REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA Vol. II Barcelona-Masnou : Diciembre 1907 N.O 4 ,TRABAJOS ORIGINALES TERAPÉUTICA EXPERIMENTAL Y COMPARADA ContribucIón al estudio fisiológico y terapeutico de la estoválna POR RAMÓN CODERQUE Catedrático de la Escuela de Veterinaria de León y doctcr en Medicina Toxicidad de la. estovaína La estovaína ó clorhidrato de dimetil-amino-henzoil-pen-: tan 01, es un compuesto sintético descubierto por M. Ernest Fourneau hace algunos años; sus propiedades anestésicas y su poca toxicidad, han hecho que su uso se generalice mu- cho, sobre todo en Francia, tendiendo, en ciertos casos, á substituir á la.coc~ína. Pareciéndome-interesante su estudio, lo emprendí hace un par de mios, obteniendo resultados algo diferentes de los de otros experimentadores. \ Numerosas experiencias realizadas por mí me permiten afirmar en tesis general que la estovaína es menos de la mi- tad tóxica que la cocaína, aun cuando esta toxicidad no es. idéntica para todos los animales. TOXIOIDAD PARA EL OOBAYO. -. Como la eliminación de esta substancia se hace rápidamente, es muy importante consig- nar que los animales pueden resistir dosis enormes, siempre que se dividan en otras más pequeñas y se separen éstas / aun cuanelo sólo sea unos minutos. Como d~sis mortal puedo señalar, para los cobayos ele 1300á 800 gramos, la de 19 á 20 centigramos por kilogramo de peso y algo menos para los que pesan ele 400 á 600 . :...-~~ i\ l11~S, pero -si las dosis se espacían la resistencia au ,~Ct.; L r"'1~ asr ~~r ejemplo, á Un cobayo de 470 .gramos le pus en, ~ J yecclOn subcutánea 9 centímetros cúbicos de una 'rJ;iuc2.oñt;,. -,\1 . '0 oC'l ~ ~ r,', 7' ,!:-, ~<" ~, .Q () O~ y ~~.. ~ .¡ft' 130 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA ,is.otónica de estovaína al 1 por 100 (19 centigramos por kilo- gramo) y murió en 15 minutos; en cambio, á otro de 455 gramos le puse, en una hora y cuarto, 9 centímetros cúbi- cos de la misma sol'ución en la siguiente forma: A las 5 h. Y 25 ID. recibe 5 cent, cúb. 6 »25 2 ~ 6 »40 2, », (19 centigramos por kilogramo) y sobrevivió. Es de advertir que los 'dos' animales á que se refieren estas observaciones eran no sólo de un peso casi idéntico, sino ele pelo c-orto ambos, A otro cobayo de 680 gramos le inyecté subcutánea- mente 18 centigramos en poco más de 'una hora; en la forma siguiente: A las 3 h. Y 00 m; recibe 9 cen tígrarnos, '» 3 » 15 3 ». 3 » 55 4 4 5 2 ,y sobrevivió después de presentar todos los síntomas de in- toxicación que diré, habiendo resistido, por tanto, 39 centí- gramos por kilogramo, dosis que, puesta de una vez, hubiera sido rapídísímamente mortal. Parece ser que las hembras resisten más que .los machos y durante la digestión los animales resisten- mejor que en ayu- nas (1). Siend-o la toxicidad de la cocaína de 7 á 8 centigra- mas por kilogramo, en el cobayo y para algunos' autores, como Lívon (2) de 5, resulta, como he indicado, menos de la mitad tóxica la estovaína. ' , • OXICIDAD PARA EL RATON. - He intoxicado también varios ratones blancos de laboratorio y siendo la cantidad más pe- queña usada la de medio centigramo de estovaína en un ra- tón de 16 gramos, ha resultado mortal ; por tanto, esta canti- dad ele 31 centigramos por kilogramo es, por lo menos, el equivalente tóxico de esta substancia. , tOXICIDAD PARA EL CONEJO. ~ Según Pouchet (3) la dosis tó- (1) E. Souvez , «Un nouvel anesthésique local: la stovalue.» - Comunicaci6n á la Sociedad de Odontología de París. L' Odonioloqie, (Rcviata ) 30 de abril de 1904- págs. 377 á 390. (2), Livon. Dictionauiire de plvisioloqie, de Riehet. pág. 932, tomo IIL (3) Pouchet. « Etude pharmacod yn amique de la stovaine ».