REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA / Volumen 111 de la Revista PASTEUR RevislaVelerinaria .. de España .. .. u ... 111 u U .. .. • PASTEUR • > MEDICINA EXPERIMENTAL Y COMPARADA: VETERINARIA PRÁCTICA HIGIEl\TE GENERAL ZOOPATíAS TRANSMISIBLES AL HOMBRE INSPECCIÓN DE CARl\TES J . ,...J us B"bl' OE~h~~ nr. '-1 1, ¡ ¡oteca Ir; I~ DIRECTOR • I , Dr. R. Turro·u (1-\j # :::; Z '-- . Director del Laboratorio Bacteriológico Munici VLle:'~í1'O~A 5; j ~ ~. '. REDACTORES !,-- ;¡"J.I J. Arderius Dr. R. Folch Dr. P. Farreras Veterinario en Figueras (Gerona) Auxiliar de la Facultad de Farmacia Médico Militar y Veterinario de Barcelona -)~PTfl.t.ri, }' ~ Deca.,?o del C~crp? veterinario municipal de Barcelona; Sabatés, Veterinario Munkip ~ B"r~~~h!\f~ l. Egana, Veter inar io de Madrid; Soler, Ex farmacéutico Militar y Doctor en Ciencias fisi ~;micas; Stefanows- ("') ka (Srta. M.), Presidenta de la Sociedad de Neu ro log ía de Bélgica; Tomás, Director de la Esc l~e Veterinaria de Cór!:¡!:. daba: Trull, Ve te r inn rio Municioal de Barcelona; Valentí y Vivó, Catedrático de Me d iciria ~ Toxicologla,~'\j. .- Fac. de Med ici nu de Barcelona, y Verworn, Directory Profesor del Instituto fisiológico de la U ~~)\d deJ;i5~ . . :JU B1ÓLO 80 S ILUSTRES FÉLIX LE DANTEC ¿ REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA Vol. III Barcelona-Masnou: Septiembre 1908 N." 1 TRABAJOS ORIGINALES fstu~io filosófico ~e la tuberculosis(j) POR EL DR. FÉLIX LE DANTEC Profesor de Biologia en la Sorbona El tubérculo La tuberculosis se debe á la invasión de nuestro orga- nismo por un bacilo microscópico llamado« bacilo de Koch ») nombre del sabio que lo descubrió; este bacilo es demasiado pequeño para poderlo ver fácilmente con el mi- croscopio; es preciso colorearlo) y es muy difícil de colo- real'; «no toma el color» como otros muchos microbios. bien conocidos. Afortunadamente, una vez coloreado) pierde el color con dificultad) y merced á esta propiedad podemos verle en los tejidos .. Se colorea el tejido; ya mediante una «larga» inmersión" en baños apropiados) ó bien pQr la acción de baños de. tem- peratura elevada; luego se decolora la preparación con ciertos reactivos; los demás microbios y los elementos his- tológicos fáciles de colorear) pierden el color fácilmente) mientras que el bacilo de Koch retiene el color tan penosa- mente adquirido) y se revela al observador que sólo puede confundirlo con los bacilos de la lepra. Casi todas las partes del cuerpo humano pueden ser asiento de infecciones tuberculosas. El nombre 'de tubercu- losis se debe á que los bacilos se hallan contenidos general- mente en las pequeñas nudosidades llamadas tubérculos; y en la génesis del tubérculo) es donde reside el principal in- terés de la historia de la enfermedad. Cuando el microbio se introduce en el organismo) tiene lugar una lucha. Se sabe .que nuestro organismo contiene) aparte de numerosísimas células fijas que ocupan un lugar {1)1 Desde estas páginas agradecemos al insigne autor del presente artículo, el~ .... 'i'~ concedido para traducirlo de su admirable y origioalísimo libro La Lutte Uni N. DE LA R. .. 2 HEVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA invariable en la economía (células musculares) nerviosas) óseas) etc.yetc.), otras células movibles que van de un punto á otro, á través de los intersticios de los tejidos y á merced de las atracciones) las repulsiones y los arrastres á que se hallan sometidas. Algunas de estas células movibles tienen la propiedad de englobar los elementos extraños que se in- troducen en nuestro cuerpo; de aquí el nombre de fagocitos ó « células que comen ». Se las ha comparado á soldados encargados de defender al organismo contra la infección. M. Metchnikoff, distingue dos categorías: los « micrófagos » que se encargan de los microbios de naturaleza vegetal, como las bacterias) y los « macrófagos » que más bien pare- cen adaptados para consumir los elementes de naturaleza animal) como los glóbulos de sangre extravasada.· Entrando los bacilos de Koch en el grupo de las bacte- rias) parece que -los micrófagos debieran ser los encargados de destruirlos; y) en efecto) se ha observado que) al prin- cipio de la infección) hay un aflujo de micrófagos en la región invadida por los bacilos. Empero) en los animales tuberculizables, los micrófagos son vencidos en la lucha y no consiguen la destrucción de los microbios de la tuber- culosis. Al cabo de algún tiempo llegan los macrofagos. Aquí, la lucha adquiere un aspecto nuevo del todo; los microbios englobados por los macrófagos no parecen pasarlo peor; los mismos macrófagos no parecen molestados por la pre- sencia de bacilos en su interior; atiborrado de microbios) el macrófago parece más bien una Paramecia llena de zoo- clorelas, que un amibo en disposición de digerir las bacte- rias; á veces) en el rnacrófago, en la « célula gigante », el bacilo adquiere un carácter particular y segrega una pared más recia; es muy natural que) en condiciones nuevas) una planta adquiera también un nuevo aspecto. Los bacilos de Koch se multiplican) pues) en el organis- mo infectado; hallándose cada vez en mayor número) á me- dida que la infección se alarga) al menos cuando el paciente ofrece un buen « terreno». Un acúmuLo de macrófagos, re- pletos de bacilos) forma una granulación pequeña) que es punto de partida de otra mayor. Este «folículo tuberculoso», como se le llama algunas veces) ofrece en el centro una masa de substancia macrofagica, llena de bacilos de Koch .. I ) REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 3 A medida que esta masa crece, se observa más fácilmente que los bacilos vivos se localizan en la periferia y que la región central está llena de substancias muertas; habién- dose algunas veces sacado la conclusión deque los macró- fagos acaban por digerir los bacilos de la tuberculosis. A mi me parece que la verdad está en otra parte . . La