\ : •. - cí^tíSr- xa^A-^^ w • =- í^- CCS^-oo &lí GHjSTIDDO DG PIG^H Y ItOj^ "' if^ PHDHGIOjg DG BHï^GGDOIîH (del ï^eal Païrinionío de la Corona de (írayón) RUY = VÉLEZ EL CASTILLO DE PIERA Y LOS PALACIOS DE BARCELONA Í)nstitutoTmatller I DEAk. E i 'r,^NICO . del Real Pairimonio de la Corona de Aragón BARCELONA « 1946 Si hechos en abundancia — políticos, históricos, etc., relati = vamente modernos, difícil reconstruirlos hoy en día, con es exactitud en cualquier nación — ¿qué no sucederá con los hechos acaecidos dos y tres mil años atrás? No obstante algo nos queda de aquellas épocas, según veremos más adelante; y sólo lo anotamos, ligeramente, en esta introducción, sosiego del amigo lector, pues no olvidamos, para como es natural, la monumental Tarragona Romana y otros ejemplares semejantes. Sabido es que lo bueno abunda poco. Las piedras que han permanecido hasta nuestros días, de tan lejanos tiempos, son insuperables testigos de los mismos; siendo su escasez actual, en relación a lo mucho que hubo, lo único que tenemos que lamentar. Nos es altamente satisfactorio poder informar al lector que de la época de Carlomagno, cuya soberanía imperial abarcaba Cataluña, figura en el Caríulario del Monasterio de San Cucufate del Vallés la cesión al mismo, por el Emperador, del Castillo de Piera con su alodio (extensos dominios). Era su Señor Jurisdiccional por los años 974 a 1010 el Abad Otón de dicho cenobio; cuya ratificación de posesión recibió en 984 el citado Abad directamente del Emperador Lotario, Viznieto de Carlo= magno, cuyos documentos le remitía por haberse extraviado los primitivos durante las invasiones agarenas. Ya tenemos, pues, que el castillo Pierense — objeto de la presente obra — existía en el siglo VIII, pudiendo ser por lo macizo de su obra y sus líneas de arquitectura, obra de los romanos o cuando menos de los primeros visigodos que les sucedieron, pues ambas arquitecturas llegaron a confundirse, ya que casi se fusionaron los estilos al conseguir una dominación a la otra. Eso ha de entenderse, sin exageraciones, de la fábrica más antigua del actual Castillo. Ejemplares de capillas visigodas en España, quedan pocas auténticas de su época, pero muy bellísimas por cierto; como la iglesia del Cristo de la Cruz en Toledo; San Juan de los Baños, de Palència, levantado por Recesvinto en 611, etc. Sabido es de sobras como el nombre de Barcelona lo hacen derivar del caudillo cartaginés Amílcar Barca, punto sobre el 6 cual están de acuerdo la mayor parte de los antiguos liistoria= dores. El P. Fita en el Boletín de la Academia de la Hisíoria (T. XII) mantiene la creencia que los griegos caris de Bargyla fundaron Barcelona. Y dice que diversos autores hebreos de la Edad Media escriben Bargelona, ora Barcelona. Derrotados ora los cartagineses en la Peninsula por los romanos, Augusto incorpora a su Imperio de Roma a Barcino (Barcelona), desig= nándola capital de su comarca o provincia, por cuyo motivo llegó a tener cierta importancia nuestra ciudad. Ocupado, después, el territorio por los visigodos del Norte, que poco a poco dominaron el pais y derrotaron totalmente a los romanos, resulta que de todas estas luchas se establecen los godos en España, proclamando a su caudillo Ataúlfo rey de la flamante monarquia. Estableció Ataúlfo su Corte en Barcelona (416), creyéndose que ocupó el mismo palacio y lugar de la casa de los monarcas de Aragón y Cataluña que vemos boy en la Plaza del Rey y calle de los Condes, naturalmente, pero, con reformas y ampliaciones a través de los siglos. Consolidada la Monarquia goda en España, trasladóse la Corte a Toledo, residiendo alli, con bastante brillantez, basta su extinción por la invasión de los árabes. En su Corte de Toledo resaltaron notablemente algunos de sus Reyes, desacreditándose otros, gestiones de gobierno. en sus Alli se convirtió al Catolicismo elRecaredo por mediación rey del arzobispo San Leandro. Los célebres Concilios de Toledo adquirieron gran celebridad en aquella época; presidiendo las sesiones de su Cuarto Concilio el Arzobispo San Isidoro. En las tres épocas indicadas hemos de tener en cuenta que se escribía poquísimo. Los libros, archivos y registros oficiales y privados estaban en mantillas, y, por si fuera poco, los asaltos de los invasores árabes entre saqueos e incendios dieron el traste con la poca información exacta que existia y que hubieran podido saborear las generaciones venideras. Muchos impor= tantes núcleos arquitectónicos con sus monumentos, etc., se perdieron para siempre; su mérito y su belleza no podrían ser contemplados en los siglos venideros. 7 Lo poco que koy nos queda, precisameníe por ser testigo veraz de aquellas épocas, muy aprovechable, adquiere induda= í blemente, por su escasez, un relieve de alto valor histórico y artístico. Los monumentos romanos de Tarragona, con las murallas y el meritisimo Museo Arqueológico son la admiración de los más renombrados arqueólogos del globo. Las extensas excavaciones de Ampurias, con sus ejemplares griegos, fenicios, cartagineses, etc., no desmerecen de la Tarra= gona romana. Quedan además en pie, en dicha comarca, belli= simas y sólidas construcciones romanas y visigodas. Los acueductos de Segovia, Ronda y Teruel hablan por si solos al igual que las ruinas y excavaciones romanas de Mérida y Sevilla. En la Ciudad de Barcelona contemplamos las torres romanas de la Plaza Nueva, que nos indican que por allí se entraba a la Barcelona de los Césares. Ciertamente, las torres de la Plaza Nueva están emplazadas sobre la muralla romana, hallándose parte de la antigua Barcelona de los últimos tiempos enclavada también sobre la misma muralla. El grandioso Palacio Epis= copal, la casa del Arcediano, parte de la Catedral, y los edificios de la bajada de la Canonja, de la Plaza del Rey, de la calle de los Condes de Barcelona, etc., etc., están emplazados sobre la Barcelona romana. Tenemos la prueba de ello a la vista, pues las actuales excavaciones de la Plaza del Rey nos han descu= bierto bellas construcciones romanas; por lo que van prosiguién= dose, en dirección a la plaza de la Catedral, dichas excavaciones, y que actualmente se están practicando en el subsuelo de la calle de los Condes. Desde la plaza de Berenguer el Grande (Reforma Vía Laye= o tana) se contempla la grandiosa muralla romana que sostiene la Capilla gótica del palacio de la Corona de Aragón, y al llegar a la Plaza del Angel y entrar por la calle del Subteniente Navarro (antes Basea) contemplamos la continuación de la referida muralla romana con toda su esplendidez. Una buena parte del antiquísimo barrio correspondiente a la parroquial j iglesia de los Santos Justo y Pastor está sostenida por los muros romanos. 8 Por otra parte vemos distribuidos, en toda España, valiosos objetos en cerámica, alfarería, hierros artísticos, armas, así como labradosen piedra, de gran mérito, que son restos de edificios, como columnas, arcos, lápidas, etc.; todo ello catalogado en Museos, que muy acertadamente sostienen el Estado, las provincias y los municipios, para conservar dignamente la representación material y espiritual de aquellas épocas mile= narias. Lector: [No dudo de tu patriotismo más acendrado! A.dmi= rando tantas reliquias y bellezas, te sentirás trasladado al ambiente y al conjunto de aquellas épocas. Así se trabaja en pro de la cultura; y, por lo tanto ¡hacemos patria! Nos enseñan el camino de tan buenas rutas los personajes extranjeros que continuamente nos visitan, contemplando extasiados y emocio= nados tantas reliquias y bellezas; cosa que altamente nos honra, sin que esto quiera decir que necesitemos estímulo, ya que su estamos bien percatados, y muy a fondo, de todos estos altos y gloriosos valores que tanto engrandecen a España. El Abad Otón del Cenobio de San Cucufate del Vallés, cu3'0 mi¬ trado fué señor jurisdiccional de Piera (Apiaria) años 974 al loio. La concesión de dicha posesión pro¬ cedía del gran Emperador Garlo- Magno. i CAPITULO PRIMERO IMPRESIONES GENERALES LAS INVASIONES ÁRABES I LOS árabes en el apogeo de su poderío y fanatizados por las doctrinas de Maboma, principios del a fines del siglo VII VIII, desde Arabia, dirigiéronse Pèrsia, a Siria y Egipto cuyos países dominaron, y engrosando sus filas, y a pasaron por Argelia y Marruecos llegando a las costas africanas del Atlántico. Mientras tanto, en las largas rutas que atrave= saron, se les unieron judíos y renegados de varias razas y países. Seguidamente pusieron aquellos, en su pujanza, las ambiciosas miras bacia España, contribuyendo a ello sus aliados berbe= riscos, tunecinos, argelinos, etc. En España algo se recelaba; pero siendo, así, que la nación en general no estaba contenta de la gobernación de don Podrigo y sus válidos, ya que según todos los historiadores dejaba mucbo que desear la conducta del Pey y de su gobierno, cuando el monarca decidió ir a detener la invasión de los moros sobre España, mediante el paso del Estrecho, era desgraciadamente tarde. Parece ser que el Conde Don Julián, a la cabeza de un grupo disidente, pasó el Estrecho en abierta conspiración contra el soberano. Fatal equivocación! De ello se originó la ocupación de toda España; cosa que no pensaron, jamás, el Conde Don Julián ni los suyos. 11 Los judíos de la peninsula por oéra parée, estaban resentidos contra Don Rodrigo, por cuyo motivo ayudaron a la invasión mora, tanto en el exterior como en el interior. Resultando, en consecuencia, que Don Rodrigo fué el último rey de la dinastía goda España al perder la famosa batalla del Barbate (Qua= en dabeca), en la que trató con todo esfuerzo de poner un dique a los invasores. Corría el año de 711; varios Caudillos del Ejército de Don Rodrigo pasáronse al campo enemigo. Rápidamente se apoderaron de España los infieles, quedan= do totalmente ocupada por los años 713 y 714; pasando por las fronteras de Cataluña, Aragón y Navarra a las Calias (Francia) donde empezaron a sufrir reveses después- de unos años de invasión, siendo su primer gran derrota en Poitiers año 732, en la que murió el caudillo moro Abderrahmán, retirándose a Tours las huestes derrotadas del Yslam y quedando poco a poco dentro de unos años más, limpias de árabes las tierras del reino de Francia. Sucedíanse las victorias galas sobre la morisma, y surgía el imperio de Carlomagno en el año 771. No cejaban en "España" los patriotas que se habían reple= gado en Asturias; y habiendo proclamado a Don Pelayo por caudillo, presentaron batalla a los mahometanos en las cumbres de Covadonga, obtuviendo su primera y gran victoria, los hispano=cristianos. Más adelante, Alfonso el Católico, yerno de Don Pelayo, fué el terror de los árabes conquistando en rápidas marchas lo que faltaba del Cantábrico y Alava, León, Astorga y parte de Qalicia, de Segovia y de Salamanca. Al entrar en la Vasconia aquellos musulmanes, que habían sido derrotados en Francia, eran perseguidos con tal furia por los montañeses vascos que tuvieron que refugiarse a la otra parte del Ebro con la precipitación propia de una importante derrota. En Cataluña permanecieron los infieles vivaqueando como podían desde el año 713 al 800. Los catalanes desde las cumbres montañosas con flechas y piedras les hostigaban sin cesar. Cataluña y otras regiones del norte Español proporcionaban hombres a Carlomagno para ayudarle en sus expediciones que contra los moros preparaba éste, desde su residencia de 12 Aquisgrán, siendo muckas las conquiséas y reconquistas que se efectuaban por ambas partes, lucbándose como se podía y donde se podía, cambiando varias veces de manos, Narbona en Francia, Qerona en Cataluña, etc.; siendo al final, siempre, rechazados los sarracenos. En el año 778 los ejércitos de Carlomagno conquistaron Pamplona a través del Roncesvalles, volviendo a poco a per= derla, y desmantelando la plaza antes de abandonarla. Corría el mes de noviembre del año 801 cuando Ludovico Pío bijo generalísimo del Oran Emperador atravesó los Piri= y neos con fuertes contingentes, penetrando en Cataluña; y conquistando gran parte de ella, se plantó frente a Barcelona, entrando en la capital, de la que buían a toda prisa aquellos que la babían ocupado mucbos años atrás, al mando de su caudillo Muza. Dió un descanso a sus gentes, el generalísimo, consolidó sus conquistas y emprendió el avance a tierras de Tarragona, llegando a las puertas de dicba capital y a la ciudad de Tortosa; y no pudiendo lograr ambas conquistas replegóse algún tanto, consolidándose en el terreno. Ludovico residió algunas temporadas en Barcelona, donde tenía instalado su cuartel general; y años después de su muerte, su bijo y sucesor en el imperio, Carlos el Calvo, también residió en Barcelona llevándose bien con los catalanes. Los asuntos muy del imperio, así los continuos cuidados en vigilar las fron= como teras provisionales moras, le babían inducido a descuidar los asuntos del Norte, donde los Normandos muy agitados llegaron en franca guerra a amenazar a Carlos y a su imperio; por lo que se dirigió a sostener formal batalla para acabar défini» tivamente con ellos. Los subditos catalanes del imperio le ofrecieron su concurso,y allí acudieron al mando del conde Wifredo, llegando las críticas circunstancias cuando Carlos en casi veía ya perdida la contienda; decidiendo los refuerzos catalanes la lucba a favor del Emperador. Agradecido el imperial soberano a Wifredo "el Velloso" concedióle la soberanía independiente del imperio en el Con= dado de Barcelona. Desde entonces fué, Wifredo I "el Velloso", el primer Conde soberano independiente. 13 Los príncipes reinantes de los estados del Norte de España, asi como los Lijos de Carlomagno y nuestro primer soberano el Conde Wifredo, a raiz de sus respectivas reconquistas establecían paces y treguas con los moros, estabilizaban fron= teras cobraban tributos. Se preveía, con todo, que estas y aun paces no serian duraderas, pues todos los soberanos citados aspiraban a lograr la reconquista total y los moros invasores soñaban en volver a completar su ocupación. Aparte de ello, la morisma inactiva efectuaba salidas que ocasionaban escara= muzas por ambas partes; no les convenia a sus jefecillos y pequeños caudillos la inactividad, por que estaban acostum= brados a frecuentes saqueos y botines y esta vida les encantaba. A 11 de Agosto del año 898 fallecía nuestro soberano Wifredo I sucediéndole su bijo Wifredo II o Borrell I que reinó poco abril de 911, subiendo al trono tiempo; fallecía en su segundo hermano Sunyer 1. A Wifredo II debemos la iglesia, claustro y convento de San Pablo del Campo en Barcelona que empezó a levantar siendo principe heredero, a extramuros de la ciudad a fines del siglo IX, erigiéndose la fábrica con piedra de Moní^Juich (monte de los judíos, que allí tenían su cementerio). Algo más debía beneficiarse Barcelona con la paz y expul= sión de los invasores, y al efecto el otro bijo de Wifredo o sea Sunyer I mejoró las murallas de la ciudad y levantó, al otro lado de la misma, el Monasterio de San Pedro de las Puellas para religiosas benedictinas, cuya obra no llegó terminada.a ver Mandó también reconstruir el notable Castillo de San Miguel de Olèrdola, en el Panadés, que bahía sido muy destrozado por los moros a raíz de su buida de Barcelona. En aquel entonces Olèrdola era población de alguna importancia y capital del Panadés; no existía aún la ciudad de Villafranca que surgió después sobre las tierras francas (o sea en una zona que tenía franquicias especiales sobre toda clase de impuestos y gabelas), y de aquí que tomase el nombre de Villa = Franca la nueva población urbanizada. 14 Sunyer I, asi como algunos nobles y Abades de aquellos íiempos ocupáronse en levantar castillos en puntos estratégicos del bajo y alto Panades, lo mismo que hizo en otras comarcas, a fin de asegurar el país de futuras invasiones. Es de notar que la notable y antiquísima ciudad de Olèrdola era de origen romano, cuya fortaleza sirvió muy bien a los moros para su instalación en aquellos parajes; y boy pueden contem= piarse, tocando a la nueva Olèrdola, las ruinas de la antigua con los restos de su castillo. Lo mismo toda la Peninsula, ya que los moros sucedió en aprovecharon totalmente las fortificaciones que estaban en buen estado de las épocas romana o goda; y en las plazas cuyas fortificaciones estaban en mal estado, descuidadas, etc., las restauraron y ampliaron; en una palabra, aprovecba= ron cuanto les fué posible, incluso fortificaron y transfor= marón en edificios de guerra y defensa las grandes y sólidas casas solariegas del pais. El Castillo de Orifalbaro en Málaga, de época romana fué, ampliado por los invasores pasando a ser una de las princi= pales fortalezas de la península. Las plazas de Tortosa y Tarra= gona, con sus magnificas fortificaciones romanas de primer orden hicieron que en ellas aguantaran los moros las acometidas de la Peconquista basta su postrer aliento, ya que fueron las últimas plazas de Cataluña que abandonaron. Los castillos de Santa Catalina del Monte y de Monte= agudo, en Murcia sirvieron de alojamiento de importancia para los infieles basta que fueron arrojados de alli por los soldados de los reyes de Aragón y Castilla. A raiz de la Reconquista tuvieron que ser reparados, para su conservación a través de los tiempos. Estas fortalezas son todas de época romana aunque casi no queda de aquella arquitectura otra cosa que sus cimentaciones, sótanos, etc.; lo demás, con tantas vicisi= tudes, anda entremezclado (el arte árabe, la arquitectura gótica española, etc.), y asi en multitud de localidades, se repite por el mismo orden y estilo. Incluso en Portugal se encuentran castillos de aquellas épocas con varios estilos arquitectónicos a ia vez. 15 Volviendo a Sunyer I, se dá como seguro que en el mismo lugar que levanéó el monasterio de San Pedro de las Puellas kabia una sencilla iglesia que edificó Ludovico Pío para el servi¬ cio religioso de los ejércitos, al mismo tiempo que recordaba aquel punto como penetración de los ejércitos liberadores en nuestra ciudad. Hoy existe sólo la iglesia destinada a parroquia; con las reformas y revoluciones desapareció el claustro, y el convento en muy mal estado, servía de cárcel en los siglos XVII y XVIII, siendo por fin derribado por su estado lamentable y con el fin de embellecer aquellos parajes. Existe en el mismo lugar la calle de Ludovico Pío que recuerda y con= memora la gloriosa conquista de Barcelona por dicbo caudillo. Corría el año de 954 en que dejó de existir Sunyer I (15 de octubre) y ceñía la corona su bijo Borrell II. II Casó Borrell II con casa de los Condes doña Ledgarda de la de Auvernia, tuviendo cinco bijos de dicbo matrimonio. El primero fué Pamón Borrell que le sucedió con el nombre de Borrell III, siendo el cuarto de los bijos doña Piquilda, la cual casó con el conde Udalardo, de quien desciende la noble casa de Queralt en Cataluña (Condes de Santa Coloma). Este matrimonio, por concesión de su padre Borrell II fueron los Viz=Condes de Barcelona, a cuyo título iba aparejado el cargo de gobernador de la Ciudad, pasando ambas dignidades de padres a bijos por bastante tiempo en línea directa, modifi¬ cándose después a favor de próximos parientes basta los tiempos de Pedro III el Ceremonioso, quien anuló esta costumbre, nombrando para gobernadores de Barcelona (Veguers), ciuda¬ danos destacados a elegir por el Soberano y sus consejeros. Borrell II, acompañado del príncipe heredero y brillante concurso, inauguró solemnemente el Monasterio de San Pedro de las Puellas asistiendo a su bendición. En cuanto a su bija doña Piquilda fué la primera propietaria del Castillo de Piera 16 (de la familia de nuestros Soberanos) que consiguió tan antiquí» sima mansión, según veremos más adelante. En pleno reinado de Borrell II (año 976) fallecía, en su sede musulmana de Córdoba, el rey y señor de los sarracenos en España Albalcem hijo de Abderrahmán, monarca prudente, sabio y pacífico. Castigaba y reprendía a los caudillos moros que buscaban querellas y que con harta frecuencia no respetaban mucho las paces y fronteras acordadas. No cesaha de dar huenos consejos a su heredero Hixem, tierno niño aún. Tuvo que encargarse del poder la sultana viuda, ya que el pequeño rey Hixem II no tenía la edad de reinar. A todo esto con la debilidad del primer ministro y las indecisiones de la reina viuda, el prestigioso y envidioso caudillo Almanzor exigió y obtuvo la tutoría del pequeño rey y el cargo de generalísimo de los ejércitos infieles. Era seguro que aquellas paces, que no podían durar, iban a romperse, pues Almanzor con los resortes del poder en su mano juró exterminar a todos los príncipes cristianos de la Península, haciéndoles continua guerra y no respetando los acuerdos estipulados. Empezó sus campañas por la parte de Salamanca en el año 980. Corriendo tierras y ganando batallas atravesó toda la penín= sula, llegando a las puertas de Barcelona el día 1 de julio de 986 con un ejército potentísimo. Nuestro buen soberano Borrell II ausentóse prudentemente de Barcelona ante la gran avalancha, marchando a Manresa y su comarca donde reunió un aguerrido ejército y elaboró un rápido plan de reconquista. Entró Almanzor en Barcelona el 6 de julio de 986 con los naturales estragos que se vieron aumentados en su huida, a los pocos días, bajó Borrell II desde Manresa, al mes cabal, y pues atravesando las comarcas del Vallés plantóse frente a Barcelona dispuesto a tomar la ciudad costase lo que costase, por lo que entraron en ella las fuerzas de nuestro Soberano con toda deci= sión y empuje. Esta vez fueron los moros los sorprendidos; en su preci= pitada huida incendiaron y destrozaron bárbaramente la ciudad. 