Volumen II de la Revista PASTEUR Revista Veterinaria p .. • .. -- .... de Espana - - .. • " • " PASTEUR MEDICINA EXPERIMENTAL Y COMPARADA: VETERINARIA PRÁCTICA: HIGIENE GENERAL ZOOPATÍAS TRANSMISIBLES AL HOMBRE : INSPECqÓN DE CARNES DIRECTOH rr< DE ...J Dr. R. Turró ~ ftiÓ/íotec Director del Laboratorio Bacteriológico de Bar.·e-tolna /1-) b en ~ ZARAGOZA REDACTORES J. Arderius Dr. R. Folch n-. P. Farreras Veterinario en Figueras (Gerona) Auxiliar dela Facultad de Farmacia Médico Militar y Veterinario de Barcelona . (Barcelona) J. Barceló J. Farreras Veterinario en Sarriá (Barcelona) Veterinario en Masnou (Barcelona) Secretario de RedaccIón Redactor responsable COLABORADORES Sres. Arloing, Director de la Escuela de Veterinaria de Ly.on; Ascott, del Instituto Sueroterápico de Milán; Babes, Director del Instituto de Patología y Bacteriología de Bucarest ; Barceló, Veterinario de Municipal Barcelona; Bassi, Director de la Escuela de Veterinaria de Turin; Boldireff, Profesor de la Academia de Medicina Militar de San Pe- tersburgo; Bolivar, Catedrático de Entomologia de la Universidad de Madrid; Bonafonte, Catedrático de la Fa- cultad de Medicina de Sevilla; Cagny, Veterinario de Senlis (Oise); Calmette, Director del Instituto Pasteur de Lille; Carracido, Catedrático de Química biológica de la Universidad de Madrid; Casares, Médico Militar; Civera, Vete- rinario Militar; Coderque, Catedrático de la Escuela de Veterinaria de León; Díez Garrote, Director de la Escuela de Veterinaria de León; Galtier, Profesor de la Escuela de Veterinaria de Lyon; García Neira, Veterinario Municipal de Barcelona; Gómez Ocaña, Catedrático de Fisiología de la Universidad de Madrid; González Deleito, Médico Militar; González García, Catedrático de la Escuela de Veterinaria de León; Gordón, Veterinario de León; Gras, Veterinario Municipal de Barcelona; Jacoulet, Veterinario. principal del Ejército francés; Joteyko (Srta. J.), Jete del Laboratorio de la Universidad de Bruselas; .Lanzillotti, Director de la Escuela de Veterinaria de Milán; Lázaro Ibiza, Catedrático de la Facultad de Farmacia de Madrid; Le Dantec, Profesor de la Sorbonne; Ligniéres, Director del Instituto Nacional Bacteriológico de Buenos Aires; Lorenz, Profesor de Darrnstadt; Martin Salazar, Médico militar; Martínez Baselga, Catedrático de la Escuela de Veterinaria de Zaragoza; Mas, Veterinario Municipal de Barcelona; Moreau, Veterinario delegado agregado al Servicio Veterinario del Sena; Nicolas (E.), Veterinario del Ejército frantés; Ostertag, del Instituto de Higiene de Berlín; Pawlow, Profesor de Fisiología de San Petersburgo; Pe- rr oncrto, Profesor de la Facultad de Medicina y de la Escuela de Veterinaria de T'ur ín ; Pi Y Suñer, Catedrático de la Facultad de Medicina de Sevilla; Pittaluga, del Instituto de Anatomía comparada de Roma; Rabinowit.sch (Srta. L.), del Laboratorio de R. Koch de Berlín; Ramé n y Cajal (P.), Catedrático de la Facultad de Medicina de Zaragoza; Ramón y Cajal (S.), Catedrático de la Facultad de Medicina de Madrid; Remlinger, Director dellnsti- tuto Imperial de Bacteriología de Constantinopla; Richet, Catedrático de Fisiología de la Facultad de Medicina de 'París; Richter, Doctor en Filosofía y Profesor de la Escuela de Veterinaria de Drcsde; Robert (Srta. T.), de la Socie- da.d de BIOlogíade Paris; Rodríguez Méndez, Catedrático de Higiene de la Facultad de Medicina de Barcelona; Royo Vlllanova, Catedrático de Patología y Clínica Médica de la Fac. de Medicina de Zaragoza; Sabater (Dr. A " Decano del Cuerpo veterinario municipal de Barcelona; Sabatés, Veterinario Municipal de Barcelona; Sala, Catedrático de Bac- .tericlogta dela Universidad de Madrid; Soler, Ex farmacéutico Military Doctoren Ciencias físico·químicas;Stefanows_ ka (Srta. M.), Presidenta de la Sociedad de Neurología de Bélgica; Tomás, Director de la Escuela de Veterinaria de Cór- doba; Trull? Veterinario Municipal de Barcelona; Valentí y Vivó, Catedrático de Medicina legal y Toxicología de la Fac. de Medicina de Barcelona, y Verworn, Director y Profesor del Instituto fisiológico de laUniversidad de G1itingen. VETERIN ARIOS EMINENTES DR. A. MOREAU REVISTA' VETERINARIA DE ESPAÑA Vol. II B~rcelona-Masnou: Septiembre I907 N:O 1 TRABAJOS ORIGINALES El Pap el del veterinario' en el matadero (1) POR EL DR. A. MOREAU de Paris No es necesario demostrar más, como en el t.empo en que Bouley y Nocard proclamaron el prmcipio, que la ins- pección de las carnes preparadas en los' mataderos corres- ponde únicamente á los veterinarios, puesto que sus estu- dios especiales teóricos y prácticos les 'permiten conocer las lesiones y los síntomas particulares die 'cada enfermedad. Estos conocimientos indispensables de clínica y anatomo- patología an;iinales, impedirán siempre que el veterinario sea substituido (como algunos quisieran) por los médicos y los químicos, lo mismo dentro que fuera del matadero, Es este un lugar que Ie ipertenece pr-opia y' exclusivamente. En los establecimientos de 'alguna ímportancia, el veteri- uarío es secundado plOr un auxiliar que vigila los anima- les, asiste á las faenas del sacrsñcio; ayuda en las operacio- nes de' las antcpsías y practica el estamp-illado de las carnes reconocidas como buenas para el consumo. Es el Hallenmeis- ter alemán, el interventor ói vigilante marcador francés, el cmxilia?" práctico español. Schwarz, Carr eau, Moa-eau recomiendan que estos sub- , alternos se elijan de entre los empíeados de la ciudad (poli- cías, guardaconsumos), excluyendo á los carniceros por care- cer á menudo de autoridad sobre sus antiguos compañeros, En París, el reclutamiento de vigilantes prácticos se basa actualmente sobre este principio. En Francia, lo mismo que en' muchos otros países, los Municipios conñan la dirección completa, administrativa y --'---~. . ," '(1) Este trabajo ha sido escrito expresamente para esta REVISTA; de reproducirlo indí quese la procedencia, . 4. REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA sanitaria del matadero al veterinario inspector. Por la im- portancia que desde algunos años h'an tomado las cuestiones - de higiene, el veterinario ha adquirtdo una situación pre- dominante en el matadero, en relación con los intereses encargados de 'd.efender. De ello resulta que las atríbuc.o- nes de vigilancia,contabihdad, recaudación y conservación, secundarias en extremo, por lo que se refiere á la salud pública, corren naturalmente de s u cargo. Por lo demás, la experiencia ha demostrado que el veterinario, cuya cultura científica se ha elevado' en casi todos los países á la altura alcanzada por la profesión médica, es por todos conceprtos apto piara estas complejas funciones de dirección. Empero nosotros nos limitaremos á seguir al veterinario en la técnica de la ínspeccióm, es decir, en su papel de clínico y anatomopatólogo y examinaremos en qué límites puede el laboratorio ser su auxilian. :;: * ::: La inspección veterinaria en el matadero debe recaer nece- sariamente en el examen de 1018 animales en vivo, en el mo- mento íde S"Ll entrada-y ,durante su permanenci~ en el esta- blecimiento. Esta inspección clínica tiene, ante todo, por objeto la investigación de -las