— 153 — SAN JUSTO.—Historia. La parroquial dedicada a los Santos Mártires de Alcalá de Henares, Justo y Pastor, construi¬ da durante los siglos xiv y xvi, vino a sustituir la antigua iglesia mencionada con frecuencia, desde el siglo x. De las vagas refe¬ rencias documentales se infiere que ésta tenia un pórtico o gali¬ lea y que en el cementerio adyacente existió una capilla dedicada a San Celedonio, citado ya en el siglo x, cuya cubierta fué repa¬ rada en 1188 con un donativo del clérigo Berenguer. Es pro¬ bable que las dos capillas inmediatas al ábside, en el lado de la Epístola del templo actual, marquen el emplazamiento de dicha capilla, pues consta que fueron construidas en compensación, al derribo de la misma. La lápida funeraria de Witiza, ya citada (fig. 101), hallada junto a un sarcófago y abundantes restos humanos, cerca de la capilla de San Federico de la iglesia actual, parece indicar la situación del cementerio. Como en la mayoría de sustituciones arquitectónicas, el templo gótico de San Justo no coincidió con el antiguo, el cual pudo asi seguir con culto hasta la consagración del nuevo ábside. Al excavar en 1723 la sepultura para los vicarios perpetuos y beneficiados, aparecieron restos de una construcción, con pavimento de mosaico de teselas azules y blancas y una gran cloaca abovedada, todo ello restos de la ciudad romana anterior a la primera invasión bárbara. La dirección de dicha cloaca permitió suponerla parte de la que apareció en las excavaciones de la calle de la Palma de San Justo, ya mencionada (pág. 18). Estructura.-—La estructura de la iglesia de San Justo corresponde al tipo catalán de una sola nave de cinco tramos con capillas de planta rectangular entre los contrafuertes; ábside poligonal (fig. 859), con dos capillas en línea con las de la nave; fachada (fig. 857) formada por un cuerpo bajo, con el espacio de entrada entre dos capillas, flanqueado por dos torres de planta irregular y muro testero perforado por un enorme ventanal (fig. 860). La portada es moderna, lo mismo que los calados de las ventanas de fachada. Las ojivas de las capillas se apoyan sobre ménsulas; la capilla del quinto tramo en el lado del Evangelio está prolongada por un cuerpo bajo con bóveda de ojivas. Una puerta del siglo xv comunica el ábside con la sacristía. Con la inutilización de la segunda capilla — 154 — del Evangelio se dió paso a la capilla del Sacramento, construida en siglo xix y consagrada de nuevo en 1904, después de una el reforma seudogótica del arquitecto Augusto Font. La primera piedra de este templo se sentó en 1342. En 1345 estaban ya construidas las cuarta y quinta capillas del lado del Evangelio, y en 1346, la tercera de la Epístola; en esta última fecha, el Obispo autorizó la venta y derribo de San Cele¬ donio, a condición de que su destrucción fuera compensada con la construcción de la primera y segunda capillas del lado de la Epístola, puestas, respectivamente, bajo la advocación de los Santos Celedonio y Bartolomé. En 1348 estaban ya terminadas las tres primeras capillas del lado del Evangelio, y aun cuando no consta explícitamente la terminación de la cuarta y quinta del de la Epístola hasta los años 1354 y 1360, respectivamente, al mismo tiempo debían estar ya levantándose las bóvedas de la nave; en ellas se aprecian dos etapas: la primera, que com¬ prende el ábside y los dos primeros tramos; y la segunda, que debió ser inmediata, a la que corresponden las bóvedas del tercero y cuarto tramos, con escudos de ocho besantes, al parecer de la familia Monteada. Hacia 1360 debe colocarse la primera consagración del templo, pues en esta fecha la Junta de Obra encargó al gran arquitecto Bernardo Roca la construc¬ ción del tabernáculo o sagrario del altar mayor. Ello bace presumir, aunque no permite afirmarlo, que Roca debió inter¬ venir también en la construcción del templo. En 1363, la pri¬ mera descripción conocida de la iglesia menciona los altares del ábside, de sus dos capillas laterales y de las ocho de la nave, además de uno dedicado a San Pastor, no localizado. Entonces debió considerarse la iglesia como prácticamente terminada, y solamente hay noticia de algún intento de complementar la decoración en época muy posterior, tal un legado del año 1432 para la obra del retablo mayor, inexistente, al parecer, hasta el siglo XVI, aunque su falta se notara ya en 1363, en elogio pro¬ digado al hoy perdido sagrario del maestro Roca. En el quinto tramo de bóveda no debió trabajarse hasta muy adelantado el siglo xv, aunque puede atribuirse al xiv la obra de sus capillas laterales. En la fachada y campanarios prosiguieron las obras hasta fines del siglo xvi. Varios elemen- r X S àrtiVmï^í-. BJerr>·K-)iiííy«jV'Ot. JniaprreUeií-étf Jt^W(i'> /d Je ,* -^-^:v -"'M lDdMCdiSpoaonntuyestemaerrgcviócciós d(Sageetgnoúrsnlal. PJulasntto. San Barcelon.* de — 155 — tos permiten diferenciar el último tramo de nave de los ante¬ riores. El estilo de la clave con la Anunciación (fig. 868), es típico de la segunda mitad del siglo xv, a diferencia de las de los restantes tramos de nave, todas del siglo xiv (figs. 864 a 867). Además, en éstos, el arco principal descansa en un capitel del que parte hasta el suelo un pilar cilindrico de base muy sencilla, mientras que las ojivas terminan en simples ménsulas; por el contrario, en el último tramo, el pilar es lobulado, y en él se reúnen las ojivas del quinto tramo, con la consiguiente compli¬ cación de las bases; tales caracteres son enteramente apreciables en el lado de la Epístola, mientras que en el opuesto la parte baja del pilar quedó incompleta o truncada, y en ella se esculpió una figurilla de ángel. La clave del ábside, con la Coronación de la Virgen (fi¬ gura 863), presenta semejanzas con algunas de los claustros de la Catedral, esculpidas, al parecer, en 1400, pero alrededor existe una orla de ángeles de factura ruda y quizá más tardía, como si hubiera sido añadida. No sabemos si puede tener alguna relación con estos detalles la noticia consignada en las crónicas de la época, de que en 1370 un terremoto determinó la calda de una gran piedra del arco, frente al altar mayor de la iglesia. Algunas claves de las capillas .también tienen representaciones figuradas, aunque de tamaño e importancia muy menores. Las obras complementarias prosiguieron: la adición a la capilla lateral del Evangelio debió realizarse a fines del siglo xv, y al mismo tiempo se fabricó un grupo escultórico del Santo Sepulcro, de talla policromada, boy desaparecido, según el tipo entonces muy difundido en los templos barceloneses. Terminada la fachada y parte del cuerpo bajo de las torres, consta que en 1559 el maestro albañil Pedro Blay trabajaba en la de la derecha (fig. 858), mientras otro maestro, de apellido Rius, fabricaba la correspondiente escalera de caracol. Su termina¬ ción fué contratada en 1567 por Blay, en colaboración con Juan Safont, con quienes trabajaba en 1569 Juan Granja, maestro albañil y sobrino de Safont. En 1572, otro maestro albañil, Antonio Constantí, daba remate a la obra y construía la baran¬ dilla alta de piedra calada. Esta torre luce un escudo heráldico y dos relieves algo rudos — 156 — que deben representar a los Santos titulares Justo y Pastor. La azotea y los contrafuertes lisos acusan sobriamente la estruc¬ tura del edificio. Algunos sillares dicese presentan inscripciones hebraicas, delatando proceder de los antiguos cementerios judíos de la ciudad. Desde elsiglo xvi, el interior sufrió pocas reformas notables. Durante el siglo xix, el coro, que ocupaba el centro de la nave, fué trasladado al ábside con el consiguiente avance del altar mayor. Le fué adaptada la sillería del siglo xvi procedente del convento de Santa Catalina. Hacia 1859, la nave y las bóvedas sufrieron una abigarrada policromía seudogótica (suprimida en 1942-43), completada poco después con su extensión a las capillas laterales, donde subsiste. Decoración.—^I.a escultura monumental de la obra gótica es escasa. Dos imágenes exentas de los apóstoles Pedro (fig. 861) y Pablo (fig. 862), de piedra, bajo sendos doseles, decoran los pilares de la entrada de la quinta capilla del lado de la Epístola, que poco antes de 1360 construyera el abogado Berenguer "Vives. Los escudos del fundador aparecen sostenidos por los ángeles de las peanas de los apóstoles, y se repiten en el interior y exterior de los muros de la capilla. La mayoría de las capillas presentan también escudos esculpidos de las familias Malla, Sabastida, Marquet y otras, así como las armas de la ciudad, estas últimas en la capilla de San Félix (primera del Evangelio). Vidrieras.—Casi todas las ventanas de las capillas están cegadas, detrás de altares modernos, y las laterales de las naves tienen también vidrieras modernas. Las fotografías toma¬ das antes de 1936 han facilitado la reconstrucción de las vidrie¬ ras de los ventanales del ábside, obra interesantedel siglo xvi. Se fabricaron cuando se verificó una consagración del nueva altar mayor en 1522, por el maestro Jaime Fontanet. En la ventana central, bajo las figuras de San Jerónimo y San Agustín, aparecen sendos escudos cuartelados con las armas Desplá y Oms, propias del arcediano y rector de la iglesia, Luis Desplá (•f 1524). La arquitectura decorativa de los doseles era ya en ésta renacentista, mientras que en las ventanas laterales seguían la tradición gótica. En la de la izquierda figuraban en lo alto los Santos Justo y Pastor, y en los recuadros bajos bustos de — 157 — guerreros renacentistas (fig. 869), y en la de la izquierda, los Santos Blas y Lorenzo y cuatro figuras de donantes, entre ellas una dama y unclérigo, quizá Desplá y sus familiares (fig. 870). Retablos.—^Nada queda de los retablos de los siglos xiv y xv. En el xvi parece ser que hubo una renovación, empezando por el altar mayor. Este debió sufrir reformas al ser consagrado solemnemente en 1522, y pronto se pensó en la construcción de un gran retablo mayor, que no debia terminarse hasta mucho más tarde. En 1531, Damián Forment, Juan de Tours y Martín Diez de Liatzasolo, tallistas y escultores, contrataron la obra de madera del retablo;por disensiones surgidas entre ellos, la obra no pasó adelante, y en el mismo año se firmó otro contrato con Tours y Diez solamente; nuevos inconvenientes aplazaron su cumplimiento, y hasta el 27 de diciembre de 1535 no se esti¬ puló un pacto definitivo con los dos últimos. Diez y Tours realizaron su labor de talla entre 1536 y 1542, con algunos colaboradores, tales como el maestro Jaques, ayudante, en 1537, de Diez. La obra de cantería del altar, sagrario y zócalo había sido empezada en 1534 por el maestro Font, y cuidó de su ter¬ minación Tomás Barsan (Bersan, Bursa) en 1536 y 1537. El retablo tenía dos caras y sagrario, y contenia no sólo escenas y figuras de talla, sino cuadros dispuestos para ser pintados. En la cara anterior, presidida por las imágenes de los Santos Justo y Pastor, había, principalmente, episodios de la vida de estos santos, y en la posterior, cuyo centro ocupaba una imagen de la Virgen María, se desarrollaban escenas del Nuevo Testamento. La pintura de los cuadros y la policromía de las figuras corrió a cargo de diversos pintores. Jerónimo Triter (a) Domènech pintó, entre 1553 y 1554, gran parte de la cara posterior del retablo, mientras que Pedro Seraphí, llamado lo Grech (el Griego), policromó, de 1557 a 1563, entre otras, las imágenes de la Virgen y de los Santos Bernardo, Ivo, Sebastián y Lorenzo; quizá su labor habla empezado mucho antes, porque hay noticia de un maestro Pedro que, en 1541, doró la corona de la Virgen, a no ser que se tratara del portugtiés Pedro Nunyes, amigo de Martin Diez. La policromía y dorado de muchas figuras y elementos decorativos, singularmente de la parte alta, no estaba terminada aún. Guiot Aumont, pintor francés, pintó y — 158 — doró, en 1569, el sagrario, la escena de la Transfiguración y crucifijos y tablas de la parte alta, y en 1571 terminaba otros, entre ellos dos con San Pedro y San Pablo. De 1571 a 1572, el barcelonés Ramón Puig terminó la obra del retablo, ejecu¬ tando seis pinturas sobre tabla, de la parte alta y policromando guardapolvos, ángeles, pilares y demás detalles ornamentales. Tal cúmulo de noticias no tiene otro interés, puesto que no se conoce ningún resto de tal retablo mayor, que el de determi¬ narnos la mayoría de los artistas que trabajaron en Barcelona durante el siglo xvi. Afortunadamente, en la misma iglesia se conserva otro inte¬ resante retablQ coetáneo, bien documentado, en el altar de San Félix. En 1525, sólo tres años después de la consagración del altar mayor, Jaime Joan de Requesens solicitó del Consejo de la ciudad. Patrono de la capilla de San Félix, la concesión de sepultura en la misma y permiso para fabricar un nuevo retablo con las armas de su linaje. El Consejo aprobó la petición a condición de que en el retablo se pintara a San Félix, y en el altar pudieran celebrarse las ceremonias particulares adscritas al mismo y que lo relacionaban con el Municipio. En la Edad Media eran tres las ceremonias que exclusivamente podían cele¬ brarse allí: el juramento de los judíos, el de los duelos judicia- rios o batalla jutjada y el del Testamento Sacramental. Expul¬ sados los judíos y suprimido el segundo, quedaba en 1525, y aún subsiste allí mismo, la práctica del privilegio del Testamento Sacramental, en el que a la declaración de dos o más testigos, previo juramento, se le reconoce igual valor legal que al testa¬ mento otorgado ante notario. Estos hechos explican la presencia de escudos de la ciudad, y la de San Félix en el banco del retablo, para que, nominalmente por lo menos, no variara la primitiva advocación. El retablo (fig. 871) tiene, en su parte alta, una pieza central con la Piedad; encima, el Calvario, y a cada lado tres episodios del Nuevo Testamento (Anunciación, Natividad y Epifania, a la izquierda; Descendimiento, Santo Entierro y Resurrección, a la derecha). En la parte baja hay las dos puertas, con San Pedro y San Pablo y restos del banco, modificado modernamente para adaptar una urna con una figura yacente de Cristo. Debido a las reformas y a la escasez — 159 — de datos iconográficos, es dificil identificar a todos los santos del banco; de izquierda a derecha, parecen ser Santiago, en traje de peregrino; una santa, San Félix, otra figura de santa, de edad avanzada, y San Jerónimo. Una descripción del año 1549, buena para el cuerpo alto (Piedad, Gozos y escenas de la Pasión) y las puertas, no coincide en cuanto al banco, donde menciona a Santiago, Santa Catalina, San Félix, Zacarías y San Juan Bautista. Los marcos, cornisa del banco, montantes y guarda¬ polvos, así como los esbeltos doseletes calados de talla, según tradición gótica, fueron dorados por primera vez en 1528-30 por Gabriel Alemany, al mismo tiempo que el portugués Pedro Nunyes pintaba las tablas. El retablo ha sufrido algunas restauraciones de poca exten¬ sión, si se exceptúa la última e inhábil del año 1942, en que se ha empleado incluso cemento de albañil sobre la pintura. Otros retablos del siglo xvi poseyó la iglesia, por ejemplo el de la Virgen de las Virtudes, labrado en 1557-58 por el carpin¬ tero Juan Cabeça y pintado hacia 1563 por Pedro Seraphí, pero ninguna pieza de ellos ha llegado a nosotros, si se excep¬ túan dos tablas, hoy en el Museo Diocesano de Barcelona, con los Santos Severo y Paciano (fig. 873). Ejecutadas hacia 1500, son de factura mediocre, empeorada aún por sucesivos repintes. Se las creyó procedentes del retablo mayor, pero, en realidad, debieron pertenecer a un retablo dedicado a los Santos Paciano, Severo y Lorenzo, que en el siglo xvi se hallaba en la capilla del Santo Sepulcro, retablo que pintó en 1498 el napolitano Nicolás de Credensa. Lamayoría de los retablos actuales son del tipo seudogótico de fines del siglo xix; sólo hay anteriores a ellos el de San Paciano, de talla, obra de la segunda mitad del siglo xviii, algunas imágenes sueltas de altares renovados, tres de ellas (Santa Teresa, San Joaquín y Santa Ana) obra de Ramón Amadeu; el retablo mayor, cuya parte principal (1804-1813) con columnas en hemiciclo y media cúpula, tiene esculturas de Agapito Venancio Vallmitjana (1854); a fines del siglo xix y se colocó el centro una imagen de la Virgen de Montserrat, en en las reformas dirigidas por el arquitecto Augusto Font, en las que se suprimió el entablamiento superior. Aparte de las — 160 — esculturas aquí descritas y de los objetos procedentes de con¬ ventos que en su lugar se especificaron, quedan en la iglesia pocos objetos por inventariar. Tiene un cierto interés el púl- pito (fig. 872), del siglo xvi, con figuras, obra pobre de madera y yeso, suprimido recientemente, y quizá el mismo que una nota del año 1556 da como construido entonces por el carpintero Francisco Bofill. Más notable es una pequeña imagen de la se¬ gunda mitad del siglo xviii, de un barroquismo afiligranado, que representa a Santa Maria de Cervelló (fig. 875); su origen es impreciso, a pesar de conservarse un altar en la iglesia, y lo mismo sucede con algunas pinturas muy mediocres que se hallan en capillas y desvanes, una de ellas, al parecer, del siglo XVIII, como un lejano y desafortunado remedo de la magnifica Adoración de los Pastores, de Ribera, que poseyó la Catedral de Valencia. La escultura funeraria es tardía; per¬ tenece al siglo xvi la losa de los Requeséns, en la capilla de San Félix, y al primer cuarto del siglo xviii la gran lauda escul¬ pida que cubre la sepultura de los beneficiados y vicarios per¬ petuos, en el centro de la nave. Tesoro.—El tesoro es escaso. En 1936 desapareció el reli¬ cario que contenia la Veracruz regalada a la iglesia en 1399 por el rey Martin; era de plata sobredorada, con cabezas de ángeles, y en conjunto parecía obra del siglo xvi, aunque con reformas y añadiduras; existen noticias de su «renovación y arreglo» en 1556 por el platero Perot Cortey, y antes, en 1535, de un arreglo de A. Bertrán. El actual relicario de los Santos Justo y Pastor (fig. 874) fué, hasta el siglo xix, la custodia de la parroquia, mientras las reliquias de los mártires (regaladas al templo en 1410 por el rey Luis de Provenza y su esposa. Violante de Aragón, proce¬ dentes de la Catedral de Narbona), se hallaban, al parecer, en un ostensorio, hoy desaparecido. La custodia relicario, con cuatro ángeles y las imágenes de los Santos Justo y Pastor, parece de principios del siglo xvi, con afiligranados calados góticos. Sin embargo, las noticias documentales parecen aquí contra¬ decirlo, puesto que, según ellas, en 1618, el platero Domingo Baró recibió la custodia antigua, comprometiéndose a labrar una nueva. Quizá el-compromiso no se realizó. Como, además. 161 — en siglo xvi no se mencionan en la custodia más figuras que las el de losángeles, puede creerse que las de los Santos Justo y Pastor, seguramente del siglo xv, proceden de su antiguo relicario. SANTA MARÍA DE MONTE SIÓN.—Historia. El con¬ vento de Montsió o de Santa María de Monte Sión fué construido por los Agustinos cerca de la plaza de Santa Ana, en el solar ocupado parcialmente por el edificio de Catalana de Gas y Electricidad, S. A., contiguo a la actual calle de Monte Sión. La comunidad, procedente de la Canónica de Santa Eulalia del Campo, extramuros de la ciudad, se trasladó aquí en 1308 por haber entrado en tal fecha en posesión de los edificios que pertenecieron a la abolida Orden de la Penitencia. La erección de la iglesia se atribuye a la iniciativa de Fray Bernardo Jaubert, en 1388. Tres años más tarde continuaban las obras del nuevo convento y el Obispo de Barcelona autorizó en favor de las mismas una colecta en la diócesis. Hacia 1420, mediando en ello la reina Maria de Aragón, empezó a tratarsede la cesión del convento, iglesia y claustro recién terminados las monjas Dominicas, establecidas en Bar¬ a celona desde mediados del siglo xiv. Ultimado el acuerdo, la entrega tuvo lugar en 142á, y la comunidad agustina pasó a fusionarse con los Canónigos de la Colegiata de Santa Ana. Desde 1423 a 1882, las Dominicas ocuparon el convento, pero después de azarosas contingencias sufridas en 1835-46 y 1868, vendieron el terreno y pasaron a establecerse en su actual residencia de la Rambla de Cataluña, número 115. El arquitecto Juan Martorell reconstruyó en ella el claustro, la Sala Capitular y la iglesia, adaptando con cierta libertad de interpretación los elementos del antiguo edificio. Estructuras.—Existen planos muy sumarios y algunas descripciones de todo ello, anteriores al traslado, que con las fotografías y dibujos del claustro y de un patio nos permiten completar su forma primitiva. La iglesia y el convento estaban separados de la plaza de Santa Ana por un patio con un muro de cerca, arreglado a modo de fachada cuando, en 1835-46, el convento sirvió de teatro. Los muros del patio eran pobres y sin carácter; a la izquierda, la portada de la iglesia, y la del II convento a la derecha. Una bella ventana gótica se conserva en su emplazamiento original. En la actual reconstrucción se varió la posición relativa del templo, claustro y Sala Capitular. Son completamente arbitrarios la forma escalonada de los con¬ trafuertes, la espadaña y el pórtico de la iglesia. Se respetó la es¬ tructura del interior y la traza de las ventanas, aunque la escul¬ tura de muchos capiteles sea moderna. Es un templo de una sola nave (fig. 876), con ábside de siete paños y cinco tramos de bóvedas de ojivas, con capillas laterales entre los contrafuertes de los cuatro primeros. Los nervios de las bóvedas se reúnen en una ménsula unida a la cornisa que corona el saliente interior de los contrafuertes, prolongada haista el suelo a modo de pilar prismᬠtico, de dudosa fidelidad en cuanto a reproducción de lo antiguo. Esta obra, construida hacia 1390, se completó a mediados del siglo xv con una cripta destinada a albergar un grupo escul¬ tórico del Santo Sepulcro. En consonancia con ello, en las mén¬ sulas que sostienen su bóveda radiada hay esculpidas figuras de ángeles con instrumentos de la Pasión, mientras que en la clave aparece el Calvario. Con la construcción de esta cripta, el presbiterio quedó a considerable altura, siendo necesaria una doble escalera de quince peldaños para salvar su desnivel con la iglesia. En el rellano inferior de la escalera de la cripta se abren dos arcosolios adicionales; el de la derecha, de lineas aún góticas, construido, al parecer, hacia 1500, fué destinado" a albergar un grupo escultórico del Noli me tángete (Jesús resu¬ citado y la Magdalena); en el del lado opuesto, renacentista, quizá de mediados del siglo xvi, la figura de Jesús atado a la columna, y ante Él, San Pedro. Retablos.—El grupo del Santo Sepulcro y las restantes esculturas se conservaban en 1882, y en la misma fecha existía un gran retablo mayor, tenido por obra del siglo xvii, de talla y dorado, desaparecido todo ello. Una descripción del año 1901 menciona, además, en la iglesia, en su emplazamiento origi¬ nario, bajo las alas del retablo mayor, algunas tablas con deco¬ ración gótica—^tallada o pintada—, y en las capillas laterales varios retablos y pinturas, hoy perdidos. Hasta 1936 se conserva¬ ron restos de algunos, singularmente del de Santa Apolonia, con¬ tratado en 1542 por los pintores Jaime Forner y Benito Rafart, y — 163 — del de San Cristóbal, pintado en 1537 por Francisco Ribes, con¬ tando en las tablas laterales con la colaboración de Pedro Serafi. En el convento existe todavia la urna sepulcral de sor Catalina Amada, priora fallecida en 1530 en olor de santidad; es una interesante pieza de escultura, con imagen yacente, obra de la primera mitad del siglo xvi. Antes estuvo en la iglesia, en la capilla de San Jacinto. La descripción, impresa en 1901, se refiere a cuadros y tapices, incluyendo quizá entre estos últimos una enorme flámula de tela, con listas alternadas de colores, que, según tradición, per¬ teneció a una galera turca de Lepanto y aún se conserva junto con estandartes menores, uno de ellos con imagen de la Virgen. Claustro.