CORDOBANES Y GUADAMECÍES S O C I E D A D E S P A Ñ O L A D E A M I G O S D E L A R T E CORDOBANES Y GUADAMECÍES CATALOGO ILUSTRADO DE LA EXPOSICIÓN POR JOSÉ FERRANDIS TORRES PALACIO DE I.A BIBLIOTECA Y MUSEOS NACIONALES MADRID, i 9 5 5 TUTO DE AH COMISIÓN ORGANIZADORA Excmo. Sr. Marqués de Lozoya. Excmo. Sr. D. Julio Cavestany, Marqués de Moret. Excmo. Sr. Conde de Polentinos. D. Gelasio Oña Iribarren. Excmo. Sr. Conde de Fontanar. D. Francisco Hueso Rolland. Excmo. Sr. D. José Ferrandis. La Exposición que se celebró en mayo de 1943 hubiera podido denominarse de Cueros artísticos, porque en ella se incluían ejemplares de distintas pieles tra- bajadas con las técnicas más diversas; pero preferimos darle el nombre de Cordobanes y Guadamecíes, porque tiene un sentido más español y castizo, y esta nomencla- tura ha adquirido universal renombre. La palabra cordobán equivale al cuero trabajado en Córdoba, y así se conoció desde comienzos de la Edad Media en el Occidente europeo, y la voz guadamecí, aunque originaria de la localidad de Ga- damés, limítrofe entre Argelia y Trípoli, es netamente española. Además, los cueros artísticos, a causa de su fragilidad, han ido perdiéndose y cada vez son más escasos los ejemplares que quedan; urgía, pues, hacer un estudio de ellos, aunque fuese provisional, con el fin de dar a conocer al público amante del arte antiguo, las modalidades de esta industria. Por eso la Sociedad Española de Amigos del Arte deseó presentar la mayor cantidad posible de objetos e iniciar su clasificación cronológica, como ha sido su norma en sus anteriores Exposiciones. La bibliografía sobre esta materia es escasa; puede considerarse todavía como el mejor estudio el que publicó Davillier el año 1878, y si exceptuamos la Expo- sición que tuvo lugar en Córdoba en 1924, y de la que se publicó algo más tarde un Catálogo ilustrado, nada nuevo se ha dado a conocer en un lapso de tiempo tan considerable (1). Por fortuna, hemos logrado reunir en esta Exposición la mayor parte de los ejemplares propiedad de la Iglesia, del Estado y de particulares, y creemos posible ciar a conocer nuevos datos que sirvan para ir aclarando la historia de esta in- dustria. Como ha sido norma frecuente en nuestras Exposiciones, para la mejor com- prensión de la técnica, se instaló un antiguo obrador de guadamecíes, con su tórculo (1) Aprovechando las o uso fian ¿as de esta. Hxposición, publicamos nuestro discurso de entrada en la Keal Academia de San Fernando sobre i?l tcm.i Guadamecíes, que fuií leído el día 7 de mayo de 1945. y cuyos datos utili- zamos cu el prcunilti: Catálogo. de estampación, en el que los alumnos de la Escuela de Artes y Oficios de Madrid trabajaban en las diversas técnicas de la decoración de cuero durante las horas de visita de la Exposición. TÉCNICA La primera operación común a toda clase de pieles y previa a todos los trabajos decorativos consiste en el curtido que ha de transformar la piel del animal en una materia incorruptible, fuerte y elástica, de notoria resistencia. Para ello se hace una serie de operaciones y baños que apenas han sufrido variación en el trans- curso de los siglos; hoy se realizan estas operaciones con máquinas modernas, que hacen más rápido y perfecto el curtido; pero aún, en la actualidad, en las fábricas pequeñas, los procedimientos son idénticos a los practicados en la Edad Media y en el Renacimiento, y no se distingue en lo esencial una técnica contemporánea de otra del siglo xvi. Por eso nos parece lo más conveniente que, en lugar de hacer una descripción del método actual, transcribamos el procedimiento tal como lo establecían las Or- denanzas antiguas. Han llegado hasta nosotros unas Ordenanzas que deben guardar los curtidores de suela, cordobán y badanas y demás curtidos de este arte, aprobadas por Carlos V y confirmadas más tarde en Madrid el 25 de agosto de 1695. De éstas dejaremos lo referente al curtido de las pieles de vaca y ternera, desti- nadas a fines más utilitarios que artísticos, y solamente expondremos lo que se refiere a badanas y cordobanes, que son las que se utilizan para la producción artística: BADANAS Primeramente ordenaron que todos los maestros curtidores de esta Corte que tiraren las corambres de carnero, así en esta Corte como fuera de ella, para beneficiarlas y Ponerlas a vista de los Vehedores de lanas de esta Corte, y luego que sean traídas en casa de los dichos Maestros, las an de llevar al rio a lavar y desangrar muy bien, y después que lo estén se an de encalar por la carnaza con mucha limpieza, sin que per- judique la cal a la lana y an de estar el tiempo nezesario encaladas las pieles asta que den dicha lana, y bolberlas a lavar sengunda vez al río para quitarles la cal y dexarlas limpias en toda forma y sacarlas y pelarlas, y después tender dicha lana por si sola hasta que esté seca v de recibo para poderse vender, porque así conviene al bien y uti- lidad del público, y el que en contra lo hiciere, los vehedores y examinadores del dicho Gremio de curtidores los an de poder denunciar anle cualquier juez, y tenga de pena por la primera vez veinte ducados, y por la segunda, treinta ducados y perdimento de la lana, aplicado iodo por tercias partes, Cámara, Juez y denunciador. Segundo. ídem ordenaron que los cascos que salieren de dicha corambre de car- nero se an de recibir en un pelambre bueno y lebantarlos al segundo dia, y después se a. de hacer otro pelambre de cal nueba y se an de asegurar en él para que desde allí sal- gan con su sazón para curtirlos, separando lo mejor para badanas cosidas, y lo mediano y negro para badanas sin coser y pergamino de lo blanco, y lo que fuere mas ruin y de peor calidad se a de sacar para hacer cola, y dichos cascos para curtirlos se an de llevar al rio y se an de inrriar en una soga donde estubiere mas corriente el agua y an de estar allí tres horas, y después traerlos a casa y echarlos en un tiesto de agua clara para descarnarlos, y estando descarnados se an de bolber a echar en otro tiesto de agua clara y los an de reollar con otra agua clara, y luego echarlos en un aiumbradero nuebo y bóllenos a reollar en dicho aiumbradero hasta una hora, y a otro día los an de sacar del alumbre y los han de dar una mano por la flor con un cuchillo botto, porque no se desflorehe, y desde allí se an de enviar en casa de la costurera para coser las badanas encargándola las tenga tapadas pata que no se benteen, y después se han de bolber a la tenería, donde se han de echar en un tiesto con agua clara y se les a de dar tres rco- lladuras de agua clara y bolberlas la flor afuera y darles otra reolladura de agua clara, y a las badanas sin coser se les a de dar otras tres reolladuras de, agua clara para que baian bien limpias del alumbre al zumaque, y a cada diez dozenas de badanas cosidas y -por coser se les a de dar de material de zumaque ¿veinte artobas, y cada baño que se curta de badanas cosidas y por coser sueltos que llaman se aya de rodar seis horas, y a otro dia se ayan de sacar de la tinada llena de agua y se an de poner unas sobre otras en el alzadero de la dicha tinada para que se mazen con la carga de los sueltos, y luego, en estando bien manadas que no tengan agua se an de descoser y tender y arrojar el zumaque que tienen, y los sueltos que no están cosidos se han de rodar dos días con las dichas badanas cosidas, y habiéndolos rodado los dichos dos días se an de salar con zumaque nuevo, en que se incluyen las veinte arrobas de zumaque, y des- pués de lo referido an de estar con el dicho zumaque dos dias en las mismas aguas en que se an curtido y después se an de sacar y tender y ponerlo en pila para que esté como debe en beneficio del bien público, y el que lo contrario hiziere se le a de poder de- nunciar por los dichos vehedores y examinadores y tenga de pena por la primera vez treinta ducados aplicados por tercias partes, Cámara, Juez y denunciador, y por la segunda, otros treinta ducados y perdimento de_ toda la corambre que se denunciare aplicado según dicho es. C O R D O B Á N Tercero. Ídem ordenaron que las pieles de macho y cabra, luego que sean traídas así de los mataderos de esta Corte como fuera della, se an de llevar al rio a lavarlas y desangrarlas, y estándolo echarlas en un pelambre nuevo donde an de estar un día, y a otro se an de levantar tendidas el pelo abajo, una sobre otra, para que cojan la cal por igual, y an de estar en dicha pelambre tres o cuatro semanas, dándolas cada semana una levantadura en la forma referida, y en dando el pelo se an de llevar otra vez al rio, donde se an de lavar, y luego se las a de quitar el pelo y echarlas en otro pelambre nuevo, donde las tendrán apelabrando, dándolas sus levantaduras hasta que estén en sazón para labrar, y estándolo se an de sacar del pelambre enjugadas, y se an de echar en un tiesto de agua clara y se an de descarnar de modo que se an de desbrin- ,:ar muy bien y se an de volver a echar en agua clara, y quando estén descarnadas se an de dar tres reolladuras coceándolas muy bien con los pies a cada medio baño, que serán nueve cordobanes en cada medio, y hecho esto se les a de dar otras tres reolladuras y una texa, y un dia antes se les a de dar una texa por la flor y luego se an de echar en un alumbradero nuevo, donde se an de estar reollando con poca agua una Jiora, y a otro dia se les a de dar otra texa y se an de volver al alumbradero y de allí a dos horas se les a de dar un cuchillo por la flor, como en las texas, y se an dé llevar a coser, en- cargando a la costurera las tenga bien tapadas porque no se benteen, y a otro dia se an de traer y darles tres reolladuras de agua clara y se a de volver la flor afuera y darles otra reolladura para meterlo en la tinada, echándole a cada piel una cuartilla de zu- maque, y se an de meter a curtir con agua clara templada y en rodándola una hora con su flor de zumaque nuevo, que serán hasta una arroba en flor en cada baño, estando abierto se irá recogiendo e igualando dándole mas recebo mas de zumaque y se an de rodat otras dos horas para que corte el grano, v reconociendo que dichas pieles necesitan de mas zumaque se les a de dar y se a de rodar otras tres horas o mas siendo necesario, y a otro dia se a de levantar en el alzddero de dicha tinada, bien llenos de agua unos sobre otros, en pila para que mazen, y en estando bien manados que no tengan agua se an de descoser con mucha limpieza y se an de lavar por la flor, y se an de poner a secar tendidos en solana hasta que estén bien secos, porque así conviene al público, V el que contraviniere lo referido se le a de poder denunciar por los dichos vehedores y examinadores como va referido antecedentemente, condenándolos en veinte ducados y perdidas las corambres, que es la pena que se le impone por esta Ordenanza aplicada según dicho es. Las ordenanzas vigilaban asimismo, celosas de] prestigio de este arte, que sólo los maestros examinados pudieran poseer una tenería y curtir pieles; que no se comprasen corambres fuera de la Corte; que las viudas de maestros sólo pudieran curtir durante el primer año de su viudez, y cuatro meses más, a menos que tuviesen en su tenería un maestro examinado; que los exámenes de oficial a maestro fuesen prácticos y muy rigurosos; etc., etc. Todas estas prohibiciones tenían como consecuencia la perfección de los produc- tos, y por eso nuestros curtidos se exportaban al Extranjero y eran muy estimados en todas partes, dándose el caso de que, cuando en alguna ciudad los veedores no cumplían fielmente su misión, empeoraba el trabajo, y es digno de mención el des- prestigio que alcanzaron los cordobanas de algunas ciudades {Guadalajara especial- mente), que no curtían bien las pieles para venderlas falsificadas con mayor peso. TÉCNICA DECORATIVA Curtidas las pieles, unas son más aptas que otras para la decoración. Las más apropiadas son la badana, es decir, la piel de carnero, que es la empleada para los guadamecíes, y el cordobán, que procede de la cabra y macho cabrío, y que es más fuerte y admite otro género de decoraciones. Tanto unas como otras deben seleccionarse cuidadosamente para lograr obras de arte. Aunque los procedimientos empleados para la ornamentación de los cueros se usan también en otras artes, no cabe duda da que en cada materia adquieren mo- dalidades específicas. Además, no puede extrañarnos la variedad de técnicas em- pleadas, por la extraordinaria diversidad de objetos de cuero, entre los que hallare- mos estuches, cajas, arcas, maletas, altares portátiles, sillas de montar, guarniciones, literas, bancos, sillones, sillas, cojines, manteles, cortinas, alfombras, papeleras, bargueños, tapizados de muro, frontales de altar, retablos, encuademaciones, car- petas para libros, indumentaria popular, adargas, broquelillos, cinturones, etc. De casi todos estos objetos encontraremos excelentes muestras en esta Exposición. Las técnicas usadas en España son las siguientes: tallado, grabado, repujado, rebajado, estampado, ferreteado, dorado y pintado, recortado, bordado y pes- punteado. El tallado es una técnica poco empleada en España, y consiste en dejar para la decoración la flor de la píe], que es brillante, y suprimir, mediante un profundo ras- pado, la superficie de fondo, que queda mate. Un ejemplar en que puede verse este procedimiento es el cuadrito con un jinete, según dibujo de Carnicero, propiedad de D. Luis Síravegne. El grabado lo produce un punzón, con el que sé dibujan los motivos decorativos- procurando que la incisión sea más o menos profunda, según la delicadeza que se MtNlSTERH o i tí a o busque y el grosor del cuero. Numerosas muestras se exhiben entre las arquetas góticas del siglo xv, con bellos herrajes, y las hispanoamericanas. En alguna pieza repujada es también frecuente el labrado del cuero, es decir, un perfilado que acen- túa y perfecciona el relieve. El repujado se verifica, lo mismo que en cualquier lámina metálica, golpeando por el reverso hasta conseguir el relieve apetecido. En el cuero se hace por presión más o menos acentuada, y gracias a su extraordinaria elasticidad se consiguen altorrelieves como el del Cristo dieciochesco que exhibe IXa Pilar Lozano. El rebajado es, en cierto modo, la técnica inversa del repujado, porque consiste en presionar por la flor de la piel, consiguiendo un ligero planirrelieve para la deco- ración. La arqueta del museo de San Telmo, de San Sebastián, es un ejemplo de esta técnica. El estampado no es otra cosa que la industrialización del repujado, pues se hace con una plancha de madera en la que se rehunde la decoración que quiere reprodu- cirse; con un tórculo semejante a los que se usan para los grabados se prensa una piel colocada sobre el molde y con una almohadillado en el reverso, para que, mer- ced a la presión, vaya adquiriendo los relieves. Este sistema, que comenzó pro- bablemente en el siglo xvi, fue uno de los más empleados, sobre todo cuando la moda de tapizar los muros con guadamecíes hizo necesario un aumento de pro- ducción. Además se procuraba que el dibujo de cada pieza se trazase de forma que tuviese un motivo central y medios motivos laterales para que, uniendo piezas igua- les, continuasen un dibujo más complejo. Véase como aclaración a esta técnica los numerosos ejemplares que se exhibieron en la primera sala, que por ser composiciones múltiples dejan ver mejor las posibilidades de la repetición de un mismo dibujo; también puede observarse en el obrador una prensa que pudo ser utilizada en esta industria. El único molde de madera que ha llegado hasta hoy se conserva en el museo Victoria y Alberto, de Londres. El ferreteado se hace de dos maneras. Una, la más conocida, por usarse en la mayor parte de las encuademaciones, consiste en decorar una superficie de cuero (caja, estuche o encuademación) con el golpe de un hierro o punzón caliente, ea cuyo ex- tremo se halla dibujada una figura; si se conserva el color de la piel se llama en seco; pero en muchos casos se le adiciona pan de oro, y se llaman hierros dorados. Con una gran variedad de punzones y los dibujos bien estudiados, puede llegarse a sor- prendente ornamentación. En la Exposición se exibieron objetos y encuadema- ciones de los siglos XVI-XIX guardados en varias vitrinas. La otra técnica de ferreteado, probablemente más antigua, aunque no nos que- dan ejemplares anteriores a los últimos años del siglo xv, es la típica del guadamecí, y consiste en la repetición, sobre los fondos o dibujos dorados y plateados, de un mismo hierro, o de dos o tres diferentes, si las zonas en que se usan van juntas y conviene varíe la tonalidad del oro o de la plata para hacer ostensible el dibujo. Esta ornamentación la llevan casi todos los guadamecíes anteriores a la segunda mitad del siglo xvn, y en ellos puede observarse que con dos o tres hierros bastaba para realzar el valor pictórico de la obra. Intimamente unida al ferreteado aparece la técnica del dorado y pintado, ahora en desuso, si exceptuamos alguna valiosa y aislada realización. La técnica de la antigua fabricación de los guadamecíes nos es perfectamente conocida; pero se da la circunstancia de que son dos autores extranjeros los que nos han dejado las normas de su manipulación y las fórmulas para obtener el colorido. Fioravanti, en su Specchio Universale, publicado en 1564, se refiere en su texto, de un modo concreto, a España, y escribe precisamente en la centuria del apogeo de la indus- tria. Fougeroux de Bondaroy, en L'art de fabriquer les cuirs dores et argentes, apa- recido en 1762, analiza con más detalle las fases de la fabricación, que coinciden con las explicaciones de Fioravanti, y dedica su obra a los artesanos de este oficio, para que estén bien orientados en las posibles variantes de su trabajo y en las rece- tas químicas de los colorantes y barnices. Para tener una ligera idea del trabajo del guadamecí, copiamos del Specchio Universale: "He aquí, pues, el medio de practicarlo. Tómanse pieles de las que hacen zapatos los zapateros; se las pone en agua clara durante una noche y después se las bate una a una contra una piedra, para machacarlas bien, y después se las lava con mucho cuidado y se saca el agua; hecho esto, se necesita una piedra pulimentada mayor que la piel, colocándola muy bien encima, con cierto hierro hecho a propó- sito, y después se enjugan bien. Luego conviene tomar cola, hecha de retazos de pergamino, y extender aquélla con las manos sobre la piel, y después se necesita plata en hoja, y cubrir con ella la piel, la cual debe colocarse sobre una cuerda u otra cosa para secarla; después se clava encima de una tabla, en donde se deja secar completamente. Se quita de allí y se corta lo que no ha sido plateado, y se bruñe sobre la piedra con un bruñidor hecho de piedra hematites, o sanguinaria, hasta sacarle brillo. Hecho esto, conviene tener una prensa de madera con el dibujo que se desea reproducir en el cuero, y tener preparada tinta de sandáraca y ahumada de vallico, y extenderla con ciertas bases sobre la prensa, y después poner la piú encima e imprimirla, y luego dejarla secar; después se clava sobre ciertas tablas, donde se les da un barniz que le da el color de oro, compuesto de cuatro partes de aceite de lino, dos de goma de pino y una de áloes caualin, hervidas junto, hasta que tome el color de oro, y el barniz se extiende con las manos sobre la piel, como he dicho ya; y si el obrero la quiere dorada o plateada, saque con un cuchillo el — 13 — a EDUCACIÓN barniz de encima la plata y déjela secar, y cuando las pieles están secas, se las pinta si se quiere; después se las arregla con hierros cuadrados, se las escuadra y se cosen unas con otras, en cuya disposición la obra queda acabada." HISTORIA T.a industria de los cueros artísticos españoles desde mediados del siglo xvn, quedó en el más completo olvido, hasta el punto de que los escritores extranjeros hablaban de los productos italianos, franceses y flamencos, y cuando más, reco- nocían que tradicionalmente se hablaba de cueros españoles; pero que ellos m lo? conocían ni podían suponer que hubieran sido importantes. El Barón Davillier (i), a quien por tantos conceptos debemos los españoles gratitud, ha sido el primer ¿scritor extranjero que rompió lanzas a favor de esta industria, cuyo desenvolvimiento se debió a España y cuyos productos no sólo competían con los extranjeros, sino que los aventajaban y, en muchos casos, les servían de modelo. Su pequeño folleto alcanzó suficiente notoriedad para que desde entonces los museos extranjeros rotulasen estas piezas como españolas, los estu- diosos reconociesen su error y en nuestro país se despertase la curiosidad de los eruditos que han publicado algunas noticias: Gudiol, en Cataluña (2); Vives y Ciscar, en Valencia (3), y Ramírez de Arellano, en Córdoba (4), dieron a conocer valiosos datos; pero, por desgracia, ni se ha apurado la documentación, ni se han rebuscado los ejemplares que quedan diseminados en España. La Real Academia de San Fernando anunció eí año 1920 un concurso, cuyo tema era Los cueros artíslicos en España. El premio se adjudicó a D. Enrique de I.eguí- na, pero su trabajo permanece inédito todavía. Y la Sociedad Española de Amigos del Arte organizó el año 1943 la Exposi- ción de Cordobanes y Guadamecíes, en la que se reunieron los fondos más impor- tantes conocidos hoy en España, y que superó en mucho a la que tuvo lugar en Córdoba el año 1924. Los trabajos de cuero alcanzaron en España, desde comienzos de la Edad Media, especial notoriedad, y entre las diversas manufacturas se destacan, por su misión decorativa, los cordobanes y los guadamecíes. (1) DAVILLIEH, Le Rarrtn Charles: Nolis sur ¡es atirs de Co'dou. -l'arfs, 1870. (Trad. de Enrique Claudio Cirbal, Gerona. 1879.] (a) GumoL Y t'UNií.i,, José: Ouadawacüs Calatans. -Página artística de "La Veu de Catalunya", núm. 191 (14 agosto 1913Í. (3] VIVES y CÍSCAK; GuadamacUts vaitnciattos.—"Revista de Valencia". (S8i. (4) RAMÍREZ DE ARELLANO, Rafael: Gvadamecis.—"Boletín de la Sociedad Española de Excursiones", 1901. T. IX, paga. ij4 y 191. Los cordobanes eran los cueros de cabra o macho cabrío curtidos en Córdoba en los primeros tiempos del Emirato árabe, cuya calidad los hizo famosos, y que por la extraordinaria demanda que había de ellos se trabajaron después en casi toda España y fueron exportados al occidente europeo. El guadamecí consistía en la piel de carnero curtida y más tarde dorada y policromada; originario de la localidad de Gadames, limítrofe entre Argelia y Trípoli, adquiere prontamente carácter español y se hace también favorito en las decoraciones europeas. El valor decorativo de uno y otro es totalmente distinto. El cordobán debe la fama, a su duración y flexibilidad; es decir, a un sentido utilitario. Por ello, en el medievo los zapatos no alcanzaban su precio máximo si no se hacían con dicha materia, y además, en el mobiliario renacentista, llamado de estilo español, cuyas características son la sobriedad y la resistencia, no podía faltar la nota sencilla y práctica de este cuero en los bancos, sillones fraileros, sillas, maletas, arcas "encora- das", altares portátiles, etc. El guadamecí, por el contrario, ofrece en sus decoraciones la faceta brillante y fastuosa de nuestro temperamento. Su orientación ornamental sigue el ritmo de la evolución de nuestros estilos: morisco, gótico, renaciente o barroco, y puede afir- marse que hay momentos en que parece absorber toda otra decoración; la tapice- ría de los muros, las cortinas v las alfombras se hacen de guademecí; los muebles se revisten de él, y aun en las iglesias, los retablos, frontales de altar y doseles se hacen de dicha materia. La extraordinaria pericia de nuestros maestros daba origen a los más diversos objetos y algunos se repitieron múltiples veces. Singular contraste ofrece también la estimación social que se concedía a unos u otros artífices. Al curtidor de cordobanes se le consideraba de baja condición; se le aislaba en los barrios extremos de la ciudad, y su convivencia con los obreros de otros oficios era escasa, llegando a tal punto este desprecio de la sociedad, que muchos maestros curtidores abandonaron sus tenerías para no perder la estima- ' ción y quedar en peligro de aislamiento, y dióse el caso de que en tiempos modernos se publicó en el artículo 10 de los Estatutos de la Sociedad Patriótica de Sigüenza la orden de que se tuviese por enemigo del Estado y de la patria a quien persistiese en esta actitud de menosprecio (i). Al guadamacilero, como compraba ya curtidas las pieles se le consideraba artista y recibía las atenciones de sus conciudadanos, de lo que se hace eco Thomaso Garzoni en 1560, cuando dice: "Los que descubrieron el arte de los cueros dorados, este arte tan noble y tan estimado en nuestros días, merecen verdaderamente suma gloria y honor..., y algunos pretenden que el comienzo y origen de este nobilísimo trabajo fue debido a España, porque es de este país de donde proceden los mejores maestros que en los tiempos modernos han alcanzado máximo renombre en aquella profesión" (i). Opinión que ratifica Fioravanti cuatro años después, considerándolo como "un arte de gran provecho y conocimiento, por medio del cual se traba amistad con grandes personajes, pues la mayor parte de los que de él se sirven son hombres ilustres y grandes, por cuanto que este arte es de gran belleza y muy agradable a la vista; es también de gran provecho para los que lo practican, por lo cual es lla- mado el arte del oro, y no sin razón, puesto que produce el oro y la plata, haciendo ricos a los que lo ejercen, con tal que sean hombres que se conduzcan como corres- ponde" (2). Aunque los términos cordobán y guadamecí se hallan perfectamente diferencia- dos, es frecuente que aparezcan confundidos en gran número de documentos de la Edad Media y del Renacimiento, sobre todo en los inventarios extranjeros que no recogen el término guadamecí. Por ello, aunque nuestro propósito es ocuparnos preferentemente de estos últimos, nos parece conveniente dar alguna noticia rela- tiva a los primeros. El cordobán se curtía con tan singular esmero, que no llegó a imitarse bien en ninguna parte fuera de España, siendo el cuero preferido por su duración y elastici- dad. De estos cueros se derivaron muy pronto los nombres que tomaron los zapa- teros: en Francia, cordouanier y cordonier; en los Países Bajos, cordewanier, y en In- glaterra, cordwainer. El cordobán tuvo su origen en la capital del emirato, en la que los árabes con- quistadores enseñaron a preparar, curtir, teñir y dorar el cuero, volviéndolo tan brillante, que, según Casiri, se podían mirar en él como en un espejo (3). Pocas son las citas árabes que podemos recoger. Al-Maqqari (4) nos explica al- guno de sus usos cuando relata las innovaciones introducidas en la moda cordobesa por el músico Ziryab de la corte de Abderramán II: "Ziryab—dice—enseñó a los pobladores del Andalús a usar los vasos de cristal en lugar de los de oro y plata; a dormir sobre un blando lecho de cuero preparado, con preferencia a las mantas de algodón; a comer sobre pequeñas bandejas de cuero mejor que sobre mesas de ma- dera, debido a la mayor limpieza de aquéllas, siendo más fácil quitar la suciedad del cuero que de la madera." El mismo escritor árabe, al describir la entrada triunfal de Abderramán III en Córdoba, de regreso de una de las expediciones guerreras contra los cristianos, dice (1) GARZÓN!, Thomaso: La Piazta universale di Infle te sciense.—-Firenze, 1560, pág. 650. (2) FIORAVANTI: Spechio Univirsah.—Venecia, 1364. (Trad. Gabriel Chappuy. "Miroir universal des Arta et des Sciences". París, 1586; pág. 171.) (3) CASIRI, Miguel: Bibliolheca Arábigo-Hispana £SÉ«CÍB/(!«ÍÍÍ.—Madrid, 1760-70. (i) The History 0/ Ihe Mohammedan Dinastía in Spatn.~Ed. de Gayangos, t. II, pág. 120. — 16 — que llamaba la atención de su pueblo "el rico arnés de cuero labrado y dorado con que llevaba enjaezada la yegua blanca del desierto que montaba". Los dos textos de Al-Maqqari, aunque breves, son suficientemente explícitos para damos cuenta de que los musulmanes españoles trabajaban el cordobán, unas veces, en su aspecto utilitario, y otras, como elemento decorativo. El monje Teófilo, en el libro I, capítulo XIX, de su obra Diversarum Artium schedula (i), nos da fácil explicación de la preferencia de los manteles de cuero sobre los de lino, al explicarnos la técnica del blanqueamiento del cuero por el yeso y su pulimento hasta conseguir una superficie lisa y brillante que nos recuerda el brillo de espejo citado por Casiri, El cuero dorado lo vemos en los forros de algunas arquetas ¡hispanoárabes y sirviendo de fondo a los marfiles calados de las cajas de marfil del taller de Cuenca, que tan bellos trabajos hizo en el siglo xi y en los mimbares de Marruecos cons- truidos por artistas cordobeses. Pocos objetos de cuero hispanomusulmanes han llegado hasta nosotros. Los tro- feos pertenecientes a Boabdil, de la Real Armería y del Museo del Ejército; las adargas moriscas, también de la Real Armería, y las fundas de espadas granadinas diseminadas por el Extranjero, son las únicas muestras en las que puede verse el primor del trabajo repujado y bordado del cordobán. Un ejemplar de cuero decorativo hispanoárabe lo posee el Museo Nacional de Artes Decorativas; en todo él se dibuja una serie de típicas lacerías del siglo xiv, que nos sirven de antecedente de las decoraciones moriscas de guadamecí y de las encuademaciones mudejares, en las que España logró exclusiva notoriedad. El cordobán hispanoárabe adquirió rápidamente máximo aprecio. Entre los re- galos hechos a Carlomagno se hallan, según los versos de Teodulfo, obispo de Or- leáns (760-821), cueros de Córdoba blancos y rojos {2). En el Diccionario de Du Cange (3) se recoge numerosa documentación de tiempos de Carlos el Calvo y Lu- dovico Pío con la mención de cordebisus, cordobans, cordewan o corduanus, etc. En la segunda mitad del siglo x, el monje Heraclio explicaba quomodo cordua- num turgitur, testimoniando el mérito de los españoles en el trabajo de las pie- (1) Libro I, cap. XIX, "Del blanqueamiento al yeso sobre el cuero y sobre la madera": "Tomad yeso quemado ton la combustión do la cal, con la cual se blanquean las pieles, y molerla cuidadosamente sobre una piedra con agua. Después metedlo en un vaso de tierra cocida, verted allí cola de retal y ponedla sobre el fuego para que se haga liquida. En este estado dad con un p¡ncel una capa muy ligera al cuero; cuando se seque, dad otra un poco más espesa, y si fuera necesario, otra tercera. Cuando quede perfectamente seco, pulimentadlo frotándolo coa un hierro y en seguida tomad una hierba que se llama aspenlla (cola de caballo), que crece en forma de junco, es nudosa y que debe haber sido recogida en verano y secada al sol; y con ella frotad el objeto blanqueado hasta que quede perfectamente liso y brillante." (2) Istc tito dictas de ttoittme Coydttba ftclles—h%c niveas, tfttef protYdhít ivde rubras.'—*~Ed. Alignc, t. CV"í68- Carmina, pág. 138. (3) GIflsarum mediae el infimae Intinitatis: Cnrdobans etc. les (i). En otro Diccionario de Johan de (iallandia se define en 1080 el nombre de cordobán: Alutarii dicuntur qui operantur in alluta, quod est gallice corduan, alio modo dicitur cordubunum, a Corduba, civitate Hispaniae ubi fiebat primo (2). De esta fama y estimación del cordobán en Europa, durante la Edad Media, es una buena prueba la atención que se le concedió en el país de Gales, en donde se recoge en una leyenda. En el Mabinogi de Math, escrito en lengua cámbrica, se cuenta que Math con- virtió, por artes mágicas, fucáceas y algas en cuero de Córdoba, y que tiñó este cuero tan bien, que nadie había visto cuero más hermoso. A la noticia de la llegada de unos zapateros, mandaron del castillo emisarios para ver qué clase de cuero traían, y cuando llegaron, estaban tiñendo cuero de Córdoba y dorándolo (3). Lo mismo sucedía en París, en cuyos Estatutos de los Oficios de 1380 se decía: "Había en la villa de París gran abundancia de cordobán de España, que es el mejor curtido de todos y está ordenado que no se vendan cordobanes de Flandes, por razón de que éstos estaban en su mayor parte adobados con casca." El prestigio de que gozaron favorecía la exportación, y esto originó una cares- tía de ellos en España, por cuyo motivo fue prohibida en el Espéculo (4) y en las Partidas (5), aunque a veces hacía el Rey merced de alguna saca de cordobanes. Las Cortes de Castilla intervenían en la determinación de los precios del cor- dobán y sus productos derivados. En las de Sevilla de 1252 (6) se estimaban los "capatos de cordobán entallados et a cuerda VI pares por un mr. los meiores"; en las de Jerez de 1268 (7) se estimaba "la dozena de los cordouanes que pese quarenta libras, doze mrs.", y en las de Valladolid de 1351 (8} se fijaba: "Por el par de los capatos de calca de buen cordobán et bien solados dos mrs.; e por el par de los capatos de lazo de cordobán bien ssolados quatro mrs.; et por el par de las borze- guinas de cordouan siete mrs., et por el par de las estivales de cordobán ocho mrs.; et por el par de las capatas de cordobán ocho mrs." El poema de María Egipcíaca (9) los ponderaba: Nunca calcaua otras capatas ssino de cordouan entre talladas. (1) HBRACLIO: De coloribns et artibus romaitorum.—CKt. XXXIII de] libro tercero. (2) Johan de GALLANDIA. (3) GIBSB, W.: Cuero de Córdoba y Guadalmeci,~"Rev. dn Filo!. Española", 1925; t. XIT, pdg. 75. U) Ed. de la Academia de la Historia, t. I-281. (5) Ed. de la Academia de la Historia (Partida III), t. II-651. (6) Corles de Sevilla. 