LA PINTURA Y LA ESCULTURA EN EL REINADO DE CARLOS III DOS GRANDES PINTORES EXTRANJEROS EN LA CORTE Muerto, sin hljos, Fernando VI, hereda el trono su hermano Carlos, que era Rey de las Dos Sicilias. Embarca para Espana en Napoles el 6 de octubre de 1759, acontecimiento que se pinta en dos cuadros de Antonio Joli, artista modenes del que queda heche referencia, pues estuvo en Madrid. Nos falta testimonio de 10 lrnpreslon que causarfa en el monarca culto y aficionado a las artes el ambiente de su nueva Corte .. EI Palacio Nuevo estaba, como sabe­ mos, adelantado, 01 punto que el 1.0 de diciembre de 1764 pudo habitarlo. En el servicio regio encontraba 01 magnffico decorador Corrado Giaquinto, a Charles Flipart, a Matfas Gasparini -venido de Napoles, especialista en estucos y bordados-, que clccnzo el honor extraordinario de que su nombre se conserve en tres piezas seguidas de Mediodfa de 10 planta principal de Palacio, por haber decorado por completo 10 tercera de elias con pavimento de rndrrnoles, techo de estucos y muros con mdrrnoles y riqufsimos bor­ dodos de realce abultado. Encontro, asimismo, artistas espcfioles como el util y discreto Andres de 10 Calleja, de quien se he hecho triple men cion y se publican obras (figs. 137 y 141), que tuvo a su cargo 10 elecclon y el traslado de las pinturas que de los Sitios Reales se trcjeron para el adorno del Nuevo Real Palacio. Tcrnblen era pintor palatino, y con el tftulo "de Camara" desde 1756 nuestro yo conocido cccdemlco don Antonio Gonzalez Ruiz. Muy poco, en sumo, ante 10 enor­ me tarea de decorar las bovedos del ingente edificio en construcclon, Este estado precario explica las decisiones que Carlos III hubo de adoptar sin perder tiempo. VENIDA A ESPAI\IA DE ANT6N RAPHAEL MENGS.-EI trato directo de Mengs con Car­ los III, cuando era Rey en Napoles, cornenzo 01 realizar, con excesiva demora, el encargo de Augusto III, rey de Polonia y elector de Sajonia, de que retratase a cquel y a su mujer Marfa Amalia, hija de este. La tardanza fue tal que, muerto Fernando VI, yo estaba Carlos para ve­ nir a Madrid, a ser soberano de los Espcfios, cuando el bohemio lleqo a 10 Corte italiana. EI concierto para 10 rernunercclon del artista osornbro por 10 esplendidez regia: Winc­ kelmann, el gran escritor y crqueoloqo -amigo fntimo y cdrntrcdor fervoroso del pintor-, escribfa a Gessner el 28 de julio de 1761: "EI senor Mengs se marcha de mi lado, rumbo a Espana, como primer pintor de su Ma­ jestad Cctollcc, con una pension anual de 8.000 escudos, alojamiento y coche con librea real. Es para mf uno perdido irreparable, por 10 que llorcre siempre. Su partida sera quizd el mes 157 proxrrno, en un barco de guerra que viene a Napoles." En efecto, lIego a Alicante el 7 de septiembre. En Madrid de los Cofios ulqullo casa en la plaza de San IIdefonso y estudio cerca del Peral -aproximadamente en donde estd el Real Cinema-, pagando de alquiler por cada local la nada despreciable suma de 850 reales al mes, como un 10 por ciento del sueldo: EI . Rey, ndernds, sufragaba los gastos que hiciese en pintar. lQue lrnpreslon Ie ccuso Madrid y su vida artlstica? Carecemos de testimonios sobre los primeros tiempos y ninguno anterior a la carta de Winckelmann respuesta a una del artista, que serfa la primera, al parecer erudita. Respondele con los tonos de la maxima exaltcclon amistosa: "sobre el ara que os queda dedicada, no se encenderd [crnds otra llama". Por fortu­ na, enseguida, su inagotable curiosidad cientlfica Ie invita para que Ie diese noticia de anti­ guedades espcfiolos: se la dirige desde Roma, dos meses despues de residir Mengs en Madrid. r , EI ambiente artlstico mudrilefio formdbose, principalmente, con los pintores y escultores que trabajaban =-sequn hemos visto- en el servicio Real y que, a la vez, en su mayor parte constitufan la Academia: la figura principal entre los pintores era Corrado Giaquinto, dotado de cualidades notables, pero su estetlcc y su tecnlco eran muy distintas Mengs. Sin de las de embargo, Ie desazonarfa, mas que el coincidir con Corrado, el que, pasados nueve meses, arribase Tlepolo. En una carta se lee: "Tengo por competidores al senor Corrado y a Tiepoletto, ambos valientes en el fresco; pero no 10 saben hacer que parezca cdlido." Giaquinto rncrcho a Napo­ les en 1762, heredando Mengs su aposento palatino; Tlepolo permoneclo hasta su muerte en 1770. EI malestar del artista bohemio se ccentuo en seguida. Por carta de Winckelmann a Usteri del 16 de octubre de 1762 sabemos que: "Mengs no aguanta en Espana; sus cartas no contienen mas que lamentos y espero verle en Roma en el plazo de un nfio. iDios disponga las cosas para que mis deseos se cum plan !" Para esta actitud lque motivos tenfa pintor tan admirado y bien remunerado? En primer lugar, y mal sin remedio, su temperamento: el mismo Winckelmann en carta a Usteri, de meses despues -22 de mayo- decfa de el "Es hombre que hace de un mosquito un elefante; desmenuzador de palabras y amigo de mirar por el lado izquierdo 10 que se Ie ensefic por el derecho Su felicidad radica en no ser muy feliz. Asf es el hombre, que podrfa ser perfecto ... y que merecerfa serlo." Estosjuicios de quien tanto Ie querfa dibujcn, de mano maestra, la idiosincrasia enfer­ miza del plntor y explican los perturbadores fantasmas que se forjaba en la Corte y entre los artistas de Madrid. Vecnse, al caso, sus pleitos durnderos con la Real Academia de San Fernando. Discrepa­ ba de como estaba constituida: Para el esta corporncion debfa ser "una junta de hombres expertos en alguna ciencia 0 arte, dedicados a investigar la verdad y a holler conocimientos por medio de los cuales se puedan perfeccionar; y se distingue de la escuela -ana­ adelantar y dfa- en que esto no es mas que establecimiento donde por maestros hdblles se da leccion un a los que concurren a estudiar". "Muchas Academias de las Artes, como las de Roma, Bolo­ nia, Florencia y Parfs, empezaron por ser escuelas De la misma forma ernpezo ... la de Ma­ ... drid y hcbiendolc tomado el Rey bc]o su protecc,ion.:. la hlzo Academia, dotada mas amplia­ ... mente que ninguna de Europa". 158 Sin que se exprese, cdvlertese en tales pdrrcfos que -segun queda dicho- Mengs esta­ ba en una actitud si no opuesta a la Real Academia, creada por Fernando VI, por 10 menos, recelosa; solo perjuicios nacieron de esto. En el "Elogio Storico del cavaliere Anton Raffaele Mengs", impreso en Pavia el cfio de 1785,. cncnlmo, pero que en el ejemplar del Museo del Prado Ileva manuscrita la nota "Ques­ ta e opera dl Amaduzzi" -supongo que sera Amadusi, que en 1766 publico "Fragmenta ves­ tigii veteris Romae "-, se concreta la expllccclon de las rencillas con la Academia en uno de los puntos enumerados: Entre los medios que propuso, conducentes para que mejorasen las . artes en Espana, estaba el de que se estudiase la anatomia; persucdlo de ello al Rey y fue esco­ gido un buen cirujano. Los artistas vlejos se sintieron vejndos, arguyendo que ellos no hcblcn precisado de tales estudios; sin advertir que Mengs, justamente, velc en eso uno de sus defec­ r tos. Por su parte, el cirujano se equlvoco en el metodo ; "en vez de dar lecciones de osteologia al pintor, daba lecciones clentlflcos, incluso y de la miologia externa, unlcos tratados utlles de la anatomia interna". Esto enojo al propio Mengs y "he cqul -escribe Amadussi- que lospintores viejos, los jovenes alumnos, el cirujano y Mengs, resquemados todos, no se enten­ dian". AI cientificismo del cirujano no faltan descendientes legftimos en nuestra epocc. Persuade el episodlo, largo y desabrido, del pleito con Mengs que luego, se referlrd, de cudn certera la distinclon hecha por la Academia entre 10 que merecen las obras de un ar-. es tista genial y el provecho que puede obtenerse de sus cualidades de gobierno, 0 para la vida de relcclon. L1amado por Carlos III, muy pagado, justamente, de sf mismo, debio de sentirse herido al transcurrir mas de ofio y medio sin que la Academia Ie invitase al ingreso. Sl bien 10 desease, e incluso aspirase a dirigirla, no cccedlo a solicitar, abiertamente, el honor; al fin, el 5 de junio de 1763 el Vice-Protector hizo saber .que Mengs Ie hcbln significado que deseaba mucho ser incluido en la Corporcclcn. La Junta "convino muy gustosa en ello y, dispensando la presen­ tccion de obra y la del memorial, por undnime consentimiento, se Ie creo Director honorario en fa Pintura, con voz y voto y dernds prerrogativas de la clase". Asiste por primera vez a la seslon del 21 de[unlo y vota a Luis Paret, de diecisiete ofios, para el primer lugar, entre los as­ _[ pirantes premio, pero resulta derrotado. a Sin duda, al pintor no Ie faltarfan valedores dentro de la Corporaclon de la fuerza de Felipe de Castro, que, ya se ha visto, hubo de sostener tcmblen en ella luchas dsperos, Ya en 5 de febrero siguiente envlc la renuncia del cargo "zahiriendo su constitucion [Ia de la Academia] e indicando por causal [de la renuncia] que en ella se procede con injusti­ cia". La Corpornclon reacclono digna y cautamente, al saberle apoyado por el Rey, y expuso al Marques de Grimaldi, que era el Protector: que, si "mirase solo la persona de Mengs no se detendrfa en admitir su renuncia, pues ni 10 necesita ni espera de el ni de otro profesor extranjero que instruya con amor a los espaiioles; y aun corregirfa sus inconsideradas ex­ presiones; pero que, en ctenclon, solamente, a que el Rey ha trcldo a este Profesor y Ie tie­ ne empleado en su servicio, se abstiene de tomar providencia alguna, dejdndolo todo al ar­ bitrio de V. E." EI motivo principal del disgusto de Mengs era que los Conslllcrlos votasen en la cdmlslon de Accdernlcos de merlto ; costumbre que la Academia encuentra justificada, arguyendo que, "aun cuando la pericia necesaria faltase en algunos se compensaba, superabundantemente, •.. con la integridad, celo publico y deseo del bien del Instituto y de la Ncclon que reina en 159 " todos ... Mediaron componedores y, sabedora la Academia que el Rey querfa que "se Ie devolviese, sin repugnacia, la renuncia que habra presentado y que la Academia reputase este paso de Mengs como una satisfacci6n que Ie da", se accedi6 a la f6rmula. Como previsible, el arreglo no restableci6 la cordialidad y el 18 de diciembre soli­ era cita elpintor que se Ie haga Accdemlco honorario "para de este modo servir de algo y no in­ comodar a alguno". Recibi6se con satisfacci6n la solicitud. Mas, en el Madrid artlstico de Carlos lll no habra de ser fdcll prescindir de una figura de las dimensiones de la de Mengs y el 27 de febrero de 1766 se reunieron en casa del Vice-Pro­ tector, los consiliarios para conferenciar con el pintor bohemio ace rca de varios puntos per­ tenecientes al arreglo y mejora de los Estudios. Es de imaginar la ufcnlc de Mengs ante este tributo inesperado a susaber y experiencia. EI primero de enero de 1769, por mano del Duque de Alba, remite Mengs una protesta por haber sido pospuesto en un acto publico a don Juan Bautista Pefio y "plde permiso para. solicitar del Rey que se digne separarle del cuerpo de la Academia". Revelcse en el acta la causa de la constante fricci6n entre la Academia y Mengs: haber elegido Director general a don Antonio Gonzalez Ruiz, en lugar de al pintor bohemio. "EI cargo -declaran- no se dio al mejor artista, sino a quien mas habra servido a la Academia" y, osl, "para creer, como la Junta cree, que Mengs es el mejor pintor de Europa, no tuvo por preciso proponerlo en com­ petencia con don Antonio Gonzalez ni otro cualquiera". Tercia el Protector y, sin ambages Ie contestan: "Los verdaderos motivos haber conseguido dominar la Academia, de suerte, son: no que la subsistencia y la fortuna de todos los profesores dependa, absolutamente, de su arbitrio; y, estar ya persuadido a que su astucia no ha de burlcr nuestra vigilancia ni hemos de sufrir que en nuestras manos se trastorne un establecimiento EI verdadero motivo a que aspira, ..• armando sin necesidad este ruldo, es ver si puede desacreditarnos con el Rey y lograr por este medio la dominaci6n lnslnuudc, pues abusando de la protecci6n que justamente merece su pincel, quiere extenderla hasta 10 irregular". Desmenuza el escrito de la Junta todas las incidencias de las desazones habidas con Mengs para conclulr : "nos quedaremos muy tran­ qullos sin el, empleando el tiempo que nos consumen sus inquietudes en servir con gusto y con mas utilidad al Instituto". Pasado cfio de la I un lIegada -el 19 de octubre de 1762-, otra carta de Winckelmann publicada por Gerstenberg, deja traslucir su desaz6n persistente: "Estoy persuadido -Ie es­ 1 cribra- que la aversi6n tomada a ese pars estd harto fundada, y que no podrd remediarse. Tenia el artista al Ilegar a nuestro pars treinta y tres ofios: fama europea estaba en la su cima; vente de Roma, de Dresde, de Viena, de Napoles, donde habra sido celebrado con md­ ximos honores y comenz6 echar fcltc a enhalagos en nuestro ambiente y a juzgar con dis­ plicencia nuestra tierra y nuestras gentes. Veose su curiosa "Fragmento de un Discurso sobre los medios para hacer florecer las Bellas Artes en Espana", con opiniones nada lisonjeras para nuestro pars. Pronto empieza un resumen hist6rico en el que hay pdrrnfo sin que se nos moteje de no bdrbcros, tanto los primeros habitantes, como en tiempos de godos y drnbes. AI fin, cuando fueron estes arrojados "se despertaron los talentos", "pero ningun prog reso pudieron hacer en las artes, fcltdndoles toda idea de la Belleza"; "se echaron a imitar el g6tico-germanico, 160 o el morisco". Los que enccrgcbcn las obras, "gentes consumadas en las armas, 0 entrega­ das a los estudios de Jurisprudencia 0 Teologfa, [eran] despreciadoras de todo buen gusto y bdrbcrcs en pu nto de artes". Esta desoladora ojeada de Mengs sobre el arte espnfiol nos explica la acritud de sus opl­ niones. A contlnucclon, seocupa el pintor en los remedios que evitaron tales males en otros pel­ ses y el "Discurso" queda cortado mucho antes de proponer los remedios que las artes espc­ las necesitaban. EI retrato de Winckelmann, cuyos informes fidedignos contribuyen a hacer revivir al pintor, su amigo -amistad que, sequn Voss, debe ser considerada una necesidad hlstorlcc->, que se conservaba hace decenios en una colecclon de Cracovia, pieza notable para que pe­ es netremos en su concepto del genero, que clterno, casi exclusivamente, con composiciones mltoloqlcos y cleqorlccs, pues pinto poco religioso, y nada "de genero". Distingufa Mengs, certeramente, entre el retrato cortesano, solemne, aparatoso, dando importancia al trn]e y a las condecoraciones, y el que era trasunto de "un intelectual ", sobriamente concentrada su expreslon, simple el atuendo. No son muchos los ejemplares: el de su padre, el pintor Ismael; este de Winckelmann, acaso el mas hondo; otro, comparable, el del diplorndtlco y crqueo­ logo espcfiol don Jose Nicolas de Azara, fntimo amigo, su protector, tcmblen, y recopl­ su lador y generoso editor de sus escritos en italiano y en espcfiol (fig. 25). Son retratos dotados de intensa vida interior. Sobre su concepcion influyeron, sequn se ha sefinlcdo, los del pintor frances Louis Silvestre "Le jeune", que 10 fue de Camara del Rey de Polonia y Elector de Sajonia Augusto III. No es que sean de menor valor los retratos de Reyes y Prfncipes, pero, entran en ellos ele­ mentos pldstlcos y coloristas que podrfamos calificar "de agrado a los ojos ", de menor profun­ didad. Su rnerlto reside, mas bien, en el ccrdcter de epocc, que en el permanente humano. Nobilfsimo es el trasunto de Marfa Amalia de Sajonia, mujer de Carlos III, hija de Au­ gusto III de Polonia, el Elector de Sajonia; como rnurlo un cfio antes de que lIegase Mengs a Madrid, es retrato postumo, si bien cabe suponer que en Napoles Ie hiciese un estudio del natural. Es, en el lienzo del Museo del Prado, de tecnica prodigiosa la mantilla de tul (fig. 9). Delicadfsimo es tcrnblen, el de Marfa Josefa de Lorena que rnurlo antes de casarse con Fer­ nando IV de Napoles (fig. 142). EI de Carlos III, del Prado asimismo, el rnejor y mas divulgado del monarca y, tfpico del es retrcto oficial que, luego modelo, en rigor, sin superarlo, Maella, Goya, Vicente tomaron por Lopez (fig. 8). Los convencionalismos, inherentes a la que pudlercrnos lIamar "iconograffa solemne ", estcin pintados con rara maestrfa; pero hay algo como petrificado en la expreslon . que la factura, sobrado minuciosa, ccentuc. . Caracteres parejos se observan el del prfncipe Carlos (fig. 10) Y en los de los Infan­ en tes nlfios Don Gabriel y Don Antonio Pascual (figs. 144 y 145), que sumados a gracia se­ ductora innegable, se muestran en el retrato pcre]c del primero (1765) de Luisa de Parma, la Princesa de Asturias, a los dieciseis cfios, lienzo de cornposlclon y colorido bellfsimos, dentro del artificio de la postura y 10 aporcelanado del rostro, exigencias de la moda (fig. 11). Pero, que el pintor entregado a sf mismo, sin estar obligado a adular, ni siquiera a com­ placer, gustaba de otros conceptos mas sustanciales en su arte, 10 prueba el picante y vigo- 161 roso estudio del natural para otro retrato, posterior en un decenio, de la misma futura Reina. Sin las trabas con que la cortesanfa y los artificios vigentes Ie ligaban, Mengs hubiera avanza­ do sobre su tiempo y habrfa abierto, mas francamente, el camino a Goya. Esta vivaz Princesa, t' en la que ya la mirada anticipa la rnujer de treinta cfios despues, sirvi6 para el retrato de cuerpo entero del Metropolitan Museum (fig. 143). Se reprochcrd que nada se ha indicado hasta ahora de la labor para la que, en realidad, vino Mengs a Madrid: la pintura de las b6vedas del Palacio nuevo. Encomenddronsele tres y una mas, a temple, para el palacio de Aranjuez, que se crefa perdida y en 1933 tuve la fortuna de publicar, por haberse hallado oculta y con deterioros encima de unos cielos rasos. primera fue la de la Saleta Ilamada de Gasparini. Figur6 en SU techo La Corte de los La dioses 0, con mayor propiedad, La apoteosis de Hercules. Por amabilidad de su propietario, el subdirector del Museo del Prado, senor Salas Bosch, puedo dar a conocer tres dibujos para es­ ta composici6n que nos permiten asistir a fases de la labor (figs. 146 a 148). Es un firme y preciso trazo a pluma, cuya cuadrfcula nos dice que hubo de ser pasada la delinea�i6n a bo­ ceto, 0 cart6n. Severo de hubo de pensar el pintor, sin duda, que rectificaba el barroquis­ agrupaci6n, mo de Corrado Giaquinto, y hasta prevenfa el que era de esperar desarrollase Tlepolo, cuya venida estaba cercana, si es que todavfa no estaba en la Corte. Las figuras de los dioses mayo­ res tienen sobria grandeza. partes del fresco, de las que tcmblen puedo dar a conocer el dibu]o, del mismo colec­ Otras cionista, muestran cualidades dignas de ser subrayadas. La grave presencia de los dioses que Ir , reciben a Hercules se corresponde con el conjunto de deidades femeninas y amores de este sector de la b6veda que vemos a Cibeles, Cupido, Venus, las Gracias pintadas deleitables; en en sus hay cuerpos recuerdos de estatuas antiguas; en sus rostros, si se quiere, un tanto cmufiecc­ dos, parece predecirse 10 que herd Goya en las obras de su Ilegada a Madrid (figs. 149 y 150). Un tercer dlbu]o, cornpcfiero de los presentados, se hizo para el mismo techo, ejecutado con muchas variantes: por ejemplo, sin la figura de la Fecundidad, que apunt6 finamente en el cielo. I Seguirfa Mengs tarea de decoraci6n por la b6veda de la edmore de la Reina, que su hoy es la primera de las tres que constituyen el Comedor de Gala; hecho en el reinado de Alfon­ so XII, uniendo tres piezas contiguas. En el siglo XVIII llumdbnse Sala de La Aurora por e·1 asunto desarrollado (fig. 151). En el conjunto puede apreciarse la grandiosa composici6n e incluso adivinarse el efecto impresionante del partido de luz ysornbrc requerido por el tema que centra el carro de la Aurora, precedido del lucero de la manana y seguido de las Horas que danzan cogidas de las manos. Por bc]o de elias se descubre la Verdad, seguida de la Justicia y la Fortaleza; delan­ te y a su Izquierdo, al Genio de la claridad que persique al Fraude, que huye hacia las som­ bras donde apenas se distingue la Noche. Cornpenscse el grupo de la Verdad con Cibeles, 0 la Tierra, sobre la que desciende el Rodo exprimido de los pechos de la figura volante, andloqc a la que hemos visto en el dlbu]o para la Apoteosis de Hercules que, al pintarla, no aprovech6 Mengs. Por fin, mas a la dere- 162 . , t J, r , I � Figs. 142. 143. 144 Y 14S.-A. R. MENGS: LA ARCHIDUQUESA MARiA JOSEFA DE LORENA (DETALLE). LUISA DE PARMA Y LOS INFANTES DON GABRIEL Y DON ANTONIO PASCUAL (MUSEO DEL PRADO). 163 FigS. 146. 147 Y 148.-A. R. MENGS: LA APOTEOSIS DE HERCULES (DIBUJOS PARA LA BOVEDA DE PALACIO). COLECCION SALAS BOSCH. MADRID. 164 165 I. -J FigS. 151 Y 152.-A. R. MENGS: DETALLE DE LA PRIMERA BeVEDA DEL COMEDOR DE GALA Y (PALACIO REAL, MADRID), DIBUJO PARA LA FIGURA DEL TIEMPO EN EL MISMO (MUSEO DEL PRADO). 166 cha, cierra la composiclon, sequn se advierte contenida genio entre las en una elipse, pues el cestas de flores, la parte opuesta, parece mere crtificio para evitar el vado, una repre­ en sentcclon del Tiempo, original y optimista, trocados los atributos mortfferos, 0 tristes, por la lira, expresando, sequn el erudito Francisco Jose Fabre, que en 1829 descrlblo con pormenor las bovedcs palatinas, "10 ordenada suceslon de divisiones". Esta la estudio sus figura Mengs cuidadosamente, segun prueba el primoroso dibu]o con color, del Museo del Prado, que nos da idea de su modo concienzudo de trabajar (fig. 152). Seguramente, todavfa mediarfa el "carton", del tcrncfio en que debfa ejecutarse; mas no conozco el paradero de ninguno. La desozon persistente del pintor en Madrid se exacerbaba por las dificultades economlcos: su rnujer, que era gastadora, y sus cinco hijas y dos hijos, habfan regresado a Roma. "La me­ loncolio, la ninguna diversion y el desatinado metoda de trabajar -escribe Azara-, arrui­ naron del todo la salud de Mengs. Antes del alba -continua- se ponfa a pintar al fresco; y l, sin interrnlslon, ni para comer, segufa hasta la noche. Entonces, tomando muy poco alimento, se entregaba en su casa a un nuevo trabajo de dlseficr y preparar sus cartones para el dfa " siguiente. Asf se Ilega al nfio de 1769; aunque vinieron en marzo su mujer y su hija mayor, en no­ viembre pide permiso para marchar; concedlendosele, con todo el sueldo, pero el Rey orde­ no que no se quitasen los andamios, para que se Ie viese que esperaba -supongo que sedan los de la bovedc de la Antecdrncrc de de Gasparini, que luego hcblcre->, Amadusi agrega que la enfermedad del pintor habfa alarmado a los medicos: tenfa muy hinchadas las pier­ nas y, temiendo que se les muriese entre las manos, Ie recetaron el cambio de aires. En cortas jornadas lIego Barcelona, donde perrncneclc en espera de barco seguro, entreteniendose a en pintar. Hlzo la travesfa hasta Monaco, donde tuvo que desembarcar, pues la lnflcrncclon alcanzaba al vlentre cmenozcndo la hidropesfa; el prfncipe Grimaldi Ie envlo un medico que ccerto remediarle y, casi curado, ernbcrco para Genova, a donde a lIego a fines de 1769. EI aire de Italia y sus obras de arte casi Ie hicieron olvidar su dolencia. En Genova recibio ordenes de Carlos III de que pasase a Florencia a retratar a la familia Real: asf 10 en la hizo, segunda mitad de 1770, y los cinco lienzos estcin en el Prado: encabezados por el de Marfa Luisa, hija del Rey de Espana, Gran duquesa de Toscana, por su matrimonio. Los tres lienzos de sus cuatro hijos suman cualidades y calidades peculiares: el deli­ cioso de la Archiduquesa Teresa, habfa de ser Reina de Sajonia, en el que Mengs que extreme los primores y minucias de su tecnica, incluso de su gracia un tanto frfa (fig. 153), Y el que ret rata hermanos Fernando y Marfa Ana, abrumados a sus por pelucas y por rasos, damascos y crrnlfios suntuosos, pintados con rara maestrfa. Se imagina la alegria que causarfan a Carlos III estos retratos de los nietos que nunca pudo acariciar Llego a Roma, en febrero de 1771, en pleno triunfo nccdemico social. Mas, Carlos III y recorddndole su obliqcclon -con el riguroso sentido de cumplir deber y hacerlo cumplir su a sus servidores, caracterfstico del buen Ie qoberncnte-c- enccrqo La Adorccion de los pas­ tores, importante tabla del Prado, en la que Mengs quiso emular La noche, de Correggio, el pintor que, junto con Rafael, marco desde que Ie bautizaron su ideal artfstico. No he visto en la bibliograffa de Mengs que he noticia de un cuadro mnnejcdo, impor­ tante, firmado en Roma en 1773, La Asuncion de la Virgen, del altar mayor de la catedral de Evora (fig. 154). Debo al que de la Camara era presidente municipal de la historico clu- 167 dad en mayo de 1949, la fotograffa que publico. La composici6n, bas-ada en portuguesa pre­ cedentes de la escuela bolofiesn, es grandiosa y empareja con La Ascensi6n que pint6 para Dresde, cuyo admirable dlbu]o posee el Prado. La linea lumlnosc determinada por las figu­ ras de Marfa, de San Juan y del Ap6stol con el libro abierto, se aproxima a la Evangelista vertical, como si se buscase rectificar el sentido diagonal de la pintura barroca; en cambio, a este estilocjustc la sombrfa oquedad del dnqulo izquierdo, en la que apenas se distinguen se dos cirios y el incensario en dos plezcs, dejndos en tierra al ver el sepulcro vado, y a la Ma­ dre de Dios transportada al cielo por angeles. No se ha mencionado hasta ahora la obra capital de Mengs como retratista, en reali­ dad, porque vacilo ace rca de la fecha en que deba ser situada. Es, como se supondrd, el re­ trato de La marquesa del Llano, de la Real Academia de Bellas Artes, disfrazada de manche­ quite para un baile; incluso tiene en su diestra la careta (Lam. IV). Casada con quien fue Ple­ nipotenciario en Parma y, pasadas decodes, Embajador en Viena, donde el dlplorndtlco dunes Hernan Schubert se hace lenguas del agradable trato de la dama y de Mengs que su retrato por habfa admirado Holanda; en el cuadro -escribe- "etoit d'une ressemblance parfaite". Lo mas I probable es que la retratase Mengs en su estancia en Italia entre 1769 y 1774. Cuanto el so­ t berbio lienzo influy6 sobre Goya en conjunto, detalles y espfritu no precisa ser ponderado. En el propio cfio de 1773 una nueva lIamada de Carlos HI al plntor, para que no olvida­ se el servicio regio, Ie obliga a ir a Napoles con objeto de retratar a su hl]o Fernando IV y a su rnujer, Vuelto aRoma, contrae tercianas y recibe la orden de regresar a Madrid. Carlos III Ie ve Ilegar, qulzd en diciembre de 1774, enfermo y triste por haber dejado alia a sus hljcs, cuando esperaba que retornarfa fortalecido. En la Corte de su Senor se encuentra sin nadie que Ie haga sombra; durante la ausencia habfa muerto Tlepolo y puede dominar sin rival, aunque la Academia siga rnostrdndosele esquiva. Reernprende el trabajo conardor y, con riesgo para su quebrantada salud, destina parte de la noche a escribir sus obras te6ricas. Acomete entonces la continuaci6n -acaso estuviese no mas que comenzada- de la b6- veda de la Antecdrncrc de Gasparini, que Azara denomina "Sal6n donde come el Rey". Mengs desarroll6 en este techo La apoteosis del Emperador Trajano, para la que no co­ nozco dlbu]o ni estudio previos. Es lei composici6n mas complicada y con mas diffciles alego­ rfas, por ejemplo: La fama esclarecida de los Prlnclpes, EI dominio de sf mismo, La Econo­ mfa, La felicidad de los tiempos, La felicidad publica, EI Amor de la Gloria, etc., etc. Enumero varias, de las mas abstractas para que se plense en cudn inoperantes resultcrdn para qulenes, con la prisa inevitable, recorran los salones de Palacio Pcreceme que Mengs en est a tarea, acuciado por la vecindad molesta de las obras de Tlepolc -el rival ya muerto-, qulzd procur6 mostrar su aptitud para desarrollar compo­ siciones Ilenas de todos los recursos puestos en usc por los artistas mas en boga a la saz6n; sa­ crificando, en algo, sus ideales de sobriedad y rigor. En el techo que pint6 en Aranjuez, para el sal6n del teatro, vuelve a mostrarse fiel a sus principios; si se qulere, extrerndndolos (fig. 155). Lo ejecut6 al temple, acaso por menos pe­ noso en su factura, cuando los achaques, mas que la edad, habfan mermado sus fuerzas. En el platillo se represent6, sequn Azara: "EI Tiempo enojado que arrebata al Placer, de cuya co- . beza se caen las flores que la coronan ". Cdesele, cdernds -aunque no 10 dice- la lira. 168 1 • . -A. R. MENGS: LA MARQUESA DEL LLANO (ACADEMIA DE SAN FERNANDO) EI de papel Mengs durante esta segundo estancia en la corte de Carlos III era absorbente: el propio de un verdadero didador de las el titulo debe' estimar Artes;'y no se exagerado; pues, que no ejerclo su poder modercclon, 10 prueba un episodio lamentable, en que con rncnejo, sin duda, al confesor de Carlos III, a quien retrcto agudamente, personaje de tern­ peramento dspero, virtuoso y arbitrario. Aludo a 10 que Ponz llcmo, con evidente eufemismo, "mutaciones, realizadas en San Pascual, de Aranjuez", cuyo relato se leerd al tratar de Tlepo- 10, que fue la vlctlrnc de la poslon "mengsiana ", segun habra de verse. En relativo del que acaba de referirse, descargo reqlstrcre dos rasgos trascendentales del plntor, para el desarrollo de la el maximo, pintura espanola: e inesperado, de su interven­ cion en la marcha de la Real Fabrica de Tapices, pues impulse y, tal vez, ideo el que se enco­ I mendasen modelos, con escenas populares; mas no como los usuales hasta entonces, siguiendo los generos IIamados Teniers", a "10 0 a "10 Wouwermann ", sino observando las cotldlcnos de las gentes mcdrllefius, con 10 cual se cbrlo la entrada en los sitios Reales a la mas anima­ da y graciosa concurrencia en paseos, belles, juegos, rlfios y faenas campestres. Como el eru­ dito sofindor de alegorfas y de mitos paganos dispone 0, al menos, accede a que bajo las be­ vedas, concebidas sabiamente a la cldsicn, cuelguen tapices de asuntos populares, es misterio que ningun texto cclcro y titulo para su gloria. Dentro del mismo rasgo hay que consignar el [ulclo que, Ie rnereclo Goya en 18 de junio de 1776: "es sujeto de talento y espirltu, que podrlo y promete hacer muchos progresos en el arte ". EI segundo rasgo fue su donnclon al Rey, en 3 de noviembre del mismo nfio, de la colec­ cion de estatuas que poselo, Sus males se exacerbaban y el Rey, convencido del riesgo de su permanencia, inclose Ie ordeno, en 6 de septiembre, que marchase a Roma, con tres mil escudos de paga y, toda­ via, para que continuase a su servicio Ie conflrrne como Primer Pinter deCamara y 10 nom­ su bro Director de los artistas de pensionados Espana en la eluded Eterna. SI el 2 de diciembre Ie menclono en la Corte un documento sobre Goya, deblo de partir muy pocos dlos despues, Por las Vascongadas entre en Francia, en su ultimo Italia. vln]e a En Roma encontro invitaciones y encargos del Rey de Polonia, de la Emperatriz de Rusia, del Arzobispo de Salzburgo, de un Caballero ingles para quien pinto Andromeda y Perseo, obro admirada y discutida, que el Plo VI Papa quiso contemplar. EI invierno, aquel cfio muy crudo, Ie hada permanecer en local cerrado para trcbcjor "con chimenea fuerte y estufa, a la que se ofiudio un brasero"; cdernds, sus "reclblcn emanaciones dcfioscs de una pulmones, infinidad de colores minerales": todo sequn Azara, quien podia "tolerar aquella atmos­ no fera apestada", y agrega, "los medicos ignorantes Ie declcrcron tlslco ", Para colma de des­ dichos, envtudo poco mas de un ufio despues, pero no dejo los pinceles. Coso a dos de sus hljcs, una de elias con el admirable grabador Carmona, del que, luego, se hcblcrd. EI mismo senor Salas Bosch, que me ha facilitado el dar a conocer tres dlbujos, hasta hoy inedltos, me obsequlo con la copia de la carta del pintor, Roma, 11 de junio de 1778, a su futuro yerno, apunte muy expresivo de las costumbres del tiempo y del ccrdcter de Mengs. Es diffcil encontrar nada mas correcto ni mas frio. ... Carlos III, ni entonces, acierta aun a desprenderse de su Plntor dulico y Ie encnrqo en 1779, tres grandes cuadros para la capilla del Palacio de Aranjuez: cornenzo el de La Anunclcclon, 170 Fig. 1S3.-A. R. MENGS: LA ARCHIDUQUESA TERESA, NIETA DE CARLOS III (MUSEO DEL PRADO). 171 FigS. 154 Y 155.-A. R. MENGS: LA ASUNCION (PARTE CENTRAL). EN LA CATEDRAL DE EVORA. Y EL TIEMPO QUE ARREBATA AL PLACER (DETALLE DE UN EN EL PALACIO REAL DE ARANJUEZ. TECHO). 172 Fig. 156.-G. B. TltPOLO: DETALLE DEL TECHo. DEL SAL6N DEL TRONO (PALACIO REAL, MADRID). 173 Fig. 157.-G. B. TIEPOLO: DETALLE DEL TECHO DEL SAL6N DEL TRONO (PALACIO REAL. MADRID). 174 que estd la del de Madrid. Refiere Azara que, tras dos meses de meditar y disefinr, la me­ en finnc -del 1.° de marzo de aquel ano- que ernpezo a pintarlo, estaba en el estudio el escul­ tor Christopher Hervitson, de quien se sabe muy poco, y Ie oyeron silbar y cantar a solas; Ie hacer preguntaron la y les di]o "que repasaba una sonata de Corelli, porque pensaba causa aquel cuadro por el estilo de la musicc de aquel famoso compositor". "Los pintores moder­ nos ... -anade Azara, como exculpdndose-« se relrdn, tal vez, al olr que un cuadro se hace por una sonata; pero de otro modo pensarfan si supiesen, con fundamento, la profeslon y es­ " tudiasen un poco mas 10 que estudiaban los griegos ... el brazo del Arcdnqel de La Anunclcclon cuando Ilego su fin. En las Trabajaba Mengs en ultlrnos semanas, mortal desasosiego Ie hada cambiar de casa; hcblto la que cerca del Pinclo habfa sido morada del pintor Salvator Rosa -segun Amadusi, quien el 26 de junio recibio de el, todavfa, una carta larga-; murio en la tarde del 29, dfa de San Pedro Apostol, del que era muy devoto. Tres meses antes habfa entrado en los cincuenta y tres cfios. Azara culpa de la muerte a los remedios de un curandero scjon, que Ie proplno jazmines pseudo-milagrosos de una monja de Narni, mezclados con antimonio dicforetlco. Se practice la autopsia, de­ rnostrdndose que el medico tenfa rczon, al encontrdrsele en optlmo estado los pulmones, se­ gun sostenfa. Morfa pobre, ganado en los ultlrnos cfios mas de 180.000 escudos, porque sus habiendo gustos por coleccionar antigUedades, por convidar, por dar limosnas consumfan sus recursos. Cuentcse, cdernds, que, si bien Ie sobrevivieron siete hijos, al decir de Amadusi habfa tenido veinte de su unlcc mujer. Sospecho que est a noticia, mal recogida, motivarfa la fdbuln de que Goya tuvo otros tantos. EI Rey de Espana con sus mercedes a los hljos de Mengs cccbo por conquistar el timbre de que, cabal mente, Antonio Rafael Mengs fue "su pintor". , lQue ecos tuvo en Espana la muerte del gran artista? Segun hoy se nos clccnzc, pocos y tcrdlos: Como de temer, dados los antecedentes, la Academia no lcrnento en sus Actas la muer­ era te del que tanto se habfa distanciado de ella, ni recordo su regalo de modelos; pero los cfios hicieron su labor, y el 14 de julio de 1781, en la orncion mas hermosamente escrita de cuan­ tas vibraron dentro de sus muros, Jovellcnos deda: "Veo la sombra de un profesor gigante de Apolo y de Minerva, que descuella entre los dernds y los of usc a: la sombra de Mengs, hl]o del pintor filosofo, del maestro, del bienhechor y el legislador de las artes", etc., etc. "EI Todavfa mas: el 14 de julio de 1787 Melendez Valdes recita su hermosa composlclon deseo de los profesores de las Artes" ante la Academia, con los mas encendidos lau­ gloria en des al pintor, que comienzan: Y tu, Mengs extrahumano, tu, malogrado Mengs ... Que la memoria de Mengs continuaba viva 10 prueba que, en 1797, don Jose Nlcolds de Azara publicaba en castellano sus "Obras". Por_ todo ello puede concluirse que la herencia de Mengs fue en Espana y para Espana considerable. Sus enseficnzos y sus decisiones se acre­ ditaron de certeras y eficaces, en especial al repudiar los cuadros de Teniers y de Wouwermann 175 para mediante copias infieles, absurdamente simplificadas, ser tejidos los tapices en la Real Fdbrlco y sustituirlos por modelos con vistas de Madrid y escenas populares -estudiadas, con el natural delante, por pintores espcfioles, La medida hubo de ser trascendental para la forma­ cion de Francisco y de Ramon Bayeu, de Castillo y, sobre todo, de Goya. Sin olvidar la influen­ cia ejercida sobre este como retratista de "intelectuales" e, incluso, de damas: Nuestros artistas, secularmente, mas inspirados que lefdos; mas rdpldos y fdclles que estu­ diosos y reflexivos, tuvieron, tienen y tendrdn un ejernplo en Mengs que tanto bien hizo a las Artes espofiolos en un perfodo Ilene de futuro. GIOVAN BATTISTA TIEPOLO EN MADRID.