enfermedades contagiosas, así como la aplicación He las medidas de aislamiento que r'equie- Oren. Y es tanto más útil cuanto que ciertas enfermedades i10 pueden reconocerse en el acto de la autopsia (tétanos, 'rabia), y! -que, en todo caso, el reconocimiento 'en el vivo . reduce las probabilidades de erT01' ,en la práctica de la ins- 'pección y \eselúnico que ·lda una completa garantía (Ostertag). En -algunas ciudades, el reglamento autoriza el decomiso en vivo de los animales flacos y de los cerdos con cisticer- cosis ; .en otras, el veterinario tiene derecho á rechazar los animales í!eiJ'feI'm:os sospechosos. -6 Estas disposiciones son ir-racionales y deben aplicarse con extrema prudencia: los errores de diagnóstico son posi- bICISsiempre, incluso en los casos de magrur-a, al par-ecer evidente, y }Jor otra parte esos animales .rechazados son sacri- ficados clandestinamente. EIS, pues, pr-eteríble dejar- 'entrar á todos' 'los animales quese presentan : los enfermos quedarán en observación y se saoríñcarán en los locales sanitarios; los flacos, debida- REVIS.TA VETEJ;\IÑ,AJ;UA D,E ES,PAÑA 5 mente s eñal ados , serán. objeto de "una vigilancia especial en el acto de S'Ú saorlñoio. El examen del animal ¡de matadero debe fijarse en la jnvestigacíón de las rp¡rinc:iPialesenfermedades que motivan el decomiso. La tuberríulosis. de los bóvidos, por ejemplo, 'pod¡rá descubrirse mediante la palpación de los: ganglios accesibles, El uso del termómetro dará, preciosos indicios acerca del estado de salud de los animales. En píIiinc:tp~o"a visita de losanimales vivos, así corno la l de las carnes, sólo debe pracñcarse á la luz del día, Una) visita sanitar-ia efectuada de noche, sea cual fuere el modo de iluminación, no ofrece ninguna 'garant¡a. El examen de los 'animales sacrificados 0011'S tituye la parte rUáIS importante, la más eñcaz, de la, inspeccióu sanitaria, Muchas cosas que escapan ail examen más atento, en el vivo, sólo se descubr-en con la abertura del cadáver, La vigilancia de las oper'aciones de sacrificio y pr epas-acíón debe! ser lo 111~scomp'leta posible y hasta constituir, en cierto modo, una verdadera aLÜO,p¡S~a practicada por el carnicero á' la vista. del funoionario rencargado de la inspección sani- taria, La evisceración llama de un modo especial la atención del inspector- y. le ofrece datos acerca del estado de las gran- des serosasesplácnicas. La inspección de los órganos abdo- minales y de sus ganglios antes de quitar la grasa y trans- portai-los al 'Obrador 'piara vaciarlos; y la [de las vísceras torá- cicas y, ganglios .brónquicos y del mediastino, constituyen el 'punto esencial de este examen. Acontinrua¡ción el descuartizamiento del animal aporta su contingente de enseñanzas, 'por la inspección de la sección vertebral, de los 'cortes musculares, de los ganglios expío- rables (sublmmbares, ilíacos crurales, supraesternales, etc.), , ' cavidades bucales, nasales, etc. - . - El inspector; completa el examen haciendo practicar las incisiones, cortes, secciones de radios óseos que j uzga útiles para aclarar sni diagnóstico. Estas rexploraciones pueden á menudo veriñcarse en la nave de sacrificio, ó en la de oreo. 'Pero 'cuando se observan altea-aciones de importancia ó bien se, hace necesario 'un examen minucioso, es muy útil I 6 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA hacer tr ansportar el animal á la sala de autopsia sanitaria, tigaciories. .. á fin de dar al ánspeetor toda libertad, y is'e'glu:rli(diajd' ínves- . á sus El número máximo 'de animales que' un veterinario ins- pector puede visitar al día en el matadero, es, según Góhler, de 75 bóvidos, '300 cerdos Ó 360 carneros. ::; *::: Cuando el estado del animal ó el aspecto de la carne ó de las vísceras hagan necesaria la comprobación del diag- nóstico hecho clínicamente mediante el examen rnicroscó- ó pico, ó bien cuando' se trate de definir es~ados patológicos mal determinados, se practicarán extracciones de secreciones, de sangre, de fragmentos de órganos siguiendo la técnica. clásica. Inmediatamente se ~je0uta.r'án sobre estas piezas ó pr-oduc- tos, las investigaciones microscópicas y microbiológicas que permitirán idar al diagnóstico, especialmente en el caso de enfermedad contagiosa, toda la exactitud científica que exig-e " la aplicación de medidas consecutivas, á menudo muy graves para (os intereses de terceros. -- El 'conocimiento de la práctica bacteriológica es. indispen- sable al veterinario inspector. LOiScasos difíciles no detendrán mucho al veterinario del matadero, .quien podrá r-ecurrrr entonoes á los laborato- rios de estudios microbiológicos de las Facultades veterina- rias. Porque si el veterinario inspector ha de continuar ejercitándose en la técnica microscópica, si debe estudiar las ip'artiaulariüade¡s anatomopatológicas que se ofrecen á su obsenvación y contríbuír- con su esfuerzo al adelanto de la ciencia, no debe olvidar tampoco su papel esencial- mente activo de comprobador de la salubridad de lascarnes, para sacrificarse de un modo exclusivo en exceso, á los tra- bajos de laboratorio. ' El veterinario inspector, ha dicho M. Garnier.ves un apli- cador ele la ciencia, y su Iaboratorío únicamente debe permi- tirle que 'pueda suplir á la simple observaciónouando ésta 'es insuficiente Piara .llevar .ácabo 'un diagnóstico preciso y seguro. El laboratorio de matadero no debiera ser, como se ha propuesto, 'un ínstrumento de investigación y de enseñanza, HEVIS'rA VETERINARIA DE ESPAÑA 7 una especie de instituto de higiene, donde se preparan las. "vacunas y sueros diversos, etc." sin CIue el vetermarío, des- orientado por estas múltiples atribuciones, corra el riesgo de desatenden su misión prtncipal, su razón de ser aun en un establecimiento administrado y vigilado por el Municipio, cual ~ la de velar, activamente Pior la, salubridad de las carnes destinadas al consumo público. 'No es, pnies, conveniente conceder- al laboratorio un p:re- dominio excesivo é injustíñcable en el ejercicio de la ins- })'ección veterinaria. Los casos en los que hay que ,recurrir .á la compr-obación bacteriológica, son muy poco numerosos, j' además se descubren perfectamente con la observación directa inicial, que interviene sola 'en la mayor parte de las círcuns tanci as, para permitir- pronunciarse acerca de vas con- diciones de salmbridad y cualidades nutritivas de las carnes . Además [de esto, el diagnóstico bacteriológico tiende á con- vertírse en menos seguro y menos preciso á medida que avanzamos en 'el estudio de las diferentes formas microbianas ; .Y cada vez J,Jarece más evidente que en la mayor parte de las enfermedades, aun en el carb unclo bacteridiano, la microbiología proporciona solamente un elemento de apre- cíacíón (fue completa el conjunto de 10$ signos aportados por el' examen clínico y necrópsíco (Leclainche). La misma bacteriología de las intoxicaciones originadas por, las carnes no ha dado resultados prácticamente utiliza- .bles. - . Empero, el número reducido de casos len'que el laboratorio Interviene útilmente como medio diagnóstico de comproba- ción, basta ampliamente vpara jnstíficar su creación y su })el1'ec.tainstalación en el matadero, Para