Tipografia Occítauía — Mallorca, 410 — Telefono 675 G. — Barcelona Fotos «Arxiu Mas». — Foto-Studi Sala. — J. Ruiz Vernaccí. — Abelardo Linares. Grabados «Unión de Fotograbadores» EL TESORO ARTÍSTICO DE ESPAÑA LOSVIEJOS JARDINES POR ARTURO RIGOL Director de Jardines EDITORIAL DAVID Cortes, 460 BARCELONA ES PROPIEDAD Los Viejos Jardines De imperecedera fama gozan los jardines españoles. De lugares de ensueño y poesia los calificaron los autores de toda época, y los voluptuosos árabes no les escati¬ maron el elogio que aún merecen como entonces. En su inagotable haber artístico cuenta España con los jar¬ dines más antiguos de Europa gracias al patriotismo de la ame¬ na y luminosa Andalucía que jamás quiso asimilarse el arte ex¬ traño con desden del propio. Pero la conservación hasta nuestros días de los jardines an¬ daluces y otros que iremos describiendo, se debe mayormente a susjreculiares cualidades y a su adaptación al medio ambiente. Cada país y cada comarca exhala de su suelo una especie de hálito que influye en personas y cosas, dándoles característico e inconfundible aspecto, que hermana el país con sus habitantes y moradores de manera que es imposible considerarlos sepa¬ radamente. Los temperamentos de exquisita sensibilidad artística i^er- ciben el encanto esi:)ecial de cada modalidad de la belleza, y asi como son dignos de admirar los jardines ingleses, italianos y franceses, también son admirables las variedades hispano-árabe, renacimiento y neoclásica de los jardines españoles. Como quiera los jardines tienen por elementos que naturales los árboles y las plantas que en el suelo medran, re¬ sulta que los ejemplares de mayor gracia y perfección son los más identificados con el ambiente del país. Mas para ello "no se necesitan aparatosos recursos efectistas, pues casi siempre di¬ mana la emoción estética de un algo indefinible. Trasladémonos a los Jardines de la Alhambra de Granada, a ese rincón de encantadora magnificencia llamado el Patio de Daraja o Dar Aicha. ¿Qué fascinador hechizo posee para des- jjertar tan vivamente nuestra emoción? No hay colosales escul¬ turas ni primorosos relieves ni lindos azulejos de brillo deslum¬ brador. Vemos sencillamente surtidor de limpia un agua salta- rina y murmurante, unos arriates encuadrados de boj, cuatro cipreses ypavimentados senderos. Es un rincón sobrio de ele¬ mentos. henchido de arte puro, ¡:)ero cuya gracia dimana de la luz, del aire y del suave polvillo con que lo cubrió el impercep¬ tible aleteo de los siglos. Jardines árabes e hispano árabes Invadida la Península Ibérica por los árabes en el siglo VIII, explayaron los invasores su peculiai civilización, reflejo de la Oriental de donde procedían la que conservaban ín¬ y con timo contacto. Desde la más remota antigüedad fué el arte de los jardines conocido de los orientales y al heredar los árabes las tradicio¬ nes artísticas del Oriente antiguo, pueblo de exquisita voluptuo¬ sidad, heredó también el gusto de los jardines. El primer califa de Córdoba, Abd-en-Pahman, que reinó a mediados del siglo ix, tuvo viva pasión por los jardines e im¬ portó de Siria, Italia y Persia muhitud de plantas hasta enton¬ ces desconocidas en la Peninsula, entre ellas la palmera (Phoe¬ nix dactilífera) el granado y el melocotonero. Si a juzgar vamos por las descrijxiones que los autores ára- Ijes hacen de las ciudades de Sevilla, Córdoba, Granada y To¬ ledo, lo que actualmente resta de sus jardines es tan sólo páli¬ do reflejo de los tiemix) las ornamentaron. que un No obstante, cabe imaginar fácilmente lo que seria un vas¬ to jardín árabe si tenemos en cuenta que fué su origen el patio o jardin cercado, peculiar de toda casa árabe. Las casas eran de muy corta extensión, y toda la riqueza y lujo del propietario se manifestaban en el patio > viviñcado por el agua de una fuente central o varias laterales que la derrama¬ ban en una atarjea ix)r cuyo cauce iba a desembocar en una al- berca. Además se veían arriates circundados de mirto, llenos de plantas de flor y de cipreses, palmeras, limoneros, naranjos y laureles. Por las columnas se enroscaban y por las paredes tre¬ paban las parras, los jazmines y rosales. Las paredes estaban enlucidas o recubiertas de azulejos, y el suelo pavimentado con menudos guijarros o amplias baldosas. La costumbre árabe de encerrarse entre las paredes de la casa sin ventanas ni balcones influye en la estructura del jar¬ dín, que está constituido por una serie de patios deslindados por anchas cuya cima sirve de galeria, con puertas y rejas tapias que los comunican entre sí, excepto la parte destinada al se¬ rrallo o harén sólo accesible desde las habitaciones interiores e incomunicada con el resto de la casa y de los jardines. De puro estructura general son los Jardi¬ estilo árabe en su nes del patios de la Alhambra. Los de¬ Generalife y algunos más son modificaciones que de aquéllos hicieron artistas muzᬠrabes, o sean los artistas árabes que habitaban en las comarcas reconquistadas por los cristianos. Sin embargo, la idea capital del jardin no sufrió alteración, pues las modificaciones afecta¬ ron tan sólo a los detalles. JARDINES DE LOS REALES ALCAZARES DE SEVILLA Los actuales alcázares son respectivamente obra del rey don Pedro de Castilla y del emperador Carlos V de Alemania y pri- mer rey de su nombre en España. Se erigieron en el mismo lu¬ gar que ocupaba la fortaleza construida por los árabes duran¬ te el reinado de Jusuf-Abu-Yakub últimos del siglo xii, de a la que no queda vestigio alguno, aunque se sabe de ella por las noticias de los historiadores árabes. Los jardines de estilo tradición árabe, son y pues los traza¬ ron artistas muzárabes ix)r mandato de Pedro I el Justiciero en el siglo xiv, y más tarde los modificó el rey Carlos I de España y emj^erador de Alemania. Son jardines amurallados cuya existencia no se adi¬ vina desde el exterior, y su principal característica, deno- tadora de su abolengo árabe, es la gran alberca situada en pun¬ to céntrico que provee de agua todos los rincones y extremos del jardín, los árabes tenían pues muy poderosa intuición de la hidráulica del suelo, como lo prueba el haber convertido en fe¬ racísimas huertas los secanos de Valencia, Murcia y Andalucía, así como el esfuerzo realizado para desviar el Darro con obje¬ to de alimentar las fuentes de los jardines de la Alhambra y del Generalife. Un viajero español anterior a la Reconquista dice de las po¬ blaciones árabes que son blancas y entre frondosas arboledas y que las casas son pequeñas y todas tienen agua, rosales, jazmi¬ nes, arrayanes y bojes. Los arriates de los jardines del Alcázar de Sevilla son pro¬ fundos para mayor eficacia del riego y de la lluvia. Los sende¬ ros están embaldosados para que puedan recorrerse a pie des¬ calzo sin barro en tiemix) lluvioso ni polvo en el de sequía. En el entrecruce de los senderos, el agua cantarína de los surtidores refresca el ambiente y embelesa el oído, de trecho y en tre¬ cho hay otros surtidores suljalternos que en caso necesario brotan directamente de ras del suelo en delgados hilos de fresquísima- agua y mitigan los ardores del más bochornoso estío. Los anchos y espesos muros de separación, sobre cuyo fon¬ do de nítida blancura resalta el verde follaje esmaltado de flo¬ res de las plantas trepadoras, son elementos de artística orna- mentación avalorada por el clarobsctiro de los jxjrtales que co¬ munican los diversos patios. Además, tienen estos muros utilidad práctica, pues resguar¬ dan el jardín de los abrasadores vientos del desierto que a me¬ nudo soplan en Sevilla, y mantienen la frescura que al ambien¬ te proporcionan las fuentes el follaje de los árboles plantados y en los arriates, mientras que en invierno contribuyen a conser¬ var el calor del sol cuyos rayos pasan por entre el desnudo ra¬ maje de los corpulentos árboles. Los actuales jardines una extensión de seis hectᬠocupan reas, de las que buena parte fué transformada en jardín a la inglesa en el siglo pasado, y ahora restituida a su antiguo estilo, si no del todo puro más en armonía con la tradición árabe. Como principales elementos de este jardín citaremos: la gran alberca de la entrada, circuida de una linda y sencilla baranda de hierro, con una estatua de Mercurio, de estilo italiano, en el centro; la fuente denominada de don Pedro el Cruel, con un curioso león esculpido en piedra ; las fuentecillas con bancos de hermosos azulejos, distribuidos por los cruces de los senderos; y el magnífico pabellón de Carlos V, circuido de un pórtico de blancos y graciosos arcos con el fondo revestido de cerámica. Adosados a las columnas, alrededor del pórtico, se extiende una hilera de bancos, asimismo revestidos de cerámica. Completan el conjunto una doble hilera de naranjos. En el centro del pabellón de Carlos V hay una fuente cuya agua conduce al exterior una atarjea. El suelo está lujosamen¬ te pavimentado con baldosas, y los arrimaderos de las paredes son de hermosos azulejos. Los arriates están rodeados, unos de boj con dibujos tra¬ zados con la misma planta, y otros de mirto, con naranjos, li¬ moneros, laureles, palmeras, magnolias y arbustos de bellas y olorosas flores en el centro. También hay un laberinto de cipreses, de moderna traza, en el mismo lugar donde hubo otro en antiguos tiempos y que se reconstruyó por haberse encontrado el diseño en una baldosa del pabellón de Carlos V. Aunque árboles y plantas se han renovado, repuesto y va¬ riado infinidad de veces en el transcurso del tiempo, la rápida y exuberante vegetación no tarda en restaurar la armonía de conjunto, de suerte que aunque ni árboles ni plantas son los mismos de una a otra época, el jardín mantiene su caracterís¬ tica inalterable. JARDINES DE LA ALHAMBRA DE GRANADA El magnífico y monumental conjunto de la Alhambra de Gra¬ nada, situada en la meseta del monte de la Asabíca donde al es¬ tablecerse el siglo xiii Mohamed ben Júsuf ben Nasar Alba- en mar, el Rojo, primer rey de la dinastía de los nazaríes de Gra¬ nada, encontró una vieja fortaleza que hizo agrandar, pero de la que no queda el menor vestigio. El admirable palacio fortaleza obra de los cua¬ y fué tro orimerosreyes de la segunda rama de la dinastía de los nazaríes, a saber; Abulualid I Ismail (1314-1525); Mo¬ hamed IV (1325-1333); Abu Hachah Júsuf I (1333-1354); y Mohamed V (1354-1391). Júsuf I mandó edificar la Torre de Comares y Mohamed V el famoso patio de los Leones. En el recinto de la Alhambra hay tres patios-jardines o jar¬ dines-patios, pues de ambas índoles participaban en la época es¬ plendorosa del reino árabe granadino : el Patio de los Arraya¬ nes (mirtos), el Patio de la Reja y el de Daraja, llamado de Lin- daraja ix»r corrupción de vocablo. El Patio de los Arrayanes es de figura rectangular con un pórtico a cada extremo, debajo de los cuales hay¡jequeño un surtidor de piedra en forma de taza, cuya agua se desliza por una atarjea o regato hasta la alberca, situada en el centro del patio. Tiene la alberca forma cuadrangular y su mansa agua cristalina es como limpio espejoreflejan los graciosos en que se arcos de los ¡jórticos y la torre de Gomares. A lo largo de cada lado de la alberca hay un arriate circuido de mirtos, en cuyo in¬ terior .medraban no hace muchos años naranjos y limoneros. El patio de Daraja (Dar Aicha, casa de Aicha, madre de Boabdil) tiene surtidor central, estilo Renacimiento, proba¬ un blemente del XVII o XVIII rodeado de arriates de boj. siglo Cuatro majestuosos cipreses de follaje verde obscuro dan la nota definitiva al conjunto. Otro patio el de la Reja, asi llamado ixir una reja que es en el mismo y según la leyenda estuvo tras ella recluida hay, doña Juana la Loca. Poca cosa de notable tiene este patio; un surtidor central, cuatro cipreses y el pavimento de guijarros que forman graciosos arabescos. Sin embargo, sea ¡xir el suave mur¬ mullo del surtidor, por la esbelta majestad de los cipreses o por la invisible huella mental que en el transcurso del tiempo van es¬ tampando las generaciones en el alma de las cosas, lo cierto es que no hay quien, al entrar en este patio, no se vea gratamente sobrecogido por su peculiar encanto. Está dominado el patio de la Reja por un pórtico de dos pisos, desde donde se divisa el ame¬ no panorama del Albaicin y el valle del Darro. La vegetación de estos patios es relativamente moderna, pero cabe suponer que la tradición haya conservado la forma y estruc¬ tura que tendrían en tiempo de la dominación árabe. Aunque el Patio de los Leones carece actualmente de plan¬ tío, es muy probable que en la época árabe contuviese vegeta¬ ción, núes los espacios intermedios entre los cuatro canales que desde la famosa y magnifica fuente del centro se dirigen a los cuatro ámbitos del patio, no son otra cosa que arriates en espe¬ ra de nueva generación de plantas, pues no se conciben tan exten¬ sos espacios desnudos construcción árabe. en una Al este del Patio de los Leones hay varias ruinas de anti¬ guos edificios, entre los cuales se han efectuado modernamente algunas plantaciones para acrecentar la amenidad del conjunto. También merece mención el edificio llamado Estancia de Bracamonte, por haber servido de residencia habitual al escu¬ dero del conde de Tendilla, primer gobernador cristiano de la Alhambra. Preside este edificio una gran alberca. A la izquierda se ven algunas árabes antiguas, casas la derecha una dimi¬ y a nuta mezquita, de la época de Júsuf I, convertida por los cris- tianos en oratorio. Recientemente se ha plantado un jardín, algo de acuerdo con la tradición árabe, que domina el conjunto. Contiguo a la antigua Alcazaba está el jardín llamado de los Adarves, especie de terraza con arriates de boj, bancos y mu- retes cubiertos dejazmines reales, plumbagos, rosales, beliotro- 1X)S y geranios de hiedra ; y en la cima de los muretes macetas con geranios, rosales, claveles y otras plantas de flor, a seme¬ janza de las terrazas del Generalife, del que muy luego habla¬ remos. Desde este jardín se disfruta al atardecer de una maravi¬ llosa visión de Granada. Contiguo a la Alhambra está el palacio de Carlos V, en cu¬ yo frente se extienden unos arriates de boj, plantados en el si¬ glo XIX junto con los soberbios olmos del bosque de la Alham¬ bra. "GENERALIFE" Prosiguiendo el camino que conduce a la Alhambra y dejan¬ do este edificio a la izquierda, divisamos el Generalife, sito en una ¡lequeña ladera de la montaña. La única entrada de esta también famosa y admirable cons¬ trucción, está porticada por hermosa avenida de cipreses, una que por lo angosta parece más larga de su justa extensión. Al llegar al extremo de la avenida, se creerla el turista fren¬ te a la puerta de una venta cervantina o de una casa solariega. Tras la ¡lenumbra de un pórtico de columnata, pavimenta¬ do de lindo mosaico de guijarros, se descubre el magnífico Jar¬ dín de