-Las fechas expresan que Carlos III, ansioso por ver decorado el Palacio Nuevo, puso ernpefio grande en tener en su Corte, al mismo tiem­ po, a Corrado Giaquinto, Mengs y a Juan Bautista Tlepolo, a l.leqo el bohemio 7 de septiembre de 1761, seqiin se ha visto y, casualidad 0 no, en el en mismo dfa el Marques de Esquilache escriblo al Embajador en Venecia, Duque de Montealegre, para que consiguiese la pronta venida del veneciano. Qulzd, el esperarla aumentarfa los deseos de Corrado Giaquinto por regresar a su patria, frustrdndose el regio plan de "confron­ tar" a los tres grandes pintores. EI 26 del mismo mes contesta Montealegre e incluye carta de Tlepolo, a la sozon en Ve­ rona, pintando el salon del Palacio Canossa; en ella dice "conviene que muy gustoso en pasar al real servicio". Tenfa ya sesenta y cinco ofios cumplidos. EI 28 pide el pintor que Ie envfen las medidas para las cuatro sobrepuertas del Salon del Trono, para "poterne formar antecipatamente Ii miei studi e'modelli nei fra tempo". En 5 de diciembre escribe, de nuevo, el Embajador: "Ie observe un poco embarazado y confuso"; "manifestOndome que no era un hombre robusto ni acostumbrado a largos viajes; que para ausentarse por un tiempo notable a tanta distancia, Ie convenfa, indispensablemente, dar sis­ tema [sic] a su numerosa familia, que quedaba en Venecia"; que tenfa que casar a una hija y que no podrfa partir hasta el proximo cfio ; "procure -anade- exhortarle a abreviar el tiempo "; "volvlo a verme al tercer dfa y, aunque no del todo curado de sus terrores pdnl­ ... cos, ya de los Alpes ya del mar ... , hasta el grado de enternecerse ... me dio palabra de abre­ ... , viar, y aun precipitar, sus providencias y de que en marzo proximo partida de aquf a Ge­ nova, donde pasarfa la mar, en una feluca, hasta Antivo." "Agrego que, por no ser un pintor mezquino no habfa menester nada; que, a su arribo, presentarfa la cuenta". ... En 22 de diciembre en carta, presumiblemente dirigida al Conde Aigarotti 0, sequn Mo­ rassi, a Farsetti, declara Tlepolo que, como no tendrd que pintar en Madrid mas que una pieza "me hago la lluslon de retornar a la patria en dos cfios". EI Ernbcjcdor, en 30 de enero, da nuevas seguridades sobre la promesa del veneciano de marchar en marzo. Que habfa trabajado en el encargo, 10 demuestra la carta del pintor, qulzd al mismo cnonlmo corresponsal, 13 del citado "AI el en mes: presente acabo modelo de la gran obra, que tan vasta es ; quiero la idea bien acomodada esperar que ... sea y adap­ tada a aquella gran Monarqufa." Consumlo el plazo hasta agotarlo, pues salio de Venecia el 31 de marzo. En abril, al parecer, se ausentaba Giaquinto de la Corte. Acompcfiobcn a Tlepolo sus hljos, pintores tcmbien, Giovan Domenico y Lorenzo, y un noble paduano, don Joseph Casina, negociante en espejos, En el viaje invirtieron dos meses 176 ) Fig. 1S8.-G. B. TIEPOLO: EL TRIUNFO DE ENEAS (BOCETO), EN THE FOGG MUSEUM OF ART (CAMBRIDGE, MASS.). 177 t Fig. 1S9.-G. B. TIEPOLO: EL PODER DE LA MONARQulA ESPANOLA (BOCETO). METROPOLITAN MUSEUM DE NUEVA YORK. 178 y cuatro dlos: 4 de junio, el arquitecto Sabatini escribla a Aranjuez, al Marques de Esqut­ en " lcche: "Questa mattina e arrivato il pittore Tiepoletto da Venezia EI diminutivo, como ... el .de otros pintores -desde Giotto-, se referlc seguramente, a su estatura exigua. Conce­ dleronsele los mismos gajes que disfrutaban Giaquinto y Mengs: dos mil doblones anuales mas quinientos para el coche. Alqullo vivienda frente al monasterio de San Martin, en el que hcblc de sepultado antes de cumplirse ocho nfios de Sll residencia mcdrilefic. EI monas­ ser terio ocupaba gran parte de la plaza hoy lIamada de las Descalzas. Ejecuto tres techos palatinos, a saber: los del Salon del Trono (firmado en 1764), de la Saleta, Antecdrncrc de la Reina y de la Sal a de Guardias alabarderos. 0 Tlepolo venia solo a pintar el gran Salon y, para ello, trala estudios y bocetos. jCUanto darlamos por poseer noticias del desarrollo de los hermosos frescos y de 10 que cortesanos y pintores comentadan, por la coincidencia en el tiempo y la contigUidad en el lugar con los que pintaba, obediente a conceptos y tecnlcos tan diferentes, Anton Rafael Mengs! Desde luego, del silencio que sobre todo ello se extiende cabe inferir que convivlan en paz aparente tenden­ cias y temperamentos opuestos. Percibimos tan solo, ecos de las discrepancias por testimonios sueltos. EI techo del Salon del Trono desarrolla el asunto: "La Monarqula espa­ majestad de la nola ensalzada por los seres poetlcos, asistida por las virtudes y rodeada de sus diversos es­ " tad os. La esplendldc y luminosa cornposlclon, que proyectada, mide 26 por 11 metros -Ia sala de cien pies que el pintor supo, ya en Venecia, que deblc decorar-, es una de las mas hermosas realizadas en el siglo XVIII, si no lamejor. Dos sobrepuertas, y la central sobreven­ tana, son de claroscuro, que estudlo en [talia, figuran La Abundancia, La Virtud y EI Merito. Genialmente, para proporcionar mejor la altura de los muros fingio sobre la cornisa, osl­ mismo pintada, la suceslon de las representaciones de los reinos de la Corona de Espana ante arquitecturas sin resalte, 0 paisajes abiertos, que, en gran parte del contorno, les sirven de fondo. En la superficie abovedada ascienden las alegorlas hasta por encima del arco-iris. Di­ rlcse que mientras cquellcs pesan, son lnqrdvldos estes: alternancia que da al conjunto firme log ica constructiva (figs. 156 y 157). En el reparto de masas y elementos, y en numerosas formas, recordo Tlepolo el techo de 10 escalera del palacio arzobispal de Wurzburgo, que hcblo pintado un decenio ctrds: y se dividen los crlflcosla vclorcclon de las magnas obras, pues mientras Molmenti prefiere en la mudrllefic, Morassi admira mas la bdvcrc, Gerstenberg sefinlc las diferencias que las se­ paran y cree que quienes dieron el programa para el Salon del Trono cohibieron la lnvenclon del artista. Se ignora los que hayan intervenido y, falta base para el [uicio cabal. La National Gallery de Washington posee, en la S. H. Kress Collection, el boceto porme­ norizado para este techo; a no dudarlo, sera el que ejecuto en Venecia; si bien los cam bios fueron considerables, aSI, por ejemplo, dio mayor elevcclon al friso antes mentado y en el rnodlflco muchas partes: suprlrnlo las dos columnas del dnqulo de Sureste -que simboliza­ dan las de Hercules=-: ccrccterlzo mas a la espanola los trajes de soldados y nautas; las regio­ nes hubo de simbolizarlas mas claridad y diferencias; aSI, el drbol del dnqulo Nordeste con es un olivo en el fresco; anadio el arco-iris; sumo el bello grupo de la Fe con la Cruz, al Cd­ liz y la paloma del Espiritu Santo, etc., etc. EI triunfo de Eneas, mas proplcmente, Eneas que recibe de su madre Venus el casco for- 179 - -------- ----- -- - - -- jado por Vulcano, que se figura en el techo de la Sala de Guardias Alabarderos, antes se crelc que era la primera composlclcn, dispuesta tcrnblen en es­ obra del veneciano en Madrid. La piral, sigue un ritmo claro y opulentos desnudos femeninos alternan con .qrcclosos amorci­ II os. Dos bocetos se conservan para ella: el uno, parcial, del Museo de Boston, completo el otro, del Fogg Art Museum de la Universidad de Harvard, mas, no se ojusto el pintor a nin­ guno de ellos y son belHsimos (fig. 158). Otros dos, pintados para el tercer techo, se encuentran en el Metropolitan Museum y en la colecclon de Backer-Rothschild, de Nueva York. Desconozco este y estimo admirable cquel, el tema del Po­ muy estudiado, y al que, con pocas mudanzas, obedecio el artista. Desarrolla der de la Monarqura espanola y asombra el que, con ser asunto tan cercano al del tratado gallardamente, ccerto a no repetirse (fig. 159). r en el Salon del Trono, . Dcrd idea de la mcestrlc de Tlepolo en la cornposlclon y en el colorido la reproducclon (Lam. V) del boceto del Museo del Prado, EI Olimpo, relacionado sin duda con los que rea­ lizo para el techo de la Sala de Guardias de Palacio, que poseen los Museos de Boston y de la Ir Universidad de Harvard. Mas sencillo y luminoso el del Prado es, por ventura, una de las crea­ ciones de mayor originalidad del gran artista, en la que quiso mostrar que no necesitaba de complicadas mdqulnos cleqoriccs para obtener efectos sorprendentes. l.leqose en la ardua ejecuclon de la gran tarea a fines del ofio 1767 y en 5 de septiembre el arquitecto Sabatini informa favorablemente para que, en la casa que habita Tlepolo, se Ie haga un estudio donde pueda pintar al oleo los siete cuadros que ha de ejecutar con des­ tino a San Pascual, de quiere esto decir que antes no hubiese pintado lienzos Aranjuez. No en Espana, mas, seguramente, de cortas dimensiones; nada comparable con la labor que en enero de cquel cfio se Ie habra encargado. Como es sabido, el Rey habra decretado en 16 de enero: "Que [Tlepolo] se vea conmigo, para tomar cargo las obras que Ie lndlccrd el P. Confesor." Era este fray Jocquln de a su Eleta, franciscano, devoto y rfgido, testarudo y adusto, a la vez que cauto, cdernds de enemigo ccerrtrno de los jesuitas. Sequn habra de la division de gustos artlsticos y opiniones de la Corte el padre verse, en Eleta estaba al lade de Mengs, que Ie retrcto magistralmente. Los asuntos de altares de San Pascual hcblcn de ser: para el mayor, del Santo titular ado­ rando al Sacramento; para los colaterales, de la Inmaculada Concepcion y San Jose con el Nino Jesus en los brazos; sequlcn los de San Francisco de Asls recibiendo los estigmas y San Carlos Borromeo y, en dos ovules, San Antonio de Padua y San Pedro de Alcantara. Algo menos de dos cfios tcrdo en desernpeficr la rnislon que se Ie encomendara, puesto que, en 29 de agosto de 1769, ruega a Muzquiz que diga a su Majestad "que he acabado las siete pin­ turas" y "que estoy muy pronto a mudar en 10 que no merezcan su total real agrado". Que­ la misma misiva del pertinaz silencio del padre Confesor, al que, directa y por medio jase en habra "el honor de hablarle, dudando haber dado cumplimien­ de sus hijos, pretendido " ... no to a su a su cabal sctlsfccclcn (figs. 160 a 164). encargo En 15 de septiembre el pintor manifiesta su alegrfa porque Carlos III Ie hubiese encargado la media naranja de la Coleqlctc de la Granja de San Iidefonso, que no recllzo, salvo, pro- 180 If I I i ! Lam. Y.-G. B. TI�POLO: EL OLiMPO (MUSEO DEL PRADO) bablemente, algunos estudios preliminares como el precioso, para una pechina que se repro­ duce (fig. 166), con el evangelista San Juan. EI fin de su vida se acercaba: moria, de repente, el 27 de marzo de 1770, sepultdndosele en el vecino San Martin. Un dfa despues de la muerte del veneciano, ordena Muzquiz a Sabatini que "reco]c los cuadros que tenfa hechos el difunto para el convento de San Pascual, de Aranjuez y que los ... haga ver a Su Majestad, luego que restituya a Madrid"; de donde se se infiere que el Confesor habfa perslstldo aetitud. Pero, 10 peor vlno despues, que resurnlre de un trcbc]o antiguo: en su EI Abate vlcjero, don Antonio Ponz, en 1769, escribe que en Aranjuez se estdn haciendo I los retablos y "tienen encargos de hacer las pinturas los senores Tlepolo, Bayeu y Maella". Noticia extrcfic, por la equlvoccclon sernl-profetlco que revela. AI publicar en 1772 el tomo I t de su "Viage de Espana", dice que estdn puestos los altares, los enumera y cficde "Todas estas pinturas las ha hecho don Juan Bautista Tlepolo ". Son las que quedan referidas, excepto el San Carlos; su lugar 10 ocupaba un Cruclfi]o de mdrrnol. AI reeditarse dlcho torno, en 1787, se lee est a sorprendente noticia: "Se omite 10 que se dl]o ace rca de las pinturas, por las mu­ taciones que despues ha habido; las hizo para todos los altares don Juan Bautista Tlepolo, pero se qultoron y distribuyeron en el convento. En lugar de elias se puso en el altar mayor una, excelente, del caballero Mengs; la Concepcion es de don Francisco Bayeu y las de todos los dernds de don Mariano Maella." Sin otras noticias que las aducidas bastan para inferir que, por debc]o de todo ello, hubo una intriga cortesana de la que fue factotum el padre Eleto y vfetima Tlepolo, rnejor dlcho, sus cuadros, pues no solo se retiraron de los retablos para donde se habfan pintado, sino que, con extrcfic crueldad, por 10 menos se y descuidaron, puesto que el San Pascual, dlsperscron el San Carlos y el San Jose fueron cortados; el San Francisco y el San Pedro de Alcantara arro­ lIados, y el primero rasgado, y no mas que estos dos, un pedazo del colocado en el altar mayor y La Inmaculada quedaron en el Real Patrimonio, mientras el San Antonio fue vendido en Madrid a principios de siglo a la Marquesa de ArgUelles, pasando con su palacio a los seno­ res deRodrfguez Bauza, habiendo salido de Espana el San Carlos -hoy el Museo de Cin­ en \_ cinatti, adquirido a Trotti, en Parfs- y, hace treinta cfios, el San Jose -, hoy en Detroit. No es fdcll comprender las razones de 10 ocurrido, rndxlme que Mengs, desde fines de 1769 hasta igual tiempo de 1774, estuvo ausente de Espana. Ello parece retrasar la fecha del desaguisado plctorlco. Sin embargo, no falto holgura para su desarrollo, por cuanto perma­ neclo en la Corte dos nfios y el padre Eleta slqulc confesando a Carlos III por muchos mas. lQue relcclon puede tener este absurdo episodio con las discrepancias estetlccs y tecnl­ cas entre el neo-clasicismo incipiente y el barroquismo claudicante? Se ha visto ya la posicion de la Academia, pese a todo, nada cordial con Mengs. Como era presumible, tam poco 10 fue con Tiepolo, No encontre en sus aetas ni la menclon de su nornbre­ "' cuando rnurlo. Sin duda, sclte alguna, porque, seqtin G. Lorenzetti, en 3 de enero de 1768 fue nombrado profesor de Anatomfa y dlrnltlo a los dos meses; mfnima lntervenclon, si Ilego a ini­ ciarla. Desde el 8 de septiembre de 1766, el-como todos los artistas palatinos- estaba obliga­ do a asistir a los estudios de la Real Corporcclon ; mas, igual que otros, como Mengs, lncumpllo la orden regia. EI distanciamiento de la Academia de los dos grandes artistas vcllo solo, qulzd, para que la rivalidad no trascendiese, hasta la violencia cometida con los cuadros de Aranjuez. 182 161 Y 162.-G. B. TIEPOLO: DOS DETALLES Y AGUAFUERTE DE SAN PASCUAL BAIL6N (MUSEO DEL PRADO). Figs. 160, r 1 I J - I Fig. 163.-G. B. TIEPOLO: LA INMACULADA CONCEPCION (BOCETO). COLECCION DE LORD KINNAIRD (LONDRES). 184 - I Fig. 164.-G. B. TIEPOLO: SAN ANTONIO DE PADUA (MUSEO DEL PRADO). I " Fig. 165.-G. B. TIEPOLO: ABRAHAM Y LOS TRES ANGELES (MUS EO DEL PRADO). 186 Son tales pinturas un conjunto excepcional, por su belleza e incomparables con cuantos lienzos hubo de pintar cl oleo, lnflulrlo en esto el destino devoto y, acaso, el afOn por demostrar que era capaz del desarrollo, sin efectismo, de los temas. La cornpurcclon con los cuadros de los bocetos conservados -cuatro la colecclon del Conde de Seilern, de Londres y el de La In­ en maculada, la de Lord Kinnaird (fig. 163), en la misma ciudad-, hace patente el en designio de conseguir la maxima sobriedad. As], el San Jose, mucho mas espectacular en el estudio previo y el mismo San Francisco, colocado mas cerca del contemplador, cdernds de suprimir la cruz rus­ tica y de trocar la palmera, muy decorativa, por el grueso tronco y la fronda leve de un pino. estos lienzos y, en Tlepolo en particular, en el San Pascual, en el San Jose, yen los dos ova­ lados, multiplica los pormenores realistas en los fondos, en los utensilios, hasta en el ambiente, con 10 que cbrlo huella profunda en el arte de Goya, quien, si por Bayeu y por su adscrip­ cion a la Real Fdbricc de Tapices, hubo de estar proximo a Mengs, por su natural, hcbrlc de sentirse mas ligado al arte seductor de Tlepolo y, probablemente, tuvo amistad con sus hijos.Admfrese el San Antonio que de la colecclon Rodriguez Bauza paso en 1959 al Museo del Prado (fig. 164). Problema, por hoy irresoluble, es el que ntnfie a las obras que, fuera de las resefindos de Palacio y de Aranjuez, pinto Tlepolo en Espana. Parece indudable que a estos nfios madri­ lefios de su vida pertenezca el hermoso lienzo Abraham y los tres Angeles -regalo en 1924 de los senores de Sainz, al Museo del Prado- donde se repite el modele del Angel del San Pascual (fig. 165). Probablemente, serdn de epocc anterior a la venida a Espana la primorosa pareja con el mismo terno bibllco y La Anunclcclon, con cquel profeticamente vinculado, de los Duques de Vi­ Ilahermosa, que antes crete de la epoco mcdrllefio, pero, que ahora los supongo italianos. LOS HUOS DE TIEPOLO.-Notabilfsimos y, de un genero aparte, son dos cuadritos, que solo por reproducclon conozco. Dos escenas inusitadas: Representcclon teatral y Quema de Iibros prohibidos. Del primero poseo el aguafuerte de Ad. Lalauze que, en 1876, se publico en "L'Art"; al pie estd firmada: "G. B. Tlepolo pinxit". Del segundo, que sulio a la venta en Christie en 1926, hay reproducclon en el Catalogo de la subasta. Ignoro donde paran actual­ mente. La estampa lIeva el letrero: "L'education de Louis Antoine Jacques, Infant d'Espagne". Hljo de Felipe V e Isabel Farnesio, ncclo en 25 de julio de 1727, fecha, a todas luces incon­ ciliable con que Tlepolo pintase en Espana pasajes de su nlfiez, Mas, tam poco puede referir­ la del Infante y de dona Maria Teresa Vallabriga, tam bien Ilamado don Luis, se a de! hl]o pero cuyo segundo nombre era el de Maria. Solo cabe explicar las notabilfsimas composi­ ciones suponiendo que el Infante enccrqc a Juan Bautista Tlepolo que desarrollase sus le]c­ nos recuerdos, 0, que, sequn piensa Morassi, no sean obras del padre, sino del hijo Do­ menico, 'con 10 que, habrian podido ser encargadas a Venecia para el aleccionamiento del t principito nacido en 1777. Las dudas no se resolverdn sin el estudio directo de las dos pin­ turas, de las que hube de escribir: "Para encontrar cuadros j recida, entre misteriosa, emocionante y grotesca, hay queproduzccn lrnpreslon que ascender en el tiempo pc­ hasta los de Magnasco, 0 descender hasta los de Goya. Que este conoclo los mentados de Tlepolo, y que cavaron hondo en su espfritu, pnrecerne inconcuso" (fig. 167). Recuerdese que Goya paso algun tiempo en Arenas de San Pedro pintando para el Infante, clejcdo de 10 corte por su boda morqcndtlcc. 1-a7 Ello conduce a hablar algo de los dos Giovan Domenico y Lorenzo, na­ hijos de Tlepolo, cidos, respectivamente, en 30 de agosto de 1727 yen 8 de agosto de 1736, que vinieron, acom­ pnficndo a su padre, y, seguramente, fueron sus ayudantes en las tareas palatinas. Su aetua­ cion Madrid y su vida ulterior a la muerte de su padre no estdn c1aras, en porque, extrcfic­ mente, Cedn Bermudez, siempre tan puntual, hubo de confundirse. Que Domenico pinto dos bovedos en Palacio 10 dice Cedn, aunque no conste en el libro minucioso de Fabre, elias dedicado y, que yo sepa, no se han identificado. Son conocidos a sus aguafuertes =-ventrsets cabezas de ccrdcter, un cuaderno de veintisiete estampas, un Via­ crucis, la Hufda a Egipto y algunas de Santos, "unas de su lnvenclon y otras de las de su pc­ dre ". Pero, ya es inexacto 10 que asegura Cedn Bermudez de que hubiese fallecido en Ma­ drid, antes de la publlccclon de su "Diccionario" en 1800 y, por 10 menos, inseguro que se dis­ tinguiese "en pintar a pastel con limpieza y desembarazo ". Lo que, documentalmente consta, es que al morir Giovanni Battista los dos hijos exponen al Rey -en 3 de abril de 1770- que, hnlldndose pobres, con rncdrey cuatro hermanos, soli­ citan: Domingo, pension ayuda, para pasar una 0 a Italia y, hermano mayor, subvenir como a las necesidades de la familia; y Lorenzo, quedar al servicio Real. Carlos III concede al prl­ mere doscientos doblones por una vez. En efeeto, Giovan Domenico mcrcho a Venecia, donde resldlo y tornblen en Villa Zianigo (Mirano); en 1783 estaba en Genova y murio el 3 de marzo de 1804. En cambio, Lorenzo, que ya en 1768 habfa pedido ser nombrado Plntor de Camara, concedieron la pension de y solo obtuvo que se Ie pagasen los encargos, al morir el padre Ie 18.000 reales anuales, que el creyo suponfa el nombramiento palatino, por 10 que en abril de 1773 solicita se Ie extienda el titulo, sin conseguirlo. Murio en Madrid antes del 8 de agosto de 1776, en que su viuda solicita pension. Tales son las noticias firmes que hoy poseemos res­ peeto ados artlstcs, notables por sus obras y que, a mi ver, tuvieron influencia innegable, es­ p.ecialmente, sobre Goya. Fuera de los citados frescos y de los grabados, en Espana se conocen de Domeni­ palatinos co los ocho lienzos de la Pasion, desde La Orcclon del Huerto hasta EI entierro, que, firmado "Ovr [rage?] D. Domingo Tiepolo Anno 1772", guarda el Museo del Prado, procedentes de San Felipe Neri, de Madrid (figs. 168 y 169). Los bocetos para tres de ellos estdn en el Museo Lazaro. Son pinturas de caliente colorido y hermosa cornposlclon. ,Fueron pintados ya en Venecia y enviados desde alia?; se ocurre la duda, por los dos cfios que separan est a tarea de la muerte del padre, pues ya vimos la prisa que se dio el prlmoqenlto en solicitar el retorno a la patria. Lorenzo serfa,ortlstlccrnente, una vaga sombra, si no fuese porque es seguro que son de su mano varios cuadros al pastel muy valiosos, reveladores de su espfritu observador de la realidad, que Ie llevo a anticiparse a los pintores que proveyeron de escenas populares la Real Fdbrlcc de Tcplces, a comienzos del reinado de Carlos III. Las fechas son concluyentes. Fue Mayer quien primero relvlndlco para Lorenzo la docena de "pasteles" de Palacio -hOi parte de ellos en la lIamada Casa del Prfncipe en EI Pardo- de la que ocho se exhi­ bieron, como obra de su hermano, en la Exposlclon de Dlbujos espcfioles, de la Sociedad Es­ panola de Amigos del Arte (1922). En la documentoclon, extraetada por mf en el Archivo Real, que di a conocer en 1925, expone en 1768 "haber logrado desde el cfio 1762 la especial felicidad de servir a Vuestra Majestad en un plcfon del Real Palacio y en los retratos de S. A. R. el Principe de Asturias y SS. AA. RR. los Serenfsimos Infantes e Infantas y el senor Infante don 188 t I I Figs. 166 Y 167.-G. B. TIEPOLO: SAN JUAN EVANGELISTA (DIBUJO) (MUSEO DEL PRADO). Y LA'EDUCACl6N DEL INFANTE DON LUIS ANTONIO (1) (AGUAFUERTE DE AD. LALAUZE). 189 l I '_, FigS. 168 y 169.-G. D. TIEPOlO: CArDA EN El CAMINO DEL CAlVARIO Y SANTO ENTIERRO (MUSEO DEL PRADO). 190 � I FigS. 170y 171.-G. B. 0 L. TIEPOLO: CABEZAS JUVENILES (MUSEO DEL PRADO). Figs. 172 y 173.-L:TIEPOLO: ESCENAS POPULARES (CASA DEL PRfNCIPE, EL PARDO). 191 , -,., Figs. 174 Y 175.-L. TI�POLO: ESCENAS POPULARES AL PASTEL (CASA DEL PRINCIPE, EL PARDO). 192 Luis"; escrito que prueba que son de su mano lospasteles que estcin en el Museo del Prado. En 25 de abril de 1774, presenta cuenta de "quince cuadros a pastel que hasta fines del cfio del 73 habfa trabajado". En la cuenta refiere, cdernds, ados cuadros grandes de La vida de Cristo el se uno, de 1771, y el otro, de 1773, en paradero ig norado. Los pasteles de Palacio tienen el sello, peculiar de la exactitud y de la gracia con que estcin tratadas las costumbres rncdrllefics: en figuras de busto y poco menores del natural: La mie­ lera, La naranjera, Ciego vendedor de romances, Vendedor de agua de limon, Majo guita­ rrista, etc. 173). (figs. 170 a Si reprodujesen emparejados se estos pasteles con fragmentos de "cartones" de Ramon de Castillo y del mismo Goya, hcrlc patente el parentesco entre ellos, si bien mas de Bayeu, se concepto e intenclon que de factura. Si los Tlepolo carecieron de personalidad en la decorcclon de los techos de Pa­ hijos de lacio, la poseyeron, innegablemente, Domenico en los grabados y Lorenzo en los pasteles de figuras populares (figs. 174 y 175), en los que "se muestra -segun escribe Lafuente en su ma­ gistral estudio "Antecedentes, coincidencias e influencias del arte de Goya" (1947)- como "un finfsimo pintor colorista, heredero de las mejores tradiciones venecianas, no solo en la exqul­ sita delicadeza y la brillantez de los tonos, lograda en tan diflcll procedimiento y vclorcdo por sus calidades mate, sino en la festiva y serena puesta en la observcclon de la vida, en agu�eza de las actitu­ la gracia que el plntor ha sabido captar el contrapunto sin umcnerumiento con des y la penetrcclcn con que sabe sorprender la mirada humana en toda su vivaz e hirien­ te inmediatez". Sin embargo, el docto crftico no se presta a admitir el influjo sobre Goya. EI regateo de los merltos de Lorenzo Tlepolo IIeva al colmo por D'Alma FoJco Zam­ se belli que en "Arte antica e moderna" -num. 18 (1962)- en artfculo titulado "Contributo a Carlo Giuseppe Flipart", del que ya me cproveche en el lugar propio, al rectificar la hlpotesls de Mayer de atribuir a este artista los doce pasteles palatinos, aventura la especie de que dos de ellos estan firmados por [Vtcente Lopez! LOS PINTORES ESPANOLES LOS SEGUIDORES DE MENGS.-Cuando ojeada a la influencia de Mengs se echa una sobre nuestra Pintura se observa que, como la ejercldc por otras figuras mdxlrnns -Rubens, Velazquez, Jordan no se manifesto en imitaciones de seguidores puntuales de preceptos y ... -, tecnicas, sino que se dlfundlo en el ambiente. No puede decirse que Francisco Bayeu, Goya, o el mismo Maella, fuesen discfpulos de Mengs en el sentido que la palabra discfpulo tiene en Italia, en Flandes, en Holanda. Que se aprovecharon de sus ensefianzas es indiscutible, pero, tam bien 10 es que sus obras no se confunden ni ellos pretendieron nunca que se confundiesen. No obstante, que artistas de menor personalidad fueron deslumbrados por el paso de Mengs no cabe dudarlo. Tres pintores y un gran dibujante y grabador requieren ser rdpldc­ mente recordados: Francisco Javier Ramos, Francisco Agustfn, Gregorio Ferro y Manuel Sal­ vador Carmona, 9ue coso en segundas nupcias con una hija del gran pintor bohemio, para qulen mayor slqnlflccclcn tuvo su lazo familiar que la fidelidad a su arte, puesto que su per­ sonalidad era vigorosa. 193 Se cornenzcrd por este, edad tan en suegro que s610 un lustro los separaba. cercano a su Naci6 en 10 Nova del Rey (Avila), el10 de mayo de 1734. Vlno a Madrid, 01 lade de su tlo el escultor Luis, y comenz6 los rudimentos de su arte en 1747. En 10 Distribuci6n de los premios por 10 Academia, en 22 de diciembre de 1754, Manuel Salvador Carmona es uno de los cuatro pensionados en Parfs "Para el Grabado", especinlizdndose "para Retratos e Historia". Alia continuaba a primeros de 1757. Que fue dirigido certeramente 10 confirman sus obras, se­ Iladas por un dlbu]o preciso elegante, cual 10 maneja como muy pocos en su tiempo; con y otrasccrccterfstlccs, acaso s610 comparable 01 de Pareto Fue disdpulo sequn Ossorio "del ce­ lebre Doupins" -segun Bolx, de Dupuis, .que supongo sera Nlcolds-Gcbriel (1698-1771)-. De c6mo adelant6 en sus estudios se prueba por su elecci6n para cccdernlco "des Beaux Arts" y por su nombramiento de Grabador de Luis XV en 3 de octubre de 1761. Se cas6 en Perfs, en primeras nupcias, y regres6 en 1763. Acodernlco de merlto de la de San Fernando en 20 de diciembre de 1764, lIeg6 a la Direcci6n del grabado en 1777. En Madrid hall6 en Mengs el norte de sus admiraciones artlsticas. Grabador de Carlos III desde el 21 de diciembre de 1783, 10 que signific6 su actuaci6n esta tecnlco compete a este lugar; baste decir que en no cuid6 de que Espana se fabricasen papel y tinta a prop6sito para su perfecci6n. Cas6 en en . segundas nupcias en 1768, con una hija de Mengs, segun se ha referido, y muri6 en 15 de oc­ tu bre de 1820. La belleza y la perfecci6n de coloreados Autorretrato dibujos como sus (1759) y Marga­ rita Legrand, esposa, adormilada, de la colecci6n Carderera; los que hubo de grabar de su los pintores Boucher, y Collin de Vermont, sus hijos, el XII duque de Alba son interpreta­ ... ciones sobrias y hondas, sin ascendencia directa en nuestro arte de dlbujcr, casi siempre mas rdpldo que fruto de estudio y de ansia de perfecci6n. Un volumen que reprodujese fielmente sus mejores dibujos coloreados, revelarfa que Carmona fue de los artistas mas considerables de su epoco como dibujante; su academicismo se calentaba por la emoci6n con que traduda el natural, qulzd porque, a menudo, retrataba a personas de su familia, 0 de su intimidad; rara vez cultiv6 temas mitol6gicos, 0 aleg6ricos, preferidos entonces por los neocldslcos (fig. 176). EI pintor Francisco Javier Ramos, mcdrilefio, si hubiera nacido antes habrfa sido, pro­ bablemente, el disdpulo mas apasionado por Mengs de haber lIegado a entrar en su clrculo, pero no parece que pudiera tratarlo y, si bien march6 c Romo, coincidirfa alia con el gran pintor en sus ultlmos meses. No logr6 Ramos el acceso a las files cccdemlcos: qulzd cuando aspiraba ello regalarfa 10 a Corporaci6n fernandina -si no fue encargo de Godoy- el a vigoroso retrato del gran pedagogo suizo Enrique Pestalozzi, que en uquello se conserva (fi­ gura 177), hecho copiando y, seguramente, no del natural, aunque en el lienzo se advierte fuerza y vida interior poco comunes. Trat6 Ramos con intimidad a don Jose Nicolas de Azara, amigo y protector de A. R. Mengs, y, por fortuna, se conservan cartas escritas 01 pin­ tor, dadas a corrocer por el Marques de Lozoya, testimonio precioso de como vera el pano­ rama pict6rico esplrltu tan agudo y cultivado como el pensador y dlplorndtlco cruqones. un Ademds de dar noticias de Ramos, descubren las cartas aspectos del [ulcio que al espofiol ausente mereda el arte patrio, visto desde Rome. Habra sido el editor de coleccionista Mengs de escultura antigua y por unos y otros motivos de nuestro neoclasicismo. Sentlo promotor Azara desden hacia los Accdernlcos no artistas -como ya vimos que 10 habra sentido Mengs-; t por ello, escrlblc el 8 de noviembre de 1792: "No me admira la escasez de obras ... porque se 194 Fig. 176.-M. SALVADOR CARMONA: RETRATO (DIBUJO). COLECCION CARDERERA. MADRID. 195 I I � Fig. 177.-F. J. RAMOS: ENRIQUE PESTALOZZI (ACADEMIA DE SAN FERNANDO). Fig. 17B.-F. AGUSTiN: LA PIEDAD (ACADEMIA DE SAN FERNANDO). Fig. 179.-G. FERRO: EL CONDE DE FLORIDABLANCA (MUSEO DEL PRADO). Fig. 180.-F. ARNAU DIEZ: EL TRANSITO DE LA MAGDALENA (ACADEMIA DE SAN FERNANDO). 196 en que consiste la proteccion de esos senores a las Artes; la cual se reduce a entrar en la Aca­ demia para mandarla, embrollar, disparatar, envilecer a los Profesores y proponer a los de poco merlto, porque son los que mas se les humillan y adulan y, sl los emplean, es por el ... ernpefio de la moza, porque 10 hacen mas barato 0 10 cierto es que de algunos cfios a esta ... , parte vcmos hacia ctrds No veo remedio a la cosa, porque se funda en ignorancia volun­ ... taria". La acritud de los juicios muestra el resentimiento, justificado, de quien siendo, con Jo­ vellanos, el espofiol de espfritu mas eminentemente cccdemico, la Corporoclon al no lIamarle no desconocerfa sus merltos, a su seno, pero procuraba alejar la sombra de Mengs que la pertu rbaba. En la carta de 2 desiguiente, prosigue en sus sarcasmos: "Me confirma el deplo­ enero rable estado de las Artes ahf. Me dicen que a Agustin 10 han hecho Acodemico de rnerlto, .. y allf va bien". Burldbose del plntor Francisco Agustin, bcrcelones sequn Ossorlo, -para Go­ mez Imaz, cordobes=-, nacido en 1753, pese a haber sido disdpulo de Mengs y a haber resi­ dido en Roma protegido por don Antonio Despuig. Ya en 7 de mayo de 1788 su opinion acerca del artista se formulaba poco lisonjera y muy curiosa: "Temo que el pobre Agustin sera tra­ tado con severidad, pero el se 10 ha buscado con su genio tan activo y ardiente". No se expli­ ca ni cdbe inferir de 10 que se trate con est a cluslon. Accdernlco de merlto desde el 7 de octubre de 1792, cuando era ya Director de la Escuela de Dlbu]o de Cordoba --motivo de que haya tenido se Ie por natural de esta ciudad-. EI 2 de junlo da las gracias a Godoy, por haber sido hecho Pinter de Camara. Pero, la Escuela cordobesa no se instaura sequn sus planes y en agosto de 1798 se dirige a la Junta de Comercio de Barcelona, con la que habfa establecido relaciones en 1781, cuando estaba pension ado en Roma, ofreciendose para ser Director supernumerario; nombrado en 2 de diciembre de 1799, con encargos varios y otras dilaciones -orden regia de que copiase los cuadros de Murillo, de la Caridad de Sevilla; Cadiz para reconocer los objetos artfsticos del navfo "Mercure" apresado viaje por el a cor­ sario espofiol "EI Poderoso"- Ie clccnzo la muerte en Utrera el 25 de octubre de 1801. . Son las obras mencionadas por su biog rafo Santiago Alcolea: La Piedad, de la escasas Academia de San Fernando, en la que el "murillismo" de la figura de Marfa apenas modifica I. el ccrdcter impreso por la cdmlrnclon a Mengs (fig. 178); el San Jeronimo, en la misma Aca­ demia; escenas de la vida de San Juan Bautista la parroquial de Cabezas de San Juan (Se­ en villa), que no conozco ni por fotograffa; algunos dibujos: etc., etc. En la misma correspondencia hay juicios demostrativos de que Azara, con todo su saber, desconoda la realidad espanola del momento: asombra leer en la carta del 13 de abril de 1796: "Me alegro que V. m. siga ocupdndose en algunas obras, para que no se pierda del todo el arte en Espana." Se escribfa esto cuando Goya pintaba de los rnejores retratos que honran a nuestra Pintura. Ramos, que se hcblc presentado con Goya en la Academia, en 1763, se ruborizarfa, al lee rio. Sequn el Marques de Lozoya, que publico las cartas, Ramos hcbic ganado en la Academia premio de 2. close ci los dleclslete ofios. Permcnecerlc varios en Roma y alia estaba cuando, a en 4 de septiembre de 1787, Carlos III Ie nornbro su Pinter de Camara con el aditamento "de ensefinr, metodlccmente, a los [ovenes que Ie encargue la Real Academia", 10 que demuestra venfa a deslqndrsele como sucesor de Preciado de la Vega, que cun vivfa. No obstante re­ greso a Espana y [uro su cargo el 2 de julio de 1788. No rnurio hasta el2 de octubre de 1817. Su pintura mas importante es La muerte de San Agustin, en el monasterio de la Encar- 197 nncion, de cuando, con el, Gregorio Ferro, Gines de Aguirre y Castillo, se hizo algo seme­ jante a 10 realizado en San Francisco el Grande: emular a varios artistas con encargos iguales, para los altares laterales. En este repaso a los seguidores mas fieles del gran pintor bohemio resta Gregorio Ferro, del cual no cabe prescindir por haber sido en la Academia el rival, casi la contrafigura, de Goya y habra lectores que, conocedores de est a circunstancia casi inexplicable, tengan curio­ sidad por saber algo de el, Nacido en Santa Marfa de Lamas (Corufic) en 1744, no dos cfios antes sequn se dice, revelo aficiones artfsticas, sirviendo en el Monasterio benedictino de San Martin Pinario, en Compostela, ciudad en la que conoclo a don Felipe de Castro, que Ie presto protecclon, Ya en Madrid, se presento en el Concurso Accdernico de 1760 y ob­ tuvo el primer premio de la tercera clase; y en el de ,1763 el primero de la segunda close, por dos votos sobre Ramos. En el siguiente, de 1766, para la primera clase son ocho los op­ tantes, entre ellos Goya y Ramon Bayeu; ganalo este, logra Ferro un voto y ninguno Goya. Concurre cfios despues con el y con Castillo a la pintura de altares de San Francisco el Grande y al descubrirse, en diciembre de 1784, escribe Floridablanca: "Los cuadros no han sido gran cosa, bien que los de estes [tres] son los menos moles." EI suyo figura La Sagrada Fa­ • milia. En 1.° de junio de 1781 habfa sido hecho Accdernico de merito y con ser Goya Teniente Director de la Pintura, desde 2 de mayo de 1785, al proveerse la vacante de don Antonio Gon­ zalez Velazquez, vence Ferro sin que Goya merezca un solo voto. Corre el tiempo; Goya el 30 de octubre de 1804 se presenta enla eleccion para Director General de la Academia: con­ sigue ocho votos, frente a los 29 que arrastra Ferro. Seguramente, juegan en estos triunfos cualidades de ccrdcter y de fdcil trato. Entre en el servicio regio en 1783, poco antes. Tenfa habilidad para las composiciones 0 aparatosas: el altar mayor del convento del Sacramento; San Agustin y el misterio de la San­ tfsima Trinidad en La Encarnacion, en Madrid; el de la parroquial de San Justo, en Toledo, et­ cetera, cdscripcion a la escuela de Mengs ccerto a mitigarla estudiando a Velazquez, etc. Su como en la magnifica copia del Cristo, que la Academia tiene depositado en el Museo de Pon­ tevedra. Trcbc]o, asimismo, para su tierra: La vida de San Rosendo para Celanova, La Anun­ clcclcn, La rnujer cdulterc y San Jorge para la catedral de Santiago (pagados en 15 de agos­ to de 1808) y dio el dlbu]o para el gran relieve del Ironton del edificio del hoy Ayuntamiento de la misma ciudad, que modelaron los escultores Gambino y Ferreiro. Dlbujo laminas para el "Quijote" de la Academia Espanola (1780) y varias estampas sueltas, como la grande de San Rosendo con escenas de su vida, que grabo Moreno en 1799. Reprodiicese para muestra de la pintura de Ferro y de un genero que hasta este lugar no se ha sefinlndo, el cuadro del Legado Fernandez-Duran al Museo del Prado, boceto para un retrato aparatoso del Conde de Floridablanca, entre Mercurio y Pluton, con un puerto al fondo. Aunque IIeva semiborrada la firma de Goya, no solo no es de su mano, sino que la ctrlbuclon a Ferro se basa en un lienzo firmado por este, de iguales dimensiones -350 X 270 mm.