SJUANBRCELO MDONASETI JERÜSALÉN EL DE NIHIL OBSTAT El Censor Dr. ALEJANDRO PECH FERRER, Vis. Gen. de Religiosas Barcelona, 19 de mayo de 1951 IMPRÍMASE ►F GREGORIO, Obispo de Barcelona Por mandato de su Excía. Rvma. ANDRÉS AUSIÓ JUTGLÂ, Pro Canciller-Secretario FE DE ERRATAS DICE DEBE DECIR Pág. 19, -lín. 9 Solimán Saladíno » 20, » 7 1565 1571 EL REAL MONASTERIO DE NTRA. SRA. DE ALGUAIRE Y SAN JUAN DE JERUSALÉN DE BARCELONA ANTONIO PAULÍ MELÉNDEZ el REAL MONASTERIO de NTRA. SRA. DE ALGUAIRE y SAN JUAN DE JERUSALÉN de BARCELONA 1250-1950 Edición de lujo adornada con 15 láminas ÍNDICE GENERAL Pág. PROLOGO del Barón de Terrades ii I. Origen de la sagrada Orden de San Juan de Je- rusalén 17 11. El Real Monasterio de Nuestra Señora de Al- guayre Su fundación 23 IIL Invención de la Imagen de Nuestra Señora del Merli 29 IV. Apogeo del Monasterio de Nuestra Señora de Alguaire 33 V. Ruina del Monasterio. Traslado de la Comu¬ nidad a Barcelona 41 VI. El Gran Priorato de San Juan en Barcelona . 49 VIL Reinstalación de las Comendadoras Sanjuanis- tas al Priorato de San Juan 59 VIII. Venta del antiguo Convento y construcción del nuevo Monasterio en San Gervasio ... ... ... 67 IX. Revolución rojo-marxista de 1936-39. Resurge plenamente el Monasterio de Monjas Sanjua- nistas 73 Apéndice 81 Bilbiografía 84 Indice de láminas 86 PRÓLOGO yi/i como Caballero de la Inclita, Soberana y Militar Orden de San Juan de Jeruscdén, ni como Alcalde de Barcelona, ni como amante de las tradiciones de nues¬ tra querida Patria, y en especial de las de esta gloriosa Ciudad que fué nuestra cuna, podía negarse el que suscribe a la cariñosa invitación que le dirige el bene¬ mérito autor del presente libro, para que coloque al frente de sus líneas unas palabras de introducción. Es con el mayor gusto que correspondo al honor que se me hace y lo cumplo, en primer término felicitando como es debido al paciente investigador, agradeciéndole su ímprobo trabajo, en nombre de todos los intereses espiri¬ tuales que en este momento me hallo representando, y animando a consideración quien leyere, a la fructuosa de sus páginas, en donde hallará recreo a su inteli¬ gencia y provecho a su curiosidad. 11 El señor Poulí Meléndez, ciudadano ejemplar y ena¬ morado de la historia, alterna su actuación profesional en una importante institución social barcelonesa, con sus infatigables estudios y pacientes investigaciones en archivos públicos, monacales y particulares, que han dado en estos últimos años cosecha óptima como las monografías de la Capilla de Ntra. Sra. de la Esperanza, del Monasterio de Religiosas Dominicas de Nuestra Se¬ ñora de los Angeles, de los de San Matías (Jerónimas), de Santa María de Jerusalén, de Santa María Magdalena (Arrepentidas), y más últimamente la del Real Monas¬ terio de San Pedro de las Puellas, con motivo del miile- nario de su fundación (1945). Cada uno de estos estudios, pertrechado de copiosa documentación e ilustrado con útiles notas gráficas, representa una luminosa aporta¬ ción a los anales de Barcelona y, en especial, a la his¬ toria de la religiosidad barcelonesa. Y he aquí que ha coronado su intrépida labor con un estudio como el presente, que enlaza estrechamente el nombre de la Ciudad Condal con el también muy ilustre de irradiación internacional, de la Soberana y y Hospitalaria Orden de San Juan de Jerusalén, que tan brillantísimos servicios prestó a la civilización europea y a la Iglesia Católica. Es de justicia, pues, que la pri¬ mera palabra de mi introducción sea una enhorabuena muy sincera. Es sabido que la antiquísima Orden de Son Juan de Jerusalén, ocho veces secular conocida desde el — siglo XVI con el título abreviado de Orden de Mal- 12 ta—tuvo en España arraigo durante la Edad Media al amparo de los Reyes de ambas coronas, y que fué favorecida de \m modo especialísimo por los monar¬ cas del imperio a partir del glorioso Carlos I (V de Alemania). Barcelona se honraba poseyendo un mo¬ nasterio situado en punto que fué extramuros, y que más tarde se populoso barrio de la ciudad convirtió en antigua, la hoy casi olvidada Riera de San Juan, que la apertura inevitable de la Reforma interior convirtió, en buena parte de su trayecto, en Vía Layetana. En este antiguo edificio se afianzó la tradición mal- tesa en Barcelona con la venida e instalación — con¬ secuencia de los azares de las guerras y de la histo¬ ria— de la Comimidad de Comendadoras Sanjucmis- tas, fundada en el lugar de Alguaire (provincia de Lé¬ rida) en el año 1250, cuyo historial forma propiamente el asunto del interesantísimo trabajo del señor Paulí. Hay que aplaudir sinceramente el esfuerzo de este autor,utilizando acertadas fuentes y resumiendo en forma próctica y tamaño manual su arsenal de datos, para hacer renacer este antiguo y nobilísimo cenobio de las Damas Sanjuanistas, de tan rancio y aristocró- tico abolengo, desde las fundadoras Doña Mar¬ que quesa y Doña Gueralda de Guardia, en el siglo XIII, y la renombrada D.® Sibila de Castellvell, en el XIV, ha albergado a distinguidas señoras de renombrados so¬ lares catalanes. Esto recuerda los estrechos vínculos de la nobleza del antiguo Reino Catalón Aragonés con la Orden de San Juan de Jerusalén, de lo cual era 13 recuerdo trofeo el magnífico sepulcro de Frey Don y José de Vilallonga y Saportella, Gran Prior de la Orden en Cataluña (siglo XVIII), joya escultórica trasladada de la antigua a la nueva iglesia conventual, pero, ¡ayl inicuamente destruida por la barbarie de los asal¬ tantes de 1936. No he de suplantar en este prólogo el contenido de la obra, pero sí he de hacer resaltar el excelente servi¬ cio que la erudición del autor ha prestado, al conme¬ morar en tal forma el séptimo centenario de la funda¬ ción de esta ilustre comunidad de Religiosas, celebran¬ do la nueva vida que ha recobrado. Aunque el viejo monasterio de Alguaire no existe ya, destruido por la guerra y subsiguiente abandono, y no existe tampoco el edificio secular del antiguo Priorato de San Juan en el casco antiguo de Barcelona, se levanta, sí, glorioso y recién restaurado alejando la sombra de fatídicos y recientes acontecimientos, el Monasterio de Religiosas Comendadoras de San Juan de Jerusalón, en una im¬ portante zona de la ciudad nueva, en calles de la que fué antigua y próspera villa de San Gervasio de Cas- solas, hoy confundida con la inmensa metrópoli. Coincide, cierto, la publicación de este opúscu¬ por lo, con otro señalado hecho de la recuperación gene¬ ral de la Orden Sanjuanista en España. En el actual Noviembre cuando escribe este prólogo — se — la Or¬ den ha entrado en posesión de la antigua iglesia de la Vera Cruz de Segovia, que data del siglo XIII, y que 14 le ha sido restituida después de practicadas importan¬ tes obras de restauración. La Providencia ha dispuesto en su misericordia que fuese la modesta personalidad del que suscribe, uno de los instrumentos de la restauración de la Comunidad de Maltesas en Barcelona después de la Liberación. Por gratitud a la Soberana Orden, de cuyo Generalato recibí gratísimas e inolvidables atenciones y pruebas de verdadera hermandad durante la época roja, hube de animar a la reconstrucción del mal¬ mis colegas a trecho edificio de nuestras ilustres Hermanas, doble¬ mente profanado, primero por los vándalos invasores, y luego, con especial perfidia, por los que instalaron en aquel solar de paz y oración, refinadas invencio¬ nes de tormento y crueldad llamadas checas. Hoy se ha barrido todo esto, y ojalá se quite hasta el recuerdo. El fervor de las nobles vírgenes consagradas al Señor, rogará perseguidos y perseguidores rezando por por tantas y pedirá al Señor, y al intercesor San víctimas, Juan Bautista, que jamás nuestra España y nuestra Barcelona vuelvan a presenciar jomadas de dolor y sangre como aquéllas. El señor Paulí hace justa y oportuna mención de la reliquia insigne del Brazo y Mano derecha de San Juan Bautista que en la iglesia restaurada de nuestras Reli¬ giosas se conserva. Se trata de una reliquia tan ma¬ ravillosa, que merece ciertamente todos los honores y que por sí sola debe atraer la piedad de los fieles bar¬ celoneses y el incremento del culto al privilegiado Bra- 15 zo que bautizó al Salvador, muy digno de memoria en la cristiandad entera. Los que tuvimos el honor de con¬ tribuir a su recobro y reinstalación, experimentamos un gozo que pocos pueden sentir en el mundo. Y ésta es la más gloriosa contrapartida de las tristezas de la historia. Por fin, la gratitud del que suscribe, a la vez perso¬ nal y representativa, y el honor de encabezar un tra¬ bajo de tanto acierto, oportunidad y eficacia, se con¬ cluye en un deseo sincerísimo y doble. Primero, que sea muy leído y aprovechado, tanto por los técnicos de la historia como por los aficionados, así como por todos los amantes de Barcelona y de nuestras grandes tra¬ diciones, la riqueza del espíritu; y luego que que son Dios y San Juan Bautista concedan a D. Antonio Paulí Meléndez larga vida y salud para proseguir sus intré¬ pidas investigaciones, que le harón crecer más y más en el juicio, ya sobradamente ganado, de benemérito de la Religión y de la Patria. Barcelona, Noviembre de 1950. Año Santo JOSE M.^ DE ALBERT Y DESPUJOL Barón de Terrades Caballero de la Inclita, Soberana y Militar Orden de San Juan de Jeruscdén. Alcalde de Barcelona r sKi I Origen de la Sagrada Orden de San Juan de Jerusalén Una de las grandes Ordenes Militares que más glo¬ ria han dado a la Iglesia es, sin duda alguna, la Sa¬ grada y Soberana Orden de San Juan de Jerusalén. Sin poder precisar fijamente su origen, se admite la fecha del año 1048, en que unos ricos y piadosos comerciantes de Amalfi obtuvieron el permiso para erigir, en la Ciudad Santa de Jerusalén, un hospicio con una iglesia dedicada a Santa María y San Juan el Limosnero, para acoger a los peregrinos que acu¬ dían a visitar los Santos Lugares, a los que atendían con gran caridad, derivando de esta gesta el aumento de sus filas, formando una especie de Comunidad. Hasta el año 1104, no registran los historiadores la verdadera fundación de la Orden, en tiempos del rei¬ nado de Balduino I, gobernando el Santo Hospital, como Rector, el noble Caballero Gerardo de Tenque, que ayudó denodadamente a Godofredo de Bouillon en la expulsión de los Sarracenos de la Tierra de Jesús. Procedió a levantar el Hospital, constituyendo una milicia de Hospitalarios que acudían de toda Europa, atraídos por la fama de sus virtudes. No perdonó el Sultán al insigne Rector del Hos- 17 pita], y le hizo objeto de sus iras con cruelisimos tor¬ mentos, acaeciendo su santa muerte en el año 1118. Los Hospitalarios, a los que S. S. Pascual II había aprobado su fundación y Regla, por la Bula Pise Postulatio, en 15 de marzo de 1113, adoptaron la santa resolución de pronunciar ios sagrados votos de pobreza, obediencia y castidad, añadiendo el cuarto, de atender caritativamente a los peregrinos que acu¬ diesen al Santo Hospital, y defenderlos siempre que fuese necesario. Después de la primera Cruzada y de la muerte de San Gerardo, le sucedió en el cargo con el título de Gran Maestre, el caudillo Raimundo de "Podio" o de Puig (más tarde San Raimundo de Podio), quien trans¬ formó la pía organización en "Militar", nacida en defensa de la fe, y siempre incondicionalmente al lado de la Iglesia Católica, para combatir contra los in¬ fieles, quedando, una vez confirmada y aprobada la Regla por el Papa Calixto II, en 1120, y señalado el hábito que debían adoptar, erigida la SAGRADA OR¬ DEN DE SAN JUAN DE JERUSALEN. Acudía la Nobleza a engrosar sus filas y gozando de la protección de todos los Monarcas Europeos, no es de extrañar tuviesen a gala formar parte de la Inclita Orden destacados y nobles Caballeros cuyos blasones ponían al servicio de tan elevado ideal. En el año 1130, el Gran Maestre Raimundo de ■ Podio, divide el personal en tres clases: Caballeros, destinados particularmente a la guerra contra infie¬ les; Capellanes, para el Oficio Divino y culto religioso; 18 y Sirvientes, para el cuidado y asistencia de los en¬ fermos. Con el tiempo, al tener mayor número de casas, admitieron algunas mujeres para atender a las en¬ fermas, tomando el nombre de Donadas, que fueron, con las consiguientes modificaciones, la piedra angular de los futuros Monasterios del Hospital, cuya exis¬ tencia era un hecho a finales del siglo xii. Arrebatada la Ciudad Santa de Jerusalén por So¬ limán, en 1187, los Caballeros de San Juan tuvieron que emigrar, primero a Siria y después a Acre, desig¬ nados entonces con el nombre de Caballeros de San Juan de Acre. Al poco tiempo, pasaron a Chipre, y, como punto final, se dirigen a Rodas, Jugar recogido y aislado. Isla ocupada por musulmanes, que con¬ quistaron el Gran Maestre Vilareto al frente de sus Armadas, juntamente con la de Lango, para mayor seguridad. Alli levantan el magnifico Hospital y transforman la Isla en destacado centro comercial y en cuartel de las Cruzadas, por más de dos siglos, basta que cae en poder de Solimán II, en 1.