17 completando el saqueo que habían comenzado a su entrada; el robo y el asesinato estuvieron a la orden del día, siendo llevados cautivos a Mallorca y Córdoba los ciudadanos que milagro= sámente babian salvado la vida, incluso los mutilados en dicbos sucesos, como les ocurrió a las religiosas del monasterio de San Pedro. Los hombres de Borrell II quedaron aterrados al entrar en Barcelona tanta desolación. y ver El monasterio de San Pablo del Campo quedó muy destro- zado al igual que el de San Pedro. No quedó documento alguno, sufriendo también grandes destrucciones las puertas de la ciudad y parte de sus fortificaciones. Calles enteras quedaron medio destruidas. Los que pudieron escapar para no sufrir cautiverio o perder sus vidas asi lo efectuaron, como es natural, quedando la ciudad casi deshabitada. Un denso velo impediría, para siempre, tener a la vista detalles preciosos la Historia; los antecedentes de las para épocas romana y goda; así como de la primera invasión musul= mana y las actuaciones, con todo detalle, de nuestros primeros Condes soberanos, se perdían en gran parte irremisiblemente. Después de tomada Barcelona siguióse la reconquista hacia tierras de Tarragona, tuviendo que ser reconstruido otra vez el importante castillo de Olèrdola en el año 991. Fué lento este último avance, pero la expulsión de la morisma en Barcelona, en sus costas y en casi toda la provincia fué definitiva y también en parte de la provincia tarraconense. No le faltó trabajo a nuestro soberano en la construcción y repoblación de Barcelona, dándose también buena actividad en la reedificación del monasterio de San Pedro. En cuanto al mo= nasterio de San Pablo del Campo, dejóse para más adelante, no quedando terminada su restauración basta mitad del siglo XII; por cierto que los restos de su fundador Wifredo II que como a tal estaba enterrado en la iglesia de dicho cenobio, quedaron sepultados por la devastación. La urna con su sepultura y su lápida, por inexperiencia de los restauradores no las bailaron bajo sus ruinas. Más adelante el notable historiador Doctor 18 Jerónimo Pujades íuvo la suerée de encontrarlas en unas excavaciones del subsuelo para alcantarillados. (Año 1596). A 30 de Septiembre de 992 moría en Barcelona el buen Conde soberano Borrell II cargado de años y pesares, sucedién= dole su bijo Ramón Borrell que ya gobernaba en los últimos años de su padre. III Continuó el nuevo soberano Borrell III los trabajos en las mejoras necesarias para levantar a Barcelona de su postra= ción. Los efectos devastadores duraron largo tiempo, y prueba de ello, es que 16 de Diciembre del año 1044 nos en encontramos que el obispo de Barcelona Qislaberto y sus con Canónigos sentían gran falta de libros a consecuencia de las destrucciones del anterior siglo, por lo que adquirieron en la fecba expresada, del Censor Raimundo Seniofredo, una cantidad de ejemplares para cuya operación tuvieron que vender tierras en el barrio de Mogoria y una casa en el Cali. Este obispo de nuestra diócesis Qislaberto era nieto de Borrell II cuyo prelado le veremos actuar en breve como propietario del Castillo de Piera. Después del abandono de Barcelona y de sus comarcas, las huestes de Almanzor dirigiéronse a combatir por otras regiones y estados del Norte de la Península; incluso entró Almanzor en Santiago de Compostela respetando no obstante, al parecer, la tumba del Apóstol y a un monje guardián que allí encontró; reapareciendo por Cataluña los ejércitos infieles en el año 999, procedentes del bajo Aragón y de las plazas fuertes de Tarragona y Tortosa. Atacaron y devastaron en su avance por la parte occidental, apoderándose de parte del Panadés y dirigiéndose por Piera, Igualada y sus comarcas en dirección a Lérida. Borrell III defendía el terreno palmo a palmo, desgas= tando al enemigo cuanto podía, dándose la última batalla de esta campaña en el año 1003 en la villa de Albesa, cerca de 19 Lérida, con la derrota total de la morisma, quedando suspen= didas las operaciones ambas partes basta el año 1008. por Fiel a su consigna Almanzor, al principio de esta campaña dejó el mando a su bijo primogénito, ya que se fué otra vez a trabar pelea con los otros principes de la Península en el año 1001, de manera que la derrota de Albesa incumbió en la respon= sabilidad de su primogénito, que era el generalísimo, ya que su padre babía fallecido consecuencia de las heridas sufridas en a la batalla de Calatañazor, en la que fué derrotado por castellanos, leoneses reunidos, siendo enterrado en Medinaceli y navarros el 8 de Agosto de 1002, según reza una lápida allí colocada. Continuó peleando el primogénito de Almanzor con la misma ferocidad del padre, pixes desde Córdoba se le invistió con el cargo de generalísimo y habiendo fallecido este caudillo en el año 1008, sucedióle en el cargo su otro hermano que a poco fué asesinado por los mismos infieles. Intrigas y actos de indisciplina, sublevaciones, etc., no faltaban en el campo invasor, aparte de haberse creado dos bandos entre los infieles los apoyando al débil soberano unos de Córdoba y los otros que del lado de Almanzor querían dominar en absoluto la soberanía cordobesa; o sea los pacíficos y los belicosos. No ignoraba todo esto Borrell III, quién organizaba sus ejércitos y su plan de reconquista para dar el traste de una vez y para siempre con la cruel invasión. Los moros estaban desmoralizados por el embrutecimiento en que se sumergían con el fruto de sus saqueos, raptos y pillajes, que les daban sus acometidas tan mal administradas. Aprovechando tal desorganización, en firmes envestidas desde las orillas del Segre, bajando por Igualada, Piera y La Granada del Panadés, llegó a tierras de Tarragona, a mediados del año 1009, nuestro Conde soberano. En aquel entonces el castillo de Piera fué arrancado para siempre de manos infieles por los hombres de Borrell III, perteneciendo en aquellos días dicha fortaleza y todo el término Pierense al abad Otón del cenobio de San Cucufate del Vallés que era su señor jurisdic= cional por concesiones de Carlomagno según hemos apuntado Í20 en nuestro prólogo. Años más adelante el Conde soberano Ramón Berenguer IV declaraba que el castillo de Piera babia costado mucbo de arrancar de manos de los moros, (textuaP mente). En cuanto al castillo de la Granada del Panades quedó tan mal parado, a raíz de la reconquista del conde Borrell, que el obispo de Barcelona Aecio vendió bienes para ayudar a su pariente propietario de dicho castillo que era el conde Gui tardo, para la reconstrucción del mismo. A consecuencia de las diferencias existentes entre la corte musulmana de Córdoba y el partido de Almanzor, entablóse buena relación entre Borrell III y aquel Jalifato, pues ambos estaban dispuestos a quebrantar la pujanza de los moros rebeldes, que pretendían sitiar a Córdoba. Era tan sólida la situación de nuestro soberano por baber asegurado de una manera definitiva la liberación de nuestras tierras, que pudo ayudar la corte de Córdoba con el auxilio que a le pidieron; dirigiéndose allí con un respetable ejército, derrotando a los moros sitiadores del Jalifato, aunque tuvo que lamentar elevadas bajas y algunas de relieve, como el conde Armengol de Urgel, el Conde Guitardo y el mismo Obispo de Barcelona que fué herido en el frente de batalla, así como otros varios prelados; regresando a Barcelona, con sus huestes, una vez terminado la empresa_ No obstante continuó la civil entre los infieles pues guerra los de Almanzor pidieron refuerzos a Africa que desembarcaron en Andalucía, y entre conspiraciones y traiciones, así como las envidias e intrigas de caudillos de ambas partes en litigio, se iba derrumbando estrepitosamente la soberanía musulmana del Jalifato de Córdoba; se formaron los pequeños por cuyo motivo y numerosos reinos moros independientes de Sevilla, Granada, Valencia, Zaragoza, Toledo, Málaga, etc. La soberanía única del Islam en España ya no existía, siendo una realidad aquella sabia frase de "divide y vencerás". Las perspectivas de recon= quista para los soberanos cristianos de la Península no podían ser mejores, así vemos como en 1147 Alfonso VII de Castilla el Emperador tomó Almería y en 1085 Alfonso VI tomó Toledo e infinidad de villas y lugares. Fernando III tomó Ubeda, Jaén, Córdoba y Sevilla, mientras Jaime I además de las Baleares, 21 lograba conquistar todo el reino de Valencia desde Peníscola y Burriana basta Játiva. Alfonso I de Aragón el Batallador, tomó Zaragoza ocupando la residencia del Castillo Palacio de la Alja= feria de aquel rey musulmán, fortaleza que habitaron todos los monarcas de Aragón y Cataluña basta Fernando el Católico; por cierto que es muy curioso visitarlo boy en día, donde se puede contemplar una pequeña mezquita que tenía aquel sobe= rano por su servicio. El salón del Trono, restaurado por los reyes Católicos es notable y su recinto amurallado bastante extenso; boy pertenece al ramo de guerra que facilita permiso para su visita. Los reyes Católicos con las gloriosas conquistas de Málaga, Loja, Granada, etc., culminaron la total expulsión de los inva= sores de siete siglos atrás. Borrell III, a su regreso de Córdoba, desplegó otras activi= dades, ya que tomó varias plazas y castillos a los moros en las riberas del Ebro y del Segre, nombrando gobernadores. Nuestro esclarecido y esforzado Conde Borrell III falleció a 25 de Febrero de 1018 lleno de gloria, alcanzando gran fama por sus victorias, tanto en la reconquista del Segre al Panadés, como las alcanzadas en los márgenes del Guadalquivir. Suce= dióle su bijo Berenguer Ramón I el Curvo. El nuevo soberano, casi niño, aun estuvo un tiempo bajo la tutela y regencia de su madre la condesa viuda Doña Ermesindis, destacándose en su corto reinado una paz relativa que se inició después de tantos años de lucbas continuas. Renacía la calma y la morisma era dominada y alejada cada día más. En 26 de mayo de 1035 fallecía Berenguer Ramón I, subiendo al trono Condal su bijo primogénito Ramón Berenguer I el Viejo. 22 IV Joven mozo aún, empezó a gobernar tan sabiamente y con tanta madurez de juicio Ramón Berenguer I que se le conoció por el Viejo hasta nuestros dias; falleció este Soberano a los 52 años de edad,quedando descartado que pudiese llamársele "el Viejo" por sus años precisamente. Promulgó los Usatges de Cataluña en Cortes que celebró en Barcelona 1068, y levantó la Catedral de Barcelona de a estilo románico que ocupó el mismo lugar de la antigua y pequeña iglesia de Santa Cruz, levantada en la época goda. Hoy la actual catedral de Barcelona es en parte la misma pero ampliada, y de estilo gótico, por Jaime II. Además añadió a la soberanía de su Condado los Estados de Carcasona, Narbona y Tolosa herencia de su abuela Ermesindis. Por la prepon= por deranciay fama de su poderío, que había llegado hasta Andalucía, recibió proposiciones del Emir de Murcia para apoyarle ante el caudillo moro de Sevilla, recibiendo al aceptar tal cometido 30.000 doblas de oro en dos veces. Tuvo siempre a raya a los moros y aún logró alejarles general dejando el terreno prepa= en rado para su total expulsión de Cataluña, como así lo efectuaron sus inmediatos sucesores. Falleció el noble Conde a 27 de mayo de 1076, sucediéndole conjuntamente sus dos hijos Ramón Berenguer II "Cap d Estopa" y Berenguer Ramón II el Fratricida. No muy bien avenidos entre sí, y habiendo aparecido asesinado el primero en los Bosques de Hostalrich durante una cacería, bastante fundamento atribuyóse el asesinato a con su hermano, quien tenía tanta fuerza en el poder que nadie se atrevió a insinuar protesta alguna, siéndole confiada la tutoría del hijo del "Cap d Estopa", después de algunas deliberaciones entre los magnates principales y la corte. El pequeño huérfano fué después Berenguer III el Qrande. Quedó, pues, totalmente dueño del Poder Berenguer Ramón II el Fratricida, resultando aquí muy bien aplicada la conocida y antigua máxima de que "cuando el río suena agua 23 lleva." De £odas formas desplegó su actividad contra los moros y conquistóles la importantísima plaza de Tarragona (1090) que quedó muy desmantelada y arruinada, cuidando de restaurarla y repoblarla su sobrino y sucesor que le sucedió a poco (Diciembre de 1096). Dió rápida vida a la Tarragona arruinada el nuevo soberano Ramón Berenguer IIL derribada la gran mezquita, en su mismo lugar construyóse la magnífica Catedral actual; por cierto que en el pasado siglo aun se descubrió una puerta árabe muy notable con la inscripción "Año 960" cuya puerta se salvó de entre unos gruesos muros que no se derribaron en su día. El Santo Obispo Olaguer ayudó en mucbo al Soberano y obtuvo la confirmación en el Arzobispado. Conquistó también la plaza fuerte de Balaguer y limpió de invasores todo el Campo de Tarragona, dejando bien preparadas las grandes conquistas de Tortosa y Lérida. Falleció en 1131, siendo enterrado en el Monasterio de Ripoll y sucedióle su primogénito Ramón Berenguer IV el Santo, quién siempre se esforzó en mostrar altísima bondad y justicia sin menosprecio de fuerte actividad firmeza en todos los órdenes. A Dios lo y que es de Dios y al César lo que es del César! Efectuó la feliz Unión de Aragón y Cataluña el esclarecido Ramón Berenguer IV, por su matrimonio con doña Petronila. Eran los precursores de Fernando e Isabel con su futura Unión de España. Jóvenes y animosos, se hicieron venerar de sus subditos. Ramiro de Aragón, todo nobleza y lealtad hizo que los aragoneses le jurasen y reconociesen al consumarse su matrimonio; retirándose totalmente del gobierno, los años que vivió, y que entregó a su bija y a su yerno. Nuestro Conde dió gran empuje a la Marina y conquistó Tortosa. Ayudado y asistido, cumplidamente por lo mas granado de la Nobleza del País, tomó Lérida, Fraga y Mequinenza, siendo el azote de la morisma lo mismo Cataluña que en Aragón. en Los Condes de Urgel, Bearne. Cardona y Ampurias asi como Ramón de Moneada y los templarios, multitud de varones y Abades, con sus mesnadas, todos ellos rivalizaron, en clavar los estandartes de la fe en todas las importantes plazas citadas. 24 El 6 de AgosÉo de 1162, en las cercanías de Qénova (léalia) fallecía Ramón Berenguer IV, camino de Roma, sucediéndole su hijo Alfonso el I de esfe nombre; cuya actuación veremos en la segunda parte, que va a continuación, al recordar la vida e historial del antiquísimo Castillo de Piera, en relación con todos los soberanos que lo poseyeron. 25 / (stkil) BvoaèQ »h aemíoisa «BÍ as .fîÔÎf sfc oàaoçA ssfc d 13 we »fot>aàíí»so«e .smoS «rí», òatm»? ,VI ^susctaiag nòmeSÍ tiîaaîUî «l<^-eoxaa^99.aè«««6is.,^^a^sàtà«ïwa^ài^ »- etasfeiosaa Is^ ^isuvatiaca «bív -íí. I h.aábusq o^-noUA -«bmièaitiSI^ s m ssjp Boboè cim aòiaciai na .aiaiQ si> oím^aO oœîeîwpûwi, hh ÍMiodeiií '«p. j- t·s .' .'«««'iaaoq oloup aofíK-jaíioe eoí ñ!í?t ■ , :ái¿?».- «- ■ â. irfj t-e. t¿i^ , MrM'^ V^iïfïv m' É'¿r^ ,'1^ CASTILLO DE PIERA CAPITULO SEGUNDO HISTORIAL DEL ^^CASTRUM ADIARIA» I El Castil o de Piara, en su remoto origen romano proba= blemente, cuyas o cuando menos primitivas construcciones románico, resulta que ya figuraba en de plena época visigoda, eran del mismo orden el año 963 propiedad del Monasterio de San Cucufate del Valles. Desde los años 974 a 1010 el abad Otón de aquel cenobio era dueño y señor de aquel alodio junto con sus extensos dominios. Esta posesión la tenía concedida, por el Emperador Carlomagno, dicbo cenobio de San Cucufate, que fué invadido por los moros más de una vez con las naturales pérdidas de documentaciones y archivos derivadas de los saqueos, lo que obligó al Abad Otón a pedir al Emperador Lotario en el año 984 extendiese nuevos preceptos acreditativos del Señorío Jurisdicción Abacial de San Cucufate sobre Piera. y Dicbo Lotario era biznieto de Carlomagno y apresuróse a mandar toda clase de documentos confirmatorios, que recibió el abad Otón en 985. Hay que tener en cuenta que en aquel entonces Cataluña, por medio de su Conde soberano poseía la independencia del Imperio, pero en un asunto administrativo y jurídico cuyo beneficio era de la época personal de Carlomagno, no hubo otro recurso que dirigirse a la fuente de origen, que era la corte imperial, de donde arrancó en su día la gracia de la concesión. 27 El citado Abad Otón fué elevado a la sede episcopal de Gerona, donde murió. Encontrado, pero, en el año 1030 que es señor de Piera con alta baja jurisdicción el presbítero y llamado también Otón, seguramente próximo pariente del ante= rior abad=obispo, quien vendería dichos alodios de Piera y sus derechos de señorío, o quizás los recibiese en herencia ese otro Otón; lo cierto es que a poco la Vizcondesa de Barcelona doña Piquilda bija de Borrell II y hermana de Borrell III (fallecido ya) adquirió de dicho presbítero Otón la posesión plena del Casti= lio, todos sus Alodios y jurisdicciones. Peinaba ya en estos días Berenguer Ramón I el Curvo, sobrino de doña Piquilda. Compartió la Vizcondesa esta propiedad con su esposo el Viz= conde Udalardo, vendiéndola después a su hijo Gislaherto, que fué obispo de Barcelona y que era por tanto nieto de Borrell II. Ya tenemos el Castillo y todo el término de Piera en poder de la familia reinante de la que no se separó jamás. En la primera parte de la presente obra hemos presentado sencillos temas que serán de sobras conocidos por la mayoría de nuestros lectores, sobre la invasión y la Reconquista, habiendo sido el principal objeto, el exponer con más o menos detalles un ambiente de época, al intercalar en ello algunos castillos aparte del vetusto edificio Pierense, a fin de no conceder con egoismo una primacía injustificada, pues aunque este castillo de Piera viene de procedencia imperial después y pasa como se irá viendo de pleno ysiempre a la casa para soberana de Aragón y Cataluña, no por eso sus castillos hermanos de aquellas épocas, merecen ser postergados, ya que todos fueron iguales en su altivez frente al enemigo invasor, junto con sus respectivos caudillos jurisdiccionales. (Todos) por un igual, lograron la reconquista en su hora tan ansiada y merecida! Pendimos homenaje, pues, a todos y cuantos desa= fiaron y sufrieron la invasión, aunque de la mayoría sólo quedan ruinas, teniendo de ello un ejemplo en el Castillo de Olèrdola, también de origen romano, y muchos más, sin salir de las comarcas de Igualada y el Panadés, que no citaremos para no alargarnos demasiado. 28 CASTRUM ÀPIÀRIA! Asi denominan el Castillo de Piera antiquísimos documentos, lo que prueba su origen romano o cuando menos de la época visigoda que siguió inme= diatamente a la expulsión de los romanos. Arqueólogos y arquitectos especializados, investigadores, historiadores, etc., todos coinciden lo que acabamos de afirmar. La esplendidez en interior de sus saeteras para los ballesteros, las líneas de sus magníficos portales exteriores, e interiores, el espesor de sus gruesos muros y su sistema de construcción, etc., acreditan la factura de aquellos tan lejanos tiempos. No es de estrañar que queden muy pocos de estos antiguos y auténticos caserones. Hemos visto a docenas de ellos, de los que quedan ruinas solamente y aun en poco número; se conservan en pie algunos metros de descarnadas paredes, y basta las piedras derrumbadas ban ido desapareciendo. La situación envidiable del "-Casírum» pierense, que está junto a la Villa seguramente que ba sido una de las causas que ba contribuido a su conservación. Natu= raímente que a través de los tiempos, se ban cambiado las tejas del mismo, pues Jaime I el Conquistador ya aprobaba cuentas en su época sobre la conservación de tejas y tejados según documentos de los archivos. Lo importante es que las restau= raciones precisas por los embates de los tiempos se ban efectuado sin perjudicar en nada la muy fuerte solidez original de su construcción, así como en su aspecto y conjunto totales. Algún castillo que bemos visitado, que se dice ser de aquellos tiempos está tan reformado y con tan poco tino, que puede decirse no queda nada de aquellas épocas. Además no bay que confundir estos castillos que, más o menos sólidos y más omenos bien conservados en su origen, datan de épocas mucbo más recientes. Los castillos de los siglos VII al X, que conservan la fábrica pura de aquella época por su enorme espesor de paredes y sistema de bóvedas y construcción, pres= tando poco de atención y comparación en su estudio, no un dejan lugar a dudas en cuanto a su autenticidad. La cuesta que conduce al Castillo de Piera, con su antiquísimo adoqui= nado, es la auténtica de su época. 29 II La vizcondesa doña Riguilda a quien hemos presentado cumplidamente, tuvo además del obispo Qislaberto otro hijo varón que llevó el nombre de su padre Ildalardo y heredó el Vizcondado y gobierno de Barcelona. En su día, este hermano del Obispo, tuvo de su matrimonio un hijo llamado Bernardo Ildalardo que casó con la ex=condesa de Barcelona doña Guisla viuda del Conde soberano Berenguer Ramón I el Curvo. Tenemos pues que llamar la atención al lector en que el Obispo de la sede Barcelonesa Gislaberto era y fué, hijo, ber= mano y tío de tres Vizcondes de Barcelona sucesivos Además este prelado es el mismo que junto con su Cabildo vendió bienes para comprar libros (año 1044) debido a la escasez pro= ducida por los saqueos de las invasiones según hemos apuntado anteriormente. Disfrutó Gislaberto de la Señoría del Castillo de Piera término basta el año 1058, en que lo vendió a sus y su sobrinos los Vizcondes gobernadores de Barcelona Bernardo Ildalardo y Guisla. A continuación damos copia traducida del latín del documento que se conserva en el Archivo de la Corona de Aragón referente a esta venta y señalado con el n.° 219 del legajo de Ramón Berenguer I con fecha 17 de febrero de 1058 en el que consta lo siguiente: "Yo Gislaberto por la gracia de Dios Obispo de Barcelona vendo a mi sobrino Qdalardo vizconde de Barcelona por 300 onzas de oro el Castillo nombrado de Fontanet en Piera con todas sus tierras, viñas y bosques sin excepción alguna, saltos de agua y tierras de pastos con sus diezmos y primicias, ermitas y capillas, etc., etc., siendo los términos jurisdiccionales o lindes de las tierras de dicho Castillo a oriente con los términos de Pierola y Masquefa, a mediodía con Gelida y Monistrol de Noya, en dirección norte linda con el término de Cabrera basta Capellades, Claramunt y Castellolí". 