125a.—T. III, pág. 137. (7) Cprtts de Jtrtt. 1268.—I. I, pág. 71. (8} Cortes de Valladolid. 1351.—T. II, pág. 82. (9) Verso 242. A pesar de las prohibiciones de exportar los cordobanes, siguiéronse sacando del reino, y figuran sus aranceles en las aduanas de los puertos (i); ello dio origen a una continua discrepancia entre los comerciantes y las pragmáticas reales' apoyadas en las peticiones de los Procuradores de Cortes, que prohibían la exporta- ción para evitar el encarecimiento en el mercado interior. Las Cortes de Toledo de 1538 (2), las de Valladolid de 1542 (3) y 1448 (4) y las de 1552 (5) se ocupan del peligro de la exportación y dieron origen a la pragmática de 1552, "para el remedio de la gran carestía que havia en el calcado y como se ha de vender por puntos y que precio han de valer los cueros bacunos, y la dozena del cordouan, y badanas". La gran exportación a las Indias hacía encarecer el precio de los cordobanes y originó durante todo el siglo xvi verdadera escasez de dichos productos. Durante la centuria siguiente continuaron gozando de prestigio en el Extran- jero, sobre todo la nueva modalidad de los guantes de cordobán de ámbar, que fueron muy solicitados, sirviendo muchas veces como regalos de gran impor- tancia (6). La fabricación de cordobanes ha seguido sin interrupción hasta nuestros días, si bien en el siglo xvm se adulteraban para darles mayor peso y obtener ganancias (1) Cédulas vascongadas. Arancel de puertus. - T. I, p;¡y. 337, ano 148B. (2) Caries de Toledo de 1538. Petición LXXVI. En muchas de las cortes de las pasadas se ha suplicado a Vues- tra Magestad mandase que no se sacasen corambres ni cordovanes de s tos reynos por la carestía que subcedia por ello en el prescio del calzado y porque por no se aver proveydo de cada dia crece mas este yn con veniente que al presente es grande. Suplicamos a Vuestra Magestad lo mande proveher como lo está suplicado. A esto vos respondemos, que se guarden tas leyes de nuestros reynos que sobresto disponen y para ello se vos den las cartas necesarias. (3) Corles de Valladolid de 1542. Petición 74. Otro si es grande la carestía que hay del calzado y porque esta se remedie Suplicamos a Vuestra Magestad mande so grandes ponas que ninguna persona pueda sacar fuera de estos reynos cordovanes ni otros cueros algunos. A esto vos respondemos que mandamos se guarden lo que cerca ríe esto está proveído. (4) Cortes de Valladolid de 154S. Peteción LI. Iten a causa que los mercaderes y otras personas sacan cordo- banes labrados y por labrar en borzeguis y guantes en mucha cantidad para reynos estraños a cuya causa los que quedan se venden en escesibos precios, y de hay viene la careza de to calzado. Suplicamos a V. M. lo mande pro- veer y provea para que lo susodicho no se saque, y se ponga con las cosas vedadas, y porque de hacerse guantes íle cordovan en cantidad como se hacen se encarecen los cueros mucho, suplicamos a V. 31. que de aquí adelanto no se hagan los dichos guantes de cordouan. A esto vos respondemos que visto el gran daño y esceso y carestía del cordovan vedamos y defendemos que no se saquen cordovanes de estos nuestros reynos curtidos ni otra manera, so pena que por la primera vez los que los sacaren pierdan los cordovanes que sacaren con el doblo, y por la segunda vez pierdan los cordovanes que sa- caren y la mitad de sus bienes, lo qual todo se aplique, la tercia parte de ellos al denunciador y la otra tercia parta vw pena de muerte y perdimento de todos sus vienes, y la dicha pena de vienes se aplique según dicho es. (5) "Decimos que como quiera que ha muchos años que por experiencia vemos el crecimiento del precio de los mantenimientos, paños y sedas, y cordovanes..., y habernos entendido que esto viene de la gran saca que de estas mercaderías se hace para las Indias..." En el proceso verbal de la ejecución de María Estuardo en 1.^86 se consignaba: "Lea piela estoíent chaussés de senliera eu peau d'Espagne." (6) "Este día (6 junio 1660) mandó llevar el Rey nuestro señor a la señora Heyna madre tres baúles de a vara de largo en proporción, forrados por de dentro y por de fuera en cordobán de ámbar, y guarnecidos de galones de oro anchos, con cantoneras, visagras, cerraduras y aldabas de un juego de oro; dos esmaltados de verde y otro cuantiosas. Larruga, en sus Memorias, recoge multitud de datos de las fábricas es- pañolas que dan idea de una importante industria. El guadamecí tuvo su origen en el pequeño oasis de Ghadames, del que toma su nombre, según los Diccionarios de Dozy y Freytag. Este último transcribe el pa- saje del Diccionario de Firuzabad (The Kamoos, etc.), en el que, al hablar de aquel oasis, dice: Nomen oppidi in África, unde pelles gudsamiticae appellatae sunt. Un tes- timonio medieval nos ofrece el libro del tunecí Ben Abd-el-Nur el Hamiri, titulado: El Rud el-moattar fi akhbar el-aqtar (El jardín perfumado por las noticias de las co- marcas), obra geográfica escrita en el siglo x n de J. C, en la que, al hablar de Gha- dames, dice: de esta villa viene el cuero ghadameci. Desde tiempo muy antiguo debían de trabajarse en España, y los más lejanos testimonios de su existencia son los textos literarios y los inventarios de bienes muebles. Aparecen por primera vez en el poema de Mió Cid, en el pasaje del engaño a los judíos Raquel y Vidas: Con vuestro consejo bastir quiero dos arcas, Incamosla de arena, ca bien serán pesadas, Cubiertas de guadamecí c bien enclauadas; Los guadamecis uermeyos e los clauos bien dorados, (i) También en el siglo xn, según las Memorias de la Santa Iglesia esenta de León, Alfonso IX ratifica el privilegio de Femando I, en el que hizo donación del cas- tillo y villa de Castro de los judíos, en favor de la iglesia de Santa María y de su obispo don Manrique, exponiendo que desde mucho tiempo a esta parte los judíos de este pueblo pagaban a la catedral todos los años, en la fiesta de San Martín, doscientos sueldos de moneda del rey, con una piel muy fina y dos guadamecis (2). El uso del tapete de guadamecí se cita en el Arte cisoria de Enrique de Aragón, marqués de Villena: espuerta de palma cubierta de fuera de cuero colorado de adobo de guadamecir e dentro aforrada de Heneo... (3); en la Vida del Gran Tamorldn, de Ruy González de Clavijo: ... e luego en este punto les ponían delante un cuero por manteles que era como de guadamecir que llaman cofra, e alli tienen el pan..., "e estos OTO de filigrana. Iban llenos de cordobanes, y guantes de ámbar... Otro baúl se llevó ti señor duque de Anjon, de orden también de au Magostad, ocupado asimismo de cordobanes, y guantes de ámbar." Leonardo DEL CASTILLO: Viage del Rey N. S. D, Felipe IV ala frontera de Francia,— Madrid, 1667, pág. 258. DB MOTTEEVILLE: Mimoires pour servir á fkistoire d'Anne d'Autriche.—T. V, pág. 31. 1659. Mariage de Louia XIV. A Alcobendas le roi d'Espagne lui (au marichal de Grammont) envoya un líen- ti^nant de ses gardes qui est ¡ntroducteur dea ambassadeurs, et l'un de sea mayordomea, qui lui apporta un pré- sent fort galant de peaux de'Espagne, de gana, de pastilles, de gobelets et autres curiosités. (1) Ed. de 1779. Versoa 85 a 88, págs. 333 y 33,. (a) Bisco, Manuel: España Sagrada.~T. XXXV, pág. 259. (3) Ed. Navarro, pág. 36. — 20 — carneros e caballos que asi traian, poníanlos en unos cueros como de guadamec.ir redondos" (i); y en el Cancionero de Baena, en los versos La luna eso mesmo so sus pies eschada Sy era tapete o guadamecil. O si almadraqueja o algund escañil {2). Cuando Juan II quiso captarse la simpatía del Rey de Francia para que le ayu- dase a hacer frente a los infantes de Aragón y a la nobleza, que le hostigaban, le envió "... doce halcones neblis, los capirotes guarnidos de perlas e rubíes e los cas- cabeles e tornillos de oro muy bien obrados, e envióle muchos cueros de guadamecir e muchas alhombras, porque es cosa que en Francia no se han" (3). Los inventarios de los bienes de monarcas o de particulares, de iglesias y mo- nasterios o de instituciones civiles, están llenos de anotaciones de ellos, lo mismo en la Edad Media que en el Renacimiento. Su uso debió de ser frecuentísimo, y la extraordinaria riqueza aparente de sus productos dio lugar a que se considerasen como un artículo de lujo. En la pragmática de las carestías de 1552 se prohibe que se hagan guadamecíes dorados ni plateados, ni guantes de cordobán (4). Esta prohibición resultaba un tanto ingenua, porque la técnica del guadamecí no precisa gran cantidad de materias ricas para su elaboración, y así lo hicieron ver al Monarca los procuradores de las Cortes de Valladolid de 1555, en la petición LXXXVI, con las siguientes palabras: "ítem, suplicamos a V. M. mande que la prohibición que por su pregmática se hizo en las cortes de quinientos e cinquenta e dos para que no se labrasen guadama- zis dorados ni plateados, ni guantes de cordovan, ni se saquen destos reynos, se alc,e e quite por los inconvenientes que dello han resultado, y se han visto e conocido por experiencia; porque demás de no gastarse en los dichos guadamezis oro en cosa de valor, ni en ellos ni en los guantes cueros que puedan aprovechar para otro uso se disminuye el trato de los cueros e se pierde mucha cantidad dellos, y se enea- resce el valor y precio de las carnes, porque los cueros de que ansí se hazen los dichos guadamazis no pueden servir ni se pueden gastar en otra cosa ninguna sino en el obraje dellos; y de mas desto se pierde el trato deste offícío e contrabución que antes havia, que es una cosa tan importante y tan principal en estos reynos, y de que tanto beneficio se recibe en ellos; especialmente el retorno que a ellos se trae de reynos estraños para donde se sacaban los dichos guadamazis e guantes." (1) Pág. 90, 1. a i . y pág. 152. 1. HJ. (2) Ed. de 1831, pág. 81. {3) Crónica de Juan JT.—Eá. Rivadeneira, t. LXV1II, pág. 339 b. (4) Impresas en Alcalá de Henares en 8 de octubre de 1359. B. N. Raros 15.431. "A esto vos respondemos, que ya esto está preveydo por la provisión en que mandamos suspender todo lo contenido en la dicha pragmática; e la otra que pro- hive que no se puedan sacar los dichos guadamazis del reyno: e sin embargo dellas mandamos que puedan fazer los dichos guadamazis dorados y los dichos guantes u sacarlos fuera del reyno sin pena alguna para lo vender." Volvió, pues, a otorgarse la libertad de dicha manufactura, que se extendió por toda España, y sus precios fueron regulados por las pragmáticas de las carestías y tasa de mercaderías de 1627 (1) y 1680 (2). Un gran número de ciudades españolas contaron entre sus oficios el de guadíi- macilero, y probablemente fueron moriscos sus obreros más antiguos. Sucedió con este arte lo mismo que con el cerámico y con las artes de la madera, que tuvie- ron mayor desarrollo en aquellas zonas más influidas de mudejarismo. GRANADA En los últimos siglos de la dominación islámica en España debió de fabricarse el guadamecí. La bóveda de la Sala de los Reyes de la Alhambra se pintó al óleo sobre cuero dorado, lo que propiamente no corresponde a aquella técnica. Pero por documentos cristianos tenemos certeza de la existencia de la indus- tria del cuero, cuya fama llegaba a todos los reinos cristianos. Un incidente que suce- dió al Conde de Urgel con el mercader Pedro Arias demuestra la existencia de un comercio cristianoárabe al comenzar el siglo xv. El Conde de Urgel encargó dos paraments de la cambra de cuyr amb fort bells a Pedro Arias, quien, a su vez, los hizo venir de Granada para que la obra fuese excelente. Al entregárselos, en Balaguer, el Conde no quiso recibirlos, díciéndole que no le hacían falta, y entonces el mercader, disgustado, acudió al rey Martín (i) Biblioteca Nacional- Varios Caja 60-72. (a) En la Memoria de loa precios a que han de vender los Guadamací le ros di; esta Corte los sitiaros siguientes Una funda para silla de vu Queta QUC lia de t^ner dos pjolcs coloradas y labradas con licciiura v botones no pueda pasar de seis reales. Una sobremesa de cuatro pieles coloradas y pegadas no puede pasar de diez y ocho reales y al respeto si fueren tic más o menos pieles. Cada piel suelta colorada y labrada de a vara de largo para sobrealtares a cuatro reales. Una almohada de plata de vara de largo y dorada y pintada de varios colorea, no puede pasar de trece reales. Una almohada llana colorada por entrambas partes, de vara de largo, nueve reales. Cada almohada colorada y anteada de vara cíe largo, ocho reales; íden negra por dos haces de vara de largo Cad& almohada de color de caña, a dos haces de vara de largo a siete reales y medio. Un cartapacio para los niños que van a la escuela, real y medio. Una piel de plata bruñida, ocho reales. para que le hiciese justicia. El bondadoso monarca escribió dos cartas al Conde y a la Condesa en mayo de 1408, a fin de que pagasen la deuda, diciéndoles al mismo tiempo que si las armas del Conde no figurasen en aquellos paramentos o si pudiesen cambiarlas por las suyas, el Rey le hubiese pagado en seguida su coste (i). El máximo desarrollo tuvo lugar durante el siglo xvi, en el que conocemos los nombres de los maestros Luis de Córdoba, Vicente Fernández, Juan de Lendínez, Alonso López, Juan Prieto, Cristóbal Navarro; Pedro, Hernando, Juan, Gaspar Martín y Baltasar, de Orihuela; Cristóbal y Francisco Ruiz y Diego de Riaño (2). (i) GIMÉNEZ SOLKH: ¿7 Conde de Urge!, págs. 113 y 11 (2¡ Juzgamos del mayor interés publicar las notas do umentales de los Archivos de Protocolos y Eclesiástico de Granada, que nos han sido facilitadas por el Sr. Gom z-Moreno y que nos dan noticias de numerosos raaes- tros hasta ahora desconocidos. Protocolos: 1518. Luis de Cordova guadamacilero en la cárcel por deudas. 1520. bigente fernandez gudamajilero toma en arriendo una casa a geroni o de Pala 1521. El mismo compra 28 docenas de baldreses. 1529. El mismo compra corambre. 1546. xpovai ruiz concierta hacer piecas de guadamecí es. 1552. Alonso lopez guadamacilero otorga poder a xpovai navarro oropeler cobrar dine o du Córdoba. 1558. El mismo compra un esclavo de color membrillo cocho de doze años. 1564. Juan prieto guadamacilero entra a servicio como obrero con pedro de oríguela guadam 1564. Alonso lopez guadamacilero y xpoval ruiz guadamacilero como fiador sobre censo. 1564. Pedro de Origüeía guadamacilero vende un esclavo blanco herrado en el rostro, de 30 a )s por 3.2 ducftdos. 1564. El mismo vende otro de 40 años, herrado en la cara y mellado por 31 ducados. 1559. el mismo crédito. 1554. cristoval navarro guadamacilero pago de casas. 1560. carta de pago entre Juan Rodríguez y Alonso López guadamauiluros por dos guadal compró el primero. 1,181. Gaspar de Origüeía guadamacilcro deuda a un curtidor por 101 docenas de baldreses por >• *76- (3) Protocolo de Gonzalo Fernándet. Leg. 1.606, lol. 955. (4) Carta de examen de Quijada, ya citada. {5) Protocolos de Sebastián de Aleas, 1597. Leg. 2.064, '<>'• T1 53- - - 26 — cuarenta guadamecíes de cincuenta cueros cada uno, de la marca y tamaño de mi cuero que queda en poder de Polidoro, mayordomo de Federico Landi (i). La industiia madrileña siguió pujante durante el primer tercio del siglo xvn trabajando para las iglesias y palacios madrileños y aun para la Corona, siendo nombrado en 1613 Pedro Hernández guadamacilero de Su Majestad, con autori- zación para poner en su tienda las armas reales y el rótulo correspondiente (2). Posteriormente decae paulatinamente el oficio, que llega a desaparecer. En JAÉN, según el Retrato al natural de la ciudad (3): "Ss trabajaban también aquí hermosos guadamecíes o badanas bien labradas y de varios colores para cha- pines, chinelas, borceguíes y otros usos; tan buenas como las ponderadas de Cór- doba." A pesar de este elogio, fruto del amor local, no debieron de tener gran valor decorativo. CÓRDOBA La habilidad y destreza en la preparación y decorado de las pieles de cabra o de carnero durante la ocupación árabe de esta ciudad, siguió después de la conquista de San Fernando, y fue, sin género de duda, el centro de la industria en toda Kspaña durante varias centurias. Aunque la organización greminal fue tardía, en 1528, y desde luego posterior a su reglamentación en Toledo, Valencia y Sevilla, no cabe duda de que, con ante- reioridad al siglo xvi, sus trabajos se cotizaban como los mejores. Sus ordenanzas son las más minuciosas de todas, y aun fueron ratificadas y ampliadas en 1543 y e n !579- Hubo, además, en dicha ciudad un especial cuidado en que sus obras fueran perfectas y no se confundiesen con las originarias de otras localidades que no cuidaban tan esmeradamente la fabricación; de ahí su deseo de que se sellase cada piel con el escudo de la ciudad, un león coronado y el nombre de Córdoba. A esta ciudad acudieron de toda Europa, para hacer encargos de dichas tapice- rías, y en el Archivo de Protocolos se han conservado gran cantidad de contratos, la mayor parte inéditos, aunque esperamos los publique pronto el celoso archivero D. José de la Torre y del Cerro. Únicamente conocemos los que dio a luz D. Rafael Ramírez de Arellano (4), en los que se consignan los que hicieron Andrés I-ópez de (1) Protocolos do Fcdro de Salazar, 1592. I.eg. 927 (sin foliar, pero ordenado cronológicamente). (2) liC da el título el Tapicero mayor de S. M., francisco de Torres (l^rotocolo de Gtne's de Granada). 4 c tiembre de 1613. Leg. 4.091, fol. 717. (3) Retrato al nalural de la ciudad y término de Jaén... Por un individuo de la Sociedad Patriótica de h ciudad.—Jaén, Pedro de Doblas; 1794, pág. 143. (4) Guadamecíes.—"Boletín de la Sociedad Española de Excursiones", t. IX, pAga. 1J4 y 191, año 1901. Valdelomar y Juan de San Lorcntc, para el presbítero, residente en Sevilla, Gabriel Solano de Figueroa; Andrés López de Valdelomar, con los pintores Francisco de Gaviria y Francisco Delgado, para el Duque de Arcos; Benito Ruiz, Diego San Llórente, Diego de Ayora y Antón do Valdelomar, para un palacio romano, y otros muchos de menor importancia. Los guadamacileros se instalaron en el barrio de la Ajerquia, y poseemos noti- cias documentales de sus trabajos hasta bien avanzado el siglo xvn, en el que fue desapareciendo esta manufactura. Los libros de viajes dan cuenta de la esplendiez de estas obras. Ambrosio de Mo- rales lo expresa en 1575 con las siguientes palabras: "El trato de la corambre también es grueso, y hay hartos que han enriquecido con él, y es tanta la ventaja de enderc,arse bien los cueros de Córdova, que ya por toda España qualesquier cueros de cabra, en cualquier parte que se hayan adere- cado, se llaman cordovanes, por la excelencia desta arte, que en aquella ciudad ay... Es también otra notable en Córdova, por el provecho y lindeza con que todo allí se haze. Las badanas sirven para los guadamecis, que se labran tales en Cór- dova que de ninguna parte de España hay competencia, y tantos, que a toda Eu- ropa y las Indias se provee de allí esta hazienda. Ella da a la ciudad mucha ha- zienda, y da también una hermosa vista por las principales calles della. Porque como sacan al sol los cueros dorados ya labrados y pintados, fixados en grandes ta- blas, para que se enxugen, haze un bel mirar aquello entapizado con tanto res- plandor y diversidad" (1). Pedro de Medina, en 1590, al tratar de Córdoba, dice: "Fabrícanse en esta población los mejores guadamecíes y las mejores agujas de España, haciéndose en muy grande cantidad que se despachan por todo el reyno y aun fuera de él" (2). Y Méndez Silva, en 1645, todavía reconoce su importancia al hablar de esta ciudad, en la que se "cría famosa seda, de que labra brillantes pannos, lucidos gua- damacíes curiosamente obrados que sacan a varias partes" (3). Aunque durante la Edad Media se fabricaba el guadamecí en gran parte de Es- paña, sus maestros trabajaban aisladamente y sin ninguna vigilancia gremial; fue necesario llegar al siglo xvi para que se constituyesen en hermandades y gremios y se ordenase la producción. En 17 de junio de 1502 se aprueban por los Reyes Ca- tólicos las primeras Ordenanzas en Toledo (4), confirmadas para la ciudad de Se- (1) Las antigüedades de las ciudades de España. Alcalá fie Henares. 1575. fol. r (1) Grandexas y cosas notables de España. Alcalá de Henares.—1590, fol. 133 v.° (3) MÉNDEZ SILVA: Población General de España. Attdaluita.—<; 3, fol. 80 v." villa en el mismo reinado, pero recopiladas e impresas en 1527 (1); más tarde se dictan en Valencia (1513) (2), en Córdoba (1528), ratificadas en 1543 {3), en Barce- lona (1539) (4) y en Madrid (1587) (5). En todas ellas se hace patente el deseo de reglamentar esta industria artística en beneficio de la República, con el fin de evitar los abusos y fraudes, velar por et prestigio de la fabricación y estimular una mayor perfección en el dibujo y la técnica. Los capítulos de las ordenanzas de las distintas provincias eran semejantes; las más completas son las de Córdoba, a las que añadimos las variantes de otras ciu- dades. Todos los gremios se ponían bajo la advocación de un santo: San Juan Bautista, en Sevilla; Santo Tomás, en Valencia; San Esteban, en Barcelona; San Pedro, en Madrid. Para velar por el prestigio del gremio y a fin de sostener una disciplina, en todas las ciudades se debían hacer anualmente elecciones para nombrar veedores y exa- minadores, que juraban sus cargos inmediatamente después de ser elegidos. Nadie podía ejercer el oficio, tener obrador y abrir tienda si no estaba previa- mente examinado, y después de probada su suficiencia recibía la correspondiente carta de examen en forma pública y solemne; y como al agruparse en gremio nin- gún maestro estaba examinado, se concedió un plazo de dos o de cuatro meses para ello, pasado el cual no podían ejercer el oficio. El examen consistía en preparar los colores, arreglar un paño, coserlo y granirlo; dibujar un brocado, perfilar de cualquier color y prepararlo; bruñir las piezas poli- cromas, ferretearlas y labrarlas. Hacer un cielo con sus goteras, una cortina y un cojín de cualquier tamaño y forma, y que las obras se hagan con sus manos en pre- sencia de los examinadores y no con palabras. Los examinadores cobrarían dos reales por cada examen, y no puede eximirse ningún oficial de la prueba, aunque tenga tienda abierta. En Barcelona, los dere- chos de examen eran 15 sueldos, para la caja de la cofradía de San Esteban, y en Valencia, 50 sueldos, o 25 si eran hijos de maestro. Los oficiales que cambiasen de residencia se verían obligados a volverse a exa- minar, según las ordenanzas de Córdoba; pero en las de Madrid bastaba presentar la carta de examen. (2) VÁRELA DE SALAMANCA, Juan: Ordtnancas de Sevilla. 1527. Fol. CLXXII v.° ¡2) Ordenanzas del gremio d» "guadamaciUrs y oripellers", copia en la Biblioteca legada por D. Enrique Se- rrana Morales al Ayuntamiento de Valencia. {3) Ordenanzas municipales del Archivo del A y uní amiento de Córdoba. —T. IV, tola. 248 y siga. (4) Primer registre de Crides y Or/fenations que contenía a XXVI! thl mes di Juliol any mil D y XXXVIII e acaba mil DXXXX VIIII.—Fol. 18. Archivo Municipal de Barcelona. (5) Archivo de Protocolos de Madrid. Protocolo Gonzalo Fernández. 1587. L«g. 1.603, fol. 53, y Protocolo Francisco Testa. 162a. Lcg. 2.670. lol. 717. _ 31 _ Se prohibió que ningún oficial, aunque estuviese examinado, trabajase en com- pañía de otro que no lo estuviese. Los aprendices debían cumplir el tiempo contratado con su maestro y si se quisieran cambiar de obrador antes de finalizar su compromiso, si no era por causa justa o por concierto, ningún otro oficial pudiera recibirlo, porque así no podría, aprender perfectamente el oficio. Por lo que respecta a la buena calidad de los materiales empleados, se establece que no se pueda usar otra corambre que la de carnero y no la de oveja, ni cordero ni aculfa, y que sea de carnicería y no muerto de enfermedad. Que las piezas han de salir del molde bien dibujadas, y en otro caso, darse por perdidas. Que las piezas que han de llevar plata no sean de las más delgadas, porque al granirlas se horadan y tendrían que darse por perdidas, y que las pieles no reciban demasiada cal porque se ennegrecen. Que las piezas de plata tengan buen color, y si está además pintada, que sea con buen carmín y colores finos, y que sean al aceite y no al temple, excepto las rosas, que no se pueden hacer al óleo, y que los colores vayan siempre barnizados. Que no puedan trabajar ninguna pieza que se corte atravesada, para que no entren las ijadas en la dicha pieza. Que las piezas coloradas sean teñidas con rubia y no con brasil, como algunas veces se hace, con daño para los que las compraban. Que todas tengan el mismo tamaño, así las doradas o plateadas como las de colores, y sean conforme al molde antiguo, que era de tres cuartas de vara de largo y dos tercios, menos una pulgada de ancho (i); y para su comprobación había de haber dos moldes hechos de hierro y sellados con el sello de la ciudad, uno en el arca del gremio y otro en poder del escribano del Consejo. Que vayan las piezas muy bien regladas, porque si no, hacen los paños piernas y no asientan en la pared, y que se cosan muy bien unas a otras y estén bien guar- necidas. Y que no se utilice el estaño por la plata ni el oropel. Los veedores elegidos anualmente tenían la obligación de visitar los obradores y vigilar la calidad de los materiales, para ver si todo se hacía bien; y se daba un plazo prudencial para que tuvieran tiempo de vender las pieles fabricadas que no se hubieran hecho con arreglo a las ordenanzas. Una vez aprobadas las ordenanzas de cada ciudad, se pregonaban en la plaza pública ante un escribano de su majestad para que fueran conocidas de todos y nadie pudiese alegar ignorancia. (i) En Madrid, tres cuartas menos una. pulgada de aito por dos tercias menos dos pulgadas de ancho. — 32 — S:o fueron suficiente las penas a que se condenaba a los infractores de las orde- nanzas cuando en las Cortes de Madrid de 1573 los procuradores de Córdoba, en la petición LXXXV, exponen: "Otro si dezimos, que en los guadamecíes que se hazen en estos reynos, no hay la perfección que conviene, y los que se hazen en muchas partes se venden por de Cordoua, y en algunos los oficiales que los hazen no he- chan su marca, de que resulta venderse lo ruin por bueno; demás de lo qual con- venra que todos los guadamecíes que se hiziesen en estos reynos fuesen vistos por personas nombradas por los ayuntamientos, y siendo hechos conforme a las ordenanzas, e marcasen con las armas de la tal ciudad, o villa, donde se hizieron, y que cada oficial hechase su marca y señal ordinaria, y los alguaziles que de otra ma- nera los hallasen, los tomasen por perdidos y se condenasen por tercias partes. A Vuestra Magestad suplicamos así lo mande proueher." "A esto vos respondemos: que los del nuestro Consejo traten y confieran en lo contenido en vuestra petición, y prouean lo que mas convenga." El Rey aceptó la propuesta de los Procuradores de Cortes y dio en 1579 una ordenanza para que "de hoy en adelante luego como los maestros examinados de dicho oficio de guadamecileros acabaren de hazer y hizieren los guadamecíes y la demás obra tocante al dicho oficio llamen a el alcalde y veedores del y se las mues- tren para que las vean y examinen, y siendo tales como las ordenanzas confirma- das por su magestad disponen y mandan, les hechen un sello en el medio del paño de guadamecí... que este sello sea de las armas de la ciudad y letras en orla del que digan Cordoua para cuyo efecto se haga de metal o de hierro con toda perfección y se ponga encima de la cabeza del león corona y este sello se de al Alcalde y vee- dores que son y fueren de dicho oficio de guadamecileros para que lo tengan en su poder", y establecen penas para los infractores. La misma disposición se implantó en Madrid, en cuyas ordenanzas de 1587 se obliga a sellar las pieles con las armas de la Villa y Corte. LAS OBRAS El tapizado de las habitaciones, aunque tuviera origen medieval, se desenvuelve plenamente en el siglo xvi, El guadamecí sustituyó con éxito a los paramentos textiles, por su mayor resis- tencia a la humedad y por su baratura en relación al precio de los damascos y bro- cados; además, en las casas acomodadas que decoraban sus salones con tapices, preferían el guadamecí para el verano. Su uso se refleja en la literatura renacentista y queda consignada en El donado hablador: vida y aventuras de Alonso, mozo de muchos años, del doctor Jerónimo de Alcalá Yáñez y Rivera, cuando describe una casa: "subimos una escalera, pasamos un corredor, una cuadra y otra. Llegando a una espaciosa sala; razonablemente aderecada de guadameciles, cuatro sillas, tres taburetes, un bufete, una alfombra mediada con seis almohadas de terciopelo car- mesí, estrado de alguna consideración para una señora ordinaria..." Y en el Quijote (i) cuando dice: "Alojáronle en una sala baja, a quien servían de guadameciles unas sargas viejas pintadas, como se usan en las aldeas." El efecto decorativo de los guadamecíes era extraordinario por la brillantez del oro y la plata y su espléndida policromía. Los salones adquirían un brillo mag- nifico y aparentaban una riqueza extraordinaria. Así nos ]o presenta el enigma CXXXV de Pérez de Herrera cuando dice: Soy de pieles de animales, vestido de plata y oro, estendido pulo y doro a costa de pocos reales las casas adonde moro. Cuyo significado el mismo autor lo explica a continuación: "Bien sabida cosa es que se hacen los guadameciles de pieles y cueros de car- neros y ovejas. Son vestidos de plata y oro, que es el betún con que los hacen, y estendidos, y colgados adornan mucho, y hermosean una pieza, o sala, y son de poca costa, aunque ya por las ricas colgaduras que se usan han caido; pero fue muy buena invención en un tiempo, por la variedad de labores y matices con que deleitaban la vista" (2). El uso indistinto de tejidos y guadamecíes, como paramentos de las salas, entre los contemporáneos de Quevedo, lo prueba claramente la Matraca de los paños y sedas. Había dicho el brocado: Yo que abrigo el sueño en oro, Y colgadura enriquezco, A las paredes que bajo. Yo que en una saya entera, De todo un tesoro cargo Las damas y la hermosura A pura riqueza canso. (i[ CERVANTES: El Ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha. Segunda parte. Capí. XXI. (í) PÉREZ DE HERRERA, Cristóbal: Proverbios morales y consejos christianos muy provechosos para concUrto y espejo de vida, adornado de lugares y textos de las diuinas y humanas letras...-—Madrid. Luis .Sanchet. 161S. Enig- ma CXXXV, págs. 188 y 189. ~ 34 — ¿No he de consentir que ante mi osen levantar el bramo et angeo, la bayeta, el bocaci, la raja, el cambray, la holandesa y otras telas y estofas en uso en los días del ingeniíso autor de Las zahúrdas de Plutón y El sueño de las calaveras? A cuyas arrogantes palabras responde el guadamecil, embistiendo al brocado: El fue en tiempo de los royes Usaban los cachi-diablos Y para pascuas tenían Un ropón suyo guardado. Fue" gala con su martín Del rey que murió rabiando, Y para las fiestas recias, Bohemio de Cario Magno. Mas ya los guadamecíes Le servimos de arrendajo, Los brocateles de monas, Con perdón de los aguados. No sale de retraído En la iglesia y los Santos; Temos le van a deseo Imágenes por milagro. Reconózcase antigualla De caducos mayorazgos Y aguarde entrada de reyes Con regidores y palio. Veamos ahora cómo se conseguían los paños de guadamecí para la tapicería. El tamaño de las pieles era fijo, como hemos visto en las Ordenanzas, y cómo resultaba pequeño para las grandes decoraciones en que se utilizaba el guadamecí, había necesidad de coser unas pieles con otras para adaptarlas a las grandes su- perficies. Se determinaba, en primer lugar, la cantidad de piezas necesarias para la altura de la habitación (cuatro a seis) y el número de cenefas que encuadraban las piezas de fondo; igualmente se determinaban las sobreventanas de cada salón para tener idea del número exacto de piezas que tenían que contratar. Los dibujos de los paños centrales y cenefas eran diferentes. En los primeros, que a veces se tenían que emplear muchas pieles, se buscaba un dibujo para el molde, que era el mismo en cada una; pero se procuraba que el tema decorativo estuviera trazado hábilmente y se pudiera enlazar en las dos direcciones de largo y ancho; en esto tomaron como modelo el tejido, que por su escasa anchura necesi- taba combinarse para formar un dibujo de apariencia continuo. A las cenefas no se les daba más que un sentido lineal, horizontal o vertical, según fuera su futura colo- cación. La unión de las piezas va hemos dicho que debía ser hecha mediante el cosido; así aparece en las ordenanzas, y se prohibía en el siglo xvi que las piezas se chifla- — 35 — sen, es decir, que se cortasen los lados en bisel y se adhiriesen a la otras pieles mediante una cola cualquiera; con ello se quería evitar ¡as diferencias de tamaño y las composturas de las piezas horadadas. En los retablos y demás obras pictóricas, el tamaño de las pieles no se regulaba con la misma meticulosidad, porque el dibujo no se hacía a molde, excepto las cene- fas; pero siempre se cosían piezas iguales para conseguir las dimensiones que quería el comprador. Los motivos ornamentales de los obradores de la Edad Media debían ser de lacería, de acuerdo con el gusto árabe o mudejar, tan en boga en la azulejería y carpintería árabe y en las de los reinos cristianos. A este tipo responde el frag- mento árabe que posee el Sr. Gómez-Moreno. Su expansión al Extranjero se paten- tiza en un inventario del Rey de Francia, que adquirió en 1528 algunos muebles de cuero dorados con dibujos moriscos (1). Durante todo el siglo xvi se utilizan los tipos de brocado o de alcachofas, inspi- rados en la industria textil, que ya se usaban en el siglo xv. El gusto de esta deco- ración obedeció probablemente al deseo de sustituir con ventaja al tejido en los paramentos de las habitaciones y en los frontales de los altares, considerando la mayor duración del guadamecí. En efecto, se ha comprobado que muchos salo- nes no cambiaron la decoración de esta materia en ciento cincuenta años, y en casos de palacios bien tratados, mucho más. Y se da el caso frecuente de que cuando se dibujan los paramentos de brocado, las cenefas eran plenamente renacientes, con grutescos, columnas platerescas, amorcillos, arquerías, caballos marinos, etc. Este estilo decorativo de los guadamecíes que llena el siglo xvi llegó a adquirir personalidad propia y a servir de base para otras artes industriales, especialmente las alfombras, fabricadas en los talleres de Alcaraz, que van reseñadas como de "Labor de guadamecí" (2). Al finalizar la centuria decimosexta cambian las modas ornamentales; el arte francés de los luises sustituye paulatinamente los antiguos dibujos, y en el guada- mecí se trazan los moldes con las mismas directrices de los decoradores franceses (1) A Pierre Roffert (Koffet), übraire demourant a Paria. 