'. REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA . Vol. V. Barcelona:N" Octubre 1910 ' 2 \. La obraOel Dr. R'oOríguezM'én~ez contra la tuberculosis POR EL DR. PEDRO FARRERAS «N uestro Congreso no será fiesta de unos días. Pretendemos que de él quede rastro permanente. Contamos con la cooperación de la mujer y dela escuela; tal vez con la de otros ele- mentos.: Pensamos en convertir estos poderosos auxiliares en organismo-s independientes y vivaces.» (DR: R. RODRÍGUEZ MÉNDEZ, Disc. inaug. del I.er Congo Esp. Int , de , la Tub.) No se de médico alguno con más méritos que Ro- dríguez Méndez para presidir 'el primer Congreso espa- 'ñol internacional de la Tuberculosis. El Iué, sin duda, el .primer o y más' elocuente apóstol español' del origen ¡b.acteriano de las infecciones y, por' ende, de la produ- cida por el bacilo de Koch ; él, con su elegantísimo verbo y su ática plt~ma, quien más contribuyó á res- . taurar la verdad, tradicional en España, del contagio de la tuberculosis; él quien más ardorosa y tenazmente ha combatido desde la cátedra en favor de los pobres, que son la carne preferida por la tisis; él quien infati- gablemente ha forjado y difundido entre nosotros armas antituberculosas de tanto alcance como la cultura mé- dica, popular y física, propagando por doquier y sin cesar, COl~ la magia de su espléndida palabra, su enci- clopédico saber en punto á higiene y propugnando aSÍ, 44 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA á la vez, integralmente, contra todas las causas de la: tuberculosis. La organización del Congreso que acaba de cele- brarse, ha evidenciado cuan amplia, enorme y compleja es en la mente de Rodríguez Méndez la importantísima concepción de la lucha integral y colectiva contra la más h~~ribre ~e las plagas. Por esto, en la magna labor del Congreso 'P~)1- él organizado, además de convocar á todos los pueblos y hombres que hablan castellano,. recabó y obtuvo aquí, en España, el concurso, no sólo- de los médicos, arquitectos, abogados, eclesiásticos, . ingenieros, etc., sino también de las mujeres, Haber lo- grado la colaboración de la mujer: española en la obra colosal de acabar con la tisis .es, á mi ver, el mayor de los ingentes triunfos logrados por el Dr. Rodríguez: Méndez durante toda su larga y victoriosa vida. ,La mujer puede contribuir con eficacia incompara- ble á la obra sacrosanta de acabar con la tuberculosis con sólo transformar sus inmensos tesoros de piedad y de caridad en 'raudales de medidas previsoras. Ella es quien principalmente ha de impedir el contagio del mal, pues está ya demostrado que se realiza, sobre todo, .en la infancia y que, de cada diez niños, están infectados nueve antes de comenzar á ir á la escuda ... Ella es,. como evidencia en Cuba, el instrumento providencial de la campaña contra fa infección más horrenda, y ella es; en fin" quien más indefectiblemente puede con- tribuir á .suprimirla de la especie humana . . ~I ¡ , I . -.'. REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA- 45 , . PRIMER CONGRESO ESPAÑOL INTERNACIONAL DE LA TUBERCULOSIS, . BARCELONA, 16·Á.22 OCTUBRE DE 1'910 Inauguración Brillantísima por todos conceptos fué la sesión inaugu- r'al del Congreso) celebrada á las once y media de la maña- na del día 16 del corriente en el « Palacio de la Música Ca- talana ». El salón de fiestas presentaba un soberbio y .deslumbradot aspecto. I , , La mesa presidenoial-ocuparonla el delegado J: comisario regio D. Luis Ortega Morejón , un representante del Capitán General, el Alcalde y otras distinguidas personalidades. Comenzado el acto presentóse el Dr. Rodríguez Méndez, presidente del Congreso, quien fue objeto de una ovación -al tomar asiento al lado del alcalde . . El delegado regio, Sr. Ortega Morejón, abrió la sesión con un discurso-expresivo de salutación á las valiosas re- presentaciones que han venido para tomar parte en las ta- r-eas del Congreso. ' Disculpó la ausencia del ministro de la Gobernación, re- tenido en la corte por exigencias' de la política. Dedicó un recuerdo cariñoso al diputado y notable médico Dr. Larra) quefue nombrado delegado regio para el Congreso y cuyo . inesperado fallecimiento ha sido un contratiempo para los organizadores. . , Dijo que debiera calificarse de universal el Congreso ac- tual de la antituberculosis, porestar representados todos los países JI accrdádose usar el idioma español en sus sesiones con satisfacción de todos sus miem bros, Acerca de las tareas que van á empezarse calificólas-de importantísimas, pues se traea de estudiar la manera de arrebatar de la muerte tres millones de nuestros semejantes que mueren al año á con- secuencia de la terrible dolencia) y que'pueden muy bien calificar-se de verdaderos desheredados. . Esta fiesta de la Ciencia, dijo, es obra de la humanidad que abre las puertas de lo infinito. ' El Sr. Ortega fue muy aplaudido. , El secretario Dr. Mal~tínez Vargas habló: á eontinuación , dejando sentir el júbilo inmenso que experimentaba ante 'el éxito obtenido en los trabajos encaminados á la mayor bd- . .llantez del Congreso) pues hasta desde lejanas tierras han llegado ilustres personalidedes deseosas de contribuir á esta gran obra de humanidad. 46 REVISTA VETERINARB. DE. ESPAÑA Hizo historia de los Congresos celebrados con igual ob- jeto) desde el primero que tU\·O lugar en París) y de los cuales siempre ha resultado algo provechoso para los po- bres enfermos; Calificó e tos Congresos de modernas cruza- das encaminadas á restar víctimas á la tisis. Hizo una pintura acabada del triste aspecto que presenta • el enfermo de tuberculosis; la desolación de la familia del paciente y el papel de verdadera providencia que los médi- cos con sus investigaciones están llamados á desempeñar. Habló del primer Congreso nacional celebrado en Espa- ña, Zaragoza) de cuya importancia hizo merecidos elogios. El primero internacional e el de Barcelona, esperándose del mismo grandes ideas é iniciativas. El Dr. Martínez "\ argas fue muy aplaudido y felicitado, durante y al terminar su discurso. . Seguidamente el Sr. Farga leyó un trabajo puramente doctrinal del ilustre presidente del Congreso Dr. Rodriguez Iéndez, siendo interrumpido con frecuencia por los nutri- dos aplausos del selecto auditorio. Se refería al bacilo de la. tuberculosis, mencionando la estadística aterradora de los que sucumben atacados por dicha dolencia) y del problema dudoso del contagio. . He aquí los párrafos finales del escrito del sabio maestro: « Por modo exacto no es fácil resolver si la tuberculosis es hoy más frecuente que en otros tiempos. Si hoy se diag- nostica y cuenta mejor) no podemos comparar con el ayer, por carecer de datos. Lo más probable es que la vida actual la aumente con sus excesivas actividades con las aglomeraciones en cen- kas de trabajo, con la corr-iente inmigratoria del sano cam:- pesino á las enfermizas ciudades y con el éxodo de los habi- tentes de éstas á los campos. La semilla se difunde con más intensidad y rapidez, la pandemia se extiende y por su ubi- cuidad y grandeza se hace la: tuberculosis una grave cues- tión social, el contagio más universal, como dicen los alema- nes en lenguaje nada hiperbólico. Hace veinte años no existía la tuberculosis en Africa v todavía hay regiones que no la padecen. Nuestra incomple::'" ta civilización llevará el germen , si no lo ha llevado ya. Allí . donde la agotan te vida moderna no ha sido defendida con instituciones y prácticas higiénicas) la tuberculosis ~rece. Sea ó no sea hoy más frecuente, es en la actualidad un quebranto enorme. Tarde !lOS hemos dado Cuenta del hecho. La moderna lucha teontra la tuberculosis fué iniciada pOI> unos cuantos cienüficoscapóstoles del bien, en el Congreso de la Tuberculosis de París, el primero, celebrado en julio de 1888.. . A partir de entonces los trabajos han sido colosales ante este problema, el más complejo de la medicina y de la so- REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 4'7 ciología, enlazado íntimamente con la vida de los pueblos. · No es de extrañar que la ciencia sufra una serie de vaive- nes, de rectificaciones) pues no es dable abarcarlo todo de una vez) y mucho menos cuando hay. que mirar como alia- dosde la tuberculosis el alcohol) el tabaco) la ignorancia y la inmoralidad de todas las clases) especialmente la individual, pues como dijo Bossuet: « La moral pública es el resultado de la privada». La lucha antituberculosa tiene corno eje fundamental el contagio y como polos) de un lado, el germen morboso que obliga á levantar, una tras otra, barreras que fácilmente atraviesa, corno, el agua las fisuras de las rocas; de otro) la fe científica que no se extingue pese á todos los martirios de la ruda labor J' á los desengaños de los fracasos. En este combate no esfacil valorar la importancia de las , armas) hay que recurrir á todas; hay, como dice León Bour- geois, «que hacer el máximum de esfuerzo para: conservar y aumentar el capital humano, cuya menor partícula no puede perderse sin un ataque á la seguridad ~.grandeza del país». . No es poco conseguir haber despertado la opinión públi- ca y' haberla convencido de la necesidad de la campaña, de que es una campañacaray persistente: No es poco haber pro- vocado la actividad gubernamental. No es poco haber con- vencido á los pueblos de que en esta materia como en otras) los gobernantes son mandatarios que deben atender las pe- · ticiones sanitarias de los pueblos. Hablemos de nosotros: . Hay que decirla verdad. España, esta milésima parte del , planeta, la fecunda madre de tantas naciones, ,se ba dejado adelantar por algunas de sus hijas. La Argentina JI Cuba · son ejemplo de ello. Cuba, pOI>modo especial) que en breve tiempo ha cambiado completamente, dejando ele ser tumba ele españoles para convertirse en región saludable, merced al esfuerzo de muchos y, entre ellos, al del Dr. Tamayo, aquí presente; que si antaño llevó á la hermosa isla los conoci- mientos recogidos en nuestra facultad de Medicina) vuelve hoy repleto de otros conocimientos á enseñarnos lo que allí se ha hecho y la inquebrantable decisión de continuar la bue- • na senda. Aprendamos del que ayer fue nuestro discípulo. , . Trabajemos. El que tenga paciencia vencerá, el' que se impacienta es un impotente, dice un proverbio árabe'. 'Tra- bajemos. ». . El discurso del Dr. Rodríguez Méndez, fué recibido con .estr!lendosos aplausos. A continuación hablaron el DI'. Tamayo, delegado de Cuba; el Dr. Guzmán,de Chile; el Dr. Sir-vera, de' Fr-ancia, y lo propio hicieron 'él Dr. Castillo, delegado de Honduras; Cerveira, de Marruecos, y algunosotros representantes de varias naciones, siendo todos muy aplaudidos .. 48 REVISTA, VETERINA.RIA DE ESPAÑA, Exposición anntubercelesa Por la tarde del m ismo día tu vo 1ugar el acto de apertura de la Exposición anexa al Congreso internacional antituber- culoso) en el anfiteatro de la facultad de Medicina. Concurrier-on á esta Exposición más de cincuenta expo- sitores divididos en los siguientes grupos: Corporaciones oficiales) médicos) farmacéuticos, al"qui- tectos, ingenieros) industriales y' establecimientos bal- nearios. Figuraba en primer término en las corporaciones oficia- les) la República de Cuba con toda clase de datos) trabajos. sanitarios y de beneficencia; después el Cuerpo de Sanidad "Militar-con material de hospitale y desinfección) prepara- ciones farmacéuticas y bacteriológicas y numerosos cuadros demográficos. El «Patronato de Cataluña para la lucha antituberculo- sa »; concurrió con todos sus trabajos de propaganda) di - pensarios, sanatorios) gráficos) trabajos estadísticos) etc. El dispensario « María Cristina ») de Madrid) pre enta datos gráficos) etc., ' La Facultad de Medicina de Barcelona: materiales del Museo ,de Higiene, cátedras de Histología y enfermedades {le niños y gabinete radiográfico. La Cruz Roja: material sanitario especial pal·a los tu- berculosos) carros) tiendas de campaña para curación de aire y camillas alemanas plegables para conducir enfermos. Los médicos expusieron preparaciones anatómicas é his- tológicas) gráficas) láminas murales) instrumentos para el diagnóstico) publicaciones de propaganda 'cieuuftca, planos de sanatorios) etc. _ ' Los farmacéuticos: productos) medicamentos) desinfec- tantes) etc. , Los ingenieros: aparatos de diagnóstico y tratamiento') calefacción y aparatos de desinfección) material quirúrgi- co) etc. Los arquitectos: planos de dispensarios ~' sanatorios) proyectos de saneamiento de viviendas) etc. ' , Los industriales : instrumental científico) aparatos higié- nicos) etc. Durante los días que! permaneció abierta esta notable Exposición) fué muy visitada. la sesión ~e' clausura Tu vo lugar en el /gran -anfíteatro de Ia Facultad de Me- dicina. El local estaba materialmente atestado-o ' REVISTA VETERINARIA DE' ESf.'AÑA- 4\J . . . . El puesto de honor fué ofrecido 'al Dr. Rodríguez Mén- dez, quien, con su habitual modestia, se negó en absoluto á aceptarlo. . ' · Presidió el acto el ministro de la Gobernación, D .. F~r- uaudo Merino, de uniforme, teniendo á su derecha al gene- ral Weyler y á su izquierda al alcalde Sr. Roig y Bergadá . . El Sr. Ministro declaró abierta la sesión, JI el Dr. Martí- nez Vargas, Secretario general del Congreso, dio lectura de Ios acuerdos tomados en la lectura de conclusiones. Levantóse el insigne maestro Dr. Rodríguez Méndez, .siendo objeto de una cariñosa y entusiasta ovación que duró .algurios minutos. Logrado el silencio, pudo hacer uso de la .palabra visiblemente emocionado. .: . . El discurso del maestro fué ielocuentrsi mo, digno de mbTe RE~IS1:A VETER'INA'R'IA DE ESPANA puede transferirse al buey, se propaga también al caballo y es inoculable en las especies caprina) porcina y canina. La de los ·blÍ>vidos se .traslada, por inoculación hipodérmica ó por ingestión) al caballo, cerdo) carnero y cabra) demos- trando la observación cotidiana) las frecuentes transmisio- nes á los diversos animales-y la posibilidad de una infección recíproca entre éstos y. el hombre. El descubrimiento del ~ bacilo de Koch, su presencia constante en las lesiones es- pecíricas de todas los especies, afirma la unidad de la tu- berculosis y vencen la 'resistencia que aun oponen á esta concepcióuIos .histólogos.' La identidad de la citada afección en las aves y en lons mamíferos es admitida hoy por casi todos los bacteriólogos. Las diferencias expuestas 'por algunos observadores) care- cen de importancia) cuando se consideran las analogías que existen entrambas tuberculosis) dado que la de los mamí- feros se transmite por inoculación á las gallinas) tuberculi- zando á éstas en serie. En el conejillo de Indias es evidente . q¡ue las lesiones, consecutivas á la inoculación de la tuber- culosis aviar, difieren de las que: provoca el virus humano; pero basta, .pOR, lo general) cierto número de pases sucesi- vos en los conejillos Jlara que esas-lesiones reproduzcan exactamente el tipo descrito por: Villemin. Existen) pues) difer-encias relativas dependientesde la adaptación al me- dio, 'y aunque ciertos marmíferos, como el mono) son mu} resistentes á la tuberculosis aviar) otros) como el conejo) en cambio) gozan de igual receptividad paralos dos procesos, de donde se sigue que Ios bacilos de origen humano y aviar' representan variedad de una misma especie) y CJ ue +os di- versos tipos de' bacilos tuberculosos son modificables por la influencia del medio en que viven. Las formas diferenciadas por serie de cultivos en una especie determinada) son sus- . ceptibles de pasar á· otra, 'vegetando en los mamíferos do- mésticos formas análogas) y) por-consiguiente, son permu- .tables. Del hombre se transmite por 'inocu'lación á los ani- males y vicewersaysi 'bien das especies no tienen la misma , aptitud para el CI!l!ltiv0 del miáo'lD'io tuberculoso, -de origen humano) y, por-tanto, varían laa condiciones en que puede ef~ctuarse el ,contagio.. ., lEn muebos .casos 'se ha obtenido. la infección del buev por el bacilo-humano, mediante fa 'introducción) en su OY:- . -ganis!l10) de esputos 'Vti,rllfenios). ya p0r inoculación hi po- déomica, 'ya 'lOor ingestión, .irrioiando el proceso los infartos de los ganglios próximos ,a ,la puerta me entrada) que con- 'uucen á