REVISTAVETER'INARIA 'QE ESPAÑA . . ~, N,O 8 VoL III Bar celona= Masnou : Abril 1909 TRABAJOS ORIGINALES Consi~eraciónes' generales acerca ~e las. enferme~a~es ae las extremi~a~es (1) . POR EL DR. N. LANZILLOTTI BUONSANTI . Profesor de Cirugía y Clínica quirúrgica Di recto rde la Escuela superior de Medicina Veterinaria de Milán 1. ~ Enfermedades de las extre'midades y cla~dicación .a) CONCÉPTO DE LA CLAUDICACIÓN. Las enfermeda- - des de los miembros constituyen las afecciones más frecuen- tes de los animales domésticos) y especialmente de los so- lípedos y de 10~ bóvidos. Puede' decirse que representan el 1(80 de todas las enfermedades quirúrgicas. ' . , Esta frecuencia extraordinaria se explica fácilmente al considerar la clase de trabajos 'á que están sometidos los solípedos y los bóvidos. . Sea cual fuere el modo como se utiliza su fuerza) están expuestos continuamente. á esfuerzos) choques) caídas) he- ridas, especialmente en los miembros) y los resultados de todo esto) son distensiones) laceraciones) contusiones) heridas de los músculos) de los tendones) de los nervios) de las articulaciones con todas sus consecuencias. . Á estas lesiones hay que añadir también las de los hue- sos) las múltiples Iesiones que pueden presentarse en el pie) bien sea á causa de la herradura, ,bien seapor las diversas violencias á que está expuesto naturalmente, durante el tra- bajo de los animales. . . , Por otras razones, los animales pequeños y especialmente los perros que viven con el hombre) presentan también con alguna frecuencia enfermedades de las extremidades debi- das á múltiples accidentes á que están expuestos. o{'t"'f (1) Desde estas páginas agradecemos al insigne Dr. LanzilJotti, el permiso conce . D 'C- p~ra traducir y publicar este trabajo que corresponde J al capitulo!II d~ la magistra 1(!) 1 ratt a tc di Tec"ica e T'erapeutica chirurgica genera!e delle est,'emita. N. :P 226 HEVISTA VETEIUNAIUA DE ESPAÑA Las violencias mecánicas constituyen el principal y casi exclusivo factor etiológico de las enfer-medades de los remos en los animales grandes y pequeños; pero las extremidades pueden. además) enfermar aunque en menor frecuencia). por localizaciones de procesos infectivos y discrásicos. Salvo raras excepciones) todas las enfermedades de los miembros van acompañadas de un síntoma común llamado cojera Ó claudicación. Con estos nombresy con él más co- múnmente usado de cojera) se entiende cualquiera disturbio funcional en uno o mas remos durante la marcha) y que con- siste en la irregularidad ó alteración del mecanismo de eleva- ción ó apoyo del mismo, Así que) cuando en un punto cual- quiera de un miembro existe un proceso morboso.: éste hace necesariamente irregular ó alterada la función de aquél) ora por el dolor mayor ó menor que ocasiona) ora por la desvia- ción que imprime á las articulaciones y radios óseos, bien por la inmovilidad en que pone á dichas partes) bien por la abolición de la función especial . de uno .de los sistemas ana- tómicos de que está formado el miembro. y) sea cual fuere la naturaleza del proceso morboso) el disturbio funcional se traduce siempre por irregularidad ó alteración de una ó de las dos fases del movimiento del remo;. la elevación y ei apoyo. Este concepto de la cojera es perfectamente exacto y corn-. pleto, porque corresponde en todo y por todo á lo que se observa realmente en las diferentes afecciones de las extre- midades. La observación hecha por alguno de que) limitando el disturbio funcional ú la progresión, se elimina del con- cepto de la cojera el disturbio que se nota en el animal en reposo, no tiene valor por el hecho de que no todas las fOI'- mas de cojeras van acompañadas de síntomas especiales Ó de actitudes especiales del miembro cuando el animal está en reposo) como diremos luego. Tampoco sería exacto in- cluir en la definición) la indicación de la estación irregular ó alterada) que puede faltar también en alguna forma grave de cojera) mientras que jamás falta el disturbio funcional de uno ó más miembros durante la progresión) cualquiera que sea el grado de la cojera. Al concepto de cojera va siempre unido el de dolor) por cuyo motivo cojera y dolor deben considerarse como sinó- tumos. REVISTA VETERINARIA DE ESPÁ,ÑA 227 I La tendencia de algunós, especialmente entre los ingleses) , de distinguir cojeras con dolor y cojeras sin dolor ó mecáni- cas, no tiene justificación) ya porque todas las cojeras lo sao precisamente por el dolor más 6 menos intenso que deter- minan) ya porque aunque, en algunas cojeras llamadas me- cánicas y ocasionadas por retracciones tendinosas, anquilo- sis ú otros estados parecidos, el disturbio funcioualestá en- relación directa con la condición mecánica de los tendones ,'Ó de una articulación) jamás puede decirse que falte el dolor, Por otra parte) no se tierie en cuenta que en las lesiones ,antes dichas) aun .cuando el examen objetivo con 'la palpa- ción no provoque dolor) no puede decirse que éste no exista en la locomoción) én 'la cual la extensión forzada en el acto del apoyo autnenta ó exagera la tracción de los tendones y [igamentos. Tam poco puede decirse que en las formas de cojeras á consecuencia de abolición del funcionamiento de un grupo de músculos por falta de acción nerviosa (paráli- sis), no haya dolor en la locomoción) porque á la palpación no exista. b) LA COJERA COMO SÍNTOMA ,Y COMO ENFERMEDAD. - De lo dicho resulta claro que la cojera es sencillamente un síntoma de una enfermedad) pero no la enfermedad misma. A pesar de 'esto) se ha conservado en el lenguaje común de la clínica y de los prácticos) la costumbre antigua de adoptar [a palabra cojera casi como sinónima de la enfermedad de la cual es manifestación) ó de usarla para designar genérica- mente en una región) una Lesión de la cualse conoce bien ó no su naturaleza. A~í se dice: cojera pOI' podotroclulitis crónica) cojera p07' pododermatitis, cojera por artritis crónica del coroejon, co- jera por distensión del menudillo en el primer caso) ó bien, cojera del jJie) cojera del corvejón ó del menudillo) en e¡'se- gundo. La denominación genérica de cojera de una región sin indicar el proceso) era una necesidad en otros tiempos :cn los que) no conociéndose bien la patología de los procesos morbosos) ni la anatomía patológica, se trataba de indicar con la palabra cojera la enfermedad cuya existencia se 'S05- pechaba en una región determinada. Empero hoy) merced á los progresos de la anatomía pa- ,tológica) podemos) en general) hacer diagnósticoq anatórni-. .228 .REVISTA· VETERINARIA ms ESPAÑA cosconla mayor exactitúd y precisión, y 'también con justa razón debería usarse la palabracqierc en su verdadera sig- nificación de sin toma y no confundirla con la lesión, de la que no es 111ásque expresión de ella. J _ ' .Mas, no obstante todos los adelantos modernos, nOS ha- llamos toda vía con bastante frecuencia en la clínica y en la practica, en la oondiciónde-no poder precisar bien anatómi- camente el proceso morboso que ocasiona la cojera, á 'causa de la falta de hechos objetivos á pesar de ser el asientobien determinable por la manera especial de presentarse el dis- turbio funcional. En otros términos, podernos establecer con suficiente exactitud el asiento' de la lesión en la espalda, en. el anca; en el corvejón, en el menudil1o, en el pie mismo, 'pero no. la esencia del proceso, parael que 'sólo pueden ha- cerse inducciones de probabilidad. . De aquí la necesidad que aun hoy existe por múltiples necesidades de la práctica (fines curativos ó cuestiones te- gales) de tener que usar el síntoma .cojera para indicada enfermedad. - Además, la necesidad de 'este lenguaje, que 'no es del fado -irracional, se impone por otra razón no menos impor- tante, y es que el animal que claudica no puede expresar sus propias impresiones subjetivas. En el hombre no se puede hablar de cojera en el sentido en que se-usa esta pa- labra en clíriica quirúrgicaiveterinaria, no porque no se hayan estudiado las relaciones entre algunas afecciones del aparato locomotór y las varias oseilacienes del cuerpo en la progresión, sino porque, como observa cabalmente e1ciru,- jano francés Le Deritu, cuando. se está ante un hombre que claudica, es más sencill o, para reconocer la causa de la enfer- medad, recurrir alexamendirecto, antes que predecir la le-:- sión por .sólo los caracteres de la marcha. En el hombre el . examen directo acompañado 'del interrogatorio es de 1n- -mensa utilidad;" mientras que en los animales muchas veces 'el examen directo es negativo, y no hay otro medio que la apreciación-del disturbio funcional, en relación con una re- gion determinada, la única que puede permitir el diagnóstico ..genérico de claudicacion con la indicación del asiento. Por todas estas consideraciones, creemos que en el estado actual de nuestros conocimientos ele patología JI .anatomla patológica de las. extremidades, no sólo es necesario sino REVISTA VETERINARIA o1lÉ ESPAÑA, 229 \ perfectamente Justificado y racional admitir la palabra cojera ora .en lugar del nombre de la enfermedad, ésta. ASl diremos simplemente, ora asociada á sin oponernos á la dirección \ científica de la clínica: cojero. de la espalda, cojera del anca, cojera del coreejon, cojera del menudillo, cojera del pie, etc., cuando' la lesión anatómica no puede ser bien definida por falta de datos suficientes) y diremos: cojera de.la espalda por miosiiis traumática, por parálisis del nervio supescapular, por omoartritis, cojera del anca por cotcitis, por' anquilosis coxofemoral, cojera del coroejon pOl' artritisscronica, p07' hi- drartrosis, cojera del pie por podotrochilitis, p01' fractura del navicular, por quercfilocele, y así sucesivamente) cuando el diagnóstico anatómico del sitio haya podido hacerse basán-_ dose en un examen objetivo y funcional que por lo positivo no dé lugar á ninguna duda. 2.