'REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA Vol. V. Barcelona: Noviembre I9IO N .o , ,) ,TRABAJOS ORiGINALES La químka y la vi~a FOR EL Director de la Escuela de Veterinaria de Madrid La vida) en lo que tiene de más expresiva y culminante) depende, á no dudarlo) de un proceso químico en extremo complicado. De aquí deriva la extraordinaria importancia que en el día se concede al estudio -de la química biológica) ciencia que) 'además de precisar la naturaleza y cornposi- ción de las substancias que constituyen las partes elemen- t~les orgánicas) nos da á conocer los cambios ó modifica- ciones que exper-imentau.dichas substancias en. el curso' de la vida normal ó patológica de los seres á' que corres- ponden.' Los cuerpos organizados) plantas y animales) presentan) durante su 'evolución) caracteres que les son comunes. Cre- cen y se sostienen 8 expensas de la materia que toman del medio ambiente) materia que transforman y asimilan antes de incorporarla á lade que están compuestos. Esta materia asimilada, no sólo sirve para reparar las pérdidas ocasio- nadas por el juego orgánico) sino también para facilitar á los seres vivos el calor y la energía necesarios al buen des- empeño de los actos que les son peculiares. Claudio Bernard consideró á la vida) con razón) como un resultado de dos clases de reacciones químicas, á saber: las originadas por el desgaste ó destrucción á que conduce la actividad. funcional del organismo) y las plásticas) de creación vital ó de regeneración orgánica. Las materias procedentes delexteriOl~) una vez introdu-' cidas en el organismo "J modificadas convenientemente; producen) por síntesis ó complicación química molecular, energía latenteó potencial) mientras que la denominada actual, creadora de calor y movimiento, se debe á la dislo- 112 .H.EVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA cación molecular de las substancias de reserva acumuladas á favor del primer proceso. Nadie desconoce los experimentos memorables que obli- garon á Lavoisier á establecer á últimos del siglo XVII~ que la vida es un proceso' químico comparable á la combustión del carbono. El mismo sabio formuló 'hacia la época citada, la ley de la permanencia de la materia, ,y Roberto Mayer, en 1842, completando las magistrales observaciones de La- voisier, dió á conocer la de la conservación de la energía .. Así, pues, la actividad que manifiestan los seres vivos, es sólo una forma de las varias que afecta la energía uni- versal ; no es propia ó pr-ivativa de ellos, sino que se debe á las acciones y reacciones químicas promovidas por los agen tes exte ri ores, ~ Quién no conoce los progresos considerables que en el estudio de los fenómenos de nutrición se han conseguido á favor de los hermosos trabajos de termoquím ica, debidos á Berthe lot '? Gracias á las síntesis notables obtenidas por químicos distinguidos, entre Jos cuales descuellan Wo hler, Berthelot y Wurtz, se sabe actualmente que todo principio orgánico puede serreproducido pOI' el arte _yque los cuerpos anima- dos se hallan sometidos á las mismas leyes que los inertes. Cierto que los animales 'no son capaces de formar direc-. tamente, con materias minerales, .las substancias de sus te- jidos ; pero) en cambio) los vegetales, mediante su clorofila y el in flujo de las radiaciones solares) elaboran por síntesis. {con el agL~a, ácido carbónico') nitró?"eno) fosfatos, etc,: que toman de fuera), compuestos' orgámoos, .como el almidón, 'celulosa) substancias proteicas, etc" que utilizan los ani- males. Los vegetales proporcionan á los animales herbívoros losval imentos que éstos requieren, parte de cuyos' alimentos se gasta en producir energía, mientras que el r~sto se trans- forma y ~eposita) á ,título de reserva, en ciertos, parajes de su orgamsmo , ~ Los animales carnívoros encuentran e~l la carne de Jos ."herbívoros cuanto les es preciso paea su desenvolvimiento y existencia. . Los mateeialesde desecho ói descornposición orgánica vuelven al reino mineral) aunque no siempre lo nacen di~ REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 113 rectamente) sin? por intermedio de ciertos seres inferiores ó microorganismos) que) después de haberse. servido para sus necesidades. de dichos materiales de desecho) los des- , comp(one;l y entregan ó abandonan, por fin) al citado reino mineral. . . Así se ver-ifican el ciclo completo de la.vida y la migra- : ción constante de la materia á través del reino mineral) del vegetal y del animal) con retorno al mineral. Con ser tan decisiva la intervención de la química en los actos de la vida 1l0r~lal 'ó fisiológica) aun lo es más si se la considera desde el punto de vista de sus actuales apli- caciones á la clínica, ála bacteriologta JI á la terapéutica. Son de tal cuantía los progresos que en estos últimos tiempos ha realizado la química biológica) que bien. puede decirse que) de rama auxiliar de las ciencias médicas) ha pasado á ser una de sus partes más importantes. El médico) el farmacéutico y el veterinario conocen .hoy, con la ayuda de la química) el significado y alcance de esa infinidad de productos orgánicos quej con los nombres de toxinas) anti- toxinas, diastasas, enzymas, leucomainas, hormones) kina- sas, antikinasas, alexinas o citasas, etc., etc., parece estar demostrado, experimentalmente) que desempeñan un papel 'de primer orden' en muchos fenómenos de la vida, que ant~s se niostraban obscuros ó punto merlos que indesci-' frables. , , . La terapéutica) sobre todo) síntesis última de los cono- " cimientos médicos) esá la que los prácticos más distingui- dos acuden sin cesar en demanda de recursos más eficaces que los conocidos) para poder atenuar mejor ó combatir las diversas dolencias que aquejan al hombre y á los animales domésticos. La química) pues) ha introducido) en la ya larga , hsta de medicamentos minerales) formas farmacéuticas con propiedades terapéuticas mas recomendables. Yen cuanto á los medicamentos de origen orgánico) ha aumentado tam- bién. su l;úmero prodigiosamente, porque la química ma- neja hoy las moléculas con tal soltura J conocimiento de causa) que obtiene con ella~ medicamentos complejos de acción útil bien demostrada. En suma : no es posible) en la actualidad) dar un paso firme en el ejercicio de la' Medicina, de la Farmacia ni de 114 REYISTA VETERINARIA DE ESPAÑA' la: Veterinaria) sin poseer siquiera algunas nociones claras y precisas de Química biológica. Importancia ~~ las iníecdcnes agónicas y ca~av~ricas . . en ~I Oiagnóstico "post-mortem , POR JUAN BORT . Inspector de Higiene y Sanid~d Veterinaria Pecuaria de Burgos No tengo pretensiones de experimentador; no poseo su- ficiente capacidad intelectual) ni ilustración) ni espíritu ob- servador y deduccionista bastante' para ello; además las condiciones materiales de' medio me lo. prohibirían. Sólo trato de hacer una llamada) de dar un toque de atención so- bre un hecho que en general se le da muy poca importan- cia) 'i tiene mucha) sobre un hecho observado por sagaces investigadores, los cuales han demostrado que á pesar de la prueba bacteriológica por el raspado de órganos proce- dentes de víctimas de una enfermedad) infecciosa ó no) pue- den estas pruebas inducir á error) sino se tienen cuenta en infecciones secundarias). ocasionadas durante el período _agónico ó algunas horas después de la muerte .. La importancia de estas infecciones secundarias) con ser mucha en la práctica corriente, y en medicina legal) sube al más alto grado en los primeros casos de to~aepi-· zootia, pudiendo dar 'lugar á errores de diagnóstico y des- orientación en los primeros momentos) haciendo perder la serenidad que tanta falta hace en estas críticas circuns- tancias. Ni los trabajos) ni las ideas que encontréis aquí) ni si- '. quiera las deducciones son mías; sólo me 'hago responsable de la interpretación de ideas y hechos y. de la redacción; por lo tanto) quedo en el caso de simple comentarista. HISTORIA_ --:-Ha,sta hace unos diez y hueve años) no se tenían noticias de semejantes infecciones. Las experiencias que Wurtz y Herrnann, practicaron en.1-891) demostraron 'la existencia en el hígado) bazo, riñón) etc., de microbios no causantes de la muerte) encontrados en 32 cadáveres to- ruados al azar) y dentro del término legal delas autopsias. REVISTA. VETERINARIA D~. t:SPAÍÍlA 115 De aquí partió una serie ele estudios llevados á cabo por los mismos: Lésage y Mecaigney Welsch, Marfan, Nanu y Marot, Achardy Phulpin, Letienrie, Beco) Charrin y Vei- llon, etc. . . Los trabajos de cada uno de estos experimentadores) no caben', ni .siquiera en síntesis, dentro del estrecho marco de un artículo; sus opiniones ya las diré en el. curso del pre- sente. , . DEFINICIÓN.