, - ESTADOS DE LA CORONA DE 'ARAGON INTRODUCTORES DEL NUEVO ESTILO CATALUNA: LOS AI iniciarse la escultura g6tica en Cctclufic, resulta ya superada la etapa rigurosamente al plano y a la rl­ arcaica la que la imagen parece abrumada por su servidumbre respecto en evolu­ Una necesidad de dominar el espacio circundante, se enlaza con la progresiva gidez. La fuerza latente de la escultura romd­ ci6n de las y del movimiento. posibilidades expresivas del estilo g6- nica va descrrolldndose en 10 vario y en 10 organizado; si hasta el advenimiento de la complemento cada uno de sus avances se pro­ arquitectura, tico, la estatua mere era un duce en el sentldo de llbercrse de tal dependencia. Paralelamente se verifica un perfecciona­ el abandono de la de la frontalidad, en el uso de las ca­ miento tecnlco que se traduce en ley especial mente en la conse­ Iidades tc:lctiles, en la refinada elaboraci6n de los detalles, pero muy soltura y delicadeza insuperables, senslblllzdndose el ritmo en la medida que cuci6n de una sirve a la expresi6n y" el movimiento puede serplasmado en la gracia del cdemdn. el canon a fines cierto retraso frente del siglo XIII, con Sin embargo, aunque este proceso tiene lugar transformaci6n -en la medida que a las escuelas g6ticas francesas, alemanas e italianas, la conocerla las obras conservadas- tiene algo de milagroso, pues explicarla por podemos y de genial, en atenci6n no s610 se debe al ejernplo de una personalidad que hemos de calificar los me­ a las consecuencias estilisticas de su obra, sino tnmblen a la altfsima calidad de estc en momentos. [ores Conocemos su estilo cuando ya estd plena­ MAESTRO BARTOMEU, DE GERONA. - termina­ mente formado y se manifiesta en las creaciones de la catedral de Tarragona, cuya determine el f1orecimiento de una escuela ci6n -tal como la de Lerldc-e-, a fines del siglo XIII, de escultores que trabajaron en su decoraci6n. La escultura mas importante del maestro Bar­ tomeu en esa catedral, que contrat6 sus servicios en 1277, es la maravillosa imagen de Nuestra monolito de rndrrnol Senora con el Nino, labrada en el mainel de la portada principal, en un tcrnblen la jamba que soporta el dintel, bloque que probablemente que incluye el alto pedestal y La primera lrn­ debi6 de ser una columna procedente de una obra romana en ruinas (fig. 174). de su alto de esta es extraordinaria y deriva de la armonfa de las proporciones presion Virgen suavemente ondulada mediante un movimiento se que canon y de la f1exibilidad de la estatua, es delicadfsima, el delgado sehclc hacia adelante y el costado Izquierdo de la figura. La cabeza la cadera y ayudar sostener el Nino, apoyado por el para resaltar la linea de a busto avanza vestida por delante so­ brazo Izquierdo contra el pecho (fig. 175). Contrcstc est a parte superior, inferior envuelta en los amplios lamente con la tunica que modela las lineas del cuerpo, con la de una contenci6n casi helenlcc, sin dar pliegues del manto, pliegues que se mantienen dentro esculturas g6ticas ulteriores. lugar a los movidos esquemas que cpcrecerdn en 181 1 Con toda evidencia, el arte del maestro Bartomeu influencias italianas; el refle]a influjo frances se agrega componente secundario, aunque como en realidad toda la crecclon de este gr�n escultor transpira una intensa originalidad y vemos en ella uno genuina mcnlfestcclon de 10 cutoctono. Otras obras ·suyas, en lei catedral de Tcrrcqonc, son ocho estatuas de opes­ toles, cuatro por lado, que cpnrecen en los arranques de las arquivoltas; en estas estatuas ve­ del volumen pure, sin que ello denote rigidez, predominio y la expreslon se con­ mos un mayor centra en los rostros; cabellos y barbas estcin resueltos nun con cierto esquematismo de valor ornamental; los pianos de los volumenes se resaltan a veces, si bien la trcnslcion es suave y el valor melodlco de las Ifneas suficlenternente. Los turiferarios de la decorcclon se neuse angeles de la fachada, las cabezas humanas y de angeles de los crrcnques de la arquerla tcrnblen se deben a su cincel y en todas est as obras se advierte el signo distintivo del estilo del maestro: su inteqrnclon de cierta sensualidad de timbre cldslco con espiritualidad gotica. En la deco­ la rcclon de las portadas secundarias de la catedral de Tarragona, en muchos de los sepulcros labrados que conserva y en otros detalles ornamentales vemos la influencia del maestro Bar­ tomeu, deblendose considerar como obra de su escuela, la cual se mantiene vigente hasta la segunda decade del siglo XIV. EI recibo de llquldcclon de cuentas por la labor del maestro y sus ayudantes en la fachada, es de fines de agosto de 1282. EI propio maestro Bartomeu dlo cima, 1294, al monumento sepulcral de Pedro el Grande, en rey de Aragon, en Santas Creus (Tarragona). La tapa del sepulcro fue decorada con lc efigie de la Virgen y varios santos, que aparecen bc]o orcas ojivales trilobados. Para cornpenscr �I canon y el reducido tcrncfio, el escultor tendlo a incrementar el movimiento y a acen­ bc]o tuar los rasgos de las figuras. Toda la obra es de una gran perfecclon, siendo de destacar la adecuada conjunclon de 10 figurativo ylc lrnltcclon de estructuras orqultectonlcos. Tenemos constancia de que, 1320, maestro Bcrtorneu en un trabajaba en el altar de plata de la catedral de Gerona y que un escultor del mismo nombre, ayudado por su hl]o, trabajaba hacia 1294 en el coro de la catedral de Elna, en el Rosellen. No serlc improbable que alguna de esta� re­ ferencias corresponda al artista que sabemos cctuo en Tarragona. En la citada catedral de Gerona aparecen diversas esculturas de piedra, que muestran un indudable parentesco con las obras del maestro Bartomeu, pero que no creemos necesa­ riamente de siendo mas bien atribuibles clrculo de su mano, algunos a su seguidores; hay en estas efigies mas arcaismo y asimismo mayor deforrnnclon. En el portal del claustra, una Virgen sedente entre dos angeles ofrece un volurnen bastante geometrizado; las .cctltudes de sus ccompcfiontes muestran cierta tension exagerada, si bien la estlllzcclon de sus rostros no deja de asemejarse a la que observamos en las cabezas decorativas de la catedral de T<;lrragona. En el Museo Provincial de Gerona hay un Calvario en piedra, bastante maltratado por Eil tiempo, y cun mas urcclco, extrcfic mezcla de hieratismo y blandura; sin embargo, con una el tratamiento del cabello y barba del Cristo (fig. 173) es casi igual al de las figuras de los opes­ toles de la Seo tarraconense, 10 que autoriza la inclusion de est a pieza en el drculo del maes­ tro Bcrtorneu, al cual corresponden tcrnblen, aunque sin duda se trata de obras ulteriores, algunos relieves del c1austro de la catedral de Elna, en el Rosellen, entre los cuales vemos com­ poslclones cdrnlrcblemente resueltas y figuras de gran lnteres que recuerdan las del monu­ mento sepulcral del rey Pedro en Santas Creus. Obvio es decir que, a troves de las obras cita­ das, prosigue la evoluclon del estilo, que abandon a la influencia italiana que ndvertlmos como rasgo caracterlstico del maestro Bartomeu, para profundizar en la dlrecclon seficlcdc por 182 • DETALLE DE UN CRUCIFIJO PROVINCIAL DE GERONA). Fig. 173.-MAESTRO BARTOMEU: (MUSEO Figs. 174 Y 175.-MAESTRO BARTOMEU: CONJUNTO Y DETALLE DE LA VIRGEN CON EL NINO. EN EL PARTELUZ DE LA POR­ TADA PRINCIPAL DE LA CATEDRAL DE TARRAGONA. r J Figs. 176 Y 177.-SAN ESTEBAN, PROCEDENTE DE TRED6S (MUSEO DE BARCELONA). SAN MARTiN, DE LA IGLESIA DE AN­ , GLESOLA. -fig. 178.-DETALLE DEL RETABLO DE ANGLESOLA (MUSEO DE BOSTON). XIII habfa presenciado la culminaci6n de este, el g6tico frances. Si la segunda mitad del siglo la terminaci6n y decoraci6n de Cotclufic, al Inlclo del XIV correspond fa el floreclrnlento con de los grandes cenoblos de .Poblet y Santas Creus, cdernds de las mencionadas catedrales de T arragona y l.erldc. LA ESCUELA DE En Lerida y comarcas vecinas se hallan una serie de obras LERIDA. - de gran vcllc y originalidad, las cuales sefiolcn un proceso paralelo al que hemos considerado Gerona. Por carecemos de datos, relativos a los artistas que labra­ en Tarragona y desgracia, ron esas magnfficas obras. En primer lugar, encontramos la imagen de un santo dldcorro (fig. 176), tallada en madera, que procede de Tred6s (valle de Ardn) y el San Pablo de Nar­ bona, en piedra, de Anglesola (fig. 177). Ambas esculturas son altamente hlerdtlcos, el eje ver­ tical se ccentuc con potencia, subrcycdo. por el antebrazo derecho que se alza para bendecir. En los rostros de los dos efigiados encontramos claramente expuesta la transici6n de un sistema basado en el esquema y el trazo ornamental a otro fundado en la observaci6n del natural, caracterfsticaque puede aplicarse asimismo a lcs-vestldurcs de los personcjes, Sin embargo, una emanaci6n de idealidad tfpicamente g6tica ilumina estas dos figuras de santos, 10 cual com­ la rigidez de la nctltud, que, por otro lado, tam poco pensa la relativa fcltc de expresi6n y mas bien a un propende a un dominio delvolurnen, en el sentido abstracto del concepto, sino sistema en el cual 10 superficial y 10 lineal se equilibran buscando un juego de formas que su- sino imita el movimiento. giere' t EI Influ]o plenamente en el sepulcro de Ram6n Folch de Cardona (t 1322), frances triunfa en los monumentos fu­ � en Poblet, en el retablo de Anglesola (Museum of Fine Arts, Boston) y nerarios del monasterio de Santa Marfa de Bellpuig de las Avellanas (The Cloisters, Nueva mandada York), de los cuales el mas importante es la tumba de Armengol VII, conde de Urgel, construir por Armengol X (t 1314) poco antes de su fallecimiento. En el retablo de Anqlesolc vemos una bella imagen de la Virgen con el Nino, ncompcficdos por dos angeles cuyas medias figuras brotan del fondo; a ambos lados hay cuatro escenas sagradas y cada grupo se aloja extraer todas las posl­ bc]o un arco trilobado; la labra es muy delicada y el artista consigui6 bilidades de la materia y de las formas mediante relieves que modulan los efectos de la luz narrativo de est as composiciones laterales nos permite y de la sombra (fig. 178). EI ccrdcter seficlnr 10 avanzado de su estilo, comparativamente al arte pict6rico coetdneo. Una suave e indefinible sonrisa aflora en los rostros de la Virgen y el Nino; los plleques hen perdido cbs­ tracci6n y valor ornamental la medida que se van aproximando a la calidad tdctll de la tela en sensaci6n de su cafda natural; hay un lirismo dulce, pero es­ que los constituye y dan la exacta casamente penetrante, en estas figuras hechas para la devoci6n y el culto religioso. La ten­ dencia terndtlca se sobrepone la puramente artlstica. a Mas intensas son las esculturas del sepulcro de Armengol VII, conde de Urgel; sostenido por tres figuras de le6n, se halla ornamentado con fiqurcs en alto relieve que representan la Majestad de Cristo y a los doce bajo arcos tri lobados (fig. 179). Sobre ap6stoles, cobi jadas la tapa estci esculpldn la estatua yacente del conde, cuyos pies descansan sobre un le6n echcdo. En torno a la figura y slrvlendole de fondo hay pequefios figuras que representan plofilderos: damas con sus tocados, caballeros con sus espadas. Esta parte del sepulcro es la que estd mas deteriorada. Encima de ella, en la pared del fondo, aparece un panel con figuras en relieve alma es simbolizada en una pequefic figura que representan el funeral por el difunto, cuya 187 desnuda, cincelada en otra laja cuadrada que centra el panel. En este conjunto escult6rico 'f hay partes que tlenden a un naturalismo creciente, mientras otras, como los leones ornamen- tales y simb6licos, muestran bastante esquematismo convencional. La efigie del difunto posee toda la dignidad y la fuerza inherente a representaciones cuando alcanzan su fina- este tlpo de lidad. Ante el conjunto, nosabemos que es mas de admirar, si la acertada composici6n de las distintas partes y escenas, 0 la ejecuci6n intensa y lograda. AI cincelar, el artista recalc6 ciertas Hneas dominantes y organiz6 en torno a elias las demds, en una f6rmula en la que do- mina el trazo lrnltctlvo, pero perdura cun el rasgo ornamental. La impresi6n de majestad y riqueza sublima por entero el sentimiento drcmdtlco que acompofia a toda representcclon de la muerte y csl el arte g6tico nos comunica la vigorosa tensi6n espiritual que determin6 su esencia. Otros tres monumentos sepulcrales, de menor importancia, completan este grupo; r son los de dona Dulcia, esposa de Armengol VII; Armengol X y don Alvaro de Cabrera, vizconde de Ager, fallecido en 1299 durante una batalla librada por la posesi6n de Sicilia. Estos tres sepulcros se reducen escult6ricamente a las estatuas yacentes de los difuntos y a la ornamentaci6n -herdldlcc de los escudos que ostentan las armas de Urgel y de Foix. Se hallan tcmblen en la capilla g6tica de The Cloisters (Nueva York). EI Museo de Barcelona posee dos esculturas en piedra pr6ximas a este grupo estiHstico. Una de elias representa al nrcdngel Gabriel y la otra es una Virgen; ambas corresponden al primer cuarto del siglo XIV y se distinguen por la depurada forma que dulcifica sin blandura las superficies (fig. 180). Piezas densas y contenidas, prevalece en elias la tendencia al ovoide, al dlsefio curviHneo y envolvente con una minima sugesti6n de movimiento. La expreslon, I lnslmin tan s610los rasgos que cun se hallan distantes del tratamieilto estricta- f. asimismo, se en mente lmltctlvo. En efecto, los ojos, la nariz y la boca son plasmados con un criterio mas formal que naturalista, acaso para infundir esa suprema sensaci6n de superioridad y de reserva que el arte medieval gust6 de procurar a su iconograffa. EI canon de estas piezas es armonioso y en nada exagerado; el San Gabriel aparece algo mas geometrizado en 10 que concierne a las relaciones de los vohirnenes mientras la imagen de la Virgen es mas corp6rea yanimada. TARRAGONA. PEDRO BONULL. - Dentro de la misma tendencia encontramos la crea­ ci6n de Pedro Bonull 0 Bonhuyl, autor documentado, en 1314, del monumento funerario de Jaime II y Blanca de Anjou, en el monasterio de Santas Creus (fig. 181), al que tcrnblen puede atribuirse la Virgen con el Nino, del santuario de la Serra, de Montblanch, pieza esta ultima de la cual ignoramos la fecha. Son obras de un arte maduro, mas libre de convencionalismos que las del grupo antes reseficdo. Menos suntuoso y rnenos afortunado fue el monumento funerario de la segunda esposa de Jaime 11, Marfa de Chipre, fallecida 1327 la y sepultada en en desaparecida iglesia del con­ vento de los franciscanos de Barcelona. S610 ha subsistido la imagen yacente de la reina, de alabastro, coronada, pero vistiendo hdblto franciscano (Museo de Barcelona). Una confusi6n sufrida por Carderera, que vi6 la escultura despues de la demolici6n del convento, la hlzo pasar durante nfios como retrato de la reina Sibila de Fortld, personaje de azarosa vida que muri6 entrado el siglo XV y fue sepultada en la misma iglesia en la tumba vada de Alfonso el Benigno.A pesar de las mutilaciones sufridas por el rostro, todavia conserva parte de su gran belleza, expresada a base de pIanos y Hneas muy simples (fig. 194). No parece posible atribuir esta obra a un autor determinado. 188 't -r tA-I Fig. 179.-SEPULCRO DE ERMENGOL VII, CONDE DE URGEL, PROCEDENTE DtL MONASTERIO DE BELLPUIG DE LAS AXE. LLANAS (MUS EO METROPOLITANO, NUEVA YORK). I -'_ [ i l t Fig. 180.-ARCANGEL DE UNA ANUNCIACI6N (MUSEO DE BARCELONA). 1 181.-PEDRO os BONHUYL: DETALLE DE LA ESTATUA SEPULCRAL DE LA REINA BLANCA DE ANJOU (MONASTERIO DE Fig. SANTAS CREUS). 1 I· I" Figs. 182 Y 183.-CATEDRAL DE BARCELONA: DETALLES DEL SEPULCRO DE SANTA EULALIA. En la catedral de Tarragona corresponden a epocu las esculturas esta ornamentales de la cerca del y trascoro, fechables hacia coro 1317-1327, en lcsque enlaza el arte frances con el espiritu local y la trcdlclon popular. La capilla del Corpus Christi, construida en 1330 por el paborde Gerardo de Rocaberti, abre su la antigua sala capitular dbslde en del claustro que fue decorada al mismo tiempo -segun atestiguan los escudos de aquel personaje- irndqenes sobre mensulcs con una serie de plenamente gotico, en equilibrada sintesis con orncmentcclon figurada (fig. 188). Su estilo es de elementos franceses e italianizantes, y su dlsposiclon constituye un inmediato precedente del \ suntuoso ornato de las capillas de las Virgenes 0 del Baptisterio (pag. 207) y de la Virgen 0 de los Sastres (pag. 194), en el interior del templo, labradas en el periodo inmediato. No es posible tratar aqui con detalle de los multiples sepulcros y relieves funerarios de Po­ blet, Santas Creus, Tarragona y Tortosa, que completan, por su numero y variado ccrdcter, el panorama de la escultura trecentista. INFLUENCIA ITALIANA. - Las influencias italianas y francesas cuya sintesis es una de las � caracteristicas del gotico cctcldn, se originaron en ciertas ocasiones por la lIegada de arte- I sanos procedentes de esos paises. En la catedral de Barcelona intervienen escultores italianos, deblendose posiblemente a uno de ellos los relieves de la portada de San Ivo, decorada hacia 1300. Los artistas goticos modificaban con gran libertad el canon de las figuras, sometlendolo a las necesidades de la estructura; en estos alto relieves de San Ivo, las figuras se achatan yesto les da un aspecto mas arcaico que el que les corresponde por la epoca. La monurnentallzcclcn de la forma denota el sentido del arte italiano y tcrnblen corresponden a este los elementos ornamentales que aparecen en las figuras. La obra mas importante lIevada a cabo en escultura por los artistas italianos que traba­ jaron en Barcelona en la primera mitad del siglo XIV, es el scrcofcqo de Santa Eulalia, en la cripta de la catedral, pieza labrada en mdrrnol, hacia 1330, en gran parte por un escultor pisano lIamado por la critica moderna Maestro del pulplto de San Michele in Borgo� No obs­ tante, tras detenido cndllsls de los relieves que decoran la obra con escenas de la vida de la Santa, nos inclinamos a considerar que fueron dos los escultores que dieron cima.al monumento. Uno de los artistas pisanos clncelo los relieves de la tapa (fig. 1.82) Y las tres figuras exentas que sobre la misma se alzan, Nuestra Senora el centro y dos angeles ceroferarios con el nino en a los extremos. EI otro, cuya personalidad parece corresponder a la del maestro antes alu­ dido, ejecutaria los altorrelieves del sarcofago,. que representan escenas de la vida y martirio de Santa Eulalia. EI estilo de estas figuras es mas retorcido y estilizado; el cuerpo se alarga y se distorsiona en ocasiones, 10 cual estd en evidente conformidad con el asunto de las compo­ las que mucho movimiento y gesticulacion (fig. 183). En cambio, en los relieves siciones, en hay de la tapa, que desarrollan en su cara anterior la milagro acaecido durante escena de un la trcslcclon del cuerpo de la santa, vemos uno clara tendencln a la expreslon contenida, a la monumentcllzcclon y a la suqestlon ritmica unificada. La cornposlclon cumple aqui a mara­ villa su cometido de ser una ordencclon de 'analogias, y una serie de sutiles correspondencias pldstlccs establecen una armoniosa continuidad, en la que los arrobados ademanes glosan el sentimiento del artista. En la cara opuesta de la tapa se represento un grupo de angeles con el alma de la Santa, en una amplia composlclon muy lograda. Dentro de este grupo estilistico situamos el relieve con la efigie de un obispo que aparece en el dorso de la cdtedrc episcopal • � J. m4f)r\'C.. l...""p.o olt frtNY\�C:6 I �Q. r ,QI.K d -1'327 � "" BQfl,C.Jo,,� : 1 193 . de rndrrnol de la catedral de Barcelona, aunque es obra menos fina que las flqurcclones del sepulcro, y la clave de bovedc de la cripta, con Santa Eulalia, la Virgen y el Nino. EI influjo italiano preside tcrnblen, aunque con un matiz distinto, la creoclon del extraor­ \ dinario monumento funerario del de Tarragona, que consta se estaba labrando en arzobispo Juan de Aragon, en el presbiterio de la catedral 1337. Bajo un arco polilobado y sobre dos leones echados, aparece el scrcofcgo sobre cuya tapa estd cincelada la estatua yacente del arzobispo, detrds de la cual, y cdoscdns a la pared del fondo, hay cinco efigies escultorlccs de santos (fig. 184). Encima, un altorrelieve representa la ascension del alma del difunto lIevada por angeles ante Jesucristo sentado en su trono y bendiciente. La nota dominante de esta obra es la serenidad. Con mas perfecclon tecnlcc que Imoqincclcn, el escultor busco la expreslon de la calma y de la paz ultraterrenas por medio, no solo de la conjunclon de elementos figura­ tivos, sino de la misma reclizcclcn, pulcra y detenida, flexible y frfa. Las bellezos de est a obra se revelan a la conternplcclon mas que al efecto inmediato. EI rndrmol blanco sirve aquf para transparentar un contenido espiritual que la beatffica sonrisa del yacente ilumina de modo singular. Su adelgazado rostro, las manos en cruz sobre el regazo, los finos y bien alisados pliegues del manto, cuya ejecuclon se halla en el punto medio entre el naturalismo y la simetrfa esquerndttcc, la suave linea descendente del cuerpo, todo ello contribuye a producir una im­ presion profunda de lnrnerslon en la eternidad. Las figuras del fondo son mas sumarias; entre elias destaca el grupo superior. La imagen sedente de Cristo es muy armoniosa y corona de manera adecuada el monumento. Puede atribuirse al escultor que realizara esta obra, del que carecemos de noticias, considerando por desgracia que bien pudo ser italiano, una escultura de mdrrnol que representa a un santo, la cual se conserva en el Museo de Barcelona. EI arte de este maestro contrtbuye a la forrncclon de la escuela de Tarragona y bajo su influencia se ejecuto la decorcclon escultorlcc de la capilla de los Sastres, terminada antes de 1359, la que vemos unas lrndqenes de santos labrados en piedra con sentido monumen­ en tal y armonfa de la forma (fig. 187), aunque sin el refinamiento y la perfecclon que consl­ deramos en el sepulcro de don Juan de Aragon. AI mismo cfrculo estilfstico pertenece la puerta de la capilla del palacio episcopal de Tortosa, acabada antes de 1343. Las dos figu­ res de obispo que la flanquean y la labra ornamental son obras interesantes y particular­ mente adaptadas a la belllslrno puerta cuyas admirables proporciones son realzadas por est a decorcclon (fig. 185). Tambien dentro del amplio cfrculo de contactos con el arte italiano, encontramos el re­ table mayor de la catedral de Tortosa, en madera dorada y policromada, cuya contrata­ cion se cutorlzo en agosto de 1351 y cuyos exteriores son las pinturas atribufdas a Francesco d'Oberto (v. ARS HISPANIAE, IX, fig. 56). EI equlllbrlo de esta pieza es logrado por la sabia dlstrlbuclon de las escencs bc]o arcos trilobados en tres zonas horizontales que se con­ jugan con las tres Ifneas verticales marcadas por la admirable imagen de la Virgen con ,el .Nino, del centro, y las cuatro efigies exentas que,' en dos pnrejos, cierran los extremos del cuerpo central. Los escenas de la zona superior estcin coronadas por remates triangulares. La misma lntuiclon espacial puede apreciarse en cada una de las escenas narrativas, proll­ jamente ordenadas y compuestas con la nota algo teatral de que la mayor parte de figuras se hallan de cara hacia el espectador en vez de orientarse hacia el objeto de su ctenclon (figu­ ra 186). En la tecnjca de la tcllc vemos una slrnpllficoclon formal efectista y segura, la cual acusa los rasgos salientes y 10 fundamental de las masas buscando precisar los volumenes 194 184.-CATEDRAL TARRAGONA: SEPULCRO DEL PATRIARCA-ARZOBISPO JUAN DE ARAG6N. Fig. ,DE ' I ------------------------------------------� - - - Fig. 185.�PORTADA DE LA CAPILLA DEL PALACIO EPISCOPAL DE TORTOSA. mas que 10 lineal. Como otras muchas creaciones escult6ricas de la misma epocc, esta muestra mas inclinaci6n a 10 arquited6nico que a 10 imaginativo; el retablo es la expresi6n de un or­ den manifestado en el que las distintas escenas surgen como ados necesarios mostrados a la fe. La Virgen con el Nino, del centro, es una imagen muy bella con un indefinible arcaismo que incrementa la gracia del leve movimiento y del elegante pleqcdo del manto. DESARROLLO Y PLENITUD DEL ARTE TRECENTISTA LERIDA Y TARRAGONA.-La buena calidad de la piedra de l.erldc determin6 que en esa capital existiera siempre tradici6n de canterfa y que escultores de valle confluyeran ell! para utilizar el material en obras locales. Como se dl]o, la catedral habfa sido terminada a fines del siglo XIII, pero, no bien iniciado el XIV, se comenz6 a enriquecer el edificio con la adici6n de capillas laterales en cuya decoraci6n podemos estudiar la evoluci6n del estilo escult6rico durante la prlrneru mltcd del siglo XIV. Relieves, c1aves de b6veda, sepulcros aparecen en estas capillas, de gran interes. Una de las piezas de mayor belleza es la imagen sepulcral del obispo Pons de Vilamur (t 1324). La labra es minuciosa, frfa e intensa; la estatua del difunto, en medio relieve, es de una gran monumentclldcd, conserva bastante simetrfa en el plegado y en e,l tratamiento de los rasgos del rostro hay rastros de concepci6n ornamentalista, la cual halla campo para satisfacerse en el bordado cojfn sobre el cual apoya la cabeza el yacente (fig. 190). En la capilla de Jesus, de la catedral, construfda en 1334, vemos una bella clave esculpida con la imagen de Cristo bendiciendo; la tecnica de esta figura, y la de la frcn]c ornamental con motivos vegetales que constituye el anillo del medall6n, es mas avanzada, denotando influjo fran­ ces y naturalismo, con cierta blandura que expresa el recuerdo del boceto en yeso. Fue su fun­ dador el obispo Arnau Ses Comes, qulen la conscqro. a los pocos meses de haberse iniciado las obras, siendo ya arzobispo de Tarragona, donde es posible que tcrnblen trabajaran para el escultores procedentes de l.erldc. Dentro de parecido estilo, pero con mas rigor formal y firmeza, encontramos los relieves del sepulcro del obispo Ferrer Colom (t 1340), con bellas teorfasfigurativas de IIneas muy simples y clcros, 'en las que los ademanes aparecen 'compues­ tossequn una buena ordenaci6n ritmica que sugiere la Idee de la devoci6n y el ccendrc­ miento. La clave de b6veda de la capilla de San Pedro fue realizada dentro del mismo con­ cepto que la de la capilla de Jesus; es mas movida, sin embargo, las figuras se entremezclan con las hojos de parra de la ornamentaci6n que las circunda, las cuales parecen temblar y derrnrnarse fuera del medall6n con sugerente calidad tdctll, Fue construfda por iniciativa de la poderosa familia Montcada y debi6 terminarse hacia 1341. En las da�es secundcrlcs aparecen efigies ecuestres de caballeros, muy francesas de concepto, refinadas y pulcramente ejecutadas .. En esta capilla, dedicada a San Pedro, se encontraban los magnfficos sepulcros de Te­ resa de Montcada y de esposo Ot deMontccdc, Las su yacentes de ambos c6nyuges pueden considerarse como sfntesis de influjos italianos y Jranceses, pero en resumen representan el afortunado logro de una f6rmula local. Muy posible es que el ejecutor de estos relieves fuera un artesano distinguido, un artista por el sentimiento mas que por la preparaci6n; su concepto es arcaico .para el momento, particularmente en10 que se refiere a la ejecuci6n. Las faccio­ nes se plasman agrandadas, mas como rasgos orncrnentcles que como trazos imitativos; esto 197 If . . sucede la del senor de Montcada. La imagen de su es mas re­ especialmente en efigie esposa finada (fig. 191); hayla forma mas movimiento y naturalismo, en menos rigidez y preocupa­ cion del detalle incisivo que no perdona fragmento de la superficle, pobldndolc toda ella de or­ ncmentcclon a modo de bordado. La yacente tipo de expreslon, nacido del "horror de Teresa de Montcada concentra ese vacui", en la almohada de la cabecera y en las franjas de adorno del vestido de gran escote y amplias mangas. EI tratamiento del cabello y del tocado es muy prolijo e interesante, el gesto de las manos cruzadas impresiona pero acaso la parte mejor resuelta sea la inferior; el juego de los pliegues no puede ser mas imagina­ por su tension, bajo la aparente calma, y la lrnltcclon del natural. rlvodentro de la contenclon impuesta por el deseo de amoldarse a La forma general del cuerpo est a Ilena de dulzura y de serenidad. La efigie de su esposo, menos delicada en cuanto al disefio formal, concentra el factor artlstico en 10 ornamental, como se dijo, cuya niinuciosidad viene permitida por su guerrera vestimenta de cota de malla. En el campo de la imaginerfa resulta mas dlflcll la filiccion por grupos, aunque tcmblen en este genero hallamos, asi en l.erldo como en Tarragona, obras trecentistas de calidad excelente. Una de las mejores es la gran efigie de San Pedro, de talla policromada, que de actualmente el Metropolitan Museum of Art procedente Bellpuig (Lerldc) se conserva en de Nueva York (fig. 192). La relcclon entre Tarragona y Lerldc se aprecia claramente en un escultor de gran valle, autor de una serie de estatuas de piedra que debieron decorar en otro tiempo la fachada de un templo no identificado. Dos de elias, las de San Lucas y San Pablo, se exhiben en el Museo de Barcelona y muestran un sentido excepcional de la monumentalidad, subrayado por una estlllzcdc slrnpllflccclon de los pianos y rasgos (fig. 193). Es indudable la identidad de este or­ tista con el del sepulcro de Ramon Serra, el Viejo (t 1355), en la capilla de San Felipe y San Jaime, de la iglesia de Santa Marfa de Cervera, cuya calidad y sentido, a la vez humane y monumental, hace pensar mas en el arte de Pedro Moragues que en el del drculo de Jaime Cascalls. Dentro del segundo cuarto del siglo XIV. en las comarcas expresadas, solo podemos citar los nombres de ·dos artistas bien documentados. EI primero es Guillermo Seguer, quien fue maestro mayor de la catedral de Lerldn antes de 1360, cfio en que ocupaba ya el mismo cargo Jaime Cascalls. Hacia 1340 lobro las lrndqenes de la Virgen con el Nino y de San Juan Bautista, conservadas hasta 1936 en Vinaixa, y tres nfios mas tarde, residiendo en Montblanch. contrcto la labra de una angeles para la parroquial de Nalech. Batlle Ie atri­ Virgen y dos buye asimismo la imagen de Santa Magdalena, titular de la iglesia del hospital de Montblanch. Seguer deblo fallecer poco antes de 1360, y una ldpldc de la catedral de Lerldc conmemora la trcslccion de los restos del maestro, de su esposa y de otras personas, efectuada once cfios mas tarde. Otro escultor de Montblanch fue Guillermo Timor, quien en 1345 contrcto la labra de una bella imagen de San Andres, mutilada en 1936. En la docurnentccton consta como plntor y es­ cultor, 10 mismo que' mas adelante veremos en el caso de Cascalls y otros artistas, que cuida­ ban de la policromia de las lrndqenes que ellos mismos habian esculpido. EI estilo de esta ima­ con el bello retablo dedicado los santos Bernabe y gen de La Selva denotaba clertcr relcclon a Bernardo. de la iglesia de Santa Maria de Montblanch. 198 Fig. 186.-CATEDRAL DE TORTOSA: DETALLE DEL RETABLO MAYOR. FigS. 167 Y 188.-CATEDRAL DE TARRAGONA: ESCULTURAS DE LA CAPILLA DE LOS SASTRES Y DE LA SALA CAPITULAR. .� , I 1 !. Fig. 189.-CATEDRAL �E TARRAGONA: ANUNCIACI6N, EN EL BAPTISTERIO. - Figs. 190 Y 191.-CATEDRAL VIEJA DE L�RIDA:- ESTATUAS SEPULCRALES DEL OBISPO PONS DE VILAMUR Y D{TERESA DE MONTCADA. TALLER DE SAN JUAN DE LAS ABADESAS. - De Gerona y su provincia proceden alabastro. Las canteras de Beuda ofredan los escultores gran rnimero de obras realizadas en a 10 que tiene 10 cualidad de poderse tailor con 10 facilidad de 10 madera. preciado piedra Entre 1320 y 1340, algunos artistas italianos 0 italianizantes trabajaron en 10 eje­ I comarca cutando obras realmente importantes entre las cuales debemos considerar en primer lugar el sepulcro del beato Miro, del monasterio de San Juan de las Abadesas, con 10 imagen yacente de excepcional calidad (fig. 198). EI escultor excqero las proporciones en sentido longitudinal, simplificando los pianos y acusando el volumen de una manera mas espiritual que naturalista; sobre las Ifneas que marcan el cuerpo, sutiles ondulaciones del plegado se desenvuelven con delicadeza. Levemente geometrizados, los pianos del rostro ccentucn los salientes y dan 10 im­ presion de 10 demacrado con poderosa elocuencia; es de notar el hdbll tratamiento del co­ bello, 10 clara definicion de las monos y tam bien 10 rfgida posicion de los ples que apenas se monumental encontramos en algunos apoyan sobre un perro echado. La misma estlllzccion otras piezas de igual perlodo y procedencia, por 10 cual no resulta aventurado atribuirlas 01 desconocido autor de 10 efigie del beato Mir6. Son estas una efigie sedente de obispo y otra de un concnlqo arrodillado, y un relieve sepucral (Museo de Vich) (fig. 196). En San Juan de las Abadesas hallamos tcmblen el retablo lIamado de 10 Vi�gen Blanca, con de Nuestro Senora y el Nino, simple y de armoniosas proporciones, y una serie una imagen de escenas en bn]o relieve, concebidas con buen criterio nrquitectonlco y narrativo (fiqu-. En 10 de las figuras el naturalismo y el tecnlcc que equilibra ra 197). ejecuclon vemos una .esquematismo; es de valorar pcrtlculcrrnente 10 gracia de los ademanes y 10 contenclon del movimiento. EI plegado de los mantos es, en 10 mayor parte de las figuras, muy importante; verdadera intensidad. Otro retablo de este grupo es­ las que el escultor logro hay es�enas en tilfstico es el que, en 1341, contrcto el escultor Bernat Saulet para 10 iglesia de San Pablo de San Juan de las Abadesas, con escenas de 10 Pasion. Se conserva en el Museo Episcopal que el anterior, se aprecia en el una honda realista, Menos vena de Vich (fig. 199) .. ponderado mas amor 01 detalle y 01 movimiento desordenado y natural. Dentro del grupo que consl- . dernrnos hay que situar tornblen el retablo de Baget, dedicado a 10 Virgen, y algunos lrndqenes sueltas de 10 misma comarca. ESCUELA DE GERONA. En 10 ciudad de Gerona encontramos varias obras talladas - asimismo en el alabastro de las ricas canteras del pafs. Una de estes piezas es el relieve 10 procedente de Crespld (Museo Diocesano de Gerona), que representa a Cristo en cruz entre dos angeles y seis figuras arrbdilladas, en cuyo estilo vemos indudables reminiscencias del maestro Bartomeu; 10 misma preocupcclon por 10 c1aridad conceptual en el dlsefio de 10 con­ figura, con un scbor que aquf oscila entre 10 griego y 10 iberlco, particularmente en 10 que cierne a 10 estlllzoclon de las cabezas; el plegado de las vestimentas es sobrio y finamente geo­ rnetrlco. La escuela de Gerona florece en. este propios y otros Jorasteros. perfodo con maestros EI arquitecto Jaime de Fcverdn esculpe en 13221P tumba de Guillermo de Vilamarf, conservada I en una de las capillas de 10 Seo gerundense. En 1326, el maestro Juan, qulzd daba cima 01 un sepulcro de San Narciso, en 10 estilo que difiere mucho del que arriba consideramos; se profundiza comunicada 01 tema el ccrdcter mas Juan .de Tournai, colegiata de San Felix. Vemos espfritu estilizado de mas en en esta .obrn el � gotico, tanto por 10 precision como por 203 las figuras. En la tapa del sarc6fago estd labrada la estatua yacente representada sin rigi­ dez, en canon normal; el rostro estd cincelado con firmeza, mediante una tecnlcc que no trata de profundlzor con exceso en 10 lrnlfntivo. En los frentes aparecen una serie de escenas bajo gabletes, intensas y detalladas, narraci6n 'de la vida del efigiado en sus momentos culminantes (fig. 202). La propensi6n al narrativismo de este escultor se muestra en que en estos relieves es donde logra una mayor identificaci6n con el sentido de su obra, consiguiendo plasmar historias lIenas de interes y de gracia, s61idamente compuestas y con abundantes ,valores pldstlcos, que no obstante lucha con cierta rigidez. Obra indudable de artistas aut6ctonos son otros sepulcros de la catedral de Gerona con esplendldos yacentes en piedra, que corresponden a la misma etapa y parecen explicar la po­ .slble formaci6n gerundense de Jaime Cascalls, artista que prevalece en la segunda mitad del siglo XIV. EI primero de estos sepulcros es el de Arnaldo de Soler (t 1327), el cual pag6 el bal­ daquino de plata del cltcr mayor. Su efigie constituye un admirable retrato ejecutado con sensibilidad y nobleza; el modelado resuelve sin violentas transiciones, aunque se acusan se los rasgos con valentfa; el ccbello estd realizado con criterio naturalista levemente ornamental (fig. 200). De concepto slmllur aunque mas simplificada, la de la vizcondesa de es yacente Cabrera, a la que se concedi6 y permiso para construirse tumba en 1331. EI lnteres capilla de la pieza reparte se cabeza, entre la envuelta en tocas, y los pies, que se apoyan en el perro echado, tras el cual emergen dos sorprendentes figuras infantiles de gran naturalismo e inten­ cion. EI rostro de la representada est a resuelto con gran slrnpllcldcd y gravedad, a la vez conmarcada estilizaci6n, y es en cierto modo un precedente de la obra de Morey, que '( que estudlnrernos mas adelante. Un tercer sepulcro, construfdo como una urna de. los cuatro santos coronados, ostenta una decoraci6n escult6rica a base de alto relieves con figuras, cada una de las cuales se clo]« bc]o arquerfa, excepto el grupo central, constitufdo por la Virgen con el Nino y una figura arrodillada a su derecha. EI estilo de esta pieza se relaciona con el de otros sepulcros y tcmblen con el debido a Juan de Tournai. Sin embargo, est as esculturas son mas dulces y blandas que las nnterlores. Dentro del mismo perlodo, es decir, en el segundo cuarto del siglo XIV, encontramos una obra, que, aparte de su mediano lnteres artlstico, posee el valor de ester fechada y firmada. En efecto, el retablo del coro de la capilla de San Antonio, en el castillo de Santa Pau (Ge­ rona), fue ejecutado en 1340 por el maestro Ram6n, siguiendo la iconograffa la en slmboloqlc medieval de las slete horas can6nicas, relacionadas las etapas de la Pasi6n (fig. 203). Fue con realizado en alto relieve sobre alabastro, sepcrdndose las escenas por finas columnas re­ matadas por plndculos, La f6rmula estiHstica es muy curiosa, ya que representa 10 que po­ drfamos IIamar una premonici6n del barroco, si bien hay mucho de estereotipado y con­ vencional en los ademanes y actitudes de los personajes sacros. Mas ilusionista exagerados que naturalista, el escultor tiende a dar la impresi6n del hecho real, abultando 10 que ccuscrd mas impresi6n al espectador, tanto en el dlsefio general de cada figura como en los rasgos de los rostros. Su estllo tiene indudable relaci6n las obras que estudiaremos con a rengl6n seguido. EL SEPULCRO DE ELiSENDA DE MONTCADA. - Una obra egregia dentro de la es­ culture funeraria g6tica del siglo XIV es el tantas veces reproducido sepulcro de la reina Elisenda de Montcada (t 1358), en el moncsterlo bcrcelones de Pedralbes. Creemos que este monumento fue realizado en vida de la reina y prueba una vez mas el franciscanismo de la 204 Figs. 192 y 193:-SAN PEDRO, PROCEDENTE DE BELLPUIG (MUSEO METROPOLITANO, NUEVA YORK). SAN PABLO (MUS EO DE BARCELONA). I "i I I I 1 Figs. 194. 195 , Y 196.