—El claustro era obra importante, y, aun cuando el traslado no fué enteramente respetuoso, los dibujos y foto¬ grafías antiguos y los elementos conservados dan buena idea de su planta rectangular, con dos pisos de galerías: la inferior, similar a los claustros bajos de Santa Ana y la Concepción, con fustes, basas y capiteles de caliza de Gerona. En un ángulo hubo, y hay, un saliente a modo de sencillo templete (fig. 877). La galería alta tiene estructura casi igual, con fustes más cortos. En la segunda mitad del siglo xv se fabricó una notable fuente o lavabo en uno de los muros del claustro bajo. Tiene un marco de piedra a modo de dintel o arcosolio, con abundancia de follajes y una representación de la Virgen subiendo las escaleras del Templo, recordando la advocación del convento; el fondo tiene decoración geométrica ojival. También en el claustro bajo se abre la entrada de la Sala Capitular, de planta rectangular, cubierta por una bóveda de ojivas, cuyos cuatro gruesos nervios parten de ménsulas esculturadas. Las grandes dimensiones de esta pieza hicieron posible que en su antiguo emplazamiento sirviera un tiempo de sala de espectáculos, estando desalojado el convento. SANTA MARÍA DE JONQUERES (LA CONCEPCIÓN). Historia. En lugar llamado Jonqueres, cerca de Sabadell, un establecióse, a principios del siglo xiii, una comunidad de monjas Benedictinas. Cambiada su Regla por la de Fe y Paz, en 1269, se trasladaron a Barcelona, residiendo primero extra¬ muros, y luego, en 1293, dentro del nuevo recinto de la ciudad. — 164 — En este tercer lugar, donde permanecieron hasta su extinción en siglo xix, quedaron incluidas en la Orden de Santiago de el la Espada. Sus edificios y dependencias ocupaban la manzana limitada actualmente por la plaza Urquinaona, la calle de Junqueras y Via Layetana (antiguo Torrente de Junqueras). A excepción de la iglesia y del claustro, conocemos pocos detalles de lo que fué el convento, del que se conserva una planta general, algún dibujo, un escudo y una imagen. La mayoria de las construcciones estaban en la parte alta del recinto, agrupadas alrededor de un patio y del claustro; más abajo habla solamente la iglesia, con fachada lateral a la calle de Junqueras, alguna dependencia menor y varios patios, cerrados hacia la plazuela llamada también de Junqueras por el edificio de la porteria, al que habla adosado una fuente y abrevadero. Los gráficos aludidos se limitan a esta parte inferior: fotografia antigua, dibujo del conjunto frente a la porteria y un dibujo del patio principal con una palmera, famosa en su tiempo. El escudo de piedra, sostenido por dos ángeles, tema central de un dintel, se conserva en el Museo Santacana, de Martorell. Su emplazamiento original es desconocido, y por su estilo puede fecharse hacia 1700. En el mismo Museo existe un escudo con la Cruz de Santiago y la fecha 1638, que debió per¬ tenecer a Jonqueres, aun cuando se le suponga procedente del Carmen. La imagen, de piedra, de 2,04 metros de altura, repre¬ senta a Santiago en traje de peregrino (fig. 885); se halla en el M. A. C., y hasta 1843 permaneció sobre la puerta del con¬ vento; parece labrado hacia 1600 y, por tradición, se atribuye a un de nombre Costa. escultor desconocido, Las dependencias aludidas tuvieron múltiples destinos entre 1808 y su derribo en 1868. En cuanto a fechas de cons¬ trucción, sabemos que en 1618 concedióse permiso para edificar una de las esquinas del convento, y que en 1649 se trabajaba en algunas obras del mismo. El maestro albañil Jerónimo Granell trasladó a la calle de Aragón la iglesia y claustro en los años 1871 y 1888, respec¬ tivamente, donde subsisten como sede de la parroquia de la Concepción. El traslado llevó consigo varias reformas; pero podemos compensarlas fácilmente con las numerosas plantas y RG(PSayogelracnigút.l.) Jdonqueers. Marí Santa GRayoricg.) JIo(gnSlqeusriaún. Mdareí Sauta — 165 — alzados de aquellas construcciones en su estado original que trazó el arquitecto Miguel Garriga y Roca; del claustro hay, además, antiguas fotografias y dibujos. Estructura.-—La iglesia (figs. 878 y 880) es de una sola nave, con ábside poligonal y seis tramos cubiertos por bóvedas de ojivas; los cuatro primeros tenían capillas entre los contra¬ fuertes, abierta la segunda del Evangelio para ceder su hueco a la puerta de la fachada lateral. Los dos tramos restantes, sin capillas, cobijaban el coro alto de las monjas, de sillería rena¬ centista sobre un gran arco de piedra. Bajo él había una puerta secundaria, del siglo xv. Las capillas de los tramos primero, tercero y cuarto tienen ventana exterior, y existían otras a cada lado de los tramos quinto, cuarto, segundo y en los dos paños laterales del ábside, todas del mismo tipo. Cuando el traslado se abrieron nuevas ventanas, y la puerta lateral se trasladó a los pies del templo, conservando el primitivo rosetón de esta fachada. La cronología del templo no es segura, aun cuando las monjas, desde 1293, debieron iniciar la edificación de un convento y su iglesia, que dicense inaugurados en 1300; la iglesia actual consta no fué consagrada basta el dia 14 de diciembre de 1448, siendo priora Violante Gerona. Ello y la semejanza de su estructura general con San Antonio Abad, edificado hacia 1433-1437, inclinaría a fechar la fábrica en el primer cuarto del siglo xv, aun cuando la traza de la puerta y ventanas y otros detalles de cierto arcaísmo concuerdan mejor con las formas construc¬ tivas trecentistas. Retablos.—Conservamos muy escasos restos de la deco¬ ración del interior; existen noticias de dos retablos mayores; el más antiguo, gótico, de la segunda mitad del siglo xv, fué labrado en la parte de carpintería y talla por Pedro Durán, y ejecutada su decoración pictórica pocos años más tarde. Exis¬ ten datos de que en el siglo xvii aún permanecía en su sitio; tenía cuatro órdenes de tablas y delante dos columnas con ángeles, según costumbre habitual, para sostener cortinas a los lados del altar. En el siglo xviii fué sustituido por un gran retablo barroco, con esculturas de Pedro Costa y pinturas (Salvador del Sagrario, Santiago en la batalla de Clavijo) de Antonio Viladomat. — 166 — Cuando el traslado del templo, este retablo se llevó a la iglesia pa¬ rroquial de Gelida (provincia de Barcelona), donde pereció en 1936. En el siglo xix existían varios altares secundarios en las capillas, entre los que se citan el de Santa Teresa y un cuadro con la Sagrada Familia, que pasaba por obra notable. Su des¬ aparición hace que el único resto conservado de los altares sea una tabla (fig. 881) de la segunda mitad del siglo xiv (Museo Diocesano de Barcelona). Contiene una imagen de Santiago en traje de peregrino y una dama arrodillada a sus pies; en el pináculo está pintado el Calvario; a los lados hay las figuras de los Santos Bartolomé, Esteban, Eulalia (fig. 882), Pablo, Lorenzo y Catalina; fué la pieza principal del retablo de San¬ tiago. En el siglo xvii se conservaba aún entero, con otra tabla a cada lado con escenas de la vida del Santo, pero en la pasada centuria solamente existía la pieza que hoy conocemos, colgada sobre la puerta del templo. La pintura, muy delicada y de buena factura, se atribuye al llamado maestro de San Marcos, a quien se identifica con el miniaturista barcelonés Arnáu de la Pena (f 1410). La figura de la donante podría ser la de Tim¬ bers de Bell-lloch, que fundó en 1378 el primer beneficio de Santiago. Los escudos heráldicos, con un castillo, en la tabla, podían ser de una de las ramas de los Bell-lloch de Barcelona. Sepulcros.—Existen en el claustro reconstruido tres urnas sepulcrales procedentes del antiguo cenobio. La de Alamanda de Bell-lloch (f 1334) y Alamanda de Centelles (f 1349), antes en la primera capilla del lado del Evangelio y deteriorada en 1936; otra, con un relieve con la Virgen y la difunta y escudos heráldicos (fig. 883) (hacia 1400), estuvo bajo el arco del coro; la tercera, de un gótico algo abarrocado (fig. 884), contenía los restos de la priora Violante Gerona (f 1455) y estuvo en la primera capilla del lado de la Epístola. En el siglo xix había, además, en el suelo de la iglesia otras sepulturas, entre ellas cinco de grandes dimensiones, con figuras yacentes en relieve, de monjas y prioras, perdidas cuando el traslado. Claustro.—El claustro era de forma rectangular, a dos plantas con veintiún arcos en cada una en los lados mayores y doce en los menores. Los techos eran de madera con arcos — 167 — de piedra en los ángulos. En el traslado se conservó la estruc¬ tura, aun cuando se redujo algo el número de arcos (ñg. 879). El piso bajo, obra cercana al 1400, tiene capiteles con deco¬ ración vegetal muy estilizada y abacos con escudos y flores, columnas de fuste cuadrilobado y base con cuatro apéndices. La galería alta parece de la segunda mitad del siglo xv; el capitel, incorporado al ábaco, luce simple molduraje al igual que la base, y el fuste es de sección octogonal. Algunos emble¬ mas heráldicos adornan los ábacos del piso bajo: ciervos (Cer¬ vera o Cervelló), ondas (Vives, etc.), cardos (Cardona) y mon¬ tes con una flor de lis en la cima; en las ménsulas de los arcos hay espadas y veneros de Santiago de la Espada y escudos reales de Aragón y de Sicüia. Hasta el siglo xix se conservaron en uno de los muros late¬ rales del claustro seis arcos apuntados muy simples, a modo de pórtico, quizá resto de construcciones anteriores. CABEZA DE CRISTO.—En el M. A. C. existe hoy un im¬ portante ejemplar de escultura medieval de origen barcelonés. Se trata de una cabeza de Cristo, en alabastro, con algunos to¬ ques de policromia (rojo para las manchas de sangre; pardo en la corona de espinas, cabello, etc.), de tamaño poco menor que el natural (fig. 886). Seguramente perteneció a una imagen parecida a la del Santo Entierro de la Colegiata de San Félix de Gerona. Es obra catalana de mediados del siglo xiv, de la mejor factura, atribuïble a Jaime Cascalls, escultor real. Su procedencia remota no ha podido determinarse; se halló en 1936 en un edificio moderno junto con una reja de los siglos xiv-xt. CAPILLA DEL CEMENTERIO DEL «MONTJUICH DEL BISBE».—Detrás del Palacio Episcopal existia un antiguo ce¬ menterio llamado del Moníjuich del Bisbe, parte del cual fué ocu¬ pado en el siglo xviii por la plazuela e iglesia de San Felipe Neri. En 1872 desapareció la casa del sepulturero y los demás restos que aún quedaban en pie. En este cementerio existía una capilla de fundación medieval, destruida hacia 1867, de la que posee¬ mos datos insignificantes. Procedentes de la misma, y por donativo de D. José Simón y Pujadas, existen hoy en el M. A. C. tres magníficas esculturas, fechables hacia 1400. Representan las tres Marias en el acto de visitar el sepulcro de Cristo; las tres llevan botes en las manos; la mejor, de alabastro, tiene hincada una rodilla (fig. 889), y las otras dos (figs. 887 y 888), de piedra, permanecen de pie. Su semejanza iconográfica con otras Marias visitando el Sepulcro, de una clave de la iglesia del Pino, de Barcelona, inclina a suponer que debieron formar parte de un grupo muy semejante al alli representado. SAN ANTONIO ABAD.—En 1430, los Canónigos regulares de San Antonio, dedicados a cuidarleprosos, obtuvieron per¬ miso para erigir un convento en Barcelona. Colocada la primera piedra en 31 de agosto de 1430, en el 15 de diciembre del siguiente año quedó adquirido el solar para la iglesia. Las gestiones para la fundación del templo duraron de 1431 a 1433. En 1444 pro¬ seguían las obras, y en 1447-48 consta ya su culto. Los escudos del rey Alfonso el Magnánimo (f 1458) y de su esposa María de Castilla (f 1458), colocados junto con el de la ciudad en la fachada de la iglesia, confirman las fechas de construcción. En 1803, la comunidad había quedado reducida a un solo miembro. Extinguidos los Canónigos, el convento fué concedido en 1806 a los Escolapios, quienes lo ocupan desde el año 1815. El convento ha sufrido tales reformas y ampliaciones, que apenas quedan restos apreciables de fachada y puertas tapiadas del antiguo hospital y casa de la comunidad, al lado de la iglesia. Hasta 1909 la iglesia se conservó casi intacta. Tiene una sola nave (fig. 891) y ábside poligonal de paramentos lisos; la nave, con cuatro tramos de bóveda de ojivas, tiene cuatro capillas en cada lado; entre los contrafuertes y encima de ellas, otras tantas ventanas. Un paso abierto en los contrafuertes comunica entre si las capillas. El pórtico, con tres grandes arcos de fachada, decorados con los escudos reales ya mencio¬ nados, las T de los Antonianos y cuatro ménsulas dispuestas para la ostentación de imágenes exentas, se cubre con bóvedas de ojiva. Tres puertas le comunican con el templo. En el interior había una cripta y un coro, del siglo xv, en el centro de la nave. Én el incendio sufrido por el templo en 1909 se destruyó toda la decoración del interior y desapareció el coro y la cripta. lámina XXI. San Antonio Abad. Planta y alzados del pórtico de la iglesia. — 169 — Luego siguieron varias reformas: se tapiaron los arcos del pór¬ tico, se reformó la puerta central (fig. 890), estropeada por el fuego, y se cambió el pavimento, dispersándose sus azulejos del siglo XV y los de la cripta. En el lado de la Epístola de la iglesia se construyó una capilla del Sacramento, a la que se trasladó una gran lápida sepulcral del siglo xv, hoy muy estropeada. En 1936, nuevamente incendiada la iglesia, los desperfectos fueron más graves, de tal modo que ha quedado fuera de culto, sobre todo a causa de la voladura de la bóveda de la nave. El pórtico conserva sus elementos, pero continúa tapiado y en malas condiciones; encima corre una línea de ventanas cons¬ truidas a principios de siglo, tomando como modelo la del extremo izquierdo, única antigua; en el mismo piso alto, en el lado derecho, al descubierto hasta el siglo xix, se abría una galería, aún existente, de tres arcos rebajados. Retablo de Huguet.—Además de los objetos hasta aquí citados, en 1909 el fuego destruyó las piezas que quedaban del antiguo retablo mayor, ya entonces desmontado. Solamente por algunas fotografías y copias en color, aparte de notas y descripciones, podemos conocer lo que fueron aquellas tablas. En 1909 eran catorce. De ellas, seis de pequeñas dimensiones, correspondían al bancal y contenían las imágenes de los Santos Pedro (fig. 902), Pablo (fig. 903), Jorge (fig. 900), Bernardino (fig. 901), Magdalena (fig. 905) y Lucía (fig. 904). Este cuerpo bajo del retablo quizá no tuvo puertas. Del alto, al parecer completo, había la tabla central (fig. 892), el Calvario (fig. 893) que debió haber encima y seis tablas laterales (figs. 894 a 899) con episodios alusivos a San Antonio Abad. La pieza central y una de las secundarias tenían un valor iconográfico específi¬ camente barcelonés, con representaciones, respectivamente, del milagro llamado deis porcells y de la curación de la hija de un supuesto rey de Barcelona. La obra de carpintería fué ejecu¬ tada por el carpintero Jaime Reig en 1453, y la pintura por Jaime Huguet en 1454-56; era, pues, el más antiguo de los retablos conservados y documentados del artista; además, su exquisita calidad lo colocaba entre sus más afortunadas pro¬ ducciones. — 170 — SAN AGUSTÍN VIEJO.—En 1309, a causa de una escisión producida en la comunidad de Agustinos de Santa Eulalia del Campo, parte de los frailes, dirigidos por el prior Fray Bonanato Çagual, se trasladaron a unas casas de la calle de Tantarantana, junto a la Acequia Condal. Cinco años más tarde establecieron un acuerdo con la parroquia de Santa Maria del Mar para el normal ejercicio de culto, campanas, sepulturas, etc. La construcción de una iglesia propia, primera obra impor¬ tante de la nueva comunidad, no fué posible hasta que en 1347, siendo prior Fray Jaime Sa-Plana, se obtuvieron los solares necesarios. El dia 13 de junio de 1349 tuvo lugar la bendición de la primera piedra, pero las obras prosiguieron muy lenta¬ mente. El nuevo templo era de una sola nave, con capillas laterales de planta cuadrada, entre los contrafuertes, según prototipo de la iglesia del Pino. Constan las fechas de algunas capillas: Corpus (1352), San Rafael (antes de 1362), Nuestra Señora de Gracia (1367), San Martín (1387), San Julián (1397). El presbiterio y altar mayor fueron construidos hacia 1367 y consagrados por primera vez treinta años más tarde; sin embargo, hasta 1507 no quedó cerrada la última bóveda de la nave. Abundan las noticias sobre la decoración de los altares laterales, bajo el patronato de cofradías gremiales o ricas fami¬ lias, pero nada subsiste; tampoco conservamos resto del coro, erigido en 1454 en el centro de la nave, enriquecido con un atril y otros pormenores en 1481-84; ni del coro alto, situado sobre una bóveda construida en 1565 y dotado de atril en 1584. La falta de unidad de la fábrica, consecuencia de la excesiva dura¬ ción de las obras, originó la idea de reedificación. A principios del siglo la nueva construcción estaba ya adelantada y XVIII, colocadas algunas claves. El bombardeo de Barcelona en 1714 arruinó definitivamente la antigua iglesia, y azares posteriores impidieron trabajar en la nueva. En 1738 fué todo ello adqui¬ rido por la ciudad, y el templo convertido en panadería pública o Pastriny, con seis hornos, amasaderos y varias dependencias. De la iglesia de San Agustín Viejo conservamos un grabado de la fachada, terminada en 1506, cinco capillas laterales y parte del retablo mayor. El primero, que se cree reproducción de un viejo croquis conservado por los Agustinos, revela una lámina xxii. San Agustín Viejo. Vista general en 1741, por Manuel Viñals. (.\rchivo Notarial, liarcelona.) A éè^luaûôn. J^iaJtfíA di ¿AúiJuJífMMj.iífíi í At> jUanAj ^^lu.li/ituit. / " irCT " ' /,/ • B OiJa .ùnJ* >e dejiniuki UVÍM C ^UH4^»íMÍA Jiautdt^m. c.- O C CufiiUi Ui. lu Ccnereou·.ü'i Jliu'l ¿flUK'uè ^ tù"-/.Ui T tli//jM .jui. >ùiH M-^lnU iiVii 0 H Cdii^lA- 1 U^t/'ittnÀ h. L í^tMjIíAJil^tdi íAi^Mt* tM>M¿ (^Ofáriti MuK'iit/f '.ili íU¿¿ H^tÂidiUêiiU» t tA A'eum V Oinu Ji ^c'ü'· diÁi/di^ . •Aitf didUfdiiit* R ft-'Am- . it 0 • i- ■ ..-I, —n ' / ■ * Î t =Ü= =áT-- San Agustín Viejo. Planta general, con indicación de los añadidos y supresiones de 1738. (Copia del Archivo Histórico Municipal.) — 171 — fachada lisa, con una simple puerta central bajo un gran rosetón de traza semejante al del Pino. La puerta lateral izquierda es una fantasía del grabador, pues solamente existió la del lado de la Epístola, entrada a la portería nueva, parcialmente con¬ servada. Las cinco capillas subsistentes pertenecen al lado de la Epístola. Son la contigua a la fachada y las cuatro inmediatas, entre ellas la de San Martin, ya citada. El Pasíriny fué sustituido por una fábrica y almacén, y las capillas tapiadas y divididas en pisos. Se conservan sus arcos y ojivas de cantería, con claves de buena escultura trecentista, generalmente con efigies de los Santos titulares. Del retablo mayor quedan siete grandes tablas (figs. 908 a 913). Los contratos han permitido reconstruir la traza de su enorme estructura de sesenta palmos de ancho. La obra de carpintería y una gran imagen de talla de la Virgen, perdida, fueron ejecu¬ tadas por Matías Bonafé, según contrato de 1452, y terminadas cuatro años más tarde. En el mismo año, Luis Dalmáu contrató la pintura, pero un nuevo contrato para la misma fué firmado en 1463 por Jaime Huguet, quien en 1486 declaró haber dado fin a su labor. Esta obra monumental, que Huguet siguió cobrando hasta 1488, fué solemnemente consagrada en 22 de julio de 1486. Aparte de las seis grandes tablas con escenas de la vida de San Agustín, ya conocidas, en 1945 pasó a reunirse con ellas en el M. A. C. la única tabla conservada de las cuatro que hubo el bancal, recientemente descubierta. La pintura, en una de lasmejores obras de Huguet, representa la Santa Cena. Los pintores zaragozanos Miguel Ximénez y Martín Bernat, al contratar, en 1489, el retablo mayor de los Agustinos de la capital de Aragón, aceptaron la obligación de ir a Barcelona para tomar como modelo de su obra el retablo de Huguet. Un historiador agustino del siglo xvii, el P. Massot, dice que Jaime Huguet pintó la vida de San Agustín, y que las escenas, perdidas, de la Pasión, fueron ejecutadas por las hijas del pintor (?). La tabla que representa la consagración episcopal del Santo es obra indudable del propio Huguet, igual que la de la Santa Cena, mientras que las cinco restantes fueron eje¬ cutadas por ayudantes. — 172 — Por haber sido costeadola Cofradía de Curtidores,, por comúnmente se denominó retablo de los Blanquers o curtidores, y después del derribo de la iglesia pasó a ser propiedad particular de los cofrades, excepto la tabla de la Santa Cena, que quedó en manos de una comunidad de monjas agustinas fundada cerca del convento antiguo y trasladada luego a la calle del Hospital. En 1738, el convento ofrecía un conjunto de edificios irregu¬ larmente agrupados alrededor de los claustros, sin ninguna fachada exterior digna de mención. El claustro mayor era de planta cuadrada, con una de sus alas adosada al lado de la Epístola de la iglesia. Sus galerías, cubiertas con bóvedas de ojivas con grandes claves, se abrían al patio en cinco arcos dobles con columna central de caliza de Gerona, bajo rosetón calado; los contrafuertes intermediós, los arcos y las ménsulas lucían variada decoración escultórica y escudos del Obispo barcelonés Rodrigo de Borja (1473-1478). Sólo se conserva el ala Poniente (fig. 906), edificada en 1474, ejemplar importante que permite formar idea de la estructura del claustro de Santa Catalina, su prototipo barcelonés, imitado también en el convento de Franciscanos. Las alas restantes, derribadas en el siglo xviii, sólo se por plantas y descripciones. conocen Existen pocos datos sobre las dependencias del ala oriental del claustro, en la cual había dos capillas secundarias; una de ellas muy castigada por el bombardeo de 1714; la segunda dedi¬ cada a la Virgen de la Piedad, construida en 1399, era un pequeño templo con tres capillas laterales y cinco altares y sacristía. Fué utilizada como iglesia de la comunidad desde 1714. Junto a ella se levantaba la cocina. El ala Sur del claustro quedaba cerrada por la antigua Sala Capitular, más tarde refectorio, vasta pieza rectangular cuyos muros siibsisten en parte. Son aún visibles los arranques de sus grandes ojivas, construidas hacia 1428, sustituidas más tarde por abovedamiento de mamposteria. En la cabecera de Poniente existe la capilla cuatrocentista de San Juan Bautista, muy reformada en el siglo xvi. En 1564 fué cedida a los Cassa- dor, y cuatro obispos de esta familia yacían en ella bajo laudes sepulcrales de bronce. Il — 173 — Los aposentos del ala occidental, y entre ellos la botica y la portería, eran de estructura sencilla del siglo xvii; los techos estaban sostenidos por grandes pilares de sección cuadrada; en algunas puertas y ventanas de piedra quedan adornos y escudos. Se conserva la fachada exterior de la portería, en la plazuela de la Academia, con una puerta del año 1650, de piedra labrada (fig. 907), cuyas jambas han sido mutiladas en 1943. Al Sur del refectorio se levantaba el claustro menor, de estilo renacentista, planta trapezoidal y cinco arcos desiguales en cada lado; construido en 1580, sufrió mucho en el bombardeo de 1714 y fué demolido poco después de 1738. Sus dependen¬ cias anejas carecían de interés; se conserva enteramente refor¬ mada la escalera principal situada entre este claustro y el refectorio. Aun cuando desde 1727 los frailes tenían un traslado en proyecto, entre 1738 a 1748 comenzaron obras de importancia dirigidas por el arquitecto Pedro Bertrán. El claustro menor fué sustituido por patios y dependencias secundarias y se derri¬ baron las cocinas y capillas al Este del claustro mayor; la fachada se alineó siguiendo el muro de la galería, derribándose las tres alas ya mencionadas para la construcción de un edificio de nueva planta, dejando un espacio libre entre él y el ala sub¬ sistente del claustro mayor. De esta nueva fábrica se conservan las grandes salas de la planta baja, cuyas bóvedas decoran yeserías barrocas. El interior está deshecho y tabicado, y la fachada, revocada y gris, es de interés secundario. Los Agustinos abandonaron el convento en 1750; luego sus dependencias fueron destinadas progresivamente a fines mili¬ tares, hasta quedar el conjunto convertido en cuartel. SANTA CLARA.