célula gigante atestada de bacilos, que viven en sim- biosis con ella, puede considerarse por completo como una verdadero parásito del huésped que la contiene. Ella tiene, en efecto, propiedades especiales; no es de la misma espe- cie de las otras células del huésped. Se multiplica por cuenta propia, como en liquen, formado de la asociación de un alga y de un hongo, se multiplica sobre la roca que roe, JI toma su carácter de liquen, que difiere del carácter alga y del carácter hongo. Este liquen, resultante de una asocia- ción, se multiplica y prospera en condiciones en las que el alga y el hongo, aislados no hubieran podido conservarse mucho tiempo. Tal vez no sea exagerado comparar á un liquen la unión del macrófago y del bacilo de Koch, y COl1- sideral' este grupo simbiósico como el verdadero agente de la tuberculosis. ' En los puntos del cuerpo donde los macrófagos norma-. les no podrían fijarse para multiplicarse y aglomerarse, en los puntos en que la coordinación exigiría, por el contrario) la ausencia de esas granulaciones crecientes, el liquen for- mado de substancia de hombre y de. substancia de bacilo, halla condiciones de prosperidad. Pero, en vez de desarro- llar su superficie e11placas, como un liquen que roe un pe- ñasco, el nódulo tuberculoso se desarrolla en volumen, en esferoide, y, naturalmente, el centro de este nódulo, que no está en contacto con los líquidos nutricios, ni está irrigado por la sangre que renueva el oxígeno, no puede vivir; se convierte en un acúmulo de materias muertas ó de desechos y la vida del tubérculo se localiza en su superficie. Los acú- mulos de nódulos forman un tubérculo más ó menos grande" cuyo centro por parecer de queso, se describe diciendo que ha sufrido la degeneración « caseosa ». No faltan en la na- turaleza ejemplos de fenómenos análogos; algunos corales forman grandes masas casi esféricas en la 'periferia de las cuales se ha localizado la vida, y el centro es puramente calcáreo; en las hornagueras, los musgos ó sphaines crecen • REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA sin cesar en la superficie libre, mientras que .sus partes profundas, alejadas del aire y de la luz, se funden y se con- vierten en turba . . La comparación del tubérculo con un liquen hace com- prender inmediatamente la acción nociva de aquél. En pri- mer lugar, no está en el sitio que le corresponde; rompe-la coordinación del organismo, y esta ruptura es tanto más gra-: ve, cuanto que el sitio en que se ha desarrollado el tubérculo es una parte más delicada ó más importante de la máquina; aun no teniendo en cuenta el daño que hace á los tejidos pró- ximos desarrollándose á expensas de ellos, se comprende que puede ser peligroso por su sola presencia. El tubérculo que, ha nacido en el pulmón, fragua en él su Iugar, su caverna, que permanece vacía cuando su contenido es expulsado, pero que no por esto deja de molestar y comprometer la vida del individuo mientras no se tape ó cicatrice. Y este tubérculo no es un parásito ordinario; pues no lucha con el organismo; el organismo no se defiende contra él; al contrario, los elementos del mismo organismo entran en su constitución. El animal está, pues, desarmado contra un Ü1- vasar al cual se unen sus propios soldados; el. tubérculo del hombre está formado de substancia de hombre, algomodifi- cada por la presencia de bacilos en su inferior, pero que, sin embargo) se halla, en el cuerpo humano. á sus anchas. La cuestión del terreno Una célula de hombre está bien en el cuerpo de un hom- bre, es decir, halla reunidas todas las condiciones necesa- rias para vivir; pero precisa que en el hombre ocupe el sitio que le conviene. Empero para los elementos movibles, como los fagocitos) todos los sitios son buenos}. basta que estén en el cuerpo de Ul1 hombre vivo. Así como un fagocito de perro está bien en un perro, 11n fagocito de ternera está: bien . en 'una ternera; pero si á un hombre se le inyectan fagocitos . de-perro ó de ternera, mueren muy pronto en su nuevo' huésped y son devorados por sus macrófagos; recíproca- mente los fagocites de hombre, inyectados á un perro) son devorados por los macrófagos del perro. Siempre que 'se inyecta en el cuerpo de un animal vivo una substancia viva cuolquiera tet: cantidad lo suficiente pe- qneña para qU\3 la inoculación no mate al animal incculado), REYISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 5 hay que pensar, a priori, que la substancia: .inyectada será inmediatamente condenada á muerte. Y es, en efecto, según hemos visto, el caso más corriente; por numerosas que sean las enfermedades microbianas del hombre, el número de especies celulares que, inoculadas vivas al hombre son des- truídas inmediatamente, es infinitamente mayor. Cuando se escoge al azar una especie celular y se la in- yecta á un hombre en pequeña cantidad, lo corriente es que las células inyectadas mueran; las excepciones, poco nume- rosas, son lo que se llama especies patógenas para el hom- bre. Es que las condiciones de vida que tienen lugar en el hombre son especiales para la especie humana, y por lo mismo, nocivas á otras especies vivientes, que tienen tam- bién sus condiciones específicas de existencia. Se ha pensado que la substancia 'de hombre, venenosa para las especies que no pueden vivir en el interior de un . cuerpo humano vivo, contenía substancias nocivas, ó cuando menos carecía de substancias útiles; pero muchos micro- bios que en el hombre vivo mueren, se acomodan muy bien en su cadáver. Precisa, pues, que haya otra cosa, algo que desaparece con la vida, y qué, sin prejuzgar nada, podemos llamar, como hemos hecho más atrás, el' estado de hombre' vivo. Este estado es diferente del estado de perro vivo, del estado de ternera viva, etc. Cada ser vivo tiene su conjunto de condiciones físicas que le es indispensable para vivir in- dependientemente de 'las condiciones químicas de alimenta- ción. Un ejemplo familiar nos hará comprender mejor esta noción algo delicada del estado físico. Una célula vive en el agua del mar; transportada en agua dulce, muere inmedia- tamente; recíprocamente, toda célula que viva en agua dulce, muere si la transporto al agua de mar. Si ambas cé- lulas tomadas la una en agua dulce, la otra en agua de mar) son de la misma especie) la observación nos hace compren- der lo 'que en patología se llama cuestión de « terreno ». Su- pongamos) en efecto) que de esta especie celular que sabe- mos puede hallarse 811agua dulce ó .salada, poseyéramos algunos individuos cuya procedencia ignorásemos. Sembré- moslas en agua de mar: en ella morirán inmediatamente si procedían del aguadulce; prosperarán) por el contrario, si procedían del agua del mar; en el primer caso, se dirá que 'el'tel'l'eno les es funesto; en el segundo les será favorable. 