r Revi~ta~e liene ySaniaa~Pe~llaria~ Direétor: 'P. GORDÓN ORDAS OFICINAS: Núm. 4, Cava Alta, 17, 2.°, dere<¡ha.--MADRID Tomo XV Abril de 1925.' SECCIÓN DOCTRINAL Trabajos originales I I I La septicemia hernorrágicaen el ganado vacuno de la montaña- de León POR ·Maximiliano Gonzáléz Ruiz VETERINARIO ?N MATANZA (LEÓN) Las septicemias hemorrágícas, extendidas por todas partes, sin que haya es- 'pecies que se libren de padecerlas, como es sabido, son originaclas por las bac- terias ovoides o cocobacterias, que se muestran con actividades extremadamente diferentes; pues unas veces se encuentran en estado- saprofito; mientras que otras se hallan en un estado de exaltación tan grande, que la acción hipertóxica producida por ellas ocasiona la muerte en un espacio de tiempo sumai:nente corto: .Sin duda alguna'a esto es debido el que en todas las especies se presente esta enfermedad en diferentes formas: desde la crónica, que puede durar sema- nas o meses, producida por una toxiemia lenta, Hasta la apoplética capaz de pro- ducir la muerte como el rayo por toxiemia intensa y aguda. / A estas variaciones tan grandes corresponden también diferentes manifes- taciones sintomáticas, no solo por la marcha más 0_ menos aguda de ellas, sino POl- las diferentes localizaciones que adquieren, demostradas-constantemente por las diferentes lesiones que _presentan los animales muertos de estas enferme- dades.. ' - ,. Todq esto es bastante para justificar las grandes dificultades que existen siempre, para poder hacer un buen diagnóstico de estas enfermedades en la práctica, cuando se carece de medios para .un buen. examen bacteriológico, único que en la mayor parte de los casos, en muy poco tiempo nos sacaría de toda duda. Todas estas dificultades que se nos presentan, se hacen mayores cuando' se presentan en especies donde han sido poco estudiadas y menos observadas en nuestro país. Los datos que tenemos de esta enfermedad en los bóvidos, excep- ción hecha de los casos descubiertos casualmente por el señor Castejón, son de- bidos a Bollinger, Franck, Kitt, Jensen, Lignieres, Mesnard, Nocard, etc., obser- 216 vados en Alemania, f\ustri~, ;Francia, Am~r.l.ca, etc., y d~, cuyas observaciones no. hay dos en que coincidan .en ,L\ri todo las ni,anife~taciones"á"¡:ireci,adas puestas por' estos grand'es descubridores; ,,' l' --, .. ', ".,' \. y '~*: ":~ I , -Ahora, yo me pregunto: ¿El? qt.;e el! España no se presenta .esta enfermedad en esta especie de ganado? ¿O es muy '¡:íQc:Q frecuente su presentación y por con- siguiente origina pocas pérdidas en, esta gaqa,dería, mereciendo poca impor- tancia? ' ' , Desde luego que no frene' la importancia que 'en el' ganadd ovino, puesto que este no se ve libre de esta e nfermedad., acaso ,en, ninguna de nuestras provincias y en todasellas .origina grandísimas pérdidas; ni se de una manera concreta ni mucho menos (puesto que no tengo datos para ello), el área de su presentación, suponiendo que ésta es pequeña, no presentándose; ,tat;npoc,o en la mayor parte de las provincias. Sin embargo, en ciertas 'localidaéies,' y donde casi constituye la única riqueza la explotación de este ganado, esta enfermedad es un verdade- ro, azote del que no se ven libres año alguno, siendo algunas veces las pérdidas que tienen de tal consideración, que en nada pueden compararse esas que nos hacen relación de otras naciones, señalandó un centenar dé casos o menos, para grandes extensiones y circulares del diámetro de una peseta el más en la superficie de la masa excrementicia. Algwnas veces apare.ce esta li- geramente extriada de sangre, y. en tales casos se observa tenesmo rectal (pujos), mientras ql!e por ].0 común las deposiciones se verifican con facilidad, aunque siempre el excremento es lanzado con cierta violencia. (Las deposiciones suelen en la mayor 'parte de los casos y hacia su terminación, ir acompañadas de gran- des cantidades de. sangre; en estos casos no suelen presentarse los trastornos nerviosos terminales, aun cuando pueden coincidir con hemorr.agias mas peque- ñas. También estas hemorragias. acompañan 'con frecuencia a la forma pectoral.) De vez en cuando se pone el ijar un tanto prominente; indicando una me- teorización más o menos pasajera, acompañada de' cólicos ligeros y de fuertes borborigmos, que suelen proceder de cerca a alguna evacuación. Entre tanto, se insinúa una debilidad progre§iva, acompañada de enflaque- cimiento', vacilación en Ja ' marchay de un balanceo particular de los lomos y de todo-el tercio posterior.r l.as mucosas están pálidas, pero' suele observarse en ciertos casos u n matiz ictérico en las conjuntivas, y entonces es casi constante la complicación cerebral; los animales ofrecen síntomas de vértigo simpático (están co.mo locos). , Una pebre lenta consume a los enfermos que ofrecen de vez en cuando tem- blores parciales, sobresaltos (encogidos), enfríamiento ,progresivo con alterna- 'tiva,s de calor en las extremidades, cuernos y orejas. Los latidos del corazón son veloces y fuertes, mientras. que el pulso, que afecta a! principio 'los mismos ca- racteres, se hace pronto débil y filiforme al fin. (La fiebre en todas las septice- mias, cama es sabido, es muy irregular, no suele estacionarse en una tempera- tura dada nunca, tan pronto llega a su máximum suele descender en seguida has- ta poco más de la normal, si no llega a ésta o desciende de ella. En las epi- zootias de estanaturaleza que den el suficiente tiempo para observarlas, puede servirnos esto como uno de los mejores elementos para el diagnóstico.) Hay sed .aumentada, el vientre desciende, se deprimen los ijares y la sucu- sión sobre las paredes abdominales hace percibir la fluctuación que caracteriza un derrame seroso en la cavidad abdominal. . A estos desórdenes acompaña generalmente la supresión de orina y de la traspiración cutánea. La debilidad 'llega, en fin, a. ser extremada y los animales sucumben tranquilos, extenuados, después de quince o veinte días de enferme- dad, por·término medio, notánd ose que mueren más pronto aquellos que han sido sangrados. (En los que se presentan los trastornos cerebrales, suelen morir en medie de convulsiones más o menos intensas), INSPECCIÓN CADAVÉRICA.··· A fin de completar en lo posible los-datos que nos proporcionara nuestro. interrogatorio a los vecinos, se sacrificó el .novillo : men- cionado. / el9 La sangre, muy líquida y acuosa, estaba débilmente coloreada y se separó pronto en Un cuajó pequeño y p€lCO denso y en un suero relativamente copioso teñido por la materia colorante a la manera que suelen estarlo las lavaduras de can1e. ., El tejido celular aparecía ligera~ente infiltrado de serosidad sin que por eso :. disimulase Jo más mínimo durante la vida 'el estado de demacración en qtae se hallaba el animal. Las carnes blancuzcas y flácidas, exhalaban un olor desabrido; también 'el pulmón .se encontró en extremo pálido y un tanto rétraíd.o. El peritoneo tenía algún más espesor del que le es normal y encerraba en su cavidad una colección de serosidad amarillento-rojiza, poco abundante . .La mucosa de los estómagos, especialmente la del librillo y cuajo, aparecía como abotagada y se desgarraba con facilidad. Los intestinos delgados ofrecían u n estado análogo. En su membrana serosa hallamos ligeras inyecciones vascu- lares ,en forma de arborizaciones, al paso que la mucosa.i sumamente pálida, se desgarraba como la del estómago, con bastante facilidad. Los excrementos con- tenidos en el ciego y' colon eran muy blandos, oscuros y desprendíanse gases bastante fétidos. . , Finaj¡~ente, el hígado voluminoso e i!1durad¿, rechinaba al corte de1 bisturí y tenía un aspecto como jaspeado. Por su parte, la vejiga de la bilis, cuyas pa- redes presentaban un' espesor considerable; contenía en bastante cantidad un líquido claro diáfano, de un amarillo rojizo y de aspecto enteramente oleoso.» Esta sola investigación necroscópica, no pudo" satisfacer las mir-as que lleva- ban y máxime" cuando-el animal no era de los que padecían la enfermedad me- jor caracterizada; tornaron notas de lb observado en los cadáveres, por los due- ños de los ganados y especialmente por -las suministradas por el facultativo ya mencionado en otro lugar, y ~o¡;¡:' La s1Íngre, constantemente escasa y débilmente colorida. Las .carnes están siempre pálidas, blandas, con un olor peculiar. El pulmón, pálido también, suele estar retraído aun cuando no en todos los casos. El p~ritoneo, inyectado é!lgunas veces, presenta -coustanternente una colección serosa más o menos abundante, En el librillo se hallan los alimentos resecos y fuertemente adheridos a las ho- juelas que este órgano ofrece en su interior. El intestino delgado y casi siempre el grueso, manifiestan arborizaciones vasculares en forma de placas o de zonas dispuestas circularmente, advirtiéndose en los puntos "correspondientes a ellos un estado de reblandecimiento en las membranas que forman la pared intes- tinal. \ En algunas rese~ se encuentra voluminoso el Jíígado y distendida su vesícula por una bilis abundante. Estas lesiones corresponden, se-gún el común sentir de cuantos han observado la e.nfermedad, a los animales que presentan en vida sín- t - tomas de vértigo. Ya he mos indicado, efectivamente, ea otro sitio, que hay siempre,relación de coincidencias entre el matiz' ictérico de' las conjuntivas y los des¡.órdepes cerebrales. I - '. DIAGN6snco.-Aun -cuarido en aquella época, fundándose más _qtle nada en los caracteres de la sangre, muy fluídavy el estado de demacración en que mo- rían estas reses. (COt110 ocurre .e n todas las "especies cuando padecen esta enfer- medad en la forma crónica, que los enfermos mueren caquécticos), rué diagnós- ticada por este=pr inci pe de la V eterinaria Española de hidro-hernia. Hoy, desde luego, q'ue al sernas conocidas las septicemias hemorrágicas y visto tanto el cua- dro ele síntomas expuesto, como las lesiones observadas en Jos cadáveres, creo que puede sin ninguna duda considerársela como tal. Algunas consideraciones más nos han ele servir ,para confirmar nuestro juicio. \ r: 220 - Esta enfermedad se presenta en la región ci:tada de una manera enzo'ótica. Fuera de ella no la padecen ni aun los que han estado expuestos al contagio, como no la lleveri.en el período de incubación. Se ve con frecuencia.que pocas veces se limita en la casa- donde entra a un caso solamente, sino que son ataca-. cados varios o todos los que existen en efla; por lo que desde luego debe de considerárselai nfecto-contagiosa. Las reses que son importadas de otras comarcas, ofrecen una resistencia muy marcada a la enferme.dad. Sin pflsarse un invierno, por 19 menos, cohabilando en la localidad, no s.ieleri padecerla; dando lugar a pensar con esto, que es ne- cesarlo debilitar las defensas naturales' del organismo, por una m~yor o menor \ acumulación en él de productos tóxicos, que constantemente estén en relación con la economía; al contrario de lo que ocurre con algunas enférrnedades infec- ciosas en que actuando un tiempo más o menos laygo las bacterias que las ori- F ginanFo sus productos, excitan las defensasdelorganismo, encontrándose al cabo de cierto tiempo refractario a ella. ' Aparece esta enfermedad de una manera constante en,el mes de Mayo, y termina siempre, sin excepción, en' el mes de Agosto. Luego' apaJ'cce de una manera erizoótica y espontánea, como. casi todas las septicemias hemorrágicas, sobre todo en estos ganados, y desaparece también de una manera espontánea como ocurre siempre al llegar ciertas épocas determinadas. , También se corta la enfermedad de una manera segU1;a trasladando él los ani- males a localidades diferentes donde no se padece ,esta enfermedad, lo que prue- ba que aunque sean transportadas con los animales las bacterias productoras de 'e lla, éstas pierden rápidamente su 'virulencia fuera' del medio ambiente en qu .... y.ivían: como suc'ede con las septicemias qíie nos ocupan, por el carácter ubicui- tar io de estas bacterias. En. todas las especies, au n cuando- padezcan esta enfermedad! con caracteres intestinales predominantes, se _presentan hepatizaciones pulmonares más o rile- nos extensas. En estos casos las encontramos siempre, yen alguno,s son bastan- te intensas, coincidiendo con esto - la aparición en vida de síntomas localizados también en los órganos de la respiración". - , El cerdo la padece y en este caso, aun cuando 'el señor TeIlez y Vicent ere- y6 se trataba -de enfermedad diferente, está muy claro se trata de J;:¡ rnisrna , pues- to que con frecuencia se ha observado en los sitios que esta se presenta hacerlo simultáneamente en arribas especies. -También parece .que algunos han observado oftalmías en el curso de esta en- fermedad. Cierto que la observada aquí ha sido después'; y sin querer suponer que esta haya guardado gran relación con aquella, por ser muy independiente su presentación, acaso merece fijemos un poco la atención sobre ella, no siendo , difícil intervengan en su etiología los agentes mismos de la septicemia, bien sean ya ¡modificados por el medio, o por haber sido la conjuntiva el sitio de infección, dando lugar a esas oftalmías y colecciones purulentas, 00 la misma forma que las inoculaciones subcu.táneas de cultivos en caldos virulentos, producen ede- mas inflamatorios sobreviniendo luego supuraciones, ' Yo he observado también varias oftalmías en este ganado, muy contagiosas, pues han llegado a invadir todo el ganado o casi topo que hacía la vida libre, que, dando muchos tuertos y algunos ciegos. Aun cuandoIa etiología de éstas nos señala diferentes' causas, yo creo que cuando éstas nos sean sancionadas por el examen bacteriológico, podremos saber lo que ele ellas haya d eciert o. _ TRATAMIENTO PROFIL.-\XIS,-Nigún medio profiláctico y ni curativo se ha in- tentado en- esta región centra tan devastadora enfermedad. Es una lástima que un país de tan grande riqueza en g;¡¡nadería, se resigne a perderla constanternen- , " ,,~ , ,I te, haciendo muy poco. ~ól' su, defensa. Es una lás'tima tarabién que contando i con un p~rsQnq..t.competent'ísimo, tanto en el cuerpo de inspectores pecuarios como en el profesorado dé nuestras 'Escuelas, 'no se nombren comisiones para es, tudiar sobre el terreno esta enfermedad, y sobre esas mismas localidades prepa- rar los medios 'de defensa adecuados, con 1,9 que ganarían muchísimo toda la comarca y la ciencia' misma, , , . La coloidoterapia y áIgu nó, de sus peligros POR José He r n a n d o v ETERIN ARIO 11ILIT AR .Hoy que tan en boga está el tratamiento de las 'enfermedádes infecto-conta- giosas por las substancias eoloidales y que tan alto se habla de los resultados de este procedimiento terapéutico e n la curación de algunafi, me parece muy opor- túnó dedicar 'unas )líneas a esta rama de la terapéutica y a los peligros que ea ocasiones suele encerrar la' medicación coloidal. , El límite extremo a que se reducen la molécula y el átomo de la materia en gener'al esel electrón. El electrón es una,maBifesta<¡ión de la. en.ergía imponde- rable 'acumulada en una parte limitada del espacio que oC\!lpan lQS cuerpos,' .Constituye uña fuerza eléctrica q\!le puede moverse 'a velocidades distintas y que al unirse con otros electrones engendra los átomo:" y moléculas de la materia, , Todo átomo está integrado 'por e.ectrones a mayor o rnenordistancia-Como la veloéidad de los electrones es variable el contacto entre ellos no es uniforme ni constante. Así resulja que el át~mo de la materia es una energia en nrovi- mient? variable integrada por fuerzas eléctricas que se aproximan ó¡ se distan- cian, pero que jamás 'estáñ en perfecto contacto. Estas fuerzas contribuyen a \ .