GOYA LOS DESASTRES DE LA GUERRA I . ( I . 1 I INSTITUTO AMATLLER DE ARTE HIS PANICO LOS DESASTRES DE LA GUERRA DE GOYA Y sus DIBUJOS PREPARATORIOS Estudio preliminar y notas por ......... -. "_- E. LAFUENTE FERRARI de la Real Academia de San Fernando y ex Jefe de la Seccion de Estampas de la Biblioteca Nacional de Madrid . \ • BARCELONA MCMLII Edici6n de mil veinticinco ejemplares. 25 marcados de la A a la Z, 50 numerados en cifras romanas desti­ nados a instituciones culturales y a colaboradores, 9 _s-o numerados en cifras arabes. EJEMPLAR N{IM. I Los aguafuertes del presente libro reproducen la serie de pruebas del ejemplar de la primera edicion que forma parte de la colecci6n de don Federico Tore1l6 y Cendra, de Barcelona. Creo que por primera vez esta edicion ofrece, en un mismo volumen, las laminas de Los Desastres de la Guerra de la de sus acompaiiadas ' reproduccion dibujos preparatorios; con ello, el estudio de esta coleccion grabada de Goya podra hacerse en estas paginas de manera satisfactoria para el que guste de seguir, en la comparacion de dibujo los procesos de elaboracion del artista. y grabado, La coleccion de grabados de Los Desastres, por los motivos que luego indagaremos, no se publico en vida del artista y fue, en rea­ lidad, la {mica entre las de su autor que sufrio tal destino, ya que, en 10 que a Los Disparates se refiere, hay que decir que Goya no llego a darla por ultimada; asi, la serie llamada impropiamente Los P roverbios, debe considerarse como una fantastica sinfonia inconclusa en la obra del artista Desde 1863, la Acade­ mia de San aragones. Fernando hizo varias ocasiones las estampar en lami­ nas de Los Desastres, aunque bajando sensiblemente en cali dad las tiradas por el natural desgaste de las planchas en cada edicion suce­ siva; podemos decir que, aproximadamente, existen en el mundo poco mas de 1.000 0 1.200 ejernplares de la belica serie goyesca. Con to do y ser tan pocos, las gentes de la generacion anterior pudieron sin dificultad adquirir ejemplares mejores 0 peores de oscilar el comercio, Los Desastres en medicos precios que podian en como todo 10 alIa por 1928, entre 1.000 y 2.500 pesetas I). Tales cifras, hace treinta alios se refiere, nos parecen hoy inve­ que al mundo de rosimiles. Pero ya no se trata de precios, sino de la posibilidad misma de hallar hoy en el comercio ejemplares, de cualquier tirada, de Los Desastres de la Guerra, ocasion cada vez mas dificil. Ha aumentado entretanto proporcion el gusto de en fabulosa las gentes por el Arte y la estimacion del arte de Goya; era, pues, forzoso que las iniciativas editoriales se preocupasen de poder ofre­ cer a estudiosos y amado res las imagenes goyescas de sus series , la evocacion de grabadas, mundo crepitante y personal, rico en realidades y de suefios, documento grafico y humano perennemente vivo para la sensibilidad de los hombres de nuestros dias 2). A ello tiende, pues, esta edicion de Los Desastres de la Guerra, con la publicacion en facsimil de los dibu­ que completa su objeto solo de satisfacer la mera jos preparatorios, cuya inclusion no trata curiosidad, sino que perrnitira, sobre todo,' a quien tenga' el libro en las manos, estudiar por SI mismo, con el minimo esfuerzo, los elaboracion de Los Desastres y asomarse a las preferencias pasos de las, compositivas de Goya, siguiendo el proceso seguido por del maestro hasta a la definitiva de expresion ideas graficas llegar la conveniencia de ediciones su voluntad artistica en plancha. La ser el actual el mercado de un ejemplar de Los Desastres 1) De ocho a diez mil pesetas viene a precio . en en la edicion de 1863. • 2) Albumes de .reproduccion de Los Desastres han sido publicados en varias ocasiones en Espana y en el Gabinete extranjero. En 1921 se publico en Alemania una notable coleccion de reproducciones segun pruebas del la edito H. Schmidt, de de estampas de Berlin, con una breve introduccion de 13 paginas del profesor Hugo Kehrer; MUnich. Muy notable, pero de tirada tan reducida que debe ser 'considerada como un libro privado, e� la edicion unicamente pruebas de ' fototipica del Roxburghe Club, con estudio de Campbell Dodgson en que se reproducen Oxford en, 1933. Poste- estado ;' este libro que habra de ser repetidamente citado en estas paginas, se publico en , riormente publico la editorial Phaidon, de Viena, en 1938, otra ,repFoduccion en huecograbado y en 19,46 y ell editorial hace uno's afios. de estas ediciones reproduce los dibujos Barcelona se inicio otra por la Tartessos Ninguna de la serie inferiores en calidad de laminas, ofrecen : el tome grabada, muy originales. Reproducciorres completes album publicado en 1928 XV (Ile partie) de 1,\ obra de Loys Delteil, Le peintre Braveur illustre (Paris, 1922)" el con textosde don Miguel Velasco, ei volumen mas popular que con con el titulo de' Grabados y liwBrajias Go/a, de y comentario eI titulo de The complete etchi nBSrif Go)'a, aparecio en_ N orteamerica en 1943' (Crown publishers), con un . , ) , ,J 'preliminar d�l ingIes Aldous Huxley, " famoso escriter 6 como la presente es .indiscutible, mas para que un libro semejante pueda alcanzar su completa utilidad se hace preciso resumir en el estudio el estado actual de las cuestiones a preliminar que da lugar el estudio de los grabados, no solo en cuanto a su significacion dentro de la obra y de la mentalidad de Goya 0 en relacion con el espiritu de su epoca, sino en 10 que a la serie misma concreta­ mente se refiere: circunstancias historicas que la definen, conte­ .nido interno, problemas de su elaboracion y cuestiones esteticas que pueden plantearse a proposito de ella, sin olvidar 10 que pu­ dieramos llamar la historia externa de estos las tudes por que han grabados, vicisi­ _ pasado hasta llegar nosotros, su difusion y la a actitud estimativa de la Pero, en posteridad. no cualquier caso, puede Iicitamente esquivarse un aspecto primordial el estudio en de todo grabado, y mucho menos en el de una scrie del valor de Los Desastres que, ademas, solo fue entrejjada al publico muchos alios despues de muerto su autor y despues manipulaciones de en las que Goya no intervino; me refiero a la calificacion y estu­ dio de los estados de las planchas, para sefialar 10 que estuvo propiamente en la intencion del autor y distinguirlo de 10 que accidentes 0 colaboraciones postumas pueden haber puesto en las estampas, tarea necesaria para dirigir adecuadamente el juicio del contemplador y cefiirle a la estimacion de las calida des original�s, objeto al que debe tender cualquier estudio de una obra de arte concreta, como, en general, toda informacion historicoartistica y aun toda educacion estetica bien orientada. En cuanto al estudio ide los mismos, la obra de grabad, pag. 239. 31 crimen tan habia caido sobre el nombre Enghien ninjjun oneroso la la familia real de de Napoleon como perfidia desplegada contra al padre Espana en Bayona, la demoniaca astucia con que atrajo sus redes, los incit6 al uno contra el otro, y los oblig6 y al hijo a a abdicar sus derechos para apoderarse de su reino. Siempre habra de considerarse como una justa venganza el hecho de que quien menospreciaba todos los val ores morales, tuviera que poner a asf del pueblo que el habia prueba su fuerza precisamente por obra creido el mas despreciablemente inerme de todos. No olvidemos habia dicho de los espafioles que eran tan cobardes que Napoleon como en tiempo de la invasi6n arabe », hay tratados» dijo comisionados espa­ «fa no Napoleon a unos fioles cuando se dispuso acometer, con mana dura, a un pais a resistirse. Pero la realidad es que el 18 de abril que comenzaba a de 1807, fecha en que cruz6 el Bidasoa la primera division francesa die principio, dice nuestro Conde de Toreno, que entr6 en Espana, «al trope] de males y des gracias de perfidias y heroicos hechos que , sucesivamente nos va a desdoblar la Historia ». Si el pretexto para la invasi6n de fue la intervenci6n los gene­ en Portugal, Espana rales franceses que mandaban las divisiones que, so capa de amistad cruzaban el Bidasoa, sf deb fan saber a 10 que venian y y de alianza, ello explica la insolencia con que Dupont y Moncey, que entraron con intenciones de ir a meses en nuestro despues pais Portugal, se hizo falta condujeron respecto de los espafioles y su gobierno. No el 2 de mayo para saber a que atenerse; alevosamente Napoleon di6 orden a sus tropas de que se apoderaran, con enganosa sor- las principales plazas fuertes, y las intrigas urdidas desde presa, de Francia las grandes potencias son siernpre asi - preparaban los - intervencion en nuestro pals 1). Pero el pretextos de franca nuevo 1) La correspondencia de Murat y Napoleon nos deja ve r hasta que punto entraba en los calculos del Empe­ . una brutal repre- rador provocar un movimiento popular, y unas manifestaciones antifrancesas que dieran pretexto a recomendandole cierta moderacion «hasta que se sion. EI 7 de marzo de 1808 daba instrucciones Napoleon a Junot error estaba, como siempre tambien, en ilusionarse sobre los medios y pro­ pios en desconocer los del el enemigo; es error de la Blitzkrieg. Surgirfa un incidente, se ahogaria le6n, con rapidez y Napo­ ya sin escrupulos, seria duefio de comenz6 y las Espana. Cuando la guerra partidas empezaron a molestar a los convoyes fran­ ceses, Napoleon, irritado, escribi6: «los es el espafioles no saben 10 que ejercito frances; pronto acabara eso», y fue acab6. Espana era duro Napoleon el que se pais; Napoleon s610 pensaba en el ejercito , y el espafiol era ciertamente casi inexistente entonces. A pesar de ello, han sonado en aquellos anales victorias como la de Bailcn ; pero no era en campo abierto donde los espafioles tenian que hacer su hizo el guerra; su aparicion recurso iberico la partida, la gue­ , rrilla, es decir, 10 que Napoleon temio siempre : la guerra naciona1. Porque a esta guerra nacional no se la liquidaba con un tacular y espec­ apoteosico tratado de paz y, sobre todo, porque con esta obstinada resistencia al poder napoleonico Espana mostraba , a los demas la pueblos posibilidad de ponerle un limite, quebrando su linea de victorias. Q uedaba asi confirmado rico de Ranke, de validez aquel principio hist6- constante: «Todo poder tiene tendencia a expansionarse hasta que un obstaculo exterior se levanta contra su avance». Afios despues, en sus soliloquios de Santa Elena, Napo­ le6n, cuenta Les Cases, 10 reconocia sin reservas: «Esa desdichada guerra de Espana ha sido una verdadera la llaga y la primera causa de desgracia de Francia. Eso es 10 que me ba perdido». Y acaso recor­ dando ligereza su al remontarse al recuerdo de la invasi6n arabe, repetia «Nos hemos : equivocado Atacada Espana, los con Espana». ingleses, tras su talanquera marina, la que pronunciasen los que el calculaba habrian de estallar hacia el sucesos 17 0 18 de marzo». Recuerdese el Morin de Aranjuez. Por 10 que el 19 fue demas, las instrucciones a Murat eran «Si hay movimiento en midlo con el canon haced un severo tajantes: Madrid, repri­ y castigo». As] pues, aunque 10 que el 2 de mayo ocurrio en Madrid fuese mas de 10 que Napoleon queria en cuanto a sintorna, un incidente Paris. La historia es semejante estaba siendo ardientemente deseado desde siernpre la misma y sin remedio se repite, 33 durante los ha defendido, frotaron las manos. She­ tantos siglos se hasta ahora mas que ridan decia «Bonaparte no se ha enfrentado : con pr incipes sin dignidad, soldados sin valor y pueblos sin patrio­ ahora sabra 10 que es combatir a una naci6n entera animada tismo; de odio unanime contra el ». He aqui un comediante que vela mas Por si Napoleon se equivoc6, lejos que un gran general. su parte, mas sagaz habia sabido ver quince afios antes de 1808 algun espiritu 10 que Espana podia significar en una guerra europea; en una ojeada sobre los de Alfieri habia dicho que solo general pueblos Europa, creia al pueblo espaiiol dotado de bastante enerqta para luchar contra un dominio extranjero, Asi fue. acuartel6 divisiones en nuestras ciudades Napoleon sus simulacro de guerra, a apoderarse de Madrid; y lleg6, incluso, en pero par primera campanas la conquista vez en la historia de sus de la capital no suponia la sumisi6n de la naci6n invadida. Des­ el estado, ausente la familia real, reducido a la nada el organizado cuentan mas' como ejercito quedaban , los espaiioles, que en Espana subditos de nunieros de esta­ individuos que como un poder 0 una distica. Esta fue la historia de las La guerra de Espana guerrillas. de fuerzas no present6 como un duelo de ejercitos, es decir, se organizadas que buscan el aniquilamiento del enemigo arreglo con a 10 llamar la razon militar 0 estrategica ; no es que pudieramos una lucha de numero , tecnica 0 armamento; es la historia de un mordido y erosionado constantemente por la ejercito ·ocupante, accion espontanea de un pueblo en armas. Cierto que los espano­ les ganaron alguna batalla de modo tan inesperado como la de aliados Bailen 0 contribuyeron , gariar otras en cooperacion con sus a de aquellas batallas, cualquiera inglesesy portugueses, pero ninguna que fuese el vencedor, hubiera tenido eficacia bastante para decidir los generales franceses, que tam­ nuestra guerra. Las que ganaron inmediatamente compensa- poco fueron muy brillantes, quedaban 34- das de y anonima por mil y mil incidentes sangrien­ manera oscura tos: asaltos, emboscadas, sorpresas en las que el ejercito frances, . atacado en fragmentos, llevaba casi siempre las de perder. La gue­ rrilla es el de la accion aislada de bandas producto conocedoras del terreno, dotadas de agilidad y de astucia, de ingenio y de fuerza a la vez, que descomponen los convoyes, detienen los carros, difi­ cultan los abastecimientos y las comunicaciones contrarrestan, en y suma, las victorias espectaculares. Toda esta lucha, admitamoslo , fue escasamente comparable 10 que nuestros dias con ha en se llamado la resisteticia, accion irregular utilizada las guerras de hoy, en porque las armas automaticas y los explosives poderosos dan hoy a una guerrilla una accion enormemente mas importante y, des de luego, mas impune. En toda aquella guerrilla de nuestra lucha con­ tra Napoleon solo contaba, como elemento decisivo de eficacia, la accion y la bravura individual. Este tipo de lucha constituia la desesperacion de los generales que peleaban atenidos a las reglas del arte ; asi los de Los Napoleon. de los ataques guerrilleros exas­ peraban a estrategas y a tacticos, con su caracter de sorpresa y su ninguna posibilidad de prevision I); en estas acciones el mejor ejercito se erosiona y desgasta, la moral del soldado se rebaja y el pavor engendra la crueldad. Las terribles y engen­ represalias son dran sobre venganzas espeluznantes pueblos inermes e indefensos, salvajadas inutiles que vagamente se justifican con una supuesta ejemplaridad de castigo; al final, tales atrocidades no hacen sino excitar de la venganza de los nacionales que las toman terri­ nuevo bles, cuando por azar 0 por astucia logran hacer sentir su fuerza al enemigo. Este dialogo de crueldades se exacerba; las guerrillas contestan con crecido furor; nos 10 dice el de propio consejero 1) El principio de la guerrilla da la ventaja siempre al pequeno grupo de gran movilidad que ataca subita e inesperadarnente: «si los enemigos son muchos, huir; si son pocos, atacar». Como pequeno indicio estadistico un GEOFFROY DE GRANDMAISON (vol. III, pag. 216), recuerda que s610 en la provincia de Avila hubo en so dlas (de no­ viembre de 1811 a enero de 18Il) 82 incidentes cori la guerrilla espanola. 35 Jose Bonaparte, Miot de Melito I): «El encarnizamiento de estas bandas, las crueldades que llevaban a cabo y los horrores de todo genero a los que se entregaban, probaban hasta que 'punto habia llegado la y el odio contra los franceses; y la naci6n exasperacion entera, con esperanzas reavivadas por nuestra derrota y por la gue­ rra contra Rusia, compartia estos sentimientos y los hada mani­ fiestos en todas partes». Mucho mas eficaces que las acciones del ejercito espafiol aliado fueron para la derrota francesa estas acciones de las franceses creyeron poder Los generales ahogar guerrillas 2) � en sangre esta accion atomizada de la guerrilla, fusilando sin piedad a los que caian en sus manos ejerciendo represalias contra los 0 pueblos; pero a su vez la tropa espanola, regular 0 no, tuvo que advertir repetidas los generales franceses que ante estas - a - veces injustas y crueles medidas responderia adecuadamente, y. asi se comenza ba una y otra vez una feroz carrera de represalias. Se dis­ Soult y Macdonald en este furor contra tinguieron especialmente las guerrilla, pero la respuesta tambien fue dura 3). Podria formarse una terrible de atrocidades con he­ antologia chos acontecidos en la historia de nuestra Guerra de la Indepen­ dencia. Algo de esto ha intentado el mencionado escritor frances Lucas-Dubreton; tomemos de sus un ejemplo sobre las paginas 1) Memoires. du comte Miot de Melito, Paris 1858. Torno III, pag. 225. 2) Convencidos de ello, muchos oficiales del ejercito espafiol dejaban su situaci6n y se hadan jefes de partidas, Vease TORENo, tome III, pag. 290. . 3) Macdonald, el general espafiol Marques de Campoverde di6 orden a las partidas de Ante las crueldades de a ninglin individuo del ejercito frances cogido en las cercanias de un pueblo que dieran cuartel gente armada. que no hubiera sido saqueado, incendiado 0 diezmado por los napole6nicos. Del mismo modo el general Lacy envi6 a Macdonald comunicaci6n que terminaba diciendo: «Amo como es debido la moderaci6n; mas no sere espectador indi­ una energica ferente de las atrocidades que se ejecuten con mis subalternos. Hare responsable de elIas a los prisioneros franceses que mi Vease tome IV, pags. Del mismo modo, Mina en Navarra man­ tengo y pueda tener en poder», TORENo, 131 y 255. las tropas francesas. He ejemplo los franceses descubren dia Pamplona a tres tuvo este feroz dialogo con aqui un , un en espafioles que fabrican los ahorcan, pero en las propias polvora, aparecen horcassiguiente al dia tres granaderos franceses. Estos, por venganza, condenan a muerte al dia siguiente' a quince frailes. Dia tras dia sigue la terrible pugna en que cada cual intenta superar las atrocidades d los otros. Un general frances advierte que por cada frances muerto fusilara diez franceses seran muertos y cuatro oficiales por espafioles y el guerrillero Mina contesta que por cada soldado espafiol, 20 suyos caerian veinte Merino decir tambien los franceses cad a fusilado de los enemi- cada oficial, El cura lleg6 a a que por . gos. Todo, como se ve, puro desastre goyesco. crueldades francesas La Mancha y la contestacion en franceses espanola. Los entran en Valdepefias, pueblo vinicola si los hay; los sol­ dados saquean, incendian, matan, se emborrachan; hubo algunos que se ahogaron, ahitos, en las propias cub as de vino. En El Viso se as alta el pueblo y el ejercito deja tras si escombros y ruinas desoladas. L. D. transcribe la reflex ion de un oiicial frances ante - estos espectaculos : «i Como deben aborrecernos, Dios mio ! i Que maldiciones echaran sobre Mientras tanto, en nuestras cabezas! », La Carolina, el pueblo se venga enterrando vivos a soldados fran­ ceses, aserrando a los prisioneros 0 tostandolos al fuego. Ante los terribles incidentes de los sitios de cal Lannes escribia a Zaragoza el maris­ Napoleon: «Esta es una guerra que da espanto». Y recordando la lucha en nuestro pais, afios despues el general Foy , decia : «La guerra entre ejercito y pueblo participa de la natura­ leza de las guerras civiles; los males con que hemos abrumado a Espana me envenenan la vida» I). No hubo, ademas, la rectificacion ; asi Iue hasta el final menor y aun pudieramos decir que todo fue en crescendo. A la a los avances ocupacion, y retiradas afiadianse las exacciones que oficial y pri­ vadamente caian sobre una los de Espana esquilmada; generales Napoleon solo buscaban enriquecerse; robaron y saquearon nuestro pais con tal descaro y escandalo que al propio Napoleon, al que llegaban noticias de los abusos de sus mariscales, se le ve inquieto y malhumorado en su correspondencia. Las circunstancias contri­ buyeron ademas hacer de la guerra de Espana a una guerra de reli­ gion; pues soldados y mariscales procedian en su mayor parte de 1) Por su parte, el mariscal Ney decia Girardin que a esta lucha las hacia con guerrillas conducia al ejercito a derivar guerra de canibales una «si el rey Jose, decia, quiere gobernar en paz, habra que destruir a la ; En las memorias de la poblaci6n de Espana». Duquesa de Abrantes la esposa de Junot -, se confirrna esta impresion de pesadilla que los - generales franceses traian del frente espafiol. He aqui un pasaje g_ue traduzco de la edici6n Nelson (vol. 2, pag. 277): «AI volver mi marido de antol6gica de la Col. Espana escribe la mariscala Junot -, herido - y enferrrio, refle­ jaba en su rostro, siempre sonriente ante el emperador, una titud era comun en todos los que venian de la impresi6n sombria, Iatidica, sobre el porvenir. Esta ac­ Peninsula, y parecia una censura amarga contra esta tan deseada de guerra, por Napoleon, quien era anhelo acariciado, utopia favorita ... » 37 la revoluci6n y estaban saturados de princlplos antirreligiosos . Si Napoleon, general bajo la Republica, procure en sus campafias de Italia afirmar primer termino el respeto a la religi6n y en muy demostr6 desde a las creencias, el ejercito napoleonico en Espana decidido anticlericalismo; anticlericales el primer momenta un eran en su mayor parte y profundas reformas, los deseosos . de afrancesados espafioles ; y aun el propio y prudente] ose I no con­ decretos de expulsion de tribuy6 a mejorar la situaci6n con sus el frailes y cierre de conventos. Nadie puede extrafiarse de que considerado como enemigo de la inde­ ejercito invasor fuese a la vez pendencia nacional y de la fe secular en los pueblos de Espana; esto di6 un papel activo en la guerra espanola al elemento religioso y, en muchos casos, curas y frailes no dudaron en dejar los habitos para combatir con armas en mano a un invasor al que consideraban fomentaba activamente la propaganda irreligiosa por impio y que medio de la francmasoneria, de la que fue agente activo el ejercito al frances La actitud anticlerical se exacerbaba en los franceses I). fila la Igle.sia a sus encontrarse en primera entre sus enemigos a y ministros en muchos cas os , crueldades cometidas con sacerdo­ y, tes, monjes y frailes ejemplo del feroz caracter de quedaran como francesas que reclama­ aquella guerra 2). Frente a las inculpaciones ban de los eclesiasticos una actitud evanpelica mas en consonan­ de su historia, cia con su vocaci6n, Toreno justifica, en un pasaje no seria Iicito la actitud combativa de nuestro clero: «l Por que vida 0 a los eclesiasticos, dice; tomar las armas en guerra de una buen hora si cometieron para la patria? Castijjaraseles en muerte no obstante, una concisa EI hecho harte conocido para que haya que menudear referencias. Mencionare, es 1) memorias de don Joaquin Encinas Salamanca en las masonicas que la guarnicion francesa fundo en nota sobre las logias Ecos de JajraDcesada, Salamanca, 1927, cap. XXI!, pags. 138 y sgtes. Zahonero; vease ellibro de FERNANDO ISCAR-PEYRA, veanse las Memoires En cuanto a la logia que los franceses establecieron en Sevilla en el antiguo caseron de la Inquisicion, d'un apothicaire sur Ia ouerre d'Espaqne, 1828, I, pags. 363 y sgtes. como fue arcabuceado el obispo de Coria, don Juan Alvarez de Castro, 2) Toreno relata (tomo III, pag. 64-) de Soult en Extremadura. durante la campafia anciano de 8S afios al que los soldados sa caron de su cama para matarlo, otros excesos, mas no por oponerse a la del conquista extranjero» I). Pero si la guerra Espanaen tuvo cariz distinto de las demas un luchas en el Continente, no fue solo a causa de la actitud espa­ nola; tambien Napoleon tuvo la debilidad de cometer un tercer error, engendrado asimismo quiza en el desprecio al valor humano de los espafioles. Notese que Napoleon no vino a Espana sino cuando la necesidad se 10 que no entre impuso absolutamente, aqui personalmente con sus tropas por creer harto sencilla la victo­ ria cuando vino y que y tomo contacto con la tierra y comprendio por si mismo los caracteres de la lucha en la Peninsula, des con­ certado y nervioso des - cargo su malhumor sobre subordinados e incluso sobre su propio hermano, y volvio hacia Francia grupas sin querer acometer por si mismo aquel hueso duro de roer. Todo 10 que la guerra de Espana suponia no 10 ha bia la su ni previsto genio; geografia, ni el clima, ni la insumisa condicion de la ni la gente, pobreza del suelo, ni las dificultades de comunicacion y 10 , que es mas ni el importante, abastecimiento de los propios ejer­ citos. Es testimonio frances valiosisimo el un las memorias de Miot de que nos 10 dice. En Melito, el amigo y consejero de Jose Bonaparte, hallamos denunciada la tremenda realidad y la de culpa Napoleon; la guerra de Espana, segun Miot, supusQ una perdida total de las virtudes del ejercito frances. He aqui sus palabras: «Desde esta epoca puede sefialarse el manifiesto cambio operado 1) Este parrafo de Toreno, pagina en la 200 de su tomo III, 10 inserta Sebastiani que ahorcaba indefectiblemente a todo fraile a prop6sito de la conducta del general lleva a relacionar esta conducta con cogido con armas. Lo propio hizo Suchet en Valencia.' Ello nos laminas como las la combatividad de los frailes estampas numeros 46 y 47 de los Desastres. En las ciudades sitiadas era notable; asi sucedi6, por ejemplo, en el sitio de una fortaleza en la que los propios profesos contribuian activamente Zaragoza, donde cada convento era de las Memorias del la defensa. Recuerdo a este a general Lejeune (pag. 168), prop6sito pasaje un que relata, de paso, en incidente del un al convento de Santa Engracia: «Uno de nuestros soldados ataque polacos, dice, fue derribado de una escalera por fraile Pero he aqui, contrapartida, en terrible una golpes de crucifijo». un a la descripcion de Miot de Melito que prueba el trato daban los franceses a religi6n Espana, en incluso cuando trataba de los mas venerables se monasterios de pacificas que de las de religiosas: se trata aqui Huelgas Burgos. «El mas rico y noble convento de de Castilla la Vieja, dice, convertido sepulcros de la iglesia y del claustro habian sido violados monjas cuadra ; los en para descubrir los tesoros que la avidez cadaveres de las monjas que se contenian en ellos arrastrados suponia ocultos y los por el polvo, abandonados en el suelo cubierto de osamentas y rotoasudarios» (MIOT, tomo III, pag. 22). 39 en la moral de las tropas francesas del Imperio. La resoluci6n que habian tornado los habitantes de abandonar los pueblos y aun las cual­ ciudades I), tenia por resultado la imposibilidad de asegurar subsistencia del ejercito, en medio quier servicio para la regular el soldado entregado si mismo para procu­ a de un pais desierto; , de estar contenido por freno alguno; rarse medios de resistir, dej6 toda disciplina militar ya no supo otra que batirse y saquear; cosa de estos des6rdenes, al no po­ desaparecio y el emperador, testigo der abastecimientos diarios, se vi6 forzado a tolerarlo s » 2). organizar Desde el punto de vista de la historia militar vista en grande, la en la historia de la guerra de Espana falla por primera vez toda . ret6rica gloriosa que acompafio a las acciones de Napoleon en fueron muchas, Europa. Ninguna batalla ganada por los franceses, y vanidad de los ven­ resuena con esplendor que pueda halagar la cedores; los espafioles sufren reves tras reves, y sus reveses son catastrofes espant9sas: Zaragoza, Gerona, Cuenca Desastre puro ... desde luego, la vida im­ todo, pero a los ocupantes se les hace, la guerrilla, a la que posible Sobreviene el alzamiento nacional, , acostumbra­ los espectaculares ejercitos napoleonicos no estaban dos. Desde el comienzo, atrocidades y represalias de unos y otros, comienzan un crescendo aterrador; recien empezada esta carrera de venganzas un agente frances hizo observar que si la guerra con­ horrores tinuaba con este cariz pronto se convertiria en una serie de crueldades particulares. C6rdoba, jaen son entregadas al pillaje y 1) Memoires de MIOT, III, pag. 23. d isciplina del frances antes de 1808, vease al propio MIOT, tomo II, pag. 278. 2) Sobre la ejemplar ejercito valiente, 10 que ocurrio despues, «En esta epoca, dice Miot, refiriendose a 1806, el ejercito era tan disciplinado como no sistema de guerra que el Emperador adopt6 en las campafias posteriores arruin6 la disciplina». EI parrafo que hemos pues el En este transcrito en el texto es de las mencionadas Memoires du Comte Miot de Melito, Paris, 1858, tomo III, pag. 23. recordar en estos mismos pecados clima de indisciplina y de desorden que tuvo la guerra de Espana conviene aqui que remito a parrafos muy significativos sobre los des6rdenes del soldado ingles incurrieron tambien las tropas inglesas. Me del propio MrOT DE MELITO, tomo III, pag. 251, EI mismo Wellington en textos de TORENO, tomo I, pags, 222 Y 223 Y las de sus tropas. Conviene estos hechos porque todas �ecordar hubo de confesar en alguna ocasi6n la falta de disciplina cruel han sido exclusivamente achacadas a las guerrillas espafiolas ; as! 10 hace, con tremendas historias de aquella guerra Lucas-Dubreton. superficial ligereza, por el ocupante sin haber ofrecido resistencia; el saqueo de Cor­ doba duro diez dias, los horrores se sucedieron por todas partes; Cuenca y Rioseco se recuerdan como sucesos en el mismo comienzo de espantosos todavia la guerra I). Desastre tras desastre, la guerra espafiola fue una pesadilla sin ejemplo y Napoleon hubo de sentir que nuestro pais era una tierra y un pueblo fuera de serie, para los que no servia su experiencia de genial estratega. , Los sucesos de la de guerra Espafia no se narrar de una pueden manera justa y completa, en un relato ordenado a razon, como 10 es el de las otras campafias napoleonicas, sino que se atomiza, se disgrega en estas pequefias acciones, en estos desastres que el indi­ viduo siente con todo su horror inmediato, pero que poseyendo un enorme sentido carecen del aire rotundo y compuesto habitual las de la en paginas gran Historia. Lo genial en Los Desastres de la Guerra es precisamente que Goya supo ver y cap tar esta realidad efectiva de guerra de la nuestra toda su cruda Independencia con tragedia de desastre. Sus estampas parecen salvar sucesos recogidos en relatos cuchicheados al oido 0 murmurados en las cocinas de los pueblos; por ello mismo nos transmiten la impresion autentica de horror con que un testigo presencial es capaz de hacernos revi­ vir estos incidentes bestiales que la historia no suele sangrientos recoger. Se necesitaba para ello una serie de circunstancias que en Goya se dieron. Pues no basta que encontremos justificado y veraz el relato gnlfico de Goya en Los Desastres de la Guerra; es que Goya se encontra ba en circunstancias realmente excepcionales, quiero decir en la situacion historica justa para en todo comprender 1) En Cuenca, los regidores de la ciudad salen con bandera blanca; el ejercito frances los recibe a cafionazos. Lo que siguio 10 resume Toreno asi «Espantaronse : su ruido los vecinos con y casi todos fugaron, quedando solamente se los ancianos y enfermos y cinco comunidades religiosas; allanasen. No hubo mujer despues los vencedores no perdonaron casa ni temple que no por enferma y decrepita que fuera que se libertase de su brutal furor». Y sobre Rioseco escribe 10 siguiente: «Allanaron los franceses las casas, los conventos y los arruinandolo. Quitaron la vida a mozos, ancianos temples, destruyeron las fabricas, robandolo todo y y nifios, a religiosos y varias mujeres, a violandolas de padres y maridos», parrafo nos recuerda las a presencia sus que estampas 13 y 19 de Los Desastres de Goya. suvalor 10 que la guerra de Espana significaba, pues, repitamoslo , Goya sentia profundamente las realidades nacionales, 10 cual es algo mas que decir que Goya era un meramente justo y exacto patriota, ya que la palabra patriota esta muchas veces tefiida de un tanto de ret6rica ante la Historia. Goya, como hombre de su cpoca ilusionado mas _._ en lugar 10 he otro justificado 0 menos por - de la de la la propaganda de las ideas raz6n, acaso pudo esperar intervenci6n francesa un correctivo 10 que el y a sus amigos sen­ tian como males en el diagn6stico de la Espana de su tiempo , Pero las ilusiones progresistas, acariciadas en las tertulias de los inte­ lectuales en epocas de paz, nada tienen que ver con la brutal rea­ lidad de un ejercito invasor haciendo sentir barbaramente su bota sobre el cuerpo de una naci6n abandonada por sus gobernantes. La ocupacion por si misma ya es una Fuente de atropellos y de bruta­ lidades y ante el1as el espafiol mas individualista que otros pueblos , de Europa, dispuesto siempre a reducir al absurdo de su situaci6n personal cualquier compleja realidad hist6rica, vi6 avivados todos los posibles motivos de odio y de venganza por el torpe compor­ tamiento de Napoleon respecto de los monarcas espafioles y por la sucesiva y vejatoria actitud de las tropas francesas. Los afrance­ sados sintieron muy pronto la impotencia de su situaci6n frente a nada sino de Fernando y venganza; un que no queria saber pueblo la guerra y en las esperanzas de cierto que hubo altos y bajos en los afrancesados, en torno a Jose I, agrupados pero el pueblo espa­ fio], gran mayoria, con en su una tozudez que no conocia razones, la tozudez del general No importa se obstin6 en no - querer - saber nada de una soluci6n pacifica, 0 de una acomodaci6n opor­ tunista a situaciones ineluctables Luch6 y luch6 hasta el fin con I). fiereza aun superior