-(Discusi6u). MM .. Huchard j T'oucliet. - Comunicación {L la Academia de Medicí na de París. Sesión del 12 de julio de 1904, publicada en el Bulletin. de l'Aeade",ie de Médeeine deLS de. julio, págs. 110 á 120. REVISTA • ·VETERINARIA DE ESPAÑA 131 xica de cocaína para el conejo es de 18 á 20. centigramos por kilogramo. Yo la encuentro, algo excesiva, á lo menos en cuanto al conejo joven se refiere, puesto que uno de estos animales de 455 gramos de peso, al que inyecté debajo de la piel 4 centigramos (le cocaína en solución al 1 por 10.0., murió en 11 minutos, resultando que en la proporción ele 8 centi- gramos por kilogramo ya es mortal para el conejo joven. En cambio á otro conejo, también joven, ele 475 gramos, le inyecté 5 centigramos de estovaína y, s~ bien presentó fenó- menos de intoxicación, resistió perfectamente esta dosis de 10 centigramos por kilogramo, dosis que es necesario elevar á 22 centigramos por kilogramo si ha de resultar mortal, (40. centigramos en lID conejo de 1,80.0 gramos). A continuación copio un cuadro que publica Sauvez (1) sin decir la procedencia, con objeto de comparar los efectos tó- xicos de estas substancias. «Conejo de 2 kilogramos 10.0. gramos. Inyección de una solución á 1 por 10.0. de cocaína por vía intravenosa. A las 3 h; y 43 m'. reeíbe 2 cent. cúb. en la vena auricular. 3 »55 2 4 ,,5 2 4 ,,15 2 4 »25 2 Total. 10 cent. cúb. Muerte instantánea. Conejo de 2 kilogramos. Inyección ele una solución al 1 por lOO. de estovaína pOI" vía intravenosa. A las '3 h'. Y 50 m). recibe 2 cent.cúb. en la vena auricular. 3 ,,55 2 4 {i 2 4 5 3 4- .20 2 4 »25 2 4 ,,30 2 '1 ,,35 2 4 ,,38 1 4 ,,43 1 4 ,,47 1 Total. 20 cén 1. cúb, El .animal sobrevive. (1) Y que después reproduce Ke~dirdjy en las mismas condiciones. 132 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA EN EL P:E¡HRO. - Pouchet (1) consigna corno dosis mortal la de 10 á 12 centigramos por kilogramo de animal y ese mismo resultado, aproximadamente, he obtenido yo en tres ·perros, uno de 20 kilogramos 500 gramos, otro de 17 kilogramos y otro de 18 que intoxiqué, no pudiendo citar la cantidad exac- ta de estovaína gastada, por el mal funcionamiento de la je- ringuilla que permitía el. escape de alguna cantidad de líqui- do; claro es que en estos c3,.sosno me proponía estudiar el equivalente tóxico mortal de la substancia que nos ocupa, para lo cual me hubiera proporcionado otra jeringa de fun- cionamiento perfecto, sino que perseguía otros fines, corno la obtención de curvas gráficas de presión arterial, para lo cual el dato de la cantidad inyectada no me era necesario sino de una manera aproximada. Permítaseme esta digre- sión, corno, justificación de haber empleado tres veces con- secutivas una jeringa de mal funcionamiento. TOXICIDAD PARA EL HOMBRE. - Una de las condiciones sine qua non para que un anestésico tenga verdadera aplicación práctica y pueda ser aceptado de una manera, general, es que s ea poco tóxico. Si une á esta condición la de ser sufi- cientemente anestésico, el cuerpo en cuestión podrá reem- plazar :al más extendido de este grupo de medicamentos: á la cocaína. Este cuerpo, en efecto, posee una toxicidad relati- vame~te elevada, para que su empleo necesite de precaucio- nes que eviten, si no la muerte, cosa que tal vez no se haya observado, nunca manejando bien la cocaína, á lo menos un principio de intoxicación, siempr eularrnante y desagradable. El eminente cirujano francés Paul Reclus, verdadero após- -toloy reivindicador de la cocaína, ha colocado este alcaloide, amenazado injustamente del olvido y la prescripción, en el lugar que legítimamente le correspondía. Ligerezas de ob- servación; torpeza