GCouyenflt Extcheleny His r tí tí tí tí tí GdCloeümeplt Exceln Sa Impresos Gos£a — Conde del Asalío, núm. 45 — Barcelona Foíos: J. Ruiz Vernacci — Museo de la Cindadela de Barcelona Exposición Iniemacional de Barcelona — Unión de FotograÍsadores Grabados «Unión de Fofograbadores » EL TESORO ARTÍSTICO DE ESPAÑA EL MUEBLE POR LUIS PÉREZ BUENO Director del Museo de Artes Industriales de Madrid EDITORIAL DAVID CORTES, 481 BARCELONA ES PROPIEDAD EL MUEBLE comprende separablesaquel o mueblajesatisfacer El mobiliarioperfectamente dientes y éstos se colocan para de llos los fines os objedificios indepeU' etos destinan. a que se que en El arte del mobiliario, aunque independiente de las demás artes, mantiene con todas íntima relación. Así se observa, como ha dicho el sabio don Francisco Giner, que el gusto de cada época, sus inclinaciones estéticas, lo suele llamarse condensado que en una fórmula, su ideal, se los muebles más insigni' expresa en ficantes, lo mismo que en las más grandiosas creaciones del genio. Siendo el arte de amueblar los edificios el de elegir y disponer los muebles de una manera adecuada para los fines de utilidad y satisfacción de necesidades aestán destinados, es lógico que que la arquitectura haya influido el mobiliario desde los tiempos en más remotos. El mobiliario toma de la arquitectura, acomodándo' las en calidad y dimensiones a dichos fines : i.°, las formas, prO' porción y disposición de las masas; 2.°, las pilastras, columnas, molduras y otros motivos de ornamentación, como toma de la plástica las esculturas, grupos, elementos de fauna y flora, etcé' tera. Igualmente utiliza las artes del tejido y del cuero para guar' necer, forrar y recubrir y aprovecha las artes del metal, y la apli' cación de materias preciosas, el marfil y la concha, por ejemplo, y los trabajos de incrustaciones, esmaltes, pinturas y labores a torno, para las diferentes partes y adornos que necesita. Carpin¬ teros, entalladores, ebanistas y marqueteros irán realizando el diverso mueblaje, desde el tosco y sencillo hasta el más suntuoso. 'El carpintero produjo los tipos fundamentales del mobiliario, v en todos los tiempos dió resueltos a los demás artistas de la madera muchos problemas de resistencia de materiales, de en¬ sambladuras, acoplamientos y empalmes. El carpintero creó mo¬ delos de estructura; el entallador y el ebanista no inventan gene¬ ralmente, sino que alteran y transforman persiguiendo el embe¬ llecimiento de los muebles sin cambios radicales en sus formas. Como manifestación de arte y en sintética visión, hemos de su¬ poner que el mueble en la Península Ibérica fué evolucionando en el curso del tiempo, sensible y obediente a las múltiples in¬ fluencias exteriores, favorecidas por nuestras dilatadas costas. Las orientadas por levante facilitaron la constante comunicación con las más grandes civilizaciones del mundo antiguo. Los influjos recibidos del Oriente debieron extenderse paulatinamente al inte¬ rior de la Península para ser más tarde contrarrestados por las invasiones de los bárbaros y la convivencia de varios siglos con el pueblo árabe; influencias definitivamente se fueron pre¬ que cisando varios aspectos en los distintos en períodos de la civili¬ zación cristiana en nuestro país. Algunas de aquellas extrañas mo¬ dalidades arraigaron en España y lograron, como las de origen arábigo en ciertos aspectos, ser consideradas como propias y per¬ durar con sus características, a través de los estilos románicos, ojivales y del renacimiento, sucesivamente imperantes en nuestro mobiliario. El genio del Renacimiento, extendido por toda Euro¬ pa, captó las formas originarias máso menos nacionales para en¬ caminarlas vigorosamente, vistas al pasado clásico. Desde aque¬ con lla época dominadora absoluta en el siglo XVI y después de haber dejado marcada su huella el plateresco en nuestro mobiliario, se sucedieron el neoclasicismo que evolucionó en un ampuloso recar- gamiento de flora y hojarasca recubierta de pan de oro ; ostentosa manifestación del rico metal traído a España por conquistadores, virreyes y aventureros, constituyéndose el churriguerismo. Du¬ rante el siglo deriva nuestro mobiliario sumiso a las modas XViii, francesas e italianas, pasando, a comienzos del siglo XIX, a ser vasallo de los estilos del Directorio y el Imperio. Terminado el primer tercio del siglo XIX predomina en el mobiliario español el estilo denominado literariamente romántico, estilo sin unidad, incoherente mezcolanza de artes pretéritas. Sólo como ejemplo de extravío del buen gusto en nuestro mobiliario, terminamos esta rapidísima ojeada, mencionando, al comenzar el reinado de doña Isabel II, ciertos caracteres en los muebles, de marcada influen¬ cia alemana, que acusaban el retorno a un falso y trasnochado goticismo, que por suerte se extinguió prontamente. * * * Podemos concretar en la caja, arca o cofre, la cama, el asiento y la los tipos fundamentales de los muebles. De ellos o mesa, de sus combinaciones y variantes se derivan todos los demás. Nos faltan datos para una completa reconstrucción de la in¬ dustria del mueble en España. Por analogía con otros aspectos bien dilucidados, podemos deducir que durante la dominación ro¬ mana, España adoptó para sus muebles las formas usadas por el pueblo dominador. Estas formas, que llamaremos clásicas, fueron conviviendo en los muebles durante los primeros siglos de la era cristiana, con las aportadas de Bizancio, sin esenciales variantes en las estructuras, si bien embellecidas con aplicaciones decorati¬ vas de tejidos y colores. Atendiendo, más que al mérito intrínseco, al valor de los ma¬ teriales, el mobiliario de los visigodos debió de ser suntuoso. Todo aquel lujo—recordemos las coronas halladas en Guarrazar—como advierte un escritor, ha debido servir de gran obstáculo a la con¬ servación de objetos tentadores para la codicia y la rapacidad del vulgo. Carecemos de textos literarios de la alta Edad media, que pu¬ dieran habernos ilustrado con relación a la vida pública y pri¬ vada, usos, costumbres, fiestas, etc., en los nacientes reines cris¬ tianos en España. Así, por ejemplo, de la Sociedad Hispano-Cris- tiana en los siglos x y XI en regiones como León y Asturias (i), sólo restan algunos edificios religiosos, lápidas devotas, mármoles, piedras y pocos objetos de culto. Con relación al mobiliario en España en los siglos X, XI, Xii... dan alguna luz, respecto a nombres y formas, además de las es¬ crituras de donaciones, testamentos, etc., las representaciones fi¬ guradas—^iluminaciones, miniaturas—principalmente las de la Biblia de San Isidoro, antifonario de León, Códice Vigiliano, Códice de los Testamentos, Santo Beato de Gerona, Id. de Tavara y el Códice de los Feudos. Se transcribían los manuscritos y se ilu- (i) M. Gómez Moreno, Iglesias Mozárabes, Madrid 1917. minaban, en los escritorios, habitaciones destinadas a la confec¬ ción de los Códices, las cuales estaban adosadas las iglesias o a sacristías. En el Códice Albendense de los Concilios, hoy en El Escorial, copiado el año 976, aparece en la primera página el monje Vigila escribiendo. Un trípode, del cual penden dos cuernos, sos¬ tiene un tablero vertical o folio, donde Vigila está dibujando unos entrelazados (i). La posición vertical del tablero o folio res¬ ponde perfectamente a la expresión del arte medieval español, falto de relieve, particularidad acarreada de Oriente a nuestro sue¬ lo. Esta forma de trabajo del escriba debió ser de uso común en la Edad Media, pues la encontramos en el Libro Mayor de los Feudos, conservado en el Archivo de la Corona de Aragón, que pertenece a los siglos XII y Xili. Eran los lechos de madera torneada, según los vemos repro¬ ducidos en miniaturas, con sus cabezales altos los romanos; como también se les cita de hierro. Son lechos de tarima, estructurados por cuatro pies recios, o montantes, los que, a una conveniente altura, se unen por medio de largueros y travesaños que forman el marco rectangular, sobre el cual descansan las tablas de la tarima que sostiene varios colchones. El extremo superior de los montantes del cabezal se une con un amplio travesaño que sirve de apoyo para las almohadas. Las ensambladuras están hechas a caja y espiga, reforzadas primero con sobinas o clavijas de madera y más tarde de metal. En algunos ejemplares las cabezas de los largueros atraviesan el espesor de los montantes para ser fijadas con clavijas. Este procedimiento de uniones en camas, mesas y bancos es continuado hasta el siglo XVI ; indudablemente servía para reducir el volumen de los muebles y facilitar su transporte. Algunas piezas se articulaban por medio de charnelas. Las arma¬ zones de los muebles de los siglos x al XIII inclusive, así como los tableros, arquillos, balaustres y boliches, figurados o realmente torneados, se nos ofrecen pintados en colores, azul, verde, violeta, amarillo y gris plata. La cabecera de los lechos remata en ligera curva (Santo Beato de Gerona). Excepto algún ejemplo como la silla de tijera, al parecer plegable y de respaldo oblicuo, que fi¬ gura en la Biblia de San Isidoro de León, los demás muebles responden en sus estructuras al predominio de elementos vertica- (i) La vida de ios escritorios españoles medievales, Zacarías por García Villada, S. J., Madrid 1926, les y rectangulares. El arte del carpintero da en esos siglos naci¬ miento a muebles robustos, recios, que van enriqueciendo con ele¬ mentos decorativos los pintores, entalladores y ebanistas, produ¬ ciendo, por ejemplo, analogios (atriles) tan ricamente exornados como el del Códice Vigilano, de soportes torneados y adornos de arquillos de herradura, o cátedras como la de Compostela, que era de madera y hueso, con clavos y bolas de plata de admirable trabajo, así como su escabel. Estos asientos medievales, en varias miniaturas y en los marfiles de San Millán, se representan en forma de sillón, con brazales, alto espaldar y remates tornea¬ dos (i). Ejemplar real del siglo XI es el faldistorio (silla de tijera), existente en Roda (Aragón) y que perteneció a San Raimundo. Con el arte románico ha germinado el arte cristiano en Es¬ paña para desenvolverse en los siglos XI y Xil cediendo luego el puesto al ojival. Si en el siglo XI, en el mobiliario, hay un pre¬ dominio del gusto clásico, en el siglo XII, merced a la creciente comunicación con Italia (Venecia principalmente), con Asia y al influjo de las Cruzadas, se enriquecen las formas sencillas y toscas de aquellos tiempos con muchos elementos orientales. No olvidemos el maravilloso foco de ciencia y arte que desde Cór¬ doba se irradia por toda la España cristiana. Hasta bien entrado el siglo XIV no desplegará el estilo ojival, en el mobiliario es¬ pañol, sus temas característicos ; esto es, aproximadamente dos siglos después de la arquitectura, cuyo desarrollo precede, como es natural, a cuantas artes se derivan de ella. * • • Del mobiliario árabe, de los siglos X al Xiil, se conservan en España en templos, museos nacionales y particulares, modelos de alto interés, en su mayoría ejemplares únicos, y objetos de pequeño volumen. Su lujo principal, sin contar la riqueza de las materias de que se componen, más aún que en sus tallas y relieves, estriba en la delicadeza, nimiedad y maestría jamás superada, de las ensambladuras, formando la decoración de cada superficie con extraordinario número de piezas. Son los admirables trabajos de (i) Esta silla del siglo XI, de madera de boj, al parecer; toda ta¬ llada espléndidamente con follajes, animales, lazos, etc., es pieza única, de estilo románico. Pertenece a la Catedral de Roda de Isábena. taracea marquetería, en cajas, arquillas, cofrecitos, guardajoyas, y contadores y arquimesas. Los ensamblajes de las maderas—de ce¬ dro, ciprés o sándalo—que forman el esqueleto o armazón de esos muebles, están hechos a inglete unos y a tope otros, en¬ clavijados, sin perjuicio de que las labores de ebanistería que cha¬ pean las superficies exteriores, así como los junquillos y otras molduras, vengan por su traza a reforzar hábilmente todos los ángulos y puntos de unión. En el Museo Arqueológico Nacional, Instituto de Valencia de don Juan, Colección Lázaro, y en el tesoro de algunas ca¬ tedrales, como en la de Pamplona, se custodian arquillas arábigó- españolas, ejecutadas según los gustos y tradiciones persas. En¬ tre las cristianas es notabilísima la de San MiUán de la CogOlla, trabajada conforme al mismo estilo. » * * Los progresos del mobiliario en las clases acomodadas, que es por donde empiezan siempre a iniciarse, se hacen notar, en los siglos XII y XIII ; se manifiesta mayor dilección por lo de¬ corativo, y los muebles se embellecen sin que se aminoren sus cualidades de utilidad. No tienen todavía ornamentación escul¬ pida en la madera, porque la talla no se presentará en ellos hasta el siglo XIV, época en que comienza el esplendor del mobiliario de estilo ojival. La técnica constructiva empleada por los car¬ pinteros españoles es igual, como hemos podido comprobar, a la de otros países como Francia, Alemania, Inglaterra, etcétera. Nuestra gran riqueza en maderas—roble, nogal, pino—permite sin gran dispendio, emplear tableros hasta de cuatro y cinco cen¬ tímetros de espesor en los grandes muebles. En los arcaces, por ejemplo, se unen los tableros a tope; los de menores dimensio¬ nes, a inglete, claveteados y reforzando los ángulos con grapas de hierro forjado. Las camas, mesas, bancos y sillas continúan ensamblándose a caja y espiga. El mobiliario de las casas de los artesanos y obreros consta ya de camas, mesas, sillas y un cofre o arcaz ; el mobiliario de los señores, si bien no de mayor variedad de estructuras, se complica por la precisión y exactitud de las líneas y la riqueza de las decoraciones. Consisten éstas, en alar¬ gar por frentes y costados, especialmente en las arcas, las gra¬ pas de hierro; planchas que se recortan formando espiras o es- tilizaciones de flora y fauna ; las cerraduras, asas o tiradores, charnelas, clavos ydemás piezas de herraje, completan la exor¬ nación. Algunas variantes consistían en aforrar las arcas y co¬ fres con ricos y recios tejidos, o en encorar dichos muebles con piel de macho cabrío aderezada (cordobán), o en pintar, poli¬ cromar y estofar los tableros con la preparación y procedimien¬ tos empleados en las obras de los retablos de aquellos tiempos. Magnífico ejemplo real es el arcón pintado que en un tiempo guardó en Madrid los restos mortales de San Isidro. Se hacen otras decoraciones con molduras geométricas, sencillas o lujosas labores de taracea, incrustaciones de plata, de estaño, de hueso, marfil en su color o teñido y otras materias. Es digno de ano¬ tarse que los muebles de las clases modestas en España, pro¬ ducto del arte popular, mantienen en el correr del tiempo sus es¬ tructuras rectangulares; fuertes y severos, a veces excesivamente pesados, su decoración es sobria, a lo sumo tallas ligeras, labores de torno y juegos de claro obscuro logrados con golpes de gubia. En cambio, el moblaje de las clases acomodadas se deja in¬ fluir y se acondiciona a los vaivenes y transformaciones de las invasoras modas extranjeras. Muy pocos muebles españoles lograrán defenderse de los in¬ flujos extraños ; quizá se salven los muebles mudejares, los de taraceas y labores embutidas, trabajos bien distintos de los en apariencia similares producidos en otros países m.aestros en esas materias, como fué Italia, por ejemplo. Conservan en gran parte su originalidad nuestras labores de cueros labrados, cincelados, repujados y coloridos con los que se paramentaron en España, muros, arrimaderos, arcas de variados tamaños, sillones, sillas, bancos y frentes de altares, durante varios siglos. De fines del siglo Xil y del siglo Xlii, tenemos en España los ejemplos reales siguientes : el banco de presbiterio de San Cle¬ mente de Tabull (Museo de Barcelona). En la Catedral de León un armario calificado de «insigne muestra del mueble morisco» ; y en el Museo Arqueológico nacional una parte de la sillería del Monasterio de Santa María de Graefes, con casi todo su en¬ samblaje al descubierto y en la que pueden verse restos de pri¬ mitiva policromía. Es un robusto mueble que originado del asien¬ to, se transformó en banco de varios compartimientos, separa¬ dos por brazos y provistos de altos respaldos. De esos bancos, tan adecuados para el servicio de las corporaciones, nacieron las sillerías de los coros, maravillas del arte de la madera existentes en nuestros templos; fueron labradas en nogal y castaño, rara vez en roble (como ocurre en la sillería de la Catedral de Se viUa). En ellas se destaca esplendoroso el estilo ojival con sus caladas cresterías y coronaciones y el del Renacimiento con ad' mirables tallas con figuras y adornos en reliteve. Gran parte de esas obras, que como inmuebles hemos de considerar, son de mano extranjera (maestros flamencos, holandeses, alemanes), pero con igual pericia realizaron esos trabajos artistas españoles, entalladores que en Toledo, Barcelona, Burgos, Falencia, etc., tuvieron sus talleres con aprendices y oficiales cuya habilidad técnica fué puesta al servicio del mobiliario civil, que acusa por esa razón, dentro del «carácter» español, alguna modalidad ex¬ traña, # * # Ejemplos figurados y reales ilustran el tema del mueble en España durante los siglos Xiii, XIV y XV. El Libro de las Cantigas, Códice del siglo Xiii, contiene mi¬ niaturas de gran número de bancos y sitiales (Real Monasterio de El Escorial). Del siglo XIV y de arte mudéjar, es el armario- relicario (Tríptico) que podemos considerar como mueble, pro¬ cedente del Monasterio de Piedra. Lo mandó labrar en 1390 don Martín Ponce, Abad de dicho Monasterio (R. A. de la Histo¬ ria). Del mismo siglo y arte es la alacena llamada de los tem¬ plarios que, procedente de Toledo, se conserva en el Museo de South Kensigton (Londres). De igual época es el magnífico sillón (plata dorada) del Rey don Martín, en la Catedral de Bar¬ celona. Ejemplar extraordinario, probablemente de comienzos del siglo XV, es el banco con primorosas tallas, que procedente de la Catedral de Cuenca, pertenece a la colección Lázaro ; y el bellísimo sitial que a la solidez, suma excelentes tallas del arte ojival, que posee el Instituto de Valencia de Don Juan. En crónicas, como la de Jaime el Conquistador, y el Códice «Castigos e documentos del Rey don Sancho a su hijo», están figuradas en sus miniaturas, mesas, bancos y una altísima cama, en la cual respecto a trabajo de madera, sólo se distinguen los caballetes que sostienen la tarima. En sellos de plomo y cera de los monarcas españoles de los siglos Xiv y XV hay infinidad de ejemplos de bancos, escabeles y sitiales. Los elementos caracte- rísticos del arte ojival, se aplican ya franca y liberalmente al mobiliario; lucen las unidades de flora y fauna, y por las ar¬ cadas, frontones, capiteles, etc., corre graciosamente la decora¬ ción con la sutilidad de una viva Uama que ilumina las pris¬ máticas molduras de las archivoltas, yasciende hasta el extremo de las finas agujas piramidales. Los arcos de ojiva renunciarán por último a dominar por su aguda esbeltez para ensancharse y descender hasta convertirse en arcos canopiales. * « * Este período florido, de líneas ondulantes, que se mantiene en España hasta el segundo tercio del siglo XVI, permitió el que los artistas conocedores de la técnica se lucieran