GOYA LOS CAPRICHOS • INSTITUTO AMATLLER DE ARTE HISPANICO LOS CAPRICHOS DE GOY A Y sus DIBUJOS PREPARATORIOS Estudio preliminar y notas por F. J. SANCHEZ CANTON De las Reales Academias de la Historia Artes de San Fernando y de Bellas BARCELONA " , MCMXLIX • Edicion de mil veinticinco ejernplares. 25 marcados de la A a la Z, 50 numerados en cifras rornanas desti­ nados a instituciones culturales y a colaboradores, 950 numerados en cifras arabes. E]EMPLAR NUM. Las aguafuertes del presente libro reproducen la serie de pruebas de artista y de la primera edicion coleccionadas por Jose Sanchez Gerona, Director que fue de la Calcografia Nacional y de la Escuela Nacional de Artes Graficas. Esta serie de pruebas forma parte de la coleccion de don Federico Torello y Cendra, de Barcelona. • S i hubiere de sefialarse la sene de grabados espafioles que entre todas merece la primacia, no habria de disputarsela ninguna a LOS CAPRICHOS de. Goya, aunque entrasen en certam.en LOS DESASTRES DE LA GUERRA, LA TAUROMAQYIA Y LOS PROVER­ BIOS del mismo autor genial; porque la riqueza en la invencion, la hondura de la pensamiento, agudeza en comprender tiempo su y el primor en la tecnica de aquella no fueron superados las en colecciones subsiguientes ni aventajaron, tampoco, en preocupar I y ocupar Goya, que a no ahorro esfuerzos al elaborarla. Las laminas del libro presente demuestran cuanto acaba de anticiparse, y su texto procura resumir cuanto acerca de LOS CAPRICHOS se ha allegado, afiadiendo noticias hasta hoy no adu­ cidas y buscando aspectos de su estudio que completen el cono­ cimiento de una de las obras maximas de la historia del grabado universal para acrecer el provecho y el gusto de su manejo. 1. - LA vorz CAPRICHO, SU SIGNIFICADO Y SU USO El 4- de enero de 1794- enviaba Goya «un juego de 'cuadros de gabinete» a don Bernardo de Iriarte, para que los presentase a 7 la Real Academia de Bellas Artes, de la acompafiado una carta en que se l_ee que 10 habia pintado «para ocupar la imaginacion mor­ tificada en la consideracion de mis males» y, agregaba, que en el habia logrado hacer observaciones a que, regularmente, no dan lugar las obras encargadas, en que «el capricho y la i?-vencion no tienen ensanche» I). Al contraponer el pintor, con Frase clarisima, las «obras de la tarea artistica -, a encargo» -10 mas razonable y practice de aquellas en que «el capricho y la invencion » campean, define, conciso, la diferencia entre unas y otras y declara por donde cami­ naban sus preferencias. La Academia, Diccionario tan cabal en su vigente, no encuentra vocablo: «Idea, 0 proposito que uno forma sin explicacion para el razon , fuera de las reglas ordinarias y comunes ». «'Obra de arte buen la bser­ en que el ingenio f.ompe con cierta gracia 0 gusto 0 vancia de las reglas.» Lapalabra, llegada a la nuestra a traves de la lengua toscana, fue empleada, al menos, por el aureo prosista Fray Juan de los Angeles y, ya de antiguo, hubo de usarse por los tratadistas. _En 1633, Vicente Carducho, en sus Dialoqos de la-Pintura, encomia a «los pinto res original.es que son comparados a las cabras, por­ que por los caminos de las dificultades inventando nuevos van conceptos y pensando altamente, fuera de los usados y comunes ; costa de mucho por sendas nuevas buscan, por montes y valles, a trabajo, nuevo pas to para alimentarse, 10 que no hacen las ovejas, que siempre siguen al manso, a quien son comparados los copia­ dores. De ahi se torno el frasis de llamar, al pensamiento nuevo del pintor, capriclio» 2). 8 Y no tardo en usarse, ya especificamente, para designar en concreto cierto genero de aguafuertes en que predominaba la fan­ tasia. En 1617, Jacques Callot sacaba a luz en Florencia las cuarenta estampas que titulo Capri cci di vari figure y, siglo y tercio despues, en 1749, salia de la oficina de Antonio Maria Zanetti la serie de diez de Giovanni Battista Tiepolo bajo el nombre de grabados Capri cci 3). conocia las obras del lorenes indubi­ Que Goya grabador es table - recuerdese su otra coleccion : Les tniseres et malheurs de la mas la indole diversa guerre que, en 165"3, .profetiza Los Desastres- de temperamentos y tecnicas reduce el parentesco entre el frances la rela­ y el espafiol , mientras que la cercania de Tiepolo , acaso cion c= muy probable-con Lorenzo, del gran veneciano-y hijo la huella de su maestria en varios cuadros de Goya, da valor a la coincidencia de titulos en ambas series. Sospecho que pudo contribuir, asimismo, a la eleccion del vocablo, si no a suscitar el sentido de la serie de grabados, cierto de las Cartas de don Jose Cadalso, lectura que pasaj e marruecas puede suponerse grata para Goya; dice asi : «Instando a mi amigo cristiano para que me explicara que es nobleza hereditaria, despues de decirme mil cosas que yo no entendi, mostrarme estampas, que me parecieron de tuaqica, y figuras que tuve por capricho de algun pintot demente, y despues de teirse con­ el mundo » 4 migo de muchas cosas que decia ser ml9' respetables en ). ... No menoscaban la genialidad de nuestro grabador ni estos precedentes ni subrayar la inspiracion ajena, grafica 0 literaria de algunas de estampas, que el concepto romantico de la inspi­ sus racion es hoy inadmisible; el genio no segrega sus obras; las idea 9 de asimilacion y mediante el y construye tras funciones lentas empleo de elementos previos y, si es artista, de formas anteriores ; la sensibilidad suyas exclusivas son la intencion la interpretacion, , y, por encima de todo, la factura personal. II. - NUMERO DE LAS ESTAMPAS DE LOS CAPR/CHOS Y SU FECHA Las series de grabados deGoya parece seguro que fueron fru­ tos cosechados al cabo de periodos de enfermedad, 0 de crisis espirituales del autor. En abril de 1777, en carta an1.igo Zapater decia : «me he a su , escapade de buena», y, en diciembre del afio siguiente, le remitia «un juego de las obras de Velazquez que he grabado». Las die­ ciocho de ellas de cuadro mal creido del grandes planchas - una maestro - sedan la labor de la convalecencia 5). Pasaron quince afios y, en enero de 1793, consta que estaba enfermo en de regreso en Cadiz; el II de julio, Madrid, asistia a una sesion academica 6); entremedias la dolencia de la que, se , olvidando la .afirrnacion de Carderera que asegura, quedo sordo, sefiala la aparicion del defecto fisico a los trece afios 7). Que recobra la actividad 10 prueba la carta meses despues pictorica de 4 de enero, antes extractada, la que insta para que se exa­ en minen sus obras con el afan de quien ansia cerciorarse, y per­ suadir a los demas, del disfrute de sus facultades. Es verosimil de mortificado que en el lapso y forzado aislamiento, quietud por sus males, para distraer la imaginacion dibujase y grabase 10, 10 que el capricho y la invenci6n dictasen a su lapiz y a su pluma. Tales composiciones tenian por comun denominador la amar­ invalido -_ J ove­ gura con que habia de contemplar el mundo un llanos, en 1794, habla de la apoplejia de Goya 8) - a los cuarenta los y seis afios, con el entendimiento claro y la fantasia vivaz. A dibujos realizados en aquellas circunstancias cuadrabales para por­ tada la que, representando al autor en sueiios, llevaba elletrero . : IDIOMA UNIVERSAL dibujado y grabado pOl' Fr .de . Goya. Ano 1797. l Que ocurri6 para que este frontis perdiese su destino y, pasados solos dos aiios, se ingiriese en la serie como su estampa 43, con el pie esclarecedor E1 sueiio de 1a imaoitiacioti produce mons­ truos? En mi sentir, el ensanche del plan, con estampas nacidas de la observaci6n del natural «mezcladas a las hijas del sueiio de la razon ». La demostraci6n sencilla y convincente. es Por absurdo ha de diputarse que no se haya dado entera fe a la aseveraci6n de Carderera, en 1863, de que tenia a lao vista el original del prospecto que Goya anunciaba la suscripcion de en LOS CAPRICHOS, en libreria cuyo nombre dejaba en blanco, y fijaba: «EI precio de cada ejemplar con 72 laminas sera de 288 rea­ les», y en el texto advertia el autor que pedia indulgencia al publico en atenci6n que «no se a habia servido de ejemplos ajenos, ni siquiera del estudio de la naturaleza » y, concluye: «me­ recera alguna estima quien, alejandose del todo de ella, ha sabido poner ante los ojos formas 0 movimientos que hasta hoy no han existido fuera de la imaginaci6n» 9). EI testimonio es irrefutable, y el aserto terminante de Goya no cabe aplicarlo a un grupo de capricbos tornados de la realidad cotidiana, como los procedentes, en todo 0 en parte esencial, de II las paginas de los cuadernos de apuntes dibujados en el VIaJe a Sanlucar, recuerdo de la temporada que paso el pintor con la Duquesa de Alba recien viuda (1796). Nadie ha vis to un ejemplar de LOS CAPRICHOS con 72 estampas, y acaso no haya existido, pues en el prospecto se advierte que la tirada de las planchas no se habia .hecho; mas, si apareciere indice, 0 registro de los grabados que entonces proyectaba Goya sacar al publico, de sin nada fantastico seguro no incluiria composiciones caricatu­ , resco 0 monstruoso. Porque es erroneo considerar la coleccion de LOS CAPRICHOS producto de un plan cerrado y rlgido cual las Pasiones, 0 el Apo­ de Durero; mismo titulo enuncia indetcrminacion. En calipsis su el transcurso de varios afios el grabador mudo de idea y, quiza, de intento. Un de Carderera instructivo al respecto: parrafo es comenzo formar coleccion hacia 1793 eligiendo, Goya a su en mas recientes, modificando algu­ parte principal; de sus dibujos nos, expresando en otros mas netamente sus intenciones; habla preparado hasta dibujos «que agrega posee» y promete Il2 - - hablar de los 35 que quedaron ineditos 0, mejor dicho, 25, pues .los otros no eran mas que variantes de algunos publicados. Por consiguiente, l como extrafiar que en 1797 proyectase Goya publicar 72 estampas, que en 1799 sacase de los torculos 80, y que haya, ademas, pruebas de grabados que figuran en no la coleccion y dibujos que conservan la huella de. haber sido , «reportados sobre la plancha de cobre y, en fin, otros que no » llegaria a grabar, obedientes, obstante, al mismo espiritu y no ejecutados, sin duda, para la serie? 12 III. - LA EDICION En el «Diario de Madrid» del miercoles 6 de febrero de 1799 se insert6 un suelto largo seguido del anuncio de LOS CAPRICHOS: «Se vende en la calle del Desengano n.