- formar lo mismo' el átorn o de la materia org~nizada qúe el de 'la inorgániea. Los electrones coloidales están separadc~s a grande~ distancias y animados de enormes .velocidacles susceptibles de variación', Introducidos estos electrones eI~' 10s organismos y puestos en presencia de otros electrones cuyo grado de apro, ximación sea distinto y de velocidades mayores y menores, se establece el cam- bio de movimiento y de distancias en todos ellos con el consiguiente desarrollo de energíá. .' \ : , ' Si las velocidades-que toman COmo consecuencia del distanciamiento o de la aproximación son exageradas, se ~r.l'gendra un verdadero torbellino de fuerzas eléctr-icas, un volcán de energía que se traduce p0r un desgaste rápido y brutal del organismo en que se verifica el fenómeno. Que este mganismo 110 tenga re, - '¡ servas y el movimiento eléctaico siga su marcha descompasada y sobrevendrá el cansancio oelular, el agobio yel agohaHJ.iento, la falta de gobierno nerviosq y ~a paralización de la vidapor exceso .de energía desarrollada. .' . Si, por el contrario, el orgaf.lismQ tiene reservas para atender al desgaste que Supone la energfadesarrollada por .el movimiento electrónico, y por añadidura - tiene en perfectas condiciones de funcionamiento los órganos depuradores del' desecho resultante de ese ejercicio uítraatómico, entonces, seguirá rigiéndose por sí mismo y dará tregua a que las velocidades y dis,tapcias ele los electrones entrantes y-de los preexistentes en el organismo se moderen, se normalicen y se uniformen. En este momento empezará la virtucÍ medicatriz de los coloides y. . su tolerancia. -- No pretendemos hacer una crítica negativa de la medicación~ coloidal al tra- tar de sus p~ligros. Encontramos-en ella grandes virtudes que procuramos apro- vechar en cuantas ocasiones. creemos conveniente y podemos hacerle .. ' Ahora bien; en fuerza de experimentar resultados con algunos coloides he- -mos acumplad o datos ql¡e ponen de manifiesto el peligro de su uso en deter- minadas circustancias y condiciones. De todos es conocido el choque que sucede a la entrada de los coloides en el organismo. El contacto de los electrones de los metales con las representa- ciones biológicas del ol'ganismo que se defiende ,engen_dra una reacción, un cho- que cuya violencia es mayor ornenor.según' sean la naturaleza y ene(gía de los electrones, el instante en que se realiza, las .fuerzas que concurren de ambas " partes y el estado, del medio en que la lucha se entabla. ' Elementos que por su naturaleza y significado desempeña un gran papel bioquímico "deritr o del organismo enfermo se transforman de momento en un enemigo temible ,que. pone en peligro la int~gridad biológica del organismo. El organismo animal es un gran matraz cuya-resistencia es limitada. Las reac- - ~ ciones que en él se verifiquen puede ser favorables si no vencen la resistencia de dicho matraz. Pónganse en prudente contacto los electrones de 'ambas partes y se combinaráor se atraerán o se repelarán, pero el final d-e la reacción será una continuación de la vida y un aumento de energía. Si.Ja reacción a que de lugar el contacto de los elementos q¡.¡e se combinan vence la resistencia delor- gan.ismo, sobreviene el accidente, la explosión que atenta contra la vida. , Como se trata de un fenómeho químico en él intervienen el calor .de los elementos quels~ .ponen en contacto, las unidades electrónicas que se hacen intervenir, 'la velocidad de movimiento que las anima, la rapidez con q,ue las unirnos y los antecedentes que se refieren a las condiciones del medio en que se opera, o sea las circunstancias que concurren en el, organismo-matraz en que la reacción' va a tener lugar.' , Una diferencia notable entre los coloides a inyectar y el organismo en'que se isryecten-c-nos referimos a la temperatura-intensifica el choque, le hace más violento y más peligroso. La temperatura puede influir de tal modo sobre la energía y velocidad de los electrones que se injerten queIa reacción resultante' de su contacto con los, representantes del organismo sea brutal, trepidante, vio- lenta. Una temperatura inferior a 20° y superior a' 38° puede producir hasta ac- cidentes mortales, según sea el estado del individuo. Lo mismo decimos de la. velocidad electrónica y de la rapidez de la inyec- ción. Unidades electrónicas coloidales cuyo, grado distancial en los átomos que constituyen tenga grandes diferencias con la reparación de las unidades corres- pondrentes de los átomos del organismo, no deben emplearse. El grC}.dode dis- 'tancia de los electrones y su velocidad deben ser los más aproximados a los del organismo que se haya de tratar. Los polos' opuestos éngendran las catás- trofes terapéuticas. _ , Las substancias coloidales no se deben poner bruscamente en contacto con 'la sangre, sino lentamente, _poco a poco y gota a gota, para preparar pausada- trien te al organismo para la lucha- y evi tal'. los choques bruscos. El exceso como el defecto.vpero preferentemente el-exceso de unidades elec- trónicas coloidales que se haga intervenir en la reacción, precipitará el desen- laée en las enfermedades infecto-contagiosas. ' El medio orgánico en que se opera es lo que más en cuenta hay que te- ner 'para evitar fracasos. Por no tener en cuenta el estado de nutrición del 01'- ~/ . 223 ganísmo) sus antecedentes morbosos, la marcha de su coráz~n y de 'sus riñones, su edad, su resistencia física y su grado de cansancio y de energí.a sobrevienen muchos accidentes con el empleo de los coloides. Los estados depauperados son poco propicios para reacciones de esta natu- raleza. Ni el sistema nervioso ni el midcardio tienen la resistencia física para aguantar el choque sio poner en peligro su funcionamiento. La senectud implica también una circunstancia pooo favorable al choque. El grado de mineralización que acompaña a la vejez modifica el de coag.ujabili- .dad de las albúminas orgánicas, y, por consiguiente, su divisibilidad y movi- • miento. . - Una circunstancia poco favorable también es el cansancio muscular, y, sobre todo, el del miocardio. En virtud ds la lucha se m od ificael ritmo cardíaco, se acelera. Si está cansado sobreviene el agob-io, la paralización más o menos mo- mentánea' y la muerte. Por eso antes de someter a tratamiento coloidal a un su-, jeto debe, inquirirse ,la marcha del corazón,' Jamás se inyecte eollargol a argivol, por ejemplo, a un- sujeto,con degeneracióh grasi(~nta del corazón, ni al que pa- dece endocarditis con, insuficiencia valvular, ni .al 'consumido por la fiebre o por la fatiga, ni al abúlico, ni al nefrítico, -_ Hemos observado manifestaciones sincopales y colapsales inmediatamente de administrar coloides a animales en esas condiciones, y, sobre todo, en los fe--. bricitantes·rebeldes. Tratando mucho.s·casos de «fiebre petequial», de « linfan- gitis epizoótica», de «pasterelosiss , etc., hemos advertido que este recurso tera- péuticotan excelente es un enemigo terrible de los cardíacos. Inmediatamente sobreviene el agobio del corazón con d ísnea , estupor, pérdida del conocimiento y del equilibrio. . -, " . Claro que si el choque no es muy violento vuelven a la normalidad pasadas ' unas dos horas. Pero si el choque es brusco, la lesión cardíaca importante o la' fatiga del miocardio; considerable aparece el colapso y la muerte a continua- ción. "Respecta a las «Iinfangitis>} y el «muermo», podernos asegurar que los c9- loides se portan como verdaderos reactivantes de dichas enferrrred ad es, Después de una o. dos inyecciones coloidales se amplían las manifestacio-. nes clínicas de dichas enfermedades elevándose la temperatura, ulcerándose los botones ó nódulos, abriéndose chancros, agrandándose los edemas y exten- diéndose. En pocas palabras: se reactivan dichas enfermedades, se hacen más aparatosas y más agudas Como precipitan los acontecirrrientos suplen muchas veces en el «muermo» a la 'malleinización, ya que aclara dicha enfermedad al extremo ele facilitar con rapidez el diagnóstico. Trabajos traducidos 11perfezionamento delle razze agricole e zo otec- niche e la genetica moderna . (El perfeccionamiento ~ie 'las razas agrícolas y zootécnicas y la genética moderna). Los modernos estudios sobre la tnejora de las razas en Agricultura y en Zoo- tecnia, se apoyan sobre recientes conquistas de la ciencia biológica y, sobre to- 224 do en cuatro- categorías de hechos, éxperimentos y doctrinas que llgrüpamos para mejor i-ñteligencia del lector. -, 1) , Los fenómenos hereditarios de los cruces y las teorías relativas; 2) El concepto de las mutaciones o variaciones bruscas; 3) El concepto y la definición de la especie elemental en comparación 'con la especie lineana; , 4) Las teorías citológicas que se conectan en el estudio de la hibridación y de 'las mutaciones. -_ De'sde que el hombre ha criado los animales domésticos y cultiva'do legum- bres y cereales, por la experiencia diaria, corr-o dice Massart, ha aprendido que los descendientes se asemejan a los padres. Y no son sólo los caracteres propios de cada esp.ecie los que pueden ser transmitidos, sino también los particulares en apariencia insignificantes. / El estudio científico de los híbridos, o sea la descendencia resultante de la , unión de' dos individuos que difieren por un cierto número de caracteres, ha re- velado muchos hechos de indiscutible interés, que nos permiten agrupar diver- sas categorías de fenómenos. ' Cuando el híbrido reproduce una condición intermedia entre los d os padres, 'se distinguen los llamados híbridos intermedios. En otros casos más raros el híbrido es unilateral y reproduce solamente los caracteres paternos (patroclino) o materriqs (matroclino), como entre las plan- - tas se ha 'encontrado en algunas fresas y entre los animales en el cruce experi- mental de algunos anfibios. _' Finalmente, se disti ngue la herencia alternante o mendeliana propiamente dicha. En la herencia alternante "en la. primera generación domina una de las formas de los padres, en la segunda generación hay disyunción (sin ningún in- termedio) con relación al carácter considerado, o mejor a la pareja de caracte- res antagonistas (herencia mendeliana tipo gúisante). Millardet en una nota suya sobre la hibridación sin cruce o falsa hibridación ha tratado de demostrar que los productos obtenidos por hibridación de' ciertas especies del género Fragaria hacen excepción a la regla general sobre la heren- cia mixta, en el sentido que reproducen íntegnamente el tipo ,específico del pa- dre o de la madre (híbrídos unilaterales). Especialmente por influencia de ~~iard se han interpretado los híbridos unilaterales como casos partenogenésicos o fe- meninos o masculinos, en el sentido que en el primer caso el elemento masculino excitá sólo el desarrollo. de la célula huevo, yen el segundo, como los zoólogos han estudiado en los casos de efebogénesis, la célula, masculina, desarrolla a ex- pensas de la célula huevo, que suministra el material nutritivo y no hereditario, de manera que determina la herencia patroclina. • ' El caso de herencia matroclina, relativamente frecuente en algunos géne'ros de plantas, se explicaría de esta manera mediante la partogénesis, por lo que F ocke ha usado el término de pseud ogamia, refiriéndose a falta de fusión entre la célula masculina y la femenina. ' E'ntre los bastardos intermedios se distinguen los bastardos de, mosaico y los bastardos mixtos. En el primer caso los caracteres de los padres se encuentran distribuídos en mosaico en las diversas partes del cuerpo; en el segundo Jos ca- racteres se mezclan y scbreponen.. pero recientes investigaciones muestran que entre Jos bastardos de mosaico existen todas las gradaciones. Los bastardos in- termedios (sentido lato) representan en lo que se refiere .al par de caracteres an- tagónicos una forma intermedia. Este tipo de herencia llamado también tipo maiz o tipo Zea está muy difundido en las plantas. Si, por ejemplo, úna raza-de .> 225 Mirabilis Yalapa de flores rojas se cruza con la raza de flores blancas, los bastar- dos de primera generación (F 1) presentan flores rosa .. El Ribes intermedium. es el producto del Eioes-nig-no« y del Ribes songuineicm. Entre los animales los lepóridos proceden del cruce 'entre la coneja y la liebre, per9 ejemplo clásico y universalmente conocido es el del mulato producto de una negra y un blanco o viceversa. El maiz de grano azul fecundado por una va- riedad de grano amarillo da espigas de grano violeta; una variedad de gallinas negras cruzada con otra de gallinas blancas produce el híbrido de color azullla- mado pollo andaluz. ' . . Al contrario, en la forma de hibridismo intermedio en que existe la disyun- ción en mosaico los caracteres de los padres no se funden ni se separan en indi- viduos distintos, sino que aparecen unos alIado de otros bajo forma de mosaico en cada individuo híbrido. Así los híbridos de Linaria -:Julgaris ·(€le fiares amari- llas) y de Linaria p~llpurea (de flores purpúreas) tienen flores manchadas de ama- rillo y púrpura. La herencia en mosaico ha sido llamada también por Blaringhem «herencia naudiniana» en honor al botánico Carlos Naudin que descubrió la ley (1). ' La ciencia moderna trató de dar 11. las leyes de Mendel relativas a la herencia alternante una 'base citológica que Mendel mismo había ya entrevisto. ,;Cruzan- do dos especies que presentan caracteres antagónicos, dice Bateson, se obtienen il - híbridos. Se ha demostrado que sus elementos reproductores son de dos clases, cada uno de ellos es puro con respecto a u no solo de los caracteres hereditarios. Esta característica de las células germinativas, con su consiguienfe incapacidad para transmitir ambos caracteres antagónicos és el fénómeno fundamental de- mostrado por la obra de Mend el ». . No hay por qué maravillarse que descubiertas las leyes de Meridelse haya buscado poner de acuerdo éstas con las doctrinas hereditarias (como la de Weis- mann), que había tratado de individualizar en el germen las partículas heredita- rías que representan los caracteres y explicar por medio del mecanismo de la división r educcional que acompaña a la maduración de las células sexuales la separación de los' caracteres unidad. , La ley mendeliana de la herencia alternante se resume, según diversos auto- I res, en las siguien·tes proposic-iones: \ " 1) Principio de los caracteres unidad: La herencia de un organismo puede descomponerse en una serie de 'caracteres que son heredados como, unidades indivisibles o caracteres unidades (De Vries). 2) 'Principio del dominio: Los caracteres unidad contrastantes presentaclos en los padres no se mezclan generalmente en los descendientes; uno de ellos es dominante y ordinariamente llega a su completa expresión, 'el otro es recesivo y ~scapa temporalmente a la vista. ' (1) Una particular categoría de híbridos se halla constituida por los híbridos de injerto, bastante conocida en los vejetales y que tiene también su importancia desde el punto de vis- ta tanto agrícola como genético. Los híbridos de injerto pueden considerarse con Lo Priore como la resultante del con- junto de células somáticas pertenecientes al sujeto, al injerto, capaces de dar lugar a indivi- duos con. caracteres intermedios fundidos o superpuestos en un mosaico de elementos de magnitud y disposición variable. . _ La analogía existente entre los híbridos de injerto y los sexuales hizo pensar que los pri- ~~ros derivasen de la unión de las células vegetativas pertenecientes una al sujeto y otra al lnjerto, pero esta hipótesis formulada en 1850 por Alejandro Braun fué rebatida por las teo- r~as de Weismann de la reducción cromática. Según Strasbu rger, los híbridos ele injerto son hlperquimeras, es decir, muestras especiales de ápices vegetativos, con dos clases de células embrional es. / 226 3) Principio de la disvuncidn: Cada célula sexual e's pura con relación a un carácter unidad cualquiera, aun ert el caso en que proviene de un padre impuro o híbrido, En los híbridos los determinantes de los caracteres contrastantes se se- para; en las células sexuales, de manera que estas son diferentes y también cada una de ellas con respecto a un carácter unidad, determinado (Co nlkin). El principio de la disyunción estaba ya indirectamente contenido en la ley de la reversión de Sanson y Quatrefages muy conocida por los zootécnicos, pero el progreso de las hipótesis de Mendel consistió en instituir el concepto teórico del atavismo por el concepto de la disyu nció-i de los caracteres unidad en las células sexuales. El principio del d orniriio, a su vez, había ,ya sido enunciado por Godron (I859), pero Mendel precisó su alcance con su hipótesis sobre los cara~teres unidad. - En e1 lenguaje moderno de-la herencia mendeliana, la palabra «factor» se emplea para designar cualquier cosa que sufre una segregación en las célula? y que de una u otra manera se halla ligada por los efectos particulares del orga- nismo que la contiene (Morgan), A los factores en el núcleo corresponderían partículas hereditarias (genes) localizadas en los cromosomas. Estos, como es sabido, se encuentran en número fijo en cada especie y si 12 es el número de cromosomas de la especie, las células . . n . , sexuales I maduras contienen -2 cromosomas, de manera a llevar el número 12 al acto de la fecundación. Veremos a continuación cómo el neo-mendelismo ha tratado de poner de acuerdo los