N. Señor, según contrata, abandona su primer deber y se ocupa de cosas que, sobre no ser de su facultad, ha faltado en no pedir el permiso, como debia... Otros episodios, años más tarde, ñabian de dar plenamente la razón al Director artistico en actos impu¬ tables al servicio prestado por los litógrafos, que, sustrayendo es¬ tampas, las vendían por su cuenta. Entre tanto, Castilla babia ido a Londres para asuntos de co¬ mercio, y alli le escribe Madrazo el 23 de abril de 1827. Esta carta demuestra la controversia suscitada entre los dos, originada por el deseo de Madrazo de que no se sacasen del Establecimiento nin¬ guna clase de trabajo estampas, sin haber sido presentado de o antemano a S. M. el Rey, cosa que Castilla había hecho, impu¬ tándosele haber sacado de la litografia una copia de ta Concep¬ ción de Murillo antes de lo prevenido. Madrazo daba órdenes, además, para que los objetos enviados desde Londres para ma¬ terial litográfico posibles riesgos, órdenes que se aseguraran contra Castilla estimaba no deber recibir de quien era tanto como él, pero no más. En este punto, lo violento de la correspondencia acusa a cada instante cuestiones de competencia entre personas cuyos puntos de vista eran muy diferentes; el de Castilla, puramente administrativo y comercial; el de Madrazo, difícil en la inspección de las litografías, por ser áspero juez para sus defectos y su co¬ rrección. Por ello, surgieron incidentes desagradables, que plan¬ tearon la disolución de la sociedad; algo más importante (decia Madrazo) que los chismes, hubiera sido el que a usted le hiciesen conocer cómo nos hallábamos sin papel necesario para el resto del séptimo cuaderno y para todo el octavo; ni puede usted ignorar que yo solo quedarla al descubierto si S. M. me pidiera la entrega última, que no se ha impreso por dicha falta, dice Madrazo en su carta a Castilla, el 7 de mayo de 1827, y respecto a la separación de la sociedad, estoy conforme y no habrá inconveniente por mi parte. Entonces, Castilla facultó a su apoderado, don Agapito Rodri¬ guez, para presentar un plan de separación, que no se lleva a cabo por los intereses puestos en juego y por necesitarse la continuidad en la publicación de los cuadernos, los cuales van saliendo en todo el año de 1827. En el siguiente, vuelven las incidencias a reprodu¬ cirse, sin posibilidad de arreglo. El Director artistico, en carta fechada el 20 de mayo, torna a insistir sobre la separación; serias razones babían surgido para que los dos llegaran a buen enten¬ dimiento sobre las cuestiones que discutían y sobre el modo de 142 liquidar la separación de la sociedad. Entonces la situación se hace más y más turbia dentro del establecimiento por haber cundido la indisciplina y ponerse en duda la competencia del mando; babia comenzado el año 1829 cuando Castilla ocasiona un escrito de Madrazo, quien, a su vez, promueve la intervención de Palacio y la intromisión del Duque de Hijar; Alcalá babia sido escuchado, y el Duque de Hijar emitió su informe antes transcrito, que era la solución mejor para la continuidad de la labor. Sin embargo, la literatura de su informe, muy de la época, y con todo el sabor melodramático que se daba a las cuestiones más triviales, al plan¬ tear la disyuntiva de la separación de Madrazo o de Castilla, lo hace con una exageración manifiesta, porque, si Madrazo se iba, ello no alcanzaba a una fama ya consolidada en aquellos años, y si Castilla era separado, tampoco el establecimiento sufria quebran¬ to ninguno, como, en efecto, asi sucedió. Este marchaba a la cabeza en la conjura de los litógrafos extranjeros, precisamente en el momento en que todo el empeño del Director artistico era formar un plantel de buenos litógrafos nacionales; los documentos com¬ prueban este aserto. El informe de Hijar fué el fácil instrumento para buscar una solución momentánea; pero sin gran fondo en el enjuiciamiento, y toda una oportunidad agradable para alzarse con la dirección de la empresa, que ni babia concebido, ni babia planeado, ni conocia en su parte técnica, y que, por otras razones que se veian, tampoco se puede calificar de extraordinariamente delicada. En 1829 toman nuevo rumbo los acontecimientos después del nombramiento de Hijar; y de ellos nos dan cuenta algunos pape¬ les oficiales, por los que se comprueba que, aun bajo la nueva di¬ rección, sufria de omisiones y falta de orden la marcha del esta¬ blecimiento, pues habiéndose encomendado al grabador Vicente Camarón la litografía del cenotafio levantado en San Francisco el Real con motivo de los funerales de la Reina doña María Josefa Amalia, yhabiéndose presentado con la orden de Hijar a elegir piedra enel establecimiento para litografiar su dibujo, se le hizo saber que no se le entregarla la piedra, a pesar de las órdenes recibidas. Ofició Camarón a don José Madrazo, quien, a su vez, lo transmitió a Hijar. Igual incidente ocurrió al dibujante Alejan¬ dro Rlanco, encargado por la Academia de la Historia para lito¬ grafiar asuntos de las obras de Moratin, el cual, habiéndose pre¬ sentado al Regente Alcalá, protegido de Castilla, y habiéndose negado éste a entregar la piedra correspondiente, elevó su queja 143 a Madrazo, su jefe artístico inmediato, para que, enterado, hicie¬ ra lo que creyera conducente. 18 de octubre de dicho año, Hijar pidió a Ma¬ A la postre, el drazo, después de haberse enterado de un informe del mismo t^tZ- t^t···^í· /t- -fft. íttCiu^ ^ Ufj/a4*c¿é-H44^ ^ir. ^ ^ í¡c^ ) • — •• o ;Í55^, ^«1 í'fSzÁ^ ^· S Parte final de la R. O. por la cual se faculta a D. José Madrazo para que continúe el Real Establecimiento Litográfico una vez separado Castilla. en el que manifestaba su criterio para una organización adecuada del establecimiento, que le dijera si, en caso de separarse Castilla y andando el establecimiento a su cargo y riesgo, marcharía sin interrupción, y si contaba con los fondos necesarios, conservando 144 los litógrafos extranjeros. Contestó Madrazo convenientemente, y el 27 de octubre se le hace saber de R. O. que, conformándose el Rey con la exposición dirigida el 20, S. M. se ha servido permitir su separación a D. Ramón Castilla y determinar que Madrazo lo continuara como detentor del privilegio que le está concedido. Como consecuencia, Castilla presentó inventario de los efectos adquiridos con su aportación del capital, según liquidación hecha en 28 de noviembre de 1828, que comprende las partidas siguientes: Dibujos sobre piedra.—Efectos en el Real Museo.—Papel.—Prensa. Piedras.—Efectos en la cochera.—^Efectos en el cuarto antesala.— Prensa de satinar.—Algunos efectos poder del particular San- en tino.—Todo ello como existente en el establecimiento litográfico, que entonces estaba en la calle de Atocha, en el cuarto bajo de la casa número 3, propiedad de Castilla. El 16 de marzo de 1830 se pagó por Madrazo la cantidad de dos mil ciento cinco reales de vellón por tres meses y once dias que alli ocupó el establecimiento. La liquidación se hizo, no sin dificultades y tropiezos, por ciento veitiún mil trescientos cincuenta y dos reales de vellón, que reci¬ bió Castilla de manos de Madrazo, reconociéndose algunas otras obligaciones derivadas de ella, tales como la entrega de estampas. Ya Madrazo en funciones de Director, fueron despedidos los litógrafos extranjeros que no merecían confianza, punto único que podria ofrecer dificultades, ratificándose las escrituras firmadas con Castilla en algunos casos, y saliendo en otros los obreros inne¬ cesarios para el establecimiento. Castilla pagó la indemnización pedida por los litógrafos que cesaron. No contento el ex socio capitalista, trató de obtener otro per¬ miso para formar análogo establecimiento, cosa que le fué negada por estimarse una maniobra para evitar la liquidación de la socie¬ dad y quedarse con el material existente. Tal es el epilogo de este episodio, que nos coloca a bastante distancia de la versión de otros historiadores (1). Después de la separación de los dos socios, se continuaron ven¬ diendo las estampas litográficas por Agustín Alcalá, en la calle de Carretas, donde éste tenia su almacén y despacho, hasta que en 1833 se instaló uno nuevo para la venta, en la calle del Prin¬ cipe, al lado del Teatro Español, de cuyas actividades, ventas (i) Beroqui: El Museo del Prado. Apuntes para su historia. Félix Boix; Catálogo de la exposición del antiguo Madrid —pág. 35 y 36—, así como su discurso de recepción en la Academia de Bellas en Artes, para el cual le facilité co¬ pioso arsenal. I4S y operaciones de contabilidad se encargó don Domingo Avrial. Las suscripciones se hacian por medio de papeletas, en donde consta¬ ban anotados los ejemplares de los cuadernos pagados y entrega¬ dos a los interesados. Además de los cuadernos, se hicieron tiradas litográficas que se entregaban sueltas y no iban incluidas en la suscripción. Por las estampas sin letra, como primeros ejemplares, se pagaba un doble más del precio señalado, y por las estampas en papel de cbina, cuatro reales más. Asi, continuaron los trabajos hasta que en 1837 hubo que sus¬ penderlos en la forma que se venían haciendo, porque la guerra asoladora que tiene en parte interrumpidas nuestras comunica¬ ciones y enteramente agitados los ánimos, obliga al establecimien¬ to a suspender esta publicación. Así rezaba un aviso de la Gaceta del 2 de marzo de 1837, y se interrumpió la labor en el publicado cuaderno número 50, a los diez años de haberse otorgado el pri¬ vilegio. En cuanto a la enseñanza de la litografía, el establecimiento se interesó de manera particular en invitar a corporaciones, ayun¬ tamientos, consulados, etc., para que enviasen a él alumnos con objeto de aprender con su asistencia y aplicación. A su sombra se formaron los litógrafos de la Real Sociedad Económica de la provincia de Murcia, los de don Juan Conde y otros de Santiago, entidades de Valencia, etc. Tal actividad, como verdadera enseñan¬ za dirigida, no hubiera sido posible sin el privilegio, que difícil¬ mente podia sostenerse en los dias que siguieron a la muerte del Rey. Años antes de que esto sucediera, en 1830, recurrió Madrazo contra un Decreto en que se le limitaba el privilegio, restablecido por R. O. de 3 de febrero de 1830, y años después, en 1834, debía limitarse el establecimiento a publicar los cuadros del Real Museo, Academia y demás centros públicos de la Corte, como se previno en la R. O. de 25 de enero del 30, dándole libertad para plantear los que juzgasen convenientes para toda clase de obras particu¬ lares, a todos los individuos que, en cualquier pueblo de la Monar¬ quia se dediquen a este ramo de la industria. Asi pues, quitado el freno, vino el desenfreno, que tan bien se reflejó en la prensa de entonces, en que el poeta ironizaba: Justamente han dado—en litografiar—a todo viviente—en la capi¬ tal.—¿ Y a mi linda cara—no se ha de pintar,—cuando yo soy una— notabilidad ? 146 LAM. XXVI Estudio al lápiz negro para grabado por José Madraza antes de ser nombrado Director del Establecimiento Litogràfica. Retrata del pintar Reinhardt. Después de dictadas estas disposiciones, desde 1837 se encontró campo de acción en América, y allá fueron dirigidas las estam¬ pas de los cuadros del Real Museo. En Méjico estuvo encargado de venderlas don Felipe Neri del Barrio, y don Rufino Sainz, en la Habana. Por su parte, MussoValiente no dejó de aconsejar a Madrazo y en la parte literaria y descripción de los cuadros reproducidos, aportando para ello su preparación condicionada al juicio del Di¬ rector artístico, lo que hacia mayor el interés para ir precisando las características de los cuadros y de sus autores. El Museo comenzaba a ser un campo de experimentación y un manantial de estudios críticos. Es indudable que años antes Cean Bermúdez trató y aclaró no pocos puntos relativos a la pintura y a su curso histórico, y él mismo nos dice que para sus estudios y observaciones hubo de trasladarse a distintas y variadas ciuda¬ des y Sitios Reales con objeto de reconocer y observar cuantas obras de mérito existían. Su Diccionario Histórico era, en estos días, de significada actualidad y el último ensayo de importancia que se bahía hecho. Pero este gran erudito desaparecía en el mo¬ mento en que el Museo, con sus grandes y espaciosas salas, ofrecía la manifestación de los cuadros más interesantes que se habían visto, y cuya colocación permitía la comparación inmediata de obras que por muchos años habían estado separadas, por ha¬ llarse en diferentes y distanciados lugares; y asi, él mismo nos explica, con amenidad y buen estilo, que la comparación de las obras pictóricas dudosas con otras ciertas y reconocidas de la mis¬ ma mano le produjo los mejores resultados para su clasificación y autenticidad; y dice a este respecto: Los profesores y amantes de las artes saben cuánta luz se puede adquirir por este medio, que a los que no lo son parece tan aventurado. No poca razón le faltaba al ilustre erudito. ¿A cuántas nuevas apreciaciones o rectificaciones de juicio no llegaria en medio de tan grandes colecciones? Su orga¬ nización le permitiría rapidísimas sugerencias y certeros juicios comparativos sin salir del recinto en que los cuadros estaban ex¬ puestos. Nos induce a esta reflexión saber que el propio Musso, en 27 de marzo de 1832, escribe a Madrazo: «Ahí va el índice del tomo 11." (colecc. lit.), en el que se designa el orden alfabético, en cuanto a pintores. En las escuelas notará usted, acaso, que a Juanes y a Ribera les pongo en la Valenciana, y aunque en este punto no me olvido de la justa reflexión que hizo usted otra vez, me ha pareci- 147 do bien dejarlo asi las siguientes razones, salvo siempre su por dictamen. Primero: En el Tomo I se puso asi el indice y es me¬ nester ser consecuente. Segundo. Acuérdese que el amigo Ceán formó dos árboles genealógicos de pintores españoles, que me enseñó. En el uno, la escuela andaluza; en el otro, la valenciana, y me dijo que iba a formar la Castellana. Conforme a esto, apa¬ recían pintores uno a más que babian enseñado a otros, de quienes hablan aprendido otros, y asi sucesivamente, basta que todo acabó cuando la gran decadencia del siglo xviii. A la verdad, era natural que, habiéndose cultivado entre nosotros las nobles artes desde el siglo XVI, cada uno fuera a buscar el maestro que tuviera más cerca, y de aqui cierto estilo general en los pintores del Reino de Valencia y confinantes, que los acerca algo de la escuela florentina y los separa un poco de los andaluces. Es verdad que fuera del reino de Valencia apenas se conocía más que a Juan de Juanes, pero no es esto culpa suya, sino de la indiferencia general. Ter¬ cero. Aunque digamos que lo de la escuela Valenciana es inexacto, siendo cierto, que no es lo mismo decir pintores españoles, porque para lo primero basta baber nacido aqui, y para lo segundo supó- nense siempre unos mismos principios, no menos inexacto seria comprender a todos estos paisanos en una escuela, cuando en realidad no lo son. Por ejemplo, ¿qué tiene que ver Juan de Jua¬ nes con Murillo? Al menos, diciendo que uno es de la escuela va¬ lenciana y el otro de la sevillana, se da a entender que nada tienen de común, lo que es verdad. Cuarto. Si bay en esto alguna exage¬ ración por amor a la Patria, tenemos el ejemplo de los franceses: que están muy empeñados en sostener que tienen dos escuelas: la de París y la de Lyon. ¿Por qué no hemos de significar nosotros de alguna manera que hemos tenido artistas en varias provincias, los cuales han trabajado sin comunicar los unos con los otros, aprendiendo del que tenían más a mano? Quiero decir, a la vista de esto, que su distribución en tres grupos no es enteramente in¬ fundada y contribuye en alguna manera a la gloria nacional.» Interesantes apreciaciones, que muestran el principio de una tendencia tan generalizada, más tarde, durante el decurso del si¬ glo XIX y del xx, a ordenar los cuadros según sus escuelas, y, sub¬ siguientemente, a señalar en ellas los autores más personales y de mérito, puesto en evidencia por sus obras maestras, tendencia que, sin haber llegado a un punto final, ofrece la posibilidad de una valoración cualitativa que aún está por hacerse. Preocúpase Musso en la publicación de cuadros españoles que adornarían brillante- 148 mente la colección litogràfica, y dice: A titulo de redactor, me han enviado recado hace pocos dias, desde el otro mundo, Roelas, Collantes, Mazo y otra caterva, pidiendo billete para ocupar puesto en la colección, porque... hay el compromiso moral de dar a cono¬ cer las escuelas españolas, cuyo objeto se miró como uno de los más importantes de la colección. PoT ello recomienda no se tarde en dar las obras de Velázquez, que se ejercitó en todos los géneros, y de los que convendría dar una muestra, porque ese grande hom¬ bre apenas es conocido de los extranjeros. Tanta corriente llevaba el rio, que inundaria gran parte del campo histórico critico hasta un siglo más tarde. Y el 22 de noviembre de 1833 dice: «Yo he hallado entre mis mamotretos noticias del Vaccaro, por lo que, si no tiene usted la bondad de enviarme alguna de su vida, habré de ceñirme, al for¬ mar el texto de Cleopatra, a los dos renglones que de él pone Eusebi en el Catálogo, que es como no decir nada.» El 3 de diciemhre acusaba recibo de las notas pedidas. Con estos antecedentes, parcos si se quiere, puede verse de qué manera la empresa litogràfica ayudó a la ordenación critica. 149 LA REINA GOBERNADORA Y EL MUSEO I A principios de octubre de 1833 parecia reinar la mayor tran¬ quilidad en las provincias de España, pero cerca estaban los mo¬ mentos que llevarían a la conciencia de todos la duda y la inquie¬ tud. Una carta, fechada en 10 de octubre, decia: «El alboroto de Bilbao quedó sosegado como el de Talavera, no habiendo tomado los pueblos parte en ello.» Dias más tarde, otra carta nos habla de la insurrección en las provincias vascongadas, la cual habla tomado cuerpo en vez de disminuir ; en tanto que en Madrid tenían lugar violentas escenas entre las fuerzas del Gobierno y los volun¬ tarios realistas que, bajo la amenaza de un desarme, se resistie¬ ron en el Cuartel de la Plazuela de la Leña. Tales eran los episo¬ dios que señalaban el despertar de la guerra civil, pero en este marco de sucesos públicos poco favorables, el desarrollo del Museo seguia su camino. A fines de este año comienza de nuevo la activi¬ dad. Francisco Martinez, pintor encargado de las funciones reales en la jura de Su Majestad, pidió un libramiento duplicado, por extravio del primero, referente a cuentas para el ornato del edi¬ ficio, y el 2 de diciembre, don Vicente López, pintor de Cámara y Director artístico del Museo, presentó otra de gastos causados por la restauración de cuadros del Museo desde el 3 de noviembre de 1832 hasta el 26 de octubre del 33, importando la cuenta veinte mil ciento cincuenta y siete reales vellón, que fué aprobada (1). En 1834, don Vicente López vuelve a remitir al Sumiller de Pa¬ lacio otra cuenta relativa a la restauración en los meses de octu- (1) El 3 de mayo de 1833, Híjar dice a Francisco Blanco, primer oficial de Mayor- domía, haber sido prevenido por S. M. para la compra de dos cuadros de Ribera, perte¬ necientes al Marqués de Alcántara, la Inmaculada Concepción y un San Agustín, núme¬ ros 1.070 y 1.094 del actual Catálogo. Hay que añadir que fueron consultados Vicente López y Juan A. Ribera, quienes opinaron debían colocarse en el Museo, según su «ciencia y conciencia», valorándolos en 12.000 y 6.000 reales, respectivamente. ISI bre, noviembre y diciembre de 1833 y primeros meses de 1834. En estas cuentas se presentan los gastos bajo una cifra de conjun¬ to o alzada. dias cuando la Reina habia sancionado el Decre¬ Era por estos to aprobando el Estatuto real. Esta Ley fundamental instituía las dos Cámaras, Estamento de Proceres y de Procuradores, para las cuales abundaron toda clase de formalidades protocolarias, de atuendo, uniformes, organización, etc. El 20 de julio, el Sumiller de Corps pregunta si se han de poner colgaduras en el Real Museo el día de las iluminaciones de este Real establecimiento, durante la nocbe víspera de la apertura de las Cortes generales del Reino, y pide las colgaduras que se bicieron para la jura de la Reina, pero resolvióse que no se biciera novedad alguna. En 1835, las cosas no presentaban muy buen aspecto en el inte¬ rior de la Nación, y muy malo en el terreno financiero. Habíase solicitado y obtenido un importante crédito de la Casa Rotscbild, no habiendo más remedio sino atender al bambre que como secue¬ la de las guerras suele seguirse en los pueblos. Martinez de la Rosa tuvo que dejar el Gobierno al Conde de Toreno. De cómo se vivía en Madrid y de los sobresaltos que el menor incidente podia causar, da idea un informe del Duque de Hijar comunicando que en la nocbe del 21 de enero un centinela de los que estaban apos¬ tados en el Museo disparó su fusil contra dos individuos que le invitaron a que se rindiera, de lo que dió parte al sargento, coman¬ dante de la guardia. Aquellos parajes del Museo estaban solitarios y mal alumbrados, constituyendo, al fin y al cabo, las afueras de Madrid. Tales soledades, el ambiente retirado del Museo y las circuns¬ tancias del momento, bicieron que se extendiera entre los above¬ dados sótanos y departamentos inferiores del Museo una enorme plaga de ratones, amenazaba con destruir cuanto lienzo y pin¬ que tura estuviera por allí. También los elementos se encargaban de dañar el vasto edi¬ ficio, porque todavía la obra no estaba consolidada. De ello nos da cuenta un informe elevado por el Sumiller de Corps en 18 de julio de 1835, al que acompaña presupuesto de las obras de repa¬ ración para conservar al Museo de los daños que pudiera sufrir cuando hubiera temporal, porque los cuadros hacinados pueden perjudicarse con la humedad y con los ratones, debiendo tomar una colocación provisional. La partida de mayor consideración era el techo de plomo que 152 había de colocarse, e importaba treinta y cuatro mil cincuenta reales, quedando rematada la obra por Leandro Martinez, en cin¬ cuenta y nueve mil ochocientos sesenta reales vellón, aprobada en 31 de octubre. De este informe resulta también que, en aquellos instantes, babia en los depósitos del Museo cuadros que Hijar clasificaba de pocos malos, muchos buenos y un crecido número de sobresa¬ lientes. También incluía el Director, en su informe, presupuesto de gastos para la habilitación de salas necesarias, con el fin de con¬ tenerlos, y tenerlos colgados, pues sólo de esta forma están segu¬ ros y se conservan, habiendo cerca de mil cuadros. El 26 de junio se contesta al Sumiller, por el Mayordomo Ma¬ yor, haberse dado cuenta a Su Majestad la Reina Gobernadora de su presupuesto, y comunicándole que se ha dignado resolver se oyeran proposiciones para realizar las expresadas obras, habiendo tenido a bien Su Majestad mandar que se vigile la conducta del actual Conserje del Museo por no creer es la mejor. El 24 de mayo Hijar oficia para emplear mozos extraordina¬ rios que ayudasen a los porteros para el desestero, y el 14 de noviembre sigue el peligro que empezó a manifestarse en el mes de junio, pidiendo el Sumiller de Corps dos docenas de ratoneras para evitar perjuicios y deterioros en razón de haberse advertido en todo el edificio una gran plaga de ratas que pudieran ocasio¬ nar perjuicios en los cuadros, principalmente los que se hallan hacinados en los depósitos; y se provee también la falta de cris¬ tales en balcones y ventanas. No fué muy propicio este año de 1835 para el Museo. Las dis¬ cusiones en el Estamento de Procuradores eran muy animadas y no fueron excepción las ocasionadas con motivo del Presupues¬ to presentado. Ocúpase el presupuesto del Ministerio del Interior, del Museo de Ciencias Naturales, en vez de llamarlo Real Museo de Pintura. El dictamen de la Comisión decía poder rebajar no nada de una suma destinada para sostener el edificio que adorna la capital y un Gabinete tan rico en pinturas que, si alguno de Europa le excede en el número, ninguno en la elección de los cuadros, pues en él no sólo brillan los mejores pinceles de las tres escuelas (?) más célebres cuando sus países estaban sujetos al cetro español, sino que también lo ennoblece una rica colección de estatuas. Esto se discutia en el momento de ponerse en tela de juicio 153 el mantenimiento del primer Instituto docente de música, habien¬ do conspicuo representante que alzaba su voz en pleno Estamento de Procuradores pidiendo que se le escuchara para declararse contra un establecimiento que a su entender era un insulto a la Nación en aquellas circunstancias, no viéndose la necesidad de que hubiera ópera cuando se estaba en la última miseria y apenas tenia la Nación que comer. Iba tomando vuelos el deseo de perfeccionar la Administra¬ ción del Estado, y estos deseos, encauzados en una determinada ordenación, invadirían bien pronto las esferas palatinas. De ello nos da idea una carta de Musso, fechada en 12 de agosto de 1835: Cada vez recibo una puñalada con las noticias artisticas: ¿conque ahora se deja en la calle a los pintores de Cámara, excepto dos so¬ lamente? Yo aquí trato de formar un Museo con lo que recojo de los conventos suprimidos; y ya he pedido al Gobernador que no me saquen de la provincia ni un cuadro. Y termina diciendo: Si yo tuviera facultades y medios..., ninguna Nación me ganaría; pa¬ ciencia. El 7 de abril de 1836, el Mayordomo Mayor de Palacio acusa recibo al Sumiller de Corps, Duque de Híjar, del oficio de 11 de diciembre, pidiendo una consignación de 140 reales vellón men¬ suales, en vez de 240 que antes tenia, para ir prosiguiendo las obras alli empezadas y atender a la restauración de pinturas y esculturas. En este oficio, el Sumiller y Director del Museo pedia y recordaba que desde el momento en que el augusto esposo de y. M: le hizo la honra de poner bajo su custodia el precioso edi¬ ficio del Real Museo y la bondad de V. M. ha venido dispensándole igual consentimiento continuándole en la dirección del mismo, creyó de su principal deber procurar por todos los medios posibles los adelantos y conservación de tan magnífico establecimiento, que a más de llenar la gloria de la Reina mi Señora, por ser po¬ seedora de tantas riquezas hace al mismo tiempo que la Nación española sea colocada en parte muy distinguida en el templo de las bellas artes. Revela la redacción de este documento una incertidumbre en los ánimos del Duque de Hijar, fiel reflejo de la realidad, que era porque el 30 de abril el Mayordomo Mayor pone en su conocimien¬ to, que cesa de percibir la asignación mensual de 4.000 reales ve¬ llón, que basta entonces se le había satisfecho por la renta de correos, con destino al Real Museo, pues era la voluntad de Su Majestad que ningún establecimiento que perteneciese a su augus- 154 ta hija causara dispendios a los fondos de la Nación. Marcábase una separación entre lo que eran bienes del patrimonio y los del Estado, asi como las recaudaciones fiscales serían hechas descar¬ tando la idea de carga personal hacia el Monarca; las prácticas del Ministro don Juan Alvarez Mendizábal hablan de precisar estas cosas, y en tal ambiente se iría separando, en cierto modo, la Ad¬ ministración del Museo de la que era propia del Real Palacio. El 2 de junio se creó una Junta directiva para el Real Museo; su Presidente fué el Sumiller; su Secretario, el de la Mayordomia Mayor; un Contador, el Jefe de Contabilidad de la Real Casa, y Vocales o miembros los pintores primero y segundo de Cámara. Era en estos días cuando se mandó buscar entre los cuadros haci¬ nados del depósito, el lienzo denominado La Batalla de Almansa. Dase cuenta además de la comunicación dirigida por el Alcai¬ de principal del Real Palacio al Mayordomo Mayor, enviándole nota detallada de las cantidades recibidas por el Sumiller de Corps para los gastos causados en el Real Museo de Pinturas desde el mes de junio de 1831, basta el 16 de agosto de 1834; gastos que ascen¬ dieron a la suma de setecientos cuarenta y cuatro mil reales de vellón, y cifra que hace justicia a las actividades de Fernando VIL Entretanto, prosiguense las obras para la habilitación de los sa¬ lones de escultura. En 25 de marzo de 1837, se aprueba el presu¬ puesto firmado por el arquitecto don Martin López Aguado para la habilitación del segundo salón de escultura, y para solar la pieza redonda de ingreso al mismo, así como dos presupuestos que ha presentado el profesor de pintura, don Francisco Martinez, para el pintado de la galería de estatuas y salones de los litógrafos y carpinteros, ascendiendo a siete mil trescientos ochenta y cuatro reales vellón. El 6 de este mes, la Junta directiva había pasado presupuesto a Mayordomia de doce pares de persianas que faltaban en los nue¬ vos salones de litógrafos y carpinteros, y aprueba el formado por el carpintero José Calcerrada. En 27 de noviembre el Presidente de la Junta directiva remite al Mayordomo Mayor cuenta de la inversión de treinta mil reales de vellón, que por R. O. de 12 de julio le fué concedida para con¬ tinuación de las obras pendientes, la que ascendía a treinta mil se¬ tecientos ochenta y seis reales, la Data a veintisiete mil cuatrocien¬ tos veintiuno, y la existencia a tres mil trescientos sesenta y cuatro y 29 maravedís; solicitándose nuevamente se concediese la can¬ tidad en consideración al beneficio que debe resultar de la conti- 155 nuación de las obras principales, tanto