-FIGURA YACENTE DE LA REINA MARIA DE CHIPRE Y VIRqEN. PROCEDENTE DE (MUSEO DE BARCELONA). RELIEVE SEPULCRAL (MUSEO os VICH). SALLENT DE SANAHUJA t I I I casa real deAragon, con su doble estructura, pues si del lade de la iglesia aparece sobre la tapa del sepulcro la estatua yacente de la difunta con sus atributos de reina, por, el lade del claustro otra efigie paralela la representa con humilde traje de monja. Aparte de este detalle, el resto del monumento se repite por igual en ambas caras. EstiHsticamente es de un arte gotico de formula local, aunque influldo por 10 ltcllcno; a la sutileza de raigambre francesa, se contrapone una modalidad que tlende ante todo a los amplios pianos expresivos, a la monumentalidad y a la expreslon unitaria. Particular­ mente bellas son las dos estatuas yacentes, de una gran pureza de Hneas, afiladas y sutiles. La ejecuclon es excelente y todos los detclles fisonomlcos se resuelven con delicadeza y sol­ tura. EI efecto total producido por la obra es satisfactorio e impresionante por la senscclon de majestad y armonfa que de ella se desprende. Creemos exlste una evidente conexlon entre el arte escultorlco -de este monumento y el de las claves,imdqenes (fig. 189) Y mensulns de la capilla de las Once mil Vfrgenes de la cate .. dral de Tarragona, hoy baptiste rio, obras que fueron ejecutcdcs en tiempo del arzoblspo Arnau I Ses Comes, entre 1340 y 1344. Una de estas claves representa en su medcllon cercado por r anillo con motivo vegetal la escena de la Coroncclon de la Virgen (fig. 204); la otra clave nos muestra las efigies de San Pablo y Santa Tecla. Especialmente digna de cita es la primera por la bella cornposiclon, perfectamente resuelta, con un cora de angeles en torno a las figuras sedentes de Nuestra Senora y el Padre Eterno. La pieza estd cincelada amorosamente sin des­ cender a 10 prolijo, plasmando inflexiones en los ademanes que ani man extraordinariamente la limitada escena. En relcclon estiHstica con estas claves, aunque el parentesco no es absoluto, vemos los interesantes relieves de las claves de la iglesia de Santa Marfa del Plno, de Barce­ lona, con representcclones del Pantocrator y el Tetramorfos, la Pentecostes, la Presentcclon de Jesus en el Templo, la Anunclcclon, el Nacimiento, la Epifanfa y otras escenas del Nuevo Testa­ mento. La clave de la Anunclcclon es acaso la mas poetlccmente concebida y mejor ejecutada. 1 citar MAESTRO ALOY. en - Entre los escultores de edmore de Pedro el Ceremonioso, hemos de Pedro de Guines, qulen, residiendo en Tarragona, ejecuto el sepulcro primer lugar (1 I del rey Alfonso el Liberal, padre de aquel monarca, con destino a Zaragoza (1337), y consta I en 1340 como residente en Bcrcelono. En esta ultima fecha a el y al maestro Aloy los nombr6 J el rey arriba citado escultores de los sepulcros que pensaba hacer en Poblet. En la documentc­ cion ulterior, solamente aparece el nombre del maestro Aloy y Pedro de Guines desaparece sin que podamos precisar cual fue su carrera artfstica. Respecto al maestro Aloy, sin que haya demasiadas referencias u obras conservadas, ya nos hallamos en mejor sltuccion. EI'! 1342, el rey Ie encomendo la ejecuclon de ocho efigies de reyes de Aragon y las de once condes de Barcelona; se sabe que en 1350 ya estaban realizadas, pero, por desgracia, esas estatuas no han lIegado hasta nosotros. En 1349, junto con Jaime Cascalls, escultor que consideraremos a contlnucclon, reclblo el encargo verbal de labrar las estatuas funerarias de Poblet; 10 cual se ambos artistas por medio de contrato extendido en 1352. La csocloclon de los des rctlflco a escultores duro hasta 1361; sin embargo, ya antes de esa fecha ambos realizaron. obras - i con mutua En efecto, independencia. en 1351 el maestro episcopal, conservada en el cora Aloy de se 1<;1 hallaba Gerona y allf contrat6 la magnffica silla en catedral de dicha ciudad (fig. 205). Es una muestra siglo XIV; .j perfecta del progreso logrado en la tecnlcc de la talla en madera a mediados del 207 el, material cede ductilmente ante la presion del artista y se transforma en obra primorosa ('e'imaginativa, con amplia ornamentaci6n que incluye pequefios figuras exentas 0 en relieve "'y motivos geometricos que sirven de fondo a temas herdldlcos, Lo que mas destaca en esta silla episcopal son los ornamentos formando volutes.de motivo vegetal estilizado, tallado con delicadeza y grandes valores tdctlles. Es un estilo suntuoso a la vez severo, en el y que la decoraci6n queda absorbida por el gran esquema vertical. Entre los relieves abundan figu­ ras fanMsticas dotadas del mismo sentido pululante.que las gargolas 0 los romanos grutescos. Las figuritas exentas son obras maestras en su genero, ponderadamente expresivas y con sentido del movimiento. Desde 1356, Aloy permaneci6 en Tarragona; en 1368 labr6 el retablo de la capilla de los Sastres, de la catedral de dicha eluded, dedicada a la Virgen (fig. 206). EI cfio anterior hcblc realizado otro el convento de Escornalbou, del que s610 restan frag­ para mentos. Estas piezas son muestra de decadencia ya y podrlcn ser rnejor calificadas como productos de canterfa ejecutados en el taller del maestro, con probable esbozo 0 modelo del mismo, pero acaso no ejecutados por su mano. JAIME CASCALLS. EI escultor mas importante del grupo de maestros que -fueron deslq­ - nados por Pedro el Ceremonioso para las obras de Poblet es sin duda alguna Jaime Cascalls. Dicho artista habla nacido en Berga, contrajo matrimonio con una del Ferrer Bassa hija pintor y su arte ejerci6 considerable influjo en las dos zonas principales de su cctlvldnd, Poblet y l.ertdc. Sabemos por referencia documental que en 1345 se hallaba en Perplfidn, acabando en dicho afio el lnterescnte retablo de Cornelia de Conflent (Pirineos Orientales). En 1349, recibi6 el encargo de labrar las esculturas funerarias de Poblet, junto con el maestro Aloy, 10 que les fue confirmado contrcto 1352, por en sequn ya dijimos. A partir de 1360, aparece como maestro meyer de la catedra1 de Lerldc, cuyas obras contlnucbcn abiertas, en donde sigui6 hasta 1370, trnbcjnndo con alternativas en ambos lugares; tenemos noticias de su labor para Poblet hasta 1377. En terminos generales, su estilo es de gran intensidad, imaginativo hasta clerto punto, poderosamente inventivo y renovador en el detalle; en conjunto se funda en la f6rmula eclectlcc 0, mejor, slntetlco, catalana, vemos en el monumentalidad italia­ pues na, delicadeza y sentido del movimiento a la manera francesa y tcrnblen cierto agitado drc­ rnctlsmo propio del g6tico de los pclses germanicos. Retiene siempre algo de arcaismo ro­ rndnlco, tomando este concepto no imperfecci6n ni rigidez tecnlcos, sino como signo como de predilecci6n una por las formas cerradamente expresivas, pero en alguna obra alcanza una f1exibilidad una intensidad i1usionlstica y que parecen propias del g6tico ulterior. Su ma­ nera se constituye precisamente a partir de la posibilidad de integrar s61idamente estos valo­ res heteroqeneos. La ejecuci6n es refinada y diversa, levemente pict6rica en las escenas na­ rrativas, en las que gusta de detallar la indumentaria y comunicar al espacio abierto un gran poder drnmdtlco. La antftesis del "horror vacui" se abre en sus composiciones en las que a veces oclipa el mayor espacio la abstracta representaci6n del ambito 0 del cielo. Su dominio del oflclo y la diversidad de elementos que hubieron de entrar en su formaci6n Ie permitieron esta variedad de facetas, aumentadas sensible reacci6n frente a la por su muy materia, para I convencerse de 10 cual basta cotejar sus obras ejecutadas en alabastro a las recllzcdcs con I' ' , piedra de mayor dureza. EI retablo de Cornelia de Conflent, dedicado a la Virgen, tiene forma apaisada; la efigie de Nuestra Senora ocupa la central de la zona inferior, con tres escenas narrativas a cada parte II 208 II I . I' f f, ; , ' · Flg$. 197 Y 198.-SAN JUAN'DE LAS ABAOESAS: IRETABLO DE LA VIRGEN BLANCA Y ESTATUA SEPULCRAL DEL BEATO MIR6. I I I r I Fig. 199.-BERNAADO SAULET: PRENDIMIENTO, DEL RETABLO PROCEDENTE DE SAN JUAN DE LAS ABADESAS (MUSEO· DE VICH). Fig.' 200.-CATEDRAL DE GERONA: DETALLE DEL SEPULCRO DE ARNAU DE SOLER. t i Figs. 201 y 202.,.....RELIEVE PROCEDENTE DE CRESPIA (MUSEO DIOCESANO DE GERONA). DETALLE DEL SEPULCRO DE SAN NARCISO. EN LA IGLESIA DE SAN F�LIX. DE GERONA. ATRIBUfBLE A JUAN DE TQURNAI. lade; otra zona de siete escenas seguidas corre sobre estc, que a su vez se apoya sobre un friso con medallones polilobados. Es de destacar, en primer lugar, la lnteqrcclon figuras fan­ de tclsticas, lamias, quimeras, dragones, hombres salvajes, grifos, sdtlros y aguilas en las enjutas de los gabletes que cobijan las escenas narrativas (fig. 207). La imagen de la Virgen tiene cierto scbor entre arcaico e italiano, con el manto ccido verticalmen.te en vez de nrrollurse a la cintura; se ccenhiu sobre todo la cabeza, con el cabello tratado en forma de gruesas guedejas y la figura del Nino que equilibra el leve movimiento de retroceso de la Virgen. Entre 1345 y 1375 existen obras sueltas que podemos ctrlbulrle. Proxima' a la primera de estas fechas debe ester la tan conocida estatua de Carlomagno, en alabastro policromado (catedral de Gerona). EI Cristo yacente de la iglesia de San Felix, de Geronc, y los frcqrnentos de las figuras de un Santo Sepulcro que con el formaron conjunto (Museo Provincial, Gerona),. Visto de perfil, la cabeza de este Cristo sefiolo una innegable relcclon con el mundo cldslco, si bien espiritualizado y dramatizado conforme a las perspectivas de la cultura medieval. ,Es un precedente del arte realista e intense de los imagineros que durante tres siglos se esfor­ zcrdn por traducir al mundo de las formas la idea de la Pasion del Senor y debe considerarse como uno de los esfuerzos de la escultura gotica por trascender a un arte mas ve­ mayores rldico y menosligado por cualquier convencionalismo. varios rnonu­ Aparte de los sepulcros de Poblet, de los que nos ocuparemos luego, existfan mentos funerarios, por desgracia muy mutilados en 1936, en el monasterio del Puig (Valencia), entre ellos los de Bernardo Guillermo de Entenza y de Margarita y Roberto de Lauria (t 1333), obras que se aproximan al estilo del retablo de Cornelia de Conflent; el sepulcro de Roberto de Lauria,' hijo del celebre marino Roger de Lauria, tenia una admirable efigie yacente, y de del cor­ parecida calidad eran las restantes. Hay que destacar asimismo las pequefics figuras te]o funebre que decorcbcn el frente de los sarc6fagos y las lrndqenes de santos, bc]o dosele­ ' tes, colocadas en los pilares que los flanqueaban. Como indicamos anteriormente, desde 1360 el influjo de Jaime Cascalls se deja sentir en Lerida; consideramos como obra suya, en estrecho parentesco con la estatua de Carlomagno de La Figuera y el Cristo yacente, la estatua de un santo barbudo y coronado, procedente Barcelona), cuyos trazos muestran cierta sutil esquernctlzcclcn ornamental, en (Museo de de compcruclon con las otras esculturas aludidas, y el retablo de Santa Ursula, en la iglesia San Lorenzo de l.erldc, cuya ctrlbuclon argumento con detalle el que esto escribe. Es obra que se de la formula anterior y da la pauta de 10 que serdn los retablos escultorlcos ller­ cpcrtc denses. En esa epoca, Cascalls tenia ya colcborcdores fljos, entre ellos su esclavo griego Jordi de Deu, al cual llevo Poblet, y los canteros Pedro 'Lena y Juan Matheu, consigo a mencionados 1363 y naturales de Lerldo, Ya dijimos que la influencia de Ccscclls en ese en centro escultorlco fue grande, y los artistas de su drculo fueron los que condujeron los des­ tinos de la escultura en Lerldc, como mas adelante veremos. Nos encontramos luego con un grupo de obras que proceden del taller de Ccscclls, pero que, a pesar de labrarse bajo la dlrecclon del maestro y sequn sus modelos, fueron transfor­ madas en versiones cada vez mas amaneradas 0 artesanas por los canteros a su servlclo. Las deformaciones procedentes de la inhabilidad se unen a cierta extrcfic grandeza, a pesar de todo, en las efigies de profetas de la portada de la cctedrcl de Tarragona, contratadas en 1375, con las que se complete la serle empezada un siglo antes por el maestro Bartomeu formulas predilectas de Cascalls son las y sus ayudantes. EI anal isis estilistico revela que las 213 que vemos puestas en ejecuclon en tales esculturas, pero los errores de proporclon, 10 rigidez, el convencionalismo puerll, 10 bastedad traicionan 10 idea del maestro. Es posible que fuesen tcmbien del taller de Cascalls las figuras que decoran el tfmpano del portal mayor; Cristo Juez, 10 Resurrecclon de los muertos y el Infierno, aparecen bajo un roseton de esquema triangular; son acaso 01 go mas refinadas que las estatuas de profetas, pero acusan igual reqresion a formas mas arcaicas y simplificadas. TUMBAS REALES DE POBLET. Aunque por razones de cronologfa hubiera corres­ - pondido tratarlo 01 principio, hemos dejndo para el final 10 descrlpclon de las tumbas reales de Poblet, yo que el estado fragmentario en que han lIegado hasta nosotros y 10 pluralidad de colaboradores que intervinieron en elias, las convierten en un coso aparte. En 1340, cuando el rey designa a los maestros Aloy y Pedro de Guines, se trataba so­ lamente de labrar tumba para el monarca. Siete cfios mas tarde fallecfa Marfa de Na­ una varra, primera esposa de Pedro el Ceremonioso, quien ordeno ser enterrada en Poblet; ldentico deseo expreso Leonor de Portugal, fallecida el cfio siguiente. A consecuencia de ello, y de acuerdo con los albaceas de sus anteriores esposas, el rey proyecto, en 1349, 10 obra de un sepulcro cuddruple para elias, para el mismo y para su tercera esposa Leonor de Si­ cilia, cuya labor estlpulo por veinte mil sueldos barceloneses con el maestro Aloy y Jaime Casco lis. Las condiciones fueron formalizadas 1352. Todavfa dos cfios mas tarde, luego, en el rey ordeno que los fondos de los relieves se decoraran con vidrio, seqiin vemos en otros ejemplares de 10 epocc, Las tumbas se colocarfan en el suelo de 10 iglesia, cerca del prlmltlvo sepulcro de Jaime I, desplazado con tal motivo, y debfan comprender las cuatro estatuas yacentes de los personajes a los que iban destinadas. Consta que los sepulcros estaban yo terminados en junio de 1359, aunque el completo tras­ lade de las piezas a Poblet se demoro algun tiempo. AI ofio siguiente, el maestro Aloy remltlo 01 rey desde Tarragona un dlbu]o con una nueva idea para el emplazamiento defl­ nitivo, sequn 10 cual las tumbas debfan colocarse sobre un arco. Sin embargo, a pesar de que los sepulcros se emplazaron efectivamente sobre un arco, seqiin decision tomada por el rey durante su estancia en Poblet, en julio de 1360, consta que una vez terminada 10 labor de alabastro, el maestro Aloy cedlo a Cascalls sus derechos restantes en 10 obra. Las piedras del primer arco se labraban yo en marzo de 1361, gracias a un nutrido equipo de canteros dirigidos mas 0 menos directamente por Casco lis. Pero este deblo des­ cuidar a menudo 10 tarea a causa de su cargo de maestro mayor de 10 Seo de l.ertdc. En abril de 1362 consta una segundo estancia de Cascalls en Poblet para activar 10 construcclon del y en esta arco etapa Ie cyudcron, entre otros, su esclavo Jordi de Deu -padre de Pe­ dro Johan- y los canteros leridanos Pedro Lena y Juan Matheu. Luego, tam bien por deci­ sion del monarca, penso organizar un conjunto mucho mas completo. Durante una nueva se estancia en Poblet, en' 1364, ordeno 10 construcclon de un segundo arco, donde se colocarfan las tumbos yo labradas mas una nueva para Jaime I, mientras en el arco del lade opuesto se situaba otra sepultura semejante destinada a Alfonso el Casto, primer conde­ de 10 dinastfa barcelonesa. Este plan, rey con ligeras modificaciones, fue ultimado por Cas­ calls y sus ayudantes hacia 1375, junto con cuatro tumbas para los infantes Pedro y Marfa (hijos de Marfa de Navarra) y Martfn y Alfonso (hijos de Leonor de Sicilia) contratadas en 1366, que se destinaron a una capilla lateral de 10 propia iglesia del monasterio. 214 � II 203 Y 204._:.MAESTRO RAMON: DETALLE DEL RETABLO DE SANTA PAU (COLECCION PARTICULAR. BARCELONA). CA­ Figs. TEDRAL DE TARRAGONA: CLAVE DE BOVEDA DE LA CAPILLA DEL BAPTISTERIO. " ,� FigS. 205 Y 206.:.....MAESTRO ALOY: siLLA EPISCOPAL DE LA CATEDRAL DE GERONA Y DETALLE DEL RETA8LO DE LA CAPILLA DE lOS SASTRES, EN LA CATEDRAL' DE TARRAGONA, , Fig. 207.-·IAIME CASCALLS: PENTECOST�S. DEL RETA8LO DE CORNELLA DE CONFLENT. r Fig. 208.-JAIME CASCALLS: DETALLE DEL RETABLO DE �ANTA URSULA, EN LA IGLESIA DE SAN LORENZO, DE L�RIDA. Pedro el Ceremonioso Cascalls para Poblet, dos '·'oratoris" -segu­ enccrqo, cdernds, a ramente retablos- que el escultor habfa casi terminado en 1377, cfio en que el monarca ordeno que el maestro -quien se hallaba trabajando en la catedral de Tarragona- vol­ viera a Poblet para termlnor su labor junto con Jordi de Deu, el esclavo, el cual por su parte estaba enCervera ocupado en otras obras. Con estos datos termina la actividad conocida de Cascalls en Poblet, puesto que las tumbas inmediatamente posteriores fueron contratadas ya con Jordi de Deu. En 1381, el carpintero Bernardo Teixidor, de Vimbodf, confrere la construcclon de los grandes doseles de rncderc tallada, 'plntcdc y dorada, que debfan cubrir las tumbas y que, un decenio mas tarde, se estaban terminando. Su traza deblo ya prevista en el proyecto ser de 1360, puesto que en los arcos de soporte se labraron los puntos de apoyo necesarios para la carpinterfa. Por desgracia, partir de 1835 redujeron a restos las destrucciones sufridas a informes 0 machacados tan admirable -y admirado- conjunto. En la restcurcclon actual del escultor Federico Mares, se han reempleado muchos fragmentos antiguos, de los que la paciente labor de don Eduardo Toda y sus colaboradores perrnltlo a menudo identlficcr la procedencia. Sin embargo, resultan prdctlccrnente insuficientes para permitir un completo : cndllsls estilfstico, dificultado, ndernds, por el hecho de que gran parte de las esculturas fueron producto de de colcborccion. EI grupo peor conservado es el de Pedro el Cere­ una .Iabor monioso y de sus tres esposas, en el que se sabe documental mente que trabajaron Cascalls y el maestro Aloy, grupo que debfa tener especial lnteres por tratarse de una flqurcclon de personajes conternpordneos. EI resto, mas convencional y destrufdo, parece reflejar menos el tono general de las restantes obras conocidas de Cascalls. Cabe destacar, por su calidad y humanidad expresiva, algunos figurillas procedentes de cortejos funebres (Poblet, Museo del Louvre, Museo de Toledo, Ohio) y una imagen, por desgracia decapitada (Poblet) que sigue ldentlco modele que el personaje coronado procedente de La Figuera (Museo de Bar­ celona) al que antes se cludlo. Un fragmento de predela, ldenttco a 10 del retablo de Cor­ nelia de Conflent y dos relieves mutilados procedentes de Poblet, muestran c1aramente el estilo de Cascalls y acaso proceden de los retablos aludidos en 1377, aunque por su estilo pudieran ser de fechc. mas antigua. JORDI DE DEU. - AI tratar de Cascalls se cludlo ya a su esclavo Jordi de Deu, de quien algunos documentos especifican de origen griego y proc;:edente de era Mesina. De todos modos antecedentes artlsticos parece deben hallarse exclusivamente en la obra de, su duefio sus y maestro. Despues del fallecimiento de este, Jordi deblo ser emancipado y tome el cpelctlvo de Jordi Johan, que trcnsmltlo a sus dos hljos, ambos escultores, el menor de los cuales -Pere Johan- alcanzarfa de los mejores artistas de la Edad Media, en Cctclufic. a ser uno Desde 1363, en que aparece por primera vez en Poblet, Jordi de Deu deblo trabajar csl­ duamente con Cascalls. Sin embargo, unos cfios mas tarde actuaban en localidades distintas. Asl, sabemos que en 1377 se hallaba en Cervera, donde se Ie atribuye fundcdcmente, entre otras cosas, el sepulcro de Ramon Serra el Mayor (t 1382), en la capilla de San Martin, de la iglesia de Santa Marfa, y el retablo de la que solo se conocen elementos sue!­ proplc ccplllcdel tos. AI ofio siguiente, hclldndose en Cervera, se 'csoclo con el esculror Bernardo Pinter, natural de Berga y vecino de Manresa, para emprender conjuntamente toda clase de labores de arte. Cuando 1385, Jordi de Deu, nombrado escultor de Tarragona, con- , su en , como 219 frato por su cuenta un retablo para Vallfogona de Rlucorp, del que se suponen subsistentes al­ gunos plezcs sueltas, en 10 escritura se consigna como modele a seguir el de San Martfn antes aludido. EI ultimo retablo documentado -conservado enteramente- el de San Lorenzo, que es Jordi de Deu krbro el 1386-1387 para Santa Coloma de Queralt. Paralelamente ejecuto obras de distinta Indole. Adernds del sepulcro de Ramon Serra en Cervera y de su colcborcclon en los de Casco lis, proslqulo mas tarde 10 serie de las tumbas reales de Poblet. En 1380 contrcto las de dos infantes y el ana siguiente las de otros tres y las del' rey Juan I y de sus esposas Mota de Armagnac y Violante de Bar. Todas elias eran de alabastro y se habfan yo lcbrcdo en 1385; un ofio mas tarde Jordi de Deu contrcto 10 tumba separada, en piedra, de Jucnc de Ampurias, hija de Pedro el Ceremonioso, y en 1391 reclblo el encargo de otros dos sepulcros para infantes. Hay tornblen noticia de otras actividades. En 1390 contrcto 10 labor de cincuenta coiumnas con para el ala oriental del c1austro bajo capiteles esculpidos de Ripoll. Otras dos escrituras, de los cfios 1393 y 1402, se refieren a sendas cruces de termino para Montblanch y Santa Coloma de Queralt. Cobro en 1400 10 decorcclon de 10 fachada de 10 Coso de 10 Ciudad, de Barcelona, y en 1406 cun se Ie alude como viviente en el testamento de su hl]o, el es­ cultor Antonio Johan, que residfa en Tarragona con su padre del que cctuo como procu­ rador. dos afios antes. EI numero de obros documentaclas y conservadas es suficiente para reconstruir de modo satisfactorio 10 personalidad crtlsttcc de Jordi de Deu. Su estilo deriva naturalmente del de Ccscclls, pero sus ccrccterlsttcos propias son una mayor estlllzcclon, siempre decorativa aunque de menor intensidad humane que su maestro 0 algunos de sus seguidores leridanos. AI retablo de Santa Coloma de 'Quernlt, algunos de cuyos relieves son de especlclbellezn (figura 216), se suman otros documentos de menor importancia y algunos ctrlbulbles, como el de Fores, Son muestrc tlplcc de sus rnonumentos funerarios el de Ramon Serra, en Cerverc, y el de Juana de Ampurias, en Poblet. Las lrndqenes de los yccentes son' co­ rrectos y los relieves funerarios son' de lnneqnble sentido ornamental. Desgraciadamente, su obra mas importante en este genero, las tumbas reales, se halla muy mutilada, aunque al­ gunos de las figuras de infantes son todavfa buena muestra de su estilo, en particular 10 de Jaime 0 Juan, hljo de Juan I, bastante bien conservada (fig. 215), que-se contrcto en 1391. Los capiteles de Rlpoll son rnds bien obrc de taller y 10 mismo puede decirse de algunos cruces 'determlno, 'atribufbles clrculo por motivos estilfsticos. a su Jordl de Deu deble contar con ayudantes que asimilaron muy estrechamente su careicter, y a uno de elias puedectrlbulrse el retablo de San Juan Bautista de Torrebesses, fechable hacia 1400. Sin embargo, en los ultlmos cfios de su actividad, y acaso por 10 directa lntervenclon de su hljo 'Antonio Johcn, las obras contrctodcs por el padre se ejecutcron dentro del nuevo estilo froncoborqofion, per mono de artistas de gran calidad, de los que se tratarei mas adelante (pagina 236 y' siguientes). LA ESCULTURA EN LERIDA EN LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XIV. - Durante todo elsiqlo XIV, Lerldc fu.e un gran centro de actividades escultorlccs, hostc el extremo de que 10 Intense producclon de retablos de piedra lI'ego cosl a anular 10 existencia de tobias pin­ fadas en los altares de. las iglesias de cquellc zone, 220 DE LA IMAGEN TITULAR DEL REfABLO DE SANTA LUCIA, EN LA IGLESIA DE SAN LORENZO, DE L�RIDA. Fig. �09.-CABE�A J r Figs. 210, 211 y 212.-IGLESIA DE SAN LORENZO, EN L�RIDA: RETABLO MAYOR. CATEDRAL VIEJA DE L�RIDA: RELIEVES CON LA PENTECOST�S Y EL DESCENDIMIENTO, DEL ANTIGUO RETABLO MAYOR. I Ii; If r I t;' I I J SEPULCRO OE PEDRO VI DE QUERALT Y DETALLE DEL SEPULCRO OE SU ESPOSA ALA­ Figs. 213 Y 214.-PEDRO AGUILAR: MANDA DE ROCA9ERTI, �N E� S�NTUARIO _DE BELLOCH DE SANTA COLOMA DE QUER:ALT. '� 1 I Figs. 215 Y 216.-JORDI DE DEU: SEPULCRO DEL INFANTE AIME �N EL MONASTERIO DE POBLET. DETALLE DEL RETABLO DE SAN LORENZO, EN LA IGLESIA DE SANT� COL.bMA DE QUERAL T. calidad el altar de Anglesola, Cascalls deblo Aunque existlan precedentes de tanta como orientar el cambio de estructura de los retablos escultorlcos leridanos, que de un modo sl­ a modo de un fron­ mllcr al de los depintura, pasaron de la forma rectangular apaisada, netamente go­ tal, a desarrollarse en cuerpos elevados con remates y espigas de arquitectura tica. EI de mayor importancia deblo ser el retablo mayor de la catedral de Lerldo, ejemplar del que por desgracia solo poseemos elementos sueltos y algunas referencias documentales. Por estes sabemos se estaba labrando entre los ones 1361 y 1376; que en 1362 era que de 1390 se habfa con­ maestro mayor del mismo el escultor Bartolome Rubio y que antes estaba tratado la construcclon de una reja para proteger la capilla mayor en la que ya dlferen­ emplazado. aprecian dos grupos de estllo c1aramente Entre los restos conservados se ciado; los mas antiguos -entre ellos un hermosa relieve con la Pentecostes (fig. 211)- pueden atribuirse a Bartolome Rubio, mientras que otros, cficdldos al parecer en una segunda etapa fines de serdn de la maestro mayor de la catedral Guillermo So­ a siglo, epoca en que era otra noticia: el cobro de cantidad, en 1376, por su la­ livella. De Rubio solo conocemos una de Guillermo Ramon de Montcada, dean ?e la Seo leridana. bor en el sepulcro -perdido- En esta ultima fecha Rubio era maestro mayor del templo, 10 que presupone el cese de Cas­ desde el nfio anterior, ya trabajando en la cctedrcl de calls, por 10 menos en que aparece ' T arragona. Cascalls- se EI presunto estilo de Rubio -dentro, desde luego, del drculo inmediato de caracteriza por una profunda humanidad en las figuras, de proporciones mas bien cortas y misma catedral se le atribuye la bella imagen agudamente esquematizadas. Procedente de la sedente de la Virgen que se cobijo en el portico nfindldo en la segunda mitad del siglo XIV retablo mayor. ala puerta lIamada "dels Flllols", y que se ha pensado si en su: origenpresidio,el es el del Pero el conjunto mas notable y rnejor conservado atribuible a Bartolome Rubio retablo de Santa Luda (figs. 208 y 209) Y del pequefio y exquisito retablo de San Pedro, ambos de San Lorenzo, en la misma ciudad de Lerldc. A ellos deben cqreqcrse una en la iglesia Corbins (Museo de serie de obras dispersas, algunas de tan alta calidad como los relieves de Alos de Balciguer. Lerldc) 0 el retablo de la Virgen y San Pedro Martir, de Dentro del mismo espfritu, aunque en una etapa mas evolucloncdc -y al parecer ccu­ sando cierto grade de lndustrlcllznclon-« cabe citar el retcblorncyor de la referida iglesia contcndo con la cola­ de San Lorenzo (fig. 210). Podrfa atribuirse al propio Rubio, aunque bornclon de ayudantes 0 disdpulos. Estes debieron ser bastante numerosos, dentro de 'una de muy varia fidelidad al estllo del maestro. Cabe citar gama muy simple de calidades y de un cndllsls individual definitivo, como tfpico de estas distintas personalidades, pendientes a los autores de los retablos de la Virgen de Albesc, de Ager (Museo de Barcelona) y de Castello de Farfanya; a los escultores de otras obras en Cubells, Balaguer, Albalate de Cinca de un slnfln de piezas sueltas 0 lncornpletos que atesti­ y Gerp (Museo de Barcelona), aparte dlfuslon de este grupo leridano trecentista. Entre los sepulcros de esta guan la vitalidad y la Santa misma escuela puede citarse el del mercader Berenguer de Castelltort (t 1389) en del Marfa de Cervera, terminado en 1392. En el se imita el arte de Jordi de Deu y el exce­ lente artista que lcbro el de Ramon Serra el Viejo, en el mismo templo. sepulcro Conocemos documentalmente el nombre de otro escultor dornlcl­ PEDRO AGUILAR. - liado en l.ertdc, conternpordneo de Rubio y de Cascalls, cuyo, estilo constituye una adapta- 225 cion personal del arte del segundo muy de aquellos �aestros. Es Pedro Aguilar, quien, en 1370, entreg6, ya terminado, un sepulcro que el noble Dalmau de Queralt Ie hcblc enccrqcdo por medio del arquitecto Pedro Ciroll, quien no constc haber intervenido en la labor escult6rica. Parece que este sepulcro es la tumba de un caballero y una dama de la familia Queralt, que se halla en la iglesia de Santa Marfa de Belloch, cerca de Santa Coloma de Queralt (figu­ ras 213 y 214). EI sepulcro contlene las dos Irndqenes yacentes y varios relieves funeraribs de buena calidad y sentido expresionista. Los blasones deben pertenecer a las familias Que­ ralf y Castellnou, por 10 que es posible pertenezcan a Pedro VI de Queralt y a su madre Francisca de Castellnou (viviente todavia en 1337). Serfan labrados a consecuencia de una manda testamentaria, y no parece caber otra identificaci6n a juzgar por los linajes de las restantes esposas de los caballeros de la misma familia a 10 largo del siglo XIV. Un caso aparte, dentro de la producci6n de las comarcas leridanas atribuible a la segunda mitad del siglo XIV, 10 constituyen dos magnlficas lrndqenes de la Virgen, esculpidas por un mismo autor de excepcional calidad y halladas en Salient de Sanahuja (Museo de Barcelona) (fig. 195) Y Boixadors de Segarra (Museo de Vich). Su materia y estilo las enlaza mucho mas con obras gerundenses 0 barcelonesas que con las producidas por los escultores de Lerldo, de la misma epocc, 10 que en cierto modo resulta 16gico, teniendo en cuenta que' sus respectivos lugares de procedencia pertenecen a la di6cesis de Vich 0 a su zona lirnltrofe. ESTILOS DE TRANSICI'6N BARCELONA. - Volviendo al desarrollo paralelo de los talleres barceloneses que notar hay en la segunda mitad del siglo XIV la continuidad de la labor de los artistas que cuidaron de esculplr lrndqenes, capiteles y cleves de b6veda para el gran rnirnero de iglesias de pa­ rroquias 0 conventos, cuya obra se inici6 0 prosigui6 en aquella epocc. Entre los rnejores conjuntos, cabe citar el del. templo de Santa Marfa del Mar, consagrado en 1383, en el que, a pesar de las mutilaciones sufrldos por su.� magnificos cleves de b6veda, quedan todavia otros elementos notables y en particular las escuituras de la fachada principal; los ap6stoles Pedro y Pablo '(fig. 217), angeles y las lrndqenes de Cristo Juez entre la Virgen y San Juan Evan­ gelista, en el tlmpano. Lo escultura monumental funeraria presenta numerosas muestras en la misma ciudad y en otras muchas localidades: Vilafranca del Pcnodes, Manresa, monasterio de Montserrat, etc. ESCUELA DE BARCELONA EN LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XIV. PEDRO MORAGUES. - La escuela de Barcelona recibe un impulso vitalizador en el ultimo tercio del siglo XIV, gracias a la obra de Pedro Moragues, el cual debi6 de nacer hacia 1330, acaso 'en la misma ciudad condal, enla que cuando menos se estableci6 tempranamente. Re­ sidi6 largo tiempo en Zaragoza; en 1376 ya se hallaba en esta ciudad; diversos viajes a Gerona y Montserrat completan el circulo de los lugares en que actu6 este importante artista, orfebre, escultor y posiblemente tcmblen arquitecto, ya que se Ie atribuye la construcci6n de la capilla de las Vlrqenes en la iglesia de Montserrat. En 1368, Pedro el Ceremonloso Ie admitla como familiar y dornestlco suyo; en 1381 suscrlblcn el escultor y el monarca un contrato para la ejecuci6n de diversas obras, y se conoce el fallecimiento de Pedro Moragues entre los cfios 226 MER­ Figs. 217 Y 218.-IGLESIA DE SANTA MARIA DEL MAR, EN BARCELONA: SAN PABLO. PEDRO MORAGUES: VIRGEN DE LA CED, DE BARCELONA. FigS. '219 r MORAGUES: CONJUNTO Y DETALLE DEL SEPULCRO DEL ARZOBISPO LOPE FERNANDEZ DE LUNA. 220i-PEDRO - EN LA SE� DE tARAGOZA. 1387 Y 1388. En terrnlnos generales, su estilo es bastante avanzado, reflejando lnflujos fran­ -ceses 't borqofiones, Su escultura tiende a 10 suntuoso y mayeshitico, a la recllzcclon per­ fecta de 10 que juzgamos como un perfecto arte oficial en el momento culminante del go­ ticismo. Busca la diversidad y la gracia cortesana, sometidas a un sentido solemne en el cual el volumen y la expreslon contenida se entrelozcn intimamente para conseguir el efecto deseado. Sin embargo, pesar de 10 avanzado de este estilo, se rehuye la representoclon a de 10 agitado y dlndrnlco ; las figuras tienden a una severa actitud, al margen de toda con­ torsion. Leves ademanes de brazos y cabezas cuya sutileza no obsta para que se consigan las mdxlrnos variaciones posibles, traducen el sentimiento del artista, enamorado de untipo La de grandeza que se aproxima a 10 que denominariamos formalismo espiritual. expreslon es aguda a veces y este contraste afirma mayormente el estatismo general. Las formas son macizas y redondeadas; 10 imaginativo se reduce 0 desaparece en beneficio de la profun­ didad realista y un innegable factor crqultectonlco completa las caracteristicas de este estilo - que mantiene su tono de ceremonia sin el menor enfasis teatral. Entre las obras realizadas por Pedro Moragues figuran las siete cruces de piedra que, en 1366, Pedro el Ceremonioso Ie enccrgc para su coloccclon en distintos lugares de la mon­ tana de Montserrat; por desgracia no se conservan enteras, y si solo dos brazos historiados de una de elias, en el Museo del monasterio, dan una precaria idea de tales obras. Ante­ riormente, en 1361, parece haber intervenido en el retablo de la Virgen de la M9ragues Merced, construido por el arquitecto Roca, en la iglesia dedicada a esta cdvoccclon de Nuestra Senora, en Barcelona. En consecuencia se Ie atribuye la imagen de la Virgen que se venera en la misma, hermosa de talla pieza que se distingue por la suave armonia de policromada formas y proporciones y por la refinada delicadeza de la ejecucion (fig. 218). Se supone que el sepulcro labrado por Moragues para el prior de Montserrat Jaime de Vi­ vers, en 1373, destruido durante la invasion ncpoleonlcc, del que apenas queda algun frag­ mento, motive que el arzobispo Lope Fernandez de Luna, Ie encargase el suyo, emplazado en la "Pcrroquletc" capilla de San Miguerde la Seo, de Zaragoza, obra en excelente estado 0 de conservcclon, sin duda la mas importante del artista que ha lIegado hasta nosotros (figu­ 1381 ras 219 y 220). La terrnlnoclon de este monumento funerario hubo de producirse entre - y 1382. Por anal isis estilistico podemos atribuir Moragues 0 a su drculo el monumento a Pedro funerario del gran maestre de Rodas, Juan Fernandez de Heredia, en la iglesia parroquial de Caspe (Zaragoza), pues encontramos en este sepulcro el mismo concepto formal, la misma perfecclon tecnlcc e incluso una dlsposlclon muy similar de la decornclon figurativa. Completa la crecclon de Pedro Moragues, en la parte que nos es conocida, la obra del tcberndculo de plata para la reliquia de los corporales de la colegiata de Daroca, que el orfebre-escultor ejecuto en Zaragoza en 1386. Preside la pieza un neto concepto orqultectcnlco al que 10 escultorlco -decorativo se subordina. Escudos esmoltcdos, estatuillas de los evangelistas, un Calva rio con ocho figuras, una imagen de la Virgen con el Nino y las de los reyes Pedro y Sibila, constitu­ yen dicha decorcclon, dentro de plafones arcosoliados. GUILLERMO MOREY. - Un escultor interesante es el mallorquin Guillermo Morey, al que las noticias documentales situ an trabajando en Gerona durante mas de veinte nfios, en el ultimo cuarto del siglo XIV. Efectivamente, en 1375, aparece como maestro de la obra de la 229 • • lateral de la Seo de bronce para el mismo edt­ 1383 ejecutn angel portada gerundense; en un .ficio; en 1385 habfa realizado ya los dos monumentos funerarios por los cuales conocemos su estilo, correspondientes al conde Ramon Berenguer II y a la condesa Ermesindis, por encar­ del go Pedro el Ceremonioso. En 1394, fecha del fallecimiento de un hermano suyo que rey catedral de Palma deMaliorca.es trcbcjobc en la decorcclon del portal del Mirador de la todavfa 1396, ultima fecha en la nornbrcdo maestro mayor de la de Gerona y en ella sigue en que tenemos noticia de su actividad. Los dos sepulcros arriba mencionados aparecen emplazados a cierta altura del suelo y con­ cuidadosa cunque tienen las respectivas efigies yacentes de aquellos personajes. La tecnlcc es no ccentuc los detalles en extremo; en el concepto vemos una estlllzcclon pulidamente geo­ forma representada. EI rnetrlco que talla en pianos muy daros la continuidad natural de la rostro de la condesa es de una indefinible suavidad ennoblecida por el sencillo atavfo (figu­ De la del conde sino los cerrados ojos, la nariz y el abundante bi­ ra 221). cara no vemos gote, pues todo 10 demos 10 oculta el casco y lababera. La obra de c;.a Anglada surge como trcnslclon entre el PEDRO c;.A ANGLADA. - una inicios del XV; posiblemente formado Gerona, su evcluclcn arte del siglo XIV y el de los en ofrece gran lnteres, pues nos muestra el caso de un artista que slntlo sin duda alguna el peso de los convencionalismos y se esforzo en superarlos a lo largo de una serie de creaciones en . las que se advierte, a la vez que este hecho esttlistlco, un seguro progreso tecnlco. En la cate­ dral de Gerona encontramos una sepulcros esculpidos de obra atribuible, coetOnea de los Guillermo Morey; se trata del monumento funerario del obispo Arnaldo de Montrodon (t1384). En esta pieza vemos cierta tendencia a la monumentalidad; relativa geometrizacion que in­ serta rigidez a las formas; en el trctcrnlento del rostro se vislumbra ya la csplrcclon natura­ lista que cccbcrd por constituir la crnblclon suprema del artista, a la que dnrd perfecta rea­ llzcclon veinte nfios mas tarde. En otra obra que se Ie atribuye, la imagen de la Virgen Madre que procede del monas­ . terio de Santas Creus, actual mente en el Museo Diocesano de Tarragona, advertimos una evoluclon hacia un estilo mas idealista, que busca la expreslon por la linea y el ritmo. En el coro de la catedral de Barcelona se Ie atribuye la cdtedrc episcopal con escudos del obispo Pedro de Planella (1371-1385), y son obras documentadas del maestro y sus ayudantes las ta­ lias de la sillerfa alta (figs. 222, 223 Y 224), (iniciada hacia 1394, despues de un viaje de estudio de c;.a Anglada a Flandes) y del pulplto (proyectado en 1396, cobrado en 1403); En su decora­ cion vemos una variedad terndtlcc y figurativa considerable; las distintas lrndqenes en relieve o exentas, en estrecha armonfa con las estructuras crqultectonlccs de las sillerfas, vienen a dar realidad a todo un cosmos 'esplrttucl, desde las efigies sagradas al submundo demonfaco u ornamental. EI universe entero pide ser expresado en alegorfas 0 fiqurcclon realista y la amplitud espiritual del escultor Ie permite en esta occslon dar cumplimiento a esta necesidad. En la decornclon del pulptto no hay escenas narrativas y sf bellas estatuas del Senor, la Virgen en distintos pindcu­ y santos. La cdtedrc episcopal se distingue por su altfsimo dosel que remata los sobre los que aparecen estatuillas exentas, de gran belleza y perfecclon, En las rnensulcs mismo estilo depurado, que soportan el dosel, constitufdas por volutas, se alojan relieves del idealista, que revelan la influencia del gotico frances. Las tallas de los montantes son figuras en las que el movimiento, la vida y la gracia se producen con naturalidad csombrosc. 230 Fig. 221.-GUILLERMO MOREY: DETALLE DE LA FIGURA YACENTE DE LA CONDESA ERMESINDIS, EN LA CATEDRAL DE GE· . RONA. 1 j Figs. 222, 223 Y 224.-PEDRO SANGLADA: MISERICORDIAS DEL CORO ALTO DE LA CATEDRAL DE BARCELONA. I t t FigS. 225 Y 226.-ANTONIO CANET: SEPULCRO DEL OBISPO ESCALES, EN LA CATEDRAL DE BARCELONA. PEQRO SAN· . GLADA: SEPULCRO DE SAN E� LA CATEDRAL DE BARCELONA. OLAGU�R, I • I Fig. 227 .