REVIStA VETERINARIA DE ESPAÑA Vol. II Ba rc-elona-Masnou : Noviembre 1907 N.O 3 TRABAJOS ORIGINALES La Herencla (1) ,POR EL PROF. J. DÉ D. GONZÁLEZ PIZARRO Catedrático de Agricultura y Zootecnia en la Escuela de Veterinaria de Córdoba Su concepto A pesar del frecuente uso 'que de la voz herencia se hace en las ciencias biológicas y sociales, no es empleada siempre' Con la misma significación. ~ Las definiciones que seguidamente transcríbimos así lo demuestran : La herencia es una ley en virtud de la cual el semejante engendra al semejante; fórmula rigurosa que se ha propuesto I reemplazar por esta otra: el análogo enqendra al análogo. - H1EOKEL. , La herencia es el fenómeno en virtud del cual los ascen- dientes transmiten á ios descendientes las propiedades que les pertenecen por cualquier título. - SANSON. La herencia es un fenómeno fisiológico en virtud del cual . los ascendientes se repiten 'en sus descendientes .. -- CORNEVIN. La herencia se traduce por la transmisión ininterrumpida _ en la descendencia de los caracteres taxonómicos genéricos y sllpragenéricos, y por la transmisión no forzosamente in- interrumpida de los caracteres subgenéricos. - BARON. , La herencia es la transmisión al sér procreado de los ca-o racteres, atributos y propiedades del sér ó de Jos seres pro- creadores. - LEGENDRE. La herencia es .una ley biológica en virtud de la cual todos los seres dotados de vida tienden á repetirse en sus descen- dientes; es, para la especie, lo que la identidad personal par _~ el individuo . TH. RIBOT. - ..L '. . fAe U( - A. ~ . . (1) Del tomo II de los Elementos de Zootecnia General que el señor Gonz (¡fYzarro CJ llene en preparación. {;:J;j t::. :> o '3 \< .... () O~ ~ <1 'I~~ 98 , REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA La herencia no es otra cosa que el hábito inveterado en 'una serie más ó menos larga de generaciones, hábito que se hace tanto más irresistible, tanto más fatal, cuanto más nume- rosas son las generaciones de ascendientes que la han trans- mitido á la posteridad. - NA.UDIN. La herencia es la facultad que 'posee el sér viviente de re- petirse en sus productos. - VERSA.GE. La herencia es la facultad que tienen los seres vivos de transmitir á sus sucesores las propiedades y cualidades que ellos poseen. - ALCOLEA.. Como se ve por las precedentes definiciones, con la pala- bra herencia se expresan dos ideas distintas: la facultad que tienen los seres vivos de transmitir á sus descendientes las -propiedades y caracteres que poseen y el fenómeno en virtud del cual se verifica la transmisión, El ejercicio real de la transmisión, la transmisión ef'ectua- . I da, el resultado de tan interesante fenómeno vital, mejor aún, el conjunto de caracteres, atributos y propiedades transmiti- dos al hijo por sus padres, se designa con el vocablo legado. Pero, considérese la herencia como facultad ó fenómeno de transmisión, ó de ambas maneras á, la vez, resulta ser Un atributo general de la vida, 'Una ley biológica universal que rige á cuantos seres viven en la Tierra, desde -los más simples. á los más perfeccionados. La aptitud de los seres para transmitir sus particularida- des, lo que se llama también potencia hereditaria, no es, por lo tanto, atributo especial de los individuos que provienen de un óvulo fecundado, según dicen algunos autores (1), sino pro- piedad inherente de la vida, uno de los modos más generales. de manifestarse, porque, como ya dijo VIRCImW, «la vida es un, . movimiento hereditario transmitido á una substancia dotada de ciertas fuerzas moleculares» (2). Por esto, para conocer la naturaleza de la herencia y sus íntimas relaciones con la función generatriz, hay que estu- diarla preferentemente en los seres más sencillos, en los uni- celulares independientes, porque es indudable que en las for- mas más simples y elementales de la: reproducción, es donde mejor se aprecian y comprenden ciertos fenómenos heredita- rios complejos de los seres unisexuados. (1) Sanson. L'hérédité n 0/'111 ale el patliologique, - París, 1893. (2) Virchow. Neu .. " und alter Vitalismus. - Archiv, 1851. REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 99 y no terminaremos estas consideraciones generales sin ha- cer constar también que la herencia bioláqica difiere de la civil, legal ó jurídica, regulada por las prescripciones de nues- tros códigos, en ser fatal, ineludible, como regida por leyes naturales, y en no poderse cumplir más que entre individuos que desciendan Unos de otros por reproducciones sucesivas y en línea recta; .hablar en Biología de herencia colateral, será siempre un verdadero abuso de lenguaje. Divisiones de la herencia Aco~tumbran los autores, para hacer el estudio de la he- rencia con el mayor provecho posible, agrupar de muy di- versos modos las formas ó casos particulares que se conocen, de este interesante fenómeno "vital. Pero ning-una de cuantas division~s se han establecido tie- nen por fundamento diferencias que afecten al inecanismo del proceso biológico que la herencia representa; todos se refieren á particularidades más ó menos manifiestas de los caracteres que se legan ó á la manera especial como estos caracteres se nos relevan. Por esta razón entendemos que se comete un abuso lingüís- tico cuando se 'habla de distintas herencias; para demostrarlo nos bastará hacer algunas breves consideraciones acerca de las principales divisiones que se admiten por' los que tratan de estos asuntos. Hreckel, entre otros, dividelos hechos de la herencia en dos grandes grupos: coloca en el primero, bajo la denominación de herencia conservadora, la transmisión de los caracteres que ya fueron legados, y comprende en el segundo, con el nombre de herencia progresiva, la transmisión de todas las particulari- dades adquiridas. ' Esta división, como ya lo hizo notar su autor, está efectiva- mente basada sobre hm hecho en extremo importante, pero que, á pesar de ello, en nada afecta al determinismo del fenómeno ni á su esencialidad, pues la herencia, en sí, en nada absolu- tamente cambia porque el carácter ó los caracteres transmi- tidos hubieran sido legados por los ascendientes ó adquiridos por los individuos. , Otro tanto tenernos que decir de la división de la herencia, aun más aceptada por los zootécnicos, en atávica, consanguí- nea é individual, porque tampoco se refiere en nada al gé- 100 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA nesis 'ni á la etiología del proceso hereditario. La transmisión, , pues, se verifica de la misma manera y por iguales motivos, cuando' los caracteres son étnicos ó de la raza, consanguíneos ó de la familia, ó simplemente individuales. No es más sólido el fundamento de las divisiones de la he- rencia en somática y psíquica, y en fisiológica y morbosa, por- ' que lo 'luismo en estos que en los anteriores casos, la heren- cia se cumple siempre con sujeción á la misma ley biológica. Los caracteres transmitidos podrán ser orgánicos ó funcio- nales, fisiológicos ó patológicos, pero la diferencia de ellos en nada ínfluirá sobre el mecanismo de la transmisión. ¿ Habrá necesidad de, consignar aquí que la división de la herencia en actual ó manifiesta y en latente ó potencial se refiere exclusivamente al hecho de que sean ó no visibles los caracteres? y si todo esto es positivo, ¿no estamos en el caso de ter- minar diciendo, con el genial y sabio zootécnico de la Escuela de Veterinaria de Altort, que no solamente no hay motivo para distinguir muchas herencias, sino ni aún para admitir si- quiera muchas [ormas de la misma herencia? y si lo qJle {mica y verdaderam'ente cambian son las