-, Carlos III dando la orden para la declcrccion de guerra contra [nglaterra, del Museo de Pontevedra, de igual factura y, sin dude, pareja del que se publica (fig. 179). EI 22 de enero de 1812 morfa Ferro, y con el, como con Agustin y como con Ramos, se exlinqulc la linea mas directa de Mengs entre pintores, pues antes se ha resaltado al mejor de sus seguidores, Manuel Salvador Carmona, admirable dibujante. Por encima de todo, res- 198 taba la influencia difusa y la conseguida con la reforma de las ensefinnzos artfsticas promovida por el gran bohemio; sin duda, mas eficaz y decisiva que la ejercida -salvo sobre Goya­ por el veneciano Tiepolo. Plntor cctcldn, punto menos que desconocido es Francisco Arnau Dfez, 0 Arnaudies, pues no hay acuerdo ace rca de la manera de nombrarle. En la Real Academia de San Fernando hay de el dos cuadros Lot y sus hijas y EI Trdnsito de la Magdalena (fig. 180), que se re­ produce, si bien el Profesor don A. del Castillo, al publicarlo con ocoslon de haber sido .ex­ puesto en "EI Cason del Retiro" -septiembre de 1962- 10 da por copia hecha en Roma de un lienzo de Maratta. No se que fundamento habido para que el haya Catalogo de la Aca­ dernlc flje en 1872 la fechc de la muerte del artista. EI cuadro de Lot se cataloga ya en 1824 y se dice de su autor que estd pension ado en Roma por la Escuela de Barcelona. LOS TRES HERMANOS BAYEU, JOSE DEL CASTILLO Y OTROS PROVEEDORES DE MODELOS PARA LA REAL FABRICA DE TAPICES.-Entre cuatro artistas de los que pri­ mere se va a tratar existieron vfnculos; porque, cdernds de que tres fueron hermanos, Cas­ tillo fue cornpcfiero y, en cierto modo, complemento de la personalidad artlstica del segundo. EI mayor de los apellidados Bayeu y Subfas, zaragozanos, llcrndbcse Francisco. En las cer­ canfas de Mengs y habiendo sabido percibir las cualidades plctorlcos de Goya, vemosle hoy como un bien dotado, sin genio, que lucie en los diversos generos cultivados y desernpefio notable papel en la Corte y en la Academia. Ramon y Manuel eran los nombres de sus her­ manos; brillante y malogrado cquel, apenas conocido el ultimo. ,': Francisco Bcyeu nucio en 9 de marzo de 1734. Las nociones del dlbu]o las reclblo en cas a de unpintor bohemio, Merklein -donde encontro a la que habfa de ser su mujer-; a los catorce nfios pasaba a estudiar con Jose Luzdn, acreditado como profesor de pintura. La estancia en la capital aragonesa de don Antonio Gonzalez Velazquez, de que antes se habla, de vuelta de Roma, para pintar la cupula de Nuestra Senora del Pilar, en la primavera de 1753, Ie cbrlo los ojos al arte nuevo que aportaba el discfpulo de Corrado Glcqulnto. Segu­ ramente, deberfale dnimos y promesas de protecclon para venir a Madrid. En el concurso aca­ dernlco de 1758, a 28 de septiembre, obtuvo una pension bienal que, apenas comenzada a dis­ frutar, Ie fue retirada el16 de noviembre, por haberse descompuesto con su propio maestro don Antonio Gonzalez Velazquez. No parece dudoso que, seguidamente, regresase a su tierra, don­ de coso en 1759, aunque la actividad temprana alia no sea bien conocida, sltudndose en el cua­ trienio anterior a su venida a la Corte la ejecuclon de las pinturas al fresco en Santa Engracia, de las que no se conserva mas que el hermoso boceto para La Asuncion de la Virgen, del Mu­ seo del Prado; desenfadada y valiente cornposlclon, en la que Sambricio advierte "notorio in­ flu]o de Luca Giordano ", si bien este mas proxima, como era logico, a Corrado Glcqulnto, Decisiva en la vida y en el arte del plntor fue su lIamada a Madrid para ayudar a Mengs en las bovedcspalatinas, en 1763; debio de mediar un protector que se desconoce; el Conde de Lerena, qulzd, En 23 de julio de dicho nfio ya se habfa establecido en Madrid con su fa­ milia, despues de haber venido para realizar ante Mengs la prueba de su suficiencia; [uzqose­ Ie tan favorablemente que se Ie encornendo La Rendicion de Granada, para el cuarto de Isa­ bel Farnesio -hoy bovedc central del comedor de gala-: su boceto, en el Prado, es uno de 199 los antecedentes mas caracterfsticos del genero, que se lIam6 "pintura de Historian tan culti­ vado en el claro estd que, con concesiones siglo siguiente; al barroquismo expirante, pobl6 el cielo genios con alados tenantes de escudo, etc. (fig. 181). Las enseficnzos recibidas al lado de Mengs y la creciente boga del neoclasicismo conform an la b6veda del Cuarto de los Prfn­ cipes de Asturias, La botalla con los Gigantes, cuyo boceto estd, tomblen, en el Museo (fig. 184). Andloqos son los otros dos techos palatinos: La Providencia presidiendo las virtudes y las fa­ cultades del hombre -tema tratado ""- con excesivas mitologfas- y La apoteosis de Hercules, desde luego, superior, por su claridad de composici6n y su fuerza decorativa, donde no faltan figuras femeninas que Goya hubo de recordar. En 1765 al nornbrdrsele Teniente Director de la Pintura en la Academia se saca la espl­ na que desde primera juventud su tenfa clavada. La carencia de genio hacfale seguir caminos contrapuestos, indefinido el ccrdcter entre su formaci6n primera y la vestidura ccadernlcc que debfa a Mengs, circunstancias que se tras­ lucen en su fresco de la Encarnaci6n, de Madrid: San Agustfn sin saber a que lade volverse, casi expresivo de la incertidumbre estetlcc del plntor, En 10 de abril de 1767 consigue los honores de Plntor de Camara, el sexto en antigUedad r p, aunque el segundo en sueldo -30.000 reales, mientras el primero, Mengs, cobraba 125.000, mas otros gajes- y para el Rey trabaja en San Pascual, de Aranjuez (1771), en la colegiata de San IIdefonso, de La Granja (1772) y en EI Pardo (1774). Siempre sus bocetos superaban a las recllzcclones, a juzgar por las pinturas conservadas. AI lIegar el nfio de 1772 se Ie encargan dos b6vedas en el templo del Pilar, de Zaragoza, demorando su ejecuci6n hasta mayo de 1775. Los primeros bocetos gustaron mucho a sus paisanos, motivando ulterior encargo. Con anterioridad hcblosele heche, juntamente con Maella, el de la pintura del claustro de la Catedral de Toledo, que no comenz6 hasta el regreso de su tierra en marzo de 1776. En ese nfio y en los de 1777. y 1779 pinta seis de los once de que constaba la serie, cuya ejecu­ ci6n se dilata hasta 1787, Ie paga el ultimo, San Eladio dando limosna, por boceto en que se que data de 1784. No todos estos frescos se conservan y dos s610 parcial mente. Es conjunto notable y, a mi ver, el mas personal del pintor. La fndole de su totalidad, narrativa de pasa­ [es hcqloqrdficos, libera al artista de los convencionalismos a 10 Corrado, 0 a 10 Mengs y como su mone]o del dibu]o habfa lIegado a la perfecci6n -segun prueban los centenares de ellos sobre papel azul, a ldplz y con leves toques de clari6n (figs. 182 y 183) que guarda el Prcdo-s­ consigue dar terrnlno a una tarea seria y sobria, a la que s610 falta la magia del colorido, que Bayeu nunca alcanz6. EI claustro de la Catedral Primada estd demasiado cerca de obras de EI Greco, de Goya, de Berruguete,etc., para que las frialdades neocldslcos surtan el efecto que merecen. Si en La Rendici6n de Granada habfa mostrado dotes para el desarrollo de un tema hist6rico, aquf las vemos confirmadas en La traslaci6n de las reliquias de San Eugenio y en La caridad de Santa Casilda. La luminosidad de los fondos hace mas profundos los tra­ mos calidad seficlcble y digna de encomio. AI clcustrcles, que es igual de ejemplos ante rio res, los bocetos -en el Museo catedralicio- causan rnejor impresi6ri que los frescos, por su fuerza e intensidad, cdernds de que, mediante ellos, conocemos composiciones destruidas. Entremedias de esta tarea, pinta la capilla del Aranjuez, consagrada el Palacio Real de 25 de marzo de 1779 y desde octubre de 1780 hasta junio siguiente permanece en Zaragoza, t I , pintando en 'el Pilar, como su hermano Ram6n y como su cuficdo Goya, con qulenes, en par- 200 Fig .. 181.-F. BAYEU: LA RENDICION DE GRANADA (BOCETO), EN EL MUSEO DEL PRADO. fNSTITUTO AM DE A/tTE 201 Figs. 182, 183 Y 184.-F. BAYEU: FRAILE ARRODILLADO; CABALLERO (DIBUJOS). Y LA BATALLA CON LOS GIGANTES (MUSEO DEL PRADO). 202 I Figs. 185, 186 Y 187.-F. MARQUES BAYEU: AUTORRETRATO (COLECCION DEL DE TOCA, MADRID), FELICIANA BAYEU (MUSEO DEL PRADO), Y EL PASEO DE LAS DELiCIAS (BOCETO), EN EL MUSEO DEL PRADO. 203 j l Fig. 188.-F. BAYEU: MERIENDA EN EL DEL C{\MPO (MUSEO PRADO) .• 204 ticular con este, rompe agriamente, por corregirles sus bocetos, cumpliendo 10 con­ intentar certado con la Junta de la Obra. En las dos cupulcs, Regina Prophetarum y Regina Apostolo­ rum, retrocede a los recuerdos barrocos juveniles. Francisco Bayeu no fue solamente fresquista y pintor de alegorias y de Santos; odernds de emplear el oleo en todos los bocetos, pinto algunos retratos, modelos para la Real Fdbrlcc de Tapices y lienzos devotos. Son magnificos los dos autorretratos -el que pertenecio al Marques de Toca y el de los herederos del Marques de Casa-Torres; oquel, sin duda, inspirador del posturno prodigioso que Ie hizo Goya- y los de Feliciana Bayeu a los trece ofios, del Prado y el de su mujer Se­ bastiana Merklein, del Museo de Zaragoza. Con ser muestras harto escasas, revelan aptitudes de su hija, nacida que es ldstimn no hubiese cultivado con mayor asiduidad. Tanto es aSI, que el en 1774, fue regalado al Prndo como de la mano de Goya y el senor Lafuente se inclina, ultl­ mamente, a cdjudlcdrselo de nuevo (figs. 185 y 186). to La lntervenclon en la Fabrica de Tapices estd ligada a la de su hermano Ramon, puesto que procedlo a pintar dos bocetos, muy cuidados, que este hubo de transportar al tcrncfio del tapiz. Son asuntos mndrllefios, y se conservan en el Prado: EI puente del canal y EI paseo de las Delicias. Adernds, posee de su mano otro y el "carton ", ya desarrollado de Merienda en el campo. No habla de pedlrsele que emu lase a su cuficdo Goya ni siquiera a su hermano Ramon -genial cquel: enerqico captador de 10popular este-; no obstante, es de sefiulcr el acierto en quien, por forrncclon y temperamento, pareda distante del "genero" y "descen-. " dic a escenas nimias, vistas en la realidad· humilde. Basta para honor suyo esta ctenclon al natural, y su segura, decisiva, intervencion para que Ramon Bayeu y Goya trabajasen en la Real. Fdbricc. Las composiciones de Francisco son apacibles y sus figuras un tanto "paralfti­ cas"; el colorido, apenas sin vlbrcclon, de finos grises, azules y tonos rosados (figs. 187 y 188). Sus cuadros de tema religioso bondades y desmayos; la friatdad en el exhiben nndloqos colorido y la carencia de fuerza anulan los efectos del buen dibu]o y de la crrnonlcc com­ posicion. En la competiclon promovida por Floridablanca para los alta res de San Francisco el Grande, de Madrid, Porciunculo para el altar mayor; cuando se modlflco la deco­ pinto La rcclon del gran del siglo XIX, se retire y se conserva, recortado por los cos­ templo, a fines tad os, en otra parte del ediflcio. Suya es La Inmaculada Concepcion que en San Pascual, de Aranjuez sustltuyo "ab irato" a la de Giovan Battista Tlepolo, que se guarda en el Prado. Tcrnblen de su mano son los lienzos de la iglesia de Pedrola La Asuncion y EI (Zaragoza), Sagrado Corczon de Jesus, que qrcbo Carmona, sequn el Conde de la Vificzn. EI primero de estos asuntos 10 trcto Valdemoro, sequn adelante se vera. en Todavla, al final de su vida, volvio a pintar bovedos palatinas que no aventajan a las pi ntu ras ante rio res. Habla consegiJido, al cabo, sus aspiraciones, excepto la de ser nombrado Primer Pinter de Camara, que desde la muerte de Mengs solicitaba; pero era Director general de la Aca­ demia. Murio el 4 de agosto de 1795, cuando acababa el estudio para otro fresco palatino: Los mas insignes vcrones Artes y Letras. Dejaba un caudal de cierta cuantfa y una espcfioles en vivienda con buen mobiliario, pinturas ajenas notables y muchos libros, cuyo inventario se ha publicado. EI estudio que sobre este plntor publico el malogrado Valentfn de Sambricio en la serie "Arte y Artistas", el cfio 1955, da una idea completa de los aspectos de su personalidad. 205 Deuda grande tuvo con Francisco Bayeu su hermano Ramon, nacido en el mismo ofio que Goya y, por tanto, era doce mas joven. Lo tro]o Madrid y aquf Ie gUio. Gene a en la Acade­ mia el el de 1766, en premio en concurso que resulto derrotado Goya. En 1775 comienzan ambos pintar modelos para tapices y con tal indistincion los tenfan, a que en el primer documento conocido, fecha 24 de mayo, se lee, inverosfmilmente: "Dn. Ra­ mon Goya". Pasado un cfio Ie juzga Mengs asf: "ha ejecutado bc]o la dlreccion de su her­ mano varios modelos ocasiones ha acreditado su cplicocion y talento, para tapices, en cuyas por 10 que Ie hallo utll al Real servicio y todavfa son de esperar mayores progresos". Hay un precioso testimonio de su labor tapiceril en un lienzo, adquirido por el Prado en 1934, en el que se yen trece bocetitos muy primorosos, para el recuerdo permanente del. autor; a la mane­ ra de "ho]c" de 10 que varios artistas franceses han "amado "Livre de raisson", pues no es crelble que sean previos a la pintura de los bocetos desnrrollobles. Con observcclon de aguda la realidad, gracia siluetas y gestos y picante colorido, el artista define una en personalidad atractiva por 10 cutentlco de su popularismo, sin que pueda pretenderse equipararlo con Go­ ya, si bien algun tapiz, como EI choricero, vulgar y erronecmente, se diga suyo: asf este, como EI juego de bolos, Chicos jugando al toro, EI ciego muslco, Abanicos y roscas son lienzos "enos de vida. Una relnclon de 1780, en que consta el mirnero de modelos hechos, da treinta y cua­ tro a Ramon Bayeu; el Prado es duefio de veintiuna composiciones. Se define como caracte­ rfstica la predllecclon de Ramon Bayeu por reducir el "modelo" a una figura; cuando intro­ duce varias, el destaque de la principal es completo; mientras el "grupo", apretado, a veces . fundido, es el que Goya acostumbraba pintar. EI choricero, EI vendedor de cloveles, EI mc]o de la guitarra, EI ciego rmislco, son ejemplos comprobatorios de 10 dicho; que, ndernds, se pa­ tentiza al ver como en Roscas y Abanicos los dos vendedores tienen parigual importancia pldstlco sin enlace. No se crea por esto que no fuese capaz de componer manejando varias figuras: demuestrcnlo agrupaciones tan animadas como EI juego de bolos y, sobre todas Chi­ jugando al toro, obra de cos que es su mayor cclldcd. Ramon Bayeu como autor de modelos para tapices, solo cede ante el genio de Goya (figs. 189 a 197). Cultivo, cdernds, los generos frecuentados entonces. Pinto tres cupulcs en EI Pilar, cuando para ulll trabajaban su hermano y su cuficdo, Y ejecuto algunos encargos al oleo para igle­ sias, en mucha parte perdidos, como el cuadro para el altar mayor de las Escuelas Pfas, de San Fernando, de Madrid, y en 1787 pinta emparejando con Goya, tres lienzos para Santa Ana de Vullcdolld. Recientemente, se han identificado, como de su pincel, cuatro poscjes de la Vi­ da de San Juan (figs. 198 y 199), en una coleccion barcelonesa, trozos mas enerqlcos que de­ licados. La fusion de las cualidades artlsticas de Francisco Ramon y Bayeu hubiesen completa­ do un gran pintor. En una occslon, juntamente con Goya, trabajaron en el retablo de la iglesia parroquial de Valdemoro (Madrid); Francisco pinto el lienzo central La Asuncion, Goya, San Julian obispo de Cuenca y Ramon, San Pedro rndrtir de Verona; el dlbu]o para el segundo estd en el Prado y, por descuido inexplicable, no 10 seficle al publicarlo dos veces. EI cuadro central estd firmadoen 1790, que sera la fecha de los laterales. Fueron encar­ gados, seguramente, por don Francisco de Lerena, natural de la localidad, quien no cabe du­ dar sera el Conde de Lerena al que, llcrndndole "nuestro padre", escribfa Francisco una carta, curiosa porque da noticia de retratos regios pintados por Ramon, que no se conocen: "Vieron S. Ms. [Carlos IV y la Reina LUisa] los retratos que ha hecho mi hermano y les mucho gustaron 206 y Ie mandaron hccer los dernds de su Real Familia. Hable al algun Rey para que Ie concediese aumento sobre su dotccion de quince mil recles que ahora gaza y Singular complacencia con S. M. me contestc: "Bien, bien". Carta y qestlon motivarfan, que en 22 de junio de 1791, se Ie nombrase Pintor de Camara -desde 1778 cobraba como "Pintor de disefios para tejidos de la Real Fdbrlcc de Tapices". Y era Pintor del Rey desde el 25 de junio de 1786-. Repito la publlccclon de estos datos, que di a conocer en 1916, por si sirven para descubrir un retratista ignorado, muy capaz, a juzgar por sus dernds obras. Ramon Bayeu se moloqro, pues andaba en los cuarenta y siete afios al morir el l.s de mar­ zo de 1793, en Aranjuez. Del mas joven de los hermanos se sa bemuy poco. Por haber muerto despues de 1800 no Ie lncluyo Cedn Bermudez en su "Diccionario". Llnmdbcse Manuel y entre monje cartu [o, D. F. Abbad, "Catalogo monumental de Zaragoza", publica, de la iglesia de San en su Fernando, de la capital, San Hugo rechazando la tiara, que juzga como de 10 rnejor de fray Manuel y, desde luego, es cuadro de rudo realismo, y Santa Rosa, que debe de ser de mas dudosa ntrlbucion, aunque el angel del primer termino, repita el modelo de uno de los dos del cuadro anteriormente referido. EI mismo Profesor menciona frescos, y siete cuadros en San Gil, que han sido adjudicados al pintor ccrtu]o, sin que se especifiquen los motivos. Por todo ello, fray Manuel Bayeu continua siendo una incognita que fuera interesante despejcr en la historia de nuestra pintura. La ignorancia respecto a su arte se extiende a su biograffa: Vifiaza dice que tomcrlc el hdbito Cartuja zaragozana de las Fuentes y que residlo en en la la de Jesus Nazareno de Vall­ demosa (Baleares). Por desconocerse sus fechas no puede aventurarse si intervendda en el en­ cargo a Goya de las pinturas para Aula Dei. Aunque parezca pormenor ocioso, se extrcctcrd la olvidada correspondencia que con fray Manuel mantuvo el gran escritor don Gaspar Melchor de Jovellanos, desde su prlslon en el castillo de Bellver (Mallorca); rnro ejernplo de crftica directa e fntima de aquel tiempo. Las cartas, que son seis, se las dirigio desde la fortaleza balear entre 1802 y 1808, aunque no estdn fechadas, ni firmadas nombre. Por elias sabemos que don Gaspar Melchor habfa con su recibido seis bocetos: Los Desposorios de la Virgen, La Presentcclon, La Resurrecclon, EI Cas­ tillo de Erncnis, La Ascension y EI Trdnslto de la Virgen, cdemds de diez estaciones del Vfa-Crucis y una Inmaculada. Los juicios de Jovellanos se refieren, especial mente, a la excesiva celeri­ dad en la ejecuclon y al abuso del ocre: "Deseamos que usted, pinte poco; premura nunca con y siempre cosas de gusto y pensadas muy despacio, ya que ejecutadas muy de priesa, porque vemos que en esto es lnutll la predlccclon ". "Ya estd averiguado en la ffsica que la luz no es fuego ... y que el color blanco que la reflexlon de todos los rayos de la luz no es otra cos a de­ ... be ser [Ia de la Gloria] la mas pura y dldfcno la mas libre de to: treinta y nueve de ellos los posee el Museo del Prado, que tiene dados algunos En la primera decade de este siglo lIenaban una sala pequefio a la derecha de en deposito. 222 .1 Fig. 20S.-L. MELENDEZ: AUTORRETRATO (MUSEO DEL LOUVRE. PARIS). 223 � I FigS. 206, 207. 208 Y 209.-L. MELENDEZ: BODEGONES (MUSEO DEL PRADO). 224 l Figs. 210 y 211_:-L. MELENDEZ: BODEGONES (MUSEO DEL PRADO). 225 · , Fig. 212.-L. MELENDEZ: BODEGON (MUSEO DEL PRADO). 226 10 Galerfa central, ql:le, sin duda, abrumaba. Aunque el gusto ha cambiado y el aprecio de Melendez ha crecido por enctmcde las mayores ilusiones, qulzd para su fama no serfa hoy propicio reconstruir 10 instalaci6n, como no fuese en pieza largo y amueblada. Contestan est as Ifneas a admiradores entusiastas del "bodegonista", insistentes 01 coso; entre ellos el no­ table y veterano plntor ingles, y antiguo Director de 10 Royal Academy, Sir Gerald Kelly. Indicada queda 10 valoraci6n en estos ultlrnos cfios del arte de Luis Melendez, coinciden­ te con 10 de pintores, como Zurbcrdn, que en "las naturalezas muertas saben fingir super­ ficies duras", objetos tangibles; 10 mas distante posible del lrnpreslonlsmo. Artistas que se acer­ can 01 natural humildad y anhelos de captarlo. con Creo que 10 fama europea de Luis Melendez data de 10 exposici6n de pintura del si­ glo XVIII celebrada en Londres en 1954-55 a 10 que el Prado envi6 cuatro lienzos suyos, el Museo de Boston uno y otro el coleccionista doctor F. Springel!. Pero, sobre todo influy6 el importantfsimo estudio de Charles Stirling, "La Nature morte de I'Antlqulte a nos jours" (Parfs, Pierre Tlsne, 1952). Si en 10 pdqlnc 69 escribe: "Sera preciso esperar a mediados del siglo XVIII para volver a encontrar en Espana, en 10 producci6n de Luis Melendez, 10 sobrie­ dad y 10 fuerza del tiempo de Cotdn, de Zurbcrdn y de Velazquez", capftulos adelante formula sus [ulclos mas lisonjeros (pdqlnc 81): "Rompe Melendez con 10 tradici6n decorativa de 10 "na­ turaleza muerta" de manera analog a a 10 de Chardin. Pero, 10 comparaci6n con Chardin se detiene en esta posici6n frente 01 modelo. EI tratamiento pldstlco y, por consiguiente, el espfri­ tu, difieren profundamente. Sin que introduzca 10 figura en sus composiciones, Chardin hace sentir que los objetos que pinta estcin vistos en funci6n del hombre. En Melendez el objeto estd visto por sf mismo. Inundado por una luz t6rrida [sic], reproducido con intensidad inaudita; y una especie de cruel objetividad impone su presencia ffsica y 10 rlquezc de su materia. Mu­ cho mas que en las pinturas de Chardin estci cercone el objeto a nuestros ojos, pero se cle]a otro tanto de nuestro coraz6n. En lugar de buscar nuestro simpatfa, nos sorprende con 10 " , plntor nos desvela bruscamente en el extrofiezo que el "Cotdn, como Melendez, y en nuestros ... dfas Salvador Doll, espofiol y "suprarrealista", investigan 10 poesfo de 10 realidad en las cosas r que se han hecho demasiado familiares a los ojos y 01 espfritu. Algo de 10 frescura y de 10 avi­ dez de 10 infancia nos es, 01 instante, restltuldc. Nos consideramos capaces de explorar 10 piel de una fruta como si fuese un mundo grandioso y enlqrndtlco, La luz de Melendez es "meta­ ffsica"; su mirada, fl]c y aguda, 10 de un visionario". Todavfa anode: "Antes de Goya, Es­ pana no ha tenido en elsiglo XVIII un artista mas eminente." En 10 colecci6n de sus cuadros del Prado algunos estdn fechados: el mas antiguo en 1760, los ultlmos en el cfio de 10 desconsoladora instancia, esto es, en 1772; las dernds fechas son 1762, 1764, 1769, 1770 Y 1771. Las ilustraciones ahorran texto descriptivo. La agrupaci6n de , comestibles apenas obedece a tema concreto, aunque se observe que no suelen mezclnrse fru­ tas y dulces con carnes, 0 pescados; por excepcion, el mimero 939 muestra un servicio de chocolate (fig. 209). La generalidad de las composiciones constan de cosas sin relaci6n adi­ vinable, si bien, desde luego, el artista componga masas y formas con equilibrio admirable y sentido del efecto visual y, cabe cficdlr, emocional. Elimina en todos ellos, no s610 objetos -excepto 10 vajilla y 10 cristalerfa nada ricas, y 10 rustlcc busrllerln y cesterfa (figs. 206 a 212)-, sino cualquier referencia 01 lugar en que las cosas estcin, pintando, casi siempre, el fondo liso y oscuro. EI contraste del popularismo de estos lienzos con los refinamientos de 10 Corte coincide con el que un lustro despues habfa de manifestarse en los modelos pintados para los 227 tapices que tejeria la Real Fdbrlco y es nota hlstorlcc, esperable, en un Rey como Carlos III, que Ilegaba de Napoles en cuya escuela cprendlo, sin duda, Melendez. Sorprende la ausencia de fondos de pclsc]e, que se dan en bastantes "bodegonistas" ita­ lianos; y mas, porque Melendez pinto por 10 menos de extraordinaria calidad y dim en": uno siones: el que con el titulo La merienda presento don Salvador Moret en la mentada Exposi­ cion de los Amigos del Arte. Y he ahf cuanto de este pintor aparte y singular puede hoy decirse, por mas que un estu­ dio concreto habra, seguramente, de aclarar aspectos que hoy restan incognitos. Di]o Cedn que murio en 1780 -una menclon errada de Ponz Ie dice muerto en 1776-; una vida de sesenta y cuatro cfios ha tenido que dejar mas huella documental y muchas mas obras. No es crefble que su expulsion de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, cuando acababa de ingresar como discfpulo, y su fracaso en las pretensiones palatinas, motivasen un aislamiento causante de la carencia de noticias, y de la descpnrlclon de parte considerable de sus pinturas; en elias la trcdlclon realista espanola revive pujcnte, rompiendo las nor­ mas italianas y flamencas -Ruopolo, Bimbi, Snyders del genero. - ... La pare]c, dispar sequn queda seficlcdo, de Melendez se forma con Luis Paret; cuanto en aquel supone la Ilamada de la realidad, sin velos que la disimulen 0 poeticen, se trueca para este en refinamiento idealizador, tocado, en casos, por un sentido levemente ironico. Ambos vivieron de las corrientes que dominaban entonces en el arte espcfiol, apartados Ncclo Paret en Madrid el 2 de febrero de 1746 -buen ana de pintores, pues produ]o a Goya y a Ramon Bayeu-; su aunque de familia catalana, habfa nacido en Theys, padre, en el Delfinado; su madre era modrllefic, de apellido Alcazar. La oflclon al dibu]o debio de mostrarla en la nifiez si la infancia, por cuanto en octubre del ana en que habfa no en cumpli­ do diez fue admitido por alumno de la Real Academia de San Fernando. AI parecer reclblo tornblen lecciones -no creo que antes, sequn se ha dicho- del trinitario fray Bartolome de San Antonio, pintor biografiado por Cedn y que fue tlo de don Ventura Rodrfguez; y, ello es digno de subrayarse, del orfebre frances Agustin Dufflos, a quien encargaba joyas Carlos III, uprendizo]e seguramente suscitador de peculiaridades del infantil discfpulo. EI 10 de agosto de 1760, a los catorce abriles, Paret hace oposicion en la Academia de San Fernando a los premios de segunda clase, con los temas de historia acostumbrados: "EI Rey don Bermudo de Leon ... toma ... los hdbitos de didcono y San Isidoro se aparece a San Fernando". Obtuvo el segundo lugar y el 28 de agosto recibe una medalla de plata de ocho onzas. En el concurso de 1763 los ejercicios de Paret motivan discusiones entre los Acodemlcos y, aunque el tiene a su favor la autoridad de Mengs, ni segundo puesto. Acaso las consigue el dlscuslones del [urcdo trascendieron; el hecho fue que el Infante don Luis, hermano del Rey, Ie pensiono para que marchase aRoma. Ni firma ni docurnentccion tienen los cinco cuadritos anteriores a su marcha, por 10 me­ nos, dos de ellos deliciosos, conmemorativos de la proclcrnoclon y de la entrada de Carlos III en Madrid que, propiedad de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, se exhiben en el Museo Municipal rncdrllefio. Aunque se refieren al 11 de septiembre de 1759 y al13 de julio de 1760, para Delgado serdn de 1763. Vecse el que figura la Ilegada del corte]o real a la Puerta del Sol con el templete erigido delante de la iglesia del Buen Suceso, entre la Carrera de San Jeronimo y la calle de Alcala; al fondo, la capilla de la Soledad del convento de Mfni- FigS. 213 Y 214.-L. PARET: FIESTAS DE LA ENTRADA DE CARLOS III EN MADRID: LA PUERTA DEL SOL DE SAN (ACADEMIA FERNANDO, DEPOSITADO EN EL MUSEO MUNICIPAL DE MADRID), Y BAILE EN MAsCARA (MUSEO DEL PRADO). 229 Figs. 215 Y 217.-CH. DE LA TRAVERSE: DIBUJO PARA PORTADA DE UN UBRO (BIBLIOTECA NACIONAL). Y MONTERfA (MUSEO DEL PRADO). Fig. 216.-L. PARET: RAMO DE FLORES (MUSEO DEL PRADO). 230 mos de la Victoria. Sea la serie de tres cfios antes 0 tres nfios disputa, el pintor despues, sin distaba de ser un aprendiz, aunque los Accdemicos Ie regateasen los premios (fig. 213). Apenas hay noticia de su estancia en Roma, a donde marcharfa despues del 7 de agosto de 1763: que se dedlco al estudio con aprovechamiento y que cprendlo griego, del que al regreso hizo gala cierta, como se vera. Parece muy probable que, aparte las obras de los grandes maestros gustase de las de pintores como Salvator Rosa, los "vedutiste" ve­ necianos y otros, por ejernplo, el lnqles, aunque hi]o de ltcllcnos y formado en Italia, Fran­ cesco-Giuseppe Casanova (1727-1802). EI 22 de julio de 1766 estaba ya en Madrid, qulzd desde enero. Opta al premio de segunda clase en la Academia con Anlbcl en el templo de Hercu­ les en Cadiz y con Daniel en la cueva de los Leones, y consigue todos los votos; la Academia guarda los dlbujos, de los que el primero es magistral. Corta vista acreditaba la Academia en estos cfios, desdeficndo a Melendez, a Paret y a Goya, los valores plctorlcos rndxlmos de nues­ tro siglo XVIII. A principios de 1767 se coloca el (fig. 214) Baile en mascara -titulo igual al que cdopto Ramon de la Cruz para un sainete en 1768-, del Museo del Prado, que firma "Ludovicus Paret aetatis suae XX". EI magnifico dlbu]o para el cuadro, mal creldo boceto para un lien­ zo grande que ni siquiera proyectarla, estd en el British Museum. Pintado en Roma 0, mas probablemente, en Madrid, y sequn Delgado hacia 1768-72, es primoroso el cuadrito, sobre tabla, del Museo del Prado, Carlos III comiendo ante la Corte, en una sala no identificable de Pclcclo, frescos, y colgada con muy bellos tapices mitolo­ con gicos tampoco reconocibles. Lo firma en griego: "Luis Paret hl]o de su padre y de su madre 10 pinto", rasgo jovial, como jovial es cuanto declara la pintura: los perros con los que gus­ taba de ccornpcfiorse el rey cazador, los trajes elegantes y ricos de los dignatarios y servidores asistentes. Pero, la pintura es mas que minucias y pormenores que complacen, porque, su di­ bujo, firme; su colorido, brillante; la manera como estd conseguida la irnpresion de espacio eleven a Paret a nivel altfsimo en estos cfios, ya poco distantes de su obra maestra (Lam. VI). Por entonces ha de situarse su trato con un artista frances lIegado a Madrid con el Mar­ ques de Ossurn t llcmdbcse Charles Frcncols de la Traverse. Habla conocido al dlplomdtlco en Napoles y es posible que en Italia tcmblen conociese a Pareto La sltuccion del frances en la Corte de Carlos III hubo de ser un tanto extrofic, pues Ossum Ie empleaba en asuntos diplo­ maticos y, aunque procure que el Rey "Ie ocupase en su servicio no lIego a tener efecto, por ... los tires y asechanzas queIe crrno la emulcclon ", sequn Cedn supo por la biograffa que Ie fccillto Pareto Es obligado consagrar unos pdrrofos a este pintor, dlsclpulo de Boucher, aunque, acaso, deba rebajarse la trascendencia de su influencia sobre Paret, tan generosamente confesa­ da, puesto que, como vemos, el artista mudrllefio estaba ya encarrilado desde sus comienzos precoces. AI decir de Cedn, a La Traverse Ie fue "muy familiar la pintura en todossus modos, tanto ... que se duda ... en que genero fuese me]or ". "Dejo en Madrid muy pocas obras de gran ta­ mcfio, pero, muchas pequefics y de gabinete y, sobre todo, dejo a don Luis Paret, su dlsci­ ... pulo, bien instruido con su enseficnzc, quien dio honor con ella al maestro y a la ncclon." EI artfculo del "Diccionario" de Cedn, copia, con pocas variantes, un manuscrito de Paret, dado a conocer por Rodrfguez Monino, en el unlco estudio serio que de La Traverse se haya 231 impreso. Mediante el se ha rectificado la biograffa, antes de imposible congruencia, del artis­ ta frances, que resulta nacido en 1727, poco mas 0 menos, y muerto en Francia en 1787. Pintu­ ras suyas apenas se encuentran y solo se citan La monterfa, del Museo del Prado, que fue le­ gada bc]o su ctribucion, mas sin otro fundamento para ella y en la Real Academia de San " Fernando, Los hljos de Carlos III en Napoles, a su nombre ya en el "Cctdloqo de 1824; y, como supone Mofilno, con bastante probabilidad, el cuadro del Museo Lazaro, Alegorfa del naci­ miento de un Infante, si bien Cedn menciona una estampa de don Manuel Salvador Carmona, este asunto hecha sobre del con un dlbu]o pintor frances, que no responde a la cornposlclon. La Traverse serfa poco mas de una sombra si no se conociesen de el numerosos " dlbujos -78 enumera en la Biblioteca Nacional el "Cctdloqo de Barcia, y cuatro de particulares fueron expuestos por los Amigos del Arte en 1922, sequn seficlc Monino-. Alguno de ellos fue grabado flrrndndolo "C. D. L. T." por ejernplo, el de las "Erotlccs ", de Villegas, de 1774, que hace nfios lnterprete, desatinadamente, "Compossuit D. Lorenzo Tlepolo ", error que confieso para aleccionamiento de estudiosos (fig. 215). EI parentesco de La monterfa (fig. 217) con los cuadros de Paret, que luego veremos, solo preciso en el prlmor de los vestidos y la graciosa minuciosidad, de la pincelada; en cam­ bio, en la masa de dlbujos bullen las semejanzas, notables en los elementos decorativos para portadas, etc., atestiguando la relcclon conocida. En la rica y variada colecclon de di­ bujos de la Biblioteca Nacional no hay mas que uno con fecha 1776, La Sagrada Familia; otros estcin firmados y hasta 62 Ilenan un cuaderno. No es creible la abundancia de pinturas declarada por Paret y la escasez de las que se re­ r. conocen como de la mano de su maestro. Pese a ello era obligado intercalar estas indicaciones, I i"" precisamente por el ccrdcter peculiar del pintor que estudiamos. Desconocense los que se emplearfa Paret en el cuatrienio que corre desde trabajos en su vuelta de Italia hasta 1770; 10 verosfmil es que procurase la entrada en el servicio regio y qulzd 10 intentaba al La Princesa de Asturias, de cuerpo entero y a la pluma, en la dlbujnr a preciosa ho]n del British Museum: representa los dieciocho cfios que cumplfa en 9 de diciem­ bre de 1769 y es dechado de elegancia. Se ignora si pinto un cuadro por este dlbu]o (fig. 233). Mas cercano a Palacio Ie situo el encargo de Las parejas reales; reflerelo Delgado torndn­ dolo del ada de la Junta cccdemlcc del die 16 de junio de 1771: a la consulta hecha por el Marques de Santa Cruz, ace rca de cudl de los disdpulos podrfa dibujcr, con brevedad, las Parejas Reales -carrusel que se verificaba en Aranjuez-, pues deseaban los Prfncipes de Asturias, enviar a Napoles y a Parma dlsefios de la fiesta. Contesta la Academia que "en Aranjuez estaba Luis Paret que, en pintura, habfa hecho las Parejas el afio pasado", primera funcion de este genero costeada por el Rey. EI texto documenta la obra de mas ernpefio del artista, fechdndolo dos 0 tres cfios antes de 10 que se sollc, porque se crete representaba las parejas de 1773 y en la firma parece adi­ vinarse clqun rasgo tras las dos XX, que, a 10 sumo, puede ser rastro de una I. Paret repltlo el cuadro, en aquella ocoslon, pero con retraso, puesto que se conoce un ejemplar con esca­ sas variantes, firmado en 1775, propiedad en Madrid de don Manuel Arburuc (figs. 224 a 226). La concepcion del lienzo 10 emparenta con La cacerfa del Hoyo, pintada por Velazquez y hoy mal conservada en la National Gallery, de Londres, y del que posee una copia el Museo del Prado. EI recuerdo que suscita es innegable; sin embargo, fuera indebido exaqercr paren- 232 s o -c cr:: a. ....I w c o w V> :::> � w l;;: o u -c ....I W I­ Z -c o o z w � o u V> o ....I cr:: -c U I­ w cr:: -c a. .J I. s E .", ....I escos seguramente, el propio Paret rechazarfa. Basta para su gloria la multiple variedad que, de las figuras agrupadas con gracia seductora, vestidas con elegancia y riqueza de agrado singular para los ojos, de fuerte poder evocador costumbrista, solo comparables con las de los "cartones" para tapices de Goya, que hasta un lustro despues no habfan de comenzar a pin­ tarse. Sl la tonalidad resiente de frfa por el general se predominio de azules, color predilecto de Paret, la cnlrncclon y viveza de los grupos hace olvidar la primera lrnpreslon del conjunto. Que el pintor habfa nlccnzcdo el dpice de su arte se prueba con otras des pinturas de los cfios inmediatos. Ejecuta en 1772 La tiendn de telas, conocida tnmblen como La tienda del anticuario, pues en ella se amontonan cuadros, Ii bros, relojes, vasos, flores artificiales, corti­ nas ... Ante esta admirable pintura del Museo Lazaro no puede evitarse el pensar en como pudo Ilegar a Paret el conocimiento, sin dude indirecto, de L'Enseigne de Gersaint, pues, ad­ mitida sin dlscusion la superioridad de la obra maravillosa de Watteau, no es crefble la coin­ cidencia involuntaria. Delgado ve como asunto del cuadro el efecto causado por la dama de la mantilla blanca sobre el petimetre que la contempla (fig. 218). La magistral pintura se hizo para el protector del artista, el Infante don Luis, de cuya colecclon proviene originariamente; como, asimismo, otra magnifica: La Puerta del Sol, -fir­ mada en 1773-, vista de la plaza mcdrilefic desde igual punto que La entrada de Carlos III, muestra, al par que la identidad de autor, el camino recorrido en una decode, 0 poco mas. Aquella escasa variedad en los grupos se ha convertido en la unlrncclon Ilena de vida. Cale­ sas, carros, una carroza, silla de manos; vendedores, damiselas, centrados por la fuente una de la Mari-Blanca; pocos testimonios de nuestro pasado hay mas intensamente evocadores. EI enlace con la trudicion del siglo XVII vuelve a establecerlo Paret con La cacerfa del Hoyo, citada, pero tcmblen con otros lienzos, como La vista de Zaragoza y La cacerfa del Tabla­ dille, osl, ni falta un enano con un perro. Por otra parte, la obra prosigue, en mucho, la linea costumbrista de Las parejas reales. No ,creo que Paret superase estas pinturas. Su saber tecnico buen y su gusto Ie mantu­ vieron en la altura alcanzada, mas ninguno de los cuadros posteriores cabe ponerlo por enci­ ma. Una obra hay, 1775, al parecer, excepcional por el genero: los tableros para anterior a una litera, 0 silla de manos, que posee el Museo Arqueoloqico Nacional con asuntos mitolo­ gicos. Segur, Delgado, pintada para el Marques -supongo que es errata por el Conde- de Altamira y advierte que sigue la que pinto Boucher para Felipe V, del Palacio Real madri­ lefio, ctrlbuclon cuyo fundamento desconozco. Si Paret, con justos tftulos se considera como el plntor espcfiol del "rococo ", en el adorno de la silla de monos confirma del todo la cali­ flccclon (figs. 219a 221). Este estilo, tomblen Ilamado "Luis XV", fue, a la vez que una gramatica artlstica, una for­ ma de vida de la alta sociedad, de su exquisitez y su sensualidad; no expreslon sorprenda, su mas cutentico cultivador espcfiol fuese ganado por amistades fdclles pues, que y alegres en demasfa. Como plntor protegidopor el Infante don Luis, encontro en su cfrculo gentes y circunstancias que Ie Ilevaron, al parecer, a excesos que la severa continencia de Carlos III hubo de corregir, mediando confesor su fray Joaqufn de Eleta. Nacido don asperfsimo Luis el 25 de julio de 1727, los siete cfios fue nombrado a Arzobispo de Toledo y he­ cho Cordencl, Su temperamento, opuesto al del Rey, su hermano, Ie hizo renunciar a los veintisiete a la mitra y la purpura y, para rernedio, a casarse morganaticamente en 1776 con dona Marfa Luisa dama noble y virtuosa. EI bloqrofo de Paret, senor Delgado, Vallabriga, 234 Fig. 218.