VI EDIFICIOS PÚBLICOS DE LOS SIGLOS XIII AL XVIII PALACIO REAL MAYOR.—Historia. El Palacio Real Mayor fué antes residencia de los Condes de Barcelona. Sin em¬ bargo, resulta verosímil suponer que en el solar primitivo hubo ya, en época visigoda o romana, algún edificio público que pudiera servirle de base. Faltan aqui, naturalmente, documen¬ tos escritos; pero las obras de rehabilitación y excavación ini¬ ciadas en 1936, que aun prosiguen, podrán resolver en un futu¬ ro próximo varios de los problemas suscitados. La dirección de estos trabajos corresponde al doctor A. Durán y Sanpere, junto con los arquitectos D. J. Vilaseca y D. A. Florensa, y D. J. Be¬ navent. La documentación sólo resulta explícita a partir del siglo xi, aunque los Condes de Barcelona debieron residir en aquel solar desde su establecimiento en el siglo ix. La conservación del edificio exigía ya la existencia de funcionarios idóneos, tal Querús, Palatii Castos (custodio del Palacio), citado en 1001 y 1008. Desde 1011 se menciona frecuentemente reunión del tribunal condal. Su como lugar de emplazamiento entre la Seo y el castillo viejo o vizcondal (en la puerta de la plaza del Angel) queda atestiguado en el segundo cuarto del siglo xi, y consta que hacia 1040, durante un mmtín, el Palacio fué apedreado desde la torre de la Catedral y desde el castillo. En 1078 era aún la única residencia condal en Barcelona, y los hermanos Ramón Berenguer II, y Berenguer Ramón II convinieron alter¬ nar en el uso del mismo. 16 242 — En el siglo xii continúan las referencias al Palacio condal, llamado entonces mayor, por existir otro secundario extramuros del recinto romano, mencionado en 1116 y entregado en 1168a los monjes de Valldaura o Santes Creus (luego Procura de Santes Creus, pág. 23b). El edificio debió ser restaurado o reedificado por el Conde Ramón Berenguer IV, y al parecer, desde la muerte de éste, en 1162, hasta los últimos tiempos de Jaime I no sufrió modificaciones, puesto que el Monarca, en la Crónica de su reinado, lo denomina nostre Palau aníich, lo qual lo comte de Barcelona (Ramón Berenguer IV?) féu bastir (muestro Palacio antiguo, que hizo construir el conde de Barcelona»). Aunque la primera cita conocida de la capdla palatina de Santa Maria sea del año 1173, ello no obsta para que su fábrica pudiera también remontarse al período condal. A fines del siglo xiii, el palacio fué objeto de reformas, como prueban los hechos siguientes: en 1271 (5 julio), Jaime I obtuvo un préstamo de 5.000 sueldos para las obras; en abril de 1279, Pedro el Grande nombró a un encargado de las mismas, y, en noviembre del mismo año, los judíos de Saii Feliu de Guíxols le enviaron cuatro columnas de piedra para los ventanales delanteros del salón principal; en 1282, el Rey dió orden de proseguir la fábrica de las bóvedas empezadas bajo su Palacio, en la muralla y calle de la Tapineria, hasta la torre de Ermiteris, y tres años más tarde mandó pagar una suma por obras del Palacio. Hasta aquí los datos que poseemos anteriores al periodo netamente gótico; de ellos puede deducirse ya que el cuerpo principal era anterior al año 1162, y que su estructura básica y ámbito no variaron sensiblemente en la centuria siguiente, inclusive cuando las reformas de 1271-1285. Restos del Palacio condal.—Los restos hoy conocidos concuerdan con la documentación. Poseemos enteras las facha¬ das meridional y septentrional, aunque los huecos de los muros hayan sufrido innumerables cambios. El límite oriental venía determinado por la muralla romana, derribada hoy en aquel sector, pero cuyos cimientos, planta y alzado se conservan. El muro de la fachada opuesta existe todavía, aunque solamente hasta la altura del piso principal. Los primitivos huecos de las fachadas han vuelto a hallarse en su mayoría, pues solamente I Lámina XXXIII. — 243 — fueron tapiados. A la vez que nos proporcionan datos sobre el estilo yfecha del Palacio, permiten reconstituir el alzado general y el número de plantas del edificio, que eran, por lo menos, tres: bajos y dos pisos. En ambos pisos altos, los huecos eran uni¬ formes: grupos de 2 ó 3 arcos de medio punto, sobre columnas con ancha zapata que abarcaba el considerable grosor del muro; su estilo es idéntico al de las ventanas de las torres de las iglesias catalanas hacia el año 1100. El aparejo de los muros es algo irregular, defecto achacable, en parte, a las reformas suce¬ sivas, y se nota en los ángulos el empleo de grandes piezas de cantería, procedentes, quizá, de edificios romanos. Los sillares de los arcos de las ventanas presentan huellas en zigzag de los instrumentos empleados para cortarlos. Desde luego, los cimientos y parte de los muros son anterio¬ res al siglo XII, pero el conjunto de la fábrica, tal como pode¬ mos apreciarlo hoy, queda bien fechado por el mismo testimonio de la Crónica antes transcrita. Ramón Berenguer IV (Conde desde 1131 a 1162) marca una época de expansión y prosperidad reflejada en la edificación de más de trescientas iglesias durante su gobierno; del mismo empuje constructivo es muestra la fábrica del Palacio condal barcelonés, obra de notable enver¬ gadura dentro de lo que nos es conocido de la arquitectura civil de la época. La decoración, a base de triples aberturas, no significa nada nuevo, puesto que sigue la tradición del siglo xi. La parte más visible del Palacio románico es el muro meri¬ dional, que aún hoy constituye la fachada exterior del Palacio en la plaza del Rey, y separa, además, el salón del Tinell de las estancias del cuarto nuevo o palacio del Lugarteniente, y hoy Archivo de la Corona de Aragón. Las aberturas románicas pueden apreciarse, sobre todo, en la cara interior, en la que algunas se han limpiado de los materiales que las tapiaban. La fachada Norte quedó inutilizada; la cara exterior, áun revocada en parte, queda dentro de un pórtico en los bajos, y, arriba, dentro de la galería superior, que da al antiguo jardín o patio. La cara interna está separada del muro septentrional del Tinell por un angosto espacio vacío, tabicado transversal- mente y en toda su altura por los contrafuertes de aquél. En ella pueden apreciarse, aunque tapiados, los mismos huecos que — 244 — en la fachada opuesta. En cuanto al muro occidental, el ángulo Noroeste es visibleen el pórtico citado, y el resto queda ence¬ rrado en ios sótanos o planta baja del Palacio. En dichos muros Norte y Sur se hallaron también indicios de las obras del último cuarto del siglo xiii. En el Sur, jambas y dintel (con ios arcos algo mutilados) de un ventanal en el cuarto tramo del Tinell, y el dintel (también mutilado) del que hubo en el segundo tramo, así como su basa y trozo de fuste, todo ello de piedra de Montjuich. Ambas ventanas han sido recons¬ truidas y se ha colocado una tercera, reproducción de aquéllas, en el muro del tercer tramo, que habla sido destruido en el siglo xvi. En el muro Norte, en restauración, han aparecido ya los restos de un ventanal, que se corresponde exactamente con los de la fachada opuesta. Capilla.—El reinado de Jaime II (1291-1327) y el de Alfonso el Benigno (1327-1335) marcan una nueva e importante etapa constructiva, cuyo resto más notable es la fábrica de la nueva capilla palatina. Durante esta época se suceden varios arqui¬ tectos o maestros mayores de las obras reales: Bertrán Riquer (1294-1316), Jaime del Rey (1316 ó 1318, hasta su muerte en 1330) y Pedro de Olivera (desde 1330). Teniendo en cuenta que la capilla forma un cuerpo, en cierto modo, separado del resto, trataremos de todo el proceso evo¬ lutivo de su fábrica, decoración y anejos, hasta la actualidad, antes de entrar en detalles sobre las obras del Palacio propia¬ mente dicho a partir del siglo xiv. La capilla citada en 1173 debía ocupar un espacio reducido donde está la nave del templo actual, fabricado en sus partes esenciales en tiempo de Jaime II. La construcción de la capilla nueva exigió la compra, en 1302, de un lienzo de muralla con su torre—^llamada de Na Palau—, contigua al Palacio. Con ello se dispuso de tres torres de planta rectangular, que, con los dos lienzos intermedios, sirven de muro de contención al terraplén de la plaza del Rey y de base para los cimientos de la capilla y su campanario, levantado sobre la tercera torre. El templo es de sillería, con una sola nave; tres arcos diafragmas, con sus contrafuertes, sostienen la viguería del techo; el ábside, cerrado por cinco paños de muro, tiene — 245 — bóveda de ojivas; el conjunto es de una esbeltez singular y conserva su disposición original, así en la estructura como en la linea de ventanales altos, entre los contrafuertes, en la nave y en el ábside. La torre, de planta octogonal, tiene ventanales ajimezados. con columnas fabricadas en Gerona. Desde 1302 habían empezado las obras, encargadas explícitamente a Bertrán Riquer; en 1306, terminados los muros, empezaban a alzarse las bóvedas y se trataba de construir la torre. En el ábside alternan los escudos de Jaime II y de Blanca de Anjou (f 1310), y de la documentación parece desprenderse que el culto debió empezar hacia 1311, aunque hasta 1317 no haya noticias con¬ cretas del altar mayor, dedicado a Santa María; en 1311 se menciona el de San Nicolás, de situación imprecisa, y en 1326 el de San Bartolomé, ante la puerta de entrada. La torre consta también terminada en el primer cuarto del siglo xiv (figu¬ ras 1.035 a 1.038). La documentación conocida no permite precisar la época (siglo XIV?) de la construcción del coro alto, existente sobre un arco a los pies de la capilla; en esta parte, la nave es de anchura algo mayor, hasta alinearse su muro almenado con la cara externa de los contrafuertes; es aquí la cubierta un arco o bóveda de medio punto. A ambos lados del coro, dos escaleras abiertas en el espesor del muro bajan hasta el incipiente crucero; en la del lado de la Epístola hay una abertura que debió servir para una tribuna o púlpito. A esta-s obras puede achacarse, en parte, la irregular distribución de las cuatro ventanas bajas que dan a la plaza del Rey; quizá se refiere a ellas una nota del año 1360, alusiva a dos ventanas de la capilla; por lo menos, el estilo de las existentes corresponde mejor a esta época que al periodo 1464-66, al que pertenecen otras noticias de reformas realiza¬ das en el coro y ventanas; en el coro alto existen algunas pin¬ turas murales con cabezas, cimeras y leyendas, que parecen más bien simples ensayos que no restos de una decoración definitiva. Las capillas laterales son, por el contrario, de cronologia más segura. En 1344-45, Pedro el Ceremonioso realizó impor¬ tantes reformas en el altar mayor, colocándose en él una mesa nueva, de piedra, y un retablo—perdido—dedicado a Jesús y a la Virgen, obra de Ferrer Bassa, quien es objeto, con tal — 246 — motivo, de extraordinarios elogios por parte de la Cancillería Real. Al mismo tiempo debía empezar la construcción de la capilla aneja enel brazo del Evangelio del crucero. Probable¬ mente allí estuvo al principio el altar de San Nicolás, destinado a las reinas. Para la ampliación fué necesario levantar dos macizos pies derechos de sillería, extramuros, que sirvieron de base al cuerpo saliente; la nueva capilla es de planta rectangular, con bóveda de ojivas, una prolongación o hueco a cada lado y un arcosolio en el muro del fondo, l.os escudos de María de Navarra (reina desde 1338 a 1347), a la izquierda, y de Leonor de Sicilia (reina desde 1349), a la derecha, precisan la crono¬ logía; consta, además, que en enero de 1352 se pagaron al famoso escultor Jaime Cascalls los trabajos que había realizado en la capilla de la Reina. Además de los escudos mencionados, apare¬ cen allí los de Pedro el Ceremonioso y los de San Jorge; estos últimos indican que allí tuvo su sede la Orden de Caballería de San Jorge, cuyas ordenanzas fueron redactadas por el propio Monarca en 1371. Ante la puerta de ingreso al templo hay otra capilla, menor, de planta rectangular, con bóveda de ojivas. En los capiteles del arco de entrada están esculpidas las armas de Martín I y su esposa María de Luna, que permiten fecharla en 1396-1406; debió suceder al primitivo altar de San Barto¬ lomé y, por lo menos en los últimos tiempos, hubo en ella la pila bautismal. La actual puerta exterior del templo, con sus capiteles con cabezas humanas esculpidas, puede fecharse también hacia 1400. La primitiva puerta de entrada, a los pies del templo, bajo el coro alto, es del siglo xtv y estuvo tapiada hasta las recientes obras de restauración. En el extremo opuesto, detrás del ábside, se ha limpiado y consolidado la antigua sa¬ cristía, dentro de la torre romana de la base del campanario. Dejando aparte las notas referentesa mobiliario y ornamen¬ tos, no existen más datos de interés sobre la capilla que los del período 1464-66. Es la época del efímero reinado de Pedro, condestable de Portugal, coronado en Barcelona en oposición a Juan II. El príncipe, aunando su amor a las Bellas Artes con el interés de congraciarse con los catalanes y dar sensación de estabilidad a su corte, emprendió obras importantes. Por lo que respecta a la capilla, débese a su iniciativa la ornamenta- — 247 — ción del artesonado y la construcción del nuevo retablo mayor. El decorado del techo de madera corrió a cargo del pintor real Alfonso de Córdoba, quien lleva a cabo su labor siguiendo una antigua tradición penetrada de mudejarismo; la obra existe aún, bien que en el siglo xix fué necesaria una restauración a fondo, siguiendo las líneas originales. Retablo.—El retablo (fig. 1.039), dedicado a la Epifanía y llamado aún hoy del Condestable, fué labrado en 1464-65, en su parte de madera, por Miguel Prats y Pedro Duran; el dorado, en septiembre de 1465, corrió también a su cargo, mientras que por una nota del 14 de noviembre del mismo año sabemos que entonces lo estaba pintando Jaime Huguet. Las vicisitudes sufridas han perjudicado mucho la obra de talla; se han perdido los doseles calados y sólo queda algún resto de la cenefa escul¬ pida, dorada y verde sobre fondo rojo, con monstruos y tallos entrelazados, que adornaba los marcos. La pintura da idea de la alta calidad a que podía llegar Huguet, si bien los colores, de un temple muy deficiente, están alterados y algo barridos. El retablo, consolidado y limpio en lo posible desde 1936, ha vuelto a instalarse en el altar mayor de la capilla. Existe el cuerpo alto íntegro, con la Epifanía en el cen¬ tro; encima, el Calvario; a la izquierda, la Anunciación, Resu¬ rrección y Pentecostés; y a la derecha, la Natividad, Ascensión y Dormición de la Virgen. La tabla central y las del Calvario y de la Anunciación se cuentan entre las mejores pinturas del artista. Existió guardapolvo, hoy desaparecido. Del cuerpo bajo sólo quedaban en la capilla, en los últimos tiempos, las puertas. En sus dinteles aparecen parejas de ángeles con las armas reales, y en las hojas las bellas figuras de Santa Isabel de Hungría y Santa Catalina; la última está de pie sobre un pavimento en el que se repite la divisa del condestable: Paine pour joie. Falta, pues, la predela, y ninguna descripción antigua precisa su iconografía; sin embargo, parece verosímil que a ella hubie¬ ran pertenecido cuatro piezas aún conservadas. Son tablas de forma rectangular, que por su marco de talla y el dibujo en relieve dorado de los fondos coinciden exactamente con las demás piezas del retablo; su altura es también la de la predela, a juzgar por las huellas de sus montantes en las puertas; final- — 248 — mente, el estilo de la pintura es indudablemente el de Huguet. Dos de ellas, con San Jorge y un santo abad (San Macario?) están en la Colección Plandiura (Barcelona), y las otras, con San Cristóbal y San Sebastián, en la Colección Brimo de Larous- silhe (Paris). Para una definitiva identificación seria de desear, sin embargo, alguna referencia documental precisa. Tesoro.—Prolijos inventarios y citas de varia índole nos informan del cúmulo de ornamentos y alhajas que pertenecie¬ ron a la capilla real. Varias causas hacen que no tratemos aqui de tales objetos: muchos de ellos eran tenidos como de patri¬ monio particularvendidos a la muerte del príncipe qne los y hizo fabricar los poseyó. Por otra parte, el mobiliario de la o capilla real era llevado de aquí para allá siguiendo frecuentes desplazamientos de la corte. Consta, sin embargo, la existencia de un fondo muy importante, reunido por Martin el Humano, en el que había antiguas alhajas y relicarios de la familia real o de procedencia extranjera, junto con otros hechos fabricar por el Rey. Esta verdadera colección de reliqnias debía quedar para siempre en la capilla de Barcelona y al cnidado de una comunidad de Celestinos, para lo cual construyóse un convento anejo, cuyas veintiuna primeras piedras pusiéronse solemne¬ mente en 1408, colocando una de ellas el propio Martin el Humano. La muerte del Rey al cabo de dos años y el fin de su dinastía malogró el proyecto; el grupo más considerable de relicarios, entre los que se contaban piezas de orfebreria de interés singular, se trasladó a otras residencias reales, y en 1437, por depósito—luego donación—de Alfonso el Magnánimo, pasó a enriquecer el tesoro de la Catedral de Valencia. El resto se dispersó y fué destruido en gran parte. Nada queda hoy del convento, que recibió el pomposo título de monasterio de las Santas Reliquias. La historia de la capilla, desde fines del siglo xv hasta nues¬ tros días, es de interés secnndario. En 1423 pasó oficialmente de los Celestinosa los Mercedarios, quienes construyeron al lado una residencia; de su humilde fábrica subsiste el casa pozo, fechado en 1644, con el escudo de los Mercedarios, y un escudo de la Orden con la fecha 1638 en la fachada de un cuerpo saliente en el que hubo otra puerta con sus gradas de — 249 — piedra. En los bajos existe una puerta tapiada, cuyo dintel, del siglo xvii, ostenta el escudo de Barcelona; allí debió alber¬ garse la oficina del contrast o fiel contraste de la ley de los ob¬ jetos de oro y plata. Hoy ocupan la casa dependencias del Mu¬ seo de Historia de la Ciudad. Al mismo está adscrita también la capilla, que sufrió antes numerosas adversidades, entre ellas la de sacada ser pública subasta en 1844. Desde el siglo xiv a se la llama de Santa Agueda, debido a haberse venerado en ella la piedra donde, según tradición, se depositaron los pechos cortados de la mártir. En 1501 existía ya una Cofradía de Santa Agueda, que en 1505 obtuvo un privilegio especial, y en 1601 con¬ siguió del Papa el cambio oficial de la advocación de la capilla. Palacio Real.—Con distintas alternativas, en el Palacio propiamente dicho hubo paralelamente obras, reformas y am¬ pliaciones. La abundante documentación anterior a 1359 resulta, por desgracia, inútil en su mayor parte; el conocimiento insu¬ ficiente de los inventarios y referencias generales, las grandes obras de reforma del segundo cuarto del siglo xiv y de mediados del xvi, y, finalmente, los derribos de principios del siglo xix, han reducido a restos informes o imperceptibles las grandes obras de Jaime H y .¡Alfonso el Benigno. Desde la fachada Norte del Palacio románico hasta la actual bajada de la Almoina, entre las calles de los Condes de Barcelona y de la Tapinería, había varios cuerpos de edificio. Desconocemos en detalle la topografía antigua del lugar; pero una de las ampliaciones más notables debió tener como base el Palacio y dependencias que el Obispo de Barcelona cedió en 1316 a Jaime H con la condi¬ ción de destruir el puente que lo unia a la Catedral románica, cláusula cumplida al año siguiente. Donde hoy existen las casas de la calle de la Tapinería hubo una ala del Pj^lacio Real, construida sobre las torres de la muralla—tres por lo menos—; entre ellas y el ala de la calle de los Condes quedaba un jardín con mirtos, naranjos y, otros árboles y plantas. Su límite sep¬ tentrional queda marcado aún por un muro antiguo, entre el cual y la bajada de la Almoina hubo un vasto espacio edificado. Los únicos y escasos datos gráficos que poseemos de la parte desaparecida son los que se deducen de unos planos levantados en el siglo xviii con motivo de las infructuosas excavaciones — 250 realizadas en sepulcro de San Pedro Nolasco. Hay que busca del tener en cuenta que el patio y las construcciones de sus alas Norte y Este fueron concedidos en 1487 a la Inquisición, y que ya en 1564 Felipe II hizo tapiar convenientemente todas las aberturas que a ellos daban. Hasta 1820, ninguna mirada profana volvió a fijarse en aquella parte, que, demolida rápi¬ damente al abolirse por primera vez la Inquisición, desapare¬ ció sin dejar huellas perceptibles; en 1828 ya se construían en aquellos solares casas de vecinos. En el interior del gran cuerpo rectangular que da a la plaza del Rey hubo, en la primera mitad del siglo xiv, varias obras de reforma y decoración. No sabemos lo que corresponde a esta época en la planta baja; hoy presenta un conjunto mal definido de muros, bóvedas y arcos de refuerzo, con abundancia de ladrillo, sin estilo ni carácter preciso; quizá desde la Edad Media'—con seguridad durante los siglos xvi a xviii—estuvo allí el tribunal de la Bailía y del Maestro Racional, con las oficinas de la administración del Real Patrimonio. Sobre la puerta de entrada, que da a la plaza del Rey, hay un escudo del siglo XVI con las armas reales (fig, 1.045). En los pisos altos desapareció, en el propio siglo xiv, la antigua distribución, suprimiéndose techos y tabiques; vimos ya, cómo los huecos antiguos demuestran que había dos plantas más, por lo menos. Casualmente existen aún, hallados y cuida¬ dosamente conservados por los restauradores del Palacio, im¬ portantes restos de la decoración mural de una cámara del piso alto. Daba a la fachada Norte, hacia el lado de la muralla, y quedó oculta en el espacio aparedado cuando se construyó el Tinell (figs. 1.043 y 1.044). Se trata de una vasta composición de una altura media de 5 metros, cuya longitud debió sobrepasar los 15. En lo alto hay una zona de hilados de rectángulos jaspeados imitando un revestimiento de mármoles. Debajo, en dos fajas, sobre fondo de paisaje con árboles y colinas, desfila el ejército. La zona su¬ perior corresponde a la infanteria, precedida por el estandarte real con barras rojas y amarillas, y otro blanco con la cruz roja de San Jorge; sobre las cabezas de los soldados, armados con ballestas y picas, se levantan otras banderas. En la zona f — 251 — inferior se distingue la caballería, a cuyo frente marcha el rey, con yelmo y coraza; a su lado cabalga un obispo, cuya cabeza cubre una mitra colocada sobre la cota de malla. Los restantes caballeros llevan yelmo y cota de malla, caballos cabe¬ y sus zales de cota de malla y largas gualdrapas; en ellas, en los yel¬ mos o capacetes y en los estandartes que penden de las lanzas se distinguen los emblemas heráldicos de los caballeros: ciervos (Cervera y Cervelló), cruces (Cruilles), calderos (Calders), cam¬ panas (Santcliment), etc. El conjunto, fechable hacia 1300, es de extraordinario valor histórico e iconográfico Tinell.—En 1359, Pedro el Ceremonioso, el gran Rey cons¬ tructor, decidió emprender considerables reformas en el Palacio. La más importante fué la fábrica del gran salón llamado hoy del Tinell. Dirigió las obras de ésta el maestro Guillermo Carbo¬ nell, por el precio total de 5.000 sueldos barceloneses. Empezóse la construcción en septiembre de 1359, y el 18 de febrero de 1362 consta ya que Jaime Des-Feu, pintor, decoró el sexto y último de los grandes arcos. Ello significaba la terminación de la estructura principal, aunque los albañiles y canteros continua¬ ron su labor hasta el 17 de mayo de 1364. Las obras comple¬ mentarias continuaron intermitentemente, y en noviembre de 1368 empezóse la pavimentación. Por fin, en marzo de 1370, el propio monarca dictaba una inscripción conmemorativa, hoy perdida: En l'any de la Nativitat de Nostre Senyor MCCCLXX lo molt alt Senyor En Pere Terç Rey d'Aragó féu obrar aquesta Cambra. La Cámara Mayor fué desde entonces escenario predi¬ lecto para las grandes solemnidades ya desde las sesiones de Cortes de 1372 y 1377 (figs. 1.040, 1.041 y 1.042). Es una vasta sala, de planta rectangular, de 17 x 33,50 metros. La viguería del techo descansa sobre seis enormes arcos de medio punto de sillería, con capiteles y pilares adosa¬ dos; en la parte próxima a los muros laterales están trabados entre sí por bóvedas de cañón, secundarias, también de piedra. No quedan restos de la decoración pictórica del techo, cuya suntuosidad conocemos por referencias documentales; encima hay una gran azotea, a la que Martin I, en 1404, llamó una de les belles coses que sien en tot lo Palau (una de las cosas bellas que haya en Palacio). i — 252 — Ell algunos de los lados se aprovecharon muros anteriores. Así, el meridional, el de la antigua fachada románica que da es a la plaza del Rey; en lo alto, entre los arcos, abriéronse calados rosetones circulares, y debajo continuaron en uso las ventanas del siglo XIII. Para refuerzo de los arcos se construyeron sólidos contrafuertes de sillería, en el exterior, con un paso entre ellos al nivel del suelo, en la plaza del Rey. Posteriormente, aprove¬ chándolos e inutilizando en cierto modo los óculos del salón, se construyó un paso superior mediante arcos tendidos entre ellos. Este paso se utilizaba en el siglo xvi parair al coro de la capilla, y quizá se refiere a su construcción una orden poco inteligible dictada por Martin el Hnmano en 1404.'El muro septentrional levantóse a una distancia media de un metro de la fachada románica de aquel lado; los contrafuertes quedaron dentro del espacio intermedio, aludido ya antes, no apreciables, pues, al exterior; en el muro se abrieron cuatro o más puertas secundarias (siglo xiv-xv) y él hueco de una gran chimenea. En el segundo tramo se abre una gran puerta; probablemente es la aludida en una carta real de 1404, en la que se ordenaba la construcción en la gran sala de una puerta hacia el palacio llamado de Santa Eulalia, al que luego nos referiremos. El muro Oeste, el cap de la sala o testero, se fabricó enteramente cuando la nueva obra, ya que por allí se ensanchó el ámbito del Palacio; sufrió algunas reformas cuando el Rey Martin, en el siglo xv, inició la urbanización de la actual plazuela de San Ivo. El sexto arco del salón descansa sobre el antiguo muro de la fachada, y la fábrica prolongóse por aquella parte en toda la anchura del tramo comprendido entre ella y el nuevo muro. Finalmente, el muro oriental de la sala es anterior a ésta; en él se abre un único hueco, la puerta principal de ingreso al Tinell, que, sin embargo, no está centrada con la anchura de éste, sino con la del antiguo Palacio. Entre el muro y la muralla hubo, al nivel del salón, la antecámara o vestíbulo del Palacio, y en el piso o pisos superiores otras estancias, cuyo detalle ignoramos. Hoy ocupa este espacio una casa de vecindad, en cuyo interior han empezado apenas las obras conducentes a rehabilitar los antiguos restos que pueda contener; solamente una ligera exploración en la parte que da a la plaza del Rey — 253 — ha permitido descubrir la antigua puerta de ingreso al Palacio. Todos los textos antiguos la mencionan; es de forma muy simple, y sus arquivoltas han perdido la decoración escultórica; su tipo, gótico muy primitivo, inclina a fecharla hacia 1300. Unas gradas muy reformadas, comunes a la puerta exterior de la capilla, bajan hasta el nivel de la plaza del Rey. A princi¬ pios del siglo XVIII, el Conde de Massot describe asi el conjunto tal como fué antes de las reformas del siglo xvi: «El tribunal del Maestro Racional se tenía en el mismo lugar en que hoy se conserva, baxo la sala grande... Era la entrada principal deste Real Palacio la que hoy se halla condenada en la plaza del Rey, entre la de la capilla real de Santa Agueda y la... sala..., subiéndose por las gradas comunes de dichos palacio y capilla... La primera pieza que se hallaba era una sala muy buena y capaz..., y se llamaba sala pequeña, a cuya mano derecha habla una puerta, por donde se entraba a la capilla de Santa Agueda, y a mano izquierda otra por donde se pasaba a la sala grande... De suerte c¡:ue así esta sala grande era la segunda pieza del Palacio y no tenía puerta alguna de las... que hoy están abiertas... Luego de essa sala grande se passava a los claustros por una puerta que hoy está cerrada...» (La referida del Palacio de Santa Eulalia.) La decadencia del Palacio en el siglo xvi se acusó en el • Tinell con su cesión en 1542 a la Real Audiencia para que instalara allí sus escribanías. En la antecámara se cerraron todas las puertas, excepto la de comunicación con el salón, y se ins¬ taló en ella el Archivo. A la gran sala, refiere el mencionado historiador, se le díó ingreso «por tres partes, abriendo en ella tres puertas, principales, una en la plaza del Rey..., otra a la parte del Quarto o Palacio nuevo (donde está el Archivo de la Corona de Aragón)... y otra frente la... Cathedral, donde también se fabricaron unas gradas...»; añade el Conde que «se abrieron modernamente... y se conoce con el escudo de la Diputación de Cathaluña, que se esculpió encima de ellas». Todas existieron hasta 1936; la primera, en el tercer tramo de la sala, era la principal, y se subía a ella por una escalinata (fig. 1.046). Como antes se indicó, el hueco fué suprimido en 1936 y colocado en su lugar un ventanal ajimezado; la puerta se — 254 — conserva desmontada; tiene un frontón triangular, con ai-qui- trabe sostenido por dos columnas, de piedra, de buena labor. En la misma fachada existe aún otro hueco, al parecer balcón, habilitado como puerta, de esculturado dintel. La puerta de paso al Palacio nuevo es visible, aunque tapiada, en el interior del salón. El testero o cap del Tinell fué transformado en fachada, y en él se abrieron cuatro ventanas, además de la puerta con gradas ya referida.*. Patio y ala de la calle de los Condes.—La documen¬ tación medieval se refiere con frecuencia a las salas interiores del Palacio, que en su mayoría debieron rodear el patio; entre ellas sobresalían la de las Aguilas—lugar de reunión del Real Consejo—, la biblioteca o librería real, varias estancias y gabi¬ netes de uso particular y los archivos o cámaras destinadas a custodiar la documentación, armas y tesoro: Archivo Real, Archivo de las Armas Reales, Archivo de las Puertas de Hierro, verdadera cámara acorazada. Poseemos del conjunto lacónicas referencias del Conde de Massot: «Luego de essa sala grande se pasava a los claustros por una puerta que hoy está cerrada..., y estos claustros se corrían y seguían circuyendo lo que hoy es atrio o zaguán donde se ahrió la puerta principal para los señores inquisidores en frente la pared de la Seo... Los quartos, salas y aposentos de arriba estavan dispuestos como se requería para la habitación de tan grandes principes.» Nos referimos ya a las reformas y demoliciones que afectaron tan considerable¬ mente a esta parte. A juzgar por los restos conservados, el Palacio de Santa Eulalia, mencionado ya hacia 1300 en una carta de Bertrán Riquer a Jaime II, era el nombre que recibía la desaparecida ala oriental del patio; por la puerta de paso al Tinell y el único arco—tapiado—que marca aún el antiguo límite Este del jardín o patio, puede deducirse la importancia del solar «[ue ocupó. El ala occidental del patio es la única completa. En los bajos, gracias a las obras de limpieza, aún en curso, se aprecia perfectamente la estructura medieval: el techo, dividido en cuatro tramos, descansa en tres arcos transversales, de medio punto, de sillería, apoyados por la parte del patio en sólidos pilares, a modo de contrafuertes. Esta nave inferior se abría — 255 — al patio en sus tres primeros tramos mediante otros arcos seme¬ jantes que arrancan tangencialmente de los contrafuertes según un tipo estructural que alcanza un máximo desarrollo en las Atarazanas de Barcelona. Esto parece confirmar su datación en el siglo xiv. En el lado meridional del patio, y probablemente en el siglo xv, se adelantó la antigua fachada mediante la cons¬ trucción de un pórtico de tres arcos, de medio punto, de sillería, sobre pilares de sección cuadrada; el arco más occidental arranca del primer contrafuerte del ala Oeste, en el que se nota la ensambladura. El piso principal—único que debió existir en ambas alas hasta el último cuarto del siglo xvi—es el del claustro aludido por el Conde de Massot; hoy sólo se ven restos indefinidos:- una pilastra y fragmentos de moldura y arco, en el ala Sur; en el ala Occidental se acusan hasta esta altura los restos de los contrafuertes, mutilados para alinearlos con el muro, y en el interior son aún visibles los huecos de las grandes jácenas que sostenían la cubierta medieval del Palacio, corres¬ pondientes, al parecer, a uno o más salones. En 1542, las Cortes de Monzón decretaron que el general de Cataluña pagase la construcción de dos salas para la sección civil de la Audiencia; «y las dos salas civiles se fabricaron dentro del mismo Palacio, tomando una porción de su claustro; esto es, aquella parte que mira a la iglesia cathedral..., y para entrar de la sala grande de los escribanos a las civiles de los jueces se abrió una puerta en la misma sala grande, desde la cual hasta las dichas civiles median dos antesalas». (Massot). Antonio Carbonell contrató la construcción por 1.300 libras, y la ejecutó entre 1544 y 1545. De las dos salas se conservan las ventanas que dan al patio, en el ala Oeste, con escudos de la Generalidad, y los huecos tapiados y marcos de piedra de las que daban a la calle de los Condes y plazuela de San Ivo, en cuya esquina existe aún un escudo del general sostenido por grifos alados y la fecha MDXLV en letras de bronce. En las antesalas hay las puertas de comunicación y la ventana que da al patio, con escudos parecidos en los dinteles; por la parte del patio (ala Sur) quedan también las cornisas y gárgolas de piedra, del siglo xvi. En el exterior y en el patio (ala Oeste), cornisa y gárgolas fueron destruidas en 1582, cuando los inquisidores levantaron un piso — 256 — fechado por las letras MDLXXXII, esculpidas en lo alto déla referidaesquina. Encima de la puerta abierta por los inquisi¬ dores para pasar al patio se ha descubierto recientemente un gran escudo del Santo Oficio, esculpido en piedra y policro¬ mado; es un notable ejemplar de la época de Felipe II. A ambos lados del paso, los arcos de los bajos estaban tapiados por mnros de sillería con pequeñas puertas del siglo xv o xvi. En el curso de las obras de rehabilitación del edificio, se han suprimido estos muros, y en el piso superior se han quitado las ventanas del siglo xvi, restaurando en su lugar algunos venta¬ nales ajimezados parecidos a los del Tinell, cuyos montantes se conservaban en buena parte, aunque tapiados desde el siglo xvi; en el ala aneja al Tinell se ha reconstruido una arquería del piso superior a base de algunos elementos subsistentes. La concesión del Tinell y restantes dependencias ocupadas por la Audiencia a las monjas de Santa Clara, en el siglo xviii, determinó un sin fin de reformas menores y obras de adapta¬ ción, carentes de interés, que se van suprimiendo a medida que adelanta la restauración del conjunto. La de mayor tras¬ cendencia fué la transformación del Tinell en iglesia, ocultando asi temporalmente la magnificencia de la estructura original. Palacio del Lugarteniente.—^Las antiguas dependencias palatinas se extendían, además, a Occidente de la plaza del Rey. Allí se levantaban, entre otras, la casa del Protonotario, habitaciones de la Cancillería, y quizá también algunas estan¬ cias particulares del Rey. Parecen inclinar a esta opinión los indicios de que la intensa labor constructiva y decorativa del tiempo del condestable de Portugal se aplicó singularmente a esta parte. Las noticias documentales son de excepcional abun¬ dancia. Bajo la dirección del arquitecto de la Catedral, Barto¬ lomé Mas, trabajaron un sin fin de artífices; se habilitaba o construía el guardarropa, y los aposentos que recibían los pin¬ torescos nombres de Cámara de los Papagayos, de las Calaba¬ zas, de les Garces, etc. De esta intensa labor—aparte de los aposentos del sótano, muy reformados—quedan tan sólo una pequeña hornacina o ventana—empotrada en la escalera del Palacio del Lugarteniente—, el dintel de una puerta y otras piezas arquitectónicas sueltas, todas ellas con la divisa del — 257 — príncipe; Paine pour ioie. En el muro frontero de la el arranque del arco Catedral, que conducía a la capilla catedralicia de Martin el Humano, confirma la existencia de habitaciones reales en aquella parte. Por citas documentales sabemos de obras del tiempo de la Reina Lugarteniente María y de Juan II, sin que podamos precisar su alcance. En 1547, las Cortes acordaron la construcción de «un Quarto capaz aposentar al Excelentísimo Señor Lugarteniente para General donde también pudiese celebrarse el Consejo Criminal». Debido a ciertas objeciones del Lugarteniente, basta 31 de octubre de 1549 no se aprobaron «los diseños que de carta y de madera fueron ideados por Antonio Carbonell, carpintero». . Durante el mismo año se expropiaron y compraron varias casas de particulares, que faltaban para completar el solar necesario, cuyo derribo empezó el 12 de diciembre. Carbonell, que desde el día primero del mes empezó a cobrar el sueldo anual de maestro, dirigió las obras basta su terminación en 1557. Al mismo tiempo se construyó sobre la azotea del Tinell la gran torre-mirador, de cinco pisos, en cuyo remate grabóse la fecha 1555. El Cuarto Nuevoo Palacio del Lugarteniente es un vasto edificio de planta rectangular (fig. 1.047); la única decoración de los muros está en los dinteles de puertas, ventanas y ven- tanas-balcón, de ornamentación muy simple, con escudos del general, que aparecen también—sostenidos por ángeles—en las esquinas. Los cuatro ángulos están rematados por torrecillas circulares. Además de los bajos, que salvan la diferencia de altura entre la plaza del Rey y la de la Catedral, hay cuatro plantas: entresuelo, piso principal y dos altos (figs. 1.048 y 1.049). En el interior está el patio central, al nivel de la plaza supe¬ rior; en cada una de sus cuatro alas hay en la planta un gran arco, muy rebajado, y encima cuatro arcos de medio punto, sobre columnas toscanas, con balaustrada. Sobre las bóvedas de esta galería alta corre una azotea, a la que dan las ventanas de los dos pisos superiores (fig. 1.050). Al Norte del patio sube la escalera de honor, con balaus¬ trada y pilares esculpidos (fig. 1.052); su ámbito rectangular está cubierto por un magnifico artesonado renacentista, con 17 galería—también de madera—debajo. Es quizá el mejor de Barcelona y un de Antonio Carbonell buen exponente del arte (figs. 1.053, 1.054 y 1.055). Archivo de la Corona de Aragón.