tema se mantiene aislado, como sembrado sobre un fondo llso, que muestra una cierta degeneraci6n y falta de elegancia que contrasta con 10 delicadeza de las anteriores. Otra serie de alfombras estd constituida por las que imitan brocados; data de los ultlrnos cfios del siglo XV, se repite a 10 largo de todo el siglo XVI y es probable que 01 terminar 10 centuria fuese copiada en los talleres levantinos y conquenses. Tcrnblen en est a serie pueden formarse dos grupos: el g6tico y el renacentista. En el primero las alfombras se decoran con series de pinos, iguales a las de los brocados goticos, encerradas por cintas que se entrelazan; las mas antiguas tienen cenefas ordenaci6n con mudejcr y pequefios recuadros que encierran arboles, animales y figuras humanas. EI grupo renacentista es muy numeroso, con cenefas que, desde las reminiscencias g6ticas, van evolucionando hasta los temas renacientes; las cenefas no son muy variadas y predominan las que se resuelven con temas sernejcntes a serpientes y copas (fig. 448). Una tercera serie, 10 que clccnzo mas exlto y con 10 de brocados IIena todo el siglo XVI es 10 de coronas, derivada de las rnudejnres "Holbein" con 10 variante de sustituir los octoqo­ nos encerrados cuadrados por coronas de laurel En las mas en (fig. 449). antiguas se conserva 10 divisi6n hileras de cuadrados ocupados por en coronas, ruedcs 0 ldureos, verdes por 10 general y casi siempre sobre fondo ro]o 0 verde; en otras mas modernas aquella dlvlslon se recuerda en unas estilizaciones vegetales que marcan los Vertices, se aumenta 10 gama de co­ lores y las ldurecs se detallan mucho menos. La clasificaci6n cronoloqlcc puede apoyarse ade­ mas en 10 finura del de las dibu]o ldureos, en 10 decoraci6n de sus cenefas yen los pormenores de 10 tecnlcc, muy cuidada 01 principio y embastecida mas tarde, con ejemplares de trama gruesa, coloreada de amarillo 0 ro]o y con menos nudos. OTRAS MANUFACTURAS. Con posterioridad a 10 conquista de Valencia por Jaime I - de Arag6n dlffcil es rastrear 10 fabricaci6n levantina que seguramente debi6 existlr, aunque qulzd 10 Corona de Arag6n se surtfa tcrnbien de los talleres de Alcaraz. S610 desde fines del siglo XVI puede comprobarse plenamente 10 fcbricoclon levcnttnc, debi6 durar 10 que por menos hasta fines del siglo XVIII, con exportcclon de sus productos hacia Castilla y algunos zonas europeas. Sin embargo, 10 atribuci6n de ejemplares a estos talleres es diflcil e hlpotetlcc, porque en cuante a 10 tecnlcc pueden confundirse con las de Alcaraz, de nudo espcfiol, 0 con las de Cuenca, de nudo turco, pues los dos sistemas se utilizaron en Levante, en cuanto a 10 y decoraci6n y el colorido tampoco presentan caracterfsticas bien definidas (fig. 450). Tcrnblenplantea abundantes inc6gnitas 10 fabricaci6n de alfombras en Cuenca, que deblo comenzar yo en 10 epocc musulmana, pero no hay noticias documentales hasta el siglo XVIII. 372 Fig. 447.-ALFOMBRA DE ALCARAZ, DE HACIA 1500. Fig. 448.-ALFOMBRA DE ALCARAZ, DE LA PRIMERA MITAD DEL SIGLO XVI. Fig. 449.-ALFOMBRA DE ALCARAZ 0 DE VALENCIA, DE COMIENZOS DEL SIGLO XVII. 373 i ! Fig. 4S0.-ALFOMBRA DE ALCARAZ, DE MEDIADOS DEL SIGLO XVI. Figs. 451 y 452.-ALFOMBRAS DE LA REAL FABRICA DE SANTA BARBARA, DE FINES DEL SIGLO XVIII Y MEDIADOS DEL SIGLO XIX. 374 Con los ejemplares conservados pueden formarse dos grupos la tecnica EI sequn empleada. grupo mas antiguo puede confundirse con 10 de Alcaraz, usa el nudo espcfiol, se dec6ra con dibujos vegetales estilizados segun modelos turcos y se fabricarfa desde el siglo XVI hasta fines del XVII. EI segundo, con productos parecidos a 10 que se realizaba en Madrid, utiliza el nudo turco, mas rdpldo, y se desarrolla en la segunda mitad del siglo XVII (lam. VI). Mas adelante al­ conzo nueva importancia la fcbrlccclon conquense por los desvelos del arcediano Antonio Pala­ fox que trajo desde Valencia a un experto operario, Gaspar Carrion, para establecer una manu­ factura que fue tcmblen escuela y perduro hasta 1799. Luego, ya en el siglo XIX, hubo todavfa algunos talleres nctlvos como los de Benito Canales, Francisco Campos 0 Manuel Garces. No estd perfectamente aclarada la producclon de alfombras en Salamanca, ni tampoco se pueden precisar sus caracterfsticas, pero su existencia es indudable, con una nota documenta­ da en 1533 y referencias a productos de esa procedencia durante los siglos XVI y XVII, aparte 10 ya indicado con respecto los a tapices. La ultima fase de esta industria artlstica corresponde al foco rncdrilefio donde se desarrollo al amparo de la Corte que representaba una fuerte demanda. Hubo ya talleres en el siglo XVII instalados en la calle de Atocha, frente al convento de Santo Tomas, y en el siglo XVIII, aparte de las alfombras producidas en la Real Fabrica de Santa Barbara, funcionaron varios talleres independientes. Entre ellos el mas importante fue el de Antonio Alencastre y su esposa Petro­ nila de la Encarnacion, 1725, la calle del de en en Relo], apreciada producd6n por el dlbu]o y el color, que se vio favorecido1740 por varios privilegios. AI morir Alencastre 10 conti­ en nuo su segunda esposa Marfa Meriel con el oficial Gabriel J. de Estrada, que mas adelante se instalaron en la calle de la Magdalena. En esos nfios de mediados de la centuria se distingufa Constantino de Castro en la fabricaci6n de alfombras finas que se lIamaban de Berberfa. Los telares de la Real de Santa Barbara tcmblen labraron alfombras el XVIII. Adernds de en siglo algunos ejernplos (fig. 451) no faltan referencias de ello, pues lncluso a los primeros pintores de edmore Francisco Goya y Mariano S. Maella se les pedfan dlbujos para alfombras en marzo de 1800, cosa que al final qued6 reducida a supervisar 10 que hicieran otros pintores, que no se especifican, especializados en trabajos decorativos. En cambio, desde la reanudaci6n de los trobcjos tras la Guerra de la Independencia, como queda dlcho, la Real Fdbrlcc se dedico intensamente a la manufactura de alfombras, de elevada cali dad de dibu]o y color, en que se utilizaba el nudo turco, cosa que perdu)r6 durante todo el siglo XIX (fig. 452). Su coplosc pro­ ducci6n estd muy dispersa, aunque se conservan interesantes ejemplares en los distintos palacios y Sitios reales y en algunos edlficios de la epoco, como el Banco de Espana, en Madrid. 375 BORDADOS I, Llamamos bordado al adorno de un tejido con puntadas de hilo sobrepuestas, aunque puede hacerse tcrnblen sobre otros materiales. Esta idea bdslco puede desarrollarse amplia­ de establecer en mente con que, en las pdglncs que siguen, trataremos multiples posibilidades 10 fundamental llrnltdndonos al ambito hispdnico. No podemos en est a ocasi6n explicar deta­ lIadamente todo cuanto hace referencia a la tecnlcc de los bordados por 10 cual nos limitare­ mos a sefialar los principales procedimientos utilizados que, sequn la clase de hilo que se em­ plea, pueden clasificarse en tres grandes grupos: puntos de seda, puntos de oro y puntos de oro y seda. La mayor parte de los puntos de seda forman parte de los bordados al pasado en que el hilo, siempre enhebrado a la ag,uja, atraviesa repetidas veces el tejldo de soporte. EI punto de matiz consiste en cubrir una superficie con pequefifsimas puntadas de seda de colores fina­ mente graduados. De el derive el de falsa cadeneta, asfllamado porque la aguja va pinchando el final de la puntada precedente abriendo la seda en dos, 10 cual produce el efecto de ser un punto de cadeneta, propio de los bordados populares. Complementario es el pespunte, de tonos mas oscuros generalmente, que ccentuc los pliegues y perfila las facciones, y el punto de hdbito en el que se coloca estirada una gruesa mecha de seda que se sujeto a intervalos con puntadas transversales, mas estrechas y del mismo color. Los puntos de oro tiempos remotos en su forma fueron muy usados en los bordados desde simple de hilo metdlico, pero luego fueron sustituidos estos hilos por el que se forma con una mecha de seda en su color natural recubierta por una lamina de oro arrollada que puede ser mas 0 menos rica en oro y en ocasiones es puramente de plata dorada. La labor denomi­ nada "oro llano" y tcmblen "oro tendido" y "oro atravesado" es la mas simple y fundamental. Consiste en cubrir la superficie a bordar con una serie de hilos de oro sujetos al lienzo con unas puntaditas de seda, con las que luego se combinaron dibujos geometricos 0 temas vegetales. De este tipo derivaron luego numerosas variantes. Combinando el oro y las sedas se elaboraron dlversos puntos de los que el mas importante es el "oro matizado", que da la impresi6n de un trabajo de tapicerfa. Para obtenerlo se re­ cubre el lienzo con gruesos hilos de oro paralelos y muy juntos y las puntadas de sujeci6n son de sedas de colores y tan juntas que apenas dejnn entrever el oro, de forma que este se utilize casi solamente para conseguir efectos de transparencia. Todavfa podemos citar otro grupo de bordados, los de aplicaci6n, en que el hilo desempefia un papel secundario, pues en ellos los motives ornamentales estdn recortados en un tejido rico cualquiera y cosidos a la prenda que se va a bordar. Se contornean con unos cordoncillos de hilo de oro, material que tcrnblen se 376 Fig. 4S3.--GERONA. CATEDRAL: BORDADO ROMANICO DE LA . CREACI6N. Fig. 4S4.-LONDRES. VICTORIA AND ALBERT MUSEUM: FRONTAL ROMANICO BORDADO. 377 I I . Fig. 4SS.-BARCELONA. MUS EO DE ARTE DE CATALUf'lA: ESTANDARTE DE SAN OTH. 378 I I Lam. VII.-GERONA. CATEDRAL: TAPIZ DE LA CREACI6N (PORMENOR). emplea para dibujar en esos tejidos algunos detalles accesorios, como pliegues de indumenta­ ria, nervaduras vegetales, molduras de [crrones, etc. Para este fin se usan torribien pespuntes de sedas y cadenetas e lncluso aplicaciones de pintura con pincel. BORDADOS ROMANICOS siglos XI, XII Y posteriores deben corresponder algunos bordados hisponodrcbes 0 A los rnudejcres 01. vol. III, pdqs. 347-348, y IV de ARS HISPANIAE, pdqs. 203 y 384-385), pero si t· nos limitamos a los bordados puramente cristianos realizados en 10 peninsula, deberemos lIegar 01 siglo XII para encontrar ejernplos de gran valla, pocos en ruirnero ciertamente, pero I de extremado lnteres dentro del arte occidental europeo de esas fechas. Entre ellos sobre­ un , I· sale por todos los conceptos el lIamado Tapiz de 10 Creoclon, de 10 catedral de Gerona (fi­ I de poco mas de cuatro metros de ancho y , gura 453 y lam. VII), gran fragmento, algo menos de alto, de una pieza bastante mayor para cuya recomposlcion he planteado interesantes hi­ I potesls P. de Palol. En el centro de 10 conservado destaca un amplio drculo que en el centro lIeva 10 figura del Pcntocrdtor y en torno sectores nlusivos a las diversas fases del Genesis. Este drculo estd inscrito en espacio rectangular cuyos angulos se hcllcn ocupados por re­ un presentaciones de los cuatro vientos en forma de genios alados, sentados sobre sendos odres y coda uno de ellos soplando en un par de largos trompetas. En torno oeste rectdnqulo se dis­ ponen franjas paralelas marcando yo los llrnites de 10 composiclcn, que estdn dlvldidcs en espados cuadrados y circulares. De estas franjas estdn casicompletes 10 lateral izquierda y 10 superior, pero muy poco de 10 lateral se conserva derecha; a derecha e izquierda van repre­ sentaciones de los meses del ofio en los espacios cuadrados y del Sol y 10 Luncven los circulares, y en 10 frcn]o superior va 10 .representcctcn del Afio en el centro, de dos de los cuatro rios del Paralso (Geon y Thlscn) en los los extremes y de las estaciones en los espacios circulates a cuadrados. En 10 parte inferior se advierten muy escasos restos de 10 composlclcn que continua­ do, con 10 cual posiblemente se completaba el clclo de 10 Creacion y de 10 Resurrecclon. Para este complejo programa lconoqrdflco se han establecido las relaciones con diversos drculos cul­ turales de gran trcdlclon cldsicn en el mundo griego yoriental bizantino y norteltclicno y en particular con las miniaturas. En cuanto a 10 tecnica este bordado estd hecho con labor de ca­ deneta usando lanas de colores gruesas hebras, de factura no muy fino, y, aunque no tenga­ en mos noticias concretas de su procedencia, nada se opone a que sea labor plenamente hiSpanica-1 Para reafirmar est a opinion debemos seficlcr 10 existencia de otra importante pieza bor­ dada, de fecha similar, en 10 region catalano. Es el lIamado pendon 0 estandarte de San Oth, prelado que fue de 10 Seo de Urgel entre 1095 y 1122, el cual se conserva en los Museos de Barcelona (fig. 455). Tiene un rectangular del que penden tres fldmulos 0 farpas; estd sector orlado por un tema vegetal de tallo serpeante y hojos carnosas; en el centro 10 mandorla con el Pcntocrdtor, en; los dnqulos el Tetramorfos yen las fldrnulos tres figuras de santos en actitud de plegaria. La tela es de lino y el bordado en sedas de colores varios con predominio de los amarillos y el rojo; 01 parecer los macizados estdn hechos a cadeneta y los detalles se perfilan en cordoncillo. Aumenta su lnteres el heche de que en lugar destacado, a un lade de 10 man­ doria, ostenta 10 firma ELlSAVA ME FECIT, con 10 cual tenemos el primer nombre de artifice bordador en Espana. 380 Para darnos idea de la amplitud de aplicaciones del bordado en este siglo XII tenemos alguna otra pieza, como el frontal, algo mutilado en su parte inferior, que se conserva en el Victoria and Albert Mus�um, de Londres (fig. 454). Se considera realizado en el taller de Seo de Urgel y, aparte las conexiones con el pendon de San Oth, presenta en sus dngulos represen­ taciones de los cuatro rios del Parafso, similares a las del bordado de Gerona, cdemds de so­ luciones lconoqrdflcos propias, respecto a 10 coloccclen de los sfmbolos del en particular con Tetramorfos, junto a otras frecuentes en los frontales pintados catalanes. De nlvel inferior son diversas obras de 10 Espana occidental, como unas Infulos de mitra, de manufactura castellana, que se conservan en 10 catedral de Palencia. Una de elias es de seda granate, con frcnjos decorativas a base de drculos en cuyo interior hay animales que destacan sobre el fondo de oro de Chipre; en las otras dos, de seda negra bordada con oro de Chipre tcmblen, destaca 10 figura de San Juan con un llbro dentro de una orla, y varios , I. I roleos con flores en el interior (figs. 457 y 458). Muy interesantes, aunque su tecnlcc tenga un I marcado ccrdcter popular, son dos estolas conservadas en San Isidoro de Leon, de unos sels j , centlmetros de ancho y casi tres metros de largo. Estdn hechas a mono, a punto de media, for­ mando un tejldo recio y compacto; son de color gris y bordadas luego con 'oro y sed a ccrrnesl a punto lanzado transversal, con senclllos temas: castillos de Ires torres y cruces potenzadas (fig. 456). Llevan inscrlpcion aclaratoria de ser obra de 10 reina Leonor, esposa de Alfon­ so VIII de Castilla, que las hizo de 1197 0-1198. Cabrfa seficlnr algunos otras obrcis en 10 cate­ dral de Astorga 0 en Roda de lsdbenc, pero ante 10 yo descrito q.uedan en lugar muy secundario. EL BORDADO GOTICO Con los principios del siglo XIII se abre un perlodo de gran troscendenclc artlstica que 01- canza hasta finales del siglo XV y englobamos bajo el ccllflcctlvo de gotico. Es de gran brlllcn­ tez para el bordado cristiano hlspdnlco que se hcce coda vez mas variado, se extiende hacia los territorios recobrados en penlnsulc y recoge importantes influjos lIegados de el sur de 10 los mas destacados focos europeos sin perder los contactos con el mundo musulrndn, tan estre­ chamente unido 0,10 nuestro. Conti�ua su dependencia de 10 pintura, esforzdndose los borda­ y'loF hllos efectos cndloqos a los conseguidos con el dores por conseguir con 10 aguja plncel, y coda vez son mas frecuentes los nombres de artifices correspondientes a esta epocc que nos citan los documentos, algunos de ellos enlazados con obras todavta conservadas, de tipo ecle­ sidstlco bdslccrnente. SIGLOS XIII Y XIV. - En el sigl'a XIII podemos advertir un progresivo apartarse de 10 tra­ dicion rorndnlcc consiguiente apertura hacia el naturalismo que va a caracterizar a 10 con 10 gotico. Ello se advierte en algunos piezas como unas telas procedentes de Calahorra, muy deterioradas, que presentan medallones circulares enlazados, con bustos de santos, distribuidos en franjas horlzontcles] En su tecnica presentan notables peculiaridades, pues las figuras estdn hechas a puntada tendida, con los detalles y contornos acentuados a pespunte fino y algunas Ifneas de seporcclon hechas a realce forrando cordeles, tecnica que tendrd luego gran desarro­ llo y es parecida a 10 de los bordados de 10 mitra de San Olegario en 10 catedral de Barcelona.1 Tcmblen precede de Barcelona una cenefa de casulla de este siglo XIII con figuras de scntos 381 con la cual se inicia un ampllsimo campo de cpllcccton para el bordado. En este caso son siete las figuras dispuestas en hornacinas y su Identiflccclon esdlflcll por el mal estado de conserva­ cion enque se Mas interesante encuentran. es el frontal bordado que se conserva en la catedral de Gerona en que se \ disponen escenas de la vida de Cristo, desde la Anunclcclcn hasta la Pentecostes (fig. 459). EI esquema compositivo se resuelve a base de espcclos cuadrados dispuestos en tres franjas de a siete y fragmentos de un octavo a la derecha, con reducidos elementos de sepcrcclon. Las es­ cenas, con muchos detalles perdidos, destacan sobre fondos de aplicado. De tecnica mas oro enlazada con 10 popular, pero muy hdbll, la bolsa de corporales de San Isidoro de Leon, es toda bordada con oro y sedas de colores sobre un caiiamazo de hilos dobles (fig. 460). Por su haz figura al Crucificado entre la Virgen y San Juan sobre un fondo de lacerfa mudejcr, y por el enves IIeva otra labor de lacerfa semejante aunque mas vistosa, con temas de marcado scbor herdldlco, como leones dentro de estrellas de echo puntas, aguilas en octoqonos y lises enlos rombos intermedios. De superior interes tcrnblen, por tratarse de un� pieza de indu­ mentaria, es el bonete que fue del infante Felipe, herinano de Alfonso X, que estaba en su sepulcro de Vlllclcdzcr de Sirga y hoy se conserva en el Museo Arqueoloqico Nacional (fi­ gura 461); es de tela que se decora con medallones ocupados por castillos y ciguilas bordados entre temas de lacerfa morisca. La serie del monasterioburqcles de las Huelgas, procedente de los sepulcros reales allf exis­ tentes, constituye uncslntesls magnifica de 10 que fue este arte en la corte castellana a 10 largo del siglo XIII. En ella debemos destacar el cojln de Alfonso de la Cerda con fuertes tonalidades y exuberancia naturalista en sus temas vegetales 0 de animales fantcisticos, en cornposlclon de cuadrfcula blanca sesgada. Capitulo destacable es el que estd constituido por algunos pendones 0 estandartes de cordcter civil, habitualmente con temas herdldlcos aunque en ocasiones figuren escenas religiosas en sus bordados. Probablemente los habfa con anterioridad, pero los mas antiguos que conocemos corresponden al reinado de Fernando III (1217-1252), como el llcrncdo pendon de San Jorge, del Ayuntamiento de Caceres, antigua bandera de regular tamaiio (2,96 por 1,90 m.) en la que se bordaron los signos herdldlcos de Castilla y Leon (fig. 463), 0 los escasos restos que sub­ sisten en la catedral de Sevilla del "amado pendon de la Conquista 0 de San Fernando. Del mismo tipo son el estandarte de San Isldoro, San lsldord de Leon que, sobre fondo moderno en de damasco ro]o, "eva la figura ecuestre del santo bordada en oro y sedas (fig. 462), Y la IIa­ mada bandera de las Navas en la catedral de Burgos, con el Cruclfl]o, la Virgen y San Juan bordados sobre fondo blanco. Menor cantidad de piezas es la que cabeoslqnnr al siglo XIV, pero es indudable que el arte del bordado fue adquiriendo la pujcnzc que perrnltlrd el gran esplendor de la centuria siguien­ teo Menudean ya los nombres de artffices dedicados a este rnenester, particularmente en la region catalana donde no faltan los [udfos bordadores, como Vidal Jacob Mandil activo en Barcelona en 1358, 0 lo� de procedencia alemana, como Mateo Sevanien, Andres Vlclcnt y Gerardo Usiere C!Jue, en 1390, bordaron un supertunical para Luis de Requesens. Entre las obras de esta centuria debemos citar la mitra procedente de Santa Marfa del Estany (Museo de Vlch), de sarga blanca con medallones tetralobulados en que se situa la Anunclcclon (fi­ gura 464) a un lado, y en el otro a la Virgen con el Salvador. La tecnica es la de oro super­ puesto y sedas, matizadas en las vestiduras y carnaciones, con algun detalle rebordado, moda- 382 I Fig. 456.