51 ¡. 5 a. t. pour ung cabinet de cuir don?. ¡1 ouvrai- 2 petits anneletz d'argent, et ferré led. cabinet de 4 charnieres, 4 serrures et 2 verroulx. Plus pour 1 ng a 1 tr^ cabitiet semblablc de couverture, doreure. flerrure fermeture er verrón) ?cr a 1 dessvisd. 51 1 1 1 1. 5 9. 1 our QHC bou este aussi de cuir doró faicte a semblablcs ouvraiges mores^ueSj g&rnis de bandes de fer doré (2) Escritura de 24 de Abril de 1589, por la que Pedro de Siles se obliga a dar a Juan y Agustín de Bel monte tres alhonibras.,, de \n labor del ifURdamacil ph \rchivo Notarial de Alcar&Zn I*rot. de Blas Cano. l'Giíi n . Cua- dernO4.°, íol. 51. Escritura de 23 de Agosta de 1391, por la que Hernán García se obliga a hacerle a la Santa Iglesia de Toledo "diez alhombras de lana fina... con labores de guadamacil". Archivo Notarial de Aleara*. Prot. de Fernández Fi- gueroa. Leg. 2.°, Cuad. 4.°, íol. 199. - 36 - de los siglos XVII y xvm. Esta ha sido la razón de suponerlos extranjeros; pero los dibujos se repiten tantas veces y con tal cantidad de variantes se encuentran en España, que hemos de creerlos fabricados en nuestro país. Desde los Reyes Católicos, todos los monarcas españoles poseían alguna sala tapizada con guadamecíes. Al morir la Reina Católica y hacerse los inventarios de sus bienes en el Alcázar de Segovia, se encuentran abundantes piezas, de las cuales alguna pudo proceder de su padre, Juan II (i); en la recámara de la misma Reina, en Toro, se citan igualmente varios que le fueron regalados por el Gran Ca- pitán (2). Felipe el Hermoso poseía en Malinas tapicerías y doseles de guadamecí (3), y su esposa, D. a Juana, dejó abundantes ejemplares entre sus bienes (4). (1) l'oli Lili Guadame^ ires. V 1 guau a mee, ir grande viejo colorad o con VIIBS rutdas de oropel Que tiene de 1 argo se y 9 varas y media y de cay da tres varas. Otro guadamecir que tiene largo cinco varas y media y de cay da. otro tatito. Otro tal guadamecir que tiene de largo seys varas e quarta e de cayda tres: Otro guadamecir clorado e verde con tas armas reales tiene de largo siete varas e de cayda tres. Otros ^incoguadamecires viejos colorados los tres e vno negro e tiene cada vno dos varas de ancho c todos treyuui varas en largo. Cinco duadamecires viejos rotos con que se cubre la tapicería. C' aspar de Grizio. "Libro de las cosas que estaban un el Thesoro de los Alcázares de Segovia en poder de Rodrigo de Tordesillas )líz,>le Gaspar de Grizio... en 1503". Publicado por ti autor: Datos documentales para la Historia del Arte Español. T. III, pág. 140. fz) cinco paños de guadamacir brocado ricos blancos e dorados viejos para poner en sala que los dio en ser* .•1 otro dos escudos tiene el mayor treinta e dos piecas, otro veinte e una piceas otro veinte e ocho piecas otro veinte e quatro piec.as otro veinte e seys piegas. (Archivo de Simancas.—Recámara de la Reina Católica. En Toro, 1505. (Leg. ¡g¿, íol. 137.) (3) 7 piéces de tapisserie de cuyr, ouvraige d'Espagne, a la devise du feu rey Dom Philippe.—Ung ciel et ffouttieres du mesmé avec les franges rouges, blanches et vert. Ung autre ciel, doaseret et gouttiéres ayssi de r.uir d'autre ouvrage dorez et franges rouges, jaune et blani1. (Inventario de Ravestain en Malines.) Año 1528. (4) dos guadamecis grandes dorados con sus ortas dorailas 1: vtrtk's de nueve piernas cada vno v de siete banis escasas de largo e de quatro baras e media de ancho. tres líuadamifis colorados con sus tiras de oropel dorado e LUTIIÜ cada vno tiie£ piernas, vn guadamací cotorade* de nueue piernas. vn pedazo de guadamiti de tres piernas, otros dos pedamos de guadamici ele a dos piernas, tres almoada» de cuero de guadam¡£Ís. quatro piezas de guadamifis pardos de a XX1I1 cueros e medio cada vno todo dorados que son por todo nouenla r ocho cueros. dallas en lo alto de a XXIIII cueros cada vno que son por todos XCVI cueros. dos guadamifis colorados tle lauor de damasco con cenefas de oro e con cada quatro medallas y heran los dichos dos guadamicis de a XXIIII cueros e medio cada vno que son por todo XLIX cueros, quatro guadarmicis colorados de lauor de escaqiin con cenefas de ra-o e plata c tenían cada vno quatro meda- llas y XXIIII cueros e medio. otros quatro guadamicis dH 1Ü misma l&uoi' otloríLdos t-un caiiefíLS d * oro v con o ¡id 3 quatro ni od alias y tenia < rada guadamici XXIIII cueros. En el Archivo de Simancas encontramos una cédula duplicada de Carlos V en- cargando la tapicería de dos salas, cámara y recámara de su palacio, con un total de 672, 300, 250 y 240 piezas de cuero, con las armas del Emperador, según se le envían en un patrón pintado en papel. Es lástima que no tenga fecha ni se diga a quién se dirigía el encargo (1). dos guadamicís colorados que heran para entresuelos y tenia cada vno quatro medallas c XIX cueros. nueve guadamacís colorados con canelas de brocado eccto vno que tenia oro y plata que tenían cada vno XX1111 vn guadamací colorado que hera para entre suelos con su canefa de brocado y quatro medallas y tenia XX11II cueros. Inventario de la recamara de la Reina Dona Juana (1545)- T*ub. por el autor; Datos documentales para la Historia del Arte Español. III. págs. 351 y 35J. (1) Memorial de los guadameciles que se han de mandar h¿tzer para su magostad son los siguientes: Para la primera sala. Catorce piecas cada vna tic seys cueros de alto y de ocho cueros de ancho con las cenefas todas de oro y las cenefas de plata las mejores que ser pudieron y en cada pleca vn escudo de las armas de S magostad en medio U de cada vna donde mejor les paresciera. Para la segunda sala. Diez piecas cada vna de cinco cueros de alto y seys cueros y medio de ancho con las cenefas todas de pía tu pieca su escudo de armas como las 'le n doze piecas cada vna de quatro cueros de alto y de cinco cueros de ancho con las cenefas todas de plata y en cada vna pieca vn escudo de armas como las de arriba. Todas estas quarenta e seis piecas de la primera sala y segunda sala e cámara y rrecámara han de ger obradas de las devisas de su magostad segund que se dan por un padrón pintado en papel. Memorial de otra suerte de guadameciles que se han de mandar hazer para su magostad. Catorce piecas cada vna de seys cueros obraje de las del conde de nasao con tantos Para la segunda sala. de arriba y con las armas de su majestad. z piecas de finco cu as de su magestad. dozc piceas cada vna de quatro cueros de alto y de cinco cueros (¡t ancho con las cénelas de la suerte y Felipe II regaló varios al Monasterio de El Escorial (2). SÍ de los inventarios reales pasamos a los de particulares, la cantidad de noti- cias es interminable, aunque nos dispense su enumeración la brevedad de las descrip- ciones, que no añaden nada nuevo. Son, por el contrario, las mejores fuentes de información los contratos entre comprador y vendedor, minuciosamente redactados y protocolizados, de los que hemos encontrado uno en Madrid (3) y numerosísimos en Córdoba (4), todos de gran interés, porque en ellos se consignan el número de pieles necesarias para el revesti- miento de las cámaras, los dibujos de las piezas de fondo y cenefas, el precio de cada pieza, los plazos de entrega, etc. Por todas las noticias que hemos recogido, no sólo en España, sino también en casi toda Europa, los palacios tapizaban algún salón con guadamecí. El Conde de Ruán poseyó una cámara que ahora se exhibe en el museo de Cluny (5); la señora de Valentinois tenía varios (6); la italiana Sforza, reina de Polonia, poseía 16 panni di coiro d'oro con Vimpresa della carcioffa per due camere (y). En la actualidad, quedan todavía intactas tres salas en la imprenta Plantino, de Amberes, y otras en los palacios de Ñapóles, Fontainebleau, La Haya y Wave* de Cracovia. En España, además de un salón del palacio de la calle de Zurbano, número 3, de fabricación tardía (hoy en el Museo Nacional de Artes Decorativas), se exhiben dos salas con decoración completa de guadamecí; una del siglo xvi y otra del XVIII en este Museo. En la Edad Media comenzó también a usarse el guadamecí como alfombra fresca durante el verano. La mención más antigua la encontramos en el inventario de (1) Veinte y quiltro guadamecíes de plata y oro, que cada uno tiene 48 picias, que son 1.152 piezas, a dos reates y medio cada piel; tasados en 97.910 Catorce guadamecíes, todos de brocado, que tienen cada uno 31 pieles y media, tasados en cuatro ducados cada guadamecí, que son 21.600 Diei y siete entresuelos de guadamecie de brocado, que tiene cada uno 28 pilles y media, contando cada me- dalla por una piel; son diferentes unos de otros, y viejos tasados en. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 19.000 Inventarios de la Infanta Doña Jufina, hija do Carlos V. 1573,—PÉRBZ PASTOR, Cristóbal: Noticias y documen- tos relativos a la Misiona y Literatura Españolas.—T. II, pág. 359. ("Memorias de la Real Academia Española'1, tomo XI.) (3) Inventario de las alhajas, relicarios, estatuas, pinturas, tapices y otros objetos de valor y curiosidad do- nados por el Rey Don Felipe II al Monasterio de El Escorial. Años de 1571 a 1593. Alfombras y guadamecíes no publicados por el P. ZARCO en el "Boletín de la Real Academia de la Historia". T. 96, pág. 554. (3) Protocolo de Pedro de Salazar. 1592. Leg. 027 (sin foliar, pero ordenado cronológicamente; 11 mayo 1592] - (4) Además de los recogidos por RAMÍREZ DE ARELLANO, Guadamecíes—"Boletín Sociedad Española de Excursiones". T. IX, págs. 154 y 191. Año 1901—, el archivero de aquella ciudad D. José LA TORRE tiene anota- dos hasta 2.000 documentos. (5) HAWAUCOUHT. l£dtnoud: /.'hi&loife IÍP Iti I'Fíiiice t?xptiquc? mt ^iuste íft' C/iiíiy, pa&¡s- 5M, 75 v 137. (6) BONNAFÉ. (7) l«v. du irousseau de Bonne S/orce, *•»«« de Folvgne; pág. 256. — 39 — J K LAZO U Carlos V de Francia, de 1380, en el que se mencionan 15 cuirs d'Arragon pour medre par ierre en esté fl). Poco después, en 1416, adquiere Isabel de Baviera VI tapis de cuir, servans par ierre (2), y en 1427, los Duques de Borgoña utilizan cueros blanquecinos decorados como alfombras de sus cámaras durante el estío (3). Probablemente esta costum bre siguió en Jos tiempos modernos, y hasta nosotros han llegado algunos ejempla- res, pero en tan mal estado de conservación que no vale la pena exponerlos en ningún museo. Hay también tapetes de mesa, cobertores de altar y de cámara. Aunque durante el siglo XVI se fabricaba ya un magnífico mobiliario en lis- paña, era frecuente que en algunos casos las mesas se hicieran de materiales de poco valor, para ser forradas con telas ricas y con guadamecí, cubriendo totalmente su armazón interior. Es en la ciudad de Valencia en donde se usa más generalmente, y el guadama- cilero Andrés Aguilar vendió un tapete para el Archivo del Maestre Racional. La misma significación tuvieron las cubiertas de altar, cuyo más antiguo testi- monio lo hallamos en el inventario del altar de Santa Lucía, de la catedral de Vich, en 1345 (4). Otros se hicieron en Valencia por Melchor de Orbaneja para la casa natal de San Vicente Ferrer. Cobertores de cama los vemos consignados, a partir de 1273 en la Catedral toledana (5). Sillones. Aunque la mayor parte de los asientos y respaldos debieron de hacerse de cordo- bán, es indudable que se utilizó también el guadamecí, unas veces con la técnica corriente y otras imitándolo con pintura directa sobre el cuero, que desaparecía con facilidad. (2) Comptes royaux. 14 I6. "A AXaunart, pour aler, de Co rbueil a Me leu n, querré et fe re ventr VI tapis de cuir, servans par terre, pour la chambre de la Reync, en ce comprins le louage de II chevanlx pour I jour qui ont apportc lea diz cuire VIII s."—LABORDE. Noticts des emaux, t. II, pág. 226. (3) Inventario de los Duques de Borgoña. 1427. "Cuirs a eatandre es chambres en temps d'esté. Deux grans t. II, pág. 11b. (4) CAHHKHES ZECARÉS: Las Provine i as.— "cobertor de cuyr vermeyl guadamecí apelat",—GUDIOL: Página artística de "La Vcu de Catalunya", núm. 191, 14 agosto 1933. (5) "un almadrac grant de guadamecí. Dos cueros de guadamecí uno grant para cubrir lecho, ct otro menor obrado con oropel. Cinco cueros de vadanas para cubrir almatraques. Tres es turnias de guadamecí et otro labrarlo de Ultramar. Quatro íilimihiidas de guarned". -Bib. Nac. Dd. I . I - J I O J J ¡Usa. Fol. 185-187. — 40 — Un pintor, del que tenemos noticias del año 1295, llamado Arnaldo de Tarrasa, vendía a un militar de la Orden de San Juan de Jerusalén una silla y un escudo de piel pintados por la parte exterior con el emblema de la Orden del Hospital y en el interior con el escudo de la familia Bell-lloch (1). Los jesuítas de Bruselas mostraban entre las curiosidades de la biblioteca, según De la Queriere, el sillón de cuero dorado en que Carlos V descansó su pierna gotosa durante la ceremonia de su abdicación. Gabriela d'Estrées poseía, según el inventario de sus bienes de 1599, "cinq sié- ges qui se playent a sc.avoir quatre de cuir doré" (2). Aunque en el comercio de antigüedades y en las colecciones particulares abun- dan los sillones revestidos de guadamecí, la mayor parte son recomposiciones mo- dernas, si bien en muchos casos el armazón de madera y los cueros dorados son auténticos. Las almohadas que utilizaban las damas para sentarse sobre el estrado y los cojines para arrodillarse en las iglesias se hacían de telas ricas o de guadamecí. Su confección figuraba entre las pruebas que se exigían a los maestros y la canti- dad fabricada sería exorbitante. En los inventarios ya citados de la Reina Católica (3}, Doña Juana (4) la Loca. Casa de Medinaceli (5), D. Beltrán de la Cueva, duque de Alburquerque (6) y Alonso (1) GUDIOL; Página artística de "La Veu de Catalunya", núra. 191, 14 de agosto 1913. (z) LABORDE: Nolices des emaux, t. II, pág. 226. (3) Dos coxines de guadamecí chiquitos vacios rotos. Cincuenta almohadas de guadamecí viejas de colores. Scys coxines de lana blanca bordado en ellas unos follaos d« colorrs aforradas de cuero colorado. Nueve coxinea de guadamecí de colores. Tres almohadas de guadamecí morisco la vna deltas vnas borlas verdes. Veinte e dos almohadas de guadamecil" vaziaa y las cinco dellaa son plateadas con fas armas de Castilla y León * Aragón e las otras coloradas c blancas e de otros colores. * Tres almohadas de cuero, dos envesadas e vna colorada. Una almohada redonda de asentar de cuero de guadamecir varia colorada. Una almohada de guadamecir vieja dorada e verde guarnecida do cuero blanco. Otra almohada de guadamecir labrada de.huego colorada vieja. Tres almohadas de guadamecir viejas. Seys coxines de guadamecir los tres redondos e los otros tres, cuadrados viejos. Libro de las cosas que alaban en el Thesoro de los Atediares de Segovia en poder de Kodrigo de Tordesilla. Hiioh Gfisfiaf DE Gpicio en i^oj. (I'ublicado por el autfiri Datos documentales pitra In Htstorta del A ríe l^spafiol, t. Til p págs. 107 y 109 a 112.) _ _ (4) Tres almoadas de cuero de guadamicis. Obra rilada, p&g. 351. (5| Documentos de la Casa de Medinaceli, pág. 46. . . . . . . . . (6) RODRÍGUEZ VILLA, A.: Inventarios del mobiliario, alhajas, ropas, armería y oíros tjecios dti£*cmo..Sr. p. Bel- /j'.-in de la Cueva, tercer duque de Alburquerqne, hecho en ZJóo.—Madrid,.G. Hernando, 1883. . . . . "diez .almohadas de guadamecíes colorados con la orlu dorada, laa ocho plateadas y las dos pccjucriiiK xin bor» tas y viejas. <í rúales las primeras y í* las segundas." de Zúftiga fi) aparecen frecuentemente. La Reina Isabel poseía 112 en el tesoro del Alcázar de Segovia. Pocos han llegado hasta nosotros por el exceso de desgaste que sufrían. El museo de Vich posee un cojín decorado por ambas haces con el monograma de Jesús ence- rrado en doble serie de círculos concéntricos. El convento de la Encarnación, de Avila, guarda otro de fondo verde con una exuberante y bien trazada decoración vegetal de oro, plata y carmín, que se cree perteneció a Santa Teresa, y el con- vento de clarisas de la misma ciudad conserva dos con decoración dorada en el estilo de las encuademaciones llamadas de abanico. Aunque las obras de guadamecí son esencialmente decorativas, algunas veces quisieron tener valor pictórico, y conocemos los nombres de los artistas de algunas obras, por desgracia, desaparecidas casi todas. El retrato fue especialmente tratado en Valencia, cuyos guadamacileros recu- rrieron en algunos casos a los más afamados pintores. El 22 de febrero de 1566 cobró el maestro Andrés Aguilar treinta y nueve libras por los guadamecils de ors y vermell testes y retratos ab San Vicente Ferrer y San Vicent mártir per al apartament hon se collecta la sisa deil tall del drap (2}. La serie de retratos de Obispos de la catedral de Valencia se halla pintada, en parte, sobre cuero, y se debe a las manos maestras de Juan de Juanes y de su hijo Vicente MacÁp. En estos casos, la colaboración entre el guadamacilero y el pintor debía ser íntima, comenzando el primero por la preparación del cuero y el ferreteado de los fondos, y dejando al pintor las carnes y ropas. Pudieron ser obra de taller; pero en algún caso, el retrato de Santo Tomás de Villanueva, por ejemplo, se debieron al pincel de Juanes. Los retratos de Rodrigo Borgia, Andrés de Albalat y Vidal de Blanes son mag- níficos cuadros en los que la belleza pictórica de la escuela de Juanes se destaca sobre la brillantez de los fondos dorados y ferreteados por el guadamacilero. El hijo de Juanes, Vicente Macjp, pintó a los arzobispos Navarra, Moya Contre- ras, Pérez de Ayala, Loaces y Juan de Ribera (3). Otra serie de retratos de escuela valenciana sobre guadamecí figuró en la Seo, (1) SÍEí, Liciniano: Demostración histórica... de las munidas que corrían durante el reinad» de Enrique IV, página 542. "Treinta e dos almohadas de guadamecí; las quatro doradas e las otras, dellas nuevas dellas rotas." (3) Un recibo encontrado en el Archivo Metropolitano y publicado por Sanchfs Sivcra en La Catedral de Va- lencia, página 355, nos da idea exacta de esta colaboración. "Yo Arces Sancho de Stella guadamaciler otorgue haver rebut de vos Mossen Joachim Ruvio preveré deu liures y son en part de paga del guadamacil que fas y done a Johannes pintor per a pintar per al Capítol de la Seu ele Valencia y per la vtsrita fos fer lo present i preferir los d edn el calor del sol CE suficiente para hacer que ac funda el barniz. . . . en que la piel está monos desengrasada. Por poco sitio que encuentre entre las hojas de plata, penetra en el interior de la piel y las hojas de plata quedan entonces casi blancas o muy poco coloreadas. Este inconveniente sucedería menos a menudo si, como ya se ha dicho, los maestros se tomaran el trabajo de hacer que su barniz cociera más tiempo y si le diera mayor consistencia de la que !c dan. Siendo más espeso, se secaría antes y no encontraría tanta facilidad para penetrar en la piel. Así se comprende por qué las pieles que secan rápidamente tienen más brillo que las qui; necesitan más tiempo para secarse. El aceite no puede penetrar en la piel cuando el barniz se seca de pronto. Es ahora el momento de hablar de una especie de tapicería un cuero dorado, fruto de otro trabajo que los obreros llaman hondonada. Este trabajo consiste en que, en los cueros, se vea, por unos lados, el oro producido por el barniz, y en otros, la plata conserve su color natural. Para hacer dichas tapicerías hay que dejar las pieles plateadas bajo la prensa (i), y se elige, para darle impresión, aquellas planchas cuyo dibujo está grabado poco profundo. Se las imprime, como ya lo describiremos después, y si no, basta con calcar o estampar encima un dibujo Se pinta todo de barniz; pero en el momento de quedar aplicado la piel está emplastada, y en- tonces el obrero se fija en los sitios que deben quedar en plata y, levantando dicha parte donde la plata debe verse, quita con su cuchillo todo lo que puede del barniz. En seguida da el cuadro a otro obrero, que vuelve a ocuparse de quitar con un paño, en esos mismos sitios, lo que pudiera haber quedado de barniz. Sin embargo, siempre queda lo bastante para dar un color amarillento a la plata, que la empaña un poco; pero este barniz que le queda sirve mucho para su conservación y no perjudica en modo alguno su vistosidai). Para las tapicerías ordinarias, el oro, o color del que liemos hablado, bien preparado y exten- dido sobre las hojas de plata con las precauciones que acabamos de detallar, basta, para dar gran belleza, a condición de que las drogas estén elegidas con cuidado y que sea aplicado sobre plata bien bruñida. Pues cuanto más bruñida esté la plata, más parecido será su brillo al del oro; por eso hemos dicho anteriormente que seiia de desear que los obreros empleasen hojas de plata más espesas que las que suelen usar corrientemente; así sus trabajos serían mucho más peifectos. Los cueros de Venecia suelen ser preferidos a los nuestros por la belleza de su oro. Pero no es solamente sobre la plata donde puede emplearse este barniz: tnmbién podría usarse sobre hojas de estaño bien batidas. Hace algunos años se quiso sustituir con estas hojas a las de plata; pero las tapicerías de cuero así recubiertas de estaño son menos bellas, duran menos y son más difíciles de trabajar. Los obreros podrían también falsificar cubriendo las pieles con cobre batido en hojas, y ten- drían en ello más ganancia. Se han hecho en París tapicerías con cubre batido; eran, por lo menos, tan vistosas como las otras, pues el oro o barniz toma gran brillo sobre estas hojas cuando están bien bruñidas; además, <1 color del cobre, por ser más parecido al del oro, no hacia precisa tanta cantidad de barniz como * en la plata. Pero es una pena que esta belleza no sea de larga duración, pues estas tapicerías se ennegrecen en seguida o se llenan de verdín de cardenillo, cosa que ocurre muy pronto en los sitios húmedos; de modo que, al cabo de dos o tres años, y a veces antes, están completa- mente estropeadas. El deseo de ganancias empujaba antes a los obreros a servirse de estas hojas, sobre todo a plancha de madera grabada que se ha puesto junti n* .-1 procedimiento al hablar de la impresión de li cuando estaban destinadas a bordear las tapicerías en la partí* de abajo o cu la de nrriba. Hoy los obreros ya no las usan, o no lo confiesan (i). Me han dicho que algunos obreros habían buscado una aleación con el cobre, que estuviera menos sujeta al cardenillo, para cubrir las pieles. Ya se sabe que el similor y el tumbaga hacen verdín con menos facilidad; pero no creo que tales metales se puedan reducir a hojas finas tan fácilmente como el cobre sin aleación. Hay algunas provincias donde se trabaja el cuero adornado de hojas de cobre, pero no se emplea para hacer tapicerías. Estas pieles sirven para cubiertas de muebles, gualdrapas o ador- nos de los arreos de los caballos, y se venden como hechas con cobre, dándolas a mejor precio. Siendo como es la humedad lo que más perjudica al cobre, ¿no sería posible defenderle de olla dándole algún barniz especial a la piel debajo del cobre? Ya el barniz de oro le preserva en parte; sabemos además que las hojas de cobre están siempre expuestas a la humedad por el lado que tocan con la piel, y dicha humedad las penetra y perjudica fácilmente. El ligero barniz que proponemos para ponerlo en el revés del cuero evitaría quizá este inconveniente; por otra parte, el remedio no sería caro si por baniz se empleara una cola semejante a la que usan en los cueros que van a permanecer plateados. Aunque el uso del cobre no sea bueno, no podemos por menos de recomendar que, cuando éste se usa en lugar de plata para cubrir las pieles, éstas deben dejarse secar antes de aplicar la cola que ha de servir para pegar las hojas; si no, el cobre se pondrá en seguida negro. Para continuar la explicación de este arte y sus procedimientos, vamos a decir ahora cómo se imprimen los cuadrados. No se comienza este nuevo trabajo hasta que el color de oro está un poco seco, es decir, que es menester que al tocarlo no se quede en los dedos; suele estar en este estado al día siguiente de haberse dado; pero en invierno dura varios días. Ya hemos dicho que se ponen los cueros bajo una prensa, aplicando al cuadrado una planr-ha ya grabada; ahora vamos a describir la prensa y el modo de usarla. La prensa y las planchas para imprimir los cuadrados. La prensa que usan los obreros en cueros dorados es la misma que usan otros muchos obreros, y particularmente los que imprimen grabado en dulce. Consiste en un marco de madera que sirve de base o pie de ia prensa. Tiene unos cuatro pies y medio de largo y tres pies y medio de ancho. Las cuatro piezas que la componen tienen cuatro o cinco pulgadas de escuadra. Estas se apoyan en plano sobre el suelo. Dos montantes o gamelas, están enmuescadas en cada una de las largas piezas del marco. La altura de estos montantes es aproximadamente de seis pies y tienen cinco pulgadas de escuadra. Los dos montantes que están reunidos en la misma pieza no están separados el uno del otro más que por siete u ocho pulga- das. Las extremidades superiores de estos cuatro montantes están terminadas en espiga, que entran en la muesca de una pieza de madera y que hace de parte superior de la prensa. Esta prensa tiene dos travesanos cortos y fuertes reunidos en los dos montantes, que están en el mismo lado. Encima del segundo travesano hay otro que va entre las dos gamelas de un lado y contra dos gamelas del otro lado de la prensa. Este travesano está colocado siguiendo (I) LftB hOJl las casas de los batidores de ciro y cn los ;omel•cios de colores. Esto: So traía n de Ali 3 i . U mano de obra en Pari resultaría demásiado cara píira qu e lo; •brer.os trabajaran en hoj s finas estos nletales . No se conoce más (ji a nrojo MINISTERIO DE E la anchura de la prensa y destinado a apretar sobre el rollo superior que vamos a dcscíibir. Aprieta este rollo mediante un tornillo que entra dentro de una tuerca colocada entre los trave- sanos. El tornillo apretará según se le den más o menos vueltas sobre el travesano móvil, Hoy se ha suprimido todo este aparato, y luego veremos cómo se ha sustituido. Un rollo de madera, colocado horízontalmente sobre el travesano, más bajo entra por sus dos extremidades en otro travesano que reúne en este sitio las dos gamelas; debajo de la plancha hay otro rollo. Todo el maderaje que hemos descrito no sirve más que para sostener estos dos rollos. Estos tienen, aproximadamente, seis pulgadas de diámetro. El segundo rollo, o del que hablamos, está colocado sobre el anterior. Tiene su mismo largo, pero suele ser más grueso. Estos dos rollos no se tocan; están separados el uno del otro por una especie de tablero de mesa o una reunión de planchas bastante delgadas. Esta mesa o plancha es lo mismo de ancha, pero más larga que el marco que sirve de base o pie a la prensa. Se posa inmediatamente sobre el rollo inferior. Cuando la prensa no está en acción para sostenerse, se usa un palo, del cual uno de sus extremos está fijado en tierra y el otro sos- tiene la plancha. Es como una especie de pie que puede retirarse cuando se quiera. Esta plancha está, pues, sostenida por el rollo inferior; sobre ella se coloca una pequeña pieza de madera, de unas 7 a 8 pulgadas de larga y ancha. Su espesor, de 3 ó 4 pulgadas; se la llaíma galocha. Esta última pieza se pone en el extremo de la plancha y está destinada a parar el rollo cuando ha pasado casi completamente debajo de éste, para que no se salga del todo y que no haya el trabajo que hubo en colocarlo la primera vez que se arregló la máquina. Es necesario que el rollo primero apriete al inferior; esto puede ejecutarse de tres diferentes modos. Antiguamente usaban unas cuñas que se hacían entrar entre los dos travesanos. Después se han servido de un tornillo, al que se hace llevar más o menos sobre el travesano móvil. Se había dis- puesto en medio del fuelle una tuerca, hecha en su espesor. El tornillo que atraviesa dicha tuerca venía a encontrarse en el centro del travesano, y le obligaba así a subir o a bajar y a apoyar más o menos en el rollo superior. Así era como se construían, hacia principios de este siglo, las prensas que usaban los obreros que trabajan en cueros dorados. Hemos suplido los cambios que la prensa ha sufrido desde aquel tiempo hasta ahora, con algunos detalles que hemos añadido. En la actualidad, en lugar de las cuñas y el tornillo, se usan hojas de cartón, que, puestas cu mayor o menor cantidad, aprietan los rollos y los obligan a juntar más lo que se ponga entre ellos. Veamos como esta prensa ha resultado menos complicada. En lugar de dos gamelas, de las que hemos hablado, colocadas a cada lado de la prensa, en las nuevas no hay más que una en cada lado de la prensa. Cada gamela está formada por una plancha gruesa, terminada por dos espigas con pernios en la armazón o pie de la prensa. Cada una de estas planchas está abierta un medio pie por debajo del sitio donde debe pararse el rollo inferior y otro medio pie por encima del superior. Este espacio debe contener hojas de cartón, un cojinete y el primer rollo, cuyas espigas llegan al cojinete de que hablamos, que se apoya encima. Debe quedar espacio suficiente para colocar la tabla o plancha y lo que deba pasar entre los rollos. Después se colocan las espigas del rollo inferior; otras hojas de cartón, que se ponen también debajo, y un segundo cojinete del rollo inferior. Las hojas de cartón hacen la presión más suave, más muelle en términos obreros, y las prensas son mucho más fáciles de manejar después de este cambio Para facilitar la entrada de la tabla y la plancha bajo el rollo, se añade además un galocha (cuña) en forma de esquina. Imaginemos, pues, el rollo inferior contra el superior y que la plancha de la prensa sube más de un lado que de otro. He aquí cómo se usa la prensa. Se coge una tabla o plancha de made- ra, del tamaño de los cuadrados que se vm a imprimir y a grabar con el dibujo que el maestro — 62 — ha querido representar. Se la coloca sobre la plancha de la prensa, de suerte que uno de sus bordes dé contra la pieza de madera en forma de cuña y que hemos llamado galocha; la su- perfice grabada de la plancha queda encima, Se extiende sobre la plancha una manta de lana doblada en tres o cuatro dobleces y se la hace pasar también entre el rollo superior y la galocha que está colocada bajo el rollo. Mientras no se ha colocado bien la manta la primera vez que se arregla la prensa, no se ha de bajar el rollo superior, sea con cuñas, sea mediante un tornillo, o sea, como se hace ahora más corrientemente, con las hojas de cartón de que hemos hablado. Todo dispuesto así, se levanta la manta sobre u! rollo superior para poder descubrir toda la superficie de la plancha grabada. Entonces se toma una piel dorada (después hablaremos de las plateadas); se la moja levemente por el revés con una esponja; se vuelve a hacer esta operación cuando la primera no ha sido suficiente para reblandecerla; se trata de humedecer la piel para hacerla flexible. No se moja la otra superficie, pues hay que tener cuidado de no imprimir la pii'l hasta que el barniz está seco y cuando ya no pega. Cuando se ha extendido la piel, apoyando la cara dorada sobre la plancha grabada, se coloca encima la manta de lana que se puso sobre el rollo; cuatro hombres cogen entonces los extremos de los elevadores de dos molinetes, que están en las dos extremidades del rollo superior; dos hombres se suben sobre cada uno de los elevadores de estos molinetes para actuar con todo ei peso de sus cuerpos, mientras que otros dos se colocan en los molinetes, pero en los otros dos lados, levantando los brazos para trabajar de acuerdo los cuatro y hacer dar vueltas al rollo. Como el total está sumamente apretado bajo el rollo, al dar vueltas hace avanzar a la manta; ésta se lleva a su vez la galocha, y tras la galocha sigue necesariamente la tabla, en la que está la plancha grabada y, por consiguiente, el cuero, que ha sido colocado encima; todo esto se eje- cuta tanto más cómodamente cuanto que, siendo móvil el rollo inferior, tiene la libertad nece- saria para dar vueltas también sobre sí mismo. Cuando la plancha grabada paiece que ha pasado totalmente y, por consiguiente, el cuero ha sido aplicado sobre ella, se mete con la mano la segunda galocha, cuadrada (que