30 Declara el Obispo ser nieéo del coride Borrell II y que posee dicbo Castillo heredado de sus padres los Vizcondes Udalardo y Riquilda. Entre los testigos firmó el Obispo de Vicb. Por aquel entonces el anciano Obispo Gislaberto, que vivió basta 1062, continuó disfrutando del usufructo de las tierras del Castillo de Piera con quele obsequiaron sus sobri= nos. que manifestaron a su tío el prelado no tomarían renta alguna mientras él viviese. ^ En el año 1063, no existiendo ya el buen Obispo, los Condes soberanos reinantes Ramón Berenguer I el Viejo y doña Almodís que tenían gran interés en poseer dicbo Castillo y sus jurisdicciones lo manifestaron a sus propietarios los Viz= condes, quienes se apresuraron a poner a la disposición de sus soberanos tan preciado dominio, de lo que parece entreverse que el fallecido Obispo no quería consentir en ceder o vender directamente a los Condes soberanos dicha posesión. En tal caso susmotivos familiares o particulares tendría el prelado. Eos Condes Soberanos cedieron a los Vizcondes el Castillo de Pierola alodios a cambio de Piera. La derivación de y sus Piera en diminutivo es Pierola, cuya otra pequeña villa está a la mitad del camino que conduce de Piera a Montserrat. Ade= más en antiquísimos documentos que tratan asuntos de las dos poblaciones refiriéndose a Piera la distinguían por Apiario mayor, y Apiario el pueblo de Pierola. menor El castillo existente en Pierola y que databa al parecer de época bastante lejana, cuando menos en el año 1063, que fué objeto de la permuta con el Castillo de la Apiaria Mayor, nos consta que ya tenía una tradición con su historial, etc., pudiendo catalogarse entre los de más añeja edad. Sólo hay que lamentar lo deplorable que se hall a su estado en la parte baja del edificio, que es lo que existe más auténtico de su factura; la parte alta ha desaparecido completamente por haberse construido babita= ciones, totalmente modernas, no hace mucho. Ha sido una verdadera lástimaque por la situación de su paraje, su panorama, clima saludable, al pie de Montserrat, 31 etc., no haya tenido la fortuna este castillo, de tanta tradición, de poderse conservar en su verdadero estilo y estado primitivo- Así, el Conde reinante Ramón Berenguer I tomaba pues, posesión de su codiciado Castillo de Piera, a 13 de julio del año 1063, por cesión en permuta de los Vizcondes Udalardo y Guisla, comprendiendo las mismas pertenencias, límites y lindes sin excepción alguna que constaban en la anterior venta que efectuó el Obispo de Barcelona. Entre los testigos firmaban Bernardo Amat, Dalmacio Guitart, Raimundo de Camarasa, etc, según la escritura 297 de Ramón Berenguer I (Archivo de la Corona de Aragón). También vendió el Obispo Gislaberto a sus dichos sobrinos por 150 onzas el Castillo de San Salvador de Cabrera en 5 de Noviembre de 1055. Después de los Vizcondes de Barcelona perteneció al Real Patrimonio, ¿el Castillo de Cabrera por poco tiempo, siendo enajenado y poseído a través de los siglos con su alta y baja jurisdicción por las familias de la Guardia, Mediona, Pons, Cardona, Fivaller y otros. Hoy no existe el auténtico castillo, puesarruinado éste, levantóse en su solar y aprovechando partes de sus materiales la espléndida solariega que puede contemplarse boy y que casa aún se la designa por el "Castillo de Cabrera". Está muy lejos de poblado, en lugar agreste y elevado, disfrutando de gran vista panorámica. Consérvanse algunos lienzos de la antigua muralla y la pequeña Iglesia románica (cerrada al culto) del siglo IX. Hoy día los límites jurisdiccionales de la villa de Piera son los mismos de aquellos tiempos del Castillo, pues en aquel entonces la población actual no existía; en lugar de referirse al término municipal de la localidad o pueblo se reseñaba el del Castillo, que era del Señor jurisdiccional, en cuyo término figuraban una porción de casas de labranza y casas solariegas todas ellas de más o menos categoría, siendo de la propiedad del Castillo general, según iremos examinando. Es de notar que en en aquel entonces al igual que boy el término municipal de Piera es de los más extensos de Cataluña y no ban variado sus lindes primitivos. 32 La abundancia y riqueza de sus aguas, la calidad de sus éierras y sobre éodo buen emplazamiento estratégico y su su nudo de comunicaciones, que en el siglo XI tenia la misma importancia de boy dia, seguramente llamaron la atención del soberano y le fueron convenientes dicbas posesiones, no sólo para las rentas de la Corona sinó también para un buen aloja¬ miento en los dias de reposo y para descanso cómodo en los altos de sus viajes, ya que precisamente todos los soberanos £re= cuentaron el Castillo al ir o venir de la montaña de Montserrat y en ruta bacia el Panadés por ser ello- Piera via muy recta para Desde las zonas de Urgel y comarcas de Igualada en todos los tiempos ba sido via de primer orden para bajar a Barcelona o al Panadés la villa de Piera, pues desde alli parten los caminos que con gran ventaja se dirigen a ambos puntos. À los pocos años de unirse las Coronas de Aragón y Cataluña, aún tuvieron más importancia estos viajes por su frecuencia y por los aumen= tos de comitiva. Los negocios del estado aumentaban, y las consiguientes cabalgaduras por los caminos de herradura de aquella época no cesaban. Aquellos viajes que tenian su origen en Lérida, ya arrancaban propiamente, en Zaragoza, Huesca, Monzón, etc., de manera que los Palacios residencia de Piera y Villafranca se veian siempre muy concurridos por las personas reales, sus séquitos, embajadores, etc. En lo más céntrico de la ciudad de Villafranca existe aún la casa de Aragón y Cataluña que tantas glorias ba cobijado, habiendo perdido bastante en la conservación de su carácter y calidad artística, pues con el tiempo ba desmejorado mucho su típico estilo gótico; y parece ser que en la actualidad quiere destinarse a museo. Como ya iremos viendo fueron varios los soberanos que hicieron constar tenian gran valia el lugar de Piera por su en posición estratégica. Los recuerdos de guerra estaban ya muy lejanos, y desde la adquisición del Castillo de Piera por doña Riquilda, en el año 1030, fué cambiando el aspecto bélico del vetusto caserón. La Vizcondesa, asi como su hijo el prelado barcelonés y después los Condes soberanos fueron transfor= mándolo y embelleciéndolo, tanto en el interior como en el 33 exterior, por lo que tomó más aspecto de Palacio residencial que de Castillo de guerra. Los ventanales góticos primorosamente labrados, que aún se conservan de la primera época de dicbo estilo, así lo confir= man; conservando la parte baja del edificio, que preside la sala de armas, el sabor romano de su primitiva construcción, cosa que atestiguan las saeteras enclavadas en todo el alrededor del edificio. Los preclaros Condes Ramón Berenguer I y doña Almodís fundaron la Catedral de Barcelona, inaugurándose en presencia de ambos en el año 1046. Sus restos como fundadores de la misma se conservan en unas bellas urnas forradas de terciopelo carmesí, frente al Altar Mayor de nuestra Santa Iglesia Catedral. El escudo de armas que usa actualmente la villa de Piera es el mismo escudo del Castillo, constando de dos cuarteles el primero con las barras de Aragón y Cataluña y el segundo una magnífica alabarda sostenida por un guerrero, representando la fortaleza. Estos cuarteles labrados en piedra de magnífica talla mandaron colocarlos los soberanos en los ventanales del Castillo, conservándose aún el primer escudo o cuartel, habiendo desaparecido el segundo durante el siglo XIX en que se desmoronaron algunos ventanales descuido de en parte; y por los restauradores o codicia de algún coleccionista desapareció la piedra con su cuartel tallado, estando sustituido con piedras puramente lisas. Como era costumbre en aquellas épocas al crecer la población, y al constituirse la Villa seguramente, que los soberanos autorizaron al municipio a utilizar dicbo escudo de armas Todo cuanto acabamos de relatar consta en el Archivo del Monasterio de Pedralbes tan favorecido fué por los que condes de Barcelona y reyes de Aragón con las rentas de Piera y otras localidades. Hemos podido comprobar personalmente visitando castillos de varias localidades que los escudos de armas tallados en sus piedras figuran los sellos del municipio respectivo. en Fallecido a 27 de mayo de 1076 Ramón Berenguer I suce= dióle Berenguer Ramón II, que en su azaroso y no muy largo reinado nada de particular hemos encontrado referente a su 34 señoría jurisdiccional de Piera, pasando el írono el a ocupar sobrino de és£e a 5 de Diciembre de 1096 Ramón Berenguer III el 0rande, quien resignó a favor de la Catedral de Barcelona el nombramiento de capellanías para la iglesia de Santa María de Piera, renunciando a bacer dicbos nombramientos nuestro sobe= rano a quien por derecho correspondía por su jurisdicción. De otra parte entre varios legados de su testamento bizo dona= ción al Monasterio de Montserrat, de uno de los mejores mansos (masías) que poseía en el término de su Castillo de Piera. La primitiva iglesia de Piera era de muy reducidas dimensiones con respecto a la actual, naciendo en aquellos tiempos bajo el amparo del Castillo y en su recinto. El preclaro Berenguer III falleció a 19 de julio de 1131 sucediéndole su bijo Ramón Beren= guer IV el Santo, llamado asi por su bondad, su rectitud, su religiosidad, etc., etc. En cuanto a la actividad política y gue= rrera de los tres últimos soberanos asi como el actual Berenguer el Santo ya bemos hablado de ellos en la primera parte de esta obra. III Nuestro Conde soberano Ramón Berenguer IV señor de alta y baja jurisdicción del castillo Pierense y sus dominios cuidó mucho de aquellas administraciones cuyos productos iban a reforzar los ingresos del real patrimonio. Concedió licencia a Bernardo Folcb de Piera, para instalar un molino en aguas del rio Noya a condición de que los beneficios fueran la mitad para la Corona. En toda clase de documentos que extendía asi políticos como administrativos se titulaba conde de Barcelona y principe consorte de Aragón a partir de su casa= miento con doña Petronila, y viviendo aún el rey don Ramiro, y a la muerte de éste ya figuró como rey consorte de Aragón. A este monarca le cupo la gloria de empezar la construcción del Monasterio de Poblet. La Marina de guerra y mercante era la primera del Medi= 35 Éerráneo durante el reinado de este conde=rey, siguiendo ocu= pando la misma superioridad en los reinados sucesivos. Además Berenguer el Santo ayudó al rey de Castilla en sus empresas marítimas y en la conquista de Almería, etc., etc. Este soberano proveyó muchas castellanías que estaban vacantes entre ellas la de Castillo de Piera, para la cual su nombró a Guillermo Peverter que tenía el castillo de La Guardia. El nuevo Castellano de Piera era bijo del entonces Vizconde de Barcelona Peverter, quien fué a pasar temporada al lado de su hijo en Piera, por deseos del Soberano, a fin de restaurar su quebrantada salud. A 6 de Agosto de 1162 moría Ramón Berenguer IV cerca de Génova (Italia) camino de Roma, siendo trasladado a Cataluña y enterrado en el monasterio de Santa María de Ripoll, como casi todos los condes soberanos anteriores, subiendo al trono su hijo Alfonso I el Casto, reunió las coronas de Aragón y que Cataluña por su madre y su padre respectivamente. El nuevo conde=rey Alfonso I el Casto fué digno hijo de sus padres, desplegando huenas actividades en todos los órdenes y en su dohle tarea de las dos coronas reunidas. Encontramos desempeñando el cargo de Baile real de Piera (alcalde) en 1184 nombrado por el rey Alfonso, a Ramón de Apiera, por lo que vemos que el rey se ocupaba de dicha localidad y que en pocos años debió tomar incremento la Villa, cuando ya necesi= nueva taha un alcalde para su administración ciudadana. En aquellas épocas los señores jurisdiccionales de los lugares nombraban los alcaldes, capellanes, funcionarios de justicia, etc., etc., allí donde bahía lugar a ello, y como en Piera era el rey su señor jurisdic= clonal por eso se ve el nombramiento de procedencia real para su alcalde. Dicho soberano se distinguió en la repoblación y forti= ficación de Teruel (Aragón). Aumentó sus dominios por herencias los señoríos decon Rosellón, Provenza y Bearne, falleciendo en Perpignan a 25 de Abril de 1196. pasando a inaugurar los enterramientos reales en el Monasterio de Poblet a donde se trasladaron sus restos. Su bijo Pedro I el Católico sucedióle en las coronas de Aragón y Cataluña. Ayudó este soberano al de Castilla en la 36 reconquista de Cuenca y asistió con los reyes de Castilla y Navarra a la victoriosa batalla de las Navas de Tolosa, cuyos gritos de la gran victoria hoy aún. resuenan Cedió este monarca en arriendo por 200 libras anuales a Juan Ferrer de Apiera y a su mujer Suriana, la fábrega de dicho lugar (fundición de hierro). Este edificio alcanzó fama por sus im= portantes producciones de armas en tiempo de guerra, asi como aperos de labranza y toda clase de herramientas en épocas de paz. Existen aún trozos del camino que conducía a dicha fundición cerca del Castillo que se conoce por camino de la Fábrega. Iban explotándose arriendos en forma que por los tiempos de Pedro III el Ceremonioso, el real erario de Piera tenía 13.000 sólidos de rentas anuales, mientras que la villa de Igualada sólo podía ingresar en aquel entonces 3.000 sólidos anuales al Tesoro de rentas de la Corona. Vamos viendo como Pamón Berenguer I el Viejo al adquirir el territorio de Piera, debió observar sus riquezas naturales, a la par de la fuerte situación estratégica de su lugar y Castillo. Pedro I el Católico en el apogeo de su reinado recibió espléndidamente a San Juan de Mata con cartas de presentación del Sumo Pontífice, recomendando al monarca su apoyo para el establecimiento en sus Estados de los conventos Trinitarios. En efecto a 30 de noviembre de 1201 se fundaba con asis= tencia del Soberano el primer convento en Serós, para lo cual cedió un castillo don Pedro de Bellvís, y a 11 de diciembre siguiente se fundaba el de Lérida. En el año 1209 se fundaba el convento de Piera con asistencia de los protectores de la Orden don Paimundo de Moneada y su esposa la infanta D." Constanza. Un escudo primorosamente tallado en piedra de los Padres Trinitarios se conserva hoy en el muro del huerto de la casa Pectoral. De dicho convento que existió en las afueras de Piera queda nada. no Pedro el Católico peleando en los campos de Muret a favor del conde de Tolosa y contra el conde de Montfort murió en la 1 acción de guerra citada. Al parecer no fué secundado por el de ! Tolosa como debía. Fué enterrado en el Monasterio de Sixena. 37 IV EL GRAN REN D. JAIME I EL CONQUISTADOR SU PALACIO y VILLA DE PIERA Nació esÉe monarca Monépeller a 2 de febrero de 1208, en y por haber mueréo su padre en los campos de bafalla de M.uref a 13 de septiembre de 1213 y residir su madre la reina doña Maria en Roma, quedó el Rey niño a merced del vencedor y matador de su padre el conde de Montfort, a la crítica edad de 5 años. Fué sacado del poder del de Montfort por reclama= ciones de los nobles barones aragoneses, al mismo tiempo que llegaba un mandato del Pontífice Inocencio III, por lo que fué trasladado desde Carcasona al castillo de Monzón (Aragón). Su madre desde Roma velaba por él y por mediación del Pontí» fice le amparaba continuamente, acabando dicha señora sus días en la Ciudad eterna y heredando en su hora don Jaime el seño= río de Montpeller perteneciente a su madre que abandonó dichos estados desde los días de su divorcio con el rey don Pedro. Por disposición del Pontífice Inocencio III el maestro del Temple Guillermo de Monrodón cuidaba del tierno don Jaime en el Castillo de Monzón, residencia precisamente de los Templa¬ rios. Su primo Ramón Berenguer, Conde de Provenza, fué llevado también a dicha fortaleza con quien pasaba muy buena compañía el pequeño don Jaime. Hay que tener en cuenta que don Fernando y don Sancho tíos de don Jaime, a la par que gobernaban el reino intrigaban descaradamente pretendiendo la corona, lo que hizo que naciesen bandos y parcialidades además de estar bien precaria la situa¬ ción de la Hacienda Real por los dispendios de don Pedro en sus últimos tiempos. Las rentas estaban empeñadas en poder de los judíos, la situación del pequeño don Jaime no era muy hala¬ güeña y el porvenir no era muy sonriente, sin embargo aquel príncipe huérfano encerrado y pobre, iba a ser el más grande y 38 D. JAIME I, EL CONQUISTADOR Este monarca por su largo y glorioso reinado dió gran realce al lugar yPalacio de Piera^ con sus frecuentes estancias y viajes, perdu¬ rando hoy día aun el eco de aquella actuación por dichas comarcas. RDPLFBEAARRECAHEGNZYOÓN. élddpaertcqnesvoqpsoitnébueucazljnóATdpqmruáa.,yyvbós,,fldziofhaenotmlíVCtvpcrueltnads DCDLMOARYEAEONAR PAL CIO ldlearavcemhospploantrzafhpquesslQautecerrdndoa.V(iTyhoisvo) Lasqesucaler escaloné laenriqucó dneivell dPoalescio amplios nuevo el poderoso de los reyes de Aragón. Su espíritu y su cuerpo Ilega.^ rian gigantes proporciones. Sus conquistas serían tantas que a la Historia le daría el nombre de El Conquistador y su reinado el más largo de todos los soberanos de la Península. Su primo el joven de Provenza fugóse de la fortaleza de Monzón, con la ayuda de barones y caudillos de su condado, ya "que allí reclamaban su presencia y lo mejor era aprovechar una situación tan favorable para el joven conde. Entretanto cele= bráronse a mediados de Agosto de 1214 Cortes Solemnes en la ciudad de Lérida donde los representantes de la nobleza, el clero, etc., juraron defender, acatar y respetar a D. Jaime, exis= tiendo en el archivo de la Corona de Aragón lista detallada de los personajes asistentes a dicho acto. Aún no tenía D. Jaime los 7 años de edad, al celebrarse esas cortes; el Papa bahía trabajado mucho en su favor, logrando por un legado que mandó el completo sometimiento de la mayoría de los nobles que no le acataban, saliendo de ello la celebración de las Cortes de 1214. A 19 de Junio de 1217 firmaba en Monzón, lugar aún de su residencia, un tratado de Paz con el vizconde de Cabrera, que basta entonces habíase resistido prestar acatamiento a Don a Jaime acudiendo dicho acto las más altas personalidades. No a habiendo manera de contener por más tiempo al joven dentro los muros de Monzón acordóse que saliese al siguiente día y comenzase a recorrer sus estados, cosa que efectuó seguidamente acompañado de brillante comitiva. Contaba 9 años el joven rey D. J aime I. A esta primera salida del joven soberano opusiéronse sus tíos y algún que otro personajillo que medraba a la sombra de ellos. D. Sancho amenazó al soberano que no le dejaría pasar del Cinca pero a la hora de la verdad D. Jaime atravesó el río y llegó a Huesca, sin haber visto al fantoche de su tío y mucho menos al fantasmal ejército que debía hacer frente al soberano. Los que rodeaban a D. Jaime veían en el joven soberano una disposición de ánimo excepcional, talento, valor, arrojo y prudencia; así como grandes cualidades diplomáticas, todo ello entremezclado y usado a su debida hora y lugar. 39 Desde aquellos días D. Jaime recorrió coníínuamenée sus estados por lo que se pasó la vida constantemente a caballo, administrando justicia personalmente por doquier, solventando asuntos políticos y administrativos además de sus continuos planes de batalla contra los moros por lo que fué el rey que más plazas les conquistó. Salió de Huesca, el soberano dirigiéndose a Zaragoza don= de fué muy bien recibido y aclamado. De allí partió a Tarra= gona. Celebró Cortes en estas dos últimas ciudades siéndole otorgados fuertes subsidios para atender a los apuros del Estado marchando al poco tiempo a Lérida (1218) para convocar allí otras Cortes que fueron las primeras en que se reunieron los prohombres catalanes y aragoneses a la vez, saliendo de allí muchas y necesarias disposiciones al propio tiempo que en dichas Cortes se reconcilió D. Sancho, su tío, con el soberano, prestando juramento de fidelidad y renunciando a sus preten= siones. En estas cortes parece ser que se acordó el casamiento del rey con doña Leonor de Castilla, hermana de la gran reina doña Berenguela y tía de Fernando Til el Santo. Celebráronse las bodas en la villa de Agreda con gran pompa (Febrero 1221) dando el rey en arras muchas e iraportan = tes villas a la reina. Tenia entonces el soberano 13 años y en razón de su corta edad tuvo la prudencia de diferir cerca de 2 años el unirse a su esposa. El rey de Castilla, la reina y brillante séquito de caballeros castellanos y aragoneses asistieron a las bodas de D. Jaime, de cuya parte asistió lo más florido de la nobleza de Cataluña y Aragón. A poco marchó el rey a Huesca para celebrar cortes arago= nesas pues habían asuntos urgentes a resolver del gobierno de Aragón. Aquellos nobles (incluso sus tíos) que habían jurado en varias ocasiones estar todos unidos en la defensa de su rey y le habían prestado homenaje de fidelidad, de cuando en cuando olvidaban dichas promesas y producíanse alteraciones todo ello debido a los intereses creados, pues creciendo la influencia del rey por sus actividades y buen gobierno, menguaba la influencia 40 de muchos cabecillas duraníe la minoría de y sus secuaces que edad del rey mascaban a dos carrillos. Por ejemplo en unas expediciones que principió conéra los moros del reino de Valen= cia, D. Jaime, así como en las expediciones un íiempo anées contra Mallorca, encontróse con fuertes reparos de su tío D. Fernando descubriéndose queel listo de su tío, precisamente cobraba bajo mano de los subditos de la media luna, para que no se les inquietase y para que no se intentasen nuevas recon= quistas. De haber escuchado D. Jaime a algunos de los perso= najes que le rodeaban aún estarían los invasores en el reino de Valencia y Baleares. Alrededor de D. Jaime no buho favoritos ni privados y si bien había algún personaje que no merecía estar a la vista del soberano, quedaba compensado el caso, en la rebosante lealtad y entusiasmo con que le servían la mayoría de los prohombres de sus reinos, obispos, arzobispos, barones, nobles y capitanes, caudillos y rico=bombres, todos rivalizaban en servirle con gran amor y entusiasmo, prueba de ellos las entradas triunfales de Palma de Mallorca y la capital Valenciana con sus lucidos y adictos séquitos. Otro ejemplo de nobles rebeldes: el caballero Pedro de Abones estando de camino entre Zaragoza y Teruel bízole detener el rey reconviniéndole por nohaber acudido a su llama¬ miento cruzándose palabras agrias entre ambos y atreviéndose Pedro de Abones intentar cruzar la espada con el soberano, a pero Sancho Martínez de Luna al huir el de Abones perse= guido por el rey, le alcanzó atravesándole de un lanzazo, cosa que conmovió al noble corazón de D. Jaime e hizo enterrar muy decorosamente en Santa María de Daroca al infiel caballero. Dicho Abones habíase siempre distinguido por su actitud beli= cosa contra el soberano y no era la primera vez que se le reconvenía. Se hizo famosa la justicia del haber intervenido rey por personalmente en dar posesión del condado de LIrgel a la legí= tima condesa bija y heredera sucesora del último conde Armen= gol. El vizconde de Cabrera (otro señor belicoso) se bahía apoderado de dicho condado indebidamente. Por los perso= 41 najes quejugaban en el asunío era un negocio que tenía la atención pendiente de toda Cataluña, siendo muy aplaudida la actitud del soberano que cada día elevaba su prestigio. Este monarca le gustaba estar en continuo contacto con sus subditos, la claridad en los negocios y jugar a cartas vistas eran cosas las prefería para su gobierno; así pues prefirió que reunir cuantas más veces pudo Cortes Generales y por si fuera poco convocaba muy a menudo a los principales personajes; prelados, abades, etc., para consultarles sus pareceres y escuchar sus opiniones y consejos. El plan de la conquista de Mallorca e islas adyacentes después de madurado detenidamente en Tarragona en casa del primer marino de la época Pedro Martel decidió convocar cortes en Barcelona, exclusivas para tal objeto y en su real Palacio Mayor, que babía restaxxrado D. Jaime, aprobándose en dichas sesiones los proyectos del soberano en medio de gran entusiasmo acordándose una fuerte subvención y así como reunir pertrechos y materiales de todas clases. El reino de Aragón prestó también su concurso. Todo ello sucedía en Barcelona en el mes de Diciembre de 1228 acordán= dose que reuniría la gran expedición contra Mallorca en se Tarragona el