- Bajo el nombre de infecciones agónicas y cadavéricas) se entiende hoy las causadas' in-eoitremis ó \ post-mortem. por microbios saprofitos de las cavidades abier tas, patógenos circunstanciales en general) y jamás causan- tes de la muerte. ; Dentro de esta definición, no caben las asociaciones mi- crobianas: tal C0l110 en bacteriología seestudian éstas; no cabe tampoco el estudió de las infeccioues uljernantes ó de suplantación, y. perdónesemetestamauerade expresarme; no son ellasen sí-patológicas) aunque el microbio sea pató geno) no causan lesiones; su presencia y .su acción es ba- nal. Así lastomau .todos los experimentadores) y así deben I entenderse. Su estudio) pues) sólo tiene importancia en el· diagnóstico post-rnortem, pero aquí esta importancia es ,. enorme. -: Las asociaciones microbianas son siempre causantes de infección patológica) pero el microbio específico sólo es pa- tógeno por asociación; sin ésta) su acción sería nula. Mu- chos ejemplos podría citar) pero basta con uno; el bacilo de Nicolaér, puede l levai- y lleva vida saprofítica en el organis- mo) y sólo es patógeno por el concurso de los géri11enes de la supuración. . Las infecciónes alternantes ó de suplantación (de alguna . manera he de expresarlo), son bien conocidas) aunque to- das ellas no del-todo estudiadas ... ) y quizá haya muchas ig- noradas. Todos saben la facilidad con que la pasteurela equina cede el terreno al estreptococo paperoso de Schütz ; esto parece una suplantación. Todos saben también que la peste del cerdo .'es la única que tiene microbio conocido) el bacilo flagelado de Salmón; pero aqu-í, los trabajos-Ilevados á cabo por Mor-ton, Dorset, Mac Brigde, Mac Clintock, etc., tienden á demostrár que dicho bacilo flagelado no es el p7'O- ductor de la peste; ésta, como las pestes bovina) equina) aviar) !l6 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA etcétera, es producida por un germen ultramicroscópico; podrá haber aquí asociación para el bacilo de Salmón, y en este caso, ¿,es indispensable dicha asociación ó es una infec- ción alternante, siguiendo su curso ambas iudepeudiente- mentef Nada tiene de particular la pregunta, puesto que no es esto sólo lo curioso del cólera porcino, sino la facil-idad con que se ve evolucionar juntas á la pasteurela y al bacilo de Salmónyen una misma epizootia, en una localidad y has- ta en un-mismo individuo. Todo esto no tiene nada que ver con las infecciones agó- nicas y cadavéricas, por' ser aquéllas causantes de muerte. son patológicas y sólo tienen de común en su estudio, la naturaleza) Ia evolución y la génesis, pero esta naturaleza, esta evolución, esta génesis tienen una grande influencia so- bre la célula orgánica de que carecen las infecciones agó- - nicas y cadavéricas, más que por su acción, por el estado del individuo atacado en el momento de desarrollarse dichas infecciones. Las infecciones agónicas y cadavéricas no son en sí pato. lógicas aunque el microbio sea patógeno. No sé necesitan grandes esfuer-zos de imaginación para comprende]' esto. Según Wurtz y Herrnann, Setienne etc., se encuentran en la bilis y raspado de' vísceras, el coli , el estafilococo blanco, un estreptococo patógeno para el conejo, el proteus vulga- ris, y algunas veces el pneumococo, el bacilo de Eberth y' hasta el de Koch, sin que ninguno de ellos baya sido jamás el agente: específico de la infección mortal. ¿,Pueden ser', sin embargó, agentes de complicación '? No está bien estu- diado, este asunto, pero la falta de lesiones específicas y su . intervención "en el período agónico á primeras horas que siguen á la muerte) hacen descartar tal idea. Las infeccionce agónicas y cadavéricas no causan lesiones. No han sido las lesiones extrañas encontradas en los cadá- veres, el punto de partida de estos estudios; no se ha ido en busca de agentes de infección secundaria, sino han nacido éstas por la presencia en las vísceras, bilis y hasta en la sangre del corazón, de agentes extraños, sin que fuera sos- pechada su presencia. ' ¿,Existe intoxicación provocada por estos agen tes ~ Quizá si, al menos en las últimas horas de la vida, pero esto es difícil aver-iguarlo. l, Existe, pues, complicación '? En mi en- ,, REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 117 tender, no. La célula orgánica vienedemasiado iutoxieada I por la infección mcrtal ó por agentes tóxicos de procedencia inorgánica (ácido 'arsenioso) por ejemplo). Los conflictos químicos entre la célula 'y e~ medio inter-no, son de sí ya muy' complejos; la química biológica tardará m uchoen de- cir la última palabra, si la dice) para que pueda hoy tratarse esta cuestión; sin embargo) la influencia de las diastasas, toxinas) toxialbúmiuas de la. infección. secundaria, poca in-« fluencia pueden tener sobre un desenlace, que está termi- nando ó ha terminado ya, . , La presencia y la acción del germen ele infección agónica ó cadaoérica es banol: Después de lo expuesto no hay que insistir sobre ello) no tratándose de gér-menes puramente saprofitos, sirio de los patógenos. Los estudios verificados sobre estas infecciones secundarias) sólo tienden á demos- trarIa presencia, pero no Ja influencia de estos gél'menes. STIOLOGÍA . .:.-- Los gérmenes encontrados en la bilis) sangre y vísceras) SOlJ varios) pero no todos los experimen- tadores están conformesenla cónstancia, ni siquiera en la' existencia de los mismos .. Mientras para unos (Wurtz y Se- tiérme), se encuentran en mayor proporción" el coli y en menor el estafilococo blanco) suptilis, proteus vulgaris; otros (Achard y Phul pín), dan mayor importancia al estafi- Iococo blanco ; encontrando á éste 14 veces sobre 23; mieri- tras sólo han encontrado 9 veces el colibacilo. Para Delle- magne, sólo se encuentran Jos que persistenén el intestino en los últimos días de la vida) pues) dad~ el régimen ali-· menticio de los moribundos) los gérmenes de paso son en muy' corto número; la concurrencia de éstos desaparece (pióg enos, bacter-ias licuantes, etc.), quedando solos, como agentes de infección agónica y cadavérica) e1.coli y el esta- filococo blanco; Jos restantes, estafilococo cereus albus, pneumococo) bacilos de Friedlander, subtilis, de Eberth, de Koch., etc., sólo son excepcionales; el estafilococo dorado y el pneumococo, segun Achardy Phulpin, no se encuen-' tran jamás. , . ',No trato para nada los agentes de la putrefacción) aun- que) en realidad) es una infección cadavérica) porque no tienen nada que ver con, estas infecciones secundarias. GÉNESIS. - La palabra patogenia me pal'ece impropia en este caso) aunque el estudio del mecanismo de infección 118 REVISTA VETERINARiA DE ESPAÑA 'sea igual tratándose de las infecciones patológicas ó de las agónicas; en cuanto á las cadavéricas quizá se asemejen más á la putrefacción. Aunque todos los experimeutadcres están conformes en la existencia de estas infecciones de' ultraoida, no todos piensan igual tratándose de su génesis. Para unos (Beco) en particular), no hay sino infecciones agónicas y si mu- chas veces no han podido encontrarse gérmenes sino des- pués de la muerte) consiste en el poco número que de ellos- han pasado á.las vísceras, pero siempre la invasión se veri- ficó en el periodo agónico. Para oteas (Achard y Phulpin), la invasión se verificó en el mayor número de casos) algu- nas horas después ele la muerte. En 43 casasen que los mismos 118,nbuscado el paso de los microbios) sólo 8 'veces ]0 han observado. en la agonía, mientras que después de la muerte han llegado á 29 veces de observación positiva. No acaba aquí la. disparidad de pareceres. Independien- temente de esta manera de ver) surge otra cuestión: la. de la. puerta de entrada.. Los gérmenes existentes en las cavi- dades abiertas ¿ franquean los epitelios sea cual fuere su e tado de integr-idad '? Lesage, Mecaigrie, Marfan, Welsch, Nanu y Marot, declaran que jamás sobreviene la invasión silla existen lesiones intestinales ; Wurtz y Herrnann admi- ten el paso-de los saprofitos por los epitelios íntegros en el período agónico ó después de la muerte. Esto parece que sucede para los gérmenes de la putrefacción. Beco admite también la invasión sin lesiones intestinales) diciendo ha- berle faÜado muchas veces en que estas lesiones eran evi- dentes. La invasión