la comprobación bíoqulmíca nos hallamos casi en lo desconocido. En todas partes se han hecho numerosos ensayos para determinar la naturaleza de las carnes mal- sanas. Los .resultados han sido contradictorios y engaño- SÜ'S. La simple determinación de las mezclas hípécas ha con- ducido al fracaso completo del método glucogénico y á la vuelta de "la observación morfológica. Las mismas suero- .reaccíones no han respondido en la práctica á los resulta- dos que de ellas se esperaban. Esto .uo quiere decir que debamos proclamar el fracaso de 'la química, ni que no hayan de proseguirse sus estudios, 8 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA "y '~or lo mismo que pueden emprenderse trabajos animosos, es dable esperar de ellos alguna luz; p!ero no puede sacarse en conclusión que estos resultados sean naturales y que el laboratorio sea desde luego el único para imponer la com- probación, Hase pretendido, en efecto, en estos, últimos tiem- pos que la química biológica y la bacteriología asociadas eran las únicas que permitían precisar los diagnósticos de la inspección ordinaria, Estas aserciones paradoxales y ten- denciosas no resisten al examen más 'Superficial, Es evidente que, ~enel dominio de la inspección de carnes, la experimentación 11,0ha hecho todavía ningún descubrí- miento 'capaz de modificar nuestros actuales procedimientos de investigación, y ¡que el laboratorio no tiene todavía dere- cho alguno al pretender dirigir ó simplemente mejorar la técnica eguída por los veterinarios especializados 'en la ins- pección, La parte esencial de la técnica, la que merece toda la atención del inspector, y en la que debe buscar el perfeccionarse cada día,eiS la investigación razonada éil u- minada pür' los estudios médico-veterinaréos, de 105 signos (fue 'presentan en las variadas condiciones de la práctica las carnes insalubres de toda clase, El inspector debe, pues, consagrar todos sus esfuerzos en adquirir el sentido clínico que le es indispensable paria el ejercicio de su función pro- pia 111:uy próxima á la del médico-legista. Si posee las cua- lidades de competencia y el espíritu científico necesarios al 110111bre Iaboratorio, le será siempre posible satisfacer de á la vez los deberes de vigilante de la salud de sus conci uda- danos y sus aficiones de trabajador. * ::: ::: La observacíón directa '(fue en la inmensa mayoría de los casos es la base. exclusiva de la inspección, constituye á ma- yor abundamiento la razón de la presencia del veterinario' en el matadero. A 'élse le llama 'porque es quien poseecono- cimientos especializados acerca de la anatomía y patología de los animales domésticos, como invocaron Bouley y Nocard. Si en vez de conservar con celo estas atribuciones, base de su situación en el matadero; dedica la mayoría de sus desvelos y de su tiempo á las investigaciones de laborato- rio, el inspector ele llla'ta¡del1o se convierte en especialista de otro orden y 'cesa en Icierto modo de ser veterinario. REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 9 En tal caso, se le puede s ubstituir por un químico ó bac- teríólogo decualquiera procedencia. El veterinaria inspector del matadero tiene, pues, el deber de conservar intacto su papel de técnica veterinaria, que es quien le abre la puerta del matadero y le asegura la corn- petencia exclusiva en materia de inspección de animales des- tinadas á la alimentación. Nada permite admitir la posihi- lidad de 'una tutela bacteriológlca y bioquímica, que aun sólo aceptándose parcialmente, conduc.rIa ála sujeción de toda la inspección" de carnes á la casta invasora de las químicas íncompetentes. Precisa, en ef'ecto, na 'Olvidar que las alemanes han que- rida dar á la inspección la sanción del análisis bioquímico. y si todavía están en el período improductivo en materia de química de la carne insalubre, pagan ya sus imprudentes ambiciones, Se dan cuenta algo tarde de que, querieudo convertirse en químicas, de veterinar-ios anatomopatólogos que eran, han abierta sencillamente la puerta de la inspec- ción de carnes á las verdaderas químicas. 'Hay las decomisas de carnes se hacen sin ellos y la mismo, 'Ocurrirá donde se consienta decir, sin protestar, que la quí- mica es la -indicada para dictaminar acerca '~e la salubridad . de las Ic.arnes. Es .del todo evidente, par! el e ontrari a , que el examen, en materia de carne, escapa absolutamente al químico y retorna sin objeción posible al veter-inario, puesto que ella comporta exclusiva y' esencialmente el análisis anatomopa- tológíco, La carne de Un animal enfermo no constituye un todo .homagénea, en el que cada parte pueda servir de muestra y permita establecer 'Un diagnóstico. Precisa, por el can- trario., que el examen recaiga sobre Las caracteres espe- ciales á cada rlegión, á cada órgano y también sobre todo el conjun to. Los pr-oductos manipulados y las salazones pueden ser úti-lmente examinados desde el punto de vista químico y morIal~gioo. Aquí, química y veterinaria hallan cada uno para practicar paralelamente según s'u competencia. Se ha prepuesto responder á las tendencias invasoras de las químicos, creando veterínarios químicos. Esta sería una falta grave. La especialización de las atribuciones es 10 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA una ley del progreso, y los veterinarios no podrán hacer (salvo raras excepciones) más que pseudoquímicos, que se harán dar la lección por los profesionales, como ha acoute- cido á algunos químicos imprudentes que han querido dar su opinión acerca de las carnes frescas y que han hallado autorizados 'contradictores en los v,eterinarios. NO' forcemos, pues, nuestro talento. Nuestro papel está perfectamente definido en el matadero, donde tenemos la parte maestra. No debernos abandonarla para convertirnos en químicos bacteriólogos IU l:>;arapreparar, á semejanza de los. aleman es , la plaza á los químicos verdaderos, de quienes bien pronto seríamos sus uborclinados. Mejor es quedarnos en nuestro lugar, sobre el terreno en {fue somos inatacables, Esforcémonos en obtener la cons-_ truccíón de mataderos bien instalados, en los que la inspec- ción pueda hacerse de una manera completa, donde una sección sanitaria con laboratorio bien montado, permitirá asegurar la comprobación diagnóstica y las investigaciones científicas 'á tt:as cuales nos inciten nuestras tendencias per- sona:les, sin olvidar nunca nuestro papel esencial de clínicos Yo anatomopatólogos veterinarios. Lo que debemos á la bacterlologla POH, JUAN ARDERIUS . Forzoso es, ante todo, aceptar 'que de M. Pasteur arrancan las. primeras nociones positivas de la participación esencial que los microbios toman en el desenvolvimiento y término de la vida' de todos los seres superior es , y, aceptado este hecho, se deduce naturalmente que el conocimiento de estos peque- ñísimos seres en cualquiera de sus variadas aptitudes y en todas las fases de sus delicadas metamorfosis, es un deber que se impone al que se dedica al cultivo de las cíencilas médicas, por limitada que sea la labor que realice en sus extensos dominios. . Gracias á las acertadas índicaciones de Pasteur hemos llegado al descubrimiento de los 'misteriosos secretos