° -,Cl'asificación y diferenciación de las cojeras. Después de cuanto hemos dicho, nos serviremos indistin- tamente de las palabrascojera y enfermedades de las extre- midades,pero con' preferencia diremos siempre cojera, para la: denominación genérica, parala técnica clínica; y enfer- medades de las extremidades, al tratar de cada uno de los procesos morbos de las diferentes regiones, en relación con la terapéutica quirúrgica. a) CLASIFICACIÓN LAS COJERAS.~ Las cojeras, y por DE consiguiente las enfermedades de los miembros, pueden ser clasificadas desde tres "puntos de vista: 1.° Según los proce- sos morbosos que, los soStienen .. 2.° Según los sistemas 'anató- micos de los tejidos en los que tiene asiento el proceso. 3.° Segun la región anatomica á que pertenecen los sistemas ele tejidos. Para las necesidades de la Clínica y de la práctica es muy útil tener siempre presente las tres clasificaciones; 1)01'- que tienen la ventaja de acostumbrar á los estudiantes y á Jos prácticos al estudio racional y cienttfico de las cojeras. 1.0 Clasificacion según los procesos morbosos. -Adop- taremos los cuatro grupos generalmente aceptados en ciru- gía para todas las afecciones quirúrgicas, ó sean: los vicios ó dejectos congénitos, las lesiones oiolentas, los procesos in- flamatorios con sus' terminaciones, los tumores en la mayor acep-ción de la palabra. ' ,EL quinto grupolo constituye la trombosis arterial. Re- '. 230 REVISTA VETERINARIA DE E~PANA lacionando á ellos todas lasforrú~s observadas d~ las coje- ras tendremos la siguiente clasificación: , 1. Cojeras por vicios ó defectos congénitos: retracción tendinosa, desviaciones y alteraciones de forma de huesos" articulaciones, defectos de aplomo, tumores congénitos, de-. fectos del pie. Il. Cojeras por les iones ciolentas: laceraciones muscula- res y tendinosas, heridas de toda clase, de los tejidos. blan- dos, de los huesos y articulaciones del pie, contusiones, colecciones serosas primitivas, parálisis nerviosa por neuri- tis, por contusiones, distensiones, fracturas, distorsiones) luxaciones. In. Cojeras pOl' procesos inflamatorios con sus termina= Clones: flemones, abscesos, fístulas, caries) necrosis, mio- sitis,' artritis, hidrartrosis, anquilosis, tenositis, osteítis, periosti tis, in flamacion es del pie. IV. Cojeras pOl' tumores: osteomas, sarcomas) fibro-- mas, neuromas, tumores parasitarios, quistes. V. Cojeras por trombosis 'arterial: trombosis por em- bolia de la arteria axilar y de la iliaca. No puede evitarse que alguna de estas lesiones, según la causa, pueda figurar lo mismo en un grupo que 'en otro. ASÍ, las parálisis nerviosas pueden ser ocasionadas por con- tusiones, que es lo más común, ó por procesos inflamatorios sin traumatismo, entendiéndose con esto que lo mismo pue- den hallarse comprendidas en el grupo 2.° que en el 3.° y lo mismo puede decirse de las miositis, artritis; etc. 2.° Clasificacion. seqún. los sistemas anatómicos de teji- dos. - Teniendo en cuenta los sistemas anatómicos de teji- dos de los miembros, en que tienen asiento varios procesos morbosos de los grupos precedentes, obtendremos esta 'otra clasificación: . , 1. Cojeras por enfermedades del sistema cutáneo,' ,fleg- rnones, abscesos, fístulas) dermatitis, tumores, contusiones y derrames, her'idas, higromas, afecciones del casco. n. Cojeras POl' enfermedades del sistema muscular : miositis, abscesos, contusiones y derrames, distensiones, laceraciones y heridas de los tendones) retracciones) tumo- res) ectasia dejas vainas tendinosas; In. Cojeras por enfermedades del sistema /wesoso: .pe- . riostitis, osteítis, tumores óseos, fracturas, condritis) necro- HEyISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 231 -1 81S) caries) artritis, hidrartrosis)' distorsiones) luxaciones) heridas articulares. ' IV. Cojeras por enfermedades del sistema neroioso : in- flamaciones) contusiones, laceraciones y heridas de los ner- vios) parálisis) tumores. V. Cojeras por enfermedades del sistema vascular,' trom- bosis y embolia de las arterias. ( En los casos de lesiones que no se limitan á un solo sis- tema de tejidos) sino qué al propio tiempo interesan dos ó tres de estos sistemas) podemos observar formas mixtas de cojeras) como por ejemplo) piel y músculos) músculos y huesos) tendones y articulaciones, etc. 3.° Clasificación según las regiones anatómicas. - Esta, tercera forma de clasificación comprende necesariamente las dos que preceden) ó sea la de los, procesos morbosos y de los sistemas de tejidos. Desde el punto de vista clínico las regiones no pueden ser siempre bien limitadas, por la extensión y complicación de las lesiones y además porque el sistema de tejidos inte- resado ocupa dos regionesv.De aquí la necesidad de hacer una división algo artificiosa) ó sea comprendiendo en la región propiamente dicha las partes próximas á ella) y tam- bién porque la forma clínica de la cojera dependiente de J lesiones de estas partes tiene muchos puntos de contacto con aquella en la cual reside el proceso mismo)' en el verda- dero sentido anatómico. Eso es aplicable especialmente para la espalda) en la cual también hay que comprender el brazo) y para el anca que debe abarcar las lesiones del coxal, de la grupa y del muslo. Por lo demás) este modo, de considera!' las regiones) á la vez que resulta-ventajoso en la práctica en no pocos casos) no es contrario al método clínico racional) porque ó la lesión es bien diagnosticada anatómicamente y por el sitio) y en- tonces el diagnóstico se indicará conforme exigen la patolo- gía y la anatomía patológica) ó la lesión no puede precisarse. más q\l~ .por el asiento genérico basado en la naturaleza del disturbio funcional) faltando algún hecho objetivo) y enton- ces la indicación, diagnóstica se hará considerando la región anatómica en sentido más amplio. Basada en esta clasificación tendremos: las cojeras de la espalda ydel brazo, del antebrazo, del anca) de la pierna) del 252 REVISTA VE'rERINARIA DE ESPAÑA pie, etc" que comprenden las lesiones violentas del sistema muscular, del sistema óseo, los procesos inflamatorios de dichos sistemas y de otros, de cada región en particular, La clasificación de las cojeras y de las enfermedades de los miembros que hemos adoptado, es la misma que segui-. mos con todas las enfermedades quirúrgicas, ó sea: la región anatómica, los vicios .ongénitos, las lesiones violentas; los procesos inflamatorios con su terminación los tumores. Es la clasificación más natural y más racional y sin ningún 'artificio. Algunos 'autores han seguido otras clasificaciones, que indicamos aquí á título 'de curiosidad. Percivall admite tres clases: 1. Cojeras dependientes de en- fermedades de las articulaciones y bolsas mucosas. 11. Coje- ras dependientes de desórdenes funcionales de los músculos, de los tendones, ligamentos (no conexos con las articulacio- nes). lIL Cojeras dependientes de enfermedades especiales 'del pie. Las enfermedades especiales de los huesos y' articu- laciones (fracturas, luxaciones, etc.), se estudiaban en otros volúmenes de su J-lippopathology, de la que la Lameness / (coj era) formaba el IV "volumen. Bouley distinguía las cojeras en dos categorías (aparte de la distinción según la duración, el tipo, grado) natura- leza) á saber: 1. Según el órgano ó tejido afectado (lacera- . cienes musculares, roturas tendinosas, distorsiones, luxa- ciones) etc.), 11. Según la reqion en que tenia asiento (cojeras del pie, espalda, anca) corvejón, etc.). En el apreciable Etude spéciale des boiteries et des ¡J7'in- cipaua: accidente qu: ori observe dans les reqions supérieuses du. cheoal, etc., el veterinario militar Barreau en exceso res- tringido por la interesante casuística que debía referir hizo ' ocho grupos artificiosos de las cojeras de los miembros, que. se resienten del estado de los conocimientos patológicos de aquella época (1871). Dichos grupos son: 1. Cojeras resul- tardes de violencias directas ó indirectas sobre los tejidos fibrosos ó musculares de las regiones superiores (esfuerzo de la espalda, distorsión de la, articulación, escapulo-humeral, esfuerzo del anca y distorsión - coxofemoral, esfuerzo de las articulaciones humero-radial y femoro-rotuliana). II geupo: Cojeras ocasionadas por roturas -de los' ó'rganos activos y pasivo.'; de la, locomocion, con ó sin solución de 233 ( continuidad de la piel (roturas musculares, tendinosas) liga- mentosas) de las articulaciones de la espalda y del anca) fracturas del olécranon, del cúbito, del coxal). In grupo: Cojeras ocasionadas P07' la situación de un orqano ó por cam- bio de relación de dos huesos articulados entre sí (luxa- ción fémoro-rotuliana, desituaciones musculares). IV grupo: Cojeras ocasionadas por formaciones patológicas .dioersas (abscesos) quistes) hidrartrosis, tumores) induraciones) osi- ficaciones y periostosis). V grupo: Cojeras ocasionadas po!, formaciones llamadas antes heteroloqas (tumores meláni- cos). VI grupo: Cojeras por lesiones del sistema muscular') sistema nervioso ó por obstrucciones arteriales (parálisis local) trom bosi s ). VII -gru po: Cojeras producidaspor el ele- mento reumático (influencias atmosféricas sobre los múscu- los ó articulaciones) .vnI" grupo: Cojeras ocasionadas por sinovitis desarrolladas siritomáticamenie ó pOJ' analogía ele tejidos (casos de pleuresía) pleuropneumonía). Liautard aceptó la clasificación de Bouley en su tratado Lameness of horses (1888). . Móller, que ha limitado el concepto dé las cojeras á-: aque- llas alteraciones en el uso normal de los miembros, deter- minadas por estados morbosos ó sensaciones dolorosas) las ha dividido) desde el punto de vista etiológico) en tres gru- 'pos;: 1-.