en las trazas y tallas de los muebles. Las ensambladuras, ya en el siglo XV, se hacen a cola de golondrina. En los arcones o grandes cajas, las grapas de hierro reducen, dejando libres las partes exteriores se de los tableros para el trabajo del entallador; en los muebles, las artes del metal están representadas por las cerraduras, llaves, asas y bisagras. Del tipo cofre, de cubierta volcada, en ejempla¬ res españoles del siglo XV y mitad del XVI, hemos estudiado al¬ gunos forrados de tejidos (ensayalados), decorados con clavazón de cabeza menuda, o con delgadas planchas de hierro, recorta¬ das y ligeramente repujadas, figurando hojas de cardo o de en¬ cina, extendidas por las superficies. Otras arcas y cofres están cu¬ biertos de guadamecíes (encorados) lisos, o con decoración grabada ; de trecho en trecho llevan a modo de zunchos un barreado de hierros prismáticos, y una crestería de gusto ojival circunda en algunos ejemplares la parte superior de la cubierta o tapa. Los otros muebles del siglo XV (como en el XVI y sucesivos), mesas, bancos, sitiales aparadores, combinarán para sus respec¬ y tivas estructuras los y espiga con los de cola ensamblajes de caja de golondrina. La perfección con que se realizaron estos tra¬ bajos puede verse en las pequeñas gavetas de los bufetiUos y arquimesas de madera de nogal o de roble, recubiertos sus fren¬ tes de taraceas de elementos poligonales o de labores de lacerías mudejares u ojivales, ejecutadas en madera de boj o de peral en planchas caladas y aplicadas sobre aquellas superficies. Las camas a fines del siglo XV inician en la longitud de sus pilares y principalmente en las cabeceras para sostén de cielo cobertor. cortinas y flocaduras, el aspecto que definitivamente tienen en los siglos XVI y XVII en que este mueble alcanza, en cuanto al trabajo de la madera se refiere, su máxima pompa y esplendor. * * * Creemos que elnúmero de muebles, con perfectos ajus' gran tes, con bellas tallas y todo género de ornamentaciones, que se hicieron en España en los siglos XV, XVI y XVii fué debido a la buena organización de los oficios, a los gremios y sus reglamen¬ tos, que más tuvieron de rígidos y exigentes que de benévolos. En el siglo XIII, en el Condado de Cataluña está floreciente la in¬ dustria porque eran muy estimadas las artes mecánicas. En el año 1257, entran a componer el «Gran Concejo Municipal de los Cien Prohombres», instituido por privilegio real, individuos de todos los oficios que tenían cuerpo y matrícula; en ese Concejo se hallan inscritos cuatro carpinteros. En orden a reglas del arte y policía de dicho oficio, hay una disposición de fecha anterior en que se prohibe a los carpinteros comprar cierta clase de ma¬ dera, ni hacer cofres ni tarimas de madera podrida. En el Libro Consular del gremio constan los privilegios que a favor de aquel oficio se fueron sucediendo; entre otros los otorgados por don Juan I (en 1397); don Alonso V de Aragón (en 1424), el de la Reina Gobernadora, doña María, dado Barcelona en en 1448; y por último el de Felipe 111, en dicha ciudad en 1599. Se prohibía re¬ vender madera obrada, y nogales, álamos, chopos y otros arrancar árboles, antes de tiempo. En el Ordenamiento de Menestrales, pu¬ blicado por el Rey don Pedro I de Castilla, se puede igualmente estudiar la organización del trabajo en aquellos tiempos. También los mudéjares conocieron todas aquellas asociaciones obreras. En el último tercio del siglo XVI, en Salamanca, no podían usar el oficio de ensambladores quienes no estuvieren examina¬ dos y aprobados. No podían tener ni vender obra de madera te¬ ñida. No podían labrar madera que no estuviere cortada por lo menos de seis meses, o más, si fuere menester. Se les obligaba a que «cualesquiera silla lleve los asientos y correones de vaca, y los espaldares de badana». Desde fines del siglo XVI, ensam¬ bladores y entalladores se gobernaron por unas mismas ordenan¬ zas, uniéndose a ellos más tarde los ebanistas, formando en lo sucesivo un solo cuerpo. Extendida, difundida la cultura artística en casi toda España, y sólidamente cimentado el saber del oficio por las prácticas que el aprendiz y oficial habían de hacer antes de llegar a oh' tener el grado de maestro, no son de extrañar las excelencias del mueblaje de lujo en nuestro país. * * * Además de los numerosos ejemplares que conservamos del mobiliario del último período ojival y el de transición o evolu' ción al Renacimiento, los confirman y permiten algunas varie- dades respecto a formas, las estampas de los libros incunables y del primer tercio del siglo XVI ; las tallas y las pinturas de la época; y en relación a nombres y materiales, aunque raramente con la claridad deseada, las escrituras, relaciones y otros docu¬ mentos. Del inventario hecho en 1468 de los bienes de don Alvaro de Zúñiga, entresacamos : «un cofre enforrado en cuero chapado; tres baúles redondos de cuero; una arca chapada en fierro y en cuero de vaca; varias arcas azules, verdes y colora¬ das, y otras ensayaladas, risados los paños. Una mesa de tres piezas labradas de carees, y otra grande de tres piezas, con sus bisagras de latón doradas y los clavos a manera de triángulo, y otra de aciprés de dos piezas». Entre los regalos hechos a la princesa Margarita de Austria cuando casó con el Príncipe don Juan de Castilla, el año 1497, figuran los siguientes : «Una mesa labrada, toda de hueso, con su banco de lo mismo, con dos escudos de las armas reales, e ocho devisas de flechas. Una cama muy rica de tres paños de brocado carmesí de pelo y en medio de cada paño un escudo de las armas reales, las apañaduras deUos, chapadas de argentería de plata dorada e blanca, e unas letras grandes con las devisas de los yugos que lleva el cielo de esta cama; cuatro goteras cha¬ padas de la misma obra, forrado todo en lienzo bocarán; más una sobrecama de brocado de rico carmesí pelo, de cuatro pier¬ nas, la cual lleva dos piezas de apañaduras, chapadas de la mis¬ ma obra de argentería e letras e devisas... ocho almohadas de bro¬ cado con haces de brocado de pelo carmesí con sus borlas e bo¬ tonesde oro e carmesí.» Los escudos como elemento decorativo abundan en España en los siglos XVI y XVII, aplicados a los ar- cones (talla directa o sobrepuesta), bufetillos, respaldos de sillo- nés, colgaduras y reposteros. Contrasta con la magnificencia an¬ terior lo siguiente que transcribimos de un Códice del Escorial que contiene la visita hecha al Hospital del Rey en Burgos por don Fernando Vázquez Arce, Prior de Osma, visita ordenada por los Reyes Católicos en el año 1500... : «item, en la misma enfermería de las mujeres, se hallaron ocho camas de ropas lim¬ pias y bien aderezadas... e todas estas camas están en sus mesas de madera de pino, e con sus bancos delante, e en cada una de las camas sus correderas de seda colgadas de sus barras de hierro, e una manta colorada». También inventariaron en la dicha enfermería : «tres arcas e mesas grandes pequeñas», y en la cocina, «una cal¬ e dera e dos paylones, e un almirez, e un escalentador, e una lâm- para que arde de noche para consolación de los enfermos». # * * El gran entusiasmo que por el estudio de la antigüedad clᬠsica griega y latina se despertó en Occidente a partir de los co¬ mienzos de la segunda mitad del siglo XV, determinó el llamado «Estilo Renacimiento», exclusivo admirador de las formas anti¬ guas, en las artes como en las letras. En las trazas arquitectu¬ rales, como en las decoraciones, tienen predominio absoluto las unidades y elementos greco-romanos. Y las artes decorativas y aplicadas obedecen a dicha revolución artística. El fausto y es¬ plendor en todas las manifestaciones del vivir de las clases pu¬ dientes en España, sucedió en otros países de Europa, Uega en como el Renacimiento a un grado de suntuosidad muy superior a cuanto en ese aspecto pudo manifestarse al finalizar la Edad media. Por medio de pragmáticas trataron nuestros monarcas de ata¬ jar los excesos del lujo; y principalmente desde el reinado de los Reyes Católicos se fueron sucediendo reiteradas órdenes prohi¬ bitivas atañentes en su esencia a los excesos en el uso de riquí¬ simos tejidos y restricciones en la aplicación del oro y la plata. El Renacimiento hace que florezca en nuestra Patria la arqui¬ tectura civil; principalmente Castilla y las regiones meridio¬ en nales de España se magníficas casas torreadas y pala¬ construyen cios. Las finas y complejas labores platerescas conviven con el arte mudejar. Los palacios tienen varias y amplias habitaciones; en el piso bajo está el recibidor, en el principal, las cámaras de tapices, de plata, de ropa, el salón de fiestas y estrado, que solía ser el comedor ordinario, los aposentos (o dormitorios), etc., etc. Se adornan generalmente con cueros o tapices, zócalos de azulejería, arrimaderos de roble y cueros policromados y techumbres con artesonados mudejares. El mobiliario tenía que responder por la calidad, número y variedad de servicios a tanta grandeza y en sus formas y decoraciones al renacimiento dominante. En los co¬ mienzos del siglo XVI, en España, los muebles de grandes pro¬ porciones, como aparadores, alacenas, arcaces, bancos, escaños, cabezales de camas y sitiales y sillones de altos respaldos, con¬ servan la estructura de los del siglo anterior en las dominantes líneas verticales, aunque sin remates de cresterías; la exuberan¬ cia de los elementos decorativos del último período ojival se fué perdiendo. Solamente quedaron como últimos destellos de aque¬ lla época artística en los tableros de algunos muebles, molduras todavía prismáticas, agujas piramidales y en tallas de escaso re¬ lieve las «hojas de pergamino» movidas y onduladas tímida¬ mente. A veces, esos elementos se ven coincidiendo en el mismo mueble con otrosinspirados en el estilo del Renacimiento. Te¬ nemos en España muchos ejemplares de ese momento evolutivo. En el Museo Arqueológico Nacional hay tres muebles de a dos cuerpos como armarios superpuestos en nogal tallado, con aque¬ llas características. De los talleres españoles salen en el siglo XVI y en el XVii muebles tan perfectos en su técnica constructiva y decorativa como los que en ese tiempo se hicieron en Francia, Inglaterra y Alemania. Aquellos escultores del Renacimiento que en Toledo, Barcelona, León, Burgos, Falencia, Salamanca, Valla¬ dolid y Granada, ensamblaron y esculpieron en los templos, si¬ llerías de coro, púlpitos y facistoles y enormes retablos, obras que requerían a veces años de trabajo y muchas manos de ofi¬ ciales que secundasen al maestro, dieron como producto la crea¬ ción de obradores en casi todas las regiones de España con las enseñanzas que podían entonces darse en el arte de la madera. Parte de nuestro mobiliario se construye con los frentes ar¬ quitectónicos, de aspecto de pequeños modelos de edificios, con sus remates o copetes de frontón triangular o partido, o galería corrida de balaustres. Las portadas de esos muebles imitan con frecuencia las de los templos; y en general, los muebles españo¬ les de esta éj>oca, cuando están libres de todo influjo extranjero, presentan su genérica estructura, sobria y serena de líneas. Otros muebles españoles por tener típicas fisonomías mere- cen señalada atención. El vargueño, tal como fué originariamen¬ te, sin mixturas, malas restauraciones o viles copias, gozó la con¬ sideración de mueble elegante, aristocrático y propiamente artís¬ tico. El maestro Miquel y Badía definió perfectamente sus dos variedades : el vargueño de pie de puente y el vargueño frau luno, o dígase también arquilla vargueña frailuna. Tiene el pri¬ mero, dice, la forma de un cofre cuadrangular, con tapa sujeta por abajo en sus goznes con lo cual sirve de escritorio o con¬ tador, cuando lo desea su dueño. Va montada esa caja, cuyo interior está lleno de gavetas con frentes decorados de colum- nitas, frontones, molduras diversas, con policromía o dorada es¬ tofa, sobre un gracioso pie formado por seis montantes, consis¬ tentes, los que van en los extremos, en columnas estriadas, con más o menos ornamentación, y los del centro en columnas sa¬ lomónicas, labradas por estilo muy parecido al de sus compañe¬ ras. En las últimas encaja un cuerpo formado por arcuaciones y columnas más pequeñas que las otras, con su basamento co¬ rrespondiente; algo al modo de un puente, de donde saca el nombre esta forma peculiar del contador vargueño. Es muy vis¬ tosa esta disposición, que contribuye a dar interés al conjunto del mueble. En el vargueño frailuno hállase en vez del pie de puente un sustentáculo a manera de armario, con grandes cajo¬ nes o con grandes puertas, decoradas con rombos y algún ornato típico de la decoración mudéjar, que es propiamente la empleada en esta clase de arquillas. Sean o no originarias del pueblo de Vargas (provincia de Toledo), lo cual no ha podido comprobar¬ se, es lo evidente que en el siglo XVI y XVII se debieron hacer en gran número, principalmente en las dos Castillas, Extrema¬ dura y Andalucía. Sin variantes en la estructura general, el var' gueño frailuno, de madera de nogal como todos ellos, conser¬ vando las gavetas y portillas en la distribución interior de la caja, pero sin más ornamentación tanto interior como exterior, que finos embutidos de limonciUo formando dibujos geométri¬ cos, se fué transformando a fines del siglo XVII, perdido en ab¬ soluto su carácter oriental y mudéjar de ricas policromías, y aña¬ diéndole otro cuerpo cuadrangular con frente de celosías o ba¬ rrotes y rematado por un frontón triangular. Con el tiempo los tres cuerpos se refundieron en uno solo, formando entonces el armario español sin las inEuencias del arte de los Luises, que algo más tarde vinieron a transformarlo. # # # El arte de embellecer los muebles con incrustaciones de di' versas materias, es probablemente de origen oriental y procede del arte del mosaico. Sin perjuicio de reconocer que en Italia logró ese arte un grado de insuperable perfección en el siglo XVi, los muebles españoles decorados con incrustaciones de diversos colores y marfil, hueso, etc., se produjeron con caracteres muy típicos, y dentro del mismo género, con marcadas diferencias en diversas regiones de España. Tal vez en nuestra patria co¬ menzó a practicarse esa labor de taraceas con elementos poligo¬ nales en el Califato de Córdoba. La taracea de madera de haya y de limoncillo sobre nogal, se cultivó mucho en Aragón y en Cataluña, siendo tipos de esta última los llamados cofres de obra de Gerona, de taracea de boj sobre nogal, y la taracea denomi¬ nada de «pinyonet» de incrustaciones de hueso sobre nogal en menudas labores geométricas, de carácter oriental, muy parecidas, si no iguales, a las maUorquinas. Las taraceas de la zona andaluza adquieren su máximo esplendor y maestría técnica en Granada— en el siglo XVI—, con sus talleres mantenedores de las antiguas enseñanzas técnicas moriscas (i). Varias cédulas hablan de las obras que realizó en Granada, el maestro de carpintería Jerónimo de Palacio. Para la Capilla Real de Granada, en 1521, carpinte¬ ros o ebanistas que se denominaban «silleros», hacen taraceas en armarios, gradas y cajonerías. El entallador Juan de Cubilla- na, en el año 1550, hace para la Alhambra un escritorio de ta¬ racea y una mesa y bancos de nogal. En 1533, Gonzalo de Cel- cadí trabajó en Granada como maestro de hacer sillas de tara¬ cea; e igualmente por los años 1573 y 78, son entalladores y silleros, con la práctica artística de taracear, Diego de Navas y Alonso Pintado. En el siglo XVI la Catedral de Toledo encargó a los entalladores granadinos tres sillas de cadera, que hoy fi¬ guran en la capilla mayor del grandioso templo. El Instituto de Valencia de don Juan posee varios ejemplares, modelos en su género por la pureza de conservación y bellas ornamentaciones; de iguales labores granadinas de fines del siglo XV y comienzos del XVI. Son decoraciones características de esas taraceas, los jue- (i) Casi todos los datos referentes a este punto los debemos a la amabilidad del ilustre arqueólogo don Manuel Gómez-Moreno. gos de polígonos, combinaciones de círculos y estrellas, etc., con¬ seguidas por incrustación o embutido de pequeños trozos de hueso o de marfil en su color natural, o teñidos de verde, alter¬ nando, aunque no siempre, con clavillos de plata y estaño, de cabeza triangular. Otras decoraciones algo más tardías están rea¬ lizadas incrustando finas cintas de maderas de colores claros, des¬ tacando sus hábiles enlaces sobre la madera más obscura de los armazones y tableros de los muebles. Aunque desconozcamos el nombre de los maestros autores de los muebles españoles más notables, que por milagro aún no han salido de nuestra patria para nutrir los museos y coleccio¬ nes del extranjero, podemos conjeturar por su traza y entalla¬ duras, por ejemplo, que los obradores de Burgos y luego los de Granada recibieron inspiraciones del gran Siloe. Además de la del maestro Machuca, se puede determinar en Granada una es¬ cuela de Siloe. En Toledo, primero Covarrubias, buen artista aunque pobre de inventiva; luego Berruguete y Villalpando y Vergara. En León, los Arteaga, Ibarra, Salmerón, Jamete y Pe¬ dro de Salamanca. Estos y tantos otros artistas o discípulos suyos llevaron al mueblaje aquella habilidad técnica adquirida labran¬ do en los más grandiosos templos, columnas, imágenes, capri¬ chos, festones, figurillas y escudos de armas. En los siglos xvi y XVII trabajaban en España muchos entalladores extranjeros. Un artista francés, Adrián de Lombart, en Cogolludo y para la casa de Medinaceli, según datos documentados, hizo en 1533 el admirable banco que hoy conserva dicha Casa Ducal. La afición al ostentoso lujo hacía afluir a nuestro país in¬ menso número de arquimesas, contadores, arquillas, bufetillos, aparadores, etc., de ébano y otras preciadas maderas, con ricas labores de ebanistería y marquetería, e incrustaciones de concha, de marfil, de hueso, con aplicaciones de plata y bronce dorado. De Nuremberg se importaban muchos millares de arquillas; Fe¬ lipe 111, en una pragmática de 1603, prohibió la entrada en Es¬ paña de muebles contadores de Nuremberg. # # # Los muebles de ébano, concha, marfil, plata, etc., también se hicieron en España. En el siglo XVII trabajan los talleres gra¬ nadinos esas materias. Son casos documentados los siguientes : José Nobilii, ebanista, en 1638 labraba escritores de ébano y concha; en 1675, Manuel Valdés hacía la urna de la parroquia de San Gil de Granada, en concha y ébano; y Fray José Manuel Vázquez, nacido en Granada en lego de la Cartuja, ejc' 1697 y cuto en la sacristía de dicha armario y Cartuja la puerta del toda la cajonería de las cómodas, con riquísimas taraceas de pla- ta, marfil, concha, ébano y palo santo sobre armazón de cedro. * « # La abundancia de muebles de ébano en nuestro solar, ha hecho surgir, no sesabe dónde ni por quién, la idea bastante extendida de llevar a la práctica un «estilo español» muy fines siglo XVI, donde todo el mobiliario, por lo negro que es, timbra de luto y tristeza a las habitaciones. ¿Es acaso un malsano em' peño más, el extender «la leyenda negra» a nuestro mueblaje? Esos muebles de ébano, o maderas teñidas de negro, no son pre- cisamente españoles. En gran parte vinieron a España, de Italia, Flandes y Portugal y se caracterizan hasta los comienzos del si' glo XVIII en armarios, en grandes y pequeños contadores y guar' dajoyas, con