ARTE PALEOCRISTIANO POR PEDRO BATLLE HUGUET \ INTRODuce/ON Ya en los tiempos cpostollcos fue predicada la doctrina cristiana enEspana. Santiago, sequn venerables tradiciones, y San Pablo, como 10 demuestran su proposlto expresado en la sembraron en nuestra carta a los Romanos(XV, 24-28), Y otros posteriores, testimonios San Ireneo, mediados del siglo II, y Tertuliano, a prin­ penfnsula la semilla del Evangelio. a comunidades espcfiolcs, cipios del III, aluden en sus escritos a iglesias y los ofios 255-257, y motivada por el epi­ Lc epfstola 67 de San Cipriano, escrita entre Bcsilides y Marcial, durante sodio de la defeccion de los obispos de Leon-Astorqo y Merida, varias sedes episcopales en la persecucion de Decio (250), nos da a conocer la existencia de los cristianos tenlan las provinci�s de Lusitania y Beticai de ella se desprende, cdernds, que cementerios propios, distintos y separados de las necropolis paganas. de los fieles y las visi­ Poco mas tarde, en el cfio 257, Valeriano prohibe las reuniones tas a los cernenterlos, y dirige especial mente la represion contra el elemento directlvo de la la hoquerc Fructuoso, obispo de Tarragona, Iglesia: En 259 son procesados y condenados a de las aetas uutenticcs de este proceso se deduce que la y sus didconos Augurio y Eulogio; comunidad de Tarragona era muy numerosa y estaba [erdrqulccmente organizada. sufren martiri_o, entre otros En la persecuclon de Diocleciano, a principios del siglo IV, didcono Vicente, y Felix, obispo de Gerona. muchos, Valerio, obispo de Valencia, su primer decreto de paz de Constantino, estu­ En el concilio de Elvira, celebrado quizd antes del a treinta y ocho vieron presentes diecinueve obispos y veinticuatro presbfteros representando . dlocesls, en su mayorla, de las provincias Betica y Carthaginensis. la abundante documentcclon hlstorlco ace rca del desarrollo del crls­ En contraste con comunidades durante los tres primeros siglos, y orqcnlzcclon de sus tianismo en Espana de la cultura cristiana de no se conserva casi nlnqun monumento 0 vestigio crqueologlco adentrarseIV para encontrar los primeros testimonios el siglo este tiempo. Es preciso en en el siguiente, son pocos los restos del arte cristiano espcfiol, y aun, durante este siglo y artlstico. _ crqultectonlcos 'I, en general, de escaso valor sus numerosos scrcofcqcs de frentes Mucho rnejor representada estd la escultura con labrados con relieves historiados, y es tcrnblen importante la serie de mosaicos que Espana de ccrdcter funerario. posee, ccsl todos ellos abandona las tradiciones estilfsticas AI declinar el siglo V, el arte cristiano espcfiol cierra en los ultlrnos campos de influencia artlstica, y se otros para entrar romanas en rnejor, romanocristiano, decenios de esta centuria el clclo de nuestro arte paleocristiano 0, circunscrito al breve perfodo de los dos primeros siglos el cual queda, por consiguiente, de la paz de la Iglesia. 183 Fig. 184.-CRIPTA DE LOS "ARCOSOLlOS", NECR6pOLIS PALEOCRISTIANA DE TARRAGONA. Fig. 185.-CONJUNTO MONUMENTAL DE CENTCELLAS (TARRAGONA). 184 MONUMENTOS ARQUITECTON/COS I �, l Nada queda de los oratorios domesticos primifivos ni de las iglesias que debieron de tener las comunidades organizadas del siglo III, y por consiguiente ignoramos los detalles de su disposicion crqultectonlco y de su decornclon. Nos consta, sin embargo, que las iglesias eran adornadas con pinturas, por 10 menos a 'principios del siglo IV, pues este uso motive el celebre acuerdo disciplinar del concilio de Elvira prohibiendo la pintura de lmdqenes en . las paredes de las iglesias. Despues de la paz de Constantino todos los centres cristianos de la Penfnsula tuvieron iglesias, cdcptccion, unas veces, de antiguos edlficios, y otras, levantadas ex profeso sequn el tipo basilical, pero han desaparecido los vestigios de casi todas elias. Algunas, a juzgar por las descripciones que nos da Prudencio en sus himnos, debieron de ser suntuosas y esplendldcs, Asf, nos dice de la basflica de Santa Eulalia en Merida (Peristephanon, + t himno III) que el atrio estaba enlosado con rndrrnoles preciosos, que el pavimento de rno- saico pareda un prado sembrado de flores y que su techo estaba formado por casetones dorados. De este santuario, cuyo emplazamiento ha side identificado con la iglesia de la Santa Martir situada extrcmuros de Merida, no quedan quizd mas que dos capiteles corin­ tios de mdrmol blanco, colocados en el arco de triunfo de la iglesia actual. Tnmbien se refiere Prudencio, en el himno IV, a la iglesia levantada en Tarragona sobre el. sepulcro de San Fructuoso y sus didconos, aludiendo a su artesonado dorado. En las excavaciones del cementerio paleocristiano de Tarragona se descubrieron notables vestigios de este edificlo que permiten reconstruir substancialmente su planta. Es de tipo basilical con tres naves separadas por columnas; mide unos 30 metros de largo por 9 metros de ancho en la nave central, y cinco en las dos laterales. Fueron hallados los cimientos del dbslde semicircular, al parecer precedido de un bema y exteriormente exento, que cobl­ jaba el sepulcro de los rndrtires colocado debajo del altar. Su pavimento estaba cubierto mosaico formado de teselas de mdrrnol blanco. Como en otras basilicas por un grandes cementeriales de Roma y otros lugares del mundo cristiano, la iglesia comunicaba con mo­ numentos funerarios mas 0 menos suntuosos adosados a ella; algo separado, hacia la parte de mediodfa, estaba emplazado un bcptisterio. La interesante cripta de "los arcosolios" (figura 184), situada delante de la fachada de la basilica, parece ser de epoco pre­ crlsticnc. aprovechados en gran parte de las ruinas de la ciudad Los materiales de construcclon, de su y de monumentos paganos mas antiguos, son muy modestos asf como los vestigios decornclon plctorico conservados en algunos trozos de rnuros: !a pobreza de sus restos con­ trasta fuertemente con la lrnpreslon de suntuosidad que se desprende de la elusion poetlcc 185 Fig. 186. - LA CELLA MEMORIAE DE AMPURIAS. Fig. 187. - ESCULTURA DEL "BUEN PASTOR", (Antes en 10 Case de Pilatos, Sevilla.) i " I 188. - SARCOFAGO CON ESCENAS BfBLlCAS EMPOTRADO EN LA FACHADA DE LA CATEDRAL DE TARRAGONA. de Prudenclo. Tlene el Interes de ser el unico edificio de planta basilical de tipo romano del siglo IV 0 V'que conocemos en Espana. ,Son ejernplos qulzd ya mas tardfos de la evoluclon crqultectonlcc basilical, los vesti­ gios de tres iglesias excavadas en las Islas Baleares, de cuyas plantas con capilla absidial cuadrangular, se encuentran paralelos en el norte de Africa. Adernds de estos edificios de tipo basilical solemne, encontrcrnos otros, reducidos a salas rectangulares de una sola nave con 0, mas raramente, sin dbslde. Tal es la disposlclon de la IIamada cella memoriae de Ampurias, probablemente adaptada de edificios anteriores, en el siglo IV-V. La constituye una sala de 14 metros por 5,50, con dbside semicircular no exento en la parte de Levante y precedida de un ndrtex cuadrado con abertura lateral (figura 186). EIpavimento, muy modesto, estd formado por un flrrne de horrnlqon con frag­ mentos de cerdrnica y mdrrnol desmenuzados. En el pavimento de esta sclc-y en el de cons­ trucciones contiguas fueron hallados de que dan varios sepulcros tipos diversos, a esta capilla ccrdcter funerario. Tcmblen pertenecen a un tipo parecido las dos salas de la IIamada casa-basllica de Merida. Este edlficlo, que invade las construcciones del teatro romano en la post-scena, tiene entre otras, dos salas paralelas absidiadas de una sola nave con pared medianera comun, que comunican entre sf por una puerta lateral. Los dbsldes tienen el didrnetro de la anchura de las salas y en cada uno hay tres amplios ventanales que se cbren a poca altura del suelo. La mayor de estas dos salas (6,27 por 5,95 m.) conserve parte de los mosaicos del pavimento con dlbujos geometricos y restos de la decorcclon plctorlcc de los muros, sin nlnquntemc cristiano (fig. 54). Ciertamente estas salas parecen aptas para haber sido dedlccdcs al culto cristiano y sin duda se refieren a este edificio los documeritos del alto medioevo que hablan de doslqle­ sias contiguas de Santa [erusolen y San juan, cubiertas con. el mlsmo tejndo. Pero ccrece­ nios de datos cronoloqlcos que nos permltcn determiner cudndo .se hizo tal cdcptcclcn.: Lo que parece probable es que no fueron construfdas ex profeso para la Liturgia, y, per con­ siguiente, los elementos que nos ofrecen son de limitado lnteres para la historia de nuestra arquitectura paleocristiana. Son asimismo salas de una solade Elche y [dtlvn, pero quizd peste­ nave las iglesias riores al siglo V. La de Elche, con dbslde en la parte de Levante inscrito en la construcclon rectangular, tenfa pavimento de mosaico con labor geometrica de estrellas, trenzados y cenefa de meandros y tcrnblen inscripciones griegas, indicando el sitio del clero y de los laicos. Forma la de [dtivo una nave casi cuadrangular, al parecer sin dbslde, con pavimento de horrnlqon. Conserva un capitel del portico, de tipo compuesto y de ruda factura. Fue lugar de antiguos enterramientos. conjunto crqultectonlco paleocristiano mas importante de Espana 10 constifuyen el EI edificio y ruinas adyacentes de Centcellas, a un kilometre de la villa de Constant! (Tarra­ gona), y ocupan un area aproximada de 90 por 20 metros, extendlendose de este a oeste. EI niicleo central estd formado por dos cuerpos unidos, exteriormente cuadrados, de unos 15 metros de lado. EI cuerpo de levante, que es el mejor conservado, tiene laplanta circu­ lar con cuatro nlchos angulares de 2,70 metros de dldmetro: cubrele una cupula semlesfe­ rica que mide 10,60 metros de c-i-l=el:J.R.fer.e,J;l�IQ-9cas�, la cual se acusa exteriormente con r;t� 187 edificio; la altura interna de la sobre el macizo cublco del un cuerpo saliente octogonal cupula es de 13,50 metros (fig. 185). Poniente interiormente cuadrilobada, correspon­ La sala del cuerpo de la parte de es diendo los 16bulos semicirculares a los lados de la construcci6n; estos grandes nichos rnlden 4,80 metros de didmetro por 6,20 de altura. Derrumbada completamente la parte superior los 16bulos estaba cubierto de este cuerpo, es diflcil determinar si el cuadrado inscrito entre con b6veda de arista 0 con cupula; los restos de arranques que hay entre los arcos de los nichos parecen indicar que tenfa cupula sobre pechinas. La construcci6n se prolonga hacia Poniente con un muro formando dnqulos, que ter­ las ruinas de otro cuerpo de edificio; de este s610 quedan un arco con una ven­ mina con un dbslde actualmente aislado. Por la parte opuesta, el muro se curva tana sobrepuesta y en otro dbside y term ina dnqulo. en exterior de pequefios sillares des­ Los muros mamposterfa con revestimiento son de construcciones de la epocc bastados e irregulares, formando un aparejo parecido al de otras mucho menos cuidado. Los arcos de las puertas, imperial descubiertas en Tarragona, pero form ados por grandes ladrillos nichos y ventanas de los cuerpos del micleo central estcin En cambio los de los dos mas hileras, unidos por mortero de fuerte espesor. arcos en una 0 inmediato dbsldes de Poniente Levantey y de las ventanas que se abren en este yen el muro estcin form ados por dovelas de piedra. revestido de mosaicos, de EI interior de la cupula del cuerpo mejor conservado estaba mas adelante; en los mu ros de la los que se conservan restos notables y que se estudlcrdn misma sal a en los nichos angulares se han descubierto pinturas, que estcin todavfa escon­ y enlucido moderno. didas en mayor parte bajo el su bien que decadente, pero Los detalles de la construcci6n revelan la tecnica romana, dataci6n permite el estilo de los mosaicos. EI cuerpo rnejor con­ qulzd aun del IV; siglo igual servado es, sin duda funerario, y sentimos fuerte tentaci6n de darle alguna, un monumento relaci6n con el edificio con­ el nombre de Mauso/eo constontinicno de Centcellas. Mas su ambos lados se extienden, constituye un tiguo y con el conjunto de construcciones, que a extraordinariamente por una met6dica problema de dlflcil soluci6n, la cual serfa facilitada ruinas. excavaci6n y exploraci6n de est as importantfsimas 188 ESCULTURA ,� mundo cristiano de los primeros Las esculturas religiosas exentas son escasfsimas en el del peli­ debido ,q la 16gica repugnancia que la Iglesia sentfa por tales obras a causa siglos, esta forma y gro de la idolatrfa. Raras veces son representados personajes sagrados en simb61icas y siempre con nunca comoimdqenes destinadas al culto, sino como figuraciones del Buen Pastor fines decorativos. Estes se reducen casi exclusivamente a las representaciones conservado en la casa de Pilatos en Sevilla de las que en Espana tenemos un solo ejemplo, blanco de un joven imberbe vestido de tunica corta (figura 187). Es una figura en rndrrnol con .su mano y sin mangas; IIeva sabre las espaldas un cordero, cuyas patas recogidas coge acaricia la cabeza con la otra mano; IIeva calzado alto, pero derechc sobre el pecho y.le cubre las las polainas. E,I modesto artista di6 a su cuerpo una curva algo no piernas con notablemente lnteres. Los pliegues de -Ia tunica estdn tratados que realza su apasionada, como en las figuras de los sarc6fagos del siglo IV. SARCOfAGOS Son relativamente numerosos sarc6fagos decorados en su frente princi­ en Espana los hallan reunidos la mayor parte en algunos grupos impor­ pal con relieves historiados. Se de catorce 0 quince ejemplares y fragmentos; la regi6n tantes, cornoel de Tarragona, con con cinco; la de Zaragoza con tres; Gerona-Barcelona con nueve; la regi6n de Valencia de Espana con la de Toledo con cinco, diseminados los restantes en diversas provincias y notable para la regi6n meridional. un predominio llustrc sobre eJ estudio iconoqrdflco de' las nos Por importante que sea escenas, que t no son menos intere­ r el contenido ideol6gico producciones de los crtistcs cristianos, de las la evoluci6n y desarrollo santes los puntos de vista cronol6gico y estilfstico, que explican de los focos extran­ de' las formas artfsticds y de las posibles procedencias 0 dependencias determinaci6n de talleres nacionales. EI estudio de estos problemas [eros de producci6n 0 la ha sldo apenas esbozado. La misma labor de los relieves, tipo industr.ializado y muy poco personal, en general de reunir con 'sequrldcd alrededor hace que resulte empresa diffcil fljcr los grupos principales y derivar. de ellos los ejemplares que de los mismos puedan se repiten hasta 10 Los temas iconogrcificos poco pueden ayudar a este intento, pues revelcn una dependencia de modelos estereo­ infinito con pocos variantes y, a 10 sumo, y Romano de Occidente y que circular por todos los drnbitos del Imperio tipados, que debieron 189 fueron usados, no s610 en los talleres que tuvieron una cierta importancia y se dedicaron a la producci6n de sarc6fagos en gran escala, sino tcrnblen por artistas aislados, a los que ocasionalmente se encarg6 semejante trabajo. disposici6n y distribuci6n La de los temas decorativos en los frentes de los sarc6fagos cristianos espaiioles de los siglos IV Y V no presentan tipos esencialmente distintos de los _ del restante mundo romanocristiano. EI esquema mas sencillo es el de los frentes decorados con campos de estr1'giles, 0 rara vez con estrfas verticales. Ambos elementos no son exclusivos de los sarc6fagos cristianos, y s610 puede determinar el ccrdcter de tales la presencia de algun emblema 0 slmbolo, como el monograma de Cristo, 0 el texto de la inscripci6n, si la hay. EI uso de estrfgiles no los constituye tampoco un criterio cronol6gico preciso, pues se encuentran en ejemplares cris­ tianos del siglo IV avanzado y en muchos del siglo V, csl como en sarc6fagos paganos de siglos anteriore"S':-·-.-_. __ Un segundo tipo de esquema 10 forman los frentes de sarc6fagos con campos de estrl­ giles combinados con relieves historiados; como el tipo anterior, no es tam poco exclusivo de los sarc6fagos cristianos ni de una epocc determinada. Un tercer esquema mas rico y cornpllccdo es el de los sarc6fagos de frente enteramente labrado con relieves, cuyas escenas blbliccs 0 simb61icas estdn ordenadas en forma de frisos sin ninguna divisi6n que las limite, 0 separadas por columnas que sostienen arcos rebajados o .angulos de cornisas, a modo de p6rticos. Casi todos los sarc6fagos hispanocristianos de estes. dos tipos son del siglo IV. Como la clasificaci6n de los esquemas decorativos no ayuda por sf sola a la se ve, dataci6n de los ejernplnres y no ofrece elementos seguros para asegurar el cnrdcter cris­ tiano de los mismos en los casos dudosos. EI criterio mas c6modo y ventajoso es el del estilo y sirve mucho tam bien el estudio de ciertos detalles de indumentaria, cuya cronologfa cono­ cemos con mas precisi6n. 0 menos -Asf pues, en de presentar la serie de los sarc6fagos espofioles ordenada sequn esta vez clasificaci6n, preferimos, dada la importancia de algunos nucleos locales 0 regionales, estu­ diarlos por grupos y examinar luego los ejemplares aislados para intentar reducirlos a los grupos establecidos 0 notar su lndependencia estilfstica. GRUPO DE TARRAGONA. - Entre los sistemas de enterramientos practicados en la vasta de necr6polis paleocristiana Tarragona, es muy frecuente el uso de sarc6fagos. En su mayor parte estdn formados de un bloque de piedra del pels y desprovistos de decoraci6n, pero son tam bien notablemente numerosos .los que tienen el frente labrado. Esta abundan­ cia revela la existencia de talleres locales de canteros dedicados a esta industria, entre los cuales pudo haber algunos escultores que ejecutaron los sarc6fagos labrados, no solamente en tiempos cristianos y para cristianos, sino tam bien en epocc anterior y para paganos, for­ man dose tradici6n local que explicarfa, sin necesidad de acudir a importaciones, pero una sin excluir posibles influencias forasteras, las interesantes particularidades estilfsticas de varios sarc6fagos tarraconenses. EI mas antiguo de los sarc6fagos cristianos de Tarragona con frenfe lobrcdo es el que se conserva empotrado en la fachada de la catedral sobre la puerta -lateral izquierda (figu­ ra 188). La decoraci6n se desenvuelve en forma de friso sin divisi6n entre las diversas 190 Fig. 189. - SARC6FAGO DE "SAN PEDRO Y SAN PABLO". NECR6pOLIS PALEOCRISTI6NA DE TARRAGONA. I t -J Figs. 190 Y 191. - DETALLES DEL SARC6FAGO DE "LEOCADIUS". NECR6pOLIS PALEOCRISTIANA DE TARRAGONA. 191 escencs, aunque el fondo aparecen p6rticos y muros, cuyos arcos no corresponden pre­ en cisamente a cada una de las representaciones, sino que son una alusi6n al ambiente del heche representado. Contiene cinco escenas del Nuevo Testamento, en cuyas composicrones aparecen, por exigencias del espacio, figuras de diversa estatura. Comenzando por la parte izquierda, representan la curaci6n de los dos ciegos; la supllco de la Cananea en favor de su hija endemoniada; la curaci6n del paraHtico en la piscina probcitica, dividida en dos momentos: en el primero jesus, cuya figura estci colocada bc]o un arco, habla al enfermo que yace en su lecho, situado en el compartimiento inferior del recuadro central; en el compartimiento superior aparece el enfermo cargado con su camilla y empujado por jesus; separa los dos compartimientos superpuestos un cuadrcingulo con Ifneas onduladas que representa la pis­ cina con sus aguas, figurada -sin ninqun intento de perspectivc ; a continuaci6n se encuen­ trc. la escena de Cristo hablando a Zoqueo encaramado en un drbol, y la entrada de jesus en [erusclen. La figura de Cristo aparece en todas las escenas con aspecto juvenil, imberbe y con cabellera, repltlendose fielmente el mismo tipo en las diversas escenas; se repite tornbien la figura caracterfstica de San Pedro, tipo fijcdo desde antiguo. Las figuras de Cristo y de los ap6stoles visten, como de costumbre en eI arte paleocristiano, el palio sobre la tunica anti­ hallare­ gua ancha y sin mangas. EI palio es lIevado en una disposici6n caracterfstica que mos en otros dos sarc6fagos espaiioles (los de Puebla Nueva y Hellfn): el borde inferior del I manto desciende casi recto y en diagonal desde la rodilla izquierda hasta la mitad de la • can ilia de la pierna derecha. Esta disposici6n es muy frecuente en los sarc6fagos del medio­ dfa de Francia, hasta el punto de constituir el detalle tfpico de un nutrido grupo de ejernplc­ res franceses, aunque se halla tam bien en algunos de Roma y hasta en uno de Spalato. Como la de los relieves funercrios, notamos casi todas las escenas deta­ en mayorfa en lies minuciosos en los que insisten los artistas cristianos con interes infantil: uno de los cie­ la mano el palo con que gUiaba sus el caballo montado jesus gos IIeva en en va paso�; que (no es la pollina a que se refiere el Evangelio) estci debidamente enjaezado, y los perso­ nojes que 'Ie reciben triunfalmente IIevan palma y una gUirnalda, mien­ en sus manos una tras otros extienden al paso de jesus sus mantos, cuyos extremes cuelgan en el friso inferior del scrcofaqo. Las escenns de la curnclon del paralftico estcin ambientadas de acuerdo con el relato del Evangelio de San juan, que dice que la piscina tenfa cinco p6rticos; las columnas, de fuste estriado en espiral y con capiteles compuestos, y las cornisas de los arcos estcin deco­ radas sequn el estilo abarrocado de los relieves romanos decadentes. Las figuras son, en su conjunto, bien proporcionadas, aunque menos en algunos deta­ lies, como las manos que son excesivamente grandes. Los pliegues de los ropajes no carecen de modelado, y los gestos y actitudes, movi?as con algo de apasionamiento, estcin bastante bien logrados. EI detallismo con que estcin tratadas las cabelleras y las seiiales de las pupilas de los ojos no fuerzan a suponer retoques posteriores, como cree [. R. Melida, pues se notan en otros relieves de estilo comparable al de este, como en un sarc6fago del Museo Latera­ nense en Roma, de esquema, disposici6n y escenas iguales, aunque menos fntegro, y que, a pesar de las semejanzas, es evidentemente de otra mano y probcblernente de distinto taller. el modele del esquema pueda proceder de los talleres rorncnos, como quiere Aunque Wi(pert, encontramos rnds puntos de comporcclcn estilfstica e iconogrcifica con sarc6fagos 192 J ._ Figs. 192 y 193.