de las vísceras lejanas) riñón) bazo) tiroides (Beco), serosidad pericardiaca, etc., se comprende por el transporte de los g~l'menes por la circulación,. en cuyo caso la infección será agónica. La' invasión hepática es la más, frecuente (Wurtz, Achard y Phulpin), 21 casos en 23 obser- vaciones, en cuyo caso, según los mismos y Setierme, los gérmenes, en el cadáver, remontaran por el conducto co- lédoco. La invasiónpulmonar se comprende perfectamente por 'la variada flora microbiana que siempre encierra esta vis- cera, y que pasan á favor' de lesiones bronconeumónicas Ó atraviesan y rem,ontan pOI' las venas pulmonares. Quizás REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 119 sea ésta la procedencia de los gérmenes encontrados en la sangre del corazón. ' Según. Wurtz, Beco, Achard y Phulpin, se encuentran en tan gran número estos-gérmenes de, infección agónica ó.... cadavérica, en las vísceras y particularmente en el hígado, que muchas veces ocultan y borran los agentes de la infec- ción mortal. El factor más importante parece ser la tempe- ratura; en efecto, cuando -ésta pasa de, 22° están siempre invadidas las vísceras, particularmente hígado y bazo, aun dentro de las catorce horas que siguen á la muerte; por el contrario, si la temperatura está por bajo de 19°) el número de, cases de siembra positiva es menor. La naturaleza de la enfermedad que ocasiona la muerte tieue, según Achard y Phulpin, una importancia de primer orden, pues en los casos en que los enfermos eran portado- res de focos cancerosos ó gangrenosos, la invasión de gér- menes saprofitas era más precoz; Wurtz y Beco 'declaran también la importancia que tiene el género de muerte; la, duración de la agonía también influye en gran manera; á más larga agonía y mayores suírim ientos, mayor precoci- dad en la invasión. La presencia de toxinas microbianas favorece ó retarda, según los casos, la invasión agónica ó cadavérica ;el1 efecto, los caldos de cultivo esterilizados quedan estériles para nuevas siembras del mismo microbio (bacilo de Koch) pero no para especies diferentes; bajo Ia influencia de las toxinas del estafilococo pulula y se d'es- arrolla el colibacilo, produciendo abscesos intraintestinales y peritonitis purulentas parciales ó generalizadas. He aquí, pues, que bien sea pasando al torrente circula- , torio en el período agónico, bien remontando por el con- ducto colédoco para el hígado-o las venas pulmonares para el corazón, en el" cadáver, los gérmenes saprofitos ó pató- genos circunstanciales, en algunos casos aparecen en las vísceras en número tal) que muchas veces pueden ocultar el germen específico causante de la muerte, y dar lugar á graves errores de diagnóstico cuando el examen bacterioló- gico' de las vísceras, bilis, sangre del corazón, serosidad pe- ricardíaca, per itoneal, etc., sea objeto de estudio treinta y seis ó cuarenta y ocho horas después de la' muerte, y este peligro es tanto mayor cuantas más horas han transcurrido ó más alta sea la temperatura. 120 REV,ISTA VETERfNAIUA DE ESPAÑA Estos gé,m1enes -de infecciones secundarias se encuen- tran por este orden: en primer lugar el hígado (21 casos sobre 23, según Achard y Phulpin), después la sangre del corazón (17 sobre 23)) el bazo (15 sobre 23)) el riñón es muy frecuentemente invadido (\A. urtz), lo mismo que laserosi- dad peritoueal, menos la pericardíaca y todavía menos la pleural (una vez). Beco ha: encontrado la invasión del cuerpo .tiroides por el bacteriu m ~01i9 veces sobre 11. El pulmón) sobre todo si hay lesiones bronco-neumónicas) eS!l1Uy fre- cuentemente atacado) pero si La agonía ha sido muy larga) la flora microbiana es variadísima. REsuMEN.,--En todo cadáver) y más particularmente en los que han sido víctimas de enfermedad infecciosa) se encuentran en sus vísceras) sangre, bilis y serosidad perito- neal Ó per-icard íaca, gérmenes saprofitos causantes de in- fección banal y agerios, por 10 tanto) á la causa morbosa productora de la muerte. Esta invasión saprofítica es tanto más manifiesta cuanto - más horas han transcurrido después de la muerte; por lo tanto) la prueba .bacteriológica (preparaciones) siembra de: productos ó inoculación á los reactivos vivos), no podrá darse como concluyente para el diagnóstico en los casos en que los cadáveres tengan más de treintay seis á cuarenta y ocho horas) y aun antes de este tiempo si los gérmenes en- contrados no concuerdan con los síntomas observados en vida ni con las lesiones que presenta el cadáver. El diagnóstico post-mortem se hará siempre) á ser posi- ble) en la primera ó primeras horas que siguen á la muerte) '! los gérmenes específicos causantes de la mism-a se bus- carán allí donde las lesiones sean más manifiestas. Del Congr~so ~~, la 1ub~rculosis POR J~ BARCELó En el número, anterior ofrecimos ocuparnos en números sucesivos de los trabajos corr-espondientes á la Sección de Veterinaria) presentados en el primer Congreso español internacional de la Tuberculosis. ( 1 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 121 Decíamos entonces que había conclusiones que) á pesar de haber sido aprobadas) merecían los honores de más de- tenida atención de la que se las prestó en aquellos momen- tos, Y es verdad: los trabajos en estos Congresos son siem- pre una sorpresa para fados los' congresistas menos para el autor y la mesa oficial. Casi siempre) autor y mesa labo- ran hasta llegar á la intransigencia) si es preciso, para que se aprueben las conclusiones redactadas) y la mayoría .de los congresistas) en honor á la brevedad) pasapor todo) considerando) sin 'duda) que los Congresos no son ni serán jamás la última palabra de la Ciencia, ~ Aquí) reposadamente, me propongo ocupar unas pági- nas) honrándome en comentar algunos de los trabajos de referencia, ¡.. ,y~ sé yo que nada nuevo ni ~an bueno podría salir de mí) dado lo mucho y bueno qu~ al Congreso aportaron con su voluntad los: ponentes) pero permítaseme volver los ojos) ya quena al texto de los referidos trabajos) á algunas de sus.conclusiones, con las que) naturalmente) no estoy conforme, La primera conclusión del trabajo presentado por el po- nente Sr, Sugrañes, dice así: . « Que siendo la tuberculosis una enfermedad infecto- contagiosa, no rpuede admitirse la . localización" indepen- dientedel resto del organismo». . No sé hasta que punto puede llevarse esta afirmación categórica) pero lo .cierto es q {le el Congreso la admitió sin reparos. y digo yo: ¿, No es la tuberculosis una enfermedad .d e tipo crónico) de evolución lenta '? ¿, No obedece) como las demás enfermedades, á .una causa etiológica que se inicia en un punto del organismo para generalizarse más tarde? l, El momento inicial de una enfermedad crónica (tubercu- losis) - primerpe'ríodo - que será una manifestación ... aguda) sise quiere), es tan rápido) tan fugaz, que no pueda ser sorprendido en las reses de matadero? Según la conclusión; no; pero en nuestro humilde con- cepto) sí. ..' Indudablemente) en las reses de matadero es en donde puede verse)' post mortem, la enfermedad en sus distintas fases) y nadie se atreverá á negar la posibilidad de sorpren- derla en su primer período) localizada en un órgano deter- 12:2 R:EVISTA VETERINARIA DE ESP:,ÑA mi-nado de la economía animal. ~No será) en este caso) una localización independiente del organismo) máxime si de ella ha de partir la infección general y ésta no está en vías de efectuarse? Porque casos hay en los anales de la Medí- cina, de infección tuberculosa local) admitidos por el mundo sabio y que ni siquiera han sido discutidos desde este punto de vista por razón-de antonomasia. Dice la conclusión segunda del mismo trabajo: « Que cuando en un órgano cualquiera de la econo- mía animal se encuentran tubérculos diminutos ó gran- des) debe considerarse á priori como á generalizada la in- fección ». . Esta segunda conclusión no es más que el complemento de la primera) á la .cual debía ir unida. ASÍ nosotros las juntamos en una para 11,0 cansar á nuestros lectores. Nada objetamos á las conclusiones 3.a y 4.a) que en el número anterior pueden leerse. La quinta dice aSÍ: « Que la inspección en "ida de las reses y post mortera (examen microscópico) inoculaciones) cultivos, serodiag- nóstico, tuberculina, etc.), no ofrecen garantías suficientes para la investigación y diagnóstico de la tuberculosis ». Tal y como está la conclusión aprobada) ipso jacto) se impone la supresión del consumo· de 'carnes de la especie bovina en absoluto. Y no