° de enero de 1523, que con fuerzas numerosísimas, y después de seis meses de asedio y heroica resistencia, unos ochenta Caba¬ lleros heridos y extenuados, con el Gran Maestre Feli¬ pe de Villiers, abandonaron la privilegiada Isla de tan santos recuerdos. Nuevo peregrinaje a Mesina y Civitavechia..., hasta lograr del Emperador Carlos I de España, en méritos contraidos por tan gloriosa Orden, la cesión a per¬ petuidad de la Isla de MALTA, el dia 24 de marzo 19 de 1530, prolongándose la estancia hasta 1798, y por este hecho son conocidos también por Caballeros de Malta, ostentando sobre el pecho el emblema consis¬ tente en la clásica Cruz de las ocho puntas, o "Cruz de Malta". Para defender la Isla de los Turcos, se libra la "Batalla de Lepanto", en octubre de 1565, la más grande Cruzada guerrera que registra la historia y en la que se inmortalizaron los Caballeros Españoles a perpetuidad. No llega a iniciarse el siglo xix sin que sea incau¬ tada por el ambicioso Napoleón, en su desmesurado afán de. adueñarse de Europa. Con la conquista de Malta en 1800, por los Ingleses, al mando de Nelson, se dibuja un ocaso de nuestra gran Orden. Refugiada en Roma, queda definitiva¬ mente instalada en los Estados Pontificios, autoriza¬ ción debida a Gregorio XVI en 1831, y, allí continúa la Sede de la Orden de San Juan de Jerusalén, al frente de la cual está actualmente el LXXVI Gran Maestre, Príncipe Luis Chigi de la Rovere Albani (q. D. g.). El Santoral de la Iglesia figura cnriqueeido y aureolado con varios Santos de la Orden Sanjuanista, entre los que destacan: San Gerardo Tenque, San Hugo, San García Martinez, San Pedro de Imola, San Gerlando de Apolonia, San Nicasio, San Gerardo de Mecati y San Raimundo de Podio... y entre las Vír¬ genes Religiosas, Santa Ubaldesca, Santa Flora, Santa Sofía y Santa Tuscana, para no citar más. Tan Sagrada Orden surge en España, a partir del siglo XII, en las conquistas de las armas cristianas 20 contra la morisma, siemjfre en la avanzada, al lado de los Reyes, que conceden a los nobilísimos Caballeros y a la Orden, Villas, Castillos, Lugares, donde campea la blanca cruz, llegando a un elevado número las Casas que tenía diseminadas en las Grandes Castellanias y Prioratos de las Lenguas de Aragón y Castilla, en que se dividía. Cinco Monasterios de Comendadoras Monjas de o San Juan subsisten en España, siendo el más antiguo el de Sigena (Huesca), fundación debida a la mila¬ grosa aparición de la Virgen en unas lagunas, que indujo a Doña Sancha de Castilla, esposa de Don Al¬ fonso II de Aragón, a levantar el Monasterio de Co¬ mendadoras de la Orden de San Juan de Jerusalén, destinando al mismo nobles Damas y a su propia hija, la Infanta Doña Dulce, cuya erección tuvo lugar en 23 de abril de 1188; el de Nuestra Señora de Alguaire, Barcelona,cuya fundación data del año 1250; el de Santa María de la Rápita, Tortosa, fundado en 1290, por un grupo de Señoras Hospitalarias en el lugar de la Rápita, y que puso Jaime 11, en 1304 bajo su real protección. En el año 1579, por el constante peligro de incursiones berberiscas, dejaron aquella bella tie- ri-a, instalándose en Tortosa, donde prósperamente se desenvuelven; el de San Juan de Jerusalén, de Zamo¬ ra, originario del siglo xiv en el pueblo de Fuentela- peña, bajo el título de Santa Maria de Villares, fijando su estancia en Zamora en agosto de 1534, al convento edificado a expensas del Gran Prior, por los Reinos de Castilla y León, Don Diego de Toledo, cabe a la Iglesia de Santa Maria de la Orla; y, finalmente, el 21 de San Juan de Acre, en Salinas de Añana (Zamora), posiblemente de ios últimos años del siglo xiii, de los que forman actualmente guardia de honor, dos¬ cientos cincuenta y cinco CABALLEROS DE HONOR Y DEVOCION, y diez DAMAS, que acreditaron las consiguientes pruebas de los cuatro abolengos para poder vestir el honroso uniforme y ostentar la glo¬ riosa venera. Y puestos de manifiesto suscintamente los inicios y desarrollo de la Inclita y Soberana Orden de San Juan de Jerusalén, daremos a continuación las notas históricas del REAL MONASTERIO DE NUESTRA SEÑORA DE ALGUAIRE, que cumple gloriosamente su SEPTIMO CENTENARIO fundacional. II El Real Monasterio de Nlra. Sra. de Alguayre Su fundación En !a parte norte de Lérida, en un frondoso valle que se extiende desde las estribaciones del Montsech. a corta distancia del rio Noguera-Ribagorzana, lugar lleno de encanto, se alza el pueblo de Alguaire, cer¬ cano Balaguer, donde una extensa hiierta, fuente a principal de riqueza de los pueblos de Ibars, Andani, Alfarràs, Almenar, La Portella, Vilanova de Segrià, Benavent, Roselló, Alpicat, Torrefarrera, Corbins y Torreserona, que circundan el de Alguaire hasta Lé¬ rida, formaban un precioso y adecuado marco al Castillo de la Orden Hospitalaria de San Juan de Jerusalén. Se tiene noticia que, en 1156, el Conde de Barce¬ lona dió a los Hospitalarios trer molinos "que sunt in término castri de Algoira", y el Obispo de Lérida en 1157, previo consentimiento de los Canónigos de dicha Ciudad y de los de Roda, les hace donación de las iglesias que hahia en el "Castillo", ratificándose más tarde la donación, cuando en 1159, Pedro de Aldabert, juntamente con su esposa Ermesendis y sus hijos Ramón y Bone ta, otorgan los molinos y Casallo 23 de Algoiva y aceptan de Fr. Raiuón de Pinya, Comen¬ dador, ochenta sueldos jaqueses. Sucesivas donaciones ponen de manifiesto la pro¬ piedad del Castillo de Alguaire y terrenos anexos a favor de la Orden de San Juan de Jerusalén, hasta que el Rey Don Alfonso I, en 1186, cedió el pueblo y Cas¬ tillo deAlguaire a los Caballeros Sanjuanistas, m,e- diante permuta con otras propiedades, como extensa¬ mente consta en el pergamino existente en el Archivo de la Corona de Aragón. Hasta 1250 la Orden de Caballeros del Hospital, residió en el Castillo-Convento de Alguaire, habién¬ dose sucedido varios nobles Comendadores en su Go¬ bierno, basta que se estableció el Monasterio de Mon¬ jas Sanjuanistas, fundado por la nobilísima dama Doña Marquesa de Cervera, viuda de don Guillermo de Guardia Alada. Don Ramón de Cervera, señor de Butsenit, Algerri, Cervera, Pujalt y otros importantes lugares, casó en segundas nupcias con Doña Milagros de Urgel, her¬ mana de Armengol VIH, de cuyo matrimonio, entre varioshijos nació Doña Marquesa, que casó en 1224 conel noble Caballero del Condado, don Guillermo de Guardia Alada, con la satisfacción de ambas Casas, que los dotaron muníficamente. Dos bijas alegraron este matrimonio, una de nom¬ bre Mateva, que falleció joven, y, otra de nombre Gue- ralda, que coadyuvó, con su madre, a la Fundación de este Monasterio. Por los años de 1241 quedó viuda Doña Marquesa, comenzando a demostrar sus afectos hacia la Orden de San Juan de Jerusalén, con espléndidos donativos, como el que hizo en 1245, de mil morabatines al Co¬ mendador de Cervera, vistiendo el Hábito de tan Sa¬ grada Orden, juntamente con su bija Gueralda, re¬ uniéndose con las nobles Damas Doña Ermesendis de Castellnou, Doña Marquesa de Rajadell, Doña Er¬ mesendis de Odena, Doña Elisendis de Alentorn y Doña Ermesendis de Ofegat, constituyendo una pe¬ queña Comunidad, a la que el Castellán de Amposta, y los preceptores de Lérida y Alguaire, les otorgaron en 22 de julio de 1248, parte de la Comanda de Cer¬ vera, ya que allí existían Religiosos del Hospital, con la obligación de no exceder de seis el número de las Religiosas reunidas, conceptuándose como vía de en¬ sayo, toda vez que no podía cubrirse ninguna vacante basta el fallecimiento de una de ellas. Pronto quedó demostrado que el lugar de Cervera, bullicioso y muy poblado no era el sitio ideal para consolidar una fundación de Comendadoras de la Or¬ den de San Juan de Jerusalén. Fijaron su atención en la Comanda de Alguaire, y, era tan grande el interés de fundar en este lugar privilegiado, que doña Marquesa de Guardia, para allanar el camino, bizo donación a favor de la Orden del Hospital de las villas de Ametlla y Lloracb. La Orden celebró Capítulo general en Huesca, con objeto de tratar la cesión de la Comanda de Alguaire, para fundar un Monasterio de Religiosas Hospitala¬ rias, añadiendo otros bienes como los lugares de Por¬ tella y Ratera. Unánimes los Caballeros Dignatarios y Comenda- 25 dores asistentes al Capitulo, hicieron donación a Doña Marquesa de Guardia y a su hija Gueralda, en 23 de julio de 1250, de la Comanda de Alguaire, para erigir y fundar el Monasterio bajo la advocación de Nuestra Señora y San Juan, que debía estar sujeto al Caste¬ llón de Amposta, conservando la Orden un represen¬ tante en Alguaire, firmando el documento de donación Don Fernán Rodríguez, gran Comendador en los cinco reinos de España, y Pedro de Alcalá, de la Castellaiiia de Amposta, a los que habían dado Consejo y volun¬ tad Fr. Pedro de Gran-yana, Preceptor de Bañólas, Fr. Juan de Vilallops y Fr. Marti, Preceptor de Ma¬ llorca, y Fr. Arnaldo de Espallargas, Prior, Fr. Juan de Pax, Preceptor de Valencia, Fr. Guillermo de Mon- tegrado, Fr. Guillermo de Santa María, Fr. Pedro de Artés y Fr. Miguel Capellà de dicho Castellón, Fr. Pe¬ dro de Ceró, Frey Bartolomé, Prior de Alguaire y otros muchos Capitulares. El Castillo iglesia — que fué un día atalaya con su y centro de defensa — se transformó en morada mo¬ nasterial, mansión de paz y oasis de observancia. Se adaptaron las dependencias, construyéndose nuevas Oficinas adecuadas a la vida de las Religiosas, que pasaron a ocuparlo en el año 1252, gozando, por su grandiosidad de todas las condiciones apetecibles; dilatada vista panorámica por su privilegiado empla¬ zamiento, quedando resguardado por elevadas mura¬ llas que lo circundaban, las cuales medían de Este a Oeste 190 metros y de Mediodía a Norte, 187'70 me¬ tros, contando el perímetro conventual, la enorme su¬ perficie de 35.663 metros cuadrados. 26 Constaba de portal primero con gran vestíbulo y habitaciones destinadas a los Sacerdotes que cuidaban del culto divino en la Iglesia del Monasterio. Hacia Oriente había las casas de las Religiosas, jardines y huerta para su solaz. La Iglesia esbeltísima, en forma de cruz, con cinco altares. En el centro existía la tumba de las Comen¬ dadoras. Era famosa la Capilla de las Vírgenes. El claustro, de planta baja y piso alto, según parece de piedra de sillería, muy amplio, ya que en los bajos se celebraban las procesiones claustrales en las gran¬ des solemnidades. Completaban la mansión sanjuanista la Sala Ca¬ pitular, Priorato, Refectorio, en fin, todas las depen¬ dencias necesarias para un Monasterio de grande abo¬ lengo. Bien pronto una Bula Papal aprobó la fundación del Monasterio de Comendadoras de San Juan de Je- rusalén, bajo la Regla de San Agustín, confirmando, además, los derechos que las Religiosas tenían sobre los lugares de La Portella, Ametlla, Llorach y Ratera, concediendo tal gracia, S. S. el Papa Urbano IV, en 17 de marzo de 1262. Su la Silla de San Pedro, el Papa Cle¬ sucesor en mente IV, por Bula fechada en Perusa, a 22 de di¬ ciembre de 1265, coloca el Monasterio bajo la protec¬ ción de la Santa Sede, lo exime de la jurisdicción del Ordinario, declarándolo sujeto al Castellán dé Ampos¬ ta, con las reglas y costumbres del Santo Hospital, aprueba la elección de Priora, confirmando plena¬ mente lo acordado por la Asamblea de la Orden. 