—En la actualidad, en el interior del Palacio del Lugarteniente está instalado el archivo llamado de la Corona de Aragón. Entre los riquísimos fondos documentales y bibliográficos en él custodiados sólo podemos aquí detenernos en los de procedencia regia. Pertene¬ cientes a los antiguos fondos de la Cancillería, Bailia y otras dependencias, aparte de la documentación existen algunos códices de excepcional interés, no sólo diplomático, sino artís¬ tico. En este segundo aspecto caben destacar los llamados libros de los Feudos (fig. 1.056-1.062). Son cartularios en los que se copiaron los tratados internacionales, títulos de propie¬ dad, convenios feudales y otros documentos que interesaban directamente al Real Patrimonio. El llamado Liber Feudorum Major fué recopilado por el deán barcelonés Ramón de Caldes por encargo de Alfonso el Casto (1162-1196). Las numerosas ilustraciones que lo enriquecen son el máximo exponente de la miniatura catalana de la segunda mitad del siglo xii y acusan por lo menos dos manos distintas. Al valor artístico únese el iconográfico, puesto que en él aparecen retratados reyes, grandes señores, magnates de la Iglesia y vasallos de menor categoría, palacios, castillos y escenas cortesanas o relacionadas con la vida feudal; la gran página con el Rey, su corte, Ramón de Caldes y el amanuense es una de las más notables. Aunque menos rico, el Líber Feudorum Ceritaniae tiene un valor pare¬ cido para la iconografía y el arte de la primera mitad del siglo xin, al que pertenecen sus mejores miniaturas, aunque las haya del siglo xii; contiene copias de documentos referentes a la Cerdeña y comarcas limítrofes. Algunos documentos sueltos contienen también miniaturas; citarse la entre ellos merece escritura de fundación de una Cofradía de Tàrrega, con una imagen de la Virgen y el Niño (siglo xiii). Prueba del interés habido en la conservación del archivo en siglos posteriores es el inventario redactado por Javier de Garma y Durán en 1772, cuya encuademación de terciopelo granate, con bordados de plata y oro, es de hermosa labor (fig. 1.063). — 259 — Ni la Biblioteca, ni la Armería, ni el Tesoro tuvieron la fortu¬ na del Archivo Real, y lo propio sucedió con el mobiliario y or¬ namentos del Palacio. Es un caso parecido al referido al tratar de la capilla. La principal biblioteca real estuvo en el Palacio Mayor mientras reinaron los príncipes de la dinastía barcelonesa; a pesar de que luego hubo también allí las notables colecciones de códices de Carlos de Viana y del condestable de Portugal, el núcleo antiguo tiene un interés muy superior. Durante el reinado de Pedro el Ceremonioso se organiza una escuela de traductores, calígrafos y miniaturistas que producen una serie importantísima de manuscritos, hoy, por desgracia, desapare¬ cidos o dispersos de tal modo que excusa detallarlos en este lugar. Algo parecido sucedió con la Armería, cuyas son muy escasas; la reliquias milagrosa espada de San Martin, atribuida a Ramón Berenguer IV, consta que en tiempo de Juan I Martin el Humano se y guardaba aún en el Palacio, pero hoy se halla en una colección particular de París; la del condestable, de esbelta empuñadura, quizá la que consta forjó el daguer real, florentino llamado Juan, está en la Catedral de un Barce¬ lona; mandobles, sillas de montar, piezas sueltas, se guardan lioy en museos y colecciones madrileñas y francesas. El Tesoro, cuya deslumbrante riqueza describen cartas e inventarios, ha desaparecido y apenas si alguna pieza salvada de la catástrofe, como las coronas de la custodia de la Seo barcelonesa, recuerdan pasados esplendores. La documentación acredita también lo que fué el mobiliario, mejor los que raros objetos que del mismo conservamos. PALACIO REAL MENOR.—El Palacio Real de Barcelona, llamado Menor, fué edificado en la segunda mitad del siglo xiv para Leonor de Sicilia, tercera esposa del Rey Pedro el Cere¬ monioso. Sus varias construcciones, el gran patio interior y los jardi¬ nes ocupaban un vasto espacio en la parte Sur del antiguo recinto romanovisigodo de la ciudad; al pie de la muralla, Pedro el Ceremonioso había establecido, en 1353, un convento de monjas Dominicas, en unas casas que fueron de un particular. Las — 260 — monjas abandonaron el lugar en 1357, y su solar constituyó el primer núcleo del Palacio, al que en 1367 se añadieron nume¬ rosas casas de la calle llamada Sots les Torres, que bordeaba el antiguo recinto fortificado, y otras de la calle de Simón Oller, a él contigua. Parte de estos edificios, que debían ser de carácter modesto, fueron derribados para ampliar el jardín que se extendía al pie de las torres. Las obras importantes, sin embargo, no empezaron hasta 1368; en esta fecha, el Rey compró 1245 al Obispo de Vich el antiguo castillo-palacio, en el que desde estuvo la capilla de los Templarios y que a principios del siglo XIV había pasado de los Sanjuanistas al Obispo y Cabildo de Vich: comprendía un considerable trecho de muralla, con varias torres de planta rectangular y dos de planta circular, una de ellas en el ángulo saliente Sur; las obras ejecutadas por los Templarios no son conocidas en detalle, excepto la capilla, que siguió en culto (págs. 32 y 263). El maestro arquitecto Guillermo Carbonell fué nombrado, en 1368, conservador del conjunto de edificios del Palacio Menor, y bajo su dirección se efectuaron algunas obras, en especial la construcción de la sala llamada deis Cavalls, de cierta importancia, puesto que tenía dos ventanales con asientos y una gran chimenea, y la cámara blanca, seguramente la habi¬ tación del Rey. El jardín fué poblado de naranjos, limoneros, cidros, cipreses, laureles, rosales, mirtos y lirios; completaban el conjunto parras y enredaderas (rosas blancas y jazmines). Había también allí la colección zoológica real, de la que for¬ maban parte varios leones. Todo estaba, pues, dispuesto para residencia privada de los Soberanos mientras que en el Palacio Mayor continuaba la vida pública, con sus organismos varios (Cancillería, Tesorería, Audiencia). Hacia 1372, Guillermo Carbonell fué sustituido por el maes¬ tro mayor Arnaldo Artaguil, bajo cuya dirección continuaron activamente las obras, construyéndose la cocina y una gran cloaca hasta el mar por la calle de Simón Oller, además de nuevas obras de ampliación en terrenos adquiridos de 1373 a 1374. A Artaguil debió suceder el arquitecto Bernardo Roca, maestro mayor de la Catedral de Barcelona, quien intervenía ya en obras de los palacios reales desde 1367 en asociación R(1BPSga8oeyel3ngeú2sranch.lá.) PMleannotr. RPaelcaiol — 261 — más o menos permanente con el escultor Pedro Moragues y el arquitecto Pedro Llobet. Bajo la dirección de Bernardo Roca parece haberse construido el gran salón del Palacio, terminado ya en 1381, en cuyo año el Rey ordenó su pavimentación con azulejos valencianos al entonces conservador del Palacio, el oficial de la Tesorería Jaime Landrich, a la vez que le indicaba se construyese en él una chimenea bajo la dirección del maestro Roca. Poco después debió empezarse otra sala contigua de proporciones no muy inferiores, pero no parece ser que llegara a terminarse. Roca, que falleció en 1388, es mencionado aún en 1385 como arquitecto real. Con modificaciones y aditamentos varios, cuyo detalle no es posible establecer, el Palacio Real Menor llegó hasta fines del siglo xv, época en que el Rey Juan II lo cedió al noble Galcerán de Requesens; vinculada su posesión a la familia Reqiiesens (luego Requesens y Zúñiga), su cesión fué confir¬ mada por Carlos V en 1542 a Juan de Zúñiga y de Requesens. En tiempo de los Requesens, siendo éstos familia muy impor¬ tante, se hicieron en el Palacio varias obras. La capilla fué total¬ mente reformada por el maestro albañil Andrés Matxí, barce¬ lonés, según contrato del 1542, y consagrada de nuevo en 1547. Tiene una sola nave, de traza aún gótica, y con capillas late¬ rales, pagadas en 1542 por Hipólita de Lihori y de Requesens. La obra de talla de madera del retablo mayor y la escultura de alabastro de la Virgen, cuyo centro debía ocupar, fueron contratados con Martin Diez de Liatzasolo en 1556 por 330 libras, y las pinturas-del retablo, asi como los cuadros para tres délos altares de las capillas laterales, los ejecutó en Barcelona hacia 1576 un maestro italiano llamado Isaac Heimes (v. pág. 263). Estructura.—Del siglo xvi hasta la destrucción y derribo de todos los edificios del Palacio (excepto la capilla) en 1858, hubo alguna reforma insignificante, tal como la construcción de tribu¬ nas en la capilla en 1739-43; pero en general, abandonado el Pala¬ cio por sus últimos herederos, la familia Sobradiel, quedó en ma¬ nos de arrendatarios humildes que contribuyeron a desfigurarlo. En sus últimos tiempos, el conjunto estaba ruinoso y apenas podia vislumbrarse la antigua estructura a través de tabiques y adaptaciones. Extramuros del antiguo recinto había el jardin. Ç1 espacio entre el frente de las torres y los paños de muralla eran ocu¬ pados por casas (que así se habían ahorrado tres de sus muros al construirlas) y por el gran salón, que en su fachada interior se apoyaba parte en una de las torres y parte en dos muros que llegaban hasta el suelo fuera de la muralla, alineados con las torres. En el interior había un gran patio, a cuyo alrededor se levantaban varias dependencias. Tenia tres lugares de ingreso: el primero, en el ángulo Suroeste, a través de un arco abierto en la muralla, en el lienzo comprendido entre la torre circular saliente y la rectangular inmediata más hacia el Este, entre las cuales y en el primer piso había salas con grandes ventanales con columnillas, unos en la fachada exterior y otros que daban al patio, quizá la sala deis Cavalls y la cámara Blanca, en las que había trabajado el arquitecto Guillermo Carbonell; esta primera entrada daba a la bajada del Palau. La segunda entrada, en el ángulo Noroeste, era un pasadizo que salía a la bajada del Ecce Homo y calle de los Gigantes. Entre estas dos entradas, y también en el lado Sur del patio, éste quedaba limitado por soportales con arcos de medio punto sencillos, antiguos, en el piso bajo, y en el primero por una galería quizá bastante reciente. Las construcciones comprendidas en estas alas entre el patio y la muralla eran muy variadas: aposentos, alcobas, etc., y no se conocen en detalle, excepto el gran salón del primer piso del ala Oeste. Este salón, que el arquitecto Bernardo Roca debió terminar poco antes de 1381, había sido inspirado segu¬ ramente en el de Tinell, del Palacio Mayor (obra de Guillermo Carbonell en 1359-64) y en la más reciente Sala del Consejo de Cien Jurados (de Pedro Llobet, en 1369-73); la viguería del techo se apoyaba en dos grandes diafragmas. Aparte de la capilla, la total desaparición del edificio en el siglo XIX sólo permite usar para su estudio de escasos restos del siglo XVI (capiteles de piedra y pilares de barro cocido), hoy en el Museo Santacana, de Martorell (figs. 1.067 y 1.068), una ventana ajimezada (siglo xiv-xv), en un muro próximo a la capilla, y una colección de gráficos de los años 1857 y 1858, conservada, en su mayoría, en el Museo de Historia de la Ciudad (figs. 1.064-1.066). Los exteriores son conocidos por una foto- — 263 — grafía del ángulo Sur, acuarelas de Francisco Soler Rovirosa del mismo sector y dos óleos de Domingo Sert que abrazan el conjunto; para el patio existen acuarelas y óleos de los mismos, y del primero se conserva también una acuarela que reproduce fielmente el interior del gran salón. Amén de ello, poseemos una planta general del piso bajo y un óleo de Ramón Martin Alsina del edificio cuando el derribo. Con los datos que se pudieron allegar fué construida recientemente, en yeso, una notable maqueta del conjunto. Capilla.—I.a capilla consérvase en el interior tal como la terminara el maestro Matxi.en el siglo xvi, con las escasas adiciones ya referidas (fig. 1.069). Del retablo mayor (figs. 1.075 y 1.076) se conservaron hasta 1936 nueve tablas—cuyo paradero hoy se ignora—, de las once que debía tener según el contrato, y la gran imagen de la Virgen de Martin Diez, que permanece en el altar (fig. 1.070). La parte arquitectónica original desapareció en el siglo xix, y al mismo tiempo se dió a la Virgen una absurda policromía. También estuvieron hasta 1936 en la capilla los tres cuadros pintados por Isaac para retablos de sendos altares laterales (la Piedad, conservada, y el Santo Entierro y el Descendi¬ miento, desaparecidos) (figs. 1077 y 1078) y otra pintura del siglo xvi, de forma semicircular, con la efigie de Dios Padre. De los muros del presbiterio cuelgan grandes paveses decora¬ tivos del siglo xvi con las armas de los Requesens. En otro lugar del Catálogo (pág. 32) se ha mencionado ya la puerta lateral románica de la capilla, alguno de cuyos elementos se ha trasladado a la puerta de la fachada. Desde el siglo xix, la capilla está servida por jesuitas, cuya residencia, llamada del Palau, se levanta al lado, ocultando los muros laterales de aquélla. En el interior de la residencia se conserva el archivo particular de los Requesens, y en ella y en la sacristía, varios objetos importantes que pertenecieron a dicha familia. • siglo xvi, de escuela ale¬ Cuéntase entre ellos una tabla del mana (Suabia) de la primera mitad del siglo xvi, con la Virgen y el Niño, con orla de pájaros y flores (fig. 1.071). Un díptico, inventariado ya en 1579, también de la primera mitad del — 264 — siglo xvi; en su tabla izquierda está pintada la Virgen con el Niño, dentro del estilo de Juan Gossaert (Mabuse) (fig. 1.073); y en la derecha, el retrato de un caballero santiaguista orante (fig. 1.074), que el inventario dice ser un Don Juan de Zúñiga y se ha querido identificar con el retrato de Don Juan de Zúñiga (t 1545), que en 1547 consta pintó Alonso Berrrguete en Valla¬ dolid copiando uno que poseía el comendador mayor de León de la Orden de Santiago. Un tríptico, asimismo del siglo xvi (fig. 1.072), con la Epifania en la tabla central y el Camino del Calvario y Santa Bárbara en las laterales. Dos pinturas de época no muy distante a la de aquéllas, ambas con representaciones de la Flagelación de Jesús. Existe también allí un crucifijo de bronce dorado, regalo del Papa San Pío V (1566-1572) a los Requesens, un bastón de mando que fué de Don Juan de Aus¬ tria, o quizá de Don Luis Requesens, con inscripciones fla¬ mencas (siglo xvi), un temo de terciopelo rojo con bordados (siglo xvi), un lienzo con la efigie del P. Juan Font, S. J. (t 1616), otros lienzos varios de los siglos xvi y xvii y dos paveses del xvi con las armas de la familia Requesens. CASA DE LA CIUDAD.—El edificio fué construido sin un plan de conjunto. Tuvo como finalidad albergar los principales organismos de gobierno municipal, en principio cuatro: el Con¬ sejo de Cien Jurados o Asamblea general, el Consejo de Treinta o Asamblea restringida y la escribanía del Racional con el per¬ sonal administrativo, además del Consejo Ejecutivo, que no precisaba de aposento determinado. El Consejo de Ciento abandonó en 1369 el convento de Dominicos donde celebrába habitualmente sus sesiones y acordó construir un local exprofeso, trasladándose mientras tanto al convento de Franciscanos. Salón de Ciento.—La sala del Consejo de Ciento se edificó en el solar de la casa de Simón Oller, comprada en marzo de 1372, y se inauguró en agosto del 1373 (fig. 1.091). Dirigió las obras el maestro Pedro IJobet. La sala (fig. 1.088), de planta rectangular, estaba cubierta por un techo plano con tres tramos de vigas separados por dos grandes arcos de piedra con contrafuertes exteriores. El techo de madera fué pintado lámina XXXVI. ^'9L,e/ Plozo d9 Soo . En la Biblioteca de la Junta de Museos se custodia uno de los antiguos misales de la capilla. Es el Misal barcelonés impreso en Lyón por Bernard Lecuyer en 1521; el ejemplar, en perga¬ mino, fué enriquecido en 1526 con vistosas miniaturas pintadas y doradas en Barcelona por el italiano Giacomo Smeraldo Dio- tavanti. La encuademación mudéjar, con el escudo de la Gene¬ ralidad, es la original. — 277 — Tapices.'—Para la decoración de las varias dependencias del Palacio, los diputados se procuraron gran número de tapices, flamencos en su mayoría. En el siglo xv, varios de ellos fueron labrados según cartones pintados exprofeso. El uso y las cir¬ cunstancias adversas han determinado la desaparición de los más antiguos. Quedan hoy ejemplares completos de tres series del siglo XVI y restos de otra de la misma centuria. En 1557, la Generalidad compró al caballero de Tortosa Jaime Terça cuatro tapices de la serie de los Triunfos, según la obra literaria de Petrarca; los cuatro se conservan; pertenecen a la manufac¬ tura de François Geubels, de Bruselas, y representan los triun¬ fos de la Muerte sobre la Castidad, de la Fama sobre la Muerte, del Tiempo sobre la Fama y de la Divinidad sobre el Tiempo (figs. 1.187-1.190). Otro lote, de ocho tapices, fué comprado en 1578 al capitán general D. Fernando de Toledo; representaban la historia de los amores de Mercurio y la ninfa Hersé. Una répli¬ ca, en la Colección de la Marquesa de Denla, consta aún de ocho piezas, pero de la adquirida al capitán general sólo que¬ dan seis: «Mercurio en el momento de ver a Hersé», «Agotaula, hermana de Hersé, se opone a que Mercurio entre en el palacio de su padre Cecrops», «Fiestas en las bodas de Mercurio y Hersé), (Mercurio y Hersé en el tálamo nupcial», «Mercurio transforma en piedra a Agotaula». Los tapices llevan la cifra 157. y la marca de Wilhelm de Pannemaecker, de Bruselas (figs. 1.191-1.198). A la misma manufactura pertenecen tres tapices completos y frag¬ mentos de otros, de la serie llamada de Noé; son réplica de un lote de diez tapices ejecutados en 1565-66 para el Rey de España Felipe II; los cartones de las composiciones centrales se atribuyen a Michael van Coxcyen, y las bellísimas orlas con fauna y flora naturalista fueron proyectadas en España en 1563. Al ser comprado en 1583 a don Fernando de Toledo este lote estaba completo, constando, pues, de diez piezas. Los tres tapices enteros son: «Dios ordena a Noé la construcción del arca», «Noé y su familia reciben la bendición del Señor al ter¬ minar el Diluvio» y la «Embriaguez de Noé) (figs. 1.199-1.201); los fragmentos más importantes pertenecen al «Diluvio» y a la «Construcción de la Torre de Babel». Archivo.—El antiguo Archivo de la Generalidad se halla — 278 — actualmente en el de la Corona de Aragon; aparte de las series puramente documentales, algunos de cuyos volúmenes presen¬ tan bellas encuademaciones de los siglos xv y xvi, existe un grupo de códices en pergamino. Pertenecen éstos a principios del siglo XV y tienen algunas páginas con orlas, escudos y capi¬ tales de buena labor de miniaturistas y caligrafos; se cuentan entre ellos cuatro ejemplares del texto oficial de las Constitu¬ ciones de Cataluña, según la compilación redactada en 1413, y otro de un compendio de aquéllas, obra del jurista Narciso de Sant Dionís (figs. 1.202 a 1.205). ATARAZANAS.—En el siglo xiii, las Atarazanas de Barce¬ lona estuvieron situadas extramuros, junto a la puerta del Regomir. En 1255 se las daba ya por viejas, pero seguían utilizándose aún en 1394. Como este edificio no estaba cubierto y las naves sufrían por las inclemencias del tiempo, que a la vez dificul¬ taban el trabajo, Pedro el Grande inició la construcción de un edificio más capaz, con pilares y arcos de piedra, para la cubierta, situado también fuera muralla, al extremo final de la Rambla y casi al pie del Montjuich. La obra se interrumpió; en 1348, la ciudad proyectaba levantar otro edificio cerca del Porxo de la Pescateria, idea seguramente abandonada. Pedro el Ceremonioso, después de haber propuesto en 1373 construir las Atarazanas en el Pía d'en Llull, idea que la ciudad rechazó, en 1378 convino con ésta continuar la obra iniciada por su abuelo, participando en ella con 7.000 florines; la ciudad, que contribuyó con 10.000, cuidaría del vallado y amurallamiento del edificio, en el que podria guardar y construir sus galeras; además, se dedicaron a la nueva fábrica los derechos de adua¬ na, impuestos a los productos del comercio con Oriente y Alejandría. La Diputación del General contribuyó también a las obras. Ocho navesparalelas cubiertas, junto al mar, estaban ter¬ minadas en un patio, de anchura mayor que la longitud 1381; de una galera, debía separarlas de otro grupo similar de ocho naves paralelas, cuyo primer arco y pilar estaban en pie en 1383. Era maestro de las obras Arnáu Ferrer, a quien, con alguna lámina XXXIX. — 279 — probabilidad, puede tenerse por arquitecto de dicha construcción. En 1390 se proyectaba ya la ampliación de las naves, a fin de poder dar cabida hasta a treinta galeras. La ciudad obtuvo de Juan I la cesión del edificio, con el compromiso de conti¬ nuar las obras y construir una residencia real en el campo que mediaba entre las Atarazanas y la muralla de la Rambla. Empezóse con la obra de cantería, pero en 1401 Martín I cedió toda la piedra preparada a los constructores del nuevo Hospital de la Santa Cruz, abandonando definitivamente la edificación del Palacio. La ciudad cuidó de las Atarazanas hasta que, en 1470, éstas quedaron bajo la protección de los Cónsules del Mar. Desde fines del siglo xvi, las poseía la Diputación del General, la cual, en 1612 y 1618, levantó las tres naves de Levante, y en 1620 botaba allí su galera Sant Jordi. En 1621, la Corona habla intentado emprender obras en ellas, labrando en los muros escudos de Castilla y León como señal de posesión, a lo que se opusieron los diputados. Entre 1635 y 1640, aunque con carácter de interinidad, consiguió ocupar temporalmente el edificio en más de una ocasión. Terminada que fué la guerra llamada deis Segadors, y a partir de 1663, las Atarazanas quedaron definiti¬ vamente bajo la jurisdicción militar, teniendo que sufrir algunas reformas encaminadas a su acondicionamiento para arsenal y cuartel. Las nuevas obras en los baluartes vecinos las dirigió la Corona; asi, en 1681, construía la muralla exterior del baluarte de las Atarazanas, que decoraba con su escudo. Este gran conjunto de edificaciones estuvo muy cerca de perecer cuando, después de la rendición de Barcelona a las tropas de Felipe V, Próspero de Verboom intentó derribar las Atarazanas para cons¬ truir una cindadela tipo Vauban, de parecida estructura a la que hizo desaparecer el barrio de Ribera y el convento de Santa Clara. Desechado el proyecto en 1725, autorizóse, sin embargo, la construcción de un cuartel de Artilleria junto a las antiguas naves y a la muralla de la Rambla, obra provisional a la que hacia 1792 sustituyó la del ingeniero militar A. López Sopeña, de ningún interés artístico, derribada en 1936 para dar lugar a nuevas restauraciones y a una parcial y poco afortunada reforma de las antiguas Atarazanas medievales. En la actuali- dad, el edificio pertenece a la ciudad de Barcelona, y la Dipu¬ tación Provincial ha adaptado algunas salas para la instalación de un anecdótico Museo Marítimo (figs. 1.206 a 1.209). De lo construido por Pedro el Grande se han conservado dos fragmentos correspondientes a dos de las torres almenadas situadas en los ángulos del grupo de galerías de Occidente. Una de tales torres (fig. 1.207), perfectamente integra, quedó incluida en el cuerpo de edificio del siglo xv, en el fondo de la primera nave medieval. De planta rectangular en cuya base se abren tres arcos apuntados, con una escalerilla adosada a uno de ellos, con saeteras por sus cuatro costados, y en lo alto matacán y almenas de coronamiento piramidal. La se¬ gunda torre, de la que únicamente queda el cuerpo inferior, de idéntica disposición, es tal vez la que, amenazando ruina en 1378 y por estar iniciada la muralla del Raval, quedó sin reconstruir. Adosada casi en el extremo de la primera nave otra torre de igual estructura, cortada en su parte superior, parece corres¬ ponder también a la época de Pedro el Grande, bien que en ella aparezca el timbre real de Pedro el Ceremonioso. Esta torre tiene abierta en su base la puerta de ingreso al edificio, dove¬ lada, de arco de medio punto; queda unida a la primera por una serie de arcos que formaron el pórtico, con el que queda¬ ba cerrado el patio cuando no se habían unido todavía las dos series de naves. En él se albergaría el scripiòri de la Dre- çana o quizá las botigues o almacenes de jarcias y aparejos. Este pórtico debió de corresponderse con otro que uniría la torre, cuya base se conserva, y otra desaparecida; de este segundo pórtico se conserva todavía, junto a la primera de las torres, algún arco, cegado por construcciones de tiempos posteriores. En estos pórticos, las arquerías no se corresponden exacta¬ mente con las de las naves; pueden no pertenecer a la obra de Pedro el Grande, pero, en todo caso, responden a su plan y han de ser, por su disposición, anteriores a la obra de las naves; tal vez hiciera referencia a ellos la frase de los consellers al recordar a Pedro el Ceremonioso que su abuelo había empezado las nuevas Atarazanas anib pilars e archs de pedra. Las ocho naves emprendidas por Pedro el Ceremonioso fue- — 281 — ron reducidas a principios del siglo xviii por la fusión de siete a las dos centrales sola (fig. 1.209). Los limites del patio, en una proyectado en 1378, vienen indicados por las arquerías de los pórticos laterales y por restos reducidos de contrafuertes en que descansaban los arcos, situados en la parte interior del patio; a ella dan también los arcos con escudos reales y de la ciudad, significando el patrocinio de las obras. De las naves de la parte del mar quedan dos tramos (seguramente no tuvo más), que fueron prolongados, con probabilidad, en el siglo xvii, hasta unir con los de las naves de tierra mediante arcos de idénti¬ ca estructura, lo que aleja toda idea de reforma y da al con¬ junto una absoluta unidad. La fachada principal de las naves, de cara al mar, es obra del siglo xvii; el arco central va sobre- montado de escudo real. Anteriormente no debió de existir fachada. En la parte posterior del edificio se conserva todavía la fachada trecentista desillarej o regular y coronamiento alme¬ nado con ventanas posteriores abiertas a las naves y un escudo de Pedro el Ceremonioso, en todo idéntico al timbre real que campea sobre la puerta principal de ingreso. La primera de las siete naves es la más corta, y termina donde las arquerías del pórtico. En el fondo de ella se abre una gran puerta dovelada que da acceso al cuerpo de edificio de principios del siglo xv, en cuyo ángulo viene empotrada la torre de Pedro el Grande. Sirvió también esta edificación para almacenes botigues de las Atarazanas. Modernamente fué o reconstruido piso, bien que no con gran acierto. La cubierta, su de dos vertientes, descansa sobre arcos dobles; apuntados los de Levante, de medio punto los otros (fig. 1.208). En la te¬ chumbre, claraboyas, y en los muros de Levante, ventanas. Adosadas a este primitivo núcleo del edificio de las Atara¬ zanas, fueron construidas en 1612 las naves de Levante por la Generalidad, cuyos escudos se ven en algunos arcos. Son tres las naves, más amplias que las antiguas; quizá de no tan bella proporción. Otra, irregular, quedaba entre la más occidental de las tres, y parte del cuerpo de edificio cuatrocentista; su estabilidad era muy dudosa, y al ser realizados los trabajos preliminares de limpieza del edificio tuvo que ser derribada. De la parte de Poniente se consei'va una pequeña nave — 282 — adosada a las medievales en el siglo xviii, junto a los parapetos interiores de muralla. La reforma de ésta, además de la cons¬ trucción del baluarte de San Policarpo, que en su lugar citamos, trajo alguna variación en el trazado, a fin de unir con tal baluarte que servia como defensa de toda la parte anterior del edificio; ello dió lugar a que una pequeña parte del extremo de la octava nave fuera mutilada: procedente de este baluarte, reproducido en todos los grabados y vistas de Barcelona desde el mar, o de las Atarazanas en particular, consérvase en el interior, como pieza del Museo Marítimo, un escudo real de España, de piedra, fechado en 1681? No describimos las dependencias construidas en el interior de las naves ni en otras partes del edificio, carentes, como son, de interés y destinadas al derribo a medida que se complete la restauración del conjunto; es interesante, sin embargo, una construcción en piedra, levantada en el siglo xviii: un acue¬ ducto que atraviesa las naves sobiranes, o de la parte de tierra, destrozando transversalmente un tramo que queda sin cubrir; está adosado el acueducto a los arcos y se apoya en pilares- contrafuertes construidos para ello. En cuanto a la cubierta del edificio, de tejas, con claraboyas o tragaluces, está en su mayor parte destruida; durante la época en que sirvieron las naves para almacén de la Maestranza de Artillería ya fueron reformados los tejados, y hay señales evidentes de haber sido corregida su inclinación y elevados en algunos sitios de dos a cinco palmos. Como pieza del antiguo mobiliario sólo pueden citarse unas enormes balanzas, fijadas a uno de los muros. LONJA.—Como otros centros comerciales importantes, Bar¬ celona tuvo en Lonja la residencia de los organismos su¬ su periores de la actividad mercantil. En 1339, la ciudad adquirió unos terrenos a la familia Mont¬ eada para construirla. El emplazamiento escogido era a la orilla del mar, próximo al puerto antiguo, en el extremo de la calle principal de la Vilanova de Mar o arrabal marítimo—la actual calle de la Argentería—, que partiendo de la muralla en la puerta del Angel, donde residía el tribunal del Veguer, — 283 — pasaba ante la iglesia de Santa Maria del Mar y daba a la playa, cerca de la salida de la calle donde residían los cambiadores de moneda (Canvis vells), y frente a los soportales llamados Voltes del Encants, otro lugar de transacciones, probablemente los mismos que en el siglo xiv se conocían con los nombres de Porxo nou de la Ciutat y Porxo de la Mar (Porticum de Mari), ante los cuales se levantaban las horcas y se ejecutaba a los criminales y donde se ponía el estandarte real en ocasión de reclutarse hombres para las expediciones militares (por ejemplo, en 1354, 1369 y 1378). Se tiene noticia de obras entre los años 1352 y 1357. Fué escribano de ellas Berenguer Pellicer, nombrado en agosto de 1352, quien en diciembre de 1354 llevaba gastadas ya 1.425 libras barcelonesas, y liquidó su cuenta en 1357. El maestro fué probablemente Pedro Llobet, que en 1357 consta como arquitecto de la ciudad, y más tarde construyó el Salón del Consejo de Cien Jurados. La obra no había terminado en 1357, puesto que la liquidación es por la Lotge nova començada en lo Porxo nou de la Ciutat, y en otro lugar se alude a l'obra de la Lotge nova que és començada en la Ribera de Mar, y el edificio debió quedar medio abandonado, puesto que en el mismo año las autoridades hubieron de prohibir encender fuego dintre les parets de la lotja nova de la Mar. Poco después el almirante real Pere de Monteada dispuso en su testamento (1358) la cons¬ trucción de una capilla para la Lonja, dotándola con rentas para tres beneficios, y al mismo tiempo la reina viuda Elisenda de Monteada, tia del almirante, dispuso que el aniversario del Rey Jaime II se celebrase también en la capilla que aquél mandó construir in Logia Civitatis Barchinone; la primera piedra se puso solemnemente en 1362, pero no hay pruebas de que se llevara a término la obra, y a ello debió contribuir en gran parte la guerra con Castilla, que tuvo su etapa más rigurosa de 1356 a 1369, per^ no terminó por completo hasta 1375; la orilla, desde la Torre Nova (cerca del actual Gobierno Civil) hasta la Rambla, estaba desmantelada, y por ello expuesta a los ataques navales (por ejemplo, el gran ataque de la flota castellana en 1359) y a los embates del mar. De las primeras obras no se conocen restos en la actualidad. — 284 — A fines del siglo xviii, el arquitecto Soler, constructor de la Lonja nueva, creyó reconocer en «una pared en que habla algunos fragmentos de adornos góticos» lo único que quedaba de esta Lonja, que él denomina «antiquísima» para distin¬ guirla de la «antigua», empezada a fines del siglo xiv. Muy poco debia de quedar utilizable de lo edificado basta 1357, cuando en 1380 el Rey Pedro el Ceremonioso autorizó nuevamente la construcción de una Lonja en aquel lugar, considerando que en Barcelona no ha lotge convineni ne bona, y dos años más tarde dió orden a su almirante de que hiciese trasladar las horcas, que estorbaban la prosecución de las obras; éstas, que estaban administradas por dos mercaderes delegados por la ciudad, debieron de terminar en su parte más importante en 1392, puesto que a 5 de julio se liquidaron las cuentas. Quizá una de las principales estancias estuviera ya terminada en 1387, puesto que en dicho año se habla de un juicio celebrado dentro de la nueva Lonja. La identidad de lugar con el de la obra antigua inacabada es confirmada por las palabras del Rey en 1382 al hablar de «la obra de la Lonja que se edifica nuevamente (o recientemente) en la orilla del mar, en el lugar donde ya antiguamente había sido empezada» (opus Lotjae quae... juxta mare noviter aedificatur in loco vide¬ licet ubi jam antiquitus fuerat incohata). Fué el maestro arqui¬ tecto Pedro Arvey, citado como tal en 1386 con motivo de su participación en una reunión consultiva que tuvo lugar en Gerona con motivo de las obras de la Catedral de aquella ciudad. Al período 1380-1392 corresponde el gran Salón de Contra¬ taciones, conservado totalmente en su estructura interior (fi¬ gura 1.210). Los planos, gráficos, descripciones y documentos son sufi¬ cientes para que conozcamos la disposición de esta Lonja y de los elementos que se le añadieron basta su demolición casi total a fines del siglo xviii. Para Iqs dimensiones y situación, guia también el actual edificio, cuyos muros se levantan exactamente sobre los cimientos antiguos, conservando la planta y solar, excepto el atrio o peristilo de la plaza de Palacio, que se añadió tomando terreno de la parte exterior. El gran salón o Sala de Contratación es de planta rectan- — 285 — guiar. El techo descansa sobre dos filas de tres arcos semicircu¬ lares, que cargan sobre dos columnas cada una; el techo queda, pues, dividido longitudinalmente en tres tramos, con vigas y artesanado pintado y dorado de modo similar al de los techos coetáneos de la Casa de la Ciudad. Las vigas de los tramos laterales descansan también sobre los muros mayores de la sala, correspondientes a los antiguos frentes del mar (Sur) y Voltes dels Encants (Norte), en cada uno de los cuales se abrian en la parte baja tres ventanas ajimezadas y en lo alto tres rosetones circulares, con sus vidrieras, de los que sólo queda la primera ventana Oeste del frente del mar. Los lados menores de la sala se construyeron de extraordinario grosor (que aún conservan), para servir de contrafuertes a los arcos interiores; en compen¬ sación, como sólo tenían que recibir el peso de los arcos, el espacio entre éstos se dejó hueco; en el centro se abría una gran puerta, con arco de ojiva, que llegaba basta cerca del techo, lo mismo que los grandes ventanales que la flanqueaban, corres¬ pondientes a los tramos laterales y de forma parecida; estos dos lados menores constituyeron basta principios del siglo xviii las fachadas principales de la sala; el del Este daba a la plaza sin urbanizar próxima al puerto, y el del Oeste al jardín de la Lonja, plantado de naranjos y cercado por un muro. La deco¬ ración interior de la sala, aparte de las vidrieras (perdidas) y del artesanado (algo repintado y sucio), consistía en una serie de esculturas de condes, reyes y emperadores, de barro cocido, obra del alfarero Pedro Mata en 1533, a cada una de las cuales correspondían en el exterior de los muros sus escudos de armas, en piedra. Sobre la sala había un piso con estancias para menes¬ teres varios, una de ellas con chimenea, desaparecidas actual¬ mente. El tejado era piramidal, a cuatro vertientes, con almenas y grandes gárgolas de piedra en la cornisa circundante. La estructura del salón representaba una original innovación por lo que respecta a la supresión de contrafuertes exteriores, salién¬ dose del tipo realizado en la Sala del Consejo de Cien Jurados (€asa de la Ciudad) o del Tinell (Palacio Real Mayor), permi¬ tiendo las cuatro fachadas lisas; es de notar, sin embargo, el poco éxito que tuvo la nueva forma, no repetida posteriormente. Nuevas obras siguieron a las terminadas en 1392. En 1398, — 286 — el Rey Martín concedió que parte de un impuesto destinado originalmente a otros fines se empleara en las obras de la Lonja, haciéndose cargo del importe el administrador (operarias) Pedro Zabadia, que por ello se ha supuesto erróneamente el maestro o arquitecto. En 1402, el jardin (ya entonces en el lugar del patio actual, sus galerías adyacentes y escalera principal) fué dotado de agua de fuente, construyéndose en el centro un sur¬ tidor con pila de piedra ejecutada en Gerona (1408). También durante la primera mitad del siglo xv se construyó la Aduana de la Lonja, que primero consistió en una nave de igual longitud que la Sala de Contratación, adosada al frente Sur de ésta, con techo de vigas dividido en cinco tramos por cuatro arcos diafragmas que arrancaban de la pared exterior del salón. La Aduana era porticada, abriéndose por la parte de mar en cinco arcos, de medio punto, como los transversales del interior; en el muro Oeste se abría una puerta que daba al jardin de los naranjos. En la Aduana se depositaban géneros, se cobraban impuestos y (sólo hasta 1444) se vendieron paños. Para proteger las mercancías de los ladrones se cerró en 1478 la puerta del jardin, y en 1530 las rejas de los soportales se pro¬ longaron hasta cerrar el arco. Esta nave baja de la Aduana se ha conservado bastante bien dentro de la nueva construc¬ ción (excepto sus muros laterales y el pórtico), pero de tal modo oculta por muros, techos y tabiques que sólo puede verse el pilar y arranque del primer arco en la parte Oeste de la pared exterior del gran salón. En 1457-1459 se efectuaron grandes obras en la Aduana, que debieron consistir en la construcción de un piso encima de ella con salas para los Cónsules de Mar y su Consejo de veinte mercaderes, jerarquia suprema en los asuntos comerciales. Las dos plantas de la Aduana formaron un segundo cuerpo de edificio, adosado al gran salón, pero independiente de él, con coronamiento de almenas y gárgolas y tejado a cuatro vertien¬ tes; las fachadas y ventanas sufrieron algunas modificaciones, en especial la fachada de mar en 1540. El conjunto subsistió hasta fines del siglo xviii, debiéndose señalar la modificación de los antiguos huecos de la fachada Sur del salón para adaptarla a la obra nueva. Al primer piso, sobre la Aduana, se subía — 287 — por una escalera exterior, construida en el jardín, que también comunicaba con el salón; éste hubo de ser reparado algunas veces, en particular en 1635 y 1708, y en 1708 fué, además, derribada toda la fachada Norte, quedando en este estado hasta 1709, en que, vista la amenaza que tal situación represen¬ taba para los habitantes de las casas cercanas, el Municipio intervino en la terminación de las obras, que consistieron en una fachada a lo gótico moderno (según expresión de la época), destinada a ser, si bien por breve tiempo, la principal del edificio. Aunque en 1362 se puso la primera piedra de la capilla y los tres beneficiados de la misma existieron ya en el siglo xiv, como lo prueban las colaciones de sus respectivos beneficios en 1369, 1372y 1392, es probable celebrasen en la vecina iglesia de Santa María del Mar, porque hasta 1452 no se acordó la construcción de una capilla y casas anejas para los beneficia¬ dos, en cumplimiento de lo dispuesto por Pedro de Monteada. La capilla se terminó entre 1456 y 1458, siendo dotada de orna¬ mentos y órgano. Las habitaciones para los beneficiados debie¬ ron terminarse poco antes; desde 1492 habitaron en ellas los verguers u oficiales de la Lonja; estaban en el ángulo Suroeste del conjunto, y a ellas perteneció, probablemente, una ventana suelta conservada en el edificio. La capilla (cuyo retablo labra¬ ron en 1553-55 el escultor Martin Diez de Liatzasolo y el pintor Jaime Forner) se derribó en 1564. Habiéndose acordado en 1574 la construcción de otra nueva y previo permiso concedido en el mismo año por el Municipio, se hizo un proyecto, que fué aprobado en 1576; las obras duraron cuatro años, y luego, en 1587, se acordó su