y desconocimiento de la técnica y clasifi- cación de esta substancia, habían levantado contra la cocaína, antes de Reclus, falsas acusaciones de muertes, 'peligrosas ideas de diferencia abisoluta de sensibilidad según los indi- viduos. Se decía que era tal la intolerancia de algunas perso- nas para la cocaína, que pequeñas cantidades de 6, de 5 y hasta de 2 centígrarnos habían sido suficientes para provo-· car- graves accidentes. Se citaban estadísticas espantables en (1) Pouchet. - Lugn,r citado. '1 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 133 que figuraban 126 muertes por la cocaína y hombres de cien- cia de la autoridad de Brouardel se atrevían á hablar, en pleno Senado francés, de 30 casos de muerte debidos á la co- caína. Reclus, con. ayuda de sus alumnos Delbose y Auber, hizo,en.1889, y 1892, una revisión lo más completa posible de las publicaciones en que se apoyaban Richardiére y Brouar- del para hablar de 30 casos de muerte. Este sabio ha demos- trado que en la mayor parte de los casos hubo empleo de dosis enorme, de 80 centigramos, 1 gramo y hasta 1 gramo 50 centigramos, cantidades verdaderamente disparatadas, in- necesarias, siendo en esos casos imputable la muerte del operado, al cirujano más bien que al anestésico. En otros casos coexistían lesiones de importancia, capaces, por sí so- las, de causar la muerte en un momento. dado, sin necesi- dad de' la acción del anestésico. M. ~eclus concluye su hermosa defensa de la cocaína con estas palabras: «J'ai deja employé Ia cocaíne dans plus de...7,000anesthésies et, par' consequent, j'ai en afaire a tous les tempérameuts et a tou- tes les idiosyncrasies. J e ne voudrais pas dire qu' aucun ac- cident ne m'arrivera. En clíníque tcut est il craindre ct telle conjoncture peut survenír qui rende une injection dangereu- se. Mais les catastrophes sont moins il redouter avec la co- caíne qu'avec le clorotorme, et voilá pourquoi je préíére cet alcaloide» . Mi práctica, si bien escasa, me permite también formular la opinión de que se ha exagerado mucho en cuanto á los pe- ligros de la. cocaína; bien es verdad que yo no he sobr epa- sado la cantidad de 3 á 4 centígramos y que las pequeñas ,oper.aciol1es practicadas Ias he realizado, siempre con el en- fermo echado, pero nunca he observado accidente de ningu- na clase. Por lo que antecede se ve cuán lejos estoy de participar ele las opiniones exageradas, de que queda hecha mención. Sin embargo, mis experiencias comparatiyas entre la toxici- dad de estas dos substancias, cocaína y estovaína, compro- bantes de 10 expuesto pon Fourneau y Billón (1) Sauvee, Pouchst y otros autores, las autorizadas opiniones de La- (1) Fourneau y Billon. Comunicación á la Acad.emí a de Medicina de París: 28 . de marzo ele 1904. . 134 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA personne (1), Terr-ien (2), Mercier (3), de Chaput (4), García Tapia (5), de' Nogué (6), etc.. y de intento dejo para el último á MI'. Reclus, unos estudiando experimental y clínicamente, otros de este último modo la estovaína, esas autorizadas opi- niones, digo, son suficientes para convencer á cualquiera de que este anestésico es mucho menos tóxico para el .hombre que la cocaína; El mismo Dr. Reclus (7), cuya brillante de- fensa de la cocaína hemos. referido, publicó no hace mucho tiempo lU1 artículo, resumen de una conferencia dada en_la Clínica quirúrgica de la Caridad, al cual tendremos que re- ferirnos en otras ocasiones, en que se declara partidario de la estovaína, entre otras razones' por una principal, por su menor toxicidad; «continúo, (dice, hablando de este anestési- co), recurriendo á ella exclusiuamenie y he olvidado por ella á la cocaína, á esa substancia, por otra parte, preciosa que nos ha dado iam largo tiempo éxitos tan magníficos». A mediados del mes de octubre de] presente año recibí una carta del Dr. Reclus, contestación á otra mía: el sabio profesor de la Facultad de Medicina, de París, me dice lo siguiente: «En la actualidad empleo casi exclusivamente, en mi servicio de la Caridad, una mezcla de cocaína y estovaína, mezcla que me parece unir las ventajas de los dos anestésicos, sin tener la toxicidad de la cocaína: Agua. 200 gramos. Estovaína. 