° Cojeras motivadas por sensaciones dolorosas en los miembros en Zas partes que los rodean (presión de la he- rradura contra la palma) pie encastillado) procesos infla- matorios en varios puntos del miembro ó en sus proximi- dades) como; por ejem plo , la tumefacción del ganglio escapular). 2.° Cojeras determuuidas p07~ obstáculos mecá- nicos para el libremovirniento del miembro (si nostosis, acortamiento de los músculos, de los tendones Ó ligamentos. 3,. ° Cojeras p07' paráiisis de neroios Ó de músculos. b) DISTINCiÓN DÉ LAS COJERAS. - "Las cojeras y) por consiguiente) las enfermedades 'de las extremidades) consi- deradas bajo la relación de sus manifestaciones en general) pueden 'distinguirse en varios modos. He aquí el programa de estas diferenciaciones: , . . 'f 1.0 Diferenciación en relación con Cojeras superiores. . Cojeras medias. el sitio en general .: . , ")' f' \ Cojeras in er iores. 234 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 2." Difer-enciación en relación con J Cojeras con asiento determinado. el sitio especificado. . . , . l Cojeras con asiento obscuro desconocido. ó 3.° Diferenciación en relación con J Cojeras con hechos objetivos. los síntomas externos. . . . l Cojeras sin hechos objetivos. 4.° Diferenciación en relación con J Cojeras esenciales. la naturaleza. . . . . . . \ Cojer-as sintomáticas. 5.· Diferenciación en relación con J Cojeras continuas. el tipo. . . . . . . . . . l Cojeras intermitentes. 6.° Difer-enciación en relación con J Cojeras. agudas ó recientes. el curso y duración'. . . . . l Cojeras crónicas ó antiguas. Cojeras ligeras. 1 Cojeras 7.° Diferenciación en relación con' la intensidad ó grado. . . , .l medianas. Cojeras graves. Cojeras gravísimas. 1. ° La primera distinción es oportuna en la práctica para indicar genéricamente el asiento) cuando éste no puede especificarse. Así) se llama cojeras superiores en los miem- bros torácicos) á las que pueden radicar en la espalda) en el brazo ó en el codo) y en los miembros pelvianos) las del anca) muslo y babilla; cojeras medían as las del antebrazo) carpo y metacarpo en el miembro torácico) y en la pierna) del tarso y metatarso en el miembro abdominal; cojeras in- feriores en ambos miembros) tales como las del menudillo/ falanges y del pie. 2.° Por lo que hace referencia á la segunda diferencia- ción) es de necesidad admitirla y conservarla. Las cojeras con asiento determinado son aquellas que van acompañadas ó no dé hechos objetivos) en las cuales el diagnóstico de su asiento no admite ninguna duda. Tal es) por ejemplo) la distorsión del menudillo) la parálisis del nervio supes- capular, la artritis crónica del corvejón) la periostitis de la corona) etc., etc. Son) por el contrario) cojeras de asiento desconocido Ú obscuro, aquellas por las que el disturbio fun- cional, el único subsidio por que se puede asignar) no ofrece nada de especial ni característico que autorice á admitirque, la lesión resida más en un punto que en otro. A este. grupo pertenecen la periostitis inicial primitiva que se' caracteriza verdaderamente por hechos objetivos (periostosisy exosto- sis), .las fisuras óseas que preceden á las fracturas) las os- tealgias, los procesos artríticos iniciales) etc.. RE.VIST'\' VETER~NARIA. DE ESPAÑA 235 Por lo mismo que los medios de investigación clínica más perfeccionados y más esmerados y la cocainización á. lo largo de los nervios y en los puntos dolorosos) va limi- tando cada vez el grupo de las cojeras de asiento descono- cido) hay que conservar de todos modos la distinción) porque por exceso es posible todavía hallarse con cojeras que deben considerarse como tales, sin que haya manera de descubrir su asiento. Del grupo de las cojeras obscuras) hay que eli- minar naturalmente) aquellas en las que el diagnóstico no se hace por falta de examen clínico suficiente y metódico) corno, por ejemplo) ciertas fracturas de la escápula) de la pelvis y del fémur) reconocidas sólo en la autopsia. . 3.° La otra distinción de cojeras con hechos objetivos) acompañadas de síntomas anatómicos locales más ó menos diferentes) y cojeras sin hechos objetipos, en las cuales la lesión puede ser más o menos exactamente establecida en su asiento) mientras que exteriormente 'no .hay nada que la revele) es muy importante .. A este segundo grupo pertene- cen las .formas de, neuralgias óseas y 'm usculares, las dis- torsiones articulares y otros procesos articulares iniciales y evolutivos) algunas enfermedades del pie en su primer estado) etc. . ' 4.° Las cojeras esenciales son todas las que acompañan á los procesos.morbosos, con ósin hechos objetivos) teniendo 'asiento en una región determinada ó en un sistema de te- jidos (articulaciones) huesos) músculos) tendones) pies), y' ocasionadas por causas que han obrado localmente; mien- tras q.ue las cojeras sintomáticas) también con o sin hechos objetivos; son expresión delocalizaciones de enfermedades infectivas, corno el muermo) viruela) septicemia) influen- za) etc., etc. 5.° Las cojeras continuas están en relación con las le- siones anatómicas .bien conocidas JI que producen disturbio funcional permanente) cualquiera que sea la condición en que se halle el animal) lo mismo después de un reposo más o menos largo; que durante un ejercicio ligero óforzado. Las cojeras intermitentes ofrecen corno característica) la de aparecer más ó menos notablemente en ciertas circunstan- cias) y de disminuir desaparecer .ó por .completo en otras. Hay dos tipos de cojeras intenmitentes : uno especial) clásico, muy característico) ocasionado por la trombosis de 236 la arteria axilar en los miembros ,torácicos :/ de' la ilíaca-en los miembrós abdominales; y otro debido á lesiones tlO siempre bien definidas y de asiento desconocido, lb mismo en los miembros torácicos que en los pelvianos. - ,La oaractertstica común á los dos tipos es qué sort coje- - ras sin hechos objetivos. ' . En el primer ti 1)0 la in terrni tencia es siem pre la misma) én el sentido de que el animal después del reposo y -al co- menzar el ejercicio camina bien) y va poniéndose cojo poco á poco) en una forma especial) cuando el disturbio circula- torio es más completo á causa de la oclusión arterial. En el segundo la intermitencia es al revés) la cojera se manifiesta bruscamente al comenzar el ejercicio, y cesa del todo al cabo de un recorr-ido variable (cojera intermitente en frio}, ó bien falta del todo al comenzar el ejercicio JI aparece cuando el animal está en ejercicio desde hace algún tiempo) mante- niéndose en el mismo grado ó aumentando cada vez más su intensidad (cojera intermitente en caliente). En el lenguaje común Ji especialmente legal) en los actos de compraventa de caballos, lascojeras intermitentes de este segundo tipo entran en los vicios redhibitorios. 6.° Se dice que las cojeras son agudas á recientes cuando dependen de procesos morbosos agudos; y crónicas ó antiguas, cuando están en relación con lesiones de anti- gua fecha ó de curso lento. 7:° Finalmente, en relación con la intensidad ó grado) las cojeras se distinguen en liqeras, medianas, graves y gr:a'- oisimas, De ordinario se dice cojera ligera cuando el dis-'- turbio funcional se limita principalmente á la extensión 'incompleta del menudillo correspondiente al miembro clau- dicante, en el tiempo del apoyo) y se eleva más al trote que, al paso) y el apoyo se hace al menos aparentemente con. toda la superficie plantar y en duración casi normal. La cojera mediana se caracter-iza por lo mismo que antecede) aunque un poco más acentuado. En la cojera g¡'aue el apoyo del pie se hace por la punta y con mucha rapidez. En la co- jera qraoisima el miern broque claudica no apoya en el suelo) está en suspensión y el animal va entrespies, saltando con el miembro sano opuesto que se apoya .con tensión máxima. Aunque estas diferenciaciones sean un poco artificiosas; es útil conservarlas, en la práctica. HEVISTA .vET.ER~NARIA ,DE ESP.AÑA 237 Móller hahecho una distinción de las cojeras" que co- rnespondeá las dos fases del movimiento,'elevación y apoyo, que es seguida en general por los veterinarios alemanes, . Los alem-anes llaman Hanqbein. á la elevación y StützbeÍli al apoyo, De aquí la distinción de Mólleren cojeras de ele- vación (Lahmheiten des Hangbeines, -Hangbeinlahmheiten) y cojeras de ap@yq (Lahmheiten des Stützbeines,. Stützbein Lahmheiten). Con la primera denominación se quiere indi- carlas cojeraa ique se reconocen exclusiva é¡ preferente- mentemediante las alteraciones.que se observan durante la desituación del miembro, él sea 'las que dependen de las afecciones de los músculos, órganos motores de }a fase de elevación.. Con la segunda se designarían las. cojeras que se manifiestan en el momento del- apoyo del miembro y también aquellas cuyas [esiones asientan 'en los huesos, tendones y en el pie. . Lo mismo clesde el punto devista6siológico, que desde el punto de vista clínico, esta distinción no es exacta, por- que casi todas Ias cojeras sen disturbios funcionales en las dos fases de movimiento del miembro. El mismo Móller nota que los estados morbosos en las articulaciones, vainas tendinosas .yen parte también en' los huesos (periostio), de- terminan disturbios en las dos funciones del miembro, por cuyo motivo la división no puede ser, exacta, y acaba admi- tiendo que 19,sdos denominaciones no son correctas y. que sólo las ha adoptado para facilitar el estudio 'de las cojeras. Empero, ladistinción, además de no ser racional, no tiene, al parecer, utilidad práctica alguna, como veremos' al .ex- poner lo referente al examen delmiembró claudicante. TRABAJOS TRADUCIDOS ,1Ugunas oonsi~eraciones acerca ~e loS virus filt.railt.es . .