> 2, tienda de perfu­ mes y licores, pagando por cada .coleccion de a 80 estampas 320 reales de ve1l6n.» Era la misma casa, con entrada por la calle de Valverde, donde vivia Goya. El 19 de febrero la «Gaceta» reiteraba el anuncio. plazo de catorce dias En este que en 1803 un fallo de la -. - memoria de Goya redujo ados se vendieron, segun el propio - autor, veintisiete ejemplares. La tirada, constaba de 267 10). Sobre esa chocante interrupcion de la venta se hablara luego. Cumple ahora dar los caracteres de la edici6n y, para ello, resumir 10 que un conocedor puntualisimo de la materia don - Felix Boix - hubo de escribir: «Se distinguen (los ejemplares) por estar estampados con tinta algo rojiza, papel de algun cuerpo, verjurado y sin fili­ en grana y, sobre todo, por la relativa bondad de las pruebas, muy superiores a las de las ediciones las que, debili- posteriores, en tadas las aguatintas uniformes de los fondos y, mas aun, las mas o menos ligeras que modelan las figuras y ropajes, perjudican los efectos de contraste que el maestro quiso conseguir y obtuvo en las primeras pruebas estampadas.» «Existen rarisimos ejemplares tirados de algunos ... en papel con anterioridad a los menos cuerpo y seguramente estampados que forman la primera edici6n, como 10 demuestran la superior calidad de las pruebas y ser varias de elIas, 10 que se llaman ... 13 de estado, por aparecer ya la inscripcion grabada al pie pruebas en variantes producidas por errores ortograficos, que han sido corre­ I las planchas antes de tirar �as pruebas de la primera gidos en ya diferencias en la misma plancha I edicion, » I). i Cuan fugaz e inestable es el primor en el arte del grabado! EI coleccionista experto solo se paga de obtener ensayos de estampacion, y no por su rareza solamente, sino porque, en elIos, la flor del mas leve trazo, 0 el mas 'traducen la aguatinta ligera, voluntad del artista con exactitud que, al repetir la tirada, van finura. Empero LOS CAPRICHOS, por encima de los perdiendo , requintes apreciables por tecnicos y conocedores, poseen tal fuerza emocionante 10 sean, encuen­ plastica y que, quienes no tran en la serie campo ancho para su fruicion. Dejemos, pues, a los las minucias de las diferencias entre los estados especialistas diversos, que revclan pruebas sueltas y tiradas sucesrvas, y estu­ diemos la coleccion y su historia. Corridos cuatro afios de los anuncios mentados dirige Goya, el 7 de julio de 1803, un oficio a don Miguel Cayetano Soler, en mi juventud tuve la fortuna de descubrir en el Archivo qU,e de Palacio: «Exrno , Sr.: La obra de mis CAPRICHOS consta de ochenta laminas grabadas la agua fuerte. No se ven­ a dieron al publico mas que dos dias, a onza de oro cada libro ; se despacharon veintisiete libros. Pueden tirar las laminas cinco 0 seis mil libros. Los extranjeros son los que mas las desean y, por temor de que recaigan en sus manos despues de mi muerte quiero regalars'elas al Rey, rm senor, su , para I calcografia. No pido Su Majestad mas que a alguna recompensa mi hijo Francisco Javier de para que pueda a Goya, viajar ; aficion y gran tiene disposicion de aprovecharse. Si V. E. tiene a bien el hacerlo presente a Su Majestad, le quedare sumamente agradecido» 12) . Por Real Orden de 6 de octubre . se acepta el donativo y se conceden doce mil reales de vellon anuales al hijo del pintor para viajar por paises extranjeros e instruirse en la Pintura. - Que el regalo fue cautela, mas que generosidad, no se duda. La interrupcion en la venta, comenzada bajo au�picios de exito, solo por precaucion ante' un explica se riesgo y, en efecto, el 20 de diciembre de 1825", escribia Goya a su amigo don Joaquin Ferrer que le propondria hacer nueva tirada ,de la coleccion : «Lo que me dice V d. de LOS CAPRICHOS no puede ser, porque las laminas las cedi al mas ha de 20 afios todo eso, Rey ... y, con me acusaron a la Santa; ni yo las copiaria, porque tengo mejores ocurrencias para que se vendiesen con mas utilidad» 13). Decla­ racion que levanta la punta al velo que cubre el mis­ preciosa terio; aunque la denuncia al Santo Oficio de la Inquisicion no prosperase, fue bastante para la retirada del comercio y para, apaciguado el primer revuelo, buscar seguro en un estableci­ miento regio. Importa, ahora, examinar los motivos que fundamentaron el revuelo y por ellos arribaremos a puntos de vista sobre la inten­ cion y caracter de la serie. IV.-LA INTENCION DEL AUTOR Y SUS INTERPRETACIONES Que Goya recelaba del efecto que sus estampas podian oca­ sionar se advierte ya el prospecto de 1797 al hacer protestas en de que si escogio «asuntos que dan motivo a ridiculizar, a estig­ matizar prejuicios, imposturas, hipocresias consagradas por el tiempo» en ninguna de las planchas hay satira personal,«porque hubiese sido engaiiarse sobre el fin del arte y los medios que pone en manos de los artistas ». EI texto que suele decirse que sera de la pluma de Cean - Bermudez, amigo de Goya fue glosado en el prospecto de 1799, - en el que se insiste sobre que en ninguna de las composiciones que- forman esta coleccion se ha propuesto el autor «ridiculizar los defectos particulares a uno u otro individuo ». «La Pintura (como' la Poesia ) escoge en 10 universal 10 que juzga mas' a proposito para sus fines, reune en un solo personaje fantastico circunstan­ cias y caracteres que la naturaleza presenta repartidos en muchos y, de esta combinacion ingeniosarrtente dispuesta, resulta aquella , .feliz imitacion por la cual adquiere un buen artifice el titulo' de invento�; y no de copiante servil.» Diriase que un eco de la definicion' de capricho dada por - Vicente Carducho en 1633 resuena en los ultimos conceptos. La salvedad impersonal de la satira aviso acostum­ sobre 10 , brado en el cultivo del genero hasta cuando personaliza, la ex­ presa con gallardia un contemporaneo y amigo de Goya como J ovellanos en su Epistola a Arnesto; sus. prevenciones, por mas de , " una razon, conviene se rememoren: que aquI « Y, l que querra decir que en algtin verso, encrespada la bills, tire rasgo un que el vulgo que sefiala crea Alcinda, a la que olvidando orgullosa suerte su baja vestida al Prado cual pudiera una maja con trueno y rascamofio , alta la ropa, erguida la caramba, cubierta de un cendal mas transparente que su intencion a ojeadas y meneos , la turba de los tontos concitando ?» 14-). Si el vulgo ponia nombre a la damisela descrita con vrveza por el austero don Gaspar Melchor l como habia de dejar inno­ minadas figuras mas 0 menos identificables en la galeria goyesca? De aqui hubieron de nacer interpretaciones paralelas y contrarias; rebuscadoras las de alusiones maliciosas; ganosas, las otras, unas por explicar LOS CAPRICHOS satira de vicios y pecados como generales, dentro de un sector de la Humanidad 0 frecuente�, y de una epoca. Conocidas de publicadas, antiguo preciso enumerarlas: y es Posevo de ,las explicaciones delatoras de las alusiones una embozadas el dramaturgo Adelardo Lopez de Ayala y impri­ no se mio completa mas que por el Conde de la Vifiaza 15). Lefort menciona otras aclaraciones que explican gran no cosa, pues son casi mudas acerca del nombre de los personajes y de los hechos presenciados por el artista y, «como desquite, de tal modo llenas de obscenidades que nos esta vedado ensayar una traduccion literal completa » 16). 17 EI mismo bi6grafo de Goya y puntual catalogador de sus gra­ bados encontro las de un de LOS CAPRICHOS en guardas ejemplar una nota manuscrita en frances, que pretende aclarar con nom­ bres propios el sentido de veinte de las estampas, y la inserto en su libro de 1877. Frente a interpretaciones intencionadas, el manuscrito estas que guarda el Museo del Prado, varias veces impreso-por Lefort, vertido al frances, por el Conde de la Vifiaza, por Beruete 17) ••• _ toda Y que se tiene como aut6grafo de Goya, procura alejar con­ creci6n sobre personas y ocurrencias reales. Al manuscrito del Prado se le viene concediendo autoridad menos que indiscutible; quienes 10 subestiman no pasan punto de aceptarlo como defensa Goya 'contra las acusa­ h�bilidosa de ciones de que podia ser, y quiza fue, objeto, si no victima. Perteneci6 a Carderera, que es origen irreprochable, y se encabeza con el titulo: Explicacion de LOS CAPRICHOS de Go/a escrita de propia mana; la letra de estas palabras es igual a la de la nota que se lee al final: «No he podido encontrar otro vestigio de la explicacion y espero se vuelva para sacar copia ». lEscribiria titulo y nota . Mariano Goya, al enviar el texto a Carderera? l Pediriale este la explicacion autentica-v-de la que se rumorearia en aquel tiempo­ de Goya, terneroso por defraudar la curiosidad de y el nieto Carderera, se' disculpa por no haber hallado «otro vestigio» del I escrito esclarecedor? Me parece 10 mas verosimil. EI papel, aun­ I que sea aut6grafo, copia indudable; porque, al ir anotando es estampa tras estampa, despues de la 23 consigna el texto corres­ pondiente a la 34; salto dado que al reemprender la transcrip­ ci6n, advirti6 a seguida quien escribia, poniendo al margen: Equiv. 18 . y pasando para no repetir , renglones, de la estampa 33 a la 35, al llegar a tales alturas. Lo sabiendo de hombre de que vamos Goya, en cuanto plu­ rna, revela a quien era poco dado a consideraciones vagas; sus cartas, oficios, sus letreros para los tienen vivacidad sus grabados, y rapidez ; pueden ser incorrectos, y a menudo 10 son, mas no lentos, en frase cortada y sentenciosa; si el estilo es el hombre, nuestro grabador noel que se le adjudica. l Soli­ se expresaria en cit6 de un escritor amigo que le redactase la explicacion, quiza sobre ideas que le comunico, y hubo de conservarla copiada de su mano? Acaso esta f6rmula satisface las dudas suscitadas por el famoso texto aclara torio. Si falta realidad guia seguro sobre el alcance nos en externo de LOS CAPRICHOS, es forzoso intentar su estudio interno, cla­ silicar sus componentes y procurar situarlos dentro del ambiente en que surgieron. Mas no se olvide que con gravedad de expr.e­ sion declar6 en el texto del dibujo para la primitiva portada despues lamina 43 intento «s610 desterrar su es vulgari­ - - que dades perjudicialesy perpetuar con esta obra de CAPRICHOS el testimonio s6lido de la verdad ». v. - LA ORGANIZACION DE LOS CAPRICHOS Comiencese por anticipar que el orden numerico de las es­ tampas ni con la mejor buena voluntad cabe atribuirlo a plan el libro de &ignificativo; carece argumento con ilaci6n. Es mas, cuando se Iiojea, surge la sospecha de que adrede fue desorde- I9 • nado, aunque ello se antoje absurdo. Lasuspicacia se refuerza al considerar se revolvieron y mezclaron composiciones ana­ que logas pudieron constituir grupos congruentes, que como, por ej emplo el que pudiera denominarse «asnerias ; , > esto es, el de las estampas que tienen son siete y seis protagonistas asnos: -CAPRICHOS 37-42-van mientras la