que en- volvía la esencialidad de la, vida, porque hemos podido deter- minar los caracteres estructurales y el mismo mecanismo y REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 11 finalidad de algunas de 'las íunciones físiológicas de aquellos elementos, factores iniciales de toda formación orgánica y auxiliares obligados del mecanismo funcional de los cuerpos. y á [a tpm'-Ide'estos hechos conseguimos medios precisos para sujetar y dír'igir ál voluntad nuestra las Iunciones vitales de aquellos seres errantes y salvajesvcomo debemos debilitar, para útiles aprovechamientos , sus peligrosas secreciones; como si deesta suerte y ppr .ingerriosas rnanipulaciones se aspirara á luna 'mejor demostración 'del indestructible dominio del hombre sobre 1'015 demás organismos, ya que, apenas conocidos, 1'O;squeencarnan lel origende la vída han quedado sujetos á nuestro poder, 'cuando por exigencias de su propia existencia han de transformarse en causantes de la muerte. No es de extrañar, pues, 'que la magnitud de la significación de los inicr'obíos en el progresivo movimiento de las ciencias médicas se convirtiera, en sus comienzos, en causa eficiente de grandes perturbaciones y de lamentables estancamientos. Sostenida la doctrina pasteuríana, quizás con más apasiona- miento que 'convicción, inconscientemente se extremaron por .muchos sus alcances, falseando la positivídad de sus demos- traciones, sin prever 'que se abonaba hin campo de seductoras ilusiones que habían de quedar agotadas en flor por los grandes errores que engendraban. Aquellas ilusiones y aquellos errores, sin embargo, deter- minaron pronto conexiones precisas puntualizando leyes más en armonía con la verdad y mejor 'utilizables para el pro- greso de las ciencias naturales. De esto resultó que á los microbios q'ue se les 'Otorgó el poder limitado de agentes de enfermedades únicas, probaron luego que p:odían ser apro- vechadores de enfermedades distintas; que los que en U}l principio se juzgaron inofensivos, res ultaron más tarde ele- mentos temibles de infección y de contagio.; que aquellos seres de tan sinrpliñcado organismccontribuian, obedeciendo, á exigencaas de su p~"op~aexistencia, al desarrollo de una enferme/dad ó á la conservación de la salud y de la VIda de los organismos superiores. De lo dicho se deduceque, existiendo los microb.os JI acep- tando corno positiva su acción en el desenvolvimiento de los fenómenos vitales de los ouerpos organizados, el hombre, que no 'puede sustraerse al afán de dominio sobre cuanto puebla - el 'universo, porque de. otra maner-a su 'existencia resultaría . 12 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA insostenible, h'uho de pretender regular la acción de aquellos- organísmos cuando son elementos de vida, y apurar: los medios de sudestruccíón y aniquilamiento cuando se nos presentan como caudal de enfermedad 6 íactores de la muerte, Por otra parte, el descubrimiento de los seres .infinitamente PJe- queños, y la afirmación de su, influencia en el concierto de la vida 'Universal" hubiera resultado Piara el hombre un martirio desesperante, por lo eterno, si. la perfección de los medios de estudio no nos permitieran 'hloydominar y destruir aqueÍlos peligrosos enemigos, Es verdad que antes de llegar al convencimiento general ele la exístencia de los microbios como agentes, etiológicos de temibles enfermedades, ha sido preciso pasar por una larga, serie, de hipótesis y teorías que, 'con ser tantas y tan distan- ciadas entre sí, prueban toda la complejidad de la materia que aquellos seres informan, Los trabajos de Mrs . Cagniard Latour y Schwann de- mostrando que las célula« fermentos eran verdaderos organís- mas vivos 'capaces de ~"eprr:oducirse, 10'S de Bo'uillard pro- bando c[ue los virus en la economía ejercían el mismo papel que las células fermentos en contacto con los cuerp¡o'S.Ier- mentecibles, eran etapas que iban sucesivamente marcan- . do la virtualidad de la doctrina microbiana, por más que los principios que constituyen este escalonamiento en la vía 'elel progreso sufrieran aclaraciones y aun quedaran mo- dificadas por tr-abajos más precisos de otros experimentadores. • En el orden de hechos que es preciso consignar, entra la afirmación de NI. Liebig, «de (fue existe en la sangre una substancia capaz (de dar .vida, descomponiéndose, á su agente provocador; esta descomposición y la formación del agente se realizan en el momento en que una partícula del fer- mento virus, nacido 'en 'un individuo enfermo, se introduce en la circulación sanguínea de otro sano». Lo sostenido por aquel 'insigne químico, que 'ha llenado el mundo con su nom- bre, no tenia en apariencia otra finalidad que corregir la con- fusión que sus antecesores habían sostenido respecto al ori- gen y poder de los fermentos y de los oirus ; pero 'en realidad resulta que todo ello 6 e encaminaba á oponer teorías osen- oialmente químicas á la vieja teoría del parasitismo, resuci- tado Po): aquel entonces ¡Pior los esfuerzos de M. Pasteur. La nueva base del parasitismo, tan sólidamente cim en-. REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA tada 'P0~' el ilustre naturalista francés-cuando dejó' demos- trado «las estrechas conexiones de causalidad 'entre las alte- raciones de ciertos Iíquidos con la vida y desarrollo de seres puestos con e110s en contacto», deduciendo de ello «que la fermentación era la correlación de la vida de los glóbulos, y 'no el producto T1llned·iato de la 'Plutrefacción y muerte de estos glóbulos», abrían á las ciencias naturales horizontes de ancha base, acogidos pJor¡la ciencia médico-veterinaria, como afortunada esperanza de rápidos progresos por tanto tiempo estancados en las terquedades 'del tradicionalismo ó ralseados ,p!or ceguedades de incorregsbles pasiones . .-, .'" Es innegable que á la veterinaria corresponde el derecho de reservar para sí la gloria de los prímeros esbozos reali- zados '511 (ese difícil camino solamente amojonado por presen- timientos que, si pudieran justifícar observaciones limitadas y rápidas, era posible que seconvirtieran por los efectos me prematnros sr continuados desengaños, en abismos de, des- crédito y de muerte. Ciencia veterinaria pura es, en efecto, el descubrimiento casualmente l~ealizado ,P:0ri Mrs. Davaine y Rayer, de los cuer/pos Nlilor1nes en la sangre de los animales muertos de Bacera, cuerpos que M. Pasteur nos presentó como cauea única de esta enfermedad. El desenvolvimiento de la nueva doctrina iniciada con la . existencia de aquellos bastoncitos movedizos y de virtualidad tan 'J:'lasn~Qsa, aportaron sucesivamente nuevos elementos de estudio y de afirmación de su positividad. El mismo M. Pasteur, aislando los.gérmenes de la policemia y -de la septicemia gangrenosc¿. M, Tcussaín.iestudiaiido -el microbio del colera de las qa- llinc¿s. Mrs. Kleín y Thuiller, descubriendo 'el germen causante del mal rojo del -cerdo. Mi"!S. Arleing, Cornevin y Thomas, estableciendo difleren- cías merbológicas entre la bacteria del carbunco .suniomáiico y la bacteria de la [iebre carbumcosa. Mi'S. Bouchard, Capítan, Char-rin, etc., enseñándonos el .bacilo del muermo. y como esfuerzo supremo de investigación