ligeras molduras y filetes, sin tallas de realce; las molduras se rizan en ondulaciones y se aplican a los marcos de los espejos, cajas de reloj y cuadros. De Italia y Flandes vienen en' riquecidos con pinturas sobre cristal y cobre, con taraceas de marfil, apliques de bronces finamente cincelados y herrajes de plata. Como demostración del lujo y de la riqueza del mobiliario, transcribimos las siguientes notas de relaciones e inventarios de los siglos XVI y XVII. Con motivo de la venida a España en 1543 de la Infanta doña María de Portugal para casarse con el Prín' cipe don Felipe, estando en Salamanca, se aposentó en casa del Licenciado Lugo ; en una habitación toldada de brocado, estaba una cama de tres altos y tela de oro, con unos pingantes de ta' fetán pardo, naranjado y blanco. Estaba cercada de una reja de plata con sus pilares de molduras a lo romano; tenía una colcha de plata escarchada, bordada de torzales de oro ; tenía un tra' vesaño de lo mismo con una bordadura de oro, con las colum' nas y letras de «PLUS ULTRA», con dos pares de aceruelos de lo mismo, y en medio un águila imperial; sobre la tarima estaba una tela de oro que la cubría toda. Tenía cuatro colchones de holanda sin sábanas porque las esperaban de las que traía la Princesa; dos pares de cojines de tres altos, una mesa de plata y un brasero grande de plata. En otra cuadra—sala o habitación —estaba la cama de su Alteza : era la cama de damasco verde y tela de oro y de plata broslada con las flocaduras verdes y de oro ; la colcha de tafetán del mismo color. Esta sala estaba cob gada de tapicería de lana seda y la del Príncipe estaba toldada y de brocados de tres altos piernas. a En un inventario hecho en 1560, de los bienes del Duque de Alburquerque, se describe una cama de asiento grande, en que hay tres paños de red de hilo, labrados, de hilo blanco, con unas alcachofas en el toldo, con sus goteras y costado y cabecera y una tarima de roble con sus pilaricos bajos y tornillos. En 1622 se inventariaron los bienes del Duque Cardenal de Lerma, Aun- que no disminuye la riqueza de tejidos y bordados que para- mentan y componen el mueble destaca y comparte aquel cama, se lujo la labor de la madera. Una de las camas inventariadas y embargadas al señor Duque, tenía la madera labrada y dorada de figurillas y a los pies de dicha madera de cama unos niños y sus cuatro remates de manzanitas de madera dorada. Otras ca¬ mas poseía el Duque, de madera estriada y dorada; otras con lospilares cubiertos de terciopelo carmesí y dorados como las go¬ teras; con cinco manzanillas de jarras de flores de oro. No hay exageración en las descripciones que hacen los escritores de la época, como doña María de Zayas, Alonso del Castillo, Zabaleta, Navarrete y otros, del rico aparejo y mueblaje en los recibidores, salas, estrados, retretes o dormitorios de las clases, más o menos pudientes, españolas, en el siglo XVii. Solamente en el palacio de Lerma en Madrid, entre otro mobiliario precioso de arquillas de oro, de plata, de concha, guardajoyas, etc., se anotaron más de doscientas sillas, sillones taburetes, unos de brocado y de oro, otros de tela de oro de Florencia con escudos bordados de la Casa Ducal y los restantes de terciopelo y cordobanes. Además tenía diez y ocho escritorios de varias clases de labores; 64 bu¬ fetes y bancos de nogal; 38 cofres, arcas y cofrecicos, muchos espejos y algunos relojes guarnecidos de ébano y bronces. Nuestros grandes pintores y grabadores del siglo XVII, elimina¬ ron casi siempre de su arte la descripción de interiores. El ilustre co¬ leccionista don Félix Boix es poseedor de un rarísimo grabado del siglo XVII, que representa una sala española de aquel tiempo, de as¬ pecto severo y lujoso y en que puede estudiarse los tipos de sillones, mesas de pies en forma de lira, bufetillos, relojes, espejos, etc., etc. # # * Predominan en español del siglo xvii las labo¬ el mobiliario res a torno ; bolillos o palillos son elementos de la balaustres, decoración de muchos muebles corrientes en la clase media y en las populares. En los testeros de las camas lucen con algunos toques dorados o apliques de planchas de bronce recortados y dorados a fuego, cinco o seis hileras de balaustres; en los res¬ paldos de los escaños y de las sillas ocurre lo mismo. Cuando nuestros muebles del siglo XVII no se guarnecen con preciosos tejidos y aplicaciones de plata y oro, son embellecidos por el arte popular con graciosos fiadores de hierro en las mesas, cuyas patas a veces son oblicuas, con acanalados o ligeros golpes de gubia en los pies derechos de armarios, bancos, sillones, sillas y con chambranas caladas, o talladas formando entrelazos, con co¬ petes y frontones, que dentro de su modesta labor rememoran líneas y tallas de nuestro arte plateresco. También son dignos de anotarse en el mueblaje español los muebles guarnecidos de cueros. Su decoración es sobria en el si¬ glo XVI y más rica en el siglo XVII y primer tercio del siglo XVIII. Son cueros grabados, repujados, policromados que sirven para vistosos frisos y cenefas y para guarnecer muebles o formar los asientos y respaldos de bancos, sillones y sillas. Como elementos decorativos figuran en ellos escudos nobiliarios, niños, leones, pᬠjaros, hojarasca, o sencillamente abullonados, que al pespuntearse trazan varios dibujos geométricos. Los guadamecís, o guadamecíes, que así por tradición vinieron denominándose dichos cueros la¬ brados, fué industria arraigada en España desde los tiempos de la dominación árabe; la moda de su uso entre los musulmanes se introdujo en los cristianos. Ya en el poema del Cid se habla de «cubiertas de guadalmecí» y de «guadamecís bermeios». Osten¬ tosos en su apariencia, no eran caros y por lo tanto su uso se extendió a todas las clases sociales de España. El buen doctor don Cristóbal Pérez Herrera, en el enigma 85, de sus «Prover¬ bios morales y consejos cristianos», muy provechosos para con¬ cierto y espejo de vida, nos comprueba esa baratura cuando ma¬ nifiesta su juicio respecto a los guadamecíes diciendo ; «soy de pieles de animales—vestido de plata y oro—extendido, puro y doro—a costa de pocos reales—las casas en donde moro.» Tan abundosa y de excelentes calidades era nuestra producción en el siglo xvn de sillas labradas, con altos respaldos rematados en me- dio punto y vestidas de cueros cincelados y estampados, con da.' vazón y manzanillas o florones de bronce dorado, que fué mate' ria de exportación, principalmente a Francia, así como las mesas de pies de balaustres y los pequeños muebles de maderas exóti¬ cas, que con su elegancia embellecían las salas y los estrados, re¬ legando para otras cámaras los antiguos y grandes aparadores, arcones y armarios de dos o más cuerpos. Finaliza el siglo xvii; el mueblaje español de severos contor¬ nos, de líneas rectas impecables en sus pilares, montantes, tra- vesaños, largueros, chambranas, etc., manteniéndose en su severo espíritu de unidad, despojado, limpio de muchas fantasías de¬ corativas, verá perder poco a poco todas esas con ello características, y su noble abolengo distintivo y casi nacional, para so¬ meterse lentamente a las invasoras influencias de los estilos fran¬ ceses que ya no dejan de imperar en España, como en casi todas las naciones de Europa desde fines del siglo xvii, hasta el pri¬ mer tercio del siglo xix. Son los tiempos de nuestra decadencia en varios aspectos. El mobiliario de las clases pudientes es todo importado; y con raras excepciones, cuando nuestros ebanistas tratan de copiar los patrones extranjeros, tan elegantes de líneas, de sutilísimas y movidos curvas de y someras entalladuras, pesar a habilidad técnica y aciertos de su traducción, puede compro¬ barse en las imitaciones hechas en España cierta carencia de fle¬ xibilidad en la expresión de la línea, muy en armonía con nues¬ tro carácter tantas veces presentado por los escritores extranje¬ ros como negación de la ductilidad. Solamente el mueblaje de arte popular que se produce muchas regiones españolas se ha ido en manteniendo dentro de las patrias tradiciones hasta nuestros días. A mueblaje habrá ese que recurrir cuando queramos saber las particularidades locales lo determinaron. Del concienzudo es¬ que tudio de ese mueblaje podrán surgir las enseñanzas necesarias para que, vencido el caos modernista, cionales tendencias del pasado, se implanten aquellas na¬ dignas de no ser olvidadas, aco¬ modándolas, en cuanto por varios conceptos puedan sernos útiles, a los tiempos presentes. Luis Pérez Bueno Conservador del Musco Nacional de Artes Industriales. LE MOBILIER EN ESPAGNE ON comprend les nom dede manière sous leplacés objets indépendants où ils se trouvent ameubldes mobilieràousatisfaire distincts et nettement ementnécessi^ aux tous édifices tés auxquelles on les a destiné. L'art de l'ameublement, bien que tout'à-fait indépendant des autres, conserve pourtant avec tous une étroite liaison et l'on peut observer comme l'a fait sagement remar^ quer Francisco Giner, que le goût de chaque époque, ses tendances esthétiques, se qui constitue en somme son idéal, parole qui conden¬ se tout, se reflète dans les meubles, même les plus insignifiants, tout aussi bien que dans les plus grandioses conceptions du génie. Etant donné que l'art de meubler les édifices consiste à choisir et à construire les meubles de telle manière qu'ils puissent rendre les services et satisfaire aux necessités pour lesquells ils auront été créés, rien de plus logique que l'influence exercée, dès les temps les plus reculés, par l'architecture sur l'art du mobilier. L'ameu¬ blement emprunte à l'architecture pour les accommoder à ses fins tant en qualité qu'en dimensions : i." les formes, proportions et dis¬ positions des masses; 2.° les piliers, colonnes, moulures et motifs ornamentaux. Il utilise également les étoffes et le cuir pour gar¬ nir, fourrer et recouvrir ses productions ; il prend de l'art plastique les sculptures, les groupes, les sujets de faune ou de flore; il a recours aux métaux et se vaut des applications de matières pré¬ cieuses comme l'ivoire et l'écaillé, enfin tire parti des procédés d'incrustation, d'émaillerie et de peinture comme du tournage pour les diverses parties des meubles et leur ornamentation. Charpen- tiers, sculpteurs sur bois, ébénistes, ouvriers en marqueterie, tous contribuèrent à la confection des divers ameublements depuis le plus ordinaire et le plus simple jusqu'au plus somptueux. C'est au menuisier qu'on doit les types fondamentaux du mobilier et ce'est à luiqu'incombe en tout temps le travail de résoudre, avant que l'ouvrage puisse passer aux mains des autres artistes du bois, tous les problemes de résistance des matériaux, d'assemblages, d'accouplages et de rejointement, etc. Le menuisier créa la struc ture; le sculpteur, l'ébéniste n'inventèrent rien et ne firent que l'altérer et la transformer dans leurs tentatives, de l'embellir sans apporter de changements radicaux dans les formes. # # # En sa qualité de manifestation artistique il est à supposer que, dans la péninsule ibérique, l'ameublement à évolutionné dans le cours du temps, obéissant aux multiples influences extérieures que favorise à si haut point l'extension de notre littoral. Les côtes du Levant facilitèrent la communication constante avec les plus gran- des civilisations du monde antique. Les influences venues d'Orient durent s'étendre peu à peu vers l'intérieur de la péninsule pour être ensuite tenues en échec par les invasions des barbares et la vie en commun pendant de par longs siècles avec le peuple arabe ; puis ces influences se précisèrent définitivement sous forme de manifestations variéés aux diverses périodes de la civilisation chrétienne dans notre pays. Quelques'unes de ces tonalités étrangères prirent profondément racine en Espagne et finirent même, celles comme d'origine arabe, par être à certains points de vue considérées comme propres et on les voit perpétuer avec leurs caractéristiques au travers des se styles roman, ogival et Renaissance qui successivement régirent notre ameublement. Le génie de la Renaissance en s'étendant par toute l'Espagne capta les formes originales plus ou moins nationales pour les acheminer résolument dans le sens du classique. Après cette tendance qui absolument au cours du XVI° siècle et après que le baroque eut laissé son empreinte sur notre mobilier vient le néo-classicisme caractérisé par un ampouleux débordement de fleurs et de feuillages recouverts d'or en feuille et qui rappelle avec ostentation le précieux métal rapporté en Espagne par les conqué¬ rants, vice-rois et aventuriers: c'est le rococo. Pendant le XVlll" siècle notre avec soumission les modes françaises ameublement suit et adopter au début du XIX" siècle les styles Di- italiennes pour rectoire et Empire. Passé le premier tiers du XIX® siècle la pré' dominance appartient, dans l'ameublement espagnol, au style ap' pelé romantique en littérature, style sans unité, mélange incohérent d'arts du passé. Mentionnons, en terminant ce rapide aperçu et à simple titre d'exemple de la perversion du goût dans notre ameu- blement, au début du règne d'Isabelle 11, certains caractères qui, dans le mobilier, denoten una influence allemande bien marquée et accusent le retour à un pseudo'gothique démodé, tendance qui par fortune n'eut qu'une durée éphémère. # # # Nous pouvons synthétiser dans le caisson, arche ou coffre, dans le lit, les sièges et la table les types fondamentaux des meubles. De ces types de leurs combinaisons ou de leurs modifications dérivent tous les autres. Nous manquons de données pour faire une reconstitution com¬ plète de l'ameublement en Espagne. En se basant sur l'analogie avec d'autres aspects bien mis au clair il est à supposer que, sous la domination romaine, l'Espagne adopta pour son mobilier les formes qu'employait le peuple qui la subjuga. Ces types, que nous appellerons classiques, se maintinrent durant les premiers siècles de l'ère chrétienne en même temps que les formes importées de By- zance et sans grandes variations dans leur structure, quoique agré¬ mentés d'applications décoratives, d'étoffes et de couleurs. Si l'on tient compte, plus que du mérite intrinsèque, de la valeur des matériaux employés, le mobilier des Visigoths dût être somptueux. Tout ce luxe (rappelons en passant les couronnes trou¬ vées à Guarrazar) a été sans doute, comme l'a fait remarquer un écrivain, un très sérieux obstacle pour la conservation de ces objets qui dûrent forcément exciter la convoitise et la rapacité du vul¬ gaire. Pour ce qui se rapporte aux débuts du Moyen-Age nous n'avons pas de textes littéraires qui puissent nous illustrer sur la vie tant publique qui privée ni sur les usages, coutumes, fêtes, etc. des royaumes chrétiens qui venaient de prendre naissance en Espagne. C'est ainsi par exemple que touchant la société hispano-chrétienne des X® et Xl° siècles dans des régions comme León et les As- turies (i) il ne nous est parvenu que quelques monuments religieux, quelques pierres avec inscriptions sacrées, des fragments de mar' bre, des pierres et quelques objets relatifs au culte. En ce qui concerne l'ameublement en Espagne aux X, XI et XII siècles nous avons, pour jeter quelque lumière quant aux noms et aux formes, outre les écritures de donations, testaments, etc... les représentations figurées, enluminures, miniatures et en particulier celles qui contiennent la Bible de Saint Isidore, l'anti- phonaire de León, le manuscrit Vigila, le manuscrit des Testaments, celui de Saint'Béat de Gerona, celui de Tavara et le manuscrit des Fiefs. On transcrivait et on enluminait les manuscrits dans les écritoires, pièces destinées a leur confection et qui étaient ados- sées églises et sacristies. Dans le manuscrit des Conciles d'AL aux belda qui est aujourd'hur a l'Escurial et qui fut copié en 976 on voit en première page le moine Vigila en train d'écrire. Un d'où pendent deux cornes soutient un trepied panneau vertical ou feuillet sur lequel Vigila dessine des entrelacs (2). La position verticale du panneau ou feuillet répond parfaitement à l'expression de l'art Moyen'Age espagnol, sans relief aucun, particularité importée d'Orient dans notre nation. Cette façon de travailler des scribes devait être d'usage à courant cette époque puisque nous la retrou¬ vons dans le Grand Livre des Fiefs conservé à l'Archive de la Couronne d'Aragon et qui appartient aux XII et XIII siècles. Les lits étaient de bois tourné comme nous les voyons reproduits dans les miniatures, mais on cite aussi des lits de fer. Ce sont des lits à plateau dont la carcasse se compose de quatre forts pieds ou montants unis a la hauteur convenable par longues traverses et des traverses horizontales, formant ainsi le cadre rectangulaire sur le¬ quel reposent les planches formant le plateau qui soutient les ma¬ telas. Une large traverse réunit l'extrémité supérieure des montants de tête d'appui aux coussins. et sert Les assemblages sont à tenons et mortaises renforcés par des chevilles d'abord en bois puis plus tard en métal. Dans quelques exemplaires les extrémités des montants horizontaux traversent toute l'épaisseur des montants verticaux pour s'y fixer par des chevilles. Ce mode d'union est usité jusqu'au XVI siècle pour les lits, tables et bancs et avait sans doute pour but de réduire le volume des meubles et de faciliter leur transport; quelques pièces (i) M. Gómez Moreno : Eglises Mozarabes, 1917. étaient articulées au moyen de charnières. Les armatures des meu¬ bles des siècles X® a XIII® inclusivement de même que les panneaux, colonnettes boules, soit figurés, soit réellement tournés, sont et diversement colorés en bleu, vert, violet, jaune et gris argenté. Le panneau de tête termine en formant una légère courbe '^Saint-Béat de Gerona). A part quelques exemplaires tels que la chaise en chevalet, pliable en apparence et a dossier oblique qui figure dans la Bible de Saint Isidore de Léon, pour la structure des autres meubles on a recours presque toujours aux éléments verticaux et rectangulaires. L'art de la menuiserie donne naissance durant ces siècles-là à des meubles robustes et forts sur lesquels peintres, sculpteurs ébénistes appliquent ensuite leurs procédés et décoratifs, arrivant de la sorte à produire par exemple des lutrins -d'une grande richesse ornaméntale comme celui du manuscrit de Vigila, à tournés, ornementés d'arceaux en fer à cheval supports ou des chaises comme celle de Compostelle, de bois et d'os, à clous et boules d'argent, d'un travail admirable de même que son ta¬ bouret (i). Ces sièges du Moyen-Age que nous représentent di¬ verses miniatures et les ivoires de Saint Millan affectent la forme de fauteuils à bras, à dossier haut terminé par des ornements faits au tour.Un des plus beaux exemplaires du XII® siècle est le ta¬ bouret d'évêque (chaise à chevalet) qu'on voit à Ronda et qui appartenait a Saint Raymond. L'art chrétien a germé en Espagne avec le style roman qui va se développer au cours des XI® at XII® siècles pour céder ensuite la place à l'ogival. Si au XI® siècle le goût classique domine encore dans l'ameublement, au XII®, grâce aux communications chaque jour plus fréquentes avec l'Italie et Venise en particulier et avec l'Asie à l'occasion des Croisades, les formes simples et rudes de ce temps s'enrichissent de nombreux éléments orientaux. N'oublions pas cependant ce merveilleux foyer de science et d'art qui, de Cor- doue rayonne sur toute l'Espagne chrétienne. Jusque bien avant dans le XIV® siècle, le style ogival ne déploie pas dans le mobilier espagnol ses thèmes caractéristiques, soit à peu près un siècle plus tard que l'architecture dont le développement précède tout natu¬ rellement celui de tous les arts qui en dérivent. (1) La Vie dans les ecritoires espagnols au Moyen'Age, par Zaccha- rias Garcia Villada, S. J.