-ANTONIO CAN�T: DETALLE DEL SEPULCRO OEL 081SPO ESCALE S. EN LA CA TIiORAL OE 8ARCELONA. - I Finalmente, uporte la bella figura de nrcdnqel que preside la fachada del ayuntamiento de Barcelona, que tnrnblen se atribuye a <;a Anglada, encontramos la culmlncclon de este la egregia yacente de San la catedral bcrcelcnesc (fig. 226), obra eje­ escultor en Olegario en cutada en alabastro en 1406. En esta obra asistimos acaso, mas que a una supreslon de 10 convencional, a su subllmccton, realizada que sino la trcnsformcclon espiritualizada de formas de tal manera no percibimos naturales. de y formado el taller de este duranfe ANTONIO CANET. - Dlsclpulo <;a Anglada en la obra del cora de la catedral de Barcelona, Antonio Canet es un escultor valioso del cual, conservcn producciones. Sigue "fielmente la formula trecentista de por desgracia, se escasas proyecta en las primeras decodes del slqlo XV, menos liltimos de la centuria, cuyo estilo preocupcdo por encontrar acentos originales y profundos que de realizar con la mayor tradicionalismo no perfecclon y sensibilidad posible los encargos que se Ie encomiendan. Su Ie impide buscar con lnteres el maximo naturalismo, siempre inclufdo dentro del espfritu monumentalidad de su tiempo. gotico y de las amplias formas de severa En 1397, 0 poco antes, sabemos que Antonio Canet se ocupo en labores secundarias de la decorcclon de la portada del Mirador, la catedral de Palma de Mallorca. Las referenclos en documentales nos seficlcn que, en 1405, trabaja en la orncmentoclon de follcjes de la capilla Barce­ de las Fuentes Bautismales de la catedral de Barcelona. AI cfio siguiente, contrata en lona una imagen para el retablo de la iglesia de Santa Marfa de Litera, y, entre 1409 y 1411, da cima a su mas importante obra conocida, el monumento funerario del obispo Escales, en la capilla (figs. 225 y 227). Los re­ de la SanHsima Trinidad, de la catedral de Barcelona lieves del frente del scrcofcqo representan ocho figuras de Ilorantes, bc]o arcos de trccerlc de cada una f1amfgera; no se sabe que es mas de admirar en est a serie, si la perfecta ejecuclon de las efigies 0 la variedad que reina entre elias. La estatua yacente es una magnffica recll­ znclon : los rasgos del rostro producen la lrnpreslon de un gran parecido, a causa de la intensa lndlvlducllzcclon que reflejan y de la personalidad que exponen utilizando las amplias po­ sibilidades del alabastro para la talla de una suave perc rigurosa lnterocclon de Ifneas y su­ perficies. En 1416, Canet era maestro mayor de la catedral de Seo de Urgel y, en virtud de estecargo, cslstlo a la asamblea de arquitectos reunida entonces en la cctedrcl- de Gerona. Sin em­ bargo, no se Ie puede atribuir hasta la fecha ninguna obra crqultectonlcc. frecuencia los docurnen­ PEDRO OLLER. Formado junto a <;a Anglada y citado con en - tos como colaborador del mismo en la obra del cora de la catedral de Barcelona, fue un es­ al arte del siglo XV, mas cultor de solido oficlo cuyos realizaciones se verifica la trcnslclon en naturalismo insertado en la formula anterior, que por el perfeccionamiento y el progresivo moldes estetlcos. Lo suntuoso y 10 crqultectonlco enlazan es­ por renovar profundamente los trechamente en sus obras, en las cuales sobresale la pulcritud en la ejecuclon, superponlen­ dose el valor del detalle 0 el efecto del conjunto en todo momento, al de las ideas que pudieran la de la cornposlclon. figuras Sus canon son de rncnlfestcrse por el ritmo 0 originalidad corto, como muchcs de las de <;a Anglada, y tienden a 10 lrnltctlvo mas que a lotrcnsflqurcdor, otenclon concedida por Oller la parte ornamehtal, a la re- Es de citar particularmente la a 235 .presentcclon de estructuras y al crqultectonlcos follc]e, enrosccdo, rice, de perfiles trabajades � y nltldos. Las referenclcs decumentales nos dicen que ciudadane de Gerena y sole ere no. trabajo allf, sine tcmblen en las vecinas, las muestras que han lIegade hasta nosotros cemarcas segun • . Las mas impertantes de estes sen: una clave de bovedc, con la representcclon de San Mateo. ; y angel, que perteneda a la capilla de la Pfa Almeina (Musee Previncial de Gerena); un elsepulcro del oblspo Berenguer de Anglesela (t 1408) en la catedral de Gerena, y la lauda sepulcrcl de Pedro. de Reura (t 1413), en San Vicente de Besclu (fig .. 229). Perc su obrc capital res el retablo mayer de la catedral de Vlch, el cual Ie fue encorqcdo. per el can6nige Bernat .Despu]ol, segun contrcto de 1420, especlflcdndose un plczo de cuatro cfios para la ejecuclon, (SU [gran de imaginerfa, dorado y pollcrorncdo, es uno. de los mejores que posee el conjunto arte cctcldn del sigle XV (fig. 228). Tcmblen lcbro la tumba del proplo ccnonlqo 'license, de ',Ia que se conserve un relieve cleqorlco y el frente del surcofcqo, con personcjes encapuchades similares a los de Canet y de otros sepulcros del proplo Oller. EI Musee Episcopal de Vich ;guarda, per etra parte, la imagen de San Hlpolito, que el esculter deblo labrar para una capilla dedicada al sante, de la que eran pctronos los mlembros de la familia Despujol, ; Oller siguio trabajande durante larges cfios -per lo rnenos hasta 1442- para la catedral _ .de Barcelena, y en ella se conserve en perfecto. estade una bella obrc de su mane, el rice se­ pulcro de 10 dama Sancha Ximenis de Cabrera. Menes fortune clccnzo la unlcc de las tumbas ! -recles de Poblet esculpida per Oller, la de Fernando. de Antequera, encargada hacia 1417, .de la que subsisten algunas figuras parecidas a las de sus restantes relieves funeraries. OBRAS VARIAS. Ciertas afinidades estilfsticas entre Pedro. <;a Anglada y el - plccrdo : Pedro. de Sant Johcn, aludide mas adelante en relnclon con sus actividades en Palma de Ma­ ! llorcc.: nos inducen a referirnes tcmblen aquf a este artista, nornbrcdo en 1397 maestro. mayer ·de lc catedral de Gerena, cargo. que slqulo ocupcndo hasta 1404. Seis cfios mas tarde re­ sidfa en Gerena y Ie fue encargada la talla de la sillerfa del cere de la See de Urgel; luege se trcslcdo a Barcelena, donde 10 ultima referencia decumental se rementa al ofio 1415. EI unico asiente con decorccton figurada de la sillerfa de la See de Lazare Gal­ Urgel (Musee diane, Madrid) es ldentlco a los de <;a Anglada y su taller en la catedral de Barcelena. Per .compcrcclon las esculturas decumentadas de la fachada de la con iglesia de San Miguel (1398), en Palma de Mallerca, atribuye se Pedro. de Sant Johcn a una Virgen con el Nine, del Musee Dlocescno de Gerena, precedente de la iglesia del Hespital de la misma ciudad. Tamblen corresponds a la misma epocc una obrc aislada de gran envergadura, el Apes­ -tolcdo, que f1anquea la pertada principal, y la Epifanfa, del tfmpane de la misma, en la iglesia -de Santa Marfa de Castellon de Ampurias, esculturas que muestran un evidente contccto con .el arte gotice frances (figs. 230 y 231) Y fueron labradas en mdrrnol plrenclco, ,EL ARTE NARRATIVO DEL CUATROCIENTOS FRAN<;OY SALAU Y ANTONIO JOHAN. - Mas tedavfa que en los artistas citades hasta .cqul, la trcnslclon entre la escultura del Sigle XIV, centenida y sobrlc, y la del XV, inspirada -en un sentimiente mas Iibre y dlndmlco, lc con mayeres conceslones a imaginative, se ejernplc- 236 DE P DE ROURA EN BESALU. Figs. 228 y 229.-PEORO OLLER: RETABLO MAYOR DE LA CATEDRAL DE Y1CH. SEPULCRO I 1 . Figs. 230 y 231.-CASTELL6N DE AMPURIAS: DETALLE DEL TIMPANO Y ESCUL TURAS LATERALES DE LA PORTADA PRINCIPAl. riza en Catalufia de modo grupo de obras decorativas aplicadas principalmente perfecto en un al palacio pobletano del rey Martin, erlqldo entre 1398 y 1407, Y a la Casa de la Ciudad de Barcelona, cuya fachada gotica se edifice entre 1400 y 1402. EI hecho de que el arquitecto de ambas construcciones fuese Arnaldo Bcrques, explica en gran parte est a unidad, pues es mas que probable que el equipo de escultores adjunto a su obra fuera el mismo en Poblet y l en la ciudad conda!. En el caso de Barcelona, sequn un recibo, consta oficialmente como autor de las esculturas Jordi de· Deu. EI aludido estilo decorativo se halla tcmbien en las ventanas de la sacristfa de la catedral de Barcelona, de 1408. En el momento presente, solo intentar esclarecer qulen quienes 0 a se debe esa esplendldu mediante una hlpctesls podemos a decorcclon escultorlcc. La relativa a la fachada del Ayuntamiento de Barcelona fue cobrada, sequn los docurnentos, por Jordi Johan, el antiguo esclavo de Cascalls, pero el estilo rezan del mismo se hallaba plenamente inmerso en la tecnlcn tradicional y formularia que seficlc la termlnnclon del XIV y dlfiere por entero del que se observa en los edlflclos mencionados. EI libro de obra del palacio del rey Martfn nos da el nombre de Frcncoy Salau, maestro I I escultor de los canteros de Poblet. pues, este artista, cuyo nombre parece frances, el ,Sera, esta modalidad del estilo internacional en Catalufia? Hemos de anticiparnos que introdujo algo y sefialcr que una de las caracterfsticas importantes del estilo del grupo ·de obras que 10 que sera la creccion comentamos es constituye una premisa directa e inconfundible de que de Pedro Johan, el mas importante escultor cctcldn de la centuria, hl]o de Jordi de Deu, el esclavo de Cascalls, ya mencionado. Por esta causa y dado el silencio que envuelve la vida y la obra del hermano mayor de Pedro, Antonio Johnn, de quien se sabe que contrc]o matri­ monio en 1401 y otorqc testamento en 1406, aparte de que era un artista notable, consideramos I I el eslcbon de la cadena que nos falta, bien como I muy posible que dicho hermano constituya Casa de la Ciudad I parte de la decornclon del palacio pobletano y la , autor de la mayor como colaborador inmediato de ese Salau, cuyo estilo debiera transmitirse de Barcelona, a 0 Pedro Johan, el hermano menor. Sea como fuere, este taller escultorlco clncelo a mara­ I villa los capiteles, marcos de puerta y ventanales (fig. 232), rnensulcs y canecillos del pclccle del rey Martfn, asf como las impostas del interior y la cornlsc cumbrera del edlflclo, la cucl I con su fino calado, recuerda la del Ayuntamiento de Barcelona y tcmblen la del San Jorge de la Dlputcclon. I PEDRO JOHAN. - Es evidente que, por definicion, las personalidades geniales no pueden ser explicadas por los antecedentes y componentes de su obra. Este es el caso de Pedro Johan creemos constitufdo (1398- t despues de 1458), cuyo arte, cun derivado del grupo estilistico que por Frcncoy Sal au y su hermano mayor Antonio Johan, posee una esplendorosa originalidad I de las que tuvo el maestro plena conciencia a juzgar por I y una profunda eficacia, cualidades el tono con que habla de sf mismo en alguno de los documentos de que tenemos referencia. No solamente es Pedro Johan el escultor mas importante de la Catalufia del siglo XV, y con ello I' de todc la Edad Media catalana, sino que su estilo es uno de los mas interesantes de la Europa I de su tiempo. Frente al arte de Dljon, por ejernplo, Pedro Johan resulta mas plctorlco, en parte II frente a la escultura exenta en que brillara C. Sluter; por su preponderante cultivo del relieve, menos virtuoso que este, pero mas efectivo en el 'usc de las calidades, en el simbolismo de expreslon del mundo interior; es declr, resulta mas espiritual imagina­ e la forma y en la naturalista. Hay tcrnblen en su escultura esa untlclpuclon del barroco que se tivo, menos 239 manifiesta por una tendencia a la riqueza, a la exuberancia rftmica y terndtlcc, al gusto por la representaci6n de 10 suntuoso y espectacular, de conformidad con el sentido de una cul­ tura que en el siglo XV encontraba su culminaci6n. Apreciamos en el arte de Pedro Johan, por su busquedc de 10 dlndrnlco y su entrega casi total a 10 imaginativo, una afinidad con 10 germanicQ, aunque sin caer en los extremos a que tan propensos fueron los alemanes, cuyo prolongado perfodo medieval penetra profundamente en el siglo XVI. Resultarfa lncrelble, si no estuviese confirmado por los documentos, que el escultor eje­ cutara, cuando s610 contaba veinte cfios de edad, es decir, en 1418, la esplendldn portada del [crdln 0 huerto del palacio de la Diputaci6n de Barcelona, enriquedendo con ello la de­ purada arquitectura de Marcos Safont. Represent6 Pedro Johan a San Jorge, en un alto relieve circular, inscrito en un cuadro cuyas enjutas adorn6 con cabezas decorativas, bc]o una bella cresterfa (fig. 233). La turgencia es 10 percibe primero que esta escultura se magnlfica­ en mente equilibrada, tensa y sensual pesante, espiritual y a un mismo tiempo. Especialmente dignas de cita son las gargolas y canecillos que encontramos a ambos lados del altorrelieve de San Jorge. Obra del taller de Pedro Johan, ejecutada hacia 1425, es la abundante decoraci6n de los patios medievales del interior del mlsrno palacio. l,c relaci6n ulterior de Pedro Johan con el gran prelado Dalmau de Mur, cuyo nombre encontramos pordoquier asociado empresas artlsticas, y el hecho de que, en la catedral a de Gerona -donde el aludido personaje fue obispo-, se hallen algunos canecillos en la por­ tada de los Ap6stoles, cuyo estilo es sin duda alguna relacionable con el del autor del San Jorge de Barcelona, nos induce a suponer que este residi6 en Gerona hacia 1425, poco antes de que Dalmau de Mur fuese nombrado arzobispo de Tarragona yle encargase cllf el retablo mayor de la catedral, hecho que mas tarde hoblc de repetirse en Zaragoza, con motivo del traslado del urzoblspo a dicha sede. Uno de los canecillos a que nos hemos referido, que elegimos como ejernplo, representa la figura de un guerrero vistiendo la armadura de escamas que veremos exactamente reproducida en uno de los relieves del retablo de Tarragona, csl como el tipo fison6mico del personaje; a su lado hay un angel tocando un instrumento musical. EI mencionado retablo de la catedral de Tarragona, dedicado a Santa Tecla y a la Virgen, ejecutado entre 1426 y 1433, tiene un basamento de piedra blanca, mientras la predela y el cuerpo alto son de alabastro. Verificado un cndllsis estllistlco, lIegamos a la conclusi6n de que obra entercmente ejecutada por el maestro son los relieves del basamento y la predela (fig. 234); el resto refle]c su estilo de modo tan alterado que debe tomarse como ejecuclon de su taller. Aun cuando la perfecci6n de los relieves del basamento es insuperable tecnlcc­ mente y expresa una dimensi6n espiritual de Pedro Johan que ignorabamos -su lnteres slquiern transitorio por 10 italiano- vemos mas patente la huella de su personalidad en los relieves de la predelc. La destreza con que aferra el ritmo y 10 maneja convlrtlendolo en protagonista d.e la obra es extrcordlncrlc. Y el ritmo se transforma tcmblen en vehlculo de 10 infernal, del tormen­ to que circunda ala rndrtir y la apresa redes sin destruirla; en sus particularmente la escena del estanque de las serpientes, que contiene tam bien otros reptiles y temibles insectos, es estu­ pendc por el contraste entre esa agitaci6n feroz de 10 inferior y la serenidad supraterrestre de la mdrtlr, cuyo cuerpo lIega a ser solamente la manifestaci6n visible del espfritu, 10 cual Pedro Johan expresa con acierto que lIega a 10 inefable. Es imposible glosar cqul los porme­ nores valiosos de estos relieves eli los que el alabastro adquiere virtudes asombrosas de trans- 240 FigS. 232 y 233. -F. SALAU: FRISO DECORATIVO DEL PALACIO DEL REV MARTIN, EN EL MONASTERIO DE P08lET. PE· DRO JOHAN: MEDALL6N DE SAN JORGE, EN El PALACIO DE lA DIPUTACI6N DE 8ARCELONA. - '_ - 234.- DET_ALLE DEL RETABLO MAYOR DE LA CATEDRAL DE TARRAGONA Fig. . . , i mundo religioso, como parencia al sentimiento, tanto para decir 10 concerniente al elevado insistencia de los verdugos y de los ani males hediondos. para expresar potentemente la perversa Reclen nombrado arzobispo de Zaragoza, Dalmau de Mur lIeg6 a la capital aragonesa en 1434 yen el mismo ofio daba comienzo Pedro Johan al retablo mayor de la catedral de dicha eluded, con intervenci6n ejecuci6n, debfa prolongarse hasta 1449. EI lnteres de tal suya, cuya retablo radica gran parte, en desde el dnqulo de la evoluci6n estilfstica de nuestro escultor, en idealista al realista, modificaci6n que puede que seficlc la transici6n de este desde un concepto 0 escul­ comprobarse con gran frecuencia en los artistas de raigambre hispdnlco, sean pintores tores. Parece como si el con la materia y con la vida les indujera a dar pro­ largo dldloqo gresiva preferencia a los elementos mas materiales de la realidad, para indicar asf que todo 10 creado es espfritu. Esta evoluci6n atiende tcrnblen con gran frecuencia al efecto ilusionista e incorpora al mundo de las representaciones artlsticas la vibraci6n misma de la vida con sus irregularidades, que no excluyen 10 feo y 10 grotesco. EI retablo mayor de Zaragoza, bajo plndculos de tracerfa calada, una serie de prodigiosos basamento cobija tres grandes relieves del cuerpo principal y, bc]o un friso, la predela y el (fig. 235). S610 esta zona bc]c, aparte de los montantes con angeles rruislcos, fue ejecutada por Pedro Johan; los tres relieves centrales los realiz6 Hans de Suabia, en la segunda mitad del si­ belleza (v. page 287). glo XV, dentro de un sentido alta mente efectista aunque de gran La ultima obra realizada en Espana por Pedro Johan que podemos atribuirle es la figura de angel custodio procedente del portal del puente de Zaragoza; en ella se hallan las mismas i cualidades del San Miguel que centra el nudo de la 'cruz de Tdrreqc (Museo de Lerldc) y que enlazan con 10 mas personal del maestro, el cual era reclamado por el rey Alfonso para que fuese a Napoles; de su residencia en aquella ciudad tenemos datos entre 1450 y 1458, des­ al. parecer, en la pues de la noticia de su paso por Barcelona en 1450. En Napoles trabaj6, Guillermo Sagrera. Y nada mas sabemos del gran sala del Castillo Nuevo, que construy6 escultor que logr6 la maxima troscendenclc dentro del arte cctcldn del siglo XV. LERIDA EN LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XIV Y PRIMERA MITAD DEL XV.­ A juzgar por las referencias documentales, la introducci6n del estilo borqofion en l.erldn fue muy primeriza, y, sobre todo, alcanz6 pronto un grado de madurez y de humanidad real mente excepcional. No sabemos si apudieron contribuir dos artistas extranjeros, Bartolome de Bruselas ello -y Esteban Gostant, quienes trabajaban en la seo leridana en 1386. Cuatro cfios mas tarde apa­ rece por primera vez como maestro mayor de aquella catedral el escultor cctcldn Guillermo Solivella. Su obra mas importante, cdernds de la labor que se Ie ha atribufdo en el retablo mayor, debi6 serla traza y decoraci6n escult6rica de la gran puerta exterior del claustro. En el tlmpano pueden verse todavfa las maltrechas figuras de un gran relieve .con el Juicio Final, de composici6n tradicional, pero con abunddncia de elementos borqofiones. En el mainel hubo una bellfsima imagen de la Virgen con el Nino ("Ia Mare de Deu del Blau"), acompanada de un apostolado en las arquivoltas. Estas lrndqenes habfan sido desplazadas desde fecha remota y sufrieron graves defies en 1936 (figs. 236 Y 237). La Virgen y los ap6stoles Pablo, Pedro y Juan, asf como la imagen de San Juan Bautista, estdn documentadas como obra de Solivella, quien termin6 de labrar la primera el 23 de ju­ lio de 1390 y entreg6 las dos siguientes el 22 de octubre y 15 de diciembre del mismo nfio, res- 243 pectlvcmente. Los santos Juanes estaban terminados ya en abril de 1391, pero consta que las cinco lmdqenes no se colocaron hasta 1393, y no se conocen otros datos sobre el resto. La Vir­ gen y los santos Juan Bautista y Juan Evangelista mostraban un estilo muy borqofion, con pro­ porciones singularmente esbeltas y estrechos pliegues tubulares, de un arte de gran calidad y tan cvcnzcdo para aquellas fech(]s, que hace suponer si acaso las esculturas conocldcs no son las que lcbro Solivella, sino otras, acaso de Safont, esculpidas medio siglo mas tarde. : Pese a carecer de base documental, todavia resultc imposible desechar por completo tal hlpotesls, De todos modos, la primera decorcclon de la puerta de los Apostoles estaba terminada cuando en 1396 el cabildo de Lerida enccrqo a Solivella la dlrecclon de las obras del remate del gran campanario de la catedral, labor en la que se hallaba ocupado en el transcurso del cfio sig uiente. Solivella sequlrd por 10 menos hasta 1404 en sus funciones de maestro mayor y su fama deblo troscender.del ambito local, ya que en 1394 se Ie enccrqo la obra del trascoro de la ca­ tedral de Valencia; sin embargo, y a pesar de una rctlflccclon del contrato en 1397, no lIego a efectuar este trabajo. Deben proceder de complementos tcrdlos de la decorccion del retablo mayor catedralicio tres piezas conservadas en el Museo de Lerldn. Dos contienen las figuras sedentes de los evan­ gelistas Lucas y Marcos, en alto relieve, bajo doseles de complicada traceria, todo ello de estilo borqofion, EI mismo estilo, y en conexlon todavia mas estrecha con las lrndqenes de la puerto de los Apostoles, se halla en un grupo de las Marias y otras figuras que pertenecieron acaso a un remate con el Calvario. Documentalmente sabemos que sus inmediatos sucesores en l.ertdc fueron el maestro Carli y Jorge Scfont. EI primero, seguramente de Rouen, hcblc trabajado antes en Barcelona, donde se conserva el monumental proyecto, Ilene de figuras y de trccerlc f1amigera, que dlbujo para la construcclon de la fachada de la seo barcelonesa. Safont debra pertenecer a la misma familia de los arquitectos de la Dlputcclon de Barcelona. epoco pertenecen dos bellos sepulcros de la catedral de l.ertdc. EI mas antiguo A esta debe ser el del arcediano Berenguer de Barutell (t 1432) (fig. 238). En cuanto al segundo, labrado para albergar los restos de Berenguer Gallart, sabemos fue contratado en 1448 por sus albaceas con Jorge Safont, quien 10 estobc esculpiendo en 1452. A mediados del siglo XV hallamos un grupo de obras de calidad que pueden atribuirse a arquitecto, Andres Pi. Sabemos que en 1457 fue nombrado maestro mayor otro escultor y de la catedral de Lerldc, a condlclon de que ello fuera compatible con su labor directiva en la construcclon del hospital de Santa Marfa, de la misma ciudad, del que se habra colo­ cado la primera piedra tres cfios antes. La decornclon escultorlcc de la fachada del hospi­ tal consistfci principalmente en una imagen de la Virgen, de gran tornofio, colocada en una horncclnc labrada sobre la puerta principal (fig. 239). Las medias figuras de angeles de la base de la hornacina directamente relacionables por su estilo con la decorcclon escul­ son tortcc de la fachada y de las mensulos (figs. 240 y 241) Y claves de 'bovedc de la capilla de San Jorge, del monasterio de Poblet, en la que sabemos se trabajaba en 1452. Su estilo netamente borqofion, con cierta estlllzcclon decorativa compatible con el naturalismo y �s parece mostrar puntos de coincidencia con algunas obras del escultor y arquitecto mallor­ quln Guillermo Sagrera. 244 Fig. 235. -PEDRO JOHAN: RETABLO MAYOR DE LA SEC DE ZA�AGOZA. ""E�MINAOO POR OIROS ARTISl'AS. Figs :?3� y 237 -G. SOLlVE:LA: VIRGEN DEL BLAU Y SAN JUAN EVANGELISTA, D� LA ANTIGUA PORTADA DE LOS AP6s­ JOLES, DE LA CATEDRAL VIEJA DE L�RIDA. I CLAPEROS. La evoluclon del estilo hacia la mitad del siglo XV, buscando FAMILIA - representativo y libertad de expresion al tiempo que una mayor cada vez mas ilusionismo esto peligrosamente a la dlsoluclon del idealismo gotico, riqueza formal y ncercdndose con tres escultores, Anto­ estci bienejernplcrlzcdc por las obras de la familia Clcperos. Fueron este ultimo no sabemos nio Clcperos I, el padre, y sus dos hijos Juan y Antonio II. De sino que empieza a trabajar en 1456 en la decorcclon de la catedral de Barcelona junto Q su padre. Respecto a este y al otro hermano Juan existen mas datos, pero carecemos de De An­ los que nos permitirfan separar netamente sus personalidades artfsticas respectivas. decorativa del elm­ tonio Clcperos I tenemos noticia de que en 1422 ya trabajaba en la obra de que, la­ borio de la catedral de Barcelona; al cfio 1442 corresponde la curiosa nota brando las claves de la bovedc, ganaba cinco sueldos de jornal, mientras Pedro Oller solo con la ayuda de su hl]o Juan, esculpfa percibfa cuatro sueldos y seis dineros. En 1448-1449, el del surtidor del claustro de la misma seo barcelonesa, centrado por una. primo­ templete clave con San Jorge, que presenta ecos del del mismo tema de Pedro Johan. rosa r�lieve Finalmente, en el ofio 1458, contrata las figuras de los doce npostoles de una puerta lateral de la catedral de Gerona, que barro cocido y que se hallaban en su sitio en 1460 ejecuto en ulteriormente con excepclon de uno. ya, habiendo sido destrufdos de la Juan Clcperos estaba casado con la hija de Berenguer de Cervld, maestro de obras con el, como dijimos, la seo gerundense. En 1448 ya ayudaba a su padre, emprendiendo decorccion del templete del surtidor del claustro de la catedral de Barcelona. En 1460, en nombre propio y en el de su padre, contrata el coronamiento del portal de los Apostoles nombramiento de de la catedral de Gerona con la Asuncion de la Virgen, no realizado. Su escultor del Condestable, en 1465, justifica que recibiera el encargo de labrar el monumentq funerario de este: pero parece, solo lIego sequn a ejecutcr la lauda que se conserva, muy borrosa, en Santa Marfa del Mar, de Barcelona. La capilla de las fuentes bautismales de la seo barcelonesa tiene en sus enjutas decorcclon a la contenclon, la monumentalidad y de los Clcperos. Son relievesfiguras que tienden a con cun cuando los plegados de los ropajes son mas libres que naturalistas. Muy similar, desde el concierne a ejecuclon y tipologfa, hasta el punto punto de vista del estilo y tam bien en 10 que de que 10 atribufmos a los escultores que estamos considerando, es un angel que se conserva en estilo de la el Museo de Barcelona. Una escultura exenta que muestra tcrnblen la trunslcion al segunda mitad del XV, es la Santa Eulalia, de barro cocldo, de la portada de su nombre siglo Sin en el claustro de la cctedrcl de Barcelona, atribufble al cfrculo de los Clcperos (fig. 242). la libre duda, la blanda materia en que fue realizada y la tecnlcn del modelado cooperan a interpretacion que revela est a interesante imagen envuelta en amplios y gruesos pliegues. la catedral En la decornclon de las claves eimpostas del claustro y capillas adyacentes de de Barcelona, debieron intervenir con los Clcperos y Oller buen ruirnero de otros escultores, cuya desigual calidad, desde verdaderos maestros simples ayudantes 0 canteros, da a tales a la escultura bcrcelonesa esculturas el ccrdcter de repertorio general lconoqrdflco estilfstico de de la primera mitad del siglo XV. En Gerona la escultura de mediados del XV helle momento de GERONA. - siglo un de muy alta calidad. Lo representa el gran sepulcro plenitud singularmente effmero, pero con el que se relacionan estrechamente otros dos mo- del obispo Bernardo de Pau (t 1457), 247 nurnentos funerarios: el del vicario general Dalmau de Raset (t 1452) Y el del caballero Bernardo de Raset (t 1422). Lasepultura episcopal es de una gran suntuosidad, con numerosas lrndqenes ordenadas en varias zonas: angeles tenantes de su escudo, el obispo adorando al nino Jesus entre figuras de santos, la majestuosa imagen yacente del prelado, los angeles que suben su alma hacia el Senor, cuya imagen aparece rodeada de angeles muslcos entre los calados del arcosolio (fig. 244). Pero uno de los elementos mas sugestivos 10 constituye la docena de estatuillas en clcbcstro representando a personajes masculinos y femeninos del corte]o funebre que se colo­ caron algo arbitrariamente en el fondo del arcosolio. Son de labor singularmente primorosa y en ellos se une un perfecto naturalismo con la estilizaci6n de estirpe n6rdica (fig. 243). En la tumba del arcediano Raset manifiestan evidentes puntos de contacto con la del se � obispo, aunque con menor complejidad y dentro de una f6rmula mas tradicional. La de Bernar- do de Raset es simple y el arcosolio est a presidido por la ir:nagen orante del caballero. muy La unlca 'obrc importante en alabastro del ultimo tercio del siglo XV existente en el Prin­ cipado, es el retablo mayor de la iglesia de Santa Marfa de Castell6n de Ampurias, que es, muy posible que no lIegara a terminarse (fig. 246). EI basamento estd completo, con el sa­ grario, angeles con emblemos de la Pasi6n y seis altorrelieves con escenas de la misma, todo ello en estilo muy florldo, netamente germano flamenco, de buena calidad y sin atribuci6n un personal conocida. En el cuerpo alto, flanqueada por plndculos y remates de fines del si­ glo XVII, se eleva en el centro la hornacina que cobija una imagen de la Virgen, con un gran doselete 'I montantes recargados de imagineria. La Virgen titular, de buena calidad, debe sertodavia deIn primera mitad del siglo XV, dentro del estilo g6tico tradicional. Existe una corona de plata que Ie fue regalada en 1465. La construcci6n de la hornacina es algo pos­ terior: fue contratada en ,1483 por el escultor 'Vicente Borras y terminada por el al cabo de diez ofios, acaso con la colaboraci6n de su hl]o Juan. EI padre habia trabajado en Vich' hacia 1455. EL GOTICO FINAL EN CATALUNA. - La gran onda de influencia flamenca y germa­ nica que alcanz6 tanta preponderancia en Castilla, irradiando desde alll hacia Andaluda y el norte de Espana, tcmblen tuvo su representaci6n en Levante y Cctclufic, si bien dentro de mas modestas proporciones, agravadas hoy por la destrucci6n y desaparici6n de plezas. La lIegada de escultores alemanes y flamencos origin6 tam bien en est as comarcas una reacci6n en los escuelas locales, que intentaron asimilar el sentido fastuoso de aquel arte de gran re­ finamiento, as! como la tecnicc evolucionada necesaria para el mismo. Este resultado s610 en reducida escala fue posible, ya que si bien a mediados del siglo XV encontrcrnos algunas muestras capitales del nuevo estilo, ya en el ultimo cuarto de aquella centuria 0 en los lnl­ cios del XVI, no nlnqun escultor de verdadera importancia en el nordeste hlspdnlco. se halla Canteros y tallistas de menor categoria fueron los colaboradores que heredaron las premisas del g6tico terminal y las desarrollaron en el tono de sus posibilidades. Podemos establecer como punto de partida de este periodo la personalidad del entallador aleman que, tras hispanizaci6n de su nombre, conocemos con el de Miguel Lluch, Loquer (0 Lochner), el cual se estableci6 en Barcelona en 1483, residiendo en esta ciudad hasta su fallecimiento en 1490. Ha sido exhumada documentaci6n concerniente a dicho artista y por ella tenemos noticia de su esposa Catalina, de su disdpulo Juan Espelta y de su consocio Juan' 248 " FigS. 238,239,240 Y DE BERENGUER DE BARUTELL, EN LA CATEDRAL VIEJA, Y VIRGEN SOBRE 241.-L�RIDA: SEPULCRO LA PORTADA DEL ANTIGUO HOSPITAL, ATRIBU(DA A ANDR�S PI. MONASTERIO OE POBLET: MEN. SULAS DE LA CAPILLA DE SAN JORGE ------ �---------------------- � I l Figs. 242 y 243.-SANTA EULALIA, EN LA PORTADA SUDOESTE DEL CLAUSTRO DE LA CATEDRAL DE BARCELONA. E:S· CUL TURA DEL SEPULCRO DEL OBISPO BERNARDO DE PAU, EN LA CATEDRAL DE GERONA. ;-'i:' f 1 I 't:. 'Figs. 244 Y 24S.-CATEDRAL DE GERONA: SEPULCRO DEL OBISPO BERNARDO DE PAU. MUSEO DE VICH: SAN JUAN EVAN· GELISTA, DE UN GRUPO DEL SANTO SEPULCRO. Fig. 246.-CASTELL6N DE AMPURIAS: DETALLE DEL RETABLO MAYOR. • F-rederich de Alemania, probablemente de Cassel. Las obras principales de Migu�1 L1uch son las siguientes: el retablo de Todos los Santos, de la catedral de Barcelona, de hacia 1488; el relieve, en madera, del tfmpano de la portada de la Piedad de dicha catedral, y el- retablo de San Pedro, de Premia de Dalt (Barcelona), contratado en 1487 y que por desgracia fue destrufdo en el ofio 1936. Esta ultima obra sequlc la dlspcslclon tradicional, con la efigie del titular en el centro y varias composiciones lnternles relativas a episodios de su Vida. Miguel L1uch fue, cdernds, iniciador de la obra del entalle de los cal ados plndculos de la sillerfa alta del coro de la catedral barcelonesa, terminados por su discfpulo Juan Frederich, a quien hallamos luego en Valencia labrando, en 1497, una Anunclcclon conservada en la catedral de aquella ciudad levantina. EI relieve de la Piedad, en el tfmpano de una de las puertas del claustro de la catedral de Barcelona, tal vez por su por la sencillez de su cornposlclon es la obra mas per­ asunto 0 fecta de Miguel L1uch. La cornposlclon se resuelve dentro de un esquema relativamente ar­ caico el que prevalecen Ifneas quebradas y en V; I� en ejecuclon de cuerpos y rostros tiene mucho de formulario, pero el resultado es bueno y las proporciones estdn felizmente logra­ das (fig. 247). Girart Spierincx fue otro escultor de origen nordlco que trobcjo pe­ en Cctclufic en ese rfodo, siendo el del retablo mayor del monasterio de San Cugat del autor de las tallas Valles, fechadas en 1502 y destrufdas en 1936. Otro artista de procedencia extranjera que trcbcjo en la ultima decode del siglo XV en Barcelona es Adrian de Suydret, holnndes, de quien se tiene noticia de que, en 1491, tallo en madera una imagen de San Jaime. Sabemos tcrnblen que estuvo en relcclon con Bartolome Bermejo. Un ejemplo de entallador modesto, artesano rnejor que artista, cuyo esfuerzo se dirigio a asimilar en 10 posible la tecnica y estetlcc del gotico germanico, si bien los resultados Ie trai­ cionaron y se reducen a una imaginerfa hfbrida ccrccteres chlstorlcos, pero que, en ul­ con timo termino, han de filiarse como trcnslclon del gotico al estilo renacimiento, 10 tenemos con Pedro Torrent, el cual trabajo al parecer, en el retablo de San Juan de las Abodesos con el portuques Alonso Rams. obra que se ejecuto entre 1485 y 1496. A Torrent se debe asimismo. otro retablo, del cual una imagen de San Cipriano se conservaba en Tiana, en la iglesia parroquial. Tcmblen dlo cima, en 1497, a la obra del coro de la iglesia de los. mercedcrlos: de Palma de Mallorca. Dentro del arte que expresa una populnrlzcclon de las tendencias a un tiempo ncturclls-. tas y altamente estilizadas del gotico germanico, si bien reteniendo 0 rnejor, reactivando, ele­ mentos de un tipo tenemos los dos grupos del Santo Sepulcro del Museo Epls-, mas tradicional, copal de Vich (fig. 245) Y de la catedral de Tarragona, asf como un Calv.ario de esta'ul,tim,d­ ciudad. EI grupo de Vich estd fechado en 1485; las otras obras mencionadas pueden ser olgo mas tardfas, pero en todo caso datan de en torno a11500. Caracterizan este arte dlverscs ;cua­ lidades, pero en especlol la mezcla de elementos avanzados y de factores retroqrcdos, 10 cual hemos ido definiendo a 10 largo de las pdqlncs precedentes como constante en la imaginerfa y en la escultura de tipo mas 0 menos popular. hay rasgos, tomados de artistas de pri­ En estc, mer rango 0 de plnturos 0 grabados, que se interpretan sequn criterios orcclcos, 10 cual es la causa de dichas anomalfas. Sin embargo, esta confusion da en ocasiones resultados Ilenos de fuerza de gr"acia. En el grupo de Vich tenemos un buen ejernplo de ello con la orien­ 0 talizante efigie de Nicodemus 0 el grupo, a un tiempo tfmido y muy expresivo, de las Ma- 253 rfas. .En el Calvcirio, de Tarragona, destaca la efigie del Crucificado, de buena talla ana­ tomlcc y drnmdtlco rostro. En la catedral de Tortosa (Tarragona) existen asimismo varias obras correspondientes al ultimo perfodo gotico, las cuales muestran cierto paralelismo con el estilo burqcles de la epoco, se realizanmucha mayor modestia. La primera con de tales obras es el monumento aunque sepulcral de Juan Gerona, en cuyo arcosolio vemos dos relieves: que representa la uno ascension del alma del difunto ayudada por dos angeles, y otro el Salvador, que Ie espera entre serafines. En las pilastras que flanquean el sepulcro hay dos estatuas adosadas, efigies de San Juan Evangelista y San Juan Bautista. EI frente del scrcofcqo muestra una lnscrlpclon a modo de libro abierto, sostenida per angeles. EI escudo del difunto se repite seis veces: dos el junto a los angeles; tres sostenidos por los leones que sirven de tradicional apoyo, y otra en vertlce del arco f1amfgero. EI pulplto de esta misma catedral muestra relieves escultorlcos, con efigies de santos y pre­ lados que corresponden a la misma fase estilfstica. Los Evangelistas aparecen junto a sus respec­ tivos sfmbolos y escribanfas, en actitud de redactar los textos sagrados. Barbas flotcntes y largas cabelleras rizadas exponen la misma tonica antes anotada. La calidad es regular Finalmente, .. hay en la catedral de Tortosa un Calvario con Cristo sobre una cruz muy ornamentada y un apretado grupo a sus pies cuyas figuras son acaso 10 rnejor de la obra. En Perpignan hay algunas obras de estilo gotico tardfo debidas en parte a varios mlernbros de la familia Raholf, afincada en dicha ciudad en todo el siglo XV. Precedente de las piezas perteneclentes al ultimo perfodo gotico,' son las partes centrales de dos retablos decorados luego por el pintor Arnaldo Gassies, cuya crecclon se estudia en el volumen IX de ARS HIS­ PANIAE. Trdtcse de dos altorrelieves conservados en la iglesia de Palau del Vidre; uno de ellos Son tallas de representa a San Juan Evangelista; el segundo, a San Miguel y a San Hipolito. valor decorativo, con cierta intensidad expresiva, fechables hacia 1454. Los retablos a que aludfamos al hablar de piezas de fines del siglo XV son el dedicado a San Pedro de la catedral y el de la iglesia de San Jaime, dedicadoVirgen (fig. 250). EI primero tiene ocho escenas a la narrativas en torno a la efigie sedente del primer pontffice, cubiertas con doseles calados ytodo ello dorado. EI estilo corresponde bien a su tiempo, pero pueden sefiolcrse rastros arcaizan­ tes por el cmcnercrnlento esquematizado en algunas figuras pcrtlculnrrnente en la Crucifi­ xion que remata la calle central. EI retablo de San Jaime es una obra de estructura mas compleja. En el centro de la predela aparece la Piedad y, a ambos lados de la misma, diez efigies de profetas con filacterias donde se escriben sus nombres, contra fondos dorados y orna­ mentados con flora estilizada. La calle central tiene un solo relieve: el de la Coronnclon de la sobre la hornacina que cobl]c la exenta de Nuestra Senora el Nino; dos Virgen, con escenas cada una y, a los lados externos, vemos las sedentes de calles lctercles muestran tres San Lucas y San Juan, junto al enmarcamiento que tiene otras pequefics esculturas que re­ presentan personajes bfblicos. Cabe citar, cdernds, algunas esculturas qlle destacan por sus dimensiones y calidad del conjunto de imaginerfa exenta de la misma epoco, La iglesia de Santa Marfa de Mont­ blanch (fig. 248) Y las colegiatas de Tremp (fig. 249) Y Manresa conservan todavfa las gran­ des estatuas de su Virgen titular, las tres de talla policromada, realzada con dorados y esto­ fcdos, Son de autores distintos, pero en cierto modo coinciden por su ccrdcter monumental y suntuoso. 254 L Fig. 247.-M. LUSCHN!,R: PIEDAD; TALlA EN EL TiMPANO DE LA PUERTA SUDESTE DEL CLAUSTRO DE LA CATEDRAL DE BARCELONA. �--------- --- �- - Figs. 248, 249 y 250.