decimos esto á humo depajas ; basta admitir como buenas las demás conclusiones del tra- bajo paraxleducir como á conclusión final la prohibición absoluta de las' carnes de ganado "acuno. ~Puede ser estot.. ... No tildaremos de intransigente.al autor de la conclusión) como lo ha hecho otro periódico profesional, pero SÍ recor- daremos que en los Congresos pasaB cosas de bulto que no son discutidas corno -d ebieran y que) en honor á 'la verdad, es preciso que después se hable de ellas) que no se admita '" como .la última palabra de la Ciencia 10 que sólo son opi-::- niones particulares) tan respetables ceIDO se quiera, pero con las cuales no estamos conformes muchos 'por las mis- mas razones de opinión. " ' Esta conclusión descalifica todos los medios <;lediaguós- tico de la tuberculosis existentes bey. y pregunto yo: ~'En, 'qué se fundará la .duda cuando por ninguno de los medios - , REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA conocidos. pueda diagnosticarse la tuberculosis 't... ~En qué se fundará esta negación categórica ~ , En la' conclusión sexta pide la derogación de los artícu- los 149 y 150 de la vigente Ley de Policía sanitaria. En pri- mer lugar) no 'es Ley) es un Reglamento. En segundo lugar) se aprobó esta conclusión por el Congreso sin pre- ocuparse nadie de leer los referidos, artículos 149 y 150 del Reglamento vigente de Policía sanitaria y) por tanto) el Congreso aprobó una, conclusión en la que había extremos 'que se desconocían en aquel momento por muchos congre- sistas. j Allá 'van los congresistas con los 200 y pico de ar~ tículos 'del Reglamento supradicho, digeridos y asimilados) con su numeración respectiva para poder juzgar de la su- presión de dos de ellos que se mentan y IW se comentan. Para mayor claridad los copiamos: ' « Art. 149. Se permitirá la venta libre de la carne pro- cedente de bóvidos tuberculosos: LO Cuando las lesiones se hallen circunscritas á un solo órgano de la cavidad torácica ó abdominal y no exista indicio alguno Hay una gran dificultad. en r'eglamentar .estos sementa- les ambulantes, que á mí no se me oculta, y aunque sea de un modo teórico, hasta encontrar fórmula práctica hay que l1acerl6~ 'á fin. de no: establecer una siruación.canórnala en -estosservicios, dándose el' caso, aprobado quefuera per-la superioridad-el.Reglamento, de que las paradas incluidas dentro de la ley tri butando , etc., sufren las molestias devi- -sitas, inspecciones, y tienen el trabajo de llevar. libros, etc., -y.los que están fuera de la rey se encuentran exentos de pa- gos y de todas estas molestias. Esto .podía ser origen de dificultades para cumplir servicio tan importante parael fomen to de nuestros ganados . . .Se puede intentar una solución, de más im portancia teó- rica que práctica: exigir á todo dueño de caballo o burro entero que habitualmente, por com promiso por otra discul-ú pa; suele emplearlo. en la monta, además de su trabajo ordi- nario, que se provea del certificado á que 'alude el párrafo LO de.l artículo.S.", debi.endo perseguirse aldueño que no cum- -pla tal requisito, no por el lado sanitario ni zootécnico, .por carecer de fundamento legal en que apoyarnos, sino por él aspecto fiscal, pues se supone que las paradas satisfacen á la Hacienda el canon fijado en' la tarifa de contribuciones para esta industria (1), y que los dueños de los sementales ambulantes ó improvisados no contribuyen con nada, en caso contrario'perdería este carácter. La acción fiscal.sobre tributación debe favorecer á los primeros, para cuya indus- tria se proyecta este reglamento; la investigación de las iri- -dustrias. ·debe.inquirir y averiguar los propietarios de se- mentales ambulantes y aplicarles las penalidades que la ley . ¡ . marcaáIos defraudadores (2). . .' . . } . (1) En las tarifas de la contribución Industrial figura en la tarifa 5.', sección 1.', cla- se 2..", n,? 20: paradas de caballos y-garañones, se pagará por cada uno: . : Por cada caballo padre. . . . . . . . ... , 26 ',Por cada garañón. . . . . ; , . . . ". . 19'50' ., . ylos recargosauto rízados por la ley. . . ·~2) Art.172. Son defraudádores de la contribución indústrial y de comercio: . . LO. Los.iu.dividuos'ó personas jurídicas que ejer zan.cu alq uier industria; profesión, arte ú.oficio de los sujetos á la misma, sin haber presentado previamente 'la declaración dupli- cada de. al ta ni haberobtenido el certificado ta'lonario establecido para las industrias de la 'tarifa 5.' de patente. (R, D. '28,de ~ayo 1896,aru pliado en R. D. 13 ju lío 1906). . REVIS'r:,\. VETERINARIA DE ESPAÑA 135 Como los servicios de Hacienda están bastante bien .or- ganizados en España, ysob-re todo en la parte industrial) quizá su intervención pudiera solucionar en parte este asun- to, que ni las leyes de Sanidad ni las de Fomento pecuario pueden hacerlo, y ,así corno la Administración deHacienda exige, á las personas que-deben ser matriculadas para la industria de casa de huéspedes, la obligación de presentar las escriturasy docuri1entosprivados que celebren con los propietarios, 'púa aCl;~ditai' el rprecio" de los alquileres (art.52 ,de.1'cita,do R: D.), también debería exigir' á las perso- ' nas qué tengan paradasósementales un certificado-reseña -quegaran tice SU .sanidad y.sus aptitudes para esa' función ,fisiolÓgica.' , -.' La idea que ha animado .el deseo de escribir estas notas, esexcitarátodaIa .:cla.se á, que contribuya," COl~ sus cónoci- mientes, a rl.aF: soluciones prácticas ála reglamentación de 'tas~·í)áil~ádás_.''.' ,,' " ,Sh~l si. Rof Codina desea aclarar su -proyecto, le ruego ~sMréá: iihce'rlo li'ÜYtima 'hora, por si algún compañero quiere ,eií)o'~1e¡: su Opinión:, y así podrá, con Ios 'trabajos personales y Los datos. que aporten los demás, hacer atina- das observaciones antes de q uela superioridad.no haya apro- badosu trabajo, ya {lúe de ello es merecedor; , ,TRABAJOS ,EXTRACTADOS A~ATOMÍA Y ,FISIOLOGÍA BAM,BAUER. 'El vómito en elcabajlo y en los bó-' vidas. - El vómito, frecuente en el cerdo, perro y gato, es muy raro "en el, ganado vacuno yes excepcional en el ca- ballo, siendo habitualmente provocado en éste, por un estado .patológico grave,. , '. ' . -, 'CONSIDERACIONES .FISIOL6GICAS y ANATÓMICAS. En las - , eondicicneshabituáles, el vómito resulta de la acción com- binada de tres órdenes de factores : la presión intraabdorni- nal, provocada por la contracción de 'los músculos abdo- minales, los movimientos propios de la túnica muscular estomacal y la dilatación activa del cardias. , , Después de' haber.cortado el nervio vago á nivel deles- tómago, el vómito se hace imperfecto imposible ;introdu- é .) ]36 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA. ciendo el dedo del experimentador en la cavidad abdo- -minal de un animal en. quien se hace el experimento) se percibe claramente un aumento de presión en el momento en que hace esfuerzos para vomitar; y la reacción de la apomorfina es muy sensible en los perros á quienes se ha cortado todos los músculos abdominales) lo que prueba que la.contracción de estos músculos no es indispensable para que se verifique el vómito. . El fenómeno complejo del vómito es ordenado por un centro nervioso situado en la médula oblongada cerca del núcleo del nervio vago. El vómito es provocado por excita- ciones centrales ó reflejas. Todos los órganos que reciben filetes del nervio yago pueden influenciar por reflejo el núcleo de este nervio y motivar el vómito. En el momento del vómito) los músculos abdominales y el diafragma se contraen sinérgicamente, mientras qu~ en condiciones de normalidad son antagonistas. En los bóvidos todo parece favorecer el vómito fácil- mente; y aun existe un vómito fisiológico en el momento de la rumia. Por el contrario) en el caballo todo parece opo- nerse á este fenómeno: el estómago es pequeño JI nuncá contacta con la pared abdominal) el cardias tiene una dis- posición muscular especial JI el piloro, constantemente abierto) se halla situado cerca del cardias. El centro ner- vioso del vómito) piensen lo que quieran algunos autores) existe lo mismo en el caballo que en los demás animales. CONSIDERACIONES CLÍNICAS. - El vómito es un síntoma _ de afecciones diferentes) y aun cuando en el hombre, perro y cerdo las obstrucciones intestinales rebeldes van siempre acompañadas de vómito, no ocurre lo mismo con los bó-. vides. En el caballo) el vómito es frecuentemente un 'signo de repleción estomacal exagerada, primitiva (caballos glotones) ó consecutiva (fermentaciones). La mayor parte de los casos _ de cólicos observados por el autor lo fueron por ingestión de centeno. entero) pues los granos de este cereal se Jrínchan JI ocasionan cólicos que suelen ir acompañados de vómito. En los bóvidos la repleción exagerada primitiva es, l'a- ras veces, causa de vómito. De doce animales que vomita- ban) el autor ha tenido la fortuna de hacer la autopsia á nueve) y en seis -de los casos existían adherencias perito- neales, ocasionadas por el paso de un cuerpo extraño á tra- vés de las paredes de la redecilla; en otros tres casos, las adherencias resultaron de una inflamación determinada) por acúmulo de grandes cantidades de arena en .el retículo) adherencias que aniquilaron la actividad propia de sus pa- redes. ' . El caballo no vomita nunca gran cantidad de alimentos) aunque las .contracciones de los músculos abdominales R,EVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 137 sean muy violentas y las náuseas aparentemente más dolo- rosas. , Los bóvidos vomitan con más facilidad y en mayor abun- dancia las materias alimenticias.' ; El vómito es siempre un síntoma grave. En el caballo suele ir acompañado de la ruptura del estómago; lesión que se diagnostica) según el autor) por la, cesación de los cólicos y aparición de sudor frío. Fundándose en sus obser- vaciones clínicas) admite) sin que sea él solo de esta opi- nión) que el vómito en el caballo no va) necesariamente) acompañado de ruptura del estómago. También en los bó- . vidas el vómito es grave) porque resulta de un estado pato- lógico de cuidado. No obstante, si por excepción es resul- tado de una sobrecarga primitiva de la panza) el vómito constituye una defensa espontánea y curativa del organis- mo. En estos casos es conveniente provocarlo con la adm i- nistración de dosis mínimas de veratrina ó de emético) que es lo que hace el autor en la práctica, teniendo antes la pre- caución de advertir al propietario del animal de los sínto- mas alarmantes que puedan llamar su atención. En casode aparecer náuseas en el caballo, el autor aconseja eJ uso de una sonda esofágica muy larga. - J. F, - (Deut. Tier, Wor;:h.) 1910) pág. 321; Annales de Med. Vet.) julio de 1910). , . CHAUVEAU) A.) Y CON-TEJEAN. Independencia recípro- ca de la eliminación de los residuos nitrogenadas, con la del agua de la orina en el individuo en estado 'de inanición. - Experimentos ya relatados prueban) de un modo firme, que el riñón extrae simultáneamente de la san- gre los ureidos y el agua que deben, eliminarse) sin que ambos actos estén unidos por ningún lazo de solidaridad. Pues bien, en el' individuo en ayunas, las variaciones en la cantidad de orina segregada) .d urante una serie de perío- dos experimentales) no introducen alteración alguna en la significación de la excreta de substancias nitrogenadas arrastradas con la orina, siendo,en todo caso, testigos ver- .daderos de la actividad de la desintegración de los albumi- noides de los tejidos y humores del organismo animar, aun en los experimentos de corta duración. - J. F. - (Acad. des Sciences, sesión del 20 de junio de 1910). PATOLOGÍA Y CLÍNICA ASCOLI A. Y V ENTÍ, E. Diagnóstico biológico del AL carbunco hemático (fiebre carbuncosa). - Los AA. tratan de obviar las dificultades que presenta el diagnóstico en los productos patológicos remitidos á los laboratorios en estado de putrefacción, parlas mediosmicrográficos, cul- tivos ó inoculaciones. 138 REVISTA VETERINAR!!\. DE E~PAÑA Fundan su nuevo método' e11la acción 'precipitante del suero anticarbuncoso, señalado por Bail, en las soluciones que contienen substancias carbuncosas ; esta precipitación se produce instantáneamente) /a en presencia del exudado de Jos tumores (Grüber) ya en las soluciones fisiológicas de cultivos) de bazo otros órganos atacados) frescos ú putre- ó factos. . Esta precipitación noes, en absoluto) especifica por cuan- ta puede determinarse con gérmenes afines al b. anthracis, corno son los de las antracosis y los pseudo-carbuncosos, pero es negativa con los bacilos del cólera) tifus) disentería y hasta con el b. cliauoei ; también la precipitación de las substancias carbuncosas es negativa con los sueros antite- tánico, diftérico) estreptocócico) etc., etc.j y aun con el suero normal. «Para la aplicación diagnóstica la reacción tiene·la suficiente especificidad». La técnica es sencilla; trituran el producto sospechoso y lo disuel venen solución fisiológica durante seis á doce horas y lo filtran; la concentración corresponde 1: 10; las solucio- nes de bazo) hígado pulmón etc.jsean frescos ó .putrefactos, procedan de cualquier especie atacada) dan una precipita- ción instantánea y positiva. '. Los AA. resumen en un cuadro sus resultados en quince muestras de distinta procedencia (catorce de bazo y una de sangre de bóvidos) del-siguiente modo: Mater íal fresco Material putrefacto Diagnóstico Diagnóstico micrográfico Y.cultivo P¡'ecipitación micrográfico y cultivo Precipitación 12 + 15 + 15 - 15 ~ 3 -' Las soluciones correspondían 1 : 50) 1: 100 y 1 : 200) la más' usada) fué, la 1: 50 en uno y otro caso. «La concordancia perfecta) terminan los autores, de los resultados obtenidos en nuestros experimentos) tanto en el cobayo como en los productos procedentes de bóvidos' muer- tos por contagio natural) dan' á.la prueba biológica)' por nosotros propuesta) mayor valor del que proporcionan las pruebas con material bovino .. o' . • y en otros laboratorios esperamos, que nuestra reacción dará -igualmente resultados que serán contestes y confor- mes con los nuestros». - C. S; E. -La Clínica Veterinaria, 21 mayo 191Q)núm. 21) págs. 329-335). - B"ERNASKY. «' Haemotopinus urius» como agente transmisor en las enfermedades infecciosas del cer- REVISTA VETERINARIA pE ESPAÑA ' 139 do. ~ En una explotaciónyen 'la que reinaba la 'peste p01'- cina, el. autor hizo notar (lile la pulga -del cerdo (Iuiematopi- nus urius) pasa de. los animales muertos á la. paja de las camas y así invade á los otros cerdos. Bernasky recogió. al- gunas pulgas de cerdos infectados Y,. puso diezy nue,:e'so.bre cada uno de los cuatro cerdosde diez á once y medio kilo- gramos de peso;.que. procedían,deyna región 'en la quena había peste. . '. . . .' .. ' . Al cabo de doce ó catorce días) apareció la diarrea Ji enflaquecieron los cerdos; muriendo dos ·de ellos entre diez y siete y diez y nueve días; los otros dos vivieron hasta treinta y uno y treinta y-cinco días después del experimento. Las autopsias enseñaron las lesiones-de la peste pura del cerdo y alteraciones de infección mixta de peste y pasteure- losis. - J. F. - (Centralblatt fiir bakterioloqie, 28 febrero 1.910; Annales -de tnéd, Vét:) julio de 1910.) r BISSAUGE.· . Síntomas clínicos de la rabia en los grandes rumiantes.-Analizando los síntomas de la rabia bovina) descritos' por diferentes observadores) el autor hace elresumeu siguiente: GRANDES RUMIANTES. - En la rabia tranquila el animal permanece calmoso; únicamente parece molestado al prin- cipio por una inquietud extraña, sin motivo para ella, le- vanta la cabeza y sus ojos brill'an de un modo raro, debido á la dilatación de sus pupilas. . . El animal es presa de alucinaciones pasajeras y se de- fiende' con los cuernos y tira coces contra un enemigo ima- ginario. Estos accesos son) generalmente) muy COrtos y á menudo pasan inadvertidos. . . Por parte del aparato digestivo) los síntomasson preco- ces; primero) el apetito es caprichoso, luego) la inapetencia es completa, hay irrumiación y signos de faring·itis aguda; . deglución difícil, imposible más .tarde y salivación espu- mosa. La hidrofobia propiamente dicha, no existe, y el apetito depravado es un hecho excepcional.. . La prueba del perro, está muy lejos de tener la impor- tancia que se' le daba en otro tiempo, pues, cualquiera vaca, tiene la costum bre de atacar con más ó menos vigor á un perro que se le aproxime. . . Un síntoma muy particular, es la apar-ición precoz de un tenesmo rectal intensoy continuo .. A veces el punto de inoculación es asiento de prurito. Eriurnbos sexos la exci- tación genésica es muy acentuada. A menudo se observa) desde el principio) una claudica- ción bastante marcada sin lesión aparente y siempre al cabo de veinticuatro ó cuarenta y o-cho horas a lo sumo) aparece una paresia del tercio posterior. El enfermo se mueve difí- 140 REVISTA VETi<:f\INARIA DE ESPAÑA cilmente, 1a marcha es vacilante, cada vez, le es más difícil, levantarse y acaba por ser imposible, las fuerzas se agotan poco á poco, la parálisis progresa y la muerte sobreviene en 'el colapso. La rabia furiosa, ofrece un cuadro más exagerado, la .irritación es mayor, las m nifestaciones agresivas más fuertes y más frecuentes, Los mugidos son continuos, pro- vocados' por el ruido, por la luz y sobre todo por la voz del hombre. , La agitación dura mucho, el animal escarba furioso el suelo, á veces se recarga en el pesebre, muerde el ronzal y las barras del rastrillo. Nunca intenta morder al hombre ni á los animales, pero utiliza contra ellos los cuernos como medio natural de defensa. Todas estas reacciones violentas son intermitentes: RUivIÍANTESPEQUEÑos.