ampliación, prosiguiéndose los trabajos con lentitud, hasta que en 1602 contrató su terminación el arquitecto Jerónimo Matxí, que dió fin a ellos en 1608, año de la bendición de la capilla. Aún se le añadió una cúpula en 1700. En el lado Sur del jardín, uniendo la casa habitada por los verguers con la Aduana de la Lonja, se levantó un nuevo cuerpo de edificio de muy poca anchura; la obra empezó en 1548 y hubo de suspenderse por falta de fondos en 1552; a este primer período debía de corresponder la fachada del lado del mar, muy elogiada por cuantos la vieron, por su rica deco- — 288 — ración en piedra, obra esculpida siguiendo aún la moda del arte gótico; en las últimas obras del nuevo edificio, terminadas en 1562, se siguió, por el contrario, el gusto renacentista, y, de acuerdo con él, la planta baja, destinada a lugar de reunión de mercaderes, se abrió al jardin con una galeria de cuatro arcos sostenidos por pares de columnas de mármol blanco con capiteles corintios, al modo de una loggia italiana. Esta cons¬ trucción fué proyectada en 1550 por el pintor Pedro Serafi, En el primer piso (al que se subia por una escalera exterior) habia dos grandes estancias para el Tribunal Consular y sus escribanías, con ventanas a la playa y al jardin; en el segundo y último piso se abría una gran galeria o miranda que daba al lado del mar. Los techos del pórtico bajo y de las salas tenían ricos artesonados. Aparte de los elementos documentales, gráfi¬ cos o escritos, no se conoce de las obras del siglo xvi más que un dintel de puerta, con el escudo de los Cónsules de Mar, que, muy maltratado, se halló, empleada como elemento de cons¬ trucción, en una casa de los Padres Camilos o Agonizantes en la calle Mediana de San Pedro y se conserva en el Archivo Histórico Municipal de Barcelona. Hubo además obras comple¬ mentarias de pavimentación y urbanización de solares adya¬ centes, y por el lado de mar, a falta de muralla, se constru¬ yeron, en 1479 y 1484, empalizadas protectoras; desde 1553-1555 se levantaba ya allí un lienzo de muralla, con su Puerta de Mar, y, como defensa contra los piratas, una batería especial para la Lonja. Tal suntuoso conjunto de edificios se conservó hasta el siglo XVIII. En la planta de la Lonja actual habia; la Sala de Contratación o gran salón, que servía para almacén a la vez que para fiestas y actos varios, incluso ceremonias religiosas, recepciones, bailes y representaciones de ópera, y cuyos perí¬ metros interior y exterior no han variado sensiblemente; el cuerpo paralelo de la Aduana, con las salas construidas encima, que tenia la misma longitud que el salón. Su fachada exterior estaba comprendida en el grueso desmesurado de la actual fachada de mar, construida «a prueba de bomba» por estar expuesta a los eventuales bombardeos marítimos. El jardin, casi cuadrado, con sus sesenta grandes naranjos y suelo de 289 — piedra con canalillos de riego (obra del maestro Manuel (?) Safont 1429) en en el mismo solar que el actual patio, sus gale¬ rías adyacentesy la escalera monumental, estaba separado de la calle del Consulado por un muro en el que se abria la verja de entrada. A Poniente del mismo se levantaba la capilla, en el lugar de las salas del Colegio de Corredores, excepto la sala de Dependientes del mismo, en la que se levantaban las cons¬ trucciones góticas de las casas de los Beneficiados, que con otras estancias similares ocupaban, además, todo el ángulo Suroeste de la planta actual. Por último, el pórtico y sus pisos superiores estaban al Sur y su anchura no excedia de la del vestíbulo de aquella parte o de la escalera secundaria de la Escuela de Bellas Artes. Tomada Barcelona en 1714 por el ejército francoespañol mandado por el Duque de Berwick, las tropas se alojaron en varios edificios públicos, entre ellos la Lonja. En esta situación se efectuaron algunas obras para adaptarla al nuevo destino, sobre todo tabiques en las salas y pórticos; en una estancia aparte se alojó la Junta de Comercio, con el Consulado de Mar, que habla subsistido a pesar del decreto de Nueva Planta. Tras gestiones muy laboriosas, la Junta consiguió que el Bey Fernando VI declarara que había de serle restituida la Lonja integramente; en el mismo sentido se manifestó su sucesor Carlos III, pero la Junta, por diferencias con el capitán general Marqués de la Mina, no tomó posesión del edificio hasta 1771. Era presidente de la Junta de Comercio el intendente José Felipe de Castaños, y queriendo hacer una obra personal y notable, decidió no rehabihtar enteramente el antiguo conjunto monumental, sino construir en su solar otra Lonja nueva si¬ guiendo la moda arquitectónica neoclásica. Para ello contrató, en 1772, a los arquitectos extranjeros Bartolomé Tami y Pedro Branly, este último de Dunquerque; poco después se tomaban como asentistas o empresarios de las obras los maestros alba- ñiles Juan Soler Faneca, y, asociado a él, Esteban Bosch Par¬ dines. Pedro Branly, nombrado director de las obras, presentó a la Junta, en 1773, para &u corrección, unos planos definitivos trazados «con la mira de aprovechar pisos y murallas exis¬ tentes y darlas, no obstante, orden de arquitectura uniforme 19 — 290 — en sus frentes». La Junta concedió provisionalmente su aproba¬ ción, pero el año siguiente aprobó unos planos distintos, que ejecutó Juan Soler Faneca, «que presentando en las cuatro fachadas y atrio un hermoso y plausible objeto a la vista, formado rigurosamente sobre las reglas [neoclásicas] de arqui¬ tectura (fig. 1.211), conservando, además, el apreciable monu¬ mento de la antigua [arquitectura] con que está construido el Salón en que se junta el Comercio..., llevan, además, una consi¬ derable economia en el gasto». Pedro Branly presentó un contra¬ proyecto que fué rehusado, y aunque él acusó de haber sido víctima de las intrigas del capellán francés del intendente, Juan Fadeuilhe, no consiguió más que ser nombrado interventor administrativo de las obras, cargo en el que cesó en 1775, muriendo poco después. Por su parte. Soler Faneca dirigió personalmente, desde 1774, la construcción, que se ejecutaba según sus planos, y a su muerte, acaecida en 1794, le sustituyó su hijo Tomás, asesorado basta 1795 por Juan Fàbregas, ambos arquitectos, y el último ya delineante en las obras desde 1772. El haber levantado la mayoría de los muros sobre los cimien¬ tos antiguos ahorró mucho el trabajo de cimentación, y además debieron aprovecharse muros antiguos, despojados de orna¬ mentación escultórica y embebidos en la nueva obra de sillería; consta también la conservación de varios pisos. Sin embargo, lo único que permaneció claramente visible y sin alteración en su distribución y dimensiones internas fué la sala principal, primitivo cuerpo de la Lonja de 1380 a 1392, aunque con el muro y huecos de los mismos cambiados; unos en su forma y otros en la ornamentación. Las columnas fueron afianzadas de nuevo a principios del siglo xix por Tomás Soler. La primera parte que se terminó fué la capilla; para ella, Pedro Francisco Verda labró un suntuoso altar—hoy perdido—, que doró Francisco Pujol (1773-1776), y en él se puso un cuadro de la Natividad, de Antonio Raphael Mengs, comprado en Roma al artista por el intendente Castaños en 1773. El dibujo que sirvió de boceto se conserva en Viena, y a él corresponde exactamente una pintura guardada antes en la Lonja y hoy en el M. A. C., que podría ser, sin embargo, solamente una copia. Ante la capilla se edificó el gran patio (fig. 1.213), con su esca- 291 — lera monumental aneja (fig. 1.214), obra en la que se esmeraron no sólo el arquitecto, sino también los profesores y alumnos de Escultura de la Escuela de Bellas Artes, fundada por la Junta de Comercio, a los que se deben las esculturas de los ángulos, fuente y escalera; aparte de ello, lo más importante de la nueva construcción fueron la fachada de la calle del Con¬ sulado (la opuesta daba a la muralla, y por ello es más simple) y la columnata con frontón y el atrio o «peristilo» (fig. 1.212) cubierto con bóvedas elípticas de las fachadas de la plaza del Palacio; el atrio se edificó fuera del antiguo perímetro de la Lonja, en terrenos en los que hubo pabellones militares durante la ocupación de 1714-1771. Los techos de las salas principales fueron decorados con pinturas alegóricas de valor puramente decorativo, algunas obra del profesor de la Escuela de Bellas Artes de la Junta, Pedro Pablo Montanya (t 1803) (figs. 1.215 y 1.216). La nueva Lonja, celebrada por todos los coetáneos como la más alta expresión de la arquitectura de la época en Barcelona, estaba prácticamente terminada en 1802, año de su inaugura¬ ción solemne con motivo de la llegada de los reyes Carlos IV y María Luisa; sin embargo, los trabajos complementarios y de decoración duraron aún algunos años, bajo la dirección de Tomás Soler y con la colaboración de artistas de la Escuela de la Junta, entre ellos el escultor Campeny, que labró en Roma algunas de sus más importantes figuras de mármol; Lucrecia, Himeneo, etc., para el salón de actos de la Junta, dotado, además, de un bello mobiliario de estilo Imperio; sólo hubo una interrupción casi total de los trabajos durante la ocupación francesa (1809-1814). Disuelta la Junta en 1847, el edificio quedó repartido entre varias corporaciones comerciales (Cámara de Navegación, Cole¬ gio de Corredores, etc.), y, en los pisos altos, la actual Escuela de Bellas Artes. SALA DE ARMAS Y PALACIO DE LOS VIRREYES.— En 1380, el Rey Pedro el Ceremonioso autorizó la construcción de un edificio cubierto para almacenar y resguardar el trigo que se acumulaba en el puerto de Barcelona. Fué construido — 292 — en tiempo de su sucesor Juan I, de noviembre de 1387 a agosto de 1389; era de planta casi cuadrada y tenía una sola planta, con amplios soportales abiertos al exterior y suelo enlosado para mejor conservación de los granos. En 1441, el Consejo de la ciudad acordó edificar encima un piso destinado a. Ala deis Draps, o lugar de venta y almacenaje de paños, que fué inau¬ gurado en 1444. En 1514 empezaron nuevas reformas, pero hasta 1553 no se acordó hacer obras de importancia; al año siguiente se adju¬ dicó la nueva construcción de la fachada Oeste, que daba al terreno que ocupó luego la plaza o llano (Plà) de Palacio. En estas obras, el piso fué transformado en Sala de Armas o Arsenal de la ciudad, mientras los bajos continuaban ocupados por los Pallols o almacenes de trigo. Aún hubo otra gran reforma de 1597 a 1608, completada en 1617 con la construcción de un claustro de dos pisos; luego ya no varió sustancialmente de proporciones (aunque sí de empleo y distribución interna) basta su final destrucción en el siglo xix. Del edificio, tal como quedó en 1617, existen algunas representaciones gráficas; ocupaba el terreno comprendido entre la plaza de Palacio, avenida del Marqués de la Argentera, calle Detrás Palacio y plaza de les Olles. En 1652-53, terminada la guerra deis Segadors, en la que la Sala de Armas tomó especial importancia como arsenal de los catalanes, los Virreyes ocuparon el edificio con fines estra¬ tégicos, y luego, de 1663 a 1668, bajo la dirección del Carmelita arquitecto Fraj'^ José de la Concepción, fué adaptado para palacio del Virrey; pero antes, en 1662, había sido demolida la gran torre de la muralla, llamada Torre Nova, situada donde el actual Gobierno Civil, que se interponía entre el Palacio y el mar. Las plantas de fray José de la Concepción permiten conocer la distribución del edificio; los bajos eran destinados a dependencias secundarias, cocheras, etc.; en el primer piso o principal, al que se subía por la escalera de honor, situada en el patio central, había el llamado Salón de los Festines, que ocupaba gran parte de la fachada principal y cuya altura sobre¬ pasaba la de las demás estancias del piso: estas últimas eran los despachos oficiales en el frente Sur; las habitaciones de los — 293 — Virreyes, en el Oeste, y salas para los caballeros, al Norte; alrededor del patio había alcobas y cámaras reducidas; hubo, además, un segundo piso—aprovechando seguramente los des¬ vanes de la Sala de Armas—, en cuyas alas Norte y Este dormían las damas del séquito de la Virreina, mientras el ala Sur era una amplia galería para recreo que miraba hacia el mar; en el lado Oeste, el techo del Salón de los Festines llegaba a la misma altura del de las estancias de este piso, y a dicho salón se abrían sendas tribunas a los lados en la parte alta. En 1700, el Virrey construyó una larga galería que comunicaba el Palacio con la iglesia de Santa María del Mar, para poder asistir cómodamente a las ceremonias religiosas. Suprimidos los virreyes en 1714, el Palacio fué residencia de los capitanes generales de Cataluña, y a fines del siglo xviii, el Marqués de Roncali cambió considerablemente su decoración interior e incluso la exterior para adaptarlo a la moda neoclᬠsica, según acreditan gráficos de la época. En 1846, con motivo del viaje a la ciudad de la Reina Isabel II, los capitanes generales se mudaron al antiguo con¬ vento de Mercedarios y se hicieron grandes reformas en la decoración del edificio, quitándole los elementos neoclásicos y llenándole de pinturas y aditamentos interpretando el arte gótico según la moda romántica (fig. 1.217). En 1869 cambió su destino de Palacio Real por el de resi¬ dencia de los Juzgados de Paz y Primera Instancia, que lo ocuparon hasta el incendio y total destnicción del edificio en 1875. En su solar se construyeron casas particulares, y sólo subsistió parte del puente o pasadizo que iba hasta la iglesia de Santa María del Mar, en el que se empotró en una de las muchas reformas la lápida de mármol conmemorativa de la construcción del antiguo Porxo del Forment, lápida que luego ha pasado al Museo de Historia de la ciudad. EL GENERAL.—La Diputación del General o Generalitat contaba entre ingresos el derecho llamado de la Bolla, que sus se aplicaba a los paños y telas. Para el cobro del mismo tenía ya, en el siglo xv, una casa llamada de la Bolla, y luego, por antonomasia. El General, situada en la actual plaza de Palacio, — 294 — cerca de laLonja. Era un edificio rectangular, con planta baja porticada, un piso con ventanas y techo coronado de almenas y gárgolas. En los siglos siguientes a su construcción hubo de sufrir algunas reparaciones que no alteraron la estructura ori¬ ginal. Derribado en 1740 para la construcción de pabellones militares, sólo se conocen de él algunas representaciones gráficas. UNIVERSIDAD.—^Los llamados Estudisgenerals, esta¬ blecidos en 1402 por Martin I y reformados en 1450 por Al¬ fonso el Magnánimo, contaron durante un tiempo con resi¬ dencia propia. Ya no la tenian cuando en esta última fecha los consellers propusieron erigir un edificio capaz y decoroso. La obra se inició en 1536, después de una colecta pública, colocándose la primera piedra con asistencia de Carlos V. Tomás Barsa, cuyo nombre aparece con anterioridad en la fábrica de la iglesia de San .Justo, fué el maestro director de las obras, que terminaron, en fecha desconocida, entre 1559 y 1592. Su capilla fué empezada en 1581. Los Estudis generals estaban bajo la advocación de la Santa Cruz, Santa Eulalia y Santa Ana, ésta por su emplazamiento en el extremo Norte de la Rambla, muy cerca de la puerta de Santa Ana y junto a la puerta de San Severo, en una de las torres de Canaletes. El edificio quedó adosado a la muralla que unia las dos puertas, teniendo su fachada principal en la plaza deis Bergants, que desde entonces tomó el nombre de plaza de VEstudi. El edificio escolar dió también nombre a un sector de la Rambla ( Rambla deis Estudis). Fué transformado en cuartel en 1720, después del decreto dado en 1717 por Felipe V, centralizando en Cer¬ vera todas las Universidades de Cataluña. Entonces desapare¬ ció la imagen de San Lucas, que desde 1559 habia presidido la fachada sobre un escudo imperial, que se conserva en el Museo de la Ciudad. El edificio deis Estudis fué derribado en 1843 para abrir en la muralla el portillo de Isabel II, que abría la Rambla al exterior de la ciudad. La única planta conocida de tal edificio fué publicada por Sanpere Miquel en su obra Fin de la nación catalana. La fachada principal, reproducida en alguna vista del extremo superior de la Rambla, carecía de importancia. — 295 — El Museo de la Ciudad conserva también otro escudo pro¬ cedente de la Academia Militar, creada hacia 1640, y que estuvo empotrado en el edificio universitario. Una serie de seis gár¬ golas de la fachada está instalada en el Museo de Bellas Artes de Cataluña (Sala Huguet-Vergós) como complemento deco¬ rativo. ANTIGUO SEMINARIO TRIDENTINO (Casa Provincial de Caridad).—La comunidad de monjas canonesas de Nuestra Señora de Montealegre, puesta desde 1256 bajo la Regla de San Agustín, trasladóse en el siglo xiv a la calle de Nazaret, cerca del convento de Valldonzella, donde en 1362 fué inaugu¬ rado un nuevo cenobio. La negativa de la comunidad a ajus¬ tarse a las cláusulas de las constituciones del Concilio Tridentino fué motivo de extinción por un breve de Clemente VIII, dado en 1593. Instituyóse en el mismo edificio el Seminario de Monta- legre, fundado en dicho año por el Obispo Dimas Loris, pero no inaugurado hasta 1598. La guerra civil llevó consigo el abandono total del Colegio en 1651, y su restauración tuvo lugar en 1735. Por una cédula real de 1769, el Colegio de Belén, vulgo de Cordelles, del cual, por decreto de 1767, habían sido despojados los jesuítas, fué cedido al Seminario Tridentino. El edificio de las canonesas de Montalegre, abandonado en 1792, fué destinado a hospicio, y como tal ha sido utilizado desde 1803 hasta la actualidad, bajo el nombre de Casa Provincial de Caridad. Nada queda de la obra inaugurada en 1362, que, en su mayor parte, debió perecer bajo los bombardeos sufridos cuando el sitio de la ciudad en 1651. Desde 1706 a 1715 se efectuaron obras de reparación. A juzgar por las sumas invertidas en la obra, desde 1736 hasta 1749 debió precederse a la restauración total del edificio. El claustro, de estructura simple, fechado en 1743, es coetáneo del cuerpo de la fachada (fig. 1.218). En el mismo año dióse término a una capilla, dedicada a Santo Tomás, ornada con diez grandes cuadros, que los Viladomat, padre e hijo, pintaron durante los trece años siguientes. Dichos cuadros se conservaban en el Seminario moderno, donde pere- eron en el incendio de 1936. — 296 — HOSPITAL DE LA SANTA CRUZ.^En beneficio de las necesidades públicas y para mejor amparo de peregrinos y en¬ fermos, fundiéronse en uno solo los cuatro hospitales de mayor importancia que a principios del siglo xv existían en Barcelona, regidos unos por la Mitra y el Cabildo, y otros por los magis¬ trados municipales. El más antiguo entre los de patronato eclesiástico fundólo Guitardus en una casa propia cercana a la canónica, junto a la galilea de la Seo románica, con la que comunicaba. El Obispo Deodato aumentó su dotación y lo amplió, transformándolo en 1024 en asilo y hospital de peregrinos. En 1047, hallándose en estado ruinoso, Ramón Berenguer I y su esposa lo recons¬ truyeron, ampliaron y dotaron de nuevo. Legados posteriores y la intervención constante del Cabildo de la Seo dieron lugar a la sustitución del nombre del fundador por el de Hospital de la Santa Cruz y Santa Eulalia. Jaime I, en 1218, lo cedió a la Cofradía fundada por San Pedro Nolasco, predecesora de la Orden Mercedaria. Fué, por fin, unido al hospital fundado por el canónigo Guillermo Colom, ex tesorero de Jaime II, en las cercanías de la casa del arrabal donde Pedro Prim y su mujer cuidaban enfermos. En el mismo sector existió más tarde la sala llamada deis Bressols. En 1219, el Papa Honorio concedió al hospital d'en Colom y a su fundador protección y amparo. En su testamento, dado 1229, el canónigo Colom instituyó en heredero a su pariente Berenguer de Plans, pero al poco tiempo la benéfica institución aparece administrada por el Obispo y el Cabildo. Otro canónigo, Matías del Vilar, fundó en la plaza del Padró el Hospital de Sant Macià, administrado por el Cabildo, con anterioridad a 1378, destinado a Casa de Maternidad. En la misma plaza, el Obispo Torroja había ya fundado, a media¬ dos del siglo XII, una leprosería, situada junto al camino de San Fructuoso, llamada Hospital de San Llàtzer o Casa deis malalts o masells (sinónimo de leproso) y también Hospital de Santa Margarita a partir de 1218, en que se fundó en su capilla el beneficio de dicha santa. Originóse allí una comunidad de monjas Jerónimas, que en 1401, dos meses después de la fusión de los hospitales barceloneses, permutaron su edificio por el de lámina xl i. Hospital (le Santa Cruz. Alzado de las naves y claustro y planta general. (Según C. Martluell.) — 297 — Sant Macià, en el cual construyeron posteriormente el des¬ aparecido convento de Jerónimas, pasando el Hospital de San Lázaro al patrimonio de la Santa Cruz, que lo destinó a laza¬ reto. La capilla románica se describió en la página 31. La ciudad administraba los dos hospitales, que llevaban el nombre de sus respectivos fundadores, los ciudadanos Bernardo Marcús y Pedro Desvilar. El primero, vecino de la calle de la Borla, en la parroquia de Santa María del Mar, estableció, en 1147, en la unión de las calles de Monteada y Carders, un hospital, cuyo cementerio, cercano a Santa María del Mar, fué anexionado por la parroquia al ser edificado el templo actual. En 1166, Bernardo Marcús testó estableciendo que en el recinto del hospital se levantara una capilla dedicada a la Virgen Santísima, hijos Bernardo y Ramón cuidarían que sus de edificar (véase pág. 31). A comienzos del siglo xv, el Hos¬ pital de Marcús poseía tan escasa renta que apenas si podía subsistir. El segundo hospital, regido por el Municipio, llevaba el nombre de Hospital de VAlmoyna de la Ciutat, generalmente conocido como d'En Pere Desvilar. Fundado en 1308 como oratorio de San Pedro y Santa Marta en unas casas de Des¬ vilar, situadas en el Plà d'en Llull, cerca de la Acequia Condal y del convento de Clarisas, conservó tal advocación cuando, fundida su enfermería con la del Hospital de la Santa Cruz, per¬ maneció libre la institución llamada Causa Pía. Fallecido el fun¬ dador, la regencia del hospital había pasado a su hermano, y por disposición testamentaria del primero, dada en 1311, al Consejo municipal y los Cónsules de Mar; dicho testamento pro¬ hibía además la intervención de personas religiosas en la admi¬ nistración del hospital. Comprendía una organización completa, con cocinas, bodegas, dormitorios, etc... La Corporación muni¬ cipal la restauró en 1370; pero, después de la unificación de ser¬ vicios hospitalarios, el edificio fué, en parte, vendido, y el resto concedido en arriendo a varios ciudadanos, que instalaron allí casas o tiendas, desapareciendo los últimos rastros de la funda¬ ción erigida por Pere Desvilar al ser arrasado el barrio de Ri¬ bera en el siglo xviii. Con sus rentas edificóse, en un terreno adquirido en 1734 por el Hospital de la Santa Cruz en la Riera — 298 — de Sant Joan, el Hospital de Peregrinos de San Pedro y Santa Marta. Colocada su primera piedra en 1735, su inauguración tuvo lugar en 1752. Prohibido el peregrinaje en 1778, sus rentas volvieron al Hospital de la Santa Cruz en 1840, continuando en culto la iglesia de Santa Marta. Ésta desapareció con la refor¬ ma interior de la ciudad, siendo reconstruida su fachada en el moderno Hospital de San Pablo y de la Santa Cruz. Finalmente, otro pequeño hospital, adjunto al monasterio de Agustinos, edificado en 1155 con el nombre de Santa Eulalia del Camp, fundióse también, poco después que el de Santa Mar¬ garita, con el de la Santa Cruz. Su edificio primitivo fué derri¬ bado por los barceloneses durante la guerra contra Juan II, para evitar cayera en manos de los enemigos, por hallarse extramuros de la ciudad. Había sido fundado en el siglo xiii por Berenguer de Canet y poseía una pequeña capilla dedicada al Salvador. Realizada la fusión de los bienes de los diversos hospitales barceloneses, procedió a la construcción del nuevo edificio, se bajo la advocación de la Santa Cruz, en el solar que fué del Hospital d'En Colom. Las primeras piedras, que fueron cuatro, fueron colocadas en el día 17 de abril de 1401 por el Rey Martin, la Reina María de Luna, Jaime de Prades, en representación de Martín el Joven de Sicilia y por el obispo Juan Armengol y los consellers, conjuntamente, en nombre de la ciudad. Los trabajos se iniciaron en 1401, construyéndose la nave baja abovedada y la superior de la enfermería del ala de Levan¬ te, el ángulo Nordeste y probablemente la estructura inferior de la galería de Poniente. En el mismo año se trabajaba ya en la iglesia (situada en la parte de la calle d'En Colom, que empezó a llamarse desde entonces de l'Hospital), cuyo cementerio se extendía hasta el corralet o depósito de cadáveres situado en el extremo Norte. Los consellers ocuparon de la construcción de estos sump¬ se tuosos e solempnes hedificis con interés tal, que en 1405 el prior contrataba con el carpintero Antonio Fàbregues la cubierta de las naves superiores. En 1406 se daba como terminada la obra de la casa gran del Spital, y al año siguiente, a principios de — 299 — junio, se contrataba con Guillermo Abiell—uno de los peritos llamados a dictaminar sobre la continuación de la nave única de la Catedral de Gerona, nueve años después—^la termina¬ ción a destajo de la obra del claustro para antes de Carnes¬ tolendas de 1417. La obrería del hospital le facilitaba la mayor parte de los materiales: yeso, cal, ladrillos, arcilla y piedra labrada, ésta procedente, en parte, de la preparada para la erección de un palacio en el campo de las Atarazanas, según cesión del Rey Martín. La obra recibió donaciones y rentas, siendo la más impor¬ tante la de 10,000 florines de oro de Aragón, aplicada en 1402 por Benedicto XIII. En 1413, un ciudadano barcelonés, enfer¬ mo en el hospital, Francisco Adrover, hizo testamento cediendo su casa, situada en la calle d'En Roca, para sufragar la cons¬ trucción de la farmacia del hospital. A mediados del siglo xv, la iglesia estaría ya terminada. En 1454 se trabajaba en el abrevadero, y en 1509 el Infante Lugarteniente, Enrique de Aragón y Sicilia, ponía la primera piedra de la fuente del claustro, cuya agua y la destinada a necesidades del hospital, fué cedida por los consellers. En el mismo año sentábanse los cimientos de la nave de Poniente, en la cual trabajó por la parte de la calle de las Egipcíacas, se hasta el primer tercio del siglo xvii. Una gran reja de hierro cerraba el patio por el Sur, uniendo las dos escaleras monumen¬ tales, obra de 1585, que comunicaba las naves laterales con el patio (fig. 1.225). En 1638, un gran incendio destruyó la nave de Poniente, siendo reconstruida en el siguiente año, según consta en una inscripción en su puerta. Sin embargo, es de creer que el incen¬ dio destruiría tan sólo la cubierta de madera del edificio, pues su actual estructurapétrea es obra gótica. El núcleo central delHospital de la Santa Cruz está formado por tres naves, cerrando la cabecera y costados de un gran patio rectangular. Estas naves son de doble planta; la inferior, bajo bóveda de ojivas, y cubierta la superior, con tejado a dos vertientes sobre arcos apuntados de sillería, con contrafuertes salientes en la fachada (figs. 1.222 a 1.224). La galería porti- da, cubierta con bóveda de ojivas, adosada a los tres costados — 300 — del patio, termina en el cuerpo de las escaleras monumentales ya mencionadas (figs. 1.220 y 1.221). La bóveda final de la nave de Occidente quedó cortada en el siglo XVII con la construcción de la farmacia. Esta resultaba ser un ejemplar interesantísimo por su completo instrumental y mobiliario, íntegramente conservado (fig. 1.227). La crujía, de doble planta y de estructura análoga a la de las enfermerías, que la unen perpendicularmente a la nave occidental y alcanzan la calle de las Egipciacas, fué terminada en la segunda mitad del siglo xvii. El patio porticado ya des¬ crito, se prolonga, a partir de las dos escaleras monumentales, con otro espacio abierto simétrico y de proporción semejante, cerrado asimismo por tres cuerpos de edificio. El del Sur tiene en la calle del Hospital una fachada del siglo XVI con elegante puerta plateresca (fig. 1.219); alguna de las ventanas del lado occidental debió pertenecer al primitivo Hospital d'En Colom, situado en aquella parte del edificio y utilizado hasta tanto no estuvieron dispuestas las salas de la Santa Cruz. La fachada que da al patio pertenece a una amplia¬ ción de fecha posterior. El cuerpo occidental está formado por una crujía de doble planta, de tipo gótico, y por edificaciones adosadas a ella que dan al interior del patio. Es notable la gran cantidad de azu¬ lejos empleados, principalmente en los zócalos. El cuerpo oriental, que comunica con el interior de la iglesia, no fué construido hasta 1830. Queda separado del de la escalera de Levante por una pequeña casa, construida a fines del siglo xv, que albergó el archivo del hospital. Esta descubre en su parte baja un pórtico de arcos rebajados, sobre capiteles esculpidos, tapiado por obras del siglo xvi y siguientes. La iglesia tenía el ingreso por la calle del Hospital; un atrio abierto formado por tres simples arcos apuntados precedía a la nave. A mediados del siglo xv, la iglesia estaría ya terminada, pues en 1444 se contrató con Pere Terrés y Francesc Vergés la pintura del retablo mayor. De la primera fábrica quedan visibles unos pocos fragmentos de paramento del muro exterior de Le¬ vante. De la seiie de capillas que se abrían entre los contra-' fuertes sólo se conservan dos con bóveda de crucería antigua. — 301 — de planta cuadrangular; una de ellas con arcosolio de la misma forma y escasa decoración escultórica. En el siglo xviii se rehizo el testero y la cubierta de la nave; la nueva bóveda se remató con bella linterna, boy restaurada, y modificóse la disposición de la fachada. En el mismo siglo xviii, el atrio fué convertido en zaguán y condenados los arcos; al central sustituyó una puerta de líneas abarracadas, libremente compuestas; centra el frontis superior un escudo de la institución; en medio de la fachada, en una ventana a modo de hornacina, una vigorosa imagen de la Caridad, tallada en piedra por el académico Pedro Costa, obra de más calidad y vigor que lo de su tiempo en Bar¬ celona (fig. 1.228). Los azares de la guerra provocaron su des¬ plome, pero, afortunadamente, fueron muy pocos los daños sufri¬ dos y será de nuevo colocada en su sitio. CASA DE CONVALECENCIA.—Adjunta al Hospital de la Santa Cruz, formando parte de un mismo recinto, está la Casa de Convalecencia, cuya primera piedra fué colocada por los conse- Ikrs en 1629. Con los legados de doña Lucrecia de Gualba, del caballero Pablo Ferrán, fallecido en 1649, y de las damas Victoria Astor y Elena Soler, la obra pudo ser terminada en 1680. El incendio de 1638 de un ala del vecino hospital, la guerra deis Segadors, y la peste y hambre de 1650 y 1654, paralizaron las obras por un cuarto de siglo. Después de una deliberación de maestros, en 1655, la obra prosiguió bajo nueva traza, según maqueta en madera del car¬ pintero F. Puig. En 1674 se procedia a la construcción de la segunda planta del claustro, siguiéndole el revoque general y la colocación de azulejos en zócalos y pavimentos. Estuvieron encargados de la dirección de los trabajos los maestros Andrés Bosch (en 1675) y José Juli (en 1678). La mayoría de esculturas son de Luis Bonifaç, quien, en 1672, cobró dos gárgolas y un escudo con las armas de los Ferrán, pertenecientes a la decoración del claustro; en 1678, otra gár¬ gola, el escudo de la entrada a la cocina mayor y el San Pablo, de piedra, figura central del patio, policromada por Ramón Pinós; en 1677, la lápida del zaguán. — 302 — En 1680, J. Font labraba el escudo que decora otra de las alas del claustro. El barcelonés Lorenzo Passoles trabajó en la obra de azu- lejería desde 1662 hasta 1684; en 1675 pintaba los azulejos que decoran la capilla y la escalera a la derecha del patio; el revestimiento cerámico del zaguán o porteria fué ejecutado entre 1680 y 1681. Esta obra maestra contiene nueve pasajes de la vida de San Pablo, titular de la casa por el nombre del caballero Ferrán, el más importante de los protectores. Entre 1679 y 1703 se colocaron los azulejos de la capilla y dependen¬ cias. Otros ceramistas trabajaron en la decoración de la casa; Pablo Passoles, sustituyendo al citado Lorenzo a partir de 1684; Bartolomé Porcioles había trabajado en la de la capilla en 1665; Bernardo Reig es autor de los arrimaderos de la escalera del fondo del patio. En 1705 y 1722, Antonio y José Reig seguían trabajando en la azulejeria, según cartones del pintor Jerónimo Blasco. La estructura esencial de la Casa de Convalecencia está integrada por cuatro grandes crujías alrededor de un patio porticado. Sus sobrias fachadas exteriores tienen como decora¬ ción única la soberbia hornacina angular, en la esquina de la calle de las Egipciacas y del Carmen, con una buena imagen pétrea de San Pablo (fig. 1.229). La portada principal frente a la Academia de Medicina ostenta una inscripción memorativa y las armas de la casa en bajorrelieve. En el zaguán, cubierto con bóveda de crucería con las armas de Ferrán en la clave, se desarrollan las ya citadas escenas de la vida de San Pablo en azulejos policromos, obra de Lorenzo Passoles. A la imagen del Santo acompañan diversas escenas de su vida: Huida, por mar, de Efeso, Obras de caridad en Roma en compañía de San Bernabé, Evasión de la ciudad de Damasco, Predicación a los judíos. Conversión (según el conocido modelo de Rubens), Deca¬ pitación, Los Santos Pedro y Pablo en Roma, San Pablo escri¬ biendo y el mismo ante los jueces. Cada composición va orlada con azulejeria ornamental, complementada con diversas compo¬ siciones decorativas bajo un friso con elementos arquitectónicos, delfines, flores y frutos, formando un conjunto de gran interés (figuras 1.230 a 1.235). lámina xl i i. Casa ele Convalecencia.Planta general. (Según plano del Servicio de Conservación y Cataiogación de Monumentos de la Diputación Provincial de Barcelona.) — 303 — A la derecha, junto a la bóveda del zaguán, la citada ins¬ cripción, enmarcada en piedra, explica el origen de la institu¬ ción. Una puerta, cuyas hojas están decoradas en ambas caras con entalles de motivos foliares, da paso al patio, dispuesto en dos plantas (fig. 1.237). La galeria inferior, con arcos rebajados sobre pilastras bajo bóveda de arista; la del primer piso, bajo envigado plano, con arcos de medio punto sobre columnas apoyadas en antepecho con balaustres. Su coronamiento es una cornisa de sobrio perfil con jarrones sobre zócalos unidos por una barandilla de hierro. Las gárgolas surgen en los ángulos y en el centro de cada una de sus alas. En el fondo, sobre la azotea, se levanta un cuerpo arquitectónico para el reloj, con una imagen de la Purísima en la cúspide. En el centro del patio surge una fuente cisterna, con un templete rematado por la briosa imagen de San Pablo, escul¬ pida por Bonifa'ç (fig. 1.236). El cuerpo de edificio correspondiente a la galeria meridional del patio tiene una sobreplanta, sobre la cual se asentaba un jardín de naranjos, limoneros y mirtos. Las dependencias de la planta baja se cubren con bóvedas de arista apeadas por mensu- lillas. El cubrimiento de las del piso alto es por envigado de madera con bovedillas. La escaleracorrespondiente a la crujía de la calle del Carmen está decorada por un arrimadero de azulejos con balaustres, entre elementos vegetales y escudos de Ferrán de gran tamaño en los rellanos. En el extremo izquierdo del ala de fachada hay otra escalera más amplia, cerrada en lo alto por una linterna cubierta con brillante azulejeria de reflejo metálico. La deco¬ ración cerámica de los arrimaderos es semejante en colorido y composición a la de la escalera anterior, si bien no le alcanza en calidad artística. La mayoría de dependencias lucen arrimaderos de cerámica: en las galerías inferior y superior son de cartabón verde con cenefas de hojas en ocre y azul; en los departamentos aparecen escudos de la casa centrando ingeniosas combinaciones geomé¬ tricas a base de cartabones verdes; otras, muy elegantes, están resueltas con temas vegetales; balaústres con sus pilastras, zócalo y cornisa, jarrones con flores o frutas y guirnaldas (fig. 1.238). — 304 — La capilla se halla en el fondo del amplio salón del primer piso, correspondiente a la crujía de fachada. Su puerta, deco¬ rada con el escudo de Ferrán, está flanqueada por ventanas. Está decorada con alto arrimadero de azule] eria y decoración al óleo sobre preparación de estuco. En la bóveda aparece la Coronación de la "Virgen en presencia de multitud de Santos, entre los cuales destacan los Patronos de Barcelona; en los muros, diversos pasajes de la vida de San Pablo, completados con profusión de ángeles, guirnaldas y flores. La tradición atribuye esta pintura a Antonio Viladomat (figs. 1.239-1.241). El retablo, presidido por un lienzo ennegrecido con la repre¬ sentación de San Pablo, es de buena talla dorada y policromada, formando un inmenso marco con la figura de la Inmaculada y las imágenes de la Caridad y de la Esperanza. En el zócalo, la figura yacente de San Pablo. Destaca la importancia del magnifico frontal de azulejos, obra de Ramón Porcioles, deco¬ rado con la imagen del titular entre los escudos del fundador. (Fig. 1.242.) COLEGIO DE CIRUGÍA Y ACADEMIA DE MEDI¬ CINA.'—El Rey Martín I fundó, en 1402, el Colegio de Medicina de Barcelona, fijando su reglamento en el año siguiente. En él se aluden los estudios de Medicina que, según parece, existían ya en 1345. Su definitivo establecimiento en el Hospital de la Santa Cruz data del año 1403. Alfonso el Magnánimo reorga¬ nizó el Colegio, el cual, bajo su reinado, fué, por concesión de Nicolás V, equiparado en privilegios al Colegio de Tolosa. En 1565 fué incorporado con sus disciplinas al Studi General. Suprimido éste por Felipe V en 1715, la Escuela de Cirugía continuó en Barcelona en el mismo edificio. En el siglo xvii, al tiempo que se levantaba la Casa de Con¬ valecencia, se trabajaba también en el aula de les Anathomies, de la que nada queda. Poco después de concluida la guerra de Sucesión, la institución médicodocente fué, junto con otras ense¬ ñanzas universitarias, totalmente suprimida. Ya mediado el siglo xviii, para contrarrestar el estado de decadencia a que había llegado la ciencia médica, fueron creados Colegios especialmente dirigidos a la formación de médicos de — 305 — la Armada (en Cádiz) y del Ejército (en Barcelona). Pedro Vir¬ gili, el gran cirujano, fué alma de la reforma, y a él se debe la creación y reglamento del nuevo Colegio barcelonés. Un nuevo edificio vino a sustituir la antigua aula, frente a la Casa de Con¬ valecencia, junto al ala occidental del Hospital de la Santa Cruz. El capitán general de los Ejércitos de Cataluña, D. Jaime Miguel de Guzmán, Marqués de la Mina, puso la primera piedra en 1762. Las obras terminaron dos años después bajo la dirección de Vir- güi. Más adelante, el Colegio se convirtió en Facultad de Medi¬ cina, la cual siguió en el mismo edificio basta la inauguración del nuevo Hospital Clínico. Después de haber albergado la Es¬ cuela Normal de Maestras, el edificio fué cedido en 192 ) a la Academia de Medicina de Barcelona. Iniciada ésta en 1754 con la reunión periódica de algunos médicos y cirujanos barceloneses, no se constitnyó oficialmente hasta 1770. Actuó bajo denominaciones varias, hasta que en 1868 tomó el actual título de Real Academia de Medicina y Cirugía de Barcelona. El Colegio, dirigido por Virgili, es un elegante palacete, construido en piedra de Montjuich. Su fachada principal frente a la Casa de Convalecencia, sigue la fórmula académica del tiempo de Carlos III. Constituye elemento principal una gran ventana, flanqueada por dos hornacinas sobre el escudo de Carlos III. La lápida que conmemora la erección de la obra aparece en la puerta ciega central. La cubierta es a cuatro vertientes con mansardas y la linterna del anfiteatro en el centro (fig. 1.243). Este constituye el salón central, elemento el más interesante de la casa. Es de planta circular, con gradería de piedra y una galeria con celosías de madera tallada sobre elegante barandilla de hierro. Su cúpula, con lunetos, culmina en la linterna ya mencionada. El busto marmóreo de Pedro Virgili se ostenta, dentro de elegante hornacina, sobre la última grada, bajo el gran ventanal. El estrado presidencial enfrenta la puerta de ingreso. En el centro del salón se conserva la antigua mesa de mármol del Colegio de Cirugía, y ante la gradería de piedra queda situada una línea circular de elaborados sillones tallados en madera (fig. 1.244). La actual Academia ha ido reuniendo 20 — 306 — elementos mobiliares diversos provenientes del antiguo Colegio, entre los cuales se cuenta el armario para el instrumental, sobria¬ mente decorado. El retablo de la capilla procede de la Procura barcelonesa de la cartuja de Scala Dei, albergue temporal de la Academia de Medicina (fig. 1.245). Cerca de la capilla se conserva un pozo, con arrimaderos de azulejería del siglo xviii, del que en otro tiempo se sacaba el agua empleada para lavar los cadáveres. IGLESIA DE SANTA MARTA.'