se debe tener siempre a mano), para que se paro la tabla, y as! no hay que tomarse el trabajo de arreglarla, como ya lo dijimos antes. Una vez sacada la plancha de los rollos, se levanta la manta y se ve el cuadrado, que empieza a estar ya impreso; pero todavía no lo está más que muy imperfectamente: no ha estado el tiempo suficiente bajo los sitios huecos de la plancha para que se haya incrustado todo lo nececesario. • Para que la impresión sea más perfecta se toma arena seca y fina y se extiende con el espesor aproximado de dos centímetros sobre toda la superficie de la piel. Se debe cuidar de echar un poco más cantidad en los sitios que luego han de tesultar más huecos. Mientras más cantidad se ponga, tanto mejor se hará la impresión; pero los obreros tienen mayor trabajo en pasarlas entre los rollos y los maestros suelen estar presentes en la impresión de los cueros, por temor de que los obreros, para trabajar menos, no pongan la suficiente arena. Se cubre otra vez el cuadrado con la manta, y dando vueltas, como ya hemos descrito, a las manivelas de los molinetes, se la obliga con toda la fuerza a pasar bajo los rollos. En general, la piel queda ya bastante bien impresa si se le ha puesto la cantidad de arena suficiente, cosa que puede comprobarse al golpear en los sitios más profundos por la sonoridad de los golpes: si suenan a vacío, es señal de que la piel, siguiendo sus expresiones, no está impresa a fondo. Entonces se vuelve a poner más arena, y se liare pasar a los cuadrados una tercera vez bajo la prensa, como se hizo Jas dos primeras. Pero se las debe hacer pasar siempre las tres veces bajo la prensa, mejor que dos; los cua- drados quedarían mejor grabados, los relieves resultarían más perfectos y todos los adornos - 63 — que se ven tallados en el fondo hueco del grabado, y que ron tribuyen a la belleza del dibujo, se encontrarían entonces en la piel. Ya no queda más que continuar imprimiendo todas las pieles del mismo modo, mojándolas como ya lo hemos dicho, por el revés, con una esponja y haciéndolas pasar después bajo la pren- sa, como acabamos de ver. El obrero debe observar minuciosamente, antes de retirar de la plancha grabada su cuadro, si están bien señalados todos los trazos finos del dibujo; pues una vez retirado éste, si entonces se da cuenta de que su piel no está bien impresa, ya le será imposible volverla a colocar exacta. mente en la misma posición que antes estaba. Y la piel quedaría defectuosa o inútil. Para rociar la arena sobre el cuero se tiene que emplear mucho tiempo. Un solo obrero puede encargarse de esto; mientras tanto, los otros tres, ocupados en la prensa, quedan ociosos; por eso siendo la principal- ganancia de casi todos los artistas ahorrase mano de obra, esta ganancia queda aquí muy disminuida. Antes se llevaba a cabo este trabajo en muchos menos tiempo. En lugar de sembrar arena sobre los cuadrados la segunda vez que se los pone en prensa, había una especie de contramoldes o contraestampas, sobre los cuales se podía ver en hueco los relieves que ofrecía el dibujo de la plan- cha grabada. Se colocaba dicha contraestampa encima de la piel; ésta le obligaba a aplicarse in- mediatamente sobre la plancha y daba mejor resultado que la arena que se aplica ahora ordina- riamente, Se usaba para cerrar la contraestampa una especie de pasta blanda compuesta de cola y de papel casi hecho papilla. Se aplicaba esta pasta a la plancha grabada y se la hacía tomar en hueco las formas del dibujo que estaba representando; pero hacían falta tantas contraestam- pas como placas habla grabadas. Además, estas contraestampas no duraban mucho: se rompían y había que sustituirlas. Sin embargo, me han asegurado que en Aviñón, donde se hacen muchos cueros dorados, se usan para la impresión estas contraestampas o contramoldes, los cuales no dejan de tener du- ración, y, en cambio, no usan la arena, como en París. Un artista industrioso y con deseo de perfeccionar su trabajo, comprendiendo la utilidad de lo contramoldes, había buscado una nueva masilla que diera mejor resultado. Formó dicha masilla con cera, pez de resina, etc., que tuvo el mismo defecto que la primera. Nunca la masilla, cual- quiera que sea su composición, ha podido resistir, sin romperse, a la segunda o tercera vez de ser metida en la prensa. Hoy día, que la venta de estas tapicerías no es considerable, se ha abando- nado por completo el empleo de los contramoldes, que hubieran podido llegar a ser tanto más útiles cuanto que con su uso el obrero no hubiera podido nunca dejar su trabajo a medias. En Pa- rís, como ya hemos dicho, se usa la arena, que exige largo tiempo y mucha atención si se quiere lograr un trabajo perfecto. Si esta clase de tapicerías volvieran a ponerse de moda, no sería, según yo creo, imposible en- contrar una masilla mejor que las que se han intentado para hacer los contramoldes, o bien trabajar en madera un segundo molde que tuviera en hueco los mismos dibujos que tiene en relieve la plancha grabada. Pero no se ocurra hacer esto que aquí proponemos más que cuando haya una venta continua y segura de estas tapicerías. Este segundo molde sería costoso por la dificultad que representa siempre transportar en hueco el dibujo que estaba en relieve, sobre todo en madera. Pero ¿no podría llegar a hacerse en fundición o en metal colado? También tendríamos que hablar aquí de la construcción de las planchas grabadas; los pintores que trabajan en los cueros dorados construyen ordinariamente ellos mismos sus planchas y las graban según los diferentes dibujos que ellos han imaginado. Pero esto pediría ya otros detalles que corresponden más bien al arte del grabado en madera y que merecería una descripción espe- cial. Diremos solamente que para grabar las planchas es menester ¡r quitando ciertos trozos de _ 64 ~~ madera, de modo que so vaya formando el dibujo en sus relievus diferentes. Los huecos de la ma- dera son los que luego recibirán la piel, que al revés quedará en relieve. Y así se imprime sobre el cuero por el lado que ha de resultar visible el mismo dibujo que vemos grabado en hueco en ía plancha de madera. La parte de la plancha que no se toca forma el fondo. Tenemos que decir también que la perfección de los cueros dorados depende, en gran parte, de la atención y cuidado que se pone en grabar la plancha y en la elección del dibujo. Los ingle- ses, a juzgar por los diferentes cueros salidos de sus manufacturas que hemos tenido ocasión de examinar, sobresalen en esto. Como veremos, los cueros, tanto dorados como plateados, se cubren muchas veces en gran parte con diferentes colores. Conviene que las partes de cuero destinadas a ser cubiertas por los colores sobresalgan mucho, y, por tanto, que los fondos que han de quedarse en oro o plata sean poco altos, aunque trabajados. Por el contrario, los cueros destinados a quedarse simplc- cmnte en oro o plata, que son los llamados huecos, y sobre los cuales no se pone color ninguno, no deben imprimirse profundamente; es menester que los huecos de la plancha no formen jorobas o salientes muy altos; por eso esta cíase de planchas son muy difíciles de hacer, porque exigen un trabajo muy fino y delicado. Los ingleses, en el grabado de sus planchas, imitan los galones de oro o de plata. Añaden dibujos en escamas con tonalidades diferentes, pudiendo decirse que la perfección de su planchas supone el principal mérito de sus cueros, y confesemos que nos falta mucho para llegar a ellos. Para grabar las planchas se eligen tablas de peral o de corinal o serval, en las cuales no se encuentran, generalmente, ni defectos ni nudos. Se tiene cuidado de no emplear la madera hasta que esté seca para que no se abra. Se reúnen las diferentes partes de madera con cola de milano, se las cepilla, se unen bien y se reduce el conjunto a una pulgada o pulgada y media de espesor. Después, el pintor traza o calca su dibujo sobre la plancha de madera. Y después ya no hay más que de ir quitando los trozos de madera para que se vayan formando los huecos, que serán relieves.en el cuero. Para eso se sirven de diferentes instrumentos, como tijeras, pequeñas gubias o taladros, escoplos, buriles, navajas, etc.; la fuerza y tamaño de estos útiles ha de ser en pro- porción al espesor y cantidad de la madera que se quiere quitar. Como en las partes donde se.quiere dar más relieve al dibujo es menester ahondar más en la plancha y a veces estos huecos tienen hasta cuatro y cinco líneas de profundidad, es de temer con esto que la arista viva que las termina, y que forma el borde del hueco, pueda cortar el cuero; en consecuencia, el obrero debe hacer de manera que no se termine en aristas muy finas, y el arte 'consiste en suavizar estos huecos, pero de manera que no quite nada a la limpieza y precisión del dibujo. Un maestro bien equipado debe tener una gran cantidad de planchas de éstas con distintos dibujos para dar variedad a su producción. Deben ponerlas, en un sitio húmedo, con el fin de que la sequedad no las resquebraje. A pesar de este cuidado, muchas veces se parte una plancha, y hay que unirla en seguida con la mayor exactitud posible. La prensa es uno de los instrumentos que más cuesta a los maestros pintores en cueros dora- dos, aunque no parece muy complicada. El bastidor, los montantes, gamelas y rollos que entran en su construcción son bastante difíciles de formar. Los rollos se abren y se rompen muy a me- nudo. Se hacen generalmente de peral o de cornial enrollados. Cuando ocurre que un rollo se abre, para que siga sirviendo, se le enrosca una cuerda. Y casi queda mejor; incluso parece que ¡iprieta con más fuerza sobre la cubierta y sobre la plancha correspondiente. Suele instalarse la prensa, en lo posible, en un lugar subterráneo; las maderas, de este modo, están menos propensas a requebrajarse, y la prensa engrasada trabaja mejor. Una de las grandes ventajas de las pieles de ternera sobre las de oveja es que conservan mucho mejor las figuras en relieve que han recibido de la plancha grabada, porque es piel metros porosa y más fuerte. Es también la única razón que podría dar preferencia a las tapicerías de Holanda y de Flandes, porque la mayor parte son de ternera. Serla de desear que nuestros obreros las hicieran de esta misma piel. Hasta aquí no hemos hablado más que de ia manera de imprimir Jos cueros dorados, porque, en lo esencial, los plateados se imprimen del mismo modo; pero pstos últimos piden algunas aten- ciones especiales que vamos a dar. Los cueras plateados. Una vez decoradas las pides con las hojas de plata, como anteriormente detallamos, en vez de cubrir éstas de color dorado, como las destinadas a tapicerías de cueros dorados, se cu- bren simplemente las hojas de plata de una cola de pergamino. Es la misma cola de la que ya hemos hablado, El obrero la hace cocer y empapa en ella una esponja que pasa levemente sobre la piel. Es decir, que hace aquí el efecto de un pincel. Se moja ligeramente el reverso de la piel plateada y SP la hace pasar bajo la prensa, igual que dijimos de los cueros dorados. En lugar de poner este baño de cola antes de pasar la piel bajo la prensa, se podría reservar la ejecución de esta operación para después de haberse impreso los cueros, y entonces se la podría sustituir por un verdadero barniz, que daría seguramente muy buen resultado si se ha tenido cui- dado de elegir uno bueno. Un barniz de la China o de Martin daría mucho brillo a las tapicerías; pero también sería más caro que la cola, que tampoco resulta nial. Esta impide que la plata sr- ponga negra y evita en lo posible el polvo y la suciedad <¡ne si- le pegarían. El barniz d;ir(a algo de color a la plata, pero no la estropearía por eso. Muchos maestros, en lugar de la cola de pergamino, de la que hemos hablado, y no queriendo tampoco emplear un barniz, que subiría mucho el precio de su tapicería, emplean sobre los cue- ros dorados y plateados, una vez que han sido impresos, una capa de una buena cola de pescado o de clara de huevo. El brillo dura más cuando se emplea cola de pescado. Las tapicerías de cuero plateado son de menos uso que las de cuero dorado. Sin embargo, puede verse que estas últimas exigen más complicaciones. Se ha dado preferencia a los cueros dorados, porque con igualdad de cuidado en su fabricación éstos duran más que los plateados. los cuales se ennegrecen, y a veces enrojecen y, en general, se pasan antes, Hay algunas tapicerías, o más frecuentemente orlas de tapicerías, que no se imprimen con la plancha de madera. En lugar de adornos en relieve, se las adorna, en relieve también, pero con cincel. El trabajo es mucho más largo, pero no más difícil. Los obreros se sirven de diversos pun- zones o pequeños cinceles, que llaman simplemente hierros. Estos tienen de 7 a 8 pulgadas de largo y de grosor arbitrario. En una de sus extremidades se representan grabadas varias figuras, a gusto del maestro. Son éstas flores, rosetas estrellas y otros adornos. El modo de usar estos útiles no implica para el obrero ni mucho arte ni mucha aplicación. No hay más que poner la ex- tremidad grabada del hierro sobre la piel y darle un golpe de mazo, sobre su otro extremo, para grabar la figura. Se repite esta maniobra en diferentes partes de la piel, sirviéndose del mismo hierro o de varios diferentes para formar los distintos dibujos. También se emplean estos hierros para que queden decorados algunos trozos de fondo, que sin eso quedarían muy vacíos. Pero se tardaría mucho si se cincelaran asi grandes tapicerías. Esto no debe entretenernos más tiempo, tanto más cuanto que no se cincelan más que ciertas tapicerías que han de quedar en plata, y cuyo uso es muy poco corriente hoy. Una vez los cueros hayan sido dorados o plateados, cincelados o grabados, ya no queda - 66 — más que pintarlos. Antes de aplicar la pintura so pasa por la píel un lienzo blanco y seco, para qní tarle el polvo o grasa que haya podido quedar; después se da el color que va a ser dominante o e que hace el fondo de la tapicería; es decir, que se pintan en este color todos los sitios que han que- dado huecos después de la impresión. Unas veces estos fondos son blancos, otras marrones, verdes o azules. Se hacen del modo más variado posible para dar satisfacción a los diferentes gustos. Una vez pintado el fondo, se van dando los colores diferentes: el verde a los sitios en que se quiere dar idea de hojas; el rojo y el azul, a los de flores y frutas; etc. El modo de aplicarlos depende no sólo del gusto, sino c]c la habilidad de los obreros; pero no suelen cuidarse como para cuadros > miniaturas. ' Sin embargo, yo he visto cueros dorados en los cuales se habían cuidado los adornos y estaban pintados con una gran corrección y gran belleza. En general, los dibujos grandes resultan mejor en las tapicerías; los pequeños mariposean y no quedan serenos. Pero como en esta clase de ta- picerías se tiende más a menudo al efecto por la viveza del color que por la perfección del di- bujo y la composición, los maestros, en general, no emplean para esto pintores muy hábiles, y este trabajo se reduce, en general, a una especie de iluminación. Los diferentes colores con los que se adornan, como ya hemos visto, los cueros dorados y plateados, cubren más de la mitad de la plata que se ha puesto en la píel. Esta plata parece, pues, inútil, puesto que queda escon- dida, sea en los huecos, sea en los relieves, según el pintor haya coloreado unos u otros. Es éste un asunto que, al primer golpe de vista, parece que debía ser estudiado y por eso puede pensarse qué hayan ya tenido la idea los que trabajan en esta clase de tapicerías de no emplear más que las hojas de plata absolutamente necesarias y ahorrarse las que han de ser cubiertas por el color. El primer medio, y que parece de más fácil ejecución, para no poner hojas de plata en los sitios donde luego irá el color, sería frotar con tiza o con un líquido coloreado todo lo que va a tener color en la plancha misma, y luego extender sobre la plancha la piel que se va a imprimir, apretándola con fuerza, de modo que queden levemente marcados los sitios en los cuales no habrá que aplicar la plata. Esta nueva operación supondría un tiempo; pero me cuesta trabajo creer que no se saldría ganando. Habría muchos menos sitios en la piel que tener que llenar y adornar con las hojas de plata; por tanto, menos tiempo que emplear el obrero-piateador. Pero lo que sf es posible es que, ahorrando plata en aquellas partes de la piel que se van a cubrir de color, las tapicerías no serían ni tan bellas ni de tan larga duración. Es evidente que la hoja de plata bien bruñida avalora c! brillo y la viveza de los colores que se apliquen encima. Por otra parte, no cabe duda de que las tapicerías que estuvieran cubiertas, por un lado de hojas de plata y por otro solamente de color, no serían de tan larga duración como las que estuvieran totalmente cubiertas de plata, metal que le da cuerpo a la tapicería y conserva el cuero. Son, sin duda, estas ventajas y el poco tiempo que se ahorraría lo que impide al obrero ocuparse de esa pequeña ganancia que supondría un menor consumo de hojas de plata. Una vez pintados los cuadros y secos los colores, lo que queda por hacer es coserlos, como ya dijimos, unos a otros con un hilo bueno, cosa que no merece la pena de que expliquemos aquí con detalle. Antes de coserlos, y a veces antes de pintarlos, se recorta alrededor de la piel todo lo que so- bresale del borde marcado por la plancha, y que se nota fácilmente. Este sobrante de piel se corta con una tijeras, pero este sobrante no se pierde: lo venden a los que hacen látigos o a otros obreros que adornan con ello sus trabajos. Cuando se fija uno en una tapicería de cuero dorado, se reconocen fácilmente todos los cua- drados que han entrado en su confección. ¿No sería posible que los obreros que las cosen tomaran precauciones y pusieran más cuidado en la unión de las diferentes pieles? Seguramente no sería difícil coserlas con más limpieza y machacar la costura de mudo que fio resultara tan marcada ¿No sería asimismo posible encontrar otra manera que, equivalente a esta costura, reuniese todos los cuadrados? ¿No se podría, por ejemplo, encolarlos todos juntos? Son éstas, perfecciones que podrían darse quizá a estas tapicerías. Antes de terminar con lo que a este arte concierne diremos alguna cosa sobre la preparación de los colores principales que usan los pintores. Se machacan en aceite y, a veces, se disuelven también con aceite o esencia de trementina para hacerlos más líquidos, antes de ponerlos en las salseríllas para tenerlos a mano. Los obrercs pretenden que la esencia de trementina los hace más brillantes, pero que, en cambio, duran menos que desleídos sencillamente en el aceite. Los primeros se secan más pronto, pero conservan más tiempo el olor y están más propensos a ha- cerse escamas (resquebrajarse). Para que el aceite seque más de prisa se tit:ne la precaución de hacerlo cocer con los llamados desecativos. Suele emplearse tierra de sombra o miniutn. Se pone el desecativo en un saquito, que se introduce en la vasija donde está cociendo el aceite, a fin de no tener luego que colarlo cuando haya terminado de cocer. Después se retira, y de ese aceite es del que se usa para desleír los colores, de los cuales vamos a decir dos palabras. Cuando hemos hablado de la composición del barniz, hemos citado ya un primer medio del que se sirven los obreros para que el aceite so les ?eque más rápidamente: lo que se llama desen- grasar el aceite- Para pintar las tapicerías que se quedan en plata suelen hacer otro color, compuesto del aceite con un poco de blanco de cerusa, que da un color gris perla. Por eso llaman a este barniz barniz bt&tido (blando de plata, en el diccionario). En cst9 frotarlo y quitar los granitos que darían aspereza, facilitando así el bruñido que debe darse al oro. No detallaremos más sobre la composición de esta base, ya que ello entra en el arte de los dora- dores en madera. Sí parece oportuno añadir que, si se cree que una base puede mejorar los dora- dos en cuero, será preciso encontrar una completamente diferente, ya que su único parecido posi- ble es el objeto a que se la destina, que es el mismo en uno y otro arte, ASENTAR EL ORO.—Término que significa posar el oro sobre la materia que le sirve de base y que contribuye a darle esplendor. TALLER PE DORADO.—Patio o jardín que los pintores destinan para esta operación y donde colocan las mesas sobre las cuales se extienden los cueros que se quieren dorar. AUTOUR.—Corteza que entra en la composición del carmín y que nos viene de Levante. BADANA.—Piel de cordero a la cual los curtidores dan una preparación particular, y que so emplea para hacer las tapicerías de cuero dorado. ZURRAR LAS PIELES.—Acción de golpearlas sobru una piedra para ablandarlas y sua- vizarlas. BISTRE.—Hollín de chimenea recocido, pulverizado y pasado por un tamiz; se hace con ello moldecitos, que luego se deslíen en agua engomada cuando se quiere usar en pintura. BOL DE ARMENIA.—Especie de tierra que viene de Armenia. Su color tira al rojo pálido; es desecativo, cualidad propia de todos los bol. BRUÑIR.—Es dar al oro, a la plata, etc., un colorido, un brillo más intenso det que estos meta- les suelen tener naturalmente. BRUÑÍS O bruñidor.—Instrumento que usan los obreros para bruñir las hojas de plata aplica- das al cuer». También se entiende por bruñís el color brillante que toma el oro cuando ha sido perfectamente pulimentado. BRUÑIDOR.—Véase Bruñís. CALCAR.—Acción de aplicar un dibujo que se quiere copiar exactamente Se extiende por el revés del dibujo que se quiere copiar un polvo colorante y se va pasando por cada trazo del dibujo una punta redonda que le transporta sobre la tela o la plancha de cuero, a la cual se ha aplicado. Cuando se quiere conservar el dibujo original, se pone debajo del mismo una hoja móvil llena de polvo colorante o de plovo de lápiz. CARMÍN.—Hermoso color encarnado; la preparación de este color y las materias que entran en su composición elevan considerablemente el precio; es la fécula resultante de una mezcla de cochinilla, chuán y autour; muchas veces se añade achiote, Es preciso que el carmín esté bien pulverizado. ESQUINA.—Es el ángulo formado por 1L intersección de dos superficies- = CUADRADO.—Los obreros dan ese nombre al cuero cortado del tamaño de la plancha de ma- dera grabada que va a servir para imprimir el dibujo. FERRETEAR.—Imprimir un cuero o ciertas partes del mismo con ios hierros o estiletes. GAMUZA-—Especie de cabra montes de los Alpes, cuya piel sirve para confeccionar diversos objetos y prendas, estuches, bolsos, guantes, etc. Se ha dado el nombre del animal mismo a una preparación que se da a sus pieles. Hoy día se emplean muchas pieles de cabra común hacién- dolas pasar por gamuza. MANGA.—Pieza de estameña redoblada y cortada en cono que sirve para filtrar ciertas ma- terias que lo exigen. CHUÁN.—Grano pequeño de Levante, de un verde amarillento, que entra en la composición del carmín. CRISÁLIDA.--Srgundfi metamorfosis de la oruga; la crisálida .se convierte después en mariposa. CINCELITO.—Hierro que lleva grabado en uno de sus extremos diferentes dibujos y figuras que sirven para imprimir en los cueros adornos que rellenan los huecos. COCHINILLA.—Insecto o, mejor, «ga//a-insecto de las Indias Occidentales, que se agarra a ciertos árboles, de los cuales saca su comida; se la recoge con cuidado y se la envía a Europa, donde entra en la composición del carmín. COLA.—Cola de pescado; esta cola, que es muy fuerte, se hace con trozos de ciertos pescados; viene de Holanda, es más clara, más límpida que cualquier otra cola fuerte. COLOFONIA O celofana.—Véase Arcanson. CONTRAESTAMPA.—Véase Conlramolde. CONTRAMOLDE o contraestampa.—Así es llamado un segundo molde grabado en hueco con los mismos dibujos que están en relieve en la primera plancha de madera que sirve para imprimir los cuadrados de cuero. Los obreros de París ya no lo usan, a causa de la dificultad que encuen- tran en hacer casar perfectamente las dos planchas. CUERPO.—Dar cuerpo a un color es añadirle ciertas sustancias y hacerlo más espeso, sin al- terar en nada su tono. MACHETE.—Especie de cuchillo de hoja ancha y mango de madera. CUCHILLO PARA DESCARNAR, es decir, para disminuir el espesor de las pieles en los sitios en que se quieren poner piezas. CUCHILLO PARA LAS PIEZAS.—ES el que se usa para descarnar las piezas que se ponen encima de los cueros. CRUZ.—Utensilio que se usa para poner las pieles en las cuerdas donde han de secarse. COBRE U oro falso.—Hojas de cobre delgadísimas trabajadas por los batidores de oro. DESENGRASAR el aceite.—Por esta operación se le quita al aceite las materias demasiado grasas o extrañas que le impiden secar rápidamente. DESECATIVO.—Los pintores dan este nombre a todas las materias que mezclan con sus colores para producir un secado rápido; toda materia que atrae y empapa los líquidos puede utilizarse para esto. ESTIRAR las pieles.—Es ensanchar su superficie, extendiéndolas. •DOMINANTE.—Llámase color dominante el que se emplea con preferencia en un cuadro, dando el tono a los otros colores. DORAR.—Para dorar los cueros se los cubre de hojas de plata bruñidas, sobre l»s cuales se extiende un barniz que les da un color muy parecido al de oro. EMPLASTAR.—Término que indica el modo de extender el barniz sobre las piejes para hacer- las tomar el color del oro. ENCOLADURA.—Acción de extender la cola sobre la piel antes de platearla. ENCOLAR.—Dar una o dos manos de cola de pergamino sobre las pieles antes de aplicar las hojas de plata. ILUMINAR.—Operación que consiste en dar color a las diferentes partes de un dibujo cuyos trazos han de quedar siempre firmes. DESCARNAR.—-Quitar espesor a aquellas partes de la piel en las cuales se va a colocar una pieza ya anteriormente descarnada, para que al superponerse ambas reúnan el grosor natural de la piel, no quedando espesor diferente en los sitios reparados. ESTAMPAR.—Transportar un dibujo clavándolo y pasándole por encima unos polvos, que in- dican la posición de los diferentes trazos. ESTASO BATIDO O falsa -plata.—Es el estaño reducido a hojas muy delgadas por los batidores de oro y que los doradores emplean como hojas de plata. EXTENDER UNA PIEL.—Consiste en sujetarla en toda su extensión clavándola sobre planchas, impidiendo que se encoja al secar o, como dicen los obreros, S Í endurezca. ESTOPAR.—Quitar con una cola de garduña los bordes de las hojas de plata que no han que- dado pegados con la cola. HIERRO DE EXTENDER.—Especie de cuchillito que no sirve a los obreros en cueros dorados más que para estirarlos bien, dándoles la mayor superficie posible. HIERROS.—Véase Cincelüo. FLOR.—Los curtidores y obreros en cueros dorados llaman flor al lado de la piel que tenía los pelos. Como el grano de la piel es más fino por este lado, es éste el que dejan para decorar GALOCHAS.—Especie de cuñas que forman parte de la prensa de imprimir los cuadrados. SALSERILLAS.—Pequeños vasitos o vasijillas que sirven para guardar los colores que se usan en la pintura de los cueros. GOMA.—Sustancia vegetal que se disuelve en el agua. Esta es la característica de las gomas. GOMA-GUTA,—Jugo espeso que chorrea de una planta común en la Cochinchtna y que se di- suelve en el agua. GOMA LACA.—Goma o especie de resina que depositan ciertas hormigas. Viene de las Indias. GRUMOS.—Partes extrañas que no se han fundido y disuelto bien en un líquido que se des- tina a ser extendido uniformemente sobre una superficie. ACEITE DE LINO.—Este aceite se saca exprimiendo los granos de lino. ACEITE O esencia de trementina —Es el aceite inicia] que se obtiene por la destilación de la tre- mentina-resina. IMPRIMIR a fondo.—Consiste en hacer pasar el cuero tantas veces bajo una plancha cuantas sean precisas para que se imprima hasta el menor detalle. LACA.—Véase Goma laca. LACA DE PINTORES.—Esta laca suele estar compuesta de huesos pulverizados y de tiza colo- reada con la cochinilla o con una lejía hecha de cerdas (recortes) de escarlata que se echan sobre sustancias absorbentes. LITARGIHIO.—Oxido de plomo producido por calcinación; tira a rojo y se emplea en los tintes o en los colores como desecativo. Es un veneno muy violento. MINA DE PLOMO.—Piedra mineral que contiene plomo. Con esta piedra se hacen los lápices que usan los dibujantes. MINIUM.—Oxido de plomo que adquiere, por calcinación, un color rojo muy bello, Pero no da este color más que tomando ciertas precauciones y a un fuego muy fuerte. FLEXIBLE.—Se dice de una piel que está flexible cuando se pone suave y se la puede manejar bien, y se dice que la prensa está flexible cuando no trabaja saltando, sino que prensa con toda igualdad. AHOGAR.—Cuando un obrero encargado de encolar pone tanta cola a un cuero que ésta rebasa las hojas de plata que se han aplicado y cubre dichas hojas, se dice que las ha ahogado. ORO.—Llámase así al barniz que se usa para dar a las hojas óe plata, aplicadas al cuero, un color semejante al del oro. ORO BATIDO.—El oro reducido a hojas delgadísimas por los batidores de oro. ORO FALSO.—Cobre reducido a hojas por los batidores de oro (Véase Cobre.) PALETA.—Lámina de cartón que usa el obrero plateador para transportar las hojas de plata sobre el cuero en el sitio que quiere colocarlas. MARIPOSEAR.—Se dice de un dibujo que mariposea cuando no ofrece más que pequeños deta- lles sin gusto. PINCELERA.--Caja de pinedos. ... 7 2 • - PINTOR en cueros dorados.—Se llaman así a ios pintores que se dedican solamente a esta espe- cialidad. PLANCHA de grabar o imprimir,—Es una plancha de madera grabada y dibujada para dar relieve a los cueros y que se formen en su superficie los diferentes dibujos. PLANCHA.—Pieza de la prensa de imprimir. PLOMO KOJO.—Véase Minium. PRENSA de imprimir,—Prensa que se usa para imprimir sobre los cueros los dibujos grabados en las planchas de madera. ENDURECERSE.—Cuando la piel se encoge sobre sí misma y se espesa al secarse, se dice que se endurece. REBLANDECER.--Se reblandecen las pieles mojándolas para hacerlas más, suaves y más mane- jables. RESINA.—Sustancia vegetal que se inflama fácilmente. Se disuelve cu el espíritu tic vino y en los aceites. RESINA EN LÁGRIMAS.—ES la resina que escurre naturalmente del arbo! o de la planta que la produce; es pura y sin ninguna mezcla. ACHIOTE.—Grano de un árbol del mismo nombre. Nos viene de las Antillas, se emplea en la pintura porque da un rojo muy bello. SANDÁRACA.—Resina sacada de una especie de enebro. SANDRAGÓN.— Goma que escurre de diferentes árboles que crecen en las Islas Canarias. TURRE D'OMBRE.—Especie de bol que viene de Egipto. Cuando se le hace arder, toma un color rojizo; contiene muchas partes sulfurosas. ToNTissE.-—Son los tundidos de los paños, o de otras telas, a los cuales se les da el color que se quiere. Se aplica sobre las telas y se retiene con una especie de cola en ciertos sitios formando dibujos. Con esto se hacen tapicerías que llevan el nombre de toníisses. ZUCCINO.