0'75 Cocaína . 0'25 (8). 1\11'. Heclus ha empleado grandes cantidades de estovaína sin tener accidente ninguno de importancia. Ha fijado para la cocaína en 20 centigramos en solución al 1/2 por 100 la (1) Lapersonne. « Un nouvel anestbésique local: la stovaine.» La Presse Me- dicale, 13 de a.bril de 1904, págs. 233 á 2M. (2) F. Terrien. «De l'enuclea.tiou avec a.uesthésie locale.:t A"chives d'Ophtal- moloqie, febrero ele 1906. n ." 2. (3) O. F. Mercíer. «L' anesthésie cbimrgioale par In, stovarno..» Tercera reu- nión de los médicos de lengua francesa de América del Norte, 26 á 28 dejunio de 1906. . ('1) Olíaput. «La stovaíne, anesthéaique local. Valeur de la stovame cornparée a 111 cocalne. Comptes rendus des seauces ele la Societé de Biologie» París. Sesi6n de 7 de mayo de 1904. (5) A. G. Ta.pia. « LI1 atov aíne », nuevo auestésico local. Boletín de "Larinqolo- gía, otología y rinoloqia núms. 23 y 24. Madrid, 1904. (6) Nogué. «La stovame, a.nestbésique local en Stomatologie.» A"chives de Siomuioloqie, París abril de 1904 núms. ,1y 5. (7) P. Reclus. « Clí nique Cb irurg'icale ele la Charité. La. stovarue. » La Preeee jJfedieale, 3 enero de 1906. págs. 1 y 2. (8) Conste mi profundo agradecimiento al insigne maestro por su amauil idad; comunicándome la f6rmula transciíta, - (N. del.A.) REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 135 cantidad máxima gue se puedeeinplear; pero respecto de la estovaína, él emplea con frecuencia dosis de 18, 20, 25 Y hasta de 28 centigramos, siri haber advertido, como ya hemos dicho, alteración ninguna de importancia. Teniendo en cuen- ta que las soluciones son al ~/2 por 100, con. 20 ó 30 centigra- mas de substancia tendremos 40 ó 60 centímetros cúbicos de líquido, más que suficiente para toda clase de operaciones. Lo ordinario es no emplear .para una operación más de 10 á 15 centigramos, dando esta cantidad una seguridad abso- luta de inocuidad. En cuanto á mí, no he em ple ado en' las operaciones prac- ticadas, que más adelante mencionaré, con el auxilio de la estovaína, cantidades mayores de 6 á 8 centigramos y casi no es necesario decir que no he tenido contratiempo de nin- guna clase. En opinión de Recius.: pues, y de todos los autores expues- tos, opinión á que también me asocio, la estovaína es, para el hombre, como para los animales, á lo menos, la mitad menos tóxica que la cocaína. Para terminar, diré que no es cierto, como afirma Braün, queIa toxicidad relativa de la estovaína sea igual á la toxi- cidad absoluta de la cocaína, porque si bien el poder anesté- sico es un poco menor, la diferencia BS tan escasa, que no es necesario, ni mucho menos,' emplear dobles cantidades del primero que del segundo anestésico. In toxicación aguda experimental La intoxicación estovaínica, presenta iguales muy pare- ó cidos síntomas en todos los animales. Pouchet describe dos formas que pueden presentarse en la misma especie de ani- males, en el' cobayo sobre todo. Yo he podido, en efecto, observar las dos formas': en la una faltan fenómenos ner- viosos esconuialosoe. como convulsiones; hay, en cambio, anal- gesia; puesto el animal en el suelo, no se mueve; si se le