—Madrid, 1926. (2) M. Gómez Moreno, ovr. cité. # # # Comme ameublement arabe des siècles X à XII nous avons conservé dans les Temples et Musées nationaux ou particuliers des modèles qui offrent beaucoup d'intérêt et qui pour la plupart sont exemplaires uniques, des objets de petit volume et de facile trans- port. Leur luxe véritable, sans tenir compte de la richesse des matériaux dont ils sont fabriqués, consiste plus que dans leurs, sculptures et leurs reliefs dans la délicatesse, la petitesse et la maîtrise jamais dépassée de leurs assemblages dont chaque surface se compose d'un nombre extraordinarie de pièces. Ce sont ces admira¬ bles ouvrages de marqueterie et d'incrustation exécutés sur cassettes» coffrets, boîtes à bijoux, secrétaires et bureaux. Les combinaisons des bois-cèdre, cyprès, santal, qui forment la carcasse ou armature de ces meubles s'assemblent les uns à on¬ glet les autres par bout, avec chevilles, et les travaux d'ébénisterie qui plaquent les surfaces extérieures viennent combinés de manière à renforcer habilement tous les angles et les points d'union. Au Musée Archéologique National, a l'Institut de Valence de Don Juan, à la collection Lazare et dans le trésor de quelques Cathé¬ drales comme celle de Pampelune on garde des cassettes arabo- espagnoles exécutées suivant les goûts et les traditions persanes» Parmi les exemplaires chrétiens, celui de Saint Millan de la Cogula» très remarquable, est du même style. Le progrès dans l'ameublement qui prend toujours naissance chez les classes aisées se fait sentir aux XIP et XIIP siècles; on le reconnaît; a plus de prédilection la décoration et les meu¬ pour bles s'ornementent sans rien perdre de leurs qualités utilitaires. Ils ne présentent pas encore d'ornements sculptés dans le bois, car la sculpture n'apparaîtra qu'au XIV® siècle, époque où commencera la splendeur des ameublements style ogival. La technique de construction employée par les menuisiers es¬ pagnols est, comme nous avons pu nous en rendre compte, celle des autres pays comme la France, l'Allemagne, l'Angleterre, etc» Nos grandes ressources en bois divers—chêne, noyer, pin— permettent d'employer sans trop de dépense des planches de 4 à 5 centimètres d'épaisseur pour les gros meubles. Dans les grands coffres par exemple les planches sont unies par bout, celles de. moindre dimension à onglet, chevillées et avec les angles renfor- cees par des crampons en fer forgé. Les lits, tables, bancs et chaises sont toujours assemblés a tenons et mortaises. Le mobilier des mai¬ sons d'artisans et d'ouvriers se compose maintenant d'un lit, d'une table avec des chaises et d'un coffre ou caisson; le mobilier des gens aisés, n'offre pas plus de variété dans la structure, se distingue par la précision et l'exactitude des lignes et par la richesse des décorations. Ces dernières consistent d'abord à augmentar l'impor¬ tance des appliques de fer du devant et des côtés, surtout dans les coffres ; des plaques découpées en spirales ou en sujets de faune ou de flore, les serrures, les anses et les poignées, les charnières, les clous et autres pièces de forge compléteront l'ornementation. Pour varier, on fourre les meubles de riches et moelleuses étoffes ou bien leur applique de la peau de bouc tannée (cuir on de Cordoue); ou bien on peint, soit uniformément, soit en poly¬ chromie, ou bien encore on dore les panneaux avec les mêmes préparations et en suivant les mêmes procédés utilisés pour les rétables de cette époque. Un très bel exemplaire est le caisson peint qui renfermait autrefois à Madrid les restes mortels de Saint Isidre. On fait aussi d'autres décorations avec des moulures dis¬ posées géométriquement, des travaux de marquéterie simple ou luxueuse, des incrustations d'os, d'ivoire naturel ou teinté, d'ar¬ gent, d'étasis et autres matériaux. Il est à noter que les meubles des classes modestes de l'Espagne, produits de l'art populaire, conservent au cours du temps leur structure rectangulaire forte et sévère—quelquefois pesante à l'excès—avec une décoration sobre, tout au plus quelques entailles légères, quelques travaux au tour et des jeux de clair obscur obtenus au moyen de quelques coups de gouge (i). En échange l'ameublement des gens aisés se laisse influencer et suit les va et vient et les transformations des envahissantes, modes étrangères. Peu de meubles espagnols arrivèrent à se sous¬ traire à cette influence à laquelle échappent tout juste les meubles mudéjares ceux de marquéterie et les ouvrages en repoussé, tous travaux qui restent bien distincts de ceux qu'ont produit d'autres pays experts en ces fabrications, comme par exemple l'Italie, de même aussi qu'une grande partie des ouvrages en cuir ciselé, repoussé ou colorié dont nous voyons revêtir pendant plusiers (i) On conserve au Musée National des Arts Industriels bon nom¬ bre d'exemplaires typiques, produits par l'art populaire aux siècles passés. siècles en Espagne murs, coffres de diverses dimensions, fauteuils, chaises, bancs et devants d'autels. Datant de la fin du XIP siècle et du XIP nous pouvons trouver en Espagne les exemplaires typiques suivants : le banc du presbytère de Saint Clément de Tahull (Musée de Barcelone); à la Cathédrale de León une armoire qualifiée d'wéchantillon no- table d'ameublement mauresque» et au Musée Archéologique Na¬ tional une partie des stalles du Monastère de Sainte Marie de Graefes, avec la majeure partie de leurs assemblages en découvert et où l'on peut voir des restes d'une polychromie primitive. C'est un meuble robuste qui, simple tabouret au début, fut transformé en banc à plusieurs compartiments séparés par des bras et munis de grands dossiers. Ces bancs si bien appropriés au service des Corporations donnèrent naissance aux stalles des chœurs, mer¬ veilles de menuiserie qui décorent les temples. On les travaillait en noyer ou en châtaignier, rarement en chêne (stalles de la Cathé¬ drale de Sévillq). Le style ogival s'y déploie avec toute sa splendeur dans les crêtes ajourées et les couronnements et le style Renaissance dans leurs admirables sculptures à figures et à orne¬ ments en relief. Une grande partie de ces ouvrages qu'il faut con¬ sidérer comme des immeubles sont dûs à des mains étrangères (maîtres hollandais, flamands ou allemands) mais divers artistes espagnols travaillent ce genre avec la même habilité ; Tolède, Barcelone, Burgos, Palència eurent leurs ateliers de sculpteurs avec apprentis et ouvriers dont l'habilité s'exerça également dans le mobilier laïque qui, pour cette même raison, accuse une in¬ fluence étrangère tout en conservant son caractère national. # # # Le livre des Cantiques, manuscrit du XIIF siècle, représente dans ses un grand nombre de bancs et de fauteuils à miniatures pupitre (Monastère royal de l'Escurial). Nous avons du XIV® siècle et d'art mauresque une armoire reliquaire (tryptique) que nous pouvons considérer comme provenant du Monastère de Pier¬ re ; Manuel Ponce, Abbé dudit Monastère (A. R. de la H.®) le fit faire en 1390. Le placard dit des Templiers qui provient de Tolède et se garde au Musée de South-Kensignton (Londres) est de la même époque et du même style. C'est également à cette période qu'appartient le magnifique fauteuil (en argent doré) du roi Martin qui est à la Cathédrale de Barcelone; le banc extra¬ ordinaire, à sculptures magnifiques, qui vient de la Cathédrale de Cuenca et appartient a la collection Lazare, comme aussi cette belle chaise à pupitre où l'on voit, unies à une solidité à toute épreuve, les délicatesses de la sculpture ogivale, qu'on peut voir à l'Institut de Valence de Don Juan. Dans des chroniques comme celles de Jacques le Conquérant ou dans le manuscrit «Réprimandes et conseils du roi Sancho à son fils» on voit représentés dans les miniatures des tables, des bancs et un lit extrêmement elevé qui n'a de notable au point de vue de la menuiserie que les chevalets qui soutiennent le pla¬ teau du lit. Les sceaux de plomb ou de cire des Monarques es¬ pagnols des XIV et XV® siècles nous offrent de nombreux exemples de bancs, d'escabeaux et de pupitres. Les motifs artis¬ tiques de l'art ogival s'appliquent alors franchement et libérale¬ ment au mobilier. On voit y briller les sujets de flore et de faune et sur les arceaux, frontons et chapiteaux, etc., la décoration se déploie avec la subtilité d'une flamme vivante que illumine les moulures prismatiques des archivoltes et montre jusqu'à l'extrémité des dines aiguilles pyramidales. Les arcs en ogive cesseront fina¬ lement de dominer par leur sveltesse aigiie pour s'élargir, se rabaisser et se convertir finalement en arcs en accolade. # # # Cette période florissante, à lignes ondulantes, qui se prolonge jusque dans le second tiers du XVI" siècle permit aux artistes connaisseurs de la technique de déployer leur talent tant dans l'exécution que dans l'ornementation du mobilier. Au XV® siècle les assemblages se font en queue d'aronde; dans les coffres et les grands caissons les appliques de fer se réduisent pour disparaître finalement bissant à la disposition du ciseleur les faces extérieures des panneaux. Dans l'ameuble¬ ment l'art du métal se réduit aux serrures, clefs, anses et char¬ nières. Dans le type de coffre à couvercle renversé nous avons vu des exemplaires espagnols du XV® siècle et moitié du XVI® dont quelques-uns sont fourrés d'étoffes (ensalayados) et décorés de clous à petite tête ou de minces lames de fer découpées et légèrement repoussées, affectant la forme de feuilles de chardon ou de chêne vert, distribuées sur les faces. D'autres coffres sont recouverts de maroquin (encorados) lisse burin ; ils ou décoré au porten de distance en distance—en guise de frettes—des jeux de barreaux de fer prismatiques et une crête de goût ogival entoure la partie inférieure du couvercle. Les autres meubles du XV" siècle (comme d'ailleurs ceux du XVI° et suivants), tables, bancs, pupitres, buffets, combineront pour leur correspondante structure les assemblages à tenons et mortaises avec ceux à queue d'aronde ; on peut se convaincre de la perfection avec laquelle on exécute ces derniers en examinant les petits tiroirs des bureaux et secré- taires en bois de noyer ou de chêne, à faces recouvertes de mar- queteries à éléments polygonaux ou de rubans mudéjares ou ogi¬ vaux, faits en bois de buis ou de poirier en lames découpées et appliquées sur les faces. A la fin du XV siècle, les lits, par l'allongement de leurs piliers, principalement de ceux de tête, pour soutenir le ciel de lit les rideaux et les baldaquins com¬ mencent à prendre l'aspect qu'ils auront définitivement aux XVI et XVII siècles, moment où ce meuble atteint, en ce qui con¬ cerne le travail de menuiserie, sa plus grande magnificence et majesté. * * * A notre avis, la grande quantité de meubles parfaitement ajustés, agrémentés de sculptures et autres ornementations qui furent produits en Espagne aux XV®, XVP, XVII® siècles est la conséquence de la bonne organisation des métiers et corpora¬ tions et à leurs règlements plutôt sévères et exigents que bien¬ veillants. Au XIII® siècle l'industrie est florissante dans le comté de Catalogne grâce à l'estime où l'on y tenait les arts manuels. L'an 1257, en vertu d'un privilège royal, se constitue le Grand Conseil Municipal des Cent notables, personnes de tous les mé¬ tiers ayant corps et inscription. A ce conseil sont menuisiers. inscrits quatre Parmi les de police dudit métier on trouve une règles d'art et disposition de date antérieure qui défend aux menuisiers d'ache¬ ter certaines espèces de bois et de faire coffres ou pupitres avec du bois pourri. On peut voir dans le Livre Consulaire de la Corporation les privileges qui furent successivement accordés a la corporation ; ceux concédés par Jean I (en 1397); par Alphonse V d'Aragon en 1424; par la reine régente Marie, a Barcelone en 1448 et enfin par Philippe 111 en cette ville l'an 1599. Il était défendu de revendre du bois oeuvré et d'arracher ou couper noyers, peupliers et autres arbres avant leur temps. Dans l'Ordonnance des ouvriers publiée par le Roi Pierre I de Castille on peut voir quelle était l'organisation du travail dans ce temps là. Les Maures connurent également les associations ouvrières. Au dernier tiers du XVP siècle il fallait pour exercer le métier d'assembleur a Salamanque passer un examen et être reconnu capable. Il était interdit d'avoir ou de vendre des ouvra- ges en bois teinté et on pouvait travailler bois qui ne fut coupé ne depuis au moins six mois et plus si besoin était. «Tout fauteuil devait avoir les sièges et courroies en cuir de vache et les dossiers en basane.» A partir de la fin du XVT siècle les assambleurs et sculpteurs furent régis par les mêmes ordonnances; on leur réunit plus tard les ébénistes, et tous formèrent dorénavant un seul corps de métier. Etant donnée l'importance et la diffussion de la culture artistique dans presque toute l'Espagne, comme aussi les bases solides sur lesquelles reposait la tradition du mé¬ tier, grâce aux pratiques que devaient réaliser l'apprenti et le compagnon avant d'obtenir le grade de maître, il n'y a pas à s'étonner que le mobilier de luxe soit arrivé dans notre pays a un tel degré de perfectionnement. * # # En sus des exemplaires qui ont été conservés du mobilier de la dernière période de l'ogival et de l'époque de transition ou d'évolution vers le style Renaissance, nous avons pour nous éclai¬ rer sur les formes du mobilier les estampes des livres et incunables du premier tiers du XVI® siècle comme aussi les sculptures et les peintures; et, pour ce qui a trait à leurs noms et aux maté¬ riaux employés et bien qu'ils n'aient pas toute la clarté désirable, nous avons aussi les écrits, relations et autres documents de l'épo¬ que. Nous trouvons dans l'inventaire dressé i468 pour en les biens de D. Alvaro de Zuñiga : un coffre fourré de cuir plaqué ; trois malles rondes, de cuir; un caisson plaqué de fer et de cuir de vache; divers caissons bleus, verts et de diverses couleurs et d'autres revêtus d'étoffes et de drap plissé ; une table en tres pièces travaillées de carcès et une autre grande, en trois pièces. avec ses charnières de laiton doré et ses clous triangulaires et une autre de cyprès en deux pièces. Parmi les cadeaux faits a la princesse Marguerite d'Autriche lors de son mariage avec le prince Jean de Castille en 1497 nous trouvons les objets suivants : «Une table complètement travaillée en os, avec son banc de la même matière portant deux écussons aux armes royales et huit devises en flèches» ; «une tenture de lit très riche, composée de trois pièces de brocart velouté cramoisi, chaque rideau portant au milieu un écusson aux armes royales et dont les ornements sont en plaqué d'argent doré ou blanc avec, en grandes lettres, les divises des conjoints ciel de lit; quatre bandes de ciel de au lit plaqué de la même manière, le tout avec doublure d'étoffe boçaran; plus un dessus de lit en brocart de riche couleur cra¬ moisie; une peau avec ses quatre pattes et qui porte deux pièces d'ornements plaqués de cette même argenterie avec initiales et devises... ; huit coussins de brocart cramoisi avec houppes et boutons d'or et de cramoisi.» Les écussons, comme éléments décoratifs, abondent en Espagne aux XVP et XVIP siècles appliqués aux coffres, soit directement sculptés, soit rapportés, aux petits bureaux, dossiers de fauteuil, tentures et draperies, etc.... Ce qui va suivre et que nous transcrivons d'un manuscrit de l'Escurial qui relate la visite faite a l'hôpital du Roi à Burgos par Fernand Vazquez Arce, Prieur d'Osma, visite ordonnée par les Rois Catholiques en l'an 1500, forme un contraste frappant avec la magnificence signalée plus haut : «Item, dans l'infirmerie— des femmes—il y avait huit jeux de lits avec leur literie propre et bien arrangée... et tous ces jeux sont sur leurs tables en bois de pin avec leurs bancs devant et à chacun des lits vont des rideaux de soie suspendus a des barres de fer et une couverture de couleur. Il y avait aussi dans la dite infirmerie trois caissons et des tables grandes et petites et, dans la cuisine, una chaudière et deux pilons et un mortier de métal, un bassin noir et aussi une lampe qui brille la nuit pour consolation des malades». # * * Le grand enthousiasme que régna en Occident dès les débuts de la seconde moitié du XVI siècle pour l'étude de l'antiquité grecque et latine eut pour résultat le style appelé «Renaissance» qui admire exclusivement les formes antiques dans les arts comme dans les lettres. Dans les tracés architecturaux comme dans la décoration les motifs gréco-romains prennent alors une predomi¬ nance absolue et l'art décoratif et appliqué n'échappe pas à cette révolution. Avec la Renaissance, en Espagne comme dans les autres pays,s'accroît extraordinairement chez les classes aisées l'inclination vers tout ce qui signifie magnificence et splendeur et les conséquences de ce goût furent à un très haut degré favo¬ rables à l'essor des arts décoratifs et appliqués. Dans leurs pragmatiques nos Monarques essayèrent de mettre un frein à ce luxe effréné et surtout à partir du règne des Rois Catholiques, des ordres réitérés se succédèrent pour prohiber en essence tout ce qui représentait des excès dans l'usage des étoffes de grand luxe et pour restreindre les applications d'or et d'argent. A la Renaissance nous sommes redevables de l'épanouissement de l'architecture civile dans notre patrie et, en particulier dans la Castille et dans les provinces méridionales de l'Espagne, on voit construire de magnifiques demeures flanquées de tours et des palais de toute sorte. Les travaux delicats et compliqués de l'arabesque vont de pair avec l'art mudéjare. Les palais ont de nombreuses et vastes pièces; au rez-de-chaussée l'entrée, immé¬ diatement au dessus les chambres : des tapis, de l'argenterie, du linge, le salon de fêtes et le salon de visites qui était aussi la salle à manger ordinaire, les appartements ou chambres à coucher, etc., etc. On les décore généralement de cuirs polychromes ou de tapis, de socles en carreaux de faïence, de boiseries de chêne et de plafonds mudéjares. Le mobilier devait naturellement répondre par ses qualités, son abondance et la variété de ses applications à cette grandeur et, quant aux types et décoration, obéir au goût Renaissance qui dominait. Au debut du XVI siècle, en Espagne les meubles de grandes dimensions, buffets, placards, caissons, bancs ordinaires ou à dossier, têtes de lits et fauteuils à haut dossier conservent la même qu'au siècle passé pour ce structure qui a trait la prédominance des lignes verticales ; les termi¬ a naisons en crêtes disparaissent et l'exubérance des éléments dé¬ coratifs de la dernière période ogivale va en decroissant. On ne retrouve plus comme restes de cette époque artistique et sur les plafonds de quelques meubles que quelques moulures encore prismatiques, des aiguilles pyramidales et, sculptés en faible relief, des «feuilles de parchemin» en