-DETALLES DE LA PLACA DE MARMOL BLANCO "DE LAS ORANTES" EN FORMA DE FRENTE DE SARC6- FAGO. NECR6pOLIS PALEO.CRISTIANA DE TARRAGONA. . I Fig. 194. - SARC6FAGO EMPOTRADO EN EL MURO DEL PRESBITERIO DE LA IGLESIA DE SAN FELIX EN GERONA. del de Francia, que nos inclinan a considerar este sur snrcofcqo .como importado de un taller frances meridional 0 labrado por artistas procedentes de estos centres, Un del scrcofcqo Museo de Aries, con escenas de la Pasion, ser no solo del mismo taller sino hasta parece de las mismas manos. Salvo este scrcofcqo de los tiempos constantinianos, que es y un fragmento del Museo Arqueclcqlco Provincial, con la de la Cananea en ldentlco escena dlsposlclon y de igual fac­ tura, no conserva Tarragona ninguno mas del siglo IV con relieves historiados. Son de esfe mismo siglo el del grupo del Santo Entierro en la Catedral, con dos campos de estrfgiles 193 y pilastras los extremos y de esquema igual al de Valencia, pero que ha perdido, si los en tuvo, los emblemas cristianos; y otro de factura mas basta, con frente decorado por dos campos de estrfas verticales y cartela central anepfgrafa, cuyas asas forman un par de peces ofrontcdos a un pan crucffero, evidente alusi6n a la Eucaristfa. Los restantes sarc6fagos del grupo tarraconense pertenecen ya al siglo V y son' de un estilo original que acusa una inter-esante evoluci6n y revel a la existencia cierta de un taller local. Todos, excepto uno - el mas reciente de esta producci6n -, presentan un esquema en que preponderan los campos de estrfgiles, dos 0, mas frecuentemente, cuatro, cuyc forma y disposici6n son caracterfsticas: los estrfgiles son muy anchos y estdn distribufdos en cada campo en dos series de curvas onduladas de direcci6n opuesta, formando en su coincidencia un nudo central tfpico. En el campo central tienen casi todos una ccrtelc cuadrada para la inscripci6n con asas en forma de clave, plantada sobre un pedestal con molduras parecido a la base de una pilastra. Los mas ricos en decoraci6n tienen relieves historiados en sus campos extremos. Sarc6fagos con frente decorado sequn un esquema igual, se encuentran tcrnblen en el Norte de Africa (Cartago), 10 cual demuestra una fntima' relaci6n estilfstica entre ambos centres que, por la falta de relieves historiados los ejernplcres africanos, no es posible en estciblecer con mayor precisi6n. Es evidente una interdependencia, mas ignoramos en que centro toma origen; no conocemos el material de los sarc6fagos de Cartago, mientras que los de Tarragona estcin casi todos labrados en piedras del pels y, por conslqulente, no fueron importados, aunque podrfa haberlo side la losa de .mdrrnol, en forma de frente de .scr­ c6fago, con las orantes. EI estilo de los relieves 10 bastante uniforme para dar por segura una misma escuelc, es p,ero revelan distintas Las figuras son bien proporcionadas, los movimientos y acti­ manos. / tudes. exprescdos con gran nobleza, aunque las extremidades, especial mente ·Ios pies, son grandes y poco modelados; la indumentaria bien entendida y de tradici6n muy romana; los pliegues de los ropajes muy minuciosos y algo convencionales, hasta el punto de pre­ sentir las formas rorndnlccs. EI director de las excavaciones de esta necr6polis Don Juan Serra Vilar6, dice haber notado indicios de que Ia labor escult6rica estaba completada con una capa de estuco que hoy ha descpnrecldo totalmente. Aun csl, el efecto general de la escultura no desmerece en nada, hasta el punto de no echarse de menos la necesldcd de tal complemento. ' En la manera de tratar las cabezas es donde encontramos las dlferenclcs mas nota­ bles: mientras en el scrcofcqo de "Leocadius" son de factura perfectamente romana, en el IIamado de "San Pedro y San Pablo" son de un estilo menos personal y mas esquerndtlco y tienen los ojos excesivamente grandes y con la pupila en relieve; en el de "las orantes" estdn mucho mas lnhdbilrnente ejecutadas, y hasta difiere el estilo de los pliegues, por mas que el conjunto de las figuras posee una alta fuerza emotiva. EI sarc6fago que conceptuamos mas prlmttlvo de esta serie, es el que tiene la inscrip­ ci6n dedicada a Leocadio (figs. 190 y 191); los datos que nos brinda el epltcflo, el cargo de "Primicerius domesiicorum" que el difunto ostentaba y que ya existfa en la segunda mitad del siglo IV, y la forma de cruz rnonoqrcmdtlcc, permiten fechcrlo en los primeros dece­ nios del siglo V. La cartela descansa sobre un pedestal singular, formado por un marco de 194 _,_____ --------" rnoldurcs que encucdrc un cordon de cintas en estrecha espircl. A ambos lados de esta cartela hay dos campos superpuestos de estrfgiles; en el extremo izquierdo, un personaje sagrado recibe un volumen abierto, entregado por una mano que aparece entre nubes y que el toma con las manos cubiertas por el manto seficl de el en reverencia: es esquema de una representcclon de Moises recibiendo la Ley de mano de Dios, frecuente en la iconograffa poleocristiana, transformado, al parecer, en la figura de San Pedro que recibe la Ley de Cristo, por cuanto en la superficie del volumen estd grabado el monograma constantiniano. Interpretada csl, serfa ejemplar unico en el arte cristiano. En el otro extreme, la conocida escena de Isaac, en que la mano celeste, que detiene la espada de Abraham, forma simetrfa con la· de la otra escena: Tenemos testimonio de otros scrcofcqos del mismo artista de 0 mano muy proxima en tres fragmentos de ejemplares hallados en las mismas excavaciones, y otro conservado en el Museo Arqueoloqico Provincial. EI scrcofcqo IIamado de "Son Pedro y San Pablo" tiene en el campo central, en vez de lo cartel a, corona de laurel atada con cintas, una y flores y capullos en los dnqulos, colo­ cada sobre un montfculo del que manan cuatro rlos, sfmbolo no raro que alude a los cuatro Evangelios (fig. 189). EI interior de la corona estd actual mente vado y deblo de contener una ldpidc circular con la quizd un mosaico con el monograma de Cristo. A ambos inscrlpclon, 0 lados siguen los cuatro campos de estrfgiles en igual disposicion que en el scrcofcqo ante­ rior. En los extremos tiene sendos personcjes enmarcados por cortinas y con una caja de rollos, la "theca", a sus pies; el de la izquierda con un rollo entre las dos manos y el otro con el rollo en la izquierda, y la derecha con el gesto romano de hablar. En la cabeza del primero los cabellos bajan hasta cubrir su frente y tiene la barba redondeada, mientras que la del segundo es calva y con barba algo puntiaguda. Wilpert nota estos detalles, carac­ / terfsticos de las figuras tradicionales de los Prfncipes de los cpostoles, e interpreta como tales los personajes de nuestro sorcofcqo. Figuras aisladas, en disposiclon parecida, se encuentran con frecuencia en scrcofcqos franceses mas tardfos. Constituye, a nuestro parecer, un momento ulterior de la evolucion del estilo de los talleres tarraconenses la losa de rndrrnol blanco, labrada en forma de frente de scrcofcqo, de' las "orantes" que debio de decorar una tumba construfda en mamposterfa (figs. 192 y 193). Tiene dos unicos campos de estrfgiles de forma y dlsposlcion parecida a los sa reo­ fagos descritos, y en los cuadros central y extremes, tres figuras aisladas: masculina la del centro, vestida con tunica y toga, la mano derecha con el gesto de la palabra y con el rollo a la izquierda; y femeninas en los extremos, con las manos extendidas en actitud de orantes, la de la izquierda vestida con dulrndtico de mangas anchfsimas y cubierta la cabeza con velo; la otrq con un manto especial recogido sobre los hombros en pliegues sirnetricos. y fljcdo I / sobre el pecho con un broche; la cabeza muestra un tocado de forma apiramidada, quizd con trenzas a modo de diadema, y a sus pies tiene una paloma. EI relieve de la escultura es muy bc]o y plano, los pliegues apenas modelados, muchos indicados solo con Ifneas incisas; en la toga de la figura central descienden sobre las rodi­ lias con acusado convencionalismo, de modo que el ultimo se transforma en una cinta que dibu]c una amplia curva. En la orante de la izquierda el ropaje liso acusa las formas del cuerpo, dando una belleza singular y sugestiva a la figura. Las caras estdn tratadas con poca 195 habilidad y algo sumariamente, las manos y piernas son pesadas, pero aun con estos defec­ tos la belleza de esta pieza rivaliza la de los relieves de otros con sarc6fagos. Otros cuatro sarc6fagos procedentes del mismo taller de relieves historiados; carecen dos campos sobrepuestos de estrfgiles a los lados de la cartela central, otro con los con costados redondeados y cartela entre estrfgiles, y otro liso, que s610 tiene el encabezamiento de la inscripci6n, con el monograma constantiniano y las letras apocalfpticas, pero con el alfa transformada en delta. • Tres fragmentos de sarc6fago, descubiertos recientemente en las ruinas del convento de Santa Clara, representan la ultima manifestaci6n del taller tarraconense. Pertenecen a los extremos de un mismo frente coli escenas seguidas en forma de friso. EI fragmento correspondiente al extremo derecho tiene dos escenas de la historia de San Pedro: el milagro de la fuente y la captura del ap6stol. En el otro fragmento mayor -·el tercero es insignifrcante se ve una frgura entre dos ovejcs, a una de las cuales aca­ _ ricia con la mano derecha. Esta frgura viste tunlco y palio, que los pastores nunca IIevan; se trata probablemente de una representaci6n de San Pedro-Buen Pastor, mas bien que la de Cristo-Buen Pastor, aunque la falta de la cabeza, que estd rota, no permite asegu­ rar la interpretaci6n de esta singularfsima escena. EI relieve estd tratado con masas irregulares y poco salientes, algo mas en las cabezas; estes recuerdan todavfa fuertemente el estilo romano; la indumentaria estd bien entendida en disposici6n aunque inhdbilmente ejecutada; los pliegues son seiialados por Ifneas su incisas casi paralelas, en general sin modelaci6n alguna. Las frguras no carecen de propor­ ci6n, pero las actitudes son menos logradas que en las obras anteriores; la ejecuclon de­ las manos es particularmente defectuosc. Todo ello nos revela el taller tarraconense en franca decadencia, por mas que esta I obra parece muy alejada no de la producci6n precedente; por la romanidad del estilo y por los esquemas de las representaciones, que conservan la tradici6n iconcqrdflcc del arte paleocristiano, creemos que este sarc6fago puede ser datado a mediados del siglo V. EL GRUPO DE GERONA-BARCELONA. _ Por raz6n de las afinidades estlllstlccs reuni­ mos el mismo grupo los seis sarc6fagos de Gerona, conservados en la en iglesia de San Felix, uno de Ampurias con el Buen Pastor (Museo de S. Pedro de Galligans) y los dos de Barcelona. Se encuentran los dostipos decorativos: esquema de frente con campos de estrfgiles y cundros con relieves histori.ados, y esquema en friso de escenas sin separaci6n. EI estllo, muy uniforme en todos ellos, tiene poco de personal 0 caracterfstico, y se podrfa poner en relaci6n con el de relieves funerarios de Roma y sobre todo de Fr.ancia, de don de proceden sus modelos, si no fueron importadas las mismas piezas. Las figuras son de corta talla y de miembros poco proporcionados, las actitudes estereotipadas, los pliegues de los ropajes poco m?delados, revelando todo ello una labor industrializada. Todos son aproximadamente conternpordneos y pueden situarse hacia la mitad del siglo IV. Gerona tuvo, sin duda, un importante cementerio, formado en torno del santuario sepul­ cral de sus rndrtlres locales, qulzd en el mismo lugar del actual de la emplazamiento igle­ sic de San Felix, situada fuera del recinto antiguo. De esta necr6polis deben proceder los 196 ------- seis sarc6fa90s,cristianos, que fueron empotrados en los muros del presbiterio del templo medieval. de ellos del tipo de frente D�s son estrfgiles. EI mas sencillo tiene un solo y ancho con campo central, que la direcci6n opuesta de los estrfgiles divide en dos mitades (fig. 194); en la confluencia de las curvas superiores, dentro del 6valo que se forma por elias, hay una pequefic figura orante con la cabeza velada. En los cuadros de los extremos, dos figuras del Buen Pastor, iguales y dispuestas simetricamente; visten tunica corta cefildc y esclavina, IIevan sobre la espalda el cordero, cuycs cuatro patas reunidas cogen con una mano, y con la ofra sostienen los pies tienen un can que levanta la cabeza hacia ellos. un jarro; a EI frente del otro estd decorado con dos campos de estrfgiles a los lados del cuadro central (fig. 195); en este hay una orante con la cabeza cubierta, figura simb61ica del alma del difunto, con dos ap6stoles a sus lados. En el cuadro de la izquierda estd la escena de la captura de San Pedro; los dos soldados que I� prenden visten tunica corta y manto mill­ tar con la cabeza cubierta por el tfpico casquete redondo, que se encuentra en los relie­ ves desde los tiempos de Constantino. EI cuadro del otro extreme reproduce la escena de la curaci6n de un ciego que un ap6stol presenta a Cristo. De los otros cuatro sarc6fagos con decoraci6n historiada en forma de friso tiene un valor iconoqrdflco especial el de lc historia de Susana, por ser, en el vasto repertorio de . sarc6fagos cristianos, un caso unico de esta historia narrada en varias escenas (figs. 196 y 197). Estd distribufda en cinco momentos que se desarrollan cronol6gicamente de derecha a izquierda. En la primera escena, Susana con una cajita en su mano izquierda, es espiada por los dos ancianos apostados detrds de sendos arboles; sigue un grupo de figuras pequefics representando el momento en que los ancianos, tras la negativa de Susana a sus impuras proposiciones, levantan el grito ucusdndo!o del falso crimen de adulterio; en el fondo se ve la cas a de Susana, y otras dos figuritas, una de elias femenina IIevando una anforita, deben de representar personas de su servicio. En la tercera, Daniel sentado en silla curul y con los pies encima de un escabel, juzga a la acusada rodeado de los ancianos y del pueblo. Sigue la declaraci6n de la inocencia de Susana por Daniel, que impone su mano derecha sobre la cabeza de ella, y la conducci6n al suplicio de los calumniadores. Los sarc6fagos restantes tienen varias representaciones distribufdas sin orden crone- 16gico, pero con un intento de composici6n 16gica 0 por 10 menos simetricc. En el primero se desarrollan las siquientes escenas (fig. 198): captura de San Pedro; curaci6n del para­ Iftico, IIevando este la cama sobre su cabeza; milagro de la conversi6n del agua en vino, en la que Jesucristo toca con la varita rndqlcc, sfmbolo del poder sobrenatural, una de las tres dnforcs que estdn a sus pies. Ocupa el centro la figura de Jesus en la multiplicaci6n de los panes y peces, que impone las manos extendidas sobre un cesto de pan y un plato cuales estdn los con peces que Ie presentan a sus lados dos ap6stoles, ante los pies de los restantes cestos; curaci6n de un ciego, en composici6n parecida a la misma escena del sarc6fago de la fachacla de la catedral de Tarragona; predicci6n de las negaci9nes de San Pedro, cuya identificaci6n facilitan los artistas cristianos con la presencia del gallo; y, en ultimo lugar, la fuente milagrosa de San Pedro. S610 se nota un intento de distribuci6n 16gica en las escenas extremas: San Pedro es sosteniendo la el palo golpea la roc a en la otra escena; en apresado, con mano con que ambas los soldados IIevan el caracterfstico. La central forma una cierta casquete escena 197 Fig. 195. - ORANTE Y AP6sTOLES. DET ALLE DE UNO DE Fig. 196.-SUSANA. DETALLE DEL SARC6FAGO DE LA­ LOS SARC6FAGOS DE SAN FELIX. GERONA. FIGURA 195. Fig. 197. - SARC6FAGO CON LA HISTORIA DE SUSANA. EMPOTRADO EN EL MURO DEL PRESBITERIO DE LA IGLESIA DE SAN FELIX EN GERONA. relccion de simetrfa las dos de cada el con escenas uno de sus lados: en centro, Cristo estd de frente, las dos inmediatas, vuelto hacia los extremes del en las otras dos sorcofcqo, y en mirando hacia el centro. Semejante intento de simetrfa se nota en otro de estos que hasta hace poco scrccfnqos: estuvo colocado encima del altar mayor de la iglesia; tiene las mismas escenas que el ante­ rior, mas una nueva, bien que colocadas en orden diverso. A la escena del milagro de San Pedro en la fuente, corresponde, en el extremo opuesto, la resurrecci6n de Lazaro, en la cual Jesus obra el milagro con la varita, como San Pedro en la fuente. A estc sigue inrne­ diatamente la captura de San Pedro, de acuerdo con.lc sucesion hist6rica de los hechos, EI ultimo ejemplar de la serie de la de San Felix ofrece otras tres iglesia nos escenas 198 ----- ------ la derecha de la orante central Inmediata estc nuevas que se�enc�entran a (fig. 199). a se ve a Cristo resucitando a un muerto que estd extendido ante pies y al que toca con la sus varita; otra figurita desnuda de pie ante Jesus puede quizd representar un segundo mo­ mento 'de la misma escena con el muerto ya resucitado. EI penultlrno grupo representa a Jesus de pie sobre un leon echado, tema desacostumbrado en la iconografia funeraria anti­ gua, que alude a las palabras del Salmista "andaras sobre el leon y el dragon". Y, en el extremo, el sacrificio de Isaac, al que no faltan los detalles de la mano celeste que detiene la espada del patriarca, y del cordero que substituird la vfetima humana, colocado en inve­ rosfmil posicion. EI sorccfcqo de Ampu rias (figs. 200 y 201), cuyo ccrdcter cristiano puede parecer discuti­ ble por la presencia de temas profanos, es conternpordneo de los relieves de Gerona, con la misma desproporcion en la tcllc de las figuras y el mismo modo de tratar los ropajes; hasta el esquema de los pliegues de la tunica del Buen Pastor es igual al de las tunlccs de los pastores, de los soldados y de Abraham, en los scrcofoqos estudiados. La coincidencia cro­ noloqlcc refuerza la identificaclon cristiana de la figura del Buen Pastor, que podrfa pare­ cer el antiguo crloforo de los paganos. Los otros temas: genios alados y figuras de las cue­ tro estaciones, en el frente del vaso, y las escenas de la vendimia y la recolecclon de las olivas, en la tapa, no son inauditos en la iconografia cristiana. Es mas diflcll de explicar la inclusion de la abiertamente pagana de Selene y Endimlon, coloccdc debajo del ell­ escena 10 menos, peo central que contiene el busto togado del difunto, la cual pcrece insi�_Qr, por tendencias heterodoxas. "�� ..------� De la dctcclon de este scrcofcqo resulta evidente que la presencia-e.e_j�r:!l_as paganos o profanos en ejemplares tenidos por cristianos y ortcdoxos no es criterio de meyer anti­ gOedad en los mismos, como se ha venido diciendo al estudiar este snrcofoqo y otros seme­ los gen- jantes. Por otra parte, hay que considerar que en plene siglo Iv.pudleron tcrnbien __ -_ tiles adquirir scrcofcqos labrados en talleres cristianos, a los que repuqncber ejecutcr temas -- abiertamente paganos. Descartamos conscientemente otro snrcofcqo de Ampurias, encontrado lc necropolis en de la "cella memoriae" por considerarlo pagano, ya que no presenta ninqun csunto -ren: gioso . y parece mas antiguo . rdros estrfgiles de Es en cambio ciertamente cristiano un gran fragmento de frente con forma parecida dispuestos a a un yugo, ambos lados de un monograma con alfa yomega, inscrito dentro de una triple corona de laurel, el cual ya es quizd del siglo V. EI scrcofcqo del Museo Arqueoloqlco de Barcelona presenta el mismo esquema que uno de los de San Felix en Gerona; dos campos de estrfgiles y tres cuadros con escenas: en el central, la orante velada, flanqueada por dos cpostoles: en los extremes, la captura de San Pedro y la curccion del paralftico. Es del mismo tiempo y estilo que los gerun­ denses y procede del mismo taller. EI scrcofcqo de la Colecclon Amatller, depositado aetualmente en el mismo Museo, no difiere esencialmente del estilo de este grupo; pero en el relieve, a troves de las mutilaciones cuidada. Las escenas que contiene, a modo y del desgaste sufrido, se nota una factura mas de son la resurrecclon de Lazaro, la friso, de San Pedro, la curcclon de un ciego, captura la orante femenina, la Cananea, la predlccion de. las negaciones de San Pedro y la conver­ sion del agua en vino (fig. 202). 199 Fig. 198.-MILAGRO DE CANA Y MULTIPLICACI6N DE LOS PANES Y PECES. DETALLE DE UNO DE LOS SARC6FAGOS DE LA IGLESIA DE SAN FELIX EN GERONA. Fig. 199. - PREDICCI6N DE LAS NEGACIONES DE SAN PEDRO', CRISTO PISANDO EL ASPID Y EL LE6N, Y SACRIFICIO DE ISAAC. DETALLE DE UNO DE LOS SARC6FAGOS DE LA IGLESIA DE SAN FELIX EN GERONA. 200 ------- GRUPO'DJ VALENCIA. De la reqron de Valencia se conocen tres ejemplares com- - pletos en la ccpitcl, un fragmento procedente de Denia, y otro scrcofcqo entero de Hellfn (Albacete). Ell primer sorcofcqo de Valencia (fig. 203) estd decorado por dos campos de estrfgiles enmarcados por molduras, y pilastras estriadas de capitel compuesto, en los extremos. EI campo central contiene una cruz adornada de gemas, sobre la cual estd colocado el rno­ nograma constcntlnlnno,' igualmente adornado y rodeado de una corona triunfal de lau­ reles,. rellenando los dnqulos superiores dos capullos de loto. Dos palomas estcin posadas en los brazos de la cruz, y debc]o, dos corderos ocupan el lugar en que suelen estar los dos soldados romanos, que aluden a la resurrecclon de Cristo y que es un simbolo del triunfo del Cristianismo. EI segundo tiene un monograma formado por las letras I X esculpido en un frente liso enmarcado de molduras. Por mas que este tipo de rnonoqrnrnn se considera anterior al cldslco constantiniano, formado por las letras X P, la labra de estos dos scrcofnqos no parece anterior a la mitad del siglo IV. EI esquema del ultimo de los scrcofuqos valencianos es igual al primero, pero en el cuadro central hay solamente el crismon constantiniano dentro de un ancho cfrculo. fragmento de Denia perteneclo a un sorcofcqo con escenas separadas por pllcstrcs: EI sus figuras, muy incompletas, parecen ser una orante entre cpostoles. Es tam bien del siglo IV. En el scrcofcqo de Hellfn (Albacete) (fig. 204) tenemos un ejemplar completo del esquema a que pcrece haber pertenecido el fragmento de Denia. Las escenas estcin distribufdas den­ tro de porticos con los arcos sostenidos por pilastras surcadas de estrfas verticales, relle­ nas en su mitad inferior; dos de los temas son nuevos en la serie iconog rdflco espanola. La escena central consta de la figura de Cristo rodeado de cuatro cpostoles que 10 aclaman; a la derecha de este grupo estd el bautismo de Jesus en el Jordan: Las escenas primera, segunda y ultima nos son ya conocidas: la fuente milagrosa de San Pedro, la curnclon de un ciego y el sccrlficlo de Isaac. Su estilo es, comparable al del sarcofcqo de la fachada de la catedral de Tarrogona y tiene tam bien el detalle de la cafda en diagonal del borde de los palios. EL GRUPO DE ZARAGOZA. - Lo formamos cripta de con los dos scrcofuqos de la Santa Engracia, cuyo notable valor artlstico ha sido debidamente seficlcdo, y el de Castiliscar, de 10 misma provincia, el cual, bien que no es de igual estilo, coincide con los de Zaragoza por 10 cuidado de su labra. solo el frente, sino tornbien los EI mas importonte de los tres tiene relieves no en en costados (fig. 205); dos telamones desnudos sostienen el entablamento de la cc]o en los dnqulos de 10 misma; en el costado de la izquierdo estd representado el castigo de los el Verbo, en la figura primeros padres despues del pecado, al ser expulsados del Parafso; de Cristo, entrega 0 Addn un mcno]o de espigas y un cordero a Eva, slmbolos del respective costado estci el sacrificio de Isaac. trabajo: la y eH hiludo de la lana. En el otro agricultura En el friso frontal, adem as de las conocidas escenas de la Cananea, de la orante, de la ha dado curcclon del ciego y del milagro de Ccnd, encontramos una escena Singular que celebridad a esta plezo, Una figura femenina, entre dos cpostoles, es levantada hacia el cielo por una mane divina que la coge por la rnufiecc de su brazo derecho. Ho sido inter- 201 Fig. 200. - SARC6FAGO HALLADO EN AMPURIAS. (Museo Arqueologico de Gerona.) Fig. 201.-SfMBOLOS DE LAS ESTACIONES DEL ANO. DETALLE DEL SARC6FAGO DE LA FIGURA 200. 202 / 202. SARC6FAGO DE LA COLECCI6N AMATLLER. (Museo Arqueol6gico de Barcelona.) Fig. - SARC6FAGO CON EL S[MBOLO DEL TRIUNFO DE CRISTO. (Museo de Valencia.) Fig. 203. _ DEL SARC6FAGO· HALLADO EN HELL[N (ALBACETE). CRISTO ACLAMADO POR LOS AP6sTOLES. DETALLE Fig. 204. _ (Real Academia de IQ Hlstorlc, Madrid.) 203 pretada como la Asuncion de la Virgen, y serfa un ejernplnr tinlco en el arte paleocristiano y la mas antigua representcclon de este Misterio, aunque no estd probado que tal inter­ pretacion sea segura y podrfa ser la recepcion del alma de la difunta en el cielo. En los bordes del snrcofcqo hay inscripciones para identificar las figuras, pero algunas son arbi­ trarias y quizd posteriores. A pesar de las muchas mutilaciones, pueden apreciarse en el otro scrccfcqo, que sirve de altar en la cripta de Santa Enqrcclc, los caracteres de una buena ejecucion, especial­ mente en los pliegues y disposlclon de los ropajes y en algunas cabezas; es qulzd el rnds antiguo de los scrcofugos cristianos espofioles, siempre dentro de los tiempos constanti­ nianos (fig. 206). Las escenas que contiene son: el milagro de la fuente; la captura de San Pedro; una tercera escena poco clara a causa de las mutilaciones, representa quizd la pre­ dlccion de las negaciones del cpostol: la difunta orante; la curccion de un ciego; el mila­ gro de Ccnd, de los panes y peces y la resurreccion de Lazaro. Es ldstlrno multlpllccclon que el mal estado de conservcclon del relieve impida el estudio detail ado de su la ejecucion y interpretacion de algunos pormenores, que parecen tener un singular interes lconoqrdflco. EI scrcofcqo de Castiliscar (fig. 207) constituye un ejemplar estiHsticamente aislado y muy original. Bastante proporcionadas las figuras, bien estudiadas las actitudes y la indumen­ taria, tratados los pliegues con relieve bien modelado; hasta en algunos detalles de las escenas revela una independencia de los modelos conocidos. Los tres grupos primeros, em­ pezando por la izquierda, corresponden c;t los esquemas tradicionales representados: resu­ rrecclon de Lazaro, la Coricnec, y la orante. En la confunden los dos escena siguiente se milagros 'de la conversion del agua en vino y- de la multlpllcoclon de los panes; en efecto, las hidrias no son seis, 'como refiere el Evangelio, 0 menos, como se acostumbra en los relieves, sino siete, que es el ntimero de los cestos de panes, y el opostol que estd al lcdo. de Jesus presenta el plato pecescon bendicion, escena propia del milagro de la multi­ a su plicccion, En la ultima escena, con la Adorcclon de los Magos, no faltan los detalles acos­ L tumbrados: los tres reyes de aspecto juvenil, con indumentaria oriental y con los dones res­ pectivos en las manos; en el fondo aparecen las cabezas de los camellos y la figura de un hombre, qulzd San Jose, 0 un profeta. La Virgen tiene en sus brazos al Nino envuelto en pcficles. GRUPO DE TO'-_EDO. Apenas hay razones para agrupar los tres scrcofcqos comple­ - tos y dos fragmentos procedentes de esta provincia. Son de cuatro localidades distintas y' nada cercanas, y no tienen entre sf afinidades de estilo, ni siquiera los dos encontrados en Layos. De Erustes procede un gran fragmento de frente, con campos de estrfgiles y cucdro central con la predlccion de las negaciones de San Pedro, colocado bc]o un arco que sos­ tienen dos columnas con estrfas helicoidales. EI relieve, muy desgastado, recuerda el estilo del scrcofcqo de Martos (jcen), Se conserva en el Museo Arqueoloqico de Madrid. EI fragmento de Toledo, empotrado en la puerta del Sol, tiene el mismo tema. EI estilo de las figuras, achatadas y movidas, podrfa ponerse en relocion con el grupo de Gerona. De los dos scrcofcqos encontrados en Layos, uno se conserva en Toledo, en el con­ vento de Santo Domingo el Real (fig. 208). Las grandes figuras que integran sus escenas, dispuestas en forma de friso, son de proporciones bastante correctas, y sus actitudes de mo- 204 I Fig. 205. - SARCOFAGO CONSERVADO EN LA CRIPTA DE SANTA ENGRACIA (ZARAGOZA). LA CRIPTA DE SANTA ENGRACIA (ZARAGOZA). Fig. 206. -SARCOFAGO UTILIZADO COMO ALTAR EN Fig. 207. - SARCOFAGO DE CASTILISCAR (ZARAGOZA). 