en el exterior del edificio como en los nuevos salones de pintura y escultura. El 12 de noviembre, otra información de la Junta directiva dice estarse haciendo obras de restauración en muchos cuadros que necesitan el forrado, faltando satisfacersealgunas partidas de los presupuestos aprobados S. M., como lo era el pintado de las por dos salas para colgar los nuevos cuadros, el pago de barandilla, que se bahía hecho para las mismas salas, algunas docenas de bal¬ dosas de alabastro, y, en defecto, de mármol blanco y negro, el ajuste de muchos pedestales que la Junta mandó labrar para la colocación de esculturas, recorrido de tejados, etc., todo lo cual, más la obra del cuarto del Conserje, quedaria pagado con el libra¬ miento de veinte mil reales vellón. En el documento original, existe otro comunicado con el libra¬ miento firmado por J. Hurtado. En el marco de los acontecimientos políticos, tiene lugar en 1837 la llamada expedición Real, y después de acciones afortuna¬ das en el Norte, en las que no anduvo ajeno el Infante don Sebas¬ tián, se decide don Carlos a la empresa; y, seguido de un séquito interminable de partidarios y de su ejército, llega a las puertas de Madrid, y Cabrera acampa en las alturas, frente al parque del Buen Retiro. Hallábase cerca del teatro de operaciones el Real Museo, y las siguientes líneas nos lo dicen: «Ya puedes imaginarte la gran prisa que nos daríamos para salir y desocupar el Tivoli, temiendo que este punto fuese el teatro de la guerra, habiendo hecho lo mismo todos los habitantes del Retiro, que no se veían por todo el trán¬ sito de su bajada más que camas, baúles, cacharros, etc., etc.» No eran estas circunstancias las más propias para la conser¬ vación del Museo, que, por su proximidad al Retiro, auguraba en caso de aumentar la lucha y trasladarse las operaciones a la mis¬ ma capital, una situación nada tranquilizadora, y quién sabe si un final terrible para muchos de los magníficos lienzos. Lo cierto es que, desde entonces, una sensibilidad especial guió los actos de la Junta directiva, que el 17 de noviembre denunciaba en informe elevado S. M. la existencia de un depósito de pólvora en el Es¬ a tamento de Próceres, por cuya causa, en el horrible caso de una explosión, tanto el edificio del Museo como sus bellezas desapa¬ recerían, sepultando entre ruinas considerable número de fie¬ sus les áridos de V. M. Efectivamente, los testimonios nos dicen que el Estamento, instalado entonces en el edificio del Gasón, se ha- 156 liaba en mal estado, y las grietas abiertas al exterior podrían ofre¬ cer ocasión ala malicia o ignorancia llevaran el fuego al in¬ que terior; hallábase cerca el ejemplo de un caso ocurrido en el Pra¬ do y Huerta de los Jerónimos, que hubo fuego de hojarasca, cre¬ yéndose un incendio, e inspiró grandes temores por el Museo; pero el viento remedió las cosas, llevando su acción en sentido opuesto. Lospeligros de la casualidad—decían—pueden ser nada con los que la malicia puede suministrar por el horrible plan de volar el depósito cuando una inmensa población acaso S. M. misma se hallare en el Prado. El resultado fué que se cursaronlas órdenes para reforzar la guardia del edificio y cuidar de otro almacén de pólvora ins¬ talado en el Buen Retiro, pues los acopios de explosivos se habian hecho atendiendo a ,1o imperioso de las circunstancias. A pesar de todos los azares de la guerra carlista, los celosos miembros de la Junta Directiva seguian sus labores de mejoras y llevaban muy adelantada la sala de escultura, encargándose los primeros trabajos de catalogación a José de Madrazo, quien se expresa asi; No puedo ocuparme tan seriamente como deseo en pintar, por verme precisado a hacer el Catálogo de las salas de escultura del Museo, siendo lo más enredoso y trabajoso hallar los nombres de los personajes, mayormente en los bustos de gue¬ rreros. Artistas y anticuarios poco alivian mi trabajo. Y los que tengo a mi lado maldita la cosa de que me sirven, lo que es una desgracia para mí. La guerra carlista, que estaba en un punto critico, continuaba en los primeros meses de 1838 en forma dispersa, saltando chis¬ pazos ora en el Norte ora en el Sur. El General Triarte actuaba contra la facción de Negri que asolaba las tierras de Segovia y Avi¬ la; pero una guerra que se prolongaba de aquel modo, practicán¬ dose una guerrilla, despiadada, de continuo desgaste para uno y otro bando y para la Hacienda pública, producía el hastio de quienes no tomaban parte en ella y que velan su inutilidad. Consecuencia de estos hechos fué que los cuadros de El Esco¬ rial se trasladaron a Madrid, por inspirar grandes temores. En el mes de julio de este año se hallaban todavía encajonados en una o dos piezas de Palacio. El 2 de julio, el Museo se abrió en toda pompa por ser el dia de la Reina. No debía de ser muy rico el aspecto general, porque muchos de los cuadros que se presentaban no estaban restaurados 157 niforrados por no haber ni tiempo ni dinero para ello (1). Pero quedaron expuestos unos sesenta cuadros de Carducho, que esta¬ ban en El Paular, y todos de tamaño colosal, representando diver¬ sas escenas de la vida de San Bruno. Y también estaban entonces en el Museo muchos de los cuadros de la colección del Infante don Sebastián; otros pasaronalli a la muerte de este Principe, lo que baria que fuera más variado por lo tocante a asuntos y a autores. Es muy interesante, a este respecto, la siguiente carta de José Madrazo: «Ya te dije que el día 24 p. pd.", por ser los días de la Reina Gobernadora, se abriría este Museo Nacional, y asi se ha efectuado. Cuando vuelvas tendrás el gusto de ver la valentia de nuestros antiguos pintores españoles; esto es, en poner el color sin aprensión, y al lado de las cosas excelentes hallarás tales des¬ cuidos y torpezas que causen lástima. Es una escuela de grandes coloristas y de fácil manejo del pincel. Los cuadros de Vicente Carducho que estaban en la cartuja de El Paular, todos muy grandes y en número de cincuenta y cuatro, te gustarán muchísi¬ mo, porque reúnen composición, dibujo, colorido, efecto y facili¬ dad, sin embargo de que en ninguna de estas partes igualen a los pintores que más se han distinguido en ellas, pero su conjunto los pone en el campo del arte a un rango muy elevado. Sus ropajes son admirables y sin haberse calentado mucho la cabeza su autor en hacerlos, pues estoy seguro de que no hacia más que tomarlos de los frailes tal cual se presentaban a su vista (interpretación directa, que diriamos hoy). Todos los expresados cuadros repre¬ sentan los diversos pasos de la vida de San Bruno, ejecutados en cuatro años, y no es extraño que hubiese podido pintar tanto cuadro y tan bien en tan corto espacio de tiempo, porque los mo¬ delos para todo los halló del natural en dicho convento. Su ma¬ yor trabajo debió de consistir en la comparación de cada uno, que probablemente haría por las noches, y al dia siguiente rectifica¬ ría sus grupos por los modelos que tenía a disposición. Al mismo tiempo hallaría las masas del claroscuro, siendo retratos de todos los cartujos que entonces existían en aquel convento, y los que no, son religiosos de las gentes o criados del mismo. Verás del fraile Maino ciertos cuadros en varias partes ejecu¬ tados con una verdad prodigiosa de imitación y de un modo tan detenido y tan concluido que parecen de los autores mejores fla¬ mencos en grande. (1) Correspondencia inédita de don José de Madrazo. 158 También verás de otros pintores españoles poco o nada nom¬ brados, pero hay cuadros curiosos y dignos de observarse. De los demás no te hablo porque aquí ya conoces sus cualidades artísti¬ cas desempeñadas en unos cuadros con más facilidad que en otros como son los de Carreño, Ricci, Coello, Escalante, Solís, Muñoz Ántolínez, etc., etc., pues de Velázquez no hay otro más que el del Infante don Sebastián, de las Infantítas que tú conoces, y de Mu¬ rillo más que los que él mismo tenia. Otra del 18 de agosto nos dice: Estos últimos días ha habido grandes novedades en Palacio con respecto a destinos. Supongo que ya te habrás enterado cómo salió Calvet (el de la testamen¬ taria) de la Secretaria de la Mayordomia Mayor de Palacio, y que poco después se le dijo al oído al Conde de Torrejón que renun¬ ciase a su destino. Ahora, últimamente, ha sido nombrado Secre¬ tario Piernas, Intendente interino de la Real Casa, para despa¬ char todos los asuntos de ella con S. M.; de honor, para las eti¬ quetas solamente, sin entender en otra cosa, el Marqués de Santa Cruz, Mayordomo Mayor, pero se dice que no ha querido admitir el nombramiento, creyéndose desairado; para Caballerizo Mayor, el Duque de Abranles, en los mismos términos, y el Duque de Hijar, Sumiller de Corps, pero sólo de etiqueta, quedando supri¬ mida su Secretaria. La Junta Directiva del Real Museo ha sido también suprimida, y al Duque le han quitado también la Direc¬ ción de éste. En lo sucesivo, esto es, desde el momento, corre el Museo con la Intendencia, y S. M. nombrará un Director, que se entenderá inmediatamente con aquél. Por todo Madrid se ha corrido la voz de que dicho destino re¬ caerá en mi, y te aseguro que lo sentirla yo mucho, justamente ahora en que me hallo entusiasmado como cuando era mucha¬ cho, no cambiándome por el primer potentado del mundo mien¬ tras tengo los pinceles en la mano. Además aborrezco lidiar con dependientes, porque ninguno gusta de trabajar, y cuando se les obliga a cumplir con sus deberes, aborrecen a sus superiores; en una palabra, conozco demasiado lo poco que valen los hombres. Si dicho destino no abrazase más que lo artístico (cosa diferente ahora de la actuación de los Directores anteriores, Vicente López, Director artistico solamente; Hijar, con la facilidad de la obten¬ ción de cantidades del bolsillo secreto, etc.), me seria muy lison¬ jero, pero con las obligaciones y responsabilidades que le son anejas, me disgustarla ser nombrado. Otra carta, del 24 de agosto, confirma el nombramiento: Se ha 159 confirmado —y lo siento— la voz que se había esparcido en Ma¬ drid de que S. M. me confiaba la dirección del Real Museo, pues he recibido el nombramiento con fecha del 20, y me ha sido tanto más sensible por cuanto el Duque de Hijar ha sentido mucho le hayan quitado de la dirección. Tú bien sabes cómo últimamente se gobernaba el Museo por una Junta Directiva, sólo, pues de nombre era el Duque Director, pero este titulo le satisfacía, y esta consideración me parece que debía bastar para conservarle en él. Dicen era incompatible con las nuevas formas que han dado a los destinos de Palacio, porque en cierto modo los hacen depender todos de un Intendente general de la Real Casa, con lo que la grandeza se halla descontenta. Te confieso una vez más que para mi es un destino bastante pesado, no porque yo no pueda desem¬ peñarlo con satisfacción de todos, sino porque me quita el tiem¬ po para pintar y justamente en un momento en que había vuelto a coger los pinceles con un entusiasmo tal, que de dia y de noche no pensaba en otra cosa; y esto desaparecerá durante algún tiem¬ po, no muy corto, para ocuparme de la habilitación de las nuevas salas de cuadros y del catálogo general, principalmente de este último, que me hará echar de menos a mi difunto amigo don José Musso y Valiente, cuyo trabajo lo hacía tan bien, pronto y con gusto. ¿De quién, pues, echar mano en un país que presenta tan pocos hombres del gusto y de la afición de Musso? Asi pues, tendré que hacerlo yo a fuerza de tiempo y de trabajo, cuya idea me tiene de mal humor, porque tengo que pensar al mismo tiempo en otras cosas más que de las artísticas del Museo. II El hecho de haberse dado con fecha 12 de agosto de 1838 un oficio del Intendente de Palacio, señor Piernas, dirigido al Sumi¬ ller de Corps Duque de Hijar, confirma los datos expuestos. El oficio en cuestión dice: El Museo de pintura y escultura antes del 12 de agosto de 1838 estaba a cargo del Sumiller de Corps, y en lo sucesivo se dispone corra a cargo del Intendente General de la Real Casa y Patrimonio y que de su régimen de gobierno cuide la persona que con el titulo de Director tuviera S. M. a bien nombrar, la cual dependerá inmediatamente de aquél y que cese la Junta Directiva de aquel Establecimiento, y de cuya laboriosidad y celo queda V. M. altamente probada. A lo cual contestaba el Duque i6o de Híjar haber quedado enterado de la exoneración de su cargo por S. M. y que para facilitar el cumplimiento de esta soberana determinación, espera de V. M. se sirva nombrar la persona que en representación del Intendente General reciba por riguroso inventario los efectos artísticos contenidos en el Establecimiento, para que, en el nombre de la Reina y con las formalidades de estilo, se expida a su favor. El 20 de agosto Madrazo es nombrado Director del Museo de Pinturas, según Real decreto, que dice: S. M. la Reina se ha servi¬ do nombrar con esta fecha a don José Madrazo Director del Museo de pintura y escultura, con el mtsmo sueldo que disfrutaba como pintor de Cámara. En su consecuencia... Días después, oficia el nuevo Director a Intendencia, acompa¬ ñando tres copias: la primera, del oficio que le dirigió el 22 de agosto Híjar, en que le manifestaba haber comisionado a don Joa¬ quín de Borjas Barrio, Secretario de Sumilleria, y que lo fué de la extinguida Junta del Museo, para que en su nombre hiciera formal entrega del expresado Establecimiento al Director; la segunda, manifestando al Duque de Híjar que en 6 de agosto del año pró¬ ximo pasado se hizo cargo el conserje, don Benito Velasco, de todos los efectos y enseres del expresado Museo, en cuyo destino subsiste en la actualidad con las obligaciones a él anejas de guar¬ dar y custodiar todos sus objetos, no creyendo, por lo tanto, que debiera hacer formal entrega el Duque, con la responsabilidad que tenia, tanto más nohabiéndola contraído durante el tiempo que desempeñó la dirección de dicho Beal establecimiento; y la tercera, relativa a la entrega que se hizo con motivo de la Beal licencia temporal concedida a don Antonio Sotomayor, bajo el inventario correspondiente, a don Benito Velasco, quien interi¬ namente fué nombrado por B. O. de 31 de julio del 37 para des¬ empeñar dicha Conserjería, entrega hecha en presencia del Du¬ que de Híjar, del pintor de Cámara José Madrazo y del Secre¬ tario de la Junta, Joaquín de Borjas Barrio, de todos los objetos comprendidos en el inventario general, que fué firmado por ambos personajes. Esta contestación se refería a una B. O. de 22 de agosto, en la que el Sumiller decía que, para cumplimentar otra B. O. man¬ dando se recibieran, bajo riguroso inventario, los efectos artísti¬ cos del Beal Museo por el Director del mismo, era necesario se sacaran copias literales del inventario para común resguardo y i6i ii mandar que los escribientes se ocupasen del trabajo día y noche, a fin de que a la brevedad posible se ejecute la voluntad de S. M. y quedase libre Híjar de una responsabilidad que en el dia le abru¬ ma y ninguna utilidad reporta al buen servicio de S. M. A este efecto se nombra al escribiente del Archivo y al meritorio, Félix Maria Hernáiz, para que se pongan a disposición del Secretario de la Sumilleria. Cúmplense estas disposiciones al mismo tiempo que el nuevo Director apremia para que se lleven rápidamente las obras y se hagan las mejoras necesarias de las nuevas salas, diciendo de su puño y letra, en oficio al Intendente de Palacio: Para poder dispo¬ ner los trabajos que son consiguientes a la habilitación de las nue¬ vas salas que se han de abrir en el Real Museo, y no pudiendo hacerse esto mientras no se retiren los cuadros que hay en ellas y se hagan los inventarios para su verificación, entregando al Excmo. Sr. Duque de Hijar el que ha pedido para su resguardo, ruego a V. S. I. se sirva comunicar la Orden para que los escri¬ bientes destinados a sacar las copias del inventario original, que conserva el Conserje del Museo, lo efectúen a la mayor brevedad posible, pues de lo contrario resultaría entorpecimiento a lo re¬ suelto por S. M.—Madrid, 13 de septiembre de 1838. Tomó, además, diferentes disposiciones y acompañó presupues¬ to para la restauración de los bustos de mármol antiguos que se expresaban, a fin de poderlos colocar en la Galería de escultura del Museo. El 25 deseptiembre pide el Director que se apruebe el presu¬ puesto de ingredientes para la restauración y compostura de ocho cuadros que se hallan rotos y torcidos, y también que las plazas de porteros se provean con artesanos, por ser más ahorrativo el proyecto, por ejemplo: un carpintero, un marmolista, un dorador y un albañil, en tanto se provean los cargos con los cesantes del Real Palacio. Se ordena también engatillar y enderezar varios cuadros: un país figuras bailando y carruajes; otro con varias figu¬ con rio y ras corriendo en patines; un retrato de Felipe II, y un San Juan y el Niño Dios acariciando al Cordero; un país con río y una barca; y un retrato de un niño con espada y guantes, del Bron- zino, ascendiendo todo ello a ciento diez reales vellón. En primero de septiembre, escribe el Director: El Museo me está robando todo el tiempo, y como hay cosas que no se pueden 162 dejar para otro dia, resto atención a mis quehaceres, y esto suce¬ derá hasta tanto no me nombren un sujeto que me descargue de la parte económica del Museo, de las cuentas y de contestar y po¬ ner oficios. Y el 20 de octubre: Me hallo al presente muy ocupado en la colocación de los cuadros del Real Museo. Ayer he presenta¬ do ocho cuadros grandes en la rotonda de entrada para ver qué tal hacen, y he quedado satisfecho, por lo que el lunes se colga¬ rán, pues parecen pintados expresamente para los ocho lienzos de efts- >'^='*WUW- x3^^<>n, '***^ ^ —7 ^ C^C" ■ *"ÍÍr-o i— ^Ct-autan^r.^^ ce- - -t* 2¿^ cWÍ'>rt* Ccx^ «lo»,.. V Autógrafo de D. José Madrazo, Director del Museo en 1838. pared. No de grandes autores, pero en dicha rotonda hacen son muy bien, y acaso mejor que si fuesen pintados por pintores de mayor nota, a causa de lo mucho que se prestan a la decoración. Cuatro son de Jordán, dos de Amiconi, uno de Vicente Carducha y el otro de Mayno. En seguida pasaré a colocar en los pasadizos que dirigen a las escuelas flamenca y holandesa otros cuadros de segundo orden, lo mismo en los pasadizos bajos, en donde está la sala Reservada, que no lo será en adelante, y en los de la Res¬ tauración. Hasta en los recuadros de los muros de la escalera prin- 163 cipal pienso colocar cuadros, que harán un excelente efecto y un conjunto muy rico, porque estaba el Museo bastante desguarnecido con una porción de muros blancos, que presentan muchos espacios convenientes al objeto, y como hay cuadros para todos, seria una lástima no enriquecerlos con éstos, sacándolos además de los de¬ pósitos, en donde se hallan hacinados, sin verlos y conocerse su mérito, echándose también a perder. Los más medianos y malos estarán colgados más decentemente en dichos depósitos, pues aunque no sean dignos de figurar, por falta de mérito, en las galerías y corredores, son, sin embargo, interesantes, ya sea para LA HISTORIA O PARA EL ESTUDIO DE LOS TRAJES (1). Sintiendo su conociendo el limite de su liber¬ responsabilidad y tad de acción, hizo nuevas colocaciones más convenientes, cuyo sentido bahía escapado a la anterior Dirección; de manera que aún queda el testimonio de tan acertada medida, pues aunque interrumpióse hace algunos años con otra ordenación decora¬ tiva, aún están a la vista del público estos cuadros en los espa¬ cios murales que en un principio se colgaron, si no los mismos lienzos, otros análogos, pero siguiéndose un criterio manifestado hace más de un siglo. La idea era que el Museo se ampliase, conjugando la necesidad de sacar a la luz los lienzos que seguían hacinados y la que impo¬ nía el sentido decorativo del edificio dentro de los medios y del gusto de la época. Otras cuestiones ocupaban la atención; los años habían pasado, el Museo habla aumentado y los catálogos se hacían anticuados. Por esto, el 13 de octubre, la Dirección pide a París un reglamento del interior o administrativo del Museo del Louvre, que expresaría las atribuciones y deberes de todos sus dependientes, pues aunque existiera ya hecho el que ha de regir en el de Madrid y que a Ma drazo le parecía estaba bien meditado, sin embargo, se alegraria de tener el que regía en París, por si contuviese entre sus artícu¬ los alguno que sepudiera adoptar, lo que no seria extraño por tener la fundación de aquel Museo mayor antigüedad y expe¬ riencia. Siguen reflejando las cartas hechos y episodios interesantes: Ayer, a las tres de la tarde, se sirvió S. M. la Reina Gobernadora posar al Real Museo, acompañada de su Camarera Mayor, y a ins¬ tancia mía, en donde tuvimos el honor el Intendente de la Real (1) Huelga todo comentario a esta carta interesante por todos conceptos 164 i m Casa y yo de recibirla. Su Majestad permaneció en el Museo hasta las siete de la noche, sin haberse sentado para descansar ni un solo minuto, recorrió todas las salas en que están colocados los cuadros de las diversas escuelas, los depósitos y la sala de restau¬ ración, las que se van a habilitar con cuadros, y, en una palabra, todas cuantas piezas altas y bajas contiene el edificio, para ente¬ rarse bien de todo lo que se pueda aprovechar para la colocación de los cuadros, a fin de que no quede ninguno sin colgarse del modo más conveniente y a la mejor luz posible, y fué tal su em¬ peño en esta parte, que antes de recorrer las salas y demás piezas quiso enterarse por el plano del edificio, que, como sabe, se halla colocado en su marco, bajo cristal, en la pieza llamada del des' canso de los Reyes, y me quedé admirado de lo bien que lo com¬ prendió; de cuando en cuando sacaba un librito de memoria para apuntar con el lapicero todo lo que en su concepto creia deberse ejecutar o disponer, oyendo al mismo tiempo mis observaciones y contestando a algunas con tino y agudeza. Una hora hacia que el día había pasado y quiso, sin embargo, acabar de reconocer todo el edificio con luz artificial, y como en el Museo no la hay, para evitar incendios, fué preciso llevarla a toda prisa al cuarto del conserje. Me acosté con algún temor de que la hubiese podido hacer daño un paseo continuo de cuatro horas, subiendo y bajando sin cesar escaleras, pero esta mañana sali del cuidado habiéndome dicho S. M. que le había sentado muy bien y me ha vuelto a repetir de que tiene intención de que se dé el mayor impulso al Museo, hallándose persuadida del lustre que da al Trono de su excelsa hija el aumento y la conservación del precioso tesoro de cuadros que posee. Mucho me alegro de que S. M. piense asi, por el entusiasmo que tengo en las artes, por el adelanto de la juventud que se dedica a ellas y por la gloria que se dedica a nuestra Nación de tan inestimable joya, que, en el día, es la única de que podemos hacer alarde. No hay duda que será dentro de algún tiempo muy interesante, y si se realiza lo que a S. M. he indicado de poner en él los más bellos lienzos de El Escorial, ese refuerzo aumentará prodigiosamente su interés con tantas obras clásicas, purgando con éstas sus galerías, de modo que no quede en ellas nada de mediano, aunque ya casi puede hacerse con lo que se hallaba abandonado en los depósitos del Museo, y aun en el Palacio de La Granja. Mis pensamientos son grandes en todo lo que respecta a su brillo y aumento, para gloria de nuestros Monarcas, asi como del arte, y si las fatales circuns- 165 tandas en halla la Nación no lo impiden y S. M. la Reina que se Gobernadora se como lo ha ofrecido, a hacer los gastos presta, que son indispensables, podrá asegurarse, sin la menor jactancia, que el Real Museo de Madrid será el primero de Europa en punto a bellos cuadros, aunque nos falte alguno que otro de autores de mucho mérito, por la abundancia que tenemos de los de mayor nota. En 8 de noviembre se toman las medidas necesarias con objeto de que no sufra entorpecimiento la habilitación de las nuevas sa¬ las, para lo cual es necesario : un carpintero que colgase los cua¬ dros, un dorador para retocar y enmendar, y mozos de cordel para ayudar. El trabajo hizo metódicamente, porque el 17 de noviembre se Madrazo dice: Ayer acabamos de arreglar la sala alemana y fran¬ cesa, que estaba tan pobre y fría, sin sacar ninguno de los cuadros que ya en ella habían entrado, además de otros cuarenta y ocho, siendo de advertir que la mayor parte son grandes; el efecto que hace ahora es hermosísimo, por hallarse toda cuajada de cua¬ dros, pero con armonía, y habiendo hecho colgar en la parte más baja aquellos de más mérito, de lo que no se disfrutaba por su mucha elevación. Dispúsose que abriera al público sólo los domin¬ el Museo se gos y dias festivos, en vez delos miércoles y sábados, para que copiar en él no se viesen apremia ¬ los discípulos que asistieran a dos y precisados a interrumpir su labor, y para que los emplea¬ dos y trabajadores que no podian asistir por sus ocupaciones en dichos dias lo consiguiesen en los festivos, contribuyendo esto a que se generalizase más el gusto por las Bellas Artes. En primero de diciembre, Madrazo pidió la Iconografía de Visconti, juzgándola de consulta para la catalogación de la sala de escultura. En una comunicación de 26 de noviembre se solicita a Inten¬ dencia papel de correspondencia y papel ordinario para los borra¬ dores de la composición del catálogo; y por estas fechas mani¬ fiesta Madrazo: Hallándome ocupado como nunca, habiéndome propuesto manifestar a todos lo que puede hacerse cuando hay voluntad y buena dirección, a pesar de que cuento con escasos medios pecuniarios por las fatales circunstancias. Hasta ahora he tenido la fortuna de que S. M. no me haya negado nada de cuanto he tenido el honor de indicarle para el Museo, porque sabe que no se malgasta ni un sólo maravedí, marchando todo con la ma- i66 yor economía y con su cuenta y razón, y puedo asegurarte de que va a sorprender a todos que con tan escasos medios se haga lo que se está haciendo (1). En los días últimos de este año de 1838, el Museo se reformaba y se ampliaba, habilitándose nuevas salas, obra que estaba ya prevista en el plan general de 1826, por lo que se refiere a la sala paralela de poniente, adonde irían los autores flamencos, y a la ochavada, donde estaban los franceses y alemanes, pero no asi la colocación de los lienzos ni la apertura de otras salas, ni la apor¬ tación de aquellos cuadros que estaban en los depósitos; labor difícil y personal que en esta ocasión estaban fundamentadas, como lo prueba la reflexión hecha sobre el Pusino y la cia que Madrazo dió importan¬ a este gran maestro francés, de cuyos estilos dice creer haber encontrado otro a más de los tres ya conocidos, aquel en que estuvo fluctuando al abandonar el primer estilo francés, que es bastante parecido al de los italianos, que entonces figuraban más en Italia. Sin salir de este Real Museo carse cuatro pueden indi¬ épocas distintas: la primera, la de la Bacanal, de las salas reservadas, francés, pero pintado en Italia; la cuai -tf, Santa Cecilia, colocado segunda, el en una de las pilastras d - Ja (cados algunos lienzos del pintor francés, tradición brasileña de afición a las Bellas Artes en la épo- 'uan VI influyó en la preparación artística y en la educación ma Isabel de Braganza, los antecedentes italianos de doña Cristina ni la alejaban de una la marcadísima afición por la tura, ni de la práctica que hacia en tal arte, con mayor o me- >r fortuna. Era aquella la gran época del romanticismo artístico en demostraba buen gusto por que se cultivo del arte, y el tiempo marchaba con su cadencia natural, dejando más espacio a las facultades contemplativas y prestando feliz cooperación para llevar la com¬ pensación del equilibrio y el dulce olvido a las realidades, por cierto, eran bastante feas que, y no desprovistas de violentos tran- Q) Fn - hijo Federico. 167 yor economia y con su cuenta y razón, y puedo asegurarte de que va sorprender a todos que con tan escasos medios se haga lo a que se está haciendo (1). En los dias últimos de este año de 1838, el Museo se reformaba y se ampliaba, habilitándose nuevas salas, obra que estaba ya prevista en el plan general de 1826, por lo que se refiere a la sala paralela de poniente, adonde irían los autores flamencos, y a la ochavada, donde estaban los franceses y alemanes, pero no asi la colocación de los lienzos ni la apertura de otras salas, ni la apor¬ tación de aquellos cuadros que estaban en los depósitos; labor difícil y personal que en esta ocasión estaban fundamentadas, como lo prueba la reflexión hecha sobre el Pusino y la importan¬ cia que Madrazo dió a este gran maestro francés, de cuyos estilos dice creer haber encontrado otro a más de los tres ya conocidos, aquel en que estuvo fluctuando al abandonar el primer estilo francés, que es bastante parecido al de los italianos, que entonces figuraban más en Italia. Sin salir de este Real Museo pueden indi¬ carse cuatro épocas distintas: la primera, la de la Bacanal, de las salas reservadas, francés, pero pintado en Italia; la segunda, el cuadro de Santa Cecilia, colocado en una de las pilastras de la escuela francesa y alemana, cuyo estilo pertenece a la de su fluc¬ tuación; la tercera, la más robusta, decidida y franca, se halla en el cuadro de La Caza, y la cuarta, en El Parnaso, colocado sobre la puerta que conduce a los corredores para entrar en las escuelas flamenca y holandesa, que pertenece a ese estilo parecido al ter¬ cero, pero un poco más frió. Esta relación nos dice dónde esta¬ ban colocados algunos lienzos del pintor francés. Si la tradición brasileña de afición a las Bellas Artes en la épo¬ ca de Juan VI influyó en la preparación artística y en la educación de doña Isabel de Braganza, los antecedentes italianos de doña María Cristina ni la alejaban de una marcadísima afición por la pintura, ni de la práctica que hacia en tal arte, con mayor o me¬ nor fortuna. Era aquella la época del romanticismo artístico en que se gran demostraba buen gusto por cultivo del arte, y el tiempo marchaba con su cadencia natural, dejando más espacio a las facultades contemplativas y prestando feliz cooperación para llevar la com¬ pensación del equilibrio y el dulce olvido a las realidades, que, por cierto, eran bastante feas y no desprovistas de violentos tran¬ sí) En carta a su hijo Federico. 