-LE6N. SAN ISIDORO: ESTOLAS DE LA REINA LEON OR. Figs. 457 y 458.-PAlENCIA. CATEDRAL: JNFULAS DE MITRA. Fig. 459.-GERONA. CATEDRAL: FRONTAL BORDADO. 383 Figs. 460 Y 462.-l:..EON. SAN ISIDORO: BOLSA DE CORPORALES Y ESTANDARTE DE SAN ISIDORO. Fig. 461.-MADRID. MUSEO ARQUEOLOGICO NACIONAL: BONETE DEL INFANTE FELIPE. 384 PENDON DE SAN JORGE. Fig. 464.-VICH. MUSEO EPISCOPAl: MITRA DE SAN- Fig. 463.-cAcERES. AYUNTAMIENTO: TA MAR[A DEL ESTANY. Fig. 465.-PAMPLONA. CATEDRAL: DETALLE DEL ALBA DE ARNALDO DE BARBAZAN. 385 Fig. 466.-GERONA. SAN F�LlX: FRONTAL DE LA RESURRECCION. Fig. 467.-GERONA. CATEDRAL: FRONTAL DEL CAR- DENAL MARGARIT. Fig. 468.-BARCELONA. DIPUTACION: FRONTAL DE SAN JORGE. 386 lidad que se extenderd en el siglo siguiente. Es tam bien interesante el cuello del alba del obispo Arnaldo de Bcrbczdn (Catedral de Pamplona), con siete medallones tetralobulados que se decoran con bustos de Cristo, la Virgen y diversos santos (fig. 465); en ellos se aplicaron el punto de relleno, el cordoncillo y los matizados. Las importaciones de bordados producidos en los mas destacados focos europeos que se registran en est os dos siglos, habfan de dar pronto sus frutos. EI frontal conservado en la Seo de Manresa, de hacia 1340 y firmado por el florentino Geri Lapi, no es inferior a las varias plezos conservadas todavfa que son muestra de la expansi6n entre nosotros de la escuela in­ glesa de bordados, como la capa de Daroca (Museo Arqueol6gico Nacional); la capa del cardenal Carrillo de Albornoz, de la catedral de Toledo, 0 la del obispo Ram6n de Bellera (Museo de Vich). Por su primorosa ejecuci6n y la elegancia de sus composiciones justifican plenamente el amplio credlto de que. goz6 est a escuela en este siglo y mantenido todavfa en la siguiente centuria. • SIGLO XV. - Las influencias por los anteriores bordados florentinos 0 in­ representadas gleses, se amplfan y se mezclan las procedentes de Francia y Flandes, particu­ en este siglo con larmente est as ultlmos, que cccbcrdn por imponerse desde 1420 hasta bien entrado el siglo XVI. Seguiremos advirtiendo un completo predominio de 10 eclesidstlco, que tiene unas necesidades suntuarias semejantes en todo el occidente europeo y ello facilita la importaci6n 0 exportaci6n de soluclones tecnicas 0 a rtfsti cas, asf como de piezas completamente acabadas. Se organizan talleres, muchas veces monacales como el de Guadalupe 0 en estrechc conexi6n con las ca­ tedrales, que son fecundos centres de formaci6n al rnlsrno tiempo, y se perfecciona la organi­ zaci6n gremial en que se agrupan los bordndores lclcos del mismo modo que los artesanos de cualquier otra actividad de la epocc. En cuanto a las tecnicas utilizadas no hay diferenciaci6n fundamental entre talleres y otros y s610 cabe apreciar diferencias unos en la habilidad y gusto artlstico de los crtlflces que las aplican. Las notidas que nos han lIegado permiten afirmar que los focos principales del bordado hlspdnlco en est a centuria fueron Barcelona, Toledo y Sevilla, aparte el de Guadalupe que merece capitulo apar:te. En Barcelona son numerosos los nombres de bordadores ya desde principios de la centuria, como Arnau Salient (1420) que fue el bordador del Consejo mu­ nicipal; Juan Bertran, en frecuente rel)aci6n con la Seo de Urgel, citado en 1424 y 1425, que en 1428 contrat6 un pcfio de pared y un frontal de altar, con varias lmdqenes, para el cardenal de Foix; Jaime Cupf que, en 1431, hizo un terno para el obispo de Vich Alfonso de Tous, 0 Juan Pera que el cfio 1435 contrat6 un pofio mortuorio con figuras y escudos bordados en oro y se­ das para el gremio de los curtidores de Barcelona. Mas importante parece que fue Antonio Sadurnf, con numerosas citas documentales que Ie situ an entre 1450 y 1483. Sequn estas refe­ rencias, en 1457 estaba haciendo un frontal con la Resurrecci6n para el altar mayor de la igle­ sia de Santa Marfa del Pino, en Barcelona; en 1460 contrat6 una obra que no se detalla para el obispo de Urgel Roger de Pallars; en 1462 cobr6 cantidades a Arnau cuenta del valor de una cap a blanca de broccdo para la catedral de Barcelona; en 1464 un pofio mortuorio para la cofradfa de los tejedores de lino barceloneses y, finalmente, en 1483 una capa para la cate­ dral de Tortosa. Todo ello nos demuestra una continuada actividad, pero el lnteres de Sadurnf radica particularmente en el hecho de que se conserva la que sin duda seric una de sus obras mas importantes, el frontal que en los cfios 1450-1451 realiz6 para la capilla del palacio de la 387 Generalidad, de Barcelona (fig. 468).Estci constituido por la escena unico de San Jorge alan­ ceando al dragon y unos sectores laterales puramente decorativos que serdn cficdldos del siglo XVI, pues en todas sus caracteristicas corresponden a 10 renacentista. La escena principal, con su pormenorizado pnlsc]e, responde en su estilo al influjo flamenco y es posible que el car­ ton de este bordado fuese realizado por alguno de los grandes pintores barceloneses de la epoco, en particular Bernardo Martorell. Todo el ornato estd trabajado con fuerte relieve, forrado con bordado superpuesto a hilo matizado; los detalles nrqultectonlcos estcin marcados con cordon­ I cillo y las carnaciones matizadas. r- Ya a los finales del siglo puede registrarse en este sector la ccnvldcd de algunos otros bor­ dadores como Berenguer Gurea que, en el cfio 1496, lcbro unas piezas para unos pofios lm­ periales de y Vicente Ermengol, Despujol en la catedral de Vlch, activo hasta 1525, que el cfio 1490 bordo la capa del ccnonlqo Fonolleda, de Vlch, y en 1509 la del ccnonlqo Sauleda, mag­ nifico ejemplar que todavla se conserva en el Museo de Vich. I Aunque su autor no nos sea conocldo debemos dtar los varios frontales de esta centuria conservados en este Museo de Vlch y los tres que se conservan en Gerona. Uno de ellos, muy en los principios del siglo, estd en la colegiata de San Felix y nos muestra la escena de la Resu­ rreccion bordada sobre terciopelo ro]o (fig. 466). Los otros dos se hallan en la catedral; uno se decora con las del Nacimiento, la Eplfcnlc y la Presentcclon, cobijadas en arcua­ escenas clones, y el otro, mas tardio lIeva en el centro a la Virgen con el Nino y angeles adorada por el cardenal Margarit de Pau y a los costados los escudos de este prelado (fig. 467) .-1 . Los talleres barceloneses de bordado irradiaron hacia Valencia y Mallorca aunque en estos sectores fuesen frecuentes las importaciones de obras italianas y flamencas. En Valencia tra­ bajaban Bernardo Nunet qulen, en 1416, se cornprornetlc a bordar una capa que debla lIevar angeles con los instrumentos de la Pasion, y Jaime Foz en 1424. En la catedral hemos de seficlcr, entre otros, dos importantes frontales que fueron regalados en 1474; el uno presenta, bordadas en seda y oro, escenas de la Pasion (fig. 469), Y el otro las escenos de la Resurrecclon y la Bajada al Limbo. Otro frontal, en mal estado de conservcclon, con distintos momentos del martlrio de San Jorge, presenta evidentes conexiones estiHsticas con las obras del pintor bnrcelones Jaime Huguet, posible autor de los cartones para dichas escenas. Por 10 que se refiere a Ma­ llorco se cita en los finales de la centuria a Miguel Desl, impregnado de influjos italianos. En el sector occidental de la peninsula el foco de Toledo inicia su potente actividad hacia 1425, momento en que se reune en esta eluded un importante conjunto de bordadores de ima­ ginerfa de cuyos talleres salen los ornamentos mas suntuosos de la catedral iglesias de la e dlocesis. Entre estos bordadores se citan Gil Rodriguez, Juan Al­ Sanchez, Rui Gonzalez, Juan varez, Maestro Alfonso (1427), Sancho Garda (1459) y algunos mas. Este foco tuvo un amplio radio de cccion y de el partieron los primeros bordadores lclcos que fueron a Guadalupe y . .' los que trabajaron en Leon y en Burgos. Muy activo fue tam bien el. nucleo sevillano desde princlpios del siglo. En el son abundantes los artifices conocidos con la particularidad de que, desde 1440, se advierte en este foco una crecida cantidad de bordadoras y en la catedral se registra el cargo de "Maestra de las Ves­ timentas" desernpeficdo por Juana Gonzalez y luego por Isabel Fernandez (1496) e Isabel Valdes (1497). Entre los bordadores son copiosas las referencias documentales, pero se reducen meros nombres sin posibilidad de enlazarlos a por el momento con alguna obra conservada. Singular fortune ha tenido el taller que desde principios de este siglo XV se orqcmlzo en 388 .' Lam. VIII.- MONASTERIO DE GUADALUPE: PRESENTACI6N, DEL FRONTAL BORDADO DE ENRIQUE IV. el monasterio de Guadalupe, pues es el unlco que, pese a sus vicisitudes, ha conservado una buena serie de plezcs y cuenta con un historial perfectamente conocido. Uno de sus iniciadores parece que fue un lege bordador frances, lIamado Fr. Jer6nimo, que seguridad es el autor con de la lIamada casulla de terciopelo verde, con ancha cenefa central ocupada por medallones tetralobulados con figuras de scntos de medio cuerpo. Posterior y ya con lnflu]o flamenco es la lIamada casulla del Condestable, con escenas de la Pasion en los recuadros de su cenefa, que es del segundo tercio de la centuria. A contlnuccion hay que situar el frontal impropiamente lIamado de Enrique II, pues en realidad corresponde a la epocc de Enrique IV, que es una de las mas insignes obras del bor­ dado hlspdnlco (fig. 470). En los extremos lIeva paneles con los escudos de Castilla y Leon y en el cuerpo central se disponen las escenas de los Desposorios de la Virgen, el Nacimiento y la Presentccion, entre columnas y arcuaciones (lam. VIII). Tecnlccrnente muestra una diversidad de procedimientos que aumenta su lnteres, pues en realidad se han superpuesto en el tres or­ denes de bordados, cornblndndolos con tal habilidad que incluso se log ran efectos de -relieve entonces se conocfan. Otro importante y de perspective, y se utilizan todos las tecnicas que . frontal de la serie de Guadalupe es eillamado "Rico" por la gran cantidad de perlas y piedras preciosas engarzadas y otras labores que se Ie cfindleron en el siglo XVII, con 10 cual perdlo su prlmltlvo ccrdcter. De mayor lnteres es el frontal de la Pasion por las escenas de la Flage­ leeton, Camino del Calvario, Calvario, Piedad y Santo Entierro que 10 constituyen (fig. 471). En el el excelente trabajo del bordado se combina con la cpllccclon de trozos de tela de varias clases y viva policromfa, recortados y unidos entre sf. Otras piezas menores completan la impor­ tancia de este conjunto de Guadalupe, como la lIamada casulla de los Reyes Cctollcos, con los bustos de varios santos en su cenefa; dos capillos de la catedral de Toledo; el sobrefrontal del luce una perfecclon insuperable en la ya cltcdo frontal de Enrique IV que en sus medallones tecnlcc de la cadeneta, y algunos mas. Muy relacionado con estas obras del taller de Guadalupe' estd el retablo bordado que el obispo Pedro de Montoya regalo a la catedral de Burgo de Osma y hoy se halla en el Art Ins­ titute de Chicago (fig. 472). Tenemos referencias de otro retablo bordado, el de seda y oro que los Reyes Cctolicos mandaron labrar, antes de la conquista de Granada, para la capilla de los Corporales, de Daroca, pero no se conserva. EI de Burgo de Osma es obra de estilo fla­ En menquizante de los cfios 1454 a 1476, co!l estructura cndloqc a la de un retablo pintado. la predela lIeva la Resurrecclon en el centro y a los lados los santos Pedro, Santiago, Bartolome, Pablo, Juan y Andres; en el cuerpo alto la Virgen con el Nino y angeles en el centro y a los lados el Nacimiento y la Epifanfa; en el remote un pequefio Calvario y en el guardapolvo alternan cabezas de angeles con escudos del obispo Montoya. Tcmbien aquf se da superposl­ cion de bordados independientes en la ejecucion y la misma manera de tratar el cabello que en muchas obras guadalupenses y como novedad hay que seficlcr la utlllzcclon de las lente­ juelas que mas adelante tendrdn tan amplias apHcaciones. En otro sentido es tam bien importante el conjunto de diversa procedencia reunldo en la Capilla Real de Granada gracias a las donaciones de los Reyes Cctollcos. Un frontal est a he­ cho con fragmentos de un ornamento florentino y un terno estd resuelto con bordado en fuerte relieve; sobre el se aplican pequefios anillos de plata imbricados en las vestiduras, en los fon­ dos y en los detalles urqultectontcos, mientras que las carnaciones van matizadas. Quedan restos del ornamento lIamado de las flechas coloradas y de algunos otros. A destacar entre los 390 Fig. 469.-VALENCIA. CATEDRAL: DETALLE DEL FRONTAL DE LA PASION. Figs. 470 y 471.-MONASTERIO DE GUADA- LUPE: FRONTAL DE LA �POCA DE ENRIQUE IV Y FRONTAL DE LA PASION. 391 Fig. 472.-CHICAGO. ART INSTITUTE: RETABLO BORDADO DEL OBISPO PEDRO DE MONTOYA, PROCEDENTE DE BURGO DE OSMA. 392 bordados de cpllccclon el paiio de dosel Calvario sobre con un terciopelo carmesf, con el sol, la luna y las estrellas, encerrado en orla de hojcs espinosas (fig. 473). Todo estd heche con telas recortadas de distintos colo res, aplicadas y perfiladas con cordonclllo de oro y rebordando los detalles en su interior. Parece que es obra de un Hernando de Covarrubias, apellido que luego va a ser frecuente entre los bordadores toledanos. SIGLO XVI Esta centuria el apogeo del bordado marca espaiiol por la abundancia de recursos y el perfeccionamiento de los medios tecnlcos que Ie permiten alcanzar los mas depurados efectos artlsticos. Tanto la utlllzcclcn del hilo de oro como la de las sedas matizadas 0 del bordado de cpllccclon de tejidos consiguen ahora una culmlncclon, desarrollada en una ingente can­ tidad de obras que las favorables condiciones pollticas y econornlccs de todo orden hacen po­ sible, Este desarrollo se orienta bdslccrnente hacia la producclon de ccrdcter de religioso, ma­ nera que no hay monasterio importante sin su bordadurfa, ni catedral que no aliente talleres en que los mas hdblles artifices desarrollan los primores de lc aguja. En la primera mitad del siglo se ccentuc el predominio del bordado eclesldstlco, variado y con sorprendente suntuosidad, sobre piezas que contiruiun los tipos precedentes, casu lias, dal­ mdtlccs, capas, frontales, vestidos de imagenes, doseles, reposteros y, como novedad, las rnoriqcs - . que complementan la riqueza de las crt ces procesionales, y multitud de menores, Lapiezas imaginerfa bordada sigue domlncndo en las cenefas de las lias y de las capas, en los centros casu de las cartelas de los faldones y mangas de las dclmdtlcos. En un principio la imaginerfa de dichos cenefas va todavfa colocada en hornadnas goticas, sobre fondos tapizados de oro sin matizar muchas veces. Hacia 1515 cdvlerte fuerte se penetrcclon renacentista con horna­ una cinas frecuentemente cvenercdos, que poco despues acompaiian con grutescos decorativos se y con fiquros y composidones dentro ya del nuevo estilo. La tecnlcc preferida es la del oro matizado para la totalidad de la obra. En este perfodo se dan tam bien cenefas dispuestas con las figuras en medallones enlazados con grutescos. Hacia 1540 comienza a desaparecer la imaginerfa de las cenefas que de modo general se decoran habitualmente con grutescos que destacan sobre los fondos, generalmente de terciopelos oscuros. La tecnlcc de cpllccclon sigue gozando de favor. Entre los talleres continua siendo el de Guadalupe el que puede presentar los ejemplos de mayor perfecclon y riqueza. En la primera mitad del siglo hay que seiialar al bordador Fr. Gon­ zalo de Burgos que dirigio el taller de bordados en el primer cuarto del siglo; en esta etapa de hacia 1540 las piezas mas destacadas y de arte semejante son el Ilamado terno de la Em­ peratriz y el frontal del Prfncipe, en que sobresalen labores de roleos recortados y aplicados sobre terciopelo negro dibujando jarrones de los que nacen tallos que rematan en delfines afrontados. En la segunda mitad del siglo el rnejor bordador de los que hubo en Guadalupe fue Pero Lopez, cllf residente desde 1537 hasta 1576 en que rnurlo. Sin ser monje dirigio la bordadurfa monacal y en opinion undnlrne se considera obra suya el lIamado "Terno Rico", de hacia 1560. Estci constituido por cinco piezas: la casulla, dos dclrndtlccs y dos collaretas, en que la tela de fondo ha desaparecido por completo bajo la rica decorcclon, bordada en tecnlcc incomparable, tanto en los temas decorctivos como en la imaginerfa. En la casulla la 393 cenefa estd dividido en ocupadas por la Virgen con el Nino, Judit y Santa hornacinas verticales en el delantero, todas Luda, 01 dorso (fig. 475), Y la Magdalena, Santa lnes y Santa Margarita del bor­ de oro matizado con las carnaciones tam bien matizadas; el dlbu]o y aun la tecnica en otros coincide. dado de las dclrndtlccs (fig. 474) es algo distinto en varios aspectos, aunque bien alcanza Este terno es una de las mejores obras del bordado espcfiol, categorfa que tam atribuida tcmblen la manga de cruz conocida generalmente con el nombre de "trope viejo", a Pero Lopez aunque en su arte y en sus variadas tecnlccs sea superior al terno precedente. En el cuerpo clllndrlco de la manga disponen las escenas de la Epifania, el Nacimiento, la se Clrcunclslon y la Asuncion (fig. 476) en marcos crqultectonlcos que Ilevan en las enjutas me­ dallones con los Evangelistas. En el sector conlco superior se disponen cuatro medallones con ornato. los profetas Isafas, Ezequiel, Jeremias