—El primer convento barcelonés de monjas Clarisases de fundación ántigua; ya en 1233 llegaron a la ciudad sor Inés Peranda y sor Clara de Asís, enviadas por la propia Santa Clara, tia de sor Inés. En 1237, la reciente comunidad •obtuvograndes terrenos cerca de la playa, en el sector que actualmente ocupa el parque de la Ciudadela. Iglesia y con¬ vento constan construidos hacia 1249, y en 1257 se trataba ya de dar comienzo a las obras del claustro. La comunidad. — 174 — puesta bajo la advocación de los Santos Antonio y Damián, hacia 1515 sustituyó su regla fundacional por la benedictina, en la que sigue, a pesar de múltiples cambios y vicisitudes subsiguientes. El convento antiguo fué arrasado a principios del siglo xviii para la construcción de la Cindadela. Conocemos algo de su estructura a través de varios gráficos, y de su fábrica se conser¬ va una clave de bóveda con el Agnus Dei (M. A. C.). Poseemos plantas y descripciones suficientes para dar idea- de la dispo¬ sición general, con su cerca exterior protegiendo un vasto espacio rectangular, ocupado en gran parte por el huerto y patios exteriores. Damos una referencia algo extensa de ello por ser uno de los conjuntos góticos más antiguos de la ciudad, a causa de lo cual pudo servir de modelo a importantes edificios conservados, entre ellos el monasterio de Pedralbes. El claus¬ tro, adyacente a la iglesia, centraba las dependencias mona¬ cales, y es la pieza mejor conocida gracias a una vista general del mismo, planos y alzados de las cuatro alas, con detalles de puertas, arcos y ventanas. Su traza rectangular, a tres plantas, y su estructura eran iguales a las del gran claus¬ tro de Pedralbes, aunque más pequeño (catorce arcos en las alas mayores y doce en las menores); las galerías de la planta baja y primer piso, con arcos apuntados y columnas de fuste de sección cuadrilobada, quedaron probablemente terminadas dentro del primer cuarto del siglo xiv. Como en Pedralbes, la galería alta, con pilares prismáticos sin arcos, fué construida más tarde. La estructura de la iglesia, reformada en diversas etapas, se deduce de los planos. Al parecer, en el siglo xiii constaba de un ábside de planta rectangular y nave única, dividida en seis o siete tramos; los tres primeros con capillas laterales y la puerta de entrada; los restantes tramos tenían en la parte baja locutorios y otras estancias independientes de la iglesia, y en lo alto, el coro de las monjas. La torre, de planta cuadrada muy reducida, unida a un ángulo de la fachada; quedan de ella gráficos muy medianos, que aclaran el error cometido por varios historiadores al identificarla con el torreón llamado de San Juan, baluarte de la muralla cercana, que subsistió al levan¬ tarse la Cindadela. El plano acusa una ampliación de las men- lámina XXIII. g 5-jru-^' //jo /74<6^ ff^ iHL^ Sp a»iU·i.·.gi·:' — — . 2f fjjfiieg'A^' ij ÙÊ*\m tmr^g** '^ tí S IIIBBI m, íJL·^fmyy. Santa Clara. Plantas de los bajos y primer piso del convento, destruido a principios del siglo xvm. (Copla del .-Vrcliivo Histórico Municipal.) donadas capillas; la construcción de otras dos en el lado izquierdo delpresbiterio y de otra aneja al coro alto; la abertura de tri¬ bunas sobre las capillas del lado izquierdo y la adición de una sacristía al ábside. A periodo tardío (hay noticia de algunas obras realizadas un hacia 1688) corresponden quizá algunos elementos que las monjas llevaron a su nuevo convento de Santa Clara, en el Palacio Real Mayor, donde permanecieron hasta 1936. El más importante es el gran retablo barroco (fig. 940), de talla, con columnas salomónicas e imágenes de Santos de buen arte, actualmente reconstruido en el altar mayor de la parroquia de San Jaime, antes iglesia de los Trinitarios Calzados. La comunidad conserva aún el epitafio de sor Inés Peranda (siglo xiii), procedente de la primera iglesia, de singular valor histórico y epigráfico. LIBRO DE HORAS.—^Parece que fueron las monjas de San¬ ta Clara las que regalaron al arquitecto José Mestres un extra¬ ordinario Libro de Horas miniado. La encuademación antigua; de pergamino con broches de oro, fué sustituida por otra, pero en lo demás el manuscrito se conserva integro. Tiene 239 folios, de 195 X 135 milímetros, numerados los CXL primeros. En las últimas hojas hay unas tablas para el cómputo pascual, con una indicación correspondiente al año 1444; esta nota y el hecho de que en un calendario del libro conste la traslación de las reli¬ quias de San Severo, que tuvo lugar en 1405, pero no la cano¬ nización de los Santos Vicente Ferrer y Bernardino (1450), nos proporcionan fechas limites para tal obra. Las miniaturas, obra magnifica, atribuida con toda seguridad a la primera época del pintor Bernardo Martorell (1427-1452), nos llevan la iluminación al segundo cuarto del siglo xv. Contiene bellas composiciones a página entera (Calvario (fig. 914), Anunciación (fig. 916), Alegoría de la Muerte), y otras (David (fig. 915), la Trinidad) aparecen en las iniciales de algunas páginas rica¬ mente orladas. Un escudo con un cuadrúpedo nos revelará quizá algún día su primer propietario. Este precioso manuscrito fué legado por Apeles Mestres, hijo del mencionado arquitecto, a la ciudad de Barcelona. — 176 — SANTUARIO DE «EL COLL».—En el primer collado, paso del antiguo camino de Barcelona al Vallés, se romano levanta el santuario de Santa María del Coll o de Fontrubia. En la iglesia ya existente fué 1099, entregada a la comunidad benedic¬ tina de San Cugat del Vallés, que estableció allí un priorato. En 1567, las rentas del santuario pasaron a beneficiar al Semi¬ nario de Barcelona. Desde 1835 sufrió largas temporadas de abandono y clausura, hasta que en 1928 fué restaurado y nueva¬ mente abierto al culto público. El incendio de 1936 dejó grave¬ mente deteriorado su interior. Algunos bóvedas, revocados y encalados, asi como arcos y la torre, de planta cuadrada, y el testero, mutilado por un camarín, pueden ser obra del siglo xvii. La de talla (fig. imagen titular, 917), parece del siglo xiii; fué restaurada en 1928 y destruida en 1936. SANTA MARÍA DE JERUSALÉN.—El solar del mercado deJerusalén, anejo al de San José o de la Boquería, estaba ocupado a mediados del siglo xiv por unas casas llamadas d'En Porta, en las que se estableció en 1351 una comunidad de monjas Dominicas. Estas, en 1423, se trasladaron al convento de Monte Sión, y su antigua residencia quedó abandonada hasta que en 1456 fué concedida a una comunidad femenina Franciscana, fundada tres años antes, puesta bajo la advoca¬ ción de Santa María de Jerusalén y protegida por la Casa Real de Aragón. El Consejo Municipal, otro de los protectores del convento, subvenciónó sus obras en 1475, 1478 y 1479. La iglesia y el claustro, de la segunda mitad del siglo xv, eran las construcciones más antiguas del convento cuando éste fué derribado en 1885. El templo, de sola nave, con capillas una laterales, ábside poligonal y bóveda rebajada de ojivas, fué terminado hacia 1494. Tenía una cripta dedicada al Santo Sepulcro. Los muros de la iglesia, cripta y capillas, así como algunas dependencias del convento tenían zócalos y arrimaderos de azulejos policromos de los siglos XVII y xviii, fastuosa decoración que se conserva en gran parte en el Museo Santacana, de Martorell. Las compo¬ siciones con aves y flores, fechadas en 1702, proceden del coro. — 177 — Este Museo conserva algunas claves de bóveda (fig. 919) y elementos escultóricos del siglo xv que, en su mayoría, perte¬ necieron a la iglesia. Poseemos, además, una planta general, una fotografi-a de la fachada, con una puerta y una ventana muy simples, y un dibujo de la nave de la iglesia y del pres¬ biterio. (Archivo Histórico Municipal de Barcelona.) El claustro (fig. 918) se conserva integro trasladado al convento de los PP. Misioneros del Sagrado Corazón de Jesús y Colegio de San Miguel (C. Rosellón, núm. 175). De planta cuadrada, con dos galerías superpuestas, sólo llegaron a com¬ pletarse tres de sus alas. La galería inferior, integrada por grandes arcos apuntados, con impostas esculpidas, gruesos con¬ trafuertes y cubrimiento en bóvedas de ojivas. La galeria alta, con doble número de arcos rebajados sobre columnas de sección cuadrilobada, sosteniendo cubierta de madera. Tiene bella deco¬ ración escultórica en las claves, impostas y capiteles; es el claus¬ tro barcelonés más completo de la segunda mitad del siglo xv. Procedentes del pavimento del claustro existen en el Museo Santacana azulejos blancos y azules y blancos y verdes en su mayoría, al parecer, del siglo xvi. De los altares y retablos del convento, abandonado y saquea¬ do varias veces durante el siglo xix, ha llegado hasta hoy un altar del siglo xvi, dedicado a la Visitación, con varias pinturas sobre tabla, que se conserva en poder de la comunidad. CAPILLA DEL ANGEL CUSTODIO.—En 1466, poracuerdo del Consejo Municipal, fué colocada una imagen del Angel Custodio (fig. 920) en una capilla, sobre la puerta de la ciudad llamada Portal deis Orbs (de los Ciegos). La capilla, con culto hasta el derribo de la muralla en el siglo xix, ostentaba una pintura mural, reproducida en dibujos y grabados, alusiva a la aparición del Angel Custodio de Barcelona a San Vicente Ferrer, ante esta puerta, en 1409. La imagen del año 1466, tallada en piedra, de gran tamaño y de buena labor, después de haber permanecido unos años en la iglesia de Santa Ana, pasó, en 1877, al templo del Angel Custodio, en Hostafrancs (Barcelona), donde fué destruida en 1936. El Centro Excur¬ sionista de Cataluña conserva una pequeña imagen del Angel 12 — 178 — Custodio, obra pétrea del siglo xvi, procedente de la misma capilla. JERÓNIMAS.—En 1426, una devota llamada Brígida Terré (ten 1471), fundó una pequeña comunidad de devotas llamada de Santa Margarita, puesta, desde 1448, bajo la protección del Consejo Municipal. Sor Catalina Ferrer, sucesora de Brígida en la dirección de la Comunidad, introdujo en ella, en 1475, la Regla de San Jerónimo, definitivamente confirmada en 1477. Siete años después les fué concedido el solar del antiguo hos¬ pital de San Matías, en un extremo de la plaza del Padró. En los últimos años del siglo xv y principios del siguiente quedaron terminados la iglesia, el claustro, el refectorio, la Sala Capitular y demás dependencias. Las habitaciones de las monjas eran casas o pisos independientes, contando las reli¬ giosas con servidumbre particular. Todo ello con reformas y adiciones sucesivas, fué incendiado y destruido en 1909, junto con ornamentos, mobiliario y casi todo el archivo. Los restos fueron derribados al poco tiempo. Para formarse idea de lo que fué hay que recurrir a los gráficos conservados. Entre ellos hay una planta general, un dibujo de la fachada, otro del interior de la iglesia y buen número de fotografías de los edificios y objetos. La iglesia y el claustro, las construcciones mejor conocidas, eran de un estilo gótico muy tardío. El templo (fig. 921), de una sola nave y ábside poligonal, con bóvedas de ojiva, con capillas entre los contrafuertes, divididas hacia la mitad de su altura por la bóveda sustentante de las tribunas. Estas se cubrie¬ ron con celosías barrocas y se comunicaban con el coro. El órgano ocupaba el hueco de una de las tribunas, en el lado del Evangelio. Documentalmente conócese la fecha de algunas reformas: 1552, obras en la iglesia; 1613, construcción de la capilla nueva; 1616, obras generales de consolidación. La decoración del presbi¬ terio, con pinturas murales y un gran retablo barroco presidido por la imagen de San Jerónimo, quedó terminada entre los años 1704 a 1706; una fotografía conservada permite apreciar fragmentariamente lo que fueron esas obras. Los datos sobre los demás altares son muy escasos: retablo nuevo de San Matías, — 179 — del año 1754; comulgatorio detrás del altar mayor en 1722. Ante la puerta de entrada, a los pies del templo, se levantaba un pórtico cuyos cuatro arcos estuvieron abiertos hasta fines del siglo xviii. Las campanas estaban en una espadaña muy simple. Las fotografías permiten apreciar la estructura del gran claustro (fig. 922), de planta rectangular, a dos plantas, con arcos apuntados y pilares de piedra de sección poligonal. En 1760 consta se realizaron obras en las alas Norte yOeste, quizá únicamente de consolidación a juzgar por la unidad estilística del conjunto. Un inventario levantado a raíz del incendio acusa la des¬ trucción de nueve tablas importantes, entre ellas tres con epi¬ sodios de la vida de San Jerónimo, varios cuadros, una cruz procesional, un frontal bordado las imágenes de San Martín, con San Jerónimo y San Agustín, la sillería del coro, con la silla prioral y el atril, ricamente labrados, veintiocho libros de coro en pergamino, varios de ellos con miniaturas, y en el archivo algún otro códice miniado. De todo ello no queda ningún gráfico. Aunque también destruidos, conocemos mejor otros objetos: un tríptico flamenco con la Adoración de los Magos, excelente pintura sobre tabla, de la primera mitad del siglo xvi, de la que poseemos una fotografía de conjunto y un calco de la pieza central. El Museo del Prado posee una réplica atribuida a Pieter Coecke van Aelst (f 1550). Los restantes objetos tenían más bien valor histórico: dos banderas o pendones de la batalla de Lepanto, regalo de D. Dimas de Boixadors (publicados) y un cofrecillo con reliquias de Tierra Santa y la inscripción francesa Prenez en Gre (publicado), regalo de San Ignacio de Loyola en 1523; como reliquias de la estancia del Santo se conservaban además dos cruces de madera para el Vía Crucis. SAN MARTÍN DE PROVENÇALS.—A mediados del siglo xi existía ya en Provençals una pequeña capilla dedicada a San Martín de Tours; era de propiedad particular y dependía de !a parroquia suburbana de San Andrés, basta que en 1052 quedó adscrita a la demarcación de Santa María del Mar. No se conocen restos del templo existente en 1052, tenía que consta veintidós palmos (unos 4,50 m.) de fachada. — 180 — Laiglesia actual (fig. 923), obra de silleria, debió levantarse, en su mayor parte en el segundo tercio del siglo xv. Es de una sola nave, con ábside poligonal y bóveda de ojivas (fig. 925); tiene algunas capillas laterales que acusan reformas poste¬ riores. La fachada (excepto el remate) fué labrada por el cantero y escultor Juan Aymerich, según contrato^ del año 1432, pa¬ gando la obra un feligrés llamado ""^uan Sellerer, cuya imagen, junto con la de su esposa, aparece en el timpano a los pies del Santo titular, montado a caballo. Los escudos, con una silla de montar, corresponden también al donante (fig. 924). En el cen¬ tro está San Martín a caballo partiendo su capa con el pobre, y a los lados, figuras orantes, una masculina y femenina la otra. Como en todas las iglesias dedicadas a San Martín, las puer¬ tas estaban llenas de herraduras clavadas, exvotos de épocas diversas. A los lados de la puerta se colocaron dos imágenes de piedra de San Pedro y San Pablo, labrada la primera en 1432 y la segunda en 1688. El campanario, de planta cuadrada, y el remate de la fachada, parecen obra del siglo xvii. El incendio de 1936 destruyó totalmente la decoración, alta¬ res, muebles y pinturas, hundiéndose en parte la bóveda de la nave. El Museo de Arte de Cataluña conserva un retablo dedi¬ cado a San Martín de Tours, procedente de esta iglesia, obra de un mediocre anónimo de la segunda mitad del siglo xv (fig. 926). Presenta a San Martin y al pobre rodeados por el Calvario y seis episodios de la historia del Santo. En la predela presenta las imágenes de los Santos Bernardino, Apolonia, Abdón, Senén, Agata y Bárbara, que acompañan a la Piedad. La presencia de San Abdón y San Senén se explica a causa de ser, en el siglo xv, los Patrones de los agricultores, elemento básico de la parroquia, y la de San Bernardino por la popula¬ ridad que gozó en los años inmediatos a su canonización en 1450. El retablo mayor, destruido en 1936, se adaptaba a la forma poligonal del ábside. Su arquitectura acusaba un gótico muy tardío, ya dentro del siglo xvi. De sus tablas pintadas sólo quedan descripciones y gráficos insuficientes. En las capillas laterales se conservaban retablos de talla, entre los cuales destacaba uno del siglo xvii, de buena factura, — 181 — dedicado a los Santos Pedro, Esteban, Sebastián y Cristóbal (fig. 927). Existían el templo varias composiciones de azulejos poli¬ en cromos del siglo xvii; uno de ellos, de grandes proporciones, representaba la Flagelación (fig. 929); otros con pasos de la Vía Crucis (fig. 930) pertenecían ya al siglo xviii o xix. Cabe mencionar también, entre las piezas sueltas perdidas, un gran candelabro de hierro forjado (fig. 928), obra catalana del siglo XV, y un banco de madera, con el respaldo labrado, de fines del xviii. La iglesia poseía dos notables piezas de plata: una cruz pro¬ cesional, de traza gótica, labrada, al parecer, en el siglo xvi, aunque la chapa de los brazos, retocada, tenía repujados estilo Luis XV, y un relicario para la Vera Cruz; el pie, renacentista, del siglo XVI, sostiene un pináculo de traza gótica y dos ángeles ceroferarios; la cruz que remata el conjunto debió añadirse en el siglo xvii-xviii. Ambas piezas fueron publicadas cuando la Exposición de Cruces, celebrada en Barcelona en 1913. SAN MIGUEL.—La iglesia parroquial de San Miguel, una de las más antiguas de Barcelona, es mencionada ya en la mayoría de los documentos que escaparon de la destrucción de Barcelona por Almanzor. La cita más antigua es del año 951. En 1054, los Condes de Barcelona entregaron la parroquia a la Canónica de la Catedral. El templo se levantó aprovechando restos de construcciones romanas. El pavimento de la nave fué el gran mosaico ya estu¬ diado (página 9), situado a nivel inferior al de los terrenos colin¬ dantes, y perteneciente, probablemente, a unas termas. La planta y las descripciones de que disponemos son insuficientes para deducir la estructura del templo, el cual sufrió, en diversas épocas, reformas y adiciones. La primera, fechada en 1147, es la reedificación de la bóveda a causa de haberse desplomado la antigua fábrica. El único resto arquitectónico conocido del templo románico es una puerta que fué hallada tapiada cuando el derribo de 1868. Las fotografías (fíg. 931) y dibujos conservados la presentan como obra ejecutada hacia 1200, de buena factura, con dos — 182 — columnas con sus capiteles de tradición corintia; el tímpano, semicircular, tiene una orla simple. En 1516 se fabricó una fachada nueva de sillería, de tipo plateresco, con puerta y dos ventanas, ejecutada por los maestros albañiles Gabriel Pellicer y Pablo Mateu. La parte escultórica fué contratada y firmada por el francés René Ducloux. Encima de la puerta se colocó una bella imagen de piedra del arcángel San Miguel y sobre los pilares laterales las de los arcángeles Rafael y Gabriel (fig. 932). Cuando el derribo mencionado, este importante elemento arqui¬ tectónico fué reconstruido con sumo acierto en la fachada lateral de la iglesia de la Merced; las referidas imágenes, algo estro¬ peadas en 1936, han sido luego desmenuzadas por reprobable negligencia; la piedra se empleó en un pavimento del edificio número 83 de la Rambla de Cataluña, excepto escasos frag¬ mentos, hoy en la Merced. A la nave de la iglesia, de estructura abovedada, con cuatro capillas desiguales a cada lado, le fué adosado, a modo de ves¬ tíbulo, un cuerpo de planta rectangular flanqueado por cuatro capillas. La bóveda de la nave fué decorada en 1711 con pinturas murales de Fernando Galli (a) Bibienna, y recubierta a fines del siglo XVIII con una segunda bóveda postiza. El presbiterio, con una prolongación rectangular más angosta, estaba no menos desfigurado por un conjunto de cornisas y columnas corintias con ángeles labrados hacia 1800 por el escultor Salvador Gurri; en la bóveda habla una Gloria, pintada en el siglo xviii por Antonio Viladomat. Adosada al presbiterio, en el lado del Evangelio, se levantaba la torre, de sillería, de planta cuadrada, con un remate a modo de torrecilla. Era obra gótica muy simple y quizá poco pos¬ terior al año 1300. De ella existen fotografías y dibujos. Sus sillares fueron utilizados en la construcción de la torre de la parroquial de la Concepción, copia inexacta de la de San Miguel. En el lado opuesto del presbiterio existía la capilla del Santí¬ simo, adición del siglo xvi, con el magnifico sepulcro renacen¬ tista en mármol blanco de Guillermo Descoll, consejero real en Ñapóles y Vicecanciller de los reinos de la Corona de Aragón. Labrado en 1536, en vida de Descoll, probablemente en Italia, — 183 — se conserva casi íntegro en el Museo Diocesano de Barce¬ lona (fig. 933). Entre los restos de la capilla de San Miguel cabe citar: una figura de San Cristóbal (fig. 937), una de San Jerónimo y otra de la Virgen, con la cabeza mutilada (fig. 938), obra del siglo xvi, del escultor Gil de Medina, en el citado Museo. El Museo de Arte de Cataluña guarda un grupo de la Dormi- ción de Maria, en alabastro, con la imagen yacente y las medias figuras de los apóstoles, uno de los conjuntos más importantes del siglo xvi que existen en Barcelona, a pesar de las mutila¬ ciones sufridas (figs. 935 y 936). Este Museo posee, de la misma procedencia también, varias lápidas y elementos arquitectó¬ nicos de los siglos XIV a xvii, entre los cuales cabe citar las urnas sepulcrales de Berenguer Despuig, Maria Samarsa y otra sin inscripción, las tres del siglo xiv a xv; el mascarón de una fuente de la sacristía (siglo xvi) y fragmentos de una orla sepul¬ cral con inscripción (siglo xvi). Consta la existencia de una gran imagen del Arcángel titular, tenida por obra del siglo xv. Las pinturas de los altares y muros, incluyendo un cuadro de la Divina Pastora, obra de Antonio Viladomat, se han per¬ dido. Aparte del enorme capitel bizantino aludido en otro lugar del Catálogo (pág. 21), deben mencionarse aún otras piezas sueltas procedentes de San Miguel: el antiguo frontal del altar mayor (fig. 934), gran losa de mármol gris con bellas aplica¬ ciones geométricas de mosaico de mármoles, vidrio dorado, discos de mármol blanco y piezas de pórfido verde. Es obra italiana del siglo xii. Se conserva en el Museo de Arte de Cata¬ luña, junto con parte de la sillería del coro, labrada, al parecer, a fines del siglo xv, de traza plenamente gótica, con figuras humanas de buena talla. LOS ÁNGELES.—En el siglo xv existia, extramuros de Barcelona, una pequeña capilla dedicada a Nuestra Señora de los Angeles, de la que son frecuentes las noticias documentales a partir de 1473. Estaba situada cerca del camino que, de la puerta de San Daniel (Parque de la Ciudadela), se dirige hacia el Este. En 1485, la capilla fué concedida a una comunidad de — 184 — Terciarias Dominicas residentes en Caldas de Montbuy, que se trasladaron a su nueva residencia en 1497. A principios del siglo xvi, las monjas empezaron la cons¬ trucción de un gran convento con su iglesia, pero por la insalu¬ bridad del lugar, la amenaza de la piratería por estar en despo¬ blado y el peligro que para la defensa de la ciudad representaba la existencia de construcciones importantes extramuros, en 1562 tuvo lugar un segundo traslado. El Consejo de la ciudad cedió a las monjas la capilla llamada del Peu de la Creu (Pie de la Cruz), en el recinto amurallado del Arrabal. El 4 de abril de 1562 se puso la primera piedra de la nueva iglesia y convento. En 1566, el templo estaba ya ter¬ minado y se procedió a su consagración el día 1 de mayo, pocas semanas después de haberse trasladado el Sacramento al altar mayor. En el siglo xix sufrieron las monjas dos exclaustraciones, de cuatro meses en 1814, y de diez años a partir de 1836. En 1906, la comunidad vendió el convento e iglesia, que fueron utiliza¬ dos como almacén de hierro y maquinaria. En la actualidad se conservan todas las antiguas construc¬ ciones profundamente modificadas. Entre ellas destacan tres grandes salas abovedadas con ojivas, una de ellas con ménsulas y claves decoradas. La iglesia, de traza gótica, es de una sola nave de cinco tramos, con capillas laterales entre los contra¬ fuertes y ábside poligonal. La fachada es muy simple, con puer¬ ta renacentista de traza mediocre y un ángel en la cúspide, perdido en 1936. La capilla del Peu de la Creu, aneja a la iglesia de los Angeles, es también del siglo xvi, aunque, al parecer, su construcción precedió a las estructuras descritas. Sus cinco tramos de bóveda son de ojivas, netamente góticos, albergando un elegante pór¬ tico renacentista de piedra (fig. 939), con escudos y temas deco¬ rativos tallados y una larga inscripción en el friso. La torre es pequeña, con celosías de piedra calada y rema¬ tando en espadaña. El convento es de líneas muy simples, con una hermosa puerta exterior del siglo xvi, hoy tapiada, con un escudo y un relieve representando el Angel Custodio. — 185 — De los elementos que constituyeron la decoración de la iglesia y convento solamentese conserva en la capilla del Peu de la Creu, sobre el dosel de ropajes que cobijó un grupo del Santo Sepulcro, una pintura mural del siglo xvi con el Calvario. En el convento actual, situado en Pedralbes, las monjas conser¬ van, además del archivo antiguo, algunas piezas importantes. La más antigua es la imagen titular de la primera capilla. Virgen sedente, labrada, al parecer, hacia 1400. En la capilla del Peu de la Creu existió un grupo escultórico del Santo Se¬ pulcro, obra del siglo xvi, que sólo conocemos por fotografías; debió ser de yeso o barro cocido y era una composición movida '¿í-^nr- y ampulosa; en la actualidad, las monjas poseen en su convento otro grupo, de talla policromada, también del Santo Sepulcro y al parecer del siglo xvi, pero ignoramos su procedencia ori¬ ginal, que no puede ser la iglesia antigua; las figuras son sueltas y faltan dos de las Marías; las actitudes algo rígidas de los per¬ sonajes están muy alejadas del abarracamiento del grupo anterior. A juzgar por un grabado del siglo xviii, este Santo Entierro fué acaso el de la cripta de la iglesia de Monte Sión antes aludido (pág. 162). VALE DE HEBRÓN.