-VIRGEN DE MONTBLANCH Y VIRGEN DE T�EMP. PREDELA DEL RETABLO DE LA VIRGEN, EN LA IGLESIA DE SAN JAIME, DE PERPINAN. • LA ESCULTURA EN MALLORCA Y ROSELL6N DURANTE EL SIGLO XIV EL PRIMER PERiODO G6TICO EN MALLORCA Y ROSELL6N. - Muchas veces, las co­ nexiones culturales derivan de circunstancias politicos. Un ejemplo clcrlslmo de ello 10 te­ nemos en el grupo a que alude elepfgrafe. AI morir Jaime I, Mallorca, Rosell6n y 10 Cer­ dana, formando un independiente, fueron legados a Jaime II de Mallorca (t 1311), reino por 10 cual sus dos capitales, Palma de Mallorca y Perpignan, presentan en las obras artlsticas del perlodo una similitud total, debido no s610 a las relaciones indirectas, sino 01 heche con­ creto de que los maestros mas importantes que cctucn en Mallorca son basicamente perpl­ finnenses hasta 1343, fecha en que Pedro el Ceremonioso relncorporn aquellos territorios a 10 Corona de Arag6n. La escultura decorativa mas valiosa del momento inicial es 10 correspondiente a las dos capillas superpuestas del Palacio Real, enPerpignan. Datan del primer cuarto del siglo XIV y su decoraci6n consiste en mensulcs, por desgracia muy mutiladas en 10 actualidad, y en grandes cloves de b6veda de las que hemos de resaltar 10 finura y vivacidad de 10 flora ornamental, yo de avanzado naturalismo. Reflejos de este estilo los tenemos en una serie de relieves se­ pulcrales, 10 mayorfa de ellos fechados entre 1291 y 1315, asf como tcmblen en 10 decora .. ci6n de 10 ultima etapa del claustro de 10 catedral de Elna (RoseIl6n). Destacan en esta obra las bellas cloves de b6veda (fig. 251), con distintas representaciones entre las cuales adver .. tlrnos el "Noli tangere" y los slrnbolos de los me Evangelistas; 10 primera repite el tema prin­ cipal de 10 capilla de 10 Magdalena, en el Palacio Real. En Palma de Mallorca, 10 obra principal y punto de partida conslste en las reforrncs prac­ ticadas en el pclcclo de 10 Alrnudclnc. Airoso y bello en sosegado estilo muy simple, es el angel de bronce que remota una torre; su sencillez y pureza formal hacen pensar en el crte italiano. La capilla de Santa Ana, en ese mismo pclcclo, es otra de las excelentes muestras de 10 escultura de· ccrdcter rosellones, La puerto es de pirenaico y su forma rndrrnol es ldentlcn a 10 del pnlcclo de Perpignan, con arco de medio punto en el cual vemos un tfmpano con figuras: 10 Virgen Madre en decorado el centro y dos personajes sccros a ambos lados, csl como dos pequefios angeles en vuelo sobre 10 cabeza de Nuestro Senora (fig. 253). Hemos de fljarnos tcmblen en lc delicada y aguda labor de los capiteles de las [cmbcs, que representan luchas de ani males fabulosos. En el interior de 10 capilla hay cloves que res­ ponden a igual concepto y estilo que las antes descritas. La Coronaci6n de 10 Virgen, el Buen Pastor, 10 Anunciaci6n y figuras de santos son el tema de estas composiciones en esquema circu­ lar, ejecutadas con finura y gran correcci6n de proporciones, aunque exagerando algo el tcrncfio de las cabezas, posiblemente a plena conciencia y. para mayor visibilidad de est as y de su expresi6n. Las mensulos nos muestran los slrnbolos de los Evangelistas en posici6n algo forzada, ciertamente diflcll de resolver (fig. 252). Otras mejor realizadas tienen medias figuras de angeles lIevando cirios. Los mismos artistas roselloneses decoraron 10 capilla mayor de 10 catedral de Palma. Lo mas monumental de su obra es el par de figuras que constituyen un bello grupo de 10 Anunciaci6n. Son dos esculturas exentas, adosadas 01 muro sobre repisas y bc]o doseles. En 10 recllzcclon de los rostros, el escu Itor se mostr6 levemente arcaizante, acaso por no encontrar el modo de soluclonnr naturalfsticamente 10 vivencia que anhelaba expresar; 10 solemnidad del crcdnqel se trueca en pasmo; 10 humildad de 10 Virgen tiene mucho de indeciso y primario. Sin em- 257 bargo, sondos buenas esculturas debido al correcto senti do del volumen y al animado juego de los plegados. De la misma escuela, pero no de la misma mano son las figuras de angeles ·ceroferarios que forman parte de aquella decorcclon y las efigies de los npostoles (fig. 255) Pedro y Pablo.Terminaremos la descrlpclon de este grupo de piezas mencionando el dellcc­ dlslmo relieve decorativo de la puerta del lade norte de la iglesia de Santa Eulalia, de Palma de, Mallorca, que, a modo de capitel corrido, constituye un friso en el que se desenvuelven luchas de grifos contra drcqones. EI estilo y el espfritu de la obra son identlcos a los que, a tra­ ves de igual ternc, resplandecen en los capiteles de la puerta de la capilla de Santa Ana de la Almudaina. Como es logico y acontece constantemente la vida del arte, del grupo creador que en introduce un estilo en un lugar y momento dados, se derivan IIneas secundarias nutridas por 'Ia labor de los imitadores, que a su vez son seguidos por los artesanos y canteros, con progre­ siva deforrncclon del estilo inicial, incomprensiones y cilteraciones, y con la inclusion mas 0 menos fanatica de procesos de esquernctlznclon. En la escultura mallorquina del siglo XIV hey varios ejernplos de este arte derivado. Uno de ellos 10 hallamos en la decorcclon en re­ lieve del tfmpano de la puerta de la sacristfa de la catedral de Palma, situada en la base de la torre y anterior a la construcclon de la catedral actual. La Virgen madre, del centro, es de cdrccter arcaico y en los angeles cerofernrlos de ambos lados, las alas se dlseficn en propor­ ciones arbitrarias para satisfacer una necesidad espacial derivada a su vez de la colocnclon de las cleves de la iglesia de la Concepcion y Santa Eulalia, tornblen en figuras. Algunas Palma, son en parte un claro ejernplo de derlvcclon deformada, cqul por esquematismo geometrizante y primitivo. Los capiteles de la girola son mas naturalistas, pero toscos. Lo mismo acontece con los de la iglesia de San Jaime y con los de una puerta de fa catedral de Ibiza, que forman un doble friso en el que la libre y regresi�a interpretacion del gotico, por linealismo excesivo, aparenta cierto aire rorndnlco. Las cleves del interior corresponden al mismo sentido popular. LA ESCULTURA MALLORQUINA EN LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XIV.-A partir de 1343, se produce una rnutcclon en el arte mollorquln, como consecuencia del cambio poli­ tico al que antes hicimos elusion, y que se penetroclon directa de la influencia concreta en la del Principado. Algunas cleves de la catedral y de la iglesia de Santa Eulalia son la pruebn . de ello; se advierte chl una orientocion encaminada hacia la suntuosidad y 10 imaginativo, delectccion conque que se traduce en el enriquecimiento de los esquemas ornamentales y en la el artista utiliza los aspectos mas decorativos de las figuras, lnfundlendoles vida interior y destccdndolos del volumen puro. Es el camino que conduclrd, del gotico cldslco del XIII y primera mitad del XIV, al estilo borqofion y germanoflamenco, para caer finalmente en el delirlo ornamental del gotico florido. Otra rnuestrc de este arte, en la segunda mitad del siglo XIV, es el grupo de sepulcros de la catedral; los dos mas importantes son los de Ramon de Torre­ lies (t 1266), primer obispo de Mallorca, que fue costeado por Bernat Coscoll un siglo mas tarde, y el del obispo Antonio Galiana (t 1375), obra en la que concretamente puede apre­ ciarse ef influjo del arte de Cascalls y Moragues. Hay cierta teatralidad en la dlsposlclon del conjunto, con figuras aisladas bc]o crquerlc, en el frente del scrcofcqo, la yacente algo esque­ mdtico, vuelta de lado y el relieve del muro de fondo del arcosolio, con la escena de funeral I y el ascenso del alma del difunto al cielo (fig. 256). 258 « i , I' Figs. 251, 252 Y 253.-CATEDRAL DE ELNA: CLAVE DE B6vEDA. PALMA DE MALLORCA: MENSULA DEL INTERIOR Y T{MPANO DE LA PORTADA DE LA CAPILLA DE LA ALMUDAINA. Figs. 254 Y 255.-CATEDRAL DE PALMA DE MALLORCA: VIRGEN CON ELINIINO. DEL ANTIGUO RETABLO MAYOR, Y ANGEL CEROFERARIO En laepocc del obispo Galiana tcmblen se edlflco en Palma la capilla del palacio episcopal, labrada decorcclon: capiteles de flora cuyas crls­ cuya portada tiene una austera pero bien padas hojcs se repiten en el arco exterior al dovelaje; en el centro de este hay un San Pablo sin embargo, era el retablo mayor y un Cruclfl]o de muy buen estilo. La obra mas Importcnte, de la catedral, de dos frentes, cuya fecha puede determinar con certeza, aunque parece no se de la sequndn mitad del siglo XIV y posterior, desde luego, a la conscqrucion del altar mayor en 1346. En la actualidad y debido a un arbitrario desplazamiento, es diflcil apreciar direc­ tamente su innegable calidad. Consiste esencialmente en una prodigiosa decorcclon a base de estructuras serie de siete de tracerfa en cada frente, de una fi­ crqultectonlcos: una arcos alojan relieves de nura lineal extraordinaria y en las enjutas de cuyos remates se con parejas angeles y santos. La predela, dedicada a la Virgen, contiene siete composiciones, de concepto algo plctorlco. EI precedente de esta obra se halla sin duda alguna en el retablo de Tortosa, pieza mucho mas modesta, pero de similares caracterfsti'cas. En las galerfas constitufdas por las series de arcos, se alojaban efigies exentas de santos y en la central una imagen de la Virgen, conservadas actual mente en otros lugares de la catedral. La efigie mariana (fig. 254) es de gran armonfa y solemnidad; las restantes, algo formularias y acaso no todas de la misma epocc. Completa la escultura mallorquina del XIV la abundante imaginerfa de la Virgen, en ge­ neral orientada hacia el tipo cctcldn. Podemos citar las esculturas siguientes: la Virgen del convento del Puig, de Pollensa; las dos de la iglesia de Soller, y una del palacio episcopal de Palma. En todas est as lmdqenes se muestra la tendencia a representar el ccrdcter. mater­ nal de Nuestra Senora: tienden a la solemnidad, a la gravedad de timbre cldslco y no a la esbeltez gotica. Corresponde, en cambio, por entero a este concepto la imagen conser­ vada en la sacristfa del santuario de Lluch (Mallorca), cuyo disefio formal es de virtuosismo innegable, presentando la figura el "hanchement" sigmoideo que tanta idealidad infunde a estas lrndqenes sagradas, al tiempo que constituye uno de los rasgos mas bellos y sabid6s del gotico (fig. 257). La orlentccion ulterior de la escultura se hubo de definir por la influencia emanada desde el ducado de Borqofio, donde Claus Sluter realize obras que anticiparon casi en' un siglo el libre naturalismo y la poderosa expreslon del gotico germanoflamenco. EL SIGLO XV EN MALLORCA La obra que agrupa a los escultores dignos de lnteres en Palma de Mallorca a partir el Portal del Mirador de la catedral. Fue proyectado .por Pedro siglo XIV, de finales del es Morey (t 1394), cornenzdndose en Respecto a Morey, consta documental mente que era 1389. maestro mayor de la obra y escultor. Sin embargo, no conocemos con certeza ninguna es­ cultura del mismo, existiendo opiniones que Ie atribuyen la Virgen de Marmol (fig. 260), del mainel de la citada portada, escultura a lei que mas adelante nos referiremos. En 1393 traba­ [eben como ayudantes suyos Enrique Aleman, encargado de la labra de doseletes y capiteles con hojos, y Juan de Valenciennes, autor documentado de los relieves del tfmpano y del pi­ ndculo, quien ejecuto tales obras en 1397. EI conjunto del portal, a pesar de la inclusion de elementos flamfgeros en el, conserva todavfa la severidad del gotico esencial. La decorcclon es sob ria y se somete por entero al 261 1 sentldo crqultectonlco, conslstlendo, en los muros de fondo y laterales, en arquerfas ciegas y medallones cuadrifoliados de elegante severidad. Las esculturas de Valenciennes son efl­ dentes papel decorativo, pero casi puede decirse que se limitan a este. Percibimos min en SI,J en las lrndqenes reminiscencias de Amiens, pero la formula ha sido aplicada sin lrncqlncclon, vida que tiene mas de artificio mecdnlco que de profundo aliento, y que procura salvar con una el escollo con la cqltoclon del movimiento representado, en 10 que a las figuras de la Ultima Cena se refiere. Esta cornposlclon ocupa la inferior, rectangular, del zona tfmpano (fig. 259). La Cristo la superior presenta a Virgen, San Juan y dos angeles. Las figuritas como Juez con de las nrqulvoltos son, en general, de pareddo estilo y calidad. En 1397 es nombrado maestro mayor Pedro de Sant natural de Plccrdlc, que OC4PO Johan,_ el mismo cargo en, la catedral de Gerona y trubcjo en otros lugares de Palma de Mallorca y Cataluiia hasta 1415. Junto a el, 'en la fecha inicial, aparece Antonio Canet, de quien, sin embargo, no se conoce ninguna obra escultorlcn en Mallorca. Hay referencias de que ambos maestros trabajaron osimismo Urgel. en la Seo de hay una De Pedro de Sant Johan obra documentada, el portal de la iglesia de San Miguel, en Palma, contratado en 1398. La decorcclon escultorlcc de dicha puerta integra cuatro figuras de santos (fig. 258) en las pilastras laterales y uno. Virgen con el Nlfio, sedente, entre dos angeles, en el tfmpano. Hay una relcclon estillstica lncuestioncble entre tales esculturos y la obra de <;a Anglada y Canet; destacaremos el intenso sentido del volumen, que tcrnblen poseen estes labras mallor­ quinas, la tendencia al canon corto, a una leve excqernclon expresionista de las proporcio­ nes, concediendo escaso lnteres al factor lineal. Se ntrlbuye a este rncestro la Virgen de Inca, de madera policromada, que presenta rdsgos formales de gran similitud, y una virgen en clcbostro, del Museo de, Gerona. GUILLERMO SAGRERA. - En este ambiente surge la figura de Guillermo Sagrera, el es­ cultorrnds importante del perfodo, en la escuela de Rosellen y Mallorca. La primera noti­ cia que de el tenemos nos pone en conocimiento de que, en 1397, actuaba como cantero en cornpcfilc de su padre Antonio y de un primo Ilamado Miguel Sagrera, siendo muy probable que Guillermo fuese entonces bastante. joven. En 1410, 10 hallamos en Perpignan, como maestro mayor de la catedral y de otras obras varias, asociado en algunas ocasiones con el arquitecto frances Rollin Valtier, el cual fue, mas adelante, maestro mayor de la co­ tedral gerundense. Consta que Sagrera contrajo matrimonio en Perpignan con una muchacha del pais y:que siguio teniendo intereses clll, a pesar de que, desde 1420, cctuo como maes­ tro mayor de la catedral de Palma de Mallorca. En el Rosellen no se Ie conocen otras obras que las urqultectonlccs, y precisamente como arquitecto nslstlo, en 1416, a la famosa reunion de Gerona en que se dlscutlo la prosecuclon de las obras de la catedral de aquella ciudad. Creemos fundadamente, sin actividad de escultor fue real, y no nominal embargo, que su como en el coso-de otros maestros mayores que en los contratos figuraban como arquitectos y escultores y en realidad solo de la primera labor se ocupaban verdaderamente. Veremos como en las distintas etcpos de su ccrrerc, con diferentes colaboradores, sus esculturas po� seen conexion interna de concepto y estilo. Los datos aquf reseiiados deben entenderse como rectlflcoclen definitiva de los que se consignaron inadvertidamente en el tomo VII de ARS HISPANIAE, puesto que todos los datos de Guillermo Sagrera, desde 1397 hasta su falleci­ miento en 1454, se refieren a una sola persona, escultor y arquitecto; en cuanto a su nom- 262 , , Fig. 256.-CATEDRAl DE PALMA DE MALLORCA: SEPULCRO DEL OBISPO ANTONIO GALIANA. Figs. 257, 258 Y 259.-MONASTERIO DE LLUCH: VIRGEN CON EL NINO. PEDRO DE SANJUAN: . SAN ANTONIO ABAD, EN LA IGLESIA DE SAN MIGUEL DE PALMA DE MALLORCA. JUAN DE �ALENCIENNES: SANTA CENA. EN EL .rfMPANO_11E .LA PORIADA DEL MIRADOR DE LA CATEDRAL. bramiento de maestro mayor de la catedral de Palma de Mallorca, no existe ninguna prueba de que 10 fuera antes de la fecha arriba indicada. En 1422, cobra la escultura de San Pedro Sagrera (fig. 262), en una de las jambas del Portal del Mirador, y por cndllsls estilfstico Ie es atribufda la gemela efigie de San Pablo se ha (fig. 261). En 10 que concierne a la Virgen con el Nino, del mainel, ya dijimos que atribufdo a Morey. No obstante, pudiera ser de Sagrera, pues, aunque 'resultc superior a las obras documentadas de este, los detalles de la formula son muy similares, por no decir identlcos. Por otro lado, el carecer de otras realizaciones de Morey impide justificar la atri­ bucion a este. EI San Pedro de Sagrera imagen que, dentro de las normas goti­ es una recia cas incluye una fuerte dosis de naturalismo. Hay tcmblen en ella propenslon a la monumen­ talidad, caracterfsticas que vemos en el San Pablo y tcrnblen en la Virgen con el Nino. EI heche de estar esto labrada en rndrrnol, pudiera explicar las diferencias; en todo caso, es una magnifica esculturaprodigiosa vida, resuelta en ese sentido de idealismo formal propio con del arte cldslco, pues, en efecto, una majestad romana se infunde en la obra a troves de los merma de la ncturclldcd, como 10 prueba esquemas propios del gotico, sin que ello signifique la admirable figura del Nino que la madre de Dios sostiene en la forma acostumbrada sobre su brazo izquierdo (fig. 260).' EI plegado recibe el tratamiento adecuado, pero se evita toda ccentucclon excesiva de las aristas e incluso de los pianos, tendiendo sobre todo a marcar el volumen del cuerpo. Hay que reconocer que las estatuas de San Pedro y San Pablo se labra­ ron de modo menos particular y con fidelidad mucho mayor a 10 convenclonnl. , Guillermo Sagrera continuo siendo maestro mayor de la cafedral de' Pclmc hasta 1447, firma el contrato para edificar la Lonjn pero simulMneamente ejecuto otras obros. En 1426 . de Palma y se encarga con sus colaboradores de la construcclon y decorcclon del edlflclo, cuya obra se llevo a cabo con interrupciones, una de elias en 1435. En este nuevo perfodo, [os esculturas que Ilevan su nombre ostentan mayores valores imaginativos. Su estilo se torna [lbre e lnventlvo y tiende a destacar los factores ornamentales sin detrimento del concepto nt de la calidad Lc decornclon escultortcc de la Lon]c. integra dos puertas, con una figura . el efigies de santos los dnqulos del edificio, men­ cede una de, elias en tfmpano; cuatro en sulus ornamentales 10 que concierne al exterior. En el interior y gargolas, en hay cuatro sobrepuertas, con relieves de los Evangelistas y claves labradas. Por la calidad puede dls­ cernlrse que obras de estas fueron debidas al maestro: las de los tfmpanos, el San Juan de jL , I II I I I I·' f 263.-GUILLERMO SAG�ERA: ANGEL. DE LA PORTADA DE LA LONJA DE PALMA DE MALLORCA. F\ll. l Figs. 264 Y 26S.-FELANITX: COMPARTIMIENTOS DEL RETASLO DCCA-;""CAPfLTA DEL SALVADOR. FRANCISCO SAGRERA: SEPULCRO DE RAM6N LLULL. EN LA IGLESIA DE SAN FRANCISCO. DE Pf.LMA DE MALLORCA. Or En la segunda mitad del siglo XV sigue produclendose obra escultorlcc, pero, por 10 que conocemos, la calidad desclende. EI autor mas importante es Francisco Sagrera, de la familia, de Guillermo, cuya obra principal es el sepulcro de Ramon L1ull, en la iglesia de San Francisco de Palma (fig. 265). La yacente es la decornclcn esencial de la pieza. Por ella vemos la propenslon a ,estilizar que casi raya en 10 arcaico y esquematizante. Sin embargo, esta constrlcclon qecmetrlcc de las formas fue dibujada con rigor e incluso con delicadeza y sentimiento. EI rostro corresponde a un ser de leyenda mejor que a un personaje dlfunto.. Dos angeles sostienen la imagen del alma que asciende a los cielos. Junto al sepulcro hay rnensulos con figuras de aspecto grotesco, follcje y animales fabulosos. EI basamento a que pertenecen esas figuras fue labrado por Juan Vicens, imitando a Guillermo Sagrera con buena voluntad, pero sin refinamiento. Quedarfa. incompleto el panorama de la escultura gotica de la escuela de Mallorca en este perfodo sin aludir a la crecclon imaginera, que cuenta con algunas piezas notables. Entre estes citaremos el Cristo de la iglesia de la Merced de Palma, talla en madera de rasgos agudos yarcaizantes; una Virgen el Nino, que se conserva en el Museo Diocesano de la capital, con y Nuestra Senora de Sineu, entre las lmdqenes de pie. Muestra de la devoclon a la Virgen muerta, son las efigies yacentes de la Madre de Dlos, de la iglesia de la Concepcion y Santa Eulalia y de la de Alcro, entre otras varias. En la primera, el naturalismo del' rostro y de las manos juntas sobre el pecho, induce a parangonarla con tantas otras efigies yacentes de damas reales 0 nobles de la bc]o Edad Media. La segunda de las efigies citadas es diferente; su lnsplraclon tiene un decidido tono popular, un hieratismo lberlco incuestionable que Ie infunde originalidad particular.' Bella prueba del lnteres del perfodo terminal del gotico mallorqufn por la decorcclon urqultectonlcc la tenemos en la portada principal de la iglesia de San Nicolas de Palma. La exuberancia se limita, no obstante, a la prolijidad con que son tratados los elementos de flora que enriquecen las estructuras ornamentales, crcos, cintas, plndculos, f1orones. Dentro- de guirnaldas circulares aparecen blasones y en la hornacina centralia efigie del santo tltulcr. 271 -LA, ESCULTURA EN' ARAG6N DURANTE LOS SIGLOS XIII Y XIV Eli terminos muy generales puede afirmarse que la escultura gotica no clccnzo nunca en Aragon el ccrdcter individualizado y particular que posee la pintura de la rnlsrnc epocc. En unc primera etapa, prevalece la trcdlcion rorndnlco, que paulatinamente va siendo des­ clojcdc por el nuevo sentimiento vital de las formas pldsticcs. A este inicial sucede perlodo en el otro que las influencias dominantes son las de Navarra y Cctclufic. Finalmente, es Castilla la que acaba por importer su lnflu]o, siguiendo, obvio es declrlo, el mismo ritmo que los acontecimientos politicos 0 ccoso a ellos. Por otro lado, la escasez de obra cntlclpdndose documentada y de autores conocidos es en Aragon bastante notable y esto motiva que, en el presente, la historia de su escultura gotica haya de fundarse mas en la mera presentnclon de las obras respetadas p�r' el 'paso del la esrructurcclon de las tiempo, que en profunda . conexiones estillsticas y de escuelas locales. La brillantez de la esculturci. rorndnlco, en' la norte aragonesa, y el zona predominio de 16 mudejnr en las comarcas del sur, contribuye tam bien a la desigual penetrcclon del espi­ ritu gotico y a la abundancia de soluciones de continuidad que advertimos. Sin embargo, este mismo elemento rnudejcr no de deja aportar una slqniflccclon positiva, cucndo aparece como Influenctc tangencial que avanza elsentido ornamental y decorativo de las etapas fi­ nales del gotico, como oportunamente comprobaremos. IMAGINERIA DE TRANSICI6N. - Donde prlmerornente se' manifiesta la incertidumbre que ccornpcfic toda trcnsforrncclon de estilo es en las obras de imaginerfa. Existen en cbun­ dancia en Aragon: Vfrgenes Majestad el Nino sobre la rodilla izquierda; Cristos en la Cruz con y Calvarios completos, segun el modelo tradicional romdnlco. EI hlerctlsrno de tales piezas delata su pertenencia a un mundo que no es cun proplcrnente gotico, pero la suavidad del dlsefio, la hurncnlzcclon de la expreslon, el abandono de la interpretacion ornamental de los rasgos; seficlcn la trnnslclon irrenunciable. Entre las numerosas lmdqenes de Nuestra Senora son dignas de especial men cion la Virgen de la iglesia de Santa Marfa, de Egea de los Caba­ lleros (Zaragoza) y la de Yequedc, en Igries (Huesca). Es evldente la tendencia del imaginero a superar el volumen puro, con sentido expresionista a veces y decorativo otras, que adver­ tlrnos en la mayorfa de piezas rorndnlccs: para ello procura dar un tratamiento particulari­ zado a las distintas zonas del cuerpo e independizar al maximo el manto que 10 cubre. Valioso asimismo -entre otros varios- fue el Calvario, de la iglesia de San Miguel, de Tamarite de Litera (Huesca), de canon muy alto y figuras alargadfsimas, siendo de realzar la flexible curva que el desmcdejndo cuerpo del Redentor clavado en cruz, describe como an­ tlclpaclon del ritmo sigmoideo plenamente gotico (fig. 266). Las figuras ccompcficntes son mas arcaicas por pura necesidad terndticc. EI Cristo de Fraella (Huesca), puede ejemplarizar el progreso del goticismo en la imaginerfa, pues la anatomfa, con todo y conservar fuerte dosis de esquematismo, seficln a la vez cierta ctencion al natural. Tcrnblen encontramos en Aragon lmdqenes de santos, aunque en elias el ccrdcter destaca sobre la calidad estrictamente escultorlcc. Una de elias es el San Pedro, del Museo de Za­ ragoza, que sigue un modele lconoqrdfico tradicional que hemos visto en representaciones catalanas del primer pontffice de la Iglesia. Mas arcaica en su estilo, aparentemente, era 10. efigie de San Martin, del santuario consagrado a dicho santo en Val de Onsera. Sorprende Fig. 266.-TAMARITE DE LITERA: CALVARIO, EN LA IGLESIA DE SAN MIGUEL. 1 . " FI�. 267.-MONASTERIO DE VERUELA: E�TATUA YACENTE DE UN CABALLERO. la monotonfa del y la sonrisa que aflora al rostro del efigiado. Otra representa­ plegado cion de este santo, aunque estc 10 plasma a caballo, en el momento de partir su capa con el pobre, es un relieve que se lcbro para el mismo santuario y que tcrnblen ofrece las ca­ racterfsticas de un lnsplruclon popular. Todas las piezas que hemos mencionado son arte de de madera, pero la piedra tnmblen fue labrada en Aragon durante. el mlsmo perlodo, es decir, en la segunda mitad del siglo XIII y la primera del XIV. Muestra de ello son varios sepulcros y relieves a los que vamos a referirnos·seguidamente. OBRAS DEL PRIMER PERrODO. - En el monasterio de Veruela (Zaragoza) se halla la tumba de don Lope Agon, que por su actitud e incluso Xlrnenez de pudlerurnos decir espfritu, ha de denominarse gotica. Dos angeles pequefios surgen a ambos lados de la cabeza del YOo: cente, que se representa en el gesto de sacar con la diestra la espada de la vaina (fig. 267), pero cuya mane izquierda pasa por la presilla del rncnto a la manero de los mas ortodo .. . xos .personajes goticos. Sin embargo, la deforrncclon debida a la trcdlclon romdnlcc, es tan grande que el resultado solo con dificultad puede insertarse en el ambito de la goticidad, Mas conforme con este es 10 yacente de un sepulcro de la catedral de Huesca, que por el vestuario y 10 interpretacion formal debe relncionurse con el gotico burqcles, si bien serlc arriesgado estcblecer la idea de una conexton concreta. Finalmente, dos relieves Rue repre­ sentan la Crucifixion con donantes, de la iglesia de San Pedro el Viejo (Huesca) completan el panorama de este primer perfodo escultortco del gotico en Aragon. Las figuras de estos relieves tienen vivacidad; su esquemctlzcclon no les impone tiesura, antes. al contra rio ado­ lecen de una flexibilidad excesiva. Las relaciones espaciales son convencionales total mente y el artista no tuvo en cuenta la creaclon de diferentes pianos en profundidad, sino mas bien. el deseo de obtener un conjunto expresivo yorncmentcl, La cpcrlclon del gotico ya mas puro, la encontramos en la catedral de Huesca, que, en 1273, se reformaba para dotarla de ·su aspecto actual. La portada del claustro, cun en ?rco de medio punto, se halla exornada con tres figuras en su tlrnpnno: la central es la Virgen Marfa con el Nino, las de ambos lados son dos angeles que sostienen candelabros. Se he­ lIan muy malparadas las tres lmdqenes por 10 cual resulta dlflcll practicar en elias un ana­ lisis estlllstlco profundo. No obstante, se ve 10 suficiente para justipreciar la relativa clcrtdcd de su estilo, solamente alterada por cierta tosquedad. En otra puerta lateral de dlcho templo, tam bien en el tfmpano, vemos un Calvario (fig. 268) y, sobre el paramento lateral, la escen� del Santo Sepulcro, con las tres Marfas y un angel sentado sobre la tapa del vcclo scrcofcqo del Senor. En todas est as obras el estilo es el mismo: basado en _una estlmnclon esenclal del � . volumen, en un estudio naturalista de los plegados, en una busquedn del factor sentimental a troves de la anecdote y en la orqonlzcclon de las totalidades segun esque�as rftmicos an­ gulares que animan la rotundidad volurnetrlcc. En algun momento, como en la figura de Cristo crucificado del restos de esquematismo geometrizante, como si tfmpano, se aprecian el artista se sintiera menos problema de un cuerpo en esa posicion y capaz para resolver el retrocediera a la comodidad del formulismo anterior. Las figuras de pie son, en cambio, notablemente correctcs. LA PORTADA DE LA CATEDRAL DE HUESCA. - Si las obras que acabamos de desert­ bir marcan el verdadero punto de arranque del estilo gotico caracterfstico, el conjunto de es- 275. cultures de la portada principal seficln ya el momento de culrnlncclon y la presencia de un ar­ tista formado· en la escuela del gotico frances. Parece muy verosfmil que el escultor pueda identificarse con Guillermo Ingles, maestro mayor de la Seo, al que se alude en documentos de 1338. Tal portada fue proyectada con un gran sentido decorativo y un complejo siste­ ma lconoqrdfico. Si el dintel ostenta solo orncmentcclon herdldlcc, el tlmpano tiene una ma­ ravillosa Virgen con el Nino en el centro, bajo calado dosel, sobre rnensuln con una figura, y siete personajes sacros a los lados (fig. 269). La Virgen es de mayor tcrncfio, 10 que produce una inevitable sensncion de arcaismo religioso; en el registro superior dos angeles flan­ quean el dosel; en la zona inferior vemos, a la izquierda, los tres Reyes Magos y, a la derecha, Jesus y la Magdalena en el episodio del "Noli me tangere". Las arquivoltas tienen cuatro se­ ries de figuritas de angeles, scntos En las jambas aparecen las estatuas de los y profetas. cpostoles y otras dos de los santos Vicente y Lorenzo. Dentro de una misma tecnlcc, que tiende ya a buscar valores tdctlles y expreslon de vida, asf como toda una gama de matices en el mo­ vimiento, hay dos conceptos en el conjunto: uno de ellos mantiene la tendencia a conservar algo de hieratismo, no por deficiencia representativa, sino por esencia mfstica, mientras el otro propende mas a 10 ncrrctlvo. Lo mejor de esta formula son las tres figuras de Magos, del tlmpano, ccrccterlzcdos cada uno de ellos, diferenciados asimismo por la indumentaria y pleqcdos, pero distintos en especial por la actitud y la posicion del cuerpo. Tnmblen es digno de nota el primer npostol del lade del Evangelio, el cual se vuelve mirando ligeramente hacia arriba hasta sugestionarnos con la evidencia de su vision. Cada figura de cpostol descansa, como la Virgen del centro, sobre una mensulo con figuras. Por desgracia, estas piezas estdn bastante deterloradas y esto impide su glosa detallada asf como la dlscrlmlnoclon justa de su tecnlco, Es probable que algunas de estas esculturos sean debidas a los ayudantes del maestro que ejecuto Ic parte mayor de la portada y que la dirlqlo. La Virgen, del tlmpano, tiene, como las mejores escultu ras de la puerta Preciosa de la catedral de Pamplona, 0 como algunas de la escuela Burgos-Leon, esa graciosa serenidad de "estilo sublime", cuya sagrada severidad solo se ctenuc por efectos rigurosamente estetlcos, en particular, por la contenida dulzura del rostro .y -por la serie de ondulaciones suaves y armoniosas de los pliegues del manto. Es natural que una obra como la descrita ejerciera una influencia en la region aragonesa y que se hallen en distintos lugares de la misma lrndqenes del XIV, que reflejcn directamente las excelencias de la formula 0 que muestran reminiscencias secundarias de la misma. En este perfodo abundan las de la Virgen; una de las que ejemplarizan cuanto acabamos de in­ efigies dicar es la lcbrc en piedra policromada de Nuestra Senora en pie, con el Nino, de Areny (Ribagorza), adualmente conservada en el Museo de Barcelona. Sin embargo, y aun siendo una magnifica pieza, dista de poseer la calidad espiritual y la pureza estilfstica de la Virgen de la portada principal de la catedral oscense. OBRAS DE LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XIV. admirable - Por otro lado, el estfmulo de puerta hubo de acelerar la lntroducclon del gotico y asf encontramos otras portadas esta I que constituyen representaciones mas 0 menos derivadas de cquellc en su decorcclon escul­ torlcc. Entre elias citaremos las de mayor lnteres. Una de estes es la de la parroquial de Caspe (Zaragoza), con la Virgen y el Nino en el parteluz, un tlmpano sin decorar y exiguos restos delapostolado de las jambas. Las estatuas muestran cierta deformoclon expresionista y una cqudlzcclon del factor lineal. Bella en su simplicidad y desnudez crquttectonlco es la puerta 276 PRIN­ PORTADA DEL CRUCERO, Y T(MPANO DE LA PORTADA Figs. 268 Y 269.-CATEDRAL DE HUESCA: CALVARIO, EN UNA CIPAL. Figs. 270. 271 Y 272.-ZARAGOZA: TIMPANO DE LA PORTADA NORTE DE LA. IGLESIA DE SAN PABLO. CATEDRAL DE TARA­ ZONA: ARCANGEL Y VIRGEN, DE UNA ANUNCIACl6N. 273 Y 274.-COLEGIATA DE ALCANIZ: SEPULCRO DE LA FAMILIA RAM. CATEDRAL DE TARAZONA: SEPULCRO DEL Figs. CARDENAL PEREZ CALVILLO. Figs. 275 y 276.-COLEGIA TA DE DAROCA: DETALLES DE LA DECORACION ESCUL TORICA DE LA CAPILLA DE LOS COR­ PORALES. de la parroquial de Vclderrobles (Teruel). A los dos lados de la puerta, que queda re­ hundida en el muro, pareja de mutilados personcjes sacros de tcmcfio natural, ado­ hubo una sad os bc]o arquerfas ciegas sobre las que un pequefio tfmpano induye otrus figuritas en relieve, una de las cuales se identifica como la Hufda a Egipto. Destaca la reciedumbre y el hondo sentido escultorlco de todas las obras de est a portada. • A 10 descrito hemos de agregar el relieve, aprovechado en un tfmpano reconstrufdo con nuevos elementos ya en el siglo XV, de la Puerto del Ferdon, de la colegiata de Daroca, y los elementos de la portada septentrional de la iglesia de San Pablo en Zaragoza: Cristo como Juez, la Virgen, San Juan y dos santos en actitud de arrodillarse (fig. 270) y; debc]o, los cpos­ toles Pedro y Pablo (desaparecido), y la Anunclcclon, existente en la capilla de San Andres; de la catedral de Tarazona (Zaragoza). Esta ultima parece ofrecer indudable contacto con el gotico castellano (figs. 271 y 272). Puede fecharse en torno al 1350 y es de notar imaginativa con que el artista trato las vestldurcs de los personajes sa­ la libertad cros y la delicadeza de expreslon de sus rostros. Empieza a percibirse en estas piezas el pic­ toricismo que deterrnlncrd en buena parte la orlentcclon estetlco de la escultura de fines del ' siglo XIV y del XV. Ahora bien, paralelamente a estes ultlrncs obras descritas, encontramos Aragon otro en grupo de obras que lIevan el sello del influ]» cctcldn, las cuales conslsten particularmente en rnonumentos funerarios. Tenemos los sepulcros de un caballero y de su esposa actual mente en el Instituto Valencia de Don Juan, que proceden de Mosqueruela (Teruel), en cuya iglesia existieron asimismo importantes restos de un retablo petreo del siglo XIV. Las yacentes re­ presentan una afortunada estlllzcclon, en la que los pianos juegan papel prevaleciente, asf como los contados puntos en que se induye ornnmentcclon figurada. En conjunto causan lrn­ debido la unidad de dlsefio y la daridad con que son trctcdos los porme_­ presion a su a nores. Voluntad de mayor realismo, mas prolijidad en la labra, pero con clertc tosquedad a fin de cuentas, vemos en la yacente del caballero Bernardo de Espes, tam bien del si­ glo XIV, procedente (Huesca) y actual mente en una colecclon americana. Una de Ovarra osplrcclon hacia 10 suntuoso y un incremento real de la calidad son las notas que definen los sepulcros del cardenal Fernando Perez Calvillo (fig. 274) Y de su hermano don Pedro, en la cate­ dral de Tarazona. Ambos monumentos estcin profusamente labrados en sus frentes con relieves doseles calados y que aluden a las escenas del funeral. Sobre la cabeza de los yacentes hay se advierte que el artista cprovecho al maximo todas las ocasiones para resaltar los valores fastuosos y ornamentales. Los leones del basamento, las figuritas de los relieves y las yacentes, sin ser una primer orden, poseen finura y fuerza. AI mismo concepto perteneda obra de el doble sepulcro de la colegiata de Alccfilz, cuyas yacentes fueron labradas con intensidad concentrada, resaltando fuertemente los ritmos lineales y la pcrtlculcrlzcclon del volumen determinada por las formas que resultan de ese tipo de disefio (fig. 273). Los relieves del frente del scrcofcqo eran muy sutiles y presentaban figuras aisladas de plofilderos y plorantes bo]o arquerfa. Las imdqenes de Nuestra Senora prosiguen durante la segunda mitad del siglo XIV prestando su gracia a los templos y capillas. Entre las numerosas que pudieran citarse en todo Aragon destacaremos la que se venera en la capilla de la Virgen Blanca de la Cole­ giata de Santa Marfa de Calatayud (Zaragoza). En las lmdqenes de otra iconograffa, como Cristos y Santos, obvio es decir que se seficlcn de modo paralelo las caracterfsticas anotadas. 281 EL INFLUJO BORGONON. - En la region aragonesa la escultura experimenta, du­ rante el las mismas alternativas que el resto de Espana. EI influjo francoborgo­ siglo XV, en non es el mas importante durante la primera mitad de la centuria, pero, hacia 1450, es substitufdo por otra onda de influencia qerrndnico y f1amenca que se superpone a la ante­ la misma rior, confundlendose con ella en ocasiones y terminando la evoluclon formal que iniciara. Finalmente, 1490 y 1515, el estilo de trnnslclon hacia entre el Renacimiento va acabando con 10 propiamente gotico hasta desterrarlo enteramente. Una de las primeras muestras del gotico borqofion consiste en los diversos elementos. eonservados de un retablo de madera de la catedral de Jaca, dedicado a Jesus y la Virgen. La tecnica adquiere una f1exibilidad sorprendente y la lntenclon es plenamente ncrrctlvc, lmltcclon terndtlcc fuerte dosis de lmuqlnoclon formal, que se aunque lnteqrando en la una realiza mediante la eonstante novedad de actitudes, posiciones y formulas representativas. EI volumen tiene lnteres en estas esculturas de talla, pero el factor lineal es acaso 10 prevale­ eiente, merced a 10 cual se marca todavfa ese sentido ilustrativo de las figuras. La actucclon del cfio 1434, de una importantfsima personalidad de en Aragon, a partir la escultura catalana medieval, Pedro Johan, hubo de determinar indudables consecuencias. Sin embargo, hemos de reconocer, en el estado presente de las investigaciones documentales, entre los ayudantes y colaboradores zc­ que surge ningun nombre crcqones importante no de la catedral de Zaragoza, rcqozcnos, Pedro Johan dlo cima a la predela del retablo mayor que se estudia en la pagina 243. Durante la etapa trcbcjc en la capital en que el artista estuvo en Daroca (Zaragoza) y precisamente en aragonesa se sabe documentalmente que ese momento se estaba decorando clll la capilla de los Corporales. No obstante, en la obra escultorlcc de dicha capilla, de estilo muy borqofion (figs. 275 y 276), nada hay que nos indl­ que el lnflu]o directo del maestro cctcldn. Todo el paramento central estd ricamente orna­ mentcdo, con geometricos, sobre los que destacan relieves y figuras exentas temas florcles y A ambos lados hay relieves de cierto ccrdcter popular, que conservan la pollcrornlc original. con escenas narrativas que aluden al milagro de los Corporales. Es de alabar el sentido canon de las composltlvo y realista del escultor que labrara tales escenas a pesar del corto figuras. Refirlendonos a Daroca, diremos de paso, que un escultor de esa ciudad, lIamado del Juan de la Huerta, apareceDljon, a mediados de siglo, contratando el sepulcro en duque Juan sin Miedo, que ejecuto en estilo pulcramente borgofion, 10 cual demuestra que labor aportada en cilguna occslon Espana devolvfa a las comarcas septentrionales la por sus' artistas. EI sucesor la gran obra del retablo mayor de la catedral inmediato de Pedro Johan, en de Zaragoza, es Francisco Gomar, posiblemente natural de Tarragona, pero no es factible determinar con exactitud su pcrtlclpccton, aunque consta como maestro mayor en 1459. Tres cfios antes habra realizado la mas importante en la silleria del coro de la misma parte catedral. La silla arzobispal lIeva el escudo de Dclmcu de Mur, 10 que permite establecer con cntelcclon al cfio 1456. Las figuritas de talla que exornan ese sl­ que hubo de ejecutarlo tial ofrecen variante a estilfsticas del momento que estamos conside­ las normas no ninguna rando. Es de glosar cierto sentido barroco que se infiltra en la orncmentcclon y coopera al tejido de las formas. .Hcclo esta misma epocc, despues de la marcha de Pedro Johan, el arzobispo Dalmau de Mur hizo labrar el retablo de la capilla de su palacio en Zaragoza. EI frontal y las piezas 282 277 Y 2178.-IGLESIA DE MAlNAR: SAN BLAS. JUAN DUSI: VIRGEN BLANCA. EN LA SEO DE ZARAGOZA. Figs. Fig. 279.�HANS· DE GMUNDA: EPIFANIA, DEL RETABLO MAYOR DE LA SEQ DE ZARAGOZA. .. 1 Figs. 280 Y Z81.-JUAN DE SALAZAR: DETALLES DEL SEPULCRO DEL ARZOBI.sPO JUAN DE ARAG6N. EN LA.SEO DE ZARAGOZA. Fig. 282.