a la constancia, con arriesgada energia mas que . de nous, meme les bienfaits», dice MIOT, III, pa- 1) «L'opinion, toujours inflexible, repoussait tout ce qui ve�ait gina 74. con plan y orden, con impulse incontenible mas que razonable y ligada cohesion. Hay que poner la contra de esta historia en . la tremenda innegable vocacion espanola por la insumision y la e rebeldia. Este echarse al campo del hombre espafiol, este levantar alto la bandera de en independencia personal, llevada � trance su de fuego y de muerte, algo soterrado las mas es profundas en capas de la realidad espanola que, como volcan, hubo de salir un flote a siempre cualquier momenta de nuestra Historia. Es la en lucha por la lucha, el deporte de la insumision y del ataque, la ape­ tencia de todo jugarlo a una carta sin componendas ni razones, el sentido de la vida como aventura y como drama. Pongase de un lado esta idiosincracia espanola, actitud, anacronica ya, en esta pleno siglo de la razon y de las luces, del pueblo espafiol y, del , otro, los planesde Napoleon que cuenta con Espana abstracto de su sistema continental como un peon que vienen a imponer unas tropas victoriosas en cien batallas, con su moral ya relajada pero y mandadas por generales ex revolucionarios avidos de botin y de riquezas. l Que otra podia producir sino desastre el encuentro cosa explosi vo de fuerzas tan dispares? Goya supo esto y expresarlo ver en lenguaje grMico personal, sin precedentes, moderno. Este fue un su acierto genial I). LA FECHA DE LA SERlE La serie de Los Desastres de la Guerra, como esbien sabido de los estudiosos de no Iue Goya, publicada en vida de su autor. Quedo inedita hasta 1863 y solo circularon algunas pruebas de estado, tiradas de ensayo del artista, por las que el mundo de los aficiona- 1) Un anticipo de de algunas estas paginas sabre 10 que fueron las campafias napo leonicas relacion con Los Desastres de vio la luz en Espana, en Goya, en el numero de la revista Clavileiio, de 1951., bajo el titulo: La Guerra de la correspondiente a marzo-abril Independencia f GOfa. 43 esta obra de dos 0 estudiosos alguna idea de 10 que pudo tener era intento de Goya. Cuando en 1842 Piot publico un primer catalopo _ la de las 80 laminas de de la obra de Goya incluia, tras descripcion de La la mencion de solo 20 Los Caprichos y las 33 Tautotiiaquia, gra­ bados df .la serie de Los Desastres que pudo conocer por alguna de franceses I). estas pruebas sueltas llegadas a mana de coleccionistas Hernos de creer que Goya voluntariamente decidio no publicar la coleccion y no seria a ello ajena la situacion de los tiempos; las alusiones a cosas que no eran la guerra, en los ultimos grabados de la serie y de los que, sin duda, Goya, por escrupulo de fidelidad a la edi- su no propio pensamiento, pres cindir haria peligrosa quiso , cion. Goya sabia algo de esto desde la epoca de Los Caprichos 2). Pienso, pues, si el indicio de dar publicidad a Los Desastres, sefia­ lado por el llamado ejemplar de Cean Bermudez de que luego nos relacionarse con un cambio en la situacion poli­ ocuparemos, debe tica. Mas claro ; si en 1814 desistio de dar a la luz Los Desastres Goya ante la reaccion fernandina, acaso en 1820 al proclamarse del nuevo la co­ la Constitucion vio propicio el momenta para dar a conocer leccion ; entonces prepararia el ejemplar de pruebas que, completo, paso a manos de Cean Bermudez para su aprobacion y visto bueno. Y tambien en el terreno de la hipotesis las - acaso seguimos - oscilaciones y excesos de aquellos tres confusos aiios de epoca cons­ titucional y el lamentable final que tuvo, hicieron a Goya desistir de su intento antes de haberlo llevado a termino , de Goya, solo El hecho es que, de las cuatro series grabadas T esta ultima 1816 y La auromaquia, en dos vieron la luz, Los Caprichos el conocido prefacio de El trabajo de Piot fue publicado en el Cabinet de l'Amateur, vol. I, pag. 34-6, con ,l) cion total de 163 grabados Goya delos 290 admitidos por Beruete. Piot no solamente des­ frente a Gautier; incluye men todos Los Disporates conocio la mayor parte de Los Desastres, sino tambien las laminas llamadas ineditas de la Tauramaquia, y , los grabados de Goya se mas algunas otras piezas sueltas: La informacion que comenzo a completar el conocimiento de debio a Carderera en sus dos articulos de la Gazette de Be�ux Arts de 1860 y 1863. El Essai de Lefort, de fecha 1877 y de punto de partida catalogacion seria, incluia ya mencion de 278 piezas en de toda su catalogo de la obra grabada Goya. la frase de Goya su carta a Ferrer de 1825;- ', 2) No olvidemos, como a veces parciales biografos quieren hacer, en me refiero a aquello de la santa» refiriendose «me acusaran a la Inquisicion, con motivo de la publicacion de Los Caprichos, a 44 segun Beroqui demostro I); ineditos Los Desastres quedando por deci­ sion del artista Los y Disparates por no haberse dado por termina­ dos. Pero ahora queremos plantearnos la cuestion de la fecha de produccion de Los Desastres. Que en plena guerra fueron proyec­ tados y grabados nos 10 afirma la fecha 1810, unica que aparece en las planchas 2) aunque repetida en tres grabados (numeros 20, 22 Y 27 de la serie). Es la unica precision obra misma ; a ella no obstante cronologica asentada en la tida que una podemos aiiadir la alusion repe­ parte de sus laminas, a partir del numero 48, hace al largo periodo de hambre y escasez que la capital de Espafia sufrio en los aiios. 18n y 1812. Observemos que no existe en la serie referencia concreta a los sucesos del 2 de mayo y que en cambia alguna .de las primeras escenas nos llevan a pensar en la Zara­ goza sitiada. Si damos por cierto el viaje a de 1808 Aragon en el otoiio podremos decir que este fue el suceso determinante que impulse a Goya a dibujar, grabar y acaso a pintar sus escenas de guerra. El que haremos exam en despues del contenido mismo de las laminas de Los Desastres nos permitira puntualizar hipotesis y posi­ bilidades, la marcha de la serie en cuanto a y a sus limites crono­ logicos, pero antes hemos de examinar 10 que puede deducirse de testimonios u opiniones ya emitidas. Acudamos, en primer termi­ no, a Carderera; en su articulo de la Gazette de 1863 nos dice de Los Desastres don Valentin que constituyen la tercera serie gra­ bada de Goya y que rue ejecutada de 1810 a 1820. Su afirmacion ha sido aceptada sin discusion aunque no veamos motivo para decir que rue precisamente el aiio 1810 el de su comienzo alguno , ya que igual podria haber sido 1808 0 1809. En cambio, 10 de la «ter­ cera» SI merece nuestra por parte comentario. Supone ello 1) aceptar, LaJecha de la Tauromaquia de Gc;ya, Archivo Espafiol de Arte y �) Von Loga dijo erroneamente Arqueologia, 1929, pag. 287. Francisco que aparecia tambien en alguna lamina de Los Desasttes la fecha Gc;ya, 1903, pag. 120). 1813 (vease su 45 la Tauromaquia anterior su con­ acepta Carder era que es en como , pero sucede que Los Desastres; la unica fecha que en la junto a serie taurina aparece en las de 18 IS" posterior en cinco afios , goyesca a la unica que figura en algunas planchas de Los Desastres. La ex­ esta en el texto del Carderera quien sento la afir­ plicacion propio comenzada por Goya en los macion de que la Tauromaquia «fue afios del Discutida por mi .Ia cuestion en otro primeros siglo », cual mi criterio sobre el trabajo , expondre aqui escuetamente es asunto. La T auromaquia, en efecto, pudo ser comenzada en una fecha anterior a 1808, aunque solamente en alguna de las prime­ ilustrativo relacion la carta de ras laminas, las de caracter en con de la Taurotnaquia Moratin I),que la mayor y mejor parte pues creo debio de ser trabajada por Goya despues de la terminacion de la hacia 18IS, Y asi 10 indica esa cifra que en alguna de sus lami­ guerra, de las estampas de Los Desastres bien nas aparece. Como algunas ser, siguiendo la opinion de Carderera, de data posterior pudieran a esa fecha, tendriamos que, aunque comenzada la T auromaquia afios antes, las estampas principales de esta serie se habrian ejecutado despues del lote mayor de las escenas de Los Desastres .. Estas acla­ puntua­ tienden solamente a raciones, aunque parezcan prolijas, lizar 10 que hay de relativo en decir que la Tauromaquia fue la Los Desastres la tercer a sequtula de las series grabadas de Goya y . LA 'SERIE DE CONCEPCION, COMPOSICION Y TEMAS EN LOS DESASTRES concebida por la serie de Los Desastres? Nos l Como fue Goya es forzoso admitir que solo como serie copiosa pudo ocurrirsele a Goya la idea de grabar escenas de la terrible etapa de la historia Los las Artes Tauromaquia (Archivo Espafiol de Arte, 1940) y taros en Precisiones sabre la 1) Veanse mis trabajos plasticas (t. II de Los Taros, de J. M.a DE Cassia) . . espanola que va de 1808 a 1814. En definitiva, el nombre de Goya como grabador ha quedado justificadamente adscrito a cuatro series famosas que tienen indiscutible intencionalidad fisonomia Si estas series y propias, constituyeron para Goya la expresion literaria 0 ideologica del genio del artista, su estudio interno y detenido nos revel a que Goya partie para iniciarlas de un impulse ocasional que luego fue cobrando desarrollos acaso no sospechados inicial­ mente por el propio artista. En Los Caprichos, las picantes obser­ vaciones extraidas def album de Sanlucar 0 al menos de los cua­ , dernos asi llamados, mezcladas con su grano de satira social im­ pregnada de ideas de la Ilustracion, vinieron a convertirse en algo mas grave, por lomenos de mas alcance, e incluso la serie lIego a compl icarse con otra serie de motivaciones que hubieran dado justifi­ cado pretexto a otra serie distinta: me refiero especialmente a las bruiertas, que Goya hubiera podido y acaso debido agrupar co­ en una leccion especial, pero .que quiza incluvo Los Caprichos en plena con conciencia de que servirle podian para introducir ellos unaen vena de pura fantasia intrascendente que produjera conlusionismo un encubridor de mas serias y peligrosas intenciones. En cierto modo Los Disparates fueron, pasados los afios, un nuevo intento de fundir 10 que en Los Caprichos estaba meramente yuxtapuesto: arbitraria fantasia desbordante alcance simbolico .. Del oscuro y proceso de elaboracion de La Tauromaquia he hablado ya en otro trabajo; Goya partie de una intencion meramente ilustrativa, la de servir al texto de Moratin para acabar dandonos en blanco y negro, su poema gra­ , fico de los toros, esrn'altado de hazafias fabulosas dentro de la his­ toria de la Fiesta. En cuanto a Los Desastres no creo que sea dificil imaginar que a Goya, tanto por motivos espirituales como por apetencias de artista, la guerra se Ie impuso como un tema pro­ picio y apasionante. Impresionista nato, fogoso de tecnica y de rapida ejecucion la guerra era tema para Goya; era ademas un , 47 derivativo de su ocio forzoso en los afios terribles y sus escenas servirle para reiterar con vivaces la podian adernas acentos men­ humanidad que ya habia expresado Los guada idea de la en Caprichos, Si queremos pensar ademas en el impulse ocasional que hiciera surgir en Goya la idea de la serie, podernos utilizar muy bien para el historiador zaragozano, el caso la noticia de don Agustin Alcaide, ocasion. Goya estuvo en Zaragoza ya mencionada por mi en otra 10 que quiere decir poco despues de terminado el primer sitio, visual de las ruinas y que hubo de saturarse, tanto por impresion destrozos, testimonios de la heroica defensa, como por los relatos y narraciones que habria de escuchar alH, de 10 que habia significado aquel tremendo capitulo de la lucha. Dicese que el propio Pala­ fox requirio a Goya para que pin tase episodios de la guerra inspira­ do por esta documentacion, e incluso lIego el propio Alcaide a afirmar que realize Goya varios bocetos y a puntualizar el as unto de de ellos que, por cierto, coincide con una lamina de alguno Los Desastres 1). Leyendo en el libro de Alcaide la historia del pri­ mer sitio y saturandonos de los que sus incidentes, Goya .oiria relatar entre las ruinas todavia humeantes de la ciudad en que pa­ so sus afios mozos, calidas aun de emocion las voces de los los que fueron actores victimas de asaltos, testigos presenciales, 0 sorpresas, explosiones, bombardeos, escaseces y miserias, se nos afirma la idea de que, si el artista realize, como parece,. tal viaje, la liberada de los tuvo que ser este contacto Zaragoza recien con horrores del asedio 10 que Los Desastres de empujo a Goya a crear la Guerra. Su imaginacion de artista y sus sentimientos de hombre reaccionaron asi ante la impresion causada por todo 10 que aquella fines de octubre de 808. Dipese el boceto refe­ 1) Seglin Alcaide, Goya Ilegaria a Zaragoza a 1 que en a que nos rimos en el de agosto de aquel afio ; los cadaveres de los franceses muertos aquel texto Goya represent6 un suceso del 4 dia en el asalto a la ciudad fueron arrastrados por las calles de Zaragoza, 10 que nos recuerda la estampa numero 29 de Los Desastres. Vease AGUSTIN ALCAIDE IBIECA, Historia de los dos sitios que pusietoti a Zaraqoza las tropas de Napoleon, tomo III, .•. pagina SI. EI transcribe y se comenta en mi estudio Go/a. £1 Dos de Ma'yo'y los Fusilamientos pasaje aludido se ; publicado en la coleccion «Obras Maestras del Arte Espafiol», tomo V. Veanse las paginas 19-21 y so-.p. lucha habia tenido de inaudito, de individual. Fue espontaneo e quiza estetraves de los campos de viaje a Aragon y su estancia en la destrozada Zaragoza los que Ie mostraron en todo su horror el cariz espantoso de la guerra y su aspecto de catastrofico desastre en el que los naufragaban apoyos que mantienen al hombre fragiles nivel de civilizacion provisional para hacerle caer en la fie­ en un de los instintos y en las mas bestiales pasiones. EI hecho es reza que, a partir del propio afio de 1808, nuestro Goya, a quien las cir­ cunstancias privaban de trabajo profesional, si algunos exceptuamos retratos I), dedico 10 mejor de su actividad dibujos, grabados y a cuadros motivos de la en guerra inspirados. No hay inconveniente, en en Madrid de los su­ nuestro artista, testigo pues, suponer que del 2 de mayo y de la cesos represion que les siguio, bajo la impresion del espectaculo de su Zaragoza medio arrasada por el primer sitio, y llena su mente y su memoria de los sucesos que _ pudo y oir en sus jornadas a Aragon, comenzase su intensa ver actividad de interprete de la feroz guerra espanola, que culmina en - los grabados de Los Desastres. Goya concibio la serie con un cierto aliento que tenemos dere­ cho llamar el desarrollo interior de Los Desastres a poematico. Si en esa intcncion puede quedar oscurecida menoscabada por reite­ o raciones, trivialidades 0 alusiones oscuras, que de todo hay entre sus laminas, no cabe negarla, con todo, a una coleccion de grabados las que comienza con graves notas de los Tristes presentimientos y termina con el esperanzador acorde de Esto es 10 verdadero. Bastaria atender a estas dos laminas para afirmar el alcance que el propio Goya daba la serie de Los Desastres, a su disposicion sinfonica a mejor 0 peor lograda, a las intenciones expresivas de su vision del mundo que el artista confiaba a las laminas de la serie. Cierto 1) Recordemos que el unico cuadro de composicion y- de encargo oficial de esta epoca, la Alegoria que pinto para el Ayuntamiento de Madrid y que contenia un medallon con la efigie de Jose Bonaparte, fue precisamente ejecutada por Goya en el propio afio de 18 10 en' que trabajaba ya en Los Desasttes, 49 de cuesti6n primaria im­ que Goya era plantearse incapaz como e la de la portante la de la disposicion interior de su poema grMico, proporcion de sus capitulos, si podemos hablar asi, y la de los matices en cada uno de ellos habian de ser tocados. 0 aspectos que excelencias tendria Para -que la obra de poseyera todas estas Goya estado dotado su autor de talentos para la composicion que haber literaria, digamoslo asi, que no hay por que exigir a un gran artista la medida grMico, y, en todo caso, de un sentido de la proporcion y las dotes de un artista mas genial que disci­ que no contaba entre plinado. Goya se deja llevar en cada lamina por un impulse con­ creto que Ie hace complacerse en una concreta escena, sin sacri­ ficar nada a esa ordenaci6n poematica que, servida con superior rigor, exigi do deberes y limitaciones. A 10 largo de las le hubiera . 82 laminas, una composici6n concebida mas literaria 0 mas unita­ riamente al menos, hubiera requerido mayor matizaci6n, una gra­ duaci6n en los efectos, variaciones acordadas, recursos de climax; de elemental y etema ret6rica, si no en suma, algo esa .9ueremos llamarla meramente tecnica, conla que literatos 0 musicos dis­ en buen orden su materia artistica. Mas no podemos exigir ponen a Goya, genial artista graiico, el dominio de los y los recursos talentos que a musicos 0 escritores son precis os para llevar a buen termino sus obras. Y, sin embargo, nos es forzoso referimos en esta 0 en otras obras manera de a ello porque no hay soslayar, de alguna grabadas de Goya, ese elemento que, para designarlo manera, llamaremos literario 0 poematico y del que algo, en efecto, habia en las intenciones del artista. Concebidos Los Desastres como una exposicion que tiene un leit motiv y una unidad superior, no es incongruente hablar de su El cornposicion interna y criticar sus aciertos y sus defectos. prin­ cipal de estos ultimos es, sin duda, la reiteraci6n. Veloz captador de la impresion Goya se complace en el grupo dramatico en la escena , , vivazmente concebida en la que se propone y consigue un deter­ minado efecto Pero una vez expresivo. logrado, Goya nos ofrece, muchas veces, en la lamina siguiente y aun otras en posteriores, versiones repetidas de un mismo tragico motivo, a veces . con insistencia que puede parecer excesiva I). Hay, por ejemplo , en Los Desastres, hasta siete escenas cuyo asunto en cierto modo se re­ pite: el soldado frances que intenta forzar a hembras espafiolas ; as! 10 vemos en las laminas 4, 9, 10, II, 13, 19 Y 31, mas la inedita lamina de la colee cion titulada Stirling Injame provecho. En otras once laminas, Goya nos presenta, con variantes diversas, cadaveres amontonados; as! en los numeros 12, 16, 18, 21, 22, 23, 27, 48, 62, 63 Y 64 de la coleccion Tres escenas de fusilamiento: 15, 26, Y , 38; cuatro de de recogida heridos (estampas 6, 20, 24 Y 25). Entre asuntos de agarrotados y ahorcados, con otros mas irregulares supli­ cios, contamos nueve (laminas 14, 31, 32, 33, 34, 35, 36, 37 Y 39); de huida escenas fuga cinco (laminas 41, 42, 0 hay 43, 44 Y 45). Los asuntos se refieren al hambre de 18II que y 1812 comprenden las laminas 48, 49, 50, 51,52, 53, 54, 55, 56, 57, 58, 59, 60 Y 61, si no agregamos a esta causa 0 a sus consecuencias al men os las , laminas 62, 63 Y 64. En dos estampas (numeros 28 y 29) nos pre­ senta Goya cadaveres arrastrados por las turbas. Solo en tres halla­ mas incidentes que pueden aludir a un combate regular; me re­ fiero a las laminas 6, 8 Y 17. Solamente en una contemplamos los efectos de un bombardeo (lamina 3 ° ), y en otra, (lamina 7), un episodic de encarnizada defensa en. el que una mujer sirve y dis­ para un canon; aun en este caso hemos de' observar que esta lamina, glori£lcacion de una individual hazafia, nos presenta a la 1) Censurando la falta de medida del artista aragones en 10 que a esta insistencia 0 reiteraci6n se refiere, don Jose Ortega y Gasset, muy sensible a estos defectos internos en la concepci6n serial de Los Desastres, me decia en conver­ saciones sobre . cuan poco estos asuntos gratas Ie eran 10. que el llamaba las monsergas de Go/a. En paginas posteriores tra­ tamos de comprender y explicar este aspecto que puede aparecer menos afortunado del arte de Goya y concretamente de la serie de Los Desastres. 51 heroina casi de espaldas oculto su rostro, con 10 que su heroismo , se impersonaliza. En s610 cuatro estampas del comienzo de la serie lucha cuerpo a cuerpo entre espafioles representa Goya escenas de y franceses (laminas 2, 3, 4 y 5), mas siempre son acciones irrc­ del pueblo y no soldados, gulares en que los nacionales son gente dos de ellas las que combaten son mujeres (laminas 4 y y aun en Terminemos esta enumeraci6n diciendo que las estampas in­ 5). cluidas ella el total de las que tienen un valor rea­ en constituyen lista y concreto, pues las restantes y no mencionadas tienen otro alcance mas oscuro, politico 0 simb6lico. a la vista un cuadro de la Por ultimo, para resumir y presentar tematica goyesca en L�s Desastres, incluyo a continuaci6n un indice , tienen ordenado seglin alfabeto, de los asuntos y conceptos que representacion 0 alusi6n grMica en sus laminas; una ojeada a esta lista nos hace ver sinopticamente el repertorio de imagenes e ideas relaci6n con que Goya se expresa en tomo a la guerra. La mera escueta nos habla de su complejidad y de su limitaci6n, de las el indice: preocupaciones del autor tambien, He aqui Adulacion, lam. 73. Eclesiasticos, 14, 28, 42, 43, 44, 46, Agarrotado's, 34, 35. 47, 49, 68, 70, 73, 74, 75, 77, 79, 80. Aguila, 76. Agustina Zaragoza, 7. Exacciones, 65. Ex-votos, 68. Ahorcados, 14, 3 I, 32, 36. Aves nocturnas, 1,69,71,72,73, victi­ 75· Frailes (fugitivos, combatientes, mas), 14, 42, 43, 46, 47· Batallas (aspectos, incidentes), 6, 8, ' 17. Fusilamientos, 15, 26, 38. Bombardeo, 3 0. Gatos, 73. Guerra (simbolizaciones), I, 40, 76, 8 I. Caballos, 8, 17, 44, 78. Caridad, 49, 51, 57, 59· Combates cuerpo a cuerpo, 2, 3, 4, 5. Hambre, 48, 49, 50, 51, 52, 53, 54, Charlatanismo politico, 75. 55, 56, 57, 58, 59, 60, 61. Heridos, 12,20, 21, 24, 25". Mujeres luchando con franceses, 4, 5, Hospitales, 25. 9,10, II, 13, 19,31 (mas la inedita : Huida (Escenas de), 41, 42, 43, 44, Infame provecho). 45· Mutilaciones, 3 I, 33, 37, 39· Humanidad, I, 74, 82. Napoleon (simbolizaci6n), 76. Imagenes, 67. Nifios, 5, I I, 26, 48, 30, 41, 44, 45, Incendio, 4I . 50, 51, 55, 56, 57, 60, 61, 63, 76. Justicia, 69, 79. Papa, 77. Paz, 82. Perros, 65,78. Leyes, 71, 74. Lobos, 74, 78 .. Politica, 70, 71, 72, 73, 74, 75· Presos, 70, 74. Mal Pueblo, I, 82. gobierno, 71, 73, 74. Monstruos, I, 40, 69, 71, 75, 81. Muerte, 69. Religi6n, 66, 67, 68, 69, 75, 77. Muertos amontonados, 7, 12, 18, 22, Reliq uias, 66. Resultados de hi guerra, 72. 23· - arrastrados por las turbas, 28, 29. Saqueos, 47. despojados, 16, 18, 27. - Simbolizaciones, I, 40, 69, 70, 71, 72, - en acciones de guerra, 6, 7, 12, 16, 73, 74, 75, 76, 78, 79, 80, 81, 82. 17, 18, 20, 21, 22, 23, 25. - en las calles, 28, 29, 48, 50, 52, 53, Trabajo, 82. 56, 60, 62, 63, 64. - enterrados, 27, 64. Verdad, 79, 80, 82. LA ORDENACION DE LA SERlE Al tratarse de la interna composicion de la serie de Los Desastres, no podemos tampoeo esquivar la cuestion del orden en que se representan las eseenas, 0 sea a su situacion dentro de la coleccion. Cada de las estampas de Los Desastres paso por divers os estados, una euyo detalle va en la parte de catalopo de este trabajo - que - en parte de las planchas pueden redueirse a tres eseneiales; gran terminado, a satisfaccion de el mismo (I), ideo Goya Goya, grabado una ordenacion, y grabo un numero que apareee en la parte infe- S3 l' nina II· n un tercer momento , al darse u posible edici6n Iutura, las Ia­ rden y numeradas con arreglo a 1 1 rt erior Izquierda de la r r e Berm ez onv nien i de arreg 0 e ill d bio er in pirado por Cean. Debo de pen ar en algUn momento si la or­ d na ion primitiva, egun 10 numerales que llamo del segundo es­ tado , pudiera haber correspondido a un orden cronol6gico de la creaci6n de las laminas. Forme para ello una lista correlativa segUn esta primera numeraci6n e inmediatamente me convenci de que nin­ . de la guna luz podian darnos tales numeros primeros respecto cro­ nologia de los grabados; con un solo ejemplo podra el lector percatarse de convicci6n. Detras del numero I, Tristes presetiti­ esta mientos, encontramos que el numero 3 de la ordenaci6n primitiva correspondia al grabado que lleva el numero S9 actualmente con el r6tulo De que sirve una taza. Aludiendo esta escena inequivoca­ mente a la epoca terrible del hambre en Madrid de los alios 1811- 18n, era evidente que nadie podia creer a este grabado de los mas antiguos, siendo asi que existen varios fechados en 1810 (numeros S4 20, 22 27). De todos modos, por si a alguien interesa y como Y mera curiosidad, ofrezco al lector en un cuadro adjunto esta lista de los grabados de Los Desastres, segun el orden de la primera nu­ meraci6n desechada. Un rapido recorrido de esta relacion prueba evidentemente que si esta lista sirve para la no nos cronologia tampoco se deduce de ella ninguna 16gica en cuanto a agrupaci6n de los asuntos. S610 puede advertirse en ella 10 que ya era sabido, es decir, que a partir de la lamina 6 s los grabados no tuvieron mas que una sola numeraci6n, 10 que parece confirmarnos, primero, laminas deben de ser, en efecto, las finales; estas que segundo, que en estas no se dud6 sobre el orden ya y, por ultimo, que fueron pensadas para rematar la colecci6n desde el primer momento. LISTA DE LOS DESASTRES DE LA GUERRA EN EL ORDEN DE LA NUMERACION DESECHADA I.a numeracion 2.a numeracion TITULO I Tristes presentimientos. 3 59 De que sirve una taza. 16 Se 4- aprovechan. 5 57 Sanos y enfermos. 7 22 Tanto y mas. 8 20 Curarlos y a otra. 8 8 Siempre sucede. 10 4-1 Escapan entre las llamas. I I 27 Caridad. A un servir. 12 24 podran 13 25 Tambien estes. 14- 23 Lo mismo en otras partes. 15 4-4- Yo 10 vi. 16 18 Enterrar y callar. 17 17 No se convienen. 18 I I Ni por esas. 18 3 Lo mismo. 19 10 Tampoco. 20 13 Amarga presencia. SS I.a numeracion 2. a nurneracion TITULO 21 30 Estragos de la guerra. Ya no 2 I 19 hay tiempo , 22 15 Y no hay remedio. 22 35 Nose. puede saber por que. 23 14 Duro es el paso. 24 12 Para eso habeis nacido. 25 2 I Sera. 10 mismo. 26 6 Bien te se esta. No mirar. 27 26 se puede 28 28 Populacho , 28 5 Y son fieras. 29 29 Lo mereda. 29 9 No quieren. 30 56 , Al cementerio. No los 3 I 60 hay quien socorra. 32 37 Esto es peor. 32 3 I Fuerte cosa es. 33 47 ASI sucedi6. 34 4 Las mujeres dan valor. 34 34 Por una navaja. 34 58 No hay que dar voces. 35 61 Si no son de otro linaje. 36 2 Con razon 0 sin ella. 37 55 Lo peor es pedir. 38 64 Carretadas al cementerio. 39 36 Tampoco, 40 43 Tambien esto. 40 40 Algun partido saca. 41 7 Que valor. 42 33 Que hay que hacer mas. 42 42 Todo va revuelto. sin remedio. 43 53 Expire Muertos 44 63 recogidos. 45 54 Clam ores en vano. 45 45 Y esto tambien. 46 51 Gracias a la almorta. 47 48 Cruel Iastima. 49 32 l Por que? No 50 52 llegan a tiempo , 56 l.a numeracion 2.a numeracion TiTULO 51 �9 Grande hazaiia, con muertos. 53 46 Esto es malo. 56 49 Caridad de una mujer. 57 38 Barbaros, 62 62 Las camas de la muerte. 65 50 Madre infeliz. 65 65 Que alboroto es este. 66 66 Extrafia devoci6n. 67 Esta no 10 es menos. 68 Que locura. 69 Nada. 70 No saben el camino. 71 Contra el bien general. 72 Las resultas. 73 Gatesca pantomima. 74 Esto es 10 peor. 75 Farandula de charlatanes. 76 El buitre. 77 Que rompe la cuerda. se 78 Se defiende bien. 79 Muri6 la verdad. 80 Si resucitara. 81 Fiero monstruo. 82 Esto es 10 verdadero. DESARROLLO Y PROCESO DE LOS DESASTRES Pues la ordenacion definitiva, en la que suponemos que ase­ soro Cean tiene, , en efecto, una cierta logica y corresponde a un principio de composicion de secuencia, al menos, que 0 merece ahora nuestra atencion, la observacion hecha . Antigua es ya por Carder era 1) de en Los Desastres de 1a Guerra solo que 68 laminas se referian a la guerra misma, estando saturadas las otras, dice don Valentin, de las intenciones de Los fi1os�ficas Capiicbos ; «Goya 1) Articulo de la Gazette des Beaux Arts, de 1863, pag. 24-3. 57 ataca en elIas, afiade, violericia, a ciertas instituciones y tres con ser de un desilusionado llegan a escepticismo». Un recorrido sumariamente hecho, si el lector 10 comprueba con la vision de los grabados mismos, sera conveniente para po­ ner de relieve en que consiste esta definitiva ordenacion de la serie de Los Desastres y aproximado proceso expositivo. Despues su de la lamina primera que hemos considerado como simbolica ober­ tura, Goya, con una brusquedad muy suya, nos presenta subita­ mente una escena de Iucha cuerpo a cuerpo. Testigo en Madrid de los sucesos de mayo que el habia de inmortalizar des­ del 2 pues en los dos famosos cuadros del Museo del Prado, el artista podria logicamente haber comenzado sus Desastres con escenas que recordasen el levantamiento popular madrileiio, suceso que cons­ ti tuyo la explosion de la tragedia y que confirmo plenamente los tristes presentimientos aludidos por la lamina primera. Pero nada nos autoriza a localizar en Madrid este incidente rotulado por Goya Can razon a sin ella (lamina 2), pues el artista, con esas sumarias indicaciones de paisaje, reducidas, generalmente, a una referenda a horizonte lejano, nos da a entender que la escena sucede en el campo y no en las calles de una ciudad. Incidentes de la lucha con soldados de morrion 0 llevando los peludos gorros de los po­ lacos, hallamos en las tres laminas Con este grupo Goya siguientes. parece introducirnos en Los Desastres ofreciendonos , por medio de estos cuatro incidentes, aspectos de 10 que era la realidad que su coleccion queria reflejar: un pueblo desarmado, sorprendido y en­ tregado por gobemantes sus a un ejercito extranjero, contra cuya ocupacion reacciona de modo elemental y espontaneo. Esto queda evideritemente claro a la luz de estas cuatro composiciones pri­ meras, y para acentuar el caracter indomable y sin cuartel de esta lucha contra un invasor, Goya da entrada a las mujeres en dos de estas cuatro laminas que, si no son de las mejores de la serie, con- tienen algunos hallazgos grMicos muyexpresivos, dentro de su carac­ ter introductorio. Uno de ellos, el aldeano que en la lamina 3 em­ furor y el hacha puna con desesperada energia que va a descargar contra el soldado de Napoleon ; pero aun le supera-hasta el pun to de convertirse en uno de los simbolos mas acertados de la guerra espanola contra el invasor frances, -la de mujer que, en la figura lamina s, acomete y derriba con impetu tremendo, pica en mano, a un soldado frances, mientras sujeta y defiende tras su cintura a un nino semidesnudo , Que hay batallas campales, sitios de ciudades, cargas de caba­ lleria y todos los demas incidentes espectaculares de la guerra grande que pasa a las historias, es 10 que nos vienen a decir las tres lami­ nas siguientes (6, 7 Y 8). Pero Goya nos 10 dice de su manera -escorzada y elusiva, presentandonos incidentes menudos 0 aislados, a escala humana, minuscules a veces, aunque cargados siempre de una significaci6n reforzada por el imprecatorio epigrafe el que en parece dialogar el artista con propias imagenes, sus desarrollar, 0 en otras ocasiones, obsesionado soliloquio. En la lamina 6 y en un un rinc6n de la estampa, un oficial superior frances parece ago� nizar, asistido por sus subaltemos; la batalla esta Iejos, la acci6n de guerra pudo haber sido grande 0 pequena, pero ello, ante la ' muert�, es igual; el frances muere y Goya, encarandose con el le dice, seca e incorrectamente, Bien te se esta; frase que, por cierto, los comentadores franceses, des de Lefort a Delteil, tradujeron sin entenderla I). Aceptamos que en la lamina 7 alusi6n hay una a ,Agustina, la improvisada artillera defensora de Zaragoza, pero su glorificaci6n hace de modo se tanto un en distante impersonal; e t�do caso, hagamos notar que Goya, para, quien la mujer consti­ tuy6 parte tan capital y obsesiva vida y en aun obra, de- en su su 1) «Qu'elle te soit un bien» traducen los dos autores; el mismo sentido viene a dar la rraduccion alemana de Hofmann; 'el sentido' de la frase de Goya es Te esta bien empleado, es decir, Te has tnetecido la muerte. S9 dica lei mujer la unica pagina heroica y gloriosa de Los Desastres. a En la lamina 8, para darnos idea de una batalla, Goya emplea procedimiento analogo al que usaria un cineasta moderno: un pri­ mer plano episodico , el coracero que cae de su corcel en primer termino accidente individualde , carga de caballeria. una Hasta aqui, los motivos empleados por Goya han sido como una exposicion introductoria para ponernos ante los ojos tales primeros planos, suficientes para que de ellos podamos inducir la guerra, 10 que ella significa y como presenta en su aspecto epis6dico y se humano sobre la tierra de Espana. A partir de la lamina 9 el artista se encara con otros desastres, concretos e individuales tambien, y se deducen 16gica como consecuencia de la tremenda situa­ que cion en un pais ocupado por la fuerza. La fuerza triunfa 0 aspira a triunfar, incluso en las relaciones humanas mas animales y prima­ rias ; las del apetito genesico que lanza a los soldados sobre las mujeres a las que quieren hacer su presa, a veces con ultraje para las sus propios varones, vencidos y prisioneros. Goya, al pasar a primeras consecuencias de la guerra cuyas premisas ha expuesto en las 8 laminas iniciales, insiste, con su habitual reiteraci6n, en este aspecto de la bestialidad de la soldadesca, en el eterno motivo del ' hombre y la mujer enfrentados en lucha feroz de instintos, la gue- rra de los, sexos agravada por la situaci6n de guerra nacional. Pero .ellas, se apresura a decirnos Goya, no qUieren (lamina 9); ni en un caso, ni tampoco en otro (lamina 10), que no� disefia rengl6n a seguido 'para reiterar este aspecto de la resistencia espanola: el de la virtud femenina, que con los mas feroces y elementales medios se defiende, y aun avasallada por las superiores fuerzas de los soldados libidinosos, ni par esas se rinde. A la descripci6n de estos inciden­ tes que pone tan en primer termino (laminas 9, 10, II, 13 y 19), de los desastres que Goya hace seguir ejemplo t,ras ejemplo otros la lucha acarrea. En' las ciudades 0 en el campo, los patriotas caen, 60 en acciones de de guerrilla, en las horcas improvisadas al guerra 0 lado de los caminos 0 en los tablados de ejecuci6n de las ciudades, tras leves simulacros de sumaria justicia. En todas sus formas, la muer­ te reina sobre los campos de Espana. Duro es el paso (lamina 14 ) de .. morir en una horca 0 agarrotado y expuesto al publico por poseer una navaja (lamina 34) 0 por otros especiosos motivos que el ocu­ pante administra, sin que se pueda saber por que (laminas 3�, 32 Y 36). No hC!J retaedio (lamina IS) si el enemigo enfila hacia sus victimas los canones del piquete de ejecuci6n, espectaculo lamentable sobre todo cuando la ferocidad militar se abate sobre inocentes prisio­ neros civiles, paisanos inermes, mujeres 0 nifios (lamina 26). Por todos los campos de Espana la guerrilla existe y desconcierta a los franceses que ensayan y prueban los medios de acabar la guerra de partidas ; el ejercito napole6nico, acostumbrado a veneer espec­ tacularmente batallas sonadas que llevan en consigo arengas elo­ cuentes, partes victoriosos, menciones laudatorias, ascensos y honores, se agota en una lucha ingloriosa que hostiga y des­ gasta a las divisiones imperiales. Los propios invasores no se convienen (lamina 17), disputan y disienten entre si ; esta lamina de Goya, en esta parte de la serie, tiene por misi6n reflejar esa irritaci6n, ese hastio y desaliento que los generales de Napoleon experimentan ante una guerra extrafia y desconcertante. La gue­ rrilla actua, pero Goya no quiere ser su cronista, ni glorificarla tam­ poco; de esta guerra atomizada, sin victorias, que esta siempre en sus cornienzos y que nada resuelve, Goya s610 ve las catastrofes ; instintos desatados, lamentables padecimientos, tragedia para el in­ dividuo ... y, sobre todo, cosecha de muerte. Montones de muertos (laminas 12, 16, 18, 21, 22, 23 Y 27), atroces crueldades (19, 31, 33, 36,37,38 Y 39), heridos que, mal apafiados, aun podrati servir (20, 21, 24, Y 2S). Ni la muerte se respeta; tras ella, el . despo]o (I6) 0 el tra- to' mas impio (27). La oleada sangrienta ll�ga a las ciudades que yen 61 el feroz de las venganzas, represalias 0 espectaculo suplicios que en no basta la muerte para el enemigo 0 el supuesto traidor; el popu- se ceba en ellos 1acho (lamina 28) arrastra cadaveres por las calles, y los veja e insulta sin resp'eto al augusto misterio de la muerte. Pero Goya sabe desconcertarnos cuando, despues de imprecar a las tutbas feroces que asi tratan a un semejante ya caido declara ex­ , presamente, ante otro caso analopo en que otro sacrificado por , ellas es paseado por las calles con una cuerda atada a sus pies, que el su eta victimado 10 tnereci a (lamina 29). j Hemos visto a las mujeres frente a frente con el invasor en contienda armada 0 en la no menos feroz lucha bestial de los sexos, victimas pasivas de la guerra im­ pero tambien ellas caen, como personal de los sitios y los bombardeos. En revuelto paquete huma­ no, con vigas, muros y muebles, nifios y mujeres caen en el derrumbamiento de una casa bombardeada, en su lamina 3'0, Estra­ BOS de 1a guerra, la que he sefialado en otro lugar I) la compla­ en cencia que pone Goya en la descripcion del cuerpo femenino aun en estas escenas de tragedia y devastacion. Este elemento, muy caracteristico del artista, nunca indiferente ante el eterno femenino calificado de se'nsualidad en 10 terrible, se deja ver asimismo y que he no solo en otras laminas de Los Desastres (laminas II, 13, 41, 50, 64), sino en cuadritos de guerra de la serie de la Romana. y Otra vena inedita descubre la serie goyesca en esta parte cen­ tral de la obra: una receptividad especial del artista para el horror cruento, que fue rara vez superado 0 aun igualado en la historia del arte, pero que resulta aun mas impresionante porla manera directa, inmediata y brutal de ponernos Goya del ante de los ojos estas es­ cenas de. suplicio de inauditas y crueles mutilaciones. Sin , duda, la guerra de la Independencia ofrecio repetidos y vergonzosos casos, 1) En mi trabajo Las ptuebas de estado de «Los Desasttes de la grrerra» en la Biblioteca Naciotial (vol. II del «Horne­ naje a Melida» en el Anuario del Cuerpo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueoloqos, 1934, y tirada aparte, pags. 19-20). 