6 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA' Si) ahora) ~n vez de pasar bruscamente del agua dulce á la salada) modificamos progresivamente la saladura, nues- tras células vivas podrán permanecer vivas, acostumbradas poco á poco; una modificación continua del estado físico del agua) nos permitirá obtener de este modo una serie de tipos diferentes de la misma especie celular) tipos que) aun- que procedan de un mismo antecesor) serán muy diferentes en aptitud para sufrir la inmersión en un líquido de una saladura dada. Aunque el estado físico de los protoplasmas vivos obe- dece á un conjunto de factores mucho más complejo que el de un agua salada, igual ocurre cuando) en vez de introdu- cir una célula en un líquido salado) se la sumerge-en el seno de una substancia viva, Una zooclorela, introducida en el protoplasma de una Paramecia, se desarrolla y prospera porque su estado físico no es incompatible con el de su huésped; pero esto es una excepción y nada tiene que ver que otra pequeña alga verde) tomada casualmente e intro- ducida en la Paramecia, sea muerta 'i digerida. Asimismo, cuandó una bacteria entra en la substancia viva del hombre) será su estado físico compatible ó incompatible con el del protoplasma humano. En el segundo caso habrá lucha) en el primero simbiosis. Si la bacteria muere inmediatamente y es digerida por los fagocitos) se dice que la bacteria es una bacteria banal; si la lucha dura algún tiempo y termina ora con la muerte de la bacteria, ora con la del hombre) se dice que hay enfermedad aguda; si la simbiosis se establece la enfermedad es crónica. Pero el caso del hombre es más complicado que el de la Paramecia, pues en el hombre) no todo es substancia viva; entre nuestras células hay líquidos muertos) que constituyen el medio interior cuyo estado físico es diferente del de los protoplasmas de nuestros tejidos. La suerte de una bacteria que se introduce puede) pues) variar) según se halle en el medio interior ó bien en el de una célula viva; tal microbio, que prosperará en los humores, será muerto Y digerido en los fagocitos. Lo que hay de particular en el caso del bacilo de la tuberculosis). es que halla en el mismo seno de los ma- crófagos las condiciones favorables á su existencia. Pero hay hombres y hombres) como hay bacilos y baci- los. Cuando un hombre ofrece un buen terreno para el des- REVISTA VETERINARIA -DE ESPAÑA 7 arrollo de una especie microbiana) se dice que está en es- tado de receptividad; cuando una especie microbiana es susceptible de desarrollarse en un hombre) se dice que es oirulenta para este hombre (1). Los hombres no son) pues) todos iguales ante la tuberculosis; los hay más ó menos tu- berculisables. Pero si un hombre difiere de su vecino) di- fiere también de sí mismo en los diversos momentos de su existencia; según la alimentación ó el aire que respira) ó las fatigas á que está expuesto) sufre incesantes variacio- nes. En un momento dado) puede hallarse en estado de receptividad para.los microbios de la tuberculosis; entonces la infección tendrá lugar y los bacilos de Koch se desarro- .liarán en su .intericr. Será en vano que sufra nuevas varia- ciones que ha poco lo habrían hecho inepto para contraer la tuberculosis; los bacilos) sus huéspedes) se adaptarán pro- gresivamente á estas variaciones) porque serán continuas; lo mismo que una célula viva se adapta poco á poco á un agua de salazón creciente ó decreciente. No "obstante) el caso difiere del agua salada) en que) ambos elementos) hombre y bacilo) son vivos los dos) ó sea) susceptibles de variaciones; el hábito será) pues) recíproco y el individuo infectado se habituará á la simbiosis con el bacilo) lo mismo que el bacilo se ha acostumbrado á la simbiosis con la subs- tancia humana; "los bacilos y los macrófagos constituirán \ también una asociación particularmente vigorosa) un liquen que) formado parcialmente de substancia" de hombre estará notablemente cómodo en el interior de un hombre. Cuando la simbiosis habrá durado mucho tiempo) se podrá considerar este hábito recíproco). como perfecto. Su- pongamos ahora que el hombre) tuberéuloso antiguo) se reprod uzca, tenga hij os; podrá transmitir heredi tariamen te .: á sus hijos) lo mismo que sus otros caracteres físicos ó quí- micos) su hábito á la tuberculosis. Y es más) dado lo que es verdad para el hombre acostumbrado á los bacilos) lo es también para los bacilos habituados al hombre) hay que pensar que los hijos del tuberculoso serán especialmente aptos para infectarse por los bacilos procedentes de su pa- dre. Precisa) pues) considerar como igualmente importantes (1) Esta es, al menos, una de las acepciones de la palabra virulencia; á menudo se con- funde con este nombre la facultad de desarrollarse en un individuo y la toxicidad para este individuo de los productos emanados del microbio. 