REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA Vol. II Barceloua-Masnou : Agosto 1908 N.O 12 TRABAJOS ORIGINALES Pawlow y SU escuda POR EL DR. PEDRO FAURERAS Iwan P. Pawlow, profesor de Fisiología en la Universidad ".de San Petersburgo, .respfandece, con brillo deslumbrador, en una rutilante constelación de vivisectores habilísímos que, al iluminar las obscuridarles de las funciones digestivas, TIlO sólo han descubierto numerosos- hechos fisiológicos, de im- portancia capital, sino que,. además, han revelado un método experimental nuevo á la psicología objetiva y han puesto, de manifiesto el 'encadenamiento maravilloso de los actos de aquellas funciones y la sinergia sor-prendente con que traba- j an todos los órganos de la economía. ::: * Pawlow logró dividir el estómago del perro en un compar- timiento superior, comunicado con el esófago y el duodeno, y otro inferior, formado Piar el fondo y en comunicación con el exterior,' por medio, de una fistula. Dividir así el estóma- go para investigar su secreción, lo intentó antes Heidenhein p'e~o casi nada consiguió, porque destruía los filetes nervio- sos que relacionaban ambos compartimientos, Pawlow ha sabido-conservarlos y, gracias á ello, es posible darse cuenta de las reacciones gástricas determinadas por los 'alimentos, pues, mientras, la parte superior del estómago los eligiere, la inferior, espejo fiel de- aquélla, como: dice Pawlow, se com- porta, exactamente de igual modo. El y sus discípulos, mediante la sonda esofágica - para evi- tar toda sensación gJl¡lstativa- introducen substancias varias en el compartimiento superior al par que observan la secre- ción en el inferior. El agua destilada la excita; las disolucio- nes de azúcar, almidón, sosa, etc., también, mas no por el cuerpo disuelto, sino por el agua disolvsnte ; la clara de ']1'Ue~ I 402 REVISTA VETEIUNARIA DE ESPAÑA vo, sola, no la produce casi; la peptona, en cambio, sí, abun- dantísima, durante tres horas; y, si ahoía se introduce la clara de huevo, la secreción aumenta todavía más. Es menor para la leche que para el pan, J para éste menor que para la carne (Kigíne, Lohassoff). Tiene su 01Jti1n~~1n entre 30 y 3<10 (Roedor). Los hidratos de carbono 1110 la excitan; las grasas la disminuyen ó detienen; los aromáticos la favorecen (K.igi- ne); la .ar ena y el vidrio molido no la provocan (Pawlow). Se ha precisado más: el extracto de carne obra sobre la n1'l.100Sa gástrica - en particular sobre la porción pilórrca (Gross) - y no sobre la intestinal. El alcohol, en solución al 15 por 100, actúa sobre el f'ondo. Pewsner investigó la secre- ción mucosa. Introdujo solución de nitrato argéntioo en la cavidad superior y vió que, mientras ésta segr-ega moco, la otra no, lo cual prueba que se trata de un pr;o.ce:.;;0ocal y l sin íntervencíón .del sistema nervioso. Se debe á Pawlow otras dos cperaciones f'ecundísimas en . consecuencias: la combinación de la es~fagotonúa con una fístula gástrica y las fístulas permanentes. En 1889' - 0.011 la señora Simanowsky - secciona el esófago á mitad delcuello, sutura los extremos recién. seccionados á la herida cutánea - dejando su luz abierta - y hace, además, Una fistula gástrica. Dando de comer al animal así operado, recoge, por la fístula, gran cantidad de secreción. La comida, en este caso, no pue- de llegar al. esíómago ; sale Vial' la .sección esofágíca ; por esto se llama «ficticia». En 1902, Pawlow dió á conocer las fístulas pancreáticas ¡p'er:rnane'ntelS,que luego Glinsky adaptó á las glándulas sa- livales. Con 'Un cemento especial, se adhiere á la fístula 11n embudo de cristal que permite recoger la secreción. Re- cientemente ha observado que los perros portadores de fís- tulas báli ares, pancreáticas ó intestinales, van paralizándose y adquieren una osteomalacia tal, que sus huesos acaban Piar ser más blandos que cartílagos. Si se hace que la bilis, en vez de salir piar la fístula, vuelva: al in tostíno , recobran la salud. Las fístulas pancreáticas han evidenciado que las grasas determinan en