205 vi�ientos un poco drumdtlcos y grandilocuentes. En las cabezas, mas que en el modo de tratar los pliegues de los ropcjes, se nota un estilo diferente de los otros relievesespnfioles, bien que tampoco muy personal, excepto qulzd en la figura orante central, que parece un intento de retrcto. Las escenas representadas, muy bien conservadas en sus detalles, son, de izquierda a de­ recha: la resurrecci6n de Ldzcro, con la hermana del difunto postrada a los pies de Jesus, que toca a Lazaro la verga milagrosa, pero vuelta la cabeza hacia la escena siguiente, con la cual contiene el sacrificio de Isaac, en la disposici6n y detalles conocidos. A continua­ ci6n la multiplicaci6n de los panes, la orante y Addn y Eva despues del pecado original cubriendo sus desnudeces, a los lados del Arbol de ia Vida; y por ultimo, la Adoraci6n de los Magos, conacostumbrados iridumentaria y dones, que ofrecen a la Virgen sentada sus en sill6n de mimbres, los pies sobre escabel y con el Nino fajado en los brazos; en el fondo apenas se distinguen las slluetcs de los camellos. EI otro sarc6fago de Layos (figs. 209 y 212), que forma parte de la colecci6n de la Aca­ demia de la Historia en Madrid, es de estilo poco parecido al anterior, pero coincide con el por el tipo de esquema en friso seguido y por la presencia de la escena del pecado original, que no volveremos a encontrar mas que en el sarc6fago de Astorga. Los tres son contempo­ rdneos, probablemente anteriores a la mitad del siglo IV, y pueden muy bien proceder del mismo taller, ha supuesto, aunque los detalles estilfsticos como se no alcancen a establecer una afinidad de escuela; la coincidencia del tema de Addn y Eva puede ser un argumento favorable, pero no de mucha fuerza. Tiene las escenas de la resurrecci6n de Lazaro; curaci6n de un ciego; Addn y Eva des-­ pues del pecado; milagro del paralftico; orante sola; conversi6n del agua en vino, con la confusi6n ya notada en el sarc6fago de Castiliscar; siguen el sacrificio de Isaac y la fuente milagrosa de San Pedro. EI ultimo sarc6fago de este grupo fue hallado en Puebla Nueva, cerca de Talavera de la Reina, y 10 conserva actualmente el Museo Arqueol6gico Nacional (fig. 210). Es un ejem­ plar original y aislado asf por su estilo como por su iconograffa. Contlene las figuras de los ap6stoles en vari?s actitudes, colocados de pie, seis a cada lado, y en el centro, sentada en alto trono, la figura de Cristo. En el fondo, trece arcos de moJduras lisas, sostenidos por columnas de fuste tornbien liso y con capiteles de tradici6n corintia, sumurinmente .trctcdos, enmarcan cada una de las figuras. Desgraciadamente estdn rotas las cabezas de los ap6s­ toles y muy mutilada la de Cristo, que debi6 de ser barbada, como se acostumbraba a repre­ sentar estas escenas; falta que de lamentar, pues el trabajo de las cabezas en es permitirfa precisar mejor el estilo del relieve. Todas las figuras tienen una marcada inclinaci6n de su eje hacia la derecha, que les da un cnrdcter singular. Los pliegues son model ados, estre­ chos y verticales; el borde de los palios cae formando 10 diagonal caracterfstica de los sar­ c6fagos de la Galia meridional. Como sarc6fago de lc cripto de Santa Engracia, en el borde superior liso que en el limita el relieve, hay inscripciones que identifican las figuras; s610 se conservan las cuatro primeras de la izquierda y fragmento de un nombre hacia el otro extremo; los nombres que da son: SIMON CKANANEVS, IACOBVS ALFEI, THOMAS Y PHILlPPVS, gramatical-. mente correctos y con ccrdcter de Jetra que coincide con los datos estilfsticos en dar al sur­ c6fago una datcici6n de mediados del siglo IV. 206 Fig. 208. - SARC6FAGO HALLADO EN LAYOS (TOLEDO). (Conservado en el Convento de Santo Domingo el Real, Toledo.) 'W}.u,w Mwtt1 I ��c_ 209. SARC6FAGO HALLADO EN LAYOS (TOLEDO). (Real Academia de la Historia, Madrid.) Fig. - • Fig. 210. - SARC6FAGO HALLADO EN PUEBLA NUEVA (TOLEDO). (Museo Arqueol6gico Nacional, Madrid.) REGI6N NORTE-OCCIDENTAL.region norte-occidental de la Peninsula encon­ - En la tramos dos ejemplares. Uno, el scrcofcqo de Astorga, actualmente en el Museo Arqueo­ con los relieves de logico Nacional, que tiene algunos semejanzas comunes de estilo Layos; es de frente con esquema en friso, y contiene seis escenas (fig. 211): la resurrecclon de Lazaro; la captura de San Pedro, en la que el cpostol Ileva en su mano derecha un volumen 207 desplegado en vez de la varita; el milagro de la fuente; los primeros padres despues del pecado, roto el drbol que los separaba; la rnultipllcacion de los panes y peces, y el sacri­ ficio de Isaac. Abraham en este ejemplar viste tunica y palio y no tunica corta, como en los dernds casos estudiados; aparece la mane divina, pero detiene su brazo armado un per­ sonaje sagrado que estd a su derecha. EI otro surcofnqo de esta region procede de Villanueva de Lorenzcno (Lugo), y es notable por la singularidad de los estrlgiles que cubren su frente, los cuales no son ondula­ dos en forma de S, sino de forma parecida a un 3; tiene en el centro un crisrnon dentro de una corona. Debe ser datado en el siglo V. REGION DE MERIDA. - Esta la que tanto abundan las inscripciones cristia­ region, en nas, no tiene otra rncnlfestcclon escultoricc que un fragmento de relieve muy desgastado, probablemente parte cubierta de scrcofcqo. Es interesante por las escenas en el figu­ de una radas, que son nuevas y unlccs en el repertorio de la iconograffa cristiana de Espana. En el extremo izquierdo vemos a Noe en el arca, representado en la forma esquerndtlco en que aparece pinturas de las catacumbas y en contados scrcofcqos: el patriarca, exten­ en las didos sus brazos en actitud de orcclon, surge del arca, figurada sumariamente como un cajon. La escena principal de este relieve representa un festfn, de ccrdcter qulzd funerario: tres figuras, recostadas en el lecho de forma semilunar, toman los manjares de la mesa central; dos figuras de pie, una de elias con una fuente IIena de viandas en las manos, sirven a la mesa. Esimposible observar los detalles de las figuras por su mal estado; apenas se notan los pliegues de los vestidos; pero por los contornos de las siluetas y por las aditudes bien expresadas puede colocarse este relieve en el siglo IV. Otro scrcofcqo de Merida (Museo de Badajoz) es completamente liso y no tiene mas adorno que un monograma inciso rodeado de una corona pintada, en la superflcle de la tapa. REGION BETICA. - Tampoco 10 abundantes que podrfa esperarse del nurnero y son cntlquedcd de los centres cristianos de la Beticc, los scrcofcqos conservados en esta region. Quedan reducidos a ejemplares, dos de ellos fragmentarios, esparcidos en puntos cuatro muy distantes entre sf, a saber: Martos (jcen), Berja (Almeria), Cordoba y Los Palacios (Se­ villa). Excepto el de Berja, son del tipo con escenas bc]o arcos sostenidos por columnas estriadas en espiral, que no hemos encontrado sino en el muy desgastado fragmento de Erustes (Toledo), y que puede ser considerado como una particularidad caracterfstica de esta region. En el scrcofaqo de Martos (Molino del Rey, 'provincia de [cen) el frente estd ocupado por un portico de ocho columnas, de fuste con estrfas helicoidales y capitel compuesto; tres . arcos alternan con cuatro frontones de cornlscs en dnqulo (fig. 213). Los huecos angulares, encima de los capiteles, estdn rellenos por una corona; el entablamento del portico acaba en los extremos con ccrotercs. Las escenas cobijadas en los arcos del portico son conocidas y frecuentes, excepto la primera a la Izquierdo, que ha perdido algun detalle y no puede determinarse con seguridad su contenido; las dos figuras son Cristo y un cpostol: Cristo con la varita de su mane derecha tocaba algo que se ha roto, quizd una pequefic momia, en caso se tratarfa de la resurrecclon de un muerto. Las otras son la curcclon de un cuyo 208 ----- ciego, la Cana-nea, la predicci6n a Pedro de sus negaciones, la curaci6n de un paraHtico, la multiplicaci6n de -los panes y la conversi6n del en vino. agua Conserva la cubierta que tnrnblen tuvo relieves historiados, de los que queda sola­ mente s'u parte inferior, cdernds de la cartela central para la inscripci6n sostenida por dos son visibles, en la mitad geniecillos; izquierda, tres arcos, sin duda son las tres bocas que del horno de Babilonia al que fueron echados Daniel y suscornpnfieros. EI estilo de este relieve, que recuerda algo el de los sarc6fagos de Gerona, es tam bien comparable a algunos ejemplares del Mediodra de Francia. Es conternpordneo del grupo gerundense. EI fragmento de Los Palacios (Sevilla) es parte de unsarc6fago igual al anterior. Queda tan poco de sus escenas, que es diffcil identificar con seguridad su iconograffa; parecen ser . episodios de la historia de San Pedro. C6rdoba posee gran parte de frente de . un sarc6fago, cuyo esquema estaba compuesto de dos cuadros extremos relieves, de los cuales el de la con se conserva parte derecha, dos campos de estrlqlles y central, bajo escena sostenido por columnitas. EI tema central, arco poco daro por la mala conservaci6n del relieve, se refiere probablemente a la predicci6n de las negaciones de San Pedro; la escena del cuadro extremo representa la fuente milagrosa de San Pedro, la que el ap6stol es apresado por los soldados en el mismo momento de en hacer brotar el agua; estdn reunidos, 'por consiguiente, en un solo grupo los dos hechos, que en los dernds casos hemos hallado siempre separados y a veces induso distanciados. EI ejernplcr mas importante de esta regi6n es el sarc6fago de Berja (Almeria) (fig. 214), cuyo frente, decorado con escenas en friso, presenta un nuevo y unlco en toda la tema iconograffa paleocristiana. Por el estllo se relacionalos del grupo de Gerona, aunque es con de labra superior, cuclldcd que se nota especial mente en la mas acertada proporci6n de las figuras y en las actitudes y pliegues del ropc]e, mejor estudiados. Contiene las escenas de la resurrecci6n de Lazaro, con el ediculo funerario decorado minuciosamente; la entrada de Cristo en [erusclen, con una FIgura que extiende su manto al paso del jumento, y otra subida drbol para crrcnccr ramos; la difunta, con la cabeza a un velada, entre dos ap6stoles; la predicci6n de las negaciones de San Pedro; y los Prfncipes de los ap6stoles ante el tribunal de Ner6n, sequn la interpretaci6n propuesta por Wilpert; los ap6stoles estdn figurados con tipos tradicionales: cabello ensortijado y abundante sus San Pedro, y con la frente calva San Pablo; dos soldados, cqul con la cabeza descubierta, los vigilan a sus lados; Ner6n estd representado con el mismo tipo que suelen tener Hero­ des y Nabucodonosor en las escenas relativas a ellos, es decir, cara barbada y melena atada con una diadema; estd sentado en silla curul y apoya sus pies en un bc]o escabel (fig. 215). Aunque los soldados de esta escena no IIevan puesto el tradicional casquete -redondo, este detalle no indica mayor antigOedad para el sarc6fago de Berja, que es del siglo IV, quizd todcvlc de la primera mitad. SARCOFAGOS DESPROVISTOS DE TEMAS CRISTIANOS. - Quedan algunos sarc6fagos que carecen representaciones paganas, pero que tam poco tienen slmbolos 0 indicios da­ de ros de cristianismo. Junto con el Buen Pastor de Ampurias han side considerados anteriores a la Paz de Constantino, viendo en sus relieves ideas cristianas veladas por miedo a la per­ secuci6n. Son ciertamente del siglo III los sarc6fagos lIam"ados "de los leones" y "del 209 Fig. 211. - SARC6FAGO PROCEDENTE DE ASTORGA, DONDE SIRVI6 DE SEPULCRO AL REY ALFONSO III EL MAGNO. (Museo Arqueoloqlco Nacional, Madrid.) Fig. 212.-ADAN Y EVA. DETALLE DEL SARC6FAGO HALLADO EN LAYOS (TOLEDO). (Real Academia de la Historic, Madrid.) 210 lector", procedentes de la Tarragona y podrfan ser toma­ necropolis paleocristiana de dos como de ccrdeter disimulado; como fales han sido publicados, y el segundo lncluldo en la obra de Wilperf, pero clasificado como heretico 0 gn6stico (figs. 216 y 217). dtros tres, el de Covarrubias (Burgos) y los de Carteya (Cadiz) y Ermita del Prado (Sevilla), son ya del siglo IV, y el argumento del temor de las persecuciones para explicar la ausencia de temas cristianos tiene menos valor. No es imposible, naturalmente, que algun cristiano hubiese echado mano de un scrcofcqo decorado con temas indiferentes, pero tales scrcofcqos pudieron tam bien heber sido usados por los gentiles del siglo IV. EI scrcofcqo de Covarru bias es evidentemente postconstantiniano (fig. 218). EI modo de tratar los pliegues de los vestidos, el estilo de las figuras y, sobre todo, el peinado de las cabezas en los retratos de los difuntos, nos lIevan por 10 menos hacia la mitad del siglo IV. EI tocado de la mujer se compone de una trenza que rodea la cabeza como una diadema; en el hombre, los cabellos caen en mechones largos y rectos que cubren gran parte de la frente; semejante tocado usan los personajes retratados en scrcofcqos cristianos del siglo IV, de por ejernplo en los de Adelfia (Siracusa)y de San Nicolas de Tolentino; y la dlsposiclon los cabellos en el hombre es la misma que en las cabezas de los emperadores desde Cons­ tantino en adelante. EI frente de este scrcofcqo estd decorado por un campo de estrfgiles dispuestos a los lados de clipeo circular, un que contiene los bustos de los difuntos; el esposo EI estd sostenido por figurita de viste la toga y tiene el volumen en sus manos. clipeo una aludir a una Urano con el velo extendido sobre la cabeza, sfmbolo del cielo, que parece dos escenas pastorales compuestas glorificacion de los difunfos; en los cuadros laterales hay al rebnfio, de sobre el tronco de una parra; slmetriccmente ; el pastor vigila y pie recostad,o sirvienta, cesto en el cuadro de la derecha aparece, cdernds, una figurita, quizd una con un de comida en las manos, a la que el can del pastor recibe ladrando. Aunque los temas no sean abiertamente cristianos, no son tampoco inusitados en scrcofcqos de cristianismo seguro: Buen Pastor, y el celebre pastorales son frecuentes y aluden al slrnbolo del en sar­ las escenas del Vaticano, estd tcrnblen la cofcqo de Junio Baso, conservado en la cripta de San Pedro figurita de Urano, con el velo extendido, sirviendo de escabel a los pies de Jesucristo. Por su estilo debe ser igualmente datado siglo IV, bien' que anterior al prece­ en el dente, el scrcofcqo de la Ermita del Prado (Sevilla), publicado como ejemplar protocris­ tiano. En su frente tiene tres cuadros con figuras y dos campos de estrfgiles; en el cuadro duda, pero actitud orante; a sus mujer, la difunta sin no en central estd representada una de los cuadros de los extremos hay genio des­ pies hay un cesto 'de flores. En cada uno un nudo liebre las manos un cesto a los pies. con una en y de Es mas diflcll fljcr la dctcclon del scrcofcqo Carteya (ha sido clasificado de como decorccion. Esta se reduce a un campo de estrf­ hacia el cfio por la simplicidad de su 300), de tipo corintlo ; la confluencia giles, limitado los extremos por dos en pilastritas con capitel rnedcllon ovalado en el que se central de las curvas superiores de los estrfgiles forman un conte­ ve un drbol y, detrds del tronco, un cordero, elusion a un tema pastoral, que podrfa ner un simbolismo cristiano. 211 . \ Fig. 213. -SARC6FAGO DE MARTOS (JAEN). (Propiedad particular.) PINTURAS Y MOSAICOS PINTURAS EI celebre canon36 del concilio de Elvira, que prohibe las pinturas sagradas, cualquiera ' que sea la expllcoclon que se le de, demuestra que a principios del siglo IV las iglesias espcfiolcs eran a veces decoradas con pinturas murales. Quizd este decreto motive la des­ truccloride muchas de las existentes y la restrlcclon de su uso en 10 sucesivo. Esta restric­ cion estarfa, no obstante, en contrcdlcclon con las representaciones sagradas tan abundan­ tes en scrcofcqos, las cuales podfan tam bien entrcfinr el peligro de apariencia de idolatrfa los que quiso evitar el concilio. Por otra parte, una de las obras poeticcs de Prudencio, el Dittochaeum, contiene una serie de inscripciones en verso compuestas para ilustrar las pin­ turas de una basflica, probablemente espanola. Comprenden veinticuatro temas del Antiguo Testamento y otros tantos del Nuevo, que decorarfan los muros de la nave central, mas una escena del Apocalipsisdestlncdc al arco triunfal. La lista es interesante por contener varias representaciones raras y algunas desconocidas en el repertorio iconoqrdfico de la antigUedad cristiana. De todos modos, no es necesario recurrir a la prohiblcion del concilio de Elvira para explicar la falta de pinturas, dado el pesirno estado de conservaclon en que han lIegado a nuestros tiempos las contadas iglesias que se conservan de aquella epocc. Los restos de pinturas descubiertos en la parte inferior de los muros de la cas a basi­ Iical de Merida, no estd probado que formaran parte de la decorccion del tiempo en que estuvo dedicada al culto, y podrfan ser anteriores a la cdcptcclon. Adernds, no contienen ningun elemento cristiano: caballos y panteras marinos, genio sobre un delfin, columnas sclomonlccs, etc., temas exclusivamente decorativos. En los cuatro espacios que quedan entre las ventanas del dbslde, hay sendas figuras humanas de tcrncfio natural, conservadas en su mitad inferior; estdn de pie, visten tunicas blancas con adornos de purpura y oro, y una de elias lIeva las sandalias adornadas con gemas. 212 ------ Fuera o-e,estas no se conocen en Espana otras pinturas en monumentos cristianos que las recientemente descubiertas el mausoleo de Centcellas de la en (Tarragona), debajo zona de mosaicos. Han sido libradas solo pequefics extensiones del enlucido que las cubre, por 10 cu�1 poco se puede decir de elias; han aparecido unas casas semejantes a la que descri- . biremos mas adelante al estudiar la franja inferior de la decorcclon musiva de la cupula, 10 que induce a suponer que contiene iguales 0 parecidos temas. MOSAICOS MOSAICOS PAVIMENTALES. - Son mas numerosos los mosaicos sepulcrales y en pavi­ mentos de algunos iglesias que hemos estudiado. La basilica de Santa Eulalia en Merida los tenfa hermosfsimos, segun los describe Prudencio, figurando un prado sembrado de flores. Se parte los de la casa-basllica emeritense con dibujos geometricos. conservan en EI mosaico pavimental de la basilica de Elche, conservado en toda la extension de la nave, tiene tam bien temas geometricos diversos, distribufdos en grandes cucdrildteros: fran­ jas de trenzados, meandros, estrellas, nudos.: etc. La basilica de Son Pereto, en Manacor (Mallorca), conserva asimismo parte del pavimento musivo, con dibujos geometricos y temas vegetales estilizados, algunos de trazado muy cor recto. Mas variados cun eran los dlbujos del mosaico de la basilica de Santa Marfa de Palma (Mallorca), ejecutados con teselas de colores azul, encarnado, amarillo y negro, sobre fondo blanco, y con varios cuadros, cuyas figuras, de escenas historlcns del Antiguo Testamento, en la nave central, estaban ccornpcfiodcs de leyendas explicativas (fig. 219). Los dos cue­ dros primeros contenfan escenas del Parafso, con animales y los primeros padres tentados por la serpiente; el tercero representaba la venta de Jose por sus hermanos a los ismaelitas; los deteriorados ya cuando fueron descubiertos, continuaban, al parecer, la siguientes, muy misma historia de Jose en Egipto. Solo conocemos este mosaico por un dlbu]o publicado en el siglo XIX, que no permite estudiar con seguridad su cronologfa. Como los de Elche, Manacor y tcrnbien los de Tarrasa (estes con terries geometricos y el sfmbolo de los panes y peces), traspasan ya probablemente las lindes del siglo V. En cambio, parece de los buenos tiempos del siglo IV el mosaico de una villa romana excavada en Fraga. Ocupa el pavimento de una estancia de unos doce metros cuadrados y forma un cucdrlldtero central de fondo blanco con flores, guirnaldas, racimos, paloma con ramo en el pico, pcvo, folsdn, pato y otras aves, un conejo, un lagarto, un ces_to con flores, una crdtero con racimos y dos genios desnudos; conjunto que recuerda de los compar­ uno timientos de mosaico de la bovedo anular del mausoleo de Santa Constanza, en Roma. Enmarcan el cuadro central una franja imitando una medlcccfic, otra mas ancha con greca de vegetales estilizados, y un ultimo borde ajedrezado, en uno de cuyos lados tiene una lnscripcion con el nombre de Foriunaius, separado en dos mitades por un crlsrnon con A/fa y Omega traspuestas. Ha sido publicado como cristiano otro mosaico de Aragon, descubierto en 1891 en Estada (Huesca), y conservcdo actualmente en el Museo Provincial de Bellas Artes de Zara­ goza. Es de rudfsima factura y muy irregular e Inhdbil en sus dibujos. En la mitad superior contiene una figura masculina con un disco (pan?) en una mano y un pez (?) en la otra, y 213 214. SARC6FAGO DE BERJA (ALMERfA). (Real Academia de 10 Historia, Madrid.) Fig. - Fig. 215. - LOS PRfNCIPES DE LOS AP6sTOLES ANTE NER6N. DETALLE DEL SARC6FAGO DE BERJA (ALMERfA). alrededor de ella hay una palma, una adormidera y arbolillo ; el personaje estci delante un de un ediculo cuyo tfmpano hay con fronton, en dos palomas afrontadas. AI lado se ve un busto femenino y, esparcidos por el resto del campo, discos dlversos, una swdstlco, adormi­ deras y una palma. En el cuadro inferior, separado por una franja ajedrezada, hay varios discos decorados y otra pequefic swdsticc. Enmarcan el conjunto cenefas con raras grecas y ajedrezados. EI cuadro superior tiene una inscripclon, no completamente interpretada, que empieza por un verso de la Eneida (canto II): Dividimus muros et moenia pandimus urbis. 214 216. -ESCENA CENTRAL DEL SARCOFAGO "DEL LEC­ Fig. 217.-RETRATO DE LA DIFUNTA DEL SARCOFAGO DE Fig. TOR". (Museo paleocrisliano de Tarragona.) "LOS LEONES". (M. paleocrisliano de Tarragona.) Arlcnzc, donde sirvi6 Fig. 218. - SARCOFAGO DE LA COLEGIATA DE COVARRUBIAS (BURGOS). (Procede del monaslerio de de sepullura a dona Sancha de Navarra. esposa de Ferndn Gonzdlez.) 215 LOS MOSAICOS DE LA CUPULA DE CENTCELLAS. - Entre los mosaicos funerarios destacan por su importancia los de la cupula de Centcellas (Tarragona), que es indiscuti­ blemente el monumento mas insigne de nuestra antigOedad cristiana. A pesar del estado en que se encuentran, destruldos en mas de sus tres cuartas partes, permiten la ldentlficcclon segura de varios de sus temas, que son evidentemente cristlcnos y pertenecen al ciclo funerario. � La cornposlclon musiva se desarrolla ordenada en cuatro zonas concentrlcos, tres anu­ lares y circular la central (fig. 220). La zona inferior contiene varios episodios de una cacerfa, sin solucion alguna de conti­ nuidad. En uno de los fragmentos mas extensos se puede ver un grupo de tres ciervos aco­ sados hacia las redes que cuelgan de unos arboles 0 estacas; uno de los animales tiene larga cornamenta ramificada y el ultimo del grupo vuelve vivazmente la cabeza hacia ctrds: entre estos ciervos y las redes otro grupo de ciervos hacia la trampa. hay un jinete que empuja a Encima corre uno cuerda tensa, sostenida palos verticales, de la que en alto por cuelgan varias hojcs alargadas, y que debe de formar parte del dispositivo de la trampa. Inmediatamente detrds de las redes hay una figura de cazador, como apostado para atontar a los ciervos que caigan en elias, golpeandoles con el palo que tiene levantado en su mane izquierda. EI buen estado de conservcclon de la misma permite observar bien su actitud y los detalles de la indumentaria, que es la misma figuras de caza­ en las dernds do res. Viste tunica de mangas estrechas, corta y ceiiida, adorn ada con franjas verticales y cfrculos en la parte baja; tcrnblen las bocamangas estdn rodeadas de franjas semejantes; cubre sus hombres una esclavina y IIeva colgado un buIto en su espalda (fig. 221). Siguen otros tres bultos de redes y bastones, y dos caballos enjaezados cazadores, con puestos de lado, que parecen formar parte del grupo que espera el resultado del ojeo, Des­ pues de un extenso espacio muy destrufdo se yen otras figuras, una de elias en actitud de esfuerzo, tirando de una la que IIeva atado un perro, que corre siguiendo a otros cuerda con dos personajes que conducen sendos caballos 0 mulos cargados con fardos de redes y IIe­ van sobre el hombre, respectivamente, una fusta y un palo; son los monteros de retorno de la cacerfa que se dlrlqen a la villa, que estd situada mas all6 de la franja, despues de un gran trecho de mosaico perdido. La villa estd formada por dos cuerpos que quizd son de - dos casas y no de una sola -, uno bc]o y alargado, con dos ventanas en la fachada lateral y Ironton triangular con adornos en la fachada delantera; y el otro en forma de torre cuadrangular, tam bien con ventanas y, al parecer, una puerta en una de sus caras. Es interesante notar que algunos de los caballos tienen marcada la grupa con las letras L y C. Esta zona exterior viene separada de la zona media por una doble franja, formando un trenzado y una ancha cinta rizada en ondas. La composicion de la zona media forma un portico con columnas de fuste con estrfas helicoidales y con capiteles jonicos, que sostienen una cubierta, compuesta de tejuelas en forma de escamas circulares; cornposlclon que da al conjunto de la zona un aspecto com­ parable al frente de un scrcofcqo con escenns bajo porticos. Los espacios entre las columnas son desiguales y contienen restos de escenas muy mal conservadas. Aunque muy fragmentarios los asuntos representados en los in.tercolumnios, se puede reconocer con seguridad el tema blbllco de algunos de ellos: se identifican las escenas de 216 Fig. 219.-MOSAICO PAVIMENTAL DE LA BASILICA DE SANTA MARfA DE PALMA (MALLORCA). 217 Fig. 220.