-GIL MORLANES: RETABLO PROCEDENTE DE MONTEARAG6N1: HOY. EN LA CATEDRAL DE HUESC-". laterales predela, asf como estc, con escenas de la vida de San bn]o la Martfn y Santa Tecla del (The Cloisters, Nueva York) se esculpieron en alabastro, por un buen artista, poseedor pintoresquismo y la complejidad tfpicos del estilo borqofion tardfo. HANS DE GMUNDA. - EI estilo mayor representcclon gotico germanoflamenco tiene su en la obra de prosecuclon del retablo mayor de la catedral zaragozana, debida al escultor aleman Hans de Gmunda. Las fechas que conocemos documentalmente, respecto a dicho re­ tablo, las siguientes: en 1467 es contratada la son ejecuclon de las tres grandes composiciones narrativas por el mencionado escultor germano; en 1473, el mismo contrata la ejecucion de los remates decorativos y al nfio siguiente debfa trasladarse a Perpignan para tomar datos o modelos; en 1480 se policromaba el retablo en su totalidad; en 1482 se verifica una re­ forma, agregandose el sagrario y un pcbellon con angeles, ejecutado todo ello por Gil Mor­ lans, a quien mas adelante nos referiremos. Hans de Gmunda decoro la parte central del retablo con tres escenas sacras: la Epifanfa, la Trcnsflqurcclon y la Ascension. Demuestra en elias buen conocimiento del oflclo, maestrfa compositiva y cierta libertad en el trc­ un tamiento de los ritmos formales, tendiendo a la espectacularidad (fig. 279). Anula los espacios va­ clos, Ilenando los drnbltos de figuras que, para mayor efectismo, salen por sobre las estruc­ turas que imitan las crqultectonlccs. OTRAS OBRAS DE LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XV. aportado por Hans - EI estilo de Gmunda fue proseguido en el mismo templo por varios crttstcs hlspdnlcos, entre ellos el vizcafno Juan de Salazar, autor del sepulcro del arzobispo Juan de Aragon (t 1473), que se ejecuto despues del fallecimiento del prelado (figs. 280 y 281). Tiene este monumento una bella yacente de elegante disefio en el que destaca la sobriedad del trnzcdo.: EI relieve de fondo y el que exorna el frente del scrcofcqo obedecen, en cambio, a un concepto mas p�r,;, menorista y dlndrnlco, en el que se marcan especial mente los atributos y otros detalles mas terndtlcos que formales. En 1504, el mismo autor labra el sepulcro de San Pedro Arbues, en la catedral de Zaragoza, obra mas monotone y sumaria, que se conserva incompleta. AI concepto descrito pertenecen los relieves de alabastro del claustro de la iglesia de San Carlos, en Zaragoza, con escenas de la vida del npostol Santiago y otras. Hay un entrecru­ zamiento de ritmos que perturba el senti do de la cornposlclon, defecto que es superado en otra obra del mismo perlodo, el relieve en madera del tfmpano de la iglesia del' Hospital de Huesca, que representa la resurrecclon _de Lazaro. Esta pieza acusa un fuerte sentimiento germanico y podrfa considerarse como un paralelo del relieve de talla de la puerta de la Piedad del claustro de la catedral de Barcelona. Obras cnonlmcs, retablos e lrndqenes diversas, completan el panorama de la escultura aragonesa del ultimo cuarto del siglo XV. Una de estas efigies es la de San Bias, de la igle­ sia de Mainar (Zaragoza), de notable naturalismo, pesar de 10 convencional de la repre­ a sentnclon (fig. 277). Podemos mencionar seguidamente el relieve de la -Anunclcclon, de la iglesia de San Pedro el Viejo, de Huesca, policromada, que acaso forme parte obra de talla interes otorgado en esta cornposlclon a los acce:­ de un retablo hoy perdido. Es notable el sorios de mobiliario ornamental y el manierismo de las figuras. Cayendo asimismo en este, tenemos el retablo de San Sebastian y otros santos, de la colegiata de Bolea (Huesca), com­ hacia ambos puesto a base de yuxtaponer cinco figuras, con peanas de tcrnofios decrecientes 287 lados, 10 que origina un esquema casi triangular. Los doseletes de las lrndqenes son casi mas altos que estes. EI retablo de la Virgen, tam bien en Bolea, con pinturas de Pedro de Aponte y sus colaboradores, fue exornado escultorlccmente con la imagen de la titular, presidiendo arriba, en el centro; siete figuras en el Sagrario -Ia de Jesus en medio- y un apostolado a modo de predelc, con 'las figuras sedentes y casi sometidas a la ley de frontalidad. Es el mismo estilo germanoflamenco, de ritmos en V, cabelleras y barbas acentuadas y rizosas y ritmos muy quebrados, pero sin dureza. EI retablo de Santiago, de la catedral de Tarazona (Zaragoza), fechado en el cfio 1497, integra tam bien tablas pintadas y figuras de talla, entre otras, la efigie del cpostol, muy ca­ caracterfstica dentro de su formulismo. La tendencia naturalista ilustrada por buenos espe­ es dmenes de lrndqenes sagradas. Una de estes es el Ecce Homo, de la iglesia de San Felipe, de Zaragoza, que se habia lIegado a atribuir, sin bastante fundamento, a Gil de Siloee. Otro Cristo similar, aunque no tan intenso y agudizado en su trance de dolor, es el de la parroquial de Alagon (Zaragoza). Con seguridad, buena parte de los autores de estas y otras muchas obras que no citamos, 0 que han desaparecido con los estragos del tiempo, no eran espnfioles. Un caso seguro de obra extranjera, debida al escultor Juan Dusl, de Brujcs, 10 tenemos con la Virgen Blanca, de alabastro (fig. 278), de la Seo de Zaragoza, ejecutada entre 1498 y 1504; el mismo autor lcbro otra estatua similar para Tamarite de Litera, en 1504. GIL MORLANES. - La personalidad que cierra la escultura gotica aragonesa es la de L Gil Morians 0 Morianes, cuyo cpellldo podria delatar un origen becrnes por su similitud con er nombre de Morlaas. Conocemos su actividad desde 1482 a 1515, cfio en ya an­ que era ciano·y suhi]o proseguia sus obras. Hasta 1505, sus esculturcs son cun goticas por la tec­ nica y el espiritu, pero luego se percibe en elias la progresiva adhesion al nuevo estilo re­ naciente. Ya dijimos algo sobre su lntervenclon en el retablo mayor de la catedral zarago­ zana, correspondiente a la primera de las fechas arriba transcritas. En 1492 ejecuto en Za­ ragoza el sepulcro del conde de l.erln, con la colcborcclcn del escultor flamenco Pedro de Amberes. Entre 1496 y 1499 trobcjo en la tumba de Juan II y Juana Enriquez, en la estatua yacente de Fernando de Antequerc y en el sepulcro de la infanta Marina, en Poblet. De ello se conservcn algunos relieves del frente del scrcofoqo de Juan II y, muy restauradas, las yacentes de este y de Juana Enriquez, concebidas en estilo muy florido. La trcnslclon al Renacimiento se ejemplariza en su retablo de Montearagon, ulteriormente trasladado a la cc­ tedral de Huesca, que data del nfio 1506 (fig. 282). Si bien el concepto de la mayor parte, la estructura y la orncmentcclon son goticos, algunos de los relieves abandonan ya los es­ quemas angulosos y serpentinos, los ritmos en V y quebrados de ese estilo, para dar preva­ lecimiento a las formas redondeadas y al naturalismo apacible del arte renaciente "a la ro­ mana". En conjunto, este retablo posee una indudable grandeza imaginativa y tiene la 10- gica conexlon de sentimiento y estilo con los grandes retablos del gotico terminal del centro y el sur de la Peninsula, en particular por sus enormes doseles calados com parables a los que ernpleo Damian Forment en algunos de sus retablos. Los relieves de la predela son ya renacentistas, en particular los dos que se hallan inmediatos a la Piedad del centro, y el pleno estilo renacimiento 10 vemos realizado por Gil Morlans en la portada de la iglesia de Santa Engracia, de Zaragoza (ARS HIPANIAE, Vol. XI, fig. 260), obra comenzada ya en 1512 y terminada por su hijo. 288 f 283.---CATWRA' DE VALENCIA: VIRGEN CON EL NINO Y ANGELES. DEL TiMPANO DE LA PORTADA DE LOS APOSTOLES. Fig. .. -, Fiss. 284 y 285.-MUSEO DIOCESANO DE VALENGIA: IMAGENES DE LA VIRGEN CON EL NINO. " L , I I I 'I I 286 Y 287.-MUSEO DE VALENCIA: SANTA TECLA. IMAGEN DEL SALVADOR, EN LA IGLESIA PARROQUIAL DE SAN MATEO Figs, FigS. 288 Y 289.-IGLESIA DE SAGUNTO: DETALLE DEL TIMPANO DE LA PORTADA. IGLESIA ARCIPRESTAL DE MORELLA: PORTADA DE LOS AP6STOLES_ I LA ESCULTURA GOTICA EN VALENCIA Y MURCIA Si desde el siglo XIII encontramos en. Valencia cierta abundancia de imaginerfa de tra­ dlclon rorndnicc, incluyendo en especial efigies de 10 Virgen y Cruclfljos, hemos de 'esperar a principios del siglo XIV para holler las primeras muestras importantes de 10 escultura mo­ -numentcl, Estas no ofrecen una ccrcctertzcclon local marcada, antes per el contrcrlo, de- ben incluirse en 10 trayectoria general en 10 que se han supercdo todos los factores reslduules < del romanic6;' La obra que constituye el punto de partida es sin duda algunci lei portada de los Apes­ .toles, de 10 'cctedrcl de Valencia, puesto en relcclon por Torrno,' con un docurnento del cfio 1303, el que se contiene el nornbrcmlento- y contrato de maestro mayor de 10 catedral -en a favor de Nicolas de Antona. Siendo Antona el nombre medieval de Southampton, ccibrfa 10 suposlclon de que dicho artista fuese de origen lnqles. Por el estilo de aquella obra es imposible concretar tal determinacion, yo que, como se he dicho, sus' esculturas han de in­ cluirse en 10 tonica mas internacional del goticismo de principios del Trescientos. portada representc, La en su intento para conjugar ele­ composicion nrqultectonlcc, un mentos que de por sf requerfan mayor desarrollo. Como su apelativo indica, 10 portcdc de los Apostoles incluye las efigies del apostolado, que cpcrecen, sequn 10 costumbre mas general i­ .zcdo, en las, jambas. Las' arquivoltas tienen tres series de figuritas bc]o doseles: angeles, Vfrgenes y patriarcas. En el tfmpano vernos a nuest�a Senora con el Nin� entre ocho angeles; de -estos, dos son representados en vuelo, des eirrodillados y en pie los otros cuatro; todo's ellos tcfien lnstrurnentos. muslcos (fig. 283). .' . Parece incuestionable que todas las esculturcs de 10 portada son de 10 rnlsmd mono 0 'que, por 10. rnenes, se hizo sentir con extraordinaria fuerza lei personalidad del escultor jefe del taller ·que las produjo. Solo en las figuritas de ias arquivoltas se encuentra mayor for­ rnulismo. En 16 que respecta 01 resto, no son en modo alguno piezas extrccrdlnurlcs, pero sf esculturas de cierta calidad, concebidas dentro de un purismo estilfstico notable. EI con­ cepto es rnds bien sumario; se elude el detalle y se tiende a 10 soluclon rftmica de- modo pre­ dominante. EI canon es alto, las proporciones estdn 'Iogradas y un movimiento leve parece -cntmar los cuerpos. AI mismo perfodo yconcepto corresponden algunos portadas de menor importanc�a que encontramos dlsernlncdos por 10 region. Primeramente tenemos 10 de 10 colegiata de Gandfa (Valencia), de gran sencillez y pureza, cuya decorcclon se reduce a una linea de figuritas en una arquivolta y a una imagen sedente de 10 Virgen con el Nino sobre 10 clave. Otra imagen similar corresponde a 10 iglesia de Santa Marfa, de Castellon de 10 Plana. Citare­ mas lueqo una portada de 10 arciprestal de San Mateo (Castellon), con bellos relieves de orncrnentccion menor, y el portal de 10 parroquial de Sagunto (Valencia) con las efigies de los santos Pedro y Pablo a derecha e izquierdo, y 10 Virgen. con el Nino y dos angeles en el tfmpano (fig. 288). Es ,notorio el pcrentesco de tales estatuas con 10 portada de los Apostoles, de Valencia, pero se trata de una version mas esquematizada y arcaizante. La colegiata de Santa Marfa de Morella (Castellon) tuvo dos bellas portadas, 10 de los Apostoles (fig. 289) Y 10 de las Vfrgenes. Abrese 10 primera de elias entre dos torreones que presentan una cdiclon renacentista. La serie del apostolado corre por las jambas bn]o doseles. En el parteluz aparece 10 imagen de Nuestro Senora con el Nino, y, sobre el liso dintel, el 293 timpano presenta relieve horizontal, y. una zona con varias ,composiciones constituyendo un encima, la Coroncclon de Nuestro Senora entre dos angeles. Toda est a escultura, cun po­ seyendo interes, es de orden inferior a la de la capital valenciana. Hay rasgos de amanera­ miento, desviaciones del estilo que tanto conducen a una geometrizacion del movimiento, cual en el timpano, como a un ablandamiento de las formas, cual en el pcrteluz.: Sin embargo. en linecs qenercles, es un gotico tradicional sin reqreslon ninguna; con seguridad intervinie­ ron diversas manos en la citada decoruclon .escultorlcc. La portada de las Virgenes tiene una indudable originalidad. Las lmdqenes de las santas se hallan adosadas en el [cmbc]e, bc]o doseles, a los que corresponden las series de sencillas cintas -orncrnentules que corren por las arquivoltas. EI tfmpano es calado, de traceria, y en su centro aparece la efigie sedente de una santa, con 'un libro abierto sobre el regazo. Completaremos la vision de la escultura monumental valenciana con tc men cion de la bella ornornentcclon de varias mensulos de la catedral de Segorbe (Castellon), situadas dentro de la misma orientcclon estillstica y pertenecientes tam bien al siglo XIV. IMAGINERIA Y ESCULTURA FUNERARIA TRECENTISTA. - Como dijimos anteriormente, hay gran abundancia de imagineria gotica en estas comarcas, por 10 que, siendo imposible hacer un lnventnrio de la que posee cierto interes, vamos a referirnos a alg_una de las piezas capitales. Aun hieratismo rorndnlco, pero con una admirable solucion del con plegado, a la vez que con avanzada dtferenclcclon de volumenes, hubo una Virgen sedente con el Nino, de talla (fig. 284). en el Museo Diocesano de Valencia. EI tratamiento de las vestiduras, muestra que realmente se trata de una obra producida ya entrado el siglo XIV, sin que pueda in­ ducir a error la pasmada actitud de los personajes, en particul-ar del Nino. Mas gotica y proxima al estilo de la portada de los Apostoles era otra Virgen en pie (fig. 285). tam bien del XIV, que perteneclo al citado comentario merece la estatua de Santa museo. Muy especial Tecla, en piedra, del Museo de Bellas Artes de Valencia (fig. 286), pues presenta una cone­ xlon absoluta con el gotico tarraconense del XIV. Tcrnblen ofrece la escultura gotica valenciana algunos retablos interesantes. cual el de Canet 10 Roig (Castellon de la Plana), reducido a la escena del Calvario. resuelta con agudo . sentldo lineal, a la orncrnentcclon y las figuras decorativas del remate. Otro retablo de gran valor. por desgracia fragmentado y perdido en parte. fue el de la iglesia de San Mateo (Cas­ tellon). del.que debemos glosar la alta calidad narrativa de sus relieves, la perfecclon de las labras ornamentales y la [ustlsimo relnclon de uno y otro factor. Resalta la estatua del Padre Eterno, procedente de este retablo, cuya armonia y belleza casi desaparecen a primera vista por el vigor y la fuerza que el escultor supo infundir a la imagen (fig. 287). En los sepulcros, como scbernos, encontro el alma gotica uno de los dominios esenciales para manifestarse. EI progresivo desarrollo y rncqnlflccclon que seficlan el paso de los tiempos, tienen tcrnblen sus ejernplos en Valencia. En los inlcios del XIV encontramos los tres sepul­ eros pertenecientes a miembros de la familia Lauria, del convento del Puig (Valencia). eje­ cutados por el taller de Cascalls y de los que se habla en el capitulo relativo a Cctclufic, juntamente con otras obras de dicho escultor. Otra tumba importante es la de Felipe Boil, I repartida en la actualidad entre el Museo de Valencia (fig. 290) Y el Arqueologlco Nacio­ nal de Madrid (fig. 291). Siendo interesante la yacente del caballero con un angel tr�s la cabeza y el perro, emblema de la fldelldcd, a los pies, se halla superada por el relieve del 294 I .-- Fig. 290.-MUSEO bE VALENCIA: PLAt\lIDERAS, DE UN SEPULCRO DE LA FAMILIA BOn. Figs. 291 y 292.-MUSEO ARQUEOL6GICO NACION",L: SEPULCRO DE LA FAMILIA 80YL. tATEDRAL DE SEGOR8E: SEPULCRO. friso del fondo, que representa la escena del funeral, con plafiideras lrnpresloncntes por su dramatismo y la tensi6n que el escultor supo infundir a las formas. Ya en estilo mas indiferenciado, encontramos varias tumbas de obispos, de la catedral valenciana. Terrnl­ na dignamente esta representaci6n del monumento sepulcral g6tico, el perteneciente a Gon­ zalo de Espejo y a su esposa de la catedral de Segorbe (CasteIl6n), de fecha cercana al 1400 (fig. 292). OBRAS DEL SIGLO XV. - EI arte cuatrocentista se inicia con una obra puramente or­ namental, pero de gran valle, los techos de talla de la Casa de la Ciudad de Valencia. Se conoce el nombre de alguno de los artistas que intervinieron en esta obra, entre ellos Juan Llobet, que hacia 1434 segufa todavfa en y falleci6 al cfio la capital siguiente en Siguenza mientras trabajaba en la catedral de esta ciudad castellana . Hemos de hacer referencia, por sumaria que sea, a la inclusi6n de una obra de espfritu . y concepto renacentista en la tradici6n g6tica del primer cuarto del siglo XV. En la actual capilla del Santo Cdllz de la catedral de Valencia se conservan doce relieves de mdrrnol con escenas del y Nuevo Testamento, que fueron labrados por el escultor Julian Antiguo Florentino, entre 1417 y 1420. Existen noticias de que dicho artista trabaj6 asimismo en Bar­ celona, pero no se conserva ninguna obra escult6rica de su mano en la ciudad conda!. En los aludidos relieves, que fueron originariamente ejecutados para el trascoro de la catedral, donde estuvieron hasta 1936, vemosde concepto seg u n las escencs, pero, cierta variedad aunque en alguna hay leves influjos g6ticos, por 10 general domina la tendencia c1asicista de Toscana (fig. 293). Obvio es decir que se trata de una obra de gran belleza y calidad, que, sin embargo, no ejerci6 influencia alguna en la escuela local, que prosigui6 aferrada al sentimiento g6tico. A este pertenecen las labras ornamentales de la arquitectura del anti­ guo trascoro de la rnlsmc catedral que luego pasaron tcrnblen a la capilla del Santo Cdllz, Entre esa ornamentaci6n se incluye escultura decorativa de regular calidad y de concepto affn al del arte cctaldn de la misma epoco, La continuidad del estilo g6tico se comprueba, cdernds, por una serie de efigies sacras, en las que puede estudiarse la evoluci6n de la modalidad puramente tradicional del primer cuarto del siglo XV hasta el estilo de transici6n de fines de la centuria. Una de las lrndqenes mas valiosas es la Santa Virgen con el Nlfio (fig. 295), tallada por Juan' de Costellnou he­ cia 1460. Es la que toda rigidez ha desaparecido y en la que el natu­ una Virgen sedente en ralismo del plegado concuerda con la expresi6n de los rostros. Muestra de la etapa subsiguiente lrndqenes sueltas, entre elias un San Agustfn, son varias conservado en el Museo Provincial de Valencia (fig. 294), Y la imagen de San Martfn dando su capa a un pobre, de talla policromada y perteneciente a la catedral de la misma ciudad (fig. 298). En esta obra s610 se ha mantenido el rigor formal en la disposici6n de los ejes principales, que forman cruz remarcada por la horizontal disposici6n de la espcdc del santo y la verticalidad del cayado del pobre que recibe el donativo. EI espfritu g6tico se halla ya fuertemente agitado por elementos n6rdicos, tan frecuentes en la imaginerfa de este perfodo del Renacimiento. EI artista hal16 placer incrementar todas las occslo­ y por la proximidad en nespara cultivar el pormenor ornamental, en los trcjes y en el [cez del caballo. Es, sin embargo, una excelente obra escult6rica como 10 prueban las cabezas de los personajes y la forma de organizar la composici6h. 297 No es posible pasar en silencio la imagen escultorlcc de otro San Martfn en similar cctttud­ que exorna la fachada exterior de la iglesia de San Martfn, de Valencia. No podemos, sin em­ bargo, estudiarla con detalle, ya que no pertenece en modo alguno al arte espcfiol, puesto que .es obra importada. Esta efigie de bronce lIeva la fecha de 1494 y se atribuye a Pedro de Becker. autor del sepulcro de Marfa de Borqofic, Brujas. en Como en toda crecclon de primerfsima calidad -pues esta pieza es digna de figurar en las antologfas mundiales de arte- se distin­ la linea. gue por el equilibrio entre el conjunto y el pormenor, entre el volumen, el plano y EI ultimo perfodo gotico est a tcrnblen representado en la escultura monumental. Un ejemplo 10 tenemos en los relieves de la escalera del coro alto de la iglesia arciprestal de Morella (Castellon), cuya iconograffa se refiere al Nuevo Testamento (fig. 296). EI lnflu]o del estilo borqofion se manifiesta en el cuidado con que se representan los personajes aislados y se caracterizan por la vestimenta y la actitud. Los relieves de la parte bc]o se atribuyen a Antonio Sancho y datan de hacia 1470. A un concepto mas avanzado corresponde la hermosa decorcclon escultorlcc de la Lonja de Valencia, cuya construccion fue dirigida por el arquitecto gerundense Pedro Compte. La portada de la Virgen es uno de sus mas bellos adornos. Mientras los dos pequefios angeles en vuelo, sosteniendo rollos con incuestionable y declslvo de inscripciones, revelan un lnflu]o 10 renaciente, la imagen central de la Virgen y el Nino ofrece una interesante refundlclon de esta corriente y la trndlclon gotica. La' soltura naturalista del plegado, la dlsposlclon de 10 ornamental y el Divino Infante, se cbondoncn a la lnnovocion renacentista, pero el ritmo de la imagen y el rostro de la Virgen retienen mucho de la espiritualidad y de la concentra­ cion gotico. Dignos de cita son los blasones ornamentales, con hacia el interior del arte gtandes coronas y sostenidos por angeles, que exornan diversos puntos del ediflcio (fig. 299). Cerramos el panorama del gotico valenciano con la gran portada de la iglesia de Santa Marfa de Requena (Valencia). Tres grandes arquivoltas con estatufllas bc]o doseletes se in­ tegran bo]o el enmarcamiento que acaba en arco flamfgero, adornado con flora estilizada (fig'. 297). En las correspondientes jambas y en las dos pilastras que flanquean el conjunto hay estatuas adosadas de Apostoles, En el parteluz vemos la imagen de la Virgen con el Nino, sequn modele tantas veces repetido en los templos de la goticidad, y en el tfmpano, las dos figuras de una Anuncicclon. Como acontece en la l.on]o valenciana, pero con mayores con­ tactos 10 castellano y andaluz, el estilo se con impregna aquf de los factores de fines de la Edad Media; se puede apreciar la derivcclon hacia 10 decorativo y hacia los canones equili­ brados que dan importancia al eje horizontal, pero todos los elementos siguen siendo goticos. MURCIA.-La escultura gotica en Murcia presenta ecos de su sltuccicn geografica entre Valencia y Castilla. La imaginerfa primitiva y en particular las Vfrgenes sedentes muestran todavfa reflejos del arte rorndnlco. Hacia 1400, hallamos cruces de terrnino comparables a las valencianas; por ejernplo, una del Museo de Albacete. A Alonso Gil, maestro de la cate­ dral de Murcia, en 1440, se atribuye la traza y las esculturas de la Puerta de los Apes­ toles de aquel templo, similar tnmblen a algunas de Valencia. A fines del siglo XV y principios del siguiente hay tfpicas muestras del gotico germanizante propio de Castilla. Asf en los muros de la capilla funeraria del Marques de los Velez, terminada en 1507, en la catedral de Murcia (ARS HISPANIAE, vol. VII, fig. 247) como en las tallas del gran retablo de la iglesia de la Trinidad,' en Alcaraz (Albacete). 298 Fig. 293.-JULIAN FLORENTINO: CALVA RIO, PROCEDENTE DEL TRASCORO; HOY, EN LA CAPILLA DEL SANTO CALlZ, DE LA CATEDRAL DE VALENCIA. Figs. 294. 295 Y 296.-MUSEO DE VALENCIA' SAN AGUSTiN. JUAN DE CASTELUNOU: VIRGEN. EN LA CATEDRAL DE VALENCIA. IGLESIA ARCIPRESTAL DE MORELLA: DECORACION-DE LA,II�SCALERA DEL CORO. . t FigS: 297. 298 Y 299.-REQUENA: PORTADA DE LA IGLESIA SANTA MARiA. DE VALENqIA: SAN MARTiN. LONJII DE VALENCIA: ESCUDO REAL. EN D� UN ANGULO DE LA CHrDRAL FAI=HADA. i '._. Fig. 300.-CATEDRAL DE TOLEDO: PORTADA DE LOS LEONES. LA ESCULTURA HISPANO FLAMENCA TOLEDO. Desde 10 epocc pulses del Centro y Norte de Europa, desde Inglaterra de las Cruzados, los a las comarcas danubianas, desarrollaron extrcordlncrlomente su cultura, arte y artesanlas, beneflcldndose del constante contacto con Francia. Los POises Bcjos, en especial, mantuvieron tcmblen largos relaciones con Italia, pero 10 superior trcdlclon de las zonas mediterrdneos solo ejerclo un debil influjo en las ciudades nortefios, sirviendo mas bien de acicate y estlrnulo para que en elias se desenvolvieran principios esencialmente distintos. A 10 monumentalidad y serenidad del arte italiano, los alemanes y flamencos opusieron formas dlndrnlccs, contor­ sionadas, ricas en caructerlznclon individualizada. AI concepto tectonlco, un sistema basado en 10 objetividad mas nltldc, en 10 exccerbcclon de 10 expresivo y de las materias. En el siglo XV estas tendencias nordlcos lIegaron a su maximo desarrollo y perfecclon: pclses como Francia y Espana sufrieron alternativamente 10 influencia del ldenllsmo italiano 0 del sacudido dinamismo germanico. Por otro lado, los hallazgos tecnlcos del Renacimiento en su primera etapa, hcblcn sido incorporados por los artistas flamencos y alemanes, bien que utlllzdndolos dentro de su estetlcc descrita. La escultura es en este perlodo un arte plenamente evolucionado, que ha superado todos los arcalsmos e incluso 10 etapa de purismo idealista. Incluye 10 mayor interpretacion expresionista del natural, el refle]o de las calidades materia­ les, 10 coptcclon concreto del movimiento y del gesto, 10 corcctertzcclon deflnldc del perso­ nc]e e incluso lIega 01 virtuosismo "per se". Pero sobre todo, hay un anhelo de representor el mundo, el ambiente circundante. En los relieves prolifera el pclsc]e de fondo, crece 10 can­ tidad de accesorios y utlles representcdos, Las esculturas de bulto redondo se alojan entre un boscaje de orncmentccton en alto relieve, con pretensiones de vdlido objetividad, tratada en plan de igualdad [erdrquica con las figuras, cuya noturclldod tecnlcn dista, sin embargo, de responder a una ideologla naturalista. En efecto, 10 lmltctivo, 10 solucion intelectual de los problemas concretos de representcclon en tres dimensiones, permanece 01 servicio de un sen­ timiento espiritual del mundo, que se traduce en sistemas de slrnbolos y de historias. Cuando est a terndtlcc cese de ordenar los ritmos de las lrndqenes y cuando 10 profcnlzcclon triunfe por entero, habremos pasado 01 Renacimiento. Espana, como antes dedamos, expertrnento 10 seducclon de los artistas nordlcos y princi­ pal mente Castilla llama muchos escultores y pintores a su corte y a las obras de sus palacios, de catedrales y de sus cenobios. En estos artistas puede observarse, por 10 cormin, un sus proceso de gradual hlspanlzoclon. Dejcndo 01 margen una relativa perdidc de facultades, un creciente atender 01 asunto por menosprecio de las condiciones puramente estetlccs, es probable que el factor mas visible de esa trnnsformcclon, en 10 que a 10 esculturo concierne, proceda de 10 influencia del ambiente y en especial de los tipos humanos. ASI acontece en 303 alguna ocoslon que cuando el escultor extranjero arraigado en comarcas hlspdnlcos ejecuta retratos, estes resultan de evidente hispanismo; en cambio, cuando labra figuras ideales, irndqenes sagradas, vemos como retrocede los modelos que estudiara a en su epocc de forrncclon, en Flandes 0 en Alemania. Como es fdcll de comprender, no solo se trata de la mera crecclon de un rostro tal 0 cual; el verdadero artista no puede resolver sin unidad las distintas partes de una figura. Consecuentemente, todo el sistema rftmico de la pieza res­ ponde a ese juego de modificaciones morfoloqlccs, Como notas estilfsticas derivadas de 10 que antecede, que pueden comprobarse en la gran mayorfa de esculturas de autores procedentes del norte de Europa, encontramos la ccentucclon de los ejes diagonales, verticalidad, pero clterdndolc con fuerza. La S go­ sin eliminar la tica pasa de ondulada a quebrada en ciertas obras, como por ejemplo la efigie de Santa Elena (fig. 311) en la ig lesia de San Juan de los Reyes, de Toledo; los ritmos apu ntan a los an­ y se expanden por 10 general en cruz de San Andres, animados por una secrefa tension, gulos 10 cual infunde cierta rigidez a las formas, una suerte de calidad metalica, como la que puede advertirse en el relieve del Arbol de Jesse, en el tfmpano interior de la Puerta de los Leones, de la catedral toledana. En cucnto al sentimiento, se produce una lucha entre las caracterfsticas dominantes hispanas y la gesticulacion nordlco. Hemos de recordar que todas estas formulaciones deben concebirse dentro de la trcdlclon gotica general y no como fuerzas cutonomos configuradoras de un estilo. JUANALEMAN.-Grandes arquitectos y escultores del Norte trabajaban en Toledo durante el siglo XV, sequn noticias ·documentales. Daremos una breve referencia de elias. En 1428, Felipe y Daniel de Bruselas tallaron capiteles de la torre de la catedral. Hanequfn de Bruselas era maestro de obra de la catedral, en 1448; cuatro cfios mas tarde se daba comienzo, bc]o su dlrecclon, a la Puerta de los Leones, que se terminaba hacia 1465. Segufa como maestro de obra de la catedral en 1470, pese a 10 cual trabajaba tcrnblen en la de Cuenca desde 1454. alternando ambas tareas y acaso simultaneando otras cun. Respecto a la catedral de Cuenca, sabemos que Hanequfn, con su hermano, el escultor Egas, contrataron la talla de la sillerfa del coro. En torno a estos dos importantes artistas se ha creado cierto confusionismo, lIegando en ciertos momentos a mezclar sus personalidades que acabamos de distinguir ne­ tamente, ctenlendonos a los documentos. La Puerta de los Leones (fig. 300), con su grandiosidad monumental, incrementada por la prolijidad del estilo escultorlco hispanoflamenco, fue una escuela de canteros en la que inter­ vinieron varios artistas de origen flamenco y aleman, cuya identidad se aclara documental­ I mente en 10 que concierne a algunas piezas del conjunto decorativo. Juan Aleman fue sin duda " el mas importante; sus obras referenciadas nos sirven de base para determinar su estilo e inferir atribuciones derivadas. Sin embargo, que lndi­ antes de proseguir, es conveniente quemos las dificultades profundas de tales identificaciones. Exlsten diferencias que pueden de­ berse a distintas influencias ambientales y tlpoloqlccs, como ya se dijo; en cambio, hay si­ militudes que pueden proceder fiel colaborador y seguidor a su maes­ de la surnlslon de un tro. Vemos osl, en la Puerta de los Leones, esculturas que muestran los rasgos estilfsticos de Juan Aleman, pero sin lograr la calidad de otras obras documentadas. lLas recllzo personal­ mente? llntervino solo en parte en su ejecuclon i Si durante la Edad Media espanola el tra­ bc]o en serie fue cosa mas que corriente entre los pintores, mucho mas hubo de serlo en el 304 1 , Fig. 301.-JUAN ALEMAN: ESClJL.TUR�S DE LA PORTADA DE LOS LEONES. EN LA CATEDRAL DE TOLEDO. I J " Fig. 302.-JUAN ALEMAN: ARBOL DE JESS�. DEL TiMPANO INTERIOR DE LA PORTADA DE LOS LEONES. EN � CAT�DRAL DE TOLEDO. trabajo escult6rico, que ya de por sf reclama ordinariamente la cooperuclon del 'maestro y sus ayudantes. La estatua de Nicodemus es obra documentada de Juan Aleman; las otras de figuras las jambas reflejcn el mismo estilo, con excepci6n de la de San Pedro, que pudiera ser acaso de un colaborador. Por desgracia toda la obra original se' conserva, pues la Puerta de no los Leones hubo de sufrir unareforma para clojnr en el centro de su tfmpano externo una Virgen barroca, en el teatral estilo de Bernini, para completar la dedicaci6n a Nuestra Se­ nora de toda la portada, desarrollada en el pequefio ndrtex y en los dinteles y cuya imagen cuatrocentista (fig. 303) -de otra mano- exorna el parteluz. La manera de Juan Aleman es caracterfsticamente germanica; sus figuras son de canon muy alto, solemnes 'I severas, in­ cluso melanc6licas. EI sentimiento ornamental est a contenido y se refugia en las rizadas bar-­ bas de los blblicos personajes, en determinadas Ifneas del plegado, que responden rftmica­ mente. EI factor que domina en est as estatuas es el plano, tan pronto modulado en sutiles curvas que siempre integran angulosidad, como alisado. Los pliegues vertlcnles estcin pros­ critos y las manos, a variables alturas, pero casi siempre hacia la cintura, cumplen la funci6n de ordenar en torno suyo ese segundo centro de atenci6n, con el movimiento de la ropa suelta 0 cefildc, pero siempre tratada con elegancia. Juan Aleman se muestra como un dies­ tro escultor, capaz de crear bellas efigies sagradas, pero no como un artista de prlrnerlslrno rango. Hay cierto amaneramiento en sus procedimientos y soluciones, escasa transfigura­ ci6n en sus versiones petreos, Lo mejor de su f6rmula, aparte del oflclo, es la concentrada expresi6n de esos ap6stoles, que parecen ciegos videntes, con el rostro inclinado hacia la tierra. Las lrndqenes de las Marfas tcrnblen de son innegable calidad; la de Marfa Jacobe, junto a Nicodemus, muestra una soluci6n ldentlcc a la de este, en 10 que 01 ropn]e respectc, Son los mismos grandes pliegues angulares, plasman el efecto de una tela gruesa no eX­ que cesivamente pesante, en la .que los nacimientos de los pliegues nunca son en punta, sino re­ cuadrados. Las manos y la organizaci6n interna del esquema de la figura y el canon tcrnblen se identifican con los de Nicodemus. I En el interior de la Puerta de los Leones, cuyo nornbre se debe a los tenantes que remcton J las columnas de la ver]o de entrada, hay un admirable la misma tecnlco de Juan Aleman, pero menos cuidada tfmpano relieve, que rnuestrc en y mas germanica. Pudo ser obrn del escultor, reclen lIegado del Norte. En dicho tfmpano (fig. 302) vemos siete figuras sedentes de mediano tcrncfio, en alto relieve, la central de las cuales es Jesse, sentado en un ·trono, y de cuyo cuello sale el gran drbol que expande sus curvadas ramas por el sector alto del tfmpano. En el centro de dicha parte superior, aparece la de la con el Nino imagen Virgen y pequefics figuras filacterias dentro de cada de las con una espiras formadas por las ramas. Las asimetrfas rftmicas estcin sabiamente compensadas. Basta fijorse en la principal; para con­ trarrestar el tronco y rakes del drbol que surge violentamente hacia la izquierda, el cuerpo de Jesse se inclina a la derecha. Las actitudes de los personajes de la hilera inferior estdn bien estudiadas y resueltas; acaso pecan. de tectrcllsmo, c, , pero este es un defecto que correspon­ de al perfodo estilfstico y no al escultor. Por est a misma causa resulta mas bello, para nues­ tro gusto, el sector alto del tfmpano. La efigie de Nuestra Senora es muy graciosa, sereno a pesar de 10 incisivos que son los ritmos del plegado de su manto, pero la composici6n en esquema triangular unifica estos contrastes y llama la atenci6n hacia el rostro. Las ramas 307 del drbol simb61ico estdn bien labradas, cierta tensi6n la que ya nos referlmos y hojos con a con anterioridad. Antes de pasar al nndllsls de otros grupos importantes de obras, citaremos otras dos es­ culturas que corresponden al clrculo de Juan Aleman; el Cristo policromado del interior de la Puerta de los Leones, que representa al Salvador en su Resurrecci6n, y la estatua de Juan II en la capilla de Reyes Nuevos, obra asimismo policromada. La pintura, en ambas plezos, la identidad del estilo, que mas se rastrea e infiere que se original desfigura parcial mente siente,· a causa de tal alteraci6n. No obstante, se trata de dos excelentes esculturas perfectas de proporciones, con sentido del movimiento y expresi6n. La estatua de Juan II� por represen­ tar a un efigiado no excesivamente espiritual en los rasgos de su rostro y en el porte, cae mas del -lcdo del realismo que, progresivamente, habfa de ir dominando la estatuaria hlspdnlcn hasta -gozarse en la propia realidad. En la efigie de Cristo resucitado, que cpc- la confusi6n con rece con el cuerpo escasamente cubierto por el manto y el pcfio anudado a ·Ia cadera, se presta mucha atenci6n al detalle anat6mico. EGAS CUEMAN. - Como se dl]o,siglo XV, los hermanos Egas y desde mediados del Hanequfn, de Bruselas, al primero de los cuales suele lIamarse Egas Cueman, trabajaban en Castilla. De las figuras de ap6stoles, de la Puerta de los Leones, de Toledo, Egas tall6 tres las Cuevas, una. Pero es probable' que estas pie­ y otro escultor espofiol lIamaclo Francisco de zas sean de las que -no se conservan. Vamos; ahora a considerar las obras documentadas de Egas Cueman, ns] como los datos concernientes a el documentalmente. La obra mas antigua contratada por los hermanos procedentes de Bruselas es, como tcrnblen dijimos anterior­ mente, la sillerfa de 10 cotedrcl de Cuenca, actual mente conservada en la colegiata de Bel- • .monte; la fecha del contrcto es de 1454. Los dos artistas se hallaban en Toledo en 1458, ·siendo en eseEgascfio que contrata la tumba de Gonzalo de IIlescas, en Guadalupe. En ·1463 scbernos que trabajaba en la Puerta de los Leones, mientras en 1467-1468, labra la . tumba de Alonso de Velasco, de nuevo en Guadalupe, donde se encontraba cun en 1478. Fi- nalmente, en 1483, cobra con Juan Guas el trabajo de parte de las esculturas del trcscltcr, la Puerto de la catedral de Toledo. Diremos de paso que dicho Juan Guas colabor6 tcrnblen en de los Leones. Las esculturas que corresponden acreador, que parte de Cuenca y simultanea este proceso tcrnblen luego Guadalupe y Toledo, presentan homogeneidad estilfstica y de escuela, pero que nos obligan a plantearnos mas las cuestiones tan fre­ rasgos de cierta disparidad una vez cuentes en parcial mente ejecutadas por Egas el arte escult6rico medieval. lFueron total 0 Cueman? lHasta que punto se produjeron algunas de elias como trabajo de taller realizado el lnflu]o .por ayudantes y colaboradores? lPudo el ambiente y la tipologfa hispana producir suficiente para explicar las olteraciones observables? EI perfodo que vamos a estudiar abarca mas de treinta cfios y, sin duda alguna, en seis lustros puede evolucionor bastante el estilo de un maestro, rndxlrne en un momento tan interesante desde el punto de vista tecnico yesti­ ·lfstico 10 mitad del siglo XV, perfodo agotando virtualmente las' como segunda que en se van reservas espirituales de epoca y los toda artistas una buscan 10 que habra de facilitar la vi­ si6n de un mundo de formas nuevas. Sin ernbcrqo, cabe tnmblen 10 hip6tesis de que, como venimos repitiendo, en clquncs ocasiones se trate de obras de taller con intervenci6n de ayu­ dantes y trabajo en equipo. I 308 I Fig. 303.-CATEDRAL DE :rO�EI?O: , VIRGEN, DEL PARTELUZ DE LA PORTADA DE LOS LEONES. I ,II , I Figs. 304 Y 30S.'-:CATEDRAL DE CUENCA: SALVADOR. CATEDRAL DE TOLEDO: ANGElES MUSICOS. DE LA PORTADA DE LOS LEONES, ATRIBUIBLES A EGAS CUEMANS. 1 Fig. 306._:_EGAS CUEMANS: SEPULCRO DE ALONSO DE VELASCO. EN EL MONASTERIO DE . GUADALUPE. . I Frg. 307.-MONASTERIO DE GUADALUPE: SA«;I JUAN y'LAS MARiAS. 1- Los rasgos que hemos de considerar permanentes, por servir de nexo de union entre las distintas obras documentadas de Egas, son: predominio de la tipologfa nordlco, tendenclc progresiva al pidoricismo escultorlco, decorativo, buena calidad que no lIega cierto ccrdcter nunca a 10 extraordinario. Las condiciones diferenciales se refieren principalmente al resul­ tado concreto, es decir, al sistema formal, que en unas obras es de canon alargado y ritmos verticales, otras mas calmo y redondeado, mientras en otras se torna dindmlco e incluso en convulse. Los detalles tecnlcos, como filaderias ornamentales en su movimiento, formas de plegados, por 10 general similares. En la representocion de los rostros, aparte de 10 ti­ son poloqlco, se observan diferencias que pueden proceder del distinto material; por ejernplo, en los relieves de la sillerfa del coro de la catedral de Cuenca, las caras de los persona­ jes son tratadas de modo impresionista, entendiendo el terrnino en el sentido dado por los tratadistas al arte romano, en contrcposlclon al idealismo helenlco, En cambio, en los relie­ ves de piedra sepulcro de Gonzalo de IIlescas, en Guadalupe, y a pesar de su deficiente del conservcclon, no comprobamos el mismo concepto. En la mencionada sillerfa de coro, Egas Cueman, rnostro, sobre todo, destreza composi­ tiva; los diferentes relieves, todos alojados bc]o arquerfa, desarrollan temas blbllcos en un estllo suelto y Ifrico en el que el pcisc]e cobra gran interes. No hay hlerctlsrno, pero en al­ guna ocoslon las figuras muestran cierta esquemctlzocion en el ndemdn. En la sala capitular de la catedral de Cuenca hay una escultura exenta de Cristo resucitado, obrc probable de 'Egas 0 cuondo menos de su cfrculo. Muy bella de canon y proporciones, tiene un sutil ma­ nlerlsmo ornamental, manifestado en la rlzddlslrno y larga cabellera y en el decorativo ple­ gada del pcfio en torno a las caderas (fig. 304). No hay excqercclon expresionista ninguna y el detalle unctcmlco se sefinlo con naturalismo evidente aunque con idealidad. Los angeles, otribulbles a Egas, en la toledana Puerta de los Leones (fig. 305), presentan las figuras mas nordlcos en cuanto a la tipologfa. Tlenen bastante de formularias tales esculturas, pese a 10 cucl poseen encanto singular. Los grandes y pesados mantos, las trabajadas alas, las aditu­ des de las manos son 10 rnejor de estos grupos que decoran los crcos bn]o doseles de tracerfa. EI sepulcro de Gonzalo de Illescas, en Guadalupe, tlene sobre la tapa una est�tua yacente del finado, que se representa en la forma tradicional y largamente �epeti'da. EI prelude, re­ vestido con su trc]e de pontifical, con las manos sobre el regazo, descansa con la cabeza sobre almohadones. Es una figura alta y delgada a la que solo los pliegues cnqulosos del manto prestan cnlrncclon. Estd la escultura bastante deteriorada. No rnucho rnejor conser­ vados se hallan los relieves del frente del scrcofcqo ; entre dos figuras laterales de frente, hay RACI9N �EL INTERIOR. i , Fig. 310.