y un cuarto no identificado, entre profuso EI antiguo nucleo toledano mantiene su apogeo y de ello son muestra en el primer tercio lIeva del siglo el terno rico de Cisneros y el pontifical del cardenal Fonseca. EI primero en su de las dclrnd­ casulla hornacinas con escenas de la vida de la Virgen (fig. 477) yen los faldones del oro atravesado, con ticas el escudo de Cisneros entre dos angeles tenantes; la tecnlcc es la las carnes matizadas y los detalles realzados con cordoncillos aplicados. Su historia es perfec­ cornenzo bordar en 1513-1514 en el taller de Marcos de Covarru­ tarriente conocida, pues se a bias donde se cccbo en 1520. En este mismo taller se realize a partir de 1526 el pontifical de las dclmdtlcos con escudo rodeado de angeles (fig. 478). Fonseca que destacan los faldones de en la catedral, Otro taller coetdneo es el de los Montemayor en que se hlzo la manga de la cruz de en los finales del se cita a Beatriz de Aguilar que trobcjo para la iglesia de Santo Tome. y siglo EI foco sevillano conserve asimismo su importancia durante y presenta cdernds el este siglo incluso de bordadores, hacia las Indias. lnteres de ser punto de partida de muchas obras e Bien conocido por los trabajos de Isabel Turmo especialmente, estd realzado por la actividad de importantes maestros conocidos por abundantes citas documentales aunque sean escasas las obras conservadas que puedan series oslqncdcs. Entre ellos debemos mencionar a Gabriel en 1527 bor­ de Carvajal, que desde 1504 trabajaba para la catedral; Francisco Moreno que referencias daba en el "ornamento blanco de las flores de lis"; Mateo de Leon, con multiples entre 1526 y 1570; Simon de Trujillo, con noticias desde 1563 a 1585; Antonio de Clpres y Lo­ renzo Castellanos; Sebastian de Sicilia que era uno de los mas prestigiosos; Alonso Ruiz que en plazo por un ornamento que 1610 cobro el ultimo entregado habra para el convento de San Francisco, en Guatemala; Miguel de Peficrcndc, conocido desde 1575, que dirigio un taller Ordonez que en 1587 bordo, en union con Pedro Dlcz, un velo para muy importante; Rodrigo mandarlo las Indias; Pedro de Mesa, calificado por Francisco Pacheco como "el mas insigne a en la curiosa y rica arte de bordar" que tcrnblen mcndo muchas de sus obras a Mejico 0 al hacia Peru en el ultimo tercio del Luis de siglo; que era uno de los mas importantes Gongora 1612 cobro del de cantidad por el Medtncsldonlo 1600; Diego de Cepeda que en duque una bordado de unas guarniciones para un vestido de senora; Juan de la Barrera que, estando 1584, trosposo varias obras al citado Diego de Cepeda, y proximo a partir para las Indias en la roperfa de tantos otros entre los que no faltan los nombres de bordadoras que trabajan en este foco se la catedral al cuidado de los ornamentos. Es tam bien interesante seficlcr que en es decir, la colcborcclon de pintores puede concretar 10 que tcrnblen ocurrirfa en otras partes, Luis al arte del bordado, proporcionando cartones para los mismos, como 10 hlcleron aquf de Vargas y Francisco Polanco. 394 Mas escuetas las noticias que tenemos de otros centres aunque algunos debieron ser muy son cctlvos, como el de Granada, donde fueron muy renombrados Bias de Aranda, entre 1540-1570; Pedro de Flandes, en estrecha relcclon con la catedral; Juan de Salas y otros. Referencias dis­ persas nos demuestran la cctlvldcd de talleres de bordadores por todo el ambito peninsular, como Francisco de la Vega que en 1543 era bordador desde hada muchos cfios de la catedral de Burgo de Osma; Francisco German de Paris que, entre 1506 y 1515, trcbcjo para la cate­ dral de SigUenza donde recllzo unas ricas cenefas para las capas que reqolo el cardenal Car­ vajal. Para la misma catedral Pedro de Burgos hlzo en 1558 las franjas y guarniciones de un dosel brocado para el altar mayor. Alonso de Camiiia fue largos ofios, hasta 1580, bordador de la catedral de Burgos donde hlzo el terno lIamado del cardenal Mendoza, y en estas tareas Ie sucedlo su yerno Andres de Ochandiano que 10 era aun en 1595. Muchos' y muy ricos deblnn serlos ornamentos que, desde 1527 hasta su muerte en 1548, hlzo el bordador Luis Fernandez para la capilla de la Universidad de Salamanca donde se conservan un terno blanco y otro ne­ gro que posiblemente son obra suya. Tcmblen en la catedral de Santiago de Compostela exlstlo un bien montado taller donde se fubrlccbcn y reparaban los suntuosos ornamentos catedrali­ clos. Entre los bordadores se citan un frances 1519 y un f1orentino en 1537, pero destacan en especialmente los espofioles, como Pedro Martinez, Luis de Tovar, Fernando y Francisco Alva­ rez, el muy famoso Gonzalo de Luances y Alonso que durante muchos nfios, hasta su Rodrfguez muerte �n 1597, fue el maestro bordador de la catedral, cargo en el que Ie sucedlo Juan de Romay. Tnrnblen hay noticias, aunque parecen referirse a obras de inferior categorfa, que corres­ ponden a obras de bordadores en el Pars Vasco, Aragon y zona mediterrdnec, En las cuentas de la parroquia de l.cqrdn (Alava), por ejernplo, se cita a los vitorianos Juan y Francisco del Valle, y a Cristobal de Aldczdbcl (1573), establecido en l.oqrofio, de donde tcrnblen era vecino Pedro del Bosque que en 1592 bordo el terno blanco conservado en Labraza (Alava). En Ara­ gon se mencionan a Gabriel Alvarez, de Zaragoza, autor de una capa pluvial de terciopelo ccrmesl lrndqenes bordadas, de hacia 1514, en la catedral de Jaca, y a los Vallebreros, a con qulen Gascon de Gotor atribuye un terno ro]o con bordados de imaginerfa y las armas de los Mendoza en la iglesia zaragozana de la Magdalena. EI que fuera muy importante nucleo bar­ celones vlo muy mermada en este siglo XVI su cctlvldcd, aunque no falten citas como la que hcce referencia a Gabriel Maduxer que en 1519-1520 recllzo los bordados del terno lIamado del obispo Tormo, de la catedral de )Vich, en colcborcclon con Benito Guasch que tam bien trcbcjo para la misma sede en 1511 y 1531. En Mallorca se mencionan Carlos Coli y Jorge Carbonell, y en Valencia la obra capital del bordado de este siglo es el frontal de la Diputa­ cion del reino, de hacia 1550, con imaginerfa en el estilo de Juan de Juanes. Como colofon al arte del bordado en este siglo XVI hay que consignar la formcclon, en su ultimo tercio, de un importante taller en la gran fundcclon escurialense a la que Felipe II apro­ vlslono con centenares de ornamentos. Ya 1571 este rey habra confiado a Fr. Lorenzo de en Montserrat, lego [eronlrno natural de Besancon (Francia), la dlreccion del taller de bordados, cargo que desempefio hasta su muerte en 1576. En el trabajaban varios rnonjes bordadores y algunos laicos a los que se pagan cuentas desde 1571. Entre 1577 y 1579 se enccrqo de estos talleres tarnblen frente hasta cfio 1579 en Diego Rutiner, extranjero que estuvo a su ese que fclleclo. Habra en estos cfios unos cuarenta operarios, entre los cuales estarfan Juan del Cas­ tillo y Juan Perez, de quienes afirma que bordaron los mejores ornamentos del monasterio, se y algunos monjes como Fr. Francisco de Cordoba, Fr. Juan de Toledo y Fr. Rafael de Barcelona, 395 por citar algunos. Se sabe tam bien que para los bordados de esta epocc proporcionaron dl­ bujos muchos de los pintores escurialenses como Miguel Barroso, Diego Lopez de Escuriaz, Peregrino Tibaldi, J. F. de Navarrete y B. Carducho entre otros. SIGLOS XVII, XVIII Y XIX SIGLO XVII. - En esta centuria el gusto por 10 decorativo y suntuoso se sobrepone a cual­ quler otro idealartlstico, y aquf podremos apreciarlo perfectamente, puesto que pocas acti­ vidades artlsticas se prestan rnejor que el bordado a la brillantez y varied ad del colorido, a la libertad y movimiento de la linea y la cornposlcion. Algunos precedentes de esta orlentcclon podrlcn hallarse ya en los finales del siglo XVI y su completo desarrollose extenderd, con dis­ tintas modalidades, hasta la mayor parte del siglo XVIII. Se mantienen las antiguas tecnlcos los desarrolla la tendencia con nuevos conceptos y se enriquecer las telas con perlas y piedras a preciosas, aisladas 0 montadas en joyeles, que se incorporan a los opulentos mantos de algu­ nas lrndqenes veneradas en los cuales el tejido de fondo estd completamente recubierto por las distintas labores bordadas. Hay evldente decadencia de la imaginerfa que durante estos siglos XVII y XVIII desaparece prdctlcornente, pues triunfa, como decimos, 10 puramente decorctlvo, En las casu lias se conserva la cenefa central en un principio, pero luego el adorno deri­ vado del grutesco rompe sus IImites y se extiende por la totalidad. Cosa parecida ocurre en las dclmdtlcos en que el rnedcllon central va siendo sustituido por temas flornles 0 de los [nrrones que nacentallos combinados slrnetrlccrnente. Las piezas mas suntuosas son ahora los frontales, conservan su cldslco estructura, que pero el cuerpo central deja de estar divldldo en paneles, acostumbra IIevar el centro tema (historia, [crron, floron 0 pues en un escudo) del que surgen ornatos que se extienden por el resto de la superficie. Muy interesante en este perfodo es el progreso de las tecnlccs que en algun caso represen­ tan desvtrtucclon, y aun el falseamiento, del bordado propiamente dicho. Predomina el una bordado con hilo rnetdllco, de oro generalmente, y se desarrolla el usc de la lentejuela de oro y deplata, unas veces a su color y otras tefiidas con lacas 0 barnices, hasta que en el si­ glo XVIII constituye grandes superficies recubriendo los opulentos realces. Por la decadencia de la imaginerfa cae en desuso la tecnlcn IIamada del orotravesado, propiamente labor de tcplcerlc, y se perfeccionan los rea Ices forrando materiales muy diversos, Finalmente el bor­ dado de cpllccclon sigue su desarrollo y adquiere predominio en el bordado eclesldstlco del siglo XVII para decaer en el siguiente. Los talleres toledanos contlnucn su fecunda actividad en est a centuria. Entre sus bordadores debemos sefiolcr a la familia de los Corral la que Tomas del Corral, citado a pertenedan en 1611, Y Diego que hacia 1616 bordo el incomparable manto de la Virgen del Sagrario en la catedral de Toledo el escudo del cardenal Sandoval y Rojas. Otra familia fue la de los con Orense, con Bernardo y Bartolome como mas destacados; Luis Villegas que, en 1610, bordo el dosel de terciopelo negro y carmesf para el ttirnulo funerario del cardenal Nino de Gue­ vara en la iglesia de San Pablo, y Juan Dfaz de Espinosa, activo a fines del siglo, entre otros. Se citan ya algunos bordadores ccflvos en Madrid, como Luis Navarro, autor de un palio para el Ayuntamiento, bordado en oro sobre raso blanco, deben derivar del foco que toledano, 10 mismo que los artifices que se sltucn en Alcala de Henares y SigUenza en estes fechcs, 396 - ----- - CAPILLA REAL: PANO DE DOSEL. Fig. 473.-GRANADA. Figs. 474. 475 Y 476.-MONASTERIO DE GUADALUPE: DALMATICA Y CASULLA DEL «TERNO RICO»; DETALLE DE LA MANGA DE CRUZ LLAMADA «TRAPO VIEJO». 397 Figs. 477 Y 478.-TOLEDO. CATEDRAL: CASULLA DEL TERNO RICO DE CISNEROS; DALMATICA DEL PONTIFICAL DE FON­ SECA.. Fig. 479.-MONASTERIO DE GUADALUPE: SECTOR CENTRAL DEL FRONTAL DE SAN JER6NIMO. 398 EI toller de , el que puede presentar los obras mas importantes, como de cos­ Guadalupe es tumbre. Entre elias destaca el frontal lIamado de Son Jeronimo, de hacia 1628-1630, que en su mayor porte es obra del lego bordador Fr. Francisco de SigUenza (t 1663). Tiene en su porte superior uno cenefa ancha en que alternan los sectores historiados, de 10 vida de 10 Vir­ gen, con los decorativos, y en el sector principal uno cartela en el centro con 10 figura de Son Jeronimo y exuberante decorcclon en los costados (fig. 479). En los recuadros historiados 10 tecnica es 10 del oro atravesado, bastante fino y culdcdoso, y en los paneles decorativos se usa particularmente el que en esta epoca se llama punto retirado. En 10 segundo mitad de este siglo se citan Fr. Pedro de Segovia, que renllzc los adornos del frontal rico de 10 Virgen, y Frv Jerc­ nimo de 10 Fuente que pintaba el mismo los cartones que luego bordaba, 01 que se atribu­ yen uno capo rico de 1668-1674; uno casulla del terno negro; el maravilloso terno blanco, lIamado el Rico (1668-1672) junto con su capo, y el dosel de Son Jeronimo aparte otras obras menores. Sevilla es el foco de esta epoca rnejor estudiado, con amplia proyecclon hacia Canarias y el Nuevo Mundo y con abundantes noticias sobre sus artifices, entre los cuales destaca Marcos de Arve, citado entre 1612-1625, por su copiosa producclon y el crecido ruimero de aprendices formado en su toller; Diego Lopez de Valenzuela, con noticias entre 1604 y 1621; Domingo Gonzalez que con su esposa Morino Munoz se obligaron (1618) a bordar dulrndtlccs y unas uno frontalera para 10 Capilla Real de 10 catedral sevillana; Sebastian de Acosta que en 1628 , estaba 01 frente del toller de bordadores de 10 catedral; Sebastian de Montesinos que en vorlcs ocasiones csoclo, con Marcos Maestre, que fue el mas destacado de los bordadores sevlllcnos se de este siglo, ccbezc de un toller de copiosa y muy variada prcducclon, como el magnifico terno con imaginerla bordada de 10 catedral de Mejico (hacia 1623) y el que concluyo hacia 1630 para Son Miguel, de Jerez de 10 Frontera, donde se conserva; Juan Gomez de Valdivieso con notlclcs entre 1615 y 1665, Y bastantes mas. Otras noticias nos don alguna referencia a bordadores de Santiago de Compostela como Fernando Alvarez Revellon, entre 1604 y 1609, Y 10 bordadora Catalina de Palomares que en 1604 contrcto el bordado de varias piezas. SIGLO XVIII. - Con el advenimiento de los Borbones el arte del bordado, como los restantes en general, brlos y se orlento hacia nuevos estilos propios de 10 evo­ cobro nuevos luci6n del barroco: el rococo de -inflllJencia francesa y el gusto por 10 chinesco, uno y otro derivados de 10 decorcclon arqultectonlcn de 10 epocc. Desaparece ahora prdctlccrnente el bordado de y en cambio adquiere un fuerte predominio 10 tecnlcc de los realces. cpllccclcn Toledo continuo siendo el centro mas importante con amplia expansion de sus productos en que se desarrollan interesantes modalidades orientadas hacia 10 lndustrlcllzcclon. En 10 catedral de se cita un terno, bordado de sedas y oro, con uno lnscrlpclon que acredita Badajoz 10 hlzo IIdefonso Bernestolfo, aleman residente en Toledo, el cfio 1769. EI mismo artifice flrrno un tejido de seda, con verde que indica cdernds 10 fecha de 1803, que se hallaba_ inscrlpclon en en 10 colecclon Castillo Olivares. Hemos de seficlor cdernds en est a zona toledana el estandarte de Vlllcccfios, de damasco con bordados, que estd fechado en 1769. Como ejernplo de 10 realizado en el foco cortesano hemos de citar el magnifico pontifical que, por encargo del rey Fernando VI, ejecuto por espacio de trece nfios Antonio Gomez de los Rlos, veclno de Madrid y bordador de edmore. Constaba de tres ternos con sus correspon­ dientes casu lias, dol maticos, polio, frontal, po no de hom bros, manfpulos, estolas, etc., copes, 399 y de extraordinaria riqueza y suntuosidad es muestra la dclmdticc conservada en el Pa­ su lacio Real, de Madrid, hecha de seda blanca y bordada con un derroche de oro, cljofcr herdldlcos alusi­ y sedas de colores (fig. 480). Todo el fondo estd recubierto con emblemas vos a Fernando VI y su esposa: castillos, leones, lises y quinas, bordados en oro sobre la seda con perfiles y detalles de seda ocre. En el delantero y la espalda, dentro de una cornposlclon de arquitectura barroca hecha en oro, van dos escenas de asuntos blbllcos enmarcados por una amplia orla rococo. En el reverso va la espigadora Ruth y en el frente el profeta Elias con el angel que Ie conforta, de superior calidad. Las tecnicas del rea Ice, del canutillo y del matizado estcin empleadas con habilidad y extraordinaria riqueza. Un palio, bordado tcmblen para este monarca, se conserva en el Palacio Real de Madrid (fig. 481). Es blanco, bordado de la en oro y sedas de colores, que lIeva en el centro un gran rnedcllon con la Coroncclon Virgen y en los laterales otros medallones con angeles y cdernds figuras blbllccs sobre una be­ laustrada. Se ha apuntado la que siga alguna cornposiclon de Corrado Giaquinto. posibilidad de Coetcineo es el terno de las Salesas Reales que se hizo aprovechando uno de los mantos cortesanos de la reina Barbara de Braganza y se decora con dlbujos chinescos en oro sobre \ terciopelo ro]o, y algo mas tardfos son otros dos ternos, de seda blanca y barrocos bordados 1; policromos similares, de la catedral de San Isidro y del Ayuntamiento de Madrid. En este tra­ bcjcron en 1781 Manuel de Robledo, bordador de edmore, y Simon de Urizar. Por ultimo, un ejemplo de las varias soluciones que puede adoptar el bordado 10 tenemos , en los treinta y tres paisajes bordados en sedas de colores y guarniciones de hllo de oro, que estcin superpuestos a las paredes tapizadas de raso blanco de la Sala del Costurero en la Ca­ sita del Prfncipe, del Escorial; fueron realizados por el bordador Juan Lopez de Robledo en 1797. En el resto de los focos peninsulares se sigue la trcdlclon de manera muy diverse. EI taller de Guadalupe muestra todavfa algunos brillantes destellos de su pasada importancia, con algunos bordadores de lnteres Mateo Gimenez, que en 1723 hlzo y renovo un terno como negro que se conserva en la parroquial de Navalvillar de Pela (Badajoz); Fr. Cayetano del Buensuceso Fr. Jeronimo de la Fuente y en particular Fr. Cosme de Barcelona (1738- (t 1752), 1802), el ultimo de los grandes bordadores de este monasterio, al que se cslqncn varias obros, un terno con bordado chinesco de flores como (1770), un manto de la Virgen (1776), beillsimos pcfios de pulplto y en especial la capa que bordo en 1776 con el fondo de hilos de plata for­ mando aguas, amplio tema decorativo centrado en un opulento frutero y a los lados variado ornamento; en el capillo el capelo cardenalicio de San Jeronimo entre carnosas flores (fig. 482). En otro taller rnondstico, el de San Pedro de Ccrdefic (Burgos), trabajaba Esteban de los Santos (t 1712) autor de un terno y de un precioso frontal de Santo Domingo de Silos en el que inter­ vino tnrnblen un bordador de Madrid. Son tcmblen referencias disperses las que pueden darnos una corta idea del arte del bor­ dado espcfiol en diversas zonas, como el frontal bordado con sedas de colores formando ra­ rncjes, flores y pdjcros de la catedral de SigUenza; la casulla lIamada de Barcelona en la ca-' tedral de Avila, bordcdc sobre damasco blanco en estilo chinesco; el suntuoso sitial eucarlstico de la iglesia de Santa Marla en Arcos de la Frontera (Cadiz), hecho en -1760; la capa de la catedral de Huesca bordada 1788 por el zaragozano Francisco Lizuain; el terno de lama en blanca que lIaman de Rubln de Celis en la catedral de Murcia, 0 el frontal y terno de lama amarilla bordcdos con plata que el arzobispo Company regalo a la colegiata de Gandfa a 400 fines del siglo XVIII, todo ello con otras muchas mas que podrlcn enumerarse, a tener muy en cuenta para un poslble estudio a fondo de 10 bordado en est a centuria. SIGLO XIX.