62 deshonrosos para la humanidad, de tales horrores, pero Goya, que desprecio como asunto las batallas, los hechos gloriosos y apoteosis de la historia vista el heroico y con prejuicio humanista, no volvi6 los ojos de casos tan espantosos y, antes bien, dese6 incluirlos en obra. Y esta receptividad para 10 espantoso que su llega en Goya casi a morbosa vocaci6n, aunque fuera despertada por hechos y relatos de casos acaecidos la guerra entr6 sin duda en espanola, ya en el repertorio normal de 10 goyesco; s610 asi se explica que Goya no tuviese empacho en pintar, fuera de toda relaci6n con la francesada, cuadros tan horribles de as unto como aquellos dos, prodigiosos de tecnica, pero inverosimiles por el repelente asunto, que conserva el Museo de Besancon y que representan el despedazamiento de unos eclesiasticos por canibales que se suponen del Canada I). Algunas laminas de Los Desastres representan esta vena de vocaci6n por la descripcion de las mas horribles crueldades y mutilaciones, impo­ sibles de suponer a principios del siglo XIX, en la .guerra entre dos pueblos de viejo y noble abolengo en la cultura occidental. Al des­ cribirlas Goya nos esta diciendo su del pesimismo respecto hombre, su amargo y desconsolador escepticismo sobre todas las hipocresias de la civilizaci6n, y, sobre todo, su falta absoluta de ilusiones so­ bre los efectos de la guerra, capaz por si sola de volver a soltar los mas bestiales apetitos del hombre. Las terribles y cobardes mu­ tilaciones que soldados franceses ejecutan sobre prisioneros 0 heridos (laminas 19 y 33) son ejernplo de esta bestialidad desencadenada; en el epigrafe de uno de estos el 10 grabados, propio Goya comen­ ta c:Qye hc!y : que hacer tnasi , es decir l a que extremo de ferocidad 1) Se han ocasion hemos po dido expuesto, y con esta verlos, en la exhibicion de pintura espanola celebrada en Toulouse en la de 1950. Vease el primavera-verano catalogo L'Espaqne des peintres, Musee des Augustins, 1950. Cata­ logue, nums. 10 y I I, pag. 23. Despues de escrito este estudio se han expuesto tambien en el Museo del Prado en julio de 19 sr. Vease sobre estos cuadros una indicacion de Sanchez Canton en su discurso en el Instituto de en. 30 de marzo de Espana 1946 (Bicentenario de don Francisco Go/a'y Lucientes, conmemorado por el lnstituto de Espana Madrid ... 1946, pag. 51). Que los descuartizados son eclesiasticos 10 afirman, en cidas en primer terrnino en una de las cualquier caso, las prendas de vestir espar­ pinturas y, especialmente, un zapato de hebilla, inconfundible, puede llegarse mayor que el que describe, en repelente escena, el grabado 33 de Los Desastres? Para la rcpresalia cruel y la venganza, la muerte es poco; el cadaver empalado y desmembrado de la la­ mina 37 nos 10 esta diciendo: Esto pear, peor cien es veces que la muerte para la pobre v:ictima supliciada aqui, al parecer, un - guerrillero espafiol -, y peor tambien para la calificaci6n moral de los verdugos. Que no sabemos, por cierto, si son espa­ franceses 0 fioles en cuanto a los que cometieron la feroz salvajada de desmem­ brar asi a uno de los cadaveres que cuelgan de un arbol en la lamina 39, aunque por los rasgos de la desgajada cabeza, por sus anchos pomulos y bigotuda faz suponemos que la barbaridad ha corrido aqui cargo de los a guerrilleros espafiol es. Goya perma­ no nece indiferente e increpa la leyenda la cobardia de la acci6n: en muertos l Mas, i Grande hazaiia jCon ! desgraciadamente, para escar­ miento y contrici6n de humanidad engreida, de una la historia nuevo proxima nosotros, los hombres de hoy, y la experiencia reciente a de crueles y devastadoras guerras y persecuciones? nos dicen que tales horrores no son privativos de ningun pueblo, y que la guerra vuelve a descubrir en el fondo de los hombres los mas espantosos instintos y a impulsarlos a las mas repulsivas crueldades. Es al llegar la lamina 40 de Los Desastres cuando , como un cierto descanso de esta sucesion de estragos y tragedias, Goya nos da su primera estampa simb6lica, definiendose aqui por primera vez cla­ ramente una velada tendencia que, entre brujerias y encubiertas in­ tenciones, habia apuntado ya en Los' Capricbos. En la plancha que titula Algun partido saca, una figura humana, femenina acaso, aunque forma y ropaje no nos 10 precisen demasiado, lucha con todo su es­ fuerzo por domefiar a un fiero animal hibrido de especie poco cla­ , sifi�able. No olvidemos que en todos los Apocalipsis siempre lleg� el-momento de ia Gran Bestia; los hombres, para simbolizar males desmedidos, propenden a encarnarlos en un informe monstruo, fuera de serie, desemejante a todos los conocidos entre la fauna que puebla la tierra. Dos recurrio al veces Goya monstruo apocaliptico en la serie de Los Desastres con este simbolico sentido (lams. 4-0 81). En la y estampa que actualmente, el feroz animal comentamos se hinca al suelo con sus garras, mientras aulla y resopla resistiendo la acometida que intenta, quizas en vano estrangularle. Por la re­ , Iacion entre fuerzas, nada segura nos parece la victoria del ata­ cante, pero en todo caso alBun partido y eso es 10 que Goya saca ha querido expresar. En la mitad justa de la serie, cuando el ar­ tista ha extendido ante nosotros la baraja casi completa de los males y la cuando la lucha estragos que aporta consigo guerra, desesperada de nuestro pueblo, inerme y desamparado contra el poderio napoleonico ha dado lugar , a heroismos y decepciones, a fracasos y esperanzas, Goya parece decimos que en el desolador panorama que se ofred a a un espafiol alla por el promedio del , largo periodo de seis afios que duro la guerra, aun habia moti vos para un balance favorable. AlBa se sacaba con aquella loca y deses­ perada resistencia que aun perdiendo casi todas las batallas, no se daba por vencida. Goya estaba en 10 cierto Y coincidia en ello con Ranke, cuya ley, antes recordada, nos parece de validez indiscuti­ ble. Si todo poder historico tiende indefectiblemente a una expan­ sion hasta . que encuentra resistencia, la que Napoleon encontro una en Espana por primera vez, fue, como el propio emperador recono­ cia despues en Santa Elena, el origen y la causa de declinacion su caida. La Y su interpretacion, pues, de esta lamina 4-0 y' su coloca­ cion a la mitad de la serie de Los Desastres, me parece que estan llenas de senti do no demasiado afortunada la formula , aunque sea grafica con que Goya expreso su idea. Pero la guerra dura y Goya hacer aparecer en su serie qtiiere otros males y estragos desencadenados por ella sobre el suelo espa­ fio]. Nadie se hace ya ilusiones ; todos saben 10 que el ejercito na- .. , pole6nico lleva consigo: muerte, desolacion, incendio, saqueo y violencia. Por ello, cuando la noticia de .Ia aproximacion de los franceses los pueblos, el impulso es s610 huir. Los testimo­ llega a nios historicos estan todos de acuerdo; el propio Miot de Melito, que viaja en el sequito del.rey Jose, nos dice, hablando de su re­ corrido a traves de Castilla: «todos los pueblos del camino estaban entcramente desiertos » I). Lo mismo en Catalufia ; cuando el gene­ ral Saint entr6 Vichencontr6 sino ancianos, impedidos Cyr en no eclesiastico Asi 10 relata Toreno. Goya tenia que hacer uri y algun , lugar en sus Desastres, si queria reflejar la realidad espanola a la ma­ nera que a el le interesa, a estas escenas de huida aterrorizada y de el ejercito devastador que se acerca. Las lami­ fuga presurosa ante nas 42 comprenden a 45 aspectos de este capitulo. En algunos cas os los vecinos de un pueblo, advertidos a tiempo, llevando sobre -si to do 10 de sus parcos bienes transportables (lam. 45), que pueden se ponen a salvo sin demasiada urgencia. En otro (lam. 44), la de 10 inminente aprieta a los fugitivos; en angustia con espanto otra lamina (41), los desdichados habitantes de un villorrio lQ abandonan llevando el horror,' la en plena neche, en sus rostros a luz del incendio de su aldea, pasto de las llamas. En dos laminas contiguas (42 y 43), son frailes los que huyen en pleno campo, y la proximidad de un enemigo aqui tanto puede referirse .la fuga a se acerca como a simbolizar la hostilidad francesa a las 6rdenes que que lleg6 hasta la exclaustraci6n, decretada por el rey religiosas con los intruso; la comparacion de estos grabados dibujos pre­ relacionar tales paratorios puede inclinarnos a estas estampas con el Pero ade­ hechos, como puede verse en lugar correspondiente. mas 0 bservare que en estas laminas de Los Desastres en las que co­ mienzan a aparecer eclesiasticos, apunta tambien de nuevo, como Torno III, Alllegar Miranda, dice Miot, «encontramos la ciudad casi desierta, saqueadas las casas. 1) pag. 2 I. a EI paso de las columnas francesas, que habia durado tres dias consecutivos, acababa de arruinar al pals y los soldados hablan cornetido espantosos des6rdenes». 66 ya 10 habra heche en Los Caprichos, la nota caricaturesca 0 sarcas­ tica; en suma, la veta anticlerical de Goya, mas pr6ximo en esto a las ideas de los invasores. Pero el es imparcial, quiero decir que no se abstiene de reflejar en sus Desastres 10 que hubo en la con­ ducta del ejercito frances de atrocidades y latrocinios respecto de la iglesia y los religiosos. Dos laminas Ie. bastan para ello (nume­ ros 4-6 y 47), muy desiguales de calidad y ejecuci6n, pero impre­ sionantes las dos en cuanto a fuerza de ; en una de expresion de ellas, muy grosero dibujo y poco feliz mordido, un soldado frances, ante la fda de dos camaradas, asesina a mansalva a un irnpasibilidad fraile, al parecer, franciscano. La segunda, de las mas acertadas y tremen­ das de la colecci6n, es una escena de tragico saqueo de convento, de las que salpican con relatos espeluznantes las paginas de los historiadores de la de la guerra Independencia. Despues, Goya da entrada de las realidades a una que mas le entraron por los ojos en el Madrid de la guerra y la ocupacion : el hambre, consecuencia fatal de todo el .trastorno que a la vida eco­ n6mica normal trae la violencia de las situaciones belicas prolon­ gadas. Madrid, como siempre, ha estado destinado a sufrir espe­ cialmente de escasez en tales trances que, durante la guerra de la Independencia, lIegaron a extremos espantosos en los afios I8n y 1812. Traigamos aqui un pasaje de Miot de Melito, el deconsejero Jose Bonaparte varias veces citado enestas paginas, por ser testigo de excepcion en 10 que a estos acontecimientos se refiere: «El hambre, que desde los primeros meses de I8n presagiaba la carestia del pan en Madrid, se hizo general al fin de este afio en la capital y sus alrededores. El ejercito de al pasar el Portugal, Tajo, habia lIevado consigo todos los cereales que encontr6, agotando las provincias de Toledo y Talavera que suministraban parte del aprovisionamiento de Madrid, mientras que las bandas que operaban en la Mancha y en la provincia de Cuenca no nos deja ban lIegar ninjnm convoy. EI del pan subio de tal manera en Madrid que se hizo in­ precio abordable. para las clases inferiores y medias de _la poblacion y lle� gamos a. contemplar el terrible espectaculo de'ver morir a las gentes autenticamente de hambre en las calles ». Y en una impresio­ nota nante nos dice 10 siguiente: «la resignacion y la paciencia de la poblacion de Madrid durante hambre, fueron realmente extra­ esta ordinarias. No hubo ningim motin y el propio pan que se vela en los mercados donde no encontraba compradores a causa de su pre­ cio excesivo, se 10 volvia a llevar tranquilamente el vendedor a traves de una poblacion hambrienta sin que nadie pusiera el me­ nor obstaculo » I). Si queremos cotejar estas afirmaciones de un frances bien si­ tuado y respetuoso con la verdad, con 10 que nos dicen los escrito­ aqui el citado parrafo de Mesonero res espafioles, hay que traer tan Romanos 2), en el que la misma terrible realidad se evidencia: de Madrid «EI espectaculo, en verdad, que presentaba la poblacion -dice el Curioso Parlantc-s- es de aquellos que no se olvidan jamas. y nifios de todas condiciones, abandonando Hombres, mujeres sus miseras viviendas, arrastrandose moribundos a la calle para implo­ rar la caridad publica, para arrebatar siquiera no fuese mas que un troncho de verdura, que en epoca normal se arroja al basurero; un pedazo de galleta enmohecida, una patata, un caldo que algun misero tendero pudiera ofrecerles para dilatar por algunos· instantes su extenuacion y su muerte; una limosna de dos cuartos para com­ prar uno de los famosos bocadillos de cebolla con harina de almortas que vendian los antiguos barquilleros, 0 algunas castafias 0 bellotas de que soliamos privarnos con abnepacion los muchachos que iba- . mos a la escuela; este espectaculo de desesperacion y de angustia; la vista de infinitos seres humanos expirando en medio de la calle 1) Memoires, tomo III, pag. 210. 2) Memorias de un setent6n, pag. 86. Beruete record6 este parrafo y 10 transcribi6 en su Go/a Brabador, pag. 69. 68 y en pleno dia ; los lamentos de las mujeres y los nifios allado de los cadaveres de sus padres y hermanos tendidos en las aceras, y que eran recogidos dos veces al dia por los carros de las parroquias; aquel gemir prolongado, universal y lastimero de la suprema agonia de tantos desdichados, inspiraba a los escasos transeuntes, ham­ brientos igualmente, un terror invencible, y dab a a sus facciones el propio aspecto cadaverico. La misma atmosfera, impregnada de gases rnefiticos, parecia extender un manto funebre sobre toda la cuyo recuerdo solo siento helarse mi imaginaci6n poblacion, a y embotarse la pluma en mi mano. Bastarame decir como un simple recuerdo, el que en corto trayecto de pasos unos trescientos mediaba entre mi casa la escuela de conte que y primeras letras, un dia hasta siete personas entre cadaveres y moribundos, y que me volvi llorando a mi casa a arrojarme en los brazos de mi angus­ tiada madre, que no me permitio en .algunos meses volver a la escuela». Goya, vecino de la villa, saturo de de los se aquellos horrores, fue diario durante que testigo a largos meses que la miseria, la en muerte y la peste eran el impresionante espectaculo de las calles de la desdichada capital de Espafia ; a ello, sin duda, sedebe que dedicase a este capitulo de Los Desastres la mas larga rapsodia de la serie. Hasta 18 las planchas de la coleccion aguafuertes reflejan en las escenas de desolacion y espanto de aquellos meses (lams. 48 a 64), aunque las ultimas, solo son en realidad escenas de tres muerte, triunfadora total y absoluta, en grabados que pueden entrar en la antologia de 10 mas logrado y expresivo que salio del buril de Goya. Varia es la calidad de las 18 laminas de la serie del ham­ hre dentro de Los Desastres y varios son los matices que Goya nos ofrece de tematica tan repetida y poco propicia a grandes noveda­ des de hallazgo grMico. Montones de gentes que imploran un so­ corro en alimentos, cuerpos esqueleticos que tienden su mana '0 su sombrero, modestas caridades que tratan de aliviar tanta miseria, cuerpos que desfallecen y entregan su anima, agotada toda resisten­ cia, insinuados contrastes entre miserables y afortunados Mas a ... pesar de la repeticion , Goya tiene en esta parte de su serie hallaz­ gos de composicion estampas , de una sobriedad y una eficacia des­ provista de anecdota que pueden resistir la comparacion con 10 mejor que salio de mana del maestro. Pero es aqui, al terminar �on los horrores del hambre, cuando la serie de extrafio si el hilo grabados toma un sesgo como con­ ductor se perdiera, 0 como si un efectivo hiato se acusara en el proceso creador de Los Desastres. l Se canso Goya, interrumpio su trabajo 0 dio por terrninada su recapitulacion de horrores? lOcu­ lucha politica paron su espiritu ahora con preferencia los ecos de la en que alla, en el exento rincon gaditano, libres del invasor, se en­ sayaban en su encarnizada oposicion los bandos que habian de pro­ longar en Espana durante el siglo XIX una situacion de contienda civil, presagiada ya en la propia guerra de la Independencia y en los acontecimientos que le abrieran camino? Bajo la tragedia que ensangrienta los campos de la tierra peninsular, bajo el sobrehaz . de la guerra nacional, con sus guerrillas,' batallas, reveses y victo­ rias, hambres y venganzas, los espafioles que no asisten al propio y vivo espectaculo en la Cadiz apenas sitiada, pueden, aun de lejos, pereibir los preludios de otra lucha, encarnizada tambien que es­ , boza entre compatriotas una escision politica que no espera a que el enemigo abandone el territorio de la patria ocupada. Es ello, si asi 10 admitimos, 10 que puede explicarnos que comiencen a surgir ahora en Los Desastres viejas y tozudas actitudes de Goya que aso­ maron la cabeza en Los Caprichos y que ahora en esta serie pudieran parecernos poco congruentes ... progresistas y absolutistas, libe­ Si rales y serviles, se combaten agriamente en torno a la Constitucion .del 12, que los teorizantes politicos condimentan para un pueblo 70 que no la pedia, ausente el Rey, en la isla atlantica a la que los obuses franceses apenas alcanzan, Goya escucha de lejos la llamada, des de el y primer momenta sabe d6nde esta su partido. S610 asi nos explicamos la subita aparicion en Los Desastres de sus resabios de hombre de la Ilustracion y de anticlerical die­ sus prejuicios ciochesco. Mas si todo esto contenia si la en guerra de Espana -una revoluci6n larvada, una estrangulada guerra ideol6gica- ello tenia que reflejarse en Los Desastres de para que fueran inte­ Goya gramente expresivos de 10 que llevaron dentro aquellos terribles afios. Asi, pues, aunque padezca nuestra idea de 10 que una com­ posicion mas equilibrada y arm6nica de la: serie goyesca hubiera podido producir, aceptemos la compleja realidad como ella es y admitamos la inevitable inclinaci6n da entrada que Goya con a sus preocupaciones politicas de ideolopo y aun de sectario en una serie poematica que quiere reflejar las calamidades traidas 'por la invasi6n, y los complejos y explosivos ingredientes que hervian en la caldera de la guerra que puso fin al antiguo regimen y a toda una etapa de la civilizacion occidental. La transici6n, 10 es, entre las escenas de hambre y mi­ no que seria y el mero grupo de laminas cargadas de intenciones ideol6gi­ cas politicas, y esta constituida por un solo grabado de los menos logrados de la serie, el numero 65 (iQge alboroto este i }, de poco es clara expresion y menos afortunado de composicion grafica. Aque­ lIas mujeres que se mesan los cabellos ante la indiferente petulan­ cia de ohcial frances, acaso estan recibiendo la noticia de su un ruina, decretada por el invasor so pretexto de penalidades, contri­ buciones 0 exacciones violentas. Si es asi, se trata de otro aspecto de la en cuanto lleva . guerra no cruento pero igualmente brutal, consigo abuso de poder. Pero s610 esta lamina nos enfrentaria, en­ tal faceta de la del ocupante; ella Goya tonces, con opresion con se despidc de 10 que la guerra es en si misma. 71 l Que significa entonces el grupo siguiente de tres laminas con sus alusiones a la devocion y a las practices piadosas? La aparicion essubita y, aunque pueda tener su explicacion, poco justificada. De nuevo la vieja actitud de Los Capiichos aparece en estas laminas; el sectario aguza aqui su punta, que ya no expresa nobles y simples reacciones human as ante la inhumanidad de la guerra sino que toma parte en una lucha de ideas y sentimientos. El culto de las reli­ quias, las procesiones y las ofrend as y ex-votos (lams. 66, 67 Y 68) son aqui aludidos con ninguna simpatia y aun despreciativo con sarcasmo. l Que tiene esto que ver con la guerra? Algo tiene si ad­ mitimos que en aquella contienda latia tambien una pugna de ideas tradicion continuidad imposible y desapode­ entre y utopia, entre rado deseo de reformas. Y es aqui cuando nos interesaria pre cisar , actitud de Goya al grabar estas laminas, el para poder esclarecer la .momento en que fueron concebidas por el artista. l Se trata de una fecha anterior a 1814? Entonces el artista, agitado por iel partidis­ mo constitucionalista, toma posicion contra los serviles. l Se ha ter­ minado ya la guerra? Entonces que Goya comienza su sorda y es apasionada protesta contra el retorno de 10 antiguo, agravado ahora Pero ante la famosa por las persecuciones de los patriotas liberales. la lamina siguiente (69), tenemos que pensar que ,guerra ya ha ter­ minado y Goya, despues de su ex abrupto antidevoto lanza, escupe mejor, su negacion descreida y su desilusion de los hombres y de las esperanzas de justicia. Los ?ombres se agitan, luchan, padecen desastres y y hacen padecer a los demas ; rios de sangre corren; . estragos traidos por la ambicion de poder y el ansia de dominio en un breve armisticio, esparcen la ruina por el mundo. Y cuando, la tragedia parece encalmarse, el anima consciente de Goya se en­ cara con Ia experiencia feroz por la que Espana acaba de pasar y ha sido todo ello, que bienes 0 que lecciones se pregunta para que han podido aportar a los espafioles los dolores pasados. La respuesta 72 que encueritra dentro de' sf mismo es desoladora y amarga: para nada. Los hombres no aprenden, Y para un utopista como, Goya, un liberal a ulrranza, un amigo de la raison, un materialista, en suma, cuya maxima ilusion estuvo puesta en organizar un poco me­ jor este mundo, en limpiarlo de prejuicios y errores, en fomentar entre los hombres la igualdad, el saldo negativo sin es remedio si el individuo noelevarse por puede exigencia de su espiritu a pedir encontrar a los dolores del mundo un sentido y trascendente. Si Goya quiso expresar el resumen de sus experiencias y las conclusiones de su amarga filosofla ante la guerra, bien pudo haber terminado Los Desastres en esta lamina, que los hubiera rematado ro­ tundamente. Pero no fue asi, Por velocidad adquirida 0 por una incontenible necesidad, entrenado por las 69 laminas anteriores en salvar su impresion y expresar su comentario de la realidad histo­ rica que iba desfilando ante eI, el artista aiiade 13 laminas. mas a su coleccion de Los Desastres, en aiios posteriores al regreso de Fer­ nando VII. En ellas, porque la materia se 10 exige y la pruden cia se 10 recomienda, Goya se refugia en veladas formulas graficas, car­ gadas d� intenciones sirnbolicas. No estoy seguro de que todas ellas correspondan este periodo aunque todas a de ultima epoca ; sean este ultimo acaso Goya incluy6 en apartado de Los Desastres todos los grabados que cabfan no los grupos anteriores por en pres no en - tar espectaculos de guerra, propiamente dichos. Asi, la lamina 77; 'la alusion al Papa, que, como comprueba el dibujo, evidente es , pudo ser realizada en 18n motivo de, las graves cuestiones con y Napoleon, que llevaron suprirnir radical­ entre Pio VII este a a mente el poder temporal del Pontifice incluso apoderarse de su. e a a conservarle en efectivo cautiverio Por cierto que, ante persona y , este concreto suceso, la estampa poco respetuosa y la intencion que estaba aqui mas bien al expresa parecen querer decirnos que Goya lado del invasor de, su pais. 73 -, No posible, sin atreverse a hipotesis excesivas, abrigar segu­ es ridad alguna sobre el sentido de alguna de las laminas de este grupo. Asi, en el grabado numero 70, dudarnos si aquella cuerda de perso­ najes, importantes por sus habitos, uniformes 0 vestiduras, son los espafioles que regresan de la cautividad de Francia sin saber todavia que partido tomar ante Ia realidad nacional, 0 bien los que, casti­ gados por liberales por Fernando VII, emprenden, en cuerda de delincuentes, el camino de los presidios de Africa. Y para esta se: gunda interpretacion no seria inconveniente el hecho de que en la es�ena, figuren eclesiasticos. y frailes, porque los hubo muy liberales en las cortes gaditanas, y tambien recibieron su pena. De alcance mas general son las laminas 71 y 72 en las que vuelven a hacer su aparicion agorera las aves nocturnas, los monstruos que poblaban el suefio de la razon en Los Caprichos ; no hay, pues, que extrafiarse que hasta en la tecnica haya algo que recuerde aqui la primera serie grabada del artista. Los poderes de la reaccion son, para mi, sin duda alguna, los que Goya quiere simbolizar en la primera de estas es­ tampas, legislando contra el bien general. En cuanto a Las resultas (lamina 72) bien a la vista esta que se trata del 'cuerpo del pais despedazado por la interna division y las persecuciones, tanto como por la guerra, misma. Los tres grabados siguientes (73, 74 Y 7 S) alu- ' � den, sin duda, al nuevo estilo de gobierno y a las camarillas gober- nantes. Confesare aqui que alguna vez he dudado si, asignando a estos grabados fecha anterior a 1814, no pudiera pensarse que haya aqui alusiones a los poderes interinos que asumieron la represen­ tacion de Espana ausencia de Fernando en VII'J' que, y pomposa enfaticamente, se atribuyeron titulos, dignidades y tratamientos. En la Regencia y. en las Cortes de Cadiz pudieramos pensar ante las laminas 73 y 7 S (Gatesca. pantomima y Farandula de charlatanes). Pero pantomimas de servilismo y adulacion charlatanesca fueron cosas ,_ del Rey y, por otra parte, en que se prodigaron harto aIa vuelta 74 la lamina 74- parece evidente la alusion a los me raciones que castigos y depu­ trajo consigo la vuelta del Deseado. Con la reserva y salvedades que me parecen de veria a decir r�gor, me atre­ que pudieramos v�r en las laminas 76 y 78 alusiones al Napoleon caido y hostigado por sus enemigos, que le recluyeron, con sus alas cortadas, en la isla de Elba y que, todavia durante los cien dias, mostro que sabia difenderse bien. Pero la serie toea a su fin y Goya, que concibio un preludio digno de su tema en sus Tristes presentimientos, empufia bien la sin­ fonica batuta para terminar su recapitulacion de Desastres. El artista, a pesar del Nada desolador arrancado a su comentario por los pri­ meros as altos de las decepciones, quiere serenarse, expresar sin ilusiones la situacion, pero tambien abrir camino a la esperanza. La Verdad ha muerto; durante una guerra, es el circunstancial vence­ dor el que la sojuzga, pero una vez terminada es el vencedor quien la entierra. Esto nos dice con aguda profundidad, pocas veces alcanzada por Goya, la lamina 79, en la que nuestro artista da paso a sus propios sentimientos; si la Justicia, moza tan robusta y pechugona como la propia Verdad difunta, y como Ie gustaban en la realidad a Goya, llora en un rincon, un excesivo estado mayor eclesiastico que asiste a la funebre ceremonia nos dice, bien a las claras, quienes son los que, en opinion de Goya, entierran la Ver­ dad. Mas la bien muerta; temen que enemigos no sus creen resu­ cite (lam. 80); 10 que para tales gentes es temor, es para Goya un una esperanza. Resplandores emanan del cuerpo de la Verdad muerta y no creemos sea antojo injustificado el adivinar rayos tras de sus [a poco noble cabeza de Fernando VII, con expresion preocupada. Pensando asi, pudiera creerse que la Verdad es la Constitucion del tanto temen los reaccionarios que rodean 12,; cuyo resprgimiento a Fernando VII desde su retorno. las' dos [aminas que la ,coleccion academica . P ara. termmar " , en 75 no incluy6, Goya alza su batuta para arrancar los dos contrastados acordes que dan fin a su lamentable poema de Desastres. Una brusca confrontaci6n nos presenta en anverso y reverso el mal pasado y la esperanza futura; la guerra, fiero monstruo apocaliptico (lam. 81) cuyo esteril cuerpo ahito vomita victimas sin cuento, y, junto a e], como lecci6n y moraleja, un programa de felicidad futura tambien razonable y materialista. He aqui que la Paz (lam. 82), robusta ma­ dama vestida con lujoso y recargado atuendo que nos recuerda los pomposos uniformes de la corte napole6nica, avanza confianzuda - para poner la mana sobre el hombro del nuevo hcroe que Goya nos presenta. No es el general victorioso, ni el profeta inspirado por visiones sobrenaturales, ni el fi16sofo contemplativo, ni siquiera 'el hombre de ciencia que trata de comprender las leyes del universo :. el fuerte, barbudo y bondadoso proletario que, en una etapa hist6- rica curada de quimeras, arrancara la tierra los frutos que asegu­ a ren un bienestar material a los hombres fatigados de estcriles luchas y reconciliados ahora por- una igualdad' fraterna. Con esta lamina Goya remataba y daba sentido a todo su vejamen de la guerra y, al mismo tiempo a toda una lamentable situaci6n politica y social que , convicciones de ardoroso amarg6, entre 1814 y 1820, sus ptogresista , Goya terminaba su serie y alimentaba su esperanza con la estampa, tanto de la utopia alzaba sobre la Europa un ingenua, nueva que se -de la Restauracion. LAS LEYENDAS La unidad poematica 0 intern a de Los Desastres esta, ademas, reforzada por las leyendas que Goya puso a cada uno de los graba� dose Comentario directo y brusco a cada una de las escenas, los letreros de Goya nos dan idea de 10 que podemos Hamar el Iado literario del genio goyesco. Es una literatura singular, mas bien un monolopo adusto y destemplado por el brusco humor, el mal genio pudieramos decir, del sordo baturro. No hay que sacar las cosas de quicio para estimar la fuerza expresiva de esta manera que Goya tiene de apostrofar a sus propias creaciones; los comentaristas de la obra grabada del han hecho justicia a este ar,tista aspecto de su talento, estas grMicas y rotundas expresiones del maestro, a puestas al pie de sus famosos aguafuertes. Uno de los primeros comenta­ ristas de la serie, Enrique Melida, para mientes en ello y nos dice: . «las leyendas puestas al pie· de cada plancha son notables tambien de menci6n dignas y y las estimo como el complemento de la composicion misma». En el preambulo que la Academia puso a su edici6n de Los Desasttes, de 1863, hace justicia tambien a este as­ pecto del genio de, Goya y dice en el tal prefacio 10 siguiente, con la pluma de de los mas uno distinguidos academicos, aunque en­ vuelto en el an6nimo «Para que nada falte coleccion : a esta singular las leyendas puestas a cada !ami�a son otro rasgo mas del genio de su autor: concisas, incisivas y picantes afiaden caracter, si afiadir­ selo posible, 10 que ya el del artista: breve es a consipno !apiz una frase, y a veces una palabra s610, revelan, con su misma rapidez, la idea fugaz que su mente concibiera en un momenta y su mana representara en poco mas de otro ». El propio Carderera nos adver­ tia de escritos de estos epfgrafes que figuran mana de Goya en el ejemplar Cean Bermudez, que son breves, incisivos y de un acento de amar8ura verdaderamente impresionante. Por su parte Campbell Dodg­ son uno de los ultimos comentadores de Los Desastres, estima este , . aspecto del talento de Goya nada menos que con estas palabras : «maestro de la cinico, de leyenda, patetico , enijnnatico 0 una claridad cristalina, pero siempre eficaz y conciso, Goya se adelanta a, Daumier y a Forain». . , Estas leyendas constituyen, como antes he dicho, un verdadero mas bien del artista propias mon610go 0 acaso un dialogo con sus 77 • creaciones. porque ·la ilaci6n entre un epigrafe y el si­ Mon610go guiente esta patente y voluntariamente expresada por el autor; Las mujeres dan valor, dice al pie de una de sus laminas, y en la si­ guiente, ligando l� frase con la anterior por el copulative, refuerza grupo de laminas en que las mu­ Y En otro y comenta: son fieras. jeres tambien resisten de manera mas humana y privada a los ata­ ques de los vencedores, la ilaci6n 10 de laminas: corre a largo tres No qUieren, dice en una; Tampoco, en la otra; Ni por esas, en la tercera. Encarado con la imagen de un mont6n de cadaveres y agonizantes que expiran tras una acci6n de guerra, el sarcasmo Ie Frase imprecatoria: Para liabeis nacido arranca una eso ; cOII?