Zoraya, en forma de terraza con una acequia central en cuyas márgenes hay una hilera de surtidores de entrecruzados chorros que describen en el aire plateados arcos. Por las márge¬ nes de la acequia se extienden arriates circuidos de mirto y plan¬ tados de rosales, jazmines, alteas, adelfas, jeringuilla, malvarrosa, hierba Luisa, nardos, azucenas y otras plantas de olorosas fio- res que, salpicadas por el agua de los surtidores, brillan al beso del sol y embalsaman el ambiente. Al final de este jardín se levanta el edificio que en 1319 man- dó construir el califa Abulualid Ismail, según infiere de la se inscripción árabe estampada en uno de los aposentos. El jardin conserva su traza primitiva, aunque ha sufrido posteriores mo¬ dificaciones. A la derecha del Jardin o Patio de Zoraya se extiende una terraza que lo continúa y completa, mientras que por la izquier¬ da se prolonga una galería cubierta, de construcción relativa¬ mente moderna, en cuyo centro se abre un oratorio. Desde la terraza se domina otra situada a inferior nivel con varios sur¬ tidores rodeados de arriates de boj y una glorieta de cipreses, desde donde contempla se una espléndida vista de la Alhambra y del valle del Darro. Una de las ventanas del piso bajo del edificio da a un patio con surtidor central rodeado de arriates de boj, ix)r el estilo de! Patio de Baraja de la Alhambra. Las habitaciones aposentos interiores conducen al Jardin o de la Sultana, llamado también Patio del Ciprés de la Sultana, a un nivel intermedio entre el Jardin de entrada y las terrazas. Muy típica y original es la traza de este jardín. Es el con¬ junto un parterre en forma de U que un tiempo estuvo rodeado de boj o de mirto hoy lo está de boneteros japoneses. El espa¬ y cio central de la U forma una especie de península dividida en lX)rciones : la central es un estanque cuadrado con surtidor, y las dos laterales son arriates de flores. En las orillas hay numerosos surtidores cuyos chorros refrescan el ambiente y riegan las plan¬ tas a la par que producen vistosos juegos de agua. Está el jardin cercado por altos muros que en mejores tiem¬ pos tapizaba el follaje de los numerosos cipreses a su pie plan¬ tados y de los que uno solo subsiste. Un pórtico estilo Renacimiento y una escalera de quince pel¬ daños dan acceso a los jardines altos, que constan de cuatro terrazas superpuestas, en cada una de las cuales hay arriates floridos con cerco de boj, combinados con jDequeños surtidores. La primera y la segunda terraza se comunican por medio de una escalera central de dos tramos. De la tercera se pasa a la cuarta por otra escalera de anchos y bajos peldaños, situada en el extremo derecho del Jardín y cubierta de frondosas parras. Las tapias de separación de las terrazas están cubiertas, unas por madreselvas, hiedras, parra virgen, rosales y demás plan¬ tas trepadoras y otras por setos de cipreses, bojes, tuyas y lau¬ reles. En el punto culminante se levanta un mirador de construc¬ ción relativamente moderna. La primera terraza comunica por su lado izquierdo con la última, mediante una típica escalera de 50 peldaños y tres re¬ llanos, con surtidor central, toda ella entoldada por añosos lau¬ reles. A cada lado de esta escalera hay un múrete sobre el que se extiende atarjea de tejas verdes vidriadas, por donde a ma¬ una nera de murmurante arroyuelo corre el agua. En el fondo de la escalera se nos aparece la clara nota de una fuente que or¬ lada de macetas de vistosas flores, relumbra a la radiante luz del sol. Característica peculiar de estos Jardines es la sencillez de los elementos ornamentales y la originalidad de su traza en ar¬ mónicas combinaciones del clarobscuro y de y sombra. luz El agua es el elemento dominante, pues por doquiera se ba¬ ila, una veces con la plácida mansedumbre de un estanque, otras con el bullicioso movimiento de las fuentes y surtidores, aquí en plena luz solar y allá velada por la regalada sombra de las glo¬ rietas o bajo las bóvedas que forma el entrecruzado follaje de los árboles. Para alimentar las fuentes de los Jardines del Generalife fué necesario desviar en parte el cauce del Darro y hacer obras de canalización que son todavía asombro de la moderna ingeniería. Muy discutida, en diversidad de opiniones, ba sido la eti¬ mologia de la palabra Generalife. Creen unos que era la mansión de arquitecto, tomando un la palabra Generalife como corrupción de Djennat Alarif, que significa en árabe Jardin del Arquitecto ; pero otros opinan que deriva su nombre del de Djennet-el-Arif, que significa Jardín alto. Quizás fuera un lugar de recreo de los sultanes de Grana- da o residencia de alguna favorita, pues tiene la finca una sola entrada, los Jardines altos se pasa por las habitaciones inte¬ y a riores sin comunicación libre con el exterior. Sólo el Jardin de entrada era accesible a los extraños al palacio. Cuando los Reyes Católicos se apoderaron de Granada, su¬ frió algunas leves transformaciones el Generalife, que duran¬ te largos años fué propiedad de la familia del musulmán re¬ negado Ibn Hud a quien se lo cederían los monarcas cristia¬ nos en premio de sus servicios. Más tarde pasó a manos de los marqueses de Campotejar, y tras largo pleito es hoy propiedad del Estado, que conser¬ va el Generalife sin torpes restauraciones. JARDINES DE CORDOBA Ni rastro queda de los famosos Jardines que en tiempo de los Abderramanes eran ornamento de Córdoba. Sin embargo, de tradición netamente árabe es el famoso Pa¬ tio de los Naranjos de la mezquita, con su sistemfi de atarjeas al pie de los árboles para el riego. Cerca de las ruinas del antiguo Alcázar, donde según cuen¬ tan los historiadores estaban situados los Jardines de la época culminante del Califato, existen hoy algunos, que si bien no son de la época árabe, están trazados al estilo de la jardineria musulmana, y aprovechando elementos auténticos. Albercas que hermanan la utilidad con la belleza; ingeniosos juegos de agua para dar mayor eficacia decorativa al agua del riego; glorietas de cipreses y jazmines; grandes norias entoldadas con tupidos emparrados ; tales son los elementos decorativos del jardin cordobés. Pero lo más característico particular de la ciudad en este de los califas son sus patios, extienden soberbiamente que se en admirable contraste dentro las pequeñas y blancas casas de angostas entradas y herméticas ventanas que forman las estre¬ chas callejuelas de la vieja ciudad. El patio es amplio, elegante¬ mente porticado, con fuente central y macetas de palmeras, he- lechos, claveles, hortensias y rosales, mientras que por paredes y columnas trepan las airosas enredaderas. La contemplación de uno de estos patios infunde en el áni¬ mo y en la mente el sentimiento y la idea de hallarse todavía en una ciudad árabe, y reviven en la memoria las descriixiones de Córdoba por los autores árabes que la denominaron la A'o- via de Andalucía por la blancura de sus casas. Jardines del Renacimiento REAL MONASTERIO DEL ESCORIAL Especialmente interesantes son los Jardines del Real iNIo- nasterio del Escorial, de aire tan austero como el edificio que circundan. A lo Monasterio se extiende una largo del lado oriental del gran terraza con unaserie de patios cercados por tapias de pie¬ dra coronadas de elegante cornisa. Cada patio tiene una fuente central con surtidor, rodeada de arriates con dibujos geomé¬ tricos, trazados por la disposición de bojes centenarios, entre cuyos claros medran rosales y azucenas, y por las tapias trepan jazmines y rosales. Al pie de la terraza se dilata un huerto, con el que comunican los patios por una escalera interior. Una espaciosa alberca en cuyas aguas se reflejan el Monas¬ terio y las terrazas, almacena el agua de regadío. En el interior del famoso ediflcio, se admira el magnifico pa¬ tio de los Evangelistas con un templete central provisto de cua¬ tro estanques alimentados por otras tantas fuentes, y en cuyo alrededor se recortan artísticamente lindos arriates de boj que semejan finísima alfombra de color verde glauco. El murmullo del agua contrasta con la sugerente quietud del sitio, a que presta mayor recogimiento la austera y suave gracia de las galerías que circundan el j>atio. La construcción del Monasterio comenzó el año 1563 y es¬ tuvo primeramente dirigida por Juan Bautista de Toledo, que había trabajado a las órdenes de ÍMiguel Angel en la edifica¬ ción de San Pedro de Roma. Muerto Juan Rautista de Toledo, le sucedió Juan Herrera, quien ¡ruso remate al edificio en 1584. De esta época datan los jardines cuyo mayor mérito estri¬ ba en la feliz armonía y congruencia con el carácter arquitec¬ tónico del Monasterio. JARDINES DE ARANJUEZ En el hoy Real Sitio de Aranjuez se alzaba en el siglo xv una casita propiedad del Maestre de la Orden de Santiago, a quien se la compraron los Reyes Católicos para convertirla en casa de camjjo y lugar de rejMso, durante las regias cacerías. Varias veces se aposentó en aquella casa de campo la reina Isabel I de Castilla, y el rey Carlos I la amplió con un jxibellón de caza mejor adecuado a las exigencias cinegéticas. Felipe II enamoróse de aquel sitio ixar la abundancia de las aguas y la frondosidad de las arboledas, y encargó a Juan de Herrera, que ajustándo.se a los ]>lanos trazados ix)r Juan Bau¬ tista de Toledo, construyesepalacio con jardines anexos. un Un incendio en 1660 y otro en 1665 destruyeron el palacio, a.unque por fortuna queda de aquella época el Jardín de la Isla, vastísimo arriate de boj, dividido y sul)dividido en otros arria¬ tes subalternos, que dejan entre si calles y plazas plantadas de corpulentos olmos, con fuentes, estanques, bancos y estatuas. Pero el más bello orníuuento de este jardin son los naturales efectos de luz que producen los grandes lienzos luminosos de las plazoletas, en contraste con el umbráculo que forman las co¬ pas de los centenarios árboles. El Jardin de la Isla, asi llamado por estar en una isla del I ajo, es del estilo de los jardines franceses e italianos anterio¬ res a Le Nôtre, pero con la peculiar característica de valerse para la traza ornamental de los elementos propios del suelo. El Jardin del Principe denota la influencia italiana. Está adornado con bellas esculturas de .Vlgardi, el decorador de la villa Pamphila Doria de Roma, del escultor francés Dimanclie. y Tainliién son interesantes los jardines de la Casa del Labra¬ dor. en el mismo Aranjuez, de estilo Imi^erio, que mandó plan¬ tar Carlos IV en 1803 a semejanza y remedo del Pequeño Tria- non. Fd resto del parque es notable por suexuberante vegetación. Pertenece su traza al siglo xix con areglo a los cánones del jar¬ dín de ])aisaje, entonces en pleno predicamento, con ejemplares de árboles de toda especie. Desde el siglo xvi fueron famosos en toda Europa los Jar¬ dines de Aranjuez, algunos de cuyos rincones inmortalizó Wláz- quez en el lienzo. Así como Versalles pregona la magnificencia de la Corte de Francia tiempos del Rej' .Sol, así también Aranjuez, }X)r en la grandiosidad, nobleza y arte de los elementos ornamentales de su palacio y por la tónica peculiar de sus jardines, nos habla de la severa majestad de los Austrias. "REAL SITIO DE LA GRANJA" Alpie de la ladera septentrional de la cordillera del Guada¬ rrama diez kilómetros de Segovia, se asienta el irequefio y a unos poblado de San Ildefonso, en cuyo término municipal está el Real Sitio de La Granja, más famoso por su grandiosidad que por su perfección. Deseoso Felipe V de hallar amparo contra los tórridos estíos de la meseta central, y atormentado por el nostálgico recuerdo de Versalles donde transcurriera juventud, se propuso y logró su remedar en La Granja la célebre residencia de placer de los mo¬ narcas franceses. En conjunto es el Real Sitio de La Granja un dilatado bos¬ que a manera de parque que cubre la falda de la montaña, con el palacio por base, extensos parterres laterales y otro central pro¬ visto de copiosísima cascada. i\l estilo de Versalles, los cruces de los innumerables sende- ros, avenidas y calles del parque forman plazoletas con estanques, surtidores y fuentes de vistosísimos juegos de aguas, que preci¬ samente son la peculiar característica de La Granja. .Se nutren las fuentes de un vasto depósito de dos hectáreas de superficie a 1,250 metros de altura, llamado ix)r su grandio¬ sidad "El Mar". Entre las más notables fuentes citaremos ¡a de la Fama, los Baños de Diana, la Fuente del Dragón, de Letona o de las Ra¬ nas, la de las Tazas, la de la Reina, la del Ramillete, la de An¬ drómeda, la de las Tres Gracias, y la cascada de las Carreras de Caballos, reminiscencia de los Baños de Apolo de Versalles. En general, los Jardines de La Granja adolecen del vicio de origen de ser una imitación de los de Versalles. El palacio de Versalles está en el punto culminante, desde donde se domina el parque, y sin dificultad se percibe su clara y fácilmente comprensible traza, cuyo eje es la gran avenida cen¬ tral tapiz verde, que se pierde en lontananza. En San Ildefonso, el palacio está situado en el plano infe¬ rior de cara a la montaña, y las avenidas del parque son cortas y mueren lánguidamente en la falda del Guadarrama. No se domina el paisaje desde el palacio, por lo que le falta lamajestad de los fronteros espacios de amplia área que corres¬ pondiesen a la grandiosidad del edificio. Los grandes arriates o parterres son en forma de boulingrin al estilo francés, bellamente decorados con arabescos de bojes re¬ cortados sobre un fondo de verde césped. Los grupos escultóricos y las estatuas que adornan las fuen¬ tes y plazoletas no tienen otro valor que el de elementos orna¬ mentales, pues muy poco es su mérito desde el punto de vista del arte escultórico, lo que por otra parte no es extraño, pues todas aquellas ol)ras jDertenecen al ya decadente estilo de Luis XV. En cambio, los Jardines de La Granja cobraron fama, y me¬ recidamente la conservan, por la abundancia, magnificencia y vistosidad de sus juegos de agua, resueltos con tan insuperable acierto que de mucho aventajan a los de Versalles. Las curvas d,e los chorros están perfectamente calculadas para formar vis- tosos ramilletes que, heridos por el sol, brillan con los siete re¬ flejos del iris. Las obras del Real Sitio de San Ildefonso empezaron en 1720 3' conclineron veinte años después. El trazado del parque estuvo a cargo del escultor Renato Cartier 3^ del dibujante de jardines Boutelet, auxiliados por el ingeniero IMarsan 3- los jar¬ dineros Solís 3' Betelú. Las esculturas son todas ellas obras de cinceles franceses, co¬ mo los de Frénun, Thierry, Pitué y los hermanos Dmnanche. A ])esar del empeño que los artistas pusieron en dar a su obra la magnificencia correspondiente a la corte española, pare¬ ce que el Re3' Felipe V no quedó muy satisfecho de las obras, y dícese que el dia de la inauguración o estreno de los juegos de agua, cuando los cortesanos se deshacían en elogios del tan para ellos maravilloso esi)€Ctáculo, exclamó el monarca : —¡ Bah ! jMe he gastado tres millones para divertirme tres mi¬ nutos. El parque, esi>ecialmente en sus arboledas, está visiblemente alrandonado. Es de desear para el ¡larque un porvenir más de acuerdo con el esplendor que sin duda en un tiempo tuvo. "EL RETIRO DIÎ ¡MADRID" El Parque de Madrid, llamado vulgarmente El Retiro, con¬ serva unaporción de jardín antiguo, conocida del público con el nombre de El Parterre. Es un verdadero jardín lindamente trazado, con arriates de boj, bancos, estatuas y una fuente, al estilo de los ya desapareci¬ dos Jardines del Buen Retiro que en tiempo de Felipe IV había frente al palacio del mismo nombre. Limita esta porción del Retiro un alto muro que forma una terraza descendente jxír ambos lados en amplia escalinata de có¬ modos peldaños. Varias estatuas artísticamente distribuidas con- tribiu'en a dar sabor 3' aire de época al conjunto. En los terrenos que actualmente ocupa el Parque del Reti- ro poseía el Conde Duque de C.)livares una dilatada huerta, que en 1631 la transformó en amenísimos jardines inaugurados con una brillante fiesta cortesana. En 1636 empezó la construcción en aquel mismo sitio de un palacio,terminado en 1639, que consta¬ ba de un central con dos amjílias alas que encuadra¬ gran cuerpo ban un jardín, que es precisamente el todavía conservado en el Parque del Retiro con leves modificaciones. "JARDINl.es DF. GALICIA" Los venerables palacios de Galicia y Asturias nos ofrecen jar¬ dines de ¡xicuHar carácter, más semejante al melancólico de los vetustos castillos y abadías de Inglaterra, que al jubiloso y ri¬ sueño de las costas mediterráneas. Los ]rrincipales elementos de estos jardines galaicos son el agua, el césped, los árboles corpulentos y las vetustas piedras cu¬ biertas de musgo y aprisionadas por las plantas trepadoras. La abundancia de agua en el hermoso suelo de Galicia con¬ siente dejar que se muestre en su esix)nlánea actitud, sin necesi¬ dad de disciplinarla en albercas, canalículos y atarjeas, cual pre¬ ciada riqueza que conviene exhibir como sucede en los jardines árabes. .