SANTA CRUZ El templo es de contornos y perfilesCampea en severos. el fondo de una fachada (1), bien espaciosa lonja, la elegante entendida y con primor labrada, compuesta de dos cuerpos, el primero de ocho pilastras con capiteles corintios, cuatro a cada lado de la puerta principal. Encima corre una ancha faja formada de arquitrabe, friso y cornisa, y sobre ésta se levan¬ ta el cuerpo superior de seis pilastras del mismo estilo, sobre las cuales descansa el frontón triangular, con esbelta cruz y bolas, conforme pide el arfe. Van repartidas en varias horna¬ cinas estatuas, y sobre las puertas laterales dos relieves, rela¬ tivos al augusto signo titular, ejecutados mucho más tarde por Pedro de 5ierra (2). La decoración de los muros exter¬ nos, es nula; una fila de ventanas, con recuadros completa¬ mente lisos y una imposta que corre a todo alrededor. La planta es el tronco principal de la cruz latina, cuyos brazos debían de cerrar dos torres conforme a la que se ve sin terminar. Las capillas laterales, separadas por pilastras (t) «De las mejores que yo he visto en España —escribe Antonio Ponz en su libro Viaje de España— por su grandeza, seriedad y arti¬ ficio... Por más diligencias que se han hecho, no ha sido posible saber el artífice de esta portada; pero es tan buena como cualquiera de las obras de Herrera, y acaso será suya la invención». Por un detenido estudio hecho por nosotros en los archivos, son ya conocidos ios artistas que tomaron parte en esta obra. (2) «La obra de escultura y arquitectura, que yo Don Pedro de Sierra, natural desta ziudad y maestro desta profesión y vezino de la ziudad de toledo tengo de hazer en la fachada de la yglesia Parrochal de Santa Cruz de ella; como también por lo respectibe a dicha arquitectura y pe¬ destales que se han de reparar de los leones del atrio de dicha parrochia con las condiciones y modo de obrar en ambas facultades... Medina de Rioseco 5 de Diciembre de 1726». Esteban García Chico. Documentos para el estudio dei Arte en Castiiia, Escultores. Tomo 11, pág. 420. 8 LA CIUDAD DE LOS ALMIRANTES 115 corintias, se agrupan en todo lo largo y a ambos lados del brazo mayor en número de cuatro a cada lado. Espaciosa es su única nave —40 metros de longitud desde las gradas del Vista general. presbiterio, por 21 de ancho— cubierta de bóveda de medio cañón con molduras y labores en yeso, de Felipe Berrojo (1). (t) En la ciudad de Medina de Rfoseco a 24 días del mes de setiem¬ bre de mili e seiscienlos sesenta y quatro... parescieron presentes de una parle Joan Martín Villanueva escrivano del numero de millones y mayordomo de la fabrica de la yglesia y de la otra Phelipe Berroxo de Isla maestro de obras vecino de la villa de carrion y otorgaron y dixe- ron que estan convenidos y se convienen y se conciertan en esta ma¬ nera que el dicho Phelipe Berroxo se obliga con su persona y bienes ávidos y por aver de acer por su quenta y executar las tres bobedas que sean de acer de mas de la que esta echa en el cuerpo de la dicha ygle¬ sia... (Empieza la obra Francisco de Cillero, que muere al terminar la guarnición de la primera bóveda; los curas y mayordomos, en atención a los servicios prestados, le dan sepultura en la iglesia), para cuya exe- cucion sean de guardar las condiciones siguientes; 116 ESTEBAN QAPCÍA CHICO La época de su construcción conocida con exactitud por los documentos de los archivos parroquial y protocolos, ex¬ cluye toda participación de Herrera, que con frecuencia se venía atribuyendo. Aunque Rodrigo Gil de Hontañón (1), dió los planos del nuevo templo en el año 1546, un largo litigio motivó que las obras no comenzaran hasta los primeros años del siglo XVII. A partir de esta fecha, dirigen la fábrica Juan de Nates, Juan de la Cajiga y Miguel González de Cisniega (2). — lo primero es condición que respelo que la primera Iraça que se hiço para fabricar las dichas qualro bobedas sean hechas con guarni¬ ciones y solo an de llevar taxas en los lunelos por aristas y que corone una taxa por encima de las puntas de la luneta que atraviese asta topar con las taxas que sean de formar arrimado a los arcos de cantería con que todo lo demás de cada dicha bobeda a de quedar plano y blanquea¬ do de yeso de Madrid. y por façon de la manufactura de dichas bobedas... se le a de dar — y pagar doze mill rreales... Archivo de Protocolos de Ríoseco. (1) La autoridad eclesiástica antes de dar la correspondiente licencia para edificar el nuevo templo, encarga a Rodrigo Gil de Hontañón, vea la vieja fábrica «confiando de la arte e conciencia de vos R° gil maes¬ tro de cantería vos damos licencia para que siendo rrequeridos por parte de los curas y mayordomos de la yglesia de santa cruz vaias a la villa de medina de rrioseco e veáis la dicha yglesia e la obra que en ella los dichos parroquianos quieren hazer e vista con toda dilixencia vengáis dando vuestro parecer sobrello para que veamos e proveamos a ello lo que mas convenga al servicio de dios nro señor... e vos man¬ daremos pasar vuestro justo e debido salario que obiedes de la aver por el trabajo de ver la dicha obra e dar el dicho parecer, dado en patencia a 25 de hebrero de mili e quinientos e quarenta e seis años... El Almirante Don Luis I como señor de la villa al firmar el visto bueno, manda se edifique «conforme a la traça que R° gil maestro de semejantes edificios dio e mostro a su señoría». Archivo Parroquial de Santa María, de Ri'oseco. (2) Sepan quantos esta publica escriptura de asiento e obligación y lo demás en ella contenido vieren como nos juan de la cajiga y miguel gonzalez de cisniega maestros architectos vezinos de la villa de san manes en la junta del boto merindad de trasmiera estando al pre¬ sente en medina de rrioseco entre ambos a dos juntos y de mancomún... dezimos que asi es que los mayordomos y oficiales de la yglesia parro¬ quial de santa cruz desta villa pretenden azer y quieren se aga un LA CIUDAD DE LOS ALMIRANTES 117 En ningún documento aparece la menor alusión al insigne arquitecto de «El Escorial». Fué la última obra de cante¬ ría, el casco de la capilla ma¬ yor que cerra¬ ba una elegan¬ te cúpula de pizarra con lin¬ terna, desmon¬ tada en los pri¬ meros años del siglo XVIII. Las trazas las fir¬ ma Fray Die¬ go del Casti¬ llo, carmelifa descalzo (1). RETABLO MAYOR.-En el muro del fondo de la capilla mayor está el retablo. Alzado de la facfiada, de Antonio Ponz. de estructura muy arquitectónica, de líneas verticales en toda su altura, al pedaço de obra en la dictia yglesia prosiguiendo azer de lo que al presente se acaba cerca de la capilla de nra señora de la piedad asta topar por ta parte de fuera con el campanario capilla mayor y las demás capillas por el otro lado esto de alio asta la cornija que a de quedar ectia por la parte de dentro dejando echado los arcos a todas las capillas asentados los capiteles... en la villa de medina de rrioseco a veinte y quatro dias del mes de diciembre del año del señor de mili seiscientos y veinte y quatro años. (t) «El 23 de Setiembre de 1654... parescio presente Juan Garcia de 118 ESTEBAN GARCIA CHICO mismo tiempo, con cornisas voladas que le da fuerte contraste de luz y sombras. Lábrase en el momento de iniciarse el barroco. Lleva alto zócalo ensamblado a la hebra, con su Fachada. (Dibujo de Federico Waílenberg). basa y sotabasa de miembros tallados, y en los netos, Haro maestro de obras... y dixo que por quanto de pedimento de Don Antonio Losada vecino de esta ciudad nombrado por el mayordomo y feligreses de la ygiesia para que pudiese azer sacar al pregon la obra que sea de azer en la dicha ygiesia según trazas dadas por el padre Fray Diego del Castillo rreligioso en la orden del Carmen Calzado y admitir las posturas que se presente». Al fin se encarga de la obra Pedro Gómez del Rebollar por setenta y dos mil reales. 120 ESTEBAN GsRCÍA CHICO tarjetas y festones. En el cuerpo principal, cuatro gigantescas columnas salomónicas, ceñidas de pámpanos y vides, con capiteles corintios, «-que son los que más agradan a la vista y de más arte»; en ios claros de los inter¬ columnios, cuadros de pincel, y en el centro, cerca¬ do de rica orla, un gran lienzo que re¬ presenta, en figuras algo mayores del natural, el Emperador Constantino seguido de su corte, llevan¬ do en triunfo el sagrado tro¬ feo de nuesíra Redención. Encima, cor¬ nisa y friso decorado con Pormenor del retablo mayor. cogollos y nu diIIOS «bien dispuestos y repartidos». Como remate, el medio punto del ático, cuyo centro sirve de marco a una buena pintura de historia. Tres artistas intervinieron en la obra. Juan de Medina, maestro ensamblador, vecino de Ríoseco, talla la parte ar¬ quitectónica, en madera limpia y seca de los pinares de San LA CIUDAD DE LOS ALMIRANTES 121 Leonardo, según escritura de capitulaciones otorgada el 15 de Julio de 1665. Dos años después, Diego Diez Ferreras, La Piedad, de Rodrigo de León. pintor de la escuela vallisoletana, discípulo de Diego Valentín Díaz, pinta para los claros del retablo, doce lienzos que la iglesia tenía dibujados en blanco y negro «con colores finos 122 ESTEBAN GARCIA CHICO y conforme arle», sacando las figuras del «natural». Todas las historias giran en torno de la vida del Emperador Cons¬ tantino. Son de composición clara, de grato sentido colorista ■f- ; Cristo de la Pasión. y de elegante acento barroco. Por último, Diego de Avendaño, cubre con oro y ricos colores, columnas, frisos y demás elementos ornamentales. El oro «que sea de lo más subido de color y más cuerpo, el azul de lo más fino sin restos de metal». En los compartimentos se debe de adornar «de LA CIUDAD DE LOS ALMIRANTES 125 cogollos, bichas y pájaros». Todo estofado sobre oro a punta de pincel. El 8 de Septiembre de 1675, se trasladó con inusitada pompa el Santísimo i r r nos de ternura. El La Virgen de los pobres. retablo que le servía de marco, estaba compuesto conforme a las normas renacentistas; por lo menos, la escritura de concierto señala como principal ornato cierta moldura a lo «romano». Retablo sustituido en mala hora por otro de factura barroca. EL CRISTO DE LA PASIÓN. Imagen procesional — para ser contemplada en la calleplena luz, en los solemnes a desfiles de las cofradías de Semana Santa. Aparece la noble 124 ESTEBAN GARCIA CHICO figura de Cristo, el rostro levantado al azul, la boca con entreabierta y en expresión de agonía, como pronunciando las postreras palabras: Consuwatum est. Con amorosa delectación están diseñados el rictus de dolor, las golas de sangre, los relieves anatómicos. Es obra de finales del siglo XVII, quizás de Tomás de Sierra. OTRAS ESCULTU¬ RAS.— De la iglesia con¬ ventual franciscana pasó en depósito una efigie, algo menor del tamaño natural, de Jesús atado a la columna, de la escuela de Gregorio Fernández; la Virgen de los pobres. Imagen de belleza serena, ejecutada con grandeza y primor, de la antigua co¬ fradía de los Hermanos del Trabajo; Santa Tere¬ sa, Santa Bárbara, y en la sacristía, un gran Cru¬ cifijo, todas Impregnadas de un profundo sentido religioso. Estatua orante, CAPILLA DE LA de Fray Alfonso de Sallzanes. PURÍSIMA CONCEP¬ CIÓN.—Fundada y dota¬ da espléndidamente por el Obispo Fray Alfonso de Sallzanes, el año 1672, en que regía la diócesis de Córdoba. Tiene un bello retablo con ampuloso recargamlento de flora y hojarasca, cubierta de ricas estofas, que sirven de marco a una Imagen de bulto de la Inmaculada Concepción. A los lados, entre las columnas salomónicas ceñidas de sarmientos, van los progenitores de la Virgen. En la parte alta, luce un gran relieve de la Virgen, Imponiendo la casulla a San LiV CIUDAD DE LOS ALMIRANTES 125 Ildefonso. Son autores de la Pedro parte arquitectónica, Alvarez, Juan de la Vega y Antonio Garcia, ensambladores, y de las figuras y relieve, tal Tomás de Sierra. Cubren vez los muros pinturas al fresco, leyendas en verso con escenas y que pregonan a los cuatro vientos el triunfo de tan excelso Misterio. En el centro, el sepulcro de ilustre funda¬ dor; sobre un basamento álzase el cuerpo principal, compuesto de pilastras y un entablamiento que encuadra en una hornacina de medio punto, donde va la estatua del Obispo Fray Alfonso de Salizanes. Viste éste con los ornamentos de su alta jerarquía; figúrasele arrodi¬ llado en una almohada ante un reclinatorio en que posa la mitra. La cabeza tiene mucho carácter, da la im¬ presión de retrato lleno de espíritu; el plegado de las Relieve del retablo, ropas es duro y seco, pero gracioso en su caída y bien compuesto. En el zócalo, lleva una inscripción en capitales romanas, que dice así: EFFIGIES RMl EXCMI ET ILMI DMI D FR ILDEFONS! SALICANES HUjUS CIVITATIS ECCLESI.«QUE ORIGINARI!. MINISTER QUIEVIT GENERALIS TOTIUS REL!G!ON!S N. P. S. FRANCISC!, ET EPISCOPUS OVETENSIS, POSTEA CORDUVEN- S!S,QUANDO CAPELLAM ISTAM ORNAVIT MUNERIBUSQUE DITAVIT !N HONOREM SM^ V!R- G!N!S MAR!>e !N SUA PURISSIMA CONCEPTIONE Próximo a las gradas del altar hay dos laudas sepulcrales de los padres del fundador. Cristo de la Paz, de ¿Antonio Martínez? L\ CIUDAD DE LOS ALMIRANTES 127 CAPILLA DEL CRISTO DE LA PAZ. —Figuran como patronos, Pedro Ledesma de Zorrilla y doña Luisa Escudero, su mujer, ricos mercaderes de paños. A su expensa se labró el retablo, en cuya hornacina central había de recibir culto la efigie del Cristo de la Paz. Buena talla de me¬ diados del siglo xvi; tie¬ ne la serena majestad, el puro equilibrio y la nobleza de proporciones que acusan las obras de los mejores discípulos de Gaspar Becerra. Acaso sea de Antonio Martínez, imaginario to¬ talmente desconocido, vecino de Ríoseco, en cuyo taller sabemos tra¬ bajó Hans de Brujas. A los pies del templo estaba el coro, y debajo, a ambos lados, la capilla del Bautisterio, con el retablo de San Antón, de mano de Mateo En- ríquez (1610) y la de San Atilano, fundada por Atilano Maestro, clérigo de órdenes me¬ nores, con un retablo Cruz procesional, barroco (1711). En la pasada centuria, con motivo de un movimiento sísmico, la fábrica sufrió tan grave quebranto, que fué preciso, para consolidarla, desmontar el coro y cerrar con grueso muro de sillería los arcos de las capillas laterales. CRUZ PROCESIONAL. —Obra maestra de orfebrería 128 ESTEBAN GARCÍA CHICO castellana. Su técnica señala la decadencia del estilo gótico; fué cincelada en los primeros años del siglo xvi, cuando a Castilla llegaban con los artistas del Norte las nuevas modali¬ dades renacentistas. La Cruz es de plata sobredorada, con los brazos de chapa finamente repujados. El Crucifijo blanco, bruñido, se destaca sobre el fondo de oro brillante. En el Detalle del frontal de plata. reverso hay una estatua de la Virgen con Jesús en los brazos, de expresión serena y majestuosa, inspirada en las bellas figuras de los grandes pórticos de nuestras catedrales. La parte de mayor trabajo de cincel, es la macolla de dos cuerpos formados por ocho pequeñas hornacinas, donde el artífice copió en el fondo de cada una la sutil filigrana de un ventanal, y bajo doseletes y columnillas colocó la figura de un santo con acento de ternura inefable. El trabajo de cincel es notable por la regularidad y corrección de forma, no menos h LA CIUDAD DE L05 ALMIRANTES 129 Lignum Cruels del Almirante. 150 ESTEBAN GARCIA CHICO que por su buen gusto. ¿Quién fué su autor? Quizás uno de ios artífices de la célebre escuela vallisoletana que por aquella Portapaz. época enriquecían con admirables joyas las iglesias rurales. En el archivo parroquial, los documentos más antiguos llevan la fecha de 1546. Los libros de fábrica dan minuciosa refe¬ rencia de los plateros restauradores. El primer nombre que LA CIUDAD DE LOS ALMIRANTES 131 aparece, es el de Melchor Gonzalez, vecino de Medina de Ríoseco y gran amigo de Antonio de Arfe, que arregla unos pequeños desperfectos. Más tarde, en 1609, dan «seis mil se y doscientos maravedis que dixo aver gastado Juan de Villa¬ lobos en el aderezo de la Cruz de la Iglesia doralla y poner pedacitos que faltaban». En 1689, se lleva a Valladolid y se paga a Juan de Oviedo, «cuaren¬ ta y seis reales por el aderezo de la Cruz grande de plata y componer unas vinageras» y por último, en el libro inventario, va registrada esta nota: «Cruz pa¬ rroquial de piala con mástil de lo mismo, es de filigrana dorada la Cruz y la maza y el Crucifijo y remates en blanco los clavos que estos terminan dorados no falta pieza ni clavo alguno, en 1895 se colocaron cuantos re¬ mates y piezas faltaban, se puso armazón nuevo y se limpió a fuego y bruñó quedando como nueva...». A nuestro juicio, hecha la restauración con poca escrupulosidad, de una manera harto burda. Tan valiosa joya guarda un delicado recuerdo histórico. En el año 1538, en concejo abierto y ante la magnífica Cruz procesional, el Almirante don Hernando jura a sus vasallos no quebrantar los privilegios, libertades, usos y buenas cos¬ tumbres que desde tiempo inmemorial gozaba la villa. La solemne ceremonia la describe puntualmente un documento que custodia el archivo municipal. Es ,el escenario la plaza de Santa María «que dicen de Mediavillá», cerca de las casas de Rodrigo de Curiel, levántase el estrado, cubierto, con 152 ESTEBAN GARCIA CHICO ricos reposteros con el timbre heráldico de los Enríquez bor¬ dado en oro. En el fondo, sentado bajo dosel, el Almirante don Hernando con sus familiares; aquí está don Alonso Enrí¬ quez, abad de la Colegiata de Valladolid, y don Juan Enrí¬ quez que estampan sus nombres en el acta; delante la Cruz gran¬ de de plata del templo de Santa Cruz, acompañada de muchos clérigos y cerca los señores del Regimiento... La ceremonia em¬ pieza; Juan de Medina, regidor y procurador general, va leyen¬ do lentamente, uno por uno, los privilegios de la villa... «e luego incontinenti su ilustrísima seño¬ ría haciendo el dicho juramento puso su mano derecha corporal- mente sobre el dicho Crucifijo e Cruz e sobre los Santos Evan¬ gelios que con su mano tocó como juró así lo cumplir e guar¬ dar»... Después, como acto de respetuoso acatamiento, de ren¬ dido y digno vasallaje, el regidor Juan de Medina besó la mano que hace un momento, un poco temblorosa, acariciaba breve¬ mente la sutil filigrana de la Cruz de plata del templo de Santa Cruz. San Ignacio mártir (marfil). FRONTAL. —De plata, está compuesto de tres compartimentos separados por grupos de columnas, y en el centro de cada uno hay un medallón de la invención y triunfo de la Cruz, cercado de ángeles que ostentan atributos de la Pasión. En el dibujo de esta excelente pieza, debida a la inspiración del maestro salmantino Juan LA CIUDAD DE LOS ALMIRANTES 133 Sanz (1759), se aprecia la influencia del estilo Luis XV, de esa época de voluptuosidad, en que las costumbres disolutas imprimieron su sello a la línea hasta hacerla lánguida como una caricia. En diversas chapas está el punzón del artista: 59 JVAN Escudo de Salatiianca MTR SANZ OTRAS JOYAS .