180 Trabajos traducidos :EIservicio de inspección de carnes del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, El Servicio de inspección de carnes del Departa mento de Agricultura de los Estados Unidos está encargado de eliminar del aprovechamiento general de las carnes enfermas e, mejor dicho, lascarnes insalubres; de inspeccionar si la preparación de la carne y de lo;, productos destinar'os al consumo se hace con la limpieza debida; de impedir el empleo de colorantes, ele conservadores o de ingredientes químicos nocivos yel uso de denominacio- nes o anuncios falsos o engañosos en las etiquetas, en una palabra, de proteger los intereses y la salud d ... los cr-nsurnidores de carne y de sus productos derivados en el más amplio li- mite posible y C('l' forme a las leyes. El Ser vicio r s administrado por l a Oficina ele la Indns- tria Animal del Departamcnto de Agricultura. LEVE!> v REGLAMFNl'OS SOBRE LA IXSPbCCION DE C,\RNlc5,-La inspección federal está basada en el act de inspección de ca rr es de 30 de Junio de 1906 y en las disposiciones suplementarias del act de tarifas de 3 de Octubre de 19 ¡ 3. " o di sponemos de espacio para reproducir las difer+ntes disposiciones del act de 30 de Junio de 1906; sin embargo, es nec esar io, para com- prender la importancia del servicio, saber que los animales de consumo a que se refiere la ley son el buey, el carnero, el cerdo y la cabra, y que los est blecimientos de sacrificio, de almacén, de despedazamiento 'J de prepara! ión de carne en que se aplica son aquellas que v.enden o expiden, en todo o en parte, sus productos para el comercio interior entre Esta- dos o con el extranjero, y, en fin, que no se aplica en los establecimientos en que 11lcarne y sus productos ni se venden ni se expiden fuera de los límites del Estado en que estos ali- mentos se preparan. Además, la ley concede una exención de inspección a los comerciantes que detallan, que aprovisionan a sus clientes; exime también de inspección la carne proce- \ dente de animales sacrificados en la granja. El act de tarifas recae sobre la inspección de las Carnes y productos importados, ' - Los Reglamentos del Departamento destinados a regir el servicio de inspección de car- nes son claras y comprensibles. Se inspiran en recomendaciones de hombres de c encía y de hjgienistas ajenos al Departamento. y en la opinión y experiencia de los funcionarios de la administración y de los agentes del servicio, de mar.era que constituya un sistema eficaz de inspección y alcance 10 mejor posible el objeto perseguido por la ley. Los textos de los Re- glllmpntos se entregan gratuitamente, a quien los pida, en)a Oficina de la Industria animal. SOI.H'111;D De ¡N~PECCION,·-EIpropietario o el director de un establecimiento clasificado por Ja ley en la categoría de los que están sometidos a la inspección, debe presentar una so- licitud y someter en triple expedición los planos y descripción del' proyecto. Los planos son estudiados por el arquitecto del Bureau (oficina), quien se asegura de si la construcción y la distr ibución se han hecho conforme a ciertas condiciones importantes de los reglamentos. Además, se designa a un representante significado del Bureau para que visite detenidamen- te el establecimiento y compruebe las adiciones o correcciones sanitarias que se deben hacer para que el proyecto se encuentre en condiciones satisfactorias y para que compruebe si se dan todas las facilidades para la realización de un servicio de iuspeccién rápido y conve- niente. La inspección no se verifica hasta que no se hayan dejado satisfechas las exigencias sanitarias y se hayan obtenido las facilidades deseables para el servicio de inspección. CONCESIÓN INsPEccrÓN;NÚMERO DE OFICIAL.-Cada establecimiento a que se concede la ins- pección recibe un número oficial. Este número le id, ntifica y debe aparecer siempre corno una parte de la marca de inspección, es decir, la mal ca o etiqueta empleada en las carnes y sus productos, o en sus continentes para probar que han sido inspeccionados y sometidos a los reglamentos de la inspección federal de las carnes. Durante todo el tiempo que la mar- ca permanezca intacta, e número identifica el producto en cualquier lugar 'que se encuen- tre. Además, con la concesión de inspección y la designación de un número oficial, se agre- >:<1 al establecimiento un nGmero suficiente de inspectores, pu-a efectuar la inspección y ba., cer cumplir el reglamento, bajo la dirección de un inspectur titulado. 1\ los establecimientos 'lue funcionan bajo la vigilanc.ia de la iopección federal de las carnes están calificados como , Cada uno de los exáme t;~ sucesivos-empezando por el animal vivo y termiuando por la carne que se expende en las carpicrrías-li e- n .. u~ fin, par ti-vular y un valor relativo en el sistema completo de I;¡ in p+c. Ir) d'" ('HI·np,.1 ";1 ". omitiera uno de estos exámenes resultaría, sino un impedimento capital, pOI lo menos- u n a di-sminución de las garantías dad,as por el servicio en su conjunto; pero la inspección ¡(1st 182 , ., f1l0rtem es ,_sobre todo, indispensahle, porque su objeto principal 'es desé~brir la enfermedad y eliminar el peligro 'que en este hecho amenaza al consumidor, Otra, razón de su impor- tancia, resulta de que, aparte de ciertas condiciones excepcionales, no es posible, ni siquiera para un perito, reconocer o' establecer la presencia de una enfermedad o de los efectos de una enfermedad por un examen de la carne sola; después de haberla separado de la canal; pero este 'diagnóstico se puede hacer después de un, examen minucioso de la canal entera con sus órganos. " Antes de comenzar la descripción de la técnica post mortem, conviene e xplicar.Ia palabr a .enfermedad» en el sentido que se le atribuye en inspección de carnes, " SENTIDO DELAPALABRAENFERMEDAD' < ENINSPE'2CIÓN.-El sentido del término «enfermedad. empleado el! inspección de carnes no difiere materialmente del sentido que, S<:" le da en .la literatura médica, y jamás permanece desconocida en inspección de carnes la gravedad del mal. Existen, sin embargo, muchas concepciones populares erróneas respecto de Ia natura" leza de las diferentes condiciones en que se aplica el término en la discusión de la inspec- ción de carnes. El error común u popular acerca de este punto parte de la burda creencia de que siempre que se aplica la palabra enfermedad es nociva, hasta el punto de hacer p~'" ligroso o impropio su consumo, toda la carne de un animal que se encuentre en estas condi- ciones. La patología refuta compl~1amente esta manera de ver. Por el uso delmicroscóplo y por la experiencia del Iaboratori», lomando el término en un sentido más técnico, podrá un patólogo mostrar la enfermedad o la evidencia de la enfermedad en cualquier clase de ali- mentos de naturaleza .anirnal que se sometan-a su examen. Pero.ningún patólogo podrá de- mostrar que la carne de tal animal es peligrosa e impropia para el consumo humano. Acaso aparezca más clarame-nte el error én.Ia concepción popular haciendo uso de com- paraciones familiares. El melocotón o la pera que presente un puntito picado es, extricta- mente, una fruta malsana; pero, quitando dicho punto, será indudablemente un alimento sa- no y delicioso. Lo mismo pasa con un racimo de uvas en el que algunos granos están malos, mientras que todos los demáspuedenser dulces y buenos, Semejantemente, algunas enfer- medades pueden existir: en una parte circunscrita de un animal. Un ejemplo muy claro nos lo da la enfermedad del ganado llamada osteosarcorna (actinomicosis); en muchos casos, el tumor del maxilar alcanza dimensiones considerables; sin embargo, lo más frecuente es que la enfermedad esté tan netamente localizada como un punto picado en una pera, y al lado de la parte afectada, la carne del animal es absolutamente limpia y sana. '. . Llevando más lejos la comparación, vemos en la inspección de carnes que la tubérculo- sis es con mucho la enfermedad más frecnente, y hay que prestar una gran atención para descubrir su "presencia, hasta en el grado más débil. En la mayería de los casos, las lesiones están confinadas en un solo- o en un pequeño número de glanglios linfáticos viscerales; o bien pueden existir en pequeño grado en un órgano y en algunos glangFos linfáticos. 'Un' animal así afectado está enfermo y.jsin l'll1"argo, en esta forma de la enfermedad, las lesio- nes están tan bien limitadas por su número y tan completamente localizadas y aprisíona-. dos por los tejidos que los encapsulan, cercadas pr r las fuerzas' defensivas del organismo, que los fejidos-afectados son tan distintos del resto del organismo como los malos granos de uva de los buenos; quitando los granos malos, el racimo vuelve a ser buer.o para alimento, de igual manera que la carne de los animales tuberculosos en este grado debe considerarse como buena y sana cuandose la ha expurgado cuidadosamente de la partes afectadas. Las comparaciones que preceden van encaminadas a probar que la salubridad y la insa- lubridad pueden existir ;,] mismo tiempo en el mismo sujeto en proporción variable, y que, por regla gen' ral, es posible separar y tratar cada región según las condiciones en que se, encuentra. En resumen, se puede aclarar la cuestión descartando por el momento la palabra .-Loscanales y partes retenidas para la 'inspección regular se envían a la sala en que hay un espacio reservado a la inspección final, donde otro inspec-' tor, que tiene a su disposición cuanto necesita, las somete a un examen profundo. Esto p er-' mite -a los inspectores colocados en las inspecciones preliminar y regular continuar su exa- men de los animales que tienen ante sí, sin pérdida de tiempo y sin omisión de 'ninguna clase. L0S establecimientos en que se verifica el sacrificio deben instalar estas sa 'as para la inspección final y proveerlas de todo In necesario para que el trabajo se ejecute con rapi- dez, limpieza, sal ubridad y, eficacia" , Desde el momento en que los animales retenidos para la inspección final están provistos de la ficha que les' consigna, solamente están afectos a estos exámenes y a la determinación de los decomisos aquellos veterinarios inspectores que se han especializado por la instruc- ción y la experiencia" Como indicación de lo que se hace en el gobierno de esta inspección, basta solamente mencionar que se establece una relación, en la forma apropiada, sobre los resultados del examen de cada animal que presenta síntoma de enfermedad, sea cualquiera su grado. Con esta relación se identifica el animal por la ficha o sello numerado; en ella se indican el diagnóstico y la naturaleza, el lugar y la extensión de las lesiones; también se mencionan la conclusión del examen y el nombre del inspector, Las relaciones de la inspe c- ciónfinal correspondientes al último año precedente a este escrito componen un registro concerniente aproximadamente a '3,500,900 animales consignados. Después dehaberse efectuado los diferentes exámenes y tomado las decisiones, quedan dos operaciones importantes cuyo cumplimiento completa la inspección post »rorrem. Son la marca de cada' canal, a fin deponer claramente de manifiesto la determinación tomada pa- ra cada uno, y el hacer ver cuáles de los canales y partes rechazadas se tratan conforme a lo que exigen las reglamentaciones sobre la inspección de las carnes para prevenir la venta o el uso en la ahrnentación humana. -TRATA~1Ir,;NT0 DI':LAS ,CANALES, CARNES PRODUCTOS ECOMISADOS.-Losreglamentos \' D sobre la inspección federal de las carnes en lo que concierne a los decomisos insisten en tres con- diciones importantes, cuya observación estricta se impone a las funcionarios encargados de vigilar su ejecución. Primeramente: cada canal, parte de canal o producto decomisado debe marcarse claramente para que se vea que es objeto de decomiso, y las partes o productos que no se puedan rr arcar par su pequeño volumen o por su naturaleza, se colocan 'en un recipiex.r~e,apropiado y marcado. En segundo lugar: todos I~s artículos decomisados ?t:bet\ 184 qn ...dar bajo la vi~ilanci~ ele un inspector desde el memento en que "e decomiseu h.rsta q Lit' se disponga de ellos; y si no se loma ningLlna decisión el mismo' día del decom iso, estos :"'- ticulos se encierran en salas o compartimentos llamado, .U. S. decomisados>, cuyas cerra- duras elige y-proporciona el servicio y cuyas llaves quedan en poder del inspecto-: En ter- . cer lugar: la destrucción o la desnaturalización que se exija ae estos artículos decomisados debe -jecutarse por el establecimiento en presencia de un inspecter, que tiene que dar cuenta de la operación. L 1 Iey sobre la inspecció-i de carnes estipula especialmente que el Secretario de Agricultura puede retirar la inspección en todo establecimiento que,' con un objeto de fraude, no ejecuta la destrucción de una c .nal o parte decomisada cualquiera. El método ordinario de tratamiento de I-s ca oale- y de las partes decernisadas consiste en su transformación en gras<} y abono por la acción de! vapor a alta presión. La op eración , tal como está indicada, y se aplica, en los reglamentos sobre l a inspección federal de las carnes, se verifica como sigue: la abertura inferior del autoclave se sella de una manera se- gura por un inspector con el sello que le entrega el Servicio para este uso; después los ar- tículos decomisados y una cantidad suficiente de substancia desnaturalizante adoptada por el Servicio, se introduce en el autoclave en presencia del Inspector, cerrándose igualmen- te la abertura superior al terminar esta operación. Aun le resta al Inspector que compro- bar si se aplica una presión suficiente de vapor en el autoclave y si se mantiene el tiempo necesario para que las materias contenidas no se puedan emplear como alimentos. Los se- llos del Servicio puestos en e! autoclave y si se mantiene el tiempo necesario para que las materias contenidas no se puedan emplear como' a' imentos: Los sellos del Servicio puestos en el autoclave solamente los puede levantar un Inspector. Un número reducido de estable, cimiento', en los cuales se ha mantenido la inspección federal de las carnes, no tiene auto- clave de alta presión para la desnatu ralización de las carnes decomisadas de la manera que se acaba de indicar; en estos establecimientos se desnaturalizan las carnes y productos por adición de ácido fénico o de otros agentes desnaturaliaantes prescritos, o bien se destruyen por incineración. . LA INSPECCIÓNELOSPRODUCTOS.