timides ondulations. Quelquefois ces éléments décoratifs sont dans un même meu- ble accompagnés d'autres inspirés du style Renaissance. Nous avons en Espagne des exemplaires de cette époque de transition. Au Musée Archéologique National il y a trois meubles a deux corps formant comme deux armoires superposées, en noyer sculpté et qui offrent les caractéristiques indiquées plus haut. Des ateliers espagnols sortent aux XVI® et XVII® siècles des muebles aussi parfaits comme technique tant constructive que décorative que peuvent l'être ceux qui à la même époque se faisaient en France, en Angleterre et en Allemagne. Ces grands sculpteurs de la Re¬ naissance qui à Tolède, à Barcelone, Léon, Burgos, Palència, Sa- lamanque, Valladolid et Grenade assemblèrent et sculptèrent pour les temples les stalles des chœurs, les pupitres ou les lutrins et les énormes retables, ouvrages qui demandaient quelquefois des années de travail et exigeaient de nombreux ouvriers pour se¬ conder le maître eurent pour résultat la création d'ateliers dans la plupart des régions de l'Espagne et où l'on enseignait tout ce qui se savait alors sur l'art de la menuiserie. Une partie de notre ameublement se fait avec des plafonds architecturaux qui leur donnent l'aspect de petits modèles d'édi¬ fices avec leurs terminaisons et leurs corniches a frontons trian¬ gulaires ou dicisés, ou bien galerie en balustrades. avec una Les frontispices imitent fréquemment ceux des temples et en général, les meubles espagnols de cette époque, quand ils échap¬ pent a toute influence étrangère, conservent leur structure carac¬ téristique a lignes sobres et tranquilles. Quelques meubles espagnols, en raison de leur physionomie typique, méritent une mention particulière. Le secrétaire tel qu'on le voit dans toute sa pureté quand il est exempt de malencon¬ treuses restaurations ou de serviles copies, fut toujours considéré comme un meuble élégant, aristocratique et vraiment artistique. Le Maître Miquel y Badia a défini parfaitement ses deux va¬ riantes : le «secrétaire a pied de pont» et le «secrétaire de moine» appelé aussi «caisse secrétaire de moine». Le premier est une caisse quedrangulaire dont le devant est assujettie par le bas au moyen de gonds grâce auxquels il peut, quend le désire son propriétaire, servir d'écritorie ou de bureau. Cette caisse dont l'intérieur est rempli de tiroirs à devant décoré de colonnettes, de frontons et de moulures diverses avec poly¬ chromie et étoffés diverses et dorées, va montée sur un pied gracieux formé de six montants: ceux qui vont aux extrémités sont des colonnes striées plus ou moins ornementées et ceux du centre affectent la forme de colonnes de Salomon decorées dans un style rappelant celui de leurs compagnes. Dans ces dernières s'emboîte un corps forme d'arceaux et de colonnes plus petites que les autres avec leur soubassement correspondant, ensemble qui rappelle un pont; c'est de lui que cette forme de secrétaire a tiré son nom. Cette disposition est tres élégante et contribue a donner du caractère à l'ensemble du meuble. Dans le «secrétaire de moine», au lieu du pied de pont il y a un appui forme d'armoire avec de grands tiroirs ou de en grandes portes décorées de losanges ou de quelque autre motif typique de décoration mudéjare qui est la plus appropriée pour cette sorte de caissons. Qu'ils soient ou non originaires du village de Vargas (province de Tolède), chose qui n'a pas été prouvée, il est evident qu'aux XVI® et XVII® siècles on a dû en pro' duire un grand nombre surtout dans les deux Castilles, l'Extré' madure et l'Andalousie. Sans variations dans sa structure géné' raie, le «secrétaire de moine» en bois noyer comme toujours et en conservant tiroirs et petites portes pour la distribution inté' rieure de l'armoire mais sans autre ornementation tant intérieure qu'extérieure que de fines marqueteries en cédratier, distribuées en dessins géométriques, se transforme peu à peu vers la fin du XVII® siècle, perd tout à fait son caractère oriental et mudéjare à riche polychromie et on lui ajoute un autre corps quadran- gulaire avec devant en jalousie ou avec barreaux terminant en un fronton en triangle. Avec le temps, les trois corps se confon¬ dront en un seul pour former l'armoire espagnole mais sans se ressentir encore pourtant de l'influence artistique des Louis qui un peu plus tard viendra la transformer. L'art d'agrémenter les meubles d'incrustations à base de di¬ verses substances est sans doute d'origine orientale et se rattache à l'art mosaïque. Tout en reconnaissant que cet art arriva en Italie au XVI® siècle à un degré de perfection qu'on ne peut dépasser, les meubles espagnols décorés d'incrustations de bois de diverses nuances, d'ivoire, d'os, etc., se firent avec des caractères typiques et avec des différences bien marquées, tout en restant dans le même genre, suivant les différentes régions de notre patrie. Pro¬ bablement, en Espagne ce travail de marquéterie à éléments po¬ lygonaux comença d'abord à s'employer dans le califat de Cor- doue. La marquéterie de bois de hêtre et de cédratier sur noyer fut très cultivée en Aragon Catalogne et on peut prendre et en pour types de cette dernière les «coffres de Gerona», à incrus- tations de buis sur noyer et la marqueterie dite de «pignon» à incrustations d'os sur noyer en petits motifs de caractère oriental très semblables, pour ne pas dire identiques, a ceux qu'on faisait à Majorque. Les marqueteries de la zone andalouse atteignent leur plus grande beauté et leur parfaite maîtrise d'exécution à Grenade au XVI siècle avec ses ateliers où se perpétua l'en¬ seignement technique mauresque (i). Divérses cèdules parlent des ouvrages exécutés à Grenade par le maître charpentier Jérôme du Palais. Pour la chapelle royale de Grenade en 1521, menuisiers et ébénistes, qu'on appelait alors chaisiers, font des incrustations sur les armoires, les gradins et les caissons. Le marqueteur Jean de Cubillana fait en 1550 pour l'Alhambra un écritoire de marquéterie avec une table et des bancs de noyer. En 1533 Gonzalve de Calcadi travaille à Gre¬ nade comme maître pour les staUes à incrustations; de même, vers 1573 et 1578, on trouve comme marquéteurs et fabricants de stalles spécialisés dans l'incrustation artistique, Diego de Navas et Alphonse Pintado. Au XVP siècle, la Cathédrale de Tolède fait la commande aux inscrustateurs de Grenade de trois chaises à bras qui figurent aujord'hui dans la chapelle principale de ce temple grandiose. L'Institut de Valence de Don Juan possède divers exemplaires magnifiques en bon état de conservation et de beaux ouvrages d'ornement de provenance également grenadine et de la fin du XV® et courant du XVI® siècle. Les décorations caractéristiques de ces marquéteries consistent des jeux de polygones, des en combinaisons de cercles, d'étoiles, etc., obtenus par incrustation et emboutissement de petits morceaux d'or ou d'ivoire de couleur naturelle ou teintés de vert alternant mais pas constamment avec des clous d'argent et d'étain à tête triangulaire. Un peu plus tard on obtient d'autres types décoratifs en incrustant de fins rubans de bois de couleur claire dont les enchevêtrements habiles se détachent sur le bois plus sombre des armatures et des plateaux des meubles. Bien que les noms des maîtres, auteurs des meubles espagnols (i) Presque toutes les données relatives à ce point sont dues à l'ama¬ bilité de Mr. Gomez Moreno, illustre archéologue. remarquables qui par miracle ne sont pas encore sortis de notre patrie pour aller grossir les musées et collections de l'étranger nous soient inconnus, en peut conjecturer d'après leur dessin et leurs marquéteries que les artisans de Burgos, puis ceux de Gre- nade s'inspirèrent du grand Siloé; en dehors de l'école de Ma¬ chuca on peut en admetre une de Siloé. A Tolède, Covarrubias d'abord, bon artiste quoique peu inventif, puis Berruguete, Vi- llalpanda et Vergara, etc. ; à Léon les Arteaga, Ibarra, Salmerón, Jamete, Pierre de Salamanque, etc. Eux, et avec eux nombre d'autres artistes et d'élèves de leurs ateliers mirent au service de l'ameublement une habileté technique acquise en travaillant dans les temples, les colonnes, les images, les motifs capricieux, les festons, les figurettes et les écussons d'armoiries. Un artiste français, Adrien Lombard, travaille à Cogolludo pour la maison de Médinaceli ; suivant les données documentaires il fit en 1533 l'admirable banc que conserve encore cette maison ducale. Aux XVT et XVIl" siècles il y avait en Espagne beau¬ coup de marquéteurs étrangers. Le goût de luxe et d'ostentation donne lieu à l'arrivée dans notre pays d'un nombre incalculable de bureaux, secrétaires, cassettes, petits écritoires, vitrines, etc., d'ébène ou autres essences précieuses, ornées de riches motifs d'ébénisterie et de marqueterie, avec incrustations d'écaillé, d'ivoire, d'os et avec applications d'argent, de bronze doré, etc. De Nuremberg on importait des milliers de coffrets, et Philippe 111, dans une pragmatique de 1603, défend d'entrer en Espagne des meubles de bureau de Nuremberg. # # * Les meubles d'ébène, d'écaillé d'ivoire et d'argent se firent également en Espagne. Au XVII®siècle les ateliers de Grenade travaillaient ces matériaux ; en voici quelques attestations docu¬ mentaires :José Nobilii, ébéniste, construisait en 1638 des écri¬ toires d'ébène et d'écaillé; en 1675 Manuel Valdès faisait l'urne de la paroisse Saint Gil de Grenade en écaille et en bois d'ébène; et le Frère José Manuel Vázquez, né a Grenade en 1697 et frère lai de la Chartreuse fit, pour la sacristie de cette chartreuse, la porte de l'armoire et toute la tiroiterie des commodes en riches incrustations d'argent, d'ivoire, d'écaillé, d'ébène et de palissan¬ dre sur fond de cèdre. L'abondance de meubles de bois d'ébène dans notre patrie a fait naître, qu'on sache trop où ni par qui, l'idée assez ré¬ sans pandue d'admettre l'existence d'un style espagnol des tous der¬ niers temps du XVP siècle, où tout le mobilier, en raison de la couleur noire, jette une note de deuil et de tristesse dans les appartements. ¿Serait-ce avec le désir de propager la «légende noire»? Ces meubles d'ébène et autres bois teintés de noir ne sont précisément pas d'origine espagnole. Ils furent en grande partie importés en Espagne de l'Italie, des Flandres et du Portugal, et consistent surtout, jusqu'au début du XVIII" siècle en des armoi¬ res, de grands et de petits coffrets et cassettes avec petites mou¬ lures et filets, sans sculpture en relief; les moulures se plissent en ondulation et s'appliquent aux encadrements des miroirs, aux caissons des horloges at aux tableaux. Ceux que viennent de l'Italie et des Flandres sont ornés de peintures sur verre ou sur cuivre, avec incrustations d'ivoire et applications de bronze fine¬ ment ciselées et de ferrures d'argent. Pour donner une idée du luxe et de la richesse du mobilier nous copions ici quelques passages de relations et d'inventaires des XVI" et XVIP siècles. A l'occasion de la en Espagne venue en 1643 l'infante Marie de Portugal, pour s'y marier avec le Prince Philippe, celui-ci logea à Salamanque chez le licencié Lugo. Dans une chambre à tentures de brocart il y avait un lit «à trois hauteurs» d'étoffe d'or avec des pendeloques de taffetas brun, orangé blanc. Il était entouré d'une grille d'argent dont les et piliers portaient des moulures à la romaine ; il avait une courte¬ pointe lamée d'argent et bordée de cordonnet d'or; le traversi était de même étoffé avec une bordure et, sur les colonnes les mots «Plus Ultra» deux sur petits ecus avec au centre l'aigle im¬ périal sur le lit un drap d'or qui les recouvrait entièrement. Il y avait quatre matelas en toile de Hollande et sans draps parce qu'on attendait qu'apportait la princesse; deux paires de ceux coussins «à trois hauteurs», une table d'argent et un grand bra¬ sero d'argent. Dans une autre pièce (salon ou chambre) était le lit de Son Altesse ; le dessus de lit était de damas vert et d'étoffe bridée d'or et d'argent avec des garnitures de franges vert et or et la courte-pointe de taffetas de la même couleur. Cette salle avait des tentures en tapisserie de laine et de soie et celle du prince était, comme il vient d'être dit, tendue de haut en bas de brocart. Dans un inventaire dressé en 1560 des biens du duc d'Ab burquerque on décrit un lit de repos de grandes dimensions, ayant trois rideaux travaillés au filet, de fil blanc avec des articbauds formant le ciel de lit, avec sa pénte, son côté et sa tête de lit et un escabeau de chêne à piliers et pieds tournés. En 1622 on fit l'inventaire des biens du cardinal duc de Lerma. Bien que la richesse des tissus et broderies qui ornent et forment le lit reste la même, le travail du bois se détache et partage son luxe. Un des lits inventariés et saisis a Monsieur le Duc était en bois doré, orné de figurettes; pied les dits bois de lit figuraient des au enfants et les pommeaux étaient de bois doré. Il y avait d'autres lits en bois strié et dorés; d'autres dont les piliers sont recouverts de velours cramoisi et doré, de même que les pentes du ciel de lit avec cinq pommeaux figurant des vases a fleurs dorées. Il n'y a pas d'exagérations dans les descriptions que nous font les écrivains de cette époque Marie de Zayas, Alonso del Cas¬ tillo, Navarrete et autres, de la richesse du mobilier et ustensiles des salles d'entrés, salons, salles à manger ou chambres à coucher qu'utilisaient en Espagne les classes plus ou moins opulents au XVl" siècle. Rien qu'au palais de Lerma a Madrid, outre nombre de meubles précieux tels que coffrets d'or, d'argent, d'écaillé, cassettes, etc., il y avait plus de 200 chaises, fauteuils ou tabou¬ rets, les uns de brocart d'or ou de tissu d'or de Florence portant brodés les écussons de la maison ducale et les autres recouverts de velours de cuir de Cordoue. 11 y avait en outre 18 écri- ou toires travaillés de diverses manières, 64 bureaux avec leurs bancs de bois de noyer; 38 coffres, arches et coffrets, beaucoup de mi¬ roirs de diverses dimensions et quelques horloges garnies d'é- bène et de bronzes. Nos grands peintres et graveurs du XVIP siècle ne se dé¬ dièrent pour ainsi dire jamais à la représentation des intérieurs. L'illustre collectionneur Mr. Félix Boix possède pourtant una gra¬ vure très rare datant du XVI1° siècle et qui représente une salle du temps, d'aspect à la fois sévère et luxueuse et qui permet d'étudier les formes de fauteuils, de tables à forme de lyre, de petits bureaux, d'horloges et de miroirs. Dans le mobilier espagnol du XVII® siècle les ouvrages au tour prédominent; les balustres, les fuseaux et baguettes, forment le sujet décoratif de la plupart des meubles courants de la classe moyenne ou des classes populaires : les panneaux des lits sont fournis de 5 ou 6 files de balustres portant quelques touches de dorure ou des applications en feuilles de laiton découpé ; le dos- sier des chaises et des bancs présente les mêmes particularités. Quand nos meubles du XVll® siècle ne sont pas garnis d'étoffes précieuses ou d'applications en or et en argent, l'art populaire agrémente d'agrafes de fer les tables dont les pieds sont quel¬ quefois obliques, orne les pieds droits des armoires des bancs et des fauteuils de cannelures ou de quelques coups de gouge, fait aux chaises des ornamentations découpées ou sculptées figu¬ rant des entrelacs, avec des corniches ou des frontons qui sans prétension ancune, rappellent les lignes et les sculptures de notre style arabesque. * # * Il faut aussi mentionner dans l'ameublement espagnol les meu¬ bles ornés de cuir. Sobres dans leur décoration au XVI® siècle, ils sont plus richement travaillés au XVIP et pendant le premier tiers du XVIII® siècle. Ce sont des cuirs gravés, repoussés et polychromés qu'on utilise en frises et en bordures, pour fourrer les meubles, former les sièges et les dossiers des bancs, fauteuils ou chaises; comme éléments décoratifs on y trouve des écussons nobiliaires, des enfants, des lions, des oiseaux ou des feuilles; ou bien ils sont simplement repoussés avec piqûres figurant des des¬ sins variés. Le maroquin (c'est ainsi qu'on désigne ce cuir œuvré) fut une industrie établie en Espagne des les temps de la domination arabe; des mussulmans, cette mode passa ensuite aux chrétiens. Déjà, dans le poème du Cid on parle de «couvertes en maro¬ quin» et de «maroquins vermeils». Bien que d'apparence somp¬ tueuse ils n'étaient pas chers et partant leur usage se propagea dans toutes les classes de la société espagnole. Le bon docteur Cristóbal Pérez de Herrera dans l'énigme 85 de ses «Proverbes et conseils chrétiens de moraux grand profit pour concert et miroir de la vie» nous donne une preuve de ce bon marché quand il émet son jugement au sujet des maroquins de la suivante manière ; «Fait de la peau des animaux—vêtu d'or et d'argent-tendu tel que j'orne pour quelques réaux—, les maisons où je demeure.» Au XVII® siècle notre fabrictaion de chaises ouvragées, à hauts dossiers terminés en plein cintre et revêtus de cuirs ciselés et estampés, avec clouterie, pommeaux et fleurons de bronze fut si abondante et de telle qualité qu'elle fit l'object d'une expor^ tation, en France principalement, de même que les tables a pieds en balustrade et les petits meubles en bois exotique qui, par leur élégance, ornaient les salles et salons, pendant qu'on réservait pour les autres pièces les anciens et grands placards, caissons ou armoires à deux ou plusieurs corps. Le XVIL siècle prend fin; le mobilier espagnol à sévères con- tours, à lignes droites impecables dans les piliers, les montants, les longues et courtes traverses et les chambranles et qui conser- vait soigneusement son unité de style, indemne de toute fantaisie décorative, verra disparaître peu à peu toutes ses caractéristiques et avec elle perdra son noble lignaje distinctif et pour ainsi dire national pour se soumettre de plus en plus à l'influence en¬ vahissante des styles français qui s'imposèrent en Espagne comme dans presque toutes les nations européennes a partir de la fin du XVÎI" siècle et jusqu'au premier tiers du XIX". C'est sous bien des rapports le moment de notre décadence. Le mobilier des classes riches est cout d'importation et, sauf de très rares exceptions, quand nos ébénistes essayent de copier les modèles étrangers si élégants et si mobiles à courbes subtiles et à sculptures de peu de relief, malgré leur habileté technique et leur traduction fidèle on découvre dans les ouvrages espagnols un certain manque de flexibilité dans l'expression de la ligne bien en harmonie avec notre caractère si souvent cité par les écri¬ vains comme incapable de ductilité et d'accommodation. Le meuble courant qui est fabriqué dans nombre de régions espagnoles conserve pourtant nos pures traditions jusqu'à aujour¬ d'hui et c'est à lui qu'il faudra nous adresser quand nous voudrons connaître les particularités locales qui le firent éclore. De l'étude consciencieuse de cet ameublement peuvent seules surgir les le¬ çons nécessaires pour que puissent, passé le chaos moderniste, à implanter les tendances nationales du passé en les adaptant, sous tous les rapports, pour qu'elles puissent être utilisées dans les temps présents. Luis Pérez Bueno Conservateur du Musée National des Arts Industriels. SPANISH FURNITURE furniturefromincltheforudesbuildings The termseparable and fulfill the purposes