—El monasterio de Jerónimos de Vall de Hebrón, llamado también de Collcerola, fué fundado en 1393 por Violante de Bar, esposa del Conde Rey Juan I de Aragón. Los primeros cimientos se sentaron el 14 de julio de 1394, y las obras prosiguieron muy activas hasta 1397. A este período constructivo sólo pertenecía una obra importante, la iglesia, cuya fábrica fué trazada y dirigida por el arquitecto real y maestro de la Seo barcelonesa, Arnáu Bargués; era un templo de una sola nave, al parecer con cuatro tramos de bóveda de ojivas, con escudos de la fundadora en sus claves y la imagen de San Jerónimo en la del ábside; había dos capillas secundarías a cada lado. Otra reina, María de Castilla, esposa de Alfonso el Magnánimo, dió nuevo impulso a la fábrica a mediados del siglo xv; a esta época pertenecían varias dependencias, inclu¬ yendo el claustro de sillería, con arquerías góticas, aun cuando fué labrado hacia 1468, dos lustros después de fallecida la Reina, según contrata entre el prior del monasterio y el maestro Jaime Alfonso; en 1498 y !499, el Consejo municipal facilitó piedra para proseguir las obras. Por desgracia, a partir de la exclaustración del año 1835 y aun antes, cuando la invasión francesa, el vasto conjunto de edificios del monasterio ha sufrido graves mermas y depre¬ daciones. - El cuerpo principal con el claustro, iglesia y torre—añadida esta última siglos posteriores—, fué construido en una en ladera muy abrupta, y el excesivo desnivel ha contribuido no poco a acelerar su ruina; al mismo tiempo, la carretera de la Rabassada, cortando el antiguo recinto, fué causa de consi¬ derables demoliciones. Del conjunto posetmos algunos gráficos, dos de ellos, publicados por Barraguer, bastante completos; quedan totalmente en pie varias de las casas y dependencias menores, junto a la carretera, y algunas excavaciones y pes¬ quisas llevadas a cabo por el Archivo Histórico de la ciudad de Barcelona han conducido al hallazgo de numerosas piedras labradas y elementos arquitectónicos de la fábrica gótica. Aparte de ello, dos notables piezas del tesoro pudieron sal¬ varse y hallar refugio en la iglesia parroquial de San Juan de Horta: son un cáliz con su patena (fig. 941) y un relicario para el Lignum Crucis (fig. 942); este último lleva una inscripción alusiva al examen de la reliquia, llevado a cabo en 1530 por el Arzobispo de Tesalónica, coadjutor de Barcelona, D. Juan Miralles. Relicario y cáliz son de plata y pueden fecharse en el siglo XVI. SAN VICENTE DE SARRIÀ.—Existen noticias por lo menos de tres de los templos parroquiales que se han sucedido en Sarrià. En 1373, el más antiguo, conocido documentalmente desde el siglo x, amenazaba ruina. Decidióse por ello la cons¬ trucción de un nuevo templo, erigido entre 1379 y 1403, que subsistió hasta fines del siglo xviii. De esta iglesia gótica posee¬ mos pocos datos: un solo gráfico, un grabado popular del siglo XVIII nos lo presenta como de fábrica muy humilde, de una sola nave y torre con tejado a cuatro vertientes, de aspecto parecido al actual de la parroquia suburbana de Agudells. — 187 — En 1779 fué decidida la construcción de un nuevo edificio. El arquitecto, José Mas, trazó el proyecto al año siguiente, y en 1781, previa obtención de una real cédula, empezaron las obras. En 1789, la iglesia estaba ya lo bastante adelantada para permitir su bendición y el traslado del culto desde la antigua. Siguió inmediatamente la decoración del altar mayor y presbiterio, y hasta 1798 no pudo darse por terminada la facha¬ da, derribándose la iglesia vieja que se levantaba en aquella parte. La obra del arquitecto Mas se conserva en pie, a pesar del incendio de 1936, que afectó gravemente el interior. Su estruc¬ tura, de grandes dimensiones, sigue la de las iglesias barce¬ lonesas de los siglos XVII a xviii: nave central, con cúpula en el crucero y presbiterio de planta rectangular (fig. 953); naves laterales de altura muy inferior a la de la central, con la que comunican con arcos separados por gruesos pilares. A cada arco corresponde un altar lateral. La fachada, de tipo neoclᬠsico muy austero, está flanqueada por dos torres, una de ellas incompleta. En el incendio de 1936 se perdió una tabla con la Virgen de la Leche y dos santos, obra de mediados del siglo xiv—que pudo pertenecer a la iglesia anterior al 1379—, cuyo estilo acusaba el circulo de los hermanos Serra (fig. 943). El Museo de Arte de Cataluña posee, procedentes del se¬ gundo templo, nueve grandes tablas del retablo mayor, obra de Jaime Huguet y otros artistas (figs. 944 a 952). A la muerte de Huguet, en 1492, la obra quedó sin ter¬ minar, y la viuda del artista tuvo que resolver el asunto con los obreros de la parroquia de un modo cuyo detalle descono¬ cemos. El examen de las tablas conservadas demuestran que el retablo fué continuado por otros pintores, terminándose la obra ya dentro del siglo xvi. El retablo de la Virgen del Rosario (figs. 954 y 955) procede de una Fundación de 1568-69, pero la capilla de la que pro¬ cede no se construyó hasta 1609. Es una de las mejores tallas barcelonesas de principios del siglo xvii, y su atribución al es¬ cultor Agustín Pujol, consignada por Ceán Bermúdez, es per¬ fectamente aceptable. El incendio de la iglesia lo perjudicó bastante. — 188 — El gran retablo mayor, barroco tardío, la pieza más impor¬ tante de la decoración del nuevo templo, pereció en 1936, con su enorme imagen de San Vicente. Era obra de uno de los escultores barceloneses más activos del siglo xviii, Nicolás Traver, contratada en 1788 y terminada en 1793. SAN JAIME.—La iglesia de San Jaime estuvo situada en la plaza que lleva su nombre, con el ábside donde hoy se levanta el ala izquierda de la fachada del Ayuntamiento. De su fábrica antiuga existen ya referencias en los años 985 y 1021. En 1057 consta ya como parroquia, y en 1146 se menciona una nueva consagración. Fué destruida en 1823, pero los documentos y los escasos gráficos conocidos del exterior permiten afirmar que si algo subsistió de fábrica románica no fué sin grandes reformas. El elemento más famoso de la iglesia era su pórtico, renovado, al parecer, en 1388, lugar de reunión del Consejo municipal en notables ocasiones; cinco de sus arcos se abrían en la fachada de la plaza de San Jaime, y otros dos en el lado de la calle de la ciudad. Algunos de sus capiteles, asi como elementos de los arcos, se salvaron del derribo y han permitido una reconstruc¬ ción en el Museo de Arte de Cataluña (fig. 956). En el siglo xviii se decoró con pinturas murales, obra de Francisco Tramulles, de las que apenas si queda el recuerdo; en las de la bóveda se representó la batalla de Clavijo. El ábside fué revestido por un nuevo paramento de sillería para dar carácter homogéneo a la plazuela de la fachada gótica de la Casa de la Ciudad. En los años 1469, 1475, 1483 y 1494, la ciudad subvencionó diversas obras del templo. Los gráficos conservados dan idea de la barandilla calada, con gárgolas, que coronaba la fachada repa¬ rada en 1501, a raíz de graves desperfectos causados por una tempestad. La torre se levantaba cerca del ábside. Los datos referentesa la decoración son todavía más escasos. Nada quedó del gran retablo mayor, cuya parte escultórica labrara Martin Diaz de Liatzasolo; fué policromada entre 1536 y 1546 por los portugueses Pedro Nunyes y Enrique Fernandes. A fines del siglo xviii, el antiguo retablo fué reemplazado por otro de Nicolás Traver, cuya traza original se conserva (Biblio¬ teca de la Junta de Museos de Barcelona); la traza y los dibujos — 189 — y fotografías del retablo dan buena idea de él. Su estructura y proporciones se reflejan en el retablo mayor del oratorio de San Felipe Neri, con zócalo, columnas, arquitrabe y cuerpo alto con una hornacina; tenia tres imágenes principales, de los apóstoles Santiago, Pedro y Pablo. En 1823 fué trasladado, con la advocación parroquial, a la iglesia de Santa Mónica, siendo vendido luego, en 1887, a la iglesia parroquial de Cardedeu, donde fué destruido en 1936; la imagen de Santiago no fué adquirida por los obreros de Santa Mónica, sino que pasó a la nueva parroquia de San Jaime, donde fué a su vez quemada en 1936. A la misma parroquia pasó una pequeña imagen de la Virgen, de barro éocido, venerada bajo la advocación de la Virgen del Pilar: en 1819 se le construyó un gran retablo neo¬ clásico, reproducido en un grabado del año 1820. El Museo Diocesano de Barcelona conserva un grupo con las figuras de San Esteban protomártir y una santa, al parecer Santa Catalina, único resto de este retablo. LA TRINIDAD.—La actual parroquia de San Jaime no tiene, en realidad, como titular al Apóstol, sino a la Santísima Trinidad. La iglesia de la Trinidad fué fundada por una Co¬ fradía de conversos en 1394, tres años después del saqueo y destrucción del CaZZ judería barcelonesa. En 1529 fué conce¬ o dida a los Trinitarios Calzados, que la poseyeron basta 1835, ampliándola y reformándola, a la vez que levantaban su resi¬ dencia adjunta. Después dé la exclaustración, el claustro y otras dependencias fueron derribados, mientras que la iglesia y el convento—transformado en casa rectoral—pasaban a ser residencia de Ta parroquia de San Jaime, recibiendo de nuevo profundas reformas. En la actualidad, la iglesia es de planta en cruz latina con una sola nave de cinco tramos, con capillas laterales; sigue un amplio crucero con cúpula cuadrada en el centro y brazos tam¬ bién cuadrados y de igual tamaño que la planta de aquélla; el presbiterio es de planta rectangular, con la sacristía en el lado del Evangelio y la capilla del Santísimo en el lado opuesto. La torre, de planta cuadrada, que se convierte en octogonal en su cuerpo alto, se levanta en el lado izquierdo de la fachada. — 190 — En este mismo lado se halla la llamada capilla del Remedio,, con puerta exterior independiente. Esta estructura es el resultado de sucesivos períodos cons¬ tructivos. Pertenecen a la antigua capilla de la Trinidad los cuatro primeros tramos de nave, con bóveda de ojiva. En el lugar que hoy ocupa el quinto tramo debió estar el ábside, que daba a un callejón llamado de los Caldereros, paralelo a la actual calle de Fernando VIL En 1619, el Consejo de la ciudad dió permiso a los Trinitarios para cerrar el callejón (cuyos extremos aún subsisten) y ampliar la iglesia, construyendo un gran crucero y presbiterio. La nueva iglesia pudo ser inaugurada el día 5 de mayo de 1647. Pertenecen, a los siglos xvi y xvii el crucero y presbiterio, además de las capillas laterales y la del Remedio, con puerta exterior independiente, cuya fábrica fué contratada en 1585 por el maestro Juan Costura; la torre no se fabricó basta 1722, al mismo tiempo que se levantaban varias de las dependencias conventuales. La obra del siglo xvii era re¬ nacentista y en parte barroca, y tales estilos aparecían perfecta¬ mente acusados en la bóveda vaída del quinto tramo de nave, tribunas con celosías, sobre las capillas laterales, coro, sobre bóveda, en los dos tramos de nave inmediatos a la fachada, cúpula del crucero y cúpulas secundarias de sus brazos. La capilla del Remedio y su puerta, de líneas muy simples (fig. 958), conserva su forma original. El templo fué enteramente refor¬ mado entre 1866 y 1880 bajo la dirección del arquitecto José Oriol Mestres, con ampliación del presbiterio y decoración seudogótica de la fachada, que perdura después de las obras de restauración posteriores al incendio de 1936. La puerta, de traza gótica, es obra auténtica de fines del siglo XIV, y su fábrica fué contratada por 150 libras en 1398 por los maestros Ramón de la Porta y Bartolomé Gual; fué completada en 1878 con un tímpano representando a Santiago a caballo, relieve de José Santigosa (fig. 957). En 1936 desaparecieron también la mayor parte de los altares que habían escapado a la furia renovadora del siglo xix. A.ntes había perecido ya el magnífico retablo mayor de talla, labrado por Bernardo Vilar, del que se conservó hasta 1936 el grupo de la Trinidad. En el último incendio se destruyeron lámina XXIV. La Trinidad. Fachada de la iglesia y convento en 1741, por Manuel Viñals. (Archivo Notarial, Barcelona.) CONVENTO DE TRINITARIOS CALZADOS DE BARCELONA Kernondo \1I La Trinidad. Planta general. (Según Barraquer.) — 191 — también dos grandes cuadros, atribuidos a Manuel Tramulles (siglo xvm), originariamente a los lados del presbiterio, y una gran imagen de San Bruno, de talla policromada, una de las mejores obras de Ramón Amadeu, fechada en 1776. La imagen del Nazareno, de exagerado realismo, con pelo y trajes postizos, tallada hacia 1800, fué una de las más famosas del convento de Trinitarios Descalzos de Barcelona, pertene¬ ciendo a una Cofradía muy popular. Se conserva aún la imagen de la Virgen con el Niño, llamada de La Canal, que, pese a su¬ cesivas restauraciones, es antigua: en el año 1378 consta colo¬ cada en una capillita sobre la puerta de la ciudad llamada Por¬ tal Nou; allí tuvo su capilla y retablo nuevos en 1607 y 1629, respectivamente, y en 1654 fué trasladada a la iglçsia de San Sebastián, a cuyo derribo pasó a manos de particulares, hasta que en 1911 fué a parar a la parroquia de San Jaime. En la sacristía se guardan dos lienzos de mediocre factura con la Nati¬ vidad y la Epifanía, pintados, al parecer, en la primera mitad del siglo XVI. La pieza más importante entre las del convento fué el claustro rectangular, con tres plantas de sillería, obra del si¬ glo XVII. Una de sus alas menores estaba adosada a la capilla del Remedio, y una de las mayores lindaba con el callejón que lleva a la puerta del Evangelio del crucero. Existen plan¬ tas, un alzado completo y algunas columnas sueltas. En la planta baja había cuatro arcos en las alas menores y cinco en las mayores, sobre columnas de orden más o menos toscano. En los pisos altos restantes, las bases se apoyaban en un alféizar co¬ rrido; el número de arcos era igual en el piso primero y doble en el superior. LA MERCED.—En el segundo cuarto del siglo xiii, los Mercedarios, de fundación reciente, pasaron a establecer su comunidad en la capilla y dependencias del Hospital de Santa Eulalia, construido por Ramón Plegamans, situado en el lugar que ocupan la actual iglesia de la Merced y anejos inmediatos. El primer templo mercedario, terminado ya en 1267, sufrió considerables reformas en 1336-1377 y 1408-1419. No existen datos suficientes sobre el carácter general de esta iglesia. La escultura más antigua es la de la Virgen de la Merced — 192 — (fig. 963), que sigue en culto, imagen sedente, que corresponde, por sus dimensiones y por su estilo, a la que debia ocupar el altar mayor contratado por el arquitecto Bernardo Roca en 1361. Teniendo en cuenta que el realizador de la parte escultórica, en la mayoría de obras encomendadas a tal maestro, fué Pedro Moragues, justifica el análisis estilístico que atribuye esta preciosa imagen al gran escultor-orfebre barcelonés. Se conserva con su policromia original, si bien la imagen del Niño Jesús es moderna, y es una de las mejores tallas catalanas del siglo xiv. En el Museo Diocesano de Barcelona se conserva, proce¬ dente de laiglesia mercedaria, una pequeña imagen de alabastro, de la Virgen y el Niño (fig. 962), de graciosa actitud y buena labor trecentista, y un grupo escultórico en piedra, de grandes dimensiones. En él aparece la Virgen de la Merced amparando bajo su manto a varios devotos arrodillados a sus pies (fig. 961). El grupo estuvo colocado quizá sobre una puerta secundaria de entrada a la antigua iglesia o convento, y es obra del siglo xv, de valor decorativo y monumental. En 1942 fué hallada otra notable imagen de la Virgen y el Niño (fig. 964). Apareció en unas excavaciones practicadas detrás del ábside del templo actual, en un antiguo cementerio, lo que corrobora la vieja costumbre de enterrar en lugar sagrado las imágenes retiradas del culto. Es de barro cocido y gran tamaño, compuesta de diversas piezas. Su policromía original y las coronas metálicas han sufrido con la reciente restauración. Los datos conocidos permiten establecer el emplazamiento ori¬ ginario del grupo, puesto que en un dibujo de la primera mitad del siglo XVII, en que aparece la fachada gótica, inacabada, se representa la imagen en el timpano de la puerta. En 1936 se perdió una esbelta pila de agua bendita, de mármol blanco, quizá procedente de la iglesia anterior, esculpida con temas puramente decorativos. El Museo de Arte de Cata¬ luña conserva una pila bautismal, de mármol blanco (fig. 992), de los siglos XVII a xviii, en cuyo centro aparece un relieve con el Bautismo de Cristo, que se cree procedente de la Merced, aunque no hay noticias de que antiguamente, en dicha iglesia, siendo conventual, se administrara el sacramento del bautismo. Debe proceder también de la Merced un escudo en piedra Lámina XXV, frontlsncl del convent w. ni s» dela lifíce pia qeometkith La Merced. Vista de la fachada y planta parcial en 1741, por Manuel Viñals. (Archivo Notarial. Barcelona.) lámina xxvi. CONVENTO DE LA MERCED DE BARCELONA La Merced. Planta general en 1835. (Según Barraquer.) — 193 — de la Orden, sostenido por ángeles, labrado hacia 1500, hoy en el Museo de Arte de Cataluña. Las pinturas procedentes de la iglesia antigua son muy escasas. La urna de madera (fig. 970) que contenía los restos de Santa María de Cervelló (f 1290), fundadora de las Mercedarias, puede ser obra cercana a 1380, año en que el Rey Pedro el Ceremonioso patrocinó la traslación de las reliquias. La caja, que ha sufrido mutilaciones, presenta la imagen yacente de la Santa, vistiendo hábito, y un diminuto orante masculino, que se cree retrato del Rey Pedro. En las caras interior y exterior aparecen otras figuras, quizá frailes de un cortejo fúnebre, y algunas pinturas de carácter puramente decorativo. En 1936, esta caja, en cuyo interior se hallaba la momia de la Santa, estaba dentro de una urna de madera, forrada exteriormente de terciopelo rojo con adornos barrocos de plata. Actualmente se conserva esta urna y las reliquias, pero el paradero de la caja, del siglo XIV, es desconocido. Todo ello estaba colocado a un lado del altar del crucero dedicado a Santa Maria de Cervelló; en la misma capilla se guardaban los restos del mercedario fray B. de Corbera, fallecido en 1265, dentro de una urna menor. De los antiguos altares sólo se conservan seis tablas de lo que fueron las puertas de un grandioso tríptico, pues están pintadas en ambas caras. En la cara exterior, cuando el tríptico estaba cerrado, aparecía una Anunciación, pintada en grisalla. Los seis compartimientos del interior (figs. 971 a 976) contienen otros tantos episodios de la vida de San Eloy, Patrón de los plateros, a cuya Cofradía había pertenecido el retablo. La pinlura es al óleo y de autor anónimo, ya que sólo consta se ejecutó en 1524; su estilo es plenamente renacentista, y con¬ trasta con las orlas de talla de traza gótica realizadas con anterioridad en su parte arquitectónica (MAC). La primera piedra del templo actual púsose en 1765. El edificio se terminó en 1775, y el altar mayor fué labrado en 1794. Dirigió las obras el arquitecto José Mas, pero el proyecto del altar mayor es de Vicente Marro o Marzo. La iglesia (figs. 959 y 960) es una bella estructura, integrada por una gran nave central con crucero y cimborio con cúpula, y dos naves laterales menores. A cada lado existen cuatro capi- 13 — 194 — lias de planta rectangular, a excepción de la del Sacramento (tercera del Evangelio), ampliada posteriormente. El coro va encajado en el cuerpo saliente de la fachada, y sobre las bóvedas de las naves laterales se abren grandes tribunas. En 1888 se modificó la cúpula, aumentando su altura. El incendio de 1936 destruyó las tribunas y sus celosías, hoy reconstruidas parcial¬ mente, y el coro: se perdió la sillería, procedente, según Barra- quer, de la iglesia antigua, un retablo con una imagen de la Virgen, algunas pinturas y varios elementos decorativos. El altar mayor, del año 1794, ha sufrido varias modifica¬ ciones: lo preside la imagen titular antes descrita. El camarín fué renovado completamente en 1888 y reconstruido entre 1939-43: en lo alto habla el escudo de la Merced sostenido por dos figuras de ángel, obra del escultor Pedro Serra (f 1796), destruido en 1936. Los elementos arquitectónicos del altar des¬ truido por el fuego han sido reconstruidos según su mismo modelo. A uno y otro lado del presbiterio hubo dos grandes imágenes de talla, de San Pedro Nolasco (fig. 966) y de Santa María de Cervelló (fig. 967), labradas, respectivamente, por Nicolás Travé y Salvador Gurri, hoy en el Museo Diocesano de Barcelona. El fuego destruyó, en 1936, todos los altares barrocos de las capillas laterales. El dedicado a Santa María de Cervelló (fig. 969), en el brazo izquierdo del crucero, con interesantes esculturas de Pedro Serra; el grupo central del de la Epístola, dedicado a San Pedro Nolasco, era de Ramón Amadeu (f 1821). Al mismo Amadeu se atribuían las imágenes de San Joaquín, Santa Ana, San Hipólito y San Antonio Abad (esta última de atribución dudosa), colocadas a los lados de los altares secundarios de San José y San José Oriol. Eran obras del ya mencionado Salvador Gurri las figuras de los arcángeles Rafael y Gabriel, en la capilla del Sacramento. Aunque de autor indeterminado, era una muestra representativa del arte de fines del siglo xviii el altar de San Ramón Nonato (cuarto de la Epístola) (fig. 968). Finalmente, en el Museo Diocesano de Barcelona, se conserva, procedente del último altar de los Plateros en la iglesia (cuarto del Evan¬ gelio), un grupo escultórico de talla, presidido por la figura de — 195 — San Eloy (fig. 965), labrada como la mayor parte de las ante¬ riores en el siglo xviii. El camarín, archivo y sacristía contenían, hasta 1936, algu¬ nos objetos procedentes de la antigua iglesia y convento, entre ellos un crucifijo gótico de talla, que, según la tradición, perte¬ neció a San Pedro Nolasco (f 1265) y varios lienzos, uno de los cuales, pintado en 1668, contenía la imagen de la Virgen de la Merced con los consellers de Barcelona a sus pies; tenia carácter de exvoto en acción de gracias por haber librado a la ciudad de una plaga de langosta. El templo, con categoría de basílica, tiene funciones parroquiales desde la desaparición de la iglesia de San Miguel en 1868. El edificio conventual, que se conserva reformado, ocupa el solar del antiguo huerto de los Mercedarios, separado de la iglesia por la calle de la Merced. El cuerpo principal, claustro, refectorio y demás dependencias, se construyó en la primera mitad del siglo xvii y fué obra de los arquitectos Santacana. Los planos antiguos permiten conocer su primera distribución, pero en la actualidad solamente el claustro (fig. 977) conserva la estructura primitiva. Es de planta cuadrada, con dos pisos de galerías sostenidas por columnas de piedra; la inferior tiene cuatro arcos en cada ala, y en la superior, el número es doble y las columnas descansan sobre una balaustrada. Encima hay aún otro piso con simples balcones. Desalojados los frailes en 1835, el convento está ocupado por la Capitanía General desde 1846. A causa de ello, el interior de las dependencias ha sido enteramente reformado y las facha¬ das renovadas a mediados del siglo xix y en 1928. Los autores anteriores a la exclaustración describen minuciosamente el mobiliario y decoración del convento, singularmente la cantidad extraordinaria de lienzos que llenaban sus muros y que desapa¬ recieron en fecha ya remota. SAN SEBASTIÁN.