-Como en cualquiera de los restantes capftulos de este volumen de ARS HIS­ PANIAE, al lIegar este a siglo podemos advertir una radical ccldc en el nurnero y en la co­ lidad de los bordados. Hasta los de la centuria se conserve la lozanfa de este arte, principios tanto por 10 acertado de los temas decorativos como por la inquietud de buscar nuevos proce­ dimientos. Los bordadores venfan sufriendo una dura competencia por parte de los tejedo­ res que, los como Molero toledanos, venfan labrando desde el siglo XVIII unas telas muy ricas y vistosas que hadan innecesario el bordado de las prendas. Mas adelante los bordados a mdqulnc, por su econornlc, hicleron que las labores manuales fuesen menos solicitadas. Otros motivos de decadencia fueron el empobrecimiento de la Iglesia a causa de las ccrnpcfios na­ poleonlccs, las convulsionespolitlcos, la independencia de los territorios de Ultramar con el cierre de la de exportcclon ornamentos a cquellos pafses y la exclcustrcclon de 1835 que dlsminuyo notablemente el mercado habitual de los bordadores al tiempo que los ornamentos de muchos conventos pasaron los de otros sobrada­ a enriquecer templos que asf quedaron . mente abastecidos. AI principio se impuso la decoraci6n de estilo Imperio cuyos temas se mezclaron con los propios del barroco final y tienen entonces gran cceptcclon las liras, canastillas y toda close de temas cleqorlcos. Hay mucha variedad en la estructura de los bordados, tanto en las casu­ lias las mangas de cruces parroquiales, y en cuanto a las tecniccs vuelven a bordarse como en labores de grueso relleno mientras que las lentejuelas y los canutillos mantuvieron su apogeo y a veces se emplearon con exclusividad. Los tnlleres de Guadalupe todavfa dieron alguna seficl de vida, como puede ser un terno que es obra posible del bordador Jose Rivas, y en Galicia los de Compostela estaban en fuerte decadencia, aunque todcvlo cabe mendonar Antonio Bonet que en 1802 contrcto la hechura a y bordado de un terno entero para la catedral de Lugo. Es interesante el pontifical Ilamado del cardenal Cebrldn en la colegiata de Jcitiva, de lama de plata bordada en oro con temas de estilo Imperio (fig. 483). No faltan como es loqlco otras del bordado, aplicaciones particu­ larmente la decorccion y a la indumentaria, pero estcin ya muy lejos de los primores tecnicos a y artlsticos que hemos podido presenter entre las realizaciones de las centurias precedentes. 401 ENCAJES seguimos la pauta marcada por P. M. de Artlficno en sus estudios sobre los encajes es­ Si pnfioles, debemos seficlcr que en su historia pueden establecerse varios perfodos. Uno de ellos, simplemente de lnlclcclon, corresponde a toda la epoca gotica, es declr a los siglos XIII, XIV Y XV. A continuucion se suceden dos etapas fundamentales, perfectamente caracterizadas. Una de elias abarca los siglos XVI Y XVII Y la otra los siglos XVIII Y XIX, es decir, que podemos identificarlas con la epoca de los Austrias y con la de los Borbones, respectivamente. Hay que sefiolcr desde un principio que es diflcll establecer su historia, pues los datos sobre la fabrica­ cion de encajes son muy raros y dlflclles de obtener, pues bdslcnmente fue obra femenina y dornestlcc sin estar sujeta a asociaciones gremiales como 10 estuvieron tantas otras actividades artfsticas. Si faltan noticias sobre los encajes y sobre su elevado precio, si se conocen bas­ no tante bien los principales focos de fubrlcccion, no se sabe casi nada de las encajeras ni de como se organizaba su trabajo. Debemos insistir en que el estudio de los encajes es tarea infinitamente complejo y de conclusiones relativas. En principio se diferencian por las varias partes de que estdn formados, como son el pie, los picos 0 corona, el fondo 0 campo, que puede ser de mallas pequefios, iguales 0 desiguales, las barretas 0 uniones de los motivos decorctlvos, los puntos diferentes de que estdn formados, los hilos de reborde, etc. No felton los lndlclos orientadores, pero su aspecto general e lncluso el dlbu]o, no pueden tomarse como crltertos seguros, ni mu­ cho menosel nombre que se les da, que no siempre es el de su real procedencia, por las fre­ cuentes imitaciones que de los enccjes mas en boga se hacfan en todas partes. En Espana se generalmente pasamanos a los encajes de oro, plata y sed a, y puntos lIamaron de randa a los de hilo blanco, que algunas veces se mezclc con hilos de color 0 de metal. EI termino generico de pasamanos abarcaba los galones, trenclllos, cordones, etc., que se dlfe­ renciaban poco de las pasamanerfas y se hacfan con hilos pasados y entrecruzados unos con otros. Poco a poco este trabajo se fue perfeccionando y embelleciendo con dlbujos variados y el empleo de hilos cada vez mas finos hasta lIegar al verdadero enco]e. Randa fue el primer nombre que se dlo a los enccjes, aunque fueron tam bien lIamados asf los adornos que bor­ deaban un tejido. Se empezo a usar la palabra encc]e cuando las labores estaban encajadas entre telas 0 labores de distinta close, es decir, cuando la labor se hizo separadamente de la tela y hubo que encajarla despues de hecha. Con este nombre aparece desde fines del siglo XVI en inventarios y en toda close de documentos. En el siglo XIII no hay menciones de enccjes, pero sf se citan los galones, orlas, cintas, cor­ dones, etc., que considerar como sus precedentes. Sin embargo es posible que un podemos ejemplo de pasamanos que hay en la casulla de San Bernardo Calvo (siglo XIII) en el Museo 402 Fig. 480.-MADRID. PALACIO REAL: PORMENOR DE LA DALMATICA DEL PONTIFICAL DE FERNANDO VI. . Fig. 481.-MA- DRID. PALACIO REAL: PAllO DE FERNANDO VI. Fig. 482.-MONASTERIO DE GUADALUPE: CAPA DE FRAY COS- ME. Fig. 483.-JATIVA. COLEGIATA: CAPA DEL CARDENAL CEBRIAN. 403 Fig. 484.-BARCELONA. MONASTERIO DE PEDRALBES: ENCME. Fig. 485.-BARCELONA. MUSEO DEL ENCAJE: ENCAJE DE TENERIFE. Fig. 486.-VICH. MUSEO EPISCOPAL: FRONTAL DE ENCAJE DE MALLA. 404 de Vlch, pueda ser considerado de los como uno principales ejernplos de encc]e existentes en Espana. Qutzd del siglo XIV y de gran lnteres es el ejemplar de encaje, montado en unos cor­ porales, que se conserva en el monasterio bcrcelones de Pedralbes y plantea no pocos pro­ blemas (fig. 484). En el sus orfgenes encc]e lIamado "a punto cortado" se hada recortando la tela sequn dibujos casi exclusivamente geometricos, previamente trazados sobre el lienzo; se festoneaba el perfmetro antes de recortarla y luego se cruzaban los espacios que habfan quedado huecos con hllos anudados, con 10 que estos dibujos ejecutados a aguja sustitufan a la tela del fondo. Otra modalidad era el encaje de "retlcellc 0 de "hi los sacados" " que se hada sacando los hilos de urdimbre 0 de trama de la tela en el el espacio que en tipo anterior quedaba recor­ tado, y el encc]e se rellenaba a punto de cord6n. Los espados de lienzo no recortados 0 reser­ vados lIegaron a desaparecer por completo y s610 qued6 el trcbc]o heche con la aguja, con 10 cual qued6 constituido el que se llama encc]e a la aguja. Unos y otros, pero quizd mas los deshilados que los de punto cortado, fueron la base de las famosas mallas espcfiolcs, labradas en todas las regiones y con muchas variantes desde el siglo XVI. EI uso de los enccjes se fue extendiendo en Espana a 10 largo del siglo XV y principios del XVI, y de ello nos dan abundantes noticias las peticiones y ordenamientos de las Cortes, los inventarios y otros documentos de esa epocc, indudable antecedente del gran desarrollo al­ canzado en la epocc de los Austrias. Los encnjes propiamente dichos corresponden ados tipos fundamentales: los hechos con aguja y los trabajados con bolillos, mucho mas abundantes. Es caracterfstico de los hechos a bolillos el carecer de fondos 0 mallas 0 el que estes sean cuadradas, csl como el estar formando casi slempre composiciones geometricas que se completan en una punta y se repiten indefini­ damente sin variantes. Hay que sen alar cdernds que las estrechas relaciones de Espana con Italia, en especial durante los dos primeros tercios del siglo XVI, hacen que en ambos pulses se utilicen tecnlcos muy parecidas, tanto que, por ejernplo, apenas es posible diferenciar la variante de punto de Venecia lIamada punto de rosa, de 10 que en Francia fue lIamado punto de Espana por el gran desarrollo que tuvo entre nosotros. LOS ENCAJES EN LA EPOCA DE LOS AUSTRIAS. - Las randas que aparecen en pinturas espcfiolos de fines del sigloXV y los enccjes que figuran en las del siglo XVI dan idea de c6mo van evolucionando nuestros enccjes: muy lentamente durante la primera mitad de la centuria y con mayor rapidez despues, Las rondos usadas hacia 1550 connnucn con sus composiciones geometricas elementales, formando puntas triangulares empotradas en una sencilla cenefa corrida de escasa altura. En el reinado de Felipe II las puntas aumentan de tcrncfio y las com­ posiciones secomplican, aunque sin apartarse del esquema triangular, curvlllneo 0 rectillneo. AI terminarse el siglo los encnjes habfan adquirido una importancia indiscutible, los temas se hacen mas complicados y las dimensiones aumentan. La gran moda que alcanz6 el encc]e fue debida en gran parte al uso de lIevarlos en el cuello y pufios de la camisa, como vemos ya en la epocc final de Felipe II, moda muy genera­ lizada a pesar de ser muy inc6moda y costosa. En esas pinturas yen las de los decenios siguien­ tes, aparecen gorgueras y enccfioncdos en los que se aprecia muy claramente el dlbu]o y hasta la factura de los encnjes que los adornan en pufios y cuellos especialmente, y tcrnblen en paiiuelos y delantales. Pero, cdernds de ester destirrados al ornato de la indumentaria, los encajes espc- 405 fioles de estesiglo XVI se aplicaron tcrnblen a los frontales de altar (fig. 486), a los ornamentos como resultado el constante para el culto religioso y para la decoraci6n de muebles, 10 cual dio el uso de dlstintos colores en un empleo de materiales rnetdllcos, hllos de oro 0 plata, csf como mismo ejemplar. Uno y otro aspecto son caracterlsticas genuinamente espcfiolcs, pues apenas fueron empleados en otros pclses. Los enccjes espofioles de la primera mitad del siglo XVII estdn mas trabajados con los bo­ lillos que con la aguja, y con frecuente empleo del oro, la plata 0 los hiles de colores. En la segunda mitad del siglo se modifican las proporciones y los dibujos al tiempo que los encajes adquieren una aplicaci6n mucho mas general. Las puntas dejan de ser un motivo fundamental y aunque se contlruicn haciendo como terminaci6n de las grandes superficies en que se han convertido aquellas cenefas que unian las puntas a la tela, son ahora nada mas que superficies rectangulares redondeadas en su extremo y en las que con frecuencia se repiten los temas de drculos inscritos 0 inscribibles en un cuadrado, que es el motlvo mas corriente en este tiempo. Pese a la aparente sencillez del tema, su caracterlstica es la complicaci6n; cada anillo del drculo es un asunto, greca 0 motivo diferente, todos ellos muy macizados y con amplia intervenci6n de los cjedrezcdos, rectos 0 curvilfneos. Su fabricaci6n se regiones, pero destacan en particular las manufac­ amplfa a numerosas turas de Salamanca y Catalufia. En muchos encajes de Salamanca, en est a epoco, el centro del drculo es una especie de sol, por 10 que en Castilla suelen ser lIamados "soles salmantinos", mientras que en Catalufia realizaba por entonces una labor parecida, pero con trabajo se mas variado e hllo mas fino, que ha sido lIamada "punto de Catalufia or. Tamblen son intere­ santes los que se lIaman "frisados de la escuela de Valladolid", sin duda porque en los siglos XVI Y XVII se hlcleron abundantemente en dicha ciudad. Con esto termina el siglo XVII aunque este motivo de ornamentaci6n, con persistido presente. Tcrnblen tecnlcns distintas, ha hasta el puede decirse que con el final de esta centuria concluyen las producciones espedficamente naCionales, pues en la gran etapa siguiente van a prevalecer los tipos de enccjes en que se adap­ tan soluciones extranjeras, particularmente francesas 0 f1amencas. LOS ENCAJES EN LA EPOCA La historia de los enccjes espcfioles DE LOS BORBONES. - durante los siglos XVIII Y XIX se integra por la confluencia de dos fuentes: el recuerdo de su propia tradici6n nacional y el creciente influjo de las creaciones de la industria francesa que, a su vez, estd ligada por una parte a 10 italiano y por otra a las modas y tecnlccs espofiolos que se desarrollaron durante todo el siglo XVIi. AI iniciarse el siglo XVIII, aparte los motivos yuxtapuestos de soles de Salamanca, de Ca­ talufia y similares, se dan en los encajes espcfioles temas flornles que se revuelven contra sf mismos en gruesos contornos y unidos entre sf con bridas, con multiples derivaciones para rellenar los espacios disponibles, que apenas recuerdan los motives vegetales en que se lnspl­ ran. AI mismo tiempo Francia evolucionaba y sus labores se hacen cada dlc mas naturaUstas, con hojcs y flores copiadas del natural. Esta orlentcclon estd mas acusada en las labores de Alencon que van a repercutir en los encajes espafioles de la epocc de Felipe V, aunque estes carecen de la f1exibilidad y gracia de los franceses, pues su dlbu]o es grande, sencillo y de inventiva mas pobre. Estas diferencias de composici6n y dlbu]o entre 10 frances y 10 espcfiol, aparte de 10 que pueda ser debido al cordcter nacional. pueden estar originadas en la materia empleada, el hllo, que cada vez es mas fino en Fronclc, mientras que en Espafia siguen utili- 406 zdndose los hiles metcilicos, toscos y gruesos. Varias causas determinan, pues, que las modas francesas, al tomar carta de naturaleza en Espana se modifiquen enormemente. En esta epocc nuestros encajes reflejan la lucha entre los geometrismos precedentes y los nuevos temas franceses base de gUirnaldas y decoraciones florales. EI encc]e de aguja se a trabajaba cada vez menos, mientras que fue en aumento la producclon del encaje de bolillos y cdernds, los hllos utilizados, siempre de seda, se combinan de manera que son brillantes para la decorcclon, que se maciza, y sin brillo para la malia, con 10 cual las blondas espofiolos ganan variedad en el aspecto de sus variadlsimos dlbujos, La renovnclon estillstica se desarrolla antes la litoral medlterrdnec y concretamente en zona en la provincia de Barcelona, donde cristalizan los tipos y las formas francesas que desde me­ diados del siglo XVIII hcblcn de tomar carta de naturaleza entre nosotros y determinaron, entre otras cosas, los modelos y de los conocidos encajes de blonda catalana. Muchos dibujos de estos encajes se hicieron para guarniciones de mantillas de casco cuyo cuerpo central solln ser de seda 0 terclopelo, mas estrechas en las puntas que en el centro, pero a fines del siglo XVIII est as mantillas se hlcieron enteramente de Su labor es, realidad, encn]e en no pecos casos. en una cdcptcclon espanola de los tipos de Chantilly, pero con caracterlsticas peculiares como fue la citada utiliznclon de hllos brillantes para las superficies silueteadas y macizas, y de hilo mate para las mallas transparentes del fondo. En los finales del siglo XVIII la industria del encc]e tom6 en Cctclufic una importancia ex­ traordinaria, en parte por el impulso que Ie dieron encajeras emigradas de Francia a causa de la Revoluci6n. Por otra parte no debemos de seficlnr que fue tnmblen en esta dejar region donde se iniciaron los intentos de industrializar los encajes, pues ya en 1790 el "veler " 0 te­ jedor de velos de seda bcrcelones, Jaime Travessa comenzo a desarrollar la fabricaci6n de gasas a mdqulnn imitando las blondas. Los primeros enccjes de blondas fueron blancas al parecer, con entonccron mcrfllefic. Mas adelante empez6 a trabajarse en seda negra, como podemos advertir en no pocos retratos de la segunda initad de ese siglo XVIII, y durante el siglo XIX se hlcleron indistintamente en bian­ co 0 en negro. Mientras que en Cctolufic, insplrdndose en los modelos de Chantilly, se hadan excelentes blondas, en otras regiones peninsulares se hadan encajes mas genuinamente populares, cual sucedlc la Mancha, el centro importante en Almagro (Ciudad Real), en la costa en con �as gallega de Finisterre y Corcublon, con el centro mas destacado en Ccmcrifics (La Corufic), y en Tenerife. No hay noflclcs concretas acerca de cudndo se lnlcto en esta zona gallega la industria de los enccjes, pues fue siempre trabajo casero y familiar, sin escuelas ni aprendizaje organizado, pero posible que es siglo se remonte al XVI. Los tipos son variados y en algunos parece advertirse una evoluclon de los soles de Salamanca. Tcmblen son herencia 0 evolucion de estos soles de Salamanca y de trabajos realizados por tierras de Astorga y Extremadura, .;J los enccjes de Tenerife realizados sin interrupclon, por 10 menos desde el siglo XVIII, cuyos I elementos decorativos fundamentales (figura 485). son estrellas 0 soles encerrados en grecas 0 cuadrados En 10 que respecta a Almagro deblo ser estc actividad corriente desde el siglo XVI, pero no hay docurnentcclon que 10 acredite hasta el cfio 1796 en que elementos procedentes de Cata­ luna, fuertemente influidos por 10 frances, como hernos vlsto, se fundieron con los temas tra­ dicionales espcfioles conservados en el pais y desde ese momento arranca la verdadera in- 407 Almagro. Las manufacturas abarcaban prdctlccmente todos los tipos dustria de los encajes de trabajados entonces en Espana, pero 10 mas caracterfstico de sus labores son los encajes sin malla de fondo en cuya orncrnentcclon predominan los temas geometricos, curvlllneos 0 rec­ tillneos, sobre los f1orales, que estilizados y sencillos. Tcrnblen se realizaban blondas de son gran perfecci6n y buen gusto, pero en elias se refle]o un acusado influjo de 10 cctcldn, A 10 largo del siglo XIX continua est a actividad artesana en los centres seficlcdos y en al­ gunos otros de menor relieve, sin novedades a destacar, lirnltdndose a desarrollar los carac­ teres fundamentales que se han indicado y afectada por una creciente competenda de los productos industrializados realizados con medios mecdnlcos cada vez mas perfeccionados. Pese a todo se han sefiolcdo interesantes relaciones con los encajes de Valenciennes, de Malinas o de Chantilly sin perdldc de sus caracteres propios, en las producciones encajeras realizadas en Barcelona y su zona inmediata. Ya en nuestra centuria las circunstancias peculiares en que se desarrolla est a actividad artfstica habfan de producir su casi completa perdldc, pues cabe decir perfectamente que hoy estd reducida a un simple y elemental recuerdo de un brillante pasado. A pesar de las ingentes perdldos sufridas, no faltan ejernplos de cuanto hemos indicado, recogidos en museos y colecciones. A titulo indicofivo seficlnremos entre las mas destacadas las series del Instituto Valencia de Don Juan, en Madrid, y de los Museos de Barcelona. 