—La capilla barroca del Hospital de Peregrinos de Santa Marta fué derribada con las vn A^OA-/ obras de apertura de la Via Layetan^La fachada se conserva reconstruida en el Hospital de San Pablo y de la Santa nuevo Cruz. Tenemos, además, el trazado de su planta y algunas fotografías anteriores al derribo. Su obra se atribuye a Carlos Grau—escultor arquitecto del palacio de la Virreina y la iglesia de la Merced—y a Miguel Bover, entre los años 1736 y 1747. La fachada responde al tipo barroco tardío barcelonés con la Santa titular, en piedra, en la hornacina que constituye el principal elemento decorativo de la puerta. La cabecera muestra la última fórmula de los frontones curvilíneos, decorados con jarrones de piedra, de la arquitectura barroca barcelonesa (fig. 1.246). Su estructura interior era de nave única con ábside semi¬ circular iluminado por el linternón de una cúpula. En 1909 quedaban en pie las construcciones anejas del hospital de leprosos y la fuente de la Riera de Sant Joan o de la Avellana. CASA HOSPITAL «DELS INFANTS ORFENS»J—En un ángulo de la plaza dels Angels se abre la puerta de la Casa Hospital dels Infants Orfens. Esta institución fué fundada en 1370 por disposición testamentaria de G. dez Pon, con el fin de recoger los niños huérfanos de la diócesis de Barcelona. Hasta el siglo xvi no tuvo casa propia; el edificio actual es una estructura de tipo utilitario, sin decoración. La puerta, adición subsiguiente, luce el escudo de la Casa junto a la fecha 1578. La obra de la capilla contigua fué contratada con Claudio Casal en 1680, pero debió ser reformada con posterioridad, pues — 307 — lapuerta lleva la fecha de 1785. Su desnuda nave, única bajo bóveda con lunetos, tiene capillas laterales de planta rectan¬ gular que comunican entre si. En 1798, Ramón Amadéu talló el grupo con la imagen de San Jerónimo Emiliano, declarado patrón de la Casa en 1834, en hábito sacerdotal, con sus atributos a los pies, bendiciendo a un niño de pie y a una niña arrodillada. Esta notable talla policromada desapareció en 1936, con los demás elementos que adornaban la capilla. CASA DE MISERICORDIA.—En la calle de Elisabets, no distante delHospital de los Niños Huérfanos, se halla la Casa de Misericordia, fundación establecida por el caballero Diego Pérez de Valdivia en 1583, con la intervención y ayuda del Consejo municipal. El vasto edificio, del siglo xvii, ni por su arquitectura ni por su contenido tiene gran interés. Dos ménsulas con escudos de la ciudad, que se ven en el patio de ingreso, podrían ser de la primera época. La iglesia, sin decoración y desmantelada, es de nave única, con pequeñas capillas laterales; tenía coro sobre la puerta de ingreso; el retablo mayor, del siglo xvii, mediocre, con historias del Arcángel San Rafael y Tobías, se conserva maltrecho. Sobre la puerta de la calle de Elisabets aparece la fecha de 1693, y, en el dintel, dos ángeles sostienen el escudo de Barcelona. En la iglesia moderna, situada en otro ángulo del vasto recinto, se conserva una Purísima sobre lienzo ennegrecido, atribuido a Manuel Tramulles, el discípulo de Viladomat. HOSPITAL DE CLÉRIGOS DE SAN SEVERO.—Además de los hospitales citados, existió, el siglo xv, posteriormente en a la creación del de la Santa Cruz, elHospital de San Severo, para sacerdotes pobres y enfermos de la diócesis de Barcelona, fundado en 1412 por mosén Alomar, en la calle de la Paja. La portada actual indica una reforma en 1562 (fig. 1.247). En 1937 se descubrieron, aparedadas en la fachada que se con¬ serva, tres figuras de piedra, procedentes, probablemente, del primitivo edificio. La imagen central, de pie, representa al obis- — 308 — po San Severo; a derecha e izquierda le acompañaban dos clé¬ rigos orantes arrodillados. Esta obra es quizá atribuible al escul¬ tor cuatrocentista Pedro Oller, y constituye una notabilísima muestra de nuestra escultura en piedra. Desgraciadamente, estas esculturas fueron vendidas hace poco tiempo a un particu¬ lar, y se ignora su paradero actual (figs. 1.248 y 1.249). El Museo Diocesano conserva el retablo de la capilla, dedi¬ cado a San Severo, obra de los pintores portugueses Enrique Fernandes y Pedro Nunyes, que lo contrataron en 1541. Obra de talla y pintura, consta de tres cuerpos, divididos por mon¬ tantes con figurillas de santos. En los tres compartimientos bajos, está pintada la traslación efectuada bajo el Rey Martin de parte de las reliquias de San Severo a la Catedral de Bar¬ celona. En los compartimientos laterales, tres pasajes de la vida del Santo y el milagro póstumo de la curación del Rey Martin; en la parte central, la imagen titular de pontifical, tallada y policromada; en el frontis circular, sobre ella. Dios Padre bendiciendo. En los costados, tallas ornamentales con policromia y dorado, a modo de guardapolvos (fig. 1.250). LA ANTIGUA CANÓNICA Y LA ALMOYNA.—-En 935, el Conde Sunyer Ricbildis concedieron a la Catedral y su esposa un diezmo para la erección de la Canónica, que estuvo situada junto a la bajada llamada deis Olms, que unia el recinto cate¬ dralicio con la calle de la Tapineria. La Regla Agustina rigió, al parecer, su vida conventual basta 1369. Una vez abandonado el edificio, fueron vendidas, en el citado año, algunas de las columnas correspondientes al refectorio. Gran parte de la Canó¬ nica fué derribada en 1400 con el lienzo de muralla adosada. En el mismo solar erigióse a mediados del siglo xv la casa de la Pia Almoyna, institución fundada en 1009 para el perpe¬ tuo sostenimiento diario de cien pobres, cuyo refectorio, dedi¬ cado a San Sebastián, había ocupado basta entonces una parte de lo que es boy claustro catedralicio hacia la capilla de Santa Lucia. Dos cuerpos de edificio de piedra integran este conjunto (fig. 1.251). El más antiguo es una larga crujía de tres plantas, con tejado de doble pendiente, fachada lateral en la bajada — 309 — de la Canonja y con entrada en la plaza de la Catedral. Sobre su gran puerta semicircular dovelada, aparecen en relieve los atributos de la Pasión, el escudo del Cabildo y la imagen de Santa Eulalia. Sobre éste, una gárgola. La ventana superior, rehecha modernamente. En los ángulos de la bajada de la Canon- ja, una inscripción con el titulo del edificio en letras góticas. El interior no muestra particularidades arquitectónicas nota¬ bles; se sabe que hubo en el fondo capilla y coro, y existe toda¬ vía la monumental escalera que comunica con los pisos supe¬ riores. Consta ya en catálogo el capitel de tipo mozárabe, pro¬ cedente, tal vez, de la antigua Canónica. Hay también noticia de una interesante pintura mural pu¬ blicada por P. Madrazo en el Museo Español de Antigüedades (vol. V), según acuarela de J. Serra; desapareció a mediados del siglo XIX. Parece del siglo xvi, y puede relacionarse muy vaga¬ mente con la noticia de que en 1518 el portugués P. Nunyes pintaba para la Almoyna un retablo y catorce figuras (fig. 1.252). El segundo cuerpo de edificio le fué añadido en 1546 y forma una crujía perpendicular a la anterior. Su fachada principal, prolongación de la de la plaza de la Catedral, es lisa, con una galería superior. En el ángulo formado por las fachadas poste¬ riores de amhas crujías emerge el cuerpo poligonal de una de las torres de la muralla del siglo iv, siendo visibles sus venta¬ nas con dovelaje de ladrillo. Junto a ella se divisa parte de unas arenaciones ciegas de tipo románico, resto tal vez de un ábside catedralicio. Porproceder probablemente del refectorio viejo de los pobres, hay que inventariar aquí una pieza de importancia destinada a las colecciones municipales de arte. Una tabla con la imagen de San Sebastián bajo el Calvario, cuerpo central del retablo, colocado entre 1423 y 1425. Puede atribuirse al pintor barcelonés Juan Mates. Los escudos de los ángulos, bla¬ sonados con cuatro tordos, palomos o perdices, pueden algún día proporcionarnos noticia de su donante (fig. 1.253). CASAS CANONICALES.—Cuando los Canónigos dejaron de vivir en comunidad, se establecieron en casas particulares cercanas a la Catedral. Desde el siglo xiv hay noticias de sus — 310 — albergues, y el censo llevado a cabo en Barcelona en 1448 proporciona detalles importantes de tales viviendas. Ciertas dignidades capitulares tuvieron su residencia, las más de las veces en propiedad, en las Ules comprendidas entre la plaza de la Freneria, la plazuela de la Piedad, la calle de este mismo nombre, la del Paradis y la del Bisbe o de la Ciutat. Este conjunto urbano recibió el nombre de illa de Micer Fran- césc Desplá canonge de la Seu, probablemente por ser este famoso capitular el personaje más importante del barrio. En la Illa vivían también pendolistas, comerciantes, zapateros, etc., ocu¬ pando tiendas, obradores y habitaciones. A pesar de ello, este bloque urbano fué llamado generalmente, desde época ya mo¬ derna, de las casas de los Canónigos, nombre que todavía con¬ serva. Era unconjunto heterogéneo de edificaciones de tipo civil, profundamente modificadas en diversos períodos; por lo que dejan entrever las restauraciones y las viejas fotografías, per¬ tenecían, en su mayoría, al siglo xiv. En 1603 se abrió al público, en un ángulo de la plaza de la Piedad, el mostrador de la carnicería canonical; una cueva sub¬ terránea, todavía existente, comunicaba con esta dependencia y servia para la conservación de las carnes. Hacia el año 1921, el arquitecto M. Rubió Bellvé recons¬ truyó con esgrafiados y mayólica modernos la casa que forma esquina entre la calle de la Piedad y la del Obispo. Entre 1924 y 1925, el Fomento de las Artes Decorativas, que ocupaba la casa con fachada en la plazuela de la Piedad, emprendió una razonable restauración, descubriéndose en una sala alta parte de una decoración mural, con escudos de Cardona y de Pont, alternando con los del Cabildo, entre las ménsulas del arte- sonado. En un muro de la misma pieza parecieron composi¬ ciones jeroglíficas que permiten suponer la existencia de una clase de gramática de las aulas canonicales. El mal estado de conservación de estas pinturas impidió que se restauiaran. Hacia 1929, el arquitecto J. Martorell dió fin a la reconstruc¬ ción interior y exterior de los mencionados edificios canonica¬ les por encargo de la Diputación Provincial, no pudiendo, des¬ graciadamente, llevar a término los trabajos de restauración — 311 — con la pulcritud arqueológica que presidió la realización de sus proyectos. La ilusión de vetustez de algunos rincones interio¬ res es debida al aprovechamiento de piedra vieja procedente de otros edificios derribados, y a la utilización de elementos arquitectónicos auténticos. Algunas ventanas son copia de mo¬ delos originales (fig. 1.258). El conjunto está ocupado actualmente por varios servicios culturales de la Diputación: oficinas, escuelas, y por el Servicio de Conservación y Catalogación de Monumentos. La estructura emplazada ante la puerta cate¬ de la casa dralicia de la Piedad era muy simple; torre en el ángulo, con pórtico o galería cubierta por tejado, en su parte superior: a cada lado, más baja, galeria también, y en el extremo de la fachada de la calle de la Piedad, otra torre, sin cubierta ni pórtico; ventanas ajimezadas y otras con arco monolítico trilo¬ bulado; las habitaciones desarrolladas alrededor de un patio descubierto, con escalera que conduce al primer piso. En la planta fueron conservados los arcos de medio punto propios para la instalación de botigues o almacenes y obradors o tiendas-taller. Arcos similares se repiten en otros sectores del conjunto. ARCHIVO HISTÓRICO DE LA CIUDAD (Casas del Ar¬ cediano y del Deán).—La primitiva residencia de los Arce¬ dianos Mayores de Barcelona parece ocupó las dos torres que flanqueaban la puerta de la muralla del siglo iv, en la Plaza Nueva. En el siglo xii se las llamaba ya turres archidiaconáles. Con anterioridad al siglo xv, la Casa del Arcediano se extendió hacia el Norte, siguiendo el lienzo de muralla hasta incluir la torre inmediata limitando con la Casa del Deán. La puerta del patio se abría en la calle de Santa Lucia. De lo construido en la primera mitad del siglo xv, solamente existe el dintel de una ventana, actualmente utilizada como puerta exterior en el primer piso: la falta de elementos de la estructura medieval es debida a la reconstrucción total empezada a fines del siglo xv por el arcediano mayor Luis Desplá (f 1524) y terminada hacia 1510 (fig. 1.259). En la torre occidental—actualmente aneja al Palacio del — 312 — Obispo—^fué construida la capilla con las armas de la bóveda. Para esta capilla, en Desplá en 1490, Bartolomé Bermejo pintó su conocida tabla de la Piedad con el retrato del arcediano Desplá, conservada actualmente en la Catedral. La mayor parte de las obras se efectuaron alrededor del patio: éste queda separado de la calle por el muro que ostenta la puerta principal; a la izquierda se levanta un gran cuerpo, de planta trapezoidal, en cuyo primer piso se construyó sala de rico una artesonado, denominada de las Piñas doradas, rada de la estancia sepa¬ contigua por un muro de inusitado espesor, perteneciente a construcciones anteriores. Al fondo del entre él y la patio, muralla, queda j,el cuerpo principal de edificio, en cuyo primer piso se halla otra sala alargada, con dos ventanales. La torre grandes romana, rectangular, era otras estancias. Entre la Casa del ocupada por Deán y el patio, había un ala estrecha, con un pórtico en la planta baja. Esta estaba ocupada por las caballerizas, almacenes y dependencias secundarias. Las columnillas de mármol de la galería cumbrera fueron compradas por el arcediano al Cabildo de 1507 a 1509. El arcediano Desplá reunió en el patio una colección de mármoles y piedras roma¬ nas, conservados, en su mayoría, en el Museo Arqueológico de Barcelona. La Casa del Deán, adosada al lienzo inmediato de la muralla, incluyendo la segunda torre rectangular, existía ya en este lugar en el siglo xv. En 1420 sufrió una considerable reducción a causa de la apertura de la plaza de la Catedral con las escaleras que de la misma bajan a la calle de la Corribia; en 1546, el proyecto de ampliación de la plaza volvió a afectarla; y el deán Jaime Estela costeó en 1548 la construcción de la nueva fachada, terminada por el canónigo Berenguer de Aguilar, en cuyo tiempo se restauró también la fachada de la calle de Santa la puerta Lucia, con principal de entrada al patio y escalera, en dovelas está grabada la fecha 1559 cuyas (fig. 1.260). En los esculpi¬ dos dinteles de las ventanas aparecen las armas de dichos canó¬ nigos junto con medallones con cabezas humanas, según la moda renacentista. Securalizadas las casas en 1870, pasaron a ser propiedad de don José Altamira, personaje extravagante, que hizo grandes — 313 — reformas en la decoración interior y extendió a las tres alas la arquería del patio de la Casa del Arcediano, quedando conver¬ tido en claustro (conservando las lineas antiguas), construyendo en el centro un surtidor a base del brocal del antiguo pozo (fig. 1.261). Los edificios, reunidos desde entonces en una sola casa, pasaron a ser sede del Colegio de Abogados, y finalmente los adquirió, en 1919, el Ayuntamiento de Barcelona para instalar allí su Archivo Histórico. Bajo la dirección del arquitecto don José Goday, se llevó a cabo la segunda restauración del patio. El muro de la crujía Norte del patio, que Altamira había ade¬ lantado y rehecho, fué construido de nuevo a semejanza de los demás, utilizando para los dinteles de la puerta del primer piso y ventanas del segundo elementos de edificios barceloneses derri¬ bados. En el ángulo Noroeste del patio se colocaron una ventana del siglo XV, utilizada como puerta, y una pequeña puerta del siglo XVI que antes estaba en el interior, en el paso a la torre de la Plaza Nueva. La estructura interior, ya muy alterada en el siglo xix, está hoy completamente modificada, a excepción de la gran sala con ventanales en la crujía central (hoy Sala Municipal) y la de las «piñas doradas», con escudos del arcediano Desplá (cuartelados de Desplá y Oms) en el artesanado, en el ala Sur. Los mismos escudos aparecen en varias ventanas, en el patio, en el pica- , porte de hierro (hoy en el Museo Cau Ferrat, en Sitges) y en otros elementos del edificio (figs. 1.262 y 1.263). ORGANIZACIONES GREMIALES.!—A pesar de su remoto origen, las agrupaciones de individuos de una misma profesión no fueron reconocidas oficialmente hasta 1200. Las referencias más antiguas citan las de sastres, pelejeros, tejedores, zapateros, tintoreros y otros artesanos. Su carácter originario fué proba¬ blemente religioso y benéfico; evolucionando, mientras crecía su número, hacia una compleja organización profesional. En un principio, su vida giraba alrededor de la capilla escogida para rendir culto al Santo Patrón: los retablos que construyeron y los escudos o emblemas con que adornaron los muros, vestigio — 314 — de su las iglesias, han sido ya estudiados con los edi¬ paso por ficios respectivos. En general, los oficios se agruparon en barrios por su afini¬ dad y en relación con el intercambio de productos o materias. Los artesanos de igual profesión tendieron a vivir en una misma calle. Según el espacio requerido por los talleres se ocupaban edificaciones de tipo diverso. Consta documentalmente el apro¬ vechamiento de la planta baja de ciertos edificios más bien señoriales, las casas canonicales, por ejemplo, como talleres de pendolistas, zapateros, pintores, batihojas, sastres; sin embargo, en algunos casos, existia la casa-taller, en la que el artesano vivia con sus familiares, ayudantes y aprendices. Probable¬ mente la mayor parte de casas conservadas de época trecentista corresponderían a este tipo: téngase como ejemplo la calle de la Freneria, la calle de Les Caputxes, las Voltes dels Pintors (fig. 1.264), en la calle del Consulado, etc. De época posterior, pero respondiendo a este mismo tipo, fueron también los porches de la calle del Consulado, desaparecidos. I.os pintores que cerca de ellos trabajaban, como los que lo hacían bajo sus voltes (fig. 1.265), serian más bien pintores de navio, como carpin¬ teros de marina eran los establecidos en las cercanías. Pero hay otra clase de construcción, ligada no ya al oficio en general, sino a su organismo profesional, y es la Casa del Gremio. En ella se reunían los cofrades, fué archivo de sus privile¬ gios y documentación y también arsenal de sus armas. Allí tuvieron las Juntas, y, en algún que otro caso, en ella fué instalado un oratorio o capilla. Parece ser uno de los ejemplos más antiguos la casa que ocupa el ángulo entre las calles de la Freneria y Bajada de Santa Clara, posiblemente sede de la Cofradía de San Esteban, de los freneros, en la que se agrupaban silleros, cotamalleros, mandreteros, pintores, doradores, bati¬ hojas, cajeros, fabricantes de frenos, de espuelas, espejos, cascos, etc. Su estructura denota que también en su planta baja estarían instalados talleres o obradors. Ejemplar notable fué la casa trecentista supuesta del gremio de plateros o argenters, perdida con la apertura de la Via Laye- tana. Fué la casa número 47 de la calle de Basea, que conser- — 315 — vaba un gran ventanal con su calado roto anejo a unas habi¬ taciones con notables artesanados y un patio que denotaba tracerias de una antigua residencia señorial (fig. 1.266). No siempre las casas gremiales fueron edificios de nueva planta, construidos exprofeso. La casa de los caldereros fué un fino ejemplar renacentista; en su origen, tal vez, edificio particular de los Mora. Estaba en los números 3, 5 y 7 de la calle de la Boria y sobre el portal de les Filateres, junto a la plaza del Angel, derribados cuando la reforma. Sus elementos fueron reconstruidos en la plaza de Leseps, formando de las dos primitivas fachadas una sola (fig. 1.267). El plan constructivo de las casas gremiales incluyó casi siempre una gran estancia o salón de actos, utilizado en oca¬ siones como capilla. Esta estructura aparece también en los edificios pertenecientes a otras asociaciones similares. Asi sucede con la casa de la Cofradía de la Purísima Sangre (cuya principal misión fué procurar buena muerte con toda clase de auxilios espirituales a los condenados a la última pena), edificada en el solar de la antigua casa rectoral de la iglesia del Pino, en la plaza del mismo nombre. Es un edificio de tres plantas, coronado por una galeria de arcos de medio punto, sobre pilastras en gran parte tapiadas; su puerta está enmarcada por simple mol- duraje bajo un escudo sostenido por dos ángeles (fig. 1.268). Erigida en 1542, se reformaba en 1613, con autorización del Consejo municipal, y en 1789; las fechas constan en el dintel de madera de otra puerta y en el ángulo de la calle del Cardenal Casabas, en un escudo entre dos angelitos. En la desaparecida calle de la Corribia, frente a las escaleras de la Catedral, se levantaban dos casas gremiales. La primera perteneció a la Cofradía de Hosteleros y Taberneros, con su figura pétrea de Santa Marta, fechada en 1556. El escudo gremial llevaba la de 1751. La imagen halló refugio en el Museo de la Ciudad (fig. 1.269). La segunda casa gremial de la desaparecida calle Corribia fué la de los zapateros. Su fachada, única parte notable del edificio, desmontada en 1943, espera su reconstrucción en nue¬ vas urbanizaciones. Existió una primitiva casa gremial gótica. — 316 — que fué sustituida 1565 por la que citamos reformada en 1740, en con adición de una tercera planta. Sobre la puerta de ingreso, de fino molduraje, corre una inscripción en correctas letras romanas; el balcón del primer piso, con elaborada barandilla de hierro, ostenta el escudo y las armas gremiales en cobre, entre filacterias y la fecha de 1740; entre las dos aberturas, decora¬ das con el simbólico zapato, surge, en un recuadrado, el león del Evangelista patrono, sobre otro zapato ricamente orlado. Los balcones del segundo piso reproducen, reducidas, las carac¬ terísticas del anterior, y sobre ellos, tres gárgolas marcan el nivel primitivo de la casa (fig. 1.270). En una casa de la calle del Bot aparece, también en relieve pétreo, el león del Evan¬ gelista, lo que parece indicar alguna relación con el Gremio de Zapateros, en el siglo xv. En general, las casas gremiales eran más modestas. En la mayoría es distintivo y decoración única la hornacina con la imagen del Santo Patrón. Ejemplo de este caso es la del Gremio de Assahonadors—curadores de piel—, que en 1628 colocaron la figura de San Juan Evangelista y sus armas de oficio en la esquina de las calles de Monteada y de Assahonadors (fig. 1.271). Pero en el siglo xviii la construcción de hornacinas en fachadas particulares se generalizó, perdiendo su característica gremial. Las casas gremiales de los siglos xvii y xviii lucen en sus fachadas los esgrafiados característicos de la época. La del Gremio de Revendedores, frente a la iglesia de Nuestra Señora del Pino, es una simple casa de pisos con fachada esgrafiada; presidida por la imagen de San Miguel Arcángel, en airosa hornacina, con entablamento sobre medias columnas, bajo medallón con leyenda y la fecha 1685 (fig. 1.272). Mucho más notable resulta la casa de los veleros o tejedores de velos de seda, cuyo gremio quedó establecido en 1533. La erección del local gremial se decidió en 1758, y a fines del mismo año fueron presentados dos proyectos para el nuevo edificio: uno debido a Juan Garrido, y él otro a Mariano Ballescá. José Isern y Juan Soler Faneca, arquitecto de la nueva Lonja de Comercio, emitieron dictamen aceptando el primero. Iniciada la construcción, varias incidencias la demoraron, especialmente las de carácter económico, concluyéndose en 1763. En el año siguien- — 317 — te tuvo lugarla casa gremial la primera reunión. Los detalles en escultóricos del ángulo de la fachada se deben al artista Juan Enrich (figs. 1.273, 1.274 y 1.275). Disueltos los gremios en 1813, se constituyó en 1834 el Colegio del Arte Mayor de la Seda, que ocupó el edificio hasta la actualidad. Antes de la construcción de la Vía Cayetana, la casa for¬ maba esquina con la Riera de San Juan y la calle Alta de San Pedro, bndando con la pequeña capilla de San Cristóbal, que fué derribada. Su restauración, terminada en 1930, comprende alteraciones esenciales en su estructura, la renovación total del esgrafiado, la construcción de un cuerpo de edificio adosado a la parte posterior y la balaustrada de coronamiento. La deco¬ ración esgrafiada del primer piso comprende una serie de cariᬠtides alternando con las ventanas; una segunda zona con colum¬ nas y unos angelotes entre guirnaldas decoran los dos últimos pisos; todo ello con temas vegetales enmarcando aberturas. Además de los edificios propios de los gremios, el recuerdo del paso de algunos de ellos es evidente en ciertas casas, donde aparecen, labrados más o menos toscamente, ya señales referentes a un oficio, ya imágenes de patronos o símbolos. Se conservan, además, multitud de elementos artísticos de origen gremial. Objetos procedentes de casas gremiales, libros de privilegios, de actas y de cuentas, de examen o pasantía, etc.; banderas y pendones gremiales ornados de emblemas de los oficios. Las casas gremiales poseyeron altares para su capilla u oratorio; bancos procedentes de sus salas de asamblea o de la capilla, ornamentos utilizados en solemnidades, armarios, ar¬ chivo, imágenes y relicarios. Con la disolución de las corpora¬ ciones, la mayor parte de estos objetos quedan en poder de particulares o de asociaciones de miembros de un mismo oficio. El Museo de Historia de la Ciudad va incorporándolos a sus colecciones. Del Gremio de Plateros queda un armario archivo, decora¬ das puertas con dos copas en relieve y la fecha 1682; es pro¬ sus piedad de D. J. M. Sagarra. En el Museo de Historia de la Ciu¬ dad, un lienzo representando actos benéficos, llevados a cabo — 318 — por la Cofradía entre 1799 y 1802, con el título de Olla de sopa. Del Gremio de Zapateros, una tabla, del siglo xviii, con los patronos de los aprendices y las piezas que éstos habían de realizar para alcanzar la maestría. También en el Museo de His¬ toria de la Ciudad. Entre los ornamentos litúrgicos que poseyó la Cofradía, cabe citar un frontal gótico bordado, de ignorado paradero, del que existen fotografías. Del de los Merceros, el mismo Museo guarda una imagen de San Julián, de talla policromada (fig. 1.286). Su casa gremial estaba en la plaza del Blai junto a la Cori del Veguer. En 1554 adquirieron el edificio, rehecho en 1591 y 1762. En esta fecha fué colocada en la fachada dicha imagen de San Julián, que fué sustituida más adelante por otra de piedra, según el mismo modelo, conservada en parte. La casa desapareció a raíz de la apertura de la calle de Jaime I. De la Cofradía de Correos a caballo, el respaldo del ya citado banco de la capilla de Marcús, con un pequeño entalle alusivo al oficio. Otros tres bancos de la Cofradía de Bastaixos de Capçana o faquines, están expuestos el Museo Marítimo y proceden en de Santa María del Mar. Otras piezas de dicho gremio se con¬ servan en la misma iglesia, y, en general, las de otros, en igle¬ sias de la ciudad, van inventariados y descritos en las mismas. De los hortelanos de las huertas de San Pablo queda el reli¬ cario de sus patronos San Abdón y San Senén, obra del siglo xv (figura 1.285). Dió las reliquias, según atestigua la inscripción en esmalte, Felipe de Malla. Su forma es la típica de estos reli¬ carios; ancho pie con cuatro esmaltes, las dos figuras en los brazos, cuerpo central en linterna o cimborio, terminando con una cruz ornada de cuatro puntas. Se conserva en el Museo de Historia de la Ciudad. Del importante Gremio de Plateros se conserva: El Llibre d'Advertiments y el Llibre de Marques, propiedad de los señores J. M. Sagarra y R. Sunyer, respectivamente. El Museo de His¬ toria de la Ciudad posee los famosos libros de Passanties. Son siete tomos, con más de 1.700 dibujos de piezas presentadas al examen de maestro en el Colegio de Plateros de Barcelona. Abarcan desde el año 1518 al de 1852. En gran número de ellos, — 319 — los autores representan la imagen de su Patrón, momentos inte¬ resantes de la vida de la ciudad (el sitio de 1714 especialmente) o motivos alegóricos que llenan por completo los folios. Puede seguirse a través de los mismos la evolución de la joyería bar¬ celonesa en sus formas y estilo. Algunos dibujos tienen interés por sí mismos, y otros revelan la imaginación o la habilidad de los examinandos. Los más antiguos son simplemente dibu¬ jados a pluma; otros añaden retoques a lápiz; más adelante abundan las aguadas, y a mediados del siglo xviii y durante el siglo XIX, las composiciones se realizaron a todo color; en algu¬ nos casos, lo que menos cuenta es la joya; en realidad, se toma pretexto de ella para iluminar por completo las páginas con aves, animales, personajes o escenas (figs. 1.276 a 1.284). En la Sala Gremial del citado Museo de Historia de la Ciu¬ dad se exhibe un grupo de libros procedentes de corporaciones profesionales con miniaturas o dibujos. Los más tienen orna¬ mentada sólo la página primera, por lo general, muy tosca¬ mente, en tanto que el interés de otros reside acaso en sus encua¬ demaciones. Corresponden a los posaderos, captaires o mendi¬ gos, tejedores, blanqueros o curtidores. Se conservan también el de los adroguers y confiters, con encuademación de cuero y aplicaciones de metal, del siglo xvi; el de privilegios de los corre¬ dors d'orella y el de juramento de los mismos, con dos minia¬ turas del siglo xviii (fig. 1.287) y otros en colecciones particu¬ lares. Con relación al oficio de farmacéutico, cabe citar una tienda del siglo XVII, conservada ha poco apenas sin modificaciones de organización, mueblaje y utensilios: la antigua farmacia Escuder, en la calle Baja de San Pedro. Abunda aún en tarros de la época y en cajas de especiería. Mucha más propiedad de ambiente y mayor número de enseres mostraba la del Hospital de la Santa Cruz, conservada intacta hasta 1934, y que para las obras generales de restauración del edificio fué provisionalmente apa- redada. (Véase pág. 300.) FUENTES PÜBLICAS;—^La abundancia de noticias docu¬ mentales sobre conducción de aguas a la ciudad y sobre sus fuentes públicas, contrasta con la escasez de elementos conser- — 320 — vados. En el pasado siglo y en las primeras décadas del presente desaparecieron algunas fuentes (la del convento de San Fran¬ cisco, la de N'Avellana, junto a la iglesia de Santa Marta, etc.). Las únicas fuentes medievales conservadas son; la de Santa María, la de San Justo y, muy reformada, la de Santa Ana, situadas en las plazas de sus respectivos nombres. Las tres son del siglo xiv, en estructura de planta poligonal con paramento de sillería. La de Santa Maria del Mar está decorada con óculo calado, y el escudo real y el de la ciudad bajo dos gárgolas (fig. 1.254). La de San Justo, con la efigie del Santo entre las armas de la ciudad y del rey en una cara, y en las otras dos, entre los mismos escudos, un halcón alusivo al hallazgo de la mina de agua en Collcerola (por nn Fivaller que tenía su casa vecina a la fuente), durante una cacería, hacia el año 1367 (fig. 1.255). En dicha fuente efectuaron algunas reformas importantes en el siglo XIX. La fuente y abrevadero de Santa Ana (para cuya construcción fué derribada en 1356 la casa del notario Ramón Morella) ha sufrido sucesivas reformas, de las cuales, la última resulta la menos arqueológica y más afortunada. Las fuentes de época posterior corresponden, en su mayoría, al tipo monumental, y entre ellas se destaca la de la plaza del Padró. Sobre zócalo con inscripciones se levanta un alto obe¬ lisco, y sobre él una esfera decorada con cabecitas de ángeles. Una imagen de Santa Eulalia, obra muy notable de Luis Boni- fás, se conservó en su cumbre hasta 1936; la cabeza y otros importantes fragmentos fueron recogidos y los guardan unos vecinos. El monumento fué erigido en 1672 y restaurado en 1826, colocándose en aquella ocasión las lápidas conmemorativas de una nueva conducción de aguas de Monteada, debida al capitán general Campo Sagrado (fig. 1.256). En algunas de las fuentes de los siglos xviii y xix se rindió culto a la leyenda erudita de la fundación de Barcelona por Hércules. La fuente de Hércules del Paseo Nuevo, construido entre 1796 y 1802, se levantó frente a otra dedicada a Aretusa (fig. 1.257). A la desaparición del paseo se instaló en el jardín del Palacio de Bellas Artes de la Exposición Internacional del 1888. Años más tarde fué trasladada a los jardines de la — 321 — parte alta del paseo de San Juan. La figura de Hércules aparece en lo alto del cuerpo central flanqueada por dos leones; en el frente, efigie de los soberanos reinantes cuando se inauguró el paseo, en relieve de mármol blanco, sobre una inscripción. El agua mana de una pequeña figura de delfín. Todo este conjunto, sobre zócalo escalonado, en el centro de un estanque circular con pretil de piedra. Otra alegoría de Hércules, menos interesante, estuvo en el llano de las Comedias o plaza del Teatro. Puede verse esbozada en los dibujos de la primera mitad del pasado siglo, que repro¬ ducen el extremo oriental de las Ramblas con la fachada del antiguo teatro de la Santa Cruz. Esta fuente fué proyectada por P. Serra Bosch y construida entre 1816 y 1820, sin que llegara a terminarse. Sólo se construyó uno de sus cuatro relie¬ ves decorativos, obra de Damián Campeny. La figura de Hércules simbolizando Barcelona, con la clava y la piel de león, fué obra de Salvador Gurri. Ambas se conservan en los jardines de la Cindadela; el relieve, emplazado en una fuente llamada del Vell o del Xaío. La fuente del llano de la Boqueria es de mediados del siglo XIX. Bajo un arcosolio se cobija el escudo de la ciudad, guarnecido con la piel de león, la clava y la cimera de Hér¬ cules, entre ramas de laurel. La fuente de Ceres, obra de Celedonio Guixá, fué construida entre 1825 y 1830. Decoraba la parte alta del paseo de Gracia. Luego fué trasladada a la plaza de Blasco de Garay, en el Pueblo Seco, y allí se conserva. CASTILLO VIEJO O CORT DEL VEGUER.—El Castillo Viejo (castrum vetas), construido sobre la puerta de la muralla del siglo IV, apoyándose en las torres que la flanqueaban frente a la plaza del Mercado, luego del Blat y hoy del Angel, fué, en el siglo xi, residencia vizcondal. El Veguer la ocupó en el siglo XII con su Cort o tribunal y algunas de sus cárceles. El edificio llegó al siglo xix con reformas y transformaciones que lo desfiguraban notablemente. Aparte de varias descripciones, poseemos de él una planta y algunos dibujos que dan idea de ensanchamiento sufrido por la torre de la izquierda, utilizada 21 — 322 — como cárcel. Sobre la Bajada de la Cárcel—^hoy calle de la Libre- teiía—^volteaba todavía el arco de la puerta romana con las dependencias añadidas la Edad Media. en El nombre actual de la plaza deriva de una imagen de ángel que se colocó hacia 1618 para conmemorar el milagro allí acaecido con motivo de una de las traslaciones de las reli¬ quias de Santa Eulalia, de Santa María del Mar a la Catedral. El ángel estuvo primero en un obelisco, en el centro de la plaza; tal monumento fué destruido al desplomarse una de las torres romanas en 1714, y debió renovarse en 1748; a su derribo en 1823, la imagen, de cobre dorado, se colocó en el cuerpo saliente de la cárcel, a la izquierda de la puerta de la muralla. Alli permaneció hasta 1859, fué derribado el antiguo que, en castillo; hoy, sin alas, se guarda en el Museo de Historia de la ciudad. TAULA DE CANVI.—La Taula de Canvi o Taula Numu- laría de Comuns Dipòsits de Barcelona, nació deia necesidad de que existiera una caja depósito de dinero y joyas, garanti¬ zada contra robos, quiebras y toda clase de percances. Nacida la idea en 1400, establecidos en el año siguiente los estatutos y nombrados los administradores, empezó a funcionar en enero del mismo en la Casa de la Lonja, donde residió hasta 1587. Construyóse entonces un edificio propio, situado frente a la casa del Consell, adquiriendo para ello la casa de Micer Vall- seca, que pertenecía entonces a Perot Salvá y estaba adjunta a la iglesia de San Justo y San Pastor. El edificio, ruinoso ya en 1779, fué derribado en 1830. Los planes de reforma de aquella zona urbana borraron todo rastro del monumento. Algunos de sus elementos decorativos se colocaron en el edi¬ ficio de la Caja del Monte de Piedad, iniciada en 1844; son un escudo de Barcelona y una inscripción fechada en 1588 referente a la construcción del nuevo edificio por la ciudad. En el Museo se guardan dos tapices del siglo xvi; el más antiguo, de mediados de la centuria, es de alta calidad y repre¬ senta las armadas cristianas que acuden en socorro de la for¬ taleza de Rodas, sitiada por la flota y ejército del Gran Turco; — 323 — fué adquirido en 1589 (fig. 1.288). El segundo, muy inferior en calidad, representa una caravana de camellos con personajes y animales exóticos (fig. 1.289). CASA DE LA GENERALIDAD, EN LA CALLE DE SAN ANTONIO ABAD.—^Frente al pórtico de la iglesia de San Antonio Abad se levanta una pequeña construcción de tres plantas, sobre la que se ha publicado escasa documentación. Debió de ser erigida o terminada en 1583, fecha que en cifras romanas, de metal, aparece engastada en una piedra angular, hace poco puesta al descubierto. La construcción y su utilización correría a cargo de la Diputación del General, ya que su escudo aparece en el centro de los dinteles de las ventanas y en la dovela central de la puerta de medio punto de la calle de San Antonio. En el ángulo se repite el escudo, entre dos leones. La fachada lateral, que con el derribo de algunas construc¬ ciones vecinas queda al descubierto, presenta las mismas carac¬ terísticas (fig. 1.290). En 1816 fué cedido al Colegio de Padres Escolapios, y ahora está convertido en almacén. FUNDICIÓN DE CAÑONES.