-entario en el cual no hay desprecio sino el reconocimiento de amargo , que para morir ha nacido siempre el hombre, Otra vez, ante Ia inminente ejecuci6n de un. patriota atado al poste ante los fusiles franceses, exclama dolorido frente a su propia e'stampa: Y no hC!}' remedio . Ante escenas de hospitales de sangre 0 de recogida de hcridos, Goya comenta con amarga ironia : Aun podran servir, y en la siguiente lamina: Tambien estos. En nuestro comentario a los gruposo que impone la composicion interna de los Capricbos, nos hemos referido a la matizaci6n que Goya .insinua ante dos estam­ pas del mismo genero; me refiero especialmente a las laminas 28 y 29; en las dos las turbas arrastran el cadaver de un enemigo por las calles, con soga atada a sus una tobillos; en el primer caso Goya condena el hecho: es obra del Populacho, nos dice el epi­ grafe. En la otra, en cambio, presente en su mente un hecho con­ creto cuyas circunstancias no nos comunica, nos advierte su apro­ baci6n: Lo merecia, dice. Ante grupos de espafioles supliciados por los franceses, la lamina 35, comenta la arbitrariedad y la injus­ en ticia con que fueron llevados a la muerte: No se puede saber por que. y en la siguiente, ante una larga hilera de ahorcados en pleno campo por el ejercito enemigo, nos dice: Tampoco. Pero Esto es peor, nos advierte en la siguiente lamina, en que a la muerte se afiade el barbaro . suplicio , Harto he comentado en varias ocasiones cuanto la alirmacion nos impresiona �asi documental de la Goya que, ante estampa de evacuacion de los vecinos de 0 fuga un pueblo al acercarse el ejer­ cito invasor,' nos el asegura en epigrafe del testimonio ofrece: Yo 10 vi. Y fidedigno que nos en la siguiente escena, de tipo seme­ jante: Y esto tambien, En la lamina 47, en que soldados franceses 'y salen sa un convento quean cargados con objetos de culto des­ ,pues ?e haber asesinado a un fraile, dice nos lapidariamente : Asi sucedio Su sentimiento el . se expresa ante patetismo de las escenas representadas ,en sus estampas (Madre irifeliz, Expire sin remedio, Lo peor pedir, De que sirve una taza, etc.). Y cuando en las ultimas es laminas se encara de manera mas velada con realidades politicas Ie enojan, llega Goya los , que en epigrafes al denuesto y casi hasta el insulto : Farandula de char1atanes, dice ante una reunion de ere­ tinos, asnos y cotorrones que simbolizan, sin duda, a politicos de su tiempo EI tono, interrogativo 0 apodictico modula la expresion , que Goya qui ere conferir a sus estampas. i Si resucitara] nos dice , esperanzado la ya comentada lamina 80. Pero cuando la serie , en termina en aquella moraleja final, aurora de paz y de trabajo, nos afirma rotundo y sin rodeos: Esto es 1C? verdadero. En suma, en los epigrafes de Los Desastres asistimos a un monolopo, expresado con elementales pero autenticos y licitos recursos retoricos, de los sen­ timientos y de las ideas que Goya quiere transmitirnos, y ello nos ratifica en atribuir coleccion, mas que a ninguna otra de los a esta grabados del maestro, este valor literario, persu,asivo 0, como dirian en otras Ni que decir tiene que estas elementales epocas, j110scifico. pero evidentes calidades literarias del espiritu de Coya son en el con una mal informada de ello tenemos compatibles ortografia; hartas traves de del maestro. Sin pruebas a documentos, y cartas 79 duda alguna, corrigio Cean Bermudez los esbozos de epigrafes que 'Goya le somctio en el de las 85 estampas de que tanto ejemplar se hablaron, pero creo positivamente que esta correccion no alcanzo sino a la ortograHa, y no siempre. , , POR QUE LOS DESASTRES QUEDARON INEDITOS que- Goya sometio a Cean su . Hemos aludido al momento en coleccion ; hemos de preguntarnos ahora cuando penso Goya, si _ realmente llego a decidirlo, editar la serie de Los Desastres. Lo que un analisis detenido nos hace ver, especialmente en las. ultimas laminas .de la serie, nos dice positivamente que era muy diffcil que decidiese dar la publicidad coleccion, recien termi- Goya se a a su , nada la guerra, bajo el reinado del deseado Fernando VII. Si alguna vez volvio a pasar por su mente esta idea, tuvo logicalllente que ser despues del pronunciamiento de las Cabezas de San Juan- Uni­ catnente en el periodo de la libertad de imprenta, en la etapa cons­ titucional de al 23, hubiera podido Goya, sin peligro, entregar 1820 al publico la coleccion de Los Desastres, en la que a partir de la lamina 66 las bien pensantes habrian de encontrar motivos gentes suficientes para seiialar No se si a Goya como su enemigo politico, epigrafe dede Cean dulcifico el . en este momenta y por consejo se la famosa estampa 69, el Nada esceptico y demoledor de aquel' muerto que sale de la tumba, el Nada, ella 10 dice de epigrafe 0 su manuscrito que acaso cautela le corregiria Cean Bermudez, con atenuado luego por hi Academia Nada, ella dira, futuro en con su problematico Corta y agitada fue la etapa constitucional y , en sus ultimos tiernpos. cualquier espiritu sensato podia ver en el hori­ zonte nuevos para la vida de la Iibertad en Espana, presentimientos ahora en forma tambien de intervencion francesa, la que efectiva­ de de mente vino con los 100.000 hijos San Luis y el duque 80 . . Angulema a liberar al pobre Fernando. Pero, como es bien sabido 100s constitucionales espanoles hicieron muy mal uso de aquellas libertades con sus excesos y disparates, atrayendo sobre si, en defi­ nitiva, el rayo que las amenazaba. No tenemos la menor duda de los sentimientos liberales de Goya, de su simpatia por las ideas de constitucionalismo y de progreso; negarlo 0 disimularlo es cresia circunstancial en la hipo­ que un historiador no debe nunca caer. Pero tampoco tenemos derecho a dar. por supuesta cual serfa la reaccion personal de Goya ante la experiencia constitucional, cuales fueron los matices ·de su posicion ante las inepcias y majaderias de sus correligionarios; su idealismo brusco y generoso, desilusionado acaso .de nuevo. con esta experiencia lamentable, pudo muy bien hacerle reaccionar en su vejez hacia un mas radical escepticismo, En definiti;va, la Constitucion de la que el se preguntaba si resuci­ , taria cuando la reaccion fernandina del la enterro habia vuelto 14 , la vida para a engendrar nuevas decepciones en las gentes de buena fe. l Acaso Goya fue de estes yantes de que las tropas de la Santa Alianza cruzaran el Bidasoa, habia renunciado definitivamente a sus a la esperanzas y publicacion de Los Desastres? El hecho es que las 82 laminas, creacion admirable aunque desigual del genio de Goya, quedaron condenadas por el propio autor, sin duda, a un ostracismo que quiza el definitivo. Goya marcho a Francia y en Madrid penso quedarian los cobres de Los Desastres; sepultadas en los cofres en que, desatento para la gloria de su padre, hubo de guardarlas Javier Goya, quedaron las planchas hasta la muerte delpropio Javier. Seria, pllles,_ Marianito, el nieto disoluto y calavera, el que, con menos respeto todavia para la memoria del famoso ,abuelo, hizo almoneda de aquellas piezas inestimables. La historia dice que nos pasaron despues a manos de don Roman Garreta, de quien, andando el tiempo hubo de , adquirirlas la Academia que, dandose cuenta del tesoro que habia ido a parar a sus manos, prepare, eon buen , acuerdo, la edicion de las estampas de 1863, primera que dio a co-. nocer publicamente la magnific'a serie grabada de Goya. Pero el ejemplar Cean Bermudez y 10 que hoy sabemos, nos confirman que la coleccion tuvo en la intencion de Goya 82 laminas al menos. Quiere decir que las dos ultimas laminas, 81 y 82, se habian esto Garreta y no pasaron, por tanto, a extra via do ya cuando las adquirio la ,Academia. Fue Lefortquien tuvo la fortuna de que fueran a parar a sus manos, nunca dijo de que man era esos cobres finales de la , serie. El critico frances, tan apasionado de Goya, despues de haber tirado de ellos unas cuantas pruebas, los regalo a la Academia que, las ulteriores tiradas por cierto, [amas los incluyo posteriormente en realize, bajo su direccion, la Calcografia. que de Los Desastres LAS EDICIONES DE LOS DESASTRES La edicion de la Academia constituyo, para el mundo del arte, una verdadera revelacion ; ya hemos visto que el publico frances, de los enamorado de Goya, de Los Caprichos y de las litograHas des la cuando Piot pu­ del artista, afios siguientes a muerte ignoraba, blico su esbozo de catalogo el alcance y la verdadera extension de , Los Desastres de la guerra. Las noticias exactas pero demasiado suma­ rias que Carderera proporciono en sus articulos de la Gazette des Beaux Arts de 1860 y 63, no pudieron que solo lIenar esta laguna, la publicacion academica hubo de satisfacer. Desde ahora, la sen­ sibilidad de las retendra el nombre de Goya grabador mas gentes el dramatico creador de Los Desastres que como el sarcastico I como imaginador de Los Caprichos, Solo ahora se vio que Goya era un ver­ dadero precursor de la sensibilidad moderna, de la interpretacion rotiuuitica del mundo y de lao vida, pues si que entonces se decia encontrar su filiacion en la ideologia de la Ilus­ Los Captichos podian tracion y en la vena caricaturesca del XVIII, el artista de Los Desas- 82 tres se mostraba como un artista mas desligado de tradiciones, mas . exaltado y fogoso y, en definitiva, tanto en la concepcion como en la tecnica, osadamente moderno y romantico . , , . En la edicion acadernica ocurrieron particularidades qu.e han dado que comentar a los catalogadores de Goya y que aqui deben recogerse. Cuando las planchas llegaron a ser propiedad de la Academia de San Fernando, estaban todavia desprovistas de epi­ grafes. Carderera, academico y autoridad sobre Goya que reco­ nocerian sus compafieros de corporacion, pudo ayudar eficazmente a la edicion proyectada, aportando el ejemplar que fue de Cean Bermudez, con los letreros manuscritos de mana de Goya y con la pauta para la ordenacion de las laminas. De acuerdo con este ejem­ plar se grabaron las leyendas I) y se tiraron las pruebas, que no sin hubiera todavia titubeo alglin la ordenacion definitiva. en cuanto a En otro lugar he comentado el hecho de que existio una confusion entre la lamina 17, No se convienen y la lamina 77, Qye se rompe 1a cuerda, por mala inteligencia de los numeros correspondientes. Al­ gunos ejemplares fueron tirados con el indicado error· y con este orden comentaba Enrique Melida la coleccion, en su muy citado articulo aparecido en la revista E1 Arte en' 2). Pero Melida Espana observaba la lamina 17 justamente por su que a no Ie convenia, asunto, la inclusion entre las laminas finales de la serie, con 10 que debio de convencer a los academicos que preparaban la edicion, porque definitivamente aceptaron la justa observacion de Melida 3). Las 80 laminas de la edicion academica suelen conservarse en el grueso volumen que forman una vez encuademadas, pero la pu­ blicacion original hizose, en realidad, en ocho cuadernos, 0 sea 1) Excepto en el caso antes recordado del Nada, ella 10 dice (nUm. 69)· 2) Volumen II, 1863, pags. 266-281. ., .. T' de la Seccion de Estampas en la Biblioteea acional de Angel y benemerito conservador . 3) Don Barcia el antiguo Madrid incurrio en esta misma confusion al encuadernar en un album 41 prnebas de estado sueltas de Los Desastres, seglin hice notar en el estudio que dedique a esta coleccion de pruebas en 1934· agrupadas las estampas por grupos de diez, que llevan cada uno una cubierta, sin letra alguna, de color azulado 0 verdoso, sobre la el numero de orden del cuaderno respec­ que aparece solamente tivo. Es muy raro que conserven aun esta encontrar ejemplares division en cuademos, deshecha por casi todos los bibliofilos Y co­ leccionistas al encuadernar la serie en un solo volumen, pero en la coleccion de la Seccion de Estampas, en la Biblioteca Nacional, se ha conservado uno hasta nuestros dias en esta disposicion, ejemplar que yo he descrito en un trabajo mio , harto citado a 10 largo de estas paginas. La edicion acadernica se hizo cobres que habian ya sufrido con erosiones el encierro soportado en los cofres de roces 0 en largo los descendientes del maestro aragones. Ello obligo a retoques, no siempre discretos, y a manipulaciones que, naturalmente, desvir­ el caracter de adiciones de agua­ tuaron algo algunas laminas, con tinta que las pruebas tiradas en vida de Goya. En no presentaban 1862 la Academia comenzo sus tiradas de pruebas; en algunas los cobres aun sin letra, estimada por los coleccionistas. figuran rareza de tales tiradas de prueba. Hay muy pocos ejemplares completes Hofmann conocio una de estas series, que procedia de la coleccion Madrazo y que fue de este siglo, al librero a parar, a principios aleman Hiersemann. Como nota curiosa afiadiremos que algunas de estas pruebas hechas mientras se ensayaba la edicion academica, de Piroli, se tiraron en al reverso impresiones de de los grabados los dibujos de Flaxman, para ilustrar la Iliada y el Dante en segun 1860 I). Para la edicion edicion espanola, aparecida en Madrid en academica se dispuso de un papel con la filigrana J. G. O .. Y una concha estilizada, marca de la casa Jose Garda Osefialde, fabrica vida hasta nuestros dias. Quinientos de papel que ha continuado su ech6 mano de estas laminas de Flax­ 1) Estas pruebas sin letra se tiraron en papeles desiguales; para alguLla se man, pero otras llevan el papel definitivamente usado para la edicion academics. ej emplares se hicieron de tirada, esta la que en se utilize Una tinta de tono caliente, muy caracteristica; por cierto que, al grabar los letreros, como ya desde a,ntiguo se habia hecho 0 bservar, se come­ tieron err ores ortogra£icos, cuya lista incluvo Pedro Vindel en su librito publicado 1928. La lista en de estos errores va a continuacion, Lam. 9· No quiieti, de No quieren. en lugar 2. Pot » 3 que? » Por que? » Por 34· una nabaia, » Por una navaja. No » 35· se puede saber porque ')} No se puede saber poxque. » 39· Grande h azaiia, con muertos. » Grande liazaiia l Con tnuertos l » 47· Asi sucedio . » As! sucedio , » 49· Caridad de una muser: » Caridad de una muser. Vindel admitio qu� tirados algunos ejemplares I) completes de Los Desastres se advirtieron los err ores ortograficos, que fueron co­ rregidos 10 que el llama en segunda tanda. En el libro Los Agucifuertes de Goya, por Andres Laszlo (Barce­ lona 1946), se llega a considcrar, con evidente ligereza, que la correc­ cion de tales erratas caracteriza no ya una segunda tanda, como dice Vindel, sino una segunda edicion, a Ia' que hipoteticamente asigna la fecha de 1866 (I). Las observaciones que hice en mi estu­ dio de 1934 elan, me parece, suficientes para no haber incurrido hipotesis gratuita. que los err ores ortojjraficos Insistire en esta en se corrigieron cuando ya habian sido tirados varios cjemplares de las respectivas laminas y a medida que fueron advertidos, encuader­ nandose despues indistintamente laminas corregidas con otras que no 10 estaban. Aunque pueda parecer prolijo entrar en estos deta­ lIes, quiero de una vez deshacer ese fantasma de la sequtida tanda el artifice 1) Excepto el No quiren, errata evidente del grabador 'de los epigrafes, �os, demasdebieron en encar­ de en limit6 a copiar la ortografia defectuosa de c.asos de gado esta rnision se Goy�. Los acade�mcos da;se cuenta cuando ya habian tirado Es la lista de se pruebas y acudieron a rectificar a Goya. posible que ��rores sea mas extensa de 10 indica Vindel; en la lamina 36, escribi6 Tan poco yasi se debio de grabar, pues que Goya (ejemplar Cean) :n �a letra puede observarse que el ultimo rasgo de la m esta afiadido a 10 que primitivamente fue una n. No me extranarra que alguna prueba conservara el error. que, como hemos visto, llega ya a querer convertirse en edicion , aduciendo el ejemplo comprobable por cualquiera que tenga inte­ , res en ello, de los dos de la edicion de 1863 conservados ejemplares en la Seccion de Estampas de la Biblioteca Nacional de Madrid; en los dos existen laminas con error ortogrMico y laminas ya corregidas que se incluyeron de manera caprichosa ; no hay, pues, derecho a hablar de tandas. Para detallar mas, he aqui la lista de las laminas controvertidas en el estado que aparece su letrero en los men­ en tados 'dos ej emplares de la Bi blioteca para que la cosa pueda q ue­ dar mas patente. A Ejernplar B Ejernplar Lam. No No quiren. 9. quiren. Par Par que? » 3 2. que? » 34· for una nabai a . Par una navaja. » 35· No puede saber par que. se No se saber par que. puede » 39· Grande hazaiia, can muertos. Grande liazaiia l Can muertosl » 47. Asi sucedio . Asi sucedio . » 49 .. Caridad de una muger. Caridad de una muger.' Pero 10 unico que hay que decir acerca de los Ie­ no' es esto treros, puesto que observamos otros errores ortogrMicos, especial­ mente de acentos, que no llegaron a corregirse, al menos que yo el mas no sepa; por ejemplo en la lamina 22, Tanto), mas, en que , neva acento, e inconsecuencias ortogrMicas como las de escribir con i la palabra hay en las laminas 15 y 33 Y con)' en las laminas 19, 58 Y 60. Pero ademas los letreros epigrafes, sin que sepamos por 0 que razones, presentan indicios en algunas ocasiones de haberse grabado dos veces, acusandose rasgos de la primera bajo la actual leyenda; asi se observa, por ejemplo, en los numeros I, 2, 32, 36, etc. Los supersticiosos de los estados podrian tener aqui pre­ texto aumentar con estas modificaciones la lista de enos, abuso para al que nos resistimos justificadamente. Diremos tambien, que algu- 86 nas laminas sueltas de .las _ que Bevan errores ortograiicos llegaron a entrar en colecciones particulares con supervaloraci6n de rareza que en realidad no merecen I). Desde 1863 la Calcografia Nacional realize varias tiradas bajo la direcci6n de la Real Academia de San Fernando, no sin que los cobres fueran paulatinamenre gas- tandose en las sucesivas impresiones hasta quedar practicamenn- agota­ dos en la actualidad, 10 que hace muy posible que no vuelvan a rea­ lizarse mas tiradas de Los Desastres de la Guerra de Goya. La diferencia n rr entre las tiradas es notable (IT\ y pu- diendo estudiarlas en, comparacion eJJ 0 lJrr 0 @ 0 se observa en las estampas esta decadenc�a de los cobres. Asi, pues, la diferencia de calidad artistica y, por 10 tanto, de estimaci6n en el mercado de cada una de estas ediciones es muy grande. Descri­ bimos a continuaci6n estas divers as indicando las carac­ ediciones, teristicas que pueden servir para distinguirlas. La, 1863. Portada tipografica y hoja de explicaci6n � impresa, .Contiene 80 laminas; 'la tirada fue de unos soo ejemplares sobre papel marquilla con la filigrana J. G. O. Y una concha, segun aparece el facsimil de En' las en pagina. esta anteriores paginas hemos indicado algunas particularidades de estaedici6n, que fue presen­ tada en 8 cuadernos conteniendo cada uno 10 laminas, y que llevan cubiertas de papel de color que han desaparecido normalmente 'al I ser encuadernados los ejemplares. .", 1892. 2 Papel verjurado sin filigrana y tinta mas oscura que - la de la primera edicion ; las planchas habian sido aceradas. La tirada const6 de 100 ejemplares. , , ' . \ pruebas _J Delteil sefiala la coleccionxlel Dr. Hupka, " _ __ 1) en 3. a, 19°3. - Con nueva que lIeva el escudo portada tipogrMica de la Real Academia, como la edici6n anterior. Vindel di6 a cono­ cer la existencia de dos portadas distintas para esta edicion , cuya diferencia podra observarse comparando las laminas 20 y 2 I del libro de Vindel. Lleva tambien una hoja de explicacion y esta tira­ da los de la anterior edici6n. Se tira­ en papel y tinta semejantes a ron 100 ejemplares. 4-. a, 1906. _ Lleva nueva portada tipogrMica de la cual hay dos tipos diferentes, segun los ejemplares; Vindel las tambi�n se hizo en reproduce en sus laminas 22 Y 23. La tirada papel ver­ jurado, bastante filigrana; se tiraron 275 ejemplares. grueso y sin 5.a, 1923. Lleva portada tipografica que reproduce Vindel 'en _ su lamina 24-, la hoja de explicacion, y esta tirada en papel verju­ rado con filigrana Joseph Guarro y un castillo. Se tiraron ejem­ 100 plares. 6. a, 1930. Portada tipografica y papel verjurado con filigrana _' Arches. General de i>, 1937. Aparece como editora la Direcci6n _ Bellas Artes, habiendose tirado tambien en la Calcografia Nacional. Los' ejemplarescorrientes, unos 100, van tirados en papel Arches, pero se hicieron 26 ejemplares selectos en papel jap6n. LA COMPARACION CON LOS CAPRICHOS Los criticos de la obra de Goya han suscitado, grabada a veces, ociosas comparaciones al intentar la estimaci6n de Los Desastres. la rutina la falta de que punto influye un Nunca se sabe hasta 0 la vez, la perpetuaci6n de ciertos criterio, hist6rico y estetico a en De Carderera vienen estos peros con que los juicios superficiales, criticos descontentadizos parecen objetar a Los Desastres. De la se­ articulo de 1863 que, ciertamente, las rie, deda Carderera en su 88 facultades de 'Goya parecian ,- haberse rejuvenecido ante estos temas tragi­ cos inspiradores de sus nuevos grabados a pesar de ser «fruto de su vejez y aunque no ofrezcan la siempre en ejecucion el mismo encanto que Los Caprichos». Verdad es que a renglon seguido el pro­ pio Carderera escribia : «estas escenas poseen en su mayor parte una fuerza de gran concepcion, una incomparable firmeza de dibujo y una vivacidad de punta sorprendente», 'llegando a afirmar que alguno de sus dibujos merecia estar firmado por Rembrandt I). Beruete sigue casi literalmente la opinion de Carderera indicando, frente a los que prefieren Los Desastres, que, a pesar de las excelen­ cias de esta serie, «parece aventurado afirmar que sea ia obra mas cornpleta de Goya en su aspecto de grabador. Podra tal vez -dice­ superar: a sus otras obras grabadas en general y casi igualar a Los Caprichos, a los que no II ega no obstante, en belleza y encanto »: , Por su parte, Mayer estima rotundamente que Los Desastres de 1a Guerra son la mejor obra de grabada Frente a esta Goya. disputa de opiniones pareceria injusto no aducir la muy aguda y pre­ me cisa del malogrado Angel Sanchez Rivero, en un parrafo que voy a transcribir: «Los Capticlios dice- ofrecen quizas mas encanto - de entonacion, pero estan mil del trazo vivo a leguas y ardiente de Los Desastres. La inspiracion y la tecnica se compenetran en est�s hasta parecer misma cosa. Obtiene las mas extensas y variadas una expresiones la mayor sobriedad y justeza de con linea; los planes modelan energicos con el minimo de recursos. se Goya, dibujante, iguala aqui los mas sinteticos apuntes de Rembrandt. Otro paso esencial sefialan ademas Los Desastres: la conquista del movimiento. Los Caprichos estan concebidos en general de una manera estatica ; la tecnica contribuye por su parte a acentuar esta impresion, En Los Desastres el movimiento es el personaje principal. La forma apai­ sada, en contraste con Los Caprichos, parece elegida para esta inter- 1) Gazette des Beaux Arts, 1863, pag. 243. - pretacion dinamica. Y con el movimiento, su expresion negativa, la inmovilidad pesada del cadaver derrumbado en tierra por el choque de la muerte, Algunas de estas hojas muestran hasta 10 increible el dominio de Goya sobre la expresion grafica. Los mas confusos barullos son interpretados con una especie de impresionismo ima­ en toda su momentaneidad fu­ ginativo que reconstruye la escena gitiva». Suscribo fntegramente las apreciaciones del malogrado cri­ tico, antecesor mio en la Seccion de Estampas de la Biblioteca Nacional de Madrid. En efecto, son Los Capricbos especialmente gratos de mancha por entonacion, sobre todo en eL entin­ su suave tado delicioso de la primera edicion, con su aguatinta delicada y rubia. Pero, no cabe duda que en la estimacion por Los Caprichos entra un poco' la variedad anecdotica de su contenido, la picante de pamfleto e intencionada satira, 10que la coleccion comporta todo ello su raro elemento fantastico imagi­ y aiiadido e grafico a en las escenas de En Los Caprichos adi­ nativo brujeria y sortilegio. vinamos, aunque no los precisemos, los dardos malignos de las alusiones, las encubiertas historietas que pueden envolver, el acido humor con que Goya presenta los vicios humanos y las lacras so­ la intencion se des­ ciales, asi como agresiva que inequivocamente de de laminas; todo ello contribuye ciertamente prende algunas sus al exito de la primera serie grabada de Goya. Pero no cabe dudar que en Los Capiichos hay ·10 que pudieramos decir menos problema grafico; las agrupan pocas figuras, casi siempre muy pri­ escenas en mer plano y, la mayor parte de los efectos espaciales 0 [uminicos, muy simples, se confian al aguatinta y no al dibujo mismo. Goya, todavia un hombre del XVIII. en esta epoca, esta maduro para no libre innovadora originalidad en la concepcion de las es­ dejar a su cenas y en su manera de componerlas. Predominan en Los Caprichos soluciones barrocas en diagonal en la ordenacion de las laminas, que estan concebidas segun el cspiritu de su epoca, Aparte esto, el for- mato vertical de los 'grabado,s de Los Caprichos se presta menos a las soluciones afortunadas y revolucionarhis que Goya adopta en sus otras tres series que estan resueltas, las tres, en Formato apaisado , De Los Capiichos a Los Desastres Goya ha aprendido mucho, y se atreve mas. i Cuanta a mayor riqueza en las laminas de Los Desastres, en la agrupaci6n de las figuras, en la expresion del movimiento, en el drama puro y plastico de las masas contrapuestas, equilibradas 0 en desequilibrio! En composici6n superioridad dey en dibujo la Los Desastres para mi positiva. Sin negar el valor, excepcional­ es mente bello, de muchas laminas de Los Capticlios, reconozcamos, no obstante, las- que hay detestables; no seria dificil, recorriendo las paginas de esta serie goyesca, reunir de 10 feo una antologia en la que podriamos seleccionar unas cuantas desdichadas cornposicio­ nes de muy torpe y pobre dibujo. No asi en Los Desastres. E1 dibujo de es siempre una gran finura y alcanza calidad mantenida ge­ una neralmente-sin desmayo, con muy pocas excepciones. En un 'Iibro que contiene las reproducciones de los dibujos preparatorios, ape­ nas hace falta insistir en detalle sobre este punto. En los esbozos ,para Los Desastres, Goya, dice Carderera I), «parece haber querido dar mentis un genial" los que le aeusaban de ignorancia en el di­ a bujo; los cadaveres desnudos han sido estudiados por el del natural y sus formas tienen, aveces, una nobleza y una elocuencia deseo­ nocidas por los pintores realistas, incluido Rembrandt». El propio Beruete, aun despues de haberse inclinado a Los Caprichos, reeonoce que en Los Desastres «el dibujo es, en efeeto, magistral», afirman­ do que «en ninguna otra obra ha superado Goya el dibujo que luce .en Los Desastres; llega con el hasta la perfeeei6n en los detalles, 'mostrando al mismo tiempo un absoluto conoeimiento de la Ana- 'tomia y de la Perspectiva. Todo esta en alguna 'de estas laminas, . dicho y acabado ... » .. 1), Articulo de la Gazette des Beaux Arts, 186o, pag. 226. sino mas Pero ahora quiero tratar de los dibujos rmsmos, no libro bien sentar algunas premisas utiles para que quien tenga este entre las manos pueda entrar por SI mismo, con alguna utilidad en , el analisis de los procedimientos de composicion por Goya utili­ zados en esta serie. GRUPOS Y FORMATOS EN LOS GRABADOS- Todos los que con algun rigor se han enfrentado con las lami­ nas de Los Desastres han 0 bservado que podian forrnarse, en ellas, varios discriminaci6n se hace facilmente hojeando el grupos cuya album de Beruete reconocia dos grupos, uno con predomi­ Goya. nio de primer termino, y figuras grandes, en, otro que las en figuras mas horizonte: este son mas pequefias y en que se busca, dice, a de la serie. Con - otro pertenecerian, segun el, las mejores piezas criterio, Campbell Dodgson apartaba algunas laminas, muy perfec­ tas y acabadas, de otras que dan la impresion de estar ejecutadas mas abocetadamente. Por otra parte, es evidente que el Formato mismo de las laminas varia y ya a este respecto el critico ingles mas cua­ sefialaba como muy caracterizado grupo de estampas un dradas que la mayoria de las que componert la serie. En 10 que respecta al Formato pueden distinguirse en Los Desas­ esta forma do por tres hasta tres grupos. Un grupo que llamamos A, un Formato el cuyas dimensiones oscilan alrededor de - estampas mas frecuente en los grabados de la serie -, cuyas dimensiones aproximadamente son 13 cm. de alto por 18 6 19 de ancho I). Este el mas y corriente. Un segundo grupo, B, numeroso primer grupo es ofrece �stampas mas estrechas y alargadas con dimensiones variables pero que no suelen pasar a 10 alto de los 12 cm. mientras su an- 1) A veces el alto puede ser de 14 em. y por excepci6n Ia lamina 82, que creo es Ia mayor de Ia serie , tiene cm. No me entretengo ahora en detallar milimetros, 15 por 19 , chura puede llegar hasta los I). Observaremos que en este 20 em. grupo abundan las obras maestras dentro de la serie. Por un tercer .uftimo, grupo C incluiria esas estampas de dimensiones divers as pero de Formato cuadrado al que hemos aludido anteriormente del qu� pueden darse como y ejernplos las laminas 81. 13, 14-, IS, 30 Y Por cierto las diferencias entre las medidas que que dan para las estampas los diversos de la obra de catalogadores Goya, presentan entre sf margenes de alguna entidad; ello me ha movido a dar en un cuadro comparativo, aqui se incluve, la relacion de las me­que didas, en milimetros, consignadas por Vifiaza, Hofmann Beruete, y para que puedan estimarse estas diferencias como 10 que son, es decir, como producto de apreciaciones subjetivas. Por esta razon he preferido no dar una nueva medici on que hubiera probable­ mente diferido de estas tres. DIMENSIONES DE LOS GRABADOS DE LOS DESASTRES DE LA GUERRA SEGUN VINAZA, HOFMANN Y BERUETE Numero del grabado TITULO Dimensiones segun Vifiaza Segtin Hofmann Segun Beruete I Tristes presentimientos de 10 que ha de acontecer 147 X 189 mm 147 X 189 . mm 148 X 189 mm 2 Con razon 0 sin ella 138 X 197 140X 196 » » 138 X 194 » 3 Lo mismo 146 X 198 146 X· 198 » » 145 X 197 » 4 Las mujeres dan valor 136 X 187 » 136 X 187 » 135 X 186 » 5 Y son fieras . 133 X 180 » 135X 180 » 133XI81 » 6 Bien te se esta 121 X 189 » 123 X 189 » 120 X 189 » 7 i Que valor! 138 X 187 » 138 X 187 » 136 X 187 » 8 Siempre sucede 148 X i95 » ISO X 196 » 146 X 195 » No 196 '9 quieren . 140 X » 141 X 199 » 139 X 191 » 10 Tampoco . I25X 191 I », 126 X 191 » 124 X 19-1 » I I Ni esas. 137 X 161 » 139 X 189 » 137X 186 por » 12 Para eso habeis nacido 126 X 192 » I 27 X I 9 2 . ,» 125X 191 » . , 1) P or excepclOn, 1 as 1"ammas 24 Y este apaisado, tienen de alto por 19 2 S, perteneeientes. a grupo I I em. cm. de aneho. -93 Numero Hofmann Beruete TiTULO Dimensiones segun Vifiaza Segun SegUn del grabado 88 I) 1 2 8 X I 6 I mm 128 X 159 mm 13 Amarga presencia I 39 X I mm 14 i Duro es el paso! 126 X 156» 126 X 157 » 126XI56 » Y no hay remedio 127 X 155» 127 X 155 » 127X 155 » 15 16 Se aprovechan . . 131 X 196 » 131 X 196 » 132 X 196 » convienen 28 X I 25 X 194 » I 28 X 194 >>. 17 No se . I 194 » 132 X 197 » 18 Enterrar y callar . 132 X 197 » 133 X 197 » Ya no hay tiempo 132 X 199 » 132 X 199 » 130 X 198 » 19 122 X 192 » 121 X 193 » 20 Curarlos y a otra . 121 X 193 » 126 X 192 » 126 X 193 » 21 Sera 10 mismo. . 125 X 192 » 125 X 198 » 124 X 200 » 22 .Tanto y mas 123 X 199 » Lo mismo otras 122 X 198 » 123XI97 » 122 X 198 » 23 en partes. servir 131 X 211· » 131 X 211 » 131 X 210 » 24 Aun podran . 