—Véase Ámbar. ORDENANZAS DE SEVILLA Titulo: De los guadamecileros. Por quanto la justicia es muy clara, y excelente virtud, y camino derecho que nos guia al cie- • lo, por tanto la deuen mucho amar los que rigen la tierra; por ser balanca y peso en todas las cosas. Por ende Nos los Fieles executores desta muy noble y muy leal cibdad de Seuilla y su tierra por el - Rey e Reyna nuestros señores, con acuerdo del honrado señor Christoual de Termiñon teniente de assistente de Fiel y executor en la dicha cibdad, por el muy magnifico señor don luán de silua, Conde de Cifuentes: alférez mayor del Rey y de la Reyna nuestros señores y su asistente en la dicha cibdad por sus Altezas. Ordenamos, y mandamos que de oy en adelante todos los oficiales guadamecileros, y otras personas, contra quien se dirigen, desta cibdad, y su tierra tengan, y guarden estas ordenanzas que Nos agora fazemos, para bueno, y pacifico regimiento so las penas <¡ue en ellas son contenidas: las quales son las siguientes. ORDENANZAS EXPEDIDAS EN TOLEDO POR LOS REYES CATÓLICOS EN 17 DE JUNIO DE 1502: TÍTULO DK LOS GUADAMIÍC1LEKÜS "Primeramente ordenamos y mandamos que en cada un año el día del señor sant luán Bap- tista se junten todos los oficíales o la mayor parte deUos: y assi juntos elijan dos oficiales del dicho oficio por veedores: y después de assi elegidos los traygan antel Cabildo de la cibdad: para que resciban del]os la solemnidad y juramento que en tal caso se requiere: so pena de dos mili mrs.: y demás que la dicha cibdad prouea otros que en aquel año usen del dicho oficio. "Otrosí ordenamos que de oy en adelante ningún oficial del dicho oficio, no ponga tienda en esta cibdad y en su tierra sin que primeramente sea examinado por los veedores del dicho oficio: y que se examine si sabe debuxar un brocado y cor tallo según que al oficio pertenesce: y sepa echar colores en tos campos donde pertenescen: y si fuere oro o plata assi mismo que lo sepa florar bien y perfectamente según que cumple al dicho oficio: y que sepa assi mismo ferretearlo y labrarlo según que es uso y costumbre: y que la manera que el tal oficial diere quando se exami- nare la faga por si propio y no en otra manera. Y que sí assi no lo fiziere que no se le de lugar que tenga tienda: y después de assi examinado si lo fallaren abile y suficiente: lo traygan los dichos veedores ante Nos porque le aproucmos por maestro del dicho oficio: y le mandemos dar carta de examen con licencia para que dende en adelante vse del dicho oficio; y que de otra ma- nera no puedan vsar ni tener tienda: so pena de dos mil maravedís y de perder la obra que le fuere fallada: y por el examen de los dichos veedores por su trabajo cient mrs. "Otrosi ordenamos y mandamos, que de oy en adelante, ningún oficial cM dicho oficio, ru» ponga tienda en esta cibdad, ni en su tierra, sin i[ue primeramente sea examinado por los veedo- res del dicho oficio. "Otrosí ordenamos y mandamos que la obra que se labrare por los oficíalos del dicho oficio sea fresca de carnicería que no sea mortezina; y si otra corambre labraren los oficiales del dicho oficio: que sea cortada la obra por falsa y Ja pierda el tal oficial; y de mas sea auida por falsa y incurra en pena de seyscientos marauedis. "Otrosi ordenamos e mandamos que los dichos veedores de a<¡ui adulante vean las dichas obras que en el dicho oficio se fizieren y que las examinen si son buenas: por quanto los correeros que fasta aqui se han entremetido a ver las obras que se fazian en el dicho oficio: y las no saben juzgar ni conoscer por no ser sabidores del arte de los dichos oficiales por ser apartado del suyo. Por ende ordenamos que de aqui adelante los dichos correeros no se entremetan en los dichos oficios de los dichos guadamecileros ni en las obras tocantes a el: saluo que libremente dexen vsar del dicho oficio a los guadamecileros veedores que de aqui adelante fueren elegidos en el dicho oficio so pena de dos mili marauedis si en el se entremetieren. "Otrosi ordenamos e mandamos que ningún oficia] del dicho oficio no pueda sosacar ni sosa- que aprendiz ni obrero ninguno que este con otro oficial del dicho oficio: ni lo pueda tener en su casa sin licencia del maestro con quien primero estaua so pena de dos mili marauedis, "Otrosi ordenamos e mandamos que el veedor que fuere de los oficiales de los pintores seyendo requerido por los pintores de los guadamecileros: digo por los veedores, parezcan ante Nos cada vn año para que por Nos se le tome juramento: para que juntamente con Nos los oficiales de los gua- damecileros tomauan caTgo de ver examinar las obras de pintura que fizieren los dichos guada- mecileros: si van fechas como deuen para el bien e pro de la República: porque para ello ternan entero conocimiento: so pena que si no vinieren a jurar y tomar cargo como dicho es: que paguen de pena dos mili maraiiedis para los propios desta cibdad: de las quales dichas penas pecuniarias — 74 • mandamos que sea la tercia parte para el que lo denunciare: e las otras dos tercias partes para los propíos desta cibdad. "Otrosí ordenamos y mandamos que de oy en adelante ninguno de los dichos oficiales ni otro por ellos no sean osados de labrar ni labren el arte de la borra: en ninguna obra de guadame- cil: ni en almohadas ni frontales para altares: ni labren en otra cosa alguna: por quanto la tal obra es falsa y no perfecta; so pena que por la primera vez pierda la tal obra que assi fiziere y este quinze dias en la cárcel: y por la segunda vez aya la pena doblada: y por la tercera aya la dicha pena y sea priuado del dicho oficio. "Otrosí ordenamos y mandamos que ninguno sea osado de echar flor xafada sino cosida a dos cabos: y assi mismo cosidas las costuras: todos los guadameciles sean cosidos a dos cabos: e todos estos guadameciles sean reheleados a un cabo: e los coxines a dos cabos: so pena de seyscientos marauedis poi la primera vez e nueve dias de cárcel: e por la segunda vez aya la dicha pena c, pierda la obra que le fallaren. "Otrosi ordenamos y mandamos que qualquier obra que fuere fallada di; molde si no fuere limpia que no sean osados de la vender sin que primero lo traygan ante Nos para que assi vista proueamos lo que sea justicia: so pena que el que lo contrario fiziere que por la primera vez pierda la obra o la valia: y por la segunda aya la misma pena y este quinze dias en la cárcel: y por la tercera aya la misma pena y sea priuado del oficio" (r). ORDENANZAS DE BARCELONA Ordínations deis godamasillers. 1529 Ara hoiats tothom generalment de part deis honorables mossenyor lo Regent la veguería, batle y mostacaff de la ciutat de Barcelona, co es de quiscu deis, tant com se sguarde á sa juris- dictio Que com da alguns ansy ensá lo exercici i ofici de fer guadamasills sie vingut e de quiscum die_ ve en gran augment en la present ciutat, deis quals moltcssglesies e cases privades ne son ornades y enbellides. y no res menys la cosa publica de la present Ciutat ne reb menys la cosa publica de la present Ciutat ne reb gran utílitat. E per quant ses vist que fins asi se son fets molts desordens y abusos en lo exercici de aquell per exercir lo dit ofice personas no expertes, y axi mateix per causa que peí fins aci los exercints lo dit offici no han subit examen algu han tingut y teñen alguns obrers en lurs cases inexperts qui han fet y fan godamasills y altres coses del dit offici los quals por no poder esser forcarts de examinarse y fins aci no esser atas deputats y cle- gits vehedors alguns sobre ells, segons en altres officis y arts de la present ciutat se pratique, ses vist y trobat molts godamasills y altres obres y coses del dit offici falses y errades, les unes per esser picades falses, altres per esser de pells falses, co es de ovelles y altres cuyrams sechs y dolents, y altres per fer aquells de stany per argent, y per consecuent de cosa falsificada, lo que ha re- dundat y redunda en gran dany desonor y derreputasió de la dita ciutat y cosa publica de aque- lla y total anihilatió del dit offici: Per tant per esser posat en bo y degut estament lo dit offici y exercici de godamasillers y augmentasió de aquell y per squivar los fraus demunt clits y altres que fer e seguir se ponen e alias per evident uülitat de la cosa publica; ordonaren los honorables Con- sellers y prohomens de la dita ciutat que no sia licit ni permís á persona alguna de qualsevol grau, (1) Ordentitictts de Sevilla.- --Si'villa, Juan Varóla l. CI,X XII v, r v sixuiontp Keimpresaa en Sevilla pnr Andrea Grandes el año 1632- - - 7.1 — UCACIOH etament ó condicio sie, teñir ni parar casa o botiga ni fer ó exercir palesament ne amagada en la dita Ciutat de Barcelona ni en los termens ni territori de aquella, de offici de godamasiller, que primer no sie stat examinat de aquel! segons que devall se dirá. E que los godamasillers que de present teñen casa o botiga parada en la dita ciutat dins dos mesos comptadors de la pubtíca- tió de les presents ordinations en avant, se hagen examinar en la forma devall scrita, y no essent examináis hagen e sien tenguts plegar y tancar y abstenirsc de teñir botiga y exercir lo dit offici fins sien examináis, sots bans o pena á quiscu e per quíscuna vegada que será fet lo contrari de 50 sous barcelonesos, lo qual examen hage esser fet en les cases de la contraría del glories Sant Esteve de la confraría deis Ferners de la dita Ciutat ó en les cases del un deis prohomes de la dita confraría deis Freners, e en presentía del un deis consol deis godamasillers e de un deis dits prohomens de Sant Esteve. E dit examen hage esser fet en la forma seguent; 90 es que los qui vol- ran esser examinats hagen y sien tengust fer una tenyida o caldera de cuyram vermell y fer una cortina y un parell de coxins, y aprés hagen fer de ses mans dita cortina de cuyro vermell ab faxes de or ben obrades y lavorades, y un parell de coxins vermells. E mes hage fer una cortina tota de or be acabada e complida. Entes empero y declarat que si los que volrán esser examinats no tindrán possibilitat de haver les coses necesaries per fer e subir lo dit examen á coneguda deis honorables Consellers de la dita ciutat qui ara son y per temps serán per tal que per falta de no teñir ells possibilitat de haver les coses necessaries nos leixás de fer dit examen, en tal cars los Cón- sols i majorals del dit offici de godamasillers, los hagen ministrar les coses necessaries perf er lo dit examen. E sino ho farán ó differian fer los dits Consols ó majorals, los dits honorables Consel- lers presents y sdevertidors puguen donar licencia a naqnell tal ó tais quis voldrán examinar e no tindrán possibilitat de haver les coses necessaries per fer dit examen, de teñir e parar botiga ó obra- dor, no entenent per co levar la necessitat en aquel tal ó tais de haver subir lo dit examen tota hora quels será administrat per los dits Cónsols ó majorals lo necessari pera fer y subir aquell. E fet lo dit examen hage aquell esser portat y posat en la sala ó cambra de les cases de la dita Confraría de Sant Steve en presentía deis prohomens ó maiorals de dita Confraría, e en presentía. deis Cónsols e deis mestres godamasillers examinants y de pintos y altres de la dita Contraría qui esser hi voldrán, com es acostumat fer en los altres exámens se fan de altres mestres de altres offi- cis de la dita Contraría, y aqui sie vist y examinat per los demunt dits en la forma ja en dita casa acostumada. E si será vist e trobat aquell tal esser hábil y sofficient per esser mestre examinat sie tengut pagar per lo dit examen r5 sous barcelonesos á la caxa de la luminaria de la dita Con- traría del dit gloriós Sant Steve de la qual ells son confrares, los quals 15 sous no sien tinguts ni oblígate pagar li»s filis de niestres examinats de d¡t offici, ans de pagar aquells sien franchs y .-xemps- ítem ordenaren y statuiren los dits honorables Coiisellers y prohomens que algu no pugue esser admés á subir lo dit examen, que primer no hage stat y praticat en casa de mestre ó mes- tres examinats de dit offici en la present Ciutat ó altres parts per temps de tres anys, lo qual temps hage esser provat mígensant jurament prestador per los mestre ó mestres ab qui aquell tal haurá stat si presents serán. E si presents no serán ab sois jurament prestador per lo qui vol- rá esser examinat. E mes que algún dells dits mestres examinats no pugue fer pell alguna de or y pell ó argent pell de pell de ovella, sots pena ó ban á quiscu ó per quiscuna vegada que será fot lo contrari de 50 sous barcelonesos. Ítem per levar malicies y questions que de quise un dic >• porien seguir, ordonuroii los dits . * honorables Consellers y prohomens que no sia lícit ni permés á mestre o persona alguna qui us de dit offici, donar fahena á ses pesses á jove ó obrer algu que primer aquell tal joven o obrer no sie stat trobat y vist esser hábil pero fer fahena á ses pesses per los cónsols deis godamasiUers, lo qual jove rt obrer essent trobat h;íbil y lireutíat per los dits consols de poder fer fahena á ses pesses — 76 - . hage de pagar á la dita luminaria de Sant Steve lo soiis barcdonesos, tí qiii contratará incorrega en ban ó pena per quiscuna vegada que contratará, do 50 sous barco]onesos. ítem statuiren y ordonaren los dits honorables Consellers y prohomens que en continent per los godamasillers qui vuy son do dir offici ó alguns dells 6 altres qui de nou se voldrán examinar, serán stats examináis en la forma demunt dita, sien elegits per los prohomens de la dita Con- íraría de Sant Steve ajustat en les cases de aquella en la forma acosttimada, dos consols deis dits mestres examináis godamasillers per consols de dit offici de godamasillers los quals puguen ó tin- guen carrech de regoneixer les botigues deis mestres de dit offici per veure si trobarán obres falses ó falsament obrades ó errades. E sí trobarán alguna ó algunes de las obres de dit offici fal- ses ó falsament obrades 6 enades, e si aquelles que trobarán en lurs botigues com altres quaísevol forade aquelles hagen esser judicades per los dits consols y per tres altres mestres examináis de dit offici elegidors per los dits Consols mígensant jurament. E si los godamasills ó altres obres de dit offici serán trobades e judicades per los demundt dist consols e tres mestres ó per ala major part de aquells esser falses ó falsament obrades ó errades, hagen aquelles esser cremades sens remissió alguna, en la cual execusió hage de intervenir lo moscacaff de la dita ciutat com se acostume fer en altres officis de aquella. E passat un any del regiment deis dits consols, e aprés quiscun any se hage á fer nova clectió deis dits dos consols per los dits prohomens de Sant Steve 6 per la major part de aquelis, en la mateixa forma e día que serán stats elegits los primers. ítem mes statuiren y ordenaren los dits honorables Consellers y prohomens que si algu ó al- guns deis dits mestres godamasillers examinats, comprará en grós alguna sort de pells de moltons ó altres cuyrams per obs de son offici, que aquell tal mestre hage á denunciar la dita compra ais consols de dit offici, los quals consols, dins dos dies aprés de la dita denunciado á ells feta, sien linguts y obligáis á denunciar la dita compra á tots ¡os altres mestres examinats de dit offici, y volent aquells ó algu dells part de dit cuyram, los dits consols hagon de repartir aquell entre los dits mestres qui de aquell voldrán á lur coneguda per lo mateix preu que aquell será stat comprat, e que los mestres examinants quindel dit cuyram voldrán comprar, ho hagen de dir e denunciar ais dits Consols ó algu deis, dins un día aprés quels será stat denuncíat per los demunt dits consols ó altre dells, altrament que los dits consols lo puguen repartir entre los altres mestres examinats qui -del dit cuyram volran. Lo qual cuyram puguen los dits mestres examinants qui de aquell comprarán vendré en ses botigues lis ó obrat en or y pell y argentar y daurar en ses cases pera obs de lur offici, e qui contrafará incorrega en ban ó pena per quiscuna vegada que será fet lo con- trari, de 100 sous barcelonesos. Deis quals bans ó penes pecuniarís sien fetes tres iguils parts, la una de les quals sie de la lu- minaria del gloriós Sant Steve, la altra del oficial executant y la restant terca part sie de les obres deis murs y valls de la present ciutat. Retenense empero los dits honorables Consellers a prohomens poder de interpretar, corregir y smenar y de nou ordenar tos temps y quant ben vist los será á lur bona coneguda. Miquel Oliver, regent la veguería.—Hyeromin Farrer, baile.—Pero Bernat Codina, moste- caff. Fou publicada la present crida por los lochs acostumats de la present ciutat de Barcelona per mi Jonot Munclús corredor y trompeta de sa Majestat ab so de VI trómpeles, á XXIII de agost any mil DXXXVIIII. Primer registre de Crides y Ordenatíons que comensa á XXVII del mes de jiiliol any mil DyXXXVIII é acaba mil PXXXXVIIII. ORDENANZAS DE MADRID Ordenabas de los guadamezileros de la villa. Don Phelipe por ia gracia de dios rrey de castilla de león de aragoji de las dos Cecilias de jeru- salen de portugal de nauarra de granada de toledo de valencia de galicia de mallorca de scuilla de cerdenia de cordoua de corcega de murcia de jaén de los algarves de algecira de gibraltar do las islas de canaria de las yndias orientales y occidentales, islas e tierra firme del mar océano ar- chiduque de austria duque de borgoña de brauante y milan conde de absburg de flandes y de tirol y de barcelona señor de Vizcaya e de moljna etc. Por quanto por parte de vos los guada me cueros desta nuestra corte e villa de Madrid nos fue fecha rrelacion diciendo que vos auiades fecho ciertas hordenancas sobre el vso y exercício de vues- tro oficio y porque eran útiles y prouechosas a la república nos pedistes y suplicastes las mandá- semos aprouar y confirmar para que fuesen guardadas cumplidas y executadas e daros nuestra carta e prouision de confirmación dellas o como la nuestra merced fuese lo qual visto por los del nuestro consejo juntamente con cierta ynformacion y diligencias que sobre ello por nuestro man- dado rresciuio don alonso de cárdenas nuestro corregidor que fue de la dicha villa de Madrid y su parescer que cerca dello enbio e las cuchas hordenancas que de suso se hace mincton que son del tenor siguiente: Primeramente hordenamos que cada un ano el día de ano nucuo se nonbre a dos vehedores v dos examinadores del dicho oficio y para el dicho efecto se junten segund es horden e costumbre y los que salieren nombrados juren por dios en forma de hacer bien el dicho oficio y de cunplir todo lo contenido en estas hordenancas. Otrosi hordenaron que ninguna persona pueda tener tienda en esta villa de Madrid sin que sea primero essaminado en el dicho oficio por los examinadores nonbrados por la justicia y si pu- siere tienda sin preceder el dicho examen encurra en pena por ia primera vez de tres mili marave- dís aplicados los mili maravedís para la cámara de su magestad e los otros mili para el juez qur lo sentenciare y los otros mili para el denunciador e por segunda vez se paguen doblados. Otro si porque a la presente ay en esta Corte muchos oficiales del dicho arte que no están examinados que dentro de quatru meses primeros siguientes que estas hordenancas fueren prego- nadas sean obligados a essaminarse y si pasaren los dichos quatro meses sin examinarse como dicho es no pueda tener tienda ni vsar el dicho oficio so la dicha pena aplicada según dicho es. Otro si porque en este dicho oficio de guadamacileros ay dos maneras de obras es a saber que vnos saben hacer guadameciles y no horopel hordenamos que puedan los dichos examinadores carta de examen de cada vna cosa de las suso dichas por si y los que quisieren vsar de vno solo con que no pueda tener tienda ni vsar de dicho oficio sino de los que fuere examinado so la dicha pena aplicada según ba dicho. Otro si hordenamos que si algún oficial biniere de fuera para poner tienda a esta villa y estu- viere exsaminado sea obligado a mostrar su carta de exsamen a los exsaminadores y vehedores que esta villa tuviere puestos y si no viniere declarado en la tal carta de exsamen de que esta exsaminado sea obligado a se exsaminarse de nuetio para que en esta villa no vsare mas de lo que supiere so la dicha pena. Otro si hordenamos que quando se exsaminare algún oficial de exsamen particularmente si saue hacer todas las cosas tocantes a el dicho oficio y en cada vna dellas y hasta poner en perfe- cion un guadamecí con sus medallas e de todas las obras e maneras que los maestros exsaminadores les pidieren y fueren necesarias a el dicho oficio. Otro si hordenamos que por el trabajo que an de tener los dichos exsaminadores que a de ser mas de ocho dias se le de a cada vno do los exsaminadores veynte y quafro rreales y a el escri- iiano que hiciere la carta de cxsamen seis rreales y no puedan licuar ni Ueuen mas y esto se a de entender con los que de nueuo se exsaminaren de nueuo y no con los que vinieren exsaminados de otra parte, porque a los tales no se les a de licuar derechos ningunos. Otro si que no puedan dar carta de exsamen sin que vean algunas obras que de tal oficial houiere fecho y los aga en presencia de los dichos exsaminadores de manera que sopa hacer todas las obras tocantes a el dicho oficio so la dicha pena aplicada según ba dicho. Iten hordenamos que por evitar ¡os fraudes y engaños que la República resciue en las for- mas y larguchas e anchos de los dichos guadamaciles que de aqui adelante ninguno los pueda labrar sino fuere de piceas que tengan tres quartas de alto menos una pulgada y de ancho dos ter- cias menos dos pulgadas so pena de auer perdido las tales obras aplicadas según dicho es. Otro si hordenaron que los guadamaciles que se labraren sean de cueros de carneros e no de obejas ni acufas ni cuero delgado ni encartado so pena de lo auer perdido aplicado como dicho es. Otrosí si por cuitar los dichos danos y fraudes hordenamos que ningún guadamecí de ninguna forma ni manera que sea no se haga ni pueda hacer de estaño porque es obra falsa y en lo de los guadameciles se entienda en todos los frontales de Iglesias y en todas las otras obras tocantes a el dicho oficio so la dicha pena aplicada como dicho es. Otrosí que las obras que ouieren de ser doradas que no sea de lo mas delgado porqiit' al granar se horada y el oficio lo requiere so la dicha pena aplicada como dicho es. Otro si hordenamos que los vehedores sean obligados a visitar las tiendas de los oficiales y cossas tocantes a el dicho oficio de guadameliceria y tiendas de mercaderes que los vendieren cada y quando que vieren que conviene y fuese necesario ora sean vendidos o comprados los guadame- ciles en esta Corte e fuera della y si aliaren alguna obra que no sea buena y contra estas hordenan- zas lo puedan depositar en persona llana e abonada e lo denuncien ante la justicia e los tales mer- caderes y otras personas que lo tuvieren lo tengan perdido y la obra buena marquen con vna marca de la villa aplicada según dicho es. Iten porque algunos oficiales y otras personas tienen comprados guadamecíes para tornar a vender contra lo contenido en estas hordenancas y si luego se obiesen de uisitar y ejecutar las di- chas, hordénanc as les vendría gran daño e perdida hordenamos que estas hordenanzas se guarden y executen desde el día que fueren apregonadas en quatro meses primeros siguientes para que dentro dellos se puedan deshacer de las dichas obras. Otro si ordenamos que ningún oficial de qualquier suerte no pueda alargar ni achicar ni ade- recar guadameciles ni tasarlos si no fuere exsaminado del dicho oficio por quitar engaño de la República porque muchos los hechan a perder en lugar de aderecar e lo cunplan so la dicha pena aplicado como dicho es. Otro si hordenamos que qualquier oficial que ganare sueldo que al argentar no se dexe ninguna flor por echar ningún agujero so pena que por cada badana que no fuere echa conforme a lo suso dicho tenga de pena rreal y medio, aplicados según dicho es. Otro si hordenamos que qualquiera guadamací de colores que se hiciere sea varnicado e no lo haciendo tengan perdido aplicado según dicho es y esto sino fuere de oro y negro porque des- tas colores no es necesario el varnicar. E vistas por los del nuestro Consejo las dichas hordenancas que de suso van yncorporadas fue acordado que deuiamos de mandar dar esta nuestra carta para vos en la dicha rracon e nos tu- uimoslo por bien por la presente por el tiempo que nuestra merced e voluntad fuese sin perjuicio de nuestra corona rreal ni de otro titulo alguno confitmamos y aprobamos las dichas hordenan- cas que de suso van yncorporadas para que lo en ellas contenido se guarde cumpla y ejecute e mandamos al nuestro corregidor que al presente es o adelante fuere de la villa de Madrid y a otras — 79 — qualesqyier justicias e jueces de los nuestros rreynos y señoríos que guarden y cunplan < hagan i guardar e cunplir, ejecutar las dichas hordenancas lo en ellas contenido e contra su tenor e forma no vayan ni pasen ni consientan ir ni pasar en tiempo alguno ni por alguna manera so pena de, la nuestra merced y de veynte mili mrs. para la cámara so la qual dicha pena mandamos a qual- quíer nuestro scribano vos la notifique y dello de lestimonio porque nos sepamos como se cum- ple nuestro mandado. Dada en la villa de Madrid a diez y nueue dias del mes de henero de mili e quinientos y ochenta y siete años. El Conde de Barajas. El licenciado Jiménez Ortiz. El licen- ciado guardiola. El licenciado Tejada. El licenciado Laguna. E yo Miguel de ondarea janaba— es- criuano de cámara del Rey nuestro señor la fi^e escriuir por su mandado con acuerdo de los del su consejo Registrada por Jorgeolas de vergara canciller mayor i En la villa de Madrid a veynte y vn dias del mes de henero de mili y quinientos Presentación ¡ y ochenta y siete años ante Luis Gaitan de Ayala corregidor en esta dicha villa y f su tierra por el Rey nuestro señor parescio presente marcos duarte y alonso qui- jada guadamecíleros vecinos desta dicha villa y presento ia carta y provisión rreal susodicha o parte escripia y con ella rrequirio a el dicho correjidor para que haga y cunpla lo que por ella se le mande y pidió justicia y testimonio y por el dicho correjidor vista la dicha rreal prouision la tomo en sus manos y la obedeció con la rreberencia y acatamiento deuido y mando que se guarde y cumpla lo en ella contenido que en su cumplimiento se pregone en esta villa y Corte para que so sepa y sea notorio lo que on olla se hace mención y ansi lo mando Luis Gaytan de Ayala Anto- nio Márquez. í Y después de lo suso dicho en la dicha villa de Madrid en veynte y vn días del dicho Pregón •. mes de henero de mili e quinientos e ochenta y siete anos ante mi el presente escriuano ( estando en la placa de San Salvador desta dicha villa por voz de Lorenco de Ángulo pregonero publico se pregono en altas e ynteligibles voces la carta y provisión del rrey nuestro señor desta otra parte escrípta y los capítulos e hordenancas en eíla ynsertos de manera que se pudo muy bien entender e a el fin dé dicho pregón dixo mandase a pregonar porque venga a noti- cia de todos. Testigos Rodrigo de Vera y Pedro de cuola escribano del numero tiesta villa otras muchas personas ante mi Bonifacio de lezama escribano. í Y después de lo suso dicho en la dicha villa de Madrid en el dicho dia mes y año dichos pregón < estando cerca de la puerta de Guadalajara presentes muchas personas por voz del dicho ( lorenzo de Ángulo e de Matías de Santacruz pregoneros públicos de esta Corte en altas e yntelijibles voces se pregonó la dicha rreal prouision e hordenancas en ellas ynsertas en la forma y manera que se hico en el pregón de suso. Testifigado melchor de Torres y Xpxoval de Valencuela escriuano del rrey nuestro señor e otras personas ante mi bonífacio de lezama escribano. 1 Y después de lo suso dicho en la dicha villa de Madrid en el dicho dia mes y ano dichos pregón 3 por voz. de los dichos pregoneros se pregono la dicha carta y prouision rreal de suso y I los capítulos e hordenancas en ell? ynsertos en la calle que llaman de Alcalá donde uiuen algunos guada mee i le ros y estando presentes algunos dellos > a el fin del dicho pregón se dixo mandase pregonar porque venga a noticia de todos testigos Juan Pérez y Gregorio Velazquez y otras muchas personas ante mi bonifacio de Lecama escriuano. En Madrid a 26-Enero 1587 El traslado de las quales hordenancas va cierto e verdadero y concuerda con su original que queda en el dicho rregistro del dicho Gonzalo fernandez a que me rrefiero y el dicho pedimiento y Lo sigue en Madrid a vcynte de abril de mili y seiscientos y vcynte y dos años siendo testigos Diego López y Francisco Suarez y Jusepe de quer vecinos desta villa y va escripto en syete fajas como esta. En testimonio de verdad Anlonio de Mercado VALENTÍA I escritos sin foliar, todos Pdg. r.ft 22 lineas. *i* En nom de nTe senyor Den Jesucrist, c de la / sacratissima vorge María mare sua y senyo / ra nostra s¡a memoria a tots los que legir / ho voldran que en lo any de la matinitat de / nostre senyor Deu Jesucrist M.D.X.III Disap / te fa XXIIII del mes de Dchembre los magni / fichs en Onofre ferrando géneros en Pere gui / llem garcía ciutada en luys gaicés de Marzi / lia géneros en luys carbonell en franecsch co / nill major de dies, e, en francesch nauarro ciutadans jurats en lo any pñt de la insigne ciu / tat de Valencia presents los magnifichs en Pere / Cátala ciutada Regent lo offici de Rational / miser baltasar de Gallach, Miser Marti exime / no vos doctors en leys altrcs deis aduocats de / la dita ciutat, e, en thomas Passio not.Q sindich / de la dita ciutat ajustats en cambra del con / sell secret de la sala de la dita ciutat per lo po / der a ells atribuhit y donat per lo magnifich con / sell general celebrat en la sala de la dita ciutat / a XXII del mes consíderat que a lurs / magnificencies son stats presentáis certs capi / (Vág. 2.*) tols e ordínacions per los majorals del offici deis / oripellers e guadamacilers de la dita ciutat los / quals ordinacions per via de capitols vistes pare / esser utils e profitoses a la Repú- blica de la dita / ciutat e singolars de aquella per tant a suplí / cació deis dits majorals del dit ofíici represen / tan tot lo dit offici de oripellers e guadama / cilers en vnitat e concordia tots los dessus dits / magnifichs jurats Regcnt lo offici de Rational / aduocats e sindich decreten e auto- rizen los da / uall scrits capitols per via de ordinacions / per via de capitols esser publicades per la dita / ciutat y lochs acostumats de aquella ab veu / de publica crida per que a tots sia manifest e ¡g / norancia no puxa esser allegado les quals ordina / cions e capitols son del thenor segent: I. E Primerament prouchexent e ordenen juxta/la concordia feta entre los sobredits ori- pellers e / (P¿g- 3*) guadamacilers que los dits guadamicílers sien / tenguts c prometen e juren star c. serua_ tots / los capitols que huy teñen los oripellers de la / primera linea fins a la darrera e axi matex los / oripellers e batifulles seruavan ab egualdat e pro / meten seruar los dits capitols deis dits gua / damacilers aquells empero que no sien contraris / ais dauall inserís prome / te» e juren tots seruai e guardar de la prime / ra linea a la darrera sots incorriment de per / jurs e de les penes dauall en cascú de aquells ap / posades: II. ítem statuhexen e ordenen que per quant es / ja íeta contraria c germandat entre los del, o / ffici de oripellers e batifulles sots inuocacio del / benauenturat sant thomas apóstol que en / la dita confraria sien acollits los dits guadama / cilers assi com si fossen oripellers e sia feta tota / vna e vn offici: — 8i — 6 III. ítem com si» pratica e seruat axi que lo dia / (l'ág. 4.*) del benaventurat sant thomas apóstol se faca / dectio de dos prohoinen* del dit oífiei de orí / pellers e la hu de aquells es clauari laltre majoral / que sia elet tantbó hu deis deis dit gua- damací / lers quísia majoral en axi que sien tres majorals e la hu deis batifulles clauarix e sian elets / dos prohomens deis dit guadamacilers la hu / deis quals per absencia, o, indísposicio del majo / ral sia en loch de aquell: IIII. ítem ordenen que los dits Ruadamacilors paguen , cascun any quatre sovis e quatre diners cascun / mestre en los terminis per capitols ja ordenáis e / entren en la caxa del offici pera usos que / es estat ordenat. V. ítem es ordenat que los obres jouens e macips / del dit offici de guadamacilers paguen, cascun / disaple hun díner sie segons paguen, los deis ba / tifullos lo qual entre en la caxa del dit offi / ci e seruexca peíais usos que los altrcs ser / uexen. (Pág. 5-*J VI. ítem ordenen que los guadamacüers e obres / que huy se troben sien haguts per exa- minats / sens pagar quantitat alguna exceptat los fa / drins aprendísos de quínze anys en anall e / exceptat aquells que no han vsat del dit / offici de guadamacilers de quatre anys eu / ca e los que son de altre offici e los que non han en / trevengut su feta part en lo pleit deis assau / nadors en les despeses e sisera cars que de qua / tre anys en ca hauien usat pagant e con / tribuhit en lo quels tocara sien axi matex / haguts per examináis axi en lo que ses des / pes enplets com en los presents comptant / per sou y per lliura. VII. ítem estatuhixen e ordenen que la forma / ques tendrá en lo examinar sia stat co es / que tots los offícials majors e prohomens deis / dos bracos sien conuocats a cascun examen / que de ara auant se haura hafer e lo tal exa / men se faca en presencia de tots empero que / cascun bras examine lo joue del offici que / (l'ág. 6.a) li tocara co es los batifuJJes al seus e las gua / damacilcrs ais seus o lo preu o pecunia que / procehira entre en la caxa de cascu; VIII. ítem que lo quis voldrá examinar de gua / damacilers haja demanar pla^a e joma / da ais officials de guadamaciler e demane / ais dits offidals lid onen la fahena que volvan / haja de fer co es quant a les colors mostres e ori / pells e aquell tal obrer sia /ingut fer vna / cortina de vjat peils de la color, o, colors que / voldran e li huaran dit los dits officials e la por / ten molt be acabada ab ler faxes de or e de / argent picades e colorades e de aquella mane / ra que los officials li hauran ordenat c qualse / rol joue ab tot compliments haja de donar / rabo de aquella cortina e del que li sera de / manat de son offici les quals pells haja de / tenyir ell mateix: VI HE. ítem ordenen que per lo examen haja ha pa / gar cascu qui voldra ser examinat s¡ esforas / (Pág. y.