-A causa que las carnes y las otras partes comestibles D de un animal sano y de buena calidad en el momento del sacrificio pueden hacerse malsa- nas y contaminarse por falta de cuidado o por la manipulación, y porque los productos sa- nos pueden hacerse nocivos por falsificación o adición de ingredientes tóxicos, y también con el fin de proteger al comprador contra las deriorn inacio nes falsas o erróneas, se han hecho necesarias medidas de comprobación apropiadas para controlar las diferentes mane- ras de fabricar, preparar y etiquetar las carnes y productos. Este control entra en las a rí- buciones de la inspección federal; de modo que esta inspección se extiende desde el animal vivo en los parques hasta los productos en los embalajes etiquetados. Los funcionarioo en- cargados de la inspección de los productos reciben el nombre de «inspectores laicos. y se eligen por sus conocimientos prácticos y su experiencia en la manipulación y -preparación de las carnes y PWduCt03 derivados y también por su habilidad en reconocer la buena o mala calidad de estos artículos para el cor sumo. En los establecimientos oficiales todas las carnes y productos. aunque ya están inspec- cionados y aceptados, se inspeccionan de nuevo, tan frecuentemente como es necesario, para asegurarse de continuar sanos y en buenas condiciones para el consumo. Los inspec- tores laicos ejercen vigilancia sobre las di versas operaciones, tales como la fabricación, sa- lazón, empaquetado, marca, etiquetaje y expedición de las carnes y productos. Las subtan- cias añadidas.a los productos se examinan para asegurar la observación de los reglamentos sobre Jos ingredientes prohibidos y sobre la exactitud de la indicación de las etiquetas, de las diferentes especies de productos se toman muestras y se envían a los laboratorios de inspección de carnes, a los fines de los exámenes químico o técnico. Los inspectores laicos tienen el deber de asegurarse de si se observan las exigencias de los reglamentos sobre la limpieza y la salubridad de la manipulación de los productos, así como las relativas a las condiciones de higiene de los locales y de los utensilios. Si se comprueba en la reinspección que un producto se ha hecho impropio para el con- sumo, por cualquier causa que sea, se quita la marca o etiqueta de la inspección origina'! y se decomisa el artículo. LAS MARCASE üISPECC¡ÓN, D INSCRIPCIONES, F.Tc.-LJ. marca de inspección sirve para identifi- car las carnes y para indicar e qué condición de salubridad se encontraba la canal, carne o producto en el momento en que se les aplicó esta marca. Según el sistema federal, semejante en esto a 105 me ores sistemas europeos de inspeccíón, son posibles tres condiciones, confor- me al estado que secompruebe por la inspección post mortrm de la canal. Primeramente, la cana se puede aceptar sin restricción, es decir, que se e cuentra sana, soluble y buena para el con- sumo; entonces se le marca .D. S. inspeccionado y admitido», o una observación autorizada de estas pa abras; además se comprende en esta marca el número oficial del establecimiento y sirve para indicar que la canal » parte ha sido inspeccionada y aceptada en el estableci- miento que tiene este número. En segundo lugar, una canal o una de sus partes se puede de- 185 comisar por ser peligrosa o impropia para el consumo y en 'su consecuencia, se debe des- troir o desnaturalizar de manera que S-" impida su venta o su uso para la alimentación; tal canal o parte se marca .U. S. decomisada. y qued- bajo la vigilancia del inspector hasta que se dispone de ella. En tercer lugar, una canal o una de sus partes se puede marcar o una abreviación autorizada de estas palabras, con una o varias letras que indican que s- ha hecho la inspección. Cuando las carnes y los productos importados se han inspeccionado y admitido, la ley prescribe que se las considere y se las trate como carnes y productos ir dí genos en el sentido de las disposiciones de la ley sobre la inspección. EN EL CERDO NOSEINSPECCIONA LATRIQUINA.-La inspección federal de las carnes no exa- min- n la carne del cerdo al microscopio para la investigación de la triquina. No existe nin- gún método práctico de inspección microscópica que sea de algún efecto, ni aún aproxima, do, para garantizar contra la triquina a las personas que comen carne cr-, da de cerdo. Investigaciones minuciós as en una nación europea en que está en vigor un sistema muy desarrol ado han demostrado que cerca, del tercio de todos los casos de triquinosis-varios millares-que se han producido ourante un período de diez y ocho años, lo, ha producido carne de cerdo que se había examinado al microscopio y adrnitida ~ la importación por los inspectores de dicha comarca corno indemne de triquina. Una demostración, tan evidente y otras diferentes consideraciones han conducido a las autoridades" esta conclusión: que la carne de cerdo, aunque se examine al microscopio, no es un alimento seguro, a menos de que se cuezca convenientemente o se trate de tal manera que sean destruidas todas las triquinas que en ellas se encuentren, En los paises donde está muy extendida la constum- bre de consumir la carne de cerdo sin cocerla, acaso esté justificada la inspección como medio de reducir un poco el peigro de la t iquinosis, aunque por el contrario tiende, dan- do al público una falsa seguridad, a alentar la costumbre antihigiénica de comer cruda la carne de cerdo. Según el e sta do de las cosas en los Estados Unidos, la inspección micros- cópica, vistos los grandes fracasos que ocasiona y sus resultados inperfectos, no parece dar garantías, Por el contrario, el J azonamiento indica concerti urnbre que si una parte relati- vamente pequeña de la enorme suma que sería necesaria cada año para la inspección mi- croscópica se emplea juiciosamente en desarrollar la educación del público respecto a la triquinosis, esto haría más por la preservación de la enfermedad en el país que el mejor servicio de inspección microscópica que se pudiera establecer. En los Estados Unidos la mayor parte de las personas tienen cuidado de cocer la carne de cerdo antes de comerla; solamente una pequeña parte de la población, de origen extran- jero o bajo la influencia de hábitos alimenticios extranjeros, sigue esta peligrosa práctica de comer cruda la carne de cerdo, bajo una o varias de sus formas de presentación, tales como ciertos salchichones, jamones, etc. Ero los establecimientos oficiales se preparan cantidades considerables de esto:" productos para proteger al consumidor de los peligros de la carne de cerdo cruda; el gobierno federal exige, en lugar de un método incierto de examen micros- cópico, que los establecimientos oficiales sometan todos los artículos compuestos total o parcialmente de carne de cerdo, y que son de los que habitualmente se consumen sin cocer- los, a ciertos procedimientos prescritos por haberse reconocido que son propios para des- truir la triquina. Es importante advertir que estas medidas empleadas para la garantía de los productos que contienen carne de cerdo, se aplican solamente a las carnes que se co- men a diario sin cocción, y que no se aplican a productos tales corno los jamones, lardos y otros productos salados, que suelen habitualmente cocerse antes de comerlos, ni a la carne cruda de cerdo recien sacrificado. Por razón de lo que precede, se puede establecer que la práctica que consiste en cocer bien la carne de cerdo ofrece la mejor salvaguardia contra la triquinosis: que es el único medio preventivo que no depende absolutamente más que del consumidor, y que la untca manera segura de evitar la triquinosis es no comer carne de cerdo que no haya sido conve- nientemente cocida. Quien no observe esta precaución corre el riesgo de-contraer, tarde o temprano, una dolorosa y desolante enfermedad, que frecuentemente produce _la muerte. Todo el mundo debe recordar esta simple regla de higiene alimenticia: cocer bien la carne de cerdo. " LABORATORIOS DEINSPECCIÓN DECARNES.-Los reglamentos indican lo que se puede añadir a las carnes para la salazón, ahumado u otras preparaciones. Está prohibido el uso de subs- tancias que alteren la salubridad de las carnes; solamente se pueden emplear las materias colorar tes inofensivas, y hasta el empleo de ellas se debe an unciar en el producto o en la etiqueta. En general, el examen ordinario no permite descubrir la presencia de las substan- cias prohibidas; por este" moti va, y a fin de asegurar el control eficaz de estos ingr edrentes y también para determinar la inocuidad de los productos por análisis químico o de otra clase, hay laboratorios de distritos, completamente instalados y equipados, para los exámenes químicos o técnicos. A estos laboratorios se envían para su examen muestras de ca-rie y de preparaciones de carne y de las substancias empleadas ensu preparación. Las muestras las 187 recogen los inspectores, que obran inopinadaménte y a intervalos bastante frecuentes para permitir el descubrimiento de las prácticas delictivas que pudieran cometerse. Además de los Iaborator ios de química centrales y de distrito, el servicio de la inspec- ción de carnes utiliza la cooperación y los ser vic os de otros varios laboratorios científicos de la Oficina de la Industria Animal. Frecuentemente mandan a esta los Inspectores, para diagnóstico-fragmentos de tejidos enfermos o anormales Estas piezas se transmiten a la División patológica o se examinan en los laboratorios. El laboratorio principal de esta Divi- sión se encuentra en Washington, con Iaborator io s-sucursales en otras dos ciudades para comodidad de las estaciones más lejanas. Los numerosas parásitos o estados parasitarios relativos· a la inspección de carnes los estudia la División zoológica, mientras que las cues- tiones concernientes a 'as transformaciones bioquímicas que se producen en los tejidos ani- males las examinan los laboratorios de la División bioquímica. UNAINSPECCIÓN DEESTADO MUNICIPAL Y DF.BECOMPLETAR INSPECCIÓNEDERAL LA F -El sistema federal de la inspección de carnes se ha extendido a todas las partes del pais, como la ley indica. Se calcula que un 60 por, 100 de los bóvidos, carne! os, cerdos y cabras sacrificados en los Estados Unidos, y todas las carnes importadas, se inspeccionan bajo este régimen; lo que deja aproximadamente un 140 por 100 de la producción en carnes indígenas que escapa al control federal y aun a toda especie de control eficaz. Las estadísticas de la ,inspección federal de las carnes muestran porcentajes de las dife- rentes especies de animales que, en el sacrificio, aparecen atacadas de enfermedades o en mal estado, en tal grado que ha sido preciso decomisarlas en total o en parte. Algun0s esta- blecimientos en que se ha conservado la inspección federal se han esforzado por evitar estas pérdidas, comprando Jos animales con mucho cuidado y aceptando solamente los que parecen sanos y Iimpios; esto tiene por efecto reducir las pérdidas en el establecimiento en cuestión, pero da lugar también a que se desplace la venta de los »nimales de salud dudosa hacia los establecimientos que funcionan sin inspección Dada la frecuencia de las enfermedades en los animales de matadero, la cuestión de lo que se hace con las carnes y productos procedentes de animales enfermos e impropios para el consumo en las casas no inspeccionadas, adquiere, desde el punto de vista de la hi- giene, una importancia mucho mayor que la que b abitualmente se le concede. El doctor Charles Wardell Stiles, que ha estudiado un gran número de matadei os de ciudades y de pueblos, concluye que: «Un sistema bien reglamentado de m atader os es tan necesario para la salud pública como un sistema bien reglame-ntado de escuelas para la pública educación .• Muchos mataderos que operan sin inspección tienen un carácter, no solamente discutí- ble, sino peligroso para la salud. Su constr ucció n-es tal que es imposible temerlos. en estado de salubridad. Su 'aprovisionamiento de agua y su sistema de evacuación son imperfectos, y apenas si se ha hecho algún intento para tenerlos limpios; algunos están infectados y su- cios. La carne no está en ellos, de ordinario, protejida contra las ratas, las moscas y los otros verrnes e insectos, y esta es una fuente peligrosa de contaminación e infección. Para remediar este estado de cosas, se ha propuesto que las municipalidades construyan mataderos centrales y que todos los carniceros de un municipio estén obligados a ejecutar sus < peraciones en condiciones de salubridad suficientes y bajo un sistema de inspección eficaz. Esta proposición ha sido lJilUycomentada: en efecto, se han establecido mataderos centrales municipales y funcionan con un éxito completo en muchas ciudades de la Europa continental y algunr s se han creado en los Estados Unidos. PERSONAL ELAINSPECCIÓN.-Elpersonal del servicio de la inspección de carnes es de dos D clases: los profesionales y los no profesionales. Los profesionales son los veterinarios ins- pectores, los inspectores de laboratorio, un arquitecto y un ingeniero sanitario. Los no pro- fesionales son los inspectores desigr ados con el nombre de inspectores laicos. Los veterinarIos deben estar diplomados en colegios vet ri narios acreditados y deben sufrir el examen del servicio civil para las funcienes de veterinario inspector en el servicio. En cada puesto de inspección de carnes, se elige un inspector para desempeñar el trabajo y dar cuenta de él directamente al jefe de la Oficina de In Industria animal. En los puestos en que este servicio está dirigido, solamente desempeñan la función veterinarios inspecto- res. Los veterinarios inspectores ejecutan o vigilan las inspecciones regulares ante y jots mortem y practican todos los exámenes finales pots rnortem: Los inspectores de Iaborator¡o son químicos y deben sufrir también un examen relativo a las exigencias del servicio civil. Ejecutan los análisis y las inspeccciones de laboratorio, Los inspectores laicos se denominan: inspector laico oe grado 2 e inspector laico de gra- do 1; deben también pasar un examen de servicio civil. Los inspectores laicos de grado 2 están experimentados y bien instrurdos en las operaciones del packing-house; vigilan la sala- ZÓn,el ahumado, la preparación y la marca de las ca-ries y productos. Saben reconocer la salubridad de los productos y hacer la inspección y la reinspección de las carnes y produc- los. L0S inspectores laicos de grado 1 deben tener, por lo menos, tres años de práctica en, la manipulación de los animales de carnicería antes de poder pasar el examen de servicio 188 civil; su función es ayudar a los veterinarios inspectores en- las inspecciones anfé 'y post mortem y hacer las mismas tareas que los inspectores laicos de grado 2. Es un deber de todos los empleados, veterinario inspector o inspector laico de cualquier grado, asegurarse de la observación de los reglamentos sanitarios en su servicio respectivo. Algunos veterinarios inspectores, elegidos por su experiencia y su valer general" están encargados de expediciones de inspección. Visitan las estaciones y establecimientos oficiales, en su territorio respectivo y dan cuenta al Jefe de la Oficina si los Reglamentos e instruc- ciones concernientes a la inspección de carnes se observan correctamente. Sus visitas son inopinadas y sus J elac' ones contribuyen a asegurar una inspección uniforme y la ejecucióa de los Reglamentos sanitarios. El personal está constituido actualmente, en cifras redondas, por 800 inspectores veteri- narios, 1.000 inspectores laicos de,grado 2, 700 inspectcres laicos de grado I y 2,650' entre inspectores de laboratorio, oficiales de administración y secretarios. ESTADíSTICA.