- POR H. CARRÉ Jete del Laboratorio de investigaciones de enfermedades infecciosas de la Escuela Veter ina ria de Alfor t Es sabido que se designa indistintamente .con Jos n0111- bres de «rvirus filtrantes », de ,« microbios invisibles )(, á un grupo d,e agentes patógenos; que tienen como carácter. éo- 238 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA mún el pasará través de las bujías filtrantes) que retienen) en general, lo!'?microbios visibles cultivables in oitro en SH mayoría. La lista de las enfermedades dependientes de estos virus aumenta cada día; ros límites de su campo de acción no pueden suponerse, todavía; empero es indudable que el pa- pel patógeno de "los gérmenes « ultramicroscópicos : es grande. . El hecho de englobar todos estos virus bajo una misma denominación, indica) al parecer) un estrecho parentesco entre sí; pero) en realidad) no hay nada de eso. El estudio comparado de los microbios invisibles ofrece una gran variedad) ora se limite á l patogenia) á su resis- tencia) á los agentes 'destructores) á la facilidad mayor ó me- nor con que atraviesan los filtros) á las lesiones que ocasio- nan) etc. Tal vez su morfología permitiera diferenciarlos; pero) por desgracia) este criterio nos escapa en absoluto; su ' inoculación á las especies sensibles y las lesiones que oca- sionan constituyen en la actualidad nuestros mejores ele- mentos de diferenciación. Aparte de las propiedades generales de orden físico) como la invisibilidad y la filtrabilidad, los virus filtrantes poseen 'otras de orden biológico mucho f\\ás importantes. Nuestra intención es echar una rápida ojeada acerca de es- tas propiedades) insistiendo en particular en aquellas que 'ofrezcan más interés. FILTRAinLIDAD. - La facultad que 'poseen todos los mi- crobios iuvisibleé de atravesar las bujías porosas, sólo tiene para nosotros una importancia relativa) en el sentido de que la podemos suprimir siempre para un virus dado, ya utili- zando una bujía de poros muy estrechos) ó bien aumentando la cantidad de albúmina en el líquido virulento que haya de filtrarse. ' Para una misma bujía) el resultado variará según que la esterilización del aparato se haga por el calor seco) en el vapor ó en la misma agua. Este último modo de esteriliza- ción parece dejar todo el 'calibre á los canalículos del filtro. Si algunos virus son de una tenuidad tal) que 'por ella, atraviesan la bujía B. ele Chamberland en el suero sanguíneo puro ó apenas dil uído (horse-sickness, tifoanernia deloaba- 110)) hay otros que son retenidos en el filtro por una pequeña \ REVISTA VETERINARIA DE ESPAil'A 239 cantidad de albúmina) aun en un filtro más poroso) como la bujía Berkefeld V. Tales son los de la viruela) fiebre aftosa) moquillo, etc. La filtración tiene un valor práctico real: permite sepa- rar de un producto patológico determinado los microbios secundarios que pueden hacerlo impuro, y además facilita el que podamos operar con un virus puro. Pero lo ideal será siempre recoger este producto patógeno puro en el enfermo; serosidad pericardíaca en el lechoncillo muerto de fiebre aftosa) de perro' muerto de moquillo agudísimo, sangre' de caballo enfermo de horse-sickness, de tifoanemia, etc., sin que hayamos de recurrir á su filtración. Ésta tiene) en efecto , un gran inconveniente) porque .como quiera que obliga á veces á diluir en fuertes pI;'opor- cienes el líquido virulento; y como) por otra parte) el filtro retiene muchos elementos activos) el filtrado no da la me- dida exacta de la virulencia del producto patológico con que experimentamos. ASÍ) por ejemplo) dos gotas de flujo seroso de un perro enfermo matan á veces á un perro joven en algunos días sin lesiones tumultuosas; pero si diluimos estas dos gotas de serosidad) las filtramos) y la totalidad de lo filtrado lo inocu- lamos) el resultado será enteramente distinto. No mataremos tan rápidamente ni con tanta seguridad) y) si la muerte so- breviene) será al cabo de más Ó' menos tiempo) durante el cual evolucionarán lesiones secundarias que, modifican del todo la marcha de la infección primitiva, La filtración disminuye mucho la actividad de la vacuna (Carini) mientras 1 centigramo.de linfa diluída no filtrada produce numerosas pústulas; después de la filtración se ne- cesitan muchos centímetros cúbicos para determinar algu- nas pústulas aisladas. La presión tiene) en el acto de la filtra- ción) una influencia no despreciable. Es conveniente hacer pasar el líquido con la mayor rapidez posible á través de la bujía) sin que la presión DO pase nunca de una atmósfera. En la mayor parte de los casos nos contentaremos con una presión correspondiente á 30 centímetros de mercurio. ' Á veces son indispensables algunas mañas experimenta- les para observar la fil trabilidad de algunos gérmenes in tra- celulares) cosa que en cierto modo complica la técnica. De eS3a manera es corno Nicolle y Adil-Bey han conseguido li- 240 REVISTA VETERINARIA' DE ESPAÑA berar y filtrar la vacuna mediante la digestión pancreática de "la pulpa de la vacuna. Otras veces habrá que adelgazar las paredes de la bujía I con objeto de disminuir el calibre .de los conductos del filtro con el fin de facilitar el paso de los gérmenes .: SÓ1~ cito, para recordarla, la influencia que tiene la tem- peratura .en la filtración. Por todas estas razones no me asocio á las lamentacio- nes de lVIarchoux (C. R. de la Sociedad de Biología) 1i de julio de 1908)) de que' los indicios dados acerca de los virus filtrantes son insuficientes para clasificados. Hay muchas contingencias que permiten clasificar los virus invisibles basándose únicamente en su filtrabilidad , INVISIBILIDAD. - Desde el momento que atraviesan las bujías filtrantes) cosa que supone) ipsofocto, una extremada pequeñez, es lógico que los virus filtrantes escapen á la vi- sión microscópica. En realidad) podría ser otra cosa. Algunos vibriories de las aguas) muy móviles) hallados por Borrel, filtran fácil- mente) v) no obstante) puede vérseles con el microscopio. El mismo microbio de la perineumonía elel buey no es inlJi~ sible en el sentido estricto de la palabra. Es cierto que no¡es posible definir su forma) empero los grandes aumentos de que disponemos actualmente nos lo muestran en forma de finas granulaciones refringentes. , Tal vez más adelante otros procedimientos especiales de coloración nos mostrarán de lJ¿SL~la presencia de los virus. filtrantes en los líquidos patológicos) pero actualmente los microscopios más' perfeccionados son incapaces de prestar el menor servicio en este género de investigaciones. CULTIV,O. - Ver los virus filtrantes sería un gr;¡tn ade- lanto; pero conseguir cultivarlos en medios artificiales sería de una importancia incalculable. Hasta estos últimos tiem- pos) exceptuando el ~TIicrobio de la perineumonía dél buey cultivado en coridiciones bien determinadas por Nocard y Roux, ningún otro virus filtrante había podido mantenerse fuera del organismo vivo. Pero) Marchoux (C. Ri Academie des Sciences, 10 agosto 1905), ha conseguido obtener diez siembras sucesivas? por picadura) de peste aviar. El cultivo era capaz de matar á la gallina en dos días) á una dosis de 1/5 cc. Este resultado hace concebir herniosas esperanzas. REVISTA. VETERINARIA' DE ESPAÑA' 24i Para la comodidad de la experimentación y parala hiper ... inmunización de los "animales) convendría) en efecto) dispo- ner de grandes cantidades de virus lo más rico posible en elementos activos. Todas las tentativas hechas hasta enton-' ces con este objeto habían fracasado por completo; era) pues) necesario) echar mano otra vez del animal. El cultivo de la fiebre aftosa en la mama) conseguido por' Nocard 'i Roux, parecíá prometer mucho; pero)" desgracia- damente) la leche es un líquido eminentemente alterable) difícil de recoger asepticamerite, de reabsorción muy lenta y de peligrosa.toxicidad. " Borrel se ·provee de grandes cantidades de linfa variolo- sa) determinando una vasta pústula en el abdomen del car- nero. Es -.de lamentar que este precioso método no sea aplicable par~ la fiebre aftosa): cuyo virus se acumula con tanta parsimonia en las vesículas de los bóvidos y en la se- , rosidad per'icardíaca de los lechoncillos. En las « pestes» (honse-sickness, tifoanernia, peste bo- vina) etc.), la sangre es virulenta en totalidad) pero el em- pleo de la sangre para la inmunización no está exento de,' serios. inconvenientes. El cultivo in oitro solo) lo repetimos) permitiría intentar ensayos de tratamiento que) teóricamente