conocimientos citológicos con las presentes le- yes de la herencia. _ Cada célula germinal (gameto) tiene para cada carácter una unidad 'heredita- ria (gene). Si se unen en el zigoto, o sea, en el producto de la f-ecundación de las dos células sexuales, dos genes que representan el mismo carácter, se tiene unehorn o- zigoto». Bateson llama zigotos cada 2 x generacione3, designando como homozigoto La que tiene lugar por la reunión de dos gametos iguales (AA) y heteroúgoto la formada por dos gametos desiguales (AB). - La característica de los heterozigotos es que en la formación de las células germinales las partículas antagónicas no emigran, a la misma célula, sino que siempre se dividen. Si la hembra heterozigota AB forma sus huevos, tienen ori- gen huevos con A o con B; esta es la ley de la escisión de los heterozigotos. Desde el punto de vista citológico la explicación sería esta, que los genes que representan el carácter antagonista están localizados en los cromosomas homó- logos (respectivamente de origen paterno y materno) de la 2 x generación que en la formación de las células .sexuales maduras' (que se originan por proceso re- duccional) vuelven a escindirse. Dos factores reunidos en un heterozigoto se llaman «paarling» par (Correns), o factores concurrentes (Tschermak), o «antagonistas», o unidades alelomorfas (Bateson). Cuando se encuentra una sóla diferencia genotípica entre dos organismos padres P los bastardo F l' presentan dos clases de gametos y por esta razón cua- tro combinaciones de los gametos en los bastardos F2; en tal caso tenemos, por ejemplo, VV, Vv, v V y vv, y puesto que Vv y v V son iguales, tenemos tres constituciones genotípicas. Puesto que donde el dominio está presente se tiene el mismo aspecto de los individuos, Vv y' VV son en apariencia o fenotípica- mente idénticos, y por tanto los fenómenos diversos son solamente dos. .: 227 Al contrario, con dos diferencias genotípkas com.o A =»: a y B - b tenernos cuatro clases de -gametos '(.1.B; Ab; -aB; ab) y: por esto 4 X 4 = 16 combina" ciones. En la heter ozig ocia doble la fórmula de distribución de los fenotipos es (3+ 1)2 = 9 +-3 + 3 +1. . Cuanto más grande es el grado de la heter.ozigocia más el número de los ho- mocigotos permanece naturalmente detrás del número de heterozigotos. Según la teoría de la presencia o ausencia ((Presence.Absence»), sólo el ca- rácter dominante está' representado por un corpúsculo material; al contrario, el recesivo se debe a la ausencia de, aquel corpúsculo. El color rojo o el color blan- co de las flores del guisante oloroso forma, por ejemplo, un par de éstos: el blan- co no es más que la ausencia del rojo. Así se explica como en muchas plantas y en' muchos animales la coloración domina a la ausencia de pigmento. Según Plate, también el carácter recesivo tiene un substrato material o un r «factor fundamental» y s610 añadiendo a éste un «suplemento» se tendría el ca- racter dominante. . ¡ En el caso clásico y típico de la herencia mendeliana 1<1s variedades difieren sólo en uno de los caracteres y si se cruza A con B, la forma A B origina gªme- lOS puros A y B. 'En este caso 'Batesori habla de «alemorfos simples». Cuando al contrario se trata de un carácter complejo, se-tienen alelomorfos complejos, que en la constitución de los gatnetos s@ escinden en hipalelomorfos; en-este c-aso el zigoto no forma gametos de su clase, sino una cantidad de gametos diferentes y en las siguientes generaciones los diversos caracteres aparecen combinados se- gún las' reglas de los cruces de híbridos o polihíbridos. ~ Por la unión de las diversas clases de gametos se forman diversas formas in- dicadas como variedades. Dichas variedades, que se origin~n por la separación de preexistentes caracteres complejos, las llama Bateson «variedades analíticas» en contraposición a las «variedades sintéticas», que no ti-enen su origen en la es- cisión, si n o por la adición de un nuevo carácter. ' Según la teoría de la «Presence-Abeence» el gameto r ecesivo R no contiene ni.ngún gene, pero s~gy-n la teoría de la «impureza de los gametos» contiene una r parte del gene D dominante; ,se puede también admitir que los factores no se escinden en las dos partes, sino que se encuentra D en estado latente R (D); de esta manera la impureza de los gametos se explicaría €Op el estado latente. Los defensores del mendelismo han sostenido por mucho tiernp'o la pureza de los gametos, esto equivale a decir que el bastardo DR forma células, germinales que contienen solamente D o solamente R, pero que puesto que fecundando los R individuos alguna vez reaparece el carácter dominante D, ha dacio lugar al nacimiento de la .teoría de la «impureza de lbs gametos» y de. las hipótesis afi- ne" de la «contaminación» y de los «cambios de valencia». Estos procesos que no residen en la .escisió n pueden llamarse con Plate «cam bias de valencia». I Según la teoria de Plate, el estado recesivo reposa sobre un gene, o factor fun- damental (qúe ;PIate identifica con un cromosoma). El suplemento, al contrario, ' es un encima que determina, obrando sobre el factor fundamental, la cualidad dominante. Puesto que cada encima tiene una acción específica así _debe adrni- tirse un encima por cada gene. Si un encima pasa al estadoinactivo, la cualidad d omirra nte se cambia en recesiva; esto podía explicar los fenómenos de inver- sión de dominio que, se .verifican con la eclad en algunas razas animales. ,Y , Johannsen sostiene que la idea de un factor es más química que morfcló- gica y Batesson atribuye a estas partículas propiedades análogas a las de los fer- mentos, ' . . - 228 N~ ~cult~mos que .las teorfas -motológica y química de los' g.enes se 'nos aparecen desde un cierto punto de vista e n contraste. Las mismas aparentes con- tradicciories a las leyes de Mendel se han querido explicar CGn una cantidad de hipótesis que hacen no obstante f{ágil el total de las doctrinas. Los caracteres externos pueden ser condicionados por uno, dos, tres o más 'genes de cualidades hereditarias diversas, y, se distiguen como caracteres mono-· genes, digenes, trigenes y poligenes. . - ,_ De esta manera- se han establecido diversas formas hereditarias '(Cuériot). En contraposición con las cualidades poligenes existen diversos factores igua- litarios (Nilsson-Ehle), es decir, más factores que obrando juntds dan origen al mismo carácter extremo como un mismo COlOI:' o una determinada longitud de un órgand (factores intensificados o acumulativos). , , Lang llama a este, fenómeno «pclimeria» y «genol11er.es» a estos factores; Tscherrnak habla. de diferencias plurifactoriales; Plate usa el término de «horno- rrieria». Viceversa en los G~cteres 'ha igualitarios pero poligenes los diversos factores pueden.a su vez.influir entre sí y ser factores epistáticos o hipostáticos (Bateson). Bateson ha introducido, el término de epistasis para el cubrimiento (<< Verd ekung»] de un factor dominante. . El carácter de cu bierta es.« epistático» y el cu bierto «hipostático». TIna cuali- dad puede de esta manera hacerse invisible o latenteestando todavía presente, a diferencia .de los casos de la típica disyunción mendeliana d~ dos simples fac- tores contrastantes. En estos casos de hipostasia los-fenómenos de disyunción son , naturalmente complicados (Baur). ' . 'Por ejemplo, en la fórmula hereditaria 5. G. D. de un color gris, en la que 5 representa una substancia pigmentada negra, D su intensidad y .0 un pigmento amarillo, este último puede ser completamente cubierto por 5, de tal manera, que mientras'no se sospecha la presencia puede.sin embargo, hacerse evidente después de un cruce, Es d ecirv.se coruportaccomo un carácter criptómero (Tscher- mak) que es heredado sin que se manifieste la presencia, designán,dose con Tscherrnak corno criptorneria el fenómenosegún el cual aparecen propiedades nuevas que apar'enterne nte faltan en los padres y que a menudó tienen un carác- , ter puramente atávico. Un carácter puede, en otros términos, dominar otro sin ser su alelomorfo.' Según la teoría deBateson, existen, én otros términos, caracteres positivos que se comportan, entre sí, como si uno fuese dominante 'y el otro recesivo. De esta mane-fa los dominantes/de diversas parejas pueden estar entre sí en -Ia relación de factores epi e hipostáticos, pero mientras el factor dominante yel recesivo de una misma pareja de caracteres antagónicos se escinden emigrando a dos diversas células sexuales, los genes epi e hipostáticos pueden emigrar hacia la misma célula germinal sin separarse. ' Como. dice justamente [ohan nsen, la epistasia no tiene nada que ver COI) el dominio en el sentido' estrictamente mendeliano, La coloración es en much~s casos un carácter polígeno. Bateson y Punrrett han estudiado esto en el guisante oloroso, en el que entre los difefentes.factores se admite. uno como «desarrollador» y otro que obra .sobre la «intensidad» o factor intensificante. Así se explica éomo dos variedades de, guisante oloroso de, flores blancas cruzándose dan flores oolor rojo púrpura, corno el tipo silvestre si- ciliario. . , Baur .en otra planta, en el Antirrhinusn, admite que el color y la forma de las flores depende de unos veinte factores, y Castle sostiene que el color de la piel de los conejos viene determinado, por ocho factores al menos, de los que, por ejemplo, un.'? determina la intensidad y el otro la - uniformidad del color. , I 229 Para explicar después el hecho que la independencia de l-os: factores no es siempre evidente, como en las flores de _Latynts odoratus . en las que una deter- minada forma está en correlación con un determinado color, Batenscn Ba pensa- do que entre las unidades hereditarias se establecen relaciones complejas por Ías que algunas combinaciones aparecen con más frecuencia que otras. . Para el análisis de los caracteres de las razas, otro hecho muy importante es que el mismo factor hereditario puede dar origen a diversas cualidades exter-nas que se encuentran contemporáneamente (<las (número diploíde) tiene, por tanto, contenido dos series homólogas jpaterna y matera a) de sí~tomas heredita- " rios que vuelven a escindirse en la célula germinativa inmadura de 71 crornoso- - mas (número aploide).- . Suponiendo_ que los factores estén dispuestos en orden lineal a lo largo del respectivo cromosoma Y' admitiendo la individualidad de los cromosomas, mierr- tras que dos organismos difieren por tantos caracteres como son los cromoso- mas, el proceso -riormal de la división nuclear da cuenta de Ia disposición de Jos caracteres en los híbridos; cuando, al contrario, lós organismos difieran por un número de caracteres superiores al d~ los cromosomas, se puede siemp~'e, segtiín Morgan, pensar en un intercambio de partículas. . Se "ha supuesto también, para vencer las dificultades de esta aparente con- /" trad icción a la Ley de la disyunción, donde se admite la individualidad de los cromos-omas, la teoría llamada «crossing-over», según la que dos cromosomas 'homólo-gos retorciéndose uno sobre el otro y soldándose en los puntos de en- cuentro intercambian las partes del cromosoma homólogo y se obtiene por esto un intercambio de factores alelomorfos. Finalmente, en el caso de la polimeria o de los factores múltiples que aeondicionan una cualidad externa, se admite que están localizadas en cromosomas diversos, excepto los caracteres antagóni- GOS que están localizados en cromosomas homólogos, , _ La teoría de los factores múltiples, sirve, por tanto, pal por una especial atracciórr ejercida entre algunos factores duran- te os procesos de escisión, los diversos gametos se forman según relaciones di- ferentes de la normal. Así, en el caso de un híbrido de Aa Bb, por -una especial atracción (< son interme- dios, los de la segunda F2, presentan diferencias más marcada-s. La segregación se refiere a un gran número .de factores semejantes (hipótesis de la homomeria). Lang niegá que exista en ella una herencia alternante. Así se explican los ca- -racteres de los híbridos intermedios, como las varíedades de tinte en los m ula- tos. En efecto, según la hipótesis de Lang y East, ciertos caracteres, siendo de- bidos al efecto acumulativo dé muchos factores . semejantes, dominan más o menos según el número de factores cooperantes en :cada caso particular (heren- cia mezclada de Conklin) . . Finalmente, existen biólogos, como el botánico Baur, que ponen,en duda la constancia de los bastardos intermedios, a21n en el cruce de las-oespecies. El ejemplo que corrientemente se da delos _híbridos intermedios de las es- 23r pecies del-género Hieracium, es explicado p_or Baur d euna manera diferente. Lareproducción de tales híbridos-tiene lugar mediante huevos partenogenéticos diploides, y puesto que sabemos que la segregación tiene lugar en las divisiones reduccionales.en tal caso suspendidas, se explica la constancia de los bastardos d el, género Hreracium, Según los neomendel'ianos, el dominio o recesión no tienen más que una im- portancia secundaria; tanto Bateson como Morgan están de acuerdo sobre este punto. En el.caso de Ios híbridos intermedios no se sabría, en efecto, según Morgan, a cuál de tos dos caracteres atribuir el dominio. , Tanto la teoría de Bateson como, la de Margan, admitiendo el principio de los factores indivisibles, se refieren a I~ separación como procesq esencial de la herencia. ' No existe la menor duda que .u n medio de análisis de las leyes que regulan el hibridismo consiste en estudiar los casos-en que, en lugar de acoplar dos ra- zas que difieran por una pareja de caracteres antagónicos (cruce bisexual), se acoplen dos individuos que, como en el caso de dos especies diferentes, difieren por un cáracter dado (cruce un isexual) que en el cruce queda solo. En los cruces unisexuaLés este carácter, impar lleva, no se ha dicho de qué rua llera, a la esterilidad; además, en los híbridos' de especie existen formas inter- medias ("Zvvisch,enform>!) entre los des padres, que' permanecen, constantes sin volver a los caracteres atávicos. ' .En los cruces de especies se obtienen, por tanto, bastardos intermedios, pero es difícil controlar ésto, porque en F2, o sea en la segu!1da generación, se tiene' corrienterne ote la esterilidad. ~ Baur admite, no obstante, como se jia indicado, que también en los híbridos de especie existe una herencia alternante. Según Plat.e , existe una tendenciade la naturaleza a transformar la herencia alternativa en -herencia intermedia. 'Gross q su vez considera al contrario como excepcional aun pa("a las raZJS la herencia mendeliana, y mira la herencia intermedia como fundamental para el oúgen .de nuevas especies. Serían las variedades de herencia intermedia y no. mendeliana las ,progenitoras .de uuevas.especies.. , Según Rabaud, 10s dos tenómerios,' dominio completo.vconforme a las nor- mas de la herencia alternante, y producción de intermedios, responden a dos modalidades ele un mismo proceso y la oposición que los genéticos han creído ver entre las dos diferentes. formas .de herencia reside únicamente en el aspecto externo y no corresponde a l\lingi.l1~arealidad. Este problema será, naturalmente, resuelto cuando, por ejemplo, no nos con- tentemos con decir qu\O el color A es dominante, sirio cuando se desciend-a al análisis del carácter. Una nueva vía en tal sentido se halla 'abierta por el a nál isis químico y podemos citar las recientes opiniones de Pigorini sobre el gusan0 de / seda y ras de Munerati sobre, la remolacha, que, refiriéndose al análisis químico, nos indican que dicha opinión .de Rabaud adquiere vaior cuando del análisis formal se pasa al substancial.i . , Darbishire haInaugurad o las investigaciones de índole química en el men- delismo a propósito de ciertos caracteres de los guisantes revelables solamente a través de un .ensayo químico. Muneratí recuerda otras invdtig:aóones del mismo orden quelas de Blaks- lee y Parnell, y expone después sus interesantes observaciones sobre la remola- cha. En las poblaciones que -derivan del cruce de individuos de tipo azucarero de piel blanca éon individuos de tipo forrajero de piel colorada, SE; encuentran individuos que tienen las netas caracterfsticas del tipo azucarero propiamente dicho (piel y pulpa blancas y su típica forma), El genético morfólogo inscribirla' f I -, , 2 33 - sin dudar estos individuos entre tos de tipo azucarero, llumud os de sangre noble; el ensayo ~wímico, al contrario, revela que se trata ele ind'ividuos de naturaleza híbrida, en los-que la sangre vul.gar se halla simplemente enrnascaradá. Se mencionan también 'Ias inleresantes observaciones .de Pigorini que mues- ,",tran cómo el fenómeno de la colcración ele l'os capullos del gus_ano de seda no es' pr qbablemente tan simple comoparece. Mediante irwestigaciones con el es- pectrofotómetro. ha demostrado que los 'capullos llamados blancos contienen substancias coloreadas y qu~ para juzgar el fen6meno del dominio se debe lle- gar a la medida "de la intensidad del carácter. . ,Dé todos modos, por Jo general, según el principio ya, comunicado de (;0' 'dron, los híbridos entre las especies presentan bastard os.Iutermedjos, a diferen- cia 'ele los híbridos entre las razas en que los bastardos intermedios, aun en los ,Pocos.casos en que se presentan.jse reanude n.e n la h0111011leria. Lotsy'h-a buscado dar uf!