—Después de haber servido durante gran parte del siglo xix para albergar el Banco de Barcelona, ha vuelto a ser dependencia militar. El edificio fué construido en el extremo final de la Rambla de Santa Mónica, de cara al mar y frente al huerto de los Fran¬ ciscanos, a fines del siglo xvii. Su planta era mayor que la actual en tercio, poco más o menos. Al ocuparla el un Banco de Barcelona, entre 1844 y 1845, se acortó en la parte Norte, reduciendo su fachada. Añadiósele un piso, y la puerta frente al mar fué decorada con dos figuras alegóricas de mármol, obra de los hermanos Vallmitjana (fig. 1.292). CECA O CASA DE LA MONEDA.,'—^Desde época medieval ■ hasta el xix, la Casa de la Moneda estuvo establecida en siglo la calle de lesMosques, con paso y comunicación a la deis Flas- saders. Con lo que hoy queda de su antiguo edificio seria arries¬ gado intentar una reconstrucción. Nada queda de las fraguas y / — 324 — hornos, de los departamentos de vaciado, encuño o cortado. El pobrísimo aspecto en que hoy se nos muestra delata su última reconstrucción en el siglo bajo los Borbones. El rastro xviii más sobresaliente de la misma el cargado escudo real que es centra la clave del portalón de ingreso (fig. 1.291). Tras un amplio zaguán siguen una serie de cubiertos, hoy taller de curtidos. Tal vez las pilastras y algún arco de sillería, bajo grueso encalado, procedan de la obra trecentista. Posible¬ mente fué un edificio de carácter funcional, de tipo parecido a las Atarazanas, y cuyos elementos arquitectónicos cubrían un gran espacio con el mínimo de elementos sustentantes. EL PUERTO.—La más antigua alusión al puerto de Bar¬ celona va contenido en el poema de Rufo Festo Avieno, Ora maritima; pero de los brazos de puerto que se abrieran al pie de Montjuich a los navegantes romanos no queda nada. Nada tampoco del puerto medieval iniciado por la parte de la Torre Nova y del barrio de Ribera. Autorizada su construcción en 1438, hasta 1474 no se ben¬ dijo y colocó la piedra primera. La perfección y utilización del muelle no fué un hecho hasta fines dél siglo xvii; muy a prin¬ cipios del siguiente se prolongó la escollera, construyéndose en su extremo final un faro de sección cuadrada y figura de obe¬ lisco truncado, al pie del cual vino a construirse el edificio ya derribado de la Comandancia de Marina. Sobre la puerta del foro, al pie de la torre, se lela esta inscripción; «Se dió principio a la obra del andén de este puerto en el reynado del señor D." Fernando VI. Año de 1751 y se concluyó hasta la linterna en el del señor D.° Carlos 111. Año de 1772 costeada por el Rl. Erario.» Se referia a las obras últimas realizadas en el faro. De mediados del pasado siglo data el proyecto de construc¬ ción del puerto actual, cuya realización se llevó a término en parciales prolongaciones y reformas posteriores. Además de los dibujos y proyectos, realizados o no, que se conservan especialmente en el Museo de Historia de la Ciudad, son en gran número los grabados y vistas de Barcelona que nos proporcionan una perspectiva general de la construcción. Desde las relativas al asedio, ataque y toma de la ciudad por las tropas — 325 — del de Berwick hasta el grabado que ilustra las Memorias de Campmany, puede hallarse reproducido el puerto en muy diver¬ sas vistas (figs. 1.352 a 1.354). Destruida está la que fué Capitanía del Puerto; sólo perma¬ nece en pie la antigua torre-farola, que queda situada en uno de los rincones más resguardados del puerto sobre el muelle de pescadores de la Barceloneta. La linterna fué sustituida por un casquete metálico, en el que se construyó un reloj de cuatro esferas, visibles desde muchos punto del muelle. Otro de los aspectos del puerto y de un rincón cercano a la Capitania y a la máquina de descarga, en el muelle llamado del Rehaix, era la fuente de Neptuno, que a raiz de las obras de ampliación del puerto fué trasladada a Montjuich. Había sido edificada en 1826. CIUDADELA.—Después de la rendición de Barcelona en 1714, Felipe V—en parte para impedir la repetición de un levantamiento y en parte para castigar la tenaz resistencia de la ciudad—intentó erigir en las proximidades de ésta varios emplazamientos militares. El primitivo proyecto era el de cerrar¬ la por el lado de la Puerta Nueva, por las Atarazanas y por el baluarte de Tallers con sendas cindadelas, cuya construcción implicaba el derribo de grandes núcleos urbanos y el conjunto de las Atarazanas, pero se redujo el proyecto a la construcción de una Cindadela capaz para ocho mil soldados. Fué ideada y dirigida por el ingeniero militar Próspero de Verboom; según un plan primitivo, debía ocupar aproximadamente el área del convento de Santa Clara; pero con el deseo de dar gran ampli¬ tud a las explanadas que se extendían más allá de los glacis, se determinó la ocupación y derribo de toda aquella parte de la ciudad conocida por harri de Ribera, vecino como era a la playa, siendo ésta la determinación final, pues un proyecto anterior llegaba a incluir en los edificios que iban a ser demo¬ lidos todos los de la calle de Monteada y la misma iglesia de Santa Maria del Mar. En 1715 se llevó a término el derribo de más de 1.200 edi¬ ficios públicos y particulares, ya civiles, ya religiosos, valorados, en aquella época, en más de un millón trescientas mil libras. — 326 — cuya indemnización no se hizo efectiva. Los trabajos de derribo primero'—costeados por los mismos propietarios expropiados y no indemnizados—, y de construcción después, constituyeron una imponente movilización de trabajadores de todas clases (carpinteros, herreros, albañiles), a los que se impedia tomar a su cargo otros trabajos que los relacionados con la Cindadela. Obligóse a muchos ciudadanos del resto de Cataluña, y unos y otros trabajaban incluso en domingo y bajo la vigilancia de soldados armados. Terminada la explanada sobre cuyo suelo debía levantarse la fortaleza, púsose en 1716 la primera piedra del baluarte llamado del Rey. Sin embargo, a pesar de las coacciones apli¬ cadas, y a causa de las mismas, los trabajos no adelantaban, debido, sobre todo, a la pasividad de los que en ellas trabajaban, sin duda porque además eran pagados con moneda falsa. Con el nombramiento de Verboom como gobernador de la fortaleza, en 1718 se llegó a la terminación de murallas y baluartes, pero no todavía a la de la casa del gobernador y del cuartel de Caballería. En 1719, y formando parte del plan y conjunto de fortifi¬ cación, hizo construir el Marqués de Castel-Roürigo el fortín del Príncipe Pío o Puerta Pía, a mitad del camino hacia San Martín de Provençals. La obra de Próspero de Verboom, concebida según el estilo impuesto por Vauban, de forma pentagonal con flancos curvos, baluartes con orejones y rebellín, ocupaba 1.155 pies de perí¬ metro exterior. En 1727, exceptuando algunos pequeños deta¬ lles, podía darse por terminada. Como ejemplo de cindadela fortificada, constituyó la admiración de la Europa contempo¬ ránea y valióle al constructor el titulo de Marqués, pero nunca llegó a ser utilizada para el fin a que se la había destinado. Fué utilizada como prisión civil, en especial la famosa torre de Sant Joan, que había pertenecido al baluarte de Santa Clara; única construcción respetada, dicha torre, de todo el barrio de Ribera. Teatro la Cindadela de constantes crímenes políticos, cris¬ talizó en 1814 la idea de su demolición, largo tiempo esperada, en ocasión de haber salido el general Van-Halen con la guarní- — 327 — ción de Barcelona para sofocar la rebelión de Leopoldo O'Don- nell en Pamplona. La Junta de Vigilancia decretó el derribo, que, efectivamente, fué iniciado en un baluarte y zona de mura¬ lla; pero al retorno del capitán general, huida la Junta Revolu¬ cionaria, era de nuevo levantada la parte que se había destruido. Derribadas las murallas de la ciudad en 1852 y desapare¬ cido el valor militar de la Cindadela, consiguióse, tras mucho pleitear y después de un simulacro de derribo parcial, que el acuerdo de demolerla, tomado en 1868 por la Junta Revolucio¬ naria, se viera ratificado con la cesión hecha a la ciudad de los terrenos ocupados por la fortaleza en una extensión de 600.000 metros cuadrados con destino a las obras de ensanche de la vía pública y al trazado de parques y jardines. En 1886 fueron derribados los cuarteles llamados del Rey y de la Reina. Otros subsistieron hasta 1888; en la actualidad se conser\'an únicamente el Arsenal, la capilla castrense y el Palacio del Gobernador, aparte de una balaustrada procedente del derribado muro, reconstruida en la playa de Somorrostro (figs. 1.356-1.359). El Arsenal está formado por dos robustas galerías aboveda¬ das (los depósitos de explosivos) a dos plantas dispuestas en cruz, y acogiendo en sus flancos y entre los brazos de la misma a cuatro patios cerrados por dependencias anejas. El exterior despliega en su fachada principal una serie de arquerías a ma¬ nera de pórtico o pasillo cubierto; el cuerpo central, más ele¬ vado, que la presidía fué rehecho en diversas ocasiones; pero conserva aún las líneas esenciales de la construcción de Ver- boom y el escudo real con que éste lo enriqueció. Dos alas aco¬ dadas laterales y extremas del edificio son ampliación de 1915, para dar cabida a nuevas colecciones cuando el edificio fué des¬ tinado a Museo. Laiglesia de la Ciudadela es también de estructura sencilla; una nave con capillas entre contrafuertes y cúpula en el crucero; escasa decoración escultórica, gran simplicidad exterior y un pequeño campanario de cuerpo circular adosado al ábside. El interior, hoy totalmente desmantelado. En el exterior, graciosa composición de portada y en la cúpula la brillante decoración mayólica dispuesta en cenefas de geometría. — 328 — La casa del gobernador es un edificio de dos pisos con man¬ sardas que lleva adosado en su parte posterior un patio cerrado por tres alas bajas de un piso y terraza. En el interior nada digno, excepto algunos restos de las primitivas guarniciones entalladas. El exterior, realzado por un ático que sobresale en la mansarda ostentando un sencillo escudo. La llave de la Ciudadela, entregada solemnemente a la ciudad, se conserva en el Museo Histórico de la misma con un lazo de plata y una inscripción grabada en ella alusiva al acto. ADUANA-GOBIERNO CIVIL.—En 1777, un incendio des¬ truyó el edificio dondeestaban instalados los servicios de la Aduana. El ministro de Hacienda de Carlos IV, Miguel, de Roncali, Conde proyectó una suntuosa Aduana de nueva que fué construida de 1790 planta, 1792. La fábrica se conserva a en perfecto estado, y desde 1902 es la sede del Gobierno Civil de Barcelona, habiéndose trasladado la Aduana a otro local levan¬ tado exprofeso cerca de las Atarazanas. El edificio es de planta rectangular, con un patio interior porticado. De sus cuatro fachadas, la principal es la que da a la avenida de Eduardo la del Llano o Maristany, siguiéndole en importancia plaza de Palacio; los muros, de piedra están decorados con y estuco, zócalos y pilastras de mármol cornisa y balaustrada, de negro; la mármol blanco, con grandes florones, remata y completa la ornamentación jarros y exterior (figu¬ ra 1.360). En el patio, el decorado es más simple: naladas, de sección cuadrada, en los pilastras aca¬ pórticos, y en los ángulos relieves alegóricos de las cuatro partes del mundo (Europa, Asia, Africa y América) (fig. En el interior 1.361). se intentó más aún superar la sensación de lujo mediante las pinturas que cubren muros y techos de los principales aposentos. Su conjunto es aún que de la época existe en hoy el más vasto Barcelona; las del Salón de Actos fueron ejecutadas por Pedro Pablo Montanya director de la Escuela de Bellas (j- 1803), teniente Artes de la Junta de y alcanzaron tal éxito, que a su Comercio, terminación permitióse al público visitarlas a modo de extraordinaria manifestación de arte. Más que el artístico, perdura su interés decorativo e iconográfico. — 329 — La decoración mural de otros aposentos se ejecutó a fines del siglo XVIII yprincipios del xix; desconocemos en detalle a sus autores. Las pinturas del gran Salón de Actos tienen a la vez carácter histórico y votivo. En sus plafones se alude a los tratados y política comercial de Carlos III, singularmente beneficiosos para Barcelona y su Junta de Comercio (figs. 1.362-1.366): «Tratado con la Regencia de Túnez», «Decretos sobre protec¬ ción del comercio con América y Filipinas», etc.; en el paño principal bay una alegoría de conjunto, y en el techo el triunfo de Carlos III, y España y el Tiempo con la Iglesia triunfante y el mahometismo derrotado; al gusto de la época. Llenan otra estancia pinturas de tema religioso: la Natividad, la Circun¬ cisión, etc., en los muros; la Glorificación de la Virgen, en lo alto. Techo y muros de un tercer aposento contienen escenas mitológicas: «Ayax y Ulises disputándose las armas de Aquiles», «Sesostris recibe el homenaje de los soberanos vencidos», «Ciro renuncia a ver a su prisionera Pantea, reina de Susiana», «Ale¬ jandro Magno recibe a la madre de Darío» (fig. 1.367), «Conti¬ nencia de Escipión», etc. En la fachada lateral un gran salón contiene una serie de plafones de gran valor iconográfico, puesto que en ellos se representan—algo convencionalmente—los epi¬ sodios más culminantes de la historia comercial de Barcelona en la Edad Media. En la parte posterior del edificio algunos aposentos contienen pinturas de tema campestre y bucólico. Por último, hay una sala adornada con episodios del Quijote, alusión, en su mayoría, a la estancia de Don Quijote en Barcelona, de curiosa iconografia (parte II, capítulos 41, 56, 57, 66, etc.) (En¬ trada en Barcelona, sarao en casa de D. Antonio Moreno, com¬ bate con el caballero de la Blanca Luna, etc.); ocupa el techo una representación del episodio del Clavileño (figs. 1.368 y 1.369). TEATROS DE LA SANTA CRUZ Y PRINCIPAL.—Para acrecer las rentas del Hospital de la Santa Cruz, Felipe II con¬ cedió, en 1568 y 1587, el privilegio de que ninguna compañía de comedias pudiera trabajar en la ciudad fuera de los lugares designados por la Administración del Hospital. A causa de ello, dicho centro benéfico percibía parte de los ingresos que pro¬ ducían las representaciones. — 330 — Con legado del barcelonés J. Bosch, el Hospital adquirió un en 1597 casas, en cuyo solar levantóse un teatro provi¬ unas sional de madera, terminado en 1603. La plaza situada enfrente llamóse desde entonces Plà de les Comedies, y es la actual plaza del Teatro, en las Ramblas (fig. 1.370). Ampliado el terreno disponible con nuevas adquisiciones, se construyó, entre 1728 y 1729 un edificio más sólido. Destruido a su vez por un incendio en 1787, el Cuerpo de Ingenieros lo reconstruyó en ciento cincuenta y seis días. En esta nueva forma permaneció hasta 1847-48, época en que fué restaurado y se cambió la decoración de la fachada; a partir de entonces recibe el nombre de Teatro Principal. Después de medio siglo de brillante prestigio, pasó a manos de un particular. Víctima de dos incendios en menos de diez años (en 1924 y 1933), hoy tan sólo la fachada da idea de su aspecto en el siglo xix (figu¬ ra 1371). Varios gráficos—entre ellos uno de Onofre Alsamora y otro de Soler Rovirosa—nos conservan el recuerdo de la fachada dieciochesca. Tenía tres órdenes arquitectónicos, con arcos semi¬ circulares y columnas pareadas el inferior, pilastras y ventanas con frontones en el segundo, y balaustrada con jarrones en lo alto. Existe también una planta de fines del siglo xviii. En las reformas de 1847 se añadió un balcón a la fachada, que fué adornada además con piezas de barro cocido de manu¬ factura barcelonesa: medallones con bustos de actores y perso¬ najes de la época en el cuerpo bajo, y bajorrelieves con figuras aladas en el superior. En la cornisa y frisos altos, hoy reformados, se colocaron figuras alegóricas y otros elementos decorativos típicos de mediados del siglo xix barcelonés. VII ARQUITECTURA CIVIL DE CARÁCTER PRIVADO Merece capítulo aparte, por la gran cantidad de ejemplares, íntegros o fragmentarios, y por la unidad de concepto que rige la disposición de sus elementos. Podemos dividirla en tres grandes periodos: uno anterior al siglo xvi, otro que alcanza al siglo xviii, transformación del primero, y el correspondiente al siglo XIX, con menos arraigo a la tradición, perdido todo recuerdo de la distribución antigua. Los testimonios anteriores al siglo xiii quedan reducidos a capiteles sueltos, a ventanillas gemelas de arcos monolíticos, con columna central de capitel muy simple, y a puertas dove¬ ladas de m-edio punto. Formas, motivos decorativos, disposi¬ ción, todo en concordancia con el tipo de casa románica todavía en pie en Besalú, Vich y otros lugares de Cataluña. Desde el siglo xiii, aunque no existió un tipo arquitectónico exclusivo, los edificios barceloneses se amoldaron casi siempre, a dos modelos estructurales, de los que se han conservado muchos y notables ejemplares. La casa noble, derivada de la sala o casa del señor rural no fortificada. En ciertos casos, la sala quedaba en el interior de un recinto fortificado, pero no formaba propiamente parte del castell. Al incorporarse la nobleza y los grandes terratenientes al núcleo urbano, donde residia el Conde o el Conde-Rey, construyeron sus mansiones en los arra- — 332 — bales, a semejanza de las que tenían en el campo. El hecho de no disfrutar de la protección de las murallas y el espíritu todavía feudal de sus habitantes, influyeron en la conservación de es¬ tructura rural. Ante una aceifa, la casa podía ofrecer refugio al señor y a los habitantes de las miseras viviendas que la rodeaban. Como el dueño de la misma siguió viviendo del campo, la casa tuvo bodegas y caballerizas. La gran sala, de la graneros, que tomó nombre el tipo de construcción adaptada a la ciudad, se decoró con artesonados, pinturas murales, etc. Rodeados los pisos bajos por construcciones vecinas, fué preciso conservar la galería alta, como lugar de solaz, mirador del mar, caminos y montes y aun para el tendido de la ropa y otros trabajos caseros. El tipo básico puede describirse según el siguiente esquema. La fachada ostenta una o dos torres con azotea. Puerta dove¬ lada flanqueada por ventanas que correspondenpiso poco a un más elevado que la calle, a cuyo nivel se abren los tragaluces de los graneros y bodegas. Una segunda planta, la planta noble, con ventanales ajimezados de dos o más arcos monolíticos trilobulados, distribuidos a lo ancho de la fachada, incluyendo el cuerpo de la torre. Por lo general sólo existe una tercera planta de ventanas pequeñas, y sobre ella, junto a la torre, un terrado cubierto con tejado de vigas de madera con alero saledizo, apoyado en pilastras prismáticas, por lo general ocha¬ vadas, casi siempre sin decoración, con \un ligero molduraje que sustituye al capitel; del antepecho de esta galería o porxo surgen las gárgolas de desagüe pluvial. La puerta dovelada da paso al zaguán, a Veces provisto de una habitación o portería, que comunica con el patio central, siempre de planta cuadrangular. La escalinata de la planta noble aparece adosada al muro de la derecha o en el fondo del patio, y, generalmente, descubierta. En el último rellano se abre la puerta (ejemplos en la calle de Monteada), o bien una galería ya simple (casa Padellás), ya doble (Academia de Buenas Letras), de arquería ojival sobre finas columnas de caliza numu- litica, de las que se fabricaron en serie en Gerona. En algunos casos (calle Monteada, núm. 15), tal galería aparece frente a la escalera uniendo dos alas del patio. Su antepecho puede o no — 333 — ser calado; uno de los mejores ejemplares—el de la galería superior del patio Gralla—denota la influencia de los grandes patios del tipo de la Diputación o de la Casa de la Ciudad. En el interior de la casa, la organización varia en cada caso. Suele centrar la fachada el gran salón con otras habitaciones alineadas rodeando el patio, comunicando entre si, pues no existen corredores. En el fondo del patio suele haber, además, una ancha escalera interior que llega hasta el último piso, o bien existen escaleras secundarias aprovechando rincones de la construcción o en el cuerpo de la torre. Ésta comunica con el terrado cubierto, el cual se abre a la calle o al patio central, o a ambos, según la orientación de la casa. Existen otros ejemplos de patios con la escalera incorpo¬ rada a una de las crujías, con dos o tres arcos apeados en columna o pilastra (en la calle de Monteada, en la casa de los Centelles), tipo que se da con solución parecida o igual en edifi¬ caciones más antiguas (Hospital de Lérida, Palacio del Rey en el monasterio de Santes Creus), y sirve de modelo a la mayor parte de las del segundo periodo, del que es su mues¬ tra más bella la escalera de la casa Raimases, en la calle de Monteada. Todas las construcciones citadas son de süleria regular pequeña, pero raras veces los sillares son perfecta¬ mente lisos. La bella traza de las calles barcelonesas, su limpieza, la gran cantidad de jardines cerrados, con mirtos, laureles, cedros, naranjos y limoneros, constituyó hasta el siglo xviii la gran admiración de cuantos extranjeros pasaron por la ciudad; pero no fué 'menor el efecto causado por la contemplación de un tan gran número de casas, asi públicas como privadas, de fábrica de sillería. «Tem esta Çidade muito boas casas de pedra é cal, asi comuas como particulares, com jardines tecidos de murtas, jezmines de larangeira e louro. Creo que as de Zaragoza de ladrillo é estas de pedra seam as melhores que cidade aigua tenha em Espanha», escribía Gaspar Barreiros a fines del siglo XVI, añadiendo Fray Francisco Diago que todas sus casas «son grandes y altas y de piedra cortada de Montj ñique, muy bien labrada», y Luis Núñez, que «Domus sunt passim ex vivo saxo extracte, quas hortorum amoenitas egregias exornat...; — 334 — plateas habet latas et apertas; et quod in Híspanla rarnm est, cloacarnm beneficio mnndas.» Ya con más de siglo de anterioridad a este último autor, nn Andrea Navaggero, embajador de la República de Venecia, babía escrito un elogio de Barcelona, en su aspecto material, al que añadía que las casas eran «buone e commode, fabbricate di pietra e non di terra», como en otros sitios de Cataluña. Las construcciones de tapial existieron también en Barce¬ lona. Si los nobles y los comerciantes tenían sus casas de piedra, los que no pudieron bailar albergue en algún piso o rincón de éstas tuvieron que establecerse en otras de más humilde material. Eran casas en que alternaba el ladrillo mal cocido, y en escasa proporción el adobe, entre montantes de madera; como se solía disponer de un solar muy reducido, de un ancbo obligado por la longitud media de las vigas, las edificaciones subían a alturas inverosímiles. Se levantaban sobre pilastras de piedra, con sucesivos saledizos a partir del primer piso. Así como en los siglos xii y xiii se babian aprovechado los espacios entre las torres de la muralla romana, construyendo viviendas sobre arcos, la falta de espacio en la ciudad obligó a autorizar en ciertas calles la construcción de arcos o puentes, con superposición de viviendas estrechísimas, cuya altura con¬ tribuía al oscurecimiento de las calles. Bajo estos arcos o puentes acostumbróse a poner una imagen, que vino a dar nombre a la calle o callejuela. Algunos nombres se conservaron; otros han sido deformados. Como ejemplos de lo primero, la calle del Are de la Gloria y la del Are de Saní Franeese; como del segundo, la calle del Arco Iris, que se llamaba antes de VAre de Sani Mailt por la imagen que lo presidía. No es sólo por el valor de los ejemplares conservados que debe dedicarse un capítulo a la arquitectura de carácter civil privado, sino más bien para poder agrupar y dar noticia de una extensa colección de piezas sueltas conservadas en Museos, procedentes todas ellas de edificaciones barcelonesas. Su agrupación será útil en cuanto permita estudiar aspectos diversos de la arquitectura medieval barcelonesa. En el Museo Santacana, de Martorell, se han inventariado gran cantidad de capiteles, principalmente; de los cuales, bien — 335 — que se conozca la procedencia barcelonesa, se ignora la particu¬ laridad del edificio o la calle. Los ejemplares son, en su mayoría, de los siglos xiii al xv. Es interesante la colección por la extra¬ ordinaria variedad de formas. Algunas piezas exentas aparecen de decoración o la reducen formas geométricas. La calidad a de las mismas es también irregular; unas de labra muy bárbara, a bisel; otros con elementos figurados humanos, de tradición románica alguno; finalmente, de tipo compuesto, con las esti¬ lizadas hojas de acanto, propias del tipo más extendido en el siglo XV los más (figs. 1.293 a 1.301). Poco se sabe de la decoración interior de las casas medievales barcelonesas. Hemos citado ya unos restos de pinturas mura¬ les descubiertas de las dependencias de las Casas Cano¬ en una nicales (pág. 310). Más importantes son las que se arrancaron hace pocos años al derribar una vieja construcción de la calle Durán y Bas, en el sitio donde actualmente se levanta el «Fo¬ mento de Piedad». Son paramentos decorativos formados con la repetición de temas heráldicos o motivos copiados, con ex¬ traordinaria fidelidad, de telas orientales o hispano-árabes. Pa¬ recen pintados al temple empleando rica policromía, y llenaban la totalidad de los paramentos murales enmarcados con orlas de tipo geométrico. Se conservan en la Biblioteca Balmesiana (figuras 1.302 a 1.3Ó7) y en la Colección Espona (Barcelona). CALLES Y CASAS DEL BARRIO GÓTICO Poco a han ido desapareciendo de Barcelona sus casas poco medievales. De la época románica, aparte los edificios ya des¬ critos, quedan algunos ventanales sueltos que aparecen como elementos anacrónicos en estructuras totalmente reformadas. De algunas casas notables desaparecidas con la construcción de la Vía Layetana, conservamos planos y fotografías; merecen citarse las de las calles de Basea (fig. 1.310) y Gimnàs (fig. 1.311). Del período gótico subsisten todavía varios edificios interesan¬ tes que dan idea del aspecto urbano de la Barcelona de los siglos XIV y XV. En algunas calles, como en la de Monteada, estas construcciones medievales forman un bello conjunto mo- — 336 — numental, pero en general aparecen rodeadas de edificios más modernos. El barrio gótico fné y continúa siendo tema relevante en la copiosa bibliografía del barcelonismo. Su restauración parcial o total ha sugerido múltiples ensayos de escenografía aplicada, que por suerte no pasaron de la construcción del desgraciado puente gótico de la calle del Obispo. Con más fortuna, el Ayun¬ tamiento está llevando a término la restauración de la plaza del Rey y del Palacio Real Mayor, y es de esperar que le siga la resurrección definitiva de otros sectores de gran interès, entre los que destaca la calle de Monteada. En realidad, el barrio gótico no existe, pero es fácil recons¬ truir su imagen recorriendo tortuosas callejas que rellenan el recinto amurallado en el siglo iv, y las que rodean la iglesia de Santa María del Mar. Ambos núcleos urbanos conservan su planta medieval; el primero, edificado sobre los escombros de las calles romanas y visigodas, es en esencia la ciudad condal; el segundo, el opulento ensanche surgido de la expansión comer¬ cial y marítima de los siglos xiv y xv. Una visita ordenada puede dar comienzo en las calles que circundan la Catedral, donde se hallan los edificios ya citados de la Pía Almoina, la Casa del Arcediano, el Palacio Episcopal, la iglesia de San Severo, la Diputación, las Casas Canonicales, el Archivo de la Corona de Aragón y el Palacio Real Mayor. En la calle del Paradis se conserva una casa de fines del siglo xin (figura 1.308), local del Centro Excursionista de Cataluña, en cuyo patio se levantan las columnas del Templo Romano. Por las calles de Frenería (fig. 1.322) y Daguería, se enfila el intere¬ sante circuito formado por la plazuela de San Justó y las calles de Lladó, Correu Vell y Regomir. El sector meridional de la Diputación cobija el viejo Call, que conserva su tipismo y buen número de casas construidas por sus antiguos moradores judíos. En una de ellas, de la calle de Marlet, aparece empotrada una inscripción en hebreo que, recordando a un Rabí del siglo xiii, nos señala probablemente el emplazamiento de la sinagoga. La estrechísima calle de Santo Domingo del Cali tiene en el número 5 y en la casa de enfrente dos interesantísimas viviendas del primer período gótico. Algo — 337 — más avanzada es la número 5 de la calle del Cali (fig. 1.312), unida a la muralla romana que surge, irregularmente cortada, de la alineación de fachadas. Para conocer el barrio gótico de fuera muralla, sigamos la calle de Monteada, desde la capilla de Marcús a Santa Maria del Mar, visitando después los arcos y pórticos de las calles del Rec (fig. 1.323) y Caputxes (fig. 1.321) y los caserones de la de Mercaders. El barrio de San Pedro atestigua antigüedad su con algunas casas góticas de la plaza de San Agustín Viejo (fig. 1.309), una de la calle de las Balsas de San Pedro y las números 48 y 29 de la Baja de San Pedro. Cerrando la incomparable plaza del Rey, aparece la mag¬ nifica casa Padellás, construcción gótica trasladada hace pocos años desde la calle de Mercaders (figs. 1.316-18). Consta de un gran patio con escalinata descubierta y un gracioso pórtico en el rellano del primer piso. Sus ventanas, según modelo típico barcelonés, armonizan con la estructura de su parte alta, dis¬ puesta en amplias galerías con cubierta de madera sobre pila¬ res prismáticos. Esta casa es sede del Museo de Historia de la Ciudad de Barcelona. El sector de la ciudad antigua comprendido entre la actual calle de Jaime I, la del Regomir y un largo trecho de la mura¬ lla romana correspondiente al ángulo Noroeste del primitivo recinto, conserva en gran parte su primitiva estructura medie¬ val, y sus calles estrechas y tortuosas muestran todavía algún edificio antiguo que da buena idea de los tipos de vivienda nrba- na posteriores al siglo xiii. En la plaza de San Justo se levanta la casa Moixó, antigua de los Cassador, familia de origen germano que proporcionó varios miembros al episcopado catalán. Fué totalmente reno¬ vada en el siglo xviii, con la construcción de su patio simple y magnifico, y de sus fachadas de bella traza con ornamenta¬ ción floral en esgrafiado. El interior conserva todavía ricos salo¬ nes y alcobas decoradas y amuebladas a mediados del siglo xix (figuras 1.400-1.401). Junto a ella, en el fondo del callejón frente a la fachada de la iglesia de San Justo, se levanta uno de los más interesan- 22 — 338 — tes edificios góticos de Barcelona, el palacio que fué primera residencia del Gobernador General de Cataluña a mediados del siglo XV, Galcerán de Requesens, ocupado boy por la Academia de Buenas Letras (fig. 1.313); es una interesante estructura edificada en su mayor parte hacia el 1400, sobre la muralla romana. Dos de las torres de ésta fueron prolongadas en una reforma del siglo xiii, de la que quedan interesantes ventana¬ les. El edificio se desarrolla alrededor de un gran patio con esca¬ linata que conduce al piso primero, planta noble de la casa, al que se entra por una arcada ojival: la planta baja sigue el mo¬ delo tradicional barcelonés de grandes arcos de medio punto; los espacios entre las torres de la muralla fueron utilizados me¬ diante el volteo de arcos de gran luz, que permitieron la sobre- estructura de los grandes salones, de los cuales quedan los arcos sustentantes de su artesonado plano de carpintería. De la misma plaza de San Justo arranca la calle de Lladó. Su casa número 4, que fué palacio de los Fivaller, conserva parte de la construcción gótica, revelada por sus galerías tapia¬ das, sectores de paramento de pequeña sillería y por una ven¬ tana del patio, cuya escultura recuerda la obra de Pere Johan; es interesante su ancho portal dovelado con curiosa composi¬ ción de ménsulas. La casa número 6, aunque muy transformada, denota su estructura cuatrocentista con ventanasgeminadas y otra muy bella del siglo xiv en su fachada lateral, en la calle de Leonor. La casa número 7, también obra del siglo xv, conserva la gran puerta de entrada, parte de la fachada de sillería con gárgolas y alguna ventana decorada; es notable el artesonado simple de su zaguán y la estereotomía de una galería en voladizo de su patio. La arquitectura barcelonesa de comienzos del siglo xviii tiene uno de sus ejemplares más notables en la casa número 11, que muestra perfectamente conservada su sobria fachada con grandes balcones, su patio, la bóveda de la escalinata con tres arcos sobre columnas truncadas, paradoja estructural hábil¬ mente resuelta mediante un gran arco de enormes dovelas, el mejor ejemplo de este ardid constructivo repetido varias veces en la arquitectura barcelonesa cercana al 1800 (fig. 1387). « — 339 — La casa número 13, totalmente renovada, presenta en su fachada dos medallones en relieve con bustos femeninos e ins¬ cripciones latinas; el patio conserva restos de una bella galería porticada. La mansión contigua tiene en el fondo de su entrada restos de una arquería del siglo xv. Finalmente, cabe citar la casa número 15, obra del siglo xviii, con sobria puerta moldu¬ rada bajo elaborado balcón y recio patio porticado sobre co¬ lumnas. En la calle inmediata, llamada del «Correu Vell», aparece una curiosa ventana, probablemente del siglo xiii, en lo alto de la casa número 14. La que lleva el número 5 conserva el mejor patio barcelonés del siglo xvi, con ventanales finamente decorados y bellísima puerta de entrada (fig. 1.348). Su fachada luce esgrafiados de mediados del siglo xvii de tipo decorativo. Subiendo por la calle de Regomir, destaca el elaboradísimo portal barroco de la casa número 11, ejemplo único entre lo decorativo barcelonés que puede corresponder a los comienzos del siglo XVIII (fig. 1.351). Bajo el copioso encalado del patio se divisa un pequeño relieve que representa un niño desnudo, obra renacentista de buen arte. Le sigue la capilla de San Cris¬ tóbal, profundamente renovada, junto a la que fué puerta de la muralla romana, cuyos restos asoman cubiertos por recons¬ trucciones y revoques. El pequeño callejón de San Simplicio termina en un gran patio llamado d'en Llimona, con una galeria en voladizo sobre enormes ménsulas decoradas con mascarones, de comienzos del siglo XV, no muyalejados del arte de Jordi de Déu (fig. 1.320). Ya de regreso a la plaza de San Justo, por la calle de la Palma de Sant Just pueden verse varias ventanas góticas en las casas números 5 y 4, junto a la iglesia de la Esperanza. LA CALLE DE MONTCADA.—Comienza la capilla de en Marcús (pág. 31), terminando la plaza del Borne, que fué en campo de los torneos barceloneses, junto al ábside de la iglesia de Santa Maria del Mar (pág. 119). Su actual trazado sigue con cierta fidelidad el paso de la antigua riera, ramal secundario de la Riera de San Juan. Entre 1153 y 1155, Guillermo Ramón de Monteada y su esposa adquirieron un extenso sector del — 340 — arenal que se extendía por las inmediaciones a la iglesia de Santa Maria del Mar (Santa Maria de las Arenas), centro reli¬ gioso de la Vilanova del Mar; alli se construyeron los prime¬ ros edificios de la calle de Monteada, que se convirtió en resi¬ dencia de nobles y ricos mercaderes. Su urbanización tuvo lugar en el siglo xv, y en 1418 se pro¬ cedió al ensanchamiento del sector cercano a la capilla de Marcús, para facilitar el paso de los Misteris de la procesión de Corpus. En 1424, el sector cercano a Santa Maria de Mar fué derribado por razón análoga. En 1509 se colocaron las aceras. Por rara fortuna, un grupo importante de nobles barcelo¬ neses siguió habitando hasta el siglo pasado los viejos palacios de la calle de Monteada, la cual, aunque profundamente alte¬ rada por reformas y modificaciones, constituía un núcleo único de arquitectura civil básicamente medieval. Desgraciadamente, el rápido crecimiento de la ciudad relegó a segundo término el antiguo barrio aristocrático, y en la actualidad las viejas resi¬ dencias nobles van desapareciendo transformadas en almacén o en taller. Es un deber de ciudadanía el rescatar inmediata¬ mente de la invasión destructora la calle que constituye el autén¬ tico barrio gótico de la ciudad de Barcelona. Está integrada por enormes caserones, construidos siguiendo esencialmente el tipo estructural, mitad casa, mitad castillo, antes descrito, separados simplemente por muros medianeros. El paramento que enfrenta la calle resulta fachada única. La visita a la calle de Monteada puede empezar junto a la capilla de Marcús con la casa que lleva el número 1. Forma esquina con la calle de Assahonadors, y conserva, convertidas en balcones, varias ventanas de tradición gótica, algunas con arcos polilohulados, con mensulillas decoradas con cabezas humanas. El patio perdió totalmente su antigua decoración, y en el zaguán una lápida recuerda que en el año 1762 una fuerte tempestad la convirtió en refugio de la Custodia déla procesión de Corpus. La casa que forma ángulo con la calle de la Barra de Ferro, que conserva un interesante balcón angular, fué la famosa farmacia Benessat, fundada en 1598. El número 12, Palacio del Marqués de Llió, antigua sede de la Real Academia de Buenas Letras, conserva su estructura pri- Alzados del Palacio del Marqués de Llló, en la calle de Monteada. Fa¬ chada y sección longitudinal. (Según gráficos del Servicio de Conserva¬ ción y Catalogación de Monumentos de la Diputación Provinciai de Barcelona.) i / L.