167 ces. Eran los días de Kalkbrenner, de Chopin, de Delacroix, de Dumas y de un buen aire vivificador de allende el Pirineo, que, saliendo de Paris, influenciaba en la vida social, bastante rendida a favor de las musas. Maria Cristina también entreteniase en pintar. El 18 de agosto de este año, el Intendente General de la Real Casa comunica ha¬ berse trasladado al Real Cuarto de S. M. el cuadro que representa una mujer con una rosa en la pintado por Guido Reni. mano, El 10 de noviembre, Madrazo dice estar leyendo algunas veces a S. M. las cartas, mientras está pintando, ocupándose ahora mu¬ chos ratos en esto. El 10 de diciembre: Esta mañana hemos sacado de loscajones que se hallan en Palacio, con varios cuadros, proce¬ dentes de El Escorial (los que vinieron por el peligro de la facción), la Sacra Familia, pequeñita, de Rafael, que estaba en el camarín de aquel Monasterio, y anteayer ya había hecho sacar S. M. La Perla, porque se ha propuesto copiar una y otra cosa, pasándolas en seguida a este Real Museo. Otro dia sacará el cuadro de La Vi¬ sitación, también de Rafael. El de La Virgen del Pez estaba todavía en El Escorial, pero S. M. ha dicho que lo hará venir con otros más. Por otra parte, año inquietante, éste de 1838, para la paz de España y la prosperidad del Trono de la Reina niña. Los éxitos de Cabrera se hacian notar; las cosas de España se hallaban en un estado tal, que de cualquier modo que sea es cien veces prefe¬ rible vivir fuera de ella (no era un pusilánime quien lo declaraba). Las últimas noticias eran de que Cabrera habia derrotado comple¬ tamente al General Pardiñas, con la muerte de éste, según unos, y, según otros, hecho prisionero. La situación en Madrid se reflejaba en el contenido de este viejo papel que transcribimos: Me hallo intranquilo por las des¬ cargas que se han hecho en la Puerta del Sol y por la generala que están tocando en este momento, que son las ocho y media de la noche. El origen de esta alarma no ha sido otro que el de algunos pillos que querían jarana, y bien fuera por instigación de los anarquistas, o suya propia, empezaron a gritar en diversos puntos vivas a la Reina y a la Constitución y mueras a los minis¬ tros, disparándose algunos tiros. En todo esto se nota una mano oculta que quiere se consientan aquí desórdenes que han sucedido en otras capitales de provincia y tratan de impedir la reunión de las Cortes. A pesar de ello, ba de prosperar el Museo. i68 Ill El 29 de diciembre de 1838 el Intendente de Palacio pidió que por el Ministerio se expidiera la Orden para el traslado de las alhajas del Delfín. En el año de 1839 nótanse los esfuerzos por llevar a cabo una buena administración. Por de pronto, se observa la existencia de expedientes ordenados referentes al Museo, cosa que anterior¬ mente no bay, y nótase el cambio de procedimientos administra¬ tivos, muy distantes de cuantas ocasiones fáciles representara el bolsillo secreto de S. M. Hemos visto por las cartas de Madrazo la intención de ir abriendo cuanta superficie fuera posible aprove¬ char para colocar los cuadros y dar vida al magnifico edificio, que, aparte de las salas habilitadas, bailábase en desuso; la anotación de las siguientes Reales Ordenes demuestra mejor que ningún comentario este proceso de adelantos: En febrero de 1839 preséntase a la aprobación de Contaduría en la Real Casa cuentas de vidrios. En marzo se propone el nombramiento de cuatro plazas de ayudantes para la restauración, con un sueldo de tres mil reales de vellón. El 2 de marzo el Intendente oficial contador de la Real Casa pide telas y ñequillo de deshecho para tapizar banquetas y ma¬ terial para la construcción de barras de seguro en las ventanas de la sala de restauración. El 15 de marzose pide la construcción de veintitrés marcos, cuyo coste es de mil cuatrocientos veinticuatro reales de vellón. El 16 de marzo se propone la provisión de la plaza de oficial interventor secretario a don Juan Salomón, escribiente tercero de Intendencia de la Real Casa, con sueldo de plantilla aprobada en 27 de enero. En 20 de marzo se dispone que se armen, poniendo las moldu¬ ras de bronce dorado molido, conforme a los diseños formados al efecto, los dos tableros de piedras duras, que importarán nueve mil dieciocho reales vellón, según presupuesto de José Tomas, segundo escultor. El 21 de marzo se ordena que se entreguen con la litera las molduras y mediascañas de madera para cuadros que están en el Real edificio del guardamuebles. El 23 de marzo se manda hacer el pintado de puertas vidrie- 169 ras que se acaban de colocar en las hornacinas de la rotonda de la galería de escultura para objetos de jaspe y piedras duras. Reaies Ordenes del mes de abril; 1 de abril, toma de posesión de Juan Salmón; 3 de abril, sobre pedestales para escultura; 6 de abril, sobre tarjetones para cua¬ dros y esculturas y engatillado de tablas. Además, el Intendente de la Real Casa dice al Director del Museo: Su Majestad la Reina Gobernadora ha convenido con la oportunidad de que se ponga en cada uno de los cuadros venidos de El Escorial que se hallan colocados en este establecimiento, un tarjetón que indique su procedencia. El coste es de seis reales vellón docena, y se hagan por José Calcerrada, carpintero, y José Sebastián Navajas, pintor. El 8 de abril: Sobre entrega de ocho molduras para marcos, treinta doradas y talladas de ciento noventa y ocho pies; diez molduras doradas lisas de sesenta y seis pies; dieciocho molduras talladas de friso, de ciento veintinueve pies, según inventario de entrega de 28 de marzo, y se comunica la remisión de ochenta partidas de moldura y marcos al Director del Museo. 16 de abril: Sobre ejecución de obras de engatillado de dos tablas. 18 de abril: Sobre construcción depedestales de piedra para las estatuas de la fachada principal, según presupuesto del Arqui¬ tecto Mayor de 27 de marzo, y se dispone que se elijan las piedras necesarias del Campo del Moro u otro punto de pertenencia de S. M. y pago de jornales a dieciséis reales vellón. 18 de abril: Sobre autorización al Conserje, Benito Velasco, para percibir el importe de cuentas mensuales, dispone que se elijan de tapicería, cortinas de percal. Otro comunicando haber convenido la Reina Gobernadora que se construyan los pedesta¬ les de piedra para las estatuas de la fachada principal del Real Museo, y da las disposiciones para su presupuesto. 24 de ahril: Sobre presupuesto de cielos rasos para habilita¬ ción de tres salas que corresponden al cuerpo ático de los cuatro pabellones del exterior. 24 de abril: Sobre presupuesto de una mesa agujereada para paraguas y bastones que sirva a las personas que concurran a la Exposición. Y se dispone, finalmente, con fecha 12 de abril, que los cuadros, dibujos y estampas de la propiedad de S. M. en el estudio del pri¬ mer pintor de Cámara don Vicente López, se entregue al Museo 170 en cumplimiento de la Real orden de 7 de febrero y cuyo inven¬ tariocomprende: Pinturas: un boceto concluido por Francisco Bay eu, primer !/ pintor de Cámara de S. M.; Ascensión del Señor, con su marco z f. y medio de alto y ancho; otro boceto concluido que w -• S'era ,, representa la calda de los Gigantes, pintando en Palacio en una bó¬ veda, con marco, por Bayeu; otro boceto menos concluido de la Santisima Trinidad, con marco; un cuadro de Cristo con la Cruz, ^ de Jordán, en media figura, con marco de tres pies de ancho y me¬ dio; un retrato de Domenico Greco. Estampas: dos estampas de cabezas grabadas por las de La Es¬ cuela de Atenas, de Rafael; un juego de lochas, doce grandes y trece pequeñas; un juego de diez cabezas de un Apostolado, de Piazzeta; un juego de cinco estampas de un techo; una estampa de Guido Reni; un juego de tres estampas que representan los sentidos, de Lebrún. Dibujos originales: cuatro dibujos originales de Alonso Cano; diez dibujos de varios autores originales; cuatro con marco y cris¬ tal y seis en marco solo; dos cabezas dibujadas por el Caballero Mengs, con marco y cristal; un dibujo de Cristo original del mis¬ mo autor, con marco y cristal; tres figuras dibujadas por el mis¬ mo, con marco y cristal; veinticinco cabezas dibujadas por Ba¬ yeu, con marco y cristal; ocho cabezas dibujadas por Tiepolo, con marco y cristal; cuatro figuras dibujadas por Bayeu, con mar¬ co y cristal; dos figuras dibujadas por Cruz, con marco y cristal; cuarenta y cinco figuras dibujadas por Bayeu; noventa y cuatro figuras, por el mismo; ciento cincuenta y seis estudios de ropas; cuarenta y seis de pies y manos; veintiocho composiciones del mismo autor; veinticinco academias, en mal estado, de diferen¬ tes autores; cuatro dibujos originales de Lucas Jordán; un trozo de dibujo de Becerra del Juicio de Dios; once dibujos de Paret, y otros muy viejos; dos dibujos de retrato de SS. MM. Fernan¬ do VII y su esposa doña Maria Isabel, con marco y cristal, por V. López; dos dibujos de anatomía, rotos, libros de estampas y dibujos originales. Conjuntos numerados: Cincuenta y nueve estampas de Pa- retti Esteban; diez estampas; veintiocho dibujos originales; un libro con papel azul con cincuenta y tres originales de Bayeu; treinta y dos dibujos originales; diez dibujos originales; treinta y dos estampas; cincuenta y cuatro originales, y noventa y ocho originales; un retrato de Domenico Greco original del mismo, 171 con marco de medio pie de ancho por medio de alto; veintisiete varas de lienzo para pintar; varios trozos de terciopelo carmesi y verde apolillado, de oro, y otros trozos morados. raso Sugiere el examen de esta copiosa lista la estimación que Vi¬ cente López tenia por las obras de Bayeu, a quien seguramente consideraba como un sabio profesor y un eslabón preciso antes de llegar a él mismo en la cadena formada por los grandes pin¬ tores españoles. Durante los otros meses del año las se cursa siguientes Reales órdenes: 16 de mayo: Sobre el coste de papeletas de entrada para el Museo. 8 de junio: Disponiendo se acceda a poner un piso más de¬ cente al que en la actualidad tiene la sala destinada a las joyas y alhajas del Delfín. 9 de junio: Sobre marcos nuevos para el Museo. 8 de agosto: Sobre embaldosamiento de la pieza de paso jun¬ to a la octogonal. 30 de agosto: Sobre la colocación de dos barandillas, con el fin de separar en los dias de exposición pública las salas de pin¬ tura de la galería de escultura y puerta que cierre la escalera de los depósitos situados enfrente de la sala ochavada. 30 de agosto: Disponiendo la confección de treinta y seis mén¬ sulas para el gabinete ochavado de abajo. 16 de septiembre: Accediendo al engatillado de la tabla que representa Los desposorios de Santa Catalina, por el carpintero Calcerrada. 29 de septiembre: Dando cuenta de haber recibido, por ges¬ tiones de Madrazo, la comunicación de 15 de agosto, referente al traslado de las alhajas del Delfín que estaban en el Museo de His¬ toria Natural,dando las gracias a don Rafael Amar de la Torre y y a don Antonio Cassou por el servicio importante que han pres¬ tado contribuyendo a la más exacta y cabal descripción de las referidas alhajas. 30 de septiembre: Disponiendo se faciliten mesas para la ex¬ posición de dibujos entregados por el primer pintor de Cámara. 11 de diciembre: Disponiendo se faculte al conserje del Mu¬ seo el carbón para cinco braseros, que propone el Director que se coloquen en las salas nuevamente habilitadas durante los días de exposición pública, e igual para la Secretaria, en sus respecti¬ vas copas si los hubiere. 172 12 de diciembre: Disponiendo que se esteren las dos salas nuevas, denominadas Baja Flamenca y Española, con arreglo a presupuestos del maestro espartero Antonio Cerdán. 14 de diciembre: Sobre suministro de carbón para la tempo¬ rada de invierno. 23 de diciembre: El Director se hace cargo de los modelos de que trata la exposición el 15 del corriente dirige el Arquitec¬ que to don Isidro Velázquez, manifestándole la Real satisfacción por el celo con que mira los intereses de Palacio. El propósito de entre¬ gar al Museo ciertos modelos excepcionales, por su antigüedad reproduciendo obras de la arquitectura clásica, fué comunica¬ da por Velázquez al propio Villanueva, quien la acogió con gus¬ to, animándole para llevarla a efecto, ya que no habla modelos de bulto de ninguna pieza de arquitectura, adoptándose la idea de Velázquez como ejemplo de profesores y por ser conveniente al estudio de los discípulos. IV En su correspondencia particular de este año de 1839, dice el Director, con fecha 12 de enero: tVuelvo mis ocupaciones; por la mañana voy a la Academia; a de ésta salgo a las once, para irme corriendo al Museo; de aquí salgo a la una, para comer en casa, y en seguida, de prisa y co¬ rriendo, me voy a Palacio, en donde —como he dicho— perma¬ nezco hasta el anochecer, en que vuelvo a entrar en la Academia, de donde salgo las ocho de la noche para ponerme a escribir a oficios y otras cosas relativas al Museo, porque hasta ahora no tengo secretario nombrado, y me toca a mí hacer el oficio de éste, el de contador y ecónomo, aunque S. M. me ha ofrecido nombrarle dentro de poco (hemos visto que en primero de ahril tomó pose¬ sión). Lo que más siento es no poder pintar, y temo permanecer asi todo este verano, en atención a los muchos trabajos que he emprendido en el Museo y al aumento que se le va a dar con más cuadros. El 9 de febrero: El lunes pasado se llevaron los cuadros que estaban Palacio y eran de El Escorial, a este Real Museo (1). en Eran la célebre Visitación, de Rafael; varios Tizianos y Vero- (1) Trasladados a Palacio por temor a las incursiones de los guerrilleros. 173 nés, y continúa: Deben venir más, y entre ellos La Virgen del PeZj, y luego que S. M. haga acabado de copiar La Peria y la otra Sacra Familia j)equeñita, pasarán también a enriquecer el Museo. ¿Qué Museo del mundo podrá disputar la primada al de Madrid con semejantes refuerzos? A cada momento me estoy acordando de ti (2), sintiendo no puedas gozar en este momento de su visita, teniendo los cuadros en la y con toda la comodidad posible. mano La Virgen con el Niño y San Juan, figuras de medio cuerpo, que te acordarás se hallaba en la sacristía de El Escorial pintada en lienzo, es también admirable y he tenido el mayor gusto de verla en la mano, no hay duda de que es de Rafael y de su buen tiempo. Bellísimo también el de Sebastián del Piombo, cuando el Señor saca del Limbo a las almas (3). Hay unos Tizianos tan puros y bien conservados, que son admirables para enseñar el colorido. Qué Riberas tan asombrosos... y qué Guido, conocido con el nom¬ bre de La Virgen de la Silla, yue estuvo colocado en la sala de los Capítulos; es lo mejor de este autor y pintado a conciencia. El cuadro, de Ticiano, que representa al Señor, difunto, cuando lo depositan en el sepulcro, es lo más rico que puede verse en expre¬ sión, fuego y colorido. Bellísimo es también el del mismo autor que representa a Cristo presentado al pueblo por Pílalos, figuras de medio cuerpo. Pero, aunque se hayan traído estos hermosos cuadros de El Escorial, bastantes quedarán allí para decorar el suntuoso edificio, y además ganarán mucho, porque se forrarán y refresccrrám^pues la mayor parte están áridos y resecosTpudíen- do asegurarse que si se hubieran dejado allí por más tiempo ha¬ brían padecido lo que no es creíble. Otros datos complementan estas consideraciones: De modo que con la nueva forración y el barniz aparecerá otro tanto, sin permitir limpiarlos nada más que lo necesario para no quitarles ninguna de sus veladuras, ni aun siquiera la pátina veneranda que les ha dado el tiempo, por¬ que estoy muy convencido de que los cuadros se echan a perder limpiándolos. El 9 de marzo, en otra carta: Trato de dejar todos los cuadros colocados para el día del cumpleaños de la Reina Gobernadora, que es el27 del próximo abril, faltándome todavía arreglar mu¬ chas el Museo. Los famosos vasos cosas en y otras cosas preciosas que estaban en los reservados en el gabinete de Historia Natu- (2) Correspondencia inédita de José Madrazo a su hijo Federico. (3) Esta manifestación lleva a lo inverosímil la anotación del presente catálogo del Museo del Prado, sobre este cuadro, que además no parece entrar en el Museo hasta 1839. ral también van a parar y los colocaré dentro de aque¬ al Museo, llas cuatro hornacinas de la pieza ochavada que servía de estudio a Salvatierra, poniéndolas sus vidrieras de cristal para que se vean y no se toquen, pues han resultado ser del Real Patrimonio dichas alhajas, y la Reina quiere reunir en el Museo todos los ob¬ jetos de arte que corresponden a su hija, la Reina doña Isabel. Además de los cuadros que ya tenemos aqui de El Escorial, se aguardan otros, y entre ellos La Virgen del Pez. Ya ves que, con semejantes refuerzos, nuestro Real Museo de Madrid será un asom¬ bro y el rey de los Museos. Y en otra del 23 de marzo dice: La Reina Gobernadora ha man¬ dado poner una R. O. para que los famosos vasos de cristal de roca y ágata y las alhajas con los camafeos del gabinete de His¬ toria Natural pasen al Real Museo, por ser más propios de este lugar; pero la Dirección General de Estudios, de que es presiden¬ te Quintana (el memorable vate de los encomiásticos versos a la Reina Cristina), se ha opuesto, y, lo que es peor, ha hecho poner varios artículos injuriosos en el Eco del Comercio, dando a en¬ tender del modo más picaro y malicioso que se trataba de extraer las alhajas del gabinete de Historia Natural con el fin de vender¬ las, suponiendo eran de pertenencia de la Nación, cuando no es asi, pues son del Real Patrimonio por ser de herencia que recibió Felipe V de su padre el Delfín de Francia. Hoy es el primer dia que el ministro ha empezado a defender este punto, debiendo haberlo hecho antes {como yo lo indiqué), para no dejar tomar cuerpo a las hablillas y calumnias; por último, yo también he tenido que salir a la palaestra con un artículo, por razón de mi destino de Director del Real Museo, demostrando el fin laudable que S. M. se había propuesto al mandar transferir dichas alhajas a un lacal en donde son infinitamente más útiles para el estudio de las artes. Como el Ministerio pasó otra nueva orden a la Dirección manifestando que S. M. había visto con desagrado la resistencia que se había hecho, han dado todos su dimisión, a excepción del señor Gutiérrez, por hallarse ausente en Paris, que, de haber estado aqui, hubiera hecho, sin duda, lo mismo. Parece increíble que unos hombres en quienes se debe suponer talento e instrución para distinguir la naturaleza de las cosas, y lo que pertenece al estudio de las Artes, o bien de la ciencia, se hayan querido comprometer defendiendo una causa injusta y, lo que es peor, sugerir al «Eco» ideas poco decorosas para S. M., precisamente en el momento en que está haciendo tantos sacrificios para hermosear el Museo, enriqueciéndolo más 175 y más. El mal genio de esta gente, y en particular el de algunos exaltados de la dirección, quedándose atrás Quintana, se han no empeñado en esparcir ideas para que la Reina sea despojada de la mayor parte de las cosas que siempre se han considerado como del Real Patrimonio, queriéndoselo apropiar todo a la Nación. Mas, ¿qué hace la Nación por las Artes, por las ciencias y por las demás cosas de instrucción pública? Maldita la cosa, ni es de es¬ perar que nunca lo haga, porque la voz de la Nación, para seme¬ jantes cosas, es sólo un fantasma que nada significa, y si para algo sirve, es para entorpecerlo todo. Véase quién ha hecho los magníficos monumentos de todas las naciones de Europa, y se verá que siempre han sido los Monarcas. Quien en el dia no se halle ya desengañado sobre este particular es un gran tonto. Las nacio- j nes, lo que suelen hacer es destruir y vender lo más precioso que I las honra, y si no, traslado a la intentona de Mendizábal, cuando queria_hipotecar al extranjero los cuadros del Real Museo por doscientos millones, que si no hubieran estado en el Real Museo í y pertenecido al Real Patrimonio, ya hubieran salido de España. El 29 de marzo: Al mismo tiempo (refiriéndose al 27 de abril, cumpleaños de la Reina) se abrirán las salas de escultura, y colo¬ cadas en ella las hermosísimas mesas de piedras duras y preciosas que regaló el Papa San Pío V a Felipe II y a don Juan de Austria, su hermano natural, van a hacer un efecto sorprendente colocadas sobre los leones de bronce dorados a fuego. El miércoles 10 de abril: Mañana temprano debo salir para El Escorial; espero, sin embargo, estar de vuelta el sábado, al anoche¬ cer. Siento que esté lloviendo tanto y tan abundantemente, porque el camino estará algo pesado, aunque llevo un tiro soberbio de las Reales Caballerizas. Tratábase del viaje a ElEscorial para escoger los cuadros del Real Museo, de que da cuenta el 20 de abril del modo siguiente: Supongo habrás recibido la carta que te escribí el correo pasado. He reconocido todos los cuadros de aquel convento, habiendo ha' líos de hermosas mujeres, que es un asombro de gracia, de belleza que nunca había estado, sin embargo de las muchas veces que había estado en él, y he hecho venir a Madrid aquellos que se hallaban más mal tratados j)or incuria, o porque no sabían apre¬ ciar su mérito aquellos buenos religiosos; entre éstos los hay de las escuelas alemana y flamenca antiguas, muy preciosos y del ma¬ yor interés, que luego que se restauren causarán admiración; bas¬ te decirte que entre dichos cuadros se halla un Rosco que repre- 176 senta tentaciones por tos demonios a Cristo, en figura aqué- unas llado muchisimos y de gran mérito en una infinidad de sitios en y de ejecución (trátase del Patinir magnifico); un Jacobo Basan, muy estropeado, pero tan bello, tan ricamente colorido y tan ani¬ mado, que estoy por decir que ha dejado atrás a Ticiano; repre¬ senta a Cristo arrojando del templo a los vendedores, y en la pieza de la procuradoria habían arrojado por tierra, debajo de unos cestos y de pedazos de madera, un cuadro creo de Ticiano, hermosísimo, que representa a Cristo con la Virgen, ésta con la ma¬ yor expresión de dolor en el rostro, y con las manos cruzadas se vuelve a su Divino Hijo transida por lo que ha de padecer. A pesar de haber hallado dicho cuadro en tal estado, no es de los que más han sufrido, aunque tiene una arroba de grasa y de porquería; sin duda, servia para cubrir alguna tinaja de aceite. Ha sido una suerte para la salvación de estos cuadros que haya yo estado en El Escorial, porque en este Museo se compondrán y se cuidarán como si no hubieran padecido semejante abandono. Si vieras qué preciosos Lucas de Holanda y otros se hallaban poco más o me¬ nos en este estado; otros varios hay alemanes de un mérito aún superior a los de estos últimos pintores, cuyos nombres no puedo designar por no tener firmas ni cifras, y me alegrará de que te ocupes en reconocer en ese Museo de París los pintores alemanes y flamencos, pues ahí debe de haber bastantes para que, cuando vuelvas, se les pueda bautizar con sus verdaderos nombres. Uno hay de Juan de Mábuse, que es un encanto, y está firmado detrás. Mira y considera detenidamente los Van Eyck, el inventor de la pintura al óleo, y dime si son de una perfección mayor que los Durero en dibujo, en colorido y en brillantez, y aun en un pre¬ cioso acabado, porque tenemos uno en esta Academia de San Fer¬ nando del cual no dudo te acordarás, pues vino entre los que se recogieron en una de las provincias de Castilla. También han ve¬ nido tres, muy preciosos, del Mariscal de Amberes. Ya tenemos colocados en el gran salón de la escuela italiana los admirables cuadros que te cité en mis anteriores. En fin, llega el 26 de abril, dia en que la Gaceta dice en un comunicado: «Con el plausible motivo de ser el cumpleaños de S. M. la Reina Gobernadora, el sábado 27 del presente mes, se ha¬ llarán abiertas al público, en el mismo dia y en el siguiente, a las boras acostumbradas, las seis nuevas salas de cuadros, con todas las demás del Real Museo, e igualmente la galería de escultura.> El dia antes estuvo la Reina en el Museo, salió altamente compla- 177 13 cida y, no escatimando expresiones por el resultado alcanzado en poco tiempo, dió repetidas gracias al Director. Díjose que los enemigos de las glorias de la Reina habian quedado avergonzados viendo los aplausos y el entusiasmo que había suscitado la expo¬ sición, confesando todos a una vez el buen gusto y la protección que S. M. dispensaba a las artes y la diferencia que bahía cuando pasaba la dirección a un hombre que lo entiende (1). Estos son los comentarios auténticos de un hecho importante, que era como una nueva etapa en el crecimiento y desarrollo del Museo. La inauguración de las nuevas salas fué un triunfo completo. Que el momento era difícil lo demuestran las discusiones so¬ bre los bienes patrimoniales de la Corona y la pasión política que se desbordó sobre el tema. A cada momento interpretábase como atentatorio a los bienes nacionales cualquier providencia palatinaque tendiese a ordenar lo de la Corona. Fué, que era además la apertura de las nuevas salas un solemnísimo bofe¬ tón para los enemigos de la Reina (decía el Director), que por hacer oposición al Gobierno se la hadan a la Reina, atacando su patrimonio real, pues quisieran que se le despojase de to¬ do y que nada perteneciera a los Reyes, como si éstos hubie¬ ran sido unos pordioseros. A pesar de todo, los de la cuerda más tirante, como Quintana, Arguelles, Heros, Cuadra, aunque les pe¬ saba que tanta riqueza fuera del Real Patrimonio, no podían me¬ nos de manifestar su admiración y no se separaron del Museo en las horas de exposición durante los dos dias del sábado y del do¬ mingo (2). (1) En una carta del 27 de abril, el Director escribe; «Hoy, día del cumpleaños de S. M. la Reina Gobernadora, he tenido la satisfacción de conseguir el triunfo más completo con la apertura de las seis nuevas salas de cuadros y la de escultura, hallándose además la rotonda de entrada y todos los pasillos y corredores llenos de cuadros, que han causado la admiración, y mucho más por haberse hecho tanto en tan poco tiempo. Los admirables cuadros de Rafael campeaban en el gran salón de la escuela italiana, pues aunque la Reina Gobernadora tuviese en Palacio el de La Perla para copiarle, quiso que viniera, desde luego, al Museo para coronar la exposición y tapar la boca a los malignos que habían esparcido la voz de que S. M. se hubiese deshecho de él, y hasta en las mismas Cortes hace ya algún tiempo que el charlatán de Argiielles quiso darlo a entender al público en un discurso que pronunció sin venir a cuento. La Reina estuvo anteayer en el Museo y salió de él sumamente satisfecha, dándome las gracias repetidas veces,habiéndome dejado encargado de otras mejoras para el mes de julio próximo.» (2) Madrazo habla del día 27 de abril en otra del 4 de mayo: «Ya te dije el sábado pasado que la apertura de las nuevas salas del Museo y de la de escultura habían causado admiración, siendo el triunfo más completo y un solemnísimo bofetón para los enemigos de la Reina. Enemigos llamo a esta Prensa, que por hacer oposición al Ministerio se la hacen también a la Reina, atacando su Patrimonio Real, pues quisieran la despojasen de todo y que nada pertenezca a nuestros Reyes, que se como si éstos hubieran sido unos incluseros o pordioseros. Todos los de la cuerda más tirante, como Quintana, Argüelles, Heros, Cuadra, que aunque le pesase que tanta riqueza 178 Dolíase la Dirección de que ningún periódico de Madrid hu¬ biera hablado en debido tono de la apertura de estas salas y co¬ rredores, donde se hablan presentado al público cerca de ochocien¬ tos cuadros admirables, más de los que había en el Museo, entre ellos los soberbios de Rafael procedentes de El Escorial, y otros, bastando cualesquiera de ellos en otro pais para llamar la aten¬ ción de las gentes durante muchos meses. ¿Qué juicio, decía Ma- drazo, se puede formar cuando no se aprecian estos tesoros del Arte que nuestros Reyes supieron recoger de todas partes con tan¬ to empeño e interés, mientras nuestros periódicos están llenándo¬ se de variedades de artículos y chismografía? No ha habido si¬ quiera uno que se haya ocupado de hacer una nueva descripción de unas obras maestras que son la gloria de la nación española, porque muchas le pertenecen por haber sido pintadas por espa¬ ñoles, y otras por haberlas sabido apreciar y recoger nuestros an¬ tepasados. Estas lineas de ingenua amargura expresan mejor que otra cosa el estado de opinión de Madrid, pueblo grande, insensible a muchas cosas y falto de comprensión ante un hecho que, cier¬ tamente, revestia importancia. No en vano la idea de hacer un Museo se llevaba a cabo a través de los años en su forma mejor y más eficaz, demostrándose su utilidad y la necesidad de reali¬ zarla. Ayudaría a ello el tiempo, con feliz y pleno resultado, por cuanto aquellas palabras del discurso de don Pedro Franco, en 6 de fuese del Real Patrimonio, no podían menos de manifestar su admiración y no se sepa¬ raron del Museo en las horas de la exposición, durante los dos días de sábado y domingo. A pesar de todo esto, ¿creerás que no ha salido ningún artículo en estos periódicos que hable de la exposición? Parece increíble, y aun la misma Reina Gobernadora lo ha extrañado, porque está persuadida de la inmensa riqueza y suntuosidad que ha adqui¬ rido en tan poco tiempo, pero esto a mí no me extraña, porque conozco la causa, que no es otra que la de no entender ni saber escribir de arte estos pobres periódicos. A cada paso lo estoy viendo y tocando con la mano en este momento en que todos vienen al Museo en los días reservados, habiéndoles dado papeleta de entrada. Ayer, por lo más corto, estuvo don Fermín Caballero, que fué recorriendo conmigo todas las salas con asombro, y yo lo quedé mucho más viendo que no conoce nada, que se paraba delante de los cuadros más malos, como hace el populacho, que nada entiende de mito¬ logía y poco menos de historia. Hoy ha estado conmigo también C... Ya sabes que éste escribió bien de lo que entiende, pero en punto a cuadros y a escultura es casi como don F..., sólo por haber oído decir que la Perla, la Visitación y el Pez son cuadros exce¬ lentes, se detiene a contemplarlos y los eleva basta las nubes, pero en palabras nada apro¬ piadas. Es ciertamente una desgracia de que nuestros literatos no hayan hecho algún estu¬ dio de las Bellas Artes (pintura) y esto me prueba basta la evidencia de que éstas abren más la mente y la despejan que cualquiera de las demás artes o ciencias, pero que con igual talento un pintor medianamente instruido en la literatura juzga cien veces mejor de ésta que un literato, aunque tenga alguna instrucción en ella. He visto estos días que el famoso Argüelles es tan pobre hombre en este particular como los dos ya citados. Y de Quintana, a pesar de sus pretensiones, en muy pocos quilates les aventaja por lo que res¬ pecta a juzgar y distinguir el mérito y la belleza de la pintura. 