la formación 'de .nódulos tuberculosos) los cuales llegan á;genera:lizarse en fiada Jaecooemía. Los experimen- t~s demuestnan que los termeros-infeecionados.por- inocula- cton per-itoneal« brae:¡l!l>eal¡d.e1ótütilVos túbercuJosos humanos) presentan ,lesiones abdominales . y' pulmonares, si bien' en REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA algunos de los últimos casos) los animales quedan comple- tamente indemues. En los· temeros contaminados poe esta vía) se observan en los puntos de penetración pequeña masas caseosas, mientras que en los inoculados debajo de la piel) no suele manifestarse lesión alguna) induciendo esto á creer que los bóvidos son poco susceptibles al bacilo humano. El micrófito del buey se diferencia, por su morfo- . ' logía y virulencia, del procedente de ciertos carnívoros. Del estudio comparativo entre el bacilo humano y el bovino) re- sulta que 103 animales inoculados con el segundo) presell- tan lesiones generalizadas ó localizada en los órganos ab- dominales) en tanto que los infectos con el primero sólo ofrecen alteraciones insignificantes y limitadas en el punto de la inoculación) lo que prueba que la transmisión de] ba- cilo del hombre á la especie bovina es poco temible, mien- tras que la de ésta á aquél es muy fácil) sobre todo cuando 'intervieue en el contagio la leche excesivamente virulenta, como la que procede de reses afectas de mamitis tubercu- losa. Los animales más resistentes) asno y cabra) son infi- cionados por in yecoión Tntravenosa de ciertos bacilos hu- manos) hecho que confirma el contagio observado en los animales que conviven con el hombre afecto. Por otra parte) es indudable que el bacilo aviar desempeña un papel im- portante en la etiología de la tuberculosis desarrollada en los mamíferos) toda vez que el referido micrófito se encueu- tra en el hom bre y en el buey atacados de la enfermedad) y de aquí cabe deducir que las tuberculosis de los mamíferos y aves no constituyen especies distintas) sino que existen entre ellas formas intermedias que establecen una serie. Nocard descubrió en los esputos tuberculosos de origen humano un bacilo idéntico al de las. aves, no sólo por el' aspecto que ofrece en los cultivos) sino en lo relativo á su virulencia. Desde luego se comprende que el contagio es más fácil .eutre individuos de la misma especie) por cuanto el bacilo que vegeta en un organismo determinado) adquiere cierto poder de adaptación que le permite vivir fácilmente en su medio habitual, sin perder por ello sus propiedades patóge- nas generales) que se manifestarán siempre que concur-ran- las circunstancias favorables á la nueva acomodación) como acontece en algunos contagios accidentales. Además, el b'a-' .cilo de una misma especie no posee siempre caracteres y propiedades idénticos) sino que varían notablemente) hasta el punto de revelarse bajo diversas formas) más desemejan- . tes que las procedentes de distintas especies animales. En Al caballo, por ejemplo) el bacilo' humano y el aviar vegetan ::'t la vez. Las-variaciones en el poder patógeno son aun más fáciles) sobrevienen en el mismo organismo en que pululan yadquieren estabilidad pourvirtud de sucesivas transmisio- . nes en una. especie 'dada. ". ", . "', . - . REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA· 55 La mayor parte de los animales pueden s~r inflciona~o:» pero no todos los que lo son gozan de la misma recepti VI- dad, Los culti vos puros de bacilo tuberculoso) inoculados en el tejido subcutáneo de un conejillo de Indias) originan) al cabo de unas seis semanas próximamente) la tuberculo- sis generalizada que) por lo. común) p~oduce en segui~a la m uerte, per-o i~veces los arn males resisten, por espaclO de mucho tiempo) sin sucumbir, Las aves de corral están muy expuestas al contagio, Las gallinas) faisanes y patos) son atacados con más frecuencia. El avestruz ·puede contaminarse también) y, en general) to- das las aves domésticas tienen gran recepti vidad. . La tuberculosis bovina constituye uno de los principales azotes del ganado vacuno) especialmente de las razas de cuernos cortos) es decir) de las más especializadas) que go- ·zan de gran receptividad y dan) por tanto) un contingente de5 por 100, Las razas no mejoradas son casi indemnes, ó al menos es muy raro que sean atacadas por dicha infec- ción, La tuberculosis porcina se observa frecuentemente en los cerdos alimentados con suero) en los países donde abun- dan las industrias lecheras; se presenta también á menudo en los que se revuelcan en el cieno) é igualmente en el ga- nado que se engorda en los corrales) basureros y otros cer- cados semejantes. En las especies ovina y caprina es muy rara la infección que nos ocupa; apenas excede del 1 por 100 de las reses .sacrificadas en los mataderos, no obstante de incluirse en la relación los casos de pseudotuberculosis. . La tuberculosis aviar) como la de los mamíferos) es una enfermedad contagiosa, compatible COIl una aparente sa- lud, y car-acterizada por la pr-esencia de granulaciones del . tamaño de un grano demijo, diseminadas unas veces por ~a trama orgánica y aglomeradas otras) formando masas ir regular-es y más ó menos voluminosas, Constituye) por lo general, una enfermedad local hasta en sus últimos perio- dos; se presenta en todos los órganos) recayendo, princi- palmente, en el pulmón) serosas) intestinos) hígado) riñón) etcétera ; iniciase) á menudo) en puntos circunscritos) pró- ximos á las vías por donde penetra el micróf to y se genera- 117.aalgunas veces pOLO diversas rezioues U invadiendo los .ganglios : linfáticos inmediatos . que qued~n infiltrados de granulaciones específicas.' . La sangre de los tuberculosos es virulenta en ciertos pe- rí.odos de laTufección, puesto que la corriente sanguínea difunde los bacilos por todo .el organismo) sin que se eq- cuentren en ella condiciones para pulular. Las lesiones es- p;ciflcas contienen. bacilos' en .gr.an número) los cuales pierden poco á poco su vitalidad enlos focos enquistados y 56 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA degenerados; se hacen granulosos, cclorandose mal) y ¡'e- sultau, á veces) estériles; pero otras son infectautes, debido á las esporas que residen en la materia caseosa propia- mente dicha, Los productos de secrecion, contaminados POI" su contacto con los focos tuberculosos) albergan gran nú- mero de microbios específicos) apareciendo más ó menos virulentos, según el grado de dilución, Las materias pUl'U- lentas procedentes de la supuración de los nódulos tubercu- losas) fístulas) cavernas, abscesos) etc., son ordinariamente ricas en bacilos) que se presentan) por lo general)'libre en. el espesor del líquido) aislados ó reunidos en grupo de nú- mero variable, Los músculos carecen generalmente de baci- los) aunque se trate de una tuberculosis generalizada , pe¡'o hay casos en los que se descubren los gérmenes' (;01'1'eSp011- dientes á las formas más enérgicas) según prueban lo ex- perimentos practicados en los animales de mayal' receptivi- ' dad. Los huevos) procedentes de las gallinas tuberculosas, gueden encerrar los bacilos) como lo demuestran los expe- rimentos de inoculación, . Las condiciones del terreno en que viven las bacterias, dominan la etiología de la tuberculosis) existiendo variantes de susceptibilidad orgánica en relación con la especie) raza y cualidades individuales. En cada especie animal se mani- fiesta una receptividad general) en consonancia con el tipo de bacilo que se adapta á ella) y otra especial que COl'l'es- pende á las respectivas razas microbianas;' de manera que el origen del parásito tiene una importancia capital en el des- arrollo de la infección) porque los experimentos han demos- iado que los de una' especie animal son principalmente pa- tógenos para la misma. debido á la adaptación que se esta- . blece entre el agresor y el agredido. El conejillo de Indias e muy sensible á la influencia del bacilo de Koch; se infecta fácilmente coú el virus procedente de Ios mamíferos y su- cumbe de los treinta á los sesenta días) por término medio, con lesiones generalizadas) resistiendo) en muchos casos) á la inoculación del bacilo aviar. ,El conejo es menos recepti- ble que la especie anterior, cualidad que varía en lo que se refiere al bacilo humano) y sucumbe rápidamente por la inoculación del aviar. ' , Las aves reúnen condiciones favorables á la evolución de la tuberculosis) figurando; como' más aptas) las gall inas y los faisanes) después los palomos ypiütadas) y) por úl- timo) los patos y cisnes. Estos animales resisten, general- mente, la infección de los bacilos procedeates de los mamí- feros) resistencia que puede d'ebi'litarse o extinguirse por él paso del microbio á través del mismo organismo. Por otra parte, la aptitud de las aves para ser inficionadas por aque'- llos.tvarra según las 'especies, corno sucede) por ejemplo, con el loro,' que adqiriere f:í.cilmente la)ltber'cL~losis de 06- REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA gen. humano, ya jil'Orcontagio accidental, ya por el experi- mental. Los animales jóvenes son más sensibles que los adultos á la acción de un mismo virus. Se favorecela pulu- lación de1 bacilo cuando queda extenuado el orgamsmo por diversas causas;' con el ejercicio excesivo, la alimentación insuficiente, la coexistenciacon otra enfermedad, etc., etc, Las materias virulentas puestas en contacto ó inyectadas en los animales, transmiten la tuberculosis con la misma seguridad que' la inoculación de los cultivos puros del bacilo de Koch. En las diversas especies la infección natural se realiza principalmente por intermedio de las partículas vi- rulentas que flotan en el-aire, los alimentos portadores de los microbios, y las bebidas, que son igualmente vecto- ,ras de los microgérrneues específicos. La tuberculosis im- portada en un corral por un animal infecto, invade, en poco , tiempo, el criadero, porque las deyecciones intestinales de aquel, ricas en microbios, son esparcidas por el suelo ylas aguas, tomándolas á cada instante las aves sanas. La transmisión del hambre á las aves está bien demos- trada, vevifícase principalmente por la ingestión de los es-. putos procedentes de personas tísicas, sobre todo cuando concurr-en ciertas circunstancias de virulencia y receptivi- -dad. Las gallinas que toman materias virulentas de origen hUl111anO suelen inficionarse con la primera comida, sino no después de varios pases á través de su organismo, en cuyo caso el bacilo se adapta al nuevo individuo, exaltando su virulencia, yen estas condiciones inficionará sin dificultad todas las aves del gallinero. El bacilo de la tuberculosis penetra en el organismo por 1~ vía cutánea, digestiva, respiratoria, sanguínea é intrape- ritoneal. La piel intacta: no se' presta á la absorción del vi- 1'118, la iaoculación se verifica cuando éste se pone en con- tacto con la superficie del dermis, en cuyo caso se produce la tuberculosis local, como el lupus y otras lesiones aná- logas. La inoculaeióa subcutánea engendra efectos diferentes, según la receptividad orgánica y la calidad del virus. En 0'1 ,buey se desarrolla, al cabo de quince días, un absceso en e,l punto operado, después aparece una úlcera, que se ex-' tiende durante algún tiempo, y, po.r fin, la infección pro- gresa eon lentitud por la vía linfática, invadiendo sucesiva- mente los ganglios colocados en su trayecto. En ciertos c~sos.de moculación hipodérmica queda localizada la lesión, clcatrIz~, el foco pri mitivo y se' efectúa la curación com pleta. Elconejillo de Indias es ;muy sensible á la inoculación sub- cutánea del virus de los mamíferos, puesto que se desarrolla en la puer-ta ~e entrada un núcleo inflamatorio ó un absce OE VE1, so,; luego se infartan losganglios linfáticos próximos, t ,,~\) ~.p/ -mdnarido por la supuración, y después aparece la tuber ' 1.- ~ B\'3UOTfCA ~ \loo ,) 58 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA losis miliar típica generalizada. La infección natural por la vía cutánea se ha observado pocas veces. En las aves, la inoculación cutánea engendra lesiones superficiales. La penetración por las mucosas de las aberturas natura- les se realiza después de un traumatismo 'superficial ó de la descamación sobrevenida en el epitelio por efecto de los, catarros. En el conejillo de Indias se ha obtenido la tuber- culización del útero por la inyección de cultivos puros en la vagina intacta. El contagio por contacto directo se realiza á veces cuando existen lesiones tuberculosas primitivas en los órganos genitales. La vía digestiva constituye un,a de las principales puer- tas de entrada del bacilo de Koch y, por tanto, la etiología de la tuberculosis se relaciona íntimamente con el uso de los alimentos y bebidas infectas. La ingestión de las mate- rias virulentas procedentes del buey asegura la infección de- los bóvidos jóvenes, los cuales proporcionan un terreno fa- vorable al bacilo, á lo que se debe la frecuencia con que' se inficionan los terneros que ingieren leche virulenta. En los carnívoros la infección por la vía intestinal es bastante fre- cuente, resultando tuberculosos la mayor parte de los ali- mentados con vísceras procedentes de reses infectas. Las aves de corral se contaminan siempre por la vía digestiva, La vía respiratoria es otra pueda de entrada muy fre- cuente. Las materias virulentas, desecadas y reducidas á polvo, penetran con el aire inspirado, originando la tuber- culosis del pulmón por un mecanismo que varía según la especie y el género de vida. En los locales habitados por' personas tísicas, el aire contiene polvo virulento, muy rico en bacilos, que penetra en el acto de la inspiración, fiján- dose en los diferentes puntos de la mucosa respiratoria para efectuar su introducción en la economía. Por otra parte, las. partículas líquidas que los tuberculosos arrojan con la tos ó el estornudo pueden quedar suspendidas en la atmósfera" y ser inhaladas por losque respiran en este medio. La inyección intravenosa consti tuye el modo más seguro de infección, bastando inyectar en los animales, tanto en los mamíferos como en las aves, una dosis crecida de emulsión tuberculosa para que se desarrollen en ellos las granulacio-' nes miliares generalizadas y sobrevenga la muerte á los. quince días. El caballo es más sensible al bacilo de origen aviar que al de los mamíferos .. LA. inyección intraperitoneal es un procedimiento seguro- para tuberculizar los animales, incluso aquellos que se ha- llan eu los límites de la receptividad.i corno el perro.igato y cabra. Esta se infecciona pór tan sencillo procedimiento, aun cuando resulta refractaria si el virus se introduce por- otras víasye» las que las defensas orgánicas se oponen á su penetración. En el conejillo de, Indias, por el contrario, Ia- REVISTA VETERINARIA DE ESP.AÑA 59 referida inyección origina una tuberculosis de curso rápido, apareciendo, á los quince ó veinte días de practicada, los ganglios, bazo, epiplón, etc., repletos de granulaciones tu- berculosas y, por último, sobreviene la muerte al mes pró- ximamente. La infección local varía según las condiciones químicas del terreno y la resistencia que oponen los elementos defen- sores del organismo; así es que en un tej ido poco apto para la pululación y en un organismo resistente, los bacilos pue- den multiplicarse en la puerta de entrada, constituyendo la primera colonia, la cual ocasiona una flegmasía circuns- crita, seguida de la proliferación conectiva, sin generaliza- ción ulterior, ya se encuentren los focos primitivos aislados "por un tejido nuevo impermeable, ya se extiendan las lesio- nes á los órganos próximos. Esta génesis, más ó menos limitada, se ha observado en el buey, cerdo y ho.nbre, en ciertos casos de inoculación subcutánea. Se citan casos en que algunos bacilos S011 arrastrados fuera del foco primiti- . va, ganando las vías linfáticas, donde son destruídos antes de producir accidente alguno. Esta progresión por los con- ductos linfáticos es rápida en los organismos sensibles, y los gérmenes escapados con la linfa so n punto de partida de numerosos tubérculos, generalizándose la infección en poco tiempo. Si el virus penetra por la mucosa pulmonar, deter- minará, por ejemplo, una tuberculización de