ímina XL IV. Alzados del Palacio Aguilar, en la calle de Monteada. Fachada (restau¬ ración) y sección longitudinal (estado actual). (Según gráficos del Servi¬ cio de Conservación y Catalogación de Monumentos de la Diputación Provincial de Barcelona.) Lámina XLVI. Alzados de la Casa Júdlce, en la calle de Monteada. Fachada y sección logitudinal. (Según gráficos del Servicio de Conservación y Catalogación de Monumentos de la Diputación Provincial de Barcelona.) Planta de la Casa Júclice, en la calle de Monteada. (Según plano del Servicio de Conservación y Catalogación de Monumentos de la Diputa¬ ción Provincial de Barcelona.) — 341 — mitiva, probablemente del siglo xiv. La fachada, con torre angular, muestra tapiados sus ventanales góticos y su para¬ mento de sillería menuda. El patio tiene varias ventanas y puertas, recuerdo de renovaciones del siglo xvi, y una espa¬ ciosa galería descubierta sobre arcos rebajados, con el escudo de armas como decoración única, construida a comienzos del siglo XVIII (fig. 1.324). La escalera principal, lo mismo que la puerta de entrada del primer piso, fueron también renovadas en el siglo xviii. Algunos de los salones de su planta noble conservan artesanados de madera con entallados geométricos y decoración pictórica con lacerías y parejas de leones (figu¬ ras 1.325 y 1.326). La casa número 15, situada enfrente, fué construida a mediados del siglo xv por Berenguer de Aguilar, pasando a la familia Llinàs, y más tarde a los Marqueses de Santa Coloma. Es ejemplar cuatrocentista, bien conservado bajo la repug¬ nante suciedad que se acumula en él dia tras dia. La fachada de sillería conserva gravemente mutilados sus ventanales bajos, enmarcados por bella decoración escultórica con los escudos de los Aguilar. Las ventanas del primer piso, convertidas en balcones, fueron geminadas con columnilla central. El zaguán conserva su artesanado de madera y el patio, coronado por una galería continua de arcos rebajados, ha sufrido pocas varia¬ ciones posteriores al 1500. El rellano de la escalinata tiene elevadisima puerta de arco polilobulado, rodeada de ventanas decoradas y un relieve del siglo xv con la imagen de San Cris¬ tóbal. En el lado occidental del primer piso se conserva inte¬ gra una arquería ojival del siglo xv, sobre ménsulas, según la estructura del patio de la Diputación; falsas gárgolas y cane¬ cillos con representaciones humanas completan la decoración de este interesante elemento arquitectónico. El interior conser¬ va todavía, bajo infinidad de costras de blanqueado de cal, sus artesanados góticos. Otro patio interior, profundamente de¬ formado, tiene una galeria superior de arcos rebajados. La casa número 14 conserva, en parte, su fachada de sillería regular, típica del siglo xiv, con trazas de la galería superior y su torre cuadrada. La antigua puerta fué sustituida por una estructura neoclásica sin espíritu. Su vecina de enfrente tiene — 342 — absolutamente transformada vieja estructura, delatada por su alguna ventana gótica. De la profunda transformación de comienzos del siglo pasado queda un magnifico salón decorado con elementos arquitectónicos de mármol y talla, con bellos relieves policromados. Es una bella muestra de arte neoclásico. Fué residencia del Barón de Castellet (fig. 1.392). La que lleva el número 21 es una noble estructura del siglo XVII. El 23 conserva en su parte alta la tiplea galeria y una bella ventana, ambas del siglo xiv (figs. 1.330 y 1.331). La fachada de la casa número 25 es sin duda la más completa de la calle de Monteada. Pulcramente construida con sillería regu¬ lar, finamente labrada, tiene como única decoración las moldu¬ ras quebradas características de la arquitectura gótica catalana, su bella galeria alta, con gárgolas lisas, y su gran puerta dove¬ lada con una ventana gótica al lado, sobre la que se añadió un relieve del siglo xvi, representando la Anunciación. El patio interior, profundamente renovado, conserva su magnifica esca¬ lera abovedada, compuesta con elementos originales de su estruc¬ tura gótica. Esta casa perteneció a la familia Cervelló (figs. 1.332 y 1.333). Durante el siglo xvii fué residencia de los Giudice, familia de comerciantes genoveses establecida en Barcelona; una revuelta provocada por ellos en el año 1625 en el barrio de Ribera fué causa del incendio de la casa y de la consiguiente destrucción de sus interiores. En frente se levanta la famosa residencia de los Dalmases, conservada con toda dignidad y cariño hasta la época actual. Fué construida durante la segunda mitad del siglo xvii, en sustitución del Palacio de los Cervelló, casa natalicia de la mercedaria Santa Maria de Cervelló o del Socors, cuyo cuerpo se venera en la iglesia de la Merced. Del primitivo Palacio son, al parecer, los arcos de sillería que se dibujan aparedados en el muro del patio y la habitación donde nació la Santa, con¬ vertida en capilla (fig. 1.336). Es muy interesante su bóveda de ojivas con clave central representando la Epifania rodeada de ángeles músicos, obra del tercer cuarto del siglo xv, perte¬ neciente al circulo de escultores de la Catedral relacionado con el taller de los Claperós. La fachada del siglo xvii es una estructura simple con — 343 — balcones y ventanales de elegante trazo, con coronamiento de gárgolas esculturadas: un ancho zaguán enmarcado con portal de robusta moldura conduce al patio y a las caballerizas (figu¬ ras 1.334 y 1.335). La escalera de honor, abovedada, es una joya de la arquitectura barroca barcelonesa: sus elementos estructurales, de airosa y elaborada estereotomia, culminan en el doble arco del tramo frontal con columnas salomónicas deco¬ radas con vides y desnudos infantiles en acertado ritmo con los mancebos músicos, el rapto de Europa y la fuente de Neptuno que decoran el paramento anterior del antepecho, de autor desconocido. Tallado todo ello en piedra de Montjuich, su estilo recuerda las mejores obras de los artistas barceloneses del siglo XVII. La decoración de los salones fué radicalmente trans¬ formada en el siglo xix; su magnífica biblioteca, de roble tallado, obra notable de la carpintería barcelonesa, fechada en 1699, fué instalada en el Archivo Histórico Municipal. El patio posterior conserva una fuente de mármol con temas marinos, entre los cuales destaca la representación del carro de Neptuno, que recuerda las esculturas de la escalera, aunque parece obra algo posterior (fig. 1.337). La casa Dalmases tiene un cierto valor histórico por haber alojado en el último año del siglo xvii la «Academia délos Des¬ confiados», antecesora de la de «Buenas Letras». Pablo Ignacio de Dalmases fué de embajador a Inglaterra durante los años de la guerra de Sucesión, y en su casa palacio por él construida tuvieron lugar las juntas de la Veinticuatrena de guerra del Consejo de la Ciudad. El Museo de la Ciudad conserva varios dibujos de casas desaparecidas de la calle Monteada. Uno de ellos, firmado por Soler y Rovirosa en 1864, representa el patio de la casa número 22, con dos bellos ventanales y curiosa columna torsa (fig. 1.327). Parece que procede de la misma casa un capitel del siglo xiv, conservado en el Museo Santacana, de Martorell. CASA DE LOS CENTELLES.—En el siglo xvi se constru¬ yeron todavía grandes edificios con carácter de palacio, tanto por su aspecto como por su disposición interior, y entre los — 344 — primeros, el de los Centelles. En 1514, los consellers considera¬ ban la empresa de tal construcción como un noble ornamento para la ciudad, por lo que, como más tarde a Gralla, concedían a su constructor Luis de Centelles el derecho de utilizar piedra de la cantera municipal de Montjuich y abastecerse del agua de las fuentes públicas. Se construyó el edificio de sillares regulares, puerta dovelada bajo recargado escudo; ventanas muy de la época en la parte baja y en lo alto y balcones, dentro del mismo tipo, en el primer piso (fig. 1.340). El patio rectangular, con escalera bajo ojivas a la derecha; escudo sobre el arco de entrada y ventanas y balcones según tradición y moda locales. Sobre las puertas del primer y segundo rellano, composiciones con elementos rena¬ centistas; columnas, pilastras, frontones, ángeles y grutescos centrados por el blasón familiar sostenido por dos figuras: atlantes en una y ángeles en la segunda (figs. 1.341-1.343). Sobre el arco de ingreso a este patio se añadió modernamente una galeria, sostenida por altas columnas, exactas a las de la loggia de la escalera, pero en hierro fundido. En cuanto a la fachada lateral—en la calle deis Gegants—, constituye una repetición regular, en tres pisos, de ventanas del XVI, con simple extradós y sus correspondientes mensulillas labradas, como en la fachada principal de la Bajada de San Miguel. CASA GRALLA.—En la calle de Na Canuda, aproximada¬ mente por donde abre hoy la del Duque de la Victoria, se Pedro Desplá adquirió en 1306 un solar; levantóse en este lugar la casa en que otro de los Desplá, Francisco, recibiera al Prin¬ cipe de Viana en 1461. En 1517 y 1518, los consellers concedieron a Mossen Miguel Juan Gralla, maestro racional de la ciudad, piedra de la can¬ tera de Montjuich y agua de la conducción municipal de Coll- cerola, en atenciónla gran obra que dicho Gralla fa fer en a dita plena reforma y embellecimiento. Se ha atri¬ sua casa, en buido la dirección de los trabajos y la obra escultórica de la fachada a Damián Forment, pero no es obra documentada. Tampoco conservada, puesto que entre 1855 y 1860, y a pesar — 345 — de varias protestas ciudadanas, fué derribada completamente. La suerte de este noble edificio fué tanto más lamentable por cuanto D. José Xifre, potentado barcelonés de la primera mitad del siglo pasado, adquirió los despojos del edificio, por la canti¬ dad de 5.000 pesetas, con intención de reconstruirlo, cuidando el arquitecto Elias Rogent de levantar los planos y desmontar las piezas más importantes. Gran cantidad de piedra fué depositada cerca del baluarte de Tallers y otra en un patio de la calle de Santa Ana, de donde fueron llevadas al cabo de muchos años de olvido a San Martín de Provençals en 1881. Allí las vió y adquirió, creyendo las de la fachada, el Marqués de Casa ser Brusi, quien hallóse tan sólo con las piedras del patio. Para poder conservarlo debidamente montado y reconstruido, mandó elevar un edificio en San Gervasio, junto a la calle Raimes. El arquitecto Augusto Font y Miquel y Radía llevaron a cabo las obras. De las piedras abandonadas en el baluarte de Tallers, parte fueron empleadas en otras edificaciones, y escasos fragmentos fueron salvados y recogidos en los Museos de Relias Artes de Rarcelona y Santacana, de Martorell. Los planos de Rogent perdiéronse, y asimismo los dibujos tomados por Soler y Rovi- rosa cuando el derribo. A base de unos y otros elementos es posible una recons¬ trucción ideal del edificio amplia fachada, flanqueada por con dos torres unidas en su parte alta por una galería cubierta (fi¬ gura 1.344). Dos líneas de ventanales, correspondiéndose en par¬ te; a la derecha, descentrada, la puerta principal, lo más intere¬ sante de la construcción: arco de medio punto con relieves circu¬ lares en las enjutas—éstas, la línea del arco y las jambas, profu¬ samente labradas—; columnas estriadas sobre pedestal soste¬ niendo un entablamento; encima, gran composición alrededor del escudo nobiliario: celada y ángeles sosteniendo guirnaldas colgantes entre un juego de lazos y cintas (fig. 1.345). Acorde con esta decoración, la de las ventanas, con motivos no repetidos, pero del mismo tipo estilístico y compositivo. Corriendo toda la fachada una cenefa con cabezas, guirnaldas y bucráneos. De todo esto nada conservado, excepto un dintel en el Museo Santacana, de Martorell; aprovechado en la fachada de Po- — 346 — niente del patio, número 8 del catálogo. También se conser¬ vaba unfragmento de gárgola en el Museo de Santa Agueda con el número 1.357 de catálogo. Además, algunos viejísimos clisés y el grabado de Parcerisa en la obra de Piferrer «Recuerdos y Bellezas de España». El patio, como se ha dicho, se conserva en la residencia de los Brusi (fig. 1.346). Es ohra de muy delicadas proporciones, especialmente en la galería alta asentada sobre los cuatro arcos rebajados de la parte inferior. Para cada ala, sobre un pretil cala¬ do de traza gótica, se alzan tres arcos, sostenidos por delgadísimas columnas decoradas con doble juego de estrías, apeando aquéllos sobre capiteles compuestos, de labra minuciosa. Sobre esta galería, otra con separaciones de pilares en vez de columnas, que va cerrada por ventanas. La escalera de la casa, caprichosamente reconstruida, era paralela a un ala de la galería. OTROS EDIFICIOS RENACENTISTAS.—En el paseo de Colón, una casa de espaciosa fachada, notable por el equilibrio de huecos de la misma, da idea de las grandes viviendas cons¬ truidas hacía 1600. Carece por completo de decoración escultó¬ rica; la puerta es dovelada y las ventanas rectangulares con levísimo moldurado en sus piezas de recuadro, elegante y escue¬ ta cornisa superior y patio e interior sin ningún interés particu¬ lar (fig. 1.347). El paso a la moda renaciente se efectúa no sin resistencia en Barcelona, y es, en la arquitectura civil, más aparente que real. En muchos casos apenas si se admiten otros elementos que los decorativos de los dinteles de ventanas o puertas. Casi contemporáneamente a las primeras obras a lo romano se cons¬ truyen grandes edificios de raigambre gótica. Así sucede en la casa Bassols de la calle de la Cucurulla, en la desembocadura a plaza de Santa Ana (fig. 1.339). El interés mayor de esta la casa lo reúne el conjunto de medallones que adornan las ven¬ tanas y en que se reproducen los trabajos de Hércules. La ico¬ nografía de este personaje cobra valor en la Barcelona del siglo XVI (Casa Gralla, Trentenario, etc.), pero las figuraciones del pretendido fundador de la ciudad pueden quizá retrotraerse — 347 — al XV. De fines de cuyosiglo parece ser la decoración de una casa de la calle de Avinyó: el tema herácleo aparece en una ven¬ tana de la calle y en otra del pequeño patio interior. El momento renacentista en Barcelona se completa, además, con el coleccionismo de antigüedades romanas conservadas en la ciudad e incluso aprovechadas como decoración, pilas o sar¬ cófagos y la importación desde Italia de ejemplares auténticos, falsificados o retocados. En el patio de la Casa del Arcediano se amontonaron toda clase de inscripciones, relieves, sarcófagos; las piezas halladas en el jardín del Palacio Moya son exponente también de esta tendencia de la época. Sin duda la colección más notable de obras estuvo en la desaparecida casa llamada de los Pinós, que fué Palacio de los Marqueses de Barbará. En el patio de ésta, del siglo xvi o xvii^,^o en su tiempo en la calle de la Cucurulla, hubo, según apreciación de Besarte, dieciséis bustos representando emperadores romanos y otras estatuas. Era famosa entre ellas la de un Baco falto de cabeza, mano pies, que se tenía por griego y traído de Italia; derecha y también lo era la de una joven llamada la Priscilla, bajorrelieve creído de época romana. Todavía hubo en el patio una hermosa columna dórica, labrada ésta en piedra de la ciudad. Con anterioridad a 1855 el edificio fué derribado. Cinco bustos y trôce medallones fueron recogidos en el antiguo Museo Provincial de Antigüedades en Santa Agueda. El Baco, conocido por el dibujo de Laborde, perdido. La Priscilla también. De los bustos romanos, algunos realizados con gran energía; los más, mutilados y con retoques posteriores, se catalogan en el Museo de Arqueología. Los medallones en bajorrelieve se bailan en el de Arte. Son del siglo xvi, de mármol blanco, algunos bien conservados. Inspirados en obras romanas más que copias de ellos. Eugene Albertini, que catalogó las obras conservadas de época clásica procedentes de edificios barceloneses, cita como de la Casa del Arcediano otros dos bajorrelieves, imitaciones clásicas de alrededor del 1500, con¬ servados. En el patio de la casa Moixó otros, también perdidos. PALACIO LLAMADO DE «LA VIRREINA».—Edificado por D. Manuel de Amat y Junyent, Virrey del Perú y Marqués — 348 — de Castellbell yfallecido éste al año siguiente de su terminación, siguió habitándolo durante muchos su esposa, de quien proviene la denominación del Palacio. En 1770 estaban ya trazados los planos del edificio, y en 1772, una vez derribadas las edifica¬ ciones que ocupaban aquel solar, se empezaron las obras de cimentación. En 1775, la fachada estaba totalmente terminada. El escultor y arquitecto Carlos Grau (1714-1798), junto con su ayudante Francisco Serra, fallecido de accidente durante las obras, trabajó en los detalles decorativos de la misma. A prin¬ cipios del siguiente, Carlos Grau estaba acabando la escalera. En el mismo año se terminó el oratorio con su retablo de talla, hoy perdido. Una galería cubierta protegía la fachada posterior. En 1778 estaba terminado todo el Palacio, y se colocaron dos relojes de sol en la fachada posterior, construidos por Mn. Ma¬ nuel Ribas. No existe ninguna noticia sobre el arquitecto que pudo proyectar la obra. La planta baja del edificio principalmente se halla en un período de total restauración que le va liberando de la anterior invasión de comercios en sus fachadas anterior y posterior. Los elementos de la fachada principal se distribuyen en cinco cuerpos (fig. 1.372). En la planta baja, que forma el zócalo de las otras dos, el cuerpo central y los extremos están ocupados por puertas, los intermedios por balcones sobre ven¬ tanas. En los pisos del edificio, los tres cuerpos alternos mues¬ tran dos severas pilastras jónicas por encuadre. En los cinco cuerpos y en los dos pisos se abren balcones con bella barandilla de obra de forja y dibujo barroco resuelto con gran movilidad. El cuerpo central halla solución de gran elegancia. En el balcón principal, pilastras adosadas con labra de poco relieve y gran finura, debidas a Grau, sostienen el entablamiento sobre el que se abre el balcón superior. Este conjunto se resuelve muy pare¬ cidamente al de la fachada de la casa Larrard. A lo largo de toda la de la Virreina corre una cornisa de grandes proporciones, sostenida por un conjunto de cartelas labradas con la misma delicadeza que los capiteles de las pilas¬ tras y los sobredinteles de los balcones; alternan con ellas óculos por los que se iluminan las buhardillas de la casa. lámina XLVIIL ^árlf eft lá JêimbL J Mtnclcfia tC ■f'" jiCvamuíi/ ù^mt SÎif-,^ M J^riiu. At. (fe-. Palacio de la \irreiua. Planta general (primer piso). (Según un piano del siglo xviii. del Museo Diocesano de Vich.) — 349 — Sobre este molduraje que forma saliente o repisa, se levanta una balaustrada,con pilares aplomados sobre las cartelas; sobre cada pilastra de la balaustrada, jarrones; los de figura más esti¬ lizada, sobre la vertical de las pilastras que marcan los cuerpos de fachada. Esta decoración en piedra se repite con iguales elementos a lo largo de un muro lateral de la azotea, en la que se eleva a cada extremo la consabida torratxa. Por la puerta principal, siguiendo un alargado zaguán, con¬ vertido durante muchos años en avanzadilla del mercado que la esca¬ ocupa las plantas y calles detrás del edificio, se alcanza lera principal, formada por dos tramos que arrancan de cada lado del pasadizo, yendo a converger en un solo rellano, iluminado por los ventanales del patio interior. Es la escalera de buena proporción y cierta amplitud, y se da en ella la solución de los arcos apeados en florón suspenso en el aire sin el soporte de la columna, filigrana constructiva que tanto gusta a la arqui¬ tectura barcelonesa de los siglos xvii y xviii. Elpatio es de forma rectangular, ligeramente redondeado por los ángulos, con recuadros en ellos decorados por bajorrelie¬ ves con trofeos militares (fig. 1.373). Sobre los cuatro arcos rebajados de la parte inferior del patio, sin decoración alguna, sobre pequeñas cartelas y bajo antepecho moldurado, pilastras y, encima, columnas estriadas corintias con su capitel. Entre ellas y bajo el entablamiento superior correspondiente se abren los arcos con ventanales que iluminan la galeria interior del piso primero. Sobre el entablamiento, otras pilastras con su coronamiento de jarrones en tierra cocida, y barandilla. De los interiores, el que más importancia tiene es, sin duda, el comedor, con la misma disposición del patio: rectangular, con los ángulos redondeados en los que se abren armarios (fig. 1.374). La decoración es pictórica y escultórica. Entre las pilastras rococó adosadas, con su decoración de poco relieve, todo en yeso, se abren ventanales o se encajan plafones pintados. Sobre la cornisa, techo abovedado de gran escocia con aplicaciones de yeso representando los doce meses del año. Está hoy repin¬ tado. Es notable su obra de madera: puertas y ventanas con algunos entalles y dorados, lo mismo que las demás de la man- — 350 — sión. Las restantes salas, casi todas con pintura mural y en los techos, con temas de la época del primer imperio o posteriores. Hoy la casa está vacía; faltan muebles, lámparas, corti¬ najes y la gran colección de libros y pinturas que basta el primer tercio de este siglo atesoró. Abandonada por sus propietarios, ba sido adquirida últimamente por el Ayuntamiento de Barce¬ lona con destino a Museo de las Artes Santuarias y Decorativas. PALACIO LARRARD.^—Fué levantado por el Duque de Sessa, Francisco Fernández de Córdoba Cardona de Aragón, Virrey de Cataluña. En 1772, aceptado el proyecto del arqui¬ tecto José Ribas Margarit, dióse comienzo a la obra; tras un pleito suscitado en 1773-4 con el Ayuntamiento sobre el exce¬ sivo avance que se pretendía dar a la fachada, se concluyó en 1778. Junto a Ribas trabajaron José y Gaig Juan Soler, arquitectos, y el contratista José Armet; José Amadeu y Ma¬ nuel Tramulles, intervinieron en la decoración del edificio. El coste de éste ascendió a un total de 120.000 libras barcelo¬ nesas. Concluido, el Duque de Sessa desprendióse de él; en 1779 pasaba a poder del banquero J. A. Larrard, cónsul de Dina¬ marca, quien hizo reconocer su titulo francés de nobleza y substituyó con sus armas las de Sessa en la decoración del edificio. De planta rectangular, centrada por el patio interior. Fachada principal en la calle Ancha, y lateral y posterior en las de la Plata y de la Merced, respectivamente. Fachada escueta de lineas y sin decoración alguna, como todos los edificios barce¬ loneses de la segunda mitad del siglo xviii. Se exceptúa el magnifico conjunto de la puerta y balcón; columnas corintias elevadas sobre zócalo sostienen el entablamiento de finísimo trabajo y enmarcan una puerta entallada discretamente con elementos vagamente rococós. Sobre el entablamiento, el balcón: barandilla de forja con bello dibujo abarrocado. La puerta, flanqueada por pilastras adosadas, capiteles y cornisa con la delicada composición de flores y hojas labradas por Gran. En lo alto de la fachada, cornisas y gárgolas como coronamiento. La bella cubierta tejada fué sustituida hace unos pocos años por — 351 — azoteas. En un ángulo, todavía la clásica íorratxa barcelonesa (fig. 1.375). En el interior, tres arcos de piedra cubren el zaguán y dan paso al patio, del que arranca la amplia escalinata lateral con barandilla de forja, según el tipovisto ya del balcón principal. Como otra decoración, solamente óculos ligeramente moldu¬ rados, por los que se iluminan las habitaciones interiores. Por¬ teria, cuadras y tiendas ocupaban la planta baja. El piso, un colegio de religiosos. La puerta superior de la escalera, enmar¬ cada por pilastras y entablamientos, jarrones y escudo de los Larrard (fig. 1.376). Del interior quedan pinturas en algunos techos y paredes, no las originales probablemente, sino las de la primera mitad del siglo pasado. Puertas y ventanas bien trabajadas en lo de madera, muy elegantes, pero repintadas más de una vez. PALACIO MOYA.—^D. Pedro de Cartellá y Desbach, primer Marqués de Cartellá, obtuvo permiso, en 1702, para poder abrir puertas y ventanas en la torre de la Poríaferrissa y construir en el solar que dejaba libre el derribo de las fortificaciones adjuntas a ésta. En la casa y huerto de los Cartellá, doña Maria Luisa de Copons y Descatllar, nieta del primer Marqués de Cartellá y esposa del de Moya, D. Cayetano-Luis de Copons, hizo levantar el actualmente llamado Palacio Moya, cuyas obras tuvieron inicio en 1774. Plasta 1778 se construyeron las fachadas de la Rambla y el jardin. No se reemprendieron hasta 1785, y en 1750 se daba fin a ellas. Contemporáneamente debió construirse el simple muro con decoración de cestas de frutas en su parte superior que cierra el jardin por el lado de la Rambla. La Icggia o columnata que se opone a la fachada posterior del Palacio es obra del arquitecto Rovira y Trias, realizada en 1856 sustituyendo a una galeria cubierta edificada en 1785 (figs. 1.377 a 1.379). De las tres fachadas del Palacio, la de la Rambla fué deco¬ rada por J. Flaugier a principios del siglo xix; y la del jardin por Francisco Pla el Vigatà en 1785. El citado Pla decoró tam¬ bién, en 1790, la Sala de Fiestas. El cuerpo de edificio, adquirido a fines del pasado siglo por — 352 — el primer Marqués de Comillas, es hoy propiedad del Conde de Güell y hase conservado íntegramente. Sin embargo, en 1934 amenazaba perderse el muro de la Rambla y la columnata del jardín al ser ocupado el edificio por una empresa comercial, pero el Ayuntamiento obligó a salvar—apenas—el primero y, del todo, la segunda. Las tres fachadas del Palacio!—en la Portaferrisa, en la Rambla, en el jardín—son del más simple neoclásico, con líneas de poquísimo relieve, casi idénticas a las del coetáneo Palacio Episcopal y muy próximas a las de la casa de March de Reus al final de la Rambla. Se dividen en tres cuerpos: el central, con frontón triangular y sus balcones con ligera decoración sobre los dinteles y cartelas; la puerta principal, dentro de la misma sobriedad, algo más finamente decorada. Las pinturas que llenaron los recuadros de las tres fa,chadas, totalmente desaparecidas. Por la parte de la Rambla, la fachada correspondiente venia continuada por el muro del jardín, de sillar liso y grande, con barandilla maciza y cestos de frutos sobre ella; en el extremo, la loggia. Quedaba, en conjunto, un lienzo de noble severidad. La total desaparición del cual fué conmutada por una parcial destrucción cuando ya se había iniciado el derribo del muro y de la loggia. Desvióse la linea del primero y se destrozó su parte baja con la instalación de unos almacenes. En beneficio del tráfico urbano pudo abrirse un pórtico en la parte baja del edificio sin atentar a su integri¬ dad. La loggia ha quedado entera; es de tres cuerpos y dos pisos, columnata en el central, ventana y relieve de tierra cocida con grupos de niños en los extremos; doble columna en la cara que da a la Rambla. En la parte superior, linea alterna de óculos y ventanas, tres de aquéllos rellenados con efigies en barro cocido. También lo son los capiteles, y el uso de este material, la calidad de los bajorrelieves y las lineas generales de la obra patentizan su cronología ochocentista y barcelonesa. El mag¬ nifico jardin, con sus grandes palmeras y magnolias centenarias, hubo de desaparecer con las obras citadas. Durante muchos años fué conservándose y aun acreciéndose el ornamento interior de la casa, tanto en muebles como en obras de arte, pero ya no queda nada en ella. Su arquitectura — 353 — interior, disposición alrededor del patio central, no se aparta en de lo descrito ni tiene, en verdad, interés excepcional. En cambio, el gran salón viene a ser el único enriquecido con pinturas al temple que haya subsistido; fué, además, uno de los más notables por sus proporciones y cantidad de deco¬ ración (figs. 1.380 y 1.381). El interés del mobiliario conservado en él, coetáneo de las decoraciones pictóricas, queda, ante éstas, relegado a un segundo plano. Sobre la linea de las puertas arranca una fina moldura, sobre cuya base superior puede quedar un paso con su regular barandilla; al mismo se abren las puertas de las habitaciones del piso superior, y en los lienzos de pared entre ellas se incrustan los plafones pintados por el Vigatà sobre tonali¬ dades sepias y grises con colorido fresco. Son composiciones guerreras referidas a la historia y legendario de los Cartellá. Van rellenados los espacios sobrantes y los 'sobredinteles con composiciones a base de trofeos de la misma indole; armas, cascos, banderas o laureles. El techo, resuelto con gran escocia, en las que se abren ventanas de lunetos y plafón central recua¬ drado por moldura y centrado por otro plafón circular en yeso dorado, del que pende la gran lámpara. Figuras alegóricas y trofeos en la escocia; trofeos y armas de los Cartellá en las cuatro esquinas del cuadro central. En la parte baja del salón, otras pinturas del mismo aire y mano de tema no identificado—alguna, escondida por espejos—, guirnaldas y amorcillos. En el siglo pasado fueron halladas dos piezas en el jardín. Un busto de hombre, mutilado, y otro de mujer. El primero de factura romana, pero de baja calidad. Constó en el Museo de Santa Agueda como obra del siglo xvi, e indudablemente fué retocada en él; se conserva instalado en el Museo Arqueológico de Barcelona. El segundo es de muchacha joven, éste sí del siglo XVI y mutilado también. Muy fino, labrado en mármol blanco. Podria ser una copia, no exenta de delicadeza, de una obra italiana. Ahora en el Museo de Arte. En el mismo, otra obra procedente por compra, en 1876, del Palacio de los Moya: un tapiz con representaciones de uno de los trabajos de Hércules: la lucha con el dragón en el jardín 23 — 354 — de las Hespérides. Formó parte, en su instalación primitiva, anterior a la edificación del Palacio, de una serie en que se representaría todo el ciclo de los trabajos horádeos; lleva la firma de Bernaet van Brustom, de Bruselas, de cuyo taller es uno de los pocos tapices conservados; puede fecharse hacia 1640. PALACIO EPISCOPAL.—Aunque en la actualidad el Pa¬ lacio está situado en el mismo lugar de la ciudad que en el siglo xiii, su estructura y área han variado mucho. Antes nos referimos ya al Palacio románico, a las obras del siglo xiv y xv y a los restos que de tales épocas existen hoy en día. Desde luego, en todas las épocas prosiguieron las reformas, y documentalmente conoce¬ mos las de los Obispos García (1501) y Juan Dimas Loris (fines del siglo xvi). Sin embargo, las construcciones del siglo xviii han reducido prácticamente a la nada lo que se hizo en tales épocas. Podemos señalar, como excepción, una puerta con dintel de piedra labrada, cuyas líneas acusan el paso de lo gótico a lo renaciente, y un pequeño relieve de mármol blanco, con una Sacra Conversación, obra apenas esbozada, atribuida a Bartolomé Ordóñez (f 1520); hallado en 1908, se guarda en el Museo Diocesano de Barcelona (fig. 1.384). Como precedentes de la nueva fábrica podemos recoger la noticia de que el Obispo Juan Dimas Loris amplió el Palacio hacia la parte exterior de la muralla romana, en el solar del huerto episcopal, hasta la calle de la Paja, su actual límite. Aunque consta que el Palacio nuevo empezó a fabricarse en 1681, lo único notable de la primera etapa constructiva es la fachada de la calle del Obispo, con la fecha 1769 y el escudo del Prelado barcelonés José Climent; es neoclásica, de piedra y mampos- tería, y la angostura de la calle impidió su desarrollo. El Obispo Gabino Valladares, sucesor de Climent, reedificó el gran cuerpo del Palacio situado extramuros, entre la calle de la Paja y la Plaza Nueva, y fabricó la gran fachada que da a aquella última; entre las líneas neoclásicas de sus sillares aparecen las armas del Obispo la fecha 1784 (fig. 1.382). Al mismo tiempo se y renovó la estructura del interior, construyéndose el gran Salón de Actos, habitaciones particulares del Prelado, del Vicario general, mayordomo, maestro de pajes, familiares y algunas — 355 — dependencias secundarias. Para ello fué necesario sacar de allí las carnicerías públicas, que antes ocupaban los bajos del edi¬ ficio; sin embargo, a causa del desnivel entre ellos y el patio y jardín del Palacio, aún en la actualidad los bajos,con los arcos y bóvedas que sostienen los pisos superiores, no comunican con éstos y están alquilados a particulares. En los últimos decenios del siglo XVIII se completó la decoración con buen número de pinturas murales, ejecutadas por Francisco Pla (a) el Vigatà, artista que seguía aún la tradición del último barroco francés. En su tiempo fueron muy alabadas las figuras que pintó en los entrepaños revocados de la fachada de la Plaza Nueva; hoy están desvanecidas enteramente, pero poseemos aún una cumplida muestra de su estilo en la decoración mural del Salón de Actos, con profusión de alegorías y escenas de carácter religioso, tomados en su mayoría del Antiguo Testamento. Sobre las puertas, los escudos de D. Gabino Valladares atestiguan su mecenazgo (fig. 1.383). Durante una centuria, el edificio permaneció con escasas modificaciones. A principios del siglo xix se le adicionó la torre de la Plaza Nueva a él contigua, que hasta entonces pertene¬ ciera a la Casa del Arcediano. Fué restaurada en parte en tiempo del Obispo Dr. Jaime Català (1883-1895), cuyo escudo aparece en una ventana. En 1908-09 y 1928, singularmente en esta última fecha, hubo grandes obras de restauración y deco¬ ración, que afectaron en particular a las dependencias que dan al patio interior, revalorizando los restos medievales ya aludi¬ dos que en el mismo subsisten. CASA MARCH DE REUS.—Toma su nombre delpropie¬ tario que la hizo construir. Francisco March, llamado En March de Reus por ser nativo de esta ciudad. Hasta 1775 la subsis¬ tencia del último trozo de muralla de la Rambla, que corria desde la calle Escudillers hasta las Atarazanas, había impe¬ dido la construcción de edificios a la derecha déla misma; después del derribo, la casa March sería de las primeras construidas. Lo fué junto al edificio del Refino o fundición de cañones, y su proyecto ha sido atribuido al que fué arquitecto de la Lonja don Juan Soler Faneca. Se ignoran pormenores del proceso de — 356 — la construcción y su término. Habla servido durante muchos años como sede al Banco de España; estuvo luego unos años abandonado; finalmente ha sido sometido a discreta restaura¬ ción exterior (fig. 1.385). Consta de planta baja y tres pisos, además de buhardilla o desván; planta cuadrada con patio central y jardín en la parte posterior. Fachada con gran equilibrio de huecos y notable simplicidad, sin otra decoración que un poco acusado estriado a lo largo de la planta baja, y el recuadro de los espacios de balcón y ventana. Sobre el cuerpo central apenas si resaltan dos pilastras adosadas por cada lado con sus capiteles dóricos; alta y simple la cornisa. Sobre la puerta principal, una pieza con bajorrelieve alegó¬ rico a la industria, la marina y el comercio. El interior simple, y más aún la fachada posterior. Casi al nivel de cuyo primer piso venía un jardín hoy des¬ trozado; la escalera por la que se descendía a él y el surtidor que le centraba desaparecieron en ocasión de haberse intentado edificar allí un salón de baile. Los interiores conservan algunas puertas y decoración pic¬ tórica de la época o poco posterior; es de escaso relieve. DECORACI<)N PICTÓRICA DE INTERIORES SETE- CENTISTAS.—^La decoración de los grandes salones setecen- tistas conplafones de pinturas fué exclusiva de las casas de mayor riqueza o abolengo. El Vigaíà y J. Flaugier tuvieron el casi total monopolio de estas obras, asi como buena parte de la pintura de fachadas que el sol ha ido destruyendo. Hemos citado los grandes salones del Palacio Episcopal y de la casa Moya, pero hubo otras muchas casas barcelonesas decoradas por este estilo. La mayor parte de estas pinturas desaparecieron, y las últimas que quedaban del mismo Fran¬ cisco Pla el Vigatà estuvieron a punto de ello con el derribo de edificios que precedió a la apertura de la Vía Layetana. Uno de los mejores conjuntos era el de la casa Ribera, de la calle Nueva de San Francisco, que adquirieron los Güell para su Palacio de Pedralbes, con interpretaciones de pasajes mito¬ lógicos. Los muros estaban ocupados casi por completo por — 357 — los plafones, que no dejaban espacio sino para simular una simple decoración arquitectónica y situar las aberturas. El techo, plano, llenado por otra composición (figs. 1.388 a 1.390). Otro conjunto tan importante como éste lo constituía el gran salón de la antigua casa Clarés, luego casa Serra, en la Riera de Sant Joan, esquina a la calle Alta de San Pedro. Cuando por razón de derribo tuvo que desaparecer la casa, pasaron las pinturas a poder de S. Bertrán y Serra. Con ellas se montó durante la Exposición Internacional de 1929 una sala ambien¬ tada con objetos de la época. El techo era plano y ocupado casi totalmente por una gran composición; los muros por plafones con episodios guerreros de la historia romana, separados entre si por pilastras y espa¬ cios de ingreso a la sala; las puertas iban sobremontadas por pequeños plafones decorativos (fig. 1.391). Hubo pinturas de el Vigatà en otras casas. Una de ellas, la del Marqués de Monistrol, en la misma Riera de Sant Joan, desaparecida en idéntica ocasión. Menos era lo que se conser¬ vaba en esta casa, puesto que el salón había sufrido reformas posteriores, en las que desaparecerían los plafones laterales. El techo, de gran escocia, fué, en cambio, salvado, y pasó a la colección del Museo de Barcelona. La composición central es de forma oval, trazada con el mismo desenfado de las otras de el Vigatà y con su cierta lozanía de color. Como tipos de grandes salones decorados de fines del siglo XVIII podían añadirse aquí el de los Barones de Castellet, en la calle Monteada—^ya citado al estudiarla'—, en que faltan las pinturas, sustituidas por decoraciones de ricos materiales constructivos y elementos arquitectónicos (fig. 1.392), y el de los Fivaller. Este último salón es la pieza principal de la casa, que en el siglo xvi—1571 probablemente!—fué construida en la actual plaza de San José Oriol. Muy pobre de líneas la fachada y lo mismo el interior. La reforma, de principios del xix, debió alcanzar a todo el interior, y lo poco que quedaria intacto fué retocado en 1878 y más modernamente. Del gran salón quedan sólo los elementos estrictamente decorativos en los muros, pero los recuadros de los plafones donde pensaría ponerse al¬ guna pintura permanecen vacíos. Lámparas y algún escaso — 358 — pero elegante mobiliario de la primera mitad del siglo xix com¬ pletan la decoración de la pieza. ESGRAFIADOS.—Aunque el esplendor y riqueza máximos en esgrafiados corresponde a la Barcelona del siglo xviii, es a partir de los primeros años del anterior, y quizá de fines del siglo XVI, que data la introducción de esta modalidad decorativa en las fachadas barcelonesas. El deseo de enriquecer el aspecto exterior de casas de pobre construcción arquitectónica en un principio, y la pobreza de recursos en que sumió la guerra de Sucesión a la ciudad, después, extendieron el uso del procedi¬ miento de los esgrafiados, consistente en el dibujo inciso sobre doble revoque, a veces animado con un ligero tinte de colorido. En la calle Condal, número 52, se conservaban unos de los pocos ejemplares coloreados: escenas de ángeles jugando, muy de últi¬ mos del siglo XVIII. No son muchos los edificios que muestran la fecha de sus esgrafiados o de los que se sepa bastante de su construcción para deducirla; son, en cambio, en gran número las fachadas decoradas con tal procedimiento. El catálogo detallado de todos los esgrafiados conservados y de gran número de los entonces ya desaparecidos fué hecho por R. N. Comas en sus Datos para la historia del Esgrafiado en Barcelona. Ello nos dispensa de repetirlo aquí, máxime si se tiene en cuenta el poco interés artistico de buena parte de los mismos, y que es harto dificil poder determinar el límite que separa el esgrafiado de arte del estrictamente popular. Aparte de ello, hay que notar la lenta desaparición de muchos, la res¬ tauración de unos pocos y la total destrucción de otros en los edificios alcanzados por las catástrofes de estos últimos años. La consideración del oficio de dorador-estofador, muy a fines del siglo xvi, como cosa diferente del arte de la pintura, y la creación de la Cofradía de Estafadors, D amadors, Esgra- fiadors g Encarnadors, en la primera mitad del siglo xvii, sepa¬ radamente del Colegio de Pintores, y, según en qué ocasiones, en competencia con el mismo, prueban el incremento que fué tomando esta decoración, verosímilmente por influencia de una moda venida de Italia. — 359 — Si bien a principios del siglo xix la moda del esgrafiado había prácticamente desaparecido, todavía existia el gremio, que, aunque con pocos miembros, subsistió hasta la general supresión de todas las corporaciones de trabajo después del primer tercio del siglo. En la mayoría de los casos, los esgrafiadores fueron arte¬ sanos, sin las luces suficientes para dibujar por sí mismos los cartones o papeles necesarios para el estarcido de los motivos decorativos. Así es que éstos solían ser encargados a profesio¬ nales de la pintura, formando un archivo de temas que, combi¬ nados entre sí, fueron repitiéndose en muchas fachadas y en diversas épocas. La sucesión deesgrafiados con fecha permite establecer las líneas generales de su evolución artística. Algunas construcciones deben ser citadas aparte por el hecho de constituir los esgrafiados uno de los elementos a base de los cuales se concibió el conjunto arquitectónico, entre ellas la casa Moixó (fig. 1.400), la de los Barnola, junto a la de los Marqueses de Maldà, en la calle del Pino, y la de la plaza de la Verónica (fig. 1.399); la del Gremio de Tejedores de Velos o Casa del Arte Mayor de la Seda y la de la calle de la Carabassa (fig. 1.402). Todas podrían ser incluidas en el inventario de los edificios correspondientes a los siglos xvii-xviii, pues las líneas de su fachada (molduraje de puertas, balcones, ventanas, óculos y cornisas), disposición interior (patio, escalera cubierta a un lado con arcos sobre columnas o pilastras, gran salón junto a la fachada) y decoración, mobiliar y general, de la casa tienen suficiente interés para ello. Pero estas casas corresponden evi¬ dentemente a un momento de auge del esgrafiado, con el que se contó al planearlas, dejando grandes espacios lisos de mam- postería revocada. Están descritos ya los detalles de la casa de los Veleros; los correspondientes a los edificios citados están realizados dentro del estilo Luis XV con cierta gracia en el dibujo, con composi¬ ciones en plafonado, guirnaldas y ángeles niños en grupos muchas veces alegóricos a las Ciencias y las Artes (plaza de la Verónica; por ejemplo, en la calle del Cali, 14, donde estuvo la famosa imprenta Cormellas—de Sebastián de Cormellas—, la — 360 — decoración de los medallones es a base de librerías y libros y niños jugandocon ellos). La división de la fachada medio de elementos arquitec¬ por tónicos, en alternancia conalgunos eminentemente decora¬ tivos, se ve en la calle de Santa Ana, número 10, con doble juego de columnas, guirnaldas y pequeños plafones con decora¬ ción en losange. En la casa Barnola, los esgrafiados se compo¬ nen con elementos decorativos y bustos mal dibujados sobre sus pedestales. La casa Moixó, edificada donde estuvo antigua¬ mente la propia solariega de los Cassador, se decora con otros muy parecidos dentro del mismo estilo, con adición de de niños. El tema de los figuras bustos, el de los medallones y de las figuras y juegos de niños se repite mucho a fines del siglo xviii. Los temas de niños son frecuentemente combinados con los eróticos. Unos a veces de un agradable aire bucólico (calle deis Petons, núm. 5). Algunas de las escenas que decoran la fachada de la casa número 31, en la calle del Carmen, pertene¬ cen a este grupo; la composición más importante parece repre¬ sentar la historia de Leda. En la calle Baja de San Pedro, número 1, hay otras escenas de la misma indole con acompa¬ ñamiento de los emblemas pertinentes (fig. 1.403). Muchas de las composiciones de más pretensión, e incluso algunas figuras sueltas, son trasunto de buenos originales por la regularidad del dibujo, o su bien resuelta composición o aún su misma complicación y atrevimiento. De entre los muchos esgrafiados desaparecidos, y de los que, a pesar de quedar el clisé, se perdió indicación de la casa y calle, uno se reproduce, una mujer con un niño en brazos, que revela un buen original. Lo mismo sucede con un ejemplar conservado en la calle de la Tarongeta, con alusiones a las artes y a la vida militar o con los temas marinomitológicos de la calle Botella, número 16 (fig. 1.407); en la calle Baja de San Pedro, 49 y 62 (inhábil repre¬ sentación del Juicio de París), y otras varias que se admiraron en la desaparecida Riera de Sant Joan. En la decoración más típicamente rococó, la alegoría figu¬ rada es de menor proporción. Hay además algunos ejemplares de arte casi infantil, en extremo inhábil. Pueden verse ejem¬ plares en las plazas de los Arrieros y Mayor de Sarrià. — 361 — ARQUITECTURA DEL SIGLO XIX.