179 marzo de 1814, requiriendo la necesidad de un local para colocar los cuadros, palabras sancionadas por la cesión real a la Acade¬ mia de un edificio necesario para que se establezca en él una ga¬ lería de pinturas... con el fin de satisfacer la noble curiosidad de naturales y extranjeros, se concretaba en puras realidades; que no es poco decir, y una de estas realidades era que, por largos años, aún venideros, y por delante de este de gracia de 1839, Ma¬ drid habia de convertirse en un centro de atracción del mundo universal, gracias a la formación de un Museo del que no babló nada la prensa el día de su cristalización casi definitiva, puesto que las modificaciones posteriores que se han hecho con otras aportaciones reales o de particulares, que han sido, cierto es, muy nutridas, no son nada para lo que significa el gran núcleo de cua¬ dros con que el Museo fué formado, desde un principio, o sea en el periodo de 1819 a 1839. La Gaceta del jueves 2 de mayo publicaba una importante reseña sobre la inauguración de las salas (1). El 27 de julio continuaba el Director ocupándose en hacer un inventario detalladísimo, y con la más escrupulosa formalidad, de las alhajas del tesoro del Delfín, del cual inventario, según su opinión, se hubiera podido prescindir si sólo hubiese mediado la buena fe. Si del Museo se habló poco, natural era que los comentarios no fueran muy nutridos, por no saberse orientar la gente para hablar de ellos. La pequeña burguesía de Madrid no mostraba afinida¬ des por una cosa cuya utilidad inmediata apenas veia; en cambio, las esferas más altas, y con un fondo de conocimientos adecua¬ dos, necesitaban ver no solamente el contenido de unas nuevas salas, sino hacer las comparaciones necesarias, y ello con la base de una cierta educación en el buen gusto. De las personas que en Madrid se interesaban más por la nueva amplitud del Museo, era el caballero D'Alborgo, embajador de Dinamarca en Madrid, que solia reunir en su casa a sus amistades para hacer visitas de conjunto. Generalmente, estas reuniones tenían lugar a las diez de la mañana, hora a la.que más o menos se celebraba un almuerzo que duraba cerca de dos horas, después del cual se hacia la visita al Museo hasta las cinco o seis de la tarde. Allí acudían los Em¬ bajadores y Secretarios de la Embajada francesa y otros perso¬ najes acreditados, tales como el Ministro de los Estados Unidos. (1) Apéndice núm. 15. i8o con su hija, reconocida como una belleza en la sociedad madrile¬ ña; diferentes hombres de la política española, como Istúriz y Martínez de la Rosa, o personas cuyos nombres eran tradicionales en la administración de Palacio, como la Marquesa de Santa Cruz; y, en fin, tampoco faltó a las comidas de D'Alborgo el General Borso di Carminati, con su esposa (1), el desgraciado General que, como Diego de León, pagó con su vida la tentativa romántica de querer salvar a Isabel II de las garras de la tutela política de Es¬ partero. En las obras que se llevan a cabo en el Museo durante el año de 1840 se marca una diferencia entre las disposiciones que se toman para obras o trabajos materiales de habilitación o conser¬ vación y aquellas que se relacionan con el personal administrativo, A principios de año se informa sobre la necesidad de construir una puerta de carros en lugar del palenque que existia en el esta¬ blecimiento, y se mandan entregar a la posesión Real de Vista Alegre algunos objetos o material de albañileria empleados en el Museo, remitiéndose en 4 de mayo a Intendencia un presupuesto para obras en los tragaluces, y este mismo dia se envió otro pre¬ supuesto del coste que tendrían las cortinas necesarias para bbrar los cuadros de los rayos de sol; reclamándose 374 varas de angu¬ lema de vara y cuarto de ancha, cinco varas de isla de Córdoba y una madeja de cuerda fina de 30 varas. El 31 de mayo, el Director del Real Museo decide que los só¬ tanos de aquel establecimiento, cuyas ventanas correspondan al ángulo que mira al de la fábrica de platería de Martínez, es el único puesto en que pueden colocarse los talleres de carpintero, vidriero y dorador, para que trabajen en objetos que no es posi¬ ble ni conviene sacar fuera; y acompaña presupuesto del coste de la limpieza de los sótanos y el de sacar los modelos de yeso para servicio de los artistas. Otra disposición de la misma fecha propone se saquen ocho modelos en yeso, que se bailan en el taller de escultura y que no tienen uso, por necesitarse el local, proponiendo su traslado a las Reales posesiones, donde podrían servir de adorno al aire o no, puesto que el betún hidrófugo da al yeso una consistencia que le hace resistir al agua por tiempo sumamente dilatado; a lo cual se contesta que el Director diga si podrán colocarse en el Retiro, en lo reservado, y en qué punto. La respuesta es de orden del In- (1) Vna bella hembra, según datos de la época. i8i tendente de Palacio, para que se coloquen alrededor de la pla¬ zuela, en encuentra la estatua de Felipe VI, a la entrada de que se los andenes que parten al lado de las ocho calles principales, y cuatro más en la plazuela de los Cisnes, o bien enfrente de la estufa. Unos y otros sobre pedestales sencillos, sin cornisa, y he¬ chos con ladrillos y cal. El 27 de julio solicitanse los inventarios formaron de que se todas las pinturas de los Palacios de Madrid Sitios Reales, en¬ y cuadernados en tres tomos, que se hallan en el Archivo General de Palacio, porque dichos inventarios pueden ser muy útiles y casi indispensables. Se pide también que el archivero facilite además documentos análogos pertenecientes a reinados anteriores que puedan prestar luces para que el Catálogo referido salga tan com¬ pleto, exacto e ilustrado como lo requiere este distinguido y Real Establecimiento. (Firmado: J. Madrazo.) Se le contesta que, en relación al inventario de Carlos III, puede hacerse asi, pero, res¬ pecto a los otros, es mejor que pase él mismo y consulte en el Archivo, por ser ejemplares únicos los inventarios de los reinados de y Felipe Felipe II, Carlos II IV, que existen en el Archivo. (Fir¬ mado: Juan Vidal Freire.) El 22 de mayo se envia, por don Gabino Stuyk, presupuesto a Palacio para arreglar la bella alfombra de trece varas dos tercios de largo y diez y dos tercios de ancho, que se valora en mil tres¬ cientos reales, estimándose la alfombra en mil quinientos duros. En el mes julio témanse acuerdos para arreglos varios de de ventanas, recorrido de tejados, pasillos y foso de la casa de los porteros y conducción de cuarenta piezas de piedra que estaban en la plazuela, enfrente del Botánico, y se hace presupuesto por el coste de traslado de los modelos en yeso del arquitecto don Isidro Velázquez. Esto, en lo referente a obras y trabajos; y sobre administra¬ ción del personal, el 4 de enero, Manuel Sotomayor pide plaza de portero en el Real Museo de pinturas, que se deja sin efecto por haberse dado la vacante a Nicolás Amor; y el 24 de enero se ins¬ truye expediente a consecuencia de varias instancias para vacan¬ tes de porteros, por fallecimiento, entre otras, una de José Val- deolivas. El 8 de marzo hay una instancia de Manuel Sotomayor reclamando sueldos, y el 27 de diciembre se acusa recibo de la Orden del Intendente de Palacio de 1.° del mismo mes, mandan¬ do formar hojas de servicio de los empleados del Museo. 182 El 16 de septiembre se autorizó al Conserje para recibir el importe de las listas semanales de cuantas obras ocurrieran. Es en este año cuando la Dirección del Museo, no satisfecha aún con el paso notable que se habia dado, tuvo proyecto de ampliarlo, porque en 22 del mes de agosto ofició a Intendencia sobre lo conveniente que seria el que practicase una visita por to¬ dos los Palacios y Posesiones Reales, pensando en dar más impor¬ tancia al Museo y procurar tener más a la mano lienzos y ta¬ blas que fueran restauradas y conservadas con las mayores ga¬ rantías. Esta tendencia fué natural y primaria en Madrazo, por¬ que, precisamente en estos años, su colección particular tomó incremento notable. No cesaba de reclamar a la Administración de Palacio un mayor espacio utilizable para colgar los cuadros, una ampliación de los cuartos que tenia en la casa de los Heros, añadiéndoles otro piso. Momentos de dicha para el coleccionista, que le baria manifestar: «Es la mejor colección que posee un particular en toda España», y otras cosas por el estilo, que son un elemento de juicio para que pueda anotarse la seguridad y la rapidez con que procedió en la organización de las nuevas salas del Prado. Pensaba en varios medios y, por último, el más apropiado, hacer la visita para escoger y trasladar al Museo aquellas nece¬ sarias por carecer de obras de sus autores, reemplazándolas por otras de igual mérito de cuyas firmas se tengan en el Real es¬ tablecimiento. Esto proporcionaria la adquisición de algunos cuadros útiles para el estudio, «que podrían estar diseminados en sitios poco apropiados hasta entonces^, con lo cual, estimaba, «se enriquecerla extraordinariamente el Museo, aumentándole la lista de pintores que deberán aparecer en el Catálogo que me ocupa*. Y se traerían aquellos lienzos que estaban en sitios poco dignos, como, por ejemplo, la cabeza de Guido Reni, que estaba por aque¬ llos años en el pórtico del Archivo de Palacio, y aun el cuadro de Van Dyck colocado en otras piezas del mismo lugar. No se habrían de lograr tales proyectos, ni ya la Reina habia de ver con la ilusión de otros años la prosperidad del Museo, obli¬ gada por otras graves preocupaciones y por las eventualidades politicas surgidas al término de la guerra civil, que parece hizo verter el torrente de las pasiones entre los partidos gubernamen¬ tales de oposición. El epílogo seria la marcha para el destierro de aquella reina que, siguiendo una tradición, hizo cuanto pudo por el Museo de su augusta hija. 183 Sin embargo, firmase en Barcelona, días antes, el 4 de agosto, una orden sobre traslado de cuadros en el Museo, y no faltó algún que otro incidente dentro del mismo, porque el 28 de septiembre se da cuenta de haberse agujereado un cuadro y haberse roto otro por algún mal intencionado; el lo fué en las galerías altas, uno y el otro en el descenso de las salas bajas; obra de alguien pre¬ valecido «de que en aquellos sitios no bahía persona alguna en¬ cargada de custodiar las exposiciones públicas». Aprovechóse esta circunstancia para proponer a S. M. y reiterar un informe elevado el 9 de abril, «sobre la necesidad de aumentar tres porte¬ ros más», esperando, decía el Director, que: ^convencida de la absoluta necesidad de esta medida, la apoyará con empeño, a fin de evitar la repetición de sucesos como el que motiva la presente comunicación». Anótase este documento en Valencia con un «Su Majestad se ha enterado». Estaba la Reina en el preludio del drama final. Coinciden tales anotaciones con la correspondencia de don José Madrazo en los años 1840-41, porque en agosto del primero, hablando del Museo, dice: Todos los extranjeros están admirados y encantados en este Museo, que confiesan es el mejor de Europa, con ventaja de los más célebres, y esto no debe maravillarnos, por el aumento que ha tenido. Si hubiera habido local para colocar más, hubiera traido otros, pues asi me lo tenia prometido la Reina Gobernadora. Es un encanto el ver la fuerza y la hermosura que han tomado. Ahora nos estamos ocupando en colocar todos los mejores, los más clásicos, en sus respectivas escuelas, sacando de ellas lo menos digno para que vayan a ocupar otro puesto menos visible e importante. Es en estos días cuando Pedro Madrazo, hijo del Director y hermano del que lo seria más tarde, Federico, aparece trabajando en la redacción del Catálogo del Museo. Había hecho viajes de estudio, después de cursar los oficiales en España, por varios lu¬ gares del extranjero, Francia, Bélgica y Holanda, en donde visitó las principales galerías del Estado y de particulares; pero dijo al llegar a Madrid: De los cuatro Museos que he visto en Bélgica y en Holanda creo que ninguno de ellos puede llamarse Museo; hay particulares que tienen muy buenas galerías; la del Principe de Leuchtemberg, de Bruselas, me han dicho que no llega a sete¬ cientos cuadros. En cuanto al Museo de Madrid, me ha parecido portentoso en el estado que ahora se encuentra, y que me ha pa¬ recido lo más digno de la capital de la monarquia española. 184 Empiezan el Museo las solicitudes de pintores de todas cla¬ en ses diferentes y paises para hacer trabajos en él; es por entonces cuando Lord Grey envió a un buen acuarelista para hacer copias de los cuadros más capitales, especialmente de Velázquez, es decir, de una manera que los ingleses conocían y de la que sacaban ex¬ traordinarios efectos con la fuerza del óleo; y también llegó a España el banovriano Baese para dedicarse a tales trabajos. Mucha debía de ser la costumbre de acercarse, y eso que había barandillas protectoras que no lo permitían con exceso, para po¬ ner cuadriculas sobre los cuadros originales, muy particularmente entre los principiantes del país, cuando la Dirección solicitó in¬ formes sobre tales prácticas al Museo del Louvre. Se abusa dema¬ siado de la cuadricula, y no hay muchachuelo que empiece a em¬ badurnar telas sin que al momento no plante una sobre el origi¬ nal. Quiero llevar a cabo y hacer una reforma sobre el particular, decía Madrazo. En cuanto a María Cristina, dejaba el suelo español por el destierro, partiendo de las tierras de Valencia con la esperanza de otras circunstancias más venturosas para el reinado debija. su Respecto al Museo, su intervención fué eñcaz y basta fervorosa, deduciéndose de su conducta el deber que se impuso de proseguir la voluntad del rey difunto. No en vano se vive del recuerdo. Fué también una buena aficionada al arte de la pintura, y aunque el juicio de sus coetáneos sea algo severo, es indudable que la Reina alentó y sostuvo, en todo momento, cuantas ideas le fueron ex¬ puestas por el Director del Prado. Y al fin, es a ella a quien se debe el grandísimo aumento de los cuadros que llegaron en 1839. 185 EL MUSEO ISABEL·INO I El 21 de marzo pide se satisfaga a Antonio Garcia, de 1841, se por obras de pintura ejecutadas en el Real Museo en 1835, 1.420 reales vellón. El 22 de mayo de 1841 se solicita por la Dirección aumento de guardias y que de la Milicia Nacional se tomen tres centinelas constantes y estén en las garitas puestas al efecto. El 21 de septiembre propónese la construcción de tres garitas para centinelas. El 26 se pagan atrasos a Francisco Martínez por obras de pintura. El 16 de junio se hacen obras de entarimado en el cuarto de la portería. El 11 de noviembre se remite un pedido, hecho por el Conser¬ je, de esteras, y también presupuesto de esteramiento en las nue¬ vas salas, solicitándose que se apruebe y acceda por el tutor de Su Majestad. El 5 de diciembre se da cuenta de haber terminado su plazo de guardias el Cuerpo de guardia de aquel Real Establecimiento. El 11 de octubre infórmase que, con motivo de haberse trasla¬ dado el Parque de Artillería al ex Convento de San Jerónimo, se han verificado ayer, delante y muy inmediatamente a uno de los costados del Real Establecimiento, salvas de artillería, por ser el cumpleaños de S. M. la Reina Isabel II, que han conmovido cono¬ cidamente al edificio, habiendo saltado de las paredes algunos clavos y roto cristales, advirtiendo el Director: Deseo que no se repita y a cuyo'efecto me prometo del interés que inspira a V. E. este suntuoso establecimiento, se apresurará a dar conocimiento de lo ocurrido al Excmo. Sr. Director de Artillería, quien, cono¬ ciendo muy bien el peligro que amenaza, de preferencia a los 187 edificios muy sólidos embovedados como el Real Museo, con los y fuertes sacudimientos, pida que las salvas se hagan en otro punto más distante de este establecimiento, tan digno de la considera¬ ción de todos los hombres ilustrados y amantes de este Pais. J. Ma- drazo al Intendente Gil. En un ambiente harto falto de sosiego, el Museo siguió su mar¬ cha imperturbable, aunque alterada a veces por incidentes lamen¬ tables; por algo se hablan solicitado aquellos guardias que hablan de prestar sus servicios en sus respectivas garitas. El 8 de marzo de 1842 dase cuenta de haber sido maltratado y cortado el rostro del cuadro señalado en el catálogo con el nú¬ mero 1.170. El 11 de abril se da cuenta de haberse presentado en el Real Establecimiento una turba, al parecer, de jornaleros, y con ame¬ nazas a los operarios ocupados en la colocación del relieve de la fachada principal, les han obligado a suspender los trabajos. Otra disposición del 21 de junio dispone el empleo del castille¬ jo de madera que ha servido para la colocación del bajorrelieve de la fachada principal, al mismo tiempo que se toman diversas medidas para limpieza de cornisas, y recibo de juntas en las pie¬ dras del cuerpo ático. El 19 de julio el Director solicita autorización para hacer el uniforme de diario y gala al portero del Museo, parecido al que usan los empleados de su clase en los Museos de Europa, y manda, con el oficio, unos figurines para su aprobación, tomándose medi¬ das a Pedro Iñarritu, que es a quien corresponde, como celador más antiguo de la puerta de San Jerónimo. Y el Intendente con¬ testa que, estando mandado se haga el uniforme, se provea de bastón y espada al portero de entrada del Real Establecimiento, como los que usan los porteros de cadena del Real Palacio. Ha¬ bíanse nombrado estos empleados, conforme a lo propuesto por la Dirección el 26 de abril. Antes, con fecha 16, informa la Dirección sobre la pavimenta¬ ción de la galería de escultura, que con fecha 20 de noviembre se sirvió comunicar a Intendencia y que se recibe en el dia. Con fecha 26 de este piden proposiciones mes se para la for¬ mación del catálogo del Museo, haciéndolas Francisco Suárez por cuatro mil quinientos ejemplares, a seiscientos ochenta reales de vellón. Al mismo tiempo, se solicitan presupuestos de Eusehio Amador y de Alegría y Charlain. Resuélvese el 2 de octubre, y se ordena a Francisco Suárez lleve a efecto la impresión de dos mil i88 ejemplares del catálogo con papel de la fábrica de Burgos, y la encuademación, a Alegria. El 23 de abril hay documentos que se refieren a obras de Mar- quina como dorador (1). El 19 de julio remite la Dirección presupuesto para la cons- tmcción de marcos dorados. El 28 de noviembre otro para cristales y su colocación en el Museo. El 29 de noviembre cúrsase instancia de los porteros pidiendo se les concedan levitas y uniformes. El 17 de diciembre Antonio Lletget presenta cuenta de su pa¬ dre, ascendiendo a 1.616 reales vellón, por cuatro marcos dorados que hizo su padre. El 22 de diciembre, el Director remite presupuesto de 1.178 rea¬ les vellón para la limpieza del foso y alcantarillado contiguo a la casa de los porteros y las juntas de piedra de la escalera que se hallan delante de la entrada por la Cuesta de San Jerónimo. El 24 de febrero de 1843, prosiguiendo los trabajos de adelanto y habilitación, no ya de esta o aquella sala destinada a contener en sus paredes los preciosos cuadros, sino el arreglo de todo un edificio, que, a pesar de los muchos cuidados, no era sencillo de reparar ni de sostener, se ideó preservarlo contra los peligros de las tormentas y de los rayos, aplicándole las nuevas invenciones y ensayos que se habían hecho sobre el particular. En la fecha señalada se pide autorización para colocar las finísimas puntas de platino en la covertura del edificio, visto el informe del físico don Santiago Vicente Masarnau, sin sujetarse a la cantidad apro¬ bada en orden del 2 de septiembre del año anterior; y más tarde, el 18 de noviembre, se dan órdenes al cerrajero, Mallol, para cons¬ truir los conductores de hierro para seis pararrayos del Real Es¬ tablecimiento, según la anterior disposición de 24 de abril, diri¬ gida al tutor de S. M., que entonces aún lo era el Regente Espar¬ tero, y ahora, bajo la égida de Narváez, autorizase por la Inten¬ dencia su colocación, que se encargó por la Dirección al ya nom¬ brado profesor de física Masarnau. Este comunicó el 10 de no¬ viembre estar en su poder un pararrayos completo, con su con¬ ductor correspondiente y siete puntas más, encargado todo a París. El 7 de junio, otra vez tuvo que ocuparse el Director de la sal¬ vaguardia del Museo, a tenor de lo que las circunstancias reque-i (1) Los existentes en el Real archivo de Palacio sobre tan conocido artesano, a quien todavía recordamos en los primeros años de esta centiuria. 189 rian; habíase enterado que en el cuartel de Artilleria se había hecho un considerable depósito de pólvora, asunto que nos re¬ cuerda las famosas salvas de artillería hechas desde los descam¬ pados de San Jerónimo, o, por mejor decir, desde los olivares cer¬ canos al convento. En la fecha ésta da cuenta el Director que se habían llevado del cuartel a la subida del Buen Retiro no me¬ nos de seis mil arrobas de pólvora; y pone en evidencia ante el Ca¬ pitán General de Madrid, don Evaristo San Miguel, el peligro que bahía por la proximidad del Museo y por su construcción en arcos y bóvedas, que, en caso de explosión y desquiciamiento de los cla¬ ves de sus arcos y empuje de la fábrica de sus cimientos, baria inevitable un pronto y total hundimiento, pereciendo asi uno de los más bellos y suntuosos edificios de España y, con él, el más precioso tesoro de cuadros clásicos que existen en el mundo. Este era, al fin y al cabo, resultado de las cosas que entonces pasaban y de la falta de sosiego en la opinión pública, debien¬ do permanecer en guardia quienes sentían la responsabilidad de mando en cualquiera de los partidos políticos. Tal fué la previsión de San Miguel, quien contestó «que había elegido tal edificio dentro de la ciudad por estar más seguro que fuera, don¬ de no podia, en las actuales circunstancias, tener la pólvoras. Pro¬ metía una estrecha vigilancia, pero «son estos males imposibles de evitar y yo lo lamento como el que más lo sienta». Esta contes¬ tación fué dada el 8 de julio, y, en este día, ya habían de saber los angloayacucbos lo que se les venia encima. Antaño vimos a las tropas de don Carlos cerca de Madrid; no eran éstas las que ahora se acercaban por el lado de Guadalajara, y no sólo para decir al oído del Regente los consejos de Fray Gerundio, sino en forma de numerosas divisiones, teniendo a Narváez, a Serrano y a don Juan Prim a la cabeza, decididos a entrar en la capital. El 22 tiene lugar el encuentro de Torrejón; la acción no ha du¬ rado más que un cuarto de hora; Zurbano se ha escapado y Seoa- ne es hecho prisionero; y el 24 de julio, después de los saludos de ordenanza que la artillería hizo con motivo de ser los días de S. M. la Reina Madre, entró a las once de la mañana en la capi¬ tal parte de la división de Narváez, y, a las doce, las fuerzas de Se¬ rrano y del Brigadier don Juan Prim, que son saludadas con gritos de entusiasmo en la Puerta del Sol; Prim llevaba en el brazo una corona de laurel que le fué arrojada, y desfilan delante de Pala¬ cio, en cuyo balcón histórico de la fachada de Oriente estaban la Reina y S. A. 190 Volviendo al Museo, el 23 de septiembre solicita la Dirección más personal trabajos de la restauración, pero fué denegada para el 2 de noviembre. Y, a fines de este año, se presenta a la Inten¬ dencia de Palacio, el 3 de diciembre, presupuesto del coste que tendría la impresión del catálogo de los cuadros del Real Museo. Tiene interés éste por señalar de un modo bien gráfico la nue¬ va distribución que tenía el Museo después de las reformas hecbas el año 39, en la forma siguiente: en la rotonda de entrada esta¬ ban los cuadros desde el número 1 al 39. En escuelas españolas antiguas, desde el 40 al 149 (salón de la derecha). En escuelas es¬ pañolas antiguas (salón de la izquierda), desde el 195 al 340. En bajada a varias escuelas, escuela flamenca, del 341 al 406. En es¬ cuelas varias, del 407 al 550. En escuelas contemporáneas, del 551 al 596. En escuelas italianas, del 597 al 939. En escuelas alemana, flamenca y holandesa, del 940 al 1.087. En galeria de paso a las escuelas flamencas, escuelas italianas, del 1.088 al 1.188. En fla¬ menca y holandesa (salón izquierda), del 1.189 al 1.390. En fla¬ menca holandesa (salón de la derecha), del 1.391 al 1.619. En bajada a las nuevas escuelas flamencas, del 1.620 al 1.649, y en nuevas salas flamencas, del 1.650 al 1.833. La soladescripción de esta distribución demuestra la diferen¬ cia con el católogo de 1828, por el mayor volumen de cuadros en un aumento de 1.078 lienzos. Fácil es comprender, al bojearlo, que el fin perseguido fué la ordenación y la reseña de la gran coiección reunida después del 39, sin que lógicamente hubie¬ ra tiempo para rectificar errores que necesitaron más de trein¬ ta años en ser corregidos, y que aún boy dia son materia de discusión; pese esto a quienes están acostumbrados a estimar como supèrflua la labor de investigación que, necesariamente, ha servido de base para rectificaciones posteriores. Sin entrar en un detenido análisis, que nos llevaria fuera de los limites de este libro, ya se dejan ver algunas notables, como la relativa a la vista de Zaragoza, atribuida a Mazo, y que, por fin, se coloca franca¬ mente bajo el pincel de Velázquez en las figuras del primer térmi¬ no. El retrato de Felipe II, atribuido a escuela de Pantoja, lo da como de mano de este maestro y se hace la indicación de que el número treinta es retrato que se cree ser de la mujer de su autor: Velázquez. Esto, sin entrar en materia respecto al estudio de los cuadros nuevos de escuela italiana, francesa, flamenca y ho¬ landesa. Por lo expuesto, nos parece este primer catálogo como un 191 notable antecedente del que se publicaría treinta años más tarde, el catálogo descriptivo, cuyo interés no decrece con el tiempo. La actividad de las Cortes de 1844 revélase en muchos docu¬ mentos de la época y llega hasta la Dirección del Real Museo, porque manda el Intendente que, habiéndose solicitado por la Comisión encargada de adornar el Palacio del Congreso de Seño¬ res Diputados, algunos efectos de los que existen en el Real Mu¬ seo, para mayor lucimiento de la iluminación que se prepara, ha resuelto S. M. «se entreguen por V. E. bajo recibo, y en calidad de devolución, dieciocho candelabros de tabla pintados y seis trípo¬ des, con sus pedestales, que destinará a la misma». Mandóse a la Dirección del Museo una R. O. circular de 8 de abril de este año sobre posible reforma de la plantilla de esta de¬ pendencia, a la que respondió Madrazo: Antes de contestar a la R. O. circular reservada que con fecha 8 del corriente se ha servi¬ do V. S. dirigirme para que diga cuanto me parezca y ofrezca so¬ bre la plantilla de empleados vigente y arreglo de esta dependen¬ cia, he meditado detenidamente acerca de este asunto, teniendo muy presentes los intereses de V. M., con el decoro que la corres¬ ponde, y el de este mismo Real Museo, que es el primero de Euro¬ pa y visitado por lo mismo con afán por cuantas personas de dis¬ tinción contiene esta capital. Como resultado de mis consideracio¬ nes, puedo decir a V. S. que no tengo motivo para desistir de nada de cuanto propuse el ÍS de noviembre de 1838, y que reproduzco en todas sus partes la plantilla que entonces remití, exceptuando la que hace relación (X>n los sueldos de los ayudantes de la sala de restauración, cuyos adelantos en su arte y utilidad del estable¬ cimiento le hicieron posteriormente conocer la necesidad de au¬ mentar estas dotaciones hasta la cantidad a que suben actualmen¬ te, y quedando conforme también en que el número de los porte¬ ros sean once, según, a propuesta mia, aprobó S. M. en Í4 de agosto de Í8ll·0, con objeto de abrir al público en un mismo día las salas de pintura y la galeria de escultura, antes de verificarse el aumento de salas que tuvo después el Real Museo. La sala de restauración se halla arreglada convenientemente, en mi concepto, parallenar su objeto con los cuadros del estable¬ cimiento, pero llevándose a este efecto lo dispuesto por S. M. la Reina Madre en R. O. de 3 de mayo de 18M para que se pro¬ cediese a la indispensable separación de los cuadros de El Escorial, entonces seria de necesidad el aumentar el núme¬ ro de restauradores, y en tal caso manifestaria a V. S. el 192 proyecto del nuevo arreglo que dicho trabajo exigiría. Sólo hace falta en la restauración un mozo, ordinario, para limpiar la sala y moler los colores, con lo que se ahorrarla un tiempo precioso al forrador, que debería emplearse sin descanso en la forración que 1-^=-' o tantos y tantos cuadros necesitan para evitar su ruina. Este mozo ^ J- - j ordinario, dotado con ocho reales diarios, que debería ser inteli¬ gente o práctico en el oficio a que se les destinaba, y otros dos me¬ ritorios, con la corta gratificación de cinco reales, para aprender al lado de los restauradores e ir formando plantel de jóvenes a quienes más adelante pudiera proponerse para las plazas que vacasen, si reuriían las condiciones necesarias, podrían, en mi con¬ cepto, ser pagados en las cuentas mensuales de gastos y no tener, por consiguiente, el carácter ni consideración de empleados de Real nombramiento. El nuevo salón que yaestá habilitado y los dos compañeros de éste que probablemente se habilitarán en seguida, parece que exigirían un portero cada uno para celar y cuidar de los objetos que en ellos se hablan de exponer al público, pero el deseo de economía que me anima en favor de los reales intereses, siempre que no resulte en desdoro de la Reina N. S. ni de cuanto la per¬ tenezca, y, por otro lado, la consideración de que las escaleras a que dichos salones conducen no tienen la necesaria amplitud, aunque de mucho mérito en su construcción, para dar paso al público que subiría o bajaría por ellas, me retrae de proponer este aumento de plazas, que pudieran evitarse con reservar dichos salones para las personas que asisten al Real Museo fuera de los días de exposición pública, sin que nadie pueda quejarse de esta medida, pues además de que todos los Museos tienen salas reser¬ vadas, S. M., como dueña de éste, puede, a su arbitrio, enseñar o no a las personas que quiera la parte del mismo que tenga por conveniente. Creo contestada la R. O. circular que da lugar a esa comuni¬ cación y ruego a V. S. incline el ánimo de S. M. a la aprobación de dicha plantilla, que remití en 1838, y que, con las ligeras modi¬ ficaciones ya expresadas, es la única que creo corresponde a la magnificencia de un establecimiento envidiado por todos los So¬ beranos de Europa y que, a pesar de esto, sostiene S. M. con cor- jj: tos desembolsos, en virtud del orden y economía con que se ma- ! neja su administración. l La plantilla vigente a que Madrazo aludia era ésta: Un Direc¬ tor, cuyo destino debe desempeñarse por uno de los profesores de 193 13 nobles artes, con el mismo sueldo que disfrute como dependiente de la Real Cámara. Un Secretario-Interventor, con 6.600 reales de vellón. Primer restaurador, con 12.000; segundo restaurador, con 10.000; un primer ayudante (restauración), con 6.000; un segun- do V tercero, 10.000; un forrador y moledor, 3.650; un ayudan¬ te, 2.920; un encargado de la galería de escultura, 10.000; un con¬ serje, 8.000; 11 porteros, a 10 reales diarios, 40.150; tres plantones, a ocho reales diarios, 8. 