élJ ~xpliGa.cjón: citológica del di\rerso modo de comportarse los híbridos de primera generación cón el hecho ql1e los híbridos de razas rrieridelianas representan formas d obles.ven las que-todos los cromoso- mas están apareados; exislen por contra muchos híbridos de semi-doble- (Hl los que permanecen cromosornasno apareados, siendo el número de cromosomas paternos y maternos difere nte. Una drficultad dé esta explicación de Lotsy la entreve» al admitir igar (heterasis) n a se repraducen, puede ser analizado desde el punta de vista citalógica y fisio lóp ico, en Jo 'referente a la excitación de Ios plasmas que .lieva el vigar al híbridci' 'la acompañada de unaperturbación de sus elementos germinales y de una alteración de Ia rekrción nucleoplasrnática. Na se excluye que también el estudie> de las secreciones internas en las híbridas esté destinada a proporcionar un rayo. de Tuz sobre tales problemas. Se han querida disting,uir,)as cruces entre especies coma bastardos, y corno mestizos '1os' cruces entre razas; pera dada la dificultad e u distinguir alguna vez la especie deja raza.vesta distinción se hace, corao dice Haecker, una petitio principiz; así, pues, es mejor indicar corno híbrido un producto de cruce de for- mas hereditariamente diversas; así Ca¡;¡1G la hibridación puede- definirse con Ca- , rrens cama «la reunión de dos células gerl1}inales que 110 contienen.los mismos bocetos hereditarias». _ , Un bastarda desde el punta de vista fisiológico, es un organisma heterozigoto sin miras a su derivación genealogica, así, pues, cama dice johannse n, la defini- ción purarríente fisia~ógic~~ presenta 'len tajas sobre ras definiciones genealógicas (1) Las investigaciones cit0lógicas sobre la manera de-cornpórta rse lo~ cromosomas en las mutaciones no son definitivas. No. quiero aludir a las )nteresantísimas e importa ntísnnás par. las que vi~ne demostradata existencia de especies ytriploides y tetraploides en que el número de cromosomas es triplicado o cuadruplicado, o, en otros términos, no quiero en ab- . soluto negar, ni más admitir, que puedan surgir por este camino anfiruutaciories. Sabido-es-: q~le P?r la fenlnd~ci0n ele ?O,S gérmenes de n(lI:nero de cromosomas 2.10 reducido y- diploi- dico tienen, por ejemplo, ongel'f especies tetraplo ides. Lo que no es claro es el modo de com- .portarse 10,s cromosomas de híbridos olstenidos de padres cuyo número de. cromosomas es muy diverso y en los que se admite queuna parte de éstos no sufre la división reduccionar. Basta consultar los diferentes autores para ver las incertidumbres que existen en Ja injer- pretacíón de la regulación numér'ica de cromosomas en los híbridos intermedios. Que de una .' nueva dispósición regular de éromosomas puede salir un híbrido capaz ele trnusmitir los nuevos caracteres a 'la prole, es evidente. Pero que de inciertas FI:gulaciones cromosórn icas, como admite Lotsy, puedan formarse híbridos intermedios constantes, esto es dudoso En fayor de nuestra tesis está el hecho que hay numerosos híbridos de diversas clases crornosó- ~l1!c,as,que son estériles PO,1'evidentes malformacionesen la maduración del germen, las que indican una regulación no alcanzada en la línea general. . - , 234 , anteriormente usadas. La teoría de las mutaciones de De. Vries, suponiendo las variaciones discontinuas, ha tratado de explicar la diferencia entre los cruces de las especies y él de las razas. . El mendelismo que hace un 'llamamiento, a las diferencias genotípicas ha llevado a reexaminar el valor de las doctrinas evolucionistas, como el mutacio- nisrn o de De Vries, en que la variabilidad de la especie.se relaciona con las teorías de la potencia hereditaria del germen.' . Según De Vries, una mutante posee una nueva cualidad hereditaria en más o en menos que la especie; una variedad el mismo número que la especie, sola- , mente que en la' variedad una de estas cualidades hereditarias 'es latente. Cada mutación progresiva se basa en dos procedimientos: la formación de una nueva cualidad hereditaria y la activación de la misma. En- los cruces de variedadesexisten todas las cualidades apareadas; los cruces se llaman por esto «bisexuales» como en los híbridos mendelianos; al contrario, en los cruces de ~ las mutantes el número de las cualidades es diverso en los dos genitores; se tienen por esto cruces «unisexuales». Como se expresa De Vries, el cruce bise- xual implica la idea de una simetría completa: todas las unidades o caracteres se combinan por pares. Los cruces unisexuales .so n , al contrario, los que una o más unidades permanecen no aparejadas. Se debe tener presente que la ley de Mendel se aplica al cruce bisexual de De Vries y no el cruce unisexual. La teoría de las mutaciones de De Vries ha sido anulada por el hecho del descoriocid o origen del (Ii uothera Iamarceiana; Mientras ésta, para admitir, las deducciones de De Vries, debería considerarse como una especie pura; según los opositores-de De Vries no es más que un híbrido que se desdobla. De una L1Ja- nera semejante qu~ Tower ha visto verificarse en los cruces de Lebtinotarsa, que reaparecieron formas recesivas, dando la ilusión de una mutación. Nos colocamos, evidentemente, en un círculo vicioso, porque, mientras los neomendelianos han 'buscado explicar con la teoría de las mutaciones algu- nos fenómenos de las leyes que regu lan la herencia de los cruces, las leyes del hibridismo, al contrario, sirven para aclarar la naturaleza- misma de las mutacio- nes, dando un sigñificado particular y un limitado valor. Cuando se obtiene una nueva cualidad y esta se hace inmediatamente activa, se tiene una «mutación progresiva»; al contrario. se puede formar un nuevo ca- rácter que no ob.stante se manifiesta latente y entonces se tiene la «mutación regresiva» . Las mutaciones regresivas (por pérdida de 11 n factor) son mucho más fre- cuentes' que las progresivas por adición de un factor neoformado (mutación pro- gresiva) o activación de una cualidad latente (mutación r~gresiva). La mutación puede entenderse como la modificación química de un factor o como su desapa- rición más o menos completa, o al contrario como la formación de una nueva unidad genotípica, yen lo que se refiere a una mutación ele las parLículas her ed i- tarias o genes denomínase también idiomutación (Plate). De Vries designa como especie toda forma que se constituye por neoformación de un gene, y variedad toda forma que se refiere a la transformación de UA gene ya existente. Las mutaciones son fijas, es decir, estas se trasmiten sin' atenuación; pero existen también mutaciones oscilantes. Los casos de mutaciones no fijas dé dominio imperfecto son casos extre- mos de las mutaciones oscilantes; entre estas observamos el polidactilismo-de los cerditos de India y de gallinas. En las raz is de pollos '«l-Ioudan» y «Dor- king» existen razas que se caracterizan por la existencia de un quinto dedo (pro- cedente del desdoblamiento del pulgar)'y se ha visto que son razas no fijables. Así sucede en las variedades de peces de la China con bifurcación y trifurcación I • 235 / I -"'" •• de la vejiga natatoria caudal y esoftalmía. Aunque tales razas son criadas desde hace siglos en Oriente, no se ha conseguido con una selección de las más rigu- rosas fijar dichos caracteres. Plate admite que en estas variedades oscilantes hay dos caracteres antagónicos que presentan alternativamente un cambio de va- lencia. . . / Las mutaciories de las especies que soportan mal la autofecundación (maiz, centeno etc.) no son, 'como recuerda Blaringhe-m, más raras que las de otras es- pecies, pero' las condiciones de foramación de los granos impiden su selección natural o artificial, y hacen difícil (algunas veces imposible) la separación de los 'linajes. Los inconvenientes son naturalmente menores cuando se trata de muta- ciones de plantas como el tabaco, que se reproducen indiferentemente después de la fecundación directa como de la cruzada. De Vries ha discutido a fondo esta cuestión en su estudio sobre el vecinis- mo. El aislamiento de las mutaciones queda singularmente facilitado cuando se trata de especies autofecundadas, lo que se traduce con la obtención de una mul- titud de variedades hortícolas, _ - Cua~do la mutación da lugar a una variedad propiamente dicha, 119 existen grandes dificultades en depurar la mútante. Se obtiene en dos generadones co- mo recesiva de un cruce de la variedad con su especie, como Johannsen ha ob, servado en la judía. Pero si las mutantes se comportan como especies elementa- les, los resultados son más indecisos, a menos que la vuelta a las formas especí- ficas no sea rápid o. Así- De V ries ha 'visto que, en el caso de la mutente Oenothe- ra lata el polen de esta nueva especie aborta y rio.se puede propagar más que con la fecundación COrT polen de Oenothera lamarceiana. Las mutaciones de los animales 'superiores entran a menudo en esta categoría, como el caso ele los óvi- dos merinos de Mauchamp, puesto que el cambio se refiere en general a un solo individuo' unisexual. Para depurar la novedad se está obligado a aplicar la regla de la disyunción, de escoger los recesivos o en su.defecto los híbridos que ofrez- can alguna de las nuevas particularidades (Blaringhem). La selección de los híbridos es muy diferente en su naturaleza y en sus 're- sultados. Las novedades híbridas (híbridomutaciones o anfimutaciones), cuando se reproducen por semilla, son raramente estables; la regla del retorno obra rríás o menos intensamente según las circunstancias climáticas, abonado, etc., y es difí- cil encontrar condiciones de equilibrio que mantengan tal combinación (Blarin- ghem). La selección de las líneas de descendencia híbridas debe por tanto tes- ponder a un objeto preciso y tan limitado como sea posible. En el hibridismo hay que distinguir bien el caso en que se cruzan dos espe- cies (unión unisexual de De Vries), y 'el híbrido entonces es estable, pero de fe- cundidad limitadísima, del caso más frecuente en las crías en que se cruzan' dos variedades que tienen todos los caracteres comunes, excepto dos que pue. den entrar en lucha, de los que uno es dominante y el otro es recesivo y se ob- tienen entonces en la descendencia todas las combinaciones que regulan la he- rencia mendeliana. En este último caso (cruzamiento de los zootécnicos) los productos fecundos son designádos como mestizos. También aquí se tienen' fenómenos de reversión como hace preveer.Ia ley de Mendel con predominio de un tipo sobre otro, y la vueltaa una de las razas puras. La teoría de De Vries en lo que hace residir la variabilidad tan sólo en las variaciones genotípicas del germen, reduce el valor de la selección en el senti- do darwiniano; así la aparente mejora de las razas que se obtiene operando la selección en un complejo de individuos, es debido sólo al hecho' que este com- plejo (llamado población), no es genotípicamente igual. 236 , La idea que la especie lineana comprende un '~ran aúmer o de especies ele- mentales, ha sido ya admitida por J ord an en sus-memorables estudios sobre la Draba tierna: Las especies elementales se'Ilarnan también, por esta razón, especies «jordanianas». Sucesivamente se 11a visto que las mismas pequeñas especies se componen de .u n número mayor o menor "-de líneas de descendencia.' \ ' johanñsen llamó el complejo de -individ'uos que tienen or1gen en individuo fecundado homozigoto una «línea; pura» (genotipo),. en contraste con Ia.pobla- ció n que representa un complejo de individuos sin, unidad- genotípica, o sea un fenotipo. En un fenotipo se hallan contenidas numerosas Jíneas de descendencia puras o biotipos- Cada línea pura/tiene su· curva de variabilidad mucho más' pe- -' que'ña que Ias del fenotipo. Las líneas puras pueden'aparecer en los organismos que se autofecundan, en la partenogériesis y en la repród ucción asexual median- te la .gemación o la división .• Así en las bacterias-y en la cian oficeas que se re- producen asexualmente y en algunas plantas a.pógamas, que se reproducen par- '1 tenogenefléti_camente. Una raza homccigota se multiplica en jma línea pm-a me- diante la autofecundación o la reproducción vegetativa, mediante el cultivo «pe- digree». _ _ s .. Cama este farmidable problema ~e rela- ciona can elcentral de la' evotución, así las mismas ,dudas y desánimos asaltan alguna vez a 'los ganacÍeros-y evolucionistas, y el ,camGn' problema de 1; heren- cia orgánica se asoma en el vértigo. de todas las investigacianes y de todas las temías, Pera alguna me preguntnrá, ¿cuál es el camina que debe seguirse? Y Y9 contestaré que la genética debe entenderse cama una unión de ciencias que las' razas deben esbud'iafse tarnbrén en relación con el terrena, y par otra ,parte can las necesarias investigacianes citalógicas, histológicas y fisiológicas, que pueden., armonizadas, conducirnos mucho más adelante que na una experimentación uni- lateral. " . Este es un campa de colaboración científica internacional, y que para' arga- nizarla, partiendo. de la Conferencia internacional de genética que tuvo. lugar an- tes de la guerra en París, el Instituto Internacional de Agricultura podría apar- 244 tunamente hacer un llamamiento a Jos biólogos genetistas de tedas las naciones para una nueva y más amplia Conferencia. Creo que las propuestas que debían presentarse a la aprobación de dicha conferencia.rpuederr resumirse de la siguiente manera: ' 1) Redactar una monografía qwe contenga la documentación histórica ele las especies y razas animales y vegetales introducidas natural -o artificialmente del extranjero en cada nación; . 2). Señalar cada nueva especie o raza que será introducida-en el futuro en cada nación; r : 3) Estudiar coordinadamente las variaciones Ele cualquier modo verificadas en las razas de nueva introducción codificar las normas internacionales acerca del p intercambio de nuevas razas; 4) Redactar un programa de trabajo internacional para la genéfica, que es- tudie .las· razas bajo todos sus aspectos y coordine el trabajo de los Institutos científicos y agrícolas; 5) Fomentar con premios, a establecer por temas especiales, el progreso de la genéti'ca y las investigaciones biogeográficas ligadas a los problemas del ori- gen de las razas zootécnicas y -agrícolas; . 