y de estudio, lo realizado por M. Kock con el bacilo de la tuberculosis. Dejamos, por' ser ya de lodos conocidos, otros descubri- 14 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA mientos realizados p;or apóstoles convencidos de la teoría microbiana, ya que For otra parte la labor llevada á término por los incansables observadores que dejarnos indicados, constituye materia sobrada para fundamentar una doctrina que nos facilite la demo tracíón de acciones orgánicas ig- not-adas y nos Idlé: la piz:ón de prmcipíos cientificos que hoy sostienen la virtualidad de la medicina moderna, sin que esto signifique que hayan 'quedado anulados los preceptos de la escuela hipocrática, ya que 'en realidad lo que ha hecho la bacteriología ha sido precisar la influencia que en' la _ evolución de las e'nfermedades. ejercen los elementos que informan aquella doctrina .. En efecto, después de aquellos trabajos, nos explicamos una porción de fenómenos que resultaban inconcebibles por la falta de medios racionales para descubrir la esencia de su origen y el mecanismo- de su función. Sabemos, porque se ha plenamente demostrado: Que Ua acción de lbs prnductos solubles es el génesis 'de las enfermedades; .Que gracias á los recursos que se han ido acaparando, se ha. Iogrado .Ia domesticídad de 10,5 microbioss.; Que merced á la preparación y 'útiliz acióu de estos orga- nismos ínfimos, dotamos á los animales de resistencias é inmunidades artificiales, con lo que no sólo sufren sin gran- des quebrantos 6 ímpunemente la infección provocada por microbios reputados de virulencia máxima, sino que adquie-. ren los organismos resistencias absolutas y perennes Piara' sucesivos ataques de aquellos insidiosos enemigos; 'Que la Influencia que en el carácter de la infección y en su resultado ejercen las asociaciones microbianas, accíden- tales ó provocadas, el hecho que hemos precisado gracias á los estu~dios'y experimentaciones á que nos ha obligado la misma complexidad ele la teoría bacteriológica ; y por último, sabemos igualmente cnu¡e posibl~ y más es -común de lo- que en un principio pudiera sospecharse, que un microbio dado determina afecciones diferentes; como sabe- mos de igual suerte que pueden habitualmente permanecer en nuestro organismo un 'incontable número de microbios de especies diferentes, sin menoscabo de nuestra salud. y entrando en otro orden de hechos, demostrado experi- mentalmente queda que los Iíquidos orgánicos, sangre" linfa, , REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 15 bilis, etc., pp¡seen propiedades bactericidas que en determí- nades individuos aseguran una inmunidad más ó menos dura- dera; y que ciertos p~':OarLLc;tos secreción celular constituyen de verdaderos elementos de resistencia y combate contra los ataques de los microbios. 'Otros elementos para garantir. en 10 :q!ue cabe á la higiene pública contra aquellas frecuentes perturbaciones, que por lo ignoradas en su esencialidad constituyeron la desespera- ción en tiempos pasados, y los más potentes recursos en- tregados al manejo de las prácticas de la medicina moderna, en sus tentativas profilácticas y en sus empeños terapéuticos, sin los estorbos del aburr-imiento y Ideldescrédito á que antes estaban suj etos, por efecto de una Tmpptencía s610 echo- nestada por la supuesta írr-esistíbilidad de voluntades divinas, -puede decirse que son los factores que mejor sintetizan la virtualidad de la doctrina pasteuriana, y lo que á ella muy especialmente deben las ciencias médicas, humana y veteri- naria. ¡ y si además de todo 10 ya acto continuo ruano al suelo y lavaje exterior de la parte para no ,castigar la epidermis ni el bulbo piloso. Esta operación se repitió pOl~ espacio de cuatro días, una vez al día. Al segundo' día, el caballo apoyaba ya la mano, al cuarto dejaba casi de cojear. En el quinto y sexto días, substituyóse el ácido láctico pOl~esencia de trementina rectificada. La cojera había desaparecido por completo. Si- guíóse el lavaje cotidiano vernpleando la misma agua, y ~ , continuación aphcábasecada día .una inyección de la fórmula -síguiente: R. - Timol I I.() centigrurr, os Glicerina 30 gramos Tintura de ále es . 70 » De 10s doce á [os quince días salían del fondo de la herida, por la fuerza del lavaj e, unas recias escaras de color de pan tostado. A los veintidós días se suprimió el lavaje por in- necesario y á los veintisiete todo tratamí ento, dándose el caballo de alta perfectamente curado. La región quedó un poquito in durada, algo aumentada de volumen, sin llegar' á la deformación. Hoy sigue' bien el caballo, habiendo desaparecido todo vestigio de la pasada enfermedad. La mano es perfecta- mente normal. Al relatar este hecho práctico, no he pretendido enseñar nada á miscom¡p,añeros, ni siquiera decirles nada nuevo, puesto que ya nuestro maestro señor Sáinz decía que no debía recurr irse á la operación .del gabarro cartilaginoso, , . lH gener almerite 'Iiablando, sin antes háberse convencido 'de la \rhp'otencia de la 'liiedicación cáustica Iíquida ; 'p~r otra parte, 'Marülge dió á 'oonocer y describió 'perfectamente la' cur'ación 'de ésta dolehcia por medio de las inyecciones cáusticas. ... r- r: . . . , La finalidad de mi propósito no ha sido otra al relatar el úlLimocaso que he tratado por este procedimiento," por ~ '. l • • . • (.. • ser el más fresco á la memor-ia mía,' que la de llenar unas ,'ciLartilbls con: .. algo, -bueno ó malo, de mí propia cosecha. Utili'dad de las 'corrientes eléctricas 'en el tratamiento de la ohstrucctén Intssüéal exeremenñeta rOR J, FARRERAS Una yegua de cinco años presenta síntomas de indgestión con moderada enteralgia. Llama grandemente la atención una constipación pertinaz, que no cede ni á las inyecciones de clorhidrato de pilocar- pina, ni á las de bromhidrato de arecolína, ni á las de pilo- carpina asociada con el sulfato de eserina. Es de advertir que -con el tiempo que duró la enfermedad, hubo ocasión de echar mano de todos los recursos aconsejados, así como de combinar la terapéutica farmacológica con' la Iisica ó mecánica. El animal s.oporta once días sin evacuar excremento al- guno, y de sus intestinos 'no se expulsa durante este tiempo la menor cantidad de gases, 'El recto se halla vacío y su exploración no da lugar á suponer la existencia detorsión intestinal. La ausencia de borborigrnos indica paresia completa del tubo digestivo, que no consigue despertar la eserina aun á dosis atrevidas, En vista de los efectos negativos de los medicamentos empleados en este caso de obstrucción intestinal, ensayo 'las corrientes de inducción 'intensas, aplicadas durante los deis últimos días que duró la enfermedad y en sesiones de un cuarto de hora de duración cada una, sirviéndome del aparato de Spamer. ,R-EV¡'STA VETERINARI>A. '.DE ·ESPAÑA 19 La primera sesión es tolerada sin ninguna reacción por varíe de la enferma; en las otras se defiende de un modo agresivo. A la segunda sesión' se .advierten ya borborigmos que continúan á interv-alos durante el día. Al siguiente por la .noche comenzó la evacuación de excrementos secos; cubier- tos de exudados membraniformes, á 'la que sigu.