7^0; total, 122.080 reales de vellón. Con la propuesta de Madrazo elevábase el sueldo del Secreta¬ rio-Interventor a 12.000 reales; el del segundo restaurador, a 11.000; el del conserje, a 8.500, y los porteros, a 48.400. El 21 de abril de 1845 la Reina Madre manifestó a su augusta hija deseos de copiar el cuadro de la Sacra Familia, de Rafael, conocido por el de la Rosa, y la Soberana resolvió que se remi¬ tiese a su Real Palacio, con las precauciones y seguridades co¬ rrespondientes. El 17 de mayo solicítase por algún copiante un permiso para descolgar el cuadro llamado El Pasmo de Sicilia, a lo que la Di¬ rección se opone. El 15 de septiembre el Intendente pide al Museo el cuadro de Rafael llamado La Perla, para ser copiado por S. M. la Reina, que el 22 de diciembre se devuelve al Museo. Fórmase presupuesto, en este año, para la construcción de un tragaluz en la escalera de los nuevos salones últimamente habili¬ tados, o sea de la que sube a los nuevos salones del cuerpo ático de este Real establecimiento, cuya obra ascendió a 15.310 reales. El 22 de noviembre reclámanse varios efectos que en 1843 en¬ tregó el Museo para las obras de la Plaza de Oriente, con objeto de trasladar el caballo de bronce del Rúen Retiro, retrato ecues¬ tre de Felipe IV, y cuyos efectos son maderas para construir cas¬ tillejos, cureñas, trócolas, maromas, tres escaleras y diecinueve tablones. Y también en este año publicóse la segunda edición del catálo¬ go de cuadros del Real Museo, que fundamentalmente no variaba del de 1843. Siguen, en estos años de 1846 y 1847, los informes de la Direc¬ ción del Prado con el deseo, por parte de la Intendencia de la Real Casa, de aceptarlos en la medida posible, es decir, en la medida que la Hacienda del Estado lo permitiera. La Dirección culminó sus informes sobre la reforma de la plan¬ tilla de empleados en 7 de julio del año siguiente, en que se noti- 194 **■' ficó a Intendencia la necesidad de hacer plantilla de una nueva funcionarios o empleados en el Real Museo, atendiendo a las si- guientes razones: ^ _ Que la planta vigente debía sufrir alteraciones y, muy princi- ( pálmente, en la sala de restauración, porque los empleados en ella eran insuficientes para atender a las necesidades del Real ^ Establecimiento y de los Reales Sitios. * Decía la Dirección que: De este estado de cosas resultó no hace mucho tiempo la dimi¬ sión de don Isidoro Brun, joven de brillantes cualidades, y que su determinación piensa imitarse por otros cuya aplicación y genio artísticos les hace casi imposible el ser reemplazados. Cuatro y cinco mil reales no recompensan suficientemente a sujetos que han empleado muchos años para llegar a la altura que ocupan hoy estos restauradores, mucho menos siendo tan escaso el núme¬ ro de éstos, como lo prueba el no haber podido yo encontrar todavía lo que estoy autorizado a emplear por R. O. de 2 marzo del año p. pd.", y el muchísimo trabajo que se les encarga por particulares ofreciéndoles ganancias de consideración. Seria ofender la ilustración de V. E. el detenerme a probar la importancia de la restauración; sin ésta no puede atenderse a la conservación de los cuadros, y antes de mucho tiempo se vería la ruina próxima de diferentes preciosidades de mérito y valor con¬ siderables. Para evitar este tan fatal caso para las artes como desastroso i para los intereses de S. M., cumple mi deber, como Director del Real Museo, hacer presente a V. E. lo que llevo manifestándole, añadiendo que considero irreparable si llega a verificarse la pér¬ dida de los empleados referidos. Y que el modo de evitarlo es que V. E. me autorice a formar una nueva plantilla general de dependientes de esta Real Museo, a la que procuraré hermanar la economia con las necesidades más precisas del servicio, y en las que tendrá lugar alguna reforma útil para el cuidado de este Es¬ tablecimiento y beneficiosa para la misma sala de restauración. Lleva este informe, mostrado en sus lineas generales, fecba de 7 de julio, y con él se presenta un proyecto de nueva plantilla, atendiendo a la corrección de los sueldos en esta forma: Un Director, cuyo destino lo desempeña don José Madrazo, se¬ gundo pintor de Cámara; un Secretario interventor, con nueve mil reales, cobraria diez mil; un primer restaurador, aumentaría de doce mil a trece mil; un segundo, de once mil a doce mil; un 195 primer ayudante S. R., de seis mil a ocho mil; un segundo, de cinco mil a siete mil; un tercero, de cinco mil a seis mil; un cuar¬ to, de cuatro mil a cinco mil; un forrador, de tres mil seiscientos cincuenta, a un forrador, de tres mil seiscientos cin¬ cuatro mil; cuenta, a cinco mil; un ayudante forrador, de dos mil novecientos veinte, a cuatro mil; encargado de Escultura, José Piquer, con diez mil; escribiente de la Dirección y Secretaria, don Victor 016- zaga, de cuatro mil trescientos ochenta, a cinco mil quinientos; conserje, de ocho mil a ocho mil quinientos; portero, de cuatro mil cuatrocientos a cinco mil quinientos; portero, de cuatro mil cuatrocientas a cinco mil quinientos; portero, de cuatro mil cua- tracientos a cinco mil; portero, de cuatro mil cuatrocientos a cin¬ co mil; portero, de cuatro mil cuatrocientos a cinco mil; portero, de cuatro mil cuatrocientos a cinco mil; portero, de cuatro mil trescientos ochenta a cuatro mil cuatrocientos; portero, de tres mil seiscientos cincuenta a cuatro mil cuatrocientos; portero, de tres mil seiscientos cincuenta a cuatro mil cuatrocientos; portero, de tres mil seiscientos cincuenta a cuatro mil; portero, de tres mil seiscientos cincuenta a cuatro mil; portero, de dos mil nove¬ cientos veinte a cuatro mil; portero, de dos mil novientos veinte a cuatro mil; portero de dos mil novecientos veinte a tres mil seiscientos cincuenta; portero, de mil ochocientos veinticinco a tres mil seiscientos cincuenta. Existen en el original del archivo de Palacio estas correcciones, hechas a mano: Conserje, ocho mil reales; portero primero, cinco mil; cuatro celadores, a cuatro mil seiscientos; uno a cuatro mil trescientos ochenta; dos a cuatro mil doscientos; cinco a cuatro mil; tres a tres milquinientos; segundó restaurador, siete mil; tercer idem, seis mil;cuarto idem, cinco mil quinientos; forrador, tres mil; ayudante, cuatro mil quinientos. 5 de noviembre de 1847. Fir¬ mado: J. Madrazo. Los nombres de los empleados eran: Juan Salmón, Secretario interventor; Diego Victor Olózaga, escribiente; José Bueno, jefe de la restauración; Victoriano Gómez, primer restaurador; Ni¬ colás Argandona, segundo; Severiano Marin, tercero; Nicolás Galo Garcia, cuarto; Antonio Marin, quinto; Antonio Trillo, fo¬ rrador primero; Manuel Joglar, segundo; Julián Antonio Corona¬ do, conserje; José Manuel Moral, ayuda de conserje; Fernando Meléndez, celador primero; José Fernández, segundo; Juan Gar¬ cia, tercero; Ramón Collada, cuarto; Antonio González, quinto; 196 Gil García, sexto; Nicolás Amor, séptimo; Félix García, octavo; Jerónimo Sartuleri, noveno; Jesús Dionisio González, décimo; Abril, undécimo; Sergio García, duodécimo; José Sires, décimo- cuarto; Pedro Inarritu, décimoquinto; Francisco Callejo, décimo- sexto. Vacante el décimotercero. El escultor de Cámara, encargado de la galería de Escultura, no tenia sueldo alguno y no percibía nada por la Real Cámara hasta la defunción de su antecesor, don José Tomás. Su asigna¬ ción era temporal. Con ligerisimas excepciones, las propuestas de aumento de sueldos aprobaron y quedaron las cosas como dos años an-» no se tes, si bien aumentó el personal con un empleado más en la res¬ tauración; otros dos entre los porteros, y un escribiente. Poco, para lo proyectado por la Dirección y para la gran realidad que eran los apremios de la restauración de cuadros. El 4 de diciembre de 1847 se aprueba de R. O., fechada en pri¬ mero, «terminantemente la plantilla de empleados, que continua¬ rán percibiendo los sueldos que en la actualidad disfrutan». Sin embargo, no faltaba fundamento para plantear un mínimo de necesidades apremiantes. El Director decía: Es necesario un ayu¬ dante de conserje para sostener el indispensable orden interior, mucho más ahora, porque la acción del conserje sobre sus sub¬ ordinados se debilita, teniendo que acudir a puntos opuestos del establecimiento con la formación de galerías históricas. Apoyán¬ dose la designación que se hizo de don José Moral para la plaza referida por las circunstancias en que se hallaba este buen em¬ pleado por haber perdido mucha vista a consecuencia de catara¬ tas operadas, constituyéndole esta falta en inútil para su destino de cuarto ayudante de la restauración. No olvidando la recom¬ pensa merecida o el estímulo hacia el servicio administrativo, sigue diciendo la Dirección: Creo que S. M. y V. E. se felicitarán por haberle propuesto y haberse ejercido un acto de piedad hacia un fiel criado exactísimo en llenar sus deberes y padre de una familia que perecerá sin este recurso. Laméntase, además, de que no se haya permitido la concesión de los sueldos propuestos en 5 de noviembre, siendo particularmente sensible: que el escribien¬ te de la Dirección y Secretaría quede reducido a un sueldo de tres mit trscientos ochenta reales, cantidad que, a juicio del Director, no reemplaza su aplicación y laboriosidad; si la solicitud de S. M. no es irrevocable, pide que se examine nuevamente, pero acatán¬ dola siempre. 197 De los restauradores, don Nicolás Argandona y don Severiano Marín, dijo ser dos jóvenes de mérito en esta especialidad, la res¬ tauración, y que aprendieron su práctica en el Museo. Ambos pre¬ sentaron la dimisión en 10 de junio, y teme la Dirección que ha¬ gan lo mismo que Brun, y sería muy difícil reemplazarlos. Solicitó la Dirección que se autorizara la plantilla, inclinando S. M. a la aprobación de las indicaciones hechas, a fin de lo cual la pasará tal y como quede arreglada definitivamente, a fin de que, autorizada por la Intendencia, se conserve como documento necesario en la Secretaría del Museo. En otro orden de ideas, el 4 de diciembre de 1847 acúsase reci¬ bo del plan de una R. O. referente a la formación de la serie cro¬ nológica de retratos de los Reyes de España. Memorables fueron estos años en cuanto a hechos palatinos. Las bodas reales se próximas. La gente quería inter¬ anunciaban pretarlo como si fuera un cuento de hadas, a juzgar por los pre¬ parativos hechos para perpetuar en el recuerdo de todo Madrid el gran acontecimiento. El 26 de julio de 1846 tuvo lugar en el Casino de Madrid una de esas fiestas que bien nos imaginamos hoy con el nombre de IsabeUnas por la animación, el lujo de detalles y la fantasia des¬ plegada en la decoración; la función ha sido una de las más mag¬ nificas que he visto en mi vida, dice el Director del Prado; fué tan mágica, que aprecia hallarnos en los Jardines de Armida. A todos les produjo el mismo efecto, sin exceptuar a Carderera. Cuando estoy en las r> rtr t Manuel Ortiz de Pinedo) por la Junta Provisional Revoluciona¬ ria, en comisión definitiva para proveer a la conservación y cus¬ todia de todos los bienes que forman el Patrimonio de la Corona, le he escrito con el mismo objeto que al señor Madoz. Veremos si 231 me contesta. Hasta ahora, martes, no he recibido contestación de este último. Entre tanto, los artistas, que debían reunirse para presentar a la Junta en favor de la continuación del servicio en el Museo, a fin de que no sufra alteraciones o se cierre para los artistas, y para el público, no hacen nada... Miserias. 10 de octubre: Todavía no he recibido contestación alguna de los señores Madoz, Serni, y y aún no se ha pagado la última me¬ sada los empleados. a Mientras, el señor Rivero (Alcalde de Madrid) ya ha dado al¬ gunos permisos para visitar el Museo: Esto no es meterse en cami¬ sa de once varas. 11 de octubre: He visto Madoz, que está en cama, y he ha¬ a blado con él sobre el Museo la necesidad de que se pague la y nómina. Me ha dicho que mañana saldrá en la "Gaceta" el nom¬ bramiento de otra Junta, que ha de encargarse de la conserva¬ ción de los bienes del Patrimonio de la Corona. Veremos; mientras tanto, están sin cobrar los pobres empleados. Esta preocupación por el empleado y el bienestar de los que a órdenes trabajaban échase de ver en un escrito de sus abril, que dice: «En tiempo de Fernando VH tenia el Museo una con¬ signación mensual de treinta mil reales para gastos, y entonces no sé si rendían cuentas como ahora. Hoy no he podido conseguir que el Jefe superior de la Real Casa aumente la exigua e insig¬ nificante consignación de mil reales mensuales, con lo que, des¬ pués de pagada la cuenta del conserje y el mozo extraordinario para encender los caloríferos, no queda ni para lo más preciso, a veces ni para papel y sobre para la Secretaria. No sé cómo po¬ demos seguir así...; pero, en cambio, para otros habrá; no fal¬ tarán miles para las cosas más bajas. Poco tiempo después llega a Federico de Madrazo su separa¬ ción, y debe hacer entrega de la Dirección a Gisbert, quien, por cierto, debia toda su carrera a la protección de José de Madrazo. Más tarde ocurriría lo que, en circunstancias análogas, ha solido pasar siempre; es decir, que el nuevo Estado politico, al favore¬ cer a sus partidarios, no siempre encontró los mejores colabo¬ radores. Por esto, siendo Ministro de Fomento, en los dias de la República, el señor Gil Berges, fué propuesto otra vez Federico de Madrazo para Director del Museo, cargo que no creia de su deber aceptar. Mas para que lo pensase y lo decidiera, se le con¬ cedieron ocho dias. Señaló otras personas de su confianza el ex 232 Director, sin que se allanara a la delicadeza del Ministro, a quien noconocia, cuando le manifestó: «Aunque me dicen que es usted monárquico, he nombrado a usted y deseo que admita la Direc¬ ción porque para ese puesto no tengo nada en cuenta las opinio¬ nes políticas, y si sólo la idoneidad y la honradez.» Y continúan las notas. En cambio, a nadie se le ha ocurrido ha¬ blar de las reformas que he llevado a cabo en el Museo y de lo mucho que alli se ha hecho, a pesar de la escasez de medios. Es un comentario de cortas lineas, al hablar de contrasentidos y disparates propios de una sociedad agitada y mal dirigida, en la que frecuentemente se premió el favor y la mediocridad. ¿Qué era lo que el Director había hecho para bien del Museo en tiem¬ pos de indiferencia y olvido para la administración del mismo? El nos lo dice abreviadamente: Restos de esculturas colocados la en galería exterior baja, que estaban en el sótano. Entarimados de la galeria principal. Piso de baldosas para la galeria exterior principal, que estaba enarenada. Modelos de arquitectura estaban en la galeria de es¬ cultura, y se han subido algunosbastante trabajo. con Modelo de Palacio del Abate Junara, que estaba desarmado en el sótano, y padeciendo por la humedad. Marcos: se han arreglado todos los posibles en muchos cuadros. Tarjetones: se han puesto fijos en los marcos y con el nombre de los autores bien escrito (lo que es bastante difícil conseguir). Arreglo completo de las escuelas italiana y española, menos en la flamenca, que no ha recibido más que una pequeña refor¬ ma hasta ver si se aprueba lo que tengo proyectado de dividirla en tabiques, para conseguir más superficie vertical y mejor luz. Vitrinas para colocar las alhajas, que se han limpiado y com¬ puesto poco (por falta de fondos): algunas de ellas esta¬ a poco ban en sesenta pedazos. Compostura y reforma de la barandilla de las galerías del piso principal. Arreglo y compostura de la rotonda de entrada. Cuatro bancos nuevos y muchas banquetas. Sillones para SS. MM.; no los había para la sala de descanso. Puertas vidrieras en la rotonda de entrada y en las galerías de escultura. Compostura de los caloríferos (no se encendían hacia algunos años). 233 Ventanas para ventilación y limpieza; se han hecho cuatro en laplanta baja de la sala elíptica; que se había olvidado de ello el arquitecto Colomer. Vallas o barandilla para cortar algunos pasos, para las escul¬ turas, y otros objetos que he puesto en las galerías de pintura. Dibujos originales, estaban sobre unas mesas en el depósito; se han retirado algunos y colocado todos en un mueble hecho al efecto de los que había en el depósito. y en marcos Cartón de Lábiano, estaba arrollado en los depósitos. Colocación de varias esculturas que pertenecieron a la colec¬ ción de la Reina Cristina de Suecia y que yacían en el patio y en el sótano. Bustos en la galería principal de los pintores más célebres italianos y españoles. Colocación de muchos cuadros de retratos en las salas de fo¬ rrado (departamento de la restauración, cuyas paredes estaban desnudas), que estaban en los depósitos. Trabajos preliminares para el nuevo Catálogo. Colocación de algunos cuadros en la Secretaria. Distribución de las mesas de mosaico que estaban en las gale¬ rías de escultura. Distribución de losobjetos que se trajeron del Casino y colo¬ cación de los más importantes. Sala de descanso; su arreglo. Pedestales nuevos, se han hecho bastantes. Esto era lo realizado. Existe una nota al pie de este documento, fechado en 1867, que dice: He pedido varias de oficio y confidencialmente algunos veces cuadros de la Casita de Abajo de El Escorial, los bustos de «La Casa del Labrador» (1), los capiteles árabes del Castillo de la Alfajeria, los cartones de Goya, que se están echando a perder en los sótanos de palacio, hasta dhora sin resultado. (1) Habíase asesorado, para llevar a cabo su propósito, por el sabio arqueólogo Emilio Hubner, quien le dirigió la dice: carta que «Señor don Federico de Madrazo. Muy señor mío: Acabo de ver la preciosa colección de dieciséis bustos griegos conservada la Casa del en Labrador, del Real Sitio de Aranjuez. Quisiera llamar la atención de usted sobre este tesoro del arte griego: cuando usted visite la casa, fíjese principalmente en el busto llamado de Heraclito, que es el último a la de¬ recha de quien entra por la parte de la escalera. Hay cuatro o cinco más de un mérito superior; dos me parecen casi modernos (el Homero y el primero de la izquierda de quien entra); todos los demás tienen más o menos recomendación artística y sumo interés cien¬ tífico. Los nombres que llevan son todos añadidos nuevamente, algunos bien, otros con 234 Veía que en el Museo no había bastante cabida; según la «ac¬ tual disposición», y estudiaba la posibilidad de que se unieran al Museo, como sucursales, los edificios de San Jerónimo y el Gasón. Este, para llevar los objetos y cuadros de menor importancia artística, reservando, de este modo, el edificio principal para lo más escogido en todos los géneros y traer allí las salas de res¬ tauración y taller de escultura, liberando las del Museo para el empleo y colocación de cuadros principales; y, caso de derribar¬ se el edificio de la armería, para trasladarla a San Jerónimo, que podría adecuarse, haciéndose las obras indispensables, juntamen¬ te con algunos juegos de ricos tapices ñamencos de Palacio, en decorosa colocación, como su importancia y riqueza requiere (1). Proyectos que aun boy son de la mayor actualidad, pues el Museo es pequeño y el conjunto de cuadros en calidad y en épocas lo aboga. No bay justificación posible para que cuadros de primer mérito estén sin luz. El tiempo faltó y no se llevaron a cabo, pues el ambiente de violencia y de pasión no era el más propicio para que las artes se desarrollaran con aquella favorable evolución que los tiem¬ pos de paz proporcionan. El Director, que dejaba el Museo, lo hacia viendo el término de toda una época de la Historia y el de su cargo de primer pin¬ tor de Cámara, habiendo servido en él desde 1850, es decir, die¬ ciocho años y algunos meses. equivocación, don José Nicolás de Azara, cuando regaló su rica colección de bustos, por encontrados todos en Tivoli, a los Reyes de España. La mayor parte de esta colección está, como usted bien sabe, en el Real Museo de Escultura. ¡Cuánto más se apreciarían también estos dieciséis si, unidos en el mismo Museo con los otros (que son más de Veinte), formasen una serie de retratos, que en número y en valor no tendría igual en todos los Museos de Europa, con la excepción de los Museos Capitolino y Vaticano, de Roma! He sabido, y con suma satisfacción mía, que usted tiene la intención de dar colo¬ cación y clasificación más propia y conveniente a las esculturas conservadas hoy en el Real Museo, para que las riquezas artísticas que encierra se puedan apreciar y estudiar como lo merecen. Pero considero como una de las necesidades más urgentes que la colec¬ ción de Azara, la cual, con la de La Granja y las dos del antiguo Alcázar de Madrid, forma una de las partes más preciosas del Museo, se vea reunida en un solo sitio. Yo creo que el estudio de la iconografía griega, empezado sólo por Ennio Quirino Visconti, un día se habrá de hacer sólo en los tres Museos que ya indiqué: El Capitolino, El Vatica¬ no y el de Madrid. Disimule usted que le hable sobre este asunto tan extensamente, pero tengo un ver¬ dadero entusiasmo por esta colección y quisiera verla apreciada como lo merece, no sólo de los españoles, sino de toda la culta Europa. Soy de usted el más atento y s. s., q. s. m. e., Emilio Hubner. Madrid y 12 de abril de 1861.» Inútil me parece insistir hoy día sobre la importancia de un asunto algo relegado, y cuyo interés se mantiene siempre. (1) La iglesia de San Jerónimo había sufrido considerablemente durante la guerra de Independencia y seguía en estos años cerrada al culto. 235 El Trono que acaba de derrumbarse por la deslealtad, la am¬ bición y el desagradecimiento, arrastra en su caída a infinidad de familias y de personas, muchas de ellas respetables, escribía, aje¬ no a las sorpresas que el tiempo suele proporcionar nivelador de una justicia inmanente bajo el poder que aporta el premio o el castigo, porque, años más tarde, recibiría una carta, fechada en París el 27 de septiembre de 1881, asi redactada: «Querido y leal amigo Federico de tu excelente td^ M adrazo: Aprovecho la ida mujer, mi buena amiga, para enviarte estas líneas, expresión de mi cariño. Por ella he sabido que no habías recibido la que yo te escribí cuando has vuelto a ser nombrado Director del Museo de Pinturas. Puedes suponerte lo que habré celebrado este acto de justicia del Rey, mi amado hijo. A toda tu mis cariñosos familia, recuerdos, y para ti toda la expresión del mucho cariño que de corazón te profesa tu agradecida Isabel de Borbón.» Y también otra de 12 de diciembre de 1882, fechada en el Real Alcázar de Sevilla, donde le dice: «Te pongo estas lineas para que veas que te recuerdo con cariño ygratitud, y segundo, para que me busques un dibujo original de Velazquez, pues deseo complacer a mi buen amigo y abogado el dis¬ tinguido y tan conocido Mr. Leon Renault, que tiene una magnífica colección de cuadros y dibujos...» No sabia, na cuán difícil probablemente, la Rei¬ era dar con esta clase de hallazgos, como tampoco supo nunca los motivos que originaron aquel memorable día del 29 de septiembre, en que el Museo dejó de ser el Real Museo de Pin¬ turas, para llamarse MusEO nacional del Prado. Pcro hay algo generoso por encima de tales ausencias, pues la Reina nos dejó, como riqueza incalculable, su Museo intacto para cumplir todas las finalidades que los espíritus más selectos le asignaron; y, encima de todas, la por gran misión cultural, cuya esencia está en la ingente belleza que sus muros guardan. F I N 236 •sí^^ ¿*£^ 237 ¿-"7^ ^C£¿^ e-^¡r 238 ^^B^BSíe^SIBM^SÍ -vïíSS^^ ^St2:?Í^ÍSg Sï^s®5í^^! giS^^Sàag^!^ Ssir^S^sSS^ÎS^ »-2jjS£j¡ggj¿-i-*4f^yJ^ r^--? APENDICE NUMERO 1 « adorno de la fachada principal Cuentas de los gastos ocurridos en la ejecución del modelo del bajorrelieve para el ático de la fachada principal del Real Museo y cuatro medallones circu¬ lares de los retratos de artistas españoles para el mismo Real Museo, siendo su grandor de cuatro pies menos dos dedos de diámetro, y el bajorrelieve, de dieciocho pies y cuarto de largo por cuatro y tres cuartos de ancho, que de R. O. del Rey Nuestro Señor estoy trabajando, y es como sigue: rs. vn. Cuenta del carpintero, señalada con el número 1 370 » » » » 2 144 » vaciador, » » 3 2.500 » » » » 4 800 53 arrobas de barro para modelar, a 4 reales arroba, importan 212 Por conducir el barro en carros, y mozos para cargarlo 36 Por la conducción de los modelos, caballetes, barro y tableros para ejecutar los modelos en mi mudanza de casa 140 A im mozo, por llevar el boceto del bajorrelieve a casa del señor Duque de Híjar 8 A un mozo, por llevar el boceto a Palacio para que lo viese S. M 8 A dos mozos, por llevar a Palacio una medalla de los artistas para que la viese 5. M 24 Gastados modelos del natural de hombres y niños en 426 Gastados en lienzos para cubrir los modelos para conservar húmedo el barro hasta la conclusión 94 En jornales de un hombre para recomponer el barro y limpiarlo de nuevo cada vez que se hace un modelo. En todo, 26 días, a 8 reales al día, importa 208 Importa esta cuenta la cantidad de 4.970 reales vellón, y para que conste la firmo en Madrid, a 27 de junio de 1829. Ramón Barba Nota.