—Se guarda en la sacristía el rico ajuar del templo. Es la estancia de mayor interés artístico. En un momento surge como por en¬ canto de la ta¬ llada cajonería de limpio no¬ gal, los orna¬ mentos sacer¬ dotales, ¡con tal armonía de ma¬ tices!, ¡con tal derroche de oro!, que ma¬ ravilla y sor¬ prenden. Sobre Arqueta de marfil, todo en unas dalmáticas y capa pluvial, donde un hábil artista del siglo xvi —acaso Mando de Benavente— bordó en la superficie plana de la seda el escudo del Almirante Don Fadrique 11 y un pasaje lleno de dulzura de la vida de San Francisco. Hay una rica colección de marfiles (1), una arqueta de concha (1) Sabado en veinte y uno de setiembre 1602... bautice antonio, liijo de juan paino y juana de seniiia su muger. Ai margen de ia partida liay ia siguiente nota que documentan algunas ailiajas de ia sacristía: Antonio Paíno fué colegial mayor de Salamanca, Obispo de Orense y Zamora, Arzobispo de Burgos y de Sevilla; dio a esta iglesia las alhajas de pinturas y marfiles de la sacristía, las fuentes grandes de plata 134 ESTEBAN GARCÍA CHICO con fino herraje de plata, otra de marfil con labores asiáticas «con varias figuras chinescas—reza en el libro inventario—, notable por su mérito artístico y de gran valor intrínseco»; un viril de cobre guarnecido de numerosas piezas de coral; una cruz de cristal de roca y plata sobredorada con la reliquia del Lignum Cruels, regalada por el Almirante Don Juan Gaspar, y un portapaz con un dibujo de Diego Diez Ferreras, autor de los lienzos del retablo mayor. sobredorada, los jarrones y una fuente menor y un aguamanil, las alfombras y el temo entero de raso blanco, y dió asimismo once mil ducados para la fábrica de la iglesia... murió el año 1666. Archivo parroquial de Santa Cruz. Libro de Bautizados V, años 1595 a 1617. Por desgracia, de algunas de las joyas donadas por el ilustre prelado ríosecano no quedan más que el recuerdo. Hoy tan sólo se puede admirar la colección de marfiles, el temo de raso blanco y unos lienzos, por cierto algunos estimables. SAN FRANCISCO Nace al mismo tiempo el convento de San Francisco y el palacio de don Fadrique; los mismos alarifes debieron intervenir en ambas fábricas. El Almirante recibe las letras apostólicas autorizando la fundación el 12 de Agosto de 1491 (1). Pronto comenzáronse las obras, probablemente bajo la dirección del maestro de cantería, Rodrigo de Astu- dillo. Los trabajos debieron de llevarse con presteza, cuando el 19 de Junio de 1520 bendice el templo Fray Antonio de Garay, Obispo de Baster. La planta ocupa gran extensión, desde el lienzo que partía de la puerta de Posada por el lado norte, hasta tocar con la orilla del río. Cierra el recinto recios murallones construidos a expensas del Regimiento de la villa (2). (t) Qonzaga señala como fundador del monasterio a un hombre vulgar llamado Andrés de Medina. «Compra para sí de un hermano uterino por cierta cantidad en el año 1491 un sitio adecuado hacia el valle... es cuando comenzó a edificar este minoritario convento, mas no pudiendo llegar al fin apetecido por falta de recursos, los piadosos cónyuges Federico Enrt'quez, Almirante de Castilla 11 de este nombre, y doña Ana de Cabrera, como si hubieran tomado sobre si este pro¬ yecto le prestaron cuanto podt'an apetecer para llevarle a feliz término con toda perfección...» Opinión a todas luces errónea, y, desde luego, desechada por los cronistas franciscanos Wadingo y Calderón. (2) Yten mas se le rrescibe e pasan encuenta al dho pedro gos ma¬ yordomo que gasto por mandado de los dhos señores del rregimiento en las tapias que hicieron en el monasterio de sant francisco con lo que se acavo de cerrar e fazer toda la pared que la dha villa era obligada en el dho monasterio... mas se le reciben e pasan en cuenta al dho mayordomo veinte e quatro mili e trescientos e onze mrs e medio quel dho mayordomo gasto por mandado de los dhos señores del regimiento FAJraelponsnciúo., MdSdoneaasetnlri Planta 138 ESTEBAN GARCÍA CHICO Aseguran los cronistas Wadingo y Calderón que en los primeros momentos hubo el propósito de trasladar al nuevo convento el de Valdesco- pezo; afirma¬ ción que cree¬ mos errónea, conociendo la predilec¬ ción del pró- cer fundador por la humil¬ de casa y el deseo decla¬ rado en su testamento de sostener el culto con el mismo es¬ plendor, pre¬ cis a m e n t e por guardar las cenizas de sus abue¬ los (1). ANALES Imafronle. DEL CON¬ VENTO.— Destacamos de su historia los hechos de mayor relieve, pues sería negocio largo de contar todos por menudo. en las almenas que hicieron encima de la pared y tapias que la dha villa hizo en el monasterio. Registro de Diego de Barahona escriuano del conceio desta villa, año 1525. Archivo Municipal. Documento 280. (1) Yten encargo afectuosamente a mis herederos y a los sucesores de mi casa y a cada uno dellos en su tiempo que conseruen la casa y 140 ESTEBAN GARCÍA CHICO 1492. —Con la solemnidad y ceremonias de ritual, coloca la primera piedra el venerable y santo Obispo deTrinópoli, Fray Alonso de Espina, gran Príncipe de la Iglesia. Interior del templo. 1495. —En la fortaleza acaba el discurso de su vida doña Isabel de Cabrera, Condesa de Melgar, y se entierra provi¬ sionalmente en la parte destinada a capilla mayor. monasterio de nra señora de la esperança de valdescopeço que no consiente ni den lugar que se desfaga por aber sido obra de mis abuelos y tan santa por estar allienterrados y por ser nuestro señor alli muy seruido y que en cada un año den a los religiosos della lo que yo les he dado y doy para su sustentación y mantenimiento como beran en mis libros y que ansimismo perpetuamente arda la candela de cera según que mi señora doña teresa de quiñones lo mando y como yo lo e echo y entiendo acer todos los dias que Dios me diere vida. Archivo Conventual de Santa Clara. LA CIUDAD DE LOS ALMIRANTES 141 1521. —El convenio jueg-a importante en el movi¬ papel miento de las Comunidades. En él celebran juntas los jefes realistas, y de él Fray Antonio de Guevara sale «siete veces en diez y seis dias» a negociar con don Pedro Girón, que tenía su cuartel en la villa de Tordehumos (1). Bóveda del crucero. 1522. —Para ennoblecer y ensanchar la plaza del palacio, el Guardián hace donación de un pedazo de terreno a su ilustrísima señoría «por lo mucho que la dicha casa e monas¬ terio le devia como al dicho concejo justicia e regidores e procurador... por muchas buenas obras c limosnas quel dho monasterio rrescibia e de continuo rescibe de la dha villa». (1) Fray Antonio de Guevara. Razonamiento hecho en Villabrágima a los caballeros de la Junta. 142 ESTEBAN GARCÍA CHICO 1552. —Cristóbal de Andino coloca la reja en la capilla mayor. 1537. —Llamado por el Almirante viene de León Juan de Juni a modelar en barro cocido los grupos de San Jerónimo penitente y San Sebastián en el martirio. 1538. —A once días del mes de Enero, estando dentro del monasterio de San Francisco en el aposento del dormitorio de los frailes, ante el muy no¬ ble señor licen¬ ciado Villarroel, escribano, pare¬ ció Antonio de Beizama, cama¬ rero del ilustrí- simo señor Al¬ mirante, y dijo: «que por cuanto don Fadrique Enríquez su se¬ ñoría había fa¬ llecido de esta presente vida el miércoles en la Bóvedas. noche que aho¬ ra pasó que se contaron nueve días como es notorio en sus casas y pala¬ cio...». Día de gran luto en la villa; las campanas de sus igle¬ sias y conventos tañen graves, solemnes... El templo francis¬ cano ofrece un aspecto grandioso; paños negros adornan los muros y profusión de luces distribuidas con singular orden llenan los altares de la capilla mayor. Cerca de la reja de Andino, el túmulo cubierto magnífico paño, donde cam¬ con pean bordadas en oro las de los Enríquez... Largas armas teorías de frailes; los muy observantes de Nuestro Padre San Francisco; los recoletos de la misma Orden de Valdescopezo; LA CIUDAD DE LOS ALMIRANTES 143 los monjes blancos del vecino monasterio de la Santa Espina. Suman hasta ochenta y el Regimiento entrega a cada uno «una vela, un real y pi¬ tanza». 1552. —El P. Francisco de Borja lle¬ ga a la villa de Medina de Ríoseco para visitar a sus parien¬ tes don Luis E n r íquez y doña Ana de Cabrera. «Fué hospe¬ dado en el Observan tí- simo conven¬ to del Serafín Fra ncisco, rehusando con inven¬ cible cons¬ tancia apo¬ sentarse en Relablo de piedra. Palacio. Mas por el pasadizo que había desde el convento pasaba frecuen¬ temente a visitar a la Duquesa, que habiendo escuchado los saludables consejos de Francisco y las respuestas a las dudas que le propuso, conoció que el Espíritu Santo tenía en Borja su más dulce y más acorde instrumento». (1) (1) La Heroyca Vida, Virtudes y Miiagros dei Grande San Francisco 144 ESTEBAN GARCÍA CHICO 1595.— Fueron frecuenfes los pleitos dirimidos entre el clero y las órdenes religiosas. El cabildo eclesiástico defendía con tesón sus derechos pa¬ rroquiales, y por ningún motivo con¬ sentía que los religiosos, sin duda por un exceso de celo en el sagrado ministerio, se salieran de su esfera de ac¬ ción. Ahora discutían el lugar que habían de ocupar en las procesiones y entierros, la parte donde debían de ir sus cruces y cuándo ha¬ bían de decir Retablo de piedra. las misas y responsos. Después de laboriosa tramitación firma una escritura de apartamiento de pleito «concordia, pacto o conveniencia» en la sacristía de Santa María (1). de Borja antes Duque cuarto de Gandía y tercer General de la Compa¬ ñía, escribióla Alvaro de Cienfuegos. Año 1702. (1) Concordia entre el cabildo y clerecía y los frailes de San Fran- LA CIUDAD DE LOS ALMIRANTES 145 1618. —Don Alonso Enríquez de Cabrera, Virrey de Sicilia y Nápoles, regala un temo carmesí bordado en flores de plata con frontal, dalmáticas y capa de tanto precio, que dice el Pormenor del retablo. Padre Wadingo se tasó en siete mil escudos, dádiva por cierto digna de tal príncipe. 1621 — «La piedad de la Excma. Sra. dona Victoria Colonna, de la ilustre casa de los Colonnas de Italia, mujer del Exce- cisco y San Pedro sobre el salir en los entierros, procesiones y otras cosas. Archivo parroquial de Santa María. 10 146 ESTEBAN GARCÍA CHICO lentísimo Sr. Almirante don Luis Enríquez hizo fundación de los Capítulos perpetuamente en su ciudad de Medina de Río- seco el año 1621 a 15 de Octubre, dotando de limosna de trescientos ducados a tres años perpetuamente con pacto que se celebrasen siempre en dicha ciudad y convento» (1). Tuvo San Sebastián en el martirio. lugar el primer capítulo provincial el día de la Inmaculada Concepción del año 1622. Ocupó la presidencia, en represen¬ tación del Almirante, su tío don Rodrigo Enríquez, marqués de Valdunquillo, teniendo a su derecha al R. P. Bernardino (1)Gonzaga.—De origen Seraph Prov. Conceptiones, pág. 870. Francisco Calderón. —Primera parte de la Chronica de la Santa Pro¬ vincia, de la Purísima Concepción, de Nuestra Señora de la Regular Observación, de Nuestro Padre San Francisco, Cap. XXXI. pág. 141. Manuscrito inédito, que guarda el archivo conventual de San Francisco de Valladolid. LA CIUDAD DE LOS ALMIRANTES 147 de Sena. En los acfos de conclusiones ostentaban la repre¬ sentación de la ciudad varios regidores. 1664.— En su templo tenían asilo las cofradías del San¬ tísimo Sacramento, la del Cordón, la Vera-Cruz, y en el San Sebastián en el martirio, pormenor. mismo atrio estaba la capilla de los Hermanos de la Venerable Orden Tercera. Los franciscanos fueron los iniciadores de las célebres procesiones de la Semana Santa. De aquí partía el imponente cortejo de la tarde «del jueves de la cena» con sus numerosos hermanos disciplinantes, que durante la procesión remedaban santamente, devotamente, el doloroso LA CIUDAD DE LOS ALMIRANTES 149 trance de la flagelación, pasando y repasando unas cuerdas de gruesos nudos —algunos penitentes colocaban espinos de acacia— por el torso desnudo, hasta hacerle brotar sangre. Los estatutos de la cofradía-penitencial recomiendan a sus alcaldes y mayordomos que al retorno «tengan gran cuidado de tener en di¬ cho Monaste¬ rio de Nues¬ tro Señor San Francis¬ co, apareja¬ do lavatorio para curar y lavar las llagas». 1704.—En virtud de una provisión real, con motivo de un acto de rebel¬ día del Almi¬ rante, toma posesión del San Jerónimo penitente, patronato de la capilla mayor don Francisco de León y Luna, caballero de la Orden de Santiago. 1708.—Instálase la sillería, facistol y libros de coro, que asciende su coste a mil cuatrocientos noven¬ noventa y cuatro ta yocho reales, empleados por disposición del M. R. P. Fray Diego de Espinosa, Secretario General y Comisario General de Tierra Santa, hijo de este convento. 150 ESTEBAN GAPCÍA CHICO Pormenor de San Jerónimo, penitente. 1746.—El Padre Guardián empeña la custodia de plata en cincuenta mil maravedís. LA CIUDAD DE LOS ALMIRANTES 151 Llegan ios días funestos de la exclaustración que motivan la pérdida de gran parte del monumento y la rica biblioteca. EL TEMPLO.—Cada orden tiene su manera peculiar de levantar sus fábricas. La franciscana acentúa la nota de austeridad en su exterior. Aquí el imafronte es de tosco silla- rejo, tostado por la lumbre estival, donde por todo ornato va el escudo de los Enríquez y el glorioso cordón franciscano. Agregadoal imafronte, a diestra mano, se alza la torre cuadrada sin interés artístico, cu¬ bierto por tejado a cuatro vertientes, construida a mediados del siglo XVIII con los viejos sillares de la fortaleza. Su interior ofrece una sola nave cubierta con bóvedas de sencilla crucería, cuya longitud es de cincuenta metros y su ancho de veinte con Eslslus orsntc de dons Ans de Csbrerd. capilla mayor, crucero y cuatro capillas laterales por banda, y sobre éstas corre a manera de triforio, una serie de balcones de forja castellana donde la corte del Almirante presenciaba los Oficios Divinos. El coro, como de costumbre, está en el último tramo, sobre arco carpenal y bóveda rebajada; en él estuvo la sillería que hoy luce en el templo de Santa María. Y a los lados, dos tribunas construidas de madera y yeso, interesantísimos ejem¬ plares del arte plateresco, obra del insigne decorador de la capilla de los Benavente. La pobreza del exterior contrastaba con el interior, rico y fastuoso; los primores del renacimiento poblaron de reta¬ blos, rejas, púlpitos, sepulcros con tallas y relieves relucientes 152 ESTEBAN GARCÍA CHICO de oro y estofaduras... Debió ser este templo de ios humildes hijos de San Francisco, remedo fiel de la Santa Arca «paño tosco al exterior y oro finísimo al interior». CAPILLA MAYOR.