ó una dia- ~rrea que duró tres días. Con el relato de este hecho olíñico no se intenta demos:" .trar que las corrientes de inducción sean específicas para ··UUTar la obstrucción intestinal, sino consignar tan sólo la 'infl uencia benef'ieiosa que en estos- casos pudieran tener. 'Es innegable que 'los líquidos del tubo intestinal aumentaron -erí . virtud de la acción de los agentes de la medicación .,purgante, pero éstos no .Iograron dar motricidad al intes- tino. En este concepto, las 'corrientes eléctricas constituyen un recurso '110 despreciable, menos teniendo en cuenta lo .irnposible que por una porción de circunstancias resulta practicar un masaje bien hecho en los animales grandes, .al igual que se hace en el hombre para combatír la paresia - . intestinal. Además es éste un hecho clínico curioso, porque cons- ·tituye 'Una prueba notable de resistencia del intestino y de tolerancia grande por .parte del animal, que no señaló fenó- HIenas visibles de intoxicación, en contra de lo que se afir- ma en algunos tratados de semiología, según los que, por lo _general, sucumben los enfermos que no excrementan durante tresó cuatro días . .' La yegua que motiva este relato clínico estuvo once días stn excr ementari; toleró, mientras duró la enfermedad, cua- tro gramos de clorhidrato de pilocarpina, dos de bromhi- .drato de arecolína, uno de sulfato de eserina, tres litros de aceite de adormideras, tres de aceite de ricino, 1,500 gra- mos de sulfato de sosa,' tresJitros de infusión de hojas de .sen, 200 gramos de áloes y 80 centigral'nos de aceite de ero- tontiglio. Bebió en abundancia cuanta.agua quiso y no comió hasta los doce días. U nícamente las corrientes eléctricas consiguier on despertar la inercia del tubo digestivo. 20 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA TRABAJOS TRADUCIDOS Vacunación de los bóvl!los contra la tuberculosis por las vías digestivas POH A. CALMETTE y C. GUÉRIN En trabajos anteriores, los autores han indícado que cuan- do han .heoho íngerír 'una sola vez á bóvidos jóvenes, con la ayuda.de la sonda esotágíca, ImJJa pequeña cantidad de bacilos tuberculosos virulentos muy finamente pulverrzados, la ma- YOl' 'parte de estos animales ha reaccionado á la tuberculina durante dos 6 tres meses, y algunas veces más; luego h811 - cesado de reaccionar y h811 parecido desde entonces, no . olamente curados, sino uacumados. Demostraron asimismo que en los bóvidos jóvenes someti- dos á repetidas infecciones á cortos intervalos las lesiones se agravaban, evol-ucionando rápidamente hacia la caseificación y no 'se curaban jamás. La comprobación de estás hechos les indujo á empa-ender- en IJ.:U¡eVOS bóvidos, jóvenes y adultos, nuevas experiencias '. en: busca de: 1.0 Después de una infección artificial y.única, por las · vías digestivas, cuánto tarda en manifestarse la inmunidad. - 2.o Si 'es posible conferir la inmunidad por las vías díges- · tívas haciendo absorber á los bóvidos jóvenes y adultos en 'unaó dos comidas, convenientemente distanciadas, baci- los tubm"c.ulosos atenuados por el calor ó por' diferentes substancias químicas (yodo, hípoclorrto sódico), ó bien bacilos tub ercmlosos adaptados á otras especies animales por. el buey. 3.0 Durante cuánto tiempo los animales vacunados por · estos diferentes métodos guardan su inmunidad. 4.0 Si estos animales vacunados resisten á la prueba de la infección por cohabitación 'prolongada con animales tuher- _culosos .y si resisten á la prueba de infección por la vía intravenosa. '. Ahora exponen los resultados de tales experiencias, que' - se 'concretan á la vacunación por ingestión de bacilos vivos, por ser las que parten de época más lejana y -Ias que les. permiten sentar algunas conclusiones. *** El día 26 de abril de 1906, ocho bóvidos de siete á diez meses de edad fueron reconocidos indemnes á la prueba ele la tuberculina y separados en dos lotes. REVISTA VE1'.Efi.INARIA .DE ESPAÑA 21 .Formaron 'elp~'ime'r lote dos, á los que se p~'opin:ópor la sonda esofágica de cinco en cinco 'días, cuatro dosis sucesivas de 0'05gI~anro!s á cada uno! d'e bacilos virulentos de crígen hovino procedentes de un mismo cultivo sobre patata glice- rinada, que contaba de cinco, á siete [semanas. .Los otros seis (segundo lote) recibieron una sola vez la misma dosis de.(0'05 gramos) de la misma cultura. Se mantuvieron todos aislados y al abrigo de toda conta- minación, convenientemente estabulados desde aquella fecha. Dieciséis días después .de la cuarta comida infectante, las dos terneras del primer lote reaccionan á la tubercu- lina (1'30, 1'80). Repetida la prueba un 'mes, tres y cinco meses más tarde, reaccíonanon siempr-e (1'30, 1'40 al final del quinto mes), Se determinó sacríñcartas al final del sexto mes. La autopsia demostró- lesiones tuberculosas disemina- das en los ganglios mesentéricos. Estos eran considerable- mente aumentados de volumen. LoS tubérculos, en el centro ,c:a;S¡WSOS, son aoumulados sobre laido en la zona cortical. Algunos ganglios llevan tubérculos duros que parecen en vías de calciñcación. De las seis: terneras del segundo lote, aisladas, como las precedentes, una sola reaccionó á la tuberculina (1'50) á la prim era prueba, treinta días 'después de la ingestión virulenta, única, de 0'05 .gramos. Después del segundo y del tercer mes la reacción ftué negativa para todos. Debíamos supone):' que los cinco animales del segundo lote; quedel primero al tercer mes se mostraron indemnes, no habían sido infectados. Para mayor seguridad se Ies hizo ingerir de nuevo con la sonda.iel día "10de j ulio de 1906, ósea 75 días después de la p¡rimera ingestión, una dosis doble de bacilos bovinos .virulentos (0'10 gramos), al mismo tiempo que se hada la misma operación á un tercer lote de nueve cabezas' de la misma edad, las cuales debían servir de testigos. Un mes más tarrle, el 9 de agosto, reaccionan á .la tuberculina cinco' testigos 1(1'20á 2'20), De los Iseis antiguos ni uno solo pr'esenta reacción. Al final del segundo mes reaccionan cuatro testigos sola- mente' (uno de 2'10; dos de 1'80, y otro cuya anteríon reac- cíón fué 1'80 da 'una reacción dudosa .de 10). Los seis antiguos continúan .indemnes. A los tres meses (11de octubre 1906)la Ip¡r'uebia la tub'ercu- á liria resultó negativa en los quince bóvidos. Como conclusión de esta experiencia puede afirmarse que 'una sola infección de 0'05 gramos de bacilos virulentos fina- mente emulsionados, introducidos con la sonda esofágica en el. tubo digestivo. de los bóvidos jóvenes, es suficiente para conferirles 'una inmunidad suficientemente sólida para permí- tirles soportar, setenta y cinco días después, la ingestión de 'una dosis doble de virus (0'10 gramos). 