-1..a estadística muy resumida que sigue no es, en modo alguno, un estado completo de todo el trabajo realizado bajo el sistema federal de la inspección de carnes. Bastará, sin embargo, para dar al lector una idea de la importancia del servicio. El número de establecimientos en que la inspección se ejerce regularmente varía algo; sin embargo, desde hace algunos años, h{¡y unos- 850, comprendiendo 'en este númern los establecimieo tos importantes o de gran extensión en los Estados Unidos. En los últimos años fiscales que han precedido a la fecha de este escrito (19 I 6), e] total de los bóvidos, car- neros, cerdos y cabras qu habían sido inspeccior ados ante y post mortem era de más de 58.500.000 cabezas por año . El número medio de canales de animales decomisadas durante este mismo período se elevó a más de 262.000 por año, y el número de partes de canales decomisadas era mucho mayor. Las relaciones de las inspeceiones y reinspecciones de car- nes y produc tos subsiguientes a la inspección de sacrificio dan un total que se eleva a miles de millones de libras mientras que el total de los decomisos en la reinspección por causa de corrupción, enranciarmento u otro motivo de interdicción para el consumo humano era aproximadamente de 18 millones de libras por año. Durante el año fiscal que ha precedido a este escrito, la suma concedida por el Congreso para la inspección de carnes fué de 3.375.000 tlólares, comprendiendo los gastos del servi- cio, lo que da menos del 6' por 100 de gastos para cada uno de los 58.500000 animales sacri- ficados. Este gasto atendía al servicio completo, desde el primer examen del animal vivo, hasta la inspección final de las carnes en los productos terminados prestos para ser entre- gados a los comerciantes o a los consumidores. Es de justicia añadir que, a pesar de este bajo precio, el servicio no estaba menos completamente asegurado con eficacia, conforme al objeto.constante del Departamento, que es reforzar la acción del Servicio por lo que á esto respecta. GEORGE DITEIVIG Boreau of Anima! Industry, Departmen: of Agricultul"Y, 19 I 6. Notas clínicas MI OPINIÓN ACERCA DEL OLOSANTRAX A pesar de mi poca práctica profesional y deficiencia de conocimientos, tanto literarios como profesionales, hago pública mi opinión, acerca de este asunto, con el deseo de dar una explicación que pueda satisfacer las peticiones que formulan los Sres. Ibarrola y Albiac, en sus «Notas clínicas. publicadas en los números 1,2 Y 1 I del tomo anterior de esta RE- VISTA; ya que en los textos de Patología Especial, no está descrito un cuadro sintomatológi- ca tan alarmante como es y un tratamiento tan sencillo y de tan buenos resultados como se obtiene en el momento que se interviene. Muy bien comprendo todo lo que les ha podido ocurrir a los Sres. Ibarrola y Albiac y quiza a muchos compañeros; pero ya de estudiante, al.visitar a mi familia durante las vaca- ciones en mi pueblo natal de la provincia de Burgos, oí reletar a los ganaderos, los casos tan frecuentes que allí se presentaban en el ganado vacuno y con especialidad, en el de tra- bajo de cuya, enfermedad que ellos conocen con el nombre de traidora y que en esto. región de Asturias se llama enagnaz, asi como ieuosa en el pueblo del Sr. Albiac y meondoco o meni- doco en el del Sr. lb arrala y mal de la ampolla en otras regiones. Para mi concepto, no es otra cosa que urticaria febri: de oriten zntwno, producida por una excitación psiquica"y digo esto, por creer que se trata de un proceso de auto-intoxica- ción, debido a.Ia reabsorción de los productos tóxicos que se e'abor an en el aparato diges- tivo ••por estar éste paralizado a causa de la excitación psíquica, ya que ésta es la causa oca- \89 sional que produce aquélla en estos casos en los animales predispuestos (idiosincrasia). A partir de estos momentos, empieza la tristeza, erizamiento del pelo, elevación de la temperatura y timpanitis acompañada de estreñimiento, y a los pocos momentos se hace manifiesta una parálisis de los vasomotores periféricos, por lo que toma principio ese esta- do edematoso de toda la piel (digo edematoso porque de edema tiene los caracteres y no de inflamación) que en poco tiempo llega al extremo de que en la pi, 1 del cuello no es posible coger un pliegue de ella por lo dura y gruesa que está, lo mismo que la de todo el cuerpo, haciendo arrugas en el periné y demás partes donde es más fina la piel, y en este estado las ojos quedan escondidos por el edema de los párpados y dejan salir en abundancia las se- creciones lagrimales. Las orejas, ollares, labios, ano y vulva, están lo mismo que toda la piel, edematosos. En este momento aparece una tos suave y el animal se mueve con dificultad por el estado de abatimiento que se encuentra. El edema de la piel se propaga a las muco- sas, y·en la de la boca y debajo de la lengua, se forman una o más ampollas, por ser en esta región muy fina la mucosa y muy elástico el tejido submucoso (conjuntivo elástico) y muy vascularizado. La tos es debida al edema glótico que se forma, el cual va' aumentando hasta producir la asfixia, que es por lo que mueren muy pronto los enfermos si antes no se interviene. La paralisis de los vasomotores periféricos, creo más probable que sea -debida a la reabsorción de las tosinas formadas en el aparato digestivo, por estar éste paralizado, que no que se pa- ralicen dichos vasomotr res por la misma excitación que produce la paresia del aparato di- gestivo. Con respecto al tratamiento, en el primer caso que se me presentó, intenté practicar la sangría de la yugular, al mismo tiempo que hacía afusiones de agua fría en la' cabeza V el dorso; pero la sangría no me fué posible practicarla en el momento oportuno por lo gruesa que estaba la piel; y aunque a los pocos momentos adelgazó, ya entonces pude alcanzar la yugular con la lanceta, que era el instrumento de que disponía para ello, habían desapareci- do los síntomas ¡nás alarmantes y a las dos horas estaba restablecida la rumia y el enfermo en condiciones para trabajar. . He tenido después otros varios casos, y excepto en uno de ellos, en todos obtuve el mismo resultado; pero en este que exceptúo al día siguiente persistía paresia de la panza y timpanitis ligera, acompañada d.e estreñimiento, síntomas que con la administración de tártaro emético y de sulfato de magnesia, en una infusión aromática, desaparecieron en po- cas horas, volviéndo a manifestarse el apetito y la rumia. Ahora bien, los mismos resultados que yo con la sangría en la yuvular creo que han ob- tenido algunos ganaderos con solo practicar una incisión en una oreja o en la cola o con la perforación del tabique nasal, cosas que se les ocurrió hacer apremiados por la necesidad, con igual éxito que el logrado pór los Sres. Ibarrola y Aebiac al incidir las ampollas que se forman debajo de la lengua, de donde deduzco que para conseguir la desaparición del esta- do a que dió lugar una excitación psíquica, basta con producir tmpresión dolorosa, como es la incisión de alguna de las terminaciones de los nervios sensitivos, pues la acción refleja del dolor hace'[deaaparecer el estado que originó la excitación psíquica, también por acción refleja. LADISLAO GARCfA Veterinario de Pala de Laviana (Asturias) Noticias, consejos y recetas Los nESINFECTANTES DELASl'vIANos.-Según Neufeld, que ha estudiado experimentalmente los efectos de los diversos métodos de desinfección de las manos, el alcohol es muy superior a todos los demás antisépticos para lograr este objeto, con estas dos condiciones: que no se emplee muy concentrado y que no se laven antes las manos con jabón, porque esto di- ficulta la acción desinfectante del alcohol que se utilice a continuación. Siguen en importancia al alcohol, el sublimado alcohólico y el jabón que cont enga el 80 por 100 de alcohol; pero teniendo bien entendido que ni el alcohol ni ninguno de los compuestos en que entra tiene una acción esporicida. La tintura de iodo es un buen desinfectante, pero se ha exagerado su verdadero valor. Las soluciones dorarlas, el agua deJavel al 3 por 100 y la solución de Dakin, ocupan el últi- mo lugar como substancias bactericidas. Por último, el simple lavado con jabón tiene un gran valor para la profilaxis higiénica, aunque no es suficiente para la desinfección quirúrgica; y, según resulta de las experiencias del autor aún es mejor que el jabón un agua de cal preparada cogiendo dos o tres cuchara- das en la mano y mezclándolas con agua. 190 'LA RIQUEZA DEGANADONELMUNDo.-Bide y Leather, especialistas en ganado de abasto E del Ministerio de Agricu1t~ra de Jos Estados Unidos, han publicado 'un interésantísimo tna- bajo en el que demuestran que en los nuevo, estados europeos que citan han disminuido considerablemente los bovinos, carneros y cerdos mientras que en Jos Estados Unidos y otras naciones no europeas esta clase de ganados han aumentado en proporción equiva- lente. acusa- .. da, conjuntiva pálida, lagrimee> poco abundante y queratitis en cada ojo, con altera- ción .frecuentemente mayor en un ojo que ea el otro. La córnea opaca y negruzca parecía infiÍtrada y tenía un aspecto graso, aceitoso, que disminuía enormemente el brillo de sus, reflejos. En su centro o no existía (3 ve- ces de 5) o existía una depresión que no pasaba de dos milímetros de anchura, en forma de cubeta de bordes redondeados, en pendiente más o menos suave hacia el fendo.. Todo el interior de esta cúpula tenía el aspecto aceitoso de la córnea circun- dante y no presentaba puntos más o menos grisáceos. ¿La depresión era reliquia de una ulceración en vías de reparación lenta, cuyos bordes, después de la pérdida de substancia, se habían redondeado con el tiempo? La cosa es posible; pero, visto el estado de Su fondo, el autor no creyó irracional, hasta prueba en contrario, admitir 208 que la cúpula podía resultar de la acumulación de una pequeña masa de Iíquido en un punto de la córnea, líquido que primero comprime el tejido periférico y después es capaz, cuando se difunde o se reabsorbe, de dejar un hundimiento de la parte an- terior del puestecillo formado en el espesor de la membrana. Una cosa llamó enormemente la atención del autor en el curso del interrogatorio a que sometió a los propietarios de los perros: la deficiente alimentación encontrada en todos los casos. Dos de los perros solamente estaban alimentados con arroz de las especerías y con pescado desecado, y decían sus dueños que les habían sometido , a este régimen por tener entendido que era el único que podía evitar la.pérdida rápi- da de los animales, error que el autor ha visto después repetido varias veces en con- versaciones con diversas personas, Teniendo el autor la convicción de que estas enfermedades reconocían por causa una mala alimentación, se preocupó, en primer Jugar, de ordenar que se administrase a los enfermos alimentos variados (pan, carne cruda o poco cocida, huevos, legum- bres, etc.) en tres comidas; y como medicación propiamente dicha, al interior, jarabe de protocloruro de hierro Rabuteau y aceite de hígado de bacalao (media cucharada de café, si había tolerancia gástrica), y al exterior, lociones calientes en las regiones orbitarias y lavado de las córneas (una o dos veces al día) con solución acuosa de cianuro de mercurio al uno por seis mil, empleando un cuenta gotas botonado para instalar a voluntad las gotas de esta solución, previamente tibia al baño maría. , Como el autor no pudo ver los enfermos más que una o dos veces, ignora si este tratamiento produjo o no la curación; pero, a pesar de-ello, refiere estos casos por creer que arrojan mucha luz sobre la etiología de algunas queratitis especiales, a cuyo efecto se apoya en los razonamientos expuestos por el doctor Mac Collum en el capí- tulo que dedica a las enfermedades imputables a un régimen imperfecto o enfermeda- des llamadas por deficiencia o por carencia en su reciente libro «The new Knowleíge of nutr ition» (Los conocimientos más recientes sobre 'la nutrición), quien habla de una xeroftalmia, con pérdida rápida de los ojos, imputable, como el beriberi, a un ré- gimen imperfecto. I Para el autor, el régimen sin carne, sin manteca y sin leche á que, por error y por economía, se somete a muchos perros, hace adquirir a estos animales (¿distrofia latente?) una predisposión a complicaciones oculares o nerviosas cuando son ataca- dos por el moquillo. Por ello tiene la convicción de la existencia en el perro de queratitis de origen ali- menticio, aunque, por no haber podido seguir observando a los enfermos que some- tió a tratamiento adecuado con esta convicción, no pueda aportar más que pruebas morales;. pero espera que las pruebas materiales las darán algún día él ,u otros com- pañeros. G. BOLOGNI;SI.-SOBRE EL MECANISMO PATOGÉNICO DEL ESTRANGI,JLAMIENTO HERNIA~ RIO.