el páncreas un Intenso trabajo secretor y lo mdsmo una secr etina formada ppl" la acción del jugo gástrico sobre la mucosa duodenal. Los experimentos de Pawlow, demostraron, con admirable precisión, la influencia de las percepciones en la secreción REVISTA VETEIUNAIUA DE ESPAÑA 403 -de saliva y de jugo gástrico. Sabido 'es que, á la vista de man- jares agradables, «la boca se nos. trace agua», es decir, se nos llena de saliva.' En los animales ocurre lo, pr opio : si un perTa ve comer carne á Otro, segregan ambos 'Una saliva igualmente viscosa (Malloizel y V. Henri). La frase «yo fumo y tú escu- pes» expresa un hecho análogo. Por 1-0- que se refiere al jugo .g'ástrioo, debemos recordar que ya Blondlot en 18,13,Biddcr .y Schmidt en 1852, y Schiffen 1865, notaron que 101s' perros con ñstulas gástricas lo segregaban así que advertían ó gus- taban alimentos agradables. Carlos Ríchet, en 1878, y Elena Kaznelson, recientemente, observaron 1:0.uismo en personas. l Pawlowensel1a carne á perros hambrientos esofagotorni- zados, ó con fístulas gástricas ó salivales, y ve fluir saliva ó jugo gástrico', tanto. más abundantes, cuanto mayor es la .excitación sensorial. Y es curioso que la saliva sea clara y abundante, ó vespesa y escasa, según sería si la substancia, excitante hubiese actuado inmediatamente sobre la m'UCOlSa bucal. Sabido es que la saliva es tanto más abundante y clara .cuanto más seca es Ia isubstancía glustada ó masticada, y viscosa óno, según los alimentos.' Así, es espesa con el pan .ó con la carne, y clara con la sal ó con la arena. A dos 'perr-os con fístula gástrica, Pawlow les distr ae y les .introduce á cada uno, por la fístula, un trozo de carne de 1,00 gramos, atado á. un hilo'. Se lleva luego á uno- de ellos ) 'le enseña otra tajada. Al cabo de un rato, tira del hilo, al mísmo tiempo en ambos perros, pesa la carne atada en él 'yenc'llentra que mientras el can, al que mostró la tajada, .digiríó 62 gramos, el otro', que no la vió, digirió sólo 7. Si se tiene costumbre ele dar azúcar á estos perros, basta -el ruido de los terrones dentro del bolsillo, para que segrc- guen saliva y jugo gástrico. El olor de la carne les hace se- gregar tain'hién. Cuanto más grato es el alimento, más copio- .sa es la secreción. Por el contrario, ésta se detiene si aquél. es desagradable. Algunas emociones intensas, como la cólera, detienen, asi- rnísrno, tanto la salivación como la secreción gástrica. Sa- .bido 'es cuánto se seca la garganta, por falta de saliva, en algunas 'emociones. Bickel y Sasaki, excitan el estómago de un 'perr-o con la' comida ficticia, y, de pronto, le presentan. ctu gato. La secreción, antes abundante, disminuye hasta .cesar. , 404 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA * * * El influjo secretor ó antísecretor de las percepciones, 00'11- dujo á Pawlow y á sus colaboradores al estudio de los «r efle- jos vcondicionales». Veamos en qué consisten Si echamos un álcali ó 'Un ácido en la boca de- un perro, éste segrega sa- liva, y semejante reflejo es constante, normal, incondicional; pero si el álcali, ó 'el ácido, son coloreados de negro', al cabo de algunas veces, la sola percepción de algo negro, bastará para que dicho perro segregue saliva, y este reflejo se Ilama condicional, porque sólo, se produce á condición de preparar, precisamente, al animal, juntando la excitación bucal á otra cualquiera (00101', onído, frote de lapiel, pellizco, olor, etc.), Quien primero hizo experimentos sistemáticos con los re- flejos condicionales, fué \iV oulfson. Su importancia es gran- de porque constituyen un método precioso para juzgar acer- ca de la delicadeza de las percepciones olfatorias, auditivas', térmícas.ietc., en los animales. Así, \iV. Boldyr eff ha estudiado .Ia percepción del frío. A perros con fístula salivar permanente del conduelo de War- thon, les echa 'en la boca 50 crn.s de solución de sosa a12 piar 100 y, á la vez, les toca en el vientre con 'un aparato metálico de refrigeración, movido plor un pedal, para que no adviertan el