27 Ill Invención de la Imagen de Ntra. Sra. del Merli Un hecho prodigioso vino a alegrar al reciente fun¬ dado Monasterio de Alguaire, por los años de 1264, y fué la invención de la Milagrosa Imagen Santísima de la Virgen del Merli. Sabido es que en las invasiones sarracenas de nues¬ tro suelo, cuidaron los fieles cristianos de esconder las venerandas imágenes, hallándose siglos después por señales del cielo, como se repitieron estas milagrosas circunstancias en buen número de las conocidas Imᬠgenes de la Virgen Maria de nuestra Patria. Refiere el Padre Camós en su famosa obra "ET- JARDIN DE MARIA", que un pastorcillo de Alguaire, apacentando el ganado, halló en un montecillo de pie¬ dras, en forma conocida en catalán como merlet, que sirve de remate a los castillos, fortalezas y murallas, una devota ypreciosísima imagen de María. Presu¬ roso contento la recoge, llevándola al Monasterio y con inmensa satisfacción de las Monjas de San Juan, que la colocan reverentemente en el altar del Coro. Al siguiente dia, dicha Imagen habla desaparecido y nuevamente fué hallada en el mismo merlet. De ahí que conociendo las Religiosas ser voluntad de la San¬ tísima Madre, con la advocación del "Merli" — por la circunstancia del sitio donde fué descubierta —, se le 29 edificase Santuario en aquel lugar, bien pronto lo ini¬ ciaron, destinando para ello todas las disponibilidades presentes y futuras, para hacer un trono digno de la celestial Señora. La Imagen tiene la altura de 37 centímetros,; es de madera, sentada en bancal, con el Divino Hijo en el halda de la Virgen, reclinada la cabeza en su brazo izquierdo, semi envolviéndolo con su sagrado manto. Es devotísima y constituye el faro para los Alguarien- ses que la invocan en todas sus necesidades (1). Afortunadamente por el libro de "PANY Y CLAU", del archivo del Monasterio, se conocen los acuerdos para la construcción del magnífico Santuario. Léese en el número 161 la siguiente nota: "Lo Convent del Monestir de Alguaire, feu fer la Iglesia de Ntra. Sra. de Merle en 1265"... "y després asigna per deu any.s totas las Rendas, acaptiris. Iluminarias y offertas de ella per feria acabar de enllosar o cubrir de pedra en 1278". Ello consta en el ACTA de 30 de Abril de 1265, trascrita en el mismo libro, cuyo texto es el si¬ guiente: "Acta ab la qual la Sra. Giieralda de Guardia, (i) La venerada imagen fué profanada por los iconoclastas de 1936; fué entronizada de nuevo, el día 24 de septiembre, en 1939, leyéndose en el Programa la siguiente nota : "Una parte de la milagrosa imagen primitiva, de aquella Madre amantísima, fervorosamente venerada desde hace SIETE SIGLOS, se salvó milagrosamente de la furia marxista, y gracias a la generosidad de la familia Díez-Gallach, podrá admirar este pueblo la fiel y documentada restauración hecha por el escultor don Felipe Coscolla y por el decorador don Pedro Cosp, de Barcelona. La co¬ rona, donada también por dicha familia, es obra del joyero don Angel Grau." 30 Priora del Monestir de Alguayre, ab congeli dels Re¬ ligiosos ij Religiosas del Convent de dit Monastir, do¬ naren a fer tota la obra de pedra per la Iglesia de Santa Maria de Merle, a Bernat y Pere de Fulleda, Germans Picapedres." Y más tarde, en "las Nonas de Mayo de Í278", acuerdan el establecimiento a favor de Pedro Monjo, de Alguaire, por el plazo de diez años de todas las rendas, censales, iluminarias, y otros frutos de la Iglesia y Casa de Santa María del Merle, con obligación por su parte, empero, de completar el pavimento de la iglesia con piedra. puede decirse que ofrecieron a la Santísima Bien Virgen del Merli un hermoso Santuario. La forma del templo es rectangular, con una longitud de 19'20 me¬ tros, por 8'40 metros de ancho, en cuyo retablo prin¬ cipal fué colocada la devota Imagen. Siempre dedicaron las Monjas Sanjuanistas aten¬ ción preferente al Santuario de Ntra. Sra. del Merli, con buen número de Beneficiados para su culto, y, al trasladarse la Comunidad en Barcelona, un ermitaño nombrado por la litre. Sra. Priora del Monasterio, cuidaba con singular esmero de la Santa Imagen, ro¬ pas y alhajas, hasta el año 1851, al firmarse el Con¬ cordato con la Santa Sede, en que el Sr. Obispo de Lérida, don Grilo Uriz, lo pasó a su jurisdicción. ► K ^ ©/■b I El Príncipe Luís Chigi de la Rovere Albani, Gran Maestre de la Orden II ICSle1Vm.2peot6nrognta5dr Fundaciol Bula IV IV Apogeo del Monasterio de Nuestra Señora de Alguaire La Muy litre, y Veneranda Priora del Monasterio gozaba de prerrogativas excepcionales y privilegios no¬ tables, no sólo en el aspecto eclesiástico, sino en lo Civil, por la condición destacada que consideraban a tan nobles Religiosas. Además de estar exentas de jurisdicción episcopal, tenían el derecho de presentación de los Beneficiados, de las Vicarias y Curatos de las Villas de Alguaire y de Ratera, durando siglos tales prerrogativas, ya que, incluso después del Concordato, conservó su patrona¬ to sobre el Curato de Alguaire, presentándoles el señor Obispo de Lérida una terna a elección. Ostentaban Patronato sobre los Beneficios funda¬ dos desde el siglo correspondiendo a la Rtre. Prio¬ xiii, ra la colación en las Capellanías de Santa Magdalena, de San Pedro Apóstol, San Pedro Mártir, San Fran¬ cisco de Asís, de Todos los Santos, de las Once Mil Vírgenes, San Juan Bautista... y tantas otras, funda¬ das en la Iglesia del Monasterio y la de San Saturnino de Alguaire. Innumerables datos quedan pendientes de anota¬ ción, que llenarían muchas páginas, cabiendo añadir 33 que son en gran número las donaciones efectuadas por los Condes de Urgel a la Orden del Hospital, re¬ frendadas más tarde por los Reyes de Aragón, de todos los lugares citados de Alguaire, Portella, Ratera, Gat- mullat. Tabac..., revertidos al Monasterio de Alguaire a su fundación y en épocas sucesivas, o por ser ya de pertenencia de la noble Freila Doña Marquesa de Guar¬ dia, insigne fundadora. En defensa del derecho sobre el lugar de "La Por¬ tella", a principios del siglo xiv, se cuenta por tradi¬ ción un hecho trascendental que hizo conmover el Monasterio, hecho que quedaba plasmado sobre pin¬ turas en las paredes del presbiterio del Santuario de Ntra. Sra. del Merli, como un ex-voto. Fué su el lugar de la Portella, que pertene¬ causa ció, una mitad, al Conde de Urgel, hasta el año 1173, en que hizo donación a los Caballeros Sanjuanistas de todos sus derechos, adquiriendo la Orden del Hospital en 1179, la restante mitad propiedad de Pedro de Bellvís. En 1250, al fundarse el Monasterio de Ntra. Sra. de Alguaire, el Capítulo General de Huesca lo pasó a la jurisdicción de las Monjas, que en más de una ocasión tuvieron que oponerse a las intemperancias de los Condes de Urgel. Durante el Priorato de Doña Sibila de Castellvell (1310-1329), vióse obligada tan insigne religiosa a dar órdenes terminantes, publicadas en todos los pueblos de su jurisdicción, para que ninguno de sus súbditos fuese" atrevido a prestar obediencia a las disposiciones mandadas por el Conde Armengol de Urgel. 34 Sin duda, al verse contrariado el Conde en su or¬ gullo, porla litre. Priora, decidió tomar la réplica con las armas, marchando con sus ejércitos contra el Mo¬ nasterio. Este hecho lo relata, en nn opúsculo, el Canónigo Dr. Palá; hecho que se transcribe literalmente a conti¬ nuación : "El Conde lleno de orgullo prepara su ejér¬ cito. Llegan conocimiento de las Religiosas a las malas disposiciones del Conde; corren a la iglesia, se postran ante su Soberana Madre y Celestial Protectora, mientras el clero del Monasterio está en oración continua delante de Jesús Sacramentado. La Virgen Maria se conmueve con las lágrimas de sus hijas, no quiere que ellas armen a sus vasallos, para hacer frente y combatir el ejército del airado Conde; la Virgen misma toma la causa por su cuenta. Cuando llega a noticia de las Re¬ ligiosas los soldados del Conde van avan¬ que zando, ellas con el Clero, fuerzan más y más los corazones de Jesús y de su Madre. La con¬ fianza de la victoria alienta a las Religiosas, más ellas no cesan de rogar y elevar sus sú¬ plicas al Cielo para que desarme al Conde. Las oraciones de aquellas virtuosas Esposas de Jesús, por la valerosa intercesión de la Madre de Dios son acogidas y el milagro se realiza del modo más portentoso. Cuando el 35 Conde entraba con su ejército en el puente Albesa, Dios permite en sus justos designios que pierda la vista, y esta ceguera corporal le ilumina la vista del alma; reconoce la injus¬ ticia de su proceder, invoca la intercesión de la Virgen Santísima haciéndole voto de de¬ sistir de su empeño si le restituye la vista; su promesa es oída, el Conde recobra instantᬠneamente la vista y desde aquel momento es protector decidido de nuestras Religiosas. "El milagro pasma y admira a los jefes y soldados del Conde, todos reconocen el cam¬ bio que en el mismo se observa. El Conde sabe la manera como iba a hacerle frente el Monasterio, no con armas de sangre y de fue¬ go, sino con las armas de la confianza fun¬ dada en Jesús y su Madre; adelanta con su ejército no ya como como ad¬ enemigo, sino mirador de las virtudes de las Religiosas, úne¬ se a la procesión con sus soldados, se postra ante la Virgen Santísima, le expresa con lᬠgrimas de santa alegría su reconocimiento y las Religiosas entonan el himno de acción de gracias al Todopoderoso por el triunfo con¬ seguido. "Desde entonces, el Conde se declara deci¬ dido protector del Monasterio; confirma a fa¬ vor de las Religiosas el titulo de Baronesas de la Portella y si no viste el hábito de la Reli¬ gión, dispone para después de su muerte que su cadáver sea sepultado en nuestro Monas- terio y que en el mismo se celebren por las Religiosas sus sufragios" (2). Continuaba el Monasterio bajo la tutela del Gran Castellán de Amposta, hasta el año 1330, que se crea el Gran Priorato de Cataluña del que pasan a depen¬ der las Religiosas de Alguaire, por los Estatutos o "sentencia" dictados por el Gran Maestre Helión de Vilanova, que en sus quince artículos determina de manera concreta las obligaciones cerca de la Orden, de las propiedades, preceptoría, facultades, personal, que estaban ajustadas a la importancia adquirida por el Cenobio, después de haberle aplicado muchas ren¬ tas de la extinguida Orden del Temple. Ostentaban el titulo de Baronesas de Alguaire y Vilanova de la Portella, y, por tal circunstancia, te- nian jurisdicción civil con el mero y mixto imperio. (2) Aún perdura en esta Comunidad de Religiosas Sanjuanis- tas, la piadosa costumbre, en las cuatro Témporas del año, de rezar un "Responso" por el alma del Conde "ARMENGAUDI" de Urgel. Reproducen este hecho pinturas murales en las paredes latera¬ les del presbiterio en el Santuario de Ntra. Sra. del Merli. La parte de la Epístola lleva la siguiente inscripción: "Miracle del Egregi Sr. Compte d'Urgel que anant ah gran rigor contra las señoras del convent de Alguayre y quant fou en lo pont dlAlbesa perdé la insta." La del lado del Evangelio dice: "y en continent quelo Compte demana, a Nostra Sra. del Merli que si H tornaba la vista que no vendria contra las Señoras y que los donaria lo poble de la Portella. Al instant cobrà la vista." Idénticos motivos fueron reproducidos en el Coro de la derruida iglesia de San Juan de Jerusalén, de Barcelona. • 37 También nombraban los Bailes, derecho que les te¬ nían conferido los Reyes de Aragón, asi como todos los funcionarios ejercían jurisdicción representando al Monasterio, prerrogativa que aún les fué reconocida por el Archiduque Carlos, en 1712. Ampliamente podía la Priora nombrar Procurado¬ res y Síndicos para dichos pueblos. Ya el Rey D. Pedro III de Aragón, en 1342, aprobó la venta con pacto de retro de cuantos derechos por el mero y mixto imperio le competían en Alguaire, to¬ mando en Abril de 1372, bajo su protección el Monas¬ terio, que pasó a ser de Patronato Real. Era tan extensa la jurisdicción Prioral del Monas¬ terio de Alguaire y tan amplio el dominio, que se ex¬ tendía su fama por tierras de Cataluña y de Aragón, de cuyas Casas Nobles tuvieron representación, duran¬ te varias generaciones. Religiosas Sanjuanistas, que buscaban en este monacal refugio la expansión de su espíritu. No se observaba la clausura papal, hasta que por el Concilio de Trento se dispuso de manera definitiva. Por un Breve expedido por S. S. el Papa Pío V, en 15 de Enero 1568, reformábase la vida común en Al¬ guaire, recomendándoles la clausura, no hallando la conveniente aceptación, ya que la casi totalidad de Mo¬ nasterios pasaban entonces por época de reformación. Ello era causa de desavenencias internas reflejadas algunas veces en las elecciones de las Prioras vitali¬ cias, que motivaron en más de una ocasión la inter¬ vención directa de Visitadores de la Orden ydel Nun¬ cio de Su Santidad. 