25 Tambien estos. . . 117 X 195 » 1 17 X 194 » 116XI95 » 120X 186 121 X 186 » 121 X 186 » 26 Nose puede mirar . » 27 Caridad 130 X 192 » 131 X 193 » 131 X 193 » 196 148 X 197 » 50 X 197 » 150 X » 28 Populacho I 29 Lo merecia 150X 204 » 151 X 203 » 150 X 105 » de la guerra 128 X 156 » 128 X 156 » 128 X 156 » 30 Estragos 31 ·.F uerte cosa 1 es.. . 137 X 189 » 137 X 189 » I 37 X 190 » i '? 134 X 189 » ·135X188 » 136X190» 32 l P or que. . ... 33 l Que hay que hacer mas? 140 X 187 » 140 X 186 » 139XI86 » 137 X 186 » 34 Por una navaja . . . . 138XI86 » 138 X 185 » 128XI78 1 26 X 178 » puede saber por que 26 X » 35 No se I 178 » I 140 X 191 » 140 X 189 » 140 X 190 » 36 Tampoco .. 37 Esto es 136 X 185 » I 37 X 183 » 139 X 184 » peor 139XI88 » 136 X 189 » 38 i Barbaros I .' 139X190» 39 i Grande hazafia! iCon muertos! ... 139 X 187 » 138XI86 » 137 ,X 187 » 138 X 187 138 X 187 » 138XI88 » Alglin partido saca » entre llamas 133 X 197 » 132 X 196 » 133 X 198 » Escapan T odo va revuelto 155 X 202 » 154X 201 » IBX201» » Tambien esto . 137 X 195 » 137 X 193 » 137X 194 Yo 10 vi ... I 24 X _I 9 5 » 124 X 194 » 124 X 195 » Y esto tambien ,135 X 191 » 134X 190 » 133 X 195 » Esto es malo 138 X 187 » 137 X 186 » 139 X 187 » As! sucedi6. . 140 X 187 » 139 X 187 » 138XI88 » i Cruel Iastima l 130 X 183 » 131 X 182 » I 32 X 184 » 1) ASl dice el texto de Vifiaza pero es, sin duda, por errata. 94 Numero del TITULO Dimensiones grabado segun Viiiaza Seglin Hofmann Segun Beruete 49 Caridad de una mujer 129 X 179 rnrn 129 X 179 mm qox 180 mm So Madre infeliz 130 X 174 » 131 X 172 » I 29 X 173 » 51 Gracias a la almorta 129 X 175 » I 28 X 174 » 127 X 175 >,> No 52 llegan a tiempo 130 X 180 » I 29 X 179 » 130 X 180 » 53 Espiro sin remedio . 129 X 16SI)>> 129 X 175 » 127 X 176 >, 54 Clamores en vano X 127 177 » I 28 X 177 » 128 X 178 » Lo peor es pedir ' 55 129 X 180 ' » I 29 X 1542)>> 129 X 182 » 56 AI' cementerio I3SX 182 » I3SX 182 » 135 X 184 » Sanos 57 y enfermos 130 X 183 » I 29 X 182 » I3IX 182 » No 58 hay que dar voces. I 27 X I 8 I » 128 X I 8 I » 127 X 182 » 59 l De que sirve una taza? . 127 X 179 » I 27 X I 8 I » I 26 X 180 » 60 No hay quien los socorra. 129 X 176 » 130 X 176 » I 28 X 178 » 61 Si son de otro linaje 133 X 175 » 132 X 185 » 132 X 185 » 62 Las camas de la muerte 146 X 188 186 . » 146 X » 147 X 189 » 63 Muertos recogidos 132 X 179 » 132 X 179 » 132 X 179 » 64 Carretadas al cementerio 129 X 182 . » I3IX 182 » I 28 X 181 » 65 l Que alboroto es este ? 144 X I93 » 144 X 191 » 144 X 193' » 66 i Extrafia devoci6n! lSI X 193 » I 52 X'194 » I 51 X 194 » 67 Esta no 10 es menos 145 X 190 » 143 X 189 » 144 X 189 » 68 i Que Iocura l 135 X 190 » . 13SX 191 » 135 X 192 » 69 Nada. Ello dint 142 X 197 » 144 X 196 » 144 X 196 » 70 No saben el camino 149 X 190 » 147 X 190 »' 148 X 192 » ' 71 Contra el bien general 149 X 190 X 189 » 147 » 148 X 193 » 72 Las resultas 145 X187 . » 144 X 187 » 146 X 189 » Gatesca 73 pantomima . ,ISSXI98 » ISS X 197 » 1!)3 X 198 » 74 Esto 10 peor es 151 X 194 » 151 X 192 » ISJ X 193 » 75 Farandula de charlatanes. \ 149 X 197 » 148 X 196 », 147 X 197 » 76 El buitre carnivora. IS6X 199 » ISS X 199 » ISS X.201 » 77 Que rompe la cuerda se . 1!)3 X 195 » 154 X 196 » 151 X 196 » 78 Se defiende bien 157 X 201 » 157 X 202 » 157 X 202 » 79 Muri6 la verdad 144 X 172 » 1733) X 220 '» 144 X 183 » 80 lSi resucitara ? 142 X 186 145 X 183 » » 143 X 186 » 81 Fiero monstruo 151 X 194 » 152 X 195 » 151 X 1494)>> 82 Esto es 10 verdadero ' 152 X 191 » i 51 X 192 » 152 X 191 >, . 1) La segunda cifra es errata en Vifiaza. 2) Errata en' Hofmann, 3) Errata en Hofmann. 4) Errata en Beruete. 9S , - , LA COMPOSICION EN LOS DESASTRES DE LA GUERRA. I Las diferencias de cornposicion entre las laminas de Los Desas- , Ias soluciones. En algunos grabados se tres son y variadas grandes, nos presenta la escena en un plano muy proximo y con figuras gran­ des; cuando a esto se une falta de efectos espaciales, rayado escaso entonces recordamos, en cierto modo, las y carencia de sombras, peores laminas de Los Caprichos 0 las primeras, tan poco afortu­ nadas, de la Tauromaquia. Me refiero a escenas como las que se en los numeros 9, 29, 31, 42 6 65 de la serie. Acierta, representan en cambio, Goya plenamente cuando se plantea su problema gra­ fico como perfecta adecuacion entre el grupo de figuras y un espa­ cio. De aqui que en estas laminas, de figuras pequenas justamente en una referencia espacial esten la mayor parte de las me­ encajadas , jores laminas de Los Desastres (lams. 2, 8, 12, 15, i6, 18, i 2, 23, 27, Esta indicacion de espacio ambiental 0 de paisaje 39, 41, 44, etc.). minima y estar reducida a un detalle de ultimo termino puede ser , a una linea de horizonte 0 a un detalle de vegetacion (lams. 2, 8, 18,22,37,55, 6oY76), pero con tal fuerza y justeza apuntada que basta para la evocacion de un ambiente y a veces incluso para si­ tuarnos ante una dilatada lcjania. Singular eficacia tienen, sobre todo, esas composiciones cobijadas por una amplia curva de cueva como Rembrandt, tuvo verdadera o de arco por las que Goya, pre­ dileccion I). En ocasiones, Goya, en plena posesion de sus recursos, atreviendose con desenfado a audacias que no tienen ejernplo en Los Capriclios, prescinde de precisiones espaciales y nos instala la escena .ambiente misterioso, como en un magico, evocado por el sencillo procedimiento de presentar sus figuras sobre un fondo os- 1) Es recurso que Goya utiliz6 tambien en sus pinturas, especialmente en las cuadritos de gabinete 0 de imaai- nacion, el decia ; hay notables ejemplos en los cuadros de la Academia de San Fernando y en la serie de asuntos de como el Marques' de la Romana. Por cierto que en este tipo de pinturas del artista, es frecuente tambien el guerra que posee formato apaisado del que hemos llamado grupo B en Los Desastres, cur� granulado por el aguatinta; las laminas asi conseguidas no han atraidohasta ahora muchos elogios de los comentaristas de la serie cuando, en realidad, en mi opinion, constituyen una de las notas mas modernas y atrevidas de Los Desastres en composiciones como las laminas 4, 5, 38, S0, 53, 59 0 60. Las escenas que Goya representa en Los Desastres, como justa­ mente observe Sanchez Rivero, estan, congruentes con sus asuntos, llenas de movimiento y de energia. Escenas de lucha y de batalla habian presentado antes que Goya muchos pintores y grabadores de otros siglos, pero nadie antes que eI supo exptesar la nerviosa condensacion del movimiento, la electrica energia de que estan cargados los miembros de sus figuras ni el tremendo dinamismo que parece agitar en torbellino a alguno de los grupos que el repre­ sento. En detalles aislados,. observe el contemplador atento la ten­ sion con que empufia su hacha, presto vida a descargar un golpe a o muerte, el de la lamina 3 (La mismo) 0, en la personaje propia estampa, la condensada diestra y energia con que dirige su cuchillo el mozo que a la izquierda sujeta con sus a un soldado fran­ piernas ces que caera, duda, bajo tal golpe. Las figuras de Goya atacan, sin apufialan, muerden, caen 0 expiran con gestos, actitudes y cris­ paciones cargadas hasta el maximo de energia J dinamismo. Sin duda, no tiene rival en la historia del arte este aspecto expresivo de Los Desastres. No valen por eso prejuicios de cornposicion aca­ demica para tener derecho a condenar las composiciones de Goya, porque eI rebosa en todas sus dimensiones los estrechos cuadros de las recetas escolasticas. Un ejemplo: describiendo la lamina 10, (Tampoco], dice Beruete que la cotnposicioti es liosa, embaruliada y las siluetas son desdichadas par: (ados conceptos. Me permito disentir de esta opinion; aun,' creo que en pocos grabados ha llegado Goya mas a expresar de manera mas impresionante y adecuada la resistencia a la fuerza mostrada aqui en ese. frenetico y bestial debatirse entre 91 evidente que si Goya qui ere presentarnos gra.­ cuerpos humanos. Es ficamente la brutalidad de los soldados poseidos de feroces deseos, resistencia de las mujeres que no quieren a la vez que la desesperada rendirse, el que se Ie planteaba no podia ser problema grMico re­ 10' David suelto con languideces 10 Greuze a ni elegancias a I). Si rebasa con novedades todas las recetas de la Aca­ Goya Sus mas ello supone que, de manera cons-. demia, no una 0 menos ciente, composiciones no contengan,. 0 puedan contener, dentro sus de si, 10 mejor de la tradici6n del pasado. El aparente descuido y las escenas de Los Desastres, no realismo que estan concebidas con qui ere decir que cad a una de ellas no lleve dentro de si una estruc­ tura de composicion, una reticula de geometria 0, como se dice ahora, una tecionica. Lo' que sucede es que en hombre de la riqueza - de recursos de Goy,a esta interna ley de cornposicion de sus graba­ dos ni se muestra con ostentaci6n ni se exhibe con pedanteria. Mas bien se encubre y el espectador distraido puede creer qU,e aquello ha salido asi porque si. En otra ocasi6n me esforce y creo que- no inutilmente, por demostrar de flue manera en los dos cuadros de descuidados y espontaneos, Goya que se estimaban mas fogosos, existia con rigor un principio de composicion emanado de la pro pia economia de las 2). Un analisis detenido de las lami­ grafica escenas nasde Los Desastres 0, al menos, de las mas logradas entre ellas, nos conduciria a un resultado semejante; no es posible detenerse eri este analisis que el lector podra, con mas provecho y satisfacci6n, hacer por si mismo. Pero habremos de recapitular aqui unas cuan­ tas observaciones que puedan servir de principio orientador. Diga­ mos, en primer .termino, que Goya se sirve de soluciones muy variadas para resolver sus composiciones; es decir, que cada escena es para Goya un caso distinto, concebido desde un punto de vista 1) Por cierto que este grabado es uno de los que presentan con mayor eficacia el grupo en primer termino, des­ tacado, casi enabstracto, sobre un fcndo de espeso rayado negro. 2) Vease mi estudio, ya citado, Goya, el Dos de Mayo'y los Fusilamietitos, pags. 26 y sgtes. estrictamente plastico 0 grMico. Quiero, al decir esto, salir al paso de los que, de algun modo, achacan a Los Desastres el defecto de la monotonia, p,ues si bien es cierto, y ya 10 hemos hecho antes notar, que Goya repite asuntos anaIogos largo de a 10 la serie (mu­ jeres asaltadas por soldados, fusilamientos, suplicios y ahorcados, escenas de hambre, etc.), el asunto, como es bien sabido, cons­ tituye un mero pretexto para el artista que, en cada escena por el acometida, considera primordialmente no el que de su tema, sino el como de su resoluci6n en cuanto la a agrupaci6n de las figuras, al arabesco de las lineas a la distribuci6n de luces y y sombras. Si en Los Captichos la composici6n de Goya se atiene princi­ palmente a principios mucho mas sencillos, es Goya no porque habia desarrollado aun integramente su genialidad, porque Goya no era todavia el Goya moderno, innovador y creador que ya es plenamente en la epoca de Los Desastres. Muchas composiciones de Los Caprichos, cualesquiera que sean sus encantos de mancha, son pobres y poco variadas; el unico principio que en ellas SOf­ prendemos con alguna eficacia es el de la diagonal barroca que predomina en gran parte de sus composiciones. En Los Desastres la aun sentir diagonal deja su fuerza, especialmente en los graba­ dos que podemos suponer mas antiguos, predominando en la pri­ mera parte de la serie (laminas 3, 8, 14, 17, 28, 29 Y 32). Pero los asuntos mismos Ie exigen a Goya nuevas soluciones. No abundan, a pesar de 10 que pudiera suponerse, en Los Desastres, las escenas de lucha 0 de batalla en que un grupo de franceses y espafio­ les se enfrentan cara a cara, en contienda abierta 0 batalla cam­ pal; pero cuando sucede Como la lamina 2, Can razoti a sin en ella, vemos organizarse una composicion muy trabada en 10 que pudieramos Hamar paralelogramo de fuerzas I). Pronto observamos 1) Vease la lamina 38, i Barbatos l otro ejemplo en 99 en Los Desastres que Goya se va aproximando, para resolver sus corn­ posiciones, a esquemas definidos de un cierto. rigor geometrico dentro, naturalmente, de 10 que cabe en una soluci6n artistica­ mente libre. A veces las mas dinamicas agrupaciones de figuras tien­ den a resolverse en un trianjjulo mas 0 menos ostensible; sucede as! incluso eil aquellas escenas que, por su agitado movimiento, pare­ cerian mas incompatibles con cualquier esquema lineal. Valga, por ejemplo, .la lamina 4-, Las mujeres dan valor. Casi descaradamente, el trianjjulo , en lucha con la diagonal, se insinua en la lamina 7, jQEe valor! y va definiendose en laminas como la Isola 16 para llegar a su maximo rigor en algunas de las escenas del hambre en Ma­ drid en las que, a veces, no falta ni la recta de base, claramente_ definida; veanse. especialmente las laminas 51, Gracias a la aIm or­ ta; 53, Expire sin remedio; 56, AI. Cementerio; 59, D� que sirve una taza, etc. I). A veces las Iineas cuya direcci6n pudi.era damos la base del triangulo se incur van 0 se por otras Iineas comentan secun­ darias y entonces aparece uno de los esquemas mas felices en Goya: la agrupaci6n de figuras dibuja aproximadamente un rombo irre­ gular, descentrado, figura que abunda en la segunda parte de la serie; 10 hallam os en la lamina 4-7, Asi sucedio 0 en la afortunada composicion Madre i;ifeliz, numero 50; el numero 58, No hC!! que en dar voces; en el numero 59 en el que mas bien que un trianpulo , como .a primerapudiera vista parecer, resume su composici6n el indicado rombo, Ejemplos claros de ello son tambien las laminas 60, No hC!! qUien los socorra, 0 62, Las camas de la muerte. En otras escenas, mas rebeldes a un encuadramiento geometrico, podemos ver insinuada la cornposicion parab6lica que ya hicimos no tar en cuadros del maestro. Mas Dios libre de querer forzar las cosas nos para que . entren todas las composiciones de Los Desastres dentro 1) Podrian multiplicarse los ejemplos con otros grupos de laserie: num, 68, i QEd locura!; 7 I, Contra e1 bien Be­ neral ; 76, E1 buitre carnivora; etc. 100 de esquemas a priori 0 artificiosamente fabricados por nosotros; hay en Los Desastres composiciones maravillosas para las que no encontramos facil ajuste en ninguna figura geometrica clara y que, sin embargo � son dechados de eficacia compositiva y de maestria impresionante en los que nada sobra ni falta para producir con jus­ teza la emoci6n que el autor nos transmite. Sirva como la lamina 39, ejemplo aunque quepa observar en ella una cierta inclinaci6n 'a la diagonal, 0 la lamina 63, Muertos tecoqidos, que acaso pudiera intentar expllcarse por el ya aludido esquema parab6lico. DEL DIBUJO A LA PLANCHA Del mismo modo que hemos observado en la Tautomaquia, la cornparacion entre dibujos y grabados es de gran interes para reve­ lar la consciente preocupaci6n de compositiva la eficaz auto­ Goya, critica que el autor ejercia sobre sus dibujos preparatorios y, en suma, el proceso de concentraci6n que los disefios sufrian al , gra­ barse y en virtud los cuya aguafuertes son, con pocas y discutibles excepciones, superiores al esbozo preparatorio. La comparacion entre unos y puede hacerla c6modamente el lector repa­ otros sando las ilustraciones de este volumen; las observaciones concre- tas que hacemos la parte de , en cataIogo, nos dispensan de entrar aqui ahora en prolijosdetalles. Ha sido gra� fortuna que Javier Goya, tan poco interesado en la difusion de la obra de su padre, guardase cuidadosamente, acaso mas por espiritu conservador que por devocion filial, los dibujos del maestro. A la muerte del hijo de Goya en 1854, el tesoro de los disefios del padre comenzo, segun parece, a dispersarse, enajenado por Marianito, el nieto del pintor. Una circunstancia feliz ha hecho que todos los dibujos conocidos para Los Desastres de la Guerra hayan ido a concentrarse en el Museo del Prado. Carderera, en su tantas veces mencionado 101 articulo de 18601), afirmaba poseer 72 de estos dibujos. De los 82 grabados de la serie, existen en el Prado 2) dibujos preparatorios dos de ellas hay dobles disefios. indicando para 60 laminas, pero de variantes en la idea, con 10 que su numero asciende a 62. Otro dibujo, tambien en el Prado y rotulado por Goya 11}fame provecho, lleg6 a grabarse, segun prob6 1934 Campbell Dodgson, al hallar en en la colecci6n Stirling Escocia, prueba unica de plancha en una duda, habria de Pero los di-' que, sin estropearse posteriormente. bujos hubo de hacer para preparar su serie de Los Desas­ que Goya tres, sin duda, fueron mas, numerosos que las laminas que efectiva- grab6, porque todavia el Museo conserva 9 esbozos que no . mente se grabaron y que corresponden enteramente, por el Formato y los asuntos, a la concepcion de Los Desastres. Hablando de los dibujos de su propiedad, Carderera escribia 'en 1860: «Estan ejecutados a lapiz rojo sobre papel en 4.0 apaisado y s610 cinco en lapiz negro '0 tinta, como si hubiese requerido estos 1 tonos En realidad, s610 funebrcs apoyo de su imaginaci6n conmovida». en tres de los que el Prado guarda actualmente estan realizados por otro Son los procedimiento que no sea la sanguina 0 lapiz rojizo. que en ellos la tinta corresponden a las laminas II, 30 Y 69; y la mancha de sepia exte'ndida con pincel dan a estos disefios el caracter tan distinto que los hace destacarse entre los restantes. Los dibujos nos hablan, en general, de la seguridad' de concepcion de Goya .y .de sus escasos titubeos al idear las que cornposiciones. Cierto es hay algunos diseiios mejores que otros, pero todos elIos muestran una ejecuci6n rapida y decidida que se realiza con rapidez suma Sa vie, dessins Gazette, des Beaux 1) Francois Go/a. ses et ses eauxjortes, en Arts, 186o, pag. 226. 2) Como es sabido, los dibujos de Goya en el Museo del Prado tienen dos procedencias. Vienen unos de la colecci6n de Carderera y fueron comprados a los descendientes de don Valentin en 1886. Los restantes fueron adquiridos de don Roman Huerta, que vendi6 los dibujos por el coleccionados al Museo a otro gran acaparador piezas goyescas, un de la Trinidad A juzgar por la afirmaci6n de Carderera, todos los disefios para Los Desastres que conserva el en 1866. Musco, proceden de esta colecci6n, dado el total que cita en su poder. El Catalogo de la Sala de los Dibujos de Goya, indica la procedencia respectiva de cada -de los dibujos alii incluidos. publicado en 1928, no uno 102 para fijar una composioion .que pas a inmediatamente la con a plancha muy pocas variantes. Y si estas existen se trata de rectificaciones que mejoran con mucho la pequeiias primera idea revelada por el dibujo; valgan como ejemplos muy seiialados los dibujos para las laminas numeros 55, La pear pedir ; 59, De que sirv� una es taza, 6 60, No hay quieti -los socotra. Observemos que algunos de los mejores y mas cuidados diseiios estan entre los que contie-' nen desnudos s610 dos y que en laminas numeros 7, jQye valor! • y 20, Curarlos y a otra, Goya necesit6 de dos dibujos para plasmar definitivamente la idea. que grab6. Los dibujos mas ligeramente por el ejecutados, casi podemos decir los de la peores serie, abundan entre los de la ultima de Los Desastres; mencionemos como parte ejemplo los diseiios para Tas laminas y 75, ligerisimas ideas y 73 casi informes borrones ' que fueron muy completados y, natural­ mente, mejorados al grabarse. Excepto en tres 0 cuatro casos I) los dibujos, pesar de la ligereza de ejecuci6n y del grano 0 pol­ a villo de la sanguiria, que por el frote 0 roce puede lIegar a con­ vertirse en mancha informe, estan bien conservados. LA TECNICA Y LA E]ECUCION DE LOS GRABADOS La ejecuci6n de los grabados de Los Desastres tambien ha sido, a veces injustamente, objeto de algun disfavor al ser considerada en parang6n con Los Caprichos, Beruete reconoda que, a pesar de most�ar Goya mayor dominio de la tecnica y mayor posesion de arte Los Desastres , dice de tintas inter- " su - - «carecen, en general, medias, no haya medias tintas, sino porque son poco porque no varias y estan atenuadas, pasando a menudo del blanco' a sombras oscuras hechas con rayado y de estas a negros sin matices y con-. 1) nosotros en Por ejemplo, mal estado, los disefios para las laminas 12 Y I 3 que son los men os . importantes de la serie, han llegado a , 103 La linea"- siguientemente - pocas" finezas de mancha. con s"igue _­ al determinar las 'sombras, es mas -, decidida pero" mas recta que Los mas" igual, expresiva en Caprichos y por consiguiente es menos mas mas mono­ y graciosa. El sombreado es asimismo semcjante,. tono en esta serie de 'Los Desastres»: Estas frases de Beruete tienen validez 10. que tienen de observaci6n, - alguna positiva en pero " no 10 que a la comparacion entre Caprichos y Desastres se refiere, en " y fueron muy atinadamente. objetadas por Mayer -pagina en una: 'de su «Es cierto, dice el critico aleman, que la linea, a Go/a. Los Ca­ pesar de energia, tan expresiva como su no es siempre en indudablemente las sombras mas monotones. Pero prichos e 'son estos caracteres derivan -de la esencia misma de la obra; el estilo de contrastes, tono de mayor acri­ esta epopeya exigia otros un tud La Los Desastres termina Mayer seria un con­ gracia en - - ... trasentido ». tiene las delicadezas del aguatinta de las Mayer razon ; suaves que casi exclusivamente procede la belleza del grabado en Los Capri:" chos, nada tenian que hacer en Los Desastres por no convenir ni al .asunto de las escenas ni al dramatico dinamismo de sus compo­ .siciones, Del mismo modo que Goya concibe en otro formate su nueva serie grabada, supo rouy bien desde el primer momento que debia emplear recurs os tecnicos muy distintos. EI drama, Ia lucha y el gesto debian ahora ser confiados no a la mancha sino al dibujo y_ este habia de traducirse en" la plancha por el, energico trabajo del aguafuer!e, reforzado todavia por expresivos toques a punta seca. Las sombras debian, pues; conseguirse con rayados espe­ sos, que acusaran el contraste entre luces y sombras de una manera mas y aun energica pesada que 10 que suponia ep Los Caprichosu: mancha delicada del aguatinta a la que en aquella serie se Ie confia siempre la misi6n de sorobrear. _, _ De todos mod os , en Los Desastres abundan, como era" 16gico, las' escenas de aire libre en y este aspecto Goya ha sabido, con su sobria utilizacion del_rayado, dar esplendida idea de ambientes soleados, -de dilatadas extensiones y de puras atmosferas, As! 10 vemos, para citar algun ejemplo, en la lamina 7, en la carga de caballeria de la lamina 8, en las tragicas ejecuciones de Duro es el paso (lam. 14-) 0 en las escenas de fuga y evacuacion (lams. 4-2, 4-3 y 4-4-). Esta serenidad de la atmosfera en el el campo blanco del paisaje, acusada por grabado, junto a las fuertes sombras aisladas sobre el suelo es un elemento de contraste que Goya utiliza sabia­ mente para acentuar el terrible efecto que nos ' como las descritas en las producen escenas laminas 37 y 39. Pero al mismo tiempo y en otros casos, Goya utiliza el rayado profundo, espeso y mono­ tono para lograr una adecuacion con su as unto en una escena dra­ matica de' agitacion y lucha. As! 10 vemos en las laminas 10, 30 o en la escena nocturna de Escapan entrelas llamas Otras (lam. 4-1). veces es este contraste entre zonas claras de luz y el que debe rayados espesos, coadyuvar con su dramatica elocuencia a la expresi­ vidad de la escena misma (lams. 6, II, 13, IS, 23, 26, etc.). Alguna vez nos acordamos .de Los Captichos cuando un acusado efecto de aguatinta adquiere una importancia especial; en la lamina 4-7 As] sucedio, pero es que en este caso la mancha relativamente informe envolviendo la tragica escena, tiene por mision evocar la penum­ bra deun interior de iglesia o de convento, como teatro del terri­ ble suceso. Todavia otras laminas' acertada en Goya recurre con eficacia a' grano grueso de aguatinta para cubrir el fondo de la un plancha y destacar 'sobre el una tremenda escena que asi queda potenciada hasta el maximo, acentuando con su misterio el dra­ matico efecto. El recurso se utiliza, ya 10 hemos dicho, en algu- �nas magistrales estampas de la serie, al I?enos, en cuanto a la expresion (lams. 4-, 38, 'So, 53, 59, 60 Y 63). Lo que caracteriza evidentemente Los a Desastres. es un empleo de las sombras totalmente de acuerdo con el caracter de la serie misma. Ya hemos indicado que en Los Caprichos se buscan en gene­ ral suaves efectos de aguatinta que, con· su efecto Hquido y trans­ parente, bastan para establecer los delicados Goya contrastes que. caso. En Los Desastres Goya necesita negros in ten requeria en aquel ... de misterio y de drama, el dra­ sos que den a profunda su nota ma del peligro, de la lucha y de la muerte. Pero, nada siste­ matico, emplea Goya para estos oscuros profundos dos sombras distintas: 0 bien el rayado plancha,. acentuado por el mordido de la ,_ de aguafuerte 0 el ,aguatinta misma, empleada con muy. distinto sentido que en Los Caprichos; es preciso detenerse en esto para corn­ prender la adecuacion entre expresion y tecnica que constituye uno de los maximos aciertos .de Los Desastres. Desde el principio de la serie comprendio que esta adaptacion de la tecnica era esen­ cial para lograr 10 que se proponia, pero sin duda Goya, de sen­ tir algun titubeo, requirio algunos ensayos para llegar a formulas que servian plenamente a su intencion, Asi en la estampa numero 1 de la serie, aunque no sea la mas antigua, diremos que intent6 dramatizar los oscuros del fondo con espesos rayados energicos cruzado de las Iineas casi al negro denso total. que llegan en el Hablo de titubeo porque si estos rayados oscuros no me conven-, cen demasiado en esta lamina, tampoco me parece acertado el del la mencionada Mas eticaz es el em­ uso aguatinta en estampa. pleo del rayado espeso por medio de Hneas horizontales grabadas casi con furia en la estampa numero 10, Tatapoco, censurada por Beruete, en opinion equivocadamente. De semejante recurso mi echa mano en algunos otros grabados de los que citare simple­ mente como ejemplo los numeros 21, Sera 10 mismo, muy seme­ jante en su concepcion al numero antes citado; 62, Las camas 10 de 1a muerte, etc. Este rayado horizontal se emplea, a veces, no como uniforme tel6n de referencia sino con matizaciones muy .. 106 varias, para establecer contrastes de los cazmente. que Goya saca partido efi­ Ejemplos de ello son las fondos de estampas con arcos o cueva 0 simplemente curvas de acusada intenci6n a con las que nos hemos referido en el curso del texto. AS1, por ejemplo la , lamina numero 6, Bien te se esta; II, Ni par esas; 12, Para eso habeis nacido ; 13, Amarqa presencia; 23, La mismo en 'otras partes, etc., etc. En algun caso incluso se trata de grises que tienen un valor en la acentuaci6n expresiva del asunto ; por ejemplo en el numero 45, Y , esto tatnbien, Pero 'casi diria que 10 propio de Los Desastres es la uti­ lizaci6n de dos recursos enteramente opuestos: uno es el de des­ tacar las figuras aguda y netamente definidas con la punta, sobre la plancha, ante un fondo blanco claro, sobre el que destacan con una nitidez extraordinaria de la que no hay ejemplo en Los Capri­ chos aunque si en la T auromaquia. Este procedimiento 10 utiliza Goya para definir 16 que pudieramos Hamar la tragedia en campo abierto, para contrastar figura y paisaje, suceso individual y espa­ cia dilatado. Hay muchos ejemplos de esto en estampas de Los Desastres i citaremos la numero 2, Can razoti a sin ella; la Par 34, una la 39, Grande hazaiia ; la 43, Tambieti esto; la tiav ai a ; 54, C1a­ mores en vano; la 6 r Si son de otro , linaie 0 la 76, E1 buitre camivoro . Pero mas ,original y mas nuevo es un procedimiento que Goya emplea con singular eficacia en Los Desastres y que creo. es pecu­ liar del artista. Me refiero a la tecnica de cubrir todo el fondo del cobre, es decir, todo aquello no ocupado por el grupo de figuras del asunto, con un grueso grano de aguatinta. Esta tecnica consigue los mas dramaticos y sombrios efectos de la serie de Los Desastres, la vibracion especial que presta este granulado de con mancha oscura y sus asteroides mas claros destacados en miriadas sobre la mancha total de la plancha. Creo que como tecnica, las estampas en que Goya emplea este procedimiento son las mas ori­ ginales e impresionantes de la serie, aquellas en que el efecto con- 107 inedito. Aun este recurso seguido nos parece mas sorprendente e en I sabe, matizaciones que tecnico Goya emplear muy ,oportunamente varian sutilmente los efectos, En un caso, el que hemos descrito cubre la superficie de la en general, el aguatinta de grano grueso as! 10 en los numeros 4, Las mujeres plancha enteramente; vemos. dan valor; 46, Esto es malo; 50, Madre irifeliz; 53, Expiro sin reme­ ,63, Muertos recoqidos. A este dio; 59, De que sirve una taza ; veces'J fino dando efecto mas gris,. aguatinta tiene un granulado .mas un camino el aire libre, pero que expresa a su modo y por otro un aire libre aqui mas dramatico ; as! conviene perfectamente a la estampa numero 5, Y son fieras. Pero en otro caso este granulado efecto de cubre s610 parte de la plancha porque se busca un con­ traste. Pondre como ejemplo los numeros 38, Barbaros ; 48; Cruel ldstima; 60, No hC!)' qUien los y 69, Nada. En otrosI casos,. socorra el cubre totalmente la plancha, pero es por ultimo, aguatinta para dar efecto de penumbra conviene . su muy ligero un como a vez a la estampa numero 47, Asi sucedio, Estas gradaciones' corres­ ponden, en mi opinion, a intenciones expresivas de Goya, sutil­ mente dosificadas y que sirven para reaIzar la composici6n misma de una habilisima y lograda manera. Me atreveria a comparar estos. efectos de fondo que Goya busca, para armonizar con las dramati­ cas composiciones de primer plano, con 10 que buscan hoy en nuestros dias y con enorme habilidad tambien los fondos musica­ , les de los films que, escogiendo 0 inventando un panorama sonoro, suave, delicado, dramatico 0 terrible, segun los momenios en que al director le convenga utilizar este recurso, contribuyen poderosisi­ mamente al efecto expresivo que las imagenes visuales p�rsiguen. En suma, Goya, que es un artista genial y no un virtuoso del cobre, emplea la tecnica, como es 10 justo, al servicio de su in ten­ cion expresiva ; no qui ere Iucir recursos y deslumbramos con deli­ cadezas fuera de lugar,· sino conseguir una cali dad que realce con 108 justeza ehcaz el efecto buscado. Con intuici6n certera los- le Goya utiliza registros que son necesarios para conseguir su obra y no cabe duda que la mision del grabado en Los DesastresJ al servicio de las realidades sangrantes y terribles que presentan, tenia la que ser muy otra le que que aSignaba en una serie como Los Captichos en la que gracia amable, levedad y agudeza en. el lenguaje formal debian en­ volver, con delicada frase gnifica, intenciones menos inocentes de critica agresiva. Por otra el parte, juicio sobre estos grabados, hay que tener en en cuenta que las planchas de Los Desastres, condenadas por su autor ,a reclusi6n forzada, permanecieron mas de 40 aiios apiladas en cajo­ nes, en casa de Goya primero y de su hijo despues, antes de que salieran a la luz para que los t6rculos de enos la Hamada extrajeran primera edici6n de Los Desastres en 1863. De los cofres de Javier Goya pasaron los cobres, es decir , 80 de ellos, a manos de don Ro­ man Garreta: I) de quien los adquiri6 la Academia de San Fernando. La tirada de 1863, publicada por dicha institucion utiliz6, pues, unas planchas que no estaban ya en su pristino estado ; mas 0 menos algo habian sufrido en sus afios de reclusi6n de roces, erosiones y desgastes, a los que hubo que afiadir retoques y manipulaciones que hubieron de experimentar los cobres al ser hecha la edicion po� los tecnicos de la CalcograHa, que trabajaron .con excelente resultado pero no sin colaborar, en cierto modo, con Goya. Com­ . parar, por ello, las ediciones primeras de Los Caprichos hechas por J el artista mismo 0 vigiladas por el, con la primera edici6n de Los Desastres, dispuesta por la Academia 3 � aiios despues de muerto , Goya de. de grabados los cobres, totalmente y cerca 50 es algo fuera de lugar. Por ello, para juzgar adecuadamente de la cal�dad de grabado de Los Desastres de la Guerra preciso haber estudiado es la serie sobre pruebas de estado tiradas por el propio autor y no I) VINAZA: GO)'a, obras, pag. su tiempo, su vida)' sus 129. 