-L. PARET: LA TIENOA DEL ANTICUARIO (PARTE CENTRAL). EN EL MUSEO LAzARO. 235 Figs. 219, 220 Y 221.-L. PARET: SILLA DE MANOS (CONJUNTO Y DOS MUSEO ARQUEOL6GICO NACIONAL. PORMENORES), cclcro el episodio del castigo al pintor: en 19 de septiembre de 1775 fue deportado a Puerto Rico, con otros dos de la servidumbre del Infante y la rnujer de uno de ellos, "con solo el fin de ulejnrlos de estos dominios ... ; pero que no se les estorbe; tome cada uno el modo de vivir y ocuparse que mas Ie convenga". siguio en la Antilla cultivando su arte e lnfluyo sobre Paret el lslefio Jose Campeche; clccnzo alia reputcclon "de hombre de ccrdcter apacible y de buen trato". Conocfasele por "el plntor del senor Prfncipe", con inexaetitud notoria. En 22 de mayo , + de 1778 el Consejo de Castilla Ie conmuta la pena por un alejamiento de cuarenta leguas de la Corte. Sequn Delgado, debio de desembarcar en La Corufic y, dernordndose algun tiempo I en Compostela, por cuanto Cedn Bermudez "menciona varios trabajos ejecutados en esta ciudad ", pero son suposiciones nacidas de mala leetura del "Diccionario": la referencia es a la iglesia de Santiago, en Bilbao, no a la ciudad gallega. . pintor fijo su residencia en la capital de Vizcaya, donde encuentra trabajo Sin duda, el y esposa. Desde allf dirige a la Academia el memorial de 12 de marzo de 1780, para que Ie concedan el eritrar en ella. EI 7 de mayo fue elegido, y no por uncnlmtdcd: en la misma Jun­ ta Goya obtenfa todos los votos. Presento, para ser admitido, un complejo desarrollo y cuyo asunto se ha cuadro de muy nombrado, sucesivamente, La clrcunspecclcn de Dloqenes cuando sus amigos disfrazados qul­ sieron distraerle del estudio y Diogenes a quien interrumpen su estudio otras figuras. EI senor ,j Delgado ve en el lienzo elusion a 10 acaecido al pintor y busca en la "lconologfa de Cesare Rlpc el significado de las figuras cleqorlcos que se acercan a turbar al filosofo clnlco, que las repulsa. Sin entrar en interpretaciones, el lienzo se nos presenta como obra aparte entre las del autor, asf por su complejidad, como por su extrcfio colorido, ulejndos de su riente y clara concepcion plctorlcc. Hayen ella como vislumbres del romanticismo y elementos, que, al mis­ mo tiempo, hacen pensar en que en ltalia debio de conocer pinturas de Salvator Rosa, en las que apunta el gusto por seres del trasmundo, etc. EI colorido, sorprendentemente, pertenece a la gama cdlldo, cuando Paret se mostraba siempre inclinado a la "cldnlcc ". iMarca este cuadro -vccllcclon. 0 ansias de cambios esenclcles en la tecnlco, incluso en la sensibilidad del artista? Si asf fue, anticfpese que no paso de ensayo, retornando el pintor a sus preferencias de siempre. La lIamada a 10 trascendental, devolvlo pronto el puesto a 10 fdcll y agradable (fig. 222). Y, tcrnblen, a 10 utll. Resldente en Bilbao, trabaja en pinturas de asunto devoto, en pro­ yeetos de MoniJmentos de Semana Santa, de fuentes publlccs. EI 4 de julio de 1786 Carlos III Ie comisiona para que pinte las vistas de los puertos cdntcbros, al menos dos por cfio. EI co­ metido se prepare con el reflexivo lnteres que ponfa el Rey en todo, pues debe a don Luis G. Camino el dato de que en la misma fecha se notiflco al Corregimiento de Laredo que irfa Pa­ ret a pintar los puertos de Castro Urdiales, Laredo, Santander y San Vicente de la Barquera. Carlos III; como otrora Felipe II, querfa tener ante sus ojos sus Reinos pintados 0 grabados. La tarea duro hasta ya desde 1787 residfa en Madrid; en 26 de marzo sele dispensa 1792, mas del pago de aduanas al traer sus enseres, desde Ordufic. La exposlcion de "Goya and his time", en la Royal Academy de Londres, mostro la vista del Desembarcadero de Olaveaga, que se reproduce (fig. 223), del National Fund (Upton House), de la capital brltdnlcc, probablemente, la rnejor obra en el genero ejecutada por el pintor; a su acostumbrado dominio de los grupos animados, se suma el hondo ccrdcter del paisaje y de su luz aminorada por la bruma, Ilene de melcncoltcc poesfa. De su estancia nortefio traerfa a Madrid el encargo de un conjunto importante: la deco- 237 rcclon al temple y al oleo de la capilla de San Juan Bautista Viana de 1786 y en (Navarra), del siguiente. Constituyen la empresa de mayor aliento lIevada termino por el trctc a pintor, pues se de formado por dos lienzos grandes: La un conjunto npcrlclon del Angel Zacarfas para a anunciarle el nacimiento de su hljo San Juan Bautista y La vlsltccion de la Virgen Marfa a Santa Isabel, .fechcdos, respectivamente, en 1786 y en 1787; fundense en estos lienzos los re­ cuerdos italianos con los franceses obtenidos, verosfmilmente, mas de grabados y dibujos que .L de estudiar modelos de pincel; el empleo de nrqultecturns y plataformas declara la dlfuslon clccnzcdc ya por los recursos neocldslcos, La decorncion de la media naranja, con sus pechinas, es al temple y se extiende por los muros, encima de los oleos, bien que est a parte haya sufrido mucho. Pinto en las pechinas: La Castidad, La Snbldurlc, La Santidad y La Constancia; los dibujos para estas alegorfas los posee el Museo del Prado. Las guarniciones de talla son ricas comienzan a advertirse en elias, tam­ y bien, aires neocldsicos. Los segmentos de la cupula, con asuntos de la vida del Precursor, son composiciones mas originales que los lienzos, resaltando La predlccclon ; su dlbu]o, con variantes, estci en el Prado. EI efecto decorativo conseguido por la cdecucclon de las pinturas a la arquitectura el rnerlto mayor de est a capilla; nadie en que encajan, es pedirfa a Paret un­ cion religiosa ni ernoclon (figs. 228 a 230). Tcrnblen en Bilbao enscyo otro genero al que tam poco se prestaba su cardcter : el re­ trato; no obstante, pintando algunos de dimensiones reducidas ccredlto su habilidad mas que su genio, como el de Un artista y el de Un marino (de la coleccion bilbaina de Arteche), 0 como el, en verdad seductor, de Dama en un [crdln (de la coleccion barcelonesa de J. Munoz), que a Marfa Luisa Caturla "recuerda la Escarpolette de Fragonard". Todavfa otro genero ocupo los pinceles de Paret, propicio a su temperamento: la pin­ tura de f1ores. Entre los varios "ramos" se a su nombre, los dos del Prado ostentan que ponen su firma, y estcin ejecutados con maestrfa, en Espana y en su tiempo, por nadie aventaja­ da (fig. 216). EI establecimiento del artista en Madrid, muerto ya 1785 ellnfante, tam­ en su protector, y, bien en 14 de diciembre de 1788 Carlos III, Ie condujo al servicio cual cabrfa in­ no palatino, ferir de personalidad, ya reconocida por la Academia, al haberle elegido miembro de su Merito. Ni el haberse lucido decorando la fachada de la Casa de los Cinco Gremios en las fiestas por la subida al trono de Carlos IV, 21 de Ie decldlo en septiembre siguiente, siquiera a solici'tar el ingreso en el servicio regio. La primera relcclon conocida con el nuevo Monarca fue la presentoclon de un dlbu]o de La Jura del prfnclpe Fernando, en enero de 1790. Y, 10 que presenta mayores sefics de extrofiezo, que 27 de de 1792 Ie nombra el Secreta rio en enero Rey de la Comlslon de Arquitectura y Vice-Secreta rio de la Academia de San Fernando, cual si se procurase, por de pronto, apartarle de actividades plctortcos dentro de ella. La competencia de Paret en arquitectura apenas la habfa demostrado, que sesepa: Pro­ yectos de Monumentos para Seman a Santa en Puerto Rico y en Bilbao; dibujos para fuentes en est a eluded y en Pcrnplonc: lntervenclon, ya indicada, la de San Juan Viana en capilla en y el gusto por introducir elementos constructivos en varios cuadros: eso era todo. 2Fue reel­ bido con recelo por los pintores de la Corte, bien hallados con gajes y honores, temerosos de la lIegada de qulen, sin dude, era recordado? 2Deseaba que se olvidasen los cfios deldestierro y sus causas? 238 Figs. 222 y 223.-L. PARET: DIOGENES (ACADEMIA-DE SA-N FERNANDO). Y EL PUERTO DE OLAVEAGA (UPTON HOUSE. LONDRES). 239 Figs. 224 Y 22S.-L. PARET: LAS PAREJAS REALES Y EN EL MUS EO DEL PRADO. (CONJUNTO DETALLE), 240 Figs. 226 Y 227.-L. PARET: PORMENOR DE LAS PAREJAS REALES DE UNA COMEDIA (MUSEO DEL PRADO) Y!_NSAYO .. 241 Figs. 228, 229 Y 230.-L. PARET: DrSUJOS PARA LA CAPILLA DE VIANA, EN NAVARRA DEL (MUSEO PRADO). 242 Fama, conocimientos y entrega al servicio de los cargos cccdernlcos Ie IIevaron a la co­ misi6n de pintores -Goya, Francisco Bayeu, Maella que habfa de proponer a la Acade­ ... - mia el plan de reforma de los estudios. En su parecer de 28 de octubre de 1792 sostiene "que se excluyan de los Principios los dibujos hechos por las estatuas antiguas y que se sustituyan en su lugar dlbujos hechcs por el natural", opini6n arraigada en la tradici6n espanola; no 10 es tanto la disyuntiva "0 por cuadros escogidos de Anfbal Carrace, el Dominiquino, Guido, Corregio, etc., dando fin al estudio de cabezas con las de Rafael". Resulta explicable que el secreta rio don Isidoro Bosarte, califique de "paradoja" el parecer del plntor y que oficdu: "Ia pretende establecer el senor Paret con un pasaje de Rubens "De Imitationes Statuarium ", que cita al margen ". EI lnclso nos introduce en el pensamiento, un tanto extravagante, de nuestro pintor. Las dudas que levanta la sumisi6n de Paret a oflclo ajeno a su arte se comienzan a acla­ rar cuando, en 7 de junio de 1795, pide certificaci6n de que su Secretarfa de la Comisi6n de Arquitectura "no es empleo fl]o "; y se descubren sus deseos en 28 de agosto en que, con oca­ si6n de la muerte de Francisco Bayeu, solicita la vacante de Teniente Director de la Pintura, que no logra. Las tareas pict6ricas en este ultimo perlodo de su vida no parece que hayan sido nume­ rosas. Carlos IV Ie habfa encargado vistas de Madrid, que 0 no pint6, 0 no se coriocen, excepto La Corrida regia de la Jura del Principe en laplaza Mayor de Madrid -si puede considerarse "Vista "- y EI paseo frente al Bot, otro cuadro del mismo artista frances, hoy en el Museo de Eplnnl. En la profa­ nidad de las figuras angelicas y en la busca de ejemplares para los asuntos devotos apunta ya uno de los problemas de la personalidad de Goya: el de su religiosidad. AI mismo periodo de la vuelta de ltalia han de referirse las pinturas al fresco en la car­ tu]c zaragozana de Aula Dei, fechadas por el ultimo que de elias se ha ocupado, don Jose Gudiol, en 1774. Son amplias, grandiosas composiciones, con figuras solemnes de ostentosos y holgados ropojes, tan distantes de las de la bovedo del coreto se hace dlflcll creerlas de que cfios tan cercarios entre sf. Repetlre 10 que hube de escribir mucho tiempo otrds: "De Tlepolo provendrdn efectos de pofios y crboledcs, mas la preponderancia de las figuras grandes, verti­ cales y la sencillez, rayana en pobreza, de la cornposlclon, reconocerdn otro origen, que no ati­ I no a sefiulnr ; fuera del impulso renovador del artista, que comenzarfa a sentirse mal hallado . t I dentro del "maquinismo barroco". EI modo de tratar el juego de la luz lIeva a recordar ense­ finnzos aprendidas en decoraciones venecianas, pero la originalidad de la concepcion y de la ejecuclon se imponen. Goya ha asimilado, convirtiendo en sustancia propia 10 que ha visto y aprendido. lComo considerar de un mismo y corto perfodo estas pinturas? lNo habra do­ cumentos que precisen las fechas de unas y otras? Los aprovechados por Gudiol parece que no dejan dudar. lEstaremos, en tal caso, cnte el primero de los cam bios desconcertantes en el arte de Goya? Su vida habfa entrado en nueva' etapa el 25 de julio de 1773, al casarse con Josefa Bayeu, hermana de tres pintores que ya conocemos. Por haber regresado de Italia Anton Rafael Mengs,diciembre de 1774, y hnblendose en hecho cargo de nuevo, como primer pintor de Camara, de la direccion de la Real Fdbrlcc de Tapices, al impulsar el cultivo del genero constumbrista, basado especialmente en las fiestas y usosmcdrllefios, dio campo a los pintores, saludable para varios, y de consecuencias fe­ licfsimas para Goya, pronto Ilamado, mediante su cuficdo Francisco Bayeu, a pintar modelos. Ya nuestro artista no tuvo que forzar su genio para la renlizoclon de escenas hlstorlcos, que no comprendfa, ni de composiciones devotas que apenas sentirfa; encontraba los asuntos en la vida cotidiana de las gentes en torno. Las anecdotes escogidas ten fan tales rakes en el suelo y en el sentimiento, que los cuadros brotaban sin esfuerzo; solo las protestas de los tapi­ ceres, quejosos de las medias tintas y los matices que dificultaban la trcducclon fiel en los te­ lares de lascomposiciones pintadas, perturbcbcn la labor, que duro para Goya dieciocho nfios (1774-92) durante los cuales pinto cincuenta y cuatro, de los que posee el Prado cuarenta. La larga tarea tuvo dos cortes: el primero entre 1780 y 1786 -junio-; el segundo, los ,. cfios de 1789 y 1790. 338 La fecundidad mostrada en los para la Real Fdbrlcc, revel a vigor artlstico coinci­ trnbcjos dente con el vital de los veintiocho a los cuarenta y seis; aunque deba advertirse que no fue el perfodo del florecimiento maximo de su genio, pues, como otros espcfioles excepcionciles, Goya clccnzo madurez tcrdlc, Comenzo por nueve asuntos venatorios y de pesca, y con cierta desmcfic, por 10 que va­ rios no Ie fueron atribuidos hasta hallar su documentcclcn. Motivaba aquella que el pintor no fue animalista, pues solo 10 humane movlc su sensibilidad. Sin embargo, en algun "car­ nunca ton" primitivo, como La caza de la codorniz, la corccterlzcclon de las figuras y la luminosa transparencia del cielo anticipan rasgos de su maestrfa. La merienda a orillas del Manzanares y EI belle en San Antonio de la Florida, -entrega­ dos, respectivamente el 30 de octubre de 1776 y el 3 de marzo siguiente- son composiciones sobre fondos de pctsc]e rncdrllefio en los que Ie ocurre al pintor deficiencia cndloqo a la que se seficlo respecto a los ani males, pues tampoco slntlo el pclscje, sino en muy raras ocasiones. EI 12 de agosto de 1777, presentc ocho modelos, entre ellos los belllslmos La maja y los embozados, EI qultosol __:_una de sus joyas plctorlccs ante la cual palidecen los mejores ejemplos de la pintura galante europea- y dos de Nlfios que, por su verdad y su gracia, emparejan I con los de Murillo. Un realismo sane y alegre vitaliza estas pinturas optimistas .. . ! I Otros siete se pintan en 1778, resaltando EI ciego de la gUitarra, EI cacharrero, con una hermosa compradora de loza -esta admirable ejemplo de "naturaleza inanimada "-, y Nifios jugando a los soldados. En medio nfio termina EI juego de pelota, EI columpio y Las . lavanderas, en el que apunta lntenclon humoristlcc. Otros sels cierran este que pudlercrnos lIamar "clclo inicial", en 24 de enero de 1780; entre ellos figura La novillada, enla que se autorretrata el pintor, y La cita, que Nordstrom estima como la primera presencia de la me­ lancolla en el arte de Goya. En efecto, consta que en 1778, habra sufrido una enfermedad "me he escapado de bue­ - na", escribfa a Zapater en abril- y, es casi seguro que aprovechase la convalecencia con su primera serie de grabados: los dlecisels de "cuadros de Velazquez", demostraclon de estu­ dio minucioso que marco su impronta. Enfermedad y tarea que explican redujese a la mitad el mirnero de modelos para tapices que sollc entregar al semestre. Los grabados de las obras de Velazquez -Los Borrachos, Las Meninas, los seis ecuestres Don Fernando de cazador, Barbarroja, Don Juan de Austria, Esopo, Menipo, EI Primo, Don Sebastian Morra, y el Portero Ochoa, que no copia un original de Velazquez, sino de Ca­ rreno- prueban que Goya conocfa las pinturas palatinas y podia dibujarlas a su comodidad. Nada de las grandes escuelas representadas en los Sltlos Reales Ie era ignorado. Antes de tratar de las obras de la novena decode del slqlo parece debido recordar los ante­ cedentes de que Goya dispuso para pintar modelos costumbristas destinados a ser tejidos. Con referlrnos a 10 dlcho en el capftulo la Real Fdbrlcc y al hablar de Houasse correspondiente a y de Bayeu tendrd el lector noticia suficiente; y deberd nfindlrse 10 que pudo lucrar en los ! . pcsteles .que Lorenzo Tlepolo cobra en Palacio, en 1774 sobre temas populares de Madrid. a veces los mismos pintados por Goya, pero con la diferencia ostensible, no ya en el tomcfio, sino tcrnblen en el "enfoque": Tlepolo, hl]o, condensaba la escena en medias figuras de ta- 339 mono natural y sin fondo. Ambos artistas respondfan 01 mismo ambiente que inspiraba los . , sainetes de don Ramon de 10 Cruz (1731 t 1795). - J , No acaba el primer decenio de Goya como pintor con obras conocidas sin que comien­ sus progresos; (cdemds de su labor para 10 Real Fdbrlca de cen Tapices, apreciada con elo­ gios por Mengs, que pocos prodigaba), antes del 9 de enero de 1779 Ie reciben Carlos III y los Prlnclpes de Asturias, a los que muestra cuatro cuadros -acaso los "cartones" La feria de Madrid, EI cochorrero, EI militar y 10 senora, La acerolera que entreqo 10 vfspera de Re­ ... yes-; pero las i1usiones que se hcblc forjado con 10 regia acogida se desvanecen 01 insistir por segundo vez el 24 de junio del mismo nfio en 10 peticlon de que fuese nombrado Plntor de Camara. Cabe sospechar si influirfa en 10 negativa el que hasta entonces apenas se hu­ biese ejercitado en el retrato, genero indispensable, para 10 obtenclon del titulo. Tampoco se conocen obras de tema religioso desde su lnstclccion en Madrid. Cuarenta "cartones" y dieciocho estampas resulta 10 produccion de siete ofios de trabajo de un pintor en plenitud de fuerzas; el hecho no es discutible y 10 esperanza de hallazgos de pinturas igno­ radas no parece abierta. EI cuadro, citado por Yriarte, EI incendio del Coliseo de Zaragoza, ocurrido el12 de noviembre de 1779, que hace suponer una estancia coincidente en 10 ciudad, permanece en paradero desconocido. EL TRIUNFO CORTESANO.-Los trece ofios que se van a resumir en los pdrrofos si­ guientes, comprenden del 1779 011792, y son aquellos en los que Goya disfruta de salud, de encargos y de honores: su etapa durec, EI 5 de mayo de 1780, declnrdndose dlsclpulo, para hacerse grato, de 10 Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, solicita que le nombren miembro de ella y presenta para tal fin "un cuadro original de su invenclon en que se expresa el Senor Crucificado". Es el hermoso y poco devoto "Cristo" del Prado -repetido con variantes que extrcficn en el de 10 Capilla del Nuncio (manicomio), hoy en el Museo de Santa Cruz, de Toledo-. Algun reparo es probable qu,e formulasen los Accdernlcos que conociesen el "Cristo ", de Mengs, de Aranjuez, precedente claro en 10 dlsposlclon, seguida, asimismo, en un dlbu]o de su cuficdo, y hasta entonces protector. Rompe 10 eleccion undnlme en 7 de mayo, 10 serie de derrotas conque hubo de afligir a Goya 10 Corporcclon, a 10 que perteneda desde 1765 Francisco Bayeu. Con el "Cristo" se atemperaba el pintor a 10 tendencia triunfante, que contrastaba con 10 cdmlrcclon a Velazquez, atestiguada por sus estampas; pues, no parece posible que creyese que su concepto del Redentor sin sangre ni golpes, con cuatro clavos y supeddneo continuaba j , 10 trcdlclon del sevillano, a pesar de coincidir en tales, datos lconoqrdflcos. En el mismo mes, 10 Junja de 10 Fdbrlcn del Templo del Pilar acuerda que Goya y Ramon Bayeu pinten dos medias naranjas con sus pechinas. Marcha el primero a Zaragoza despues del 23 de agosto y en 5 de octubre presentan sus disefios los dos cuficdos: son aprobados y co­ mienzan los trabajos. Estalla entonces una desavenencia entre Goya y Francisco Bayeu que 'qulere imponer correcciones por cquel no aceptadas. Continua pintando 10 cupula, que el 2 de febrero de 1781 estci terminada; surge a seguida nuevo entorpecimiento, porque laJunta no aprueba los bocetos de Goya, que no se conservan, para las pechinas; en particular, repro­ cha las desnudeces en La Caridad y exige que Bayeu ha de dictaminar los bocetos antes de que se desarrollen 01 fresco. EI incidente descubre el ccrdcter nada ductil de Goya; dominado por 10 rnedlcclon de un amigo cartujo, en 6 de abril accede a someter los bocetos a su cufin- 340 Fig. 324.-F. GOYA: SACRIFICIO A VESTA (COLECCION J. GUDIOL, BARCELONA). 341 " _ _ _ _ _ _ _ __ _ __ __ _ I _ __ _ _ _ _ _ ��_��_ Figs. 325 y 326.-F. GOYA: MARfA REGINA MARTYRUM, BOCETO PARA UNA CUPULA Y FRAGMENTO DEL FRESCO EJECU­ TADO (El PilAR, ZARAGOZA). 342 Figs. 327, 328, 329 Y 330.-F. GOYA: LOS POBRES DE LA FUENTE, EL ALBANIL HERIDO, LAS FLORERAS Y LA VENDIMIA (MU­ SEO DEL PRADO). 343 Fig. 331.-F. GOYA: LA CONDUCCION DE UN SILLAR (COLECCION CONDE DE ROMANONES, MADRlb). 344 do, pero en 28 de mayo comunica su resolucion de "pasar a la Corte cuanto antes, que aquf no hacfa otro (sic) que perder su estlmcclon ". EI 14 de [ullo escribfa en Madrid: "en acor­ darme de quemo vivo". Zaragoza y pinturas me L1ena la media naranja Marfa reina de los Mortires, fresco hermosamente compuesto, vcllendose de masas de nubes de mayor densidad que las del coreto; las figuras femeninas recuerdan de los "cartones" y motivarfan el juicio adverso sobre "ropo]e, colorido algunas e idea que tanto ha disgustado al publico", segun escribfa la Junta de la Obra. Asl, la matrona sentada en el casquete frontero al de la Virgen recuerda la figura del "carton" La cita; las dos cercanas a las plantas de Marfa, y la de espaldas, inmediata, recuerdan otras, asimismo, visibles en modelos para la Real Fdbrlcc (figs. 325 y 326). No obstante, subrayar que el pintor al volver a Madrid no retorna a su labor hay que de "cartonista" probable que por sus diferencias con Francisco Bayeu-, sino que, deci­ -es dido a seguir cultivando la pintura religiosa, comunica desde la Corte, en 25 de julio a su amigo Zapater: "lleqo el tiempo de el mayor ernpefio en la pintura que se ha ofrecido en Madrid; y es que, a competencia, ha determinado su S. M. que se hagan los cuadros para la iglesia de San Francisco el Grande". En 22 de septiembre escribe al Conde de Floridablanca que, invitado para pintar uno de los siete cuadros, eligio el milagro de San Bernardino de Siena cuando en un sermon, cerca de la eluded de Aqulllno, se vic bajar del cielo lucidfsima estrella que Ie bane en resplnndor. Los bocetos que ejecuto ya dejan ver el lnteres y estudio puestos en realizer est a obra, que todcvlo retocaba en 31 de octubre de 1784. Pero, es rnds concluyente prueba de su temor a no acertar el que, sequn indico Lafuente Ferrari, tomase el esquema de la flqurc del protagonista de una de las de San Francisco de Reqls, pintada para la iglesia del Noviciado de la Compcfifc de Jesus por Michel-Ange Houasse, como nfios des­ pues habfa de inspirarse en otra. Goya, nada predispuesto para gastar esfuerzos en el estudio de sus cuadros profanos con dlsefios, bocetos, 0 revisando ajenas composiciones, al emprender un tema devoto, desconfiando de la ejecucion rdpldn, se documentaba, laboriosamente. No podrd extremarse la observcclon con el hecho de que se desconozcan obras del pintor del cfio 1782, porque es probable que durante el se ocupase en perfeccionarse en genero que hasta entonces apenas habfa ejercltcdo, fuera de las tareas como fresquista. En cambio, de 1783 solo se sabe que pinto retratos. A seguida, ensaya dos retratos, insolltos por su aparato, apenas sin precedentes, y que no habfa de recordar en su ingente producclon de este genero, regida, en adelante, por nor­ mas de sobriedad e intensa penetrcclon pslcolcqlco. EI 22 de enero del siguiente, participa a Zapater que ha sabido que el Conde de Florida­ blanca, Primer Secreta rio de Estado -con el que Ie vimos en relncion nfio y medio antes­ quiere que Ie ret rate "cosa que me puede valer mucho". EI lienzo, complejo y en muchos aspectos magistral, es imposible que sea su primer retrato. En rigor, comprende cuatro: los del Conde, su secretario, el pintor y Carlos III en un ovalo colgado en el muro; surnese el reloj ostentoso, pianos y hasta, como alarde, el "Museo plctorlco", de Palomino; la ccumulcclon ates­ tigua el empefio por mostrar maestrfa (fig. 20). EI no haberrepetido ni con cam bios la dis­ posicion, el "argumento", dirfase, de este lienzo -en el que Goya simula presentar un cuadro algobernante-, en la serie de sus retratos es lndlclo de que no quedo satisfecho. Anologa reccclon habrfa de producirle La familia del Infante don Luis Antonio; pintura 345 concebida en grande en el mismo cfio, en 10 que recurre a una composlclon Insolttc: ellnfante, sus hljos, sus servidores y el pintor- de espaldas por estar ante el lienzo que pinta-, en total una docena de espectadores de escena tan Intima como 10 del peinado de 10 mujer rnorqnnd­ tica del Borbon, dona Marfa Teresa Vallabriga. Tampoco relncidio el retratista en pintar na­ do semejante en el resto de su vida. Seguramente, mas que cuanto pinto en complacerfan los dos hijos rnoyores este cfio Ie del Infante y su "Autorretrato", del Museo de Agen, de ejernplcr sencillez, de Intima, perspl­ caz hondura. Satisfarfale, sin duda, su gran cuadro de San Bernardino, hasta animarle a continuar 10 pintura devoto, con los cuatro perdidos cuando 10 guerra de 10 Independencia, pintados para el Colegio de Calatrava de 10 Universidad de Salamanca, encargados por Jovellanos, el gran prosista, quien retrcto, y La npurlclon de 10 Virgen del Pilar encargado por el a Duque de Hljnr para Urrea de Gcen, destruido pero, cuyo dlbu]o guarda el Prado. La lista de quienes encomendaron los cuadros en este cfio de 1784 patentiza como se habla elevado socia!mente el artista, por mas que el exlto como pintor de 10 Corte no Ie acorn pa­ nose, fuera del alcanzado con el bonlslmo Infante don Luis Antonio. No conslqulo favor de Floridablanca ni, por e! momento, su pretension de ser nombrado Pintor de Camara. EI [ulclo del Conde sobre los altares de San Francisco el Grande fue despectivo: "los cuadros no han sido gran coso"; aunque Goya escribiese a su amigo Zapater "todos estcin por ml, sin nln­ guna disputa". Ensaya por entonces el genero rnltoloqlco con ccrdcter burlesco, en el lienzo Hercules y Onfalia, muestra de su desvelo por dominar las mas diferentes modalidades plctorlccs. Conternpordneos de estas obras son los primeros retratos de nlfios -una de sus mas bellas peculiaridades artfsticas- asi los hljos de Don Luis, como el del Conde de Trastamara a los primero, de sus retratos de artistas y literatos: el de don Ventura Rod rfg uez, del diez cfios, y el Museo de Estocolmo, que recuerda ejemplares franceses; y les siguen los de los Duques de Osu­ na (1785) de las Colecciones Frick, de Nueva York, y March, de Palma, acabados modelos de elegancia cortescnc, Se do en 1786 10 vuelta del plntor a 10 que entrega los re­ 10 Real Fdbrica de Tapices, a presentativos de las Cuatro Estaciones, de los que admiran Las floreras y La vendimia, lIenos de alegrfa y brillantez de colorido, mientras nos inducen a reflexionar sobre las penalidades de 10 miseria y del trabajo Los pobres de 10 fuente, en relcclon con EI invierno, del cotcldn Vila­ domat (figs. 70 y 71), Y EI nlbofill herido, que sequn 10 escritora norteamericana Miss Helman, fue motivado por una dlsposrcion regia sobre accidentes laborales, dictada en 1785; prueba estc, y su plctorlcc, de una sensibilidad aguzada, tanto en los Gobernantes, como trcducclon en el artista, que respondiendo a todas las incitaciones, vibraba sin reposo (figs.· 327 a 330). Alterna con las pinturas mentadas en el trienio 1785-87, alguna religiosa, como 10 esplen­ dido Anunclcclon, de 10 Duquesa de Osuna; retratos de 10 categorfa del Francisco Bayeu, de 10 Academia de San Carlos de Valencia, 0 el muy expresivo -casi caricaturesco- de Car­ los III, del Banco de Espana y las sels escenas de genero, con graciosa mezcla de aristocracia y pueblo en los variados lienzos pintados para La Alameda de los Duques de Osuna: EI asalto de 10 diligencia, La ccldo del burro, EI columpio, La cuccfic -los cuatro del Duque de Mon- 346 tellano-, La proceslcn, del Conde de Yebes y La conducclon de un sillar, con un cantero herl­ do sobre las parihuelas, del de Romanones. Completaba el adorno de pieza que tan deliciosos cuadros tenfa, el apaisado Apartado de toros, que scllo de Espana. Pnrecerne que no hay serie que mejor defina el sentir y la actitud del pintor en aquellos cfios de su triunfo cortesano y de disfrute de bienestar (fig. 331). Desde el 29 de junio de 1786 gozaba el ser Pinter del Rey, el puesto que tanto ansiaba, suceso que hubo de traer la cordialidad con Francisco Bayeu, con­ cretada en el retrato valenciano, del cual escribf tiempo ha: "Ya en el no queda rastro del concepto de Mengs; ha desaparecido toda dureza de dlbu]o, tocfo esmalte". Si este retrato condensa las mejores esenclos obtenidas por el plntor en la lntrospecclon de un alma, la de su cuficdo, que tan bien' conoclc, en otro de igual, 0 muy cercana fecha, La Marquesa de Pontejos, de la National Gallery de Washington, es su mas perfecta interpre­ tacion de dama de la Corte, bella, reflncdfslmc, excltcclon del tipo nrlstocrdtico, EI nexo una con La vendimia y, sobre todo, con los lienzos para la Alameda es notorio: el espfritu, la fac­ tura, los fondos de paisaje que evocan, mas que el estudio del natural, 10 convencional, suge­ rido por los telones teatrales, enlazan al gracil retrato con los cuadros pensados para la de­ corcclon de palacios. Emprende el artista en Las floreras y en La vendimia un camino hasta entonces no fre­ cuentado por el : buscar en losfondos el polsoje natural sin Ilegar a la plena verdad, que solo toca, con magisterio que anticipa el "impresionismo", en La pradera de San Isidro, boceto _ 'mnruvllloso para un "carton ", del que hablaba a Zapater en carta del 31 de mayo de 1788, y que no desarrollo 01 tcrncfio requerido para que sirviese de model6 a los tapiceros. No dude en sostener que el lienzo seficlc el arranque de Goya como grandfsimo pintor, como primer pintor moderno. lDonde pudo ver la trnducclon mediante el color de la luz real? Creo que en La vista de Zaragoza y en las de la Villa Medicis, de Velazquez. Tomblen pudo vislumbrarla en algun cuadro del modesto pintor frances Michel-A. Houasse, al que es se­ convencionalismo gu ro que por cuanto Ie siguio al componer asuntos devotos. EI apreciaba . caracteriza casi todos los dernds paisajes pintados en los siglos XVII Y XVIII, excepclon heche de la Vista de Delft, de Ver Meer. Acucia, sin embargo, la dud a de por que no pinto Goya otros cuadros segun los principios y con la tecnlcc prodigiosa de La Pradera de San Isidro. Cornpruebcse, lnnovnclon radical y fecunda en las pinturas religiosas de la epoco ; si habfa ido prescindiendo del impulso idealista y de las formulas barrocas -angeles, nubes ... - a partir de 1787 trata los asuntos hcqloqrdflcos con maxima sobriedad; cuando el relato 10 requiere etude a la lntervenclon del "inframundo" que en el espfritu del pintor iba a ocu­ par un sector considerable hasta el fin de su vida. embargo, en 1787 intensifica Goya el cultivo de los asuntos devotos, al pintar tres Sin cuadros grandes para el convento cisterciense de Santa Ana, de Valladolid, que habfan de terminarse para el 26 de julio y habfan de ernpcrejar con otros tantos de Ramon Bayeu. Los lienzos son de mayor ernpefio que devoclon y, es casi seguro que siguio para ellos el procedl­ miento que acostumbraba con encargos de esta naturaleza: estudio de precedentes -se re­ conoce el de La muerte de San Jose, en una cornposlclon de Carlo Maratti-, ejecucion de bocetos =-conservdndose el del mismo cuadro titado- pero con cambios esenciales que 10 hacen mas proximo a otro de Giuseppe Maria Crespi, lIamado "il Spagnolo", de la Galleria Corsini de Roma, invirtiendo la coloccclcn de las figuras y suprimiendo la del Angel. No se 347 { busquen en estos cuadros deliquios ni emoclon fervorosa; mas, se encontrcrd monumentahdad y dignidad grandes, junto con brillantez en el color. En 16 de octubre de 1788 presenta a los Duques de Osuna, sus mejores clientes, dos que Ie habfan encomendado para la capilla de su patronato en la catedral de Valencia: La despe­ dida de su familia del de Marques Lombay -San Francisco de Borja- para ingresar en la Compcfilc de Jesus y el mismo Santo con EI moribundo impenitente. No necesita el lector que se especifiquen los medios puestos en prdcticc por el artista para realizar estas obras; bcstcrd enunciar 10 que sabemos hubo de preceder para el segundo de ellos: estudio, 0 previo cono­ cimiento, del lienzo de Houasse, en la iglesia del Noviciado, La Aporlclon de San Francisco de RegiS a la Madre Montplaissant (fig. 74), dlbu]o propiedad del Museo del Prado y boceto de la colecclon de la Marquesa de Santa Cruz; parece verosfmil que el cuadro cornpcfiero tuviese prepnrcclon semejante, pues restan de ella el dlbu]o y el boceto (figs. 332 a 335). Los cuadros constituyen novedad en la producclon del pintor, y el de La despedida 10 es, lncluso, dentro de la pintura europea, por cuanto al prescindir de aureolas, visiones celes­ tiales, y hasta vestiduras sacerdotales, reducida la escena al sentimiento y las ldqrlrncs en el relkmo de una escalera, pudiera pasar por ilustrcclon al pnso]e de una novela 0 un drama rorndntlcos, para 10 cual colaboran la luz y el colorido tetrlcos (figs. 332 y 334). En el desarrollo del arte de Goya, el segundo lienzo todavfa alcanza slqnlficcclon mas trascendental, pues marca la entrada del misterio en sus obras, mantenidas hasta ahora fie­ les al natural, sin otras salidas que las abiertas por el idealismo religioso, mas 0 menos senti­ do. AI moribundo impenitente Ie rodean espfritus del mal en figura de avechuchos y cucdru­ pedos con ojos de fuego; al conjurarlos el Santo jesuita no loqro liberar de ellos al artista que en adelante, recibe, a menudo, su indeseable visita. Veremos como mediante burlas y sarcas­ mos procura ahuyentarlos en ofios venideros, mas, tornblen, como bullen en dlbujos, pintu­ y g rabados posteriores (figs. 333 y 335). I ras 1 Entre los retratos I producidos en el mismo trienio resaltan dos lienzos encargados por otros Grandes de Espana fortuna con el que traban relcclon con Goya, los Condes de Altamira. Si no logro del Conde, destinado al Banco de San Carlos, mas gratas creaciones el Ilenzo de la Condesa con su hoy de Espana, es una de sus hl]n Marfa Agustina. de la colecclon I neoyorkina Ph. Lehman, toca la cima de su arte con el del y hijo de los Condes, Manuel, Senor de Gines, que de la colecclon M. J. Bache al paso Metropolitan Museum, y es de los mas extraordinarios de nino que se hayan pintado. Frente a los nlfios- "hombrecitos" de casi toda la pintura ckislcc, que visten, cctucn y parecen sentir como sus mayores. Goya pinta nlfios I cutentlcos. AI poco l tiempo de heredar el trono, Carlos IV nombra al artista Plntor de Camara, el 25 I de abril de 1789; pero el ascenso no suponfa aumento en los gajes. No ha solido repararse en la escasez de obras fechadas de los cuatro cfios 1789-92, en y documentadas en el perfodo I Desde luego, corresponde la que sus dotes habfan lIegado a plena madurez. epoco a su ultima etapa de de modelos a la Real proveedor r manufactura de l tapices, que comprende nueve, algunos grandes como los magnificos de La gallina ciega y La boda, alegres otros, EI pelele, Los zancos y cuatro de escenas infantiles. En 27 de febrero de 1790 cobra el grupo de Los Duques de Osuna y sus cuatro hljos, pintu­ ra de ernpefio, probablemente muy estudiada, aunque no se conserven dibujos ni bocetos, 348 f I I. f T Figs. 332 Y 333.