&) ter del regne pague cent sous sies del reg / ne de Valencia pague cinquanta sous si es / fill de mestre pague vint y cinch sous e non / puixa esser íeta gracia ni puxa esser exa / minat que la dita quantitat que li tocara / al joue, o, obrer no sia primer deposada en poder / del clauri e si lo contrari faran los officials ho / pague lo clauri de ur propí. X. ítem ordenen que nengu que no sia examinat / del dit offici de guadamacilcr en la forma sobre / dita no puxa teñir ni parar obrador ni casa ni / teñir companya ab altre sots pena de deu líiii / res applicadores lo tere al mustaeaff lo tere, a / la caxa del dit offici o lo tere al acusador la / qual pena sia executada per lo dit mustaeaff. XI. ítem es ordenat que nengu deis dos bracos no / puixa obrar ni vsar del ofíici del altre es a saber / que los guadamacilers no vsen del offici de. oripe / llers ni batifulles ni los batifulles e oripellers del / offici de guadamacilers sots pena de cent sous / (Pág. 8.a) aplicadors e executadors ut supra: XII. ítem que nengun guadamaciler no puixa teñir / companya ab persona alguna de fer — 82 — ííuailaina / cils ara sia mercader ni uripeller ni altra qualse / uol persona que nn puxen tenir part cu res sots pe / na de cent sous partidor e exocutadors vt su . ¡ira no obstant exceptio de pobrotat ni altra co / lorada exceptió: XIII. Ítem que per quant los dits guadamacilers no po / don obrar per iur propi obrat^e sino de pells ./ de moltons es ordenat que los dits oripellers /' facen c fer puxen oripells dor y de ar- gent / en pell de moltons em pero los dits oripells de / moltons no puxen scruir sino peral obratge / propi de guadamacilers e que los dits oripellers / e guadamacilers no puixen vendré donar ni / en manera alguna vasar de les dites pells de / moltons íctes oiipells a tapiners; a cabaters ni a nen- guna altra persona fora lo oífici de / guadamacilers pera posar en obra alguna, ans / (Pág. 9) si lo contrari sera fet ni hobat ni ateuptat que / lo que tal haura fet, en haura vsat en res / fora Iur oífici que encorrega en pena de cent sous pagador irrimisiblement partidors / y exe- cutadors vt supra, e que perqué les oripellers de moltons sien coneguts ans de posar hi lor / o, lo argent ios sien leuat los colls perqué no / sembleu cabrits nis puxe vendré per cabrits. XIIII. ítem ordencm que de aci auant los guadamací / lers no puixen obrar ni vsar de ori- pellers íoras / ters tenint lo oífici de oripeller bastament / posat cars ne poguesen hauer major mercat / deis forasters que deis de Valencia en / peso que ¡o preu no puxa pujar y de vallar mes de / trenta sous la dotzena donant ios guada / macilers les pells deis moltons sots pena de cin / quanta sous partidors e executadors vt supra / valent lo argent íi en riell a dihuit sous la / e si abaxara tambe abaxe lo preu tant quant lo preu do! argent abaxara y que en / cascuha pell hajen a posar los oripellers huyt (Pág. 10) paus de argent de larch o set de ampli\ XV. ítem que los guadamacilers sieu obligats de ma / nifestar o notificar ais oripellers si sabrán ori / pells forasters los ajen a acusar al oripellers / acó declarant que sia en temps de abun- dancia / e que tinguen bastament los batifulles e eu / cass de necessitat los guadamacilers e que nols bastas /' sen los oripellers e com en lo offici non trobaran / no hajen a intimar al clauari e pas- sats tres dies / que intimat sera al dit clauari e nols ne bastaran / ne puxen hauer de altri. XVI. ítem ordenen que per quant speriencia ha mostrat e mostra e la rraho natural que cascu eu son art e offici teneccessitat de saber hi ¡o que li satisfa e ha menester per Iur obratge millor que nengun altre e com lo offici de guadamaciler la major part consistex en les colors de les pells mes que en altre e sia art que cascun dia te neccessitat de diucrsitats de colors e aquellos ¡Pág. u) dites colors pósito sieu de vna matexa color sdeues que vnes volen les colors viues e ar- dents e altres no tant altres mes, o, menys e acó no poden fer los dits guadamacilers sino tenyint clls matexos les pells pera Iur propi obratge per co ab lo present statuhixe los dits magnifichs jurats que los dits guadamacilers puixen tenyir les pells de moltons per Iur propi obratge en la forma segent. XVII. Car per uant es stada moguda questio per ko offici de assaunadors ais dits guada- macilers per rraho e causa que los dits guadamacilers teyen les pells pera Iur propi obratge e los assaunadors pretenen que no poden fer per 90 com dien que tenyir les pells pertany a ell per ca- pitol e statut o priuilegi c los dits guadamacilers prctenen que lo dit statut no compren les pells que ells amfire com sieu de moltons e no assahonades ni poder rosar pera lur propi obratge de pells assahonades ni pells que tinguen necessitat de la pericia de assahonador sino tan (Pág. 12) tum crues com ixen de casa del blanquer e lo capítol de assahonador no dispondría sino en lo que obren los dits assahonadors que aquelles ells les hajen a tenyir y no altres perqué toca a lur offici e encara per fur del present regne es dispost que cascu puxa tenyr qualsenol coses e axi en practica seu ven tot lo contrari del que los dits assahonadors dihen e prctenent majorment que tenyint los dits guadamacilers les pells pera lur obratge aquells poden fer al poblé molt millot mercat que feut les tenyir a.altri e acó redunda en gran vtil do la comunitat dei poblé e deis drets - 83 - MINISTERIO DE EDUCACIÓN I N S T I T U T O DE A U t l axi rreals com de la ciutat c encara en fer a plaer do cascu qui vol los coíors deis guackunacils; per 50 statuhien e perpetualmente ordenen que los dits guadamacilers usant de la facultat del fur y ley comuna tinyen e puxen tenyir pells de moltons crues e no assahonades de les colors que mester hauran per lur propri obratge de guadamacils tantum e facen en les dites pells tot lo que han mester puix no les assahonen ni hi (Piíg. 13) facen coses tais que pogue.sen oruir a altres arts c officis sino !an solament per lur pro- pri obratge de guadamacilers o. peral dit obratge tantum les puxen aparellar o obrar o. trnyir puix assahonades no sien. XVIII. ítem es ordenat que si algún guadamadW sera atrobat tenyir pells algunes assaho- nades ni altres que no hajen a seruir pera lur obratge do-guadamacils tocant a tenyir a assahona- dors, o, de les que haura tenyit pera guadamacils ne vsara en alguna manera per altres vsos non vendrá donara en prestara per si, o, per interposada persona que lo tal guadamacíler sia priuat perpetualment do tonyir e oncorrega en pena de de.u lliures pagadores c executadoros vt supra. XVIIII. ítem ordenen que en la present ciutat ne terme de aquella no puxe entrar guada- macils ni coxin íorasters e acó a causa que aquells son stats aprobats diuerses vegades csser fai (Pág. 14) sos perquant eren íets de oripells destany e no dargent fi lo que rredunda en grandis- sim dan de la comunitat e deis comerciants e ja per otabliment es ordenat (¡ue oripell destany no puxa esser fet e acó sots pena de perdre lo obratge e de sexanta sous per cascuna vegada que será atrobat partidors e executadors segons damunt es dit. XX. ítem ordenen que los dits oripellers e batifulles no hajen a contribuhir en les despeses fetes y fahedores per causa del plet que los dits guadamacilers teñen ab los assahonadors ni los guadamacilers no hajen a contribuir en lo plet e despeses que teñen los oripellers ab los tapiners. XXI. ítem ordenen que los dits guadamacilers no puxen exirsen de la companya ni rompo aquella ab los dits batifulles díns temps de deu anys compladors de huy en auant e siu feyon que en tal cass no pugnen traure la part a ells pertanyent deis diners ques trabaran en (Pág. 15) la caxa de offici e axi matex los oripelles no puxen rompre la dita companyia ni desfor aquella dins terme de quatre anys e sidit lo dil termini, o, pasat aquell la dita companyia se des- fe ya, a, causa deis dits batifulles dits guadamacilers haguessen a traure la mit?t de la moneda ques trobara en la dita caxa e per lo semblant la puxen traure los dits guadamacilers tota hora y quant se desfara la dita companyia e germandat passats los dits anys e la moneda que huy se troba en la caxa sia propria deis dits latifullers que en aquella no y tingeren res los dits guadamacüers e rrompentse la dita companyia quant quo quant reste fet offici los dits guadamacilers e los presents capitols resten en sa forca e valor. XXII. ítem que tots los del dit offici axi mestres obres macips com aprendidos stiguen a obediencia del clauari j majoralsde totes les coses que tocaran a fer prouehir ordenar e manar e los que no volran pagar les coses quels tocaran a pagar juxta los ca (Pág. 16) pitols e ordinacions del dit offici puixen esser executats per los officials ab ínteruencio de vn porter del spectable gouernador c per ais ajusts que hauran a fer los dits officials puixen imposar penes a ells ben vistes ais inobedientes e aquells executar com dit es dessus XXIII. ítem que si alguna diferencia hi haura entre los dits batifulles y guadamacilers de aquella c de aquelles haja de esser jutge lo magnifich mustacaff de la dita ciutat qui en lo dit cas a consell de hu deis aduocats de la dita ciutat lo qual de paraula haja de discernir les dites dife- rencies entre aquells. Testimonis foren presents a les dites coses los hrno en Miguel yuorra e en hierony scala ver- guers deis magnifichs jurats ciutadans de Valencia. En los dits magnifichs jurats per execució de la dessus dita prouisio manen publicar a preconi (Pdg. 17) zar ab veu de publica crida totes les damunt dítes coses perqué a tothom sia maniíest c per algu, o alguns ignorancia no puix esser allegada la qual crida es del thenor seguent: Ara hojats que us fan a saber los magnifichs justicia y juráis de la ynsigne ciutat de Valen- cia que ab matura deliberado per bereiici de la República de la dita ciudat han proueit decretar c ordenar los capitols e ordinacions del thenor seguent. Pront supra perqué los dits magnifichs justicia y jurats manen que les dítes coses sien obseruades de la primera linea fius a la darrera e publicades per la dita ciutat y lochs acostumats de aquella per que per algu o alguns ignorancia no puixa esser allegada: Dicto di sabbati XXIIII mensis decembris anno jam dicto a nativitate Domini MOXIII en pere artus trompeta publich de la dita ciutat dix y relacio feu que olí en lo dia de huy ab sos companyons de manament y prouisio deis magnifichs (Ptlg. 18) justicia y jurats de la dita ciutat de Valencia hauia publicáis y preconizáis los damunt yncerts capitols per la dita ciutat y lochs acostumats de aquella: En present treblat de ma de altri escrit en les presents nou caries la present compresa es ata] tret de vn libre manual de consells y establiments de la ynsigne ciutat de Valencia recondit en lo dit Archiu de la scribania de la sala sala (sic) de la dita ciutat per mi francés Hierony Eximeno notari scriua de la sala deis jurats y consell de la dita ciutat. E per que plena fé en qualysenol part y sia atribuida y donada notari scriuá pose asi mon acostumat sig+ne. ORDENANZAS MUNICIPALES DEL ARCHIVO ÜEL AYUNTAMIENTO DE CÓRDOBA Tomo IV, íol. 248 y sigs. "Nos el consejo justicia y regimiento de la muy noble y muy leal cibdad de cordova facemos saber a vos los alcaldes e alguacil jueces e justicias della y á ¡os guadamecileros y otras personas á quien lo de yuso escripto asi atañe, como siendo informados que en esta cibdad de poco tiempo á esta parte se ha fecho y face obra de guadameciles muy mala y de piezas pequeñas y de mala corambre y colores y no con la perficion que se solia obrar de que ha venido y viene muy gran daño á la dicha cibdad e a todo el reino por donde se llevan los guadameciles que en ella se obran e facen mandamos ver las ordenanzas del dicho oficio confirmadas por su magestad que dicen según se sigue (1). [Pol. 1 r."\ "Don Carlos por la gracia de Dios Rey de Romanos e emperador/* senper Augusto doña Juana su madre y el mismo don / • carlos por la misma gracia Reyes de Castilla de León de Ara- gón / * de las dos cicilias de hierasalem de navarra de Granada de Toledo / • de Valencia de Ga- lizia de mallorca de Seuilla di Cordoua / ' de murcia de Jaén de los Algarves de Algecira de gi- braltar / ' de las yslas de Canaria de las yndias yslas e tierra firme del / ' mar occeano, condes de barcelona, señores de Vizcaya e ele molina / • duqwes de Athenas e de neopatria condes de ruy sellón y de cerdanía / '• marqueses de oristan y de gociano archiduques de Abstria duques / » de Borgoña y brauante Condes de flawdes e de Tirol etc. Porquawto / " por parte de vos el consejo Justicia regimiento de la cibdad de / " cordoua nos fue feeAa relación por vwesíra petición di- ciendo que e« eía / " dicha cibdad se hazian muchos guadamiciles e que para que a / " qui a ade- lante mas perfetamenté se labrasen abiades fecho ciertas / " hordenancas las qxalcs heran muy (1) Copia litcml tic la O rile n unza, tic 1528 tomada de un trasudo aparto tic ella une se hizo cu Toledo en 4 do marzo de 1529, que es el copiado y el incluido cu e! tomo IV. - 85 - útiles y provechosas pura / " el trato del dicho oficio e para que mas perfetamente se labrasen / " los dichos guadamiciles, nos suplicastes las mandásemos con / " firmar o como la nwes/ra merced fuese, lo qwal vifto por los del nuestro consejo / a o c las dichas hordfinanzas de que de ivso se haze mincion, fue acordado / a i que debíamos mandar dar esta nuestra caria en la dicha razón e nos tobimos / « l o por bien, su tenor de las qwales dichas hordenancas es este que s e / " s y g u e . Nos el concejo Jufticia e regimiento de la muy noble / " c muy leal cibdad de Cordova hacemos saber a vos los alcaldes ¡ " e alguacil Jueces y Justicias defta cibdad e a los guadami / " 9¡leros e á todas ¡as otras presonas a quien lo de yuso e s c r i t o / " toca e atañe en qualquier manera, como ante nos en niics/ro cabildo/ [Fo. i v i.] nos fue fecAa relación por oficiales maeftros del dicho ofi- cio / ' como la obra de los guadameciles que en efta c i b d a d / ' s e hazen ef mucha e de mucha ynportancia, porque se lleva a / ' muchas partes e no ay hordenancas por donde se rijan e se hagan / " como deben, lo qual cesaría sy en el dicho oficio vuiese hor / ' denan9as como las ay en todos los otros qóe no es de menos / 7 importancia, por tanto qwe nos pedían e supljcaban man / ' dafemos hazer hordenancas por donde dicho oficio se rigiese / • y gobernase e la obra se hiciere perfeta e como debe, lo qwal / 1U por naí visto e platicado sobrello en n«esíro Cabildo lo come / 11 timos a ciertos caualieros del regimiento nwes/ros hermanos / 1 S para que hicciesen las dichas hordenancas comunicándolo con maeftros / i a espertos del dicho oficio de la manera que fe podían hazer para / " que la obra se hiziese perfetamente, los quales yw/ormados de buenos maeftros, trayeron ante nos ciertos capítulos de hordenanzas / " que se debían thener y guardar en el dicho oficio de guadamicileros / " los qwales por nos viftos y exfamjnados nos paresciero« fer buenos / 11 útiles y provechosos para el oficio de guadamicileros e mam/amos / " qwe fuesen hordenancas del dicho oficio el thenor de las quales esefte 10 que se sigue. / 11 z "Primeramente hordenamos e mandamos que en prencipio de / " cada vn año qwes pri- mero dia d' "2. Iten por cuanto en el segundo capítulo se da la orden que se ha / " tle tener en el exa- men de las personas que se hubieren de /" examinar y poner tiendas del dicho oficio en esta cibdad / " que aquel se guarde cumpla y ejecute como en el se contiene, y de / " clarase que el que asi hubiere de ser examinado en el dicho oficio sepa a / " rreglar y concertar un paño y cosello y guarnido y granir / [Fot. 248 »,] una pieza de cualquier manera que se la pidieren los dichos / ' alcaldes y veedores y sepa perfilar de perfiles negros / ' y de carmín y verde y blanco y azul de cualquier / • color que le pidieren y templar los dichos colores y apare / • jallos y sepa pintar de doradura y de carmín y verde / ' y de los colores que le pidieren y de los colores que pidieren y las sepa templar / ' y moler cada color según se requiere a cada color / * y sepa broñir las piezas coloradas y todas las otras / * colores que se usan en el dicho oficio y sepa facer un cielo / 10 con sus goteras y asi mismo sepa hacer un cojín / " de cualquier tamaño y manera que se lo manden fa- cer / " y que la obra que hobiere de facer el que asi se hobiere / " de examinar la haga por sus manos y no satisfaga / " con decir de palabra como se face sino con verle obrar / " e facer las tales obras en la casa o lugar que para ello le fuese / " señalada por el alcalde y veedores del dicho ofi- cio, / " los cuales hayan de derechos por cada un examen seis reales, / '• llevando el alcalde dos reales y cada uno de los veedores / 1§los otros dos y que no pueda eximirse ni dejar de ser exa- minado / " ningún oficial por decir que tiene tienda del dicho oficio / " de muchos dias, porque se ha entendido y se entiende que los que / " han puesto tiendas del dicho oficio desde veinte y seis días / " del mes de agosto de mili e quinientos e veinte e nueve / " años que se pregonó y pu- blicó la ordenanza... ¿mencio / " nada? hasta hoy y las quiere poner adelante se han de / " exami- nar según dicho es so la pena contenida en la dicha ordenanza. / " "3. Iten que si algún oficial del dicho oficio viniere de fuera parte / ! s á asentar tienda del en esta ciudad que, aunque diga y mostrare / " por testimonio como fue examinado fuera de aquí, todavía sea / " obligado a ser examinado en esta ciudad en la forma susodicha / " y so la dicha pena y hallándole hábil se le de licencia para que la / " use sin que le lleven los dichos seis reales por el examen, / " mostrando por testimonio autentico como fue examinado / " en el dicho oficio en alguna de las cibdades destos regnos. / " "4. Iten que ningún oficial aunque sea examinado del dicho oficio / " no tenga compañía con otro oficial que no fuese examinado, / " so pena de mili mrs. por la primera vez y por la se- gunda de / " dos mil mrs, y en estas dichas penas incurran ambos a dos, / " asi el examinado como el que entrare en su compañía, de / *° mas que ei que no fuere examinado y quisiere tener tienda / " debajo desta cautela, sea habido por inhábil para el dicho / " oficio por tiempo de tres años, incurriendo en la dicha pena / " segunda vez aplicadas las dichas penas según dicho es. / Fin del folio 248 v. y sigue en el folio 252 r. (1). I Fol. 252 r.] "5. Iten que los que entraren por aprendices en el dicho oficio cumplan / ' el tiempo que se concertare y antes de lo haber cumplido no se sal / ' gan de con sus amos, si no fuere por cosa justa o por concierto, / ' y que saliéndose sin haber cumplido lo suso dicho sin licencia del / * maestro con quien el tal aprendiz estubiere, ningún / * oficial pueda recibir a ningún mozo, porque de otra / ' manera seria dar causa que ningún mozo aprenda perfecta / • mente el oficio, so pena al que lo quebrantare de mil rnrs. / • por la primera vez e dos mil mrs. por la segunda e tres /'" mii por la tercera, aplicados como en las ordenanzas desta / " cibdad los aplican. / " "6. Iten cuanto al cuarto capítulo de las ordenanzas confirmadas / " que dispone que se labre buena corambre de carneros y no de obe / " jas que se guarde y cumpla y se acrecienta que sea buena de dar y de / " tomar y que no puedan gastar en [os guadameciles y en otra / '* obra del dicho oficio pellejos de cordero ni aculfa so pena / " de cien mrs. por cada cuero que de otra suerte, salvo, en las suso / " dichas, gastare, aplicados como dicho es. / 13 "7. Y en cuanto a lo contenido en el quinto capítulo de la orde / " nanza confirmada se de- clara y ha de entender en esta manera, / " que como dice que los cueros mas delgados no se hagan de / " plata porque se oradan al bruñir, se modifica por qui / " tar achaques, que los que no fue- ren para pasar no se echen ni fagan / l l de plata por si fuere el cuero bueno aunque sea de colo- rado / " mas gordo que no el que se hiciere de plata, no por eso incurra en / " pena, siendo el uno y el otro buenos á vista del alcalde y veedores, / " y asimismo que en lo que dice el dicho capítulo de la cal que se / " entienda y declare, e probándose que por ser pasado de la cal / " el cuero, la pieza se puso prieta, en tal caso incurra en la pena / *° de la ordenanza confirmada y no de otra manera, y en lo demás / " se cumpla y ejecute el dicho capítulo como en el se contiene. / 11 "8. Iten en cuanto al sexto capítulo de la dicha ordenanza confirmada / " que se guarde cumpla y ejecute como en él se contiene y para mejor / * guarda y ejecución del, se provee y asi * 10 proveemos ordenamos / " y mandamos que de aquí adelante ningún oropelero no pueda / " argentar pieza que se hubiere cortado atravesada contra lo pro / •' veido en el dicho capítulo en publico ni en secreto ni cuero de abeja ni / *• de cordero ni aculfa, so pena de dos mil mrs. por la primera vez / [Fol. 252 i>,] y por la segunda ser privado del oficio y si no tubiera / ' bienes de que pagar la pena que le den treinta azotes / * ' "9. Iten en cuanto á lo contenido en el capítulo siete de las / * dichas ordenanzas se declaren dos cosas principales: / * la una es que todas las piezas de colorado que de aqui adelante / ' se hubie- ren de lacer y hacerse asi en esta cibdad como / ' en otras cualquier partes en cualquier manera sean teñidas / ' con rubia y no con brasil como hasta aquí se hacían en / • grande agravio y daño de los que los compravan y la otra es que todos sean de un tamaño las piezas / " de dorado como de- plata e de colorado y de otros cuales / " quier colores que sean e han de tener el tamaño del molde / " antiguo que es tres cuartas de vara de largo y dos tercias /1S menos una pulgada de ancho de lo cual ha de haber dos moldes / " fechos de hierro, sellados con el sello de la cibdad, uno en el ar / " ca de los dichos oficiales que tengan dos llaves, la una esté en poder / » del alcalde del oficio y la otra en poder del escribano del consejo, / " el cual asimismo tenga otro molde, so pena que por / " cada paño de cualquier suerte que fuere que se hallare fecho / '• contra lo proveído en este capítulo o contra cualquier parte / " del haya y se le lleve de pena al oficial seiscientos / 11 mrs. por cada paño [aplicada] (aquí hay un roto), según dicho es, y que esta / » ley sea general e igual para todos los oficiales del dicho / * oficio que tiene ó tubiere tienda o lo usare en cual- * quier / " manera, asi en esta cibdad como en otra cualquier parte que sea, / « y demás de las di- chas penas, que si se les fallare a los dichos / " oficiales algunas piezas de menos tamaño de lo que dicho es, / " que, aunque no esté cosida en paño ni en otra cosa, caiga e incurra / " por solo haberla fecho e tenerla en su poder en pena de cien mrs. por cada / " pieza e la pieza perdida, todo aplicado como dicho es. / « "10. En cuanto al octavo noveno, y décimo capítulo? de las dichas / " ordenanzas confir- madas que asi se cumplan y ejecuten / "como en elles se contiene. / " "11. Y por cuanto algunos, con cautela, por sacar corambre desta cibdad / st o plata batida sacarían tiesta cibdad algunas piezas / " argentadas o plata batida, y está dado orden por cartas / " y provisiones reales i;n la manera qtic se ha de sacar la corambre man / " damos que en esto se - 89 _ guarde lo proveído por las dichas provisiones /3* en el sacar de la corambre e plata batida e el que la sacare faga / " las mismas diligencias ante el escribano del consejo, so pena de haber perdido las / 10 piezas argentadas o plata batida contra lo suso dicho, \Fol. 253 r.} sea aplicado todo según y como dicho es e que las / * diligencias se fagan con juramento y pregones conforme a lo pro- veído / s por la provisión y que en esto no se pida testimonio de donde / * se trajo la corambre ni albalá de Ja aduana porque en esto / s no puede haber lugar, salvo proceda al juramento de las par- tes / * y tres pregones en tres dias como la dicha provisión real manda. / • ' "12. Iten por cuanto nos consta que agora de presente los oficiales /* guada mee ¡loros tienen concertado a obrar muchos paños / ' de guadameciles y otras obras que no pueden ser enmenda- dos / l 0 ni ir conforme a lo proveído por los capítulos y ordenanzas / " y si luego se hubieren de ejecutar contra ellos seria cosa de / 1J muy gran rigor e destruillos, atento que siendo ellos llama- dos / " y conferido con ellos han habido por bien y consentido estos / " capítulos y declaracio- nes y pedido que se publiquen y guarden / " como celosos del servicio de Dios nuestro señor y de su magestad / " y de bien publico, permitimos que desde hoy dia de la fecha hasta / " el dia de pascua florida, primera venidera de tal año de / 19 cuarenta y tres, puedan tener y tengan en sus casas y tiendas / " los guadameciles que hubieren comenzado que no sean fechos /'" ni obrados conforme á los dichos capítulos, con tanto que hasta / " entonces ¿se fagan así? todas las piezas y paños / " y las que no estubieren iguales corten por medio e las / " hayan perdido y los paños (¡ue entonces hubieren fecho los de / '* claren con juramento ante las justicias y maestros diputa- dos y escribanos del consejo / » y alcalde y veedores y se sellen con el sello de la eibdad / '* por lo menos siete u ocho piezas en cada paño y juren / " de no las quitar de allí para las poner un otros a paños que después / " fagan porque no pueda en ella haber fraude y engaño. / " "Todas las penas contenidas en las ordenanzas confirmadas y estas / "• declaraciones dellas aplicamos la tercia parte para el / " que lo denunciare y la tercia parte para el juez que lo dicho viere / 31 y lo demás para las obras de esta dicha eibdad./ " "Porque vos mandamos á todos y á cada uno de vos que veáis las / " dichas ordenanzas con- firmadas y estos capítulos y declaraciones / " dellas y lo guardéis y cumpláis y ejecutéis y fagáis guardar / " cumplir y ejecutar en todo e por todo según y como en ellas / " y cada una dellas se contiene e contra ellas ni partes dellas / as no vais ni paséis ni consintáis ir ni pasar por al- guna / *• manera so las penas en ellas contenidas e de cada seis mil mrs. para las obras [Fol. 23j v.} de Córdoba, de lo cuai mandamos dar la presente carta de /* ordenanza e declaración, firmada por eibdad, fecha / 8 en la eibdad de Córdoba á veinte días del mes / • de febrero año de mil e qui- nientos e cuarenta e tres años. /" = l'r.cn Osorio — Juan Pérez de Saavedra — Don Martin de los RÍOS — * Juan Ruiz escribano de su magestad lugarteniente de Gonzalo de Hocos escribano del concejo/. / ' hordinancas guailamecüeros. / " En la eibdad de Córdoba miércoles veinte ocho dias del mes / ' de febrero año de mili e qui- «ientos e quarenta e tres años estando /10 en la calle del Potro de esta eibdad cerca del espital.de ia / " santa Caridad de ÍAs. xpo. se pregonaron estas dichas hordenam.as /'" de los muy magní'/f'cos Scñoies de Córdoba por hoz de Pero de Olias pregonero / " p»6/ico de Córdoba, siendo testigos Francisco Beltran ubreio de la eibdad / " y Jw/ío Rois sillero e Julio Sans y Andrés Moreno y Diego de San Mort-jitc gua/ '5 damecileros c otros muchos de córdoba/ " Yo Juan Ruiz escribano CATALOGO DE LA EXPOSICIÓN INSTITUTO DE ARTB Núm. 1. (Lám. XI.) Núm. 4. (Lám. IX.) Fragmento de cuero decorado con lace- Vaina del puñal de Boabdil, de cuero rías sobre fondo oscuro. El tipo de lacería con el frente grabado y dorado, y el reverso es árabe y corresponde al arte granadino. decorado con follaje de tipo gótico y cru- Mediado del siglo xiv. ces. El brocal y la contera, de plata con adornos de filigrana. Una borla de hilo de oro y seda roja cuelga del broca!. Arte granadino del siglo xv. Núm. 2. (Lám. IX.) Vaina de la espada de hijo de Boabdil, que constituye una verdadera obra maes- tra de la orfebrería granadina. La vaina, Núm. 5. (Lám. IX.) de cuero, se decora con atauriques borda- dos con hilo de oro; el brocal, contera y Pequeña escarcela de cuero, decorada abrazaderas son de plata dorada, con ador- con bordados de hilo de plata formando nos de filigrana y esmaltes, formando com- líneas y atauriques; el frente lleva, además, posiciones de hexágonos y crucetas. la inscripción granadina "Sólo Dios es ven- Siglo xv. cedor". Perteneció a Boabdil. Arte hispanogranadino. Siglo xv. Mide de largo: 0,77 m. ' Núm. 3. (Lám. IX.) Vaina de estoque de cuero rojo oscuro, Núm. 6. (Lám. IX.) con contera y brocal de plata. El cuero se halla decorado con una serie de escamas Cinturón de cuero con escarcela, que per- grabadas y doradas que encierran peque- teneció a Boabdil. Se decora el cinturón ñas rosas. El brocal y la contera se deco- con bordado de hilo de plata figurando se- ran con nielado, dibujando atauriques e ries de círculos concéntricos y atauriques; inscripciones cursivas. Un cordón de seda la escarcela lleva la misma ornamentación, verde sujeto por dos anillas serviría para más la inscripción nazari "Sólo Dios es suspender el estoque. Perteneció a Boab- vencedor". Herraje dorado al fuego, con dil, último rey moro de Granada. atauriques. Siglo xv. Arte hispanogranadino del siglo XV. Mide: el . cela. Mide de lflrgo: o,8& jn. 0,25 x Exp.; Museo del Ejírcilo. E*p.: Reí Núm. 7. (Urn. IX.) Núm. I I . (Uní. X.) Par de babuchas -} donde a la casa Fernández de Córdoba, y alrededor y en el campo libre, bellos ara- Núm. 8. ( U n , IX.) béseos. Comienzos del siglo xvi. Par de botas altas de cuero rojo oscuro, Mido- 001 x o 74 m. decoradas en su parte baja con ligeros re- ' I ^ S S c ? ™ ^ * ji,™.?*' ('*tál' d c a n c h O i °' 6 9 m* Num. IV. (Lítrn. A.) Adarga morisca para combatir a la ji- í-iúm. Muse» Arqueológico Nacional. Kxp.: 14. (l.ám. XII.) neta, de cuero doble pespunteado, blanca Sill( m ( k en su exterior y leonada en el interior. La ' ' tijera plegable, decoradas sus decoración se compone de atauríques di- maderas con taracea de marfil, El asiento versos bordados con sedas de colores, espe- y respaldo, de cordobán negro grabado con cialmente la embrazadura; ocho medallo- pequeños adornos circulares y flores de lis. nes ovalados formando una circunferencia Siglo xvi. repiten el lema nazarí "Sólo Dios es ven- -Mide: de alto. n,oo, y de andio. 0.715 m, l p : i(>stíimtintaria H ll( cedor", y alternan con otros tantos circu- '* ' > '' lares, más pequeños, en los que se lee: "La ^ . ._ felicidad, para mi dueño". Le falta la ma- nija. Encuademación de madera, forrada de Arte granadino de comienzos del si- cordobán morado grabado en seco, de tipo glo xvi. gótico. Procede de Las Huelgas, de Burgos. S MM.: de ...o. „ * , . . , , m l . , . , , 1 , . ^° *"'• ' F.tp.: Real Armería. (D. 86 del Catálogo del Conde Mide: 0,35 x 0,25 m. de Valencia de Don Juan.} Exp.: Museo Arqueológico Nacional. Núm. 16. (I.ám. XIII.) Núm. 20. .Encuademación cubierta de cordobán Encuademación de cordobán carmesí; granate, marcando una serie de rectángu- decoración mudejar, que traza una serie de los inscritos de mayor a menor decorados cintas geométricas bellamente combinadas; con flores de lis unos y otros con grifos, el fondo, gofrado con finos hierros del mis- castillos y leones, más lacerías que se repi- mo estilo; huellas de corchetes. ten en el espacio central. Hay huellas de Siglo xv. cinco gruesos botones en el centro y los ángulos. Siglo XIII. Mide: o.5S y n.39 ni. Núm. 21. IiJtp.: Jiea! Academia ele l¡i Historia. Encuademación con tablas de madera Núm. 17. cubiertas de cordobán rojo; llevan como decoración unos filetes como cncuadra- Encuademación do cordobán granate, miento general, un espacio libre y fondo con decoración, figurando un cuadrifolio completamente gofrado, con lacería mude- dentro de un rectángulo, en cuyo centro jar muy característica; huella de cor- campea un losange; el total de la cubierta, chetes. gofrado con hierros mudejares; algunas es- Siglo XV. tampaciones de botones de oro; restos de corchetes. Constituye un ejemplar cíe en- cuademación gótico-mudejar. Siglo XIV. Núm. 22. Encuademación con tapas de madera cubiertas con cordobán carmesí, modelo Núm. 18. puramente gótico. Varios filetes encuadran i*l conjunto, al que sigue espacio libre y Encuademación en becerrillo, con es- una greca formada por repetición de un tampaciones e incisiones mudejares, que hierro; al centro, y abarcando gran parte de forman el encuadramiento de toda la cu- la cubierta, una cruz de San Andrés, con bierta. En el centro, un círculo con igua- igual hierro, y otro que lleva letras estili- les trabajos. Todo e! libro cubierto por los zadas. costados en forma de caja. Siglo xv. Siglo xiv. Hidc: 0,31 y 0,21 m. ia!. Ms. 5.4 Núm. 23. Núm. 19. Encuademación con cordobán negro, go- Encuademación cubierta con becerrillo frado, con bellos hierros de lacería y flores v decoración mudejar, formando una es- de lis, trazando encuadramientos concén- trella central que cubre toda la tapa, com- tricos, En el centro, la cruz de la Orden binando con dibujos de lacería y cubrién- militar de Santiago, en piel roja, embutida, dose los espacios libres con ornamentación también estampada con hierros formando variada; gruesos clavos o bullones con hue- entrelazados. Cinco conchas de bronce, a llas de corchetes. modo de bullones, y corchetes. Siglo xv. Siglo xv. ial. lis. Múm. 24. sobre un fondo negro punteado en seco. El tema central se encierra en una corona Encuademación cubierta de cordobán de hojas sobre fondo punteado. Procede con estampaciones de hierros mudejares; de la peña de Azagra. cuatro medallones con un casco en su inte- Siglo xiv. rior, con la celada echada, emblema di'l Marqués de Santillana. En el centro, el es- Mide ile diámetro: o,iO ni. cudo de los Mendoza de la Vega, o sea el Kxp.: Musco Artístico Arqueológico de -Navarra. primer Marqués de aquel título. Cuartelado en sotuer el jefe y la punta de sinople; la Núm. 28. fl.ám. XVII.) banda de gules, virolado de oro; los flan- Arqueta de cubierta combada, forrada cos, de oro; "Ave María Gratia Plena", de cuero, decorada en su frente y cubierta de azur, de la Casa de la Vega; huellas de con follajes góticos grabados con oro, ver- broches. de y rojo; en sus lados, con parejas de figu- Siglo xv. ras, y en el reverso, con una red de rombos. El herraje tiene sus extremos con flores de lis. Fines del siglo xv. Núm. 25. Mide: 0,23 x o,J3 x 0,14 m. Exp.: Musco Nacional de Artes Decorativas. Encuademación de tapas de madera cu- biertas de cordobán, con espléndida deco- Núm. 29. (Lám. XIV.) ración marcada por encuadramientos he- Magnífica caja de cuero realzado, cince- chos con hierros de lacería. En el centro, y lado y policromado con escenas de la vida sobre un fondo cuajado de entrelazados, de la Virgen e incripciones góticas. escudo abacial representando dos torreo- nes atravesados por un leopardo, sobre el Siglo xv. báculo. Otra de las cubiertas lleva el escu- do de Aragón sobre rosetón cuadrilobu- lado. Núm. 30. (Lám. XVI,) Siglo xv. Cofre de tapa combada cubierto de cor- dobán grabado, con la decoración distri- buida en fajas figurando dos santos de pie, abundante follaje e inscripciones góticas. Núm. 26. (Lám. XV.) Completan su ornamentación cinchos de Cubierta de libro de cuero repujado y hierros terminados en conchas, cerradura grabado de color oscuro. Se decora en fa- y largas asas. jas, alternando unas lisas y otras con di- Finales del siglo xv. bujos sencillos; la zona central lleva una Mide: 1,38 x t inscripción con letras mayúsculas, difícil Exp.: Señorea 1 .