408 , BIBLIOGRAFIA OBRAS GENERALES ABIZANDA B ROTO. M.: Documentos para la historia artistica y literaria de Aragon. Zaragoza. 1915-1932. ALVAREZ TERAN. C. Y GONZALEZ TEJE RINA. M.: Papeletas sobre artistas y menestrales castellanos. "Bol. S. E. A. 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Arrnurtos de madera, 294, 297, 299, 304 - Rodriguez Bauza, Madrid, Frontales bordados, 381, 382, 387, 388, Arquetas de plata, 97, 120, 123, 140, 146, _ Siravegne, 333 390, 395, 399, 400 160,163,166,174,191,198,201,206, - Sotomayor de Herruzo, Cordoba, 338 - de guadamed, 333 212, 213, 214, 218, 234, 244, 251, - Torres de Sanchez Dclp, Sevillo, 334 - de plata, 114, 119, 120, 214, 218, 220, 272, 274 Comodns, 304 224,227,234,237,238,241,242,243, r Art Institute, de Chicago, 202, 390 Con sol as, 304 244, 268, 334 Atriles, 97, 100, 214, 238, 251 Copones,196,201,219,224,234,237,242, Fuentes de plata, 188, 195, 201, 207, 233 243,251,258 Bdculos, 125, 144, 218, 251. 258, 271 Coronas, 123, 125, 153,159, 163, 187, 188, Grabado, Tecnicn del, 331 Balcones de forkr, 80, 84, 85, 86, 91 201 , 214, 237, 251, 258, 261, 262 Gradas de altar, 241, 242, 244 Baldaquinos, 119, 164. 219, 243 Crismeras, 191 G rutescos, decorcclen de, 51, 52, 53, 97, I Bancos de madera, 294 Crucifijos de marfil, 338, 340 187,188,191 j Cruces Patriarcales, 201 Bandeias,139,197,214,223,233,243,251, 261 Cruces procesionales con esmaltes, 283, Hispanic Society, Nuevo York, 146,201, 333 284 256 Bargueiios, 299. 304, Batlentes de hierro, 93, 94 - -123, 134, 139, 143, 144, 145, 146, Blandones. 195. 219 151,152,153,154.160,163,165,174, lrndqenes de bulto, en plata,124,152,163, Braseros, 15,100, 187,195,214,228,248 177,178,183,184,187,188,191,192, 164,165,196,205,206,224,227,233, Broches, 126 195,196, 197, 198, 202, 206, 207, 213, 234, 241, 242, 243, 244, 248, 282 Bronces, 93, 94, 97, 98, 99, 100, 105, 218,219,223,224.227,237,242,243, Incensarios, 93, 160, 251 106.198 244,251,262,268,277,278,282,283 Instituto Amatller de Arte Hlspdnico, Bar­ Bustos; 151, 237 Cruces- Rei icarios, 278 celona, 11 Bustos-Relicarios, 152, 154. 164, 178, 192. Cubiertas de evangeliarios, 124, 125, 140, - Municipal de Historia, Barcelona, 100 196, 197, 201, 205, 206, 223, 224, 166,196,272,282,283 - Valencia de Don Juan, Madrid, 229, 244,274 Cunas,,308 256,271,272,297,337,340,345,346, Custodias, 140, 144, 145, 146, 151, 152, 360, 372 Cnbulones, Deccrccion de, 123,124,125 153,154,160,163,164,173,174,177, 134,227 178,183,184,187,188,191,192,195, Jaeces, en plata y esmaltes, 282, 289 Calices. 123. 124.140. 143.151, 152,154, 196,197,198,201,202,205,206,207, Jarrones, 262 159,160.163,164,165,174.177,183, 211,212,213,214,218,219,220,223, Jarros de plata, 201, 202, 218, 220, 241 187,191,192,195,196.197.198.201, 224,228,233,237,238,241,243,247, Joyas, 207, 208, 229, 255, 256, 257 202, 214. 223, 234, 237, 238. 242. 243, 248, 251, 252, 255, 258, 261, 262 244.248,256.258,261,278,283 Custodias-Copones, 151, 154 Ldrnpurns de bronce, 106, 242 Cdlices con esmaltes, 289 Custodias con esmaltes, 283 - de plata, 144, 165, 213, 220, 223, 227, Camafeos, 124, 125, 134, 164, 165 Custodias- Relicarios, 139 233,234,241,242,244,248 Camas de madera, 300. 308,311 Laudas sepuicrales en bronce, 94 Camas baldaquino. 307 Dclmdtlcus, 399, 400 Lignum Crucis, 123, 139, 144, 145, 146, Candelabros, 43, 52, 53, 54, 97, 98, 196, Dlpticosde plata, 124 154,159,163,174,201,228 201,205,206,214.219,223,224,227, Doseles bordados, 396 234,237,241,248,251,271 - de plata, 247 Mazas de plata, 153,220,242 Capas pluvlales, 354, 359, 387, 388, 395, Medallones, Decorcclon de, 44, 46, 51, 399,400 Escritorios 0 Canteranos, 304 52, 53, 54, 59, 60, 62, 65, 66, 69, 83, Carros procesionales, 237, 243 Esculturas de rnurfll, 389 97, 98 Casullas,'354, 390,402 Esmaltes, empleo de, 124, 126, 134, 139, Mesas de madera, 304, 311 Celros, 177, 178, 183, 188, 192, 206, 224, 140,144,145,146,151,154,159,160, - de plata, 228, 229 258 163,164,165,201,207,213,214,218, Mitras bordados, 381, 382 Cincelado, Tecnlco del, 59,[110, 120, 126, 219, 224, 238, 248, 274, 277 Museo Allen Memorial Art, Ohio, 219 146,188,192, 205, 219, 238, 243, 248, Esmaltes alveolados, �,268, 283 - Arqueoloqico, Bilbao, 94 261, 262, 272 - compeados, 271, 272, 283 - - Vallodolid, 383 420 Museo Arqueol6gico Nacional, Madrid, 19, 144, 256, 274, 284, 297, 326, 333, 191,192,195,196,201,202,213,223, Retra!os en azabache, 340 256,272,289,339,381 Retablos bordados, 390 338,339,345,346,382,387 - de Vich, 20, 93, 134, 272, 277, 289, 333, - de guadamed, 334 - de Arte de Cataluiia, Barcelona, 294 334,382,387,402 -de plata, 132,133,143, 144,152,153, - - de la Universidad, Kansas, 345 de - Viena, 207, 340 261,277 - del Ayuntamiento, Valencia, 207 de Rijksmuseum, Amsterdam, 228, 300 - Barcelona, 354, 360 National Gallery, Washington, 272 de Bellas Artes, Sacras de plata, 106, 234, 241, 262 Budapest, 338 Navetas, 165 - - de Berlin, 337, 338 Sagrarios de plata, 241 - Britdnlco, Londres, 207, 338 Palios bordados, 396, 400 Saleros de plata, 202 de Sillas de mano, 307 - Burgos, 271 Peanas de plata, 241 - de la Catedral, Huesca, 132 Pendones bordados, 380, 381, 382 - plegables de madera, 293 Sillones frclleros, 303,333 - Cau Ferrat, Sitges, 19, 297 Pespunteado, Tecnico del, 331 Pilas bautismales, 94 - 0 sitiales, 297 - Cluny, Paris, 114, 271 - Diocesano, Barcelona, 123 Pixides, 154, 159, 160 Tcberndculos de plata, 192, 205, 228, 242 - - Gerona, 333 PI acado, Tecnlcn del, 110 Tallado, Tecnicc del, 331 - - Orense, 124, 125 Placas de esmaltes, 284, 289 Platos Tapices, 364, 365, 366, 369 - - Seo deUrgel, 271 con esmaltes, 289 Techumbres angulares, 317, 318 - - Catedralicio, Valladolid, y 241 Pollptico de esmaltes, 287 - doradas. 312 Episcopal, Astorga, 294 Portapaces de azabache, 345 mudejares, 313, 314, 317. 318, 323, - - - con esmaltes, 284, 289 - Ermitage, Leningrado, 154, 272 324.326 - de plata, 154, 183, 188, 191, 192, 195, - Historia de la Ciudad, Barcelona, 132, - planas, 313, 314 224 237, 238, 244, 247, 251, 262 359 de bronce, 100, 106 Terciopelos estampados, - Lazaro Galdiono, Madrid, 229, 272, Pulpitos Ternes, 354, 359. 387. 393, 394, 395, 399, 297,337,338,360 Tecnicc del, 332 400,401 - de Lugo, 346 Rebajado, Tinteros de plata, 251 Rejas de hierro y bronce, 15, 16, 19, 20, - del Louvre, Paris, 98, 154, 278, 338 Torneado, Tecnicc del, 192 21,22,28,29,30,35,36,37,38,43,44, - Metropolitano, Nueva York, 75, 124, 45,46,51,52,53,54,59,60,61,62,65, Trfpticos de esmalte, 284 272, 282, 289, 372 - de marfil, 339 - Nacional de Artes Decorativas, 333, 66,69,70,75,76,79,80,83,84,85,86, - de plata. 224 91,92,98,99,100,105,106 334, 359, 360 Tronos de plata, 213, 214, 234, 251, 278 Rejas de plata, 242, 244 - Parroquial, Daroca, 208, 224, 243 Relicarios de plata, 106, 144, 151, 152, Urnas de plata, 144. 145, 202. 213. 219, r - Picasso, Barcelona, 317 - de Pontevedra, 340, 345 153,154,159,160,165,184,187,191, 223, 227. 228, 234, 237. 241. 242, 243, 192,196,201,206,207,214,218,223, 247. 248, 251, 261 - del Prado, Madrid, 208, 339 224, 248, 261, 262, 282, 283 - Provincial Textil, Tarrasa, 360 Vajillas de plata, 125. 143, 144, 146, 152, Repujado, Tecnlcn del, 37, 43, 44, 46, 54, de San Vicente, Toledo, 198 59,62,76,83,93,110,120,124,125, 153, 159, 166, 274, I - de Solsona, 20 Vinajeras de plata, 214 139,143,146,174,187,188,191,192, - I - Victoria y Alberto, Londres, 139, 145, 195,202,219,224,228,237,238,241, Walters Art Gallery, Baltimore, 154, 208, 153,154,159,163,174,177,184,188, 243,248,261,272,332 272 421 I I INDICE ONOMASTICO Abcrrdtequl, Marcos (rejero), 91 Andreu Ramon (orf.), 133, 277 Baroja, Gregorio (orf.), 201 Abril, Pascual (orf.), 202 Angel, Pedro (orf. grab. y broncista), 201 Barrera, Juan de la (bord.), 394 Acosta, Sebastian de (bord.), 399 Anglesola, Nicolas (orf.), 153 Barroso, Miguel (pint.), 396 Acosta Bencomo, Felipe (orf.), 258 Ara.gon, Pascual de, Cardenal, 100 Bartolome de Jcen(rejero), 35, 38, 43, 62 Arana, Juan de (orf.), 196 Bartomeu(orf.), 133, 274 Adam (ensamblador), 307 Adrover, Luis (orf.), 152 Aranda (orf.), 243 Bayeu, F. (pint.), 366 - Vicente (orf.), 152 - Bartolome de (orf.), 237 - Ramon (pint.), 369 Aguilar, Beatriz (bord.), 394 - Bias de (bord.), 395 Becerra, Gcispar (esc.), 202 - Lucas (orf.), 218 Arandes, Gaspar (orf.), 227 Becerril, Alonso (orf.), 188, 289 Antonio (orf.), 188, 289 Aguirre, Gregorio de (rejero), 85 Arbasia, Cesar (pint.), 206 - Alron, Duque de, 233 Arcayna, Pedro (pint.), 314 - Cristobal (orf.), 188, 201,289 Alba, Duque de, 187, 255 Arce y Cacho, Celedonio N. de, (esc.), 339 Bellera, Antonio (rejero), 79 Albarado Gcllofre, Jose (orf.), 262 Arenas, Hernando (rejero), 38, 54 - Ramon de, Obispo, 387 - Gonzalez, Jose (orf.), 247 Arerio, Alfonso, Obispo, 271 Bello, Gaspar (orf.), 192 Albareda, Juan (tapicero), 364 Arfe, Antonio de (orf.) 61, 98, 183, 187, , Beltran de la Cueva, Francisco (orf.), 251 Alcaide, Sebastian (orf.), 237 188,191,195 Benavente, (orf.), 206 Alcala, Andres (rejero), 28 - Enrique de (orf.), 173, 174, 178, 183, - Alvaro, 59 Aicaiiiz, Felipe (orf.), 183 191,192,198 - Juan de (orf.), 202, 218 Alcaraz, Pedro (rejero), 29 - Juan de (orf.), 173, 178, 187, 192, 195, Benedl, (orf.), 243 Aldczdbcl, Cristobal de (bord.), 395 197,198,201, 205, 212, 214, 219 Benedicto XIII, 144, 154, 274 Alejandre, Pedro Lucas (orf.), 197 Argilaga, Francisco (orf.), 140 Benet, Juan (orf.), 153 Aleman, Mateo (orf.), 178 Argumaez, Juan (orf.), 197 - Matias, (orf.), 154 - Nicolas (orf.), 178 Arias, Antonio (tej.), 359 Benitez, Pedro (orf.), 241 Alencastre, Antonio (tapicero), 375 - Perez (orf.), 119 - de Ardn, Alonso (orf.), 237 Alerigues, Francisco (orf.), 151 Arnal, Guillem (orf.), 131 Benito, Juan (rejero), 53 - Juan (orf.), 282 Arnau de Gurb, Obispo, 125 Berenguer, Francisco (arq.), 92 - Miguel (orf.), 151, 282 Arrillaga, Juan de (rejero), 75 Berinci, Giovanni Battista (broncista), 99 Alexandre (orf.), 238 Arroyo, Juan de (rejero), 75 Bernal, Alfonso (rejero), 29 Alfaro, Diego de (orf.), 195 Artigas, Jose (orf.), 262 Barnes, Pedro (orf.), 132, 133, 139, 140, - Francisco de (orf.), 205, 219 Artiiiano, P. M. 9, 11,402 143,152,277,278 Alfonso (bord.), 388 Arve, Marcos de (bord.), 399 Bernestolfo, IIdefonso (bord.), 399 Alfonso V, de Aragon, 364 Astorga, Marquesa de, 218 Berrio, Juan de (orf.), 202 Alfonso VIII, 349 Astori, Vidal (orf.), 282 Berroeta, Juan de (entallador), 300 Alfonso, EI Magnanimo, 282 Austria, Ana de, 207, 365 Berta, Thomas (tapicero), 364 Bertran, Alonso (rejero), 54 1 Almaguer, Diego de (orf.), 220 - Juan de, 289 - Pedro de (orf.), 220 - Juan Jose de, 227 - (bord.), 387 Juan Alonso, Andres (orf.), 218 - Margarita de, 211 - (herrero), 20 Pere - Francisco (orf.), 192 - Mariana de, 211, 213 Blscd, Antonio (orf.), 144 Alvarez, Alonso (orf.), 164 Avila, Fr. Juan de (rejero), 30, 37 Blanch, Consolf (orf.), 140 - Diego (broncista), 106 - Laurencio de (rejero), 36 Blanco, Juan (rejero), 86 _ Fernando (bord.), 395 Ayala, Diego de (orf.), 36 - Lucas (orf.), 191 _ Francisco (bord.), 395 - Juan 163 (orf.), Blanquer, Horns (esc.), 338 - Francisco (orf.), 188 - Y Rojas, Alonso de (orf.), 223 Blasco, Domingo (orf.), 154 - Gabriel (bord.), 395 Azccln, Lazaro de (rejero), 76 Bobadilla, Bernardino de (orf.), 192 - Juan (bord.), 388 Azndrez, Jose (orf.), 244 Bonet, Antonio (bord.), 401 - Juan (orf.), 243 Bonifas, Luis (esc.), 109 - Manuel (rejero), 97 Bacariza (orf.), 261 Bonmacip, Pere (herrero), 20 - Rodrigo (orf.), 177 Baeza, Francisco (arq.), 36 Bonnin, Jose (orf.), 262 - de Molina, Juan (rejero), 61 Balcobe, Enrique (orf.), 191 Borbon, Isabel de, 214 - de Revellon, Fernando (bord.), 399 Ballesteros, Hernando "el viejo" (orf.) 195 Borgoiia., Juande, 178 Alvaro Cayetano (azabdchero), 345 - Manuel, 284 Bosque, Pedro del (bord.), 395 Amarillas, Marques de las, 233 Ballin, Claude II (orf.), 251, 252 Bouiller, Jose (orf.), 242 Arnezuc, Gaspar de (rejero), 85 Balsa de la Vega, R.11 - Manuel (orf.), 241 - Rafael de (rejero), 85 Banderberg, Esteban (tapicero), 365 Bouquet, Gabriel (tapicero), 366 Amiconi, J. (pintor), 366 Barba, Juan Bautista (orf.), 206 Bourse, Guillen de (rejero), 61 Arnoros, Francisco (ebonistc), 312 Barba, Arnaldo de, Obispo, 387 Bracho, Alejandro (broncista), 100 Ampurias, Conde de, 139 Barbut, Abraham (orf.), 140 Brauver, Juan (orf.), 247 Anaya, Diego de, Arzobispo, 28 - Salomon (orf.), 140 Bravo, (rejero), 52, 53 Fernando Andino, Cristobal (rejero), 46, 51, 52 Barcelona, Fr. Cosme de (bord.), 400 Buenafuente, Tomas, (orf.), 252 - Pedro de (arq. orf. y rejero), 51 - Fr. Rafael de (bord.), 395 Buenamadre, Esteban de (rejero), 45 Andrade, Domingo (crq.), 76 Barco, Alonso de (rejero), 59, 60 Buenaiio, Bias de (rejero), 75 Andres, Gregorio de, 11 - Juan del (rejero), 59, 75 Buensuceso, Fr. Cayetano del (bord.), 400 Andreu, Juan (broncista), 79 - Pedro del (rejero), 75 BuFI (rejero), 28 422 Burges, Romeu (herrero), 20 Cedillo, Conde de, 178 Davillier, cs., 11 Burgos, Fr. Gonzalo de (bord.), 393 Celma, Juan Bautista (rejero), 65, 70, 75, Dave, Nadal (orf.), 153 Burgues, Jose (orf.), 262 79,98 Defaucheur, Alejandro (orf.), 255 Busquets, Antonio (tapicero), 364 - Juan Tomas (esc., pint. y rejero), 65, Delgado, Pedro (rejero), 37, 62, 83 66,69,98 Desi, Miguel (bord.), 388 Cabo, Luis (orf.), 256 Cenete, Marquesa del, 187 Despuig, Guillermo (orf.), 140 Cabrera, Jaime (pint.), 314 Cepeda, Diego de (bord.), 394 Despujol, familia, 388 Cabrero, Pablo, 255, 256 Cerda, Alfonso de la, 382 Diaz, Pedro (bord.), 394 Calahorra, Gonzalo (orf.), 191 - Infante de la, 346 - Santos (rejero), 75 Calvo, Bernardo, Obispo, 125 Cerdanya, Pedro (calderero), 100 - del Corral, Juan (tapicero), 97 Ccrncfies, 227 Eloy (orf.), Cerolles, Marcos (orf.), 143 - - Rui (rejero), 52, 97 Cambra, Jacob Abraham de la (orf.), 140 Ceron, Antonio (tapicero); 365 Dinz de Espinosa, Juan (bord.). 396 Camino, Francisco del (rejero), 76 Ceroni, Juan Antonio (broncista), 99 Diona, Juan (orf.), 143 Ccmlfic, Alonso de (bord.), 395 Cervantes, Cardenal, 166 Domenech, P. (tapicero), 364 Ccmon, J., 11 - Nicolas (orf.), 106, 258 Domingo (orf.), 191 Campis, Bernat (tapicero), 364 Cespedes, Domingo de (rejero), 51, 52, Dominguez, Antonio (orf.), 234 Campmany, A., 132 53,61 - Juan Antonio (orf.), 105 Campos, Francisco (tapicero), 375 Cetina, Bernardo Juan (orf.), 153 Donante, Juan (orf.), 178 Campos Guevara, Andres de (orf.), 218 - Francisco (orf.), 153 Doncel, Juan (rejero), 29 Camps, Onofre (rejero), 85 Cientolini, Bernardo (orf.), 220, 223 Druel, Guillermo (orf.), 151 - Cazorla, E. 11 Clpres, Antonio de (bord.), 394 Duarte, Manuel (orf.), 219 Canales, Benito (tapicero), 375 Cisneros, Cardenal, 394 Duenas, Alonso de (orf.), 192 Canalias, Jaime (pint.), 314 Claret, Sebastian (carpintero), 326 . - Eulogio (rejero), 91 Cano, Alonso (pint. y esc.), 338 Claudio (orf.), 174 Duflos, Agustin (orf.), 255 Cantero, Justo (orf.), 218 Clemente VI, 274 Duperier, Pierre Joseph (rejero). 80, 83 Canyes, Marcos (orf.), 144, 145, 282 - Jose (orf.), 219 Duran, A., 11 Coficrncche (rejero), 27 Cobos, Francisco de los, 52 Duval, Jean (orf.), 255 Capellades, Pedro (orf.), 143, 278 Coli, Antonio (orf.), 184, 289 Capuz, Francisco (esc.), 338 - Carlos (bord.), 395 Eans, Diego (orf.). 164 - Julio,(esc.), 338 - Juan (orf.), 184, 289 Echevarria, Antonio de (orf.), 243 - Raimundo (esc.), 338 Colmenero, Roque (orf.), 241 J. [crq.), 35 Egas, Carbonell, Guillen (herrero), 21 Company, Arzobispo, 400 Elias, Juan (orf.), 244 - Geronimo (orf.), 223 Compte, Gclcerdn (orf.), 146 - Juan (rejero), 60 - Jorge (bord.), 395 Concepcion, Fr. Jose de la (arq.), 79 Eloria, Ignacio (orf.), 256 - Juan (orf.), 139. 223, 278 - Fr. Juan de la (orf.), 99, 214 Elorza, Antonio (rejero), 85 Card iel (orf.), 243, 261 Conde, Domingo (orf.), 256 - Bartolome de (rejero), 75 Cardona, Eribaldo de, Obispo, 125 - Sebastian (rejero), 76 Encalada, Sebastian de (orf.), 191 Carducho, B. (pint.), 396 Cordero, Jose (rejero), 76 Enrique IV, 16� 390 Carlos II, 227 Cordoba, Fr. Francisco de (bord.), 395 Enriquez, familia, 28 Carlos III, 230, 252, 255, 307, 339, 365 _ Sebastian de (orf.), 195, 205 Ensenada, Marques de, 252 Carlos IV, 307, 308, 360, 369 Corradini, Antonio (esc.), 339 Ermengoz, Vicente (bord.), 388 Carlos V, 324 Corral, Jeronimo del (esc.), 59 Ervenat, Guillermo (rejero), 45 Carreras, F. [orf.), 247 - Tomas del (bord.), 396 Esmandia, Miguel (rejero), 79 - Y Falgueras, Francisco (orf.), 262 - de Villalpando, 52 Espetillo, Andres Francisco (orf.), 243 Carreres, Jose (rejero), 85 Cortes, Hernan 207 - Francisco (orf.), 243 Carrillo, Antonio (orf.), 219 Coscolld, Bartolome (orf.), 143, 152 Espinal, Celedonio (ebanista), 311 - de Albornoz, Cardenal, 387 Cosida, Jeronimo (pint.), 196, 284 Espinosa, Martin de (orf.), 178 Carrion, Gaspar (tapicero), 375 Cosso, Marcos Antonio (broncista), 105 Esteban, (rejero), 38 - Hernando, (orf.), 187 Covarrubias, Hernando de (bord.), 393 Esteve Bonet, Jose (esc.), 248 Carvajal, Antonio (ebanista), 312 - Marcos de (bord.), 394 Estevez Salas, Fernando (esc.), 261 - Gabriel de (bord.), 394 Credensa, Nicolau de (pint.), 334 Estrada, Cesar (orf.), 244 Casal, Diego (orf.), 242 Crescenzi, Juan Bautista (pint.), 99 - Domingo (orf.), 244 - Jose (orf.), 242 Cristobal, (orf.), 174 - Gabriel J. de (tapicero), 375 - Pablo (orf.), 242 Cruilles, Berenguer de, Obispo, 133 - Jose (orf.), 244 Casas Novoa, F. (arq.), 84, 100, 241 - Gilaberto de, Obispo, 133 - Loys (rejero), 61 Casielles, Andres G. (rejero), 84 Cruz, Alonso de la (orf.), 178 Estruch, Bernardo, 145 Castanya, Lazaro de 10 (orf.), 184 - Fr. Eugenio de la (orf.), 99, 214 Castellano, Jose (orf.), 251 - Marcos de la (rejero), 76 Fabregas y Falgueras, Joaquin (orf.), 262 Castellanos, Lorenzo (bord.), 394 Cubells, Tomas (orf.), 144 Fanegas, Juan (carpintero), 326 Castellnou, Jaime (orf.), 153 Cubillana, Juan de, 43 Fanelli, Virgilio [esc., orf. y broncista), - Juan de (orf.), 146,152 Cuenca, Anton de (rejero), 29 100,212,213 Castillo, Agustin del (rejero), 44 Cueto, (orf.), 183 Faralt, Cayetano (rejero), 86 - Antonio del (pint.), 109, 211 Cueva, Beltran de lc, 177 Fargas Vilaseca, Miguel (guadamecile­ - Bartolome del (orf.), 220 Cuevas, Agapito (rejero), 91 ro},334 - Jose del (pint.), 369. Cupi, Jaime (bord.), 387 Feduchi, L. M.,11, 293 - Juan del (bord.), 395 Felipe II, 202, 207, 212, 233, 289, 324, 350, - Juan Bautista (esc.), 338 Chueca, F., 308 365, 395, 405 Castro, Constantino (tapicero), 375 Felipe III, 197, 211, 214, 289, 338 - Damian de (orf.), 234, 237 Daganzo, Mahomad de (herrero), 28 Felipe IV, 208, 212, 214, 224, 228, 340 - Juan de (orf.), 234 Dalmau, Jose (guadamecilero), 334 Felipe V, 248, 354, 359, 366, 406 Cntd, Pedro (rejero), 79 - Luis 364 (pint.), Felipot, Juan Bautista (estofador de se- Cavestany J., 312 Danyo, Mateo (orf.), 153 da},359 Cedn Bermudez, J. A., 188,338 Dargallo, Antonio (orf.), 243 Fernai, Rodrigo (orf.), 165 Cebridn, Cordenal, 401 Daries, Bernardo (orf.), 152 Fernandez, Baltasar (orf.), 191 Cedeira, Jorge "el Mozo", (orf.), 205 David, J. L. (pint.), 308 - Isabel (bord.), 388 - Jorge "el Viejo" (orf.), 192 Davila Cirnbron, Diego (orf.), 98 - Gonzalo (herrero), 16 423 Fernandez Juan (orf.). 