-Los síntomas de la rabia son casi los mismos que en la vaca. Desde el principio se manifiesta con frecuentes estornu- dos y rechinamiento de dientes, mostrando los animales gran inquietud primero y sobreexitacion luego, moviendo la cabeza en el aire en diferentes direcciones. La fisonomía plácida, de ordinario, adquiere una expre- sión rara de salvajismo, debida á la dilatación pupilar. Pronto aparecen las alucinaciones y actitudes agresivas ante un enemigo imaginario. A los paroxismos siguen los mo- mentos de calma en que el carnero permanece inmóvil con la cabeza inclinada en el suelo) en estado comatoso. El carnero rabioso tiene más tendencia á morder al hom- bre, á los animales Ji todo lo que está á su alcance, cosa que no hace el buey. La parte mordida es asiento, de un prurito intenso que obliga al carnero á morderse con furia sin que sienta dolor, La muerte ocurre á los cuatro ó cinco días por parálisis generaJ.- J. F. ~(Rer:, ele Pathol. comparee, enero de 1910; Annales ele Med, Vét.) julio de 1910,) REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 141 SECCIÓN PROFESIONAL La V~t~rjnarja en d 11:Congr~so ~~ las Cj~ntjas (1) MEMORIA PRESENTADA Y APROBADA. FOH. EL CONGRESISTA D. Eusznio MaLINA SERRANO TEMA: "El progreso de la Higiene,de la Zoo- tecnia y de la Policía sanitaria, dependen de la. científica y racional organización .que se dé al servicio de Sanidad é Higiene pecuaria». Negar la importancia que tiene en la vida social la Higiene, la Zootecnia y la Policía sanitaria, en su doble aspecto científico y económico, sería negar la verdad misma. Detenerse en disqu isici o- nes probatorias de esta verdad, sería poner en duda que de la verdad se puede dudar, infer-ir-os una ofensa que libreme Dios de hacerlo. é Ya sé yo, y esto sabéis vosotros mejor que yo, que las fuentes quizá más .abundantes de progreso de estas éiencias están en el silencioso retiro de los gabinetes de experimentación de los Institutos bacte- riológicos; pero no me negaréis que también lo están en'la movida, en la ruidosa manifestación clínica de los estallidos enzoóticos 'y epizoóticos, en el batallar diario en miles de mataderos y mercados yen la constante y activa observación de la cabaña. Mucho han' adelantado esas ciencias por la experimentación de laboratorio; pero más adelantarán si á ésta se une la enseñanza luminosa de la observación técnica del práctico en la gran clínica de la cabaña, del mercado y del matadero. A recoger esas millona- das de observaciones que hoy se pier-den casi totalmente, para transformarlas en millonadas de producción pecuaria y sanitaria, es á lo que debemos tender todos los amantes de la Patria. Y esto sólo se ha de conseguir con una buena organización y reglamenta- ción delos servicios de la Higiene pecuaria y de la Sanidad zooló- gica ó veterinaria. . . Creado para fomento de la gauader ia, beneficio de la salud pú- blica, satisfacción de la Veterinaria y honra de España, el Cuerpo de Inspectores de Higiene pecuaria y Sanidad veterinaria, cuyas funciones no detallarnos porque son de todos conocidas y porque . deseamos hacer ese trabajolo más breve posible, para no causar molestias al auditorio, se impone la necesidad' de redondear, digá- moslo así, la organización de los servicios de la Higiene pecuaria y de la Sanidad veter inaria. . A pesar de la plétora de disposiciones, abigarradas y en contrapo- 'sicióri unas con otras: que por ello, sin duda, quedaban incumplidas la mayoría de ellas; á pesar de contar con unos cuantos cientos de (1) Accediendo á los amables requirirnientos del insigne autor de este trabajo, lo re- producimos aquí con mucho gusto para que lo conozcan nuestros lectores. (N. de la R.) 142 REVISTA VETERINARIA DE ESPA~A' funcionarios de distrito, bautizados con el caprichoso nombre de Subdelegados de Veter-inaria sin existir Delegados ni Supradelega- dos de Veter-inar-ia, ñgu ras decorativas honoríficas con risibles emolumentos q ue pocas veces perciben, y que resultan verdaderos estorbos en el rodaje de la máquina san itaria ; á pesar, en' fin, de existir millares de Inspectores de carnes, Veterinarios municipales ó Veter-inarios titulares, como ahora se llaman, verdaderos mártires del deber profesional, por lo mezquino de sus sueldos y la deficien- cia carencia de material técnico para el buen desempeño de sus ó funciones sanitarias; á pesar de todo esto y de su antigüedad, los servicios importantísimos de Medici na zoológica están en mantillas y á retaguardia de todas las naciones de Europa y de algunas de América, En estas cuestiones nos encontramos á igual altura que Tu r- quía (1) y Marruecos que, como España, carecen de ley de Policía sanitaria de los animales, y á no ser pOI' la publicación del Regla- mento dé 3 de julio de 1904 y por la creació n en 25 de octubre de 1907 del Cuerpode Inspectores mencionados, aun iríamos del brazo de turcos y de mar-roqules en materias sanitarias del dominio de la Medicina veteri nar¡a. Por fortuna y para honra de nuestra nación, hemos empezado á dar los pr-imer-os pasos en el anchuroso camino de la Sanidad pecuar-ia, fuente abundosa de positivos beneficios para la Sociedad, bor-rando con ello el negro lunar que nos destacaba en los últimos puestos del progreso san itar io. Colocados ya en el camino del progreso y vistos los patentes re- sultados, los positivos beneficios que, en tan corto lapso d e tiempo, ha producido en bien de la ganader-ía y de la pública salubridad la embr-ionaria organización de los expresados servicios, entendemos que el patriotismo nos impone el deber de no detenemos en los pri- meros kilómetros de ese camino y sí avanzar resueltamente hasta el fin; creemos que es llegado el momento ele poner en Juego cuan- tos medios estén á nuestro alcance para completar la organización racional de los servicios ele Sanidad é Higiene de la incumbencia exclusiva de la Medicina zoológica, Lo que algunos llaman Cuerpo ele Rubdelegados de Sanidad, es un cuerpo sin alma, un cuerpo galvanizado por unos cuantos ilusos aficionados al infantil sport de satisfacer vanidades de relumbrón, de ostentar, como hemos dicho muchas veces, cargos honoríficos de discutible utilidad y de evidente estorbo en' el ordenado funcio- namiento dé la máquina sanitaria, en perjuicio de sagrados ínter-e- ses de la riqueza ganadera y de la salud pública, y no es esta una opinión particular personal nuestra, es la de la mayor-ía ó de la ó casi totalidad de los desengañados y aburr-idos Subdelegados de Sa- nidad, que, hace unos dos años escasos, en razonada, Sr respetuosa instancia dirigida á los poderes públicos, solicitaron la pronta crea- ción del servicio de Higiene pecuaria y Sanidad veterinar-ia, COI1- (1) Después de escrito este trabajo, hemos sabido que Turquía tiene ya«Lcy de Policía sanitaria» de los animales, j Qué bochornoso es para España J (N. del A.) REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA l43 vencidos de que su labor como tales Subdelegados no' daba fruto ninguno. Deben desapar-ecer. El Cuerpo de Veterinarios titulares, cuya importante y transcen- dental misión es reconocida por todo el mundo, no da tampoco los sazonados frutos que debiera dar por el descuido, y aun el aban- dono, 'en que se tienen los mataderos y mercados y por los vergon- zosos sueldos que muchos municipios tienen asignados, pues aun- que la·absurda tarifa vigente, con una tacañer-ía inconcebible, señala como sueldo minimo 360 reales de vellón, existen bastantes pueblos en los que consignan sueldos de 50, de 25, de 15 y hasta de 5 pesetas anuales (1 qué vergüenza!) á sus Titulares veterinarios.' Titulares 'que ningún Profesor acepta, quedando el servicio sanitario del ma- tadero y mercado á merced de los alguaciles, del sereno, ó en abso- luto abandonado á la honradez y á la conciencia, más ómenos ) elástica, de