—«Para delinear su capilla mayor— escribe el cronista Fray Francisco Calderón (1)—era necesa¬ rio cortar la pluma bien delgada, pues es una de las más primorosas que en aquellos siglos se fabricó en España. Divídela una reja torneada de hierro y dorada (2) sobre un pedestal de grandes y exquisitas labores. Su forma es un crucero muy grande que abarca en medio una linterna ocha¬ vada (5) de extraña altura, con ocho arcos de vidrieras de esmalte en que están diversas efigies de santos de admirable fábrica (4). En toda la bóveda y cornisa están dibujadas las proezas de los señores Almirantes de Castilla, con diversas banderas que su valor ha quitado en muchas batallas a los enemigos de la fe y de nuestra España, que todo hace una singular hermosura». Por documentos publicados por Martí Monsó (5) sabe¬ mos que al final del siglo xvi, la cúpula estaba «muy sentida y para caer». Era tan alarmante su estado de ruina, que de no acudir presto, «sería inmediata la pérdida de todo el templo y el hundimiento de muchas capillas, bultos, rejas y edificios de mucho coste». Hay una provisión real, fechada en Valladolid, en la que se ordena salgan a pregón las obras. Visitan la (1) Obra citada. (2) la reja de Andino, que en la actualidad está en el templo Alude a de Santa Marta, cerrando el coro. (5) Bella bóveda estrellada de octio ramas, de tipo burgalés, cuajada de ornatos renacentistas. En el centro pende un enorme florón, en los nervios botones y cabezas de ángeles, labor ftna en yeso, posiblemente de Corral, en los plementos calaveras, anclas, carteles a pincel en tonos oscuros y oro, de mano de Martin Fonseca. Cubren tas pectiinas enormes escudos con las armas de los Enríquez. (4) De las oclio vidrieras, tan sólo se conservan dos en la capilla del Hospital. Una lleva la fecha 1528. (5) «Estudios Históricos-Artísticos relativos principalmente a Valla¬ dolid». LA CIUDAD DE LOS ALMIRANTES 153 capilla y emiten detallado informe ios arquitectos Juan Rivero, maestro mayor de la Catedral de Salamanca, Juan de Maza- rredonda, Diego de Riaño, Juan de Nates, Felipe de la Cajiga, vecinos de Valladolid. Fueron adjudicadas las obras al prime¬ ro por precio de dos mil qui¬ nientos ducados, y firman la escritura de obligación como fiadores, Juan de Mazarredonda y Diego de Riaño. ESTATUAS ORANTES. Con preciosos dones había dis¬ tinguido don Fadrique al mo¬ nasterio, pero sobre' todos, el más valioso fué la fundación de la capilla mayor para panteón de los Enríquez. Los mejores artistas fueron llamados para embellecer sus muros y adornar sus bóvedas. En los documen¬ tos surgen los nombres de Cristóbal de Andino, Miguel de Espinosa, Martín Fonseca, Juan de Juni..., de todos nos hablan con divinas palabras las obras que viven bajo sus bóvedas. Primeramente el Almirante encarga a Cristóbal de Andino «unas sepulturas de jaspe de lo Lauda de doña Victoria Colotina. de la Huerta del Rey, guarneci¬ das de metal bronzo y doradas de oro de fuego», (1) sobre éstas había de colocar las estatuas orantes del mismo metal de doña Ana de Cabrera, Condesa de Módica y doña Isabel (1) Narciso Aionso Cortés. «Datos para una Biografía Artística de los sigios XVI y XVII». Madrid, 1922, 154 ESTEBAN GARCÍA CHICO de Cabrera, Condesa de Melgar, mujer y cuñada, respectiva¬ mente, del Almirante. En la meseta del presbiterio, a ambos lados del altar mayor, están las estatuas detrás de un recli¬ natorio con las manos juntas y los ojos fijos en el Sagrario. Las linajudas damas visten a la usanza de la Reina Católica. Doña Isabel cubre su cabeza con una toca que llega cerca de las cejas y cierra por debajo de la barba, de suerte que queda bien cubierto el cuello. Doña Ana cae sobre la cabeza un velo que deja al descubierto el cuello y sobre el corpiño surge el seno de pronunciadas y firmes curvas. El pintor Martín Fon- seca, que tuvo a cargo la policromía, adornó con la fina trama de un collar. Doña Ana desgrana sus oraciones al lado de la Epístola; debajo, como heraldo de sus eximias virtudes, hay grabado en plancha de bronce una inscri"pción latina que dice: D. M. S. ANN.C DE CABRERA. PIENTISE PARITE^ AC PUDICISIME CLARtSIME ORV GALLIARV ET ARAGONV STIRPE FOELICITER ORTE, DNE DE MODICA AC DE CABRERA OB MAXIMAS EXIMIAS Q VIRTUTES FEDERICVS ENRRIQUEZ II ARCHIPO TANVS HISPANIARVM OPTIME VXDRl CHARISSI- ME-VI POS MIGRA Vil AD ETERA APARTV VIRGINIS. MDXXVI. En la estatua de doña Isabel, al lado del Evangelio, hay un bronce en la misma forma con frases laudatorias: D. M. S. ELISABET DE CABRERA PROBATISIME SOROR! ANN>e CLARISIME EX yCADEM REGIA PROGENIE NATE FRANCISCI ENRIQUEZ DUI DE MELGAR QVO DAM VXORI FEDERICVS ENRRIQVEZ ARCHI- PONTANVS HISPANIARV FRANCISCI FRATER OPTIME MERITE VI POS FATA SVBIIT ANNO SALVTIS. , MCCCCXCIII - Andino también labró la reja que cerraba el crucero y di¬ rigió el ornato de la capilla mayor. 156 ESTEBAN GARCÍA CHICO El bachiller Cristóbal de Villalón, en los frecuentes cami¬ nos desde Valladolid, donde a la sazón desempeñaba en la Universidad la cátedra de Lógica (1) a Cuenca de Campos, su pueblo natal, solía hacer un alto la villa del Almirante (2). en No es nada extraño, conociendo la fina sensibilidad del andariego humanista, la visita a la iglesia conventual de los hijos de San Francisco, precisamente en los días que Andino daba los últimos toques a sus obras. En verdad debió de serle grata, a juzgar por la impresión que estampa en su libro. «Ingeniosa comparación entre lo antiguo y lo presente» (5). Las describe con palabras de excesivo elogio. «En Burgos viue un varón llamado Andino que labra en hierro, que des¬ pués de auer hecho admirables obras en España a hecho en Medina de Ríoseco por mandado del Almirante de Castilla don Fadrique Enríquez una rexa en el monasterio de San Francisco, cuya obra a mi ver excede a los siete milagros del mundo y pesame porque no tengo lengua bastante con que la pussiese en su merecer y también labro en aquella mesma capilla un sepulcro de metal de más alto artificio...». De las dos obras citadascomo del artista burgalés, la reja no ofrece ninguna duda; está perfectamente documentada; sobre la puerta pende una cartela con el año que fué labrada y el nombre del artífice. Pero ¿dónde está el «sepulcro de metal de más alto artificio»? Martí Monsó afirma que no queda de tan primorosa obra el menor vestigio. Por fortuna se conserva, aunque algo mutilado, las dos estatuas orantes, el sepulcro de metal, que tan gran admiración causó al bachiller Villalón. El monumento funerario, que sirvió decolofón a las pre¬ téritas grandezas del muy magnífico señordon Fadrique En¬ ríquez, Almirante de Castilla, Conde de Módica y señor de (1) Saturnino Rivera Manescau. Revista Castellana. Abril 1922. (2) Narciso Alonso Cortés. Revista Castellana. Agosto 1924. (5) Valladolid. Impresa por Maestre Nicholis Tyerri. Acabóse a quince de enero afio 1559. Reimpresión de M. Serrano y Sanz en cBi- bliófilos Españoles». Tomo XXXili. LA CIUDAD DE LOS ALMIRANTES 157 la villa de Medina de Rioseco, era ni más ni menos que una sepultura llana en el suelo de la capilla mayor, cerca de la reja. La lauda de jaspe guardadora de sus ce¬ nizas, ostentaba lacóni¬ ca leyenda; «Ellas estan do merecieron y yo do merezco». Después de la muerte que todo lo cierra, bastan estas pa¬ labras llenas de humil¬ dad. ¿Para qué más? ALTARES DE PIEDRA.—Bajo la dirección de Andino, lábranse los dos altares de piedra para los mu¬ ros laterales de la capi¬ lla mayor. El Almirante, en un principio no debió demostrar grandes de¬ seos de hacer la obra, pero el rejero burgalés «para ynduzir al dicho almirante para que la hiciese dixo que seria la mexor obra de Cas¬ tilla y que costaria cua¬ trocientos ducados y el La Expectación. se asento veynte y tres reales por cada dia por maestro dellos». Desde luego, la labor más fina, más delicada, más maravillosa, la «labor a lo romano e follajes e todo que esta labrado en dichos arcos los dibuxo espinosa entallador que labraba en dicha obra». De estilo plateresco son los admirables altares. Lo forman 158 ESTEBAN GARCÍA fcHICO un amplio y espacioso arco de medio punto al que rodean unas esbeltas columnas, donde se apoyan unos ángeles y entre los que corre un entablamento del friso, de relieves muy finos, trabajados como pieza de orfebrería. En la parte supe¬ rior hay una hornacina que tiene, a manera de pabellón, una enorme concha, donde va un grupo escultórico. Encima un tímpano de rebajado frontón, con la recia figura del Creador, y, como remate, la cruz cercada de hermosos florones. En las basas del altar de San Jerónimo hay dos cartelas: una, con el año que fué labrada I a 15351 y la otra, posiblemente, aluda a Cristóbal de Andino j a b: ant | que, bajo su dirección, trabajó el entallador Miguel de Espinosa. GRUPOS EN BARRO COCIDO.— Para las hornaci¬ nas, Juni modeló los grupos de San Jerónimo, penitente, y San Sebastián, el martirio (1). en San Jerónimo haciendo penitencia, hincadas ambas rodi¬ llas en tierra, la cabeza violentamente caída hacia atrás, los ojos, llenos de dolor, los fija en el azul; la barba, en revueltas guedejas, cascada; la posición de los brazos, cae como una el derecho doblado, empuña un grueso pedrusco que, al hundirse en el torso desnudo —bello torso que trae el recuer¬ do de la figura atormentada de Lacoonte— se retuerce y (1) En las condiciones que el cardenal Tavera hizo con el pintor Lorenzo de Ávila para hacer el retablo de la Colegiata de Toro en el año 1557, hay ésta: «Item a de llevar un crucifixo de bulto de cinco pies hecho de mano de Juan de Juni ymaginario vecino de la ciudad de León que labra aora en Medina de Rioseco al señor Almirante ciertas ymage- nes de bulto». Sin duda alguna, alude a los famosos barros cocidos y a la Quinta Angustia. De la misma época y labrada en el mismo taller del convento, es otra Quinta Angustia, encargada por Fray Antonio de Guevara, obispo de Mondoñedo, que en la actualidad recibe culto en una capilla particular de Taborcias. A lo largo de la crónica franciscana, donde el P. Calderón no omite detalle al describir el templo, aparece sólo el nombre de un artista, precisamente al hablar de San Sebastián y San Jerónimo, «vaciados en barro cocido, fábrica de aquel gran estatuario Juan de Juni, de nación francesa, con que no hay que encarecer su primor». LA CIUDAD DE LOS ALMIRANTES 159 contrae violentamente en espasmos de sublime dolor. El izquierdo, cae recto hasta tocar una calavera. Completa el grupo el tronco de un árbol que, a manera de atril, sostiene un infolio, y un león que presencia la escena sin importarle un bledo. La figura del santo anacoreta, es de un realismo admirable; pa¬ rece la cristali¬ zación del dolor humano. San Sebas¬ tián, en el mar¬ tirio; desnudo, francamente pa¬ gano. ¿Dónde están las huellas del cruento mar¬ tirio? ¿En qué parte encontra¬ mos reflejado el dolorde la carne herida? Ni en el rostro el menor gesto de sufrí- Tribuna del coro, de Jerónimo de Corral, miento, ni en el cuerpo ningún músculo se contrae. Tan sólo unos orificios manchados con rojo —las marcas de los dardos en las carnes rubias del mancebo— hablan del martirio. Dos figuras más completan la escena: un arquero vestido a la usanza romana, y un viejo de calva sien que con mirada socarrona quiere hablar con su boca sin dientes. Los dos son tipos castizos labriegos que hace un momento dejaron la yunta de la tierra, para el taller del artista; tipos con los que se posar en encariña, pues los vemos repetir a lo largo de su obra. 160 ESTEBAN GARCÍA CHICO La composición y hasta algunas particularidades del mode¬ lado guardan una gran analogía con otro de Giovani Fran¬ cesco Rustice: la predicación del Bautista, que luce sobre la puerta septentrional del baptisterio de Florencia. LAUDAS DE DON LUIS ENRÍQUEZ Y DOÑA VICTORIA COLONNA.— En el crucero, cerca de las gra¬ das del altar de San Sebastián, estaban los sepulcros del Almirante don Luis Enríquez y doña Victoria Colonna, hoy en el Museo Arqueológico de Palència. Son dos laudas de idénticas dimensiones, dibujo y traza de mármol, posible^ mente de Carrara, incrustados con el más perfecto ajuste, con adornos recortados de mármol gris. La composición ornamental es elegantísima y sobria, sin relieve alguno. En el centro, rodeados por una orla, campea el blasón con la corona ducal y el Toisón de Oro. Debajo del escudo dice: D. LVIS ENRIQVEZ DE CABRERA TERCERO DE ESTE NOMBRE ALMIRANTE DE CASTILLA La Otra lauda, mejor conservados los primores decora¬ tivos, lleva esta leyenda: DOÑA VITTORIA COLONNA DVQVESA DE MEDINA CONDESA DE MODICA SV MVGER Ambas lápidas son gruesas y de una pieza. RETABLO MAYOR.—Cubre los muros de la capilla y arquéase arriba, siguiendo el arranque de la bóveda. Es por obra de final del siglo xvii. Compónese de banco, dos cuer¬ pos y remate o coronamiento, dividido en cinco calles. En la central, Nuestra Señora de la Esperanza, a cuya advoca¬ ción está el templo; San José, y en la parte superior, el abrazo de San Francisco y Santo Domingo. En las calles laterales hay distribuidos con singular acierto santos de la Orden, al¬ ternando con relieves de escenas de la Pasión. Es toda la labor, rica en temas decorativos. Las figuras de todo bulto, con ropajes ampulosos, inspirados en las tallas de Gregorio LA CIUDAD DE LOS ALMIPANTES 161 Fernández. Nada sabemos de su aufor. Desde lue¬ go, para el retablo, Tomás Sierra, es¬ cultor ríosecano, debió de presentar traza y modelos que el convento no estimó por razones que ignoramos. Por casualidad, han llegado a nuestro poder dos bocetos en barro *que aparecieron al derribar una caso¬ na en la calle de la Sal. Son el abrazo de Santo Domingo y San Francisco, desea bezados, pero de un brío y una elegancia, que sólo encontramos en las esculturas de Juni, que aquí dejó tantas obras inmortales. Es superior al grupo que luce el retablo. El otro, es un santo fran¬ ciscano, es más pequeño, pero esti¬ mable. Santa Ana, por ¿Juan de Juni? 11 162 ESTEBAN GARCÍA CHICO CAPILLA DE LA CRUZ. — Muy capaz y adornada, eran patronos los hermanos de la cofradía-penitencial de la Vera-Cruz. Para su retablo labró Juni la imagen procesional de «La Dolorosa», que en la actualidad recibe culto en el templo de Santiago. CAPILLA DE SANTA ANA.—Ignórase quiénes fueron sus fundadores y las obras de arte que debieron de servir de ornato. Sólo una escritura otorgada el 10 de Enero de 1590, ante el escribano San Juan de Moreira, nos habla de la cesión de ésta a la familia de Diego López de Mella «para que en ella se trasladase sus guesos e de sus padres... e avian señalado una de dos que hera la de santa ana que o la questa del sepulcro de la sacristía y que haviendo dado e tomado en ello... que fuese la de santa ana que linda con la dicha sacristías. Indica el documento que la cesión se hará con licencia del Almirante de Castilla, patrón del* monasterio. CAPILLA DEL DOCTOR MENA.—Es la última del lado de la Epístola, próxima al arco del coro. Fué fundada en los primeros años del siglo xvi, por el Dr. Don Bernardino Mena Repela, célebre beneficiado del cabildo ríosecano. De esta época retablo con Nuestra Señora de la Expec¬ eran un tación y un retablillo con la Oración del Huerto. El año 1598 doña Juana de Aguilar se concierta con Mateo Enríquez, escultor, vecino de Medina de Ríoseco y Mateo Osma, pintor de nación flamenca, para labrar y pintar la reja y el sepulcro del Dr. Mena. De tantas obras, esta última es la que queda, por cierto, arrumbada cerca del muro central. Es pieza notable, labrada en madera de pino y pintada imitando mármol. Sobre una urna, cuyo frente ostenta el timbre heráldico de los Mena, sostenido por «dos muchachos de medio relieves, va el bulto yacente del difunto, de tamaño natural, vestido con los orna¬ mentos sacerdotales. El rostro, cuidadosamente tallado, pre¬ senta caracteres evidentes de retrato; posiblemente inspirado en una mascarilla. LA CIUDAD DE LOS ALMIRANTES 165 Empotrado en el muro había un epitafio latino que decía: RELIQUIAS MEN^, CELEBRIS DOCTORIS IN ORBE, SIC LOCUS ESIGUUS, PARVA, SEPULCRA TEGUNT, OSSA, BON^e VIRES MAGNAS PR,«BENT1A VIT^E, ALBIDA PR/EGELIDA, CERNE, TEGUNTUR HUMO. «Timbre la verdad —escribe el cronista del cabildo ríose- cano, don Manuel Pardo — , que por el sitio en que se puso evidencia lo celebé¬ rrimo de este bene¬ ficiado, sin que para la adulación se pue¬ da ofrecer el más mínimo escrúpulo, siendo asimismo un elogio expresivo que el doctor para Angélico fuera pro- písimo». (1) Cuando José M.^ Cuadrado (2) visitó el templo franciscano y vió el sepulcro, creyó correspondía a Fer¬ nando de Mena, Vidriera, médico de Felipe II. Error harto frecuente en visitas ligeras, que recoge sin omitir una tilde Francisco Simón y Nieto en su libro: «Los (1) «Célebres beneficiados en virtudes y Letras del cabildo de Río- seco». Manuscrito del siglo xviii. Arcliivo de Santa María. (2) «España, sus monumentos y artes. Valladolid, Palència y Zamo¬ ra». Barcelona, 1885. 164 ESTEBAN GARCÍA CHICO Antiguos Campos Góticos». Ignoramos si en esta capilla se guardaron las cenizas del ilustre galeno, pero lo que no ofrece la menor duda es que el bulto funerario representa al Dr. Don Bernardino Mena y Repela. CLAUSTRO. —Hállase al costado este del muro de la Epístola. Es de planta cuadrada de doble galería de arcos rebajados. Por el interior corría un zócalo de azulejos, narran¬ do momentos culminantes de la vida de San Francisco. Todo él es una vergonzosa ruina; la galería superior va rápida¬ mente desapareciendo, sirve de copioso arsenal de piedra y de maderas para las obras municipales. Quedan aún restos de las capillas de Santa Isabel y de la Anunciación. CAPILLA DE SANTA ISABEL.-Labrada el año 1513, hoy convertida en palomar. Servían de ornato unas figuras en yeso por Corral y un retablo de madera de tejo y las figu¬ ras de bulto de nogal de la historia de Santa Isabel, debido a la gubia de Juan de Balmaseda, imaginario vecino de León. Por razón de la hechura, Alonso y Hernando de Espinosa, patronos de la capilla, eran obligados de pagar veinticinco mil maravedís, según escritura de concierto otorgada el 13 de Septiembre de 1324. CAPILLA DE LA ANUNCIACIÓN. —Tiene una mag¬ nífica bóveda ojival de idéntica traza que las del templo de Santa María, de Gaspar de Solórzano. La decoración es re¬ naciente, nervios y claves están cuajadas de florones, queru¬ bines y medallones, con cabezas de Profetas (1). En los mu¬ ros, dos enormes escudos con las armas de los Villasantes, cercados de una gran corona de laurel que sostienen dos ani¬ males fabulosos y unas cartelas con cintas que debieron de ostentar textosbíblicos. Todo en yeso y primorosamente mo¬ delado de mano de Jerónimo de Corral, que por esta fecha. (t) Atgunos yacían rotos en el suelo y tos fijos servían de nidat a unas patomas que tibremenle entraban por tos ventanales sin cristales. Después de limpiarles cuidadosamente les trasladamos al Arctiivo Mu¬ nicipal, pequeño Museo de arte ríosecano. LA CIUDAD DE LOS ALMIRANTES 165 1556, trabajaba en el mismo convento en las tribunas del Claustro, por Juan de Corral. coro. Debajo de la bóveda corre una cornisa con la leyenda siguiente: EN REVERENCIA DE LA ANUNCIACION, ESTA CAPILLA LA MANDARON HAZER LOS CATOLICOS VARONES MARTIN DE VI- LLASANTE E CATALINA DE CISNEROS SU MUGER. Según opinión de Ceán Bermúdez, tenía un retablo de la 166 ESTEBAN GARCÍA CHICO Anunciación, de Gaspar Becerra, que ignoramos su para¬ dero (1). EL CONVENTO. —Las dos espaciosas alas del conven¬ to, donde hoy tiene cómodo y holgado acomodo el Hospital de Santa Ana y la Beneficencia Municipal, una, en la dirección de la fábrica del templo, y otra, perpendicular a él, pueden dar perfecta cuenta de lo que fué aquella Casa de la Religión Seráfica. De las dependencias interiores, aún se conservan el refertorio y la sala capitular, amplias estancias de muros desnudos, sucios y desconchados, con huellas patentes de los vándalos. Al mediodía, mirando la huerta, hay un lienzo de claus¬ a tro de espaciosos y elegantes arcos de medio punto, labrados de cantería, el año 1534, posiblemente, según diseño, del arquitecto Juan de Corral. CAPILLA DEL HOSPITAL.