condi- ciones en que se cumple el fenómeno de que tratamos, por fuerza habrá que decir, como el reputado maestro antes alu- dido, que la herencia, como la variación, es ,¿¿na,simple é in- divisible. / Caracteres hereditarios Todas las particularidades que ofrecen los seres, o~~amor- fológicas, fisiológicas, psicológicas; 'p,atológicas, etc., etc., tie- nen forzosaménte uno de estos dos orígenes: ó fueron lega- das por los ascendientes á los individuos que las presentan, ó adquiridas por ellos merced al influjo modificador de agen- tes no siempre bien conocidos. Caracteres legados. - Todos los correspondientes á este pri- mer grupo se transmiten con relativa constancia. Los que se vienen regando desde tiempo 'imneúl0rial, al través' de numerosas generaciones, tales como los genéricos y supragenéricos, y aun los específicos, en opinión de los crea- cionistas, se heredan continua é irremisiblemente. Aquellos que sirven para distinguir las razas y familias Ii- REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 101 siológicas, esto es, los étnicos y consanguíneos, sin dejar de ser hereditarios, no se transmiten, ó manifiestan al menos, con la misma constancia y fijeza; su herencia es, pues, -más in- cierta. La fidelidad, por 10 tanto, de la transmisión hereditaria, depende, en grap. parte, de la antigüedad del carácter. Por esto las parficularidades que son distintivas de los géneros, familias, órdenes, clases, tipos, etc., se heredan, como queda dicho, indispensablemente, en tanto que la transmisión no es tan segura cuando se trata de caracteres específicos, étnicos y consanguíneos. En las hibridaciones y cruzamientos suele ser frecuente observar la desaparición, durante un número indetermínado de generaciones, de ciertas particularidades características de las especies, razas y familias. Cierto que ·en la mayor parte de estos casos, en vez de desaparición, lo que hay es una verda- dera ocultación temporal de caracteres, motivada por el con- flicto hereditario, ó .por la influencia poderosa de agentes me- sológicos que actúan sobre los séres en sentido opuesto á la herencia. La reaparición del carácter perdido al cabo de un número variable de generaciones, es prueba evidente de que la trans- misión no se interrumpió, que fué continua, aunque latente ó sin manifestaciones exteriores. De todas suertes, la antigüedad de los caracteres legados, como dejamos expuesto, tiene positivo y marcado influjo, en igualdad de otras condiciones, sobre la constancia, fijeza y seguridad de la transmisión. - De este hecho, comprobado constantemente por la obser- vación científica, tendremos que hacer después numerosas aplicaciones en el estudio especial de los métodos de repro- ducción. Ca1'acteres adquiridos. - La herencia de estas cualidades individuales ha sido-negada por unos y admitida por otros. Entrambas opiniones son, si se consideran de una manera absoluta, igualmente exageradas, pues es positivo que mien- tras ciertas modificaciones que afectan á la conformación, cos- tumbres, hábitos y aptitudes, producidas por la infl uencia de determinados agentes cenogenésícos, se transmiten con rela- tiva constancia y seguridad, otras, que tienen el mismo origen, 102 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA no se legan nunca por herencia y desaparecen con los indi-- , viduos que las ostentan. No s on bien conocidas todavía las causas de estas difer en- cias, pero sí se ha observado que las variaciones intensas, profundas y durables, que afectan á las partes más elementa- les del organismo, son por lo general hereditarias, en tanto que no lo son aquellas superficiales y ligeras, que no alcan- zaron á perturbar la constitución del plasma germinativo. Sin duda por esto, los cambios acaecidos durante la vida em- brionaria y fetal, son hereditarios al más alto grado. La transmisibilidad, pues, de ciertos caracteres adquiridos es indudable, y en ella se han fundado los zootécnicos para lograr su;'; mayores triunfos en las reformas ganaderas. Las modificaciones impresas en la potencia digestiva y así- miladora, en la facultad de formar y acumular grasa, en la aptitud lactífera, en la precocidad, en el vigor constitucional, en el poder dinámico, en la velocidad de los movimientos, en la resistencia para la fatiga, en las cualidades de los ve- llones y plumajes, en el desarrollo del sistema muscular, en la reducción del óseo y en los aumentos y disminuciones de 'la corpulencia, son, entre otras más que pudieran aducirse, pruebas evidentes indiscutibles de la transmisión hereditaria é de los caracteres adquiridos, pues todas, obtenidas por la vo- luntad y bajo la dirección del hombre, se han hecho patrimo- nio de determinadas familias y razas. Prueba asimismo la posibilidad de que ciertos caracteres adquiridos puedan legarse por generación, la impropiamente llamada herencia morbosa, que, como ya sabemos, no es otra cosa que la reproducción en la prole de alteraciones y des- órdenes adquiridos por alguno de los progenitores en el curso de su existencia. Los caracteres patológicos no se reproducen' siempre en la misma forma y bajo la misma apariencia que lo estaban en el progenitor que los adquirió, pero esto se debe sólo á que 1a herencia de las enfermedades, como la herencia de los caracteres normales, puede cambiar en sus manifestaciones, sin que por ello se altere en nada el quid propium de su esen- cialidad. La intoxicación infección que sufren los seres en ciertos ó: instantes de su vida, por la penetración en su organismo de REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 103 substancias venenosas, ó por :el acúmulo de excretas resul- tantes de la desasimilación celular, y que pueden constituir graves procesos mórbidos, con Irecuencia hereditarios, evi- dencian también la posíbilidad de que se transmitan por, vía de generación muchas particularidades adquiridas por los individuos, bajo la acción cenogenésica del medio. Las distrofias elementales que se provocan por causas bien diversas y que se transforman en sus manifestaciones al le- garse por herencia de unos á otros individuos, son ejemplos elocuentes de la transmisibilidad de que venimos tratando. Cierto que un gotoso típico puede engendrar un asmático, un dispépsiccó un jaquecoso; que un alcohólico puede pro- crear un epiléptíco ; que un sifilítico puede producir un atá- xico; pero todos estos casos, corno otros muchos que pudié- ramos citar, únicamente demuestran que determinadas afec- ciones tienen un tronco común, provienen de un mismo vicio nutritivo y que la diversidad en sus manifestaciones depende sólo de circunstancias indeterminadas mesológicas ó indivi- duales. Por esto sostienen muchos patólogos que la enfermedad propiamente dicha no es lo que se hereda, sino. cierta dis- posición morbosa que permite se desenvuelvan diversas do- lencias, diferentes por su aspecto, pero semejantes en su fondo. La gota, la diabetes, la litiasis renal y hepática, .el reumatismo, la obesidad, la jaqueca, el asma, etc., etc., en- fermedades son que se encuentran en dicho caso, por cuanto todas corresponden al grupo artrítico (1). Las perturbaciones teratológicas sobrevenidas durante la vida intrauterina, por efecto de cambios acaecidos en el desarrollo embrionario y provocados por causas conocidas ó ignoradas, se hacen también con frecuencia hereditarias, cuando son compatibles con la existencia de los seres. De individuos nacidos accidentalmente con deformaciones más ó menos teratológicas, proceden no pocas de nuestras actuales razas domésticas. Corno ejemplos, citaremos las va- cunas mocha, del Paraguay, [ramqueira, del