-Archives de Médecine, experimentale et d' anatomie pathologique, XXVIII, n." 4, Agosto de 1919, El mecanismo del estrangulamiento herniario está lejos de haberse esclarecido por completo. Si se está de acuerdo para admitir que el estrangulamiento resulta de un hecho esencialmente mecánico, las interpretaciones divergen en cuanto se trata de explicar su génesis. La experiencia clásica de O, Beirn, que hace dependerla irre- ductibilidad del aumento brusco del' contenido líquido o gaseoso del intestino, es muy artificial y descuida completamente los fenómenos vitales. Bolognosi ha realizado experiencias en el perro con el objeto de hacer intervenir el factor mecánico, poniendo el asa encarcelada en condiciones de vitalidad aproxi- madas a las en que se encuentran en patología humana. Introduce un asa intestinal 2°9 en un saco herniario artificial y la abandona a sí misma en seguida en el abdomen. Utilizando saquitos de tela de mello rígido y resistente, los resultados son siempre negativos¡ por el contrario, con sacos de cuello elástico de caucho, el autor reprodu- ce el estrangulamiento herniario, que el cabo aferente del asa incluída se llene más o menos bruscamente de contenido intestinal, de agua o de aire iny.ectados, o bien que se abandone el asa tal como está en el saco artificial. Así, pues, dejando aparte cier-, tas causas adyuvantes, tales como las dimensiones del cuello del saco y la plenitud del asa, existen elementos esenciales que rigen la reproducción experimental del es- trangulamiento¡ estos son la elasticidad del cuello y la introducción brusca de un asa en este cuello, determinando una hernia irreductible que, secundariamente, se estran- gula por consecuencia, tanto de la constricción elástica del cuello, que se mantiene activo, como por el aumento del volumen de las paredes del asa por congestión ve- nosa y de su contenido por fermentación y por hipersecreción de la mucosa. , Aplicando estos resultados experimentales a la patología, Bolognesi admite, con-. trariamente a la opinión hoy clásica, que el papel del agente de estrangulamiento, anillo o cuello, no es puramente pasivo, si no que el collar de estrangulamiento in- terviene de manera activa gracias a la elasticidad propia de. los elementos fibrosos, que ,le constituyen. El asa herniaria, hecha irreductible por un esfuerzo muscular, se ' estrangulariza después por causa del aumento continuo de la desproporción entre la puerta de la hernia (anillo elástico) y el volumen de la víscera herniada (congestión, trasudación vascular, secreción y fermentación). Cirugía y Obst'etrici- ' _ " La causa de esto debe residiren que el injerto no encuentre otra de las condicio- nes necesarias, P?ra persistir .en vida, además del estímulo funcional, 'que .. ya: hemos dicho consistía en el alimento adecuado. En los animales de los tramos superiores de la' escala debe existir al' 'parqitc 'una diferenciación histológica y orgánica' eleva- das, una diferenciación bioquímica notable en la composición de sus 'plasmas y ele- I mentas celulares. O J-oque es lo mismo, especies' de animales muyelevados y dentro de ellas los individuos adultos' alcanzan, al par dé su diferenciación histológica, 11l1a individualidad bioquímica tan grande que les diferencia en mucho de los demás de 2i3 la mismo especie, y que hace ineptos a sus plasmas para suministrar nutrimento 'adecuado y propio a la materia viva' proporcionada por otro animal, aun de la mis- 'ma especie. Por eso en ellos apenas es eficaz otra forma de transplantación que la .autoplastica, , . ' , , ¡ " " , Esta diferencia bioquímica señalada por Borst y Enderlen como corolario de sus estudios experimentales de transplantación de los vasos, tiene una gran significación y ha planteado el problema biológico, por fa menos para los animales' superiores y sobre todo para el 'hombre, de si existen individuos en el sentido literal de la palabra «indiviso» o si solo hay personas. Así como en el concepto antropológico corriente puede acepfarse con Unamuno que la individualidad reside enla acentuación de los rasgos o caracteres propios de la especie, físicos o somáticos, normales y comunes, y la personalidad en la acentuación de los altos, elevados y excepcionales del espíritu o intelectuales, en el biológico habría una individualidad bioquímica que' diferenciaría a cada hombre de los demás dentro de la especie por la peculiar composición de sus plasmas y células. . , ' '. Las células diferenciadas del soma, no solamente deben tener una composición bioquímica especial, individualizada en cada persona, sino también necesitar un cier- to plasma de composición individualizada y propia, y de aquí las dificultades con que prenden en el hombre los injertos que no sean autoplástiéos. Esta diferencia es mu-, cho mayor entre los individuos de diferente especie y de aquí la imposibilidad e inu- tilidad de los injertos heteroplásticos. ' "', Las diferencias bioquímicas dentro de la especie disminuyen positivamente entre padres e hijos y entre hermanos. Esmuy probable también que estas' diferencias sean menores entre las especies que se pueden cruzar recíprocamente engendrando, bastar- dos. Según Schoene la resistencia hacia un injerto dé otro individuo de la especie,' o de especie distinta es una propiedad hereditaria y por lo 'tanto debería estudiarse por' medio de transplantaciones sistemáticas si se halla sometida a las reglas o leyes men- delianas. ' En contraste con las células diferenciadas somáticas del .individuo están las célu- las germinativas, óvulo y espermatozoide, El acto de la fecundación puede comparar- se en este respecto a un injerto del elemento macho en el elemento hembra, y si es verdad que en los organismos superiores ambos, fundidos, siguen, nutriéndose a ex- pensas de un plasma común, el de la hembra, no lo es menos que en especies iníe- rieres la nutrición fuera del organismo de ésta, se efectúa a expensa del plasma ovu- lar o de sus reservas. En uno y otro caso la parte que del óvulo fecundado corres- ponde al elemento macho, se nutre a expensas del/ plasma de la hembra, y, por lo tanto, como la fecundación puede hacerse entre individuos de la misma especie, aun de razas y países distintos, la peculiaridad de composición bioquímica de las células germinales es sólo específica, pero no individual, Sólo especies muy próximas del mismo género pueden fecundarse recíprocamente como es sabido. , Por lo tanto, a nuestro modo de ver; la transplantación homoi o heteroplástica, es a modo de parasitismo de un conjunto de elementos celulares ya diferenciados en otro individuo de la misma especie o de, especie distinta. Se dIferencia del parasitismo propiamente dicho enque en éste el parásito vive como individuo total en el cuerpo del huesped. -Aquí se trataría de holoparasitismo; en la transplantación, de metopa- ras itism o, .. . . . Hay una forma de transplantación distinta por muchos cocenptos de la queveni- mos estudiando. Me refiero a la transplantación de órganos y segmentos orgánicos por medio de la sutura vascular. Aquí las condiciones en que se coloca el . injerto' di- fieren sustancialmente, toda 'vez que al restablecerse en, ellos la corriente sanguínea. sus vasos no caen en atrofia y desaparición como en el injertosin sutura. Al mismo tiempo la 'sangre, cuya circulación queda restablecid~ "desde el momento, de terminar 214 la operación transplantadora, conduce al órgano transplantado: por una parte, ele- mentos nutrititivos suficientes, oxígeno en los glóbulos, substancias aljm enticias en el plasma, y por otra, el estímulo funcional más importante, representado en parte por las hormonas, sobre todo cuando el órgano transplantado es una glándula, ya de secre-' - ción externa, como el riñón, o de secreción interna, como el tiroides. En estas últi- mas, el estímulo funcional está condensado casi exclusivamente en la sangre, si se exceptúa la influencia secretoria de los nervios de la glándula. En el riñón, los mis- mos elementos que circulan en e! plasma sanguíneo y que han de ser eliminados por el trabajo -de la glándula, representan en gran parte las substancias estimulantes de la función renal. La importancia de la función para el sostenimiento, conservación y vitalidad del injerto se deduce de numerosos hechos. Los experimentos de H. Salzer han demos- trado que en la transplantación autoplástica del tiroides el trozo transplantado pre- senta fenómenos activos de regeneración, si los animales son sometidos a la tiroidec- temía total. Brost observó que trocitos musculares transplantados en los extremos seccionados de nervios periféricos motores se regeneran con facilidad, como luego diremos. Schmieden y Dalla Vedrova han indicado que después de la transplantación de cartílagos epifisarios y articulaciones, la sobrecarga funcional favorece notablernen- 'te la vitalidad del injerto. . Las circunstancias o condiciones del receptor o huesped influy en notablemente sobre el resultado de la transplantación. A veces existen condiciones desfavorables cuya causa escapa a todo juicio y resulta enigmática. En un caso nuestro tres autotransplantaciones de fragmentos óseos para curar una pseudartrosis fracasa- ron por reabsorción del injerto. La edad, la nutrición general, el estado de ernbara- , zo, la alimentación, y aun las pasadas enfermedades infecciosas, las intoxicaciones, etc., pueden influir en el resultado de la transplantación. Un estudio muy notable sobre la influencia de Ia edad en la transplantación del ovario ha sido realizado por Foa. Este autor transplantó ovarios jóvenes en la cavidad abdominal: 1.0 de anima.' les jóvenes, todavía no púberes: 2.°, de animales adultos en plenitud sexual, y 3.°, en viejos, ya no fecur:dos, notando en los primeros que el ovario conservaba su estruc- tura primitiva, en los segundos que el ovario tomaba rápidamente la estructura fun- cional, y que en los terceros se atrofiaba y reabsorbía. De aquí se deduce un hecho muy interesante: que la actividad y ejercicio de la función no es absolutamente pre- cisa para que prenda el injerto, pero el grado-y duración de los procesos regenera- tivos del mismo dependen de modo señaladísimo del estímulo de la actividad fun- cional. El proceso íntimo de la reabsorción de los injertos hornoio- y heteroplásticos es todavía desconocido. Indica, por IQ menos, que el injerto se ha convertido en un cuerpo extraño para el huésped o receptor, y en consecuencia éste trata de desha- cerse de él. Pero antes de reabsorberse el injerto perece y su muerte puede ser la sonsecuencia, o de un proceso activo pero propio de los elementos celulares de alre- dedor, que segregan citolisinas u otros cuerpos defensivos, o de una acción defensiva de anticuerpos producidos en' una reacción de inmunidad, en la cual el injerto se- grega substancias que obran como antígenos, o por último, que faltan al injerto ma- teriales necesarios para su nutrición, que según Ehrlich serían substancias especíñ- ficas sirviendo a la alimentación y al crecimiento (teoría de la inmunidad atrépsica de Ehrlich aplicada sobre todo a la transplantación de tejidos neoplásticos), o según Ribbert, los materiales ordinarios de la alimentación del injerto en su primitivo asien- to, es decir, antes de ser transplantado, Los experimentos de Ribbert con tejido epitelial demuestran que este tejido transplantado crece y prolifera los primeros 'días porque consume entonces los materiales propios nutritivos que lleva é0113igo,· para después degenerar y morir, por falta de aquéllos, 215 Es muy' probable también que según opina Schoene, el mismo injerto segregue en sus alrededores materias tóxicas que influyan sobre el organismo receptor. . Las transplantaciones pueden hacerse en las distintas partes, zonas y regiones corporales. Nosotros designamos como homotópicas aquellas que se verifican en el mismo sistema o área topográfica correspondiente al injerto; por ejemplo: el injerto óseo en el hueso, el vascular en el vaso; y heterotáptcas, si en área o sitio distinto como el hueso en el tejido celular, el vaso en el cerebro o en la uretra, el epidermis en la cámara anterior del ojo, etc. En el primer caso las circunstancias son más favo- rables para que el injerto prenda, por existir allí mejor y más abonada proporción para el suministro de materiales nutritivos y para que en re en acción el estímulo funcional. . Es probable que en las transplantaciones homotópicas, el órgano o tejido iso- morfo donde se aloja el injerto ceda a éste materiales para el crecimiento y regenera- ción y a su vez el injerto ceda, sus materiales histoquímicos para el proceso de regeneración simultáneo que en el órgano o tejido se verifica, como parece ocurrir en la consolidación de las fracturas con injerto óseo interpuesto. En las transplanta- ciones heterotópicas las circunstancias son más desfavorables, pues el metabolismo bioquímico es allí distinto y el estímulo funcional se halla ausente. Por la cornposión o complejidad estructural del injerto dividimos las transplanta- ciones en hisiicas o de un solo tejido, como los injertos epidérmicos de Reverdín: sistemáticas o de sistemas de tejidos, cerno la mayor parte de las que se realizan; orgánicas, si son órganos enteros los transplantados (riñón, ovano, bazo, etc.); regio- nales, si segmentos de gran complejidad, como en la transplantacióu de miembros enteros, llevada a cabo por Hopfner y otros, y por último, parabiósicas, cuando se unen por vía experimental dos individuos, ya por celiostomía, ya por anastomosis intervascular. , Los procesos histológicos que se verifican en el injerto son muy variados según la complejidad estructural y el sito donde se implante (homoio o heterotópica). Con. tanda con que el acto de la transplantación sea una maniobra aséptica y se trate de un trozo de órgano u órgano entero, el parénquima específico cae unas veces en ne- crobiosis y reabsorción (como sucede al hígado, cerebro, riñón, etc.), y en otros se conserva, por lo menos parcialmente, presentando más tarde fenómenos de prolife- ración y reorganización, acompañados muchas veces de procesos de reabsorción y . desprendimiento hormonal (como en el tiroides, etc.). Estas proliferaciones deben considerarse como fenómenos regenerativos, por lo general incompletos. El esquele- to conjuntivo del injerto se conserva con mayor facilidad y puede también ser asien- to de fenómenos de proliferación, por lo menos en la periferia. Alrededor del trans- plantado prolifera el tejido conjuntivo y los vasos. Los capilares neoíormados pene- tran en el injerto y, o se ponen en comunicación con los vasos propios del 'injerto, o por lo menos los utilizan como vías o caminos para la penetración. Si el tejido del injerto encuentra en el punto de implantación condiciones muy favorables de nutri- ción y estímulo funcional, puede seguir viviendo indefinidamente incorporándose de modo definitivo al huésped, y esto sucede a la piel, periostio, tiroides, epooforo, ovario, suprarrenal, etc. Los demás tejidos caen en necrobiosis y se reabsorben, que- dando tan sólo corno residuo una pequeña masa de la substancia de su esqueleto constitutivo. Después de haber hecho este estudio genérico del proceso de la transplantación; réstanos todavía analizar en una parte especial los procesos que tienen lugar en cada tejido o sistemas de tejidos cuando se transplantan, lo cual haremos ahora con la rna- :!IiJ yer brevedad posible. En una segunda parte, de aplicación ,clínica, expondremos - el partido que la cirugía práctica puede sacar de estos hechos para aplicarlos al trata- miento de aquellas lesiones quirúrgicas que exigen una reparación orgánica. Tejído celular (incluyendo fascias y aponeurosis duramadre, ctc.).