- ESQUEMA DE UN FRAGMENTO DE LOS MOSAICOS DE LA CUPULA DE CENTCELLAS (TARRAGON A). Daniel entre los leones, la Jonas y los tres j6venes en el horno de Babilonia. De la nave de primera escena indicada, queda parte del cuerpo de la figura desnuda de Daniel en actitud orante, y uno de los leones a sus pies, de espaldas al profeta y vuelta la cabeza hacia el. hacia la derecha, hay intercolumnio muy estrecho que ha perdido todo Siguiendo un el mosaico, y el cuadro siguiente tiene solcrnente un busto femenino colocado muy alto, como si fuera de una mujer sentada en un trono, y ante ella estci de pie una figura masculina en actitud de ccercdrsele. Se ha querido adivinar en estos fragmentos la escena de la Adora­ ci6n de los Reyes, pero se oponen a esta interpretaci6n pueden ser estudia­ los detalles que dos en la figura masculina que tiene la espalda y las piernas desnudas y no parece que tenga cubierta la cabeza; podrfu .ser la adoraci6n de los pastores, 0 quizd una escena parecida a una pintura de la catacumba de Santa Priscila, en Roma, con la Virgen y un profeta. siguiente, muy ancho hasta la otra columna conservada, no se yen mas En el cuadro que las piernas desnudas de una figura recostada, que podrfa ser Jonas debc]o de la per­ gola despues de haber sido escupido por el cetdceo, 218 221. CAZADOR AL ACECHO. DET ALLE DE LOS MOSAICOS DE LA CUPULA DE CENTCELLAS (T ARRAGON A). Fig. - 219 De la de Jonas echado de la barca y engullido por el cetdceo, queda una buena escena parte de la nave con su palo, velamen y cordaje, y las figuras de sus tripulantes desnudos, uno de pie y sentado el segundo; en la parte inferior, que falta por completo, debio de estar figurado el monstrub marino, frecuente en el arte romano y que nunc.a falta en las repre­ sentaciones cristianas de esta escena. cornpcrccion con la representcclon de Noe en el arca, que solo hemos visto una Por vez en los relieves espcfioles (fragmento de cubierta procedente de Merida), pero que es frecuente en el mundo romano-cristiano, se puede sospechar que en el intercolumnio siguiente se hallaba este tema; se ve, en efecto, una caja cuadrangular con recuadros en una de sus caras; de esta caja flotando sobre las aguas, emergerfa la Figura de Noe en actitud orante. En el cuadro siguiente no se yen mas que fragmentos de una 0 dos figuras humanas. Aunque muy frcqrnentcrlo el mosaico del ultimo intercolumnio, puede identificarse la escena de los tres [ovenes en el horno de Babilonia. Se distinguen bien, empezando desde el dnqulo izquierdo, una ccbezc de aspecto afeminado: el angel que preserva de la ccclon del fuego a los jovenes, y parte de estes en actitud orante y cubierta la cabeza con el gorro frigio; se ve una mane del primero, la porcion superior de la cabeza y una mane del segundo, y la cabeza entera y un brazo del ultimo. Estarfan envueltos en llamas y sobre el horno, cuya plataforma se puede apreciar en la parte inferior de la cornposiclon. La tercera zona, junto con el drculo central, es la peor conservada a causa, sin duda, de abundantes flltrcclonesde aguas. Quedan trozos de la cenefa que la limitaba y separaba con un tema geometrico muy bello, formando curvas reentrantes opuestas. EI s1 paneles, fnogmento mayor de estos compartimientos contiene una Figura de nino casi fntegra, con el cuerpo semidesnudo, cubierto solamente en la espalda por un manto atado bc]o la barbilla, el cual desciende hasta la mitad de las piernas; con su mane derecha sostiene un palo hori­ zontal del que penden tres racimos de uvas. En otros fragmentos se pueden ver una cabeza tam bien infantil con parte del hombre derecho, y temas florales. Todo induce a creer que esta zona contenfa temas alusivos a las cuatro estaciones del cfio. Tan importante como la el valor artlstico de esta obra. Rica y crrno­ cornposlclon es niosa la gama de colores que componen los diversos temas sobre el fondo verdoso y blanco, caracterfstico de los mosaicos romanos antiguos; correcto el dlbu]o de las figuras, que son �rrDi� proporcioncdcs y modeladas; su estilo, principal mente en las caras e indumentaria, es perfectamente cldslco y, no se notan las influencias bizantinas que se introdujeron en los mosaicos romanos desde fines del siglo IV., Todo ello da la impreslon pos­ de una obra no terior a la mitad de la cuarta centuria, y quizd de los mismos tiempos constantinianos. Claramente cristianos los temas de la segunda zona, no desdicen de este ccrdcter los csuntos restantes; cunquerorcs, no faltan escencs de cacerfa en algun snrcofcqo cristiano, y hasta se las encuentra en una pintura de las catacumbas; y el slrnbolo de las cuatro esta­ ciones muy frecuente, e incIuso viene comentado en la literatura patrfstica. es Todas estas escenns pertenecen al ciclo funerario; algunas las hemos visto ya en los relieves de los surcofcqos y se replten abundantemente en las pinturas de las catacumbas romanas; ninguna, excepto la Adorccion de los Magos, se encuentra en los cicIos basilicales o en la decorncion de los baptisterios. Por esto las cIasificamos funerarias y tenemos como a este monumento como un mausoleo, seguros de que la exccvcclon y mejor estudio de las ruinas no herd mas que' confirmar nuestra tesis. 220 I LAMINA II LAUDA SEPULCRAL DE MOSAICO DEDICADA A OPTIMO, HALLADA EN LA NECROPOLIS DE TARRAGONA. (Museo Paleocrisliano de Tarragona.) DETALLE DE LA LAUDA SEPULCRAL DE MOSAICO DEDICADA A 6PTIMO. HALLADA EN LA NECROPOLIS DE TARRAGONA. (Museo Paleocristiano deTarragona.) LADDAS__�EPULCRALES DE MOSAICO. Son bastante numerosas en Espana las laudas - de mosaicos, cuyo uso es tam bien frecuente en el norte de Africa, y casi desconoc ido en las otras provincias del Imperio Romano. EI area espanola se reduce a la zona' levantina y se extientle desde Huesca y l.oqrofio hasta las Islas Baleares, 10 cual cfiude una relaci6n geo­ grafica a las relaciones de estilo que se observan entre las laudas espcfiolcs y las africanas. La necr6polis de Tcrrcqcnc ha dado tres mosaicos sepulcrales casi completos y frag­ mentos de otros. EI mosaico Ilamado de Optimo es el rnejor y mas bello, no s610 entre los espcfioles, sino hasta entre los africanos (lam. II). Se encontr6 enmarcado con molduras de mdrrnol y mutilado en su trozo inferior; forma composici6n una greca ondulante de su dos cintas; en la parte superior del cucdrlldtero hay inscripci6n metricn, separada de la una Figuradel difunto por una cornisa con ovas que forma un arco irregular. La Figura se dlbu]osobre un fondo obscure sembrado de flores de loto; su indumentaria es la tunica de mangas largas y estrechas, adornada en el pecho y en las bocamangas con' franjas de purpura, y la toga la disposici6n lIamada "contabulata"; ambas piezas son de color en blanco. En la izquierda tiene el volumen y con la derecha hace el acostumbrado gesto mane ,oratorio, no de bendici6n; su cara, mas bien juvenil, estd obscurecida por un ligero bozo y los cabellos estdn peinados cubriendo la frente; rodean la cabeza tres Ilnens de teselas claras que parecen un nimbo, pero que no fueron puestas mas que, para destucqr el color de los cabellos en el fondo obscuro. No trata de un santo de se personaje sagrado u obispo, como se ha fantaseado 0 un por algunos, bosdndose en el falso nimbo y el supuesto gesto de bendici6n; debi6 de ser un personaje importante de la cristiandad tcrrcconense, de nombre Optimo, como pcrece . deducirse de la inscripci6n, que mereci6 un sepulcro honorffico en el recinto de la basilica cementerial. Por el estilo y por la forma de las letras puede este mosaico ser del siglo IV. Un segundo mosaico de Tarragona, con inscripci6n de f6rmula muy simple dedicada a Ampelio, tiene en su cuadro, rodeado de unagUirnalda de laurel con gemas, ufla crdterc con ramos de flores, un cordero y probablemente un crism6n dentro de un cfrculo, que estd en gran parte destrufdo (fig. 222). Ya mas decadente el ccrdcter de las letras, debe de ser considerado algo posterior al de Optimo. Ademds de otro gran fragmento con una cruz monoqrorndtico dentro del clrculo, y res­ tos muy pequefios de otras laudas, se encontr6 en la misma necropolis otro mosaico con una Figura humana, entre ramajes plantas, de ruda factura, quizd un Buen Pastor; sobre 0 su cabeza cam pea un crism6n entre dos palomas, a semejanza de algunos ejemplares del norte de Africa; rodea toda la composici6n una orla con grecas. La incorrecci6n de su dlbu]o delata una mane poco experta mas que una epocc avanzada por 10 que 10 concep­ tuamos cronol6gicamente pr6ximo a los ya descritos. Otro grupo de mosaicos sepulcrales fue descubierto en la necr6polis de Montecillas, en Coscojuela de Fantova (Huesco), todos ellos con la Figura del difunto y muy parecidos a los mosaicos africanos. EI que cubrlc el sepulcro de Rufo (fig. 223) tiene en la parte superior la inscripci6n en azul sobre fondo blanco, con IIneas de separaci6n en negro; en el espacio de la ultima linea hay un crism6n entre dos rosetas y una ho]o de hiedra. En el campo central sembrado de rosetas y ramos estd la Figura del difunto en actitud orante; viste dolrndtlcc con discos deco­ rativos, y de su cuello cuelga un orarium, igual que en los mosaicos de Tabarka (Tunez). 221 t· 1 Fig. 222. - DETALLE DEL MOSAICO SEPULCRAL DE "AMPELlUS". NECR6pOLIS PALEOCRISTIANA DE TARRAGONA .. Fig. 223. - MOSAICO SEPULCRAL DE "RUFO". NECR6pOLIS Fig. 224.-MOSAICO SEPULCRAL DE DE MONTECILLAS, COSCOJUELA DE FANTOVA ALFARO (LOGROr\lO). (M. (HUESCA). Arq. Nacional, Madrid.) 222 En la z�-n(erior hay dos panes y dos palomas. La orla exterior formaba una trenza. En otro de igual esquema, que apareci6 muy mutilado en su parte derecha, la figura estd vestida con tunica blanca adornada de Ifneas azules que cruzan el pecho; estd tam bien como 'orante, y su cabeza, de acusado realismo, tiene una barbilla pesada y prominente. En el sepulcro de Macedonio, dispuesto tcrnblen en bandas horizontales, bajo la ins­ cripci6n y sobre campo azul y verde relleno de flo res de colores azul, ro]o y amarillo, estd la figura, vestida con tunica corta, cefildc con cintur6n y con doble gal6n azulado en las I mangas; a diferencia de las anteriores, tiene las manos sobre el pecho. La franja exterior ,. I forma una greca de colo res blanco, ro]o, amarillo y verde. Un cuarto ejemplar fragnientario conserva s610 la cabeza del difunto, flanqueada de una paloma y de un ramo. Lacomposici6n del mosaico sepulcral de Alfaro (Loqrofio) (fig. 224), conservado en el Museo Arqueol6gico Nacional, difiere mucho de los de Montecillas. La encuadra una trenza y no tiene mas que el busto del difunto, colocado debajo de una concha; sigue la inscripci6n dividida en dos horizontal mente por un clrculo con crism6n, y completan la decoraci6n una franja horizontal con greca y un ramo. EI fondo estd formado por cubitos de terra-cotta, y los dibujos son de teselas amarillas, azules, verdes y negras; algunas, muy pocas, son de mdrrnol blanco. EI mosaico de Denia el primero descubierto en Espana, es de esquema mas (Valencia), sencillo con dibujos rudimentarios y poco correctos. Los temas ornamentales se reducen a grecas ondulantes, ajedrezados y estrella de seis puntas, que contiene una roseta de otros tantos petolos inscrita en un drculo. , Junto a la basilica de Manacor (Mallorca), se descubrieron sepulcros con mosaicos, de los que uno solamente se conserva casi entero. Forma el marco una cenefa con clrculos y Josanges imitando gemas; el campo interior estd dividido en tres cuadros, el primero con una cruz de Malta dentro de un triple drcuJo, en los lados del cual hay dos palomas coJoca­ das slmetrlccrnente de espaldas y con la cabeza vuelta hacia la cruz; en el cuadro central la cuyas letras, con eles caracterfsticas y des triangulares, son hay inscripci6n, muy pare­ cidas a las de mosaicos de Africa. EI cuadro inferior contiene una crdtero y dos hojas de Su vacilante inhdbil, pero impide datarlo el z: hiedra en los dnqulos. dlbu]o es e no en siglo V. � ARTES MENORES ) Muy pocos y poco caracterfsticos son" los objetos de artes menores del perfodo paleo­ cristiano. En algunas tumbas de la necropolis tarraconense fueron halladas botellas fusl­ formes, pero estos vidrios no tienen ninguna seficl 0 adorno caracterfsticamente cristiano. lucernas de barro el y de la de Manacor proceden algunas De la misma con necropolis crism6n, de escaso valor artlstico. De igual categorfa son algunos sfmbolos grabados en inscripciones, como palomas y monogramas de diversas formes. En una ldpidn de Tarragona hay, cdemds, un monstruo marino, que quizd alude a la historia de Jonas. Otras inscripciones mas ornamentadas, asi ladrillos crismones, pertenecen ya un perfodo posterior al que nos ocupc, como algunos con a 223 ARTE VISIGODO POR HELMUT SCHLUNCK 1 POSICION ARTiSTlCA DE ESPANA EN LOS SIGLOS V AL VII EI arte espcfiol de la epocc paleocristiana y visigoda forma, en su conjunto, la ultima fase del arte antiguo en la Penlnsuln. Entre el siglo IV, momento del maximo esplendor del arte paleocristiano y los siglos siguientes se produce, en realidad, no ningun cambio brusco. Las transformaciones que tienen lugar obedecen, mas bien, a un proceso continuo, que se observa en todo el Mediterraneo occidental. En el siglo IV, sin embargo, el arte paleocris­ tiano de Roma, que bc]o la protecci6n del Estado y de la Iglesia habra IIegado a un verda­ dero apogeo, habra dominado en vastas partes de la Peninsula, en la costa especial mente rnedlterrdnec. En el siglo V, por el contrario, esta influencia del arte de Roma habra desapa­ recido por completo, al cesar toda exportaci6n de obras de arte. Asl, las antiguas tradiciones indigenes, que durante siglos se hcblcn circunscrito a obras de importancia meramente local, ocupan de repente un puesto muy destacado y al mismo tiempo se intensifican las influencias orientales, procedentes en parte del norte de Africa y en parte de parses medi­ terrdneos mas lejcnos ; estas influencias, que no hcblcn dejado de existir durante los siglos anteriores, adquieren ahora, junto con el renacer de la tradici6n lndlqeno, una importancia que no hcblcn tenido nunca antes. Diferenciamos fdcilrnente dos corrientes artfsticas ncrtecfrlcerics: que en los una siglos IV y V se dirige hacia las Bclecres, l.evcnte mediterrdneo y se dirige desde ell! por el valle del Ebro hasta las estribaciones del Pirineo, que se manifiesta en la escultura de algunos sarc6fagos tarraconenses y ante todo en los mosaicos tumbales, y otra que domina en la Betlcn durante los siglos IVai VI. A esta influencia. hay que atribuir los ladrillos de barro cocido y la cerdrnlcc del sur de Espana. Acusan una influencia norteafricana, adernds, casi toda.s lasiglesias de los siglos IVai VI que conocemos. A una corriente del este del Im­ perio corresponden, por el contrario, varios capiteles de los siglos IV Y V como asimismo una serie de sarc6fagos en dependencia mas 0 menos directa de prototipos del Oriente cris­ tiano. Estas relaciones se acentuarori desde la segunda mitad del siglo VI y, sobre todo, en el VII, plasmando final mente en un arte netamente nacional que se extiende por casi toda la Peninsula. La conversi6n de los visigodos al catolicismo (589 d. J. C.) y la expulsion de los ultlmos bizantinos del territorio d. J. C.), habian preparado en Espana el terreno para nacional (624 una nueva era de paz y una nueva cultura nacional. Las iglesias y esculturas del siglo VII y los grandes tesoros de Guarrazar y Torredonjimeno nos ofrecen un arte representative, de marcada fisonomfa propia. EI siglo VII, uno de los mas obscures en la historia de Europa, ha sido en Espana una epocc de cierto apogeo, uniendo en un arte netamente espcfiol la fuerza propia del genio nacional y la suntuosidad del. Oriente cristiano. 227 LA INVASION VISIGODA Y LA POBLACION HISPANORROMANA. - Cuando los del siglo V (415), como aliados del godos Ilegan a Espana por primera vez a comienzos cuando empiezan a asentarse en Imperio, para combatir a los bagaudas y a los suevos, y del cfio 500 aproximadamente, constituian todavia un pueblo gran escala en el pais a partir unitario, esencialmente germanico. Se instalaron en terrenos propios, conservando su reli- siendo los tradi- gion arriana y sus leyes. Su Indumentcric y objetos de adorno siguieron cionales. En algunos hallazgos sueltos y en las primeras y grandes necropolis excavadas, arte y Herrera de Pisuerga, por ejernplo, se reconoce un Carpio del Tc]o, Castiltierra puramente godo, sobre todo en las grandes fibulas aquiliformes y en los broches de cinturon, muy semejantes a ostrogodos, el gran pueblo hermano de Italia, al que estaban los de los unidos los visigodos por estrechas relaciones politicas y artfsticas. Pero si la lIegada de los godos ha tenido importancia para la evoluclon de las artes me­ esta influencia no se manifiesta nores, especial mente en 10 que se refiere al adorno personal, en la la escultura del Esto se hace bien patente si comparamos las crea­ pais. arquitectura y ciones artisticas que durante el reino visigodo de Tolosa en el sur de Francia con surgieron las de este lade de los Pirineos. Apenas hay monumento y otro lado, que alguno, de uno pudiera acusar relcclon 0 incluso continuidad. EI arte de la Francia visigoda del siglo V y el de la del VI distintos. La evolucion de ambos se basa en antecedentes Espana visigoda son diferentes y se debe no a los godos sino a la poblncion gala hispanorromana. e En el siglo V se inicia en el mundo anfi!}uo un cambio prefundo y de consecuencias incalculables. En todo el occidental observamos el abandono y la destruccion de Imperio los monumentos romanos, el cese de las relaciones entre las distintas provincias, el grandes cierre de los grandes talleres, que produce por primera vez una lnterrupclon en la trcdicion artfstica vigente. Las invasiones de alanos, suevos y vdndclos y las nuevas destrucciones cau­ sadas por los godos a su Ilegada debieron agravar la sltucclon en Espana. En este momento las comunidades cristianas son la vanguardia de la cultura, las defensoras de la trndicion tanto occidentales como orientales. antigua y los niicleos donde penetraron nuevas influencias EI arte espnfiol del siglo V presenta los aspectos mas variados como expreslon de los numerosos focos que se habian mantenido como islotes. Queda cun patente la posicion pri­ No vilegiada que habia desernpeficdo la costa del Mediterrqneo en 10. antigUedad. puede ser casual que casi todas las iglesias excavadas y la mayoria de las esculturas cristianas se hallen precisamente en la zona costera, medlterrdneu y atlantica. Desde alii las relacio­ nes artfsticas se dirigieron siguiendo las grandes carreteras, cuya importc:incia al interior de la Meseta. queda visible al estudiar la distribucion geografica de los pocos hallazgos Con la crecclon del nuevo estado godo y la desrnernbrccion del Imperio, la importancia de las costas debio sufrir mucho, aunque las relaciones maritimas no debieron interrumpirse rnediterrdnec perdlo la posicion privilegiada que gozaba y su por completo. La costa Betlcc y pobreza en los siglos VI Y VII es evidente. Fueron las provincias meridionales, Lusitania, las recobraron primero cierta vida. Las relaciones con que el norte de Africa, en el alii evidentes, ante todo las grandes ciudades del interior, Sevilla, Cordoba siglo VI, son en y Merida. Es en esta region donde se forma el arte propiamente "visigodo", que hacia fina- '\ les del siglo VI se extendlo hacia Toledo, la nueva capital del pais, y de alii a la mayor parte de la Peninsula. Este arte no tiene nada de germanico, sino que es de puro abolengo norteafricanos y bizantinos. hispanorromano, aunq.ue con numerosos elem�ntos 228 ARQUITECTURA VISIGODA DE LOS SIGLOS V Y VI EI estudio de lasiglesias excavadas, casi todas de la region costera y del sur, nos prueba que la evoluclon de la arquitectura estudiada en el ccpitulo anterior, prosigue sin soluclon de continuidad en los siglos V Y VI Y acaso todavla en el VII. Estas iglesias permiten obser­ var varias fases -distintas. La primera estd representada por la gran basflica de Cabeza del Griego. A una segunda fase pertenece la basflica de Algezares. Una tercera representan una serie de iglesias del sur de Espana, San Pedro de Alcantara, Alcaracejos y Casa Herrera, todas elias de doble dbside, dlsposlclon de origen norteafricano. Por ultimo, trataremos de unas iglesias-de Cctolufic y de Aragon, recientemente excavadas, en Tarrasa, San Cugat y Fraga (Huesca), muy distintas entre sl y con influencias todavla no claramente definidas. CABEZA DEL GRIEGO. La basflica de Cabeza del Griego, de Saelices (Cuenca), - cerca fue descubierta y excavada la mitad del en segunda siglo XVIII. Era una de las basflicas espcfiolos mayores que conocemos 26 (48 por metros), con tres naves, separadas por diez columnas en cada lado, y brazos estrechos en su parte oriental, que servlcn para enterra­ mientos. EI dbslde que dibujn Cornide (fig. 225) en forma de arco de herradura muy pro­ nunciado y el "crucero" ante el, con muros muy espesos, parece que formaron una cripta sepulcral abovedada. EI dbslde verdadero del templo, cuya forma desconocemos, estuvo, en cambio, a un nivel mas alto que el de las naves, precedido posiblemente por una nave transversal, yael condudan dos escaleras laterales. La parece haber sido construlda cuidadosamente con iglesia grandes sillares. Solo los brazos laterales, que servlan para enterramientos y cuyo nivel es intermedio entre el de las naves y el del dbside, fueron de construcclon mas modesta y constituyen la caracterfstica mas acusada de esta iglesia. Esta dlsposlclon, unlca en Espana, la conocemos, en cambio, en varias iglesias norteafricanas, por ejemplo en la de Henchir de la Mechta si Salah, en Argelia, que reproduce toda la planta de nuestro templo con bastante exactitud. Que la corriente norteafricana pueda seguirse tan al interior del pels, es prueba evidente de la enorme influencia que el norte de Africa ha ejercido sobre la PenInsula en estos siglos. Pero hay caracterlsticas en la basflica espanola que no encontramos en la norteafricana y que ates­ tiguan la continuidad de una trndlcion propia, a la que hay que atribuir, probablemente, eI arco de herradura, tanto en la planta como en el alzado de la cripta, conforme indican los dibujos de Corn ide, si bien en una forma muy pronunciada, casi elfptica; las analoglas mayores las presentan la villa romana de Leiria (Portugal) y unas ruinas todavla ineditns en Marialba (Leon), donde se repite un dbslde semejante. Puesto que la basflica norteafricana que hemos comparado con la nuestro, 10 mismo 229 que algunas otras cndloqcs, parecen datar de finales del siglo IV 0 de la primera mitad del V, es probable que tcrnbien la de Cabeza del Griego date aproximadamente de esta epocc. Sus esculturcs, de las que se trctcrd mas adelante, enlazan a su vez con otras al parecer de la primera mitad del siglo V. Poseemos, cdernds, la inscripci6n funeraria de un obispo Sefronio, muerto en el cfio 550, hallada en una pequefin edmore del lade norte, y que nos proporciona, a su vez, .un seguro terminus ante quem. LA BASfLlCA DE ALGEZARES. - Mucho mas tarde, acaso dentro de la segunda mitad del siglo VI, hubo de ser construfda la basflica de Algezares, cerca de Murcia. Es de pro­ porciones distintas, no s610 mas pequefins, sino que falta la preponderancia del eje longitu­ dinal, propia de las iglesias puleocristlnnos, que se pod fa observar Ccbezc del Griego. en La forma de su planta, de 16 por 13 metros, se acerca unos ya al cucdrndo, como 10 encontraremos en las basflicas posteriores. La nave central forma, en el este, un saliente de unos dos metros, luego el del presbiterio, que termina en forma semicircular. En el estrechand�se sur se oficdib arranque baptisterio, gran un construcci6n circular, con una piscina ovalada en la que e baja de dos lados por cuatro peldcfios. En el oeste, final­ el centro, a mente, hay cinco basas de columnas, que deben corresponder a un antiguo p6rtico. Sequn Mergelina, esta iglesia habfa sido construfda en la segunda mitad del siglo VI, 0 sea cuando la regi6n por tropas bizantinas. Su forma, sin embargo, no estaba ocupada acusa estas influencias, sino que pertenece a otro tipo norteafricano cuyas caracterfsticas son el dbside semiCircular que se proyecta mas alia de las naves laterales y las proporciones cortas y rechonchas. Comparable por ejernplo, la iglesia de Setafis (Perigotville), que es, repite su trazado con bastante fidelidad. S610 la forma de la piscina se repite tcrnblen en el este del y parece pertenecer a un tipo cornun a toda el area del Mediterraneo. Imperio De la decoraci6n de esta basIlica se encontraron varias basas de columnas, en forma de macizos bloques cuadrados (fig. 278), Y algunos grandes canceles, calados, con sus res­ pectivas pilastras, en las que encajaban, y que se coronaron con grandes pifics. Las basas, por su forma, recuerdan prototipos bizantinos como los de Sal6nica 0 de San Apolinar el _ Nuevo, en Ravena, de la primera mitad del siglo VI, y nos proporcionan un ligero indicio para la cronologfa. Las formas ornamentales, de las que se trctcrd mas adelante, se apartan sin embargo de las que conocemos en otras partes de la Penfnsula, probdndonos que exis­ ti6 un cierto foco provinclcno en esta regi6n, que hasta hcce poco apenas conocfamos. IGLESIAS CON DOBLE BASfLlCA: SAN PEDRO DE ALCANTARA, ALCARACEJOS, CASA HERRERA. - Otro tipo de iglesia, de planta caracterfsticamente norteafricana, 0 sea con dos dbsides opuestos, en el este y del sur de Espana, donde se han oeste, pcrece tfpico excavado ya cuatro ejernplos : la basflica de San Pedro de Alcantara (Malaga), la de Alcara­ cejos (C6rdoba), la de Casa Herrera (junto a Merida) y otra a unos pocos kil6metros de Badajoz. Estc disposici6n de dos dbsides, que conocemos con frecuencia en el norte de Africa, cambia por completo el aspecto de la primitiva basIlica paleocristiana, en la que predo­ mina el eje longitudinal, ya que la entrada hubo de trasladarse ahora a los lados mayores, 0 sea al norte y sur. En San Pedro de Alcantara (unlco de las Iglesias de este grupo que ha sido publicada hasta la fecha) el trazado general es, cdernds, casi un cuadrado perfecto, de unos 13 por 13 metros, con dbsides al oeste y este y entradas al norte y sur (esta puerta 230 B X l' DI( '_1 CZON. A J;uln'dn(' y.'YI r/IIn"J'd I. L Ii1:iJ . :B1J Jj ,J1r"llkn?J rll� hf'liIUL- t.&/ii/p (kl ,f'.III1U'/I'LIJ L � C .fh.k.dt7k./yllC:/P(��/'1/1 tlJ ,,,b///lII�IJ.Ir/ ./ll/#u " U ii!il] o FNIr�£''';'''J ./f)f,rC?U�r.//.-ri"7 hI lokll';., iii-'Ui",/'l L I, .Af E (;�,,/I ,k/.,./n, 1 .'*nl.l �1It"1t!/tUt:aT r(.r�/d// Id.l (4..,bNFVII7J. N/IO..,/ tV/I �:J/i_zkJ (1/n,N JIJ! �UJ 8h r .r E"ukn7 1(L�kUJ'. a/pztINllIYI/..J ,k t..l (.jk·'t�_ . K all(1 .I?'ukr(l lI'd/1/ct/r./,. 