109 I academica de 1863, aunque 'ella sea cier- por la corriente edicion tamente meritisima,' porque salvo del olvido una coleccion capital el mundo, y uno de los testimonios para la historia del grabado en decisivos del genio del gran artista de. Fuendetodos. LOS COMPLETOS DE PRUEBAS DE ESTADO EJEMPLARES Recelos, desilusiones 0 los acontecimientos politicos de Espana hicieron desistir de la Serle de de gue­ grabados a Goya publicar sus inedita la para nosotros inestimable coleccion, Pos­ rra, . dejando tumas, por tanto, han de considerarse todas las tiradas que han dado a eonocer Los Desastres desde la edicion academica inclusive. \ , , De el interes que poseen las pruebas de estado aqui, rep�timos, colecciones, existen de Los Desastres de la Guerra, que, sueltas 0 en Pues, caso excepcional en la historia de los grabados de .Goya, sucedio que el artista preparo con destino � sus , algunos' de 'ami­ de estado cuyo valor no necesita gos, unas colecciones de pruebas ponderacion. EI primero y mas famoso de estos ejemplares, del desde Carderera hasta que todo el mundo hablo dias, nuestros aunque muy pocos lograton tenerlo en sus manos, es el que Goya des tina a su buen amigo, don Juan Agustin para Cean Bermudez que este 10 revisase y diese su visto bueno a la ordenacion y a los epigrafes. A manos de Carderera fue a parar el valiosisimo album con un inestimable fondo de grabados y dibujos de Goya; don Va­ Ientin afirmaba el articulo que st? publico en la «Ga­ poseerlo ya en zette des Beaux Arts» de 1863, pero 10 describio a la ligera e, inclu­ so, con error I); Asi, pues, las primeras noticias exactas sobre el 1) Vease 263. Carderera afirma fundadamente que el ejemplar es unico, pero aiiad'e a reng16n seguido que pag. se de laminas, 80 siendo asi que como to do el mundo sabe hoy, tiene 85 grabados. Me incline a creer compone que, en esta afirmacion de Carderera, mas que un Iapsus 0 una mera. errata, hay que ver acaso una correccion inopor­ de al frances el de don Valentin tuna de Philipe Burty, quien tradujo texto y que conoceria ya la tirada academics com- puesta solamente de 80 estampils. c _," _ , • no talejemplar se las debemos aLefort. Probablemente Cean Ber­ mudez aconsejo la ordenacion de los a Goya en grabados ya estos consejos se debio la segunda numeracion que las laminas llevan en la parte superior del margen, nurneros estos del ejemplar Cean van indicados qu� en las pruebas a lapiz, como a lapiz tambien y en escritura autoprafa de Goya van los epigrafes que no llegaron a barse hasta la edicion academica. gra­ Doy a conocer estos detalles por primera vez, pues los autores que de Los Desastres se han se limitaron a ocupado repetir con Lefort que el ejemplar'contenia las 82 es­ tampas de la serie mas las tres de los prisioneros encadenados el ejemplar llevaba una y que portada manuscrita. cuyo texto pudo co­ piar 'el critico frances. Desde Lefort a nuestros dias el ejemplar Cean Bermudez -ha sido siempre citado sin ninguna precision ulterior y . aun amontonando i�exactitudes sobre su paradero. Vifiaza dijo que el ejemplar habia sido adquirido por el Estado I), von Loga 10 dio por perdido y Hofmann le rectifico diciendo que estaba en la Bi­ blioteca Nacional de Madrid. Ninguna de las tres cosas era cierta, pero todavia, cuando en 1918 publico Beruete, hijo, su libro sobre Goy grabador, a lanzo una nueva cortina de humo sobre el as unto , afirmando misteriosamente que el album estaba en el extranjero y que su paradero solo era conocido del librero Vindel. Fue Delteil mas afortunado al dar sabre el poder ejemplar Cean ulte­ ,alguna rior precision vedada a Beruete, la de que el valioso volumen se hallaba en poder de uno de los herederos de Carderera en y Madrid, no en el Ya don extranjero. localizado, Miguel Velasco logro que su propietario prestase el inestimable ejemplar para que figurase en una vitrina en la exposicion de la obra grabada de Goya que orga-' nizo la Sociedad de Amigos del Arte en 1928, con motivo del pri­ mer centenario de la muerte del gran artista. Mas la aparicion del 1) El Estado habia ciertamente adquirido de los herederos de Carderera un importantisimo lote de estampas y dibujos entre los que habla otros de Goya, pero no entre en ese lote el ejemplar completo de pruebas de Los Desasties, III ejemplar a la vista.de] no produjo otra consecuencia, quiero publico decir que no fue estudiado su contenido con la atencion que re­ ' queria el caso. Publicose afios despues la adicion de reproducciones preparada por Campbell Dodgson y, costeada por , de Los Desastres los hermanos St,irling; consultado por el critico Ingles en este mo­ ,sobre las pruebas -de estado de Los Desastres que conservaba �ento nuestra Biblioteca, de cuya coleccion de estampas -era entonces con­ servador el que esto escribe, pude de que eSte otto darme cuenta interesante lote no habia sido adecuadamente estudiado por nadie; _ ni siquierapor Beruete, 'por 10 que me parecio obligado publicar un breve estudio con el Catalogo puntual de las pruebas de la Bi­ blioteca Con este intereso lograr al I). mo tivo me acceso ejemplar, mediacion de mi Cean , cosa que consegui afortunadamente por buen amigo do� Javier de Salas y behevolencia especial de S\lS pro­ viuda de don Eduardo Carderera y su hijo. Creo, pietarios la senora las pues, que he sido el unico en estudiar con alguna detencion pruebas de,este ejemplar y las notas tomadas en aquella ocasion me han permitido incorporar que acompafia a este al Catalojjo es­ tudio, la oportuna mencion de los estados en qu� aparece alIi cada " una de las pruebas del citado y famoso ejemplar 2). La coleccion de pruebas de Cean-Carderera se halla encua­ dernada tejuelo que dice «Capricho de en pasta espanola con un manuscrita por el pro Goya» (sic) y acompafiada de una cuartilla ... pio don Valentin e incluida al final del ejemplar que dice asi : «Este ege�plar el unico que se arreglo completo para que D. Ag. Cean es Bermudez escribiese los epigrafes y la portada 0 frontispicio. Asi 1) He citado ya repetidas veces este trabajo mio cuvo titulo completo es este : Las ptuebas de estado de «Los Desas­ ttes de la Guerra» en 1a Biblioteca Naciona1, Madrid, 1934, y que rue publica do en el «Homenaje a Melida», vol. II del «Anua- rio del Cuerpo Facultativo de I\rchiveros, Bibliotecarios y Arque6Iogos». .. 2) Quince afios hace que pude repasar durante unas horas el famoso album Cean en casa .de sus propietarios y el notas tan detallado hubiera sido mi deseo. Hago esta salvedad para. tomar ante unas rapidas en un examen no como justificar a�guna inexactitud que ,pueda haberse deslizado en pero me ha. parecido inexcasable mis observaciones, incorpo­ rarlas a este 'trabajo para aprovechar de ve�' sus datos en' una el conocimiento de las pruebas de estado de Los Desastres, .• Vease rni estudio Mtscelanea sabre srabados de Go/a, en el «Archive Espafiol ide Arte», 19510.; ii2 debe tenerse mucha estima. Los en sobre epfgrafes estan escritos al lapiz por Goya, ellos debia dho Bermudez escribirlos con buena ortografia, 10 que no lleg6 verificarse» I). EI album que describi­ a mos ahora lleva en su portada el titulo tantas veces citado y que transcribimos literalmente: «Fatales consecuencias 1 de la sangrienta guerra en Espana 1 con Buonaparte 1 Y otros caprichos enfaticos 1 en 8sestampas I. Inventadas, dibuxadas y grabadas, 1 por el pintor ori­ ginal 1 D. Francisco de Goya y Lucientes I En Madrid. 1 » A esta portada acompafia una nota manuscrita de Carderera que, en cierto modo, repite _la que antes hemos transcrito y qp.e dice asi : «Este egemplar es el unico que se arreg16 y encuadern6 completo para que D. Agustin Cean Bermudez con:igiese los tada. Asi debe tenerse en mucha estima. epfgrafes y esta por­ Los epfgrafes son de - mano de Goya ». Siguen a esto las pruebas de los grabados en el estad� en que el artista debi6 de darlos por terminados en cuanto a la elaboraci6n artistica, �egun se describen en el cataIogo que se incluye al final de este trabajo en el que por primera vez se men­ cionan individualizadamente. Como antes he dicho, a las 82 estam­ pas de Los Desastres siguen aqui las tres laminas de los prisioneros cargados de cadenas, de muy distinto Formato y concepcion que los grabados de guerra; su inclusion revela que Goya tenia intencion de publicarlos juntamente con Los Desastres y, en todo caso que los , consideraba ligados a la serie y de inspiracion afin, al menos, a la ultima parte, caracterizada . por las alusiones politicas. Estos tres gra­ bados aparecen en el primer estado conocido y llevan epfgrafes autografos que rezan asi : La sequtidad de un reo no exige tormento (Be­ ruete, numero 13);delincuente que muera presto (Beruete, nu­ Si es mero 14-) y Tan barbara la sequtidad como el delito (Beruete, nume- 1) A ren g 16n seg uido de mano de don Valentin: «Libra que he presta do a la lapiz, dice, de S. Fernando . a deci . la �cad.a y debe recogerse» 10 que qUlere que edt' ar erera ecir pres 0 es t eeJem plar cuando se preparaba edicion de I 863 para que ' la'vista, . teniendolo a se ordenasen las laminas tambien a la de don Y se grabasen los epigrafes. ���aza i�sinua pluma Valentin se debe el texto breve con �ue que la Academia hizo preceder su edicion, Vease su Go/a, pag. 130• 113 , ro 12). Las dos ultimas estampas llevan retoques a pincel de mano . , de Goya. nota dada por Campbell Dodgson Stirling, segun conocer una a basada comunicaciones de Carderera, decia que y probablemente en el hijo de Goya habia conservado dos ejemplares completes uno 0 de Los Desastres formados por el artista pruebas de estado; con uno de ellos se ha citado parar a la varias veces como habiendo ido a coleccion del Infante don Sebastian. Por su parte, Beruete habl6 de otro ejemplar completo que Goya habria ofrecido a un amigo suyo y que conservaba en su poder don Pedro Gil Moreno de Mora, des­ cendiente del afortunado poseedor primero. Desgraciadamente, aun­ que tuve la fortuna de conocer personalmente, hace alios,' a don Pedro Gil, distinguidfsimo grabador que habia conseguido hacerse un nombremuy estimadocomo ilustrador de ediciones de bibliofilo , no pude nunca llegar aver este valioso ejemplar que su duefio con­ \ servaba en su cas a de Paris,ya que, fallecido' poco despues, con prematura muerte, no hubo para mi ocasion de poder conseguirlo I). Aparte ejemplares completos de pruebas la existencia de estos de estado de los que, en realidad, solo podemos afirmar con segu­ ridad la existenc�a de dos (Cean y Pedro Gil), existen lotes de pruebas de estado de Los Desastres de la Guerra en divers as coleccio­ nes publicae y privadas. Nos parece obligado mencionar aqui algunas de los mas importantes .. era hombre de 1) Don Pedro Gil Moreno de Mora gran fortuna, muy conocido en los medios financieros espa­ Doles por su relacion con importantes empresas elecrricas de nuestro pais, Ligado, por su familia, a Tarragona, residia finca de cerca del Monasterio de Poblet, interesandose mucho parte del afio en una campo por la restauracion de este magnifico monumento a pertenecia. Pero su capacidad y vocacion de artista eran en el predomi­ cuyo patronato tutelar nantes; conozco pocos grabadores contemporaneos que hayari mariejado como ella punta seca. Su obra de grabador debe de ser considerable y mereceria un estudio que no creo nadie Ie haya consagrado. En Madrid realize una Exposicion de la guerra espanola ilustro, con agiH�imos dibujos, ellibro homenaje que se dedico al ingeniero don en I9H y despues Carlos Mendoza, iniciador de la empresa del Metropolitano madrilefio; pero la principal obra de Gil se realize en Paris, donde ilustro ediciones de lujo, de clasicos franceses principalmente, muy estimadas por los bibliofilos. Murio Gil, joven aun, hace unos aDOS y supongo que �l ejemplar de Los Desastres seguira en poder de sus herederos. En todo caso.t las prue­ fueron estudiadas ya por Delteil, quien incorporo la mencion la que bas de este ejemplar a su catalogo detallada. a me en el que sigue a estas paginas. atengo OTRAS COLECCIONES DE PRUEBAS DE ESTADO Me referire termino la coleccion conservada 'en en primer a nuestra Biblioteca Nacional de Madrid que fue objeto, como antes he dicho de una del que esto , catalogacion 1934-. escribe, publicada en De este lote se habian dicho cosas inexactas y, como pude demos­ trar hace aiios, nadie 10 habia estudiado cumplidamente, logrando deshacer en mi estudio varios errores acerca de nuestras y graves pruebas. Hasta fecha reciente se conservaban en la Seccion de Es­ tampas de la Biblioteca Nacional 4-4- pruebas de estado, de 4-2 la­ minas de Los Desastres de 1a Guerra I). Estas laminas debieron la Biblioteca sueltas a llegar' y don Angel Barcia, el sabio y benemerito con­ servador de la Seccion, en el ultimo tercio del siglo pasado las , hizo encuadernar en un album en el que sustituvo las laminas que faltaban para constituir una coleccion completa, con hojas de papel de barba blanco de que el album viene a ofrecer, por en manera grueso semejante al de la coleccion entera, si com­ su exterior, un pleto estuviese. Pude comprobar, al trabajar sobre las pruebas, que unico que las citaba con Delteil, algun escrupulo de precision pero que no debia de haberlas estudiado personalmente, incurria en nu­ merosos errores. No voy a entrar aqui en detalles sobre los estados de cada una de las pruebas alH conservadas porque esto se hace de la manera sumaria que es precisa en el catalogo al final de este tra­ de estas pruebas bajo. poner muy en claro la procedencia No pude sido adquiridas con la que no llevaban sello que indicase habian coleccion Carderera; una indicacion de von Loga seiialaba como procedencia pruebas la �e la coleccion de don Cristobal de estas Ferriz, yaunque no pude puntualizarlo, sospecho que don Angel Barcia' seria el que indicase al escritor aleman esta procedencia. describo en mi primer estudio citado; 1) Hay dos pruebas de la lamina num. 23, La misma en ottas partes, que maculatura de la misma plancha al reverso de de la lamina 78, Se difiende bien, ademas de una prueba suelta aparece una laminas hecha en el texto. . r del , 'I' tota izacion de A A una prueba num. 74, Esto es lo pear. De aqUl esta -r-r Contenia el album 44 pruebas de 42 grabados de Los Desastres, pero despues de publicado mi trabajo y en fecha reciente han in­ gresado en la Biblioteca-Nacional otras 9 pruebas de estado de Los , _ Desastres, muy valiosas y de todo interes, correspondientes a los nu­ meros 6,12,16, I8, 19, 23, 24, 44Y 56. De lasingularidaddealguna de ellas trataremos despues al estudiar las filigranas, pero de todas ell as me ocupo en el catalogo al final de este estudio I). Otros importantes fondos de pruebas de estado existian en Pads; el fondo mas -considerable es el del Gabinete de Estampas de _ la Biblioteca Nacional que comprendia, cuando yo 10 estudie 39 prue­ , bas de estado de 38 laminas, por existir tambien una duplicada. Junto a esta era notable la serie conservada por la Bibliotheque de I'Llnivcrsite de Paris, hoy incorporada a la importantisima Bi­ bliothcque d'Art et d' Archeolopie de todas estas pruebas pari­ ; sienses se da detalle en la obra de Delteil, el cataIogo asi como en que incluye este libro. Muy valiosa era la colecci6n de priiebas de estado de Los Desastres de 1a Guerra conservada en el Kupferstich­ kabinet de Berlin, fondo que habia sido particularmente estudiado por Hofmann y que constituia uno, de los mas considerables 10- tes, por el numero total de tales pruebas , Este fondo procedia, en su nucleo principal, de Madrid, y. acaso viniese tambien de alguno de los herederos de Carderera ; el hecho es que el conocido colec­ cionista y aficionado madrilefio don Felix Boix reunir en los logro- primeros aiios del siglo, un lote selectisimo de pruebas de estado 106 de Los Desastres de 1a Guerra que vendi6 al gabinete berlines, cUYOS conservadores me confirmaron personalmente esta procedencia cuan­ do tuve interes eri puntualizar el origen de este tesoro. I El acontecimiento mas .sensacional fue la publicaci6n del �lbum , r de LQs Desastres heche por con .reproducciones Campbell Da"dgson en 1933, libro al que nos hemos referido muy repetidas veces en el Vease mi artIculo Miscelcinea sobre 8rabados de Go/a, antes citado. 1) 116 Primeros estados de' Los Desastres mims. 12 Y 69, en Ia Biblioteca NacionaI de Madrid. curso de este estudio, La novedad de libro consistia en dar a este conocer otro tesorillo de pruebas de estado de Los Desastres de la Guerra que conservaban en su casa patricia de Keir, en Escocia, los hijos del famoso hispanista Sir William Stirling-Maxvell, pruebas de las que di6 relaci6n precisa el estudio del del Gabinete de antiguo conservador Estampas del British' Museum. La colecci6n de Keir conservaba 70 pruebas de estado de 67 laminas de Los Desas­ tres, pero entre ellas habia 12 estados nunca descritos, cinco de ellos anteriores al hasta entonces considerado primero, mas dos pruebas en las que era dudoso si se trataba 0 no de un nuevo estado. Pero, sobre todo, aparecio alli un grabado desconocido e inedito , no incluido en la colecci6n de Los Desastres y que, segun el dibujo conservado en el Prado y reproducido por D' Achiardi, habia de titularse Iifame provecho; el album de Campbell Dodgson reprodujo esta inedita estampa, que tambien se incluye entre las ilustraciones de este libro, juntamente con el dibujo correspondiente I). Tam­ bien procedia de Carderera este Importantisimo lote y Campbell Dodgson pudo hallar la documentacion y descubrirnos, j oh ver­ - giienza! que Carderera habia enajenado este lote a sir William � por el ridiculo precio de 3 francos y acaso 3 pesetas cada una de las pruebas (!). Pero aunque esto nos parezca inverosimil, 10 que no acertamos a explicarnos es c6mo enajen6 don Valentin una prueba unica cqmo es el caso del lrifame provecho. La edici6n de Campbell Dodgson no s610 contenia ya muy importantes no­ esas vedades relativas al tesoro de la colecci6n Stirling, sino que daba a conocer tambien otro lote antes nunca citado de pruebas de es- 1) La noticia de tales primera hallazgos y la reproducci6n del, grabador desco�ocido las �i� �ampbell Dodgson . en un articulo publicado en el «Print-collector's quarterly» de : 9 2 7, pag. 3 I. La me�c�onada publicacion, con reproduc­ ciones de estado de Los Desastres de 1a Guerra, fue privada edicion de los hermanos Stlrlmg para el como es sabido selecto cenaculo de de limitadisimo mimero, que Roxbu�ghe Clu� que, el compromlso de editar, es un bibli6filos, adquieren a, to do coste e� edici6n limitada los socios, libro de gran Esta serie Los fue la contribuci6n �e . hermanos y a un rareza. Desastr�s la de la �e �os Biblio­ Stirling, miembros del Club, a sus deberes sociales. Los edit�res tu��;on gentIleza regalar a teca Nacional de Madrid uno de los pocos ejemplares extra de tan valiosa edicion. 117 tado de Los Desastres que habia podido estudiar en la coleccion ,Georges Provot de Paris. No las describe todas, aunque sf da noti­ cias detalladas de 35 de esas pruebas, entre las 50 que constituian la totalidad de este fondo, en el que tambien descubre. el critico ingles algun estado no descrito hasta aquel momento. aqui que en 1935 salia a la venta, en el Hotel Drouot, Mas he un importantisimo lote que comprendia 1I0' piezas de aguafuertes la venta tuvo importancia .suficiente para y litografias de Goya; el que � merecer que se imprimiera, con cierto lujo un cataIogo en , se incluian algunas excelentes reproducciones I). Confieso que des­ de el primer momenta me intrigaron las 'iniciales P. G. que cons­ la cierto bien conocidos los ardides de tan en portada; que. son los comerciantes. de .arte y el encubierto misterio con que muchas veces la procedencia de las colecciones que pasan por esquivan sus manos. Pero esas letras -P.G. me parecian, sobre enigmaticas, intencionadas y propicias a hipotesis atrevidas; P. G. erari las ini­ ciales de don: Pedro Gil, el coleccionista y grabador a que antes y cuyas pruebas .de estado de nos hemos referido Los Desastres de la Guerra habian sido repetidamente citadas; 'mas, desde luego, no se trataba absoluto de la coleccion de dicho .sefior, al menos estas en fueron mis noticias. Podia tambien pensarse en que invirtiendo las letras, se pudiera tratar de la colecci6n de Georges' Provot, algunas de acababan de reveladas por Campbell Dodgson; cuyas piezas ser el abanico de las hipotesis podia abrirse. EI hecho es que el lote de toda que sali6 la aquel importancia venta en momenta era a y comprendia piezas rarisimas,· desde los primeros ensayos de agua­ fuerte de Goya hasta los famosos toros de Burdeos, litografias de del asi «Tres Collection. D'eaux-fortes et de lithographiesjdessinees et 1) La portada catalogo reza : Irnportante la Collection de Monsieur P. G./dont la vente aura lieu aParis.jHotel Drouot, gravees par Francisco Goya.jCornposant Avril 1935', a 2 heures precises.j Commissaire-Priseur : M." Etienne AderjExpert: M. Mau­ Salle nurn. 10/ Le Mercredi 10 Successeur de M.e. Maurice Ader et F. Lair Dubreuil Favart, 6 j Libraire de la Societe pour rice Rousseau. j j 6, rue l'Etude de la Gravure francaise j 2,), rue de Chateaudun, 2,). j Exposition Publique: Le Mardi 9 Avril, Salle nurn. 10, de 2 heures a 6 heures», lIS - su epoca final I) Debia, al parecer, entenderse . bas, cuya procedencia no se indicaba que todas las prue­ la colecci6n especialmente, procedian de indicada por esas misteriosas letras P. G. indicadas en la portada, ya que de algunas piezas se mencionaba concretamente co­ leccion conocida de procedencia, entre otras las del grabador, pin­ tor y fondista tan conocido en Madrid, Lhardy, mas algunas otras del senor Gonzalez Marti, el actual Director del Museo de Valen­ cia; un par de elIas de don Felix Boix cialmente nos interesa y-aqui viene 10 que espe­ una selectisima - de pruebas de Los Desastres colecci6n, no completa, de lei. Guerra que se decia proceder de la colecci6n de la senora Duquesa de Marchena, viuda d'e Borb6n, y procedente de la del Infante don Sebastian. De esta procedencia se anunciaban, en el mencionado catalogo, hasta 48 pruebas de estado de la serie ahora qu� estudiamos. Recordemos que al Infante don Sebastian se Ie habia mencionado como afortunado poseedor de un ejemplar completo de pruebas de estado; si ese ejemplar existe el y catalogo de la venta Drouot decia verdad, es que, ademas, el Infante poseia pruebas sueltas que constituian el lote, completo 0 no, anunciado en este cataIogo de I93S. Queden las aqui conjetu­ ras, pero no puedo por menos de advertir al lector que en el estu­ dio q�e hice del citado catalopo pude advertir que 2 de las pniebas alIi anunciadas no - mencionaban procedencia ; si esto era un error y procedian tambien de. don Sebastian, 0 sea de la Duquesa de Mar­ chena, entonces el total ascendia a so, y So eran tambien las que Campbell Dodgson mencionaba en la coleccion Prcvot, las de cuyos nombres podian coincidir con las que indicaba el cata- inicial�s I} Incluiase, por ejemplo, una prueba del primer grabado de Go�a" la Hulda a otra de Francisco de Paula, la colecci6n de las copias de Velazquez, un Agarratada, los dos palSa]eS, los tres E�j�to, ,San pnslOneros, el DlOS se lo pague, otros varios grabados sueltos, Coloso; prue b as d e estaed 0 d e L as C apncicl: s (3) un a " r I pruebas de estados de Las Desastres, dos ejemplares de Las Proverbios, uno de ellos acompana d 0 d e un estu di 0 me'd'to - ' de Sanchez Gerona IS de La 1 pruebas de estado " Tauramaquia procedentes deIas colecciones de ,los senores Gonzalez Marti y Lhardy, vanas htograflas sueltas las r , r cuatro de de los muerte, toros de Burdeos. En total, 110 , piezas, mas r I a I' Itogra f'ia d e F , de la Torre que representa a Goya en su IYh ec 0 de la venta. Puesto realizar comprobaciones halle que todas logo a las que Campbell Dodgson cita en la coleccion Provot estaban tam­ bien anunciadas en dicho catalopo y poco mas 0 menos en los mis­ mos estados,. porque, naturalmente, la catalogacion de la venta ci­ la marca tada no estaba hecha con y llevaba demasiado escrupulo de un cierto sensacionalismo comercial que afectaba desconocer las catalogaciones de Campbell Dodgson. Confieso todo esto para des­ cargo de mi ignorancia porque, en definitiva, no pude poner en don Sebastian las mismas claro si las supuestas pruebas de eran 0 no la coleccion Provot, aunque habia entrado en que �e citaban en fuertes sospechas de que asi fuera. En la duda y dejando para un mas afortunado la puntualizacion de estos extremos, investigador menciono en el catalopo que va paginas, cuando al final de estas hay caso, la prueba Provot, segun los datos de Campbell Dodgson de don Sebastian, segun los datos del catalogo y la prueba supuesta - citado, no sin alguna rectiticacion casos en que me ha parecido en necesana. Afirmabase hasta ahora que las pruebas de estado de Los Desas­ - tres de 1� Guerra se tiraron todas en papel verjurado de la fabricacion Serra, filigrana que era conocida en tiradas de otros grabados goyes­ _ f. cos. catalogacion de las que a En mi la Biblioteca de Madrid per­ tenecen, indique siempre este dato cuando era el caso y 10 mismo hace Campbell Dodgson al catalogar las de Keir, asi como el cata­ , Drouot al resefiar las que salieron en dicha venta. Parecia.. logo habia utilizado para las tiradas de taller pues, que solo pape] este se realizadas bajo los estados de Los Desastres. EI mismo papel Goya en Serr-a habia .sido utilizado tambien por Goya en las tiradas de la Tauromaquia, Pero asi como al resefiar algunas pruebas de estado de esta coleccion taurina halle alguna filigrana descrita por no goyesca· de este asunto, puedo ahora que se habian ocupado los autores antes recientemente por la decir que en las pruebas de estado adquiridas 120 Naciorial de Madrid Bibli�teea desenta aparece asimismo una filigrana nunea en grabados de Goya; la filigrana consiste en un circulo contiene las inieiales q�e I, H, S, circulo rematado por un ave y ter­ rninado en otros ornamentos florales mas la inseripci6n ROMANI) que aparece cortada por la mitad en las pruebas que han revel ado esta filigrana, euyo facsimil doyen repro­ dueci6n. Todavia se han mencionado de pruebas estado en otras colecciones; alguna hay en Bruselas, alguna Boston, asi como en otras en eoleeciones alemanas; quiero advertir al lec­ tor de que excepto el importante lote de Berlin, cuyas pruebas cito en su lugar eo­ rrespondiente, he prescindido de referirme las a colecciones alemanas y austriacas por motivos facilmente explicables, ya que, la en mayor parte de los casos, seria dificil en este � momento loealizar su situaci6n, si es que existen. Advertire, como , hiee en mi trabajo de 1934-, que hay que considerar, en 10 que a . pruebas de estado de Los Desastres se refiere, una cierta zona de penumbra que se presta al equivoco. Al hablar de pruebas de es­ tado, quiero decir en este y en cualquier caso, que se trata de una tirada contemporanea del autor y en la que se refleja un momenta de elaboraei6n de la anterior al considerado plancha, como defini­ tivo y hecho por las tiradas corrientes. En Los Desastres se publico mencionan, a veces, como pruebas de estado, algunas que, propia- . mente y empleando la palabra en este su riguroso sentido, no 10 son; como es sabido, Goya, que penso y redact6 los titulos para 1) SegUn me comunica mi buen amigo don Juan Ainaud, Director de los Museos de Arte de Barcelona, se trata de fabricacion catalana que ha continuado y continua hasta dias de la misma una nuestros en propiedad familia, Romani de apellido.' , 121 t» camp etas e es: as ea. e an ci a 0 ejemp ares de la letra, tirados antes de la edicion y Hofmann se pr ebas antes detuvo en el estudio de esta rareza por la circunstancia de que pudo autor austriaco estudiar algunos de estos ejemplares; el propio de Madrazo y que adquiri6 del posey6 una coleccion que procedia librero Hierseman en I90S por la suma de I500 marcos. Las pruebas van tiradas en semejantes a los de la papeles desiguales, algunos edici6n corriente con la filigrana J. G. O. Y otros en las reproduc­ ciones de los dibujos de Flaxman para la Iliada y para .el Dante, a hemos ya referido, una edicion espafiola de grabados segun. que nos de Piroli publicada en Madrid de I860 I). Ni que decir tiene que" todavia considerarse menos como tales pruebas de estado, pueden las laminas de Los Desastres que se imprimieron con los errores orto­ , graficos que hemos resefiado anteriormente. Me referire, por ultimo, al problema de las firmas; estudiando la coleccion de la hace afios, convencerme del Tauromaouia pude, minuciosos catalogadores de la obra de descuido que los mas con Go a parecen haber estudiado las laminas del maestro; no ya Lefort, ni Beruete, sino hasta el mismo Hofmann que es, en mi opinion, el que mas aplicacion escrupulo puso en el estudio de los grabados de Go a, dejaron. pasar por alto en sus incompletas catalogaciones, la mencion de firmas incluidas por Goya en sus laminas. Creo haber este sentido mis observaciones y poder incluir en el cua­ apurado en dro adjunto, ademas de consignar los datos en el catalopo corres- 1) Otro ejemplar semejante de pruebas antes de la letra poseyo Burty; Stirling compro uno que habia pertene­ cido a Charles Leblanc y Hofmann estudio otro en la coleccion Jay de FrancTort. I22 pondiente, la lista completa, he incurrido en si no la de j}lguna omisi6n semejan_te a antecesores, de las mis firrnas de recen en las laminas de Los Desastres de la Goya que apa­ Guerra, lista va enri­ quecida con alguna observaci6n nunca hecha antes. que LAMINAS FIRMADAS Y FECHADAS EN LOS DESASTRES DE LA GUERRA N.O TiTULO Situacion Observacioneg 6 Bien te esta se Angulo inferior izquierdo. 10 Tampoco Angulo inferior derecho Firma . invertida; no vfsta por Lefort, advertfda por Hofmann. i I I por esas ... " Angulo inferior izquierdo . o vista por Lefort. 12 Para eso habeis nacido Tercio inferior . Izquierda. 13 Amarga presencia Parte inferior, a ]a Iz- quierda. 16 Se aprovechan Tercio inferior izquierda. . 17 No se convienen Parte inferior la junto a raya de recuadro Dos firmas: el . . una, bajo caballo, nunca adver­ tida. 18 Enterrar y callar Zona inferior la a izquierda . Ya no 19 hay tiempo . T ercio inferior izquierda . No vista por Lefort; ad: vertida por Hofmann. 20 Curarlos y a otra Zona inferior Con fecha 18 10; . izquierda no vista por Lefort, advertida por Hofmann. Sera 10 mismo 2 I .' Angulo inferior izquierda . Firmada dos veces una a continuacion de otra. 22 Tanto y mas. izquierda Zona inferior Con fecha 18 I o. 23 Lo mismo otras Zona inferior Firmado dos en partes izquierda veces. 24 Aun podran servir Zona inferior izquierda. 25" Tambien estes Tercio inferior izquierda. No se 26 puede mirar Angulo inferior izquierda. 27 Caridad Angulo inferior izquierda . Con fecha I 8 10. 30 Estragos de la guerra Zona inferior izquierda. 123 TiTULO Situacion o bservaciones ,0 . 39 i Grande hazaiia! [ Con mu rtos! , . Junto al angulo inferior Izquierda. . .p E apm entr ' las llamas Zona inferior izquierda . Zona inf rior izquierda. ++Ylvi Es tam i' Zona inferior izquierda Firma mas cursi va y +s . ... grande que las demas. I I alm Junto al' �oulo inferior advertida por es­ izquierda " ' , unca tar sobre la ombra J ado muy oculta por ra aonatinta. - _' PUlo inferior Izquierda , La - invertida. Jun 0 al �oulo inferior izquierda. * * * tas pruebas puedo aun afiadir a elias que debemos a una inves- '--'-".lUiLl.'--LL�O .Cll.LJLL'\...U..l.�e in eresad en grabados de Go a, Bo que ha eouido la historia de 1 ce Go en ondo tan poco recondite como el .Archivo d 1 demia de an Fernando. Como sucede siempre, es 10 mas ignorado aquello que se tiene mas cerca. De la documentacion estudiada venimos a saber que 80 planchas de Los Desastres y 18 de Los Dispaxates, eran ofrecidas a la Academia en 1862 como propie- dad de don Jaime Machen y que en octubre del mismo ana eran � adquiridas al precio de 28.000 reales. En seguida se prepare la tirada academica de Los Desasttes que fue estampada no por la Calcograffa sino en el establecimiento de don Laureano Potenciano; se tira- ron 500 ejemplares can el papel de la J, G. 0'" mas otros filigrana 1) Sobre Ta adquisidon'y estampacion de «Los Desastres de la Guerra» .y de «'Los Proverbiosn , trabajo publicado . en el «Archivo Espafiol de Arte», mim. 95, 1951, 263-264-, pags, doce papel extranjero de mas cuerpo, sin cola. Las en y de 82 la serie fueron ofrecidas planchas 81 a la Academia por Lefort en el precio de 2.000 reales cada una en enero de 1870. Lefort termino ofreciendolas en donativo a la Academia, quien obsequio al donante con series de Goya y otras publicaciones de la corporacion , No deja de ser curioso, por' cierto, que nunca se hicieran tira­ das de estas planchas para incluir las laminas en las nuevas tiradas que la Academia, ya poseedora de ambos cobres, realize a partir de 1891. Sin duda por ello nadie volvio a acordarse de tales chas ni las echo nadie de menos. plan­ Porque es el caso que desapare­ cieron. Asi 10 ha declarado don Adolfo Ruperez, estampador de la Calcografia durante muchos aiios. Los cobres 81 y 82 de la serie de Los Desastres no estan en la Calcografia ni estaban ya hace 40 aiios, segun Ruperez, mientras todos los que de Los Desastres escribian afirmaban su conservacion en, aquella dependencia de la Academia. Consten, pues, aqui estas aclaraciones que he podido incorporar a este estudio en el ultimo momento. * * * EI estudio analitico en el que nos hemos detenido las en 'pagi­ nas arrteriores, no nos exime de aludir, en unas palabras finales, al valor historico de la serie de Los Desastres X representative como tal. Dejando aparte cualquier minucia tecnica 0 erudita, consi­ derando la obra de arte que es en conjunto la serie de guerra de Goya en su valor significativo y total, no podemos por menos de sentir en ella tambien el aldabonazo de un nuevo espiritu. Los Desas­ tres nos anuncian una crisis en la historia de la humanidad que Goya expresa a su manera desde su rincon iberico, pero que corresponde a todo un movimiento al ,que podemos aludir pronunciando jun­ tos los nombres de cuatro hombres representativos de aquella ge':' 12S neracion. Es el tiempo de Napoleon, ,de Goethe, .de ,Beethoven, de Goya. Poca cosa .. seria que Goya nos anunciase un arte nuevo si 'no fuera a la viraje definitivo en la historia vez sintoma de un universal. Un tiempo vivo, dramatico apasionante, caracterizo la , historia de aquellos tiempos de crisis entre un mundo que des­ adviene y que se manifiesta prefiado de inquie­ aparece y otro que tudes 'Y de futuro El hombre ernancipado por la raison comienza a .. sentir el drama de su soledad en el mundo ; afios despues esto se - llamara remanticismo ; si a la musica nos referimos recordaremos .que la figura de Beethoven, el que haexpresado con ritmos y soni­ dos, por primera vez quiza, el drama y las arigustias del hombre moderno, nos parece hermanada con la de Goya, a pesar de las dife­ rencias ,entre genios, acentuadas por las que existen en el sus dos lenguaje de las artes que respectivamente cultivaron. Tambien Goya siente el drama del hombre, quiero decir, esa indagacion en el in­ dividuo hacia adentro, hacia profundidades no conocidas hasta alrora, que es 10 que va a caracterizar,. de una manera pasional y hasta mor­ bosa, el arte de nuestros dias, para Hegar en la expresion literaria Sartre hasta las exasperadas manifestaciones a Dostoyewski 0 ·0 del de dias. 