-F. GOYA: DESPEDIDA DEL MARQUES DE LOMBAY (SAN FRANCISCO DE BORJA). Y SAN FRANCISCO DE BORJA Y EL MORIBUNDO IMPF.NfTENTE (DIBUJOS). EN EL MUSEO DEL PRADO. Figs. 334 y 33S.-BOCETOS (COLECCI6N DE LOS MARQUESES DE SANTA CRUZ. MADRID). 349 Fig. 336.-F. GOYA: AUTORRETRATO (COLECCI6N DE LOS CONDES DE YILLAGONZALO, MADRID). 350 pero que deblo de componerse a la vista de una Gainsborough La familia estampa del de de Mr. James Baillie, rasgo que indica el gusto de Goya por la escuela inglesa, que no cono­ cerlo mas que mediante grabados. Probablemente, sera de fecha proxima el Autorretrato, de los Condes de Villagonzalo, fntimo, hasta por el trc]e, y el sombrero con pinchos para las velas que Ie servfan para i1uminar 10 que pintaba, particularmente, cuando con la luz ar­ tificial daba los ultlrnos toques, sequn deda su hijo. Por el admirable llenzo dirfase que ha pasado el influjo de Rembrandt, al que est a probado cudnto admiraba (fig. 336). Retrato muy bello y como pareja del Senor de Gines, antes mencionado, es el del nino Luis Marfa Clstue, de la colecclon Rockefeller pintado en marzo de 1791 (fig. 337). Por fin, del mismo genero, preferido, como se advierte, en estos cfios, y magistral, es el de La Tirana, de gallarda apostura, y vigoroso ccrdcter, que posee la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y que cuenta en la media docena de los rnejores retratos feme­ ninos de Goya. La figura sobre un fondo indeterminado, como los de Velazquez, vestida con telas de asombrosa ejecuclon, se fljo imborrable en el recuerdo de quien una vez la haya contemplado. _ De tecnlcc analog a y de cali dad, acaso, superior es La Condesa del Carpio, del Louvre, personlflccclon cabal de una dama toda dlstlnclon y sencillez espanola, elegante; es a modo de pareja ideal de la Condesa de Chlnchon, por haberse eliminado en ambos lienzos toda referencia superflua que perturbe la intimidad (fig. 338). Cierran esta etapa trlunfcl del artista -otros retrcitos, como los de Carlos IV cazador y la Reina Luisa, ambos en Palacio; qulzd el ide Cedn Bermudez, que pudo pintar al paso por Sevilla camino de Cadiz, donde, en 1792, retratarfa al coleccionista Sebastian Martinez. En el perfodo de su afianzamiento en la Corte y de su cpoqeo vital -de los treinta y cuatro a los cuarenta y sels-« disfruta de bienestar que se trasluce en la correspondencia con Goya su amigo y paisano Zapater; aunque en 28 de noviembre de 1787 Ie escriba: "Me estoy vol­ viendo viejo, con muchas arrugas" y en el otofio de 1790 padezca una enfermedad, que no se sabe cucl fuese, su salud y fortaleza paredan muy firmes. Entre diversas pruebos de su energfa, existe un parecer suyo sobre los estudios, franco y decidido cual si fuera de un [oven: La escasez de declaraciones personales de los artistas respedo a la forrncclon y la tee­ nica obliga a no desdeficr las que se alleguen por leves que pcrezcon: pero, en este caso no es- / tamos ante minucias, sino ante juicios terrnlnuntes. E11.o de juliode1792acordo lcRecl Aca­ demia de San Fernando designar una comlslon que dictaminase acerca de la reforma de pla­ nes de enseficnzc: fueron nombrados por el vice-protector don Bernardo de Iriarte, Goya, Paret, Francisco Bayeu, Ferro, Maella, Carnicero y Manuel Salvador Carmona. Conocense los pareceres gracias al acta redactada por persona tan puntual como don Isidoro Bosarte y he aquf la opinion dada por nuestro pintor: "EI senor Goya se declare abiertamente por la libertad en el modo de la enseficnzc y prdctlcc de los estilos; diciendo, debe desterrarse toda sujeclon servil de escuela de nlfios, preceptos mecdnlcos, premios mensuales, ayudas de costa y otras pequefieces que afeminan y envilecen la Pintura. Ni que tam poco se debe prefljnr.flern­ po de que estudien Geometrfa ni Perspective para veneer dificultades en el Dlbujo ", Un cre­ do como el sosfenido sttuc a Goya en la avanzada de los rnetodos pedag6gicos del arte de la Pintura en epocc que 10 juzgarfa heretlco. 351 LA ENFERMEDAD Y LA VUELTA A PINTAR.-Estaba qulzd con Cedn Bermudez, su amigo, en Sevilla, cuando a fines de 1792, probablemente en diciembre, Goya cae doliente. En 1962 se ha publicado la carta de don Sebastian Martinez, desde Cadiz, a don Pedro Aras­ cot, de 19 de del siguiente 1793: "Mi amigo don Francisco Goya salio de esa Corte, marzo como a V. M. Ie consta, con animo de ver est a eluded y las del trdnslto, gastando en esto los dos que trafa de licencia, pero la suerte quiso que cayera malo en Sevilla y, creyen­ meses do que aquf tendrfa mas auxilio, se resolvlo a venirse con un amigo que Ie ccornpcfio y se me entre por las puertas en malfsimo estado, en el que subsiste, sin poder salir de casa". lSerfa el acompaiiante Cedn Berrnudez L. Don Sebastian Martinez era comerciante acomo­ dcdo y aficionado las Bellas Artes, coleccionista y, desde 1796, Accdernlco de la de San a Fernando, del Real Conse]o de S. M. Y su Tesorero Mayor. En 1792 estd firmado el retrato que Ie pint" Goya, seguramente en Madrid y que hoy para en el Metropolitan Museum de Nueva York. Las dernds referencias a la enfermedad son escasas y vag as. En 5 de enero Martfnez da noticia, por segunda vez, a Zapater, de 10 ocurrido al plntor. Una carta de Zapater del 19 de enero nos da idea de la gravedad -"como la naturaleza del mal es de las mas temibles"; 10 que ratifica en 10 de marzo a Francisco Bayeu- "Ie ha precipitado su poca reflexlon ... ya es preciso mirarlo con la cornposlon que merece su desgracia ". Sobre estos testimonios los medicos se han esforzado por diagnosticar al pintor, unos de sffilis; otros de uveome­ ningitis y alguno, en fin, de haber sufrido un ataque cpopletlco -segun un texto de Jovellanos L que, todavfa en 7 de febrero de 1794, escribfa con notoria excqercclon, que "no habfa que­ dado hdbil ni· para escribir". Dato concreto es que de la enfermedad, fuere cual fuese, quedo totalmente sordo. Es innecesario aiiadir el aislamiento que la falta de ofdo trajo consigo y el efecto que en un temperamento expansivo tuvo que producirse, sobreviniendo la primera crisis aguda en su arte. La trascendencia de la sordera en la vida de Goya obliga a detenernos en las minucias que preceden y en las que siguen. EI 11 de julio de 1793 estd ya en Madrid, se ignora desde cudndo, y asiste a la sesion de la Academia de Bellas Artes .. Las consecuencias de la enfermedad para suo crte comprendfalas ya su hl]o Javier al es­ cribir: "no estudlo ni observe mas que la naturaleza, que decfa era su maestra, a 10 que no poco contrlbuyo el haber perdido el ofdo". De extravertido rnuddbcse en introvertido. Por de pronto, la limltaclon de sus facultades ffsicas no solo Ie hizo prescindir de los cua­ dros grandes, sino que Ie torno en preferente cultivador del dlbu]o preparatorio grabado del -como en la convalecencia de 1778-; y aquellos espfritus malignos, que rodeaban al Mori­ bundo impenitente, a los que conjuraba San Francisco de Borja, menudean sus visitas a la lrncqlncclon del pintor sordo; a veces, su humor y su ironfa reaccionan contra ellos; en otras, los trata scrcdstlcornente: mas tam poco faltan entregas pesimistas a estas fuerzas del mas alia. EI espiritualidad, en emoclon que esto aporta a su arte per­ hondura, enriquecimiento en en cfbese de modo palmario. La actividad plctorlcc se demuestra recuperada en la carta que Goya dirige a don Ber­ nardo de Iriarte, el 4 de enero de 1794: "Para ocupar la Imcqlncclon mortificada en la con­ sidercclon de mis males, me dedlque a pintar un juego de cuadros de gabin(!te, en que he 10.- 352 grado hacer observaciones, a que regularmente no dan lugar las obras encargadas, y en que el capricho y la invenclon no tienen ensanche. He pensado remitirlos a la Academia para todos los fines que V. S. I. conoce". EI acta de la junta consigna: "se cqrcdo mucho cccdernlca de verlos, celebrando su rnerlto y el de Goya". EI die 7 el pintor escribe a Iriarte, de nuevo, agradecido, nnuncidndole que cornpletord la serie con otro cuadro "que tengo empezado; que representa un corral de locos ... ; es asunto que he presenciado en Zaragoza". Tan interesantes documentos plantean problemas no resueltos: ique "fines" intentaba conseguir Goya presentcclon a la Academia de esta docena con la de pinturas? iDemostrar que podlc seguir en el desempefio del cargo de Teniente Director de la Pintura, que en ella profesaba desde el 11 de mayo de 1785? iQue cuadros fueron los presentados? .. Como don Manuel Garda de la Parra lego en el afio 1839 cinco pinturas de Goya a la Academia, a saber: Corrida de toros en un pueblo, Proceslon de flagelantes, Escena lnqulslto­ rial, Corral de locos -las cuatro sobre tabla apaisada- y EI entierro de la sardina 0 EI rnler­ coles de Ceniza, tam bien sobre tabla, aunque a 10 alto, se sostiene por muchos que tan excep­ donales obras proceden de aquel juego enviado en enero de 1794. La constancia del Corral de locos dlrlnse argumento incontrovertible. Sin embargo, no cabe por menos de objetar 10 improbable de que en tal fecha se pintasen y, 10 que es mas, se presentasen a la Real Corpo­ rcclon asuntos como el segundo y, sobre todo, el tercero de los enumerados; que las cinco composiciones sorprenden por su tecnlcc, distinta a cuanto hasta la fecha habfa pintado el artista, relnclondndose la de obras de quince nfios con despues: y, tomblen, que los porme­ nores que da en su carta respecto al Corral de locos no responden en todo al del cuadro de I la Academia: "dos que estdn luchando desnudos, los sccos", pues ni se ve al loquero, ni a el que los cuida ccscdndoles, y otros con con los que pelean, ni a los que IIevan las ccrntsos de l I fuerza, 0 sacos. Son de 1793-94 los retratos del don Antonio Ricardos y de la joven dona Tadea general Arias de Enriquez, ambos en el Prado, y cdvlertcse, sin notorias mudanzas en la factura, cuida­ da y elegante; a no ser que 01 segundo 10 documents un pago atrasado. Extrema en e[ el refinamiento elegante, por 10 que sorprende. rejuvenecimiento del pintor. La recupernclon de fuerzas EI cfio 1795 define ya el claro se acelerarfa y un acontecimiento, seguramente decisivo en su vida, fue el de los encargos que entonces Ie hizo la famosa Duquesa de Alba, Marfa Teresa Cayetana de Silva. Antes de esta fecha no existe prueba de la relcclon del artista con la gran Casa. Que el pintor y la Du­ quesa se conociesen y se admirasen con anterioridad, es mas que probable; el drculo cortesano mcdrllefio era reducido y el artista, como se ha visto, hcblc pintado para los Duques de Osuna y de Medinaceli, los Condes de Altamira y Floridablanca, los Marqueses de Pontejos ; intro­ ... ducido en ese medio resulta inverosfmil suponer que tuviese cerradas las puertas de dama a quien todos celebraban por bella, seductora y que sorprendfa por nada timorata. EI primer texto aducible es la carta a Zapater datada, por broma, en Londres a 2 de agosto de 1800 -fecha imposible, pues cita a Francisco Bayeu, muerto en 4 de agosto de 1795-: "Mas te va­ llc venirme a ayudar a pintar a la de Alba, que se metro en el estudio que Ie pintase la cara, a y se salio con ello; por cierto, que me gusta mas que pintar en lienzo, que tcrnblen [a he de retratar de cuerpo entero". La intimidad que esas llnens declaran es innegable, como el regodeo del artista al escri- 353 --------- bir amigo de la infancia. Que date de 1795 no parece dudoso, porque el "tcrnblen puede a su " aludir al retrato del Marques de Villafranca, marido de la Duquesa, del Museo del Prado, pcre]c del de ella, firmado en el mismo cfio, en el palacio de los Duques. Igualmente, ates­ tiguan el trato frecuente, y sin empaque, los dos cuadritos: La Duquesa asustando despeluzna­ da a su duefic y La duefiola que Ie sostienen la cola la neg rita Maria de la Luz y el po]e, a Luego habremos de conocer otros datos de esta relaci6n, probablemente apasionada por parte del plntor, y sobre la que novelistas, poetas, zarzuelistas Y cineastas han fantaseado y fan­ tasean sin descanso: ya Charles Iriarte, bi6grafo de Goya, seficlcbc, en 1867, el abuso con que se suponfan representaciones de la Duquesa muchas de las figuras femeninas de Goya, que nada te­ nfan que vereon ella. Aparte de la seducci6n que, a no dudarlo, ejerclc, hay en todas las epoccs tipo preferido, que la moda contribuye de un a crear y sirve paradigma a literatos y artistas. Su retrato de cuerpo entero, luminoso y con el ro]o intense del cintur6n y los pendien­ tes, con la gratia del perrillo, forma en la fila de La Tirana, la Condesa del Carpio y la Mar­ quesa de Pontejos; el pintor se volvfa a hallar duefio de todos los recursos tecnicos. En algun caso muestra, incluso, novedad asombrosa; por ejernplo, en el retrato de Fran­ r cisco Bayeu, cuficdo con el que mantuvo trato desigual, sequn sabemos, lienzo "en gris" de finuras y transparencias ante las cuales desmerecen las conseguidas por la escuela inglesa. Se exhibi6 en la Academia, sin acabar, en agosto de 1795, dies despues de su muerte. Comparable en maestria y en expresar vida interior es el segundo retrato de La Tirana, de medio cuerpo, de la colecci6n March, fechado en 1796. La carta del don Sebastian Martinez, que se ha leldo, nos cerciora gaditano que los tres hermosos lienzos de la Santa Cueva de Cadiz no se pintaron hasta 1796. Son interpretaciones muy personales de una y de dos poscjes evcnqellcos. R. Taylor hace reparos a mi parabola observaci6n refetente al origen de La ultima Cena, representada, no en mesa, sino en tricli­ nio, siguiendo el modele reiterado por Poussin; eonsidera probable se inspirara Goya en un grabado de H. Wierix; pero el que la Real Academia de San Fernando poseyese copias de la serie de Poussin hace inutil el libros devotos y raros. suponer que Goya tuviese que recurrir a Su tecnlco "admirable y jugosa, anticipa la de las pinturas de San Antonio de la Florida. EI 31 de marzo de dlcho ana fue eonsagrado el oratorio. Datan, por consiguie_nte de un viaje pos­ terior en un lustro a la enfermedad, que se acredita documentalmente. EI 22 de julio el escultor zaragozano Joaqufn Arali -no Aracil- preguntaba a Cedn Bermudez si el pintor habra regresado ya de Scnluccr, lPas6 Goya los meses anteriores en Andaluda? Serle interesante el saberlo. EI 9 de[ullo de este ana 1796 muere en Sevilla el Duque consorte de Alba, a los cuarenta de edad; prlrnoqenlto de la casa de Villafranca, no muy vigoroso y aficionado a la rnusl­ su ca, por 10 que Goya Ie habfa ret rata do acodado en un piano, encima del cual se ve un violin y un euaderno de euatro canciones, con acompanamiento de piano, por Haydn. La Duquesa se retira a su coso de Scnluccr, y consta que no tarda en visitarla Goya, osl por cartas, como por dos cuadernos de dlbujos donde sorprenden escenas caseras, varias de lnveroslrnll intimidad. Que la Duquesa es protagonista en la mayorfa, no cabe dudarlo; pero, a mi ver, tampoco que el artista se com place en figurar, cdernds, a una joven -Ia Duquesa contaba ya treinta y tres anos- camarista, probablemente. Dispersas las hojas de estos cuadernos, aumentado el 354 .J I Fig. 337.-F. GOYA: DON LUIS MARfA DE CISTUE (COLECCION ROCKEFELLER, NUEVA YORK). 355 Fig. 338.-F. GOYA: LA CONDESA DEL CARPIO (MUSEO DEL LOUVRE, PARIS). 356 nurnero de elias en los ultlmos tiempos, tres 0 cuatro hasta ahora ineditos, precisarfa reestu­ diarlas todas detenidamente para mantener, 0 rectificar, 10 que acerca de ellos escribf en 1928. Desde luego, debe decir que no se pintarfa en Andalucfa, sino en Madrid, el retrato de la Duquesa de negro y con mantilla -no de luto, por Ilevar ancho clnturon de color-, ostentando dos sortijas en las que se lee, en una, Alba y, en otra, Goya, y firmado al pie "Goya, slern­ pre" en 1797; son estos los indicios mas comprometedores de la poston amorosa que, acaso, les unto. EI lienzo pertenece a la Hispanic Society of America, en Nueva York. Parece Improplo de la fndole del presente estudio pormenorizar acerca de la biograffa de la famosa Duquesa. EI documentado trabajo del P. J. M. March, S. J. "La Duquesa de Alba Marfa del Pilar Teresa Cayetana y su marido el Marques de Villafranca", publicado en 1961, aporta testimonios. curiosos muchos y valiosos algunos, para conocer y explicarnos anoma­ 1 lias, lncluso flsloloqlccs, de la supuesta voluble "Musa de Goya". Sirva de ejernplo 10 que un servidor suyo escribfa a otro en 29 de noviembre de 1796, desde Scnlucor, refirlendose a la j muerte "de nuestro muy amado Amo", "con cuyo motivo se paso nuestra Ama, que cun se halla inconsolable por semejante perdldc, desde Sevilla drid". EI dolor duraba todavfa sin saber cudndo nos volveremos a Ma­ -18 de ... en marzo siguiente, pues el corresponsal de Berganza, autor de la extractada carta, Ie decfa desde la Corte: "No dude 10 que me lnslruios de que cun estd S. E. penetrada del sentimiento pero, a[ menos, he celebrado haya tenldo el con­ ... " suelo de tener ahf personas de su sotisfccclon, que [a hayan podido ccornpoficr -menciona a [os senores de Monteleon y 01 senor don Ccrlltos Pignatelli, hijastro de la madre de [a Du­ 1 quesa, [egatario de esto, y, sin duda, su corte]o en olgun tiempo. No se cita a Goya entre los ccornpaficntes de [a reclen viuda, si bien conste que, por entonces, hubo de visitar[a. Las rnl­ nucios referidas servlrdn para reducir [as medidas de episodio tan fantaseado; aunque deba cficdlrse, que [os mismos servidores dudaban de la durcclon de [a pena vidual, por cuanto en la ultima carte se lee: "Si es dable comunicarme algunos novedades, pues se guardar se­ creto, ... en orden a [as que se han esparcido por ccd de que nuestra Ama se casa", frase que no refuerza, ciertamente, la leyenda. LOS CAPRICHOS.-Se iba a anunciar la salida de Los Caprichos, en texto que, posados unos meses de la ultima data, tradujo Carderera: serie de setenta y dos laminas, con el subtftu- 10 "Idioma universal dibujado y grabado por Fr. de Goya. Afio 1797"; asf se lee en el dibujo para la estampa, que, luego paso a tener el nurnero 43 y a rotularse "EI suefio de la rczon produce monstruos". Aludese en 10 dicho que la colecclon fue aumentada con ocho planchas, a mas la que en la cubierta retrata al autor con sombrero de copa y tan penetrante mirada. Es de lamentar que no se conozca ningun ejemplar, 0 al menos, el fndice, de la tirada de setenta y dos laminas que se proyecto, Ocurre imaginar que las ocho oficdldcs sean aque­ lias en las que predomina la fantasfa, 0 las interpretables como alusivas a la Duquesa de Alba; los dos grupos se equilibran en cuanto al numero. EI miercoles 6 de febrero de 1799 anunciaba la salida de los "Caprichos", pero ya con ochenta estampas, el "Diario de Madrid"; demora larga para tan cortos aumentos. La colecclon carece de antecedentes espcfioles y los citables de Jacques Callot y Giovan­ ni Battista Tlepolo -de ig'ual tftulo, "Capricci"- apenas son aducibles, tan personal es el sentir y el dibujar de Goya. Su lntencion la declara el anuncio de 1797, por texto que redactarfa un amigo del artista con dotes literarias- lCean Bermudez, aunque residfa en Sevilla? lDon 357 Bernardo Iriarte?- y que no se conoce mas que por la version francesa de don Valentin Car­ derera: "ridiculizar los defectos particulares a uno u otro individuo ... serlc, en verdad, estre­ char los Ifmites al talento y equivocar los medios de que se valen las artes de lrnltuclon para producir obras perfectas". Con esa advertencia se anticipa Goya a esquivar las personaliza­ ciones que habfan de sefiolcrse en muchas estampas. No se ha de entrar aquf a pormenori­ zarlas y a discutirlas; tampoco, a analizar las explicaciones, alguna de procedencia inme­ diata al autor .. Que la convalecencia de la enfermedad de 1792-93 fuese aprovechada para dibujar y, 'I acaso tornbien grabar, parte de la labor reunida en Los Caprichos, ponerse no puede en duda. 'I EI vagar forzado explica que estudiase, morosamente, cad a tema, puesto que para alguno hizo tres dlbujos y abundan los de dos y con procedimientos distintos, sanguina y pluma con tinta sepia. EI grabado estd hecho con primor y el manejo del aguatinta consigue delicadezas de modelndo y luminosidad pasmosas. La sdtlrc social, mas 0 menos dcldc, montes, campos, calles, cdrncrcs y salones. recorre Brujulean en Los Caprichos seres demonfacos y endemoniados; penetrando el "inframundo" en el mundo bo]o multiples formas; no obstante, el artista, salvo en contados casos, reaccio­ na humorfsticamente. Como ha precisado J. Lopez Rey, la mencionada lamina nurn. 43, clave de tantas de la colecclon, se motiva, casi literalmente, en un pasaje de "The Spectator", de Addisson; si bien no estaba a la sczon espcfiol, pudo conocerlo por su amigo don Jose Luis de Mun'a­ publicado en rriz, que tradujo al ensayista lnqles: aunque pudo el artista, asimismo, haber lefdo el libro: de Joaqufn del Amo "Despertador crftico de la rozon, intitulado Suefio Moral" (Madrid, 1767). Por otra parte, Xavier de Salas ha seficlcdo el parentesco del Capricho 43 con la portada de un tomo de la "Grande Encyclopedie". Todo comprueba que la idea, y hasta algunas for­ mas -varias seficlcdos por Lafuente- estaban en el ambiente de la epoco, Las ochentci planchas -y la del retrato de la portada- se guardan en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando; y, fuera, se conservan pruebas de dos laminas no lncluldos en el volumen y hasta cuatro dlbujos con la huella visible de haber sido colocados sobre la plancha, para "reportarlos". Por estimar que los dlbujos preparatorios nos dan mas directa la vlbrccion emocional del artista, se reproducen con preferencia a las estampas: (fig. 339), EI amor y la muerte, segundo estudio para el "Capricho" nurn. 10, de sanguina; (fig. 340), Por que fue sensible, para el "Ca­ prlcho ", nurn. 32, de aguada roja; (fig. 341), Suefio de la mentira y la inconstancia, a pluma, " ( cornposlcion que se grabo, mas no fue lncluldc en la serie, y (fig. 342), muestra de los dlbujos que no Ilego a grabar, pero que pudieron haber sido insertos en los "Caprichos"; 10 tltule al pu­ blicarlo, No 10 ve nl con lente, de aguada ro]c. Estos ejernplos, en nurnero exiguo comparado con las composiciones del mismo genero creadas por Goya, prueban la potencia genial de su dibu]o. Puesto que habra lectores a quienes decepcionarfa que no se diese razon. acerca de la presencia de la Duquesa de Alba en Los Caprichos, se cnotcrd que en la serie se incluyeron di­ bujos insertos en los "Cuadernos del vlc]e a Scnluccr ": asf, las estampas numeros: 17 (Bien tirada estd), 27 (tQuien mas rendido?), 31 (Ruega por ella), y 82 (no incluida en la serie). De est a ultima estampa (fig. 341), de la 81 y de las ruimeros 8 y 61 cabe suponer que aluden a la misma Duquesa. 358 EL LUSTRO FINAL DEL SIGLO XVIlI.-EI pcrentesls obligado referente a Los Capri­ chos, ha dejcdo aparte las pinturas realizadas al recuperar la salud el artista. Aunque choque con cuanto ya sabemos, en los cfios que van desde el de 1796 hasta el de 1800 fueron de asunto religioso la mayorfa de las pinturas que ejecuto, Comenzarfa, con seguridad por las de la Santa Cueva de Cadiz, de que antes se ha hecho referencia. Son tres arcos de cfrculo: La multlpllcaclon de panes y peces, La parabo­ la de los que asistieron a las bodas con traje impropio y La lnstltuclon de la Eucaristfa. En la misma estancia por tierras de Andalucfa habra que datar los Padres de la Iglesia: el San Gregorio -Museo Rorndntlco de Madrid- (fig. 348), el San Agustin -que perteneda a una colecclon bilbafna- y el San Jeronimo, perdido para Espana; €'1 San Ambrosio no se conoce. Aquellos nacieron del estudio de los Santos Isidoro y Leandro, por Murillo, de la ca­ tedral hispalense y del San Jeronimo, de Torrigiano, de la cartuja de las Cuevas. Cuenta Cedn Bermudez, en 1800, que 10 exornlno Goya "a nuestra presencia ... subiendo a la gruta en que estd colocada -Ia estatua de barro- en dos distintas ocasiones, dernordndose en cada una mas de cinco cuartos de here". ,Quien supondrfa capaz al plntor de tan detenido estudio? Estos dos conjuntos de pintura reliqicsc anteceden en poco al magno de San Antonio de la Florida, encargo palatino =-qulzd mediando Jovellanos, admirador y amigo suyo, que, ministro desde hada tres meses, al caer Godoy en 28 de marzo de 1798, tiene durante cinco ofios fuerza y valimiento. Las turbulencias polltlccs los hicieron fugaces. EI pintor, ndernds de la tarea mentada, con dos excelentes retratos dejo demostrada su adhesion cl. vnron fntegro y escritor notabilfsimo: con el suyo, noble y melcncollco (fig. 21) Y con el de su amigo, el mi­ nistro don Francisco de Saavedra, asimismo sentido, propiedad del Vizconde Lee of Fareham, en Londres (fig. 347). La obra se cornenzo en 1.° de agosto, durando ciento veinte dies, prueba evidente de la recuperuclon total por Goya de sus enerqlcs, pues la tarea asombra hasta por los metros cuadrados que decora, realizados, probablemente, con la ayuda de algunos or­ tistas, entre ellos Ascensio Julia, al que retrcto en el andamio de la cupula -en la coleccion A. Sachs de Nueva York. Que Goya estudio a conciencia los frescos de la Florida no cabe dudarlo, mas, no todos los bocetos que se adjudican a esta empresa son de su mano. Sin duda, 10 es el de la colecclon de los Condes de Villagonzalo, decidldo y sumario (fig. 343). Hace va­ rios cfios ha aparecido en el comercio en Parfs uno completo, 0, repetlclon, del anillo de la cu­ pula, con mudanzas mfnimas, dado a conocer por Lafuente Ferrari; se ha publicado, a su tcrnofio y color, en "Las Pinturas de la Quinta de Goya ", con texto de X. Salas y mfo. Sfntesis audaz del popularismo de los "cartones" y de la maestrfa en lc cornposlclon de las pinturas de la Santa Cueva, EI milagro del muerto resucitado por San Antonio para excul­ par al acusado de asesino, es de una hondfsima carga emocional y colorista. La escena des­ arrollada tras la bclcustrcdc, fingida en el tambor de la cupula, y el adorno de sus pechinas, de los intradoses de los arcos casquete de encima del altar forman el decorado plcforlco y del no superado por ningun otro en Espana. La profanidad de muchas figuras, pues los angeles son casi todos "dnqelcs", no resta espiritualidad al conjunto dominado por el grupo, de intenso dramatismo y fuerza conmovedora, del taumaturgo y el cadaver que habla. La presteza inverosfmil de la factura y el colorido, con fulgores y transparencias que son deleite para los ojos, aventajan a cuanto el pintor habfa logrado; como si retornase una reno­ 'J vada juventud que prometiera frutos sazonadfsimos, que en este mismo cfio, unlco para Goya, de 1798, hubieron de madurar. .359 En el genero religioso pinta, cdemds, EI Prendimiento de Jesus, que el 6 de enero siguiente presenta a 10 Academia antes de su entrega a 10 Sacristla de 10 catedral de Toledo; impresio­ nante, casi angustiosa composlclon a 10 luz de farol y de antorchas, inexplicable sin el un estudio de grabados de Rembrandt -con Velazquez, su mas admirado artista, 01 declr de su hl]o. En el genero relacionado con sectores de Los Caprichos -aun no publicados entonces­ pinta para 10 Alameda de Osuna "seis cuadros de asuntos de Brujas", aunque dos no 10 sean, inspirados en comedias de don Antonio Zamora; pero, sl los cuatro restantes: todos tocan 10 re­ gocijado y 10 grotesco mas que 10 misterioso atemorizador (fig. 344). Todavla 10 increlble fecundidad goyesca entrega, probablemente en el mismo nfio, cuatro pinturas redondas, de 2,27 m. de dldmetro, para 10 Biblioteca del palacio de Godoy -hoy tres conservadas, en el Prado-, alegorfas de EI comercio, La Agricultura y La Industria, de suelta factura y con ciertos recuerdos velczquefios. En 1799 no produ]o ni tantas obras ni de tanto ernpefio. En 26 de abril Ie pogo el Duque de Osuna, siempre para La Alameda, siete cuadros, que suscitan dudas, hasta ahora insolubles, sobre si se pintaron entonces 0 sl, varios de ellos, eran bocetos anteriores para "cartones": uno en el que 1788, y que no IIego a desarrollar en tcmcfio grande, es La pradera trabajaba en de San Isidro el din de 10 fiesta, pclsc]e incomparable, antes calificado por su "impresionismo" en profeda; cuatro de Las Estaciones pudieron ser, cslrnismo, bocetos para tapices: Las f1ore­ res, del Duque de Montellano; La era, 0 el Verano, del Museo Lazaro, ignorandose el para­ dero de La vendimia, 0 el Otofio y de La nevada, 0 el Invierno; mientras que La gallina ciega con notables cambios respecto del "carton ", EI clbcfill borracho -en que troco 01 herido­ y La fuente de 10 ermita de San Isidro- asunto que no se men cion a en 10 docurnentcclon de 10 Fdbrico=-, los tres en el Prado son, en mi opinion, interpretaciones tardlas de los temas, ddndole, ccrdcter mas alegre y adecuado 01 gabinete de 10 Duquesa. La factura parece uni­ forme y EI clbufiil y Las floreras son de 1786, La pradera de San Isidro se pintaba dos cfios despues y La gallina ciega en 1791. Advlertcse, cdernds, que 10 Condesa-Duquesa de Bena­ vente, Duquesa de Osuna, nada amigo de 10 Reina, no gustarfa de comprar los bocetos para tapices tejidos por 10 Real Fdbricc con una decode, 0 mas, de fecha. Sigue siendo escaso el nurnero de estudios para los "cartones". Tampoco se conservan apenas dlbujos. Folta decir algo de los retratos de estos postreros ofios del siglo. Destacan 01 lade del de Jovellanos, sentado, meditabundo (1798), el Intlrno del pintor Julia, de igual fecha; el admirable de Leandro Fernandez de Moratln, de 10 Academia; elegante, sobrio y espiritual como su incisivo estilo en (fig. 346); las dos pare­ prosa y verso [cs, de pie, y ecuestres, de los Reyes (1799) y los del embajador de Napoleon Ferdinand Gui­ IIemardet, en el Louvre, y del marquesito de Bondad Real, del propio ofio, de 10 Hispanic Society de Nueva York. Como de costumbre, ccerto el pintor, 01 retratar a los dos escrito­ res y 01 artista, mucho mas que a los personcjes oficiales. Por segundo vez -10 anterior fue un borron que manchaba en 1795 de Godoy-, pinta retratos ecuestres con caballos cor­ pulentos, que no emulan los de Velazquez, y que parecen constituidos por mitades acopladas, correspondientes ados animales distintos, sequn observcclon de don Elias Tormo. pcrejos de retratos regios Las motivan su nombramiento de Primer pintor de Camara el 31 de octubre, ansi ada meta de su carrera cortesana. 360 Figs. 339, 340. 341 Y 342.-F. GOY A: EL AMOR Y LA MUERTE (CAPRICHO NUM. 10). POR QUE FUE SENSIBLE (NOM. 32). SUENO DE LA MENTIRA Y LA INCONSTANCIA (NUM. 82). NO LO VE NI CON LENTE ("CAPRICHO", NO GRABADO). DIBUJOS, EN EL MUSEO DEL PRADO. 361 Figs. 343 y 344.-F. GOYA: SAN ANTONIO DE PADUA RESUCITA UN MUERTO. BOCETO. (COLECCI6N DE LOS CONDES DE VILLAGONZALO, MADRID), Y AQUELARRE (MUSEO LAzARO, MADRID). ,�. t­ k I I \ FigS. 345, 346, 347 Y 34B.-F. GOYA: FRAY JUAN FERNANDEZ' DE ROJAS (ACADEMIA DE LA HISTORIA), DON LEANDRO FER­ NANDEZ DE MORAT[N (ACADEMIA DE SANFERNANDO), SAAVEDRA (CO­ DON FRANCISCO DE LECCION VIZCONDE LEE f!AREHAM, LONDRES) Y SAN GREGORIO MAGNO (MUSEO ROMANTICO, MADRID). 363 1 1 I' 1 I I '" -, Fig. 349.-F. GOYA: LA CONDESA DE CHINCHON (COLECCION DE LOS DUQUES DE SUECA. MADRID). 364 J r GOYA DENTRO DEL SIGLO XIX OBRAS DE 1800 HASTA 1808.