6z�.rfhh/,. L ..iYi;/iU arn/'//Ji.7LftU (�!Y'(I t/Nbj,�, oft! (9'h)rU'. �1 tilr .Jf L'!'ldr o1U1dtjtLl! ha/�zt:4J IUJ.. NIt?9'If!lI�i.J ,J5Pu/' . C/l' ,t{- .JfanNv/. rill �J N EJtmc"7,/.7/1<£: h1J /",//.z,u,J ,{,J:JTu.:Jmmli,J ,k I" Lal"ih,. J'F"It:rlll de J!1f,?n/J. ('2)1 / J (J .E.il vimos la copia de Y en otras piezas, mas tardfas, como la inte­ jaban en la antigua iconograffa paleocristiana. tema cristiano, los resante de Salvatierra de Tormes, podemos observar como un antiguo del cdliz, se transforma en un dlbu]o meramente herdldlco. pavos reales a los lados conviertan EI heche de que desde el siglo VI los antiguos sfmbolos paleocristianos se ccrdcter especlflco, nos explica por que en el curso del en una mera formula, perdiendo su substitufdos por otros, mas siglo VII estos animalesdesaparecen tan fdcilmente, y se ven interesnntes al parecer- de franco origen pagano -, como el grifo, el perro, la gacela, de estos motivos han la perdiz, el folsdn, el pato 0 la gallina. Gran parte en la trunsmlsion tenido los tejidos de sed a, que desde finales del siglo VI, como sabemos por varias noticias, Hegan gran mirnero a todo el Occidente y en a Espana. a mediados del La cpcricion de este nuevo estilo debe corresponder aproximadamente exactitud. De tales prototipos se derivan dos siglo VII, aunque es dlflcll fljnr la fecha con relieves interesantes del monasterio de San Felix, de Chellas, en las ofueras de procedentes Lisboa: una gran placa con dos leones, que juntan las garras, y otro cucdrupedo, al que otro que no se ha conservado (fig. 284). EI motivo puede verse, correspondfa probablemente Bruselas. Todavfa con mas por ejemplo, en un tejido de seda bizantino, del siglo VI, hoy en daridad, si cabe, reconocemos tejidos de sed a en una pilastra de la misma las relaciones con Tiene en dos cfrculos entrelazados dos procedencia, seguramente conternpordnen (fig. 285). Incluso los dlbujos interiores de dragones alados, dispuestos sequn la concepcion herdldlcn. encontrarse en tales estos animales, que han perdido el ultimo rasgo naturalista, pueden sobre los muslos traseros, prototipos, como el que tiene la forma de una pequefio almendra, Y un tercer relieve, hoy incrustado en el dbslde de muy tfpico en los tejidos de esta close. cancel los hemos visto en Merida y Cordoba, fa catedral de Lisboa, seguramente un como muestra debajo de unatriple arcada dos pavos reales y dos cucdrupedos que vuelven la vista hacia ctrds (fig. 287). anterior, un relieve prototipo de Indole distinta, y de fecha seguramente acusa Un un interes tanto mayor cuanto que en el se ve una verda­ muy sencillo, pero que presenta dera escena y que se encuentra hoy en el Museo de Merida. Este relieve forma parte de la decorcclon de una pequefic conduccion de agua, y el motivo corresponde completamente a el este fin: es una escena ccudtlcc, peces, aves ccudticcs y serpientes nadando en, agua. los animales estdn fuertemente estilizados - la manera de cortar su silueta recuerda Aunque cierta viveza en sus movimientos y un modelo bastante los relieves de Saamasas -, acusan 268 naturalista (fig. 286). Adernds, la escena es completamente ajena al repertorio de los relie­ modele pict6rico. Tales representaciones de un ver­ y, en cambio, caracterfstica de ves un dadero acuario son muy frecuentes en los mosaicos romanos que debemos suponer sirvieron nuestro relieve. de prototipo a REPRESENTACIONES CON FIGURAS. - Mas escasas sontodavfa las representaciones de figuras en el arfe visigodo. Fuera de los sarc6fagos del siglo V, s610 conocemos las de San Pedro de Nave, QUintanilla de las Vinas, San Juan de Banos, un capitel con los slmbolos de los Evangelistas, en C6rdoba, y algun otro modesto fragmento mas. La mayorfa de estos relieves pertenece a iglesias visigodas del siglo VII, en cuyo con­ junto serdn descritos. Debemos decir, sin embargo, algunas palabras sobre el grupo en general y especial mente sobre el capitel con los slrnbolos de los Evangelistas, de C6rdoba (figuras 288 y 289) que ha sido hallado hace pocos nfios. Muestra en cad a uno de sus cua­ tro lados el slmbolo de un Evangelista, pero con cuerpo de hombre y cabeza de animal, como los conocfamos hasta ahora s610 en representaciones mas tardfas, por ejemplo en los manuscritos de Beato, mientras que en las dernds partes del Occidente, el sfmbolo 0 animal suele estar independiente de la figura del Evangelista. Para el tipo descrito el capitel de C6rdoba es, sin embargo, el ejemplo Iconoqrdfico mas prlrnitlvo que conocemos hasta ahora. Pero tam bien entre los otros relieves y las miniaturas espcfiolcs posteriores existen acusadas analogfas. La escena de Daniel en la fosa, lcrnlendole los pies los leones, y la de Isaac, echado sobre el altar mientras Abraham saca el cuchillo para sacrificarle, ambas en San Pedro de Nave, se repiten excctcmente en las miniaturas de los Beatos, como incluso las leyendas estas escenas. Y las analogfas con las miniaturas posteriores que aco,mpanan se extienden, cdernds, a ciertas caracterfsticas de estilo. Todo el sistema de los pliegues, en Ifneas paralelas, ligeramente que parece corresponder a modelos curvas, dibujados, se repite en ciertos manuscritos andaluces, como la Biblic Hispalense. Todo ello permite suponer que estos relieves se derivan de miniaturas espcfiolcs del siglo VII, que fueron a su vez proto­ tipos de las que conocemos de los siglos IX y X. resulta compcrcrnos, por otra parte, el estilo de estas representaciones entre sf, Si que el capitel con los sfmbolos de los Evangelistas es la pieza mas semejante de todas a proto­ tcrnbien la mas temprana. Parece, 10 tanto, que este tipos pict6ricos, y seguramente por arte flqurctlvo penetr6 en el sur de la Penfnsula, probablemente hacia mediados del siglo VII, las regiones mas septentrionales, San Juan de Banos (661), y que se extendi6 desde allf a a QUintanilla de las Vinas San Pedro de Nave. La importancia de este grupo radica pre­ y cisamente en el hecho de ser el primero que inicia una tradici6n iconoqrdflco y cristiana netamente espanola, cuyo auge verdadero no IIeg6 hasta los siglos IX a XI, pero cuyo origen data ya del tiempo de San Isidoro. 269 ARQUITECTURA VISIGODA DEL SIGLO VII Las primeras iglesias espcfiolcs que se conservan en pie, se hallan en el norte de Cas­ tilla y en Galicia y pertenecen, 01 parecer, todas elias yo a 10 segundo mitad del siglo VII. San Juan de Banos, Santa Combo de Bonde y San Pedro de Nave nos permiten estudiar toda su estructura por fuera y por dentro, sin que cambios esenciales las hayan transformado. Son muy distintas de las excavadas hasta ahora en el sur y este de 10 Peninsula, acusando claramente un cambio completo tanto en el trazado de 10 planta como en 10 estructura. La conservcclon, a vecesperfecta, de estos templos debese, por un lado, a su tecnlcc constructiva, a base de sillares grandes, cuidadosamente labrados y sentados a hueso, y a su emplazamiento en pequefios pueblos, lejos de las grandes carreteras, en provincias que si bien fueron asoladas durante las correrlcs de Abderrchrndn III y de Almanzor, no sufrieron su dominio permanente, y fueron recuperadas yo en 10 epoco de Alfonso III 0 San­ cho Mayor (Palencia). Asl se salvaron estas de 10 destrucclon, yo que fueron reha­ iglesias bilitadas cuando 10 reconquista, como consta expresamente para San 'Pedro de Nave, Quin­ tanilla de las Vinas, Santa Combo de Bonde y San Fructuoso de Montelios. Solo una se conserva en las provincias mas meridionales, San Pedro de 10 Mota (Toledo), pero ha IIe­ gado a nosotros yo reconstruldc y como una ruina que amenaza desaparecer. Las principales caracterfsticas comunes a todos estos templos, son el dbslde rectangular saliente, 10 tecnlcc de sillerfa, el arco de herradura y, en cuanto a las basilicas, sus formas cortas y rechonchas. Yo hemos mencionado, 01 hablar de Cabeza del Grleqo.. los antece­ dentes del arco de herradura en 10 epocc romano. Los ejernplos hasta ahora conocidos se limitan casi exclusivamente a yolo Meseta, don de este 10 mitad occidental de .10 Penfnsula arco es frecuente (Burgos, Leon, Santander, Asturias, Galicia, norte y sur de Portugal, Sevi­ lla, Cabeza del Griego). En 10 parte oriental, 0 sea en 10 costa de Levante y 10 catalano, 10 encontramos tan solo en el dbslde de San Cugat del Valles y en 10 region cordobesn en 10 basilica de Alcaracejos y en algunos estelas romanas en 10 region pirenaica, mientras medio punto. que las basilicas paleocristianas y visigodas cnterlores tienen siempre arcos de Hasta ahora no se conoce ningurl arco de herrcdurc en 10 costa oriental de 10 Peninsula antes de 10 segundo mitad del siglo VI, aunque desconocemos, desde luego, el alzado de los monumentos en cuestlon, 10 que prohibe sacar conclusiones terminantes. Todas las iglesias de nuestro grupo presentan no solo el arco de herradura, sino tam­ bien excelente fdbrlcc de sillerfa. Y si bien no existe relcclon directa entre ambos caracte­ rfsticas, apenas puede haber duda que 10 tecnlcc de construlr los rnuros, a base de sillares perfectamente 'ojustcdos, se basa en tradiciones vigentes en Espana desde 10 epocc romano. En Son Pedro de Nave, por descubrio, 01 desmontarla, que los sillares en los ejernplo, se 270 dnqulos estaban unldos por grandes grapas de madera, tecriica conocida en construcciones romanas. Una tecnlcc como estc s610 es comprensible por una tradici6n ininterrumpida. Y si esto es exacto, parece posible que tam bien el arco de herradura, atestiguado por nume­ I rosos ejernplos en la epocc romana, deba su presencia envisigoda a una tradici6n serne­ la jante, aunque no existen, fuera de Cabeza del Griego, ejemplos monumentales que atesti­ gUen su continuidad. Y no debemos perder de vista que este arco, muy frecuente en Slrlc en Occidente, donde y Asia Menor en los siglos III a VII, se generaliz6 mucho en estos siglos tanto en Ravena como en Ja misma Roma, de tradiciones tan arraigadas, por ejern­ aparece plo en la planta de las iglesias de Santa Agata dei Goti (segunda mitad del siglo V) IY en San Cris6gono (siglo VI), y a veces tcrnblen en Francia y en el norte de Africa. En las construcciones visigodas de la segunda mitad del siglo VII, en todo caso, domina el arco de herradura por completo, respondiendo a proporciones fljns, que acert6 a fijnr G6mez Moreno. La prolonqcclon del intrad6s por debc]o del didrnetro horizontal es, por regia general, de un tercio del radio, mientras que los extremos del trasd6s arrancan ver­ tical mente. Pero 10 mas importante es el aspecto estetico que imprime el arco de herradura a todas estas iglesias. No s610 por el hecho que el intrad6s sobrepase, en un tercio del radio, el nivel del arranque de los arcos de medio punto, sino porque el ojo humane no percibe la distancia que media entre las dos columnas con la misma nitidez. Ya durante el perlodo domina en la de las iglesias espcfiolns "una distribuci6n sin rigidez visigodo arquitectura en cada una de sus caracterfstica que sigue denunciando peculiar partes" (Frankl), una concepci6n del espacio arquitect6nico, que la separa de la arquitectura occidental y la ace rca a la del Oriente cristiano. En cuanto al dbslderectangular saliente, no conocemos hasta ahora precedentes suyos en la arquitectura visigoda del Sur, aunque sl, como veremos, en la capilla de Alcala de los Gazules (662) contempordneo a la de San Juan de Banos (661) Y con anterioridad, en las regiones orientales del pais, como en la iglesia de Santa Marfa, en Mallorca, y en la de Fraga (Huesca); en Son Peret6 (Mallorca), en cambio, tenlamos un santuario tripartito, con dbslde de Siria y del norte de y cdrncrcs laterales dentro de un rectdnqulo, como en las iglesias Africa. De los ocho templos conservados, tres fueron basilicales: San Juan de Banos, San Pedro de Balsemao y Quintanilla de las Vinas, y cuatro iglesias cruciformes: San Fructuoso de Montelios, San Pedro de la Mata, Santa Comba de Bande y San Pedro de Nave; s610 la cripta de la catedral de Palencia, por su Indole particular, no entra en ninguno de los dos grupos. Pero ni esta c1asificaci6n, ni la diferenciaci6n entre una comarca "castellanoleonesa" y otra "gallegoportuguesa", permiten una divisi6n en escuelas distintas. EI heche de que des­ conozcamos hasta ahora iglesias visigodas de la primera mitad del siglo VII, complica con­ siderablemente el problema de los orfgenes de estos monumentos, ya que falta el enlace entre elias y las del sur y costa de Levante. Los unicos datos que tenemos a este respecto son los que nos suministra el estudio de la escultura, y es probable que tanto las formes arquitect6nicas como las escult6ricas procedan de un foco cornun. Estos datos, como yo. hemos insinuado e iremos viendo, hablan en favor de la region toledana .corno foco artlstico que inspir6 las formas de varios de estos templos, entre ellos San .jucn de Banos, Santa Comba de Bande y San Pedro de Nave. Pero mientras que no tengamos una dara visi6n 271 de la Bence y de la toda de laarquitectura conternpordnec del sur de Espana, de la Lusitania, con excepcion de San Pedro de region oriental del pars, y sobre todo de la toledana misma, la Mata, no puede resolverse esta cuestlon definitivamente ni puede IIevarse a cabo una division de la arquitectura visigoda del siglo VII en diferentes "escuelas". Entre las iglesias de San Fructuoso y Balsemao, por ejernplo, ambas en la region "gallegoportuguesa", no hay otro denominador cornun que el puramente geografico. Adernds, debemos tener en cuenta que el destino de estos monumentos ha side enteramente distinto. San Fructuoso de Montelios capilla sepulcral y es una la cripta de Palencia forma, al parecer, parte de un debemos diferenciar las iglesias que per­ antiguo martyrium. Entre los otros numerosas tenecieron a comunidades monacales (San Pedro de Nave, QUintanilla de las Vinas y, al San Pedro de la Mata) y que tienen disposiciones espe­ parecer, Santa Comba de Bande y Balsemao. ciales, y los templos "seculares", como San Juan de Banos y San Pedro de Preferimos, tanto, ordenarlos sencillamente a base de, los datos cronoloqicos que por poseemos, agrupando los que por su Indole particular pertenecen a un mismo tipo. Esta ordencclon cronoloqlcc la permiten no solo los datos historicos que tenemos para San Juan de Banos, San Fructuoso de Montelios y San Pedro de la Mata, sino tam bien para la me­ de estas una serie de criterios estillstlcos, a base de las formas ornamentales yorlo iglesias que confirman otros tecnlcos que hacen posible su ordencclon provisional y la distinclon de las tres fases subsiguientes: 1) Orncrnentcclon geometrica en talla a bisel (656-65): Orncmentcclon vegetal San Juan de Banos (661); (656-65). 2) San Fructuoso de Montelios - San Pedro de la Mata (672-81); Santa Comba de Bande. - con vides y palmetas (672-81): de estilo oriental 3) Orncrnentccion vegetal con vides y palmetas, rica decorcclon animal, Pedro de Nave; Quintanilla de las Vinas. y escenas con figuras (680-711): San IGLESIAS DEL SIGLO VII EN EL SUR DE ESPANA Antes de entrar en la descrlpclon de estos monumentos castellanos, conviene echar una breve mirada sobre los conternpordneos del Sur. Es muy poco 10 que sabemos de ellos, y se trata de restos casi insignificantes. Los de una Merida, dentro del edificio del actual Parador de Tu­ diminutci basilica en rismo, no permiten formar un juicio exacto de ella. Segun Melida, se trata de una best­ lica con una nave central de 3,30 metros de anchura y laterales de 1,30. La longitud no podia fijnrse ya. Y apenas mas datos muestra el capillita, excavada plcnde otra diminuta en Burguillos (Badajoz), de una sala rectangular de 11 por 8,54 metros, precedida de un ves­ tlbulo de la misma anchura con una pequefic piscinc para el baptisterio en forma de trebol de cuatro hojcs, y una sal a cne]c a la nave de la iglesia, de 11 por 9,96 metros, donde se hallaron trece sepulturas; 0 la planta de la diminuta basilica de Alcala de los Gazules (Ca­ total de unos diz), de tres naves de 7,40 metros de largo y 6,40 de ancho y una longitud 10,20 metros, con un dbslde cuadrado, excavada en 1800. Esta, de 662, es la ultima de cuatro Sidonia de la misma region, erigidas por el obispo Pimenio con anterioridad en Medina (630), Vejer de la Frontera (644) y Salpensa (648). De estes no queda apenas mas que las los Gazules; una inscripciones; cipos romanos aprovechados en Medina Sidonia y Alcala de columna romana con la lnscrlpclon en Vejer de la Frontera, y una mesa de altar, de mucho 272 interes, en Salpensa. Los restos decorativos parecen, por 10 dernds, anteriores, menos un arco, acaso de un baldaquino, de formas sencillas, con tallos y racimos, en Medina gran Sidonia. I estos monumentos apenas amplran nuestro conocimiento, conviene destacar dos Aunque caracteristicas: el dbside cuadrado, con una entrada extraordinariamente estrecha, en Al­ cala de los Gazules, y 10 existencia de porticos 0 salas laterales, que ccompcfiun a las naves en toda su longitud. Tales porticos los conodamos antes en Alcaracejos, San Pedro de Alcan­ tara y Coso Herrera'. En Burguillos, don de se trata de una gran hcbltcclon rectangular, en San Pedro de Alcantara y Coso Herrera servian para enterramientos. En Alcaracejos se hello el baptisterio en una gran sola aneja y en ella, ndemds, numerosas tunibas, y para enterramientos slrvio tam bien 10 nave correspondiente de 10 iglesia de Alcala de los Gazules, . dbside. Y descripcion tardio de 10 basilica que estd provista cdernds de pequefio un en una de San Mancio, de Evora, se menciona 10 ndlcion a 10 gran basilica de este santo de un baptisterio octogonal y de una iglesia para los cctecumenos. Estos porticos, que a veces de 10 iglesia, y cuyo fin puede haber sido diverso, lIegan a tener las mismas dimensiones todo un elemento caracteristico de las iglesias del sur de Espana en los constituyen en coso VI y VII que en las septentrionales. La lnscrlpcion de Bollen (jcen), siglos no conocemos mencionada antes, atestigua adem as que continuaron ediflcdndose en el Suriglesias con doble dbslde como San Pedro de Alcantara, Alcaracejos y Coso Herrera. Aunque solo tem­ plos de mayor importancia permitirian formar un [uiclo deflnitivo, los datos que tenemos hasta ahora se refieren a iglesias de caracteristicas muy distintas de las que encontraremos en 10 region castellana y en Galicia. IGLESIAS DEL SIGLO VII EN CASTILLA Y GALICIA SAN JUAN DE BANOS. La basilica de San Juan de Banos, en el corczcn de Castilla, - conserva 10 inscrlpcion fundacional sobre el arco del dbside. Esta lnscripclon, enmarcada por cuatro piedras salientes, y escrita en 10 rnejor letra de 10 epocc, dice 10 siguiente: Pre­ cursor D(omi}ni, martir baptista Johannes / posside constructam in eterno munere sede(m} / quam deuotus ego rex Reccesuinthus amator / nominis ipse tui propio de iure dicaui / tertii post dec(imu}m regni comes inclitus anne / sexcentum. decies era nonagesima nobem. Este texto, en hexdrnetros algo deficientes, es tinlco por su importancia, pues do no solo 10 fecha de 10 iglesia, en gran parte conservada (661), sino tam bien el nombre de su fun­ dador, el propio rey Recesvinto. Por ella podemos juzgar de como eran las creaciones mas selectas de 10 epocc, Aunque 10 iglesia estd algo transformada y en parte reconstruida, se deduce clara­ mente su planta antigua: era una basilica de tres naves, aproximadamente cuadrado (10,85 por 11 metros), con muros que se ensanchan ligeramente hacia el este, precedida por un porche en el oeste y un dbslde correspondiente a 10 nave central, en el este, y ade­ mas dos recintos 0 capillas paralelos 01 mismo, pero separados de el y solo accesibles a troves de unos pasillos que se abrieron hacia el norte y sur. En el exterior, 10 iglesia ha sufrido amplias transformaciones. AI porche se ha ana- 273 t CONJUNTO EXTERIOR DE LA BASILICA VISIGODA DEDICADA A SAN J UAN BAUTISTA EN BANOS DE CERRATO Fig. 290. - . (PALENCIA). LA BASILICA DE SAN JUAN BAUTISTA EN Fig. 291. _ ARCO DE HERRADURA DE LA PUERTA EXTERIOR DEL PORCHE DE BANOS DE CERRATO (PALENCIA). 274 dido en epoco espadafia; los rnuros de las naves laterales, y en parte los de la moderna una central, han sido reconstruidos. Y completamente distinto es el aspecto desde el este, donde solo se conservan el dbside y los muros interiores de los recintos laterales (fig. 290). EI interior ha sufrido menos a causa de estas transformaciones; cuatro robustas colu rn­ nas y otros tantos arcos separan la nave central de las laterales, sorprendlendonos la am­ plitud y diafanidad de la iglesia; nos recuerdu por cierto algo los templos orientales, no solo por el arco de herradura y la silleria, que se dan tam bien alii, sino por los cimacios sobre los' capiteles y la enorme riqueza en frisos esculturndos, que decoran las impostas de triunfo, el dbside y el arco de ingreso, el central y los recintos laterales, y que redean todo el monumento a la altura de las vente­ nas en el exterior y bc]o la cubierta de ma­ dera en el interior. Esta riqueza extraordi­ naria, que observamos en todas las iglesias posteriores y que corresponde a la de las norteafricanas, egipcias, sirias 0 de Asia Me­ nor, no la hemos observado en otras ante- ® riores yes, desde luego, desconocida en los dernds paises del Occidente (fig. 293). � Este recuerdo de las iglesias orientales se ve plenamente confirmado si estudiamos la disposlclon drquitectonicc de nuestro templo. @ A poniente, como hernos visto, Ie precede un A .,,.tonte. ,Muro, FrimiTi,oc Porche, con una puerta exterior de arco de o ' , l a. ; Mu'o� 'Sobrp c..imE."nldcion anTi·guo de'i>cvb,,?tto c Mu,,,, prim;T;va) probable, herradura, que se apoya en una imposta, y : Fig. 292.-RECONSTITUCION DE LA PLANTA DE SAN JUAN otra puerta interior adintelada, ados batien- DE BANOS. (Segun A. Alvarez.) tes. Para esta forma de porche no conocemos precedentes en el arte visigodo. Ya la puerta de arco, forma aparentemente tan sencilla, ape­ encuentra arquitectura occidental y nuncc en lugar tan destacado ICl siendo - nas se en una excepcion, como en otros muchos aspectos, Santa Eulalia de Bovedc (fig. 21) Y sl, - en cambio, en el Oriente, sobre todo en Siria y en Mesopotamia, en las grandes cate­ drales de Turmanin y Kalb Luzeh. En estos monumentos sirios, la puerta interior del por­ tico tiene tam bien dintel. Estamos, por consiguiente, ante la misma sucesion de puertas que en San Juan de Banos, y a falta de casos cndloqos en cabe dudar que los pro­ Occidente, no totipos de la iglesia espanola vinieron, en ultimo terrnino, de Oriente. Sin embargo, en los­ monumentos slrlos se yen verdaderos cuya anchura corresponde a la de todas las porticos naves y no los cuadrangulares reducidos, como el de San Juan de Banos. Porches de este cambio, existen en el norte de Afr�ca, en la basilica de Sidi Embarek (Argelia) y en tipo, en alguna otra. A posible que estos juzgar por las dimensiones, es porches hayan tenido la misma suceslon de puertas. De ser cierta esta hlpotesis, fundada unlcornente en el examen de de las plantas, la sernejcnzo seria plena. Esta clase de porche, con puerto exterior arco y puerta interior dintel, que aparece por primera vez en Banos, caracteriza a la arqui­ con tectura eclesidstico espanola hasta e'l siglo X, y constituye una de sus particularidades mas 275 .' Fig. 293.-INTERIOR DE LA BASfLlCA DE SAN JUAN BAUTISTA EN BAr\lOS DE CERRATO (PALENCIA). 276 Fig. 294. - FRISO DECORATIVO DEL ABSIDE DE LA BAS[LlCA DE SAN JUAN BAUTISTA EN BAI\JOS DE CERRATO (PALENCIA) • ' . Figs. 295y 296. - CAPITELES DE LA BAS[LlCA DE SAN JUAN BAUTISTA EN BAI\JOS DE CERRATO (PALENCIA). marcadas, relacioncindola claramente con el Oriente cristiano, tal vez a troves del norte de Africa (fig. 291). Unica en Espana es, en cambio, la dis posicion de la cabecera, especial mente de los aposentos laterales.