mes de agosto del siguiente año. en En el puerto de Salou a 6 de Septiembre de 1229 partía la gran armada conquistadora de la mallorca Musulmana. Los nidos de piratas y aventureros iban a desaparecer. No faltaban toda clase de máquinas e ingenios de guerra a la expedición. Guerreros a pié y a caballo formaban abundante legión, acompañando a D. Jaime el obispo de Barcelona, otros prelados y los primeros personajes de los reinos de Cataluña y Aragón entre ellos D. Guillermo de Claramunt, los hermanos Moneada, Arnaldo de Tamarit, Ramón de Alemany, los Condes de Rosellón, Ampurias, Cardona, Cervera, Bearne, etc., etc. A los pocos días desembarcóse en la isla mallorquina con= quistándose pueblos y alquerías en gran número y tras rudos combates, entrando en la rica capital de Mallorca en 31 de Diciembre del citado año de 1229. Los estandartes de la cruz junto a los estandartes de D. Jaime tremolaron en el palacio de la Almorabima tomando posesión de dicha mansión el gran 42 conquistador y dando seguidamente las nuevas disposiciones para gobernar su nuevo territorio. A los pocos días reembarcóse don Jaime para Cataluña y Aragón para resolver asuntos urgentes, volviendo a Mallorca seguidamente para poner en orden aquella compleja adminis= tración y repartiendo entre los caudillos vencedores las tierras y alquerías que les correspondían en proporción al concurso de hombres y otros recursos que cada uno babía aportado. Des= pués de regresar otra vez a sus antiguos estados efectuó otro y último viaje a Mallorca. Allí no se necesitó ya más de su presencia y en cambio la proyectada conquista del reino de Valencia necesitó más adelante muy a menudo su concurso, ya que en varias etapas logró todo aquel reino, desde Peníscola (otro nido de piratas) y Burriana basta Játiva. Los hombres de Piera ayudaron a la conquista de Mallorca recibiendo en el reparto 2 alquerías, 22 jobadas de tierra y 22 caballos. V El Castillo de los Condes de Barcelona y reyes de Aragón de Piera es conocido en toda la comarca por el Casíillo de muy don Jaime, por lo que se cree podría baber sido adquirido o fundado por este Pey, cosa que es un lamentable error, pues ya están enterados nuestros lectores del origen y vida de este Castillo. Sin embargo, de padres a bijos, desde los tiempos de nuestro Rey conquistador como herencia de familia, ha ido trasmitiéndose de generación en generación, refiriéndose al Castillo de Piera, la siguiente frase: ¡Vamos a visitar el Castillo de don Jaime! ¡tal día lo destinaremos para ver el Castillo de don Jaime! y así sucesivamente, día tras día, siendo ello debido a que nuestro gran monarca, con su prodigiosa actividad, cabal= gando constantemente de un punto a otro de sus estados de Cataluña y Aragón, tenía necesidad de hospedarse con frecuen= cia en su Palacio de Piera; ya que por su larguísimo reinado fué uno de los soberanos que lo frecuentó por más tiempo, unas 43 veces en rápida escancia y otras pasando temporada en la real mansión Pierense; derivándose de todo lo expuesto que reper= cuta, koy dia en alto grado, la memoria del insigne Soberano en todos aquellos contornos. Daremos a continuación a nuestros lectores datos precisos de algunas estancias de don Jaime en el Palacio de Piera asi como de algunos decretos ordenados por dicho monarca a favor de la real Villa, conforme las referencias del Archivo general de la Corona de Aragón y otros importantes registros. En 1227, residiendo don Jaime en Pertusa, asigna 25.000 sueldos al Vizconde de Cardona por servicios prestados y paga= deros de la administración de los hienes del Monarca en Piera, Manresa Tagamanent. Autoriza el documento el notario Peal y Guillermo Rahasa. Testigos: Conde Urgel; Mayordomo Mayor de Aragón, etc. En el año 1231, recorriendo sus estados de Aragón y Cata= luña, después de su último viaje a Mallorca, le vemos a 29 de septiembre en Lérida, de donde sale para Piera, llegando a dicha Villa a 3 de octubre y pasando temporada en su palacio: donde, a 9 del citado mes, reúne junta de personajes en dicha Villa. En aquellas sesiones celebradas al cohijo del antiquisi= mo Castillo Palacio, que tantas tradiciones guarda, resolvió de una vez el monarca la cuenta que tenía pendiente de antiguo con don Ramón Folch, vizconde de Cardona, cuyos asuntos estaban sin liquidar desde la época de los padres de ambos; acordándose que el rey debía pagar un saldo de 2.500 maravedises al de Cardona. Firmaron como testigos el Abad de Santas Creus, Guillermo de Anglesola, G. de Cardona, G. de Mediona, B. de Portella, P. de Castelló, el Mayordomo Focer, Sans Florta y Ximen de Luna. En 1241 aprueba el Rey en Gerona unas cuentas que por estancias y viajes le presentan los alcaldes de Piera, Villafranca y Martorell, lo que prueba sus visitas a dichas Villas. A 29 de julio de 1264 firmaba un decreto por el cual concedia a los habitantes de la Villa de Piera el privilegio de no trasladarse a Barcelona ni a otra ciudad alguna en sus causas 44 y pleiíos, las cuales fendrian que sustanciarse en la misma Villa de Piera. En 1265, residiendo en Lérida y a 22 de abril, nos dice el historiador M.iret y Sans en su obra Itinerari de Jaume 1 (por el Pegistro 13, folio 266, del Archivo de la Corona de Aragón) que don Jaime I el Conquistador hizo donación (condicionada) del Castillo de Piera Quillermo Cescorts, que estaba al cuidado a de dicho Palacio, ordenándole que lo cuidase y habitase cons= tantemente él y los suyos; con la obligación de tener a dispo= sición del Soberano y sus sucesores, asi como de los priraogé= nitos, 12 luces o candelabros, 10 bandejas de metal, 200 piezas de vajilla de mesa y 12 camas con colchones de pluma. La citada donación y la orden que le sigue, promulgadas en Lérida la fecha citada, fueron escrituradas por el Notario en Peal Simón de San Feliu, actuando de testigos el Vizconde Pamón de Cardona, Pedro de Moneada, A. de Anglesola y otros. En proximidad de fechas efectuó idénticas disposiciones con otros 10 castillos y Palacios residenciales y propiedad de la Corona; así el real patrimonio aligeraba el presupuesto y pre= miaba (cediendo en parte sus propias residencias) a subditos que, por su lealtad, eran acreedores de tal distinción; a la par que el monarca aseguraba el estar bien atendido caso de presen= tarse en aquellas. Tuvo otras reuniones de sus magnates en el Palacio de Piera que no anotamos, ya que nos falta espacio para ello. En 1266 pasó temporada don Jaime en su Palacio de Piera que ya estaba al cuidado de los fieles Cescorts y, aprovechando aquellos días de estancia, extendió una orden a Quillermo de Capellades para que en adelante la pensión que éste pagaba al monarca de 100 sueldos anuales Barceloneses, por uso de un molino en Piera, la pagasen a Guillermo Cescorts de su Peal Palacio. El citado Cescorts debía destinar dicha pensión en tener bien conservadas las tejas y puertas del Palacio y dependencias anexas como es de ver en el Libro de enagenaciones del Real Patrimonio (Del Archivo de la Corona de Aragón). 45 En 1269 aloíado en el Palacio de Piera al primogé= vemos nilo de D. Jaime, el Príncipe don Pedro, estando dicho Palacio al cuidado de la familia Cescorfs según hemos informado. El resto del Peal Patrimonio de Piera no sufría alteración alguna desde 1265 hasta que don Jaime, p>oco antes de morir, legaha la Villa de Piera, con todo su término al Monasterio de Poblet en razón de cinco Villas que bahía recibido del citado cenobio y con la facultad de que sus herederos recuperasen la citada Villa de Piera si así conviniese. Ya veremos como sus sucesores la recuperaban. El Castillo quedaba excluido de dichos intercambios. Antes de la conquista de Mallorca habíase divorciado el Rey con parecer por razones de doña Leonor de Castilla, al parentesco, incompatibilidad de carácter, etc.; casando, más ade>= lante en segundas nupcias, con doña Violante de Hungría bija de Andrés II, dama de altas dotes que se llevó muy bien con don Jaime. Celebróse la boda en Barcelona, a 8 de septiembre de 1235, con tal lujo y esplendor que llamó la atención de las Cortes de Europa. En 1238, al efectuar su entrada triunfal en Valencia, día 23 de septiembre, acompañábanle D.^ Violante y multitud de nobles y barones aragoneses y catalanes, en número de más de 300, dos Arzobispos, cinco Obispos y lucidísimos séquitos. Efectuóse el repartimiento de tierras de igual modo que se bahía practicado en Mallorca. Doña Violante había seguido a don Jaime en casi toda la campaña de Valencia. Siguióle también a Játiva y en otros itinerarios. acababa sus días en Valencia nuestro En 27 de julio de 1276 gran Monarca, siendo trasladados sus restos al Monasterio de Poblet y colocados en suntuoso mausoleo. Profanadas las sepulturas reales de Poblet por las turbas en la revolución de 1835, fueron conducidos los restos de don Jaime a la Catedral de Tarragona, y allí han permanecido basta nuestros días. Actualmente al reconstruirse las reales tumbas de nuestros soberanos en Poblet, se proyecta el solemne tras= 46 lado de los resíos de don Jaime I y demás monarcas a las tumbas restauradas. El acto de la traslación promete tener la Q;randio= sidad que corresponde. La antigua familia de los Cescorés de Piera, a quien tanto apreciaron distinguieron don Jaime I y demás soberanos, y procedía de la antiquísima casa solariega "jMias d'en Cartres", figurando como cabeza de familia en un antiquísimo catastro y censo, 0uillermo Cescorts.(0uillermus de Curtibus). Andando el tiempo extendió y aumentó dicba familia, se según verá el lector, ya que en Piera y en todos los dominios de los reyes de Aragón aparecen los Cescorts por durante varias centurias. 1265, Se instalan en el Peal Palacio 0uillermo Cescorts y los de orden de don Jaime 1. Es de suponer que la suyos familia seria numerosa y alguien quedaría en su casa solariega. 1307. Romeo Cescorts sostiene un litigio en Piera sobre cobro y pago de arbitrios de fincas rústicas. 1344. María Ana Cescorts casa con el noble Ramón de Víala, Embajador ante el rey de Túnez. Nació de este matri= monio Jaime de Víala y Cescorts que fué gobernador de Messina en 1408, Referente a esta familia Víala, diremos que ayudaron a Jaime I las conquistas de las regiones valencianas por lo cual en recibió 0uillermo de Víala la baronía de Almenar y la Torre de Builcadím en uno de los repartos que se efectuaron por don Jaime, entre los generosos guerreros que le ayudaron (1244). Así pues el casamiento de Ramón de Víala embajador de Pedro III ante el rey de Túnez con doña Ana Cescorts en 1344, prueba que si era de importante linaje y alcurnia la casa de Víala, también tendría su categoría la casa de los *Cescorts. 1355. Volviendo a los Cescorts del Palacio: Roberto Ces= corts, Comendador Mayor de la Orden de San Jorge de Alfama servía a Pedro III en Cerdeña. 1362. Alberto Cescorts, era Maestre de la Orden de San Jorge. La Orden de San Jorge de Alfama fué creada por el Rey Pedro II de Aragón en 1201, para enaltecer al Santo Ouerrero 47 que tanto protegía a sus ejércitos contra la morisma y en la Alfama (Tortosa) hizo levantar el Castillo de la Orden. Lle= vaba la cruz roja de San Jorge por emblema. El rey Martin refornaó y fusionó la Orden con la de Montesa que boy dia lleva la misma cruz roja de San Jorge. 1415. Se confirma privilegio de nobleza a Juan Cescorts. En el Archivo Parroquial de 1504 constaban Alberto y Jerónimo Cescorts como bij os de la casa del Palau (Palacio) de la Villa y en 1522 Pedro Juan Cescorts era el señor de dicbo Palacio. 1419. Francisco Cescorts era Qobernador del Reino de Valencia. 1424. Juan Cescorts efectúa una venta a Juan de Clara= munt en Piera. 1555. Jerónimo Cescorts del Palau manifestaba poseer 18 fincas en Villa). Piera (en el Catastro de la 1606. Jaime Cescorts formaba parte del Consejo de la Villa. 1674. Jerónimo Cescorts del Palau, (Palacio) usufructuario de su bijoj osé Cescorts, manifestaba poseer numerosas fincas. Hasta el siglo XVIII figuran las familias Cescorts en los registros del Municipio de Piera. En toda clase de documentos, catastros, censos de poblaciones, listas de primeros contribu= yentes, etc., se bace constar Cescorts, del Palau, (Palacio). Hoy ban desaparecido totalmente de Piera todos los Cescorts, sin dejar rastro; se extinguirían totalmente, o marcharían los últimos descendientes a otros lugares lejanos. Y en cuanto a Alberto de Viala pasó los Vialas diremos que su vida en los campos de batalla muriendo en el cerco de Per= piñán, y su biio don Juan de Viala fué Gobernador del Castillo de Peníscola en 1441. Bernardo de Viala y Montagut con su primogénito D. Fer» nando se llenaron de gloria en las grandes empresas guerreras de Carlos V y Felipe II. 48 VI Pasó regir los extensos dominios del invicto Conquistador a su hijo primogénito Pedro II de Cataluña, llamado el Grande, que a la vez era el III de Aragón. Vulgarmente también se le llamaba" de los franceses" por las aplastantes derrotas que causó a esta nación. Este era rey desde el dia 6 de monarca julio de 1276, por haber abdicado (estando en Alcira) don Jaime la corona a favor de su primogénito. Por orden de su padre, casi moribundo y después de una tierna despedida, voló a pelear con los moros en varios lugares, pues daban mucho que hacer en aquellos dias. Puede decirse que de tal padre tal hijo; los dos rivalizaban en actividad, valor y sangre fria. A poco de la abdicación y despedida, en Alcira, fué conducido don Jaime a Valencia, en gravísimo estado, falleciendo en dicha ciudad a 27 de julio de 1276. Encargóse más adelante su hijo don Pedro del traslado de los restos mortales de don Jaime al panteón de Poblet, que tenía preparado al lado del Evangelio en el Presbiterio. D. Jaime habia fallecido Monje profeso, estando representado sobre su sepulcro en dos esculturas de alabastro, vistiendo la una el hábito del Císter, y la otralos atributos de la realeza. con El nuevo rey don Pedro el Grande no fué ungido en Zaragoza basta el día 16 de noviembre del año anterior citado, por D. Bernardo Olivella, arzobispo de Tarragona, en la iglesia mayor de la capital de Aragón. Fué este monarca gran político teniendo excelentes rela= clones con todos los monarcas reinantes de su época, de quienes recibía vistosas embajadas incluso del gran Kan de los Tártaros. Gomo guerrero, no fué menos afortunado; pero como reinó poco tiempo, no pudo conseguir el prestigio de su padre. Una de sus bijas llamada Isabel casó con el rey de Portugal don Dionisio, siendo, más adelante, la célebre Santa Isabel de Portugal. 49 En los últimos meses de su reinado y por mediación del príncipe heredero don Alfonso, hizo entrega de la Villa de Piera al Monasterio de Pohlet, según había ordenado su padre por razón de cinco villas recibió el Real Patrimonio de dicho que Monasterio. Efectuóse la entrega a 2 de abril de 1285. Este monarca, siendo principe heredero, residió Piera; no habiendo en encontrado el autor documentos que probasen su estancia en el Palacio de dicha Villa mientras fué rey; siendo casi seguro, pero, que frecuentó su morada de Piera por haber recorrido aquellas comunicaciones muchísimas veces, durante sus actividades. También de Pedro 11 encontramos a 2 de diciembre de que 1283 dió guiaje especial y otras varias ventajas a los jornaleros que quisieran ir a las obras del Puente Romano de trabajar en Martorell que no es el célebre "Puente del diablo" otro que que ha llegado a nuestros días. Una prueba más de que el Soberano se ocupaba de aquellas comarcas. Falleció dicho monarca el dia 2 de noviembre de 1285 en su casa de Villaf ranea del Panadés, y siendo así que esta ciudad que vió los últimos dias de vida del rey no está lejos de Piera, es probable una vez más que hubiese residido en aquel Palacio. Aún existe el camino de herradura que usaban para cabalgar en aquellas épocas desde Piera al Panadés y que nosotros hemos recorrido en parte, está trazado con gran habilidad para acortar distancias. Las actuales y modernas carreteras dan amplios rodeos que son forzosos para evitar las pendientes en lo posible y al mismo tiempo procurar comunicaciones a poblados que se encontraban aislados. Lo mismo sucede con los antiguos atajos, caminos y carreteras de Igualada a Piera y de Piera a Martorell. Al fallecer Pedro II en noviembre de 1285 gobernó las coronas de dicho monarca su hijo don Alfonso el Liberal que fué el II en Cataluña y III en Aragón. Este monarca haciendo uso de las facultades que tenía para recuperar Piera, siempre que asi conviniese, según babia dis= puesto su abuelo don Jaime, acordó notificar al Abad y Comu= nidad del Monasterio de Poblet que decidia incorporar al Real Patrimonio la Villa y término de Piera con todas sus antiguas jurisdicciones y pertenencias, dando en cambio a Poblet la 50 1,-^:..' i:LtR , .. . . ■ \ ÜE Ai< ■ t riiúi-/,rJiCO j Casa Hospital de S. Vicente de Valencia, Castellón del Campo y de Burriana, los pueblos de Quart y Albaida y la Señoría de Montornès. Efectuóse dicba recuperación a primeros del año 1291, declarando el monarca que le convenia en gran manera poseer la totalidad de la Villa de Piera por ser punto muy estra= tégico en la importancia de las comunicaciones y que junto con su Castillo defendía un importante cruce de líneas; además de que teniendo todo ello en su poder aseguraba de ataques incon= trolados de partidas de bandoleros, los caminos directos de Barcelona a Igualada, Cervera y Lérida. Murió dicbo monarca en Barcelona a 17 de junio de 1291 siendo enterrado en la Iglesia de Frailes Menores de dicba ciudad. Habiendo fallecido sin bijos don Alfonso, sucedióle su hermano don Jaime II el Justo. Reinaba en Sicilia don Jaime cuando recibió la triste nueva del fallecimiento de su bermano el rey de Aragón, Valencia y Cataluña, por lo que dejó la gobernación de Sicilia a su bermano don Federico y partió presuroso para Barcelona y Zaragoza a tomar posesión de las coronas de su bermano don Alfonso. El nuevo monarca en los años 1293 y 1295 confirmó y aprobó la incorporación a la corona de la Villa de Piera que babía efectuado su antecesor jurando no volverlos a ceder jamás bajo ningún concepto. En el año 1320 residiendo don Jaime II Palacio de en su Piera concedía a su Universidad (Municipio) el no poderse desmembrar jamás de la corona de Aragón. Uno de los actos que sobresalen en el reinado de este soberano es la extinción de los Templarios, cosa que efectuó con el menor trastorno posible. Inauguró personalmente las obras de ampliación de la Catedral de Barcelona en su estilo gótico tal como la vemos boy, cuya Catedral no era otra que la levantada por Berenguer I el Viejo y resultando pequeña para una Barcelona que cada día se agrandaba y crecía, decidió ampliarla don Jaime. Jaime II residiendo en su Castillo Palacio de Piera, pasó a la Iglesia de Santa María, parroquia del lugar, para recibir jura= mento y homenaje de Asberto de Mediona, señor del lugar y castillo de Mediona, próximo a Piera. 51 Medionas eran personajes imporíaníes Los en aquellas épocas, pues los vemos a menudo en los séquitos y juntas de los monarcas. G. de Mediona ya hemos visto que asistió a la junta que convocó Jaime I en el Castillo Palacio de Piera a 9 de octubre de 1231. Hoy el castillo de Mediona está en ruinas y siglos atrás pasó a manos de la Casa Ducal de Medinaceli. Concedió permiso este monarca a su cuarta esposa doña Elisenda, de la de los Moneadas, para levantar el casa Monasterio de Pedralbes destinado a religiosas Clarisas. Edifí= cóse la obra gran rapidez, ayudando a ella los reyes y muchos con magnates donativos particulares, y cediendo el rey a con doña Elisenda, para que lo traspasase a su Monasterio, el diez= mo de las rentas de Piera a perpetuidad, asi como las rentas de otras varias villas. Acabó sus días este monarca en Barcelona, después de largo provechoso reinado, el 2 de noviembre de y 1327, siendo enterrado en el Monasterio de Santas Creus. Su viuda la reina doña Elisenda se retiró en el monasterio de Pedralbes, en donde acabó sus dias. Los restos de la soberana fundadora reposan en un hermoso sepulcro de mármol blanco junto al altar mayor de dicho Monasterio. La grandiosidad y belleza de la iglesia y claustro del real Monasterio de Pedralbes situado a la entrada en la Ciudad son la admiración de cuantos lo visitan. Alfonso III el Benigno en Cataluña y IV en Aragón estaba en Zaragoza al fallecer su padre D. Jaime II, a quien sucedía en la Corona por haber renunciado a la misma su hermano mayor que ingresó la Orden de San Juan de Jerusalén. Acababa en de enviudar el de su esposa doña Teresa, con quien se monarca bahía casado siendo Infante, trasladándose seguidamente a Barcelona al recibir la triste nueva para asistir a las exequias de su padre. Celebráronse seguidamente en la ciudad de los Condes los actos de prestar y recibir juramento, regresando seguidamente a Zaragoza el nuevo soberano, y coronándose a primero de abril de 1328 en dicha ciudad. 52 Casó el monarca en segundas nupcias con doña Leonor de Castilla en 1329. Las Crónicas de la época, cuentan que la magnificencia desplegada en la coronación de D. Alfonso el Benigno, en Zaragoza, llamó poderosamente la atención. Este soberano, que conservó integra la posesión del Castillo y Villa de Piera para el real patrimonio, fallecía en Barcelona a 24 de enero de 1335, siendo enterrado provisionalmente en el convento de Padres Franciscanos y trasladado a su sepultura definitiva del convento de la misma Orden en Lérida, en abril de 1369. Dicbo convento fué derribado, durante la suble= vación de Cataluña contra Felipe IV, en 1640, por cuyo motivo los restos del rey pasaron a la antigua Catedral Leridana en 1645. VII Pedro III el Ceremonioso en Cataluña y IV de Aragón, a la edad de 16 años, sucedia a su padre don Alfonso el Benigno. Por sus frecuentes visitas al Monasterio de Montserrat asi como por sus frecuentes viajes a la comarca de Urgel y Bala= guer, donde babia nacido; en sus continuos cuidados para el reino de Aragón y en sus largas estancias en Barcelona, sospe= cbamos de sobra que frecuentaría la Villa y Palacio de Piera, pero de momento no encontramos documentos que lo acrediten. En aquellas épocas los herederos de la corona, anexo a su jerarquía, tenían la lugartenencia del reino, bailándose en este caso, el hermano mayor de "El Ceremonioso", don Jaime, por no tener hijos varones el rey. Encontrábase aposentado en el Palacio de Piera a 12 de marzo de 1345 el infante don Jaime, heredero y lugarteniente del reino, teniendo además el condado de Urgel y vizcondado de Cabrera. Escribía desde Piera dicho personaje a los prohom= hres de Igualada notificándoles que el próximo domingo llegaba a la citada ciudad y que dispusiesen la cena para él y su séquito, y que siendo en Cuaresma se tuviese en cuenta la abstinencia. 