—He recibido del señor don Pedro Hermoso, Primer Escultor de Cáma¬ ra de S. M., 4.970 reales vellón, importe de esta cuenta, a 1 de agosto de 1829. (1) Estos apéndices, excepto el núm. 15, son de los origínales que existen en el Archivo del Real Palacio. 241 16 APENDICE NUMERO 2 adorno de la fachada principal Cuenta del importe que ha tenido el concluido y otro sacado para las can¬ terasdel grupo del Apolo que, como primer Escultor de Cámara, ha ejecutado mi esposo, don Pedro Hermoso, y debe colocarse en el ático de la fachada principal del Real Museo de Pinturas y Esculturas de esta Corte. A saber: rs. vn. Primeramente, por dado al carpintero, según cuenta señalada con el número 1 1.324 Por el oro cuenta del vaciador 8.724 Por el oro dorado de las ráfagas y demás accesorios, también dora¬ y dos, de las figuras del grupo y bronceado de los signos del Zo¬ díaco, según recibo señalado con el número 3 780 Por las coronitas doradas, una palmita y un ramito de olivo, para el modelo del referido grupo, número 4 40 Gastado en modelos del natural 318 Por llevar el boceto del grupo, con su gradita y el Apolo, a Palacio para la aprobación de S. M., recibo número 5 20 Por jornales a un peón para componer el barro y limpiarlo después de sacados los moldes, cuatro días, a 8 reales, según recibo núm. 6. 112 En benzos para conservar húmedo el barro y tapar los modelos 22 Por pintar el expresado grupo, imitando a piedra de Colmenar, y la gradita en que va colocado, de berroqueña, según recibo núm. 7 ... 80 Total 6.438 Firmado: La viuda de don Pedro Hermoso, María del Carmen López de Haro. 242 APENDICE NUMERO 3 escorial Pinturas que se sacaron del Real Sitio de El Escorial y del de San Ildefonso y de las que se entregaron a varios generales: El Salvador, morales. Arquímedes, Ribera. Devuelto da El Salvador y la Concepción, Sal¬ París. vador (?). Heráclito, Ribera. Sania Catalina, Pacheco. San Jerónimo, Ribera. Sacra Familia, Caxés. La Maternidad, El Mudo. San Martirio de Santiago, El Mudo. Matías, Herrera. Los Reyes, Solís. Jan Jerónimo, El Mudo. Cristo a la Columna, El Mudo. El Eunuco de Candaces, Enciso. San Sacra Familia, El Mudo. Jerónimo, ribera. Dos Apóstoles, Ribera. Aparición de los Apóstoles, El Mudo San Hipólito, El Mudo. Sacra Familia, Caxés. Cristo a la Columna, Luis de Var¬ San Pedro, liberado de las cadenas. Ribera. gas. San Bartolomé y San Matías, El Padre Eterno, m. Cerezo. Mudo. San Juan, Ribera. San Bartolomé y Santo Toméis, El Natividad, SoLÍs. Mudo. Descendimiento, González. Dos Sepulcros, Pantoja. Rendición de Granada, ántonio San Juan Bautista, Herrera. Carbajal. Adoración de los Reyes, Herrera. San Jerónimo, Cerezo. San Jerónimo, Herrera. Sacra Familia, Caxés. Im Cena, Ribalta. Además, el Rey José regaló a varios generales los siguientes cuadros: Al Mariscal Soult: Jesús la Cruz a cuestas, Sebas- con La Virgen y Jesús, Guido. tián piombo. del San Jerónimo, Van Dick. Santa Irene y San Sebastián, Ribera. El derecho del César, Tiziano. Abraham y los Angeles, Navarrete el Mudo. Al General Sebastiani: La mujer adúltera. Van Dick. Im Virgen y Jesús, Tiziano. Sacra Familia, BoRDONE. Al General Deselles: Retrato de Felipe IV, Velazquez. San José y Jesús, Guido. Dos Evangelistas, Ribera. • • • 243 en la «Noticia Instructiva», de Pedro Vázquez Ballesteros, elevada Además, a Su Majestad después de la Restauración, resultan los siguientes cuadros lle¬ vados a Palacio, de orden del Rey intruso, en 15 de octubre de 1810 (Palacio de San Ildefonso): La Madona del pez, Rafael. San Juan, Ribera. La V ir gen y Jesús, Andrea del Jesús y los Doctores, Ribera. Sarto. Santa Catalina, Caravaggio; Casta Susana, Jordán. El Purgatorio, Sebastián del Piom- San Sebastián, Tiziano. bo. Santa Margarita Grande, Tiziano. Loth y sus hijas. Caballero MᬠLa Presentación en el Templo, PA¬ ximo. blo VeronÉs. El Centurión, P. Veronés. La Perla, Rafael. Jesús y San Pedro, Bellini. La Visitación, Rafael. San Jerónimo, Güercino. Sacra Familia, Leonardo de Vinci. La Virgen y Jesús. Desconocido (di¬ La Virgen de la silla, Guido. ce en el original Morgion). La Virgen y Jesús, Van Dick. Los Jnocentes. Luga Jordán. La Corona de Espinas, Van Dick. La Magdalena, Tiziano. San Sebastián, Van Dick. La Presentación, Baroccio. Descanso en Egipto, Tiziano. El Padre Eterno, M. Cerezo. El Salvador, Tiziano. Arquímedes, Ribera. San Roque, Ribera. Pitágoras, Ribera. Existe una nota de los «cuadros de Murillo que han venido de Sevilla, a saber» : Un cuadro, ocho pulgadas por nueve, representando Un éxtasis de San Fran¬ cisco. Está en lienzo y sin bastidor. Muy estropeado. Murillo. Un cuadro igual tamaño. San Diego, que distribuye la limosna a los pobres. Sin lienzo. Idem. Un cuadro; 10 palmos de alto por 8. La Virgen, con el Niño Jesús, repartiendo rosas a los venerables de la caridad. Que es una copia del original de Murillo. Mediana copia, sin concluir. Otro; 15 por 11 y medio. San Juan de Dios con un enfermo a cuestas y que le ayuda el ángel. En lienzo, sin bastidor. Murillo. Un cuadro de 27 y medio pies por 11 y medio de alto. Moisés sacando el agua de la peña. Está bastante estropeado y en términos de caerse la pintura si no se forra. Murillo. Un cuadro de 27 y medio pies de ancho por 11 y medio alto. El Milagro del pan y de los peces.Lienzo sin bastidor. Mismo estado. Un cuadro de 11 pies de altura y 8 escasos de ancho. La Resurrección del Señor. Estropeado. Idem. Un cuadro de 20 pies de alto por14 de ancho. San Francisco cuando recibe la Gracia de la Porciúncida. Muy estropeado. Idem. 244 APENDICE NUMERO 4 real museo He recibido del señor don Luis Veldrós, Conserje del Real Palacio, etcéte¬ ra, etc., para quedarse en este Real Museo, los cuadros siguientes: n." asunto de los cuadros alto ancho material Nuestro Señor con la Cruz a cuestas, co- 11 p. 8 p. Lienzo nocido con el nombre de El Pasmo de Sicilia, lienzo formado de tablas sin mareo 5 4 Tabla La Sagrada Familia, sin marco 4 3 » Un retrato de una señora vestida de negro 4 3 » 70. Un retrato de una Reina, con gola 4 3 Lienzo 59. Retrato de una señora sentada, con un 4 3 Tabla perrito en los brazos 25. Retrato de un Rey, con la mano encima de una mesa 4 3 Lienzo 16. Retrato de un personaje con un libro en la mano 5 1/2 3 esc. » Retrato de un personaje, vestido de ne¬ cadena... 5 1/4 2 1/4 » gro, con barba larga y una Son nueve cuadros en total. Luis Eusebi. Hoy, 5 de junio de 1819. 245 APENDICE NUMERO 5 Lista de los cuadros que he recibido del señor don Luis Veldrós, Aposen¬ tador del Real Palacio, etc., que desde dicho Real Palacio pasan y se quedan en este Real Museo, hoy 19 de junio de 1819: N.° ASUNTO DE LOS CUADROS ALTO ANCHO MATERIAL 1.—^Un cuadro, sin número; representa un pais con casas rústicas, en Flandes ... 5 esc. 6 6 d. Lienzo 2.-925. Una fiesta de campo al estilo de Flandes 4 6 » 3.—S. n. Un gran salón, adornado de pin¬ turas 3 1/2 4 1/2 » 4.—342. Aréis y Galatea 3 1/2 3 Hojalata 5.—240. Un descanso en Egipto. S. Jorge. 3 4 1/2 Tabla 6.—S. n. País. Vista del mar con barcos, ... 3 1/2 4 » 7.—971. País con caserío, en Flandes 3 2 » 8.—S. n. Ruinas de arquitectura 3 2 Lienzo 9.-968. Guirnalda, flores y frutas 3 2 1/4 Tabla 10.—S. n. Una marina 2 4 esc. Lienzo 11 y 12.--S. n. Niño fugando y enredando... 2 4 » 13 y 14.- -S. n. Batalla entre moros y cris¬ tianos 2 3 » 15.— 8. País con pastor guardando ma¬ rranos 2 3 1/2 Tabla 16.—S. n. Cocina rústica con unos fuma¬ dores 2 2 6 d. » 17.—S. Un 1 3 d. 1 4 d. Cobre n. jarrito chino con flores 18.—S. n. Una diosa sentada y varios pro¬ ductos de la tierra 1 5 d. 2 » 19.-549 y 20.—460. Dos floreros 2 1 1/2 Lienzo 21.—S. n. País con caserío y rústicos fu¬ mando 1 1/2 2 1/2 Tabla 22.—S. n. País con arboleda 1 1/2 2 1/2 » 23.—S. n. País y bebedores a la puerta de una taberna 1 1/2 2 » 24.—S. n. San Juan predicando en el de¬ sierto 1 1/2 2 Cobre 25.—S. n. Un cirujano curando la cabeza a un herido 1 P- 5 d. 2 Tabla 26.—S. n. Casa rústica y fumadores jugando 1 P- 5 d. 2 » 246 n." asunto de los cuadros alto ancho material 27.—298 i Dos bocetos de Bayeu. Merienda 28.-298 i de campo 1 p. 5 d. Lienzo 29.—S. n. Jugadores fumando 1 1 1/2 Tabla 30.—S. n. Fumadores y un joven entrando un pote de cerveza 11/4 13/4 » 31.—S. n. Taberna y varias personas fu¬ mando 1 3 d. 1 1/2 Lienzo 32.—S. n. Vista en Holanda, con varios ca¬ rruajes 1 2 d. 1 1/2 Tabla Nota.—Todos los cuadros anteriores, hasta el 32, tienen marcos dorados. Los que siguen llevan marcos embutidos de madera fina. 33.—S. n. Las tentaciones de San Antonio ... 3 1/4 4 Lienzo 34.—S. n. Boda y fiesta en lugar de Flandes. 2 1/2 4 esc. » 35.—S. n. Guirnalda, flores y frutas 3 1/2 2 1/2 Tabla 36.—S. n. Un florero 3 1/2 2 1/2 Lienzo (escasos los dos) 37.—S. n. Medallón con figura y colgante con flores y frutas 3 2 Tabla 38.—S. n. Otro medallón con V irgen y el Niño 2 1/2 2 2 d. » 39.—S. Gran patio con vacas y gallinas... n. 2 esc. 3 4 d. » 40.—S. n. Tentaciones de San Antonio 2 esc. 2 1/2 Cobre 41.—972.—Vista de Flandes, un arado, etc. 1 1/2 2 1/2 Tabla 42.—S. n. Un acofairm de china con flores... 1 1/2 2 1/2 » 43.—S. n. Una mesa, tapiz verde, frutas, os¬ tras, etc 1 1/2 2 3 d. » 44.—S. n. Tapiz verde, frutero, melón par¬ tido 1 1/2 1 1/4 » 45.—S. n. Fumadores, uno con copa de cer¬ veza 1 1/2 11/4 » 46.—S. n. Una mujer sentada 1 1/2 11/4 » 47 I S. n. Dos subterráneos. La casa de Pi- 48 I latos 1 1/2 1 3/4 Cobre I Guirnalda, flores, con la Virgen... 1 1/2 1 3 d. Tabla «du.—yoò 1 51.—■ 8. Un vaso de cristal con flores 1 3/4 1 1/2 » 52.—S. n. Un jarrito chino con flores 1 1/2 1 3 d. » 54.—S. „ n. I> Dos fruteros sobre tapiz azul ^ ^ 1 1/2 1 Lienzo 55.—S. n. Un jarrito cristal con flores 1 1/2 1 esc. Tabla 57.—b. „ n. I\ Dos jarritas cristal con flores... 11/4 1 esc. » 58.—S. n. Un cirujano curando un pie a un hombre lid. 1 2 d. » 247 n." asunto de los cuadros alto ancho material 59.—1027. Un químico elaborando lid. 1 2 d. Tabla 60 ( Dos compañeros, un mono pintor 61.—S. n. ^ y otro escultor 1 esc. 1 2 d. » 62.—S. n. Fumadores, uno con un jarro de cerveza 1 2 d. 1 3 d. » 63.—S. n. Urw, brujería a luz de noche 1 esc. 3/4 Cobre 1 Dos compañeros, unos rústicos 64 1 bebiendo al lado de la lumbre; 65.—S. n. ) y el otro, una mujer, sentada, con un hombre 3/4 1 esc. Lienzo Son todos 65 cuadros. El Conserje: Luis Eusebi Asimismo he recibido otros tres cuadros, y son: Uno en tabla; representa el Nacimiento del Hijo de Dios, de 9 pies cumplidos por 6 y medio. Otro, San Francisco de Paula, de 3 pies y medio cumplidos por 4 pies, en lienzo. El ter¬ cero es im retrato de Carlos V, de 3 pies y medio por 2 y medio. con Todos marco. Hoy, 2 de jubo de 1819. El Conserje-. Luis Eusebi Son otros tres cuadros Firma Eusebi 248 APENDICE NUMERO 6 REAL MUSEO Lista de los cuadros que he recibido del señor don Luis Valdrós, Aposen¬ tador Mayor y Conserje del Real Palacio, que han pasado y se quedan en este Museo: N." ASUNTO DE LOS CUADROS ALTO ANCHO MATERIAL 1. Retrato de la Reina de Etruria y su Real Familia, con hermoso marco dorado 7 4 5 6 d. Lienzo 2. Una Virgen con el Niño y un persona¬ 6 4 1/3 je orando, con marco » 3. Una Virgen, parece la de Atocha, con marco 7 1/2 5 cump. » 4. Un retrato de Fernando IV, Rey de Nápoles, sin marco 6 1/3 4 1/2 » 5. Una copia del mismo, sin marco 6 1/3 4 1/2 » 6. Retrato de Felipe Borbón, de niño, con arco y flecha, con marco 6 4 » 7. Retrato de una señora, vestida de azul. 7 1/2 4 2/3 manto dorado, sin marco » 8. 2 1/2 9 1/2 Sobrepuerta de un país, con marco... » 9. Fl Señor con la Cruz a cuestas, medias 5 7 » figuras, con marco 10. Fl Señor, delante de Pilatos, recibe 6 1/3 8 » una bofetada, sin marco 11. Retrato de Fernando VI, media figu¬ ra, sin marco 5 1/2 4 1/2 » 12. Otro retrato de la Reina, su esposa. lo mismo que el anterior 5 1/2 4 1/2 » 13. Un país ochavado, con caserío, vacas. ovejas, etc., sin marco 5 1/2 3 1/3 » 14. La Virgen con el Niño, Santa Lucía y un Santo 3 1/2 4 3/4 guerrero, con marco » 15. Retrato de una señora, vestido encar¬ nado, bordado blanco, con marco... 4 1/2 3 1/2 » 16. Retrato de una Reina joven, vestido azul, con marco 4 1/2 3 1/2 » 17. Retroto de Carlos III, con marco 4 1/2 3 1/2 » 18. Retrato del Infante, Príncipe de Par¬ ma, con marco 4 3 5 d. » 249 I i l N.° ASUNTO DE LOS CUADROS ALTO ANCHO MATERIAL 19. Retrato del Duque de Vendôme, sin marco 4 1/2 3 1/2 Lienzo 20. Retrato de la Reina doña Isabel, ves¬ tido de terciopelo encarnado 3 1/2 3 » 21. Retrato del Rey Felipe V, con marco, *. 3 1/2 3 lo mismo que el anterior » 22. Retrato de un Infante, vestido azul, bordado oro, con marco 3 3/4 3 » 23. Retrato de Carlos III, de joven, con maito 3 3/4 2 3/4 » 24. Un jabalí acosado por ocho perros, con marco 3 1/2 3 1/2 » f 25. Una zorra destrozando unas aves, sin marco 4 1/2 3 1/2 » 26. Retrato de un personaje armado, sin marco 4 1/4 3 1/4 » 27. País con caserío, un río, ovejas, etc., con marco 2 1/2 3 1/2 » 28 ) Cuadros sin malos, con marco, muy hasta' marinas, ruinas, etc., casi todos de 42. ) una medida. 43. Un florero sobre un paño azul, con marco 1 1/2 1 Tabla 44. Un racimo de uvas, manzanas, etc., de 1 » figura circular,con marco 45. Tres figuras grotescas, con marco 1 3/4 » 46. San lerónimo, media figura, con marco 1/2 2 d. 1/2 p. » 47. Un filósofo con un libro y pluma en la mano, con marco 3/4 3/4 » 48. Guirnalda de flores; en el medio. Ado¬ ración de los Reyes, con marco 1 p. 4 d. 1 p. » 49. Una Virgen con el Niño durmiendo, con marco 1 2/3 1 1/4 Lienzo 50. Una Virgen abrazada al Niño Dios, con marco 1 1/2 1 Tabla 51. UrM Virgen, sentada, con una campiña, con el Niño, con marco 3 p. 4 d. 1 p. » 52. El Prendimiento del Señor, con marco 1 p. 3 d. 1 p. Cobre 53. Un Salvador, con marco 1 3/4 » 54. Retrato de Reina, vestida color oro, manto azul, sin marco 3 1/2 2 1/2 Lienzo 55. Retrato de una niña, con una jaula, sin marco, y lo mismo que la anterior. 56. Retrato de urm niña con un perrito ne¬ gro, con marco 2 1/2 2 1/4 » 250 N." ASUNTO DE LOS CUADROS ALTO ANCHO MATERIAL 57. País con un río y varios barcos, con marco 1 2 d. 1 1/4 Tabla 58. País con un río y pescadores, con marco 1 1 1/2 » 59. País con un río helado y gente con pa¬ tines, con marco 1 11/4 » 60. Bodegón, ostras, limón, etc., con mar¬ co, lo mismo que el anterior. 61. Otro: una mesa, ostras, uvas, limón, etcétera, con marco, lo mismo que el anterior. 62. Retrato de la Reina de Francia, María Antonieta, con marco 1 1/4 1 » 63. Retrato de una joven con flores, con marco 1 1/4 1 » 64. Estudio de una cabeza de hombre, con marco 1 1/2 1 » 65. Bosquejo de joven, con marco, y una lo mismo que el anterior. 66. UrM mujer cantando y un hombre to¬ cando la guitarra, con marco 1 1/3 1 Lienzo 67. Una mujer sentada y un hombre en el suelo, con flores, lo mismo que el anterior. 68. Obrador de un químico, destiladores, etcétera, con marco j p 2 d. 1 3/4 » 69. Una cocina, con un gato encima de una silla, con marco, lo mismo que el anterior. 70. Casa rústica, unos fumxtndo y bebiendo, en una dinero, con marco mesa, con i 1/2 2 Tabla 71. La flagelación de Nuestro Señor, atado a la columna, con marco 11/2 1 3 d. » 72. Vulcano la a fragua, con marco 21/4 1 2 d. Lienzo 73. La Adoración de los Reyes, con medio - punto arriba, con marco 2 1/2 1 4 d. Tabla 74. La Oración en el Huerto, con un ángel. Apóstoles durmiendo, con marco... 1 1/2 1 1/2 » 75. Un picador a caballo, con vara, sin marco 2 2 1/2 Lienzo 76. La Coronación de varios espinas, con sayones, con marco 1 3/4 1 1/2 Pizarra 77. La Adoración de los pastores, con marco 1 3/4 l 1/4 Pint.» en 78. Una señora sentada y otras personas, venturina con marco 2 1/4 1 3/4 Lienzo 251 N." ASUNTO DE LOS CUADROS ALTO ANCHO MATERIAL 79. Un dos pinturas de medio cuarto con arriba, la Soledad de la Vir¬ punto; gen, acompañada de las Tres Marías, y los Apóstoles, con marco 2 1 Cobre 80. Retrato de un personaje joven con un toisón y la Cruz, con marco 2 1/3 2 Lienzo 81. Bodegón con medio queso, manteca, pe¬ ces, etc., con marco 2 3 1/4 Tabla 82. Bodegón, ostras, cajas, dulces, etc., con marco 1 1/2 2 esc. » 83. La Virgen del Buen Consejo, con mar¬ co y cristal 1 1/2 11/4 Cobre 84. Diana y Endimión, con marco y cristal. 1 1/2 13/4 Tabla 85. La Purísima Concepción, emblema de la Cruz de Carlos III, con marco y cristal 2 1 1/2 » 86. San Fernando, con marco y cristal 2 1/2 2 esc. Lienzo 87. Una Virgen, con letrero gótico, con marco cristal y 1 1/3 1 Tabla 88. La Reina de Saba, con marco 1 1/3 13/4 Cobre 89. Un Crucifijo con la Virgen, la Magda¬ lena y San Juan, con marco 2 1/4 1 2/3 » 90. Una país con Diana y Atteone, con marco 1 2 1/2 » 91. Bodegón, cabeza de ternera, peces, aves, etcétera, con marco 2 2 1/2 Lienzo 92. Otros peces, cacharros, etc., con marco. 13/4 2 1/2 Tabla 93. Otro ánade, perdiz, peces, etc., con marco 1 3/4 2 1/2 » 94. Otro con liebre, perdiz, melón, etc., con marco 1 3/4 2 1/2 » 95. Angeles adorando al Niño Dios, con marco 2 2 Lienzo 96. Interior de una Iglesia gótica, con marco 1 1/2 2 1/4 Tabla 97. Jesucristo echando a los veruledores, con marco 2 1 2/3 » 98. La Visitación a Santa Isabel, 1 2/3 con marco 2 » 99. Alegoría; Jesucristo con la Cruz a cues¬ tas; otra figura siguiendo, con marco 2 1/2 2 Lienzo 100. Salomón, idólatra, con marco 13/4 2 1/2 » 101. Bodegón, varios peces limpios y corta¬ dos, con marco 1 1/2 2 1/2 Tabla 102. Vista de la Torre de San Telmo, con Hiarco Lienzo 252 asunto de los cuadros alto ancho material 103. Vista del muelle de Alicante, con marco 2 esc. 2 1/2 Lienzo 104. El 2 1 d. 1 1/2 » Hijo Pródigo, con marco Vista de 2 4 Tabla 105. una gran ¡nenie, con marco... 106 hasta 111. Colección de seis cuadros de La Vida de Jesucristo, con marcos negros 2 1/4 3 1/4 Cobre 112. Vista de Cartagena, sin marco 3 1/2 7 Lienzo 113. Vista de Granada, sin marco 3 1/2 7 Lienzo Hoy, 5 de agosto de 1819. (Son 113 cuadros) El Conserje: Luis Eusebi 253 APENDICE NUMERO 7 real museo de pinturas He recibido del señor don Luis Veldrós, Aposentador Mayor y Conserje del Real Palacio, los siguientes cuadros, que desde dicho Real Palacio pasan y se quedan en este Real Museo. n." asunto de los cuadros alto ancho 101. El Infante don Fernando, a caballo ... 12 p. esc. 9 cumpl. Felipe II, a caballo 11 1/4 8 Felipe V, a caballo 12 V2 9 1/2 1. Carlos V, a caballo 12 10 152. Felipe II, ofreciendo su hijo a la Pro¬ videncia 12 10 Un filósofo meditando sobre una cala¬ vera 2 y ded. 2 p. esc. Moisés, sacado del Nilo y presentado a la hija de Faraón 2 1 1/2 Todos con sus marcos dorados. Real Museo, 18 de julio de 1820. Luis Eusebi 254 APENDICE NUMERO 8 REAL MUSEO Lista de los cuadros que de este Real Museo pasan a la Secretara de Es¬ tado para remplazar los que por R. O. se trasladan al Real Museo: ASÜNTO o DE LOS CUADROS AUTORES ALTO ANCHO IMCATERIAXj 885. Historia de David jordá 9 9 1/2 Lienzo 888. Otro, compañero Idem 8 3/4 8 1/2 » 238. Santa Cecilia, media figura Domenico .... 3 3/4 3 » 201. Ntra. Sra. con el Niño E. Caracci ... 2 3/4 2 » 357. San Fernando jordá 3 2 1/4 » 63. Agar, con Ismael, en el desierto E. Caracci ... 2 1 1/2 » 89. Descanso en Egipto... E. Parmigiano 6 4 » 88. Santa Cecilia E. Veneciana 5 3/4 3 1/4 » 22. Santo Domingo exor- citando a un ener¬ gúmeno E. Caravagg. 5 1/2 4 » 154. Ntra. Sra. con el Niño 1 y una Santa pos¬ % trada E. Italiana... 5 4 » 223. Una alegoría Esc. de Caxés 6 4 » 92. Una joven herida y dos personas que la cu¬ ran Esc. Guido... 3 1/2 4 3/4 » 86. Cleopatra y Julio, con otra joven E. Domench. 4 5 » 960. La Asunción de la Vir¬ gen jordá 2 3 » Ntra. Sra., que salva de un naufragio a una Santa Idem 2 3 » 79. El viaje de Rebeca ... Idem 2 3 Cobre 79. María, hermana de Moisés Idem 2 3 » 958. San Jerónimo meditan¬ do el Juicio Final... Idem 2 3 Lienzo 961. La venida del Espíritu Santo Idem 2 3 » 255 asunto o jjg los cuadros autores alto ancho material 1.126. Boceto de la escalera de El Escorial Jordán 2 6 Lienzo 1.128. Idem id Idem 2 6 » 849. San Francisco Javier. E. Napolit. .. 2 1/3 2 1/2 » 293. Un descanso en Egipto 2 1/2 3 1/2 » 116. La Reina de Saba Jordán 6 1/2 6 1/2 » 890. Salomón, ungido Rey jordá 6 1/2 6 1/2 » 227. Santa Cecilia tocando. Varios ángeles E. Lombarda. 4 3 » _ 241. San Jerónimo E. Caracci ... 3 3 1/2 » (Septiembre de 1820.) V." B." El Príncipe de Anglojia, Luis Eusebi 256 APENDICE NUMERO 9 Lista de los cuadros que de Real Orden se eligen en la Secretaría de Estado que pasan y se quedan en el Real Museo de Pinturas; septiembre de 1820: asunto de los cuadros autores alto ancho material 14. San. Juan en el Tem¬ plo And. Vaccaro 7 1/2 10 1/2 Lienzo 12. Función de gladiado¬ res, presidida por un senador E. Poussin... 9 659. Erodías con la cabeza del Bautista, media figura Tiziano 3 42. Retrato con barba lar¬ ga, vestido y gorro encarnados Rembrandt... 3 2 1/4 283. Idem id., gorro y man¬ to negros Idem 3 2 1/4 114. Fais con montañas, ar¬ boleda, arroyo, un Santo penitente. Ma¬ nera de Artois 2 1/4 1.056. El Angel y Tobías sa- carulo el pez E. Romana... 8 1.058. Puerto de mar con edificios, embarca¬ ciones, figuras Idem 8 1.060. Ruinas con figuras ba- ñando a un enfermo Estilo rom. .. 8 Un solo cuadro, mon¬ tañas, cascadas y pescados Retrato de un caballe¬ ro armado, espada, vestido encarnado y un guante en la mano Tiziano 4 1/2 257 17 asunto autores alto ancho material de los cuadros 422. País con un arca, dos columnas, galería con un jardín, fuen¬ te y varías figuras 7 1/2 Lienzo 355. Una joven, que repre¬ senta la Pintura, con paleta y lapicero, y un lienzo con un es¬ pejo Guercino 177. Retrato de un caballe¬ ro sentado, vestido de negro, con goli¬ lla, un guante en la mano, un diablejo.. E. Veneciana 4 436. Una señora, con las mismas señas; cor¬ tina encarnada Idem 4 664. País con montaña, cas¬ cada y pescadores... B. Manuel.... 7 1/2 424. Idem, con montañas y caminantes Idem 7 1/2 1.059. Idem, con arboleda, un puente y varias figuras Idem 7 1/2 291. Batalla de Constantino y Maserwio, dibujo del original Raffaele 2 Papel 1.061. Jesús con la Cruz a cuestas, cuadro co¬ nocido por El pas¬ mo de Sicilia, co¬ pia de Raffaele 4 Lienzo 358. Hombres vestidos ne¬ gro y uno encar¬ nado 2 508. Cacería de un Empe¬ rador romano, caba¬ llo blanco Poussin 6 13 1/2 383. Retrato de señora sen¬ tada, con un libro en la mano. Co¬ pia de Tiziano 4 1/2 258 asunto autores alto ancho material n.° de los cuadros 440. Idem, vestido verdoso negro, un guante en la mano Tiziano 4 1/2 4 Lienzo 994. Idem, con otras figu¬ ras Idem 4 1/2 4 » 474. Un país He recibido los veintiséis cuadros expresados. Real Museo, septiembre de 1820. El Conserje: Luis Eusebi. V.° B.": El Príncipe de Anglona 259 APENDICE NUMERO 10 REAL MUSEO DE PINTURAS Lista de cuadros que he recibido de don Luis Veldrós, Aposentador Mayor y Conserje del Real Palacio, que de R. O. pasan desde el mencionado Palacio a este Real Museo, para su colocación y custodia (I): N.° ASUNTO DE LOS CUADROS ALTO ANCHO MATERIAL Pieza de comer que fué de S. M. D. Carlos IV 93. Retrato de una señora, vestida de ne¬ gro, golilla y manguito 4 1/2 p. 3 1/2 p. Lienzo 125. Idem id 141. Una liebre, aves muertas y un perro... 2 1/2 p. 4 1/2 p. » ' 12. Un general arengando a sus soldados.. 8p. 6p. » 12. La Huida a Egipto. (Este cuadro ha ve¬ nido de Roma.) 9p. 7 p. » Pieza de billard Retrato de una señora, vestida de blan¬ co, una especie de pañuelo al cuello, guantes negros, y un sombrero so¬ bre una mesa. Dicen ser María Stuard, de Escocia 4 p. 3 p. Tabla 675. Guirnalda de flores; en medio, urms figuras 2 1/2 Lienzo 676. Idem id. La Virgen y el Niño Jesús... 3 2 1/2 » Cuadro alegórico: La Misa a la que asiste un Cardenal o Papa, con la Tiara en la mano, con ademán de ofrecerla a N. S., que está en el altar 2 3/4 2 Tabla 938. Un sacamuelas con todo el aparato e instrumentos de su oficio, sacando una muela a un hombre, con otras figuras 4 8 Lienzo Un país con muchas figuras a caballo y a pie, ganado, etc 6 6 3/4 » 211. Batalla cerca de un arco 3 1/2 5 1/2 » (1) En las descripciones de todos estos cuadros muéstrase Eusebi ameno comentarista que inclina a la fácil comprensión de sus variados asuntos. 260 n." asunto de los cuadros ALTO ANCHO MATERIAL Ante-despacho 234. San Francisco en éxtasis 1 1/4 1 Tabla 640. Pichones, pájaros, etc 1 1/2 1 1/2 Lienzo 641. Idem id., compañero del anterior 1 1/2 1 1/2 » Tras-cuarto que fué de la Reina Madre 181. Retrato de una señora, con una niña, y una calabaza encima de una mesa 4 3 Tabla 218. Retrato de un ciego con barba, gorro negro y sobrepelliz. ¿Txziano?... 2 1/4 1 8/4 Lienzo Despacho que fué del señor don Carlos IV 52. País figuras 1 1/2 con 2 1/2 Saleta de Mujeres 991. Juno dando el pecho a Hércules, niño, cayéndole una gota de leche, la que formó la Via Láctea que se observa en el Cielo, según la Mi¬ tología 6 1/2 8 3/4 988. Apoteosis de Hércules en un carro tirado por cuatro caballos blan¬ cos, oel Triunfo de la Virtud... 7 7 1/2 993. La boda de Thetis y Peleo, a la que fueron convidados todos los dio¬ ses y diosas terrestres, marítimos e infernales, exceptuarulo la Dis¬ cordia, la cual, para vengarse, dejó caer en medio de la mesa una manzana, que decía en un le¬ trero: «A la más hermosa», que dió lugar al Juicio de Paris 6 1/2 10 1/4 » 15. Juicio de Midas, juzgando mejor Canta Pan y Murcias que Apolo. 6 1/2 La Diosa Ceres y él Dios Pan, con toda clase de frutas 6 1/4 10 261 ASUNTO DE LOS CUADROS ALTO ANCHO MATERIAL 95. La hermosa lo transformada en vaca de Juno; la dió a guardar a Ar¬ gos, que tenía cien ojos. Mercu¬ rio, enviado por Júpiter, lo aaduer- me» con la música, le corta la ca¬ beza y la pone en libertad 6 1/4 10 1/2 Lienzo 990. Un perro, comiendo concha de la una mar, descubrió el color de la púr¬ pura, que tenía este marisco, a su amo, que quedó admirado 6 1/4 10 1/2 » 999. Cadmo, después de haber matado al dragón que había devorado a sus compañeros, sembró en la tierra los dientes de aquel monstruo, de los cuales nacieron hombres ar¬ mados, que se mataron unos a , otros,exceptuando cinco, que le ayudaron a edificar la ciudad de Tebas {Thebes) 6 1/2 10 3/4 » Antecámara de S. M. el Rey N. S. 35. Castigado por su rebeldía, el pueblo de Israel, con una multitud pro¬ digiosa de serpientes, que las ado¬ raba, Moisés, de orden de Dios, mandó hacer una de bronce, que expuso a la vista del mismo y que¬ daba curado con sólo mirarla 7 1/4 8 1/2 » 915. San Jorge, a caballo, matando al dragón 10 3/4 9 » 917. Una mesa puesta con toda clase de mariscos, dos señores sentados a la mesa, unos niños, uno hombre tocando la guitarra, y un apara¬ dor con toda clase de aves y frutas 6 1/4 9 1/2 Lienzo 989. Ippomene y Atalanta, engañada por aquél en la apuesta hecha de la corrida, usando de la astucia de dejar caer tres manzanas de oro de trecho en trecho; mientras Ata¬ lanta se detenía a recogerlas, llegó antes a la meta 6 1/2 8 » 262 n." asunto de los cuadros alto ancho material 916. Una galería de hermosos cuadros, es¬ tatuas, alhajas y señoras a una mesa. Igual al 917 997. Plutón roba a Proserpina 6 1/4 9 1/2 Lienzo Convidados los Lupitas y Centauros a la boda de Pirithon e Hipfrodi- mia, riñen entre ellos para ro¬ bará 6 1/2 8 » 992. El Juicio de Midas. Compañero con el número 15 6 1/2 9 1/2 » País con un Rey que se ha bajado de su caballo para darlo al sacerdote que encontró en el camino llevan¬ do el Santo Viático. Rubens 7 10 » Pieza de Damas de la Reina Nues¬ tra Señora Prendimiento del Señor en el Huerto de Gethsemaní 12 1/4 9 » Antecámara de la Srma. Sra. Infanta doña Luisa 100. País con vacas, ovejas y otro ganado. 3 3/4 5 1/4 » Pieza llamada aEl Camonn 986. Orfeo, tocando la lira, atrae a escu¬ charle, con su melodía, toda clase de aves, animales, etc 6 3/4 14 1/2 » Guarda-muebles La Huida a Egipto 1/2 1 Tabla Paisito arboleda con 3/4 2/3 Cobre 182. Vista de una ciudad con varias figu¬ ras 1/2 2 1/2 Lienzo 285. Una vista, con figuras 1/4 2 3/4 Tabla 407. Una batalla 1 3/4 Lienzo 407. Idem, id 1 3/4 » 387. La Virgen con el Niño, San José y una gloria de Angeles 1/4 1 3/4 Tabla 382. Un retrato desconocido. Alberto Du- rero 3/4 1 1/4 » 263 n." asunto de los cuadros alto ancho material País con varias figuras-, a lo lejos, vista del mar con barcas 2 Lienzo Cuadro sin marco 45. Marinas, barcos figuras; pescado¬ y res con 4 1/2 peces 3 » Real Sumillería de S. M. 184. Un Nacimiento 4 3 3/4 3/4 » 161. Ercules matando la hidra Lernea... 1 3 3/4 1/2 » 92. Batalla de mar y tierra; en primer, una mujer que parece la obligan a la fuerza a entrar en un barco. (Tintoretto) 11 89. San Jerónimo en el desierto, acom¬ pañado de leones y servido de án¬ geles 3 3/4 2 3/4 Tabla* Diana, seguida de sus ninfas, mar¬ chando a la casa; la diosa hala¬ gando un perro blanco que le hace fiestas 6 1/2 6 3/4 Lienzo Sacristía de la Real Capilla 2. í,a Adoración de los Santos Reyes. 12 1/2 15 1/2 » 771. Nuestro Señor Crucificado 13 1/4 8 3/4 » La Cena con los Apóstoles 6 9 » Cuarto de la Excma. Guarda Mayor 1.135. Urw, mujer sentada, dando el pecho a un niño, y un hombre, visto de espaldas, hablando con ella 3 3/4 5 1/2 162. Adoración de los pastores 2 1 3/4 Sacristía de la Capilla de las Señoras Camaristas 806. Nuestro Señor con la Cruz a cuestas y Simón Cirineo. Medias figuras. 2 1/2 2 3/4 L. y tabla 1.099. La Samaritana 3 1/2 3 3/4 Tabla Santa Ana y la Virgen 6 1/2 Lienzo 264 N." ASUNTO DE LOS CUADROS ALTO ANCHO MATERIAL Ante-capilla de Señoras Camaristas Una Gloria, con Santos y Santas 6 1/4 5 Lienzo Guirnalda de flores. En cuadro, la Virgen, el Niño y San Juan 2 3/4 2 » Real Estampilla 940. País con una jarra de agua, un tron¬ co de árbol, con animales y pᬠjaros 6 1/2 2 3/4 Otro, compañero del anterior. Una zorra comiéndose una liebre; un gato montés sobre un tronco, an¬ helando por sus gatitos, que se ha dejado en el suelo; un mono, etcétera, etc ^ 3/4 3 3/4 606. Un de rapiña, 5 3/4 ave ánades y perros... 