6) Constituir un comité permanente internacional subvencionado por los diversos Estados y una oficina internacional de documentación para la genética: PROF. DOCT. GUSTA va BJWNELLI. } Ra,ssegna Internazionaie de Agronomía, J ulio-Septiernbre IC)24. Notas clínicas La .rabia canIna Vacunación antirrábica por el método Umeno En el mes de septiembre del año 1924 se presentaron varios casos de rabia canina en esta provincia, que fué la causa para que resultasen víctimas varias personas y bastantes reses ovinas. ' ' Los pueblos.estaban alarmados, y ante el temor de un nuevo ataque, el ilus- trado inspector provincial de Higiene Pecuaria señor Pastor, dictó atinadísimas instrucciones en el Boletín Oficial de la provincia, para evitar la difusión de tan terrible enfermedad. Consulté con el señor alcalde para poner en práctica las órdenes superiores y entendiendo que la obligación impuesta de que los perros ,vayan con bozo no - es medida eficaz, rogué al vecindario que vacunase a sus perros. En efecto: practiqué la vacunación a todos los perros de la localidad, excep- to a tres, que prefirieron sus dueños someterlos al.sacrificio. El método Umeno fué el que practiqué. . - Por los estudios hechos en Nueva-York por el insigne bacteriólogo don Ca- yetano López. y por los datos que pude adquirir en la conferencia que dió el señor Martí en Barcelona, sobre el tema «Diagnóst.ico histológico y vacunación. Medios básicos de lucha antirrábica», estaba muy bien impresionado del método japonés. El 15 de octubre de 1924, practiqué la vacunación y el día 3 de marzo de 1925, todos los animales vacunados gozan de inmejorable salud; I 245 Es cierto que se forman alguna vez edemas más o- menos voluminosos e-n el sitio de inocu1ación, pero no hay que temer porque desaparecen sin ninguna intervención. ' , Uno de los perros fué vacunado después de haber padecido el moquillo. Esto hay que tenerlo presente. Pues algunos compañeros "no han tenidri en cuenta este caso y la muerte .del animal es inminente a los dos días de la va- cunación. T,engo la satisfacción de comunicar a mis compañeros la bondad del pr~ce- d imierito Umeno. y al Instituto de suero-vacunació nJe doy las gracias por haberme propor- cionado una vacuna antirrábica tan positiva. GERARDO AGUSTÍN MURILLO Inspector municipal' de Higiene y Sanidad pecuarias de Blesa (Teruel) Viru-ela y carbunco -en 81 ganado lanar En agGlsto de 1-924 observé LlO caso curioso, que me parece de interés, pu- blicar, por, si algu-ien con elementos y condiciones para ello quiere realizar al- gún estudio expermteui.al, que aclare la cuestión. El ganadero de este término don Pedro García tenía aislado su ganado lanar por padecer viruela, y como a poeo de hacerse el aislamiento comenzaron a aparecer casos de carbunco bacteridiario, se decidió hacer la suero-vacunación anticarbuncosa del rebaño, operación de que fuí encargado y que realicé en todas las ovejas, sanas y variolosas, con excepción de las que estaban muy graves. Inmediatamente de recibir el suero y la vacuna, inyecté a cada res en un- muslo cinco centímetros cúbicos del primero y en el otro muslo un cuarto de centímetro cúbico del segundo. Al ir a poner a los doce días la s~gunda inyec- ción de vacuna sola, observé con sorpresa que no había sido atacada de viruela ninguna otra res y que en aquellas que ya estaban variolosas antes de poner las primeras inyecciones, en cuya fecha se encontraban en el primer período del desarrollo de las pústulas, la evolución de la viruela se había hecho tan; rápida- mente que las pústulas, desecadas, estaban en pleno 'período de descamación a los doce días, o sea al ir a poner la segunda inyección de virus a nticarbuncoso. Inversamente, pude observar que no murió de carbunco bactericliano, antes cl'e la vacunación, ni una sola de las reses que estaban ya variolosas cuando la otra enfermedad comenzó a causar bajas en el rebaño, así como tampoco mu- rieron de viruela más ovejas que las que quedaron sin vacunar contra' la fiebre- carbuncosa. Sin permitirme comentario alguno sobre estos hechos solamente se me ocurre esta duda: ¿Se tratará de simples coincidencias o existirá realmente alguna rela- ción recíproca entre estas dos infecciones epizoóticas? La respuesta' a esta pre- gunta, aunque pueden contribuir a darla las observaciones de otros compañeros rurales, estimo que sólo podrá darse.de una manera categorica después de - ha- ber realizado las debidas experiencias. Enluo G1MÉNEZ GEROMINI Veterinario en Guada rrarna (Madrid) Noti~ras, consejos y recetas ,DATOS -SOBRE LA PROD'UCCIÓN ZOOTÉCNICAEN ITALfA.-Según' leemos en La 'Nuova Veterinaria, - de un escrito del doctor Fotticchia publicado en Italia agricola l:esulta que Italia posee: LOOO.OOO de caballos, 950.000 asnos, :íoo~ooo mulos, 7·000.000, de bovinos, 2.750.00'0 cerdos, 12'.000.000 de ovinos, 3.000.000 de caprinos y 55.000,000 de aves, con un valor aproximado de veintitres mil mili enes 'de liras. De tal patrimon¡o se obtienen anualmente unos 5.850.000 de quintales de carne (bovina, ovina, suina y equina), 39,000.000 de, hectólitr os de leche, 50.000.000 de pollos, 4.000.000.000 de huevos, I60.000 quintales de lana y 8·750.000 de pieles, con. un valor comercial aproximado de once mil, millones pe liras, . _ "- Italia importó en 19 23, 26.04,2 caballos de servicio, 142.736 bovinos, 272.353 quintales de carne congelada y refrigeráda y 394.196 quintales de lana bruta. Produce en abundancia y exporta de manteca I 3. I76- quintales, de queso 228·74I, 'de pollos 33.9-57 y de huevos 89.626. El comercio de animales y sus productos arroja a favor un activo de II3.527.577 liras, pues las impertacrories cuestan_497.521.334 y las' exportacio- nes valen 66I.048.9II, De los siete' millones de bovinos, se encuentran en la parte septentrional 4·6Qo.OGO, en el centro 1. lOO.OOO, en el mediodía 7Ípticas, p~r~ esta de[or~ación es debida a la presión, a su paso p01' los Intersticios de los tejidos. ¡ ¡""~ '~.. • Por lo demás, a los elementos eosin6filos de las neoplasias.acompañan los leucocito') ueu- trófilos, células plasmáticas y linfocitos: La infíltración de 'células plasmáticas es muy fre- cuente en los tumores del buey y del perro. ' - En resumen: La éosinofilia local en los tumores de Ios animales es tan frecuente-como en los neoplasmas del hombre. Los carcinomas planoepiteliales cornificados son más ricos en - - J-I 'eosinófílos que los restantes neoplasmas; sin embargo hay casos de inteusa eosinofilia local en los sarcomas y algunos tumores benignos. Lós tumores del caballo se acompañan de eosi- nofilia local con mucha más frecuencia que las de otros animales. Particularmente ricos en eosinófilos son los tumores del prepucio y del pene del caballo. También es frecuenté la eo , sinofilia local en los tumores del buey y de la gallina. Por el contrario, la histoeosinofilia es rara .en 10s tumores del p-erro. La histoeosinofilia se acampana casi siempre de reacciones inflamatorias intensas. - La necrosis de los tumores es seguida de la disminución de células eosinófilas. La .causa de la eosinofilia local es hasta ahora desconocida. Las células' eosinófilas de los neoplasmas proceden de; los vasos sanguíneos ,y no se multiplican en los tejidos. La eosinofilia local de los-tumores no puede ser considerada como un signo diagnóstico .de gran valor. ' }OHANNES KGSTER-OBER DAS VERHALTEN DES' lVh_OK~RDS BEl TUBERKÜLOSE VON RII\TD, KALB UND SCH\VErN (SOBRE LA CONDUCTA DEL MIGCAHDlQ EÑ L.'\. TUBER- - CULOSIS DEL BUEY, TERNERA YCERDo,)-Deutsche Tierdretliche Wochenschrift, Hannover, XXX¡n, 89-90 7 de febrero de 1925, Es muy raro-encontrar les-iones tuberculosas en elm iocardio. No 'es, por esto, el propó- . sito del autor presentar casos ele lesiones de tal naturaleza en el miocardio, sit;lo averiguar si en la tuberculosis de otros órganos, existen lesiones no específicas microscópica mente de- mostrables en el músculo cardíaco. ' /. 255 1,. En la-bibliograffa veterinaria I \ apenas se encuentran datos. referentes a este problema, En • ~ ,cambio, abundan en la bibliografía cle I~ mea~€ina humana; En, el corazón de liombres tísicos han sido vistas diversas- degeneraciones de las [joras musculares; infiltración linfocitaria y 'prolif~ra~i¿n del-cenjuntivo intersticial. El autor ha ,utilizaGo para sus estudios corazouesde 65 bueyes, seis 'terneras y 25 cerdos, en los que la autopsia reveló la existencia de tuberculosis en alguno o aJgunos órganos. De tales casos el autor utilizó frag-mentos de los ventrículos y músculos papila/es, que fijó eri formol al ro por '100. Los cortes' obtenidos por congelación fueron teñidos con elmétodo ele _ van Giesson, y el de Herxheimer para, gra~a. En el corazón ele buey y ternera encontró el autornna degeneración grasosa difusa ele las fíbras musculares, independiente de la edad, estado de nut~ición o/' extensión ele -I~ tuber, culosis. Además observó el autor una' pigmentación más o menos intensa. Poi- el contrario, en el cerdo no comprobó ninguna de estas alternciones. 'El autor, sin embargo, no se decide a afirmar qlu~ la degeneración' grasosa y la pigmenta- ción por él observadas, sean lesiones que aparezcan siempre en el miocardio del b~ey y de , la ternera en los casos de tuberculosis ele otros órganos,' púes: algunas invesuigacíones de \Viegelin y Meyourg, parecen del~osi:rar la frecuencia del acúmulo de grasa en el' miocardio de los animales domésticos. No obstante, el autor hace notar lo raro que es ta labúm ulo de "grasa en el cerdo, en el .que además, el autor ha encontrado abundantes- Iiposornas, a con- dición, es verdad, de fijar IQs 'fragmentos de miocardio en formol, per9 durante pocas horas, '_ , ' " Respectó al pigmento del miocardio, el auto¡' hace observar que corresponde al Ilamado pigmento ele desgaste, siendo, por consjguiente, nonpigmento autógeno, que se almacena en el corazón del ganado vac:,uno y aumenta con la edad.iocasionando" con el tiempo ,una-verda- de ra atrofia m orena , que no pa .ece influir manifiestamente en I~afunción del miocardio, ,< Anatotpía _y Teratología I DR. OSKÁR SEIFRIED.-LvMPHKEOTEN IiJND TUBERKU'LOSE BEI VOGELN: INSBESOX- JJER,E BEI HÚHl\ERN (GANGLIOS' LINF.;\.TICQS y TUBERCULOSÍS EN LAS A,rES: PARTIQQ-. 'LARMENTE EN LAS GALLINAS?--Archivfür wissenschaftliche und praktisc!ze Tier- heilkunde, Ber lín. LI, 425-437, I de octubre de I·924. Comienza el autor haciendo notar que el sistema linfático ele las aves es tod'a¡¡fa pocó ~o- nocido. Menciona el trabajo de H. Fllrther (19 [3) sobre 'el sistema linfático del cisne, el pato - y el ganso, en el que-se establece qqe existen dos-pares de ganglios linfátioos, co~o forma- ciones fusiformes de tamaño relativamente-considerable, El primer par está situado en la en- trada del pecho (ganglio 'Gérvico-toráci~o), caela ganglio es de [0-15 mlÍl.' de la/go y 3-5 mm. de espesor, hallándose a cada lado ?de fa vena yugularen el trayecto de los linfáticos que la acompañan. y que, hacia adelante, llegan casial borde posterior ele la glándula tiroides. El segu¡.¡do par se halla a nivel de las glándul'as genitales, entre la aorta' y yl borde medial , y esto obedece a que eñ este animal las dificultades técnicas de inyección del sistema l infá- tico son-mucho menores. \. ' . I • Por esto, quizá, apenas se ha estudia~lo el- sistema linfático de' las gallináceas. Supone Fürther que el sistema, linfático eu las diferentes aves debe vítl;lo de glándulas endocrinas. En las gallinas, por el contrario, según afirma el auto¡', la Joca.liz ación ele la tuberculosis en el timo se presenta en el 3 por 100 de-Jos casos. Las lesiones tubercl¡[osas de los lébuios tímicos tienen 'los caracteres que corresponden a la"'tuberculosis miliar, es decir, ,en forma denódulos del tamaño de una ca- beza de alfiler y de color am ari llo, o corno lentejas o guisantes y aun a veces como avellanas' En tales casos los lobulillos tímicos se convierten en una masa caseosa. Tanto en los nó- ... ¡ ~ ......, dulos pequeños como en los gi'aFldes fué comprobado el bacilo, así en los cortes- como en ~. los frottis. Los tubérculos tjmicos carecen, segú'Fl IÚ autor, de células epitelioides y gigantes, Solo en los casos en que la zonh caseosa es extensa y de aspecto radiado se ven céL(¡las epi- telio'ides.en cinturón, con el aspecto de células de cuerpos extraños.' La disposición en em- palizada, C01110la designó Arnold, aparece bien característica, Se observa asimismc la ten- dencia a la transfcrmacíon fibrosa y a Ja-encapsulacíón de Jos tubérculos, A pesar de la fre- 'cuencia de la localización tímica de la tuberculosis de las gallinas, como la involución tfmrca senil o accidental puede presentarse, no siempre será posible establecer -un diagnóstico de' tuberculosis por la tumefacción de 16;, lóbulos tímicos. Por esto es siempre preferible la. prueba subcutáuea con la tuberculina, de resultados absolutamente seguros, por escasas que sean las lesiones tuberculosas. En ningún caso .ha visto el autor 'iesiones tuberculosas de.la .tiroides Y- ni de las para- tiroides, ' - El autor estudia después .los ganglios linfáticos del ga~so y pato. Sus descripciones no. difieren esencialmente de Further, pOI' lo que no hay necesidad eJe especial mención. - En resumen; de las investigaciones del autor, resulta: - . . 1, Las gallináceas no tienen' ga nglios linfáticos ni en el cuello ni en la cavidad to-' rácica. '_ ( , , -, 2.Los nódulos subcutáneos del cuello, tan aparentes en la. tuberculosis de ,las gallinas, considerados hasta ah0ra como ga.ngli()~ linfáticos tuberculosos, sóngranulomas tuberculosos de los lobu'lillos tímicos, Tal locali~aciün tímica de la tuberculosis de las gallinas aparece ern el 30 por-roo de los casos de tuberculosis crónica g~nera1izada. . " 258 3· - Este porcentaje, y el posi!jl.e escaso tamaño de 'los lobulillos tírnicos :1taG-ados de tu- berculosis,' que los hace inaccesiblés a la palpación, hace que tal signo no pueda ser tornado como ~aracterístiCo de 1<1: tuberculosis. .' 4. Además de este motivo, debe ser tenido en cuenta, también, que -el tamaño del timo es muy variable y que la involución senil y. la ·accidental, con las que siempre se debe con- -ta r, impiden considerar la tumefacción tímica como signo diagnóstico de valor absoluto en la tuberculosis de las gallinas. - 5. La estructura del timo de la gallína concuerda con la del hombre y mamíferos. La glándula tiroides de la gallina no ofrece ninguna particularidad extructural. . 6: En el ganso y pato hay dos pares de ganglios linfáticos, -los torácicos, situados en la terminación de las yugulares, y los ganglios 1U111 ares, colocados entre la aorta y él borde b mediai de ambos riñones. Tales gañglios difieren bastante de los del hombre y mamíferos por sus caracteres histológicos, . PatolIDgía general DR, A. I<:'RÜGER.·- ElE, NASENM4GENSONDE UND rHE ANWENDUNG BElM PFERDE (LA SONDA· GfÍ.sTRleA NASAL y SO 'EMPLEO. EN' EL CAB"\LLo).-Deutsche Tierdrztli- - - che Wochenscérift; Hannover, XXXII, 7-9, 3 de enero de 1925. , El autor ha hecho uso de su sonda gástrica nasal durante un año en caballos de todas las edades y alzadas. Se compone esta sonda de un tubo de durita .de 3,50 m. de longitud, dé linos 12 mm.i de diámetro interior ~; de 6,5 111m. de espesor de sus paredes, y,'por consig~lien-' te, el diámetro total es de 17 mm. ,/ Para caballos pequeños y potros las dimensiones deben ser algo menores. Para usar dicha sonda sof! necesarios cierto ejercicio y destreza. Se comienza por ernba- durnar la .sorida con una grasa no irritante afin de evitartoda excitación de las-mucosas de la nariz y del, esófago, El operador sé coloca al lado izquierdo de la cabeza del caballo y un ayudante sujeta ésta por el lado opuest~, Colocando una mano en el extremo de las narices. y levantando esta parte se introduce-la sonda por ,el meatus nasalis ventralis, sujetando, a es- te objeto, el principio de la sonda con el dedo Índice, y.ejerciendo presión para-dar a-la son- da la dirección conveniente. C~lando la sonda llega al istrrio de las fauces se prov?ca el refle- jo de deglución, instante que se aprovecha para encajar la sonda en el esófago, Si ta] .reflejo no aparece, se provoca por repetidos golpes en la nariz del anirñal. Cuando se cree que la sonda ha encajado en el esófago se hace avanzar dicha sond.i y se ve entonces que esta se ha- ce-aparente en el-lado izquierdo del cuello.A veces ocurre que la sonda deja de avanzar en el, esófago en virtud de la contracción espasmódica de este órgano, y en tales casos se hace as- cender y descender la sonda hasta que el obstáculo desaparece. A,lllegar la sonda al cardias se.nota cierta resistencia, pero se' vence con cuidadosas y repetidas tentativas de avance de la sonda. • La llegada de la sonda al estómágo se averigua porque, aproximando el oído al extremo exterior de la misma, se oye un ruido-como de sorber, a no ser que penetre en la masa ali- menticia y no se perciba tal-ruido. Si el estómago contiene gases a poca -presión, salen estos por la sonda de un modo rítrriico, simultáneo con fa inspi ración .. Tales gases (productos de fermentación de los hidratos de carbono, (C02 CHj, Hz) dan un olor característico. Cuando por todos estos datos se está seguro de que la sonda ha entrado en el estómago.se pone en comu- nicación el extremó exterior de la sonda con nn recipiente de unos cinco litros de capa- cidad y se vierte en él, por~ vía de tanteo, una pequeña cántidad de agua, para asegorarse nuevamente de que el líquido pasa por el esófago. Conseguido esto se puede ya administrar el líquido medicamentoso. ' Cuando se ha adquirido la suficiente práctica en la introducción de la sonda en el estó- I1 .. \ L ~ .. ' - , , 259 mago, se hace ~in dificultad en los caballos normales. Pero pueden existir obstáculos. patoló- gi€os en las fosas nasales, en la faringe o en el esófago. Si el animal ofrece 'resistencia a la introducción de la sonda, hay necesid-ad de colocaele el-acial en el labio inferior. Alguna" vez " se observan epístasis sin importancia. Naturalmente, es igual introduci r la sonda por la nariz izquierda o por la der~cha. Asimismo, importa poco que el an~mal esté levantado o.echado. No obstante puede ocurrir, aunque es muy raro, que la sonda entre en la faringe y-avance en la tráquea, en cuyo ca;o hay que prestar auxilio al animal. . Son datos que dan la, segurié¡iCd' de 'que la.sonda no está en la tráquea: 1.