those objinewhich which cts thattheyare independent are placedto they are destined. The art of furniture although quite independent of other arts is intimately related to them. Thus, as the wise Don Francisco Giner oh- served, we find its aesthetic inclinations condensed in what is called a formula, its ideal, is expressed in the most insignificant pieces as well as in the greatest creations of genius. The art of furnishing buildings being that of choosing and disposing the furniture in a manner suited to the purposes of utility and to satisfy the need they are to fulfil, it is logical that architecture should have influenced furniture from the most remote times. Furniture borrows from Architecture suiting itself to its ends in quality and dimensiones; ist the forms, proportions and dis' position of the masses ; and the pilasters, columns, mouldings and motives of ornament it borrows from the as plastic sculpture, groups, elements of animal and plant life; in the same way it uses the arts of weaving and leather for covering, lining and upholstering and the aplication of precious materials like ivory and tortoiseshell, incrustation work, enamel, painting 3Cc. for the different parts and ornaments it may require. Carpenters, carvers, cabinet-makers produce the various pieces of furniture from the rudest to the most sumptuous. The carpenter produces the fundamental types of furniture and has always solved for the other artists in wood many problems of the resistance of materials, of joinery, splicing, adjustment ôic. The carpenter created the structural models; the carver and cabinet-maker did not invent but altered, transformed and attempted to beautify the pieces of furniture without changing its essential form. As an artistic manifestation we have to suppose that the furniture of the Iberian Peninsula changed gradually in the course of time in obedience to the multiple exterior influences which were favoured by our extensive coast-line. The eastern shores encouraged civilization of the constant communication with the old world. The influx from the East must slowly extend to the interior of the peninsula to be later on counteracted by the invasions of the barbarians and several centuries of living in close intercourse with the Moorish inhabitants. These influen¬ ces were definitely shown in various forms in différents periods of the Christian civilization in our country. Some of those foreign manners took root in Spain and succeeded, like those of Moorish character, in certain aspects in being considered pro¬ perly local with lasting characteristics through the romanesque, ogival and renaissance styles that successively dominated in our furniture. The genius of the renaissance spread throughout Spain and captured the original more or less national forms to direct them vigourously towards the classic past. From that period, that had complete mastery in the XVI century, and after the plateresque had left its traces on our furniture, a neo-classicism followed that tended towards pompous over-loading of floral a ornament gold leaf, an ostentatious manifestation covered with of the rich metal brought to Spain by the conquerors, viceroys and adventurers, constituting the «Churriguerismo». During the XVIII century our taste in furniture followed the French and Italian patterns and at the beginning of the XIX became subject to that of the Directory and the Empire. After the first third of the XIX century we see the style called in literature «Romantic» a style without unity, and incoherent mix¬ ture of past arts. Merely as an example of the aberrations of taste in our furniture we mention in this rapid review certain pieces at the beginning of the reign of Isabel 11 showing a marked German influence, a tendency towards a false and foolish go- thicism that happily was again soon extinguished. We may synthesize the fundamental types of furniture in the chest, box or coffer, the bed, the seat and the table. From them and their combinations and varieties all the others are derived. We lack information for a complete reconstruction of the fur¬ niture of Spain. By analogy with other aspects clearly known we may suppose that during the Roman domination Spain adop¬ ted the usual forms of furniture of the conquering people. These forms that we may call classic continued during the first cen¬ turies of the Christian era with those brought from Byzantium without essential variation in their structure although adorned with decorative applications of stuffs and colours. The fur¬ niture of the Visi-goths must have been sumptuous giving more importance to the value of the materials than to the intrinsic merit. All his luxury, as a writer has pointed out, has proved a great obstacle to the preservation of objects that would be tempting to the cupidity of the vulgar, an instance being the crowns found at Guarrazar. We have literary texts of the high Middle Ages that can no inform us of the public and private life of the customs and habits of the people of the new Christian kingdoms of Spain. For instance of the Christian-Hispanic Society of the X XI centuries in Leon and Asturias (i) only a few religious buildings remain, tablets, marbles and stones and a few objects of religious service. With regard to the Spanish furniture of the X, XI, XII cen¬ turies light is thrown respecting quantity and form, besides some deeds and vidlls ôCc, by the representations, illuminations and miniatures found principally in the Bible of St. Isidore, preceptor of Leon, the Vigilano Codex, Codex of the Testaments, St. Beato of Gerona and of Tavara and the Codex «de los Feudos» In the manuscripts are transcribed and illuminated room destined to the preparation of the Codices which were set back to back to the churches or sacristies. In the Codex Albeldense de los Concilios now in the Escorial copied in the year 976 there appears on the first page the monk Vigila writing. A tripod from which hang two horns supports a vertical board or folio where Vigila is drawing some intertwining pattern (i). (i) La vida de los escritorios españoles medievales, by Zacarías Gar¬ cía Villada, S. J. Madrid, 1926. The vertical position of the board or folio responds perfectly to the expression of medieval Spanish art, lacking relief, which is particularly characteristic of our country. This form of work of the scribe must have been in common use in the Middle Ages as we find it in the Libro Mayor de los Feudos preserved in the Archivo de la Corona de Aragon belonging to the XII and XllI centuries. The beds were of turned wood as we see them re¬ produced in the miniatures with high head-pieces as among the Romans but they are also mentioned as made of iron. They are beds on a dais constructed on four stout feet which at a suitable height are joined by cross pieces forming a rectangular frame upon which rest the boards of the dais supporting several mat¬ tresses. The upped end of the head is joined by an ample beam that serves to support the pillows. The joinery is by case and peg strengthened first with wooden pin or pintle and later on with metal. In some cases the heads of the crosspieces pass through the posts and are fixed with pintles. This process of joints in beds, tables and seats is continued up to the XVI century and undoubtedly it served to reduce the volume of the furniture and assisted its transport. Somme pieces were jointed by of hinges. The framework means of the furniture from the X century to the XllI included such as tables, chests, balustrades and jacks figurative or truly turned we find in colours, blue, green, violet, yellow and silver grey. With few exceptions, such as the X chair, apparently folding with an oblique back that appears in the Bible of St. Isidore of Leon, the structure of the furniture was on vertical and rectan¬ gular lines. The carpenters art in these centuries gave birth to strong robust pieces which were enriched with decorative elements by painters, carvers, cabinetmakers S£c. producing lecterns as richly embellished as that of the Vigilano Codex with turned supports and horse—shoe ornaments or chairs like that of Com- postela of wood and bone with nails and balls of admirable silver work as well as the foot-stool (i). These medieval seats in various miniatures as well as in the ivories of St. Millan are shown in the shape of arm chairs, with a high back and turned crowns. A royal example of the XII (i) M. Gómez Moreno. century is the «Faldistorio» (X Chair) existing in Roda (Aragon) that belonged to St. Raymond. With the Romanesque art Christian art was sown in Spain to develop in the XI ôC Xll centuries afterwards giving way to the ogival. If in the XI century we find the classic taste predo- minating in furniture thanks to the growing communication with Italy, principally Venice, with Asia and the influence of the Crusades the simple forms of that time are enriched with many oriental elements. We must not forget the wonderful centre of science and art that from Cordoba shed its rays all over Christian Spain. Until well into the XIV century the ogival style was not popular in Spanish furniture, that is to say about a century later than the architecture the development of which naturally pre- cedes the arts that derive from it. * # * Models of Arab or Moorish furniture of the X to XIll century are preserved in Spain in Temples, National Museums and private collections, mostly unique specimens of small volume and easy to transport. Their principal luxury, not counting the richness of the materials of which they are composed, rather than in carving and relief is in the delicacy and unsurpassed mastery of the joinery each surface being formed with an extraordinary number of pieces. There are the wonderful inlaid and marquety works on boxes, chests, small trunks keptjewels, cashiers and writing desks. The joints of the woods (cedar, cypress, sandal) that form the skeleton or frame of these pieces are sometimes made dia' gonally at 45° angle and sometimes at apex, pinned, without prejudice to the veneering work of the outer surfaces they skil¬ fully strengthen all the angles and joints. In the Museo Arqueo¬ lógico Nacional, Instituto de Valencia de Don Juan, Collection Lazaro and in the treasuries of some Cathedrals, such as that of Pamplona, hispano-mauresque coffres are preserved executed ac¬ cording to Persian tastes and traditions. Among the Christians the most noteworthy is that San Millan de la Cogulla worked in the same style. The progress of furniture among the richer clases, where it is always first observed, began in the XII and XIII centuries. Decoration is more favoured and furniture is embellished without losing its quality o£ utility. They have not yet carved ornament because is not found before the XIV century, the period when the splendour of the ogival style of furniture began. The constructive technique employed by the Spanish car' penters is the same, as we have been able to ascertain, as that of other countries such France as England Germany 5£c. Our greatwealth in woods—oak, walnut, pine—allows us without great expense to use boards of 4 or 5 cm. thickness in large pieces of furniture. In the large chests for instance the boards are joined at apex the smaller ones diagonally nailed and the corners strengthened with bands of forged iron. The beds, tables, benches and chairs cointinue to be joined by case and peg. The furniture of the homes of artisans and workmen con¬ sists already of bed, table, chairs and a coffer or chest; the furniture of the gentry, if not of more variety of construction, is complicated by the precision and exactitude of the lines and the wealth of decoration. These consist in extending along the frond and sides, especially in the case of chests, the iron bands; sheets cut out to formspirals and designs inspired in plant and animal forms. The locks, handles and others parts of iron com¬ plete the ornament. The variations consist in lining the chests and boxes with rich, thick stuffs or to cover this furniture with dressed goatskin leather (Cordobán) or to paint polichrome or gild the boards with the preparations and processes that were used in the decoration of the «Retables» of those times. A magni¬ ficent royal example is a chest that in its day enclosed the remains of St. Isidre in Madrid. Other decorations geometrical mouldings, simple or ela¬ are borate marquetry work, inlay of bone of ivory, natural or colou¬ red, of silver of tin or other materials. It is worth noting that the furniture of the more modest classes in Spain, the products of popular art, maintain through the lapse of time their rec¬ tangular structure, strong and severe, sometimes excessively heavy, their decoration sober, at the most light carving, lathe work or claro-obscuro effects obtained with blows of the chisel (i). The changes of furniture of the wealthier classes is influenced by the waves and transformations of the invading foreign fa¬ ll) The Museo Nacional de Artes Industriales possesses a good number of pieces produced by the popular art of former centuries. shions. Very little Spanish furniture succeeds in resisting foreign influences; perhads the Hispano-mauresque may be saved and those of veneer and inlay work, very different from those pro¬ duced in other countries, masters in this kind of work as was Italy for instance. A great part of the worked leathers, chiselled, repoussée and coloured may still be seen adorning walls in Spain or in chests of different sizes, armchairs, chairs and benches and in Altar frontal of different centuries. Of the end of the XII ôi XllI centuries we have in Spain the following royal examples : the presbytery bench of San Cli- mente de Tahull (Museum of Barcelona). In the Cathedral of Leon a cupboard described as a brilliant example of «Moorish furniture». In the Museo Arqueológico Nacional part of a set of chairs from the Monastery of St. Mary de Graefes with nearly aU their joinery uncovered and with the remains of a primitive polichromy still visible. It is a robust piece of furniture that from its original idea of a seat has developed into a bench with various seats separated by arms and provided with high backs. From these benches, so well suited to the service of Corpo¬ rations, were developed the choir-stalls that exist in our churches, marvels of the art of the wood-carver. These were made of walnut and chestnut, rarely of oak (Choir-stalls of the Cathedral of Seville). The ogival style is splendidly shown in their open carved crests and crowns and, if of the renaissance style, in the admirable sculptures of figures and ornament in relief. A great part of these works, which must be considered as fixtures, are by the hand of foreigners (Flemish, Dutch & German masters) but the Spanish artists carried out such worch just as skilfully. Carvers who had established their workshops in Toledo, Barce¬ lona, Burgos, Palència ÔCc. with apprentices and workmen whose technical skill was employed for the production of household furniture which consequently shows within its Spanish character so many foreign varieties. * * * The book of the «Cantigas» codex of the XIII century con¬ tains many miniatures of benches and seats (Royal Monastery of the Escorial) of the XIV century and of Hispano-Mauresque art of the relicary-case (triptych) which may be considered as proceeding from the Monastery de Piedra. Its construction was ordered in 1390 by Manuel Ponce Abbot of the Monastery {R. A. de la H.). Of the same century and style is the cupboard called «Of the Templars» that is preserved in the Museum of South Kensington (London) and came from Toledo. Of the same period is a magnificent throne (Silver gilt) of King Martin in the Cathedral of Barcelona; the extraordinary bench with char- ming carving that, coming from the Cathedral of Cuenca, is now in the collection of Lazaro and the most beautiful seat that in addition to its solidity shows the attractive carving of the ogival art, in the possession of the Institute of Valencia de Don )uan. In the chronicles of D. Jaime el Conquistador (James the Conqueror) or the Codex «Castigos e documentos del Rey Sancho a su hijo» there are represented tables, benches and a very high bed in which so far as woodwork is concerned we can only distinguish the supports of the dais. In the seals of lead and wax of the Spanish Kings of the XIV SC XV centuries there are an infinity of benches, cupboards and seats. The characteristic elements of the ogival art are frankly and liberally applied to furniture. Motives of plant and animal life are used for the arches, fronts and capitels &c. whilst the decoration shows the graceful subtlety of burning flame that illuminates the prismatic moul¬ dings of the archivaults and ascends to the tops of the pyramid points. The ogival arches at last cease the domination of their slender beauty and widen and descend until they change to an ogee arch. * * * This florid period of undulating lines continues until the second third of the XVI century and permits artists with a knowledge of technique to display their talent in the carvings of the furniture. Already in the XV century joinery was made to doretail and in the chests and large boxes the iron bands are reduced until they disappear leaving the outer sides of the boards for the work of the carver. In furniture the art of the metal¬ worker is represented by the locks, keys, handles and hinges. Of coffers with a vaulted lid we have studied some Spanish examples of the XV century and middle of the XVI some lined with woven stuffs (sackclothed) decorated with nails with a small head or with thin plates of iron cut out and slightly repoussé representing leaves of thistles or oak and spread over the surface. Other coffers and chests covered with leather, are plain or with engraved decoration. At intervals they bear hoops of prismatic iron with crests of ogival taste round the lower part of the lid. The other furniture of the XV century (as in the XVI and successively), tables, benches, seats, sideboards combine in their respective structure the case and peg joinery with that of the dovetail; the perfection of this latter may be observed in the small drawars of the writing desks of walnut or oak the front of which is covered with inlay of polygonal elements. Or in the hispano'mauresque or ogival traceries carried out in box-wood or pear in cut out sheets applied to the surface. The beds of the XV century show in the length of their pillars, and principally at the head to support the roof, curtains and fringes the aspect that they definitely acquired in the XVI SC XVII centuries when this piece of furniture, so far as the wood work is concerned, reached its greatest pomp and splendour. # « # We believe that the great quantity of furniture with perfect adjustment, beautiful carving and all kinds of ornament that was made in Spain in the XV, XVI ÔC XVII centuries was due to the good organisation of the craft, to the guilds and their rules that were rather rigourous and strict than benevolent. In the XIII century in the County of Catalonia the industry was flou¬ rishing because the applied arts were much esteemed. In the year 1257 in the Grand Municipal Council of the Hundred leading men constituted by Royal priviledge men of all trades that had a corps or guild were included and so there were four carpenters