192 Garcia Crespo. Manuel (orf.). 241 Hernandez. Alonso (rejero). 60 - Luis (bord.). 395 - Chico, E 11 .• - Domingo (rejero), 76 - Manuel (orf.), 195 - G6mez (orf.), 153 - Francisco (rejero), 70 - Rodrigo (orf.), 192 - Manrique, Juan, Arzobispo,166 - Gabriel (rejero), 59 - Ruy "el Mozo", (orf.), 183 - de Quinones, Andres (crq.), 80 - Marcos (orf.), 202 - Sudornln (rejero), 61 - de los Reyes. Bernabe (orf.), 237 - Mariano (orf.). 258 - de Luna, Lope, Arzobispo, 283 - Ruiz (rejero), 60 - Miguel (rejero), 60 - del Moral, Lesmes (orf.), 198 - Zeron, Gines (orf.). 251 - Nicolas (tapicero). 365 - Sarela, C. (arq.), 84 - - Juan (orf.), 251 Hernandez Perera. J 11, 188 .• - Tercero, Pedro (orf.), 195 Gardner, Starkie, 46 Herrera, Juan de (crq.), 99, 300 - de Valenzuela, Pedro, 65 Gargollo Alexandre, Vicente (orf.). 238 - Juan de (orf.), 195 Fernando III, 165, 166, 382 Garrido, Pedro (orf.), 242 - Juan Bautista (orf.). 228 Fernando VI, 233. 399 Garro. Fermin (orf.), 224 - Barnuevo, Sebastian de (pint.).109. 213 Fernando VII, 266, 311, 369 - Lamberto (orf.), 243 Herrero, Juan de (rejero), 75 Ferra, B., 317 Gasch, Gulllern (orf.), 131 Hilario (rejero y reloj.), 46 Ferran Valles. Adrian (esc.), 308 Gascon de Gotor, A 395 .• Hildburg, W. L., 11, 271, 272 Ferrandis, Jose, 9, 11, 337, 340, 369 Gasparini, Matias, 105. 106 Houasse, M. A., (pint.) 366 Ferrando, Jeronimo (orf.), 207 Gati. Pedro (broncista), 99 Hugon (rejero), 45 - Ferrer. Juan Bautista (orf.), 247 Gaudl, Antonio (crq.), 92 Huguet, Jaime (pint.). 388 Ferrer, Guerau (orf.). 184 Gaudin (orf.), 252 Huidobro, Diego de (rejero). 38 - Juan(tapicero), 365 Gauthier, M. M. 11, 278 Ferret, Magrn, (orf.), 227 Gaves. Juan (orf.), 151 Iglesia, Gabriel de la (rejero). 80 Ferro Caaveiro, Lucas (arq.), 84. 242 Gay. Antonio (herrero). 22 - Martin, Francisco de la (rejero): 83 Ferroni, Juan B. (broncista), 106 Gelabert, Jose (herrero), 79 Iglesias, Francisco (rejero). 75 Fervenzos, Francisco (orf.), 242 Gelmfrez, Diego, Arzobispo, 119 lofre (orf.), 119 Figueroa y Vega, Juan de (orf.), 238, 241 Germain, F. T. (orf.), 252 Isabel II, reina, 258.311 Filipini, Francisco (broncista). 99, 214 Giaquinto, Corrado, 366, 400 lscurc, Francisco (orf.), 262 Flamenco, Pedro (rejero), 61 Giardoni (orf. y broncista), 106 Izquierdo, Bartolome (orf.), 214 Flandes, Pedro de (bord.), 395 Gimenez, Mateo (bord.), 400 Flecha, Jose (ensamblador), 300 Giorgetti, Gian Antonio (esc.), 339 Jcen, Alonso de (orf.), 183 Florentln, Francisco (orf.). 195 Giralte, J. (esc.), 94 Jamete, E. [esc.), 53 Floriano, A. C., 12 Gisbert, Antonio (pint.). 262 Jnrdlnes, Miguel (broncista). 150 Foix. Cardenal, 387 Godoy, Manuel, 233 Jener, Matias (orf.). 196 Fonolleda, Canoniqo, 388 Gombau, Ramon (orf.), 139 Jeronimo. fray (bord.). 390 Fonseca. Alfonso IV, Arzobispo, 165, 394 Gomez, Diego (rejero), 29 Jeronimo. Roman (carpintero). 324 - Alonso de, 30 - Luis (rejero), 84 Jimenez. Manuel (orf.). 105 Fontaine, P. F. (crq.), 308 - de Ceballos, Pedro Vicente (orf.), 251 Jodnr, Juan de (rejero). 70 Forment, Damian (esc.), 196 - de los Heros (orf.), 178 Jofre, Miguel (orf.), 151 Fornaguera, Buenaventura (orf.), 227 - de Mora (arq.), 99 Jordl, Francisco (pint.). 314 Foz, Jaime 388 (bord.), - Moreno. M. 28, 45 Jorge (orf.), 119 Framengo, Vic.ente (orf.), 164 - de los Rlos, Antonio (bord.), 399 - (orf.). 160 Frances, Juan (rejero), 30. 35, 36, 37. 44. - de Vcldtvleso, Juan (bord.), 399 Juan II, 166 45, 53. 61, 94 Gongora, Luis de (bord.). 394 Junnes, Juan de (pint.). 284, 334. 395 Frnnci, Juan (orf.), 187, 188, 218 Gonzalez, Diego (rejero), 29 Jufre, Bernat (rejero), 27 Francisco (orf.), 178 - Domingo (bord.), 399 Julia. Pere (herrero), 20 Francuchi, Francisco (broncista). 99 - Gonzalo (orf.), 207 Juni, Juan de (esc.), 59, 191 Frias, Gregorio (orf.), 195. 206 - Juan (orf.), 163 Fuente. Fr. Jeronimo de la (bord.), 400 - Juana (bord.), 388 Lcccsc, Juan (orf.). 243 Fuentes. Gaspar de. 59 - Pedro (orf.), 195 Lagunez. Francisco (rejero). 70 Furquet. Juan (orf.), 251 - Rafael (orf.), 213 Lclnez, Antonio (orf.). 206 Fuster, Salvador (orf.), 262 - Rui (bord.), 388 - Rodrigo (orf.), 178 Gonzalo, Obispo, 125 t.nrnalson, Pedro (orf.), 196,197 Gabay, Jucef (orf.), 140 Gordiola, Francisco (orf.). 184 Lamy, Rene Marfa (dibujante), 359 Gull, Juan (rejero), 79 Gozalbo, D. (orf.), 153 Langer, Antonio (tapicero). 366 Gallego, Amelia, 11, 91 Goya, Francisco de (pint.), 256, 369, 375 Lapi, Geri (bord.), 387 Gallen Ferreres, Manuel (orf.). 262 Gregori, Gaspar (carpintero), 323 Lara. Francisco (ccrplntero), 324 Galve, Juan (orf.), 152 Guadalajara, Salvador de (rejero), 51 - Castaneda. Bernardo de (orf.), 220 Galvez, Vicente (orf.), 248 Gudiol, J .• 11 Lcstrcdc, Bernardo (orf. y grab.). 244 Gamboa, (ensamblador), 300 Guerau, Antonio (pint.), 317 Laureano. Juan (orf.), 211 - de (rejero), 70 Diego Giiergo, Domingo de (rejero). 75 Levance, Antonio de (orf.). 282 Gamero, Justo (orf.), 258 Guerrero Lovillo, J 91 .• Lazcano. Pedro (rejero), 69 Gante, Guillermo de (orf.) 192 Guido, Antonio (orf.), 152 Lemosln (rejero). 44 Garast, Usin (tapicero). 364 Guillen, Arndu (rejero). 45 Lencero, Abras (rejero), 28 Garces, Manuel (tapicero). 375 . Guilles Legare (orf.). 229 Leon, Mateo de (bord.), 394 Garda (orf.). 244 Guasch, Benito (bord.), 395 - Pedro (rejero). 79 - Alonso (rejero), 52. 60 Guina, Antonio (tapicero), 364 - Rodrigo de (orf.), 205. 289 - Antonio (rejero), 84, 100 Guixer, Pere (herrero). 20 - Soto, Antonio de (orf.), 214 - Domingo (rejero), 84 Gumiel, Pedro (arq.), 35 Lerma. Duque de, 228 - Gaspar (orf.), 191 Gurea, Berenguer (bord.), 388 Ligonde, Manuel (rejero), 75 - Gines (rejero), 79 Gutierrez, Alonso (orf.), 177.191 Lira, Miguel de (rejero), 60 - Juan (rejero), 66 - Pedro (tapicero). 365 Liz, Jose (orf.), 242 - Manuel (orf.), 106, 258 Guzman. Francisco (rejero). 83 Lizualn, Francisco (bord.), 400 - Martin (rejero y relojero), 29,36,37 - G. (orf.). 202 Lopez. Diego (carpintero). 324 - Sancho (bord.). 388 - Diego (orf.), 191 - Arnal (orf.). 131 Hnnequin, Diego (rejero y relojero). 45 - Francisco (rejero). 62 - Bouzas, Antonio (orf.), 243 Herrnosillc, Bartolome de (orf.), 195 - Jorge (orf.), 218 424 Lopez Juan (rejero), 53, 60, 62 Martinez Gines (orf.), 220 Alonso 220 Moreno, Moya. (orf.), - Juan (orf.), 97, 187 - Pedro (herrero), 16 Moreu. Perris (rejero). 45 Luis (orf.) 201 Pedro (bord.), 395 Moro, Antonio (pint.), 207 - - _ Manuel (ebanista), 312 - Pedro (orf.), 119, 164 Moron Yanez, Cristobal (rejero), 76 - Pablo (orf.), 251 - Balibrea, Melchor (orf.), 248 Morris, William, 262, 312 Pero (bord.), 393, 394 Barrio, Antonio - - (orf.), 252, 255 Moya, Francisco de (orf.), 244 - Vicente (pint.), 106 - Campos, General, 262 Muller, Priscila, 11, 207 - de Arenas, Diego, 326 - Montcfies, Juan (esc.), 338 Montalva, Pascual (orf.), 143 - de Ayala, Adelardo, 262 - Siliceo, Juan, Cardenal, 52 Munoz, Diego (orf.), 163, 177 - de Escuriaz, Diego (pint.), 396 Martorell, Bernardo (pint.), 382 Munoz II, Diego (orf.), 191 Ferreiro, A., 340 Francisco (orf.), 247 Marina -. (bord.), 399 - - - de Robledo, Juan (bord.), 400 Simon (orf.), 139, 278 Sancho 54 (rejero) .. 38, - - - Salgado, Bernabe (rejero), 80 Masriera Manovens, Francisco (orf.), 262, Murillo (orf.), 243 - Urisarri, Juan (rejero), 60, 66 290 - Valenzuela, Diego (bord.), 399 - - Jose (orf.), 262 Nadal del Bosch (orf.), 143 Lorenzo (orf.), 165 Vidal, Jose (orf.), 262 Napoleon, 308 - Clemente (rejero), 84 Mata, Jeronimo de la (orf.), 197. 284 Napoles Mudarra, Juan de (orf.), - 218 - Francisco (rejero), 84 -, Juan de la (orf.), 206- Navarrete, J. F. de (pint.), 396 - Juan (orf.), 192, 218 Mateos, Gaspar (orf.}, 220 Navarro, Juan (entallador), 97 - Lorenzo (rejero), 84 Matons, Juan (orf.), 227, 244 Luis 396 - (bord.), Losada, Jose (pint.), 261 Maymo, Bernardo (orf.), 227 Nebot, Juan (orf.), 184 Losilla (orf.), 261 Medina, Jose de (orf.), 220 Nicolas (orf.), 165 Lozano, Madas (rejero), 61 - Pedro de (orf.), 178 Nicolau, Francisco (tapicero), 364 Luances, Gonzalo de (bord.), 395 Mondragon, Juan de (orf.), 202 Jose 196 (orf.), - - Luna, Alvaro de, 166 - de Rioseco, Duque de, 187 Nieva, Antonio de (orf.), 256 Luque y Lena, Juan de (orf.), 237 Medinasidonia, Duque de, 394 Nivel, Juan (orf.), 256 Medrano, Severino de (tejedor), 354 Noriega, Salvador (orf.), 220 l.ldcer, Leonardo (orf.), 153 - Sesefin, Jose (tejedor), 354 Nunet, Pedro (bord.), 388 Llano, Fernando (pint.), 152 Melendez Valdes, Cardenal, 45 Nunez, Francisco (rejero), 60, 100 Lleo, Gaspar (orf.), 247 Mena, Pedro de (esc.), 338 - de Castro, Gaspar (orf.), 238 Lleopart, Berenguer (pint.), 314 Mendez, Antonio (orf.), 238 - Delgado, Gaspar (esc.), 338 Llinares, Gines (carpintero), 323 - Jeronimo(rejero), 80 - Pedro (carpintero), 323 - Juan (rejero), 62 Ocampo, Francisco "el Menor" (rejero). 83 Llopart, Bernardo (orf.), 144, 145 - Busto, Antonio (rejero), 76 Ochandiano, Andres de (bord.). 395 - Pedro (orf.), 247 Mendoza, Lope de, Arzobispo, 164, 283 Olcina, Juan (orf.). 154 - Simon, 145 Menendez, Gonzalo, Obispo, 124 Oliba, Abad, 120 Llorden, A., 11,220 Mengs, A. R., (pint.), 366, 369 Ollvdn (orf.), 243 Llorente de Herreros (rejero), 59, 60 Mercader, Antonio de (orf.), 178 Olivera, Marcos de (orf.), 220 Lluc, Jaime (orf.), 206 Mercado, Rodrigo de, 69 Olmedo, Diego de (orf.), 178, 191 Merino, Francisco (orf.), 197, 198, 201, Olzina, Marcos (orf.), 145, 282 Macazaga, Ignacio (orf.), 256 205, 206, 212 Oman, Ch., 11 Madas, Alonso (rejero), 75 Merlo, Juan (tapicero), 364 Ofin, Pedro de (pint. y dor.), 59 Madoz, Pascual, 261 Mesa, Pedro de (bord.), 394 Onate, Juan de (orf.), 178 Madrazo, Federico de (pint.), 258, 290 Metler, Juan (tapicero), 365 Oquendo, Antonio de (orf.), 177, 178 Madrigal, Alonso. de, 37 Millan, Ignacio (broncista), 106 Orbatur 364 (tapicero), Madurell, J. M., 11 Mira y Feijoo, Francisco (orf.), 242 Ordonez, Andres (orf.), 187 Maduxer, Gabriel (bord.), 395 Miro, Pedro (orf.), 151 - Rodrigo (bord.), 394 Machuca, Pedro (arq.), 324 Molero, Gregorio (tejedor), 354 Ordofio, Obispo, 125 Maella, M. S. (pint.), 366, 375 Molero, Miguel (tejedor), 354, 359 Orellana, M. A. de, 338, 339 Maeso, Angel (ebanista), 311 Molina, Antonio de (rejero), 59 Orense, Bartolome (bord.), 396 Maestre, Marcos (bord.), 399 Moliner, Francisco (orf.), 256 - Bernardo (bord.), 396 Mainar, J., 293 Monaco, Juan de (broncista), 99 Oriol, Bartolome (tapicero), 364 Maldonado, familia de los, 28 Monardesl, Nicolau, 338 Orna, Juan de (orf.) 177 Maltes, Antonio (orf.), 196 Moncla, Jocn.de (herrero), 20 Ortall, Francisco (orf.), 145, 146, 152 Mandil, Vidal Jacob (bord.), 382 Monegro, Miguel Jeronimo (orf.). 195 Ortega Bravo, Obispo, 36 Manso, Aloy de (herrero), 22 Monroy, Arzobispo, 238 Ortigueira, Juan de (orf.), 205 . Marcer, Pedro (orf.), 227 Monserrat, Fr. Lorenzo de (bord.), 395 Ortiz deRivilla, Juan (orf.), 214 Marcuello, Andres (orf.), 196 Montalbergo, Pedro Pablo de (pint.), 334 Osma, G. de, 340 Margarit de Pau, Cardenal, 388 Montalvo, Bernabe de (rejero). 60 Ovexe, Guillen (tapicero), 364 Maria Cristina, Reina, 311 Montaos, Antonio de (orf.), 219 - Luisa, Reina, 255 -Isidro de (orf.), 219 Pacheco, Francisco, 394 Marigorta, Cristobal de (rejero), 66 Montero y Aller (orf.), 261 - Rodrigo (orf.), 258 - Pedro de (rejero), 66 Montesinos, Sebastian de (bord.), 399 Paian (orf.), 120 Marin, Prudencio (orf.), 207 Montoya, Alejo de (orf.), 201 Paladn (orf.), 243 Marino, Francisco (orf.). 164 Montoya, Pedro, Obispo, 390 Palacio, Braulio (orf.), 223 Marquez, Lorenzo (orf.), 201 Moragues, Gabriel (orf.), 144 - Jose (orf.), 244 Marti Lloparte, Jose (orf.). 256 - Pedro, (orf.), 139, 283 - Pedro (orf.), 244 Martin, Cristobal (ebanista). 312 Morales, Antonio (orf.), 205, 241 Palafox, Antonio, 375 Martinez (orf.), 188 -, Crist6'Jal (tejedor), 354 Palau, Berenguer (orf.), 145 -, Jose, (orf.), 219 Juan 202 - Fdbrtcc de los (orf.), 261 - (orf.), Alonso (rejero), 80 -, Jose Antonio (orf.), 241 Juan Bautista(orf.), 207 - - - Diego (rejero), 86 Morel, Bartolome (rejero), 94 - Pedro Juan (orf.), 184, 289 - Estanislao (orf.), 248 Moreno, Benigno (rejero), 60 Palencia, Anton de (reiero), 62 - Fernando (orf.), 248 - Domingo (herrero). 76 - Antonio (rejero), 33 - Francisco(rejero), 52, 54, 59. 75 - Francisco (bord.). 394 - Juan de (rejero), 62 - Gaspar (rejero), 79 - Juan (rejero). 86 Pcllores, Juan de (orf.). 213 425 Palol, P. de, 380 Pone Salvador (herrero), 22 Rodriguez Juan (bord.), 388. Palomares, Catalina de (bord.), 399 Ponte, Baltasar da (orf.), 205 - Llorente (orf.), 191 Palomino, M. (orf.), 258 Portella, Buenaventura (orf.), 224 - Miguel (orf.), 241. Pancorbo, Crist6bal de (orf.), 214 - Vicente (orf.), 224 - Ventura (arq.), 105, 307. Pantoja de la Cruz (pint.), 208, 340 Portillo, Alonso de (orf.), 164, 283 - de Babia, Juan (orf.), 202. Paret, Luis (pint.), 85 Portugal, Fadrique de, Obispo, 36 - Blanco, Pedro (orf.), 192. Parets, Bernat (rej.), 20 Posse, Juan (orf.), 219, 241 - Liberal, Juan (rej.), 75. Paris, Francisco German de (bord.), 395 . - Juan (orf.), 241 - Machado, Pedro (esmaltador), 289. Pastor, Juan (orf.), 237 Pozo, Juan del, Can6nigo, 44 - de Villarreal, Ant6n (orf.), 163, 283. Paulo, (rejero), 28 - - (rejero), 28 - Lope (orf.), 163, 283. - Pecul, Claudio (orf.), 242 - - (tallista), 317 Roeliiers, J. N. (orf.), 252. Francisco (orf.), 106, 242 Pozzi, Andrea (esc.), 339 Juan Roig, (esc.), 244. - Jacobo (orf.), 242, 261 Prado, Melchor de (arq.), 106 Roig Jclpl, J. G., 119 - y - Luis (orf.), 242 - Pedro del (esc.), 338 Roldan, Pedro (esc.), 338. Pedrajas, Tomas Jer6nimo (arq. y orf.), Pratdesaba, Manuel (orf.), 247 Romay, Juan de (bord.), 395. 237 Proves, Francisco de (arq.), 218 Romero, Antonio, 59. Pedraza, Francisco (orf.), 192 Principe de Viana, 282 Romeo des Feo (orf.), 144. - Juan de (orf.), 214 Procaccini, A., 366 Ros, Fel i pe (orf.), 206, 224. Pedro (rejero), 60 Provencio, Rafael (orf.), 251 Ros de Olano, 262. Pedro, (orf.), 164 Puebla, Juan de la (orf.), 218 Rosmithal, Le6n de, 166. Pedro I, 165 Puig, Joan de (herrero), 20 Rovira, 227. Domingo (esc.), Pedro el Ceremonioso, 274, 277 - Luis (orf.), 228 Roure, Sebastian (orf.), 196. Peironceli, Pedro (ebanista), 312 Pulido, Angel (rejero), 91 Rubio, Antonio (rej.), 86. Pelaez, Pedro (orf.), 119 - Jose (rej.), 86. Pellicus (tapicero), 364 Queirold, Francesco 339. (esc.), Ruiz, Alonso (bord.), 394. Pefic, Alvaro de la (rejero), 60 Querol, Mariano (esc.), 340. - Francisco (orf.), 191. _ Diego de la 244 (orf.), Quevedo, Jorge de (orf.), 214. - Juan (orf.), 192. Penaranda, Miguel de (bord.), 394 Quinzd, Bernardo (orf.), 248. - Hernan (pint.), 94. Pera, Juan (bord.), 387 - Matias (rej.), 75. Percier, P. F. (arq.), 308 ROfols, J. F.,11, 312,314. - Funes, Pedro (orf.), 248. Perez, Antonio (rejero), 84 Ramirez, Juan (orf.), 187. - de Urra, Esteban (orf.), 243. Bartolome (rejero), 76 - Pedro (rej.), 62. Rutiner, Diego (bord.), 395. - Bernardino, 66 - de Arellano, R., 11. - Ruz, Baltasar (rej.), 61. _ C. (orf.), 183 - de Fuenleal, obispo, 54. _ Ferndn (orf.), 119 Randulfo (orf.), 119. Sabatini, Francisco (arq.), 106, 366 _ G. (orf.), 243 Ras, Hugo de (rej.), 37. Real (orf.), 223. Sndurnl, Antonio (bord.), 387 _ Gonzalo (orf.), 163 _ Juan (bord.), 395 _ Guillen (orf.), 144. Sag redo, Diego de, 46, 51 _ Juan (orf.), 152, 163 Rebollo, Pedro (rej.), 59. Salamanca, Fr. Francisco de (rejero), 28, - Juan (rejero), 76 Reboredo (orf.), 261. 30,37,38,43,44,46 Reciente, Tomas (orf.), 220. - Juan de "el Joven" (rejero), 60 - Lamberto (tapicero), 365 Reinalte, Francisco de (orf.), 214. _ "el Viejo" (rejero), 60, 70 - - Pedro (herrero), 16 Salas, Buenaventura (orf.), 244 _ Pedro (crf.), 214 Relojero, Juan (rej.), 44. Carlos (esc.), 244 Requesens, Luis de, 382. _ - Sim6n (orf.), 242 Hernando de (rejero), 75 Reus, Miguel de (pint.), 284. _ - de Albeniz, Pedro (orf.), 243 Juan de (bord.), 395 Rey (orf.), 261. - - deOrmaegui, Juan, 94 Matias 100. _ Sebastian (rejero), 75 - Quijano, Juan (orf.), 202 - (broncista), Salinas, Andres de (orf.), 212 - de Montalbo, Antonio (orf.), 213 Reyes Cat61icos, 29, 43, 163, 166, 350, 364,390. _ Francisco Andres (broncista), 100 - - Miguel (orf.), 213 207. - Vicente (orf. y broncista), 100, 212 - de Villaamil, 178 Reynalte, Frcnclsco (orf.), - de Villarreal, Jer6nimo (orf.), 206 Rlnfio, J. F., 11. Salient, Arnau (bord.), 387 Perutxena, Juan (orf.), 224 Ribadeo, Pedro de (orf.), 164, 177. Salvador, Antonio (esc.), 339 Juan (orf.), 151 Ribas, Francisco (arq.), 252. _ Picaud, Aymerico, 119 Pichardoni, Jose (broncista), 106 Rico, Jose (orf.), 238. _ Carmona, J. A. (grab.), 339 Alberto 84. - Luis (esc.), 340 Piedra, Angel (orf. y grab.), 241 (rej.), _ Ricoy, - Jacobo (orf. y grab.), 242 Rinalt, Bartolome (orf.), 160. Salzillo (esc.), 248 Pina, Juan Laureano de (orf.), 238 Rls, Antonio (rej.), 80. Sanchez, Alonso (orf.), 213 Pineda, Diego de (orf.), 219 Risel y Almarza, Vicente (orf.), 255. _ Francisco (broncista), 100, 106 Rivas, Jose (bord.), 401. Gil (bord.), 388 Hernando de (rejero), 76 _ - Rivera, Antonio de (orf.), 220. Juan (orf.), 183 Pinto, Gaspar (orf.), 191 - Luis 219 Rivero, Francisco (herrero), 83. Juan (rejero), 29 (orf.), - - Pifiu, Mariano 218 Sebastian (herrero), 83. M. (rejero), 80 (orf.), - - 248 Rizzi, F. (pintor), 100. _; Ruperto (orf.), 261 Pifiol, Antonio (orf.), - Carlos (orf.), 248 Roa, Diego de (rej.), 65. _ Cant6n, F. J., 173 Pisa, Bernabe de (orf.), 153 Robledo, Manuel de (bord.), 400. _ de la Cruz, Marlin (orf.), 220 - Juan de (orf.), 152 Robles, Domingo de (rej.), 62. - Soto, Crist6bal (orf.), 237 Pizarro (orf.), 163 Roche, Nicolas (orf.), 256. Sanchis Sivera, 1., 11 Pizzala, Carlos (orf.), 258, 290 Roda, Agustin (orf.), 228. Sancho, Antonino (orf.), 196 Plasencia, Juan de 324 Andres (rej.), 65. J.