septima seguidas, ocupa el 63. Y cuentese que la continuidad seiialada es lugar verdadera excepcion pues no suelen pasar de tres grabados sucesivos los , del' mismo genero. . . Beruete al demos- Confieso que no me pretender convence -,E1 sueiio de trar que la colocacion de la estampa numero 43 1a razoti casual ni caprichosa. «Hasta produce monstruos no es - esta lamina todos los asuntos son mas 0 menos intencionados, o sirnb6licos, pero todos son humanos; a partir de «esta» ... todo, 0 casi todo, es fantastico y entramos de lleno en la regi6n de los brujos, duendes, etc.»I8). Entre los CAPRICHO$ 43 y 80 registro no menos de once, y, si se quiere aquilatar mas, nueve,. hombres y mujeres sin ingerencias hechice­ cuyos personajes son riles 0 demoniacas ; 10 que basta para que se esfume la supuesta .mitad fantastica encabezada por el fracasado frontis discurrido en 1797. resulta pa­ Sin embargo, aunque el desorden de las laminas tente, y acaso intencionado, no es dificil remediarlo, agrupando las estampas en secciones, y por temas generales, para el 'mejor estudio. Ha de advertirse que, como no se han ocultado los' esca­ sos fundamentos testimoniales de las explicaciones conocidas, al clasiticacion que va a ensayarse, manejarlas para auxilio de la queda al criterio del lector el justiprecio de todo 10 hipotetico, 20 que es mucho; y que 'no se por creer util un .esquiva, avance de organizaci6n interna de la serie, incluso mas para suscitar otras certeras. Parece ocioso avisar que en casi todas las secciones hay estam­ pas de lugar indeciso y no faltan laminas que pueden entrar en mas de una. Los grupos mas concretos y rehuyendo la subdivision extre­ mada son los titulo arbitrariamente: siguientes, que I. Viciosa educacioti. . II. «Optica del de cortejo» y susfrutos. III. Gentes de pro. IV. Btujerias. V. Duendes. Desde luego, de las que alguna estampa no entra en ninguna seccionespropuestas, aSI el estudio del natural: Muchachos al av!o (numero II) en que aparecen varios contrabandistas andaluces -segun la explicacion impresa por el Conde de la Viiiaza-que, probablemente, sustituiria, ultima. hora, a a otro grabado, que se inutilizo que fue conveniente suprimir. 0 , Cual pieza singular en todo aparece la estampa puesta en 1799 como cabeza de la serie: el autorretrato, para el sentir general, mas vivaz y parecido entre los divers os que pint6 y dibuj6. Mues­ tranos al artista en la plenitud de su madurez: vigoroso y dueiio de si mismo ; ya sarcastico ya ironico ya indulgente. Dista su , , pergeiio del petimetre y del majo ; pero tambien del descuido en el vestir de sus aiios cuando se tocaba con absurda postreros, montera, 0 se descamisaba, 0 abrigaba su testa una gorra de « bouquiniste » en las estancias bordelesas. 21 Con las salvedades que preceden, veafnos ahora de caracte­ rizar cada uno de los grupos, encajandolo en 'el ambiente donde hubo de forjarse. VI.- GRUPO PRIMERO: VICIOSA EDUCACION En otro lugar he tratado de los nifios en las pinturas de Goya y de cuanto significa sus obras en la representacion de la infan­ cia 19); tambien en LOS CAPRICHOS aparece tefiida siemprepor el matiz educativo. Preocupacion de los mas alerta de espiritus aquel tiempo , como Jovellanos e Iriarte, que no desdefiaban escribir tratados para la instruccion primaria Una muestra expre­ , siva del interes de Goya es la preciosa portada que dibujo con destino al librito del celebre suizo Pestalozzi: pedagogo Enrique E1 ABC de 1a vision intuitiva de 1a vision telacioti principios . a can a los tatnaiios (Madrid, 1807) en la que unos chicos, al pie del escudo real, manejan graticos del «Real Establecimiento pestalozziano estahlecido por S. M. bajo la proteccion del Sermo. Sr. Principe .GeneraHsimo Almirante », esto es, Godoy 20). En los dibujos de varia edad la del artista preocupacion se advierte constante y en LOS CAPRI CHOS da as unto para tres estampas, a saber: j Qye (num. 3), viene el coco! E1 de 1a rollona (numero 4-) Y Si quebro el catitato (rium. 25); menos estrecha­ mente se relaciona con estes j La que puede un sastre! (rium. 52). Los tres primeros son de interpretacion nada abstrusa, aun 'el segundo, puesto que «rollona» vale tanto nifiera algunas como en reglones, segun el Diccionario ; las mismas «explicaciones» mali- 22 ciosas no han logrado darles doble sentido; salvo Lefort, que cree que el nino de los andadores es i la realeza ... ! Lafuente, en su magnifico estudio preliminar al catalogo de la exposicion de la Sociedad de Amigos del Arte Antecedentes, coincideticias infiuencias del arte de Goy a, celebrada e en 1932, mas no escrito' hasta muchos afios 194-7, sefiala despues, y publicado en la semejanza -meramente d-e d istribucion de de masas y partido luces entre la estampa de Los tratantes, de 1772, Y Fragonard - j Qye viene el coco! 2 I). Mayor dificultad suscita la estampa 52; desde el punto de vista de la plastica es frecuente en Goya la composicion basada el contraste entre figura, figuras normales, y la disforme en una 0 y misteriosa-asi, el coco del CAPRICHO num . 3, el espantajo del dibujo no que titule a1 grabado publicarlo No 10 ve tii can 1ente 22) y el del Disparate de miedo, que con variantes aparece en Los Desastres y en otros Disparates-; pero, si buscamos su signifi­ cado tocaremos bajio el de la traida y llevada irreligiosidad de Goya. EI manuscrito explicative del Prado 10 da como «fantas­ mon que no es. nada y aparenta mucho » y no parece que hay a de entenderse como osadia contra e1 culto de ias imagenes, que no hubiera sido tolerada 23). Los monstruos voladores, afiadidos a1 1a grabar estampa, alejan e1 significado alusivo a 1a devocion y el nino que llora a terrorizado, de rodillas detras de la muj er , situa la entre las que los vicios de 1a educacion estampa . censuran . VII. - GRUPO SEGUNDO: «OPTICA DEL CORTEJO» Y DE SUS FRUTOS Chocara el r6tulo de esta secci6n, que en su primera mitad copia el titulo de un conocido y recordado por Goya escrito publicado a nombre de don Jose Cadalso y que hoy se sabe es de don Manuel Ramirez de G6ngora 24). Moralistas y satiricos juzgaron, y juzgan siempre, a su epoca como la de costumbres mas estragadas ; y en cuanto ataiie a la relaci6n de los sexos, apenas carente de mudanzas, la compara­ cion presenta a los tiempos idos como mas pudicos y mas des­ interesados; espejismo provechoso para serm6n. Con 10 dicho ciertos periodos hist6ricos la marea no pretende negar que en se libidinosa hava tenido crecidas; por ejemplo , en el siglo XVIII amores y galanteos adquirieron desenfado que antes no se estilaba. Algunos convencionalismos sociales en boga fueron incul­ pados causantes de resultados funestos, y el autor, como en su tratadillo, arremeti6 contra el « cortejo ». Su portada dice asi : Optica del eortejo, espejo clare, en que eon .demostraeiones practicas del entendimiento se manifiesta 10 insubstancia1 de semeiatite empleo . Se imprimio en 1788. Varios parrafos dellibrito introduciran al lector en la atm6s­ fera respirada por Goya y, si bien no se comprueban inspiraciones concretas, veremos inmersos dentro de ella los petiInetres, las damiselas, los maj_Os y las majas que desfilan por los CAPRICHOS Tal para cual (num. 5), Ni as] la distinpue (num .. 7), jPobrecitas! (numero 22), c:Qyien mas reiulido? (rium. 27) ... Previene el autor desde el pr610go: «Suefio es esta obra»; « una .fantasia que vaguea el suefio » y, siendo presa de el, en conversa con una nina que, con desparpajo compara las modestias , . pasadas con las galas del dia : « Cuanto mejor son ahora entre nosotras . las ricas batas de raso . lis 0,estampado de China 0 qe Pekin, con zagalejo y guarniciones de 10 mismo, inglesitas, turquesas, bostonesas, medios tontillos, sombreritos sobre los buenos peinados de pelo tendido a la es­ palda, prendido con resortes y bucles a la punta, guarnecidos con gasas de varios colores de Italia e Inglaterra, y cintas que forman cucardas, plumas de avestruz 0 de acero, con claveques 0 piochas; aderezos de diamantes, esmeraldas, marquesinas 0 rubies corres­ pondientes a las guarniciones; vuelos de encaxe 0 blonda, abanicos de las barbas del turco 0 ingleses, bordados de China, mangui­ llos de cocina, trajes a la turca; lazos para cogerlos y para el pelo y brazos guarnic.iones de blondas y cofias abiertas con las demas con menudencias de ciertas trencillas, caramelillos, maneras de retratos, aderezos de nacar, hebillas de brillantes, parlamentarias de pelle­ jos de cisne bordadas y mantillas de toallas de mil colores »>"). La extensa cita precisa las modas femeninas y sirve, tanto para colorear la evocacion suscitada por las estampas, como para describir con justeza las pinturas de aquel tiempo cuando se , conozca el valor exacto de cada vocablo. Ramirez suefio y conducido por el palacio llega en s ante un Entendimiento penetra en el salon de optica ; alli encuentra un espejo , un microscopic y multitud de bastidores que «represen­ tando directamente sus figuras al espejo y este reflexionandolas al brillante abultador: cristal. .. ofrecian a la vista los. interiores fondos de sus jerogIificas pinturas ». No han de copiarse todos los cuadros que describe el autor; baste el extracto de unos cuantos: « AlIi veo dosgalanes pet�metres siendo braceros de unas damas que con ricas puntas Ips mantos, buenas cofias en de blon­ dinas y mejores reloxes en la cintura, van robando la atencion ... » lado advierto <� Al embozado majo otro un con su montera que, al pasar una tapada dama un arroyuelo, la ofrece el brazo y ella, con un melindre despejado , le da y con la otra una, mana recoge la falda por no mancharse 0, 10 que sera mas cierto, por descubrir la rica media blanca y la hebilla de brillantes de su pie.» «AI otro lado, en el esmeraldado margen de un arroyo, miro sentada una pulida dama que, sibien reparo, por entre las celo­ sias del abanico, corresponde la conversacion muda de las sefias y guinos con cierto petimetre que, no muy lejos, sentado en una piedra, la hace diferentes ademanes y visajes y, aSI que acaba, se aplica a los ojos una. brujulilla para atisbar los de la ninfa.» «Por una excusada calle del paseo van por aquel lado dos tapadas con cuidados de un majito, haciendo con fingidas toses ademan de que le esperen » ... «Un salon hermoso, ricamente adornado de pinturas, bellos espejos, hermosas cornucopias iluminadas y todo lleno de damas y galanes, y en el testero esta sentada aquella ninfa ya entra por ... la puerta aquel mancebo que la cortejaba ... Jesus, que rendi­ j miento entra haciendo!, j que cortesias a la francesa!, j que pei­ nado de tanto rizo!, i