Brasil y ñata, d~ (1) Los patólogos veterinarios consideran como alteraciones hereditarias la ninfoma- nía, la epilepsia, la inmovilidad, el tiro, la parálisis de la laringe (corta de resuello), el enfisema pulm onar , la catarata, Iañuxión periódica de los ojos, la miopia, la presbicia, la melanosis, la.enfermedad del navicular, diferentes afecciones del aparato circulatorio, va- rias enfermedad~s cutáneas, los tumores óseos (sobre todo el esparavan Y la corvaza) y otras muchas dolencias que sería prolijo enumerar. ·104 -REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA Chile; las lanares sedosa, de Mauchamp y yung-ti ó sin orejas;' la de cerda monodáctila, la canina de patas cortas ó de los -zarceros, la felina de cola rudimentaria, la' de gallinas espa- ñolas de cara blanca y grandes car-únculas y la de palomas vol- teadoras de cara corta. Existen, pues, múltiples particularidades orgánicas y fun- cionales, más ó menos monstruosas, que se reproducen por herencia con relativa fijeza; particularidades que fueron ori- ginadas durante la vida intrauterina, por el influjo de condi- ciones físico-químicas mejor ó peor conocidas. Encuéntrase en este caso la polidactilia, las irregularidades de la dentición, la asimetría craneana congénita, las desviaciones de la colum- na vertebral, los apéndices congénitos de las orejas y del cue- llo, las anomalías de la piel, el albinismo, la gemeliparidad y tantas otras deformidades que vemos reproducirse con gran constancia en la mayor parte de los miembros de ciertas familias. Las mutilaciones accidentales ó intencionales compatibles con la vida y con la facultad reproductora, no son por lo ge- neral hereditarias; pruéb.alo el que no ha bastado la antigua costumbre de cortar la cola á muchos caballos, ovejas y pe- ITas; la de amputar los cuernos á las reses vacunas en algu- nos países; la de ejecutar la misma operación en las orejas de los perros de ciertas razas; la de suprimir la cresta y barbas en los gallos de pelea y la de circuncidar desde .i= tiempos de Moisés y Mahoma á los judíos y musulmanes, para que se transmitan por herencia las modificaciones morfoló- gicas que por tales medios se determinan. Sin embargo, si las mutilaciones son profundas y lesionan partes delicadas del organismo que no pueden regenerarse, los cambios anatómicos y funcionales acarreados por ellas pueden llegar á transmitirse con cierta fijeza. En apoyo ele esta afirmación citaremos las clásicas y célebres experien- cias ejecutadas por Brown-Sequard en 'los conejos y cobayos y que sirvieron para poner fuera de duda la transmisibilidad por vía de generación de las lesiones epileptíformes. - Las conejillas de Indias hechas epilépticas por este notable experimentador, mediante la hemisección de la médula espi- nal, engendraron hijos epilépticos como ellas. Seccionando el simpático á los .cobayos jóvenes. en la re- -REvisTA VETERINARIA DE ESPAÑA 105 gión cervical, se han producido también alteraciones tróñcas en el ojo correspondiente al lado en que se ejecuta la opera- ción y un retraso bastante ostensible en el desarrollo del cere- bro y de la cavidad craneal. Estas alteraciones nutritivas oculares é hipotrofía cráneo-cerebral, se ha comprobado re- petidas veces que son hereditarias. Por estas interesantes investigaciones, Brown-Sequard pudo formular una conclusión de gran importancia para los estu- dios zootécnicos y que está en perfecta armonía con todo .10 que venimos exponiendo; héla aquí: cuando los filetes ner- viosos seccionados loqrar: reqenerarse, la lesión no se tromsmite á los descendientes, en tanto que será hereditaria en el maqor núsnero de 'casos, si la regeneración no pudo tener luqar, Por esto, sin duda, las mutilaciones acompañadas de fuer- tes magullamientos de tejidos, ó seguidas de profunda gan- grena y abundante supuración, así como de cualquier otro transtorno que repercuta en el sistema nervioso central, se transmiten con bastante constancia. De entre los muchos y curiosos casos de mutilaciones ac- cidentales que se hicieron hereditarias y que la ciencia tiene recogidos, entresacaremos algunos de gran significación, en apoyo de. lo que venimos sosteniendo. Una gata, que estaba en avanzado estado de gestación, per- dió, por un accidente, dos tercios de su cola; algunas sema- nas después parió tres gatitos: uno con la cola normal otro la cola corta y un tercero sin cola. - REUL. Una vaca bretona, que se cayó al fondo de un. precipicio y se descornó á ras del frontal, engendró, desde aquel mo- mento, todos sus hijos mochos. - REUL. Otra vaca de 3 años que, á consecuencia de una inflama- ción supurativa, perdió un cuerno, fué después madre de tres terneros que tuvieron también el cuerno del mismo lado ru- dimentario y representado por un tumor duro y movible. - A. TAER.. . Una yegua de carr-era, llamada Masearada, chocó con gran velocidad, encontrándose en la ter-cera semana de la preñez, contra un manzano y, á consecuencia del golpe recibido en 'el lado izquierdo de la cabeza, le quedó una fuerte depresión al nivel del lagrimal con hundimiento ele la apófisis orbitaria y atrofia del globo del ojo. En este caso no hubo ninguna ma- nifestación que' hiciera sospechar transtorrios en los centros 106 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA nerviosos y, sin embargo, nueve meses y medio después del accidente, la yegua parió una potra que tenía deprimido el lagrimal izquierdo y la apófisis orbitaria del mismo lado- y notablemente atrofiado el ojo. - L. HELLO .. En resumen: de todo cuanto precede se desprende que los caracteres adquiridos por los individuos en el curso de su vida, ó á lo menos algunos de ellos, pueden transmitirse por generación, <;:omo. desde luego suelen transmitirse los que les legaron por herencia sus ascendientes. Un caso de fístula duodenal artificial en el caballo (1) POR EL PROF. DR. RICHTER de Dresde El estudio 1 de la fisiología de la digestión ha progresado de modo singular á partir del momento en que se comenzó á obtener directamente los jugos digestivos, por medio de Iís- tulas temporales ó permanentes, practicadas en los animales en experimentación. Estas operaciones que, con el tiempo, han alcanzado gran perfec-ción, se han practicado sobre todo en perros, conejos, cobayos y, más raras veces, en los rumian- tes y aves [cf. Pawlow (2) y Cyon (3)J. Que yo sepa, todavía nadie. ha practicado 'Una Iístula en el intestino del caballo, con el fin de hacer investigaciones fisiológicas. Por esta razón, el caso que voy á relatar, acaso sea el primero de ellos. Prac- tiqué la operación en la clínica quirúrgica que dirige el Prof. Dr. Róder en la Escuela Superior de Veterinaria de Dres- de, á instancias del Prof. Dr. Ellenberger, director del Insti- tuto de fisiología de la misma, quien se proponía investigar algún punto de la digestión. Expongamos primero las conexiones anatómicas del duo- deno del caballo, para podernos dar más clara cuenta del sitio por donde mejor puede ser atacado quirúrgicamente. EIlenberger y Baum (4) se exp-resan del siguiente modo res- (1) Este trabajo lo envió su autor expresamente para esta REVISTA, inmediat~mente de publicarlo en los AI·chiv·f. u/issensch, u. pr akt Tierñeilk, Bd, 33, 1907. (2) J. P. Pawlow. Die Arbeit del' Verdaungsdriisen. Wiesbaden, 1898. (3) E. Cyon. Methodik der Physiologíschen Experimente und Vivise}¡tíonen. Gies- sen, 1876. (4) Ellenberger y Baum. Topographiscñe Anatomie der 'Pferdes. Tomo I1I, pág. 5 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 107 pecto al trayecto y á la posición del intestino delgado del caballo: «El duodeno, desde