53 La lista de pescados y otros productos es curiosa, no detallán= dolo por falta de espacio. El impuesto de cenas que existía en aquella época era un tributo que percibía la realeza, de los municipios, y de cuya recaudación se atendía la mesa del rey o del primogénito, siem= pre que se presentaban. Este impuesto de cenas, tenía un apartado que decía "cenas de ausencia" y se pagaban tanto si babía lugar a ello por las visitas'regias como si no se efectuaban. En cuanto al impuesto de derecho de cenas a secas (sin la au=- sencia) lo sufrían algunos pueblos y villas de menor importancia, poco cercanos a las rutas que solían frecuentar los soberanos y sólo se pagaba el impuesto en caso de recibir la visita regia. Durante la lugartenencia de don Jaime estuvo en su apogeo el bando o partido de la Unión que presentaron sus preten= siones al Rey. En dicbas conclusiones sufría merma el poder del Rey, ras= gando éste en Zaragoza con su puñal dicbas Conclusiones siendo conocido a raíz de este suceso por Don Pedro del Punyaleí. Don Jaime, su hermano, alentaba al partido de la Unión com= puesto de valencianos y aragoneses; castigando severamente don Pedro a los dirigentes principales, tras el fracaso de los nuevos Fueros de la Unión. De Barcelona, el Soberano, manifestaba que los regreso a catalanes subditos preferidos por ser los más adictos y eran sus respetuosos. El príncipe don Jaime llegó también a Barcelona a poco de entrar en la Ciudad Condal el rey su hermano. Falle= ciendo a raíz de corta indisposición don Jaime, casi todos los historiadores indican que falleció envenenado, pero sin poder probarlo. Algo parecido sucedió al Príncipe de Viana más adelante. No existieron pruebas y era del dominio público que falleció envenenado. Fué don Pedro uno de los reyes más administradores, ya que ordenó los Archivos, con preferencia el de la Corona de Aragón, en Barcelona. Desde Poblet ordenaba que se entre= gasen las llaves del Real Archivo al Escribano de la Corte 54 Pedro Passeya para que procediese a su ordenamiento y custodia. Escribió de su mano, las nuevas ordenaciones para la Peal Casa, sinescaparle detalle alguno viniéndole de aquí el dictado de El Ceremonioso. Verdaderamente, la corte necesitaba unas ordenaciones. Con todo no hizo mas que plagiar las Ordena= ciones de la Casa Real de Mallorca promulgadas por Jaime II de aquel reino. Ordenó el Censo de habitantes y Rentas de la Corona y del Erario público, con todos los derechos, cargas y gabelas, etc. Fomentó el comercio y la marina, ensanchó sus dominios y por fin, al nacer el príncipe don Juan en Perpiñán a 27 de di= ciembre de 1350, vió colmado su anhelo de tener sucesor varón directo para sus coronas. En 24 de julio de 1380 bacía donación don Pedro III de la Villa de Piera con todas sus jurisdicciones a don Guillermo Ramón de Cardona, por haber puesto en libertad a su nieta la reina María de Sicilia. Fallecía el Ceremonioso en Barcelona, en 5 de enero de rey 1387, siendo enterrado provisionalmente en la Catedral y des= pués trasladado al Real Monasterio de Poblet. Juan I el Cazador subía al Trono en enero de 1387 como hijo primogénito de Pedro III. Este príncipe heredó de su padre, igualmente que de la reina doña Violante su consorte, una fuerte devoción a la Virgen montserratense, a quien visitó con frecuencia no sólo siendo Rey sinó también en sus años de príncipe heredero. La reina efectuó en cumplimiento de una promesa, una de sus visi= tas a la Virgen a pie, desde Monistrol, y descalza en parte del trayecto; escribiendo al rey su feliz llegada. En otra de las visitas, ofreció la reina doña Violante a la Virgen de Montse= rrat, valiosas joyas. Siendo príncipe heredero, don Juan, aposentóse en el Pala= cío dePiera, donde comió y durmió procedente de Montserrat y dirigiéndose al Panadés. (9 de marzo 1365). En la tarde del 19 de mayo de 1396 fallecía este rey por 55 accidente de caza en los bosques de Foxá, de Torroella de Montgrí, después de reinar tan sólo 9 años. Tenía dispuesto en su testamento que le sucediese su ber= mano don Martín, por tener solamente bijas el rey. La reina doña Violante vivió aún bastantes años en Barcelona, prodi= gándole su cuñado don Martín todas las atenciones propias de Reina viuda. VIII Estaba don Martín en Sicilia al recibir la noticia desgra» ciada de la muerte de don Juan su hermano, y a la vez su proclamación. Doña María de Luna, esposa de don Martín tomó, interi= namente el gobierno en espera de que su esposo una vez arreglados los asuntos de Sicilia desembarcase en Barcelona. Hasta últimos de mayo del siguiente año de 1397 no llegó don Martín a la Ciudad Condal. Fué coronado en 1399, y a 13 de abril, en la metropolitana de Zaragoza por el arzobispo de Atenas, enviudando al poco tiempo de estos acontecimientos. El primogénito del rey, por su con la heredera matrimonio de Sicilia fué rey Caller (Cerdeña) de los sicilianos, muriendo en en 25 de julio de 1409, después de haber ganado la famosa batalla de San Luri. Este monarca, no teniendo hijos legítimos y habiendo enviudado, bacía tiempo, de la reina propietaria de Sicilia, nombró heredero del Reino Siciliano y de los Ducados de Atenas y Neopatría, obtenidos por las hazañas de Roger de Lauria y sus gentes, a su padre don Martín de Aragón. Desde aquella fecha los monarcas de Aragón, y después Reyes de Castilla, se titularon duques de Atenas y Neopatría. Casó el buen rey don Martin el Humano, en segundas nupcias, con doña Margarita de Prades, dama de grandes virtu= des, bija del Conde de Prades y de doña Juana de Cabrera, emparentados con la Casa Real. Era el gran deseo de don Martín procurar a sus estados un príncipe heredero. Residía el rey en su palacio de Bellesguard, 56 al pié del Tibidabo, palacio exisíe aún boy, si bien £an cuyo restaurado, "que casi queda nada de su época", pasando no largas temporadas en él don Martín, para su reposo y descanso, del que estaba tan necesitado en su quebrantada salud. En Bellesguard celebró don Martin, sus segundas nupcias con doña Margarita, bendiciendo la unión su gran amigo el Cardenal aragonés Pedro de Luna, a la sazón Benedicto XIII, Papa de Aviñón, celebrando la misa de Velaciones el otro gran amigo del Rey San Vicente Ferrer. Residiendo el Rey en su finca de recreo babía dejado a la disposición de Benedicto XIII el Real Palacio de Barcelona, durante el tiempo que residió en nuestra ciudad el Papa de Aviñón. Tenía el Rey en gran estima a su hermana la Infanta doña Isabel quien casó con don Jaime de Urgel, bijo del conde don a Pedro de Urgel. Asistió el soberano a la boda que se celebró en Valencia,en 29 de junio de 1407. Llevaba la Infanta 50.000 libras de dote y el Conde de Urgel don Pedro, padre del novio, decía que después del se Soberano, era el magnate que más estados, villas y castillos poseía, además de altísimas existencias de todas las monedas acuñadas en los estados de Aragón y Cataluña. Señaló el de Urgel a su nuera una importante pensión bajo las garantías de las baronías de Piera, Caldes y Qranollers, San Vicens dels Horts y Cervelló, en Cataluña, y siete baronías más del reino de Valencia. El anciano Conde de Urgel don Pedro murió el siguiente año de 1408 en su castillo de Balaguer, heredando los estados su bijo don Jaime que fué el último conde de Urgel según se verá más adelante. En el inventario de bienes figuraban las jurisdicciones y baronía de Piera, por lo que se ve que aquellos Cardonas que recibieron la Villa de don Pedro III, la venderían al de Urgel después, o de haber vuelto a poder de los soberanos la Villa, don Juan o don Martín en sus cortos reinados la cedie= ron al de Urgel en venta o prestación de servicios, etc. Por el Archivo del Monasterio de Pedralbes sabemos que, efectivamente, durante unos años Piera perteneció a las perte= 57 nencias de Urgel, y que el Conde don Jaime hizo donativos al Monasterio en 1411. Aparte de esto el Monasterio siempre cobró el diezmo de la Villa de Piera, legado por don Jaime II y doña Elisenda; y en cuanto a la familia Cescorts del Palau, durante muchas genera^ ciones, siguió cuidando y habitando el Palacio, cumpliendo el mandato del gran rey Conquistador. La reina doña Margarita de Prades quedó muy pronto viuda del rey don Martín. El rey, dirigiéndose a Barcelona, falleció en el Monasterio de Valldoncella en 31 de mayo de 1410. No teniendo hijos don Martin, surgía el Compromiso de Caspe el mismo día moría el Soberano, siendo largas y que laboriosas las discusiones del Parlamento, ya que no faltaron pretendientes. Los restos de don Martín fueron trasladados a Poblet al igual que su antecesor el rey don Juan. Sus respectivas esposas, en su día y hora de pagar el tributo a la eternidad, también fueron trasladadas al gran cenobio pobletano. 58 CASTILLO DE PIERA Un artístico ventanal del Castillo Castillo en ruinas. Uno de los ejemplares que abundan en zonas agrestes y lejos de poblado cuyo tema tratamos en la presente obra. CAPITULO TERCERO I El Infante don Fernando de Castil a,llamado eldeAnte= quera, por era uno haber tomado dicha plaza fuerte a los moros, de los cinco destacados pretendientes a la Co= roña: nobleza, bravura y rectitud en todos sus actos y en todas sus intenciones, no le faltaban al infante castellano. Era bij o segundo del matrimonio habido entre el Rey don Juan I de Castilla y doña Leonor de Aragón, hermana del rey don Martin. Cuando nació don Fernando, su padre aún no era Rey de Castilla, sólo era principe heredero. Se babian elegido unos compromisarios, que debian reunirse en Caspe, para decidir a quien correspondía la sucesión más legal en la Corona de Aragón y Cataluña. Después de largas y laboriosas discusiones, que presidió Fray Vicente Ferrer, eminente jurisconsulto y teólogo de aquella época, quedó procla» mado don Fernando como legitimo heredero más próximo. Fxié coronado solemnemente en Zaragoza el 11 de febrero de 1414, jurando los Fueros, Leyes y Costumbres y recibiendo la obediencia de sus subditos. Pasó a efectuar lo propio en Barcelona y después en Valencia, disfrutando largamente de no su reinado; su estado de salud siempre fué muy precario y, diri= giéndose a Castilla en viaje de asuntos de Estado, a visitar a aquel Rey, murió en la villa de Igualada el 2 de abril de 1416. El principe heredero, don Alfonso, llegó a Igualada, procedente 59 de Gerona con toda premura, para estar a su lado y prodigarle sus cuidados, escuckando muy buenos consejos del monarca antes de su fallecimiento. El conocía muy bien Igualada, pues allí residió anterior= rey mente, organizando el ejército con que atacó y derrotó al rebelde Conde de Urgel que no reconocía a don Fernando. Le fueron confiscados todos sus estados al de Urgel, pasando la Baronía de Piera otra vez a la Corona. Don Fernando nombró albacea mayor testamentario al Conceller de Barcelona Juan de Fivaller, a quien tenía en gran estima por su valía, y le recomendó encarecidamente al Príncipe Alfonso y a los demás Infantes. Al fallecer don Fernando, seguidamente le sucedió su bijo Alfonso V, conocido por "el Sabio" y el "Magnánimo", que disfrutó de un largo y brillante reinado; afianzando el poderío catalán^aragonés en Nápoles y en otras regiones de Italia y del Mediterráneo. Fallecido en 27 de junio de 1458 én el Castillo= Palacio de Nápoles, subió al trono su hermano don Juan, cono= cido en la Historia por don Juan II, el Grande, que ya era Rey de Navarra por su matrimonio con doña Blanca, hija del rey de Navarra, Carlos el Noble. Es de advertir Alfonso V disponía de la Villa de Piera, que totalmente, por haberla incorporado a la Corona su padre don Fernando, procedente de las incautaciones de bienes del Conde de Urgel. Por cierto que la historia conoce al último Conde don Jaime de Urgel con el epíteto de "el Desdichado". Después de llegar a viejo murió en su prisión del Castillo de Játiva. Volviendo a Piera, diremos que cada día costaba más trabajo al Monasterio de Pedralbes cobrar el diezmo en metálico o en especie, pues se hacían el moroso aquellos tributarios; por lo que Alfonso V en 5 de mayo de 1431 decidió vender la Villa con la jurisdicción Baronal administrar alta y baja justicia y en= para tender en toda administración y nombramientos de personal para la Villa de Piera, a la Rda. Madre Abadesa de Pedralbes, y así no tener, para siempre jamás, obstáculo alguno en las re= caudaciones. Piera tenía Baile y Universidad (Alcalde y pues Municipio) de nombramiento Baronal otra vez. Cuando la 60 aufcoridad dependía de la Corona eran de nombramiento real dicbos Se efectuó la venta de los derechos y jurisdic= cargos. ción por la suma de 9.000 florines. Fué coronado don Juan por Rey de Aragón y Cataluña en Zaragoza en 25 de julio del citado año 1458. Prestó y recibió el juramento de ritual en Zaragoza, Barcelona y Valencia segui= damente. Del matrimonio de don Juan y doña Blanca de Navarra nació el desgraciado Principe de Viana, heredero de los reinos de Aragón y Cataluña por su padre y de Navarra por su madre. Al parecer, don Juan, aunque monarca muy activo y de talento, etc., gozaba de la plenitud de aquellas prendas de no carácter de manera de actuar tan franca como su hermano don y Alfonso y el rey don Fernando, su padre. No se llevaba muy bien con hijo, el Principe de Viana; y habiendo enviudado su don Juan, de doña Blanca de Navarra, sin participarlo, tan siquiera a su hijo, casó con doña Juana Enriquez, hija del Almi= rante de Castilla. El Principe don Carlos de Viana vió que su madrastra le odiaba, pues procuraba que su padre prescindiese del Principe en todo lo posible, mientras ella procuraba para sus hijos, parientes, etc. De la herencia del Trono de Navarra no se hablaba para nada a don Carlos de Viana, quien debía heredarlo a la muerte de su madre; y si su padre como rey consorte, quería o podía conservar el trono durante su vida, cuando menos debía dar al Principe de Viana la lugartenencia y gobernación del reino, como era costumbre en aquellas épocas. En cuanto al reino de Ara= gón y Cataluña tampoco se dió al primogénito don Carlos la lugartenencia ni gobernación, como era costumbre y corres= pondia. Asi las cosas formóse un bando numeroso en favor del Principe y receloso el Rey del terreno que ganaba la causa de don Carlos lo encarceló, trasladándole a varias fortalezas, sucesivamente, siéndolo la última el castillo de Morella, en el Maestrazgo a donde pasó preso el Principe, procedente del Castillo de la Aljaferia de Zaragoza. Los catalanes casi sublevados por idolatrar a don Carlos y ver como se le atrepellaba, a la par que estaban descontentos 61 s del don Juan que no respetaba mucbo los privilegios jurados, rey conminaron al Rey por la libertad inmediata del Príncipe, cosa que consiguieron después de mucbo tiempo y de haber hecbo mil gestiones; presentándose al efecto la madrastra doña Juana Enriquez en el Castillo de Morella en 4 de marzo de 1461 con orden del Rey para libertar al Príncipe, saliendo ambos, vía Tortosa y Villafranca hacia Barcelona donde se le esperaba ansiosamente. La Reina no perdía de vista a su hijastro, no se sabe si por voluntad propia o por orden del Rey; residían ambos en su Casa=Palacio de Villafranca, ya que allí tenía resi= dencia propia la Corona de Aragón, cuyo edificio aún existe, y a poco antes de marchar para la última etapa de su viaje a Bar= celona llegó de improviso un comisionado de los Diputados del Qobierno del Principado de Cataluña, rogando a la Reina que por ningún concepto pasase de Villafranca ni ella ni ninguno de los individuos de su séquito, y rogando al Príncipe, que él saliese cuanto antes para Barcelona, como así lo hizo a poco. Acompañáronle en su viaje a la Ciudad Condal los embajadores exprofesosj que para rendirle homenaje, le mandaba Barcelona y el gobierno del Principado; entrando todos en la capital de Cataluña tríunfalmente el día 1Í2 de marzo del citado año. La Reina estaba inquieta en Villafranca y trató de que se anulase el acuerdo "que era una orden" de que no entrase en Barcelona, siendo la respuesta de Barcelona que podía pasar a Piera, si gustaba, donde tenía también su palacio la Corona de Aragón, y que pronto llegarían conclusiones del Qobierno del Principado. Así vemos a la reina doña Juana, aúltimos de aquel mes de marzo, pasando temporada en su Palacio de Piera; y, en abril, vuelve a recibir a los comisionados de Barcelona, estando otra Villafranca, y le presentan las conclusiones acordadas vez en con el Príncipe, a lo que se llamó el "Pacto de Villafranca". Entre otras condiciones había las siguientes, para ser despa= cbadas al Rey: Que el Príncipe fuese declarado y jurado heredero de Navarra, Aragón y Cataluña, todo ello por el Rey y las Cortes legales como correspondía, que se le diese al Príncipe la lugar= 52 tenencia y gobernación de dicbos reinos como a primogénito y que, en a Cataluña, los catalanes ya se anticipaban a su cuanto Rey en nombrarle 0obernador del Principado, como era de rigor, y más en ausencia del Rey y ser de mayor edad el Principe. Que se aprobasen los nombramientos efectuados de personal para la Casa del Príncipe en Cataluña y que se conformase el Rey a no entrar en Cataluña sin ponerse de acuerdo con la Diputación del Principado previamente, y varias cláusulas más que no reseñamos para no alargar nuestro relato. La Reina marchó a Zaragoza a entrevistarse con su marido seguidamente. Apoyaba al Principe el rey de Castilla, su padrino de pila, enemigo del rey de Aragón, colocando un ejército castellano en la frontera de Aragón. A poco, en 19 de mayo del citado 1461, vemos a los emba= jadores de Barcelona que aguardan a la Reina en la Villa de Piera; eran los embajadores Micer Jaime Ros de Barcelona, Micer J aime de la Geltrú y Arnaldo de Vilademany; saben que viene dicha señora procedente de Aragón con las Conclusiones aprobadas o rechazadas por el Rey. Llegó a Piera la Reina al siguiente dia, procedente de Igualada y Lérida, en su regreso de Aragón; recibió y entretuvo a los embajadores con excusas y dilaciones sin que lograsen tratar detalle alguno con doña Juana, que preferia hablar directamente con el Gobierno del Principado, y el dia 22 de mayo escribe al efecto desde Piera que a las dos de la tarde sale para Martorell, que espera en su estancia en dicha villa recibir la autorización para ir a Barcelona y solventar de una vez todo lo pendiente con las instrucciones verbales que lleva del Rey. El dia 23 sabemos que está en Martorell, escribiendo en dicho dia la Reina otra vez a los Dipu= tados en Barcelona que está muy mal alojada en Martorell y que su quebrantada salud se resiente de la humedad de dicha villa, pidiendo otra vez autorización para ir a Barcelona, o cuando menos a Caldas de Montbuy a tomar sus baños. El dia 25 los diputados del Consejo de Cataluña contestan-a la Reina seguidamente, lamentando tales percances y que si la villa de Martorell no le prueba para su salud, la autorizan ir a Caldas, a donde escriben los diputados que se la atienda y reciba como 63 se merece. También dicen a doña Juana que por abora las circunséancias aconsejan que no entre en Barcelona ni se acerque tan siquiera, pues no responden del orden público, ni aún de su persona. Hacen saber además la Reina que acudirán los repre= a sentantes del Oobierno de Cataluña a Caldas, a cumplimentarla y tratar los asuntos verbalmente, como ella indica. (Todo lo aquí expuesto está documentado en los protocolos de la Antigua Corona de Aragón y Cataluña). Las circunstancias, durante bastante tiempo, siempre fue= ron las mismas; la Reina no podía ir a Barcelona y viajaba por la provincia, de villa en villa; las consultas y las dudas se pro= digaban, nada se solventaba y el tiempo se perdía. De pronto corrió la voz de que el Príncipe, ídolo de los catalanes, estaba enfermo de gravedad; era a mediados de sep= tiembre, por lo que se comunicó la noticia que, por desgracia era cierta, a los Reyes. El día 25 de dicbo mes de septiembre de 1461 a las tres de la madrugada, fallecía el Príncipe de Viana en Barcelona, en el Palacio del Obispado, siendo trasladado su cuerpo y expuesto, en el Salón principal del Palacio Real, que no es otro que la sala del Tinell recientemente restaurada. El Rey escribe muy apenado por la muerte de su bijo, al mismo tiempo que da las gracias por los cuidados que se le ban prodigado. Corrió la voz por aquellos días de que el Príncipe obraba milagros, pues babía enfermos y lisiados que sanaban al visitar su cadáver. Tampoco faltó la versión de que el Príncipe babía sucumbido a un veneno lento que le babian proporcionado cuando estaba en las cárceles de su padre y babía quien preci= saba más, diciendo que la autora era la madrastra. A 26 de octubre, escribe el Rey desde Calatayud propo= niendo que Cataluña jure, como se ba becbo en Aragón, por primogénito al Infante don Fernando, babido con el matrimonio de segundas nupcias con doña Juana. Se ve que le corre prisa al Rey el asunto pues el 6 de noviembre la Reina participa que se baila en Fraga con el pequeño Príncipe, camino de Barcelona para ser jurado y por tratarse de un niño de diez años, que no quiere separarse en manera alguna de su madre, la Reina propone que se la reciba 64 junéo el citado don Fernando. En 8 del mismo mes están con en Lérida madre e hijo, y el 13 del mismo en Martorell. Con toda seguridad que la Reina con el pequeño principe don Fer= nando reposarían brevemente en el Castillo de Piera del 8 al 13 de noviembre en ruta de Lérida a Martorell. El 17 de noviembre se acuerda por el Gobierno de Cata= luña reunido en Barcelona jurar heredero a don Fernando, por al propio tiempo que él deberá jurar observar los Privilegios de costumbre. Además se acuerda aprobar que sea Lugarteniente y Gobernador del reino a propuesta del Rey su padre. Igual¬ mente debido a que don Fernando de menor edad, entre mil es discusiones se aprueba que, nombre, ejerza la reina en su doña Juana como tutora, basta la mayor edad del Principe, que podrá entender en las jurisdicciones civil, criminal y militar. El dia 21 de noviembre entran la Reina y el Principe en la ciudad prestando los juramentos de rigor por ambas partes en la Catedral y en el Salón de San Jorge. El 24 del mismo mes bubo sesión del Gobierno de Cataluña para aprobar los nombra= mientos de Oficiales, Consejeros y demás altos funcionarios que debían formar la Casa del Principe y de la Reina tutora. No faltaron toda clase de prevenciones y reparos en aceptar la gobernación de doña Juana por medio de la tutoría de su hijo, pues se creía a dicha señora mujer de intrigas artificiosas y autora de muchos males pasados y venideros. En los nombra= mientos de la Casa del Principe y la Reina tutora, cuyos cargos pagaban el erario de Cataluña, ya no bahía acuerdo con el Rey y la Reina. Continuaba la prohibición de que entrase el Rey en Cataluña y una vez entrado en la posesión del Gobierno la Reina, con el Príncipe se .dirigió al Ampurdán, donde creó dicha señora una serie de conflictos durante su estancia allí, pues parece ser que se extralimitaba en sus facultades y no seguía las normas reglamentarias en los asuntos de Gobierno que se pre= sentaban. Además el Rey no cumplía sus compromisos y el malestar crecía. Por fin el Principado de Cataluña declaró la guerra al rey don Juan II, siendo la Reina sitiada en Gerona con el Principe niño y librándose del asedio después de mil peripe= cías y varios auxilios. 