cuanta campanilla le cuelga del relox!, j que cuto verde, chupilla corta, blanca media calada en los cuadrados,· zapato delicado y hebillas tan brillantes! ... » l No percibe el lector cual si un prosista contemporaneo des- 26 cribiese pinturas, dibujos 0 estampas de Goya, 0 si este trabajase al dictado de aquel ? Hojas de los cuadernos del viaje a Sanlucar, cartones para tap ices , varios CAPRICHOS cobran, mediante los vivaces cuadros de la Optica, aspectos de realidad vibrante. Tras la animacion de las del cortejo la pintoresca escenas a moda vienen los avisos moralizantes; 10 mismo que tras las esce­ nas placidas del galanteo llegan las acedumbres consiguientes. Tres generos de ellas estampa Goya indelebles en LOS CAPRI­ CHOS: la boda sin amor; el amor ilegitimo que dura hasta la muerte y a veces la causa, y el amor venal. Forman primer subgrupo las laminas: E1 si pronuncian el ... (numero 2), jQye sacriiicio ! (rium 14), Lafi1iacion (num. 57) y , i No hay quien nos desate? (rrum. 75). El matrimonio desigual de mujer moza con viejo, 0 con galan deforme, 0 la boda entre viejos, constituvo para Goya preocu­ pacion que aflora en tres de las estampas citadas, en el carton bien conocido dos pinturas de para tapiz , en algun dibujo y en epoca avanzada. l Surgio en su espiritu por circunstancias fami­ liares? l Se explicara suficientemente por la observacion de la rea­ lidad en torno? Sabese y desde hace alios 26), que el CAPRICHO , numero 2 se rotulo por Goya con endecasilabo y medio de J ove­ llanos en su antes citada Eptstola satirica a Arnesto: la uncidas « i Cuan tas, oh Alcinda, a coyunda tu suerte envidiaran l i Cuantas de himeneo bus can el yugo por lograr tu suerte y, sin que invoquen la razon ni pese 27 su coraz6n los meritos del novio , el s1 pronuncian y 1a mano alarqatx a1 primero que Ilepa! j Que de males esta maldita ceguedad no aborta !» 27). La inspiracion directa en el texto de J ovellanos, que no se _ verifica,por desgracia, en mas CAPRICHOS, proclama el vinculo que unia al artista con el gran escritor; Ie retrat6 dos veces, dibuj6 su tarjeta, y en muchos aspectos pertenece a su circulo, cual diriamos hoy. La satira acumulando trazos prosigue goyescos: «Rindete al oro, la vejez hedionda, la sucia palidez , la faz adusta vienen sin susto a negociar contigo darte al bara to ..... » El pluma para la estampa numero 14 lleva dos letre­ dibujo a ros; uno con tinta, Sacrificio del ititeres, coincide casi con el gra­ bado, mientras que el apenas legible, de lapiz, aclara el con­ cepto: la elecci6n interesada de marido. Inviertese el tema en la estampa la que el 57, La galan, caduco ya, va a fi1iacion, en . casar con mujer noble, pero de natural que su cabeza avulpejada denuncia. Por remate del casorio desastrado, la atadura indesata­ ble, grabada en la estampa 75, idea que renace en otras obras de Goya: dibujos de la Nacional de Madrid y del Museo del Louvre y en el tragico Disparate matrimonial. 28 El grupo de CAPRICHOS alusivos a" la pasion amorosa que conduce a la muerte es de los mas sentidos y, no hay que decir, se suele explicar por la obsesion de la Duquesa de Alba. En diversos escritos he consignado mi opinion y en ella persisto 28). El amor nacio , crecio y se consumio en unos PQcos alios; desde luego los de la elaboracion de LOS CAPRICHOS; por ello no puede sorprender que la turbadora silueta de la dama se reconozca en varias estampas de la serie ni que en esta haya alusiones a acae­ cimientos personales. No recuerdo haya puntualizado queque se la cesion por Goya a la Real CalcograHa de LOS CAPRI CHOS, . que fue cuando de verdad salieron al publico, siguio en menos de un afio a la muerte de la Duquesa (2 de junio de 1802), cuando cayeron Godoy y Maria Luisa sobre sus papeles y sus joyas 29). En tres estampas se encierran tres desventuras amorosas; pero ni Tanialo (num. 9), ni E1 amor y 1a muerte (rium. 10), pudieron ser inspiradas por la Duquesa obvias, aqui ; aquella por razones ociosas, y esta porque no hay congruencia posible ; en cambio, en la obrilla antes extractada de Ramirez hay un pasaje que no es imposible haya suscitado su composicion : «AlIi miro a unos enamorados con espadines en las manos, irritados y enfurecidos y tan ciego el uno de su calera que creo no ha advertido la sangre que le vierte una herida de su brazo ... el otro viendo tan irritada su porfia saco una pistola y le ha ten­ dido en tierra con mortales ansias. i Que dolor l » i QEe se 1a llevaron! se ha considerado, a menudo, como com­ posicion inspirada por la pasion pintor; para fomento de la del creencia ha aparecido el proyecto de las pinturas destinadas al se­ pulcro de la Duquesa, con semejanzas innegables respecto al CAPRICHO (rium. 8) 30). Sin embargo, falta la prueba decisiva. Menos dudas ocasiona la identificaci6n de la Duquesa de Alba con la maja que los aires llevada por cruza brujas (?) en la es­ tampa numero 61; talle, rasgos y las alas de mariposa en la cabeza la individualizan, Y segura alusi6n desarrollan dos estampas, que se grabaron; mas no se incluyeron en la serie quiza por su transpa­ rencia para cualquier lengua murmuradora. Una de escasa belleza como cornposicion y corto primor aguafuerte: la Duquesa como mesandose los cabellos con desesperacion, mientras lloran, tam­ bien con desconsuelo, su duefia y el perrillo que aparece en sus retratos; un petimetre atiende al gozque y habla a la dama ; gra­ bado que numero. como el [82] de la colecci6n. Creo que la composicion se refiere la niisma ocurrencia que a motiv6 el dibujo, sin letra, del cuaderno grande del viaje a San­ lucar, en la primera hoja del album comprado por el Metropo­ litan Museum, con una dama-z la Duquesa de Alba ?-y tres hombres llorando; en ambas composiciones el petimetre tiene la cabeza vuelta 3 I). Mas notable es la otra estampa, rotulado su dibujo Sueiio de la mentira y la inconstancia; muestra al pint�)f abra- zado a la Duquesa, con doble cara y alas de mariposa en el tocado . en el y con otras figuras monstruosas campo y un castillo en lontananza (num. [81 D. El tercer conjunto de esta secci6n regida por el amor es mas abundante estampas: suma una docena; y todas se' refieren a en arterias celestinescas, a la explotaci6n mercantil de los apetitos ·a sus consecuencias infandas. Pudiera ordenarse de este modo: y Bellos consejos (num. 15), Bien tirada esta (rium. 17), Ruega por ella (rium. 31), Mejor es bolpar (rium. 73), Mala noche (rium. 36), 30 .. Chiton (num. 28), Dios la perdone y era su madre (num. 16), Le ... descaiiona (rium. 35), fa tienen asiento (rium. 26), fa van desplu­ mados (num. 20), Por que fue sensible (num. 32) Y Las rinde el sueiio (rium. 34). Huelga comentario a esta sucesion de escenas, sentidas unas , grotescas varias, sarcasticas y amargas las mas de ellas ; la descen­ dencia literaria de La Celestina encuentra en LOS CAPRICHOS insu­ perable expresion plastica. En nuestra pintura tuvo asimismo dos representaciones : . de Murillo, la mas el lienzo que antigua, en de la coleccion Widener paso a la National Gallery of Art de Washington, en el de Goya adquirido recientemente por don Juan March y en versiones debidas a Lucas. Si fuera caer en prolijidad el comentar cada una de las estam­ pas del grupo, no quiero prescindir -de llamar la atencion sobre una de las mas bellas por la predileccion que al tema declaro Goya. Para el Capricho Bien tirada estd hizo primero, un pre­ , cioso apunte, con aguada de tinta de China, en el cuaderno chico del viaje a Sanlucar, quiza al sorprender una camarista de la a Duquesa estirandose la media, al lado del barrefio que acaba­ en ria de lavarse; luego, con destino a LOS CAPRI CHOS desarrollo, la composicion a lapiz rojo , introduciendo ya la figura de la vieja celestina; pero, 10 curioso es que hay, 0 hubo, otra cornposicion mas complicada con el mismo asunto, en la que acompanan a la joven dos y un majo ; conocese por un otras grab ado de Jules Jacquemart titulado Scene espaqtiole 32). Creo que hasta hoy no ha vuelto a reproducirse ni a mencionarse, por 10 que la publico. Y suma interes a esta creacion de Goya que el gran poeta rornantico Alfredo de Musset copio en 1824 el CAPRICHO y 31 • M. 1. Adhemar ha sefialado que en el se inspire para escribir su Andalouse: «Et qu' elle est belle dans sa joie . tirant son bas de soie Lorsqu' en » La huella artistica y literaria del leve apunte sanluquefio no se con 10 anotado: tambien Baudelaire hubo de recordar el agoto la estrofa dedicada famosa poesia Les grabado en a Goya en su Phares en Les jleurs du mal, que debe que todacopiarse, puesto ella esta henchida· del conocimiento que de LOS CAPRICHOS tenia • el gran poeta: cauchemar plein de choses inconnues, « Goya, . De foetus fait cuire milieu des sabbats qu' on au De vieilles au miroir et d' enfants toutes nues tenter les demons ajustant bien leurs ba·s.» pour VIII.- GRUPO TERCERO: GENTES DE PRO Hasta docena y media de CAPRICHOS deben reururse bajo rubrica.. de que el espiritu satirico de Goya esta u otra expresiva asesta en ella sus tiros contra clases y personas relevantes; la sec­ de con­ cion adquiere asi caracter y alusivo ;" por cari�aturesco tado, es la parte de la serie mas ocasionada a interpretaciones falaces, Que grabados censuran vicio pecados sy generales; cuales blanco determinado; hasta donde es posible otros se dirigen a un -- .' _ -_ -.-�- poner nombres a las figuras problemas, hoy por hoy, no son resueltos. Poco creibles las «explicaciones» maliciosas; redactada con la natural cautela la del Museo del para bien Prado, resta interpretar el conocimiento de las interioridades de la epoca , de ser cabal. que dista todavia Cuanto mas se examinan LOS CAPRICHOS, 10 y cir­ concreto cunstancial que haya en ellos mengua y se esfuma, afianzandose su sentido censorio de defectos comunes. Que muchos de ellos nacieron de ocurrencias, cabe suponerlo ; mas, el genio del autor acerto las las «explica­ a despersonalizarlos; divergencias entre ciones» 10 confirman. Dentro de conjunto separanse varios subgrupos este sin es­ fuerzo y para ayuda de su mejor comprension. A manera de postulado base para todas las satiras pudiera la estampa Nadie interpretarse se conoce (num. 6); pues la vision del mundo como un carnaval es frecuente en las obras de Goya. Sus dibujos mostrando al la y, luego, sus grabados, van avaro inutilidad de atesorar-!