· Estos estuvieron separados del dbside por unos pequefios espacios inter­ medios, .y accesibles desde el extremo oriental de las naves laterales por medio de peque­ nos pasos. Se cubrieron, igual que el dbside central, con bovedns, cuyos arranques se con­ servan y que descansaban sobre una pequefic imposta decorada. Su altura fue algo inferior la del dbside central y los muros solo dejnn una entrada estrecha, a que acaso se cerraba con canceles. La dlsposicion, tan extrcfio, de San Juan de Banos, corresponde con bastante exactitud a la de otros templos orientales y occidentcles, en los que se cficdlo a las sccristlcs un pequefio dbside, transformcindolas en pequefics capillas, en las que se celebraba culto, aun­ que este no fuese publico, sino reservado a un nurnero reducidfsimo de personas. Esta misma disposicion, de origen oriental, la conocemos tanto en la iglesia de Teurnia (Carin- 277 tia) como en la famosa de San Vital, sequn han revelado excavaciones no publicadas toda­ via. En ambas iglesias tenemos disposicion semejante una a la que encontramos en Banos, que debe relacionarse con prototipos semejantes. Si estas analoglas parecen suficientes para aclarar las formas crqultectonlccs de nues­ tra iglesia, no sabemos, en cornbio, cudndo IIegaron a Espana. La iglesia de San Vital se ter­ mino en 547 y ya hemos visto que su estilo decorativo IIego a Espana en la segunda mitad del siglo VI. Serle, por tanto, posible que tam bien las formas crqultectonlccs -Ia dispo­ sicion del dbside y capillas laterales fuesen conocidas en la Peninsula hacia esta epoco. Los - porticos de Siria remontan finales del siglo V, pero falta una cronologla de los ejemplos a norteafricanos, para indicar la fecha en que pudieran IIegar estas formas a Espana. Para la decorncion de la iglesia, se aprovecharon en parte restos romanos: columnas, basas y algunos capiteles, como los dos al lade del arco toral. Los otros son copias, mas o menos fleles, de estos prototipos, aunque con diferencias interesantes, acusando una interpretacion peculiar, tfpica del siglo VII, que se repite en Cordoba y en Montelios: las hojos de las dos zonas son rfgidamente escalonadas, pcreclendose su. contorno a los dlen­ tes de una slerru ; el nervio central y la escotadura de las folfolns estcin fuertemente mar­ cadas, nhuecdndose, en cambio, la superficie de las ultlmcs. Perc se transforma, ante todo, la parte superior del capitel, hnlldndose sus volutas angulares casi en la misma superficie que las mediales (figs. 295 _y 296). Los cimacios, a su vez, son de tipo sencillo, con decora­ cion de molduras, y solo dos, muy bnjos, tienen forma de tronco de plrdrnide invertida y decorcclon geometrica. Los frisos .del dbside, que se repiten en el interior bc]o el techo, en la entrada y en la altura de las ventanas, . en el exterior, se componen de drculos tangentes y de un pequefio contario. EI mismo adorno se repite en la arquivolta del arco de entrada. En las capillas laterales sirve como imposta un friso de drculos enlazados, mientras que la arquivolta del arco toral se decora con un contario y pequefics hojns, EI hecho de estar decoradas las arquivoltas recuerda prototipos orientales, y 10 confirman las pequefics cruces que se encuentran en las piedras c1aves de ambos arcos, que se repiten en muchas iglesias de Siria y del norte de Africa. La forma de' estas cruces, sin embcrqo, con brazos casi iguales alre­ dedor de un pequefio disco central, con hojcs trifolias inscritas en los brazos, la conocemos en Toledo; �y .clll errcontrornos .otros y muy estrechas analoglas para los cdornos de frisos y cimacios; el friso con los drculos enlazados y el contario se repiten exactamente, como tcrnbien la mayorla de los motives de los cimacios (fig. 294). , Fincilmente, queda por vmencioncr un relieve sobre los lados de las cuatro piedras salientes que enmarcan la lnscripcion de fundcclon. Se trata de la representcclon de un pdjcro, del que se yen solo la ccbezc, las alas y la parte superior del cuerpo, figurando al lade un disco extrnfio, pnrecido al que ccornpcfic a los slmbolos de los Evangelistas en muchos rrmnuscrttos de Beato, y Caja de las Agatas de Oviedo. Acaso se trata de la en la representccion del slrnbolo de San Juan Evangelista. En todo caso, aumenta este relieve en un ejernplcr fechable el escaso nurnero de representaciones de figuras del .siglo VII, dando cl mismo tiernpo un indicio para lc: cronoloqlc de dichas esculturas. Resumiendo, podemos decir que la iglesia de San Juan de Banos representa una de las creaciones mas originales del crte visigodo. Hasta ahora es tinicn, por la disposicion de su cabecera, y la primera que tiene un porche saliente a los pies. La planta, en su conjunto, 278 I " Fig. 297. - TESTERO DE LA BASfLlCA DE SAN PEDRO DE Fig. 298. - EXTERIOR DE LA IGLESIA DE SAN FRUCTUOSO BALSEMAO (PORTUGAL). DE MONTELlOS, CERCA DE BRAGA (PORTUGAL). Fig. 299.-CRUCERO DE LA IGLESIA DE SAN FRUCTUOSO Fig. 300. - CUPULA DEL CRUCERO DE LA IGLESIA DE DE MONTELIOS (PORTUGAL) DURANTE LA RES­ SAN FRUCTUOSO DE MONTELIOS TAURACI6N. (Foto Schlunck.) (PORTUGAL). (Foto Schlunck.) 279 complicada y poco organlca si la comparamos con otras conternpordnecs, no encuentra paralelos exactos ni dentro ni fuera de la Peninsula, y acusa un cambio profundo respecto a la arquitectura del siglo VI. Sl existe una iglesia visigoda que parezca reflejar el arte de la nueva capital toledonc, en la primera mitad del VII, es la de Banos. Los posibles pre­ cedentes que hemos seficlcdo para ella, tanto en el arte norteafricano (porche), como en Ravena (cabecera), se explicarfan fdcllrnente como una influencia del arte de la Corte, don de en la primera rnitcd del siglo VII coincidieron las influencias meridionales con las orientales. Porque si nuestra reflejar estos precedentes, su concepcion artlstica como iglesia parece tal parece ajena tanto a la arquitectura religiosa norteafricana como a la bizantina. Aunque proviniendo de tradiciones orientales, representa un conjunto insospechado, completamente nuevo, y en este sentido n�s parece la iglesia mas original, mas espanola que hemos estu­ diado hasta ahora. Lo mas probable es que esta originalidad refle]e precisamente el arte del gran centro artlstico que se forme hacia finales del siglo VI en el corczon de Castilla, el arte visigodo de Toledo, como, por otra parte,. parece confirmarlo la dedicccion de la iglesia por el propio rey Recesvinto. SAN PEDRO DE BALSEMAO. - Una basilica fue tornblen la pequefio iglesia de San Pedro de Balsemao, a tres kllornetros de Lamego, en el norte de Portugal, de la que no se han conservado mas que el dbside cuadrado, los muros de cierre que reducen su entrada y los que avanzan hacia la nave. Esta parte ofrece una magnifica sillerlc, como las partes antiguas en el porche de San Juan de Banos. Todo 10 demos es de fecha posterior. En el dbslde, los muros se conservan hasta una altura de mas de dos metros. EI arco del dbslde ha sido elevado mas tarde por medio de dos grandes sillares, fdcll de reconocer. Lo decoraba orlqlnclmente una pequefin moldura, como se ve en las dovelas antiguas. Descan­ saba sobre impostas de gran rollo y columnas exentas, en linea con los muros de cierre. Otras impostas semejantes se aprovecharon de nuevo en la reconstruccion de la iglesia (fig. 297). Desde el punto de vista de la historia de la arquitectura son interesantes en Balsemao el Iigero estrechamiento de la entrada del dbslde y las paredes salientes, que avanzan pro­ fundamente en la nave. La angostura de la -entrada del dbslde se encuentra, mas pronun­ ciada todavfa, en los recintos-capillas de San Juan de Banos, pero en distinta sltuccion ; y tam bien en la iglesia de Alcala de los Gazules, de 662, si podemos fiarnos del plano con­ servado de ella. Ejemplos muy parecidos, cdernds, con las mismas colurnncs exentas, colo­ cadas en linea con las paredes de cierre, encontramos en San Pedro de Nave y Quintanilla de las Vinas; columnas exentas, pero de diferente posicion ya, en la basilica de Casa Herrera, San Juan de Banos y Santa Comba de Bande. I De los capiteles, cuatro son romanos de estilo provincial, y dos de manufactura moderna; lIevaban collarino, como es frecuente en esta region. Como prototipos para las impostas, podemos indicar un hermoso rnodillon el Museo de Sevilla y otro en el Conventual de en Merida. Impostas semejantes se han descubierto en la iglesia rnozdrcbe de Lourosa. Su usc obedece, al parecer, a una trndicion local. La decorcclon de estos modillones es sencilla y rustlcc: los que se yen a la entrada del dbside tienen tres files de sogueado; s€mejantes motivos vemos sobre las impostas de Santa Comba de Bande. Se trata seguramente de temas de trcdlclon local. Ya Gomez 280 Morerl'C>ha indicado que "sus antecedentes legftimos han de verse en las citanias romano­ celtlccs de la regi6n misma portuguesa, representando el arte indfgena en persistente acti­ vidad". Y 10 confirma la decoraci6n de las piezas restantes. Reaprovechado en el muro de la ndve central se halla un gran z6calo de rndrrnol, decorado con una gran cruz y con un borde estrecho, seguramente el sosten de la mesa de altar. Tiene sus antecedentes en otras piezas, de dimensiones semejantes, en el Mu­ seo de Merida. EI hecho de que la cruz no Ileve moldura alguna, como en el tenante de QUintanilla de las Vinas, parece acusar una fecha tardla. Aunque falten otras noticias 0 datos se­ guros para determinar la cronologfa, todas las analogfas tanto para la arquitectura como para la escultura se refieren a mdnumentos del siglo VII. No hay motivos para dudar que la iglesia pertenezca a esta misma epocc. SAN FRUCTUOSO DE MONTELlOS.­ Una tradici6n muy distinta representa la igle­ sia de San Fructuoso de Montelios, a poca distancia de Braga. Se trata de la capilla funeraria, erigida por San Fructuoso para sf mismo, y que por tanto debi6 de edificarse en Fig. 301. - PLANTA RECONSTITUIDA DE SAN FRUCTUOSO DE MONTELIOS. los ultirnos cfios de su Vida, que este pas6 en Braga (656-665). EI sarc6fago, que se conserva, es total mente liso y qued6 bc]o un arco situado en el muro del dbslde, es decir un verdadero arcosolio, pero sequn la en su exterior, tradici6n regional. Aunque no se conservcn inscripciones 0 textos literarios conternpordneos, tenemos dos menciones de la iglesia en el slqlo IX. Durante la reconquista estuvo primero en poder de un cierto Alamirus (at alias (iglesias) quas obtinuit Alamirus seu ecclesia vocabu/o Sti. Fructuosi quod dicitur de Montelios. Esp. Sagr. XVIII, 321). Mas tarde, en 883, Alfonso III hace donaci6n del monasterio de San Salvador, edificado por San Fructuoso, al obispo Sisinando de Santiago (Do tibi Sisinando Episcopo Monasterium S. Sa/vatoris in Vila Monteliis... quod Monasterium Sanctus Fructuosus aedificavit). Se trata del monasterio, hoy desaparecido, que estuvo al lade de nuestra iglesia . . Esta,aunque de dimensiones reducidas, es de estructura complicada y obedece a un plano famosfsimo de la epocc: forma una cruz griega, con cuatro brazos de casi igual lon­ gitud, rectangulares por fuera y de arco de herradura en el interior, salvo el occidental, rectangular, en el que estd la puerta. Los brazos, como el crucero, fueron cubiertos con cupulcs, y s610 el de ingreso tiene b6veda de ccfion. Conservcse en pie el brazo occidental y el crucero. Del dbside central y de las capillas laterales tan s610 subsisten los cimientos; sobre su trazado general no hay duda posible (fig. 301). . Limitan el crucero cuatro grandes arcos de herradura, que se apoyan directamente en sus muros. Cada de ellos encierra otros tres, mas mayor el central, con uno p�quenos, dos grandes colurnnds y capiteles correspondientes en el centro de cad a brazo. Lo mismo 281 que los mayores, los pequefios se apoyaban tcrnblen en los lados directamente sobre arcos los muros, sirviendo de punto de arranque capiteles que contornean el crucero (fig. 299). La cupula central, que se conserva fntegra, se eleva sobre pequefics pechinas construfdas con ladrillos. Dos fajas de sillares constituyen su poderoso soporte, mientras que el anchas resto se compone de ladrillos de tcmcfio muy reducido (fig. 300). Un problema diffcil, en _cambio, presenta la reconstrucci6n del dbslde y de los brazos laterales; tanto la planta como descripciones antiguas aseguran que primitivamente fueron cubiertos igualmente con ctipulcs, "clrnborlos", como dicen los textos. Estas cupulcs, mucho mas pequefics, descansaban en parte sobre columnas, seis en el dbside mayor y cuatro en los laterales, forrndndose entre columnas y pared una especie de deambulatorio tan estre­ cho, que el sacerdote, durante la misa, apenas se pod fa "revolver". Antiguas cr6nicas mencionan expresamente la presencia de tales columnas, algunas de las cuales se han descu­ bierto cerca del ediflclo ; otros elementos, preciosos para la reconstrucci6n, se han encon­ trado durante los recientes trobajos. EI altar, en epoca visigoda, debi6 de estar en medio del dbside, como todavfa hoy en Celanova, y no arrimado al muro. Fue una soluci6n origi­ nalfsima, aunque de dimensiones muy pequefics; su reconstrucci6n completa, emprendida chore, presenta diflciles problemas. Exteriormente se elevaba el tramo central como unapequefin torre sobre los cuatro brazos iguales. Sirve de base a los muros un z6calo conperfil bastante cldslco, sobre el que se arquerfas ciegas, rematadas en su levantan parte superior por arquillos y dngulos, La mayor parte de estos muros han sido reconstrufdos, para 10 que sirvi6 de modelo un trozo del brazo occidental, intacto. Tornblen se conserva la torre central, que remata en una cornisa, con pequefios y pilastras laterales. Mas, a juzgar por los restos, estos arquitos arcos eran no s610 unos de herradura y angulares otros, sino que se apoyaban en pequefics colurn­ nas 0 pilastras, que tenfan la altura de una hilada del muro, como se desprende del hecho que este se retranquea, dejnndo una cc]c para la colocaci6n de estos apoyos. En el centro de cada lado, excepto en el occidental, hubo pequefins ventanas, limitadas la parte supe­ en rior por esta cornisa, para cuya restauraci6n se han encontrado los elementos necesarios durante los trcbcjos de exploraci6n (fig. 298). Muy abundante es iglesia. En el exterior la rodea un frlso tam bien la decoraci6n de la con sogueado estrecho, a una altura de dos metros, y otro se encuentra en la torre, encima de la galerfa cleqc, con un sencillo sogueado, hojitas triples alineadas y un fino contario. Este mismo friso se repite en el interior, a la altura de los capiteles. Lo mas cldslco es la fcjc continua de estes. Su estilo ofrece gran analogfa con algunos romcnos, aprovechados sobre las columnas en el interior; pero la mayorfa de los capiteles de las columnas, los de las pilas­ tras adosadas y todo el "friso" fueron labrados expresamente. La comparaci6n entre los prototipos romanos y los labrados en el siglo VII no puede ser mas instructiva. Las "coplcs", en este caso, aunque "bdrbcrcs'', si nos atenemos al canon de Vitrubio, aventajan a los calidad y finura de la labra. EI escultor visigodo con mucho ejemplos romanos en supera los prototipos provinciales de la epoca romana. EI tlpo de nuestra iglesia refle]n de lejos los grandes y opulentos monumentos de Justi­ niano en Constantinopla, de los que la iglesia de los Ap6stoles ofrecfa ldentlcc disposici6n en forma de cruz, con una cupula central y otras mas pequefics sobre los brazos. La planta del templo de San Juan, en ffeso, excavada recientemente, es hoy el rnejor exponente de 282 este tipo. Es tcrnblen interesante la compcrcclon con los restos de la antigua catedral de Alepo, que corresponde probablemente a la segunda mitad del siglo VI y ofrece, ndemds, capiteles que contornean el crucero en dlsposlclon semejante. Aunque el trazado de sus plcntcs sea ldentlco, la diferencia de sus dimensiones no permite una confrontcclon deta­ lIada de estos monumentos fcrnoslsimos con la iglesia de San Fructuoso. Por otra parte, sabemos tam bien que ya en el Oriente existieron capillas funerarias de la misma forma. En una de elias, al lado de Santa Sofia, fue enterrado justiniano. Hay otras, en el Quersoneso del Tauro, que han sido excavadas en parte. No hay duda de que la iglesia de San Fructuoso deriva de de estos modelos y se uno que sutrazado repite con bastante fidelidad el de los mausoleos bizantinos de la epoco de justiniano. Encontramos cqul, por primera vez en la Peninsula, la dlsposlclon de un arco que abarca y encierra otros tres mas pequefios, caracteristica de las grandes construcciones de esta epocc, La cornisa con arcos y dngulos sobre pequefics columnas, ofrece cdernds un ejernplo notabiHsimo de una como las galerla ciega, que conocemos mas tarde en las arqui­ tecturas rorndnlcc y drcbe, y para la cual, por el momento, no es posible indicar analoglas conternpordnecs. Arquerias semejantes, sin el apoyo de columnas, son frecuentes en la arqui­ tectura ravenense de los siglos V Y VI, en el norte de Italia durante los siglos VIII Y IX, Y en Siria, don de existe un ejernplo importante del siglo VI en Kalat Seman. Pero la iglesia de San Fructuoso nos hace pensar que el prototipo de estas crquerlcs con columnas existlo ya enOriente, puesto que no deblo iniciarse precisamente en ella. Y tenemos cqul, por prl­ mera vez en la Peninsula, arcadas que se elevan desde un zocclo, rematadas ldenticcrnente en su parte superior por arcos y dnqulos. A causa de esta decorcclon, exteriormente, nues­ tra iglesia recuerda bastante el mausoleo de Gala Placidia, de Ravena. Aunque San Fructuoso es, sin duda, la iglesia mas "bizantina" de la Peninsula, su planta acusa tam bien claramente caracterlsticas peninsulares. Tanto en la traza de los dbsides como en la de los arcos, e incluso en la cornisa con arcos y trldnqulos, observamos la forma de herradura. Ventanas gemelas, el aparejo y, sobre todo, la decornclon, se deben a la tra­ dlclon peninsular. Los capiteles son verdaderamente notables, las hojcs revelan mayor com­ penetrccion con las formas cldslccs que ningun ejernplo conternpordneo. Muy semejantes a los dernds frisos son otros que han vuelto a emplearse en la iglesia de San Torcuato, cerca de Guimaraes que seguramente proceden del mismo taller. Podremos, pues, suponer . que este hubiese trabajado para otros monumentos de la misma region. Esta iglesia, construldc en los mismos cfios que San juan de Banos, revela una mayor y mas directa dependencia de prototipos orientales y la existencia de un foco nrtlstlco im­ portante, distinto castellano y sin duda en contacto directo con Oriente. Que estas del relaciones existieron en el terreno literario 10 revelo una carta de San Braulio, dirigida a San Fructuoso. Y ya en varias ocasiones hemos estudiado esculturas de Gallaecia, que no encuentran expllccclon su sino a base de directas relaciones mariti mas con el Oriente. Pero el heche de que tanto uquf como en Banos y en una pilastra de Merida, aproximada­ mente conternpordnec, se copien directamente capiteles ckislcos, nos revela al mismo tiempo una clara corriente clasicista, que no habfamos observcdo desde la epocc romana. LA CRIPTA DE LA CATEDRAL'DE PALENCIA. _ La cripta de la catedral de Palencia se compone de dospcrtes distintas: una, de la prtmerc epoco rorndnlcc -,se supone levan- / 283 tada en el cfio 1035 - prolonqcclon, igualmente de una nave y Y otra, mas estrecha, en su a todas luces de epocc visigoda. Esta parte, debo]o del coro actual de la catedral, forma una nave angosta, de 3 metros de ancho por 10,50 de longitud. Su construcclon es singular. Sobre varios arcos primitivos que arrancan desde el suelo se han asentado grandes losas de piedra que cubren tres espacios intermedios de 1,20 a 2 metros de profundidad, formando una cubierta horizontal. Este recinto se cierra a Oriente por un muro mas moderno, ante el cual se encuentran dos robustas columnas correspondientes capiteles que soportan con sus se abren A los lados norte y sur, hacia occidente, tres arcos de herradura (fig. 302). puertas con arcos de herradura, sin que sepamos a donde conducen, por estar cegadas. Es evidente que este recinto forme parte de una construccton religiosa, que fue, en un principio, mas amplia, sin que hciya sido poslble reconstruir su planta primitiva. Ni siquiera sobre hay unanimidad sobre s� esta obra forme siempre parte de una cripta 0 si se levantaba el suelo. En el primer tendrfamos que suponer la existencia de naves laterales, a las caso estas puertas, soluclon muy poco probable. Si la construcclon se levantaba que condujesen que condudan esta construcclon muy sobre el suelo, tendrfamos aquf puertas laterales, a 3 y 3,50 metros en segundo lugar, si debemos reconocer de altura). Dudoso es, baja (entre el antiguo cancel en las columnas del lado este, y suponer, por consiguiente, tras la colum­ unos 70 cen­ nata la existencia del primitivo dbslde, La distancia de las columnas entre sf - tfmetros en el centro y 80 a los lados - es tan exigua, que el celebrante apenas hubiera sldo visible durante la misa. Estas dificultades se solucionarfan con la suposlclon de que ese recinto forme parte de un antiguo martyrium, de dos pisos, con su confessio en la parte bc]c, detrds de la colurn- . nata, y el altar propiamente dicho en 10 alto, encima de la confessio. En este caso, tanto sistema de cubrirse y la columnata el fondo hallarfan expli­ puertas laterales, el una las en ccclon satisfactoria, al considerarlas como parte del cierre de la confessio, y suponiendo el altar encima de ella. Adernds, el hecho de haberse Incluldo este recinto en la construe­ cion de la catedral rorndnlcc, cmplldndole ndemds, deblo obedecer a razones poderosas. Sl la tumba de San Antolfn se hello en este recinto, las razones serfan obvias. La semejanza de esta "cripta" con la capilla de Santa Leocadia, en Oviedo, y con el monumento de la hablar favor Alberca, cerca de Murcia, sin duda un martyrium paleocristiano, pudieran en de esta interpretacion. Y cdernds concordarfa con una construcclon de este tipo la antigua trndiclon, sequn "lc cual el rey Wamba hubiese trafdo las reliquias de San Antolfn, en 672, desde Narbona, bn]o el pontificado de Ascario. Los datos estilfsticos que ofrece el monumento indican, en todo caso, para su construe­ cion una fecha en la segunda mitad del siglo VII. Mientras que las basas de las columnas proceden capiteles y las impostas se labraron expresamente de construcciones anteriores, los una estrecha zona de hojcs, mas otras para estc, Los capiteles tienen en su parte inferior cuatro grandes en las esquinas. Los cimacios, marcadamente trapezoidales, presentan seme­ Merida y janzas en su forma y en su decoruclon con esculturas del siglo VII de Cordoba, Toledo. Un pequefio drbol con hojns alargadas, en el centro de uno de los cimacios recuerda a otro de una de las pilastras tardfas de Merida. Los tres arcos en el fondo, aunque no esten cobijados por otro mayor, recuerdan algo los cndloqos de San Fructuoso, y los late­ rales se apoyan directamente sobre la pared, como allf y en Santa Comba de Bande. La sirias dlsposlclon de la bovedo, final mente, repite la forma de cubrirse de las grandes iglesias 284 del Hauran. Pero esto es una soluclon puramente local sin relccion con cquellcs, que sin embargo encontrarfa su perfecta [ustificcclon si nuestra construccion hubiese formado la estructura inferior del antiguo martyrium de San Antoifn, como realmente parece. I LAS IGLESIAS CRUCIFORMES DE SAN PEDRO DE LA MATA Y SANTA COMBA DE BANDE. - San Pedro de la Mata. - Enepoco del rey Wamba (672-81), en que acaso se construyo la "cripta" palentina, fue edificada la iglesia de San Pedro de la Mata, en la provincia de Toledo. Esta lndlcccion, transmitida en una descripclon de la iglesia del siglo XVII, es importante, ya que nos da al mismo tiempo una fecha aproximada para la iglesia de Santa Comber-de Bande (Orense), que repite excctcrnente el mismo plano y tiene una orncmentcclon de tallos con palmetas y racimos sernejcnte a la de la iglesia toledana. Desgraciadamente, la iglesia ha lIegado a nosotros en un estado lamentable y en los iiltlrnos quince cfios han sido robados algunos de los fragmentos esculpidos y parte de los muros cayeron al suelo. Adernds, la mayor parte de estes habfan sido reconstrufdos en epocc relotlvcrnente moderna aprovechando sillares, algunos decorados, del viejo edificio. Con todo, ofrece duda que la iglesia repite, en Ifneas generales, el trazado no prtrnltlvo, en forma de cruz: una nave central muy alargada, crucero, brazos laterales y, en la parte oriental, a derecha e izquierda de la nave central, recintos laterales rectangulares y el II En el meridional de la ambos brazos del dbside propiamente dicho. muro nave y en cru­ cero hay puertas estrechas abiertas, sin duda, a otros recintos laterales, que ccompofio­ ron a la nave central. La forma de la iglesia es, pues, como un gran rectdnqulo, del que sobresale, a oriente, el dbside, y al que se ha inscrito una planta en forma de cruz. Inseguro es su extremo occidental, ya que el muro de mediodfa ha sido alterado gran parte, mien­ en tras faltan los del oeste y norte y los de las cdrncrcs laterales. Con todo, reconocese bien la forma del crucero, uno de cuyos arcos estci en pie, arrancando de pilares adosados al de la sobre y de la planta del dbside cuadrangular, separado por un pilas­ muro nave arco tras. Como decorncion hcb!c gran mimero de frisos; algunos, con tallos de palmetas y raci­ mos, se hallan todavfa in situ, tanto en el crucero, bcjo los arcos de herradura, como en el interior del dbside. Otros, con dibujos geometricos dentro de los roleos, aprovecharon se en distintas partes del edlficlo, 0 iglesias fueron empotrados Casalgordo en las vecinas de debio haber todavfa otro monumento por allf, como prueba toda una y Arisgotas; pero serie de relieves con decoraciOn geometrica en este ultimo luqcr. Santa Comba de Bande. La iglesia de Santa Comba de Bande se menciona en - un documento del monasterio de Celanova, de 982, sequn el cual Alfonso III encornendo en 872 a su hermano Odoario la repoblcclon de un territorio, que inclufa la eluded de Cha­ ves, y que este, a su vez, dejo una villa en el territorio del rio Limia a su primo, el didcono Odoyno, para que tam bien la repoblase y reedificase, y en ella una iglesia de Santa Marfa j desiertas desde hada doscientos 0 mas y otra de Santa Comba, virgen y rndrtir, que yadan ofios. Este documento coincide con los datos estillstlcos que nos suministran tanto la planta como los fragmentos esculpidos que se repiten casi exactamente en San Pedro de 10 Mata, edificada por el rey Wamba. Sequn recientes investigaciones, el trazado exterior de este ediflcio correspondfa tam­ bien a un gran rectdnqulo, con unaplanta cruclforrne inscrita y solo el dbside saliente. En el porche se nbrlun puertas hacia habitaciones laterales y habfa otras, al este de cque- 285 302.-INTERIOR DE LA CRIPTA DE SAN ANTOLfN EN LA CATEDRAL DE PALENCIA. Fig. Fig. 303.-CONJUNTO EXTERIOR DE LA IGLESIA DE SANTA COMBA DE BAN DE (ORENSE). 