(tallista), 317 (carpintero), - - Rodriguez, Alonso (bord.), 395. Miguel (rejero), 45 Poch, Pedro Joan (orf.), 196 - Polanco, Francisco (pint.), 394 - Antonio (orf.), 198. Sandoval y Rojas, Cardenal, 396 Polo, Cayetano (herrero), 83 - Domingo (tapicero), 365. San Marcos, Maestro de (pint.), 278 Pornes, Jose (rejero), 86 - Francisco (orf.), 241. San Martin, Juan de (orf.), 212 Pone, Eloy (herrero), 22 - Gaspar (rej.), 52, 60, 66. Santalinea, B. (tallista), 317 - Juan (herrero), 22 - Gregorio (rej.), 80. - Bartolome (orf.), 154 - Guillermo (her.rero), 22 - Jose (orf.), 220. - Bernardo (orf.), 153, 282 426 Santalrnea, Gaspar (orf.),207 Torres, Bnlbds, L., 312 Ventura, Juan Manuel 106 Juan (orf.), 154 (broncista), Tous, Alfonso de, Obispo, 387 Manuel - - (orf.), 244 Santa Orsula, Hugon de (rejero), 36 Tovar, Luis de (bord.), 395 195 Veragua, Duque de, Santos, Esteban de los (bord.), 400 Tramulles, Francisco (orf.), 247 Verdiguier, M. (esc.), 237 Sanz, Juan (orf.), 241 - Jose (orf.), 247 Vergara, Francisco (esc.), 109 Savanan, Esteban (rejero), 69 Travessa, Jaime (tejedor), 407 - Nicolas, "el Joven" (esc.), 97, 201 Scot, Juan (herrero), 69 Trias, Berenguer (orf.), 139 - Nicolas "el Viejo" (arq. y esc.), 97, 198 Sebastian, Domingo (rejero), 75 Simon de (bord.), 394 Trujillo, Vergel, Carlos (orf.), 196 Segarra, Pedro (tapicero), 364 Turena, Guillen de (broncista), 98 Vlc, Francisco (orf.), 227 Segovia, Fr. Juan de (orf.), 163, 278 Turmo, Isabel, 11, 394 Viclant, Andres (bord.), 382 - Fr. Pedro de (bord.), 399 Tutxo, Bartolome (orf.), 132 Victoria, Duque de la, 261 Segur, Isidro (ebanista), 311 Vidal, Nicolas, (broncista), 105 - Pedro (ebanista), 311 Urizar, Simon de (bord.), 400 Roman 22 - (herrero), Segura, Juan (orf.), 219 Urquijo, Juan Francisco 255 (orf.), Vieites, Matias(orf.), 219 Sendil y Aliberch, Pedro (rejero), 86 Urquiza, Domingo (broncista), 106 Vigo, Domingo de (rejero), 84 Senra y Posse, Andres (orf.), 261 Usiere, Gerardo (bord.), 382 Viguera, Juan de (orf.), 220 Seoane, Juan de (rejero), 76 - Tineo, Juan de (orf.), 220 Serafi, Pere (pint.), 364 Vaamonde, Vicente (orf.), 242 Vila, Juan (orf.), 197 Serlio, Sebastian, 52, 323 Valadier, Luis (orf.), 242 Vilalta, Joan (herrero), 20 Serra, (pint.), 278 Valdes, Isabel (bord.), 388 Vilardell, Francisco (orf.), 134, 278 Serrano (ensamblador), 300 - Leal, Juan de (pint.), 109, 211 Villa, Francisco de (orf.), 238 - Duarte (orf.), 202 Valdivieso, Diego de (orf.), 201 Villaamil, J., 340 Serres, Francisco (orf.), 151 - Juan Lorenzo (orf.), 251 Villabona, Pedro de (rejero), 69 Sest, Valero de (rejero), 45 Valencia, Fernando de (rejero), 65 Villalegre, Conde de, 212 Sevanien, Mateo, (bord.), 382 Valenzuela, Pedro de (orf.), 234 Villalobos, Juan de (orf.), 202 Sicilia, Sebastian de (bord.), 394 Valero, Pedro (orf.), 248 Villalpando, Francisco de (arq., esc. y Siguenza, Fr. Francisco de (bord.), 399 Valladolid, Cristobal de (tapicero), 364 60, 97 rejero), 51, 52, Siloe, Diego de (arq.), 46 - Juan de (orf.), 187 Villanueva, Jaime, 119 Sobrado, Pedro (herrero), 61 Valle, Francisco (bord.), 395 Villaverde de Llmla, Marqueses de, 233 Soler, Pedro (orf.), 261 - Jose (orf.), 243 396 Villegas, Luis (bord.), Sorribas, Cosme, (rejero), 62 - Juan(bord.), 395 Villoldo, Pablo de (rejero), 61 Soto, Francisco de (orf.), 195, 205 Vallebrero (bord.), 395 Vinyals, Jose (pint.), 247 Spagna, Giuliano (broncista), 99 Valles, Bartolome (tapicero), 364 Viiia, Juan de 10 (orf.), 164 Spano, Antonio (esc.), 338 Vallido, Manuel (orf.), 233 Visiegra, Carlos (rejero), 80 - Francisco (esc.), 338 Valls, Pedro (orf.), 247 Vitoria, Juan de (rejero), 60 Ramon (orf.), 146 Stuyck y Vandergoten, Livinio (tapice- - Viveros, Anton de (rejero), 27,45 Valmanya, Jose (ebanista), 311 ro),369 Vives, Vicente (orf.), 256 Suarez, Antonio (orf.), 220 Valverde Madrid, J., 195 Vizcaino, Bartolome (herrero), 76 Subirats, Jaime (herrero), 22 Vcndellos, Jeronimo (orf.), 197 Vozmediano, Diego de (orf.), 183 Suero de Arguello (orf.), 198 Van der Borcht, Sebastian, 83 Juan de 195 - (orf.), Sunyer, Jose (esc.), 247 Vandergoten, Cornelio (tapicero), 365, Suiiol, Juan (orf.), 262 369 Wilelmus 120 (orf.), _ Jacobo "el Mozo" (tapicero), 365 Wouwermans (pint.), 369 Talamanca, Juan (orf.), 152 _ Jacobo "el Viejo" (tapicero), 366 Tavera, Cardenal, 323 Vargas (orf.), 258 Xlrnenez, Pedro (rejero), 76 Tejedor, Jaime (rejero), 45 - Luis de (pint.), 394 - de Vilanova, Martin (orf.), 145 Teniers, D., (pint.), 369 _ Machuca, Manuel (orf.), 234 Tenorio, Menda, 213 _ - Manuel Timoteo (orf.), 234 Yaiiez, Juan (orf.), 163 Tercero, Juan (orf.), 195 Vasco de 10 Zarza [esc.), 35, 36 - Pedro (herrero), 16 - - Antonio (orf.), 220 Vazquez, Diego (orf.), 178 - de 10 Almedina, Fernando (pint.), 152 Francisco (orf.), 220 Yepes, Fr. Antonio de, 268 deRojas, Pedro (orf.), 220 - - Juan Bautista (esc.), 94, 97,98 Juan de (rejero), 38 Thomas, (orf.), 119 - _ Tibaldi, Peregrino (pint.), 396 - - Jacinto (orf.), 220 Vega, Francisco de 10 (bord.), 395 Zabalza, Diego de (orf.), 214 Tirso de Molina, 289 Toledo, Fr. Juan de (bord.), 395 Vegue y Muiioz, Claudio (orf.), 258 Zag ala, Juan (rejero), 43 Zayadatti, Carlos (orf.), 248 Tome, Narciso (arq.), 234 Velasco, Antonio de (orf.), 213 Juan Francisco (orf.), 242 Zia, Teodoro (orf.), 255, 256 Tormo, Elias, 143 - Hernando (orf.), 213 Zialceta, Domingo (rejero), 75 Obispo, 395 _ - Zuloaga, Eusebio (rejero), 91 Toro, Francisco de (rejero), 97 Velazquez, Diego de(pint.), 208, 340 Torralba, F. 284 _ de Medrano, Jose (orf.), 206, 224 - Placido (rejero), 91 Zuiiiga, Antonio de (orf.), 220 - Anton, (orf.), 197 Velez, Toribio (rejero), 75 Vendetti, Antonio 105, 106 (broncista), Zurreiio, Antonio (orf.), 105 Torre, Pedro de 10 (crq.), 213 326 Fabio (orf. y broncista), 106, 247 - Damian (orf.), 214, 251 Torres, Gabriel (carpintero), - 427 /' , , INDICE GEOGRAFICO Acin - Larrosa 19 (Huesca), Aragon, 30, 45, 65, 69, 79, 94, 100, 144, - Catedral, 20, 21, 69, 119, 134, 140, 144, Ager (Leridc), 146, 227 206, 223, 261, 283, 313, 317, 395 159,184,257,278,282 Agreda (Soria), 37, 214 Aralar (Navarra), Santuario de San Mi­ - Convento de Montesion, 314 AgUero (Huesca), 183 guel,271 - Dlpufuclon, 224, 323 Aguilar de Ccrnpoo (Palencia), 218 Arandc de Moncayo (Zaragoza), 154, 243, - Hospital de Santa Cruz, 79 I Aibar (Navarra), 160 261 - Iglesia de San Cugat del Rec, 140, 224 Ajofrln (Toledo), 187, 213 Arandiga (Zaragoza), 197 - - de San Jaime, 144 Alccucs Castillo de, 323 Aranjuez (Madrid), 242 de San Justo y Pastor, 184 (Valencia), - - Alagon (Zaragoza), 244 - Casa del Lcbrcdor, 308, 339 - - de San Miguel, 139 Alarcon (Cuenca), 201 - Palacio Real,80, 106 - - de Santa Ana, 19 Alava, 256 Arcos de la Frontera (Cadiz): - - de Santa Marra del Mar, 144, 146, Alba de Tormes (Salamanca): - Iglesia de San Pedro, 83, 237, 238 184,227 de Santa Maria, 76, 83, 219, 400 de Santa Maria del Pino, 184, 247. Iglesia de San Pedro, 183 - - - - - . Albarradn (Teruel), 27, 85 Archidona (Malaga): 387 -Iglesia de Santa Ana, 195 - Les Corts, 92 - Catedral, 233 183 Ares del Maestre (Castellon), 207 - Lonja, 314 Albayola, Albero Alto (Huesca), 244 Arevalo (Avila): - Monasterio de Jerusclen, 206 Alcala de los Gazules (Cadiz), 220 - Iglesia del Salvador, 60 - - de Pedralbes, 304, 405 - de Henares (Madrid), 35, 36, 202, 323, Arges (Toledo), 206 - Palacio Berenguer de Aguilar, 314 396 Aries del Tee (Francia), 151 - - de la Generalidad, 145. 326, 388 - Convento de Carmelilas, 323 Artajona (Navarra), 272 -- GUell, 92 - - de los Franciscanos, 213 Astorga (Leon), 164, 174, 183, 191, 202, - - Larrard, 86 218, 283, 294, 407 --Moya,86 - Iglesia Magistral, 35, 80, 97, 251 - - de San Francisco, 65 - Catedral, 16, 123, 126, 191, 218, 381 - - Virreina, 86 - Palacio de los Arzobispos de Tole- - Convento de Santa Clara, 60 Barco de Avila (Avila), 183 Astudillo (Valladolid), 164, 177, 243 Barluenga (Huesca), 317 do,323 Atienza (Guadalajara): -Iglesia de San Miguel, 317 Alcaniz (Teruel), Castillo de, 317 Alcaraz (Albacete), 195, 333, 372, 375 - Iglesia de San Bartolome, 80 Basilea 114 (Suiza), Alcora (Valencia), 153 Avila, 16, 35, 36, 37, 163 - Catedral, 114 Alcover (T arragon a) : - Casa de Onate, 52 Baza (Granada): de la 314 - Catedral, 35, 36, 52, 80, 166,197,241, - Coleqictn, 192 - Iglesia Sangre, 283, 345, 400 - Iglesia de San Juan, 238 Alcoy (Alicante), 262 - Con vento de Santa Clara, 334 Belchite (Zaragoza), 284 Aldecddvlln de la Ribera (Salaman- - Iglesia de San Vicente, 16 Belmonte (Cuenca), Colegiata, 59 ca),359 Avifion (Francia), 154, 274 de 224 Alemania, 105, 303, 337 - Cclctcyud (Zaragoza), Alfabia 297 Axpe de Busturia (Vizcaya), 223 Belmontejo (Cuenca), 191 (Mallorca), AI icante, 86 Ayora (Valencia), 153 Benevento (Italia), 196 Benifnzd, Monasterio de, 248 Allariz (Orense), 274 Almaden (Ciudad 230 Badajoz,94 BerlClnga de Duero (Soria), 36, 37 Real), Catedral, 79, 188, 340, 399 - - Colegiata, 37 Almagro (Ciudad Real), 407, 408 Badules 243 Berlin, 337, 338 Almeida de Sayago (Zamora), 198 (Zaragoza), Baeza (Jaen), 38, 43, 62 Bernedo (Alava), 243 Almendralejo (Badajoz), 326 - Cotedral, 43,201,238 Berrlchic (Vizcaya), 223 Almunia de Dona Godina (Zaragoza), 217 Bnlconchdn (Zaragoza), 159 Besancon (Francia), 395 Alpcrtlr (Zaragoza), 244 Baleares, 27, 69, 166, 196, 228, 262, 278, Betanzos (Corufic), 241, 242 Amberes (Holanda), 366 300,308 - Iglesia de Santiago, 37 Amorebieta (Vizcaya), 234 Baltimore (EE. UU.), 154, 208, 272 Blenvenidc (Badajoz), 238 AmpudiCl (Palencia), 164 Bcfinlbufnl (Menorca), 228 Biescas (H uesca), 197 Ampurias (Gerona).-134 Bcficres(Loqrofio), 272 Bijuesca (Zaragoza), 243 Amsterdam (Holanda), 228, 300 Bnfiolus(Gerona), 146 Bilbao, 69, 84, 85, 94 Andaluda, 45, 52, 66, 83, 91, 192, 223 Baquerin de Campos (Palencia), 218 - Catedral, 160 283, 308, 318, 324 Barbastro (Huesca), 224 - Convento de ICI Cruz, 223 Andorra (Teruel), 197 Barcelona, 10, 11, 19, 20, 21, 79, 91, 100, - Iglesia de SantiClgo, 94 Andujar (Jcen), 62, 205 113,123,125,131,132,139,144,145, Biota (Zaragoza), 183, 197, 244 AngUes (Huesca), 252 146, 159, 163, 184, 196, 206, 207, 208, Bizancio, 126, 267 Aninon (Zaragoza), 183; 224 224,247,256,261,262,271,274,278, Bohi, Valle de (Leridc), 313 Antequera (Malaga), 220, 238, 338 283, 294, 308, 311, 312, 314, 323, 324, Borjas del Campo (Tarragona), 227 - Iglesia de San Pedro, 206 326,332,354,360,364,365,380,381, Braga (Portugal), Catedral, 125 - - de San Sebastian, 220 382, 38� 400,40�408 359 Brihuega (Guadalajara), - - de los Santos Martires, 206 - Ayuntamiento, 224, 262, 314 Briviesca (Burgos), 166 Afiover de Tajo (Toledo), 234 Casa "dels Canonges", 314 Brozas 83 (Caceres), - Arabell(Lertdc), 184 del Marques de Llio, 314 Bruselas 365 (Belqlca), - - Aracena (Huelva), 43 - - Vicens, 92 Buendia (Cuenca), 188 428 /' Budapest (H ungrfa), 338 Colonia (Alemania), 173 Plandes, 60, 93,105, 297, 338,364,366,387 Buitrago (Madrid), 188 Conil (Cadiz), 206 Florencla (ltalia): IgleSia de San Juan, 277 Bujalance (Cordoba), 205, 234 Cordoba, 11, 29, 62, 76,91,192,195,201, Fortuna (Murcia), 248 Bujanda (Alava), 206, 243 205,212,229,234,237,331,333,338 Fraga (Huesca),183, 227 Bujaraloz (Zaragoza), 244 - Catedral, 29, 62, 76, 100, 174, 178, Francia, 105. 303, 307, 337. 359, 360, 387. Burbdquena (Teruel), 197 192, 195, 220, 289, 338 405,406.407 Burgo de Osma (Soria), 30, 35, 36, 197 - Iglesia de San Nicolas, 234 Fuente de Cantos (Badajoz), 219 - Catedral, 30, 35, 390,395 - - de San Pedro, 237 Fuentes de Jiloca (Zaragoza), 183 Burgos, 28, 37, 52, 75,163,165,177,191, - - de la Trinidad, 205 Fuenteovejuna (Cordoba), 195 197, 350, 365, 388, - Mezquita, 312 Fuentepelayo (Segovia). 178, 191 - Catedral, 28, 44, 51, 66, 75, 85, 177, Coria (Caceres), 30, 36 271,274,345,382,395 - Catedral, 36, 45, 51, 83 Galicia, 37, 53, 61. 65. 76, 91, 94, 123, 124, - Iglesia de San Cosme, 52 Costoges (Francia), 19 183,192,205,218,229,241,283,313, - Monasterio de las Huelgas, 333, 349, Covarrubias (Burgos), 191 401 382 Cuba, Isla de, 233 Gandfa (Valencia): Colegiata, 196, 262, Cubel (Zaragoza), 183 400 Caceres: Ayuntamiento, 382 Cubells (Lerldc), 151 Garraf (Barcelona), 92 - Catedral, 60 Cuenca,35,38, 54, 143, 187,188,201,202, Gauteguiz de Arteaga (Vizcaya), 160 -Iglesia de 178 Santiago, 59, 214,271,289,337,372 Genova (ltalia), 99, 212, 213, 350, 354 Cadiz, 65, 76, 206, 220, 237, 238 - Catedral, 38, 44, 54, 85, 105, 188, 324, Gerona, 21, 126, 132, 133, 146, 159, 274, - Catedral, 83, 174, 195, 220, 237, 251 338 278, 333, 381, 388 - Iglesia de San Juan de Dlos, 237 - de San Andres, 188 Iglesia - Catedral, 114, 124, 132, 133, 134, 139, Calahorra (Loqrofio), 44, 177, 191, 202, - de Santiago, 54 - 140,143,146,184,224,227,268,271, 218,381 - Palacio Episcopal, 70 277, 365, 380, 382, 388 - Catedral, 44,69 Cuencabuena (Teruel), 283 - Iglesia de San Felix, 227, 388 Calatayud (Zaragoza), 284 Cuevas de Ccfiurt (Teruel), 154 Ginebra (Suiza), 258, 290 - Iglesia de Santa Marfa, 100, 224 Granada, 43, 195, 238, 258, 332,350,353. Calcena (Zaragoza), 224 Chantilly (Francia), 407, 408 360,390,395 Calzada de Valdunciel (Sclcrncnco), 192 Chelva (Valencia), 248 - Catedral, 43, 166, 195, 238, 390, 395 Ccmnrifius (La Corufic), 407 Chert (Castellon), 262 - Convento del Angel, 251 Ccrnpdzcs (Leon), 191 Chiloeches (Guadalajara), 28 - Palacio de Carlos V, 97, 324 Campillo de Aragon (Zaragoza), 224, 244 China, 267 Granen (Zaragoza), 183 Campo de Criptana (Ciudad Real), 188 Chinchilla (Albacete), 27, 370 Grecia, 267 Canarias, Islas, 183, 195, 206, 219, 223, - Iglesia de Santa Marfa del Salvador, 27 Guadalajara, 28, 80 234, 238, 258, 399 - Palacio del Infantado, 28 Canfranc (Huesca), 183 Daroca (Zaragoza), 27,45,139,154,159. Guadalajara (Mexico), 233 Capdet (Valencia), 153 183,197,208,224,243,244,283,284 . Guadalupe (Caceres), 37, 387, 388, 393, Caravaca (Murcia), Iglesia del Salva­ 387, 390 399,400,401 dor, 79 - Casa de los Luna, 323 - Monasterio de, 37, 93, 163, 207, 278, - Iglesia de Santa Cruz, 248 - Colegiata, 27 390 Carboeiro (Pontevedra), Monasterlo de, - Iglesia Parroqulal, 45, 100 Guadlx (Granada): Catedral, 238 123 Duenas (Palencia): Convento de San - Iglesia de Santiago, 258 Cardona (Barcelona), 132, 145, 206, 282, Agustin, 59 Guatemala, 234 364 Durango (Vizcaya), 84, 85 - Convento de San FranciSCO. 394 Carmona (Sevilla), 219 Guefies (Vizcaya), 160 - de Scin Bartolome, 219 Iglesia �cija (Sevilla), 205 Guipuzcoa,69 - - de Santa Clara, 219 - Iglesia de Santa Marfa, 220 Guissona (Lerida), 145 Carranza, (Viz<;aya), 233 Egipto, 267 Carucedo (Leon), 241 �ibar (Vizcaya), 84, 85 Hellfn (Albacete): Iglesia de la Asun- Casbas (Huesca), 244 EI Arahal (Sevilla), 258 cion, 86 Ccstejon de los Monegros (Huesca), 284 - Iglesia de la Magdalena, 234 - del Rosario, 86 IgleSia - de Valdejasa (Zaragoza), 243 EI Burgode Ebro (Zaragoza), 284 - - de Santa Clara, 86 Castello de Ampurias (Gerona), 20, 132 Elciego (Alava), 66 Hiniesta (Cuenca), 188 Castellon, 151 EI Escorial (Madrid), 350 Holanda, 303 Castilla, 44, 45,52,125,126,166,177,178, - Casita del Prfncipe, 339, 400 Hospitalet, (Barcelona), 86 272,274,284,317,364,365,372 - Monasterio de, 11, 98, 99, 106, 197, Huesca, 132, 154, 183, 224, 243, 252, 313 Castrillo de Matajudfos (Burgos), 202 202, 212, 213, 214, 258, 290, 294, 300, - Ayuntamiento, 299 Castro Padame (Leon), 202 330,339 - Catedral, 45, 79, 206, 223, 224, 244, Castrotierra de Valduerna (Leon),191, 202 - Palacio, 308, 311 274,300,400 Cotolufio, 27, 45, 69, 79, 85, 120,132, 134, EI Frago (Zaragoza), 243 - Convento de Santa Clara, 272 166,184,196,206,224,244,268,271, Elgoibar (Guipuzcoa), 66, 75, 84 - rglesia de San Lorenzo, 224 272, 274, 277, 278, 282, 289, 298, 300, Elna (Francia), Catedral, 132 - Santuario de Salas; 132 307,308,313,314,334,360,364,406, Elorrio (Vizcaya), 85, 160 Huete Cuenca), 188 407 EI Pardo (Madrid), Casita del Prfncipe, H usillos (Palencia), 272 Call (Castellon), 144,.154,248 308 Cebrero (Lugo), 124 EI Paular, Monasterio de (Madrid), 44 Ibiza, 144, 160 Cenarruza (Vizcaya): EI Pulg, Monasterlo de (Valencia), 22 - Cated ral, 278 Erla (Zaragoza), 197 Icod (Tenerlfe), 223 - Iglesia Parroqulal, 66, 160 - - de Santo Tomas de Bolfvar, 206 Escalona (Toledo), 166 Igualada (Barcelona), 139, 278 Cerdal'la,93 Espartlnas (Sevilla), Convento de Lo- IIlescas (Toledo): Hospital de la Carl­ Cervera (Lerlda),- 20, 132, 144, 145, 151, reto, 233 dad. 70. 213 359 Espluga de Francolf (Tarragona), 151 IIIueca (Zaragoza): Casa del Conde de Cludadela (Menorca): Catedral, 228, 248 Estella (Navarra), 160, 244 Arglllo.323 262 Estany, (V. Santa Marfa del Estany) Inca (Mallorca). 154 Ciudad Real, 202, 213 Extremadura, 65, 83 India. 267 177 Inglaterra, 303, 307, 312, 337 - Rodrigo (Salamanca): Catedral, 80 Ezc;aray (Logrono), 429 / Italia, 105, 126, 268, 274, 284, 303, 318, - Ayuntamiento, 251 Menasalbas (Toledo), 187 338,350 - Colegiata, 248, 251 Merida (Badajoz): Basilica de Santa Eu la- - Iglesia de San Juan, 228 lia,312 Jaca (Huesca), 244 de San Patricio, 251 Mesones de Isuela 197 - - (Zaragoza), - Catedral, 16, 19, 124,224,395 - de Santa Marfa, 153, 196 - Mexico, 170, 212, 220, 223, 233, 394 Jaen, 38, 198, 201, 238, 242 Lucena (Cordoba), 100 - Catedral, 399 - 192 Catedral, Luesia (Huesca), 244 Mianos (Zaragoza), 85, 244; 247 - Iglesia de San Andres, 43 Lugo, 192, 241, 242,346 Milan (ltalia), 212 Japon, 267 - Catedral, 61, 106, 198, 242, 401 Miraflores (Burgos), Cartuja de, 37, 177 Jdtlvn (Valencia): Colegiata, 143, 248, Luna (Zaragoza), 243 Miranda de Ebro (Burgos), 66 262, 278, 401 Lyon (Francia), 359 Molina (Murcia), 248 Jemein (Vizcaya), 223 Mombeltran (Avila), 36 Jerez de la Frontera (Cadiz), 237, 399 Lloret de Mar 227 (Gerona), Mondejcr (Guadalajara), 187, 188, 214 - Cartuja, 83, 100 Mondonedo (Lugo), 125, 241, 242 - Colegiata, 220 Madrid, 19, 75, 105, 106, 125, 144, 163, - Catedral, 61 - Iglesia de la Merced, 234 187,195,197,198,202,208,211,212, Mondragon (Vizcaya), 60, 66, 85 - - de San Mateo, 65 214, 229, 234, 242, 252, 255, 256, 258, Montalegre (Barcelona) Cartuja de, 146 - Palacio de los Bertematr, 84 261, 271, 272, 274, 284, 289, 290, 297, Montblanch 132 (Tarragona), de los Domecq, 84 307,308,326, 332, 33� 338, 339'340, -Iglesia de San Miguel, 317 - - Jerico (Castellon), 143, 206, 248, 278 Montoro (Cordoba), 201 345,346,359,360,365,366,372,382, 396, 399 Montpellier (Francia), 274 Kansas (EE. UU.), 345 - Armeria Real, 125, 166 Montserrat (Barcelona); Monaslerio de, - Ayuntamiento, 188, 396, 400 144,151,152 La Bastida (Alava), 243 - Catedral, 234, 400 Mora (Toledo), 213 Labraza (Alava), 395 - Convento de las Descalzas Reales, 214 Morata de Jilocn (Zaragoza), 244 La Corufin, 241, 242 - - de 10 Trinidad, 213 Moratalla (Murcia), 248 - Ayuntamiento, 242 - Hospital Real,75 Morella (Castellon), 132, 144, 151, 153, - Colegiata, 242 - Iglesia de la Almudenn, 251 154, 207, 262, 282 La Floresta (Lerida), 318 de Atocha, 91 262 lqlesiu de Santa Maria, 153, 154, - - _ Lagran (Alava), 343, 395 - - de las Salesas Reales, 80, 400 Moro (Lertdc), 93 La Granja (Segovia): Palacio de, 308 - - de San Justo y Pastor, 214 Motril (Malaga), 220 La Guardia (Alava): Iglesia de Santa Ma- Monasterio de la Encarnacion, 70, 75 - Moya (Barcelona), 206 ria de los Reyes, 160 Palacio Real, 105, 106, 220, 255, 177 - 261: Mucientes (Valladolid), La Jana (Castellon), 154 308,339,400 Murcia, 27, 45, 144, 165, 228, 248,350 La Laguna (Tenerife): Catedral, 256, 261 201 Catedral, 27, 69, 86, 211, 213, 248, Magan, - - Iglesia de la Concepcion, 223, 255 Mahon (Men orca), 227 251,400 La Orotava (Tenerife), 258 Malaga, 11, 195, 206, 220, 353, 360 de San Bartolome, 248 - Iglesia - Iglesia de la Concepcion, 237, 258, 261 - Catedral, 84, 195, 206, 258 - - de San Lorenzo, 248 Las Palmas de Gran Can aria, Catedral, - Convento de San Agustin, 214 - - de San Miguel, 248 188, 195, 196, 214, 219, 223; 237, - Iglesia de los Martires, 220 - - de San Nicolas, 248 258,261 Mallorca, 86, 278, 307, 308, 313, 317, - - de Santa Eulalia, 251 La Ventosa (Cuenca), 188 388,395 Muro (Mallo rca), 196 Leganiel (Cuenca), 191 Maluenda-(Zaragoza),317 Muros (La Corufic), 242 Lenlngrado, 154, 272 Manresa (Barcelona), 20, 196, 360 Leon, 16, 28, 44, 61, 120, 123, 164, 