el estómago, se dirige hacia la derecha, en un plano transversal que pasa por entre las décima y un- décima costillas, hasta cerca de la pared derecha del abdo- men. Esta pared (por medio del diafragma) recibe el duodeno á nivel del espacio intercostal décimotercio ó décimocuarto y á veces hasta del duodécimo, en el límite entre el segundo y el tercer quinto de la altura del tronco, medida desde la colum- na vertebral. Desde este sitio, el duodeno marcha por la pa- red derecha 'del abdomen, (es decir, por el diafragma) y entre éste y el fondo del intestino ciego, generalmente, un poco por debajo del riñón derecho y, más raramente, casi en la misma dirección de éste, hacia la pelvis y algo hacia arriba, de modo que viene á estar colocado. entre un plano transversal que pase por la parte más posterior de la última costilla (que corresponde á nivel del cuerpo de la tercera vértebra lum- bar), el fondo del ciego, el borde lateral de los músculos, lum- bares y la paredabidominal derecha. Desde este lugar, y á nivel del plano transversal que pasa por la tercera vértebra lumbar, el duodeno se dobla casi en ángulo recto hacia la izquierda, marcha por el plano que pasa por entre las vérte- bras lumbar-es tercera y cuarta, y 'en conexión con los múscu- los lumbares y los grandes vasos, por una parte, y el ciego y el colon por otra, se dirige hacia el plano medio, en donde se continúa con el yeyuno.» Según acabamos de ver, el duodeno es bien accesible sólo cuando se hálla entre el fondo del intestino ciego y la pared de- recha del abdomen. En este sitio se hizo, por ende, la fístula. La marcha de la operación fué la siguiente: El animal, - yegua ligera, de 156 cm. de alzada y unos 20 años de edad, - después de recibir 0'3 gr. de clorhidrato de morfina en inyección hipodérmica, fué fijado en la mesa de operaciones y cloroformizado. El campo de la operación fué jabonado, afeitado, cepillado y lavado minuciosamente con alcohol en la extensión de un rectángulo formado por la línea media del dorso, una horizontal que pasara unos ocho dedos por encima de la babilla, una perpendicular que pasara por el borde posterior de la décímatercíacostílla y otra que pa- sara cuatro dedos por detrás del punto, saliente de la cade- ra. Por encima de todo el lado derecho del animal, á excep- ción de la cabeza, cuello y extremidades, colocóse un lienzo estéril, que se fijó á la piel por medio de broches de sutura. En él se hizo un agujero circular de unos 20 cm. de díámetro, 108 REVISTA: VETERINARIA DE ESPAÑA en la zona correspondiente· al ijar derecho y de modo que de- jara libre sólo el campo estrictamente operatorio. Ahora, en la bisectriz del ángulo formado parla última costilla y los extremos de las apófisis transversas de las vértebras lumba- res y á 3 cm. del vértice, se hizo una incisión .de 6 cm. de longitud al través de la piel y de los tejidos conjuntivo y muscular subyacentes, hasta llegar al peritoneo, en donde te- nía sólo 4 cm. Por esta herida, y mediante una pinza de bo- tón, cogíóse al duodeno, se le apartó del fondo del ciego y se le sacó fuera parta que pudiera ser cómodamente suturado á los labios de la incisión. Para este fin, se hizo á lo largo del intestino una incisión , de unos 3 cm. que interesaba la serosa y la muscular, y cuyos bordes fueron suturados con broches al ángulo inferior y á la parte interna de la herida de la pared abdominal. El ángulo supenior fué suturado con puntos profundos ', Después de que- dar así cerrada de 11,UeVO cavidad peritoneal, hízose una la incisión de unos 3 cm. en la parte accesible de la mucosa duo- denal y sus bordes fueron suturados á la piel con broches co- locados entre cada dos de los que unían las capas muscular y serosa con la pared abdominal. Y con esto quedó terminada la operación de la fístula. En la abertura de la misma, y para evitar que se retrajera, iI~troduje una pelota montada en 'una pequeña placa metálica, y todo ello lo recubrí con un ven- daje estéril, La sujeción del vendaje la obtuve- por medio de una cincha que, para evitar que se deslizase hacia atrás, uníase á un petral por medio de dos correas que partían de los puntos correspondientes á las líneas medias, dorsal y ven- tral, respectivamente. EXTRAOTO DE LA HISTORIA OLtNlOA. - Cuando el paciente vol- vió en sí, se le puso una inyección de éter alcanforado, para combatir su debilidad cardíaca, ya existente antes de la ope-. ración y aumentada después de ella. Luego se le puso un aparato de suspensión y se 'le colocó en un box. Una h?ra después recibió, en enemas, unos dos litros de agua y otros dos de una emulsión de harina de avena, que retuvo en su mayor parte. 1.o día después ele la operacum. - El estado general no se altera, el pulso es más fuerte, la respiración normal, la temperatura, por la mañana, temprano, de 38'80 C. La herida muestra una ligera hiperemia de la mucosa: ésta se limpió del moco intestinal que la recubría por medro de Una solución de oxícianuro de mercurio al 1 por 1,000 y luego se cubrió REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA lO? . con un vendaje estéril,como después de la operacion. Por la mañana, al mediodía y. al anochecer, recibió, en lavativas, dos litros cada vez de emulsión de avena. La temperatura fué, al anochecer, de 38'70. Fué curada de la herida: 2.0 dia. - Se halla bien. Temperaturas de 37'40 (mañana) y 38'30 (anochecer). Se la curó dos veces. Se le administró 50 gr. de peptona y 100 gr. de azúcar de uva en 3,500 gr. de agua, por la fístula, dos veces al día (por la mañana y al caer de la tarde) y por el recto, además, emulsión de avena. 3.0 día. - Está bien. Temperatura, respectivamente, de ' 38'50 y. 38'20. Alimentación por la fístula y, curación como en los días anteriores. En la parte más declive de la herida se ha formado una pequeña bolsa llena de papilla intestinal. Se la hiende en una pequeña extensión. 5.0 día. - Temperaturas de 37'80 y 38'10. Como parece ya adherido el contorno de la fístula, se quitan algunos pun- tos de sutura. Se advierten, sobre todo hacia la parte decli- ve, algunos pequeños trozos necrosados del borde cutáneo y se los extrae. Por la. fístula se administra con los líquidos nutritivos y cada vez 5 gr. de sal de cocina y de fosfato pri- . maria de cal, 50 gr. de peptona y '150 gr. de azúcar de uva, disueltos en algunos litros de agua. . 6.0 día. - Estado normal. Temperaturas de 37'90 y 37'60. Entre algunas capas de la pared abdominal hay, en el con- torno más inmediato á la boca de la fístula, algo de con- tenido intestinal que se deterge por medio de una gasa mo- jada en la solución de oxicianuro. Los bordes de la herida se espolvorean con xeroformo. Como alimentación, recibió, por la fístula, las mismas soluciones de los días preceden- tes y por la boca un litro aproximadamente de avena tritura- da y mezclada con agua. ·7.0 día.· - Estado bueno. Temperaturas de 37'20 y 38'30. La salida y el acumulo de moco intestinal, y la tracción que ejerce et duodeno sobre la pared del abdomen á que se halla unido, han fraguado una pequeña cavidad debajo de las apófisis transversas de las vértebras lumbares. Esta cavi- dad se deterge y rellena con gasa todos los días. El animal recibe dos litros dé avena triturada y las disoluciones ali- menticias'por la fístula. 9.0 día. - El estado apirético del animal permite que se le dej-e cinco minutos en' libertad. Para curarle mejor, se hace, á irnos 5 cm.r detrás del sitio de la operación, una se- gunda abertura. 10.0 día. - La herida, desde este día, es rociada cosa de . una hora con agua caliente. 