in the Council. In the regulations for the craft there is a dispo¬ sition of an earlier date forbidding carpenters to buy certain classes of wood to make chests of rotten wood or daises. In the Consular book of the Guild are recorded the privileges that were successively granted; those of Don Juan I in 1397 of Don Alon¬ so V of Aragon in 1424 that of the Queen Governor Doña Maria in Barcelona 1448 and last of all that of Phillip III in 1599. They were forbidden to worke wood, to pull up walnut trees, poplars, black polars and others trees before the time. In the Ordenamiento de Menestrales published by the King Peter I of Castille one may study the organisation of work in those times. The Moors also knew all these workmen's associations. In the last third of the XVI century in Salamanca the trade of joiner was forbidden to and approved. those who had not been examined They might neither have, sell work, in dyed wood. They nor could not work wood that had not been cut as least six months or more if necessary. It was obligatory that any chair should have the seat and straps of cowhide and the back of dressed sheepskin. From the end of the XVI century joiners and wood' carvers are governed by the same ordinances and later they were joined by the cabinetmakers forming in future all one body. Artistic culture being spread and diffused almost all over Spain and the solid knowledge of the craft that was required of the apprentice and workman before they could obtain the grade of master the excellency of the furniture in our country is not surprising. # * # Besides theroyal examples that are preserved of the furni- ture of the lastogival period and that of transition or evolution to the Renaissance there are as illustrations of the relative con' conceptions of our furniture, prints in books, incunabula and those of the first third of the XVI century, carvings, paintings 5ic, and regarding names and materials, although rarely as clear as one would wish, various documents of the period. The inven' tory made in 1468 of the goods of don Alvaro de Zuñiga men' tions a coffer lined with leather; three round trunks of leather; one chest covered with sheets of iron and cowhide ; various chests, blue, yellow and red and others sackclothed. A. table of three pieces worked in carcés another large one of gilt brass and nails in the form of a triangle, and another of cypress wood in two pieces. Among the presents made to the Princess Margaret of Austria when she married Prince Don Juan of Castille in 1497 appear the following : A table all worked in bone with the bench belonging to it with two coats of arms royal and eight devises of arrows. A very rich bed with three cloths of crimson filament' brocade and in the middle of each the royal arms the trimmings being in silver gilt and white and some large letters with the devises of the yokes borne by the awning of the bed, four valances of the same work all lined in canvass boçaran also one counterpane of crimson brocade which bears two pieces of trimmings of the same work in silver with letters and devices...eight brocade cushions with facings of crim' son filament' brocade with tassels and buttons of gold and crimson. Coats of arms for purposes of decoration are abundant in Spain in the XVI 6L XVII centuries and are applied to chests (direct carving or superimposed) backs of chairs, hangings em' broideries &c. In contrast to the foregoing magnificence we tratiS' cribe a Codex from the Escorial that describes the visit made by the King to the Hospital in Burgos, written by Don Fernando Vazquer Arche, Prior of Osma ordered by the Catholic Kings in 1500: «In the same hospital for there women were eight beds with clean clothes and well dressed and all these beds are on their tables of pine wood or with their benches in front and in each of the beds there are silk hangings from iron bars and a red cover, there were also in the said hospital three chests and large and small tables and in the kitchen a boiler two paylones a brass mortar and a warming pan and a lamp that burns at night for the consolation of the patients.» # * # The great enthusiasm that was awakened in the West for the study of classic Greek 5C Roman antiquities at the beginning of the second half of the XV century determined the socalled Renaissance Style that only admired the ancient forms of art as of letters. In architecture as in decoration the greco'roman unities and elements entirely dominate the field, and decorative and applied arts obey the same artistic revolution. With the renaissance grew in Spain as in other countries among the wealthier classes every thing that implies show and splendour. The consequences of these desires were highly beneficial to the decorative and ap' plied arts. By means of sumptuary laws our sovereigns tried to restrict this excess of luxury and principally from the reign of the Ca' tholic Kings onwards reiterated orders were issued principally against the excessive use of rich stuffs and the application of gold and silver. The renaissance caused civil architecture also to flourish in our country. In Castille and in the South more espe¬ cially magnificent palaces and houses were built. The fine and complicated plateresque work was contemporary with the Hispano-mauresque. The palaces had many and ample rooms. On the ground floor was the reception hall, on the first floor the tapestry chambre with the silver and clothes, the dra¬ wing-room for festivities that was generally used as a dining room, the bedrooms &c. They were generally adorned with polichrome leathers, ta¬ pestries, dados of tiles, stands of oak and hispano-mauresque ceilings. The furniture had to correspond in quality, quantity and variety of uses to all this grandeur and in its formes and decoration to the dominant renaissance. In the beginning of the XVI century in Spain furniture of large proportions such as sideboards, cupboards, chests, benches, seats, high-backed arm¬ chairs, bed-heads preserve the structure of the former century in the principal vertical lines, although without crests; but the exuberance of the decorative elements of the latter period of the ogival disappeared. We only find as an echo of that artistic period in the boards of some pieces of furniture prismatic moul¬ dings, pyramidal points and in carvings of low relief the «parch¬ ment leaves» timidly moving and waving. Sometimes these ele¬ ments are seen in the same piece with others inspired by the renaissance style. We have examples in Spain of this moment of evolution. In the Museo Arqueológico Nacional there are three pieces of furniture each in two parts like a superimposed cup¬ board carved in walnut with such characteristics. In the XVI and XVll centuries the Spanish workshops produced furniture as perfect in its technical construction and as decorative as was made at this time in France, England or Germany. Those great sculptors of the renaissance who in Toledo, Barcelona, Leon, Burgos, Palència, Salamanca, Valladolid and Granada carpentered and carved in the churches the choir stalls, pulpits, lecterns and enormous altar-pieces, works that often required years of work and the hands of many workmen besides that of the master produced nearly all over Spain craftsmen who had learnt all that could be taught of the art of wood-working. Part of our furniture was made with architectonic fronts like little models of buildings with a triangular crest or a gallery of balustrades. The doors often imitate those of churches and gene- rally Spanish furniture of this period, when free from foreign influence, presents its construction of serene and sober lines. Other Spanish pieces are worthy of mention because of their typical form. The «Vargueño» as it was without mixture, bad restorations or vile copies was considered as an elegant piece of furniture, aristocratic and really artistic. The master Miquel y Badia defined perfectly the two varieties. The «Vargueño» with a bridge base and the «Vargueño frailuno» or what might be called the encased «Vargueño frailuno». The first has the shape of a cuadrangular chest with a lid fastened below on its hinges so that it may serve as writing table or counter when desired. This box is mounted on a graceful base formed of six columns the outer ones being fluted and more or less ornamented and the inner ones spirally twisted in a similar style to their fellows. The interior of the chest contains drawers the fronts decorated with little columns and various mouldings polichrome and gilt. The later consist of ones body built by arcuations and smaller a columns than the others with the corresponding base something like a bridge which gives the name to this peculiar form of the counter «Vargueño». This disposition is very pleasing and gives an interest to the whole piece. In the «Vargueño frailuno» we find instead of the bridge base a cupboard support with larges doors or large drawers de¬ corated with lozenges or other motive of which is properly hispano-mauresque style employed in this class of chest. Whether they were originally made in Vargas (province of Toledo) it has not been possible to ascertain but evidently in the XVI dC XVII centuries they were constructed in great number principally in the two Castilles, in Andalusia and Extremadura. Without variety in its general construction the «Vargueño frailuno» is of walnut keeping the drawers and doors in the inner distribution but without other ornament either inside or outside than fine of lemon-tree wood forming inlay geometrical designs. Towards the end of the XVII century it was transformed losing all its oriental and hispano-mauresque character of rich polichrome and adding another cuadrangular body with a lattice front or bars and a triangular crest. In time the three parts were combined in one forming the Spanish cupboard as yet without the influence of the French Kings Louis that somewhat later again transformed it. The art of embellishing furniture with inlay of various ma- terials is probably of oriental origin and proceeds from the mosaic art. Although recognizing that in Italy it reached its highest per' fection in the XVI century Spanish furniture decorated with inlay of different coloured woods, ivory, bon ÔLc. was produced with very typical characteristics and with marked differences in different regions of Spain. Perhaps in our country the work of marquetry with polygonal elements was first practised under the Caliphate of Cordova. The marquetry of beach and lemon wood or walnut was cultivated in Aragon and Catalonia types of this latter being called Coffers of the Gerona work with inlay of box'wood on walnut in minute work of an oriental character, being similar if not the same as that of Majorca. The marquetry of Andalusia reaches its greatest beauty and mastery of execution in Granada in the XVI century in the workshops that maintained the technical moorish teaching (i). Several scrolls speak of the works executed in Granada by the master carpenter Gerónimo del Palacio. For the Royal chapel in Granada in 1521 carpenters and cabinet-makers who were known as «Silleros» (Chair makers) did marquetry work on cup¬ boards, galleries and chests of drawers. The carver Juan de Cu- billana in 1550 made for the Alhambra an inlaid writing table and bench of walnut. In 1553 Gonzalo de Calcad! worked in Granada as a master chair maker of marquetry, m the same way in 1573 and 1578 Diego de Navas 5C Alonso Pintado were carvers and chair makers who practised artistic inlay work. In the XVI century the Cathedral of Toledo ordered the Granada carvers to make them three chairs of hip which are now in the great chapel of the splendid church. The Institute of Valencia de Don Juan possesses several examples, magnificent alike for their perfect preservation and beautiful ornament of Granada work of the end of the XV and of the XVI centuries. The characteristic decoration of this marquetry is the play of polygons, combinations of circles, stars 5Lc. obtained by the inlay of small pieces of bone or ivory in their natural colour or dyed green, alternating, although this not always, with little silver and steel nails with triangular heads. Other decoration although somewhat later is produced by the inlay (i) Nearly all the information referring to this we owe to the illus¬ trious archaelogist Sr. Gómez Moreno. of fine ribbons of wood of light colourits loops and wists beeing shown up on the dark background of the wood of the furniture. Although we do not know the names of the masters who produced such notable Spanish pieces that by a miracle have not departed from our country to fill foreign museums and collections, we may conjecture from their skill that for instance the workmen of Burgos and later those of Granada were inspired by the great Siloe. Besides that of Machuca a school of Siloe can be traced in Granada. In Toledo first Covarrubias, a good artist although of but poor invention, then Beruguete, Villalpando and Vergara &c. In Leon the Arteagas, Ibarra Salmerón, Jamete, Pedro de Sala¬ manca ÔCc. These and many other artists or pupils of theirs brought to Spanish furniture that technical skill that they had acquired working in the greatest churches, at columns, images, caprices, coats of arms, festoons and little figures. A French artist, Adrian de Lombart worked in Cogolludo for the house of Medi¬ naceli. According to documents in 1553 he made the admirable bench that is still preserved in that Ducal house. In the XVI ôC XVII centuries there were many foreign artists in Spain. The liking for ostentatious luxury brought to our country an immense number of writing desks, counters, coffers, small sideboards, &c. of ebony and other precious woods with rich marquetry and cabinet work and inlays of tortoise-shell, ivory, bone, with applications of silver, gilded bronze. Sic. From Nuremberg thousands of coffers were imported. In 1603 Phillip III forbade the import into Spain of counters from Nuremberg. # # * The furniture of ebony, tortoise-shell, ivory, silver Sic. was also made in Spain. In the XVII century the workshops of Gra¬ nada were using these materials. Documentary evidence almost proves the following : Jose No- bilii in 1638 made writing tables of ebony and tortoiseshell. In 1675 Manuel Valdes made the Urn for the parish of St. Gil in Granada in tortoise-shell and ebony. Fray Jose Manuel Vazquez born in Granada in 1697 and a lay brother of the Carthusians executed the sacristry of this monastery the door of the cupboard and all the drawers with richest inlays of silver, ivory, tortoise- shell and lignum-vitae on a frame of cedar wood. The abundance of ebony in our country bas given rise to the idea, noone knows whence or from whom, to carry out in Spanish style furniture of quite the end of the XVI century all in ebony which owing to its sombre colour gives a funereal appearance to the rooms. May this perhaps be an attempt to extend the «Black legend»? This ebony furniture or of wood dyed black is not precisely Spanish. In a great part it came to Spain from Italy, Flanders and Por^ tugal and it is found until the beginning of XVIII century in cupboards in large or small counters or jewel cases with light mouldings and fillets but without relief carving. The mouldings arewavy and applied to mirror frames, clock'cases and pictures. From Italy and Flanders they come enriched with paintings on crystal and copper with inlay of ivory and applied broze and silver finely chiselled. As an luxury and richness of the furniture we instance of the transcribe thefollowing notes of the inventories of the XVI ôC XVII centuries. On the arrival in Spain in 1543 of the Infanta Doña Maria de Portugal to marry the prince Phillip he stayed in Salamanca at the house of the Licenciado Lugo in a room hung with brocades in a bed of three stories with cloth of gold and pendants of brown orange and white tafetan. This was surrounded with a silver railing the pillars of which had a Roman moulding. The bed had a counterpane of silver em- broidered with gold cord. A cross piece the same with gold embroidery representing the columns and letters «Plus Ultra» with two pairs of small saddles the same and in the middle an imperial eagle. The dias was entirely covered with cloth of gold. There were four matresses of «Holland» without sheets because it was expected that the Princess would bring these. Two pairs of pillows of triple height, a table of solid silver and a silver brazier. In another room or chamber was the bed of His Highness. This was of green damask and cloth of gold and silver with fringes of green and gold. The counterpane of tafetan of the same colour. This room was hung with tapestries of wool and silk whilst that of the Prince as already stated was completely covered with brocade. In an inventory made in 1560 of the goods of the Duke of Alburquerque a «sitting bed» is described as large with three covers of worked white thread and the ceiling in artichokes with valances sides and head and a roof of oak with its pillars screws and base. In 1622 an inventory was made of the goods of the Duke Cardenal de Lerma. Although there is no reduction of the stuffs and embroideries that compose the bed furnishings it is especially mentions the richness of the woodwork. One of the beds cited and placed under embargo had gilded wood and was carved with figures and at the foot of the bed were carved children and four apples all of gilt wood. Other beds were of fluted and gilt wood, others with pillars covered with crimson velvet and gilt valances and five gars with flowers all gilt. There is no exa¬ gération in the descriptions of writers of the period like Maria de Zayas, Alonso del Castillo, Navarrete and other of the rich fittings and furniture of the reception halls, saloons, drawingrooms and bedrooms of the more or less wealthy classes in Spain in the XVII century. In the Palace of Lerma in Madrid, amongst other precious furniture of coffers of gold, of silver, of tortoiseshell, jewel- cases etc. there were more than two hundred chairs, armchairs and stools, some of gold brocade, others of cloth of gold from Flo¬ rence embroidered with the Ducal arms and the others of velvet and Cordova leather. Besides there 18 were writing tables in dif¬ ferent kinds of work, 64 sideboards and walnut benches and several clocks in cases of ebony and bronze. Our great painters and engravers of XVII century almost always avoided in their works the description of the interiors. The illustrious collector Don Felix Boix possesses a rare engraving of that period showing a Spanish room of severe and luxurious aspect in which one may study the type of chair, tables in the form of a lyre, clocks, mirrors ÔCc. In Spanish furniture of the XVII century lathe work predomi¬ nates, balustrades lace bobbins for the decoration of furniture cur¬ rent in the middle classes and among the people. At the head of the bedsteads we see five or six rows of little columns with some touches of gold or cut out plaques of bronze. In the backs of ben¬ ches and chairs the same occurs. When the furnitures of the furniture of the XVII century is not covered with precious stuffs and applications of gold and silver they are embellished by po¬ pular art with pleasing iron stays in the tables the feet of which are sometimes oblique. Lighthy chiselled and scored feet