_ Por que escoiulerlos? (num 30) ;'-al , gloton la fealdad de calientes (rium. 13); al lujurioso su gula-Estdn - el casa (rium. 18); -al infa-: riesgo que ,cae- Y se le quema Ia en tuado con vanidades genealogicas las mentiras que traga -Los Chinchillas (rium. 50), si cabe interpretar de tal modo la miste- . .. . . / nosa e Impreslonante composlclon. En el para la estampa que acaba de mencionarse es un dibujo asno el que propina el alimento a quienes tienen cerebro y oidos cerrados; al grabarlo, el as no se transforma en hombre y, como recuerdo, anuda en torno a su testa un pafiuelo cuyos extremos fingen orejas asnales; por esto ligase a las siete laminas en que' 33 el paciente y malafamado equino es protagonista y, por excep­ cion, ya seiialada, estan seis de elIas seguidas-nums. 37 a 42 -'-. Tal circunstancia, y que en dibujos de ultima epoca y en la emocionante pintura E1 coloso, 0 E1 panico , del Prado, el mismo cuadrupedo sea figura principal, demuestra predileccion en el artista para hacer patente-o celado-su pensamiento. Este grupo de asnerias debio de idearse mas numeroso, puesto que en el album adquirido por el Metropolitan Museum de Nueva York hay estudio de aguada de tinta de China de los un - quiza cuadernos del viaje a Sanlucar==-en que tres asnos, vestidos con chupa y cuello alto, son apaleados por un aceitero. EI analisis de las estampas enumcradas requeriria harto espa­ cio, y sin aducir dato decisivo alguno sobre su interpretacion, fuera de los que el lector aprehenda al contemplarlas, En cambio, debe anotarse que en la literatura del siglo XVIII abundan poemas burlescos y satiras en que los asnos tienen papel preponderante-citese La Burromaquia d� don Gabriel Alvarez de Toledo (1744) 33)-y que Goya es mas que probable que cono­ ciese una composicion en verso contra don Tomas de Iriarte E1 : astio erudite, escrita por don Pablo Forner, bajo el seudonimo de don Pablo Segarra, que se imprimio en 1782. l Como no recordar ante el CAPRI CHO Hasta su abuelo (nu­ mero 39) aquel pasaje del libelo de Forner: « ..... disfrazo a la moda su catadura toda y luego en la cabeza .. 34 la un peluq�:in que en cerviz tropieza, en el cuerpo acomoda, de gentil cortadura, casaca con dorada bordadura»? l 0 en la figura con lentes del dibujo preparatorio para la estampa i De que mal. morira? (rnim. 40), suprimida al grabarla, los versos: «AI borrical semblante la mascara antepuso de un gigante»? Y, por fin, el r6tulo [Bravisimol (num. 38) tno parece SUSCl­ tado por aquellos otros que dicen: . «El mundo todo al goticismo asp ira . pues mis .obras no admira ; publican de mis versos delante j Bravo! J por detras, perversos»? Sean cuales fueren lets satiras personales que el asno cantor, o el medico, 0 elgenealogista, el que 0 se hace retratar encie­ rren, en cuanto creaciones plasticas responden a un ambiente literario conocido. Tambien responde tradici6n vieja la satira a contra los curia­ . les como desplumadores de quienes caigan en sus manos : j Cual 1a descaiionan! (num. 21). En cambio, no es facil atinar acerca de la elaboraci6n de la desagradable estampa E1 vergonzoso (nu- 3S mero 54) ni de la poco menos repulsiva Traqala perro (num. 58). Siete u ocho estampas seran alusiones directas a personajes o sucesos del tiernpo ; y notese el numero exiguo cuando siempre ha habido el prurito de ensanchar la cuantia de la satira escan­ dalosa. El afan por ver en las estampas de Goya 10 que en su prospecto condena como impropio del arte y el gusto morboso por descender a particularidades han de contentarse con esta me­ dia docena de CAPRICHOS. Pero,. aun ell as el esfuerzo por en lograr identificaciones seguras, 0 muy probables, resulta baldio. l Quien sera el sacamuelas que bajo la muestra «AI Conde Pala­ tina» (rium. 33) arranca una quiiada y 10 creen, segun el letrero del dibujo preparatorio? La explicacion frances, en que publico Lefort, dice que el ministro Urquijo ; declarese que los rasgos fisonomicos no son incompatibles, pero, si la lamina es de las grabadas en 1797, en ese afio todavia no era ministro y, si es de las afiadidas en 1799, era el momenta de su mayor poderio , Para esta lamina ha descubierto hace poco un estudio pre­ se paratorio hecho con aguada de tinta de China; figura en el admi­ rable album de cincuenta dibujos adquirido por el Metropolitan H. B. Wehle de las hojas del cuaderno . Museum; segun es una grande del viaje a Sanlucar, la parte dibujada, probablemente, en ya en Madrid. Las mudanzas principales estriban en que al gra­ bar la- composicion se suprimieron las tres figuras de la izquierda y se cambio la forma de la anaqueleria en donde se alinean los frascos de los potingues. Tambien es de notar la duplicidad de letreros: uno, excepcionalmente, en la parte superior: Tuta parola e busia (toda palabra es mentira) y otro al pie: el Charlatan fulano? arranca quiiada y 10 creen 34). una · l Quien sera, el anciano afanoso de ciencia de Esto sf que es leer (num. 29) que no da paz a la lectura ni en el momenta en que le calzan y le peinan? EI mismo texto explicative su­ pone si sera «el Conde de Revillagigedo 0, mas bien, el Du­ que del Parque, que pasaba en Madrid por dedicar a la cultura s610 el tiempo que pluguia a su ayuda de camara tardar en peinarle » H). Podria, menos intencionadamente, que inspire la creerse estampa una escena de E1 petimetre, de don Ram6n de la Cruz, del afio 1764. En ella «Don Soplado », mientras Ie peina el pelu­ quero, dice a su sirviente: «S610 ese libro me alcanza; dire entre tanto el Oficio ... » 36). lA que predicador se apuntara en Qye pica de oro (rium. 53)? Una comedia-sainete del mismo admirable costumbrista lleva el nornbre de Los picas de oro; pero, no se refiere a oradores, sino de mucha labia 37). a petimetres l Que militar ridiculiza por sus bravatas se en la estampa numero 76? El explicador frances escribe: «No se sabe ... si no es don Tomas Morla, teniente general de art.illeria y actualmente de las Andalucias 38). gobernador » Po liticas son, sin duda, las estampas 19 y 77 tituladas T odos caeran y Unos a otros, significantes, aquella, tal vez, de la inesta­ bilidad de los favoritos a que dan alas las veleidades femeninas el fondo de los y esta, quiza,' de la lucha ficticia, juego, en hombres publicos. 37 Restan tres CAPRICHOS J de los cuales solo uno entro en la coleccion , de muy fuerte caracter caricaturesco , EI' primero el dibujo la hue­ ni' se estampo, aunque conserva lla de la plancha cuando se colo co encima para hacer el «repor­ te»; lleva el letrero a lapiz : S ueiio : crecer despues de morir y no' se ocurre a quien pueda referirse, como no sea al Marques de la Ensenada al poner su la de gestion en comparanza con sus suce­ sores en el gobierno. De indole muy distinta son las otras dos que, en con violen­ satiriza ados damas. cia y hasta con procacidad, se En la estampa numero 55, Hasta la tnuerte, el texto frances y el espafiol personalizador ven a la Condesa-Duquesa de' Benavente, de Osuna, intentando ante tocador disimular Duquesa en vano su Ya el hispanista aleman A. L. Mayer los estragos de la edad. indica el parecido del grabado con un pastel de Coypel y, de reciente, M. E. Lambert ha probado que el CAPRICHO proviene de dicho pastel, a' traves de aguafuerte de Louis Surugue, gra­ un bado en '1737 que, con el rotulo : La Locura adorn a a laDectepitud la la comedia del propio . con galas de las Mocedad, se inspira en de la Kazoti, teatral ,Charles Coypel El triurifo frigida pieza alego­ rica estrenada en 1730. La cornparacion del CAPRICHO con su fuente, al recalcar mi tesis de que Goya fue artista mas complejo en su formacion y en la elaboracion de obras de 10 que afirma sus una, critica sustentante de la actitud ditirambica-c-v poco traba­ josa-de cantar al genio creador, mina la supuesta identifica­ cion, ya claudicante si se reflexiona que la Condesa-Duquesa, justamente en el ana de la publicacion de LOS CAPRICHOSJ pagaba al pintor varios lienzos pintados para la Alameda. . ."d.' r.II·' ,.14:'1/'" . (;r.""t"1" J.,'·'ill"lf./I(,' ,'II �-.j, •. _ftL 5oliepar� La, fJ)ecr�l'ill/{II' .l.: iljlt,dt'IIl/'1I ,I' tit' II fJ(1l11 ('";,'(,, . .. ,. La misma vieja, con rasgos apenas menos provectos, es pro­ de la tagonista de un CAPRICHO sin letra inserto en un ejemplar de primera tirada, que acaba de adquirir la Biblioteca Nacional Paris. La estantigua, sentada, recibe el saludo rendido de un petimetre y, detras de ella, otro cruza los brazos con ademanes indecentes. La estampa creo que es autentica, de merito secun­ dario y, por 10 indicado, muy juiciosamente excluida de la serie. La fisonomia caricaturesca de la dama se acerca a la de Maria Luisa, por el acentuado prognatismo 39). Los dos ultimos CAPRICHOS reseiiados aludirian con visos de las murmuraciones frecuentes sobre sus galanteos, probabilidad a las modas de su y a su gusto por extravagantes, e impropias edad, que muchos testimonios escritos y grMicos aseveran. IX. - GRUPO CUARTO: BRUJERIAS Forrnanlo diecisiete estampas; este numero el mas alto - la comparado con los otros -, la novedad en la invencion y en la factura son indicios de la extraiia preferencia de perfcccion el Goya por los temas hechiceriles. Motivanla, probablemente, . . la picota satirica las supersti- empeiio declarado de exponer en fuera de ciones, comun a tantos espiritus de aquel tiempo Y, , de tales abria al que el campo fin asuntos se este educative, juego libre de la fantasia. El parrafo ya citado, de Cadalso diriasc , escrito pensando en los de esta seccion «Mostraronme estampas - dice - que grabados : de tuve caprichos de algun me parecieron magica y figuras qu.e por 39 pintor demente » La aparicion en esta clausula de los conceptos 40). estalnpa, magia, capricho y pintor se antojaria coincidencia exce­ siva si el texto refiere la de ello no se a tarea Goya; mas no es posible, porque el escritor muri6 en 1782; ten�ado se esta para suponer que, segun vimos antes, acaso el literato suscit6 en el grabador la idea de su coleccion sin par. explorar el terreno de las posibles influencias sobre la Para composicion de diversos CAPRICHOS, ha abierto Enrique Lafuente una senda prometedora: la de los libros franceses ilustrados, y ha aducido el poema La Dunciade, ou la guerre des sots, de Charles Palissot de Montenoy, descubriendo en las laminas, que le puso Claude Monnet en 1776, «un cierto clima pregoyesco, digno de comentario: sortilegios, brujerias , fetos 0 recien nacidos, paja­ ros monstruosos, asnos y visiones » 41). Lamento no haber podido leer hasta ahora libro que s610 un por noticia bibliojjrafica conozco y del que titulo y fecha sugie­ ren haya servido de inspiracion a Goya: su aut or llamabase Gaston d' Abab y bautiz6 su obra : L' antituystere, ou les sorcieres de l' Espaqne ; se imprimio en Lyon en 1765 42). Tres aspectos se desarrollan por nuestro grabador: las prac­ ticas supersticiosas; su castigo por la Inquisici6n y, para ensan­ che maximo de la fuerza el adiestramiento de brujos imaginativa, y brujas y sus trajines. S610 un grabado se refiere, propiamente, al primero: el nu­ mere 12, A caza de dientes, en que una joven aterrorizada, pero resuelta, extrae un dienteahorcado «eficacisimo para los a un hechizos » al decir del manuscrito explicativo del Prado. Viejisimo abolengo literario tiene la estampa; hablando Ce- lestina de la madre de Parmeno, encomiabala : «Siete dientes mientras quito a un ahorcado con unas. tenacicas de pelar cejas, yo Ie descalce los zapatos» 4-3). El castigo de brujos por el Santo Oficio, de antiguo severisimo con ellos, se trata en dos de los CAPRICHOS: Aquellos polbos (nume­ estos ro 23), primera parte del dicho que se completa: «trajero� lodos», y No hubo remedio (num. 24)" Pero, Goya hizo hasta otros dibujos de encorozados por .la Inquisicion, que no llego a seis casos vistos H). grabar; algunos con letrero afirmando que eran El tercer subgrupo cabria considerarlo independiente, pues todo el desenvuelve escenas de la vida y malos hechos de .los hechiceros: Obsequio a(num. 47), Ensayos (mrm, 60), el maestro maestra (num, 68), i_Donde Aguarda que te unten (num 67), Linda , va mamd?