11 y 12 días .. - En 'vista de que la cavidad de la herida se mantiene abierta, y aun se agranda 'Y determina necrosis en los tejidos de las capas.más finas, especialmente hacia la parte ventral, por el influjo desfavorphle que la trituración no REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA alimenticia ejerce, se prescinde de administrar avena tritu- r~a. _ 13 día. - El estado general no varía: 37'80 y 37'20. El ani- mal recibe de nuevo dos litros de avena triturada. 14 día. - Hallándose normal, amanece á las 8 con sólo 36'60. Se le administran cuatro litros de avena triturada. Cu- ras y alimentación artificial como las otras veces. Al anoche- cer, 37'40. , 15 día. - Amanecer, coma; mediodía, muerte. Para completar la descripción transcribo á continuación el protocolo de la necropsia, practicada en el Instituto patoló- gico de la escuela: Hábito exterior. - Cadáver mal nutrido; superficie del 6uerpo sin nada de particular, excepto en las regiones lum- bar é ilíaca derechas en las que presenta dos heridas opera- torias de las cuales la anterior tiene 8 cm. de largo por 3 de ancho y la posterior 5 por 2. Los bordes de las mismas están lisos y se hallan, en parte, cicatrizados y recubiertos por una pequeña cantidad de una papilla fluida' y amarillenta. Los pelos de las inmediaciones de las heridas faltan y,' en parte, la epidermis. Las aberturas 'naturales nada ofrecen de particu- lar. Parte posterior arruinada; tejido subcutáneo pobre en grasa;' músculos rojo-morenos, de consistencia firme. Sangre mal coagulada en las yugulares, rojo-obscura, opaca. Cavid(¿d torácica. - Diagnóstico: miocarditis parenquima- tosa, edema pulmonar. . Cavidad abdominal. - Contiene dos litros de un líquido amarillo-rojizo," algo turbio é inodoro.' Peritoneo parietal liso, brillante, transparente. Falta la capa de grasa' peritoneal y en su lugar se advierte una icapa verde oliva de tejido con- juntivo. Posición de las vísceras, normal. El duodeno apa- rece en el borde caudal del riñón derecho unido con la pared abdominal en la extensión de una moneda de cinco pesetas. Esta parte corresponde á la boca de la herida operatoria, por la cual se puede introducir fácilmente 'Una sonda lo-mis- mo hacia el estómago que hacia atrás. El paso entre la por- ción duodenal que hay delante y detrás del punto operado, también ofrece paso perfectamente libre. La abertura de la fístula duodenal viene á tener el tamaño de medio duro. Sus bordes aparecen cicatrizados con los respectivos de la herida cutánea. por un tejido de granulación liso. Hacia dentro de la herida operatoria se ve una depresión bursiforme de unos 8 cm. de profundidad en la que se hallan capas de gasa. Una vez quitadas, aparece la pared de esta bolsa cubierta de un tejido de granulación gris-rojizo. El estómago está modera- damente lleno del contenido normal. El intestino delgado contiene una papilla clara y morenuzca ; el grueso está bas- REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 111 tante lleno también de un contenido claro, pero normal. Por lo demás, estómago, intestinos y demás órganos del abdomen nada especial presentan. La preparación de la fístula está expuesta en el Museo de la Clínica quirúrgica. El animal en que se hizo el experimento, como se ve por la marcha de la enfermedad y de la temperatura, y por el re- sultado de la necropsia, no falleció á consecuencia de la ope- racio«, precieamenie; sino que ésta sólo aceler-ó la muerte del ;.animal, ya viejo y débil, debilitándolo más. El caso enseña que, si se dispone de una sala de operacio- nes moderna, la laparotomía se puede intentar también en el caballo con probabilidad de éxito. Trad. por P. F. TRABAJOS TRADUCIDOS Consideraciones generales acerca de las enterltls POR C. CADEAC profesor de la Escuela de Veterinaria de Lyon Las enteritis son inflamaciones parciales ó generales de la mucosa intestinal; casi siempre generalizadas como la· causa que habitualmente las determina: una agresión microbiana. La enteritis localizada es' producida casi siempre por pará- sitos ó por cuerpos extraños. A estos tres órdenes de causas, ó sean microbios, parásitos y cuerpos extraños, hay que añadir los agentes tóxicos. Los variados venenos irritantes producen enteritis generalizadas, pero esos productos que agotan su ac- ción en el intestino han determinado efectos más intensos en los primeros segmentos del tubo digestivo, de manera que su 'acción vulnerante sobre el epitelio intestinal es de ordinario superficial, abre la puerta á los microbios y prepara infec- ciones secundarias. De aquí las enteritis toxiinfecciosas. En cuanto á los venenos vegetales, éstos originan de ordinario una intoxicación general que afecta más al sistema nervioso que al aparato digestivo. . En la gran mayoría de los casos de enteritis los microbios Juegan un papel preponderante y con ellos se resume la etio- logía esencial de estas inflamaciones en todos los animales. El cuerpo extraño, el parásito, el veneno, todos los agentes / 112 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA irritantes, sirven de introductores á los elementos microbia- nos. Estos aprovechan un terreno abonado y bien adaptado para fijarse en él. Hay, pues, algo. más que todo esto: es el terreno. El terreno es el vasto campo intestinal que ejerce influen- cia sobre el organismo del mismo modo. que éste lo hace con él. En estado normal no hay otro que esté mejor defendi- do contra las invasiones microbianas. Una barrera epitelial, moco segregado en abundancia, un antiséptico, la bilis, un aparato linfático riquísimo, el fagocitismo incesante para apri- sionar los microbios asaltantes é invasores y los movimientos peristálticos más ó menos rápidos para evacuar todos los pro- ductos irritantes: tales son los elementos principales de esa defensa. Merced á ellos el organismo conserva la salud, no obstante el contacto permanente de una vasta mucosa con un medio séptico plagado de microbios. La mayor parte de ellos atraviesan el tubo digestivo: les hallamos en los alimen- tos y bebidas, son huéspedes del tubo digestivo y lo mismo, se encuentran en los animales sanos que en los enfermos. Indiferentes al parecer, inofensivos mientras no abandonan el canal intestinal, son capaces de producir la muerte tan pron- to como pasan á la sangre y más todavía cuando se les íntro- duce debajo de la piel. No son específicos esos microbios, pues se les halla en to- .dos los conciertos patológicos del organismo y se evaden del intestino para tocar todas las piezas y desarrollar los pro- cesos más variados; la bacteriología observa su presencia en los órganos y en los tejidos, sin que pueda explicar su acción patogenética. La enteritis señala algunas veces el comienzo de su exodo, é lo resume por completo, y puede sumarse á una manifes- tación visceral que es la expresión de la llegada de esos gér- 'menes al término de su emigración. Entonces la enteritis es una asociación banal de la enfermedad orgánica: pneumoen- teritie, enterohepatitis, etc. No faltando jamás semilla, microbiana. en el intestino, la etiología de las enteritis sería de las más sencillas si no fue- ra preciso penetrar las causas ocasionales, ó sea las condi- ciones que favorecen la infección y que transforman los hués- pedes indiferentes, tolerados, en agentes nocivos, infectantes é insoportables. Con seguridad, el animal no' capitula mientras , un producto tóxico no haga caer la muralla protectora de su mucosa, mientras haya conservado íntegramente sus de- fensas orgánicas y íagocitarias. Toda la etiología de las ente- ritis se halla.. pues, contenida en la determinación de las in- fluencias que tr-ansforman