\ veces el caudal de agua deriva de un e.xtenso y tranquilo lago formado por un recodo del rio, como ix)r ejemj)lo en Oca. En otros alimentan parajes las inagotables fuentes naturales con sus perennes aguas un estanque rodeado de césped, cuya lím- l)ida sujíerficie parece espejo del cielo y todo él un diamante en¬ garzado por mano de habilísimo orfebre en una colosal esmeralda. La neblina y la natural humedad del clima de Galicia dan una inconfundible y peculiar tónica a estos jardines. Crece el césped en las junturas de las piedras recubiertas de musgo, y las fachadas de los palacios, que las enredaderas asal¬ tan basta el cornisamento, suscitan la idea de que entre el jar- din y el palacio hay tan intima relación, tan mutua correspon- dencia, que es imposible concebirlos aislados y uno sin el otro. Hay entre ambos armonía y no contraste. La neblina sirve de suave pantalla a la ofuscante refulgen¬ cia de un sol excesivamente vivo, y los matices del césped }• de las frondosas arboledas armonizan con las floridas matas de rododendros, peonías, hortensias, azaleas, begonias y espireas. Son los Jardines de Galicia como un sedante para el turis¬ ta que acaba de embriagarse en la derrochadora luminosidad mediterránea. "JARDINES DE }.íALLORCA" -Al pie de las montañas de Valldemosa, en un paraje de es¬ pléndida belleza, encantan la vista los Jardines de Raxa, que a no ser jxir las esculturas que los adornan, más bien pudieran in¬ cluirse entre los de tradición árabe que entre los de influencia ita¬ liana, i)ucs por su traza en terrazas y la distribución del agua recuerdan los Jardines del Generalife. En tiempos de la dominación árabe hal.úa en el lugar donde están los Jardines de Raxa el mismo lago que todavía subsiste y fué poderoso estímulo para el trazado de los jardines. Su más señalada característica es la famosa escalinata que desde la trasera del piso principal del edificio conduce al altillo donde se abre la vasta alberca o depósito de agua. 1.a e.scalinata está cortada por rellanos correspondientes a otras tantas terrazas que extienden a uno y otro lado, con se arriates plantados de pinos, naranjos, cipreses, adelfas y lirios blancos y morados. En lo alto de la escalinata abre .se una plazoleta semicircu¬ lar rodeada de columnas ornamentales }• un cuenco en forma de concha alimentado por el agua del de¡>ósito, que fluye de te¬ rraza en terraza por dos atarjeas abiertas a cada lado de la es¬ calinata, de.sde cuya cima se domina el edificio situado en me¬ dio de un espacioso patio, con un i^equeño jardín de boj festo¬ neado en el e.xtremo meridional. Kaxa jjerteneció al cardenal Despuig, quien allí pasó el resto de su permanencia en Roma. Eaíibelleció el vida, después de larga jardin con numerosas estatuas según el gusto de la época y fun¬ dó la famosa biblioteca, posteriormente vendida por el conde de JNlontenegro, último heredero de la finca. Poco resta ya de las valiosísimas joyas de arte que fueron atesorando las familias Despuig y Saforteza, propietarias de Raxa, cuyos jardines medio abandonados podrían inspirar sen¬ timentales estrofas a un ix)eta romántico. IvOs Jardines de Alfabia fueron propiedad de un emir ára¬ be, quien se supone mandó construir el gran depósito de agua que hábilmente canalizada alimenta las soberbias plantaciones de naranjos y limoneros, además de la huerta digna por su tra¬ za y cultivo del título de jardín. Reminiscencia de la tradición árabe es un amplio y umbroso emparrado entolda dos hileras de pilares de piedra sobre que los cuales descansan los arcos de la bóveda, líntre los pilares hay bancos de asiento y de trecho en trecho surtidores cuyos chorros se entrecruzan 3' suelen dar una ducha involuntaria al desprevenido visitante. El empedrado j^avimento, la bóveda entoldada por las fron¬ dosas parras y el ambiente refrigerado por el agua, hacen este lugar agradable y digno de la exquisita sensibilidad de los orien¬ tales. Abundan en Mallorca los bellos paisajes con casas de cam- IX) y señoriales mansiones adornadas ix)r emparrados, fuentes, miradores, albercas, artísticos patios 3' jardines, que si bien no datan de la época árabe están trazados de conformidad con la t radición musulmana. .Sin embargo, en las construcciones urbanas ya no se ad¬ vierte tan separadamente como en las rústicas la influencia de dicha tradición, pues el origen de los famosos patios de las ca¬ sas solariegas de Palma se ha de buscar en las de Barcelona y en las de Génova 3' otras ciudades de Italia, con las que estu¬ vieron en frecuente contacto los moradores de la incomparable isla dorada. Jardines Neoclásicos En la ciudad de Valencia, cerca del puente del Real y a la entrada del camino del Grao, se extiende el Jardín de Monfor¬ te, plantado a principios del siglo xix, de estilo neoclásico, ins¬ pirado en los jardines italianos y en las láminas de los tratados de arquitectura a la sazón en predicamento. Por su armónica proporción es notable la copiosa escultura del jardin artísticamente distribuida. Aunque no es muy extenso, no escasean las glorietas de ci- preses, los arriates de boj y el emparrado de jazmines. Este jardín, con los del Laberinto de Horta, Casa Gomis, de Fournier Cuadros y Granja Vieja de Plorta, en Barcelona, son los contados ejemplares de Jardín Neoclásico que todavía subsisten,pues desde mediados del siglo xix empezó a cundir la moda de los jardines de paisaje que destruyó muy hermosos e interesantes ejemplares de los siglos xviii y xix. Afortunadamente parece que se va iniciando la restaura¬ ción del buen gusto, que imjredirá la destrucción de valiosas obras de arte, para substituirlas por ridículos riachuelos artificiales, montañas de piedra pómez y cascadas de cartón jfiedra de abomi¬ nable estilo rococó. BIBLIOGRAFIA.—Aljiagro (Ant.,) : Museo Granadino de Anti¬ güedades. Byxe i.V. ji a.): Spanish Gardens and Patios; Provintia! - houses in Spain. - Fabié (.Ant.) : Viaje por España de J. de Binghen, L. de Rotzmital de Blatna, Giucciardini y Andrés Navajero. - Fores¬ tier (J. N.) : Jardins; Les jardins d'autrefois et les jardins d'aujour¬ d'hui. -Galloti : Le jardin et la maison arabe au Maroc. Lampérkz - y Romea (V.) : Arquitectura civil española de los siglos i al xvir. - Sa- ladi.n: Manuel d'art musulman. - Padre Sigüenza: flistoria primitiva del Monasterio del Escorial. -Triggs (H. Inigo) : Gardens Craft in Eu¬ ropa. - Whittlesey: The minor ecclesiastical domestic and garden ar- cliitecture of Southern Spain. Les vieux Jardins 'i:sT à juste titre que les jardins espagnols jouissent d'une renommée impérissable. Les auteurs de toutes les époques les ont qualifiés d'enchanteurs et de poétiques et les Ara¬ bes, bien connus pour leurs goûts voluptueux, ne leur ont pas marchandé des éloges qu'ils méritent d'ailleurs encore de nos jours tout autant qu'autrefois. Parmi ses inépuisables trésors artistiques, l'Espagne i)ossède les jardins les plus anciens de l'Europe, grâce au patrioti.sme de la douce et lumineuse Andalousie qui se refusa toujours à s'assi¬ miler l'art étranger au détriment du sien propre. Cependant si on voit se conserver jusqu' à nos jours les jar¬ dins andalous comme également quelques autres genres que nous décrirons au cours de ce travail c'est surtout grâce à leurs quali¬ tés toute spéciales comme aussi à leur parfaite adaptation au milieu ambiant. Chaque chaque région exhale en effet de son sol une pays et sorte d'haleinequi pénétre choses et |)ersonnes et leur commu¬ nique un aspect caractéristique impossible à confondre et qui identifie le pays avec ses habitants à tel point qu'il devient diffi¬ cile de les considérer séparément. Les tempéraments doués d'exquise sensibilité artistique sen- tent le charme si^écial de chaque modalité de la beauté et de mê¬ me que les jardins anglais, italiens et français sont dignes d'ad¬ miration, de même le sont aussi les jardins d'Espagne tant his¬ pano-arabes que style Renaissance ou néo-classiques. Etant donné que l'art des jardins utilise comme éléments les arbres les plantes que produit le sol naturellement, il va de soi et ([ue les types qui offriront le plus de grâce et de perfection, ces deux qualités de toute oeuvre artistique, seront précisément ceux qui se seront les mieux identifiés avec l'ambiant du pays. 11 n'est nullement besoin cependant d'avoir recours à des effets de grande recherche car l'émotion esthétique émane plu¬ tôt de quelque chose d'indéfinissable. Transportons-nous aux Jardins de l'Alhambra de (Irenade, dans ce réduit de merveilleux attrait qui s'appelle le Patio de Da- raja ou de Dar Aicha. Quel est donc ce charme fascinant qui éveille de si vive façon notre émotion ? Il n'y a là ni sculptures colossales, ni reliefs délicats, ni beau.x carreaux de faience d'e- blouissant éclat. Il y a simplement un jet d'eau qui danse et mur¬ mure, des platcs-l)andes entourées de buis, quatre cyprès et des .sentiers pavés. Il ne peut y avoir plus de sobriété dans l'emploi des éléments décoratifs iwurtant l'art y déborde avec une pu¬ et reté et grâce faite d'eau et de lumière et peut être aussi une augmentée par la légère patine dont l'a recouvert l'imperceptible caresse du temps. Les Jardins arabes et hispano-arabes Après avoir envahi la Péninsule Ibérique au viii"= siècle, les Arabes y répandirent leur civilisation si caractéristique, calquée sur la civilisation orientale le donne à comme prévoir leur provenan¬ ce et le contact intime qu'ils conservaient avec elle. L'art des jardins fut connu des Orientaux dès la plus haute antiquité; les Arabes, continuateurs des traditions artistiques des civilisations orientales du passé et race d'exquise volupté héri¬ tèrent en même temps de leur goût pour les jardins. Le premier calife de Cordoue,. Abd-er-Rahman cpii régnait vers la moitié du ix^ siècle imjwr- avait la passion des jardins et ta de Syrie, de l'Inde et de Perse quantité de plantes alors in¬ la connues dans la Péninsule, entre autres le palmier (Phoenix dac- tylifera), le grenadier et le pêcher. A en juger par les descriptions que nous ont laissé les auteurs arabes des villes de Séville, Cordoue, Grenade et Tolède, ce qui nous reste aujourd' hui de leurs jardins n'est qu'un pâle reflet de ceux qu'elles possédaient autrefois. Malgré tout nous pouvons nous imaginer facilement les grands jardins arabes en nous rappelant qu'ils ont toujours pour type original le "patio" ou jardin intérieur qui caractérisait l'ha¬ bitation arabe. Les maisons étaient de dimensions très réduites et toute la richesse et le luxe du propriétaire s'étalaient dans le "patio" que venait rafraichir l'eau d'une fontaine placée au centre ou de plu¬ sieurs distribuées aur les côtes ; l'eau recueillie par une rigole en poterie allait alimenter un bassin. avait aussi des plates-bandes entourées de myrtes nains Il y et plantées de plantes à fleurs, de cyprès, de palmiers, de citron¬ niers, d'orangers et de lauriers ; des plantes grimpantes, ja,smins rosiers, s'enroulaient autour de colonnes ou s'accrochaient aux murs, lesquels étaient recouverts d'un enduit ou tapissés de ca¬ rreaux de faience et la cour pavée de menus caillou.x ou de gran¬ des dalles. La coutume arabe de vivre renfermé entre les murs de la maison .sans fenêtres ni grilles ni balcons, influe sur la structu¬ re jardin qui est fait d'une succession de cours séparées ])ar du de gros murs de pisé dont la partie supérieure sert de galerie ; des portes et des grilles permettent de passer de l'une à l'autre, sauf toutefois à la partie affectée au sérail ou harem à laquelle on n'a accès que par les salles intérieures et qui est tout à fait isolée du restant de la maison comme aussi des jardins. Les Jardins du Généralife comme aussi quelques "patios" de l'Alhambra nous offrent, dans leur agencement général, des exemples du pur style arabe. Les autres sont des transforma- tions dues à des artistes mozaral)es, c'est-à-dire des artistes ara¬ bes qui habitaient les régions reconquises par les chrétiens. Ce¬ pendant il n'y eut pas altération dans la conception essentielle du jardin et les modifications affectèrent seulement les details secondaires. "JARDINS DES ALCAZARS ROYAUX DE SEVILLE" Les alcazars actuels furent édifiés respectivement par le roi Pierre de Castille et par l'empereur Charles-Quint d'Allemag¬ ne, premier roi de ce nom en Espagne. Us furent édifiés sur l'emplacement même de la forteresse construite par les Arabes sous le régne de Jusuf-Abu-Yakub a la fin du xii"^ siècle et dont il ne reste le moindre vestige : elle nous est cei)endant connue par les cbroniques des historiens arabes. Les jardins s'inspirent du style et de la tradition arabes; ils furent en effet tracés par des arti.stes mozarabes par