-Hay en estos ofios, excepto en el de 1805, a manera I de contracci6n de la actividad artfstica de Goya, compensada por la calidad admirable de pintura, que, especialmente, concentra retratar. I su se en De muy nina habfa pintado en Arenas de San Pedro a la del Infante don Luis, cpcr­ hija i tado de la Corte de su hermano Carlos III; era, a la saz6n, esposa del valido Godoy, tltuldndose Condesa de Chinch6n; e.1 Iienzo, de figura sentada, corto el talle y amplfsima la falda por su estado de "dulce esperanza", se pintaba en la ultima decena de abril de 1800 (fig. 349). Goya expres6 la sensibilidad femenina con delicadeza y elegancia que no hcblc de supe­ rar, con ser cualidades admirables en otros lienzos suyos. Ha eliminado cuanto pudiera distraer, fondo, alfombra; el sill6n, apenas visible; lIena el lienzo la Condesita unida por razones po­ lIticas al Ministro poderoso, con fama de devaneos intranquilizadores para la [uvenll consorte. En las mismas Goya ejecutaba est a obra maestra, se perfilaban los per­ semanas en que menores para la del mayor ernpefio: "el retrato de todos juntos", sequn con grafico Vulgaris­ mo Ilamaba la Reina, en carta a Godoy, al cuadro que hoy se conoce como La familia de Car­ los IV, del Museo del Prado. En Aranjuez hace Goya los estudios preliminares, aquella misma primavera. Se me consentlrd que copie 10 escrito hace una docena de afios: "La composici6n declara c6mo Goya sigue obsesionado por los ejernplos de Velazquez -el ambiente de la pieza palatina, con cucidros en los muros; su autorretrato, pintando el Iienzo del que vemos s610 el dorso y, cficdo ahora, que habra de ser el que vemos y simula verlo el en un espejo""':""; en cambio, la franqueza con que capta las fisonomfas; la notaci6n certera de temperamentos, cual tras examen psicol6gico minucioso; la intensidad del co­ sus lorido; el desenfado al ejecutar telas y condecoraciones, "que de lejos son verdcd" -como de Velazquez hubo de escribir Quevedo-, elevan el grupo regio a la categorfa en que estdn las obras capitales de la historia de la Pintura." (Lam. VIl). La "familia", con sus quince modelos regios, parece como si hubiese fatigado al artista, que no vuelve a pintar ninguno hasta que en 1808 retrata a Fernando VI[; y, 10 que es menos explicable, tam poco ret rata a ninguna de sus tres rnujeres: Marfa Antonia, Marfa Isabel y Ma­ rfa Amalia, [slendo el Primer pintor de Camara! Entre el 7de y el 4 de octubre de 1801 pinta julio Goya "a la heroica" a Godoy, despues de la ccmpcfio por burla lIamada "Ia Guerra de las naranjas", Iienzo vigorosamente ejecu­ tado, mas no atractivo, de la Real Academia de Bellas Artes. Acaso, inicia con ella actitucJ del modele adaptada a un Iienzo apaisado, como el que 3.65 Velazquez empleara en el Argos y en la Venus, porque aunque extrcfie a primera vista, si se reflexiona, puede admitirse que, responden a principios de pldstlcc a los que obedece una sobrepuerta, retratos como los dos de la Marquesa de Santa Cruz, que datan de 1803 (l ?) Y 1805 Y Las Majas: la vestida, la desnuda -ambas en el Prado- y la dormida de la colec­ cion Mac Crohon, de Madrid. Resulta cansada la rectificcclon de la leyenda que identifica a La Maja desnuda con la Duquesa de Alba: baste decir, que no existe semejanza elias; que la gran dama habra entre muerto en 23 de juliode 1802, arruinados sus encantos ffsicos; y que no cabe adelantar la fe­ cha de los cuadros a epoco anterior a 1805. Su concepcion audaz inclina a suponerlos encargo o compra de persona elevada a cubierto de denuncias y se da la circunstancia que la noticia primera que se tiene de ellos es que figuran en el inventario de Godoy de 1.0 de enero de 1808. Las cuatro, 0 cinco, mujeres tendidas que pinto Goya dan una modalidad de su arte, arrai­ en los gada slqlos anteriores y que se presenta como a medio camino del que va de la sensua­ lidad frlvolc de Boucher y Fragonard -que seguramente no conoclo nuestro artista- y la de otros franceses, como Ingres y Monet. La poca cceptcclon que en cualquier tiempo ha logrado el desnudo escultorlco y plcto­ rico Espana -acaso mas bien debldo a influencia musulmana, que cristiana, aunque ello en se antoje pcrcdcjlco-« no necesitaba del celo inquisitorial represivo; sin. embargo, pasado tiempo de la ccldo de Godoy, el plntor fue sometido a indagatoria -en 1814 yen 1815- por haber pintado las Majas; la docurnentocion truncada deja incierto 10 ocurrido (figs. 350 y 351). Asimismo, son infrecuentes los retratos masculinos de extremada elegancia como los tres siguientes: EI Conde de Ferndn-Nufiez (1803), de los Duques del mismo titulo, en Madrid, (fig. 352), gallarda figura, sin rival, en este aspecto, en la iconografla goyesca; el Marques de San Adrian (1804), de la Dlputccion Foral de Navarra, en el que, al combinar al cazador con el aficionado a la lectura, produce el artista una obra impregnada de dlstlnclon aristo­ crdtlcc y con sello intelectual; y el retrato de Javier Goya, su unlco hl]o logrado, que se ca­ saba en julio de 1805, seguramente, fecha de la elegantfsima pintura, denominada "L' homme en gris", de la colecclon de los Condes de Noailles, de Paris. En correspondencia con tales esbeltos y acicalados gaianes ret rata Goya a varios inte­ lectuales, apenas recordados hoy, pero vivientes en sus trasuntos al oleo; asi el agustino Fray 1 Juan Fernandez de Rojas, continuador de la "Espana Sagrada" -de la Real Academia de la Historia-, cuya mirada buida (fig. 345) parece escrutar, tronlccmente, a quienes Ie con­ templan; por algo fue autor de la satfrica "Crotalogia, 0 Arte de tocar las ccstafiuelos", donde se burla de la pedantesca preceptiva neocldslcc. Es "retrato de amigo", varied ad en la que Goya recllzo maravillas: recuerdense los precedentes de Moratln, de Melendez Valdes i luego se udrnlrnrdn los de Llorente, Maiquez, etc. Los retratos de cuerpo entero de rnujeres de entonces no son emparejables en merlto con los enumerados, ni los dos que se pintaron para ello: as I, el de la Condesa de Ferndn-Niifiez, vitalizado por un sentimiento de naturaleza popular, castizo, y el de la nuera del pintor, dona Gumersinda de Goycoechea. No hay mudanza registrable en la actividad del pintor en estos cfios, ocupado en la tarea -casi excluslvc-« de retratar a gentes calificadas en diversas clases y profesiones. Sus ren­ dimientos debian de ser crecidos: en 1803 compra una casa de buen porte; en 1805 casa a su .366 Lam. VII.- F. GOYA: LA FAMILIA DE CARLOS IV (PARTE CENTRAL). MUSEO DEL PRADO hijo con mujer acomodada, hija de comerciantes. Extrcficmente, regala al Rey las planchas de Los Caprichos y, luego, ejemplares de la tirada, para que pensione doscientos cuarenta a su hi]o, aficionado a viajar (1803); si bien lo generosidad pudo ser precautoria, puesto que , en 1825 refirlendose al donativo, escribfa: "y con to do eso, me acusaron a la Santa", incidente inquisitorial del que solo esto se sa be. Fuera de retratos no se reconocen otras ohras anteriores la Guerra que la curiosa serie a de seis lienzos de la prlsion, por el lego franciscano-alcantarino fray Pedro de Zcldlvlc, del bandido Maragato, suceso ocurrido en 10 de julio de 1806, -de la colecclon de M. A. Ryerson, en Chicago-, lmportnnte como antecedente de los cuadros de escenas populares que habfa de pintar durante.la "francesada ". La producclon del artista el setenio primero del siglo XIX cuantfa en no corresponde en a la calidad, tan subida estc como reducida cquellc, que se sepa, a poco mas de tres docenas de pinturas, entre elias la media del Maragato. Cabe imaginar que, alejado de Palacio y sin concurrir a la Academia, emplease el vagar, mas 0 menos forzado, en el dlbujo, puesto que son muy numerosos los que, proyeetara, 0 no, grabarlos, han lIegado a nosotros, agrupables bas­ tantes por un argumento sucesivo. Como en otra ocdslon senale: "Mendigos, lnvdlldos, tarados, supersticiosos, amantes podrfan servir para una colecclon de "Infortunios", 0 que se bau­ ... tizase con titulo equivalente; sin que haya de exagerarse el parentesco con Jacques Callot, que se esfuma cuando se desea puntualizar, pues no pasa de vagas coincidencias en el enfoque I compasivo de tipos humanos desgraciados. Bucear en el espfritu de Goya en estos nfios -de sus cincuenta y cinco a sus sesenta y dos­ r es arriesgado a caer en errores. Nos falta Indlccclon de sus leeturas. Sus amistades pertenecen aclases distantes: nobles, Iiteratos -Moratfn, Melendez Valdes, don Felix de Azara, Vargas Ponce-, artistas -don Isidro Gonzalez Velazquez, Maiquez-, comerciantes ; unos y otros ... slrvenle de modelos en sus retratos. Como es notorio, no pueden deducirse consecuencias res­ peeto a las opiniones del pintor. Lo mas probable es que simpatizase con las ideas que de Fran­ cia lIegaban, pero, en la pugna, cada vez mas ernpeficdc, contra Godoy, ignoramos si reca­ tarfa su oposiclon al Valido, 0 si los encargos y las compras de pinturas que Ie habfa hecho, mantendrfanle neutral. Acredita esta posicion el hecho desconcertante de que en 28 de marzo de 1808 la Real Aca­ demia de San Fernando Ie encargue el retrato ecuestre de Fernando VII, ascendido al trono a consecuenclc del motfn de Aranjuez, de diez dies antes. Notese: la Corporcclon, a la que [ no concurrfa, Ie encomienda el retrcto del "Rey nuevo"� "viejo", no servfa a qulen, como al l con sus pinceles desde el primer sernestre de 1800, aunque no hubiese interrumpido el cobro de sus gajes. Sin duda, en est as incongruencias actuaron motivos ignorados hoy. EI retrato pintado despues de dos sesiones de trabajo ante el modelo, conseguidas me­ f diante el ministro y cccdernlco don Pedro Cevallos, tuvo ejecuclon azarosa, por los aconte­ cimientos de la marcha de Fernando VII en 10 de abril, los sucesos del 2 y el 3 de mayo, la do­ mlncclon de Madrid y la salida de las tropas francesas despues de la derrota en Bollen: la pin­ tura estaba terminada en 2 de oetubre. Si por datos y deducciones es permisible colegir que las ideas de Goya se habfan conta­ . I � grado, por las lectures y los amigos, con fermentos enciclopedistas; si la marcha de los asun­ tos publlcos Ie habfa distanciado de la Corte; si hasta, es posible que la lntervenclon france- 368 " I I FigS. 350 Y 3S1.-F. GOY A: LA MAJA VESTIDA Y LA MAJA DESNUDA (MUSEO DEL PRADO). I I. 369 Fig. 3S2.-F. GOYA: EL CONDE DE FERNAN-NONEZ (COLECCION DE LOSL)UQUES DE FERNAN-NONEZ, MADRID). 370 I sa inicial no la rechazase, no cabe dudar que las jornadas luctuosas presenciadas y la sevicia I· con que las tropas de Murat castigaron a los mcdrilefios, causcironle una verdadera lnflcrnccion de su patriotismo. En la noticia comunicada a la Academia de haber terminado el retrato de Fernando VII se cficden est as frases harto expresivas: sobre haberle "lIamado el Excmo. senor don Jose Palafox para que vaya esta semana a Zaragoza aver y examinar las ruinas de aque­ Iia eluded con el fin de pintar las glorias de aquellos naturales, a 10 que no me puedo excusar, por interesarme tanto en la gloria de mi patria". EI lienzo, brioso, se resiente de convencional en la actitud y el retrato, que quiere ser hala­ gUeno haciendo simpcitico al flamante Monarca corrigiendo sus facciones, resulta falseado. EI caballo, por su escorzo, no incide en el defecto seficlcdo al hablar de los de Carlos IV y la Reina, mas tampoco puede estimarse como magistral. LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA (1808-1813).-Conviene resumir cuanto se sabe de Goya durante la "Guerra y Revoluclon de Espana ", titulo de la obra del Conde de Tore­ no que las historia: EI 10 de diciembre recomienzan los franceses el asedio a Zaragoza; es casi seguro que ya no estaba ella el pintor, por en cuanto la vfspera de Nochebuena jura en Madrid, obligada­ mente, sin duda, Clamor y fidelidad al "Intruso", con otros treinta mil cabezas de familia. lQue hizo en su ciudad? Si pinto, 0 nboceto, del primer sitio, no se han conser­ escenas vado y los dibujos que via Lady Holland en el despacho de Palafox, fueron destruidos por los soldados franceses, sequn ella misma refiere. Pero, sin loccllzcclon concreta, es proba­ ble que muchos episodios que nos conmueven en cuadros y en Los Desastres, ocurriesen en Zaragoza. Estimo que los nfios transcurridos desde 1951 no alteran las preguntas que entonces me hada acerca de la conducta polltica 0, rnejor dicho, pctrlotlco de Goya, entre sus sesenta y sus sesenta y siete. "lQue valor cabe conceder al juramento ... ? lQue transcendencia dar a que asistiese el 15 dejunlo de 1810 la Academia de San Fernando para saludar al Marques de Almenara, a nombrado Protector por Jose I? lQue responsabilidad Ie alcanza por que en la lista de la con­ ceslon de la Orden Real de Espana -Ia motejada de "Ia berenjena "- conste su nombre,. si pudo afirmar, sin que 10 desmintiesen, que no la luclo nunca? lComo habfa de negarse a pintar el cuadro encargado para el Ayuntamiento de Madrid, mediante su amigo don Tadeo " Bravo del Rivero, lienzo que estaba compuesto el 27 de febrero de 1810, cuando su "situccion pecuniaria forzcibale a obtener "alg u nas anticipaciones"? lPodfa zafarse de intervenir -pues­ to que era pintor palatino- la selecclon de los cincuenta cuadros para el Museo de Napo­ en leon? lPor que excusarse, perjudiccindose y, a la vez, arriesgcindose, si clqun frances, 0 algun afrancesado, Ie encargaba retratos?" A estos pcirrafos agregue entonces la consldercclon de indicios elocuentes de su modo de actuar como buen espcfiol: no cobrar el sueldo palatino; haber dibujado en 1810 parte de las composiciones para Los Desastres; el retratar a Wellington en 1812, tituldndose, al ex­ hibirlo en la Academia, "Primer Pinter del Rey"; delegar en un disdpulo el descubrir el re­ trato de Jose Bonaparte en el cuadro uleqorico del Ayuntamiento rncdrilefio, pintado debajo del de Fernando VII, cuando entraron de nuevo los franceses en noviembre de 1812. No obstante es indiscutible que varias disposiciones del "Rey intruso" complacieron a 371 Goya, como la supreslon del Tribunal del Santo Oflclo, y la seculnrlzccion de las Ordenes re­ ligiosas, puesto que numerosos dibujos y varios cuadros 10 acreditan. Entre los mas sctlricos estd La proceslon, 0 rogativa grotesca, que hace cfios pertene­ da en Madrid al Conde de Caudilla (fig. 354). Junto con este aspecto alterna otro, de preo­ cupcclon que hoy se llcrnarln sodal: son ejemplos cualificados dos llenzos del Museo de Bu­ dapest, de dimensiones reducidas -68 X 50 cms.- que en fotografla se calculan mucho ma­ yores, tal es el vigor de sus formas: La aguadora y EI afilador (fig. 353); al comparar este con EI clbcfill herido, modele para tapiz, se mide el camino andado por el plntor. al profun­ dizar en el dolor humano. Con est as pinturas -que figuran en el inventario de la casa de Goya en 1812- se relaciona La fragua, de la Frick Collection de Nueva York, obra singular que supongo de fecho algo posterior. Que la hostilidad a la lnqulslclon y a las ordenes religiosas que se respiraba en gran parte de Espana, incluso en Cadiz donde las Cortes hcblon suprimido cquellc, no hcblcn pertur­ bade las creencias en el hogar del pintor 10 prueban que al testar, Goya, conjuntamente con su mujer, el 3 de junio de 1811, ordena que Ie crnortcjen con hdbito franciscano, que Ie recen veinte misas y deja mandas para los Santos Lugares, la redencion de cautivos y el Hospital General. EI 20 de junio de 1812 muere Josefa Bayeu, mujer de vida silenciosa. Siguio Goya viudo habitando, al parecer, la casa mirnero 1 de la calle del Desenqofio; su hijo tenfa hogar separado. En 28 de octubre ambos elevan a escritura publica el inventario de bienes que hcblnn hecho para la partlclonde los que proporciona curiosfsimas noti­ gananciales, cias, no todas hasta ahora aprovechadas para conocimiento de las obras de Goya que en el se registran. EIpenultlmo pdrrnfo permite relacionar dos de las tablas de la Academia, por sus asun­ tos, s610 cdmlsibles, sin peligro, en el reinado del Intruso: Escena inquisitorial, Proceslon de flagelantes -aunque estas cruentas manifestaciones de fervor hada ofios que estaban prohi­ bidas-. ,Seran de este perfodo, como la tecnica parece dernostrcrlo, y no de 1793, como sue­ Ie creerse? Su "clima", sequn ahora se dice, conviene con el de dibujos del ultimc;> perfodo, como habra de comprobarse. Que a las cinco composiciones, sea aplicable la frase de la carta del plntor a don Bernado de Iriarte, de 4 de enero de 1794, cuando Ie envfa once pinturas "de varias diversiones popula­ res", no parece dudoso referida a la Corrida de toros, incluso a la Proceslon, desde luego, al Entierro de la sardina; pero, solo referible, scrcdstlccrnente, si se incluyen la Escena inquisito­ rial y la Casa de locos -y sobre estc, u otra muy semejante, no puede caber duda. ,Que temas se desarrollaban en las otras seis composiciones? La ignorancia es total. Resulta apenas crelble considerar poco posterior a los ultlrnos modelos para tap ices EI Entierro de la sardina -nombre popular mcdrllefio que, invirtiendo humorfsticamente su sig­ nificado, se daba a la mascarada del Miercoles de Ceniza, que en sentido recto era EI En­ tierro de la Carne. Si Goya en Madrid y en Venecia habrfa visto Carnavales· de Tlepolo y de Pietro Longhi, se aparta de tal modo de tales fiestas galantes y alegres y ahonda tanto en la entrcfio popular y violenta, que sin los revulsivos de la ocupcclon extranjera y de la lucha parece que no pudiera haberse suscitado el portentoso cuadro (Lam. VIII). Es una de las contadas pinturas del autor de las que se conserva dlbu]o preparatorio que presenta muchas variantes, algunas de las cuales apoyan el retraso de su fecha, como la abun­ dancia de hdbltos religiosos. 372 Lam. VIII.- F. GOYA: EL ENTIERRO DE LA SARDINA (ACADEMIA DE SAN FERNANDO) La factura de est a tabla y su concepto anticipan movimientos crtlstlcos de asombrosa mo­ dernidad: es evidente que se prefigura en ella una de las munlfestcclones del genio de Solana. Qulzd habra quien objete contra 10 que se acaba de sostener aduciendo una pintu­ rc, tam bien aparte en la producclon goyesca, EI Coloso, 0 EI Panico, que carece de fecha precisa. No se registra hasta la purtlcion de blenes de 1812 y se pintarfa, probablemente, poco antes, puesto que las alusiones a Napoleon, 0 a la Guerra y, acaso, a Carlos IV, son se­ iialables. Sl la pincelada corta 10 acerca a EI Entierro, la vlbroclon luminista es menor, con predominlo de tonalidades tetriccs, Difiere, asimismo, de otras pinturas que son, sin disputa, consideradas como obras de circunstancias: los doce cuadros de "Horrores de la Guerra", de ellos ldentlflccbles ocho, prlmorosos y emocionantes, de la colecclon del Marques de la Romana; que, no debe callarse, estdn ejecutados con pinceladas mas amplias y fundidas, menos nerviosas y vibrantes, que las tablas de la Academia y que el mismo Coloso, por mas que artlstas Goya, cambfantes como por naturaleza, no obedezcan en sus avances tecnicos a una marcha regular pausada. Esos cuadrosrehuyen particularizar localidad y caso, aunque su sentido nos sea hoy per­ ceptible como reccclon enerqicc ante 10 presenciado. Que elplntor hubo de dedicar ntenclon a hechos concretos de la lucha pctricticc 10 prueban La Fdbrico de polvorc y La fdbrlcc de balas, en la sierra aragonesa de Tardienta, lienzos realizados 1811 y Palacio en hoy en (figs. 355-356). La expansion sincera de sus sentimientos nos la da la serie de estampas que constituyen "Los desastres de la guerra", titulo que recuerda el de "Les miseres et les malheurs de la gue­ rre ", que grabo Callot (1633), cuando la sufrlo lo tierra de Lorena; mas, la relcclon entre las dos colecciones no pasa del titulo. Dos de los dibujos para la serie se fechan en 1810, otros son fe­ chables por narrar las angustias del hambre en Madrid en 1812. A episodios de terrible veris­ mo sumo diecisiete nada de composiciones que no se asemejan a cuanto hasta entonces habfa dibujado el artista, por 10 que, seguramente, penso en algun momento publicarlos aparte; al menos Cedn Bermudez llcrno "Otros caprichos enfdtlcos" a un ejemplar con quince laminas tiradas en 1820 bo]o la direccion de Goya. La coleccion de 80 -mas cinco en el ejemplar que fue de Cedn y otras dos que no se tiraron hasta hace muy pocos aiios- la edito la Academia, propietaria de las planchas, en 1863; como los "Caprichos", se reproducen por dibujos, para percibir mas enteramente su fuerza, y ser muy hacedera la cornporcclon con las estampas. La fig. 357 corresponde al nurn. 30 de la serle grabada, Estragos de la guerra, y la fig. 358 al nurn. 18 Enterrar y collar, estudio asombroso para uno de los mejores cobres de los "Desos­ tres". Aquel, de aguada sepia; de ldplz ro]o el segundo, admiran y conmueven. Repeti re 10 escrito en otra ocoslon : "Cos Desastres" fijcn la posicion de Goya la resp�cto a francesada. EsInepclo pretender que el grabador trata de la guerra como azote de la Hu­ manidad, sin referirse a la que ha presenciado; ni su dado temperamento era a vagueda­ des ni estampas como el mirn. 7 iQue valor! -donde se exalta el de de Agustina Aragon-, o la nurn. 15, Yhay remedio, 0 las 17, 19,31,32,33, etc., etc., -donde los uniformes fran­ no ceses no dejan resqulclo a la duda-, 0 la 38 -con el fusilamiento por la espcldc de un fran­ ciscano, que titulo iQue bdrbcros l->, 0 la 52 -Gracias a la almorta- y las dernds del "ham­ " bre en Madrid pueden desprenderse de la cronologfa y de la localizocion concretas." ... 374 1 [ / • _ 1 Figs. 353 Y 354_-F. GOYA: EL AFILADOR (MUSEO DE BUDAPEST) Y LA PROCESION (COLECCION DEL CONDE DE CAUDI- . LLA, MADRID). 375 J FigS. 355 Y 356.-F. GOYA: FABRICACION DE POL VORA Y FABRICACION DE BALAS (PALACIO REAL, MADRID). 376 Figs. 357 Y 358.-F. GOYA: ESTRAGOS DE LA GUERRA Y ENTERRAR Y CALLAR (DIBUJOS PARA LOS "DESASTRES" DE LA GUE­ RRA" NUMS. 30 Y 18). EN EL MUSEO DEL PRADO. 377 Fig. 359.-F. GOYA: EL CANONIGO DON JUAN ANTONIO LLORENTE (MUSEO DE SAO PAULO, BRASIL). 378 "EI crftico aleman A. L. Mayer ... sefinlo sagaz el capitulo III de "Candide", de Voltaire, ... ace rca de los horrores presenciados en dos pueblos destruidos, el uno por los bulqcros Y» el otro, por los dbcros, en lucha, como fuente de inspiraci6n para Goya; la prosa sarcdsticc y qrdflcc de Voltaire podrlc, en efecto, servir de comentario a varias laminas de "Los Desas­ tres". A diferencia de como procedi6 en Los Caprichos, s610 hizo un dlbu]o por plancha. No se limit6 la actividad de Goya en los nfios tristes de la guerra a 10 enumerado; hizo varios retratos cuyo producto ayudarfa a sustentarle. Queda citado el ecuestre de Lord Wel­ lington y hay que nficdlr los de Don Jose Manuel Romero, ministro del rey Jose (1809); el del general frances Nicolas Guye, marques de Rio-Milano (1810); los de sus consuegros los Goy­ coecheas (1810); el admirable del repulsive can6nigo ap6stata don Juan Antonio Llorente, historiador y enemigo ccerrlmo de la Inquisici6n (t1811?) que cuenta entre los cuadros mas enerqlcos y valientes de los pinceles de Goya, (fig. 359), etc., etc. Fuera de los personajes oficiales, con uniforme y condecoraciones, cultiva Goya, por en­ tonces el retrato, que podrlumos calificar de burques y son magnfficos en el grupo los citados de los suegros de Javier Goya, el de Don Manuel Silvela, del Museo del Prado y, sobre todos, los de media docena de mujeres, tcmblen de la close que habfa de lIamarse "medic" decenios despues, probablemente, personas del drculo del artista, que en aquellos tiempos azarosos, falta la Corte josefina de la adhesi6n de varias de las grandes casas de la nobleza, que Ie ha­ bfan protegido, constituirlan las amistades habituales del pintor. No puede creerse anterior a su viudez el magnffico busto de La Dama con mantilla negra, de la Gulerlc Nacional de Dublin, veroslmllrnente, identificable con la semi-misteriosa dona Leocadia Zorrilla de Weis, emparentadaparientes de Goya, casada y separada de un con comerciante de origen aleman, madre de hl]o e hi]c, est a Rosario, la nina que endulz6 los cfios bordeleses de Goya. Sl bien algo se cficdlrd despues, dfgase que es posible que el plntor al rnorlr Josefa Bayeu tomase como ama de Ilaves a dona Leocadia; probable, que, cuando compr6 la Quinta del Sordo, Ie ccornpcfiose ella y seguro que, en Burdeos, convivieron. La belleza otoficl de la Dama estd tratada con perceptible sensualidad (fig. 361). Convienen en este matiz, mas que cordcter, otras dos bellfsimas figuras: la de Dona Sabasa Garda, portentoso lienzo de la National Gallery de Washington (fig. 360) Y la de Dona Antonia Zarate, actriz (fig. 362); a la que volvi6 a retratar, pasado poco tiempo, -muri6 en 4 de mar­ zo de 1808-, en lienzo de la Colecci6n de Sir A. Beit (Irlanda) (fig. 363). Con estos tres retratos , debe agruparse el tnrnblen hermoso de Lorenza Correa (fig. 364), perdido por Espana hace , largo tlernpo y en el que aleanz6 el artista, al reproducir telas y tules, incomparables sutilezas. 1 Es mas que probable que a este mismo periodo pertenezcan dos composiciones en las que triunfa el concepto goyesco del "eterno femenino": Las majas al bale6n y Celestina y "su hl]c", tornblen asomadas (fig. 365), cuadros con verdaderas anticipaciones del impresionismo. De la primera registra dos ejemplares, el inventario de 1812, en la casa de Goya,lo que pa­ rece indicar que se hcbrlcn pintado hacfa poco. Si osl fuere, tcmbien se supondrdn de tiempos de la guerra, los dos cuadros del Museo de Lille. No agota 10 enumerado la labor de Goya durante la Guerra de la Independencia, puesto que ofra faceta singular de su genio, la pintura de nlfios, se muestra deslumbradora en los 379 --- -�. -- - - --- - � -- _._-------- dos retratos de su nieto Mariano: deford el de 1809 yes propiedad del Marquesde pri�ero Larios (fig. 366); Y aparenta tres 0 cuatro dfios mas el de medio cuerpo, lIevando e,l cornpds con un rollo, del Duque de Alburquerque. No menos magistrales son los de Victor Guye y de Pepito Costa y Bonell, el nleto del medico de la Duquesa de Alba, firmado, acaso, en 1813. De otros generos, solo como muestras cabe citar: La Asuncion de la Virgen (1812), de la parroquial de Chlnchon, de la que era cura Camilo Goya, herrncno del artista, cuadro mas aparatoso que incitante para la devoclon y donde extrema su tendencia, de hacer "dnqelos" a los espfritus cnqellcos: epocc perturbada por tantas inquietudes la cantidad y la variedad de la producclon Para . r f de Goya causan aso':lbro y eso que apenas queda indicada la fertll inventiva de sus dlbujos, eje­ cutados con decision e intencion, muchos de ellos comentarios alusivos a las leyes del Rey Jose sobre los religiosos regulares y sobre la lnqulslclcn, a veces con temas y nombres que, pro­ bablemente, Ie sugerirfan los escritos de su amigo el cononlqo Llorente. NUEVE ANOS BAJO FERNANDO VII.-EI triunfo espcfiol con la ayuda inglesa al man­ do de Lord Wellington en la batalla de Vitoria -21 de junio de 1813- reinstaura en el trono Fernando VII "el deseado", que no entra en su rei no hasta el 22 de marzo, y en Ma­ a drid hasta el 7 de mayo. En 31 del mismo mes es restablecido Goya en el disfrute de sus gajes palatinos y antes del L? de diclernbre tiene ya pintado un retrato del Rey para el Ayuntamien­ to de Santander; medio despues, otro para el Canal Imperial de cfio Aragon y, serdn, aproxi­ madamente, contempordneos de ellos los dos que guarda el Museo del Prado, con un campa­ mento por fondo, y vestido con manto regio; ultima relcclon artfstica del plntor de Camara con su Senor. No puede ocultarse que entre estos retratos y el que habfa pintado en 1808 para la Academia hay una diferencia que, tal vez, declara cambio profundo en el concepto que mereclc el retratado al artista: la flsonornlo atractiva -mas convencional que fiel- del Prin­ cipe triunfonte en el motfn de Aranjuez se hcblo mudado en los rasgos, sensiblemente, cari­ ccturescos de estos cuatro lienzos. Hcblcn sido precedidos por las mas veraces pruebas Goya que del espcfiolismo de son, a no dudcrlo, las dos grandes composiciones del "Dos" y del "Tres" de mayo de 1808 en Madrid -La lucha con los mamelucos y Los fusilamientos en la montana del Principe Pio-, para cuya recllzcclon la Regencia, presidida por el cardenal don Luis de Borbon, hijo del de Arenas de San Pedro, y al que siendo nino hcblc retratado prodigiosamente, concedio al plntor un auxilio de 1.500 reales, en 9 de marzo de 1814. EI vigor expresivo, casi pudiera de­ cirse la violencic scfiudo, cdernds de la fuerza luminista y colorista de los dos conmovedores lienzos, de cornposicicn y de tecnlco originaHsimos, los alzan sobre casi todos cuantos cuadros de Historia al vivo se hanpintado. Episodio La lucha, casi sin elegir, visto, 0 lntuldo ; tremenda escena Los fusilamientos, que, seguramente, no la tetricc excursion nocturna fantaseada por presencio ni reconstruyo en Antonio de Trueba, manifiestan el modo de ser del artista, implacable anotador de la reali­ dad, pero, que scblc elevarse sobre ella, pintando a los soldados del piquete de ejecuclon sin rostro, para que perclbcmos solo la obediencia ciega a una orden inicua. La libertad tecnico . . de que el plntor hace gala en este perlodo de su vida se patentiza, por ejemplo, en el colori- do verdoso de la capa de los caballos que preludia audacias del siglo presente (figs. 367 y 368). 380 , 1 Fig. 360.--F. GOYA: DONA SABASA GARCiA (NATIONAL GALLERY. WASHINGTON) 381 I __ _ _ __ _ _ _ Figs. 361, 362, 363 Y 364.-F. GOYA: DAMA CON MANTILLA NEGRA (GALERIA NACIONAL. DUBLIN), DONA ANTONIA zi. RATE· (COLECCION H. B. GEORGE, NUEVA YORK, Y COLECCION SfR A. L. BElT, BLESSINGTON) Y DONA LORENZA CORREA (iF: BISCHOFFSHEIM, PARIS?). 382 .'- , I Fig. 365.-F. GOYA: CELESTINA Y SU HIJA (COLECCION MARCH, MALLORCA). 383 Fig. 366.-F. GOYA: MARIANO GOYA, NIETO DEL PINTOR (COLECCION MARQUES DE LARIOS, MALAGA). 384 Tcmbien de 1814, y firmado, el retrato ecuestre de Palafox, del Prado, brioso y ener­ es ) gico -para Zuloaga, insuperable-, con las acostumbradas incorrecciones en 10 proporclon y el dlbu]o del caballo. Y debe de haberse pintado en fecha cercana el gran lienzo del Museo de Castres, La Junta de la Compafifa de Filipinas, presidida por Fernando VII, extraordinario cuadro de ambiente, por el que pasa, una vez mas, el recuerdo emulatorio de 10 perspectiva cerec de Velazquez, junto con el expresivismo que no se detiene ante 10 que bordea 10 caricatura. Es muy probable que en el encargo del notabillsimo cuadro influyera el Director- de la CompafHa y cccdernlco don Jose Luis de Mundrriz, a quien retrcto en 1815 con penetrcclon pslcoloqlcc y sobriedad de tonos que suscitan 10 idea de que Goya estudio a EI Greco. No debe extrnfinr que tales corrientes de la gran pintura espanola lIegasen a Goya y tomasen carne en algunos de sus obras de rncdurez, pues en un arte outentlccmente nacional ha de compro­ barse siempre la continuidad. Del mismo cfio son los retratos del Duque de San Carlos, para el Canal Imperial, elegante y airoso, y los de Don Ignacio O'Mulrryan y del Obispo titular de Marcopolis, fraile francisca­ no, superados en hondura por los Autorretratos de 10 Academia y del Museo del Prado, que firma: "Fr. Goya. Arcqones, Por el mismo". EI apaciguamiento que subslqulo trajo para Goya el anudar, de nuevo, la relcclon con la casa ducal de Osuna, y en 1816 retrata al X Duque, lienzo del Museo Bonnat de _Bayona, boceto en el de Berlin y dlbu]o, tomando por modele .a Javier Goya, en el Prado, ccu­ rnulcclon de prepcrctlvos tan poco acostumbrada por el plntor al retratar -aunque qui­ zd fue preccuclon tomada en estes tiempos- pues tornblen hizo hasta dos estudios para el del Duque de San Carlos. Retrcto a la Duquesa de Abrantes, hermana de Osuna, en lienzo que, asimismo, lIeva a pensar en EI Greco por sus colores valientemente yuxtapuestos, con 1 cierta acritud. 1 Pero en 1816 hubo de dedicar muchas horas la serie de estampas La Tauromaquia, ter­ a cera de sus colecciones de grabados. Se cnunclo que estaba a la venta, constando de 33 laminas, el dlc 28 de octubre, explicando, que "se representan diversas suertes de toros ddndose una ... idea de los principios, progreso y estado actual de dichas fiestas en Espana que, sin explica­ cion, se manifiesta por la sola vista de elias". Fue precedida la publiccclon tarea, pues, cdernds de las insertas, grabo siete por larga composiciones y cuatro semifracasadas; sumando cuarenta y cuatro los dibujos taurinos del f I Prado; y algun otro estd en el extranjero. Sabido que el artista se base en el escrito de don Nicolas Fernandez de MoraHn, "Carta I I L hlstorico sobre el origen y progreso de las corridas de toros en Espana" (Madrid. 1777), en la "Carta cpoloqetlcc " de don J. de Gomarusa (1793), y en sus propios recuerdos y, 01 pa­ recer, experiencias de aficionado Sequn se ha hecho con las series de estampas an­ actuante. l' teriores, se dan dos muestras de "La tauromaquia" por dibujos, siempre de mayor vivacidad: t Ligereza y atrevimiento de Juanito Apifionl en la [plaza] de Madrid (fig. 369) Y Pepe Hillo ha­ ciendo el recorte al toro (fig. 370). Aunque ignoremos la explicaci6n, es el caso que en el trienio de 1817-19 el artista se de­ dica, predominantemente, a la pintura religiosa. lSe ocoslono por encargos, sin que mediase cambio en los sentimientos? Es posible, aunque deba advertirse que, excepto en el primero 385 de los cuadros a que tenemos que referirnos, la ernoclon estd mas to do cuanto patente que en habfa pintado en el genero devoto. En 1817, para la catedral de Sevilla a las mdrtires patronas de la ciudad, Santa Jus­ pinta ta y Santa Rufina; no solo hizo un vibrante boceto, hoy en el Museo del Prado, sino que, sequn dice Cedn Bermudez, "leyo, con reflexlon, las aetas del martirio Penetrado de la fe, forta­ ... leza y Dios que las caraeterizaron"; testimonio que demuestra el amor a ernpefio del artista que ccentuc Cedn, al insistir en que "puso todo el estudio en inventar formas, aetitudes, expre­ siones y afeetos Indago el sitio en que se habfa de colocar el lienzo, su capacidad, ... altura e ilu­ mlncclon "; y cello, quizd por no haberlo advertido, que, cdernds, siguio Goya ... el esquema del cuadro del mismo asunto pintado por Murillo. Tantas previsiones no condujeron al exlto apetecido: ya cuando se pinto el cuadro fue censurado con sana por los artistas sevillanos y la crftica posterior tampoco Ie fue propicia. , La brillantez del colorido no Ie exime de la blandura artificiosa. La corta prcducclon de 1817, todavfa disminuye en 1818, tanto que no puede citarse obra ninguna de tal fecha. lEstuvo enfermo? lSe agudizarfa la desavenencia familiar con su hljo y con su nuera? .• A poco de comenzar el ofio de 1819, en febrero, firma La vle]c hilando, su primer ensayo en la recien inventada tecnlcn de la litograffa, sediento siempre de novedades. Qulzd del mis­ mo tiempo serdn las otras que grabo. nueve AI lIegar a este momento de la vida de Goya causa sorpresa que en 27 del mismo mes compre la "Quinta", a orlllcs del Manzanares, cual si quislese iniciar una etapa de su vida a los setenta y tres cfios, Y no solo adquiere la propiedad, sino que la mejora y reforma. Esto que, para la biograffa del hombre que fue Goya, tiene slqnificcclon valiosa, se corres­ ponde en la del pintor con el encargo, en mayo, del gran lienzo La ultima cornunion de San Jose de Calasanz, para los escolapios de San Anton, de la calle de Hortaleza, en Madrid, donde se conserva. Es pieza insigne en la produccion goyesca y en la pintura religiosa espanola. Pudo ya admirarse en su altar el 27 de agosto. La cornposlclon del grupo principal y, en particular, la postura y el cderndn del sacer­ dote estcin vistos en una estampa, 0 en un dlbu]o, del cuadro La cornunlon, de Giuseppe Maria Crespi "il spagnolo", que forma parte de la serie "Los sacramentos", pintada en 1712 para el cardenal Ottoboni. Se recordcrd que Goya tuvo presente a Crespi en La muerte de San Jose, de Valladolid. Mas, cualquier precedente puede contribuir a que una cornposlclon se ordene con mayor acierto, pero no reemplazar aquello que solo nace del genio. Podrfa decirse mas: el admirable cuadro vale para afirmar que, del mismo modo que en "Los desas­ tres" se comprueba el patriotismo radical de Goya, puesto en tela de juicio ante algunas re­ acciones, tcrnblen La ultima cornunlon de San Jose de Calasanz vale como dernostrcclon de la religiosidad honda mantenida en el espfritu de Goya, pese a sus extravfos enciclopedistas. La obra pudo pintarse sin que el artista hubiese profundizado no en el conocimiento de los espcfioles del XVII, Herrera "el viejo ", fray Juan Rizi, Valdes Leal. .• La expreslon del Santo moribundo pocos artistas han logrado superarla en espiritualidad. EI fondo sombrfo, que un haz de rayos hace medio transparente, al iluminar las cabezas de los nifios y los sacerdotes asisten­ tes, evita las tinieblas, 0 el duro contraste con las figuras del grupo protagonista, necesaria­ mente a plena luz, con modernidad de fuerza asombrosa, por su impresionismo (fig. 372). 386 FigS. 367 Y 368.-F. GOYA: LA LUCHA DEL DOS DE MAYO EN MADRID, Y LOS FUSILAMIENTOS EN LA MONTANA DEL PRIN­ CIPE PIO (MUSEO DEL PRADO). 387 j 1 1· j I Figs. 369 y 370.-F. GOYA: L1GEREZA Y ATREVIMIENTO TORO (MUSEO DEL PRADO). DE JUANfTO APINANf, Y PEPE-HfLLO HACIENDO EL RECORTE AL j I 388 I I I I I i I I f f y I· j Figs. (MARQUES 371 y 372.-F. GOYA: FRAGMENTOS DE LA ORACION DEL HUERTO DE ISASI. MADRID .. 1928). Y DE LA ULTI­ MA COMUNION DE SAN JOSE DE CALASANZ (SAN ANTON. MADRID). 389 Figs. 373, 374 Y 37S.-F. GOYA: JUDITH, SATURNO Y ASMODEA (PINTURAS DE "LA QUINTA DEL SORDO"), EN EL MUSEd DEL PRADO. 390 La alegrfa del plntor con este encargo y, sin duda, con eljuicio de quienes 10 admiraron, toma una forma notable: el regalar a la comunidad religiosa otro cuadro, extraordinario por su energfa y su La Orccion del huerto, que exultoclon : repitio con cambios. La pintura reitera, casi con violencia, la mnnifestuclon del sentimiento religioso del artista en este cfio de 1819. En la tabla, de pequefios dimensiones, se patentiza el conocimiento de EI Greco, acer­ ca del que se ha insistido pdqlnos ctrds: pues no parece suficiente la coincidencia casual (figu­ ra 371). Cuando tales obras realizaba, firmaba tcmblen el fuerte retrato del arquitecto don Juan Antonio Cuervo, de la coleccion de G. S. Rockefeller, de Greenwich, Connecticut, que es de creer fuese quien dirigio la trcnsforrncclon de la "Quinta". Por afinidades tecnlccs con el cuadro de San Anton, incluso por el parecido de algunos modelos puede pensarse en que habra de ser del mismo tiempo La fragua, del Museo Frick, de Nueva York; pintura de dinamismo y ernoclon social del todo conternpordneos, No habfa de acabar el nfio de 1819 sin que Goya recibiese una lrnpresion honda ysin que sufriese "aguda y peligrosa enfermedad": EI19 de noviembre abrfa sus puertas al publico el Real Museo, hoy Ilamado del Prado; ndmirdbunse ya en sus salas los retratos ecuestres de Carlos IV y la reina Luisa -que hcblcn muerto en el mes de enero-. De la enfermedad te­ nemos noticia por la dedicatoria al medico Eugenio Garda Arrieta, "que Ie salvo la vida ", y se lee el cuadro que pinto para reqcldrselo, en Fuera de 10 dicho, ignoramos cuanto se refiere a la vida de Goya, tanto en 1819 como en el siguiente, cbierto para el alegrfa que Ie artista por la causarfa el "grito" del general Riego en Cabezas de San Juan y la consiguiente cceptcclon por Fernando VII de la Constttuclon: para su juramento asiste -y fue por ultima vez- a la seslon cccdemlcc del 4 de abril. Como, por otra parte, las obras escasean -solo se conoce ndernds del Autorretrato con Arrieta, el del arquitecto Don Tiburcio Perez, en mangas de camisa, del Metropolitan Museum, trasunto rn­ timo y vivaz de un amigo-; todo es brumoso respecto a est as fechas. NUEVO "SUENO DE LA RAZ6N" .