los microbios, de ordinario .indi- ferentes en microbios morbíterentes. Algunas son conocidas, mas es imposible precisarlas todas. Un cambio de poca im- portancia puede alterar la salud de que goza el organismo REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA \l3 en este estado efe paz armada y hace estallar la guerra, es de- cir, la inflamación intestinal ó la infección general. Una per- turbación física, química, dinámica, hace á los animales aptos para cultivar una ó más especies. Experimentalmente, la refrigeración determinada por la ventilación, suprime el fagocitismo y provoca infecciones mi- crobianas generalizadas; un agente irritante,cáusti.co como el tártaro eetibiado, asegura el exodo de los microbios sépticos y produce una septicemia; el agotamiento que determina el surmenaqe, hace flaquear todas las resistencias, suprime todas las protecciones y es el preludio de las enteritis, de las in- fecciones viscerales y generales. Son, por decirlo así, causas tangibles de la evasión de los gérmenes intestinales; pero exis- ten otras desconocidas y que igualmente son capaces de pre- parar el decaimiento del, aparato digestivo. Los transtornos orgánicos, nerviosos, los éxtasis alimenti- cios, las obstrucciones, son fuentes activas de semejantes éxodos microbianos. El organismo, siempre amenazado, sale victorioso mientras no' los recibe más que en .pequeño núme- ro, dejándose infectar así que la invasión es prodigiosa ó el fagocitismo se debilita. Un mismo individuo, Un mismo terre- no, refractado ayer á los atentados de esos diferentes agentes infecciosos, sucumbirá mañana. Son tanto más peligrosos, cuanto que, á pesar de su permanencia perpetua en el orga- nismo, jamás confieren inmunidad. Si ello fuese al revés, un suero destinado á combatir 'todas las incursiones microbia- nas ligadas á la vida ordinaria, prestaría más servicios qu'e' todos los sueros especializados. Pero aunque estos gérmenes no vacunen, parecen, no obstante, perder una parte de su ca- rácter agresivo desde el nacimiento hasta la muerte. Las in- fecciones intestinales son tanto más graves cuanto más joven es el que las padece, pues el organismo se acostumbra poco á poco á albergar esos microbios. El aclimatamiento es acos- tumbrarse á los microbios de un país. La flora' microbiana del intestino es muy rica; pero no todas las especies tienen igual importancia; allá, lo mismo que en las naciones, domina el pueblo inofensívo; únicamen- te cuatro familias se disputan la preponderancia del mal que pueden hacer, y éstas son: los estafilococos, los estreptococos, los colibacilos y las bacterias bipolares, susceptibles de jun- tarse á ellas el bacilo de la necrosis ó accidentalmente la serie de microbios patógeIlos de su estado. Estas son las familias que cubren el tubo digestivo, vulgares todas, saprofitas, siempre dispuestas á convertirse en patógenas. La enteritis es ta primera manifestaci6n de esta propiedad adquirida; no es única; el intestino no es para esos microbios un campo cerrado, todos pueden. atravesarlo y lo atravie- s:;m indistintanlente; los quilíferos no. los eligen nunca, pu- diendo por esto originar lesiones en -todos los órganos. Ora' 114 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA las localizaciones crgamoas van precedidas de lID alerta in- testinal que denuncia su entrada: es la enteritis; ó bien su paso á través del intestino se hace silenciosamente. La enteritis, pues, puede ser prefacio de infecciones ge- nerales ó locales del organismo, ó también puede ser con- secuencia de ellas. Es la infección general ó la enfermedad de un órgano que se complica de una enteritis ; en ambos. casos, el organismo intoxicado por las toxinas segregadas por ese microbio infeccioso, hace del. intestino un verdade- ro emunctorio, un aparato de eliminación de todos sus prin- cipios tóxicos. Estos venenos preparan una infección local secundaria del intestino cuando no provocan diarrea por mediación' del sistema nervioso. Esta diarrea saludable harre los microbios y toxinas y pre- serva al organismo de nuevas infecciones é intoxicaciones. Toda infección sanguínea 'corre peligro de complicarse con enteritis; luego esta inflamación, alterando el epitelio, vas- cularizando el intestino, favorece la reabsorción de produc- tos tóxicos y de microbios, preparando, á su vez, nuevas in- fecciones de la. sangre y nuevas complicaciones. Es el círculo vicioso por excelencia: toda enteritis se complica forzosamente de infección sanguínea. Y la' infec- ción de la sangre de la venal porta es el preludio de la in- fección del hígado; el estado infeccioso del hígc¿do' es. una consecuencia natural de la, infección intestinal. Microbios y toxinas del intestino, vehiculadas por la vena porta, á menudo ocasionan hepatitis tóxicas. Nada tan fre- cuente como hallar el hígado alterado á consecuencia de di- ferentes afecciones intestinales: inflamaciones, obstrucciones alimenticias, oclusiones variadas. El tinte subictérico de las mucosas es la primera manifestación de que el hígado entra en escena y pronto se observa un estado tífico más ó menos acentuado si la autointoxicación intestinal y la insuficien- cia hepática persisten. La intoxicación biliar se une á otras diferentes autointoxicaciones intestinales y les imprime á to- das esta sideracíón característica del. estado tifoideo denun- ciada desde luego por una ictericia tóxica. La estupefacción de los enfermos, la depresión ner\viosa, la debilidad muscular, los transtornos oculares, así como los circulatorios, derivan directamente de ella; los animales parecen intoxicados por el opio. La' ictericia tóxica no es la única prueba de esta toxí- infección, sino que además pueden observarse transtornos se- cundarios por parte de los riñones (albuminuria) de los pul- mones, pleuras y articulaciones. Los productos tóxicos procedentes de las fermentaciones microbianas, no resumen del todo la autointoxicación diges- tiva; hay otro envenenamiento resultante de la insuficiencia glandular. De ninguna manera podemos olvidar el papel antitóxico de las glándulas intestinales, como tampoco el' REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 115 de \ las glándulas tiroides, paratiroides, cápsulas suprarre- nales, etc. I Las paredes del intestino contienen substancias. tóxicas: los extractos de intestino tienen una acción convulsiva é hípoten- síva, La supresión de la acción del intestino va seguida de una insuficiencia glandular cuyos efectos son análogos, ó de igual orden, á los que resultan de la supresión de otros órganos glandulares. , . Las variadas autointoxícaciones intestinales proceden, á la vez, de esa insuficiencia glandular, de los venenos procedentes de los alimentos, mezclados á ·l.as toxinas segregadas por cua- tro familias microbianas de las que conviene estudiar el grado de participación que tienen en los transtornos que ocasionan, Cuando el mal está hecho, nos damos' por: satisfechos con saber quién ha sido- el autor. En esta información, á falta de pruebas, agrupamos las presunciones de culpabilidad que pesan sobre los estrepto- cocos, los estañlococos.. colibacilos y bacterias bipolares. To- dos son huéspedes habituales del tubo digestivo, como los alimentos y bebidas son esencialmente polimbrfos y suscep- tibles de adquirir fácilmente variadas .pr'opiedades patógenas. a) El estreptococo merece ser llamado: «el microbio que en todo se mete»: Ora dispuesto en largas ó '011 cortas cade- nillas, en forma de granos aplastados ó de pequeños coccus, sus razas son de tal modo transformables que, por lo mismo, pueden hallar en todas