excita á andar, da 1entamente unos cuantos pasos y después se detiene; 'es presa de Una especie de sopor; pero yo he no- tado también, que esta forma tórpida de la intoxicación pue- de convertirse, en el mismo animal, en la otra ó convulsiva, con sólo aumentar la dosis del medicamento, no pudiéndose, en mi opinión, separar, corno lo hace Rouchet, ambas formas 136 REVISTA VETERINARIA DE ESP~ÑA de intoxicación. La más corriente presenta los síntomas que á continuación .indícamos. EN 'EL OOBAYO. - A lID" cobayo de 680 gramos le inyecto 9 centigramos de estovaína en solución isotónica al 1 por 100; transcurren 10 minutos; el animal no presenta paráli- sis y sí analgesia incompleta de la piel; tiene reflejo pal- pebral. A los 15 minutos le inyecto 3 centigramos más; á los 20 minutos se presentó parálisis de las extremidades pos- teriores, que se inicia por la derecha; en seguida cae sobre el lado derecho y sobrevienen ataques de convulsiones clóni- FlG.1.' Intoxicación grave' por la estovaína en el cobayo.- Convulsiones tónicas Observación personal., cas ; se calni.a un poco y ejecuta movimientos como si qui- siera levantarse, cosa que no puede conseguir. El reflejo pal- pebral persiste y la piel sigue anestesiada incompletamente. Pasan 45 minutos; durante este tiempo se· repiten primero varias veces 'las convulsiones clónicas, con movimientos de natación, que terminan con una fase tónica, con la cabeza en extensión forzada (opistótonos), los miembros rígidos en extensión, los ojos medio abiertos (figs. 1.a y 2.a). . Al final de los 45 minutos la rigidez empieza á desaparecer, y los' movimientos más bien parecen causados por deseos de aban- donar el decúbito lateral, lo que ayudándole consigue, so- .hre las extremidades anteriores; se cae con facilidad y cuan- do está levantado tiene un movimiento oscilatorio, como si le fuera difícil mantenerse en equilibrio. Da luego algunos pasos con dificultad. A los 55 minutos le inyecto 4 centí- gramos más. Por lo pronto se mantiene sobre las extremi- dades anteriores, hace algunos movimientos de deglución y REVISTA VETERINARIA DE ESPANA 131 de afirmación. A los 6 minutos de esta última inyección cae de nuevo con la cabeza en opistótonos y .con una crisis con movimientos de natación. Luego se repone y sobrevive. EN: EL RATON. - Se observan parecidos sÚÜomC1S. UnO A de 19 gral11~s de peso, le inyecté 1 1/2 centigramos intrape- ritonealmente; 'se pasea unos cuantos segundos por la jau- la; después abre las extremidades como buscando una más amplia base de sustentación; las extremidades están rígidas y el ratón está como un banco sobre sus cuatro patas; en seguida flexión y extensión rápidas que hacen saltar al ra- FlG.2.' Intoxicación grave por la estovaíua en el cobayo.- Convulsiones tónicas Opistótorros.- Observación personal tón y caer; grandes convulsiones, respiraciones muy profun- das y espaciadas; cesación de la- respiración, mientras sigue latiendo el corazón; muerte. EN EL PERRO. - También he estudiado los síntomas de la intoxicación en. el perro. A un perro de 15 kilogramos le in- . yecté de 20 en 20 minutos, más de 1 gramo de estovaína en las condiciones corrientes. En los primeros momentos se ob- servan trastornos del ritmo respiratorio y detención duran- te algunos momentos de la respiración (véase la fig. 2.a). Después el animal se echa ó se cae, presentándose, como en el cobayo, convulsiones tónicas y opistótonos. ' A medida que se van inyectando cantidades crecientes de estovaína los ca- racteres de las convulsiones, según observaciones de Pou- chet, que coinciden con las mías, cambian de carácter, y así como al principio son clónicas con movimientos de natación y alternan