al menos, 'podemos.supcner provechosos. RESISTENCIA Á LAS CAÚSAS' DESTRUCTORAS. - Se admite que los virus filtrantes menos resistentes) .JI los hay en ex- tremo delicados.iencuentran en la naturaleza condiciones que favorecen su conservación por un periodo de tiempo más ó menos largo á veces. La fiebre aftosa) tan difícil de conser- var en el laboratorio) lo hace muy bien en los estercoleros) y algunos ejemplos de contagio se conocen á consecuencia de estercoleros infectados. No obstante) ignoramos en abso- luto las "Condiciones que requiere tal conservación. La expe- riencia ha hecho notar que todos los virus filtrantes-son muy sensibles al calor: una temperatura próxima á 60° los este- riliza muy á prisa. La congelación sostenida constituye para rnuchos un excelente modo de conservación: la desecación inmediata de una capa muy delgada del 'líquido virulento asegura la conservación de los virus más delicados, los que) , sin esta precaución) .sertan.rápidamente esterilizados fuera del organismo. Abandonados en sí, los virus filtrantes mues- tran una resistencia variable. Así) la horse-sickness conser- 242 I\EVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA va todo su poder patógeno durante uno y aun dos años á la temperatura del laboratorio (Nocard, Carré y Vallée). El virus de la tifoanemia conserva su actividad después de mu- chos meses (Carré y Vallée) pero la atenuación y la muerte ocurren al cabo de algunas semanas (viruela) de algunos días (fiebre aftosa) moquillo) 'i de algunas horas (fiebre amarilla). :MODOS E iNFEccióN. - La transmisión de los virus fil- D trantes se hace de diferentes maneras. La picadura del Stegovaya infectado basta para inocular la fiebre amarilla; la horse-sickness es transmitida probablemente por un in- secto de los que pican; en la rabia) el mismo animal deposita el virus en las mordeduras. Las vías respiratorias abren paso á la viruela; en cambio, la fiebre aftosa) la tifoanemia del caballo) el moquillo, etc., lo hacen mejor por las vías. digestivas. PROPIEDAD FAVORECEDORA. Desde el punto de vista de - patología general) los virus filtrantes poseen una propiedad de capital importancia: la de debilitar al organismo que in- vaden) de aniquilar sus defensas fagocitarias y epiteliales) y de hacerlo apto) más ó menos completamente) para la inva- / sión de microbios secundarios) saprofitos habituales ó mo- mentáneos del intestino ó de las cavidades naturales) micro- bios incapaces .de crear por sí mismos) y en condiciones. normales) lesiones de alguna gravedad. El tipo de estas afecciones de tan compleja etiogenia, es ~ el.moquillo. (Carré. « La maladie des chiens ». Reoue Géné- rale de Médecine Vétéruuure, 15 dejunio de 1906). La inocu- lación del virus va seguida de una infección general, observable clínicamente por aumento de temperatura) y experimentalmente por la virulencia de la sangre recogida. en este.período .. En seguida el virus localiza su acción patógena en la. mucosa nasal (coriza virulento) en las serosas) (exudados virulentos.) y en el miocardio. . En este momento el perro puede ser muerto por el virus. filtrante solo. , . \ Si no muere en este período) no por ello está fuera de peligro. Su organismo entero se halla en un estado de resis- tencia menor) y debilitado se presta á dejarse invadir por los. microorganismos saprofitos, Entonces es cuando ocurre la HEVISTA VETER!I'IARIA DE ESPAÑA 243 erupción de vesico-pústulas, el flujo nasal se convierte en purulento) se producen localizaciones en los grandes apara- tos y el animal muere por complicaciones viscerales creadas por los microbios secundarios, lesiones de las que está exento el virus filtrante.' ' Otras afecciones evolucionan del mismo modo) especial- mente la peste del cerdo; pero la sangre conserva su viru- lencia) mayor tiempo que en el moquillo. Re pensado que en la grippe del hombre) á las localiza-. ciones múltiples de la flora microbiana) tan variable según , los países y según las epidemias) podría también recono- cerse como agente específico) un virus filtrante. Re conseguido producir inoculando moco nasal de. en-, fermos de grippe á dos monos (macacus rhesus ) hiper- termia. al cabo de algunos días de incubación, inapeten- cia) vómitos) y en un caso) un estado de estupor tal) que el animal) vigoroso y -feroz 'antes de la inoculación) perma- neció tendido en su caja sin tornar alimento por. espacio de dos días. Pero muy pronto se repuso y los síntomas ordi- narios de la grippe que vienen después del malestar primi- tivo) faltaron del todo. Quizá obtendríamos mejor resultado echando mano de especies más sensibles (morros antropoi- des) ó'.á animales más jóvenes de los que he podido dis- poner. Esta propiedad de favorecer las infecciones secundarias) la poseen todos los virus filtrantes en grado mayor ó menor. y) si para algunas afecciones) el virus específico ha pasado inadvertido mucho tiempo) eso obedece en gran parte á que la atención estaba fija en las manifestaciones tumultuosas) pero tardías) debidas á microbios secundarios. La acción favorecedora se ejerce con alguna especifici- dad. Por eso en el perro) el microbio secundario más fre- cuente es un cocus (microbio de Mathis) ; la pasteurela de Ligniéres y dePhisalix sólo se halla excepcionalmente. El hog-cólera (peste del cerdo) ofrece la asociación de un virus filtrante y, una bacteria especial [Bacillus suipesiifer] consi- derado específico de la enfermedad durante' mucho tiempo; la fiebre amarilla favorece la. invasión .del organismo por el bacilo icteroide (Sariarelli). La perturbación orgánica aportada por -el virus filtrante es tal, que á veces hace al animal infectado receptivo par-a HE VISTA VETERINARIA DE ESPAÑA una enfermedad que á no ser por él deja los individuos 'sanos de una misma especie completamente indiferentes. Así es como Martel ha conseguido infectar de carbunco mortal á un perro previamente rabioso. DIFICULTADES-DEL ESTUDIO DE LAS ENFERMEDADESPOR VIRUS FILTRANTES.- Aun dejando aparte lo delicados que son ciertos virus, que exigen imperiosamente pases fre- cuentes y no interrumpidos por el organismo vivo yen es- pecies sensibles, las investigaciones son delicadas cuando la única especie receptiva es el hom bre (fiebre amarilla) y cos- tosas, cuando hay que utilizar animales grandes (anemia del caballo). . La receptividad variable de los individuos de igual espe- cie, pero de diferente raza, es ya una complicación. Para la fiebre aftosa, para el moquillo, lo ideal sería experimentar en razas lo más perfeccionadas posible. El solo hecho de cambiar en el curso de los experimentos, de lechoncillos ó de perros, puede repercutir peligrosamente sobre la activi- dad del virus. . Es preciso, además" operar en individuos que sean in- demnes con toda seguridad de toda infección anterior, cosa que necesita ser rigurosamente vigilada: El mismo virus natural no posee 'siempre igual actividad; es innegable que la mayoría de las afecciones que tienen la gran facultad de difundirse, como la fiebre aftosa, la peste del cerdo, el moquillo, etc., se hallan sujetas á grandes va- riaciones en 'su gravedad é intensidad. Y así como en 1904 pude procurarme un 'virus activo de perros enfermos pre- sentados en gran número' en la Clínica de Alfort, desde esta fecha no me .ha sido posible volver á hallar un virus' que matara al perro joven en algunos días. Lignieres, prosi- guiendo mis investigaciones sobre el moquillo, no ha sido eu'Ia Argentina más afortunado que yo . NATURALEZADE LOS vIRUS FILTRANTES. - Hemos. dicho que era posible sietn pre conseguir las condiciones que im- piden la filtración de los virus más tenues, ora utilizando bujías muy densas, ora aumentando la proporción de albú- mina. ¿,Basta este hecho para afirmar la naturaleza orqani- . cada de estos agentes patógenos? Evidentemente' no. . Se sabe, en efecto, que la filtración de los fermentos solu- bles mejor caracterizados, las diastasas, el, veneno de las ser- 'REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 24,5 pientes por ejemplo) les hace perder toda ó parte de su acti- vidad. Rummo na demostrado que la substancia del suero de buey toxica para el cobayo) era retenida en el filtro de Cham berlancl. ' . Por mi parte) he hecho pasar por bujías cada vez menos tupidas: Cluunberland B) Chamberlarul F) Berkefeld VV) Berkefeld V) una mezcla de partes iguales de suero de buey y de solución fisiológica. Cada filtrado ha sido inocultado en' el peritoneo de cobayos de igual peso) á una dosis' de 10 c.' Un cobayo testigo recibió 5 c.' de suero puro. Únicamente el testigo y el cobayo inoculados con el filtrado de Berke- feld V (la bujía más porosaj.murieron en algunas horas. Los demás resistieron. Por lo tanto) la substancia tóxica soluble había sido retenida en las bujías más tupidas. Su común estabilidad al calor (600 aproximadamente) acerca todavía los virus filtrantes á las diastasas. Pero el exa- men de sus propiedades biológicas los diferencia claramente. La acción de las diastasas es) en general) inmediata) brutal; los virus filtrantes no dejan sentir la suya sino des- pués de un período de incubación más menos largo) 'pero ó siempre franco. Los virus filtrantes pueden pasarse en serie en los ani- males; las diastasas-agotan su propiedad patógena en el pri- mer individuo inoculado. Algunos autores tienden á admitir la naturaleza proto- zoica de los virus filtrantes. El protozoario hipotético) sería capaz en algún momento de su evolución, de dar nacimiento ó formas suficientemente pequeñas para pasar á través de los filtros, Actualmente ignoramos en absoluto la verdadera . naturaleza de los virus filtrantes. INMUNIDAD. - Los virus filtrantes confieren á los orga- nismos que han tocado) una inmunidad perfecta) aun.cuando la acción sobre los mismos haya sido benigna. El inmuni- zado puede tolerar dosis colosales de virus muy activos. A los animales curados de fiebre aftosa se les puede inyectar) en una sola vez una dosis de virus tal) que sería capaz de matar un gran número de Iechoncillos.. Asimismo un ca- ballo curadovde tifoanernia tolera) sin presentar la menor variación 'de temperatura) 500 c.' y hasta un litro de sangre virulenta) capaz de matar un caballo á una dosis menor de 1/2 c." (Carré y Vallé). 