286 lias, pero con entrada desde los brazos del crucero, y otras, al este del mismo, con entrada desde la nave central. La de San Pedro de la Mata fue identicn, al parecer, tam bien planta en Iq parte occidental. Se diferencian, sin embargo, en que en San Pedro de la Mata los arcos sobre adosadas la pared, mientras que Bande del crucero se apoyaban pilastras a en rema­ tan directamente en ella, sobre sencillas repisas. Esta soluci6n, que aumenta la sensaci6n de esbeltez, tenia como inconveniente que los arranques de cada dos arcos se encuentran dos de los cuatro del mientras en la misma esquina. Asl, s610 arcos crucero son completos, los ante­ que los otros dos "arrancan enjarjados con riores" (Camps). EI dbside es un poco mas estrecho e 1 !til"!!" central, quedando interiores que la nave sus muros vislbles desde esto, como sicorrespondiesen a una pared entrante. EI arco del dbside, muy bajo, se sobre dos columnas en cada lado. Encima apoya de el observamos una ventana, que conduce a una pequefic estancia alta, a (fig. 305). modo de desvdn La iglesia estd total mente abovedada, tanto la nave central, crucero y dbside como el cimborio. S610 las habitaciones laterales al este y al oeste del crucero tuvieron, al parecer, techo de madera. Para Fig. 304. - PLANT A DE SANTA COMBA DE BANDE. J a b 6veda se emplearon ladrillos, como en San Fruc- (Segun Lcmperez.) tuoso, aunque de mayor torncfio, mas parecido al de los romanos. Es una sencilla b6veda de cofion, mientras que el crucero ofrece una curiosa b6veda de arista, en la primero se construyeron estes, rellenando despues el resto que (figura 306). La decoraci6n de la iglesia se reduce a los cuatro capiteles mencionados, sus cimacios, una celosia en la ventana del dbside, un frlso de tallos con palmetas y racimos que forma hiladas salientes, decoradas con sogueado, la repisa bc]o la b6veda del dbside y las sencillas en el crucero. Estos adornos, fuera del friso y de la celeste, son de extrema sencillez e inc.luso rusticidad. Dos de los fueron aprovechados y pertenecen tipo al romano provincial capiteles de la regi6n, con el collarino adherido al capitel. Los otros dos, en cambio, son copias bar­ baras sobre el tipo corintio y su labra coincide con los toscos cimacios con sogueado que descansan sobre ellos (figs. 307 y 308).- Si estas esculturas pertenecen a maestros locales, como 10 acredita su labra y el sogueado, que ya hemos visto en los modillones de Balsemao, el friso de tallos con pal me­ tas y racimos es, al contrario, de una calidad excelente. Corresponde a los de San Pedro de la Mata y de la regi6n toledana, pero los aventajan por la nitidez y precision de su labra. La celosic, con semidrculos sobrepuestos, aunque sencilla, es de labra muy fina. Sorprende s610 a la alta. que la ventana este tapada en su parte inferior y que la celosia corresponda En la construcci6n de la iglesia de Bande se repite la misma tecnlcc que observamos en las otras del siglo VII, con muros labrados a base de grandes sillares de granito. Pero la tecnica es mas rustled, y no puede compararse en calidad con la que observamos en Banos, Balsemao, Montelios, San Pedro de Nave y Quintanilla de las Vinas. La planta de Santa Comba de Bande y de San Pedro de la Mata corresponde a un tipo no conocemos con anterioridad en Espana ni en el norte de Africa. En Ravena, en el que 287 Fig. 305. -INTERIOR DE LA IGLESIA DE SANTA COMSA DE SANDE (ORENSE). 288 rnuusoleo de Gala Placidia, aparece el plano cruciforme en su forma mas sencilla. Pero alii el dbside como los brazos de la cruz tienen la apariencia de nichos, que se destinaron para colqcar snrcofcqos, y no de verdaderos brazos de Iglesias una cruz. cruciformes de este tipo conocemos sobre todo en el Asia Menor, en Tomarza, Halvadere, Siwri Hisser y en el edl­ ficio 11 de Binbirkilisse. Este tipo Ilega tcrnbien al Occidente, como 10 prueban las ruinas de las iglesias de Bagno di Mare y S. Croce Camerina en Sicilia, que se han fechado entre lossiglos VI Y VIII. No es dudoso que un prototipo de esta clase Ilegase tcrnblen Espana, y a que de este prototipo se deriven nuestras iglesias, suposiclon que confirma la ornamenta­ cion "bizantina" que aparece precisamente con estos monumentos cruciformes. Pero este prototipo se enriqueclo no solo con cdrncrcs laterales al este del crucero y con otras al occi­ dente, sino cdernds con una pequefic estancia encima del dbside. Las cdrncrcs laterales, que observamos por primera vez en nuestras iglesias (acaso con anterioridad en Fraga) se repi­ ten en la mayoria de las iglesias posteriores y se relacionan, indudablemente, con el culto o costumbres de laiglesia visigoda. Gomez Moreno ha sugerido que las cdrncrcs al lado de la entrada servian como refugio a los peregrinos y caminantes, y las que tienen entrada desde la misma iglesia, 0 sea desde el crucero y desde la nave central, viviendas de monjes inclusos. La estancia alta, encima del dbside, final mente, pudo utilizarse para deposito de tesoros. La presencia de tales estancias, mas propio cuerpo de la iglesia, 0 menos separadas del plantea uno de los problemas respecto arquitectura visigoda. Nos mas interesantes a la dicen, 10 que sabemos tcrnblen por la liturgia, que 10 iglesia visigoda en el siglo VII habia Ilegado a formar costumbres y tradiciones propias, que no conocemos hosta ahora, ni del Oriente ni del Occidente. Si las explicaciones de Gomez Moreno son exoctas, la iglesia de Bande como la de San Pedro de la Mata hubieran sido iglesias monacales, como 10 fueron efectivamente (a 10 menos hacia finales del siglo IX 0 cornlenzos del X) las de San Pedr<: de Nave y Quintanilla de las Vinas, 'donde volvemos a encontrar habitaciones corresporidientes q las que aqui se interpretan como "celdas de rnonjes inclusos". " Semejantes problemas plantean tanto la estancia alta como los "refugios para peregri­ nos", que se repiten en San Pedro de Nave, QUintanilla de las Vinas y en iglesias asturianas. Para todas estas habitaciones no conocemos, hasta ahora, precedentes, pero no puede dudarse que se nacionales que se hallaban, probablemente, en la trate de caracteristicas arquitectura visigoda de la primera mitad del siglo VII, y que se combinan, en las iglesias de San Pedro de la Mata y Santa Comba de Bande, con la planta cruciforme oriental en un conjunto muy caracteristico y ya netamente espcfiol, SAN PEDRO DE NAVE. - La iglesia de San Pedro de Nave, recogida en un frondoso valle del rio Esla, es acaso la mas famosa de todas las visigodas, tanto por sus formas arqui­ tectonicos y su riqueza decorativa como por su excelente construcclon. En 1930 fue nece­ sario trasladarla a EI Campillo, pueblo a tres kilometres de su antiguo emplazamiento, por quedar este sumergido al construirse la presn de los Saltos del Duero, traslado que pudo efectuarse felizmente, numerando piedra por pledro, sin que hubiera menguado su ccrdcter ni su aspecto antiguo (fig. 309). Tcmblen este templo se menciona por primera vez durante la reconquista. En 907, Alfonso III hlzo una donccion al monasterio de los cpostoles San Pedro y San Pablo in loco 289 • I ,. Fig. 306.- S6VEDA DE ARISTA EN EL CRUCERO DE LA IGLESIA DE SANTA COMSA DE SANDE (ORENSE). Figs. 307 Y 308.-CAPITELES VISIGODOS DE LA IGLESIA DE SANTA COMSA DE SANDE (ORENSE). 290 t- Fig. 309. - CONJUNTO EXTERIOR DE LA IGLESIA DE SAN PEDRO DE NAVE (ZAMORA) • .. _ Fig. 310 .. --INTERIOR DE LA IGLESIA DE SAN PEDRO DE NAVE (ZAMORA). 291 Perdicium qui dicifur navis In ferriforio camore. Fue, por tanto, en aquella epoco iglesia conventual. Sequn este documento, la fecha ha de ser anterior a 907, y como la repoblaci6n de la regi6n no tuvo lugar antes del 893, queda como data el perlodo probable comprendido entre ambos cfios 0 el anterior a 711. San Pedro de Nave se relccionc estrechamente con San Pedro de la Mata y Santa Comba de Bande, pero desarrollando la idea arquitect6nica de cquellcs de una manera muy nota­ ble. EI trazado de la planta, en Irneas generales, es identlco: crucero, nave central con cdrncrus laterales y dbside rectangular saliente. Pero el crucero se amplra, presentando vestibules en el norte y sur, semejantes al de poniente de San Juan de Banos; y la parte occidental no consta de una nave central y cdrncrcs laterales, como en Santa Comba de Bande y San Pedro de la Mata, sino que co­ rresponde a la de una basilica de tres naves. La planta se parece, pues, a un gran rec­ tdnqulo (de 19,75 por 16 metros), del que avanzan un dbside rectangular y vestfbulos en el norte y sur. . Varios autores han descrito la iglesia de San Pedro de Nave como una basilica cruci­ forme, cornpcrdndolo con iglesias bizantinas, como la de Scripu, en Beocia. Pero en San I� M. Pedro de Nave no hay el sentido de amplitud Fig. 311. - PLANTA DE SAN PEDRO DE NAVE. (Segun M. Gomez Moreno.) y unidad espacial como en la bizantina. Las naves laterales no se abren a los brazos del crucero; s610 una ventana con doble permitearco ver este muy parcialmente y los recintos laterales junto al tramo delante del dbslde, por su parte, carecen de toda comunicaci6n con ellos. Las distintas partes quedan, pues, separadas c1aramente unas de otras, 10 que corresponde a la tradici6n visigoda (figs. 310 y 312). La evoluci6n de 'lc iglesia cruciforme pas6, en Espana, por dos etcpcs sucesivas. En la primera, en San Pedro de la Mata y Santa Comba de Bande, se cficden a esta planta recin­ tos laterales a este y oeste, y en la segunda, 0 sea a en San Pedro de Nave, los recintos occidentales se transforman en las verdaderas naves de una basilica. Pero estes ni se cornu­ nican con los brazos del crucero ni estdn abovedadas, y por tanto corresponden a la idea no de una basilica cruciforme. Existe, por 10 tonto; una clara discrepancia en esta iglesia entre partes orientales, cruciformes, y las occidentales, que son las de una basilica de sus tres naves con cubierta de madera. Ambas partes quedan claramente separadas y no existe compenetraci6n entre elias. EI hecho de que la nave central, a poniente, carezca de b6veda, significa un retroceso respecto a Santa Comba de Bande. Esto es precisamente el punto debil en la construcci6n de San Pedro de Nave, y la raz6n de que la torre del crucero pudo desplomarse, en epoco medieval, hacia el occidente. EI hecho de que. el espacio entre las pilastras del ultimo tramo de la nave central haya side macizado posteriormente y conver­ tido en c1aramente que la parte occidental no fue 10 suficientemente fuerte muro, m�estra para contrarrestar el empuje de la torre central. 292 Fig. 312. -INTERIOR DE LA IGLESIA DE SAN PEDRO DE NAVE (ZAMORA). 293 Pero hay una mayor diferencia frente al templo de Bande sl comparamos las iglesias por fuera. Sequn recientes comprobaciones, en Bande las cdrnarns laterales se cubrieron con el mismo tejcdo de la nave central, es decir que por fuera parecfa una iglesia cruci­ forme de una sola nave, mientras que en San Pedro de Nave se acusan las naves y las cdrncrcs laterales, que se tejado proplo. Por fuera, San Pedro' de Nave se parece cubren con mucho mas a las basilicas cruciformes, y la iglesia representa, por cierto, una de las crea­ ciones mas felices de la epoco, con perfecto equilibrio entre sus partes orientales y occi­ dentales. Realza la armonia de sus lineas la inusitada calidad de su tecnicc constructiva, no tiene nada que envidiar a las rnejores creaciones de la epoco rorndnlcc. que Tcrnbien por sus detalles constructivos, San Pedro de Nave nos ofrece varios datos interesantes. La tecnlco del abovedamiento, a base de sillares grandes, bien tallados, es distinta de la de Bande 0 San Fructuoso de Montelios, que se cubrieron con ladrillos, aun­ que es tam bien perfectamente romana y puede observarse otras iglesias visigodas en como en San Juan de Banos. Tcrnbien la presencia de una edmore 0 desvdn, s610 accesible a troves de una ventana encima del arco toral, la habiamos observado ya en Santa Comba de Bande. Pero en San Pedro de Nave hubo cdmnrcs correspondientes encima de los vestibulos late­ rales, cubiertos techo de madera, y que obedecen, al parecer, al deseo de conservar con desde fuera la altura de los brazos del crucero, 0 sea a razones estetlccs. EI usc de pilastras en la nave basilical, no encontradas hasta ahora en construcciones visigodas, obedece pro­ bablemente mas bien a una necesidad, puesto que grandes construcciones romanas no abundaban en la regi6n. Pero el hecho de construir pilastras a base de sillares constituye, en todo caso, un importante antecedente para las iglesias asturianas. Resulta extrcfio que en el crucero se colocaran cuatro columnas, que, cdernds de ser labradas ad hoc, no fueron precisas para la construcci6n, ya que los arcos estcin enjcrjcdos de la misma forma que los de Santa Comba de Bande. Su empleo, en este lugar, obedece al parecer a un cam­ bio en la direccion de la obra, como luego veremos. Sumnmente interesante y sin prece­ dentes es presencia de ventanas, que comunican entre sf distintas partes del· sobre todo la interior. Ventanas triples hay entre las cdrncrcs laterales, al lade de la nave central, y estc, y otras dobles entre las naves laterales y los brazos de I crucero. La presencia de estas ulti­ mas acusa claramente un compromiso, ya que el arquitecto no se atrevi6 a abrir la pared por completo. En Quintnnlllc de las Vinas esta comunicaci6n se efechic, aunque s610 por puertas muy estrechas de 80 centimetres de anchura. Arquitect6nicamente, San Pedro de Nave estd muy ligada a la evoluci6n de la arquitec­ tura visigoda, pero constituye un avance manifiesto respecto a Santa Comba de Bande y San Pedro de la Mata, 10 que obliga a fecharla, en todo caso, mas tarde que aquellas igle­ sias. A conclusi6n semejante Ilegamos al estudiar la riquisirha ornamentaci6n de la iglesia. Hace ya tiempo que se ha seficlcdo la necesidad de distinguir en ella dos grupos de ador­ nos. AI primero, arcaizante y de mediana calidad, corresponden los frisos a la altura de nave central unos dos metros que se extienden sobre los tres lados del dbside, en la y sobre el muro oriental de los brazos del crucero; los capiteles de la entrada al dbslde y, al pare­ cer, las colurnncs en las ventanas de los aposentos laterales. Sus formas son las que. ya conocernos, geometricos, rosetas, estrellas y helices en talla a bisel ; sencillos ornamentos toscos. Lo y en las impostas de la entrada del dbside, tallos ondulantes con racimos muy mejor son los pequefios capiteles cublcos de las ventanas, con formas prtsmdtlccs, labra- 294 Fig. 313.-CAPITEL CON LA REPRESENTACION DEL SACRIFICIO DE ISAAC, EN SAN PEDRO DE NAVE (ZAMORA). Fig. 314.-CAPITEL CON LA REPRESENTACION DE DANIEL EN EL FOSO DE LOS LEONES, EN SAN PEDRO DE NAVE. das de una pieza con las columnas y bas as respectivas que corresponden, por cierto, a un modele bizantino avanzado. Desconcertantes son, sobre todo, los adornos del otro grupo, debido a distinto taller. Comprenden las cuatro columnas del crucero, con sus basas y capiteles, los frisos en las impostas que hay sobre estes, y otros, mas estrechos, en el tramo delante del dbside y en la nave transversal debc]o deja bovedc, asf como los recientemente descubiertos en las pare­ des interiores de las ventanas, entre las naves laterales y los brazos del crucero. Hayen ellos tallos hojos con profundamente, y en las impostas, cdernds, pd]c­ y racimos, labrados ros, cuadrupedos y mascaras. Formas cndloqcs con hermosas palmetas y grandes mascaras aparecen en las basas piramidales; mientras que los capiteles presentan en parte pdjcros que pican racimos, dispuestos en forma sirnetrlcc, y escenas figuras. con La orncrnentccion de tallos con hojcs y racimos fiene precedentes en la region de Toledo, Guarrazar y Santa Comba de Bande. Pero los que hay sobre las impostas en San Pedro de Nave componen de tres estrfas, con decornclon de pequefics orlas en la inter­ se media, como 10 observamos a veces en tallos toledanos tardfos, y enmarcan cdernds en los roleos aves y mascaras. Esto es un elemento nuevo, que no conocemos hasta la fecha en cornbinccion los tallos. Las aves, cuya especie es diflcil determinar, estcin fuertemente con estilizadas, aunque no carecen de vida. Pero su dibu]o acusa un modelo oriental: cola, alas y cuello se delimitan por estrfas triples, con decorccion de perlas, y las alas forman una pequefic voluta, en su crtlculcclon con el cuerpo. Las cabezas 0 mascaras tienen la bar­ billa muy apuntada y el pelo en forma de trenzas que las enmarcan. Adernds, hay aves afrontadas, dispuestas herdldicnmente entre pequefios arboles, y ovejas con la cabeza vuelta hacia ctrds, tam bien entre arboles. La combinucion de tallos con animales muy antigua, y se halla ya en los frisos del es palacio de Diocleciano, en Espalato, en suelos de mosaico, especial mente de Grecia (siglos V y VI) y, en la misma comblnnclon con animales y mascaras, en frisos esculpidos coptos (siglos VI Y VII). Pero las mayores analogfas estlllsticas para los ejernplos espnfioles hal lanse en el sur de Italia, 10 que hace probable que los frisos de San Pedro de Nave obedezcan a una influencia de la Italia bizantina. Existe, sin embargo, la dificultad de que los ejernplos italianos, 0 son posteriores, como los capiteles de la iglesia de San Agostino, en Bari, 0 care­ cen de fecha, como un fragmento de friso, hoy en el Museo de Berlin. Pero en vista de las grandes analogfcis, no existe la menor duda de que este estilo lleqo a Espana completa­ mente formado, y es de suponer que existieran ejernplos italianos conternpordneos. Para otros motivos hallamos prototipos en la escultura visigoda del siglo VII. Mascaras tiene en un cimacio procedente de Itcilica (fig. 272), cuya forme pudo servir incluso de antece­ dente para los capiteles-impostas al lade del dbside, y las ovejns afrontadas entre pequefios arboles tienen gran analogfa con el cancel antes mencionado, empotrado en la Seo de Lisboa. Adernds, los frisos con animales se repiten en los siglos IX y X en un relieve procedente de San Miguel de Llfio, sequn dicen (842-48), y en otros de San Miguel de Escalada (913), 10 que acredita, hasta cierto punto, la cronologfa de los relieves de San Pedro de Nave. Adernds de estos ornamentos bizantinizantes que decoran tam bien el frente de dos ccpl­ teles del crucero, existen sobre los otros dos y en los lados menores de los anteriores repre­ sentaciones de figuras: los cpostoles Pedro, Pablo, Felipe (fig. 316) y Tomas, de cuerpo entero y con su rotulo correspondiente; cuatro cabezas de cpostoles 0 santos no especlfl- 296 cados�escenas de Daniel la fosa de los leones en y del sacrificio de Isaac. Estilfstica­ mente, estas figuras se relacionan con las de QUintanilla de las Vinas, San Juan de Banos, copltel de los slmbolos de los Evangelistas de Cordoba, etc.; acusan, sin embargo, una mayor bcrbortzcclcn. Iconoqrdficcrnente plantean varios problemas, que se solucionarfan satisfactoriamente con la hipotesls de la existencia de rncnuscritos visigodos, de los que deri­ varfa su ya hemos visto. Tanto la escena de Daniel estilo, como en la fosa de los leones, los brazos levantados en ornclon y dos leones lcrnlendole los la del sacrificio de pies, como Isaac, que estd echado sobre el altar, mientras que Abraham saca el cuchillo para rnctcrle, se repiten casi exactamente las miniaturas en espcfiolcs del siglo X, que incluso repiten los mismos rotulos que aparecen nuestros en capiteles, y sus antecedentes apuntan hacia mo­ delos que proceden de Egipto 0 del norte de Africa. Oriental es, por ejernplo, el motivo de los leones, que lamen los pies del profeta, mientras que nquellos, por 10 general, tienen la cabeza levantada, mirando hacia el. Andloqcs son las representaciones en las ampollas de San Menas, de Egipto, donde los camellos son tam bien representados en el acto de lamer los pies. No deja de ser divertido un curioso error de interpretacion, que acaso quepa explicar atrlbuyendolo a la copia de un prototipo poco claro: Daniel se encuentra en el agua y uno de los leones estd bebiendo. Evldenternente, la representcclon de los leones lamiendo los pies familiar al artista, y csl dio el de que no era se coso interpretara mal la palabra laquum de la Inscripclon, que 10 mismo fosa que significa lago. Pero la indicccion de los rotulos, sobre los libros de los sobre el altar-ALTARE-es cpostoles 0 un claro indicio de que estas representaciones se basan en miniaturas, y, efecto, los mis­ en se repiten mos rotulos en los manuscritos de Beato. Parece, pues, como si en la decornclon de la iglesia se acusasen tradiciones distintas. Una, tradicional, en los frisos geometricos en talla a blsel, Otra, bizantinizante, en los frisos con tallos, mascaras y animales, y, final mente, la nueva trcdlclon iconoqrdflcc espanola, procedente de manuscritos de la epocc. Que esta trndicion manifiesta ya el se en siglo VII, 10 acusan capitel de Cordoba y el relieve de San Juan de Banos con toda claridad, mien­ el tras que el estilo de los frlsos, en formas algo anteriores, se manifiesta claramente en la escuela toledana hacia 670-680. La fecha de nuestra iglesio es, por tanto, posterior, como 10 las formas crqultectonlccs y decorativas. San Pedro de Nave acusan Arquitectoniccrnente, es una iglesia monacal, con caracterfsticas propias de la Penfnsula, que no podemos deri­ var de modelos extranjeros. Aunque la crnpltcclon de la planta, en el sentido de una bcsl­ lica cruciforme, obedece a una idea verdaderamente cornun de la la poca fortuna epocc, que tuvo el arquitecto con la construccion del cimborio prueba que no Ie qulcron proto­ tipos bizantinos, ya que la solucion que hullo fue poco estable y no subsist!o mucho tiempo. En la escultura, sin embargo, aparece con el segundo maestro una fase claramente bizanti­ nizante, yael se debe probablemente la idea de colocar columnas en el crucero, que Ie permitieron desarrollar sobre los capiteles el rico acervo de su arte. EI hallazgo de escul­ turas (capiteles y frisos) del primer maestro, que fueron aprovechadas en 10 construccion de los muros, confirma esta opinion. Si la iglesia fue construfda en epocc visigoda y las - formas crqultectonlccs hablan en favor de esta opinion -, 10 serfa entre los cfios 680 y 711. EI estilo de figuras, conocido de las iglesias asturianas San Miguel de l.ifio, Santa Marfa - de Naranco es distinto, y las de San Pedro de Nave tienen sus claros precedentes en la - epocc visigoda. Unicamente la cronologfa de los frisos con palmetas queda, hasta la fecha, 297 Fig. 315. - CAPITEL CON DECORACION DE MOTIVOS VEGETALES ESTILIZADOS EN LA IGLESIA DE SAN PEDRO DE NAVE (ZAMORA). Fig. 316. - FRISO Y COMPOSICION LATERAL, CON LA REPRESENTACION DEL APOSTOL SAN FELIPE, DE UNO DE LOS CAPITELES DE SAN PEDRO DE NAVE. 298 probl�. Perc si estes tienen sus analogias en el sur de Italia, como parece, seria otro argumento en favor de una fecha temprana, ya que apenas serlc posible explicar estas rela­ clones en los siglos IX 0 X. SANTA MARfA DE QUINTANILLA DE LAS VINAs. La de Santa Maria de - iglesia Quintanilla de las Vinas la menciona de Gregorio Argciiz 1675, diciendonos que fue en en su tiempo monasterio famoso, bajo el nombre de Santa Maria de Lara. Con esto coincide un una doncclon del Cartulario de San Pedro de Arlanza, del 28 de enero de 929, hecha por la eomtesa Noma Donna junto con sus hijos a la abadesa y monjas del Monasterio de . Santa Maria virgen "in eorum honore baseliea fundata est in suburbio qui ferunt Lara" Parece que se trata de una donnclon se hizo en la epoco de la reconquista a un que .. monasterio que se habia salvado de la destrucclon cirabe, como ya vimos respecto a San Fructuoso de Montelios, Santa Comba de Bande San Pedro de Nave. La y misma iglesia tiene, adem cis, otras dos inscripciones: una en el interior, sobre de los uno capiteles-im­ postas del arco del cibside: OC EXIGUUM EXIGUA OFF. DO. FLAMMOLA VOTUM D. (= De exiguum exigua offert domina Flammola votum deo) que dice que una dona Flcimola fue bienhechora, tal vez fundadora de la iglesia, y otra, monogramcitica, en un frlso exterior del dbside, cuya lectura es muy discutida, y que se ha interpretado como Adelfonsus Daniel (0 Danila) Fecerunt. Desgraciadamente, estas inscripciones no dan ninqun dato sequro respecto de la epoco de fundcclon, ya que la ldentlflccclon de la Flcimola es dudosa; ademcis, no conocemos las personas a las que pudieran referirse los monogramas. Tcrnblen se han querido leer estes como Adelfonsus Legione y Fredenandus Castella, 10 que corresponderia a los nombres del rey de Leon y del conde de Castilla de principios del siglo X; pero esta lectura debe rechazarse, no solo porque los monogramas no permiten suplir tantas letras, sino porque, sequn esta version, los dos primeros monogramas repetirfan el mismo nombre, 10 que es inadmisible. Queda como dato seguro la lnscrtpclon sobre la imposta, que nos confirma, con cierta probabilidad, que se trata, en efecto, de un monasterio para monjas, siendo su bienhechora una domina Flammola, 10 que ya constituye un dato de gran interes. La iglesia ha IIegado a nosotros solo parcial mente. No queda mds que el cibside rec­ tangular y la nave transversal (fig. 317), pero algunos restos de muros conservados confir­ man, 10 que han comprobado exca�aciones ulteriores no publicadas todcvlc.sque se trata de una basilica de tres naves con otra transversal y un porche y ccimaras a sus lados al poniente. La planta dibujaba, pues, un se como rectcingulo relativamente corto, del que avanzan el dbslde sendas rectangular y ccimaras a ambos lados de los brazos del crucero. Este trazado varia de los hasta ahora vistos y proporciona algu nos datos nuevos. Notable es, ante todo, la presencia de una nave transversal en cornbincclon con una basilica, 10 que no habiamos observado. hcstc ahora Esta nave transversal tiene la misma anchura .. que el cuerpo de la igleSia, como en las asturianas; ya la de Fraga tenia una nave trans­ versal sem.ejante, aunque dividida por columnas y por tanto de alzado algo diferente. Los aposentos tienen puerta estrecha adintelada, no en su centro, sino en los cingulos hcc!c poniente, y las naves laterales comunicaban con los brazos del crucero por otras angostas, de solo 80 centlmetros de anchura. La relncion entre la nave central y las laterales es como 3 : 1, rnientrcs que en Balsemao era de 2,4 : 1; en Banos 2 : 1; en San Pedro de Alccin- 299 Fig. 317. - CONJUNTO EXTERIOR DE LA IGLESIA DE SANTA MARfA DE QUINTANILLA DE LAS VINAS (BURGOS). Fig. 318.