—El verdadero rena¬ cimiento barcelonés empieza en el siglo xix, como una explosión cuyo ímpetu constructivo derriba murallas y Ciudadela, renun¬ ciando para siempre a la ambición de plaza fuerte. La ciudad se extiende por las huertas y campos que rodeaban la mura¬ lla, transformando su aspecto en pocos años. De la desaparición de los cementerios parroquiales en 1820 nacieron las plazas de Santa María del Mar, del Pino, de San Jaime y San Justo. Del derribo de conventos, hacia 1840, sur¬ gieron reformas urbanísticas importantes, entre las cuales sobre¬ sale la plaza Real y la calle de Fernando VIL Destruida la mu¬ ralla de la parte occidental de la ciudad hacia 1860, surgió el Ensanche, planeado por Ildefonso Cerdá y caracterizado por los bloques cuadrados y las rectas infinitas, alcanzando rápidamente los pueblos cercanos: Gracia, San Gervasio, Sarrià, San Andrés, San Martín de Provençals, etc., que pronto quedaron agrega¬ dos al municipio de Barcelona. El florecimiento urbano de fines del siglo xviii fué debido a la obra individual de unos cuantos patricios. La dignificación de Barcelona en el siglo xix es un esfuerzo colectivo conse¬ cuencia de la estabilización económica de una masa burguesa llena de buen sentido y sin el lastre del deseo de originalidad que caracterizó más tarde el período modernista. Arquitectos y maestros de obra sentaron unas fórmulas simples, combinación feliz de economía y sentido práctico, sin excluir una innegable belleza. En la calle del Carmen, número 106, se alza la casa que fué del fabricante Erasme de Gónima. La casa no es en sí otra cosa que un ejemplar más del elegante tipo setecentista barcelonés con susimple fachada; zaguán, patio y escalera cubierta con bella barandilla de forja. Tiene, en cambio, una gran sala, que debe ser incluida en el conjunto de piezas con decoración mural de fines del xviii. Se atribuyen a Flaugier (f 1812) y parecen caer mejor en la obra de sus últimos años. La decoración compren¬ de una serie de plafones en las paredes, con sus cenefas y motivos decorativos invariablemente adjuntos, y composición sobre los dinteles con efigies de reyes de Judea. En los plafones, temas bíblicos: David y Goliat, Captura de Absalón, etc. Techo de — 362 — gran escocia con amplia cenefa interrumpida por medallones con figuras de ciencias y artes. En el techo se representa el carro de Apolo y las Musas, inspirado servilmente en una pintura de Gui¬ do Renien el Palacio Rospigliosi, de Roma (figs. 1.394 y 1.395). En el primer cuarto del siglo xix abundó otra clase de deco¬ ración pictórica de techos y plafones: la consistente en sólo unos enmarcamientos sin figuraciones, o, en todo caso, muy escasas y mayor abundancia de elementos decorativos, florales a menudo. La "Virreina y la casa Larrard tuvieron, y la pri¬ mera las conserva en su totalidad, decoraciones de este tipo y época. La casa Bassols de la calle deis Ares tiene unas cuantas habitaciones con decoración de este género; alguna sala de gran discreción, otras, en cambio, con gran amazacotamiento de elementos y con cierta tendencia al mal gusto. Del mismo estilo, pero con más elegante contención, son las pinturas de la calle Alta de San Pedro, en la casa donde estuvo un tiempo el Ateneum Politbecbnicum (figs. 1.396 a 1.398). Los marqueses de Alós y de Dou levantaron entre 1807 y 1818 esta interesante construcción (figs. 1.396 a 1.398) que conserva, además de su soberbia escalinata, una serie de salo¬ nes decorados al estilo Imperio. Fué su arquitecto Antonio Celles, devoto de la arquitectura clásica, y uno de los introduc¬ tores en la ciudad de la sobria arquitectura del siglo xix. Los edificios particulares fueron en general casas para varios inquilinos, de tres o cuatro plantas, con balcones simétricos regularmente distribuidos, construidos en obra mixta de piedra, mamposteria y ladrillo con fachadas estucadas y decoración a base de grandes relieves de barro cocido, aglutinado todo bajo un esquema neoclásico con el dominio de grandes pilastras. Para estudiar este tipo arquitectónico netamente barcelonés, sucesor de las fachadas esgrafiadas, a través de los bellos palacetes pé¬ treos de fines del xviii, hay que seguir un itinerario complejo, que cruza en distintas direcciones el recinto interior de la última muralla. Partiendo de la Rambla, y después de recorrer las calles del Carmen y Hospital, que forman ángulo en la plaza del Padró, hay que seguir por las calles de la Boqueria y del Cali y ver las de la Princesa y Jaime I, para volver por la calle de Fernando hacia la Plaza Real, punto culminante del itine- — 363 — rario. Otra vez en la Rambla, veamos la plaza del Teatro y la puerta de la Paz, continuando por la calle Ancha hacia la plaza de Medinaceli, para terminar en la de Palacio. Este es el iti¬ nerario de la segunda mitad del siglo xix, menos complejo que el que nos llevó al siglo xiv, más mediterráneo y más amplio, sonriente con la fecunda prosperidad de la burguesía enrique¬ cida con las indianas, las fábricas de vapor y el comercio de ultramar. Veremos cómo los atributos comerciales y las efigies de los conquistadores de América sustituyeron los temas mi¬ tológicos. El arquitecto aparece frenado por la tradición y por el maestro de obra, al que venció más tarde en lucha desigual, quizá para su propia desgracia. La palmera completa el carác¬ ter colonial de esta arquitectura que representa la época feliz de la Barcelona moderna. El itinerarioesquematizado antes nos señala, en líneas gene¬ rales, la gran reforma realizada a mediados del siglo xix, refor¬ ma que, apoyándose en la Rambla, abrió, con la gran calle de Fernando, continuada por las de Jaime I y Princesa, el paso a los jardines que sustituirían la odiada Cindadela. Con la Plaza Real y pasajes anejos se dotó de un pulmón amplio y bello a un sórdido núcleo de callejones. Con la puerta de la Paz, plaza de Medinaceli y plaza de Palacio se abrieron los ojos y los bra¬ zos al mar. En fin, Barcelona recobraba su aspecto de gran ciudad perdido desde fines del siglo xv. Este gran plan de refor¬ ma es realmente admirable. La Plaza Real, inspirada en las urbanizaciones francesas del periodo napoleónico, es una plazoleta rectangular cuyas casas siguen un plan único con fachadas decoradas con grandes pilas¬ tras sobre arcadas de piedra. Un paso, flanqueado por pórticos y el pasaje cubierto de Bacardí, graciosamente decorado, la comunican con la Rambla; el pasaje Madoz, con estructura de patio, la une con la calle Fernando. Es ciertamente uno de los rincones más apacibles de Barcelona, y un buen modelo para los que intentan tan desigualmente continuar el alocado edificar de los residuos libres del Ensanche (fig. 1.410). El bello edificio arquitectónico, con sus paramentos blan¬ queados, sus relieves de barro cocido, discretas pilastras y baran¬ dillas de hierro fundido con temas griegos, sigue en la plaza del — 364 — Teatro, donde el viejo teatro Principal, de fachada tan noble, agoniza bajo la injuria implacable de las exigencias propagan¬ dísticas. Más arriba, la anodina fachada del Liceo no permite sospechar el aspecto excelente de su interior, planeado por José O. Mestres, con la colaboración de Martí Alsina, Rigalt y Caba. En la puerta de la Paz, la antigua casa-de la Fundición de Caño¬ nes enfrenta el monumento a Colón y prepara el paso a la calle Ancha. En ella, diversos caserones de fines del siglo xix, entre los cuales destaca el palacio de los marqueses de Alfarràs, enmar¬ can la plaza de Medinaceli, presidida por el monumento al ma¬ rino Galcerán Marquet, erigido en 1851. Ignóranse el nombre de su arquitecto y la historia de la construcción. Su época viene determinada por su estilo—exte¬ rior de la fachada principal y decoraciones pictóricas interiores—, correspondiente a un afinado imperio con reminiscencias de lo tradicional barcelonés del siglo xvin. La fachada principal consta de dos cuerpos de edificio, uno más elevado—las habitaciones propiamente de la casa—; otro lateral, bajo, que sirvió para las caballerías; sobre éste hubo un pequeño jardín. Puerta principal de batientes tallados; marco moldurado, dinteles y cartelas, bien labradas en piedra; balcón con baran¬ dilla de hierro fundido. Columnas adosadas, dos por lado, con su capitel compuesto, algo grande quizá; cornisa, frontón y balaustres. Balaustrada y jarrones sobre el cuerpo adjunto. Si esta fachada corresponde netamente a un isabelino, de formas muy escuetas, sin embargo, el zaguán y las líneas esen¬ ciales de la escalera siguen todavía la tradición barcelonesa. Aparte de la decoración, en colores claros tendiendo a la grisalla, de una gran sala, decoración que pretendía darle a ésta un carácter monumental, el conjunto notable de la casa lo constituyó su extenso mobiliario: sillones, sofás, altos espejos y lámparas de cristal, techos, colgaduras. Entre este mobiliario podían hallarse piezas de las más interesantes del isabelino en Barcelona. Con la guerra se perdió todo ello, o lo salvado des¬ apareció de la casa malvendido. Otra riqueza de la casa la constituyó durante un tiempo la carroza. — 365 — Fué adquirida a un cardenal italiano por D. Juan A. Des¬ valls D'Ardena (1740-1820), antepasado de los Marqueses de Alfarràs y Llupiá. El último de éstos depositó en 1935 precioso ejemplar en el Museo de Barcelona. Es una berlina con caja montada sobre cuatro ruedas y chasis de forja minuciosamente decorado, dorado completamente. La caja, cuidadísima también en todos sus detalles-—moldurajes entallados, águilas en las esquinas superiores—, es particularmente notable por su deco¬ ración pictórica, cuyo valor supera la riqueza de los materiales con que está fabricada la carroza toda. Los temas representa¬ dos son de origen clásico: Venus y Marte en la cara anterior; Dido abandonada por Eneas en la lateral derecha; en la iz¬ quierda, Venus y Marte sorprendidos por Mercurio; en la pos¬ terior, el sacrificio de la hija de Príamo; Polixena. Tanto por su origen como por el estilo de cuantos detalles decorativos acrecen la perfección de esta carroza, puede dársele por obra italiana. Las pinturas, de colores calientes algo oscu¬ recidos, bien resueltas en composiciones teatrales, pueden ser de escuela del Norte de Italia y de mediados del siglo xviii. El camino nos conduce a la plaza de Palacio—que tomó el nombre del viejo Palacio Real destruido por un incendio a fines del siglo pasado—, vasto espacio libre flanqueado por la Lonja (página 282) y Gobierno CivU (pág. 328), y cerrado en el lado del mar por los famosos pórticos d'en Xifré. En el centro, una fuente dedicada a las cuatro provincias catalanas, erigida en 1856 por el arquitecto Daniel Molina y Barata, recuerda la traída de aguas de Monteada. PÓRTICOS DE XIFRÉ.—El bloque de casas porticadas del paseo de Isabel II, construido frente a la fachada lateral de la Lonja de Comercio, conocido con el nombre de Porxos d'En Xifré por el del propietario constructor, fué edificado en 1836 siguiendo un plan con el cual quería darse a la plaza que mediaba entre este edificio, la Lonja, la Aduana y el Portal del Mar, una urbanización con cierta unidad de líneas. Este bloque y los laterales—uno por la parte del paseo, otro por la de la plaza, junto a la moderna Escuela de Náutica—se ajustaron más o menos al proyecto, pero sólo el de los pórticos de Xifré — 366 — queda como característico del estilo de su época. Corresponde de pleno al estilo isabelino y se inicia en él la corriente barce¬ lonesa de la decoración en tierra cocida. La fachada queda dividida por cinco cuerpos, algo salientes el central y los extremos, sobre zócalo casi uniforme porticado. El cuerpo central, con seis pilastras planas estriadas de tipo co¬ rintio (entre las que se intercalan los tres pisos de balcones) con sus capiteles en tierra cocida; el arquitrabe, cornisa y cuerpo su¬ perior a ella cortan la linea de buhardillas y la de balaustres; debió centrar el frontón superior de perfil escalonado, un reloj, alre¬ dedor del cual, en bajorrelieve de terracota, se dispuso una composición alegórica del Tiempo, con inscripción latina alusiva. Los cuerpos extremos, que, como el central, tienen balcón corrido en su parte baja, van flanqueados por otras dos pilas¬ tras adosadas del mismo tipo. En lo alto, sobre la cornisa, en vez de balaustres, un relieve, para todas las caras igual, con dos hipocampos y una pechina. La mayor parte de los relieves, de barro cocido, se distri¬ buyen el pórtico; dos relieves cuadrados en cada cara de los en cuerpos extremos, con delicadas alegorías al Comercio, Indus¬ tria y Marina, a Mercurio, a Neptuno y a América; los de la plaza y al paseo, proyecto de Campeny y obra atribuida al escultor Tomás Padró; de una gracia y delicadezas extremas, de buen relieve y mesurada composición, mientras los restantes, de otra mano y muy inferiores en ejecución. En las enjutas entre arco y arco, composiciones triangulares con monstruos y divinidades, enseres o emblemas marinos, personificaciones de continentes y muestras de sus productos; algunos posiblemente de la misma escuela de Campeny y Padró, y también muy cuidados. En el cuerpo central, en las pilastras que dividen los arcos, medallones con efigies de marinos y conquistadores: Cano, Cortés, Colón, Magallanes, Pizarro y el poeta épico Ercilla. Estas últimas piezas dentro del mismo tipo con que se adornaron las partes altas de las entradas a la Plaza Real, única urbanización barcelonesa de las proyectadas en el siglo pasado que pasara íntegra del proyecto a la realiza¬ ción; única plaza, por lo tanto, con una unidad de concepción y lineas. — 367 — Cae fuera del marco del presente Catálogo la enumeración de las casas con las que pueden buenas fachadas del siglo xix; verse siguiendo los itinerarios propuestos, bastan para formarse una idea de los mejores tipos. No obstante, la fórmula quedarla incompleta sin mencionar las villas de descanso y veraneo que los barceloneses del siglo xix construyeron en los pueblos cer¬ canos a la vieja ciudad. San Gervasio, Sarrià, Horta, Coll Blanc y Esplugues conservan todavía una buena serie de estas «torres» que llegaron a alcanzar en algunos casos la categoría de ver¬ daderos palacetes. El estuco y escultura de barro cocido em¬ pleados bajo el neoclasicismo discreto de la época, presentan ahora una bella página que completa el encanto de estos edi¬ ficios que van desapareciendo rápidamente. La más importante de estas quintas de recreo es el Labe¬ rinto, en Horta, construido por los marqueses de Alfarràs, famo¬ so por sus jardines trazados por el italiano Doménico Boquetti. Por razones parecidas tampoco se incluyeron las casas de campo de los siglos xiv al xviii que aún se hallan en relativa abundancia en el extenso término municipal de Barcelona; la mayor parte están muy reformadas o en trance de desaparecer. ÍNDICE DE MONUMENTOS Y ORGANIZACIONES Academia de Bellas Artes: 231. Arsenal: 291 a 293, 327. .\cademia de buenas leteas: 16, 35, Arte Mayor la Seda (Casa de del). 332, 338, 340, 343. (Vid. Casa del Arte Mayor de la Seda.) Academia de Ciencias: 206. Asamblea General. (Vid. Consejo de Academia de los Desconfiados. (Vid. los Cien Jurados.) Academia de Buenas Letras.) .\samblea Restringida. (Vid. Consejo Academia de Medicina y Cikdgía de de los Treinta.) Barcelona: 236, 304 a 306. Atarazanas: 38, 40, 42, 255, 278 a 282, Academia de San Fernando (Beal): 324-325. 48. .\theneum Polithechntcum: 362. .Academia Militar: 295. Audiencia: 255-256, 260, 273-274-275- .\ddana: 286-287, 328, 365. 276. Agonizantes: 288. Audiencia Real: 253. Agudblls (Parroquia de): 186. Audiencia Real (Escuela de la): 268. .■\gustinos: 161, 210, 239, 298, 308. .\vELLANA (Fuente de la): 306. Agustinos Descalzos: 200. Ayuntamiento de Barcelona: 13, 216, «Ala dels Draps»: 292. 267, 313, 350, 352. Albesa (Puente de): 199. •Vlcaldía: 270. .\lgaire (Convento de): 199. B.alía (Dependencia de): 256, 258. .\ljama: 28. Baluarte de San Daahán: 41. .•\lmoyna (La Pia): 44, 308-309, 336. Baluarte de San Pedro: 41. Ángel Custodio (Iglesia de) (Hosta- Banco de España: 197, 323, 356. ^ franchs): 177-178. Babá (Arco de): 13. Ángeles (Los). (Vid. Nuestra Señora Barcino: 6-7-8, 10, 13. de los Ángeles.) Barrio Gótico: 335 y sgts. Archivo (Casa de la Ciudad): 268. Bassols (Casa de los): 346, 362. .\rchivo de la Corona de Aragón: Beatas de Santo Domingo, o la Vir¬ 278. gen del Rosario (Convento de): 232. Archivo de la Generalidad: 277-278. Belén (Colegio de): 295. Archivo de las Armas Reales: 254. Belén (Convento de): 206. Archivo de las Puertas de Hierro: Benedictinas: 163, 174. 254. Beneficiados de la C-atedral: 208. Archivo Histórico Municipal: 12, 35, Biblia: 151. 177, 186, 198, 205, 235, 268-269, 288, Biblioteca Balmesiana: 335. 311 a 313, 336, 343. Biblioteca del Consejo. (Vid. Casa Archivo Real: 254, 259. de la Ciudad.) Arlés (Termas romanas de): 9. Biblioteca de la Junta de Museos: Arrepentidas (Comunidad de): 205, 188. 232, 238. Buen Suceso (Iglesia del): 204. 24 — 370 — Caja del Monte de Piedad: 322. 98, 110, 116-117, 122, 147, 155, 181, Cámara del Consejo: 270-271. 308-309, 312, 315, 322, 336. cámara de Navegación: 291. Catedral de Narbona: 160. cámara Dorada: 271-272. Catedral de Gerona: 284, 299. Cámara de los Oidores: 270. Catedral de Tarragona: 94. Cancillería (Habitaciones de ia): 256. Catedral de Tudela: 91. Canónica (Antigua): 308-309. Catedral visigoda: 21. Canónica de la Seo (Iglesia): 27, 185, Celestinos (Comunidad de): 248. 223. Cementerio de Montjuich del Bisbe Canonja. (Vid. Canónica, Antigua.) (Capiila del): 167-168. Capilla del Muelle: 234. Centelles (Casa de los): 343-344. Capitanía General: 195. Centro Excursionista de Cataluña: C.apitanía del pubrto: 325. 336. Capítulo General de 1451: 325. CisTBRCiENSES (Orden de los): 227. Capuchinos (Comunidad de): 209, 224- Ciudadela: 38-39, 42, 173-174, 325, 225, 233. 328, 361, 363. Capuchinos (Santa Madrona) (Conven¬ Clarisas (Convento de): 38, 132, 173. tode): 209-210. Cofradía de Ciegos y Cojos: 212. Capuchinos (Santa Margarita la Real) Cofradía Purísima Sangre: 315. de la (Convento de): 232. Cofradía de los Bastaixos: 117-120. Caracciolos (Frailes de): 195-196. Cofradía del Senyor Rey: 68. Cardedéu (Iglesia de): 189. Cofradía de San Esteban: 314. Carmelitas Calzados, o la Anuncia¬ Cofradía de Tàrrega: 258. ción y la Coronación (Convento de): Cofradías. (Vid. Gremios.) 38, 104, 232. Colección Amatller: 19. Carmelitas Desc.alzos (Orden de): Colección Apeles Mestres: 74, 87, 199-200, 204, 215-216. 175, 269. Carmen (Iglesia del): 104 a 108,164. Colección Brusi: 73. Casa Barnola: 359-360. Colección Capmany: 69. Casa Clares: 357. Colección de la Marquesa de Denia: Casa de la Ciudad: 264 a 270, 285, 333. 277. Casa del Consejo: 265. Colección Centro Excursionista de Casa de Ejercicios o Retiro: 206. Cataluña: 20, 41, 177. Casa de Infantes Huérfanos de Bar¬ Colección Centro Excursionista de celona: 113. Gracia: 20. Casa Dalmases: 333. Colección Espona: 335. Casa de Convalecencia: 301 a 304. Colección Golferichs: 104, 147. Casa de la Bolla: 293-294. Colección Homar: 227. Casa del Arte Mayor de l.a Seda: Colección J. Gudiol: 73. 197, 317, 359. Colección Muntadas: 148. Casa de la Generalidad: 323. Colección Plandiura: 77. Casa de laMoneda: 323-324. Colección Puig Deulofeu (Sarrià): 20. Casa de los Centelles: 333. Colección Real: 41. Casa de Misericordia: 307. Colección Santa Ana: 24, 41, 97, 99, Casa Hospital «dels Infants Or- 106-107. fens»: 306-307. Colegiata de Félix Germa: 167. Casa March de Reus: 355-356. Colegio de Abogados: 313. Casa Padbllas: 332, 337. Colegio de Cirugía: 304 a 306. Casa Provincial de la Ciudad: 295. Colegio de Cordelles: 206, 236. Casa Ribera: 356. Colegio de Corredores: 291. Casa Serrá. (Vid. Casa Clarés.) Colegio Pintores: 358. de Casas del Arcediano y del Deán: 15, Colegio Plateros: 318. de 311 a 313, 336, 347, 355. Colegio de San Vicente Ferrer Casas Canonicales: 309 a 311, 335-336. y San Ramón de Penyafort: 238. Castillo Viejo: 321-322. Colegio de Tolosa: 304. Catálogo: 231-263. Colegio del Arte Mayor de la Seda. Catedral de Barcelona: 20, 43 a 88, (Vid. Casa del Arte Mayor de la Seda.) — 371 — Colegios de Órdenes Religiosas. 236. Felipenses: 213. Comandancia de Marina; 324. Flos Sanctorum: 151. Concepción (La). (Vid. Santa María de Fivaller (Palacio de los): 338. Jonqueres.) Fomento de las Artes Decorativas: Concilio de 559: 43. 310. Congregación de Sacerdotes Secu¬ Francisc.anas (Convento de): 176. lares del Oratorio. (Vid. Feli- Franciscanos (Colegio de): 237. penses.) Fr.\nciscanos (Convento de): 36-37, Consejo Criminal: 205, 257. 100 a 104, 132, 147, 172, 264. Consejo de la Ciudad: 47, 85, 92, 95, Franciscanos (Orden de): 225,233,270. 145, 158, 176 a 178, 184, 186, 188, Franciscanos de Berga (Convento 190, 298, 301, 307, 343 a 346. de): 104. Consejo de los Cien Jurados: 264,269. Franciscanos Vich de (Convento de): Consejo de los Mercaderes: 286. 104. Consejo de los Treinta: 264-265. Feudos (Libros de): 258. Consejo Ejecutivo: 264. Fuente de Hércules: 320. Consellers. (Vid. Consejo de la Ciudad.) Fuentes públicas: 319 a 321. Consistorio Mayor (Generalidad): 272. Fundición de Cañones: 323. Constituciones de Cataluña: 278. cónsules del Mar: 279, 286, 288-289, Gélida (Iglesia de): 166. 297. CoRT del Veguer: 321-322. Generalidad. (Vid. Palacio de la Di¬ Cortes de 1432: 271. putación General de Cataluña.) Cortes de 1493: 93. Gobierno Civil: 38, 328-329, 365. Cortes Gralla (Casa de los): 344 a 346. de Monzón: 255. Cuartel de Artillería: 40. Gremio de Actores Teatrales: 200. Gremio de Assahonadors, 316. Gremio de Carniceros: 107. Dárderos, o La Natividad de Nuestra Gremio de Carpinteros: 79. Señora (Comunidad de): 233. Gremio Cerrajeros: de 106, 315. Diputación Provincial: 28, 253, 270, Gremio de Correos a Caballo: 318. 273, 276, 278-279-280, 310-311, 333, Gremio de Curtidores: 172. 336, 341. Gremio de Estofadors, Dauradors, Diputación de Mallorca: 275. Esgrafi-ardors y Encarnadors: Dominicas (Convento de): 88, 161, 176, 358. 184, 259. Gremio de Faquines: 318. Dominicos (Convento de): 264. Gremio de Freneros: 75. Dominicos de Puigcerdà: 50. Gremio de Hortelanos: 318. Dominicos de Santa Catalina: 37, 56, Gremio de Hosteleros y Taberne¬ 93 a 100. 315. ros: oDresana» (Scritori de la): 280. Gremio de Merceros: 318. Gremio de Plateros: 314-315,317-318. Edificio Gremio de Revendedores: 113-114, Cristiano Primitivo (Igle¬ 315. sia): 20. El General: 293-294. Gremio de Sastres: 107-108. Elisabets (Santa Gremio de Veleros: 316, 359. Isabel de Hungría) Gremio de Vidrieros y Esparteros: (Convento de): 233. Enseñanza (La) (Convento de): 9. 54, 56, 76. Escolapios: 168, 323. Gremio de Zapateros: 73,76,315,318. Escribanía: 265, 267. Escuder (Farmacia): 319. Hospitalarios (Convento de): 37. Escuela de Bellas Artes: 131, 289, Hospital Clérigos de de San Severo: 291. 307-308. Escuela Canonical: 87. Hospital Clínico: 305. Escuela Normal de Maestras: 305. Hospital de Guitart: 27. Espíritu y Santo (Capilla del): 212. Hospital de la Almoyn.a de la Ciu¬ Estudi General. (Vid. Universidad.) tat: 297. — 372 — Hospital de la Saistta Cbüz: 236, 279, Misioneros del Sagrado Corazón de 296. Jesús: 177. Hospital de la Virgen de Misericor¬ Moixó (Casa de ios): 337, 347, 359, 360. dia: 205. Montcada (Calle de): 339 a 343. Hospital de Peregrinos: 298-306. Montbalbgrb. (Vid. Nuestra Señora Hospital de San Llàtzer: 296. de Montealegre.) Hospital de San Pablo: 20. Monte Calvario (Convento del): 209. Hospital de Santa Eulalia del Cam¬ Montjuich de Bisbe (Cementerio de): po: 298. 213. Hospital de Santa Margarita: 296. Montserrat: 136-236. Hospital de Santa María: 296. Municipio Flavilomontano (Menor¬ Hospital Militar: 216. ca): 13. Museo Arqueológico de Barcelona: Instituto Municipal de Historia de 7 14, 19, 21, 115, 274, 290, 312, 347. a la Ciudad: 16. Museo de Arte de Cataluña: 24-25, Instituto del Teatro: 239. 39-49-41, 44, 97 a 100, 103 a 108, 113-114, 164, 167, 171, 174, 180, 183, Jerónimas (Monjas): 296. 187-188, 192-193, 197-198, 203-204, Jerónimos (Convento de): 178-179, 230-231, 233-234, 266, 269, 295, 315, 185-186, 222. 345, 347, 353. Jesuítas (Orden de): 206. Museo de Arte Moderno: 114. Jesús y María. (Vid. San Francisco de Museo de Barcelona: 40, 73, 91, 343, Pauia, Convento de.) 205. 357. JosEPETs: 199. Museo de Cau Ferrat (Sitges): 313. Junta de Comercio de Barcelona: Museo de Historia de Barcelona: 8, 15, 291, 329. 17, 28, 31, 40-41, 44, 47, 97, 101, 103, Junta de Museos de Barcelona: 199, 196, 317-318-319, 322, 324, 328, 337. 210, 269, 274-275-276. Museo de las Artes Suntuarias y Juzgado de Primera Instancia: 293. Decorativas: 350. Museo de la Trinidad: 275. Laberinto (Casa): 234. Museo del Prado: 179. Laberinto de Horta: 367. Museo de Pedralbes: 148. Larrard (Palacio): 348, 350, 362. Museo de Vich (Episcopal): 73-113. Líber Feoudorum Cbritaniae: 258. Museo Diocesano de Barcelona: 24, Libre d'Advertiments: 318. 31, 134, 149, 159, 166, 183, 189, 192, Libre de Marques: 318. 194, 201, 208, 210, 212, 215, 222, 308, Libro de Horas: 88, 175. 354. Libro Verde: 268. Museo Diocesano de Farràs: 148. Liceo: 229, 364. Museo Provincial de Antigüedades Lonja: 195, 231, 265, 282 a 291, 316, de Santa Águeda: 13, 346-347, 353. 322, 355, 365. Museo Marítimo: 60, 280, 282, 381. Museo Santacana (Martorell): 164, Maestranza de Artillería: 282. 176-177, 262, 266, 334, 343-345. Magarola (Palacio de): 236. Magdalenas. (Vid. Santa María Mag¬ dalena.) Nazaret (Convento de): 38, 235. Magistratura: 267. Nazarbt (Priorato de): 228. Marcús (Capilla de): 31,37,337,339,340. Nuestra Señora de la Ajuda (Capilla Materiales y Documentos de Arte de): 229. Español: 76. Nuestra Señora de la Buena Nueva Mehedia (MamOra) (Fortaleza de): 230. (Convento de): 229. Mercedarias: 293. Nuestra Señora del Buen Suceso Mercbdarias (Orden de): 202,238,248. (Convento de): 201. Mercedarios: 36, 191. Nuestra Señora del Carmelo (Ermi¬ Merced (La): 21, 182, 797-792-793-194. ta de): 231. Mínimos. (Vid. San Francisco de Paula.) Nuestra Señora de la Enseñanza Misal de Santa Eulalia: 88. (Iglesia-Convento de): 9, 231. — 373 — Nuestra Señora de la Esperanza Patio de los Naranjos (Generalidad): (Orden de): 206. 272. Nuestra Señora de la Novena. (Vid. Patronato de la Ciudad: 195, 205. Santa Catalina, Capilla de.) Paúles (Convento de): 238. Nuestra Señora de los Ángeles: 90, Paúles (Orden de): 216-217. 145, 183 a 185. Pedralbes: 132 a 172, 174, 185, 223. Nuestra Señora Pilar del (Capilla (Vid. Clarisas, Convento de.) de): 231. Peu de la Creu (Capilla del): 184. Nuestra Señora de Monte Alegre: Pino (Iglesia del): 26, 36, 50, 94, 236, 295. 108 a 115, 116, 168, 170-171, 315-316. Pinós (Casa de los): 347. Ora Marítima: 6, 324. Poblet (Comunidad de): 38. Ordenanzas: 213. Poblet (Monasterio de): 228, 235. Orden de Caballería: 246. Port (Castillo de): 226. Orden Militar de San Juan de Je- Porta de Atarazanas, o de San Fran¬ rus alén: 197. cisco: 37. Porta de Pont d'en Campderá Orden de la Penitencia: 161. (de Orden de Santa Margarita: 178. San Daniel, de San Damián): 38. Orden de Santo Domingo: 95. Porta de Santa Ana, o deis Bergants: Orden del Santo Sepulcro: 88. 36, 40. Orden Porta de Trenta Claus, o dels Oilers: de Santiago de la Espada: 35. 164, 167, 264. Orden del Toisón de Oro: Porta Ferrissa: 36. 62, 84. Orden Dominicana: 233, 238, 259. Portal del Angel, o dels Orbs: 40-41. Organizaciones Gremiales: 313 Portal dels Orbs: 177. a 319. Portal Nou: 40-41, 191. pórticos de XlFRÉ: 365. Padellas (Casa de los): 332-337. Presbíteros (Comunidad de): 208. Padres Camilos. (Vid. Agonizantes.) Procuras: 235-236. Palacio de Justicia: 275. Protonotario (Casa del): 256. Palacio de la Diputación General Puerta Bisbal, o Episcopal: 32, 35. de Cataluña: 255, 270-271, 273-274, Puerta de la Boquería: 36, 39. 276-277, 293-294. Puerta de San Antonio: 38, 40, 42. Palacio de la Música Catalana: 221. Puerta de San Ivo: 46, 49-50-51, 55. Palacio del Archivo de la Corona Puerta de Santa Madrona: 39-40, 42, de Aragón: 28. Puertas romanas: 25-26. Palacio de la Virreyna: 347 a 350, Puerto (El): 324. 362. Palacio del Rey: 333. Palacio de Real Consejo: 254, 268-269. los Condes Reyes: 32. Palacio de Real Patrimonio: 258. los Marqueses de Barba¬ rá: 347. Recoletos (Orden de): 200. Palacio de Repino (Edificio de fundición de ca¬ Virreyes: 291 a 293. los Palacio Episcopal: 32-33-34, 44, 252, ñones): 355, 364. 354-355-356. Rego Mir (Acequia Condal): 25. Palacio Moya: 347, 351 a 354, 356. Regomir (Puerta romana): 219. Palacio Municipal: 9. Reliquias de Santa Eulalia (y se¬ Palacio Nacional: 225. pulcro): 45, 50, 52-53, 115-116. Palacio de Pedralbes: 356. Requeséns (Armas de los): 263. Palacio Real Mayor: 32, 43, 175, Revelaciones de Santa Brígida (Li¬ 285, 336. bro de las): 72. Palacio Real Menor: 11, 32, 259 a 264. Sala de Armas: 291 a 293. Palacio Rospigliosi en Roma: 362. Sala de Elecciones. (Vid. Casa de la Palau (Residencia de Jesuítas de): Ciudad.) 263. Sala de las Crónicas. Passanties (Libros de): 318. (Vid. Casa de la Ciudad.) — 374 — Sala del Consejo de los Cien Jura¬ San Juan de Horta: 186, 222. dos: 262, 264 a 267, 269, 283, 285. San Juan de Jerusalén (Iglesia de): San Agustín (Canónigos de): 88, 90, 197-198. 122, 161, 218. San Ju.an de Jerusalén (Orden mili¬ San Agustín (Iglesia de): 215, 218. tar de): 197. San Agustín Viejo (Convento de): Sanjuanistas: 197. 170 a 173. San Julián de Montjuich: 26, 223. San Agustín (Regla de): 234. San Jsuto y San Pastor: 294, 322. San Andrés de Palomar (Iglesia de): San Lázaro (Capilla de): 31. 26, 218. San Martín (Espada de): 259. San Antonio Abad (Iglesia de): 165, Sanmartín de Provençals: 27, 117, 168-169. 179 a 181. San Antonio (Canónigos de): 168-169. San M.vrtín de Tours. (Vid. San Mar¬ San Baudilio de Llobregat (Iglesia tín de Provençals.) de): 230. San Miguel: 9, 12, 21, 26, 100, 181 S.vn Bertrand de Montjuich (Iglesia a 183, 195. de): 218. San Miguel (Cofradía de): 113. San Bruno (Imagen de): 236. San Miguel del Puerto (Iglesia de): San Buenaventura (Colegio de): 237. 214-215. San Cayetano (Convento de): 202-203. San Nicolás. (Vid. Franciscanos, Con¬ San Cebrià de Horta (Capilla de): 234. vento de.) San Celedonio (Capilla de): 27. San Pablo del Campo: 27, 29, 31, 33, San Cristóbal (Capilla de): 196-197, 38, 110, 221. 317, 339. San Pedro de Casseras (Iglesia de): 23. San Cristóbal del Regomir (Capilla San Pedro Mártir (Capilla de): 223. de): 219. San Pedro Nolasco (Colegio de): 238. San Cuoupate: 26-27, 31, 37. San Pedro de las Puellas (Iglesia San Cucufate del Rbch: 219. de): 21 a 24, 26-27, 31, 37. San Cugat (Monasterio de): 219. San Ramón Nonato (Altar de): 194. San Daniel (Reliquia de): 90. San Salvador (Iglesia de): 27. San Eloy (Cofradía de): 193. San Saturnino de Tolosa (Iglesia de): San Fabián (Relicario de): 269. 21 a 24, 44. San Felipe Neri: 213, 219. San Sebastián (Iglesia de): 191, 195. San Ferriol de Montjuich (Capilla San Sebastián (Relicario de): 269. de): 220. San Severo (Iglesia de): 208. San Francisco de Asís. (Vid. Francis¬ San Severo (Reliquia de): 86, 175. canos, Convento de.) San Severo y San Carlos Borromeo San Francisco de Paula: 205,220,232. (Iglesia convento de): 216. San Fructuoso del Montjuich (Igle¬ Santa Ágata: 32, 35. sia de): 27, 221. Santa Ana: 177. San Genis dels Agudells. (Vid. San Santa Ana (Canónigos de): 89, 161. Ginés deis Agudells.) Santa Ana (Colegiata de): 36, 88 a 93. San Gervasio: 20, 26. Santa Catalina (Iglesia de): 93 a 100, San Gervasio de Cassoles: 221. 110, 172, 200, 215. San Ginés de Agudells (Iglesia de): Santa Cecilia de Sarrià: 27, 223. 26, 222. Santa Clara: 173 a 175, 256, 325. San Guillermo de Aquit.ania (Colegio Santa Clara (Regla de): 151, 174. de): 238. Santa Creus: 333. San Inocente (Reliquia de): 86. Santa Cruz: 45. San Jaime (Iglesia de): 26,175,188-ií9, Santa Cruz de Olorde (Parroquia de): 191, 230, 266. 223, 227. San Jerónimo (Regia de): 178. Santa Eulalia (Canónigos de). (Vid. San Jorge (Capilla de): 234. San Agustín, Canónigos de.) San Jorge (Capilla de), (Generalidad): Santa Eulalia (Convento de): 209. 271. Santa Eulalia (Reliquias de): 322. San José (Iglesia convento de): 215. Santa Eulalia del Campo (Iglesia de): San Juan de Erm (Capilla de): 222. 27, 170. — 375 — Sauta Eulaxja de Pbovençana (Igle¬ Santos Justo y Pastob (Iglesia de): sia de): 26, 31-32. 21, 26-27, 96, 100, 104, 115, 153 a 161. Santa Eulalia de Saebiá (Capilla de): Santuabio de «El Coll». (Vid. Santa 224. María de Fontrubia.) Santa Eulalia de Vilapiscina: 27, San Vicente de Sabbi.á (Iglesia de): 225. 26, 186 a 188. Santa Isabel de Hungbîa (Convento ScALA Dei: 306. de). (Vid. Elisabets.) Semin-abio Conciliab: 176, 206, 210, Santa Lucía (Capilla de): 33. 295. Santa Madbona (Iglesia de): 198, 221, Sbbvicio de Consebvaoión y Catalo¬ 225. gación de Monumentos: 311. Santa Magdalena al pie de la Cbuz. Seevitas (Orden de): 201. (Vid. Arrepentidas.) Sociedad Assotana: 13. Santa Mabía de Besalú (Colegiata de) Steata Francisca: 22. (Gerona): 152. Santa Mabía de Gbacia. (Vid. Jo- Taula de Canví: 322. sepets.) Teatinos (Orden de): 203. Santa Mabía de Jbbusalén (Iglesia Teatbo de la Santa Cbuz: 329-330. de): 176-177. Teatbo Pbincipal: 329-330, 364. Santa Mabía de Jesús (Convento de): Templabios (Capilla de los): 32. 225-226. Templ-abios (Orden de): 32, 53, 260. Santa Mabía Jonqubbbs de (Iglesia Templo bomano: 336. de): 37-38, 163 a 187, 182. Testamento sacbamental: 158. Santa Mabía de las Abenas. (Vid. Tinell: -285. _ Santa María del Mar.) Toree de Canaletes: 40. Santa Mabía del Cebvelló: 342-343. Toree de Nova: 38. Santa Mabía del Clot (Capilla de): Toree de San Ivo: 40, 47. 226. Toree de San Juan: 38, 41, 174. Santa Mabía del Mab (Iglesia de): 19, Toree de San Policabpo: (Baluarte): 26-27-28, 37, 110, lió a 132, 170, 179, 40, 42. 283, 287, 293, 318, 320, 322, 325, 336, Toree de San Severo: 40. 337, 339-340. Tobbb de Santa Catalina: 223. Santa Mabía del Poet (Capilla de): 27, Toree de Santa Margarita: 227. 226. Tobbb de San Urbano: 40. Santa Mabía dels Sants (Iglesia de): Torees de San Aijtonio: 38. 26, 31-32. Torees de Canaletes: 38. Santa Mabía del Socobs. (Vid. Santa Tbentenabio (Salón del): 265-266-267. María del Cervelló.) Teentenario Viejo: 267. Santa Mabía de Monte Sión (Conven¬ Trinidad (Colegio de la): 236. to de): 88, 161 a 163, 176, 185. Trinidad (Santísima). (Vid. San Jaime.) Santa Mabía de Fontbubia, o del Trinitarios Calzados (Orden de): 229- Coll (Iglesia de): 27, 176. Santa Mabía 230-231, 237. (Vid. San Jaime, Igle¬ de Valldonzella (Ca¬ sia de.) pilla de): 227. Trinitarios Descalzos: 191. Santa Mabía de Vallvidbbba (Igle¬ sia de): 229. Santa Mabía Magdalena: 234. Universidad: 39-40, 105, 199, 236, 304. Santa Mabta (Iglesia de): 99-100, 298, Universidad (Biblioteca de la): 216. 306. Usatges (Barcelona): 269. Santa Mònica (Convento de): 189, 200-201. Valldauba (Monjes de): 242. Santa Tbbesa (Convento de): 204. Vall de Hebrón: 185-186. Santes Cbeus (Procura de): 235. Vallnoll (Iglesia de) (Tarragona): 148. Santo Ángel de la Guarda (Iglesia Vich: 11. del): 218. vilanovez (Barrios de): 26. Santo Opicio (Escudos del): 252. Virreina (Palacio de la): 2SS·. 547 Santo Sbpülcbo (Jerusalén): 90-91. Volta del Rbmby (Arco de la): 10. ÍNDICE DE ARTISTAS ABREVIATURAS alf. — alfarero. jard. = jardinero. m. alb. = maestro albañil. arqui. = arquitecto. bordador. m. mayor = maestro mayor. bord. cald. = calderero. m. de obras = maestro de obras. miniat. = miniaturista. cant. — cantero. of. alb. = oficial albañil. carp. = carpintero. orfebre. ceram. = ceramista. orfeb. contrat. = contratista. perf. = perfilista. decor. = decorador. pin. = pintor. dor. = dorador. plat. = platero. escul. := escultor. reloj. = relojero. fundidor. tal). = tallista. fund. = grab. = grabador. tapie. = tapicero. vidri. = vidriero. impr. = impresor. ing. mil. = ingeniero militar. (arqui.): 109, 299. Artés, Juan (escul.): 130. Abusll, Guillermo Alkmany, Gabriel (pin.): 159. Arvey, Pedro (arqui.): 284. Alemany, Juan (escul.): 52, (f2, 127. Aumont, Guiot (pin.): 157. Alemany, Pedro (pin.): 76, 126. Aymerich, Juan (arqui.): 180. Alejandki (arqui.): 110. Alfonso, Jaime (arqui.): 186. Alsajmora (arqui.): 48. Bacet, Francisco (arqui.): 109. Alsamoba, Onofre (pin.): 101, 330. Baena, Alfonso de. (Vid. Bayena, Al¬ Alsina, Marti (arqui.): 364. de.) fonso Ballescá, Mariano (arqui.): 316. Amadeu, José (pin.): 350. Amadéu, Ramón (escul.): 59, 81-82, 91, Bargués, Arnáu (arqui.): 47, 185, 265. 