—^ Está instalada en las dependencias del piso bajo. Tiene obras de relevante mérito; dos vidrieras con Santos Franciscanos (1528); una imagen de la Concepción, escuela de Gregorio Fernández, y una es¬ cultura procesional de Santa Ana, atribuida a Juan de Juni. (1) «Diccionario hislórico de los más iluslres profesores de Bellas Artes en España». Madrid. Viuda de Ibarra, t800. NUESTRA SEÑORA DE LA ESPERANZA DE VALDESCOPEZO Fué el primer cenobio plantado por ios hijos de San Fran¬ cisco en ei feudo de ios Enrfquez. A media legua de la villa, a la vera del camino real, en un repliegue que a manera de anfiteatro forman los alcores; allí, un buen día del año de la Encarnación del Señor de 1429, el bienaventurado Fray Pedro de Santoyo (1) toma posesión de una ermita, que pasados los años cambiase en suntuoso monasterio. El lugar fué elegido con singular acierto: silencio, maravilloso silencio para las horas de oración y bellas perspectivas de los alcores para las horas de recreo. En 1477 ábrense los cimientos de la nueva iglesia, y son decididos mecenas los muy altos y magníficos señores don Fadrique Enríquez y doña Teresa de Quiñones que, en se¬ pulcros de alabastro, bajo la bóveda del crucero, dormían el sueño eterno. La vida pasa y la fábrica capta las esencias de las diferentes modalidades artísticas. En los primeros años, son maesos goticistas, probablemente de procedencia burgalesa, los que toman a su cargo la capilla mayor, de elegante crucería, y el monumento funerario de los funda¬ dores. Poco después, triunfan los primores renacentistas en retablos, rejas, pulpitos y vidrieras; y en los umbrales de la décimoséptima centuria, los artistas que trabajan a las órde¬ nes del Duque de Lerma, emparentado con los Enríquez, labran la fachada principal siguiendo el módulo clasicista. Por los cronistas franciscanos, han llegado hasta nosotros (1) Francisco Calderón, obra citada. Capítulo XXX, págs. 277 a 280. Lucas Wadingo. Anales de los menores. Tomo X, página 145. 168 ESTEBAN GAPCÍA CHICO referencias detalladas y exactas de las obras que servían de gala y ornato a tan singular monumento. «En su iglesia, muy hermosa, sin salir del Instituto de la Santa Recolección —escribe Fray Francisco de Calderón—, tiene reliquias muy insignes en el altar que hace frente alos sepulcros de sus grandes señores, cuyo adorno es en medio un Santo Christo de marfil muy devoto, con rico aliño de láminas. Al lado de la Epístola, en una urna de ébano y plata, está el cuerpo de Santa Plantina, virgen y mártir; y en otras dos cajas curiosas, los de Santa Victoria y Santa Juliana, mártires..., y en un baulillo el cíngulo de San Carlos Borromeo. Todo este adorno y tesoro puso aquí la señora Duquesa Doña Luisa de San¬ doval, la piedad de sus grandes Patronos cada día aumenta y este su templo y casa con cuantiosas limosnas». A renglón seguido hace especial mención de una capilla fundada el año 1605, por doña Catalina Luxán, viuda de don Luis Enríquez, «relicario insigne que todo es una piña de reliquias, subiendo desde el altar por gradas adornadas de medallas, estatuas de mármol muy precioso, cruces, brazos, piernas, número hasta la cumbre, donde remata en en gran la efigie de un Santo Crucifijo de alabastro oriental, de precio inestimable, y todo forma un ramillete devoto, decente y hermoso». Cuando la exclaustración, todo se perdió por la rapacidad de ciertas gentes. Ahora sólo hay unos muros de la cerca en ruinas vestidos de hiedra, y la fuente «La Samaritana», que brotan sus aguas de las entrañas del alcor. En aquel lugar desierto —convertido en tierras paniegas — , el agua da una lección de eternidad; corre y canta entre los zarzales, como corría y cantaba cuan¬ do llegó el bienaventurado Fray Pedro de Santoyo a plantar el cenobio. Huyó lo que era firme y solamente lo fugitivo permanece y dura. LA CONCEPCIÓN DE MONJAS CLAPISAS HISTORIÀ DE LA FUNDACIÓN.—La bula papal para la creación de! nuevo cenobio, recibióla Don Fadrique II, el año 1491 (1). Un año después, con motivo de la expulsión de los judíos, al salir de la villa, la sinagoga y principales depen¬ dencias pasaron a la propiedad del Almirante, quien hace donación a las monjas clarisas para fundar un monasterio. El miércoles, primer día de Agosto, Fray Francisco de Zamora, Guardián del convento de Valdescopezo «tomo la posesión juro y señorío e propiedad de las casas sinagoga y corrales». Acto seguido tuvo lugar la bendición del nuevo templo. Después de aderezadas cinco cruces de palo acom¬ pañadas de varias candelas ardiendo y pronunciadas las preces de ritual, el muy reverendo Fray Alonso de Espinosa, maestro de Santa Teología, fraile menor y obispo de Trinó- (1)Inocencio Vil!, siervo de ios siervos de Dios, ai amado liijo y noble varón Fadrique Enríquez de Cabrera señor de la villa de Medina de Ríoseco, diócesis de Patencia, salud y apostólica bendición. La sincera devoción con que a nosotros recurres y a la Iglesia Romana, se promete que admitamos favorablemente cuanto en el Señor podemos, a la gracia de ser oídas tus súplicas, especialmente aquellas que miran a la propagación de ia religión, aumento del divino cuito y la salud de las almas. Verdad es que hace mucho tiempo que nos ha mostrado tu súplica que contenía que tú, que también eres Almirante de Castilla por la especialísima devoción que tienes a la Concepción Inmaculada de María Santísima y a ia orden de Santa Clara y a las monjas que viven bajo la regular observancia; deseando con incomparable deseo de mudar lo terreno en lo celestial y lo transitorio en lo eterno, cons¬ truir y ediflcar o que se construya y edifique si la autoridad apostólica lo concediese, cerca de la villa de Medina de Ríoseco, un monasterio de dicha orden, bajo la advocación de la Concepción, con iglesia campa¬ nil con humilde campana, claustro, dormitorio, huerta de hortalizas y 170 ESTEBAN GARCÍA CHICO poli, «derramó con su propia mano con un ysopo de sedas puestas en un palo mucha gracia de agua bendita». Poco tiempo vivieron las religiosas en el primer emplaza¬ miento. En el año 1499, el Almirante, estando en la villa de Villabrágima, recibe de Alonso de la Torre, unas casas que tenían en Medina de Ríoseco, frontero a los Pozos Buenos, y en cuyos solares mandó edificar la ermita de San Sebastián para residencia de las monjas clarisas. De la suntuosa capilla quedaban hasta hace poco dos relieves de alabastro. Uno, representa la Coronación de la Virgen, acaso uno de los pa¬ neles del retablo, vendido por la Cofradía del Santo Cristo de las Puertas a un chamarilero. El otro, probablemente del friso que corría por los muros—hoy propiedad de Don Anto¬ nio de Hoyos —figura a Caín de pie retador, blandiendo la quijada asnal, frente Abel que entierra, humillado, levanta el torso, implorando clemencia. Las figuras están tratadas con delicadeza; el artista que esculpió tan interesante pieza acusa cierto contacto con la escuela italiana. Otro nuevo cambio de emplazamiento. Por motivos que ignoramos, en los primeros años del siglo xvi, trasládanse de la ermita de San Sebastián, al lado opuesto de la villa. La con otras oficinas necesarias a costa de los bienes que el Señor te ha dado para perpetuo uso y habitación de monjas de dicha orden que en él pasen la vida, con una abadesa que elijan, según los laudables esta¬ tutos de dicha orden... y así nos con supremo afecto deseamos el aumento del divino culto, la propagación de la religión y la salud délas almas comendamos en el Señor tu piadoso y laudable propósito, absol¬ viéndonos de cualquiera excomún supresión y entredicho censuras penas, aunque impuestas con causa para conseguir el efecto de las presentes letras por cuyo tenor inclinado a tus súplicas te concedemos licencia para que sin perjuicio de otro construyas el dicho monasterio con el título de la Concepción con iglesia en que se celebre misa y los Divinos Oficios necesarios en lugar conveniente cerca de la dicha villa para perpetuo uso y habitación de monjas de la orden de Santa Clara que vivan bajo la regular observancia... Dado en Roma en San Pedro año de la Encarnación del Señor de mil cuatrocientos noventa y un años a veinticinco de agosto. Año séptimo de nuestro Pontificado. Archivo conventual de Santa Clara. LA CIUDAD DE LOS ALMIRANTES 171 fábrica del monasterio, plántase definitivamente en ei lugar que ocupaban unas humildes viviendas de unos tintoreros, próximas a la puente de Posada y lindando con el camino real. Tras la bula pontificia viene la hacienda del convento, acrecentada por la magnanimidad de los Almirantes, Dona Ana de Cabrera, Condesa de Módica, a cuyo encendido Puerta defConvenío. amor a lasegunda orden seráfica .débese la fundación; en su postrimera voluntad, señala trescientos mil maravedís de renta perpetua «para dote y fundamento del dicho monesterio y mantenimiento de abadesa y monjas» que el Almirante, en lugar de la referida cantidad, entrega «la rrenta de pan e vino e menudos de su villa de ceinos». También los regidores que reciben con singular agrado a las religiosas, libran todos los maravedís y cosas que el Almirante debía al concejo. Con 172 ESTEBAN GARCÍA CHICO este procedimiento harto sencillo, saldan la deuda de su se¬ ñoría y al mismo tiempo ayudan la fundación. Pocos años llevaba de vida, cuando sufrió el asedio de las tropas comuneras, que, con frecuencia, hacían alardes y correrías cerca de los muros de la villa. En el Archivo Muni¬ cipal, hay cuaderno con cuantos gastos originó el cerco, un más una larga lista de los efectos tomados por las gentes de Girón. A las monjas clarisas, que tenían crecidas rentas en tierra de pan llevar y numerosos rebaños, las hurtaron «seys- cientas e cincuenta cabezas de carneros e ovejas a seis rrea- les cada cabeza». Años de esplendor... cuando Juan de Corral traza los arcos de la claustra y Alonso de Rozas labra el retablo mayor..., cuando las monjitas no sienten el menor reparo en litigar contra el muy alto y magnífico señor Don Luis Enrí- quez, Alrtiirante de Castilla..., cuando dentro de sus.muros, florecen en alabanzas de Cristo bendito, nuevas florecillas en el vergel del señor San Francisco... Después,ya en los umbra¬ les del siglo xix, iniciase la decadencia. Con la rota en los cerros del Modín, la soldadesca pisotea, profana cuanto halla a su Entre las llamas desapareció gran parte del paso. retablo mayor, y las oficinas del convento se emplean para diversos menesteres. Las monjas, humilladas y escarnecidas, encuentran refugio en el convento de San Juan de Dios. A tal extremo llega la pobreza «que muchos días no tienen para poner puchero». Vida llena de penalidades, deseo vehemente del glorioso tránsito. OBRAS DE CANTERÍA.—¿Qué artistas intervienen en las obras de fábrica? Del primero que tenemos noticia es de Gaspar de Solórzano, arquitecto de la catedral palentina. Firma una escritura de concierto —28 Abril 1529— en la que se obliga a hacer «el dho monesterio e yglesia de santa clara» segtín la muestra para ello ha dado. Recibe como salario anual cincuenta mil maravedís y dos reales de plata cada día que estuviese al frente de la obra. Presenta un diseño en per¬ gamino, que cercenado sirve de cubierta a un libro de cuentos. LA CIUDAD DE LOS ALMIDANTES 173 174 ESTEBAN GARCÍA CHICO ¿Qué obras realizó en el convento? La fábrica ha sufrido tan¬ tas restauraciones, que es materialmente imposible señalar las realizadas por el arquitecto palentino. Fuera de la clausura, en el muro de la cerca, ábrese una sencilla portada de cante¬ ría con un arco rebajado, escudos de la ilustre familia funda¬ dora en las enjutas y recuadro. En la clausura hay un lienzo de claustro de dos pisos con elegantes arquerías de medio punto sobre columnas de orden toscano, de sillares labrados a escoda, por los arquitectos Juan de Corral, autor de las obras de cantería de la capilla de los Benavente, y Diego de Tapia (1). La fábrica del nuevo templo comienza en los primeros años del siglo xvii. La traza la firma Francisco de Praves y los trabajos los lleva a efecto el maestro de cantería Andrés (t) Sepan quantos esta publica escriptura de obligación e concierto vieren juan de corral vezino de la cibdad de palencia e diego como nos de tapia vezino de la villa de medina de rioseco de una parte e yo juan rrumoroso mayordomo del monesterio, abadesa e monjas e convento de santa clara de la otra parle otorgamos e conocemos por esta presente carta que somos conbenidos e concertados de esta manera que nos los dichos juan de corral e diego de tapia tomamos e rrecibimos de hacer e que haremos dos paños de claustro... en la forma siguiente que ave- mos de sacar los cimientos e han de tener de ancho tres pies y medio y de hondo quatro pies hasta el pelo de la tierra e desde arriba se ha de hechar un paño de sillares labrados a escoda de manera que vengan todos a tapia de canteria e sobre esta canteria se han de helegir tener una los pilares fuesen menester para que de pilar a pilar aya diez pies que poco mas o menos y estos dichos pilares han de ser de pie y medio de gruesos en rredondo labrados a escoda con sus basas e capiteles de dos boceles e un quadro sobre los quales dichos pilares se han de ere- gir e hazer los arcos del mesmo grueso de los pilares e sepan que han de ser con dos taludes conforme a los del monesterio de tordehumos y estos dichos arcos han de ser de medio punto... que las esquinas han de tener cada una un nuevo pilar basa e capitel e a de tener algunas con su yladas correspondientes a la otra parte de los arcos que se han de hazer adelante los quales dichos pilares y los arcos han de ser de san xpto- bal... por rrazon de la dicha obra que hemos de dar fecha y acabada nos aveis de dar y pagar ocho mili mrs en dineros... 16 diciembre 1546. Archivo conventual de Santa Clara. Inlerior del templo y retablo mayor. 176 ESTEBAN GARCÍA CHICO de Cabazón (1). El templo no tiene nada de notable; refleja el espíritu de la época. Grandes muros de mampostería llamada de hormigón con sillares en los ángulos; puerta adintelada con enorme escudo labrado en piedra, de los Enríquez, en el muro del evangelio. El interior, amplia nave cubierta de bóve¬ da de cañón; cúpula sobre pechinas en el crucero y presbi¬ terio de escaso fondo. A los pies, el coro, con buena cajonería en nogal blanco de finas labores barrocas, del antiguo con¬ vento de San Francisco. El día de Santa Clara del año 1618 trasládase con gran solemnidad el Santísimo Sacramento al nuevo edificio. LOS RETABLOS. —En el transcurso de medio siglo, las monjas clarisas mandan labrar dos retablos para la capi¬ lla mayor. El primero, corrió a cargo de Pedro de Bolduque; fué desmontado y probablemente vendido a algún convento de la misma orden. El otro, como los de su época —año 1662 —era arquitectura sencilla, las columnas estriadas y su las tarjetas y grutescos, tímidamente distribuidos, son los principales elementos decorativos que señala la escritura de concierto. Dos ensambladores de Ríoseco, Francisco Rodrí¬ guez y Lucas González, labran la fachada arquitectónica. Las esculturas que habían de colocarse en las hornacinas tienen gran cuidado las monjas de indicar «que habian de ser por los modelos de Gregorio Fernandez sacados de sus ymage- neros y las han de hazer Juan Rios y Alonso de Rozas». (1) Obras de la ygiesia. Da por descargo dos mil! cien ducados que a dado en dinero de contado a la señora doña maria de benavente secretaria de dicho convento y depositaria de la obra del para en quenta de los treynta y ocho mili y quinientos rreales en que esta concertada la obra de la ygiesia deste dicho convento según las escrituras que en rraçon desta fueron otorgadas por andres de cabanço, maestro de obras. Iten se dan por descargo mili nobecientos y ochenta y seis mrs que se dieron a francisco de prabes para quando bino a ver la obra deste con- bento y decir si estaba segura. Iten por descargo dos mili y seiscientos rreales... a juan sierra y juan de vallejo y otros canteros por los adere¬ zos que hicieron dentro de la ygiesia... Libro de Cuentos. 1611 a 1659. Archivo Conventual de Santa Clara. LA CIUDAD DE LOS ALMIRANTES 177 178 ESTEBAN GARCÍA CHICO Cuando la dominación francesa, desapareció el retablo; sólo milagrosamente se salvaron una escultura de San Francisco «con un crucifixo en la mano y la otra en admiración» que ahora recibe culto en el altar mayor; un gran Crucifijo en la clausura y la figura central, la Asunción con su trono y coro¬ na cercada de ángeles, instalada en el muro frontero a la reja de la grada baja (1). En las tres esculturas debidas a la gubia de Alonso de Rozas, la influencia del insigne maestro es indubitable; sobre todo, la Virgen recuerda la del altar mayor de la catedral de Plasència. (1) Esculturas el retablo. 17 noviembre 1663..., Alonso de para Rozas, escultor principal deudor cumplidor y obligado y Francis¬ como co Rodríguez y Lucas González, ensambladores como sus fiadores... se obligaron de hacer por su quenta a toda costa ias ymagenes de es¬ cultura para el rretablo del dicho convento conforme a la traza que esta echa y que an bisto los otorgantes, dichas ymagenes an de ser que una hechura de christo crucificado y san Juan y Maria a de llevar su alto seis pies y medio y las birtudes de la fee y la esperanza con sus ynsignias lo que toca a cada una; San Francisco y San Antonio. San Francisco con su crucifixo en la mano y la otra en admiración y San Antonio con un niño encima de un libro y una palma, que la altura de una y otra es de seis pies =y nuestra señora de la Asunción con trono y corona que cada cosa este en su lugar conforme arte y a de ser de nuebe pies de alto y seis angeles alrrededor rredondos con sus alas y en el centro siete cabezas de serafines de medio rrelieve rrobado por parte de atras para que se fije contra el tablero y la ymagen lo mismo.