'Se trata, en todo caso, de arte vanguardista nuestros una exploracion de fuerzas incognitas, de selvas del espiritu en las que abre paso el arte y van a constituir su mas apasionante atrac- se tivo. Todo un mundo abierto a la fantasia individual, a la imaginacion . exasperada, y al movimiento. Goya, como nadie, repre­ a la pasion senta esta tendencia y de. aqui lao calificada genialidad que, pese a sus defectos, ,hemos de otorgarle siempre. He abierto las paginas de un modesto, pero que. me era interesante releer para la libro elaboracion de estos capitulos : la historia de los Sitios de Zaragoza citada ya en pasajes anteriores,' redactada por un paisano y Con­ temporaneo Goya, el cronista aragones don Agustin Alcaide de Ibieca ; pues bien, su capitulo pnmero comienza con ese noble an- 126 dante que todavia adoptaban para sus escritos muchos de los hombres que nacieron en el siglo XVIII: «El objeto mas noble de la Historia es observar y pintar los hombres en las situaciones en se yen mas que las almas violentamente agitadas y, de consiguiente, todas sus facultades puestas en movimiento ». Nadie podra extrafiar que este parrafo me'llevase velozmente a pensar en su exactisima al arte de aplicacion Goya; otros dirian que este parrafo, salido a luz en 1830} esta ya impregnado de radicales esencias rornanticas, pero es a Goya a quien queremos co_ncretamente aplicarlo La vocaci6n, el tern­ , peramento, la epoca y las circunstancias dicase su arte nervioso exigieron a Goya que de­ y' expresivo a pintar a los hombres en situa­ ciones en que sus almas se hallan violentamente agitadas y sus facultades puestas en movimiento. A ninguna obra goyesca se apli­ can mejor estas calificaciones que a Los Desastres de la Guerra. Nos encontramos, pues, en un momenta de crisis del espiritu occidental, en ruptura de equilibrio del cual Goya es una uno de los testimo­ nios mas vivaces. Nunca 10 comprenderemos mejor que si recor­ damos, a rengl6n seguido, las conclusiones de un gran historiador de] arte frances de las catedrales, ese siglo XIII en en que culmina la . civilizaci6n cristiana occidental: «La catedral, dice Emile Male, fue el libro abierto en el que el pueblo podia aprender todo 10 que Ie era necesario saber. Estamos en el sigh:> de la certidum-' bre, y por ello, �l arte, que refleja siempre el fondo de nuestras 'almas, era todo serenidad. Todos los sentimientos violentos quedan lejos; 10 que se lee sobre el rostro de las estatuas no es ni el sufri­ miento, ni la angustia, ni el tormento del infinito,sino la paz pro­ funda la fuerza , en reposo el amor , en silencio. La muerte misma se concibe con una belleza suprema, como un encanto mas. Exten­ didos sobre tumbas, los sus muertos representan con la gracia de se la juventud de los ojos los abren a una luz que y en lugar cerrar los mortales no vemos todavia »; 127 El que salte de estas exactas y maravillosas definiciones a las tnigicas y feroces estampas de L?s Desastres de la Guerra, podra tener, 'en escorzovuna imagen viva y patente de esa crisis del espi ... ritu humano de la uno de los mas que Goya fue, en su tiempo - , geniales y exasperados exponentes. 128 CATALOGO DE GRABADOS, , PRUEBAS DE ESTADO Y DIBUJOS PREPARATORIOS DE «LOS DESASTRES DE LA GUERRA». Induimos esta en parte de nuestro trabajo -el laminas, el catalogo individualizado de las en cual,. naturalmente, se aprovechan, la concision con de vista y concreciones a necesaria, puntos que se ha llegado en el estudio anterior. Si un este tipo ha de ser util al estudioso del catalogo de grabado, pare cia imprescindible, al que esto escribe, hacer un estudio 10 mas exacto posible, pero, sobre todo, puesto al dia de 10 que se sabe hoy sobre los estados de las planchas en cada una de las utilidad de este estampas. La cataIogo es indiscutibl-, especialmente para ellector espafio] encuentra facilmente en el mercado que no libros -que puedan ofrecersela, Los auto res que, se preocuparon de estas puntualizaciones, las hicieron en libros ., dificiles de .encontrar. El mismo Beruete agotados y hoy muy de estados, y los libros de Hofmann no incluvo en su Go/a arabador catalopo y Delteil son incompletos en este El aspecto. catalogo de estados incluido en las paginas siguientes completa notablemente los dos anteriores porque a el se incorporan precisiones y datos que dichos autores no conocieron. Estas de a aportaciones nuestro son catalopo principalmente cinco. I. Las descripciones de nuevos estados dadas a conocer son en la edicion tantas por Campbell Dodg­ citada 10 de estas veces a largo . paginas, publicada en Oxford en 1933 Y en la que se dan a conocer muchos estados nuevos y muchas pruebas no conocidas de colecciones francesas e a inglesas. 2. La catalopacion puntual de las de estado de la Biblioteca pruebas Nacional, aparecida ya trabajo en del un que esto escribe publicado en 1934. a La menci6n de las 3· pruebas de estado que se citan como procedentes de la coleccion del infante don Seb�stian en el cataIogo de venta del Hotel Drouot, que ha sido citado en las ya paginas del texto, aunque advirtiendo que nos hemos perrni­ tido de las afirmaciones de dicho corregir algunas catalopo. . a La referencia a las 4· pruebas de estado del famoso y tantas veces citado ejem­ plar de Los Desastres de 10 Guerra que perteneci6 a .Cean Bermudez y que pude.estu. diar en 193 5. a La.menci6n de 5· algunas nuevas pruebas de estado adquiridas recientemente por la Biblioteca Nacional, algunas estados desconocidos hasta el en presente. 131 del infante don Sebastian y al ejemplar Cean, respecta a las pruebas En 10 que debo de hacer alguna oportuna advertencia. _ . mi duda sobre la pruebas a de que las He hecho observar en el texto posibilidad de la coleccion Provo t, pudiera constituir el mismo que se refiere Campbell Dodgson, 'lote aparecido a la venta en 193!} como procedente del infante don Sebastian. En duda 10 dejo, porque no he r= dido precisarlo y, por ello, me ha parecido obligado citar las dos dejando la resoluci6n a quien pueda un dia averiguar el paradero de este interesante lote. En cuanto al ejemplar Cean, el rapido examen que de el ante las notas entonces pude hacer hace bastantes afios es causa de que, a veces, I tomadas, se me susciten dudas que es obligado confesar. Pido perd6n por esta me este trabajo, incertidumbre, ya que no me ha sido posible aclararla al aparecer estos datos a mi catalogo;: pero, en todo caso, me ha parecido preferible incorporar de su inclusi6n. 'aunque puedan contener alglin error de detalle, que prescindir Ellos podran servir de subsidio a un catalogador futuro, 10 que me decide sin reparo publicar mis notas sobre el tan citado como .escasamente conocido ejcmplar a de Cean Bermudez. La incorporacion de estos datos hara util al estudioso el nuevos esfuerzo realizado para completar el cataIogo que se incluye en las paginas siguientes de mucho mas detallado y exacto que el de Delteil. Ya he dicho y que, des luego, es de las pruebas de estado de cada uno de los grabados de Goya que en la menci6n no he intentado ago tar las citas, recogiendo sino aquellos datos en q�e se trata de no colecciones estudiadas recientemente o de colecciones publicae cuyo paradero puede revuelto mundo de nuestros dias, Por estos precisarse con alguna seguridad en el motivos, repito he prescindido de referencias , Ia coleccion alemana que no sea la a de Berlin, y esto por motivos especiales que en el texto .se explican. la descripci6n de las laminas mis­ N,i que decir tiene que he ahorrado al lector cuando se presenta ante sus ojos una reproduc­ mas, cosa que no tiene objeto alguno ci6n excelente. S610 en algun he llamado la atenci6n sobre algun detalle signi­ caso ficativo. Esta edici6n tiene la novedad y el interes de ofrecer, al propio tiempo que las laminas de Los Desastres, las de los dibujos que sirvieron a Goya reproducciones para proyectar serie, cuando ellos se conservan; de esta manera se ofrece la posi-. su bilidad al lector de realizar por sf mismo una comparaci6n en la que el goce se - aumenta la critica se afina-, entre la primera idea la obra definitiva de Goya en y y la plancha. Para hacer mas util esta parecido interesante poner de comparaci6n, me ha " manifiesto 10 que Goya ha alterado en la composicion al grabar su dibujo para destacar, Para en 10 posible, el proceso de elaboracion 'en estas creaciones del artista aragones. facilitar cualquier busqueda sobre los dibujos, se incluyen dos referencias esenciales: la del numero que el disefio lleva en .el cataIogo correspondiente del Museo del Prado y el de las lamina� en que el dibujo se repro�.uce, bien en la publicaci6n de D' Achiardi o en los dos volumenes de dibujos ineditos publicados por el propio Museo . .132 NUM. I. TRISTES PRESENTIMIENTOS DE LO QUE HA DE ACONTECER Lefort y Hofmann, 145'1); Beruete, 103; Delteil, 120. Aguafuerte con retoques a punta seca ; moderna. alguna ligera aguatinta en la tirada La lamina fue ideada, sin duda alguna, como de servir de introducci6n 0 'portada de la serie a la cual habia de obertura. Hay que ello que no fue, ni con mucho, de las primeras realizadas; en cuanto asuponer por aproximarlaal numero 69, el fatidico Nada concepci6n y tecnica, hay que que acaso fue mento como remate final de la serie. En esta pensada en un primer mo­ la inquietante amenaza primera estampa, Goya quiere expresar que sobre Espafia se cernia en los afios revoluci6n eli Francia, anteriores al 1808; guerra con la Republica, intrigas palatinas, ambiciories napole6- nicas, asechanzas inglesas, corte minada por el desenfreno, la inmoralidad y la dis­ cordia. La nube seoscurecia, en efecto, sobre una Espana abandonada nantes. Es de notar por gober­ sus que Goya para expresar este presentimiento, no ha encontrado otra f6rmula plastica que la de un hombre de rodillas, mirando al cielo en una acti­ tud inconfundiblemente religiosa. Este hombre, abandonado y andrajoso, agobiado la el por angustia y por temor, eleva sus ojos y se humilla con Aun gesto de oraci6n y suplica, suponiendo que Goya fuese a sus horas descreido, con ese descreimiento ficial de los dias de euforia super­ y de soberbia, el artista 1).0 encuentra los sentimientos para comunicarnos que esta lamina expresa sino la actitud de una invocaci6n emocio­ nada al Padre comun, El dolor engendra la angustia; la angustia la humildad, y esta no halla salida sino la otra esperanza, esperanza fuera de la raz6n y de la ciencia. Pero como ni descreirnientos ni fe son en en esta lamina se introduce Goya absolutamente puros, he aqui que algo tambien de 10 que puso el artista en la famosa es­ tampa de Los Caprichos relativa al Sueiio. de la razon ; aqui no es la raz6n la que duer­ me, que bien despierto tienen al de la personaje Goya angustia y el temor; pero entre las nieblas del sombrio en el paisaje que se arrodilla esta lastimosa encarnaci6n de la Espana que barrunta la guerra, aparecen tambien extrafias figuras que nos recuerdan las aves los monstruos agoreras, y que acechaban a la raz6n dormida en la anterior serie grabada del maestro aragones 2). La lamina es evidentemente una de las mejores 1) La numeraci6n de Hofmann la de Lefort abreviada servira de referencia al sigue en 10 que a los Desastres respecta, por 10' que la cita a Lefor�, en L., catalogo del autor aleman, sin ,mas Las menciones repeticiones. a Beruete y Delteil se haran en 10 sucesivo con las iniciales. . 2) Despues de escrito este trabajo, dispuesto para la imprenta des de hace afios, ha IIegado a mis manos el libro de Hans Sedlmayr, Verlust der Mitte. Die bildetide Kunst des 19 und 20 Jahrhunderts der Zeit (Wien 194-8), en el que el autor, coincidiendo con ideas �ls srmpton ��d symbol que expusimos en nuestro traba]o La, situocion .y la estela del de arte G�a (Madrid 194-7), considera a Goya como el artista que expresa en sus obras la quiebra del nistico de la vida la crisis que en su conce�to, h,uma­ epoca cornienza ; por ello y no por adjetivas notas de temperamento plctonco 0 de factura, es el �erdadero precursor del arte'moderno. Para Sedlmayr primera lami�a �e Los Desastres esta «que la desesperaci6n del hombre, de rodillas las tinieblas del mue�t;a y de la noche, la ante laica caos slgmfica cIaramente, version ' la secul ari zaciar; del tema reli qioso del Cristo en la oracion del Huerta». , 133 composlClOnes de, Goya y excelente, .ademas, como grabado; no obstante, hubiera fantasmas que. confusa y acaso ganado de prescindir de esa alusi6n a monstruos J del fondo. torpemeIite se dejan adivinar entre el rayado Se conocen cuatro estados de la plancha, correspondiendo los primeros a tres pruebas de estado propiamente dichas y el cuarrc a la tirada de la Academia (1863). Su descripci6n es la siguiente : I. Antes de la letra, sin numero y antes de algunos retoques en el pecho, de­ inferior de las ropas del personaje arrodillado. Existe .bajo del brazo 'yen la parte prueba en la Biblioteca Nacional de Madrid, dada a conocer en mi trabajo Las prue­ bas de estado de los Desastres de 1a guen;a en 1a Bib1ioteca Naciona1 (Madrid, 1934) . Antes de los retoques pero con el mimero I. Paris, Cabinet des . II. Estampes ; Berlin, 1906; Pedro Gil; Cean "). de la letra. Col. Stir­ III. Con retoques de Iineas oblicuas pero todavia antes ling, Keir. IV. Con Ia letra ; desde la edici6n de la Academia (I 863). La letra fue grabada dos veces. en el Museo del Prado (Cat., num. 17) . 1 El dibujo preparatorio se conserva D' Achiardi en la lamina XLV de su obra res dessins de don Francisco y 10 reproduce de Goya y Lucientes, Musee du Prado d Madrid, Roma, 1908. Es un apunte ligero a au la sanguina .en formate mas apaisado que el grabado, simple esbozo para fijar la idea, que sufri6 divers as modificaciones al grabarse; vease, por ejemp]o, la disposicion de la camisa del personaje que en el grabado aparece mas desgarrada, dejando ver el a la pecho desnudo. Tampoco estan en el dibujo detalles como la piedra que figura el grabado. izquierda en NUM. 2. CON RAZON 0 SIN ELLA L., 146; B., 104; D., 121. las tiradas modernas: Aguafuerte y punta seca ; ligera aguatinta en angustiosos presentimientos, Goya salta sin transici6n a la escena viva De los y I esta la la hemos dicho, no palpitante ante los ojos; ya aqui guerra, y guerra, como ya es una lucha entre ejercitos : son los hombres del pueblo, descamisados y sin armas, frente frente contienda los soldados de Napoleon.' los que estan' aqui a en desigual con diversos proce­ vencedores Europa. N6tese en este aguafuerte uno de los en toda dimientos graficos que Goya emplea en la serie: figuras grandes muy en primer francamente destacadas sobre un fondo claro. Con razoti termino, con pocos oscuros, y En mis notas ante el hallo la observaci6n de que pareci6 clararnente sobre la cabeza del per­ ') ejemplar me ver cabeza de Sobre el hombro del perciben dos rayas paralelas con trazos en parte sonaje una ave nocturna. personaje se seguidos y en parte con puntos que no se ven en otras pruebas. 134 o ella, "estos dos espanoles sin que aqui simbolizan a la nacion toda y q�e luchan por un espontaneo sentiiniento contra una opresora invasion, van a caer ante una superior movida por los complicados hilos de la fuerza "que, �n contra de 10 que politica de Napoleon. Adviertase dijo Delteil, los espanoles ni son soldados uno de ellos tiene ni llevan un en Ia cuchillo fusil; mano, el otro maneja un chuzo. I. Antes de la letra, del numero y de nuevos segundo personaje del segundo h�rminotrabajos (rayas horizontales de sombra en el a la mentarios en la montana del fondo, entre los dos izquierda; toques suple­ espafio] que Iucha, a la derecha). Estado espanoles y en las ropas del descrito por seglin la prueba del Gabinete de primera vez por Hofmann don Felix Boix �stampas de Berlin, procedente de la coleccion de 1906). (adquirida en It Como el anterior, pero con el numero 36. Paris, Cabinet des Estampes; Paris, Madrid, Biblioteca Nacional; lin Bibliotheque (segun Campbell Dogdson); infante don Sebastian de l'Universite I); Pedro Gil; Ber­ III. Con los 2). retoques indicados y grabado ya el num. 2: Estampes; Berlin; Col." Stirling, Keir; Cean 3). Paris, Cabinet des IV. Con la letra; l863 y siguientes ediciones. La letra fue y en la primera algun rasgo invadia el grabada dos veces, campo de la superior de la C inicial. estarnpa- se percibe el rasgo No se conserva el dibujo preparatorio. NUM. 3. LO MISMO 1., 14-7; B., lOS; D., l22. Aguafuerte con ligera aguatinta. Como Goya no trata de darnos idea de batallas compuestas, ordenadas ,y ramicas, si quiere reflejar 10 que la lucha fue en el pan�­ suelo_ espafiol tiene repetIr incidentes de lucha �ue cuerpo a, cuerpo, matizados diversamente. Lucha deslgual; bien las gentes del pueblo aprenden y no siempre llevan la ;am­ ejemplo: aun con armas �eor p�rte; he. aqUl un superiores, los franceses cayeron a miles bajo la furia de los espafioles que luchan como pueden la estampa 10 dice -'-, con - o a mordiscos. pufiales, con hachas • 1) Las pruebas que Delteil menciona- en Ia Biibliroth' eque d e I'U' ruversiite tan e es hoy seglin , mis noticias " en Ia actual Bibliotheque d' Art et d' Archeologie, antigua fundaci6n Doucet: las , , tengase en cuenta en sucesivas 2)" Ya se ha dicho que se cita desde antiguo un ejemplar de pruebas de Los Desastres en �l�a:'� "tioin de poder e 1, �nte d S e b cuyo paradero nadie habia hablado hasta 1935", en que sa I'10'I ' de Los Desastres a a ven ta en Paris un Iote importantisimo e prue as . don bas- que se decia 'd proceder e I a co I eccion d e I L� " mran t e, y directamente de su here dIdera a uquesa d e M ar- chena; a ello nos hemos referido en el texto, 3) Si mis notas tomadas ante el ejemplar de Cean no yerran, Ia prueba de esta coleccion " dria 1 un estado inter supo,n _ medio el II y el III; sin los retoques, pero con e I numero 2; mas no uedo entre r p precisar si este numero, como en 0 tras pruebas del mismo ejernplar, esta escrito con 0 lapiz ya grabado, 135 del I. Antes-de toda letra y de todo numero y de algunos retoques (cabeza la derecha del torso del mismo persona]e para hombre con el hacha y retoque a de I'Llni­ corregir la silueta un tanto absurda del primer estado). Paris, Bibliotheque versite , indicar que tal nu­ II. Con, numero. Por cierto que todos los autores suelen mero el 18, 10 que es no. es asi, sino un numeral de la decena 40 que puedeparecer, el de Cean Bermudez, 0 bien o bien el mismo 40,. Y asi me parecio en ejemplar estado ni cita paradero de ninguna. el 43 0 48. No hemos visto prueba de este se el numero antes mencionado ha sido .recubierto. por III. Con el numero 3; las cifras como se ha indicado. Paris, Cabinet des Estam­ algun rayado que oscurece Pedro infante don Sebastian; Cean. pes; Berlin; Gil; la linea que encuadra Ia Es prueba IV. Sin letra aun, pero con composicion. de tirada realizada en 1863. Prueba en Keir � V. Con letra;' desde la tirada de 1863. No se conserva el dibujo preparatorio. NUM: 4. LAS MUJERES DAN VALOR L., 148; B., 10.6; D., i23.' Aguafuerte con aguatinta. la guerra de el Particular asombro cause, a los que siguieron de oerca Espana, Textos papel que en espontanea tuvieron las mujeres. la defensa enconada y y pasa­ como desde el dia 2 de las' hembras - jes abundan y -demuestran primer mayo - lucha el frances. He aqui dos de ellos: Mesonero, tuvieron parte decidida en la contra en sus Memorias, describe (pag. '42) el asalto aIos mamelucos en la Puerta del Sol «Las mujeres dice se' metian por bajo de los caballos para el dia 2 de mayo - - ... las mientras los hombres se encaramaban a la grupa y hundir las navajas en tripas, daban muerte a los jinetes», y en las memorias del general Lejeune (De WalI11)' d Wa": «Cierto numero gram, pag. 197; se refiere al sitio de Zaragoza) leemos 10 que sigue:. de mujeres, mas exaltadas que los hombres, llevaban el furor guerrero hasta el extre­ de afecto de ternura maternal moderaba su mo. Ninglin sentimiento conyugal 0 veiaselas excitar la lucha a sus maridos que exasperacion ; en medio del en peligro caian a su lado y expiraban en sus brazos», , de los usados por Goya en La estampa muestra otro procedimientos graficos sin referencia des­ Los Desastres: grupo de figuras grandes, concreta a un espacio, que , . tacan sobre fonda de grueso grano de aguatinta. un conocida. - I. Antes de letra,' numero y aguatinta. Ninguna prueba II. Con aguatinta y sin numero , Descrito por primera vez por' Campbell coleccion Provot ; infante don Sebastian. Dodgson en la coleccion Stirling, Keir; III. Con el numero 34. IV. Con numero 4, el u'umero 34 casi borrado. Berlin; Pedro Gil; Cean ; colecci6n Paris, Cabinet des Estampes; V. Con la letra desde Stirling, Keir. , 1863. NUM. S. Y SON FIERAS I L.; 149; B., 107; D., 124. Aguafuerte, aguatinta y punta seca. Las mujeres no s610 se defienden, sino que atacan. Si caen en la lucha, tambien hacen caer al Esta lamina de enemigo. Goya es una de las mas vivaces e nantes de la serie el impresio­ ; grupo de primer termino con la mujer que sin dejar a su hijo, al que sujeta con su brazo, ataca al frances, hiriendol- con la pica en el vieritre, es (rna terrible estampa de 10 que la lucha de la 1.' Antes de la letra, del numero de Independencia fue en el suelo espafiol. 16n del soldado del y alglin rayado suplementario en el panta- primer termino. No se sefiala de paradero ninguna prueba. II. Con el numero 28 Y los retoques en el pantal6n del soldado. Biblioteca Nacional, Madrid; Paris, Cabinet des Estampes y Universite ; Berlin; colecci6n Stirling, Keir; colecci6n Provot ; infante don Sebastian. III. Con el numero s. Ademas de este detalle, Delteil 10 describe asi : «El nu­ mero precedente 28 subsiste pero semiborrado 0 mal entintado; antes de la letra, pero los margenes han sido limpiados y reforzado el grano de aguatinta». El estudio de la prueba del ejemplar Cean no confirma enteramente esta descripci6n; el agua­ tirita rebasa los margenes izquierdo e inferior. No me parece seguro que el agua­ tinta sido haya reforzada, pero,· en todo caso, aparece ya - y Delteil no 10 indica -e-e­ el. trazo de recuadro Cean ; coleccion .. Stirling, Keir; Paris, Cabinet des Estampes ; Berlin; Pedro Gil. IV. Con letra ; desde 1863. No conserva se dibujo para este grabado. Nu�. 6. BIEN TE SE ESTA L., ISO; B., 108; D., 12S. Firmado Se trata, al en el a�gulo inferior izquierdo. Aguafuerte con �guatinta. . parecer, de . frances que ha caido en a�cio� de guerr�. Ennqu; . un jefe Melida, en su afan por relacionar las laminas de Goya con episodios la hip6tesis, un poco gratuita, de que puede tratarse del con�cIdos, la�� Dupre, �ue murio gener�l en la batalla de Bailen, ser este 0 otro de los miles de oficiales fran- Pudo cualquier ceses la guerra de en Espafia. El grabado nos muestra.otro de los recur­ que cayeron utiliza en la serie; primer termino, destacado sobre un sos 'que Goya un gr�po en fondo oscuro, de cuevas, procedimiento que nubes, de arquitectura de con rayado 0 tambien los cuadritos de de la serie de la Romana, Observemos empleo en guerra no haber duda, se trata de una batalla, Goya nos presenta un que si, como parece incidente minuscule y lastimoso, alejado del carppo de la accion misma. sin numero. Berlin 1. . Aguafuerte pura sin aguatinta. Sin letr.a y (1906) I). II. Dado a conocer por' Campbell Dodgson. Con aguatinta . pero sin numero , Coleccion Stirling, Keir. el Biblioteca Nacional; Paris, III. Con el mimero 26 y aguatinta. Madrid, Cabinet des coleccion Provot ; coleccion del -infante don Se� " Estampes y Universite; . bastian; Cean (margenes sin Hmpiar).· IV. 'Con el numero 6. Paris; Cabinet des �st'ampes; Berlin; Pedro Gil; col�c­ cion Stirling, Keir. Con la letra ; desde 1863; V. lleva, ademas, algu.n ret9que en el cuerpo del oficial moribundo. No se conserva el dibujo preparatorio. NUM.7. iQUE VALOR! L., lSI; B., 109; D., 126. el aguatinta, afiadido al hacerse la tirada de la Academia. Aguafuerte; de los pocos aludir claramente a Es uno grabados en que Goya parece querer un incidente determinado; aqui se trata, sinduda, de la famosa Agustina, .la muehacha . intervino activamente en el primer sitio de la ciudad del Ebro. y que aragonesa que se des taco en su defensa contra el ataque frances del 1 de julio de I 808. Los artilleros que defendian la Puerta del Portillo habian caido todos; uno tras otro a sus cafiones ante el furioso ataque de los franceses, quienes, al observar que junto callaban las bocas de avanzaban ya seguros de tomar la puerta. «Agustina Ara­ fuego gon .dice Alcaide -, que permaneda en el sitio mo�ida de un impulse - extraordi­ nario y deseosa de vengar la perdida de tantos valientes que entre el dia anterior y los aquella mafiana habian perecido, al mirar que el ultimo .artillero expiraba y que franceses iban a lograr sus intentos, tomo gallardamente la mecha y disparando el cafion de a cargado a metralla canso una destroza y mortandad extra- veinte y cuatro ordinaria» (tomo I, pag. '130). Otros testimonios franceses y espafioles (Toreno y \ dicen que esta joven, entrenada en la punteria del cafion �ejeune), coincidentes, �os mencionamos Berlin, al tratar de una prueba de estado, se entiende qRe nos referimos ala colecci6n 1) Siempre que la indicaci6n- de la clfra 1906, qui ere decir que.Ia prueba citada fue ad qui: del Kupferstichkabinet entre parentesis - ; rida en la indicada fecha con el lote procedente de la colecci6n de don Felix Boix. fusil, la que Y d�l en adquiri6 �ran destr�za, �ue ll�var viveres a a una bateria muy castigada por el fuego del enemigo y ternblemente dIezmada; viendo flaquear a sus defensores, se precipito entre los de las muertos y heridos y cogiendo, dicen, una mecha de un del canon �anos. rmentras estuviera VIva. �rtill�ro ag�nizante, EI disparo pieza del 24 y juro una no separarse ejemplo fue eficaz y los espafioles contraataca­ ron vigorosamente a los franceses. No fue el unico caso ; otra Manuela Sancho, disparo cafiones en la defensa de aragonesa de 24 afios, lleva el nombre de Zaragoza; una calle. de la ciudad hoy improvisada artillera. esta Se trata, la serie de Los por tanto, en heroico entra conscientemente en una Desastres, del unico caso en que un factor estampa de Goya; quiza ello hace, asimismo, que la cornposicion de este grab ado sea mas 10 admitido clasica, es decir, mas de acuerdo con tradicionalmente para una escena de guerra. La eficacia del grabado esta confiada al de la rotunda silueta de cafion contraste y figura sobre fondo blanco, pues, segun parece, hasta la edicion academica no se oscurecio el fondo de la I. Aguafuerte estampa. pura antes del, numero y el Ni Hofmann ni . aguatinta. Deltei] mencionan el de paradero ninguna prueba. II. Como el anterior con el mimero pero 41 y tcdavia antes de nuevos en la plancha. Madrid, Biblioteca Nacional ; Paris, Cabinet des trabajos de I' Llniversite Estampes y Biblio­ theque ; Berlin; Bremen; coleccion Stirling, Keir ; infante don Se­ bastian I). III. Con el numero 7 trabajos en la plancha no descritos por Delteil, y nuevos modificaciones cabeza, peinado, cuello y corpifio de la mujer; en en la silueta del seno as! como mas definida la curefia alg..m rayado mas del cafion, apenas los dos anteriores; en ellos apuntada en aparecen unas rayas parasites en la parte superior que los nuevos trabajos en el busto de la heroina dejan encubiertos casi totalmente en este tercer estado. Lleva, ademas, raya de recuadro. Berlin; Pedro Gil; Cean, VI. Con aguatinta. Paris, Cabinet des Estampes ; coleccion Stirling, Keir. V. Con la letra ; des de 1863. EI Museo del Prado conserva dos dibujos preparatorios en anverso y reverso de una misma hoja de papel que se catalogan en su sala con los mimeros 4.H (la pr'i­ mera idea) y 430. Este Ultimo, reproducido por D' Achiardi, lamina XLVI, presenta notables variantes en el tamafio del cafion, en la proporcion entre cafion y figura y en el de grupo muertos, nerviosamente esbozado a la y grabado, podra observarse cuanto ha mejorado la se s�mguina: �� compara� �ibujo composlclOn en este ultimo y con que seguro instinto Goya ha hecho mas firme y trabada la relacion entre las . masas. I) No trata, pues, de; don se en esta prueba procedente Sebastian, de un primer dice al mencionarse con - el r numero 38 en e I Cata Iogue d e ltd a ven a e I H 0 t eI Drouot 10 e�tado avril 193 " no r de,Sc�ito, como 10. se La excelente pagma .. , , r reproduccion que el . propio Catalogue f h ace idenci [a de la coleccion r , Stirling, que lleva tambien 0 rece nos ver su coiner encia con el numero . ,p, 139 NUM. 8. SIEMPRE SUCEDE L., 1S2; B., 110; D., 127. Aguafuerte. No clara la intencion que lleva el letrero de Goya; se trata, sin duda, de es una carga de dragones, si es- que no representa una huida; al destacar en primer ter­ mino el incidente del soldado que cae derribado con su caballo, pudiera pensarse El grabado ejemplo que apunta Goya a una interpretacion negativa'del asunto. es un sombras de entonacion clara con rayado de aguafuerte pura y ligeras. I. Antes del numero 8 y de la letra. Coleccion Stirling, Keir. II. Con el numero 8. Paris, Cabinet des Estampes ; Berlin; Pedro Gil; colec­ cion Stirling, Keir; Cean. III. Con la Ietra ; desde I 863. Dibujo preparatorio a la sanguina conservado en Prado, numero I 18. Publi-. el cado pot el Museo en el libro GO)'a. Cien dibuios ineditos, tome I, lamina 44. Es de finura al pasar magnifico dibujo que mas bien parece haber perdido algo un su . a la plancha. NUM. 9. NO QUIEREN ' L., I,B;'R, IIi; D., 128. Aguafuerte y aguatinta. Para el soldado desmandado, .una mujer es una presa, parte del botin de guerra moral admite, pero Goya qui ere decirnos que las mujeres espafiolas que su relajada no son faciles de dominar por las' malas y este brutal soldado que abraza a la buena moza,' caera, si no por las debiles armas de las ufias de la hembra que defiende su viene a clavarle la vieja, defensora del honor femenino. La cuerpo, por el pufial que noria del fondo, artefacto tan espafiol, nos dice se trata de un incidente aislado, un sin relacion alguna con la guerFa grande. - episodio campesino I.' Aguafuerte pura antes de letra, numero y ,algunos retoques que se indican despues. Delteil no indica paradero de ninguna prueba y, al parecer, se trataria de un -estado anterior al que Hofmann indica como primero. II. Con A pesar de 10 que indica Delteil, el aguatinta no cubre aguatinta. toda la Cabinet des Estampes., plaricha. Pails, - III. Con el numero 29. Madrid, Biblioteca Nacional (filigrana SERRA); colec­ cion Stirling, Keir. de su IV. Con el numero Y algunos retoques (pafioleta de la vieja debajo 9' brazo levantado; rayas oblicuas en la falda de lamujer que lucha, hombrera del sol­ dado). Berlin; Pedro Gil; Cean, V. Aguatinta reforzada y cubriendo toda la tampes; colecci6n plancha. Paris, Cabinet des Es- Stirling, Keir. . VI.- Con la . ejemplares let.ra y error en ella de la tirada de (No quiren en lugar de No quieten}, En algunos 1863. Madrid, Biblioteca Nacional; Paris, Cabinet des Estampes. VII. Con la letra corregida (No qUieren). VIII. Con reducci6n en la mancha de No aguatinta; tiradas posteriores a 1863. se conserva el dibujo preparatorio. NUM. 10. TAMPOCO L., 1.5"4; B., 112; D., 129. Firma invertida el angulo inferior derecho; no vista por Lefort. en Goya reitera la idea del Aguafuerte. grabado anterior. La lucha entre soldados franceses mujeres, espafiolas se nos presenta aqui tremendamenn- a 10 vivo; hasta el ultimoy extremo las mujeres se defienden como fieras tambien. Goya quiere impresionarnos, sin ret6rica, con la bestial presentaci6n de estos cuerpos en dura y la confusi6n de soldados desesperada lucha; y mujeres en revuelta agitaci6n muestra contienda sin cuartel. un aspecto mas de la I. Antes de la letra con unos y rasgos bajo el angulo inferior izquierdo que han interpretado algunos autores como una letra G pero que quiere ser un 9, como Hof­ mann observo raz6n. con Madrid, Biblioteca Nacional; Paris, Cabinet des Estampes y Universite; Berlin (1906); Pedro Gil; colecci6n Stirling, Keir; colecci6n Provdt ; infante don Sebastian. II. Con el mimero 19, completado con un rasgo el 9 que algunos tomaron por una G mayliscula. Paris, Cabinet des Estampes y Universite ; Cean (mis notas toma­ das ante este ejemplar me hacen dudar si el 10 que figura en la prueba esta a lapiz ; en este caso seria segundo estado). HI. Con el numero 10. Paris, Cabinet des Estampes ; Berlin; colecci6n Stir­ ling, Keir. - IV. Con la letra ; desde 1863. No se conoce dibujo preparatorio. NUM. II. NI POR ESAS L. , 1.5" .5"; B., 1 13;' D., 13 o. Firmado el angulo inferior firma vista por Lefort. en Izquierdo; no Aguafuerte con algo de aguatinta. Escena las dos anteriores, dramatizada aqui por la manera brutal semejante a hacia el rincon de una cueva oscura y por que el soldado frances arrastra a la mujer la nifiita semidesnuda y abandonada, que yace en primer termino, Goya no hurto el rostro a estas terribles escenas en las que condense sucesos que anduvieron, des­ boca detodos; de aquellos relatos espeluznantes saco el artista graciadamente, en estas lamentables representaciones, admirables algunas como grabado. 