-Se transplan- ta con facilidad y presenta después fenómenos regenerativos por lo menos en la trans- plantación autoplástica. En la homoioplástica resulta dudoso' si persisten definitiva- mente vivas estas formaciones o sc reabsorben y son sustituídas por el tejido celu- lár de alrededor; unos, como Denk, se pronuncian en contra; otros, como O. M. Chía- ri y Kleinschmidt (este último valiéndose de los métodos de coloración vital), en fa- vor. La transplantación heteroplástica de tejido celular subcutáneo termina por re- absorción y sustitución, si bien Ribbert dice que el injerto de tejido celular de coba- ya en la córnea del conejo conserva sus fibras constitutivos, pero las células se mor- tifican. ' Aplicaciones prácticas: Sustitución de -la duramadre por un segmento de fascia lata para evitar adherencias de la susbtancia cortical del cerebro a la cicatriz, como " nosotros hemos hecho con buen resultado en dos casos. ' Interposición en la articulación de una hoja aponeurótica para evitar la anquilosis en la artroplastia. Empleo de tiras aponeuróticas para reemplazar los tendones perdidos. Transplantación libre de una tira aponeurótica tomada de la vaina del músculo recto- para anudarIa alrededor del píloro y conseguir la oclusión pilórica con mate- rial orgánico vivo, que nosotros hemos hecho con buen resultado en gran número de casos de gastroenterostomía. - Tejido adiposo.-Este tejido .se transplanta con facilidad y prende bien en el injerto autoplástico. También en el hornoioplástico, pero se duda de su persistencia. En' ambos casos el trozo se retrae, y en su periferia, pierde la grasa, que es' tomada por las células emigrantes. Lexer y Rehn señalan la transformación del tijido adiposo en conjuntivo fibroso en ciertas condiciones de estímulo funcional. Aplicaciones prácticas: Wiemers rellenó con epipioon grasiento los espacios vacíos consecutivos a pérdidas de substancia cerebral, con buen resultado. También puede emplearse el tejido 'adiposo para reemplazar la duramadre y evitar adherencias de la corieza cerebral. ' El tejido adiposo puede 'aplicarse en cirugía cos~ética o estética, pára reÍlenar cavidades o depresiones de la cara que afean a la.persona afecta. ' Nosotros lo hemos empleado para corregir el hundimiento resultante en la región superciliar después de I~ operación radical de la sinusitis frontal, etc. , Tendones.-La transplantacíón auto plástica de los tendones da buen resultado," sobre todo cuando se les somete pronto a un estímulo funcional (tracciones), pudiendo observarse la proliferación del peritenonium y la . formación de nuevos fascículos tendinosos. También parece dar buen resultado la transplantación tendinosa hornoío- plástica sometida al estímulo funcional. ' Aplicaciones prácticas: La fundamental es la sustitución de tendones perdidos. Si el estímulo funcional no actúa pronto, los tendones se adhieren enérgicamente a los tejidos de alrededor. Podría envolvérselo en una vaina de un transplantado seroso (saco de hidrocele; peritoneo, etc.). Córnea.-Los resultados de la transplantación de la córnea son muy discutidos y contradictorios. Según Ribbert (córnea de cobaya en el ojo del conejo) se conservan' los fascículos conjuntivos; pero las células se mortifican. El profesor fuchs describió el estado anatómico de una córnea transplantada y cree posible la transplantación con conservación del tejido. Hippel cree tarrrñién en la eficacia de la transplantación corneal, y lo mismo Marchand, que sostiene que la córnea puede replantatse sin alteraciones estructurales importantes de su tejido. En cambio, Surow niega que la ; .217 córnea llegue a prender de un modo definitivo, ni en la hornoio ni en la heterotrans- plantación. La adhesión sería provisional y se produciría enturbiamiento, vasculariza- cióri y sustitución por tejido fibroso de los alrededores. . Pie/.-Se puede transplantar el epidermis con o sin cuerpo papilar a lo Reverdin ya lo Thierschy la piel íntegra a lo Wolfe-Krause. . . Por lo que a ambas respecta, diremos que el injerto autoplástico prende ton faci- lidad y difícilmente el homoioplástico y nunca el de distinta especie. . Cuando se transplanta el epidermis se obtiene una adhesión provisional 'mediante la .fibrina exudada y los leucocitos penetran en el injerto. Las capas superiores del epidermis caen siempre en necrosis, pero la germinativa prolifera y produce nuevo epidermis. El tejido celular vascular de las papilas degenera en gran parte, pero el que se conserva puede presentar fenómenos de hiperplasia. Si el épidermis 'se intro- duce en el tejido celular subcutáneo puede proliferar y dar origen a los llamados quis- tes, epitetiales traumáticos, si el epidermis es autoplástico¡ pero si procede de animal de distinta especie prolifera solo unos días para caer luego en necrosis y reabsorber- se, cómo ha demostrado Ríbbert y comprobado Loeb y Addison. . Si se transplanta piel completa en una superficie en granulación o herida reciente, las capas superiores del epidermis se elevan' en forma de ampolla, análoga a la de 0 una quemadura de 2. grado, y después de la desecación de la misma se exfolian. Este proceso lo hemos observado en gran número de casos y se presenta ya al tercero o cuarto día de la transplantación. Las capas profundas del epidermis, sobre todo la germinativa, se conservan por lo menos en gran parte¡ son asiento de fenómenos de regeneración y cubren la superficie, Los vasos del tejido de granulación penetran la capa papilar del dermis y se anasto- masan con los propios de las papilas¡ no se sabe aún si éstos proliferan y forman nuevos vasos, o bien a luéllos penetran las papilas y las vascularizan. Los fascículos elásticos de la piel transplantada se necrosan en gran parte y son sustituidos por otros del tejido de alrededor. Esto sucede en la autotransplantación. En la hornoio- transplantación los resultados son por lo general malos, a no ser que se trate de hermanos o de animales de la misma progenie, cerne ha demostrado Schoene. También es eficaz la transplantacíon de piel de la madre al niño, pero no del padre y del niño al padre y a la madre. Se han hecho transplantaciorres de la piel blanca a la de color .y viceversa por Karg, Loeb y otros. Schoene vió convertirse en blancos los pelos grises de la piel del ratón transplantada, a causa de procesos distróficos. Podría estudiarse también las diferencias de raza por medio de la transplantación de la piel, según Lexer. La distin- ción esencial entre la auto y la homoiotransplantación de la piel ha sido estudiada de modo brillante por el método de la coloración vital con el carmín por Golanitzki, En la transplantación autoplástica de segmentos de piel según Wolfe-Krause, la regeneración de las glándulas cutáneas (sebáceas y sudoríparas) ,se hace rápidamente. Empleo práctico: Son muchos los casos en que se emplea con resultado excelente la transplantación a lo Reverdin-Thiersch. En las grandes pérdidas de la piel, como en las heridas por escalpelación del cuero cabelludo, nosotros hemos obtenido buenos resultados en tres casos observados. Después de extensas quemaduras todos los cirujanos han empleado los injertos de Thiersch en la transplantación de piel. En estos casos puede aplicarse con ventaja el procedimiento ideado por V. Mangolot (1895) de las siembras epiteliales (Epithe- laussaat), que consiste en quitar las primeras capas córneas de la zona epitelial trans- plantable, y raspando las capas profundas germinales, obtener barro epitelial, que se siembra en la superficie granulosa a regenerar. El empleo de los preparados de rojo escarlata (Flscher) y sus derivados y de la ambarina y parafina ha hecho dismi- /' 21S nuir el número de los casos de injertos por la facilidad para la regeneración epidér- mica que determinan estos métodos queratógenos y protectivos. Puede emplearse aJe más para epitelizar la cavidad delo ído medio después de la operación radical. Para la blefaroplastia, como los empleados en numerosos casos. Los injertos de piel íntegra, también en campo palpebral, después de extirpar lesio nes extensas cutáneas, como naevus (caso personal). Para evitar las adherencias; des- pués de la operación de la sindactilia. Un colgajo cutáneo arrollado sobre una sonda puede emplearse para-la uretroplastia. Por regla general se preferirá la piel del mis- mo individuo, y si éste no puede proporcionarla, - de los parientes consanguíneos más próximos. En los demás casos los injertos son invadidos por tejidos de granula- ción y eliminados. ' Epidermis o piel conservada en la cámara frigorífica o en soluciones de Locke y Ringer dan resultados menos favorables. Omitimos los detalles técnicos de la transplantación por no alargar este trabajo. Mucosas.~Los procesos histológicos son análogos a los observados en la piel. Como se trata por lo general de injertos en cavidades, la asepsia ,es muy difícil de conseguir. La principal aplicación de los injertos de mucosas se refiere, al trata- miento del simbléfaron y anquilobléfaron y a la plástica palpebral (blefaroplastia). Cartllago.-EI cartílago embrionario se transplanta con éxito y en él se observan fenómenos de proliferación intensa, tanto por parte del pericondrio como del cartíla- go mismo. Estos procesos pueden darlugar a tejido óseo, siguiendo el mismo plan genético que en la osificación endocondral. Las células del cartílago adulto poseen escasa capacidéd proliferativa aun transplantando el injerto entre zonas cartilagino- sas, es decir, en una pérdida de' substancia; en cambio el pericondrio muestra' fenó- menos de regeneración activa. Si-el cartílago adulto se transplanta en partes blandas, los elementos conjuntivos de alrededor lo reabsorben . Los cartílagos epifisarios re- plantados en las mismas epífisis presentan primero fenómenos degenerativos intensos pero luego el pericondrio prolifera, regenerando el cartílago y formando las colum- nas cartilaginosas típicas. De este modo el crecimiento de la extremidad persiste y la epífisis no se deforma. Empleo práctico: El cartílago epifisario puede transplantarse en las pérdidas del mismo para evitar deformaciones y acortamientos de las extremidades. En la rinoplastia hemos empleado varias veces el injerto cartilaginaso en la si- guiente forma: Primer tiempo: un trozo de cartílago costal del mismo pacien- te (8.0 o 9.°), se reseca y se divide en dos 'fragmentos de unos 4 centímetros de lar- go; después se les introduce bajo la piel de la frente a través de dos pequeñas inci- siones cutáneas, uno vertical y otro horizontalmente, de modo que formen como una J. invertida. El cartílago prende y a los quince días se hace la rinoplastia a col- gajo frontal por el procedimiento de Konig. Se emplea también el cartílago de la oreja para la plastia del párpado a fin de reemplazar el tarso y finalmente también para ocluir defectos de la tráquea. Vasos.-Arterias y venas transplantadas en el tejido celular o en diversos órga- nos se conservan mucho tiempo, pero finalmente perecen y son reabsorbidos. Por medio de la sutura vascular, es decir, en la transplantación hornotópica, si el injerto procede de animal de distinta especie' se produce por lo general trombosis y el vaso al cabo de algunos meses es reabsorbido. En otros casos se conserva per- meable, pero el vaso es progresivamente sustituido por los tejidos del receptor, las paredes por tejido fibroso y el endotelio por el avance del borde endotelial de los ca- bos del vaso donde se venfica la transplantación, A veces tiene lugar igual situación en las transplantaciones homoioplasticas. Los vasos conservados en la cámara frigorí- fica pueden transplantarse, conservándose íntegra la circulación, es decir, sin trorn- ' bcsis (Cartel). Cuando se transplantan venas en arterias (Ooyanes, Hoppner, Car.rel, • 2k9 Stich, Makkas y Dowmam, Borst y Euderlen) las paredes de aquéllas sufren una. transformación en su estructura y toman el carácter de arterias (adaptación funcional). Aplicaciones prácticas: Injerto de venas en arterias realizado por nosotros por primera vez en el hombre, para reemplazar un segmento arterial perdido. Trahsplantación de venas para desagüe del ventrículo lateral en el hidrocéfalo (operación de Payr), propuesto por nosotros anteriormente, pero inédita. . Transplantación de venas para la uretroplastia, la ureteroplastia, etc. Huesos.--El periostio se injerta con facilidad, aun conservado una o dos semanas fuera del organismo; presenta procesos de proliferación y puede dar origen a tejido óseo. El periostio tiene gran importancia en los procesos del injerto óseo cubierto por él. El hueso se reabsorbe por un proceso lagunar; los elementos del periostio, sobre todo de la capa profunda, acompañados de vas)" p metran el hueso por los conductos de Havers y dan origen a sistemas de .tejido óseo joven que luego toma el aspecto de hueso adulto. En la práctica debe emplearse el injerto óseo cubierto de periostio vivo. El injerto de periostio soporta la transplantación homoioplástica. El hueso transpJ.antado en periostio se reabsorbe (experimentos de Barth en el cráneo). La médula ósea y el endostio dan origen también a fenómenos de regenera- ció n y forman hueso o forman médula. La cal reabsorbida del hueso parece emplearse en la formación de nuevas láminas óseas en el proceso paralelo de osificación. Los huesos decalcificados transplantados se reabsorben y son sustituídos por tejido fibroso. Grandes segmentos óseos (del-peroné, etc.), de diáfisis o epífisis en periostio se transplantan con éxito (Lexer, Goyanes, etcétera). También semiarticulaciones y articulaciones' enteras, sin sus formaciones fibrosas (Lexer). 