menor movimiento. A los cincuenta ensayoe.el contacto, !por sí solo, determina salivación, aun aplicado 'á otra región del cuerpo. Woskoboinikowa Granstrom ha estudiado, de modo. aná- Iogo, la percepción del calor y ha encontrado que los perros, por lo general,' confunden más las sensaciones térmicas que las 'otras. Parfenow ha visto, que el calor les h'ace segregar saliva-en vez 'de sudor. Kascherininowa establece otro reflejo condicional, combi- nando la excitación bucal con pellizcos no dolorosos, dados con una pinza dísírrmlada. El animal, á, las veinte sesiones, tiene salivación con solo pellizcarle. 'Si se le pellizca en otra zona que '110 sea la habitual, al principío apenas fluye saliva, pero á las tres ó cuatro tentativas, fluye 'tanta como pelliz- cando 'en la zona ele costumbre. De modo análogo se ha estudiado la percepción auditiva. Se prepara el reflejo combinando la excitación de la boca con 'Un, determinado sonido, Cuando el reflejo condicional REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 405 estáestablecido, hasta el sonido solo para producir secreción salival. Ahora bien, variando: algo, el sonido', se puede juzgar de la delicadeza de audición del perro. Cuando. no. perciba diferencia entre dos tonos diversos, la secreción aparecerá con arribos. De este modo se ha visto- que si un sonido difie- re tan sólo un cuarto: de tono 'del primítívo, el perro ya Dio saliva, lo cual suplone una finura de oído, superior á la de muchas personas (Boldyreff, Kascherinínowa y Woskoboíni- kowa Gr-anstróm). El reflejo condicional produce saliva de la: misma clase- clara ó espesa - que la que produce 'la substancia que sirvió para prepararlo. Así, el sonido, si se asoció CO~l ácido clor- hídrioo, la produce clara, si con polvo de carne, más espesa (Woulfson, Selheim), y si se varía la nota ó el sonido, se ob- tiene, también saliva roáis,ó menos clara, según esté habituado el animal á luna Ú 'otra nota (Zeliony). De la propia manera' se ha investigado la percepción de choques mas Ó. 'IllOOOS frecuentes, de la olf'ación (alcanfor, etc.). Los reflejos condicionales olfatorios obr'au más pronta y enér- gicamente que los de los otros' sentidos y todos ellos apare- cen más intensos en los animales hambr-ientos (Boldyreff). Cuanto más enérgica es la excitación condicional, tanto más eficaz es el reflejo respectivo. Este, si se repite, tiende á desaparecer, y acaba .por abolirs e si no se vuelve á cebar, asociando unas cuantas veces la excitación condicional con la normal (Tolotchinoff, Babkine), No obstante, puede reapa- recer, por sí s010-, pasado algún tiempo. Hay acciones condicionales inhibitorias. Un sonido que no haga salivar, puede ínhíbir - tanto más cuanto más in- tenso sea - .al rerlejo condicional producido por otro sonido (Zelíony), El tic-tac de 'un metrónomo atenúa un reflejo, con- dicional :plrod;ucido por el frote.' Por el contrario, una luz intensa, no (\V assiliew). si se pru eba un excitante condicional, minutos después 'de probarlo simultáneamente con otro inhi- bítorio. el reflej o disminuye sobremanera. Reflejos condicionales parecidos tienen lugar en el hom- bre. Bogen, en 'un niño de tres años, que, por haber ingerido lejía, tenia una estenosis esofágica' y se alimentaba por una fístula gástrica, logró producír- jugo gástrico por un mecanis- mo semejante al de los pierros de Pawlow. Cada vez que se le daba 'de comer, se ,tocabiauna trompeta. Pasado algún tiem- 406 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA po, ba taba tocar la trompeta para que acudiese la secrecíón. gástrica. Se vió, además, que la cólera y el dolor impiden esta secreción. :;: ::: Las vivisecciones de Pawlow evidenciaron la existencia de' nervios secretores en el estómago y en el páncreas; demos- traron el activísimo papel digestiv-o del jugo. intestinal; han, explicado el modo de obrar del caldo como eupéptico - ex- cita la produccíón de jugo gástrico por el agua y los princi- pios aromáticos, y la secreción de jugo pancreático por ia grasa - enseñaron