8 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA para la tuberculización las adaptaciones del hombre al mi- crobio y las adaptaciones del microbio al hombre; viviendo en familia en su infancia, los hijos tendrán más probabili- dades de hallarse con los bacilos paternos. Las diferencias individuales entre los hombres son pocas si se las compara con las diferencias específicas que separan los hombres de los bueyes, de las aves. ó de los lagartos. No importa que el hombre sea más ó menos susceptible de ser tuberculizable por un bacilo cualquiera procedente de un hombre tuberculoso; en unos ú otros únicamente. hay mayor ó menor facilidad en contraer la infección. No ocurre . lo mismo si se trata de bacilos que se han acostumbrado á vivir en un ave ó un buey. Cuanto más diferente sea el ani- mal del hombre, más difícil será que el bacilo procedente de este animal consiga implantarse en un hombre. Algunos sabios han negado la transmisibilidad de la tu- berculosis del buey al hombre; otros han pretendido que la tuberculosis aviaria era debida á un microbio diferente. Las consideraciones precedentes bastan para hacer comprender el origen de estas opiniones; un bacilo de un. ave esta con relación á un hombre, en el caso de una célula de agua dulce con respecto á otra de agua salada. Cultívese este bacilo en los medios muertos de los laboratorios, y aca- bará por perder su « hábito ave» y algunos de sus des- cendientes podrán implantarse en el hombre. Empero, es evidente que el contagio directo es más fácil de hombre á hombre que de buey á ave. Y, no obstante, si por el consumo ordinario de leche un hombre contrae la tu- berculosis bovina, e3"verosímil que sus hijos serán bastante aptos para contraer la tuberculosis procedente del buey. Contagio y peligro de la tuberculosis Aunque la tuberculosis se halla en la mayor parte de las regiones del cuerpo del hombre, la más célebre es la tuber- culosis pulmonar, que parece ser bajo esta forma el modo corriente de manifestarse la afección, cuando por primera vez aparece en una prole; las otras tuberculosis serían más bien peculiares de aquellos á quienes la herencia ha prepa- rado para el contagio. Los esputos de los tuberculosos pul- monares contienen bacilos más menos numerosos, según ó las casos; estos bacilos resisten la desecación, y el polvo de 'lit'EV1S'Ú: VETERINARIA DE ESPAÑA .esputos lleva: los elementos peligrosos) ora á los pulmones) ora al intestino del hombre. Hoy puede afirmarse que no hay) por decirlo así) aglomeración humana algo importante que no esté infectada por gérmenes de tuberculosis) excep- tuándose acaso los sanatorios limpios que) construidos en un paraje virgen, no han sido nunca ensuciados por los es- putos) merced al uso cuidadoso de la escupidera. En. toda ciudad) en todo lugar) y especialmente en las casas mal ai- readas) hay probabilidad de hallar bacilos en los polvos; hay que esforzarse) púes) en no hallarse jamás en estado de -receptividad para: esta enfermedad. La mala alimentación, el cansancio, Ios excesos de toda clase) el alcoholismo) son considerados como favorecedores del desarrollo de la tuber- culosis. Una vez atacados por la enfermedad) sólo podernos recurrir á las reglas empíricas de la higiene para no sucum- bir; se ha observado que la permanencia en las montañas es favorable á los tuberculosos pulmonares: algunas esta- ciones próximas al mar) Bercki, Roscoff, etc., parecen dar buenos resultados para la tuberculosis ósea) estos son he- _ehos que se observan sin intentar explicarlos. ~ Por qué la tuberculosis es nociva al hombre ~ Hemos -visto que) la simbiosis de los protozoarios )T de las zooclore- las es útil á ambas partes) huésped y parásito. Pero si hay simbiosis entre el bacilo de Koch y los macrófagos en que habita) ello no impide que el tubérculo, resultado de esta simbiosis) pueda ser un obstáculo á la coordinación del hom- bre que lo 'contiene; además) las substancias excrementicias de los bacilos de Kochysi no son) al parecer) peligrosas para los fagocitos) pueden serlo para tal ó cual tejido. Hay lesión local por el tubérculo y hay intoxicación general por sus productos. Ambos, fenómenos son) sin embargo) indepen- dientes desde luego; precisa distinguir la virulencia del mi- crobio en el sentido de su aptitud para vegetar en el hués- .ped, y su virulencia en el sentido de la toxicidad de sus -excrementos. Se ven tuberculosis que se desarrollan con ra- pidez sin producir gran intoxicación) y otras que) por el contrario) dan lugar á un violento envenenamiento con una multiplicación poco abundante ele los bacilos. Es necesario tener en cuenta estos dos factores distintos) cuando se proponga luchar contra los estragos de la tuber- culosis; es preciso saber qué fenómenos son debidos á la 10 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA invasión de los órganos por los tubérculos y cuáles al enve- nenamiento por sus productos vertidos en la economía. 2,Puede esperarse que la gravedad del azote disminuya por el hábito progresivo de la especie humana ~ A menudo se observa en la autopsia signos antiguos de invasión tubercu- losa en los viejos que) al parecer) rio han sufrido seriamente durante su vida. Hoy observamos la simbiosis « fagocito- bacilo )); ¿ no puede pensarse en la simbiosis ce hombre-ba- cilo ))~ Los prodigios de la costumbre son tales) que no parece posible (¿ priori limitar el campo del hábito. Una coordinación modificada) no susceptible de ser interrum- pida en lo sucesivo por la simbiosis tuberculosa) ¿ no puede conseguirse con el tiempo y transmitirse por herencia ~ ¿ No vendrá un día en que:se producirá una raza de tuberculosos ce tuberculosos en buena salud )))líquenes ce hombre-bacilo )) en los que el.bacilo de Koch no sólo será inofensivo) sino in- dispensable? Una dificultad para la creación de esta raza pri- vilegiada emana de que la infección tuberculosa no se trans- mite) al parecer) por herencia; únicamente se transmite la predisposición tuberculosa; hay) por tanto) incesantemente interrupción de la infección y del hábito; y) por ahora) vale más evitar el contagio) si se puede) que no contar con la be- nignidad