are found in cupboards, benches, arm-chairs, chairs with pierced backs or carved intointerlacing designs that in their modest work re- call the lines and carvings of our plateresque. Also worth noting in Spanish furniture are the pieces uphols' tered in leather. Sober in their decoration in the XVI century and richer in the XVII and first third of the XVIII. The leather is engraved, embossed, polichrome and forms handsome friezes, covers furniture or forms the seat or back of benches arm-chairs and chairs. As decorative elements we see thereon coats of arms, children, lions, birds, foliage or simply embossments the points of which produce various patterns. The embossed leathers were made in Spain since the time of the Moors and the fashion of using them spread from the Moors to the Christians. Already the poem of Cid speaks of covers of embossed leather. Handsome in appearance they were not dear and their use extended to all social classes in Spain. The good Dr. Cristóbal Pérez de Herrera in the riddle no. 85 of his «Proverbios morales y consejos cristianos muy provechosos para concierto y espejo de vida» proves this cheapness when he expresses his opinion of the embossed leathers saying «1 am of animals skin, dressed in silver and gold, extended pure and I gild at the cost of a few reales the housses in which I abide». So abundant and of such excel¬ lent quality was the production in the XVII century of worked chairs with high backs finished in semicircular arch with stam¬ ped and chiselled leathers and nails or rosettes of bronze that they were exported, principally to France, with tables with ba¬ luster feet and small furniture of exotic woods which embellished the by their elegance whilst the old large pieces like side¬ rooms boards, chests and cupboards of one or two stories were placed in other rooms. The XVII century comes to an end. The Spanish furniture pieces, doorcases, of severe lines impeccable with its pillars, cross jambposts ôic. maintaining a severe spirit of unity, free of de¬ corative fancies see gradually all these characteristics and with them its noble, almost national, heritage disappear, slowly it sub¬ mits to the invading influences of the French styles which soon dominate in Spain as almost all over Europe from the end of the XVIII to the first third of the XIX century. These were the times of our decadence in more senses than one. The furniture of the rich classes is all imported and with rare exceptions our cabinet-makers try to copy the foreign models, so elegant and of such subtle curves and such shallow carving. In spite of their technical skill and cleverness in translation there may be observed in the Spanish productions a certain lack of fle¬ xibility in the expression of the line quite in harmony with our character so often presented by forcing writers as the negation of ductility. Only the art of popular furniture that is produced in many Spanish districts has been maintained within the traditions up to our own time. To this furniture we shall have to turn when we wish to know the local particularities that determined it. From a conscientious study of this furniture may be learned the necessary teaching toimplant, when the modern chaos has been overcome, the national tendencies of the past suiting them so that they may be useful to the present times. Luis Pérez Bueno Keeper of the Museo Nacional de Artes Industriales. century.—Na¬ AIdstri.al XthVeI Muosefm of tional Chair d"ANXnVdaIur.c—steitrMoiaunlseel. dSileasl siglo MXusVi謗IcTle. Idnd'Astrrietls. dChauise Nationl sée Lám. Ill 'i —I j Sillón de nogal, tallado con el escudo de la familia de los Enríquez. Obra de mediados del siglo XV.—Instituto de Valencia de Don Juan Fauteuil de noyer, portant sculptél'écu de la Walnut arm chair carved vith the arma of famille des Enriquez. the Ouvrage du milieu du family of Em iquez. Work of the middle of XVr siècle.—Institut de Valencia de Don Juan the XVcentury.-Institute of Valencia Don Juan Lám. IV Sillón del siglo XVI —Museo Nacional de Artes Industriales Fauteuil du XVI' siècle.—Musée Arm chair of the XVI century National des Arts Industriels National Museum of Industrial Arts Lám. Sillón con Uraceas. Primer tercio del siglo XVI. Col. del Instituto de Valencia de Don Juan (Madrid). Fauteuil avec marqueterie. —Premier Arm chair with marquetry-First third tiers du XVr siècle. Col. de l'Institut of the XVI century» — Col. Institute de Valencia de Don Juan (Madrid) of Valencia of Don. Juan (Madrid) EXonVdfI begoin¬r XcVen¬I Sturay.l—veCotli. Chair. century ofning comien¬ Salvti. XfinsyViegslIoXV—IC.ol. dFXiVunr coomeun¬ XdVuI—P.Salveti. Sil a del zos Chaise. siècle cem nt Col. ^Silones. CXh2anVlirdfsI.Pcev—otuy CXspViaogrt—iclluIo. dAmoruimtéParclièe. Segmuintadda SFaeucotendils. Csièoc—lle.. XVr Lám. VII Silla y sillón churriguerescos. Segunda mitad del siglo XVIII.—Col. Lázaro. Chaise et fauteuil seconde moi- Chair and Arm chair of the second half tié duXVIILsiècle.—Col.Lázaro of the XVIII century. — Col. Lazaro Lám. VIII Banco del presbiterio de Sant Climent de Tahull. Mueble románico de la primera mitad del Museo de la Ciudadela-Barcelona siglo XII. Banc de presbytère de Saint Clément de Tahull. Meuble roman de la Presbiterian bench of' St. Cli¬ pre¬ ment de Tahull. Romanic forniture mière moitié du XII' siècle. — Mu¬ of the XII century. —Museum of sée de la Citadelle Barcelone the Ciudadela Barcelona SMtthoathocnriefrse.ufseyNAXurnIq—mly. foFrrnaogitmueefnts hFGraiardselffts. NQMSdrdCodnteaofseísrilaAcrXqiIuoe.n—lóMg.useo de SdSdileería digmeiltoa dGMSrdaontecaeh-suoièer.rNAXchtéolIng—quP Primera Fragmento ddsteaules dPrmemuoiièté Fragment fes. Lám. X Sillería que perteneció a la Catedral de Urgel. Siglo XV.—Col. Lázaro. Stallesqui appartenaient autrefois à la Forniture which belongs to the Cathe¬ Cathédrale d'Urgell. XV' s'.ècle. Col. Lázaro dral of Urgell. XV century—Col. Lazaro CattobhheeoldfnergldLzXVcnuy.-C whic FCirusetTnhcad. Bench LXádVztPsCe.a—drirugmoCclnoea. Cuenca.Lázro Claatepderrtnlció que Banco dCldatahéeprreovlnatCXdsoièVu—c.e Banc tPieremrsier Lám. XII Fragmento de la sillería del Coro del Monasterio del Parral (Segovia). (Comienzos del siglo XVI).—Hoy en el Museo Arqueológico Nacional. Fragment des stalles du chœur du Fragments of forniture of the Monas¬ Monastère del Parral (Ségovie) tery Choir of Parral (Segovia) (first Début du XV' siècle. Actuellement part of XV century) Actually in au Musée Archéologique National the Arqueològic National Museum leinmoalfudmysXScHeVctouInrdFLCtlheeicsto—.n. btahwcitehk woalnnut. XoVpaIfrt Bench wo d and lidnstoam¬raypeccrlios,FLXeXVurI—psVCg.lI beboamegaiunrqsuttsdScnoéy.FLCXVe—ilrr drespalo Smgunitonagddal. con Banco bre àdoasvieercfdosnceitruonre pesuaiècrtlt Banc de XVr Begin proety. basrotqyule. century.—Piva Bench XVII XdVIco.ps—maeiPrgtnoizclueodl XdVIéU'butparticnule. bldiaproeoc Banco basrotqyulee Apîarti\en Banc, sièc—le. XtDhcrVeaen¬tuIy.frWois—bCgl taoebnldf thoen Ref ctory carved wers de Mesa Weisbrg Cflraejnboutn.e—rdíCol dfldXTiasnVeuiè¬cle.CfWaucon—ebr.g dfdXirnesfeVicgtolIio. réfectoi souvuragér deTable roirs Lám. xvir Mesa con cajonería labrada en un solo frente. Tallas de tipo mudéjar. Arquilla o arquimesa con frentes y costados con tallas de igual tipo. Fines del siglo XVI. — Museo Nacional de Artes industriales. Table avec tiroirs travaillés sur une seule face. — Table with carved drawers on the A front part Mudejar carwed type. l'entaille suivant le tipe mauresque. Meuble - à tiroirs ou secrétaire avec devant et côtés or¬ Chest with front and sides carwed of equal type of XVI century. nés de sculptures de même style. Fin du XVT — siècle. — Musée National des Arts Industriels. National Museum of Industrial Arts DXrcoaeVn¬tufIy. Cfoth—Peivlte theofned ocarvned Table wers flCra^nbjpsuetoearn.o—incCduíl Tirouva¬sPCtoclièlr.e XsVigIl.o fdinesl deMesa XdfliasVinuècTle. dueôt—néss deTable sur gés Lám. XIX Mesa segunda mitad del siglo XVI. Cajonería en un frente; fiadores de hierro forjado. —Col. Weissberger. Table de la seconde moitié du XVT siè- Table second half of the XVI cen- cle avec tiroirs sur une des faces et tury. Drawers in one front with brittées en fer forgé.—Col. Weissberger iron fittings. — Col. Weissberger. Mesa del siglo XVII con fiadores de hierro forjado.—Col. Weissberger Table du XVIT siècle avec brittées Table XVII century with iron en fer forgé. — Col. Weissberger. fittings. — Col. Weissberger particul. tMXioVppoduelIarol.—.Cs siglo dMeesasl CMXTtyapocpeVb.od—rtniclPueuIrlièfvas. tdMycoospuraienèt.u—cCllel. XVIT duTables Lám. XXII Mesa regalada por las regiones españolas al Príncipe de la Paz. Siglo XVIII.—Col. Lázaro Table donnée par les régions espagnoles au Table presented by the Spanish Regions to Prince de la Paix. XVIIP siècle.—Col. Lázaro the prince de la Paz. XVIII century. Col. Lazaro Lám. XXIII Armario de la sacristía de la Catedral de León Armoire de la sacristie de la Cathédrale de Leon. Cupboard of the sacristy of Leon Cathedral. Detalle del painel izquierdo superior del mismo mueble Detail du panneau supérieur Detail of the superior left à gauche du même meuble. panel of the above forniture. Lám. XXIV El armario reproducido en tricomía con las puertas cerradas L'armoire reproduite en trichro¬ The cupboard reproduced in mie avec les portes closes. trichotomy with closed doors Lám. XXV Armario de los "Cuatro Evangelistas", arte del siglo XVI —Col. Lázaro. Armoire des «Quatre Evangelistes» Cupboard of the four Evangelis's XVI century Art. — Col. Lazaro ouvrage du XVr siècle.—Col. Lázaro Lám. XXVI StelBSE. Puertas mudéjares. Segunda mitad siglo XVI.—Col. Lázaro. Portes mauresques. Seconde — Mudejar doors second half motié du XVP siècle. — Col. Lázaro XVI century.—Col. Lazaro Lám. XXVII Mueble con tallas y policromía. Arte toledano mitad del siglo XVI, Col. Gómez Acebo. Meuble sculptures en relief et poly- avec Forniture carved in several colours, cromie. Ouvrage de Tolède de la moitié Toledo Art. half of the XVI de XVT siècle. Col. Cornez Acebo — century. — Col. Gomez Acebo Lám. XXVIII Armario de nogal de la segunda mitad del siglo XVII.—Propiedad de D. R. Ruiz. Armoire de noyer de la seconde moitié du Walnut cupboards oí the 2nd half of XVIP siècle.— Appartient a Mr. R. Ruiz XVII century. Propierty of D. R. Ruiz Lám. XXIX SI jmirnTTiTTiifci » i üjiiñ t tifij t m 111 jn litiiiiiuiiirintmiMiitiBiiimitiÍinTniiïMinH i;.MmMfffiVi1Tñl7im^iim"f¡rftiiiji|^^^^ l;"jBSIj|w8ll^^^33l Mueble de tres cuerpos, madera de nogal, decorado con taraceas de limoncillo. Siglo XVII.— Col. particular. Meuble à trois corps, en bois de noyer Furniture of three bodies of >tc'alnut décoré de marqueterie de citronnier— decorated with marquetry of le¬ XVir siècle. — Col. particulière mon wood. XVII cent.-Private Col. Lám. XXX Fragmento de la puerta del armario de la sacristía de la Cartuja de Granada. Armazón de cedro con taraceas de ébano, marfil, plata, concha y palo santo. Obra del escultor Fr. José Manuel Vázquez. (Mediados del siglo XVIII). Fragment de porte de l'armoire de la sacris¬ Fragment of the door of the cupboard of tie de la Chartreuse de Orénade. Armature the sacristy of the Cartuja de Granada. de cèdre avec marqueterie d'ébène, d'ivoi¬ Cedar frame with marquetry of ebony, re, d'argent, d'écaillé et de bois de ivory, silver and mother of pearl and lignum senteur. Œuvre du sculpteur Fr. José vitae. Work of esculptor Fr. Jose Ma¬ Manuel Vazquez (Milieu du XVIIT siècle) nuel Vazquez (Middle of XVII century) Lám. XXXil Armario de madera de castaño. Decoración policroma en oro, rojo, azul y verde. Obra del siglo XVIII. — Propiedad del Dr. López Suárez Armoire en bois de châtaignier. Déco¬ Chestnut cupboard decoration rationpolychrome avec dorures en rou¬ policromed in gold, red, blue and ge, bleu et vert. Ouvrage du XVIIP siè¬ green.Workof theXVIII century- cle.—Appartient au Dr. Lopez Suarez Property of Dr. Lopez Suarez Lám. XXXIII Arcón gótico de la segunda mitad del siglo XVI.—Col. Lázaro. Caisson gothique de la seconde Gothic chest of the 2nd half moitié du XVr siècle.—Col. Lázaro XVI century. —Col. Lazaro Tapa o frente de una arquimesa del siglo XVI.—Col. Lázaro. Couvercle ou devant de casset- Lid of a chest of the XVI íe du XVr siècle.—Col. Lázaro century. — Col. Lazaro Lám. XXXIV Mueble vargueño, con pie de puente. Siglo XVI.—Col. particular. Meuble à caisson et pied en pont. Spanish Chest (vargueño) with XVr siècle. — Col. particulière bridge pedestal XVI century. Arquimesa Hispano-MureqPcvlt. XdVsmIp.uia—egrtiCéclujoalr SbCiottmayanhcirus-vlee.sdCXproicVyèl—u.I dlaTtabcioleoprnos. sculptre XsViè—cTle. avec du Bureau resque X X X < t-i »- B Papel ra mwaoriqtuhkeyCcn.—lPv XSPtVaearIsmgr,t—iucicguntCaldlo.. WtSarbemiarqlu-netig.Xh2PVscèdlel—èfICo ldabcoorens doarnevmetcs XdmVuoidté Secrétaie conde Lám. XXXVII Vargueño de dos cuerpos (caja y taquillón) con labores de falla y policromía. Siglo XVI.—Col. Lázaro. Meuble de deux corps (caisse et pu- Spanish chest (vargueño) in two parts pitre) ornements sculptés et poly- avec (chest and writing-desk) with carved cromés. XVr siècle. Col. Lázaro — and polychrome ornament. XVI century. Lám. XXXVIII Taquillón de vargueño, ejemplar del barroco español. Siglo XVII.—Col. particular. Pupitre sur caisson exemplaire de baroque Writing-desk Spanish Chest (vargueño). Spa- espagnol. XVIP siècle. — Col particulière nish baroque. XVII Century.—Private Cul. Lám. XXXIX Papelera incrustada en marfil, pie de puente, del siglo XVII.—Col. Weissberger Secrétaire avec incrustations d'ivoire Writing desk incrustated with et pied en pont, commencement du ivory curved legs beginning of XVir siècle. — Col. Weissberger XVII century.-Col. Weissberger Lám. XLII Papelera del siglo XVI, con tablas en bajos relieves de nogal en su color, en los frentes de la cajonería.—Col. Lázaro. Secrétaire XVr siècle avec sculptures en Writing desk of XVI century with carved, bas reliefs de noyer de couleur naturelle of walnut reliefs in its colour in the sur le devant des tiroirs. — Col. Lázaro front part of the drawer.—Col. Lazaro Papelera tipo del Renacimiento, tallas en bajos relieves denogal, en su color, labor del siglo XVI.—Col. particular. Secrétaire type Renaissance, sculptures en bas reliefs de noyer de couleur Writing desk of the renaissance type,car- naturelle, ved in low reliefs of walnut in its colour, travail du XVr siècle. —Col, narticullf-— Lám. XLIII BiWWFqHggBB Mueble de nogal, procedente de Huesca. Segunda mitad del siglo XVI. Museo Arqueológico Nacional. Meuble en noyer, provenant de Hues- Walnut forniture from Huesca, ca. Seconde moitié du XVr siècle.— 2nd half XVI century. — Ar- Musée Archéologique National queologic National Museum. ]GdBfraegmreaontnalo dReproueucnión FrGdageo«mrpBn^ucafti»y Gerona dfrdag«mBueaeton»t Rdepr'ouducntin Lám. XLV Miniatura de un libro Coral del siglo XV (interiores y muebles), del Monasterio de Ntra. Sra. de Guadalupe Miniature d'un livre de Chœur du XV* Miniatures of a Chorus book of the XV cen¬ siècle (intérieurs et meubles) du Monastère tury (interiors and furniture) of the Mo¬ de Notre Dame de la Guadeloupe nastery of Nuestra Señora de Guadalupe) Lám. XLVI Cama de "Palosanto", tipo Hispano-Flamenco de comienzos del siglo XVII. Donación del señor Company al Museo Arqueológico Nacional. Lit de Campeche type hispano-flamand du Bedlignum vitae Hispano Flemish type of the be¬ début du XVIF siècle. Donation du M. Com¬ ginning of the XVn century. Donation of Mr. pany au Musée Archéologique National Company to Arqueològic National Museum Lám. XLVII Cama de nogal con talla policromada. Fines siglo XVI a co¬ mienzos del siglo XVII. — Museo Arqueológico Nacional. Lit de noyer avec sculptures polycromes. Walnut bed carved in colours end of Fin du XVF siècle ou début du XVIT siè¬ XVI beginning of XVII century.— or cle. — Musée Archéologique National .Museum Arqueològic National Lám. XLVIII Cama del siglo XVIII. Talla dorada y policromada.—Col. Particular. Lit du XVIir siècle. Sculpture dorée Bed of XVIII century carved gilt et polycromée. Col. particulière and In — colours. — Private Col. Lám. XLIX Cama llamada de la Infanta M.' Luisa Fernanda, Duquesa de Montpensier. Influencia estilo Imperio. Obra de Adriano Ferrán, célebre escultor catalán Siglo XIX. — Palacio del Marqués de Sollerich. (Palma de Mallorca) Lit connu comme lit de l'Infante Marie Louise Bed knovn as of the Infanta Maria Fernande Duchesse de Montpensier. Influen¬ Luisa Fernanda. Duchess of Montpensier. ce style Empire. Œuvre d'Adrien Ferran, célè¬ Imperial Style woi k of Adriano Ferran cele¬ bre sculpteur catalan, XIX' siècle. Palais du brated catalan esciilptor XIX Marquis de Sollerich. — {Palma de Mallorca) century. Pa¬ lace of the Marquis of Sollerich. — (P. M.) FAeddrcaeciásténelluob.rMSdMalah—(qPcm) dŒscuéulpètvebrreComnecjit OImbperaio.PXsIligcli.oo estilo Princpos Cuna Emsptyirlee.FAdriaenn Berc au cat l n Lám. LI Cofrecito de hierro. Siglo XV.—Col. Lázaro. Petit coffret de fer. XV* siècle.—Col. Lázaro Little Iron chest XV century.—Col. Lazaro. Arquilla Hispano-Morisca. Siglo XIV, de placas de marfil y apliques de cobre dorado al fuego. — Co]. Particular Meuble à tiroirs hispano-mauresque. XIV* Hispano Moorish Chest. XIV century. siècle,avec plaques d'ivoire et appliqués de With ivory plates and applications cuivre doré au feu. — Col. Particulière of coopergilt by fire.— Private Col. Lám. Lli Arquilla de madera tallada y policromada. Siglo XV.—Col. Lázaro Meuble à tiroirs de boissculpté et Chest of carved and colored polycromé. XV' siècle.—Col. Lázaro wood XV century.—Col. Lazaro Arquilla de madera policromada fines siglo XIV y comienzos del XV.—Col. Lázaro Meuble à tiroirs de bois polycrome fin du XIV Chest of carved and colored wood, siècle et débuts du de XV^'. — Col. Lázaro End XIV cent and beginning XV cent. ShXiVeirygergp.pa—aubrjtaloiCcddouoslss CAurqeureotsa. fegcrruasvité Cas et centuryo.—Pliva CXXiVrhaeopsre'inaèporcotltgeuV.slus—dféCo.fs avec Lázaro. dFXcVisruene.pie—ugrjaoCldoo. dArqueilas LXieLaorcnachtenlzVtuys.f—drC XdFLsreáiièpcVuoznle.a—sCréo. dccoeufrirs Peti s PXaSVrttaIi.cir—uglCcelos. cmoadenr deCofre CXocenCtuVrmwyl.—oPPahaivrIqteicufsldèt. XsièVcmleaa.r—quvPeCtoeisc. boeisn Cof re SdXogVyrriaIag.pb—arltdiCcou.ol cuero dCotreacito inXcghraeceVnuvstrty.d—olPIiv XVPl'SeJpnaèrmctiI;e.d—h¡éC>ol ddgcooerirareunvreééts. Cotired Col..—Pivate "!lriV,, ••u>^'i UfhW.* 1y/lKy « üfsn-»r^' XbCtPXecaVhoargVi.c—niunltsCdfèuIoery Wmmm PXdVarIc.to—iemcuiCnlzols XdfiasniegeVlos de Arca dXdéVo®sbuièuclte flinge, àCais e Tám. LIX i ■ : i Arca de caudales de la segunda mitad del siglo XVL—Museo Arqueológico Nacional. Coffre fort de la seconde moitié du XVP Safe of 2nd. half of XVI century.— siècle. — Musée Archéologique National Arqueològic National Museum 5 t-' end Wisbrg. Ptoycpvhpuelsraekt. Cceon—tulry.. Carved of ^XVI WXFeiisspnoVbge—urgllCaoIr.. courantWeisbg. ldtatailbpeodor, Arcón 1taraialvveesci.l sèce.—Col Cdis on XV du M ^? PAceonpturuyr.—lWaftk. hdapeortulear. X2tahnVeldfI Labor XsiVgloI del . of Chest smeguitnadd dela Xddm'saVièocruleti.t—PTévn Arcón second dClaiaseon Lám. LXIII Mesa y bufetillo de taraceas, bronces y concha. Siglo XVII. Table et petit buffet avec marqueterie Table and small desk with marquetry of de bronze et d'écaille. XVIT siècle bronce and mother of pearl. XVII century