22 REVISTA VETERINARiA DE ESPAÑA , hast-a el t.o de julio . Desde el- díta 1-1 de octubre de 1lr-eG01I 10 tes- tigos y seis enfermos atacados de lesiones tuberculosas de- clar aaas. Ninguno. de- estos doce bóvidos reaecíona todavía á la tuberculina mientras' que cinco de los testigos reaccíe- naban: ya, el día 1'(i)i de mayo de 19@7. Las ,©'[]JC'(j) terrreras die Irasnueve del tercer lote, que resulta- r0]1, netamente tuberculízadas ;a:uraFl'üedos meses después de: l;a. única eomída inñectante de (')'10 gramos de bacilos ' tubereuroses bovinos, se han curado y se eompertan actual- mente (después de' once meses) coms» si esbunnerom uacusuuiae. * '" * lEn una 11Iue-va¡ sede' de experiencias empezadas en 31 de ocjulrre de H106, hicieron ingerir á tres animales reserva- dosy fSiU]9IU€StOS, vacunados (1), por medie del proeedímiento de la sonda, 0'25 gramos, de bacilos virulentos ñn am ente' emmlsionados, Los testigos añadidos á esta prueba fueron cuatro nuevos á: los cu ales· se les administró la misma can-, tídad y en la misma forma y tiempo.' , , Treinta díaadespués, dos de los testigos reaccionaban ¡i la tuberculina (1'80). , A los sesenta días reaccionaban los otros des testigos (1 '60 y 1'50); pero uno (le los que había reaccionado á los treinta días de -20, no reacciona más. El cuarto cla todayia 1'50, Al terminar, los tres meses, un sole) testigp, el cuarto, dió . á la pr-ueba 'una temperatura máxima de 1'10; Los tres restantes h'abímlces?cdo de reaccionar. En cuanto á_ tos tres presuntos vacunados, no presentaron re-acción en ningún momento, ni la han presentado todavía, después de ocho meses y con. dosis dobles de tuberculina, Los cuatro testigos quedan igualmente indemnes; deben, pues, considerarse corno curados y vacunados. Vos autores los conservan para ensayar más tarde, sea' por cohabitación, sea por, inyección intravenosa. ' Estos resultados demuestran que cualquiera que sea la dosis de virus ingerida en una sola comida infectante desde 0'05 0'25- gramos por los bóvidos de siete á diez meses de edad, se curan siempre, dentro del período máximo de tres meses, de las lesiones tuberculosas que han contraído, después de una sola infección artificial por las vías dígestívas. . Los que curadas sus lesiones no reaccionan á la tubercu- lina, son vacunados y conservan la inmunidad, á lo menos durante ocho meses y quizás más. (1) Uno del segundo lote y los otros dos del tercero. 2:1 ' ;1: * .;¡: Par,a~el~~~~1h\á ~$,to'~, n~a:xos (¡ue pr~ce~,e1~,Pi1rec~~les e necesario mqurrtr vcomo se comportan los b9vl~10~ adultos ccm¡la Íl~f,e~cipn tuberculosa por l,as ví~s~4iges~ivas y' si, es posible su vacunación por' esta misma via, sea con bacilos virulentos con bacilos' modificados 'en 'diterentes' formas. ó • Sirvió al efecto 'una serie de siete vacas de más' de tres .. (. 1 l. ".. • l· a:q.gqid,eedad.cuyas ef¡Prri~ncias, á continuaci~n se resumen: Nú~. lr - Esta vaca in.girió, eldía 29 de diciembre de 1905, á la' sbnda 0'10gram'6s 'dé 'bácílostbovinos calentados pr e- 0a~.entecü~c.Q_ mit1u,t:9~á ~000, ~l dfl~12 de febre~o¡ de 1906, nueva ingestión Ide 0'50 gramos de bacilos bovinos en la misma f.9r111 a', • . , - \l Jo'\.- _ .• t •• Sin haber reaccionado nunca á' la tuberculina, el, día lQ,de junio de,', 1,906,.íngíríó, siempre á la sonda, 0'25' gramos' ,1'." o .. \; r de productos tuberS\l~9s0p ,:ü:uler¡.,tos finamén~.~emulsiona- dos dentro de un, litro de decocción de lino, al 15 por 1,000, , El día 8 de agosto r'eaccíonó , 'la pruebade 'ia tuberculina . ,1.. a de 2'10; dej ando de reaocionar ellO de septiembre. ¡ • '" El día 6 de noviembre se le hizo absorber; siguiendo 'la misma técnica, Un 'grm;no'd~'bacilos b9Vi11,os virulentos." " , En dos pruebas hechas en 6 de díciembre y 7. de enero, la reacción á la tuberculina fué negativa, Repetida la prueba' c,al~da:I1J.es,tr~s we~,~~,c9?~eY\Wi6'S, Q,igH.1.?, i1:l:dem1iW,I?N; c0If!-¡- peto, , N.~uü¡, 2. - El. 26 de d;i.ciembre de ¡905 ingirió, por medio de la sonda, 0'10 gramos 'd~ bacilos bovinos caléníados pre- víamente diez minutos' á, 'lOo, No' respondiéndo ' á 'la tuberculina, se llegó al día 10 de junio de 1906 y se le p;ropÍl).ó de nuevo, SIrviéndose de la 1 • ," ~'. • 1'\ IJ . sonda, O25 gramos de productos tuberculosos virulentos emul- siouadoser; 1 un Iitro de decocción lelegranos ele lino. l ';'1 > 1~ \ . { 1 l f 1 . En tres pruebas hechas á la tuberculina desde el 9 de junio, al lO,'de septiembre, B.O hubo reacción, El 6 kl.~'noviembr-e, y siguiendo la misma técnica, ingestión de 'un gramo dé bacilos' bó~inos virulentos, )¡,¡ Sometida á ~a, prueba en 6 de diciembre, 7 de enero y tres veces más á razón 'de 'lllW por mes, no acusó en ríinguua de ellas 'reacción. ' , , Núm. 3, - En este tercer caso se procedió á la prueba administr-ando por primera vez, en 27 ele marzo de 1906, 0'10 gramosde 'cultivo Ir esco de tuberculosrs de oriqen equino, proporcionada por el DI', Borr el ; luego, en 11 de Mayo, se repitió la infección, dando ingerir 0'50 de la misma cultura á fresca, ' , , ' Hecha la p~'lleba el)l;lO, de j ulio, no rea?cionó á la tuber- REVISTA VETERINARIA DE ESPA~A. culina y se procedió á tercera infección, haciendo absorber 0'25 gramos de tuberculosis bovina virulenta. 'Probada de nuevo en 8 de agosto y en 10 de septiembre no acusó ninguna reacción. '. El 6 ide Noviembre .se le hizo absorber de nuevo un gramo ele bacilos bovinos virulentos-o Hechas 'las pruebas definitivas como en las precedentes, siendo la última en 7 de enero de 1907; no reaccionó. en ninguna.. . · Núm. t1. - El día 29 de marzo de 1906, propinóse á esta vaca 0'25 gramos de bacilos bovinos virulentos, no calentados. El día 2 de junio próximo reaccionó de 1'10 y luego dejó de reaccionar. . . N ueva ingestión de un gramo de bacilos bovinos virulen- tos en 6 de novi'emhre.· ' . .En las cinco pruebas mensuales definitivas no reacCionó en ninguna. ... _ .' . Núm. 5. - El 29 de marzo de 1906, primera ingestión de bacilos bovinos virulentos, 0'25 gramos; no' calentados. En 30 de abril reacción de 10, luego cesó de reaccionar. Segunda ingestión de un gramo de bacilos bovinos viru- lentos en 6 de noviembre. . - Sometida la .ríes á las pruebas de la tuberculina en 6 de diciembre, 7 kle enero y tres veces más en los tres siguientes meses, no hubo reaccci'ón.\· . , · Núm. 6.- En lamisnJ'a fecha que la anterior, recibió ésta vaca por ingestión 0'25 gramos de bacilos bovinos viru- j lentos, no calentados. .. . \ El día 2 de junio 'r'eaocíonó á 1:8°, cesando. luego de reac- clonar. Hízosele. ingerir en 6 de noviembre~n gramo de bacilo:s bovinos virulentos . . ,Sometida, á .las cinco pruebas mensuales, no presentó en ninguna reacción .. Núm. 7. - En 15 de marzo de 1906. ingirió la dosis da 0'10 gramos de bacilos bovinos virulentos, no calentados, y no habiendo reaccionado á la tuberculina, el 10 de mayo se le propinó otra dosis de 0'20 gramos de los mismos bacilos virulentos. . . · No reacciouó tampoco, y en 30 de junio se le hizo absor- ber 0'5.0 gramos de bacilos virulentos, y en 6 de .noviembre un gramo de los mismos bacilos. . igual que los jóvenes, 'son 'susceptibles de curar con algunos meses de Una Inf'ecoión tuberculosa artificial, siendo única, y que así curados, ellos adquieren vis á vis de una ó varías infecciohes posteriores y masivas una real-inrnunidad. Demuestran, además, que la ingestión de bacilos tubercu- losas calentados á 700' ó 'la de bacilos vivos de origen--equino repetidas dos veces en cuarenta y cinco' días de intervalo; confieren á los bóvidosadu!tosuna resistencia tal, que no- han reaccionado nunca á la tuberculina después de haberles hecho absorber -dosís de bacilos seguramente capaces de provocar la reacción, en los testigos, en el espació de uno á- .dos meses. . Dicen los autores que de los hechos que preceden se pue- den desprender varias conclusiones: En los bóvidos, jóvenes ó adultos, (y probablemente asi- mismo en la especie humana) la gravedad de lasinfec- ciones tuberculosas depende del·núrnero de microbios absor:bi-' (los, de la adaptacicn de ellos al organismo infectado Gó de otro modo, de su virulencia] y de la freouencia de las can-o. taminaciones. Una sola inf~cción, relativamente masiva, puede curar; la curación definitiva' se manifiesta por la ausencia de reacción .