progresiva de una afección que) en nuestra épo- ca) ocasiona todavía en la economía humana estragos es- pantosos. Inmunidad natural ó adquirida en la tuberculosis Naturalmente) se ha buscado el modo de aplicar á la tu- berculosis los métodos fecundos de la vacunación y suero- terapia) que tan admirables resultados han dado para las enfermedades agudas. Primero se ha pensado en inyectar á los hombres) líquidos tomados del medio interno de ani- males en los que no se conoce la tuberculosis; se pensaba que la inmunidad natural de estos animales residía en una especie de toxicidad de sus líquidos internos para el bacilo de Koch, y que esta inmunidad podía conferirse á otros ani- males mediante inyección de cantidad suficiente de sangre ó de suero de los primeros. El fracaso de estos ensayos ha probado la vanidad de tan simple interpretación) pues de un modo general está establecido lo mismo para las enferme- dades agudas que para las crónicas) que la inmunidad na- REVISTA VETERINARIA n'E ESPAÑA 11 tural de una especie no' es transportable en su suero; en esta inmunidad hay Ui.1 factor vital) que el suero) quido muerto) no puede comunicar. Muy diferente es el caso de inmunidad adquirida me- -diante inyecciones virulentas ó tóxicas. Se sabe que) en mu- chos casos al menos) la inmunidad conferida á un animal al que se ha acostumbrado progresivamente á una infección) puede ser transportada á otro animal por inyección de un suero extraído al primero; esta, « sueroterapia » ha repor- tado inmensos servicios en la difteria. Fácilmente se concibe -la generalización de este método á todas las afecciones agu- das; en efecto) de ordinario un animal que ha salido victo- rioso de tal enfermedad) queda refractario por algún tiempo después de su curación) y esta inmunidad adquirida es) en algunos casos) transportable en el suero. Pero cuando se trata de enfermedades crónicas del tipo de la tuberculosis) ~ cómo concebir una inmunidad adqui- -rida? El bacilo de Koch no es para el hombre un enemigo que lucha, contra la substancia del hombre; es un aliado que se desarrolla con ayuda del protoplasma de los fagoci- tos: en la tuberculosis) en vez de acostumbrarse á destruir 'el bacilo de Koch; la substancia humana se habitúa á vivir en buena armonía con él; es una costumbre adquirida) pero de un orden opuesto por completo á la inmunidad. Sin embargo) U~1 fenómeno muy curioso conocido con el nom- bre de fenómeno de Koch , ofrece en algunos animales -tuberculosos) no una inmunidad adquirida) propiamente dicha) sino inmunidad contra una nueva infección (1). En este fenómeno hay que ver no una cosa parecida á la historia de un vencedor que sale aguerrido de una lucha como en las enfermedades agudas) sino más bien una alian- za exclusiva que no admite nuevo aliado) una « dúplice II que no quiere (2) convertirse en « tríplice ». Los bacilos (t) Metch.nikoff', L'Immunité, p. 457.« Los cobayos tuberculosos á quienes se intro- duce bacilos de la tuberculosis debajo de la piel, reaccionan ante éstos de un modo muy especial. La presencia de estos microbios provoca al momento una intensa inflamación en el punto inoculado, que da lugar á la expulsión de estos bacilos con el exudado. Se forma una escara voluminosa, que al caer arrastra consigo una cantidad de bacilos. Este proceso no va seguido ni de la formación de una úlcera permanente, ni de la hipertrofia de los ganglios próximos. Lo mismo que en la sífilis, el organismo ha adquirido inmuni- dad contra la reinfección por el virus tuberculoso, lo que no impide en modo alguno que se generalice la primera inoculación y provoque la tuberculosis mortal de todos los órganos. . (2) O no puede. 12 .REVISTA _ VETEB.INARIA 'DE ESPAÑA , I nuevos que se inocula al animal infectado son bacilos cua- lesq uiera, mientras que los bacilos preexistentes en este or- ganismo están no solamente adaptados á él desde mucho tiempo) sino íntimamente asociados á elementos celulares del huésped; hay cordialidad perfecta y no se admiten nue- _vos convidados: la mesa está llena. Sea lo que fuere) en esta inmunidad contra una nueva infección no podrá buscarse un tratamiento preventivo de la tuberculosis) porque el animal dotado de tal inmunidad) muere, no obstante) de tuberculo- sis; El fenómeno de Koch ofrece) sobre todo) un interés teó- rico) enseñándonos una vez más que las cuestiones de viru- lencia y de receptividad son personales: Pedro Cobayo es infectado por Juan Bacilo; pero no podrá serlo por uno de sus primos hermanos Pablo ó Jaime Bacilo) que hasta en- tonces habían vivido en el hombre. Parece) pues) que no es hacia la inmunidad adquirida donde hay que buscar la medicación antituberculosa. Pero en la historia de las enfermedades agudas hallamos ejem- plos de otros fenómenos que sería posible explotar. Para preparar suero antidiftérico ó antitetánico, podemos dirigir- nos á los animales. que no son sensibles en modo alguno á las toxinas de la difteria ó del tétanos. Inyéctese toxina te- tánica á uno de estos animales y podrá « digerirla» en su interior sin molestia; únicamente) cosa muy importante) este animal que sin esfuerzo ha digerido la toxina tetánica) habrá por ello mismo fabricado en su suero algo que) inocu- lado á un animal sensible) le hará refractario á esta toxi- na: de igual modo cuando en lugar de una toxina se in- yecta un microbio á un animal refractario á este microbio) éste es digerido y el suero del animal es capaz de hacer refractarios á los animales desprovistos de inmunidad natural. Estas dos notables particularidades lo son mucho más cuando se observa que la inmunidadadquirida contra un micr?bio es diferente de la inmunidad adquirida contra la toxina del microbio) y esto no debe extrañar) pues ya hemos visto que el hecho de digerir á un microbio es diferente que el de digerir su toxina ó sus excrementos) como no es igual digerir un trozo ele vaca ó digerir la leche de esta vaca. En la tuberculosis se ha pensado en explotar esta -fabricación por medio de animales) naturalmente refractarios) cuyos REV.ISTA VETERINARIA DE ESPAÑA. 