- DETALLE DE LOS FRISOS CON DECORACI6N DE AVES Y MOTIVOS VEGETALES ESTILIZADOS EN. LA IGLESIA DE QUINTANILLA DE LAS VINAS (BURGOS). 300 � tara 2 : 1, y en Algezares 1,5 : 1. Estas cifras indican que la anchura de las naves laterales, en proporcion con' la central, disminuye constantemente desde el siglo VI, y si en San Pedro de Nave esta proporclon vuelve a ser como 1,5 : 1, esto se explica por repetirse en las partes basilicales las medidas de las partes orientales, cruciformes. La iglesia se cubrio, tanto el dbside como las naves laterales, con bovedc, como indi­ can arranques de pechinas enel dbside y otros de crlstc en las laterales que se conservan in situ. Parece que la nave central tuvo, en cornblo, un techo de madera, y acaso tam bien la transversal. Sus muros se elevan todavfa altura considerable, y a una probable que se es hubiesen cafdo al desplomarse una bovedc. Este sistema de cubrir la techo de iglesia - madera en la nave central, bovedc de arista en las laterales 10 conocemos en varias igle­ - sias del norte de Africa, como en Ksar el Hamar 0 en Mididi, en Tiinez, . erigidas durante la epoco bizantina. Pero las plantas en sf no guardan semejanza alguna, ni conocemos en el norte de Africa ejemplos de una nave transversal. Todas las dernds caracterfsticas obedecen, en cambio, a la trcdicion espanola: dbside y aposentos rectangulares, puertas estrechas entre los brazos del crucero y las naves laterales, porche y habitaciones laterales a los pies. Los prototipos para nuestra iglesia hay que buscarlos seguramente en la Penfnsula, aun­ que estes no se hayan conservado. Notable es tam bien la puerta que conduce desde el este a la nave transversal, a muy poca distanda del dbslde, situuclon que no hemos observado en otras iglesias de la epoca. Acaso se explique por el primitivo destino como iglesia monacal. La decoruclon de la iglesia es muy abundante, y se extiende tam bien a la parte exte­ rior, 10 que ya hemos visto, aunque en escala mas modesta, en San Juan de Banos y San Fructuoso de Montelios, y obedece a trcdlclon oriental. Tres frisos, que lleqon a tener una nuestro monumento toda la anchura de una hilada de sillares, en y que estdn sepcrndos I. por otro intermedio, liso, adornan la pared exterior del dbside ; los dos inf�riores la rodean y se prolongan en la parte oriental de la nave transversa. En un principio decoraban tam­ bien la pared exterior de los recintos laterales, hoy destruldos, sequn podemos comprobar por los arranques que quedan. Los frisos estc:in forrncdos por circunferencias tangentes, con decorncion de ani males; tallos con hojus y racimos y pdjcros, 0 por simples cfrculos con ador­ nos geometricos. Los cundrupedos de la hilada superior, dispuestos herdldlcornente en diez cfrculos, formando cinco pares que corresponden, se estc:in trctcdos profunda­ con sentido mente ornumentclv.pudlendo compararse preferentemente con las representaciones de anima­ les en telas. Dlstinqulrnos leones (0 perros), gacelas, hipocampos, ovejns (0 cabras) y toros (0 bueyes), Algunos de estos animales, como el hipocampo, ya 10 vimos en la pilastra de Lisboa, antes mencionada, mientras el cucdrupedo con escamas se repite en la Biblia de Leon, dEt. 920. Pero la mayor analogfa para todos estos ani males se halla en telas orien­ tales,· de los que dependen tcrnbien los de un friso de la iglesia de Scripu, en Beoclc, de 874, que tienen cierta semejanza con los de Quintanilla de las Vinas, aunque no su preci­ sion de dlbu]o (fig. 318). EI estilo de los frisos tallos y pdjnros con perdices,' patos, gallinas 0 gall6s y pavos - reales-, dispuestos por parejns y colocados uno frente a otro, y asimismo los pequefios arbo­ les entre los animales, denotan en ultimo termlno influencias scsdnldcs, transmitidas pro­ bablemente por Bizancio. En el arte scsdnldc, en Cteslfon, se representa la perdiz, que acaso ya en Ravena dejo alguna huella. Apuntan los patos a prototipos del mismo arte: recorde- 301 Fig. ,319. -INTERIOR DE LA IGLESIA DE SANTA MARfA EN QUINTANILLA DE LAS VINAS (BURGOS). 302 Fig. 320. - ARCO DEL ABSIDE CON DECORACI6N DE AVES Y MOTIVOS VEGETALES ESTILIZADOS EN LA IGLESIA DE QUINTANILLA DE LAS VINAS (BURGOS). Fig. 321. - RELIEVE CON LA GLORIFICACI6N DE CRISTO EN LA IGLESIA DE QUINTANILLA DE LAS VINAS (BURGOS). 303 . I mos las muestras de tela del Taq i Bostcin y otras representaciones en trabajos de plata scsdnldcs, con la tfpica cola que se alza hacia ctrds, casi en forma de semiluna, y tcmblen los pequefios arboles, cuya copa termina en ho]o trifolia 0 pentafolia, que reaparece en forma semejante en jarros de plata scsdnldcs 0 postscsdnldcs, procedentes de Suanecia (Cduccso), yen otros grandes con jinetes del tesoro de Nagy Szent Miklos, hoy en el Museo. de Viena. La dlsposlclon slrnetricn de los animales, su gran estilizcclon y el decorado con cintas de perlas, etc., acreditan el origen oriental de esta decorcclon, No conocemos en Espana precedente alguno de la misma. En el iruerior, el arco del dbslde reproduce figuras de pdjcros cndloqcs a las del friso central del exterior del monumento. A los lados, sin embargo, en los frentes de grandes impostas prismdtlccs, que hacen de capiteles, y se apean toscamente sobre delgadas colum­ nas, estdn representcdos el Sol y la Luna de un modo que resulta muy extraiio dentro de un clipeo, sostenidos por angeles, y semejantes a los que aparecen Em otras dos impostas halladas en el interior de la iglesia, sin que pueda precisarse el lugar que primitivamente ocupaban (figs. 319, 320 Y 322). A la representcclon del Sol y de la Luna corresponden otros tres relieves: Cristo, sobre el arco de triunfo, y dos flqurcs cO.n un libro en la mano, que debieron de estar algo mas cbo]o, a izquierda y derecha de Aquel (fig. 323). La imagen de Cristo bendiciendo, con barba y nimbo cruciforme, aparece en Espana p0r. primera vez sobre monedas, a Imitcclcn de modelos bizantinos, bc]o el rey Ervigio (680-87). Los brazos entumecidos, las manos gigantescas, la cabeza alargada con trenza sencilla 0 doble 0 trenzas entrelazadas, pero sobre todo los pliegues paralelos de los tra­ jes de estos relieves, recuerdan los del capitel con los simbolos de los Evangelistas, de Cor­ doba, �I relieve de San Juan de Banos y las esculturas de San Pedro de Nave. No hay duda que el capitel de Cordoba representa este estllo en su fase mas pura, casi dirfamos cldslco, rnlentros que los relieves de San Pedro de Nave son acaso todavfa mas bdrbcros que los de nuestro iglesia. Y ya vimos que este estilo se repite, con bastante precision, en la Biblic .: Hispalense, especial mente en la figura del profetc Miqueas, 10 que parece indicar que este estilo procede del Sur, siendo los ejernplos castellanos copias ya algo barbarizadas. EI estilo de los cabellos trenzados que rodean la cabeza aparece tam bien, de un modo muy serne­ jante, en los relieves del altar de Pemmo, en Cividale (hacia 740) y en la iglesia de la Abcdlo de San Ferentillo (Umbria), relieve firmado por el maestro Ursus Pledro en en un (hacia 739), 0 en el sacramentario de Gellone (siglo VIII). En el aspecto lconoqrdfico, las esculturas de Santa Marfa de las Vinas son muy inte­ resantes Las dos figuras con libros que estuvieron colocadas enclmc del arco del dbslde, .. quizd sean cpostoles, Uno, el de la derecha, adama a Cristo, con la diestra levantada. Las figuras del Sol y de la Luna, dentro de cllpeos, como representantes de la eternidad de su reino, aparecen frecuentemente en las pinturas de los dbsides, aunque nunca levantadas por angeles, como en la iglesia castellana. No es dudoso de que estos relieves hicieron juego con los otros dos, hoy en el suelo, representando bustos sernejcntes levantados por angeles, aun­ que sin c1ipeos. Uno de los bustos IIeva una cruz con astil en la derecha, 10 mismo que uno de los angeles, y se distingue udernds por la trenza doble de su pelncdo, identlco a la de la figura de Cristo, sobre el arco de triunfo (fig. 321). Es probable que debamos reconocer cqul otra vez al Senor, aunque la figura no tenga barba. En el arte bizantino del siglo VI esta dlferenclccion entre el Cristo Pcntocrdtor, sobre el dbslde, y el Cristo [oven, sin barba, 304 I Fig. 322. - RELIEVE CON LA REPRESENTACION DEL SOL, EN LA IGLESIA DE SANTA MARIA DE QUINTANILLA DE LAS VIi\lAS (BURGOS). Fig. 323. _ RELIEVE CON LA IMAGEN DE CRISTO BENDICIENDO, EN LA IGLESIA DE SANTA MARIA DE QUINTANILLA DE LAS VIi\lAS (BURGOS). 305 es muy caracterfstica, y existen representaciones en marfiles semejnntes, como el Dlptlco Barberini, con el Cristo [oven lIevado por dos angeles. Si esta interpretacion es exacta, tendrfamos que reconocer en el relieve restante a Marfa, ya que ninguna otra figura pudiera corresponder a Cristo, trctdndose cdernds de una iglesia monacal dedicada a la Virgen. Todas estas representaciones pertenecen realmente a escena alguna, sino que no forman una imagen sin ccclon, glor:ificacion de Cristo y de la Virgen, como existen en los marfiles una citados. Y semejantes escenas se repiten en los manuscritos espofioles del siglo X, como en las Homilfas de San Gregorio, donde hallamos tam bien la de Cristo, lIevado representnclon por angeles que vuelan a ambos lados. Parece probable, por consiguiente, que estas escenas sederiven de manuscritos, como ya se dijo respecto a las semejantes de San Pedro de Nave y del capitel de Cordoba, y como 10 acusa su estilo. Los problemas que origina la cronologfa de la iglesia de las Vinas son casi identlcos a los la de San Pedro de Nave. Aunque exlsten dlferencios en los detalles, no que plantea· puede discutirse que las esculturas de ambos templos son muy afines. Ambas tienen tallos con hojas y racimos en cornbinucion con rica decorucion de animales, de estilo oriental, y cmbos tienen, sobre los capiteles, escenas con figuras. Aunque los prototipos, para los tallos, son algo distintos, y aunque el estilo de las figuras se diferencia ligeramente, no puede haber la menor duda que pertenezcan a una misma fase estilfstica, posterior a la de Santa Comba de Bande y San Pedro de la Mata. EI estilo de las figuras tiene sus rakes en esculturas anda­ luzas del siglo VII, y perc los tallos con palmetas y racimos hay ciertos prototipos en la escul­ tura toledana de la epoco del rey Wamba (672-81), aunque las de nuestra iglesia corres­ ponden ya a una nueva ola del arte bizantino en la Penfnsula. Iconoqrdficcmente, la figura de Cristo con barba aparece por primera vez en las monedas de Ervigio (680-87), mientras que los monogramas antes mencionados se presentan en las monedas de los gobiernos' asociados de Chindasvinto y Recesvinto (649-53) y Egica y Witiza (696-700), en manuscri­ tos y en los jarros de bronce de la segunda mitad del siglo VII. Procede ndemds de nuestra iglesia un pequefio dbcco, de forma tfpicamente visigoda, como un tenante de altar, perte-' neciente a la misma tradici6n. Todos estos datos, y muy especial mente la sillerfa perfecta, romana, hablan en favor de la epocc visigoda, que en Espana, en los ultlrnos decenios del siglo VII, lIego a un inusitado esplendor. EI arte visigodo, que en Toledo no se hcblc formado hasta finales del siglo VI 0 principios del VII, lIega en el curso de este siglo a un momenta de apogeo, forrndndose un estilo verdaderamente nacional, sin analogfas en los dernds pel­ ses de Occidente . . Asl, estas ultlmcs iglesias de la adornadas riqufsimas esculturas y sillerfa epocc, con de talla impecable, dan todavfa un Mtimo testimonio de la grandeza del mundo antiguo. No por sus dimensiones, mas sf por la bellezo, precision y riqueza de la obra, constituyen una pequefic contrapartida de los monumentales templos de Oriente, principal mente de Siria, en medio de un Occidente cuyo arte se encontraba en plena decadencia. Ni en el norte de Italia, ni en Francia, ni en Alemania, conocemos monumentos de la segunda mitad del siglo VII que puedan parangonarse con los de la Espana visigoda. Ese siglo, en el resto de la Europa continental, es, hasta donde alcanzan nuestros actuales conocimientos, mucho mas pobre, si bien mucho menos conocido. EI sol del Mundo Antiguo parece haber dado un ultimo destello en esta avanzada de Occidente que es Espana, antes de extinguirse para siempre. 306 Fig. 324. - HEBILLAS DE ORO DEL SIGLO V PROCE­ Fig. 325. - FIBULAS LAMINIFORMES 0 DE PUENTE. (Museo Ar­ DENTES DE PORTUGAL Y GALICIA. queoloqico de Barcelona.) Fig. 326. - FIBULAS AQUILIFORMES DE ORO. PROCEDENTES DE EXTREMADURA. (Colecclon Walters, Baltimore.) 307 LAS ARTES MENORES LOS HALLAZGOS EN LOS CEMENTERIOS. TALLERES POPULARES. - AI estudiar las artes menores de la epoco visigoda, es preciso distinguir entre las obras de trcdlclon god a y las de trcdlclon indlgena. Como punto de partida de estas ultirncs, hemos de considerar los cementerios de la epocc del Bc]o Imperio y de la de trcnslclon hacia la visigoda propia­ mente dicha. Entre la poblccion de las ciudades parece haberse perdido en el siglo IV la costumbre de dejcr objetos en las tumbas (Tarragona, Belo), mientras que la poblcclon Indlqeno del campo la conserve mas tiempo. Mencionaremos uqul los importantes cemente­ rios de Bracana y Marugan (ambos en la provincia de Granada), Almizaraque y Villaricos (en la provincia de Almerfa), Oliete (Teruel), Vcldlos de Portezuela (cerca de Coria, Badajoz), Simancas (Valladolid), Suellacabras y Tcnlfie (ambos en la provincia de Soria). Hallazgos visigodos aislados indican que algunos de estos cementerios se utilizaron hasta la epoco posterior de la ccupcclon. Caracteriza a las tumbas indlgenas la coloccclon en elias de vasijas de vidrlo 0 de barro, para contener reservas alimenticias destinadas al difunto, la presencia de armas - de que carecen las tumbas visigodas ya en la epocc anterior a 10 ocupccion de Espana -, y, finalmente, el entierro en dnforcs. EI ajuar de la tumba es en general modesto: pendientes sencillos, hechos de un hilo, 0 con resorte, pulseras que ter­ minan en cabezas de animales estilizados, cuentas de azabache y de coral, juntamente con la vasija ya mencionada, constituyen el ajuar corriente de las tumbas indlgenas. Junto a estes, hay, a partir del siglo V, algunos hallazgos que pueden ser atribuldos a inmigrantes qermdnlcos, principal mente varios broches de oro, entre otros lugares en Be]c (Algarve), Bueu (Pontevedra) y Castiltierra (Segovia), con placas decoradas con granates (fig. 324) que se pueden comparar con piezas procedentes del sur de Rusia, Hungrla, Silesia e Italia y atribuir a uno de los primeros pueblos germanicos que pasaron por Espana. Se encontro tornblen en Be]c una espada con el pomo adornado al estilo tfpico del sur de Rusia, que cabe atribuir a la primera ola de invasores germanicos. La tecnlcc del estilo policromo, que los germanos conocieron y adoptaron en el sur de Rusia, y a cuya difusion en Occidente con­ tribuyeron en gran medida, aparece de un modo muy destacado en estos hallazgos. Los visigodos trajeron, sin duda, a la Penfnsula Iberica principalmente las Ilamadas fibulas laminiformes, las de aguila y los grandes broches de clnturon de placa rectangular articulada. Las fibulas laminiformes (fig. 325) recibieron su nombre de otros hallazgos de igual forma hechos de laminas de plata; pero junto a esta denorninccion ha adquirido en Espana carta de naturaleza la de fibula de puente 0 de arco, que pone bien de manifiesto 10 esencial del tipo, a saber, la union de una placa de resorte, cuadrangular y cccbcndo por arriba en forma de semicfrculo y de una placa alargada que la sujeta por medic de un arco 308 o pue�as piezas que hay en Espana son de bronce 0 de hierro, pero 0 veces cubiertas con finas laminas de plata, y tanto per su forma como por su dlsposlclon - las mas antiguas se componen cun de tres partes, apareciendo solo mas tarde las fundidas de una pieza­ conservcn el recuerdo de las cndloqos del sur de Rusia y Rumania, donde el.importante cementerio de Maroszentanna, que cabe atribuir los visigodos ofln ellos, a 0 a un pueblo a permite establecer el punto de partida de la evoluclon y de este tipo. Faltan, sin embargo, hasta chore, los hallazgos de segura procedencia visigoda que sirvan de enlace entre estos pequefios ejemplnres de la cuenca danubiana y los grandes encontrados en La exis­ Espana. tencia de fibulas laminiformes en la Peninsula solo puede comprobarse seguridad en con la epoco de la ocupcclon del pais por los visigodos, hacia 500 (Carpio del Tajo, Castiltierra). Mas no cabe, por otra parte, desechar completamente la posibilidad de que algunos ejern­ plares de origen desconocido puedan ser anteriores. Entonces habrfa que ntrlbulrlos a otros pueblos germanicos de la primera ola de Inrnlqrccion. Es interesante observar que el tipo se enriquece en Espana hasta cierto punto: Zeiss seficlc especial mente los pares de open­ dices transversales en la placa del sujetcdor, y, en general, la tendencia hacia una estricta simetrfa. Precisamente esta tendencia y, asimismo, el hecho de que los ejernplnres espcfio­ les posteriores carezcan cornunmente de adorno, mientras que la tendencia a la ornamen­ tcclon de las superficies desnudas es propia del arte germanico, hace pensar en la posibili­ dad de que estas fibulas laminiformes las hicieran, en parte, artffices indlgenas, lnsplrdndose en los modelos trcldos por los visigodos. Es conocido asimismo el empleo de fibulas en forma de animal entre los pueblos ger­ rndnlcos. EI grupo mas importante, en este aspecto, es el constltuido por las lIamadas fibulas de. aguila, de las que la primera y mas celebre pertenece al tesoro de Petrosa (Rumania). En ella, el cuerpo tiene -todavla fuerza pldstlcc, y la cabeza, de tres dimensiones, estd de frente. La evolucion de este tipo hacia una representcclon puramente de perfil, con la cabeza mirando a un lcdo - evolucion debida acaso al lnflu]o de modelos romanos se advierte - en las fibulas ostrogodas de Italia. Se adscriben estrechamente a estes primero (Cesena) las mas hermosas fibulas espcfiolcs de este tipo: dos fibulas de aguila de oro, que hoy se encuentran en la coleccion Walters, de Baltimore (fig. 326), y de las que se afirma proce­ den de Extremadura. Es caracterlstico, sobre todo, el gran disco central ligeramente abul­ tado, cormin a los ejemplares italianos y espofioles, y asimismo la linea de perfil. Difiere, principal mente, el colorido. En las fibulas espofiolcs se aplicaron almandinas rojcs, grandes incrustaciones de vidrio blancas, azules y verdes, mientras que las piezas ostrogodas solo presentan las incrustaciones rojcs de almandina; falta tcrnblen la ccentucclon del perfil mediante pequefios tabiques alrededor del mismo, que prestan a las piezas ostrogodas un fuerte ccrdcter constructivo. Otros ejemplares espcfioles, de bronce encontrados en Cala­ - tayud y Herrera de Pisuerga se relacionan estrechomente con fibulas visigodas del sur - de Francia. En lugar de la almandina, escasa, y quizd de -procedenclo india, se npllco un sencillo vidrio bermejo. Tcrnbien aquf comprobamos por ejemplo en los tabiques semi­ - circulcres- un progresivo alejamiento del ccrdcrer estrictamente geometrico de las fibulas de aguila anteriores. La fecha de estas piezas cae sin duda en la segunda mitad del siglo VI. MagnIficos ejernplos de estilo policromo suministran igualmente los grandes broches de clnturon, cuadrangulares, articulados, con marco soldado, cuya parte central estd ador­ nada con una gran piedra en un chcton y otras en forma de cfrculo 0 de almendra en las 309 G Fig. 327. - ACE F: PLACAS DE CINTURON EN BRONCE. B: BROCHE DE CINTURON. - D y G: FfBULA CIRCULAR - Y BROCHE DE CINTURON DE BRONCE CON VIDRIOS INCRUSTADOS. (Museos de Vlch, Arqueolcqico Nacional y Arqueolcqlco de Barcelona.) 310 ------------- ____ -esquincs. Las piezas espofiolns de Carpio del Tc]o, Majazales, Herrera de - Pisuerga, Cas- tiltierra muy - afines sona las ostrogodas encontradas en Italia (493-552) y pueden fecharse cornpcrdndolcs con elias. EI tipo espnfiol constituye una variedad del grupo de broches de ,cinturon que muy probablemente se desarrollo en la Peninsula Iberica en estrecho contacto ,con trabajos italianos. A diferencia de 10 que ocurre en estes, falta en los broches espcfioles toda close de adornos en espiral y de cabezas de pdjcros, que figuran en los bordes de las ipiezns ostrogodas. Se insertan, en cambio, nuevas celdas pequefics y redondas sobre la ,placa rectangular, entre las angulares y el adorno central, y el pie del clcvillo posee una Incrustcclon 0 en todo caso rudimentos de ella en forma de un adorno grabado. En el trans­ ,curso del tiempo, 'Ia placa rectangular fue cubriendo se completamente con tabiques, dando lugar gran nurnero de celdas rellenas a pasta con de vidrio de diferentes colores. Estas pla­ -ccs pollcrorncs de clnturon, ricamente adornadas, constituyen un grupo especial, tipica­ mente espcfiol, en uso hasta el siglo VII (fig. 327, G). Si en el VI las artes menores de Espana reciben sello por los grandes tipos de los su hullczqos goticos, que parte subsistieron acaso mas tiempo, caracteriza los hallazgos del en siglo VII una deqenernclon del cnrdcter germanico propiamente dicho. Los talleres del pais, -que en el siglo VI habian copiado en parte formas visigodas, enlazan en ocasiones con vie­ jos motivos nacionales. Pero 10 que ante todo advertimos son relaciones con talleres de las reg iones orientales Imperio. Estos i del nflu jos suelen cal ificarse de "bizantinos"; pero con- viene recordar que esta denorninuclon solo puede entenderse en un amplio sentido. Como tipos particularmente caracteristicos en la Peninsula Iberica, mencionaremos las placas de cinturon articuladas con ornnrnentcclon de racimos y las caladas. Entre estas :ultimas, unas presentan adornos geometricos por ejemplo arcos de herradura - y otras, - 'en cambio, figuras. EI motivo del arco de herradura viene probablemente del escenas con arte romano provincial de Espana. Tcrnbien en algunas escenas con figuras por ejemplc:> - 'el hipocampo junto a la fuente- influyeron decisivqmente modelos del .orte romano tardio. Otras placas tienen simples incisiones, con parejas de animales que se corresponden 0 se den la espalda sirnetriccrnente, y que deben mucho al arte romano oriental. Algunas piezas sueltcs trabajadas en relieve son a todas luces objetos importados del Este. Con respecto a Ius placas de clnturon con ornnrnentcclon de racimos, pueden considerarse como tipos cld­ slcos las que presentan la parte exterior rigurosamente sirnetrlca y estcin adornadas con .pclrnetcs de puro ccrdcter bizantino. Tcrnbien comprobamos la misma orncrnentcclon bizan­ tina sobre las coronas de Guarrazar y en la escultura visigoda, en piedra, del siglo VII (fig u ra 327, A, B, C, E, F). Sin embargo, en manos de los artesanos Indlqencs las formes se hicieron rdpldornente mas toscas, sufriendo peculiares alteraciones de estilo. La orncrnentcclon con palmetas deqenerc con rapidez, demostrando hasta que punto fueron extrcfics al artista indigena estas formas romanas orientales. LOS TESOROS DE GUARRAZAR Y TORREDONJIMENO. TALLERES OFICIALES. Junto - 'a los talleres en que trabajaban el ajuar tal como se presenta en los hallazgos funerarios, existirfun otros ofici'ales para los grandes encargos de la corte. AI igual que los talleres de ccufinr moneda, estarian intimamente ligados a la trudicion bizantina. Algunos trabajos no se conciben sin estrechas relaciones con los talleres del este del Imperio. 311 Fig. 328. - GRUPO DE CORONAS VOTIVAS Y CRUCES VISIGODAS DE ORO PROCEDENTES DE GUARRAZAR QUE ESTUVIE­ RON EN LA ARMERfA REAL DE MADRID. grandes talleres proceden principalmente dos importantes hallazgos: el de De estos Guarrazar y el de Torredonjimeno. Lo mas notable entre las piezas de estos tesoros son las grandes coronas votivas y las cruces (figs. 328 a 336). Sabemos de tres coronas votivas ofrend ad as a la Iglesia por reyes visigodos. Reca­ redo (586-601), segun testimonio de Gregorio de Tours, dedic6 una corona de oro al altar de San Felix de Gerona. Otras dos of rend ad as por reyes -Ia de Suintila (621-31) y la de Recesvinto (649-72) se encuentran en el tesoro de Guarrazar. Conservdronse en este, ade- - 312 mas�s- diez coronas de oro, de las cuales una fue dedicada a San Esteban por un cierto abad Teodosio. Las otras no lIevan Otras Inscripclon. votivas parece que coronas figuraron en el tesoro de Torredonjimeno. Solo se han conservado restos de elias, letras colgantes, sernejcntes las del tesoro de Guarrazar. Podemos admitir a que la of rend a de coronas lIego a ser corriente en epoco visigoda, hecho confirmado tam bien por varios escritores drcbes. Tal costumbre procede de Bizancio. Justiniano (527-566) conscqro varias coronas de este tipo a la iglesia de Santa Sofia, en Constantinopla; igual hicieron mas tarde el empera­ dor Mauricio (582-602) y la Irene el emperatriz en siglo VIII. EI peregrino ruso Antonio de Novgorod - hacia 1200 - vio sobre el altar, bc]o el cirnborio, una corona, acaso la colgar de Justiniano, que el considero como donccion de Constantino. Las coronas de los otros emperadores colgaban alrededor del cimborio, donde habia cdernds otras treinta mas pequefics. Esta descripcion no nos permite dudar de que el colgar coronas votivas era una costumbre de la corte bizantina, seguida tam bien por la de los reyes visigodos, que tanto la imitaban. Numerosas miniaturas muestran que tcmbien en Espana colgaban las coronas sobre el altar, confirmdndolo expresamente Gregorio de Tours con respecto a la de Reca­ redo en San Felix de Gerona. De las coronas encontradas en Guarrazar, la de Suintila fue robada en 1921 de la Armeria Real, y no ha vuelto a aparecer. Era la mas de leis fechables (621-631) pieza antigua