partes un terreno apropiado para s11 colonización primitiva ó secundaria. Aparece en el intestino 'á las pocas horas del nacimiento y ya no lo abandona nunca. Sus ataques son tan variados como inesperados. Todo depende del terreno; el estreptoco- co gana en actividad lo que pierde el terreno. Cada animal reacciona ante él según su estado actual de oportunidad morbosa; cada estreptococo puede, dentro ó fuera del tubo. digestivo, al abrigo del aire ó en contacto con él, adquirir propiedades biológicas y patógenas variables, y producir di- ferentes efectos. Por esto conserva siempre su abolengo que permite asignar un mismo tronco á todos los estreptococos. Sus diferentes tipos son susceptibles, en razón de las va- riaciones de su irulencia, de engendrar 'diversos tipos clíni- cos de enteritis. El enierococo del hombre no es más que un estreptococo agrupado en diplococos, en tetradas, en montones estañlo- cócíoos, . . . b) El estafilococo piógeno, con sus diferentes variedades, constituye una familia cuya virulencia se exalta con facilidad. Sus elementos .están agrupados de un modo característico; forman montones irregulares que se han comparado á los de un racimo; de aquí el nombre genérico de estafilococos. El estafilococo elabora productos que favorecen la infección 116 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA merced á una acción -inmediata, tóxica, por parálisis del sis- .tema vaso dilatador ; su acción patológica es complej a; su in- gerencia fuera del tubo digestivo se halla demostrada en ta- osteomielitis yuxtaepíñsaria, en las infecciones generales, la adenia J' las hemorragias múltiples. e) El bacteriusn coli commume ó colibacilo es el repr esen- - .tante de la familia microbiana reinante en la cavidad intesti- nal. Se le encuentra desde la boca hasta el ano. Las materias fecales de los animales dan á menudo cultivos puros de este microbio. Seha evaluado en 12 ó 15'millares la cifra de coli- . bacilos que el perro y sobre todo el hombre eliminan dia- riamente por la vía intestinal. Penetra en el tubo digestivo. -con el primer sorbo de la lech'e, y ya' no, lo deshab'ita más. Es de tal modo polimorfo, que él, ó sus derivados, los para- ·colibacilos llegan, de un lado, hasta el bacilo de Eberth, y de -otro;: hasta las bacterias ovoides. En efecto, unos tras otros adquieren la forma de bacilos ligeramente adelgazados en -sus extremos, uniformemente coloreados, la forma llamada de lanzadera, provista de un espacio central claro, la de cocos ovoides y de filamentos en los cultivos jóvenes y de granos redondeados en los cultivos viejos. Es indistintamente aer-o- bio ó anaerobio, hace fermentar el azúcar, coagula la leche -J' se porta como un comensal nocivo, pues elabora toxinas y ocasiona autointoxicaciones .y autoinfecciones. Las autoin- fecciones afectan al tubo digestivo y se manifiestan en todos los animales por enteritis diarreicas y disentéricas; las auto- infecciones pueden afectar al hígado, pulmón úotros órga- nos, etc., pero no á las articulaciones. Cuando el colibacilo penetra en la sangre, Ira cotibaciiemia, que complica las ente- ritis, explica la posibilidad de las determinaciones viscerales {endocarditis, pleuresia, etc.). La autointoxicación que ocasiona con sus toxinas es toda- -vía más temible. Los síntomas que por esta intoxicación expe- rimental se 'Observan en el conejo ofrecen, cuando menos, dos fases: la pr-imera se caracteriza por debilidad muscular que lle- ga á producír la resolución completa con temblores fib'rilares, midriasis, anestesia cutánea y sensorial, soñolencia progresi- va que termina en coma; la segunda, además de sacudidas convulsivas, produce híperexcitabilidad refleja y diarrea.' . En ulgunas ocasiones puede observarse también una cri- sis tetánica mortal. Además, sus toxinas ejercen una acción vulner ante sobre el tubo digestivo; los animales intoxicados por infección sanguínea presentan un estado congestivo, in- flamatorio acentuado del intestino, que se halla plagado de ulceraciones y de. escaras. No solamente puede el colibacilo infectar el organismo é fntoxícarlo ; puede también destruir la barrera epitelial del intestino, juntarse á todas las otras infecciones y preparar otras nuevas, REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 111 d) Las bacterias ovoides, bacterias bipolares ó pasieurella, huéspedes habituales cl«l intestino, proceden, como los estrep- tococos, de un microbio único, se convierten en patógenos tan fácilmente como él, se adaptan y exaltan corno él por pasajes sucesivos en los organismos vivos y acaban por adquirir pa- recido de gérmenes especialesiá cada especie, en que han logrado aclimatarse. Las agresiones de .esolS microbios no.' tienen lugar, propiamente hablando, en el intestino; los pas- teurella tienen una afinidad especial para la sangre y las si- noviales arücularesó tendinosas. Esos microbios no entran en escena de rondón, sino que permanecen en el umbral del organismo y aprovechan tanto ómás que "los otros las causas de depresión físicas, químicas ó microbianas para in- vadirlo; el surmenage, la: intoxicación, .las enfermedades ge- nerales microbianas, sean cuales fueren, atraen los pasteurella hacia la - sangre; la enteritis se complica de infección. de la sangre, de estados infecciosos del hígado y otros aparatos de la economía: Sus toxinas son-peligrosas. En el caballo, la inoculación iniraoenosti del á 2 centí- metros cúbicos de cultivo en. el peritoneo, puede ocasionar la muerte por intoxicación en algunas horas; la temperatura' al- canza hasta 41'50; las mucosas adqui er en, un tinte de caoba vieja, los ojos parecen hinchados y á .veceS lagrimosos; los animales presentan enteritis y cólicos; los edemas aparecen con bastante frecuencia en varias partes del cuerpo y especial- mente en los miembros. Si el aninlaldebe curar, los síntomas desaparecen poco á poco; mas no es raro ver cómo de un modo brusco aparece la ictericia ó las sinovitis dolorosas. Al hacer -la autopsia se halla una' sangre negra, no coagu- lada, los músculos son, como cocidos, el hígado es violáceo y la mucosa intestinal congestionada. El pericardio contiene 'un líquido cetrino, límpido ó rojizo, turbio. También pueden verse petequias en las vísceras y las seros as ; éstas pueden ofrecer señales de comienzos de inflamación. (LigniE;res).. .. . . En 1a ternera, una inyección de ~ centímetros cúbicos de cultivo en la yugular, la mata en cinco ó seis horas. Los pas- teurella segregan, ,pues, substanciaséminentemellte tóxicas. . Estas son las principales fuentes de las infecciones intes- h;lales y de las infecciones generales de saprofitos que se con- vierten en -infectantes. El equilibrio, merced al' cual diferentes organismos de los animales'y de los microbios viven en común, se rompe á me- nudo á favor de éstos últimos. A cada falta de equilibrio corresponden diferentes grados de enteritis ó de infecciones generales. '!'odas las condiciones susceptibles de conducir 'á esas in- vasiones de microbios intestinales, son causas ocasionales de , . 118 REVISTA VETERINAR1A DE ESPAÑA enteritis, de enterohepatitis, de estados, tíficos y otras enfer- medades, etc, Empero, las causas vivas de estas enfermedades residen en el intestino de una manera permanente, El tubo digestivo oculta como en un matraz de cultivo, permeable; gérmenes de muchas enfermedades, que estallan bajo las for-mas más variadas según el grado y género de predisposición, cada vez que, el .hombre ó el .animal á consecuencia de una depresión consienten .en cl..ej?