13 sueros confirieran la inmunidad; pero hay que observar en seguida que cuando se trata de una afección simbiósica, la palabra inmunidad no tiene la misma significación que en las afecciones agudas en las que hay lucha eficaz y no alianza. Un suero que sería útil á un animal en la lucha contra un invasor no tiene razón de ser activo cuando se trate de fir- . ). mar un tratado de paz. Hemos visto) además) rlue hay que considerar como parásito) en una tuberculosis establecida) no al bacilo de Koch en sí) sino al liquen) á la asociación formada por él bacilo y el fagocito. Un suero capaz de des- truir este liquen) formado por la mitad de substancia de hombre) ~ no sería fatal para el hombre ~ O en otros térmi- nos: siendo las condiciones de vida de la substancia de hombre y de la substancia de bacilo tan parecidas) ~ es posible conseguir condiciones desfavorables para una de estas substancias sin que sean igualmente mortales para la otra ~ . Eso no es consolador y no parece tampoco que los méto- dos útile~ para las enfermedades agudas puedan solucionar el problema de la tuberculosis. Sin embargo) no debemos olvidar que la acción nociva del bacilo comporta dos fenó- menos del todo diferentes: de una parte la destrucción me- cánica de la coordinación del hombre por la multiplicación , de los tubérculos) de otra la influencia tóxica de los excre- mentos del parásito tuberculoso sobre los diversos tejidos 'del hombre. Si en algunos casos el efecto nocivo de la toxina es el más importante) podría pensarse en fabricar) por di- gestión en un animal refractario) un suero capaz de luchar contra la toxina. Pero este suero no se opondría de ninguna manera á la proliferación de los bacilos de Koch en el organismo; tal vez la favoreciera, dado el verdadero antagonismo que de ordinario se observa entre una célula y sus' excrementos. Los experimentos hechos en este sentido no han dado un resultado muy franco) porque sus autores no habían plan- teado con precisión el problema á resolver; tal vez espera- ban una destrucción del bacilo, cuando sólo podía haber una acción antitóxica. Otra confusión se ha manifestado en los notables expe-" rimentos de. Koch. No se ha olvidado la noticia retumbante que revolucionó al m undo 'Científico. hace quince años : i el 14 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA remedio de la tuberculosis había sido hallado! Por desgra- cia la experiencia no confirmó el aserto del sabio alemán; pero su tuberculina continúa jugando importante papel en los estudios retativos á la terrible enfermedad. La tuberculina de Koch es un extracto glicerinado de cultivos del bacilo de la tuberculosis; pero este extracto glicerinado no contiene únicamente los excrementos del bacilo) quizá contenga sólo muy pocos) resulta de una tri- turación de los cuerpos de los bacilos) y se parecería más bien al jugo de carne y á la orina del buey. Que este ex- tracto glicerinaclo de bacilos triturados posea algunas de las propiedades específicas dei bacilo vivo es lo que no se po- dría afirmar a priori, pues jamás se sabe a priori si tal par- ticularidad de, una substancia viva les transportable en un lí- quidoextraído de la misma. Pero la experiencia ha probado que este lí qui dio 'esta linfa de Koch, tiene Una acción notable. , sobre las regiones tuberculosas ; sólo, en efecto" reaccionam las regiones invadidas por el bacilo, cuando se inyecta tuber- culina, y esto 'eIS un buen procedimiento para el diagnóstico precoz de la tuberculosis en el ganado. La reacción especial de las regiones invadidas por el bacilo, cuando se inyecta tuberculina 'á un enfermo, puede parecerse al fenómeno 'de Koc11del que hace poco hablábamos y en el que un individuo infectado es refractario á hueva infección. Hay aquí una serie de cuestiones complejas que se refieren á los problemas más arduos 'de la biología gener:al. Es posible que dentro de poco tiempo (1) un nuevo método 110S proteja contra los destrozos de la tuberculosis, pilles pr-ecisamente rué . en el momento mismo 'en que se observaban dificultades casi insuperables para la lucha contra la tlifter~a óel tétanos cuan- do se descubrió la sueroterapia de estas enfermedades, aun- que es verosímil que para esto será preciso 'un método: nuevo y los ensayos intentados con los procedimientos aplicables á las enfermedades agudas serán nulos. ~1) En el mismo momento en que aparecian estas lineas de la Revue de Paris, el profe- sor Behring anunci~ba al Congreso de la tuberculosis, que él había conseguido la solución del problema. Los experimentos están haciéndose actualmente, pero basta leer la comuni- cación del célebre profesor para ver que el producto del c'ual espera la curación de la tu'- berculosis es precisamente esa actividad marfógena, esa diastasa formativa de que he hablado, y que ha podido transportar ep' un líquido muerto. Aguardemos el fin delos experimentos y observemos aquí únicamente el interés teórico del asunto. (V. Intradu~. á la Pathal. Génerale. P. p., 35:-359. ' l' .. REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 15 El porvenir de la tuberculosis considerada como simbiosis Mientras esperamos que la; cuestión de la tuberculosis entre en la vía científica', no olvidemos las medidas higiénicas que .nos sugieren los descubrimíentos empíricos. Sabernos que casi todos los medios habitados por los hom- bres son infectados de tuberculosís ; evitemos que esta iníec- cióm crezca y prescribamos el uso metí cul oso de la escupidera. Además, ya que casi en todas partes hay que t~mer el contagio, no olvidemos que todas las' causas que debilitan predisponen á él; vivamos lo 'más posible 'en medios bie~l aireados, ya (fue sabernos que la aireación es útil. Es muy discutida la cuestión de la hes-encía de la enf'er- mJedad y, en efecto, es casi