(num. 65), jBuen viaie! (num. 64), AIM va eso (riu­ 66), Correccion (nurn. 46), Devota profesion (num 70), . mero Hilan deigado (num. 44-), Mucho hay que cbupar (rium. 45), Sopla Y auti no se van (nu­ (riumero 69), jQyien 10 creyera! (num. 62), mero 59), Si amanece nos vamos (num. 71). Fuera prolijo detenerse en cada una de estas estampas; adies­ de brujos de tramiento de brujas, juntas, cual. la del seminario Barahona (rium. 46), ritos, conciliabulos contra la natalidad, vampirismo, rifias entre ellos, toda la escala hechiceril subida de asuntos peldafio a peldafio por Goya. Pero 10 extraiio algunos motivo de per­ requiere atencion. Sopla (mrm. 69) debio de ser tema analogo 10 desarrollo en plejidad para el autor, puesto que Relaciona La­ dos composiciones todavia mas desvergonzadas. del escabroso Eloge du fuente el asunto con la portada anonima en 1799, no hay holgura para pet, aunque previene que, publicado ella mas tole­ que en se inspirara Goya 4-5). Aquellos tiempos eran rantes para los contra el .olfato ; afios despues un pintor atentado� timorato y cortesano, Vicente Lopez, adornaba el cuarto de aseo del casino construido en la calle de Embajadores, para la Reina Isabel de Braganza, con un techo figurando Los buenos y los males vieiitos, hoy en el Museo de San Sebastian. Acerca de las dos estampas dedicadas al vampirismo (nume­ ros 44 y 45) ha de advertirse que para creerlas suscitadas por las celebres Neches, de Young-como supone Adhemar- 46), hay el es­ collo de que su version castellana por don Juan de Esooiquiz no se imprimio hasta que se coleccionaron sus a bras selectas (1798 1804). - Escritor tan ligado a Goya como don Leandro Fernandez de Moratin , anotaba al Auto de FeJ de Logrofio: «Seran vampiros, cadaveres que salen de. sus tumbas para chupar la sangre de los nifios » 47). Por fin, en dos composiciones, las mas emocionantes, con­ dense Goya su intimo sentir sobre las fuerzas odiosas del mal: En Y aun no se van y Si atnanece, nos que a Gautier vamos. aquella, hada pensar en Dante, expresase todo el peso y toda la persis­ tencia de la supersticion ; en la segunda, el alba de la verdad, desvanecedora de las tinieblas de la ignorancia; idea que en su vejez dibujo el gran artista, repetidamente. x. - GRUPO QUINTO: DUENDES El ultimo LOS CAPRICHOS apartado que en puede hacerse, el asunto, resalta todos por con estampas agrupables por entre --_ , 10 fertil de la invenci6n y el matiz de burla, sin gotas amargas, patentes en las mas de las composiciones forjadas sobre las habi­ lidades y travesuras de los duendes. Su numero no alcanza la docena y encajan dentro del con­ todas cepto definido por la lamina ideada para frontis en 1797; surgieron durante el Sueiio de la razon; ya en aquella avechuchos revolotean por encima del autor dormido. y trasgos el estudio de muestra el La insistencia en esta composicion interes de Gova por lograr una estampa notable y el destinarla 'para portada de la serie 10 explica ; del empefio puesto en ella es claro indicio que hubo de tomar sus elementos esenciales, Fra­ seg6n ha demostrado Lafuente, de la ilustraci6n dibujada por 'gonard para La chose impossible, cuento en verso de La Fontaine; un demonio preocupado sobre el que revolotean endriagos y espiri tus alados 48). Mas no siempre los duendes revisten cataduras siniestras �cual del inframundo el XVIII los en esa estampa. A los seres siglo mira sin miedo,.y Goya en esto, como en casi todo, es muy de EI manuscrito del Prado, al explicar el CAPRICHO su tiempo , numero 78, expresa asi : se servicial «Los duendecitos son la gente mas hacendosa y como la criada los tenga· contentos, espu­ que puede hallarse; la la verdura, friegan, barren y acallan al niiio. man olla, cuecen Mucho se ha disputado si son diablos 0 no; desengaiiemonos, 0 en estorbar los, diablos son los que se ocupan en hacer mal, en no hacer nada.» Y el mismo comen­ que otros hagan bien, 0 tario anota la lamina 80: «El que lograse coger una madri­ en duendes y la enseiiase dentro de una jaula a las diez de guera de 43 la la Puerta del Sol, necesitaba de otro .manana en no mayorazgo».- Vease ahora como describe los duendes el a agustino Fray Francisco de los Arcos, que, en 1786, publico en Pamplona unas desatinadas y extravagantes Conversaciones instructivas: «Son los duendes animales corporeos engendrados de la corrupcion de , los vapores gruesos de los sotanos y lugares cerrados donde no hay ventilacion ». «Los duendes quitan y ponen platos, tiran chi­ nitas ... se aficionan a los nifios » 4-9). El paralelismo con el ma­ nuscrito es cabal, pero mas estrecho con varios CAPRICHOS. El libro tuvo repercusion en Madrid, porque don Mariano Madra­ n1any y Calatayud saco a luz, con el seudonimo de don Juan Bautista Jordan que don Emilio Cotarelo crevo nombre real­ - una Carta apoloqetica de las conversaciones instructivas (1786) con aceradas ironias contra los dislates del fraile. Por entonces salieron siete numeros de una publicacion que se llamaba El duende de Madrid. Discursos periodicos (1786-7) y, afios antes, en 1761, se imprimia El duende especulativo sobre la vida civil, dispuesto por don Juan Antonio Mercadal. Don Ramon de la Cruz, espejo de su tiempo escribio al menos, dos sainetes que , , titulo: El duende (1773) Y Gracioso engaiio creido del duende fingi­ do (1777). Claro esta, qu� en la acepcion de espiritu curioso y revolvedor politica quedaba la memoria de las de Va­ en intrigas lenzuela en el reinado de Carlos II. Valgan estos datos para con­ firmacion de cuan poblado por referencias a duendes estaba el ambiente en que Goya se movia. Su interpretacion de tan inquietos y cercanos espiritus, a menu do regocijada y rara vez deforme, encarna en dos modalida­ des muy diversas; provistos de alas de murcielago en Soplones 44 (numero 48), en Se repulen (num. 51), en Buen viaie (rium. 64) vistiendo y en No te escaparas (num, 72) 50); Y con mas frecuencia· en las ropas que semejan habitos de frailes; asi aparecen compo­ siciones con sus afanes, juegos y travesuras: Estan calientes (nu­ mero 13), que para Lopez Reyes satira de la gulasI); Duendecitos (numero 49) Y Nadie nos ha visto (num. 79), dentro de la bodega; No arites, tonta (num. 74), dicen dos que e�tran por la ventana a sorprender a una moza; Despacha, que dispiertan (num. ]8) aguija a tres que trajinan en la cocina, segun los pinta Fray Francisco de los Arcos; fa es bora (num. 80), en que se desperezan bos­ tezando ... Estos .monstruos chicos, traviesos y activos, contrestan con las visiones reveladas en varios CAPR/CHOS del grupo angustiosas del Sueiio de la razoii, Tambien precedente; unas y otros producto en esta formula se nos muestra Goya condensador plastico de su ambiente: un escrito de don Joaquin del Amo, impreso en Madrid en 1767, el titulo aleccionador que sigue: Desper­ ostenta tador crttico y joco-serio de un [etatqo de la razoti intitulado Sueiio moral. haber aducido el parrafo del Pa­ Debese a Lopez Rey 52) de Addisson (3 de julio de 1712) per XI de «The Spectator» On the pleasures if the imaaination, donde sobre versos de Virgilio Cuando el y de Dryden escribe segun tr�dujo Munarriz - -« el animo de resultas de suefio la fan- cerebro ... agitado algun ... tasia..; se aterra con visiones de' monstruos... bra suya». to do 0 . La version espanola no salio hasta 1804;' pero, la inspiracion del de evidente. texto Goya parece entonces los conceptos en Vease, pues, como jugaba se con combinan en LOS CAPR/CHOS. forma analoga a como se 45 XI.-ESTAMPAS NO INCLUIDAS, ESTAMPAS DESCONO­ CIDAS Y CAPRICHOS NO GRABADOS Expuesta la organizaci6n posible de las estalnpas de la serie y aducidas notas que faciliten la tarea, gustosa e intrigante, de su examen, acaso decepcionadoras por prosaicas y de bajo vuelo, para quienes asientan su admiraci6n a Goya sobre esoterismos 0 intenciones disolventes 0... transportes misticos (!!), que de todo hay entre los goyOlatras, esto menester tornares los pape­ a les, pruebas y dibujos, para ir dan do remate estos ya cansados a preliminares. En_ paginas precedentes mencionaron tres se grabados de los que se conoce sola prueba estampada, una saber: E1 sueiio de a 1a mentira y 1a inconstancia, aquella que Goya abrazado en se ve a dama de doble faz y alas de a ·una mariposa, emblemas de falsia y veleidad, conservada en la Biblioteca Nacional de Madrid; la sin titulo don de lloran una dama, una dueiia y un perrillo y un galan intenta consolarlas, guardada en la misma Biblioteca y la recien por la Nacional parisiense, quiza adquirida desvergonzada satira de los devaneos ·de la Reina Maria Luisa. mas Aquellas, que probables alusiones la Duquesa de Alba, y esta, de arries­ a gadisima publicaci6n, 16gico quees excluyesen del volumen, se que s610 como ensayo se estampasen y hasta que de las dos ulti­ mas no haya perdurado el dibujo. No obstante, se ha estimado . inexcusable el aiiadirlas en este libro (nums. [8 1- 83] de la serie). Mayor curiosidad, todavia, despierta el caso de los dibujos que fueron sin duda grabados, habiendose perdido plancha y prueba ; y el de los que no se hicieron aguafuertes, bien porque se sustituyesen por composiciones con variantes, bien porque se abandonase mediante recelo, mudanza el cri­ su ejecuci6n 0 en terio del autor. hasta ahora unico del el dibujo pri­ Ejemplo, , primer caso es