con otras tónicas ó mixtas, más tarde, adquieren el tipo epiléptico. lHS REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA El animal ejecuta grandes movimientos giratorios sobre él mismo. y movimientos en círculo al rededor de su tercio pos- terior, completamente paralizado. Por intervalos su cabeza y su tercio anterior se enderezan bruscamente, después caen. nuevamente, flácidos, para ser proyectados de nuevo algún tiempo después.i... En la última fase de la intoxicación, el animal presenta claramente convulsiones de tipo estrícníco can trismo lnícial y chasquidos de mandíbulas, temblores ge- neralizados opistótonos y contractura de los miembros en ex- tensión forzada. Se observan alguna vez emisiones de orina en la cual no he notado olor parecido al de la estovaína, como ha obser- vado nales que más' importa' conocer, y de las exóticas' las que se pueden' emplear- con mejor éxito; ya 'Como,' ejoradoras de las nuestras', ya m para ser: explotadas económicamente 'como productoras, detertrri- nando con inimitable' paciencia las corrdicíones que d~beiif bus- carse siempre en el individuo, explotado como productor dÍte'etii~ mente ó corno reproductor- del tipo selecto' para:' la' mas fácil me- jora de las razas" españolas" estudio que nadie-ha tratado 'hasta hoy, según' pensamos, con' tanto 'pulso y conciencia como él. » Seguidamente.se ocupa de la 'multiplicación; cria y mejora; para terminal' razonando sobre" los métodos genésico y de medio más' adecuados al éxito de la perfección deseada. Analiza'; por-' fin; lit' manera- mejor' de> alcanzar' el' máximo rendimiento tanto en los ganados como en -Iós . pequeños mamífero-s' y aves índ ustriales, a'ji:ts~' REVISTA V,ETERIN'ARIA' DE ESPAÑA 159 tándose Rara ello á las' reglas científicas y económicas' calcadas sobre la base de Una cantidad determinada. de materia seca alirnen- ¡ licia en la relación nutritiva que, demandala aptitud ó función eco- nómica que se explota, ya sea ésta trabajo mecánico, carne, leche, lana ó cualquiera otro producto, para terminar con modelos de contabilidad zootécnica que' aquilatan los gastos y los ingresos. en las diferentes empresas zoógenas y, por ¡cons'ecuencia, los, bene- Iicios 'de cada tilla en relación con el capital empleado. " Remata y corona 'su libro con breves instructivas conside- é raciones de las industrias rurales, cría de los. peces, de las abe- jas, del gusano. de seda y .Ia cochinilla, demostrando' de¡ paso, su ím- portancia y la) necesidad de atenderlas debidamente". En los mismos ó parecidos términos habla la prensa profesio- nal, de manera que después de lo que precede nos llinitamos á recomendar- el libro' del- Sr. Moyana á todos los compañeros, acon- sejándoles su adquisición si quieren- colocarse como es debido á Ia altura. en que 'hemos' 'de están en' concepto zootécníoo. - J. B. Oftalmología. Veterinai:'ia., y comparada, por el DR. E. NICOLAS, Veterinario, 1.0 del ejército. - Un-volumen en 8.0, de 468 páginas, 9 láminas cromolitografiadas y 165 grabados. - Asselin y Hou- zeau, París. El autor de este libro es conocidísimo por los estudios de oftal- mología veterinaria; sus. trabajos le han. dado renombre de espe- cialista consumado. Con, su última producción. ha dado otra prue- ba de laboriosidad y ha enriquecido á .la Medicina veterinaria con' una obra utilísima é imprescindible ..para diagnosticar con certeza las enfermedades de los ojos. Es de alabar el carácter práctico que el Dr. Nicolas ha. sabido dar. á. su' Iihro.. así C0l110 la veracidad' de los. hechos. que expone, observados con escrupulosa exactitud. , Comienza el' libro recordando las generalidades' acerca de la anatonüa. del o [o] física. del