-SAN JUAN DE-LQt.REYES. EN TOLEDO: PORMENOR DE LA DECORACI6N DEL ItNTERiCR. F,ig�. 311 y 312.-SAN JUAN DE LOS REYES, EN TOLEDO: SANTA ELENA, EN EL INTERIOR, Y VIRGEN DE UN CALVA RIO, EN EL EXTERIOR. en las que sigui6 el criterio dominante en el estilo de su tiempo; senclllez estructurcl y de-. coraci6n profuse hasta el exceso. Vamos considerar ahora las esculturas decorativas de las dos mitades norte a y. sur del trcscltar de la .catedral de Toledo. Dicho muro sigue el modelo empezado a principios de' siglo, pero su decoraci6n muestra una riqueza rftmica progresiva que sefinlc c1aramente la diferencia de epoccs, Muestra los blasones del cardenal Mendoza. Colaboraron en la parte contratada por Martin Sanchez Bonifacio, Pedro "entallador" y Copln, en 1491, Y otros es­ cultores cuyos nombres no se conservan, pero, en conjunto, todos constituyen una clara deri­ vcelcn. estilfstica de la Puerta de los Leones, es declr, del influjo de Juan Aleman y de Egas Cueman. CO,n mas precisi6n en unos momentos, con menor en otros, el influjo distinto de -­ f crnbos se puede estlmcr por la propensi6n a las formas afiladas del primero 0 a las redon­ deadas del, segundo. La estructura del muro cornprende un basamento con tracerfas y pi­ ndculos, sabre el cual dos zonas, una con escencs sacras en alto relieve y la otra, que es hay la superior, parejas de 'conpersoncjes bibllcos y de santos bo]o arquerfa. Los f1orones de los plndculos y labrada cresteric coronan el conjunto, que produce la impresi6n de un vasto retablo escult6rico. Esta magna obra decorativa expresa con c1aridad el sentimiento exubercnte hasta 10 atormentado de un momento y un lugarespfritus en que coincidfan raciales bien distintos en una misma aspiraci6n: el orientalismo rnudejcr, preocupado por el "horror vacui" y el sentimiento n6rdico del g6tico f1amfgero, no rnenos poseldo de esa tensi6n. Examinadas in­ dividualmente muchas de las esculturas que componen esa gigantesca mampara labrada no parecen de gran excelencia tecnlcc ni esteflco ; los conjuntos causan rnejor efecto y la totalidad consigue ya plenamente el deseo de quien imaginara tales obras como espectdculo global. EI Nacimiento, la Presentaci6n en el Templo, la Epifanfa, la entrada en Jerusclen y toda la serie lconoqrdfica del Nuevo Testamento se exponen con gran eficacia narra­ tiva, con someras indicaciones del ambiente, pero dando mucho valor a vestimentas y accesorios. La composici6n es buena por 10 general y los grupos se combinan de mil dis­ tintas maneras para incrementar la sensaci6n de vida y movimiento, teniendo tam bien pre­ sentes ciertos valores simb61icos y tradicionales. Por ejernplo, en la escena de la Ultima Cena, la perspectiva se invierte y la de Jesus, que est a en ultimo termlno, en el cen­ figura tro, directamente sobre el fondo, es la mayor y mas destacada de todas. EI rectdngulo de la mesa, vista desde arriba y en escorzo, no sufre modificaci6n alguna, pues con seguridad ef escultor sabfa perfectamente el error de visi6n naturalista que incurrfa y no en querrfa agravarlo modificando tcmblen la perspectiva en la neta geometrfa de la mesa. EI anal isis de las "formas en que se conciben y ejecutan los personajes, muestra cuando tres escultores distintos: el Juan Aleman, pero exa­ menos primero sigue muy directamente a gerand� la tendencia hacia 10 anguloso casi hasta el esquematismo y la caricatura. Ofrecen sus composiciones un marcado ccrdcter geometrico y los rnejores ejemplos los tenemos en la Natividad y Visitaci6n. Serena placidez muestran los personcjes de un segundo escultor al que se deben, entre otras, las escenas de la Presentaci6n en el y de la Anunciaci6n; Templo en este artista se evidencia, incluso, una aproximaci6n al estilo del futuro Renacimiento, si bien, en los plegados, sigue practicando sistema esquerndtlco, rfgido un y escasamente natura­ lista. Formas de mayor indecisi6n y mezcla de los dos antecedentes se hallan en otras compo­ siciones que pudieran corresponder al tercer escultor aludido, siendo muy posible que fuesen 319 mas los que lntervlnlercn.: dada 'Ic envergadura material del conjunto. Restanos hablar de las labras puramente ornamentales, con abundancia de blasones, angeles tenantes, tracerlas flamfgeras, florcs enroscadas, doseletes calados y pequefios figuras situadas en los montan­ tes ejecutndcs el mismo estilo y con certeza por los mismos escultores que las parejas de en santos y los relieves narrativos. EI ultimo cuarto del siglo XV sefiuln la epoca de maximo desarrollo decorativo del go­ tlco, coincidiendo ya con su decadencia y con la lntrornlslon del espfritu renacentista. EI estilo de este perfodo es el resultado de la lnterncclon del gotico flamfgero, de procedencia germanica y flamenca, y de la nsplrcclon permanente del espfritu rnudejar de invadir y ahogar materialmente los espacios con orncmentcclon. Tanto en la miniatura, representa­ tlvornente especificada en los libros corales de la epoco, como en la pintura y la escultura se advierten los signos de una trnnsformcclon, los esfuerzos del arte go­ pero, en particular, tico que lucha por una permanencia imposible. En el gran perfodo de trcnslclon del siglo XV que dura seis 0 siete lustros, la prollferccion de elementos dindrnlcos, ornamentales, barrocos e irracionales, domino el hasta entonces puro idealismo gotico. Motivos herdldlcos como las flechas y el yugo, largas epigraffas al modo drnbe, angeles, animales tenantes y fantcisticos, nlfios desnudos, flora rlqulslrno y variada, crecen de· continuo y se lrnponen a las superficies. EI naturalismo avanza al mismo ritmo, aunque 'su aspecto esencial queda muchcs veces oculto por la fuerza. de la uportocion nordlcc, de refinado esteticismo, encmorcdc de 10 complicado y retorcido. Sin embargo, cuando un artista hispano se apodera de esos meto­ dos de. trabajo, de esos avances de la tecnlcc y el estilo, su voluntad Ie inclina hacia la di­ recta exposki6n del modele natural y es entonces cuando advertimos con claridad la distancia r:ecorrida desde el estilo de fines del XIV y principios del XV. Es en el templo toledano de Sail .Jucn de los Reyes donde encontrcrnos la mejor prueba de nuestro aserto. EI contraste entre las esculturos y la proll]u orncmentcclon que se derrama por todas las estructuras arqui­ tectonlccs, lnfundlendoles calidad de encaje y filigrana, puede resultar desagradable ante conceptos rfgidos del arte. Considerado sin apriorismos de ninguna especie, asombra por el derroche de destreza tecntcc y por el vuelo de la lrncqlncclon, que parece encontrar un reino intermedio entre elveqetcl y el mineral. Oportuncmente indica se que Juan Guas dirigio dichas obras de San Juan de los Reyes en Toledo, entre 1478 y 1495. Se conserva un dlbu]o sobre pergamino con el proyecto de su mo­ numental decorcclon para la capilla mayor. MUnzer hallo la iglesia casi terminada en 1495 y el hecho de que los grandes escudos reales no lIeven todavfa la granada indica que estes se ejecutarfan antes de 1492. Por referencias documentales sabemos que en el resto de la obra en 1494. Pero en estas noticias, de insuficiente trnbcjo Enrique Egas, hl]o, precision, termina 10 que sabemos de los autores de la gran obra escultorlco, en la que el propio Juan Guas pudo participar materialmente, si bien creemos que solo hasta cierto limite, ocupado como estaba en susmultiples tareas como arquitecto. EI dlbu]o antes citado no coincide sino en parte con la recllzcclon. Se habfa proyectado el edlficlo en mayor altu ra; el presbiterio se trczo rectangular, terminado en un muro a escuadra, en lugar de los dnqulos chaflanados de la igl�sia cctucl: una gcilerfa con triforio fue suprimida al construir, pues las ventanas dibu­ Jadas sobre este y los arranques 'de las bevedcs hubiesen resultado disminufdas. EI cimborio del proyecto habfa de tener una bovedc de dlecisels nervios radiales, la cual se substituyo por otra estrellada de ocho puntas. 320 Fig. 313.-SAN JUAN DE LOS REYES, EN TOLEDO: APOSTOL, SANTIAGO, EN EL INTERIOR. ( 1 I � I r I t 314 Y. 315.-SAN JUAN DE LOS REYES. EN TOLEDO: PORMENOR DE LA DEC_ORACI6N DEL INTERIOR Y TIMPANO DE Figs. UNA PORT ADA. EN EL CLAUSTRO I r I T I I J I I I t PALACIO DEL Figs. 316 Y 317.-IGLESIA DE SAN GINtS, EN GUADAL,bdARA: SEPU1CRO DE INIGO L6PEZ DE MENDOZA. INFANTADO, EN GUADALAJARA: ORNAMENTACI6N DEL SAL6N DE UNAJES. FigS. 318 y 319.-SANTIAGO DE COMPOSTELA: PILARES DE LA !GLESIA DEL [HOSPITAL REAL. --------- - - -_ FigS. 320 Y 321.-CATEDRAL DE AVILA: SEPULCRO DEL CABALLERO PEDRO DE VALDERRABANO. MUSEO VICTORIA Y AL­ BERTO, LONDRES: PORMENOR DEL SEPULCRO DE RODRIGO DE CARDENAS. Fig. 322.-IGLESIA DE SANTA CLARA. EN TOLEDO: SEPULCRO DE JUAN FERNANDEZ DE MORALES •. I I I Los muros del crucero concentran el maximo esplendor amplia banda decorativo con una orncmentcl con grandes escudos reales sostenidos por el aguila de San Juan -ap6stol al tras su victoria de Toro, en 1476- separados por que los Reyes Cat61icos dedicaron el templo plndculos, En la zona superior de los paramentos hay templetes con figuras exentas. Otras esculturas slrnllcres se hallan flanqueando los ventanales 0 adosadas a las pilastras. Parte a modo de friso 0 importante de la decoraci6n la constituyen las cabezas que capitel surgen en la parte superior de las pilastras (fig. 314). Como se ha dicho, el estilo g6tico flamenco estrechamente para dar lugar a un conjunto impresionante y el espfritu rnudejcr se cuncn el orden mantenido a troves del mismo exceso ornamental. A diferen­ por su grandeza y por cia del Manuelino, no vemos en esta obra castellana un total abandono a la ciega irraciona­ lidad decorativa; 10 vital pugna por salir superficie de las formas, pero no se apodera a la de elias y transforma el todo en una especle de bosque, cual acontece en las obras del mismo perfodo en Portugal. EI esplritu de geometrfa y la precisi6n herdldlcc dominan por entero en San Juan de los aportaci6n de rafz nrdblqc tiene no escasa parte en ello, como Reyes y la 10 muestran las impostas semejando mocdrcbes y el trazado de los arcos (figs. 309 a 315). Admira primeramente en est a obra la daridad con que se proyectaron todos los por­ menores decorativos. Las pilastras presentan cintas verticales de flores y hojarasca rizada de gran belleza e intensidad, la cual enlaza con las arquerfas f1orenzadas, con los ritmos f1amlgeros y los relieves de enmarcamiento en cuyo interior la Y y la F de los Reyes Cat61icos altern an slrnetrlccrnente. Las barandillas caladas de los balconcillos situ ados en 10 alto de las tam bien de tracerfa f1amfgera, producen el mas armonioso efecto entre dos zonas de pilastras, ornamentaci6n prolija, pero racionalmente orqcnlzcdc, en vegetales y los la que los temas geometricos se contrarrestan para dar descanso a la tensi6n y seficlcr Ifneas estructurales. Es de notar el hecho de que, en la realizaci6n de la gran banda de blasones, comparada con el del se produce una importante variaci6n originada por la transformaci6n del dlbu]o proyecto, vertlccllsmo dornlnonte en un sistema diferente, mas cuadrado yen cierto modo mas rncclzo, vacilar hemos solernne, que extiende en horizontalidad 'parte del Impulse, modificaci6n que sin de considerar como slntomdtlcc de la periditaci6n del espfritu g6tico frente a las insinuacio­ nes crecientes del pr6ximo Renacimiento. sin embargo, 10 La repetici6n del gran tema herdldlco, al modo mudejor, no presenta, elaborada destreza de los menor sugesti6n de primitividad ornamental. Es tan evidente la es­ cultores que labraron los escudos y la decoraci6n de en torno, tan solemne su simple sucesi6n la ya natural, sino inevitable. Las enor­ que no degenera en monotonla y repetici6n parece, no mes aguilas con la aureola sobre la afllada cabeza mantienen fuertemente sujetos los blcsones, que rematan en mas alto relieve las grandes coronas muy trabajadas. Bo]o los plndculos de separaci6n hay escultiJras que representan santos, de las que luego nos ocuparemos. Sobre la orquerlc altorrelieve que cobija aguilas y blasones aparece otra mas alta en bnjorrelleve en sobre la que destacan los copetes de cardo de la primera. Encima hay una faja con inscripcio­ nes en letras g6ticas, y como remate hallamos un friso de hojarasca en ritmo de arrollamien­ tos Inverses. Lc decoraci6n a base de cabezas escult6ricas la hemos encontrado a 10 largo de todo el tanto etapa lnlclcl, la catedral de Burgos, como durante el xrv y perlodo g6tico, en su en San Jorge. principios del XV; basta recordar las que esculpi6 Pedro Johan en la fachada de de la Diputaci6n de Barcelona. Pero ordinariamente. ese motlvo decorativo aparece como 327 remate de un canecillo, en el arranque de un nervio 0 en una mensulo, empleado de manera aislada. En San Juan de los Reyes se dispuso que las cabezas formaran conjuntos, hnlldndose muy proxlmos entre si y surgiendo entre una cornisa de forma estrellada y un friso en forma de corona, entre orncrnentcclon de flora estilizada y sobre los mocdrnbes de las pilastras. Esta reunion les confiere un ccrdcter distinto, aSI como tam bien su posicion, con el rostro ligera pero claramente inclinado hacia cbc]o ; parecen grupos que observan 10 que acontece en la nave del templo y pertenecen mas al arte realista que a un sentimiento idealizado y convencional. Hubieron de ser varios los escultores que las tallaron, ya que pueden discernirse en elias cuando menos tres maneras distintas: unas cabezas tienden al retrato, presentando una tipolo­ gla bien hispdnlco a troves de una tecnicc simple, de pianos claros y efectivos, en los que el detalle cnctornlco queda, sin embargo, bien resuelto. Los efigiados muestran por 10 general. facciones grandes, sin expreslon muy diferenciada dentro de un estilo caracterlstico del mo­ mento, es decir, con rasgos de tronslclon al naturalismo renaciente. Otras cabezas resultan mas purornente goticas, si bien hay la posibilidad de que el tipo representado influya en el modelado cornunicdndole acento distinto. Finalmente hay otras dudes, un que, sin lugar a deben de ser obra de otra mano: mas toscas, incluyen rasgos algo caricaturizados hacia abajo por los extremos de modo muy singular; los saltones ojos siguen el mismo ritmo; los cabellos son ondulados, a rizos y se pegan al rostro que casi no trazos par­ presenta ticulares. Entre las cabezas del primer grupo hay algunas muy interesantes, de donceles, caballeros barbados, personnjes sin identificar tocados con sombreros muy sencillos, como bonates, aunque en algun caso deben de mas bien capacetes. Muy posiblemente, el autor ser de este friso conocio las cabezas del triforioburqcles y, en alguna de sus labras, se aproxima al mas profundo y lejcno sentimiento que anima a tal presunto modelo. De su mano han de ser algunas de las esculturas exentas que decoran los plndculos de sepnrcclon en la gran banda de escudos. Los rostros de tales efigies aSI 10 proclaman. Son obras bien ejecutadas, correctas de proporciones y realistas. Tienen cierto convencionalismo decorativo y una rudeza que afecta a su esplrltu mas que a la tecnlcc concreta. Formas mas idealizadas y a la vez mas proxlrnos al esplritu flamenco, las encontramos en los bellos grupos escultoricos cobijados por templetes adosados a la zona alta de los paramentos o a los ventanales. y Angeles personajes bibllcos componen conjuntos de tres figuras sin perder cada una de elias independencia, siendo de mayor tarnnfio la del centro, bo]o gran dosel. en EI juego de los plegados es muy vario y rico rltmicamente; los cuerpos suelen presentarse la­ deados 0 en distintas posiciones que el movimiento. de est as esculturas, obs­ acusan Alguna no tante, presenfa relcclon el arte de las cabezas decorativas de las con pilastras y tam bien con las esculturas de tcrncfio que aparecen los balconcillos calados y las iniciales de menor bc]o los Reyes Cotolicos. Surgen estes entre una verdadera masa flamlgera de orncrnentcclon de trace ria, entre las tiras de hojarasca rizada. Las cabelleras de rizos sueltos, las pobladas bar­ bas terminadas buscan ritmos en punta repetir esos generales e la mayor fuerza insertar con posible las estatuas de los personajes bibllcos en la totalidad decorativa. De todos estos grupos, las figuras femeninas son las que presentan una tipologla mas flamenca y se relacionan de modo evidente con las efigies de Nuestra Senora y de angeles ejecutadas por Egas Cueman en la catedral de Toledo; simple relccion de escuela, pero que sirve para mostrar la influencia de este maes�ro en la segunda mitad del siglo XV. 328 En cambio, hay otras esculturas de San Juan de los Reyes, en particular las figuras de cpos­ toles adosadas pilastra que limita la zona decorada, que obedecen a un concepto diferente. a la A nuestro juicio, expresan ascendencia germanica directa 0 indirectamente. Su esquema es adelgazado, onduloso hasta 10 torturado; rezuman, sin embargo, esteticismo y esa sensccion de tormento proviene de la complejidcd y riqueza de los ritmos que superponen se a la imagen interna del santo, no del fondo proyectcdo la profundidad de la efigie. Resalta en en estas ima­ la belleza de los rostros y de las espiritualidad radica, tanto el geries (fig. 313) manos cuya en manierismo morfologico, como en la nostdlqlcn expreslon que ostentan por los acentos del �esto. Vamos a referirnos ahora a otro grupo con caracterfsticas propias y muy acusadas, en el cual entran muchas de las estatuas adosadas a los pilares de sepcrcclon entre los escudos de los paramentos y imagen de Nuestra Senora (fig. 303), de la Puerta de los Leo­ tcmblen la nes, de la catedral de Toledo, para servir de puente de union entre ambos templos sefieros de la ciudad del Tc]o. La prlnclpcl nota que define este grupo de obras constitufdo por mero anal isis estillstico, es su intensa humanidad. Mientras gran parte de las estatuas de la catedral toledana y de San Juan de los Reyes permanecen en la zona indecisa del amanera­ miento, el buen arte y la estlllzcclon del gotico en su ultima epoca hispanoflamenca, estas esculturas poseen un entrcficble ccrdcter humano y a la vez un acento personal inconfun­ dible. En ntencion a ello designamos a su nnonlmo autor con el apelativo de Maestro de San Juan de los Reyes. Este escultor hubo de formarse la gran escuela de canterfa que fue en la Puerta de los Leones, en contacto con Juan Aleman. Cuando menos, por esa etapa paso, como atestigua la imagen de la Virgen del parteluz de dicha puerta. Si presenta ciertos 10 rasgos similares a las efigies femeninas labradas por Juan Aleman, como el esquema casi romboidal -hablando en geometrizacion forzada- del cuerpo, la tecnlca de soluclon de las facciones y todo 10 concerniente a los valores tdctiles, surgen nuevas caracterfsticas ya en esa pieza, que se traducen por una vltnllzcclon mayor del rostro, una perdido de abs­ trccclon, un incremento del valor del volumen en profundidad y no solo en cnchurc. La cara de la Virgen parece animada por cutentlcos sentimientos y, aunque sea caer en lugar cornun, dirfamos que hablan gesto. AI formalismo algo frfo del escultor ger­ sus ojos y su mdnlco ha sucedido aquf una actitud Ilena de gracia y de mfstica vida interior. A pesar de la complejidad del manto y los plegados, su interes desaparece ante la importancia de la persona representada. Todos estos rasgos se repiten, dijimos, en muchas de las como estatuas que se emplazan entre los escudos y las grandes aguilas. Las irndqenes de santos y santas derivan, ora hacia una excltcclcn de ritmos que casi parece superar el dinamismo aleman, cual en la estatua de Santa Elena (fig. 311), ora a una modesta y grave senclllez, como en la escultura que re­ presenta a San. Francisco de Asfs. Notable asimismo en su actitud y ccrcctertzoclon personal es el San Bernardino de Siena. En la vestimenta de estos personajes perdura bastante de la formula de Juan Aleman, como se advierte especial mente en la soluclon de los pliegues, gran­ des, armoniosos, regulares dentro de su vcrlnclon y naturalidad. Los rostros se apartan, en cambio, de todo esteticismo y se la linea realista y directa que es una de las notas situ an en esenciales de 10 hlspdnlco. Su humanidad contrasta con el ccrdcter hlerdtico de los blaso­ nes decorativos y de los ani males que los circundan. A uno de los lados del crucero dbrese la elegante y bella puerta del claustro. Del lado del interior del templo, su tfmpano ostenta orncmentcclon herdldlcc con angeles tenantes, 329 pero, en la parte del claustro, hay una bella representcclon en medio relieve de la Veronica, con el rostro del Senor impreso en tela, entre dos angeles que, dispuestos slmetrlccmente, la mantienen tensa (fig. 315). EI conjunto se enmarca con cintas de follaje rizado de gran belleza y perfecclon que dibujan el contorno de la puerta y el arco que la remata. En el claustro hay varias esculturas que no cfinden nada estilfsticamente a cuanto lIevamos comentado respecto al interior del templo. Prosigue tam bien en ese recinto la prodigiosa y riqufsima or­ ncmentcclon en la que la geometrica belleza de las tracerfas flamfgeras enlaza fntimamente con la flora, en contraste con las zonas desnudas del paramento, con el espacio abierto y con la tectonlcc del conjunto. Las esculturas que exornan este claustro, lrndqenes de personcjes bfblicos, santos y profetas, tienen relcclon con algunas de las que vimos en los templetes adosados a los paramentos del crucero. OTRAS OBRAS DE INFLUJO TOLEDANO. En el grupo de escultura hispanoflamenca - de influ]o toledano hay que incluir las tumbas de los miembros de la familia Mendoza en la iglesia de San Gines, de Guadalajara. Los sepulcros de Inigo Lopez de Mendoza (t 1479) (fig. 316) Y de su esposa Elvira de QUinones, fueron trasladados al citado templo desde su emplazamiento original, en el monasterio de Santa Ana. de Tendilla. Los frentes de ambos scrcofcqos se hallan incompletos, faltando los relieves qU'e integraban los blasones de la fa­ milia. La decorcclon externa del sepulcro de Elvira de Quinones comprende un arcosolio cuyo contorno dibu]n un arco conopial en el espacio interno. La imagen de la Virgen remata la obra y otras dos efigies de santas se hallan slrnetrlccrnente dispuestas sobre las pilastras de enmcrccrnlento. En elias probe el escultor de resolver una nueva. posicion de los cuerpos, casi incorporados y en actitud de leer un libro. Seguramente se lnsplro el autor de estas lc­ bras en el proyecto de Egas Cueman para la tumba de Alonso de Velasco en Guadalupe, aunque no lograra por completo la elegancia y claridad estructural de este dibu]o. Lo me­ [or de estas figuras son los rostros, enerqlcornente labrados, y tcrnblen las pequefios figuras, de dama en y de pc]e en otro, que aparecen a los pies de los difuntos condes. un caso , En relcclon el estilo escultorlco decorativo de las obras de Juan Guas y Enrique Egas con hemos de mencionar otras dc:>s debidas, respectivamente, a cada uno de dichos maestros. La primera, por desgracia destrufda en 1936, era la fastuosa decorncion del palacio del Duque del Infantado, en Guadalajara, empezado a construir en 1480 (v. ARS HISPANIAE, vol. IV, fig. 370). Elementos drnbes y goticos se entremezclan estrechamente produciendo un efecto barroco y de gran riqueza. Sin embargo, tales facto res no enlazan en est a obra con la seguridad y finura que en San Juan de los Reyes. En general, la decorncion del palacio de Guadalajara, ejecutada en madera, fue menos refinada y perfecto. En el Salon de Linajes (fig. 317) hubo animales herdldlcos, parejas de medias figuras en altorrelieve, representando a los antepasados del Duque, tracerfas de diverso dlsefio, frisos eplqrdficos, doseles y plndculos, todo ello dispuesto como ancha banda en la base del artesonado. En el Salon de Salvajes, una serie de figuraciones de estos seres fantasticos daba un ccrdcter muy peculiar a la es­ tancia, de indudable tono germanico. La decorncion escultoricc gotica del Hospital de Santlcqo de Compostela, construcclon dirigida por Enrique Egas, corresponde principalmente a los grandes pilares de dnqulo de la igleSia, que se descomponen en columnillas y un verdadero bosque de doseles, plndculos con flores y tracerfas caladas. Una serie de estatuas de buena factura, de lnflujo toledano, 330 . · Figs, 323 y 324.-SEBASTIAN DE ALMONACID: TIMPANO DE LA PORTADA DE LA PIEDAD, EN LA CATEDRAL DE SEGOVIA. CATEDRAL DE TOLEDO: SEPULCROS DEL CONDESTABLE ALVARO DE LUNA Y SU ESPOSA, ATRIBUIDOS A SEBASTIAN DE ALMONACID. I. • � 1"i' Fig. 325.-MONASTERIO DEL PARRAL: PORTADA DE LA SACRI5TIA. . ,. •. r 326 Y 327.-MONASTERIO DEL PARRAL: FRENTE DEL SEPULCRO DE "SEATRIZ PACHECO. EN LA IGLESIA. IGLESIA MA­ Figs. ,e, GISTRAL DE ALCALA DE HENARES: SEPULCRO DEL CARDENAL ALGNSO CARRILLO DE ACUNA. Fig. 328 ...,...CATEDRAL . , DE SIGUENZA: SEPULCROS DE LOSiARCE, EN LA . CAPILL.A DE SANTA CATA�NA.· se alojan en la zona media de las pilastras (fig. 318 Y 319). La decorcclon de la fachada del Hospltcl es ya netamente plateresca. Indudablemente, la tumba de Alfonso de Velasco y su esposa, de Egas Cueman, es uno de los puntos de origen de muchas obras escultoricos del ultimo tercio del siglo XV. ·Si las figuras de angeles y de Nuestra Senora se relacionan con el mas puro estilo flamenco, como ya se di]o, las figuras orantes de ambos difuntos tienen unas caracterfsticas especiales que noslntereso re­ saltar cqul, Se apartan de la tipologia nordlca: sus formas son plenas, nobles, redondecidas, directas y naturales. EI sentimiento es hispdnlco y la forrnulncion lconoqrdflco, neta y defini­ tiva. Por lado, anticipan la monumentalidad renacentista, el realismo cl que tendlc lnevl­ un tablemente la evolucion arHstica durante el Cuatrocientos. Pero, por otro lado, se observa en estas obras un tradicionalismo formal, una fidelidad a las mas puras creaciones goticas del XIV y principios del XV. En todo caso, son esculturas que quedan al margen del desenfrenado barroquismo flamfgero y que se apartan tornblen del peligro de 10 meramente decorativo. Recordamos ahora sus caracterfsticas porque vamos a estudiar una serie de obras de in­ flu]o toledano que responden en esencia al mismo criterio. La primera de tales obras es el magnifico Cclvcrlo, de la porterfa de San Juan de los Reyes (fig. 312), en el que dos extra­ ordinarias esculturas de la Virgen y San Juan flanquean una cruz realizada con criterio slrn­ bolista. Ambas efigies son serenas, cldslcos en la mas profunda ncepclon del vocablo. En los dos hay un prodigioso equilibrio entre los densos volurnenes y la calidad sosegadamente dl­ ndrnlcc de los pianos. Los mantos muestran plegado muy naturalista, en el que, sin embargo, no hay el menor desorden. Cierto esplrltu aleman se infiltra en est as figuras, con plena sen­ scclon de corporeidad y de peso, particular_mente en la del Disclpulo Amado. Son estas dos esculturas un ejernplo de como un gran escultor de fines del siglo XV podluevltcr el plctorl­ cismo y usar de los avances tecnicos sin perder el sentido idealista y formal de la rnejor trndlclon. Una corriente escultcrlcc mas cntlquc, que confluye en est a misma tendencia, se halla representada admirablemente por un grupo de sepulcros de AVila y Guadalajara, tcmblen en relcclon el estilo toledano, pero conservando cun mas contacto con la trcdlclon escultc­ con rica anterior al advenimiento del hispanoflamenco. Esto se manifiesta en la simplicidad do­ minante de la composlclcn y en el estatismo general de la formula, si bien se introducen en el signos diversos de la tendencia hacia la pcrtlculcrlzcclon de miembros, pormenores y calidades. La obra maestra de este grupo es la tumba del caballero Pedro de Vclderrdbcno (t 1465), en la catedral de AVila (fig. 320). EI escultor ccpto la personalidad del yacente y la­ bro su joven rostro con cuidadosa ctenclon, siendo de destacar la admirable calidad de las diversas materias, 10 que se advierte sobre todo en la figurita del pc]e dormido sobre el yelmo del caballero, a los pies de este, EI casco, la capa del pn]e, sus piernas enfundadas en medias, precisan las respectivas calidades hasta un extremo asombroso, especial por el grado dis­ en tinto de dureza y rigidez que el artista supo imprimirles. Esta figura del paje dormitando reclinado casi sentado, junto a su senor difunto, fue muy repetida en la epocc, en sustltuclon del leoncillo 0 perro que antes se ponfa en ese lugar. Digna de rnenclon a este respecto es la figura de dicho genero (fig. 321), perteneciente la sepultura de de Cardenas, que a Rodrigo se conserva en el Victoria and Albert de Londres. Otras flquros yacentes que corresponden a los sepulcros del dean Alonso de Vclderrdbcno (t 1465) y al letrado Nufio Gonzalez de Aguila, carecen de la alta calidad de la e'scultura abulense antes descrita. Es la misma for­ mula, pero aplicada con menos refinamiento y perfecclon, 335 Podernos incluir en el mismo grupo 10 efigie del caballero Juan Nunez Davila (t 1469), del Sernlncrlo Conciliar de AVila. Tlene rasgos' parecldos a 10 de Pedro de Vclderrdbcno, pero tiende a una expreslon vigorosa y concentrada en lugar del sereno idealismo de esta ultima. Flnclrnente, tam bien hemos de citar 10 similar yacente en alabastro de Rodrigo de Campuzano (t 1488), iglesia de San Nicolas, de Guadalajara, de mayor convencionalismo en 10 que las anteriores, pero desprovista de belleza. Todos esos monumentos sepulcrales del no perlodo gotico poseen un encanto peculiar que procede de 10 sinceridad con que el artista se enfrentaba con 10 idea de 10 muerte cristiano, como suefio conducente a un despertar eterno, y de 10 fidelidad con que el mundo circundante Ie deparaba temas 01 serviclo de ese sentido trascendente. Dado su crecido mimero, no es posible detallarlos en su totalidad. EL MAESTRO SEBASTIAN Y LA ESCULTURA EN SEGOVIA, SIGOENZA Y GUADALA­ JARA.-En 10 escuela toledana de trcnslclon del gotico 01 renacimiento, suena con insistencia el nombre de un maestro Sebastian, escultor de importancia por las referencias documentales. En alguna precisa incluso su apellido, deslqndndole ehtonces como Sebastian de ocoslon se Almonacid, natural de Torrijos (Toledo). Estes citas indeterminadas se encuentran desde 1486 a 1527. .Ahcrc bien: lEs uno solo el artista designado por tal nombre, 0 son varios los que, lIamados Sebastian, trabajaron en dicho perfodo? Creemos que pudo haber dos cuando rnenos, aunque tin perfodo de actividad de cuarenta cfios no serfa exagerado para un solo artista, cuyo nacimiento corresponderfa entonces aproximadamente 011460. Hemos visto en otras ocasiones 10 rdpldn mcdurez alcanzada por un escultor, casi en su primera juventud, y su lento desarrollo a troves de los .lustros, La primera rnenclon del nombre de Sebastian 10 tenernos con ocoslon de 10 puerto del c1austro de 10 catedral de Segovia, entre 1486 y 1487. EI mismo Sebostldn labra las tumbas de los Luna, para 10 catedral de Toledo, en 1489, y el monumento sepulcral para el cardenal Alonso Carrillo de Acuna (t 1482), en 10 iglesia magistral de Alcala de Henares. EI estilo del maestro Sebastian, que ejecutara estas obras, permanece dentro del concepto general a que nos referimos 01 mencionar el Calvario exterior de San Juan de los Reyes de Toledo. Es declr.: constituye sfntesis del gotico tradicional y de las aportaciones hispa­ una noflamencas. En cornpcroclon con el grupo de scrcofuqos que estudiamos antes, en torno 01 del caballero Pedro de Volderrdbcno, hay en estas obras mas conceslon a 10 decoratlvo a. 10 que mayor realismo. La pureza de plano's y volumenes que sefialdburnos como vez caracterfstica esencial de los sepulcros de Avila, 10 delicada y poderosa modulcclon de superfi­ cies de las lmdgenes del Calva rio citado, aquf se someten a una lntenclon mas drcmdtlco, en el senti do de teatral, y fastuosa. No por ello se pierde el equilibrio tectonlco ni se cae en el orna­ mentalismo que hemos visto en otras obras: los ritmos son muy armoniosos, abundando las llneos dominantes no contrarrestadas. Asl, en unas ocasiones son los plegados V los que constru­ en yen el esquema formal, mientras en otros momentos son las horizontales y verticales las que establecen 10 estructura. EI pormenor se acusa sin violencia, pero con seguridad, buscando 10 determinacion del gesto y 10 expreslon. EI lnteres borqofion hacia el vestido y los acceso­ rios sigue en primera linea. La diferenclcclon de rnlembros, partes y fragmentos se produce sinexcqercclon, manteniendo el sentido unitario de 10 pieza. La puerto del c1austro de 10 catedral de Segovia (fig. 323) obedece en cuanto a su de­ corcclon general 01 concepto de 10 epocc. EI arco sigue un dlsefio caprichoso, que eng lobo 336 la forma en y la conopial para alojar en el interior de su zona de vertlce un escudo real, gola sostenido por un aguila como en San Juan de los Reyes. La hojarasca que surge del cordon or­ namental que enmarca dicho arco reslqulendolo ha sido tratada de forma inusitada, con gran desarrollo. Un friso superior contiene en nichos bc]o crquerlc cuatro estatuas exentos de per­ sonnjes sacros. Jambas y arquivoltas tienen pequefios estatuas de npostoles, angeles con emblemas de la Pasion y otros protagonistas del divino drama. Para el tfmpano lcbro el maestro Se­ bastian una Piedad en' la que, a nuestro [ulcio, 10 mejor es el cuerpo desmcdejcdo y quebrado del Salvador, sobre el regazo de su Madre. A ambos lados de est a vemos a San Juan Evangelista y unade las Marias. Estas tres estatuas tienden decididamente al realismo y aunque la bellezn ritmica de los plegados es indudable, no son muy satisfactorias. Su canon es corto, sus rostros no poseen refinamiento y la expreslon dolorosa adecuada al momento dista de haberse logrado con plena intensidad. Los sepulcros de Alvaro de Luna, condestable de Castilla, y de su esposa Juana de Pi­ mentel (fig. 324), se controtcron en Guadalajara en 1489, encontrdndose cctuclmente en la ccplllo de la catedral toledana dedicada a Santiago. Cada scrcofcqo estd sepnrudo, rodeado el del condestable por figuras arrodilladas de caballeros de Santiago, y el de su esposa por frailes en igual actitud. Estas ocho figuras, de plena corporeidad y volumen estdn admirable­ mente resueltas y son 10 mas efectivo de ambos monumentos. Su concepto formal se aproxima extraordinariamente a las figuras del Calvario de San Juan de los Reyes.Tienen ese dlflcll entre el detnlle suficiente y la forma entre la expreslon y la idea, equilibrio total, que solo se da en la gran escultura. Son tcmblen excelentes los relieves de los frentes de los scrcofcqos, con blasones sostenidos por angeles y alegorias de las Virtudes. Estas, personificadas en fi­ guras femeninas, sentadas en anchos tronos de labrado respaldo, sobrepasan el ambito de 10 decorativo y adquieren un lnteres que dimana de sus cualidades pldstlcos. Rostros. monos, tra­ [es, estdn labrados con efectividad y sentimiento. EI tono elegfaco se manifiesta precisamente en estos relieves que el artista ejecuto, no siguiendo un temario frio y general, sino pensando en las humanas virtudes de los difuntos; tcrnblen impregnadas en sentimiento estdn las peque­ fios figuras de dama y de pn]e, que aparecen a los pies de las yacentes, sequn la costumbre. La tumba del cardenal Carrillo, en Alcala de Henares (fig. 327), es mas convencional. La decorcclon del scrcofcqo incluye tcrnblen lrndqenes clegorlccs y blosones: la yacente slgue el tipo de tan larga trcdlclon en las de prelados, con las dos manos juntas sobre el pecho, la ornamentada mitra y el bdculo descansando a la izquierda de la cabeza del difunto. EI rostro de este aparece deteriorado y esto nos impide justipreciar el arte del escultor en este aspecto tan importante. Interesante idea fue la de dar al snrcofcqo la forma de una fortaleza -clmencdc, con cuatro torreones unidos por arcos al cuerpo central de la pieza. Toda la labra· ornamental fue delicadamente ejecutada. Otras obras escultorlcos en conexlon con la escuela de Toledo las hallamos en el monasterio del Parral (Segovia), cuya construcclon fue dirigida por Juan Guas y Juan de Ruesga, entre 1483 y 1489. Aparte de algunas tumbas del interior de la iglesia, es de citar la puerta de la sa­ cristia (fig. 325) en el brazo meridional del crucero y el sepulcro instalado junto a ella. EI dlsefio de la traceria de la com pone un rnedcllon trebolado, incluyendo un arco tumldo en el puerta interior, sobre el ojival de la puerta. Estas complicaciones son caracteristicas de las obras de Juan Guas y Ie daban ocoslon para desarrollar su fantasia decorativa. Vemos la acos­ tumbrada riqueza en la labra de pilastras, plndculos, arquivoltas y enjutas, tan pronto sumer- 337 giendo en su masarftmicamente movida las estatuas que ccornpcficn los temas ornamentales, como destacando estes en conjuntos. Asl, en el espacio superior, dividido en tres zonas por el arco turnldo y el co pete de gran tcrncfio que 10 remata, aloja tres grupos escultorlcos: el central muestra la Virgen entronizada junto a Dlos Padre; los dos grupos superiores con­ sisten en pares de angeles tenantes con blasones. EI relieve es vigoroso y el dlsefio de aris­ tas y pianos incisivo. Sin embargo, estas cualidades desaparecen por el efecto untlqeome­ trico, profundamente orqdnlco del dlsefio general de la portcdo y de las curvas de la tracerfa. EI sepulcro instalado al lade de esta puerta, al que antes nos referimos, pertenece a Beatriz Pacheco (fig. 326), esposa de Rodrigo de Portocarrero, conde de Medellfn. EI estilo de su tumba corresponde a la ultima decode del siglo XV. La efigie yacente muestra cierta simplicidad, en contraste con el elaborado frente del scrcofcqo. Bajo profundos doseles de tra­ cerfa se plasmaron las sedentes de un Santo obispo, San Jeronimo y un Papa Em estllo muy con­ else y realista, con formas intensas y apretadas, en las que se marcan con fuerza todos los rasgos determinativos. Un friso de animales reales e imaginarios corre por debn]o de estas tres efigies, sobre el basamento. En 10 parte superior, dispuesto en simetrfa con el de cbc]o, hay una cinta de rizada hojarasca; dos inscripciones aparecen tcrnblen slmetriccmente. No podemos dejar de citar las lmdqenes de los santos Juan Evangelista y Marfa Magdalena (Museo Provincial de Segovia), procedentes de un grupo de la Deposlcion, fntimamente empa­ rentado en cuanto al estllo con el hispanoflamenco toledano que acabamos de ver en EI Parra!. Las creemos anteriores, cronoloqlccrnente, a las otras piezas descritas. La escultura mas importante de lnflujo hispanoflamenco es sin duda alguna la efigie en alabastro del famoso Doncel de SigUenza (fig. 329), de la capilla de Santa Catalina (flqu­ ra 328), de la catedral de dicha ciudad. En realidad, no es un doncel el representado, sino un ccbcltero de Santiago, muerto a los veinticinco afios de edad "socorriendo a cierta gente de Jcen, en la vega de Granada". Entre otras cosas, esto reza el epitafio y agrega que "su padre, Fernando de Arce, cobro su cuerpo en la hora y sepultolo en esta_ ccplllc", EI rnonu­ mento sepulcrcl es de una gran sencillez: el arcosolio aparece decorado unlccmente con unas ondas de concave tracerfa, reseguidas con hojarasca rizada. En el fondo, hay una losa rec­ tangular con la Inscrlpclon que relata el heche, sobre ornornentcclon de flora pintada. En la parte alta hay una pintura con escenas del Calva rio. En los lados internos del arco apare­ i, cen relieves figurativos que presentan una efigie de santo a cada lado. EI frente del scree­ fago tiene una decoroclon simple, delicada y hondamente ejecutada; el espacio rectangular disponible se divide en cinco franjas verticales; en la central, que es mas ancha que alta, se ve ados escuderos manteniendo en alto el bloson del caballero muerto; en las otras cuatro zonas hay flora estilizada en la que domina un limpio esquema vertical de custero sentido crqultectonlco. La estatua de Martfn Vazquez de Arce procede, lconoqrdficornente, del tipo que se orl­ gina con toda probabilidad en el proyecto de Egas Cueman para Alonso de Velasco en el monasterio de Guadalupe, con parecida cornposlcion a la de la esculturn funeraria de (nigo Lopez de Mendoza, conde de Tendilla, de la iglesia de San Gines, de Guadalajara. Sin em­ bargo, la obra del ignorado autor del Doncel de SigUenza se relaciona estilfsticamente con el arte que produjera la yacente del caballero Pedro de Vclderrdbcno, aun cuando la tecnlcc es superior y el concepto considerablemente mas avanzado. 