38 Raudos corrían los años para el Real Monasterio de Nuestra Señora de Alguaire, cuya detallada "Cró¬ nica" seria prolijo enumerar, registrándose efemérides curiosas como seguido contra dos he¬ la del proceso chiceras, autoras del envenenamiento de la litre. Prio¬ ra Doña Juana de Ager, con un pan conocido en la localidad por "redorts", cuya trágica muerte ocurrió en los comienzos del ano 1616. Por este y otros crímenes fueron amhas ajusticia¬ das, en Alguaire. Durante el Priorato de su sucesora Doña Gerónima de Castellvell, fué visitado el Convento en Julio de 1618 por el Gran Prior de Cataluña Fr. Francisco de Oluja, constando en el Acta que lo encontró "en lloa¬ ble y bon estament desitjant en quant a nos posible sia conservar y augmentar axi en lo espiritual com en lo temporal..." A mediados del siglo xvii, la malhadada "Guerra deis Segadors" causa la ruina del Monasterio y la pér¬ dida de todas sus maravillas artísticas. Nuevo resurgir les espera a las Sanjuanistas en la Ciudad Condal, donde fijarán su residencia y conti¬ nuarán ininterrumpidamente las glorias de la Sobera¬ na y Sagrada Orden de Malta. ¥ *% i V Ruina del Monasterio Traslado de la Comunidad a Barcelona Una de las guerras más cruentas que registra la historia de Cataluña, por su duración y por las graves circunstancias que la motivaron, fué la conocida por Guerra deis Segadors. A tal titulocorresponde la sublevación o motín promovido por los Segadores el día 7 de Junio de 1640, festividad del Corpus Christi, como protesta por las injusticias vejatorias del Conde Duque de Olivares, elemento influyente en el ánimo del Monarca D. Fe¬ lipe IV. En dicho día, conocido en la Historia por el Corpus de Sangre, se amotinaron los Segadores contra el Con¬ de de Santa Coloma, Virrey de Cataluña. Imposible fué poder calmar la actitud levantisca de los amotinados, ni por los Frailes Franciscanos que salieron a la plaza — donde tenia el Palacio el Virrey — con el Santísimo, ni por los Obispos de Barcelona, Urgel y Vicb, que con los Concelleres acudieron después de los Oficios de la Catedral. Perseguido el Conde de Santa Coloma y algunos de sus criados, fueron en aquellos alrededores muertos sin piedad. 41 Aqui empieza la lucha fratricida, en la que se mez¬ clan ambiciones francesas, y, precisamente, la fron¬ tera catalano-aragonesa es teatro de la guerra. El Monasterio de Nuestra Señora de Alguaire si¬ tuado en el limite de dicha zona fronteriza, y cerca del pueblo de Tamarite de la Litera, escenario ya de sangrientas batallas, era sobrado motivo para aban¬ donarlo las monjas, huyendo del grave peligro, no sin antes haber pedido licencia al Gran Prior de Cataluña, quien delegó a Frey Felipe Suñer para atender a las Religiosas, conduciéndolas a Lérida, donde quedaron instaladas en el Palacio Episcopal (Sede vacante), en Septiembre de 1641. En 11 de Junio de 1642 perdieron a la litre. Priora Doña Gerónima de Voltor, siendo elegida, poco des¬ pués, Doña Isabel de Gomar. Las dificultades en la percepción de frutos y cobro de rentas fueron muy grandes, y siendo el sustento de la Comunidad cada vez más difícil, suplicaron a los Concelleres de Barcelona la cesión de algún edificio en la ciudad, para acogerse alli temporalmente, llegando las Monjas en Abril de 1644. Al cabo de dos años quedaron huérfanas de Priora, siendo elegida después Doña Isabel de Claramunt,y no fué bastante el azote de la guerra, que en los pri¬ meros meses de 1651 se adueñó la peste de la Ciudad, añadiendo a ello que en Octubre del propio aiio puso sitio a la Plaza Don Juan de Austria, las tropas con del Rey Felipe IV. Para mayor desdicha, contrajo el terrible mal la M. Priora, falleciendo a los pocos días, 12 de Septiem- 42 bre de 1652. Entonces, presas de pánico las Religiosas Sanjuanistas, emigraron de Barcelona, marchando nuevamente a Alguaire, En los once años de ausencia hallaron su Monas¬ terio hecho ruina, hasta el punto que para salvar una del hundimiento el artístico claustro tuvieron que hacer derribar la galería alta, sin ya poderla recons¬ truir por falta de medios. Los soldados castellanos ycatalanes se atrinchera¬ ron en aquel convento fortaleza, según las circunstan¬ cias ventajosas para unos y otros, resultando que que¬ dó todo arruinado, asi como los pueblos circundantes, iniciándose una triste época de privaciones y miseria. A su llegada eligieron Priora a Doña Ana Gilbert, recayendo bajo su responsablidad la vida comunitaria, en momentos que las rentas del Monasterio no basta¬ ban para atender las necesidades más perentorias, sin haber podido reparar los estragos que en el Convento causó la guerra, ni durante los quince años que duró su priorato, al igual que sus sucesoras Doña Francis¬ ca de Castellvell, fallecida en 1672 y Doña Estefanía Saportella, en 1684. Vocaciones no faltaban, a pesar de la carestía de medios y los peligros de aquellas ruinas cuyasparedes se iban desmoronando poco Constituía una a poco. preocupación para los Superiores de la Orden la impo¬ tencia en el remedio por las dificultades económicas, y mucho más al mermarse las filas de la Comunidad en el personal joven, cuya falta de salud se hizo sentir debido a tan adversas circunstancias. La nueva Priora Doña Inés de Montargull O reunió 43 capitularmente a la Comunidad el dia 1." de Noviem¬ bre de 1684 y, considerando temeraria la estancia en¬ tre aquellas estimadas ruinas, sin posibilidades para restaurarlas, por la considerable disminución del pa¬ trimonio del Monasterio, y si se añade los pleitos que tenía que sostener en defensa de sus derechos, la so¬ ledad del emplazamiento contra el bandolerismo por estar derribadas las murallas, creyó era llegado el mo¬ mento de solicitar a la Santa Sede, al Gran Maestre de la Orden y al Gran Prior de Cataluña, licencia para trasladar definitivamente el Monasterio de Religiosas Maltosas de Alguaire a la Ciudad de Barcelona. Se incoó expediente canónico, oponiéndose la Cu¬ ria Episcopal de Lérida, que no consentia el cambio de Diócesis, falleciendo, durante el dilatado trámite, la Priora Montargull, en 1693, tocando a su digna suce- soraDoña Raimunda de Camporrells, la realización del deseado traslado a la Ciudad de los Condes. El Gran Maestre Frey Ramón de Perellós, por Bula Magistral, dada enMalta, a 20 de Febrero de 1690, autorizó plenamente la traslación a Barcelona, al Gran Priorato de la Orden. A pesar de los prudentes motivos que ordenaban dicho traslado, unas pocas religiosas querían conti¬ nuar en Alguaire, aun en medio de tanta desolación, demostrando el afecto que sentían hacia aquellas pa¬ redes y viejos muros, testigos durante cuatro siglos y medio de la vida abnegada y ejemplar de tantas Her¬ manas antecesoras suyas, que descansaban bajo las losas de la Iglesia. No quiso la suprema autoridad de la Orden expo- 44 lier por más tiempo a la Comunidad de Alguaire, y dadas instrucciones al Gran Prior de Cataluña Frey Diego de Serralta, una vez obtenidas las seguridades del traslado, por parte del Virrey y Capitán General, tuvo lugar su realización. El litre. Frey Feliciano de Sayol, Recibidor y Co¬ mendador de Termes, Lugarteniente del Gran Px'ior de Cataluña, y bTey Gaspar Heart, Comendador, fueron delegados por las .Jerarquías de la Orden para acom¬ pañar a las Sras. Religiosas en su traslado a Bar¬ celona. Salieron en dirección a Alguaire el dia 28 de marzo de 1699, a donde llegó el primero con sus cria¬ dos y Secretario, tres días después. El Comendador Heart quedó en Balaguer, para esperar a las Señoras Comendadoras. Convocada la Comunidad por el litre. Sayo!, mos¬ trados los documentos y Bulas, expuesto el motivo y de su misión, halláronse todas dispuestas y prontas para la salida, a excepción de tres de ellas que desea¬ ban acabar sus días en el Convento de Alguaire. En cumplimiento de la obediencia, el mismo día 2 de Abril fueron las primeras que, en coche y acompa¬ ñadas cada una de religiosa de media cruz y criada, salieron del ruinoso Monasterio hacia Balaguer, si¬ guiéndolas el día 4 toda la restante Comunidad, con los objetos de su pertenencia, ropas y papeles, conti¬ nuando todas juntas la ruta hacia Barcelona, en ca¬ rruajes, escoltadas por fuerzas militares para defen¬ derlas de cualquier sorpresa en tan largo y penoso viaje. Cabe suponer la magnificencia de los numerosos 45 carruajes ocupados las nobles Freilas con su bri¬ por llante seguido Lérida y Cervera, donde a su paso por existia la Comanda del Hospital. ¡La honda emoción que sentirían al divisar las montañas de Montserrat, visitando probablemente el Santuario! Por la tarde del día 9 de Abril de 1699 se tuvo no¬ ticia de su arribo, encontrándose dos leguas de la a Ciudad, un Gentil Hombre del Sr. Príncipe Darmestrat y al Secretario del Sr. Obispo acompañado de muchos Sacerdotes que acudían a darles la bienvenida. Antes se había previsto lo necesario en el arreglo de la Casa Prioral, a cuyo efecto las Comendadoras Sanjuanistas enviaron con antelación enseres y obje¬ tosindispensables, estando todo preparado para morar en ella a su llegada. Como grande acontecimiento, salió a recibirlas su lima. Fr. Benito de Sala, Obispo de la Diócesis, acom¬ pañado del Vicario General, Cabildo y Clero; el Virrey y Capitán General de Cataluña,; los Señores Concelle¬ res; los más destacados miembros de la Orden de San Juan de Jerusalén, además de los acompañantes desde Alguaire; toda la Nobleza, emparentada con al¬ gunas Religiosas, que, en carrozas, constituían un brillante cortejo. Escoltaba tan lucida comitiva fuerzas de Caballe¬ ría, y seguida denumerosos ciudadanos con muestras de intensa satisfacción, fueron acompañadas las no¬ bles Religiosas a su residencia del Gran Priorato de San Juan de Jerusalén, predicando un gran sermón en la función religiosa, el Dominico P. Mtro. Fray Ramón Costa.. 