= Un San Miguel y un Angel de la Guarda con un diablo a los pies y las demás ynsignias que le tocaren; y el Angel de la Guarda con una niña, un Sanjuan Bautista y un San Joseph de dos pies y medio de alto; el christo, las virtudes, San Juan y María, San Antonio y San Francisco an de ser figuras rredondas por todas las partes y las figuras del pedestal an de ser de medio relieve y todo ello lo an de hacer bien perfecto y executado y de buena madera de soria limpia y sin nudos y sin endi- duras y a satisfación de la dicha señora abadesa monjas y convento puesto y asentado como dicho es bien perfectamente por nuestra quen¬ ta... se les a de dar y pagar por el trabajo de hazer las echuras de las ymaxenes quatro mili seiscientos rreales... Archivo de Protocolos de Medina de Ríoseco. Escribano Pedro de Sandoval. Vol. 364. En la escritura de concierto para labrar la parte arquitectónica, al la ciudad de los almirantes 179 Hay también en la clausura dos buenos relieves de San Francisco y Santa Clara, probablemente de algún retablo, acaso de mano de Mateo Enrí- quez, escultor medinense. NUEVAS FLORECILLAS DE SAN FRANCISCO.—No¬ ticias de religiosas de especial virtud. En este convento de nues¬ tra Madre Santa Clara, de la ciudad de Medina de Ríoseco. Vivimos al presente—1682—se¬ senta y cinco religiosas y hemos visto y oído aalgunas Madres ancianas que hoy viven, que conocieron religiosas que han muerto de cuarenta años a esta parte de vidas ejemplares: La Madre Juana de Espinosa. íTan observante de su regla que además de vivir probísima, fué tan retirada, que jamás la vió hombre el rostro; estando enfer¬ ma ni el médico, y teniendo un hermano, que vino de las Indias, no se alzó el velo para verle. Fué devotísima del Santísimo Sacramento, y de su pobre labor San Francisco, hizo dos lámparas de plata, y otras muchas cosas para la sacristía». La Madre Francisca de Arcayos.—«El año 1650, vivió y hacer referencia de ios escuitores que debe llevar dice: «Es condición que toda la escultura que se entiende de las ymagenes an de ser por los modelos de grigorio Hernández sacado por sus ymagineros y lo an de hacer Juan Rios y Alonso de Rozas vecinos de Valladolid si ios maestros se conformasen a elia y sino a de ser de maestro que lo entiendan...» 180 esteban garcía chico floreció en virtud la Madre Francisca de Arcayos, natural de la ciudad de Medina de Ríoseco. Fué muy frecuente en la oración, estando muchas noches enteras en ese santo ejer¬ cicio. Fué mujer seguida y maltratada de los demonios y devotísima de nuestra Santa y particular del misterio de la Expectación, cuya pintura está en el coro bajo, y deseando tenerla en su celda a la hora de su muerte, sucedió que habiendo venido una crecida muy grande y viéndose el convento en gran peligro, hizo dicha sacar de su celda pintura de la Expectación y se quitó la tormenta y teniendo la imagen en su celda, la cumplió su majestad lo que tanto deseaba tenerla allí cuando muriese». La Madre Rosa, de Dueñas.—Lectura en un libro de oraciones; encendido amor ala Madre de Cristo bendito; ingenuos coloquios con la Virgencita morena del retablo mayor. Todos los días visitas al templo parroquial; el gótico retablo; los blasonados sepulcros de los condes de Buendía... Excelente aprendizaje para un alma abrasada en ardores místicos. Después, ¿parece una escena arrancada de un vitral? Sencillamente, sin ruido, como se inicia las grandes empresas, un buen día sale del hogar paterno acompañada de una hermanita de cortos años y entran en la clausura de Santa Clara. En la vida conventual no olvida las horas vividas en el templo depueblo natal. Allí fué el yunque su donde se forjó su alma nacieron sus grandes amores. y ¡Con qué gozo, fijando sus ojos en el azul, pronunciaba el nombre de María! ¿Con cuánto entusiasmo en la paz de la celda estudiaba los viejos pergaminos del archivo conventual? Había recibido el encargo de escribir los anales de la funda¬ ción clarisa y con harta diligencia iba dejando sus impre¬ siones en unos papeles blancos... Por disposición divina enfermó de muerte. Fué un dulce tránsito; su vida se apagó dulcemente como la luz de un bello atardecer castellano. Una palabra quedó prendida en sus labios; María. Fué monja de singular vida y gran santidad. En alabanza de Cristo bendito y del pobrecillo Francisco. Amén. CONVENTOS CARMELITANOS NUESTRA SEÑORA DE LA ENCARNACIÓN No hay fundación conventual en Medina de Ríoseco, que no vaya unida a los Almirantes, señores de la villa. En los pórlicos de los lemplos luce el blasón de su estirpe y en las viejas crónicas hay pruebas harto elocuentes de las relaciones cordiales con las diferentes órdenes. Es el caso de la funda¬ ción del convento de la Encarnación de Carmelitas Descalzos. Tuvo lugar el 27 de Septiembre de 1588; en la villa vivían y en ella ejercían el señorío, por ser cabeza de sus estados, los magníficos señores Don Luis Enríquez de Cabrera y Doña Ana de Mendoza. La figura de Doña Ana —mujer cristiana, mujer caritativa, mujer buena—, en los folios de la crónica se dibuja con todo relieve. Es en realidad la fundadora, a su iniciativa, con su valioso concurso, se eleva el nuevo cenobio de los esclarecidos hijos de la santa castellana, Teresa de Jesús. En los primeros momentos son tres mil ducados, objetos para el culto divino y deseo de tomar el Patronato que no cumplido «porque la muerte la arrebató muy ve aprisa» (1). Falto de protección, los primeros años fueron harto difíciles; el Ayuntamiento intervino, librando ciertas cantidades para ayudar ia construcción del templo. Es cuanto sabemos de la fundación del convento. El vendaval de la des¬ amortización —que dejó en silencio de muerte los claustros- barrió los documentos de su archivo, sillares indispensables para construir su historia. Se edificó ei templo bajo la advocación de Nuestra Señora (1) Fray José de Santa Teresa. Parte de la Crónica de los Carmelitas Descalzos. Año 1678. 182 ESTEBAN GARCÍA CHICO de la Encarnación el año 1590, en el mismo lugar que ocupa el coso taurino. No queda el menor vestigio de la fábrica; tan sólo algunas de las obras de arte que recibieron culto bajo sus bóvedas. Conocemos algunas particularidades por los escritores viajeros que pasaron por la villa. Antonio Ponz, en su célebre libro «Viaje por España»(XII, c. 5.®, núm. 17), nos da una impresión de la iglesia conventual. Vea el lector cómo la describe: «La Iglesia del Convento de Carmelitas Descalzos es muy buena, adornada de pilastras dóricas. Lo es el retablo mayor, que consta de cuatro columnas corinlias, en cuyo nicho principal está la imagen de Nuestra Señora del Carmen, repetición executada sin duda por el mismo Gregorio Femân" dez, de la que hizo para el Carmen Calzado de Valladolid y yo le alabé mucho a V. en carta desde aquella ciudad. Del mismo estilo y escuela de aquel artífice son las estatuas de San Joseph y de San Elias en las capillas colaterales y la de Santa Teresa en la suya». Ceán Bermúdez (1) hace idéntica apreciación: «La estatua de Nuestra Señora del Carmen en el nicho principal del retablo mayor. Es repetición de la que está en el convento de los descalzos de esta orden en Valladolid». Opiniones que no debieron parecer acertadas al insigne crítico Don Juan Agapito y Revilla, cuando colocó como colofón esta breve nota: «Sería de algún sucesor o imitador del maes¬ tro» (2). Más tarde rectifica al conocer por nosotros la historia del convento y unas fotografías de las esculturas. A simple vista acusan todas las características de las obras de Gre¬ gorio Fernández. Es posible que fueran las primeras labradas en Castilla, que más tarde vemos repetidas. El caso es fre¬ cuente; acierta con la interpretación de un modelo y lo repite sin omitir detalle. Citaremos como ejemplo la Santa Teresa de Jesús. ¿Cuántas salieron de la gubia del gran imaginero? ¿Con cuánto cariño, con cuánta unción debió de crear esa Diccionario Histórico de tos más itustres profesores de tas bellas (1) arles España. Madrid 1800. en (2) La obra de tos Maestros de ta Escultura Vallisoletana. Tomo II. Casa Santarén, 1929. LA CIUDAD DE LOS ALMIDANTES 185 maravillosa colección de escultura lignaria para los conven¬ tos carmelitanos? Los frailes tienen palabras de cálido elogio Fachada principal. para su obra. «El mejor maestro que en estos tiempos se co¬ noce». «Muerto este hombre, no ha de haber en este mundo 184 ESTEBAN GARCÍA CHICO dinero con que pagar lo que deja hecho». La estela de luz que marca su arte, brilla durante todo el siglo xvii. Después de la exclaustración pasa gran parte del tesoro artístico al convento de monjas de la misma orden, excepto dos escultu¬ ras, una Virgen del Carmen y una Santa Teresa, al templo de Santa Cruz. La Virgen del Carmen a que alude Ponz y Ceán; primero estuvo en el presbiterio en un altar portátil, frente a la reja del coro bajo, después se pintó y doró «todo menos el rostro, que no llegó a él porque no lo necesitaba» y se colocó en la hornacina central del altar mayor el 7 de Mayo de 1874, siendo priora la R. M. Catalina María Jesús. SAN JOSÉ El 2 de Marzo de 1603 entran en la villa las monjas carme¬ litas. El convento planta en las casas de Luis de Gamboa, se en la plaza del Matadero, mirando a la fortaleza y cerca del camino hondo que va a los Molinos de Viento. La provisión real, hace sucinta historia de los trámites preliminares. Pri¬ meramente, se pensó levantar el monasterio en Tordesillas, pero la cantidad asignada pareció insuficiente para llevarla a feliz término. Aparece Petronila de Neira, doncella virtuosa y principal y ofreció «la herencia y futura sucesión de su madre que ya era vieja»; con ambos caudaies empezaron las obras del convento de 5an José. ¿Cómo lo recibió la villa? El cro¬ nista Fray José de Santa Teresa (1) declara que en los primeros momentos en el coticejo reinaba un espíritu de franca hostili¬ dad «que sabiendo antes que la villa contradecían la fundación se entró en el ayuntamiento —la Duquesa Doña Victoria Co- lonna— y haciendo de su discreción ruego y de su presencia ejecutoria allano a los regidores». Los documentos guardan de esta escena absoluto silencio. El nombre de Doña Victoria Colonna, ni incidentalmente surge en el acta de la sesión mu- (t) Obra citada. LA CIUDAD DE LOS ALMIDANTES 185 Interior y retablo mayor. 186 ESTEBAN GARCÍA CHICO nicipal donde toman el acuerdo de recibir la fundación. Es un poco extraño que declaren precisamente todo lo contrario. La provisión real la recibe el alcalde mayor, Don Juan Ruiz de San Cebrián, con ostensibles muestras de acatamiento «la tomó en sus manos y la besó y puso sobre su cabeza» y más tarde los regidores, reunidos en su Ayuntamiento en la calle del Reloj, encima de las Carnecerías, sólo palabras de elogio merece la Orden del Carmelo «tan recogida y aprovechada que ha dado y da tan buen ejemplo como es notorio y de que esta villa se puede seguir mucho bien y aprovechamiento... todos de acuerdo e conformidad nemine discrepante dijeron y declararon ser util y provechoso y muy necesario a esta villa se haga y efectúe en ella la dicha fundación». Otra afirmación que queremos rectificar, es la relativa al patronato; Doña Victoria Colonna «gusto en tomar el patronato de la yglesia aunque no se efectuó porque los deseos de los señores suelen embarazarse así mismo». Sin duda el cronista no tuvo en sus manos los fondos del archivo conventual; allí están las escrituras de fundación del patronato a favor de Doña Victoria Colonna, y como si esto fuera poco, lo declaran los escudos de la linajuda señora en la fachada y en el interior del templo en las pechinas de la cúpula. En el siglo xviii, aún continuaba vinculado en la casa de los Almirantes, hasta que tomó pose¬ sión de él, en nombre del Rey, ministro Don Juan de León su y Luna, el 17 de Septiembre de 1702, cuando fueron secues¬ trados los bienes de Don Tomás Enríquez de Cabrera por acto de rebeldía contra la corona. Entre los más decididos protectores del convento figura el caballero Don Jerónimo de Aguilar; en la villa tenía su casa solariega, cerca del templo románico de San Miguel, y osten¬ taba entre otros títulos el de caballero de la Orden de Santiago y gentilhombre de la Casa de Su Majestad. En su postrimera voluntad, señala como el lugar de su enterramiento el claustro del convento de San José de Carmelitas Descalzas de Ríoseco y en pago de tan señalado favor, deja un santo Ecce-Homo «escultura hecha en Nápoles con peana de ébano» y una pin- LA CIUDAD DE LOS ALMIRANTES 187 tura de Jesús con la cruz a cuestas, de dos varas y media de alto y siete cuartas de ancho con su marco de talla. Las dos piezas de valor están en la clausura, y las monjas las guardan con singular carino. Como dato curio¬ so, en el inventario de sus bienes hay una pin¬ tura, retrato del Cardenal Cisneros, «copia del Gre¬ co, de dos tercios de alto, marco dorado y negro, tasado en cien reales de vellón» por Juan Carreño, pintor de cámara de Su Majestad. ¿Cuál ha sido la suerte de este lienzo? Desde luego nunca estu¬ vo enla clausura del con¬ vento, ni aparece legado a él. En el meritísimo libro «El Greco», de Don Manuel B. Cossío, no encontramos la menor alusión. EL TEMPLO.-Los Sania Teresa de Jesús, planos para elevar el tem- de Gregorio Fernández. pjQ fQgpon trazados por Juan de Nates, (1) que era por aquellos anos, uno de los más famosos arquitectos de (1) Bajo la miela de Juan de Nales eslavo Calalina de Velasco, liija del arquileclo Felipe de la Cajiga, hasla enlrar en el convenio de carme- lilas descalzas de Ríoseco. Nada más nalural que a su lutor, arquitecto famoso, fueran encomendados los planos del nuevo edificio. Don Nar¬ ciso Alonso Cortés, en su libro «Dalos para una Biografía artística de los siglos XVI y XVII», nos da esta preciosa noticia: «Juan de Nales maes- 188 ESTEBAN GARCÍA CHICO Castilla. Guarda toda la fábrica una encantadora unidad; trae el recuerdo de otros monasterios carmelitanos. La fachada es de sillería, severa, elegante, llena de carácter, inspirada en el estilo herreriano; siempre triunfa la línea recta. Puerta adintelada, encima se abre una hornacina con la efigie de San José, santo tutelar del convento. En lo alto, una ventana por donde recibe luz el coro, y a ambos lados el timbre heráldico de Doña Victoria Colonna; en el último cuerpo un tímpano con el escudo de la esclarecida Orden del Carmelo, y como remate, la cruz y unas acróteras. El templo es mononave con bóveda de cañón. Sólo luce tres bellos retablos; el mayor, en la hornacina central, la Virgen del Carmen, y en los laterales, Santa Teresa de jesús y la Concepción; las tres tallas son debidas a la gubia de oro del imaginero Gregorio Fernández. AUTÓGRAFOS DE LA SANTA.— Guarda en la clausura de las más valiosas y preciosas joyas; cuatro una cartas de Santa Teresa de Jesús. ¡Qué simpáticos son estos autógrafos! Un monumento en la celda, una mano blanca, regordeta, toma la pluma, que vuela rápidamente sobre el pa¬ pel. ¡Qué prosa más sencilla! ¡Qué garbo y qué elegancia adquiere la fabla castellana! Pocas horas después, la vemos salir del convento con la madre Ana de San Bartolomé, su secretaria, para recorrer los caminos polvorientos de la llanura. Están sembrando por los pueblos palomarcicos car¬ melitanos. Ahora va camino de Palència «donde la gente es de la mejor masa y nobleza...» Campos de tierra, paisaje pobre en tonalidades; en lo alto, donde fija los ojos la Divina Andariega, la bóveda azul del cielo. EL LOCUTORIO.—Cámara limpia, con los muros blan¬ cos de cal donde penden unos viejos lienzos de asuntos religiosos. En el muro de la puertecilla de entrada, una cruz tro arquiteclo vezino desta ciudad de vallid da poder a Diego de la Cajiga para pagar al monasterio de carmelitas descalzas de rrioseco mili ducados por el dote de D.® Catalina de Velasco hija que fué de Felipe de la Cajiga», tí marzo 1605». La ciudad de los almirantes 189 abre sus brazos desnudos; cerca, enfrente de la reja, un artista del sigloxvii dejó en una gran tela uno de los momen¬ tos de más honda emoción de la vida de Santa Teresa. La excelsa Santa castellana está arrodillada, contemplando a Detalle de Santa Teresa de jesús, de Gregorio Fernández. Jesús atado a la columna después de la flagelación. En el muro contiguo, otro cuadro, con tres monjas de diversas órdenes, unidas en efusivo abrazo. Donde se abre la reja a diestra mano, María Magdalena, sentada en un sillón de terciopelo rojo. Viste traje de brocado azul y luce como única joya un collar de perlas que desliza suavemente como una caricia sobre la piel del escote. Está ante una mesa, y sobre 190 ESTEBAN GARCÍA CHICO ésta, un flno tarro de porcelana y más joyas que hace un momento sus manos finas, señoriales, despojaron de manos su atavío en señal de renunciamiento. En otro lado, un cuadro con Jesús en la cruz. Sobre la reja, estos versos: Hermano: una de dos O no entrar, o hablar de Dios, Que en la casa de Teresa Esta ciencia se profesa. Encima de la tablilla, donde recibimos la hermosa lección teresiana,una oleografía francesa, de otra florecilla del Car¬ melo, Santa Teresita del Niño Jesús, nos mira, abrazada a la cruz y a las flores... SAN PEDRO, MÁRTIR Ni con los buenos deseos defray Tomás de Berlanga, Obispo de Panamá, de ios cimientos el monasterio no pasa de la Orden de Santo Domingo, comenzado a edificar en su pueblo natal. Nuevas diligencias, nuevas consultas, y al fin se elige para la fundación la villa de Medina de Ríoseco, (1) «por ser lugar muy provehido de mantenimiento de pescados, que son los que la Orden usa y profesa» y también porque teniendo tan numeroso vecindario, «aquí sería el servicio más en beneficio de las almas, y socorro de la cosa pública». Así con los caudales del buen Obispo, licencia del Almirante y (1) Auto sobre el monasterio de sant pedro mártir. Miércoles cinco de henero año de 1556... aviendo visto la petición por parte del provincial despana de la orden de santo domingo de los pre¬ dicadores y del prior frailes y convento del monasterio de sant pedro mártir de la dicha orden que en esta villa se quiere fundar les fue dada en que les piden y declaren el sitio y lugar en que les parece que el dicho monasterio y casa se deve fundar y edificar que es el tinte y erreñal y casas de A° de quintana con las demás a ella... y aviendo hablado y platicado y tanteado en la parte que convenía que se hiciese el dicho monasterio y teniendo consideración y respeto a las casas que se avía de tomar para la fundación de la dicha casa... y aviendolo ydo aver por vista de ojos y consultándolo con su Jllma. el Almt« don Enri¬ que mi señor y con su yntervencion y acuerdo dijeron que acordavan y acordaron quel dicho monasterio se hiziese y fundase en el sobre dicho sitio y suelo y que desde agora le señalavan para que allí se hiziese y no en otra parte por ser la mas comoda y conveniente que se podia eligir ansi para ornato y noblecimiento de la villa como para el bien del dicho monasterio, y en quanto a la calle que piden lo demás visto que le abrá menester dixeron que desde agora les davan licencia para que la puedan tomar y atravesar en la forma y manera que la villa se lo señale y determine... Archivo Municipal. Libro de Acuerdos. Leg. 19. Doc. 556. 