ópez de Letor de interpretar. Procede de Córdoba. Siglo xv. Núm. 31. (Lám. XVI.) Mide: 0.35 * °,23 »"• Arqueta de tapa plana, forrada de cor- Exp.: Excmo. Sr. H arques Ue Viana. f dobán negro grabado Con dibujos vegeta- les góticos y con magníficos herrajes ter- Núm. 27. (Lám. XV.} minados en conchas, cresterías y cerradu- ras del mejor arte. Tapa de estuche de cuero grabado, con Fines del siglo xv. la figura de un caballero blandiendo espa- Mide: 0,66 x 0,39 > da y con el escudo en la mano izquierda, Exp.: Excma. Diput - 96 - Núm. 32. (I.ám. XVI.) cinchos con flores y triple aldaba; en una de ellas se ve marcada una I coronada. Arqueta de tapa combada de cordobán Fines del siglo xv. negro, grabado y decorado con elementos vegetales y geométricos. El herraje es be- Kxp.: ]J. Enrique Traiimann. llísimo y consta de cinchos terminados en conchas, crestería gótica, cerradura de cha- pa calada, tres aldabas y asas laterales y Núm. 37. (Lám. XVII.) una superior. Cajita de tapa plana, forrada de cordo- Fines del siglo xv. bán negro, figurando follaje y líneas cur- Mide: 0,43 x 0,25 x 0,29 m. vas. El herraje se compone de tres cin- Exp.: Museo Arqueológico de Vallado!!.!. chos y abrazaderas laterales, ofreciendo la particularidad de que su frente es uno de Núm. 33. (Lám. XVII.) los lados menores. Fines del siglo xv. Cajita de tapa tumbada, de cordobán negro grabado, figurando santos, follaje y líneas geométricas. El herraje consta de cinchos, aldaba recortada, cerradura lisa Núm. 38. (Lám. XVII.) y asa en la parte superior. Fines del siglo xv. Cajita de tapa plana, forrada de cordo- bán negro grabado, con arabescos y figu- Mide: 0,37 x 0,16 x 0,17111. ras geométricas. El herraje, incompleto, Exp.: Museo Arqueológico Ac Vallndolid. consta de cinchos, aldaba, cerradura y asa en la parte superior. Núm. 34. (Lám. XVII.) Fines del siglo xv. Caja de tapa plana cubierta de cordobán Miele: 0,41 x 0,10 x 0,14 m. grabado, decorada en zonas separadas por ]ÍKp.;D.I,u¡»Sfmvogiic. el herraje, figurando vastagos vegetales curvos y motivos geométricos. El herraje, Núm. 39. (Lám. XVI.) de su época, consta de cinchos, aldaba, ce- rradura y asa. Cajita de tapa tumbada forrada de cor- dobán negro grabado con dibujos vegeta- Fines del siglo XV. les y geométricos. El herraje, sencillo, de tiras de hierro, lleva cinchos, aldaba, ce- rradura plana y asa encima. Fines del siglo xv. • Núm. 35. {Lám. XVII.) Arqueta de cubierta tumbada, forrada de cordobán negro grabado, figurando ca- bezas humanas y animales encerrados en Núm. 40. (Lám. XV.) círculos entre follajes góticos. El herraje Disco de cuero negro grabado. El ador- esta completo. no principal lo constituye una liebre co- Fines del siglo xv. rriendo, rodeada de una decoración vege- Mide: O.JJ x 0,29 x 0,375 ni. tal; los motivos, fuertemente siluetados, Exp,: Señores de l.aíora. son lisos, y el fondo, punteado en seco. La superficie exterior va cortada en numero- Núm. 36. (Lám. XVI.) sas tiras formando un fleco. Siglo xvi. Cajita forrada de cordobán negro graba- Mide: 0.09 m. de diámetro. do, figurando follaje. Los herrajes tienen Núm. 41. (Lám. LVII.) lire fondo carmín, nos liaron colocarlo al lado del número r. Caja plana forrada de cuero negro gra- Siglos xv-xvi. bado. La decoración de la cubierta consta de un cuadrado central, en el que unos Mide; r, 7 5 x 0,34 m. F.xp.: Kxcmo. Sr. Marques d i Viana. (Núm. J vastagos entrecruzados encierran en los es- del Catálogo de la Imposición de Córdoba de 1024.) pacios libres flores diversas, aves y leones; la misma decoración lleva la faja exterior y la ceja, que debió ir terminada por un \ Núm. 45. (Lám. XIX.) festón de medios círculos tangentes. En las Composición de guadamecí, formada por paredes de la caja, un jarrón central, del una zona central y dos cenefas laterales. que parten vastagos con flores, y entre El centro, compuesto por dos piezas y me- ellos, aves y leones. Conserva parte de su dia, repiten una ornamentación continuada herraje antiguo. de bandas y cordones entrelazados, ence- Siglo xvi. rrando rosetas y combinando líneas ferre- teadas, plateadas o doradas sobre fondo Mide: ,4 0.37 .: D. Anto i R negro. Las cenefas de varias piezas repiten cada una un par de columnas estriadas, con sus capiteles y basas separadas por Núm. 42. (Lám, LVIII.) bandas que se entrelazan. Magnífico ejem- plar d > conservación y rareza. < Caja de cuero negro grabado. Se decoran Siglo xvi. todos sus frentes con leones entremezcla- dos en follaje; en el centro campea, además, Mide 1,46 X 0,98 m. un águila bicéfala. Los dibujos son análo- Exp.; Kxcmo. Sr. Marqués de Viana. (Núm. 3 del Catalogo de la Exposición de Córdoba de ¡914.) gos a los de los bordados populares espa- ñoles. Siglo xvi. Núm. 46. (Lám. XXVIII.) Mide: 0,36 x 0,26 x 0,15 m. Kragmento de guadamecí en forma circu- Exp.: Excmo. ST. D, JOS6 fíamelo Alda. lar, igual a la parte central del número an- terior. Núm. 43. (Lám. XVIII.) Siglo xvi. Mide de diámetro: 0,35 m, Composición de guadamecí, formada por Kxp,: líxrmo. Rr. Marques de Yinna. 18 pequeñas piezas del tamaño normal de los frisos o cenefas. Su decoración de hojas Núm. 47. (Lám. XV.) y flores, dorada y plateada con toques dt; carmín, se halla perfectamente entonada Pequeño guadamecí, primorosamente sobre un fondo dorado liso. Es uno de trabajado con hierros diferentes. Los dibu- los ejemplares más antiguos que conoce- jos son dorados y ferreteados sobre fondo mos del taller de Córdoba. negro. Siglos xv-xvi. Siglo xvr. Núm. 48. (Lám. XX.) Núm. 44. (Lám. XVIII.) Composición de guadamecí. Las dos pie- Friso de guadamecí compuesto de ocho zas centrales llevan la decoración típica de pequeñas piezas. La decoración floral y la los brocados de terciopelo y oro anillado entonación de oro y plata, ferreteados so- con grandes cardos y alcachofas, primoro- -98 - Sámente dibujados y ferreteados sobre fon- una cenrtal, más ancha, con fondo verde do azul. La cenefa superior repite la orna- liso y la decoración dorada y ferreteada, mentación del número 53, de jarrones e figura una pareja de grifos rampantes hipocampos alados; las laterales, las co- afrontados, separados por un gran jarrón lumnillas del número 45, y la inferior, co- con flores. Las estrechas fajas exteriores, lumnas estriadas y bulbosas con cintas en- casi totalmente doradas, llevan un dibujo trelazadas, con todos los dibujos dorados cordiforme siluetado en negro. sobre fondo plateado. Siglo xvi. Siglo xvi. Mide: 0,60 x 0,355 "i. Mide: 1,35 X 1,13 m. lixp.: Museo Episcopal de Vich. (Nüm. 4.168 de Kxp.: Excmo. Sr. Marqués de Viana. (Núm. 5 del Catálogo de la Exposición de Córdoba de 1024.) Núm. 52. (Lám. XXII.) Núm. 49. (Lám. XXI.) Friso de guadamecí formado de dos pie- Composición de guadamecí formada por zas y un fragmento. La decoración se re- una cenefa en el lado derecho y dos pieles pite en cada piel y consta de tres zonas: la de tapicería. La cenefa se decora con un central, más ancha, de fondo verde oscuro, esbelto jarrón lleno de flores, encerrado figura una pareja de grifos rampantes por líneas curvas que forman rombos; sus afrontados, separados por un gran jarrón hierros y policromía acentúan su dibujo con hojas y frutas; ofrece la particularidad de buen arte. Las dos piezas restantes tie- de que los ferreteados, unos son dorados y nen una ornamentación continua de rom- otros de plata; algunos toques violeta bos curvos, enlazados unos con otros, y con completan la policromía. Las zonas extre- flores en el centro de cada motivo, tomado mas, muy delgadas, ofrecen una serie in- de los damascos de la época. La policromía interrumpida do medios círculos tangentes. y su dorado están en armonía con la ce- Siglo xvi. nefa. Dimensión total: 1,135 y, 0.315 m. Siglos XVI-XVII. Exp.: Musco Episcopal de Vich. (Nüm. 8.07J de su Catálogo.) Mide: 0,57 X 0,83 m. Kxp.- Museo Episcopal de Yich. (Núm. C.251 de su Catálogo.) Núm. 53. (Lám. XXIII.) Núm. 50. (Lám. XXI.) Cenefa de guadamecí compuesta de cua- tro pequeñas pieles. Cada pareja forma una Composición de guadamecí. La pieza cen- composición con un jarrón central y dos tral va decorada por una serie de rombos hipocampos alados a cada lado. Los mo- curvos, unidos entre sí por coronas, que tivos son de oro y ferreteados; algunos de- encierran cardinas; el fondo es rojo y la talles van en rojo, y el fondo, verde oscuro. decoración clara. Muestra grandes analo- Siglo xvi. gías con damascos de la época. Las cenefas verticales figuran columnas decoradas con máscaras y monstruos, iguales al número 55, de gran fantasía decorativa. Núm. 54. (Lám. XXV.) Siglo xvi. Fragmento de guadamecí ferreteado, do- rado y pintado. Su dibujo copia un tejido de rombos curvos encerrando florones, so- Núm. 51. (Lám. XXII.) bre un fondo carmín. Siglo xvi. Friso de guadamecí de una sola pieza, Mide: o 39 x 0,33 m. Su decoración se distribuye en tres zonas: F.xp.: Museo Arqueológico Nacional. ¿INISTEttlO DE ED Núm. 55. (Lám. XXIV.) Núm. 59. (Lám. XXV.) Cenefa de guadamecí ríe tipo vertical, Funda de guadamecí formada por varios compuesta de tres piezas que repiten una fragmentos. La piel más importante va de- misma decoración. El motivo parece una corada con rombos curvos plateados, que columna; pero mirado al detalle, consta encierran flores doradas sobre fondo ne- de una pareja de esfinges, una máscara gro. Las cenefas son las mismas del nú- encima, y sobre ella dos carátulas con lí- mero 60. neas curvas entrelazadas. Todo el dibujo Siglo xvi. es ferreteado con distintos punzones para dar el claroscuro, y sólo una línea marrón Mide: 0,90 x 0,50 m. Exp.: D. Juan Biosca Hiera. acentúa los contornos; el fondo es igual- mente dorado, pero liso. Núrr iO. (Lám. XXV.) Siglo xvi. Tres fragmentos de cenefa de guadamecí. Mide: 1,74 X o, 23 m. Se decoran con florones encerrados en lí- Exp.i Excmo. Sr. Marquís de Viana. neas curvas; sus dibujos, ferreteados de oro Núm. 56. (Lám. XXVII.) y plata, van siluetados por líneas negras. Es muy semejante al número 59. Composición de guadamecí formada por Siglo xvi. dos piezas que repiten un mismo dibujo de elegantes vastagos con hojas y granadas. Mide: 0,57 x c » y ",75 • s pie- zas unidas). La policromía, casi perdida, nos muestra Kxp.: D. Juan : un fondo plateado, sobre el que destacaban los follajes de ramas verdes y las hojas y Núm. 01. ;Estampada? (Lám. XXVI.) frutas igualmente plateadas. Se asemeja a los terciopelos de dos altos, de moda en Pieza de guadamecí fragmentada, con la centuria decimosexta. adornos decorados en relieve, palmetas y follaje, sobre fondo verde oscuro. Siglo xvi. Siglo xvn. Mide: o.gj x 0,85 m. Exp.: Excmo. Sr. Marqués de Viana. (Núm. 4 del Catálogo de la Exposición de Córdoba de 19J4.) Núm. 57. Núm. 62. (Lám. XXV.) Taburete con asiento de rico guadamecí, Fragmento de tapicería de guadamecí. decorado con paños de rombos dorados que La decoración consiste en una serie ininte- encierran florones sobre fondo carmín. rrumpida de rombos curvos de líneas rojas Siglo xvi. que encierran flores rojas cuadrifolias y Mide de alto: 0,53 ni. otras cloradas y ferreteadas, unidas entre Exp.: D. Pedro Castillo Olivares. sí, siguiendo el dibujo de un brocado. Siglo xvi. Núm. 58. {Lám. XXIII.) Mide: 0,45 x 0,18 m. Pieza de guadamecí de fondo rojizo y Exp.: T>. Juan Birtsca Riera. decoración dorada y ferreteada, figurando una serie de losanges que encierran flores Núm. 63. (Lám. XXV.) esterilizadas. Las fajas en zigzag que sepa- ran los losanges llevan asimismo una de- Fragmento de friso de guadamecí de fon- coración vegetal trazada con poco esmero. do verde oscuro, decorado con follaje y Siglo XVII. líneas curvas ferreteadas y doradas. Siglo xvi. Mide: 0,51 x 0,46 m. Exp.: Museo Episcopal de Vich. (Núm, 4.167 de BU Catálogo.) n Ríos — IOO — Núm. 64. (Lám. XXVIII.) ción central y dibujan series de medios círculos tangentes. Pieza de guadamecí de fondo azul casi Siglo xvi. perdido y decoraciones doradas y ferretea- das, figurando la gran cardina encerrada .Mide: 0,54 ^ ".3i™- por vastagos florales, típica de los broca- Kxp.: 1>. Juan Biosea Kiera. dos del siglo xvi. El fragmento de cenefa Núm. 68. (Lám. XXIV.) corresponde a un ejemplar igual que el mi- mero 65. Composición de guardamecí dorado y fe- Siglo xvi. rreteado, formado por tres piezas que di- bujan una gran columna estriada con capi- Mide: 0,38 y 0,50 m. i tel corintio, destacada sobre fondo verde pintado. Se recuadra por dos pequeñas zo- nas, una de semicírculos tangentes y otra Núm. 65. (Lám. XXIV.) con un astil con repetidas parejas de gra- Cenefa de guadamací de sentido vertical, nadas. Esta columna serviría de recuadro compuesta de dos piezas diferentes; ambas a un frontal. son fragmentos de una columna de tipo Siglo xvi. plateresco con variados adornos: jarrón con máscaras, tambor con monstruos, bucra- neos, etc. El fondo era azul, casi perdido ahora, y los motivos decorativos ferretea- dos van delimitados por delgadas líneas Núm. 69. (Lám. XXXI.) de azul oscuro. Cenefa vertical de guadamecí con galo- Siglo xvi. nes exteriores dorados, fondo verde y de- Mide: 1,15 x o,2iw. coración central de jarrones, cardos y ave- Exp.: Excmo. Sr. Marqurs (!<• Viana. cillas en relieve y dorado. Siglo xvi. Núm. 66. (I.ám. XXVI.) Mide: -. Marqi s de J U1 Composición de guadamecí. Las dos pie- les mayores se decoran con vastagos cru- Núm. 70. (Lám. XXX.) zados que encierran cardinas y granadas, todo ello dorado y plateado sobre fondo Cenefa vertical de guadamecí. Sobre fon- verde oscuro. La cenefa, con los mismos do plata rayada se dibujan adornos do- colores, dibuja romlios, hojas y flores. rados en sentido inverso, con ferreteado Siglo xvi. en oro y toques rojos. Siglo xvii. Mide: . '.585 > Exp.: 1 -. Mar.jurs . Núm. 67. Núm. 71. (Lám. XXIX.) Cenefa de guadamecí. La zona central Pieza de cuero con e! fondo en su color se adorna con columnas estriadas, con sus y la decoración vegetal en color rojo ex- basas y capiteles de hojas de acanto inver- clusivamente, distribuida de forma irre- tidas, entrelazadas con líneas curvas. El gular. fondo, verde oscuro, y las decoraciones, Siglo xvn. ferreteadas de plata y oro, más color car- mín. L>os pequeñas zonas en los extremos superior e inferior encuadran la composi- ¡p.: Museí) Kpiscopal de Vicji {Núi , 7.718 de su Catálogo.) — IOI — Núm. 72. (Lám. XXX.) Núm. 76. [Lám. XXIX.) Fragmento de una pieza de cabritilla. Fragmento de guadamecí estampado, El fondo presenta la piel en su color, y la pintado y dorado. La decoración consiste decoración figura un rectángulo con los la- en un gran jarrón sostenido por hojas de dos menores apuntados, y en el centro un acanto, del que sale un gran ramo de flo- jarrón con hojas y flores, todo ello en un res. Su decoración aparece ahora confusa, solo color rojo. Muy deteriorado. destacándose poco lo pintado de lo dorado. Siglo XVII. Siglo XVII. Mide: 0,315 x 0,575 m- Mide: 0,65 x 0,38 m. Exp.: Museo Episcopal de Vicli. (Núm. 1.489 de í\xp.: Museo Episcopal de Vich. (Núm. 941 de su su Catálogo.) CaUllogo, pág. í6i.) Núm. 73. Núm. 77. Dos fragmentos de cuero estampado de- Dos fragmentos de guadamecí que ser- corados en color rojo sobre la piel clara, virían de recuadro a una gran composición. figurando follajes dobles encerrados en re- Las dos piezas dibujan la parte superior de cuadros romboideos. Es igual al número T¿, una columna de estrías verticales cruzadas del museo de Vich. con grandes hojas, que le dan la forma sa- Siglo xvir. lomónica; su capitel es corintio. Dos peque- ñas zonas encuadran la columna. Fondo negro y, alternativamente, el ferreteado es dorado o plateado. Núm. 74. (Lám. XXXÍ.) Siglo xvi. Frontal de altar, formado por cinco pie- Mide: 1,1.2 X 0,3o m. zas de fondo y otras tantas de cenefa. Las Exp.: Museo Episcopal de Vich. (Ki'im. 4 171 de su de fondo, que se completan dos a dos, so Catálogo.) decoran con un gran dibujo dorado con flores y frutos y otros adornos de rocalla Núm. 78. (Lám. XXX.) sobre fondo rojo matizado con una cua- Pieza de guadamecí ferreteada. La deco- dricula de toques dorados. Cada pieza dií ración, de dos florones invertidos unidos en la cenefa, encuadrada por dos galones, lle- el centro, se encierra en un recuadro. El va una palmeta central, y a los lados, fondo, carmín, y la decoración, dorada y follaje con flores y frutos con los mismos plateada, con detalles de verde oscuro. colores que el fondo. Siglos xvi-xvii. Sigos XVII-XVIII. Núm. 75. (Lám. XXX.) Pieza de guadamecí de fondo verde oscu- Fragmento de cenefa de guadamecí, figu- ro y toda su decoración dorada y ferretea- rando una columna dorada, en la que va da. El motivo central lo constituye un arrollándose un largo vastado, del que pen- gran cardo encerrado en un recuadro mixti- den racimos de uvas carmesíes y hojas ver- líneo, y en los ángulos, grandes hojas, que des, dando la impresión de una columna sa- formarían otro gran cardo al unirse con lomónica- En un lado, otra pequeña faja otras piezas iguales. de líneas paralelas verdes, carmesíes y do- radas. Siglo XVII. Siglos XVI-XVII. Mide: 0,61 X 0,46 m. E x p . : Museo Episcopal ile Vich. (Núm. 4.i" o,.,8 ni. . Mid 0.64 > Kxp.: Excmo. Sr. Marques do Viana. (Niíro. 7 del ' su Catálogo.) Catálogo de la Exposición de Cúrdoba de 1924) Núm. 86. (Lám. XXXV.) tido de dominico y sosteniendo con las dos manos una imagen de Virgen orante. El Cuadro de guadamecí figurando el Cal- nimbo y el fondo, con hierros triangula- vario incompleto. Las figuras, así como la res y cuadrados; una cenefa pintada de cruz y las nubes, son pintadas, mientras verde lo recuadra, y en ella se dibujan que el fondo y los nimbos de la Virgen y cruces en aspa angulares, líneas sinuosas en San Juan son picados y ferreteados con los lados, y en la zona superior, la inscrip- punzones triangulares, alternando los li- ción S. IACINTO. sos con los granulados. Siglos XVI-XVII. Siglos XVI-XVII. Kxp,; R Juan Úioüca Hiera. Núm. 87. Núm. 90. (Lám. XXXVI.) Cuadro de guadamecí, con la figura de Cuadro de guadamecí, con la figura del San Bartolomé, que blande un hacha en la Salvador con túnica verde y manto rojo, mano derecha. El Santo se ha pintado al en actitud de bendecir con la mano dere- óleo sobre el cuero, y los colores de sus ves- cha y llevando en la izquierda, apoyado tidos, azul, verde y blanco, casi han des- a la cintura, el mundo coronado por una aparecido. El fondo, dorado y ferreteado, cruz. La figura del Salvador está pintada consta de un nimbo picado y varias zonas al óleo; conserva bastante bien su colorido rectangulares de diversos y diminutos pun- y su arte es bueno; va siluetada con hierros zones, que encierran la figura. Este cuadro dorados, y el resto del fondo, igualmente y el siguiente pertenecieron, probablemen- ferreteado, tiene un campo de losanges ce- te, a un mismo frontal. rrado con varias fajas rectangulares de di- Siglos XVI-XVII. minutos punzones. Este cuadro debió de ser centro de un frontal. Mide: 0,525 X 0,365 m. Exp.: Museo Episcopal uan t l c J"111105' s xvl miento de roleos y trofeos militares, con ° ' un rectángulo central; los espacios libres se Mide- 0,80 x o 54 m. hallan decorados con hierros representan- "£ « ^ÍÍX^^^^^iT do animales y Calaveras estampados en vera: La Catedral de Valencia, pag. 510.) oro y la inscripción "El capitán Martín dc Ángulo". Núm. 122. (L;iin. LIV.) Siglo xvi. Retrato en guadamecí del arzobispo va- Mide: 0.33 x 0,20 m. lenciano Vidal de Blanes. La técnica de Kxp.: Biblioteca ^aclo^al. pintura es la misma que en los dos retratos „ . „ , o n ,,. Tv , anteriores y corresponde a la serie encar- Num. 120. {Lam. L\.) g a d a p o r d C a b ¡ M o v a l e n c ¡ a n o a l o s taU(1 . T( Retrato de guadamecí del arzobispo va- * de Juanes y de su hijo Vicente Macip. E la • lenciano Rodrigo Borgia (después, Papa " z ° n a b »ja apenas puede observarse cl escu Alejandro VI). La figura con tiara papal d ° d e I obispo, así como la inscrip- ción casi nos ofrece la técnica del guadamecí unida . desaparecida, a la pintura al óleo, mostrándose con una Taller de Juan de Juanes, riqueza de color desacostumbrada en la Siglo xvi. pintura. En la zona baja, además del os- Mi(ie. (J_gl x O_54 m CUdo, se lee una inscripción, en parte bo- Kxp.: Catedral de Valencia. (Núm. 23 del Catálogo rrada, que dice; RODERICVS BORGIA VA- ^ f í l V ^ S ^ * VSrí. ^S^ 1 1 ,'* 1 * ^ LENTINVS SETABITANVS S(antae) Ro(ma- nae) E(cclesiae) CARDINALIS ET CVRIAH Núm. 123. (Lúm XI,) Ro(manae) VICECANCELI-ARIUS A CALIX- TO 3 o EIVS AVVNCVJ.O EPISCOPVS VA- Cuadro dc guadamecí figurando la Ve- LEN(tiae) ELECTV FVIT ANNO T458 QVi VA- roñica pintada y con manto dorado soste- LENTIA ECCLESIA AB INNOCENTIO IN ME- niendo la Santa Faz. El fondo, ferreteado TROPOI.I ERECTA PiílMVS VALENTINVS AR- con punzones triangulares, romboideos y M'Wl-TERIO DE EDUCACIÓN con dobles líneas cruzadas. Alrededor : Núm. 12S. lee: ADORO TE MAESTRO REDEMTOR II XPO. Cuadro de guadamecí pintado y dorado. Siglo xvii. En el centro aparece la Santa Faz pintada al óleo, algo deteriorada, El fondo, dorado Mide: 0,37 x 0/29 ni. y ferreteado, presenta varias delgadas fa- Catálogo de la Exposición de Córdoba de ro2, jas hechas con pequeños punzones cuadra- dos y circulares. Alrededor debió de llevar Núm. 124. (Lám. XXXVI.) una inscripción parecida a la del núme- ro 129, de la que sólo puede leerse la pa- Cuadro de guadamecí con la imagen de labra XPO. la Verónica pintada al óleo sobre un fondo Siglos XVI-XVII. dorado y ferreteado. El frontispicio, de ma- dera pintada, presenta un medallón con un busto casi borrado, y alrededor la leyenda Exp.: Musen Episcopal de Vich. ]>IiL VENERABLE P . M. F . SlMÓN DE K o - XAS, y dos cruces patadas. Núm. 129. (Lám. XXXVIII.) Siglos xvi-xvn. Cuadro de guadamecí pintado y dorado. En el centro aparece la Santa Faz coro- nada cíe espinas, pintada al óleo y silue- Núm. 125. (I.ám. XXXVII.) tada por pequeños hierros. El fondo es todn dorado con ferreteado de cuadrados y lo- Cuadro de guadamecí, pintado al óleo en sanges y doble zona de punzones rectangu- su totalidad, representando a la Verónica, lares. Alrededor se halla escrita en caracte- Aunque se ha preparado su fondo con hoja res romanos la siguiente inscripción: ADO- de plata, no se descubre ningún color me- RO TE MAESTRO I REDEMI-TOR IHS - xro. tálico y tiene la apariencia de una pintura Procede de Aragón. corriente. Siglos XVI-XVII. Siglos XVI-XVII. Mide: 0,35 0,355 .75 m Mide: 0,53 x 0,39 m. V.xp.: Muse Episcopal de Vxp Mu Museo E Exp.: Museo Nacional de Artes Decorativas. su Catálogo.) Núm. 126. Núm. 130. {Lám. LV.) Cuadro de guadamecí policromado y do- rado. Figura la Santa Faz pintada al óleo í'uadrito de guadamecí figurando la San- sobre un fondo dorado con líneas grabadas ta Faz, pintada al óleo y dejando ver el en zigzag. dorado de fondo en muy pocos detalles, Siglos XVI-XVII. Debajo, tres líneas de inscripción, en las que se lee: SICVT AGNVS OBLATVS EST A Mide: DOCETIONEM. Marco antiguo. Siglos XVI-XVII. Nóm. 127. (Lám. XLVI.) Cuadro de guadamecí con la Santa lraz pintada al óleo y siluetada con hierros do- Núm. 131. (Lám. LVI.) rados; el fondo es todo él dorado, con pun- zones triangulares, líneas entrelazadas y Cubierta de arca de cuero negro repu- series de cuadrados. jado y grabado. La zona central presenta Siglos XVI-XVII. un águila bicéfala entre follaje y cuatro palmetas a los lados; alrededor, otra am- Exp. : D. Juan Jilos plia faja con jarrones flordelisados en los ángulos, de los que parten motivos vegeta- en su frente y lados con follaje y aVes, y les, y al extremo inferior, otra estrecha en el reverso, con círculos entrelazados. zona con tallo serpeante. Arte colonial del siglo xvii. En la parte alta figura el frente del arca, Mide- o 315 x o 17 x o 23 m COn decoración de follajes flordelisados en liicp.: Museo Nacional dé Artes Decorativa», los ángulos y con un agujero para la cerra- dura Núm. 135. Lám. LVIII.) * ' Arca de cubierta plana, forrada de cue- Mide: o,gj x 0,63 y 0,9a x 0,39 m. ro negro grabado y policromado. La cu- K hierta se d S«o"o7, ÍE^?£^d« « ^ 2 ? £ ttl «°™ ™" **••»» bicéfala en el centro entre follaje y u n a faja a su alre- dedor con decoración vegetal, pequeñas Num. 132. (L;im. L v l l . ) a v e s v c o n e j o s ; ] a c e j a ¿e ] a t a p a tiene Ia m i s m a Cubierta de arca de cuero negro repu- decoración vegetal y animal. L a ca a jado y grabado- en el centro figura un águi- J propiamente dicha tiene águilas bicé- falas e n los la bicéfala rodeada de follajes y encerrada costados y aves en el frente, en u n círculo tangente al recuadro inte- rodeadas asimismo de follaje, y en el res- rior, que tiene asimismo decoraciones vege- P a I d o ' r o m b o s c e r r a d o s en círculos, S l l 0 XVI1 T r a b a tales, además de aves, conejos y leones. L a S - Í ° hispanoamericano, faja exterior sigue los mismos motivos de- Mide: 0.53 x 0,31 x o,zo m. Kx corativos. Termina con u n a zona baja, que P- : D - A n a s t a s í ° W r a m o - doblaría perpendicularmente con la ante- Núm 136 rior para cerrar el arca, con análogos dibu- - " ( Li ' inl - L X > jos, m á s u n a serie de semicírculos gallo- sjl]ún m u y anchOi con respaldo y asiei> 11 a o s " - to de cuero grabado y policromado. El res- Siglo x v i , paldo lleva u n rectángulo central con es- Mide: 1,08 x 1,00 m. cudo, en el que aparecen cuartelados cas- Kxp.: Excmo. sr. Marquís de Viana. (Núm. 10 del t ¡ u o s y c o n c h a s , y alrededor follaje, leones. J Catálogo de la Exposición de Córdoba de 1934. . í . . conejos y aves. La faja exterior tiene los mismos dibujos de animales entre follaje. Núm. 133. (Lám. LVI.) El asiento muestra iguales motivos, con águila bicéfala en el centro. Cubierta de arca de cuero negro repu- ^ ^ ^ m x y n jado y grabado. Su decoración se distribu- ye en una cartela central lisa rodeada de M'de: de alto r,i 4 , y de ancho, o,ss m. J . Exp.: -Milico Nacional de Artes Decorativas. una ancha zona decorada con gran follaje, rosas y flores de lis; en la inferior se halla Núm 137 ÍI •! I VIII ) una estrecha faja con doble cinta entrecru- zada, y en el centro, la leyenda ESTEBAN Arcón de cuero negro grabado. Se deco- RVBEY. ra con una gran águila bicéfala rodeada de Siglo xvi. amplio follaje, sobre un fondo hundido y MU* i.iox 0.70 m. punteado. Exp.: Excmo. Sr. Marqués de viana. (Núm. 30 dd Siglo xvii. Arte hispanoamericano. Catílo^o de la Exposición do Córdoba de 1924.) Mide: 1,04 x 0,55 X 0,47 m. Exp.: Museo de San Tolmo, úe San Sebastián. Núm. 134. Núm. 138, (Lám, LIX.) Arqueta de tapa combada, cubierta de cuero fuertemente grabado y dorado, sobre Maleta de piel de cabra con pelo casi fondo liso de color rojo oscuro. Se decora perdido, decorada con cuero recortado y Cosido, figurando águilas bicéfalas, ;ives y Núm. 143. dibujos vegetales. Siglo XVII. Mueble de cajonería, cubierta y cuero, con adornos grabados y dorados, que re- Mide: 0,67 x 0,48 >: 0,4o rn. presentan figuras v asuntos venatorios y fo- Iixp.: Sr. Rodríguez Rojas. llajes. Siglo xvi. Núm. 139. (Lám, LIX .) Maleta de viaje, de cordobán, decorada con aplicaciones cosidas de la misma piel. Núm. 144. Tiene asas y cerradura, con un candado de bola. Sillón frailero con armazón liso y cham- Siglo xvii. brana calada. El asiento y respaldo son de cuero repujado y pespunteado. El respaldo tiene una decoración central, como era fre- cuente en la azulejería gótica valenciana, de cuadrados y hexágonos en relieve, ro- Núm. 140. (Lám. LIX.) deada de una orla de dibujos florales. El asiento lleva un paño de rombos con flo- Maleta de piel de cabra, que conserva res en el centro y una orla de flores al ex- su pelo, reforzada en sus ángulos con tiras terior, ambaspe spunteadas. de cordobán cosido con cintas de perga- mino. Hierros compuestos de dos bisagras, Siglo xvi. aldaba recortada y cerradura plana gra- Mide de alto: 1,13 m. Kxp.: Museo Arqueológico de Valladolid. bada. Siglo XVII. Núm. 145. Mide: Ixp.: F.xcmo. Sr. Marqufs de Moret. Sillón frailero de pies rectos estriados y chambrana tallada. El asiento, respaldo y Núm. 141. (Lám. LXVII.) refuerzo delantero son de cordobán liso Siglo XVII. Cajita forrada de pergamino, reforzada Mide: de ¡ en los ángulos con cuero castaño y dreo- Kxp.: Mu: rada con tiras de lo mismo, formando rom- bos. Herrajes compuestos de bisagras, al- Núm. 146. dabón, cerradura y asa. Siglos XVI-XVII. Sillón frailero de pies rectos estriados y chambrana tallada, con el asiento de cor- Mide: 0,124 * °.ió X O,IJ m. dobán liso, y el respaldo, también de cue- Fxp.: D. Pedro rastillo Olivares. ro, decorado con círculo central cuadricu- lado y cuatro sectores de círculo en los Núm. 142. (Lám. LIX.) ángulos. Siglo xvii. Caja rectangular de cuero con refuerzos angulares. La decoración es bordada y pespunteada, con una pareja de aves, fo- llaje estilizado y flores. El herraje, muy Núm. 147. (Lám. LXI.) ancho y curvo, termina en placas caladas. Comienzos del siglo xvm. Sillón frailero de anchos brazos, con asiento y respaldo de magnífico guadamecí antiguo, decorado con ferreteado de oro — 112 — formando jarrones encerrados en cartelas Núm. 152. (Lám. LXII.) sobre fondo liso azul oscuro. Guadamecí del siglo xvn. Silla baja con cueros; el respaldo tiene la cruz de Santo Domingo y el asiento lleva una labor de escamas. Siglo xvi. Núm. 148. Sillón frailero de armazón lisa con cham- Núm. 153. brana calada y tallada. El cuero del asien- to es liso con varios rectángulos pespun- Banco de madera con pies curvos recor- teados, y el respaldo es asimismo pes- tados y fiadores de hierro. El asiento y punteado, formando un rombo de extre- respaldo son de cuero almohadillado con mos flordelisados. decoraciones vegetales pespunteadas. Siglo xvn. Siglo xvn. Mide de to: 1,13 11 líxp.: D. Alio Núm. 154. Núm. 149. Banco de madera de pies curvos recor- Pareja de sillas con asiento de cuero liso tados y fiadores de hierro. El asiento de- y respaldo asimismo de cuero, con una bió de ser de cuero, pero ha desaparecido, gran roseta pespunteada. El armazón de y el respaldo lo conserva deficientemente, las sillas es lisa y tiene doble chambrana. pudiendo apreciarse una labor en relieve Siglo xvii. que parece entrelazada y pespunteado di- bujando follaje. Siglo XVII. Mide: de largo, 1,83, y de alto, 0,97 m. Núm. 150. (Lám. LXII.) iíxp.: Museo Arqueológico Nacional. Silla plegable, con los pies en forma de Núm. 155. (Lám. LXI.) tijera; los cueros de asiento y respaldo van grabados con decoración de rombos que Pareja de sillones de alto respaldo, en encierran palmetas y fajas de hojas y los que se han acomodado dos piezas de flores. guadamecí estampado y dorado con fondo Siglo x ni. azul, análogas a las que se exhiben con el número 231. Siglo XVII. Mide de alto; I,SI m. Núm. 151. (Lám. LXII.) Silla con armazón de madera tallada y Núm. 156. (Lám. LX.) chambrana calada. El respaldo y el asiento son de cuero estampado, formando una se- Sillón de alto respaldo y brazos curva- rie de rombos que llevan florones en los án- dos, cubierto de cordobán decorado con gulos y en los centros. pasamanería de color hueso, que bordea Siglo xvn. asiento y respaldo, con curioso dibujo barroco. Procede de una casa solariega de Mide de alto: 1,01 la villa de Potes (Picos de Europa). For- Exp.: Museo Arqu ológico Nacional. ína parte de una sillería numerosa. (EÍ Núm. 162. sofá y dos sillones están en la lámina VI.) Siglos XVII-XVIII. Encuademación de cuero negro graba- do, figurando líneas cruzadas, con canto- Kxp.: Kxcmo. Sr. Marqm's de Cortina. neras y cruz central terminadas en flores Núm. 157. de lis. Siglo xvn. Atril de tijera cubierto de cuero en su Mide o 355 x o 10 m color. líxp.:». I.uhSimvegnr. Siglo xvn. Kxp.: D, Abelardo Linares. Núm. 163. Tapas de libro de madera, forradas de Núm. 158. (Lim. LXV.) cordobán, con dibujos sencillos geométri- Arcón de cuero rojo, de tapa combada, cos grabados y con refuerzos angulares y que se abre por la mitad, La decoración se centrales de azófar. hace a base de hierros dorados y escenas Siglo xvn. guerreras policromas. Mide cada tapa: 0,57 >; 0,39 m. Arte italiano del siglo xvi. Núm. 164. Núm. 159. {Lám. LXV.) Encuademación de una ejecutoria, fo- rrada de piel con hierros dorados, figuran- Arcón de cuero rojo, de tapa combada, do animales y dibujos de abanico. Una ins- que se abre por la mitad. La decoración cripción dorada dice: CARTA EXECVTORIA de la cubierta, caja y costados, es de hie- DE DON IVAN SUARE¿ DK LA CONCHA, rros dorados y escenas guerreras policro- REGIDOR DK I. A CIVDAD DE SEGÓ VI A. mas. Siglo xvn. Arte italiano del siglo XVI. Mide: 0,31 X o,2r5 m. Mide: 1.31 y. 0.46 x 0,57 m. Exp.: Kxcmo. Sr. Marquís de I.ozoya. Núm. 165. (Lám. LXVII.) Núm. 160, (Lám. LXII.) Encuademación en becerrillo rojo, sobre Cuatro sillas pequeñas, con asientos y tapas de cartón, y ostentado en la tapa respaldos de guadamecí estampado, dorado superior las armas del Duque de Medina y policromado. de las Torres, a saber: Escudo acolado de Siglos XVII-XVIII. la cruz de Alcántara, con el coronel espa- ñol, y debajo, una filetería con tres le- tras, F. E. I. (Fortuna Etiam Invidente). Alrededor del escudo, las diecisiete letras: Núm. 161. (Lám. LXVII.) A. C. G. D. D. M. M. A. H. P. P. M. I. C. P. G. L. (Addit, Comitatui, Grandatnm, Estuche cilindrico que encerraba un re- Ditcatum, Ducatum, Marckionatum, Mar- licario. Se halla forrado de piel negra, divi- ehionatum, Arcis, Hispalensis, Perfetuam, dida por líneas grabadas en fajas vertica- Prefecturam, Magnum, Indiarum, Cancel- les con seríes de estrellas doradas. Un cor- leriutn, Primam Gitzmanorum Lineam). En dón de seda negro unía la tapa a la ceja, la cubierta inferior, con la misma orna- pasando por abrazaderas de piel. mentación, se suprimen las armas de fami- Siglo xvn. lia y aparece un campo florido, con el cie- lo cuajado de estrellas y la leyenda Revo- ¡uta Foecumtat, Una rueda en oro forma dos libres se llenan con finas labores; en un encuadramiento de toda la cubierta, y los ángulos, decoración floral. En la cu- en los ángulos, decoración floral. bierta superior, el escudo real de España, Siglo xvn. y en el inferior, las parrillas escurialenses entre dos Mide o a x O Í J m P a l m a s - Corchetes e " latón. F.xpC; D- Ignacio BaUer. Siglo XVII. Miele: 0,29 x o 10 m NÚm. 166. Exp. Ilibliotet-.T National. R.