46 CONSTITUIAN LA COMUNIDAD DE MONJAS SANJUANISTAS PROFESAS DE CRUZ ENTERA litre Sra. Priora Doña Raimunda de Camporrells y de Gallart. Subpriora Doña Eulalia del Río y Azcón. Doña Teresa de Balazátegui Fernández de Heredia. Doña María Roger de Lluria y de Saportella. Doña Angela de Cubells y de Vega. Doña Bautista de Sabater. Doña María de Bardaxí y de Ager. Doña Magdalena de Balazátegui Fernández de Heredia. Doña Clemencia de Folcrás. Doña Agustina de Torres y Oluja. Doña Raimunda de Bardaxí y de Ager. ESCOLANAS O NOVICIAS DE CRUZ ENTERA Doña Luisa de Potau y de Olsina. Doña Gertrudis de Gallart y de Copons. Doña Teresa de Soldevila. Doña Antonia de Marata y de Mareñosa. Doña María Teresa de Claver. Doña Cecilia de Desvalls. RELIGIOSAS DE MEDIA CRUZ Josefa Solana organista mayor Mariana López cantora Inés Barbarroja cantora Teresa Almudévar organista menor María Grich sustentora PORTALERAS Isabel Ana Novat. María Taus. Francisca Navarri. Magdalena Carreras, 47 i Cuántos recuerdos de santas vidas quedaron en el secreto dentro los muros del claustro de Alguaire! Valga para muestra una de las principales, la figura mistica de la Vble. Doña Victoria de Azcón y de Sullá (1613-1660). Fué natural de Benasque (Huesca), en cuya iglesia parroquial se conservaba su "biografía". Era hija de los nobles consortes Don Antonio de Azcón y Doña Isabel de Sullá, de rancia prosapia aragonesa. Desde sus más tiernos años fué un dechado de angelical pu¬ rezay devotísima de la Santa Cruz. Tuvo que soportar pesadas pruebas por su naturaleza enfermiza, pero aún las acentuaba más con sus mortificaciones, ayu¬ nos y penitencias, siendo en toda su vida de Religiosa la modélica por excelencia. También tuvo don de pro¬ fecía, salvando de una segura muerte, por medios pro¬ videnciales, a Don Juan de Bardaxí, natural de Tremp, padre de dos Religiosas de este Monasterio. Llena de méritos, falleció en el Monasterio de Al¬ guaire, el día 3 de Mayo de 1660, dejando el imperece¬ dero recuerdo de sus virtudes en este nobilísimo Ce¬ nobio, gloria del Principado. ► V * VI El Gran Prioralo de San Juan, en Barcelona En los comienzos del siglo xiii existía en Barcelo¬ na la Encomienda Sanjuanista, con su Casa-Hospital, mediante la aprobación real y beneplácito del Obispo, en la "Riera" que tomó después el nombre de San Juan. Hacia el año 1205,quisieron levantar iglesia y cementerio, dando lugar a una fuerte oposición del Obispo de Barcelona, Don Pedro de Sirach, contra las dignidades de la Orden Sanjuanista, llegando, final¬ mente, a un acuerdo, del que fueron mediadores prin¬ cipales el Ai'zobispo de Tarragona y el Obispo de Vicli, levantándose el templo en el año 1208. Estaba provista de un frey-Capellán de Justicia y de varios Capellanes conventuales, continuando la En¬ comienda hasta 1615, ep cuya fecha quedó unida al Priorato de Cataluña. Aquí ingresó la nobilisinia Comunidad del Real Mo¬ nasterio de Nuestra Señora de Alguaire, en la Casa- Palacio del Gran Prior, satisfaciendo un alquiler de ciento veinte lihras, sirviéndose para el culto religioso de la iglesia anexa. Por una escritura del Notario Pedro Llosas (3) se (3) De 9 octubre 1717 (Nota facilitada por mi buen amigo D. José M.» Madurell, Oficial ordenador del antiguo archivo Nota¬ rial de Barcelona). 49 conoce con detalle la distribución del templo sanjua- nista, de sus altares y de la mansión conventual. Al poco tiempo de estar ocupado el gran Priorato por las Comendadoras Sanjuanistas, se arregló la igle¬ sia a conveniencia de la Comunidad, con un coro alto que recibía luz por amplios ventanales de la fachada, en la que destacaba hermosa portada barroca de pie¬ dra de sillería, presidida por la imagen del Precursor, obra del escultor Sala (4). Traspasado el umbral, se hallaba el atrio, a través del cual se penetraba al templo que era de reducidas dimensiones (26,40 m.) hasta el fondo del presbiterio. En la parte derecha y por el orden que se describirá, habia las Capillas dedicadas a Ntra. Sra. de la Piedad, la primera; al Espíritu Santo, con antiguo retablo, la segunda; siguiéndole otra contigua bajo la advocacióti de Ntra. Sra. del Rosario; y, la cuarta, a San Sebas¬ tián, con altar dorado de escultura. En el lado izquier¬ do se hallaba la Capilla del Santo Cristo, la cual estaba bellamente pintada. Inmediato a la indicada Capilla existía el "Capitulo", y, a continuación, el antiguo al¬ tar de San Pedro. Ya cerca del altar mayor, de factura moderna, exis¬ tia la Capilla del Santísimo Sacramento, con el sagra¬ rio para la Reserva, cuya capilla, igual que el "Capí¬ tulo", cerraban artísticas rejas de hierro forjado pro¬ cedentes de Alguaire, y sólo se abría para dar entrada (4) Dicha portada, a instancia del Obispo Dr. Català, se recosntruyó, en 1888, en la fachada posterior de la Parroquia de Santa Madrona. 50 al Beneficiado Sacristán de la iglesia para distribuir la Sagrada Comunión a las Sras. Religiosas. iglesia, se encontraba la puerta prin¬ Al lado de la cipal del Monasterio, ostentando el escudo de armas de la Religión de San Juan, que se componia, en con¬ junto, de ciento treinta y cuatro aposentos, con las doce casas que se levantaban en su interior. Precisamente debido a su gran amplitud, albergó en marzo de 1706, a causa del sitio y bombardeo de la Ciudad por los Ingleses, a la Comunidad de Monjas Capuchinas (5), leyéndose en su Crónica que el "Con¬ vento de San Juan fué en esta ocasión el asilo de cen¬ ts) El Monasterio de Santa Margarita la Real fué el primer Convento de Capuchinas establecido en España por la Venerable M. Margarita Serafina, natural de Manresa, que lo pudo llevar a cabo con la decidida protección del Rey Don Felipe III y la Reina Doña Margarita de Austria, el día s de Julio 'le 1599. Hermosos brotes de este árbol franciscano fueron trasplantados a Gerona Valencia (1609) ; Zaragoza (1613) ; Manresa (1609) ; (1638) ; Mallorca (1662) y Mataró (1741), entre otros, que aún hoy día pregonan su observancia. Muchas vicisitudes ha pasado esta Casa Capuchina desde su fundaciónen el cruce de la calle del Carmen con la "Riera d'en Prim", siendo varias las mutaciones hasta arrojarlas del claus¬ tro en 1869. Reunidascon la comunidad de Mataró, ya no volvieron a su primitivo monasterio, sino al construido de nueva planta en el "Camp d'en Galvany", destruido por los sacrilegos de Julio de 1909, en cuyos solares se levantan hoy las casas de la plaza Calvo Sotelo. Aposentadas en una finca de Sarrià, nunca encontraron esta¬ bilidad efectiva. Recientemente, después de mucho peregrinar, han adquirido una finca en el camino antiguo de .San Ginés, de Horta, donde, con el favor divino, instalarán, en hreve, su definitiva residencia conventual. 51 tenai'es de religiosas y de señoras". Añade que parte de la Comunidad, con la M. Vicaria Sor Maria Piius, alii refugiada, estaban separadas de su M. Abadesa y algunas religiosas que, animosas, se quedaron para guardar la casa capuchina. Mas, en uno de los azares de tal guerra, cayó una bomba en la iglesia y comul¬ gatorio, recibiendo tal espanto dichas franciscanas que tuvieron que ser atendidas y acompañadas al Priorato de San Juan con sus Hermanas. Por fin, el dia 13 de abril, fiesta de la Ascensión, acabada la contienda, re¬ gresaron las Capuchinas a su Monasterio acompañadas de la litre. Priora, Religiosas de San Juan y seguicio de damas, pasando antes por el Monasterio de San Pedro para besar la mano de Don Carlos de Austria, que benignamente recibió el agasajo de las humildes sucesoras de la Madre Serafina. Durante algún tiempo aún abrigaron las Comen da- dadoras la esperanza de poder algún dia volver al lu¬ gar de su oi'igen, mas los años transcurrían e iban sucumbiendo todas las Religiosas que de allí vinieron, derrumbándose las ruinosas paredes de aquel gran Monasterio, del que apenas quedaba señal de su exis¬ tencia. Entonces, determinaron, con la anuencia de ios sa¬ bios Consejeros de la Orden en Cataluña, afianzar su permanencia en Barcelona, consiguiendo, en 8 de Julio de 1758, les firmasen escritura de Establecimiento an¬ te el Notario Don Juan Qlsina y Cabaiies, por Frey Antonio Vilallonga, de la casa-palacio del Gran Prio¬ rato y sus anexos, a favor de la litre. Priora y Comu¬ nidad de Religiosas Caballe.resas de Nuestra Señora y 52 San Juan, mediante pago del censo correspondiente a ciento veinte libras anuales. Para completar el perímetro que necesitaban a fin de levantar convento, adquirieron, de Don Antonio Jai¬ me de Cárcer y de Bellver, en 6 de Agosto de 1760, un predio vecino, quedando entonces delimitado por la Riera de San Juan y calles de Pont de la Parra, Beatas y Baja de San Pedro. Abrieron una gran tribuna inmediata ai presbiterio de la iglesia, que dotaron de un hermoso órgano para mayor brillantez del culto. También en el centro de la misma f.abricaron el panteón para la Comunidad, cuya entrada cerraban dos losas de piedra en las que había esculpida la Cruz de la Orden. Cuidaron por completo de la sacristía, bordando preciosos ornamentos; de los vasos sagrados, entre los que se admiraba el "vericle de plata ab los sois de devant y de darrera guarnits de pedras blancas", obra del orfebre José Tramullas, en 1691 (6), de las Reli¬ quias, de las más insignes, el Brazo y Mano De¬ una recha de San Juan Bautista, que regaló el Rey de Asia, Bayaceto II, en 1474, a la Soberana Orden de San Juan de Jerusalén, y venerada desde aquella remota época en la Iglesia Prioral de Barcelona. Conservaba dicho templo algunas muestras de su antiguo esplendor, cual una lápida funeraria de Ber¬ trán dez Vall (-j- 1319); el magnifico mausoleo de már¬ mol del gran Prior Frey José de Villalonga, fallecido (6) Notario José Güell, borrador 1692, legajo 8, fol. 12. 53 en 1734. También en Capilla del Santo Cristo existia la desde 1641 el enterramiento del Canónigo y diputado Pablo Claris; y, para abreviar, una bella colección de pinturas, algunas de celebrados artistas. La solicitud elevada al Ayuntamiento para reedifi¬ car el Monasterio, lleva fecha 3 de Abril de 1770. Fué el edificio restaurado con dignidad de palacio, respe¬ tando el patio central en forma de claustro, con cuatro arcos por lado, con sendos pilares sobre zócalos, de piedra de sillería, regia escalera al lado, que comuni¬ caba todo el edificio, de aspecto severo, con amplios ventanales, sin aquella austeridad de otros centros re¬ ligiosos, o sea más en consonancia con la clausura mi¬ tigada que observaban. Si en otro tiempo fué numerosa Comunidad, iba disminuyendo paulatinamente, en particular la catego¬ ria de Monjas Caballerosas o de Cruz entera, para lo cual exigían la prueba de Nobleza por las cuatro lineas familiares, o sea que tan sólo las pertenecientes a Casas Señoriales y a linajes distinguidos podían apor¬ tar el ajuar y dote cuantioso que precisaban. En los albores del siglo xix, constaba la Comunidad de diez sólo se registra esta decaden¬ Religiosas, y no cia con las Sanjuanistas, sino también las Comenda¬ doras de Santiago de la Espada llegaron en tal época a su extinción. Por entonces, tuvo efecto la invasión francesa, y durante,seis años estuvieron sometidas a toda suerte de privaciones y sacrificios, diseminadas algunas, co¬ mo las dos hermanas Doña Asunta y Doña María Francisca de Mareñosa, que se hallaban con sus fami- 54 liares en Lérida, con poderes para administrar las pro¬ piedades pertenencias que les quedaban en Alguayre. y Por unas carias de la época (Septiembre de 1809), autorizaron dichas hermanas la permanencia en la Hospedería del Santuario de Ntra. Sra. del Merli, a las Monjas Cistercien ses del Patrocinio,-de Tamarite de la Litera, fugitivas de las tropas francesas que causaban tantos desmanes. Durante la Francesada consta en la Crónica del Mo¬ nasterio que mantuvo y auxilió pecuniariamente a la Comunidad Jerosolimitana el litre. Sr. Don Pedro de Torrellas Sentmenat y Perapertusa, a quien distinguie¬ ron siempre insigne bienhechor. como Al caho de poco tiempo, en el año 1821, se declara la fiebre amarilla, diezmando la población barcelonesa y particularmente la de varios Conventos de la ciudad, que quedaron casi extinguidos por la plaga. Acudieron las Comendadoras Sanjuanistas a la Santísima Virgen de las Mercedes, devota imagen que veneraban en el coro del Monasterio, desde 1772, que les legó fallecimiento la religiosa Doña Mariana a su de Amigant y de Leonardo. Tenia trono de plata donde estaba la Celestial Señora sentada, sosteniendo con la mano derecha el cetro y con la izquierda al Divino Niño sentado mano en su rodilla, adornándola las monjas con hermosos vestidos y ricas joyas (7). (7) En una de las exclaustraciones del pasado siglo, fué robado el trono de plata. Al conmemorarse el Centenario de la gracia ob¬ tenida (8-XII-I92I), los hermanos de la Priora Doña Montserrat 55 Se vieron favorecidas por su especial protección privándolas del mortal contagio. Anualmente, se cele¬ bra Oficio solemne en agradecimiento a tan señalado favor. Tan pronto se reponían de las calamidades, que en el siglo xi.