-~einfectar, Siempre hay .tentativas de infección que aborlan; siempre hay enteritis e infecciones generales esbozadas apenas, aun cuando la difusión de los agentes patógenos ó saproñfícos quede impedida. No es el medio exterior, ni los alimentos ni bebidas á quienes hay que recriminar de un modo general como causas de estas enfermedades esporádicas ó endémi- cas, sino al organismo. Este lleva continuamente la semilla que puede hacerlos germinar, y que esto ocurra ó no, depen- de de éL 'La espontaneidad ocupa el lugar de la infección exagerada. El organismo fabrica cada día las enteritis y la mayor parte de enfermedades de todas clases. La Clínica vuel- ve á recuperar sus derechos; la antigua etiología, abandona- da al medro de una etiología nueva, excesivamente ruido- sa para ser verdadera, renace de sus cenizas, Las causas ocasionales de otros tiempos son las que hoy preparan la infección; nada tenemos que renegar de lapatclogía antigua,":- (J ournal de M éd. Vet. et de Zootech. 30 septiembre 1907). Trad. de J. F: REVISTA DE ACTUALIDAD J La cuastlón da la lache dasde el punto de vista higiénico J. BARCELÓ Algunos años hace que, periódicamente, nos venimos ocu- pando de asunto. tan trascendental para la salud humana. Otros compañeros más ilustrados ~' con mejor orientación han publicado profusión de artículos que, reunidos, podrían sintetizar la sana doctrina de la higiene moderna. Esto no obstante, siguen las cosas como antes, sin haber variado en nada la 'explotadora rutina de los industriales, la estúpida tolerancia de las autoridades y la fea costumbre de hacer que hacemos de nuestra clase en general. Hoy ha caído en mis manos un periódico extranjero y en \ él se da cuenta de la clausura de' un Congreso de lechería ce- REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 119 lebrada en La Haya, de últimos del mes pasado á primeros del presente, por la Federación Internacional de la Lechería. En dicho Congreso no han olvidado los industriales la alta representación del veterinario en asuntos para él de tanta competencia y en la sección de Higiene se formó otra sección de Veterinaria .bajo la presidencia del Dr. Jong y, como pre, sidentes honórqríos, los Dres, Arloing y Ostertag. En dicha sección se trataron con severidad y profundo co- nocimiento las graves cuestiones candentes hoy en el campo de las ciencias médicas relativas al contagio de la tuberculo- sis por ingestión de leches infectadas, acordándose por una- nimidad las siguientes conclusiones, que á continuación tene- mos el honor de exponer: La Pedir á las autoridades que se exija la construcción de establos según las reglas, de la higiene moderna. , 2.a Crear concursos de establos, premiando las mejores instalaciones para estímulo de los industriales . . • 3,a . En ningún caso olvidar que el ganado productor nece- sita de ejercicios en pleno aire libre, , ,,4,a En la construcción de los establos deben exigirse todas las condiciones higiénicas legales y ponerse todas las restric- ciones para salvaguardar el lado hig~énico de la producción de la leche en general, exceptuando únicamente los casos .cu- yas particulares circunstancias hagan la aplicación de estas medidas poco menos que imposible. ' 5.a' Los establos se construirán 'de tal manera, que. la pro- filaxis de las enfermedades sea posible 'en general y particu- Iarmente para evitar el desarrollo de las enfermedades de las tetas, 6.a Desde el punto de vista higiénico, la inspección vete- rinaria' de los establos y animales de lechería debe ser consi- derada como .de un gran valor y debe hacerse obligatoria en las regiones reglamentadas. Esta inspección debe efectuarse frecuentemente y tantas veces como sea posible. Aprobadas estas conclusiones, pasó la sección más direc- tamente al asunto, discutiendo y aprobando otro orden de conclusiones que, por sí solas, hablan con extraordinaria elo- cuencia: La La eliminación de los animales afectados de tubercu- losis de las mamas y aun de otras formas clínicas, es la me- dida más importante para prevenir las infecciones por la in- gestión de leches.' r 2.a Si se desea una leche inocua desde el punto de vista de la tuberculosis, es preciso tomarla procedente de animales: a) Que sean exentos de tuberculosis, es decir: 1.0 Que no acusen síntoma alguno de la enfermedad. 2.0 Que no reaccionen á la tuberculina. b) Que no se h'a . garíbaldíno en Volturno en 1860. Después ingresó en el ejército italiano c-omo militar puro, no como veterinario, llegando rápida- mente al empleo de general. Fué diputado, senador, y en 1899 ministro. Falleció el 5 de septiembre. último. 128 REVISTAVETERINARIA ESPAÑA DE NOTICIAS .. .Higiene Por Real decreto de 25 de octubre último, pecuaria. - relativo á la organización de los servicios de agricultura y gana- dería, se crea la Inspección de Higiene pecuaria, desempeñada por un inspector jefe, 49 irispectores provinciales y 15 de puertos y fronteras. El primero, nombrado. por concurso entre veterina- ríos- de más de diez 'años de práctica, cobrará 7,500 pesetas anuales. Los demás formarán un cuerpo, en el que ingresarán por oposi- ción, eón 2,500 pesetas de sueldo, que aumentará por quinquenios hasta 6,000: 5,000 Y 4,000 pesetas respectivamente, según sirvan en capitales de primero, segundo ó tercer orden. A preparase, pues, amigos. . Indemnizaciones á los propietarios de bóvidos tuberculosos. En el Parlamento alemán está en vía de discusión un importante proyecto de ley, que dará derecho á las Autoridades para ordenar . el sacrificio de las reses tuberculosas y á los dueños para recibir por ello una indemnización. El Doóboz-ado en Veterinaria en S:a.jonia. - Según leemos en La Semaine 1Teterinaire de 27 de octubre, acaba de instituirse en Sajonia el diploma de Doctor en Medicina Veterinaria. Los demás Estados alemanes piensan hacer lo mismo. Servicio vete;inario en Abisinia. - 'El negus Menelik se 'pro- pone organizar un servicio sanitario veterinario en Abisinia, y Jla solicitado de Francia que le facilite un veterinario y un ayudante, á los' cuales el negus ofrece alojamiento, servidores y otras peque- ñas ventajas. El primero cobrará 12,000 francos anuales y el segundo 7,000, pagados por el Gobierno francés. También ha solí- citado Menelik un veterinario militar. Vacantes .. - Veterinario titular de Chovar (Castellón). Sueldo anual, 100 pesetas. Solicitudes hasta el 8 de diciembre. Idem de Mino de San Esteban y sus .. nejos Fuentecambrón y a Cena gro. Esta plaza produce 100 fanegas de trigo puro al año, co- bradas por el profesor en las eras ó en casa de los vecinos, hecha que sea la recolección; y además lo (fue produzca el herraje de unas 180 Ó 200 caballerías que tienen ambos pueblos. Solicitudes hasta el 9 de diciembre. . Idem de Gaibiel (Castellón). Sueldo anual, 100 pesetas; plaza de nueva creación. Solic.!.tud,es hasta él 8 de diciembre, . . Gracias. - Se las damos muy expresivas á La Yeterinaria Tole- dana, La 1Teierinaria Meridional, La M eclicina 1Teteri naria, Gaceta de Medicina Zoológica, Enciclopedia Zooláqica y á la Revista de Medicina y Farmacia, por los elogios que han dedicado á nuestra REVISTA. A la revista Cajal por la reproducción del trabajo del Dr. C. ven Pirquet « Acerca de la alergia ", traducido pUl' el' doc- tor P. Farreras y publicado en la Revista Pasieur ; á La Veterinaria Tarraconense, por la reproducción del 'precioso artículo del dador A. Mor eau « El papel del veterinario en el Matadero ", y á la Re- Vista de Es pecialidades Médicas por la del artículo « Hongos veneno- sos ", de. M. Labesse. ~i¡;o~rafia La Académica, de Serra !l"" y nussell, Ronda Universidad, 6; ~eléfono SGI . VETERINARIOS EMINENTES J. LIGNIERES