ordre de Pierre le Justicier xiv'= siècle et plus tard modifiés au jiar Char¬ les P'· roi d'Espagne et empereur d'Allemagne. •Ces jardins sont entourés de murailles et rien à l'e.x- térieur ne trahit leur existence. Leur origine arabe se revèle clairement particulier dans le en grand bassin qui. du centre, distrilnie l'eau jusque dans les derniers recoins du jar¬ din: les arabes avaient en effet une ])rofonde intuition de l'hy¬ draulique appliquée à la terre et nous en avons pour ¡)reuves la transformation en jardins d'une incroyable fertilité des regions autrefois arides de Valence de Murcie d'Andalousie, comme et aussi l'effort que signifie la dérivation du Darro afin d'alimen¬ ter les fontaines de l'Alhambra et du Géneralife. Un chroniqueur espagnol antérieur a la Reconquête dit, en faisant allusion aux villes arabes, que leurs maisons sont toutes soigneusement blanchies, entourées de parcs touffus et pourvues d'eau en abondance pour arroser les rosiers, les jasmins, les buis et les myrtes. Les plates-bandes des jardins de TAlcazar de Séville sont disposées en contre-bas afin de rendre plus efficaces tant les arrosages que les pluies. Les allées sont dallées afin de i)ouvoir V promener nu-pieds sans avoir les inconvenients de la boue par temps pluvieux ni de la poussière en temps de sécheresse. Au croisement des allées, des jets d'eau rafraîchissent l'air et ravissent l'oreille de leur bruissement mélodieux tandis que çà el là d'autres jets d'eau secondaires sortent directement à ras de terre en minces filets dont l'eau, grâce à sa fraîcheur, mitigé les ardeurs de l'été le plus suffocant. Les séparation, larges et épais dont le fond, d'un murs de blanc de neige, fait ressortir le verdeur du feuillage émaillé des fleurs des plantes grimpantes, sont également utilisés comme élémenr dans l'ornementation artistique et leur effet est encore rehaussé par le clair-obscur des portails qui mettent en commu¬ nication les différents "patios". Ces murs ont en outre leur utilité pratique; en été ils abri¬ tent les jardins contre les vents embrasés du désert qui soufflent assez souvent à Seville en même temps qu'ils gardent la fraî¬ cheur répandue par les fontaines et par le feuillage des arbres ; en hiver ils contribuent à conserver la chaleur du soleil dont les rayons traversent sans peine le liranchage veuf de feuilles des arlîres lesplus corpulents. Les jardins occupent dans l'actualité une suijerficie de six hectares; une bonne partie fut transformée en jardins à l'an¬ glaise au siècle dernier puis reconstitués récemment en revenant au style primitif ; s'ils n'en offrent pas toute la pureté, ils sont toutefois plus en harmonie avec la tradition arabe, Conune éléments citons: le grand principaux de ces jardins bassin de l'entrée entouré d'une jolie lialustrade de fer toute simple avec, au centre, une statue de Mercure de style italien; la fontaine dite de Pierre le Cruel avec un lion assez curieux sculpté en les petites fontaines avec bancs en beaux pierre ; carreaux qu'on trouve au croisement des allées ; et de faience enfin le magnifique pavillon de Charles-Quint entouré d'un portique dont les gracieuses arcades Idanches sont revêtues de céramique. Adossés aux colonnes, tout autour du ixjrtique, des bancs égalenients revêtus de céramique; un double rang d'oran¬ gers complète l'ensemble. Au centre du pavillon de Charles-Quint se trouve une fon¬ taine dont l'eau s'écoule dans une rigole. Le sol est pavé de da¬ lles luxeuses et les soubassements des murs sont faits de beaux carreaux de céramique. Les massifs sont entourés les uns de buis formant dessin, les autres de myrte; des orangers, des citronniers, des lauriers, des i)almiers, des magnolias et autres arbustes à fleurs belles ou odoriférantes occupent le centre. 11 également y a labyrinthe de cyprès dont le tracé est- un moderne et établi à l'endroit même qu'occupait autrefois le pri¬ mitif et qui fut reconstruit lorsqu'on en retrouva le dessein sur une dalle du pavillon de Charles-Ouint. IBien que p-lantes et arbres aient dû être renouvelés et chan¬ gés un grand nombre de fois au cours du temps, l'exubérance et la rapidité de la végétation ne tardent pas à rétablir l'har¬ monie de l'ensemble de telle manièreque tout en changeant d'arbres et de plantes d'une époque à l'autre, l'allure caractéris¬ tique du jardin se conserve tout comme l'espèce humaine qui subsiste à perpétuité malgré la constante rénovation des indi¬ vidus. "JdêS JARDINS DE L'ALHAMBRA DE GRENADE" Le magnifique et monimiental ensemble qui constitue l'Alham- bra de Grenade est situé le sur plateau de la montagne de l'Asa- bique où s'établit au siècle Mohamet-ben-Jusuf-ben Na- sar-Alhamar, le Rouge, premier roi de la dynastie des Naza- ries de Grenade. Il y trouva une vieille forteresse qu'il fit agran¬ dir et dont il ne reste aujourd'hui aucun vestige. Cet admirable palais et forteresse <à la fois, fut édifié par les quatre premiers rois de la seconde branche de la dynastie des Nazaries, qui furent: Abulualid Ismail (1314-1325); Moha¬ med V (1325-1333); Abu Hachah Yusuf I®"" (1333-1354); v Mahomed V (1354-1391). Yusuf Ifit faire la tour de Coma¬ res et Mahomed V le fameux "patio" des Lions. Il y a dans l'enceinte de l'Alhambre trois cours-jardins ou jardins-cours car ils participaient de ces deu.x destinations au temps des splendeurs du royaume arabe de Grenade : ce sont le "patio" des Myrtes, celui des bassins et celui de Daraja plus connu sur le nom de I.indaraja par corruption du nom initial. I.e jardin des M}'rtes est de forme rectangulaire avec, à chaque extrémité, portique surmonté d'un i>etit jet d'eau un dont la vasque de pierre est en forme de tasse et dont l'eau ruisselle par une rigole jusqu'au bassin situé au centre même du "patio". Ce bassin est également de forme cuadrangulaire et son eau cristalline et tranquille est comme un miroir limpide où se réflètent les arcades des portiques et la tour de Comares. Sur toute la longeur des côtés du bassin il y à une plate-bande en¬ tourée de myrtes. Lejardin de Daraja (Dar Aicha, maison d'Aicha, mère de Boabdil) possède un jet d'eau central, style Renaissance, datant probablement du xviL ou du xviii"-' siècle et entouré de ¡letits massifs de buis. Quatre cyprès majestueux donnent i)ar leur feuillage vert sombre la note définitive à l'ensemble. Un autre "patio" est celui de la Grille ainsi noirqué en rai¬ son de la grille qui s'y trouve et derrière laquelle, à en croire la légende, vécut enfermée Jeanne la Folle. Il n'y a là rien de bien notable: un jet d'eau central, quatre encyprés et un dallage de petits cailloux qui dessinent de gracieu¬ ses arabesques ; cependant, qu'il faille l'attribuer au doux mur¬ mure du jet d'eau, à la fière majesté des cyprès ou peut être même à cette invisible empreinte mentale qu'avec le temps les générations impriment au.x objets, le fait est que quiconque pé¬ nétre dans ce jardin se voit agréablement surpris par son char¬ me tout particulier. Un portique à deux étages surmonte le "pa¬ tio" de la Grille et on jouit de là, du panorama tranquille de l'Albaicin et de la vallée du Darro. Les plantes qui ornent tous ces patios sont de plantation relativement récente mais il est à supposer que la tradition a conservé la forme et la disixisition qu'ils avaient au temps de la domination arabe. Bien quele patio des Lions soit aujourd'hui veuf de toute végétation il semble fort probable qu'à l'époque arabe il en fut jKiurvu ; les espaces vides qu'on peut voir entre les quatre ca¬ naux qui, partant de la fameuse et magnifique fontaine centra¬ le. aboutissent aux cjuatre coins de la cour ne sont certainement lias autre chose que des plates-bandes qui attendent une noin e- 11e génération de plantes d'ornement, car on ne ireut d'autre ])art admettre l'existence d'aussi grands espaces découverts dans l'agencement d'un patio arabe. A l'est du patio des Lions on voit les ruines d'anciens édi¬ fices au milieu desquelles on a fait de nos jours quelques plan¬ tations pour agrémenter l'ensemble. Mentionnons aussi l'edifice connu sous le nom de "Demeu¬ re de Bracamonte" et qui servit de résidence habituelle à l'écu- \'er du comte de Tendilla. premier gouverneur chrétien de l'Alhambra. Le plus notable de cet édifice est son gran bassin. ,A gauche on i)eut voir quelques vieilles mai.sons arabes et à la droite une toute jx;tite mosquée de l'époque de Yusuf I que les cbrétiens convertirent en un oratoire de délicate ornementa¬ tion. Tout récemment on y a planté jardin plus ou moins en un harmonie avec la tradition arabe qui domine l'ensemble. Tout près de l'antique Alcazaba se trouve le jardin dit "des .\rdaves" sorte de terrasse avec des massifs de buis, des bancs et des murets recouverts de jasmins, cle phunbagos, de rosiers, d'héliotropes et de géraniums grimpants; sur le haut des murs et en pots, des géraniums, des rosiers, des oeillets et autres plan¬ tes à fleurs tout comme sur les terrasses du Généralife dont nous parlerons bientôt. De ce jardin on peut jouir dans les après-midi d'été, d'une siqDerbe vue panoramique de Grenade. Auprès de l'Alhambra se trouve le palais de Charles Quint sur le devant duquel s'étalent des massifs de buis, plantés au xix'= siècle en même temps que les magnifiques ormes du parc de l'Alhambra. "LE GENERALIFE" En suivant le chemin qui conduit à l'Alhambra, si nous laissons cet édifice à notre gauche, nous apercevrons le Géné- ralife, placé sur une légère pente de la montagne. L'entrée unique de cétte construction, également fameuse ef admirable, est précédée d'une belle avenue de cyprès que son peu de largeur nous fait paraitre plus longue qu'elle ne l'est en realité. Arrivé au bout de cette avenue, le touriste pourrait se croi¬ re devant la porte d'une maison de campagne du temps de Cer¬ vantes ou d'une demeure de la noblesse campagnarde. Derrière la pénombre d'un portique à colonnades pavé de belle mosaïque de petits cailloux on découvre le magnifique jar¬ din de Zoraya en fonne de terrasse, avec une rigole centrale dont les bords sont garnis d'une série de jDetits jets d'eau qui s'entrecroisent et décrivent dans l'air leurs arcs argentés. Sur les bords de la rigole s'étendent des plates-bandes entourées de myrtes et plantées de rosiers, de jasmins, d'althées, de lauriers- roses, de seringas, de roses trémières, de citronnelle, de nards, jde lis et d'autres plantes encore dont les fleurs, mouillées par les gouttelettes des jets d'eau, scintillent sous les baisers du so¬ leil et embaument l'athmospère. A l'extrémité du jardin s'élève l'édifice qu'y fit construire en 1319 le calife Abulualid Ismaïl comme l'indique l'inscription arabe de l'un des appartements. Le jardin conserve encore son tracé primitif bien qu'il ait souffert par la suite des modifications. A la droite de la cour ou jardin de Zo¬ raya s'étend une terrasse qui le continue et le complète tandis que sur la gauche et dans son prolongement se trouve una ga¬ lerie couverte, de construction relativament moderne, au centre de laquelle s'ouvre l'oratoire. De cette terrasse, on en domine une seconde placée à moindre niveau avec un certain nombre de jets d'eau entourés de massifs de buis et un rond-point de cy¬ près d'où l'on jouit d'un splendide coup d'oeil sur l'Alhambra et la \'allée du Darro. Une des fenêtres du rez-de-chaussée de l'édifice donne sur un patio dont le jet d'eau central est entouré de massifs de buis etrappelle style le patio de Daraja de l'AIhambra. i>ar son Les salles ou appartements intérieurs donnent accès au jar¬ din de la Sultane qu'on ap^jelle aussi "Patio du Cyprès de la Sultane" situé à un niveau intermédiaire entre le jardin de l'entrée et les terrasses. Le tracé de ce jardin est tout à fait typique et original. C'est un terrain en forme de U dont l'entourage, autrefois de buis ou été remplacé par des fusains du Japon. de myrte, a L'espace central du U forme une sorte de presqu'île divisée en portions. Au centre un étang rectangulaire avec son jet d'eau et sur les côtés des plates-bandes remplies de fleurs. Sur les bords, d'innombrables petits jets d'eau refraîcbissent l'atmos¬ phère et arrosent les plantes tout en produisant par leurs jeux de superbes effets. Ce jardin est entouré de hautes murailles que tapissait jadis le feuillage de nombreux cyprès plantés à leur pied et dont quelques-uns à jreine sulisistent encore. Un ix)rtique style Renaissance et un escalier de quinze mar¬ ches donnent accès aux jardins les plus élevés comixtsés de quatre terrasses sujîeiqxisées ; elles sont ornées de parterres de fleurs entourés de buis avec combinaisons de petits jets d'eau. La communiquent entre elles par un es¬ première et la seconde calier central à deux volées. va de la troisième à la quatrième On par un autre escalier à marches basses et commodes situé à la droite du jardin et couvert de treilles. Les murs de séparation des terrases sont les uns tapissés de chèvrefeuilles, de lierre, de vigne vierge, de rosiers et autres plantes grimpantes d'ornement, les autres agrémentés de bouquets de cyprès, de buis, de thuyas et de lauriers. Au ix)int le plus élevé se dresse un Ijelvédère de construc¬ tion assez moderne. La première terrasse communique du coté gauche avec la dernière au moyen d'un escalier tout à fait typique, comprenant cinquante marches et trois paliers avec au centre un jet d'eau. De chaque côté de cet escalier un muret supjxírte une rigole en tuiles vertes emaillées clans laquelle l'eau cout avec le doux mui-mure d'un ruisseau. Au fond de l'escalier une fontaine en¬ tourée de fleurs en pots donne une note plus claire et brille à la clarté du soleil. La caracteristiciue principale de ces jardins est la simplicité des éléments qui entrent dans leur composition comme aussi l'o¬ riginalité de leurs combinaisons harmonieuses de clair obscur, de lumière et d'ombre. L'eau en est certains l'élément dominant et circule partout, à moments avec la douceur tranquille du ruisseau, à d'autres avec le fracas tumultueux du torrent ou l'inoffensive impétuosité d'une cascade, ici au soleil en pleine lumière, là sous l'ombrage délicat des berceaux du sous les voûtes que forment les arbres par l'entrecroisement de leurs branches. Pour alimenter les fontaines du Jardin du Généralité il a fallu détourner en partie le cours du Darro et faire des travaux de canalisation qui provoquent l'étonnement des ingénieurs d'au¬ jourd'hui. On a discuté beaucoup sur l'étymologie du mot Généralife. Pour les uns c'était la demeure d'un architecte du nom de Djennat d'où proviendrait la dénomination de Djennat-Alarif et par corruption Généralife ; d'autres opinent que ce nom pro¬ vient de Djcnnet-el-Arif qui signifie Jardin élevé. Il aurait servi de maison de plaisance aux sultans de Grenade ou peut être même était-il la résidence de quelque favorite car il n'y a qu'une seule entrée et l'accès aux