que el ácido. del jugo gástrico, al llegar al duodeno, provoca un flujo de j ugo pancreático (reflejo ácido de Pawlow) y no si se le neutraliza. Más tarde, Bay- liss y Starlíng, descubr-ieron que lo que determina la secre- ción pancreática, en este caso, es luna secretino; que se forma por la acción del ácido gástrico soblre la mucosa duodenal, secretina que hace segregar al páncreas, aun inyectada en las venas ó debajo de la piel. I Estos y otros muchos des cublrímí ento s, c.on ser de' suma: importancia, no son - dijo Hallibhn-tori, en un discurso Pl'Q,- nunciado en 1902, ante la sección de fisiología de la Asocia- ción británica para el progreso científico - al fin y al cabo, más que h'eohos aislados. «El punto .e,senc.ialpuesto en claro- por Pawlow - añadió, - les haber mostrado que la digestión, no es una sucesión de actos aislados, no; SirIO que cada 'Uno de ellos está unido al que le sigme.» En efecto, la saliva, cuan- do impregna suficientemente al bolo masticado, provoca la. deglución, Al llegar' al estómago, según Frouin, aumenta la cantidad, la acidez y la fuerza digestiva del jugo gástrico. Este transforma los albuminoides en ;p¡epto!nas, las cuales, á su vez, determinan 'un reflejo plor el cual el píloro se abre y pasan al íntestino ; si s~ introduce carne dentro del estóma- go, el püoro no se abr-e; si se introduce peptona, se abre al instante. El ácido, al llegar al duodeno; hace segregar, como / hemos visto, al páncreas. El jugo pancreático, por sí solo" no digiere la carne; necesita la cooperación del jugo- entérico; el cual oontiene una enierokinasa que transforma la tripsina de fermento potencial en actual. Por último', Boldyreff acaba de decir que la digestión, aun dentro del estómago, no se ve- rifica sólo por la acción del jugo gástrico, sino que - sobre REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 407 todo si hay híperclorhidrla, mucho, apetito', la comida es ó ó rica en grasa - refluye hacia la cavidad gástrica una mezcla de bilis y jugo pancreático, cosa que cambia 6 destruye la significación diagnóstica de las comidas de prueba, de la prueba del salol, etc. La compenetración de los diversos actos digestivos, 0&, pues, íntima. Mas, 110 se limita sólo á ellos; el aparato diges- tivo, por la circulación y por la inervación, comunica con el resto ele la economía. Y esto último, Pawlow y sus discípulos lo han demostrado asimismo de modo elocuentísimo. El aroma, la vista, el sonido, el sabor, el contacto, el calor, el recuerdo, en suma: una ímpresíón en cualquier punto del cuerpo, puede repercutir en los centros nerviosos y en las glándulas sdigestlvas. I Esta compenetración llevó á Pawlow elel estudio de la digestión al ele los reflejos condicionales y ahora el de éstos acaba de oonducir-le al de las funciones psi- quicas. Ya el y sus colaboradores han empezado á tantear cómo se comportan los reflejos condicionales en los perros á los cuales destruyen determinadas zonas del cerebro. Y es de esperar que Rusia, que tanto b'rilla entre las nubes de la fenomenología digestiva, esplenderá también en el cielo mis- teríoso de la fisiolog.ía mental. lipuntes prácticos sobre la "Influ~nza" ~~ loS équi~oS pon PEDRO PÉREZ SÁNCHEZ Y G. GAllCÍA FERNANDEZ Veterinario 1.0 Veter inar io 2.° En la historia de esta dolencia no se puede puntualizar la antigüedad ele dicha denominación. En la actualidad, la pala- bra pasteurelosis (Ligniéres) tiende á desterrar sus infinitas si- Ijlonimias, por estar fundamentada en el motivo patogénico : pasteurela, bacteria polimorfa, fina, de extremos redondeados, inmóvil, aerobia, colorándose por violeta de genciana y la f'uc- sin a y decolorándose por el proceder de Gram., Se recogen del líquido pleurIfico y serosidad pulmonar, y el caldo más favorabíle á su cultivo es el de peptona. 