—La iglesia o capilla de San Sebastián tuvo carácter votivo y estuvo bajo el Patronato de la ciudad desde su erección hasta que en el siglo xviii pasó al servicio- de los Caracciolos, que levantaron al lado su convento. Iglesia y convento ocupaban la manzana, hoy sin edificar,. — 196 — situada entre laLonja, la calle del Consulado, plaza de Antonio López y paseo de Isabel II. Existen del conjunto plantas y dibujos, aparte de las piezas y fotografías luego detalladas. La capilla fué construida como exvoto por una epidemia de peste. Púsose la primera piedra el 12 de abril de 1507, y se terminó dos años más tarde. Fué maestro de la obra Pedro Mateu. El edificio era de una solados tramos y ábside nave con poligonal, con bóveda de ojivas; de la construcción primitiva se conserva la lápida fundacional (fig. 978), con inscripción bella¬ mente grabada, que estuvo empotrada en el muro, cerca de un púlpito, y la clave de la bóveda del ábside, con la imagen del Santo titular y escudos de Barcelona: ambas piezas se hallan actualmente en el Museo de Historia de la ciudad. Posterior¬ mente, a ambos lados de la iglesia y detrás de ella se levantaron algunas dependencias (sacristía, casa para los beneficiados, etc.), de escaso interés. Durante muchos años estuvo habilitada una estancia aneja, como capilla de la Virgen de la Canal, proce¬ dente de una puerta de la muralla y descrita en la actual parro¬ quia de San Jaime, donde se conserva. En 1719, Felipe V cedió la iglesia a los Caracciolos para compensarles del derribo de su convento cuando la construc¬ ción de la cindadela. El nuevo cenobio, modesto edificio del primer cuarto del siglo xviii, rodeando el claustro de planta rectangular con columnas jónicas monolíticas, con fachadas lisas, con ventanas sin adornos y torres de planta c-uadrada con tejado a cuatro vertientes. De todo ello existen fotografías. Después de la exclaustración, iglesia y convento pasaron a propiedad particular; la iglesia y sus anejos fueron derribados en 1868, y el convento cuando la apertura de la Vía Layetana, en 1910. SAN CRISTÓBAL (de la calle Alta de San Pedro).—El causídico barcelonés Mateo Roig, fallecido en 1566, dispuso en su testamento la erección de una capilla dedicada a San Cris¬ tóbal, instituyendo como patronos de la misma a los consellers de la ciudad. Estos cumplieron la voluntad del finado constru¬ yendo una capilla, que fué consagrada en 1568. Para ello fué habilitada con destino al culto una estancia de la planta baja — 197 — de la que Roig poseía en la calle Alta de San Pedro, núme¬ casa ros 3 y 5, contigua al solar de la casa del Arte Mayor de la Seda. Se decoró la puerta con un sencillo frontón sobre columnas, con escudos de la ciudad y del fundador, esculpiéndose una lápida conmemorativa. El resto del edificio conservaba la apariencia de una casa particular de mediados del siglo xvi, muy sencilla, con ventanas de tradición gótica en el piso principal, abierta una de ellas como balcón en fecha posterior. En 1920, la capilla de San Cristóbal desapareció con las obras de reforma urbana. La puerta (fig. 979) y la lápida se conservan en el Museo de Arte de Cataluña. SAN JUAN DE JERUSALÉN.—En 1205, los caballeros de la Orden Militar de San Juan de Jerusalén (Sanjuanistas), intentaron establecerse en Barcelona. Después de dos años de fuerte oposición por parte del Obispo, llegaron a un acuerdo, construyendo su iglesia, hospital y convento cerca de la antigua muralla, junto al torrente que desde entonces se llamó Riera de San Juan (solares próximos al actual Banco de España). Desde 1207 a 1699, los Sanjuanistas ocuparon el edificio, pero en la fecha últimamente citada fué a establecerse en él una comunidad de monjas de la misma Orden procedente de un convento fundado a mediados del siglo xiii en Alguaire, cerca de Balaguer, aunque la cesión definitiva a las monjas no tuvo lugar hasta 1758. El convento fué ocupado parcial¬ mente por entidades civiles desde 1835; en 1885, las monjas vendieron los edificios y se trasladaron a un nuevo local; el antiguo fué derribado en 1888. De la primitiva construcción quedaba solamente la iglesia, aunque muy reformada. El testero y parte de la nave única, cubierta por bóveda ligeramente apuntada, eran del siglo xm; algunas capillas laterales habían sido añadidas posteriormente, entre ellas la antigua del Santo Cristo, del siglo xv, última del lado del Evangelio en la nave antigua; en ella fué sepultado, en 1641, el canónigo y diputado Pablo Claris; más tarde, esta capilla fué destinada a coro de los beneficiados y trasladada la advocación a una capilla nueva contigua. A principios del siglo xviii se prolongó la nave, construyén- — 198 — dose capillas laterales y un coro alto para las monjas; en la fachada nueva se abrían dos ventanas con rejas y dos óculos, flanqueando la puerta de cantería, coronada por una hornacina con la imagen de San Juan Bautista; la parte escultórica se ha atribuido a Pedro Costa o a Miguel Sala. La puerta (fig. 980), con toda su decoración, se conserva trasladada a la fachada absidal de la moderna iglesia parroquial de Santa Madrona, en la misma ciudad. Lamayoría de los objetos y elementos de la decoración del interior del templo eran barrocos. El retablo mayor, dedicado a San Juan Bautista, y varios altares secundarios desapare¬ cieron en 1885. Las monjas se llevaron con el traslado una pintura sobre tabla dedicada a San Armengol, procedente de la capilla nueva del Santo Cristo. Entre los elementos procedentes del templo de San Juan, cabe citar: una pequeña lápida funeraria del ciudadano barce¬ lonés Bertrán des Vall (f 1319); la laude pétrea del caballero sanjuanista Miguel Ferrer (fig. 981), de la primera mitad del siglo XVI, con la imagen yacente del difunto en bajorrelieve, ambas en el Museo de Arte de Cataluña. Hasta 1936 se con¬ servó en el nuevo convento el mausoleo del gran prior fray José de Villalonga y de Saportella (f 1734), que antes estuvo en el presbiterio de la iglesia: en el centro había la imagen yacente del difunto, revestido de su armadura, y en el fondo una gran inscripción conmemorativa rodeada de un marco barroco con profusión de ángeles y volutas, obra de alabastro de mano maestra. En 1936 desapareció la figura yacente y los demás elementos fueron recogidos en el Museo de Arte de Cata¬ luña. El sepulcro del canónigo Claris no debió tener elementos escultóricos, puesto que en las excavaciones practicadas moder¬ namente para localizarlo sólo se hallaron azulejos vidriados en blanco y azul con medias lunas y estrellas, armas del linaje Claris. Hoy se conservan en el Archivo Histórico Municipal de Barcelona. Pasó también al nuevo convento un lavabo de alabastro, de sacristía. Aparte de algunos altares y cuadros, los muros del coro lucían pinturas atribuidas a la escuela de los hermanos Tramu- lles (siglo xviii). En el coro de los beneficiados, otras pinturas — 199 — de época imprecisa, con una figura alegórica de la Iglesia en el centro. Se conservan copias de la decoración mural de la iglesia, de gran interés iconográfico, incluyendo episodios de un lieclio ocurrido en el siglo xiv, cuando el Conde de Urgel intentó atacar el convento de Alguaire y quedó milagrosamente cegado al pasar con su ejército el puente de Albesa. Como gráficos complementarios, disponemos también de un dibujo de la fachada de la iglesia, de una planta anterior al derribo y de otra levantada cuando las excavaciones para iden¬ tificar la sepultura del canónigo Claris. En el siglo xix sólo quedaban otras dos construcciones ante¬ riores a la llegada de las monjas: la casa prioral y un torreón. La primera, bastante desfigurada, conservaba en la fachada una puerta dovelada en arco de medio punto y un ventanal gótico ajimezado con columnillas, transformado en balcón. El torreón era de planta circular, y estaba situado en la esquina de la Riera de San Juan y la calle Baja de San Pedro. El convento de las monjas, considerado como obra secun¬ daria del siglo xviii, tenía un patio o claustro con galeria en la planta baja. En él estuvieron instalados durante parte del siglo xix una biblioteca y museo provinciales, que luego pasaron, respectivamente, a la Universidad y a la Junta de Museos. JOSEPETS (Santa María de Gracia).—Los Carmelitas Descalzos poseyeron un convento en el interior de la ciudad y otro en las afueras. Este último, fundado por el noble José Dalmáu y su esposa Luisa Balcells, fué construido durante el primer cuarto del siglo xvii en un despoblado cerca del torrente de Vallcarca. En 1626, los frailes tomaron posesión de la iglesia, que fué dedicada a Santa María de Gracia o a la Anunciación. Esta advocación dió nombre a Gracia, núcleo urbano, formado en las inmediaciones de la iglesia. El convento recibió el nombre popular que se daba a los frailes de San José: Josepets, que aún conserva la iglesia. Esta se conservó intacta hasta 1936, cuando el fuego des¬ truyó las puertas, bóvedas, altares y toda la decoración interior. Subsiste la estructura general después de su restauración, sin otra novedad que el cambio de forma y disposición del marco — 200 — de las tres puertas de la fachada (fig. 982). Esta sigue una fór¬ mula muy simple, frecuente en los conventos de la misma Orden en Cataluña. El interior (fig. 983), con una nave central con crucero y dos colaterales bajas. El altar mayor, labrado hacia 1800, era de autor anónimo, con pinturas y esculturas de buena factura. Eran obra del siglo xviii los sepulcros del fundador y del canónigo de Lérida Ignacio de Copons y de Boixadors (f 1752). En la nave había siete lienzos con episodios de la vida de San José Oriol, y en las restantes dependencias del templo, hoy parroquial (baptisterio, tras-sacristía y casa rectoral), dieciséis pinturas procedentes del convento. Los restos de las dependencias conventuales son escasos; las construcciones se agrupaban alrededor de un claustro de planta cuadrada y de un patio, situados ambos a la izquierda de la iglesia, uno a continuación del otro; en el centro del pri¬ mero se abría una gran cisterna del año 1674. Queda parte del ala Este del patío contigua al claustro y otros elementos, como el llamado De profanáis de la sacristía, convertido en capilla del Santísimo y en sacristía. El gran desnivel entre el templo y terrenos colindantes permitió la construcción de una cripta con varías galerías funerarias prolongadas por debajo del claustro. SANTA MÓNICA.—Convento e iglesia de los Agustinos Descalzos,y actualmente parroquia de San José. La Orden llamada también de Padres Recoletos, existia en Barcelona desde 1618, y en 1619 se estableció en el sector bajo de la Rambla, al dió nombre. Los Agustinos construyeron allí que el convento y la iglesia, ésta entre 1616 y 1636. En 1634 fué abierta al culto la capilla de Nuestra Señora de la Novena, luego de Santa Catalina, en la que se instituyó la Cofradía de los actores teatrales. La iglesia, de construcción modesta, fué estructura de una sola nave, con cuatro capillas de planta cuadrada a cada lado, comunicando entre sí, bajo tribunas, y crucero con cúpula en el centro. El retablo mayor correspondía a la última reforma sufrida por el templo en 1887, que renovó la fachada. Los hMS^rn,'- !_ ÜE AR}¡: — 201 — altares, de talla dorada,eran, en su mayoría, del siglo xvii; el de laVirgen de la Novena fué fundación del actor Miguel Alvarez Vallejo, y en sus columnas estaban los nombres de Maria y Bernarda Ramirez, hijas de la actriz Catalina Flores, fundadora, en Madrid, de una Cofradía parecida. De todo elle, apenas quedan algunas plantas y fotografías, puesto que, después del incendio de 1936, la iglesia fué totalmente de¬ rribada. Se conserva el convento formado por tres cuerpos de estruc¬ tura simple, rodeando un claustro (fig. 984) de planta cuadrada anejo a la iglesia. Este es de buena traza, construido con piedra de Montjuich, con seis arcos sobre pilares en la planta baja, tres balcones en el primer piso y once arcos en el segundo. Las fachadas de la Rambla y calle de la puerta de San¬ ta Madrona, con balcones sin saledizo y ventanas se unen a la base de una torre de planta cuadrada, con tejado a cuatro vertientes. El Museo Diocesano de Barcelona guarda, procedentes de Santa Ménica, entre otras varias, las siguientes obras; algunos de los lienzos ovalados, de 1,80 metros de altura, que estuvieron colocados en la galería baja del claustro; un lienzo con una batalla, Jesús disputando con los doctores (fig. 985) y la Anunciación y Coronación de la Virgen, pinturas sobre tela, del siglo XVII, de autor desconocido; Sueño de San José (fi¬ gura 986), atribuido a Antonio o José Viladomat, y un episodio del martirio de San Lorenzo (fig. 987), atribuïble al segundo, ambos del siglo xviii, y un gran atril de madera tallada, también del siglo XVIII. NUESTRA SEÑORA DEL BUENSUCESO.—En la plaza del Buensuceso los Servitas empezaron a edificar su convento en 1626, y en 1635 celebraron solemnemente la consagración de la iglesia de la comunidad. Sin embargo, las obras prosiguie¬ ron por lo menos durante todo aquel siglo y parte del siguiente, reedificándose la parte posterior del convento en 1771. El conjunto se conservó casi integro hasta 1936, a pesar de que los Servitas, en 1835, habían ya abandonado su resi- pencia, que en parte se empleó desde entonces para albergar — 202 — dependencias militares; la iglesia quedó al cuidado de los Mer- cedarios. Las plantas y fotografías, así como los restos subsis¬ tentes, dan buena idea del conjunto. A la plaza del Buensuceso daba la fachada lateral de la iglesia, prolongada hasta la calle de Ramalleras por el ángulo del convento, una de cuyas alas se extendía perpendicularmente a aquélla, entre las casas de dicha calle y un patio interior; una segunda ala, con el De Profanáis, el refectorio y otras dependencias secundarias cerraba el ala Noroeste del patio. La distribución interior de la parte de la plaza del Buensuceso demostraba haber sufrido primero adiciones y más tarde reformas. La iglesia propiamente dicha y la llamada capilla de los Dolores, paralela a ella y de mayor longitud, aunque de menor anchura, se extendían desde el extremo oriental del convento hasta dos tercios del piso bajo del cuerpo principal del mismo. La mencionada capilla tenia una sola nave, abovedada; el retablo se fabricó en 1762. La nave de la iglesia (fig. 990), bajo el mencionado cuerpo princi¬ pal, era también abovedada, y en los pies, sobre la puerta de ingreso, había el coro; la nave se prolongaba en un gran espacio de planta cuadrada, cubierto por una cúpula decorada con pinturas del siglo xviii, atribuidas a la escuela de los hermanos Tramulles (fig. 989); en esta pieza había algunos retablos de los siglos XVIII y XIX, originariamente en la iglesia o proceden¬ tes de otros conventos (San Cayetano, etc.), y en el fondo se abría el ábside, de planta cuadrada, que cobijaba un gran retablo de talla policroma, del siglo xvii, dedicado a la Virgen, de autor desconocido. A mediados del siglo xviii, la puerta prin¬ cipal de la iglesia se abría en la parte derecha de la fachada del convento; pero luego se prolongó la nave hacia los pies y quedó como entrada del templo la que fué principal del convento, en el centro de su fachada. Ello fué causa de modificaciones en la portería y otras dependencias. Después del incendio del año 1936, la iglesia, la .capilla de los Dolores y gran número de dependencias conventuales fueron demolidos. El retablo mayor de la iglesia es el único del que subsisten elementos; sus relieves rectangulares, de talla dorada y policromada, se conservan accidentalmente en la Catedral de Barcelona. LÁ:mina XXVII. rnoHTispici du. convarf Df ot:l wnsvccm. TLA gfcü)'.LTmCH Buensuceso. Vista general y planta en 1741, por Manuel Vlñals, (Archivo Notarla], Barcelona.) m •.'■-1-' í-'-' -é '■ ò-•».(>. • %/y : 'A §r — 203 — El cuerpo principal de la plaza del Buensuceso es, en la actualidad, el único resto importante del convento. En el centro de la fachada, de sillería, se abre la puerta que en 1936 era de entrada aiglesia, con decoración esculpida y firmada la por Miguel Perelló, de Mallorca (fig. 988); la cifra 1690, en una ventana del primer piso, sobre la puerta, parece ser la fecha de toda esta obra. El último piso presenta una galeria con arcos, sobre la que avanza el alero del tejado. SAN CAYETANO.—Por ser San Cayetano el fundador de los Teatinos, se daba su nombre al convento que ellos poseían en Barcelona, a pesar de tener la advocación oficial de San Matías y la Expectación de Nuestra Señora. Los primeros Teatinos llegaron a Barcelona en 1631 ó 1632, y después de ocupar algunas residencias provisionales pasaron, en 1666, a un convento construido de planta, cuya iglesia fué eonsagrada cuatro años más tarde. Después de 1835, los edifi¬ cios sirvieron para usos profanos; últimamente la iglesia, divi¬ dida en dos pisos, y parte del convento, estaban ocupados por un Juzgado; en 1941 se procedió al derribo de estas cons¬ trucciones. iglesia, con fachada principal en la plaza de Santa Ana La y lateral en la calle del Gobernador (luego Durán y Bas), era de pequeñas dimensiones; tenia una sola nave, con tres tramos de bóveda con capillas a los lados, crucero con cúpula y ábside rectangular. La puerta de entrada, en la fachada principal (tapiada modernamente) era muy simple, y encima tenía una hornacina con una gran imagen en piedra de San Cayetano (fig. 991), obra importante del escultor barcelonés Miguel Sala (f 1704); la hornacina fué transformada luego en balcón, y la imagen se conserva en el M. A. C. En el interior hubo pinturas murales de Manuel Tramulles (siglo xviii), desaparecidas al blanquearse la iglesia; en 1936 sólo eran visibles las figuras de los cuatro Evangelistas, en la base de la cúpula. El retablo mayor, con pinturas del mismo Tramulles y decoración escultórica de Pedro Costa, era de mediados del sigloxviii y estaba dedicado a la Virgen; el presbiterio fué renovado en 1789. En el crucero había dos altares; en el brazo de la Epístola, el de San Andrés Avelino, cuyo gran relieve central, de talla, fué destruido a fines del pasado siglo, y en el del Evangelio, otro dedicado probablemente a los Angeles; debía ser el retablo de jaspes y retablo de piedra con estatuas de mármol citado por Ceán Bermúdez y atribuido por él a Juan Enrich y su con¬ tinuador Pablo Serra, escultores de fines del siglo xviii. Deben proceder de allí cuatro figurillas de ángel (fig. 992) y dos meda¬ llones de forma circular con bajorrelieves de episodios y milagros angélicos (M. A. C.). Los retablos de las capillas laterales, de los siglos XVIII y XIX, eran de menor importancia; las imágenes de algunos, trasladados a la iglesia del Buensuceso, se destru¬ yeron en 1936. La portería y sacristía, en la calle de Durán y Bas, el patio y escalera principal, detrás del ábside, y el patio y estancias del convento, con fachada a la calle de Capelláns, eran de construcción muy simple; parte del convento se conservaba habilitada como casas particulares, siendo lo más caracterís¬ tico una ala del claustro, única construida de un proyecto de ampliación trazado en 1748. SANTA TERESA.—Las Carmelitas Descalzas hallaron al¬ bergue en Barcelona gracias a la protección de la familia Gra- nollachs, uno de cuyos miembros, Francisco, les proporcionó alojamiento en 1588 en la calle de Na Canuda. Un primer templo se bendijo en 1608, y unas décadas más tarde se procedió a la construcción de una nueva iglesia, inaugurada en 1674; en 1693, como símbolo de su patronato, Antón de Granollachs hizo poner su escudo de armas en las dos puertas. La iglesia o capilla era de pequeñas dimensiones y subsistió hasta 1936; una de sus fachadas laterales daba la mencionada calle, en la a que había una puerta tapiada con el escudo de los Granollachs esculpido en piedra; el dintel de la puerta principal, en la calle de la Mare de Déu, ostentaba un emblema parecido. El interior (fig. 993), revocado y blanqueado, había sufrido algunas refor¬ mas a fines del siglo xviii y principios del xix, época a la que — 205 — pertenecían los altares. Iglesia y convento, este último de fábrica muy simple, fueron derribados en 1936, y su solar, reunido al del huerto de las monjas, se ha convertido en plaza pública. JESÚS Y MARÍA (Mínimas).—^Las Mínimas se estable¬ cieron en Barcelona en 1623. En 1627, el Consejo de la ciudad les concedió una subvención para la fábrica del convento, que no tuvo efecto porhaber cambiado de residencia al año siguiente. Entonces las monjas se trasladaron a la calle de Tallers, donde, entre 1637 y 1640, levantaban nuevas construcciones. En 1653 sobrevino un nuevo traslado: hubo necesidad de alojar soldados en el Hospital de la Virgen de la Misericordia, y los servicios del Hospital pasaron al convento de las Mínimas. Las monjas se trasladaron a la calle del Carmen, número 46, ocupando la iglesia y convento, en los que, de 1578 a 1651, había vivido una comunidad de Arrepentidas, extinguida entre 1651 y 1653 a causa de una epidemia de cólera. En la calle del Carmen, las Mínimas emprendieron la construcción de un convento, cuya fábrica duró, por lo menos, de 1655 a 1662, recibiendo subven¬ ciones de la ciudad. En 1665 se hacían ya obras complementarias (aljibe, etc.). Veinte años más tarde se construyó la iglesia, en la que se trabajaba en 1683, y se bendijo solemnemente el 28 de fe¬ brero de 1685. En este convento habitaron las Mínimas has¬ ta 1908. En 1921 fué derribada la iglesia y demás construcciones. El convento de Jesús y María, llamado también de San Francisco de Paula por ser este Santo fundador y jiatrón de los Mínimos, era de fábrica pobre y lineas muy simples; como es habitual, las construcciones más importantes eran la iglesia —de una sola nave, con fachada de sillarejo—y el patio o claustro (fig. 994), con escalera y galerías de piedra y mampos- teria, todo él blanqueado. Fotografías y plantas dan idea sufi¬ ciente de su carácter. Los dinteles de la puerta principal de la iglesia y de la puerta secundaria de la calle de los Angeles, presentaban bellos escudos de Barcelona sostenidos por ángeles, emblema del Patronato municipal; el de la iglesia presentaba, además, los anagramas de Jesús y María; el segundo dintel está hoy en una de las puertas de ingreso al Archivo Histórico de la ciudad. — 206 — BELÉN.