174, - Catedral, 387 Najera (Loqrofio), 114 177,187,191,197,202,218,388 - de Santa Maria de la Aurora, 20 Iglesia -lglesiadeSantaMariala Real,119, 268 - Catedral, 28, 30, 76, 84, 173, 174, 198 Mansilla de la Sierra (Loqrofio}: Ermita 339 Napoles (ltalia), - Hospital de San Marcos, 324 de Santa Catalina, 16 Navalvillar de Pela (Badajoz), 400 -Iglesia de San Isidoro, 16,84,119,124, Marcilla de Campos (Palencia), 164 Navarra, 159, 165, 268 174,177,191,337,381,382 Marchena (Sevilla): Iglesia de San Juan, Noguera (Teruel), 85 - de San Marcelo, 241 - 195,205 Nlieno (Huesca), 183 de Santa Marfa del Mercado, 16 Margao (India), 188 Nueva York, 75,124,207,272,282,289,372 - - Lequeitio (Vizcaya): Iglesia de la Asun- Mataro (Barcelona), 79, 360 cion, 94 Mazarambroz (Toledo), 201 Ocana (Toledo), 324 Lerida, 86, 132, 151 Medina Azzahra, (Cordoba), 313 Ohio (EE. UU), 219 - Catedral, 184, 227, 262 Medinaceli (Soria), 36 Ojacastro (Loqrofio), 177 Letur (Albacete), 370 - Iglesia de Santa Maria, 37 Olius (Lerldc), 19 Lezo (Gulpuzcoo), 75 Medina del Olot (Gerona), 196, 307, 360 Campo (Valladolid), 59, 60, Lietor (Albacete), 370 75,191 Onddrroa (Vizcaya), 160 Lima (Peru), 223, 234 - Colegiata, 66, 75 Onteniente (Vclenclc), 143, 278, 338 Limoges (Francia), 11, 267, 268, 271, 272, - Convento de Gracia, 75 Onate (Vizcaya), 69, 85 284 de Santa Isabel, 60 Iglesia de Bidaurreta, 69 - - - Linares (Jaen), 38 - Hospital de Simon Ruiz, 60 Ordufic (Vizcaya), 69 de Mora (Teruel), 144, 283 Iglesia de San Francisco, 66 Orense, 70, 124, 125, 241, 242 - - Liria (Valencia): Iglesia de la Sangre, 317 - - de Santo Tome, 60 - Catedral, 66, 165, 219, 241, 242, 271 Litago (Zaragoza), 243, 261 - Monasterio de Nuestra Senora de Gra- Orgaz (Toledo), 234 Lituenigo (Zaragoza), 244 cia, 65 Orihuela (Alicante), 27, 43 Logrono, 59, 85, 202, 243, 395 Medina�de'1lPomar (Burgos): Convento - Catedral, 27, 43, 69 - Catedral, 69 de Santa Clara, 75 - de Santiago, 86 Iglesia Londres, 139, 145, 153, 154, 159, 163, 174, Medina de Rioseco (Valladolid): Iglesia Orihuela del Tremedal (Teruel), 85 177,184,188,191,192,195,196,201, de San 51 Francisco, Osorno (Palencia), 44 202,207,213,223,252,256,261,272, - de Santa Cruz, 241 Iglesia Osuna (Sevilla); 62 289,338,339,381 - de Santa Maria, 51, 52, 59, 187 - Oviedo, 268, 271 Longares (Zaragoza), 283 Medina Sidonia (Cadiz): Iglesia de Santa - Catedral, 16, 27, 76, 84, 120, 123, 124, Longas (Huesca), 244 Maria la.Coronada, 100, 237 174,218 Lorca (Murcia), 196, 251 Mediona 206 (Barcelona), -Iglesia.de San Tirso, 165 430 Padron (La Corufic), 124, 212, 229,241, Retoscon (Zaragoza), 159, 197 165,192,195,205,211,212; 214, 218, 242 Reus (Tarragona), 247, 262 229, 241, 242, 261, 271, 340, 345, 399 Pclencic, 52, 75, 163, 177, 202, 218 -Iglesia de San Pedro, 151, 227, 247 - Casa del Cabildo, 84 - Cctedrcl, 44, 51, 52, 53, 54, 59, 60, 61 Rialp (Huesca), 145 - Catedral, 53, 61, 66, 84, 91, 98, 105, 66,191,243,334,365,381 Roda de lsdbenn (Huesca), 293, 381 1�1�1�1�1�1�1H,2�, - Iglesia de Santa Clara, 61 Roma, 242, 339 219, 241, 242, 251, 261, 283, 395 Palenzuela (Palencia), 164, 191 Roncesvalles (Navarra), 125, 160,166 - Colegio de Fonseca, 91 Palma de Mallorca, 132, 144, 152, 154, Ronda (Malaga), 83 - Hospital Real, 35, 37, 105 248, 262, 274, 278, 297, 317, 338 Rosellen (Francia), 272, 274 - Iglesia de San Marlin Pinario, 105,242 - Ayuntamiento, 326 Rute (Cordoba), 195 - - de Santa Marfa Salome, 192 - Casa Forteza, 86 - - de Bonaval, 242 - - de los Marqueses de Sollerich, 86 Sagunto (Valencia): Iglesia del Salvador, - Universidad, 84 - - Morell, 308 317 Santiago de la Puebla (Salamanca), 45 - - Vilallonga, 323 - Palacio Obispal, 317 - del Burgo (La Corufia), 16 - Catedral, 27, 69, 132, 196, 228, 244 Sahagun (Leon), 192 Santi ponce (Sevilla), 338 - Iglesia de Id Concepcion y Santa Eula- - de San Francisco, 59 Iglesia Santo Domingo de la Calzada (Logrofio), lia, 334 - Monasterio de San Benito, 173 Catedral, 44, 198 - Palacio del Marques de Vivot, 248 Salamanca, 16, 28, 30, 37, 45, 46, 60, 76, de Silos Monasterio de, - - (Burgos), Pamplona, 16, 37, 160, 206, 224 83, 91, 119, 164, 192, 212, 241, 258, 124,177,251,268,284,317,400 - Cctedrul, 16, 45,271,387 365, 375, 406, 407 Santoyo (Palencia), 164 Paredes de Nava (Palencia), 202 - Casa de las Conchas, 28, 324 Segorbe (Castellon): Ayuntamiento, 323 Paret Delgada (Tarragona): Santuario - Casa Fonseca, 324 - Catedral, 22, 228, 248, 284 de, 317 - Catedral Nueva, 60, 75, 80,91, 124, Segovia, 44, 52, 60, 166, 177, 197, 218, Parfs (Francid), 98, 114, 154, 229, 252, 255, 164,192 243, 324 258,261,271,274,278,337,338,359, - - Vieja, 16, 28, 53, 124, 272 - Casa Nonide, 324 365 - Convento de Santa Isabel, 165 - Cated ral, 44, 60, 61, 70, 80, 85, 91, - Biblioteca Nacional, 278 - IgleSia de San Adrian, 28 105, 106, 163, 177, 213, 219, 324 Pastrana (Guadalajara), 188, 365 - - de San Esteban, 80, 192, 234 - Iglesia del Salvador, 243 Pefiaranda (Salamanca), 60 - PlazaMayor, 80 - - de San Martfn, 43 Pefiaranda de Duero (Burgos): Palacio - Universidad, 28, 62, 80, 324,395 - - de San Miguel, 177 de,324 Salas de los Barrios 164 de Santa Columba, 178 (Leon), - - Peralada (Gerona), 151 Salvatierra de los Barros (Badajoz) 233, _ Monasterio del Parral, 324 - Convento del Carmen, 317 Samaniego (A.lava), 160 _ Santuario de la Fuencisla, 80 Peratallada (Gerona): Castillo de, 314 San Cugat del Valles (Barcelona), 120, Selva del Campo (Tarragona), 151 Perplfidn (Francia), 113, 132, 151, 274, 282 140,145, 247 Sestrlca (Zaragoza), 244 - 21 Iglesia Mayor, San Feliu de Buxalleu (Gerona), 224 Seo de Urgel (Lerida), 151, 271, 313, - de San Juan, 282 - San Fernando (Cadiz), 91 380,381,387 Persia, 267 Sangiiesa (Navarra), 160 - Catedral, 45,120, 125, 144, 151, 247 Peru, 394 Sdn Juan de la Pefia (Huesca): Monaste-- Sepulveda (Segovia), 178, 191 Piedrahita (Avila), 80 rio de, 125, 244 Sevilla, 28, 29, 37, 38, 43, 54, 62, 76, 83, Pin ilia de Toro (Zamora), 192 San Justo de la Vega (Palencia), 174 94, 131, 165, 166, 178, 195, 198, 201, Pifid de Campos (Pclenclc), 61 Sanldccr (Cadiz): Ayuntamiento, 220 205, 206, 211, 212, 219, 223, 228, 237, Pifiel de Abajo (Valladolid), 177 - Iglesia Mayor, 220 238,324,326,332,334,350,353,360, Pistoia (ltalia): Catedral, 277 - de San Francisco, 76 - 366,387,399 Plasencia (Caceres): Catedral, 66 - de Santa Marfa de la 0, 83, 237 - - Alcazar, 62, 228 Plencid (Vizcaya), 160 - Pnlcclo de los Duques de Medina Si- - Cartuja,94 Pobla de Clnrcrnunt (Barcelona), 247 donia, 29 - Casa Consistorial, 324 Pobladura de Aliste (Zamora), 198 San Martin de Canigo, Monasterio de, - Casa de las Duenas, 318 Poblet, Monasterio de (Tarragona) 144, 120 - Casa de PHatos, 62, 318 272 San Mateo (Castellon),132,143,144,151, - Catedral, 29, 38, 43, 51, 62, 76, 83, 94, 1- 154 165,195,197,201,205, 238, 258, 278, , Pompeya (Italia), 230, 308, 360 Ponferrada (Leon), 183, 202 - Iglesia Arciprestal, 140, 154 283, 394, 399 - Iglesia de Id Virgen de la Encina, 241 San Miguel de Culxd, Monasterio de, 120 - Colegio de Santa Marfa de Jesus, -62 Pontevedra, 340, 345 San Miguel de Uncastillo (Zaragoza), 197 - Convento de la Merced, 62 - Iglesia de Sdnta Mdrfa la Grande, 165 San Millan de la Cog 011 a (Loqrofio), - - de San Pablo, 192 Porreras (Mallorcd), 144 Monasterio de, 75, 76, 218, 337 - Iglesia del Sagrario, 76 Portugal,192 San Pedro de Cardefia (Burgos): Monas­ - - del Salvador, 211 terio de, 400 de San Isidoro, 83 Portugalete (Vlzccyc): Iglesia de Santa - - Marfa, 223 San Salvador de Ofic (Burgos), 258 - - de Santa Ana, 219 Priego (Cordoba), 234 Santa Coloma de Queralt (Tarragona), - - de Santa Catalina, 83 Provenza (Francia), 268 314 - - del Santo Angel, 211 Puebla de los Angeles (MexiCO), 233, 338 - Colomba de Somoza (Leon), 174 - Monasterlo de Santo Domingo, 338 - de Arenoso (Castellon), 248 Santa Cruz de Campezo (Alava),160 - Universidad, 94, 233 - de Montolbdn (Toledo), 258 Santa Cruz de la Pclmn (Canarias): Igle- Sicilia (Italia), 282 Puentedeume (La Corufia): Iglesia de sia del Salvador, 258 Siena (Italia), 282 Santiago, 242 Santa Cruz de Tenerife, Iglesia de la Sigena (Huesca), 317 Puerto Real (Cadiz), 206 Concepcion, 237 Sigiienza (Guadalajara), 35, 36, 37. 178, - de Santa Marfa (Cadiz), 220 - Iglesia de San Francisco, 237 202, 396 - Calle del Arcipreste, 84 - Santa Gadea del Cid (Burgos), 177 - Catedral, 36, 37. 54, 70, 75, 80, 202, Pulqcerdd (Gerona), 45, 224 - - Marfa del Campo (Burgos), 177 234,400 de Huerta (Soria): Monasterio de, 80 Silos (Tenerife), 206 Ayuntamiento, 317 - - - - del Estany (Barcelona), 213, 382, - Simancas (Valladolid), 75 Realejo Bajo (Tenerife): Iglesia de la - de Mellid (La Corufia), 16 - - Iglesia del Salvador, 60 del Paramo (Leon), 174 Sitges (Barcelona), 19, 85, 297 Concepcion, 196 - - Sdntiago de Compostela (La Corufio), 16, Solsona (Lerldc), 19, 20 Requena (Valencia), 125, 143 - de Campos (Pclenclc), 163 30, 35, 37, 61, 65, 84, 91, 100, 123, Soneja (Castellon), 262 431 Sorauren (Navarra). 160 Tuy (Pontevedra). 66. 241. 242 - Cctedrcl, 20, 79, 120, 139, 145.196, Soria. 37. 252 - Cotedrcl, 61.165.242.251.354 227, 244. 247, 278, 364. 388, 395 Sos del Rey Cntolico, (Zaragoza) Iglesia _ Iglesia del Carmen. 85 de San Esteban. 27 __ de la Plednd, 247 Obeda (Jaen). 38. 43. 52, 62. 195 Soses (Lerldc), 139 Vlenc, 207, 340 - Hospital de Santiago, 62 de San Nicolas, 62 Vigo (Pontevedra): Colegiata, 238 _ Iglesia Talavera de la Reina (Toledo). 359 --_ de San Pablo. 62 Vttcbertrdn (Gerona), 134 Vlllcccfics (Toledo), 399 - Iglesia de San Gines. 65 _ de Santa Marfa, 43 - Tarazona (Zaragoza): Cntedrnl, 98. 243. Villaescusa de Haro (Cuenca), 37, 188 Ucles (Cuenca): Monasterio de. 178. 188. Villafranca del Pcnudes (Barcelona), 354 289, 297. 324 - Convento de San Francisco. 184 16 Iglesia de Santa Maria, 22 Ujue (Navarra). - Iglesia de la Magdalena. 244 Uncastillo (Zaragoza). Iglesia Parro- Villafrfa (Alava). 243 Tarragona. 132. 139. 140. 196. 227, 312 Villagarcfa de Campos (Valladolid), Co- quial.206 - Catedral, 69. 79. 85.151.227.314.338 - Iglesia de Santa Maria. 243 legiata, 65. 88 Tarrasa Villalaco (Palencia), 218 (Barcelona), 10, 360 Undues Pintano (Huesca). 244 Tcrroj« (Tarragona), 151 Used (Zaragoza), 183 Villalengua (Zaragoza), 197, 224.261 Telde (Gran Canaria): Convento Frcn- Villalon de Campos (Valladolid): Iglesia Uzquiano (Alava), 160. 283 de San 44 ciscano, 237 Miguel, - Iglesiade San Juan Bautista, 237 Vlllcrnufiio (Leon). 174 Valdeconejos (Teruel). 146. 283 Villamuriel de Cerrato (Valladolid). 243 Tanerlfe, Isla de, 407 Teror (Gran Canaria): Iglesia de la Valdecuenca (Teruel). 85 Villanueva de los Caballeros (Vallado- Valdeolmilfos (Palencia), in lid), 218 Virgen del Plno, 237 Teruel, 197, 317 Valdeorna (Zaragoza). 159 - de Gallego (Zaragoza). 206. 223 - Catedral, 27, 197, 237, 244, 317, 354 Val de San Lorenzo (Palencia). 174 Villar de los Barrios. 164 Val de San Roman (Leon). 183 Viffarreal (Alava), 66 -Iglesia de San Pedro, 152 Toledo, 11. 28. 30. 35. 36. 52. 54. 60. 61. Valencia, 10. 11. 22. 27.45.86.131,132. _ de Huerva (Zaragoza). 159 70,94,97.99,131.160.163.165.178, 133,144.145.146.151.152.153.159. Viffarrobledo (Albacete). 70 187,188.198.201.202.205.211,212, 165.166.206.207.247.274.278.313. Villarroya de la Sierra (Zaragoza). 183 213.214,283.323,332.350.353,354. 332.338.339,350.353.354.359.375. Villarrubia de Santiago (Toledo). 234 360. 387, 388, 399 388. 395. Viffasabariego de Urieza (Palencia), 202 - Cctedrcl, 28.30.35.37.51.52.53.54. - Cntedrcl, 22. 143. 146. 152, 227. 228. Villaseca de la Sagra (Toledo). 213 91. 94. 97. 98. 105. 120. 124. 125. 139. 247. 262. 334, 388 Vifferfa(Valladolid). 177 1�1�1�1�1�.�.���� - Consulado, 317. 323 Vinaroz (Castellon), 248 234.274.289.324.345,354.387.390. - Convento de Santo Domingo. 153 Vltorlo, 91. 243 396 - Iglesia de San Esteban, 152 _ Catedral vle]c, 94 - Coleglo de Infantas. 53 - _ de San Juan del Mercado. 143 Vivero (Lugo).192 - Hospital de Afuern, 323 _ - de San Nicolas. 153 Vizcaya. 160. 256 - - de Santa Cruz. 324 _ Palacio de la Generclldod, 323. Vozmediano (Leon). 202 - Iglesia del Salvador. 53 - _ del Marques de Dos Aguas. 86 Washington (EE. UU.). 272 - - de San Juan de la Penitencia. 35 Valencia de Don Juan (Leon): Iglesia de de San Lorenzo. 35 San Pedro, Westminster (Inglaterra). 188 - - 164, 177 - - de San Roman. 53 Valladofld, 11. 44, 52. 59. 60. 65. 75. 163. de Santa Isabel de los 70 in, 187.197.198, 201. 202. 206. 211. Yebenes (Toledo), 234 Reyes. - - - - de Santa Leoccdic, 258 218, 241, 262. 268. 332, 365. 383. 406 Yepes (Toledo). 54 - - de Santiago del Arrcbcl, 187. 206 _ Cctedrcl, 75. 241. 262 Zamora. 16, 45, 60, 83. 192. 313 - - de Santo Tome. 258. 394 _ de la Magdalena. 59 Iglesia - Catedral; 45.119,174.268 Palacio de Rodrigo Nino. 53 del Salvador. 66 Iglesia de San Cebrldn, 16 - __ _ Tordesillas (Valladolid). 202 - _ de San Benito, 59. 65. 66 __ de San Pedro. 237 - Iglesia de Santa Clara. 16 - _ de San Martfn. 75 Zaragoza. 65. 154. 159, 183. 197. 223, Toria (Huescu), 183 de San Miguel, 202 243, 244. 252. 256. 283, 284, 395 - _ Toro (Zamora). 52. 60 de la Veracruz, 59 318 - - - Aljcfe, Torrecilla del Rebollor (Teruel). 197 - Monasterio de la Trinidad. 65 _ Casa de la Maestranza. 318.326 Torrijo de la Canada (Zaragoza), 243 Valldemosa (Mallo rca) : Cartuja de, 297 - Iglesia de la Magdalena. 197. 223. Torrijos (Toledo). 178 Vallecilfo (Leon). 191 243. 395 Torroella de Montgri (Gerona). 227 Vejer de la Frontera (Cadiz). 206 _ - del Pilar. 65. 98, 105. 244 Tortosa (Tarragona). 132. 274. 364 Velez (Malaga), 220 _ - del Portillo. 284 - Cctedrcl, 22. 140. 154. 196. 227. 228. Venecia (ilalia). 350. 405 - _ de San Felipe y Santiago. 197. 223 247, 272. 282. 387 Vent as con Pefio Aguilera (Toledo), San- __ de San Juan y San Pedro. 196 Toscana (ilalia). 268 tuario de, 201, 258 __ de San Pablo, 45.79.100,196,206. Traiguera (Castellon), 153. 154 Verdi) (Lerida). 146. 154 243. 284 Tramacastilla (Teruel). 85 Vergara (Guipuzcoa). 66 _ - de Santa Cruz, 284 Tronchon (Teruel). 154 Vich (Barcelona), 20, 93, 125. 132. 134. _ Palacio del Conde de Guara, 318 Tudela (Navarra). 69 144, 146; 272. 274, 277, 282. 289, 333, _ Seo, 98. 154, 159, 183, 196, 243, 244. Tulebrcs (Navarra). Monasterio de. 244 334, 382, 387. 388, 402 274, 284. 317 432 , COLOCAC/ON DE LAS LAMINAS EN COLOR, FUERA DE TEXTO Lamina I. - Toledo. Catedral: Detalle de la custodia mayor................... Frente la 168 a pag. II. - Toledo. Catedral: Detalle del trono de la Virgen del Sagrario ..... " 216 III. - Burgos. Museo Provincial: Pcntocrdtor, del frontal 0 panel esmalta- do procedente de Santo Domingo de Silos . " 272 IV. - Gerona. Catedral: Cruz esmaltada . " 280 V. - Madrid. Museo Arqueol6gico Nacional: Artesonado procedente de " Almendralejo . 324 VI. - Madrid. Museo Arqueol6gico Nacional: Alfombra de Cuenca . " 370 " VII. - Gerona. Catedral: Tapiz de la Creaci6n (pormenor) � 378 VIII. - Monasterio de Guadalupe: Presentaci6n, del frontal bordado de En- " rique IV . 388 , } 433 28 En este volumen se publican fotografras de: Allen Art Museum, Oberlin, Ohio: 259. Archivo Mas, Barcelona: 1,2,3,4,5,6,7,8,9,10,11,12,13,14,15,16,17,18,19,20, 21, 22, 23, 24, 25, 26, 27, 28, 29, 30, 31, 32, 33, 34,35,36,37,38,39,40,41,42,43,44,45,46,47,48,49,50, 51, 52, 53, 54, 55, 56, 57, 58, 59, 60, 61, 62, 63, 64, 65, 66, 67, 69,70, 71,72,73,74,75,76,77,78,79,80,81,82,83,84,85,86,87, 88, 89, 90, 91, 92, 93, 94, 95, 96, 97, 98, 99, 100, 101, 102, 103, 104, 105,106,107,108,109,110,111,112,113,114,115, 116,117, 118, 119, 120;121, 122, 123, 124, 125, 126, 127, 128, 129,130, "31, 132,133,134,135,136,137,138,139,140,141,142,143, 145, 146, 147, 148, 149, 150, 151, 152, 153,154,155,156,157,158,161, 162, 163, 164, 165, 167, 168, 169, 171, 174, 175, 176,178, 179, 180, 182, 185, 186, 187, 188, 189, 190, 191, 192, 193, 194, 195, 196, 197,198,199,201,202,203,204,205,206,207,208,209, 210, 211, 212, 213, 214, 215, 216, 217, 218, 219, 220, 223, 224, 225, 226, 227,228,229,230,231,232,233,234,235,236,238,239, 240, 241, 242, 243, 244, 246, 247, 248, 249, 250, 251, 252, 254, 255, 257, 258,260,261,262,264,265,266,267,268,269,272,273, 274, 275, 276, 277, 278, 279, 280, 281, 282, 283, 284, 285, 286, 287, 288, 289, 290, 291, 292, 293, 294, 295, 296, 297, 298, 299, 300, 301, 306, 309, 311, 312, 313, 314, 315, 316, 317, 318, 319, 320, 321, 322, 323,324,325,326,327,328,329,330,331,332,333,334, 337, 338, 339, 340, 341, 342, 343, 344, 345,346,347,348,349,350,351, 352, 353, 354, 355, 356, 357, 358, 359, 360, 361, 362, 363, 364, 365, 366, 367, 368, 369, 370, 371, 272, 373, 374, 375, 376, 377, 378, 379,380,381,382,383,384,385,386,387,388,389,390, 391, 392, 393, 394, 395, 396, 397, 398,400,404,405,406,408,409,410, 411,412,413,414,415,416,417,418,420,421,422,423, 424, 425, 426, 427, 428,429,431,432,433,434,435,436,437,438,439, 440,442,443,444,445,446,453,454,455,456,457,458,459, 460, 461, 462, 463, 464, 465, 466, 467,468,469,470,471,472,473, 474, 475, 476, 477, 478, 479, 481, 482, 483, 484, 485, 486 Y laminas I, II, III, IV, V, VI Y VII. Archivo Moreno (Instituto Fotografico de Arte Espcfiol), Madrid: 480. British Museum, Londres: 253. Garda Garrabella, Zaragoza: lamina VIII. Foto Ventura, Madrid: 399 y 407. Manso, Madrid: 403. Musee de l'Ermitage, Leningrado: 170. Museo Arqueolcqlco Nacional, Madrid: 302, 303, 304, 305, 401 Y 402. Museo Provincial Textil, Tarrasa: 430 y 441. Rijksmuseum, Amsterdam: 271. " Service de Documentation Photographique, Cliches des Musees Nationaux, Paris: 172, 335 Y 336. I The Hispanic Society of America, Nueva York: 270, 308 Y 310. 159,)245, The Metropolitan Museum of Art, Nueva York: 68. Victoria and Albert Museum, Londres: 144, 160, 166, 173, 181,183, 184, 200, 221, 222, 237, 256, 263 Y 307. La reproducclon de las fotograffas a que se refieren las figuras 355,361,362,365,366,367,386,404,405,417,418,419, 445, 446, 480 y 481, ha sido autorizada por el Patrimonio Nacional; las de las figuras 357, 359, 360, 393 Y 396, por el Museo Nacional de Aries Decorativas; las de las figuras 302, 303, 304, 305, 343, 351, 353, 358, 363, 389, 391, 401, 402, 408, 461 Y laminas V y VI, por 409, 412, 413,414, 421, 422, 424, 425, 427 el Museo Arqueoloqico Nacional; las de las figuras 252, 321, 328, 329, 399, 4�7, 41.5, �1�, de la figura 345, por el Institute Amatller de Arte Hispdnico. y 429, por el Instituto Valencia de Don Juan; la 435 I I FE DE ERRATAS Pagina Linea Dice Debe decir 36 33 y35 Monbeltran Mombeltrdn 1 97 12 Martines Slllceo Martinez Slliceo 1 129 Vlllcbertrdn Vi lcbertrdn 139 19 veracruz Vera Cruz 145 19 ejemplode ejemplo de 197 14 EsJa Erla 212 12 al Escorial a EJ Escorial 294 40 dasarrollan desarrollan � i 437 · Este vigesimo vo/umeri de ARS HISPA NIAE, en papel expresamente fabricado por S. TORRAS DOMENECH, S. A. ilustraciones en un solo tono y laminas en varios co/ores ejecutodcs por HUECOGRABADOS CAL VENTE Y MARTINEZ, S. L., se acab6 de imprimir en ALDUS, S. A., de Madrid, el dia 30 de octubre de 7975. ........ fNSTI1UTO AM.4. Tf.LER DE ARiff H1SpANICO