mismo, métodos de ex pboracián, estada oflalmoscópico del ojo normal, y. á. continuación estudia las afee- cienes de, las partes que' constituyen- el. aparato. de la visión, em- pezan.do.por .la. conjuntiva; esclerótica y. córnea¡ iractus uveal (iris, cuerpo ciliar, y coroides), ..retina. y nervio óptico,. cristalino y oueepo' vítreo, glob.o ocular, órbita, pár pados; acabando con el aparato la- grimal. y aparato motor del ojo. Al, estudio patológico de todas- estas, partes precede el anatórniec., i:mlisp;ensable para aclarar su. comp,l'ensiól1,-en. forma. tan sencilla, que. su lectura no fatiga. al lector, . , Un formulario selecto, en el que.se. dan á.conocer Los agentes far- macolégicos más racionalmente. usados para combatir las afeccio- nes .de los ojos y 10s -artículos-de.la, ley.relatívos ' los-vicios redhibi-: talios del ojo dan 'fin, ,aJ Iibro rnagístral del Dr. Nicolás. El texto va adornado 'con crcmolitograñas .preciosas y, profusión de nítidos grabados. . lQO REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA .'Felicitamos sinceramente' á nuestro insigne colaborador por la publicación de. una obra tan útil para los veterinarios, y augura- RlOS para él ',lih'ro 'una' traducción española que tal vez' no 'se haga esperar mucho. - .J. F, SECCIÓN PROFESIONAL MOVIMIENTO ESCOLAR Escuela especial de Veterinaria de Madrid - Curso de '1906-1907. - Alumnos que acabaron la carrera: Cesáreo Sanz de Egaña, Balbino Sauz García, José Rubio Gar- da, Manuel M: Rodríguez Dávila, Jesús Escribano Alrnonacíd, José .Ruiz González, Pedro Carrnona Sánch ez, Tomás Isasi Burgos, Vic- toriano Martínez Oliva, BIas Cubells Jiménez, Venancio Recalde Olacireguí, Sehastián IUbiria Ugalde, Domiciano Berrocal Parra, Ricardo- :1ióndéj'ar García, Carlos Cerrero López, LúcioNicolás Qr- tega, Angel Telleria, Mariano Alcocer- Hervás, Gabriel Sáez, Juan Pallí Rodríguez, Nicolás Díaz González, _Braulio CamI;>illo Villanue- va, Diego Rodríguez Díaz, Fernando Díaz Fernández, Baltasar Bu- jeda G'arcía,' 'I'roadío Vicente! Maestre; Baltasar L. Pérez, Genaro González, Arturo Redolldo,M'anuel MecÚna García, Alberto Garcia Gómez, Antonio Mercader, Francisco Cabadas, Lorenzo Torrijos Mólina, Torihio Ventos-a, José García Sánchez, Jesualdo Martín Se- .rrano, Angel.¡Qlivares, Ildeforiso Casas'. - Total, 39. . Curso de 190,7-1908. - Alumnos que han ingresado: .. En junío: Clemente Martíne~ Herrera, .José Sánchez Casado', An- tonio del Espino Espinosa, Ricardo López Poza, Crescencío Vico Sáez, Emilio- Hergneta Frías, Evarísto Martín Puebla, Ramón Ro: dríguez Font, Juan Planella Sánchez; Enrique BeÚo y Martínez, Antonio Menchén Chacón, Mariano Sánchez Sagrado, Pascual Ar: géhes, Rafael Revuelta R:uiz, Eugenio Mondéjar de la Serna. -En septiembre: José Rigal Martínez, Pédro José Sánchez Marín, Clemente Sánchez Jiménez, Luis de. Solano' y Solo, Juan Alonso: Morales Pérez, Daniel José Rodríguez; Valentín Marchena Gon- .zalo, Angel' Gónlez Sarabo, Francisco Miguel Zaragoza, Luis' Arcí- niega Cerrado, Ricardo Ma~tíri.ez Barrios, Salvador González Mar- tínez,Adolfó Clarés Carralero, Ponciano Ortega Ro-dríguez, Carlos García Ayuso, Mailuel García,_ Enrique. Mena, Francisco López é'Qbo',' Francísco Ménchén Chacón, Eduardo Respajdica Ugarte, Isidro' Be- jeranó Gutiérrez , 'Maúuel I-fidalgo Munillo, José Gómez Nic~to, Féüp,é. PÚez CuloliÚo. Benedicto de' la "Roca Cámara, Fermín Morales Cás-' tro, Rafael Ranámo 'Cumechaga, Luis Méndez Fernández,. Pío Jl.a-· fael: Garcia, Evaristo Ayras" Marforell, Alfonso Criado López, =: Total, 46. . _.,... ., ~. 'l'i.ografia La Aeadé:nie" de Serra R"" y Russell, Ronda Universidad, 6; 'l'eléfono SOl BIÓL OGO S ILUSTRES Da. A. CALMETTE -