\ se sucedieron con harta frecuencia, nue¬ vamente prodigaban su entusiasmo en el mejora¬ miento artístico del Monasterio, y, por extensión, del centro principal donde todas dirigían sus miradas; el Santuario de la Virgen del Merli, en Alguaire. Se contaban casi cinco centurias desde que lo le¬ vantaron sus antecesoras, pero resultaba incompleto. Faltaba la Cámara Angelical que sirviese de digno es¬ tuche la veneranda a Imagen. Pronto hicieron proyectar un Camarín, aportando cien libras, y ordenando lo necesario para la coloca¬ ción de la Primera Piedra. Fué delegado para la ceremonia el Apoderado de la Comunidad, Rdo. Antonio Sestachs, pbro., quien el día 19 de marzo de 1833, festividad de San José, la bendijo y colocó solemnemente, encerrando dentro de la misma, en artístico pergamino, los nombres prin¬ cipales de las supremas Jerarquías de la Iglesia y de la Nación; de la litre. Priora Doña María Ventura de Valls y de Jalpí, señora jurisdiccional de la Baronia de Alguaire; de la Sub-priora Doña María Bernarda Alesáii y Nogués, regalaron otro trono similar, obra del orfebre Sr. Ginabreda. En 14 Junio de 1942, los cautivos de Sabadell que estuvieron en la "checa", les hicieron obsequio de una nueva imagen. 56 de Foxá y de Guiu, y de la Procuradora, doña Gertru¬ dis Thesel y de Marañosa... Lástima fué que, por lo azaroso de aquellos tiem¬ pos políticos, no llegase a ser realidad el loable pro¬ yecto. Apenas transcurridos dos años, humeantes aún los conventos de frailes, después de la triste jornada de Santiago de 1835, por orden del Gobierno les fué exi¬ gido el sacrificio de abandonar aquellos venerandos muros que tanto amaron. ¿Para cuánto tiempo?... Larguísimo; un cuarto de siglo transcurrirá hasta que vuelvan a pisar los um¬ brales del Convento, y lo será después de prolongada exclaustra,ción, por sólo dos supervivientes. Doña Raimunda de Pont y de Travy de Mir y de Ricart y Doña Bautista Berenguer y Mons, que, por profecía del Arzobispo San Antonio María Claret, serán fecun¬ dos brotes del Arbol Santo de la Orden Hospitalaria. VII Reinslalación de las Comendadoras Sanjuanislas al Priorato de San Juan La revolución sectaria y anticristiana nada perdona y todo lo arrolla; se enseñorea de la casa ajena con la mayor naturalidad, sin trámites burocráticos, directa¬ mente, por la fuerza. A los grandes edificios conventuales pronto les fué dada nueva aplicación. Este de San Juan, por su in¬ mejorable distribución y grandiosidad, tuvo utiliza¬ ción directa por parte de las Autoridades, Con los fondos de libros procedentes de los conventos desapa¬ recidos, se inició la Biblioteca Pública Provincial, sien¬ do destinado para ello el primer piso del edificio, com¬ pletándolo con habitaciones para bibliotecario, incluso parte del jardin se destinó a su recreo. El Ayunta¬ miento encontró a propósito la planta baja del inmue¬ ble para instalar unas escuelas públicas. Hasta el sótano fué aprovechado para Museo Lapidario, reu¬ niendo alli todos los elementos artísticos que pudieron recogerse entre las ruinas de los conventos destruidos. Aún quedaba libre el segundo piso, siendo cedido por el Regente del Reino, para "Academia de Buenas Le¬ tras", y "Sociedad Económica de Amigos del Pais". En tanto, las Religiosas propietarias, alquilaron 59 un piso en la calle Baja de San Pedro, viviendo tan míseramente, que bien podia considerárselas como verdaderas airacoretas. Allí dejó esta vida, llena de méritos, en 1839, la digna Priora Doña Maria Ventura Valls de Antillón y de Jalpí, Madre bondadosa, quedando en el mayor desamparo sus religiosas, cuando más necesarios eran los consejos y su compañía. Llegados momentos más favorables para la reli¬ gión, por los años de 1845 a 1850, vieron que todas las Comunidades se iban reintegrando a sus moradas conventuales, excepto ellas, las Religiosas Sanjuanis- tas. Aún después se ñrmó el Concordato entre el Estado y la Santa Sede, autorizándose la admisión de novicias, por la R. O. del 13 de Enero de 1852. Ni por los trámites directos del Obispado, ni por las influencias interpuestas por las monjas, se lograba el desocupo del Priorato de San Juan, como lo atesti¬ guan las instancias solicitando parte del edificio, o sea el segundo piso, que dieron origen a las R. O. del 28 de diciembre de 1858 y 20 de septiembre de 1859, conminando a los ocupantes a desalojar el local. Finalmente, el Obispo de la Diócesis, Dr. D. José de Palau y Termens, les dió posesión, en la tarde del dia 3 de marzo de 1860, de aquella parte desocupada, el segundo piso del convento y casa de la plazuela de las Beatas. En el mismo dia, las dos únicas Religiosas supervi¬ vientes, una de Cruz entera y otra de media Cruz, abra¬ zaron la vida común, admitiendo cuatro a aspirantes, sin los requisitos nobiliarios de antaño, dirigiéndose Cü todas a la Sala Capitular o del Patrocinio, lugar con¬ tiguo a la iglesia —donde vestian el Santo Hábito, emitían la Profesión y eran expuestas al morir las Religiosas—, para agradecer a la Virgen que la pre¬ sidia como Priora Perpetua, la gracia extraordinaria de su reinstalación (8). Aquel mismo dia, quedó desig¬ nada Priora de la Comunidad, Doña Raimunda de Pont y de Travy. ¡Cuán breve fué este oasis de paz! Efímero, como toda dicba humana. La revolución septembrina de 1868 abría el dique al desbordamiento de las extraviadas masas populares, alterando nuevamente la paz de los claustros, con sus ulteriores consecuencias, que resultaron funestas para las casas de oración. Las disposiciones arbitrarias emanadas del Go¬ bierno sectario, nada bueno presagiaban. Pronto orde¬ naron la supresión de Monasterios, juntando comuni¬ dades de una misma Orden en un sólo convento, y, aún cuando en el caso presente, no lo había en toda (8) La imagen veneranda de Ntra. Sra. de Patrocinio (des¬ truida en 1936), consta por tradición que fué tiallada en una cloaca. Piadosamente recogida se colocó en un altar de la portería, hasta cjue, entrado el siglo xix, fué colocada en el altar de la Sala Capitular, conocida desde entonces por "El Patrocinio". Era de madera tallada artísticamente esculturada, de i'os me¬ tros de altura, de pie; tenía en la mano derecha el cetro y una flor, y con la izquierda apoyaba al Niño Jesús, que sostenía la bola del mundo. Muchos eran los vestidos de ricas sedas que poseia, coronas, amén de valiosas joyas y veneras de gran valor. La mejor joya, empero ,era un pequeño -corazón recortado en ropa, junto al suyo, con los nombres de las Religiosas. 61 la Provincia, con notoria injusticia fué dado el De¬ creto que las juntaba con las Bernardas de Santa María de Valldoncella (9)). No valían protestas; los días 7 y 8 de febrero de 1869, pasaron los umbrales de la clausura del Cister, las trece Monjas Sanjuanistas, siendo recibidas fra¬ ternalmente, con vivas demostraciones de afecto, pro¬ digándolas frases de consuelo que eran un bálsamo en medio de tanta adversidad. Se les destinó una parte del segundo piso. Sala Capitular y otras dependencias, a fin de que cada Co¬ munidad pudiera, con independencia absoluta, seguir su vida monasterial según las distintas Reglas. Ello no obstante, en todos los actos de asueto, al¬ ternaban ambas comunidades con perfecta caridad, afecto que perduró aún después de los cinco años de convivencia bajo un mismo techo. Tan pronto fueron expulsadas inicuamente de su Monasterio, de nuevo lo ocupó la Administración Eco- (9) Orden del Gobernador disponiendo la traslación: "En cumplimiento a lo dispuesto en decreto de 18 de octubre del año próximo pasado y disposiciones posteriores expedidas por el Ministerio de Gracia y Justicia, he acordado la supresión del convento que habita la Comunidad que V. preside, la cual pasará al de Ntra. Sra. de Valldoncella de esta Ciudad. Debo advertir a V. que la evacuación de ese edificio ha de estar concluida previa e indispensablemente en todo el día de mañana, en la inteligencia de que en las primeras horas del día 7 del actual, los comisionados de la Hacienda pública se personarán en él, incautándose en el acto del convento y dé los objetos que contenga. .—■ Lo digo a V. para su más exacto y puntual cumplimiento. — Dios guarde a V. muchos años. Sarna, S de febrero de 1869. Manuel L. Moncasi." 62 nómica, que alquiló los locales disponibles, instalando en segundo piso el "Archivo Notarial". el Para mayor pena, el Estado enajenaba las casas de la calle Pont de la Parra y Riera de San Juan, pro¬ piedad de las monjas y destinadas a servidores del Monasterio, mientras ellas pasaban por verdadera in¬ digencia, aliviada aquellos calamitosos años, por el en Padre Manuel de Barcelona (Domingo Roig Pallasa), Capuchino exclaustrado y Capellán de la familia Llo¬ part, que pródigo las auxilió. Con ello y una pensión de doña Bautista Berenguer se sostenia la Comunidad, hasta el fallecimiento de ambos, ocurrido el mismo día, 31 de Enero de 1871. En el BoletínOficial de ventas de bienes nacionales de esta Provincia, correspondiente al día 19 de julio de 1872, apareció un anuncio en forma encubierta, para la venta del convento de San Juan de Jerusalén, cuyo remate se señalaba para el 29 de agosto siguiente, quedando, con tan abrumadora noticia, consternadas las pobres Religiosas y perdidas todas sus esperanzas. Algunas veces, un simple soldado puede hacer ganar una batalla. En este caso, un sencillo sacerdote que conocieron en aquellas eircunstancias, el Dr. Igna¬ cio de Palá y Martí, ganó la batalla a favor de las monjas, contra elementos poderosos de la Nación, que arbitrariamente disponían a su antojo de los bienes de la Iglesia. No fué, empero, tarea fácil. Después de haber pro¬ digado palabras de consuelo para las afligidas religio¬ sas, cursaba en el mismo día, delegado por el Provisor de la Diócesis, razonada protesta oficial contra la 63 injusta disposición, y tales argumentos emplearia, que se suspendió la anunciada venta. Ante el éxito conseguido, siguieron con los trámites de un laborioso expediente para devolución del Mo¬ nasterio a las Religiosas de San Juan, difícil de con¬ seguirlo por las ideas antirreligiosas de los Gobernan¬ tes, y por el sendo derecho de varios centros oficiales que durante un buen número de años lo ocuparon. La razón principal estaba de parte de las monjas, por ser el edificio de su exclusiva propiedad según títulos irrefutables, y el único Monasterio, en su gé¬ nero, existente en toda la Provincia, e, interpretándolo asi, afortunadamente lo apoyó el Gobernador Civil en el dictamen que le fué encargado por el Gobierno. El Presidente del Poder Ejecutivo de la República, con fecha 12 de Mayo de 1874, dió la Orden de resti¬ tución de todo el convento, a sus legitimas propieta¬ rias, las Comendadoras de San Juan de Jerusalén. Aún transcurrieron unos meses para la toma de posesión, desocupo de locales, por los intrusos, inter¬ viniendo en algún caso la Autoridad pública. La "Bi¬ blioteca" se trasladó al nuevo edificio de la Universi¬ dad,; las Escuelas del Ayuntamiento y el "Archivo Notarial", continuaron allí por breve tiempo, si bien abonando unexiguo alquiler; el Museo Lapidario fué retirado por la Real Academia de Buenas Letras, y, ya casi libre de ocupantes, se trasladaron a él las Religiosas en 3 de Agosto de 1874, después de un emotivo despido con las Cisterciensés de Valldoncella, guardando imperecedero recuerdo de la gran obra de caridad con ellas practicada. 