moroso, a que lIeva el la letrero: Sueiio: pluma, crecer despues de morir- mentado al tratar del grupo tercero -, tiene clarisima en de cobre cuando se los margenes por la plancha la sefial dejada coloc6 encima humedecido para el «reporte». Con este lIega el numero de los asuntos grabados para IDS CAPRICHOS a ochenta cuatro y , Caso distinto es el de Los Chinchillas (num. 50); conservanse revela dos dibujos; el ejecutado a pluma, .muy minuciosamente, la huella de haberse «reportado » so bre la plancha ; pero el gra­ bado de la serie este dibujo, sino al hecho con no corresponde a el fondo arquitecto­ simplificado desaparecio aguada roja - muy • en la nico, las tres damiselas y el hombre fueron reemplazados un hombre, aguada por un jumento y, en la estampa, por qu� tiene en la cabeza un atado cuyos cabos simulan orejas pafiuelo eliminar asnales l Se inutiliz6 la plancha? l'Se sustituyo para -. identificadores de las personas, del hecho 0 pormenores peligrosos el dibujo Adviertase, por si de algo sirve, que en a aludido? .. la pluma las victimas (?) visten dalmaticas (7) grandes con escu- dos heraldicos , del enunciado de de facil EI tercer caso este parrafo es menos concreci6n. Ya van corridos mas de ochenta afios des de que Car­ derera aseguraba que tenia en su poder veinticinco dibujos para la promesa CAPRICHOS que no se grabaron; como no cumpli6 de hablar de elIos, faltanos un testimonio precioso para comple- 47 10 que en la intencion y en los lapices y en la pluma de tar Goya habia de ser la serie total. Los dibujos de Carder era estan hoy en el Prado, y al. redactar en 1928 la Gufa de la sala, donde a la sazon se exhibian, anote hasta CAPRICHOS quince como que no s� cabria agregar; mas, como en rea­ grabaron. Otros lidad, incluso para los quince cercanos a los estampados, care­ cese de certidumbre, es preferible no aumentar con ellos este volumen 53). Caliticacion diferente merecen otros tres dibujos que, con el de don Pedro Fernandez legado Duran, entraron en el Museo del Prado en 193I. Relacionanse tanto los dos primeros titulo de un su Preqon - brujas-con la estampa jSopla! (num. 69); con aguada roja dibuja desvergonzadamente, una composicion ardua de descri­ bir; repitiola, luego, a la pluma, suprimiendo las mayores osa­ dias, e introduciendo en la escena hechiceril un coloso con enor­ de orejas Tema, proporciones y factura de mes asno. convencen que los dos estudios preparatorios se destinaban a una plancha de LOS CAPRICHOS . A conclusion conduce el del . pareja exam en tercer dibujo: un petimetre se acerca, la lente ante el ojo derecho, a contem­ plar un disforrne y misterioso encapuchado y ya se seiialaron , paginas arras sus semejanzas con los CAPRICHOS numeros y 52 3 Y con el Disparate de miedo; tratase, con mucha probabilidad., de un estudio muy meditado y admirable un CAPRICHO que para n� se grabo. La actitud del protagonista y acaso la idea de la composicion emparentan con las de Ni asi la distinpue (num. 7); por ello propuse rotularlo : No 10 ve ni con Iente. Cuatro dibujos mas del de Fernandez Duran pueden legado afiadirse a los quince que arriba se indicaron; como ellos tam­ poco es necesario incluirlos aqui. XII. - LA FACTURA publicar don Felix Boix y quien esto escribe el volumen: Al Goy a cien dibuios ineditos (Madrid. Museo del Prado, 1928), hubi­ : mos de explicar el camino seguido por el artista para lograr sus estampas con estas frases: «Por la tecnica (los dibujos preparatorios para LOS CAPRI­ CHOS) se reparten en clases, que tal vez indiquen la march a de valia Goya, sobre la elaboraci6n. Quiza para la primera idea se de tinta, negra algunas unos trazos de lapiz negro, de la aguada veces, roja las mas,pincel. Despues detallaba la extendida con composicion con lapiz rojo ; quedando, a veces, rastros del lapiz negro, que se emplearia para encajarla y concretarla y� por fin, los dibujaba nuevamente a pluma toda minuciosidad. Ter­ con minada Ia obra, para pasarla a la plancha, y evitar el hacerla invertida, colocaba el dibujo humedecido sobre el cobre prepa­ rado y 10 prensaba,quedando las principales Eneas sefialadas y la tinta en el hoy perceptible; en varios casos papel la huella ... humeda rebaso los perfiles, produciendo contornos coloreados suavemente, que son hoy gratos a los ojos .» «No es seguro que todos los CAPRICHOS los mismos pasos" aunque en se siguiesen de tres estados y, de muchos, dos. Todavia algunos conservemos el no fue la ultima fase, hubo algun caso que en dibujo a pluma .. 49 SIno que se afiadi6 aguatinta para que hiciese el rmsmo efecto que la estampa.» A 10 dicho veinte anos ha conviene sumar ciertas observa­ ciones hechas por Carderera, excelente conocedor y tan cercano a Goya, a quien de mozo fue presentado por Palafox: «La mayor parte (de los dibujos para LOS CAPRICHOS) son de lapiz rojo ; en algunos los fondos y sombras estan hechos con el pincel mojado que funde la sanguina de manera crasa y pin­ , toresca a causa de la desigualdad de la superficie» 54). Este curioso procedimiento se confirma a la vista de los dibujos para las estam­ pas numeros 8 y 58 por ejemplo. Subraya el mismo escritor que los dibujos a la pluma hacialos Goya con tan minucioso primor que «algunos parecen verda de­ ros grabados, tan finos y suel tos son los trazos ». Y Paul Lefort, ya en 1877, salia al paso de los topicos que entonces nacian acerca del gran artista, y que todavia estan arrai­ gados incluso entre aficionados: «En general, todos los estudios destinados a ser grabados estan resueltos vigorosa y minuciosamente; y si insistimos en es�a observaci6n es porque, conociendo mal al artista, hay quie­ nes se han complacido en hacer de el un talento espontaneo , improvisador, entregado a su rapidez meridional, cuando sus dibujos testimonian que cuida, por el contrario, de no abando­ nar nada, 0 casi nada, al dejarse ir, 0 al azar de la improvi­ sacion » 55). Al seriarse en este libro, por primera vez, las fases de la elaboraci6n de cada CAPRICHO, el lector cornprobara la obser­ vaci6n exacta del critico frances y, cierto modo, en podra ser tes- del desenvolvimiento de las de tigo tareas Goya como grabador. Ha solido invocarse termino de como comparacion para Goya el nombre de Rembrandt, y hoy, que ya se sabe documentalmente que nuestro grabador poseia estampas del holandes 56), los rasgos semejantes se vigorizan al verificar los nacidos del conocimiento. No obstante, las desemejanzas tecnicas separan sus personalida- . des. Un conocedor, como el frances M. Paul-Andre Lemoisne, escribe: «Rembrandt, dominando a fondo su oficio de grabador, ata­ caba, en general, sus cobres directamente, guiado por su sola imaginaci6n. Goya, al contrario, dibujaba siempre antes el asunto sobre el pape];.» pintores-grabadores completan, «Mientras los generalmente, croquis sobre la plancha, su Goya los dibujos en son generalmente mas minuciosos y, al grabarlos, clara simpli­ a , fica, aligera. De esto depende que, casi siempre,' aguafuertes sus sean mas luminosas que sus dibujos.» « ... Se sabe cuanto (Rem­ brandt) ha logrado con aguafuerte y la punta seca. Goya no el se mas que sirve del aguatinta y el aguafuerte. Parece como si hubiese limitado su tecnica de grabador, sin procurar desenvol­ verla. No la talla cruzada. Un grano de aguatinta Ie basta emplea La extiende en cierto modo como un para colorear el fondo. tono de acuarela» 57). claras buen conocedor que fue don Felix Con palabras aquel Boix caracterizaba asi la factura de Goya grabador: laminas de LOS «EI originaHsimo' efecto de las peculiar y CAPRICHOS esta logrado asociando al aguafuerte pura el aguatinta tintas planas uniformes, con frecuencia (aguada de resina) en muy intensas, sobre todo en los fond os ; y aguatintas degradadas para modelar ropajes, figuras y accesorios, y hasta sacando elaros en las aguadas con el brufiidor, 'obteniendo asi mucho mas rapida­ , mente que con el aguafuerte sola, efectos de mancha y elaros­ curo » 58). " XIII. - LAS TIRADAS DE LOS CAPRICHOS Al los datos hist6ricos de la serie han mencio­ consignar se nado as! los rarislmos ejemplares la tirada que precedieron a la efimeramente puesta a venta en 1799 distinguibles por las - faltas ortopraficas algunos letreros y por leves en otras particula­ ridades-, como los que entonces pudieron comprarse en la tienda de perfumes y licores de la calle del Desenpafio , A esta tirada, que sabemos por Goya alcanz6 267 coleccio­ nes, sucedi6 otra que, de reciente, ha pretendido negarse 59) ; hizose ya en la Real. Calcografia. Godoy en sus Memo;ias men­ ci6nala entre sus servicios a la cultura argumento que depone - en contra de los supuestos ataques, personales repetidos en la serie - 60); Lefort afirma que hizo la estampacion el grabador don Rafael Esteve, amigo de Goya que le retrat6 6r), y en la colecci6n Lazaro un ejemplar ostenta la nota manuscrita Tirado par Esteve 62). Fija el Conde de la Vifiaza su fecha en 1806-7. Las demas tiradas hicieron despues de la muerte de se Goya. Vindel data la siguiente hacia 18 So; consta el afio 1868 en la que concit6 las de Lefort, descuido censuras acres por su ; luego vienen las siete entre 1878 y 1918. En 1929 que se ejecutaron se hizo la excelente tirada creo, don San- que dirigi6, segun ,Jose chez Gerona, expertisimo Durante la guerra de en estampas. lib eraci on , en el afio de 1937, se realize una lujosa sobre papel Japon, cuyos ejemplares por los acaecimientos, quiza salieron , en su mayor parte de Espana y apenas son conocidos. Los cobres de LOS CAPRICHOSJ acerados, se conservan en la Calcogrcifia Nacional. EI po!menor de cada una de las tiradas no tiene entrada en libro de la indole de este. XIV.