los ganglios bronquiales ó de la pleura, quedando el pulmón indemne, mientras que si se realiza su invasión por la mucosa intes-. tiria], originará una tuberculosis primitiva en el mesenterio, hígado, etc. De lo expuesto resulta que la)infa desempeña un papel predominante en la difusión de los gérmenes, á veces se basta esta vía para extender las lesiones específicas y los ganglios, destruidos por agotamiento de su actividad, cons- tituyen nuevos focos de la invasión microbiana. Los bacilos que se encuentran en la periferia del nódulo tuberculoso son arrastrados por Iaccrriente Iinfática, ya libres, ya en- globados por Iosleucocitos, se Ajan en los terr-itorios ó gan- glios linfáticos pr-óximos, en donde, multiplicándose, pro- ducen nuevas-granulaciones tuberculosas, á menos que las: defensas orgánicas destruyan los microbios y detengan, por tanto, el proceso. Es bastante frecuente observar la infec- ción localizada en una víscera ó en los vasos linfáticos afe- rentes, resrd iendo los nódulos tuberculosos en los intestinos y g,anglios mesentéricos ó en el pulmón y ganglios medias- tímcos y bronquios, sin que estos órganos linfoides puedan oponer~e al paso de los microbios, los cuales se escapan á veces aislados en pequeño número, siendo fácilmente 'des- truídcs en el resto del sistema yen los capilares sanguíneos; peró en otros casos es franqueada la barrera linfática por (jO REVISTA. VETERINARIA DE ESPA,ÑA_ numerosos bacilos) y los nuevos ganglios infectos indican la -ruta seguida por los microbios in vasares. Además) el virus se propaga con I).1ayor Ó menor rapidez: unas veces "progresa por etapas sucesivas y ,se detiene momentánea- mente en cada uno de los ganglios que debe franquear) y otras atraviesa) sin pararse) los filtros ganglionares para ser llevado á la sangre) la cual lo distribuye por toda la eco- nomía, La corriente sanguínea arrastra también los bacilos) di- , seminándolos por los diversos órganos) en donde vienen á ser el punto de partida de nuevos nódulos tuberculo os, EN la per-iferia de estas neoformaciones suelen existir gérrne- nes vivaces que) arrastrados por la corriente plasmática) penetran en la sangre á traves de las paredes de los capila- res, sobre todo cuando éstos sao asiento de ciertas altera- ciones, como acontece en las úlceras) cavernas del pulmón, etcétera. Los bacilos contenidos en las lagunas conectivas atraviesan fácilmente las paredes de los capilares que rodean las lesiones tuberculosas, especialmente las que residen eID. los focos congestivos provocados por la tuberculina, si bien esos bacilos par-ece que son destruidos en el líquido san- guíneo. Los bacilos de Koch ejercen sobre los tejidos una acción especial; á favor) quizás, de las toxinas segregadas) por lo que surge la proliferación conectiva, causa de la formación de los nódulos tuberculosos. Cuando penetran por la vía sanguínea en un conejillo de Indias. se fijan en el pulmón) donde producen, al cabo de algunos minutos, una leucoci- tosis polinuclear intensa en los vasos del mismo; después son englobados por los leucocitos, ya existan libres en los capilares) ya estén acumulados en los inter-sticios del paren- 'quima, observándose que los poli nucleares quedan en parte contenidos en los vasos y los restantes pasan á los alvéolos) pero, tanto los unos como los otros) se destruyen por la de- generación que ocasionan los bacilos que encierran; de manera que, á losoinco días de la penetración de los mi- , crobios, han desaparecido aquellos elementos; libres ya los bacilos, pueden provocar la neoformación tuberculosa) taato en los vasos como en los alvéolos, si bien e¡¡¡ los primecos se notan, á las cuarenta y ocho horas de la iuoculeoion, grandes Leucocitos mononucleares que rodean á 10s bacilos y á los polinucleares en vías de desintegración) proliferan y adq uieren algunos la forma de células gigantes que en- globan á todos los micrófitos. La granulación tuberculosa, formada en el interior del capilar dilatado) contiene e11 su centro una ó varias células gigantes, y en su perifer-ia, una acumulación de leucocitos mononucleares que se transfor- JUan en cél tilas epitelioides. Semejante proceso se verifica ~gL1al.lUen en los alvéolos pulmon ares; pero, en éstcsy-lcs te' RE;VISTÁ VETERIN,ARLA DE ESPAÑA eiemantos germinalbsson los que desem peñan el papel que esta confiado á .Iosleucocitos rrioncnucleares, en los capila- res. Las neoformacionés embr-ionarias son. visibles en el pulmón al quinto día dela inoculación; forman un sernille- ]''(;¡ de finaagranulacioues que se extienden prugresiva- mente.qüedando aisladas, y entonces son comprendidas en ellas .los capilares, ·lGS cuales se obstruyen Y' desaparecen, aumentando al mismo tiempo el número de células epite ... Iioides. El nódulo tuberculoso alcanza 'á los veinte días su máximo desarrollo ; después $e caseifica, iniciándose este proceso necrosico.por el centro, y, por último, se generali- zan las lesiones, repitiéndose los mismos fenómenos que quedan apuntados . . ;El micrófito de 'la tuberculosis opone gran resistencia á la acción del mayor número de causas destructoras, si bien ésa fuerza varía según el origen d!31microbio y las materias á .las cuales 'se asocia. ' ', La desecación destruye lentamente el virus, observando Cadéac y Malet, que los productos tuberculosos secos y pulverizados conservaban su virulencia á los. ciento veinte días de la operación. Los esputos desecados con tienen mi- crobios activos á los 'nueve meses) siempre que la tempera- tura no exceda d'e 29°, La luz solar ejerce una acción des..:. tructora más enérgica, puesto que el virus) extendido en capas delgadas, se hace inactivo, perdiendo su virulencia á las quince horas, y -los bacilos dejan de existi-r á las veinti- cuatro de experimentar la influencia directa de lQS rayos ~olares.·· .' , El bacilo de Koch, subsiste 'por bastante tiempo en 'las materias putrefactas que residen en el suelo, demostrándose con repetidos experimentos que los pulmones enterr-ados eran virulentos á los ciento sesenta y siete días. El agua destruye lentamente estas propiedades específicas, por cuanto se conservan tirios setenta días los cultivos de tuber- culosis aviar mezclados con el agua esterilizada. La resistencia al calor liaría s~gÚI1 la pronedennia del bacilo: el aviar sucumbe eh veinte minutos á los 60°, eh diez á los 70°, y no sufre modificación á las doce horas de ser caleütado á 50°, mientras que el humano rnuereen merros de un -minüto bajo la influencia del calor húmedo á 100°, quedando atenuada su virulencia en cinco minutos á los 60°. Los cultivos desecados resisten más la acción del calor seco; despUés de 1006 pereisten por tres horas sus propieda ... des específicas, aunque algo debilitadas. . Elfrío no Eijerc~ acción en -Ios productos tuberculosos} PQÍ' cuanto 16s fragmentos de tejido afecto, congelados , de ~ 2' á - 12°,800 virulentos a los cincuenta días) y aun puéd,@ü,resistir' más' tiempo-esa influencia sin destruirse co- locándolos en hielo. ' 62 HEVISTA YETERINAIUA DE ESPAÑA Los antisépticos empleados en la actualidad son más ó menos seguros según obren sobre el bacilo aislado ó sobre las diversas substancias virulentas. 'La infección tuberculosa suele aparecer en los gallineros al introducirse en ellos un ave infecta) por lo que deberán estos animales observarse durante un mes) por lo menos) antes de que penetren en los corrales. Se evitará que las aves tomen los esputos de las personas tuberculosas, así como los despojos de reses infectas) causa de la mayoría de las infecciones en los volátiles. Cuando la enfermedad se presenta en un gallinero) se procederá al 'sacrificio de todos los animales y á la desinfección completa de los co- rrales. En la actualidad es indudable la transmisión de la tu- berculosis de l.os animales al hombre; ya son pocos los que discuten la unidad específica del bacilo de Koch y resta sólo por dilucidar el mecanismo del contagio d-e ambas in- fecciones. . Para determinar estas relaciones etiológicas es necesario conocer los diversos modos de transmision de los animales al hombre) que pueden reducirse á las tres formas siguien- tes: inoculación accidental de materias virulentas) convi- vencia de las personas con los animales enfermos é inges- tión de productos virulentos) como la leche y la carne. Las inoculaciones accidentales son muy numerosas, bas- tando la simple efracción tegumentaria para comunicar la tuberculosis bovina. Los carniceros) desolladores, veterina- rios) etc., están expuestos á semejantes inoculaciones) las cuales pasan inadvertidas la mayoría de las veces, y se con- funden con otras infecciones análogas. Son muchos los casos que demuestran que, cuando se vive en comunidad con los tuberculosos) se adquiere la en- fermedad, ya por contagio directo, ya por ingestión de ali- mentos contaminados, ya, en fin) por inhalación de partículas virulentas. Estas diversas formas de transmisión se verifi- can entre los .animales de la misma y de distinta especie, de las aves á los mamíferos y del hombre á los animales. Las personas que viven en los establos infectos, manchados de materias 'virulentas, mal ventilados y obscuros, contraen· fácilmente la tuberculosis. Los animales que viven- con el hombre, peno y gato, extienden las deyecciones virulentas por las habitaciones, lo que facilita la transmisión de unas t: á otras especies,' La comprobación del bacilo aviar en las lesiones tuberculosas de aquel, demuestra el peligro de las av-es atacadas.' Los 'volátiles de jaula son más.temibles, en atención á las estrechas relaciones que mantienen.coiisus dueños. Se citan casos de tuberculosis humana, inoculada por los pájaros afectos, sobre todo el loro, que transmite el mal con suma facilídad. '.' ' ' " REVISTA VETEIUNARIA DE ESPAÑA 63 , El hombre suele contraer la infección por la ingestión -de alimentos procedentes de animales tuberculosos, corno --- da leche y la carne) que son Jos vectores principales de tan terr-ible enfermedad. J, La leche de vacas tuberculosas puede contener bacilos y transmitir la enfermedad pOl' ingestión. Semejante viru- [encia es constante' en la inoculación primitiva de las ma- mas y en los casos en que se generalice la infección; pero ·no está aún bien demostrada cuando la vaca goza de apa- rente salud y reacciona bajo la influencia de la tuberculina; anuestrc juicio) en muchos casos de tuberculosis local) sin síntomas clínicos) se presenta la leche virulenta. Aunque es -cierto que' la glandulamamaria no presenta) por lo gene~ ral alteración alguna en las vacas afectas de tuberculosis 'local extensa, que la leche no contiene á veces bacilos y que +os experimentos están seguidos á menudo de resultados negativos) es también indudable que en muchos de estos -casos aparece ese productovirulento y puede transmitir la infección al individuo que lo consume) sin que existan le- . -siones apreciables en' el órgano secretor) ya que los bacilos residentes en las vías Jinfaticas y canales glandulares pl'O- vacan al principio de la invasión) alteraciones insignifican- tes, reconocibles sólo por él examen histológico, y la leche 'contiene en .estas condiciones mayor ó menor número de micrófitos, siendo peligrosa en diversos grados. . La expendida por el comercio es con' frecuencia viru-" lenta, no sólo porque está expuesta al contagio durante y después del ordeño) sino porque basta mezclar la de una res enferma con la de las sanas para que se infecte el con- ~ junto. Las estadísticas relativas á la proporción de leches contaminadas arrojan cifras muy variables (l á 10 por 100) y son siempre alarmantes porque superan á los casos de rnamitis tuberculosas. Esta discordancia la atribuyen algll- nos á la existencia de los microbios pseudotuberculosos; pero tal hipótesis no se ha demostrado, y, por tanto) no tiene .aún fundamento. . .' . Son innumerables las observaciones .publicadas para , probar la infección accidental del hombre por la ingestión -de leche virulenta cuyos peligros no disminuyen al mezclarla con otros líquidos no infectos, si bien se observa que cuando está. muy diluída se necesitan varias ingestiones para pro- dUCIr 'la enfermedad. En los' individuos poco resistentes basta tomar una solavez la leche virulenta para que la ad- qUle.ra~, hecho notado con frecuencia en 'Ios escrofulosos, y asirmsmo es de suponer que el uso de tal alimento des- e!llpeñe un papel importante eula.etiologta de la tuberculo- 'SIS de los recién nacidos. . L~ virulencia de las carnes procedentes de las .res0S tu- .berculosas ha sido objeto. de grandes discusiones, nosotros 64 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA seguimos reconociendo sus propiedades nocivas) cualquiera que sean las circunstancias que acompañen á la enferme-. dad) y afirmamos) por tanto) que deben ser excluidas en absoluto del consumo público. . Los experimentos no dan siempre resultados positivos; después de la ingestión repetida de carnes virulentas que- - dan indemnes algunos. animales; pero esta resistencia no "justifica la inocuidad de dichos alimentos. Las inoculaciones prueban con mayor exactitud la viru- lencia de las carnes) siendo numerosos los casos de conta- minación por el referido procedimiento. Chauveau y Arloing obtuvieron la infección inyectando en los conejillos de In- dias el jugo muscular; Kastner alcanzó en los bóvidos) des- pués de repetidos experimentos) diez resultados positivos de doce inoculaciones) y otros observadores han logrado el mismo éxito. Los efectos obtenidos con dicho jugo prueban la inconstancia en la virulencia de las carnes procedentes de los bóvidos tuberculosos; demuestran también que los músculos) suministrados por las reses afectas con lesiones generalizadas) no contienen siempre el bacilo de Koch, y que en la mayoría de los casos hay que practicar las inocu- laciones en el conejillo de Indias para transmitir el contagio por el jugo muscular. Es cierto que en muchos casos el te- jido contráctil no es virulento) tanto qu'e su ingestión suele estar seguida de resultados' negativos; pero los trozos pues- tos á la venta contienen á menudo nódulos tuberculosos más ó menos diseminados en el sistema linfático intra- 'muscular) sin contar con que pueden ser contaminados por- su contacto con lesiones específicas. Las medidas aplicables á la carne del buey se harán ex- tensivas .á las de otras especies) aunque los experimentos arrojen resultados contradictorios. La carne de cerdo infec- to es la más nociva) no sólo por consumirse cruda) sino por- la posibilidad de ingerirla varias veces bajo la forma de embutido) salazones, etc. Por otra parte) la virulencia es· más extensa en los suidos que en los bóvidos) en atención á la forma anatómica diferente de las lesiones y á la menor resistencia del tejido muscular. El contagio es seguro cuan- do se consumen las vísceras tuberculosas, cualquiera que sea. el animal de quien procedan) y) por tanto) hay que ex- cluirlas en absoluto de la alimentación) destruyéndolas por- el fuego. ' Las reglas de' profilaxis se deducen fácilmente de los. P!ec~ptos higiénicos ya expuestos. Las principales son las SIgUIen tes: . . . 