° El -oir por el extremo exterior de la sonda los ruidos de deglución; 2.° La aparición de un abultamiento en el lado izquierdo del cuello, pues si la sonda entró en latráquea, dada la rigidez de.las paredes de este ól'gan'o, no. se percibe- el a¡)ultamiento referido, y .).0 El que la 'prueba de la -"¡ deglución del agua, no vaya segui_da de tos. , , El autor hace observar: no obstante, que la prueba de la .t@sno es segura, pues puede fal-. tar. Más segura es la falta de resistencia a lá introducción de la sonda en la tráquea, lo con- r trario de lo que-ocurre cuandd la sonda entra en el esófago. Es signo evidente, ,también, de la entrada de la senda en la tráquea, el oir los ruidos de la respiración en el extremo exte- rior de"la sonda. No hay que olvidar que, cuando la sonda entra en el estómago, se percibe en el extremo libre de la misma un soplo que coincide con la exptración. En opinión del autor, su' sonda 'es preferible a la __ Neu m ann-Sr-hutz, porque se puede introducir hasta el de estómago y, de esta suerte, permitir la salida de gases en él contenidos, y porque se puede lo,grar -fácil111en.te hacer llegar líquidos al estómago Ievantando convenienterríente.el reci- , - piente en comunicación con el extremo c,iobstante, los ensayos experimentales, demuestran una mayor resistencia del buey, en relación con el caballo,' para la acción pató-' gena de la toxina botulínic~. . Muy interesantes son las investigaciones de Seddón en. Australia sobre una enfermedad del buey, que apareció de un modo exploxívo y a la que se le dió el nombre de Jl¡Hdland cattle disease. Sus principales síntomas son: imposibilidad d~ pretensión, masticación y de- gluciónde los alimentos, sialorrea, aceleración del pulso, sacudidas musculares y debilidad progresiva. La intensidad de los síntomas está en relación con la cantidad de venenos ingeri- da, observándose formas peragudas, agudas y crónicas, Esta enfermedad es análoga, clínica- mente, con la llamada en el Sur de Australia «dry bible •. En un' caso de J}Hldland ca/He di- sease, 'seguido de muerte a los cuatro meses, Seddón encontró en la médula ósea un bacilo, análogo al botulínico, en cuanto a su aptitud para elaborar toxinas, pero distinto de este por su morfología, cultivo y reacciones serológicas, por lo que le dió e! nombre de Bacillus pa- rabotulimts. Este microbio,' o, mejor, su toxina, inoculado al buey y al caballo, provocó sínto- mas análogos a los de la enfermedad del buey o los de envenenamiento alimenticio del caba- llo, dominando las manifestaciones de parálisis bulbar. ~ En California ha sido observada una enfermedad del buey caracterizada por ictericia he- molítica, hemoglobinut:ia e infartos anémicos múltiples en el hígado. En algunos caS0S de es- ta enfermedad ha sido encontrado el bacilo botulino, tipo A y B, en las lesiones del hígado, ganglios linfáticos y pared intestinal.'Pero en otros casos.ha sidojencontrado el bacillus Wel- chü, hecho interesante por la semejanza anatomo-patológica entre dicha enfermedad y la es- tudiada por Noller y Seeleinann en Alemania y conocida con e! nombre dé Bürener Rztiáer- sena/se, en la que ha sido aislado e! bacilo Frankel, a\]nque. su significación etiológica no e;; todavía cuestión resuelta. - Finalmente, Theiler ha estudiado una enfermedad de! ganado vacuno en el sur de África conocida con el nombre de Lamziekte, que sobreviene por la faltas de alimento en los. pra- dos y por el consumo de huesos que ~ontienen una substancia análoga a la toxina botulínica. Los síntomas dominantes son los de parálisis bulbar. Los restantes animales, cerdo, cabra, perro y gato, parecen ser muy resistentes a la toxi- na botulínica. Se han dado algunos casos semejantes a botulismo, en el cerdo y en la cabra por consumo de alimentos averiados. De todas estas observaciones, resulta, que el bacillus botulinus, tanto el tipo A. como el B, y el B. parabot.ulinus, provocan en el caballo síntomas de los envenenamientos alimen- ticios; que el tipo B y el B. parabotulinus ocasionar¡ en el buey fenómenos de parálisis bul-. bar y que el tipo A y B' producen también manifestaciones morbosas en la gallina. Los tipos A Y- B son distintos desde elpunto de vista serológico e inmunológico; el B. pa- rabotulinus se diferenciade ambos por sus cultivos y reacciones serológicas y de inmunidad, pero los tres microorganismos elaboran una toxina muy semejante. Todwía hay que hacer notar que' en Norteamérica se han aislado bacilos semejantes al botulinus, sobre todo al B parabotulinus, y que se les denomina botulinus C. Este botulinus C ha sido encontrado por primera-ves en las larvas de la Lucia Caesa r (L. sericata). Las investigac:iones realizadas en el Instituto de Meyer, en San Francisco de California, demuestran ti semejanza del botulinus C. con e! B. parabotulinus, de suerte que la C. antito- xina protege contra la parabotulinotoxina. No está todavía suficientemente demostrada la relación etiológica del bacillus botulinos o » '262' mic¡'09rganjs~os análogos, en ciertas enfermedades -de los animales de Europa, pero debe ser admitida, sobre todo teniendo en cuel1ta que el B. botulinus abunda en las capas super- ficiales del terreno. El problema del botulismo animal' está, pues, planteado. Hay que hacer _una profunda revisión de los llamados envenenamientos alimenticios ~n los animales, . .' Inspección BrotQmatológi,ca y. 'PoliCía sanitaria .- DR. KALLERT.-VERsucHE ullER DAS AUI'TAUEN GEFRO!{ENER ml\'ERER O!{CANE (HERZ, 'LEBER, NIERE, MILZ) (EI"SAYOS SOBRE EL DESHrELO DE LOS ÓI{GANOS JI"- TERNOS CON,GELADOS (CORAZÓN, HÍGADO,. RIÑÓN, BAzo).-Zeit:scftrijt'¡Ü1' Fleisrlz- 1J.m] Milchhygime, Berlín, XXXV, 65-76, I diciembre I924. Son bien conocidos los trabajos del autor sobre las alteraciones de los órganos internos congeladospor el aire frío Continuando sus interesantes investigaciones da cuenta ahora, en este trabajo, de las alteraciones provocadas. por el deshielo en los órganos internos con- ~ad~. . Comienza el autor analizando las cóndiciories más favorables para el deshielo', para poder dar reglas de- aplicación practica. , . Ante todo hace observar que, por eldeshiele, los érganos pierden jugos, hecho importan- te que influye de urimodo decisivo en el valor alimenticio de la carne congelada, Después intenta averiguar si las alteraciones producidas en los' órganos y tejidos por el proceso de la congelación, desaparecen con' el deshielo .. Para sus investigaciones tomó el autor fragmentos de corazón, hígado.. riñón y bazo con- gelados y procedió a su deshielo a temperaturas diversas, a saber: calentamiento central a 300 C; a la temperatura de la habitación, o sea, a 180 C. y a 80 C. en.el frigorífico. Para deter- minar .eÍ tiempo en que tenüi lugar el deshielo, introdujo en él espesor del fragmento ,un ter- mómetro con depósito de mercurio muy largo de suerte que su escala , quedaba por fuera perfectamente visible. Consideró Ierrninado el deshielo cuando Ia temperatura interna del fragmento del órgano congelado era superior a-la C. (punto de congelación de la carne, previamente determinado por el autor en numerosos ensayos), La pérdida de. jugos Iué de- terminada por pesadas minuciosas. Durante el tiempode observación quedaron conservados Jos fragmentos- de órganos en el frígoríñco. . Para estudiar las alteraciones histológicas, el autor tomó trozos en forma de embutido, de los diferentes <árganos, y lo; fijó en formol al 10 por roo. Hizo, después, cortes con el. micro- tomo ~e congelación y los tifió con la he~ntoxilioa ferruginosa de Weigert y la mezcla colo- rante de Gieson. , : Relata después el autor l~s resultados de sus investigaciones en' cada órgano'-. "él , CORr..zóN.-Pal:a estudia!' las alteraciones del deshielo' en el corazón,' se sirvió de corazo- .nes congelados y enviados.icen' su embalaje habitual, desde la Argentina, Hace observar que los corazones congelados de buey, 'que envían de la Argentina. no-han sido seccionados a lo largo, como ocurre en Alemania, PO!' lo que dicho órgano rio ofrece superficies de sección, circunstancia que influye grandemente en la pérdida de jugos.'El deshielo de un corazón ele buey se realiza en cinco horas y media a 309 c., en siete horas a 18 C. 0 y en diez horas rl 8 C. El autor habla, por esto, de un deshielo rápido, medio}' lento. La pérdida de jugos va- 0 ría según la rapidez del deshielo. En el'deshielo rápido e'¡ corazón pierde j llgOS en la pro- porción de 11,32 por lOO, en el medio 7,55 por lOO,}' en el lento 9,30 por 100. Hay que dis- tinguir, sin embargo, en esta pérdida total de jugos, la ~que corresponde al tiempo que dura el deshielo y la que se produce después del mismo, siendo la última mucho más considera- ble que la primera, puesto que esta, en general, no llega al 1 por 100. Resulta de esto que el corazón congelado, en la forma que se exporta desde la Argentina, esto es, sin ser cortado previamente, experimenta por el deshielo uua pérdida de jugos in- 263 Significante, Tale~ jugos quedan encerrados en los espaeios 'que se forman entre los tejidos durante la congelación, No ocurre lo mismo cuando el corazón ha sido previamente seccio- nado, pues aquí la pérdida de jugos es mucho mayor, , En cualquier caso el deshielo rápido ocasiona una pérdida de jugos mucho mayor que el medio y el lento, por lo que resulta más desventajoso, Pero el deshielo lento, en frigorífico" n, ofrece ninguna ventaja sobre el deshjelo medianamete rápido (a 18° C.), E! jugo que sale del corazón en el deshielo tiene una composición análoga al jugo de car- ne normal. En efecto, el jugo del corazón contiene 89' 16 pOI; roo de agua, 7'09 por roo, de' substancias nitrogenadas y 1'41 de cenézns, y el de la ca me 87'65 por 100, 9'42 'pp~' 100 Y r ' ro, respectivamente. - '- Como de las superficies de sección del corazón fluye gran cantidad de jugo, durante y después del deshielo, aunque se verifique lentamente, no es qe presumir que las alteraciones de los tejidos acaecidas por la congelación desaparezcan por el deshielo. Así, en efecto, lo demuestra el examen histológico, Pu€S los espacios o agujeros que se producen entre las f fibras musculares, y aun en las fibras mismas, por el p1'Oceso de la congelación, no se modi- fican por el desh ielo; ta nto si es lento como si, es rripido. Es. más, tales alteraciones persis- f ten aun en los casos en que el examen histológico tiene lugar 24-36 horas después del des- 'hielo (fig. I Y 2). . Este hecho es verdaderamente extraño, puesto que no ocurre lo mismo en los mÚSCUfOS del esqueleto, con los que, como es sabido, el corazón presenta grandes analoglas, Por est~ hay que admitir cIue l¡¡ congelación actúa sobre tos coloides del músculo cardíaco de un mo- d~ ~nlliC1istinto a como lo ~a~e' con los deTos músculos del- esqueleto, pues las alterácio, 'nes del primero son irrevevsíbles, mientras .que las de~los últimos son reversibles. l-UcA'¡){).-_EI autor.se ha servido de hígados ,congel~dos de cerc!o,. procedentes de la Ar- Flg. J.-Corazón de buey . -Deshlelo ráptdo , Pre-' Fig-. 2.-CJoraz0n de buey. Deshielo lento. Pl'B~ I!Hri1.Clón obtenldfL' inm~dia:tament~ después del pat-acié n hecha al cabo de doce hOI·HS. Aumento: deshielo. Aumento: 90 diámetros. ' 90 diámetros. , . ~ gentilla. Después del deshi,el0 fué el hígado dividido en trozos y cons,ervados en el frigorífi- co par~ ulteriores observaciones. • . El tiempo para el deshielo en hígados de un kilogramo de peso, aprox imadaménte, fué el de cuatro horas a 30° C., de cinco horas a [8° C. y de seis horas y media a 8° C. El deshielo es, pues, bastante rápido, gracias a la gran superficie del hígado en 1:elaci6n con su masa. , / '" 264 ,- La pérdida -total de jugos es' de 5'4,1 pot~oo en' el '-desbielo' d.pid0, de-6,ó5' por 100 en el medlánamenté lento ,y deo 5,69 por 100 en elle~to,'pel'd la cantidad elej ugo's que pierde el hí- gad0 durante el ~eshielo es' relativamente 'pequeña, menor-de ¡ 'p01~ 100, puesel Testo se";:ea- Iiza después. I'..~ influencia de la temperatura a que se realice el deshielo es, como queda in- '-dicado,.ea$t nula, El jügo·-que pierde el hígado por el deshielo es más rico en materias n itro- genadas que el del ¿órazón y d'-de los músculos del esqueleto .E~mllísis dedicho jugo elá el siguiente res~ltadó¡ aglia;'79,21 pOl: 100, substancias ~itrogeoadas 1,5,2.1 'por I~O y cenizas -1,78;p'orloo,-~ '.." ¡1 • ' _. Elexamen histológico del hígado que ha sufrid) primero la' .corigelación y 'después el -deshiele, no permite reconocer la reversibilidad de las alteraciones de extructura (fig. 3, 4). ;,Cuande más se oJ;¡ser';a-que Iosespacios.o agujeros, causados por li! congelación se empe- queñecen un 'p~eo por el desh ielo.T , , .• , Ensayando el autor'los efectos .del 'deshielo en 'hígados ele buey, pudo observar que la 1 pérdida tie 1.ug0S durante el deshielo era mayor que la que co srespondía ',p~raci~ obtenída in;?n:é_dü),tamen.te después _ deí ción ób~e-nid:1 ñ lJ,:7 ,cu~a1:entu, UOI'::18.) Aumento: .deshíelo '; Aumento: Eq díúmetros , " ~ ... '.;: , --. ., "' .. ,.- t , .... 80 dtámcm-os. , del b.íga.do·de buey no difiere esencialmente de la del hígaclo de ce·l'do: Las alteraciones his- . :: tolégicas cíel·rugado de_buey; provocadas por el-proceso de l·a ~oliieració.ll~ soulconro las del hígad9 de cerdo, irreversibles, ",' ~ _ -.' RIÑóN.-P(lra estos. ensayos el autor se sirvió de .riñones conge,la¡¡lo~de b'tl.ey~.ppo~edel{tes del país, de Hamburgo, en donde la 'congelación se realiza a:;-- 8°' Ce. .. ,-- El r'eshielo de riñones-de 500 gmmos--de peso se realizó en dos horas, a -30ó en tres C., horas y media, a 18° C. y en cinco horas y media a 8° C. La pérdida de jugos' durante ~l des- hielo Iué muy escasa (0'4 por 100'en deshielo rápido yo en d~shielo lento). Pero después del-deshielo, y al practicar cortes en los riñones, escapó.gran ca;tidaél mejugü--;; 4'25 por 100 ( en deshielo rápido y 3'02 por 100 en deshielo lento). __ . Las alteraciones histológicas del riñan, provocadas Ror la congelación. son irreversibles por eldeshielo (figs. 5 y 6). Tan solo se observa un-empequeñecimiento de Iis vacíos crea- dos .poda congelación.To que es debido a la salida de j-llg.OS. . ,- / 265 Bazo.s=Talnbién para estos ensayos el autor ha utilizado bazos congelados, ,de buey] pro- cedente de los frigoríficos de Alemania. -- F'g". 5.-R,í'iÓJl do buey. Deslüolo rúpido . Pre- Fig. 6......:Riñón de buey. Deshielo lento. Prepara- <. paración inrucdi.rtamerí te 'después. Aumento: (J'J ción a las e,atotes hoi'a~: Auinento: ID diámetros. drámotros. ~. 'Bazos de 800 granlos.·de :¡rre.soexperirnentarr el deshielo en 'jiu minutos a 30° e, en cuatro , horas a 180 C. y en seis 'h9ra5 a 8° C. »>Ó; " '-. Fig. 7.