'Los cartílagos articulares se conservan intactos. Los grandes injertos óseos se modifican después de transplan- tados siguiendo la, leyes de la adaptación funcional (ley de Wolf). Pueden al infectarse presentar procesos de necrosis parcial (Axhausen y Goyanes). - Aplicaciones prácticas: De todas las tranplantaeiones es el injerto óseo, por su calidad o mero sostén esquelético, de función casi exclusivamente mecánica, el que con más facilidad se transplanta y mayor utilidad reporta en la clínica. Solo el estudio del injerto óseo constituye un capítulo extenso de la cirugía 'de los huesos. Las indicaciones más importantes del mismo las dan las siguientes lesiones: fracturas mal consolidadas o con gran dislocación, difíciles de corregir por méto- dos incruentos (Knochen-bolzung de Lexer). Pseudartrosis rebeldes a los tratamientos clásicos .. Pérdidas extensas de segmentos óseos por procesos osteomielíticos, tuberculosos o consecutivos a grandes resecciones en los sarcomas de los huesos. Oclusión de perforaciones o defectos en cavidades óseas (craneoplastia por injerto libre. Rinoplastia). lnmovilizacióu de zonas esqueléticas para curar procesos patológicos: injerto de Albee en la espondiolitis tuberculosa. Injertos óseos para conseguir la inmovilización articular o artrodesis. Glándulas vasculares sanguíneas.- El tiroides (transplantación auto plástica) prende bien en el' bazo (E. Payr), medula ósea (Kocher), etc., y puede desplegar su función (resultados favorables en el mixedema, Payr Eiselsberg), y aun sufrir hiper- trofia. Las transplantaciones homoioplásticas dan escasos resultados, aunque Kocher los obtuvo bastante buenos disminuyendo las diferencias bioquímicas .entre dador y prestador por medio de un tratamiento previo. T ambién se han transplantado con éxito las paratiroides conservándose la función (influjo favorable en la tetania, observado por Erdheirn, Enlerlen, etc.). Las cápsulas suprarrenales en transplantación autoplástica prenden. En la hetera- plástica los resultados.han sido deficientes. • 22Q Le mismo ha sucedido para la hipófisis transplantada, Transplantacián de órganos mediante 1(1sutura vasca/ar.-Los primeros traba- J9S practicados en este sentido son debidos a Hopfner, el cual, además de una porción de ensayos de transplantaciones' vasculares, hizo la amputación de las extremidades en el perro y su replantación, mediante la sutura vascular. Los resultados poco favora- bles que había obtenido erÍ la transplantación venosa, le hicieron creer en aquella época en la imposibilidad de transplantar órganos parenquimatosos, pues consideraba la inervación, que no podía restaurarse con la misma prontitud que el riego sanguíneo, 'como influencia indispensable para /el mantenimiento de la vitalidad de los mismos. En cambio, las extremidades podían tolerar sin pérdida de la vitalidad, sobre todo 'las masas musculares y los huesos, la falta teniporal de la inervación. Los resultados obtenidos por el autor citado no fueron muy favorables, pero le permitieron convencerse de que la conservación de una extremidad después de amputada y replantada no es un .problema sin solución. Eligió Hopfner para sus experimentos la extremidad posterior, por la razón de que sus vaSQS son de mayor calibre. 'De los tres experimentos hechos, en el· primero se, produjo muy pronto trom- bosis ya en el curso del' primer día, y, en consecuencia, flemón y gangrena de la pierna amputada y replantada. Enel segundo caso se consiguió conservar, durante once días, la circúlación y la vitalidad del miembro; al intentar cambiarle el apósito en anestesia clorofórmica falleció el animal. En el- tercer perro la circulación se man- tuvo normal durante seis días; ya al quinto se produjo un flemón en el sitio de la amputación y, en consecuencia, la trombosis de los vasos, por lo cual se decidió matar al animal, La técnica' empleada por Hopíner en estos experimentos se deja adivinar fácil- mente. Al amputar se seccionaban los vasos entre dos pinzas del autor; los huesos se cortaban en sección oblicua o en zig-zag. La replantación se hacía suturando los vasos con la técnica clásica; los huesos con alambre de bronce-aluminio, los- músculos y los nervios con catgut. La inmovilización de la extremidad se encomendaba a un vendaje de escayola fenestrado para estudiar la circulación del miembro. En los tres experimentos el resultado inmediato fué favorable; 'la circulación se restableció al soltar las pinzas isquemizadoras y el celor de las extremidades era rosado .. , Transplantacion del riñán.»- El riñón es el órgano parenquimatoso que mejor se presta a los ensayos de transplantación, y si 'bien es verdad que para la clínica estos ensayos de transplantación orgánica no tienen todavía positivo valor en el terreno de la experimentación quirúrgica, y sobre todo en el de la Biología, representan los resultados experimentales obtenidos un positivo progreso en el método de investiga- ción y en los datos aportados al conocimiento fisiológico de las funciones orgánicas. Los ensayos hechos en el riñón han sido de transplantación autoplástica (en el mismo animal), hornoioplástica (entre animales de la misma especie) y heteroplástica (entre animales de especies distintas). " La transplantación auto plástica fué practicada por primera vez por Ullmann, en 1902, el cual implantó el órgano en la región cervical, como ya Exner había ensayado. La arteria renal se' anastomosó con la carótida por medio. de la prótesis de Payr; la vena renal con la yugular, el uréter se implantó en la piel y por él se segregó un líquido seroso que no fué analizado; pero el resultado del experimento fué poco , duradero. - . En el mismo año hizo Carrel en Lyon, en el laboratorio del profesor Soulier, ensayos análogos a los de Ullmann, con una técnica, casi igual; también se observó que a través del uréter salía un líquido rosado que no se analizó. A pesar de estos fracasos, quedó demostrado q~e la circulación se restablecía en el riñón transplantado con la ayuda de la: prótesis de Payr o la sutura circular. 221 Un experimentador de Chicago, C. Beck, ensayó también, en 1903, la transplan- tación del riñón .en el cuello, pero empleando para anastomosar los vasos la invagi- nación de Murphy. Dos años después floresco, de Bucarest, hizo análogos experi- mentos, también con resultados negativos, puesto que se produjo el esfacelo del órgano. Los primeros estudios sobre la función del riñón transplantado autoplásticamente, fueron hechos por Carrel y Guthrie en 1905 en el Iaboratorio de la ciudadde Chicago. Transplantaron un riñón en la región cervical, dejando el otro en sus conexiones normales. " Tres días después de la operación se abrió de nuevo la herida cervical para - observar el estado del órgano, y al mismo tiempo se exploró el órgano normal para compararlo con el transplantado. Este se presentaba más grande y rojo que el normal, pero de igual consistencia; la arteria latía con la misma intensidad que la del riñón sano; la expansión sistólica del riñón transplantado era igual a la que se observaba en el abdominal; la secreción de la orina en el primero era cuatro o cinco veces más activa que la del segundo. Haciendo una inyección de suero normal en una vena se observaba que la secreción aumen- taba poco en el riñón sano, y encambioen eltransplantadoaumentaba. La orinadel pri- mero era del color amarillo moreno, reacción neutra, y contenía sulfatos, indicios de cloruros, pigmentos, urea (0,10 por 100), pero no tenía albúmina ni glucosa. La orina del riñón transplantado era de color amarillo claro, reacción neutra y contenía clóridos; indicios de sulfatos, albúmina, urea (0,40 gramos por 100), pero no tenía' pigmentos ni azúcar. La diferencia en la calidad de la secreción de los dos riñones la atribuye Carrel a la congestión que existía en el riñón transplantado, siendo además desfavorable la compresión experimentada por el órgano en la región cervical. Nosotros también hemos ensayado la transplantación renal en el cuello, anasto- masando los vasos del riñón extirpado con la arteria carótida y la vena yugular ex- terna, respectivamente (en el perro la yugular interna es de muy' poco calibre, por el escaso desarrollo cerebral). Los experimentos fueron hechos 'en el Laboratorio de fisiología de la facultad de Medicina, a cargo del Dr. Gómei Ocaña, que me facilitó todos los medios disponibles, pero por deficiencias en la a:sepsia operatoria no pudi- mos conseguir un resultado permanente de la transplantación; a' los pocos días de realizada se producía un flemón cervical, eliminándose el 'órgano esfacelado. Sólo conseguimos resultados inmediatos aceptables, persistiendo después del experimento la circulación en el órgano transplantado, una vez hecha la sutura vascular, y salien- do algunas gotas de un líquido claro a través del oriñcio ureterallmplantado el uréter' en un ojal hecho en la piel. En 1907 publicó Stich, de la Clínica de Carré, de Breslau, nuevos experimentos de transplantación autoplástica del riñón. En sus primeros ensayos hizo la transplan- tación en el cuello, como los experimentadores citados anteriormente, pero .en 'uno ' de sus casos se produjo, al décimo día, una infección ascendente a partir del" orificio del uréter, y para evitar el inconveniente de la infección externa, a partir del orificio ureteral implantado en la piel, hizo sus ulteriores experimentos implan- tando los vasos renales en los ilíacos externos y replantando el uréter seccionado en la vejiga; los vasos ilíacos eran ligados al principio en su parte periférica y ocluidos con una pinza de Hopíner en la central antes de ser seccionados; la sutura de los va- sos renales con los ilíacos se hizo con la técnica de Carrel y el autor.vde la cual tan- tas veces hemos hablado; el muñón ur eteral fué implantado en la vejiga, siguiendo la- técnica que para el objeto ha ideado Witzel. La duración de la operación fué de trein- ta minutos, Los dos primeros días después de la operación el animal estaba bastante decaído. La orina expulsada por vías naturales era sanguinolenta y contenía coágulos sanguíneos. Al comienzo de la tercera semana el animal empezó a decaer, y poco des- pués murió, encontrando en la autopsia peritonitis crónica con abcesos perirrenales ~22 Y parietales: @Í riñón transplantando, de normal consistencia, forma y color, el uréter bien adherido a la vejiga¡ el orificio ureteral vesical apenas reconocible, pero con una sonda' fina se llegó a pasar' hasta la pelvis renal; las suturas arterial y venosa en per- fecto estado, haciendo los hilos ligera procidencia en la luz vascular, y hallándose cubiertos de una capa brillante de endotelio. Al microscopio se vió un riñón normal, sin degeneración epitelial alguna y sin manifestaciones de nefritis epitelial ni inters- ticial. En resumen, las transplantaciones renales autoplásticas son posibles en el terreno experimental, y el riñón transplantado segrega una orina que se diferencia poco de la orina normal¡ pero 'el valor funcional del riñón transplantado no puede reconocerse con exactitud porque en el animal de experimentación persiste otro cornpletamen- te sano. La transplantación homoioplástica, es decir, de un animal a otro de la misma es- pecie, fué hecha por primera vez por Ulmann en 1902. Pero el valor .funcional qel riñón transplantado de un perro a otro quedó sin determinar, En el mismo año De CastelJo hizo análogos ensayos ypudo analizar. la orina del riñón transplantado, en- contrando que en veinticuatro horas segregó 1.200 c. c. conteniendo una gran canti- dad de albúmina y muchos cilindros. Perolas regiones cervical e inguinal SO!! inapropiadas p~ra alojar el riñón, por lo cual floresco, en 1905, hizo ensayos para transplantar el riñón de ún animal en la región lumbar de otro; cuyo riñón se extirpaba para transplantarlo a su vez al primer animal. Los resultados ulteriores de estos experimentos no fueron, sin embargo, muy concluyentes. . I En los años 1905 y 1906 hizo Carrel, en colaboración con Guthrie, una porción de experimentos en la Universidad de Chicago, practicando unas veces la ,transplan- tación simple, otras empleando la anastómosis vascular pOI' el método llamado pat- chin o flick a colgajo y también la transplantación en masa. Con el empleo de la transpJantación simple no consiguió Carrel mejores resultados que los demás experi- mentadores, por lo cual se le ocurrió tomar con los vasos renales la porción de la aorta en que éstos. se implantan, con lo-cual las suturas no tenían que hacerse en aquéllos, evitándose así posibles alteraciones de los vasos renales, Este método, llamado a colgajo, es preferible, según Carrel, a la anastomosis té-mino-lateral. Esta operación fué hecha catorce veces, y en ningún caso se produjo la gangrena del riñón. El órgano se hallaba en inmejorables condiciones de circula- ción. En un caso se observé el riñón a los cuarenta y tresdías y se vió que estaba bastante congestionado y la vena esclerósica. La transplantación en block fué hecha por primera vez por Carrel en el año 1906, con Guthrie, en el Laboratorio de la ciudad de Chicago, y representa el pro- cedirniento ideal para la exploración funcional del riñón transplantado, Con el riñón y los vasos renales se toma un segmento de aorta y vena cava, cada uno de los cua- les se une por doble sutura circular y la aorta y vena cava del otro animal, previa- mente seccionadas. Los resultados- obtenidos con este procedimiento han sido exce- lentes en manos de Carrel, sobre todo en los hechos con técnica más perfeccionada en' el Instituto de Rockefeller. , La técnica seguida en los casos de doble nefrectomía y reimplantación de un riñón, consistió .en los siguientes actos: extirpación del riñón izquierdo, por medio de la laparotomía¡ preparación del órgano y de la región renal para el injerto¡ extir- pación del riñón derecho y oclusión de la pared abdominal. La ex irpación del otro riñón se hizo, bien inmediatamente después de la reimplantación, bien al cabo de dos semanas. Los experimentos fueron hechos con los mayores cuidados, como si se practicara la operación más delicada en el hombre. Prescindiendo aquí de los deta- \les técnicos, vamos a analizar los resultados obtenidos. Sólo diremos que el riñón, 2,23 después de extirpado y antes de reimplantarse, era lavado con la disolución de Loe- ke, la cual se inyectaba también a través de los vasos renales para diluir o expulsar la sangre e impedir de este modo la coagulación; entonces el riñón tomaba color amarillo si toda la sangre era expulsada, perdiendo su color rojo azulado normal. Los extremos