jardins les plus élevés ou terrasses ne peut avoir lieu que par les appartements intérieurs sans qu'il y ait li¬ bre communication avec l'extérieur. Seul le jardin de l'entrée était accessible aux jsersonnes étrangères au palais. Quand les Rois Catholiques s'emparèrent de Grenade, le Gé¬ néralife subit quelques transformations. Il resta pendant de lon¬ gues années propriété de la famille du musulman renégat Ibn- Hud à qui le cédèrent les monarques comme prix de ses servi¬ ces. Il passa parla suite aux mains des marquis de Campotejar pour devenir enfin, après un interminable procès propriété de l'Etat qui conserve le Généralité sans l'enlaidir par de maladroi¬ tes restaurations. "LES JARDINS DE CORDOUE" Il ne reste ni trace de ces fameux jardins qui étaient l'orne¬ ment de Cordoue au temps des Abderramans. Cependant le fameux "Patio des Orangers" de la mosquée est évidemment de pure source arabe avec son système de rigo¬ les au pied des arbres poub l'arrossage. Près des ruines de l'antique Alcazar, sur le lieu même où au dire des historiens, auraient été situés les jardins à l'époque de l'apogée du Califat, nous en trouvons aujourd'hui quelques-uns qui bien qu'ils ne soient pas de l'époque arabe n'en ont pas moins été tracés par une main experte dans l'art des jardins. Bassins qui joignent l'utilité à la beauté artistique; combinai¬ sons ingénieuses d'hydraulique pour rendre plus efficaces les arrosages; jets d'eau; tonnelles de cyprès et de jasmins; gran¬ des norias abritées par d'épaisses treilles, tels sont les éléments employés dans le jardin cordouan. Mais la caractéristique la plus saillante de la ville des Cali¬ fes consiste dans ses patios qui s'étendent majestueusement, for¬ mant un contraste admirable les petites maisons blanches, avec à entrées minuscules, à fenêtres hermétiquement fennées qui compo.sent les étroites ruelles de la vieille cité. Le patio est grand, précédé d'un élégant portique avec sa fontaine au milieu, ses palmiers en tonneaux, ses fougères, ses œillets, ses horten¬ sias et ses rosiers tandis que les plantes grimpantes s'accrochent avec grâce aux murs et aux colonnes. En contemplant un de ces patios on se croirait vraiment dans une ville réellement arabe et c'est alors que reviennent à notre mémoire les descriptions de Cordoue qualifiée par les auteurs arabes de "Fiancée de L'Andalousie" en raison de la blancheur éclatante de ses maisons. Les Jardins renaissance "Monastère Royal de l'Escurial" Les Jardins du Monastère Royal de l'Escurial, d'aspect aus¬ si austère que l'édifice qu'ils entourent, sont particulièrement in¬ teressants. Tout au long du côte oriental du Monastère s'étend une gran¬ de terrasse avec une série de patios entourés de murailles de pie¬ rre couronnées d'une élégante corniche. Chaque patio a sa fon¬ taine centrale avec jets d'eau, entourée de mJassifs à tracé géo¬ métrique; des buis centenaires en forment le dessin. Dans les espaces qu'ils laissent libres croissent des rosiers et des lis ; sur les murs grimpent les jasmins et les rosiers. Au pied de la terra- se s'étend un verger qui communique avec les cours par un es¬ calier intérieur. Lhi bassin qui reflète dans ses eaux le Monastère et les vaste terrassesemmagasine l'eau en vue de l'arrosage. A l'intérieur du fameux édifice on peut admirer le superbe "Patio des Evangélistes" avec son kiosque central flanqué de quatre bassins qu'alimentent des fontaines en même nombre et autour desquels déroulent leurs lignes artistiques deux beaux massifs de buis qui produisent l'effet d'un riche tapis de couleur vert clair. Le murmure de l'eau contraste avec la tranquillité suggestive de ce lieu dont le recueillement seaugmenté encore par trouve la grâce à la fois douce et austère des galeries qui entourent la cour. La construction du Monastère fut commencée en 1563 et d'abord dirigée par Jean Baptiste de Tolède qui avait travaillé sur les ordres de Michel-Ange à la construction de Saint Pie¬ rre de Rome. A la mort de Jean Baptiste de Tolède, Jean d'Herrera lui succéda et termina l'édifice en 1584. C'est de cette époque que datent les jardins dont le mérite principal est de s'harmoniser absolument et sous tous les rap¬ ports avec le caractère architectural du Monastère. "LES JARDINS D'ARANJUEZ" A l'endroit même où s'élève aujourd'hui la Résidence royale d'Aranjuez s'élevait au xv'= sièclepetite maison appartenant une au Grand-Maître de l'Ordre de Saint Jacques; elle fut achetée par les Rois Catholiques pour la convertir en maison de cam¬ pagne et en lieu de repos i:)endant les chasses royales. La reine Isabelle I de Ca,stilla séjourna plusieurs fois dans cet¬ te maison de campagne et le roi Caries I®' y ajouta un pavillon de chasse mieux approprié aux exigences cynégétiques. Philippe II s'éprit de ce site pour la grande abondance des sources et la frondaison des arbres et chargea Jean d'Herrera d'y construire un palais avec ses jardins en s'inspirant des plans lai- sés par Jean Baptiste de Tolède. En 1660 un premier incendie, puis un second en 1665 détruisirent le palais mais par fortune il nous reste de cette époque le "Jardin de l'Ille", vaste massif de buis divisé et subdivisé en massifs secondaires qui laissent en¬ tre eux des avenues et des rond-points plantés d'ormes corpu¬ lents et ornés de fontaines, d'étangs, de bancs et de statues. Mais le plus bel ornement de jardin est, sans contredit, le ce contraste auquel donnent lieu naturellement les jeux de lumiè¬ re et les oppositions entre les grandes tâches lumineuses des es¬ paces découverts et les ombrages des arbres centenaires. Le Jardin de l'Ille qu'on appelle de ce nom par suite de sa situation dans une île du Tage se rattache au style des jardins français et italiens antérieurs à Le Nôtre, avec cette caractéris¬ tique particulière cependant qu'il se vaut, pour la disposition or¬ nementale, des éléments que lui offre le sol de l'ndroit. Le Jardin du Prince laisse comprendre nettement l'influen¬ ce italienne; il est décoré de belles sculptures, œuvres d'Algar- di, le décorateur de la villa Pamphilia Doria de Rome et du sculpteur français Dumanche. Citons également commte dignes d'être vus les jardins de la "Maison du Laboureur", à Aranjuez même, de style Empire et que Charles IV ht planter en 1803; c'est une imitation assez réussie du Petit Trianon. Le reste du Parc se fait admirer par sa végétation exubé¬ rante. Son tracé date du xix'= siècle et est en tous jwints d'accord avec préceptes alors en vogue pour les jardins les paysagistes qu'on peuple d'arbres de toute espèce. Dès le XVI® siècle les jardins d'Aranjuez furent fameux dans toute l'Europe et les toiles de Velasquez en ont immortalisé di¬ vers sites. De même que Versailles étale la magnificence de la Cour de France temps du Roi Soleil, de même Aranjuez par la gran¬ au deur, la noblesse et l'art déployés dans l'ornementation de son palais comme dans l'agencement de ses jardins exprime la sé¬ vère majesté des souverains d'Autriche. "RESIDENCE ROYALE DE LA GRANGE" Au pied du versant septentrional de la cordillère du Guada¬ rrama et adix kilomètres environ de Ségovia se trouve le petit village de Saint Ildefonse dans le district duquel est enclavé le Palais Royal de la Grange plus fameux par son aspect grandio¬ se que par son mérite véritable. Phibpiie V dans son désir de se garantir des étés brûlants du plateau central de Castille et tourmenté d'autre part par le souvenir en quelque sorte nostalgique de Versailles où il avait passé sa jeunesse se propossa et réussit à imiter à la Grange la célebre résidence de plaisance des monarques français. Dans son ensemble la Résidence Royale de la Grange se com¬ pose d'une immense fôret agencée en parc qui, partant du palais situé à la base, s'étend au pied de la montagne et comporte éga- lement de grands massifs latéraux et un autre au centre avec une abondante cascade. Comme à Versailles les croisements des innombrables sen¬ tiers avenues ou allées du parc forment des rond-points avec étangs, jets d'eau et fontaines qui par les riches combinaisons de leurs jeux sont la principale caractéristique de la Grange. Un vaste dépôt qui s'étend sur deux hectares et placé à l'altitude de 1250 m. au dessus du niveau de la mer, alimente les fontaines. Parmi les plus remarquables citons celle de la Renommée, les bains de Diane, la fontaine du Dragon, celle de Letone, ou des Grenouilles, celles des Tasses, de la Reine, du Bouquet, celle d'Andromède, celle des Trois Grâces et la Cascade des Courses de Chevaux, réminiscence des Bains d'Appolon de Versailles. En général le défaut des Jardins de la Grange est de n'être qu'une contrefaçon de ceux de Versailles. Le palais de Versailles est situé sur la hauteur; depuis là on domine le parc et on peut se rendre compte clairement et d'une façon très compréhensible de sa disposition dont l'axe est la grande avenue centrale qui parait se perdre dans le lointain. A Saint Ildefonso le palais est, au contraire, situé tout à fait dans le bas face à la montagne de sorte et que les avenues du parc sont courtes et viennent en languissant mourir aux pieds du Guadarrama. Du palais on ne domine pas le paysage ; il lui manque de ce fait cette majesté que seules peuvent donner de grandes éten¬ dues en harmonie avec les dimensions grandioses de l'edifice. Les parterres sont de gazon avec entourage de buis taillé et formant des dessins délicats, de style français. Les groupes de sculpture et les statues qui font l'ornement des fontaines et des rond-points ont simplement un but ornemen¬ tal et sont de l>eu de mérite au point de Aaie artistique, ce qui ne peut étonner étant donné que toutes appartiennent au style dé¬ cadent des derniers temps du régne de Louis XV. En échange les Jardins de la Grange furent renommés et sont encore fameux par l'abondance, la magnificence et les su¬ perbes effets que produisent ses jeux d'eau combinés avec une habileté consommée et qui surpassent de beaucoup ceux de Ver¬ sailles. Les courbes des jets sont parfaitement calculées pour former de magnifiques bouquets qui, sous les caresses du so¬ leil brillent en reflétant les sept couleurs de l'arc en ciel. Les travaux de la Résidence Royale de Saint Ildefonse, com¬ mencés en 1720, furent terminés vingt ans plus tard. Le sculp¬ teur René Carlier et le dessinateur Bontelet firent l'agencement du parc aidés de l'ingénieur Marsan et des jai^diniers Solis et Betelu. Toutes les sculptures sont de ciseaux français, Frénun, Thie¬ rry, Pitué et les frères Dumanche. Malgré l'effort réalisé par les artistes ix)ur que leur œuvre fut, par sa magnificence, digne de la Cour espagnole, il parai- trait que Philippe V n'en fut pas très satisfait et on raconte mê¬ me que le jour de l'inauguration des jeux d'eau et tandis que les courtisans se confondaient en éloges sur le si^ectacle, le Monar¬ que se serait exclamé : —¡ Bah ! J'ai dépensé trois millions pour m'amuser trois minutes. "LE "RETIRO" DE MADRID" de Madrid, communément appelé le "Retiro", com¬ Le parc prend portion qui faisait partie des anciens jardins encore une et qui est connue du public sous le nom de "Parterre". C'est un véritable jardin à base de jolis massifs de buis avec des bancs, des statues et une fontaine de même style que les jar¬ dins du "Bon Retiro" aujourd'hui disparus et que du temps de Philippe IV on pouvait voir devant le palais de même nom. Cette partie du Retiro est entourée d'une haute muraille for¬ mant terrasse qui se termine à chaque extrémité en perrons à marches de faible hauteur. Quelques statues artistiquement pla¬ cées contribuent à donner à l'ensemble une apparence générale en hanhonie avec cette époque. A l'emplacement même actuellement occupé par le parc du Retiro le Comte Duc d'Olivares possédait de vastes champs qu'il fit transformer 1631 beaux jardins dont l'inaugura¬ en en tion donna lieu à une brillante fête a laquelle assistèrent la plu¬ part des courtisans. En 1635 commençait à cet endroit même la construction d'un palais qui fut terminé en 1639, composé d'un corps central avec deux grandes ailes entre lesquelles se trouvait un jardin qui est précisément celui qui figure encore dans le parc du Retiro avec quelques légères modifications. "LES JARDINS DE GALICE" Les palais vénérables de Galice et d'Asturies nous offrent des jardins d'un caractère tout particulier qui évoque plutôt la mélancolie des châteaux délabrés et des antiques abbayes d'An¬ gleterre que le joyeux sourire des côtes méditerranéennes. Les principaux éléments de ces Jardins de Galice sont l'eau, le gazon, les arbres corpulents et les rochers délabrés recouverts de mousse et emprisonnés par les plantes grimpantes. L'abondance de l'eau qui caractérise la belle region de Gali¬ ce permet de l'utiliser telle que nous l'offre la nature sans qu'il soit nécessaire de la discipliner au moyen de bassins, de ¡petits canaux ou de rigoles pour en faire montre ensuite comme d'une matière précieuse comme on le fait dans les jardins arabes. Quelquefois l'eau provient d'un gran lac naturel au.x eaux tranquilles, formé par une sinuosité de la rivière; c'est le cas qui se présente à Oca. Ailleurs d'innombrables sources naturelles alimentent de leurs eaux intarissables étang entouré de gazon un et dont la surface tranquille parait refléter le ciel comme un énor -me diamant enchâssé ]5ar un orfèvre de génie dans une émerau- de colossale. La brume et l'humidité naturelle du climat de Galice donne à ces jardins une tonique caractéristique absolument imjxjssi- l)le a confondre. Le gazon s'infiltre dans les joints des pierres recouvertes de mousse et les façades des palais que les plantes grimpantes assai¬ llent jusqu'aux corniches évoquent l'idée d'une relation intime et parfaite entre le jardin et le palais, à d'une corresixjndance tel impossible de les concevoir l'un sans l'autre. point qu'il est Il y a entre eux harmonie sans le moindre contraste. Le brouillard voile légèrement l'éclat excessif d'un soleil ex¬ trêmement vif et les nuances du gazon et des touffes d'arbres s'harmonisent merveilleusement avec les rhododendrons en fleurs, les pivoines, les hortensias, les azalées, les begonias et les spi- rées. Jardins de Galice sont comme un Les sédatif pour le touriste qui vient de s'enivrer de lumière sur les côtes ensoleillées de la Méditerranée. "LES JARDINS DE MALLORQUE" Au de Valldemosa, dans un parage d'u¬ pied des montagnes ne incomparable beauté on se sent charmé à la vue des Jardins de Raxa. Si ce n'etainet les statues, qui leur servent d'ornement on pourrait les cataloguer plutôt dans les jardins arabes que dans les italiens en raison de leur disixisition en terrasses et de la dis¬ tribution des eaux qui rappelle les jardins du Généralife. Au temps de la domination arabe il y avait déjà à l'empla¬ cement même des jardins de Raxa le même lac qu'on y voit en¬ core aujourd'hui et cette circonstance