4 1/2 605. Otro cuadro, compañero. Cacería de liebres por perros; una cogida, otra huyendo 4 1/2 5 3/4 118. Retrato de un hombre sentado, vesti¬ do de negro, la mano sobre un libro 3 3/4 2 1/4 Tabla Vista de una calle con casas, can va¬ rias figuras de mendigos, pollos,. etcétera 3 1/4 4 1/2 Lienzo Otro 3 1/4 4 1/2 » El Niño Dios durmiendo sobre la Cruz 2 3/4 3 1/2 Real Veeduría 996. Un asunto del triunfo de la Iglesia. 3 3 1/4 Tabla 996. El Tiempo descubre la Verdad. Com¬ pañero del anterior 3 3 1/4 » 996. Otro ídem id 3 3 1/4 » Bodegón con peces, anguilas, etc. 2 1/2 4 Tabla 233. San Jerónimo 3 1/2 2 1/2 Lienzo Mayordomía Mayor del Rey Interior de una Iglesia gótica 3 2 . 1/2 Tabla 265 ASUNTO DE LOS CUADROS ALTO ANCHO MATERIAL 31. Un Rey a la orilla del mar, mirando un cadáver en la misma; otras figuras y otros cadáveres, Hero y Leandro 1 2/3 2 Cobre Una mesa con toda clase de frutas; una mujer con una fuente de higos 5 1/2 7 3/4 Lienzo 960. País con grandes peñascos, una mul¬ titud de casitas, varias figuras, etpétera 1 1/2 2 Tabla Dioses o ninfas al bajo, a quienes van a servir un refresco de fru¬ tas, y un genio con una copa en la mano, etc 4 1/2 4 1/2 Lienzo Hércules, en los pantanos de Lerna, mata la serpiente monstruosa de las siete cabezas 4 1/4 1 3/4 » Heráclito, llorando la locura y mise¬ ria de los mortales 4 1/4 1 3/4 » Un grande halcón medio de aves en muertas, un pavo real y un hom¬ bre partiendo leños 7 10 3/4 » Primera Secretaría de Estado Santa Cecilia al címbalo, servida de Angeles 4 244. Dios Baco en un carro tirado por dos panteras, sostenido por un sátiro y una bacante, seguido de Sileno, montado en un burro 6 9 1/2 574. País con arboleda y personajes que van de caza, acompañados de mu¬ chos señores y señoras a caballo; perros, etc 7 10 3/4 Secretaría de Gracia y Justicia de Indias 356. Vista deun sitio de una plaza o mar¬ cha de obreros militares; en el fondo, mar con barcos 2 2 3/4 974. Retrato de personaje vestido de un veneciano, con pelliza oscura, bo¬ nete negro y un papel en la mano. 3 3/4 2 1/2 Tabla UrM liebre, pichón y pájaros muertos. 2 1/2 4 » 206 n.® asunto de los cuadros alto ancho material 47. Marina con un castillo ; caserío, navios y otros barcos cargados de gente. 2 3/4 3 3/4 Tabla Un tronco de árbol con varias aves. 4 5 3/4 » Cuarto del Excma. Sr. Capitán de Guardias 458. Un perro quitando una asadura a un ë<^to 5 1/2 6 1/2 Lienzo 207. Varios pastores y una mujer ordeñan¬ do una vaca 4 1/4 6 » Fruta, legumbres, etc 5 7 1/2 » 23. Un ave de rapiña, gallinas, conejos, etcétera 3 1/2 5 » 117. País, una mujer dando de beber a un águila 3 1/2 4 » Nota.—^Los cuadros que van expresados son noventa y siete, conforme y total de los cuadros elegidos de orden del Rey N. S., que pasan al Real Museo. He recibido, como queda dicho, además, otros dos cuadros, que si¬ guen, y que no están en la lista y se quedan con el mismo destino: n.° asunto de los cuadros alto ancho material 230. Nacimiento de la Virgen, San Joa¬ quín, una Gloria de Angeles, etc. 9 1/2 6 Lienzo Un frutero. Cuadro con marco 7 3 3/4 » Real Museo, 20 de marzo de 1826. Luis Eusebi 267 APENDICE NUMERO 11 real museo de pinturas Cuadros elegidos de orden del señor Vicente Cámara y Director de este Real López, primer Pintor de Museo, con destino a la Iglesia de San Pascual, en el Real Sitio de Aranjuez: n." asunto de los cuadros alto ancho material 755 1 1 1 756 757 ( Seis cuadros, compañeros, que repre¬ 758 l sentan la Parábola del Hijo Pródigo. 7 p. 9 p. Lienzo 759 1 760 100. San Pascual 6 1/4 4 3. Resurrección de Lázaro 8 1/2 p. 3 1/2 p. 5. Huida a Egipto 8 1/2 6 1/2 25. Idem. Escuela Española 6 9 Martirio de San Andrés 10 1/2 7 199. San Francisco Javier, San Ignacio y la Virgen María 7 5 1/2 94. Un santo Obispo, la Virgen María... 5 3 1/2 896. San Sebastián, media figura 4 1/2 3 1/2 Nota.—^Los mencionados catorce cuadros tienen todos su buen marco dorado. Real Museo, 20 de abril de 1826. Luis Eusebi 268 APENDICE NUMERO 12 real museo de pinturas Lista de cuadros que he recibido del señor don José Manuel de Anedro, Conserje de la Real Academia de Nobles Artes de San Fernando, que de R. O. pasan a colocarse en su Real Museo de Pinturas, siendo los mismos cuadros propiedad del Rey Ntro. Sr. que Dios guarde: asunto de los cuadros alto ancho material El nacimiento de San Juan Bautista, de Juan Pantoja 9p. 4p. 6p. ip, Nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo, de Juan Pantoja 9p. 4p. 6p. ip. L.a visión de Ezequiel acerca de la resurrec¬ ción de la carne, pintado por Francisco Collantes 6 p. 4 p. 7 p. 4 p. Un cuadro apaisado, que representa una ac¬ ción militar en la orilla del mar, el Ge¬ neral en primer término, dando las órde¬ nes convenientes, pintado por Vicente Carducci 10 p. 4p. 12 p. 4p, Un cuadro grande, de gran composición, que representa la jura de Felipe IV, pintado por Juan Bautista Maíno 10 p. 8 p. 13 p, 12 p. Nota.—^Los cinco cuadros que van expresados ban venido sin marco. Un cuadro pintado en tabla, campo dorado. El Salvador del mundo, pintado por Juan de Juanes 2p. 4p. Ip. 10 p. Un cuadro que representa la escalera de Ja¬ cob, por Ribera Real Museo, 7 de junio de 1827. Luis Eusebi 269 APENDICE NUMERO 13 Como Vice-conserje que soy del Real Museo de nobles artes del Rey N. S., he recibido del señor don Luis Veldrós, Aposentador Mayor de S. M. y Con¬ serje del Real Palacio, los cuadros que a continuación se expresan: n.® asunto de los cuadros alto ancho material 232. La caída de los gigantes, original de Rubens, con marco dorado 7 10 8 Lienzo. 4.794. Un bodegón, con dos perros, de Sny- ders, con marco dorado 4 7 7 1.022. Una zorra, de Pedro de Eos, con marco dorado 3 6 3 5 132. Un Apóstol, de Ribera; marco do¬ rado 3 2 2 9 233. Un Triunfo romano, de PusiNO; mar¬ co dorado 3 9 6 11 Nota.—^Los cuales cinco cuadros ha remitido a este Museo y se me han entregado de orden del Excmo. Sr. Duque de Híjar, Director del mismo, y para que conste, doy el presente en Madrid, a 9 de septiembre de 1829.—Carlos Mariant. 270 APENDICE NUMERO 14 1809 a 1813 pinturas de los depósitos de San Erancisco y el Rosario Traslación de las a Fernando, comisionados a este fin don Pablo Recio la Real Academia de San Tello, don Mariano Maella y don Francisco Ramos: (De la relación hecha a S. M. por Pedro Váz¬ quez Ballesteros.) En 26 páginas, desde la número 10 a la 35. 1. Las Santas Formas. 19 x 9. C. Coello. 2. El martirio de San Mauricio. De medio punto. 19 x 10. R. Chinchinato. 3. San Pedro llorando. Cabeza nat. 2x2. Guido Reni. 4. San Pedro Apóstol. 2x2. Idem. 5. El Niño Dios, San Juan en ademán de besarle, la Virgen y San José. Cinco cuartas x una vara. Leonardo de Vinci. 6. Los desposorios de Santa Catalina y una multitud de Santos. Figuras pequeñas. Tiene que restaurar. 3x2. Parmegianino. , 7. La Circuncisión. 3x3. Tiene que restaurar. Parmesiano. 8. Magdalena. Cinco cuartas x una vara. Van Dick. 9. Un Salvador. Tabla. 3 cuart. en cuadro. Ticiano. 10. Una Dolorosa. 3 cuart. ídem. Ticiano. 11. Sagrada Familia. 3 pp. x 2 pp. Copia de Rafael. 12. La Virgen, San José y el Niño jugando con una ovejuela. Idem. Esc. 13. La Circuncisión. 1x1. Parmegianino. 14. La Virgen, el Niño y San José, y un ángel. En tabla. A. del Sarto. 6 pp, x4. 15. San Lorenzo Mártir. Esc. de Ticiano. 5 cuart. x 3. 16. Un Cristo dif. figuras. Ticiano. 7 pp x 5. muerto con 17. Crucifixión del Señor. P. Veronés. 1 vara en cuadro. 18. Un Ecce Homo de medio cuerpo. Esc. de Ticiano. 4% pp. x 3 %. 19. Un filósofo. 5 cuart. x 5. Muy estropeado. Ribera. 20. Un apóstol. Herrera Barrionuevo. Más de 5 cuartas x 4. 21. La Calle de la Amargura. Ticiano. Más de 5 cuart. x más de vara. 22. Un Cristo con Cruz a cuestas. 6 cuart. x 4 V2. Sebastián del Biombo. 271 23. Un descendimiento, 8 palm, x 7. Ticiano. 24. La Cena. B. Carducho. 12 cuart. x 10. 25. El Nacimiento del Hijo Dios y Adoración de los Pastores. Muy maltra¬ tado. Tintoretto. 15 pp. alto x 6 pp. 26. La Anunciación. Estropeado. P. VeronÉs. Misma medida. 27. Santa Ursula con sus compañeros mártires. Juan Gómez. 19 pp. x 10. 28. Retrato de Felipe IV. Cuerpo entero. T. N. VeiÁzquez. 8 pp. x4. 29. La mujer de Felipe IV. Idem. 30. Santa Ana. Lucca Cangiaso. 18 pp. x 9. 31. Martirio de San Lorenzo. Ticiano. 14 pp. x 10. 32. La Cena del Señor. Ticiano. 7 pp. x 16. 33. Lavatorio. Estropeado. Tintoretto. 7 pp. y 6 dedos x 19 pp. 34. José en el muladar los con tres amigos. Jordán. 2 varas en cuadro. 35. San Onojre. Ribera. Tiene que restaurar. Más de 2 varas alt. x 2. 36. Axaene con los ovillos y madejas conertidos en araña. Restaurar. Jordán. 2 ¥2 varas alt. x 2. 37. Un jraile cartujo con luz en la mano. Tabla. Zurearán. Vara 1/4 x 3/4. 38. Un fraile cartujo con un corazón en la mano. Zurearán. Idem. 39. Un ángel con incensario. Zurearán. Idem. 40. Otro ángel incensario. con Componer. Idem. Idem. 41. Cinco cuadros, tabla, que representan varios santos de la religión cartuja. Mucho que restaurar. Idem. 42. Un nacimiento. Muy perdido. Ribera. 3 % x 2 3/4 de alt. 43. Una Dolorosa. Tiene que restaurar. Caballero Máximo. 3/4 en cuadro. 44. El Salvador. Lienzo pegado en tabla. Idem. Idem. 45. El castillo de Maux. Vans Sans (?). 4 cuart. alt. x 3. 46. Santa Margarita con un dragón. 6 palmos alto x 4. Ticiano. 47. Padre Eterno. Pablo VeronÉs. 1 vara x 3/4. 48. San Andrés. Ribera. 6 cuart. x 4. 49. Un Ecce-Homo. 1 vara de alto escasa x 3 cuartas ancho. Tiene que res¬ taurar. Ticiano. 50. Un San Jerónimo. Ribera. 6 cuart. alt. x 4. 51- El filósofo Arquímedes. Muy estropeado. Ribera. 6 cuart. x4. 52. San Jerónimo. Idem. 8 dedos x 3/4. 53. Cuatro postrimerías del hombre. 7 palmos alto y algo más de 5 de ancho. Original del Creco. 54. Felipe II. Tres cuartos alto x más de 5 ancho. Antonio Moro. 55. Señor con la Cruz 7 a cuestas. cuart. x 5. Cuerchino. 56. Arias Montano. 8 cuartas x 4. Sin autor. 57. El Padre Sigüenza. 1 vara y tercia x 1 V2. Alonso Sánchez Coello. 58. La incredulidad de Santo Tomás. 4 palmos x 8. Jordán. 272 59. Carlos V. 8 palmos alto x 4 % ancho. Pantoja de la Cruz. 60. El Padre Eterno en la Redención del mundo. 13 palmos x 9 Vé. Atribuido a Coxcyin. En el reverso, un pasaje de la Ley. Tiene que restaurarse. 61. Virgen con el Niño dormido. 2 Vé alto x 2 escasos ancho. corregio. 62. San Joaquín, Santa Ana y la Virgen con el Niño en brazos. 13 Vé cuar¬ tas alto x 9 Vé ancho. Escuela florentina. 63. La Adoración de los pastores. Lienzo pegado a tabla. TiClANO. 4 cuart. x 10. 64. Coronación de Espinas. 7 Vé palmos x 9 Vé. En mal estado. El Bosco. 65. Tránsito de la Virgen. 10 palmos x 8 Vé. Muy puerco. Escuela florentina. 66. San Jerónimo en traje de cardenal. 10 palmos x 7. Idem. 67. Una Anunciata. 12 palmos x 8. Zurrarán. 68. Un Nacimiento. Muy mal tratado. Igual medida. Idem. 69. Una Concepción. 9 palmos x 6. Rubens. 70. Angel de la Guarda. 10 palmos x 7. Jordán. 71. San Miguel peleando al diablo. Igual medida. Jordán. 72. Castillo de Maux. 2 Vé x 3. Escuela florentina. 73. Tentación de San Antonio. 8 palmos x 9. Idem. 74. San Lorenzo. 4 palmos x 3. Zurrarán. 75. San Juan Bautista. Igual medida. Idem. 76. San Juan Evangelista. 3 palmos x 3. Idem. 77. San Mateo. Igual medida. Zurrarán. 78. San Marcos. 2 palmos x 2. Zurrarán. 79. San Mateo. Igual tamaño. Zurrarán. 80. Felipe IV cuando joven. 10 palmos x 6. Carreño. 81. Carlos V. 9 palmos 4 dedos x 6. Ticiano. 82. Carlos II. 11 palmos x 6. CarReño. 83. Impresión de las llagas de San Francisco. Ribera. 9 cuartas x 8 escasas. 84. El Nacimiento del Señor. 16 palmos x 10. Muy mal tratado. Navarrete el Mudo. 85. San Fernando y la Virgen en su Troño, con Santa Martina, Santa Ursula y otros Santos. Jordán. 21 palmos x 16. 86. San Francisco con dos Angeles. Sin bastidor. Muy mal tratado. 6 pal¬ mos X 5. Autor desconocido. 87. Un éxtasis de San Francisco. Muy mal tratado. Sin bastidor. 8 palmos x 9. Murillo. 88. San Diego, que distribuye la limosna a los pobres. Igual medida. Muy mal tratado. Murillo. 89. Cristo y la Samaritana. 8 palmos x 3 Vé. Escuela florentina. 90. La Virgen, con el Niño, repartiendo pan. 10 pabnos x 8. Copia de Mu¬ rillo. 91. Presentación de Nuestra Señora. Muy mal tratado. Autor dudoso. 92. San Juan de Dios con un enjermo a cuestas. 15 palmos x 11 Vé. Murillo. 93. Moisés en la peña de Oreb. 11 palmos x 27. Idem. 94. Agonía de San Jerónimo. 10 palmos x 12. Francisco Varela. 95. La Resurrección de Nuestro Señor. 11 palmos x 8. Murillo. 96. El Milagro del pan y los peces. 13 x 20. Herrera el Mozo. ig 273 97. El Milagro del pan y los peces. 11 x 25. Murillo. 98. San Francisco cuando recibe la Gracia de la Porciúncula. 20 x 14. Muy estropeado. Murillo. 99. Un Cristo muerto en Virgen, con una Magdalena. 9% los brazos de la palmos X 8 y tresdedos. Van Dick. 100. Un cuadro de 8 palm. 5 dedos anch. x 5 y 3 dedos alt. San Jerónimo en el Desierto. Maltratado. Tiziano. 101. Un cuadro de 1 % palmos de alto por 5 y 5 dedos de ancho. La Virgen con el Niño. Copia de La Perla. Rafael. 102. Un cuadro de 9 palmos y 3 dedos alto e igual ancho, referente a Loth y sus hijas. Imitando el Guercino. Jordán. 103. Un cuadro de 9 % palmos de alto por 7 de ancho. Santiago. Ribera. 104. Un cuadro de 11 palmos x 9 ancho. El profeta Balaam. Jordán. 105. Un cuadro de 7 palmos x 8 % ancho. Un ermitaño y San Jerónimo aga¬ rrados de unas cuerdas para levantarse. Ribera. 106. Un cuadro de 25 pahnos x 13 % ancho. San Juan predicando. LuCA Cambiazo. 107. Un cuadro de 12 palmos y 3 dedos x 13 % ancho. Aparición de Cristo a la Virgen después de la Resurrección. Navarrete el Mudo. 108. Un cuadro de 8 V2 palmos x 12 ancho. Cristo en la sepultura. Ribera. 109. Un cuadro de 7 palmos y 8 dedos altura x 10 y 4 dedos. Aparición de Cristo a la Virgen y a los Santos Padres. Pablo VeronÉs. 110. Un cuadro de 6 palmos x 3 ancho. Un florero. Van Kesen, 111. Un cuadro de igual medida. Azucenas. Van Kesen. 112. Un cuadro de 2 V2 de alto x 2 de ancho. Felipe IV en oración. VelÁzquez. 113. Uno de igual medida que el anterior. La mujer de Felipe IV en acto de oración. VelÁzquez. 114. Uno de 2 % palmos x 5 % de ancho. La Virgen, el Niño y Santa Isabel. Copia de Rafael de Urbino. 115. Un cuadro de 6 palmos y 3 dedos x4% ancho. La Asunción de Nuestra Señora. Escuela boloniana. 116. Un cuadro de 12 palmos altura x 91?^ ancho. La Virgen con el Niño dormido y San José. Ribera. 117- Un cuadro de 7 V2 palmos x 15 V2 ancho. Un descanso en la huida a Egipto. Tiziano. 118. Un cuadro de 10 palmos y 4 dedos de ancho x 4 y 5 dedos alto. Cristo Crucificado. Tiziano. 119. Un cuadro de 6 palmos y 4 dedos de alto x 5 ancho. Noli me tangere. Escuela parmesana. 120. Un cuadro de 6 palmos y 3 dedos alto x 4 y 6 dedos ancho. El sacrificio de Jsaac. Pablo Veronés. 121. Un cuadro de 4 palmos alto x 3 ancho. Un Ecce Homo. Tiziano. 122. Un cuadro de 4 palmos y 4 dedos alto x 8 y 2 dedos de ancho. La Vir¬ gen conel Niño. Andreas Eschiabon. 123. Un cuadro de 3 palmos y 12 dedos x 3 y 1 dedo. Un Ecce Hom.o. Bassan. 124. Un cuadro de igual medida que el anterior. Noli me tangere. Bassan. 125. Un cuadro de 7 V2 palmos x 12 y 6 dedos ancho. San Juan predicando. Tintoretto. 274 126. Un cuadro de 8 palmos y 8 dedos x 11 de ancho. San Pedro en la Cárcel, que le despierta el Angel. Muy maltratado. Ribera. 127. Un cuadro de 8 palmos x 16 ancho. El templo de David. Palma el Viejo. 128. Un cuadro de 10 palmos y 12 dedos x más de 9 y 4 dedos ancho. Apolo y Marolas. Jordán. 129. Un cuadro de 8 palmos y 6 dedos x 6 y 1 dedo. La Virgen con el Niño dormido, San Juan y San José. Lavinia Fontana. 130. Un cuadro de 11 palmos de alto y 9 ancho. Noé embriagado. Tiene que restaurar. Jordán. 131. Un cuadro de 12 palmos escasos por 8 % ancho. Un San Martín. Estro¬ peado. Pablo Yeronés. 132. Un cuadro de 9 % palmos de alto x 6 escasos de ancho. La muerte de Sisara por Joël. Jordán. 133. Un cuadro de igual tamaño que el anterior. Santa Magdalena peniLente, Jordán. 134. Un cuadro de 13 V2 palmos x 3 % ancho. San Lorenzo difunto. Maltra¬ tado. Navarrete el Mudo. 135. Un cuadro de 8 palmos y 2 dedos x 4 ancho. Cristo en el Desierto y un Angel le presenta el pan. Jordán. que 136. Un cuadro de 11 V2 palmos de ancho x 15 % de alto. Cristo cuando llama a San Pedro y a San Andrés al apostolado. Bastante maltratado. Federico Barrocho. 137. Un cuadro de 11 V2 palmos, poco más, de ancho x 16% de alto. La Gloria. Tiziano. 138. Un cuadro de 16 palmos y 4 dedos de alto x 10 de ancho. La flagelación del Señor. Estropeado. Navarrete el Mudo. 139. Un cuadro de 5 palmos de ancho y largo. Los Desposorios de Santa Cor talina. Copia del Correchio. 140. Un cuadro de 6 palmos de alto x 10 de ancho. Las Bodas de Canaán. Veronés. 141. Un cuadro de 6 palmos y 4 dedos x 8 de ancho. Cristo cuando le ponen en el sepulcro. Estropeado. Tiziano. 142. Un cuadro de 9 palmos de alto x 5 y 4 dedos de ancho. San Juan Bait- tista. Algo estropeado. Fué pintado en sus últimos tiempos por Tiziano. 143. Un cuadro de 7 palmos x 7 % de ancho. Cristo cuando se da a conocer en el Castillo de Maux. Tiene que componer. Van Dick. 144. Un cuadro de 8 palmos y 4 dedos de alto x 7 y 4 dedos de ancho. La Oración en el Huerto. Tiziano. 145. Un cuadro de 10 palmos y 2 dedos x 9 de ancho. Santa Margarita. Ti¬ ziano. 146. Un cuadro de 6 palmos y 3 dedos de alto x 4 y 4 dedos de ancho. Un Santo Ermitaño. Ribera. 147. Uno de igual tamaño que el anterior. Un ciego tentando una cabeza de escultura. Ribera. 148. Un cuadro de 4 palmos y 4 dedos x 8 y 2 dedos. Un Nacimiento. Figu¬ ras de medio cuerpo. Jordán. 149. Un cuadro de 11 % palmos x 8 y 2 dedos. El Padre Eterno con Cristo muerto. Escuela de Ribera. 275 150. Cuatro cuadros de 6 palmos menos 2 dedos x 4 y 8 dedos. Floreros. Uno de ellos maltratado. TiziANO. 151. Cuatro cuadros de 5 palmos escasos de ancho y alto. Floreros. Mario. 152. Un cuadro de 5 pahnos y 8 dedos x4 y 2. La Virgen con el Niño, San José y Santa Ana. 153. Un cuadro de 5 palmos y 8 dedos x 5 escasos. Cristo con la Cruz a cues¬ tas. Sebastián del Piombo. 154. Un cuadro de 8 palmos de ancho y alto. Triunfo de la Religión. Tiziano. 155. Un cuadro de 16 palmos y 4 dedos x 10 de ancho. La Virgen, el Niño, San José y Sta Clara. L. Cambiazo. 156. Un cuadro de la misma medida que el anterior. San Jerónimo penitente. Navarrete. 157. Un cuadro de 10 palmos de alto x 14 y 3 dedos de ancho. La Magdalena a pies del Señor, en casa de Simón. Tintoretto. los 158. Un cuadro de 15 Vé palmos x 8 Vé de ancho. San Pedro y San Pablo. Navarrete. 159. Uno de igual tamaño que el anterior. San Simón y Judas. Navarrete. 160. De igual tamaño que los anteriores. Representa a San Matías y San Ber¬ nabé. Navarrete. 161. De iguales medidas. Representa a San Andrés y Santiago. Navarrete. 162. Iguales medidas. San Bartolomé y Santo Tomás. Navarrete. 163. Iguales medidas. Representa a otros dos apóstoles. Navarrete. 164. Un cuadro de 11 palmos x 8 Vé. Representa a dos chispos. Luis Carbajal. 165. Un cuadro de igual tamaño que el anterior. Representa a dos obispos, uno de ellos sin mitra. Luis Carbajal. 166. Igual tamaño. San Lorenzo y San Esteban. Alonso Sánchez Coello. 167. Igual tamaño. San Sixto y San Blas. Luis Carbajal. 168. Igual tamaño. San Pablo y San Antonio. Luis Carbajal. 169. De igual medida. Representa a San Gregorio Nacianceno y otro obispo. Luis Carbajal. 170. Un cuadro de 8 palmos x 5 y 2 dedos de ancho. Figura ovalada, con marcos dorados. San Francisco de Asís. El Greco. 171. De igual medida. San Onofre. Francisco Palacio. 172. Un cuadro de 10 palmos y 4 dedos x 16 Vé de ancho. Esther y Asnero. Tintoretto. 173. Un cuadro de 13 palmos de ancho x 10 de alto. El Descendimiento de la Cruz. Lucas de Holanda. 174. Un cuadro, en tabla, de 6 palmos x 7 ancho. Cristo, la Virgen, San Juan y un Angel. Escuela florentina. 175. Un cuadro de 8 palmos x 4 de ancho, en un corcho. Los Desposorios de Santa Catalina. Alonso Sánchez Coello. 176. Un cuadro de 12 Vé x 8 y 4 dedos. El Nacimiento del Señor. Tiene que componer.Pantoja. 177. De igual medida que el anterior. El Nacimiento de la Virgen. Pantoja. 178. Un cuadro de 4 palmos y 4 dedos x 5 Vé. Un Ecce Homo de media figura. Estropeado. Pablo Veronés. 179. Un cuadro de 3 Vé x 4 y 3 dedos. El Descendimiento. Estropeado. Pablo Veronés. 276 180. Un cuadro de 5 % palmos menos 4 dedos x 4 y 1 dedos de ancho. San Jerónimo. Estropeado. Mateo Cerezo. 181. Un cuadro de 5 V2 palmos x 7 % escasos. Los Desposorios de Santa Ca¬ talina. Maltratado. Caballero Máximo. 182. Un cuadro de 4 palmos x 5. Oración del Huerto. Bassan. 183. Un cuadro de 5 palmos escasos x 4 escasos. San Andrés. Escuela se¬ villana. 184. Un cuadro de 14 palmos de alto x 10 de ancho. Un Nacimiento del Señor. Maltratado. En tabla. Palomino. 185. Un cuadro de igual medida. La Adoración de los Santos Reyes. Mal¬ tratado. Palomino. 186. Un cuadro de 10 palmos x 7 de ancho. Critso en el Tribunal de Caifás. Muy maltratado. Gerardo de la Noche. 187. Un cuadro de 3 % palmos x 8 ancho. Un evangelista. Estropeado. Es¬ cuela sevillana. 188. Un cuadro de IV2 palmos x 9 y 2 dedos. Una Santa. Baccaro. 189. Un cuadro de 8 palmos x 13 % dedos de ancho. La Crucifixión. Maltra¬ tado. Copia de Rubens. Mateo Cerezo. 190. Un cuadro de 12 palmos y 3 dedos x 8 % de ancho. Una figura alegórica esparciendo coronas y alhajas. Escuela napolitana. 191. Un cuadro de 11 % palmos x 8 14 de ancho. Neptuno con unas ninfas. Escuela napolitana. 192. De igual tamaño. Europa. Escuela napolitana. 193. Un cuadro de 1114 palmos de alto x 8 y 6 dedos de ancho. El Tiempo, que descubre la verdad. Escuela napolitana. 194. Un cuadro de 10 palmos escasos x 7 de ancho. Cristo en el Tribunal de Caifás. Mateo Cerezo. 195. Un cuadro de 9 14 palmos de alto x 8 y 4 dedos de ancho. San Jerónimo haciendo penitencia. Imitación de la escuela veneciana. 196. Un cuadro de 1114 palmos x 814 de ancho. Cristo cuando llamó al apostolado a San Pedro y San Andrés. Navarrete. 197. Un cuadro de 16 palmos de alto x 8 y 2 dedos de ancho. El beato Simón de Roxas. Escuela flamenca. 198. Un cuadro de 10 palmos de alto x 1014 escasos de ancho. Una Santa Marta. Escuela de Andrea Vaccaro. 199. Un cuadro de 414 palmos de alto por 3 14 escasos. La Virgen. En pizarra. Estilo de Tiziano. 200. Un cuadro de 3 palmos x 4 y 4 dedos de ancho. Un Niño Dios dormido. Alonso del Arco. 201. Un Santísimo Cristo. Del tamaño natural. De escultura. Alonso Cano. 202. Un cuadro de 214 palmos de alto x 2 de ancho. Una Contemplación. Escuela de Guido Reni. 203. Un cuadro de 10 pies x 13 y 4 dedos de ancho. La Adoración de los Santos Reyes. S. Tornés. 204. Un cuadro de 12 pies de alto x 7 escasos. Santo Cristo ante el Tribunal de Caifás. Asunto de noche. Gerardo de la Noche. 205. Un cuadro de 3 palmos por 114 de ancho. Un boceto de la Crucifixión. Maella. 277 206. Un cuadro de 8 palmos y 1 dedo x 6 y 3 dedos. La Virgen con el Niño, San Juan y Santa Isabel. Muy maltratado. Rafael. 207. Un cuadro de 6 palmos y 3 dedos x 4 % de alto. La Magdalena despo¬ jándose de susgalas. Tintoretto. 208. Un cuadro de 2 palmos de alto x 1 y 8 dedos. El Salvador. En tabla. Estilo alemán. 209. Un cuadro de 9 palmos y 12 dedos x 6 y 10 dedos. La Virgen con el Niño y una Santa Carmelita. Juan de Sevilla. 210. Un cuadro de 8 palmos y 2 dedos x 3 y 12 dedos. El Juicio Final. Bo¬ ceto. Escuela flamenca. 211. Un cuadro de 11 palmos de alto x 5 y 3 dedos. Un Santo Obispo. El Greco. 212. Un cuadro de igual tamaño que el anterior. San Pedro. El Greco. 213. Un cuadro de 6 palmos y 8 dedos x 5 escasos. Santa Catalina. Escuela veneciana. 214. Un cuadro de 17 palmos escasos de alto x 8 y 2 dedos. La Adoración de los Reyes. Escuela sevillana. 215. Un cuadro de 8 palmos y 2 dedos x 3 y 4 dedos. La impresión de las llagas de San Francisco. Estropeado. Valdés. 216. Un cuadro de 7 palmos y 6 dedos x6. La Virgen, con el Niño, contem¬ plando a una Cruz que les presentan los Angeles. Escuela de Jordan. 217. Un cuadro de 7 palmos escasos de alto x 5 y 4 dedos de ancho. La Magdalena y demás mujeres que fueron a buscar al Señor en el Sepulcro, quando el Angel les dixo que había resucitado. Pablo Veronés. 218. Un cuadro de 8 palmos x lo mismo de ancho. San Jerónimo en el de¬ sierto. Escuela flamenca. 219. Un cuadro de 5 palmos de alto x 5 y 6 dedos de ancho. La mujer adúl¬ tera. Tintoretto. 220. Un cuadro de 2 % x 1 y 8 dedos de ancho. La Virgen en la contempla¬ ción. Escuela alemana. 221. Un cuadro de 1 pie x 1 Vs. Una figura alegórica en que se halla la Espa¬ ña. Con marco dorado y cristal. Boceto. Escuela española. 222. Uno de igual medida. La religión. Con marco dorado y cristal. Boceto. Escuela española. 223. Un cuadro de 3 palmos escasos de alto x 2 de ancho. Santa Cecilia, San Pablo y otros. Copia de Rafael. 224. Un cuadro de 3 pies y 3 dedos x 2 y 6 dedos. El Señor con la Cruz a cuestas. En tabla. Marco dorado. Francisco Sebastián del Fiombo. 225. Un cuadro de 1 pie y 2 dedos x 1 escaso. Deposición de Cristo en el Sepulcro. En tabla. Con marco dorado y cristal. Escuela de Bassan. 226. Un cuadro de 2 palmos y 6 dedos de alto x 2 escasos de ancho. Sacra Familia. Tabla. Escuela italiana. 227. Un cuadro de 6 palmos y 8 dedos x 5 de ancho. Santa Catalina con los Angeles. CociN. 228. Un cuadro de 10 pies escasos de alto x 16. La caída de San Pablo. Escuela italiana. 229. Un cuadro de 7 Vs palmos xllVs de ancho. Los Desposorios de Santa Catalina. Antes desconocido. Escuela española. 278 230. Un cuadro de igual tamaño. La Anunciación. Escuela española. 231. Un cuadro de 9 palmos y 8 dedos x 7. La Flagelación del Señor. Mateo Cerezo. 232. Un cuadro de 10 pies escasos x 12 escasos de ancho. La Reyna doña María Luisa de Borbón difunta. Sebastián Muñoz. 233. 18 cuadros de varias medidas. La Historia del Antiguo Testamento. Escalante. 234. Un cuadro de 9 V2 pies x 7. Felipe IV. Arias. 235. Igual medida el anterior. La mujer de Felipe IV. Arias. que 236. Un cuadro de 11 % x 6 y 4 dedos. La Visitación de Nuestra Señora a Santa Isabel. SoLÍS. 237. Uno de igual tamaño que el anterior. La presentación en el Templo. SOLÍS. 238. Un cuadro de 10 pies y 2 dedos x 6. Santa Catalina Mártir. Carducho. 239. Un cuadro de 11 pies de alto x 6. La Presentación de Nuestra Señora en el Templo. Francisco Camilo. 240. Un cuadro de 9 palmos y 8 dedos x 6 y 6 dedos. La Ascensión del Señor. Francisco Camilo. 241. Un cuadro de 10 palmos y 10 dedos x 14 V2. Samuel ungiendo a David. Escuela del Caballero Calabrés. 242. Un cuadro de 11 V2 pies x 16 escasos de ancho. Un personaje que recibe a San Luis Beltran. Pedro Ruiz de Miranda. 243. Las mismas medidas que el anterior. Aprobando el Papa la Religión de Clérigos regulares Pedro Ruiz de Miranda. menores. 244. Un cuadro de 7 pies y 3 dedos x 11 y 3 dedos. Cristo muerto, la Virgen y la Magdalena con San luán. Copia de Ribera. 245. Un cuadro de 8 pies x 5 y 2 dedos. La Divina Pastora. Antonio Gon¬ zález. 246. Un cuadro de 9 pies y 2 dedos x 6 y 10 dedos de ancho. Cristo muerto, la Virgen, San Juan y la Magdalena. con Escuela italiana. 247. Un cuadro de 10 pies x 7 de ancho. Jesús con la Cruz a cuestas. Esca¬ lante. 248. Un cuadro de la medida del anterior. Cristo lavando los pies a los dis¬ cípulos. Cabezalero. 249. De la misma medida que los anteriores. La Coronación de espinas. Ca¬ bezalero. 250. Cuatro cuadros de 5 pies escasos de alto x 4 de ancho. Con marcos dorados. Floreros. Margaritón. 251. Un cuadro de 4 pies menos 2 dedos x 3 menos 2 dedos. Un retrato de Juanelo Torrigiani. Sin bastidor. (?). 252. Un cuadro de 3 pies y 4 dedos x 2 y 8 dedos. Retrato de Juan de Herre¬ ra. Sin bastidor. 253. Un cuadro de 7 pies y 4 dedos x 9. Cristo echando a los mercaderes del Templo. Sin bastidor. Bassan o Greco (?). 254. Un cuadro de 6 pies y 6 dedos x 5 escasos de ancho. Sin bastidor. San Juan de Dios. Jordán. 255. Un cuadro de 4 palmos de alto x 5. Sin bastidor. San Jerónimo, de medio cuerpo. Escuela flamenca. 279 256. Un cuadro de 5 pies x 3 y 3 V2. Sin bastidor. Representa a San Juan Bautista con un cordero en brazos. Ribera. 257. Un cuadro de 7 pies escasos x 10 escasos. La Adoración de los Santos Reyes. Sin bastidor. Copia de Jordán. 258. Un cuadro de 5 palmos escasos x 7 de ancho. Sin bastidor. El martirio de una Santa. Su autor imitando a Veronés. Ribera. 259. Un cuadro de 7 palmos de alto x 14. La Cena. Veronés. Escuela ve¬ neciana. 260. Un cuadro de 3 varas de alto x 3 de ancho. Aparición de la Virgen a Padres cartujos, dándoles el Rosario. Estropeado. Zurrarán. unos 261. Un cuadro de 2 varas x 1 %. Retrato de Carlos V. Le falta la cuarta parte. Pantoja de la Cruz. 262. Un cuadro de 2 % varas x en el Apocalipsis. Le falta 7 cuartas. San Juan la cuarta Carducho. parte. Vicente 263. Un cuadro de 7 pies y 8 dedos x 11de ancho. San Jerónimo y unas mitras antiguas. Collantes. 264. Un cuadro de 7 pies y 8 dedos x 3 y 2 dedos. Deposición de Cristo en el Sepulcro. Espinosa. 265. Un cuadro de 15 pies x 11. La calle de la Amargura. El Pasmo de Sicilia. Rafael. 266. Un cuadro de 7 pies x 8%. Un Papa que recibe a una monja y le echa la bendición. Francisco de Ricci. 267. Un cuadro de 8 pies escasos x 8. La Reina doña Isabel. Antonio Rincón. 268. Un cuadro de 10 pies x 6 de ancho. Santa Inés. Vicente Carducho. 