65 El Rey enÉró con sus ejércitos en Cataluña por Lérida, cuya ciudad le costó mucho de tomar y más le costó aún seguir avan= zando; total una guerra civil de doce años. Fué tomando don Juan las plazas lentamente y en general fué generoso con los vencidos; puso cerco a Barcelona por mar y tierra, a fines de 1462, teniendo que levantar el sitio por las acometidas de los de la Plaza y por las enfermedades y rigores de aquel invierno que diezmaban sus filas. Los catalanes acuerdan ofrecer la corona al rey de Castilla don Enrique, monarca de ánimo apocado, y aunque en principio parecía que iba a aceptar, no existiendo ya el Principe de Viana por quien sentía gran afecto y para no ofender al rey de Àra= gón, desistió de ello. Entonces los catalanes ofrecieron la corona al Condestable e infante dePortugal don Pedro, Duque de Coimbra, casado con unabija de los Condes de Urgel emparentado por tal con la casa de Aragón y Cataluña. Se bailaba en Àfrica dicho infante portugés y sin consultar al rey de Portugal, su pariente aceptó la corona que le ofrecían los catalanes, dejando al Ejército por= tugués de Africa, sin previo aviso y embarcando en Ceuta con toda precipitación para Barcelona donde desembarcó con unos pocos caballeros a 21 de enero de 1464, prestando y recibiendo los juramentos de rigor y siendo proclamado Rey con el nombre de Pedro IV. Cambió el Consejo el intruso monarca, tomó el gobierno y castigó algunos desórdenes y delitos graves. Rebajó impuestos y tributos que se consideraban excesivos y salió a campaña contra el ejército de don Juan. A 12 de marzo del citado año de 1464 residía en el Castillo= Palacio de Piera don Pedro expidiendo desde allí decreto de un aumento sobre También desde Piera expe= impuestos varios. día una orden de pagar 300 florines de oro a Mateo Ferrando de Ayerbe por el retablo de Santa María de la iglesia del Palacio de Barcelona, la actual Capilla de Santa Agueda en la plaza del Rey. Don Pedro residía en Piera en el Castillo que bahía poseído su suegro el Conde de Urgel y que pasó a la Corona otra vez en 66 tiempos de don Fernando. Era don Pedro de Portugal gran coleccionista de monedas medallas, asi como pinturas, escultu= y ras y obras de arte en general. Acuñó monedas de su nuevo reinado que han sido por cierto objeto de confusiones entre los coleccionistas no muy bien informados. Proveyó de retablos la Peal Capilla de Barcelona (Pl. del Rey). Continuó el Condestable su ruta de guerra por las comarcas de Igualada, con la misma calma que llevaba don Juan por las co= marcas de Lérida y Qerona. Erase a principios del año 1465, el principe don Fernando heredero legitimo, ya babia entrado en su mayoria de edad, era un apuesto y gallardo mozo de 14 años que peleaba con los ejércitos de su padre el rey don Juan. Àvan= zaban ambos bandos encontrándose frente frente las fuerzas a del intruso portugués y las del Rey que mandaba don Fernando. En la villa de Prats del Rey acometiéronse ambos ejércitos siendo derrotado y vencido totalmente el portugués por el joven principe de Aragón y Cataluña. (Febrero 1465). El portugués intruso, que desde su llegada no babia tenido ocasión alguna de lucirse en la guerra quedó muy abatido desde esta formidable derrota de Prats del Rey, acudiendo en vano a su rey de Portugal, en demanda de socorros; pero pariente, el le desoyó absoluto, ya que estaba resentido con el Condes» en table por la bonita forma en que le dejó plantado en su dia. Por aquel entonces también caia la plaza de Cervera, bajo el asedio del Conde de Prades, general de don Juan; la causa de los catalanes iba de mal en don Pedro de Portugal peor y retrocedia basta cerca de Barcelona; era a principios de 1466. Los pueblos y castillos de Calaf, Odena, Rubió, Pobla de Claramunt, Piera, etc., etc., estaban con guarniciones desde el principio de la campaña, bien provistos de municiones y viveres, asi como otros muchos de las de Igualada y Villafranca; comarcas recibiendo amenudo órdenes y contraórdenes, según las direc= ciones y empujes que llevaban los lejanos ejércitos. Pero a la bora de pasar a ser dominados y conquistados por el rey legi= timo, por los detalles escasos que encontramos parece ser que fueron abandonados los Castillos, y las Villas se entregaron sin resistencia. 67 La ciudad castillo de Amposta, después de un año de y asedio fué tomada en 26 de junio y la plaza y castillo de Tortosa en 15 de julio del citado 1466. La rebeldía de los catalanes se desmoronaba. El pretendiente portugués fallecía de grave enfermedad, en Qranollers, el 29 de junio del citado año, siendo enterrado en Santa María del Mar de Barcelona. Restablecida la dispuso paz don Juan que todos los pergaminos en que constaban los decre= tos disposiciones del Rey intruso se encuadernasen con y encuademaciones negras de luto y los tomos enfundados en tela negra y archivados en lugar de castigo en los Archivos de la Corona. Ofrecieron los catalanes a última bora la Corona a Renato de Anjou que llegó a jurar en Barcelona a 31 de agosto de 1467. y también acuñó monedas; pero a pronto falleció, no pudiendo actuar casi en lo más mínimo. Iba apoderándose de toda Cataluña, don Juan, quien bahía envejecido notablemente, pues los años y la guerra le pesaban y deseaba la paz de todas veras; los barceloneses eran tercos en ceder y por fin después de mil ofertas y contraofertas y mucbí= simas mediaciones se impuso el buen sentido y, amargados por los desengaños, aceptaron los que estaban sitiados la paz que generosamente les brindaba el monarca desde hacía meses, habiendo por cierto el Rey cambiado de carácter y hallarse arre= pentido también de su poca táctica en la manera de proceder, tanto de él como de la Reina, ya difunta entonces. Por fin Barcelona vió levantado su cerco y firmada la paz, en el cuartel del Rey situado en el Monasterio de Pedralbes, a 6 de octubre de 1472. La Comunidad de Pedralbes cayó en la desgracia del Rey. A fin de dar tiempo en organizar todos los servicios, entre ellos los sanitarios, enBarcelona, el Rey tardó algún tanto en hacer su entrada triunfal en la misma, cosa que efectuó a 22 de diciembre del citado año, montando su hermoso corcel blanco de batalla y notando en los semblantes de las gentes los estragos del hambre y enfermedades. 68 Juró los Usajes, Fueros y Constituciones de Cataluña con toda solemnidad en diclio día de 22 de diciembre, recibiendo en cambio la obediencia de los catalanes, con los que vivió en buena paz y armonía para siempre, después de perdonar gene= rosamente a todos. Pasó largas temporadas en Barcelona, falleciendo a los 82 años de edad en el mes de enero del año 1479, en el Palacio Episcopal, como cristiano ejemplar y dic= tan do sabios consejos para su bijo y sucesor, que no era otro que el gran don Fernando el Católico, puntal de nuestro Imperio. Este monarca que por baber llevado siete coronas en sus sienes fué llamado el Qrande, murió pobre y tuvieron que venderse sus alhajas para cumplir las más fundamentales cláu= sulas de su testamento. Su cadáver fué expuesto en la sala del Tinell del real Pala= cío de Barcelona y seguidamente fué conducido y sepultado parasiempre en el panteón que tenía preparado en el Real Monasterio de Poblet. Il Pasaba a ocupar el trono vacante, por la muerte de don Juan II, su bijo don Fernando que ya era rey de Sicilia por cesión de su padre y rey de Castilla por su matrimonio con doña Isabel. Fué don Fernando II de Aragón y Cataluña y V de Castilla. En sus Decretos encabezaba las disposiciones con los siguientes títulos: Don Fernando por la Qracia de Dios, Rey de Aragón, de Navarra, de las dos Sicilias, de Jerusalén, de Valencia, deMallor= ca, de Cerdeña, de Córcega; Conde de Barcelona; Duque de Atenas y de Neopatría; Conde de Rosellón y de Cerdaña; Marqués de Oristán y de Gociano, etc., etc.; rey consorte de Castilla y de León, de Granada, etc., etc. Trasladóse don Fernando a sus estados de Aragón y Cata= luña a poco de recibir en Valladolid las noticias de la muerte de 69 su padre.En 1.° de septiembre del mismo año de 1479 estaba en Barcelona el nuevo soberano, que fué reconocido previo los requisitos de rigor; celebrándose la solemne ceremonia de la investidura del nuevo Conde en la plaza del Convento de Padres Eranciscanos (hoy Plaza Medinaceli) dirigiéndose des= pués a la Catedral y al Palacio de la Qeneralidad. Después de la muerte del Príncipe de Viana, y al declarar la guerra Cataluña a Juan II, este monarca creyó debía castigar a la Abadesa de Pedralbes y a su Comunidad por haber propor= cionado recursos a los ConceUers; incautándose del Monasterio y sus bienes, entre los que figuraban la Villa de Piera de juris= dicción baronal de la Madre Abadesa, con alta y baja justicia, las XI masías que correspondían a su término o diseminadas fuera de la Villa, etc. Caso de ser cierto que la Abadesa Baronesa favoreciese a los rebeldes, allí donde el Pey no tenía ejército alguno y no era respetado, seguramente lo haría forzado por las circunstancias la muy litre. Abadesa Sor Violante de Centellas, ya que sólo tenía motivos de agradecimiento a la Casa de Aragón, en primer lugar, por la fundación del Monasterio y concesión del Diezmo de Piera y otras villas, y en segundo lugar por la cesión y venta de la Villa, con categoría y autoridad baronal que le vendió y cedió don Alfonso V. Los rebeldes barceloneses movilizaron toda clase de recurs sos contra don Juan II, no faltando incautaciones de todo géne= ro y prestaciones forzadas de gente, elementos y víveres de todas clases, moneda, ornamentos, etc., y en algo afectaría a Pedralbes con los bienes, elementos y recursos que poseía el Monasterio y más durante una larga guerra de 12 años. Haciéndose cargo de ello D. Fernando, dispuso la devolución de Piera con las masías de su término a la Abadesa y Comu= nidad del Monasterio de Pedralbes quien nombrará al Baile de la Villa por asumir la jurisdicción de la misma; con su mero y mixto imperio y aún dispuso don Fernando que 12 arrieros de Piera con sus muías bien aparejadas debían estar a la disposición del Monasterio. 70 Seguramente don Fernando conocía bien la Villa por baber estado en ella cuando niño en compañía de su madre y después seguramente pasaría por Piera con más o menos detención en las victoriosas marchas de los ejércitos de su padre. El Monasterio de Pedralbes tenía gran edificio en Piera, un donde residía el administrador y se recolectaban allí los produc= tos de la tierra elaborándose el vino y aceite correspondiente con los útiles propios. Flabían en el local buenas bodegas y otras dependencias. La Notaría de Piera, la proveía la Madre Abadesa de Pedralbes y estaba domiciliada en el mismo edificio conocido por la casa del Diezmo que aún existe, y precisamente entre el callejón de la Abadesa y la Plaza del Caudillo. El hecho de que la litre. Abadesa Baronesa de Pedralbes y la Reverenda Comunidad tuviesen edificio propio y exprofeso en Villa de Piera, destinado a albergar el personal adminis= su trativo de los bienes del Convento y además para almacenar en el mismo los productos de partes de cosechas, demuestra que el Castillo Palacio y sus anexos estaba reservado al exclusivo uso de los soberanos. III Estamos en el año 1531. Carlos V se halla en Barcelona por tercera durante su reinado. vez Barcelona parece la Capital del Imperio. Para ir a Flandes. Alemania o Austria, no se puede contar en pasar por Francia con quien estamos siempre en guerra, así es que lo mejor es atravesar el Mediterráneo (vía Qénova) saliendo de la Ciudad de los Condes que tan bien se lleva con Carlos V. El Emperador y su hijo Felipe II utilizaron muchas veces esa ruta para ir a Flandes u otros puntos del Imperio. Además se precisaba ir a los Estados de Milán, a Roma o Nápoles, etc., etc., y Barcelona era un gran puerto y una gran ciudad para pertrechos de las naves. Aragón y Cataluña ya formaban parte de la España Unica y Grande. 71 Los Reyes Católicos gobernaron desde Valladolid o Toledo y así lo bicieron Carlos V, Felipe II y sucesivos soberanos. Caéaluña y Aragón gobernados por los Virreyes; así eran como Valencia, 0ranada todas las regiones españolas. y Los pequeños estados habían desaparecido, los reyes ya no pasaban continuamente por aquellas cortas rutas de sus peque= ños estados gobernando y administrando personalmente la jus= ticia y la hacienda; las continuas cabalgatas de las comitivas regias por angostos caminos de herradura habían cesado. Las estancias de aquellos caserones y aquellos castillejos que por tantos siglos albergaron a la Corte en sus cortas etapas, estaban desiertas, frías, destartaladas. Se habían recogido, cuantos objetos aprovechables existían y los señorones de todo castillo, palacio o mansión, iban a Barcelona o Tarragona, etc., año tras año, hasta no quedar en lugareñas villas más personal que el de rastrojo o pastoreo y similares. La Villa de Piera interpretaba en los días de Carlos V que el diezmo al Monasterio de Pedralbes era solamente sobre escasos artículos: pan, vino y poca cosa más y el Monasterio entendía que las disposiciones de Jaime II y otros soberanos ordenaban el diezmo sobre el pan y vino y cuantos otros artículos produjese la Villa, como quesos, lanas, aceite, miel, etc., etc. A 7 de mayo de 1531 visitaron a Carlos VBarcelona los en hombres de Piera vasallos del Monasterio para ver si podían eximirse del pago total o en parte del diezmo de productos al Monasterio. No entendían otras razones que ver si se esca= paban de pagar a su señor y Eran los hombres de propietario. remensa que querían el diezmo para ellos y el 90 °/o restante también; allí no había propietario de los productos ni de las tierras. Era la cuestión de los rebasaires en tiempos de nuestra funesta República. Las rentas y concesiones de los Reyes al Monasterio, para ellos no era realidad alguna. Carlos V confirmó el criterio del Monasterio sobre el diez= mo de todos los productos de la Villa y dió toda validez y orden de exacto cumplimiento a las disposiciones de los soberanos 72 anéeriores; desoyendo totalmente a los vasallos de Piera que fuéronse de la presencia del soberano totalmente fracasados. Fué Carlos V, Conde de Barcelona de una Dinastia extran= jera. Los barceloneses catalanes de una parte y el Emperador y con sus flamencos que le acompañaban de otra, cada uno rece= laba del de enfrente respectivamente pero fué tal la buena fe y la buena voluntad por ambas partes, que en 10 veces que estuvo Carlos V en Barcelona durante su Imperio jamás bubo el más leve roce ni mala disposición alguna por ambas partes, muy al contrario aceptó Carlos complacido los agasajos (cual el mejor) con que le obsequió siempre Barcelona en sus visitas, pidió recursos a la ciudad y Barcelona se los concedió con largueza y a gran bonor. En su primera visita retrasábase el protocolo de los actos de prestar juramento el nuevo Conde y recibir la fidelidad de sus subditos en cambio. Por fin enteróse el Emperador que los buenos Consellers no sabían como organizar la comitiva tan siquiera, ni como debían acompañar al Soberano, en fin que no se atrevían a nada en cuestión de fórmulas anteriores, ceremo= nial del juramento, etc., debido a que los Condes de Barcelona nunca babían sido poderosos emperadores. Pegocijóse de ello el joven Carlos y ordenóles que hiciesen simplemente los actos acostumbrados con los Condes naturales, que así correspondía. Los Consellers pues rodearon en el acto de la jura, en la comitiva a la Catedral, en el besamanos y banquete al Emperador y siempre en primera fila junto al Soberano, quedando en segundo orden los flamencos que acompañaban a don Carlos todo dentro de la mayor comprensión y con las debidas aten= ciones mutuas. A fines de 1517 don Carlos al desembarcar España por en primera vez acompañado de muchos flamencos que no podían comprender a los españoles no efectuó ningún viaje triunfal. La guerra civil de los comuneros empezaba a manifestarse; las cortes de Valladolid concedieron lo que se les pedía a fuerza de hacerse esperar y basta rogar. 73 Marchó Zaragoza el Emperador y alii estuvo poco tiempo a sin gran entusiasmo por ambas partes; las cortes aragonesas regatearon y entretuvieron cuanto pudieron las asignaciones que se les pedían, presentando a la vez una lista complicada de peti¬ ciones; en conjunto unasituación tirante como en Valladolid. Llegó a Barcelona Carlos V a mediados de febrero de 1519, permaneciendo cerca de un año en su ciudad de los Condes Soberanos. Incluso parece ser que residió temporada en el Palacio de Bellesguard, que ya conocemos, de la época del rey Martin I. Las Cortes celebradas en Barcelona en su primera estancia, así como en las sucesivas, tomaron rápidamente los acuerdos y no regatearon las subvenciones a la Corona. Como muchas veces la hacienda del Emperador y Conde se bailó apurada, la ciudad le hizo "donación" de préstamos que se le habían efectuado aparte de las subvenciones de las Cortes. El Emperador llegó a emocionarse con Barcelona. Fué devotísimo de la Virgen de Montserrat a cuyo Monasterio colmó de distinciones y honró innumerables veces con su visita y donativos importantes, etc. Fué el monarca de la Casa de Austria que visitó más veces a la Virgen de la Sagrada Montaña, así como la Ciudad de Barcelona, a la que llegó y marchó por t mar la mayoría de las veces. Estando en Montserrat de excursión y visita a la Virgen (1519) a donde fué desde Barcelona en ocasión de su primera estancia, recibió aquel Monasterio la embajada del Imperio en que le anunciaban su proclamación Imperial. Fueron a encon= trarle a Barcelona y no bailándole, sin perder momento marcha» ron al sagrado recinto montserratino. La emoción del Empe= rador fué muy honda y grata a la vez. Así pues resultó que ya era Emperador el día que juró en Barcelona respetar los fueros, usos y costumbres. Que soberanos aquellosi y que vasallos! La grandeza no era soberbia ni el vasallaje era humillación! En el citado año de 1519 Barcelona rebosaba de forasteros varias ocasiones lució sus mejores galas por la llegada del y en Emperador; la celebración del Capítulo del Toisón de Oro en el 74 Coro de la Catedral; la procesión del Corpus presidida por el Emperador, etc., etc. Lo primero que hizo el Emperador al llegar a Barcelona fué celebrar solemnes funerales por el Emperador su abuelo que acababa de fallecer. En las estancias de 1533 1535 dedicóse el Emperador a y preparar su expedición a Túnez saliendo del Puerto de Barcelona con la gran armada en 1535 y consiguiendo la victoria soñada. Los piratas que infestaban nuestros mares recibían un rudo golpe. Hasta en la designación de Virreyes de Cataluña estuvo acertado el Emperador. En Valencia y Zaragoza repercutieron los levantamientos de los comuneros, siendo Cataluña la única región que no sufrió alteración alguna. Moría en Yuste 21 de septiembre de 1558 el gran Empe= a rador, sosteniendo en sus manos una vela del Monasterio de Montserrat, de las que se babía proveído en sus visitas. Subijo Felipe II por abdicación de su padre ya era Rey de España e Indias desde 1556, gobernando la nación desde mucbo antes, investido de poderes por el Emperador y reu= niendo Cortes en varias ocasiones para enviar fondos a su padre, que los reclamaba para atender a sus campañas. Vemos en la Villa muy bien conservado un portal del segun= do recinto amurallado con la fecba 1559 labrada en piedra junto al escudo de Pedralbes también labrado y partido en dos cuar» teles. Todo ello data pues de la plena y mejor época del reinado del segundo Felipe que autorizaría o aprobaría planos del en=, sancbe de la Villa, nuevas zonas urbanas, etc., con relación a sus murallas, portales y demás, el magnífico y sólido portal ya que que detallamos, aún las visagras de sus gruesos porta= conserva Iones que se cerrarían de nocbe y siempre que las circunstancias lo aconsejasen, pasando precisamente bajo dicbo portal el cami« no antiguo de Madrid y Aragón vía Lérida=Igualada bacía Barce= lona y que es boy aún la principal vía del pueblo y caseríos cercanos. 