1./\ No sepermitirá que las personas permanezcan mu- cho tiempo en locales infectos) indicando á los interesados el peligro real á que están expuestos los que vi ven y dtler-. anen en lashabitaciones que albergan animales tuberculosos. , , REVISTA : VETERINARIA, DE ESPAÑA , , 2.a, Como medida de precauciónse prohibirá el consu- mo de leche que no esté cocida) por ser el. producto que transmite el contagio con mayor facilidad. La vigilancia de las vaquerías es una medida sanitaria de primer orden) re- conociendo frecuentemente las vacas lecheras para qué sean sometidas á la prueba de la tuberculina) y las que reaccio-, nen con e,ste producto) ya se encuentren en aparente estado de salud) ya presenten una alteración cualquiera en las ma- mas) serán aisladas. en un establo especial) quedando pro- , hibida la venta y uso de la leche de vacas tuberculosas.' , Las carnes procedentes de los animales tuberculosos se someterán á úna vigilanciajsanitar-iaespeoial, con el fin de decomisar todas las reconocidas como virulentas) cual- quiera que sea la extensión' de las lesiones específicas. Este principio general es aún muy discutido; en algunos países sólo excluyen del consumo público las ~arnes de animales, que padecen tuberculosis mu')' extensa ó generalizada; pero esta medida no satisface las indicaciones deja higiene mo- derna) que en este caso no deben ser restringidas so pre- texto de defender la riqueza pecuaria. ' " Las carnes sospechosas) no reconocidas como virulentas, podrán utilizarse como alimento después de la esteril izaoión. La efectuada por el calor es la única eficaz) utilizando apa- ratos que producen el vapor bajo presión) por cuya influen- ciaaotúa en el centro de+los trozosmusculares una tempe- ratura superior á 100 grados. Semejante procedimiento de esterilización) practicado en muohos mataderos de Alema- nia, no tiene aplicación' en nuestro país) porque los obreros 'dejarían de tomar carne) aún de buena calidad en aparien- cia) al ~aber que procedía de reses tuberculosas. CONCLUSIONES ' , L." La tuberculosis es una infección proliferativa, con- tagiosa) inoculable, común al hombre' y varias especies de animales domésticos y provocada por la presencia en los tejidos del bacilo de Koch. Estos micrófitos, difererrciados en los mamíferos y aves) se ligan eritre sí por una 'serie de formas intermedias) de donde resulta launidad del tipo es- pecífico, en el cual se. comprenden variantes que dependen del medio viviente en que pululan, imposible 'de precisar en la serie. 2.a El bacilo tuberculoso es una de las formas micro- biana:, más fijas) presenta caracteres comunes, en todas las especies y. s~ transmite de unas á otras) siempre que concu- rran condicionas abonadas para ello. ' 3.a, Las estadísticas actuales comprenden mayor tnú- mero (le atacados en los mamíferos que en las aves) siendo la tuberculosis bovina: la que ha realizado más prog-resos en estos últimos años. Los focos de infección se han difun- , <66 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA dido por las localidades que antes eran indemnes, invadien- do rápidamente todas las regiones,-hasta el punto de ser muy alarmante la propcrción de animales tuberculosos re- gistrada en los mataderos. 4. a La convivencia de los animales facilita la infección natural, la cual se realiza principalmente por intermedio de las partículas virulentas que flotan en el aire, los alimen- tos portadores de los microbios y las bebidas que son igual- mente vectoras de los microgér meues específicos. 5.a La ingestión de alimentos .' bebidas con bacilos tu- berculosos es la causa habitual de su inoculación natural. La tuberculosis importada en un corral por un animal in- fecto, invade en poco tiempo todo el criadero, porque las deyecciones intestinales de aquél, ricas en rnicrobios, son esparcidas por el suelo y las aguas) tomándolas á cada ins- tante las aves sanas. 6.a La transmisión del hombre á las aves está bien de- mostrada; verificase principalmente por la ingestión de los esputos procedentes de personas tísicas, sobre torio cuando concurren ciertas circunstancias de virulencia y receptivi- dad. Las gallinas que toman materias virulentas de origen humano, no suelen inficionarse con la primera comida, sino después de varios pases á través de su organismo, en cuyo caso el bacilo se adapta al nuevo individuo, exaltando su virulencia, JI en estas condiciones inficiona sin diticultad todas las aves del gallinero. T," El bacilo de la tuberculosis penetra en la economía por la vía cutánea, digestiva, respiratoria, sanguínea é in- traperitoneal; pero la segunda constituye una de las princi- pales puertas de entrada, y, por tanto, la etiología de la tu- berculosis se relaciona íntimamente con el uso' de los alimentos y bebidas infectas. ' S." El bacilo de Koch opone gran resistencia á la acción del mayor' número de causas destructoras, si bien esa fuer- za varía según" el origen del micrófito y las materias á las cuales se asocia. El frío no ejerce acciónen los productos tuberculosos, por cuanto los fragmentos de tejido afecto) congelados á 12°, son virulentos á los catorce días y aun pueden resistir más tiempo sin destruirse colocándolos en hielo. 9.a Los animales tuberculosos serán sometidos á la prueba de la tuberculina, cesando esta medida al ser decla- rada la completa extinción de la tuberculosis. Se evitará que las avestornen los esputos de las personas tuberculosas, así como los despojos de reses inf.ectas, causa de la mayorlade las infecciones de los volátiles. 10. La transmisión de la tuberculosis de los animales al hombrese verifica pOTlas formas siguientes: 'inoculación accidental de materias virulentas; convivencia de las perso- REVISTA VETEp.r~Ap.!A :>E ESPAÑA 67 nas con los animales enfermos ingestión de productos vi- é rulentos, como la leche y la carne. . 11. Las carnes de los animales tuberculosos son más ó menos peligrosas, por excepción resultán indemnes, y aun- que su ingestión parece á veces inofensiva, deben desechar-: se del abasto público. La deglución de las vísceras tubercu- losas (pulmón, hígado, bazo, etc.) es muy dañina, sobre todo cuando se toman casi crudas, porque sometidas á la cocción prolongada, pierden en parte su virulencia y no son tan temibles .. 12. Se prohibirá el consumo de leche que no esté-co- cida, por ser el producto que transmite el contagio con mayor facilidad. Las carnes sospechosas no reconooidas como vi- rulentas podrán utilizarse como alimento después de la es- terilización completa por el calor, empleando aparatos que producen el vapor bajo presión. E'staOo actual ~~ la Ciencia sobre la bovovacunación PO~Ei\TE SEVERO CURIÁ Inspector de Higiene Pecuaria . Excmo. Sr., Señores: . El trabajo que se me encomendó no es difícil, pues que sólo se trata de relatar, aunquebreve y extractadamente, lo que otros han hecho. _ El nombre de booooacunacion, interpretado fielmente, según la sanción casi universal expresa la vacunación an- tituberculosa en los bóvidos. Así que, dejando aparte las vacunaciones que se practican en los individuos de la raza bovina, sólo vamos á ocuparnos de las prácticas ó ensayos . hasta aquí seguidos y encaminados á conseguir la inmuni- zación y aun la curación de la tuberculosis en los animales de la ci tada raza.. . , En la lucha entablada contra la tuberculosis son mu- chos los que pudiéramos Ilamar protagonistas, tales como Koch, Arloing, Vfay, Bang, Schutz, Schroeder, Fiorentini, Nocard, Delepine, Müller, Adami, Martín, Ravinewitch, Kempner, Ravenel, Molher, Moussu, Martel, Guerin, Pusch, Smith, Heyrnans, Rappin, Behring, Klinmer, Calmette y otros 'varios . . Los Gobiernos de Francia, Bélgica, Alemania,' etc., han legislado ya varias veces, reglamentando la inspecciónde carnes JI leches procedentes de los bóvidos; algunos han legislado también sobre el empleo de la tuberculina; otros han nombrado comisiones compuestas de los más sabios profesores, para ensayos investigaciones é encaminadas á combatir la llamada panzootia universal, y varios, en fin, 68 ·REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA han-subvencionado pródigamente á sus comisionados) como á Behring, en la Argentina) y recientemente á Arloing y á Calmette, en Francia. Por todo lo cual podemos asegurar que) al.unísouo con todos los adelantos científicos) el de la bovovacunación avanza cada vez más por favorables der rc- teros y no creemos lejano su éxito, rescatando _con él gran parte de una riqueza mundial) cual es la ganadería bovina. En la actualidad hemos llegado á una fase de la Historia de la Lucha contra la Tuberculosis) en que se disputan .el éxito cinco métodos de vacunación: . . 1.0 La bovovacunación de Behring, que consiste en la, inyección intravenosa ó subcutánea de bacilos desecados) de. tuberculosis humana) emulsionados en agua destilada: Se practican dos inyecciones consecutivas de 4 y 20 milí- gramos en las terneras de dos á doce semanas.' 2.° La vacunación con el Taurornan, método de Koch- Schutz, que consiste en una sola inyección intravenosa de ba- cilos tuberculosos humanos en terneras de dos á tres meses. 3. ° .El método Heyrnans, tan discutido por la Comisión' de vacunación antituberculosa belga en la sesión de 22 de enero de 1910) que consiste en la introducción bajo la piel) una vez por año, á los animales de cualquier edad, de una vacuna constituida por bacilos desecados) pero virulentos, encerrados en sacos rodeados de una cápsula de gelatina .. . 4.a Método Klimmer. Este autor emplea una Vacuna eonstituída por bacilos tuberculosos humanos, atenuados y no patógenos) para el cobayo) y de bacilos humabas, no virulentos) emulsionados en agua y dispuestos ya pata el uso. El primer año se vacuna dos 'veces subcutáneamente á los animales no tuberculosos y CUatro veces, de tres en tres meses) á los tuberculosos. Los años siguientes se vacunan los animales una sola vez. . . 5.° Método Arloing. Este sabio profesor, de la Escuela . de Veterinaria de Lyon, ha conseguido atenuar los bacilos humanos y bovinos en culturas homogéneas, eh la parte ~nferior de caldo glicerinado al 60 por 1)000. Estos bacilos) maculados por inyección intravenosa ó subcutánea no pro- ducen la tuberculización en los vacunados. La vacunación consiste en dos inyecciones intravenosas de bacilos atenúa- dos á la dosis de medio á un centímetro cúbico, hechas con dos á tres meses de intervalo. Según el autor) esta vacunación confiere) por lo menos; dos años de inmunidad; es .inofensiva ' para los animales vacunados y para eLoperador, aun cuando éste se' inO?l1le accIdentalmente, y da muy buenos resultados en los anima- les jóvenes, además de ser su obtención muy económica. ** * Mucho se ha escritoy hablado dé 10$ primeros métodos, tobre todo del de Behring, pero las referencias 'casi todas ., REVI&'FA VETERINARIA DE ESPAÑA 69 concuerdan, en' decir que eatán dichos métódosfodavía lejos de constituir un procedimiento seguro é infaliblevde inmunización de 'la raza bovina contra la tube~'culo$is., " Además) 'se creen peligrosos para los bóvidos sanos-y aun para los profesores que' practican la vacunación; se encuentra dificultosa la técnica de la vacuna) y en cuanto á la duración de la inmunidad) parece ser bastante corta y lejos de ser absoluta. ' . " ' No obstante) eornbiriados estos métodos con otras medi- das profilácticas) pueden dar algún resultado. ' El método Heymans ha sido muy discutido pop los pro- fesores belgas) y la Comisión ya citada acordó lo que sigue: « 1.0) que dicho método no pone á los animales al abrigo de la tuberculosis; 2.°) que produce algún retraso en la evo- lución de la enfermedad) como todos los procedimientos conocidos) y 3.°) que este resultado no es suficiente para. aconsejar al Gobierno la aplicación de la vacuna )J. Esta Comisión acordó) también) que en lo sucesivo se empleen para la bovovacunación bacilos bovinos en vez de humanos. Sin embargo) el método Heyrnans, si no confiere inrnu- nidad absoluta) por lo menos parece que presta á; los bó- vidos vacunados más resistencia' á la infección experimen- tal y á la cLue se realiza por cohabitación. . * :;:* La suero vacunación parece estar llamada á prestar grandes servicios en la lucha contra la tuberculosis. Según Calmette y Guerin, la inyección de una mezcla J de suero de animales hiper-inmunizados v de bacilos culti- vados en serie en la bilis del buey) consigue reabsorber en los bóvidos los bacilos de la tuberculosis. Estos investigado.res atenúan el bacilo cultivándolo en , serie en la patata cocida) en la bilis de buey) 'glicerinada al 5 por 100, en presencia de un exceso de este líquido. El po- der aglutinante del suero de una vaca hiper-inmunizada con el bacilo) es de los mayores conocidos. Dicho suero .en con- tacto in. oitro durante cuarenta y ocho horas con bacilos cultivados en bilis precipita la reabsorción de los bacilos en el organismo de los bóvidos á quienes se inyecta di cha mezcla en las venas á dosis elevadas. , .Esta reabsorción puede comprobarse autopsiando los animales vacunados á los tres ó cuatro meses. Calmetle y Guerin aseguran que.Inoculando á los bóvidos' esta mezcla de bacilos y. suero) quedan inmunizados contra cualquier otra invección de bacilos de tuberculosis bovina. ,* Para terminar) y dada la * * importancia que tiene para la bovavacunación atenuación de los bacilos) mencionaremos siquiena los ensayos de Rappin , . 70 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA Este profesor atenúa el bacilo de la tuberculosis por el fluoruro de sodio, y asegura que vacuna sólidamente á los bóvidos, y que la aglutinación de los vacunados es de l/sr> mientras que en Jos testigos apenas alcanza á 1/\5 * Este es, al escaso saber y *entender * del ponente, el es- tado actual de la Ciencia sobre la bovovacunación, y por lo cual tiene el honor de presentar á los il ustres congresistas de la S~cción IX las siguientes CONCLUSIONES La La bovovacunación todavía no ha conseguido un éxito franco. 2.a La suerovacunación antituberculosa merece ser te- nida en consideración. 3.a La "Vacuna más apropiada debe ser constituída pOI' bacilos de tuberculosis bovina, y en este sentido deben orientarse los ensayos. 4.a Las vacunas confeccionadas con bacilos atenuados no entrañan peligro para los inoculados. 5.a La bo vovacunación ha de ser auxiliada por las de- más medidas profilácticas. 6.a Su práctica y dirección será exclusiva de los vete- rinariOs. T," En su aplicación debe presidir la cuestión económica. Destino que ~ebe oarse, sin excepción, á las carnes ~e res~s tuberculosas PONENTE FRANCISCO SUGRAÑES Subdecaoo del Cuerpo de Veterinaria Municipal de Barcelona Señores Corigresistas : Al tener el alto bonor de dirigiros la palabra, pongo á. vuestro servicio toda mi voluntad, bastándome esto para des- empeñar tranquilo el cometido que me he impuesto, porque me da ánimos el convencimiento de que á nadie puede pe- dírselemás de lo que puede dar, y porque sé que de vosotros sólo puedo esperar inmerecida atención y benevolencia. El tema que ya conocéis y que me propongo desar-rollar, es, en mi pobre concepto, de suma importancia sanitaria y trascendental problema social. . Hay que comparar las estadísticas de mortalidad de los pueblos en justificación de sus destinos; así vemos que los pueblos enfer-mos, detenidos en sus miserias, no pueden esperar lisonjero porvenir, mientras que los mayores éxi- REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 11 tos ~stán reservados paralas.razas más sanas. Todos sabe- mos que la tuberculosis en España ocasiona crecientes es- tragos, esquilmando las en~rgías sociales conlamue.rte de un inverosímil número de ciudadanos arrebatados traidora- mente del seno de las familias por aquel azote de la huma- nidad. Precisa, pues, una nueva cruzada preparada por- nuestro pueblo para defensa de la raza, que en la lucha por la vida, el- primer esfuerzo debe ser en beneficio de la salud" manantial inagotable de todas las ventajas y de todos los ade- ., .lantos que pueden obtenerse en el orden económico y social." Para la consecución de tan nobles fines, la clase veteri- naria es 1\1 principalmente llamada, porque teniendo el con- vencimiento personalísimo de la importancia de la Higiene bromatológica, procurará que las practicas de sus funcio- nes en los mataderos, mercados públicos, alrnotacenia, va- querías, etc., sean manantiales poderosos del bien social , separando los productos insanos, frecuentemente' transmi- sores de las enfermedades de los animales al hom breo Hecha esta digresión, corno vía de exor-d io tob ligado, procuraré exponeros, con la brevedad posible, mi humilde trabajo. 