269. Un cuadro de 8 escasos x 11 %. Una ciudad con un templo y una pro¬ cesión. Escuela flamenca. 270. Un cuadro de 10 pies x 8 %. Santa Teresa con varios Angeles. Se ignora su autor. 272. Un cuadro de 18 pies escasos x 12 escasos. Cristo en la Cruz. Rivalta. 273. Un cuadro de 15 pies x 10 escasos. La Virgen, San Juan y la Magdalena. Carducho. 274. Un cuadro de 10 pies x 5 y 8 dedos. Retrato del Padre Sarmiento. Gre¬ gorio Fernández. 275. Un cuadro de 14 pies x 10. Cristo crucificado. Escuela de Ribera. 276. Cuatro cuadros de 4 V2 pies x 3. San Juan, San Lucas, San Mateo y San Marcos. Carducho. 277. Seis cuadros de floreros y fruteros de 3 palmos x 1 vara de altos. Se ignora el autor. 278. Dos cuadros de 21 % pies y 4 dedos de alto y ancho. Floreros. Con mar¬ co dorado. Se ignora también el autor. 279. Un cuadro de 5% pies de alto x4 y 2 dedos. Santa Agueda, confortán¬ dola un Angel después del martirio. Carlos Veronés. 280. Un cuadro de 4 pies y 8 dedos x 4 y 3 dedos. San Jerónimo, penitente. Escuela veneciana. 281. Un cuadro de 7 pies y 8 dedos x 5. David con la cabeza del gigante a sus pies. José Montier o Mortier. 282. Un cuadro de 4 % x 7. La Fe, con varias figuras alegóricas. Escalante. 283. Un cuadro de 10 pies de alto x 7 de ancho. San Francisco cuando recibe el Jubileo de la Porciúncula. Estropeado. Mateo Cerezo. 280 284. Un cuadro de 3 % pies de alto x 6 y 4 dedos. San Juan Bautista. Se ig¬ nora el autor. 285. Un cuadro de 5 pies x 8 escasos de ancho. Una batalla. Se ignora el autor. 286. Un cuadro de 9 % palmos x 5 y 3 dedos. Un religioso franciscano me¬ ditando en la muerte. Se ignora el autor. 287. Un cuadro de 3 V2 pies de alto x 6 y 11 dedos. San Juan Bautista, predi¬ cando. Antes desconocido. Jordán. 288. Un cuadro de 8 pies escasos x 12 escasos. La Adoración de los Reyes. Castejón. 289. Un cuadro, en cobre, de 2 pies x 1 y 8 dedos. La Virgen, el Niño y San Juan. Escuela italiana. 290. Un cuadro de 2 pies y 4 dedos x 1 y 10 dedos. El Bautismo de Cristo por San Juan. Se ignora el autor. 291. Un cuadro, en tabla, de 2 pies y 2 dedos x 1 Cristo crucificado, con la Virgen, desmayada, en brazos de San Juan. Escuela de A. Durero. 292. Un cuadro de 2 pies escasos x 1 V2. San Jerónimo Penitente. Orrente. 281 APENDICE NUMERO 15 apertura de las nuevas salas de pintura y de la galeria de escultura del real museo («Gaceta» del 2 de mayo de 1839.) Si volvemos la cara a lo pasado y descorremos el velo que nos lo encubre, echando una rápida ojeada por la Historia de las artes en los siglos que se sepultaron para siempre en el abismo del no ser adonde todo va a parar, las veremos siempre cobijadas bajo la púrpura de los Reyes, resplandecer con eUos, deberles su mayor briUo y esplendor, y engrandecer su renombre legándolo a la posteridad como ejemplo digno de ser imitado por los futuros magnates y encomiado de las generaciones venideras. Excusado es decir de qué manera distinguió las artes y los artistas, el gran Alejandro; la Historia lo atestigua sufi¬ cientemente, sin que sea del caso enumerar hechos por ser fuera de propósito. Del Imperio Romano aún se conocen en pie magníficas produccions de arte de las diversas épocas de su duración, ya de su origen, como de su apogeo y su decadencia. Esas inmensas columnas que parecen elevadas para sostener la bóveda del firmamento, esos soberbios arcos triunfales con que se inmortalizaban las grandes hazañas, esos suntuosos templos, jactanciosos mármoles que las re¬ presentaban tan perfectas como podían comprenderlas sus adoradores; todas esas obras se hicieron, en fin, con el impulso de los Emperadores, quienes, persuadidos de que su nombre duraría lo que ellas y de que así hacían resaltar el esplendor y la gloria de su reinado, favorecían y estimulaban a los artistas para ejecutarlas; y su cálculo no ha sido ni podía ser fallido, pues al admirar las ruinas del Teatro Marcelo, o el suntuoso Panteón de Agrippa, o la in¬ mensa columna Trajana, es necesario prorrumpir en gloriosas exclamaciones hacia aquellos esclarecidos mecenas, quienes, pues encargaban tan grandes obras, no podían menos de ser muy grandes. Pasaron siglos, se sucedieron Monarcas y los que se jactaron de merecer este nombre imitaron el ejemplo suministrado por sus predecesores; porque siendo testigos de la gloria y justicia que su edad tributaba a éstos, vieron realizado el halagüeño porvenir que a ellos también, si los imitaban, lesesperaba. De manera las artes y los esclarecidos artistas van siempre unidos a los que Monarcas, y recordando los unos no podemos olvidar a los otros, porque los hombres dotados de genio necesitan, para medrar, de la protección de los poderosos. Rafael no hubiera sido Rafael si no hubiera existido Julio H y León X; Miguel Angel se hubiera sofocado en el inmenso piélago de la oscuridad y, por tanto, ni hubiera formado su magnífica escuela ni hubieran emanado de ella tantas otras, como verdadero manantial, cuyas abundántes y puras aguas bebieron hasta saciarse tan célebres maestros, sin la protección de los Médicis. Tiziano y Leonardo de Vinci necesitaron para elevarse tan altos 282 de las alas que les suministraron con su protección el Emperador Carlos V y el Rey Francisco I; Rubens, Van Dyck, Velázquez, Pussin, Lesueur y Lebrun debieron mucha parte de su desarrollo y lucimiento a nuestro Felipe IV, al malhadado Carlos I de Inglaterra, al opulento Luis XIV de Francia y a otros soberanos. Todos ellos ennoblecieron y honraron las artes, ya mandando cons¬ truir magníficos templos y suntuosos palacios, ya reuniendo en soberbios edi¬ ficios, que hacían levantar de intento, las obras que encargaban a los pintores y a los escultores de su época, como de las anteriores. En el día, ¿cuántos monu¬ mentos y edificios no admiramos debidos a la magnanimidad del inmortal Carlos III y al extraordinario coloso de nuestro siglo, a quien vimos elevarse más allá de las nubes, y extenderse tanto que el mundo entero era poco para contener su grandeza? ¿No buscó también en la protección de las artes gloria y renombre? ¿No formó en la capital de su Imperio el Museo de Pintura y Escultura más respetable, así en autores como en número de obras, que tuvo jamás Nación alguna? Se han acumulado tantos ejemplos de todas épocas, con el fin de mostrar que las artes necesitan de los Reyes, y los Reyes de las artes... Y he aquí la razón por qué la augusta Reina Gobernadora no ha querido dejar de seguir la huella hermosa trazada por los mejores soberanos de todos los tiempos y Naciones. Ya desde el momento en que los españoles tuvieron la dicha de llamarse hij os de tan buena madre, ha dispensado constantemente su generosa protección a las artes y a los artistas, dignándose de ser contada en su número, y encar¬ gándoles obras y comprándoles las ya ejecutadas. Mas como verdadera artista, abrigaba deseos que no podía menos de realizar: era menester que les propor¬ cionara medios de estudiar con fruto y de adelantar, aunque fuera a costa de grandes sacrificios; puso los ojos en el templo de las artes, verdadero plantel de profesores y árbol de muy sabrosos frutos, con que debían alimen¬ tarse y nutrirse, porque el genio y el talento se desarrollan con la ayuda de los que antes trillaron el vasto campo de la Naturaleza, por cuyos ásperos y es¬ pinosos senderos es menester caminar en busca de la perfección; y tanto mejor y con pie más firme y seguro se camina cuanto más allanado se encuentra el paso. Y ésta es la principal ventaja que ofrecen los Museos. El nuestro era ya, sin duda alguna, uno de los más notables de Europa, tanto por la excelencia de los cuadros que contenía como por el extraordinario número de ellos. Mas en el día, gracias al excesivo celo de S. M., es aún mucho más respetable que antes, bajo ambos aspectos, porque a las innumerables obras de Velázquez, Murillo, Ribera, Tiziano y otros, se han unido muchas, ya de estos distinguidos maestros, ya de otros cuyas producciones eran más raras, ya, por fin, de algunos que no se conocían. El Pasmo de Sicilia y una Sacra Familia del divino Rafael robaban antes nuestra completa admiración, con sobrada justicia por el extraordinario mérito de ambos, y con especialidad del primerb^-ápice al cual pueden llegar, y ningún punto más allá los hombres para expresar los sentimientos más nobles, los sentimientos más íntimos del cora¬ zón, y del corazón divino, y digo que robaban nuestra admiración con sobrada justicia, porque podíamos envanecernos de poseer uno de los dos primeros cua¬ dros del mundo, y esto no es poca gloria. Pero hoy vemos hasta seis cuadros de este eminente pintor, filósofo y poeta. Hoy nos sorprende el sublime concepto de la Virgen del Pez, en que nos ha representado el tierno afecto de todo un Hijo de 283 Dios, acogiendo bajo su amparo a todos los mortales, idea representada en la personificación que hace el Arcángel San Rafael al Niño Jesús del Joven Tobías; hoy nos sorprende la sublimidad de concepto de la Visitación, en que nos ha representado todo el candor, toda la pureza de la Mujer bendita entre todas las mujeres sintiendo entre sus entrañas la obra del Espíritu Santo; por último, boy nos sorprenden otras dos Sacras Familias, una de ellas la propia y vulgarmente llamada La Perla, en cuyo hermosísimo cuadro nos ha repre¬ sentado el divino amor del Hijo a la Madre Purísima y la tierna complacencia de la Madre al contemplar las inocentes y pueriles gracias de su Hijo Divino. Todo sublimidad, todo profundidad de pensamientos, unido a una extrema maestría de ejecución. Y si acaso hubiese alguno que no creyera a Rafael tan gran colorista, ya nos lo dirá después de ver La Visitación. No me detendré, sin embargo, en probarlo, porque precisamente tendría que ser difuso. De todas las diversas escuelas han aparecido cuadros, a cual más bello y precioso, como de Velázquez, Murillo, Ribera, Zurbarán, Carreño y otros de nuestros compatriotas; Tiziano, Pablo Veronés y Tintoretto, de escuela vene¬ ciana; Aníbal Caracci y Guido Reni, de la de Bolonia; Mabeuse, Durero y Lucas de Holanda, de la alemana; Poussin, Gellée y Mignard, de la fran¬ cesa; Rubens, Breughel Snyders, Both y otros, de la flamenca; y para decirlo una vez, ban aparecido infinitos tesoros que admirar y estudiar. Si antes pasᬠbamos arrobados de respeto, de admiración, de veneración y de entusiasmo, los espaciosos salones de aquel sagrado recinto, tan ricamente engalanado con las obras de todos los maestros y con los dechados de todas las escuelas, ahora, este mismo respeto, esta misma veneración, este mismo entusiasmo subirán de punto, porque a los muchos valores que antes había se han añadido otros nuevos, y a tantas galas y riquezas como antes los decoraban se han agregado otras muchas, ni menos hermosas y raras ni menos sorprendentes y conside¬ rables. La mayor parte de ellas, tenemos entendido, yacían oscurecidas en los depósitos de aquel establecimiento. Otras han venido desde El Escorial, donde estaban expuestas, ciertamente, a trances terribles y funestos. Por de pronto, ahora se las refrescará y restaurará sin duda alguna, con lo cual, en vez de perecer, a lo que estaban muy expuestas sin esta ayuda de su existencia, pues en muchas se nota ya saltado el color por muchas partes, se les dará nueva vida. Es muy digno de alabanza el haber reunido en una sala nueva la mayor parte de los cuadros transportados de aquel punto, pues así pueden gozar¬ se a la vez, y como de un golpe de vista, las más notables preciosidades que encerraba aquel Monasterio. Justa aprobación merece asimismo haber adornado con tan buen orden todas las paredes del edificio, así la de los corredores como las de las escaleras, y particularmente la rotonda de entrada, que llama particularmente la atención porque demuestra lo que hay más adentro; además de que era así preciso, si se habían de colocar más de dos mil cuadros, cantidad prodigiosa a que bien se puede asegurar no llega ningún Museo de Europa. Y la exposición de una tercera parte quizá se debe a S. M., por poner en obra su loable y ardiente deseo de favorecer a los artistas y ennoblecer y extender la gloria de España. Por este lado ha encomendado la dirección de los trabajos tan difíciles a perso¬ nas de conocimientos nada comunes y de una actividad y celo a toda prueba. Porque ¿quién no se pasma al considerar que todos esos salones, todas esas mejoras, se han habilitado y hecho en medio año? Justísimo es tributar un 284 obsequio de gratitud al señor Madrazo, que ha llenado del todo y cumplido del modo más perfecto los deseos e intenciones de la augusta Gobernadora y arrobado la pública admiración. Pero todavía queda otro nuevo espectáculo, que ha sorprendido a todos, y que, segúnse dice, preparó y adelantó en gran parte la antigua Junta Direc¬ tiva, y que ha llevado a cabo el actual Director. Hablamos de la galería de escultura. Es verdad que ni en mucho iguala a la de pintura, mas ¿era sufi¬ ciente razón para que el público no disfrutara de su vista, y los inteligentes y profesores, de su estudio? El sublime grupo de Cástor y Polux, que ha res¬ petado el tiempo, ¿no lo habían de respetar los hombres? ¿O había de quedar poco menos que olvidado del mundo artístico? Y nuestros célebres compatriotas Alvarez y Solá, ¿se esmeraron tanto en sus obras para que se sepultasen en un subterráneo? Y, en fin, todas las bellas estatuas y bustos que posee el Museo, todos aquellos vasos, todos aquellos magníficos tableros de piedras preciosas ¿así debían de estar arrinconados? Y las sorberbias mesas que regaló el Papa Pío X al Rey Felipe II y al héroe de Lepanto, para recuerdo de un hecho tan grande,, ¿no eran dignas de consideración? Pero estaba reservado a nuestra benéfica Reina dispensar esta nueva gracia del arte a los profesores que sobresalieron más en él y a la presente generación, que disfrutaría la primera, después de mucho tiempo, tamaño provecho. Y para más solemnizar esta inauguración, S. M. les ha hecho arreglar y concluir este hermosísimo local, que seguramente hace la ilusión más completa al que entra por su umbral. Siendo muy de observar el armonioso y perfecto orden que guardan las diver¬ sas obras que contiene, así como el sorprendente y magnífico efecto que causa la luz misteriosa que le ilumina, y que, reflejada de las paredes de hermosos jaspes, perfectamente figurados, hacen destacar las estatuas de un fondo mara¬ villoso. Propiamente se cree el espectador transportado como por encanto a si¬ glos muy distantes, queriendo tomar parte en las varias escenas aUí represen¬ tadas; todo lo cual da cierto carácter de santidad a aquel augusto recinto, que llena al curioso de veneración y de respeto. Su Majestad se dignó visitar días pasados este establecimiento para ver y examinar las mejoras hechas en tan poco tiempo, y no dudamos que habrá quedado sumamente satisfecha de su atinado acierto en elegir para su direc¬ ción al señor Madrazo, quien tan perfectamente ha adivinado sus deseos y secundado sus intenciones. Réstanos, pues, para concluir, ofrecer este pequeño tributo de gracias y de alabanza a nuestra magnánima Reina y dar el parabién a los artistas por el nuevo camino que se les ha abierto para llegar más presto a la perfección, y a los españoles todos por el nuevo laurel de gloria que ciñe las sienes de la cara Patria. 285 ^ ~í Wt* INDICE DE ILUSTRACIONES 1. Braganza, por Vicente López. Retrato de la Reina D.® Isabel de 2. Pórtico proyectado D. Ventura Rodríguez en 1776. por 3. Situación del Museo en un plano de 1828. 4. Fachada del Museo, por el escultor Manuel Hermoso en 1831. 5. El escultor Ramón Barba. 6. Artistas con indumentaria de laépoca. 7. Fernando Vil, Goya. por 8. El arquitecto D. Juan de Villanueva, por Goya. * 9. D. Pedro Franco. 10. El Palacio de Buenavista. 11. Cédula de concesión de cruz a D. José Madrazo. 12. Fachada principal del Real Museo. 13. El Marqués de Santa Cruz, por Ferraz. 14. D. Luis Wrelldroff, por Vicente López. 15. El príncipe de Anglona, por Carderera. 16. Rotonda de entrada al Real Museo de Pinturas. 17. Fachada al mediodía del Musco. 18. D. Vicente López. 19. El Marqués de Ariza y Estepa. 20. Entrada al Musco por el lado de San Jerónimo, 21. El Duque de Híjar. 22. Grave enfermedad del Rey en septiembre de 1832. 23. Fuentes de San Ildefonso. 24. D. José de Madrazo y Agudo. 25. Boletín de suscripción a la Colección Litogràfica. 26. Estudio al lápiz para grabado, por J. Madrazo. 27. D.® María Cristina de Borbón dos Sicilias, por Vicente López- 28. Obras en el Museo del Prado, 1839. 29. Situación del Museo en un plano de 1849. 30. Estudio al lápiz para un retrato de Isabel II. 289 «9 r 31. Episodio de la batalla de Ceriñola, por Federizo Madrazo. 32. Retrato de la señorita Leocadia Zamora, por F. Madrazo. 33. D. Francisco de Asís, estudio al lápiz. 34. Jardines del Tivoli frente al Museo. 35. La Condesa de Vilches, por F. Madrazo. 36. Proyecto de urbanización alrededor del Museo en 1860, por J. Ma¬ drazo. 290 INDICE DE CAPITULOS PiglQAS 1.—a modo de introducción 9 2.—el edificio y su situación 19 3.—Desarrollo de la idea 43 4.—El medio ambiente 49 5.—Causas inmediatas 71 6.—La realización 91 7.—Muerte del Rey 127 8.—El Real establecimiento litogrAfico 133 9.—La Reina Gobernadora y el Museo 151 ló.—El Museo Isabelino 187 11.—La Revolución del 68 231 12.—'Apéndices de documentos 239 291 ADICIONES Y E NMIENDAS Línea Dice Debe decir 14 1775. 1785. 37 Sargent. Sergent. 11 Colgarlas. Colgarlos. 3 En cuya fecha era Vice- En cuyo tiempo sería Vicepro- protcctor. tector. 10 Invocadas por el Vicepro- Por el que pronto sería Vicepro- tector. tector. (Franco lo fué el 15 de mayo de 1814). 21 Cien ducados. Cuatrocientos ducados. 18 Nota: Esta referencia de ochen¬ ta y siete cuadros de la 11®, 12® y 13® listas está ya hecha cuatro líneas más arriba y es repetición. 3 Nota: El número de obras por autores debe entenderse así: En vez de Cano seis. Cano siete. Carnicero dos. Carnicero uno. Castelló dos. Castelló uno. Maíz. Marc. Morales dos. Morales uno. Velazquez cuarenta y Velazquez cuarenta y cuatro. cinco. 293 Dice Debe decir Pág. Linea Malendez. Melendez. Roellas. Roelas. además Escuela de Cano uno. 110 28 También entregó la Academia; Salomón haciendo oración, de Lucas Jordan. J70 1 Fueron pintadas las puertas vi¬ drieras de color blanco, los entrepaños imitando mármol blanco y las escotaduras he¬ chas en la pared de mármol amarillo. 159 24 Nota: Entre los cuadros que ne¬ cesitaban marcos adecuados y decentes estaba la Santísi¬ ma Trinidad del Greco. 170 20 Nota: Las dos tablas a que se refiere eran una Virgen con el niño, un ángel y un loro Est. del Parmigianino de 4 1/4 pp. alt. y 3 1/2 pp. anch. La segunda el retrato de una Santa vestida de negro y guar¬ necida de blanco de 3 pp. alt. y 2 1/2 anch., ambos arreglos costaban trescientos rs. vn. 171 13 Diez cabezas de un Apos- Dieciseis tolado. 171 9 Jordan. Jordaens. 171 17 ... originales de Alonso ... y además veintinueve mar- Cano. eos, de los cuales ocho con cristal. 171 23 Ocho cabezas dibujadas por Tiepolo con seis marcos y cristales. 171 31 Trozo de dibujo por Becerra del Juicio final de Miguel Angel. 294 Pág. Línea Dice Debe decir 177 La segunda línea, por error de composición, es la tercera del co¬ mienzo de la carta y viceversa. 210 31 1843. 1848. NOTA.—Las variaciones por supresión o nueva colocación de cuadros en los Catálogos de 1821, 1823, 1824 y 1828 se dan con reserva, no habien¬ do podido comprobarse errores de taquigrafía o copia en los Catálogos originales por no tenerse a mano y por la rareza de los mismos, pero la importancia de tales variantes es secundaria al no precisar la época de en¬ trada de cuadros que podían estar en el Museo antes de ser reseñados. Así, por ejemplo, la «Cabeza de Herodias» por el Ticiano, se llevó al Museo en 1820; «Batalla de mar y tierra» del Tintoretto, en 1826, y, entre otros, «Cacería de un Emperador romano» (La caza de Meleagro), de Poussin, en 1820, sin embargo, aparecen por vez primera en 1828, etc. 295 w ím@1«IK$ LA PRESENTE EDICION CONSTA DE MIL EJEMPLA¬ RES NUMERADOS. NOVECIENTOS CINCUENTA CON NU¬ MERACION ARABIGA Y CINCUENTA CON NUMERACION ROMANA. DISTRIBUCION DE LOS MIL EJEMPLARES Núm. 1.—S. E. el Generalísimo, D. Francisco Franco Bahamonde, Jefe del Estado Español. » 2.—Excmo, Sr. D. Alberto Martín Artajo, Ministro de Asuntos Ex¬ teriores. » 3.—Excmo. Sr. D. José Ibáñez Martín, Ministro de Educación Na¬ cional. » 4.—Biblioteca de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. » 5.—Biblioteca de la Real Academia de la Historia. » 6.—Biblioteca del Museo del Prado. » 7.—Biblioteca del Museo de Arte Moderno. » 8.—Biblioteca de la Universidad de Madrid. » 9.—Biblioteca de la Universidad de Barcelona. » 10.—Biblioteca de la Universidad de Granada. » 11.—Biblioteca de la Universidad de La Laguna. » 12.—Biblioteca de la Universidad de Murcia. » 13.—Biblioteca de la Universidad de Oviedo. » 14.—Biblioteca de la Universidad de Salamanca. » 15.—Biblioteca de la Universidad de Santiago. » 16.—Biblioteca de la Universidad de Sevilla. » 17.—Biblioteca de la Universidad de Valencia. » 18.—Biblioteca de la Universidad de Valladolid. » 19.—Biblioteca de la Universidad de Zaragoza. » 20.—Biblioteca de la Universidad Pontificia Hispano-Americana de Comillas. » 21.—Biblioteca de la Pontificia Universidad de Salamanca. 297 22.—Biblioteca del Instituto «Diego de Velázquez», del Consejo Su¬ perior de Investigaciones Científicas. 23.—Biblioteca del Instituto «Valencia de Don Juan». 24.—Biblioteca General del Ministerio de Asuntos Exteriores. 25.—Biblioteca Nacional de Madrid. 26.—Biblioteca del Palacio Nacional. 27.—Biblioteca Central de Barcelona. 28.—Biblioteca del Museo de Arte Moderno de Barcelona. 29.—Biblioteca del Museo de Pinturas de Bilbao. 30.—Biblioteca Apostólica Romana. 31.—Biblioteca de la Universidad Gregoriana de Roma. 32.—Biblioteca de la Pinacoteca Vaticana. 33.—Biblioteca de la Universidad de Lisboa. 34.—Biblioteca de la Universidad de Coimbra. 35.—Biblioteca Nacional de Lisboa. 36.—Biblioteca del Real Museo de Pinturas de .Arte Antiguo de Lisboa. 37.—Biblioteca Nacional de París. 38.-^Biblioteca del Museo Nacional del Louvre. 39.—Biblioteca Nacional de Roma. 40.—Biblioteca del Real Instituto de Arqueología e Historia del Arte de Roma. 41.—Biblioteca de la Real Pinacoteca Brera de Milán. 42.—Biblioteca del «British Museum». 43.—Biblioteca de «National Gallery». 44.—Biblioteca Nacional de Nueva York. 45. — Biblioteca del Museo Nacional de los Estados Unidos, Was¬ hington. 46.—Biblioteca del «Metropolitan Museum of Arts», Nueva York. 47.—Biblioteca de «Hispanic Society», Nueva York. 48.—Biblioteca Nacional de Bruselas. 49.—Biblioteca del Real Museo de Bellas Artes de Bruselas. 50.—Biblioteca de la Galería Real de Pinturas de La Haya. 51.—Biblioteca del Museo del Estado, Amsterdan. 52.—Biblioteca del Museo Nacional de Bellas Artes de Oslo. 53.—Biblioteca del Museo de Bellas Artes de Copenhague. 54.—Biblioteca del Museo Nacional, Colección Real de Bellas Artes, de Estocolmo. 55.—Biblioteca del Real Museo de Escocia, Edimburgo. 56.—Biblioteca de la Galería Nacional de Arte Moderno de Dublín. Del núm. 57 al núm. 150, ambos inclusive, destinados a dona¬ ciones especiales de la Junta de Relaciones Culturales. 398 Num. 151.—Excmo. Sr. Embajador D. Domingo de las Bárcenas. » 152.—Excmo, Sr. Embajador D. José Pan de Soraluce. » 153.—Excmo. Sr. Embajador D. José Félix de Lequerica. » 154.—Excmo. Sr. D. Tomás Suñer, Subsecretario de Asuntos Exte¬ riores. » 155.—Iltmo. Sr. D. Jesús Rubio, Subsecretario de Educación Nacional. » 156.—Iltmo. Sr. D. Juan Contreras, Marqués de Lozoya, Director Ge¬ neral de Bellas Artes. » 157.—Excmo. Sr. D. Alvaro de Figueroa y Torres, Conde de Roma- " nones, Presidente de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. » 158.—Excmo. Sr. D. Fernando Alvarez de Sotomayor, Director del Museo del Prado. » 159.—Excmo. Sr. D. José M.® Doussinague, Director General de Po¬ lítica Exterior del Ministerio de Asuntos Exteriores. » 160.—Iltmo. Sr. D. Enrique Valera y Ramírez de Saavedra, Marqués de Auñón, Jefe de la Sección de Relaciones Culturales del Ministerio de Asuntos Exteriores. » 161.—Iltmo. Sr. D. Antero Ussía Murua, Secretario de 1." clase en la Sección de Relaciones Culturales. » 162.—Iltmo. Sr. D. Mariano Madrazo, Secretario de 1.® clase en la Sección de Relaciones Culturales. Del num. 163 al núm. 950, ambos inclusive, destinados a la venta. Del 1 al L, destinados al autor. La impresión de esta obra se terminó en los talleres tipográficos de Cándido Bermejo, García Morato, 118, he¬ chas las fototipias por HaU- ser y Menet, a 24 de di¬ ciembre de 1945, vís¬ pera de la Na¬ tividad de N. S. pSp Nuevas instalaciones en el Museo del Prado Fueron inauguradas por él ministro de Educación Nacional LA VANGUARDIA ■ iini 111 . en Madrid Dos nuevos solos en el Museo del Prado Madrid, 3. (Crónica telefónica de nuestra Redacción.) — Dos temos suscitan hot/ el interés de la vida madrileña, cosa que no suele ocurrir con gran fre¬ cuencia. Es uno, la inauguración de las nuevas salas del Museo del Prado, celebrada con toda solemnidad esta mañana, con la asistencia del ministro de Educación Nacional, señor Iháñez ^ Martín, al que acompañaban otras personali- dades de su depmrtamento. Fué recibido por el director del Museo, señor Soto- mayor, y el subdirector señor Sánchez Cantón. Las nuevas salas abiertas al público constituyen uno de los rnás interesantes aspectos de toda la reforma del edificio, que es bastante en lo sucesivo el acceso amplio, y que facilitará a él, sobre todo en los días festivos en que suelen presentarse aglomeraciones importantes. Se aprovechan dos noves nunca utili¬ zadas, y en ellas se han realizado las obras adecuadas de para poder exponer lienzos, interés, de, Aníbal Canacci, que fueron hechos con destino a la gran de San capilla Diego de Alcalá, en la iglesia de Santiago de los en los Españoles, en Roma, principios del siglo pasado, por orden de Femando Vil. También se expone un tiSan Juan Evangelista», atribuido a Antonio : del siglo XVII, procedente de una Moedano, de comienzos capilla de Lucena y que ha sido regalado ; al Museo por. un gran caballero de aquella ciudad. Esto es lo más saliente de ; cuanto contiene la instalación de una de las nuevas salas. En la otra aparecen, : bellamente instalados, numerosas estatuas y bustos de linea clásica, de mérito extraordinario. '■Junto a ellos se han instalado vitrinas en las que se conservan, dentro del más puro estilo, planos y documentos del arquitecto Juan de Villanue¬ va, que forman parte de los proyectos sobre los cuales fué construido el edificio del Museo. Consta esta bella colección, de numerosos dibujos y grabados que forman un conjunto magnifico, cuyo examen permite conocer la marcha ,de loa trabájos de construcción y el aspecto antiguo del edificio. interesantes obras de los Hay, además, otras siglos XVl, XVII y XIX, formando un conjunto destacado y armonioso, que da a las nuevas salas un artístico, relieve singular. Con el ministro, que visitó y examinó todas los nuevas obras expuestas en las . instalaciones que hoy se han inaugurado, acudieron al Museo numerosas persona¬ lidades, y todas ellas tuvieron frases de elogio para el buen ha llevado a cabo la nueva gusto con que se instalación, que aumentará la riqueza artística de aquel importante centro de Arte, Uno de los más completos de Europa. Han sido habilitadas dos salas más sicos que estuvieron guardados. En vitri¬ Ma-drid, 3. — EU ministro de Mucación nas seexponen los planos del arquitecto Nacional, señor Ibâflez Martin, ha inaugu¬ Juan de Villanueva, para el rado el nuevo acceso a las salas del Museo edificio, asi como dibujos y bocetos referentes a su del Prado. construcción. En la rotonda se ha colo- ' A llegada, fué redbido por el subse¬ su cado una serle notabilísima de pinturas do cretario dei Departamento, señor Eubio: batallas, hechas por Snayér, además de el director general de Bellas diversas esculturas. También desde Artes, mar¬ esta qués de Lozoya; el director del estableci¬ rotonda, puede continuarse la visita de miento, señor Sotomayor, y el subdirector, la planta baja, comenzando a la derecha señor Sánchez Cantón. por la sala del legado de don Ramón El ministro recorrió las salas, elogiando Errazu^ y en la que también figuraban las magnificas instalaciones hechas. otros vallosislmoe donativos. los En la sala donde se hallañ las Entre asistentes figuraban también pinturas de Sarto se exponen, numerosas personalidades criticos. etc. temporalmente, tres importantísimas tablas del La nueva puerta abierta' modifica la es¬ Colegio de calinata Monforte, que han sido traídas por el construida en 1881. Esta innova¬ duque de Alba, Patrono del Colegio, para ción trata de facilitar el acceso de coches ser restauradas en los talleres del Museo y hacer más cómoda la visita, mediante el del Prado uso de los ascensores instalados, y amplia Las reformas realizadas en nuestra el museo con dos naves más, que nunca • pri¬ mera. pinacoteca, mejfarará la circulación fueron utilizadas. En la primera seexhiben por el Museo, sobre todo en los días de I pinturas Italianas al fresco, y «n la se- gran afluencia de visitantes, que ha au¬ M »daiii];a(l «atatuis z bustos old- mentadlo en esto» últimos tiempos.—Cifra. "La Vanguardia Española" -martes 4 Febrero 19^7 INSTITUTO AMA TV® TLLEfTf DE ARTE HISPÁNICO N.® Registro INSTITUT AMATLLER nñi D'ART HISPÀNIC nr rr ■ ^tÎL- ID. BIB: NUM. BEG: 5^2-5