246 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA La duración de la inmunidad es variable. No obstante, se sabe que la fiebre aftosa puede recidivar al cabo de algunas se- manas; en cambio, los perros curados del moquillo contraído en laj u ventud parecen quedar inmunizados para toda su vida. La inmunidad contra la wacuna es tal, que numerosas personas escapan toda su vida á una nueva vacunación po- sitiva; y la fiebre amarilla confiere igualmente un inmunidad muy sólida y duradera. VACUNACIÓN CONTRA L.oS Y!RUS FILTRANTES. - Teniendo en cuenta que una ligera impregnación es suficiente para asegurar la inmunidad, parece fácil, a priori) vacunar contra las enfermedades producidas por microbios invisibles. Por desgracia) no es así; en la mayoría de los casos ello obedece á las grandes dificultades que existen para obtener u n airas fijo ate nuado . ' Los virus filtran tes son tan sen si bIes á los agen tes físi- cos, que' en ellos no se puede ,utilizar los métodos de ate- nuación que se usan para los microbios ordinarios, La acción del calo!' debe desecharse del todo; el enoeje- cimiento, que tan buenos resultados da para la atenuación del virus rábico no podría constituir un método general; la dilación proporciona resultados inconstantes y á veces malos. Hay que contentarse con emplear el virus sin atenuar. r. Si el virus no tiene por si mismo tendencia alguna á su generalización) se le inocula en estado puro (vacuna). Ir. Si es prudente limitar su acción patógena, se le de-' positará en un tejido favorable á su desarrollo, cual es el tejido conjuntivo de la oreja (viruela) ó de la cola (perineu- monta): si merced á la cantidad del virus de que se dispolÍ.- ga, se ha podido preparar un suero activo) se conferirá con él inmunidad y ésta se reforzará sin peligro, mediante la inocu- Iación de virus puro (peste bovina, viruela, peste del cerdo). Siempre que sea posible, la suerovacunación, debe cons- tituir el método elegido para la inmunización activa contra estos organismos tan delicados de manipular. Pero este mé- todo, sólo podrá generalizarsede un modo verdadero) cuando podamos poseer grandes cantidades de virus y podamos procurárnoslos por medio de cultivos, que nos permitan de esta suerte obtener la hiperinmunización de los animales productores de suero. - (Reoue qénérale de medecine Vété- rinalre, 15 abril 1909). . REVISTA VETERINARIA DE -ESPAÑA 247 -TRABAJOSJEXTRACTADOS TERAPÉUTICA Y FARMACOLOGÍA BERNARDINI) D. La tintura de iodo en la antis'epaia Inspirándose en los buenos resultados cón- quirúrgiéa . ...:....- seguidos -por Grossich, Schanz, Boutier y Even, que han usado la tintura como antiséptico en cirugía) el Dr. Bernar- dini ha hecho numerosas aplicaciones de este producto en los enfermos de la clínica quirúrgica del profesor Dr. Lan- zillotti-Buonsanti, de la Escuela de Veterinaria de Milán. Del resultado de sus observaciones puede decirse lo si- guiente: La tintura de iodo puede usarse para aseptizar el campo operatorio) " siendo preferible en tal caso rasurar antes el pelo en seco sin lavarlo con jabón) porque así la tintura de iodo se infiltra mejor en los espacios intercelulares) pues baje la influencia del jabón' las células epidérmicas se hin- chan 'por imbibición y la penetración es menos profunda . . La tintura de iodo puede usarse con ventaja en las su tu- .ras superficiales de la piel) en las heridas accidentales) su- cías é infiltradas) etc. La tintura de iodo es perfectamente' tolerada por los tejidos y no ocasiona ni destrucción ni for- mación de escaras. Ajuicio del Dr. Bernardini la tintura de iodo es) después del agua oxigenada) el antiséptico más enérgico y mejor tolerado por los tejidos. Por esto y por lo fácil que es encon- trarla por todas partes) son de aprovechar .tan excelentes Dualidades. - (La Clínica Veterinaria, enero 1909). - J. F. KÓGL. El tabaco en la indi~estión de los bóvidos. - El veterinario bávaro Kógl emplea el tabaco 'para combatir la .indigestión del ganadc vacuno. La fórmula es la si- guiente: Hojas de tabaco pulverizadas 70 gramos. Tártar-o emético . . . . . 12» Sulfato de sosa. . . . .. 400» Mézclese y háganse cuatro paquet'ts) para administrar uno cada hora en la forma que sigue: en un litro de agua hirviente se echa el polvo, y cuando el agua se ha enfriado entonces se administra. Si después de haber dado tres pa- quetes no se observara mejoría, es' que se trata de una·lesión incurable (inflamación traumática del estómago, diafragma) peritoneo, etc.), y entonces hay que sacrificar al animal. El tabaco que se use lo mismo puede ser fuerte que suave. - [La Clínica Veterinaria, 1909). - J ..F. 248 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA I lVIUELLER) DR. F. Veterinario sanitario en Riedlingen.- Irrves tig aoiones clínicas acerca del va Ior- y aCCJ ón te;' " r-apéu ti ca de los calomelanos.- Estas investigaciones se han efectuado en la clínica veterinaria de la Facultad de Giessen, y han sido dirigidas por el profesor Gmeiner. Han recaído en el caballo) bóvidos) rumiantes pequeños) perro) gato) aves y conejo y han tenido como objetivo esenoial·plan-· tear los cuatro puntos siguientes: , . 1.0 ¿Las llamadas dosis clásicas de calomelanos son realmente purgantes en los diferentes animales domésticos? 2. o Son estas dosis suficientesf - 3.0 En qué forma se debe administrar los calomelanosf 4.0 ¿Cuáles son los efectos tóxicos de los calomelanosr Respecto al primer enunciado) el autor resume el resul- tado de sus experimentos del modo siguiente: En elcaballo, los calome1anos no tienen acción terapéu- tica alguna; el efecto purgante sólo se manifiesta después de haber dado dosis tóxicas. El caballo tolera fácilmente dosis masivas de calomela- nos cuando éstos se dan en forma de píldoras. Y al contrario, todos los animales domésticos se muestran muy sensibles á la acción de los calomelanos en polvo. El envenenamiento se produce con' rapidez aun á dosis mínimas) merced á las numerosas ulceraciones que resultan del contacto de los ca- lomelanos con la mucosa digestiva. En el buey la dosis terapéutica máxima de 5 gramos no produce efecto purgante; éste no se manifiesta más 'que á 7 gramos) produciendo con facilidad esta última dosis una , intoxicación grave) aun cuando sólo haya sido absorbida una sola vez. En la cabra los efectos purgantes aparecen después de la administración de la dosis de 1 á 1(5 grs,) á menudo tóxica) y,en este mismo animalIas dosis pequeñas y repetidas oca- sionan rápidamente la intoxicación y la muerte. La oveja es más refractaria que la cabra á la acción de los calomelanos. En el perro una sola dosis de 10 centigramos ha sido siempre ineficaz; con frecuencia lo ha sido la de 20 centi- gramos) y la de 30 ~ 40 ha purgado siempre). cualquiera que haya sido la alzada del animal.en quien se experimentaba. Para la práctica diaria es preferible prescribir desde luego para el perro y lo mismo para todos los pequeños ani- males domésticos) una dosis única purgante. En efecto: la experiencia ha demostrado que á consecuencia de la admi- nistración pro die de dos dosis de .I O centigramos, el efecto purgante sóle se' nranifresta al cabo de dos) tres ó cuatro días. Y lo mismo ocurre con el empleo de tres dosis de ,lO centigramos. Si en un mismo día se hace absorber dos . -dosis de 20 centigramos, la purgación no sobreviene nunca antes del segundo día. ' ' , REV,ISTK VETERINARIA ,DE ESP,AÑA 249 En el gato) los calomelanos sólo' purgan á la dosis de 10 á 15 centigramos; jamás lo hacen á cinco) y 'en cuanto á la gallina) se necesitan 20 centigramos, 'y lo, mismo para el conejo. En todos los animales los calomelanos tienen una acción diurética muy ostensible. Administrados por la boca) los calomelanos se elimi- nan en estadode mercurio) en parte por las vías urinarias y en parte por la saliva) el 'sudor) la bilis y la mucosa di- gestiva. . Cuando los calomelanos han sido absorbidos á dosis ma- sivas o tóxicas) 'el mercurio se halla todavía en la orina de todos los animales domésticos al cabo de tres á cuatro se- manas. Esta particularidad tiene gran importancia desde el punto de vista del diagnóstico diferencial. " Al cabo de seis horas -de haber administrado los calome- lanos) aparece el mercurio enla orina. Por lo que respecta á las manifestaciones clínicas del en- venenamiento por los calomelanos) pueden resumirse. del si- guiente modo: catarro gastrointestinal) diarrea profusa) san- guinolenta) fétida) paresia y apatía) temblores musculares) angustia) sudores) pulso pequeño, duro al principio) insen- sible después) temperatura alta) albuminuria) oliguria y anuria. J': Como