influa puissamment dans la disiX)sition du jardin. Leur caractéristique la plus signalée est le fameux i^erron qui, de la partie arriéré de l'étage principal de l'édifice donne ac¬ cès au coteau sur lequel s'ouvre le grand bassin ou réservoir d'eau. Le perron est divisé plusieurs paliers qui corresixindent à en une même nombre de terrasses tendues de chaque côté avec des massifs de pins, d'orangers, de cyprès, de lauriers roses et de lis blancs ou mauves. Sur le haut du ]i:)errons'ouvre une place en demi-cercle en¬ tourée de colonnes ornementales avec une vasque en forme de coquille alimentée par l'eau du dépôt qui court de terrasse en terrasse par deux rigoles ouvertes de chaque côte de l'escalier; depuis le haut on domine l'édifice situé au milieu d'une vaste clairière avec petit jardin de buis festonné à l'extrémité un sud. Raxa appartint au cardinal Despuig qui vint passer là le res¬ tant de vie sa après un long séjour à Rome. Se conformant au mauvais goût de l'époque il voulut orner le jardin de nombreu¬ ses statues et enfin fonda la fameuse bibliothèque que vendit plus tard le comte de Montenegro, dernier héritier de la pro¬ priété. Bien peu de chose nous reste encore aujourd'hui des trésors artistiques inestimables qu'avaient réunis les familles et Saforteza Despuig propriétaires de Raxa dont les jardins en état de complet abandon pourraient inspirer de sentimentales à un poète strophes romantique. Les Jardins d'Alfabia furent autrefois propriété d'un émir arabe qui, suivant la tradition aurait fait construire le grand dé¬ pôt d'eau dont les canalisations bien comprises alimentent les su¬ perbes plantations d'orangers et de citronniers sans compter les terres arrosées qui par leur disposition et leurs cultures mérite¬ raient d'être qualifiées de Jardins. Cotnme réminiscence de la tradition arabe, on y trouve une grande treille formant ombrage et qui couronne deux rangées de pilastres de pierre sur lesquels s'appuient les arcs qui forment la voûte. Entre les piliers des bancs et çà et là des jets d'eau dont les filets s'entrecroisent et menacent d'une douche inattendue le touriste distrait. Le sol pavé, l'ombrage de la tonnelle de vielles treilles et la fraîcheur que l'eau entretient dans l'air font de ce lieu un site particulièrement agréable et bien digne de l'exquise sensibilité des orientaux. ]\iallorque abonde en beaux parages avec maisons de cam¬ pagne ou demeures seigneuriales agrémentées de treilles, de bel¬ védères, de bassins, de cours artistiques et de jardins qui bien que ne datant pas de l'époque arabe sont pourtant disposés en parfait accord avec la tradition musulmane. Remarquons en passant que dansles édifices des villes on ne retrouve pas autant que dans les constructions rurales l'influence de cette tradition; les fameuses cours des maisons seigneurales de Palme s'inspirent de celles de Barcelone, de Gênes et autres cités d'Italie avec lesquelles étaient en contact fréquent les ha¬ bitants de l'incomparable île dorée. Les Jardins néo-classiques A Valence, près du jxint du "Real" et à l'entrée de la rou¬ te du Grao s'étend le jardin de Montfort planté au début du xix^, siècle, de style néo-classique et qui s'inspire des jardins ita¬ liens comme aussi des planches des traités d'architecture en vo¬ gue à cette époque. Leplus grand nombre des sculptures qui, artistiquement dis¬ tribuées, ornent ce jardin son remarquables par leurs propor¬ tions harmonieuses. Bien que d'extension réduite il y a un assez grand nombre de rond-points de cyprès, de massifs de buis et de tonnelles de jasmin. Ce jardin coniime ceux du Labyrinthe d'Horta, de Casa Go¬ mis, de Fournier Cuadros, Vieille Ferme de Horta, à Barcelo¬ ne, est un des rares jardins néo-classiques qui nous restent en¬ core, puisque à partir du milieu du xix'= siècle commença la mo¬ de des jardins paysagistes qui motiva la destruction d'un gran nombre d'exemplaires néo-classiques aussi beaux qu'intéressants. 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Among Spain's inexhaustible artistic treasures are the oldest gardens of Europe thanks to the patriotism of the pleasant, sun¬ ny land of Andalusia that would never consent to sacrifice its own art to foreign influences. The i)reservation until today of the Andalusian gardens and others that we shall describe is chiefly due to their peculiar cpia- lities and their perfect adaptation to the local atmosphere. Each country and each district exhales from its soil a breath that influences things and persons giving them their characteris¬ tics and ummistakable asjDect and so assimilates the country to its inhabitants that it is impossible to consider them separately. Temperaments of exquisite artistic sensibility i^erceive the special enchantment of each phase of beauty and just as the En¬ glish, French and Italian Gardens are worthy of admiration so are the varieties of Hispano-Mauresque, renaissance and neo¬ clàssicgardens of Spain. As the gardens have for its natural elements the trees and plants growing from the soil the most perfect examples, showing the qualities of every work of art, are those that are most closely identified with the atmosphere of the country. Yet require farfetched effects, as near¬ they do not therefore ly always the aesthetic emotion is derived from something al¬ most indefinable. Let us the Garden of the Alhambra at Granada, to this go to corner of enchantingmagnificence called the Patio (Court) of Daraja or Dar Aicha. What is its fascinating charm that awa¬ kens such emotion? There are no collosal sculptures nor skilful reliefs, nor the reflection of light on gaily coloured tiles. We see merely a spray of clear water, some causeways bordered by a ho.x hedge, 4 cypress trees and paved paths. It is a corner of the most sober elements but a pure work of art which derives its grace from the light, the air, and the delicate touch of the hand of time through the centuries that it has stood unchanged. Moorish & Hispano-Moresque Gardens The Iberian Peninsular was invaded in the VIII century by the Moors who develojred their peculiar civilisation, a reflection of the Orient whence they came and with which they were still in close contact: From the times of most remote antiquity the art of garde¬ ning was Orientals and the Moors inherited the known to the artistic traditions and its exquisite volup¬ of the ancient East tuousness, so they also inherited the taste for gardens. The first Kaliph of Cordova, Abd-er-Rahman who reigned about the middle of the IVth century was a great lover of gar¬ dens and imported from Syria, India & Persia multitudes of plants hitherto unknown in the Peninsula, among others the palm tree (Phoenix dactilifera) the pomegranate and the peach tree. If we may judge from the Aloorish descriptions of the ci¬ ties of Seville, Cordova, Granada and Toledo what now re¬ mains of their gardens is but a pale reflection of those that once adorned them. Nevertheless we may easily imagine what a vast Moorish Garden may have been like if we bear in mind that their origin was the court o enclosed garden peculiar to every Moorish house. The houses w-ereextensive, all the riches and luxury of the not owner were displayed in the court enlivened by a central foun¬ tain, or side ones, which flowed into a culvert and thence to a tank or pond. There would also be walks lined with low myrtle and plants with beautiful flowers, cypress trees, palms, lempns, orange- trees and laurels. Vines would twine around the columns and stray over the walls together with jasmine and roses. The walls were enriched by covering of tiles and the ground would be a p>aved by small stones or large flat tiles or stones. The Moorish custom of shutting oneself up in a house with¬ out windows or gratings or balconies influenced the structure of the garden that would consist ofa series of courts separated by broad walls, the tops of which would be used like a gallery with doors and grilles communicating one with another, except the part used as the seraglio or harem which was only accessi¬ ble from the inner rooms and did not communicate with the rest of the house or the gardens. In their general construction the gardens of the Generalife are of pure Moorish style as well as some of the courts of the Alhambra. The rest are modifications thereof made by some of the Mozarabs, that is to say the Moorish Artists living in the countries reconquered by the Christians. Nevertheless the prin¬ cipal idea of the garden would not be changed and the modifi¬ cations would only be in details. "THE GARDENS OF THE ROYAL ALCAZAR OF SEVILLE" The present Alcazar is the work of King Peter of Castille and of the Emperor Charles the V of Germany and first king of that name of Spain. It was constructed on the same spot that had been occupied by the iMoorish fortress built during the reign of Jusuf-Abu-Yakub towards the end of the XH century and of which no vestige remains although it is mentioned by Moo¬ rish historians. The gardens are of Moorish style and tradition as they were laid out by muzarabs by the order of Peter I "El Justiciero" in the XIV century and later on they were modified by- Charles V. The gardensare entirely enclosed by walls and one would not guessof their existence from the outside; their principal characteristic showing their Aloorish origin is the great pool sit¬ uate in the centre and providing water for every corner of the garden. The IMoors had the greatest intuition for the hydrau¬ lics of the soil as is shown hy their having converted to fruitful orchards the dry deserts of Valencia, ^furcia and Andalusia as well as the efforts to turn the Darro from its bed to supply wa¬ ter for the fountains of the gardens of the Alhambra and Ge- neralife. A Spanish traveller before the time of the reconquest re¬ lates of the Moorish towns that the houses are spotlessly white¬ washed, surrounded by luxuriant trees with abundant water for the rosetrees, jasmine, box and myrtle. The acqueducts of the gardens of the Alcazar of Seville are deep to more effectively use the rain and water. The paths are paved so that one may walk barefoot without being troubled by mud in rainy weather nor dust it when it is dry. '¡Where the paths cross the crystalline water of the fountain refreshes the air, its murmur caressing the ear and from time to time there are other subterranean jets that if desired shoot up from the ground in a thread of fresh water to mitigate the heat of a sul¬ try day in Summer. The wide thick walls, on the spotless white background of which the green foliage and colours of the flowers of the clim¬ bers stand out artistically, are a valuable element of oramenta- tion for the effects of light and shade produced by the deep doorways leading from one court to another. These walls have also their practical use as they protect the gardens from the hot desert winds that often blow over Seville and maintain the pleasant temperature provided by the foun¬ tains and foliage of the trees planted by the conduits, whilst in winter they help to retain the heat of the sun which passes through the bare branches of the massive trees. The present gardens occupy a space hectars a large of seven part of which was converted into a garden of English style in the last century ljut has now been restored to its original state which, although not pure is in harmony with the Moorish tradition. As the principal elements of these gardens we may mention the great pool at the entrance surrounded by a simple but grace¬ ful iron railing with a statue of Mercury in Italian style in the centre. The fountain called Don Pedro the Cruel's with a curious sculpture of lion in stone, the little fountains with benches of a beautiful tiles distributed at the crossing of the paths, the mag¬ nificent pavilion of Charles V surrounded by a portico of grace¬ ful white arches and the background faced with ceramics. Against the columns, around the portico there are benches also covered in ceramics. The whole in completed by a double row of Orange trees. In the centre of the pavilion of Charles V there is a foun¬ tain the water of which is carried off by a culvert. The ground is luxuriously paved and the lower part of the walls are covered wdth beautiful tiles. The water-ways are lined, some with box hedges with de¬ signs cut out of the plant itself, others with myrtle, orange-trees, lemons, laurels, palm-trees, magnolias and shrubs of beautiful and scented flowers. There is also labyrinth of cypresses of modern design in a the sameplace where another existed in ancient times. It was reconstructed from a design found on one of the tiles of the pavilion of Charles V. THE GARDENS OF THE ALHAMBRA OF GRANADA The magnificent and monumental "Ensemble" of the Al- hambra of Granada are situate on the top of the mount of Asabica where in the XIII century Mohamed ben Justif ben Nasar Al- hamar, the Red, first King of the Dynasty of the Nazaries of Granada established himself, finding there already an old for¬ tress that he enlarged but of which not the slightest vestige now remains. The admirable palace and fortress, was the work of the four first Kings of the second dynasty of the Na- zarie, namely Abulualid I Ismail (1314-1325) Mohamed IV (1325-1333) Abu Hachah Jusuf 1st (1333-1354) and Moha¬ med V (1354-1391) Jusuf I had the famous Tower of Comares built and Mohamed V the famous Court of Lions. Within the boundaries of the Alhambra there are three court-yard gardens or garden-courts as they partook of the cha¬ racter of both during reign of the splendid granadine Moorish Kings: The Court of the Arrayanes, that of the Albercas and that of Daraja called also Lindaraja by a corruption of the word. The Court of the Arrayanes is of rectangular shape with a portico at each end under which there is a little fountain in the form of a cup of stone the water of which runs by a con¬ duit to the tank in the centre of the court. The tank is also of rectangular form and its crystalline water is like a transparent mirror in which we see reflected the graceful arches of the por¬ ticos and the Torre of Comares. Along each side of the tank there is a lined with myrtles. causeway The Court of Daraja (Dar Aicha, the House of Aicha, the mother of Boabdil) has a central fountain in the renaissance style probably of the 17th i8th century surrounded by bor¬ or ders of box. Four majestic cypress trees give the whole a de¬ finite note with their dark green foliage. Another Court is that of the Reja (Railing) so called from a grille in it behind which, the legend runs. Doña Juana the Mad was detained. There is but little of note in this court : a central fountain, four cypresses and of stones that form gra¬ a pavement ceful arabesques. Nevertheless, be it the soft murmur of the fountain, be it the majestic forms of the cypres trees or