-RIZO de buey. Deshielo "'ipldo.pr"par,"ei . La cnfeFll1ed'ád ataca' siempre a-vados. animales, algunas veces a todos' los animales que- pastan \,!11 el mismo prado. A los '3-8 días después del cambio de prado se observan las pri- meras manifestaciones morbosas, El primer sfntorria es una respiración quejumbrosa en cada ' expiración, acompañada dé dispnea. Al principio .no se altera el ape-tito, pero, a m~~i.9a que. -; la enfermedad avanza, el apetito disminuye hasta llegar a la completa inapetencia cuando. la dolencia llega a su' apogeo., _. l En esta fase la díspnea es mtly intensa. y los músculos del pecho y vientre realizan un tra- bajo exagerado, las aber'turas nasales se dilatan al máximo; las extremidades anteriores están muy separadas, la boca muy abierta y con la lengua friera, las yugulares repletas J' tensas y las mucosas muy rojas. La tos es al principio frecuente Y' fuerte, pero.después se hace débil, consistiendo solamente en una expiración f¿rzada. • El número de respiraciones es de 50-65-y el de.pulsaciones de- 80-120 "por minuto. Pero jamás se observa aumento de la tem-peratIHa,'pues esta oscilá entre 38L8°-39,oo, A la percu- " , -, /, ~ 27d _ . J _ _ r; , • :' sióa del .t:Ól:axse pl'cd'hlce un son'ict0'ciaro ~asl tiinpáílico,'P0r auscultaciórt se oy'e un Sonido , -.... -. I~ - • ¡ crepitante .sobre. t000 al, final de la 'iuspfraclón , ~n algunos animales se obSCI'VaNtumefaccio- -nes <;;repitari¡j;~sa la presión en la superfjcie del cuerpo y p'referentemeute en eÍ cuello, dorso , ~' partes Iaterales del tórax y detrás de la espalda, En Ioscasos mortales la dispnea se acentúa extraol;G!in~ri¡¡mel1.t€! hasta rrtorir los animales por.nsñxia. , , ' , La autopsia revela la'3'l'esiones sjguiel~tes: Rigideacadavériea precoz; venas subcutáneas , I T€p'letás de sangre obscura que se hace rojo-(¡lara~:l' contacto'del aire; acúmulos de aire bajo 'la piel, "que crepitan a la presión; ligeras alteraciones-en la cavidad ábdominal y en 'las vís- ceras, en e'Ia, conterridas; diafragma abombado hacia atrásv al abril' la cavidad torácica escapa r 'e;Í aire preduciendo un silbido; los pulmones estén amflH~,L1tádGs·,cte voltlmen unas' dos o tres veces más ":'que lo norrrral y no se retraen al abrir el' pecho; la pleura costal y pulmonar es lisa y brillante; las vésículns pulmonares aparecen como-vejigas del' .tamaño de la cabeza de un alfiler; bajo la pleura p111monar se distinguen vesículas y vejigas hasta del tamaño de una castaña, de uri puño y_aun de 'la cabeza de un 'hombre, en cuyas paredes se ven coágulós'san- guíne0s- de.color rejo claro; el tejidoconjuntivo intersticial del pulmón está notablemente en- sanchado por l~ distensión ,pr0d¡:tcicÍa pOf las vesículas de aire, p(i),r-Io que la superficie pul- menar adquiere UH (a<¡pedo marmóreo; por el gl:an acú¡r{ulo de aire bajo la pleura, ésta' aparece separada en grana€!s extensiones del parénquima pulmonar, 'j aun.se ven muX se- parados los lóbulos :y aun los 10bHlillos pulrnouárés 1.1l;G>S de otros; a veces la pleura se rasga enuna extensión de '10-2&, centímetros, ~l tej ido pu1monar "'0Ú€!ce, n nmerosos focos herno- uágicos Y'él tejido, intersticial pres€!Jlta tatnbién derrames de un líquido ambarino, y, en fin, la mucosa de los bnon qu ios y-de la'tl'áquea es de uncolor amarjlle el~ro, \ El examen bacteriológico fu"é en.. tocios lQ~CaS0S negativo, -No se empleó ningún trata- miento farmacológico, pero se observó que llevando los animades al establo o volviéadolos _de nuevo aJ prado en que hábíQiI'pvivido sanos, la, curación fué completa a.Ios cinco o siete días,ª veces a las veinticuatró horas. No SÓlO] 'raros les casos ele -animales que por la noche , ir' tienen intensa dispn ea' q ue a l'a mañana '~"igLíi€l1te están, sanos. L •• . I . I I L¡¡ etiología del'enfisema puírnonar intersticial enzoótico es muv obscura. Parece que se trata _de una enfermedad infc-ccio~p,_pUl;:sto que ataca a la vez o swcesivamente iL, muchos animales y sigue HU curso sobreagudo, peniJ "'cQmo no se acompaña de fiebre, y el' análisis, ; 'bacterielógico es siernpve negativo, el-carácter infeccioso no está -dernostrad». , Demeester y .Michels, que han estudiado-esta enfermedad en Bélgica, la atribuyen al frío, e igu¡¡l opinión ~0stleneu Fróhner yZwick.spero el autor argllye que los casos p,or él estudia- dos, aparecen en 'verano, hasta primeros de octubre, 'Y no cree- q~le puedan ser atribuidos al 'enfriamient0, Tampoco parece que.ejerzan influencia decisiva la sequedad o humedad de los pastos, ni el qNe estén en sitios altos ~ bajos. ' El dato ctiólógico más-importante, es, como queda, dicho, que-el enfiserna interstici al sólo aparece al cambiar 10s animales de pastos . . .. y sobre todo si: el cambio es de malos a' buenos. ~ ( Esto 'hace) suponer que enlas plantas en crecimiento -exubera nte, se desarrolla una n?Jxa .de ',naturaleza desconocida, que, d,ésde el estómago, por vía H ervi osa, provoca -un erifiserna pul- monar-jal'veolar, cuyas coñsécuencias S0n el desg~rramie'nto, de los alveolos pulmonares 1:1:ansforfuándose en enfisema intersticial. ' ' , Podría ser considerada la enfermedad come uni afecciól; del ~agó; ~emejante a la CJueha , I sido _obse'rvama en el hombre po-r Toczek," Kredel, Honigmann, Nothagel y otros, y en los animales por Pauchemie, Degive, Dieckerhoff, Walleys, Howard y. Blbel', Es más, en 'los ,ani- males ha sido obs€'n!.aClo el enfisema pulmonar interst~cial en aifeceion,es agucjas del estóma¡;,o (Eber, Kasselmann) en la alimeritaeión con nabos o con hojas de nabos. Q,uizá .esto expli'que la rápida cürác¡'ón al dejar los animales en el estal;lo o alrestítu irlos a'Cprado donde v.ivían sanos, a condición, claro está.xleque la enfermedad no haya'adquiriclo gran intensidad, antes, por después delparto) el útero queda cornple- tarnente libre de gérmenes. - , La 'flora microbiana <, inmigrada se compone de saprofitos, y entre ellos -sarcinas, C0COS y bacilos diversos; pero hay también gérmenes patógenos, tales como diplococos, estreptoco- coS",y colibacilos. Tales microbios paJó'genos son capaces de infectar al feto o al potro. Por este motivo es necesario averiguar si tales gérmenes, éxistenen el flujo loquial, problema no difícil de resolver porque se revela 'poi' manifestaciones clínicas. bien conocidas. En efecto, el fl,ujo loquial es intenso, turbio y de color -de chocolate; la yegua presenta fiebre y embargo de los sentidos, aunque a veces una y otro .... on insignificantes; s en los' cultivos obtenidos con flujo loquial, se desarrollan- colonias numerosas-de los microbios citados, sobre todo en los primeros días 'que siguen al parto o al aborto, porque después la flora microbiana cambia, Además de los colibacilos, cocos y estreptococos, que forman pa-rte de la flora normal, se encuentran a veces otros gérmenes como -los bacilos 'páratíficos y bacterias piosépticas que ocasionan-el aborto y la piesepticemia del potro. , De la~ 142 yeguas que no quedaban preñadas, en 13~ la prueba ~bacteriol6gica de la se- creción uterina fué negativa. En dos yeguas en que se hizo el examen bacteriológico después dél período de la monta se encontraron bacilos. paratíficos, En las dos existía flujo blanco' que desapareció por los, lavados uterinos, para reaparecer a los seis meses, aunque no vol- vieron a encontrarse bacilos paratíficos. . , La prueba del bacilo paratífico con sangre de las ,142 yeguas, Iué positiva en 21. El examen bacteriológico de los loquios, en 21 yeguas que habían abortado, fué negativo en siete en que Jos fetos no ofrecían ningún signo de infección, En 'I4 yeguas que abortaron' por infección paratífica, la investigación bacteriológica, del 'l73 flujo Ioqual dió el siguiente resultado: En una no existía ya el germen .il los 1,1 días; en otra a los 18, en tres a los 28, endos • }os 36, en dos a los 38 días y en una a los seis meses. El .bacilo paratífico B fué comprobado en una yegua a las dos semanas y en tres'a las cuatro semanas'de~pués del aborto'. Pero repetido el examen bacte.riológico, v= meses después, el Bacilo para tífico B habia desaparecido sin que sé hubiese Intentado ningún tratamiento. En 57 yeguas que parieron y en Clue los potros enfermaron a 10g"llOCOS días, el resultado de las investigaciones bacteriológicas fué el siguiente: En 15 casos en quelos potros sucum- bieron a los bes días por infección pioséptica, el examen bacteriológico de la secreción ute- rina, hecho en el p.rimero y cuarto días después del' parto, demostró que no existían gér- melles piosepticémicós: tan sólo en un caso se logró una sola colonia ~e baqterias' piosép- ticas, pero repetidos exámenes en días posteriores dieron resultado negativo, por lo que pudo scr.excluíd'a la infección uterina, Por tales resultados puede afirmarse que la piosepti- cernía de los potros es una infección extrauterina. La, prueba de la aglutinación del bacilo pioséptico con l'a sangre de tales yeguas, demuestra que el poder aglutinante del suero e,n dos casos e') de I : 50, en jres de I : 100 Y en nno¡ de 1 : 400,. faltando la aglntinacióJ;! en los nueve casos resta ntes. ' No es, pues, apropiada la prueba de la aglutinación para determinar la existencia de una', infección pioséptica del feto" También rué realizado el examen bacteriológico de la secreción de la matriz en 13 yeguas que parieron potros en los que se observaron síntomas de infección umbilical por diplo y esu-eptócocos: En siete yegllas se comprobó la iufeoción uterina por ta!.es gérmenes, Se pue- de asegurar que en los casos en que en 19¡ primera semana aparecen é~ Jos potros manifes- taciones-de infección estreptocócica, por infección umbilical" se tirata die una infección ma- ternal. Sill .embargo hay, excepciones. I En i t casos de infección congénita del potro pOl' bacilos paratíficos, el examen.bacterió- lógico de los loquios de la madre fHé positivo unJ1 vez al segundo día, otra al tercero, dos al octavo y dos a las cinco semanas después del parto; por el contrario, resultó negativQ dos veces a las cuatro semanas, dos reces a las seis semanas y urra vez al cuarto .día. En este úl- timo caso soJo se encontraron bacilos paratíficos en el bazo del potro., ' Las infecciones pa ratíficas del potro por infección maternal son, pues, frecuentes .. Los casos de infección colibacilar de origen maternal son raros. En 13 casos, de infección colibacilu r del potro, el examen bacteriológico de la secreción de la matriz de las madres fuénegativo. ,- ',. .} Las investigaciones del.autor demuestran, por con~iguient.e, que la prueba _bacteriológica de la secreción ele la matriz en la yeguas que abortan y en las que paren potros enfermes, es- de práctica importancia. Debe, pues, realizarse en todos los casos, ya que no ofrece dificulta- des técnicas. Aun después de la muerte de los potros. la citada prueba 'debe ser realizada, Es sicm12re de g,:an interés buscar en la secreción de la matriz diplococos y estreptococos, y de menor importancia investigar la existencia de bacilos paratíficos y colibacilos. No hay que olvidar que se clan casos de encontrar estreptococos y diplococos en .el Ietp . o en' el potro, y eq la: secreción uterina de las madres' bacilos paratíficos. La prueba bact~rio', lógica de la secreción de.la matriz en yeg.uas que han abortado, es también de gran impor- ' tancia, antes de ser cubierta de nuevo la hembra, Además de laspruebas biológicas, en la la lucha contra la esterilidad en la y~bua, debe reOCKEN DER I-IAUSTlERE UND DES MENSCHES (SO- BRE LAS RELACIONES DE LA ESTOMATITIS PUSTULOSA COKTAG10SA DEL CABALLO Y LA, VIRUELA DE LOS ANIMALES DOMÉSTICOS Y DEL HQ}.IBR'É).-Berfmer Tierdrettiche Wochenschrift, XXXX, 7.57-761..., 26 de diciembre de 1924. El profesor ioN. Zwick ha dado una interesante conferencia, en la Sociedadde naturalistas yrnédicos de Innsbruck, sobre-el tema que- encabeza este artículo y de la cual extractamos lo má's importa'nte.· .", '- . 'La estomatitis pustulosa contagiosa 'es UI1.a enfermedad infecciosa-del caballo, relativarnen- - te rara, que se caracteriza por la aparición de nódulos de:l tanlañ~ de 'una cabeza de alfiler o . de un guisante y por el enrojecirn ientoy tumefacción de la m ucosa bucal. Los nódulos se manifiestan pór ,brotes sucesivos; que, finalmente, yen mayor o menor número, se extienden por lit mucosa de los labios, encías, carrítlos, lengua, sobre 'todo 'en el frenillo y en las partes infe-riores y laterales. Los citados nódulos se transfo rrnan pronto en vesículas claras, de contenido seroso, que más tarde se enturbia y la'vesícula se transforma en ,pústula, L; ruptura de las vesículas o de las pústulas da lugar a la formación de úlceras de fondo profundo granuloso y sangrante. Las úlceras curan en breve' plazo, dejando una ci- catriz blanquecina que, con el tiempo, desaparece. A las cjtadas alteraciones de.la mucosa bucal acompaña la turnefácción de los Iabios, de les carrillos y dé los ganglios submaxilares. La temperatura del caballo enfermo es, al principio, y durante el período .pustüloso, algo elevada, pero. pronto desciende a la normal. El estado general apenas se altera. El apetito, por el contrario, disminuye, se' produce' ptialismo y hay un mal olor de la' boca. En los casos en que-el proceso se extiende hasta la mucosa nasal aparecen nódulos y' pús- tulas en la mucosa enrojecida y tumefacta en la interna superficie de las alas de la nariz, mas rara vez en el tabique .nasal y siempre en la piel inmediata a las aberturas l1asales,'Esta inflamación papulosa i pustulosa de la nariz ocasiona iin flujo nasal muco-purulento, En raros casos son atacadas la conjuntiva ecular y la córnea. Igualmente raras son las ¡'nanifes· raciones morbosas en lal vulva. Alguna vez se han visto nódulos, vesículas', pústulas y úlceras en la piel de los labios, alas de la jiariz, carrillos, pecho, antebrazo, ancas, inmediaciones del ano y gerlitales externos, muslo y, sobre todo, en el menudillo. El' curso de la estomatitis pustulosa y contagiosa. del caballo es benigno. La curación se establece e-; el transcurso de 10-14 días y más rara vez a las 3-4 semanas. Excepcionalmente la enfermedad adquiere un carácter maligno, y hasta mortal. Un caso de esta índole ha sido' recientemente observado por Kloseen la clínica de Fróhner. - Por lo que atañe a la esencia íntima de la enfermedad, las opiniones' de los veterinarios no Son concordantes. Para los franceses (Lafosse, Leblanc, Bouley) la estomatitis pustulosa contagiosa es realmente la viruela del caballo e idéntica a la llamada por Jenner «grease» y «sore-heels», por lo que ha sido denom inada «horse-pox». . Los veterinarios alemanes la han llamado «estomatitis pustulosa contagiosa» nombre, pro- puesto por Eggéling y Ellenberger y aceptado por Friedberger y otros y Dieckerhoff, la de- signó «estomatitis y dermatjtis pustulosa contagiosa». Eggeling y EIlenberger dieron de ella una extensa descripción En el año 1878. Observaron un caso de cQntagio espontáneo de la enfermedad elel caballo al hombre y lograron la transmisión experimental del caballo al buey, hombre, oveja y cerdo, planteando solamente el problema de la transmisibilidad a la cabra. Friedberger logró asimismo la transmisión de la enfermedad del caballo <\1 buey, a la oveja y a la gallírra consiguiendo en ésta 'la aparición de una pústula variolosa en la cresta Ellenberger y.Eggeling expresaron su opinión respecto a la relación de la estomatitis pus , tulosa contagiosa del caballo y la viruela, en u~a nota q~e suministraron a Silvestri, para una 276 \ publicación de éste en la que relataba una-ép izootia que atacó a 30o'caballos. ~Tl, dicha nota . -, Eggeli'ng y Ellenberger dicen: «Los nódulos y ~ClSt1,!l¡¡S rnicroscópicarnente nosotros l"lQ pueden confundirse co.n la viruela.» . . estudiad?s , I por ' Jong, 'eTl [916, publicó e! resultado de sus investigaciones experimentales respecto a las / \- , . Fig. l.-Estoluatitis pustulosa' contagiosa en l!'1g. 2. - Virueln en Ia tetn9l'" después do La iuocu- el caballo. . lación con virus de la:- estomatitis el 24-III-24. '1'0- \ mada og. 2!)-Ur-24. relacione; en lá estomatitis ·pustulosa, contagiosa del caballo 'y -la viruela de'los animales do- ., ~ ¡' I 1 ' mésticos y del hombre. Sus estudios han sido realizados por la favorab'le' circunstancia j de h~bb~se'.presenta,d~, una gran epizootia .de estomatitis pustulosa .cont-igiosa en los caballos del ejército de Hola~da. . ", ' Jong ha realizado numerosos ensayos de transmisión' del-caballo al buey, al conejo y al hombre, no SOIB con material infectado, sino hasta COIl material filtrado por las bujías de Charnberland B y F. Además ha logrado producir Ya estomatitis pustulosa contagiosa del caballo j nocu.l.ando a este la vacuna deJ.buey yha c!,emostr¡¡do que el caballo que ha padeci- do, uaturnlmeute, la estomatitis pustulosa contagiosa, es inmune a la vacuna. . Empleando matetial infectado de la citada estomatitis de,! cab3Ílo ha producido urja erup- ción variólica en el conejo y 'en la ternera, igual a la que se logra con la vacuna. Los cone- jos inoculados con vacuna al ser inoculados después con material de la, estomatitis del caba- 110, presentan una reacciÓn precoz. ¡ , Jong ha demostrado asimismo que en las lesiones 'ele la córnea del conejo, inoculado con virus de la estomatitis, existen corpúsculos ele Guarnieri. En fin, JQng afirma .que la va- cuna de la vaca lograda por la inoculación de productos de! caballo es tan apropiado para la vacunación del hombre, como la propia vacuna bovinay que, en el .hombre previamente va- cunado con ésta, al se+ vacunado con la provocada 'por inoculación de material de caballo a vaca, se presentan las mismas reacciones que en la revacunación. De sus numerosos experi- mentos, Jong ll~ga a la conclusión de que la estomatitis pustulosa contagiosa del ~aballo re- presenta laverdadera viruela del caballo, 277 Van Heelsbergen ha cenfirmado.todas las experiencias ele Jong, y sostien-e que la virue- Ia, vacuna, viruela espontánea ele la vaca, estomatitis del caballo, viruela y difteriade Tas aves, S011 enfermedaeles producidas por un mismo virus, El mismo autor ha conseguido tras- mitir la estomatitis pustulosa contagiosa del caballo á ,la,gallina, y, ha logrado producir la estomatiLis pustulosa contagiosa a caballos inoculados con material procedente de la viruela ele las aves, Pero ,galli;nas inoculadas con productos' ele la estomatitis pustulosa- contagiosa y ~I que habían presentado viruela en la cresta, no resultaron iumnnes ,~Iinocular la propia vi- ruéla de las a ves, ' - - Tótb, que se ha ocupado también del problema dela trasmisión, 'afirnn que.entre la esto- matitis pustulosa contagiosa del caballo y la viruela y vacuna existen íntimas re'l'aci¡{¡les etiológicas, mientla~ que la viruela de las aves y/la de la vaca son etiológicamente distintas, y que entre la viruela de l:l vaca y la ele ia oveja, Í10 existe ningún parentesco etiológico. - EL Proq'VV, "Zwick ha' tenido ocasión de estudiar, en marzo último, un C,lS0 ele-estomatitis \ l' , " / ,.r' ]!1ig, 4,~Viruela en la gallina después deJ"dno-, Flg. H.