'I'u be r cu lo s s y su extensión í La tuberculosis. puede decirse que es u n a pansootia, di- .fundida preferentemente en la especie humana y 'en' los ani- males domésticos de diversas especies. De entre todos los animales, los bovídeos son los 'que ofrecen el terreno más abonado para contraer d ichaenfer-- medad, siguiendo á éstos, en predisposición, los suidos, el mOJ10 en cautiverio, las aves de corral (á excepción del pato y del ganso que son intuberculizables), los pájaros enjaula- dos, el perro, el gato, el carnero, la cabra, el caballo y final- mente ciertos peces y reptiles. Con respecto al hombre, podemos casi asegurar que la tuberculosis es una infección ubicuitaria, la cualfornenta en su -organismo y difunde profusam en te. Los animales que viven en contacto del hom bre y por lo· tanto expuestos al contagio humano, han sido la causa de la creación de numerosos focos infectivos á su vez para otros al1lm~les y para el hombre. Así, pues, cualquiera que fuese la primera especie atacada, hay que admitir un extenso cont8glO con mutuos perjuicios entre unos y otros seres. Comparando la frecuencia de la tuberculosis bovina con la de las demás especies de animales, resulta que 'la prime- ra alcanza la cifra máxima. -Esto con referencia á Europa preCIsamente, donde el foco humano tam bién es de gran lmp~rtaneia; pero existen regiones en Europa/por ejemplo- en Slebenbürgen y en Argelia, donde casi nóse conoce la tuberculosis delos bovídeos indígenas. Pero si dichos ani- '72 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA males se trasladan á otros climas y se someten á la estabu- lación) pronto adquieren la enfermedad. En los siglos XVI y XVII la enfermedad de los bóvidos era bastante rara) iniciándose su aumento en extensión en la segunda mitad del siglo pasado) principalmente en los úl- timos dos decenios. La falta de una buena higiene en los establos) la mala selección en los animales destinados á la reproducción y el exceso de reses alojadas en los corrales son otras tantas causas de lafrecuencia con que se presenta la enfermedad en los animales. La experiencia nos demues- tra que los grandes acúmulos de animales)' bien en los e ta- blos, ora en los pastos) aumenta considerablemente la pro- babilidad del contagio. Respecto al importante factor edad) se observa que hasta el medio año, la tuberculosis en los bóvidos estabulados en las grandes urbes es de un 10 por 100; de medio á un año) 19 por 100; de uno á dos, un 25 por 100; de dos á cinco) un 39 por 100, y de cinco años y más) un 50 á 60 por 100. Las cifras expuestas, como veis, son interesantes y au- torizan la afirmación de Bollinger, .que la tuberculosis de los animales domésticos debe considerarse como una do- lencia propia de la ci vilización. La tuberculosis porcina se observa aumentada en aque- llas regiones donde se industrializa la leche de los bóvidos y se facilita á los suidos dicho líquido y los residuos del mismo recogidos en las centrifugadoras, productos ambos ricos en bacilos de Koch. Bien es verdad que el cerdo es sacrificado en los comien- zos de su vida, y) por lo tanto, apenas si tiene tiempo para fomentar en su organismo la enfermedad. Es asombroso el incremento adquirido por la tuberculo- sis entre los ganados vacuno y porcino y deextrañar es que la humanidad alimentada con la leche y las carnes de di- chos seres no baya sufrido en mayor escala los efectos de tan terrible plaga. Por regla general, las razas especializa- das son mucho más propensas _á padecer la afección que las que no han sido mejoradas. La infección humana de la tuberculosis por medio de las carnes de los animales El resultado de una serie de investigaciones practicadas en las carnes bovinas) ovinas) caprinas y porcinas) libradas al consumo público como sanas para laalimeritación, nos ha demostrado que .muchas de aquellas carnes contenían gérmenes infectivos de tuberculosis. - Constituyen, pues, las carnes de dichos seres un peligro inminente para la salud de la humanidad. - Los higienistas modernos, basándose en diversas obser- vaciones científicas que demuestran, la facilidad con que se REVISTA VETERINAlUA DE ESPAÑA produce la infección tuberculosa por las vías digestivas, se resuel ven á encaminar las medidas profilácticas al sanea- miento riguroso de las carnes destinadas á la alimentación. Nuestros consejeros de Sanidad no debieron juzgar tan necesarias dichas medidas) puesto que) al emitir su crite- rio) que sirvió de base para la confección de la actual ley de Policía Sanitaria de los animales domésticos, autorizaron para el consumo público las carnes procedentes de reses afectas de tuberculosis) cuando la enfermedad ofrezca' ca- racteres de Localización. El concepto clínico y patogénico de localización indepen- diente del resto del organismo, nos ha parecido siem pr e un absurdo) sobre todo por lo que respecta á lasenfermedades infectocontagiosas. Hablando en tesis general: .desde el mo- mento en quese localiza una lesión en un órgano cualquie- ra debe considerarse un organismo contaminado;' los pro- , gresos de esta lesión tienden á generalizar el proceso de localización; luego la localización está supeditada única- mente á dos factores: á la benignidaJ del 'agente morboso que produce la lesión ó los elementos de defensa de que á dispone el organismo. Cuando en un órgano cualquiera de la economía animal se encuentran tubérculos diminutos ó grandes) debe con si...: derarse á priori corno generalizada la infección del mismo; la fusión de los -tubérculos en un parenquima orgán ico no, , es un fenomeno isócrono, quiere decir que dicha fusión no se efectúa al mismo tiempo que todos ellos. Una prolija ob- servación, acompañada de los exámenes histológicos con- venientes de los tubérculos (por ejemplo del pulmón), acu- sará claramente' que al lado de unos grandes y duros no ·fusionados aún) existirán otros pequeños ya fusionados completamente v en plena caseificación, otros tantos focos' · c.ilcareos (bien microscópicos) que crugirán bajo el escal- pelo de disección) y qU(3sin embargo encierran muchos ba- cilos de Koch. Hemos citado en este caso el pulmón) por ser un órgano eminentemente vascular) 'cruzado por inextricable malla de linfáticos que representa otras tantas puertas abiertas á las dos grandes circulaciones de la economía) por donde pue- den penetrar á cada instante los gérmenes ubicados momen- táneamente en el seno de dicho órgano. ~Hasta qué punto podemos' suponer inofensiva la carne de un organismo, que se encuentra en dichas condiciones? ¿.Quedaban seguramente todos los bacilos infectantes aprisionados entre las mallas · del pulmón enfermo en el momento' del sacrificio de lares ó muy pocotiempo antes pudieron algunos de ellos haberse es- capado por las lesiones de continuidad hacia otros organost 'l.Cómo podemos) en conciencia) tolerar el consum-o de dichas carnes? / '74 REVISTA VETERINARIA DE ESPA~A EL criterio que inspiró la mencionada ley mal llamada de Sanidad, en lo que concierne á la tuberculosis, no fué análogo para otras enfermedades infecciosas, corno por ejemplo, la perineumonía contagiosa de los bóvidos, pues que se ordena por la mencionada ley la inutilización total de las reses para el consumo público, pasado el primer pe- ríodode la enfermedad, por mas que en el segundo período · de la misma Los animales sacrificados no nos ofrecen más que lesiones localizadas en los órganos de la cavidad to- rácica. . . ¿,Cómo tal disparidad de procedimientos, tratándose de dos afecciones de carácter iufectivof . En la misma viruela, tan frecuente en las reses ovinas sacrificadas en nuestros mataderos ¿,no se procede al deco- miso total de las reses cuando se observa tan sólo un foco · de escasas pústulas variólicas en cualquier punto de la piel? y si nos separamos de las infecciones bacterianas, ¿,no procedemos, obrando de acuerdo con lo que dispone la le- gislacion sanitaria vigente" al decomiso total de las reses · porcinas que resulten triquinosas, por más que los veteri- narios inspectores sólo hayan podido apreciar la presencia del nematodo en las .preparaciones microscópicas hechas con tej ido muscular perteneciente tan sólo á los maseteros y no haber.sido posible encontrarlo en el resto del sistema muscularf En los casos expuestos y otros que no cito, por no ser prolijo, se acepta deliberadamente la infección é invasión general del organismo y se ordena separar del consumo público las carnes enfermas, tan sólo por haber observado en las reses sacrificadas manifestaciones locales del pade.:. cimiento. . Ahora bien: ¿es posible que en los animalesqua nos re- velan lesiones tuberculosas. localizadas 'l10 se considere igual men te infectado su organismo y se autoricen sus car- nes para el consumo público? . . ¿Por qué ese funesto pri vilegio para la. tuberculosis, cuyo contagio de los animales al hombr-e no admite duda, mien- tras que la transmisión de la perineumonía hasta hoy no nos ha convencido todavía, y, en cambio,se procede lan-- zando al muladar las reses afectas pasado el primer período de dicha enfermedadf '. . Precisa también recordar que las reses afectas de tuber- culosis aparentemente localizada, contienen no tan sólo ba- cilos, sino que también toxinas en más ó menos cantidad, segregadas por los mismos' y d ifuud idas ipor todo el ol'ga- nisrno, cuyos venenos pueden ocasionar graves trastornos en la salud de los consumidores: Una tuberculosis aparentemente. circunscrita en un ór- gano fácil de espurgar, no impon~ría el decomiso -de la 'to- REVISTA VETERINA!UA DE ESPAÑA 75 talidad de lares, si tuviésemos la seguridad absoluta de que sus carnes no contienen toxinas y no se fraguarán en otros pun tos granos tuberculosos, que todavía no se han desarro- llado bastante visibles á simple vista, pero sin embargo. sor) tan contagiosos como los macroscópicos. . Nada nos garantiza que la granulia, que la inspección denuncia en el parénquima pulmonar, por ejemplo, no se hayá extendido á las pleuras, periostio ú otros órganos ó regiones, aun cuando á simple vista no nos sea dable com- probarla, c¡lte antes bien, es muy posible que de haberse re- tardado más ó menos) el' sacrificio de la res, se verían tu- bérculos grandes en sitios donde preexistían ya, bien que en forma microscópica. Esa, probabilidad es asaz fundada y . razonable, puesto que sabemos que la tuberculosis en el ganado vacuno principalmente tiende á generalizarse, al re- vés de la humana,cuya regla ya que no ley absoluta, es la de localizarse, por contar nuestro organismo con poderosos . medios de resistencia para evitar la germinación del agente contagiaute. Dedúcesede lo expuesto, que una lesión tuber- culosa por limitada que sea, no admite expurgo, por la sen- cilla razón de que lo que al parecer no está1tuberculizado, es muy posible que contenga gérmenes infectantes y se esté .. tuberculizando.: . Sabido es que en el organismo no existen barreras in- franqueables-para 'los microbios, pudiendo ser éstos trans- portados á todos los puntos de la economía por los leucocitos y por las células emigrantes; las mismas células gigan- tes no son más que la consecuencia de una fusión de leuco- citos provocada por la muerte de las cél ulas míbeas, efecto . de la coagulación de su protoplasma, cuyo fenómeno es de- bido á l.as toxoalbúminas que el bacilo segregó en su in- terior. Además, el mecanismo de la infección tuberculosa intestinales sobradamente conocido para que nos permita afir-mar de una maneracategórica que toda localización tu- berculosa; neumónica, finaliza un proceso de infección pe- riférica; puesto que los agentes patógenos, para llegar al pa- rénquima pulmonar, han tenido fatalmente que atravesar todoel organismo, comenzando por los vasos quilíferos in- testinales, ganglios mesenté-ricos, cisterna de Pecquet, canal . torácico y desembocando en la vena axilar izquierda son lanzados aljiulrnon, en cuyo órgano generalmente forman brotes tuberculosos.· .. Unidad de la tuberculosis No podernos suponer que para autorizar el uso de dichas carnes-se invoque la distinta identidad supuesta por conta- dos hom hres de ciencia; entre los bacilos productores de la tuberculosis humana y lasque provocan la enfermedad en '76 REV~STA VETERINARIA 'DE ESPAÑA los animales domésticos, pues en este caso, esto es, adrni-: . tiendo la dualidad de la causa específica no sería procedente- tampoco decomisar las reses que ofrezcan caracteres.gene- ralizados de la enfermedad, puesto que sus carnes no ofre- cerían peligro alguno contagiante para el. hom breo , Hemos, sin embargo, de citar algunas pruebas conclu- yentes en pro del unicismo etiológico dela tuberculosis. La pr imera consiste' en recordar que en Inglater-ra ha disminuido desde mediados del siglo XIX un 45 por 100 la mortaiidad por la tuberculosis como result.ado de las medí- das profilácticas adoptadas por dicha nación, pero, en caru- 'bio~ ha ascendido á 27 por 100 la cifra de mortandad en los . niños menores, como consecuencia de no babel' hecho ex- tensivas dichas medidas á evitar las infecciones tuberculo- sas por la vía digestiva. , , La segunda prueba se debe á Baumgarten y Hégler, cu- yos sabios han Iogrado la inmunización de una ternera con- tra la tuberculosis bovina, valiéndose de bacilos de Koch humanos. ' La frecuencia con que se observa la tuberculosis en el personal encargado de las vaquerías JI establos donde se alojan reses bovinas, constituye otra prueba del unicismo etiológico de la tuberculosis. , Desde luego hay que reconocer ciertas var-iaciones entre l.a tuberculosis humana y la de los animales, en lo que afec- ta á las lesiones anatómicas y las manifestaciones clínicas; pero esto no implica p.ira que la unidad etiológica sea fun- damental. Las variantes expresadas pueden ser efecto de modi fícaciones en la virulencia, poder reproductor, etc., del germen; ~:ro en el fondo es ~l.mismo padecimiento. 'Hechos, hiJOS de la observación y confirmados por tra- bajos experimentales, nos' demuestran que el bacilo de Koch es la causa eficiente v única de la tuberculosis en el hombre y los animales, y que inoculando ó administrando produc- tos tuberculosos del hombre á los últimos seres, les produ- cen una enfermedad idéntica á la que ellos pueden padecer espontáuearnente Ó por inoculaciones de gérmenes tubercu- lesos procedentes de Otl'OS animales de la misma ó especie diferente. (Huevos de gallinas tuberculosas han ocasionado la enfermedad en varios animales mamíferos sometidos á la ingestión de los mismos). , " Villemin, en 1868, ya demostró con diversidad de trabar jos experimentales, que la sangre de reses tuberculosas era capaz de ocasionar la enfermedad á otros animales. De cin- cuenta inoculaciones hechas con sangre desfibrinacla de l'e-' ses' tuberculosas, ocasionaron la enfermedad veinticinco ve- ces: El jugo muscular inoculado á cobayos, produjo un resultado de' más de 20 por~ 100 deinfecciones tubercu-, losas. , : REVISTA VETERINARIA DE' ES'PAÑA 77 Bonjert ha inoculado en la vena aur-icular de ocho cone- jos 0'50 ce. de emulsión de bacilos bo:,in?s.(1.2 milig:ra~os), dos de los cuales sucumbían á los vemtrcuatro, y veintiocho días respectivamente, de una tuberculosis miliar aguda de los pul manes; seis de dichos animales fueron sacrificados al cabo detres, seis, siete, doce, quince y veinticuatro días; su sangre y músculos producían una infección tuberculosaen ocho diez semanas un lote de cobayos, lo que hace creer 'ó á Borijert que los bacilos bovinos no desaparecen de la cir- culación tan pronto camal se admite. No es en la sangre que los b1acilos tuberculosos son destruidos, pero sí en, los gan- glios linfáticos donde la sangre los ha transportado (Bartel). Entonces se desprende de estasinvestigaciones uIÍ hecho capital que confirma que 10nlos animales que presentan tu- bérculos caseificados, aunque pequeños, la sangre, los . músculos '{los ganglios linfáticos pueden ser infecciosos, y; por consiguiente, peligrosos para el consumo (Swiersta). La caseificación de los tubérculos, que se opera en los bovícleos 'sin la intervención de las bacterias de la supura- ción, es para Bonjert la lesión esencialmente peligrosa para la carne de los animales tuberculosos, pues por ella se efec- túa la generalización de los bacilos por la vía linfática y sanguínea. Al peligro de las lesiones que han sufrido la fu- sión tuberculosa) hay que añadir el que resulta delas infil- traciones ir radiadas, frecuentes en los ganglios del buey 'Y del cerdo. · La el ínica, por otea parte, se ha encargado de proporcio- . narrios pruebas evidentes de que el hombro puede ser víc- tima poricontagio de la tuberculosis de los animales. No':" card y oteas sabios nos citan infinidad de dichas pruebas, que; no reproducimos en honor á la brevedad, las cuales evidencian incontestablemente el-contagio dela enfermedad' de los animales al hombre (1). · No podernos negar que ante la inmensa suma de estos hechos reales se presentan algunos negativos; pero á éstos no debamos 11 i podernos concederles valor algun " pues en conciencia un solo hecho positivo tiene muchísimo más va- lor que millares ,de hechos negativos. Diagnóstico · Por lo que concierrie á la latitud con que pudiera hacerse en los mataderos públicos el control de las reses 8 paren te':" mente infectadas, puede decirse que en la práctica diaria 'resultaría casi siempre infructuoso, dados 10s escasos me-o . (1) Basta con exponer que in'vest;'gaciones muy concien7.