lesiones se hallan: palidez muscular, sangre ne- gruzca) estomatitis y gastritis ulcerosas," particularmente en el cuajo de los rumiantes) hemorragias difusas y membra- nas' diftéricas) especialmente en el ciego yen el colon) hígado y corazón de aspecto cocido) ganglios linfáticos tumefactos) riñones pálidos) hiperhemia de la capa cortical) sembrada de infartos hernorragicos. Al examen microscópico se ve que el revestimiento de los canales excretores está tumefacto) en parte necrosado) con algunos sedimentas calcáreos. - (Monatshefte fúr Tierheil- kunde, 20 junio 1908. Rec. de Méd. Vét.) 15 enero de 1909). - J. F. ' ROUSSEAU. Tratslmiento de la flebitis por la ¡,.riga- ción conrinua. - Es sabida la .gravedad de la flebitis así como la ineficacia de las medicaciones empleadas para com- batirla. Rousseau ha -tratado 9 casos de flebitis (2' hemorrá- gicas y 7 supuradas), y todas han curado con la aplicación de la irrigación continua, sin que se haya registrado ninguna complicación imputable al tratamiento) á pesar de someter á dos' de los enfermos á 'la irrigación continua .en 'un in- vierno frío. La irrigacion.se hacía de día y se 'suprimía de noche y la aplicación ha' durado de 25 á 30 días. . El modo de ejecutar la inrigación ha sido de lb más sen- cillo) consistiendo el aparato en una corbata de huata de 250 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA , 0(40 metros de ancho sujeta á la crin trenzada. En la parte interior de esta corbata se coloca un tubo de cauchú aguje- reado) de manera que el agua caiga sobre la piel en chorro suave) un poco por encima de la fístula. Por .la noche se substituye la irrigación aplicando una corbata parecida á la precedente é impregnada de agua blan- ca. « He adoptado) dice) esta manera de aplicar la irrigación después de algunos tanteos) pues primero fijaba el drenaje con los bordonetes y otras veces lo hacía pasar en el tra- yecto fistuloso. Hoy creo inútiles estos sufrimientos. En los casos hemorrágicos se alimenta á los caballos exclusivamente con alimentos semilíquidos, en los demás con el régimen ordinario. t, Cómo obra la irrigación ~ t, Por la limpieza constante del 111 al ó por el frío que produce ~ Creo más bien que es el . frío á quien debe atribuirse los éxitos obtenidos) obrando como en la apendicitis del hombre) en cuyo caso suspende- ría el trabajo inflamatorio y llegaría á extinguirlo poco á poco. . Sea lo que fuere) la cura ha sido constante y el trata- miento ha durado de 25 á 30 días. - (Rec. de Méd. Vét .. 15 marzo 1909). - J. F. . RODRIGUEZ)DR. F. (de Buenos Aires). Valor curativo' de la « T'ul.áse l.. tin », - El Dr. Rodríguez) secretario ge- k neral de' la Comisión oficial argentina) encargada de com- probar el valor curativo de la Tulaselaktiii de von Behring, ha enviado un ejemplar de su trabajo á la Sociedad central de Medicina Veterinaria de París. , Según el profesor Vallée, que ha presentado dicho tra- bajo á la Asamblea) los experimentos han sido hechos con escrupuloso cuidado y con método riguroso. He aquí las concl usiones : L." La Tulaselaktin del profesor von Behringyno ha per- judicado á los bóvidos en quienes se experimentaba) pues la reacción local en el punto de las inyecciones) así como . los fenómenos generales imputables á una congestión pulmo- nar) han sido pasajeros y sin influencia aparente sobre la evolución ulterior de las lesiones. . , 2.a La Tulaseiaktiti del profesor von Behring, según el procedimiento y dosis empleadas por su representante Doc- tor Rómer, no ha determinado ni la curación ni la regresión de las lesiones tuberculosas de los bóvidos en quienes se aplicó. . . .. . 3.a La Tulaselaktin no ha impedido la evolución de nuevas lesiones tuberculosas en los animales en experimen- tación. 4.a El 01tado general satisfactorio y el aumento de peso observados en muchos animales durante la experimenta- REVISTA V ETERINARIA DE ESPAÑA 251 ción, no pueden' atribuirse á la acción de la Tulaselaktin, sino á los cuidados higiénicos, á la excelente alimentación y al reposo en el cual han permanecido los animales, fenó->. menos estos que también han sido observados en bóvidos no sometidos al tratamiento. -Bull. de la Soco Central de Med . Veto (diciembre 1908). - J. F. \. SOMMEH, '¡!V., veterinario en Jessnitz. - Dealina, nuevo ant is o t ca. - é Es un polvo blanco-grisáceo, ácido, rico en oxígeno y, segú.n Piorkowski, más desinfectante y bacterici- da que el yodoformo. El autor lo ha ensayado con éxito en úlceras y dermitis del caballo, en otorreas, eczemas y pana- dizos del perro y en una herida penetrante del menudillo de un buey. -P. F. -(Berli. tierars. v\Toch.,3 de diciembre de 1908). . .' UHLENI-IUTH y XYLANDEH. - La antiformina, desin- fectante que disuelve los microbios. - La antiformina (hipoclorito alcalino, hidrato alcalino, agua de Javel adicio- nada con álcali libre) es un líquido amarillento, de olor pe- netrante, que mata los gérmenes tífico, mallei, colérico, coli, paratífico , estreptococo; suisepticus, pneumococo, meningo- coco, tripanosomae, espiroquetes, etc"., y los disuelve 1)01' completo en solución de 2 á 5 por 100 y en 5, 10 o 15 minutos. Asimismo destruye las toxinas (diftérica) y las ponzoñas. En cambio, no disuelve las bacterias acidorresistentes, como la de la tuberculosis. ., Hace soportar á un conejo una inyección intravenosa de dos cultivos enteros de disentería, con la curiosa particula- ridad de que determina en el suero del mismo un poder aglutinante grande (1 por 1,000) y aun algo de acción antitó- xica. Un litro de antiformina cuesta, en Berlín, 50 céntimos de marco.-Berlin. Klin. íf.,1och.,20 de Julio de 1908.-P. F. WALTER ¡PUST, DR. Tratamiento de las heridas con el yeso. - La cura seca de las heridas con gasa muy ab- sorbente ha dado buenos resultados, merced á la suscepti- bilidad de los microbios á la desecación. Walter Pust cree haber encontrado en el yeso un agente capaz de producir los mismosefectos á causa de su poder altamente higroscópico. He aquí cómo procede: las heridas recientes que no puedan suturarse 'se lavan como se hace de ordinario y se recubren con gasa sostenida por una venda. Entonces se "espolvorea- con una capa recia de yeso y ~e cubre con papel engomado y ·otravendá. No es necesario esterilizar el yeso. Durante los primeros días se renuevan. varias veces las capas de yeso y de huata. Cuando la herida queda limpia pueden usarse las pomadas otros agentes ú habituales. . 252 .REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA . Lo mismo da que la herida sea ó no infectada. En el pri- -rrier caso el tratamiento apresura la curación superficial; en segundo ayuda al organismo á la lucha contra la infección) de una parte por desecación y destrucción directa de las bacterias) y de otra) por la producción de. una corriente se- cretoria centrípeta enorme (y esto esto es muy importante) que arrastra mecánicamente gran número de gérmenes pe- ligrosos. , . Los resultados de este tratamiento son sorprendentes. Se ha visto que antiguas úlceras saniosas del muslo han que- dado aseptizadas con una rapidez extraordinaria) á veces en algunas horas; las heridas causadas por 'máquinas á obre- ros y braceros en las manos sucias quedan estériles) y otras que estaban infectadas se aseptizan en-muy poco tiempo Lo que es más notable es la rapidez con que desaparecen los . edemas. - (Deutsche medo vVochenschr.) 1909; - Rec. de Med, yet.) 15 marzo 1909), ~ J. F. TOXICOLOGÍA AGGIO. Dos casos de envenenamiento de or-igen-ve- getal, - Una ternera de un año presenta síntomas de pare- sia del tercio posterior) y al cabo de algunos días muere) después de haber expulsado) por la vía intestinal) una canti- dad considerable de sangre coagulada en medio de una pro- fusa diarrea. . , Otros dos animales del mismo rebaño ofrecen síntomas. de intoxicación. Se examina el prado donde han pastado y se encuentra gran cantidad de cicuta apenas florida, que ha sido recientemente comida por los. animales. Los accidentes se presentaban al día siguiente de haber ido los animales á pastar'. La más débil de las terneras fue la que enfermó más y.sucumbió. Cambiando de pasto á los animales y con la ad- ministración de tanino y glicerina cesó la enfermedad. . . Envenenamiento por el laurel. - Nueve ovejas mue- ren después de presentar vómitos y postración. A la autop- sia se observa síntomas de gastritis intensa con despl'endl- miento de la mucosa. Un jardinero había tirado unas. ramas de laurel que fueron comidas por las referidas ovejas. Las demás fueron tratadas con aceite de linaza) avena mondada y alcohol. - (The Vetérinarq Journal, octubre 1907): - J. F. 'SCRODER. 'Envenenamiento -de la:vaca por 'el tabaco. 