—^Los Jesuítas se establecieron en Barcelona ya en el siglo XVI, pero expulsados de España en 1767, sus bienes fueron vendidos y repartidos, y de su residencia, después de varias vicisitudes, apenas queda hoy algo más que la iglesia, gravemente afectada por el incendio que sufrió en 1936. El conjunto de construcciones comprendía tres grupos: el llamado Colegio de Cordelles, con sus anejos en la Rambla, desde la iglesia al actual edificio de la Academia de Ciencias inclusive, transformado, después de la expulsión, en Seminario Conciliar, ampliado con un claustro construido por el Obispo D. Gabino Valladares en 1784, y derribado en el siglo xix. La Casa de Ejercicios o de Retiro, al otro lado de la calle de Xuclá, empezada a construir en 1752, y ocupada después de 1767 por la comunidad de Nuestra Señora de la Esperanza, de la que se trata aparte (véase). La iglesia y anejos (torre, sacristía, etc.), estudiada a continuación. La iglesia primitiva, construida bacía 1553, ocupaba el solar del ábside de la actual, y se incendió en 1671. En 1680 se solicitó permiso para fabricar un nuevo templo, cuya primera piedra púsose al año siguiente. Las obras continuaron sin inte¬ rrupción, y en 1690 los Jesuítas obtuvieron permiso para cons¬ truir la fachada de la calle del Carmen y la capilla u hornacina de la esquina de la calle de Xuclá. La fábrica no terminó hasta 1729-32. Se considera autor del proyecto al barcelonés José Juli, y dirigieron las obras el P. Tort, S. J., y Diego de Lacarse. El templo es de una sola nave, con capillas a ambos lados separadas de ella por arcos que servían de sostén a las grandes tribunas; las capillas, con cúpula y linternas, comunican entre ellas por una serie de arcos que perforan los muros intermedios. El ábside es de planta semicircular, y a los seis tramos de nave que siguen a continuación corresponden otras tantas capillas en el lado de la Epístola, mientras que en el lado opuesto la del quinto tramo, mayor, anuló las contiguas; en el séptimo tramo, menor, una bóveda sostenía el órgano, y en el lado de la Epístola se abre una puerta a la Rambla. Las fachadas exteriores se conservan prácticamente inte¬ gras; la principal, de 1690 (fig. 995), en la calle del Carmen, tiene un cuerpo bajo de sillares almohadillados, y el superior — 207 — y coronamiento liso, de cantería también. La puerta de ingreso, en el centro, tiene un marco arquitectónico de cierta suntuo¬ sidad: a uno y otro lado, las imágenes de San Ignacio de Loyola y San Francisco de Borja, flanqueadas por columnas salomó¬ nicas, y encima pilastras, volutas y cornisas, con un relieve de la Natividad (fig. 996) en el centro, una ventana a cada lado y encima un óculo. La hornacina de la esquina de la calle de Xuclà contiene la imagen de San Francisco Javier, y está rodeada de un ampuloso marco de piedra de muy bella factura (fig. 998); es obra del escultor barcelonés Francisco de A. de Santa Cruz, autor también de la puerta de la Rambla, con la imagen de San Juan Bautista (fig. 997). En la fachada de la Rambla, la estructura arquitectónica viene solamente decorada por la tra¬ cería geométrica del almohadillado de los sillares, hecha excep¬ ción de la puerta ya aludida y otra abierta cu 1906, a imitación de aquélla, en el extremo superior de la iglesia; es obra del arquitecto Enrique Sagnier y tiene la figura de Jesús Niño en vez de la del Precursor. iglesia (fig. 999), cuya decoración barroca El interior de la presentaba un conjunto único en Barcelona, fué completamen¬ te destruido por el fuego en 1936, y sólo quedan fotografías, pocas "de ellas de detalle. A pesar de su estilo, la última decoración de la nave era algo tardía, puesto que las tribunas y celosías (fig. 1.000) fueron terminadas en 1855; en lo alto de las pilastras que las separa¬ ban había hornacinas con figuras de apóstoles del escultor Domingo Talarn. El púlpito (fig. 1.001), algo anterior, era una bella obra barroca. El altar mayor, cuyo retablo dorado era de grandes proporciones, fué inaugurado en 1866. Las capillas laterales, con zócalos revestidos de jaspes y mármoles, tenían retablos del siglo xviii, varios de ellos de buena factura (figs. 1.002 y 1.003). En los muros había nume¬ rosos lienzos, entre ellos varios de Antonio Viladomat (Nati¬ vidad de Virgen, Presentación de la Virgen, Asunción, la Dormición, Antonio y Santa Clara, La Pesca Mila¬ San grosa, dos episodios de la vida de Tobías, Judit disponiéndose a decapitar a Holofernes, Declaración de un endemoniado. Retrato de don M. de Camporrell y Massó (f 1688), Retrato — 208 — del doctor Delfau (t 1694), Moisés, Exorcismo de don Rafael de Cortada, etc.). Entre los demás, notable cuadro del era un Rapto de San Ignacio, pintado por el francés José Flaugier 1794 (fig. 1.006). en En el Museo diocesano de Barcelona y algunas colecciones particulares se conservan pinturas procedentes también de la iglesia y convento; en su mayoria pertenecen a los siglos xvn y XVIII (figs. 1.004 y 1.005). Bajo el altar mayor habla una cripta sepulcral, con nichos, que en 1924 fué transformada en capilla. En el altar se colocó la imagen de San Ignacio en éxtasis, importante obra de talla policromada, obra del escultor Miguel Sala, firmada y fechada SALA SPT (sculpsit), 1688. Perdida la decoración, desde 1939 se está reconstruyendo la nave con sus bóvedas. SAN SEVERO.—En 1479, los Beneficiados de la Catedral se constituyeron en comunidad de Presbíteros, puesta bajo la advocación de San Severo. Con el tiempo se les acumuló gran número de fundaciones pías, y a causa de ello decidieron la construcción de una iglesia aparte, que se erigió en la calle de San Severo, número 11, cerca del claustro de la Seo. Trazó el proyecto el maestro Jaime Arnaudies, en 1698, y al año siguiente púsose la primera piedra. En 1703, las obras estaban bastante adelantadas para permitir la bendición del templo, aunque la decoración general no se terminó hasta 1705. El propio Arnaudies dirigió al principio la fábrica, pasando luego a ocupar su lugar, hasta terminarla, el maestro albañil Juan Fiter, en colaboración con otros artífices en el decorado y detalles. El templo, que ha conservado íntegra su fábrica y orna¬ mentos a pesar de las innúmeras vicisitudes, es de una sola nave, con capillas laterales, crucero incipiente y ábside de planta semicircular. La fachada, de sillería, es obra del escultor Jerónimo Escarabatxeres, quien ejecutó en 1703 la bella deco¬ ración de la puerta (fig. 1.007) con un par de pilares a cada lado, tímpano con escudo de la comunidad y hornacina con la imagen del Obispo barcelonés San Severo (fig. 1.008). En el — 209 óculo que se abre encima hay una vidriera de Francisco Sala- drigues. En el interior (fig. 1.009), los esgrafiados de las bóvedas fueron ejecutados según traza de Escarabatxeres, quien pro¬ yectó asimismo las tribunas con celosias y la barandilla del coro (fig. 1.010), sobre una bóveda a los pies de la nave, obras realizadas por Fiter, el carpintero Pablo Basses y el dorador Francisco Mas. El retablo mayor, suntuosa obra barroca de bella labor, es del siglo xviii, lo mismo que algunos secundarios, mientras otros se fabricaron principios de la pasada centuria. Como a complemento del retablo mayor, merecen citarse las pinturas murales que decoran la media cúpula del ábside. Entre las piezas sueltas de mobiliario cabe destacar un ar¬ mario de pequeñas dimensiones, con decoración vegetal y em¬ blemas heráldicos pintados en las puertas, obra fechable, al parecer, hacia 1500. CAPUCHINOS (Santa Madrona).—Los Capuchinos pose¬ yeron tres residencias en el territorio barcelonés; la de Santa Eulalia, en Sarrià, a la que nos referiremos más adelante, y las denominadas de Santa Madrona y Monticalvari (Monte Calvario). La advocación de Santa Madrona la tomaron los Capuchi¬ nosde la capilla construida en Montjuich y dedicada a aquella mártir (véase), en la que residieron de 1576 a 1578, a su llegada a Barcelona, y luego cuidaron aún de ella de 1619 1714. Simul¬ a táneamente se desarrolló el convento de Monte Calvario, cuya primera piedra púsose en 1578. La fábrica, prácticamente ter¬ minada, se bendijo dos años más tarde y pasó a ser principal residencia de los Capuchinos. El convento estaba situado en el actual cruce del paseo de San Juan y las calles de Provenza, Mallorca y Valencia, y a causa de su emplazamiento extramuros y en posición estratégica, fué victima del sin fin de luchas y sitios que se sucedieron, quedando inhabitable, lo mismo que la capilla de Santa Madrona, después del sitio que terminó con la toma de la ciudad en 1714. Como indemnización a los perjuicios sufridos, los Capu¬ chinos recibieron varios solares al lado de la Rambla que tomó su nombre, donde hoy existe la calle de Fernando VII y la 14 — 210 — Plaza Real. Del 20 de septiembre de 1714 al 5 de junio de 1723, la comunidad se alojó en el Seminario Conciliar, mientras se construía el nuevo convento, empezado en 1718 y puesto bajo la advocación de Santa Madrona, cuyas reliquias fueron tras¬ ladadas allí procedentes de la capilla de Montjuich. El convento setecentista duró escasamente un siglo, puesto que fué derribado en 1823, y de su arquitectura poseemos escasos datos gráficos, aparte de la planta general y algunas descrip¬ ciones. La iglesia, con fachada porticada en la Rambla, era de una sola nave, con cuatro capillas a cada lado, con un paso de comunicación entre ellas; las restantes dependencias se agru¬ paban alrededor de un claustro de planta rectangular, con ga¬ lerías porticadas en la planta y piso principal, y balcones en el superior; de él, del interior de la iglesia y de alguna dependencia secundaria, existen acuarelas de Joaquín Monteyrín. De 1824 a 1829 se edificó un nuevo convento, que ocupó parte de los solares del antiguo, y cuya iglesia, menor y de planta semejante a la antigua, daba a la calle de Fernando VIL Fué derribado a su vez poco después de la segunda exclaus¬ tración del año 1835. Los restos materialesconservados de todo ello son escasí¬ simos. Podemos citar los sillares de una puerta secundaria (Junta de Museos de Barcelona) y dos pinturas del siglo xviii procedentes de altares o retablos, con las figuras de San Antonio de Padua rodeado de angelitos (fig. 1.011) y San Lorenzo de Brindis, atribuïble la primera a Antonio Viladomat, ambas en el Museo Diocesano de Barcelona. Otras piezas fueron trasla¬ dadas en el siglo xix a la moderna iglesia parroquial de Santa Madrona y destruidas allí en 1936; entre ellas se contaba el cuadro de la titular, del antiguo altar mayor, pintado por Antonio Ferrán (1786-1857). SANAGUSTÍN.—Para diferenciarlo del antiguo o viejo, el convento que los Agustinos pasaron a ocupar en el siglo xviii se denominó comúnmente San Agustín Nuevo. .En 1726 y 1727 obtuvieron los frailes gran parte de los terrenos situados entre las calles de San Pablo y del Hospital, donde luego debería levantarse el convento. La fábrica empezó. — 211 — según el plano general trazado en 1728 por el maestro de obras barcelonés Pedro Bertrán. El 12 de diciembre de 1728 púsose como primera piedra de la iglesia nueva la clave de bóveda del presbiterio del templo del convento antiguo. Al ser puesto en práctica, el proyecto resultó demasiado ambicioso, singu¬ larmente por las grandes proporciones que se señalaban a los tres claustros a cuyo alrededor deberían situarse las demás dependencias. Por esta causa, el propio Bertrán trazó, en 1748, un segundo proyecto, en el que el número de claustros quedaba reducido a dos, separados entre sí por una galería en las tres plantas del edificio; las alas orientales de ambos debían ir ado¬ sadas al lado de la Epístola de la iglesia, de cuya fachada Bertrán trazó también el alzado en 1748. Las obras se desarro¬ llaron según este plan, pero con mucha lentitud. El 30 de diciem¬ bre de 1750, la comunidad se trasladó allí desde el convento antiguo, pero en 1835, cuando la exclaustración, la fábrica del nuevo convento estaba aún muy atrasada, y la fachada de la iglesia, según puede verse hoy, quedó sin terminar. Tal retraso fué parcialmente debido a haber cesado pronto la protección del Rey, que al principio contribuyó mucho a la construcción del convento. El culto en la iglesia empezó en 1760. Excepto la decoración y ornamentos, enteramente desapa¬ recidos después del incendio de 1835 y las destrucciones de 1936, quedan elementos suficientes para tener idea de lo que fueron y habrían sido la iglesia y el convento. La iglesia (fig. 1.012) tiene tres naves, divididas en cinco tramos, las colaterales estrechas y de altura mucho menor que la central, para sostener encima tribunas que se abren a ésta; en cada una de aquéllas se abren cinco capillas. El crucero es de gran amplitud, con cúpula de planta elíptica en el centro, y el presbiterio, rectangular, está cubierto por dos tramos de bóveda. Los retablos'eran barrocos, y de muy pocos llegaron restos hasta 1936; el mayor, quemado en 1835, fué sustituido a mediados del siglo xix por otro con un hemiciclo de columnas corintias en cuyo centro se levantaba una colosal escultura de San Agustín, obra de Domingo Talarn; las pinturas murales de la media cúpula del altar fueron ejecutadas por Claudio Lorenzale. Las celosías y decoración de las tribunas de la nave — 212 — mayor también se Toda esta habían renovado después de 1835. fábrica, de lineas muy simples y mole considerable, fué cons¬ truida según el proyecto de Pedro Bertrán, pero no sucedió lo mismo con la fachada en la plaza de San Agustín, que se empezó según una nueva traza, obra del escultor Pedro Costa. En el cuerpo bajo de sillería, única parte terminada, se abren los arcos de un gran pórtico, separados por columnas lisas, adosadas; dentro hay las tres puertas que comunican con las naves del templo. Según el proyecto de Costa, conservado, de la segunda mitad del siglo xviii, encima del cuerpo bajo debería haber otro también con columnas, y luego un monu¬ mental remate; en el ángulo izquierdo se habría levantado la torre. De los claustros se conservan enteras las alas adyacentes a la iglesia, aunque empleadas como residencias de particu¬ lares; los dos hubieran sido de planta cuadrada. Cada ala tiene en el piso bajo cinco grandes arcos que apean en columnas toscanas; en el principal diez con columnas jónicas y un ante¬ pecho con modillones; en el piso superior hay nueve huecos, alternando balcones (5) y ventanas (4). En el Museo Diocesano de Barcelona existen varios lienzos procedentes del convento e iglesia, todos de interés secundario y fechables en su mayoría en el siglo xviii. El mejor cuadro que poseyeron los Agustinos era, al parecer, un Murillo, que se hallaba en la sacristía y fué destruido en el incendio de 1835. CAPILLA DEL ESPÍRITU SANTO.—Hacia 1552 conce¬ dióse permiso a una Cofradía de ciegos, cojos y contrahechos, para poseer una capilla pública en el barrio de Ribera. El pequeño templo se erigió en la calle llamada de les Noses, y fué arrasado en 1716 a causa de la construcción de la cindadela. La Cofradía se procuró un nuevo solar en la calle Nueva de San Francisco, y en 1732 obtuvo licencia para construir allí otra capilla, puesta, como la antigua, bajo la advocación del Espíritu Santo. La primera piedra se colocó en 1734, y en 1736 se procedió a la bendición del templo, cuya fachada ostenta la cifra 1735. La devoción más importante de la capilla fué la de Nuestra Señora de la Fuente de la Salud, cuya Cofradía, fun- DHPOLRCIZANNLTAOBdírcaenuel-vozHPdso/ûç'jsHpisecotnarluyByarpqluctleFceondoIf74b5:p.x0prñsa^QriçsauínoD.ftZlOij (ilgHSaypeaepsrcrogaósnlúirzqvtnud.), PRIMCR celona.que ÜBldiorectorFray Rabío.deln Qultermo 5 y por Pd1JP5er7oedyr4etncáo8t Agustín. San — 213 — dada en 1556, recibió nuevas Ordenanzas en 1774; el emble¬ ma de la cruz con un cubo a cada lado se refiere a esta Cofradía y aparece en la puerta principal y otros lugares de la capilla. En 1936 fué incendiada, y su interior y decoración, excepto la fachada, sufrieron tales deterioros que aún no ha vuelto a abrirse al culto. La fachada es sencilla, y su decoración se reduce casi exclu¬ sivamente a los relieves y molduras de piedra de la puerta de entrada; el interior, de una sola nave, con capillas y tri¬ bunas laterales, pertenecía, como la fachada, al siglo xviii, pero su decoración fué completada a principios del siglo xix. En el altar mayor había el camaril de la Virgen, bella imagen con trajes postizos. Como piezas sueltas de interés merecen citarse un plafón de azulejos policromos catalanes fechado en 1804, con la Virgen de la Fuente de la Salud, en la sacristía, y un buen ejemplar de buque en miniatura, de madera, al parecer de fines del siglo xviii, donado como exvoto (fig. 1.013). SAN FELIPE NERI.—Aunque la iglesia barcelonesa de los PP. Camilos está también puesta bajo la misma advocación, corrientemente se conoce por San Felipe Neri tan sólo el templo de la Congregación de Sacerdotes Seculares del Oratorio (Fe- lipenses). La Congregación se fundó en Barcelona en la segunda mitad del siglo XVII, y en 1673 se bendijo su capilla provisional, sustituida en 1677 por otra mejor. Tampoco la segunda duró muchos años, puesto que en 1721 empezaron las obras del templo actual; en 1748 se señala la adquisición de algunos solares y parte del antiguo cementerio del Moníjuich del Bisbe para ampliar el ámbito de la iglesia; en 1752 tenía lugar la solemne bendición e inauguración. El convento o residencia fué reedi¬ ficado en buena parte durante la segunda mitad del siglo xvm. La iglesia se conserva bastante bien, asi como su decoración y ornamentos, a pesar de los azares sufridos en el pasado siglo y el presente. Es de una sola nave, con capillas laterales y paso entre ellas, crucero y ábside de planta rectangular. La fachada (fig. 1.014) es de sillería; en su cuerpo central se abre la puerta de entrada, cuyo marco arquitectónico remata — 214 — en una hornacina con la imagen de San Felipe Neri. No existen fachadas laterales, y el muro posterior, que da a la calle de la Paja, no tiene más decoración que otra hornacina con una imagen setecentista del Santo titular (fig. 1.021), de buena factura y de autor desconocido. El retablo mayor (fig. 1.015) está presidido por un gran crucifijo, en un hemiciclo de columnas; en el cuerpo bajo hay grandes figuras de ángeles (fig. 1.016), de talla policroma, de excelente calidad. El conjunto fué ejecutado a fines del siglo xviii y su barroquismo es muy leve. Caracteres de un barroco mucho más acusado aparecen en el retablo de talla policroma con las imágenes de San Felipe Neri, San Ramón de Penyafort y San Félix de Cantalicio, del brazo del Evangelio del crucero (fig. 1.020), obra del valenciano Ignacio Vergara (f 1776). Entre los demás altares secundarios, en su mayoría de fines del siglo xviii, destacan los del Nacimiento (fig. 1.017) y de la Epifanía (fi¬ gura 1.019). El primero es obra de Ramón Amadeu; de un natu¬ ralismo algo popular, es, por el número y calidad de las imᬠgenes, uno de los mejores conjuntos de su autor. La Adoración de los Magos del otro altar, de sabor más neoclásico, fué labrada hacia 1798 por el escultor Salvador Gurri. Los púlpitos barrocos no carecen de interés (fig. 1.018). El convento se levanta al lado de la iglesia y tiene una fachada muy simple a la misma plaza que aquélla; tiene un patio interior, con galerías blanqueadas en sus dos plantas. SAN MIGUEL DEL PUERTO.— La iglesia parroquial de San Miguel del Puerto, en la Barceloneta, fué construida, como todo el barrio, por iniciativa del Capitán general D. Jaime Miguel de Guzmán Dávalos Spínola, Marqués de la Mina. Trazó los planos el brigadier de Ingenieros D. Pedro Martín Cermeño, y dirigieron la fábrica Damián Ribas y Francisco Paredes. Púsose la primera piedra el 8 de mayo de 1753, y Ste inauguró el 28 de septiembre de 1755. En 1863 se reformó y amplió su estructura interior bajo la dirección del arquitecto Elias Rogent. Las imágenes de la fachada y toda la decoración interior fueron destruidas en 1936. El templo tiene tres naves separadas por pilares y columnas — 215 — toscanas. En la fachada (fig. 1.022), de sillería, se abren tres puertas, separadas y flanqueadas por pares de columnas de orden toscano también; en el cuerpo alto hay una hornacina flanqueada por otros pares de columnas que soportan el frontón; a los lados, volutas, y en uno y otro extremo, pedestales para imágenes. Las esculturas de piedra que hasta 1936 decoraron la fachada representaban San Miguel (en la hornacina), San a Pedro González (Telmo) ySanta María de Cervelló (en los extremos); la primera era obra de Pedro Costa, y las dos res¬ tantes de Carlos Grau. En el interior (fig. 1.023) había la imagen del Arcángel titular, obra de Luis Bonifás, y el mausoleo (fi¬ gura 1.024) del Marqués de la Mina (f 1767), con relieves de Juan Enrich, buenas muestras escultóricas del siglo xviii, algu¬ nas imágenes sueltas de menor interés y varios bancos de madera de fines del siglo xviii con respaldos de talla, fechado uno de ellos en 1795 (con las efigies de San Telmo y Santa Clara, patronos de una Cofradía). Las puertas exteriores tenían también tallas, aunque puramente decorativas. Amén de todo ello, se destruyeron en San Miguel, como ya se dijo, las pilas de agua bendita, que procedían de Santa Catalina. SAN JOSÉ.—Los Carmelitas Descalzos fundaron su primer convento barcelonés en 1586. Estaba situado en la Rambla, en el solar del mercado de San José o de la Boqueria, que recibió nombre del Santo Patrono del convento. Cuando su destrucción en 1835, los Carmelitas poseían una iglesia, claustro, dependencias secundarias y un gran huerto. La iglesia había sido abierta al culto en 1593; era de una sola nave, con cinco capillas con cúpula a cada lado de aquélla y un amplio paso entre ellas; había crucero, sacristía y algunas capillas anejas. Poseemos escasos gráficos de su fachada, cuyo pórtico, asi como el remate y hornacina en el centro, debieron añadirse en el siglo xvii. Por lo que al interior se refiere, la decoración mural, entre la que se contaban pinturas de José Flaugier en una capilla secundaria, perdióse en 1835, pero varias imágenes se salvaron entonces, siendo trasladadas, en su mayoría, a la iglesia de San Agustín y destruidas allí en 1936. En el Museo Diocesano de Barcelona se conserva aún, de igual procedencia, la imagen orante de San Mariano, en talla po¬ licroma, una de las mejores obras de Ramón Amadeu; pro¬ cede del lujoso retablo del Santo, labrado en caoba, que estuvo en la primera capilla del lado de la Epístola; un grabado de principios del siglo xix reproduce el conjunto del altar. El resto del convento, del que carecemos de gráficos, era de lineas muy simples, a juzgar por las descripciones conser¬ vadas. El claustro, reducido, tenía una sola planta con gale¬ rías, de arcos de medio punto sobre pilares de sección cua¬ drada. En la biblioteca se custodiaban, entre otros fondos, 5.567 volúmenes, legados en 1654 por el canónigo de Lérida doctor José Jerónimo Besora; esta colección, muy rica en manus¬ critos,se conserva actualmente en la biblioteca de la Univer¬ sidad de Barcelona. Por no tener dichos códices mayor relación con los Carmelitas Descalzos, no corresponde aquí detalle.su SAN SEVERO Y SAN CARLOS BORROMEO.—En la calle de Tallers, número 77, púsose, en 1705, la primera piedra de la iglesia y convento de los Paúles, bajo la doble advocación de San Severo y San Carlos Borromeo. La Orden había forma¬ lizado su establecimiento Barcelona dos años antes. Las en obras, asi de construcción como de decoración, duraron casi todo el tiempo que los Paúles permanecieron en pacifica pose¬ sión del convento. En 1808, el edificio fué transformado en Hospital Militar por los franceses, y desde entonces siguió empleándose para los mismos fines, excepto de 1816 a 1821 y de 1822 a 1823, en dos cortos períodos que volvió allí la comu¬ nidad. Por fin, el convento quedó para el Estado, que continuó destinándolo a Hospital Militar. En 1942, por compensación, tomó posesión de él el Ayuntamiento, y en 1943 se ha procedido a su derribo, a excepción de la iglesia. La iglesia, construida en los años 1710 a 1716, se con¬ serva íntegra. Es de una sola nave (fig. 1.026), con dos capillas a cada lado, con tribunas encima, y crucero, con una gran cúpula hemisférica en el centro. No existe propiamente ábside, sino tan sólo su inicio, gracias al achaflanado de las esquinas del crucero y la nave, en la base de la cúpula. La decoración — 217 — general es neoclásica (pilares, cornisas, etc.). El muro, detrás del altar mayor, los cuatro ángulos del crucero y la cúpula están decorados con pinturas murales atribuidas a José Flau- gier (último cuarto del siglo xviii); las de la parte baja son en grisalla, imitando de modo algo escenográfico la ornamentación arquitectónica; en la cúpula se desarrolla a todo color la Glo¬ rificación de la Virgen, la composición mejor y de más enver¬ gadura que conocemos de Flaugier (fig. 1.028). El templete del Sagrario, primera mitad del siglo xvin, de talla dorada, es de buena labor barroca, y en su puerta está pintada una imagen del Salvador, obra de Antonio Yiladomat. El exterior de la iglesia es de mampostería revocada, excepto algunas cornisas, ventanas y remates de sillería; la cúpula tiene decoración exterior de cerámica, con fajas de dibujo geomé¬ trico de azulejos de cartabón amarillos y verdes (siglo xviii). A uno y otro lado de la fachada se levantan sendas torrecillas de planta cuadrada. La puerta de ingreso es muy simple, con un frontón triangular con una cabeza de ángel esculpida. El claustro (fig. 1.027), también del siglo xviii, era de planta cuadrada. Solamente tenia galeria en las cuatro alas de la planta baja. En cada ala habla cuatro arcos de medio punto, apeando sobre columnas monolíticas de orden toscano, excepto en el ala Norte, cuyos dos arcos centrales estaban fundidos en uno rebajado. Las bóvedas de las galerías tenían tramos cua¬ drados de arista cruzada, separados por arcos transversales con ménsulas en el muro interior. Existe numerosa documenta¬ ción gráfica de todo ello, y ménsulas y columnas se han con¬ servado al objeto de construir un pórtico ante la iglesia, cuya fachada da a la nueva alineación de la calle de Tallers. El resto de la enorme mole del convento era de interés secundario; el gran muro exterior que daba a la referida calle no tenia otro adorno que el alero y las sencillas puertas y ventanas enrejadas que en él se abrían. Los Paúles, después de haber desalojado el convento de la calle de Tallers, construyeron otro en la calle de Amalia, que inauguraron en 1833 y debieron desalojar a su vez dos años más tarde. Transformado en cárcel para mujeres, duró escasa¬ mente un siglo más. Al ser derribado, su fábrica, de interés — 218 — secundario, acusaba claramente las reformas en él introducidas para adaptarlo a tan diversa finalidad como tuvo últimamente. ^ ^ ^ A modo de apéndice al catálogo de las iglesias, capillas y conventos basta aquí inventariados, damos a continuación algunas notas sumarias referentes a otras fundaciones cuyo interés actual es menor, ya por su fecha relativamente moderna, o por la escasez de restos que de las mismas se conservan. Unas veces apenas sabemos de ellas por documentos y algún gráfico inseguro, y de otras tan sólo conocemos objetos sueltos o mobi¬ liario. El orden seguido en lo posible es tan sólo alfabético, de acuerdo con la advocación principal. San Agustín (calle del Hospital, núm. 23).