113-114, 194, 214, 216, 219, 222, 230. Bargués, Arnáu (escul.): 51, 58, 185. Aroagna, Pedro (pin.). (Vid. Arcayna.) Barnes, Miguel (orfeb.): 131. Arcayna, Pedro (pin.): 265. Baró, Domingo (orfeb.): 160. Ariosto, Filippo (pin.): 272, 274. Barsa, Tomás (arqui.): 272, 294. Armet, José (contrat.): 350. BarsAn, Tomás (arqui.): 157, 272. Arnaudíes, Jaime (m. de obras): 208. Bassa, Arnáu (pin.): 147. Arrufó, Eloy (vidri.): 126. Bassa F'errer (pin.). (Vid. Ferrer Arraú Barba, José (pin.): 94. y Bassa.) Artaguil, Arnaldo (arqui.): 260. Basses, Pablo (carp.): 209. — 378 — Bayena, Alfonso de (arqui.): 95. Casoni, Felipe (arqui.): 267. Belal.\na, Simone de (escul.): 62. Cassel, Juan (escul.). (Vid. Alemany, Benavent, D. J. (arqui.): 241. Juan.) Beembjo, Bartolomé (pin.): 57, 77, 92, Castany.^, Lázaro de la (orfeb.): 115. 125, 312. Castelló, Pedro (arqui.): 110. Bbrn.\bet (arqui.): 15-16. C.4.vaillé, Pedro (orfeb.): 130. Bebnaet van Brustom (tapio.). (Vid. Cavaillé, Domingo (orfeb.): 130. Brustom.) Celles, Antonio (arqui.): 233, 362. Bernart, Martin (pin.): 171. Cerda, Jaime (vidri.): 126. Bernat, Nicolás (pin.): 127. Cerda, Ildefonso (arqui.): 361. Berruguete, Alonso (pin.): 264. Cerdanya, Pedro (cald.): 269. Bers.4n, Tomàs. (Vid. Barsán, Tomás.) cl.apbros, Los (escuits.): 342. Bertr.vn, a. (orfeb.): 160. Claperós, Antonio (escul.): 51, 58, 61, Bertrán, Pedro (m. de obras): 211-212. 66-67. Birb.\s de Lov.«na, Enrique (escul.); Claperós, Juan 123. (escul.): 51, 58-59, 66-67, 124. Biiay, Pedro (arqui.): 155, 273. CL.ARET, Sebastián (carp.): 273. Bl^-SCO, Jerónimo (pin.): 302. Closch (escul.): 225. Bober, José (escul.): 267. coecke, van Aelst (pint.): 179. Bofidl, Francisco (carp.): 159. CoGOÑo, Vittorio (escul.): 62. Bonipás, Luis (pin.-escul.): 215, 301, Colom, Guillermo (canón.): 296. 303, 320. Concepción, Fray José de la (arqui.): Boqüetti, Domenico (jard.): 367. 58, 292. Borgonyó, Juan (arqui.): 110. Constantí, Antonio (m. alb.): 155. Bobr.\ssá, Luis (pin.): 72-73, 221. Córdoba, Alfonso (pin.): 247. Bosch, Andrés (m. alb.): 301. Bosch CoRNELL.is, Sebastián (impr.): 259. Pardines, Estaban (m. alb.): Cortey, Perot (orfeb.): 160. 289. Costa, Pedro (escul.): 164-165, 198, Bover, Miguel (arqui.): 306. 203, 212, 215, 301. Brandy, Pedro (arqui.): 289-290. Costura, Juan (arqui.): 190. Brustom, Bernaet van (tapie.): 354. CoxcYBN, Michael van (pin.): 277. Bürgdnya, Juan de (pin.): 62. Bursa, Tomás. (Vid. Barsán, Tomás.) Credensa, Nicolás (pin.): 130, 159. Crosells, Pedro (pin.): 100. CuQUET, Pedro (pin.): 108. Cabá (arqui.): 364. (:.a-.\nglad.a, Pedro (escui.): 51, 55, 57, 59, 60-61. Cabeça, Juan (tall.): 159. Cabrera, Jaime (pin.): 91, 265. Cadafedd (pin.): 130. Dalmáu, Luis (pin.): 57,171, 266-267. Caldoliver, Jaime (escul.): 130. Darder, Salvio (escul.): 129. Camargo, Arnaldo de (pin.): 78. D.avid, Gerardo (pin.): 149. Ca,mceny, Damián (escul.): 114, 291, Della Robbia 3361'' (escuits.): 148. Dbmatei, Pablo (pin.): 231. Canadies, Jaime (pin.): 265. Denhovol (arqui.): 137. Canet, Antonio (escul.): 51, 55, 57. Des-Feu, Jaime (pin.): 251. Canyés, Marcos (orfeb.): 84. Desmanes, Senier (vidri.). (Vid. Des- Carboneld, Antonio (tall.): 257-258. massues, Severinus.) Carbonell, Guillermo (arqui.): 251, 255, 260, 262. Desmassues, Severinus (vidri.): 126. C.arfilids (arqui.): 88. Destorrent, Ramón (pin.): 71. Carli (arqui.): 48, 88. Desvalls, Pedro (arqui.): 64, 110. Díez Casademunt, José (arqui.): 94. de Liatz.asolo, Martín (escul.): 157, 188, 261, 263, 287. Casal, Claudio (arqui.): 306. Díez, Martín (pin.): 157. Casalls, Jaime (escui.): 246. Dinant Casanovas, Deodato (arqui.): 129. (orfeb.): 131. Ducloux, René (escul.): 182. Casanovas, Sebastián (arqui.): 129. Duran, Pedro (tall.): 52, 68, 77,165,247. C.4scalls, Jaime (escul.): 51, 54, 60,167. Dotovanti, Smeraldo (pin.): 136, 276. — 379 — Enrich, Juan (escul.): 204,215, 317. Grau, Carlos (escul.-arqui.): 214, 306, Escrabatxerbs, Jerónimo (escul.): 208- 348, 350. 209. Gr.au, Francisco (escul.): 59. Escuder, Andrés (arqui.): 48, 67. Grau Ferrer (orfeb.): 85. Espasa (escul.): 224. Gual, Bartolomé (arqui.): 190. Guardia, Gabriel (pin.): 77. Guarino, Rafael (tall.): 128-129. Fabbr, Jacobus (arqui.): 47. Guerau, Genner (pin.): 72, 78. Fabrb, Jacobus (arqui.). (Vid. Faber, Gurri, Salvador (escul.): 105, 129, 182, Jacobus.) 194, 214. Fàbregas, Juan (arqui.): 290. Gurrino, Pedro (tall.): 129. Fàbregues, Antonio (carp.): 298. Fbrnàndes, Enrique (pin.): 188. Henrich, Juan (escul.): 107. Fernández, Enrique (pin.): 308. Hermes, Isaac (m. italiano): 261, 263. Ferràn, Antonio (pin.): 210. Huguet, Jaime (pin.): 75-76, 108, 113, Ferrandis, Enrique (pin.): 54. 125, 169, 171, 187, 247-248. F'errer, ArnÀu (arqui.): 278. Ferrer, Pedro Pablo (arqui.): 272-273. Ferrer Bassa (pin.): 142- 143, 147, Isern, José (arqui.): 316. 245. Ferrer Guerau (orfeb.): 83. J-aner, Francisco (escul.): 123. Ferreri, José (escul.): 105. Jaques (escul.): 157. Fiter, Juan (m. de obras): 208-209. Jordi de Deu (escul.): 51, 60, 265, 339. I·'i.augier, José (pin.): 100, 208, 215, Jornet, Francisco (pin.): 268. 217, 351, 356, ,361. JuLi, José (m. alb.): 301. Florensa, D. A. (arqui.): 241. Julià, Isidro (vidri.): 126. F'lot.ats, Juan (escul.): 266. Julià, Onofre (escul.): 52, 57, 67. F'ont, Augusto (arqui.): 154, 157, 159, Julio, José (arqui.): 206. 345. Juncosa, J. (pin.): 69, 90. (escul.): 302. F'ont, J. Fontanet, Los (vidris.): 55, 57. F'ontanet, Gil (vidri.): 126. Kassel, Juan Federico de (escul.). (Vid. F'ontanet, Jaime (vidri.): 156. Alemany, Juan.) F'ont de la Aliot (perí.): 270. Folch, Jaime (escul.): 105. Forment, Damián (escul.): 157, 344. Landrich, Jaime (of. alb.): 261. Forner, ,Jaime (pin.): 162, 287. Lecuyer, Bernard (impr.): 276. Fornes, Pablo (escul.): 272. Lochner, Miguel (escul.): 52, 62, 65, 78. López Sopeña, A. (ing. mil.): 279. Lorenzale, Claudio (pin.): 211. Gaig, José (arqui.): 350. Luchner, Miguel. (Vid. Lochner.) Gallar, Rafael (alb.): 130. Gallard, Antonio (tall.): 224. Lleopart, Berenguer (pin.): 265. Galli, Fernando (pin.): 182. Llinas, Agustín (carp.): 79. García, Pedro (pin.): 75. Llobet, Pedro (arqui.): 283. Garrido, Juan (arqui.): 316. Garriga y Roca, Miguel (arqui.): 165. Llorens, Pablo (decor.): 79. Gascó, Pedro (pin.): 78. Geubels, François (tapie.): 277. Girard Spirich (escul.): 123-130. Mabuse (tall.): 150. Goday, José (arqui.): 313. Macià, Bonafé (escul.): 52, 61, 123, 127, 171. Gomar, Francisco (tall.): 266. Madrid, Lorenzo (alf.): 272, 274. Gonçal, Juan (miniat.): 136, 151. «Maestro de Budapest» (pin.): 77-78. Gossaert, Juan (Mabuse) (pin.): 264. «Maestro de Pedralbes»: 148. Granger, Jaime (m. de obras): 265. «Maestro de S.an Marcos». (Vid. Pena, Granja, Juan (m. alb.): 155. Arnáu de la.) Granell, Jerónimo (arqui.): 164. ~ 380 — «Maestro Pedro» (pin.): 157. Oller, Pere (escul.): 51, 57, 308. Mar.at.a, Francesc (cant.): 55. Mabenya, Francisco (arqui.): 265. Ordonez, Bartolomé (escul.): 52, 62-63, 354. Marro, Vicente. (Vid. Marzo, Martín Alsina, Ramón Vicente.) Oriol Mestres, José (arqui.): 190. (pin.): 263. OssoLiNo Tommjvso Martín Cermeño, Pedro (arqui.): 214. (escul.); 100. Martorell, Bernardo (pin.): 65, 73-74, 127, 148, 175, 269. Martorell, Juan (arqui.): 161, 219, P.adró, Tomás (escul.): 366. 310. Palau, Pedro Juan (orfeb.): 131. Martorell, Miguel (pint.): 275. Pannemaeckeb, Wilhelm (tapie.): 277. Marzo, Vicente (arqui.): 193. Parcerisa, Francisco Javier (pin.): 94, 97, 102, 346. Mas, Bartolomé (arqui.): 48, 110, 256. Paredes, Francisco (m. Mas, Francisco (dor.): 209. de obras): 214. Mas, José (arqui.): 193, 187, 267. Passolbs, Lorenzo (ceram.): 302. Massat, Juan (escul.): 81. Passoles, Pablo (ceram.): 302. Patinir (pin.): 149. Mata, Pedro (escul.): 271, 285. Mates, Juan (pin.): 73, 79, 227, 274, Pellicer, Gabriel (m. alb.): 182. 309. Pena, Arnáu de la (pin.): 166, 268. Mates, Pedro (ceram.): 274. Pere, Johan (escul.): 270-271, 338. Matéu, Pablo (m. alb.,-arqui.): 110,182, Perelló, Miguel (tall.): 203. 272. Perutxena, Juan (plat.): 85. Matéu, Pedro (m. de obras); 196. Pinós, Ramón (escul.): 301. Plá el Vigatá, Franciso (pin.): 351, 353, Matxi, Andrés (m. alb.): 261, 263. 355-356-357. M.atxi, Jerónimo (arqui.): 287. M.txiMO, Valerio (escul.): 268. Planella, Alejandro (escul.): 127. M.\yol, Salvador (pin.): 105. Planella, Gabriel (pin.): 78-79. Medina, Gil de (escul.): 183, 272. Plegamans, Ramón (arqui.): 191. Menos, Antonio Raphael (pin.): 290. PoRCioLBS, Ramón (ceram.): 304. Mestres, José (arqui.): 15-16, 175, 364. Porta, Ramón de la (arqui.): 190. Prats, Juan (arqui.): 110. Mestres, José (decor.): 48. Metge, Guillermo (arqui.): 119. Prats, Miguel (tall.): 247. Miguel y Radía Puig, F. (arqui.): 301. (arqui.): 345. Puig, Juan (reloj.): 121. Moles, Pascual (grab.); 229. Puig, Ramón (pin.): 158, 272. Molina, Francisco Daniel (arqui.): 365. 267, Pujol, Agustín (pin.-escul.): 79, 130, 187. Montaner, Bernardo (escul.): 272. Montanya, Pedro Pablo (pin.): 291, Pujol, Francisco (pin.): 290. 328. Monteyrin, Joaquín (pin.): 41, 101, 210. Rafart, Benito (pin.): 162. Ratés, José (escul.): 129, 265. Moragues, Pedro (escul.): 192, 216, Mossen Bobr.4. (Vid. Ravella, José (vidri.): 125. Tallander, Anto¬ Reig, Bernardo (ceram.): 302. nio.) Murillo Reig, Jaime (carp.): 169. (pin.): 212. Reig, José (ceram.); 302. Reixac (escul.): 54, 123. Reni, Guido (pin.): 362. N.adal, Miguel (pin.): 74-75. Rey, Jaime del (m. mayor): 244. Nebot, Juan (ofebr.): 85. Ribera (pin.): 160. Neto, A. (alb.): 136. Ribes, Franeisco (pin.): 163. Nogués, Xavier (pin.): 270. Nunyes, Pedro (pin.); 157, 159, 163, Rigalt, Luis (arqui.): 94, 364. Ripols (arqui.y. 48. 308-309. Riquer, Bertrán (m. mayor): 244-245, 254. Rius (m. alb.): 155. Oliva, Pedro (m. alb.): 121. Olivera, Pedro (arqui.): 244. Rivas, Damián (m. de obras): 214. Rivas, Manuel (reloj.): 348. — 381 — Rivas Margahit, José (arqui.): 350. Talarn, Domingo (escul.): 82, 207, 211, 233. Roca, Bernardo (arqui.): 47, 154, 192, 250, 261-262. Tallander, Antonio: 65. (Vid. Mossen Rogent, Elías (arqui.): 12, 214, 345. Borra.) Ros, Felipe (orfeb.): 269, 275. Tami, Bartolomé (arqui.): 289. Rovira, Antonio (escul.): 59. Tiziano (pin.): 100. Tolosa, Pedro (arqui.): 110. Rovira, Domingo (tall.): 128-129. Rovira y Trías (arqui.): 351. Tonos, Juan de (escult.): 157. Rttbió Bbllvé, M. (arqui.): 310. Torrés, Pere (pin.): 300. Torres, Juan (alf.): 271. Tournai, Jean (escul.): 54. Sa-Anglada, Pedro (fund.): 265. Tramulles, Hermanos (pints.): 198, 202. Sadurní, Antonio (bord.): 276. Safont, Juan (m. alb.): 155. Tramulles, Francisco (pin.): 78, 80-81, S.^FONT, Manuel (jard.): 289. 188, 229, 230. Tramulles, L. (tall.): 69. Safont, Marcos (m. de obras): 270. Sagnier, Enrique (arqui.): 207. Tramulles, Manuel (pin.): 60, 78, 81, 191, 203, 307, 350. S-4.la, Andrés (escul.): 130. Sala, Miguel (escul.): 79, 198, 203, 208, Traveb, Nicolás (escul.): 188, 194. 220. Triteb, Jerónimo Domenech (pin.); 157. S.\lau, Françoy (escul.): 51, 55. Trulls, Jacinto (escul.): 79. S.ildrigubs, Francisco (vidri.): 126, 209. S-\LVADOR, Bernardo (arqui.): 122. Utrecht, Corneliano de (pin.): 78. San Leocadio, Paolo de (pin.): 78. Sano di Pietro (pin.): 73. Saragossa, Lorenzo (pin.): 108. Vallmitjana, Agapito (escul.): 159. Vallmitjana, Venancio (escul.): 159. Santacana (arqui.): 195. Santa Cruz, Francisco de (escul.): 79, Vallmitjana, Herm.4.nos (escults.): 207. 323. S.4ntigosa, José (escul.): 190. Van Eyck (pin.): 149. San Román (orfeb.): 131. Vargas, Francisco (pin.): 300. Sabdiola, Francisco (orfeb.): 131. Vbrdá, Pedro Francisco (escul.): 290. Sayós, José (tall.): 129. Vehgara, Ignacio (pin.): 214. Sert, José María (pin.): 270. Vergós, Escuela de (pin.): 148. Ser, Domingo (pin.): 263. Vergós, Rafael (pin.): 76, 126. Serafí, Pedro (pin.): 56, 157, 159, 163, viader (arqui.): 47. 288. vigatá (pin.). (Vid. Plá, Francisco.) Serba, Escuela de: 91, 127, 187. Vila, Francisco (arqui.): 124. Serrá, Francisco: 348. Viladomat, Antonio (pin.): 39, 60, Serra, Hermanos: 147. 100, 104, 113, 130, 165, 182-183, 207, Serrá, Jaime (pin.): 71, 147, 309. 210, 217, 231, 304, 307. Serra, Pedro (escul.): 129, 265. Viladomat, José (pin.): 201. Serba y Bosch, Pedro (arqui.): 105, Viladomat, Padre e hijo (pints.): 295. 194, 238. Vilar, Bernardo (escul.): 190. SiLOÉ, Diego (escul.): 62. Vilardell, Francisco (orfeb.): 84. Villar (escul.): 52, 63. SoLÁ, Jaime (arqui.): 48. Villar y Lozano, Francisco P. del Soler Faneca, Juan (arqui.): 350, 355. Soler Faneca, Juan (m. de obras): 289, (arqui.): 112. 290, 316. Soler Faneca, Tomás (arqui.): 290-291. Soler Rovirosa, Francisco (pin. y ximénez, Miguel (pin".): 171. escul.): 40, 131, 234, 330, 343, 345. Soler (arqui.): 284. Spindelnaguera, Juan (orfeb.): 125. ZAB.A.DÍA, Pedro (arqui.): 286. : ,T;* ïf I4 ■• "> ^ t^^MrasEiP .-..MS EÍ^k? «•!■ A / ^ 4 "><>í::Ái!-.r, V^Í'^·V.. ^ ^•'s.ír.- ííèS' mi:W Ë'^M ?fwT, ■r^'v.çf.íj ^í% ■f V akk r rii·I ^ ÍNDICE DE PERSONAJES NOTABLES ABREVIATURAS ob. = obispo. cap. = capellán, cano. = canónigo. dr. = doctor, escrl. = escribano. arzob. = arzobispo. Abraham, Alfaqui: 28. Armengol (ob.): 55, 88. .\dkover, Francisco: 299. Armengol, Juan (ob.): 298. Arimón y Bofarull, Pi (erudito): 41. .\ETHnjs (ob.): 116. Aguilah, Berenguer de (canó.): 312, Arzobispos de Barcelona: 231. Arzobispo de Valencia: 268. 341. Alakella, Pedro de (ob.): 45, 61. Asís, Sor Clara de: 173. -Vlbertini, Eugenio: 347. .Astor, Victoria: 301. Alfabr.ás, Marqueses de: 234, 364-365, Ataúlfo: 21, 274. 367. Augusto: 8, 11-12. .\lfonso I: 235. Aureliano: 15. Alfonso el Benigno: 47,109,117,168, Avieno, Rufo Festo: 6, 324. 185, 244, 249. Alfonso el Casto: 258. Alfonso el Magnánimo: 225, 248. Babells, Luisa: 199. .\lmanzor: 22-23, 26-27, 29, 43-44, Banyeres, Ramón de (donante): 102- 103. 87, 181. Almodis: 44, 54. Barbará, Fray Guiliermo de (ob.): 79- Almorávides: 22-23, 29. 98. Alomar (Mosén): 307. Barbará, Pedro (donante): 71. Alos, Marqués de: 362. Barcelona, Condes de: 241. -Altamira, José: 312-313. Barraquer: 39, 194. Alvarez Vallejo, Miguel (actor): 201. Barreiros, Gaspar: 333. Amada, Sor Catalina: 163. Bartomena (donante): 72. Amadéu, R. (escri.): 307. Bassbgoda (erudito): 127. Amat y Junyent, Manuel (Virrey del Bell-lloc, Famiiia de: 29-30, 166. Perú): 347-348. Bellvbhi, Elionor de (abadesa): 24. Andreu Sors, Juan (canó.): 65, 76, 86. Benedicto XIII: 299. Anglesola, Berenguer de (donante): Benessat, Farmacia de: 340. 135. Benet Descoll, Juan: 219. Benjamín de Tudela: 28. .Anglesola, Elionor de (donante): 135. Berenguer: 153. Anjou, Blanca de: 56, 245. — 384 — Berenguer (ob. de Barcelona): 227. Celles, Antonio (erudito): 7. Berenguer de Castellbisbai, Fray Centelles, Familia de: 343-344. (ob.): 93, 97. Centelles, Luis: 344. Berenguer de Montcada: 94, 96. Centelles, Sor Violante de: 138. Berenguer Ramón, Conde de: 242-243, Cervelló (donante): 167. 259. Cervelló, Sor Beatriz de: 138. Berenguer Ramón II: 241. Cervelló, Sor Isabel de: 138. Bebtr.ín y Serra, S.: 30, 357. Cervera (donante): 167. Besora, José Jerónimo (canon.): 216. Clarís, Pablo (canó.): 197-198-199. Berwick, Duque de: 289, 325. Claudio ii: 15. Boera, Miguel de: 91. Clemente VIII: 295. Boiga, Pedro (donante): 103. Climent, José (ob.): 234, 354. Boix.adors(canó.): 200. Climent Sapera, Francisco (ob.): 54, Boixadors, Dimas de (donante): 179. 57-58, 66, 87. Bonanat de Pera (donante): 98. CoELius, Caius: 6. Borrones: 267. CoLLELL, Familia de: 65. Borja, Rodrigo de (ob.): 172. Coma, Fray Pedro Mártir: 96. BOS.Í.RTB (erudito): 347. Coma y de Calva, Miguel Maria: 223. Bosch, J.: 329. Comas, R. N. (erudito): 358. Br.'IVO de Sarabia, Juan: 275. Comillas, Marqués de: 352. Brusi, Familia de: 346. Compte, Pedro (donante): 103. Buixarbn, Juan (donante): 105. Copons y Dbscatllar, María Luisa, 351. Copons, Cayetano Luis de: 351. Cabanyes, Paula: 237. Copons, Ignacio: 200. Caix-aus, Sor Sibila de: 138. Corbera, Elionor de: 25. Calça, Francisco (historiador): 274. Corbera, Fray B. de: 193. Caldes, Ramón (deán): 258. Crexel, Conde de: 234. Camilos, Comunidad de: 213, 219. Cruïlles, Familia de (donante): 147. Camporell y Mosso, M. de: 207. Cruïlles, Gilabert (donante): 103. Campos Sagrado (cap.): 320. Cruïlles, Jaime de (donante): 103. Canal, Pablo: 237. Çafont, Pedro: 64. Canals, Fray Antonio (escritor): 268. Cagual, Fray Bonanato: 170. Canet, Berenguer de: 298. Cardona, Familia de (donante): 64,121, 147, 167, 310. Dalmasbs, Familia de: 342. Cardona, Sor Teresa de: 137, 146, 150. Dalmases, Pablo Ignacio de: 343. Carlos I: 62, 84, 91, 261, 274, 294. Dalmàu, José: 199. Carlos II: 41-42. Dalmàu Daiâ (donante): 103. Carlos III: 78, 289, 305, 324, 329. Dalmàu de Mur (ob.): 65. Carlos IV: 291, 328. DAvalos Spínola, Miguel Guzmàn: 214, Carlos Martell: 274. 289, 305. Carreras Candi, F. (erudito): 12, 41. Delpàu (dr.): 208. Cas.\ Brusi, Marqués de: 345. Deodato (ob.): 296. Casellas, R. (erudito): 148. Descoll, Constança (donante): 99. Cassador, Casa de los. (Vid. Moixó, Descoll, Guillermo (donante): 182. Casa de los.) Desplà, Francisco (canó.): 65, 344. Cassador (ob.): 172. Desplâ, Luis (arc.): 69, 77, 223, 311- Castanyer: 64. 312-313. Castaños, José Felipe de: 289-290. Desplà, Pedro: 344. Castell, Sor Clara: 138. Desplâ y 0ns (Los) (donantes): 156. Castellet, Arnáu de: 125. Despuig, Berenguer (donante): 183. Castellet, Barones del: 342, 357. Despujol, Jaime: 135. Castel Rodrigo, Marqués del: 326. Desvalls, Familia de: 55. Català, Jaime (ob.): 355. Desvalls d'Ardena, Juan A.: 365. Ceán Bermúdez (erudito): 100, 187, Dbsvilar, Pedro (donante): 103-297. 204, 231. Doni, Hermanos (donantes): 103. — 385 Girona Agratel, Manuel: 48. Dou, Marqués de: 362. Giudice, Familia de: 342. Dubân, Javier (escritor): 258. Goleerichs, Macario (erudito): 147. Dur.íst Sakpbbe, Agustin (erudito): 7, Gómez Moreno (erudito): 62. 16-17, 27, 241. Gónima, Erasme de: 361. Gralla, Mossèn Miguel Juan: 344. Granollachs, Familia de: 204. Eítriqtje de Aragón y Sicilia: 299. Granollachs, Antonio: 204. Enríquez, Sor Teresa: 137. Granollachs, Francisco: 204. Escdles, Ramón d' (prelado): 51, 55, Grimosachs, Miguel: 267. 60. Gualbes (prior): 89, 92. Espataeoba y de Manguera, Pedro Guelba, Lucrecia de: 301. (donante): 103. Güell, Condes de: 352, 356. Estela, Jaime (deán): 312. Guibbrt Guitart: 29. Esteve, Pedro (donante): 103. Guieredus (metrop.): 44. Estrada, Raíaei: 208. Guillermona (donante): 71. Guislabebtus (ob.): 44. Gurb, Arnaldo de (ob.): 32, 34, 69, 82, Fadeuilhb, Juan: 290. Guzmán DAvalos Espínola, Miguel Felipe II: 145, 250, 256, 275, 277, 329. de. (Vid. Dávalos Spínola.) Felipe V: 196, 279. Fernández, Mateo (prior): 89, 92. Fernando el Católico: 93. Hassardi, Samuel (rabi): 28. F'ernando VI: 289, 324. Honorio (papa): 296. Febrán Jaime, Fray (prior): 96. Hübner: 13. Febrán, Pablo (donante): 130, 301-302- Huguet Cardona (canó.): 54. 303-304. Ferrer de Abella (ob.): 53-54. Ferrer, ArnÁu (donante): 114. Índice, Felipe (donante): 103. 1'errerJordá, Eulalia: 238. Inocencio IV: 94. Ferrer, Miguel: 198. Isabel H: 275-293. Ferrer Peiró (canó.): 147. lULius, C.: 6. Ferrer, Ramón (jurista): 268. Ferrer, Sor Catalina: 178. Fivaller, Los: 267, 320, 357. Jaime I: 39, 80, 95, 97, 100, 242, 267, F'lores, Catalina: 201. 296. Fluixench, Miguel (académico de la Jaime H: 32, 98, 109, 132, 244-245, Lonja): 233. 249, 254, 283, 296. Foix: 64. Jaubert, Fray Bernardo: 161. Fonollet, Sor 139-140. Beatriz de: Juan I: 185, 259, 279, 292. Font, Padre Juan, S. J.: 264. Juan H: 34, 246, 257, 261, 298. Fontanals del Castillo (erudito): 100. Juan de Austria: 59, 264. Fortià,Sibila de: 104. Fbodoinüs (ob.): 45. Labobde (erudito): 28, 41, 347. Lacera (donante): 98. y Gala Placidia: 274. Láoera, Guillermo de (donante): 98. Galceran Marquet, Marino: 364. Landbich, Jaime: 261. Gardán, Samuel. (Vid. Hassardi, Sa¬ Laved An, Pierre (erudito): 46. muel.) Laye: 5, 6. García (ob.): 87, 354. Leonor de Sicilia: 246, 259. Garma (escritor): 258. Lepanto: 163, 179. Gerona, Violante (priora): 165-166. Lioinius, L. 6. Gilí, Pedro (templario): 32. Lioinius Secundus, Lucius: 13. ^ Giralt, Inés (donante): 99. Lioinius Sura, Lucius: 13. Hipólita de: |P" Gir.alt, Jaime (donante): 96. Lihobi y de Requesens, I I Giralt, Roméu (donante): 99. Girona, Ana: 48. 261. r 25 « — 386 — Loris, Dimas (ob.): 63,295, 354. Montcada, Família de (donante): 107, Ludovico, Pío; 21, 43. Lugarteniente 136-137, 154, 282. general: 257. Montcada, Elisenda de: 132, 134, Luna, María de: 246, 257, 269, 298. 138, 141, 151-152, 283. Montcada, Guillermo Ramón: 339. LlinAs, Familia de: 341. Montcada, Pere de (almirante real): 283, 287. Llió, Marqués de: 340. Llobet, Pedro (arqueólogo): 261-262, Montcada, Sor Margarita de: 138. 264. Montelús, G. de (donante): 98. Llombart: 272. Montserrat, Abad de: 235. I^LULL, Bernardo (canó.): 117, 124. Morblia, Ramón: 320. Moreto Dándolo (donante): 99. Mulner: 64. Maurazo, P. (erudito): 309. Mur, Fray Bernardo de (ob.): 98. Magarola, Familia de (donantes): 80. Magnus: 20. Nabalis, Los: 27. Maldà, Marqués de: 359. Nadal Garcés Mallà, Familia de (donante): 156. (canó.): 65, 76. Malla, Felipe de: 318. Nadal, José (canó.): 81. Marcus, Bernardo: 31, 318. Narbona, Sor Estela de: 138. Natalis. (Vid. Minucius March, Familia de (donante): 99. Natalis, L.) Navaggero Andrés: 334. M.arch, Francisco: 355. Nicolao, Bertrán (mercader): 225. March, Sor Isabel: 138. Nicolás V (papa): 304. Margens, Pedro de (escri. real): 64. María Núñez, Luis: 333. de Aragón: 161. María de Aragón, Sor: 132. María de Castilla: 168, 185. Obisbo de Barcelona: 249. María de Navarra: 246. Obispo de Vich: 260. María Luisa (Reina de España): 291. OcAMPO, FJorián de (erudito): 39. Marquet, Familia de (donante): 156. Odena, Sor Beatriz de: 147. Marquilles, Jaime (erudito): 268-269. Martín I: 51, 55, 79, O'Donnbll, Leopoldo: 327. 82-83, 160, 246, Ohdolin, Felipe (donante): 103. 248, 251-252, 257, 259, 279, 286, 294, Oliver, Guillermo (serv. del Rey): 64. 298-299, 304, 308. Olzet, Sor Sobirana Martín de Sicilia: 298. de: 138. Oller Simón: 264. Más, Rev. Fray José (erudito): 45. Massot-Conde (escritor): 253-254-255. Ombalt, Jaime (donante): 99. Massot, P. (erudito): 171. Optatus, Lucius Caecilius: 10. Orbyes, Ramón: 91. Matéu, Fray Francisco (donante): 98. Meca, Marqués de (donante): 107. ./íÉDicis, Cosme de: 39. Mela, Pomponio: 6-7. Paguera, Juan de (donante): 137. Paláu, Berenguer de (donante): 103. Mestres, Apeles: 175. Pal.áu, María de (donante): 103. Metge, Catalina (donante): 121, 147. Miguel, Familia de: 125. Pallars, Sor Violante de: 138. Miguel, Sibila: 125. Pallnes, Sor Geralda de: 138. Paulo: 274. Miguel y de Ferrer, Jerónimo de (do¬ Pedanio, Clemente: 12. nante): 103. Mina, Marqués de la. (Vid. Dávalos Spí- Pedanius, Lucius: 12. Pedro el Grande: 242, 275, 278, 280- nola, Miguel Guzmán.) 281. Minucius Natalis. Lucius: 9, 12. Pedro IV el Ceremonioso: 104, 118- Mir: 25. 119, 193, 234, 245-246, 251, Miralles, Juan D. 259, 278, (arzob.): 186. 280-281, 284, 291. Moixó, Familia de: 337, 347, 359- Pedro (Condestable de 360. 124. Portugal): 84, Monistrol, Marqués de: 357. Pellicer, Berenguer (escri.): 283. — 387 — Pehanda, Sor Inés: 173. Roncalí, Marqués de: 293. Peregrí, Fray Bernardo (ob.): 102. Ros, Francisca: 125. pérez de Valdivia, Diego: 307. Rosanes, Galcerán de (donante): 98. Perot SalvA, 322. Rosanes, Simón de (donante): 98. PerpinyA, Pedro: 136. Rusticonibus, Roberto de (donante): Petrarca: 277. 98. Piferrer (erudito): 346. Pinos Cardona, Constanza (donante): 135, 137, 139, 140. Sabater, Bernardo (vicario): 124-125. Pinos Montcada, Eulalia (donante): Sa-Era, Pedro (donante): 98. 135, 139. Saga, B. de (donante): 103. Pío V: 100. Sagarra, J. M.: 317-318. Pla: 64. Salou, Berenguer de: 50, 54. Pla d'en Llull, Familia de: 37. Salvador, Simón (ob.): 74. Planella, Pedro (inscripción de): 45. Samarsa, María (donante): 183. San Bernardino de Siena: 175, 225. Plans, Berenguer de: 296. Plinio: 7. San Climent, F. de (donante): 72. San Eloy (ob.): 106, 108, 193. Pons de AIest (douante): 95, 98. Pons de Gualba (ob.): 51, 54, 60. San Francisco de Asís: 36, 100, 104. San Francisco Javier: 84. Pont, Los: 310. Post Chandler, R. (erudito): 57, 148. San Ignacio (ob.): 149. Pou, G. del: 306. San Ignacio de Loyola: 179. San José Oriol: 113-114, 130, 200. Prades, Jaime de: 298. San Luis (ob.): 102. Pretextad (ob.): 43. San Oleguer (ob.): 51, 58, 60. Prim, Pedro: 296. Provenza, Luis de: 160. San Pedro Nolasco: 80, 195. PuiGOARi (erudito): 150. San Pío V (papa): 264. Puig y Cadafalch: 8-9. San Ramón de Penyafort: 56, 96, 98, 100, 126. Sant Climent, Francisca de: 64. Sant Dionis, Narciso (jur.): 278. Querus: 241. Santa Clara: 173. Quijote, Don: 329. Quiricus (ob.): 116. Santa Coloma, Marqueses de: 341. Santa Coloma, Francisco de (canóni¬ go): 69. Raimunda: 30. Santa Coloma, Jaufred de (caballero): 69. Ramírez, Bernarda: 201. Santa Eulalia: 115. Ramón Berenguer I: 28, 44, 54. Ramón Berenguer II: 241, 296. Santa María de Cervelló (fundadora de las Mercedarias): 193. Recaredo: 274. Reig, Antonio: 302. Santa Pau, Sor Elionor de: 138. Renardus: 30. Sants, Fray Jaime dels: 225. Requesens, Famiiia de: 160, 263-264. Sant Vicenct, Familia de (donante): 98. Requesbns, Galcerán de: 261. San Vicente Ferrer: 40, 175, 177. Requesens, Joan Jaime de (donante): San Vicente de Sarria: 221. 158. Sa-Plana, Fray Jaime: 170. Requesens, Luis de: 59, 264. Sa-Portblla, Sor Francisca: 138, 142. Ricolf, Bernardo: 91. Sarria, Arnau de (donante): 135. Riohilis, Condesa de: 308. Sarria Despalau, Romía de (donan¬ Ripoll, Fray Tomás de (donante): 99- te): 135. 100. Sedillus, a.: 6. Rocafort, Los: 63. Sellbrer, Juan (donante): 180. Rodolfo de Francia: 45. Serba, Guillermo (donante): 103. Roig, Mateo: 196-197. Sessa, Duque de: 41, 350. Rollendis: 29. Simón y Pujadas, José (donante): 167. Romia Samuntada (donante): 99. SoBRADiEL, Familia de: 261. Roncalí, Conde de: 328. Soler, Elena: 301. — 388 — SíuiTVde Argensola, Isabel; 91. Van-Halen: 326. SuBASTiDA, Familia de (donante): 156. Vanni Rossillay: 276. Sunyer: 22, 308, 318. Vauban: 326. Verboom, Próspero de: 279, 325-326- 327. Tarrago: 11, 13. Vertumno: 6. Tbrça, Jaime: 277. Veterius Erennionus, Flavius: 15. Terre, Sor Brígida: 178. Viana, Príncipe de: 228, 259, 344. Tooores: 64. Vila, Berenguer (canó.): 65, 78. Toledo, Don Fernando de: 277. Vilar, Matías del: 296. Tomás, Guillermo (donante): 103. ViLLALONGA y de SaPORTELLA, José Topores, Francisco (donante): 71. (prior.): 198. Torre, Guillermo de (donante): 98. Violante de Aragón: 160. Torró, Bertrand: 125. Violante de Bar: 185. Torroja, Guillermo de (ob.): 31, 296. Virgili, Pedro: 305. Tort, Padre (jes.): 206. Vives (don.): 167. Trajano: 13. Vives, Berenguer (donante): 156. Treserres: 64. Vizcondes de Barcelona: 226. Vizcondes de Illa: 140. Urgel, Condes de: 199. WiPREDO 11: 29. Witiza: 23, 153. WiTizA, Lápida sepulcral de: 27. Valencia (abadesa): 23, Valbnsó: 55. Valeriano: 15. XiPRÉ, José: 345. Valls, Bertrán des: 198. XiMENis de Cabrera, Sancha: 51, 57, Valladares, Gabino (ob.): 206, 354, 75. 355. Valldaura, Pedro (ab.): 235. Vallet (canó.): 147. Zabadía, Pedro (adm.): 286. Vallseoa, Sor Saurina de: 138. zúñiga y Requesens, Juan de: 261, Vallseca, Micer: 322. 264. ÍNDICE DE LÁMINAS REPRODUCIENDO PLANOS Pàgs. I. Templo romano. Planta. (Según Celles.) 9 II. Casas calle de la ciudad romana, en los sótanos del en una Museo de Historia de la Ciudad. (Según Durán y Sanpere.). 17 III. Planta de la necrópolis cristiana de la plaza del Rey. (Según Durán y Sanpere.) 21 IV. San Pedro de las Puellas. Plantas general y del claustro. , 23 V. Planta y alzada de los Baños Nuevos. (Según Laborde.). . 29 VI. San Pablo del Campo; perspectiva isométrica. (Según Puig y Cadafalch.) 31 VII. Catedral. Planta general. (Según E. Rogent.) 47 VIII. Catedral. Secciones transversal y longitudinal. (Según E. Rogent.) 53 IX. Santa Catalina. Proyección. (Según Puig y Cadafalch.), . . 95 X. Santa Catalina. Planta del claustro. (Según Luis Rigalt.). . 97 XI. San Francisco. Planta general. (Según Barraquer.) 103 XII. El Carmen. Planta general. (Según Barraquer.) 105 XIII. El Carmen. Vista de la iglesia y porteria en 1741, por Ma¬ nuel (Archivo Notarial. Barcelona.)—Alzado del Viñals. claustro gótico. (Según Barraquer.) 105 XIV. El Pino. Planta general. (Según datos del Servicio de Con¬ servación y Catalogación de Monumentos de la Diputación de Barcelona.) 109 XV. Santa María del Mar. Planta general. (Según Bassegoda.), . 117 XVI. Pedralbes. Plano general en el siglo xix. (Según Sor Eulalia Anzizu.) 133 XVII. Pedralbes. Iglesiaclaustro. (Según Mn. M. Trens.). y . . . 133 XVIII. San Justo. Planta general. (Según datos del Servicio de Con¬ servación y Catalogación de Monumentos de la Diputación de Barcelona.) 155 XIX. Santa Maria de Jonqueres. Planta general. (Según Garriga y Roca.) 165 XX. Santa María de Jonqueres. Iglesia. (Según Garriga y Roca.). 165 XXI. San Antonio Abad. Planta y alzados del pórtico de la iglesia. 169 — 390 — Págs. XXII. San Agustín Viejo. Vista general en 1741, por Manuel Viñals. (Archivo Notarial, Barcelona.)—Planta general, con indi¬ cación de los añadidos y supresiones de 1738. (Copia del Archivo Histórico Municipal.) 171 XXIII. Santa Clara. Plantas de los bajos y primer piso del convento, destruido a principios del siglo xviii (Copia del Archivo Histórico Municipal.) 175 XXIV. La Trinidad. Fachada de la iglesia y convento en 1741, por Manuel Viñals. (Archivo Notarial, Barcelona.)—Planta general. (Según Barraquer.) 191 XXV. La Merced. Vista de la fachada y planta parcial en 1741, por Manuel Viñals. (Archivo Notarial, Barcelona.). . . . 193 XXVI. La Merced. Planta general en 1835. (Según Barraquer.), . 193 XXVH. Buensuceso. Vista general y planta en 1741, por Manuel Viñals. (Archivo Notarial, Barcelona.) 203 XXVIII. Belén. Planta de la iglesia. (Según Schubert.) 207 XXIX. Belén. Sección transversal de la iglesia. (Según Schubert.). . 207 XXX. Palacio episcopal. Iglesia de San Severo y convento e iglesia de San Felipe Neri. (Según el plano Garriga.) 209 XXXI. San Agustín. Proyecto de Pedro Bertrán en 1748 para la igle¬ sia y convento, realizado sólo en parte. (Según Barraquer.). 213 XXXH. San Francisco de Paula. Vista general y planta en 1741, por Manuel Viñals. (Archivo Notarial, Barcelona.) 221 XXXIII. Palacio Real Mayor. Planta general 243 XXXIV. Planta y secciones del salón del Tinell, en el Palacio Real Mayor. (Según J. B. A.) 253 XXXV. Palacio Real Menor. Planta general en 1832. (Según F. Bosch y Ballescá.) 261 XXXVI. Casa de la Ciudad. Planta general del primer piso 265 XXXVII. Generalidad. Planta general de los bajos, con los restos halla¬ dos bajo el Patio de los Naranjos. (Según Puig y Cadafalch.). 271 XXXVIII. Generalidad. Planta general del primer piso. (Según Puig y Cadafalch.) 271 XXXIX. Atarazanas. Planta general. (Según datos del Museo Marítimo de Barcelona.) 279 XL. Lonja. Planta general. (Según L. Riera.) 283 XLI. Hospital de Santa Cruz. Alzado de las naves y claustro y planta general. (Según C. Martinell.) 297 XLH. Casa de Convalecencia. Planta general. (Según plano del Servicio de Conservación y Catalogación de Monumentos de la Diputación Provincial de Barcelona.) 303 XLIII. Alzados del Palacio del Marqués de Llió, en la calle de Mont¬ eada. Fachada y sección longitudinal. (Según gráficos del Servicio de Conservación y Catalogación de Monumentos de la Diputación Provincial de Barcelona.) 341 XL IV. Alzados del Palacio Aguilar, en la calle de Monteada. Fa¬ chada, (restauración) y sección longitudinal (estado actual). (Según gráficos del Servicio de Conservación y Catalogación de Monumentos de la Diputación Provincial de Barcelona.). 341 — 391 — Págs. XLV. Palacio Aguilar, en la calle de Monteada. Plantas baja y del piso principal. (Según planos del Servicio de Conser¬ vación y Catalogación de Monumentos de la Diputación Provincial de Barcelona.) 341 XLVI. Alzados de la Casa Júdice, en la calle de Monteada. Fachada y sección longitudinal. (Según gráficos del Servicio de Con¬ servación y Cataiogación de Monumentos de la Diputación Provincial de Barcelona.) 341 XLVII. Planta de la Casa Júdice, en la calle de Monteada. (Según plano del Servicio de Conservación y Catalogación de Mo¬ 341 numentos de la Barcelona.). . Diputación Provincial de XLVIII. Palacio de la Virreina. Planta general (primer piso). (Según 349 un plano del siglo xviii, del Museo Diocesano de Vich.). . % r íiíiníiW- 9'î» «"I"'» =Ù!- "j^<>1d.it^tó'tiav. ííí ifSX#íthírt. ftiiiiO; ft{ efr Í0^«síf ■:áá3 Íií{'í-Íí> ? ■■ '■ ■ " «*'"·*:rt''''ï""Í·".'!f:*^ • , ■: ÍNDICE DE MATERIAS Páginas BARCELONA ROMANA 5 Oríoeites 5 Templo 7 Teatro 8 Termas 9 Elementos arquitectónicos 10 Mosaicos 11 Estatuaria 12 Epigrafía 13 Necrópolis 13 Primera invasión bárbara 15 Muralla 15 Calles y casas 17 PRIMEROS ELEMENTOS CRISTIANOS 19 Períodos visigodo, árabe y carlovingio 21 San Pedro de las Puellas 21 Transformación de la ciudad en el período condal . 25 Parroquias 26 Construcciones judaicas 27 PERÍODO ROMÁNICO 29 San Pablo del Campo 29 Capilla de San Lázaro 31 Capilla de Marcús 31 Santa Eulalia de Provençana 31 Capilla de los Templarios 32 Palacio Episcopal 32 ESTRUCTURA DE LA CIUDAD EN LOS SIGLOS XIII AL XV . 35 EDIFICIOS RELIGIOSOS DE LOS SIGLOS XIII AL XVIII . . 43 Catedral 43 Precedentes 43 La iglesia gótica 45 — 394 — Páginas Maestros de la obra 47 Puertas 48 Escultores ; 50 Interior 52 Coro 60 El Claustro 63 Capilla de Santa Lucia 69 Pintura 70 Tallas de los siglos xvi-xvm 79 Tesoro 82 Orfebreria 82 Mobiliario 85 Tejidos y bordados 86 Códices 87 Santa Ana 88 Historia 88 Estructura 89 Capillas 89 Retablos 91 Claustro y Sala Capitular 92 Santa Catalina 93 San Nicolás o San Fbancisco de Asís 100 El Cabmen 104 El Pino 108 Mobiliario y Retablos 112 Tesoro 114 Santa Mabía del Mab 115 Historia 115 Estructura 117 Reformas 123 Decoración 124 Vidrieras 126 Altares 127 Órganos y Tribuna 130 Tesoro 131 PeD balbes 132 Historia 132 Iglesia 133 Claustro 136 Sala Capitular 137 Sepulcros 138 Abadía 141 Capilla de San Miguel 141 Celdas de dia 143 Refectorio 144 Dormitorio y otras dependencias 144 Escultura y pintura de la iglesia 146 Museo 149 Dependencias exteriores 152 — 395 — Páginas San Justo 153 Historia 153 Estructura 153 Decoración 156 Vidrieras 156 Retablos 157 Tesoro 160 Santa María de Monte Sión 161 Historia 161 Estructura 161 Retablo 162 Claustro 163 Santa María de Jonqueres. (La Concepción) 163 Historia 163 Estructura 165 Retablos 165 Sepulcros 166 Claustro 166 Cabeza de Cristo 167 Capilla del Cementerio del «Monijuich del Bisbe» ... 167 San Antonio Abad 16g Retablo de Huguet 169 San Agustín Viejo 170 Santa Clara 173 Libro de Horas 175 Santuario de «El Coll» 176 Santa María de Jbrusalén 176 Capilla del Ángel Custodio 177 Jerónimas 178 San Martín de Provençals 179 San Miguel 181 Los Ángeles 183 Vall de Hebrón 185 San Vicente de SarriA 186 San Jaime 168 La Trinidad 189 La Merced 191 San Sebastian 195 San Cristóbal (de la calle Alta de San Pedro) 196 San Juan de Jerusalén 197 Ô JosEPETS. (Santa María de Gracia) 199 Santa Mónica 200 Nuestra Señora del Buen Suceso 201 San Cayetano 203 Santa Teresa , • 204 Jesús y María. (Mínimas) 205 Belén 206 San Severo 208 Capuchinos. (Santa Madrona) 209 San Agustín 210 Capilla del Espíritu Santo 212 — 396 — Páginas- San Felipe Nebí 213 San Miguel del Puerto 214 San José 215 San Severo y San Carlos Borromko 216 San Agustín 218 San Andrés de Palom.ab 218 Santo Ángel de la Guarda 218 San BbrtbAn de Montjuioh 218 San Cristóbal de Regomir 219 San Cuoupate del Rech 219 San Felipe Neri 219 San Ferriol de Montjuioh 220 San Francisco de Paula 220 San Fructuoso del Montjuioh 221 San Gervasio de Cassoles 221 San Ginés de Agudells 222 San Juan de Horta 222 San Juan del Ebm 222 San Julián de Montjuioh 223 San Pedro Mártir 223 Santa Cecilia de Sarrià 223 Santa Cruz Olorde de <223 Santa Eulalia Sarrià de 224 Santa Eulalia de Vilapisoina 225 Santa Madrona 225 Santa María Jesús.de 225 Santa María del Clot 226 Santa María del Port 226 Santa María de Valldonzella. 227 Santa María de Vallvidriera 229 Nuestra Señora de la Ajuda 229 Nuestra Señora de la Buena Nueva 229 Nuestra Señora de la Ensbñanz.i. 231 Nuestra Señora del C.armelo 231 Nuestra Señora del Pilar 231 Arrepentidas. (Santa Magdalena al Pie de la Cruz). . 232 Beatas de Santo Domingo. (La Virgen del Rosario). . 232 Capuchinas. (Santa Margarita la Real) 232 O Carmelitas Calzadas 233 Darderas. (La Natividad de Nuestra Señora). . . . 233 Elisabets. (Santa Isabel de Hungría) 233 Magdalenas. (Santa María Magdalena) 234 Capilla del Muelle 234 Capilla de San Jorge 234 Capilla de San Cebrià (Cipriano) de Horta 234 Procuras 235 Colegios de Órdenes Religiosas 236 Colegio de la Trinidad 237 Colegio de San Angelo Mártir 237 Colegio de San Buenaventura 237 Colegio de San Vicente Ferrer y San Ramón de Pe- nyafort 238 — 397 — Páginas Colegio de San Pedro Nolasco 238 Colegio de San Guillermo de Aquitania 239 EDIFICIOS PÚBLICOS DE LOS SIGLOS XIII AL XVIII ... 241 Palacio Real Mayor 241 Historia 241 Restos del Palacio Condal 242 <0 Capilla 244 Retablo 247 Tesoro 248 Palacio Real 249 Tlnell 251 Patio y ala de la calle de los Condes 254 Palacio del Lugarteniente 256 Archivo de la Corona de Aragón 258 Palacio Real Menor 259 Estructura 261 Capilla 263 Casa de la Ciudad 264 Salón de Ciento 264 Trentenarlo 265 Capilla 266 Siglo 266 Siglo xix 266 Ornamento, Decoración y Mobiliario 267 Archivo 268 Palacio de la Diputación General de CataluSa. (Genera¬ lidad) 270 Obras del siglo xv 270 Siglo xvi 271 Ornamentos, Decoración y Mobiliario 273 Tesoro de la Capilla 275 Tapices 277 Archivo 277 Atarazanas 278 Lonja 282 ■Q Sala de Armas y Palacio de los Virreyes El General 291 293 Universidad 294 Antiguo Seminario Tridentino. (Casa Provincial de Caridad) 295 Hospital de la Santa Cruz 296 Casa de Convalecencia 301 Colegio de Cirugía y Academia de Medicina 304 Iglesia de Santa Marta 306 Casa Hospital «Dels Inf.\nts Orpens» 306 Casa de Misericordia 307 Hospital de Clérigos de San Severo 307 La Antigua Canónica y la Almoyna 308 Casas Canonicales 309 Archivo Histórico de la Ciud.4.d. (Casas del Arcediano y del Deán) 311 — 398 — Páginas Organizaciones Gremiales 313. Fuentes Públicas 319 Castillo Viejo o Cort del Veguer 321 Taula de Canvi 322 Casa de la Generalidad, en la calle de San Antonio Abad . . 323 Fundición de cañones 323 Ceca o Casa de la Moneda 323 El Puerto 324 Ciudadela 325 Aduana-Gobierno Civil 328 Teatros de la Santa Cruz y Principal 329 VII. ARQUITECTURA CIVIL DE CARÁCTER PRIVADO 331 Calles y casas Barrio Gótico del 335 La calle de Montcada 339 Casa de los Centelles 343 Casa Gralla 344 Otros edificios renacentistas 346 Palacio llamado «De la Virreina» 347 Palacio Larrard 350 Palacio Moya 351 Palacio Episcopal 354 Casa March de Reus 355 Decoración pictórica de interiores setecentistas . . . 356 Esgrafiados 358 Arquitectura del siglo xix 361 Pórticos de Xipré 365 índices Índice de monumentos y organizaciones 369 Índice de artistas 377 índice de personajes notables 383 índice de láminas reproduciendo planos 389 SE ACABÓ DE IMPRIMIR ESTE LIBRO EN LOS TALLERES «ALDUS», S. A. DE ARTES GRÁFICAS, EL DÍA 28 DE MARZO DE 1947 X'. Sh: -i' m A -t "** ^ r'' ••-';u/it3í4^ .• í-í-J «AST. *',2f="# *»•-"# ik í»/*'-\.*^ •* j"* .* i. ■"' -'Kfti mi .-^>1 r4í¿-vV ^ ,- m ^ír^.; * f' '" À-- -'•< '.-t í <-.4t"·»8·- .^Tr -->V,s-^4- -ïï. ·®^I9Ç5K^®-ÍÇ'SSÏ^ ;.. ' >jjt., .-r'^·n^·-'sàiA.v' iJ" ■ ^ M -xCH m .v·'··^ :> '■>Wa iü-y ws " aK ** '\r -*í^* **t :s-■-.,- i ^ >'' •'*'- -'""«•jí·í^í·í'''i-^'ílíí "· «irf'» » », ... ."— • . "í, i.» • '*»fciSg 'ÍAÍÍ-í ■^"íl,- -Í^ «•- -Í^'íTí•*■ ÍW rí ^ ' íM* 1 e® > -'Vf'-. — V-),,w"-.y>- •^-',·'^^~y . - •'-- -î" .. î^;,'i*-.'--!C" ''«í ;«: >?1 j'Vr'i»"'' ÍL Síïí • ', Î- líL>\ ", -t*- ■-,. jtirí. -. Wiíííi-jsiíC-J! /M o \ Qvy V S INSTIT T .\)ATLLER D7 .:t^PÀNIC 2-2