192 ESTEBAN GARCÍA CHICO beneplácito del Regimiento, se planta el monasterio fuera de la puerta de Castro, en un mesón próximo a la ermita de San Pedro, mártir, que era a la sazón de los caballeros de San Juan. Entran el 17 de Enero de 1556 y celebran la primera misa el 19 del mismo mes, día de San Félix, mártir. En 1585 se abren los cimientos de la iglesia, confor¬ nueva me los diseños de Juan de Nates y su compañero Juan de la Vega (1). Seguidamente empiezan las obras de cantería, que debieron de llevar con ritmo harto lento, cuando por el año 1647, aún estaban sin labrar los cuatro arcos del cuerpo prin¬ cipal, que lleva a efecto Domingo Pérez, con sillares de las canteras de San Cristóbal. En 1690 se termina la capilla ma¬ yor, yel 15 de Sepliembre del mismo año, se traslada con la mayor solemnidad, al nuevo trono la imagen de Nuestra Señora del Rosario (2). (1) Sepan quantos esta carta de poder vieren como yo juan de nales maestro de cantería vz" de la noble villa de vallid, otorgo e conozco por esta presente carta que doy mi poder cumplido a vos juan de morlote cantero vz" de la villa queslais presente para que podáis recivir, cobrar en juicio y fuera del, del muy reverendo prior aver y frayies del monasterio de sant pedro mártir de la borden de y convento los predicadores de la villa de medina de rn'oseco de la persona o per¬ sonas de cuyo cargo fuere de ios dar la quantia o quantías e pagar de mrs de presente fuere necesario que la obra que del para comenzar dicho monasterio tenemos tomada a hacer yo e ¡u" de la vega, e los mrs que adelante fueren necesarios para continuar la obra conforme a la capitulación y escripturas que délias tenemos hechas y otorgadas... Valladolid, 10 Julio 1585. Esteban García Chico. cDocumentos para el estudio del Arte en Cas¬ tilla». Tomol. Arquitectos, pág. 67. (2) Acuerdo para las ftestas de la traslación de nuestra señora del rosario. 24 de agosto de 1690... reunidos los regidores en su ... ayunta¬ miento... dijeron que para la traslación de nuestra señora del rosario que a de acer la cofradía sita en el convento de san pedro mártir de orden de predicadores tiene dispuesto acer ftestas así para el culto divino como de dicha zelebridad de dos corridas de toros en la plaza mayor y mascaras, fuegos enpezando desde el dia biernes mojigangas y quince de septiembre asta fenecerse. Acordaron que el día que a de acer LA CIUDAD DE LOS ALMIRANTES 193 En lo que se refiere a su estructura, consta de una sola nave concapillas laterales, pilastras dóricas resaltadas, arcos tajones de medio punto, bóvedas con lunetos, capilla mayor con ábside rectangu¬ lar, y siguiendo la costumbre general, coro alto, en el últi¬ mo tramo. Todo el edificio — de ponderadas líneas clási¬ cas y bellas proporciones en base y alzado— ostenta las características más puras, de esa arquitectura de tipo herfe- riano, tan abundante en toda la región. Llena el muro absidal, un retablo moderno vulgarote, sin pintar, en cuya hornacina central va Nuestra Señora del Rosario. «La santa Imagen es hermosa en extremo—escribe fray Juan López — (1) y ayuda a esto ser algo morena. Tiene muy lindas figuras de rostro Nuestra Señora del Rosario, y manos, grande y de buena . estatura y maravillosamente labrada». En la actualidad viste un gran manto de rico la fiesta esta ciudad sea et ultimo dia que es domingo y a de predicar el lilmo y Reberendisimo Señor Obispo de Zamora que para el dicho efecto esta dispuesto benga a dicho convento aqut' luego que llegue se te a de visitar por esta ciudad y azer a Su lllnia un regalo dezente en afenzión a que hace dicho sermón = y ansimismo ande correr en la mascara por quadrillas los señores antonio andres, francisco costilla regidores y juan caballero procurador general...» Archivo Municipal. Libro de Acuerdos. Leg. 44. Doc. 462. Folio 68. (1) Cuarta Parte de la Historia General de Santo Domingo y de su 15 194 ESTEBAN GARCÍA CHICO brocado, forma de embudo, y luce entre otras joyas, en corona y media luna de plata cincelada. Vino a manos de fray Tomás de Berlanga, Obispo de Panamá, de manera singular, en el último viaje que hizo de las Indias para España. Piadosa y bellamente poética es la historia de la aparición de la bendita Imagen en alta mar, en el crítico momento de una formidable tempestad; cuyo relato omito por ser muy conocido. En capillas, embadurnadas con pinturas de pésimo sus gusto, sólo merece especial mención, un buen Crucifijo, im¬ pregnado de hondo sentido religioso con pelo y barbas pos¬ tizas; por su silueta parece de mediados del siglo xvi. Lo demás no ofrece mérito de ninguna clase. Antonio Ponz vió en la sacristía siete cuadros ejecutados por el cartujano Leyva «en los cuáles representa bárbaramen¬ te martirios de Santos», y en el claustro, una colección de lienzos de gran tamaño, con la vida de Santo Domingo, debidos al pincel de Felipe Gil de Mena. El tiempo y, principalmente los hombres, se han encarga¬ do de aventar la mayoría de su tesoro. Alguien ha dicho con frase certera y exacta, que de todas las fuerzas de cielo y tierra, la más destructora de las obras artísticas es el alma que no la siente. Orden de Predicadores, por Fray Juan López, Obispo de Monópolis, de la dicha Orden. Ano t615. Leyenda Histórica sobre ei milagroso hallazgo de la Imagen de la — Marinera y sutraslado a Medina de Ríoseco, por el licenciado Don Sera- pio Baquero, Párroco de Santa María y Arcipreste. Imprenta de Lorenzo Santaeufemia, Ríoseco. Ano 1890. —Reseña de la Vida del Ilustre Señor e Insigne Maestro Padre Domi¬ nico Fray Tomás de Berlanga, Obispo de Panamá, escrito por Don Mariano Álvarez y Gómez, Vitoria. Año 1918. SANTA ANA DE HOSPITALARIOS DE SAN JUAN DE DIOS Quien permanece en caridad en Dios mora. ¿Cuántos hospitales tenía la ciudad el siglo xvi? En en los antiguos censos aparecen registrados hasta cuatro edifi¬ cios con oratorio y humilde campanil. Figura en primer lugar, el hospital de Santi Spíritu o de Santa Ana, en la Plaza Ma¬ yor, frente a la picota. Seguía en importancia, el de Convale¬ cientes, donde recibían asistencia los enfermos sin calentura, fundado y dotado por la cofradía penitencial de la Vera-Cruz, en la calle de la Doctrina, próximo al patio de las Comedias; después el de la Soledad, cerca de su capilla, a la sombra del templo parroquial de Santa María. Fuera del recinto murado, al otro lado de la puente, abría sus puertas la leprosería de San Lázaro. Allá, en los primeros años de la décimasexta centuria, era el hospital de Santa Ana, el de vida más próspera; no en balde contaba con la decidida protección de los Almirantes (1) y la no menos decidida y valiosa del Regimiento. Años más tarde se inicia la decadencia, el edificio está maltrecho y (t)En el testamento de Don Fadrique II, otorgado en Medina de Ri'oseco el Í5 deMayo de 1557, figuran las cláusulas siguientes: —«Yten mando al ospital de santispiritu de mi villa de medina de rríoseco cien mili maravedís en dineros para que con ellos se conpren rropas para las camas de los pobres que se curan en dicho ospital. —Yten mando al ospital de santispiritu que agora se llama el ospital de la condesa y señora santa ana, que se conpren cien mili maravedís de rrenta perpetuamente cada un ano para siempre xamas, que la dicha condesa mi mujer lo dexo mandado». Esteban García Chico. «La Orden Franciscana en Medina de Río- seco». Valladolid, 1954. 196 ESTEBAN GARCÍA CHICO la organización de los servicios, anticuada y sin ninguna eficacia. En tan crítico momento llegan los Hermanos Hospitala¬ rios de San Juan de Dios. Era mucha la labor que habían de emprender para encauzar los servicios por nuevos derroteros; labor que realizan con inusitada actividad en unos años. «En esta ciudad entró nuestra religión —escribe el fraile cronista— (1) a administrar su famoso hospital que tenía en la Plaza Mayor, llamado de la Señora Santa Ana el año mil quinientos noventa y nueve. Fueron a tomar la posesión Fray Juan Méndez y Fray Juan de Santa María y le hallaron desmantelado y medio arruinado, porque estaba con muy pocas convenien¬ cias asi de camas para San Juan de Dios. curar enfermos como ofi¬ cinas para su curación. Vivienda para los religiosos no la había, conque fué preciso hacer como nueva fundación alargando la enfermería, refor- (1) Chronologia Hospitalaria y Pesumen de la Sagrada Religión del Patriarca San Juan de Dios. Segunda Parte... por el Padre Fray Juan Santos, Religioso Presbítero y Cronista General de ella, natural de esta Corte, hijo de este Convento Hospital del Venerable Padre Antón Mar¬ tin. En Madrid. En la Imprenta de Francisco Antonio Villadiego. Año MDCCXVl. Libro Segundo. Capítulo XIV, pág. 160. LA CIUDAD DE LOS ALMIRANTES 197 mando las oficinas y fabricando cuarto para vivir los reli¬ giosos que habían de servir el hospital. Los que fueron a tomar la posesión y administración de él, se dieron tan buena maña que le pusieron en pecia de La cruz y como iglesia ^1 era de planta de latina, capillas laterales bóveda de cañón Berrojo (1). En la capilla ciones de la (1) armoniosas y mayor, clásicas, lucía en un cuya Rafael, con copiosas labores en yeso. Figuran directores los alarifes Alonso de San Miguel y Felipe retablo de propor¬ hornacina central «Escriiura de ajuste de las obras de celdas y levantar el cuerpo Iglesia del Hospital de Santa Ana y San Juan de Dios. Medina de Ríoseco, 7 Febrero 1640». Archivo de Protocolos de Medina de Ríoseco, 198 ESTEBAN GARCÍA CHICO se veneraba una imagen de Nuesfra Señora del Favor; y en ios colaterales dos figuras de bulto redondo de Santa Ana y San Juan de Dios, y en el remate, como de costumbre, el Calvario. Hoy se puede la iglesia conventual de Santa Clara, ver en sobre unos ambos lados del altar mayor, Santa pedestales, a Ana, de tamaño natural, bien hecha y sentida, con el rostro henchido de dulziira, los pliegues de sus ropas movidos con elegancia. Buen ejemplar de escultura realista del siglo xvi. San Juan de Dios, de intensa vida interior, en pie, viste hábito negro de amplio escapulario con orla de primorosa estofa; con la cruz en la mano diestra, mientras la izquierda lleva la simbólica granada abierta. El rostro, cuidadosamente mo¬ delado, hermoso y expresivo; los ojos —llenos de bondad— los fija en la cruz. Talla concebida y ejecutada con religiosi¬ dad sincera y llano naturalismo. En cuanto al autor, no hemos conseguido dato seguro. No las cita Ponz ni Cuadrado. En un retablillo, próximo a la puerta principal, está la imagen del Arcángel San Rafael, que camina alegre con la preciosa carga de una cesta de mimbre bien colmada de men¬ drugos. Figura juvenil, tratada con amplitud y cierta grandeza; toda ella de un marcado acento barroco. LAS COFRADÍAS PENITENCIALES y SUS PASOS LA PENITENCIAL DE LA VERA-CRUZ.—A la glo¬ riosa orden franciscana va unida la historia de la cofradía penitencial de la Vera-Cruz. Sábese, que desde el principio delsiglo XVI, en su iglesia conventual, en la capilla de la Quinta Angustia, tenían lugar los actos religiosos; que Fray Antonio de Guevara, a lá sazón Guardián del convento, pre¬ sidía los primeros cabildos y a la vez encargaba la imagen procesional al genial escultor Juan de Juni. De aquí, «el jueves de la Cena», después de puesto el sol, partía la solemne procesión de disciplina, con numerosos hermanos de sangre, que remedaban el doloroso paso de la Flagelación; cerca, seguían dos largas teorías de hermanos de luz, vestidos con túnica de brocaci negro, llevando antorchas de cuatro pábilos. En los claros, las sacras imágenes, los guiones de tafetán morado, y a ambos lados de la Cruz de las Espadas... En el libro de Acuerdos del Cabildo figuran, en el primer folio, como hermanos de honor, el Almirante Don Luis Enrí- quez y su mujer Dona Victoria Colonna, con sus familiares y servidores. De la época verdaderamente sublime de su artístico y re¬ ligioso apogeo se conservanlos magníficos grupos escultóri¬ cos. Al finalizar el siglo xviii, aún quedaban tres edificios: el hospital de Convalecientes, donde recogían cuantos pobres salían sin calentura del Santi Spíritu, el patio de comedias y la capilla, construida (1592) de cal y canto, según diseño del arquitecto Juan de Hermosa. LOS PASOS.—Figura en primer lugar La Oración del Huerto, que representa a jesús, puesto de rodillas en éxtasis. 200 ESTEBAN GARCÍA CHICO bañado su rostro de celestial dulzura; enfrente un Ángel, ofreciéndole el cáliz y la cruz. La Flagelación.—La figura primitiva está arrumbada a la subida del coro del templo de Santiago. Es buena talla, a pesar de lo maltratada; se aprecian los trazos valientes de la gubia. La actual pertenece al final del siglo xviii, con una po¬ licromía moderna, que hace el desnudo un tanto afeminado. Los sayones, son de cartón piedra, admi¬ rables por su artística fealdad. Jesús Nazareno.—Va camino del Cal¬ vario, agobiado por el peso de la cruz. ¡Qué serenidad tiene su rostro! Es una memorable síntesis de dolor y divina. Fué paciencia tallada por un escultor de la escuela valliso¬ letana, posiblemente discípulo de Gregorio Fernández. Preside el cortejo procesional la admirable imagen de la Virgen Dolorosa, de Juan de Juni. LOS PASOS DE SANTA CRUZ.— Del suntuoso templo, sale la magnífica pro¬ cesión de la mañana del Viernes Santo, con los pasos. El Pardal. Jesús alado a Ja columna.—Escultura de extraordinario valor artístico, del extinguido convento de San Francisco. En su desnudo, parece de veras carne, sangre y nervios, que laten y sufren. Recuerda las efigies de Gregorio Fernández. Ecce-Homo.—En primer término, destácase la esbelta figura de Pilatos, talladapor Claudio Tordera; detrás, Jesús, con túnica morada bordada en oro. Jesús de Nazareno.—La imagen va cubierta con riquísima túnica de terciopelo, adornada de piedras preciosas y artísli- cos dibujos bordadosen oro. La cara de Jesús está modelada con tan alta idealidad, que llegó el artista, con su destreza, hasta copiar el alma. Detrás, soportando el peso del leño sagrado, va Simón, el labriego de Cyrene. 202 ESTEBAN GARCÍA CHICO La Desnudez. —un paso moderno; las figuras, discre¬ tamente modeladas, produ¬ cen un efecto agradable. La Pas/d/7.—Sobre ta¬ blero, decorado con finas labores de talla y adornado con candelabros de plata, de altos vasos de vidrio, se yergue la notable escul¬ tura de Cristo en la Cruz. Con amorosa delectación, están diseñados el rictus de dolor, las gotas de sangre, los relieves anatómicos; es una obra maestra del siglo XVII, que subyuga y sor¬ prende. ¿Cuándo nace la cofra¬ día del Santo Cristo de la Pasión? ¿Qué hechos nota¬ bles registran sus libros? El único documento que guarda la cofradía, es un Libro de Acuerdos, abierto el año 1828. Los acuerdos, las cuentas, los nombra¬ mientos de hermano mayor, se suceden sin interrupción por sus páginas. Sólo en el transcurso de un siglo se registra un hecho digno de ^ servir «de memoria históri- Jesús atado a la columna. ca»: la solemne procesión del Santo Cristo de la Pa¬ sión, con motivo de la bendición del cementerio: «En treinta y uno de agosto del presente año de mil ocho cientos treinta LA CIUDAD DE LOS ALMIRANTES 205 y tres, por el Sr. Cura Párroco y Arcipreste de! Obispado que lo es de la ôta. Iglesia de la Santa Cruz de esta Ciudad Jesús Nazareno. D. José López Martínez se convoca a el Gremio del Stmo. Christo de la pasión e hizo presente que por disposición del litre. Ayuntamiento y con su anuencia se habia acordado 204 ESTEBAN GARCÍA CHICO se hiciese o saliese en procesión general la Imagen del 3. Simo. Chrisío acompañado de todas las cofradías, her¬ mandades y congregaciones, a la bendición del Campo Santo o Cementerio lindante al arco de las Puertas de San Juan, Camino Real de Asturias y Galicia que sale de esta Ciudad, se respeto por dicho Gremio la tal disposición y se acordo lo siguiente: Que los señores D. Facundo Antolin, D. Ramón García, D. Valeriano López y D. Agustín del Valle,llevasen a el S. Stmo. Christo, y las hachas de coro por D. Josef Asensio, D. Lorenzo Frutos, D. Manuel Chico y D. Ezequiel Blanco, y la insignia el ma¬ yordomo D. Vicente de Solo. En el dia primero de septiem¬ bre de dicho año La Desnudez. convocados y reuni¬ dos los anteriores referidos a la hora de las diez de la mañana se salió en procesión general de dicha Santa Iglesia, acompañando a el S. Stmo. Christo todo el Cabildo Eclesiástico compuesto de los tres señores Curas Párrocos los demás Sres. Bene¬ comunidades religiosas de ficiados capellanes sueltos, las S. Pedro Mártir, S. Francisco, Orden Tercera, Carmelitas descalzos y los de S. Juan de Dios. Todas las cofradías, hermandades y congregaciones con sus respectivas insignias. LA CIUDAD DE LOS ALMIRANTES La Pasión. 