—^Residencia de beatas Agustinas, fundada en 1678 por sor Maria Agustina Almerá; construcción simple, del tipo de una casa particular, con el interior. oratorio en de Palomar.-—La antigua iglesia parroquial San Andrés de San Andrés fué destruida en 1115 por los almorávides. Pocos años más tarde construyó un nuevo templo, consa¬ se grado en1132. Era obra románica, de una sola nave, con crucero y torre sobre el cimborio. La puerta de entrada se añadió en 1632. Fué derribada en 1850, y de ella quedan pocos datos y restos; en su solar levantóse otra iglesia. Santo Ángel de la Guarda (calle del Hospital, núm. 38).— Capilla derribada en 1882; solamente existen noticias a partir de 1696. La arquitectura de la fachada era de orden jónico y contenia una capillita con la imagen del Angel de la Guarda, de piedra. San Bertrán de Montjuich.—^En las vistas de Barce¬ lona del siglo XVIII y anteriores aparece frecuentemente repre¬ sentada esta capilla, al pie de Montjuich y cerca del Paralelo, donde pasa la carretera del Morrot. Existia, por lo menos, des¬ de 1323, y en cierto modo estuvo bajo el patrocinio de la ciudad; fué reparada varias veces y reedificada dos (1541-1550 y 1680). Se destruyó en 1814, con ocasión de la guerra de la Inde¬ pendencia. — 219 — San Cristóbal del Regomir (calle del Regomir, num. 5).— Hacia 1503, el caballero Juan Benet Descoll, devote de San Cristóbal, construyó una capillita del Santo en el arco de la antigua puerta romana del Regomir, y dos años más tarde fué concedido permiso para celebrar misa en ella. El dia 8 de agosto de 1530 púsose la primera piedra de una nueva fábrica, que sufrió reformas sucesivas. La capilla está boy en culto, pero a causa de las reformas dirigidas en 1899 por el arquitecto Juan Martorell, el único elemento antiguo apreciable es la lápida, empotrada en la fachada, que conmemora la colocación de la primera piedra en 1530. San Cuoufate del Rech(calle Carders, núms. 19 y 21).— La fábrica del antiguo templo parroquial de San Cucufate, cuya dotalía se remonta al año 1023, no llegó al presente siglo. A una etapa posterior debia pertenecer al ábside, gótico, poli¬ gonal con bóveda de ojivas; la nave, de lineas muy simples, fué reedificada de 1626 a 1632, y completada con un atrio. La fachada y el pórtico fueron derribados en 1823 y reconstruí- dos junto con la torre, lisa. El templo, inaugurado de esta forma en 1830, llegó con escasas reformas al año 1909, y del interior y exterior existen gráficos y descripciones. Incendiado en 1909, fué enteramente reformado y devuelto al culto. Incendiado y arrasado en 1936, no quedan restos materiales de su fábrica ni mobiliario, en el que se contaban algunas imágenes de Ramón Amadeu. La parroquia conserva en la actualidad la magnifica urna de plata de San Cucufate (principios del siglo xiv), que por ser originaria del monasterio de San Cugat no se describe en el presente Catálogo. San Felipe Neri (calle Baja de San Pedro, núm. 33).—Los PP. Camilos o Agonizantes, en 1662, inauguraron su primera iglesia en el solar de su residencia actual. La fábrica del con¬ vento, a espaldas del templo, empezóse en 1689. Es un edificio de reducidas proporciones, y la fachada es del tipo de una casa particular, con algunos elementos decorativos (núm. 18 de la calle Mediana de San Pedro). En 1803 se empezó la construc¬ ción del templo actual, que se inauguró en 1806. Es de una sola nave y de lineas neoclásicas sencillas. El pórtico y fachada termináronse luego (1826-27). Las depredaciones e incendios — 220 — sufridos por esta iglesia en el pasado siglo y el presente causaron la desaparición del mobiliario antiguo. San Ferriol de Montjuich.—Capilla situada en el monte próximo a la ciudad, existente en 1288. En 1370 se trataba de reedificarla y hay noticias de su subsistencia por lo menos hasta el siglo xvi. San Francisco de Paula (calle Alta de San Pedro, núm. 11). Convento e iglesia de los Mínimos, establecidos allí en 1589. Las obras de la iglesia empezaron en 1397, y en 1608 tuvo lugar su bendición; sin embargo, consta se hicieron nuevas obras en 1615, y aunque el retablo mayor era de la segunda mitad del siglo xvii, el crucero sufrió luego otras modificaciones, a juzgar por su decoración y la fecha 1762 esculpida en la puerta exterior de su brazo izquierdo. El convento debía de ser, en su mayor parte, del siglo xvii, a juzgar por el estilo del claustro y las fechas (1619 y 1644) en que sabemos se trabajaba en su fábrica. Para el estudio del conjunto existen plantas y descripciones generales, así como fotografías del exterior del templo (fachadas y torre) y del claustro. El claustro se conservó íntegro basta 1902, siendo derribado en esta fecha junto con los demás restos del convento. La iglesia, parroquial desde 1835, fué completamente destruida en su interior por un incendio en 1854. En cuanto al exterior, la fachada principal sufrió la destrucción y renova¬ ción de toda su decoración antigua, al mismo tiempo que la del cuerpo bajo de la torre, en 1909; la fachada lateral se renovó en 1931. En 1936, el templo fué incendiado y luego demolido enteramente; en el incendio perecieron imágenes y mohiliario procedentes de otros templos. La iglesia era de una sola nave, con cinco capillas en el lado del Evangelio y cuatro en el opuesto (la del Sacramento, con¬ tigua a la fachada, ocupaba la anchura de dos y era mucho más profunda); tenia crucero con cúpula semiesférica, añadido en 1762, y ábside rectangular; detrás habla dos piezas above¬ dadas, la sacristía y la capilla de la Tercera Regla, antigua Sala Capitular (siglo xviii). Ningún gráfico conocemos de la primera decoración interior, rica en lienzos y retablos, entre los que destacaba el mayor, atribuido a Miguel Sala (f 1704). La 1 lámina XXXII. FINOKTBfici DEL CONVÏKT DCái FRAN^ 1* PAMJV.. i .íá' ife." PIA CÍ^OMETFUCH. San Francisco dePaula. Vista general y planta en 1741, por Manuel Viñals. (Archivo Notarial, Barcelona.) — 221 — fachada antigua tenia en el centro la puerta de entrada, con una hornacina con la imagen de San Francisco de Paula, pilas¬ tras y otros elementos arquitectónicos. La torre, de planta rec¬ tangular, sobre las capillas del lado del Evangelio, tenía en el cuerpo alto una decoración simple de modillones, pilastras, balaustres y bolas de piedra; actualmente se conserva des¬ montada. La magnifica fábrica de sillería del claustro era de planta cuadrada y ocupaba parte del ámbito actual del Palacio de la Música Catalana. Cada una de las cuatro alas tenía cuatro tramos separados por contrafuertes; en la planta baja había un arco doble por tramo, con columna exenta en el centro y adosadas a los lados; al piso principal correspondían cuatro arcos con columnas, por tramo; había, además, un piso alto, con ven¬ tanas (seis en cada ala). San Fructuoso del Montjuich.—Lacapilla de San Fruc¬ tuoso existía ya a mediados del siglo xi, y en 1154 pasó a ser propiedad del monasterio de San Pablo del Campo. Los monjes continuaban poseyéndola en 1224, y se ha supuesto que en el siglo xv o xvi pasó a ser el primer santuario de Santa Madrona. San Gervasio de Cassoles (plaza de la Bonanova).— Aunque de origen muy antiguo, la documentación segura de San Gervasio empieza en 1245, año en que el Obispo reconoció su categoría de parroquia (antes dependió de San "Vicente de Sarrià). Su derribo y desaparición se remontan al año 1842, a cuya causa es debido que sólo poseamos una planta y algunos gráficos y noticias sueltas. A juzgar por todo ello, fué primiti¬ vamente una capilla románica de una sola nave y ábside semi¬ circular. Fueron varias las reformas y ampliaciones, determi¬ nadas algunas por los incendios y saqueos sufridos en 1706 y 1714. Hasta 1842, en el altar mayor solamente recibían culto los Santos Gervasio y Protasio, y para él pintó en 1414-1416 un retablo—^boy perdido—Luis Borrassà. En el lado de la Epístola abrióse una puerta de entrada y se levantaron algunos pequeños anejos, y en el del Evangelio se construyó una verdadera nave secundaria, abierta a la del templo a través del grueso del muro antiguo. Allí recibía culto una imagen de la Virgen de la Bona¬ nova, cuyos ornamentos se mencionan por primera vez en 1622. — 222 — El aumento de la devoción impulsó la fábrica de una capilla y camaril inaugurados 1765, y creciendo más aún su empuje en llevó en la práctica a un verdadero cambio de advocación. En 1842-50 levantóse en el solar de la iglesia antigua un nuevo templo, que fué sucesivamente ampliado y enriquecido; este santuario, con funciones parroquiales, pero dedicado princi¬ palmente al culto de Nuestra Señora de la Bonanova, fué a su vez destruido enteramente en 1936. San Ginés de Agudells.—El templo de San Ginés es mencionado ya como parroquial en 1064, pero su dotación se remonta al'año 931; sin embargo, su fábrica, a fuerza de repe¬ tidas reformas, ha perdido todo carácter definido. Las obras que mayor huella dejaron son las del año 1671, pero también las hubo en 1782 y 1930; el hecho de que durante siglos perma¬ neciera agregada al monasterio de Jerónimos contiguo, de Valldebrón, y el carácter rural que aún conserva, explican su escaso desarrollo. Es una iglesia de una sola nave, con algunas capillas secundarias y una típica torre de planta cuadrada y flecha revestida de tejas. El incendio de 1936 consumió gran parte de los ornámentos, mobiliario e imágenes, entre las que se contaba una de la Virgen, labrada por Ramón Amadeu. San Juan de Horta.—En sus orígenes (siglo xii?) fué una capilla particular; en el siglo xiv pasó a tener categoria parro¬ quial, aunque contaba con pocos feligreses. Incendiada en 1909, quedan aún en pie algunos muros y existen referencias y grᬠficos de lo que fué. Aunque aprovechando restos más antiguos, por la decoración de la nave y el campanario, de planta cuadrada, rematado por almenas escalonadas, debía contener escasos elementos anteriores al 1500. Del incendio se pudieron salvar pocas piezas, hoy en el Museo Diocesano de Barcelona; entre ellas se cuentan compartimientos de talla policromada que pertenecieron al retablo mayor, del siglo xvii al parecer. El templo no se reconstruyó debido a su emplazamiento, alejado del núcleo actual de población de Horta, donde ya antes del incendio se habían empezado las obras de una nueva iglesia parroquial. San Juan del Erm (calle de Tallers, núm. 7).—En el siglo xiii, una comunidad de monjas establecida en el vecino — 223 — pueblo de San Justo Desvern fabrico una capilla y residencia en Barcelona; la capilla, después de varios azares, fué destruida por una bomba en 1714; su reedificación empezó en 1720, y en 1736 debió terminarse, puesto que esta cifra se esculpió en el dintel de la entrada. En el siglo xix quedó de propiedad particular, y englobada desde 1885 por una casa de nueva cons¬ trucción, donde aún existe, fuera de culto desde 1911. Los objetos de culto pasaron a la colección particular del entonces propietario, D. Miguel Maria Coma y de Calva; entre ellos se contaba un lienzo de grandes dimensiones con la figura de San Juan Bautista en ademán de predicar. San Julián de Montjuich.—Debió ser la más antigua de las capillas del monte. Son varias las referencias que de ella existen en el siglo x, y en 1073 consta como parroquia, aunque luego perdió tal carácter. Fué reconstruida a fines del siglo xv por el arcediano Luis Desplá, pero a pesar de ello, en 1594 tenía solamente categoría de ermita. Estaba situada cerca de la cumbre del Montjuich y desapareció en el siglo xvii al construirse el castillo. San Pedro Mártir.—En la primera mitad del siglo xvii, los Dominicos, propietarios de la Torre de Santa Catalina, en la Font del Lleó, levantaron una capilla dedicada a San Pedro Mártir de Verona. El lugat escogido para el emplazamiento fué la cumbre del monte llamado Orsa, y hoy San Pedro Mártir. Si no fuera por esta modificación toponímica, apenas quedaría recuerdo de la capilla, cuyos muros en ruinas han sido comple¬ tamente reformados varias veces en otros empleos que luego se le han dado. Santa Cecilia de Sarrià.—Entre Sarrià y Pedralbes, hacia el llano, había en el siglo xi, y quizá ya en el x, una capi¬ lla {ecdesiolam es llamada en un documento del 1103). Primero fué de propiedad particular, en 1104 pasó a la Canónica barce¬ lonesa, ydesde 1334 al Monasterio de Pedralbes. Debió des¬ aparecer en el siglo xv; por lo menos no hay noticias posteriores a aquella época. Santa Cruz de Olorde.—La parroquia rural de Santa Cruz es mencionada ya en 1066, pero la iglesia ha sufrido nume¬ rosas reformas hasta llegar al estado actual. El templo, cemen- — 224 — terio, casa rectoral y dependencias forman un caserío aislado. La parte más antigua de la nave es, al románica, pero parecer, posteriormente se reformó el ábside y añadieron sucesiva¬ se mente varias capillas laterales que deformaron la primitiva estructura. La fachada lateral de la Epístola, en la que se abre la puerta de ingreso, fué rehecha enteramente en 1632. La torre, de planta rectangular, se levanta a los pies del templo y parece ser fabricada en Í619. En 1936 se destruyeron todos los altares e imágenes, y desde entonces el templo permanece sin culto. Existen fotografías de varios de los altares, todos de talla, que eran los siguientes: mayor, dedicado a Santa Elena, hacia 1600; de Santa María, de 1710; de Santa Lucia, obra del escultor Espasa (1697); de la Virgen del Rosario (1606); de San Marcos, labrado por Anto¬ nio Gallard, de Barcelona, en 1625; del Santo Cristo, de 1713. Como decoración complementaria merecen citarse las pinturas murales de la bóveda de ojivas de la capilla de San Marcos, ejecutadas en 1710, y los grandes plafones de azulejos catalanes policromos del año 1716, que adornaban dicha capilla a modo de arrimadero; en ellos había episodios de la vida de los Santos Marcos, Juan Bautista, Antonio Abad e Isidro. Procedente del altar de Santa María se conservaba, fuera de culto, una imagen de la Virgen, de tradición románica. Santa Eulalia de Sarrià.—Con fecha de 2 de abril de 1463, se autorizó colecta para levantar en Sarrià una capilla de¬ una dicada a la mártir barcelonesa. El pequeño templo se edificó en el hoy llamado Desierto de Sarrià (extremo superior de la calle de los Capuchinos), donde, según antigua tradición, tenían su casa los padres de Santa Eulalia. Los Capuchinos se estable¬ cieron allí en 1578, edificando una nueva iglesia y convento al lado, con un claustro de pequeñas dimensiones. Templo y claustro subsistieron después de la exclaustración, convir¬ tiéndose, a fines del siglo xix, en residencia de un asilo de ancia¬ nos pobres. Las construcciones son del siglo xvii, y siguen unas líneas sencillas que se repiten en todos los conventos de la Orden en Cataluña; el mobiliario y decoración no han podido subsistir a través del sin fin de depredaciones y cambios sufridos por el convento. Al lado del edificio había un bosquecillo famoso — 225 — por las singulares representaciones escultóricas de barro cocido que lo llenaban; habían sido fabricadas a fines del siglo xviii y principios del siguiente, en su mayoría por fray Jaime deis Sants y un escultor apellidado, según parece, Clochs. Figuraban un sin fin de personajes religiosos y seculares en variadas acti¬ tudes, y los escasos restos que escaparon a la destrucción de 1835 demuestran que algunas imágenes no carecían de valor, aparte de su interés anecdótico. Santa. Eulalia de Vilapisgina (calle Piferrer).—Pequeña capilla, mencionada en 991, pero cuya fábrica actual es del año 1781; se la denomina la iglesia antigua para distinguirla del templo del mismo nombre, construido a fines del siglo xix, al que se trasladaron en 1896 los servicios parroquiales de aquélla. Santa Madrona.—En el siglo xviii, después de la destruc¬ ción de la antigua capilla de Santa Madrona por el ejército francoespañol, el culto a la mártir en la montaña de Montjuich decayó forzosamente. Fué causa principal de ello el traslado de las reliquias al nuevo convento de los Capuchinos en la Rambla. Sin embargo, en la misma centuria volvióse a levantar una ermita en el antiguo solar, y aun, hacia 1800, el altar fué completado con la adición de pinturas murales puramente decorativas. La ermita, de pequeñas dimensiones, existe aún hoy al lado de una de las avenidas del Parque de Montjuich, cerca del Palacio Nacional. Fuera de culto y olvidada entera¬ mente, hace las veces de almacén de herramientas de los jardi¬ neros; en la fachada hay una pequeña espadaña, y en el dintel de la puerta está grabada la fecha 1746. Santa María de Jesús.—San Bernardino de Siena, refor¬ mador de los Franciscanos, envió a Barcelona, en 1427, a uno de sus discípulos, el beato Mateo de Agrigento. Gracias a la munificencia del mercader Bertrán Nicolau y al apoyo de los conselleres de la ciudad y el Rey Alfonso el Magnánimo, pronto se empezó la construcción de un convento de Franciscanos reformados u observantes. Puso la primera piedra el propio Monarca el 10 de junio de 1427, y la Comunidad y la fábrica alcanzaron pronto y simultáneamente un empuje singular. Así pudo celebrarse allí, entre otros, el Capítulo General de 1451, 15 uno de los más trascendentales de la Observancia. El nuevo convento, llamado de Santa María de Jesús, estaba situado donde hoy pasa la calle de Aragón, cerca del paseo de Gracia, en el solar que luego ocuparon las monjas de la Enseñanza. Con adiciones y reformas, el convento subsistió hasta el año 1714. A este primer período pertenecía el aljibe, fechado en 1547 y destruido en el siglo xix. Sobre la estructura y fecha de la iglesia y convento poseemos escasos datos de interés (constan obras en la iglesia en 1429, 1450 y 1456, y en el con¬ vento en 1471, 1491 y 1624); aparte de algunos gráficos secun¬ darios, las mejores representaciones que existen son varios planos y un alzado que debieron ser tomados hacia 1714; en ellos aparece clara la disposición del templo, patios y dependen¬ cias conventuales, pero son insuficientes en muchos aspectos. Destruido en 1714, fué objeto en 1722 de una reconstrucción parcial, por cuya causa quedó muy menguada su importancia. Tal situación duró hasta 1813, en que fué arrasado por las tropas napoleónicas; la reedificación de 1817-18 y la subsi¬ guiente demolición de 1823 son las últimas vicisitudes por que pasó el antiguo convento. En 1825 tuvo lugar su traslado a Gracia, donde se levantó un templo y convento de líneas muy sencillas y modestas pro¬ porciones; después de la exclaustración de 1835, la iglesia quedó como parroquia de Santa María de Jesús de Gracia, hasta su incendio y destrucción en 1936. Las imágenes y lienzos que a través de tantas vicisitudes llegaron al siglo xix eran muy escasos, y en su mayoría pere¬ cieron en 1835. El incendio de 1936 consumió lo que quedaba de la decoración de la iglesia. Santa María del Clot.—^Pequeña capilla construida hacia 1638 en la carretera del Clot y derribada en el siglo xix; se con¬ serva una planta, y por las descripciones conocidas era de fábrica modesta. Santa María del Port.—La capilla de Santa María del Port debió, al parecer, sus orígenes al antiguo castillo del Port, que los Vizcondes de Barcelona poseían en el siglo xi en la falda occidental del Montjuich. Desaparecido el castillo, la capilla se situó en un lugar más bajo, cerca de la llamada carre- — 227 — tera del Port. EI edificio fué derribado durante la guerra de Sucesión y reconstruido pobremente en 1716; fué incendiado en 1909 y solamente quedan ruinas de él, que junto con algunas fotografías dan idea de su carácter mezquino. La imagen de la Virgen fué trasladada a una capilla y destruida allí nueva en 1936. Era un grupo escultórico de la Virgen, de pie, con el Niño; aunque retocada, por los gráficos conservados parece fué labrada en fecha no muy distante de 1496, año de su bendi¬ ción (6 agosto). Santa María de Valldonzella.—En 1226 Berenguer, Obispo de Barcelona, entregó la capilla de Santa Maria de Vall¬ donzella a una comunidad de monjas Cistercienses. El pequeño templo estaba situado en el término de la parroquia de Santa Cruz de Olorde y es mencionado ya en 1175; las monjas tomaron posesión de ella en 1237. Pronto se hicieron sentir los inconve¬ nientes de un lugar tan apartado, y en 1263 el Rey concedió a las monjas permiso para mudar de residencia; el traslado se realizó en 1269, pasando a establecerse extramuros de Barce¬ lona, cerca de la llamada Cruz Cubierta. El convento primitivo continuó durante siglos siendo posesión de la comunidad; hoy sus restos se reducen a algunos muros de la casa de campo conocida con el nombre de Torre de Santa Margarita, y a la fábrica de la capilla románica, de gruesos muros, hoy fuera de culto. En el siglo xiv, la capilla había cambiado su primera advocación por la de Santa Margarita; hacia el primer cuarto del siglo XV se fabricó un retablo dedicado a la nueva titular; hasta principios de la presente centuria estuvo en la capilla, y luego pasó a la Colección Homar (Barcelona). Los repintes sufridos no impiden su clara atribución al pintor barcelonés Juan Mates (f 1431); en el centro está la figura de Santa Marga¬ rita, con una abadesa arrodillada a sus pies; y a cada lado hay dos escenas de la vida de la Santa. El convento de Valldonzella, extramuros de Barcelona, al¬ canzó una importancia histórica, puesto que durante el gran período en que fué ocupado por las monjas (1269-1685) gran número de personajes se alojaron en él, singularmente los Reyes al principio de su gobierno, durante los dias en que en la ciudad se preparaban las fiestas de la entrada y juramento de privi- — 228 — legios. Sin embargo, la fábrica de este cenobio y del siguiente que poseyeron han desaparecido enteramente, sin que posea¬ mos más vestigios que piezas de mobiliario y ornamentos. Abandonado el convento en 1658, la comunidad no halló aposento fijo hasta que en 1674 la comunidad cisterciense de Poblet les cedió los edificios delpriorato que poseía en Barce¬ lona. Tal priorato, llamado de Nazaret y fundado en 1312, estaba en la calle de Poniente y cerca de la actual ronda de San Antonio. En 1808, el priorato-convento fué arruinado por los franceses, y las monjas sólo consiguieron reedificar alguna de sus construcciones, entre ellas una iglesia, nueva y de lineas muy simples. Finalmente, en 1909, convento e iglesia fueron incendiados, destruyéndose el archivo y casi todo el mobiliario; el templo, de construcción muy simple y del que existen foto¬ grafías, quedó muy estropeado. En el incendio perecieron no solamente objetos de la comunidad, sino también ornamentos, manuscritos y reliquias procedentes del monasterio de Poblet. Entre estas últimas había un brazo del Príncipe de Viana, colocado en una urna y objeto de particular veneración; de él existen gráficos. Las monjas levantaron luego un monumental convento en San Gervasio, y a él trasladaron los escasos objetos que pu¬ dieron salvar; los daños sufridos por la comunidad en 1936 les afectan escasamente. Merece citarse, en primer lugar, la pintura sobre tabla llamada de la Virgen del Coro; es una imagen de medio cuerpo de la Virgen con el Niño, de tipo ítalo- bizantino, y consta ya su existencia en poder de la comunidad en el momento de efectuarse el traslado del año 1269. Su interés queda, por desgracia, menguado a causa de los numerosos repin¬ tes que ha sufrido; al modo de los iconos orientales, una chapa de metal labrado cubre el campo de la tabla, dejando sola¬ mente visible las figuras, afeadas además por la adición de medias coronas postizas. Los relicarios y demás piezas de metálicas orfebrería relativamente abundantes, pero muchos de ellos son modernos. Se cuentan entre los más notables dos veracruces, una de ellas del siglo reminiscencias góticas y serafines xvi, con alados en el extremo de los brazos, y dos relicarios, de plata como aquéllas; el mejor, labrado hacia 1500, pudo ser en su — 229 — origen una pequeña custodia, y es de afiligranada tracería gótica. Santa María de Vallvidrera.