cierto que el bacilo no se tr ans- mite de padre á hijo, 'pero es verosímil también que el hábito adquirido se transmita y que los hijos de tuberculosos SOiJ.1 más fácilmente tuberculizables, pudiendo preguntar si los . hijos, que viven con los padres tienen predisposición, ó si sencillamente por vivir en un medio más infectado tienen más probabilidades de contaminación ; hemos visto que la herencia de la predisposición, hacía más peligrosos para los hijos los bacilos procedentes de sus padres, Pero, por: ser más aptos para adquirir la enfermedad los descendientes' de tuberculosos, ¿nc -están más acostumhr ados también á sus peligros y son más caplaces de resistir-los ? La humanidad ¿m.oestá en camino de tr-ansformarse bajo, la influencia del desarrollo considerable del azote, en Una humanidad nueva en la que 'el bacilo de Koch' fuera para nosotros Un comensal anodino ó ú til ? Hay motivo para: esperar-lo, sin lo c:ual el porvenir s:ería muy sombrío , el número de atacados es tan considerable, que uno se pregunta cuál será la medicación nueva que sal- vará la especie. -, Lo miSlTLO que para las enfermedades agudas, la h!igi'ene- individual estaría, en caso, de hábito progresivo, en. oposición con la higiene específica. Tal vez algunas especies son hoy refractarias á ciertos microbios porque sus antepasados, por no tomar precaución higiénica alguna, hall sido diezmados por estos microbios y la selección natural solo: ha consertvado á los individuos que han adquirido inmunidad, En caso de 0nfer'm'edades crónicas, p:or 'el contrario, sería preciso que 16 REVIS'1'A YETERlL' . Sembrado en el caldo adicionado de glucosa lactosa (2 á 4 p. 100) ó ya la temperatura de 37°, ger mma con rapidez y forma un sedimento blanq ueci no compuesto de cadenas de estreptococos. El caldo ad- quiere reacción ácida, que llega á impedir la ger m inación ; pero si se añade un poco de carbonato de cal (2 por 100), se obtiene un cultivo mucho más abundante. En la gelatina y sembrado por picadura forma á los tres Ó cuatro dias colonias pequeñas, blanquecinas, y sembrado por estría las co- loriias que se desarrollan for-man á veces una película más recia en sus bordes que en el centro. Aun cuando en el agar y suero los ca- racter-es ele las colonias suelen ser los mismos el desar-rollo es me- nor en estos medios. ' . SÍN~OMAS . ......:. man,litis estreptocócica La se caracteriza p01' la apa~'IcIon de una II1clUl'~CIOn glandular, que comienza en la base del pezon, y que del tamano de un huevo más al principio, puede ¡n- ó \ 30 REVISTA \'ETEP..INAHIA DE Esi'AÑA vadir todo el órgano al cabo de algún tiempo. La leche, cuya canti- , dad al principio disminuye, adquiere un aspecto viscosó, seroso, de color amarillento ó rosado, grumoso, de reacción ácida, y á veces huele mal. LESIONES. - La anatomía patológica de esta enfermedad ofrece lesiones de esclerosis mamaria' con núcleos que progresivamente invaden el órgano: Esta esclerosis comienza pOI' los canales galactó- foros y se extiende al tejido conjuntivo intersticial que, hiperplasián- dose, aprieta en sus tractus á los elementos glandulares, con lo cual impide su actividad secretoria. Los acinis están llenos de estrepto- cocos. DI-AGNÓSTICO. - El diagnóstico clínico se basa en la presencia de una nudosidad que ocupá casi constantemente la base del pezón, ó de otras induraciones esclerosas caracter-ísticas. El examen bacte- riológico de la leche deja ver larzas cadenas de estreptococos. El ca- rácter contagioso de la enfermeJ'ad corrobora el diagnóstico. Hágase siempre que haya ocasión el examen microscópico de la leche ó se- rosi dad de la.mama. . , ETIOLOGIA y ESTUDIO EXPERIMENTAL. - Ya se ha dicho cuál es el microbio especifico de la enfermedad. Si se inyecta una- cantidad pequeña de cultivo en la mama de una- vaca ó de una cabra en lactación se produce la enfermedad análoga á 'la afección natu- ral. Los otros animales no son receptivos. THATAMIENTQ. - Es local, y consiste en inyectar soluciones de agua bor icada al 4 por 100 en el interior de la parte afectada. Moussu aconseja una solución de fluoruro de sodio al 1 por 2,000, 1 por 1,000 1 por 500. Zschokke emplea el suero antiestreptocócico ó de Marmo- rek á la dosis de 200 gramos en seis días. Este último tratamiento no ha dado los buenos resultados que al parecer se esperaban de él. Como en muchos casos, las hembras que han padecido la enferme- dad no elaboran, una vez curadas, la cantidad de leche de antes, es muy práctico engordar-las para destinarlas al matadero. . . PHOFILAXIS. - Los encargados de practicar el ordeño son quie- n,es transmiten el contagio de unas á otras hembras. Teniendo esto en cuenta, debe obligarse á los ordeñadores que se laven las manos siempre antes de practicar la operación del ordeño con una solución antiséptica. Es m11y útil lavar la ubre con la misma solución. Prohibir que se tire por el suelo leche virulenta y renovar las camas cada día. Las hembras afectadas de mamitis estreptocó- cica deben ser las últimas que hay que ordeñar. Es útil separar á las vacas ó cabras enfermas y.no elebe darse nunca al público leche procedente ele reses enfermas. Muchas veces se achaca á sofisticacio- nes de la leche los casos de intoxicación, cuando en realidad. no son otra cosa que intoxicaciones debidas á leche virulenta. . La mamiiis qanqrenosa ele ta oueja y ele la cabra es una enferme- dad determinada por un agente específico, la cual se caracter-iza por la gangrena rápidade la mama y de fenómenos tóxicos que producen la muerte del animal.. .' BACTEHIOLOGÍA. - El microbio de la mamitis gangrenosa, des- cubierto por Rivolta en 1875 y estudiado por Nocard en 1886 y 1887, es un coccús muy pequeño, de unos 0'2 p. de diámetro, 'agrupado de- dos en dos, de cuatro en cuatro, Ó formando montones. Se colorea bien por los colores básicos de anilina y toma el Gram . Es aerobio indiferente, germina en los medios de cultivo ordina- rios, neutros