64 Insigne Reliquia del Brazo y Mano Derecha de San Juan Bautista, que se venera en el Monasterio de San Juan de Jerusalén X PBdoancrciaellt. SSMdValaandeertoín,adn1ju8e6i-s7t94 XI Monjas delas Refugio Mdonaseterio Fachada de la Iglesia de las Sanjuanistas de Barcelona XIII Muchos meses se hasta reponer digna¬ pasaron mente los ocasionados en el con¬ grandes desperfectos vento, sin pensar siquiera en la reconstrucción, por no disponer de medios. En contraste, aumentaba el nú¬ mero de vocaciones que deseaba su ingreso, creyendo llegado el momento de aprobar, por el limo. Dr. Llucb y Garriga, digno Prelado de la Diócesis, las nuevas Constituciones, que se pusieron en vigor en 1877, divi¬ diendo en doscategorías las Religiosas: De Coro y Legas; llevando las primeras Cruz entera y las segun¬ das media Cruz, sin precisar las "pruebas" de nobleza, y abrazando la clausura papal en toda su integridad. Aún adaptando esta nueva faceta, quedaban por com¬ pleto dentro las prerrogativas y beneficios espiritua¬ les, e identificadas en un todo con los Superiores de la Sagrada Orden de San Juan de Jerusalén. El templo prioral de las Sanjuanistas cobró nuevo esplendor, animándolo aquel coro de vírgenes con el canto de la salmodia; los estragos de la Revolución quedaron relegados casi al olvido. Todo hacia prever una estabilidad completa, cuando circunstancias de otra índole obligaron a un nuevo desplazamiento, con¬ siderado esta vez como definitivo. VIII Venta del antiguo Convento y construcción de nuevo Monasterio en San Gervasio La gran Reforma Urbana de la ciudad de Barce¬ lona seabría paso a través de las viejas calles y vetus¬ tos edificios. Desde Mayo de 1874, era ya realidad la moderna calle de Bilbao —boy, Via Layetana—, des¬ apareciendo con su apertura el antiquísimo Monaste¬ rio de Santa María de Junqueras, trasladado piedra por piedra en lo que es hoy Parroquia de la Con¬ cepción. De prolongarse, pues, la calle de Bilbao, como una flecha señalaba la trayectoria que atravesaría en su totalidad el solar de la Comanda de San Juan de Je- rusalén. nuevo problema, sin contar las apetencias Surgiría que había despertado si edificio en pasadas exclaus¬ traciones, y con las deficiencias consiguientes, por haber omitido, al construirlo, la escueta finalidad para una clausura de Religiosas. Eran argumentos que pesaban sobre la responsa¬ bilidad de cuantos debían velar por la Comunidad de Sanjuanistas. Entendiéndolo así, aconsejó el Rdmo. Prelado a las Religiosas, elevasen Preces al Papa, para la venta del Convento de la Riera de San Juan, opera- 67 ción que motivó, asimismo, la R. O. correspondientCj comunicada por el Ministerio de Gracia y Justicia. En tanto, fué promovido a la Sede Hispalense el Dr. Lluch y Garriga, tocando a su sucesor en la mitra, el Dr. D. José de Urquinaona, el estudio y acertada resolución del expediente, cumpliendo el Breve Papal que obligaba a la adquisición de terreno y construc¬ ción del nuevo Monasterio con el producto de la venta. Antes se babia comprado un edificio (marzo de 1880), en la calle Victoria y San Felipe, en la barriada de San Gervasio de Cassolas, que procedía de los Padres del Oratorio, y, además algunas casitas para completar el Monasterio, adaptándolo a maravilla el notable Arquitecto don Francisco de P. Villar y Car- mona, trabajando una legión de obreros para dejarlo en disponibilidad de ser habitado. El hermoso edificio de cuatro plantas, situado entre dos huertos, estaba terminado, y la casa Prioral en disposición de ser ocupada. La grandiosidad de sus corredores con amplias celdas, orientadas a Poniente, el refectorio, la Sala Capitular, de la que pendían los retratos al óleo de las nobles Prioras que rigieron el Monasterio, la Capilla anexa de la Soledad, para el enterramiento de las Religiosas (10), y, en general, todo estaba previsto, basta el mínimo detalle. El mismo día de la firma de la escritura de venta del Convento de la Riera de San Juan, 2 de noviembre (io) Los restos de las Religiosas enterradas en la Iglesia de San Juan fueron trasladados a este Monasterio en ii de marzo de i886, y, los sepultados en Valldoncella, el 15 de mayo de 1913. 68 de 1880, a favor de don Marcelino Girona, algunas Religiosas se trasladaron al nuevo Monasterio para recibir los enseres, mobiliario, ropas, altares, etc., completándose en días sucesivos toda la Comunidad, con la anciana yvenerable Priora, doña Raimundo de Pont y de Travy. Habilitaron para el culto público una Capilla si¬ tuada en los bajos de la Casa Prioral, resultando insu¬ ficiente tanto por el numeroso concurso de fieles, como para la Comunidad. Disponiendo de terreno a propósito, fué encar¬ gado al Arquitecto Sr. del Villar, el proyecto de una iglesia amplia para mayor esplendor en las solemni¬ dades litúrgicas, cuya Primera Piedra bendijo y colocó el Sr. Secretario de Cámara, Dr. Palá, Delegado por el Sr. Obispo, el dia 5 de junio de 1881, lunes de Pascua de Pentecostés, levantando Acta de la solemne cere¬ monia, el Notario don Joaquín Qdena, firmada por Autoridades, Religiosas, Caballeros de la Orden, Clero y bienhechores. Debido al impulso dado a las obras, en la festividad de San Juan Bautista del siguiente año 1882, pudo inaugurarse el nuevo templo. Ya unos dias antes fueron bendecidas las dos cam¬ panas que debían de anuneiar la fausta ceremonia de la inauguración, que quiso celebrar integramente el inolvidable Obispo de los obreros, Dr. D. José de Ur- quinaona. A primeras horas de la mañana, realizó el Prelado la solemne bendición de la iglesia, presidiendo de Pon¬ tifical la procesión para trasladar el Santísimo Sa- 69 cramento al Sagrario, recuerdo del Monasterio de Al¬ guaire, acompañado de un gran seguicio de Canónigos, Clero, Caballeros de San Juan, Autoridades y nume¬ rosos devotos. Celebrósedespués Misa solemne, can¬ tada por la capilla de música de la Catedral, con bri¬ llante panegírico por el Canónigo don Buenaventura Ribas, sin faltar al final el canto del Te Deum. Por la tarde, también asistió el Rdmo. Prelado a la solem¬ ne función religiosa, y, después de una recepción ínti¬ ma con la ComunidadSanjuanista, abandonó lleno de satisfacción aquella mansión monasterial con el gozo de contar con un templo más en su estimada Diócesis. La iglesia inaugurada es de estilo románico, sobrio en sus líneas. Los grandes ventanales con las crista¬ leras lo inundan de luz de variados colores. Tiene tres altares porlado, que se comunican entre si por un pasillo claustrado, de los cuales el inmediato a la parte del Evangelio, corresponde a la Sala Capitular, o del Patrocinio, que cierra hermosa reja procedente de Alguaire. En un pequeño altar del atrio de la Capilla, se veneraba el cuerpo de San Ciprián, Obispo de Tolón, y junto a la grada del altar, hay el sepulcro de don Manuel de Montoliu, Gran Prior de la Orden, instalados en la nueva iglesia por voluntad del señor Marqués de Montoliu. En el camarín interior, se vene¬ raba en hermoso altar, la imagen del Sagrado Corazón de Jesús, y en dos locales colindantes, las de San Igna¬ cio y San Simón, el anciano. También son destinadas amplias estancias para guarda del antiquísimo y valioso Archivo de los Caba¬ lleros de San Juan de Jerusalén, así como locales espa- 70 ciosos para reunirse en las brillantes ceremonias propias de la Sagrada Orden. Transcurrían los días con mística placidez para las Religiosas Sanjuanistas, cuando la muerte vino a arre¬ batarles la nonagenaria Priora, sumiéndolas en in¬ mensa pena. Doña Raimunda de Pont y de Travy de Mir y de Ricart, era donde por natural de Osseja (Francia), vez primera vió la luz del mundo, el 22 de febrero de ISOO. Cristianamente educada por sus padres, des¬ pertóse en ella sólida vocación, ingresando como Co¬ mendadora de San Juan de Jerusalén en 1 de Enero de monástica en 1834. 1833, emitiendo la profesión Al año siguiente, fué arrojada del claustro con las pocas Religiosas que componian la Comunidad, ca¬ yendo sobre sus hombros la pesada cruz de la Presi¬ dencia de las exclaustradas, al morir, en 1839, la Prio¬ ra doña María Ventura de Valls, quedando, al cabo de pocos años, reducida dicha Comunidad a ella con otra religiosa de media Cruz. Ante la prolongada exclaustración, sentía el temor de una extinción posible, cuando, hallándose en Mont¬ serrat, le fué profetizado por el hoy San Antonio María Claret, que volverían a su Monasterio y resurgirían ple¬ namente. Se cumplió el vaticinio, reuniéndose en 1860, y nombrada Priora, le tocó experimentar todas las vicisitudes y las alegrías que se sucedieron, rese¬ ñadas ya en estos apuntes históricos. El dia 19 de febrero de 1893, en el momento de entonar el "Deus in adjutoríum..." del rezo cotidiano, se apagó aquella débil lámpara a este mundo para iluminarla a la eternidad, eerrándose con tan gran figura la última Priora vitalicia, y entrando, desde entonces, las Piñoras trienales. En los albores del presente siglo, aún se completa el ornato de la iglesia con el bellísimo retablo mayar, durante el mandato de la Priora Doña Montserrat Ale- sán, que movió los sentimientos caritativos de todos los medios sociales relacionados con la Comunidad Sanjuanista, logrando conacabada obra ar¬ ello una tística, tanto en sus las humanísi¬ detalles, como en mas esculturas que lo adornaban. Sobre el magnifico Expositorio, se colocó en adecuada capillita una anti¬ gua imagen de la Virgen, conocida por Ntra. Sra. de Alguaire, lindísima y devota, de los pocos recuerdos que conservaban de su primitivo Monasterio. El Santo Bautista, en su amplio camarín y las imágenes de San Gerardo y Santa Ubaldesca, de la Orden de San Juan, constituían el más destacado or¬ nato del altar, rematado con el signo de la Cruz de Malta, sostenida por hermosos ángeles, todo ricamente estofado en oro. Un príncipe de la Iglesia, el Emmo. Cardenal Ca¬ sadas, lo bendijo solemnemente en Junio de 1902, quedando aquel templo como precioso estuche, guar¬ dador de joyas de valor inapreciable. Allí tenían lugar las más bellas ceremonias como la festividad de San Juan, en cuyo presbiterio forma¬ ban brillante guardia de honor los nobles Caballeros con su vistoso uniforme, luciendo el pecho la Cruz en de Malta, siguiendo la tradición secular de la Orden del Hospital. 72 IX Revolución rojo-marsisla de 1936-39 Resurge plenamente el Monasterio de Monjas Sanjuanistas Patentes están en nuestro recuerdo los tristes acon¬ tecimientos de la revolución rojo-marxista de 1936, con sus funestas consecuencias para la Religión y la Patria. Los claustros fueron nuevamente el blanco de las iras del populacho, y sus pacificas moradoras tuvieron que abandonarlos a pesar del apego y vocación por aquel centro espiritual donde confluía toda su dicha. Ellas, las almas escogidas, pararrayos de la humani¬ dad, sufrían persecución, sin otro delito que el de un abnegado sacrificio en bien del prójimo. ¡Cuántas de las que salieron ya no volverían, conquistando al¬ gunas la gloria del martirio! El Monastei'io de San Juan fué ocupado en los primeros momentos por una sección de la Cruz Roja, con destino a Hospital de Sangre, aminorándose con ello los inmediatos efectos de destrucción e incendio, aún cuando al pasar a los pocos días el edificio con¬ ventual a dominio de las hordas rojas, no se libró del saqueo y el robo. Como las demás Casas Religiosas, fué objeto de 73 profanación en sus Reliquias, imágenes, e incluso con el cementerio conventual, cuyas sepulturas fueron abiertas, extrayendo los restos mortales que estuvie¬ ron amontonados, durante algunos meses, por el suelo de la Capilla de la Soledad. En Mayo de 1937, una circunstancia casual, puso en manos de un grupo entusiasta por el salvamento de los fondos documentales de la Ciudad, parte del Archivo del Monasterio de Alguaire, en los armarios que siempre fué guardado, entre el que figuraban buen número de pergaminos, y las Bulas Papales de Fun¬ dación. No era este Archivo el que se buscaba, sinó el importantísimo de los Caballeros de San Juan de Jerusalén, único en su género, verdadera cantera de datos nobiliarios, estudio completo para los amantes de la Heráldica. Mas antes de ir adelante en la narración, a titulo de inciso, será necesario retrotraer los hechos a los primeros días de Agosto de 1936, en que el digno Di¬ rector del Archivo Histórico de la Ciudad, don Agustín Durán Sanpere, secundado eficazmente por un grupo de abnegados cooperadores, ponían a salvo los mejo¬ res Archivos, librándolos de la destrucción. Se consideraba destacado el de los nobles Caballe¬ ros y Gran Priorato de San Juan de Jerusalén, en Ca¬ taluña, custodiado en el Monasterio de las Sanjuanis- tas de San Gervasio, bajo el cuidado de la competente Archivera, Doña Concepción Sala. Los grandes cajones de pergaminos, con escudos nobiliarios de vivos colores, manuscritos valiosísimos, en suma, todo un arsenal de fondos documentales 74 de gran interés, era empaquetado y se depositaba en un camion preparado al efecto. En tanto, instantáneamente, por todas aquellas bocacalles, salían los esbirros de la F. A. I., y apun¬ tándoles sus armas, los pusieron cara a la pared, entre los insultos más groseros, con amenazas de asesi¬ narlos. Fueron obligados a descargar los preciados do¬ cumentos y depositarlos en la Sala Capitular, escapan¬ do milagrosamente con vida de tan drámatico episodio. En Mayo de 1937, se pudo entrar en el Monasterio para registrarlo totalmente, sin haber quedado rastro del famoso Archivo. No obstante, la constancia y celo del Sr. Durán Sanpere, pronto le valió su premio. En la mañana del 11 de Noviembre de 1937, reci¬ bieron aviso por un asiduo lector de la Biblioteca y Archivo Histórico, que en la tienda de un trapero de la calleGigantes, se descargaban libros y documentos antiguos, comprobando, poco después, que se trataba del famoso Archivo de San Juan de Jerusalén, que destinaban al molino para pasta de papel. ¡Puede suponerse cómo fué retirado de alli en un santiamén! Al clasiñcarlo, se comprobó que sólo había la mitad. No obstante, a los pocos días, el chófer del camión que lo trasladó al papelero de viejo, puso sobre la pista del resto de tan codiciado Archivo — guarda¬ do por los de la F. A. I. en una torre de la Plaza Lesseps-Travesera—, que entregó por un centenar de pesetas (11). (ii) Actualmente está depositado en el Archivo de la Corona de Aragón, engrosando la riqueza documental y facilitando su consulta a los estudiosos. 