—Iglesia rural, incluida en el término del municipio barcelonés. Su origen es muy antiguo, puesto que se la menciona en los documentos a partir del 987. Sin embargo, la fábrica del templo actual es de mediados del siglo xvi, aunque siguiendo la tradición gótica; nave única y ábside poligonal. Al lado se levanta la torre, de planta cuadrada, probablemente de la misma época. En el interior del templo, la pieza más notable era el altar mayor, de la segunda mitad del siglo xvi, de tablas pintadas y arquitectura renacentista; desapareció en 1936, y de él se conservan algunas fotografías. Nuestra Señora de la Ajuda. (Baja de San Pedro, nú¬ mero 20).—El minucioso fogatge o censo de Barcelona del año 1516, menciona la volta de Nostra Dona, y señala su empla¬ zamiento en la manzana de casas donde hoy existe la capilla de Nuestra Señora de la Ajuda. La noticia debe referirse a una capillita con la imagen de la Virgen, de las que era costumbre poner sobre los arcos y portales. El hecho de que en 1516 diera un carácter distintivo al lugar y el estilo de la imagen de la Virgen y el Niño, aún hoy existente, permiten fecharla en el siglo xv; es obra secundaria, pero no desprovista de gracia. Una antigua tradición, consignada en escritos por primera vez en 1616, refiere el hallazgo prodigioso de la imagen dentro de un haz de leña que llevaba una mujer. A principios del siglo xvii la devoción fué en aumento, y en 1609 el Papa concedió indulgencias especiales. Testifica su prosecución en el siglo xviii un bello grabado de Pedro Pascual Moles sobre dibujo de Francisco Tramulles, en el que se representa la imagen y una alegoría del origen del sulto a la misma. En 1800, la capilla fué reformada y ampliada, pero no podemos apreciar el resultado de tales obras porque la fábrica actual es moderna, y el interior fué renovado enteramente después de 1939. Desde 1884 cuidan de ella frailes capuchinos. Nuestra Señora de la Buena Nueva.—Convento de Tri¬ nitarios Descalzos que ocupó el solar actual del teatro del Liceo (Ramblas, esquina a la calle de San Pablo) y fué derribado en 1844. Del conjunto no existen más datos que un plano gene- 230 — ral de los solares y escasas descripciones. La iglesia se conoce algo mejor. El primer templo fué construido en 1638-39 y se bendijo en esta última fecha; a este período se atribuye la facha¬ da, de la que se conservan dibujos deficientes; tenía un pórtico con tres arcos, y un cuerpo alto con frontón y una hornacina. En el M. A. C. se conserva un grupo escultórico de piedra, algo mutilado, con un ángel vistiendo hábito trinitario y una figura arrodillada a sus pies, habiendo desaparecido otra en igual actitud; estas esculturas ocupaban dicha hornacina del centro de la fachada y simbolizaban las redenciones de cauti¬ vos llevadas a cabo por la Orden. La iglesia fué renovada a fines del mismo siglo xvii y se bendijo en 1698. Los datos sobre su arquitectura y decoración son incompletos. En 1936 sub¬ sistían dos de sus principales retablos, el mayor y el de Jesús Nazareno. El primero, de principios del siglo xix, neoclásico, con grandes columnas y pilastras de orden compuesto, se hallaba instalado en el altar mayor de la iglesia parroquial de San Baudilio del Llobregat; algunas imágenes habían sido cambia¬ das, y la arquitectura sufrió algunas reformas, aun cuando existen fotografías anteriores a estas últimas. La imagen titular de Nuestra Señora de la Buena Nueva, de la misma época del retablo, había sido trasladada a la iglesia de San Agustín, en Barcelona. El otro retablo, dedicado a Jesús Nazareno, era barroco, del siglo xvin al parecer. Procedente de su altar, en el brazo de la Epístola del crucero, fué trasladado a la iglesia parroquial de San Jaime o de la Trinidad y destruido allí en 1936. La imagen, de talla policroma con traje sobrepues¬ to, se atribuye a Ramón Amadeu, con escaso fundamento, y reproducía, igual que otra de los Trinitarios de Vich, una famosa imagen de Jesús Nazareno que existia en el siglo xvii en la fortaleza española de Mehedia (Mamora); perdida la plaza en 1682, los Trinitarios rescataron al año siguiente la imagen, que había sido trasladada a Mequínez, y la llevaron a su convento de Madrid; de allí se propagó la devoción, y en algunas ocasiones—como en el caso de Barcelona—se llegó a atribuir a las réplicas la procedencia de la imagen original. Junto con el retablo se tasladó a San Jaime y fué destruido allí un lienzo de Francisco Tramulles con inscripción explica- tiva en representaba dicho episodio del rescate de la el que se imagen. En la Academia de Bellas Artes de Barcelona (Lonja) existe un gran lienzo con una escena del martirio de San Juan Nepomuceno—en el acto de ser arrojado a un río—, obra atribuida a Pablo Dematei (sic) y fechada en 1710 según el Catálogo de 1867, aunque Ceán Bermúdez la supone de Antonio Viladomat; en la iglesia de los Trinitarios Descalzos estaba en el testero del brazo de crucero del lado del Evangelio. Nuestra Señora de la Enseñanza..—.En el siglo xiv, los Arzobispos de Tarragona poseían un palacio propio en Barce¬ lona. Ocupaba varios solares de la parte donde hoy existe el pasaje del Crédito y la calle de Fernando. Existèn escasos datos sobre su disposición e importancia; cuando el derribo del edi¬ ficio, el único elemento visible de la antigua fábrica era una galería gótica situada detrás de la iglesia; algunos elemen¬ tos arquit.ectónicos (ménsulas, etc.) del siglo xiv-xv se con¬ servan en el M. A. C. Elpalacio dejó de pertenecer a los Arzobispos en 1636, y desde 1655 lo ocuparon las monjas de la Enseñanza, que lo reformaron enteramente y construyeron en él una iglesia que se bendijo en 1657 y fué luego reemplazada por otra de los años 1764-65; este templo daba a una plazuela interior, era barroco, con fachada de sillería, con una imagen de la Purísima en el centro. Tenia una sola nave, con tribunas y capillas late¬ rales y retablo mayor barroco, de la segunda mitad del si¬ glo xviii. La apertura de la calle de Fernando en 1840 llevó consigo la supresión de algunas dependencias; el resto, del que existe un plano general y una fotografía de conjunto, desapareció con la urbanización del pasaje del Crédito en 1873-1876. Nuestra Señora del Carmelo.—^Pequeña ermita situada en la colina y barrio del mismo nombre, en el camino de Horta; la fábrica actual no parece anterior al siglo xviii. Nuestra Señora del Pilar (calle de la Virgen del Pilar, número 15).^-En la calle antiguamente llamada de En Cuch y luego de la Virgen del Pilar existe el local que ocupó esta capilla, hoy sin culto. No es más que un almacén o bajos de una casa particular con esgrafiados, construida hacia 1700. — 232 — Parece ser que la devoción originó durante una epidemia, se en el siglo xviii, y que la capilla se habilitó con carácter vo¬ tivo por iniciativa de un jornalero aragonés residente en la calle. Arrepentidas (Santa Magdalena Cruz).— al pie de la Varios fueron los conventos para mujeres arrepentidas fundados en Barcelona. El más antiguo, de mediados del siglo xiv (véase Magdalenas), perdió, al cabo de siglo y medio, su carácter inicial. Una segunda comunidad, fundada en 1567, se extin¬ guió en 1653 a causa del cólera, pasando a las Mínimas el convento que últimamente ocupaban (véase Mínimas). En 1670, el Consejo municipal recogió la iniciativa de establecer una nueva comunidad, instalada en 1677 en la calle de las Egip¬ ciacas. De 1688 a 1699 construyó para las Arrepentidas un se convento en la calle de San Pablo, entre las de Santa Margarita y de las Tapias, cuya iglesia se inauguró en 1702. La fábrica quedó completada en el siglo xviii. Su demolición en 1837 y la destrucción, en 1909, de las imágenes y mobiliario antiguo que aún conservaba la comunidad nos impiden conocer su importancia y detalle. Beatas de Santo Domingo (La Virgen del Rosario).— Establecida en 1532 la Comunidad de Beatas Dominicas, ocupó desde entonces su residencia en la plaza que tomó el nombre de las Beatas, en la calle de Mercaders. El convento era de fábrica muy simple, con algunos elementos decorativos barrocos, y de su fachada exterior, así como de la del templo anejo, construido de 1798 a 1803, quedan algunos recuerdos gráficos. La iglesia contenía cinco retablos de talla y era de reducidas dimensiones. Existe una planta del conjunto. Las monjas abandonaron en 1884 la iglesia y convento, que fueron derribados. Capuchinas (Santa Margarita la Real).'—^Una comunidad de Capuchinas, fundada en Barcelona en 1599, se estableció un lustro más tarde en unos solares situados entre la calle del Carmen y la de Riera Alta; la iglesia se bendijo el mismo año del traslado (1604), y al igual que el convento era de líneas muy simples. Tenía una sola nave, con capillas laterales y retablos barrocos en todos sus altares; un pórtico flanqueado por cipreses daba a un patio en cuyo fondo se levantaba el — 233 — muro quelo separaba de la calle del Carmen. En el muro, encima de la puerta de entrada, había en ambas caras una decoración pictórica protegida por un tejadillo; en las pinturas del lado de la calle se representaba a Santa Margarita, y en las del interior a la Virgen del Carmen. Todo ello fué derribado para dar paso a la calle de Poniente, después de abandonado el convento por las monjas en 1880. Carmelitas Calzadas.—Convento fundado en 1649 y puesto bajo el título de la Anunciación y la Encarnación. La primera iglesia se eduicó de 1669 a 1674, y fué derribada en 1830 por amenazar ruina. En su solap (calle del Hospital, número 103) se levantó en el segundo tercio del siglo xix un nuevo templo, de planta elíptica, cubierto por cúpula, según viejas fórmulas neoclasizantes, con arreglo a planos del arquitecto Antonio Celles. El decorado interior, dórico, con cuadros del académico de Lonja Miguel Fluixench, era, al parecer, de igual sobriedad o pobreza que el resto. Iglesia y convento fueron derribados a fines del siglo xix. Darderas (La Natividad de Nuestra Señora. Calle del Hospital, núm. 69).^—Comunidad establecida modestamente en 1731 en unas casas de la calle del Hospital. Elisabets (Santa Isabel de Hungría).—Comunidad de Terciarias Franciscanas, llamadas vulgarmente Elisabets, fun¬ dada en 1554. En 1562, la comunidad constituyóse en convento; dos años más tarde profesaban las religiosas y ob tenían licencia para edificar una iglesia. El convento estaba situado entre las calles de Elisabets y Xuclá (Juglar) y plaza del Buensuceso. La iglesia era de una sola nave, con tres capillas a cada lado; el altar mayor era neoclásico, de mediados del siglo xix, obra del escultor Domingo Talarn, y en los altares laterales había retablos de los siglos xvi a xviii; de tal procedencia conservan aún las monjas una gran sarga del siglo xvi-xvxi, en la que está pintada una figura de Cristo. La fachada del templo, de sillería, tenía una puerta rectangular, con frontón sostenido por pilas¬ tras corintias. En 1880, la comunidad se trasladó a un con¬ vento construido de nueva planta, y el antiguo y su iglesia fueron derribados. En el M. A. C. existe, procedente de la por¬ tería del convento, una lápida de 1776 que conmemora la res- — 234 — tauración del convento, gracias a la munificencia del Obispo José Climent. Magdalenas (Santa María Magdalena).—^En 1363, el rey Pedro el Ceremonioso puso bajo su salvaguardia a una comu¬ nidad de mujeres arrepentidas constituida en Barcelona hacia 1358. El convento se empezó a construir hacia 1364-65, y en 1372 se dió a las Arrepentidas la Regla de San Agustín. El convento prosperó bajo la tutela del Consejo municipal y de la Cofradía de los Boticarios, y evolucionó de tal modo que hacia 1500 las monjas eran ya religiosas Agustinas de Santa María Magdalena, sin ninguno de los caracteres de la fundación inicial para mujeres arrepentidas. El convento, con su iglesia^ estaban situados en la calle de las Magdalenas, cerca de la actual Vía Layetana, y fueron derribados en 1877. La iglesia y parte del convento eran, al parecer, de fines del siglo xiv; la primera era de una sola nave, cubierta por tramos de bóveda de ojivas, y ábside de cinco paños lisos. En la fachada, en la calle de las Magdalenas, se abría una sencilla puerta con arco apuntado y un rosetón circular; de ella se conserva un dibujo de Francisco Soler Rovirosa (1875). La decoración interior había sufrido modificaciones posteriores. Los datos sobre el convento son escasos. Existía un claustro, al parecer gótico. Un voraz incendio, en 1690, destruyó el archivo y dor¬ mitorio y determinó varias obras de reforma. Capilla del Muelle.—En el puerto de Barcelona, extra¬ muros de la Puerta d.s Mar, hubo una pequeña capilla, y cerca hoy desaparecida, que se bendijo en 1623 y tuvo siempre impor¬ tancia secundaria. Capilla de San Jorge.—Ermita que estuvo situada en los alrededores de Horta, cerca de una finca del Conde de Crei¬ xell. Durante la guerra de la Independencia, los franceses des¬ truyeron el oratorio, y algunos de sus elementos arquitectónicos, entre ellos una clave de bóveda del siglo xv-xvi, fueron reco¬ gidos y hoy se hallan en el M. A. C. Capilla de San Cebrià (Cipriano) de Horta.—^Existía ya en el siglo xv y ha conservado siempre su carácter de ermita; está cerca de la casa y jardín de los Marqueses de Alfarràs, llamada el Laberinto, en Horta. — 235 — PROCURAS.—En el conjunto de edificios religiosos hay que incluir también las Procuras. Fueron representaciones o delegaciones de algunos grandes monasterios, establecidas en Barcelona para poder facilitar el trámite de sus asuntos. La de Santes Creus estuvo establecida en un edificio de la Riera de San Juan, y desapareció, como todos los de tal calle, cuando la reforma y ensanche. Habia sido, en un principio, residencia real de descanso en las afueras de la ciudad, y a esta circunstancia debia, sin duda, su carácter de fortificación. En 1168, Alfonso I dió a Pedro, abad de Valldaura, sus casas «cum turres..., vocatas de Curte Comitale aedificatas in Burgo Barcbinone». Parte del edificio siguió en pie basta prin¬ cipios de siglo. Por la parte de la calle de las Magdalenas, en el número 29, aparecía su fachada, del siglo xiii, pequeña y de escaso interés: puerta dovelada y ventana de ajimez; el interior era extenso y prolongado por un gran jardin; se conserva la ventana en el Archivo Histórico Municipal, montada en el des¬ pacho del Director. En el Museo de Historia de la Ciudad se guardan dos tallas, del siglo xviii seguramente y de factura popular. Representa una al legendario Fra Garí, y otra la nodriza y el niño por cuya palabra recobrara el eremita su forma humana. Habían sido conservados largo tiempo en el palacio de Valldaura, por ser alli, según la tradición, donde ocurrió el hecho milagroso. Lo mismo que el de Santes Creus, el monasterio de Poblet tenia su Procura. Tenía categoria de priorato desde 1312, y a partir de 1670 estuvo en la Rambla, más o menos donde el palacio de la Virreina. La construcción de éste obligó a despla¬ zarse a los frailes, que trasladaron su priorato de Nazaret a la calle deis Capellans. Alli permanece, en un muro exterior, un relieve setecentista, representando la escena de la Anunciación, en un ángulo del cual aparecen las armas de cenobio real de Poblet. El abad de Montserrat tenia su Procura en la calle de la Portaferrissa desde el siglo xv. Sólo queda como recuerdo de ella, obra de la segunda mitad del siglo xvi, el timpano esculpido de lapuerta de entrada de la capilla, dedicada a la Virgen de Montserrat. La puerta daba a la calle, y la capilla continuó — 236 — en culto hasta el siglo xix, a pesar de haberse construido en el solar de la antigua Procura el palacio Magarola, Execrada luego la capilla, el dintel se ha trasladado a una puerta del pasaje Magarola. El tema central del tímpano es la representación de la Mon¬ taña Santa, con su enjambre de capillas anacoréticas, y en el centro la Virgen con el Niño aserrando uno de los caracterís¬ ticos turons, según la tradicional representación iconográfica de la Virgen de Montserrat. Posteriormente, los monjes de Mont¬ serrat levantaron su procura, con iglesia aneja de cierta impor¬ tancia, en el barrio de Ribera; estas construcciones aparecen en casi todas las vistas antiguas de Earcelona, pero no quedan restos materiales de ellas. Procedente de la calle de Copons fué reconstruida, en la Bajada de San Miguel, bajo el paso que une los dos cuerpos de edificio de la casa de la ciudad, una capillita con la imagen de San Bruno. Es obra del siglo xviii, bien compuesta de arqui¬ tectura, de un barroco a la vez florido y discreto, pero cuya imagen resulta algo pequeña. Procede de la fachada de la Procura—cuya importancia desconocemos—que la cartuja de Montealegre tenia en dicha calle de Copons. De la Procura de otra cartuja—Scala Dei—se conservó sólo un altarcillo cuya nota no se incluye aquí por formar hoy parte del conjunto del Hospital de la Santa Cruz, en la Academia de Medicina COLEGIOS DE ÓRDENES RELIGIOSAS Buen número de Ordenes religiosas poseían en Barcelona, además de sus residencias conventuales, colegios propios para estudios de noviciado y superiores, situados en la Rambla y sus cercanías, no lejos de la Universidad o Estudi general y del Colegio de Cordelles, complemento de aquélla. La estructura de los principales Colegios era bastante uni¬ forme: iglesia o capilla no muy grande, como podía correspon¬ der al oratorio particular de una institución religiosa, y una serie de aulas, celdas y demás dependencias (refectorio, biblio¬ teca) alrededor de un claustro. — 237 — Colegio de la Trinidad.—Perteneció a los Trinitarios Cal¬ zados; fué fundado por los albaceas de Paula Cabanyes en Í675 y abierto en 1685. Los alumnos debían ser trinitarios naturales de Cataluña, y en él se cursaban estudios de Filosofía y Teolo¬ gía. Estaba situado en la esquina de las calles del Peu de la Creu y de los Angeles, y lindaba con el convento de los Angeles. La casa colegio tenía dos pisos altos, oratorio, biblioteca, patio y huerta con estanque. Derribado a raíz de la exclaustración de 1835 no quedan de él gráficos ni restos materiales apreciables. Colegio de San Angelo Mártir (Rambla de Capuchinos o del Centro, núm. 24).—Colegio de los Carmelitas Calzados, dedicado a estudios de Filosofía y Teología Dogmática. Fun¬ dado en la Puertaferrisa en 1590, se trasladó a la Rambla en 1593, y dos siglos más tarde fué reedificado. El Colegio y capilla aneja existen aún, aunque transformados en casa- cuartel de la Guardia Civil. Proyectó el edificio el arquitecto barcelonés Narciso Serra, según planos del 27 de agosto de 1786, y la fábrica quedó terminada cuatro años más tarde. La iglesia da a la Rambla y es de una sola nave, de planta rectangular; detrás está la sacristía y la escalera del convento. El claustro, anejo al lado del Evangelio del templo, es de planta rectangular; en cada una de las alas del piso bajo se abren cuatro arcos de medio punto, que se apean en pilares de piedra de sección cua¬ drada. Las galerías están cubiertas por bóvedas de arista cru¬ zada. En el fondo del claustro hay dos salas gemelas above¬ dadas—refectorio y aula o biblioteca—, y entre ambas un paso que da al jardín o huerto. Colegio de San Buenaventur.a (Rambla de Capuchinos o del Centro).—^Los albaceas de Pablo Canal fundaron, en 1652, el Colegio de los Franciscanos, puesto bajo la advocación de San Buenaventura y dedicado a los estudios de Cánones, Teo¬ logía y Filosofía. Fué construido en solares contiguos al de San Angelo y quedaba limitado por éste, la Rambla, las casas por donde pasó luego la calle de la Unión, y detrás llegaba el huerto basta la calle de las Arrepentidas. Se construyó en dos períodos. Al primero, de 1652 a 1670, corresponden el claustro y refectorio, subsistentes. El segundo, determinado por un cambio de la alineación de la Rambla, ha dejado menos restos. — 238 — Las obras de esta segunda parte corrieron a cargo del arqui¬ tecto Pedro Serra y Bosch (1799), y tuvieron lugar principal¬ mente al Norte del claustro; además de dependencias secuiv- darias se levantó alli la iglesia, hoy desaparecida. Después de la exclaustración de 1835, el Colegio fué destinado a usos varios, y hoy se levanta en su solar el hotel y café Oriente. Las únicas piezas bien conservadas después de tales cambios son el claustro y el doble aposento rectangular abovedado del refectorio, situado detrás de él. Aun así, la decoración actual los desfigura conside¬ rablemente. El claustro, de sillería, es de planta rectangular, galerías con tramos de bóveda de arista cruzada, y en cada ala cinco arcos demedio punto y pilares de planta cuadrada; cubierto hoy por un techo de cristales, se emplea como salón de fiestas. Colegio de San Vicente Ferrer y San Ramón de Pe- NYAFORT.'^—Fundado en 1668 porEulalia Ferrer Jordá en la calle de Tallers, frente al lugar que luego ocupó el convento de los Paúles, fué trasladado a la calle de San Pablo, número 74 y 74 bis en 1758. En él cursaban estudios de Filosofia y Teología una selección de Dominicos. Los planos y descripciones dan idea del carácter relativamente modesto del edificio, hecho natural, ya que los Dominicos estudiaban en su mayoría en el gran convento de la Orden en Barcelona, donde disponían de la gran biblioteca ampliada en el siglo xviii y material y locales más idóneos. El colegio poseía un pequeño oratorio contiguo a la calle de San Olegario, y sus demás dependencias se agrupaban alrededor de un patio con pórticos, en el que se conservaba la lápida fundacional de 1668. Después de la exclaus¬ tración de 1835, el edificio estuvo unos años (1844-1863) en poder de las Arrepentidas, y luego éstas lo enajenaron por amenazar ruina, siendo derribado en 1875-76. Colegio de San Pedro Nolasgo.—^Lo fundaron los Mer- cedarios en 1643 y estuvo en la Rambla de Santa Ménica, esquina a la calle de Trentaclaus (Arco del Teatro). Partiendo de dicha esquina. Rambla abajo, había la fachada lateral de la capilla del Colegio, la portería y entrada, con una imagen del Santo titular sobre la puerta, el exterior del aula y la puerta del patio. En el interior, las dependencias se agrupaban alrededor de un claustro de planta cuadrada. La demolición del edificio — 239 — en elsegundo cuarto del siglo pasado llevó consigo la des¬ aparición de cualquier vestigio de aqrrél. Como en la mayor parte de Colegios, se enseñaban allí Teología y Filosofia. Colegio de San Guillermo de Aquitania (calle de Elisa- bets).—Bien que muy reformada subsiste aún hoy la fábrica de este Colegio de los Agustinos. Fué fundado en 1587 en el lugar donde hubo, al parecer, una capilla dedicada a Santa Dorotea; en la actualidad lo ocupa el Instituto del Teatro. La iglesia era de una sola nave, con dos capillas a cada lado; el retablo, pintado en el muro, figuraba un marco de arquitectura neo¬ clásica. La fachada se conservabien, y en ella hay una pequeña hornacina barroca de piedra. Los apo.sentos del Colegio, distri¬ buidos en planta baja y dos pisos, carecían de carácter y han sido enteramente reformados. No existe claustro, sino un pe¬ queño patio. t ♦^3»^; «— -^f" ^asse*-^ •'—*. ♦ V ^ ' Vï7^rç,to ¿."ffij 7r ^ v- ^ R; ~-^Wím.Ut''¿^ "* ^r Hv'· ^ Vx^v' " X aS^Ü^È^ -V ' .V ■•■-^of. Xí*. •_o "'í">':' s'^¿v- ■ ^- ¿i- ■%; ■iy ... S.' -- - -x-' t -o-x :í: v." 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