abastecedores y matarifes. Y claro está, allí donde no existe inspección veterinaria pasa todo lo pasable, y lo mismo se venden carnes sanas que enfermas, incluso las procedentes de los animales muertos, de lo que los past'ores llaman bacera, que no es otra cosa que el carbunco bacteridiano, origen ó causa de tantas pústulas malignas, sello indeleble marcado en la cara de tantos es- pañoles de los pueblos rurales. Tal estado de cosas no puede subsistir, y es de perentoria urgen- cia concluir con él, dando una buena y racional organización á estos servicios. ¿ Cómo ~ Hace muchos años que persigo un ideal convertido ya en reali- dad, aunque haya sido á medias; ideal que se refiere, como saben todos los Veterinarios españoles, á la creación del servicio de Sani- dad veterinaria central, provincial, ele puertos, fronteras y ele mu- nicipios. á cargo de un Inspector general, cuatro regionales, cua- renta y nueve p r ovi nci al es y tantos como puertos, fronteras y muni- cipios existen en España. Creado-el Cuerpo ele Inspectores ele Higiene pecuaria y Sanidad veteri naria con un Inspector general ó J efe, cuarenta y nueve Ins- pectores provi nciales y quince Inspectores ele puertos y fronteras, que á todos parecía lo más dificil de crear por larcuantía de los sueldos asignados, 'se impone, con grandes apremios, la necesidad 'de crear los Inspectores municipales de Higiene pecuaria y Sanidad veter inar ia, complemento de los anter-iores y engranaje lógico y natural para el buen funcionamiento de estos servicios. Esto es tan sencillo, que puede 'i debe-llevarse á la realidad con un simple decreto de la Presidencia del Consejo de Ministros, convirtiendo en Inspectores municipales del r-epetido Cuerpo al de Veter-inar-ios titulares. Los sueldos que deben asignarse á los Inspector-es municipales, que oscilarán entre 750 á 3;000 pesetas, pueden obtenerse creando un impuesto sanitario de 0'50 pesetas á las reses lanar-es y cabr-ías, 0'75 á las de cerda y terner-as y una peseta á las vacunas. De este modo, la mayoría de los Municipios se economizarian el actual .sueldo de sus Veterinarios titulares. En vez de esto, acaso sería 144 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA mejor y más práctico que los sueldos de dichos Inspectores se con- signasen, por mitad, en los presupuestos d e los Ministerios de Go- bernación y de Fomento, puesto que de estos dos departamentos ministeriales han de depender, por corr-esponder al primero el ser- vicio de Sanidad veterinaria y al segundo el de Higiene pecuaria. CONCLUSIONES 1." En el progreso de la Higiene, de la Zootecnia y de la Policía sanitar-ia de los animales domésticos, infl uye de modo poderoso y decisivo la observación de la gran clínica de la cabaña, del mata- dero y del mercado. 2." Para lograr esto en bien de la salud pública y de la gana- dería nacional, urge r-eorganizan, ampliándolos, los servicios de Higiene pecuaria y Sanidad veterinaria, convirtiendo á los Veterina- rios titulares en Inspectores municipales, como complemento racio- nal y lógico del Cuerpo de Inspectores de Higiene pecuaria y Sani- dad veter-inar-ia, asignando á dichos Inspectores m unicipales,sueldos decorosos de :750 á 3,000 pesetas anuales, creando para esto un im- puesto sanitar-io m ínimo de 0'50, 0'75 Y una peseta á las reses sacrifi- cadas para el consumo público, ómejor aun consignar en los pre- supuestos de Fomento y Gobernación los creditos necesarios para esta sagrada atención. 3." Creados los Inspectores municipales de Higiene pecuaria y Sanidad veterinaria, deben suprimirse los Subdelegados por inne- cesarios, concediendo á los que lleven seis años en el cargo, el de- recbo á ocupar las primeras vacantes de Inspectores .. 4." Para mayor garantía de los intereses sanitarios y ganade- ros, se impone la necesidad de promu.Jgar una Ley de Policia sani- taria de los animales domésticos. Movimiento .Escolar Escuela de Veterinaria de Madrid. - En la Convocator-ia de Junio Ingresaron en esta Escuela los señores siguientes: D. Julián Mut Ramón, D. Basilio Lizcano González, D. Pedro Romero Mar ti- tinez, D. Joaquín López Cabo, D. Joaquín Sudón González. En la de septiembre: D. Isidoro' Delgado Pardo, D. Eladio Cam- pos Díaz, D. Indalecio Hernando Martin, D. Urbano Antón López, D. Pedro Carda Gó m ez , D. Amadeo Vázquez Palacios, D. I1defonso Díaz-Masa y Fernández, D. Agatón Sánchez Jimériez, D. José Martín Namas, D. José Antolí Vega, D. José M." Mateo Galán, D. Carlos de Lúcas y Gondorff, D. Francisco Rodr-igo Arias, n. Alejo Sarita Cruz Ruiz, D. Pedro Cr-iado Tejado, D. José Sanromá y Sanromá, D. Ma- riano Dominguez Alguacil, D.. Castor Vicente Miguel del Corral, D. Saturnino Ovejero Correas, D. Alejo Dorn ínguez Fernández, don Aurelio Benito Díaz de la Vega, D. Ricardo Romero Ahijón, ·D. Sa- turnino López Garay, D. Luis Ofio ro Díaz, D. Crescen ciano Arroyo Martín, D. Francisco Alonso de Prat, D. Antonio Ticio Núñez, don Miguel Carrero Mingo, D. Antonio Castillo Ojeda, D. Eváristo Ber- REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 145 tomeu García, D. Gregor io Torres Velasco, D. José Juan Chafer , don Julián del Olmo Alcázar, D. Cristina Puerta Pliego, D. Antonio Me- néndez Montes, D. Teófilo Alvarez Jiménez, D. Francisco Manzane- que Andúj,ar., D. F'rancisco Domínguez Cañete, D. Antonio Alvarez Hernández, D: Ángel Jiménez Santos,. D. José Fernández Carbayo, D. Luis Blanco, D. José Antonio Mar-tin ez. Tez-minar-on sus estudios los señores: D. Maximi liano Llorente Gutiérrez, D. Manuel Vianá Gil, D. Romualdo Blázquez Díaz, D. José Planells Pérez, D. César Desviat Jiménez', D. Antonio Torres Sán- chez, D. Manuel Pino Cal d eró n , D. Manuel Rueda Expósito, D. Ale- jandro Romera Sa nz., D. José Lozano Aragó n, D. Francisco Gil y Gll, D. Sabas Tejera y Polo, D. Romualdo Rey Marcos, D. Ma- iiano Ramos Santa Mar-ía, D. Hilaría Sánchez Bardera. D. Evaristo Agr ás Mar-tor ell. D. Cristino Gómez Mar tin ez, D. Federico Jiménez Recio, D. Emilio Delgado Rodriguez, D. Pedro López Sánchez, don PabloAlfonso Chacobo, D. Eustaquio Rubio López, D. Diego Campos Martínez, D. Manuel Za111ori1\1oRubio, D. Felipe Ramírez Cano, don Manuel Losada arengo, D. MiguelOrtiz de Elguea, D. Gabino Ga- Ilardo García, D. Luis Plaza Garcia, D. José Crespo Serrano, D. Ave- lino Osario Conder, D. Constantino Carrillo Prados. Escuela de Veterinaria de Córdoba.-En esta Escuela han in- gresado en el. presente curso los señores: D. Venancio Rodado Leal, D. Abdón Moreno Ramirez, D. José Poli carpo Expósito, D. Francis- co Gil López, D. José Parejo Brabo, D Elo Rico y Cano, D. José Fa- b raCapote, D. Antonio Delgado López, D. Francisco García Ogayar, D; Luciano Girbe rt Alonso, D. Fernando Narr-es Baena, D. Antonio García Gutiérrez, D. Dionisio Pizar-ro Ped raza, D. Fran ciscoMo lla Rausell, D. v icto r Bar-bancho Caballero, D. En r iq u e Carmona Villa- f'ranca, D. Dan ielRo mer o Herr-era, D. Juan Ben ítez Conillant, don , Juan Manuel León Rios, D. Juan Car-ner-o Baez , D. Miguel Masot Vera, D. Isidr-o Bustillo Fontán, D. Fer-nando Osuna Doblas, D. José Cintado Mar tiuez , D. Manuel Gómez Pulgar-in, D. Juan Amonio Ro- dríguez Cabr-era, D. Isidoro García Escribano, D. Luis Mármol de la TOI're, D. Rafael Castejón y Mar tinez de Arizala. Terminaron la carrera: D. José Cabello Pamos, D. Carlos Her re- r-a Sánchez, D. Joaquín Costa Legrán, D. Adrián Fer nández Alcaide, D. Agustín Algar Varo, D. José Moreno Medí na, D. José Antonio Rú iz García, D. José Rodríguez Sosa, D. Francisco Garcia Sánchez, D. Juan Ber-mejo Rodríguez; D. Antonio Trócolí Simón, D. Marcos Quintero Coba. Escuela de Veterinaria de León.