206 ESTEBAN GAPCÍA CHICO guiones y seis hachas de coro cada uno; el Comandante de armas D. Felix Vicente y los señores oficiales de Voluntarios Realista y demás sueltos y el M. litre. Ayuntamiento presidido por el Sr. Regidor Decano Regente de la Real Jurisdicción D. Francisco Blanco y entonada por el dicho Cabildo y músicos organistas de las tres Parroquias la Letanía de los Santos, se dió principio a la dicha Procesión por toda la calle de la Rua hasta el lugar o sitios nominados que habiendo Cristo yacente, de Mateo Enríquez. entrado y todos reunidos por el Sr. Cura Párroco D. José López hizo la bendición de dicho Campo Santo ó Cemen¬ se terio con las ceremonias y oraciones que previene el Ritual Romano, habiendo advertido que el Sr. Beneficiado D. José Maria Andonaegui coloco tres velas de quarteron en la cabeza y los brazos de la cruz situada en medio del dicho Cementerio e Ínterin se canto el Miserere bendijo todas las tapias el Sr. Cura, concluido el acto de bendición se regreso cantando la letanía de los Santos a la referida Iglesia de Santa Cruz, habiendo concurrido todo el pueblo y muchos convecinos de los inmediatos, por particular se dio principio a dar tierra en LA CIUDAD DE LOS ALMIRANTES 207 aquella tarde y hora de las tres a un niño de nueves meses... y alas cinco joven forastero que falleció en el fiospital a un de S. Juan de Dios, teniendo la satisfacción de estampar en este libro, en primer lug-ar, un ángel, y para que sirva de memoria histórica se hace relación tan circunstancial- mente». LA PENITENCIAL DE LA QUINTA ANGUSTIA.— «La Crucifixión». (Dibujo de J. Alonso). Reinaba la católica majestad de Felipe II, cuando en la popu¬ losa ciudad del almirante surge una nueva agrupación de carácterreligioso: la cofradía penitencial de la Quinta Angus¬ tia. El ambienteera propicio para su rápido desenvolvimiento; en aquellos días las muchedumbres practicaban obras de caridad y actos de penitencia: levantaban milagrosamente magníficos templos, oración de un pueblo profundamente creyente, cristralizada en piedra. Dentro del templo parroquial de Santa María, en la silen- 208 ESTEBAN OARCÍA CHICO ciosa capilla del Sanfo Cristo, el día de San Felipe y Santiago, primero de Mayo de 1574, tuvo lugar el primer cabildo para redactar las devotas y santas ordenanzas, por las que se había de gobernar la penitencial. En el preámbulo, los redac¬ tores se expanden prolijas consideraciones sobre el día en del Juicio Final, y la necesidad de presentarse en tan difícil trance con un copioso haber de buenas obras realizadas «^con muchos y muy grandes sacrificios y ofrendas y limosnas y otras sanctas operaciones», porque está escrito «que el Hijo de la Virgen descenderá en carne mortal el último y postrimero dia deste presente siglo a hacer juicio Universal, al qual con¬ viene que sean llamados de todas las quatro partes del mundo por los ángeles tocantes las muy pavorosas trompetas todos los hijos de Adán yrán a dar estrecha cuenta y razón del tiem¬ po y dias deste amargoso siglo, según determinación de la sancta fee católica e de los Sanctos Doctores, habemos de ser todos en uno como nos apercibe nuestro Maestro e Re¬ dentor Jesuchisto en el su Evangelio, que se nos será tomada estrecha y muy amarga cuenta de todos nuestros vienes y males que aqui obramos, y aun de todo pensamiento vano y palabra ociosa del qual tenebroso y expantable Juicio no pue¬ de ninguna carne humana uir. Por ende, el Cabildo y cofrades recelando y temiendo este espantoso y temido dia, queriéndo¬ nos exercitar y esforzar en alguna obra piadosa y santa de penitencia, porque mejor razón de nosotros podamos dar en aquel dia, acordamos hacer una congregación y cofradía.... agamos por abogada ante la cara de Dios, en especial a la Quinta Angustia y Soledad de Nuestra Señora Santa María abogada nuestra, cuyo apellido queremos que lleve e aya esta hermandad y sanctacofradía...» Seguidamente vienen los capítulos marcando las normas que habían de cumplir en la procesión de disciplina: «Esta Santa Cofradía el dia de Viernes de la Cruz de cada un año seamos obligados a hazer una procesión solemne lo más devotamente que nos los dichos cofrades pudiésemos e Dios nuestro Señor nos ayudase, y en ella LA CIUDAD DE LOS ALMIRANTES 209 llevar las ynsinias que nuesfros mayordomos e alcaides le pareciese en la qual dicha procesión todos los cofrades de disciplina sean obligados a yr en ella e llevar su túnica «La Crucifixión», por Tomás Sierra. e ynsinia de Nuestra Señora de la Quinta Angustia e dis¬ ciplinarse en la dicha procesión e andar todos los pasos... y ansi mismo los cofrades que fuesen de luz sean tenudos e obligados a yr en la dicha procesión con túnicas negras 14 210 ESTEBAN GAECÍA CHICO e ynsinias e hachas o blandones alumbrando a los dichos cofrades...» Pronfo la cofradía penitencial adquiere gran esplendor. Levanta de nueva planta el edificio donde habían de colocar la imagen de la Soledad que, una vez inaugurado, intentan celebrar misas, novenas, hasta abrir enterramientos. Enton¬ ces interviene la iglesia de Santa María, por estimar que tan marcada y entusiasta predilección tocaba en perjuicio de los derechos parroquiales. El primero de Octubre de 1648, ante el escribano Pedro Sandoval, firmaron una escritura de con¬ cordia «por quitarse de pleitos y diferencias». Sin pleitos, en íntimo consorcio, vivieron la iglesia y la cofradía, hasta los días luctuosos de la dominación francesa, en que desapa¬ reció, dejando el recuerdo imborrable de sus magníficas pro¬ cesiones y algunas efigies talladas por artistas castellanos, que encontraron asilo bajo las bóvedas del templo parroquial. CAPILLA Y RETABLO.—De los edificios construidos por la Penitencial de la Quinta Angustia —hospital, capilla y salón donde instalar los «pasos»— sólo queda este último, levantado en el ano 1664, según reza la cifra grabada en el dintel de la puerta. De la suntuosa capilla no se conserva el menor vestigio; constaba de una sola nave cubierta de bóveda de medio cañón, revestida de ornatos de claro acento barroco y el trasdós de pizarray plomo. En el Libro de Cuentas encontramos los artistas que plas¬ maron sus obras bajo la influencia de este estilo pomposo y bri¬ llante, impregnado de voluptuosidad delicada. En él están los nombres de Felipe Berrojo, arquitecto (1), que diseña y modela los caprichos ornamentales de la cúpula; de Alonso de Manza¬ no, maestro escultor, que labra el retablo; de Juan de Oviedo, (1) Afio 1689.—Más se pagó a Blas Quiiérrez, albañil de Benavente, por veinte y cinco días que se ocupó en compañía de Felipe Berrojo de isla en liacer ia linterna de la capilla de Nuestra Señora, a seis reales cada día. —Más a Felipe Berrojo trescientos ochenta reales por la traza y ocupación que tuvo en hazer la media naranza y linterna. LA CIUDAD DE LOS ALMIRANTES 211 platero (1), que cincela la corona imperial de la Virgen, y de Diego de Fuentes, pintor, que hace la decoración de la capilla. Siguiendo el gusto dominante, se talla el retablo. En el salón grande de cabildos, «estando juntos y congregados los La Virgen ai pie de la cruz del paso de «La Crucifixión», mayordomos y oficiales»..., presentan diseños y hacen postu- (1) Más se hazen buenos doscientos reales que se pagaron a Juan de Oviedo, platero, por la echura de la corona de plata ymperial que hizo para Nuestra Señora de las Angustias, según aíustado en presencia de las cofradías y peso la dicha corona cinquenta onzas. Libro de Nuestra Señora de la Quinta Angustia. 212 ESTEBAN GARCIA CHICO ras los maestros entalladores Cristóbal Honorato, Lucas Ortiz de 3olana y Alonso de Manzano, quedándose este último con la obra. La escritura de concierto la firma el 7 de Mayo de 1695 Alonso de Manzano, residente en esta ciudad y ve¬ cino de Valladolid, donde tenía su taller. Ocupaba todo el fondo de la capilla, y en la gran fachada repetía los motivos tectónicos humanos y vegetales de siem¬ pre. Columnas torsas, ceñidas por vastagos de vid mostrando la pompa de sus hojas y frutos. Ángeles con atributos de la Pasión, henchidos de gracia, y una medalla de la Verónica. En la hornacina central, donde iba el trono de la imagen de la «con pabellón que le abren dos ángeles Quinta Angustia en redondo y en la clave un Espíritu Santo...» Quedaba terminado y puesto en toda perfección en el plazo de un año, por el precio y cuantía de dos mil cuatrocientos reales. Al desaparecer la capilla, corrió la misma suerte su inte¬ resante retablo. LA PROCESIÓN. —Año 1686. Procesión de la tarde del Viernes de la Cruz. Notas destempladas de un clarín, que al anunciar el cortejo vibra quejumbroso en los viejos porches. Largas filas de hermanos de luz y de disciplina. Grupos es¬ cultóricos henchidos de intensidad dramática, que remedan momentos culminantes de la divina tragedia... La procesión entra en la rúa principal, angosta, oscura, empedrada de me¬ nudos guijos; la marcha es penosa, los hombres del campo llevan lentamente, trabajosamente, haciendo frecuentes des¬ cansos, los monumentales pasos de la Crucifixión y el Des¬ cendimiento; muy cerca marchan las gentes del curtijo, vesti¬ das con ornamentos sacerdotales, conduciendo sobre sus hombros el Santo Sepulcro, al que dan guardia cuatro cua¬ drilleros; detrás sobre andas doradas, la imagen de va, Nuestra Señora de la Soledad, llena de dolor y blanca de luna, cubierta con rico manto en forma de embudo..., y cerrando el cortejo el cabildo en pleno. LOS PASOS. Encontramos las primeras noticias del — «paso» de la Crucifixión, el año 1688, cuando la cofradía la'cíudad de los almirantes 215 «El Descendimiento», por Francisco Diez de Tudanca. 214 ESTEBAN GARCÍA CHICO acuerda colocar unas ruedas para trasladarle con más facili¬ dad. El ensayo debió de fracasar; esto nos dice el libro de gastos, con cierta cantidad anotada por dos cántaros de vino que dieron a los hombres del campo por llevar el «paso». Transcurre poco tiempo; en el año 1694, acuerdan aligerar la plataforma, retocar algunas figuras y cambiar las maltratadas por otras nuevas. Es Tomás Sierra, escultor ríosecano, el encargado de realizar la obra «dos mili e setezientos rreales de vellón que pago a Thomas Sierra escultor vezino de esta ziudad, de aligerar el passo delonginos, rrevocar y componer en el la cruz del santísimo xpo longinos el caballo y el mozo de las rriendas y hacer de nuevo en dicho passo las echuras de nra Señora, Sanjuan y la Magdalena» (1). En el mismo año recibe «quatro cientos rreales de vellón, de un soldado que hizo nuevo para el «paso» de Longinos». El Descendimiento. —kqu\ están en torno de Jesús, en el momento de ser descendido de la cruz, los varones justos, José de Arimatea, Nicodemus, el Discípulo amado y La Mag¬ dalena, ataviados con amplias vestiduras de duros pliegues. Cerca, presencia la escena la Virgen María que, transida de doior, abre los brazos en anhelo de infinito amor. Así lo con¬ cibió y talló Gregorio Fernández, en la cofradía de la Vera- Cruz, de Valladolid, y de la misma forma, sin omitir detalle, lo copia unos años después —26 Marzo 1673- su discípulo Francisco Diez de Tudanca, para la penitencial de las An¬ gustias, de Medina de Ríoseco. El Libro de Cuentos, da noti¬ cia de los artistas que restauraron las esculturas del «paso»; en 1694, Manuel Ordóñez «compone los brazos de la hechura de San Juan» y Tomás Sierra retoca la figura de la Virgen y la coloca un ojo de cristal. (1) «Libro de nuestra señora de la Quinta Angustia. Sita en la noble y leal ciudad de Medina de Rioseco en el que se toma las quentas a sus mayordomos y empieza con la primera este año de mili y seiscientos y oclienta y seis, Dióle a esta insigne cofradía un fino devoto>. Volumen de 570 folios, forrado en pergamino; tiene en la portada una orla a dos tintas. Archivo Parroquial de Santa María. 216 ESTEBAN GARCÍA CHtCÓ El Sepulcro. — Grupo monumeníal; en torno del Cristo yacente, de Mateo Enrfquez, se agrupan dos Ángeles guardia¬ nes y cuatro soldados romanos durmiendo, de mano de Fran¬ cisco Diez de Tudanca; esculturas que en mala hora fueron sustituidas por una Virgen enlutada y un Ángel vulgarote. Las gentes del curtijo, vistosamente ataviadas con orna¬ mentos sacerdotales, conducían el «paso». El año 1711, el visitador general don Manuel del Nero Pimentel «consideran¬ do el de servicio y agravio que se haze a Dios nuestro señor en que las cosas, ornamentos, vestidos y otras cosas sagra¬ das que sirben al sacrosanto sacrificio de la misa se con¬ viertan en otras y de ello se use publicamente por personas no dedicadasa Dios ni eclesiásticas, como lo dicho conocido por medio de estas cuentas, deseando reformar este abuso... habiendo procedidos razonables consultas y averiguación basta, al dicho ser cierto que el viernes santo los doce hom¬ bres del curtijo que llevan el «paso» del Santo Sepulcro, se visten para esta función de alba, zingulo, manipulo, lo qual es mui indecente, indecoroso, y que acusa poca reverencia, con nota grave de las personas de buen zelo y virtud, assi por la calidad de dichos vestidos y ornamentos sagrados, como por la humilde e inferior esfera de los assi gestores; por tanto, mando se notifique a los dichos portadores, hom¬ bres del curtijo, con pena de escomunion, no se vistan en manera alguna dichos ornamentos...» Desde esta fecha, fueron adoptadas las túnicas blancas, tal vez como recuerdo de las ropas sagradas que desde la fundación del «paso» venían vistiendo los humildes hombres de los curtijos. La Soledad.—La imagen antigua, sin mérito artístico, sólo para vestir suntuosos mantos y lucir valiosas joyas, en la ac¬ tualidad, retirada del culto. La Soledad, que hogaño preside el cortejo de la tarde del Viernes Santo, es talla moderna, es¬ belta, elegante, bien perfilada, debida a las gubias de Dionisio Pastor, profesor de la Escuela de Bellas Artes, de Sevilla. Con la entrada solemne de la Virgen de la Soledad, termi¬ nan las procesiones de Semana Santa. LA ERMITA DE NUESTRA SEÑORA DE CASTILVIEJO A media legua de la ciudad de ios Almiranfes, entre triga¬ les maduros, se levanta el humilde santuario de Nuestra Señora de Castilviejo. Su exterior es pobre, la piedra, libre de adornos, tiene la bella desnudez de la arquitectura antigua. En el imafronte, de sillares labrados a escoda, se abre la puerta principal de gran arco de medio punto, en cuya clave luce el escudo de la Virgen —castillo de tres torres y jarro de azucenas—. Encima va el blasón de los Enríquez, Almirante de Castilla, y a ambos lados las armas de la ciudad. En la parte alta, un óculo, y sobre el tejado, espadaña con humilde esquilón. El interior —lugar codiciadero para hombre atribu¬ lado— es de una sola nave con capilla mayor y dos colate¬ rales, donde el frondoso estilo barroco exornó la bóveda de medio cañón, la cúpula del crucero y los retablos revestidos de panes de oro. El camarín de la Virgen está en el trasaltar, se la sacristía. Es una pieza cuadrilonga iluminada entra por por un ventanal. Tiene bello retablo de espléndida decoración barroca y cúpula con labores en yeso del mismo estilo, y muros blancos enjalbegados de cal, de donde penden un sinnúmero de ex-votos. Desde el camarín se puede apreciar con todo detalle la efigie de la Virgen, que se levanta sobre una orlada de serafines. Toda esta obra se llevó a feliz peana término en el año 1706, «por el celo y solicitud de Don Antonio Hernández Villasante, cura más antiguo de Santa María» (1). Por devoción tan intensamente sentida, la Virgen- (t) Como homennie de gratitud al buen clérigo, los cofrades man- 218 ESTEBAN GARCÍA CHICO cita, le procuró alas mágicas para volar por encima de ias fati¬ gas y de la muerte hacia el esplendor del «más allá». Desde tiempos lon- tanos se veneran dos efigies nimbadas con una aureola de hechos milagrosos. Una Vir¬ gen María, escultura del siglo XIII, hallada, según refiere una an¬ tigua tradición, entre las ruinas de un casti¬ llo (1). Está sentada sobre un sillón, con el Niño Jesús en el rega¬ zo; ostenta en la mano derecha la manzana simbólica, y con la izquierda sujeta al di¬ vino Infante. Visten los Nuestra Señora de Caslilviejo (siglo xm). túnica roja de es¬ casos pliegues, con filetes dorados en el cuello, y manto azul con algunas daron colocar en el camarín de la Virgen su retrato con esta leyenda; m- K.-'\vv •'•; IÁ •Pr. ^;,. ;··8S'ÍW{í ■i'^<Í'i-t\i'íi-&¡^" Vlu.r.' ■ ; - .■' ,i·ri;··1'qú·l;".ií^:v!'4ss%-í ■ ' . . ^= ■■- ^,. , .V.,,; ■; ^ .V î.; ■·;ví^íï;íloOï^|>:'íjlitófeíí«i ' *• '■■'■Ci'':' ..-i'",'-; ,'„•-■■ ■--•■■■. •'• ■ ■ ■■-■ ■" ■ '■ -'x ' i>:í •> -- "ri-'- ■'^;'·'. .«Sii ñ-.í>3'^ííJ^V"'í^íi'iíRài^ííít^·'c·.ií ■ ■4:'-~' i- '-r'--^-' ""i- ■ ■■-■'■'-v-■:-■ ■--^-"· . ■- ' ' ■ 2" ■ ' I-- ' . ■ - •• ■ 4:- ". ■-.' '■ ii·'·l ^ c. ■—■■'■■ • ' • '^i-i'i'ti'.'-Cj-r:-^' ' "' "^- ■ ñ-,''íríÍ^.®4ftíi#U<5ÍÍíy&ítói\Í^ ■ - ÍS-- ^ ' .v.'i-j; r Z¡.4AJ^ MÍV^Aiá:í\>22-XA^''^ ' '\' ''' viA'l '"..'