~das he~has' en Alemania, Ho~ landa Inglaterra ..Bélgica, Francia y otrps paises. han demostrado que alli donde está muy ·dlbndlda la tubcrcutosis bOVIn" tanbiéu lo es á la humana v que la tercera parte d. los casos de ésta', especialmente de los 'niños, es de origen bovino (B rnhcim). Arioang ha dicho (CongresO de t~05) que ignoramos los daños-iqu e la tuberculos is bovina puede causar al hombre.' . . . . 78 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA dios de que dispone la ciencia para llegar á un resultado demostrativo é inmediato á fin de proceder) en los casos necesarios) al decomiso de una res enferma y además por las siguientes razones: l ." Que la inspección en vida de las reses y post-mortera . (examen microscópico) inoculaciones) cultivos) serodiag- nósticos) tuberculiua, etc.) no ofrecen garantías suficientes para la investigación y diagnóstico de la tuberculosis . . 2.a E~ muchos casos el examen bacterioscópico directo) aun usando los clásicos procedimientos de colaboración de Ziehl-Nelsen, Much, Herrnan, etc., á menudo no nos revela la presencia del bacilo de Koch en las lesiones aparentes del animalinfectado. . 3.° Que las inoculaciones subcutáneas é intraperitonea- les de los jugos orgánicos sospechosos) hechas al cobayo con el fin de provocar la infección experimental, aun siendo un medio bastante seguro, implica una pérdida de tiempo que no es compatible con la premura que exige la inspec- ción diaria en n uestros mataderos. 4.° Que muchas veces la inoculación de productos tu- berculosos no produce más que lesiones insignificantes li- mitadasáalgunos pequeñosganglios viscerales; pero siendo imposible descubrir en ellas bacilos de Koch (véase Minder-' doff); no obstante, la práctica demuestra que al operar re- inoculaciones con dichos ganglios, reproducen en otro ani- mal lesiones marcadamente tuberculosas. I Medios para evitar la infección humana ocasionada por las carnes tuberculosas . El Veterinario inspector no debe) en conciencia) permi- tir la salida del matadero de una res de la cual no tenga la seguridad moral de que no puede irrogar perjuicios á la sa- lud dél consumidor. De todo lo cual se desprende que m ien- , tras no se demuestre todo lo contrario V la ciencia no modi- fique los principios que hoy sostiene sobre esta importante cuestión) debemos decomisar-implacablemente en los mata- deros toda res afecta de tuberculosis, sea ésta de las mal llamadas localizadas generalizadas. . ó . La R. O. de 31 de enero de 1889 prohibe en absoluto las reses tuberculosas sin excepción para el consumo público. En los Congresos celebrados en Bruselas (1883), La Haya (1884), Londres (1891), Berna (1895)) Bruselas (1897) Baden- Baden (1899) y en el de Berlín del mismo año) se emitieron diversidad de pareceres con respecto al .gradq. de virulencia de las carnes tuberculosas, reconociendo unánimemente la contagiosidad de 'las mismas. En los Congresos Veterinarios celebrados en París los años ~889 y 1891, en tres importantes asam bleas, fué con-o firmada la necesidad del decomiso total delas carnes, á pe- , - REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA sar de su buena calidad aparente' y por muy limitadas que fueran las lesiones tuberculosas. Poco tiempo después) en Londres) se trató en otro Congreso de paliar las medidas ri- gurosas del celebrado en París) J' últimamente en el Con- greso celebrado en Zaragoza y Berlín (1908), se acordópor unanimidad la lucha sistemática contra esa calamidad pú- blica cada día' creciente. Nosotros hemos de añadir á lo ya expuesto que los ade- lantos en las investigaciones cieutificas sobre tan importan te cuestión) conseguidos hasta hoy día) tienden á demostrar I evidentemente que el contagio de la tuberculosis puede .ser transmitido con suma facilidad y que se ha propagado con tanta rapidez (como lo atestiguan todas las estadísticas del Continente) (1), debido á la elasticidad imperdonable con que las leyes llamadas de sanidad permiten el fácil consumo de carnes tuberculosas (2). La vigente ley de sanidad autoriza también el consumo de carnes tuberculosas previa la ester-ilización de las mis- mas por medio de la cocción; sistema inaceptable en la práctica por Ja razón de que 18 cocción es un procedimiento de esterilización deficiente cuando se operasobre grandes masas) puesto que en el interior de las mismas no produce el calor los efectos suficientes para obtener la destrucción de los bacilos y de sus toxinas -. (En el Congreso de Berna 'se votó contra la cocción de todas las carnes tubercu- losas). La:tQlerancia dimanada de la lucha entre ganaderos y la . salud pública no es reflejo fiel de los acuerdos adoptados en diversos Congresos) ni representa la opinión de los hom bres 'de ciencia respetables) más bien al contrario) es la resultante de criterios particulares que sólo se dirigen á favorecer los 'intereses pecuarios mucho menos respetables que ros sacra- tísimos de la salud pública.. ' 'Comprendo y laboro dentro de mis modestas condicio- nes) para fomentar los intereses de la ganadería) por enten- , der que ésta constituye una de las principales fuentes de la riqueza nacional; pero sí en el transcurso de mi labor lle- gara un momento en que abrigara la sospecha que para sal- vaguardar dicha riq ueza pudiera afectar la salud de Un solo hombre) optaría por sacrificar lo que representa el valor to- tal de la ganadería. . , Es preciso que gobernantes y gobernados se convenzan que es inútil querer tener Marina y Ejércitos JI conseguir el progreso de la ganadería) la industria y el comercio) sin ob- (1) E~ España ocurren anualmente 45.000 defunciones en la especie humana ocasiona- das por la tu bercul siso ' (2) Durante el año 1909 se han dado al consumo público en España 4,500 reses bovinas tuber~ulosas, de la. l la madas localizadas. No nos ha s id o dable obtener datos aproximados del nu rn e: o da cabezas lanares, cabrías y de cerda afectas de dicha enfermedad y también entregadas al consumo. , 80 HEVISTA VETEI\INAUIA DE ESPAÑA tener, antes que nada, hombres en cantidad necesar-ia y ca- lidad representada por la salud. El interés más alto, más grande y de más trascendencia para la regeneración es el dé la higiene de laalimentación. Puede sintetizarse lo expuesto en las siguientes . CONCLUSIONES 1. Que siendo la Tuberculosis 3 . una enfermedad infecto- contagiosa, no puede admitirse la localización independien- . te del resto del organismo. . 2. 3 Que cuando en un órgano cualquiera de la econo- mía animal se encuentran tubérculos diminutos ó grandes, debe considerarse á priori como á general izada la infección. 3.a Que la tuberculosis humana y la de los animales es una, según nos demuestran los datos clínicos experimenta- les y los conseguidos con las medidas profilácticas.' 4.a Que el hombre puede tuberculizarse por-el mismo agente que ocasiona la infección á los animales, según nos indican los hechos accidentales y los trabajos de experi- mentación. . . 5.a Que la inspección en vida de las reses y post-mortera (examen microscópico, inoculaciones, cultivos, serodiag- nóstico, tuberculina, etc.) no ofr-ecen garantías suficientes. para la investigación y diagnóstico de la tuberculosis. 6,a Las medidasquedeben adoptarse para evitar el con- tagio humano de la tuberculosis por medio de las carnes, deben dirigirse preferentemente á recabar de los' Poderes públicos la abolición de los artículos 149 y 150 de la vigente ley de Policía Sanitaria de los animales domésticos, cuyo texto autoriza para el consumo público las carnes tubercu-. losas. . T:" Que porii1signilicantes y localizadas que sean las lesiones tuberculosas que se observen en las reses sacrifi- cadas en los mataderos públicos) se decomisen é inutilicen totalment-e para el consumo. . . S." Que si efectuado el sacrificioy desuello de una res resultara ser tuberculosa, se proceda inmediatamente á la desinfección de las herramientas, ropas y manos de los ma-. tarifes q uehayan operado en dicha res, con objeto de evitar posibles infecciones de los animales. que posteriormente se sacrifiquen y en los cuales ha de intervenir el mismo pe1'- so n al insn-umental é que sacrificó la primera. Con la práctica de las medidas apuntadas, tenemos la se- guridad que la estadística tuberculosa de nuestra nación experimentaría un notable descenso numérico. Someto á vuestra conciencia y criterio este trabajo, de-o searido vivamente consideréis al mismo, comola más eficaz salvaguardia de los sacratísimos intereses de 'la salud Pll- , , ,REVISTA VETERINARIA, DE ESPAÑA 81 blica, porque restará gran número de víctimas de cada día creciente, ocasionadas por esa pandem-ia 'social Ilamada tu- berculosis, '-;- HE DICff0 Tub~r~ul'osiS',bovina :MGDIFICACIONES BIOLÓGICAS DE LOS TEJIDOS D,EL ORGANISMO INFECTADO "CONSIDERACIONES . . SO'BRE LA SUJ;'UESTA '. INMVNIDAD DE AQUELLOS TEJIDOS UTILIZADOS . PARA LA ALIMENTACIÓN PONENTE D,EL HOMBRE JUAN ARDE~IUS BANJOL . Veter inar io Señores: , ' La tuberculosis, bajo el concepto clásico, bien lo sabéis, debernos'considerarla como una enfermedad esencialmente poliforrne en sus modalidades-anatómicas y eú sus aspectos ol inicos; .enferrnedad provocada por el bacilo de Koch. Debemos admitir, igualmente, la absoluta identidad de la tuberculosis humanacon la bovina, ya que sus conexio- nes.son tan íntimas, que soló un .espíritu. de retinado doc- trinarismo puede encoutrar diferencias esenciales. Que la tuberculosis del hombre es la misma que La del buey, ya lo dijo M. Toussaint,y quizás lo demostrara con hor-rible verdad, con su prematura 'y nunca bien llorada muerte. ' , ' Vinieren tras ,el infortunado experimentador una serie de otros observadores iy probaron que la condición de la tuberculosis dependía de los orígenes de infección, de los órganos afectados y de las fases evolutivas distintas; como dependía de los puntos de entrada del germ,en .infectivo y delas especies animales en que la infección se provoca. Con esto,si han podido reunirsevotosde autoridades de la ciencia; no han anulado lo esencial dé lo sostenido por sus a nteceso res. ,',,' Lo que hay es que la complexidad de fa mater-ia que se maneja ha de 'enseñarnos' que no podemos descuidarla nunca, porque ni se ha: dicho la última palabra ni, todo lo que se ha dicha ha resultado admisible. De aquí que debe- rno~ juzgar sin prejuicioa'los progresos que se vayan reali .... zando, porque nada resulta tan perjudicial como la preci- pitación ó la desconfianza en una materia en la que entra, por mucho, la autoridad del que la trabaja. Es preciso, sin embargó; distingu ir ; nadie puede negar que-merece admiración y gr-atitud eternas de la humanidad. e1 afo,rtunado M:, Pasteur, ya que¡ gracias á sus admirables trabajos, sabernos que los agentes que perturban la inte- . , . 32 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA gridad funcional de losorganos, provocando la enferme- dad) son) en parte, seres vivos) confundidos ó ayudados por otros elementos) sin cuya conjunción quizás no resul- taría la enfermedad. Dejamos consignado, á manera de preámbulo, nuestro criterio respecto al origen) naturaleza y efectos en los or- ganismos en que se desarrolla la tuberculosis) 'que sinteti- zamos diciendo: . 1.0 La tuberculosis bovina, cualquiera que sea la puerta de entrada que utilice) es comunicable al hombre. 2.0 Es una enfermedad infectocontagiosa, sin desmere- cer en nada de las de su misma naturaleza. . .. 3.0 Que la provoca esencialmente el bacilo que por pri- mera vez nos dio á conocer Koch, microbiólogo alemán) universalmente querido y admirado, y que ha sellado el fin de su trabajosa existencia con temprana muerte) dejando entre los vivos un vacío que nose llena) porque los grandes genios son' pocos en el mundo) y no pueden, los que se quedan) suplir á los que se van. Modificaciones biológicas de los tejidos del organismo Lnf'e e ta.ñ o Si la entrada de un microbio patógeno al' interior de un organismo, fuera el precursor de enfermedad segura' ó de inevitable muerte, el maravilloso trabajo de Pasteur signifi-: caría el más sangriento fracaso, porque el poder humano quedaría absolutamente inutilizado" . Bien sabemos que cuando se desenvuelve la tuberculo-: sis es porque el organismo ha perdido, cuando menos, te- rreno en la lucha, realizándose un desequilibrio funcional, cuyas consecuencia son siempre temibles, en cuanto modi- fican la composición órganoléptica normal de los tejidos. Se presentan hechos que hacen creer en la posible y larga coexistencia del bacilo, y' el desenvolvimiento de todas las energías del animal. Hay, otros en que no se revela la superioridad del ser atacado sobre el elemento invasor. En este caso, se establece una tolerancia circunstancial entre la fuerza positiva de una infección y la debilidad creciente . . de una salud ficticia. . Sea de ello lo que quiera, resulta: que ya separe el ba- ~ cilo, luego de acomodado en un parénquima; ya escoja las estrecheces de un ganglio) siempre) al vencer, provocará la misma entidad patógena, por más que se acusen dife- rencias en sus caracteres anatómicos y en sus funciones reguladoras de las fases de su.evol ución. . . No cabe negar que no sea difícil circunscribir los cam- bios anatómicos y los efectos patológicos que deberían COG- siderarse típicos y exclusivos de la tuberculosis ; pero si puede present~rse alguna confusión bajo el concepto sinto- REVISTA VETERINARIA DE ESI?AÑA 83 . matológico clínico, nos queda el tubérculo como margen, , sino infalible, el más seguroy.parair anotando, eu la histo- , ria clínica de la enfermedad, algo que nos lleve al conven-. cimiento desu naturaleza. El tubérculo es la-expresión más típica de la tuberculosis; así es, que á través de su desarrollo) se descubren altera- 'ciones que pruebanvá coste de qué resiste el organismo los primeros avances de su invasor y, sobre todo, se demuestra la relación 'de las fuerzas de uno ,) otro' combatiente, y si en "realidad existe el equilibrio indispensable, pasajero ó per- sistente, 'sin el cual no habría en el mundo un organismo sano. , , , ,. Todo .esto que eonsideramos .como obra del bacilo, tal como lo presenta al mundo Koch , ha tenido sus tropiezos que, por' lo largo de contar, lo dejarnos como de todos 00- nacidos,.'.,.'" , ,Sin embargo, el cambiode decoración que sobre la con- dición de esta materia encontramos en un precioso libro de Le Dantec,' constituye toda una teoría, que 'podrá no ser ) viable) pero que; en r'ealidad, resulta ingeniosa. Dice el libro: ' " .' , " « ,Se conceden á la célula -gigante, propiedades especia- les, en virtud de, las que cambian de espacio, separándose delmodo de ser de las demás células constitutivas del indi- viduo. Por de pronto, la célula gigante se multiplica como puede hacerlo el liquen, que crece sobre una peña y se f01'- ma con la asociación de un alga, y' un bongo._El liquen así formado toma un carácter especial, que difiere del carácter del alga y del' hongo, ya .que siendo el producto dela aso- ciación, se multiplica y prospera en el sitio en que se ha, formado y en condiciones que por largo 'tiempo no habrían resistido ni el alga ni el hongo aislados. , » Quizás no sea exagerado comparar á unliquen la unión d:l macrofagocou el bacilo de Koch y considerar este grupo simbiótico-corno el verdadero 'agente de la tuberculosis: Juzgando de otra maner-a el agepte causal, de la tubercu- culosis, últimamente se ha dicho: " ,,' , « ~I bacilo de la tuberculosis, cousidérado hasta 'hoy como el tipo de las infecciones bacilares v de la morfo- logía) definitivamente fijada por los tratadiatas de bacterio- log!a, no' es tal bacilo" no es una bacteria, es) sí, un hongo filamentos? y ramificado; próxima pariente de la Actinomi- ,, cosis., » H011g0 que se le debe hacer errtrar en el mismo géneró que éste) con el nombre Discomlces cuberculosus »).