-Que la dolencia, sufrida en el afto de 1819, rnotl­ vadora del cuadro dedicado al medico, Ie llevo, como otras, a dedicarse a dibujnr y a gra­ bar, no se duda por cuantos sobre el artista han escrito. Surgen entonces dlbujos y laminas -sin exacta correspondencia nquellos de est as- para una serie cuyo titulo con genuino se desconoce. AI editar en 1864 la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando una colec­ cion formada por dieciocho estampas, la denornlno "Proverbios ", mas, como nueve de una tirada primitiva, ostentan el rotulo Disparate, pcreclo a A. de Beruete, en 1918, era el ade­ cuado, por cuanto, en rigor, la voz "proverbio" significa "Sentencia, adagio 0 refrdn ", inaplicable al caso. Deslqnense del modo que fuere, las original!simas composiciones refierense a "suefios de " la rczcn mas propiamente que "Los Caprichos". Los monstruos que apuntaban en la colecclon de 1799,sin mostrarse casi nunca temibles, adquieren, corridas dos decodes, perqefios horren­ dos y tornofios desmedidos. EI "inframundo" obsesiona al artista. Las composiciones cono­ cldns son de elias posee el Prado dieciocho dibujos de tinta ro]c, en desigual grade de des­ ... arrollo. Acaso Goya Ilego a grabar veinticinco. En varias reelabora el artista temas que ya ha­ bra tratado, como el modele para tcplz EI pelele en el Disparate femenino; como el "Capri- 391 cho" jQue viene el coco!, Disparate de miedo; perc, en el retorno se implican las en amarguras de una vida ajetreada. Los monstruos ya no pueden ser eludidos mediante la iro­ nia ni burlados mediante rasgos de humor; acaso no se sentfa Goya libre de ellos mas que cuando los fijaba con su pluma, 0 con su burll, y un trazo acentuaba su ccrdcter, procurando hacerlos rlslbles. lCuanto se darfa por conocer cartas del artista de estos cfios 0, por 10 menos, noticias de amigos suyos como Cedn Bermudez, 0 de quienes tanto supieron de el como el pintor Bruga­ da 0 Carderera? lVivirfa ya en la "Quinta" antes de acabar 1820? lLe ccornpcficrfo dona Leocadia Zorri­ lIa de Weiss-comparienta de Javier Goya- ligada al artista por lazos imprecisables hoy? Las dospreguntas, 10 mas veroslmil es que deban contestarse afirmativamente. La primera, porque da mayor holgura para la ejecuci6n de la obra que va a ocuparnos. La segunda, porque explica parte de ella y la presencia de una cuna en el inventario de aquella Casa de campo. Las Ilamadas, con cierta y, solamente, desde 1928, "pinturas negras" son las impropiedad catorce que en dos salas de la "Quinta del sordo"- nombre que Ilevaba con anterioridad a poseerla Goya- pint6 el artista al oleo sobre los muros enlucidos con yeso. EI procedimiento, poco usual y menos recomendable, era conocido de antiguo, pues hablan de el Vasari y Fran­ cisco Pacheco, aconsejando cuidados en la preparaci6n que es de recelar los inobservase nues­ tro pintor. Las piezas decoradas fueron las principales en el edificio, una en cada planta, con ventanas y, qulzd, chimeneas. Las pinturas se arrancaron en 1873. Pasadas a lienzo, fueron Ilevadas a la Exposici6n Universal de Parfs en 1878, donde no Ilamaron la atenci6n general, aunque sl la de algunos artistas y de clqun crftico. Vueltas a Espana fueron regalddas por su propietario, el bar6n d 'Erlanger, en 1881, al Estado espcfiol y se .exhlben en una sala del Museo del Prado. En reciente monograffa -en colaboraci6n con mi amigo y cornpcfiero don Xavier de Salas- de la Editorial milanesa de E. Rizzoli, de la barcelonesa "Vergara", de la inglesa Fa­ ber y de la norteamericana Reynal, hemos reunido las noticias y esclarecimientos asequibles referentes a tan excepcionales producciones. Debe suponerse que comenz6 el pintor por decorar la pieza de la planta alta, que, ini­ cialmente, servirla de comedor: el orden de colocaci6n de las seis pinturas y sus asuntos se imaginan e interpretan al tenor siguiente: A la izquierda de la puerta, situada en el testero del sur, estaba la que los Catalogos an­ teriores del Prado denominan Dos comiendo sopas que, por su tcrnofio menor, y por viejos sus figuras, que de medio cuerpo, hacen suponer que se colocarfa sobre aparador 0, menos quizd, sobre el ventanillo de comunicaci6n per donde se servirfa la comida, aunque se [uz­ gue extrcfio el sitio para pintar un muerto comiendo y una mujer al lado. En el pcfio del muro izquierdo, La romerfa de San Isidro, entre ventanas, acaso, y, en frente, Aquelarre; dispares ambas y hasta opuestas por los asuntos, mas, a la vez, relaciona­ bles, por ser fiestas, devota la una y diab61ica y brujesca la otra. En el testero norte, con ventana central (l n, Saturno devorando a un hijo (fig. 374) Y Ju­ dith y Holofernes (fig. 373), paralelo, en contraste, cual el subrayado. Por fin, a la derecha del ingreso, EI perro enterrado en arena, 0 ncdcndo contra una 392 corriente impetuosa, visi6n inexplicable que anuncia actualidades pict6ricas, "abstractas", casi de nuestros dfas. La pieza de la planta bc]c, que en tiempos en los que Mariano Goya, tras haber mejo­ rado la casa y haberla amueblado para vivir con mas boato, la destin6 a comedor, fue de­ corada con ocho pinturas; si se sigue el mismo orden que arriba, tendremos: En primer lugar Dona Leocadia Zorrilla, 0 Una manola, nombre que se daba en el Museo del Prado, antes de conocer la identificaci6n, basada en el inventario fidedigno de la "Quin­ ta" hecho por Brugada en 1828. En el muro de la izquierda, ventana, puerta, 0 mueble central, estarfan: Asmodea con -diabla que Ileva en volandas a un hechicero-, antes denominada AI aquelarre (fig. 375) Y EI tribunal del Santo Oficio de paseo, antes crefdo La peregrinaci6n a la fuente de San Isidro. En el frente del norte, Dos mujeres y un hombre 0, sequn el doctor A. L. Mayer, Las fis­ gonas, nombre eufemfstico de una escena salaz. Empareja con La lectura, grupo de un lector y los comentaristas de noticias de sucesos lejcnos y graves, belicos 0 politicos, en los que no participan. En el muro de saliente, dos composiciones estarfan a los lados de una ventana, 0 un mueble: EI destino, Las Parcas 0 Atropos, ncmbre, el ultimo, dado por el - inventario familiar. La lucha a garrotazos, de tremendo realismo. Cierra el desarrollo del decorado la pintura lIamada en los Catcilogos Dos frailes; su an­ . cho no Ilega a ser la mitad de la que debi6 de pareja, Dona Leocadiapintarse como . + La mezcla desconcertante de elementos tomados del natural sin el menor adobo, muchos de ellos con morosa, enfermiza, delectaci6n, y los fantasmag6ricos, mitol6gicos, diab61icos y hechiceriles, ya calificarfa a estas pinturas como unlccs, si no las caracterizase como tales la tecnlco franca, rdpldo, slntetlcc y de tal fuerza expresiva que se cduefin de quien las contem­ pia, conmovlendole como pecos conjuntos pict6ricos del arte universal. No es exacta la denominaci6n de "pinturas negras", puesto que no son "grisallas", 0 de "claroscu ro"; tienen color: rojos, azu les, verdes, amari 1I0s, tonos, au nq ue apenas vi brantes, perceptibles. Las opiniones ace rca del significado de esta decoraci6n singular estdn divididas; si unos � I creen ver en elias esoterismos y otros, con mejor sentido, la expresi6n grafica de lectures de tipo humanfstico, 10 mas verosfmil parece ser que, como, en parte, "Los Caprichos" y los "Pro­ I verbios," 0 "Disparates", condensen suefios y ensuefios del artista a 10 largo de una larga vida; reacciones burlescas mezcladas con otras terrorfficas por las que, tam bien, pasan recuerdos deliciosos y sentimentales; asf, la damisela que, con mantilla y manguito, presencia los ho­ rrores del aquelarre; asf, La Leocadia, qulzd ilusi6n amorosa postrera; asf, la probable evo­ caci6n de una desenganada y todavfa fecunda, si en el que escucha 10 que Ie dice ancianidad al of do un religioso, se figur6 el artista, como supone X. de Salas. AI explicar la colocaci6n verosfmil de las pinturas quedan en 10 esencial declarados los mas probables designios que Goya se propuso; de fndole artIstica, porque quien est as pdqlnos escribe que buscase formular ideas ni, menos, exponer sistemas. Si su amigo el erudi­ no cree tfsimo don Bartolome Jose Gallardo Ie lIam6 "pintor fil6sofo ", no ha de entenderse mas que aludfa a la hondura espiritual y al vigor de su arte, del cual, en los cfios de la vejez, toda fri­ volidad estuvo ausente. Fuera de las "parejas contrastadas" que pueden formarse con las "pintu ras neg ras" 393 -Saturno y Judith; Romerfa y Aquelarre; el Viaje por los aires y el Paseo del Santo Oficio; los esteriles comentaristas y las mozas que se rfen del imitador de Ondn ; Dona Leocadia Zorri­ Iia y el propio pintor, si quiere serlo el an ciano a la escucha- serdn dualidades fdcllrnente cap­ tables, no elementos de abstrusas meditaciones; suefios 0 ensuefios, no razonamientos. Las seis composiciones grandes se presentan sobre espacios amplios, pues fuera impro­ pio calificarlos de pnlscjes. Las nubes desempeficn papel principal; desde luego, en casi todas, mayor que los accidentes del terreno; en Atropos son tan densas que encima de elias asientan los seres terribles y grotescos que examinan al hornunculo y se preparan a cortar su vida. EI de Asrnodec -que en otras pinturas goyescas aparece-; el monte por cuya cerro ganados en el "Desaffo"; la senda entre riscos y arboleda del lIamado Paseo falda desfilan del Tribunal del Santo Oficio -con vestimenta arcaica-; las colinas por donde caminan los romeros a San Isidro, tienen de paisajes y, desde luego, son trozos grandio­ "arquitectura" sos de naturaleza a los que solo faltan la luz y el ambiente, que distraerfan al pintor ansioso por concentrar la fuerza expresiva de sus suefios. Situadas a la luz normal de una admiran por la novedad y variedad decoraci6n pict6rica, de los temas y la libertad de las composiciones: por la intensidad expresiva -los que se des­ affan a garrotazos; las brujos que rodean al diablo en la noche scbdtlco ; el rmislco y los can­ tores de la romerfa; el aterrorizado conducido por Asmodea; las Parcas horrendas-: ser una "infrahumanidad" gesticulante e incoercible que, por primera vez, sale de sus antros. La fantasfa del plntor, nunca tan fertil, como de vuelta de visitar cfrculos vecinos de los dan­ nos hace ver 10 tescos, que produjo "el suefio de la raz6n". Sin que de ello haya constancia, se considera que esta tarea, lncluso ffsicamente asombrosa para un anciano de setenta y cinco nfios, ocuparfa sus pinceles los de 1821 y 1822, pues de nin­ guna otra pintura del bienio se tiene noticia. No mas de un boceto se conoce: el de la titulada Asmodea, adquirido hace poco por el Museo de Basilea; que hubo otros consta en el inventario: "las pinturas de la casa de campo" I· I -n6tese el nombre familiar de la "Quinta "-. Y no se reconoce nlnqun dlbu]o seguro para conjunto que, 16gicamente, tantos hubo de necesitar. I Dentro de algunas de estas composiciones parece como si el artista buscase en la natu­ raleza a un apoyo al garrotazos, con el volumen, incluso cerro la silueta del grupo principal -el de los que se desaffan a mas cercano; el de Asmodea, volante, con el escarpado que se ve de­ trds, Sutileza del arte de componer, inadvertida hasta ahora por quien esto escribe. La importancia del conjunto en la historia de la pintura no ha sido hasta el dfa justamente tI valorada; parece probable que en 10 porvenir se juzgue arranque de una etapa pict6rica. EL POSTRER LUSTRO DEL ARTE Y DE LA VIDA DE GOYA.-EI ana de 1823 fue de grandes mudanzas tanto para la vida polltlcc del. pueblo espnfiol como para el artista. Fer­ nando VII, inc6modo con la Constftuci6n de Cadiz de 1812 impuesta por el pronunciamiento de Riego, marcha a Sevilla en 20 de marzo, y dos meses despues, entra en Espana el Duque de An­ gulema, con "los cien mil hijos de San Luis" para apoyarle en tomar de nuevo las riendas ab­ solutistas. En 30 de agosto el ejerclto expedicionario gana la batalla gaditana del Trocadero. Los liberales como Goya se consideraron en peligro. Seguramente, apenas recibida la noticia, apresura a otorgar la escritura de donaci6n de la. "Quinta" a su unlco nieto, Ma­ se riano, el 17 de septiembre y, meses despues, qulzd por amenazas, 0 por temor, se refugia en 394 1 I I \I � �s. en· tk.naptl �q/,(:S:rv: e:J1 eJ. a;;.� . Figs. 376, 377, 378 Y 379.-F. GOYA: BORRICO QUE ANDA EN DOS PIES (MUSEO DEL PRADO), MUERTE DE ANT6N REQUE­ NA, SEMANA SANTA EN TIEMPO PASADO EN ESPANA Y LA PLUMA ES MAs PESADA QUE LA ES­ PADA (MUSEO DE OTTAWA, CANADA). 395 1 i I Figs. 380, 381, 382 Y 383.-F. GOYA: DON JOSt DUASO Y LATRE (SENORES DE RODRfGUEZ OTfN, MADRID), PfO DE MO­ LINA (COLECCI6N REYNHARDT, WINTHERTUR, SUIZA), DON JUAN BAUTISTA MUGUIRO Y LA LECHERA DE BURDEOS (MUSEO DEL PRADO). 396 casa de un sacerdote paisano suyo, don Jose de Duaso y Latre, Censor de al que publicaciones, retrata. EI lienzo, conservado, data de 1824 (fig. 380). iPinta en el piadoso domicilio de Duaso dos cuadros rellqlosos, el San Pedro, del Philips Memorial de Washington, y el San Pablo, hace tiempo ya en las Lilienfield's Gcllerles ·de Nueva York? Se estima probable. Son dos de medio cuerpo, de vigor como muy figuras incomparable con casi ninqun otro cuadro de asunto devoto; 10 mas distante que puedase concebir dedeliquios extosis. Son violentas de 0 "presencias" una espiritualidad excspercdc, ante las cuales las mismas de La ultima cornunion de San Jose de Calasanz se graduarian de blandas y Corresponden la calcular senttrlc suaves. a religiosidad que podemos el artista cuando pintaba en la "Quinta", que serla todo, menos indiferente; y en que, al decir ide en Lafn Entralgo, su espfritu tenfa "una esencial y urgente necesidad de Dlos ". Como el retrato de Duaso Latre, el firmado en el mismo cfio de 1824 de Dona Marfa Mar­ tlnez de Pug a, de la colecclon Frick de Nueva York, estd desprovisto de cuanto no sea introspec­ cion, sin menudencias 0 primores que distraigan. Aunque solo fuera bosdndose en estos carac­ teres de sobriedad suma, de 1823 el exultante de vida de don Ramon Sotue no puede creerse del Museo de Amsterdam, que se dice ostenta la fecha de ese ana; verosfmilmente sera de dos o tres antes, porque se oserne]c al del arquitecto don Tiburcio Perez (1820). iQuien preverfa que el plntor a los setenta y ocho ofios estaba decldido a ernlqrcr] Me­ diase el recelo a extralimitaciones de los agentes del "terror blanco" absolutista; slrvlernle de acicate el proyecto de marchar a Francia de la eniqrndtlcc dona Leocadia Zorrilla de Weiss, separada de su rnarido, y madre de Rosario, nacida en 1814, distrccclon y objeto del carlfio del anciano, al de que algunos Ie punto sospechasen padre, la extrcfin resolucion del vinje revela vitalidad sorprendente, como luego se vera, acreditada. EI 2 de mayo de 1824 firma el memorial al Rey solicitando licencia de medio nfio para acudir a las aguas medicinales de Plornbleres, que Ie habfan recomendado los facultativos "para mitigar las enfermedades y achaques que Ie molestan en su avanzada edad ''. Fernan­ do VII accede a la peticion. iCreerfa el suspicaz Monarca el pretexto de su pintor con gajes, pero sin ejerciclo? .. EI 27 de junio da noticia don Leandro Fernandez de MoraHn, emigrado en Burdeos, a'i abate Melon de la Ilegada de Goya "sordo, viejo, torpe y debil, sin saber una palabra de fran­ ces y tan contento y tan deseoso de ver mundo". Paso clll tres dfas y rncrcho a Parfs, suscitan­ do sospechas y vigilancia de la pollclc, que hacen EI artista no recibfa amigos, hoy sonreir. ndemds de salir poco a la calle. Quizd visito el "Salon ", en el que se exhibfan EI voto de Luis XIII, de Ingres y Las matanzas de Sclo, de Delacroix. Hizo amistad con el plntor Horacio Vernet muy poco afine suyo. Pinta en la capital francesa los retratos del matrimo­ " nio Ferrer, del tipo que antes se denornino "burques y, tcrnblen para su casa, Corridas de toros . . EI 18 de septiembre estaba de regreso en Burdeos y ya, sin duda, viviendo con dona Leo­ cadia Zorrilla y loshijos de estc, Guillermo y Rosario Weiss, en la que tenfa puesta su Iluslon, por las condiciones que mostraba para dibujar y que dieron frutos desmedrodos, En su nueva residencia, la fecundidad de Goya produce retratos como el de MoraHn, del Museo de Bilbao, media figura menor que el natural, pintada con tecnlco distinta de las que hasta entonces habfa empleado, de pincelada corta, pastosa y de fuerte acento. Seguramen- 397 te,dibuja mucho; recorre su lmuqinocion temas tratados, junto con otros nuevos, como esce­ nas de circo (fig. 376). Son estos dibujos variadfsimos de asunto, pero uniformes en tcrncfio y en factura, reali­ zados con ldplz erose, lIamado "lltoqrdflco ": Las figuras 377 a 379 dnrdn idea de diversos aspectos; aSI, el primero sera recuerdo de los cfios de la guerra, 0 del "terror bianco", posl­ blemente identificable; el segundo (fig. 378), emparenta con La procesion y con la tabla de la Academia de Los Flagelantes; y el ultimo, con el letrero "La pluma es mas pesada que la es­ pada", reitera su confianza en las Ideas que de antiguo profesaba, y que la estancia en tierra francesa reavivaria (fig. 379). La mano del artista no desfallece ni su potenda pldstlcc se ha debilitado. Olvida el plazo del permiso obtenido, sin que renueve la solicitud hasta el 7 de enero de 1825; pide se Ie permita ir a tomar las aguas de Bcqneres, que se Ie concede. MoraHn tra­ za, entonces, de el este agudo apunte: pascuas floridas y sus alifafes "con sus setenta y nueve ni sabe 10 que espera ni 10 que quiere Le gusta la ciudad, el campo, el clime, los comesti­ ... bles, la independencia, la tranquilidad de que disfruta. Desde que estd aquf no ha tenido nin­ guno de los males que Ie incomodaban por alia y, sin embargo, a veces se Ie pone en la ca­ i. 1 beza que en Madrid tiene mucho que hacer; y, si Ie dejaran, se pondrfa en camino con una mula zaina, con su montera, su capote, sus estribos de nogal, su bota y sus clfor]cs". Despues de mediado junio de 1825 una carta de MoraHn da noticia de haber estado en­ fermo: "Goya escopo por esta vez del Aqueronte avaro; estd muy arrogantillo pinta que sey las pela, sin querer corregir [crnds nada de 10 que pinta"; trazos veraces de temperamento un y de una conducta que sirven para explicarnos aspectos no fdciles de comprender, por ejem­ plo, descuidos de dibu]o, que un leve cambio disimularfa. Carecemos de datos ace rca de 10 que a la sczon pintase. Pero, se presume que entonces volverfa al grabado lltoqrdfico, puesto que en 6 de diciembre avisa a Ferrer que estaban ya tiradas las cuatro soberbias laminas Los toros de Bu rdeos. Sucuriosidad, nunca saciada, Ie condujo a ensayar un procedimiento de pintar minia­ turas sobre rncrfll, pero -como en 20 de diciembre escribfa al mismo Ferrer- "miniatura original, que yo [ornds he visto, porque no estd hecha de puntos; y hay cosas que mas se pa­ recen a los pinceles de Velazquez que a los de Mengs". Algunas de estes han pasado por el mercado extranjero en los ultlrnos tiempos, a muy altos precios. Cuando intentaba tecnlcos que nohabfa cultivado confesaba que no tenfa "vista ni pulso ni pluma ni tintero: todo me fal­ ta y solo la voluntad me sobrc ", Ella es la que, en mayo siguiente, Ie da impulso para marchar a Madrid; la hipotesls mas razonable es que decidio el viaje para palatina: el dlc 30 pide que Ie regularizar su sltuccion jubilen; y Ie conceden permiso para regresar todo el sueldo: comportamiento a Francia con loable de Fernando VII. En julio Ilega a Burdeos. Con alarde justificado firma el retrato de don Santiago Galos, pintado por "Goya, de edad de 80 cfios, en 1826". No extrcfic que pen­ sase en alcanzar la edad de Tiziano. De 1827 son varios los cuadros conocidos: Monja y Fraile, que fueron de la coleccion de don Sebastian de Borbon y Braganza; el estupendo retrato de don Juan Muguiro, joya del Museo del Prado, que Ie dedico "su amigo Goya a los 81 cfios en Burdeos, mayo de 1827", milagrosa profeda de la tecnlco y del espfritu de las generaciones que vinieron despues (fi- 398 gura 382). Todcvlc va flrrncdc en forma igual la dedicatoria, en la misma fecha, a su nieto Mariano en el retrato de una colecclon sevillana, con aire y atuendo que ya parecen ro­ rndntlcos, Este lienzo motiva dudas, nacidas de no ser seguro que el plntor fuese ccornpcficdo a Bur­ deos por su nieto, al regresar de Madrid -segun cflrrno Charles Iriarte- ni saberse que Ie visitase el nfio siguiente. A esto se junta la noticia hallada en el archivo de la en policla fran­ cesa de la Ilegada en 20 de septiembre de 1827 de Burdeos, vlc]e hasta la apari­ Goya a cion del documento del todo desconocido y que no advera nlnqun otro testimonio. Mas, por 10 que en este lugar interesa, basta saber que, en febrero de 1828, deblo de· su­ frir cltercclon alarmante la salud del octogenario plntor, motivadora de la piadosa flcclon de que su nuera y su nieto proyectaban un vlnje a Paris y con tal occsion Ie vlsltcrlcn. Por car­ tas de Goya del 12 y del 26 de al saber que va a tenerles a su marzo, conocemos su alegrla lade y les pide que renuncien a Paris y se queden en Burdeos. L1egaron el 28. EI 2 de abril, fiesta de su santo -Francisco de Paula-, perdlo el habla durante hora y "se Ie pcrcllzo una el lado". Murio en la noche del 15 al 16. "Conoda a todos hasta tres horas antes de morir", ,. sequn escrlblo dona Leocadia a Leandro MoraHn. Tornblen oslstlo al trance su amigo el afran­ I cesado don Jose pro de Molina, a quien retroto en sus ultlmos en el lienzo de la colec­ 1 meses, cion Reinhardt, en Winterthur (Suiza), pintado con factura magistral (fig, 381). Tcrnbien sera de meses cercanos a la muerte La lechera de Burdeos, del Museo del Prado, cuadro cuya modernidad de concepto y de tecnicc no parecen explicables, humanamente: hay en el adivinaciones del "post-impresionismo" (fig. 383). 399 GOYA EN LA PINTURA UNIVERSAL Llegado el final del largo relato de la vida y de la exposlclon de sus obras es necesario resumir el julclo que 10 sltue y valore dentro del desarrollo hlstorico del arte de la pintura. Goya, si de una parte se vincula a la pintura espanola precedente por la cdrnircclon y el estudio, siempre expresos, a Velazquez y por el conocimiento, probablemente tardfo, de EI Greco -ademas de cuanto suponen la tierra y la raza-, fue influido por venecianos y fla­ mencos, por los franceses del siglo XVII y del XVIII, por los grabados de Callot y de Rembrandt y por los retratistas ingleses. Se indico en los lugares propios como contribuyeron a formarle las decoraciones barro­ cas italianas; como influyeron, particularmente, sobre Ed Corrado Giaquinto, los Tlepolos y Anton Rafael Mengs cuando trabajaron en Madrid; como colcborc, genialmente, para que sesustituyeran las insulsas versiones del costumbrismo flamenco y holcndes, frances e italiano, que nutrfan de modelos la Real Fdbrlcc de Tapices, por escenas populares espcfiolcs, veraces y vivaces; sin echar en olvldo su aprovechamiento de pinturas y estampas francesas as! del siglo XVII como del siguiente. Despues, ganado por el neoclasicismo cccdernlco, ccerto a in­ fundlrlesanqre y espfritu que 10 vitalizaron, Ie lnsuflo alientos pre-romdntlcos y vctlclno en sus ultlmos obras los avances tecnicos de la segunda mitad de fa centuria. lQue lugar ocupa Goya en nuestro arte? Como personalidad genial ninguno Ie aventaja y estd enla misma linea que Velazquez; si este Ie supera en perfecclon reflexiva, queda por debajo en lnvencion y fuerza. Con ello estd dlcho que tiempo nadie puede oponersele en Espana; Y. fuera lque en su personalidad puede empcrejdrsele? Ni un frances, ni un lnqles, ni Tlepolo, ni Mengs; todos ellos, en cornpcrccton, de vuelo corto. Cualquier otro que se ponga de resalte: Guardi, Fra­ gonard, Boucher, Chardin, Gainsborough, Reynolds es maestro en el cultivo de un genero, ... en dos, tal vez, careciendo del dominio de Goya sobre varios, de la vcrtedcd de recursos tee­ nicos, de su hondura de sentimiento, del fmpetu creador de su fantasfa, del calor humane que emiten sus obras. Hasta enplctorlcos que no Ie atrafan marco la huella de su garra; ramas lque paisajes de su epocc hay comparables a La Pradera y a los fondos de Asmodea y de la romerfa?, lque "naturalezas inanimadas", 0 bodegones, parangonables con los del Museo de Munich?, lque interior puede enfrentarse con La Junta de la Cornpcfilc de Filipinas? Su ser no era de grade superior al de los Bayeus, de Paret, de Melendez, de Maella, sino de naturaleza distinta; para bien decir: estes tenfan talento plctorlco ; genio, solo el. Sl al triunfar el "tenebrismo" y el "naturalismo" se clzo Velazquez con el cetro plcto­ rico, cerrando una epocc, Goya abre lc que todavfa no ha terminado; porque, 10 que pinto 400 a partir de 1808 anticipa el "romanticismo" y el "impresionismo", como Delccroix y Manet -por no citar mas que los "dii majores"- patentizaron con hechos; como en nuestro siglo el "expresionismo", el "suprarrealismo" y el "abstractismo" 10 reconocen, 0 hcbrdn de re­ conocerlo. EI manantial de aguas vivas no estd exhausto; artistas venideros busccrdn en el energfas productoras de nuevas formas. Un crltlco el unlco que tuvo ojos clcros en la Exposiclon Universal de Paris de 1878 lnqles, -en que "las Pinturas negras" pasaron inadvertidas-, se dio cuenta de su trascendencia: para el, como las "$tanze" de Rafael, marcan una division en la Historia de la Pintura. 401 BIBLIOGRAFIA ESTUDIOS GENERALES ABBAD, F. «Cotdlcqo monumental de Zaragoza». Madrid, 1957. ALLENDE-SALAZAR, J. Y SANCHEZ CANT6N, F. 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Prendimiento, 267, 281, 360. Honorio, 259. Alcazar de Madrid, Incendio del, 119, Ulttrnc cena, 354. 121. Salvador, 55. Iconografia sagrada, 39, 40. Alegorias, 63, 122, 131, 168, 170, 340. Pasion, 46, 66, 122, 188. 282, 294. lfigenia, 122. 79. Cruciflccdo, 49, 50, 260, 279, 298, Industria, Alegoria de, 294, 360. Alejandro Magno, Alfonso el Sabio, 336. 301, 340. lnquislcion, La, 353, 372, 393, 394. Amon: EI perdon de, 337. Santo Entierro, 188, 338. Anfitrite, 116. . Ascension, 168. Jardines, 110, 119. Corczon de Jesus, 205. Jesucristo (Vid. Cristo). Angel de la Guarda, 49. Anibal, 337. Jesuitas: su expulsion, 336. Apolo, 273, 274. «Desastres de la Guerra», 374, 379. Jose, David y Salomon, 208. Arquitectura en la Academia, 145. Diana, 103, 116. Judith, 394. Junta de la de Filipinas, 385. Asmodea, 394. Dibujos, 244, 248, 319. 326, 346, 398. Compcfilc Asuero: EI festin, 337. Dioqenes, 232. 393. Dios Padre, 294, 337. Litografia, 386, 398. Atropos, Aurora, La, 162. Dios Espiritu Santo, 325. Locos, 353, 372. 393. Lot Y hijas, 63, 199. «Disparates», 391, sus Bacanal, 89. Lucrecia, 309. Bamboches, 16, 80. Elcano, Juan Sebastian, 274. Barroco, Arte, 45, 55, 56, 70, 298. Elementos, Los cuctro, 64. Magdalena, Maria, 46, 70, 199, 258. . - Batallas: Covadonga, 279; Las Navas, Eneas, EI triunfo de, 179, 180 . Majas, 366. 279; EI Salado, 121, 259. Ensefianzn de la pintura, 143, 156, 351 - al baleen, 379. Belenes (Vid. Nacimientos). (Vid. Academia). Maragato, EI bandido, 368. Bethscbe, 64. Entierro de la sardina, 372. Marfa, Virgen (Vid. Virgen Maria). Bodegones, 222, 227, 228, 326. Enfermedades de Goyq, 339,.352, 353, Marta (emperatriz), 336. Brujas, 360. 398, 399. Mauregato (rey godo), 264. Escultura en la Academia. 146. Mercurio, 104, 198, 274. Cabezas cortadas de mdrtires, 50. Estaciones del cfio, 85, 122, 273, 274, Minerva, 329. «Caprichos», Los, 357, 358, 368, 391, 315. 346, 360. Mitologia, (Vid. nombres de Temas de 392. Estucos, 260, 308. dioses y heroes y Alegorias). Carnaval, 372. Evangelistas, Los, 55. Monarqufa espanola, Representaciones Casa de Goyeneche, 149. de la, 179, 274. Casa de la Pcnoderlc, 147. Fama, 116. Monumento de Semana Santa, 85, 238. Catafalcos, 50, 55, 69. Flores, Pintura de, 238, 253, 254, 326. Mujeres fuertes de la Biblia, Las ocho, Caza, Cuadros de (Vid. Castillo, La Fragua, La, 391. 49. Traverse, Goya). Frescos decorativos, 63, 158, 180, 188. Museo del Prado, 27 y passim. Celestina, 379. Fuentes monumentales, 110, 119, 238, I, Ceremonias y fiestas palatinas, 231, 232, 260, 267, 268, 273, 274, 307. «Nacimientos». 46, 258, 281, 282, 287, 238, 243, 244. 288, 293, 307. Ciencias, Alegorias de las, 310. Gigantesde la fdbulo, 200 .. Neocldslco, Estilo, 9, 10. Ciro, 109. Gobernantes protectores de las Artes, Neptuno, 116, 260. Coleccionistas (Vid. Ensenada, Conde 27,36. Neso, Centauro, 64. de Giiell, T'Serclaes). - Grabados, 21, 27, 79, 110, 145, 194, -Colon, 139. 205, 232, 248, 325, 360. Orfebrerfa, 49, 308, 309. Coloso, EI, 374. Grabados: 6rganos (Vid. Romay). Comercio, Alegoria del, 294, 360. Goya: Cuadros de 339. Velazquez, Orgaz, Senor de, 80. Concilio IV cIeIoledo, 279. «Cap rich os», 357, 358, 368. Concurso de Parma, 337. «Desastres de la Guerra», 371. Padres de la Iglesia, 338, 359. Costumbres cortesanas (Vid. Amiconi, «Tauromaquia», 385, 386. Paisajes, 90. Castillo, Paret, Cameron. Carnicero, «Proverbios» 0 «Dispara- Palacio Real de Madrid, 119, 121, 157, Tiepolo, Goya). tes», 391, 392. 180. 411 Pan (dios), 336. San Francisco de Asfs, 46, 85, 180, 182, Santo Oficio (Vid. lnqulsiclon). Panico, EI, 374. 187. 264, 287, 298. Santo Tomas, 86. Paredes, Diego de, 336. - En la Porciunculc, 205. Santos Justo y Pastor, 198, 217. Partes del mundo, 122. - Con Santo Domingo, 217. Saturno, 393. «Pasos» (Vid. Salzillo. Bonifas). San Francisco el Grande, Pinturas, 345, Sepulcros, 116, 119, 267, 268, 279. Pastel, cuad ros cl, 188, 193. 346. Sillerfas de coro, 70, 76, 79. Pescara, Marques de, 336. San Francisco de Borja, 89, 348, 352, Suefio de la rczon (Vid. «Caprichos»), «Piedras duras», 131. 260. 391. Pinturas al fresco (Goya) (Zaragoza. San Francisco Javier, 264. Aula Dei, Muel), 337, 338, 340, 341. San Francisco de Paula. 132, 294. Tapices, 40, 85, 96, 104. 110, 122, 131, «Pinturas negras». 359, 392, 394. San Francisco de Regis, 89, 345. 170, 205, 206, 207. 208, 217, 338, Porcelana del Buen Retiro, 254, 258, San Francisco de Sales, 131, 274, 319. 345, 347, 360. 274. San German, 46. 385. Tauromaquia, Procesiones, 264, 353. 372, 398. San Gregorio, 49, 359. Telerncco, 106, 109, 253. «Proverblos», 391, 392, 393. San Hermenegildo, 315. Teodosio, 259. Puertos, Cuadros de vistas de, 232, 248. San IIdefonso, 80, 121. 139, 263, 273, Tiempo, EI, 149. Pulpitos, 70, 76, 79. 315. Toros, 243, 253, 372, 385, 386. San Isidoro, 359, 302. Trajano, Apoteosis de, 168, 259. San Isidro, 76, 263. «Trans parente», 70, 75. Quijote, EI, 90, 96, 106, 110, 153, 244, San Jeronimo, 197, 281, 282, 287, 302. Tratadistas e historiadores de las artes, 253, 308. San Joaqufn, 46, 76, 260. 36, 145, 268, 316. Quinta del Sordo (Vid. «Pinturas ne­ I San Jose, 103, 180, 182, 187, 259, 260, gras» ). 264, 293, 302. Universidad de Valencia, 329. - EI suefio, 338. Urania, 116. «Real Picadero», Estampas, 325. - La muerte, 347, 386. Urbina, Juan de, 336. Relieves para el Palacio Real Pa- San Jose de Calasanz, 386. (Vid. v lacio Real). San Jose Oriol, 294. Valduino, 336. J Retablos, 70, 76, 79, 302. San Juan Bautista, 50, 79,89,106,197, Venus, 103, 104, 150, 307, 308, 309. - barrocos, 55. 56, 288, 293, 297, 298. 206, 238, 263, 287, 293. Verdad, La, 149. Retratos San Juan Nepomuceno, 302. Vesta, 336. (Vid. Nombres de artistas y de personajes). San Julian, Obispo de Cuenca, 139, 206, Virgen Marfa: Reyes borbones de Espana, 12, 15, 27 San Leandro, 359. Inmaculada Concepcion, 55, 64, 69, Y passim. San Lorenzo, 131. 132, 180, 187, 205, 260, 274, 281, San Lucas, 293. 308, 309, 329. - Cntolicos: San Luis, rey de Francia, 22. Anunclcclon, 346. Recepclon de Colon, 119. San Luis, Obispo de Tolosa, 253. Visituclon, 132, 348. del Embajador de Fez, San Martfn, 297. Natividad y Adorccion de 121. pastores I - San Miguel, 45, 76, 264, 288. Rococo, 75, 76, 85, 122, 234, 258, 281. (Vid. Cristo). San Pablo, 50, 76, 394. Virgen el Nino, Romerfa de San Isidro, 347, 394. con passim. San Pascual Bailon, 180, 182. de las 297. - Angustias, San Pedro, 397. - de Belen, 264. Sagrada Familia, 46, 80, 85, 89, 198. San Ped ro de Alcantara, 140, 180, 182, - del Carmen, 260, 308. San Agustin, 80, 85, 117, 200, 217, 218, 287. - Divina Pastora, 79. 359. San Pedro Martir, 206. - de los Dolores, 50. San Alejo, 293. San Pedro de Urseolo, 293. - de la Leche, 46, 75. San Ambrosio, 359. San Raimundo de Peficfcrt, 302. - de las Mercedes, 50, 307. San Andres, 260. San Sebastian, 263, 273, 288, 293. - del Patrocinio, 260, 263, 264. San Antonio Abad, 299. San Servondo, 46. - Peregrina, 46. San Antonio de la Florida. Pinturas, 359. Santa Ana, 46, 76, 293, 294. - de la Pied ad, 197, 301, 302. San Antonio de Padua, 46, 79, 139, 180, Santa Casilda, 200. - del Rosario, 264. 182, 187. 267, 268, 354, 359, 360. Santa Catalina, 46. - de la Soledad. San Benito, 55, 260. Santa Clara, 45, 287. Dorrnicion, 293. San Bernardino de Sena, 345, 346. Santa Elena, 66. Asuncion, 167, 168, 191, 205, 206, San Bernardo, 55. Santa Escoldsticn, 298. 264, 279, 302, 315, 380. San Bruno, 49, 140, 293. Santa Gertrudis, 298. Coronccion, 326. San Camilo de Lelis, 264. Santa Juana Francisca Fremiot, 131, 205. Regina Apostolorum, San Carlos Borromeo, 22, 180, 182, 316. 274, 319. - Martyrum, 345. San Cecilio, 49, 50. Santa Justa, 386. San - Prophetarum, 205. Diego de Alcala, 80. Santa Leocadia, 121, 315. Virtudes, 55. 139, 238, 260, 279, 308, San Eladio, 200. Santa Marfa de la Cabeza, 76, 263. 315, 340. San Eloy, 260. Santa Rufina, 386. Vistas, 132. San Eugenio, 200. Santa Teresa de Jesus, 298, 308. Vistas de Madrid, 218, 228. 231, 234, San Fernando, 22, 45, 76, Santiago el Mayor, 134, 297, 298, 302, 131! 132. 238, 243, 247, 248. 260, 263, 59nto Domingo de Guzman. 217. Vulcano, 273. 412 INDICE GEOGRAFICO Alba de Tormes (Salamanca), 132. Guadalupe (Caceres), 49, 66, 76. Quimper (Francia), 139. Almeria, 66. Guadix (Granada), 79. Amsterdam (Holanda), 397. Roma [ltallc), 126, 132, 140, 298, 301, Aranjuez (Madrid), 180, 274, 307, 315. Haro (Logroiio), 103. 308, 337. Arenas de San Pedro (Avila), 187. Harvard (EE. UU.), 180. Sahagun (Le6n), 46. Bagneres (Francia), 398. Igualada (Barcelona), 288. Salamanca, 64, 307, 346. Baltimore (EE. UU.). Irlanda, 379. San Juan de la Peiia (Huesca), 279. Barcelona, 13, 21, 45, 85, 279, 293, 309, Scnluccr de Barrameda (Cadiz), 354. 326. La Granja (Segovia), 16, 110, 119, 139, Santander, 380. Barceloneta (Barcelona), 288. 180, 182, 325. de Santiago Compostela, 46, 56, 297, Basilea (Suiza). 394. La Fere (Francia), 103. 298, 299, 309. Bayonne (Francia), 385. Las Palmas, 301. 267. Segovia, Bilbao, 237, 397. Leqcnes (Madrid), 55. Sevilla, 10, 16, 41, 46,70,132,153,351. Bolonia (Italia), 125. Le6n, 76. 352, 359, 394. Boston (EE. UU.), 180. Lerida, 293, 302. Sevres (Francia), 258., Bujalance (C6rdoba), 64. Lille (Francia), 379. Sisante (Cuenca), 46. Burdeos (Francia), 398, 399. Lond res, 46, 126, 134, 221, 222, 237, Sobrado (La Coruiia), 297. Burgo de Osma (Soria), 315. 336, 353. Lorena (Francia), 374. Tardienta, Sierra de (Huesca), 374. Cabezas de San Juan (Sevilla), 197, 391. Lugo, 56, 297. Tarragona, 279, 326. Cadiz, 46, 49, 79, 320, 351, 352, 354, Toledo, 10, 63, 69, 75, 76, 273, 308, 359, 372, 394. Madrid, passim. 315, 340. Canarias, 156. Manila 307. (Filipinas), Toro (Zamora), 70, 75, 76. Capodimonte (Italia), 254. Mejico, 153, 156, 218. Trocadero (Cadiz), 394. Carnota (La Coruiia), 298. Muel (Zaragoza), 338. Cartagena (Murcia), 248. Mula (Murcia), 45, 46, 287. Urrea de Gcen (Teruel), 217, 218, 346. Castres (Franci a), 385. Murcia, 156, 280, 288. Utrera (Sevilla), 46. Cervera (Lerldc), 310. Cieza (Murcia), 287. Napoles (Italia), 157. Nava del Rey (Valladolid), 76. Valdemoro (Madrid), 205. Cincinalli (EE. UU.). Nueva York (EE. UU.), 46, 69, 180, 346, Valencia, 13, 56, 64, 85, 89, 139, 140, C6rdoba, 70. Cuenca, 139, 206. 348, 352, 357, 359, 372, 391, 397. 153, 253, 325, 329, 346, 348. Valladolid, 50, 154, 207, 347, 386. 237. Valls (Tarragona), 288, 293. Chinch6n (Madrid), 380. Olaveaga (Vizcaya), Venecia (Italia), 179, 188, 372. Olot (Geron a), 294. Versalles (Francia), 110, 115, 116. Detroit (EE. UU.), 182. Orense, 297. Viana (Navarra), 238. Dublin (lrlanda), 379. 259. Villalpando (Zamora), 76. Padr6n (La Coruiia), Vitoria, 380. Epinal (Francia), 388. Palma de Mallorca, 40, 49, 207, 208, Escorial, EI (Madrid), 63, 90, 300, 315. 