. ... ' ' ' • 4 -^mü «* ' yfe'p'·^· "^îï "''■ ■ * -,srí'.v m^¿Á . SMí i wmm NOMBRES DE PERSONAJES Págs. Agustín del Valle 204 Alfonso 111 9 Alfonso VIH, 27 y 28 Alfonso X, 10, 11 y 12 Alfonso de Benavente 75 Alonso 1, almirante de Castilla, 15, 229, 250 y 251 Alonso 11, almirante de Castilla 16 Alonso de Espinosa 164 Alonso Ezquierdo 255 Alonso de Quintana 191 Alonso Enríquez, abad de la colegiata de Valladolid 152 Alonso Enríquez de Cabrera, virrey de Sicilia y Nápoles 145 Alonso de la Torre 170 Alonso López de Calatayud, cambista, 64 y 65 Álvaro de Benavente, cambista, 55, 61 a 92 Alvaro de Luna, condestable de Castilla 251 Ana de San Bartolomé, monja carmelita 188 Andrés de Medina 155 Antonio Andrés, regidor 195 Antonio de Beizama, camarero del almirante 142 Antonio Diez, cambista 65 Antonio Enríquez 252 Antonio Hernández Villasante, beneficiado, 217 y 218 Antonio Paino, obispo, 155 y 154 Antonio Pío, emperador 9 Atilano Maestro, clérigo 127 Baltasar Zamora, escribano 67 Bernardino Guerra, cura de Santa Cruz 252 Bernardo de Solís, secretario de cámara 254 Bessieres, mariscal, 20 y 21 Blake, general 20 Cardenal Cisneros 187 238 ESTEBAN GARCÍA CHICO Págs. Carlos I, 14, 16, 72 y 252 Catalina María de Jesús, abadesa 184 Condes de Buendía 180 Conde de Castro 10 Conde de Gamazo 50 Crisóstomo de la Pradilla, caballero de la Orden de Santiago ... 255 Cristóbal de Villalón 156 Dona Ana de Cabrera, condesa de Módica, 155, 155, 154, 171 y .. 195 Doña Ana de Cabrera, mujer del almirante don Luis i, 29, 145 y.. 252 Doña Ana de Mendoza, 181, 252 y 255 Doña Catalina de Lujan 168 Doña Isabel de Cabrera, condesa de Melgar, 140, 155 y 154 Doña Juana de Mendoza 15 Doña Leonor de Guzmán 14 Doña Luisa de Sandoval, 168 y 252 Doña María, reina 251 Doña María Girón, 252 y 255 Doña Teresa de Quiñones 167 Doña Teresa Enríquez 252 Doña Victoria Colonna, 145, 146, 155, 160, 184, 186, 188 y 199 Doña Violante, reina 14 Diego de Barahona, escribano 158 Diego de Palacios, 61 y 75 Diego Fernández, mariscal 229 Diego Gómez de Sandoval, conde de Castro 251 Doctor Fernández Diez de Toledo 251 Doctor Mena Repela, 162, 165 y 164 Duque de fe^ncáster, 15 y 229 Duque de Lerma 167 El Infante don Pedro 251 Enrique 11, 12, 15 y 14 Enrique III, 229 y 250 Enrique IV, 16 y 251 Facundo Antolín 204 Fadrique, duque de Arjona, 251 Fadrique i, almirante de Castilla, 16 y 167 Fadrique 11, almirante de Castilla, 12, 16, 17, 22, 51, 55, 55, 57, 55, 155, 142 a 158, 169, 170, 171, 195, 252 y 255 LA CIUDAD DE LOS ALMIRANTES 259 Pâgs. Fadrique Enn'quez 29 Fernando Mena, médico Francisca de Àrcayos, monja clarisa, 179 y 180 Francisco Alonso de Burgos, 64 y 85 Francisco Agustín, capellán 254 Francisco Blanco 206 Francisco Alvarez Espinosa, bachiller 255 Francisco Cerón, escribano, 64, 66, 67, 79, 82, 84, 86, 88, 90 y ... 91 Francisco Castilla, regidor 193 Francisco de Hondaíigi 60 Francisco de León y Luna, caballero de la Orden de Santiago, 149, 186 y 234 Francisco de Urbina 80 Francisco Torrovano, beneficiado 80 Fray Alfonso de Salizanes, obispo, 124 y 125 Fray Alonso de Espina, obispo, 140, 149, 165 y 169 Fray Antonio de Caray, obispo 135 Fray Antonio de Guevara, obispo, 141, 158 y 199 Fray Bernardino de Sena, 146 y 147 Fray Diego de Espinosa, 55 y 149 Fray Francisco de Zamora, guardián de Valdescopezo 169 Fray Juan Crisóstomo, prior 254 Fray Juan de la Peña, 69 y 70 Fray Juan de Santa Man'a 196 Fray Juan Méndez 196 Fray Pedro de Santoyo, 167 y 168 Fray Prudencio de Siandoval, obispo 20 Fray Tomás de Berlanga, Obispo, 191 y 194 Felipe 11, 15, 44 y 207 Felipe 111 20 Felipe IV 20 Fernando 111 10 Fernando IV, 11 y 12 Fernando de Paredes, cambista, 64 y 86 Fernando López de Calatayud, cambista, 82 y 84 Félix Vicente, comandante 206 Gabriel González de Castro, escribano 109 Gaspar Sanz de la Maza, beneficiado.., 80 240 ESTEBAN GARCÍA CHICO Págs. Gregofio de la Cuesta, capitán general 20 Hernando de Espinosa 164 Hernando Enríquez, almirante de Castilla, 16, 151, 152,^52 y 255 Horlinio de Líbano, cambista 66 Jácopo de Vorágine, obispo 91 José Aguilar 59 José 1 59 José Asensio 204 José López Martínez, clérigo 205 José María Andonaegui, beneficiado 206 Jerónimo de Aguilar, caballero de la Orden de Santiago, 186 y... 187 Juana de Espinosa, monja clarisa 179 Juan I, 14, 15, 229 y 250 Juan 11, 15, 17, 229 y 250 Juan Álvarez de Valverde 104 Juan Caballero, procurador general 195 Juan de Benavente, 61, 75 y 78 Juan de Benavente 82 Juan Fernández de Paredes, cambista 66 Juan de Medina, regidor 152 Juan de Palacios 82 Juan de Santo Domingo ; 82 Juan Enríquez 152 Juan Enríquez (hijo del almirante don Alonso 1) 250 Juan Gaspar Enríquez, almirante de Castilla, 154 y 255 Juan González de Palacios, 61 y 75 Juan Martín de Villanueva, escribano 115 Juan Paino, obispo, 155 y 154 Juan Puiz de San Cebrián, alcalde mayor 186 Juan Rumoroso. .¡ 174 Juan Sánchez Badajoz, cambista ; 65 Juan Tavera, cardenal 158 Juan Tomás, almirante de Castilla, 255, 254 y 255 Julio de Medina .....; 255 Licenciado Villarroel . ; 142 Lope Mendoza, arzobispo de Santiago. 251 Lope de Vega 72 Lorenzo Frutos 204 LA CIUDAD DE LOS ALMIRANTES 241 Págs. Luis I, almirante de Castilla, 29, 34, 116 y 232 Luis II, almirante de Castilla, 172, 180, 181 y 232 Luis 111, almirante de Castilla, 146, 160 y 199 Luis 153 Luis Marlon, escribano 253 Luis de la Cerda, duque de Medinaceli 231 Manuel de Nero Pimentel 216 Manuel Chico 204 Martín Aspe y Sierra, obispo, 221, 222, 223 y 225 Maleo Pinto, arcediano 59 Miguel Aleson, capellán 234 Napoleón 1 21 Nerón 20 Paulo 111 232 Pedro Girón, 20, 141 y 172 Pedro de Sandoval, escribano 210 Pedro Ledesma Zorrilla, mercader 127 Pedro López de Ayala, aposentador del Rey 231 Reyes Católicos, 12, 13, 17 y 18 Rodrigo de Curiel 151 Rodrigo de Dueñas, cambista, 64 y 82 Rodrigo Enríquez, marqués de Valdunquillo 146 Rodrigo de Pimentel, conde de Benavente 231 Rosa de Dueñas, monja clarisa 180 San Francisco de Borja, 143 y 144 Santa Teresa de Jesús, 187, 188 y 189 Santa Teresita del Niño Jestis 190 Santo Tomás 183 Santos de San Pedro, arcediano del Alcor, 220, 221, 223 y 225 Sancho IV, 11 y 12 Sancho jofre, criado del almirante 33 Sancho González de Palacios, 61 y 75 Santa Cruz 230 Tomás Enríquez, almirante de Castilla, 149 y 186 Valeriano López 204 Vicente Espinel 72 Vicente Soto 204 t6 NOMBRES DE ARTISTAS Págs. Avbndaño, Diego de, pint, y dor. 122 y 125 Alonso, Martín, pint. 89, 90 y 91 Alonso, Pedro, arq 95 Alvarez, Pedro, ens 125 Andino, Cristóbal, rej. 19, 53, 142, 152, 153, 154, 156, 157 y 158 Ancheta, Juan de, esc 42 Aranda, José de, plat 55 Arfe, Antonio de, plat. 19, 55, 56, 57, 58 y 131 Arguello de Espinosa, Manuel, plat 112 Astudillo, Francisco de, rej. 86 y 87 Astudillo, Rodrigo de, arq 135 Ávila, Lorenzo de, pint 158 Balmaseda, Juan de, esc 164 Barco, Juan del, rej 86 Becerra, Gaspar, esc. 41, 42, 112, 127 y . .1 166 Benero, Francisco, arq 30 Benavente, Mancio de, bord j. 133 Berrojo de Isla, Felipe, arq. 59, 98, 99, 104, 115, 197 y 210 Berruguete, Alonso, esc. 57 Bolduque, Pedro de, esc. 41, 42, 43, 44, 104, 109, 110, 112 y 176 Brujas, Hans, esc 127 Cabazón, Andrés de, arq. 174 y 176 Canseco, Juan, esc. 97, 98, 99, 100, 101 y 102 Cajiga, Felipe de la, arq. 153 y 187 Cajiga, Juan de la, arq. 116 y 117 Cajiga, Diego de la, arq. 188 Carnicero, Carlos, ens. 55 Carreño, Juan, pint. 187 Castillo,.Fray Diego del, arq. 117 y 118 Cerezo, Mateo, pint. 60 Cillero, Francisco, arq. 115 244 ESTEBAN GARCÍA CHICO Págs. Corral, Jerónimo de, esc. 7, 57, 67, 69, 71, 74, 76, 78, 80, 84, 86, 90, 152 y 164 Corral, Juan de, arq. 67, 165, 172 y 174 Díaz, Diego Valentín, pint 121 Díez Ferreras, Diego, pint. 121, 122 y 154 Díez de Tudanca, Francisco, esc. 215, 214 y 216 Enríquez, Mateo, esc. 55, 45, 51, 127, 162, 179, 206, 216, 225 y .... 224 Espinosa, Miguel, esc. 19, 97, 98, 155, 157 y. 158 Estrada, Manuel, dor. 108 y 109 Francesco Rustice, Giovani, esc 160 Fernández, Gregorio, esc. 52, 109, 125, 160, 161, 166, 176, 182, 185, 184 y 200 Fonseca, Martín, pint. 152, 155 y 154 Fuentes, Diego de, pint 211 , García, Antonio, ens 125 García de Haro, Juan, arq. 117 y 118 García, Melclior, ens 55 Gil de Hontañón, Rodrigo, arq. 95, 95, 96, 112 y 116 Gil de Mena, Felipe, pint 194 Gómez del Rebollar, Pedro, arq 118 González Cisniega, Miguel, arq. 116 y 117 González, Lucas, ent. 100, 176 y 178 González, Melchor, plat 151 Gutiérrez, Blas, arq 210 Hermosa, Juan de, arq. 95, 96 y 199 Herrera, Juan de, arq. 115, 116 y 117 Honorato, Cristóbal, ens 212 Churriquera, Joaquín de, arq 104 Infante, Gonzalo, arq 50 Isla, Francisco de, plat 86 Jordán, Esteban, esc, 55, 41, 42, 44 y 45 JuNi, Juan de, esc. 7, 19, 41, 42, 44, 84, 85, 91, 92, 106, 109, 142, 155, 158, 159, 161, 162, 166, 199 y 200 Lastra, Juan de la, arq 96 León, Rodrigo de, esc. 19 y 125 Leyva, pint 194 Logroño, Francisco, esc. 41, 42 y 44 Manzano, Alonso, esc. 210 y 212 LÀ CIUDAD DE LOS ALMIRANTES 245 Págs. Martínez, Antonio, esc, 126 y 127 Martínez, Francisco, rej. 83, 84, 85, 86 y • • • 88 Mazarredonda, Juan de, arq 183 Medina Arguelles, Juan de, ens. 120 y 121 Molina, Antonio, rej 84 Monje, Baltasar, dor 48 Morlote, Juan de, arq 192 Nates, Juan de, arq. 116, 153, 187 y 192 Naveda, Francisco de, arq. 59 y 60 Oña, Pedro de, pint. 41 y 47 Ordóñez, Manuel, esc 214 Ortiz, Lucas, ens 212 Orturbe, Francisco de, arq 30 Osuna, Mateo de, pint 162 Oviedo, Juan de, plat. 131, 210 y 211 Pantoja de la Cruz, Juan, pint. 47 •Pastor, Dionisio, esc 216 Pardo, Blas, pint 74 Pérez, Domingo, arq 192 pérez Quintana, Francisco, pint 47 PÉREZ, Francisco, ens 104 PiCARDO, esc 109 Portilla, Gregorio de, ens 55 Praves, Francisco de, arq. 174 y 176 Rebollo, Pedro, rej 86 Riaño, Diego de, arq 153 Ríos, Juan, esc. 176 y 178 Rivas, Juan de, arq • • 95 Rivero, Juan, arq 153 Roa, Diego de, esc 41 Rodríguez, Francisco, ens. 176 y 178 Rosillo, arq. 93 y 95 Rozas, Alonso de, ese. 172, 176, 177, 178 y 179 Rubens, Pedro Pablo, pint 102 San Miguel, Alonso de, arq 197 Sánchez, Pedro, arq 95 Salamanca, Antonio de, pint. 74, 80, 89, 90 y 91 Saldaña, Miguel, pint 104 246 ESTEBAN GARCÍA CHICO Págs. Sanz, Juan, plat. 59, 152 y 155 Sierra, Juan, arq 176 Sierra, Pedro de, arq. y esc. 59 y 115 Sierra, Tomás de, esc. 52, 104, 105, 124, 125, 161, 209 y 214 SoLÓRZANO, Gaspar de, arq. 57, 58, 45, 164, 172 y 174 SuHANO, Diego de, ens 104 Tapia, Diego de, arq 174 Téllez, Antonio, pint 100 Theotocópuli, Dominico, El Greco, pint 187 Tolosa, Alonso de, arq. 95 y 96 Tordera, Claudio, esc 200 Umaña, Gaspar de, ens 41 Valdecañas, Francisco, pint. 89, 90 y 91 Vallejo, Juan, arq 176 Vega, Juan de la, ens 125 Vega, Juan de la, arq. 50, 96 y 192 Vega, Pablo de la, pint. 104 y 112 Villalobos, Juan de, plat 151 Visitación, Fray Pedro de la, arq 58 BIBLIOGRAFÍA Alonso López de Haro.—«Nobiliario Genealógico de los Reyes y lílLilos de España». Madrid. Luis Sánchez, 1622. Alvaro de Cienfuegos.—«La Heroyca Vida, Virtudes y Milagros de San Francisco de Borja, antes Duque cuarto de Gandía y tercer General de la Compañía». Madrid, 1702. Antonio Nicolás.—«Crónica de la excursión a Medina de Ríoseco». Bol. de la 3oc. Cast, de Esc. Tomo 1. Antonio Ponz.—«Viaje de España». Madrid, 1785. Benito Valencia Castañeda.—«Crónicas de antaño tocantes a la M. N. y M. L. villa —ciudad después— de Medina de Ríoseco». Valladolid, 1915. Carmen Muñoz Roca-Tallada.—«Doña Juana Enríquez, madre del Rey Católico». Madrid, 1945. Cesáreo Fernández Duro.—«El último almirante de Castilla, D. Juan Tomás Enríquez de Cabrera». Madrid, 1905. Conde de Gamazo.—«Castillos de Castilla». Cristóbal de Villalón.—«Ingeniosa comparación entre lo antiguo y lo presente». Acabóse Valladolid. Impresa por Maestre Nicholis Tyerrí. a quince de Enero, año MDXXXIX. Reimpresión de M. Serrano y Sanz en Bíbliófíios Españoles. Emilia Pardo Bazán.—«Por la España pintoresca». Barcelona, 1912. Esteban García Chico.—«Los Privilegios de Medina de Ríoseco». Valladolid. Esteban García Chico.—«Documentos para la Historia del Arte en Castilla». Tomo 1: Arquitectos. Tomo 11: Escultores. Transcripción de documentos, reproducción de trazas y notas. Publicados por el Seminario de Arte y Arqueología de la Facultad de Historia de Valladolid. Años 1940 y 1941. 248 ESTEBAN GAPCÍA CHICO Esteban García Chico.—«Semana Santa en Medina de Ríoseco». Valladolid, 1928. Esteban García Chico.—«La Orden Franciscana en Medina de Río- seco». Publicado en el Boletín de ¡a Academia de Bellas Arfes de Valladolid. Eugenio Llaguno y Amírola.—«Noticias de ios arquitectos y arqui¬ tectura en España desde su restauración, ilustrada y acrecentada con notas, adiciones y documentos por don Agustín Ceán Ber¬ múdez. Madrid, 1829. Francisco Antón.—«La capilla de los Benavente». La Esfera. Madrid, 1919. Francisco Simón Nieto.—«Los antiguos campos góticos». Madrid, 1895. Fray Antonio de Guevara.—«Epístolas familiares». En tres libros. En Valladolid, por Juan de Villaquirán, 1559. Fray Gonzalo de Arriaga.—«Historia del Colegio de San Gregorio de Valladolid». Editada, corregida y comentada por el P. Manuel M.° Hoyos. Valladolid, 1950. Fray Francisco Calderón.—«Primera Parte de la Chronica de la Santa Provincia de la Purísima Concepción de Nuestra Señora de la regular observancia de Nuestro Padre San Francisco». Manuscrito inédito que custodia el archivo conventual de San Francisco de Valladolid. Fray José de Santa Teresa.—«Tercera Parte de la Crónica de los Carmelitas Descalzos. 1678. Fray Juan López.—«Cuarta Parte de la Historia General de Santo Domingo y de su Orden de Predicadores». Valladolid, 1615. Fray Juan Santos.—«Chronologia Hospitalaria y Resumen Historial de la Sagrada Religión del Patriarca San Juan de Dios»... Madrid. En la imprenta de Francisco Antonio Villadiego. 1716. Fray Lucas Wadingo.—«Anales de los menores». Tomo X. Fray Matías de Sobremonte.—«Historia inédita del convento de San Francisco de Valladolid». Museo Arqueológico de Valladolid. Fray Prudencio de Sandoval.—«Historia de la vida y hechos del Emperador Carlos V». Amberes, 1681. F. J. Sánchez Cantón.—«Los Arfes, escultores de plata y oro». Madrid, 1920. Georg Weise.—«Spanische Plastik». Tomo 11. Tubinger, 1927. Gonzaga.—«De Origen Seraph Provincia Conceptiones». L\ CIUDAD DE LOS ALMIRANTES 249 Jácopo de Vorágine.—«Leyenda Áurea». José María Cuadrado.—«España. Sus monumenfos y arfes. Vallado- lid, Palència y Zamora». Madrid, 1885. José Martí Monsó.—«Estudios hlstórlcos-artístlcos relativos princi¬ palmente a Valladolid». Valladolid, 1901. Juan Agapito y Revilla.—«La obra de los Maestros de la Escultura Vallisoletana». Tomos 1 y 11. Años 1920 y 1929. Juan Ortega Rubio.—«Los Pueblos de la Provincia de Valladolid». Tomo 11. Valladolid, 1895. Justo González Garrido.—«La Tierra de Campos». Valladolid, 1941. Juan de Dios de ia Rada.—«Viaje de SS. MM. y AA. por Castilla, León, Asturias y Galicia en el verano de 1858». Leopoldo Torres Balbás.—«Medina de Ríoseco, la capilla de los Benavente y unos edificios destruidos». Revista de Arquitectura. Número 5. Año 1922. Lope de Vega.—«Laurel de Apolo». Luis Zapata.—«Miscelánea», publicada en el tomo XI del Memorial Histórico Español. Mariano Áivarez y Gómez.—«Reseña de la vida del llustrislmo Señor eInsigne Maestro Padre Dominico Fray Don Tomás de Berlanga, Obispo de Panamá». Vitoria, 1918. M. Dieulafoy.—«La Statuaire polychrome en Espagne. M. Gómez Moreno.—«La Escultura del Renacimiento en España». Barcelona, 1952. Manuel Bartolomé Cossío.—«El Greco». Madrid, 1908. Manuel Pardo.—«Célebres beneficiados en virtudes y letras del cabildo de Ríoseco». Manuscrito del siglo xviii. Archivo de Santa María. Narciso Alonso Cortés.—«Datos para la Biografía artística de los siglos XVI y XVII». Madrid, 1922. Narciso Alonso Cortés.—«La Reja de la Capilla de la Consolación de la Catedral de Burgos». Boletín de ia Comisión de Monumentos de Valladolid. Número 2. Otto Schubert.—«El Barroco en España». Madrid, 1924. Rafael Navarro.—«Cristo en el Arte y los Cristos ríosecanos. Semana Santa en Medina de Ríoseco». Revista ilustrada. 1928. S. Rivera Manescau.—«La Patria de Cristóbal de Villalón». Revista Castellana. Abril, 1922. Serapio Baquero.—«Leyenda histórica sobre el milagroso hallazgo de la Imagen de la Marinera y su traslación a Medina de Ríoseco». 250 ESTEBAN GARCÍA CHICO En el eslablecimiento tipográfico de Lorenzo Santaeufemia, de Río- seco. 1890. Ventura García Escobar.—«La antigua Forum, capital de los campos góticos». «La Fortaleza de Medina de Ríoseco». «El Palacio de los Almirantes». «La Capilla de los Benavente». Semanario Pintoresco. Madrid, años 1852 a 1855. FE DE ERRATAS Página 145, línea 1.° Dice: Don Alonso Enríquez; debe decir: Don Juan Alfonso Enríquez. » 227, > 9.° Debajo de.Fadrique 1, debe de ir su primera mujer Marjana de Ayala Córdoba y Toledo, madre de Juana Enríquez. ÍNDICE Págs. Palabras del Excmo. Sr. D. Juan Represa de León 5 Pórtico de! Excmo. Sr. D. C. de Mergelina y Luna 7 Privilegios y cartas reales 9 Arquitectura civil 25 Santa María de Mediavilla 55 Capilla de los Benavente 61 Santiago 95 Santa Cruz 113 San Francisco 135 Nuestra Señora de la Esperanza de Valdescopezo 167 La Concepción de monjas clarisas 169 Conventos carmelitanos 181 San Pedro, mártir 191 Santa Ana de Hospitalarios de San Juan de Dios 195 Las eofradías penitenciales y sus pasos 199 Ermita de Nuestra Señora de Castilviejo 217 Lámina con autógrafos de los principales artistas 226 Genealogía de los Enríquez, Almirantes de Castilla, señores de Medina de Ríoseco 227 Apéndice documental. —Donación de Medina de Ríoseco a Don Alonso Enríquez 229 Partida bautismal de Don Luis 11, Almirante de Castilla 252 El Almirante Don Juan Tomás pierde el patronato del convento de San José 255 Nombres de personajes 257 Nombres de artistas 245 Bibliografía 247 Se acabó de impdimih esta obra, en la Imprenta de la Excma. Diputación Provincial de Valladolid, el lunes 15 de OcTUBRE, día de Santa Teresa de Jesús. año de 1 9 4 5. fÍL.rt',rft iip í 'y ■■■ ,-fc3 g. Mv S2 s :í/v.'Vy■i,?*^;-•«.'/•■>!i\V·"f;7Íí:è ií'":;,Îî-vS'Si;i-vÏÎHï^ I',"'(V:•;-Vi)^;.-v■:^ '.• ','.'-. -:s ;:4ïv '; ; .■V; • r : i - í ' « "■/'.>'.l·it!:; '■:;•*.M/V'w■,''z•/."i ••/; '• / * » .í'/ , v , > I ■•-.» , ; / í ' l/•"'¡-iV.í;-;»'!.?*/ '.'íI, -' 'í-if.( '■'■ '!J•.'í V'í.¡ -