'En un cantón de Baviera, en donde el cultivo del tabaco está muy desarrollado, á falta de suricientes . locales púa secar la hoja' se utilizan los techos de las casas v aun de los: esta- blos para tenerlas suspendidas. Con las, idas y' 'venidas los animales de trabajo alcanzan algunas veces hojas de tabaco REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 253 que comen con avidez y esto da lugar á verdaderos enve- nenamientos, Las hojas más peligrosas son las del tabaco á medio secar) cuyas fibras son verdes todavía, A las veinti- cuatro horas aparecen los primeros síntomas de la intoxica- ción por la nicotina r fuerte salivación) ausencia de rumia) rehusan los alimentos) preséntanse cólicos) diarrea) están en decúbito permanente por imposibilidad de permanecer en la estación) preséntanse diversas parálisis (la del maxilar inferior más comúnmente). Estos casos no permiten esperar la curación. Cuando pueden utilizarse los animales para/la carnicería es mejor el sacriflció, inmediato así' que se 'obser- van los primeros síntomas. - J. B. - (Woqhenschrift fúr Tierheilkunde urui Viehsuclit, n,o 17, 1908), .. NOTICIAS Congreso Veterinario de Bo¡'onia, - Durante los días 24, 25 Y26 del presente mes se celebra en Bolon ia el referido Congreso, después de treinta años de haber celebrado el primero en dicha ciu- dad, El Dr. Lanzillotti, como ponente que es 'del mismo, tratará de las modificaciones que hay que hacer á la enseñanza veterinaria. El consumo de carne de perro en Alemania. - Durante el año 1908 fueron inspeccionados 6,80'5'perros destinados al abasto pú- blico. .' . . . .. . El reino de Sajonia, y de él los distintos industriales de Chemnitz y Leipzig, sacrificaron 3,682 perros. En Prusia, los distritos de Bres- Jau, Oppeln, Liegnitz y Erfurt son los que sacriflcan rnaycr número de perros con destino á la tablajería. La temporada en que se come mas carne de perro corresponde á 'los meses .de diciembre, enero y febrero. La estadística oficial publicada por el Oficio Imperial, de Berlín, evalúa 1 más de 10,000los perros que se sacrifican el]. toda Alemania sín control oficíal. La Escuela de Veterinaria d~ LeÓn ..- En virtud de una Real orden, se autoriza á dicha escuela para que haga en eu laboratorio los análisis químicos y bacteriológicos de los alimentos, El consumo de la leche en el mundo. - Segun una estadística americana, el consumo diario de leche en el mundo' asciende á 1,324.500,000 litros, En América del Norte se -consumen 5Ó5,000 to- neladas cada día, en Rusia 190,000, en Germania 160,000, en Austria 85,000; en Italia 75,000, en el Canadá 65,000, en los Países Bajos 60,000 yen. Francia é Inglaterra 10,000 cada una. A~¡ lo. dice el Berliner Tliierarstliche W ochenschrift. 254 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA Resumen de las enfer-medades infecto-contagiosas que han ata- .cado á los animales domésticos dUl'antEiel mes ele'febrero de 1909. ANIMALES Especie Enfcr- In va- á que pene- mosque . Muer- ENFERMEDADES existían slOn~s tos Ó sa- Quedan neceo Cur-a- en el en e, crifi- enfer- Ios anrmate s ¡"'? =[=== enfermos mes an- "he dos cados mos ter io r a ce a [ Perineumonía corita- . glOsa . . . . . . . . .. ¡ B'ovma. 11 2!~ 7 18 10 !, J Bovina. 3 -;r --5- --»-'---1- Glosopeda : 'l Ovina.. Caprina.» 23 1,506 100» 23 10 1 1,500 90 TOTALES. ./. . . . .. 26 1,60H ~ -11- 1,591 Viruela. · Ovina.. 4,622 "'4,7i2 4,835 403 4,090 Equina ~ ~ --yg -'¡,--rr . , Sarna. f ·l Bovina Ovina .. 5 576 1,735 70 :33» 516 39 1,756 42 Caprina. 448 4·06 158 38 658 TOTALES. · I .. '.' . . 1,017 2,234 726" 2,478 -n Bovi na .. --rcJ +rr ----v; --u¡ ¡---r . Carbunco bacteridiano '1f Equina. Porcina.» Ovina . . 5 7 10 52 102 3 7 9' 12 25 50 » 20 50 . Caprina.» 15,¡ 15» ~ --rn- --1- ----us--n 190 ~ ---u---;- TOTALES. Carbunco sintomático Bovina. --»- Mal rojo Porcina. 383 59: 406 411 163" Neumoenteritis in fe c- ciosa Idem. 836 491 3G9 541 417 Pleurorieumonia conta- giosa Idem. 108 303 37 307 67 Bovina .. --»- 23 --»- 23 =r: Tuberculosis. · { Porcina.» 3» 3» Ovina...» 1» 1» TOTALES. --»- - 27 --,,- 27 -)-)- Muermo Equi na --;- ----rr --;- --8- --r Durina . '" Idem. --»- -----¡- --»~- 2 ~ Canina . --»- --8- --»- 8 -l->- Equina.» 1» 1» R¡'\,bia. · Bovina..» 1» 1» 1 Caprina . Ovina.. 23 9 2! ~ 23 [9 » 2! »19--;- TOTALES .. Influenza. Equina . 498 ~ --:r75 ----sI --wi Cólera de las aves. I Gallinas. 579 . 4·2 515106. -¡->~. Difteria aviar Cisticercosis. , Idem. .. » '1 221 ---uf 168--¡S I POl'cina.)l· 19» 19» Triquinosis. '. I Ielem... -l-' -I-U» 17» Madrid 15 de marzo de 1909. - HI Inspector Jefe del Servicio de Higiene pecual'ia, D. GARCÍA É ¡ZCARA. - V.· B.·, El Director g enerat , OROÓÑEZ. REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 255 1.'atuberQulosis en las islas Aleutianas. - El 40 por 100· de los naturales de estas islas rusas del Norte de América es tubercu- losa, debido á la costumbre de besar á los muertos, que viene á ser en el país 'una ceremonia religiosa. . Nuevo Colegio oficial. - Lo ha· sido declarado el de veterina- rios de la provincia de Burgos. Nuestra enhorabuena á tan entusias- tas y laboriosos compañeros. NECROLOGIA Felipe Ovilo. - Falleció' el 2 de abril último. Fué médico mili- tar, africanista, higienista, concejal, periodista y autor dramático. Cómo médico ~ilitar estuvo en la primera guerra de Cuba yen Tán- ger, donde Iund una escuela española de Medicina elemental. Prestó ó servicios excelentes en Marruecos, en pago de los cuales.el Gobienno marroquí leofreció una casa. No quiso aceptarla, pero pidió que se hiciera, en vez de ella, un hospital, donde fuesen asistidos los enfer- mos, en lugar de serlo en las puertas de las mezquitas, y donde se pudiese dar alguna enseñanza médica. Gestionó y logró de los ule- mas el que las mujeres en cinta ó eri parto pudiesen ser asistidas por médicos, si el padre ó el esposo lo quer-ían, cosa que hasta entonces considerábase como prohibida por el Corán. A propósito de Marrue- cos habló en el Ateneo en 1888 y en 1894, y sus disertaciones, titula- das « El estado actual de Marruecos» é « Intimidades de Marrue- cos», que imprimió, son interesantísimas. Como higienista escribió en los diarios enormemente. Dióiá luz en.1882 un trabajo 'denominado De i'infiuence des pelerinaqes maro- cains a la Mecque sur la propaqation. du cholera j en 1883 : Precaucio- nes que podrían adoptarse en el ejército en caso de una inoasion colérica. Este asuntode la profilaxis del cólera fué uno de sus más predilectos. En 1884 publicó unas Instrucciones populares contra el cólera morbo asiático. Intervino en 1885 en las apasionadas discusiones que hubo en el Ateneo de Madr-id sobre la vacunación anticolérica, yen su discurso dijo haber corri'pi'obado· el hecho expuesto por el médico militar se- ñor Granizo en una monografía - que oyó elogiar Ovilo al presi- dente de la comisión técnica del Congreso internacional de Roma, - de que la sífilis preserva la fiebre amarilla. En la inauguración del CUl'SOde 1898-99, leyó en la Sociedad española de Higiene unas Consi.: deraciones acerca de fa higiene militar en España, en las que comba- tía: el reclutamiento á los 19 años. por precoz} la talla minima, com- patible con la utilidad y la robustez ; la dureza de los cuadros de inutilidades; losalojamientos en cuarteles y locales refractarios á la higlene, y demostró, citando estadísticas abrumadoras, la importan- cia de la sanidad en las expediciones militares. Como edil dejó grato recuerdo' de su paso en el municipio de Ma- drid. Como periodista, trataba los asuntos de actualidad con suma sensatez Escribía últimamente la sección «Lo que va pasando», de El Globo. Para el teatro COTppUSO di-ama Un sacrificio más y la co- el media La afición y.el compás. - DR. PEDRO FARRERAs. , / 256 REVISTA VETERINARIA DE' ESPAÑA BI-BLIOG RAFÍA El oomprador de antmales. Reoonooimientos de Sanid~d y práotioas legales y comerciales Estos son los lítulos de un libro que han publicado los Sres. Ba- selga, López rlol'es y Santos Arán, profesores de la Escuela de Vete- rinaria de Zaragoza. Su factur-a es de vulgarización cientifica para que sea útil y de aplicación inmediata á los ganaderos y á todos los que se dediquen á , la com pra-venta de animales domésticos. En la primera parte se consignan todos los defectos y bellezas de los ganados y modo de apreciarlos, con interesantes reglas para co- nocer los fraudes que emplean los vendedores de mala fe. En la segunda se dan reglas para elegir, según los servicios á que han de dedicarse, los animales. y por último, todas las cuestiones legales, enfermedades y vicios redhibitorios, legalización y rescisión -de contratos, peritajes, leyes de sanidad, reglamento de ferias, transpor-tes, guías, etc., etc: Corno-se n-ata de cuestiones tan prácticas, han puesto los autores muchas figuras, fotograbados y esq uemas para la más rápida inteli- gencia del asunto, está perfectamente encuadernado y se le ha dado una forma á propósito para que el ganadero pueda llevarlo en el bol- sillo en todas las ferias. Este libro es único en su clase, y se les da toda la extensión que se merecen á los ganados caballar, mular y asnal, al vacuno, lanar y de' cerda.' ' Se ha hécho principalmente para los ganaderos, pero también los veterinarios encontrarán cosas nueves y datos importantes. Vale 5 pesetas. De venta en toclas las librerías y también dirigién- dose á P. Mar tínez Baselga, paseo de María Agustín, núm. 5, prin- cipal, Zaragoza. ' ~artilla hipológioa para uso de las clases individuos de tropa de é los Cuerpos Institutos montados del Ejército, por D. Marcelino é - Montón, Veterinario militar. - Vitor ia, 1909. El autor de esta Cartilla ha condensado en pocas páginas una por- ción de conocimientos esenciales que deben poseer los soldados de los cuerpos montados. La exposición llana del contenido del trabajo del Sr. Montón está al alcance de todas las inteligencias. Es un ver- dadero trabajo de divulgación acerca de los cuidados' y atenciones que-son indispensables para la conservación, del ganado confiada, á los soldados. Por él felicitamos cordialmente á nuestro estimado compañero. VETERIN ARIOS EMINENTES P. MARTÍNEZ BASELGA