only the invisible traces that the hand of time and generations have gra¬ dually stamired upon the place, certain it is that none can enter this court without being sensible of its ireculiar charm. The patio de la Reja is dominated by a iX)rtico of two floors from whence may be discerned the pleasant panorama of the Albaicin and the valley of the Darro. The vegetation of these courts is relatively modern but it is to be supposed that tradition has preserved the form and structure they had in the times of the Moorish rule. Although the Court of Lions is now without any plants it is highly probable that in the times of the Moors it was ador¬ ned with vegetation as the spaces in between the four channels which from the magnificient central fountain run to the four corners of the nothing else but conduits court are waiting for generation of ornamental plants as in a Moo¬ a new rish building such extensive nude spaces cannot be conceived. To the East of the Lions Court there are ruins of several buildings among which some plantations have been made to in¬ crease the general pleasant effect. The Estancia de Bracamonte is also worthy of mention as having been the habitual residence of the steward of the Count of Tendilla, first Christian governor of the Alhambra. A great pool presides over this building, to the left a num¬ ber of antique Moorish Houses may be seen and to the rigth a diminutive Mosque of the iieriod of Jusuf I transformed by the Christians into an oratory. Recently a garden has been planted somewhat in accordance with the Moorish traditions. Adjoining the old Alcazaba is the Garden called de los Adar¬ ves, a sort of terrace with box causeways, benches and walls covered with jasmine, plumbagos, climbing roses, geraniums and ivy; on the tops of the walls pots of geraniums, roses, car¬ nations and other flowering plants similar to the terraces of the Generalife which we shall sjjeak of later. From this garden on a summer's afternoon there is delightful view over Granada. a Adjoining the Alhambra is the palace of Charles V along the front of which are some walks of Box planted in the XIX century together with the superb elms of the woods of the Al- ham])ra. "GENERALIFE" Following the road that leads to the Alhambra and leaving these buildings to our left we see the Generalife situate on a small ledge on the side of the hill. The only entrance to this famous and admirable edifice is approached by a handsome avenue of cypress trees which seems to be longer than it really is owing to its narrowness. On arriving at the end of the avenue the tourist would sup¬ pose himself to be before the door of an inn of Cervantes' time or of a country manor house. Through the shade of a columned portico paved with a pleas¬ ing mosaic we discover the magnificent garden of Zoraya, in the form of terraces with a central canal bordered by a row of water jets that in the air forming a series of silvery ar¬ cross ches. Beside the canal are paths surrounded by myrtles and rose trees, jasmine, marsh-mallow, rose-bay, syringa, mallow-rosa, Luisa-herhs, spikenard, white lillies and other sweet smelling plants that, splashed by the jets of water shine in the rays of the sun and ¡rerfume the atmosphere. At the end of this garden stands the building that in 1319 was built by order of the Khalif Abulualid Ismail according to the inscription in Arabian in one of the rooms. The gardens re¬ tain their original disposition although they have suffered some modifications. To the right of the garden or court of Zoraya their is a te¬ rrace that continues and completes it whilst to the left there is a covered gallery of relatively modern construction in the centre of which an oratory has been opened. From the terrace we over¬ look another at a lower level with several fountains surrounded with box, lined paths and a bower of cypress trees from which there is a splendid view of the Alhambra and the valley of the Darro. One of the windows of the lower floor of the building looks unto a court with a central fountain surrounded with paths li¬ ned with box in the of the of manner court Daraja in the Al- hambra. The inner rooms lead to the Garden of the Sultana also call¬ ed the Cypress Court of the Sultana at an intermediate level between the entrance Carden and the terraces. This garden is typical and original. It is a space like very the lettei U that was surrounded by hedges of box or myr¬ once tle and now by Japanese prick-wood. The central space of the U forms a sort of peninsula that is sub-divided, the central part being a square tank with a fountain and the two sides beds of flowers. On the borders are many jets of water that at one and the same time water the plants, refresh the atmosphere and pro¬ duce a most pleasing play of water. The garden is surrounded by high walls that in former times were covered by the foliage of the numerous cypress trees pla¬ ced at their base only few of which now exist. A portico of renaissance style and a staircase of 15 steps give access to the higher gardens which consist of four superim¬ posed terraces in each of which there are flower Ijeds surround¬ ed by box and watered by little jets. The first and second terrace communicate by means of central steps in two flights. From the third you pass to the fourth by a series of low broad steps to the extreme right of the garden, covered by vines. The walls separating the different terraces are covered with ivy, wild vines, roses and other climbing plants together with cypress trees, laurels, box and sandarach trees. The first terrace communicates the left with the last on by a typical staircase of in three flights with a foun¬ some 50 steps tain in the centre all covered by close growing laurels. On either side of this stairway is a wall, the top of which is covered with green glazed tiles down which runs a murmuring stream of water. At the end of the steps appears the clear note f)í a fountain surrounded by l)rightly blooming flowers in pots reflecting the ])rilliant sunlight. peculiar characteristic of these gardens is the simplicity of the ornaments and the originality of their design in harmonious combinations of light and shade. Water is the dominating element, for you find it wherever you go, sometimes with the gentle murmur of the brook and at others with the gay splashing of the torrent or the spurt of the fountain, here in the full light of the sun, there in the shade of the arbours or under the archways formed by the foliage of the trees. To supply the water for the fountains of the Generalife the Course of the Darro had to be partly changed and canalisation works were made that are still the marvel of modern engineers. The Generalife and the original pur¬ etymology of the name pose of the Palace have been discussed by many holding diffe¬ rent opinions. Some believe it was the mansion of an Architect called Djenat whence the name Djennat Alarif corrupted to Ge¬ neralife; but others hold that the name is derived from Djen- net-cl-Arif which means High Garden. Perhaps it was a pleasure haunt of the Sultans of Granada or tlie residencie of some favourite as the estate has only one entrance and to the higher gardens one passes through the inner rooms communication with the out-side. Only the without any free entrance garden was accessible to those not belonging to the palace. When the Catholic Kings took posession of Granada the Ge¬ neralife suffered some slight alterations and for many years it was the property of a converted muslin Ibn Hud to whom the Christian monarchs gave it as a reward for his services. Later on it passed to the possession of the Marques of Cam- potejar and after a long law-suit it is now the property of the State which preserves the Generalife without any absurdities or foolish restorations. "GARDENS OF CORDOVA" Not a trace remains of the famous gardens that in the time of Abderramanes adorned the city of Cordova. Nevertheless the famous Court of the Orange trees of the Mosque is of pure Moorish tradition with its system of conduits at the foot of each tree for watering them. Near the ruins of the old Alcazar, where according to the historians were situate the gardens of the culminating ejxich of the Caliphate some exist today which even if they are not of the Moorish times are at least laid in the style of Muslim gardening. Pools that combine utility with ornamental beauty, ingenious play of water to render more effective the irrigation, fountains, bowers of cypresses and jasmine; great wells covered with thick foliage or wild vines, such are the decorative elements of the gardens of Cordova. But the most characteristic in this city of the Caliphs is its Courtyards which extend superbly behind the narrow entrances of the small white houses and hermetically closed windows of the narrow streets of this old city. The court is ample, with ele¬ gant porticos, a fountain in the centre with palms, ferns, roses, carnations and hortensias in pots whilst charming climbers find their way over the columns and walls. The contemplation of one of these courts fills the mind with the sentiments and idea of heing in a Moorish city and recalls the descriptions of Cordova by the Moorish writers who named it the Bride of Andalusia from the whiteness of its houses. Renaissance Gardens The Roy.\l Mon.\stery of the Escorial Especially interesting are the Gardens of the Royal Monas¬ tery of the Escorial as austere in type as the edifice they surround. Along the East sideof the Monastery a great terrace extends with a walls crowned by an series of courts surrounded by stone elegant cornice. Each court has a central fountain with borders round it in geometrical designs of box trees hundreds of years old between the opening of which we see roses and white lilies whilst the walls are covered with climbing roses and jasmine. At the foot of the terrace stretches a kitchen garden which commu¬ nicates with the courts by an inner stairway A spacious pool, in the waters of which the Monastery is re¬ flected, holds the water required for irrigation. Within the famous edifice you admire the magnificent Court of the Evangelists with a central temple provided with four tanks fed by as many fountains around which borders of box are cut in graceful lines which seem like a fine carpet of fresh green. The murmur of the water contrasts suggestive with the quiet of the scene and helps to a better appreciation of the aus¬ tere grace of the galleries tliat enclose the Court. The construction of the IMonastery began in the year 1563 and was at first directed by Juan Bautista of Toledo who had worked under Michael Angelo in the construction of St. Pe¬ ter's at Rome. On the death of Juan Bautista of Toledo he was succeeded by Juan de Plerrera who finished the edifice in 1584- The gardens are from this time and their greatest merit lies in the happy harmony with the architectural character of the Monastery. GARDENS OF ARANJUEZ In what istoday the Real Sitio de Aranjuez there stood in the Century a little house the property of the Master of the XV Order of Santiago from whom the Catholic Kings purchased it to convert it into a country house and place of rest during Royal Hunting parties. Queen Isabel the I f)f Castille frequently stayed there and King Carlos I extended it with a hunting pavilion more ade¬ quate to its purpose. Felipe II fell in love with the place owing to the abundance of water and the luxuriant growth of the trees and ordered Juan de Herrera to build palace and gardens in accordance a with the plans of Juan Bautista de Toledo. A fire in 1660 and another in 1665 de.stroyed the palace although fortunately there remains from that period the GARDEN OF THE ISLAND an enormous causeway of box-trees divided and subdivided into ways and paths and squares where we find great elms, ponds, foimtians, benches and statues. But the most beautiful orna¬ ments of this garden are the natural effects of light produced by the luminous canvasses of the o^Den spaces contrasted to the dark shade under trees centuries old. The Garden of the Island is so called because it is on an island of theTagus and is in the style of Erench and Italian gardens previous to that of Le Nostre but with the peculiarity of taking advantage of the native dements of the soil for its ornamental disposition. The Garden of the Prince denotes Italian influence. It is adorned with fine sculptures Ijy Algardi the decorator of the \-illa Pamphilia Doria in Rome and Ijy the French sculptor Di¬ manche. The gardens of the Casa del Labrador (House of the Labourer) are also interesting being in the Empire style in Aranjuez itself. They were planted in 1803 by Charles IV in imitation of the Little Trianon. The rest of the park is notable for its exuberant vegeta¬ tion. Its plan is of the xix century according to the canons of landscape gardening then in fashion with examples of trees of every kind. The Gardens of Aranjuez have been famous all over Europe since the xvi century and some corners of them have been immortalized by Velasquez on canvass. Just as Versailles shows the magnificence of the French court in the time of the "King Sun" so Aranjuez by the grand- ness, nobility and art of the ornamental elements of the palace and the peculiar character of its gardens tells us of the severe majesty of the Habsburgs. REAL SITIO DE LA GRANJA At the foot mountains of the of the Northern side of the Guadarrama some ten kilometres from Segovia lies the little village of San Ildefonso within the municipal boundaries of which is the Real Sitio de la Granja more famous for its gran- dure than for its perfection. Phillip V wishing to find some remedy for the torrid sum¬ mers tormented by memories of of the central table-land and Versailles where he had spent his youth proposed and succeeded in copying at La Granja the celebrated residence of the French monarchs. Altogether the Real Sitio de la Granja is an elongated wood like a park that covers the skirt of the mountain with the pa¬ lace at its base, extensive avenues at the sides and a central one with an abundant waterfall. IJke Versailles the the innumberable paths, crossings of avenues park form little squares and circuses and walks of the with ponds, fountains and showy play of water which are the peculiar characteristic of the Granja. The fountains are supplied from a vast deposit of two hec- tars surface measurement, 1250 metres above the level of the sea. Among the most notable fountains we may mention that of Fame, the Bath of Diana, the Fountain of the Dragon, the "Letona" or that of The Frogs, that of the Queen, that of the Nosegay, that of Andromeda, of the Three Graces and the Cascade of the Horse Races a reminisence of the Baths of Apollo at Versailles. In general the Gardens of the Granja suffer from the ori¬ ginal