75 Después del salvamento afortunado de los dos archivos, a nuevo y criminal destino estaba reservado el Monasterio por aquellos desalmados. Los esbirros marxistas de Negrín idearon las crue¬ les "Checas"", con sus cámaras de tortura, silla eléc¬ trica, y otros demoniacos refinamientos, escogiendo para lugar de tan perversos instintos, el edificio con¬ ventual de las Sanjuanistas, que quedó convertido, cual otra cárcelMarmetina, de los primeros siglos de persecución del cristianismo. Triunfante la Cruzada Española, en 1939, pudo reanudarse el culto católico en nuestras iglesias, res¬ taurándose y reedificándose los templos, cuyas ruinas delatarán a la posteiñdad el paso de los vándalos. Las Monjas Sanjuanistas, que, en general, pasaron por situacionesdifíciles, especialmente la litre. Priora Doña Joaquina Torres, vieron mermada la Comunidad con la defunción de ocho religiosas, víctimas de los sufrimientos y penalidades experimentadas. En el mes de marzo de dicho año, se reunieron las supervivientes, en la casita de la porteria y piso del Capellán, por estar instaladas, en locales del Monas¬ terio e iglesia, las "checas", que pasaron a depender de la Dirección General de Propaganda del Ministerio de la Gobernación. En junio siguiente, elevan instancia en súplica de serles entregada aquella parte del Convento que estaba libre, y, paulatinamente, se les devuelve la totalidad del edificio, según Acta de toma de posesión, firmada en 18 de Enero de 1941. La reparación parcial del Monasteiáo e iglesia, sé 76 hizo con donativos aprontados por los Caballeros de San Juan de Jerusalén, de esta Ciudad, cuyo rasgo caritativo perdurará con agradecimiento por parte de las Religiosas. Con ello, pudo reconciliarse el tem¬ plo el dia 4 de Mayo de 1941, dándose al acto gran so¬ lemnidad, que ofició el Rdo. F. Gabriel Codony, Prior de los Carmelitas Calzados, predicando elocuente ser¬ món, el P. Joaquín Seguí, Sb. P., asistiendo delegados en representación de las Autoridades, Caballeros de San Juan, de la Orden de San Jorge, de San Lázaro, ex cautivos y. muchos devotos. Como colofón de estas jornadas sanjuanistas, en el domingo siguiente era bendecida solemnemente por el Canónigo de Tarragona, Dr. Fausto Cucurull, pbro., la campana del Monasterio, regalo de los esposos Diez-Gallacb, a la que impusieron el nombre de "María del Merli". Un acontecimiento para el Monasterio de Nuestra Señora de Alguaire, fué la recuperación, después de ochenta años, de la insigne Reliquia del Brazo y Mano Derecha de San Juan Bautista, que fué la que bautizó al Salvador del Mundo. La preciada Reliquia fué llevada a Madrid, en 1866, para el nacimiento de un Principe, como era tradicional costumbre. Al estallar la revolución "sep¬ tembrina" con el destronamiento de Isabel II, se salvó la insigne Reliquia, gracias a un Caballero de la Orden, pasando, después de su muerte, a la Capilla del Palacio Real. Cuantas gestiones se hicieron con posterioridad para conseguirla, resultaron infructuosas. Por un ras- 77 go abnegado de S. E. el Jefe de Estado, D. Francisco Franco Bahamonde, Baylio Gran Cruz de la Orden, a instancia del Gran Maestre, Principe Chigi, y después de laboriosos trámites oficiales, se entregaba la Sagra¬ da Reliquia, a Ja Illtre. Priora y Comunidad del Mo¬ nasterio, el dia 7 de junio de 1946, por los Excmos. Sres. Conde de Vallellano, Baylío Gran Cruz, Conde de Guendulain y del Vado, Tesorero, acompañándoles con inmenso júbilo el Excmo. Sr. Barón de Terrades, Caballero de la Orden y Alcalde de esta Ciudad, quien tuvo la inefable dicha de tener la veneranda Reliquia en su oratorio particular en la noche precedente. Como destacados testigos de entrega, asistieron la Excma. Sra. Condesa de Guendulain, Dama de la Orden, en representación del Brazo de Damas de la misma, y los Excmos. Sres. Don Felipe Bertrán y Güell y Doña Joaquina Caralt de Bertrán, entusiastas devo¬ tos del Precursor, y bienecbores insignes de esta Santa Casa. En el mismo mes, el día 24, festividad de la Natividad del glorioso Santo, fué puesta la insigne Re¬ liquia la veneración de los fieles con solemne proce¬ a sión, Oficio que celebró el Canónigo Penitenciario Dr. Montserrat, pronunciando elocuente sermón el Magistral Dr. Emilio Segura, realzando tan grandiosa ceremonia la presencia de los dignísimos Caballeros de la Orden de San Juan de Jerusalén, presididos por el Excmo. Sr. Barón de Terrades. 78 Queda trazado sintéticamente un bosquejo de las principales efemérides del insigne Monasterio de Co¬ mendadoras de Nuestra Señora de Alguaire y San Juan de Jerusalén, de historial brillantísimo, digno de divulgarse en todos sus múltiples aspectos. Existe abundante material para deleitarse histó¬ rica y espiritualmente con su estudio; centenares de pergaminos y numerosos manuscritos que son cantera inagotable para formar —mejor pluma que la mía—, un acabado y completo historial del secular Cenobio. El presente trabajo no tiene otro objeto que divul¬ gar las cristianas glorias y vicisitudes del Monasterio, en sus siete siglos de existencia, describiéndolo en forma simplificada, pero asequible, como humilde aportación y cordial ofrenda a la Comunidad de Mon¬ jas Sanjuanistas, en sus fiestas centenarias. Barcelona, Julio de 1950; AÑO Santo '( íI r Aríísíico Sepulcro del Gran Prior Fray José de Villalonga, destruido en 1926 (A. H. C.) XIV Altar Mayor del Monastario de San Juan de Jerusalén, destruido en 1936 (A H. C.) XV APÉNDICE PRIORAS QUE HAN REGIDO EL MONASTERIO DESDE LA FUNDACIÓN Fecha Vitalicias elección Fallecimiento 1 Doña Marquesa de Guardia 1250 1268 2 » Gueralda de Guardia 1265 ren. 1279 3 > Sibila de Oruja 1279 1294 4 > Eleonor de Ribelles 1294 1297 5 s Inés de Queralt 1297 1310 6 > Sibila de Castellbell 1310 1329 7 » Marquesa de Ribelles 1330 1348 8 » Romia de Vilanova 1348 1389 9 n Inés de Montpaó 1389 ■ 1415 10 > Constancia de Masdovelles 1415 1421 11 I Blanca deVilallonga 1422 1446 12 > Francesquina de Carcasona 1446 1494 13 t Catalina de Vilanova 1494 1505 14 n Margarita de Urrea 1505 1525 15 t Francina de Pons 1525 1538 16 > Violante de Sant Climent 1538 1544 17 » Margarita de Pou 1544 1557 18 > Margarita de Zurita 1557 1559 19 > Gerónima de Olzinelles 1560 1573 81 Fecha Vitalicias elección Fallecimiento 20 > Aldonza de Monísuart 1573 1573 21 1 Mariana de Zurita 1573 1576 22 Gerónima de 1576 1585 > Montgay 23 I Gerónima de Gort 1586 1601 24 a Elena de Remolins 1601 1604 25 a Juana de Pons 1604 1615 26 a Juana de Àger 1615 1616 27 » Gerónima de Castellvell 1616 1620 28 > Ana de Claramunt 1620 1625 29 » Gerónima de Voltor 1625 1642 30 » Isabel de Gomar 1642 1646 31 > Isabel de Claramunt 1646 1652 32 » Ana de Gilbert y Carví 1653 1668 33 > Francisca de Castellvell 1668 1672 34 Estefanía deSaportella 1672 1684 35 > Inés de MontargulI 1684 1693 36 > Raimunda de Camporrells de Gallart 1693 1719 37 > Eulalia de Río Azcón 1719 1727 38 1 Teresa de Balazátegui 1727 1733 39 > Bautista de Sabater de Lladós 1733 1741 40 i Teresa de Soldevila 1741 1767 41 > María Francisca Villalba de Meca 1767 1780 42 • María Antonia de Berart 1780 1800 43 > María Teresa de Jalpí 1800 1803 44 > María Ventura de Valls de Antillón 1803 1839 exclaustración 1835-1860 45 > Raimunda de Pont y de Travy de 1860 1893 Mir Y de Ricart 82 Trienales Priorato Doña Carmen Grau Cervera 1893 t 1895 Montserrat Alesán 1895 1896 B Nogués Presidenta - Montserrat Alesán 1896 1902 i Nogués - » Josefina Sol Buera 1902- 1905 » Montserrat Alesán Nogués 1905- 1911 » Montserrat Alesán Nogués Presidenta 1911 - 1912 Presentación 1912 1915 > Tejero Berenguer - 1915- 1921 » Montserrat Alesán Nogués » Presentación Tejero Berenguer 1921 - 1927 1927 1940 » Joaquina Torres Permanyer - » Visitación Llansana García 1940 - 1949 María 1949 * Miquel Riera BIBLIOGRAFIA "Apuntes Históricos | relativos al Pontificio, Real e In¬ signe I Monasterio de Religiosas Nobles, | bajo el título de Nuestra Señora de Alguaire y San Juan perteneciente a la indita, Soberana y Militar Orden | del Santo Hospital de San Juan de Jerusalén" por el litre. Dr. Ignacio de Palá y Martí, Canónigo. Barcelona. 1885 "Guía histórico-descriptiva de la Ciudad de Cervera" por D. Fausto de Dalmases Massot Cervera, 1890 "Noticia Histórica del Monestir d'Alguayre". "De la Orde Sagrada y Militar del Hospital de Sant Joan de Jerusalem" per Joaquim Miret y Sans Barcelona, 1899 "Crónicas de la Orden de Monjas Capuchinas en España" por Ignacio Torradeflot Cornet, pbro. Manresa, 1907 "Apuntes históricos sobre el Monasterio de Ntra. Sra. de Alguayre y San Juan de Jerusalén y Santuario de Ntra. Sra. de Merli" (manuscritos) por el litre Dr. Fausto Cucurull, pbro. Canónigo de Tarragona " Biografía de la Rda. Madre Maria de la Esperanza Roca y Roca, Abadesa del Monasterio de .Santa María de Vall- doncella, y Compendio Histórico de este Monasterio" por una Religiosa Cisterciense Barcelona, 1935 84 "El Real Monasterio de Religiosas de la Soberana Orden de San Juan de Jerusalén (ó de Malta), de Barcelona" (Resumen histérico) por el Dr. D. Apolonio de Arólas Joval Torrents y Pellicer Barcelona, 1942 "MANUAL de la Orden de San Juan de Jerusalén" Madrid, 1947 "El Real Monasterio de Santa María de la Rápita, de la Sagrada ySoberana Orden de San Juan de Jerusalén" per Manuel Beguer Pinyol Tortosa, 1948 Además se han consultado: ARCHIVO DEL MONASTERIO DE LAS SANJUANISTAS ARCHIVO NOTARIAL DE BARCELONA ARCHIVO DIOCESANO DE BARCELONA ÍNDICE DE LÁMINAS I Imagen de Ntra. Sra. de Merli — Patrona del Mo¬ nasterio II El Príncipe Luis Chigi de la Rovere Albani, Gran Maestre de la Orden III Vista del Monasterio Sanjuanista de Sigena IV Bula Fundacional otorgada en 1265 por SS. Cle¬ mente IV V Santuario de Ntra. Sra. del Merli en Alguaire VI Milagro obrado por intercesión de la Virgen del Mer¬ Puente de Albesa li al Conde de Qrgel en el VII Vista del Monasterio deAlguaire a principios del si¬ glo XVII (Grabado de Beaulieu) VIII Mausoleo del Gran Prior Raimundo de Perellós, en Malta IX Fachada del Priorato de San Juan de Jerusalén, en Barcelona. X Insigne Reliquia del Brazo y Mano Derecha de San Juan Bautista, que se venera en el Monasterio de San Juan de Jerusalén XI Monasterio de Santa María de Valldoncella, en la calle Poniente de Barcelona. Refugio de las Monjas Sanjuanistas de 1869-1874 XII Vista del Monasterio de Monjas Sanjuanistas de Barcelona XIII Fachada de la Iglesia de las Sanjuanistas de Barcelona XIV Artístico Sepulcro del Gran Prior Frey José de Vi- llalonga, destruido en 1936 XV Altar mayor del Monasterio de San Juan de Jerusa¬ lén, destruido en 1936 JSDUA|EN2\BRpCEL=O MONASTERI JUSALÉN EL ' DE