75 Las modernas carreteras de Igualada a Barcelona hoy son dos y dan amplios rodeos que se apartan de dicha antigua ruta, que en toda su integridad vemos que se usa aún, pero como a servicios vecinales y no es otra cosa hoy, que el clásico camino de carro, muy hien trazado en cuanto a acortar la ruta. Fuertes contingentes de nuestros gloriosos ejércitos que liberaron a España del marxismo entraban en la Villa de Piera a 23 de Enero de 1939 precisamente a través de esta antiquí= sima ruta y procedentes de Igualada. Es una vía tan práctica por su estrategia que consta en los planos topográficos del Estado Mayor del Ejército; para avances por sorpresa es una ruta ideal; la usaron todos lós soberanos desde los más remotos tiempos, pasa dicha vía por el pie mismo del Castillo Pierense al entrar en la Villa. Estuvo cuatro veces Felipe II en Barcelona y cuatro veces visitó el Monasterio de Montserrat, entre otros obsequios dió al Monasterio un grandioso retablo para el Altar Mayor que hizo construir en Valladolid y que con el incendio de la invasión francesa se consumió. En unode los viajes desde Montserrat dirigióse al Monas» terio de Poblet, anunciando al Abad del Cenobio que preparase alojamiento al Conde de Barcelona. Es muy probable que en este itinerario pasase por Piera o bien en alguno de sus viajes a Barcelona desde Aragón o viceversa. Hay que tener en Felipe II también llegó y salió cuenta que de Barcelona por mar enalguna ocasión. Después de Carlos V fué el monarca de su dinastía que visitó más veces Barcelona. Los castillos del interior de la provincia de Barcelona y sus rutas desde el advenimiento de los Reyes Católicos, por todas las circunstancias expuestas, quedaban rezagados así como los de Cataluña en general. Don Juan de Austria pasó temporada en Barcelona reunien» do la flota que en Lepanto debía abatir al poder turco. En los días de Felipe II al igual que en el reinado de su padre, la pira» tería realizaba toda clase de atropellos en nuestro litoral al am» paro de los Príncipes del Islam. Toda la población costera espa» 76 ñola del Mediéerráneo ayudó a ambos monarcas, con el mayor entusiasmo, para combatir a las expediciones de la piratería. Fallecía en su Monasterio de El Escorial a 13 de septiem= bre de 1598 el esclarecido esforzado Felipe II. y Algo debería Piera Felipe II, aparte de resolver a favor a del Monasterio de Pedralbes algunos negocios al igual que su padre, por cuanto la Baronesa Abadesa de Pedralbes Señora de Piera y su Municipio acordaron que habiendo fallecido el cristianísimo y bondadoso monarca Felipe II y siendo Piera lugar de la Casa Real se determinaseií que todas las campanas de la Villa doblasen durante 3 días, y que a 9 de octubre se celebrase solemne funeral, levantándose severo túmulo. En dicho acto se consumió mucha cera y la asistencia fué enorme. El MonasterioPiera honraban a su soberano de y quien guardaban buena memoria por algún suceso. La Comisión Municipal vistiendo de riguroso luto asistió a la ceremonia fúnebre. Todo lo detallado consta en el Archivo del Monasterio de Pedralhes de puño y letra del administrador del Monasterio en Piera Jaime Matosas. Felipe III durante su reinado de 20 años estuvo una vez en Barcelona a la que llegó por mar con una escuadra de 45 navios, procedente de Valencia (1599). Se confirma una vez más la decadencia de las rutas y casti= líos tradicionales, con la gobernación única de una España unida y cuyos soberanos tenían su sede en el centro de la Península. Felipe IV en su largo reinado sólo visitó Barcelona una vez y Carlos II ninguna. El segundo don Juan de Austria fué Virrey de Cataluña en tiempos de Carlos II, visitó varias veces Montserrat, llevando regios presentes a la Virgen. Trabó buena amistad con la Comunidad y Priores de aquel Monasterio y a veces pasó allí varios días. Extasiábase con el canto del Virolai. Ya conocía don Juan el Monasterio desde los tiempos de la guerra de Cataluña con Felipe IV, quien para acabar de una vez 77 10 con la guerra promovida los desacieréos de Olivares mandó por a su hijo bastardo (Don Juan de Austria) como a Qeneralísimo y con muy amplios poderes. Don Juan entró en Barcelona y se llevó muy bien con los catalanes, acabando aquella larga y dolorosa lucha. Afianzado en el poder Felipe V, después de la Querrá de Sucesión, suprimiéronse los poderes de las señorías temporales totalmente; y Piera tuvo nombramiento de municipio proveído por el Corregidor de Villafranca. Reformáronse los sistemas de recaudaciones pasando al erario público (Hacienda) todas las recaudaciones, y del Señorío de Pedralbes sólo quedaba el siguiente tributo anual, mandato de la Real Audiencia de Barcelona a 12 de noviembre de 1759 que lo comunicaba las partes interesadas el Portero de la a Audiencia Juan Matas, según archivo del Monasterio. SENTENCIA Se impone al Ayuníamíenío de Piera la obligación de pagar lodos los años por Navidad a la venerable Abadesa y Comunidad del Real Plonasíerio de Ntra. Sra. de Pedralbes. 33 libras en moneda Barcelonesa. 12 capones, 12 gallinas, 12 perdices y cuatro jarras de miel de quince libras cada una. Un regidor del municipio deberá ir a hacer la entrega per= sonalmente. Los noveles Códigos introducidos por la nueva dinastía, concedían la pequeña rentaanual que acabamos de reseñar, al Monasterio, que basta entonces por cesión y venta soberana disponía de rentas de toda la Villa, así como su gobernación y administración de todo orden. Naturalmente que en el mismo caso se encontraron otras señorías jurisdiccionales. Llegaron los tiempos de las constituciones de 1812 y 1820 (modas francesas) y quedó suprimido lo poco que quedaba, con la extinción de las antiguas señorías, que revertían al Estado, en cuanto a derechos, rentas y autoridad jurisdiccional, etc., etc., por lo que se pusieron en pública venta los bienes muebles 78 que habian formado parte de dicbas jurisdicciones y que ya no tenían objeto. Quedó abolido el pago anual del Ayuntamiento de Piera al Monasterio de Pedralbes, y la Casa del Diezmo de Pedralbes en Piera boy es propiedad de un antiguo fondista que ejerce en el inmueble citado su industrial profesión, teniendo muy bien conservado el grandioso edificio y sus dependencias. 79 esd[feb^g.«fc.c>«^®ia4í»fc' ^ a« í.uí^9«e«à«ib«oi««^Bo6 fí« í>b tfod fitsi 1 r.9 asid .aòf,s»io%« kiti®abaiw» oba3asíd^.w^^ ''Si"' - i-":- ">'^'1 . :i'í/-tT?- i V í*> • i<.. V- W3- * •_. ··'^ •.•s·r····.·.-A.·-'.·'^ ;. •• ;V«-rf i¿ " t, y y CAPITULO CUARTO LOS PALACIOS DE LA CORONA DE ARAGÓN EN BARCELONA « I El Palacio de nuestros Condes Soberanos, y desde 1162 a de los Reyos de Aragón, ocupaba todo lo calle de los Condes de Barcelona la Catedral abarcando desde la en la Bajada de la Canonja por un que acera boy es opuesta extremo, basta la Bajada de Santa Clara por el otro, bordeaba una buena parte de la Plaza del Rey y tenía fachada por toda la calle de la Tapinería, arrancando de la referida Bajada de la Canonja. Tenía, dentro de este perímetro, espacio para jardín y buerto. En aquellos siglos de nuestros Condes, el sistema de gober= nar era muy personal; por lo que se desplazaban mtxcbo de Bar= celona, a parte de las temporadas que acudían al frente de batalla, en la larga y costosa Reconquista. En los tiempos de los primeros Condes además de asumir personalmente el go= bierno, como guerreros asistían a los combates bien amenudo. Lo mismo sucedió los primeros Reyes de Aragón. Todas con las circunstancias bacían que no fuese ningún modelo de pre= sentación suntuosa el Palacio Condal y Real de Barcelona; largas ausencias de un lado y querellas familiares por otro; además de la sencillez general de aquellas épocas, babía el desa= 81 sosiego del peligro de invasión; iodo ello hizo que llegase el Condal Palacio Barcelonés de los Soberanos, a un esíado de posiración y dejadez, no muy propio para servir de modelo a las aries decorativas de interiores así como arrogancia y presencia exterior. Las largas ausencias por una u otra causa eran el principal motivo. Sabido de sobras la tragedia entre los dos hermanos que es compartieron la Corona de Pamón Berenguer I el Viej o; murió el "Cap d'Estopa" asesinado y el otro (llamado "El Fratricida") murió camino de Tierra Santa después de reconquistar Tarra= gona. Ninguno murió en su casa. Ramón Berenguer IV falleció en Italia; pocos ejemplos bastan hacerse cargo de lo expuesto. para El antiguo Palacio Real de Barcelona parece ser que ya fué residencia de Ataúlfo primer Rey godo y aún de los goberna= dores romanos, sufriendo las naturales ampliaciones al través de los tiempos. Varios historiadores, estudiados todos los antecedentes y escuchando la opinión de los péritos aseguran que el Palacio Mayor de Barcelona data de la época Visigoda y que no seria extraño fuese la sede de Ataúlfo. Por otra parte, vistos algu= nos grabados antiguos y algunas relaciones escritas asi como edificios análogos enclavados en distintas localidades, todo parece ser del ambiente de aquellas épocas en el Palacio Condal. Además está enclavado sobre auténticas murallas Romanas y sus cimentaciones también lo son en parte quizás algunos trozos y fragmentados de sus muros se entrelazaron y aprovecharon de entre tantos restos romanos. Fué un gran caserón todo él, levantado en piedra labrada, luciendo el vivo de sus ajustadas piedras en su interior y su exterior. El edificio se componia de varios Lo que es boy cuerpos. plaza de Berenguer el Qrande y Via Layetana estaba destinado a jardin y huerto. Puede verse el portalón de acceso a los mismos en la muralla Romana al pié de la iglesia de Santa Agueda, lo que demuestra que para ir a solazarse a dichos 82 sectores, debía descenderse desde el Palacio ya que estaban emplazados nivel muy en un inferior dicbos terrenos. El antiguo Palacio Condal y Peal estaba situado en el mejor y más elevado paraje de Barcelona. Frente a él la peque» ña iglesia visigoda de la Santa Cruz. El estilo palaciego senci» llisimo como de su tiempo; ventanas o sencillas aberturas y pocas, dominaban los grandes lienzos de pared y no podían darse ni la denominación de ventanas a sus pequeñas aberturas, buen grueso y espesor de muros y portal elemental. Su aspecto general tétrico. Viene la primera catedral en época de Ramón Berenguer I el Viejo y empieza a ensombrecerse aún más su ambiente. Vemos vestigios boy día, de reformas por varios soberanos, se ampliaron sectores del edificio, se modifican otros, se agrandan y aumentan puertas y ventanas sin esplendidez alguna, nada de lujos supérfluos en general, las épocas son de sencillez, además las invasiones y sus reconquistas no permiten otros senderos ni guia que lo indispensable. Se encuentran restos de algunos decorados en la actual restauración y reconstrucción, de los cuales ya se tenían refe= rencias por documentos de la época, pues aquellos paredones que no lucían otra cosa en el interior de los departamentos que sus bien ajustadas y talladas piedras, fueron enyesados o remo¬ zados a cemento y arena y encalados, etc., en algunos departa» mentos precediéndose a pintar motivos decorativos en varias épocas que abora se "tratará" de salvar lo poco que ha llegado a conservarse. En tiempos de Jaime II al inaugurarse la segunda Catedral que es la actual, se encuentra el Palacio de los Soberanos con la enorme mole catedralicia que materialmente lo aboga. En los siglos XVI y XVII los Virreyes huyen del Palacio que se les levantó en el recinto de la morada soberana, pues no ven otra cosa que los altísimos de la Catedral a pocos metros, y muros prefieren su Palacio tradicional de la calle Ancha. Al Palacio Fortaleza de Piera, le pasó algo por el estilo, de muros más recios aún que el Palacio Barcelonés, siendo forta» leza, las saeteras precisaban un buen espesor de muros según podemos contemplar en la actualidad, pocas aberturas en sus 83 extensos paredones, y asi teníamos el triste caserón visigodo pasando los quietos días de paz asegurada, después de su recon= quista definitiva por ios hombres de Borrell III. Es Riquilda hermana del tercer Borrell y Vizcondesa de Barcelona que empieza del Palacio Fortaleza y sus a ocuparse extensos dominios y luego su hijo Gislaberto obispo de Barce= lona y siguen más familiares, incluso los propios soberanos Berenguer el Viejo y D.^ Almodis logran adquirirlo para si. Al reinar la paz se embellece la mansión y con nuevos ventanales góticos tomó otro aspecto el triste y guerrero edificio. En tiem= pos de Jaime I con documentaciones, a la vista, vemos que se le denomina (el Palau) Palacio ya no se acuerda nadie de la guerra lejana, el Palacio poco tiene ya de castillo y hasta el siglo XVIII en documentos oficiales y del municipio de la Villa se le deno= mina (Palau) Palacio. Mucho más reducido en proporciones, que el Palacio de Barcelona, fué de mucha más belleza arquitectónica en todos los tiempos y época por época. El Archivo de la Corona preocupaba a nadie, estando no recogidos en el Monasterio de Ripoll los documentos impor= tantes que por casualidad no se traspapelaban. También había algo en el Palacio de Barcelona y los escri= baños de la Corona (notarios) de aquellas épocas, en su domi= cilio particular, asi como familiares de los Condes y algún mag= nate, guardaban más o menos bien, cuanto se les antojaba, en documentos propios y ajenos. Alfonso el Casto, II en Aragón I en Cataluña dió las pri¬ y meras disposiciones para organizar el archivo de la doble Corona. Dicho monarca era el primero que reunía por su padre y por su madre los tronos de Cataluña y Aragón. 5e imponía ordenar el desbarajuste que reinaba, ya que cada día aumen¬ taban la cantidad de documentos a clasificar, tanto pasados, como presentes; la unión de los dos Estados asi lo traía consigo. Ea conquista de todo el reino de Valencia más adelante hizo que allí tuviese cuna otro archivo que tomó incremento con Martin I y Alfonso V. 84 A la documentación existente en el Palacio barcelonés se le unió la que había en los monasterios de Sigena (Aragón) y Ripoll (0erona). Los documentos guardados en las escribanías particulares y en algunos cenobios (San Cucuíate, San Pablo del Campo, San Juan de la Peña y las casas de la Orden de San Juan de Jerusalén en Barcelona y otras localidades). En 1308 se daban las gracias a la Abadesa de Sigena Sor Teresa Jiménez de JIrrea por el envio al archivo de los documentos con sus cofres que le bahía confiado don Jaime 1. En 1307 ingresaron documentos de la casa del Temple de Zaragoza y el escribano Pedro Soler se encargaba de recoger documentación en Cala= tayud, en cuanto atendía a la Corona o gobernación de los Estados. Alfonso II falleció en Perpiñán a 25 de abril de 1196. Su hijo don Pedro I el de Las Navas, padre del Conquistador, murió enel campo de batalla de Muret. No es extraño, pues, que don Jaime I el Conquistador se ocupase en la restauración general del Palacio de Barce= lona, y precisamente acabada ésta, convocó Cortes en el mismo, para tratar de la expedición a Mallorca y arbitrar recursos. En Barcelona existe una transversal de antiquísima calleja Jaime I precisamente denominada "Calle de las trom= la calle de petas de Jaime I". Todo ello nos recuerda el ambiente de aquellos días. Durante su reinado celebró tres veces Cortes en nuestra ciudad Condal dicho monarca. Desde aquella fecha se le designó Palacio Mayor de la Corona de Aragón y Cataluña. En general desde entonces todos los soberanos se interesaron por sus archivos, ya que cada día eran más cuantiosos los asuntos, seleccionaban los archiveros personalmente y se dieron órdenes de no entregar documento alguno que no fuera con real cédula firmada del propio monarca. Pretextando copiar o estudiar asuntos y antecedentes salían muchos documentos importantes que no volvían. Pedro III el Ceremonioso, residiendo en Poblet nombraba archivero del Real Archivo y Palacio de Barcelona al escribano de la Corte (notario) Pedro Passeya (año 1346). 85 11 El propio complacer a la reina doña Leonor monarca para de Sicilia, su terceraadquirió la ex=residencia de los esposa, extinguidos Templarios. Palacio Fortaleza amurallado con cubos y torreones en sus flancos y con espaciosa buerta y jardín. Se bailaba enclavado en la manzana que boy forman las calles de Palau, Templarios y Ataúlfo. Adquirió del Obispo de Vicb unas casas contiguas para ensanchar la finca. Incluso hubo leones yotras fieras enjauladas en el Palacio. El Ceremonioso nombró Conservador del Palacio al maestro albañil J. Carbonell la obligación de residir en el Palacio, y con señalándole además del sueldo una pensión para la conservación de tejas y terrados (2 de diciembre de 1368). La reina asignó a dicho Carbonell 50 sólidos anuales para cuidar el jardín y huerto y el rey autorizó que se extrajesen vigas y travesaños (que pudieran necesitarse) de las Peales Atarazanas, todo ello, según el Real Archivo de la Corona de Aragón. Pedro III falleció en dicho Palacio, y algunos soberanos lo habitaron, o sea fué residencia fija de la Corte. No obs= que no tante parece ser que Fernando el Católico en sus pocas estancias en Barcelona lo habitó. La reina doña Violante, viuda de don Juan I habitó y falleció en el dicho Palacio Menor de doña Leonor (1431). La reina doña Margarita, viuda de don Martin I también residió en el Palacio Menor. Una travesía de la calle Lladó esla calle de Leonor; se trata de esta reina. Con las vicisitudes naturales a través de los tiempos se conserva aún boy y está abierta al culto, la capilla del Real Palacio Menor, en la calle de Ataúlfo; pertenece a la Compañía deJesús guardan en ella algunas reliquias de la Batalla de y se Lepanto por haber pertenecido la finca en la época de dicha batalla a la familia Requesens y ser miembro de dicha familia uno de los principales caudillos que asistieron a la magna epopeya. La Corona vendió el Palacio a esta familia y después pasó a varias manos más. La Condesa de Sobradiel fué uno de tantos propietarios, existiendo aún en aquellos contornos una calle a nombre de la citada Condesa. Del resto del Palacio, derribado en el siglo pasado, no queda 86 nada, pues se edificaron modernas construcciones urbanas en sus solares. Volviendo al antiguo Real Palacio Mayor, diremos que adquirió bastante importancia en la primera mitad del reinado del Conquistador; incluso celebráronse allí las bodas de don Jaime en segundas nupcias con doña Violante de Hungría, cuyo esplen= dor llamó la atención de las Cortes europeas por las espléndidas fiestas; pero en la segunda parte de dicbo reinado por la gran atención que tuvo en el reino de Valencia don Jaime cuyas tierras conquistó totalmente, siendo la tarea larga y fija en forma que don Jaime salió de las regiones levantinas para arre-- glar asuntos de Aragón y Cataluña, pero siempre con los días contados; dicbo Palacio Mayor volvió a decaer. Prueba de que don Jaime no creía conveniente en lo posi¬ ble dejar aquellos nuevos estados, es que le sorprendió la muer= te en Valencia, obligando a su bijo a partir para someter núcleos de moros rebeldes, sin dilación alguna, a pesar de ver llegar su próximo fin el monarca. Prefirió que suheredero fuese a lu= cbar a que permaneciese a su lado en últimos momentos sus (27 julio 1276). La esposa de don Jaime doña Violante babía fallecido en Huesca mucbo antes. El Pedro II bijo del Conquistador, falleció en Villa- rey franca del Panades en el palacio de lo Corona de aquella loca¬ lidad precisamente, a 2 noviembre de 1285. Otra vez el Palacio Mayor de la ciudad de los Condes tenía una época de abandono relativo. Eran las circunstancias, sistemas y necesidades de aquellas épocas que creaban estas situaciones a las numerosas mansiones reales; la Corte no podía estar en todas partes. Tenían más importancia las comitivas ambulantes con sus impedimentas de mil especies y numeroso personal, (todo ello en movimiento continuo en aquel entonces), que las estancias fijas. Incluso los notarios o escribanos reales de la casa del Rey que le acompañaban en sus viajes para extender actas de todas clases, llevaban muías con cajas a lomo conteniendo plie¬ gos de los archivos para consultar antecedentes, copiarlos, etc.. 87 y proceder a aclaraciones y observaciones de íoda clase de asuntos todas las regiones. en Don Alfonso el Liberal, don Jaime II el J usto y don Al£on= so III el Benigno, residieron bastante en Barcelona acabando sus días en el Real Palacio Mayor, que durante estos tres reina= dos se vió bastante concurrido, incluso en un largo periodo del siguiente monarca don Pedro el Ceremonioso que en la mitad de su periodo gubernamental amplió el salón de recepciones (Tinell) que resultaba mezquino, para lo cual suprimió algunas dependencias contiguas. Mas adelante dicho monarca prefirió el nuevo Palacio Menor de la calle de Ataúlfo según hemos relatado ya. Celebró cortes en Barcelona cuatro veces el rey Ceremonioso durante su reinado. Don Juan el Cazador, hijo del Ceremonioso, murió a los pocos años de reinar (1390) por accidente de caza en Torroella de Montgrí, su hermano y sucesor don Martín moría en el convento de Valldoncella antes de entrar Barcelona (1410) en procedente de su Palacio de Bellesguard en las afueras de la ciudad Condal donde acostumbraba residir. Este Palacio exis= te aún boy al pié del Tibidabo pero totalmente transformado. No obstante don Martín terminó la capilla o iglesia de Santa Agueda la plaza del Rey y para la Casa Real, anulando la en pequeña capilla interior del Palacio. Parece ser que dicha iglesia fué empezada por Jaime II. Llegó al trono Fernando I de Antequera que tras corto reinado y corta estancia en Barcelona muere en Igualada (1416). El periodo vacante de nuestro Trono por las deliberaciones del Compromiso de Casp'e y al extinguirse la línea directa con don Martín, parece ser que de los Reales Palacios sólo quedaron las paredes, pues al presentarse don Fernando, a toda prisa, por parte de la Corona y de los Consellers tuvo que habilitarse de nuevo el Real Palacio Mayor, con las instalaciones adecuadas. Sucedió a don Fernando su hijo Alfonso V que murió en Nápoles (1458) donde pasó la mayor parte de su vida o reina= do; sucediendo a éste su hermano don Juan II que entre los asuntos de las Coronas de Navarra y los de Aragón y Cataluña por un lado, sus disgustos con su heredero el Príncipe de Viana, 88 las guerras entre Castilla y Cataluña y mil peripecias de todas clases, tuvo abandonados los Palacios de Barcelona, que ya sufrían de mucba dejadez del tiempo de su hermano AlfonsoV con sus largas ausencias también. El ser asistido en el Palacio Príncipe de Viana tuvo que Episcopal llegada triunfal en Barcelona a 12 de marzo de a su 1461, por estar desmantelado el Real Palacio; a poco, al fallecer el Príncipe en el propio Palacio Episcopal, los Consellers de Barcelona habilitaron la Sala del Tinell, (Salón del Trono) del Palacio Mayor para exponer allí el cadáver del malogrado Prín= cipe, desfilando el pueblo durante varios días y varias noches ante sus restos. Existe un curioso inventario de libros, ropas, joyas, vajillas, etc., armas y objetos de arte propiedad del Prín= cipe de Viana que se hallaba todo amontonado y embalado en el Real Palacio, desde que había llegado en Barcelona. Vino la guerra de Cataluña seguidamente contra Juan II padre del Principe de Viana, y a los 12 años (1472), restablecida la paz, el Rey nunca se ocupó de arreglar el Real Palacio por lo cual residiendo en Barcelona en 1479 (enero), después de larga temporada de viajes, enfermó y murió a 17 de enero del citado año también en el Palacio Episcopal. He aquí que sucedió a Juan II don Fernando el Católico, su hijo, que ya hemos apuntado que llegó a Barcelona para tomar posesión de la Condal Corona a 1 de septiembre del mismo año del fallecimiento de su padre, celebrando cortes en la colegiata de Santa Ana. Más adelante, conquistada Qranada, don Fernando en compañía de la reina Isabel, el príncipe don Juan y las infantitas (que todas fueron reinas) estuvieron en Zaragoza, de paso para Barcelona donde llegaron en octubre de 1492, residiendo con su numeroso séquito en los Reales Palacios Mayor y Menor, durante cerca de un año en que permanecieron en Barcelona. En el Palacio Mayor efectuóse a mediados de abril de 1493 la gran recepción de Colón. Celebrándose también allí sesiones de la Real Audiencia de Justicia a las que acostumbraba asistir don Fernando. S'è En octubre de 1493 al abandonar Barcelona los Reyes visitaron el Monasterio de Poblet donde se aposentaron duran= te unos Lo primero que efectuaron a su llegada al Monas» días. terio fué visitar las tumbas de los soberanos, siendo las prime» ras las correspondientes a los padres de don Fernando. Con el tiempo visitó otra vez Barcelona don Fernando cuya visita fué la última. Los Palacios de Barcelona cada día es= taban más deteriorados; las ausencias arruinaban cada día pues más tan viejos Cristóbal Colón empleó un mes en caserones. llegar a Barcelona desde Palos y esto a marchas forzadas, ya que le esperaban los Reyes, desde su llegada de América, quienes se encontraban en iguales circunstancias para sus viajes o trasla» dos, de forma que no es de extrañar que Isabel y Fernando en su largo reinado no frecuentasen más nuestra ciudad. Es de advertir que los monarcas aprovecharon su larga estancia