338 Fig. 329.-CATEDRAL DE SIGOENZA: PORMENOR DEL SEPULCRO DEL DONGf:L MARTIN vAZQU�Z DE ARCE, EN LA CAPILLA DE SANTA CATALINA. r Figs. 330 y 331.-CATEDRAL DE BURGOS: SEPULCRO DEL OBISPO ALONSO DE CARTAGEh-lA. GIL DE SILOEE: SEPULCRO DEL REY JUAN" Y DE SU ESPOSA. ISABEL DE PORTUGAL, EN LA CARTUJA DE MIRAFLORES. ,I I I !1 BURGOS ," GIL SILOEE, DIEGO DE LA CRUZ Y SU ESCUELA.- EI gotico florida burqales encuen­ tra su perfecta realizcclon y la extrema consecuencia mas de sus postulados esteticos en la personolldcd de un excepcional maestro conocldo por Gil Siloee. En el estudio de su obra �eg�imos principalmente, apa�te de la lnvestlqcclon directa de los rnonumentos, los valiosos estudlos de don Manuel Gomez-Moreno, Harold E. Wethey y Beatrice G. Proske, que se men­ Cionan en la secclon blblloqrdficc del presente volumen. EI segundo de los citados comienza por hacer historia de las hlpotesls establecidas en torno al nombre y lugar de origen del ar­ tista, Bertcux habfa heche derivar Siloee de Sllone, nombre de fuente lndlccndo que una de Jerusclen, 10 que Ie atribuirfa condicion de [udlo converso. Menciona tcrnblen otras posl­ bles filiaciones etlrncloqicos, como Spiloes (Belqlcc), Silsoe (Inglaterra) y Silos (Espana), 10 que condueirfa el problema a lin punto muerto, si no fuera porque en la docurnentcclon conocida concerniente al escultor, se nom bra concretamente en alguna occslon "Gil de Em­ berres" (Amberes), 10 cual define al interesado como indiscutiblemente flamenco. Esta filia­ es ciertamente la mas logica, ya cion que sabemos la alta estima en que la relnuIsabel tenfa Q los artistas de Flandes y el predicamento que estes lograron en Espana. H estilo de Gil Siloee se define por ciertas caracterfsticas positivas, pero tam bien por otras negativas: ignoraba en obsoluto el avance del Renacimiento italiano, la noble depurcclon que este lmprtrnlc a las obras escultorlccs: como los Colonia, su concepto estatuario adoleda de la confusion decorativista y ornamental, subordinando la pureza del voJumen al efecto de fasto y prolijidad exuberante obtenido con el tratamiento pormenorizado y detallista de las piezas. Mas que sus predecesores hlspdnlcos de origen aleman aludidos, mas que los escul­ tores del gotico f1orido en Burgos, su nombre es representativo de la tendencia al adorno, o la equivocidad entre la materia real y la figurada, gracias al tratamiento de orfebre a que sornete sus modelos para obtener una escultura cuajada de filigrana hasta la obseslon. Si la evolucion del estilo escultorlco gotico habfa conducido desde la simplicidad esquerndtlco hasta el usc de todas las posibilidades derivadas de una tecnlcc refinada y del estudio del. natural, el,lo no sucedlo sin que su extreme esplrltucllsrno chocara con los valores de carnalidad que por fuerza hcblcn de aparecer en cuanto el arte lograra la representcclon vdlldn y directa de 16 real. iCoino plasmar con eficacia realista cuerpos humanos sin conceder menor dplce e� 01 sensucllsrnc? La soluclon la habfan indicado ya los escultores del estilo borqofion de prln­ c�pios del siglo XV. Consistfa en sumir el cuerpo en las vestiduras; en incrementar el lnteres pintoresco de estes, 'pero principalmente su valor simbollco. EI trc]e, fuere manto;' sobreveste o armadura, permitfa el olvido deltrnpedrr ,el logro plenamente volumetrlco de su cuerpo sin representcclon espacial. Gil Siloee llevo extreme esta pcslon por el indumento y' ,repre­ a su sento a sus efigiados matei-ialmente sepultados en la pesada masa de sus brocades, terclo­ pelos, pieles y sedas, no conformdndose, sin embargo, con, el, ospecto mcslvo y regular de estas materia�, sino buscando de' preferencia I� dlverslflccclon de colldcdes, el obultamiento perceptible, sumlnlstrcdo por bordados, joyas, rosarios, collares y pulseras. Y 0 veces, esto proltfercclon p�sm.6sa de elementosvlvlficcdos por elclnce! recorre todo el trcjede un extremo Q otro, como si estuvlese cucjcdo de pedrerfa. La belleza osl obtenida tiene algo de bdrbnro perc tcrnblen un lu]o que se cvenlc perfectamente cIc voluntad expresiva de un momento hlstcrlco culminante, en una corte que se hallaba preclsornente en la aurora de su poderfo 341- universal. Siloee supo interpretar las necesidades estetlcos de su circunstancia y es por ello acreedor a la consldernclon implfcita de nuestro comentario. Sin embargo, hay que tener presente, como en elde los Colonia. que la ornblclon caso de programa crtlstlco, en cualquiera su de las obras que acometiera. implicaba forzosamente la colcborcclon de ayudantes y canteros locales. siendo estc la unlcc rczon que puede explicar las diferencias de calidad en obras documentadas 0 de - clara ctrlbuclon a su taller. Por desgracia. no hay detalles relativos a su vida y trabajo. Lei lnvestlqcclon de la paternidad concreta, manual. de sus obras estd en gran parte por verificar. La conexlon con su colabora­ de la Cruz, dor importante, el pintor 0 "escultor -probablemente hispano- Diego mas con quien contrata algunas piezas, estd solo parcial mente resuelta. Hqy una obra escultortcc en la catedral de Burgos que ha servido de punto de partida para las discusiones en torno al estilo de Siloee y a las atribuciones valederas en virtud de anal isis sepulcro (fig. 330) del obispo Alonso de Cartagena (t 1447). exornado en estilfstico. Se trata del los cuatro frentes del scrccfcqo con relieves que representan figuras bajo arquerfa. La yacente del prelude, rodeada por una lnscripclon de grandes letras y por una cinta de follc]e, corres­ ponde plenamente al estilo caracterfstico de Slloee, especialmente en 10 que se refiere a la prolijidad del tratamiento superficial, con representcclon de los menores detalles de una vesti­ menta de gran riqueza, adornada con bordcdos, sartas de cuentas y pedrerfa. La misma inten­ sidad tdctil de la pintura flamenca de la epocc, aparece en est a escultura. Sin embargo, la tern­ prana fecha del fallecimiento del obispo en cuestlon lcomo se avendrfa con la ctrlbuclon a II Slloee, activo en el ultimo cuarto del siglo XV? Dos opiniones distintas se han dado: conside­ rar esta pieza como obra de un precursor de Siloee, que entonces habrfa de considerarse como inventor de las particularidades del maestro. sequn propuso Gomez-Moreno, 0 bien' considerar, como Wethey seficlc, que ese sepulcro hubo de hacerse tiempo despues del fallecimiento de Alonso de Cartagena. debiendo fecharse hacia 1475 por su relcclon innegable c?n la tumba de Juan II, labrada por Gil Siloee. Se cficde que no fue crecclon personal de este artista, con cuyo arte muestra diferencia de concepto, ya que es menos bcrroco, da menos importancia al volumen y la filigrana no adquiere el realismo casi alucinante que presentan las genulnas obras de Slloee, , Vamos a relacionar ahora las obras documentadas de Gil Slloee, antes de considerar cada una de elias. En la cartuja de Mirafiores, comenzada en 1454 por Juan de Colonia y acabada por su hijo Simon en 1488. la tumba del rey Juan II y de su esposa Isabel de Portugal (figu­ ra 331). dlseficdc en 1486; y la tumba del infante Alfonso, ejecutada entre 1489 y 1493. La tumba de Juan de Padilla. que murlo en 1491 en cornpcfic contra los moros de Granada, como Martin Vazquez de Arce. y que deblo de ejecutarse entre 1500 y 1505, se halla actual­ mente en el.Museo Provincial de Burgos. Encontramos: cdernds el retablo del Arbol de Jesse, en la capilla de Santa Ana de la catedral de Burgos, en colcborcclon con Diego de la Cruz (1 �86-1488); el retablo del altar mayor de la cartu ja de Mi raflores, tam bien con Diego de la Cruz (1496-1499), y el de Santa Ana en la ccplllc del Condestable de la catedral burgalesa (1500-1505, aproximadamente). A estas obras se agregan otras secundurlns en las cuales la interferencia de colaboradores obliga a considerarlas mas como crecclon de la escuela de Gil Siloee que como propias del artista. Oportunamente nos referiremos a elias. De estas consecuencias, avanzaremos que es obra sefiern la fachada-retablo del colegio de San Gre­ gorio de Valladolid. Gomez-Moreno Ie atribuye, cdernds, el retablo mayor de la iglesia pa­ rroquial de Santa Eugenia, en Astudillo. 342 Fig. 332.-GIL' DE SILOEE: PORMENOR DE LA ESTATUA YACENTE DE LA REINA DE CASTILLA DONA ISABEL DE PORTUGAl. Fig. 333.-GIL DE SILOEE: SEPULCRO DEL INFANTE ALFONSO. EN LA CARTUJA DE MIRAFLORES. Fig. 334.-CATEDRAL DE BURGOS: RETABLO DE LA CAPILLA DE SANTA ANA. Fig. 33S.-CARTUJA DE ,MIRAFLORES: RETABLO MAYOR. La tumba de Juan II y de Isabel de Portugal (fig. 331), al extremo este de la iglesia de la cortu]c de Miraflores, frente al altar mayor, tcrnblen de Siloee, presenta la caracteristica esencial, que primeramente destaca, de de estrella de ocho puntas, sequn un 'cone­ su planta cido esquema de ornornentcclon rnusulmdn. La estrella es, en realidad, el resultado de super­ poner dos cuadrados en diferente orlentoclon, de modo que sus dnqulos alternen en un ritmo regular. AI simbolismo de esta forma se agrega un concepto de apoteosis plasmada en la ex­ traordinaria riqueza de la labor y en la abundancia de esculturas decorativas que se incluyen en el conjunto ; no solo se trata de los altos y bajos relieves del estrellado frente del monumente, bc]o arqueria calada de gran prlrnor y exuberancia, sino de las extraordinarias figuras que aparecen sobre la superficie de la tumba, organizada del modo siguiente: en el cuadrado prin­ cipal, que produce la senscclon d� estar encima, las dos yacentes de los monarcas, separados por una ligera estructura ornamentada con cinta de flora y entre dos pilastras delgadas que limitan exteriormente el espacio, fuertemente cerrado por los doseles calados que prote­ gen las cabezas de los reyes, que descansan sobre grandes almohadones cucidrados. A los pies de las yccentes hay repisas con esculturas decorativas, de modo que el conjunto obedece a la idea de una dlsposlcion vertical a pesar de su horizontalidad. En las otras cuatro esquinas hay magnificas estatuas sedentes de los Evcnqelistos. EI borde de la estrella, cortado a bisel, estdprofusamente ornamentado. Como en el caso de Egas Cueman, observamos que la ma­ nera de Siloee es susceptible de exper:imentar profundas variaciones, de conformidad con el tema y el formato de la obra. En los retratos yacentes, es monumental y sereno, de cierto na­ turalismo noble y reposado, efecto que no se desvlrtuc, antes viene incrementado por el con­ traste entre la forma total de los cuerpos, la claridad de rostros (fig. 332) Y manos, de un lado, y la barroca filigrana de los indumentos. Joyas de coronas y diademas, de collares y ro­ sarios, tienen su correspondencia en los trenzados y bordados de los mantos. EI escultor hello com placencia en excqeror el bulto de cada detalle del tejldo ornamental y ni las someras Ii­ neas de los plegados permiten olvidar ese detallismo obsesionante, que se funda especial­ mente en la repetlclon de 10 discontinuo, en borlas, bolas, nudos y cadenas, hasta formal" ' un encaje mineral en cuyo interior el bulto de los cuerpos se acusa sin sensualismo. Mas pureza escultorlcc e incisivo acento muestran las figuras de Evangelistas y los relieves laterales del monumento, entre los que destcco una admirable Piedad. Ahl vemos en Siloee la faceta que confina con el dinamismo germanico: su tendencia a subrayar contrastes, are';' presentar agitadas barbas, sueltas las cabelleras en masas de bucles 0 de rizos; filacterias, cintos y mantos son la ocoslon para desenvolvimientos diagonales de fuertes lineas rltrnlcns y las materias se independizan con claridad tdctll, Los pliegues suelen obedecer al esquema en Y propio de ese perlodo, y las mismas figuras ostentan por su condlclon de sedentes y los amplios mantos que ocultan en parte su zona bc]c, ese ritmo invertido, es decir, 'una forma casi triangular, en la que se inserta la movilidad naturalista enriquecida por el elocuente cdemdn, como especial mente ocurre en la efigie de San Mateo. Hay muchas de las estatuas que formaron parte de este monumento en proceso de restcurcctcn 0 restauradas, pues se conservaron sueltas por haberse desprendido; en bastantes se observa una debllltaclon e incluso cltercclon parcial del estilo, 10 cual se debe a que son obrn de taller .. Sin embargo, perdura la fuerza, la descrita orqcmlzoclon de los ejes 'Y mucho de la tlpoloqlo, tan netamente emparentada con otras obras flamencas de las Parses Bajos. No pudiendo glosar este monu mento con la .extenslon que serlc de desear, pasames al 347 sepulcro (fig. 333). Este monumento -cual la tumba de Juan de Padilla, del infante Alfonso del mismo escultor, a la que luego nos referiremos- puede compararse en su orqcnlzcclon al sepulcro de Alonso de Velasco y de su esposa, del monasterio de Guadalupe, debido a Cueman. Como este, el difunto efigia vivo, en el momento de rezar crrodlllcdo, Egas en se las ante el pecho, palma contra palma. Pero la sencillez decorativa se trueca con manos juntas aquf en desbordante manto ornamental, que exagera todavfa, si cabe, los principios estetlcos un de la tumba de Juan II y su esposa. EI arcosolio se enriquece con figuras creadas en el espfritu nifios desnudos y ten antes de blasones que surgen entre la rlzcdn de los grutescos: angeles sobre el fondo trabajado igual ornomentcclon floral, pero inclufda en hojarasca calada, con cucdros. Contra fondo, aparece el orante frente a reclinatorio. cubierto con un espeso ese tapete bordado, sobre el que hay un cojln y un libro. Todo ello queda teatrcllmente enmcrccdo estatuas adosadas dos nive­ muy labradas, en por el pilastras con arco flcmiqero y. gruesas les y otras de bulto colocadas encima de repisas, como remates laterales. EI, central se forma de 10. rnlsrno manera por 10 prolonqcclon del vertlce del arco. Hay un sensualismo de ca­ rdcter muy especial en las obras de este genero que enel arte europeo de la epoco solo ndmite en su momento. Es un sensualismo .trons­ pcronqon con el Manuelino portuques como, se dijo ferido, despojcdo de carnalidad, traducido a otro mundo: el de la piedra, busccndo una sin­ tests, como un reino intermedio entre 10 mineral y 10 bloloqlco, Los ornamento.s y las estruc­ turas son gruesos, turgentes, tienden a dominar el espacioy a devorarlo con su poder que pa­ rece en perenne crecimiento. La estatua del infante sigue 10 misma tecnlcn de las, de los re­ Es de rescltcr la noble res,!, con, ctenclon preferente a los detclles de adorno del vestido. contenclon del rostro y la depurada calidad de sus pianos; el alabastro de que estd hecha la obrc revelo una vf7z mas su parentesco escultorico con la madera y su talla. -Los estatuas decorctivas de este monumento tienen el rnlsmo ccrdcter y calidad que las de los Evangelistas ya citadas. En elias 'el 'estilo grandilocuente, pero aguzado y a un tiempo humano, Ilega a una inmejorable crlstcllzcclon. Las diferencias de valor entre algunas pie­ zcs, e lncluso las de estilo, ya que hay alguna escultura francamente dirigida hacia el realismo, como un caballero armado de la base del monumento, mientras otras son mas tradicionales, esculturas decora­ se explicanpor la labor inevitable de los colaboradores. Entre todas estas tivas merece destacarse el San Miguel del vertlce del arco; pese a su concepto muy plctorlco r r a la dlsqreqcclon formal que de ello deriva, es una imagen excelente. La tumba de Juan de Padilla, tantas veces reproducida, estd considerada como la obra maestra de Gil Siloee. Muy parecida a la que acabamos de describir, ofrece, sin embargo, "cldslcc" el exuberante gotico una mayor contenclon ornamental, lIevando as! a una etapa florido. La zona inferior, constitufda por 'el frente del scrcofcqo, tiene bellfsimas figuras de angeles sosteniendo escudos herdldlcos: en las pilastras laterales encontramos las acostumbradas efigies de santos, pero el fondo del arcosolio es una originalfsima cornposicion abstracta de­ finida por sutiles y encantadores contrastes lineales, motivados por la finlslrnc trace ria ciega adaptada al paramento. En uno de los recuadros en que este se halla subdividido, en asime­ trfa muy interesante, hay un relieve con la Dolorosa sosteniendo sobre el regazo el cuerpo muerto de su hl]o, bnjo la cruz. Pero aquf reina soberanamente la efigie orante del caballero muerto frente a las huestes granadinas. La tecnlcc y el concepto son iguales a los de la efigie del infante Alfonso, pero la recllzacion es superior: tiene la estatua una indefinible dulzura, cnbnllerescd y casi angelica. Este joven muerto en batalla no puede ser mas distinto una gracia 348 01 Doncel de hay en el aquella austeridad casi terrible, ni 10 serenidad lntelec­ Slqtlenz«: no tual de que este parece hccer gala ,01 leer. Es una obrc Ifrica 10 de Siloee, embellecida por el fausto ornamental del prodigioso manto en que 10 filigrana lIega a su perfecclon insuperable. Las estatuitas decorativas delconjunto muestran, como en los casos ante rio res, notables diferencias de nivel y concepto; las mas bellas, obra sin duda de 10 mono de Siloee, son lden­ ticas en estilo a 10 escultura orante. En otras vemos geometrizacion latente que esque­ una matiza el avanzado. modo y 10 reduce a cierto anquilosamiento, en el que no de]« de haber belleza. Alguna de estas piezas incrementa su expreslvldod por 10 contorslon del cuerpo y por 10 violencia del gesto. Todas son de canon alto y armoniosas proporciones, con esa espiritual delgadez propia, de las obras goticas mas caracterfsticas. EI relieve de 10 Piedad del fondo del arcosolio es, en cambio, obra de un apartado del mencionado con­ colaborador bastante cepto, con mayor tendencia a 10 redondeado y fluente. En cambio, plenamente identificadas con elestllo se hallan las figuras de angeles en relieve del frente del scrcofcqo, aunque tam­ I !- poco parecen obra directa de Gil Siloee. EI retablo del Arbol de Jesse, en 10 capilla de Santa Ana, de 10 catedral de Burgos (figu­ ra 334), fue ejecutodo por Gil Siloee y Diego de 10 Cruz. Nada se conoce de este ultimo con independencia y con seguridad. Es muy posible que su estilo fuera influenciado por el de Siloee, pero que, a su vez, el ejerciera 'influencia sobre este. En bastantes casos, los autores que han estudiado rnonoqrdflcornente las obras en cuestlon se limitan a sefialcr 10 paternidad cornun de las piezas, sin adjudicar labras concretas a uno 0, a otro, determinacion mas dl­ flcll cun por 10 lntervencion de colaboradores cnonlrnos. Sin embargo, sequn Wethey, en el retablo que comentamos, 10 personalidad de, Diego de 10 Cruz se patentiza en los excelen­ tes relieves que representan 01 doncnte y a los Evangelistas. Coinciden estes, estilfsticamente con otros del retablo de 10 cartuja de Miraflores, 01 que yo nos referiremos: canon corto, tendencia 01 realismo, a las formas redondeadas, mas proxlrnos 01 espfritu del Rencclrnlento que las de Siloee, definen oeste escultor bien dotado 01 que falta el soplo de 10 profunda ins­ plrcclon, pero que resuelve con maestrfa indudable problemas de representcclcn espacial, como ·se advierte en tales relieves. Como su nombre indica, el elemento principal de este retablo es el frondoso Arbol de Jesse, a quien se representa en esta ocosion dormido en posicion horizontal, sobre el friso que separa el cuerpo principal del retablo de 10 predela •. De su pecho arranca el slrnbollco drbol, cuyas ramas se alzan a derecha izquierda para dejcr libre e, una zona central, donde, en el interior deun espacio rectangular, se alojan las efigies de Santa Ana y San Joaqufn. La Virgen y el Nino aparecen en 10 zona superior, entre las alegorfas de 10 Iglesia y de 10 Slncqoqc. A derecha e izquierdo, otras escenas aparecen bn]o grandes doseles calados, similares a los de 10 predela, constituyendo asf una suerte de marco que envuelve 10 zona central. mucho mas clara de cornposlcion. Tanto est as escenas laterales en relieve, como las figuras que surgen entre las ramas del drbol mantienen relcclon con las mas exuberantes creaciones del estilo florido. La obra personal de Siloee parece acusarse con cierta fuerza en las estatuas de 10 zona alta: . 10 Virgen con el Nino, 10 y 10 Sinagoga, que muestran esa delicadeza de volumen ca­ Iglesia racterfstica del maestro, asf como el refinamiento en 10 resoluclon de los detalles rnds fnfimos. De canon espiritual eleqcnclc hace de elias 10 rnejor del retablo, cuyo conjunto se halla alto, su enmarcado por un guardapolvo decorado con figuras y por montantes igualmente exornados. Es de lamentar 10 policromfa impuesta a 10 obra en el siglo XIX. 349 EI retablo del altar mayor de la cortu]c de Miraflores (fig. 335) es una obra maestra ya en 10 que concierne a la iconograffa. La composici6n se funda en una sabia integraci6n de clrcu­ los y cuadrados. Puede dividirse en dos zonas horizontales. EI rectdnqulo apaisado inferior contiene, deizquierda derecha, el escudo de Castilla y Le6n, la efigie de Juan II como donante, a la Anunclnclon, la Ultima Cena, Sari Juan Bautista, el Tcberndculo, Santa Magdalena, la Epi­ fonlc, el Prendimiento de Cristo, Santiago ap6stol, el escudo de y el retrato de la reina Portugal Isabel de Portugal como donante. La zona superior encierra gran cfrculo central con un un torno al cual de la Pasi6n. En cuatro clrculos me­ �onumental Cruclfi]o, en vemos escenas nores, sltucdos en las esquinas, aparecen los Evangelistas y eflqles de santos completanotras el conjunto. Esta obra es la ultima documentada de Gil Slloee (1496-1499); tcrnblen con la pnrtlclpcclon de Diego de la Cruz, F. Tarfn y Juaneda interpret6 este retablo como un slm­ bolo de la Eucarisfla, a causa del gran medal16n central con el Cruclfi]o. EI dlsefio del retablo es de suponer corresponde a Slloee, pero se ha querido ver la mano de Diego de 10. Cruz en algunos de los relieves, cuyo conjunto merced a la pollcrornlo original bien conservada y al equilibrio de las bellas modulaciones formales, ofrece el aspecfo de un esplendente tapiz. EI enmcrccmlento es de extraordinario prlrnor, consistiendo en motivos florcles que se repiten en ritmo seguido a 10 largo de los Hmites de la pieza. Los montantes externos tienen estatuas bn]o doseles y cuatro mas aparecen como coronamiento. La efigie principal, el Cristo crucificado, pudiera ser labra de Sllcee, pero no hay una evidencia absoluta al respecfo. Lo mismo hemos de decir de la imagen de Dios Padre y San Juan Evangelista. Por el contrario, las grandes estatuas de San Pedro y San Pablo, slrnetrlccrnente situadas a los lados de la gUirnalda circular central, muestran un estllo mas hlspdnlco, que se cree propio de Diego de la Cruz. Igual su­ .cede con la mayor parte de escenas narrativas y con los relieves de los donantes. EI retablo de Santa Ana, en la capilla del Condestable de la catedral burgalesa, ya del primer lustro del siglo XVI, obedece a un concepto bien diferente y que entronca con el con­ cepto renacentista del retablo escult6rico. Esta obra se divide en tres zonas horizontales, cada una de las cuales cobija bc]o arcos, tres esculturas de bulto. En el centro de la zona bc]c, en vez de una sola estatua, hay un grupo del Descendimiento. Muestrari por su estilo y mag­ nffica ejecuci6n ser obra personal de Siloee, las efigies de Santa Ana con la Virgen yel Nino, y Santa Elena. En las otras hay una alteraci6n parcial que presupone la intervenci6n de los ayudantes. Los nueve elementos escult6ricos esenciales, forman parte de un belllslmo conjunto ornamental, debido no s610 a la escultura menor de montantes y predela, 0 a la flora, sino a la misma forma semiexagonal del retablo que Ie da un ccrdcter En las esculturas particular. personalmente ejecutadas por Siloee, vemos acaso la culminaci6n de este, tras su admirable obra de la tumbc de Juan de Padilla. Los rostros son belHsimos y serenos. Las proporciones y la actitud de gran purezc y elegancia y ambos facfores contrastan con el anguloso ydrcrnd­ tico movimiento de los plegadbs que, y chl estd el prodigio, hacen sentir, bcjo sus ritmos en V y su relativa la m6rbida belleza de los cuerpos. La rigidez, imaginerfa de este retablo fue com­ pletada cfios mas adelante por Diego Siloee, hl]o de Gil. Como es fdcll de el lnflu]o del estilo del padre que, por otro lodo, coincide, comprender, como ya dijimos, con un movimiento espiritual hlspdnlco, habfa de tener gran resonancia. S610 lentas y pacientes investigaciones futuros.podrdn resolver las incoqnltcs de atribuci6n, que no pueden hoy solucionarse sino provisionalmente, adscribiendo muchas de tales obras bo]o el eplqrnfe vago y generalizador de escuela de Gil Siloee. A esta pertenecen 'las puertas del 350 Fig. 336.-SIM6N DE COLONIA: DECORACI6N DEL PILAR DE ENTRADA DE LA CAPILLA DEL CONDESTABLE. EN LA CATEDRAL DE BURGOS. t I I Figs. 337 Y 338.-SIM6N DE COLONIA: DETALLES DE LA DECORACI6N EXTERIOR E INTERIOR DE LA CAPILLA DEL CON­ DESTABLE. EN LA CATEDRAL DE BURGOS. ''''' � 1 1 339.-IGlESIA Of: SAN PABLO, EN VAllADOlID: PORMENGR DE LA FACHADA. Fig. 340 Y 341.-CA BURGOS: DE LOS ARCEDIANOS DIAZ DE FUENTEPELA YO FERNANDEZ Fi,gs. iEDRAL,DE SE�ULCROS Y DE VILLEGAS. l claustro de la catedral de Burgos, con dos maravillosos relieves que representan la Entrada de Jesus Ierusclen y su Descenso a los Infiernos, y dos efigies sedentes de santos; el San en Jorge, del altar mayor de la iglesia de Santa Agueda de Burgos, que Wethey atribuye a Diego _ de la Cruz; el San Andres que actuafmente exorna el barroco altar de San Esteban de Burgos. Igual lnflu]o muestran las lrndqenes siguientes: la Virgen y el Nino, del monasterio de Nuestra Senora del Espino, cerca de Santa Gadea del Cld (Burgos); los Apostoles de Los Balbases (Burgos); San Pedro, de Lantadilla (Palencia). Entre los monumentos funerarios, se clasifican como de escuela de Gil Siloee las tumbas que siguen: de Pedro Martfnez Gadea (t 1483), en el claustro de la catedral de Burgos; de Alonso Ortega (t 1501), en Santa Dorotea de Burgos, etc. Dijimos antes que tornblen se considera como obra de la escuela de Gil Siloee y de Diego de la Cruz la prodigiosa fachada del Colegio de San Gregorio de Valladolid (v. ARS HISPA­ NIAE, vol. VII, fig. 283) que, junto con la de San Pablo, de la escuela de Simon de Colonia, cons­ tituye 10 mas admirable del gotico mudejnr de esa comarca. EI sentido que anima la fachada de San Gregorio es ldentlco al de la zona inferior y mas caracterfstica de San Pablo. Aquf hay, sin embargo, mas precision compositiva, mayor claridad en la dlstribuclon lconoqrd­ fica. Caballeros y salvajes, heraldos y pcjes ten antes. surgen entre la enmcrcficdc selva orna­ mental. Sobre el dintel se abre el arco trebolado y f1amfgero y, encima de este, se dibujan las tres zonas verticales de la fachada; en la central, vemos el escudo real, sostenido por el aguila de San Juan y dos leones, sobre un drbol cleqorlco. En las laterales, heraldos y blasones. En las estructuras mas exteriores de ambos lados, que hacen oficlo de montantes, las figuras de caballeros y salvajes a que hicimos elusion. EI anal isis de la calidad de todos estos relie­ ves y esculturas nos muestra a veces verdaderos portentos de expreslorr, como en las dos figuras agachadas de la parte inferior de las zonas laterales, 0 los salvajes de las' jambas. Terminaremos aludiendo a tres esculturas bellfsimas, atribufdas a Gil Siloee; son estes: la Virgen sedente del Instituto Valencia de Don Juan, de refinada belleza y tipologfa claramente nordlco ; y el San Fernando y San Miguel, del retablo mayor de San Gil, de Burgos, a los que pueden aplicarse identlcos calificativos. LOS COLONIA. - Paralelamente a Gil Slloee, cctuc en Castilla una verdadera dinastfa de artistas conocidos e! de Colonia, por proceder qerrndnlcos con apelativo seguramente de dicha ciudad renana. EI primero de los artistas de esa familia que aparece como residente Espana es en el arquitecto aleman Juan de Colonia, que ejecuto las f1echas de la catedral de Burgos, entre 1442 y 1458, Y dlo principio a las obras de la cartuja de Miraflores. Juan de Colonia Ilego a Espana trafdo por el obispo Alonso de Cartagena, hada 1440. Arraigado en la Penfnsula, fundo una dinastfa de maestros de obras en la que brillan con fulgores propios los nombres de su hijo Simon de Colonic (nacido en Burgos, de madre espanola, hacia 1460) y su nieto Francisco de Colonia, cuyas creaciones penetran ya en el siglo XVI, aunque re­ tienen todo el espfritu del gotico florldo. De Juan de Colonia no conocemos obra escultorlcc, aunque es muy posible que dlsefinrc los conjuntos decorativos a incluir en sus obras. Simon de Colonia, escultor y arquitecto, dlo cima, entre 1488 y 1489, a la cartuja de Mi­ raflores, comenzada por su padre en 1454. Otras obras suyas son: la capilla sepulcral del condestable Pedro Fernandez de Velasco, comenzada en 1482 y prdctlcomente terminada en 1498. La parte bc]c de la fachada-retablo de San Pablo de Valladolid (1486-1499), en la que 355 trabaj6 hijo Fr�ncisco, asf como el retablo y el sepulcro del fundador (1501), en San Gre­ su de Vi­ gorio de Valladolid, perdidos ambos. Diseii6 tornblen la tumba de Pedro Fernandez llegas (fig. 341), en la catedral de Burgos. Hay noticias de su intervenci6n como arquitecto otras construcciones: en 1493, tasaba las obras realizadas en San Juan de los o perito en Reyes de Toledo; sugerfa diversas obras a ejecutar en dicho templo; en 1497 iba a en 1496 Sevilla, requerido por el arzobispo Diego Hurtado de Mendoza. Se atribuyen a Sim6n de Colonia el coro de la iglesia de San Esteban de Burgos (1502) y vcrlos monumentos sepulcra­ les. Obra de su escuela es el portal del crucero de San Pablo de Valladolid. Debi6 de morir hacia 1511. Desde el punto de vista estrictamente escultorlco su estilo se aproxima bastante 01 del maximo tallista centroeuropeo de la epocc Veit Stoss (1447-1533) el cual, con Tilman Riemenschneider (1468-1531) lIev6 a su culminaci6n los fundamentos de la escultura del ultimo perfodo g6tico. No cabe desconocer la influencia que pudiera ejercer en Sim6n de Colonia la escultura burgalesa del perfodo lnmedlctcmente anterior, derivado del estilo borgoii6n y que enlaza funerarios de la catedral de Burgos ya, con el g6tico hispanoflamenco. Diversos monumentos ejernplcrlznn ese arte, cun de severa clorldcd, pero con tendencia creciente a la complejidad troves de esas piezas la lenta evoluci6n y al enriquecimiento terndtlco y formal. Vemos a del estilo, desde la tumba de G6mez Manrique (t 1411), hasta la de Alonso de Maluenda (t 1453), pasando por las de Sancho de Rojas (t 1437) Y de Gonzalo Dfaz de Covarrubias de Gard Ruiz de la Mota. Los dl­ y su esposa, de Garda Alonso de Covarrubias (t 1450) Y funtos se presentan como estatuas yacentes, de avanzado naturalismo y sencillez estructural; los frentes de los snrcofcqos se decoran con blasones 0 escencs biblicas. EI fondo del arcosolio, en el sepulcro de Alonso de Maluenda, enriquece se con tres grupos de dos figuras cada uno, este monumento bc]o la plccc que presenta lc inscripci6n alusiva al difunto. Comparando con la tumba Villegas, diseiiada posiblemente por Sim6n de Co­ de Pedro Fernandez de [onlc, se advierte la transformaci6n experimentada en el concepto. EI paramento exterior, sobre el arcosolio, se exorna cost como un retablo, entre la linea exterior del arco conopial el monumento. La geometrfa de las diversas y la interna de otro arco apuntado que remote curves juega con mucha armonfa y movilidad, pero sus ritmos irregulares, s610 unificados per la simetrfa bllctercl, dan la sensaci6n de formas de vida; de este 'modo, las estatuas y relieves no se contraponen a su marco sino que se unen a el lnterpenetrdndose, este complejo de formas la recia horizontalidad de Contribuye poderosamente a serenar 1a parte inferior del monumento, es decir, el frente del sarc6fago y la efigie yacente que cubre €1 mismo y aparece austeramente labrada. En el cltcdo frente hay cuatro zonas de iguales di­ rnenslones, si bien la central se subdivide en dos; en estas, vemos relieves con las sedentes de San Pedro y San Pablo, bc]o calado disefio-de tracerfa; en las zonas de ambos lados estdn los lblasones del finado, sostenidos por pajes (fig. 341), todo ello sobre un friso de animales reales o fantdsticos ysobre tres leones que sirven de' figurado apoyo. En el relieve del fondo del orcosollo, vemos la escena de lc Presenfcclon en el Templo y dos angeles arrodillados, con -clrlos, cIos lcdos. Adoscdes pilastras laterci.les hay varias estatuas en dos ntveles. en 'a' las do'zona decorcdc que queda arriba entre los dos crcos, estd el Pddre Eterno sentado en su irono y el Arcdnqel y la :Virgen de una Anuncicelon. • La capilla del condestoble Pedro Fernandez deVelosco es sin duda alguna la obra maes­ frude Slmon de Colonia. Octoqono espacioso, cerrcdo por b6veda en estrellc, es uno de los 256 Fig. 342.-COLEGIO DE SAN GREGORIO, EN VALLADOLlD: PORMENOR DE LA FACHADA. Fig. 343.--FRANCISCO DE COLONIA: RETABLO MAYOR DE LA IGLESIA DE SAN NICOLAs. EN BURGOS. I recintos que rnejor expresan el sentlmlento artfstico del ultimo periodo gotico. Si en el uso del espacio Simon de Colonia se rnostro mas equilibrado y ponderado "Clue Juan Guas .en San Juan de los Reyes de Toledo, en muchos pormenores decorativos su espfritu es mas barroco y germanico, a la vez que menos rnudejcr. Sirven de ejemplo los trcbcjcdos arcos de la ga­ lerfa, enrlquecldos con un calado figurativo de angeles que sostienen emblemas de Jesusy de la cruz. La decornclon principal de los paramentos conslste en grandes escudos herdldlcos con las nrrncs de los donantes de la capilla. Dichos escudos se repiten; en la zona lnferlor.del muro, aparecen en bajo relieve, bc]o yelmos con cimera y entre lcmbrequlnes de rizada hojn­ rasca. En la parte alta, contra las barandas de la galerfa sostenidos por tenantes que son, a la izquierda, hombres salvajes y, a la derecha, mujeres sclvcjes (fig. 338), que integran refl­ namiento y primitividad. En el centro, sobre el retablo, se ve un Calvario compuesto por cinco .flqurcs: Jesus, 16s dos ladrones, Marfa y San Juan Evangelista. La agitacion dina­ mica de I! LOS GRANDES RETABLOS DEL GOTICO TERMINAL Durante los ultlrnos quince ofios del siglo XV y losprimeros lustros del XVI, se afirma el lnteres por los retablos escultortcos en toda la Penfnsula, si bien el concepto de dichas obras se dirige hecla un efecto plctorlco. ejecutados en madera y policromados, La totalidad fueron buscando la mayor brillantez, la lrnpreslon de poderlo, lujo y riqueza. En esta serie de reta­ bios puede observcrse magnfficamente la trcnslclon del estilo gotico al renaciente. La estruc­ tura, los elementos ornamentales son enteramente goticos en todos los casos, pero el sentido formal que anima las figuras va pasando del naturalismo espiritual, adelgazado y siempre con reminiscencias de esquematismo, a una modalidcid mas blanda, redondeada y amable, la cual, en rigor, mas que constituir un ejernplo de puro monumentalismo a la italiana, es efecto de la neutrcllzcclon propia del estilo de trcnslcion y de su progresiva pr:oximidad al naturalismo realista de los imagineros. Esto ultimo se explica por el heche de que la cuantla material de tales obras implicaba. por fuerza la labor de multiples colaboradores, quienes dejaban su huella en' el estilo. La gran demanda de retablos tallados de ese perfodo no pudo satisfacerse con la cucn­ tiosa producclon hlspdnlca; osl, mientras muchos escultores eran lIamados de Flandes 0 de Alemania, como hemos visto al estudiar la escultura hispanoflamenca de Toledo y de Burgos, tcmblen se jmportaban piezas acabadas de los talleres del norte de Europa, las cuales podemos c1asificar no solo por su estilo, sino por la marca al hierro candente que denota en ciertos casos su lugar origen. De estos retablos importados no vamos a ocuparnos detalladamente, ya de que, si son patrimonio �rtlstico de Espana por derecho de propiedad, con toda evidencia no pueden considerarse corrio'obras de arte espcfiol. Para dar ejernplos, citaremos algunos de los mas importantes. Son estos: el ttltar del Nazareno, de San Lesmes, de Burgos, obra que, den­ tro de su pictoricismo, ofrece redo ccrdcter y volumen; el trfptico de Covarrubias (Burgos), con el relieve de la Eplfcn!c, que indudablemente es una de las mejores obros escultorlccs de su tiempo; en ella el espfritu gotico se he transformado en sutil manierismo que infunde origi­ nalidad a las figuras y dignidad a los personcjes representados con dellccdeza y finfsima eje­ cuclon (fig. 359); el retablo de la capilla de San Juan Bautista, de la iglesia del Salvador, en Valladolid, con unc.excelente efigie del titular en la hornacina central, seis relieves laterales, uno en el coronamiento y tres en la predela, todos ellos ulqo teatrales, pero muy bien tallados sentido abso­ y compuestos; el retablo del convento de San Antonio el Real, de Segovia, de lutamente plctorico, en muchos detalles incluso pintoresco, y que seguramente hubo de inspirarse en grandes pintores flamencos del momento. En todas composiciones debidas a los estas obras se advierte que el artista del gotico terminal no deducla la cornposlcion de un principle previo de ccrdcter formal, sino que pensaba cuidadosamente cada detalle, cada . actitud y figura, para irlos integrando en el conjunto, procedimiento que conduce, como declcrnos, a 10 pintoresco y cnecdotlco, pero que, por 10 mismo, se adapta insuperable­ . mente a los estilos que se dirigen a la naturalidad realista. No faltan antecedentes mas lejanos de toda esta serie en obras mixtas de pintura y escultura, como el polfptico de Santa Clara de Tordesillas. Respecto a los retablos ejecutados por artistas procedentes del norte, ya vimos en Espana los debidos a Gil Siloee y a Francisco de Colonia. En el caso del primero, se cludlo a la apor­ tcclon de sus colaboradores y ayudantes, en particular de Diego de la Cruz. En algunos de los 374 <-) I Fig. 359.-COLEGIATA DE COVARRUBIAS: RELIEVE FLAMENCO DE LA EPIFANIA. EN EL MUSEO. Fig. 360.-CATEDRAL DE TOLEDO: RETABLO MAYOR. I Fig. 361.-CATEDRAL DE TOLEDO:. COMPARTIMIENTO DEL RETABLO MAYOR Figs. 362, 363, 364 y'j65.-CATEDRAL DE CUENCA: RETABLO DE LA CAPILLA DE SANTA MARIA. IGLESIA DE GUMIEL DE HIZAN: RETABLO MAYOR. IGLESIA DE SAN PEDRO, EN CIUDAD REAL: RETABLO DE LA VIRGEN. CATEDRAL DE ORENSE: RETi,\BLO MAYOR. 366.-MCNASTERIQ DE EL PAULAR: RETABLO MAYOR DE LA IGLESIA. Fig. Figs. 367 y 368.