-(Guiart. " , Gaceta de Medicina Zoológica, Madrid),. \ El} las incertidumbres que han de motivar aquellas co- rrecciones tan radicales del concepto clásico de latubercu- 10S1S¿. qué nos taca hacer,~, ' , ,' , I 84 .KEVISTA Y ETERINARIA 'DE ESPAijA Apreciar en sus justos límites el signil::icado de los ante- riores estudios ; no olvidar lo que pueden haber enseñado las iuseguridaues de antiguas y modernas teorías; aqui~a- tar, sil! pasión -y sin espíritu especulativo) las contradicclO- nes que aquellas teorías encierran y) con arreglo al con- cepto .de lo real) de lo dudoso y lo insostenible) regular nuestra labor sin que salga Iastiuiada nuestra conciencia . . Fijémonos en que la vida del hombre no puede quedar á merced de las contingencias de una duda) pOl'que enten- demos que el que pOI' la higiene pública vela, no puede' sentir jamás los arrepentimientos de haberse sabido sus- traer á las consecuencias de un error). ni teme!' las mortifi- . caciones de la desconfianza) bija de una falta de conven- cimiento . . Recordemos .que hace poco tiempo se aceptaba en la . bacteriología como verdad inconcusa) el principio de que á cada entidad morbosa correspondía la acción de un micro- bio específico) como factor único de la enfermedad). y que hoy) por el contrar-io, se sostiene por muchos observadores que todos los microbios obran del mismo modo en un .medio orgánico, determinando los mismos síntomas) produciendo las mismas lesiones) ya directamente ó por los venenos que destilan. y no sólo se pone en duda la especificidad del microbio) sino que se queda en interdicho la posible ínter- vención de este elemento) corno origen de todo proceso infectivo . Es indudable que el bacilo de la tuberculosis) como po- liforme que es) toma formas distintas y aun provoca efectos diferentes, según el órgano en que se desarrolla, la espe- cialidad del desorden que caus.a) la rapidez con que se de.s- envuel ve este desorden y la influencia que en el parásito ejercen las variables coridi cionesdel medio. Se ha demos- . trado , en efecto) que en una en otra de aquellas contin- ó gencias pueden observarse cambios morfológicos que, sin pode!' apreciar bien las causas a que se debeujrom pen la ordinaria relación de su rito evolutivo; pero que de todos modos se descubre. cuando menos; la som bra del bacilode Koch, cuando de tuberculosis se trata. Consideraciones -snbr e la' supuesta inmunidad, de los tejidos utilizados para la alimentación del hombre Nadie ignora quela ingestión de carnes tuberculosas .no siern p!'e provocan el contagio de la enfermedad de que pro- c~~el1, corno se sabe (fue-no, siempre es la fibra muscular sitio de preferencia para instalarse y permanecer el bacilo; pero esto no significa que no puede la carne resultar tuber- culosa 1)01' 1-a'intervención de otros factor-es ; si el tejido muscular no tolera) por lo común) la presencia del bacillo) en cambio recoge y guarda en las superficies materias vi- . ' • I REV.ISTA VETERINARIA DE t;SPAÑA , 85 rulentas procedentes dellugar en .que S~' tiene en los mata- I ' deros) llenos) por lo general) de elementos microbianos) cuya existencia revelamos en este momento porqu~ muchas veces' son causa de contagios tubercuhgenos, sin que nos sea posible presentirlos.' Además) las' vísceras de los ani- males tuberculosos constituyen, en casos dados) verdaderos receptáculos de agentes deinfección ; y sobre esta posibili- dad) Lorenz cita el caso de haber descubierto lesiones tu- berculosas caseificadas en intestinos de buey exportados de América á Alemania para la preparación de ernbu- tidos. ' Por otra parte) la ingestión de materias virulentas con- tenidas especialmente eu la carne y en la leche) tienen ex- , cepcionés debidas al grado de receptividad de los organis- mos que consumen. estos productos; de aquí el que se presenten localizaciones en el estómago) enel intestino) en los ganglios mesentéricos) etc.)cuan.do ni aparentemente ha podido observarse ni el más pequeño rastro del mo- mento inicial de la infección. Por esto ha resultado discuti- ble la posible infección si, quedaba cerrada la supuesta. puerta de entrada única, el, estómago. ' , Pero no debemos razonar de esta manera, porque resul- tan, al fin) razonamientos quebradizos que podrían rebajar la fuerza de los principios que vamos sosteniendo. Conce- damos) pqr un momento) que la tuberculosis es) en sus· comienzos) una enfermedad local; aun en este caso) fijan- donos bien en lo que se observa en los mataderos; se Ve1'<1 que la enfermedad noes tan inofensiva como parece . . ¿,Hay acaso alguna, res tuberculosa) por limitadísima quela enfer-medad sea) en la que no se pueda descubr-ir un cambio de color y textura de la fibra muscular y una menor homogeneidad de la grasa) como demostración evidente de la anormalidad funcional de aquella res? No, y sino se ob- serva ?iem pre,' es. porqpe no no::¡ paramos bastan te en este hecho indudable. ' , " Admitamos, 'si se quiere, que los músculos no adquie- ren verdaderas cualidades, infectivas, mientras no acusen, el? su interior ó en su periferia, la existencia de ncoforma- ciones tuberculosas Pero es que así y todo podrá tenerse la seguridad de que) sino de' una manera rápida, á medida que vaya pasando el tiempo) no adquirirá aquella carne cualidades que antes no tenía? Cuando menos, la afirma- ción es dudosa, porque nunca puede' asegurarse dende em- pieza y donde acaba la absoluta inmunidad de los productos expuestos al cón tacto de otros infeccionados. r .Si es así', 2,quién es capaz de practicar en nuestros ma- tader-ós el esptrrgo que la extracción de aquellos productos éxige ni quién responde de la absoluta limpieza y, por con- siguienteyde la inocuidad de una res tuberculosa? .' , 86 HE VISTA VETERINARIA- DE ESPAÑA En los mataderos donde se sacrifican un número regu- _ lar.de reses vacunas, y aun en aquellos en que la matanza . queda limitada á dos ó tres cabezas, es imposible que el Inspector pueda entretenerse en la observación y espurgo de las reses infectadas, sino dispone de un personal auxi- liar que esté en relación con el trabajo que aquella labor signilica, lo que no se ha conseguido ni es fácil que se con- siga nunca. . & QUé decía JyI. Martel en un precioso artículo publicado en la REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA respecto á la tuber- culosis latente ~ « En cuanto á la tuberculosis bovina, afección que fácil- mente adquiere un carácter crónico y no '0 frece lesiones claras más que al cabo de algún tiempo, son. tan numero- sos los casos de enfermedad latente, que hay que mirar la cuestión con cierta inquietud ..... La existencia de tubercu- losis latentes en los animales de carnicería está hoy demos- trada hasta la saciedad. La cuestión de la posible virulencia de los órganos sanos, en apariencia, así como de sus secre- ciones, se impone hayal higienista, y sería inocente pre- 'tender que sólo CGn la práctica, sin el auxilio de los medios perfecciona.ios con que nos ha dotado la técnica, pudiéra- mos li bramas del obstáculo ..... La tuberculosis latente y virulenta, en materia de inspección. de carnes, adquiere gran importancia, teniendo en cuenta que los trabajos pu- blicados en estos últimos años demuesnan que los ganglios linfáticos se hallan, con frecuencia, afectados de tubercu- losis, no visible al examen microscópico ..... Aceptamos los experimentos numerosos y bien presentados de los sabios alemanes; pero no tenemos el deber de llamar oculta á toda· tuberculosis que no se traduce pnr algún signo apreciable (sin tumefacción del ga:nglio y sin lesión tuberculiforme) ». Hay, además, otra contrariedad en que tropezamos siem- pre que se ha pretendido buscar seriamente los grados de .virulencia de los productos tuberculosos, y se ha querido determinar Jos peligros que en vu el ven para' el hombre; nurica iha sido posible llegar á un acuerdo unánime, por más que. esto exigiera la trascendeucia del propósito. No es .extraño que así suceda: convocados para aquella' misión Congresos, en los que por la especial importancia de la materia que los motiva, acuden, por 10 general, las más legítimas autoridades de la ciencia, eminencias uni- . ver-salrnerite respetadas que, al llevar al l ideales propios, í han de sostener la pretensión de prpspntArlos como los me- jores y, por consecuencia, procurar :'l. toda costa su triunfo. De aquí que no quepan fáciles concesiones y resulte que las conclusiones que al final se vnti'lll,.si f'PprAsentan la '\0.- lunta ¡ de la mayoría, no siernpreaiuteticen la expresión de una finalidadóonveniente .. REVISTA VET;EIÚNARIA DE ESPAÑA 87 ~ QUé significaron) por ejemplo) las conclusiones adop- tadas en los Congresos de París) celebrados en los años · de 1883) 1885 Y 1889? . .. El primero) el triunfo del inolvidable M. Bouley, acor- dando: I . El principio de la inutilización absoluta de las 7'eSeS tu- berculisadas, cualquiera que juera la extensión de las lesio- nes y las cualidades. aparentes de las carnes. El segundo una concesión á las exigencias de la admi- nistración pública) aceptando: Ouehabia derecho á retirar del consumo público las car- nes) aun aquellas de bella apariencia; procedentes de anima- les tuberculosos) siempre que las lesiones de una víscera ó de · una' serosa tuvieran tendencia á qenerolisarse, es decir) cuando hubieran. franqueado los ganglios adherentes á sus órganos.. . . _ .¡ Yen el tercero) descontando cuatro votos) quedó consa- grada la gran figura de Chauveau, consignándose : Que había lugar á eliminar del consumo del hombre y de los animales las carnes procedentes de reses tuberculosas) mamiferos y aves, cualquiera que fueraii las cualidades apa- rentes de lacarne. . Es verdad -que últimamente el Gobierno francés). de la ·misma manera que) como veremos luego) lo ha decretado el Gobierno alemán) ha modificado aqueliacuerdo ien el sentido de que son utilizables, para el consumo público, las carnes y demás productos de las reses tuberculosas) pr'e- viamente estenilizadas bajo una dirección oficial. . .**"' . j En el matadero de Berlín) 'la carne destinada al consu- mo público se divide en cuatro categorías: 1.0 Carne absolutamente sana y destinada á la venta .J en las carnicerías. - . " 2.° . Carne procedente de animales que) aunque sanos) resultan fiacos ó presentan mal, aspecto. 3.° Carnes de animales ligeramente enfermos y que se esterilizan antes de ponerlas á la venta. 4,° Carnes que por sus malas condiciones de salubri- dad no 'deben utilizarse para el consumo público. Las carnes de la segunda y tercera categoría) después de esterilizadas, se venden en el matadero y, por lo gene- ral) las utilizan los pobres. . ._ Como el objeto esencial es encontrar todos los indicios de una infección tuberculosa y determinar si esta infección es local ó generalizada) es' por esto que la atención se fija ·especialmente en el examen de los ganglios :linfáticos,ya que suponen -.que cuando.la infección no ha pasado de estos 8R REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA órganos, debe considerarse local y generalizada cuando, in vade el torren te circulatorio. El cr-iter-io que se sostiene en Berlín acerca de lo q'ue'- debe constituir las diferentes categoria _ de la carne) se re- sume en lo siguiente: si se encuentra el tubérculo) aunque' sea en un foco aislado) se desecha todo el órgano; al mismo tiempo se disecan todos los ganglios y los anexos de dicho órgano) para su total destrucción, Si se encuentra el peri- toneo ó la pleura afectados de manera: localizada) se dise- can con cuidado) al igual quetodos, sus ganglios linfáticos. Esta inspección termina con otra con objeto de dejar ga- rantido al público contra toda causa que amenace su salud. En cuanto llega la carne al mercado ó á las carnicerías, queda bajo la inspección de la policía imperial. ' Esta inspección tiene por objeto) en primer lugar) evi- tal' la ven ta de carne que no sea sellada) como perfecta- mente sana. 'En segundo lugar) y éste es el que tienernás importan- cia) se evitaque vaya al mercado para la venta, carne que no sea la preparada en el matadero de Berlín; y en tercer lugar privar la venta de carnes en mal estado) aunque lleven el sello del matadero; (Asociación RU7'al) Uruguay). , ¿,Qué sintetiza esta le~¡ más que una forzada contradic- ción sostenida por una de las primeras naciones de Europa, y que sólo puede explicarse por la peculiar condición del pueblo en que rige~ . Aquella l~y, es muy de creer que haya influido para que en nuestro Reglamento de Poljcía Sanitaria se esta- blezcan los mismos distingos, para garantir veladamente dos intereses) que también se armonizarían por la fuerza de su especial naturaleza) que por la intervención del Poder. En efecto, en el, Reglamento de Policía Sanitaria, de los animales domésticos que rige en España) se previene: Art. 148. El uso de la carne de animales decididamente tuberculosos se prohibirá en totalidad: . 1.0 Cuando las lesiones del' mal estén generalizadas y se observen las granulaciones miliares en todas ó en algunas de las siguientes vísceras: bazo, hígado) riñones y pulmón, 2.° Cuandoel padecimiento haya invadido el sistema muscular y por tanto), se' arrecien' tubérculos' entre los músculos ó en los ganglios linfáticos intermusculai-es. 3.° Cuando existan) á la vez) lesiones tuberculosas im- portantes (cavernas.ifocos caseosos extensos) e¡'¡ los órga-. nos de las cavidades torácica v abdominal. , '4'.0 Cuando la enfermedad está acompañada d~ enfla- quecimiento ó de caquexia) aunque las lesiones tuberculosas estén localizadas' y sean de poca importancia. ' , Art. 149. Se perrnitirá la 'venta libré delacarne proce- dente de bóvidos tuber.culosos: . REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA su 1.0 Cuando las lesiones se hallen circunscritas á un solo órgano de lacavidad torácica ó abdominal, yno exista indicio alguno de infección ganglionar., , 2.° Cuando los tubérculos, aunque manifiesta en órga- nos de la cavidad torácica 6 abdominal, estén evidentemen- tecalcificados y no se.aprec'ie ninguna otra-lesión asociada, ni en las serosas ni en los ganglios. En ambas circunstan- cias las vísceras serán inutilizadas en su totalidad. ' Art. 150. En aquellos Mataderos que posean el material necesario, podrá permitirse la venta de la carne procedente de. animales, previa la esterilización de la misma. 1.0 Aunque las lesiones visceraleshavan alcanzado bas- tante extensión, y no se encuentren calcificados ó creti fica- dos los tubérculos.' 2.°' Aunque exista infección de las serosas y de los ganglios del tórax y abdomen, con tal qu~ sea poco intensa. ' .. 3.° Aunque los tubérculos se presenten, á la vez, en las vísceras y en las membranas serosas, siempre que no se hallen asociados á la infección general del sistema linfático y al enflaquecimiento que requieren la inutilización total. 4.° Si hubiere un solo foco radique donde quiera.. 5.