ó alcalinos y la temperatura mejor para ello es la de 35 á 39°. ' Sembrado en la leche, la coagula á las 24 horas y le comunica, una reacción muy ácida en el caldo ordinario adicionado de glu- ó cosa, lo acidifica, la enturbia y forma un sedimento blanco. Sem- brado por picadura en gelatina-y sometido á la temperatura de 20° REVISTA VETERINARIA, DE ESPAÑA 31 germina muy aprisa ..Licua la gelatina; sembrado en agar forma una estría blanca al prmcipio y algo amarillenta mas tarde. Cultivado en la patata, germina con poca intensidad y forma una capa grisácea, festoneada, que poco á poco adquiere un color ama- rillen too SÍNTOMAS, - El enfermo se pone triste, la rumiación cesa, la inapetencia es absoluta, y á pesar de que la respiración es corta y hay sobresalto, la temperatura no aumenta mucho, por regla ge- neral, Al cabo de poco tiempo aparecen las manifestaciones locales, Casi siempre es un cuarto la parte de la mama invadida. , En ésta aparece una tumefacción de color rojo-violáceo, caliente al pr i ncipio de la afección, que se en fria á medida que la enferme- dad avanza. La secreción láctea desaparece, el enfermo' se echa, en el vientre yen el pecho se extiende un edema, la lesión de la mama se enfría más y los tejidos se mortifican, La temperatura general baja, el edema invade Jos muslos y el periné, los enfermos rechinan Jos díentes, el pulso es casi imperceptible y la muerte se presenta á las 24 horas, sin que los atacados ofrezcan' síntomas agónicos. Cuando la enfer-medad dura tres más días, la parte de la mama ó mortificada se elimina, dejando una herida amplia que tarda mucho en cicatrizar. Los animales que curan quedan en un estado de ca- quexia tan exagerado, que apenas pueden aprovecharse. LESIONES - Infiltración de la glándula y tejido conjuntivo que la.rodea: al cortarle sale una serosidad rojiza y la mama ofrece un color violáceo. En el liquido seroso se ven los micrococos productores de la en- fermedad. Los ganglios inguinales están infiltrados y son volumi- nosos. 'DIAGNÓSTICO, - Los síntomas de la enfermedad son tan carac- terísticos, que no se la puede confundir con ninguna otra afección del aparato mamario. 'ETIOLOGÍA Y ESTUDIO EXPERIMENTAL. T Si se. inocula al- gunas gotas de cultivo en la mama de las ovejas en lactación se pro- duce la enfermedad típica. La infección tiene lugar por el extremo del pezón bien á favor de una herida (Moussu). ó La inoculación subcutánea de algunas gotas de cultivo produce una tumefacción dolorosa, que se reabsorbe al cabo de 10 15 días . ó . TRATAMIENTO. - Cagny ha conseguido curar algunos anima- les, haciendo inyecciones inter-sticiales de agua oxigenada en la mama. Hasta hoy el tratamiento operatorio, que consiste en extirpar' la parte riecrosada, es el que ha dado algún resultado, PROFILAXIS. - Br'iché ha ensayado la vacunación contra la ma- m itis gangrenosa, con resultados al parecer bastante satisfacto- rios (1). Las otras reglas profilácticas se reducen á las mismas que se ha indicado al hablar de la mamitis estreptocócica. NOTICIAS Rectificación. - Por"un error de información dijimos en una noticia inserta en e! número anterior, que se hallaba vacante la plaza de Auxiliar de clases prácticas de la Escuela. de Veterinaria de Santiago, siendo asi que las únicas Auxiliarías vacantes en dicha Escuela son las de Director anatómico y Profesor de fragua.' . 32. REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA. Nuevo Cc.üegio. - Ha quedado constituido el Colegio de Veteri- narios de la provincia de León con la siguiente Junta directiva: Presidente, D. Emilio Tejada; Vicepresidente, D. Justino Velasco; tesorero, D. Isidoro Martínez ; Secretario, D. Matías F. Zancada; Vicesecretario, D. Sabino López, y Vocales D. Angel Santos y don Francisco González. . Deseamos muchas prosperidades á la nueva Corporación y al ór- gano ele la misma La Veterinaria Moderna, con c¡ uien gustosamente establecemos el cambio. Suspensión. - Ha dejado de publicarse, por un tiempoindeter- minado, nuestro apreciable colega La Veterinaria Meridional. Vivamente deseamos que pueda en breve vencer las dificultades de orden económico que le han obligado á tomar esta determinación, á fin. de que pueda continuar COIl nuevas energías, defendiendo los intereses de nuestra clase. La industria lechera en Suiza.- Según datos estadísticos Suiza cuenta con más de 700,000 vacas lecheras, cuya producción repre- senta un valor de doscientos millones de francos. El queso exportado asciende á 150,000 quintales, que suponen un valor de cincuenta mi- llones de francos. La exportación de leche condensada represent-a un valor de diez y ocho millones de francos, y la manteca que se ex- porta alcanza la cifra de 1,000 quintales. Las 700,000 vacas dan apro-· ximadamente unos 500,000 temeros al año. Instituto de belleza ... canina. - Leemos en nuestro estima- do colega La Semaine Véierinaire que e11 Londres sé ha fundado un establecimiento dedicado al perIeccionamiento plástico de los peeros . . He aquí latarifa : cambiar la forma del hocico, 40 francos; rizar una cola, 20 fl~ancos; colocar rizos en la cara de un bull-dog, 80 fran- cos; cambiar las dimensiones de la cola, 20 Irancos ; cambiar el color del pelo, 30 francos: transfor-mar una or-eja caída en derecha ó vicever-sa; 20 francos ; deformar los miem b.I'OS anteriores de un bull-dog, 100 ñ-ancos. ¡Hay que ir á Londres ! NECROLOGIA D. Gabriel Bellid~). - Ha, fallecido este profesor jubilado de la Escuela de Veter inar ia de Córdoba. . Enviamos nuestro pésame á la familia de tan distinguido profesor y al Claustro de la Escuela de Córdoba. Hermann Settegast.-PI'ofesor de Zootecnia, jubilado, de la Es- cuela: superior de Agí'icultura de Berlín. Fué director' del Instituto agrario de Proskau. Habia nacido en Kónigsberg, en 1819. ~ipografia L.a Académica, 4e Serra a."" y Bunell, Bond¡ Universidad, 6; l'eléfono 861 VETEHIN ARIOS. EMINENT ES UGO BARPI