vasculares eran sumergidos en vaselina. Los resultados obtenidos los divide Carrel en anatómicos y funcionales. De los seis perros operados, uno murió a consecuencia de la operación misma. De los cinco animales que sobrevivieron a la operación, uno presentaba extensa tuberculosis pul- monar y tuvo que ser sacrificado veintiún días después; en otros dos se presentaron perturbaciones, a causa de la estrechez secundaria de la anastomosis del uréter, y murieron diez y siete y treinta y un días después. El último perro se encontraba a los ocho meses de la operación en estado completamente normal. Los resultados anatómicos observados en la sección de los animales muertos fueron muy favorables; a la inspección apenas si podía reconocerse que el órgano había 'sido transplantado; no existían adhesiones cicatriciales alrededor del órgano, y el riñón sólo se presentaba alterado en los casos en que la vena renal habia sufrido compresiones por tejido cicatricial o se hallaba acodado por cambios en la posición del órgano, y entonces se observaron al microscopio alteraciones estructurales de importancia. Las suturas vasculares se presentaban en perfecto estado, sin indicios de trombosis ni de estrechez. La secreción urinaria de estos animales, en los cuales se había extirpado un riñón y transplantado el otro, era en' algunos por completo nor- mal, de color amarillo claro y abundante, sin tener albúmina más que en los días siguientes a la operación. Desde el punto de vista biológico, los resultados de los experimentos de Carrel tienen un interés considerable; con ellos queda demostrado que un riñón, en el cual se suspende la circulación durante una hora y se le suprimen todas sus relaciones nerviosas, habiendo lavado sus vasos con la disolución de Locke, puede persistir en función normal durante ocho meses, sin presentar alteración alguna patológica la secreción urinaria. Es un hecho aceptado por todos los ,biólogos que el riñón es un órgano muy sensible a los cambios circulatorios, alterándose rápidamente los ele- mentos epiteliales de los tubos secretorios renales; una hora después 'de la muerte, los epitelios renales se hallan igualmente muy alterados, Los experimentadores habían demostrado también que la interrupción circulatoria del riñón por simple com- presión de la arteria o de la vena y por un corto tiempo producía importantes altera- ciones en el epitelio, renal. Pues bien, los experimentos de Carrel han demostrado que la función del órgano tansplantado se conserva normal, a pesar de haber estado interrumpida su circulación próximamente una hora, y sufriendo, además, la acción del lavado intervascular por medio de las disoluciones de Locke o de Ringer. La tem- peratura de estas disoluciones puede hacerse fácilmente inocua; pero cualquier líqui- do que se pone en contacto con los elementos celulares de los tejidos, y en especial con las células tan susceptibles del riñón, ha de producir necesariamente alguna alteración. Sabido es que las disoluciones de una sola sal tienen acción tóxica sobre los tejidos, y, por tanto', la llamada solución fisiológica de cloruro de sodio no debe emplearse para lavar el riñón, habiendo demostrado Ringer que esta acción tóxica puede neutralizarse empleando disoluciones de electrólitos opuestos como el calcio y el sodio, a fin de que neutralicen sus efectos. Loeb ha demostrado que si se colocan huevos de- Fundulus en una disolución de cloruro de sodio con la misma tensión osmótica que el agua marina, se mueren, pero permanecen en vida. si se añade una pequeña cantidad de cloruro cálcico. Por lo que respecta a la necesidad de dar al líquido con que se lavan los vasos del órgano transplantado y en que se tiene sumergido, una tensión osmótica apropia- 224 da, resulta, por una parte, que las dificultades son grandes para conseguirlo; pero, ateniéndoseal corto tiempo, relativamente, que se suspende la circulación, 'no parece tener ésto una importancia decisiva. Otro aspecto tiene el problema de evitar la auto- lisis en los órganos que' han de permanecer fuera del organismo más o menos tiempo antes de ser transplantados. Como han demostrado los estudios de Salkowski, cuan- do se colocan los órganos fuera del cuerpo, pero a la temperatura del organismo, y evitando la penetración de gérmenes microbianos, se produce la autodigestión al cabo de CIerto tiempo; y el suero normal es el encargado de detener la autolisis. Parece que Opie .ha llegado a obtener de los leucocitos y linfocitos los encimas y sus anticuerpos .. ' Por' lo tanto, para evitar la autolísis de los órganos transplantables, es necesario sus- tituir las disoluciones de Locke o de Ringer, por el suero del mismo animal y mante- ner el órgano a una temperatura en la cual el encima autolísico pierda su actividad. Otro problema interesante es el de la: enervación del órgano transplantable. Se- gún Vindo de Vecchi, la enervación del riñón produce alteraciones importantes en el epitelio de lós túbuli, con alteración de la secreción urinaria; , la orina es abundante, de poco' peso específico y contiene albúmina y glóbulos rojos. Pero estas alteraciones no tienen gran importancia, como han demostrado otros investigadores; así, floresco seccionó' los nervios de un riñón; dos semanas después fué extirpado, el riñón opues- to y el animal siguió viviendo sin trastornos en la secreción urinaria, Carrel hizo en el Instituto .deRockeíeller, de-Nueva York, un experimento todavía más demostrativo: en una perrita extirpó un riñón y enervó completamente el otro, dejándolo unido tan solo por los vasos y por el uréter; el animal siguió viviendo y segregando normal- mente la orina. , La transplantación heteroplástica del riñón ha dado hasta ahora resultados nega- tivos. UlIman intentó transplantar el riñón de una cabra en un perro. Carrel hizo la transplantación del riñón de un conejo en un gato; el animal siguió viviendo en esta- do normal, pero al cabo de algunas semanas el riñón se había reabsorbido completa- mente. En el' 'año 1907 intentó jaboulay' la transplantactón heteroplástica del riñón en dos enfermas que padecían una afección grave e incurable renal. En una de ellas implantó un riñón de cabra y en otra de un cerdo, en la flexura del codo, anastorno- sando lbs vasos renales con 'la arteria braquial y la vena basílica, pero el resultado fué la formación de flemones y la gangrena del órgano transplantado, que hubo que extraer al tercer día, ' Transplantación de¡ tiroídes.- Todavía no se ha demostrado una persistencia funcional y' anatómica' duradera de la glándula tiroides' transplantada, a pesar de haberse hecho numerosos ensayos en este sentido. , Desde que 'la 'cirugía vascular experimental alcanzó el grado de perfección que' hoy tiene" se pensó eI1 la posibilidad de transplantar el tiroides, mediante la sutura vascular. Los primeros ensayos hechos en este sentido, los debemos también a Carrel, en colaboración con Morel, en Lyón, en el año 1902; pero los resultados obtenidos entonces fueron negativos. El mismo autor, en 1905, en unión de Guthrie, extirpó el tiroides derecho de un perro grande, ligando todos sus vasos, a excepción de la arte- ria y la vena tiroideas, los cuales fueron seccionados muy cerca de la carótida y de la vena yugular interna, respectivamente. La glándula fué introducida durante pocos minutos en una disolución fisiológica de cloruro de sodio, y llevada luego al cuello, donde' se anastornosó al extremo periférico de la arteria tiroidea con, el central de la' vena, .y el periférico de ésta con el central de la arteria, invirtiendo, por tanto, la circulación en el órgano, Once días después de la operación se entreabrió la herida, observando que la glándula estaba aumentada de -volurnen, pero tenía color y consistencia normales. .Ocho meses después de la operación todavía pudo demostrar Carrel que el lóbulo glandular transplantado era palpable en el cuello y sufría la distensión sistólica vascular, 225 POCO tiempo después de los ensayos de Carrel, practicaron investigaciones en este sentido Stich y Makkas, los cuales, sin tener conocimiento de la práctica a colgajo recomendada por Carrel } Guthrie, escindieron el tiroides con la arteria tiroidea y un segmento p rietal de la carótida, para facilitar la sutura de aquellos vasos excesi- vamente pequeños, La vena tiroidea, que también es muy pequeña, fué unida' por medio de una sutura circular a la yugular externa, reducida artificialmente de calibre. De los tres experimentos hechos, 'en dos se obtuvo resultado favorable. Las glándu- las se encontraron al hacer biopsia cincuenta y uno y doscientos cuarenta y cinco días después, en perfecto estado, con las suturas permeables, y el examen histológi- co demostró la normalidad de la glándula. Que la función fisiológica de la glándula transplantada era normal lo demostraron los autores extirpándola, y entonces se vió que el animal, hasta entonces sano y alegre, se puso enfermo inmediatamente y mu- rió a las tres semanas con todos los síntomas característicos de la tetania. Borst y Enderlen hicieron también experimentos de transplantación de tiroides, pero con una técnica distinta de la empleada por Stich. En lugar de hacer la auto- plasia llamada a colgajo, practicaron la extirpación de la glándula con los vasos tiroi- deos y un segmento de la carótida, que fué implantada por doble sutura circular, ya en el mismo sitio, ya en otros vasos y regiones, como el bazo y la región ilíaca¡ se disecó y extirpó la vena tiroidea con un segmento de yugular interna, implantándola" luego en el mismo sitio¡ pero esta sutura de la vena fracasó varias veces, y entonces el trozo glandular transplantado prendió por. invasión de los vasos de los tejidos de alrededor, para reabsorberse fácilmente. Mejores resultados obtuvieron estos experi- mentadores trabajando en las cabras por el mayor calibre de los vasos de .estos , 1 animares. Los experimentos 'hechos por Stepen H, Watss, en número de seis, dieron tam- bién resultados negativos, lo cual fué atribuído por el autor al escaso calibre de los vasos, y en especial de la vena tiroidea, que no excede de dos a tres milímetros, y al haber practicado los ensayos empleando la simple sutura de la arteria y vena tiroidea. La transplantación del, tiroides ha sido' practicada también en el hombre. Borst y Ender!en la hicieron los primeros en un cretino de veinticinco años. Extirparon a una mujer de cesenta y dos años el polo superior de la glándula tiroides con la arteria y vena tiroideas correspondientes, y un segmento de carótida y vena facial común¡ estos dos últimos vasos fueron injertados en la arteria humeral y la vena cefálica, respecti- vamente, mediante doble sutura circular, y el segmento glandular, incJuído en el pliegue del codo por debajo de la piel¡ pero a causa' de la inquietud del paciente se produjo la dehiscencia sutural a los doce días de la operación y se eliminó la glándu- la transplantada. En el segundo caso de los mismos autores se trataba de una muchacha cretina de once años" en la cual ya Schonborn había hechola transplantación de substancia ti-' roidea en el bazo¡ se implantó mediante la sutura vascular en la arteria y vena axila- res un trozo de eslruma parenquimatoso extirpado a una joven¡ también en este caso se produjo una fístula a los catorce días, por la cual salía una pequeña cantidad de un líquido moreno, pero se cerró una semana después. La glándula transplantada se redujo en poco tiempo a un pequeño nódulo, ·en vías de atrofia, según los autores. .En el tercer caso, un medio cretino, emplearon la' transplantación tiroidea con la misma técnica que en el anterior. También en este paciente se formó una fístula a los catorce días, que duró varios, reduciéndose' el segmento transplantado a la mitad de' su tamaño a las cuatro semanas de la operación. El resultado definitivo fué muy du- doso, según los autores. En ninguno de los casos en que se llevó a cabo la operación se notó mejoría ma- nifiesta en el desarrollo y estado de los enfermos, pero en ninguno tampoco se pro- dujeron consecuencias desagradables. . 226 , De todos estos experimentos y ensayos en el hombre, parece deducirse que en la época actual no se ha demostrado la posibilidad de una transplantación fructuosa del tiroides en sus variedades homoioplástica y heteroplástica. Transplantación del bazo.--La reimplantación del bazo ha sido ensayada dos veces en el perro por Carrel y Guthrie; la operación es relativamente fácil en los ani- males corpulentos. La transplantación del bazo de un animal a otro Ha se ha ensaya- do todavía.' . Transplantación de los ovarios.-Los ensayos hechos por Guaner, Origorieff, Foa, Outhrie y otros de trarisplantación de los ovarios sin sutura vascular, han dado resultados muy favorables. Carrel y Guthrie. han ensayado transplantar en el gato los ovarios por medio de la sutura de sus vasos (transptantación homoioplástica en masa), y los resultados obtenidos parece que han sido favorables. Transplantación de las cápsulas suprarrenales.-Carrel y Outhrie han hecho cuatro veces la transplantación homoioplástica en masa de esta glándula. En dos ani- males las glándulas estaban degeneradas y atrofiadas; otros dos vivían al publicar es- tos ensayos y debían ser explorados más adelante. , . Transplantacián del intestino.-Esta operación fué hecha dos veces por Carrel y Outhrie, y consistía en tomar un asa intestinal con su mesenterio y sus vasos e im- plantar el segmento arterial tomado en la arteria mesentérica del otro animal, El asa intestinal tomó color normal en cuanto se restableció la circulación y ei peristaItismo era muy manifiesto; pero ambos animales murieron a consecuencia de la infección, y en la autopsia se encontraron quistes gaseosos bajo la cubierta serosa del asa trans- plantada. Cree Carrel que durante la interrupción de la circulación, en el asa para' transplantarla, los gérmenes del intestino penetran en sus paredes y producen la in fección. Los mismos autores han hecho la transplantación de un asa intestinal en el cuello, implantando los vasos mesentéricos en la arteria carótida y en la vena yugu- lar; los dos cabos intestinales fueron suturados a la piel; también entonces el asa, a poco de ser transplantada, tenía aspecto excelente y se contraía, pero luego se formó un extenso flemón en el cuello que obligó a extraerlo. El objeto de esta transplanta- ción era reemplazar el esófago cervical resecado. Transplantadon del corazón.