-LA «FORTUNA» DE LOS CAPRICHOS Es la mayor alcanzada por obra alguna del arte espafiol y no ciertamente. en Espana, reproducciones fotornecanicas 10 dedaran, Las tiradas y las da su popularidad, que lleva a las pero mas elocuente prueba de Goya, 0 goyesco, gentes a llamar CAPRICHO a cualquier dibujo alusion comparativa la vida diaria. EI artista y a la frecuente en acerto cual ninguno a tocar resortes operantes siempre sobre la sensibilidad. Copiada queda, paginas atras la respuesta de Goya a don Joa­ , del pro­ quin Ferrer, en 30 de diciembre de 1825, denepatoria las planchas de LOS CAPRICHOS; si yecto de estampar de nuevo bien, dejando traslucir que no Ie desagradaria publicar aquellas venderse «con «mejores ocurrencias » que tenia y que podian mas utilidad ». Un texto, muy poco aprovechado, de don Barto­ cerci ora de cuan ufano estaba Goya de la lome Jose Gallardo, nos «Tenia escribia al celeberrimo indole de coleccion (digo) - su : 53 bibli�grafo estudia�os nuevos �suntos para las laminas del - Qyijote, que consultadas con el gran Goya, habian merecido su aprobaci6n. Goya era un pintor fil6sofo: acuerdome bien de que contestandome sobre este punto a Londres por mana de un Caballero Ingles, que hoy [r8 35] reside en Sevilla, me decla que, eli. tiempos, habia el fantaseado unos Caprichos oriqinales con el titulo «Visiom�s de D. que por nuevo estilo, pintaba las Qyijote»; en fantasias del lunatico Caballero de la Mancha. S610 el pensa­ miento este de una creaci6n artistica Goya es ya propia de su 6 travesura » 3). Vease por donde Goya, en tres ocasiones, proyect6, �unque s610 en una llevase a termino , series de CAPRICHOS; con nin­ guna otra de empresas mantuvo sus persistencia comparable, . cual si el aprecio de su creaci6n adivinase la estela en genial inmediata. En ninglin pais abrieronla mas honda LOS CAPRICHOS que en Francia, y ha sido M. Jean Adhemar quien ha investigado acerca de ella ; cumple extractar sus conclusiones 64) : En r809 Vivant-Denon compra un ejemplar de LOS CAPRI­ CHOS que fue manejado con entusiasmo por los romanticos , Desde r824 Delacroix anuncia su intenci6n de hacer caricaturas en el genero de las de Goya; se le atribuye un aguatinta rarisi­ rna: jantaisie dans le genre de Goya (num 7 del volumen Fantome, , correspondiente en la obra de Delteil); dudase si son del gran artista romantico 0 de Louis Boulanger, las diez litograHas de r825 , Caricatures espaqnoles «Ni plus ni moitis» par Goy con copias de a varios CAPRICHOS. Alfredo de Musset busca en la colecci6n datos para suministrar caracter a sus primeras poesias y demuestra su 54 interes al copiar en 1828 Bien tirada esta. Y Theophile Gautier es el primero que relaciona a Goya con Callot, y que comprende agudamente el valor de la colecci6n. El exito qui ere aprove­ser chado, y en 18!)6 se venden en el Hotel Drouot ochenta lienzos al 61eo que copian LOS CAPRICHOS; denunciado el fraude por Carderera, los vendedores, que eran espafioles, tuvieron que des­ hacer el negocio. Vendieronse, al fin, en 1860, por -u precio, pero Delacroix, que obtuvo cuatro, creialos originales, satisfecho de su compra. Gavarni, Edouard de Beaumont, Grandville entre los caricaturistas e ilustradores; Musset, Gautier, Dumas, Victor Hugo, Baudelaire entre los literatos que LOS 'CAPRICHOS prueban introdujeron Francia el en nombre y el genio de Goya, que habia de ejercer sobre la pintura de mediados de siglo influencia tan honda: baste nombrar a Manet. tY en Espana? Con rubor habra de confesarse que LOS CA­ PRICHOS si conquistaron el favor publico y si conservan popula­ ridad, como se ha dicho, no sobre artistas y escritores tuvieron elinflujo comprobado en Francia. Alenza, el dibujante de mas experto .lapiz despues de Goya entre nosotros, acert6 a veces, con personalidad, recordarlos en escenas y tipos populates. a Lucas, desperdigando en juegos y falsificaciones inocentes las dotes mas caudalosas que artista espafiol haya poseido entre Goya acuarelas y 61eos introdujo figuras y, en y Sorolla, en dibujos, La vena ocasiones, escenas completas sacadas de LOS CAPRICHOS. mas ancha de las ensefianzas de Goya dentro de la pintura espa­ nola brota, y ello no debe extrafiar, de sus pinturas. !)!) XV.-NOTAS FINALES EI lector que haya arribado a este lugar, sin rehuir el esfuerzo grato de compulsar sobre las estampas las observaciones reunidas en estas paginas, habra conseguido forjarse una idea propia de LOS CAPRICHOS. Tal fue mi propos ito al allegar las noticias que avuden a situar las dentro del ambiente artistico lite­ estampas , rario y moral en que se compusieron grabaron. y Si sugiere una ordcnacion se argumental de ellas y si se apun­ tan algunas interpretaciones, como no se ocultan las incertidum­ bres, no queda cohibido, antes estimo que espoleado, el afan de inquirir. Excitar la discrepancia contribuye a la busca de la verdad. De cuanto va dicho desprende que LOS CAPRICHOS, por se encima de los valores plasticos, y a mucha altura de sus meritos tecnicos, por su calor vital, por su emocion, emparejan con las mayores obras humanas: Gautier ante la estampa j Y aun no se van! escribia : «el mismo Dante no este efecto de consigue terror sofocante»; Delacroix evoca la sombra de aquel creador ciclopeo de formas artisticas que se llamo Miguel Angel. tengase presente que LOS CAPRICHOS, dentro de una pre­ Y ceptiva estrecha, no traspasarian los linderos de una satira, genero el mas atado a las ligaduras de las circunstancias pasajeras. Merced al conocimiento de su elaboracion y del ambiente , en torno, se acrecera el disfrute; sorprenderemos aspectos cela­ dos, 0 arduos; advertiremos su valor de documento historico ; pero, quien este horro de informacion, si tiene abiertos los ojos de la cara y los del espiritu avanzara por , los circulos humanos, hechiceriles y monstruosos de LOS CAPRICHOS de deleite en sor­ presa y de emocion en perplejidad; reconocera tipos imprecisos hasta entonces en la bruma de los recuerdos lejanos y, quien sabe, si algun mal suefio perturbador, al verlo concretado en una estampa de duendes, se desvanecera para siempre tras una ca­ briola risuefia. La selva imaginativa de LOS CAPRICHOS, nunca explorada del todo, rica en las especies mas raras, reserva a todos noveda­ des, entretenimiento y lecciones. Madrid. _- Vispera del Apostol Santiago del afio 1948 . .. NOTAS LOGA: Fran­ Esta del 7 dirigida al mismo fueron publicadas por V. otra von I) carta y cisco de GO'ya (Berlin, 1903 y 1921). En el III, leese el pasaje acotado el fo1. 40: «EI que esto llega a conseguir 2) Dialogo en es pintor digno de toda celebridad». 3) La primera vez que salieron al publico formaban parte de la Baccolta di vade stampe a ·dai ori qinali di Francesco Mazzuo1a d' altri autori. En 1785 se chiaroscuro tratte diseotii ... e insigne editaron aparte. Muerto Tiepolo, y en afio que se ignora, sacaron sus hijos la serie ide Scherzi di fantasia, colecci6n de 24 estampas; casi todas tienen magos - dil6sofos de ciencia oculta» les Haman - por protagonistas. 4) Cartas marruecas (Carta n.O XIII) en el t. II, p. 95 de [a ed. de Obras (Madrid, 1818). 5) Goya, Noticias bioBraficas (Zaragoza, 1868). Francisco ZAPATER: F. J. SAN­ 6) D. SANCHEZ Goya, 1a leyenda, 1a eniermedad (Madrid, 1945) y DE RIVERA: ... CHEZ CANTON: Go/a en 1a Academia (Madrid, 1928). Gazette des 7) Valentin CARDERERA: Francois Go/a: sa vie, ses dessins et ses eauxjortes .(<< de treize Beaux-Arts», agosto de 1860, p. 220): �(Goya, qui etait sourd depuis l'age ans. .. », Melchor de JOVElLANOS: Diorios (7 de febrero de 1794)· 8) Gaspar 9) V. CARDERERA, articulo citado. 10) El anuncio, reproducido varias veces, por ejemplo, A. de BERUETE: Go/a, srabaJor (Madrid, 1918). Arte », ") F. BOIX: La primera edicioti de LOS CAPRICHOS (<; de diablos de Bayona»; 3 2, «Le pusieron 310, «Por querer a una burra»; 3 I, «Por I traer cafiutos I la cabeza. Yo Ia vi «Por mordaza porque hablaba y la dieron palos en en Zaragoza »; 313, mover ... la lengua de otro modo»; y 314, «Por no tener piernas. Yo 10 conoci a este baldado », Obser­ ... vese el prurito informativo del dibujante. 45) E. LAFUENTE, Est. cit., P: I I 2. 46) Jean ADHEMAR: Goya (Paris, Editions Pierre Tisne, 1947), p. IS· 628 de la edici6n de las Obras, en la Biblioteca de Autores Espaficles de Riba­ 47) ragina Cita al Voltaire sobre Historia de los vampiros, del benedictino Dom Agustin deneyra. caso a Calmet, abad de Senone. 48) E. LAFUENTE, Est. cit.. P: 108. 49) Apud E. COTARELO: lriarte y su epoca (Mad�id, 1897); P: 309-310. mid-lent merriment «The Art quarterly». Spring, 1946. 50) J. L6PEZ REY: Goya's vision of Es de no tar la semejanza entre el avechucho que aparece en esta estampa y el de la 51) numero 77, No desate. hay quien nos 52) J. l6PEZ REY: Goyay eI mundo a su alrededor (Buenos Aires, 1947), P: 32. «E1 espejo indiscreto», hom­ 53) He aqui su enumeraci6n: Serie posible que pudiera llamarse se ven como animales: Nums, 3 I, «El hombre bres 0 mujeres que, al contemplarse reflejados, 61 oso »; 32, «La mujer vibora»; 33,«El hombre gato»; 4-39, «El hombre rana», para el segundo hay otro apunte del legado Fernandez Duran 4-82; 64-, «Linda musica»; 6 5, «Por persuasion» 0 «Judith moderna»; 83, «Mientras la vieja duerme el fraile habla»; 84-, «Estos s610 oyen los cha­ pines de sus damas»; 85, «Brujo saturniano »; 109, «La confianza»; 112, «Incomoda elegancia»; I 13, «Junta de brujos»; 114-, «Columpio de brujos»; I IS, «Llamada»; I 16, «AI aquelarre »; y los del legado de Fernandez Duran: 4-80, «De todo»; 4-8 I, otro estudio de la misma cornposicion ; 4-4-8, «Hombre con cerrojos», en relaci6n con Los Chinchillas. Advertire que los cuatro a mayores proceden del legado que se ment6. Los titulos fueron propuestos por mi en 1928 y 194-1. La diferencia que todavia queda hasta el numero de 25 sefialado por Carderera se explica porque consideraria, seguramente, como dibujos para CAPRICHOS que no se grabaron los seis nume­ ros 309- 14- de «encorozados» enumerados en la nota 37 otro no atino a identificar, como Y que no sea el numero I 10 «Amor seguro ». 54) V. CARDERERA, articulo citado en la «Gazette des Beaux-Arts», 1860. 55) P. LEFORT, Ob. cit., p. 36. el inventario ' 56) En que publique en C6mo vivia Goya se registran: «Diez 'estampas de Rembr�ndt». 57) En el estudio L'oeuvre de los al citado de la _ grave Goya, entre preliminares Catalogo Exposicion de Goya en la Biblioteca Nacional de Paris en 1935. 58) F. BOIx: La primera edicion de LOS CAPRICHOS, estudio antes citado. 59) P. VINDEL: LOS CAPRICHOS de las diversas tiradas hecbas hasta ... Descripcioti tiuestros dlas... (Madrid, 1928). 60) GODOY: Memorias, (Gerona, -1839), t. III, P: 374-. 61) P. LEFORT, Ob. cit., r- 37 .. 62) M. VELASCO: Crabadosy litograJlas de Goya (Madrid, Espasa-Calpe, 1928). Es la mas utilcompilaci6n de las obras de Goya grabador. 63) Pagina 4-2 del numero de «E1 Critic6n». primer Papel volante de Literatura y Bellas Artes. (Madrid, Imprenta de I. Sancha, 1835), en el estudio: La Tla fingida i.es novela de Cervantes? . 64) J. ADHEMAR, Ests. cits. BIBLIOGRAFIA REFERENTE A LOS CAPRICHOS POR ORDEN CRONOLOGICO Caricatures espaqtioles, par Go/a (Paris, 1824, Mothe). Colecci6n de 10 litografias, reproduciendo «parfois avec modifications maladroites» los Caprichos, nums. 10, 14, IS, 18, 24, 32, 4°, 43, 52 Y H. (Apud: Brunet). PlOT, E. Catalogue raisonne. de l' oeuvre grave de Goya. Preface de Th. Gautier. (Paris, 1842) «Le Cabinet de l' Amateur et de l' Antiquaire». CARDERERA, Valentin. 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