354. Estocolmo (Suecia), 346. Pamplona, 238, 366. Washington (EE. UU.), 179, 347, 379, Evora (Portugal), 167. Pardo, EI (Madrid), 315. 397. Parfs 366. Winterthur (Suiza), 399. (Francia), 222, 360, Filipinas, 385. Parma, 86, 337. Pedrola 205. Yale (EE. UU.), 9. (Zaragoza), Granada, 13,49,50,55,64, 70, 79, 154, Paular, EI (Segovia), 64, 70, 75, 297. 155, 302, 307, 326. Plombieres (Francia), 397. Zaragoza, 13, 125, 153, 154, 207, 208, Greenwich (EE. UU.), 391. Pontevedra, 45, 198, 298, 299. 273, 274, 301, 308, 337, 338, 345, 353, . Grispholm (Suecia), 149. Puerto Rico (EE. UU.), 221, 237. 371, 380, 385. 413 --- < ( INDICE ONOMASTICO Abreviaturas usadas: Arq.: Arquitecto.-Col.: Coleccionista.-Esc.: Escultor.­ Grab.: Grabador.-Mus.: Musico.-O.: Orfebre.-Pint.: Pintor.- T.: Tratadista, tecrlco, critico 0 historiador del Arte.-Tap.: Tapicero. I Abbad, Francisco (t.), 207, 308. Arfe, Juan de. (0. y t.), 36, 316. Bosco, EI (pint.), 150. Abrantes, Duquesa de, 385. Arias de Enriquez, Tadea, 353. Bosch, Pablo (col.), 66, 85. Acquaviva, Cardenal, 96. Ariza, Marquesa de, 309. Both J. (pint.), 80. - Acuiia y Troncoso, Cosme (pint.), 156, ..... Arndu Dlez, Francisco (pint.), 199. Bottari, C. (t.), 38. • 221,254. Arostequl, Clemente de, 259. Bottineau, Ybes (t.), 16, 55, 63, 86, 95, Addn, Juan (esc.), 268, 300, 301, 302,- -Arredondo, Manuel (pint.), 13, 66. 103,104,115,119,120. 307, 309. Arteaga S. J., P. (t.), 37. Boucher, Frcncols (pint.), 194, 257, 366. Adeline (t.), 39. Audran, Gerard (t.), 39, 316. Boudeville, Antonio (pint.), 13. Adisson, 358. Aveiro, Duquesa de, 66. Boulogne, Luis de (pint.), 86. - , Agiiero, Benito Manuel de (pint.), 64. Azara, Jose Nicolas de (t.), 37, 39, 161, Bousseau, Jacques (esc.), 115. Aguirre y Yoldi, Concepcion (Vid. Rech- 167, 168, 170, 175, 197, 378. Bouton, Jose (pint.), 13. teren). Azpuru, Tomas (arzobispo), 301. Bouzas, hijo (pint.), 254 . • _ Agustin, Francisco (pint.), 155, 193, 197. Braganza (Vid. nombres propios). Ainaud, Juan (t.), 254. Bache, Jules (col.), 348. �- Branvila, Fernando (pint.), 13. Alba, Duque de, 160, 320. Baillie, James (col.), 351. Branchiforte, Marques de, 320. - XII Duquesa de, 307, 308. Barbas, Jeronimo (esc. y arq.), 10, 70. Bravo del Rivero, Tadeo, 371. - Maria Teresa Cayetano, XIII Duque- Barcia, Angel Maria de (t.), 247, 325 .• -Brugada, Antonio (pint.), 392, 393. de, 353, 354, 357, 358, 366, 380. Barcenas, Domingo de las (col.), 80. Bueno, Angel (pin!.), 248. . sa • - Alba Real, Conde de, 154. • -Barrutia, Lorenzo (pint.), 13. Busi, Nicolas (esc.), 56, 280. Alberoni, Cardenal, 27, 89, 96, 104, 106 ... -Bauzil, Jacobo Guillermo (pint.), 13. Alberti, Leon Battista (t.), 38, 145. Bayeu, Feliciana, 205. Caamaiio Martinez, Jose (t.), 154. Alburquerque, Duque de, 148, 380. ,._- Francisco (pint.), 11, 154, 182, 193, Ccborrus, Conde de, 35. Alcolea, Santiago (t.), 197. 199,200,205,207,243,308,336,337, Cadalso, Jose, 149. Algarotti, Conde de (t.), 176. 338, CaM, Melchior (esc.), 298. 340, 345, 346, 347, 351, 352, Aliaga, Tomaso, viuda de Salcedo, 319. 353, 354.-Calabria, Pedro de (pint.), 13. • Aliprandi, Antonio, 139. - Josefa, 338, 372, 379. Calderon, Pedro, 15. Almenara, Marques de, 371. Fray Manuel (pint.), 199, 207, 208� - .-- Calleja, Andres de 10 (pint.), 110, 144, Altamira, Condes de, 234, 348, 353. ._- Ramon (pint.), 11, 22, 176, 193, 199, 148,149,157,248,325. Allende-Salazar, Juan (t.). 125. 320. 200. 205. 206. 208. 217. 218. 336. Callot. Jacques (grab.). 357. 374. -Alvarez. Domingo (pint.). 13.. Belt, Sir A. (col.), 379. . Ccmcrcsc, Marquesa de. 319. Alvarez «el Griego». Manuel (esc.). 11. Beltrdn, obispo. 307. -'Camaron Boronat, Jose (pint.). 244. 247. .. 45,121.147.259. 263. 268. 273. 274. Beltran S. J Hermano Domingo (es- 253.316.325. .• 298. 300. 301. 302. 307. cultor). 281. ., -Camaron y Melia. Jose (pint.). 244. 253, Alvarez Cubero. Jose (esc.), 300. 309. Benavente. Condesa-Duquesa de (Vid. 258. 310. Osuna. Duquesa). Cornon Aznar. Jose (t.), 287. Arncdeu, Ramon (esc.), 11. 293. 294. '-Benavides. Vicente (pint.). 69. Ccrnpeche, Jose (plnt.), 237. Amaduzzi. 0 Amndussl, 159. 167. 175 ....-Beraton. Jose (pint.). 13. Campeny. Damian (esc.), 294, 300. 301. Amiconi, 0 Amigoni. Jacopo (pint.). 11. Berganza. servidor de 10 Duquesa de 310. 122. 125. 126. 132. Alba. 357. Ccrnpillo, Jose del. 28. Arne, Joaquin del. 358. Beristclin J. M 154. Ccno, Alonso (esc). pint. y crq.), 50. .• Andillc, Baron de. 320. Bernini. Lorenzo (arq. y esc.). 79. 145. 150.155. Andres S. J P. Juan. 86. .• 298. Canova (esc.), 300. 309. Anglois. Guillermo (pint.). 208. Beroqul, Pedro (t.). 120. Copuz, O. P Fray Francisco .• (esc.), 56. Angulema. Duque de. 394. Boiston, Philippe (esc.). 120. - Leonardo Ju!io (esc.). 56. Antln, Duque de. 110. Bolx, Felix (col.), 55. 326. - Raimundo (esc.). 16. 56. Antonio Pascual de. Borbon, 161. Bonavia. Jacome (arq. y pint.). 122. 144,,- Carderera. Valentin (pint. y t.), 315. Aplfioni, Juanito (torero). 385. e ' Bondad Real. Marques de. 360. 357. 358. 392. Arull, Joaquin (esc.), 308. 354. Bonet Correa. Antonio (t.), 55. Ccrducho, Vicente (pint. y t.). 36. • - 143. Aranda. Pedro Abarca y Bolen, Conde Bonifas. 0 Bonifaz. Luis (esc.}, 155. 288. Carisana. Nicolas (esc.), 144. de. 28. 35. 293: Carlier (arq.). 115. 147. Arcscot, Pedro. 352. ..-Bonito. Giuseppe (pint.). 13. Carlos I. 104. Arburuc, Manuel (col.), 232. 247. Borbon (Vid. nombres propios). Carlos II. 11. 55. 63. 104. Arce y Cacho. Celedonio N. de (escul- Borgoiia. Duque de. 106. Carlos III. 10. 12. 21. 27. 28. 95. 109. tor y t.). 39. Borja (cardenal), 96. 121. 149. 155. 156. 157. 161. 167. • _ Arderndns, Teodoro (arq. y pint.), 96. Borromini (arq.). 10. 145. 170. 198. 206. 207. 208. 228. 231. I Arellano. Juan de (pint.). 155, 326. _ Bosnrte, Isidoro (t.). 40. 243. 308. 309. 238. 248. 254. 258. 260. 263. 287, Arevalo Pacheco. Manuel (esc.), 267. 351. 310. 316. 329. 340. 345. 346. 415 Cuadra, Sebastian de la de Borbon, Duque de Parma, 79, Carlos IV, 12, 22, 35, 154, 161, 188, 218, (Vid. Villarfas, Felipe 222, 238, 268,300, 307, 310, 316, 319, Marques de). 86, 95, 103. 325, 329, 340, 351, 360, 365, 371. Cuervo, Juan Antonio (arq.), 264. Felipe Pedro de Borbon (infante), 89. Carlos de Austria, Archiduque, 69, 85, Fenelon, 106. 139. Chdez, Juan (esc.), 307, 308. Ferndn-Nufiez, Conde de, 366. Carlos Marfa Isidro de Borbon, 22. Chardin, Jean Baptiste (pint.), 227. - Duque de (col.), 366. Carlota Joaquina de Borbon, 316. Chinchon, Condesa de, 346, 351, 365. Fernandez, Gregorio (esc.), 10. Carmona, Luis Salvador (esc.), 11, 121, Christie 187. (marchante), Fernandez, Miguel (esc.), 120. 194, 259, 260, 263, 264, 267, 302. Churriguera, Jose de (arq. y esc.), 10," -Fernandez Acevedo, Manuel (pint.),13. Carmona, Manuel Salvador (grab.), 170, 45, 55, 56, 70, 75, 149. Fernandez Lopez, Jose (col.), 222. 193, 194, 205, 232, 260, 263, 351. Fernandez de Moratfn, Leandro, 21,360, , - Carnicero, Antonio (pint.), 11, 22, 27, D'Auvigny, 86. 366,397,398,399. 244, 247, 310, 319, 320, 325, 351. Dally, Domingo (pint.), 13. Fernandez de Moratfn, Nicolas, 385. Carnicero, Alejandro (esc.), 273. Danvila y Jaldero, Alfonso, 55. Fernandez de Rojas, O. S. A., Fray _ - Carnicero, Isidro (esc. y pint.), 76, 121, Dejoux, Claude (esc.), 309. Agustfn, 366. Derncndre Fernandez de Navarrete, Martin, 308. 146, 156, 208, 273, 300, 308. (Vid. Dumnndre). Carpio, Condesa del, 351. Desparmet Fitz-Gerald, X (t.), 337. Fernando VI, 12, 21, 28, 95, 96, 104, • -Carreno, Juan (pint.), 37, 63, 66, 150, Despuig, Antonio (cardenal), 197. 120,122,125,145,146,259,267,268. 155,339. Dfaz del Valle, Lazaro (t.), 36, 38. Fernando VII, 12, 22, 27, 238, 243, 315, Cartari, 145. Dletterltn, Wendel (t.), 55. 325, 326, 329, 368, 371, 380, 397. Digard, Jeanne (t.), 110, 115. Fernando IV de Napoles, 168. Carvajal y Lancaster, Jose, 28, 125, 13"4, 148, 208, 259, 263. Domen, Carlos (pint.), 13. Fernando de Austria, 167. .. - Casanova, Carlos (pint.), 13. Duaso y Latre, Jose de, 397. Ferreiro, Jose (esc.), 11, 45, 297, 298 . Casanova, Francesco Giuseppe (pint.), Dubois (cardenal), 90, 95. Ferrer, 398. Ferrer, Jose (pint.), 254. • -. 231. Ducker (minia.), 310. Casa-Torres, Herederos del Marques de Dufflos, Agustin (0.), 228. ..- Ferro, Gregorio (pint.), 193, 198, 199, (col.), 205. Dumandre, Antonio (esc.),115, 116,120, 217,254,294,310,326. Casas y Noboc, Fernando de (arq.), 56, 121, 144, 259, 263. Fiocco, Giuseppe (t.), 132. - 70, 294, 297. Durncndre, Hubert (esc.), 115, 121. - Flaugier, Joseph (pint.), 310, 326. Casina, Jose, 176. Dupuis, Nicolas Gabriel (grab.), 194. Flipart, Charles Joseph (pint. y grab.), Castillo, Alberto del (t.), 199. • -Duque, Juan de Mata (pint.), 13. 125,131, 132,193. • - Castillo, Jose del (pint.), 38, 131, 176, Duque Cornejo, Pedro (esc.), 70. Flipart, Jean-Charles (pint.), 131, 157 . fiamingo», Frcncois Flores, Condesa de, 320. 193, 198, 208, 217, 218. Duquesnoy «il Castrioto,-Alejandro (pint.), 13. (esc.), 145. Floridablanca, Conde de, 27, 35, 96, Castro, Felipe de (esc.), 11, 45, 121, 126, Duran y Bastero, L. de, 39. 198, 205, 248, 300, 345, 353. 132,134, 146, 14� 14� 159, 259, 27� Dyck, Antoine van (pint.), 150. ..-Folch de Cardona (pint.), 13. 274, 297, 299. Fontana, Domenico (arq.), 145. Eleta, F. M., Fontana, Carlo (arq.), 145. • - Castro, Manuel (pint.), 66, 80. Fray Joaqufn de, 170, 180, Castromonte, Marqueses de (col.), 103. 182. Fragonard, Jenn-Honore (pint.), 366. Caturla, Marfa Luisa, 238. Elgueta, Baltasar de, 146. Francisco de Borbon Parma, 55. Caudilla, Conde de (col.), 372. Ensenada, Marques de la, 21, 35, 122, Francisco de Paula de Borbon, 329. Caveda, Jose (t.), 10, 144. 125. Fremin, Rene (esc.), 110, 115, 116. Julio, Marques Erlanger, Baron d' (col.), 392. de Moret Frick (col.), 346, 372, 391. Cavestany, (t.), 326. Esopo, 145. Furno, Nicolas (esc.), 49. Cedn Bermudez, Juan Agustfn (t.), 10, Espeja, Marquesa de, 319. Furno, Basilio (esc.), 49, 257. 35, 40, 41, 144, 309, 351, 352, 354,--Espinal, Juan de (pint.), 153. 357, 359, 374, 386, 392. Esplnos, Benito (pint.), 253. Gabriel de Borbon, 161, 316. Gainsborough, Thomas (pint.), 351, 400. Cerezo, Mateo (pint.), 150. Esquilache, Marques de, 28, 126, 176, • - Cespedes, Pablo de (pint. y t.), 155. .. 179. Galos, Santiago, 398. Esteve, Agustfn (pint.), 11, 316, 319, 320,0- Galvez, Juan (pint.), 13. • Cevallos, Pedro, 368. Cignaroli, Francesco (pint.), 131. 325. Gallardo, Bartolome Jose, 393. Esteve, Jose (esc.), 287, 288. Gallego, Juan Nicasio, 308. Cimera, Conde de la (col.), 96. Cistue, Luis Marfa, 351. Estrees, Cardenal de, 27. Gallego Burfn, Antonio (t.), 49, 64. Clemente XIV, 37. Eugenia, Emperatriz, 325. (arq. y grab.), 56, 85, Galli Bibiena 145. • 'Coello, Claudio (pint.), 37, 63, 150, 155.·- Ezquerra, A. J. de (pint.), 64. Gambino, Jacopo (fab. de papel), 247. Colon y Larreategui, 104. Gambino, Jose (esc.), 294. Coli, G. 79. Faber and Faber (editor), 392. Gandellini, G. G., 21. (col.), Conca, Sebastiano (pint.), 85, 153. Fabre, F. J. (t.), 167, 188. Garda, Sabasa, 379. e . -Conchillos, Juan (pint.), 56, 69, 153. Fabre, S. J., P. J. A., 120. Arrietc, Eugenio (medico), 391. Garda Corcho, Manuel (col.), 46. Fabregat, Joaquin (grab.), 36, 156. Diego (t.), 282. Garda de Corelli (rnus.), 175. Falco Zambelli (t.), 131, 132, 193. ---Garda Hidalgo, Jose (pint. y t.), 36, 66. Correa, Lorenza (cantante), 379. Federico Augusto Ill, rey de Polonia,.� Garda de Miranda, Juan (pint.), 80. da elector de Sajonia, 161, 254. Garda de la Parra, Manuel, 353. Correggio, AntonioAliegri (pint.), 167. • -Cortillo, Diego (pint.), 86. Farinelli, C. Broschi (rnus.), 125, 132. Gasparini, Mattia (pint. y bordador), 13, Costa y Bonell, 380. Farsetti, 176. 157. Pepito, 115. Favanne, Henri de (pint.), 86. Gausa, Conde de, 149. " Coustou, Guillaume y Nicolas (esc.), Coysevox, Antoine (esc.), 115, 116. Fedeli, 0 Fideli, Felix (pint.), 13. Gaverto, Cayetano (esc.), 120. Courtilleau,0 Courthilleau (pint.), 86. Feijoo, O. S. B., Fray Benito Jeronimo, Gaya Nufio, Juan Antonio (t.), 64. Couselo Bouzas, Jose (t.), 294. 146. Gerstenberg (t.), 160, 179. Crespi spagnolo», Giuseppe Marfa, «i1 Felipa Luisa de Orleans «Mlle. de Beau- Gesner, 157. jolais», 95. Giaquinto, Corrado (pint.), 11, 110, 125, (pint.), 347, 386. .--. Cristina de Suecia, 16. Felipe II, 55, 300. 126, 131, 134, 148, 157, 158, 162, 1- Cruz, Manuel de la (pint.), 248. Felipe IV, 15, 21,143,300. 176,199, 208, 253, 337, 400 . • - Cruz, Raimundo (pint.), 13. Felipe V, 12, 15, 21, 55, 63, 66, 69, 79, Gil, Jeronimo Antonio (grab.), 39, 156." Cruz, Ramon de la, 231, 340. 80,86,89,95,96,103,104,106,107, Gines, Jose (esc.), 11, 300, 307, 308, 309. Cruz Cano y Holmedilla, Juan de la 110,115,116,119,120,132,143,145, Gines, Manuel Osorio de Moscoso, Se- 248. 268, 307. nor de, 348, 351. (grab.), " 416 Gines de Aguirre, Andres (pint.), 1S6� ...... Herrera «el rnozo», Francisco de (pin- Lobo, Gerardo, 55. 198, 208, 218. tor), 155. Lois Monteagudo (arq.), 147. Giordano, Luca (Vid.: Jordan, Lucas). Herrera Barnuevo, Sebastian de (arq.), Longhi, Pietro (pint.), 372. Girardon, Frcncols (esc.), 115. 337. Loo, Charles van (pint.), 103. Godoy, Principe de la Paz, 22, 35, 36, Hervitson, H. (esc.), 175. Loo, Luis-Michel van (pint.), 11, 103, 104, 39,300,307,319,325,360,365,368, Hijar, Duque de, 346. 109,120,122,144,147,221,222,336. Goicoechea, Juan Martin de, 154. Hillo, Pepe (torero), 385. - Bernardo (pint.), 27. L6pez, Gomarusa, Jose de, 385. Holanda, Francisco de (t.), 38, 344. L6pez, Roque (esc.), 287. \ • -G6mez, Vicente (plnt.), 13. Holland, Lady, 371. ..-L6pez, Vicente (pint.), 11, 161, 193, 310, I> G6mez, VicenteSalvador (pint. y t.), 36 .• - Houasse, Michel-Ange (pint.), 11, 89, 90, 315, 326, 329. �-G6mez Pastor, Jacinto (pint.), 325. 103, 104, 106, 109, 115, 148, 253,"-L6pez Engufdanos, Jose (pint.), 326. G6mez Moreno Martfnez, M. (t.), 70, 336, 345, 347. L6pez Jimenez, Crisanto, (t.), 279. 75, 326. Houasse, Rene-Antoine 89. L6pez Rey, Jose (I.), 35S. (pint.), -c)-G6mez Moreno Gonzalez, M. (pint. y Hueva, Barbara Marfa (pint.), 147. Lord, Eilean, A. (t.), 264. t.), 50. Hurtado Izquierdo (pint.), 64. Lorenzana, Luis de (arq.), 297. G6ngora, de, 10. Luis Lorenzetti, G. (t.), 125, 183. Gonzalez de Arribas, S. (t.), 131. Ibanez, Mariquita, 320. Lozoya, Marques de (t.), 75, 287, 288, Gonzalez Camino, Luis, 237. Infantado, Duquesa del, 320. 301. Luciano de Samosata, 243. f • - Gonzalez Ruiz, Antonio (pint.), 110, 139, Interian de Ayala, 39, 40. O. M., Fray Juan Lucientes, Gracia, 335. 145, 146, 148, 157, 160. (t.), Lucio de Espinosa, Felix (t.), 36. Gonzalez Velazquez, Antonio (arq.), 156.-- Inza, Joaqufn (pint.), 310, 325. b - Gonzalez Velazquez, Antonio (pint.), Iriarte, Bernardo de, 149, 150, 309, 351, Luis I, 12, 15, 16, 55, 76, 80, 85, 89, 103. 125,134,139,199. 352,358. Luis XIV, 15, 55, 63. Gonzalez Velazquez, Isidro (arq.), 258, Iriarte, Charles (t.), 336, 354, 399. Luis XV, 76, 85. 368. Iriarte, Domingo de, 150. Luis XVI, 320. "--Gonzalez Velazquez, Luis (pint.), 134, Iriarte, Tomas de, 150, 325. Luis de Borb6n, EI Gran Delfin, 55. 145. Isabella Cat61ica (reina), 16. Luis Antonio de Borb6n (Infante, Car- Gonzalez Velazquez, Pablo (esc.), 55, 76. IsabelFarnesio (reina), 16, 69, 79, 90, denal), 103, 187, 234, 308, 345, 346, Gonzalez Velazquez, Zacarfas (pint.), 95,103,116,117,120,132,145. 365. 218,219,221,310,325. Isabel Marfa Luisa de Borb6n (Parma), Luis de Borb6n y Vallabriga (cardenal), Goten «el viejo», J. van der (tap.), 106. 103. 346, 380. Goten «el mozo», J. van der, y herma- Izquierdo, Manuel (t.), 243. Luisa Marfa Teresc de Parma, usual , nos (taps.), 106, 109. ' y err6neamente lIamada Marfa Luisa, Goya, Camilo, 380. Jimenez de Cisneros, Eugenio (pint.), 13. 22, 161, 188, 232, 307, 309, 316, 319, • -Goya, Francisco (pint. y grab.), 10, 11, Jimeno, Rafael (pint.), 156. 325, 329, 340, 351, 360, 365, 371. 12, 21, 22, 64, 85, 89, 90, 96, 104, JoaquIn, P. (iescolapi01), 335. Isabel de Francia (duquesa de Luisa 125, 154, 161, 162, 168, 170, 176, Joli, Antonio (pint.), 132, 157. 103. Parma), 187, 193, 198, 200, 205, 206, 208,'-Jordan, Lucas (pint.), 36, 63, 64, 90, Luisa Isabel de Orleans, 95. 217, 227, 234, 243, 300, 308, 310, 110, 150, 199. Lujan Perez, Jose (esc.), 287, 288, 300, 315, 316, 319, 320, 329, 330, 333, Jorge y Galvan (arzobispo), 307. 301. . hasta el final. Jose I, 315, 326, 371. Luquet, M. (esc.), 260. Goya, Javier, 366. Jovellanos, Gaspar Melchor de, 35, 39: -Luzon, Jose (pint.), 154, 199, 335. Goya, Jose (dorador), 335. 40, 63, 150, 207, 208, 352, 359. Goya, Mariano, 380, 399. Juan V, de Braganza, 95, 122. Llaguno, E. de (t.), 10, 40, 41. Goicoechea, Matrimonio, 379. Juan, Jorge, 259. IP -Llamas, F. (pint.), 13. Goicoechea, Gumersinda, 366. Jubara, Filippo (arq.), 119. Llano, Marquesa del, 168. Julia, Ascensio (pint.), 359. - _Llano Valdes, Sebastian del (pint.), 50. Goyeneche, Juan de, 149. • • Gramont, Duque de, 15. .-Juncosa, Fray Joaqufn, cartujo, (pint.), I-Llorente, Bernardo German (pint.), 79, Greco, EI (pint.), 12, 66, 80, 150, 385. 56, 66. 80. Gricci, Carlo (esc.), 254. Juni, Juan de (esc.), 76. Llorente, Juan Antonio (can6nigo), 366, 379. Gricci, Filipo (esc.), 254. Junquera, Paulina (t.), 268, 274. Gricci, Giuseppe (esc.), 254, 257. Grimaldi (Prfncipe de M6naco), 167. Kelly, Sir Gerald (pint.), 227. Mac Crohon (col), 366. Kessel «el mozo», Juan van (pint.), 64. Madame Royale, 16, 89. Grimaldi, Marques de, 28, 159. Gudiol, Jose (t.), 338. Kinnaird, Lord (col.), 187. Madrazo, Pedro de (t.), 247. Guell, Conde de (col.), 45, 46. Kubler, George (t.), 9. , _ Maella, Mariano Salvador (pint.), 11, Guercino (pint.), 64. 147, 156, 161, 182, 193, 200, 208, �- Guerra, Antonio (pint.), 86,. La Tour, Quintfn de (pint.), 115. 218, 221, 243, 310, 315, 316, 326, Guerra, Jose (esc.), 307. Labrador, Juan (pint.), 155. • - 335, 351, 400. Guevara, Felipe de (t.), 38. Lafuente Ferrari, Enrique (t.), 90, 205, Magadan, Juan Bautista, 147. Guillen, Julio, 39. 345, 358. Magnasco, Alessandro (pint.), 187. Guillemardet, Fernando (Embajador de Lafn Entralgo, Pedro, 333, 397. Maiquez, Isidoro (actor), 366, 368. 360. Antonio (tap.), 106. Linger, Malvasia (t.), 36. Napole6n), Lainger 0 Gurri, (esc.), 294, 309. Salvador Lalauze, Ad. 187. (grab.), Manet, Edouard (pint.), 336. Gutierrez, Francisco (esc.), 11, 145, 267, Lameyra, Guillermo (t.), 37, 38. Maragato, EI bandido, 368. 268, 307. Lcrqilliere, Nicolas (pint.), 90, 115. Maratti,(pint.), 199. Guye (General), Nicolas (Marques de Lee of Fareham, Vizconde (col.), 359. ' Marc6polis, Obispo de, 385. 379. l.czdn, Marquesa de, 319. March (col.), 346, 354. RIo-Milano), Guye, Vfctor, 380. Le Brun, Charles (pint.), 115. March, S. J., J. M. (t.), 357. Legrand, Margarita, 194. Marfa Amalia Walpurga de Sajonia Harcout, Duque de, 27, 63. Legros (esc.), 145. (reina), 21, 22, 161. 354. Lehman, Philip (col.), 348. Marfa Ana Cristina de Babiera, 15. Haydn (mus.), ' Helman, Edith (t.), 346. Leonardo de Vinci (pint. y t.), 38, 150, Marfa Ana de Austria, Reina de Portu- Hermosilla, Jose de (arq.), 147. 298. gal, 95. Hernandez (Vid. Fernandez). Lerena, Conde de, 199, 206. Mariana de Austria (reina), 86, 167. "...- Herrera «el viejo», Francisco de (pin- Lerma, Duque de, 36. Marfa Antonia de Borb6n (Napoles), 27. Leyners, Urbano (tap.), 109. Marfa Antonieta (reina), 320. tor), 50, 386. Marfa Barbara de Braganza (reina), 21, Moreno de Tejada, J. (t.), 38. Pilo, G. M. (t.), 125. 104, 122, 131,146,153,259,267,268. Moret, Salvador (col.), 228. Pillement, George (pint.), 310. Maria Isabel de Borb6n, 22, 125. Moya de Gahn, Maria Teresa, 320. Pio VI, 170. Maria Isabel de Braganza (reina), 27, Muguiro, Juan Bautista, 398. Pio VII, 37. 309, 310. Mundr rlz, Jose Luis de, 385. Piombino, Bartolomeo (fob. de popel), Maria Josefa Amalia de Sajonia, 27. '-Munoz, Sebastian (pint.), 80. 297. Maria Josefa de Lorena, 161. .-Munoz de Ugena, M. (pint.), 13. Pitue, Pierre (esc.), 115, 116. Maria Luisa de Borb6n, Gran Duquesa Mura, Francesco del (pint.), 131. Ponfredi, Giovan Battista (pint.), 38. de Toscano, 167. Murillo, Bartolome Esteban (pint.), 16, Pontejos, Marqueses de, 347, 353, 354. Maria Luisa de Borb6n, 55. 150, 155, 197, 339, 359. Ponz, Antonio (t.), 16, 28, 37, 39, 170, Maria Luisa (reina) (Vid. Luisa Maria Muzquiz, 180, 182. 182, 263. Teresa). Porcel, Juan (esc.), 264. Maria Luisa Gabriela de Saboya (reina), Napole6n, 37, 326, 374. Portocarrero, Cardenal, 75. 15,16,69,80,89,110. Napoli, Manuel (i) (pint.), 21. Poussin, Nicolas (pint.), 354. Maria Teresa Antonia de Borb6n, 125. Neef, Peeter (pint.), 150. Pozzo, S. J., P. Andrea (arq. y pint.), Martinelli, Cesar (t.), 155, 288, 293. Noailles, Condes de, 366. 145. • -Martinez, Antonio (pint.), 13. Nordstrom, F. (t.), 339. � - Preciado de 10 Vega, Francisco (pintor Martinez, Francisco (t.), 39. y t.), 38, 132, 134, 208, 253 . • - Martinez, Jusepe (pint. y t.), 38. O'Farril, Madame., 320. Prieto, Tomas Francisco (grab.), 147. Martinez, Sebastian (col.), 351,352,354. . O'Mulrryan, Ignacio, 385. Procaccini, Andrea (pint.), 96, 103, 104, Martinez de Puga, Maria, 397. Ochoa, EI portero, 339. 106,109,119,336. Martinez Salafranca, Juan (t.), 39. Olivares, Conde-Duque de, 36, 143, 218. Mat6ns, Juan (0.), 49. Olivieri, Giovan-Domenico (esc.), 11, Quevedo, Francisco de, 10. Maule, Nicolas de 10 Cruz, Conde de 120, 121, 131, 144, 147, 259, 263. (t.), 320. Orellana, Marcos de (t.), 16, 56, 140,'- Rabiella, Pablo (pint.), 254. Mauro, Duque de (t.), 119. 316. Rafael de Urbino (pint.), 22, 63, 106, Maury, Juan Maria, 308. Orelli, Conde de, 320. 167,401. Mayans y Siscar, Gregorio (t.), 38, 104. Ortiz, Jose (t.), 38. Ramirez, Juan (esc.), 301. • Mayer, August L. (t.), 188, 379. Orueta, Ricardo de (t.), 50. -Ramirez, Juan (pint.), 154. . ,. Medinaceli, Duques de, 353. Orry, J., 89. - Ramos, Francisco Javier (pint.), 193, 194, • - Melendez, Francisco Eugenia (pint.), 13. Ossorio Bernard, Manuel (t.), 287, 308. 197. Melendez, Francisco Antonio (pint.), 143, Ossum, Marques de, 231. Ranc, Juan (pint.), 90, 95, 96, 103, 104, • - - 144, 146. Osuna, Duques de (col.), 307, 319, 346, 119, 149. - -Melendez, 0 Menendez, Luis (pint.), 11, 348, 360, 385. Raoux, Jean (pint.), 95. 145, 147, 221. Otero Tufiez, Ram6n (t.), 280, 294, 298. Reco, Giuseppe (pint.), 155. Melendez, Miguel Jacinto (pint.), 66, 80, Ottoboni, Cardenal, 386. Rechteren, Condes de, 320. � - 96, 143, 148, 221. Ovidio (I.), 145. Rej6n de Silva, Antonio (t.), 38, 39. � , . Melendez Valdes, Juan, 175, 366, 368. Rembrandt (pint. y grab.), 63. Melida, J. R. (t.), 39. Pacheco, Francisco (pint. y t.), 36, 39, Reni, Guido (pint.), 150. Mel6n, Abate Juan Antonio, 397. 222, 392. Reynal (editor), 392. Mena, Juan Pascual de (esc.), 11, 144, Padr6, Jaime (esc.), 310. Ribera, Jose de y grab.), 36, 320. (pint. 259, 260, 263, 268, 273, 298, 307, Palafox, General Jose, 371, 385. ,,-Ribera, Juan Vicente (pint.), 13, 55 (I), Mena, Pedro de (esc.), 45, 50, 79, 155. Palau, 39. Ribera, Pedro de (arq.), 9, 10, 55, 70. Mendez de Haro, Luis, 36. 0- Palomino, Acisclo Antonio de (pint. y 76, 263. Mendizola, Juan Bautista (esc.), 76. t.), 15, 36, 37, 38, 63, 64, 66, 345. Ricardos, General Antonio, 353. Menendez Pelayo, Marcelino (t.), 36, Palomino, Juan Bernabe (grab.), 147, Riego, Rafael (general), 391, 394. 37, 38, 39, 85. 149. Rigaud, Hyacinthe (pint.), 15, 90, 103. • -Mengs, Ant6n-Raphael (pint.), 11, 21, 37, Palladio, Andrea (arq.), 145. Rios, Jose Amador de los (t.), 75. 39, 41, 85, 110, 126, 157, 176, 179, Paravicino, O. S. T., Fray Hortensio Ripa, Cesare (t.), 115, 145. 193, 198, 199, 200, 207, 208, 218, Felix, 9. Ripperda, Bar6n de, 27. 228, 294, 310, 315, 319, 325, 330, Pardo Canalis, E. (t.), 281, 301, 302, Riquelme, Familia, 281. r 335, 336, 338, 340, 347, 398, 400. 307, 308, 309. Risuefio, Jose (esc.), 11, 45, 50. Merklein, Juan Antonio (pint.), 154,199Q-Paret, Luis (pint.), 11, 132, 159, 194, Rizi, Francisco (pint.), 155. Merklein, Sebastiana, 205. 217, 221, 228, 244, 316, 325, 351. .-Rizi, O. S. B., Fray Juan (pint.), 386. Michet, Pedro (esc.), 273, 300. Parmigianino (pint.), 336. Rizzoli, E. (editor), 392. Michel, Robert (esc.), 11, 121, 145, 147, Porro, S. R. (t.), 75. Robinet Torres, M. A. (col.), 125. . 149, 259, 260, 263, 268, 307. Pntifio, Jose, 28, 106, 109, 119. Rockefeller, G. S. (col.), 391. Miguel Angel (arq., esc. y pint.), 145. Pavia, Jacome (arq.), 144. Rodriguez, Ventura (arq.), 40, 126, 146, • Milizia (t.), 10. -Paz, Jose de (pint.), 69. 147,259,273,301,346. Minguez, P. Luis, escolapio (t.), 22. Pecul, Jose (0. y esc.), 300, 308, 309. Rodriguez Bauza, Maria (col.), 182, 247. Moles, Pascual Pedro (grab.), 154. Pellegrini, Domenico (pint.), 311. '-Rodriguez de Miranda, Pedro (pint.), 80. Molina, Jose Pio de, 399. Perndn, Cesar, 79. Rodulfo, 0 Rudulfus, Conrado (arq.), - Pefic, Juan Bautista (pint.), 139, 160. .. Momper, Josse (pint.), 80. 139, 140. Monegro, Juan Bautista (esc.), 10. Peficrcndc, Conde de, 320. Rodriguez Monino, Antonio (t.), 231,232. Monfort (grab.), 153. ,,- Peralta, Pedro (pint.), 13. Roig, Juan (arq. y esc.), 49. Montaigu, Francisco (arq.), 310. .. Pereda, Antonio (pint.), 150. - Roldan «Lei Roldana», Luisa (esc.), 45, • Montana, Pedro Pablo (pint.), 154. Pereira, Manuel (esc.), 49. 46,49,56, 79. - Montealegre, Duque de, 176. _ Perez, Manuel (pint.), 13. Roldan, Pedro (esc.), 45, 70. Montele6n, Senores de, 357. Perez, Tiburcio (arq.), 391, 397. Romano, Marques de 10 (col.), 374. Montellano, Duques de (col.), 346, 347,' Perez Sierra, Franciso (pint.), 69. - Romanones, Conde de (col), 347. 360. Perez Villamil, Manuel (t.), 257. Romay, Miguel (esc.), 294. ' Montijo, Condesa de, 320. Pernicharo, Pablo (pint.), 139, 222. Romeo, Jose (pint.), 13. - Montplaisant, Madre, 89, 348. Pestalozzi, 325. Romero, Jose Manuel, 379. Mora, Diego de (esc.), 49, 50, 79. Pidal, Marques de, 75. 4-Romero, Juan Bautista (pint.), 326. Mora, Jose de (esc.), 45, 49, 50, 79. Pignatelli, Carlos, 357. Ron, Juan y Pablo (escs.), 76, 263. Morales, Luis de (pint.), 155. Pignatelli, S. J., Beato Jose de, 335. Rosa, Salvator (pint.), 150, 175, 336, 337. Morassi (t.), 176, 179, 187. Pig'natelli, Vicente y Ram6n, 154. Rossi, Jacome de (arq.), 145. 418 , -Rovira Brocandel. Hipolito (pint.), as. Soria. Martin S. (t.). 319, 325. Valle de San Juan. Conde de. 320. 140. Springell, Dr. F. (col.), 227. Vargas. Luis de (pint.). 50. Rubens. Pedro Pablo (pint.), 64, 243. Sterling Ch 145, 146. .• Vargas y Ponce. Jose de (t.). 39. 368. Vosorl, Giorgio (t.), 392. Ruiz, F. (arq.), 144. Stirling Maxwell, W. (t.), 227. ... - Ruiz Gonzalez, Pedro (pint.), 56. 66. Squilace, Marques de (Vid.: Esquilache). Vega. Lope de. 9. 10 . , - Ruiz de la Iglesia. Francisco Ignacio Stendhcl, 122. Velazquez. Diego (pint.). 12. 15. 36. (pint.), 56, 66. Sublsotl, Sempronio (arq.), 119. 104. 150. 218. 329. 333. 334. 339. Ruiz del Peral, Torcuato (esc.), 50, 79. Sunyer, J. (esc.), 288. 340. 347. 351. 360. 366. 398, 400. • - Rusca, Bartolome (pint.), 13, 122. Suredn, Bartolome (ceram.), 258. Ver Meer de Delft (pint.). 347 . Rusconi, Camillo (esc.), 301. Vera Tnsis, Juan de. 55. T'Serclces, Duque de (col.), 46. Verdot, Benito (pint.). 13. Saaved rc, Francisco de. 359. T adey. Angel Maria (pint.). 13. Vergara. Francisco (esc.), 139. 145. Scbcter, La hija del cirujcno, 320. Tncoll, Marques de. 22. Vergara. Ignacio (esc.), 140. 253. Sabatini. Francisco (arq.). 179. 180. 182. Taylor. Robert. 354. Vergara. Manuel (esc.), 139. -Vergara. Jose (esc. y pint.). 153. 253. ., Sachetti (Saqueti). Juan Bautista (crq.), Tellez-Giron. Jocqulno, 319. 120.144.147. Tenters, David (pint.). 109. 110. 170. 218. Vergaz. Alfonso Giraldo (esc.), 274. 300. Sachs. A. (col). 359. Teresa de Austria. Archiduqesa (Reina 301. 307. Saint-Simon. Conde de. 21. 89. de Sajonia). 167. Vermont. Colin de (pint.). 194. Sainz. Seiiores de (col.), 187. Theophll, Juan (pint.). 13. Vernet, Claude Joseph (pint.). 247. Sajonia (Vid.: nombres propios). Thierry. Jean (esc.), 110. 115. 116. Verones, Paolo. (pint.). 66. 103. 150. Salas. Carlos (esc.), 121. 154. 275. 279.'- Tlepolo, Giovan-Battista (pint.). 11. 21. Victoria. 0 Vltor!c, Vicente (t.), 36. Salas. Francisco Gregorio de. 264. 301. 131. 158. 162. 168. 176. 187. 260. 336." - Vieira. Francisco (pint.). 132. 134. 307. 338. 357. 372. Vignola. Giacomo (arq.). 145. Salas Bosch. Xavier de (t.). 162. 170. Tiepolo, Giovan-Domenico (pint.). 11. "-Vila. Sen en (pint.). 56. -_ 247. 358. 392. 176. 187. 193. 205. 257. 337. • Vllcdomct, Antonio (plnt.), 85. 96. 346. - Salcedo. E 333. .• • _ Tiepolo, Lorenzo (pint.). 11. 176. 188. Vllches, Luis de (arq. y esc.), 70 . .. - Sclesc, Buenaventura (pint.). 13. 193. 232. 336. 339. 340. Villa Abrille y Ron. Juan Antonio (es- Snlusfio, Crispo. 316. . Tirana. Maria del Rosario Fernandez. cultor). 50. 76. Salzillo. Francisco (esc.). 11. 45. 79. 156. La. 351. Villafranca. Marques de. y Duque de . 279. 299. 300. 302. Tiziano (plnt.), 150. Alba. 354. 357. Salzillo. Jose (esc.). 280. � Tobar. Alonso M. de (pint.). 13._ Villagonzalo. Condes de (ccl.), 351. 359. Salzillo. Vincenzo Nicolas (esc.). 56. Tocu, Marques de (col.), 205. Villanueva. Diego de (arq.). 9.120.145. ' 2�8. � Toledo. Juan de (pint.). 155. - 279. .-' Sornbelclo, Valentin de (t.). 109. 131. Tolsd, Manuel (esc.), 156. Villanueva. Juan de (prq.). 9. 156. 205. 217. 218. 319. Tome. Narciso (arq. y esc.), 10. 45. 70. Villanueva. Juan de (esc.), 143. 144. f San Adridn; Marques de. 366. 75. 76. 1)47. , . .. _San Antonio. O. S. T Fray Bartolome .• Tome. Antonio 0 Diego (crq.), 75. VilJarias. Sebastian de la Cuadra. Mar- de (pint.). 228. Tome Gcvlldn, Simon (esc.). 75. 76. 'ques de. 28. 120. 144. 146. 198. 259. San Carlos. Duque de. 385. Torclllc, V. M. de (t.), 39. Villegas. Manuel Esteban de. 232. San Felipe. Marques de. 16. Torrno, Elias (t.). 36. 50. 56. 69. 90. 106. Viiiaza. Conde de la (t.). 205. San Juan. Mariano. 319. 109.120.122.218.253.260.267.280. Viola. Jose (arq.). 145. San Nicolas. O. S. A Fray Lorenzo .• 281. 287. 309. 320. 329. 360. Virgili. Dr. Pedro [rned.}, 294. de (crq.), 145. Torre. Fray Juan de la (arq.). 267. Voltaire. 379. Sonchc, (impresor). 24. Antonio Torrecillc, Marques de la (col.), 119. Vos. Martin de (pint.). 145. " - Sanchez Cotdn, cortujo, Fray Juan (pin-" --rorres. Clemente de (pint.). 69. Vitrubio (t.). 38. 145. tor). 227. .-Torres. Matias de (pint.). 56. 69. Volpi. M. (t.), 131 . .• -Sanchez. Manuel (pint.). 280. Torregiano. Pietro (esc.), 281. 282. 287. Voss. Hermann (t.). 161. cnchez, Mariano (pint.). 148. 248. 336. 359. Vouet, Simon (pint.). 338. Sanchez Bert, Ignacio (crq.), 147. Toscc, P. Vicente (t.), 153. '-Sanchez Coello. Alonso (pint.), 150. 155. Trcmullos, Francisco (pint.). 154. -_ Wall. Ricardo. 28. 253. s > Sanchez Gonzalez. Antonio (pint.). 13. Trcstcmorc, Conde de. 346. Watteau. Antoine (pint.). 89. 90. 234. Sanchez Moreno. 282. -Traverse. Charles de la (pint.). 231. 232. .. 257. Scnl, Domingo Maria (pint.). 96. Trllles, Miguel Angel (esc.). 268. .-Weiss. Rosario (pint.). 379. 397. Santa Cruz. Marques de. 27. 232. Trlvlfio, Francisco. 144. 146. Weiss. Guillermo. 397. Santa Cruz. Marquesa de (col.), 320. Troy. Jecn-Frcncols de (pint.). 90. Wellington. Lord. 258. 371. 380. 365. Truebc, Antonio de. 380. Wertmuller. Adolf Ulrik (pint.). 310.320. 34�. • Sarmiento. O. S. B .• Fray Martin (t.), 120. Wierix. H. (grab.). 354. 121 259. Unnmuno, Miguel de. 333. Winckelmann (t.). 37.157.158.161. '. Sartorius. Sres. de (col.), 222. Urqui]o, Luis Marfa de. 27. Wouwermann. Philip (pint.). 106. 109. Sctue, Alcalde de Corte. Ramon. 397. Ursinos, Princesa de los. 27. 86. 170. 218. Scotti. Marques F .• 122. Usteri, 158. Schepers. Carlo(ceram.), 254. Ximenez, Francisco Miguel (pint.), 153. Schepers. Gaetano (ceram.), 257. Vaca de Guzman. Jose Maria, 155. Schneider, R. (t.). 115. Vaccaro. Andrea (pint.). 86. Schubert, H .• 168. Vaccaro. Nicolas (pint.). 86. Yapeli, Luis (pint.). 13. Yebes, Condes de (col.), 347. Sebastian de Borbon y Braganza (in- Vadillo, Marques de. 80. fante), 398. • -Valdes, Lucas (pint.), 50. Seilern, Conde de (col.), 187. ..... Valdes Leal. Juan de (pint.), 63.153. 386. • Zaldivia, Fray Pedro de. 368. Serlio (arq.), 145. Valencia, Duque de (col.), 319. Zamora, Antonio. 360. Serpottc, Giacomo (esc.), 46, 257. Valencia de Don Juan, Conde viudo Zapater, Martin, 339. 345, 346. 347, Servitori, 0 Servidori, D. M. (pint.). 13. de (t.), 257. 351, 352. Sforza, Francesco, 298.. d -Valero. Cristobal (pint.). 153, 253. Zarate. Antonia (actriz). 379. Silveira, Benito (esc.), 297. 298. 299. Valmar, Marques de. 15. Zcrco, O. S. A., P. Julian (t.), 22. Sllvelc, Manuel. 379. Valznnic, Francisco de (arq.). 154. Zorrilla de Weiss. Leocadia, 379. 392, Silvestre «Le [eune», Louis (pint.). 161. Vallabriga. Maria Teresa. 187, 320. 346. 393, 394, 397, 399. Sola. Antonio (esc.), 309. cuiiado de don Luis Anto- Zuloaga, Ignacio de (pint.), 385. Vallabriga, Solana, Jose Gutierrez (pint.), 374. nio de Borbon, 320. Zurbcrdn, Francisco (pint.). 208. 419 COLOCACION DE LAS LAMINAS EN COLOR, FUERA DE TEXTO I.-Lucas Jordan: Techo de EI Cason del Buen Retiro, segun la copia de J. Garnelo Frente a la pag. 64 II.-L.-M. van Loo: Venus, Cupido y Mercurio (Academia de San Fer- nando) : . » » » 104 III.-C. Giaquinto: Detalle de San Lorenzo en la Gloria (Museo del Prado). » » » 132 IV.-A. R. Mengs: La marquesa del Llano (Academia de San Fernando) . » » » 168 V.-G. B. Tiepolo : EI Olimpo (Museo del Prado) . » » » 180 VI.-L. Paret: Carlos III comiendo ante la Corte (Museo del Prado) . » » » 232 VII.-F. Goya: La familia de Carlos IV (parte central). Museo del Prado . » » » 366 VII I.-F. Goya: EI entierro de la sardina (Academia de San Fernando) . » » » 372 ? ... 421 ----- -����-�-- - �����- -- - -- ��������----------- En este volumen se publican fotograflas de: ABC: 74. An6nimos: 26, 27, 57, 120, 130, 255, 297, 298, 301, 380. Archivo Fotoqrdflco de Arte Arnqones y de Navarra «Mora»: 325. 326. Archivo Mas: 2, 8. 11. 29. 30. 31, 32. 33. 38. 39. 51. 52. 53. 54. 55. 56, 61. 62. 64, 66, 67. 68, 70,71, 73, 75, 77, 78, 79, 80, 81, 82, 83, 8� 9� 95, 9� 9� 10� 102, 103, 10� 118, �22, 123, 12� 133, 13� 135, 142, 15� 156, 15� 160, 161, 16� 165, 169, 172, 17� 174,175,178,180,184,186,187,189,196,197,198,199, 204, 206, 207, 208, 209, 210, 211, 212, 213, 218, 219, 220, 221, 223, 233, 234, 237, 243, 244, 247, 251, 252, 253, 254, 256, 257, 258, 259, 260, 261, 262, 263, 264, 265, 266, 267, 270, 272, 273, 274, 275,276,277,278,279,280,281,282,283,286.287,289, 293, 295, 296, 299, 300, 302, 303, 304, 313, 316, 318, 320, 324, 347, 353, 361, 363, 377, 378, 379. Beld a. c.. 268, 269. Biblioteca Nacional, Madrid: 16, 17, 18, 19, 24, 215. 231, 232. Ed. Nogueira: 154. Garcia Garrabella: 28. Gerboles: 36. I 1- � Hauser y Menet: 25, 97, 200, 201, 202. Instituto Fotoqrdflco de Arte Espcfiol : 21, 93, 107, 109, 110, 111, 112, 113, 114, 185, 248, 249, 250, 290, 307, 323, 331, 334, 335, 336, 338, 343, 344, 345, 348, 349, 352, 354, 355, 356, 359, 360, 362, 364, 365, 366, 371, 372, 381. Laboratorio Fotoqrdflco del Museo del Prado: 1, 3, 4, 7, 9, 10, 12, 13, 14, 15, 20, 40, 41. 42, 43, 44, 45, 46, 47, 48, 49, 63, 65, 72, 76.84,85,86,87,88,90,91,92,98,115,116,117,121, 124, 125, 127, 128, 129, 131, 143, 144, 146, 147, 148, 152, 162,164,166, 167, 168, 170, 171, 176, 179, 181, 182, 183, 188, 190, 191, 192, 193, 194, 195, 214, 216, 217, 224, 225, 226, 227, 228, 229, 230, 235,236,238,241,242,305,306,308,311,312,314,317, 319, 327, 328, 329, 330, 332,333,339,340,341,342,350,351,357, 358, 367, 368, 369, 370, 373, 374, 375, 376, 382, 383. Les Archives Photographiques d'Art et d'Histoire: 205. Metropolitan Museum of Art: 159. Murray: 337. Oronoz: 23. Patrimonio Nacional: 149, 150, 151, 155, 291. Perez Aparisi, F.: 136. Ruiz Vernacci: 5, 6, 22, 37,101,,105,106,108,119,.132,137, 138,139,140,141,145,177,203,222,239,240,245,246, 271, 284, 285, 288, 292, 294, 309, 310, 315; 321, 322, 346. Snnchis, F.: 69. The Fogg Museum of Art: 158. Torres Molina: 34, 35, 50, 58, 59, 60. La reproducci6n de las fotograffas a que se refieren las figuras nurns. 77, 78, 79, 80, 81, 82, 100, 101, 102, 103, 104,105,106, 149, 150, 151, 155, 156, 157, 172, 173, 174, 175, 243, 245, 290, 291, 292, 307, 323, 355 Y 356, ha sido autorizada por el Patri mo­ nio Nacional. 1 423 Este decimoseptimo vo/umen de ARS HISPANIAE, en papel expresamente fabricado por .S. TORRAS DOMENECH, S. A., i/ustraciones en un solo tono y laminas en varios colores ejecutadas por HUECOGRABADO PLANAS, . se acab6 de imprimir por ALDUS, S. A., de Madrid, el dia 14 de agosto de 1965.