-Viruela en el conejo po r inoculaclén con" virus colación con virus de estomatitis después del ele estomatitis. Inoculación ol"2J-llI-24. 'l'omada el paso por la ternera, Iuoculnción el 2-IV-i!4, 28-III-2~, I 'I'omada el 8-IV-2J. pustulosa contagiosa en un caballo, y ha realizado numerosos ensayos que merecen ser cono- cidos. El caballo presentaba los conocidos síntomas ele la enfermedad.' En Ia superficie inter- na eJelos labios superior e inferjo r, particulan~.1enJe en la ~llucosa elel superior existían pe- queños nódulos, como lentejas, .Y 'pústulas, que presentaban "erosiones en su cúpula. Los nódulos, pústulas ¡¡ úlceras eran muy-numerosos en la mucosa ele las comisuras de los labios yen la de los carrillos. También existían en gran número en las-caras laterales de la lengua yen el frenillo, No-había trastornos generales. Al principio la temperatura fué de 39,80 y después descendió a la normal. El apetitoeaprichoso: rechazaba la avena y el' heno, pero to- maba agua. Mejoró en pocos días y curó, \"1. Zwick practicó los siguientes ensayos ele inoculación con productos de la mucosa, bucal procedentes ele dicho caballo: L° En la mucosa bucal de un caballo. A los cuatro días aparecen las pústulas caracteris- ticas, aunque escasas. / · g78 2:°- En la pie! de una ternera. AparicIón de pápulas ' y pústulas G0h todos los caracteres de ia viruela, a los días. $:6 ~.o En la piel de dos conejos. ResulÚdos ~gualm~nte posi.tivos. " Con productos de la-viruela. provocada en la ternera (por inoculación de material de ca- ballo) hito ensayos de transmisión en la oveja, cerdo, perro, gallina y hombre. Los resulta- dos pueden resumirse así: - . Ensayos devtraúsm isión positiva CQnvirus C1eestomatitis pustulosa contagiosa del, cabu- 110:El 24"III-I924, del caballo al caballo, a la ternera y al conejo; _el 2-IV1 de la terne ca a la vaca i a la o-veja; el 4-IV, al conejo (cutánea) y al conejo (córnea); el lo-IV, al perro; el 14-IV alcerdo.t y el 12-V,',al hombre, La inoculación en la oveja, cerdo y peno Iué ejecutada en la piel del vientre previa es- caríficación. , . En eí conejo se practicó la inoculación en la pie! del dorso previamente depilada; en el hombre en elb razo y en .la gallina en la e.esta y en las barbillas. - . ~ v Fig." 5.-Vil'upln. en 'una, oveja.por in Fig. 5.-Corpúsculos de Günrn ieri en 'in~(Híla~ión ~n vírus <.le eStomtbtitls la cornea del conejo. tres días después previo pase p~l',...la ternera:' Inoculación de la inoc~ua.ción con virus de estoma- el·2,IV,2-l. 'l'~~'}da 01 7,IY'24. titis'd-es~ués' del rpa.se por Ú.lJ tet-nern , Inoculación e14-IV,21. Enucleación el 7-:¡:V-24 'fou{adá 0114-IV-24. E; todos -los animales se desa rrolla característlca vi t:L1'ela los 4-6 días. La evolución de 'a la vÍl:Úela es- muy típica en' e; 1- perro, conejo y gallina. En el.hornbre.féuwick ha experimentado en sí miS)110) a erupción variolosa no es comple- l tamente típica, lo que depende probablemente de haber sielo vacunado y revacunado contra la viruela, pero.casí y todo, ~úé idéntica a la dé la rev~cunación y caracterizada por la apa- riciófi-precoz de' una orla roja.'. , iÚa preciso demostrada naturaleáa variolosa de (as le~iones producidas' experimental-" _ mente. Para esto He buscaron los corpúsculos de Guarnieri en las lesiones de la córnea del conejo, producidas por el virus de la estomatitis y. también se inoculó C0n vacuna a los ani- males previamente inoculados con material procedente ele las lesiones de la estomatitis pus- tulosa contagiosa, para averiguar si eran o no inmunes. Las pruebas ele inmunidad con mateí-ial-de estomatitis fueron hechas en la ternera a los f4~días de la primera inoculación. Se observó una reacción precoz, y rudimentaria, con apa- rición de tres pápulas, que desaparecieron tres días después; Es de advertir quela segunda inoculación se hizo con vacuna _muy virulenta, comprobada en el conejo. Los resultados ob- tenidos concuerdan con los logrados,por van Heelsbergen, es decir, que las terneras inocu- ladas con virus de la estórnatis adquieren manifiesta inmunidad frente al virus vacuna. En los restantes animales que- habían tenido reacción positiva con virus de estomatitis, ., .. ;" . , l' ~. . • ( . la prueba de la inmunidad contra la vacuna fué ejecutada dos o cuatro meses más tarde. Ninguno de los animales, menos el perro, presentó reacción. En el perno se desarrollaron seis pequeñas pústulas de curso abortivo. Esto demuestra que el virus de la estomatitis ejerce marcada influencia inmunizante contra la vacuna, como lo demuestra el siguiente cuadro de Ensayos de '¡mmmización: Inoculación con ANIMALES DE ENSAYO material de estomatitis .Posteríor inoculación Resultados con vacuna Ternera . 24-II1-24 + S-IV-2S'. Reac. precoz CabaIJo.: , ! . 24-III-24 + i6-VH-24 - Conejo l ," J' •••••• 4-IV-24 + '22-Y-24 - Conejo' 2 .. , , .. '. ..••••••••••••••.••.•. 4-IV-24 + 22-V-2>! - Gallina .. , , , , , ,,., . 2-IV-24 + 8-V-24 - Oveja . 2-IV-2{ + 26-\'-24 - C;onejo 3:' , , . 31-III-24 + 22-V-24 - Conejo 4 , ,.:, .' . '3 I-III-24 + _ 22-V-2'1 - PeITo Cerdo, . , , , ,," ' . .-.. _. IO-IV-24' + 26-V]iI~24 \± I4-IV-2<,--+,. 26-VU-2'4,...:. !' ~ .) ... Los resúltados obtenidos por \¡V.'Zwick están de acuerdo con les 10'gl:ados ;01' Jong, van Heelsbergen y:, ,e)1.pa:~'te, con los de Tóth, y demuestran: -.::, ' i , I FIg. 7.--V:huela eu et perro pOI' el virus 1e la ~stomatit;'s des- Fig. 8..- Vrruela eru una gall.ína portínoculación con pués del pase pon la. teru cua.. Inocudacíón ell0-lV-2'L 'Pomnda vacunn , In oculución el 26-lV-2L 'Pomada el el 17-lV-2', 2-VIII-24. I. Que la estomatitis pustulosa contagiosa del' caballo debe ser considerada como viruela. - I 2. Que existe una íntima ¡-'elación entre esta enfermedad y la viruela pe la vaca y que hay un íntimo parentesco entre la viruela ele los di;ersos mamíferos domésticos)' la viru~la humana, El problema a resolver es el de la relación de.la viruela de las aves con la del hombre)" la de los animales mamíferos. ,-,y. Zwick, van I-Ieelsbergen y TóLh han logrado producir la vi-' ruela en la gallina p,OI' inoculación del virus de la Itstoma,titis como asimismo-la transmisión . - 280 .. " , de lavacuna a las aves, V~,~ Heel,sb~rgen ha conseguido además ,12l"OVO~a.l~1,ae~toÍnatitls en el caballo con e~ virus de la viruela de las aves, Estos, mismo eNsayos han fracasado en ma- - nos de W, Zwick, E~ mismo ,\V, Zwick ha logrado,. e,n m u}', recieNte~ ensayos, la transmisión de la difteria de las aves afconejo, 'por inoculación en la córnea, pudiendo demostrar en .esta l~s corpúsculos de Guarnier¡' ' , , ," LOS ensayos de inmunización - contra la viruela de las aves mediante la, inoculación con ¿ , 'virus de' estomatitis, 1'~aÍizaerilarÍngeo y' perinfarÍngeo rojo obscuro, con infiltración gelatinosa ambarina; Ial:inge y trá- , I -que a con enrojecimiento ramificado; mucosa nasal correspondiente al tabique y a los cerne- 1:és, .inyectada y muy enrojecida, cubierta en su parte aqterior por exudado fibrinoso, reves- tido de un moco amarillo o gris amarillo verdoso; pulmón color rojo claro, elástico, edema- ·toso e hiperémico; ganglios brónquicos tumefactos; hemorragias subpericárdicas, sobre todo .a lo largo del surco crucial; corazón relajado y de 'col<;>r amarillo de arcilla. Diagnóstico: Septicemia Pludfor¡¡¡is ouius» aguda. r , - También en éste caso se lregó al mismo diagnóstico por cultivo y examen microscó- pico. ' De un cultivo de veinticuatro horas, en agar oblicuo, de bacterias de septicemia hemo- rrágica, se hizo una emulsión en 5. c. c. de suero fisiológico y se inoculó a un carnero de unos tres años por vía infratraqueal. No se notó ninguna modificación en la temperatura durante treinta y un días que duró la observación; sin embargo, desde las veinticuatro horas de la inoculación se observó enrojecimiento' y tumefacción de las mucosas nasal y conjuntiva, con flujo lagrimal y nasal mucoso vítreo. Al tercer día desapareció el apetito y el animal se puso triste,manteniendo la cabeza péndula y sobre el suelo, y expulsando de cuando en cuando, por .boca y narices, masas mucosas vítreas en gran cantidad. Empezaron a notarse estertores que , _ 289 se oía~ a la, distancia de algunos pasos: Desde el quinto día se observó la regresión de todos estos síntomas, así es que, al fin de la segunda semana, el animal parecía curado. En tal es- tado volvió a inocula rse el carnero eon una emulsión de cultivo de veinticuatro, horas en agar oblicuo, por vía intratraqueal y empleando ahora 10 C. c. La temperatura más alta re- -gistrada en este ensayo fué de 40'2°. Los síntomas observados fueron 103 mismos que en el primer ensayo y también sufrieron su correspondiente regresión a los pocos días. Sacrifi- cado el carnero se comprobaron las siguientes lesiones: conjuntivitis seromucosa; tumefac- .ción y enrojecimiento de la conjuntiva palpebral; exudado mucoso en tráquea ybronquios, abscesos.puruleútos en el tejido conjuntivo situado entre la tráquea y el es§fago en "el tercio .superior del cuello, debidos al derrame de cierta cantidad de la emulsión inoculada en la tráquea. Los cultivos con productos de corazón, pulmón, ganglios, bronquios y bazo resulta- ron estériles. Cultivado el pus de los abscesos se desarrollaron colonias constituídas exclusi- vamente de bacterias bipolares. . Nuevamente se hicieron ensayos ele inoculación con cultivos logrados a partir de pro- ductos del carnero muerto en que fué aislado, el bacilo bipolar, empleando ahora como ani- males de ensayo dos ratones blancos, dos palomas y una gallina (ratones ypalomas inocula- ción subcutánea, la gallina intramuscular). Los dos ratones murieron a los cuatro días, como asimismo unapaloma, lográndose cultivos puros de bacilos bipolares de las lesiones de cora- .zón )' bazo. - La otra paloma y la gallina inoculadas no presentaron ningún trastorno, observación que concuerda con la opinión de LigniMes, Miessner, Schern, Zwick y Weichel, de que las aves son muy resistentes a la infección experimental con el bacilo bipolar ovisépticus. ' Todavía se. practicó otro ensayo en un cordero de catorce días, inoculándole II> c. c. de un cultivo de veinticuatro horas, en caldo obtenido con productos de pulmón de 'carnero, .en el que se había aislado el bacilo bipolar, inoculación que se hizo.bajo la piel' del vientre. El animal enfermó a las 18 horas. Temperatura 39'1°; pulso 130, r-espiración 90. Catarro agudo de la conjuntiva palpebral y de la mucosa nasal. Respiraci6nen bomba: Convulsiones tónico-clónicas. Opistótonos. A las treinta y seis horas muerte. En la autopsia las siguientes lesiones: Conjuntivo subcutáneo, en el sitio de la inoculaci6n e inmediaciones, infiltraci6n .sero-hemorrágica. Tumefacción y enrojecimiento ramificado en la conjuntiva palpebral. Flu- jo nasal sera-mucoso. Mucosa nasal enrojecida. Hiperemia cerebral y meníngea. Hemorragias 'puntiformes en el epicardio, pleura pulmonar y costal y en la parte cortical del riñ6n. De los .diversos 6rganos de este cordero se lograron culti\ros puros de bacterias bipolares. El análisis histológico de porciones del pulmón, ganglios brónquicos, de la primera ove- ja enferma y de los ganglios/linfáticos cervicales superiores del cordero enfermo dos sema- nas después, y que fué sacrificado, di6 el resultado siguiente: En el pulmón lesiones de-bron- .copneumonía coq tendencia a la necrosis. El exudado alrededor está constituído de leucoci- tos polinucleares, linfocitos y. epitelios alveolares, pero no hay fibrina. Tal exud-ado cambia .de unos alveolos a otros, dominando uno u otro tipo celular. Los capilares alveolares se ha- llan repletos de sangre. Los bronquios ofrecen desprendimientos más o menos extensos de -su epitelio, y exudado catarral, con leucocitos y masas necróticas, Existe una valla leucoci- taria entre las zonas necr6ticas del- pulmón y el tejido intersticial, en donde abunda además un exudado seroso. Los capilares aparecen dilatados yrepletos de sangre. Alrededor de algunos de estos va- 'sos hay infiltraci6n de células redondas. Los ganglios br6nquicos y cervicales superiores es- .tán hiperémicos y alrededor dejos vasos hay infiltración. DR. SUSTMANN.-KANARIENKRANKHEITEN (ENFEKMEOADESDE L9S CANARIOS).- Deutsche Tzenirztliche Wochenschrift, Hannover, XXXIII, 49-51, 24 de ene- ro de 1925. " : El autor hace resaltar las dificultades del diagn6stico de las enfermedades de los canarios. 290 Divide estas en tres g_randes grupos: 1,° Enfermedades de la superficie del cuerpo y de Lasplumas. 1- 2,° Enfermedades del -aparato respiratorio. 3,° Enfermedades del aparato digestivo. PRIIvIERGRUPO,-Se caractezizan las enfermedades de este grupo por la caída de las plu- mas, aparición de calvas, iesiones inflamatorias en la cabeza y en las patas, gran inquietud, cesación del canto y disminución de la facultad reproductora, En la generalidad de los casos las causas de estas enfermedades son los piojos, ácaros, filópteros, hongos infecciosos, etc- Estos parásitos se encuentran no sólo en las mismas aves, sino en los nidos, en los rincones de las jaulas, etc, Como tratamiento se usa la desinfección por diversos' agentes (anis, alean- for, iodo, bálsamo del Perú, ácido salicílico, glicerina, formalina, petróleo. etc.) SEGUNDO GJwpo,-Las enfermedades de este grupo; que con frecuencia son repercursión -de las del aparato digestivo o viceversa, se caracterizan por estornudos, fltljO nasal, sacudidas de la cabeza, .rouquera, pico abierto, respiración acelerada, tumefacción de los párpados" exudado blanquecino del pico y de la faringe, falta de apetito, alas péndulasj-plumas eriza- das, tristeza, ataques de vértigo y muerte con-convulsiones, El curso es variable, En los casos, de epizootia es agudo o subagudo , La mortalidad aumenta entonces hasta el 100 por lOO,Las causas más frecuentes son el enfriamiento, al que se asocian las infecciones, por bacterias y hongos, verrnes de la tráquea, ácaros' de los _sacos aéreos, etc, Muy frecuente es entre estas enfermedades la aspergilosis y menos 'el catarro contagioso nasal, la septicemia de los cana- narios, la difteria, catarro de la tráquea por aire frío, la tuberculosis (muy rara) y acariasis '\ de los-sacos aéreos y bronquios, El tratamiento ofrece dificultades, por no ser siempre po- .síble aislar los animales enfermos, La desinfección y los . medicamentos -asociados a' los ali- ~entos_es"-de escasa aplicación, Preferible es, una alimeqtacién sanajavena mondada), Como bebidas, azúcar cande-e infusión de manzanilla tibia. Son también recomendables las fumiga- ciones de brea, Para los vermes tl!CJueales ácido salicílico caliente. En la difteria, levantar las pseudo membranas y cauterizar las heridas resultantes con soluciones de cianuro de mer- curio o ácido salicílico (0,02'5:250,) mediante un pincel. , TERCER GRuPo,-Las enfermedades del aparato €Iigestivo no tienen características clínicas tan precisas como }a~ del respiratorio. Con Irecuencía.la enfermedad -dura sólo unas horas, otra? veces presentan los síntomas de las enfermedades del aparato respicatorio. A veces se observa una coloración/rosa, negro azulado de la parte)nferior del suergo, con diarrea blan- • co-arnarillenta, verde-negruzca, sanguinolenta, mucosa, etc., con movimientos de columpio de la cola, y descenso del vientre, En alguna ocasión se observa timpanísmo, apareciendo l3J piel del vientre con manchas negruzcas en la región deí híg