-6.77o. Encuademación cubierta con piel de zapa, con estampaciones en oro, decorán- dose las esquinas con motivos denomina- Encuademación en tafilete, decorada dos de abanico. En el centro, rosetón cen- c o n o r l a d e m o t i v o g fi o r a l e S i e s q u j n azos en tral, de tipo radial. Cortes cincelados y do - f o r m a d e a h a n ¡ C O i y e n e I c e n t r O í estrella ra- rados. dial. Cortes cincelados y dorados. Siglo xvii. Siglo x v n . KÍpC; Hibíiot^'Nadoi.al. H-3.^9. %££. Bi^Ho^'Naden al. R.-4.830. NÚm * 167- Núm. 171. Biblia encuadernada en piel cubriendo Bolsa d e tapas de madera; toda la cubierta va go- corporales de cuero marrón con p h ii c r rro ss d o r a d o s h cr o dor a d o s frada en seco con hi frada en seco con hierros d procedenciad hierros de procedencia de - E n e ll c ™ ttr° " " e s c u d ° d Ene c r °. "" e s c u d de mudejar; algunas estampaciones en oro "wqués, dividido en mluer con flores de lis u idas distribuidas por toda la cubierta; en la " «• f ° r m a d e c r a z d e Calatrava; parte superior, en letras doradas, se explica alrededor, pequeños hierros formando una el contenido del libro; clavos, corchetes y circunferencia. En los ángulos, hierros con la cantoneras de bronce. ™s<™ d ¡sP°s.ciónque las encuaderna- ones llamadas de abanico, pero mas sen- cilios. Mide: 0,54 x 0,36 m. Finales del siglo x v n . Exp.: Biblioteca Nacional. Mide: D. Juan Biosca Rie Exp.: Abierta, 0.5a x 0,245 Núm. 168. Encuademación forrada de pergamino Núm. 172. • teñido en verde; su decoración, severa, pero muy elegante, está formada por dos Altarcito portátil, que en su exterior encuadramientos concéntricos trazados con toma la forma de un libro apaisado. Se de- ruedas de oro; el exterior lleva en sus ex- cora con hierros dorados, formando dos Iremos cuatro florones salientes. Dentro recuadros con flores y varios A gnus Dei. de este recuadro central, una cartela de tipo Siglo xvn. floral, y dentro, un anagrana coronado. Wáe- o41 X O I J K Siglo XVII. Exp.: D. Abelardo Linares. Mide: 0,34 x 0,23 m. Kxp.: Biblioteca Nacional. Núm< 173, ( L á m - LXVI.) Núm. 169. Cajita con tapa curvada, forrada de piel decorada con hierros dorados. Encuademación cubierta con becerrillo Siglo xvn. rojo, gofrado, con estampaciones de oro trazando dibujos geométricos, Cuyos espa- F.xp.: M^iseo Nacional de Artes Decorativas. Núm. 174. {Lám. LXVr.) Núm. 180. Cajita forrada de cuero con decoración de hierros dorados. Estuche en cuero castaño oscuro, de tapa plana de escasa altura. Se decora la cubier- Siglo XVII. ta con series de hierros dorados formando Mide: o.3a4 * o . » X W 3 ">• óvalos y con un florón central. Los punzo- Exp.: Museo Nacional de Artes Decorativas. nes van separados por líneas grabadas que Núm. 175. (Lám. LXVI.) le dan aspecto de abanico; la ceja de la tapa y el friso de la caja llevan una serie lineal Arqueta de tapa curvada, forrada de de hierros dorados, y el resto de la caja cuero, decorado con hierros dorados. tiene los mismos hierros de la cubierta, Siglo XVII. geométricamente dispuestos. Mide: 0,09 x 0,068 x 0,056 m. Siglo XVII. Exp.: Museo Nacional de Artes Decorativas. Núm. 176. (Lám. LXVI.) Exp.: 1). Oliv Cajita de tapa combada, forrada de piel y decorada con hierros dorados de tipo de Núm. 181. (Lám. LXIIL) encuadernador. Siglo XVII. Papelera cuya cajonería está forrada de Mide: 0,16 x 0,105 x 0,11 m. piel, decorada con hierros dorados figu- rando animales fantásticos y flores di- versas. Núm. 177. (Lám. LXIV.) Siglo xvir. Caja de cubierta combada, forrada de le: 0,945 > cuero rojo oscurecido, decorado con peque- :xp.; D. I ños hierros dorados utilizados por los en- cuadernadores. La ornamentación mejor conservada se halla como forro interior de Núm. 182. (Lám. LXIV.) la cubierta. Siglo XVII. Bargueño con su cajonería e interior de la tapa forrados de cuero, decorado con JCxp.; Señoi s de I.afor hierros dorados formando recuadros con florones y rosetas. Núm. 178. (Lám. LXVI.) Siglo XVII. Arqueta.de tapa combada, forrada de Mide el frente: 0,77 x 0,45 ni. Kxp,: Señora Viuda de I.opez Ltóriga. cuero, decorada con hierros en seco, varia- dos, algunos en forma de abanico, corrien- te en las encuademaciones. Núm. 183. (Lám. LXVIII.) Siglo XVII. Mide: 0.51 X 0,108 x 0,108 m. Friso de guadamecí, remate de una com- Kxp.: Señores de I-afora. posición de tapicería. Se compone de va- rias piezas que representan parejas de an- Núm. 179. (Lám. LXVII.) gelitos sosteniendo una maciza guirnalda Estuche para cuchillos, cubierto de piel con flores y frutas policromas sobre fondo negra con líneas grabadas y hierros en seco plateado. dibujando series lineales de rosas. Siglo xvi. Siglo XVII. Mide de alto: 0,278 m. Exp.: Encino. Sr. Marqués de Viana. (Núm. 8 del Exp.: D. LUÍ. Siravegne. Catálogo de la Exposición de Córdoha de 1924.) Núni. 1S4. Núm. 189 Friso de guadamecí compuesto de dos Cenefa de tres piezas de guadamecí es- piezas iguales al número anterior. tampado. Cada piel repite una misma de- Siglo xvi. coración en tres fajas: la central, más an- Mide: i.og x 0,13 ni. cha, con adornos dorados curvos y motivos vegetales estilizados, sobre fondo oscuro; las pequeñas fajas exteriores llevan un fo- llaje sencillo estilizado. Siglo xvn. Par de banquetas del siglo xvn, de pies Mide; 1,71 x 0,26 m. torneados, tapizadas con sendos guadame- Kxp.: Museo Nacional de Artes Decorativas. cíes policromados y plateados, con dibujos vegetales y animales. Siglo xvir. Núm. 190. (Lám. LXIX.) Fragmento de cenefa de guadamecí es- tampado, plateado, dorado y policromado. Su dibujo consta de adornos en oro cur- Núm. 186. (Lám. LXIX.) vos, terminados en un encuadramiento rec- to, ramas verdes y flores rojas sobre fondo Cenefa de guadamecí, compuesta de tres liso plateado. piezas. Cada una de ellas repite el mismo Siglo XVIII. dibujo, consistente en un clavel central con flores a los lados, con líneas curvas que en- Mide: cierran leoncitos y aves. Fondo de plata, .: Mi» ) Arqueológic adornos dorados y toques de color rosado. Ejemplar igual al número 187. Núm. 191. (Lám. LXVIII.) Siglo xvn. o.33 " Frontal compuesto de una serie de cene- . (Niim. o del fas distribuidas verticalmente. Cada pieza se decora sobre fondo de plata con adornos dorados, hojas verdes y flores rojas. Núm. 187. (Lám. LXIX.) Siglo xvn. Friso de guadamecí, compuesto de dos piezas idénticas a las del número 186. Siglo XVII. Núm. 192. (Lám. LXX.) Composición de guadamecí formada por Núm. 188. (Lám. LXVIII.) tres piezas decoradas con un gran florón central dorado y ferreteado con variados Cenefa compuesta de tres piezas de gua- punzones sobre fondo rojo, rodeado de una damecí estampado. Cada piel se decora con exuberante decoración vegetal igualmente adornos dorados simétricos y flores poli- dorada. La cenefa repite un dibujo de lí- cromas. Dos estrechas fajas doradas con neas arquitectónicas con ramos de flores relieve encuadran la cenefa. y frutas. Siglo XVII. Siglo xvii. Exp.: MUÍ anal do Aj-tus Decurativ 10. Si". Marqués de Viam Núm. 193. (Lám. LXXI.) Núm. 198. (Lám. LXXIII.) Cenefa de tres piezas, con la misma y Cajita de cubierta combada, forrada de exuberante decoración floral dorada y fe- guadamecí de fondo carmín, con adornos rreteada sobre fondo carmín. dorados. Siglo xvn. Siglo xvn. Mide: 1,41 X 0,33 m. Exp.: D. Juan Jiiusca Hiera. Núm. 194 (Lám. LXII.) Fragmento de tapicería compuesta de Núm, 199. (Lám. LXXIII.) una piel de fondo y otra de cenefa. El di- bujo era muy grande, y sólo una pequeña Cajita de cubierta plana, forrada de gua- parte puede apreciarse. Una gran decora- damecí de fondo carmín con adornos do- ción vegetal ferreteada dorada y plateada rados. destaca sobre el fondo carmín. Siglo xvii. Siglo xvii. Exp.: I). Juan Ifiosca Hiera. Núm. 195. (Lám. LXXI.) Núm. 200. (I.ám. LXXIV.) Frontal de altar, incompleto. Sobre un Composición de guadamecí de seis pie- fondo dorado liso se dibujan, con hierros zas que, enlazándose, forman un dibujo de diferentes y pintura carmín, grandes hojas grandes motivos en oro y plata, delineados con flores. La cenefa apenas existe, pero su con color carmín sobre fondo dorado liso decoración debió de ser semejante a la de! y azul claro. fondo. Siglo XVII. Siglo xvn. Mide: 2,00 x 1.03 m. Mide: 1,45 X o, 7 i m. Exp.: Excmo. Sr. Marqués de s* ' . . (Núm. r " " m Viana. Exp.: D. Juan Biosca Hiera. r-iA . . . . . . . a Exposición de Córdol Núm. 196. (Lám. LXII.) Núm. 201. Pieza de guadamecí de fondo dorado fe- rreteado en zigzag, con follajes igualmente Composición de dos piezas idénticas al en oro con diversos punzones delineados número 200. en verde y rojo. Siglo xvii. Siglo xvii. Mide- o 98 x o -¡i m. Exp.: Mosco Nacional de Artes Decorativas. Núm. 197. {Lám. LXXIII.) Núm. 202. (Lám. LXXVI.) Composición de guadamecí formada por dos grandes pieles. Se decora con grandes Pieza de guadamecí estampado, con el hojas y cartela central; los dibujos ferretea- fondo dorado de ligero relieve en forma de dos en oro y plata delineados con trozos escama; encima se repetían flores de lis y azules sobre un fondo carmín. leones rampantcs de mayor relieve. Siglo xvn. Siglos XVI-XVII. Mide: 0.89 x 0.95 m. Exp,: Museo Nacional de Artes Decorativas. o Na. Vrtes Decorativas. Núm. 203. (Lám. LXXVI1I.) Núm. 208. (Lám. LXXVII.) Composición de guadamecí estampado, Composición formada por cuatro piezas compuesto de dos piezas alargadas. La de- de guadamecí estampado. Se decora al es- coración es dorada en relieve, y el fondo, tilo hispanoflamenco, con follajes, aves, lo- ocre. bos, niños alados, etc.; los motivos, dora- Siglo xvn. dos en relieve con tonos negros sobre fondo verde manzana. Eüp.: Museo Nacional de Artes Decorativas. Siglo xvn. Núm. 204. (Lám. LXXVIII.) Pieza de guadamecí estampado, de fon- do carmín liso y adornos de follaje dorado, Núm. 209. (Lám. LXXVII.) flores y frutos policromos y pequeños ni- ños alados desnudos. Cenefa de guadamecí estampado. Figura follaje serpenteante que encierra flores y Siglo xvn. frutos, todo ello en relieve y dorado con to- 0,38 n ques negros sobre fondo verde manzana.. ion al d Corresponde a la composición del número Núm. 205. (Lám. LXXX1.) anterior. Siglo xvn, Composición formada por dos piezas de guadamecí estampado. La decoración, de adornos dorados, palmetas y flores, es en relieve dorado con toques verdes sobre fon- Núm. 210. (Lám. LXXVI.) do azul claro. Siglo XVII. Fragmento de cenefa de guadamecí es- tampado. Se decora con follaje y un niño semidesnudo con una copa en la mano iz- quierda y un racimo en la derecha. Debajo, Núm. 206. (Lám. LXXV.) una faja de óvalos y clavos. Los motivos Composición de guadamecí formada por van dorados en relieve y con toques verdes ocho piezas pequeñas que completan el di- y carmines; el fondo, verde manzana muy bujo. Sobre un fondo dorado con ligero re- claro. lieve campean follajes asimismo dorados y Arte hispanoflamenco. Siglo xvn. otros policromos con hojas y flores. Mide: 0.41 x O,2(J m. Siglo xvn. ]ixp.: Musco Nacional ilc Arles Decorativas. Mide: i,6r x i,oo m. F.xp.: EJtcmo. Sr. Marquús tl<: Viana. Núm. 211. Núm. 207. (Lám. LXXIX.) Cenefa de guadamecí estampado, forma- da de dos piezas. La decoración consta de Composición de guadamecí formada por líneas estrechas con óvalos y clavos; la ocho piezas pequeñas cuyos dibujos enla- principal, de follaje serpenteante, y la in- zan entre sí, como era normal en la ta- ferior, de borlas que cuelgan. Los dibujos picería de muros. Se dibujan con arte fo- son dorados y en relieve, acompañados de llajes, flores, estrellas, aves exóticas y pe- toques verdes y carmines, y el fondo, de queños músicos desnudos, poco visibles. color verde manzana claro. Siglo xvi. Arte hispanoflamenco. Siglo xvn. Mide: i,(k> X 0.83 rn. Kxp.: Excrao. Sr. Marques i ( 5 Catálogo ile la Exposició t3c Córdoba de 1924.) Núm. 212. (Lám. LXXVI.) Núm. 217. (Lám. LXXXII.) Pieza de guadamecí estampado, decora- Composición de pieza y media de guada- da con follaje, flores y frutos varios y pe- mecí estampado. Sobre fondo dorado liso queños niños alados. Los dibujos son en se dibujan adornos dorados en relieve, con relieve y con toques verdes, carmín oscuro, un canastillo central con hojas verdes y y el fondo, de color verde manzana claro. flores policromas. Arte hispanoflamenco. Siglo xvn. Siglo XVII. Mide: 0,74 X °M m. Exp.; Museo Nacional dü Artes Decorativas, Exp.: Excmo. Sí. Marque'* de Viana. (Núm. 17 del CatAlogo de la Exposición de Córdoba de ie>n-) Núm. 213. (Lám. LXXX.) Composición formada de dos piezas de Núm. 218. fuadamecí estampado. Gran profusión de adornos dorados con ligero relieve, se ven Fragmento de una pieza de guadamecí matizados por hojas, palmetas, entrelazos estampado, idéntico al número 217, pero y flores policromas. cambiando el color del fondo, que es ocre Siglo xvn. oscuro. Siglo xvn. Mide; 0,64 x 0.31 m. Exp.: Excmo. Sr. Marqués de Viana. (Núm. 14 del CatíUo^o c< la Exposición de Córdoba de 1924.) i* Núm. 214. (Lám. LXXX.) Composición de dos piezas de guada- Núm. 219. (Lám. LXXXIV.) mecí. Sobre fondo azul claro se dibujan adornos dorados en relieve con hojas ver- Pareja de guadamecíes estampados, uno des y flores policromas. de fondo verde y otro carmín oscuro, con Siglo xvn. decoración dorada en relieve. Estas dos pie- Mide: 1,56 y. 0,61 m. les son del mismo molde que los núme- Exp.: Excmo. Sr. Marques de Yiarm. (Niira. ti del ros 217, 218, 220, 221, 222 y 223. Catálogo de la Exposición de Córdoba du 19;.).I Siglo xvn. Núm. 215. {Lám. LXXIX.) Composición de guadamecí de dos pie- zas idénticas a las del número 214, puestas invertidas, como corresponderían a la or- Núm. 220. (Lám. LXXX1II.) namentación mural. Frontal de guadamecí estampado. Las Siglo XVII. pieles principales son iguales a la del nú- Mide: 1,70 x 0,66 m. mero 219 y semejantes a las números 217, Exp.: Excmo. Sr. Marques de Viana. (Núm. 16 del Catálogo de la Exposición de Córdoba de 1934.) 218, 222 y 223. La cenefa continúa los adornos del frontal con el mismo sentido Núm. 216.,(Lám. LXXVIII.) decorativo. Siglo xvn. Pieza de guadamecí estampado, de fon- do oro imitando el ferreteado. La de- Midu: 1,79 x 0,97 m. coración es policroma, con follajes, flores Exp.: Museo Nacional de Artes Decorativas. y frutos, más pequeños niños alados, con espigas o con arco y flechas, como Cupido. Núm. 221. Siglo xvn. Pieza di guadamecí estampado, con du dorados en relieve y un jarrón central con flores policromas. Es seme- Núm. 226. (Lám. LXXXVII.) jante, aunque varíe el color azul del fon- do, a los números 217, 218, 222 y 223. Cenefa de guadamecí estampado, com- Siglo xvii. puesta de cuatro piezas que repiten sus adornos dorados en relieve y flores poli- Mide: 0,75 x 0,58 ni. cromas sobre fondo verde oscuro; el galón Exp.: Museo Nacional de Artes Decorativas. de la zona superior tiene una serie de hojas Núm. 222. (Lám. LXXXIV.) verdes sobre fondo dorado. Corresponde esta cenefa al fondo del número anterior. Composición de guadamecí estampado, Siglo xvn. de dos piezas decoradas con un gran jarrón dorado con flores policromas, otros ador- > de Art i Decorat 1 nos dorados en relieve, hojas verdes y flo- res, sobre fondo rojo oscuro. Es semejante, Núm. 227. (Lám. LXXXI.) aunque cambie algún detalle, a los mime- ros 217, 218, 219, 220, 221 y 223. Composición de dos piezas de guadamecí Siglo xvir. estampado con fondo de oro y ligeros relie- ves imitando el ferreteado, y motivos ve- getales dorados y policromos con una palmeta central y dos aves. Núm. 223. (Lám. LXXXII.) Siglo xvn. Pieza de guadamecí estampado. Deco- Kxp.: Musco Nacional de Artes Decorativas. rada con un gran jarrón de flores sobre un fondo dorado, es análoga a la de los Núm. 228. números 217, 218, 221 y 222; pero varían los colores. Pieza de guadamecí estampado con oro Siglo XVII. y policromado. Su decoración es idéntica a Mide: 0,75 X 0,59 m. la del número 2^7. Exp.: Museo Nacional de Artes Decorativas. Siglo xvn. Núm. 224. (Lám. XXV1I1.) Pieza de guadamecí que sólo contiene Núm. 229. (Lám. CXIV.) una parte de un gran dibujo de elegantes adornos dorados y ferreteados sobre fondo Composición formada por cuatro piezas azul, que se completaría con los de otras (Je guadamecí estampado. Se decora con piezas. Procede de Córdoba. grandes hojas, flores y frutos policromos, Siglo xvn. sobre un fondo cuadriculado <¡ne debió de Mide: 0,74 > 0,56 m. • ser dorado. Siglo Xvn. Núm. 225. (Lám. LXXXV1I.) Kxp.: Mus il de Artes Decorati' Composición de tapicería de guadamecí Núm. 230. (Lám. LXXXII.) estampado, formada por ocho pieles deco- radas con grandes motivos dorados en re- Pieza de guadamecí estampado, con fon- lieve con toques policromos y fondo verde do carmín liso, adornos dorados y policro- oscuro. A esta composición le corresponde mos y un recuadro central con una gran la cenefa del número siguiente. palmeta y flores y aves a los lados. Siglo xvn. Siglo xvn. Exp.: Mus 1 Nacional de .* Núm. 231. (Lám. LXXXV.) Núm. 236. (Lám. XC1I.) Composición formada por cuatro piezas Pieza de guadamecí estampado. Se de- de guadamecí estampado. Todos los ador- cora con una serie de ramas con flores poli- nos son dorados en relieve, figurando folla- cromas encerradas en una composición con- je y aves afrontadas sobre fondo azul claro. tinua de rombos curvos dorados, según Siglo XVII. el estilo francés de Luis XV, sobre fondo azul claro. Siglo xvm. Núm. 232. (Lám. LXXXII.) Kxp.: líxcmo. Sr. Marqués de Viana. Pieza de guadamecí estampado, decora- Núm. 237. (Lám. LXXXIX.) da con jarrón central y adornos dorados Composición de tres piezas de guadame- en relieve, de gusto Berain. Los fondos son cí estampado. Dibujan una continuada verdes y azules. composición de flores encerradas en rom- Siglo Xvn. bos curvos de estilo Luis XV dorados y Mide: 0,67 X 0,5(1 m. con relieves sobre fondo verde. Kxp.: Museo Nacional de Artc-s Decorativas. Sglo XVIII. Mide: 1,63 X o,75 m. Núm. 233. (Lám. LXXXVIII.) Kxp.: Excmo. Sr. Marques dv Viana. {Núm. 13 ilH Catálogo de la Exposición de Córdoba do 1924.i Pieza de guadamecí estampado. Se de- cora con adornos dorados en relieve, gran Núm. 238. (Lám. LXXXIX.) palmeta central con flores: rosas, azuce- Composición de guadamecí estampado, nas, claveles y cerezas sobre el fondo verde, formado por cuatro piezas (dos enteras y Siglo XVII. dos medias) decoradas con adornos dora- Mide: 0,75 X 0,57 m. dos en relieve, de estilo Luis XV, y flores Exp.: Museo Nacional de Artes Decorativa». policromas sobre fondo verde. Siglo XVIII. Núm. 234. (Lám. LXXXVI.) Mide: 1,71 x 0,76 in. Exp.: tí. Eutiquiano García Calles. Composición de guadamecí estampado, formada por cuatro piezas montadas en Núm. 239. (Lám. XCII.) forma de biombo. Cada piel tiene una de- coración dorada en relieve y policromada, Pieza de guadamecí estampado. La de- con jarrón central, hojas y flores. coración, sobre fondo verde oscuro, consta Siglos XVII-XVIII. de adornos dorados con ligero relieve, fo- llaje, flores y frutos policromos. Mido cada piel: 0,73 x 0,53111. Siglo XVIII. Exp.: Señora Duquesa de las Torrea. Nfim. 235. (Lám. XCI.) Núm. 240. (Lám. XC.) Composición de dos piezas de guadamecí estampado. Sobre fondo dorado con ligero Composición de cuatro piezas de guada- relieve de triángulos unidos se dibujan ele- mecí estampado, de fondo carmín liso y gantes follajes policromos y variadas aves decoración floral en relieve, dorada y poli- y rocallas. cromada, encerrada en rombos curvos. Siglo xvm. Siglo xvm. — 122 — Núm. 241. (Lám. XCII.) Núm. 246. (Lám. CXV.) Pieza de guadamecí estampado de fon- Cristo en la Cruz. La figura del Señor do verde oscuro, casi negro, y decoración es de cuero repujado en altorrelieve, de- dorada en relieve de gusto francés, estilo mostrando las posibilidades extraordina- Luis XV. riamente plásticas en esta materia. Siglo XVIII. Siglo XVIII. Mide: 0,75 Exp.: Muse il de Artes Deeoraliv Núm. 247. Núm. 242. (Lám. XCI.) Cuadro de cuero repujado, con la figura Composición de dos piezas de guadamecí de San Antonio. estampado, de fondo plata con ligero re- Siglo XVIII. lieve imitando el ferreteado; se decora con follaje policromo y dorado. Mide: 0,32 x o,aG m. Kxp.: D. Valentín Bcnavcnte. Siglo XVIII. Núm. 248. (Lám. LXVI.) Cajita redonda, probablemente estuche Núm. 243. (Lám. XC.) de un reloj, a juzgar por el orificio que tiene en un lado. Se abre en dos partes igua- Composición de tres piezas de guadame- les y se decora con varias series de peque- cí estampado, con fondo de plata y ligero ños hierros en disposición concéntrica. relieve imitando el ferreteado, dibujos Siglo XVIII. oro, en relieve formando rombos curvos, que encierran hojas, flores y frutos dorados, plateados y policromos. Siglo xviir. Núm. 249. (Lám. LXVII.) Cajita de tafilete rojo decorado con hie- rros de oro. La caja, en sus cuatro fren- tes, así como la cubierta plana, se decora Núm. 244. (Lám. XCIII.) con jarrones simétricamente colocados, de cuyas bocas salen graciosos vastagos ter- Composición de cuatro piezas de guada- minados en flores o en grandes hojas; una mecí, de fondo verde liso y dibujos en re- faja de hojas de acanto encuadra las com- lieve dorados y policromados, formando posiciones. rombos curvos que encierran hojas, flores Siglo xvni. y frutos diversos. Siglo xvin. Mide: 0,110 x 0,136 X o¡50 n Kxp.: D. Juan Biosca Rie Núm. 250. (Lam. LXVII.) Núm. 245. (Lám. XCII.) Estuche para vaso, forrado de cuero rojo decorado en su cubierta con hierros dora- Pieza de guadamecí estampado, de fon- dos, formando círculos concéntricos, y en do carmín liso y. decoraciones doradas en el resto, con fajas verticales, igualmente relieve y follaje policromo. con hierros dorados en forma de flores. Siglo XVII. Siglo XVII. Mide: 0,70 x 0,50 ni. Mide- ,1c alto Kxp.: Miiauo íal de Artes Decorativas. nes en oro, tipo floral; en los esquinazos, leones rampantes, y al centro, el escudo Estuche de pila de agua bendita cubier- real de España, con dos ángeles tenantes y o de piel roja con hierros dorados. trofeos militares. El libro, encerrado en Siglo xvm. caja forrada de cuero y decorada con el mismo gusto del libro, lleva inscripción alegórica al contenido. Siglo xvm. Núm. 252. Mide: 0,31 ••' o,31 m. Soporte de madera formado por dos pla- Kxp.: Archivo Histórico Nacional. taformas y pies curvos, forrado de piel roja decorada con hierros dorados. Núm. 257. Siglo xvm. Mide de alto: o,¿g m. Encuademación en tafilete rojo, con una Exp.: D. Luis Siravegne. greca formando un recuadro que abarca la cubierta. Modelo sobrio y muy elegante Núm. 253. (Lám. LXIV.) .catedrar. cartón, con una orla trazada con rueda A ñ o l g de palmetas enlazada y llevando en el centro anagrama F. VII bajo corona real: E*p.:i>. í-'ranciseo Hueso Rolland. todo estampado en oro. Taller del encua- dernador Suárez. Núm. 284. Madrid, 1827. , Guia de Forasteros para el año 1833". íixp0-1>4 Ignacio'Batter. Encuademación en cordobán amarillo, con aplicaciones de mosaico en rojo, azul y verde; el lomo, tipo "catedral", también Núm. 280. cn mosaico Con caja-estuche. A Encuademación en pasta valenciana, te- " ° l833- ñida a varios colores, con varios encuadra- E x p < : D Francisco Hueso Roiisnd. mientos en oro. La decoración es de las lla- madas de "cortina", formada por tres pa- , Um ños repetidos cuatro veces, con rica estam- * pación de oro, cantos y cortes dorados. En » G u í a d e Forasteros para el año 1833". el lomo "Cobo Fecif. Encuademación en cordobán negro, es- Madrid, 1829. tampado con plancha que marca un losan- Mitie.0.21 x 0.145 m. ge, centrando un disco rojo en el centro, Exp.: IX Francisco Hueso Rolland. P n n , o s a ¡co; los ángulos van decorados COn esquinazos, también estampados. Núm. 281. Año 1833. "Guía de Forasteros para el año 1830". líxp.: ix Francisco Hueso lioiiand. Encuademación en tafilete rojo, con deco- ración de cortina; en el lomo, flor de lis. N u m , 286. Taller de Cobo. Año 1830. Encuademación cn tafilete rojo, deco- rado con palmetas y guirnaldas trazadas a Fxn - 1) Francisco Hueso Kollana. , -i »- i p " la rueda. En el centro, el escudo real, con el Toisón. Taller de Suárez. Núm. 282. Madrid, 1833. Encuademación en tafilete carmesí, con Mide: 0,20 x 0,12 m. cncuadramiento general trazado con me- ExP,: n. Francisco Hueso Roiiami. da de oro. Con motivos "catedral" en los ángulos, se logra una bellísima decoración Núm. 287. en mosaico, y que, unidos a éstos con hilos de oro, forman un grato conjunto de Encuademación de mosaico tipo "cate- decoración romántica muy característica. dral", con aplicaciones de píeles de varios Madrid, 1831. colores finamente realizadas; en el centro, sobre terciopelo carmesí, se halla estampa- Kxp.: D. Francisco Hueso Roiíami. da la plancha del mismo tipo. Encerrado en estuche con la misma decoración tipo Núm. 283. "catedral". Barcelona, 1834. "Guía de Forasteros para el año 1833". Encuademación de Cordobán en S color U Exj>.': IX Francisco Hueso Rollan*!. Núm. 288. Núm. 293. "Guía de Forasteros para el año 1836". Encuademación en cordobán rojo, con Encuademación en cordobán verde, con hierros estampados por plancha, en oro; en decoraciones de hilos de oro estampadas a el centro, un calvario; el resto de la tapa la "rueda"; lo mismo en ¡a lomera. Firma- «stá encuadrado por filetes en seco y en da por Ginesta. oro; cortes, cantos y contracantos dorados. Año 1836. Sevilla, .1843. Núm. 289. Núm. 294. "Guía de Forasteros para el año 1838". Encuademación en tafilete rojo, con es- Encuademación en cordobán granate, con tampaciones hechas a la rueda, formando plancha de mosaicos, y al centro, un león pequeños recuadros en oro. Bellos esquina- y trofeos militares hechos en oro. Con zos, con aplicaciones de piel verde, estam- estuchc estampado. pados. En el centro, un florón en seco mar- Año 1838. cado con plancha. Bellos cantos y contra- Núm. 290. ^."IS'F^S^Í^ROU.^. "Guía de Forasteros para el año 1838". Núm. 295. Encuademación en cordobán verde, con ricas aplicaciones en mosaico de pieles de Cubiertas de cuero carmesí tipo román- tico colores hechas con plancha. En estuche de ' c o n n c a estampación de cinco filetes d e oro c u a t r o piel estampado. : esquinazos con mosaicos, y e n e ce Año 1838 ^ ntro, el escudo real de España, con los collares del Toisón v Orden del Espí- Kxp, I>. Francisco Hueso R«ll«d. r¡tu ganto_ Siglo xix. «•"• 291. ».»„,„, Encuademación hecha en tafilete verde, con aplicaciones de piel roja en los ángulos, Núm. 296. con triple orla floral. Al centro, el escudo de España Cubierta de cuero verde, con decoración Año 1838 romántica; dos hilos de oro encuadran la parte central, formada por cuatro ángulos KlÍpe! D^nctaco 3 H™MO Rmiand. decorados con mosaicos y estampaciones de oro; al centro, el escudo real de España, , con los collares del Toisón y Orden del Es- S i l 0 XIX q u í a de Forasteros para el año :838". S ' Encuademación en cuero carmesí, con de- Mide: 0,315 x ",215 m. Kx coraciones parciales de planchas y mosai- P" MinÍ9terio de Asuntos Exteriores. eos; ricos esquinazos y cartera en el centro, . „._ encerrada en estuche tipo "catedral". Año 1839. Cubierta de cuero en su color natural, Exp.: D. Francisco Hu«o Roliand. — 128 estampada con planchas de oro y mosaico, — trazando cuatro esquinas y el escudo real Núm. 303. (Lám. XCVIII.) de España, con los collares del Toisón y Orden del Espíritu Santo. Litera con armazón de madera tallada, Siglo xix. dorada y con flores pintadas, tapizada ex- teriormente con cueros pintados con esce- Exp.: Ministerio de Asuntos Exteriores. nas campestres de gusto francés. Siglo XVIII. Núm. 298. Mide: de alto, 1,66 y de ancho 1 10 m Exp.: D. Juan Biosca Riera. Encuademación en tafilete rojo, con orla de palmetas trazada a la rueda y con oro Núm. 304. (Lám. C.) finamente marcado. En las tapas, las ini- ciales M. Y. bajo corona real; cantos y Guarnición de tronco, de cuero rojizo, cortes en oro. Taller de Suárez. con adornos de azófar de gusto francés, Siglo xrx. estilo Luis XV. Mide: 0,184 * Siglo XVIII. Exp.: D. FraiK o Kolland. Exp.: Eterno. Sr. Marqués de Lozoya. Núm. 299.(Lám. LXVI.) Núm. 305. (Lám. C.) Estuche para medalla, forrado de tafi- lete rojo y verde, con hierros alusivos al Juego de tiro de cuero rojo, con aplica- puerto franco de Cádiz. ciones de piel blanca bordada. Siglo xix. Siglo Xix. Mide de lado: 0,063 m. Exp.: Excmo. Sr. Marqués do Lozoya. Exp.: P. Ignacio Baüer. Núm. 306. (Lám. C.) Núm. 300. (Lám. LXVII.) Dos juegos de silla, compuestos de cabe- Estuche para cigarros, de piel roja deco- zada, riendas, petral y baticola, con aplica- rada con hierros dorados y policromos, que ciones de cuero recortado y cosido, y cla- representan figuritas, aves, conchas y ador- vos de plata de formas diferentes. nos curvos. Siglo xix. Siglo xix. Época romántica. retido cerrado: 0,43 x ti.09 m. Exp.; D. Francisco Hueso Rolland. Núm. 307. Núm. 301. (Lám. LXVI.) Guarnición de tronco a la andaluza, de Estuche de piel roja, con hierros dora- cuero charolado con dibujos pespunteados dos y aplicaciones bordadas con figuras. y borlas de madroños de seda roja y oro. Siglo xix. Siglo xix. Exp.: Patrimonio Nacional. Exp.r Ext ia, Sra. Marque i de Moi Núm. 308. Núm. 302. (Lám. LXVI.) Estuche para tijeras, de piel verde con Guarnición limonera a la andaluza, se- hierros dorados. mejante a la anterior. Siglo xix. Siglo xix. Exp.: Excma Sra. Marquesa de Moret. líxp.: Matrimonio Nacional. Núm. 309. (Lám. C.) en Valladolíd (1858). Perteneció al rey don Francisco de Asís. Silla de montar española, con el cuero Siglo xix. negro realzado. Hecha por José Rodríguez Zurdo en Madrid. Siglo xix. Núm. 315. (Lám. XCIX.) Exp.: Patrimonio Nacional. Silla de montar española, de cuero recor- tado y realzado de varios colores. Hecha Núm. 310. por Gregorio García Dorado. Valladolid, Silla de montar española, de muy redu- año 1860, cido tamaño, de cuero blanco y avellana. Siglo xix. Perteneció a Fernando VII cuando era ta, a. Príncipe de Asturias. Fines del siglo xvin. Núm. 316. (Lám. XCIX.) E*p.: Pa o Nacional. Silla de montar española, de cuero blan- co con dibujos pespunteados y tafilete rojo. Núm. 311. (Lám. C.) Hecha por Justo Rodríguez, de Madrid (calle de Jacometrezo, frente a la del Car- Silla jamuga de cuero, bordado con seda bón). Perteneció al rey Don Francisco de verde y amarilla. Perteneció a Isabel II y Asís. va fechada en 1839. Siglo xix. Siglo xix. Núm. 317. Núm. 312. (Lám. XCIX.) Par de polainas de cuero, formadas por varias tiras cosidas y decoradas con pes- Silla de montar, de señora, con cornetas, puntes de líneas rectas y motivos vegetales. decorada con dibujos realzados y pespun- Siglo xix. teados. Hecha por Justo Rodríguez en Ma- Mide de alto: 0,37 m. drid. Exp.: Museo del i'ueblo Español. Siglo xix. Núm. 318. Par de polainas de cuero, formadas por Núm. 313. (Lám. XCIX.) tres tiras cosidas y con aplicaciones de cuero recortado y pespunteados de líneas Silla de montar española, de cuero blan- rectas y motivos florales. co y tafilete rojo, bordada con sedas de Siglo xix. colores figurando trofeos militares y las Mide de alto: 0,345 m - iniciales del rey Don Francisco de Asís; es- Hxp.: Musco del Pueblo Español. tribos dorados. Hecha por López, sillero de S. M. (calle de Santiago, núm. 8). Núm. 319. Siglo xix. Par de zahones de piel de cabra, con su pelo, reforzados sus bordes con una faja de piel rojiza calada. Procede de Jerez de Núm. 314. los Caballeros. Siglo xix. Silla de montar española, de cuero ave- llana, hecha por Gregorio García Dorado Núm. 320. Núm. 323. Bolsa de piel de ante, con decoración Escarcela de ante, con varios comparti- pespunteada en el frente y una faja de mientos, decorada en su frente con aplica- madera calada con las iniciales F. J. ciones de cuero recortado y pespunteado. E n el Siglo xix. centro se lee: E L REY NUESTRO SEÑOR. de alta: 0,34 m. Siglo xix. .: Museo del Pueblo Español. . Mide: 0,30 x 0,27 m. Exp.: Museo Arqueológico Nacio Exp.: Núm. 321. Núm. 324. Par de zapatos de cuero calado, sobre fondo de terciopelo azul y seda roja. Par de zahones con aplicación de cuero Siglo Xix. bordado con hilo de plata y grabado figu- , 0 Miden de largo: 0,28 m. rando flores. Exp.: Museo del Pueblo Español. Siglo XIX. Miden de alto1 1 03 m EXP : Núm. 322. " °- V a l e n t f n Avente. NÚm Par de zapatos de cuero, decorados con ' 325< aplicaciones de piel negra calada y pespun- Cinturón canana con delantera bordada teada sobre seda roja. figurando flores policromas Si l0 XIX S - Siglo xix. Miden de largo: 0,26 m. Mide Qe i a r g o . , o , m Exp.: Museo del 1'uebJo Español. Exp.: D. Valentfn Benavente.