á la -tubereulina ; y toda infección curada confiere al orga- nismo 'una' resistencia marcada contra nuevas infecciones., 26· RF;VISTA. VETF;IW,ARIA DE; ESPAÑA, No es 'PQIS,ipl~Iijar' actualmente la duraci91~ de esta inmu- nidad. Dicen los autores únicamente que el1- lqs. jóveql1~ persiste después de los ocho meses. La cohabitación libre y continua¡ de los animales. vacunados con. otros atacados de lesiones tuberculosas declaradas, PQ:- drá, 'con el tiempo; darnos indicaciones precisas por lo. que afecta á la duración de la inmunidad adquirida. Terminan su trabajo, anunciando la continuación de sus experí encias pC)r el mismo camino. - (An11:ales.del'lnstitu4. Pasteur, 25 de, julio' de 1907). - ,IJ. B. TRABAJOS EXTRA,CT ADOS_ PATOLOGÍA Y CLÍN,IC;t>- ARLOING S. y FORGEOT. E. C.ont.riR~c~9I?- á la~ p~~o~,~~ nia de la antracosis pulmonar. - Los autores han repe- tido los experimentos de ingestión. en animales de espe- cíes y edades diferentes, tales como conejitos de Indias jóve- nes y adultos, conejos, cabritos. muy jó~elie,s, per:.;os de po- cos días y perros adultos. S;~, emplearon, substancias variadas" corno el negro aní- mal, tinta china Iíquída, carmín y una substancia orgánica, la melanina. Los animales fueron sacrificados á las seis ó cuarenta y 0<;110horas, sin que fuera posible· hallar, al se,ccio,nar' el . intestino, ninguna, partícula extraña fijada en las células epiteliales ó en las linfoideas de la mucosa intestinal, y Jo mismo los ganglios mesentéricos, no obstant~ la duración del contacto de la substancía colorante con la mucosa y á, pesar de lo abundantemente suministrada con objeto de teñir todo el tubo digestivo. ... Para desechar la opinión de Calmette, según la que las granulaciones atraviesan rápídamente los órganos sin dejar tr&Z08 y se vierten en la corriente linfática, los autores han hecho ingerir, ~por eSp¡a,c'ÍIO, seis .días consecutivos, de tinta china y negro animal á varios perros, y examinando, después los ganglios mesentéricos y la muq)s~ intestinal jamás. han conseguido, observar la menor partícula colo- rante, ni en los ganglios ni en la mucosa. Después han inyectado en, la yugular, tinta china, .ya que si la antracosis pulmonar tuviera el origen indicado por Calmette debería producirse al máximum vertiendo, 'Una suhs- tancia colorante en .la vena yugular, desde la que, pasando \p.:or el corazón derecho, ir~a ínmedíatamente al 'pulmón. 27 Los animales sometidos á~ estas operaciones, fueron co- nejos, conejítos de Indias. y perros jóvenes. Al cabo de veinricuatno horas se hizo la autopsia. y se- halló el, pul- món normal en los conejos, mieubras que el hígado, el bazo y la médula ósea ofrecían un tinte obscuro bastante limpio. Les mismos experimentos se han hecho también en animales sacrificados de 10s tres á los ocho días. Si el polvo, de carbón iritroducído en e1 pulmón derivara rá'pidamente de este órgano (cuaneuta y ocho horas, según Calruette), tendría que' fijarse en el hígado, en el bazo y en la médula óseaccosa que no se observa en la, antracosís Iísiológíca lílil\l!Ly acentuada, De los experimentos. obstante, las exigencias de la vida van impo'niendo la hipo- f'agia y hoy sólo _en los pueblecillos rurales hay prejuicios con- tra ella. Limitada primero á los pobres, Iué ascendiendo poco á poco á la clase obrera y á la media y hoy entra en gran canti- dad en los embutidos que se consumen en todas las mesas. El número de caballos destinados al matadero crece de día en día. Antes iban sólo los pencos inservibles; -hoy, todo caballo que no puede servir para un trabajo regular es destinado al sacrí- 48 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA. f'icío ; Hasta Los caballos enteros van á él. Claro que su carne, corno la del toro viejo, la del macho cabrío y la del verraco, es notablemente inferior á la de los caballos castrados. Los carniceros pagan 200 y 300 francos por caballos que antes tenían valor ínfimo. En 1906 hanse sacrificado en París 56,000 caballos para carni- cería, lo. que supone unos 12 millones de kilogramos de carne para la alimentación del hombre. La tercera parte de ellos, es decir, únicamente 4 millones, fueron utilizados frescos; el resto se destinó .á fabricar embutidos. En 1906 -aumentó en 1 millón de kilos la producción de carne caballar con respecto á 1905. Hoy La carne de caballo está de moda. Se la aconseja á los anémicos, Puede consumirse cruda sin temor de coger la tenia y, además, es más barata". - DR. P. F. NECROLOGÍA Manuel Mendel. - 'Nació, en Bunzlau el 28 de octubre de 1839. Asistió. á la guerra franco-prusiana, en donde fué herido. Era pro- fesor extraordinario ele la Universidad de Berlín. Dedicóse á la ueurppatología y la psiquiatría .á logr-ando en Alemania y en Rusia una fama tan grande como, la de Charcot en Francia. Los enfermos acudían á él Y solicitaban incesantemente su consejo. Como Chornel, .tenía una paciencia inagotable y un carácter hon- dadosísimo. Falleció el 22 de junio del año actual. No confun- dirle con. Juan Mendel, descubridor de la herencia mendeliana, corno han hecho algunos ... catedráticos. - DR. P. F. Guillermo Enrique Pe·rkin. .- Brandt buscaba el oro en la orina y descubrió el fósforo. Perkin trataba de .obtener quinina por síntesis' y, oxidando .anílína con ácido crórníco, halló UÍl violeta precioso: Más taride descubrió la fuchsina, el azul y el negro de anilina, los ácidos sulfoanílicos, etc. Corno Brandt, en- contró acaso más devlo que buscaba, pues la producción de los colores artiñciales hace ingresar en Alemania 160 millones de mar- cos todos los años. Nació en Londres el 12 de marzo de 1838'y murió en Sudbury (Inglaterra) el 14 de julio del año presente. - DR. P. F. NOTICIAS El profesor Ostertag. - Este famosfsímo profes-or de Higiene de la Escuela dé Veterinaria de Berlín, acaba de dejar la cátedra que tanto honró para encargarse de dírígír el servicio veterinario del Negociado Imperial. El -Dr; Saba'ter y el concurso de Reims. - El Dr. Sabater, decano del Cuerpo de Veterinarios del Municipio de Barcelona, que efectúa una tour née por Europa con .elTin de estudiar el servicio veterinario de mataderos, vaquerías y mercados en- Ias capitales más progresivas, ha sido invitado por el Dr. Moreau para inter- venir en las deliberaciones del Jurado que ha de elegir, entre los presentados al concurso, un proyecto para la construcción de un matadero general moderno en la ciudad de Reims. ' Vacante. - Veterinario titular de La Mata (Castellón), Sueldo anual, 53'19 pesetas. El agraciado podrá contratar sus servicios con los vecinos. Solicitudes hasta el 30 del actual. :ri¡:ogralia La Aca