-Han ingr-esado los señores: D. Gerardo Mateo Váz q uez, D. Pablo Lecue Barañario, D. Gregorio Isidoro Fer nández Garcia, D ..Ildefonso Her-rador Sagasta, D. Rafael Caldevilla Car-nicer-o, D. Ambrosio Barrio Martínez, D. Francisco Lechón Benito, D. Francisco Marco y Marco, D. Félix Garzo Azcá- rate, D. Manuel Estevez Mar tin , D. Au rel io Cuadrado Gutiér rez, don Joaquín López Robles, D. Eduardo Carmona Nara:ljo, D. Santiago ,146 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA Palencia Val verde, D, Juan B! Cubr-ía Fernández, D. Tomás Fe rnández Rodr-íguez, D. Luis Muñoz Berna ldo de Quirós, D. Víctor Ruiz Abarra- tegui, D. Tomás de Dios Hidalgo, D. Federico Pérez Iglesias, D. Miguel . Sáenz de Pipaón y González San Pedro, D, Juan San Román Blanco, D. Pr udencio Mugarza Sagaslabeitia, D. Nicecio Marciel García. Terminaron sus estudios los señores: D. Agustín Cañas del Río, D. Joaquín Lombó Pollan, D. Mariano Pajares López, D. Bias Fran- cisco DiezOter o, D. Ubaldo Gil Recio Balbuena, D, Nazario Asensio González, D. Pantaleón del Rio Benito, D. Manuel Viñayo Alvarez, D. Pedro Her náu dez Mateo, D. Ju lián Moreno Díaz, D. Pedro Uriba- rrena Erezu ma, D. Manuel Lobato Ibáñez, D. Antonino del Rio de la Horra, D. Miguel Aragón Pineda, D. Anastasio Aragón Miguel, D Felipe Romero Herriández. , ' Escuela de Veterinaria de Santiago. Ingr-esaren - en esta Escuela en el curso actual los señores: D, Emilio Loite Sande, don Serafín Tenouro Salgado, D. Enrique Fernández Garcia, D. Santiago de Santiago Vázquez, D. Arturo R, Garcia de Blas, D, José Olveira Casal, D, Esteban Carballido López, D. Carlos Salgues Rubido, don Filiberto San martín Souto, D. Javier Losada Fernández. Terminaron los señores: D, Lisarelo Grela Gendra, D, Pedro Cor- nejo Ramírez, D. Silverio Hidalgo Yáñez, D. Zoilo Inés Alonso, don Francisco Cabrera y Giner. Escuela Vete!'inaria de Zaragoza, - En esta Escuela ingre- saron en el mes de junio, los señores D. Ramón Barnadas y Pujo- lás, D. Enrique Coris y Gr uart, D, Amaelo Izquierdoy Mollado, don Eloy Guillém y Casanova, D. Ernesto Mestre y Fer rús, D. José Ma- ria Güell y Gavaldá, D. Teodoro Navaz y Sanz, D. Feliciano Barlés y Ramo, D. Emilio Rábanos y Gracia, D. Jaime Comas y Escolano. Ingr-esaron enel mes de septiembre, los señores D Adelino Ar- tola y Casañ ez., D. José Ibarreta y Vizcaíno, ID. Ramón Tomás y Sansa, D, Ramón Coll y Becb, D. José Séculi y Roca, D, Francisco Tench y Peña, D. Federico Navar-ro y So ler, D. Enrique Vidal y Burch , D, Mar-celirio Gracia y Abadía, D. Manuel Lo rente y Ventura, D. Juan Manuel Andrés y Gar-cia, D, Fernando Arribas y Mon ner. D. Jaime Xi r inachs y Mora. D. Bias Ma rtr-ete y Molas, D. Antonio Moragues y Garau, D, Isidro Mar eh y Brugada, D. Juan Grao y Grao, D, José Grís y Toda, D. Antonio Comes y Dog, D. Vicente Dualde y Meseguer, D. Dam ián Contesti Amengual, D, Alejandro, Alonso del Olmo, D. Pedro Galán y Bergua, D. Mariano Tello y Pas- cual, D. Miguel Fer r er y Domingo, D. Pedro Manuel R.uiz y Miguel, D. Timoteo Alonso y Romeo, D. César Narbón y Fornos, D. Eliseo Pérez y Urtubio, D, Anselmo Alvarez y Causi, D,. Luís González y Monge, ,D. José Luesma y Villalobos, D. José Andrés ele Jurito y Aménelez, D. Guido Agustín y Ramis, D, Antonio Sala y Tímoneda, D. Inocencio Losa y Cortés, D. Antonio Sala y Piqués, D. Pablo Mar- tinez y Sánchez, D. Emilio Más y Solé. ' En el pasado CUl'SO ter-minaron la carrera los señor-es siguientes : D. Bartolorné Vallés y Gatc ías, D. Eusebio Gallaga y Gosostraga, , REVISTA V,ETEp.rXAp.IA :)2 ESPAÑA 147 , D. Enr-ique Esteban y Martínez, D. Emilio Sobreviela y Monleón, D. Eduardo Nar bón y Fo rés, D. Fr-ancisco Vergés y Llach, D. Fran- cisco Blasco y Giménez,' D. Gr-egor io Munita y González, D. Ho no- ·.rato Vidal y Juarez, D. José Palau y Bad ía, D. José Colorner y Ca- rr-e ra, D. José Roca y Alegr et, D Jesús Sancho y Sanz de Lar r ea, D. José Andrés Guissasolas y Auga, D. José Soler y Vives, D. Joa- quín Abadía. y Arr eguí; D. Jesús Rivera y Tapia, D. Juan Saaverlra y Her-rero, D. Jesús de Fr-utos y, Alvareda, D. José Maria Tutor y Ruiz, D. Juan Po ns y Sert-a, D. José de la Sota y Castaños, De Luis Sal vans y Bonet, D Lor-enzo Daniel y García y Bsrganza, D. L. López 'y Santos, D. Miguel Pujol y Mil', D. Mariano Padró y Bonet, D. Ma- nuel Escartín y Gil, D. Melch or Enguita y Huer-tos, D. Ped ro Rovira y Sanromá, D. Rafael Bar-celó y Tugorés, D. Rosendo Puigdemont y Garro, D. Tomás Peret y Aleix::l11dl'e, D. Vicente García y Fayos. BIBLIOGRAFÍA Tratado práctico de Zootecnia. - Fecundación natural y ar- tificial. - E!;terilidad, sus causas y medios de combatirla.- Enfermedades de los reproductores. . ,. Asi se titula un cur-ioso y bonito libro que acaba de publicarse, debido á la pluma del inteligente y conocido escritor pr-ofesional don Marcelino Montón, Director de la « Enciclopedia Zoológica y Agl'i- cola» y Veter-inar-io militar. Este libr-o cuyo título sugestiona, es de los que se leen con gusto é insensiblemente, no solamente pOI' los ganaderos, agricultores y veter-inar-ios, sino pOI' todos, puesto que á todos interesa por igual, ya que resuelve elprcblerna de las subsistencias de una manera eco- nómica y sencilla. La propagación de las especies por medio rle la ley natu ral de la' fecundación, es dela mayor importancia, ya que ella pOI' sí sola so- luciona el gran problema de la vida, que en laactualidad y PO!' los procedimientos naturales, es excesivamente costosa y dificil Bien sabido es que los productos son deficientes y escasos, debido á defi- ciencias en la producción y por la maja condición de los reproduc- ter-es y también. pOI' el excesivo número de hembras estériles, que por diversas causas, los hacen'dados poseen. La fecundación ar tiflcial resuelve fácil y económicamente este granpr-oblema, mejor-ando los pro duetos y dlsmin uyendc el número de hembras infecundas y, pOI' lo 'tanto, aumentando la producción en pro de la industria yen beneflcio del consumidor. POI' este moti- , vo , fácilmente se comprenderá la gran importancia JI oportunidad con que aparece ell ibr o con cuyo título encabezamos estas 1ineas. Su esmerada confección, su li mitado precio, tres pesetas en rústi- -ca y cuatro encuadernado, y la autoridad que da la firma de Sil autor, . hacen suponer será muy leído JI pron tamente adquirido por cuan tos sientan sed de progresó JI estén ávidos de modernismos útiles .. - De venta en todas las librerias de esta capital yen la Casa Edito- ra Araluce, Bailen, 107, Barcelona. 148 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA' NOTICIAS Intereses de los titulares. - En el proyecto de presupuestos para el año próximo. del Ministerio de Gracia y Justicia, que actual- men te se discute en las Cortes, se ha consignado dos millones de pe- setas para que sea el Estado y no los ayuntamientos quien satisfaga los gastos carcelarios, á reserva de que sean reintegrados por los Mun icipios de la misma forma que desde hace años lo vienen hacien- do para abonar los suyos á los maestros de instrucción pr-imar-ia. En el número de septiembre pasado desarrollábamos este pensa- miento, y pedíamos que los veterinarios municipales fuesen pagados por el Estado, cobrando éste á los municipios de los ingresos por derecho de degüello. La anterior noticia nos da.la razón; el Estado se ha convencido de que los ayuntamientos 'hacen mal uso de sus atribuciones, como ordenadores de pagos, y se encarga él de retr i- bu ir á los maestros y á los Juucionar ios de penalesl Pero & cuándo va á llegar la hora de que se dicte tan redentor-a medida en beneficio de los profesores titulares ~ Nuestros queridos colegas El Siglo Médico y La Farmacia Mo- derna, excitan á los médicos y farmacéuticos que tienen asiento en los Cuerpos colegisladores, que trabajen para que los Titulares pue- dan, por una ley de excepción, emanciparse de la tutela nefasta de los ayuntamientos y depender del Estado. Nuestra clase no tiene re- presentantes en las cámaras, pero nuestr-os compañeros deben con- vencer á sus amigos de la importancia de esta medida y hacer at- mósfera propicia para el buen resultado. Esta REVISTAestará siem- pre al 'lado de los intereses de la clase en cuya defensa hará lo que corr-esponda. La alimentación por la carne en el JapÓn.-Hasta hace poco tiempo, la alimentación de los japoneses era pr-efer entemente vege- tal. Sólo los nobles comían car ne de animales selváticos. Pero tam- bién la comían los Juchadcres, que en estatur-a superaban á los demás nipones. De este hecho surgió la idea de que la alimenta- ción por la carne podría influir en la estatura y mejor-a de la cuali- dad fisica del pUyblo japonés. . Esta suposición se ha convertido en realidad, y los europeos aflrrnan que el mejoramiento físico de los japoneses se debe al con- sumo de carne. POI' este motivo el Gobier-no japonés ha pensado en' fomentar' la cría de animales de carnicería, y está dispuesto á di í'un-. dir la alimentación cárnica por todo el imper-io. NECROLOGÍA El día 20 del actual falleció en su casa de Codeseda (Estrada), don Manuel Garcia Rodríguez, padre de nuestro distinguido compañero D. José Gar cía Buela, á quien enviam~s nuestro sentido pésame, Tipoerafia La Acaciélllica, de Seru R'" y llussell. ll';nda, thiversidad. 6;' 'Teléfono 861 · VETERINARIOS EMINENTES PEDRO ARAMBURU