408 HEVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA Experimentalmente, es patógeno para la mayar parte de las animales domésticos. Su aparición 'en este regimiento la misma puede explicar- . se par la infección de origen local, que par contagio impor- tado; ambos orígenes cuentan con datas suficientes para dar- se cuenta de su penetración: la preexistencia de esta enf'er- medad en el ganado militar de la primern región y el haber tenido en este cuartel ganado procedente de dicha distrito, es un motivo que explica 'el contagio importado. D-el mismo modo se com'prende su aparición po!, la infección de origen local, si tenernos en cuenta la falta de higienización en que tenernos das naves del mismo-por la falta de luz, difícil reno- vación del aire y existencia de clo acas , sumideros y alcanta- rilla:s sin desagüe, y situados en una planicie sin declive para el natural arrastre de las inmundicias acumuladas y descom- puestas, origen cierta de donde surgen la mayoría de los pro., cesos infecciosos. Corrobora nuestra suposición el hecho de presentarse las primeras invasiones en el ganada de dichas naves, la misma en la actual epízootia que en las ocurridas en 1905 y 1906 en el ganada de húsares. El carácter enzoó- tico que va tornando y 1.0 bien que se acamada la pasteur ela á vivir en el suelo y subsuelo, san datas que abonan nuestras sospechas. Urge, pues, la urbanización de este cuartel re- novando los pavimentos de dichas maves y dotándolas de aire y luz suficientes, cama medio seguro de alcanzar grandes eca- nomías en las estadís tícas necrológicas venideras. Pasarnos par alta el cuadro sindrórnioo de las distintas rno- dalidades par ser el señalado en las obras, si se exceptúa la conjuntivitis, hipersecreción lagrimal y las extravasaciones diapedésicas de las extremidades que en .nuestra clínica han f'altado. En cambia, podemo añadir dos nuevas que na fi- guran en Ios tratadas especiales: la acción de lamer y el has- tezo san n-as manifestaciones que hemos observado en el primer período. Tratamiento. - Si fuéramos á hacer mención de las anti- térmicos empleados para combatir la terma genia de esta in- fección, nas haríamos pesados y molestos. Todos han fraca- sada y su eficacia es limitadlsima en las más recomendables. Hasta la fecha na contarnos can un fármaco. de acción especí- Iica, corno ocurre á la quinina can el protozoario de Laveran. Además, los antitérmícos químicas producen sedación sobre REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA ,109 -. los centros nerviosos unos, otros modifican el funcionalismo ele los glóbulos rojos en perjuicio del enf'errno por la pro- ducción de metahemoglob.ina y todos disminuyen la actividad protoplasmática ele-la célulal cuya 'reacción -es necesaria. El verdadero antípirético es el que actúa sobre la causa gené- tica y, sin alterar las reacciones intr-aorgánícas, suprime la fiebre y desciende la termogéuesís. Teniendo en cuenta estas consideraciones, ya hace bastantes años que, impresionados pior nuestros repetidos fracasos, hemos abandonado la anti- Lermia medicamentosa, sustituyéndola 'piorla refrigeración que representa el primer lugar de los antipiréticos, el más in- ofensivo y el único que nocontrarresta los efectos de la na- turaleza modificando el movimiento reaccional, Muchos son los casos tratados por la hidroterapia desde 1898, y estamos muy satisfechos del p['ocedimiento 'en , El Director general, P. A., L. PUENTE. NECHOLOGIA E. Marchi. - Falleció el 25 de junio! á consecuencia de Una o ti- . tis que invadió Las meninges. Dedicó todo su talento y actividad á la 'Zootecnia, cuya -ciencia tsufre una .pérdida muy grande con la desaparición de este .preclaro veterinario" políglota y publicista. Deja escritos libros de Zootecnia especial y Memorias clínicas de gran valor. El profesor Marchi había nacido ello Bettolle (provincia de Siena) el día 28 ele junio de 1869. Leopoldo Baruchello. - -Ha muerto el día 10 del' corriente en Montecatiní. Era veterinario mayor, agregado á la Universidad de H'ÜlTI.a. Clínico distinguido é .investigadcr laborioso y serio, dió á conocer notables trabajos de Patología interna. Hace muy poco pu- blicó un trabajo interesantísimo acerca de' un Nuevo método de va- curiacion contra la.ipapera.