fault of being an imitation of tho.se of Versailles. The palace of Versailles stands at the highest point from whence the you dominate the whole park and may easily see its clear and easily comprehensible plan, the keystone of which is the great central avenue which seems to lose itself in the dis¬ tance. At San Ildefonso the palace is on a lower plane with its fa¬ ce towards the mountain and the avenues are short and gra¬ dually dwindle into the skirt of the Guadarrama. The palace does not command the landscape and conse¬ quently it lacks the majesty of spacious boundaries that would correspond to the grandiose edifice. The paths are of lawn lined by box cut out in lively designs in the French fashion. The sculptural groups and the statues that adorn the Foun¬ tains and crossroads have no other value than as ornamental elements ; they have very little merit as examples of the sculp¬ tor's art which is not surprising as they all belong to the deca¬ dent style of Louis XV. The Gardens of the Granja however gained fame which they justly retain for the abundance, magnificence and showi- ness of the fountains which were designed with such unexam¬ pled skill that they far surpass those of Versailles. The curves of the water-sprays are so perfectly calculated as to form char¬ ming bouquets that pierced by the sun's rays reflect all the co¬ lours of the rainbow. The works at the Real Sitio de San Ildefonso were begun in 1720 and finished twenty years later. The plan of the park was entrusted to the sculptor Renato Carlier and the draughts¬ man Boutelet assisted by the engineer Marsan and the garden¬ ers Solis and Betelu. The .scultpures are all the works of French arti.sts such as Frenun, Thierry, Pitue and the brothers Dumanche. In spite of the zeal of the artists to give to their work the magnificence due to the Spanish Gourt it seems that Phillip V was not very pleased with the work and it is said that the day the fountains played for the first time, when all the courtiers outbid each other in praise of the marvellous spectacle the mo- narch exclaimed "Bah! I have spent three millions to amuse myself for three minutes". THE RETIRO DE MADRID The Park of Madrid commonly called El Retiro retains a portion of the old gardens known to the public by the name of EL PARTERRE. It is a laid out with garden really prettily paths of box, benches, statutes and a fountain in the style of the gardens of the Buen Retiro that in the time of Phillip IV were opposite the jjalace of that name. This portion of the Retiro is bound by a wall that forms a terrace descending on either side in an ample series of broad steps. Several statues artistically distributed help to give taste and character to the whole. The ground occupied by the Park of El Retiro was now formerly of the Conde Duque de Olivares who in an estate 1631 converted it into handsome gardens which were inaugura¬ ted with a court festival. In 1636 the construction of a palace was begun in the same place that was finished in 1639. It con¬ sisted of a central building with two ample wings enclosing a garden which is precisely that still preserved in the Park of the Retiro with slight modifications. GARDEiNS OF GALICIA The venerable palaces of Galicia and Asturias offer us gar¬ dens of peculiar character more like the melancholy of the old a Castles and Abbeys of England than the smiling coasts of the Mediterranean. The principal elements of these gardens of Ga¬ licia are the water, the lawn, stout trees and ancient stones co¬ vered with moss and climbing plants. The abundance of water on the Galicia beautiful land of allow us to action without let it show itself in its sjxjntaneous any discipline of acqueducts or canals such as are used so suc¬ cessfully in the Moorish gardens. Sometimes the water supply is formed by a quiet and ex¬ tensive lake from an arm of the river as for instance in Oca. In other places the natural springs supply a pond surroun¬ ded by grass the surface of which seems like a mirror of the sky or a diamond set by the hand of a skilled goldsmith in a colossal emerald. The mist and natural dampness of Galicia give a special and unmistakable tone to these gardens. The grass grows in the joints of the stones covered with moss and the façades of the i)alaces v/hich the climbing plants cover up to the cornice suggest that there is such an intimate re¬ lation between the house and the garden, such a mutual inter¬ dependence, that it would be impossible to conceive the one with¬ out the other. There is harmony between them rather than contrast. The mist is a mild screen against the excessive heat of the sun, the tones of the lawns and foliage of the trees harmonize with flowering rhododendron bushes, peonies, hortensias, aza¬ leas, and begonias. The gardens of Galicia are soothing to the traveller who has saturated his sight and his spirit with the extravagant light of the Mediterranean. GARDENS OF MAJORCA At the foot of the mountains of Valldemosa on a site of splendid beauty the eyes are delighted with the view of the Gar¬ dens of Raxa, which, were it not for the scupltures with which they are adorned, might almost be included among those of Moorish tradition rather than in those of Italian influence as the plan in terraces and the distributions of the water reminds one of the Gardens of the Generalife. In the time of the Moorish dominion in the place where the Gardens of Raxa now are was the same lake that still exists and it was a powerful stimulant for the plan of the gardens. Their most notable characteristic is the famous flight of steps that leads from the terrace of the principal floor of the building to the level of the great pond or water deposit. The stairway is divided by landings that stretch from one side to the other like so many terraces and are plated with li¬ nes of pines, orange trees, cypresses, white and red lilies and rose-bays. At the top semicircular pla¬ of the staircase there is a little ce surrounded by ornamental columns and a bowl in the shape of a shell fed by water from the pond that flows from terrace to terrace by two channels opened on either side of the steps from the top of which you overlook the building situate in a spacious court with a little garden of box at the eastern end. Raxa belonged to Cardinal Despuig who spent the rest of his life there after a long residence in Rome. He wanted to adorn the garden with many statues according to the not im¬ peccable taste of the period and he founded the famous library that was afterwards sold by the Count of Mortenegro, the last heir to the estate. But little remains of the valuable works of art that were treasured by the families Despuig and Saforteza, owners of Ra¬ xa, whose gardens, half abandoned inspired the sentimental ver¬ ses of a romantic poet. The Gardens of Alfabia were Moorish the property of a Emir who is supposed to have ordered the construction of the great water deposit that, skilfully canalized, irrigates the su¬ perb plantations of oranges, lemons and orchards that, from their happy plan and cultivation are worthy to be called a gar¬ den. A reminiscence of the Moorish tradition is the ample and shady vine arbour that joins two stone pillars that support the arches of the vault. Between these pillars there are benches and from time to time sprays of water that cross each other and are apt to give a showerbath to the imprudent visitor. The stone pavement, the vault wreathed in vine and the at¬ mosphere refreshed by water make this agreeable spot worthy of the exquisite sensibility of the Orientals. InMajorca 1:eautiful lanc!scai)es with country houses and lordly mansions abound, often adorned with vines, fountains, belvederes, artistic courts and gardens which though they are not from the Moorish time are yet planned in accordance with Moorish traditions. Nevertheless the town buildings do not show so much of that influence, as those of the country, as the origen of the fa¬ mous courtyards of the houses of Palma is to be found rather in Barcelona and Genoa and other Italian cities that were in constant contact with the inhabitants of the "Golden Isle". Neo-classic Gardens In the city of Valencia near the bridge "del Real" at the be¬ ginning of the road to El Grao are the Gardens of Montforte planted at the beginning of the XIX century in the neo-classic stj'le inspired in Italian gardens and in the sheets of treatises on Architecture that were in vogue at that period. The harmonious projxjrtions of the garden and the artistic distribution of the numerous works of ornamental sculpture are remarkable. Although not very extensive bowers of cypresses, paths of box and climbing jasmine abound. This garden with those of the Labyrinth at Horta, Casa Go¬ mis, and de Fournier Cuadros and Old Farm' Horta in Barce¬ lona are the few neoclàssic gardens that still remain as since the middle of the last century the fashion for landscape gardening grew so general that the most interesting and beautiful examples of neo-classic gardens were destroyed. BIBLIOGRAPHY.—Ant. Almagro: Museo Granadino de Antigüeda¬ des. Byrne M. & A. : Spanish Gardens and Patios. Provincial Houses in Spain. Fabie Ant.: Viaje por España de J. de Binghen, L. de Rotzmi- tal de Blatna, Giucciardini y Andres Navarejo. Forestier J. N. : Jar¬ dins d'autrefois et les jardins d'aujourd'hui. Galloti : Le jardin et la mai¬ son arabe au Maroc. Lamperez y Romea V. : Arquitectura civil española de los siglos i al xvii. Saladin: Manuel d'art musulman. Padre Sigüen¬ za: Historia primitiva del Monasterio del Escorial. Triggs H. Inigo: Garden Crafts in Europe. Whittlesey: The minor ecclesiastical domes¬ tic and garden architecture of Southern Spain. ILám. GSAleconavzilrfarl.XCGateVrdnoeInusr,y Royal thofe The view génrale sièc SVAélcvuailze.r. XXDjaVraVdiunuIes. Royal des Vigsen—tSaevrla.l XJXairgdViVlnoeIss. Alcazr los Real de Lám. II Real Alcázar —Sevilla. Entrada a los jardines. Royal Alcazar, Séville. — The Royal Alcazar of Seville. Entrée aux jardins. Entrance to the Gardens. Real Alcázar —Sevilla. La Gran Alberca y la galeria de Carlos V. Royal Alcazar — Séville. Le grand The Royal AlcazarofSeville.TheGreat bassin et la galerie de Charles V. Tank and the Gallery of Charles V. Lám. Ill Real Alcázar — Sevilla. Efecto de los surtidores ocultos. Royal Alcazar.—Séville. Effet The Royal Alcazar oí Seville.— des jets d'eau cachés The effect of the idden fountains. Real Alcazar —Sevilla. Los caminos'embaldosados. Royal Alcazar. Séville. Les chemins pavés. The Royal Alcazar of Seville. The paved walks. Lám. IV Real Alcázar —Sevilla. La fuente del Rey Pedro el Cruel. Royal Alcazar. Séville. La fon- The Royal Alcazar of Seville, taine du Rol Pierre le Cruel. The fountain of Peter the Cruel. Real Alcázar.—Sevilla Una puerta en los muros de separación de los Jardines. Royal Alcazar. — Sevilla. Une porte dans The Royal AJcazar of Seville.-A Gate les murs de separation des jardins. in the walls separating the Gardens VLám. TSAephvlaoc¬ialzf.rfVtCrohsameleensCPhuotlrf Royal ovilofn fountai The LSépAavlveciillaonz.r.fdVCtèhv-arsluesClPRrieureoli Royal du du ne PRSabeev¬ilIa.ldVCsarltoosCPRreueery Alci—zar de del Real llón fuente Lám. VI §M¿Ui¡Miík Alhambra— Granada. Torre Comares y patio del es¬ tanque o de los Arrayanes (Mirtos). Siglos XIV y XV Alhambra. Grenade. Le donjon Co¬ The Alhambra, Granada. The Tower mares et la cour de l'étang ou des of Comares cS: Court of the Arraya¬ myrtes. Du XlVe. et XVe. siècle. nes (Myrtles). Century XIV den of dBerccypraèsus dldjaeamraeioinn GMdm*GeriIlers>e. Cord—ue. le dans deCípr- dlacaes Gome, Glorieta de D. iín de Córdoba, XI hiCoonuuartsyed AltcahoszrdçrÇ Lám. Cordba. thoeld of maison Alczr dCoarduune.-se dl'avnriueciueex de ldPaaceuetnsioa VAdciáezjaolr Córdoba, antigua cale X IV Lám. RTMoEshCtièsynccelea.rfiul.yXtBrbVTdhIx PMld'oEsncyaDreitaè-lXVbruos EXSscioVgr-alI.. dtueernsaazs Modnasetril Pbdarteeeonsj Peal XV Êstcorihal-oGeefThteohnd«ngkfefs Lám. Monastery ries.-Box Royal XIdM'RoVsncèaeocsrltaè.l.bdbdOaaleseruiSi'Pninstts Royal XSEdVsI.ci-Gogear¬la.ldbdulybeenosrecj Monasteri partes Real lerías. X VI Láni. !iarFí-, SijfV: ' "'í fHoetiurhncnutalis ICsXtlhaVned-Iry Aranjuez.'Th of Garden d'Haer—cnFuonlstaie Xl'VîièeIee.. Aranjuez. jardin dele HdFéureceunlnts XIlsalVa—Si.glIo Aranjuez. djaredin el X VI Lám. fotunhoentaraeic IGsalthrohdeeedfn TArahnjueez. iHenrcules flddo'Hnaetareciul Xld'îsVieèe. EAranntjur-eéze. jlaeidn dans HdlEenratr¬«Fudnt XSIldisgVala«eoJ»Ir.ín Aranjuez. eeculens»l FTCouhenrtaeifs (Platorhidneefcne Aranjuez. the in FACornnctju-uiezSe. Pdjarriinulcne ldanse XVI LAin. CdI'ue1 Bunyo-la Fontai e au JBuRdanyorlaa-iinexerss.. dflinaceeantrllla Fuen eal XLVI Lám. fJuURdaeraniienxts. bunyola-Bers. GIBusnyaoler-.icAfRdxt LBjaalerr-s. fURonatniaxiee.. Buny-ola de dins Lám. XLIX Bunyola. (Baleares). Emparrado en los jardines de Alfabia. Véanse los juegos de agua y el suelo con dibujos de guijarros de tradición árabe. Bunyola. (Baleares). Treille dans les Bunyola. (Majorca). The vines of the jardii.s de 1' Alfahia Voir les jeux gardens of Alfabia. Note the pi y d'eau et le sol avec les dessins des of water and the patterns of the petits cailloux de tradition arabe. flints of Moorish tradition. Lám. L Alfabia.-Bunyola. (Baleares). Fuente en el patío. Alfabia. - Bunyola. Baleares. Alfabia.-Bunyola. (Balearic Is¬ Une fontaine dans le cour. les). Fountain of the courtyard LI Láni. C(Maolrucr).t MCanrtahsuesiy.n Valdemos. the of C)(Maolou.rcr dcehmaotnaesutsèr. Valdemos. le dans )P(Maalto.irco CldMonarausetjari. Valdemos. el en LU Lám. (Malorc). Glraanj. Esporlas. Vinaest (Malorc).Tei¬ Glraange, Esporlas. dans lle E(Mmal¬orc). GLraeanjn. Esporlas. par do Valldemosa. (Baleares). Jardines de la Cartuja. Valldemosa. (Baleares). Les Valldemosa. (Balearic Isles). jardins de Chartreuse. Gardens of the Carthusians. Lám. LIV Jardín de Monforte. (Valencia). Un aspecto de la entrada.-Principios del siglo XIX. Les jardins de Monforte. ( Va¬ Garden of Monforte(Valencia) lencia ).Un aspect de l'entrée. One aspect of the Garden.Be¬ Comencement duXIXe.siècle. ginning of the XIX century. Jardin de Monforte. (Valencia). Un de la entrada.-Principios del siglo XIX, Les jardins de Monforte. ( Va¬ Garden ofMoníorte(Valencia) lencia ;.Un aspect de l'entrée. One aspect of the Garden.Be¬ Comencement du XIX siècle. ginning of the XIX century. LVLáni. Mo(Vnaloefn¬rteí. tGhoewneiferal tbchyapornseedx. Garden cia). beds of (VMdaleonn¬ferte. ddpgeeaérntsrasl becrycprèau.x jardins cia).Vue leet Les buis Monfrte.(Valci) ldoparteess dGloceripírésa. de genral Jardin Vista bojy de LVI Lám. Mo(onfVrftea. Tfoe&urnatci.. htahcycpreeks Garden lencia). the At Mdja(Voranlfeeinn-rs¬te Tedjre'atassu, bderccaypurxès. Les cia). fond de dM(Voanlefenr¬te. TeArysuart/idlo gl