-CATEDRAL DE OVIEDO: CUERPO ALTO Y PREDELA DEL RETABLO MAYOR. - --------- ------ --- casos que vamos a estudiar seguidamente verernos como el caso se replte ; e1 artista aleman -0 flamenco se manifiesta mas flel a la trcdlclon gotica, mientras el colcborcdor 0 contlnucdor hlspcno propende ya a veces a las formes del Renacirniento. La, larga durcclon de lc' obra de algunos de estos retablos dio ocoslon a que este fenomeno se produjera mas profunda­ mente; es verdaderamente dlflcll encontrar escultura gotica mas alia del primer' cuarfo del siglo XVI, aunque la traza y estructura del retablo, por ser anteriores, lmponlcn la inclusion en un concepto got-ico de obras que progresivamente se cpcrtcbcn de ese' espfritu. Por otro lado, en estos retablos se ccentuo al maximo la tendenclc narrativa e icono­ grafica, constltuyendo asf el factor de cornpenscclon del ornnmentallsmo que 'se sumle en la escultura petrec de fachadas e interiores, como se vic al estudiar el gotico florldo toledano y burqcles, Pronto el derroche ornamental habrfa de desaparecer, pero 'en ccrnbto el interes, mas humane que artlstico, por las figuras perdurarfa y se desenvolverfa en 10 linea que conduce hasta el estilo barroco. TOLEDO. - EI retablo de la capilla mayor de la catedral de Toledo es uno de los rnejores ejemplos del genero (fig. 360). Fue comenzado 1498 siguiendo en una traza de Peti Juan, pero la mayor parte de la obra escultcrlcc se produ]o entre 1502 y 1504. Trabajaron en este retablo Diego Copin de Holanda, Cristiano de Holanda y Felipe Vigarny de Borgofia, cuya proce­ dencia queda explicada, a los que hemos de agregar el espcfiol Sebastian de Almonacid. La policromfa es del pintor Juan de Borgofia. La decornclon de la capilla fue completada por Diego Copfn al dar cima a los dos monumentos sepulcrcles que flanquean el retablo, remata­ dos con suntuosa obra de cresterfa. Partiendo desde cbc]o, el retablo comprende una subpredela sin exorno escultorlco; la predela (fig. 361), con cuatro escenas dispuestas a ambos lados del Sagrario y con figuras in­ clufdas entre los dos montantes de cada sepcrcclon. EI cuerpo principal tiene cinco .cclles, La central es algo mas ancha; aloja la Natividad,la Asuncion de Marfa y, como coronamiento, un Calvario de cinco figuras exentas. Las cuatro cclles' laterales tienerr tres composiciones cede una, con escenas del Nuevo, Testamento. En los rnontcntes laterales hay cinco esculturas en cada uno de ellos. Todos estos personcjes sccros e htstortcs se cobijan bn]o anchos y trabajados dose­ les de tracerfa en los que la flllqrcnc resalta los ritmos verticales. La monotonfa y pesadez que a veces producen las obrcs de este genero, virtud del desaparecen en movimiento impreso al conjunto, tanto por la dlsposlclon quebrada y no recta de la planta del retablo, como por la afortunada dlsposlclon de las composiciones de las calles laterales, que aparecen escalonadas, indicando un dlsefio piramidal que tiene su exacta culmlncclon en la efigie crucificada del Redentor. Esta cornposlclon del total resalta ndernds los valores slmbellcos inherentes a toda la iconograffa cristiana al establecer una proqreslon entre las distintas escends. Son de, destacar las figuras de angeles que se hallan entre las dos calles laterales del centro, en la zona infe­ rior, es decir, sobre la predelc, asf como tomblen los angeles en vuelo que se representcron flcnquecndo el retablo, a la misma altura, como tenantes de blasones reales. En la lmpreslon primera, domina en este retablo todavfa el todo sobre el detalle y elconcepto crqultectonlco sobre los factores escultoricos, 10 cucl no sucede en otras piezas similares de la epoca. EI estilo de las composiciones escult6ricas es francamente de tronslclon, siendo .de notar la dificultad en descomponer analfticamente la obra de los artistas que lntervlnleron en su ejecu­ cion y que ya se citaron. Se podrfa acaso discernir la diferencia de manos en tal 0 cual figura 381 -de estau otra cernposiclcn, pero, en recllded, serlo escoso ld distancia estilfstica que hallei­ rlcrnos, Hay mucha unidad en-In obrc y, aSI como en otras de eolcborcclon se ve forzndu la in­ trornlslon de uno u otro de los ejecutnntes, aquf parece advertirse una gran unanimidad de crl- . . terio. Diferencias de cclldcd existen y tcrnblen de ccento: en algunas figuras vemos perdurcr con intensidad la esencla gotica" como en el arceingel Gabriel de 10 Anunclcclon, pero en lc mayorfa de los casos, 10 esculturc cctuc dentro de un sentldo realista de gran ncturclldcd, que destlerrn todo esquemdtlsmo, todc fldelldnd a unos princlplos, aun, remotos, de deduc­ cion formal. Cuando la celldcd de las labras desciende, se aproximan 01 .estllo inestilfstico -: vaJga la paradoja- de.lc lrnoqlneric popular. Cuando se oflnnn los resultados, no-encontrc­ rnos, como ya secntlclpo, monumentallsmo renacentista, pero sf tendenclc a las formes simple- .mente imitativas, las que- los plegados ponen todavfa un lejcno eco de goticidad. Caracte­ a rlzo esenclclmente este reteblo el .hecho de que .Ies.tcllcs no son relleves.r slno grupos exentos concebidos a la manera de un relieve; es declr, plctorlccrnente adosados contra un fondo que, sin embargo, no admite representaciones paisajfsticas ni ambientales. A pesar de esto, la fuerza .humcna de de los personcjes plcsmcdes es grande; cludlmos concretcmente al gtupo algunos de lo, Oltima Cena, con los dos apostoles del cingt!.Jlo frontal derecho, volvlendose hacia el perro que pcrece -pedlrles pnrtlclpcclon en el I. Arque olo j ico Tarragona, enero-junio de 1945). GUITERT Y FONTSERE, JOAQUfN. "Real Monasterio de Poblet". Barcelona, 1929. H. H., C. "French Gothic Altarpiece". (Bulletin Museum of Fine Arts, Boston, junio 1924, pdqs, 21-24.) 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Aricianos del Apocalipsis. representacio­ Cabezas ornamentales. 16. 33. 182. 240. 330. 337. 338. 348. 350. 355. 356. 359. nes de los. 19. 327.328. 360. 366. 373. '381. 382. 390. Angeles. representaciones de. 19. 20. 29. Calvarios. 53. 75. 80. 84. 86. 90. 127. 128. Huida a Egipto. representaciones de lc, 30.33.40.42.48.53. 59. 60. 76, 85. 86. 182. 229. 244. 253. 254. 272. 275. 294. 59. 281. 383. 89. 90. 93. 94. 103. 104. 107. 114. 129. 314.335.336.337.338.359.373.381. 137.144.148.153.154.160.165.182. Cuzn, escenas decorativas de. 83. 84. Iglesia. representaciones de lc, 54. 144. 187. 193, 194. 198. 203, 207. 226. 230. Circunclslon, representaciones de lc, 383. 349. 235. 240. 243. 244. 247. 248. 254. 257. Cloisters. The; Nueva York (U. ,5. A.). lnflerno, representaciones del. 20. 29. 48. 261. 262. 265. 266. 271. 275. 276. 287. 187.188. 90. 107. 214. 293. 294. 297. 298. 304. 313. 314. 320. Colecclon Cecnhcrro, Pontevedra. 84. Inscripciones decorctlvcs, 327. 330. 328. 329. 330. 335. 337. 338. 348. 349. Coleccion Gill, Barcelona. 138. Instituto Valencia de Don Juan. Madrid. 356. 359. 360. 366. 367. 368. 373. 381. Coleccion del marques de Gomez de 281. 355. Angeles con atributos de la Pasion. repre­ Barreda. 137. Isaias. representaciones de. 34. 39. 40. sentaciones de. 40. 42. 176. 248. 337. Coleccion de la marquesa de Tablantes. 60. 114. Angeles ceroferarios. representaciones de. 134. 20. 30. 59. 104. 193.257. 258. 275. Cordon franciscano decorctivo, 127. Jeremias. representaciones de. 114. Angeles turiferarios. representaciones de. Coroncclon de la Virgen, representacio­ Jesus. escenas de la vida de. 54. 76. 86. 90. 30. 53. 59. 76. 103. 104. 108. 182. nes de la, 59. 75. 85.90. 93. 104. 108. 144. 159. 165. 203. 282. 383. Animales. representaciones de. 33. 39. 83. 144. 154. 159. 160. 207. 254.257. 294. Juicio Final. representaciones del. 20. 40. 86.93.107.113.127.129.154.166.187. 360. 42.47.48. 53. 85. 86. 89. 90. 107. 108. 188. 194. 203. 204. 213. 240. 254. 281. Cristo Juez, representaciones de. 20. 29. 143. 214. 243. 294. 297. 298. 307.313. 320. 327. 329. 40. 42. 53. 79. 80. 85. 86. 89. 93. 160. Justlcic, representaciones de lc, 53. 330. 337. 338. 355. 356. 359. 366. 367. 176. 214. 226. 262. 281. 382. Cristo de Pied ad. representaciones del. Lavatorio. representaciones del. 382. Animales fontdsticos, representaciones de. 368.383. Luna. representaciones de lc, 80. 33.213.240,257.258.271.320.338.356. Cruces de termino. 220. 229. 243. 359. 382. Crucifijos. 53. 113. 122. 137. 138. 203. 261. Madera. esculturas de. 66. 75. 89. 104.' Anunciccion, representaciones de lc, 34. 272. 282. 293. 350. 134. 138. 187. 198. 207. 219. 229. 253. 39. 42. 47. 54. 60. 65. 83. 86. 89. 94. Crucifixion. representaciones de Ic, 59. 254. 262. 271. 275. 282. 287. 288. 297. 121.129.144.147.159.160.207.253. 60. 89. 93. 148. 254. 266. 275. 314.330.374.381.382.383.384.389. 257.281.287.298.319.350.356.360. 390. 382. David. representaciones de. 34. 39. 40. Metropolitan Museum of Art. Nueva Apostolcdo, representaciones del. 19. 20. 60.114. York (U. S. A.). 198. 29.33. 34. 40. 4�. 59,60.65.76. 89. 90, Deqollccion de los lnocentes, representa­ Mocarabes decorctlvos, 89. 93. 327. 328. 93.94.108.122.127.143.148.154.165, ciones de lc, 54. 75. 330. 176. 182. 187. 236. 240. 243. 244. 247. Demonlos, representaciones de los. 20. Moises. representaciones de. 54. 382. 276. 288. 293. 294. 298. 307. 308. 329. 29. 33. 48. 230. Mudejores, influencias. 89. 93. 103. 104. 337. 355. 359. 366. 382. Descendimiento. representaciones del. 60. 134. 272. 319. 320. 327. 330. 347. 355. Arbol de la Cruz. representaciones de la 75.350. 359. 389. leyenda del. 113. Dorrnicion de la Virgen. representaciones Museo de Barcelona. 75. 188. 194. 198, Arbol de Jesse. representaciones del. 34. de la. 59. 85. 94. 147. 160. 271. 213.219. 225. 226. 247. 276. 367. 304. 307. 342. 349. Museo Mares. Barcelona. 127. Armas. representccion de. 66. 83. 86. 94. Ecce Homo. representaciones del. 288. Museo Arqueologlco de Bilbao. 80. 107.127,128.129.137.187.198.230. 382. Museo de Boston (U. S. A.). 187. 373. 240. 275. 297. 314. 348. 359. 368. Entrada en Jerusclen, representaciones Museo de Burgos. 40. 66. 129. 342. 360. Ascension. representaciones de lc, 60. de ln, 319. 355. Museo Diocesano de Geronc, 203. 236. 287. Epifanfa. representaciones de lc, 39. 40. Museo Provincial de Geronc, 182. 213. Asuncion de la Virgen. representaciones 53.54.65.75.83.89.107.147.148.153. 236. 262. de lc, 160. 247. 373. 381. 383. 154. 160. 207. 236. 276. 287. 319 350. Muse_o de la catedral de Leon. 54. 60. Atlantes. 148. 374. 382. Museo de San Marcos. Leon. 79. Evangelistas. representaciones de los. 19. Museo de l.ertdc. 225. 243. 244. Barro cocido, esculturas en. 247. 366. 59.60.229.254.257.265.266.347.348. Museo Arqueoloqico Nacional. Madrid. 367. 373. 349. 350. 360. 366. 382. 129. 294. Bautismo de Cristo. representaciones del. Floqelcctcn, representaciones de lc, 368. Museo Lazaro Galdicno, Madrid. 236. 34.367. 382.383. Museo del monasterio de Montserrat. 229. Blbliccs, representucion de escencs, 79., Funerales. representcclon de escenos, 59. Museo Dlocescno, Palma de Mcllorco , 113. 144, 176. 297. 313. 319. 356. 360. 76.79.86.89.93.114.127.175. 187. 266. 271. 390. 213. 219. 248. 258. 281. 297. Museo de Navarra. Pamplona. 153. 403 MuseQ de Pontevedra, 83. San Cipriano, representaciones de, 253. Santa Lucia, representaciones de, 225. Museo Provincial, Segovia, 338. San Cosme y San Damian, representa- Santa Magdalena, representaciones de, Museo Provincial de Sevilla, 134. ciones de, 368. 198, 338, 350. Museo Diocesano, Tarragona, 230. San Emeterio, representaciones de, 383. Santa Rufina, representaciones de, 367. Museo de Bellas Artes, Valencia, 294, 297. San Fernando, representaciones de, 355. Santa Tecla, representadones de, 207, Museo Diocesano de Valencia, 294. San Francisco, representaciones de, 29, 240,294. Museo de Vich, 203, 226, 236, 253. 329. Santa Ursula, representaciones de, 213. Museo de Zaragoza, 272. San Frolldn, representaciones de, 54, 59. el Santiago Mayor, representaciones de, Musicos, representaciones de, 48, 53, 76, San FulgenciQ, representaciones de, 367. 40, 60, 84, 86, 154, 253, 287, 288, 350. 85,93,94,153,160,165,240,243,248, San Gabriel, representaciones de, 60, Santiago el Menor, representaciones de, 293,367. 188. (V. Anunciaci6n.) 367. San Hermenegildo, representaciones de, Santo Domingo, representaciones de, 29. Nacimiento, representaciones del, 54, 366. Santo Sepulcro, grupos del, 213, 253. 159, 207, 319, 360, 367, 381. San Hip61ito, representaciones de, 236, Santo Tomas, representaciones de, 160. «Noli me tangere», representaciones del, 254. Sepulcros, 41, 42, 53, 59, 60, 65, 66, 75, 257, 276, 384. San IIdefonso, representaciones de, 107, 76, 79, 83, 84, 86, 89, 90, 93, 104. 114, Nuevo Testamento, escenas del, 104, 114, 108. 121,122,127,128,129.134,137,138, 137, 144,148, 160, 207,297,298,319, San Isidro, representaciones de, 367. 147, 154, 165, 166, 175, 176, 182, 187, 381, 382, 384, 390. San Ivo, representaciones de, 193. 188, 193, 194, 197, 198, 203, 204, 207, San Jer6nimo, representaciones de, 338. 208, 213, 214, 219, 220, 225, 226, 229, Paisaje en la escultura, 129, 303, 313, 367, San Joaquin, representaciones de, 349. 230, 235, 236, 244, 247, 248, 254, 257, 382. San Jorge. representaciones de, 175, 240, 258, 271, 275, 281, 282, 287. 288, 294, Pcntocrdtor,representaciones del, 16, 247,355. 297, 298, 308, 313, 330, 335, 336, 337, 20,29,30,33,65,76,90,108,187,207, San Jose, representaciones de, 367, 383. 338, 342, 347, 348, 355, 356, 360, 365, 360. San Juan Bautista, representaciones de, 366. 373, 381. Paraiso, representaciones del, 29, 48. 60, 160, 198, 220, 244, 254, 350, 374. Serafines, representaciones de, 59, 254. Pasi6n, representaci6n de escenas de la, San Juan Evangelista, representaciones Sillas episcopales, 193, 207, 230, 282, 389, 144, 148, 203, 204. 248, 350, 368, 382, de, 20, 29, 40, 42, 53, 80, 86" 89, 148, 390. 383. 160, 176. 226, 244, 254, 262, 2¢6, 281, Sillerias de core, 207, 230, 236, 253, 282, Pentecostes, representaciones de la, 207, 314.327,335,337,338,350,359,373. 304, 308, 313, 389, 390. 225. San Laureano, representaciones de, 366. Sinagoga, representaciones de la, 54, Piedad, representaciones de la, 122, 253, San Leandro, representcciones de, 367. 144,349. 254, 287, 288, 337, 347, 348, 349, 368. San Lesmes, representaciones de, 365. Sol, representaciones del, 80. Plorantes, representaciones de, 94, 166, San Lorenzo, representaciones de, 220, 187, 235, 281, 297. 225,276. Tetramorfos, representaciones del, 19, Presentaci6n al Templo, representaciones San Lucas, representcclones de, 198, 244, 60,86. 108, 207, 257. de la, 89, 207, 319, 356. 254,367. de la, Transfiguraci6n, representaciones Profetas, representaciones de, 34, 54, 59, San Marcos, representaciones de, 244. 287. 60,85,86,122,159,160,165,213,214, San Martin, representadones de, 272. 275, Trinidad, representaciones de ln, 84, 254, 276, 330, 359, 368. 297. 298. 134, 175. Pulpitos, 230, 254. San Mateo, representaciones de, 236, 347. San Miguel, representaciones de, 20, 48, Vegetales decorativos, temas, 48, 76, 86, Querubines, representaciones de, 59. 243, 254, 348, 355, 367, 368. 94, 104, 1,�1, 122, 127, 129, 143, 144, San Narciso, representaciones de, 203, 148, 160, 165, 197, 208, 235, 236, 254, Reina de Saba, representcciones de la, 94. 204. 257, 261, 265, 271, 282, 298, 308, 320, Resurrecci6n de Jesus, representaciones San Nicolas, representaciones de. 138. 327, 328, 329, 330, 337, 338, 342, 347, de la, 148, 266, 308, 313. 271, 360. 348, 349, 350, 355, 359, 360. Resurrecci6n de Lazaro, representacio­ San Olegario, representaciones de; 235. Ver6nica, representaciones de la, 330. nes de la, 287. San Pablo, representaciones de, 40, 60, Victoria and Albert Museum, Londres, Resurrecci6n de los muertos, representc- 147, 198, 207, 226, 244, 258, 261. 265, 335, 368. ' clones de la, 20,48,90, 214. 281, 293, 350, 356, 360, 373, 383, 390. Virgen, representaciones de la, 20, 29, 39, Retablos, 84, 89, 187, 194, 197, 198, 203, San Pablo de Narbona, representaciones 40, 42, 53, 76, 80, 83, 84. 86, 89, 93, 204, 208, 213, 219, 220, 225, 229, 236, de, 187. 114, 127, 134, 137, 138, 154, 159, 160, 240, 243, 244. 248, 253, 254, 261, 266, San Pedro, representaciones de, 40, 60, 175, 176, 182, 188, 225, 226, 229, 244, 281, 282, 287. 288. 294, 342. 349, 350, 147, 159, 198, 225. 226, 244, 253, 254, 248, 254, 262, 271, 281, 282, 288, 293, 355, 356, 359, 360, 365, 368, 374, 381, 258, 265, 272, 281, 293, 307, 350, 355, 294, 307, 314, 328, 329, 330, 335, 338, 382, 383, 384, 389. 356. 360, 383, 390. 355, 359, 366, 373, 383. Retratos, 66, 84, 128, 175, 204, 304, 349, San Pedro Martir, representaciones de, Virgen, escenas de la vida de la, 16, 59, 365, 366, 368. 225. 84,144,159,203,208,240,261,384. Retratos de reyes, 30. 39, 60, 80, 103, 104, San Pedro de Osma, representaciones de, Virgen de la Esperanza, representacio­ 113,121,166,204,207,219,229,308, 94. nes de la, 60, 89. 347, 350, 390. San Simon, representaciones de, 367. Virgen con el Nino, representaciones de San Vicente, representaciones de, 276. la, 42,47,60, 76,80, 85,86,90,113,114, Salom6n, representaciones de. 53, 94, Santa Ana, representaciones de, 137, 128, 13� 13� 138, 153, 159, 160, 165, Salvajes, representaciones de, 213, 330, 349, 350. 175,181,187,188,193,194,197,198, 355, 359. Santa Catalina, representaciones de, 39, 203, 204, 213, 225, 226, 229, 230, 236, San Agustin, representaciones de, 297. 40. 243, 254, 257, 258, 261, 262, 265, 271, San Andres, representaciones de, 198, Santa Cena, representaciones de la, 144. 272, 275, 276, 293, 297, 298, 307, 314 ' 355. 148, 262, 266, 319, 350, 382. 349, 350, 355, 367, 368, 373. 383. San Bartolome, representaciones de. 40. Santa Elena, representaciones de, 304, Vlrqenes fatuas, de las, representaciones San Bernabe, representaciones de, 198'­ 329, 350. 59. San Bernardino de Siena, representacio- Santa Eulalia, representaciones de, 193, de Vrrgenes prudentes, representaciones nes de, 329. 194. 247. las, 59. San Bernardo, representaciones de, 198. Santa Florentina, representaciones de, Virtudes, representaciones de las, 337. San Bias, representcclones de, 287. 367. Visitaci6n, representaciones de la, 160, San Celedonio, representaciones de, 383. Santa Justa, representaciones de, 367. 319. 404 ) iNDICE GEOGRAFICO Ager (Leridu), 225. Castroverde (Lugo), 90. Ibiza (Baleares), 258. Aguilar de Ccmpoo (Palencia), 66. Cervera (Lerldo), 198, 219, 220, 225. Igries (Huesca), 272. Alagon (Zaragoza), 288. Cisneros (Paiencia), 66. Inca (Mallorca), 262. Aloro (Mnllorcn), 271. Ciudad Real, 383. Alba de Tormes (Salamanca), 90, 314. Ciudad Rodrigo (Salamanca), 90, 389, Jaca (Huesca), 282. Albalate de Cinca (Huesca), 225. 390. Jerez de la Frontera (Cadiz), 137, 373 Albesa (Leridc), 225. Cizur (Navarra), 144. Alcala de Henares (Madrid), 336, 337. Colindres (Santander), 80. La Figuera (Tarragona), 213, 219. La Guardia (Alava), 138, 160, 165. Alcofilz (Teru'el), 281. Colonia (Ale mania), 15. 355. Alos de 225. La Hiniesta (Zamora). 86. Balaguer (Lerldc), 225. Corbins (Lerldc), La Rabida, monasterio de (Huelva), 373. Amiens (Francia), 9,15,16,19,20,29,33, Cordoba. 137. 373, 384. 40, 41, 47. 54, 85. 94. 154. Cornelia de Conflent (Francia), 208, 213, La Selva del Campo (Tarragona). 198. 225. La Vid, monasterio de (Burgos), 76. Anglesola (Lerldc), 187, 219. Lantadilla (Palencia), 355. Aracena (Huelvc), 368. 373. Covarrubias (Burgos), 374. Arciniega (Alcvc), 383. Crespid (Gerona), 203. Laon (Francia). 15. Areny (Leridc), 276. Cubells (Lerldc), 225. l.crrcbezuo (Alava). 383. monasterio de 75. Artajona (Navarra), 147. Cuenca, 127, 304, 308, 313, 383. Las Huelgas. (Burgos), Astudillo (Palencia), 342. Lebf>iro (La Corufio), 84. [oee .� Avila, 15. 90. 93, 314. 335, 336. de (Francia), 128. Leon. 11. 12, 13.20.29.41.42,47,48. • Champmol, cartuja 53, 54, 59. 60. 65. 79.80, 85.86,89,93 Aviles (Asturias), 84. Chartres (Francia), 15, 19, 29, 41. 107,129. 138, 148, 159. 276. 365.389. Baena (Cordoba), 137. Daroca (Zaragoza), 229, 281. 282. Lequeitio (Gulpuzcoc}, 165. 383. Deva (Gulpuzcoo), 165. l.ertdc, 181,187.197,198.208,213, 214, Baget (Gerona). 203. 220, 225, 226. 243. 244. Balaguer (Lerldc), 225. Dijon (Francia). 10, 128. 239. 282. l.oqrofio,176. Barcelona. 12. 127.188.193.194, 204. 207, Dos Hermanas (Sevilla). 137. Los Balbases (Burgos). 355. 220. 226. 229. 230, 235. 236. 239. 240. 243,.244.247.248,253,287.297. 327. 137, 368. Ecija (Sevilla). Lupiana (Guadalajara). 129. Barco de Avila (Avila), 90. Egea de los Caballeros (Zaragoza), 272. Llerena 134. (Badajoz). Belmonte (Cuenca), 308, 389. EI Garrobo (Sevilla), 368. santuario de 261. Lluch, (Mallorca). Bellpuig (Lerldo), 198. EI Paular. cartuja de (Madrid), 314, Bellpuig de las Avellanas (Lerldc), 187, 382. Mainar (Zaragoza), 287. 188. Elna (Francia), 182, 257. Manresa (Barcelona). 219, 226, 254. Benavente (Zamora), 89. Escornalbou (Tarragona), 208. Mellid (La Corufic), 83. Berga (Barcelona), 208, 219. Espino, monasterio de Ntra. Senora del Mendavia (N,avarra), 143. Besclu (Gerona). 236. (Burgos), 355. Mesina (Italia), 219. Betanzos (La Corufin), 83, 84, 384. Estella(Navarra), 138. 147, 148, 153, 175. Miraflores, cartuja de (Burgos), 342, 347, Beuda (Gerona), 203. Estrasburgo (Francia), 15. 348, 349, 350, 360. Boixadors de Segarra (Lerldc), 226. Mondonedo (Lugo), 84. Bolea (Huescc}, 287, 288. Felanitx(Mallorca), 266. Montblanch (Tarragona), 188, 198. 220, Boston (U. S. A.). 187. Fores (Lerldc), 220. 254. Brujas (Belqico}, 288, 298. Fraella (Hu'esca), 272. 288. Montearagon (Huesca), Bruselas, 308. Fregenal de la Sierra (Badajoz), 367. Montserrat, monasterio de (Barcelona), • Burgo de Osma (Soria), 93, 94. Freiberg (Alemania), 15. 226, 229. Burgos, 9. 13. 16, 19, 20, 29,30,33,34. Fresdelval, monasterio de (Burgos), 129. Morella 298. (Castellon), 293, 39,40.41,42,47,54,59,60,65,66.76, Mosqueruela (Teruel), 281. 79, 80, 85. 86, 89, 93, 94, 103, 107, 114, Gondlo (Valencia), 293. 129,138,154,159,276,327,341,342, Gerona, 181, 182, 187, 203, 204, 207. 213, Najera (Loqrofio), 390. 347. 348. 349. 350, 355, 356, 359, 360, 226, 229. 230, 235. 236. 240, 247. 248. Nalech (Leridc), 198. 365. 374. 383, 384. 262. Napoles (Italia), 13, 243, 266. Gerp (Lerldc), 225. Navas de Tolosa (Jcen), 103. 389. Calatayud (Zaragoza), 281. Granada, 373, Noya (La Corufic], 83, 84. Canet 10 Roig (Castellon), 294. Guadalajara, 314, 330, 335 •. 336, 337, Nueva York (U. S. A.), 188. Canas, monasterio de (Loqrofio), 176. 338. Carmona (Sevilla), 137. Guadalupe, monasterio de (Caceres), 134. Olaz Subiza (Navarra), 147. Carrion de los Condes (Palencia), 65, 90. 308, 313, 314, 330, 335, 338. 348. Olite (Navarra), 143, 148, 153. 175. Guernica (Guipuzcoc), 165. Onate {Gulpuzcoc), 165. Caspe (Zaragoza), 229. 276. Cassel (Alemania), 253. Gumiel de Hizdn (Burgos), 382. Orense, 83, 84, 383. Ovarra (Huesca), 281. Castello de Farfanya (Lerldo), 225. Castellon de Ampurias (Gerona), 236, 248. Huarte (Navarra),147. Oviedo. 79, 80, 113, 365, 383, 389. ' Huesca, 275, 276, 287, 288. Oya (Pontevedra), 83. Castellon de la Plana, 293. 405 Palau del Vidre 254. (Francia), San Martfn de Noya (La Corufio], 80. Toledo, 80, 103, 104, 107, 108, 113, 114, Palazuelos (Valladolid), 75. San Martin de Sobrdn (Pontevedra), 84. Palencia, 65, 66, 75, 389. 121,122,127,303,304,307,308,314, San Mateo (Castell6n), 293, 294. 319, 320, 327, 328, 329, 330, 335, 336, Palma de Mallorca, 13, 230, 235, 236, 138. Sonqueso (Navarra), 337, 356, 359, 374, 381, 382, 383, 384, 253, 257, 258, 261, 262, 265, 266, 271. Santa Ana de Tendilla, monasterio de 389. Pamplona, 11, 138, 143� 144, 147, 148, (Guadalajara),330. Tordesillas (Valladolid), 129. 153,154,166, 175, 276. Santa Coloma de Queralt Paredes (Guadalajara), 90. (Tarragona) Toro (Zamora), 85, 86, 128, 327, 365. 220, 226. Tortosa (Tarragona), 193, 194, 254, 261. Paris (Francia), 15, 147. Santa Gadea del Cid (Burgos), 355. Torrebesses (Leridc}, 220. Parral, monasterio del (Segovia), 314, Santa Marfa del Campo (La Corufio], 83. Torrljos (Toledo), 314,336. 337, 338. Santa Marfa de Litera, 235. Toulouse (Francia), 147. Perpifidn (Francia), 208, 254, 257, 262, Santa Marfa de Matallana (Valladolid), Tred6s (Leridc}, 187. 287. 75. Tremp (Lerldc), 254. Plasencia (Caceres), 134, 389, 390. Santa Pau (Gerona), 204. Trevino (Burgos), 176. Poblet, monasterio de (Tarragon a), 187, Santas Creus, monasterio de (Tarrago­ Tudela (Navarra), 143, 175. 193, 207, 208, 213, 214, 219, 220, 236, na), 182, 187, 188, 193, 230. TUy (Pontevedra), 15, 16, 80, 83, 84. 239, 244, 288. Santiago de Compostela (La Corufic), Pollensa (Mallorca), 261. 15, 83, 84, 330, 335. Obeda (Juen), 373. Pontevedra, 84. Santi ponce (Sevilla), 137. Premia de Dalt Ujue (Navarra), 148. (Barcelona), 253. Santo Domingo de la Calzada (Loqrofio) Prufeninq (Alemania), 53. 176. Val de Onsera (Huesca), 272. Puente la Reina (Navarr.a), 154. Santo Domingo de Silos (Burgos), 341. Valderrobles (Teruel), 281. Puig, monasterio del (Valencia), 213, 294. Segorbe (Castell6n), 294, 297. Valencia, 244, 253, 393, 294, 297, 298. Segovia, 134, 314, 336, 337, 374. Valme (Sevilla), 137. Quejana (Alava), 166. Seo de Urgel (Leridc), 235, 236, 262. Valladolid, 66, 127, 129, 314, 342, 355, Sevilla, 137, 356, 366, 367, 368, 384, 389, 356, 359, 374, 384. Reims (Francia), 15. 41, 53, 54, 60, 85, 390. Vallfogona deRfucorp (Tarragona), 220. 86, 108, 114, 148. Sicilia, 188. Veruela, monasterio de (Zaragoza), 275. Requena (Valencia), 298. Slquenzc (Guadalajara), 11, 128, 129, Viana (Navarra), .166. Ripoll (Gerona), 220. 297, 338. Vich (Barcelona), 203, 226, 236, 248, 253. Roncesvalles (N.avarra), 138, 147. Silsoe(Inglaterra), 341. Villafranca del Poncdes (Barcelona), 226. Rouen (Francia), 244. Sineu (Mallorca), 271. Vilefic, monasterio de (Burgos), 66, 75. Sobrado de los Monjes (La Corufic), Villaescusa de Haro (Cuenca), 383. Sagunto (Valencia), 293. 83,84. Villclcdzcr de Sirga (Palencia), 65, 66, 76. Salamanca, 89, 90, 93, 127, 128, 365. S611er (Mallorca), 261. Villasana de Mena (Burgos), 384. Salient de Sanahuja (Lerldc), 226. Soria, 85, 93. Villasandino (Burgos), 66. San Bartolome de Olaso, 165. 293. Southampton (Inglaterra), Vimbodf (Tarragona), 219. San Cuqnt del Valles, monasterio de Spiloes (Belqicc), 341. Vinaixa (Lerldo), 198. (Barcelona), 253. San Juan de las Abadesas (Gerona), 203. Vitoria (Alava), 138, 154, 159, 160. Tamarite de Litera (Huesca), 272, 28(1. San Juan de Corias, monasterio de Tarazona (Zaragoza), 281, 288. Yequeda (Huesca), 272. (Asturias), 80. Tarragona, 10,11,181,182,187,188,.193, San Juan de Ortega, monasterio de (Bur­ 194, 197, 198, 207, 208, 213, 214, 219, Zamag6n (Salamanca), 90. gos), 365. 220, 225, 240, ?53, 254, 282. Zamora, 85, 365, 390. San Julian de Moraime.(La Corufio), 80. 243. Tdrreqc (Lerldc), Zaragoza, 11, 13, 207, 226, 229, 240, 243, San Martfn de Castaneda (Zamora), 89. Tiana (Barcelona), 253. 281, 282, 287, 288. I 406 iNDICE ONOMASTICO Becker, Pedro de (escult.), 298. Cluperos,Juan (escult.), 247. Abu Walid, 103. infanta de Castilla, 75, 104. Clemente IV, papa, 89. Acuna, Luis de (Obispo de Burgos), 360 Berenguela, 226. Berenguela, reina de Castilla, 104. Colom, Ferrer (obispo de Lerida), 197. Aguilar, Pedro (escult.), 225, Bermejo, Bartolome (plnt.), 253. Colonia, Francisco de, 355, 356, 360, 365, Alas, familia, 84. Bernardo (obispo de Avila), 93. 374. Albornoz, Gil de (cardenal), 108, 114 .. Bernini (escult.), 307. Colonia, Juan de (arq.), 342, 355. Aleman, Enrique (escult.), 261. Bertaux, E., 341. Colonia, Simon de (arq.), 342, 355, 356, Aleman, Juan (escult.), 304, 307, 308, 319, 329. Blanca de Anjou, reina de Aragon, 188. 359, 360. Aleman, Rodrigo (escult.), 389, 390. Blasco (obispo de Avila), 93. Compte, Pedro (arq.), 298. Alemania, Juan de (escult.), 147. Boil, Felipe, 294. Copfn (escult.), 319. Alfonso, infante de Aragon, 214. Bonhuyl, Pedro (escult.). V. Bonull, Pedro. Copfn de Holanda, Diego (escult.), 104, Bonull, Pedro (escult.), 188. 381. Alfonso, infante de Castilla, 342, 348. Alfonso II, rey de Aragon, 214. Borqofio, Juan de (escult.), 175. Cordoba, Juan de (escult.}, 373. Alfonso III el Benigno, rey de Aragon, 188. Borgofic, Juan de (pint.), 381. Cortel, Juan (arq.), 144. Borras, Juan (escult.), 248. Cos coli Bernat, 258. Alfonso IV, rey de Aragon, 207. , 381. 266. Borras, Vicente (escult.), 248. Cristiano de Holanda (escult.), Alfonso V, rey de Aragon, 243, Brehier, 30. Cruz, Diego de la, 341, 342,·349, 350. Alfonso VII, rey de Castilla, 104. Alfonso X, rey de Castilla, 16, 33, 39, 103. Bruselas, Bartolome de (escult.), 243. 355, 374. Alfonso XI, rey de Castilla, 79, 80, 113, Bruselas, Daniel de (escult.), 304. Cuevas, Francisco de las (escult.), 308. \ 121. Bruselas, Felipe de (escult.), 304. Dancart, Pieter (escult.), 384. Almonacid, Sebastian de (escult.), 336, Bruselas, Giralte de (escult.), 383. Dancart Pyeter Sayn (escult.), 390. 337, 381, 384. Bruselas, Hanequin de (escult.), 304, 308, Alonso de Covarrubias, Garcia, 356. 314. Deknatel, Frederik B.,14,16,19, 23, 39, 53. Della Robbia (escult.), 368. Alonso Pelaez, Fernando, 79. Bruselas, Juan de (arq.), 166. Alvarez, Marina, 314. Bujanda, P., 390. Despujol, Bernat, 236. Alvaro de Cabrera, vizconde de Ager, Burgos, Gonzalo de, 360. Deu, Jordi de (escurt.), 213. 214, 219, 220, 188. 225, 239. Amador de los Rfos, 29. Cabrera, vizcondesa de, 204. Dfaz, Rodrigo, 90. Pedro de (escult.), 288. Cabrera, Alvaro de, 188. Dfaz de Castaneda. Nufio, 66. Amberes, Campuzano, Rodrigo de, 336. Dfaz de Covarrubias, Gonzalo, 356. Anaya, Diego de (Obispo de Salamanca), Co net, Antonio (escult.), 235, 236, 262. Dfaz de Fuentepelayo, Fernando. 360. 127, 128. Dreve Jordan. 147. Anaya II, Diego de, 127. Cardenas, Rodrigo de, 335. 188. Dulcia, condesa de Urgel, 188. Andres (escult.) 390. Carderera, V., 230, 235. Carll, maestro (arq.), 244. Dusi, Juan (escult.), 288. Anglada, Pedro <;0 (escult.) , 236, 262' Carlos el Noble, rey de Navarra, 166,175. Egos, Enrique (escult.), 320, 330. Anglesola, Berenguer de (obispo de Ge- Cartagena, Alonso de (obispo de Burgos), 236. 342, 355. Egos Cueman (escult.), 304, 308, 313. rona), Carrillo de Acuna, Alonso (cardenal), 314, 319, 328, 330, 335, 338, 347, 348. Antona, Nicolas de (escult.), 293. 239. 336, 337. 389. Antonio Johan (escult.), 220, 236, Carrillo de Acuna, Gomez, 129. Elena, 89. Aparicio, chantre, 89. 288. Carrillo de Albornoz, Alonso (ccrdericl) Elisenda de Montcada. reina de Aragon. Aponte, Pedro de (pint.), 204. Arce, Fernando de, 338. 128. Arias Balboa, Vicente, 121. Casco lis, Jaime (escult.), 198,204, 207, Enrique. maestro. V.-Maestro Enrique. Arias del Villar, Juan (Obispo de Oviedo), 208, 213, 214, 219, 220, 225, 258, 294. Enrique II, rey de Castilla, 121. 365. Castellnou, Francisco de, 226. Enrique III, rey de Castilla, 121. 127. Castellnou, Juan de (escult.), 297. Entenza, Bernardo Guillermo de, 213. Armengol VII, conde de Urgel, 187, 188. Castelltort, Berenguer de, 225. Ermesindis, condesa de Barcelona, 230. Armengol X, conde de Urgel, 187, 188. Castilla, Pedro de, 365. Escales, Ramon (obispo de Barcelona), 235. Arnaldo (obispo de Leon), 59. Artal (escult.), 175. Castro, Juana de (reina de Castilla), 83. Espejo, Gonzalo de, 297. Juan (escult.), 248. Arroyuelo, Domingo de, 76. Catalina de Lancaster, reina de Castilla, Espelta, Bernardo de, 281. Asterain, Diego de (escult.), 147. 121. Espes, 144� Cedn Bermudez, J. A., 390. Esteban Domingo, 93. Badajoz, Juan de (arq.), 365. Centellas, Luis (escult.), 389. Balmaseda, Juan de (escult.), 383. Cerezuela, Juan de (arzobispo de Toledo), Fcverdn, Jaime de (escult.), 203. Bcrbczcn, Arnaldo de (obispo de Pam- 122. Felipe, infante de Castilla, 65. Cervantes, Juan de (cardenal), 366. Fernandez, Alejo (pint.), 384. plona), 143, 147. Cervid, Be·renguer de (arq.), 247. Fernandez, Alvar, 65. Bcrques, (arq.), 239. Arnaldo Barutell, Berenguer de, 244. Ciroll, Pedro (arq.), 226. Fernandez, Martfn, 53. Fernandez Aleman, Jorge (escult.), 384. Batlle Huguet, Pedro, 198. Clcperos I, Antonio (escult.), 247. Beatriz de Portugal, reina de Castilla,128. Cloperos II, Antonio (escult.), 247. Fernandez de Heredia, Juan, 229. 407 Fernandez de Luna. Lope (arzobispo de Lambert. Elie. 47. Matheu. Juan (escult.), 213. 214. Zaragoza), 229. Lauria, Margarita de. 213. Mauricio (obispo de Burgos). 16. 20. Fernandez de Velasco. Pedro. 355. 365. Lauria. Roberto de, 213. 29. 66. Fernandez de Villegas. Pedro. 356. 360. Lauria. Roger de, 213. Melendez de Valdes. Diego (obispo de Fernando I. rey de Aragon. 236. 288. Lena. Pedro (escult.). 213. 214. Zamora). 390. Fernando III el Santo. rey de Castilla. Leonor de Portugal, reina de Aragon. 214. Mena, Gonzalo de de (arzobispo Sevilla) 16. 33. 103. Leonor de Sicilia. reina de Aragon. 214. 137. Fernando II. rey de Leon. 75. Lionel de Navarra, 175. Mendoza (cardenaL}. 319. Fernando Alonso. 89. Lochner. V.-Lluch. Miguel. -Aldonza de. 129. Fernando de 10 Cerda. infante de Cas- Lomme de Tournai. Jcnin, 144. 166. 175. -Lopez de (arzobispo de Santiago). 84. tilla. 75. Lopez. Diego. 90. Mercadante de Bretaiia, Lorenzo. 366. Ferrer Basso (pint.). 208. Lopez de Ayala, Pedro. 166. 367. 368. Flamenco. Marco (escult.). 368. Lopez de Cordoba. Teresa. 137. Millan. Pedro (escult.). 367. 368. 373. Florentino. Julian (escult.), 297. Lopez de Mendoza, [iiigo. 330. 338. Miro. becto, 203. Florez. E. 29. Lopez Polanco. Gonzclo, 365. Montcada. Elisenda de. reina de Aragon. Folch de Cardona. Ramon. 187. Lopez de Saldaiia. 129. 204. Fonseca. Beatriz de. 365. Lopez de Vollcdolld, Alonso, 84. -Guillermo Ramon de. 225. Forment. Damian (escult.). 288. Loquer. V.-Lluch, Miguel. -Ot de. 197. Frederlch, Juan (escult.). 253. Lucero. Juan. 90. -Teresa de. 197. 198. Fruchel (escult.). 15. Luna. Alvaro de. 337. Montrodon. Arnaldo de (obispo de Ge­ Lunc. Alvaro de. 122. rona). 230. Galiano. Antonio (obispo deMallor.ca). Luna. Juan de. 122. Moragues. Pedro (escult.). 198. 226. 229. 258. 261. Luna. Pedro de (arzobispo de Toledo), 258. Gallart. Berenguer. 244. 103. 122. Morey, Guillermo (escult.). 204. 229. 230. Garda. rey de Navarra. 390. 265. Garda Cricl, Juan (escult.). 383 •• Llobet, Juan (escult.), 297. -Pedro 261. (escult.). Gnssles, Arnaldo (pint:). 254. 253. ' ' l.luch, Miguel (escult.). 248. Morlans. Gil (escult.), 287. 288. Geronu, Juan. 254., Munzer. Jeronimo, 320. Grnundc, Hans de (escult.), 287. Maestro Aloy (escult.), 207. 208. 214, 219. Mur. Dalmau de. 240. 243. 282. Gomer, Francisco [escult.), 282. Maestro de los Anaya (escult.). 127; Gomez de Anaya. Juan. 127. Maestro Bartomeu (escult.).10. 181. 182. Nicolas(escult.). 390. Gomez-Moreno, Manuel. 14. 16. 41. 53. 203, 213. Nuiiez Davila, Juan. 336. 54. 129. 341. 342. 366. 383. 389. Maestro del "Beau Dieu" de Amiens Gonzalez. Ferndn (pint. y escult.). 121. (escult.). 9,16. 19.20,30. 33.93,154. -Oberto, Francesco d' (ptnt.), 194. Gonzalez de Aguila. Nuiio. 335. Maestro de Burgos. V.-Maestro de 10 Oilloqul, Pedro (arq.).,144. Gostcnt, Esteban (escult.), 243. Coroneria. Oller. Pedro 247. (escult.), 235. 236, Grado. Juan de. 365.' -de 10 Coronerfa (escult.). 20, 34.39.40, Ordoiio II. rey de Leon, 60. Gucs, Juan (escult.), 308. 314. 320. 330. 41.42.47.48,54.59.60.85.86.89.94. Ortega. Alonso. 355. 337.359. -Enrique (arq. y escult.). 13, 20,41,47. Oruetc, Ricardo de. 103. Guillen de Rohan (arq.), 129. Maestro Juan. V.-Juan de Tournai. Ossorio de Lara, Urraca;137. Guillermo Domingo. 83. -del Juicio Final (escult.). 42. 47. 48, 53. Guines, Pedro de (escult.), 207. 214. 54. 148. Pacheco. Beatriz. 338. Guzman. Leonor de. 166. -Mateo (escult.), 15. Padilla. Juan de. 342. 348. 350. -del Portal Sur (escult.). 54. Pnu, Berncrdovde (obispo de Gerona). Hinojosa, Gonzalo de. 76. -del pulplto de San Michele in Borgo 247. Huerta. Juan de 10 (escult.). 282. (escult.), 193. Pedro (escult.). 65. Hurtado de Mendoza. Diego (arzobispo -Ramon (escult.), 204. Pedro (escult.). 319. de Sevilla) 356. -de Salomon (escult.). 53. -Don. 90. -de San Erminold (escult.). 53. -infante de Aragon. 214. lllesccs, Gonzalo de. 308; 313. -de San Juan de los Reyes (escult.). 329. '-I rey de Castilla. 137. Imperial. Antonio. 368. -de Santo Domingo de Silos (escult.). 15. -el Ceremonioso, rey de Aragon. 207. Ingles. Guillermo (escult.). 276. -del Sarmental (escult.). 16. 208. 214. 219. 220. 226, 229, 230. Isabel de Portugal. reina de Castilla. 342. -de las Torres (escult.), 30. 33. 34. 39. 257. 347. 348, 350. 40. 54. 94, 103. -el Grande. rey de Aragon. 182. Molinos. Juan de (escult.). 389. -Johan (escult.). 13, 214. 219, 239, 240, Jaime I. rey de Aragon. 214. 257. Maluenda. Alonso de. 356. 243, 247, 282. 327. Jaime II. rey de Aragon, 188. Manrique, Gomez. 129. Perez. Juan (arq.). 41. Jaime II. rey de Mcllorcc, 257. Manrique. Gomez. 356. -de Andrade. Ferndn, 83. Jimenez de Redo, Rodrigo. 93. Manuel, Marfa. 360. -Calvillo. Fernando. cardenal. 281. Johanet de Toulouse (escult.). 175. Marco Flamenco (escult.). V.-Flamenco. -de Carrion. Anton (escult.). 66. Jordi Iohun.V.« Jordi de Deu. Marco. -de Guzmdn, Juan Alonso. 137. Jovellanos. G. M 390..• Mares. Federico (escult.). 219. Perut, Jacques (escult.). 154. Juan I. rey de Aragon, 220. Maria. infanta de Aragon, 214. Peti Juan (escult.). 381. Juan II. rey de Aragon. 288. -de Borgoiia. 298. Pi. Andres (escult. y arq.). 244. Juan II. rey de Castilla. 308. 342. 347. -de Castilla. 129. Pimentel. Juana de. 337. 348.350. -de Chipre, reina de Aragon. 188. Pinter, Bernardo (escult.), 219. Juan de Aragon (arzobispo de Tarra­ -de Molina. reina de Castilla, 103, 127, Planella. Pedro. de (obispo de Barce- gona). 194. 129. 230. lona), Juan de Aragon (arzobispo de Zaragoza). -de Navarra. reina de Aragon. 214. Polero, V .• 175. 287. Marina. infanta de Aragon. 288. Ponzo Antonio. 41. Juan de Bruselas (escult.). 166. Martin. infante de Aragon. 214. Ponznrdl, Munio. 41. Juan sin Miedo. duque de Borgoiia. 282. -(Obispo de Leon). 42, 59, 93. Portoccrrero, Rodrigo de. 338. Juana de Ampurias. infanta de Aragon. 220. -I, rey de Aragon, 239. Pot. Felipe. 128. Juana Enriquez. reina de Aragon. 288. Martinez. Alvaro (obispo de Cuenca). 127. Proske. Beatrice G .• 14. 341. Juana Manuel, reina de Castilla, 121. - Lorenzo (arq.), 314. Juana de Navarra. 175. -Gadea. Pedro. 355. Querclt, Dalmau de. 226. Jusquin (arq.). 129. Mota de Armagnac. reina de Aragon. 220. Querclt, Pedro VI de. 226. 408 Quinones, Elvira de, 330. Sanchez de Oteiza, Sancho (obispo de Torrelles, Ramon de (obispo de Mallorca), Raholf, familia (escult.), 254. Pamplona), 175. 258. Ramirez de Guzman, Diego, 79. Sancho IV, rey de Castilla, 103, 114. Torrent, Pedro (escult.), 253. Ramon Berenguer II, conde de Barce- -Antonio (escult.), 298. Tosquella, Lorenzo (escult.), 266. lona, 230. -el Fuerte, rey de Navarra, 138. Tournai, Juan de (escult.), 203, 204. Rams, Alonso (escult.), 253. Sant Johan, Pedro de (escult.), 236, 262. Raset, Bernardo de, 248. Saulet, Bernat (escult.), 203. Ujue, Isabel de, 175. -Dalmau de, 248. Seguer, Guillermo 198. (escult.), Urraca, reina de Leon, 75. Riemenschneider, Tilman (escult.), 356. Serra el Mayor, Ramon, 219. Roca (arq.), 229 .. -el Viejo, Ramon, 198, 225. Vclderrdbcno, Alonso de, 335. Rocaberti, Gerardo de, 193. Serrano, Juan (obispo de Segovia), 134. -Pedro de, 335, 336, 338. Rodrigo (obispo de Leon), 41, 59. Ses Comes, Arnau (obispo de l.eridc), Valenciennes, Juan de (escult.), 261. Rodriguez de Castro, Leonor, 65, 66. 197, 207. Valtier, Rollin (arq.),262. -de Toledo, Juan (pint.), 121. Sibila de Fortld, reina de Aragon, 188. Van der Weyden (pint.), 314. Rojas, Sancho de, 356. Siloee, Diego (escult.) 350. Vazquez, Bautista (escult.), 384. Roura, Pedro de, 236. Siloee, Gil (escult.), 288, 341,342,347,348, -Pedro, 373. Rubio, Bartolome (escult.) 225. 349, 350, 355, 360, 374. -de Arce, Martin, 338, 342. Ruesga, Juan de (crq.), 337. Sluter, Claus (escult.), 11, 128, 239, 261. Velasco, Alonso de, 308, 313, 330, 335, Ruiz, Garda, 90. Soler, Arnaldo de, 204. 338, 348. -de la Mota, Garci, 356. Solivella, Guillermo (escult.j; 225, 243, Vicens, Juan (escult.) 271. 244. Vidal, Alonso, 90. Vigarny, Felipe (escult.), 381. Safont, Jorge (escult.), 244. Spierincx, Girart (escult.), 253. - Marcos (arq.), 240, 244. Starnina (pint.), 121. Vilamarl, Guillermo de, 203. Sagrera, Antonio (escult.), 262. Stoss, Veit (escult.), 11,356. Vilamur, Pons de (obispo de Lerida),197. -Francisco (escult.), 271. Suabia, Hans de (escult.), 243. Vilasolar, Guillermo (escuit.), 266. -Guillermo (arq.), 13, 243, 244,262,265, Suarez, Pedro, 127. Villaespesa, Frances de, 175. 266, 271. Suarez de Figueroa, Lope, 137. Villard de Honnecourt (arg.), 16. -Jaime (escult.), 266. -de Figueroa, Lorenzo, 137. Violante, reina de Castilla, 39, 47. -Juan 266. Adrian de 253. Violante de Bar, reina de Aragon, 220. (escult.), Suydret, (escult.), -Miguel (escult.), 262, 266. Vivers, Jaime de, 229. Salau, FranCjoy (escult.), 236, 239. Tarin y Juaneda, F. 350. Salazar, Juan de (escult.), 287. Wethey, Harold E., 14,266,341,342,349, Teixidor, Bernardo (escult.), 219. Sanchez, Nufro (escult.), 390. Tenorio, Pedro (arzobispo de Toledo), 355, -de Asiafn, Miguel (obispo de Pamplona), 103, 121. Xlmenez de Aragon, Lope, 275. 147, 175. Timor, Guillermo (escult.), 198. Ximenis de Cabrera, Sancha, 236. -Bonifacio, Martin (escult.), 314, 319. Toda, Eduardo, 219. =-Ccntcn, F. J., 103, 113. Tormo, Elias, 14, 293. Yanez, Luis, 365. 409 Este octavo vo/umen de ARS HISPANIAE, en papel expresamente fabricado por S. TORRAS DOMENECH, S. A., y huecograbado de los talleres HUECOC0LOR, ambos de Barcelona, se acab6 de imprimir en ALDUS, S. A., de Madrid, el 24 de septiembre de 1956. , . R.'f&"ol