en Barcelona (enero de 1493) para visitar Perpiñán donde fueron recibidos triunfalmente regresando a la capital Condal segui» damente. El monarca cedió el Real Palacio Mayor (en parte) a la Inqui» sición, dejando tres salas para el Real Archivo. La Real Au» diencia estuvo instalada un tiempo en el Palacio Mayor. Además residía allí en varios departamentos la Administración de la Corona de Aragón. Entre unos y otros, sohre todo los inquisidores, dieron al traste con el decorado yreparto suntuoso de los departamentos interiores del Palacio. Hoy se procura salvar y subsanar tantos errores con una meticulosa y leal restauración de lo que nos queda. El resto del Palacio, la parte más secundaria, fué arruinán» dose hasta que el real Patrimonio fué vendido en solares para construcciones particulares que vemos en la calle de los Condes de Barcelona, Bajada de la Canonja y Tapinería. Lo mismo y por el estilo pasó en el Palacio Menor. En tiempos de Carlos V se levantó en terreno del recinto del Real Palacio el edificio en que vemos hoy instalado el Archivo de la Corona de Aragón y Cataluña; dicho edificio era destinado a los Virreyes de Cataluña acaldándose las obras 90 PALACIO MAYOR DE LA CORONA DE ARAGON EN BARCELONA Calle de los Condes. Cuerpo de edificio del Real Palacio Antiguo que fué destinado a la Inquisición por Fernando el Católico. PALACIO MAYOR DE LA CORONA DE ARAGÓN EN BARCELONA Fachada de la calle de los Condes. Portal abierto en la época de Carlos V, correspondiente a la sala del Tinell. A la derecha el Palacio de los Virreyes levantado en aquellos días, cuya terminación inspeccionó Felipe II, ordenando que se tapiasen totalmente las comunicaciones interiores entre el antiguo Palacio Real (destinado ya a otros fines) y el de los Virreyes. durante el reinado de Felipe II que lo visitó. En esta visita ordenó terminantemente el monarca que se tapiasen con piedra las comunicaciones interiores del nuevo Palacio de los Virreyes con el antiguo Palacio de la Corona de Aragón a fin de que fuese definitivo el total aislamiento de los edificios y asi evitar las discusiones que se promovían los inquisidores que ocu»; con paban el antiguo Palacio Mayor (en parte) y pretendían al parecer ampliar su instalación en algún departamento del nuevo Palacio. La mejor fachada adornada del Palacio barcelonés en la Plaza del Rey, fué debido a las modificaciones de la época de Carlos V, en que el gran local del Tinell recibió más luz por las nuevas ventanas y tuvo más vida la triste y grandiosa fachada que se enriqueció con la puerta que vemos a la izquierda. Carlos dió un banquete en dicho Salón de recepciones (Tinell) durante su primera estancia en Barcelona y en alguna otra ocasión dió recepciones en el citado Tinell que era la única dependencia disponible del Antiguo Palacio Mayor. Los Virreyes ocuparon pocas temporadas su nuevo Palacio acabando por marcharse a su habitual residencia de la calle Ancha, más espaciosa y soleada, buenas luces, jardines, etc. No deja de ser un curioso y bello ejemplar del siglo XVI el edificio del Real Archivo. El vetusto caserón de laBajada de Santa Clara con la mole de la Catedral enfrente gustaba a los Virreyes; resultaba no oscuro, triste y pequeño de dimensiones para su cometido. Quedó este Palacio abandonado casi y destinado a varios cometidos, basta que a mediados del pasado siglo se concedió instalar en él los archivos de la Corona, que estaban provisio= nalmente y mal condicionados en el Palacio de la Diputación desde el tiempo de Felipe V, ya que, lo que restaba del Real Palacio Mayor incluso el Tinell cedióle el Rey a las monjas Clarisas en compensación del convento que derribó de dicha orden al reconquistar Barcelona el quinto de los Felipes en 1714. Dicho Real Palacio quedó parte mal parado también en por los bombardeos y las Clarisas ocuparon la parte intacta del edificio basta nuestros días en que veíamos la entrada al con= 91 vento e iglesia por la parte de la calle de los Condes frente a la Catedral y la salida por la plaza del Rey, ambas antiguas puertas eran del Palacio Real y perteneciente al salón del Tinell. gran que organizaron las monjas Clarisas tapiaba la La iglesia gran sala del Trono (Tinell) y la subdividia, y boy con la restaura= ción ba quedado dicha Sala en su antiguo ser y estado digno de admirarse por los visitantes. El Real Archivo y la Audiencia pasaron al edificio de la Diputación al entrar las Clarisas en 1717. Hoy la Audiencia reside en el Palacio de Justicia. Prosiguen las restauraciones siendo de creer que pronto veremos parte del Real Palacio en su primitivo ser y estado, o bien aproximado cuando menos. Está emplazado sobre la Barcelona romana cuyas excavaciones se van explorando y pueden visitarse. La iglesia de Santa Agueda, el gran salón de recepciones y el edificio que ocupó la Inquisición, son los únicos cuerpos de edificios que nos quedan boy del grandioso Palacio Mayor antiguo de la Corona de Aragón. II Felipe V, residió el Palacio instalado en el antiquísimo en local de estilo gótico la Plaza de Palacio destinado a parque en y depósito de armamento. Era el edificio propiedad del Estado, de gran solidez y bastas proporciones, se reformó y enriqueció en todos los detalles para residencia regia, restaurándose el edificio a base de un gótico decayente, pero el conjunto era severo y rico. Este Palacio desapareció con su rico mueblaje y decorado por un violento incendio en la noche de Navidad del año 1875. Empezáronse las obras para habilitar eñReal Palacio, tan antiguo y grande edificio asi como sólido y bien situado, a me= diados del siglo XVII y el Virrey Principe Darmstad hizo construir una galeria amplia y cubierta por la que desde Palacio pudiesen trasladarse a la Basilica de Santa Maria del Mar los Soberanos y Virreyes. Al final de dicha galeria en la parte que 9Í3 da a bonita Sala para las Reales Personas. la iglesia existía una Hoy, aunque en estado de dejadez, podemos contemplar aún dicho puente=galería que arranca de la calle de Malcuinat y pasa encima de la Plaza del Fossar de les Moreres. Suprimidos los Virreyes ocuparon el Palacio los Oapitanes generales hasta mediados del pasado siglo, en que quedó reservado el Palacio al exclusivo uso de los Soberanos. Tenemos a mano datos curiosos de la estancia de Felipe V en Barcelona que llegó a 30 de septiembre de 1701 procedente de Madrid, de donde había salido al terminar las fiestas de la proclamación y coronación. Venía el Rey vía Zaragoza y Lérida entrando con toda solemnidad en nuestra ciudad llevando a su lado al Conseller en Cap. Hubo, seguidamente, besamanos muy concurrido y lumi= narias generales; retiróse don Felipe a descansar después de cenar público y salir al balcón de la gran Plaza de Palacio. en Estaba el Real Palacio frente por frente de lo que es boy Gobierno Civil y por estar enclavado en aquel paraje el Pala= ció Real se le llamaba Plaza de Palacio, basta nuestros días, en que ba quedado el nombre y la plaza, pero ya no existe la Real mansión. Tenemos a la vista hermosos grabados y fotografías de varias épocas. Sabido es que en 1875 en que desapareció el Palacio para siempre, la fotografía estaba bien adelantada. El día 1 de octubre de 1701 el Rey asistía a misa en Santa María del Mar donde pasó desde la galería de su Pala= a cío. Organizó el Rey en Barcelona el embarco de fuerzas para Nápoles donde los austríacos promovían revueltas. El día 2 de octubre en la plaza de San Francisco frente al convento (boy Plaza Medinaceli) y en la Catedral, prestó el monarca el juramento tradicional de conservar los fueros y libertades, recibiendo en cambio la obediencia de sus súbditos. Ambos actos fueron solemnísimos, y después bubo besamanos en Palacio. El día 4 volvió a la Catedral posesión de la Canon= a tomar jía le corresponde y después pasó a visitar la Real Audien= que cia que estaba instalada en parte del edificio del antiguo Real Palacio Mayor de la Corona de Aragón donde juró a los esta= 93 12 menéos de Barcelona guardar sus constituciones y éstos jurá= ronle fidelidad, sacramento y homenaje. À 12 del citado mes de octubre a las 3 boras de la tarde celebró la apertura de Cortes el Rey ya que este era su princi¬ pal objeto del viaje a Barcelona. Celebróse el acto tradicional de apertura en el convento de San Francisco y cerráronse a 14 de enero siguiente dicbas Cortes. Fueron fructíferas las sesiones por los numerosos y atrasa» dos asuntos que se trataron; desde los mejores tiempos de Felipe IV no se babían celebrado tales actos según bizo constar el mismo Rey en su discurso. A 3 de noviembre (1701) recibió el Rey en Figueras a su esposa doña Luisa de Saboya y basta esta fecba estuvo el Rey ocupado en Barcelona por los asuntos de gobierno, los embar= eos militares a Nápoles y las sesiones de Cortes. El 13 del mismo mes asistían los Reyes a la misa de Vela» ciones en la parroquial y vecina iglesia de Santa María del Mar, a la que llegaron por la galería que comunicaba con Palacio. El día 16 asistieron en la Catedral al solemne acto de colocar los restos del Obispo San Olaguer en su nuevo altar. El día 17 visitó la Reina el Real Monasterio de Pedralbes y el 18 visitaron los Reyes el célebre convento de Capuchinos de Sarria. El 18 bubo porla noche baile en Palacio, al que asistieron sólo las damas y caballeros al servicio del Rey y de la Reina. A 8 de diciembre asistieron en la Catedral a la fiesta de la Inmaculada. El día 19, cumpleaños del Rey, bubo salvas y besamanos. Dos días después aparecieron unas fiebres al Rey que afor= lunadamente fueron benignas, tomándose unos días de reposo 5. M., pasando el día 11 de enero la Reina con el Soberano a la iglesia de Santa María del Mar para asistir a una solemne Misa y Te=Deum en acción de gracias por haberse restablecido el Rey de su dolencia. Los Soberanos asistían a las sesiones de clausura de Cortes el día 14 del propio mes de enero. 94 À primeros de abril el Rey partía a la campaña de Ñápeles, embarcando en Barcelona y la Reina se dirigió a Zaragoza a pre= sidir las Cortes de Aragón en nombre del Soberano. Todos los Soberanos residieron en su mansión de la Plaza de Palacio desde aquella fecba cuando visitaban Barcelona. La última visita regia y estancia en el mencionado Palacio fué la de la reina doña Isabel II con el pequeño Alfonso XII a 21 de septiembre de 1860. Había terminado la victoriosa guerra de Africa ydoña Isabel visitó las Baleares a bordo de un barco de guerra, dirigiéndose después Barcelona. a ElRey consorte don Francisco de Asís acompañó a la Reina y con el Príncipe de Asturias don Alfonso venía su hermana mayor la Infantita doña Isabel. El jefe del Gobierno general O'Donnell y varios Ministros además de numeroso y brillante séquito palatino acompañaban a la Soberana. Destacaban los duques de Alba, Infantado y Osuna entre la nobleza. Hubo besamanos en Palacio luciendo doña Isabel Corona Condal rematada en magníficas perlas; quiso la Soberana presen= tarse como Condesa de Barcelona. Hizo excursiones a Mont» serrat, Sabadell y Tarrasa, efectuándose visitas a los principales museos, monumentos y centros fabriles de Barcelona, Visitó la Soberana la capilla de Santa Agueda en la Plaza del Rey que era lo único que restaba más auténtico del antiguo Real Palacio Mayor, ya que las religiosas de Santa Clara que ocupaban parte de dicha Real mansión lo habían transformado y desmejorado en tal forma que estaba desconocido. También visitó la Reina con detención el Palacio del Archivo de la Coro» na, ex=Palacio de los Virreyes. Barcelona se engalanó y lució espléndida iluminación extraordinaria en esta jornada regia. Huho baile de etiqueta en el Salón de la Lonja. El rey consorte don Francisco estuvo Barcelona al en siguiente año para inaugurar trozos del ferrocarril a Lérida y Zaragoza, por lo que visitó también la capital de Aragón. Hubo 95 recepción en el Real Palacio de Barcelona que por cieréo fué la úlfima. Referenfe a la estancia de Felipe V en Barcelona en 1701 y 1702 en que reinó gran armonía entusiasmo, acatamiento y y respetos de todas clases por ambas partes, nadie podia prever que más adelante sería ocupada Barcelona por fuerzas austríacas y tomaría auge el bando contrario a don Felipe. La Real residencia de la Plaza de Palacio sería ocupada por el Monarca austríaco Carlos III y se dirigiría a Misa a Santa María del Mar por el mismo pasillo que atravesó en sus días don Felipe de Borbón. Por fin fueron favorables los éxitos de las armas a don Fe= lipe toda España, reembarcó en Barcelona la corte austríaca en y aún no cedieron los barceloneses, por lo que los generales de Felipe V tomaron la plaza por asalto en 11 de septiembre de 1714 después de intensísimo bombardeo. Felipe V no estuvo más en Barcelona. Es en 1717 cuando autorizó a las monjas de Santa Clara a ocupar lo aprovechable del antiguo Real Palacio Mayor. Levantándose tabiques en gran número, quedaron reducidas las espaciosas salas perdiéndose lo poco que restaba de suntuoso y auténtico, cosa que abora se va salvando y devol= viéndolo a su primitivo aspecto. Con los sucesos revolucionarios de 1835 disposiciones y por gubernamentales posteriores referentes a exclaustraciones de órdenes religiosas, venta y desamortización de bienes eclesiás= ticos, le tocó el turno a la iglesia y convento de la Merced. Pasó a iglesia Parroquial el templo y a Capitanía Qeneral el Convento, todo ello a mediados del siglo pasado de lo que resultó que los Capitanes Qenerales tuvieron palacio en que aposentarse y lo perdieron los Soberanos por el incendio de 1875. En 1888, cuando la Exposición de Barcelona, la Reina Regente doña María Cristina tuvo que hospedarse en las Casas Consistoriales de la Ciudad. El rey don Alfonso XIII en su visita de larga estancia en 1904 hospedóse en Capitanía Qeneral y también en 1907 en que nos visitó rápidamente cuando las inundaciones. 96 (PDALEZCIO) RPUBDAALRELTCEIMCLOINOO DRELIEQULAS BMdSaqpsaénuesírleirlicot.ffPRgmpygbo idnecvgupeooqarualedríodhqsqúcutnosy Paalquceiol Plreostípntiacsmos De En 1908 vino don Alfonso a Barcelona con su egregia esposa después de unos años en dos ocasiones doña Victoria, y vino a los Soberanos para su residencia sólo el Rey, sirviendo invariable la Capitanía Qeneral basta la época de la Dictadura en que se hospedaron SS. MM. en el Hotel Ritz al regreso de Roma y en sus otras visitas que se hospedaron en su propia y nueva residencia de Pedralbes. Quedan complacidos cuantos interesados por los Reales Palacios nos solicitaron una breve orientación e historial. La labor del Ayuntamiento barcelonés es digna de todo elogio por su actividad en las magníficas restauraciones del grupo de Palacios enclavados en la Plaza del Rey y alrededores. Actualmente se trabaja en dejar al descubierto las antiquísimas construcciones de la calle de la Corribia. El éxito ba sido completo las excavaciones romanas. en El de edificios conocidos por las casas de los Canó== grupo nigos en las calles de la Piedad y Obispo, que fueron restaura= das por la Diputación Provincial, ba contribuido muy mucbo a completar el embellecimiento del llamado Barrio gótico siendo todos los parajes que rodean la Catedral visitadísimos, sobre todo en los días festivos; uno de los mejores atractivos es el museo de la Ciudad de la Plaza del Rey. Los técnicos directores de las citadas restauraciones e ins¬ talaciones merecen los más sinceros plácemes por su gran acti¬ vidad y acierto. III En cuanto a y conservación de nuestros la restauración monumentos la labor desarrollada en España por el Estado desde la terminación de la guerra contra el marxismo, es digna de todo elogio. Las Diputaciones y Municipios son también buenos coope= radores a la magna obra, así como las Corporaciones y entidades oficiales, además de gran número de propietarios particulares. 97 Haséa Kace pocos años puede decirse que los gobiernos y entidades atendían bien poco ala conservación de la "España Histórica Artística y Monumental", incluso se miraba con indi= ferencia la ruina y basta la destrucción sistemática de edificios bien notabilísimos. Hoy todo ba cambiado, y todas cuantas obras de carácter meritísimo por su época y arquitectura o su glorioso historial patrio necesitaban las atenciones de conservación o restauración, son amparadas a fondo con urgencia. Sin ir más lejos tenemos una prueba a la vista. Nuestro Caudillo de la Cruzada actual Jefe del Estado visitando el y Real Palacio de Riofrio fijó en una colección de 150 grandes se pinturas, de soberbia escuela italiana, que estaban en trance próximo de arruinarse. Se trataba de una numerosa y rica colección que adquirió Felipe V, representando toda la vida de Jesús. La composición, luces y coloridos, todo de gran calidad, entusiasmó tanto al Qeneralísimo que decidió la rápida restauración; y boy está salvada tan preciada colección. Y por si fuera poco, bajo el Patronato del Estado, se ba editado una magnífica obra con las reproducciones de dicbas pinturas en colores y texto para cada cuadro o composición. El Evangelio ilustrado está al alcance de todos, — que buena falta bace, — a la par que tenemos un museo en la mano. ¡Que la Divina Providencia premie a Franco! En la Coruña, Segovia, Córdoba, Murcia, Cádiz y Mabón sabemos que por el Estado y las Diputaciones se están organi= zando nuevos Museos de Pintura, Escultura y Arqueología. En Tarragona y Valencia se amplían los notables Museos existentes, probando todo ello que al nuevo Estado no le duelen prendas para instalar en magníficos locales todo lo que es arte, historia y cultura de nuestra Patria. En algunas de las citadas capitales se aprovechan para los flamantes Museos, magníficos locales antiguos e históricos. Aquella España tradicional, en su rancio abolengo, de sus típicas y antiguas construcciones artísticas que venían a saborear con su contemplación gentes de todo el globo, se está salvando de su ruina, que ya bahía comenzado a pasos agigantados. El 98 lema "Religión Patria" está de enhorabuena; Monasterios y y Catedrales, Palacios, Museos y Castillos vuelven a la vida; la recuperación de objetos artísticos de nuestros Museos, Cate= drales. Cenobios y Archivos, etc,, ha sido activa y afortunada después de los extravíos y secuestros del marxismo. El Escorial, Poblet, Santas Creus y el Barrio gótico de Barcelona, sin ir más lejos, con sus Casa de los Canónigos, el Archivo de la Corona de Aragón, el Palacio Mayor de los Condes Reyes, las excavaciones Romanas y el museo de la Ciudad, así como la inmortal Toledo, la Tarragona Romana, Santiago de Compostela, la mística Avila, las deslumbrantes Sevilla y Granada, cuantos y cuantos lugares más, vuelven a ser visitados con emoción por nacionales y extranjeros. El Barrio gótico de Barcelona, en todos sus sectores es visitadísimo estos días, por entidades en forma colectiva y por particulares. Los visitantes se sienten transportados por unos instantes a las épocas y ambientes que representan aquellos caserones en tales parajes, llevándose un gratísimo recuerdo. Terminada la guerra mundial hay una activa propaganda forzosa y natural de las riquezas artísticas de nuestra Patria, pues los numerosos diplomáticos americanos y europeos que van y vienen a sus puntos respectivos, se detienen en Barcelona unos días o unas horas y visitan con todo interés los antiquísi= mos alrededores de la Catedral de la Ciudad de los Condes, (Barrio gótico). Embajadores, Ministros, Secretarios, Agregados y Cónsules generales de todas las naciones, desfilan de continuo, asi Comisiones comerciales como numerosas y oficiale^de todos los países. Lo propio ocurremuchas otras localidades de en España, indicadas para el turismo mundial. ¡Ya no caben mejores testigos de cuánto somos y valemos! Los gobiernos europeos y americanos reciben así de con= tínuo informes de la alta cultura artística Española que conserva con gran fervor sus reliquias. Es sabido que los pueblos que conservan sus tradiciones, no tan sólo no pueden morir, sinó que conservan sus fuentes de vida morales y materiales y aún las aumentan. El ambiente de paz y cordialidad que aquí domina, nos permite poder hacer 99 gala de nueséra tradicional cortesía todo forastero digno para que nos favorezca con su visita y esfudiar y con» se ocupe en templar nuestro pasado, con gloriosos ejemplares a la vista, cosa que se puede efectuar, gracias también a nuestro presente. Coincide la terminación de la presente obra en los mismos momentos que se organiza en Barcelona la Exposición de las Tumbas Reales de Poblet, tan acertadamente restauradas por el insigne escultor Marés, y para que tengan apropiado am= biente se exponen precisamente en el Palacio Mayor de la Coro» na de Aragón. En cuanto al Castillo=Palacio de Piera se abren las puertas del mismo durante las concurridas Ferias y Fiestas que celebra la Villa en bonor a su Santo Cristo, dos días: 28 y 29 de abril de cada año. Debido a cada dia se reciben mayor número de pet.i= que ciones para ser visitada tan antigua e histórica mansión, ha sido preciso dar cierta organización a fin de fevitar molestias y agióme» raciones, ya que se trata de residencia particular. A tal efecto las peticiones de visita se dirigen a la Conserjería del Castillo o al Ayuntamiento con anticipación. Siempre, por lo regular, suelen resolverse favorablemente las peticiones con el visto bueno del propietario, desde los meses de abril a septiembre. El resto del año están en absoluto cerradas las puertas del Castillo Pierense. 100 :.EÑ ÜL / v/co A PENDICE Obras consuHadas: Los Condes de Barcelona Vindicados.—2 tomos, 1836, Bofarull. Diccionario Geográfico EsfadisHco.^lAaiàoz, 1849 = Tomo XIII. Guerras de Navarra y Calaluña.—]\x9.n Codina, Académico, 1851. Colección de documeníos inéditos del Archivo de ¡a Corona de Aragón.— Bofarull. 1856 a 1871. Notas históricas del Obispado de Barcelona.José IVlas, archivero de la Catedral de Barcelona. Itinerarios de Jaime 1 el Conquistador. — Miret y Sans, 1908. Archivo del Real Monasterio de Pedralhes. Sania Maria de Piera. — P. Andrés de Palma de Mallorca, o. £. m. cap., 1942. Montserrat, montaña Santa. — Juan Baldomá Alós, 1945. Barcelona Histórica y Monumental. — J. E. Martínez Ferrando, 1944. El Papa Luna.—^Augusto Casas, 1944. Manual Histórico Topográfico de Barcelona.—M. Sauri y J. Matas, 1849. Historia de Fípawa. — Lafuente. Historia de España.—^Rodríguez Codolá. Tratado de las monedas labradas Cataluña en y sus justificantes.—Dr. José Salat, Barcelona 1818 = 2 tomos. Antonio Brusi, impresor de Camera de S. M. Diario de los viajes de Felipe V, por D. Antonio de Ubilla y Medina, Marqués de Ribas, de la Orden de Santiago y del Consejo de S. M. y su Secretario en el de Estado y del Despacho Universal.=Madríd 1704. Cristóbal Colón.—De Lamartine, Tomo 1 = Madrid 1867. ¿¿•if' - ACABÓSE DE IMPRIMIR EN IGUALADA, A 10 DE ABRIL DE 1946 EN LOS TALLERES DE PEDRO BAS IMPRESOR.