-La fisiología quizá alguna vez llegue a beneficiar- se en este atrevido experimento de Carrél y Guthrie: en un' caso transplantaron estos autores el corazón de un perro pequeño en el cuello de uno grande' uniendo por medio de sutura circular ,la vena yugular y la carótida, seccionando este último con la aorta y la carótida pulmonar y en una de las venas cavas y vena pulmonar respec- tivamente, El corazón transplantado continuó latiendo durante algunos minutos; pri- mero la auricula y después el ventrículo'; el número de latidos era de 88 por minu- to en vez de 100 que había ordinariamente en aquel perro. Dos horas más tarde se produjo trombosis y debió interrumpirse el experimento. Otro experimento también muy interesante hicieron Carrel y Outhrie: extirparon en un gato de una semana el corazón y los pulmones con un segmento de aorta y vena cava y los transplantaron en el cuello de un gato grande; la aorta fué unida al cabo periférico de la carótida y la cava al cabo, periférico también, de la yugular, ambos seccionados. La circulación de las 'arterias coronarias se restableció inmedia tarnen!e y las aurículas comenzaron a contraerse; el pulmón se puso rojo y después de algunos minutos comenzaron a contraerse los ventrículos; a consecuencia del edema pulmonar que se formó se produjo una dilatación del corazón derecho y el experimento hubo de suspenderse al cabo de dos días. Aun a riesgo de provocar la risa citaré de pasado' el experimento de Outhrie de transplantación de la cabeza de un animal: en un caso en que la circulación estuvo' interrumpida veintinueve minutos se observaron, dice Outhrie, al restablecerse la circulación, las funciones centrales y bulbares.s • 227 F. B. HADLEY. - RESPUE,STA CUESTIONESOBREEL ABORTOCONTAOIOSO.- Wiscon- A S sin Bulletin 296; Agricultural Experiment Station of the University of Wiscon- sin, en The Veterinary jo urna l, 189-193, Mayo y Junio de 1919. NATURALEZA, EXTENSIÓN CAUSAS.-¿Qué se quiere decir con el término «aborto Y contagioso»? El término «aborto contagioso» no caracteriza bien la enfermedad para la cual se emplea corrientemente, pues da la impresión de que el feto se expulsa siempre prematuramente, y esto no es exacto. Por eso el autor cree que el término «abortion disease» (enfermedad del aborto) sería preferible al de -contagosus abor- ton» (aborto contagioso) que el uso ha consagrado. ¿Qué se entiende por enfermedad del aborto? El término «enfermedad del abor- to» caracteriza una afección del ganado que se presenta a causa de la invasión del organismo por un pequeño microbio que se transmite de animal a animal, de una cuadra a otra y que desarrolla su acción en el período de algunas semanas o de al- gunos meses. Científicamente, esta enfermedad se caracteriza como enfermedad con- tagiosa y difusible del ganado, de carácter crónico e insidioso, que 'se encuentra limi- tada a los órganos de reproducción. ¿Qué se sabe de la difusión de esta enfermedad? No hay ninguna enfermedad del ganado tan difundida como el aborto. Ataca a casi todo el ganado de raza pura y a· muchas reses de matadero y lecheras. Si bien es cierto que el aborto puede extin- guirse en una cuadra rápidamente, casi siempre, cuando se logra extinguir, han abortado el 50 % de las vacas y están infectadas, por lo menos, el 75 Ofo. ¿Qué pérdidas puede causar el aborto? El ternero 'casi siempre, o nace muerto, o es tan débil que muere a los pocos días. La producción láctea disminuye durante un año. En muchos casos hay retención de las secundinas y acumulación de pus en el útero, lo que tiene por consecuencia determinar infecciones generalizadas agudas, de tipo septicémico, y también puede dar lugar a metritis crónicas con esterilidad. Por esta última razón dsminuye mucho el valor de la vaca, y también cuando concibe, porque hay muchas probabilidades de qué el aborto se repita.aún una ó dos veces. ¿A cuánto ascienden aproximadamente las pérdidas que el aborto acasiona cada año en Wisconsin? Se calcula que abortan anualmente ~l 8 por 100 del total de vacas lecheras. La pérdida que el aborto supone 'se calcula en 25 dólares por cabeza, y te- niendo presente que el estado de Wisconsin poseía en 1917, 1.785.000 vacas, las pérdidas totales ascienden a 3.750.000 dólares. ¿Cuál es el agente infeccioso del aborto contagioso? Se conoce como única causa etiológica un pequeño microorganismo llamado bacilo de Bang. Otros gérmenes pue- den anidar en los tejidos cuando el organismo está atacado por el bacilo del aborto, y estos gérmenes son acaso la causa de la esterilidad y de otras complicaciones. ¿En qué terreno se desarrolla especialmente bien el bacilo _del aborto? El desarrollo de este microbio se verifica especialmente en los tejidos fetales y en la leche; el germen puede, sin embargo, vivir también en el útero y en las secrecio- nes uterinas durante cierto tiempo después de haberse producido el aborto. ¿Puede el bacilo del aborto vivir fuera del organismo? No es posible dar una respuesta precisa a esta pregunta, sino se conocen las condiciones en que vive el germen. En las condiciones experimentales, el germen muere rápidamente por acción de la luz solar, mientras que vive semanas y aun meses en ambiente húmedo. A las 24 horas de congelación, se ha encontrado vivo el bacilo de Bang en un feto infecta- do; la secreción uterina conservada en hielo contenía aún bacilos vivos a los siete meses De esto resulta que el germen del aborto puede vivir mucho tiempo fuera del organismo, pero en estas condiciones no continúa multiplicándose. , ¿Puede ser determinado el aborto de la vaca por otra causa? En generJl, t0905 OS casos de aborto se deben a la infecci ón por el bacilo de Bang. Sin embargo, debe 228 tenerse presente que una fiebre alta prolongada, cualquiera qae sea su motivo, puede determinar el aborto; lo mismo sucede con lesiones del útero o de las membranas fetales, o por algunas otras causas que trastornan la nutrición del feto. ¿Pueden ser ciertos alimentos causa del aborto? Las experiencias realizadas en Wisconsin por la Estación de Agricultura Experimental parecen demostrar que la fal- ta de suficiente cantidad de substancias minerales en la ración alimenticia puede pro- vocar el aborto, y que también pueden provocarlo ciertas clases de granos. ¿Puede pres.entarse también el aborto contagioso en otras especies de animales domésticos? Se registran epizootias de' aborto bastante graves en yeguas y en ovejas; pero parece que el agente etiológico es distinto en cada especie. O, dicho de otra manera: el aborto infeccioso de los bóvidos no se transmite a los équidos, a los por- cinos ni a los óvidos. Es cierto qne en condiciones experimentales se ha logrado in- fectar a una oveja con grandísima cantidad de bacilos de la vaca; pero en las condi- ciones naturales el bacilo de Bang no ha hecho nunca abortar ni a la yegua ni a la cerda. . INSPECCIÓN NATURAL.-¿EI aborto infeccioso puede ser hereditario? Se puede de- mostrar la presencia de los bacilos del aborto en elcontenido estomacal de los terne- ros nacidos antes de término. Estos terneros ingirieron probablemente el líquido pla- centario, y esto no constituye una infección por herencia en el sentido biológico de la palabra. , ¿De qué modo penetra el germen del aborto en el organismo? El microorganis- mo del aborto puede penetrar en el organismo por diversas vías: por el aparato di- gestivo con los alimentos, por las vías genitales en el momento de la monta o me- diante objetos o líquidos intencional o accidentalmente introducidos, por una lesión cutánea que interna o externamente atraviese la mama, ¿La receptividad para la infección varía con la edad? Es indudable que las becerras tienen una mayor receptividad para el aborto que las terneras y las vacas adultas. La experiencia ha, enseñado que en el 80 por 100 de los casos los animales se infectan antes de tener el segundo ternero. La época más favorable para la infección parece que es a continuación del primer parto, cuando el orificio uterino está aun abierto. ¿En qué proporción se verifica el aborto? Hecha una requisitoria en 1328 casos de cubrición en medio apropiado y con hembras muy receptibles, durante tres años, se apreciaron 195 abortos, o sea el 16 por 100. ¿Es el toro susceptible a la infección? Excepcionalmente se ha logrado aislar del toro el germen específico del aborto, y el toro, sin embargo, no aparecía infectado; pero se puede infectar con cualquier agente de las varias enfermedades secundarias , del aborto. ¿De qué modo se infecta el toro? El toro se infecta al cubrir a una vaca infectada, o por cualquiera de las vías citadas anteriormente. ' ¿Los abortos sucesivos que una vaca puede tener se deben siembre a la infección primaria? No, porque es muy posible una reinfección de nuevo origen y hasta de mayor virulencia. En este caso el aborto ocurrirá más precozmente que la primera vez. Algunos autores atribuyen los abortos sucesivos a las complicaciones del aborto primitivo. ' DIfUSIÓN DE LA ENfERMEDAD.-¿De qué modo se introduce la infección en una granja? 'la fuente más común de infección es la secreción vaginal de una vaca in- fectada. Algunos creen que el contagio se prodnce también con la leche infectada o con sus derivados; y menos frecuentemente por el toro, que probablemente solo obra como portador mecánico de los gérmenes. ¿En qué momento es más peligrosa la vaca infectada? Inmediatamente antes o después del aborto, la vaca segrega de la vagina un líqaido que contiene numerosísi- mas bacilos del aborto; esta secreción es altamente contagiosa y representa el agente 2~9 mas común y mas Importante en la transmisión de la enfermedad de un animal a otro y de una granja a otra. ¿Pueden ser las vacas portadoras de los gérmenes del aborto? Se sabe que algu- . nas vacas actúan de portadoras todavía muchos años después de haber cesado de abortar, porque su leche es muy rica en gérmenes. Todavía más importante es que lle~en y difundan los bacilos del aborto vacas que no hayan abortado nunca. Esto prueba que la mama es un óptimo terreno para la propagación de los bacilos; el úni- co órgano en el cual los bacilos se multiplican en el animal no grávido. ¿Pueden también los terneros propagar el aborto? Si los terneros se alimentan de leche infectada con bacilos virulentos, es indudable que pueden difundir la enferme- dad; por este motivo no se deben introducir en una cuadra sana terneros procedentes de otra infectada si no un mes después de haber dejado de alimentarlos con leche. SÍNTOMAS DELABOR.TO EPIZOÓTICO.-¿Cuáles son los síntomas del aborto? Nada se nota durante los primeros meses de la preñez¡ si el feto muere en esta época se expulsa sin ninguna alteración visible. En el período ulterior se anuncia el aborto con tumefacciones de las mamas y de los órganos sexuales externos y derrame vagi- nal. Hay retención de las secundinas y secreción fétida del' útero. El síntoma propia- mente llamado aborto puede faltar, como también pueden faltar algunos de los sín- tomas mencionados. ¿En qué 'órgano de la"vaca se localizan generalmente los bacilos? Los bacilos en- cuentran condiciones óptimas de desarrollo en el espacio que hay entre las paredes del útero y las membranas fetales; también pueden anidar en las trompas de falopio y en las mamas. ./ ¿Cuánto tiempo después del contagio se produce el aborto? La duración del período que transcurre entre la penetración de los gérmenes en el organismo y la expulsión del feto varia con la resistencia del animal y la virulencia del germen iníec- tanteo Si el poder de resistencia del animal es alto y es baja la virulencia del germen, no se produce el aborto u ocurre en el último período del embarazo. V, al contrario, si el poder de resistencia es bajo y los gérmenes del aborto son virulentos y numero- sos, entonces el período de incubación es breve y la marcha de la enfermedad es rá- pida¡ en este caso el aborto se produce precozmente. ¿En qué época de la preñez se efectúa regularmente el aborto? No tiene época fija: unas veces el aborto es precoz y no se acompaña de síntomas característicos, y otras veces se produce en el sexto o el séptimo mes. Y si los gérmenes no son bas- tante virulentos o es muy alto el poder defensivo del organismo, entonces no se efec- túa el aborto. . I , ¿Durante cuánto tiempo mantiene el bacilo del aborto su vitalidad en el organis- mo de la vaca? No están de acuerdo las opiniones sobre este punto. Según Schroeder y Cotton el bacilo sobrevive pocas semanas en el útero vacio, pero puede habitar en la mama durante meses y durante años. ¿A qué factores debe atribuirse la retención de las secundinas? La retención de la placenta se debe siempre a una -metritis o inflamación del útero: esto no sucede sola- mente en las infecciones del aborto, sino también en toda clase de infecciones irritaciones mecánicas o químicas. I ¿El aborto epizoótico conduce siempre a la muerte o a la expulsión del feto? Este es el resultado habitual¡ algunas veces el feto muerto no es expulsado, si no que es retenido durante semanas y meses, y hasta se puede ir modificando gradualmente en el organismo materno. A veces llega el parto a término, pero el ternero es muy débil y sobrevive poco tiempo¡ otras veces la vaca vence a la infección y pare a término un ternero sano y normal. ' ¿Cuál es la complicación más común del aborto infeccioso? La esterilidad que causa daños aun mayores que el mismo aborto. ~3b ,tQué inconvenientes presenta la vaca afectada de aborto epizoótico? Dar menor rendimiento en leche, concebir difícilrhente C0n regularidad y tener la probabilidad de no llevar el fruto a término. Sin embargo, con un tratamiento oportuno y adecua- do la vaca infectada puede recobrar el antiguo valor. '" . Bé'cteriología y Parasitolbgía R. 'MA.NNINOER.-CENTRTBUCIÓN A LA ETIOLOOÍA DE LA LINfANOITIS ULCEROSA.- Beiliner tiersrztliche Wocheiner, 29 de Enero de 1920. " La descripción clásica de la linfangitis ulcerosa del caballo dada por Nocard atri- buye la enfermedad al bacilo llamado de Preisz-Nocard, Numerosas investigaciones hechas después de, los primeros trabajos de Nocard, y especialmente durante la guerra, período durante el cual se ha observado la enfermedad con mucha frecuen- cia, tienden a demostrar que el bacilo Preisz-Nocard no puede ser considerado' como el único agente de la linfangitis ulcerosa mirada como una entidad clínica. La afección no se había visto en Hungría hasta la primavera de 1919; a partir de esta época y durante el estío del mismo año, se han registrado doce