'En esta com­ posicion aparece ,el motivo del arco y la luz de cueva que tanto utilize en sus escenas ' de guerra. I. Antes de letra y numero ; los margenes' sin aguatinta todavia. Campbell ha subdividido eJ. estado de Delteil haciendo observaciones Dodgson primer nuevas que distinguen entre las dos unicas pruebas que Delteil consideraba primer estado en Berlin y Pads'; solo la primera debe ser considerada como tal primer estado; es prueba . de las adquiridas 1906. en II: Con margenes sucias de aguatinta y' aguatinta tambien en el campanario del fondo, cuyos perfiles estan duramente acusados. Paris, Cabinet des Estampes. III. Con el numero 18, margenes sucias y suavizada la dureza del'agu, 10 parece alu­ dir a un hecho real, conocido .por Goya �ue .. II. Estado no conocido por Delteil y citado por Campbell Dodgson; con aglia- . tinta y sin mimero. Coleccion Keir. Stirling, la pierna y muslo del III. Con el mrmero 32 Y nuevos trabajos a punta seca ' en . . citada. hombre empalado. Ninguna prueba 37. Colecci6n Pedro Gil; ; Paris, Berlin IV .. (III de Delteil). Con el mimero Keir. Al parecer y seglin las indicaciones Cabinet des Estampes ; colecci6n Stirling, el estado de Delteil sedan el mismo, pues . de cuarto Campbell Dodgson; tercero y creia que 'el hasta su cuarto estado, siendo asi que, este autor aguatinta no aparecia segun el ingles, aparece ya autor segundo, intermedio entre en el que citamos como del ejemplar el primero y segundo de Delteil. Por mi parte, dire que en la prueba no observe Cean, correspondiente al tercer estado de Delteil, aguatinta. . V. Con la Ietra ; des de I 863. No se conoce el dibujo preparatcrio. , NUM: 38. BARBAROS! , L., I 8 2 ; B., 140; D., I 57. Aguafuerte y aguatinta.· cuidadas. Ahora Otra escena de fusilamiento figuras grandes con y no -demasiado es un fusilamiento por la espalda, en pleno campo, consecuencia, sin duda, de una acci6n de guerrillas. . I en el uniforme del AguafueJ;'te pura, antes de la letra, numero y retoques I. Hofmann lao menciona en Paris, soldqdo. Ninguna prueba .citada por Delteil, aunque Cabinet des Estampes, confundiendola, sin duda, con una que alli existe del s�gundo '. . estado. , II. Con aguatinta. Paris, Cabinet des Estampes.; colecd6n Stirling, Keir. III. Con el mimero 57. . Las descripciones de IV. Con el mimero 38. Berlin. Prueba tirada en tinta rojiza, confusi6n entre los estados Hofmann, Delteil y Campbell Dodgson inducen gran a de esta lamina, pues no se precisa cuando se reforma la [inea de silueta en el uni­ si forme del soldado. Para Delteil, esta novedad aparece en el cuarto estado; pero este se caracteriza por la aparici6n del mimero 38, tales nuevos trabajos no deben . de estar en la prueba de Berlin que Hofmann cita con toda precisi6n. 'Estos retoques no los cita Hofmann hasta su quinto estado que no coincide ni con el cuarto ni con , discrimi­ el quinto de Delteil. Damos esta lista de estados a base de una hipotetica nacion entre estos dos autores, aunque con las reservas necesarias, por no haber examinar las pruebas citadas por ellos. El ejemplar de Cean lleva el nu- po dido . mero 38. Reducido el campo del aguatinta unos milimetros, 4 a 5 V. seglin Hofmann, unico autor que habla de este estado mencionando una prueba en Francfort, colec­ ci6n de Mrs. Jay. 162 VI. Con linea de recuadro estado de Delteil y "margen ensanchado hasta 8 y 9 miHmetros y de Hofmann que cita una (quinto "VII. Con los prueba en su propia colecci6n). ' retoques que cambian la silueta en la levita del soldado leyenda. De las indicaciones que hace Hofmann en y con la cirse que estos retoques hubieron de hacerse su quinto estado, parece dedu­ en la es despues de tener ya grabada la letra tampa 0 sea en 1863, mientras , hecha antes de llevar letra que Delteil afirma que esta rectificaci6n esta ; Campbell Dodgson parece confirmar esto ultimo al citar una prueba del cuarto estado de Delteil en la colecci6n Un dibujo preparatoriO' en lapiz rojo con variantes Stirling, Keir. D' Achiardi, y muy borroso, que no in­ chiy6 'y que publIc6 el Museo (Go/a, n. nados, lam. Dibujos ineditos y no coleccio­ se 117), conserva en el Prado, numero del 4.H; esta esbozado al reverso dibujo preparatorm para el numero 43 de Los Desastres, numero 43 «Tambien esto»; Prado, I; NUM. 39· GRANDE HAZANA! CON MUERTOS! 'L., 183; B., 141; D., I.5'8. Firmado junto al angulo inferior izquierdo. Aguafuerte y punta seca. ' Terrible escena' que insiste en el aspecto de la barbarie cruel presentada lamina 37· Lucas Dubreton recuerda en por la algun pasaje, pagina 177 (mutilaciones de Manzanares, en la Mancha), cas os espantosos a los que la escena de .servir de ilustracion, ' Goya pudiera I. Antes de letra, numero y de algunos trabajos a punta seca sobre los cuerpos, desnudos. Berlin (1906); colecci6n Stirling, Keir. ' . . II. Con el numero 51. 0 III. Con el mimero 39 y algunos retoques a punta seca. Paris, Cabinet des Estampes; Pedro Gil; colecci6n Stirling, Keir; Cean. IV. Con laIetra y trazo de recuadro. La . inscripci6n . «Grande ' ) reza: hazaiia, can Primeras . -muettos», pruebas de 1863. V. Con la leyenda corregida tal como se transcribe en el titulo. Pruebas co­ rrientes de la tirada academica. No se conoce el dibujo preparatorio. N' . UM·4°· ALGUN PARTIDO SACA L., 184; B., 142; D., 159· Aguafuerte con 'I igero toque de algun punta seca y' algun rastro de aguatinta en el cielo. «Tal vez alglin afrancesado», dijo Melida con incomprensible comenta­ alude a vela acaso repre­ rio. Beruete se preguntaba que simbolizaba este animal en el que' sentada la guerra misma sus 'males; No seria con imposible que ese prurito de en en vez, el artista representacion simbolica que acomete a Goya de vez haya querido de pueblo desarmado fuerza muy superior, representar la lucha desigual un con una como era el caso de la nacion espanola contra los ejercitos napoleonicos. Que, a pesar de 10 desigual de la lucha, aIBLIn partido sacaban los espafioles de .sus resistencias, es tan cierto como el propio Napoleon llego a reconocer en su dia cuando afirmo que comenzo a gestarse la ruina de su imperio. en la guerra nacional espanola Keir ; I. Antes de la letra, .del numero y del aguatinta. Coleccion Stirlin.g, pr:ueba retocada a lapiz por Goya. II. Con el numero 40. Madrid, Biblioteca Nacional ; Pedro Gil; Cean . Paris, Cabinet des Estam­ . III. Con aguatinta y algunos retoques a 'punta seca. pes; Berlin , coleccion Stirling, Keir. IV. Con la letra ; desde I 863. la el Museo del Prado, .con el mimero I35, Dibujo preparatorio, a sanguina, en ellibro editado por el Museo, Cien dibujos ineditos, lamina 45. reproducido en Goya, NUM. 4I. ESCAPAN ENTRE LAS LLAMAS L., I8.5'; B., I43; D., I60. Firm�do en la part� inferior a la izquierda. Aguafuerte, aguatinta � punta . seca. Es uno grabados de la coleccion ;: el contraste de claro y oscuro de los buenos tiene aqui por mision expresar los siniestros reflejos sobre cielo nocturno de las un llamas que devoran una ciudad incendiada por los franceses, Melida recordaba ante esta lamina el incendio de Torquemada por las tropas del general Lasalle en su mar­ cha sobre Valladolid, pero sucesos como este tuvieron lugar en toda Espana El re­ .. lato de alguno de ellos pudo impresionar a Goya, aunque su intencion no fue nunca concretamente ilustrativa. En todo caso, tambien podria recordarse el terrible incen-­ dio de Manresa en el que ardieron hasta los hospitales, hazafia perpetrada por los soldados de Macdonald que Toreno relata en su Historia (tomo IV, pag. 130). Observese que, como en otras laminas semejantes; los blancos de la plancha estan reservados a las mujeres representadas en primer termino y que, aun en as unto tan del complace en el desnudo femenino muy dentro de los canones . terrible, Goya se ,. artista. propio Antes de la del numero y de lineas horizontales 1. letra, nuevo rayado en en el primer termino. La unica prueba citada en la coleccion Stirling, Keir, aunque Campbell Dodgson duda si puede tratarse aun de un estado anterior al primero de Delteil. Posteriormente, en el catalogo Drouot de I 93.5' se anuncia una prueba del infante don Sebastian, que pretende ser tambien primer estado. antes del segundo estado admitido, la Seglin el autor ingles, plancha' ha vuelto a ser trabajada con acido II: Desc�ito prim�ra�ente por Campbell Dodgson; , con el aun SIn terminar. Coleceion Provot, nuevo mordido, pero Con los ". .ido .III. la indicado,s retoques en �l suelo, con l� firma y con un nuevo mor­ en plancha. BerlIn (1906); Pans, IV. Con el numero Universite; Pedro Gil. 10. Cean (el numero 41, con lapiz). V. Con el numero 41. Paris, C,abinet des Estampes. VI. Con la letra ; des de ' 1863. El , _ dibujo preparatorio, a 'la sanguina, se conserva en el Prado con el mime­ ro 13 6 (D' Achiardi, LXIII). Presenta el grabado algunas variantes disefio, :prineipaJme'hte la hgura' de respecto del muj er que escapa tapandose el rostro, que en el dibujo l,1eva un nino .en brazos ; se han aumentado ademas varias de la derecha. figuras en el grupo NUM. 42. TO DO VA REVUELTO L, 186; B., 144; D., 161. Aguafuerte. Estampa del grupb figuras grandes en primer terrnino y tecnica de agua­ con fuerte. i Qyi es 10 que revuelto? Por 10 pronto, las ordenes va religiosas en el propio grabado goyesco: dominicos, capuchinos, etc. Esta confusion de frailes no parece aqui representar una escena de huida 0 evacuacion si habra una alusion al decreto de Jose pienso , Bonaparte de 1 8 de agosto suprimiendo todas las ordenes religiosas. Los dos dominicos de primer termino parecen responder a movimientos contrarios; uno de elIos, grueso y compungido, sefiala a la derecha con la mana abierta; el otro, mas vigoroso y fuerte, parece como si marchase a la izquierda, apretando los pufios. l Va acaso a tomar las armas ? Notese que junto. al borde derecho de la estampa y en segundo 'termino, otro fraile, que parece haber tomado. su partido, figura lIevando en) las l manos . un acaso? estandarte en el - bordandolo - que aparece, en vez de simbolo alguno religioso, una Vocacion espada. y profesiones, todo va revuelto. Pero Goya no puece reprimir su viejo anticlericalismo; como Melida observe las justamente, derivan a 10 figuras caricaturesco. I: . Antes de letra y numero. Coleccion Stirling, Keir. II. Con el numero 42. Paris, Cabinet des Estampes ; Berlin; Pedro Gil; colec­ cion Keir . . . Stirling, ; Cean, III. Con letra y recuadro completado; desde 1 863. . El dibujo preparatorio, a la sanguina, 'se conserva en el Museo del Prado con el mrmero 137 (D' Achiardi, lam. LXIV). Ha sido algo simplificado al grabarse los gru­ pos de derecha e izquierda de la composicion. NUM.43. TAMBIEN ESTO' L., i87; B., 145; D., 162. Aguafuerte y aguatinta. Insiste Goya, con su acostumbrada tendencia a reiteracion, en la misma idea la del mimero anterior. Una legi6n de frailes que huyen 0, acaso mejor, que se echan al campo; silueta y en gestos, Goya pone tambien su nota de caricatura. Es de en los aguafuertes de entonacion clara. Muy eficazmente apuntado y muy luminoso, el sobrio paisaje. I. Antes de la letra, del mimero y �l to no de aguatinta. Ningun ejemplar citado. II. Con el mimero 40 y con aguatinta. Madrid, Bibli�teca Nacional; Paris, . Provot ; coleccion Stir­ y Universite ; Pedro Gil; coleccion - Cabinet des ,Estampes Keir; Cean (num. lapiz}; infante don Sebastian. ling, 43 con III. Con el numero 43. Paris,' Cabinet des Estampes ; Berlin; coleccion Stir­ Keir. ling, IV. Con la letra; desde 1863. idea para del Museo del Prado que dibujo Una primera este grabado en un lleva el mimero 43 (D' Achiardi, LXV). I Las variantes son numerosas. En el dibujo, los frailes.: que remangados sus habitos, mostrando al aire sus piernas, parecen llevan salir de una iglesia cuya puerta se ve a la derecha, en 10 que pudiera verse alusion a la expulsion decretada por Jose I. No hay, en cambio, referencia 'a paisaje alguno, ni se ve el grupo del fondo. NUM: 44. YO LO VI L., 188; B., 146; D., 163. Firmado en la parte inferior la izquierda. Aguafuerte y punta seca. a Aqul no es dudosa la interpretacion. El enemigo se acerca a un pueblo y todos los habitantes huyen., Todos los testimonios franceses de alguna seriedad coinciden en la impresion que causaba a los invasores esta. unanimidad en la huida y este vacio .hecho al ejercito invasor. «Los .habitantes de los pueblos, dice el general Lejeune, . huian ante nosotros y abandonaban sus 'cas'as, sus conventos y sus iglesias». Miot de Melito, en su viaje hacia Madrid, anota «Todos los pueblos del camino estaban : enteramente desiertos». Si Goya vio una: escena semejante, debio, sin duda, ser en el viaje que hizo a Zaragoza en el otofio de 1808 entre el primero y segundo sitio de lao ciudad, cuando acompafiado de su discipulo Gil Ranz atraveso las comarcas de Guadalajara. Tambien se aludio alguna vez a un viaje de Goya a Piedrahita. durante, los afios de la guerra. Bella estampa en terminos y paisaje; Goya ha reservado su ma- 166 ligna intenci6n cadcatures'ca a la descripci6n del don Bartolo, pobre clerigo, especie de grueso que huye apretando su bolsa sobre I. Antes de letra elpecho. y numero, Madrid, Biblioteca , Nacional (adquisicion filigraria ROMANI); Paris, Cabinet des reciente, Estampes y Universite; Gil; colecci6n Stirling, Keir; infante don Berlin(1906); Pedro Sebastian (filigrana . II. Con el numero SERRA); Cean, 1.5". III. Con el numero 44. Paris, Cabinet des Estampes; colecci6n IV. Con la letra; desde Stirling, Keir. 1863 . EI Museo del Prado el dibujo preparatorio a la sanguina, con el mi­ conserva . mero IJ 8 (D' Achiardi, LXVI). Las variantes en el grabado, principales en el paisaje, mas cuidado que indica, ademas, algun arbolado a la tambien la actitud del izquierda. Ha cambiado clerigo que en el grabado aprieta una bolsa con sus ma­ nos, pero que en el dibujo parece llevar sobre su cabeza un fardo sostiene con la diestra. que NUM. 4.5". Y ESTO TAMBIEN L., 189; B., 147; D., 164. Firmado en la parte inferior izquierda con letra mas cursiva de 10 habitual. y grande aguatinta. Aguafuerte y ..'" La escena de huida, con su bajo horizonte, su cielo con nubarrones y sus figuras muy en primer termino; tiene un ritmo andante mas sereno y menos descriptivo que lei estampa anterior. .. I. Antes de letra y mimero. Paris, Cabinet des Estampes. II. Con el numero 4.5" pero antes del aguatinta. Pedro Gil; colecci6n Stir­ ling, Keir. , III C on . agua tiIn t a. P arts, C a binet de' s Berlin . " . Estampes " " colecci6n Stirling, Keir; Cean.· . . IV. Con la letia; desde 1'863 . Dibujo preparatorio, a la sanguina, del Museo del Prado, algo simplificado a] grabarse; Prado, numero 139 (D' Achiardi, LXVII). NUM.46. ESTO ES MALO L., 190; B., 148; D., 16.5". Aguafuerte y aguatinta. Defectuoso de.rnordido. '. , Melida Dijo . que el r6tulo de la estampa pudiera aplicarse no solo, al .asunto, .. , C . sino tambien a su En I grupo muy en primer termmo no elec t 0, SI e, qecuclOn. ., · . tener cierta eficacia compositiva, el detalle del dibujo es francamente detes­ deja de table. Gestos y rostros son quiza de 10 peor que sali6 de mana de Goya. de las No cabe negar que el ejercito frances, hijo de la revoluci6n y fomentador alimentaba fuertes sentimientos anticlericales. Por otra parte, la idea del logias, al soldado frances hacia los conventos; todos los motivos, saqueo atraia especialmente las matanzas de frailes alcanzasen un mimero espantoso. pues, contribuyeron a que mostraron el ensa­ Rioseco , Valencia y Ucles, Cuenca, tantos otros lugares espafioles fiamiento de los soldados franceses con las 6rdenes religiosas. Antes de letra y numero y modificaciones el brazo del perso1).aje I. algunas en de el panta16n del soldado que esta detras del fraile, aSI como nuevos rayados en ; colecci6n Stirling, Keir. que mata. Paris, Cabinet des Estampes II. Con el numero 53. Con el numero 46 y los retoques antes descritos. Paris, Cabinet des iII. con coleccion Stirling, Keir ; Cean. Estampes ; Berlin; Pedro Gil; . IV. Con Ia letra ; 'desde 1 863. No se conoce el dibujo preparatorio. NUM. 47. Asf SUCEDIO 166. L., 191; B., 149; D., . alglin traba]o con de punta seca. Aguafuerte y aguatinta Lucas Dubreton recordaron, ante esta lamina, el terrible as alto de Melida y de la ciudad distingui6 brigada Caulaincourt, que en el saqueo se Cuenca por la especiahnente por expoliar los conventos y robar los vasos sagrados. Aunque no con documentar la lleva lamina recordar un pasaje de intenciones de es tampa , me esta a los las Memorias de Lejeune relatando un asalto a Zaragoza, limpiar el suelo de «al el cadaver de un joven religioso que tenia en la muertos espafioles ... , encontramos Ilevado los consagradas ,que alerosamente habfa a mana el copen con las hostias otros (pag. 173). Observare que, como en expirantes _en medio de la gra­ matanza» acertada composici6n bados de Goya puede notarse, es compatible una. importante y excelente de mise esta, resuelta con la f6rmula del rombo descentrado, y en como descuidado el que ofrece Goya. cadre, con un dibujo flojo y como aqui nos I. Antes de letra y numero y algunos retoques; con aguatinta. Unica .prueba conocida, en la Biblioteca Nacional de Madrid. Pedro Gil; II. Con el mimero 33. Paris, Cabinet des Estampes y Llniversite ; infante don Sebastian. colecci6n Provot ; colecci6n Stirling, Keir; la mancha de III. Con el mimero 47, pero antes de los retoques y de reducir Cean Estado nunca descrito, representado por la prueba del ejemplar aguatinta. Bermudez. 168 � IV. Como el anterior, pero con la reducci6n del con los retoques aguatinta para dejar margenes y que agrandan el habito del fraile el morri6n del soldado. por debajo; mas rayados oblicuos en Cabinet des V. Con error Pa;ls, Estampes; Berlin; colecci6n Stirling, Keir. ortografico en la letra: Asi sueedio; pruebas iniciales de 1863. VI. Con el error corregido: As! sucedio, Pruebas corrientes de la tirada academica. NUM. 48. CRUEL LASTIMA! L-., 192; B." D., 16]. ISO; Aguafuerte y aguatinta; defectuoso mordido. Comienzan aqui las escenas de hambre que se refieren al terrible . periodo de escasez que empez6 a sentir desde 181 I Y que 10s comentadores de Los Desastres de la Guerra consideran como una segunda par�e de la serie. La es muy composicion semejante, aunque sea otro el asunto, al Enterrar nurnero y collar, 18 de la serie, pero el dibujo del grabado que ahora comentamos notoriamente inferior; en cambio, en esta parte de obra Goya consigue composiciones mas sobrias, con notas ver_ti­ su cales destacando sobre horizontales, que tienden a encerrarse en un I. Antes de la letra, mimero triangulo. y retoques. Con el rostro de la joven sentada visto enteramente de perfil; aguatinta desbordando los margenes: Paris, Cabinet des Es­ tampes; coleccion Stirling, Keir. II. Con el mimero 47. Paris, Cabinet des Estampes. Delteil indica tambien . algunos nuevos trabajos, sin mencionar exactamente cuales. III. Con el mimero 48 y cambiado el rostro de la mujer. Paris, Cabinet' des Estampes ; Berlin; Pedro Gil; Cean (en esta prueba el grano de los aguatinta no desborda margenes y ademas se perciben retoques a lapiz en eJperfil de lao mujer). . IV. Estado intermedio entre el tercero cuarto de Delteil descrito y por Camp­ bell Dodgson, con un nuevo grano de aguatinta que altera el aspecto de la lamina. V. Con la letra ; desde '1 863; . EI dibujo preparatorio, la a sanguina, con variantes, en el Museo del Prado; lleva el mimero 140 (D' Achiardi, LXVIII). Muy mejorada la composici6n al grabarse las . tanto la luz. en figuras como en NUM. 49. CARIDAD DE UNA MUJER L., 193; B., 151; D., 168. . Aguafuerte con ligera aguatinta y algunos trabajos de punta seca. Otra de hambre la cual Melida .' . elcontraste intencionado escena en apreciaba entre los se si dos grupos que compo?en la escena. 0 en esta interpretaci6n de Me- • lida demasiada sutileza, pero no deja de haber alguna nota ironic a en la figura del hay ' - eclesiastico. ' Coleccion Keir. Prueba retocada con I. Antes de letra y numero , Stirling, la del eclesiastico la derecha; infante don Sebastian." lapiz en figura a II. Con el mimero S6. Pedro Gil; III. Con el numero 49. Paris, Cabinet des Estampes ; Berlin; co­ leccion Keir ; Cean, Stirling, IV. Con error en la Ietra : Caridad de una mUBer.: pruebas iniciales de 1863. Caridad de V. Corregido el error: una mujer, El dibujo preparatorio, a la sanguina, en Prado, con el mimero 141 el Museo del (D' Achiardi, LXIX). Numerosas variantes en-figura y fondo; todo s'e ha carribiado la silueta del menos la vieja que lleva el plato, el hombre tendido y figura de la - eclesiastico, En cuanto al fondo, -parece mas eficazmente resuelto en el dibujo en que las figuras, en pie a la derecha, destacan sobre fondo claro. NUM. SO. MADRE INFELIZ! L., 194; B., '15�2; D., 169. Aguafuerte y aguatinta. . de los de la serie. «Morlan de hambre las gentes en Es uno grabados mejores escritores de la epoca, y este el caso que ha descrito aqui las calles», dicen los es desfallecida y por la Goya, dramatizado aun por ser una mujer muerta 0 joven la soledad en que deja a la nifiita que llora tras 'el grupo. 1. Antes ·de letra y numero Coleccion Provot ; infante don Sebastian. , II. Con el numero 6 S • m. Con el numero So. Paris, Cabinet des Estampes ; Berlin; Pedro Gil; colec­ cion Cean, Stirling, Keir; IV. Con la letra y nuevo mordido de a'guatinta; desde 1863. dibujo preparatorio en el Museo del Prado, El i42 (D' Achiardi, con el numero de lamina LXX)'. La eficaz composicion no se ha alterado al grabarse; pero el juego obra este luz en el aguafuerte es mucho mas acertado. Coya repitio a 10 largo de su motivo de la mujer llevada en brazos. NUM. SI.· GRACIAS A LA ALMORTA L., 1 9 S; B., 1 S 3; D., 170'. Firma' no advertida hasta ahora, sobre la sombra, junto al angulo inferior iz­ quierdo, muy oculta ·por· el rayado y el grano de aguatinta. Agu�fuerte y aguatinta. 1_10 Uno de los recursos de la po blacion hambrienta, en el Madrid de 18 I I _ I 2, • fue la harina de almortas. A las repartirse gachas que con ella se fabricaban y que algunos vecinos caritativos preparaban, acudian gentes de toda edad que mendiga­ ban famelicos alimento alglin en las calles de Madrid. Estas estampas de Goya nos hac en comprender graficamente testimonios de contemporaneos tan impresionantes como el famoso texto, ya citado, de las Memorias de un setentoti, de Mesonero Rorna­ nos.- Observese la cornposicion triangular. I. Antes de letra y numero. Coleccion Provot ; infante don Sebastian. II. Con el numero 46. III. Con el numero 5 I. Paris, Cabinet des Pedro Estampes ; Berlin; Gil; coleccion Stirling, Keir; Cean. IV. Con la letra y nuevo gr�no de aguatinta; des de 1863. Dibujo preparatorio en el Prado, con el numero 143 (D' Achiardi, LXXI). Pre­ senta variantes en lasfiguras la y especialmente en izquierda de la cornposicion ; cambiadas las dos figuras de los nifios. Una sola figura de busto ha sustituido a un grupo lejano indicado en el dibujo. NUM. 52. NO LLEGAN A TIEMPO L., 196; B., 154; D., 171. Aguafuerte y ligerisima aguatinta. . Otra mujer que muere en la calle victima del hambre; ejemplo de la reiteracion con que Goya trata un mismo tema varias veces con distintas formulas graficas. L Con aguatinta pero antes de letra y numero. Coleccion Stirling, Keir. II. Con el numero 50. III. Con el mimero 52. Paris, Cabinet des Estampes ; Berlin; Pedro Gil; colec­ cion Stirling, Keir ; Cean. IV. Con la letra y grano de desde 1863. nuevo aguatinta; I Dibujo preparatorio, a la sanguina, en el numero 144 el Museo del Prado, .con. (D' Achiardi, LXXII). Con algunas variantes en el fondo y a la izquierda del grupo central; varias figuras apuntadas en el dibujo se han reducido en el grabado y, ade­ mas, aparecen en este casi cubiertas por el rayado del muro al fondo. I N UM·53· ESPIRO SIN REMEDIO t., 197; B., 155; D., 172• Aguafuerte y aguatinta. I basta la sirvienta con la cesta a Aun con una muy vaga referenda espacial, 171 brazo para situarnos toda escena con precision ante una callejera. Observese la genial diferenciacion expresiva llena de vida y de matiz de las unicas tres 'personas que dan rostro al espectador. En el grabado Goya alia, de modo no frecuente las ., , el grueso figuras pequefias grano de resina. " con I. Antes de letra y numero, con un grano de aguatinta que cubre los marge": nes. Paris, Bibliotheque de I'Llniversite. II. Con el numero 43 y margenes limpias.: III. Con el numero 53. Paris, Cabinet des Estampes ; Bcrlin-; Pedro Gil; coleccion Stirling, Keir; Cean j- infante don Sebastian: 'IV. Con la letra; :desde 1863. EI dibujo preparatorio, a la sanguina, en el Museo del Prado, con" el mrmero 1'4S (D' Achiardi, LXXIII). Muestra, con mayor claridad que el grabado, que se trata de una escena en la calle, pero en el aguaJuerte la composicion ha ganado al concen­ trarse, suprimiendo figuras. NUM. S4. CLAMORES EN VANO L., 198; B., IS6; D., 1]3.' Aguafuerte, con ligerisimos toques a punta seca. He aqui los «hombres, mujeres y nifios de todas condiciones, ... arrastrandose moribundos la calle para -implorar hi caridad a publica », de que habla Mesonero ... Romanos el famoso de Merriorias. Pero en pasaje aqui Goya ha querido expresar sus sobre todo, el contraste entre el grupo de gentes hambrientas y el rozagante y'bigo:.J tudo militar 'frances los que pasa erguido y orgulloso. En son' clamores .de las van a ante el gentes egoismo de los bien hallados. I. Antes de letra y numero. ColeccionStirling, Keir; coleccion Provot j: in- , fante don Sebastian. II. Con el numero 4 S .: III. Con el numero S4. Paris, Cabinet des' Pedro Gil Estampes; Berlin; ;" colec­ cion Stirling, -Keir ; Cean , IV.. Con la letra; dcsde 1 863 . ' . '. ; :. Dibujo preparatorio, a la sanguina, en el Musco del Prado,�, mrrnero '1'4-6 (D' Achiardi, LXXIV). Es uno de los dibujos que sufrieron mas modificaciones al grabarse, siempre en el sentido de conce_ntrarse la composicion suprimiendo figuras. Del grupo de famelicos a la izquierda solo ha conservado Goya las figuras esenciales, y las cinco figuras en pie, al fondo, han sido reducidas al grupo triangular tan preferido por Goya y en el que, buscando el contraste con los desdichados ham­ brientos, ha acentuado la del militar frances figura que pasa altivo y desdefioso des­ tacando sobre el cielo claro. 172 NUM. 55. LO PEOR ES PEDIR L., 199; B., 157; D., 174. Firmado la parte inferior en izquierda; Go/a; la y invertida. De nuevo el ha sido buscado Aguafuerte. ante el contras.tepor Goya, pero aqui la jovencita pasa grupo de mlserables desfallecidos, que baja los ojos como profundamente impresionada por el espectaculo. Melida Beruete y suponian quiza que se trataba de una francesa, sin duda, por llevar capota no mantilla a la y espanola; al fondo, un oficial frances. , I. Antes de letra y numero. Infante don Sebastian II. Con el numero (filigrana SERRA). 37· Madrid, Biblioteca Nacional; Paris, Cabinet des Es- tampes y Bibliothe'que de l'Universite; colecci6n Stirling, Keir; colecci6n Provot. III. Con el numero 55· Paris, cabinet des Estampes; Berlin; Pedro IV. Con la letra ; desde Gil; Cean. 1863. EIdibujo preparatorio, a la sanguina, en el Museo de"l Prado, con el mime­ ro 147(D' Achiardi, LXXV). Es un dibujo excelente, pero ha sido muy modificado al grabarse siempre en el sentido de la concentraci6n que intensifica 10 de la busqueda de un efecto espacial, El grupo de famelicos se reduce en expresivo y la estampa, tendiendo, como siempre, al triangulo; n6tese que para ello Goya no ha dudado en suprimir la de la mujer del mant6n figura con la mana extendida, ella la que mas justificaba el titulo a pesar de ser puesto a la lamina. En cuanto al grupo de las tres figuras a la izquierda, a las que en el dibujo se dirigen los pobres reducido implorando limosna, queda a la muchacha de la capota que en el grabado no se vuelve de das con horror sino que pasa junto al espal­ 0 disgusto, grupo con la cabeza baja como impresionada por la miseria, 10 que aumenta el valor, expresivo al la propio tiempo que liga figura al grupo central, viniendo a constituir uno de los lados del triangulo en que la composicion puede encerrarse. NUM. 56. AL CEMENTERIO L., 200; B., 158; D., 175. " Aguafuerte. La Frase cruda imperativa expresa el destino de este desdichado que ha caido e muerto plena calle .. Famosa hizo por cierto esta misma Frase el heroico defensor en . de Gerona, Alvarez de Castro, respondiendo a un oficial que al recibir la orden de efectuar salida de la plaza sitiada, como preguntase ad6nde debia una en caso de fracaso asi le contest6 el inflexible Al Grabado retirarse. general: cementerio. del tIpo de figuras grandes con pocas sombras. En la prueba del ejemplar Cean me pareci6 adivinar una firma junto al inferior en la angulo derecho, parte muy sombreada. 173 citado I. Antes de letra y numero. NingUn ejemplar , Biblioteca Nacional (dos pruebas, una de ellas II. Madrid, Con el numero 30. Estampes y Bibliotheque de des l'Univer­ con las margenes sucias); Paris, Cabinet coleccion Stirling, Keir; infante don Sebastian; site; Pedro Gil; colecci6n Provot ; Cean (num. 56 lapiz), - . con Berlfn ; colecci6n Stir­ III. Con .el numero 56. Parfs, Cabinet des Estampes; Keir.' ling, 'IV. Con la letra: Al signo de interrogaci6n, como algunas cemenierio , pero sin veces se ha indicado por error. Se ha completado el recuadro; desde 1 863 : en el Museo del Prado, con el numero 148 Dibujo preparatorio, a la sanguina, al grabar la figura de la mujer al fondo con un (D' Achiardi, LXXVI). Se ha ana dido nino en brazos, porque Goya sinti6 lei necesidad de ligar en la cornposicion el grupo del muerto a la izquierda, que quedaba demasiado principal del centro con la figura - suelta en el dibujo. NUM. 57. SANOS Y ENFERMOS L., 201� B., 159; D., 176.' ' • Aguafuerte y aguatinta. , Grabado del tipo de escena bajo sombra, composicion que Goya emplea arco en La casa de locos. desde 1794; recuerdense los cuadros de la Academia, especialmente de lineas claras, y El interes, concentrado en esta lamina en el triangulo central, especialmente en los nifios esqueleticos. de la central pie; cori I. Antes de letra y mimero y de alglin retoque figura en don Sebastian. un ligero to no de aguatinta. Bcrlln (1906); infante Cabinet des Estampes y Bihliotheque de II. Con aguatinta reforzada. Paris, colecci6n Keir. I'Llniversite ; Stirling, III. Con el numero 5. de pie en el Con el numero 57 y el retoque en el tocado de la mujer, cen­ IV. cubre la cabeza tro de modo que se redondea la mancha de luz sobre el manto que a la derecha. Paris, Cabinet des Estampes ; Berlm ; Pedro Gil; y muy especialmente colecci6n Stirling, Keir; Cean. V. Con la letra y completada la [inea de recuadro; desde 1 863. el Museo del Prado, con el numero 149 Dibujo preparatorio, a la sanguina, en son de los mejores de la serie, pero la (D' Achiardi, 'LXXVII). Ni dibujo ni grabado aumentando figuras y sobre todo esta­ composicion ha ganado bastante aI grabarse, bleciendo entre ellas trabaz6n que en el dibujo no existe. Observese, por ejem­ una al pilar que la figura central con los plo, el hombre muerto 0 acostado junto une caminantes fuera. Este grupo se ha concentrado tambien en el gra� que pasan por 174 bado para contrastar con la referencia cspacial al cielo libre. La vertical se ha trans­ formado en curva en el , espacio que cobija las figuras, paravolver a la formula arco 0 la cueva del que con acusado efecto de luz de guerra. repite Goya en sus composiciones NUM S8. NO HAY QUE DAR VOCES L, 202; B., 160;- D., 177. . Aguafuerte con ligera aguatinta. Composicion en triangulo con figuras muy expresivas. EI titulo alude probablemente a la puesto por Goya .presencia, al fondo del grabado, de varios . ceses ; uno de ellos lleva el sobretodo de personajes fran­ esclavina 0 carrick, que usaban entonces los elegantes. . , _ I. Antes de letra . y numero. Unica prueba conocida, en la Biblioteca Nacional de Madrid. II. Con el numero 34-. Paris, Cabinet des Estampes y versite Berlin (1906); Pedro Bibliotheque de l'Uni­ , Gil; coleccion Provdt ; coleccion Keir; infante Stirling, don Sebastian; Cean (con el mimero S 8 a lapiz). III. Con el mimero S8. Paris, Cabinet des Estampes ; Berlin; coleccion Stir­ lipg,. Keir. IV. Con la letra ; des de 1863. Undibujo preparatorio, ligero esbozo a la sanguina, en el Museo del Prado, con el numero I SO (D' Achiardi, LXXVIII). Presenta variantes con el grabado en el que se han suprimido y afiadido figuras para condensar la composicion cuyo esque­ ma triangular, con el verticeen el centro, es patente. EI grabado, ha conseguido tam­ bien notables efectos 'de terminos y de espacio , NUM. S9. DE QUE SIRVE UNA'TAZA ) 1., 203; B., 161; D., 178. Aguafuerte y aguatinta. . Contra la opinion de Beruete e independientemente de la mala conservacion del cobre, estimo esta composicion como muyafortunada, dentro de ese proceso de con­ centracion de los grupos que lIevan a Goya a muy eficaces resultados y a de todo 10 anecdotico en �rescindir provecho de 10 esencial. Observese el rombo cast perfecto que dibujan con toda claridad las lineas principales del grab ado y el eficaz reparto de la mancha en claros y oscuros en el grupo; la sabiduria con que las �ii1eas, la luz y la sombra estan empleados por la intuicion del artista, es algo que se lmpone a un examen atento y' que nada tiene ver con recetas escolasticas, que . 175 _ I. Antes de letra y numero y con el grano de aguatinta cubriendo los mar­ Cabinet des Estampes; coleccion Stir­ genes. Madrid, Biblioteca Nacional; Paris, infante don Sebastian. ling, Keir (filigrana SERRA); colecci6n Provdt j II. Con el mimero 3 y margenes Iimpios. III. Con el numero 59. Paris, Cabinet des Estampes ; Berlin; Pedro Gil; co­ lecci6n Cean. Stirling, Keir; IV. letra; desde 1863. Con la del Prado, mimero 159 Dibujo preparatorio, a la sanguina, en el Museo (D' Achiardi, LXXIX). La comparacion del dibujo y del grabado, es muy interesante mucho sobre el proceso de elaboracion en Goya.' EI artista ha p