° Siempre que surjan dudas racionales respecto á la generalización del padecimiento. Pero, en todos estos casos, se inutilizarán, desde luego, el órgano ú órganos lesionados y todas sus dependencias anatómicas directas. En Jos Mataderos que carezcan del 'material necesario para la esterilización de la casos comprendidos en este ar- ticulo; dicho pro,ducto se inutilizará totalmente. *, ** Es de lamentar que del conjunto de aquellas disposicio- nes sanitarias, dictadas como remedio á los grandes males que la tuberculosis va provocando sin cesar en todos los pueblos del mundo, no saquemos, en realidad, más pro- ducto útil, que el triste convencimiento de que esta enfer-: medad reúne condiciones especiales, que' al cabo de, los años que se estudia, por todas las notabilidades de ·1 as cien- , cias médicas, nadie alcanza á conocerla bien; porque nadie ,sé escapa de los fracasos de un error, ni nadie se cree con fuerzas para atacarla de frente, por temor á mayores mani- festaciones de impotencia. Por condición forzosa de.su naturaleza, la lucha contra la tuberculosis ha resultado siempre temeraria, porque al emprenderla no se han podido ignorar las grandes dificul- tades que debían vencerse. En esta lucha, los consejos de la ciencia y la obra del legislador han de quedar inutiliza- dos, por la interposición de 'los. apegos del alma, que no se apagan con consuelos Y'auxilios oficia les, las más de las veces ilusorios. No puede la humanidad sin despóticos 90 'REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA mandatos, aceptar separaciones que-le privan el cuidado de un ser querido cuando más necesarias son las caricias de la familia.. ' L , Si aquella lucha se sostiene para aligerar las contingen- cias de un contagio. entre los animales y el hombre, vienen pronto los desmayos y las desconfianzas, porque nadie fía en la eficacia de medidas reguladas, las más de las veces, por un espíritu de mercantilismo irritante, si es que mali- ciosamente i10 se descubre en ellas el pretexto para protec- ciones de orden más rebajado. . ¿QUé vale para la ganadería la pérdida que puede deri- varse de la destrucción incondicional de los productos de reses tuberculosas sacrificadas en los mataderosf Muy poco, si la inutilización se acompaña la justa indemnización, al dueño de la res, por el quebranto sufrido. Además. ¿Es qué nada significa para el ganadero dejar á sus reses expuestas al contagio por simple cohabitación ó por contactos directos de las enfermas con las sanasf Es seguro que, el contagio lo temerían más si lo cono- cieran mejor. Vean lo que hacen los alemanes, que para evitarlos en lo posible, nunca, con' el mismo cuchillo con que han practicado cortes en un tejido afectado, inciden carnes sanas, si antes no lo han perfectamente esterilizado. Hay, por otra parte, que tener en cuenta, lo que puede enseñarnos el modo de ser de, nuestras gentes del campo, y los perjuicios que resultan de sus terquedades; para com- prender que con estos elementos, la utilización de las car- nes tuberculosas no soluciona el complejo problema de las ubsistencias ;' que; en último término, es la razón de más fuerza que pueda presentarse para justificar aquella peli- grosa utilización. Por el contrario, cuantas más segurida- des se den al ganadero para mercadear con productos ma- leados, mayor será su pobreza, porque se expondrá, por mal calculado egoísmo, a llenar sus cuadras de seres en- clenques y enfermizos, y sin comprender que con estos ejemplares, ni se va á los mercados, ni se acredita la bon- dad de una industria. Y sino, dígasenos. ¿Quién consumirá en España aquellas carnes preparadas en sitios reservados y llevadas al mercado del engaño, ya que allí irán garanti- das con el sello de una benignidad que no tienen"? 1. Cómo es posible que aquellas 'carnes se consuman en una nación qué, como la nuestra, casi puede decirse que, por-excepción se come carne todos los días; que en muchos, pueblos les repugnan 'las reses vacunas y que en ninguno se ha llegado aún á utilizar el caballo y el perro- como pro- ducto alimenticio para el hombre? , , ¿Se pretende reservar aquella- carne para infelices tra- bajadores, quepo pueden adquirirla buenaf Entonces) dí- \J gase 'que nada impórtá iel que' seTes condene á un lento f' , REVISTA 'VETERINARIA DE ESPAÑA 91 envenenamiento, mientras con ello beneficie la. pasión ó la codicia. j y la verdad es) que en esto se piensa) y esto se consig- na en las leves) cuando lo único que de la tuberculosis que- da indiscutiblemente demostrado) es su contagiosidad dela vaca al·hombre!·, '. . Hay más) si consentimos el consumo de las carnes que pueden ser tubercu.losas) e~ laJorma qu~ previene nuestro Reglamento de Policía ?am,tarla) ~no dejamos compr?me- tida la acción del Veterinario Inspector cuando le obligue- mos á fijar el grado de inocuidad de determinados productos de una res tuberculosa) cuando se sabe que al más pequeño descuido ó al menor error) queda sujeto á las-venganzas del caciqui'smo ; sobre todo, si se trata de pueblos que se hallan bien) cuando nadie se preocupa de las cualidades salutíferas de las carnes oue se consumenf . De todas suertesyAlemania y los Estados Unidos' han emprendido una labor de saneamiento) que con todo y sus temores) van realizándola) con sólo demostrar que los gran- des bienes) no los consigue el hombre ni los. alcanzan los pueblos) dejando que las leyes se falseen por capricho y consintiendo que el prevaricador encuentre medios de sus- . traerse á la severidad del castigo, , Francia y Bélgica) sin presentarse corno modelos perfec- tos de una obra sanitaria, van todos los días retocando sus defectos, acercándose rápidamente al perfeccionamiento que cabe conseguir en una tarea, en la que las dificultades se reproducen de continuo, . En España) aunque se han prodigado en estos últimos tiempos los Reglamentos y demás disposiciones sanitarras, de nada 'han servido los afanes de los Ministros de la Go- bernación y de Fomento) ya que sus trabajos quedan, apeo nas publicados, encerrados en las oficinas) para que tran- q uilamente se encargue de destrozarlos la polilla. . Todo esto) noobstante, tiene fácil corrección: evitar que se legisle para todos los pueblos sin conocer- las necesida- des deninguno de ellos; dejar que los servicios sanitarios) , de carácter local) se reglamenten y se consignen exclusiva- mente en las Ordenanzas Municipales y no se les dé más alcances quejos que se armonicen con las necesidades de la localidad y no se correrá el peligro de ahora) autorizando ~l consumo de productos de reses tuberculosas en pueblos que, como la ciudad de Figueras, por causas que no pode- mos examinar en este lugar) se sostiene la tuberculosis hu- mana con alarmante persistencia. Es po:r esto) que no .creemos prudente, ni es humanitario, que á las causas na- turales que provocan aquella dolencia) 'se unan otras acci- dentales) derivadas de' una' alimentación de dudosa salu- bridad. . .. 92 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA Aquí hubiéramos terminado nuestro cometido) si en LCi Liga agraria de Buenos Aires) llegada á esta ciudad en el día de hoy no hubiésemos leído una notable Conferencia del Profesor Vallée de la Escuela de Veterinaria de Alfort sobre «La tuberculosis en los animales v su trasmisión al . hombre por la carne y la leche». . Como las ideas expuestas por el sabio y digno sucesor del malogrado M. Nocard, vienen á comprobar) con la au- toridad reconocida del joven maestro) reproducimos los trozos siguientes: «La protilaxis de la tuberculosis animal reviste un gran interés) no solamente por lo que respecta á la higiene hu- mana, sino también por cuanto se refiere á los intereses ganaderos, seriamente comprometidos por el avance conti- nuo de la mortífera enfermedad; bajo este punto de vista, aun admitiendo por un instante) la no transmisibilidad de la tuberculosis animal al hombre) es necesario proceder in demora, para salvar los inmensos intereses materiales de la ganadería que se halla constantemente amenazada por el flagelo. ' , »Sabemos positivamente hoy día) que la tuberculosis animal) y particularmente la tuberculosis bovina) se trans- mite perfectamente á la especie humana) de donde resulta la necesidad imperiosa de emprender la lucha contra esta fuente de contagio. »De las estadísticas recopiladas hasta el día) yadoptan- do el criterio establecido por el mismo Kocb, resulta que el 31 por 100 de los casos de tuberculosis humana son de- bidos al bacilo de origen bovino. »Ante hechos tan patentes no es dable dudar) ni un solo instante) de la transmisibilidad de la tuberculosis bovina al hom breo Los que afirman lo contrario) deberían predicar con el ejem plo: tomar ellos mismos productos infectados para demostrar prácticamente si están en lo cierto) y no de- fender) con la palabra principios que son contrarios á los intereses de la salud pública. ' »La leche es tanto más peligrosa, por cuanto) no es raro hallarla m uy rica en bacilos tuberculosos, y bajo el esta- do de emulsión se contagia por la vía digestiva». Esto) y cuanto dejamos dicho) no priva que las Le- yes y Reglamentos para la inspección de carnes) en todas partes) estén inspirados en un mismo criterio. Todos ellos adolecen) además del error de creer á todos los pueblos con las mismas condicionesde existencia y con los mismos me- dios de defensa para librarse de enfermedades.infecto-oon- tagiosas cualquiera que su naturaleza sea; y así resulta el sostenimiento de inútiles medidas, que únicamente pueden y servir para eternizar el mal ridieulizar la administración pública. ' ' . ,. REVISTA, VETERINARIA DE ESPAÑA 93 Juzgamos) pues) como misión .esencial de este Congreso) , procurar) en cuanto sea posible, la corrección de aquellas' leyes. CONCLUSION'ES 1.0 Siendo la tuberculosis bovina una- enfermedad in- tecto-contagiosayy no aceptándose la posible inmunidad de los productos dé la res enferma) aunque fuera posible una localización del mal sin relación conel resto del organismo) es, indispensable 11,0 contrariar) en ningún caso) las demos- traciones de la ciencia) sometiendo aquellos productos á inútiles procedimientos inmunizantes para librarnos de sus estragos. , 2.0 No siendo posible en España uñ servicio perfecto de ester-ilización de las carnes) ni aun eri los mataderos de las ciudades más populosas) por, resultar relativamente pe-' , queño el número de 'reses sacrificadas) no puede aconsejar- , 'se este servicio) ya que bajo el concepto humanitario.repre- senta un escarnio á la indigencia) poniendo' al pobre en la necesidad de 'consumir un alimento qu~ ni es nutritivo ni absolutamente' san·o. 3.° En el supuesto' de que la tuberculosis humana y bovina es una 'y) por consecuencia, capaz de provocar un , contagio- mutuo, la res que en el Matadero resulte tubercu- losa) previa y justa indemnización ásu propietario) se des- naturalizará."" ' 4.° -Cuando la observación clínica corrobore por los medios reveladores que se aconsejan) y compruebe la exis- tencia de la enfermedad por manifestaciones externas .en las mamas, se suspenderá la utilización de la leche hasta " unas con 1 IDalia sanas ,,- sin infartos y otras con marniti uberculosas habiendo diagno ticado experimentalmente dicho casos. Una cabra decomisada como tuberculosa el próximo pa- sado me de agosto del corriente año 1910 por un Veteri- nario municipal) era en-vida una hermo a cabra del país, de uno 4 años de edad, que la sacrificaron por estéril, siendo u peso en canal-el de 24 kilogramos. Durante unos meses procedí á recoger lo ganglios 1:.01'3,- cicos de un buen número de eabras, resultando en muchos casos el mediastino tubenculo o. Hace algunos años que realmente cuando e preseníab .. en el Matad ero una cabra tuberculosa, se citaba corno u easo extraordinario, y aun sabemos d.H 'veterinario que du- daban se tratara de la verdadera tuberculosi . Hoy, valiéndonos del diagnóstico experimental p'D~t-mQl'- tem, estamos conformes en que es de la misma naturaleza, Indudablemente la tuberculosi en la cabra cada ilia se va generalizando) en tal' forma) que ya debe preocupar á ]!Q- higienistas. ¿Puede contribuir el que en la actualidad la cabra de leche se le acostumbra y somete á v1-v.1T estabulada y en malas condiciones higiénicas como á la vaca ~ ¿Puede inñuir el que hoy al ganado eabral se especialice notablemsn te para la producción láCítea~ Sea dé ello Jo que fuera) pues no nos pTOp0l1BillO en esta ocasión abordar esta importante cuestión, lo cierto, ]0 indu- bitable e indiscutible es que en ]0' matadero -púbJjeo donde se hacen rigurosas in speccion es sani it,aJ'] as, .Ia tu berculosi s en la cabra ya no se considera, como antaño, un caso raro. He agu1 TluestTo. objetivo al presen~ar e tas ID.ode tas observaciones al Primer Congreso Espaiiol Internaeionel d la Tuberculosis, nacidas de la jnvestigaái5m debida al cal' o que desempeñamos en el Matadero general de esta Ciudad r al cariño que sentirnos por los estudios de" la tuherenlo 18. Opinamos, pues, que es preei o hacer extensivas, las medidas que se toman para la profilaxia tuberculosa en el ganado vacuno, al caprino; por Jo cual sometemos á la con- sideración de los señores Congre i tas las ugIDBTIte~ CONCLUSIONES 1. .Se prohibirá en absoluto la instalación de eabrerías <) dentro de la población, debiendo de construir. e dichos ]0- cales según los adelantos de la higiene J en el campo, sien 102 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA -do preferible en el monte ó puntos elevados. No se permi- tirá la aperturasin previo informe sanitario. _ 2. o Los locales destinados á cabrerías serán vigilados por el Veterinario sanitario) practicando las visitas que sean necesarias, cuidando además de la higiene del local) de la alimentación) del agua) de los envases) etc., etc.; de la salud del ganado. Al efecto) el Veterinario sanitario ha de cumplir con las siguientes prescripciones: a) Llevará un libro-registro para hacer una estadística de todas las reses; altas y bajas de las mismas) enferme- dades) etc., etc. b) Ordenará la separación - secuestro) si es preciso) de las reses enfermas) y si se trata de enfermedades infecto- contagiosas las destinará al Lazareto ó Depósito de obser- vación, donde este local existiera. e) La cabra que ofreciera alguna duda por una afección local en las mamas ó por su estado general) puede someter- se) como la vaca) á la prueba de la tuberculina) siendo prefe- ... rible la intradermorreacción. d) Serán marcadas á fuego) en parte visible, las 'cabras que se consideran sospechosas ó propensas á la tubercu- losis.' . 3.° Es preciso practicar diaria ó periódicamente al me- nos) el examen ó análisis de las leches. La leche de cabra con destino á una población) además de llevar una etiqueta adhoc en la botella ó en el bote) señalando la procedencia y á que distrito sanitario pertenece) y podrá también enviarse para su análisis alguna muestra al Laboratorio municipal. 4.0 Siempre y cuando el Inspector de Sanidad no sepa la procedencia de la leche) debe aconsejar que) para el con- sumo público) sea hervida ó esterilizada. 5.° Las carnes procedentes de cabras declaradas tuber- culosas serán decomisadas del consumo público) cualquiera que sea el qrado ele tuberculosis. . , 6.° Quedará prohibida la introducción de carnes muer- tas en las localidades) aun procedentes de otros mataderos) sin previa certificación firmada y sellada por un facultativo municipal. .. La tuberculosis) verdadera plaga social que en España) desgraciadamente) en lugar de disminuir) aumenta consi- derablemente; la peste blanca como la ha bautizado el sabio Dr. Rodríguez Méndez, ilustre Presidente de este¡ Congreso) después de producir millares de víctimas humanas) ocasio- na cuantiosas y sensibles pérdidas á la riqueza pecuaria) contribuyendo) aparte la primordial cuestión sanitaria) á entorpecer la solución del problema económico-social á re- solver en nuestro país. '." , . Ojalá podamos pronto contar con un medio eficaz de inmunización. . . 103 Mieotras tanto) nosotros finalizamos las conclusiones de este modesto y conciso trabajo con una palabra, una frase: eñor-e Congresistas: A trabajar. -HE DICHO. ilint,rusismo .p,ro1fesi,onal, como causa ~e 'a propa~adóR De 1,3 tllherculosis POR BENIGNO GARCÍA EIRA y Alt'lGEL 'ABATÉS Veterinarios municipales de Barcelona SDU) de puro sabidos) olvidados, los efectos del intru- sismo dentro todas las profesiones científicas por la acción perniciosa que ellos ejercen. Pero, su pésima influencia se deja sentir más en la clase médica en zeneral J la veterina- ria en particular. En todos los casos de euranderísmo hay que distinguir siempre la ignorancia de medios (sujeto tra- tado y terapéutico) COIi que procede el actor indocto que se involucra una ciencia que desconoce de hecho J por dere- cho. Ajeno á toda suerte de conocimientos necesarios, pro- cede á tientas y) sus diagnósticos y prescripciones son ver- daderos palos de ciego) como vulgarmente se dice. Ante tamaña ligereza, que en nue-stro caso vemos trnns- formada en delictuosídad, ~cómo no hemos de encontrar relación marcada entre ésta, digamos, absorción de :m.1triblll- ciones, y la, propagación de una pandemia sutil, romo es la tuberculosíst Pero, no son, sencillamente; casos de in:atn.ll'SÉ.smO ñniliwñ- dual á los que pretendemos referirnos (casos de clwrltda- nismo en medicina humana y cluJanism.o en la nuestea.], hemos de referirnos á cierta clase más ®iewaW\l» d~e ®U punto de vista social, y que, por serlo, meJr~Il"ÍÍ