REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA Vol. IV Barcelona-Masno~: Febrero 1910 TRABAJOS ORIGINALES Contribución al estu~io Oel elemento muscular Oel Intestino Oel perro POR EL . DR. UGO BARPI Profesor de Anatomía normal en la Escuela de Veterinaria de Pisa En trabajos anteriores y que datan del año 1899) he procurado. estudiar con la mayor exactitud posible) la dis- tribución del elemento muscular y especialmente de la muscularls mucosos en el estómago de nuestros animales domésticos. Ahora) he vuelto 'á emprender las mismas in- vestigaciones) por 10 que al intestino se reüere, y espero llevar á cabo el programa que me he impuesto desarrollar, aÚ,J1 cuando ello exij~un tiempo no despreciable) si se tiene en cuenta el elevado número de disecciones hechas en dife- rentes puntos del tubo intestinal. Esta nueva serie de investigaciones) la he comenzado en el intestino del perro. No relataré los métodos que he empleadó para alcanzar los resultados que iré exponiendo) porqu€\ son los mismos que he usado para il ustrar mis tmbajos anteriores, y como me han dado buenos-resultados) he creído oportuno seguirlos en esta ocasión . . Describiré cuanto he observado- en' diferentes travectos del tubo intestinal del perro) partiendo del trayecto píloro- iritestinal, hasta la extremidad del recto. TRAYECTO PILORO-INTESTINAL. - No puede fijarse un lí- mite entre el estómago y el intestino, ni anatómica ni histo- lógicamei1te. . Algunos admiten que el trayecto píloro intestinal está se- ñalado en el punto en que aparecen las primeras glándulas de Brünner, las que, situadas en la submucosa, perforan la muscularis mucoso: .. 218, REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA i ...," .Ó» A nosotros 110s parece ~CLLle este cri-terio no es exacto) como procuraremos demostrar luego. ' Tampoco se puede tenerun criterio exacto) acerca de la presencia de las vellosidades) porque estasformaciones no aparecen de un modo brusco en el intestino) si no que se forman) por decirlo así, de una manera gradual. Las elevaciones de la mucosa, quenosólo se ven en el pilero, no son verdaderas vellosidades) ni por su forma ni por su constitución histológica) sino que son elevaciones más grandes que las de la zona pilórica por su mayor des- arrollo en profundidad de las 'fóveas ó depresiones de la mucosa. La determinación del. punto dé tránsito entre el ,estómago y el intestino) podría encontrarse en la dispo- sición especial de la muscularis mucosos, y en la confor- mación de los fondos ciegos de las glándulas de Brünner. Pero aquí se presenta á este propósito) la solución de una cuestión. ~otrecen estas glándulas) analogía con las glándulas estomacales) y precisamente con Ias glándulas pilóricas'? Creo poder afirmarlo) porque su constitución e's casi idéntica á la de las pilóricas. Por otra parte) hemos evidenciado en un trabajo precédente, acerca de la distribu- ción del elemento muscular en el estómago del perro (1), que en la región pilórica y en el píloro; las glándulas son tubulares con un número de digitaciones variables que se correspoden con la muscularis mUCOSa?, digitaciones que sé ensortijan tanto que) en los cortes) simulan glándulas acino- sas. El' epitelio que reviste el tubo en toda su extensión; es cilíndrico, yel núcleo de las células, sehalla en el .polo excéntrico de la célula. La misma disposición), los mismos elementos se encuentran en las glándulas de Brünrier, es- , pecialmente en lasque están muy próximas á la abertura pilórica) y si una diferencia existe, debe buscarse \ln la ma- yor acentuación de las .digitáciones terminales y en que son más largas y más grandes. Empero hay. qué observar, que cerca del píloro sólo llegan hasta la subrnucosa. Este ensortijarñiento más acentuado) y el número mayor de digitaciones terminales) preludian en cierto modo las ver- ~ . (1) U, Barpi. «Della distribuzioni delta muscula,'is mueos", nello stornaco del'carie», Ricerche 'istologiche, Pisrl,\9'05. ~ , '.', I f "Id. «De la. d istributión de'Ia muscula,'is mucosai en -el estómago 'del 'perro », (REVISTA VETERINARIA DE ESI'AÑA), octubre de 1908, ' REVISTA· VETERINARIA DE· ESPAÑÁ 219 daderas glándulas de Brünner, situadas en -la submucosa, y que atraviesan la muscularis mucosas. Entre las glándulas pilóricas y las de Brúnrier, existe una íntima) conexión que ha podido 'probar la constitución histológica y laconformación de ambas. Además he de recordar que las glándulas. de Brünner, . se hallan solrnentente en un corto trayecto del duodeno para desaparecer del todo y ceder el puesto á las glándulas de Galeati ó de Lieberkühn y ésto) según nosotros) sería un argumento de valor para afirmar que las glándulas de Brün- 11m' no son más que la continuación directa de las glándu- 'las pilóricas) pues establecer un límite de tránsito) exacto, materilático) entre el estómago é intestino) es anatómica- mente imposible) y Ja mucosa pasa gradualmente de los caracteres de mucosa estomacal á los caracteres de mucosa intestinal. Esta idea no es nueva) y hubiera podido ahorrarme de in- sistir en ello) porque si consultamos los autores) la inter- pretación expuesta por nosotros ha sido emitida) discu- tida y aceptadahace mucho tiempo. También Oppel ha hecho de ella un estudio detenido (1) y ha dividido las glándulas del píloro en tres categorías: 1.0 Glándulas del píloro hasta la terminación del estó- mago. 2.° Glándulas similares á éstas) las cuales no atravie- san la muscularis mucosa: en el pr-incipio del intestino. I 3.° Glándulas de Brünner, que atraviesan la muscu- larie mucosce. . El autor notratade la histología de estas glándulas, sino sencillamente de la topografía. Que existe un nexo entre las glándulas del píloro y las de Brúnuer , y que estas últimas; en cierto modo) represen- tan solamente una continuación de las primeras en el intes- tino) ha sido indicado ya de parlas investigadores que se han ocupado del asunto á últimos del siglo pasado. Bruch (2), en 1849) habla de las glándulas ramificadas en la parte pilórica del estómago) que se convierten en glándülas de Brünner. E~ker'(3) en 1852) expone la misma . (1) Oppcl A. Ueber den Darni del' Mono/remen, einiger Úa"supialer und lIO" Manis Java!'ica. In: Semo", Zoologische Forsc h unp reisen . !l, 8, 403-433. Jeria, 1897. (2) Br uch. Zeitsclir. f. ral: med , Bd. 8, 1819. (3) Ecker. Zeitschr. f. rat, medo Bd. 2 (zwe}te serie)". 220 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA \ idea de Bruch. Cobelli (1)) en 1864) consideró las glándulas ramificadas de la parte pilórica del estómago) análogas á las glándulas de Brünner. Podríase relatar las opiniones de """"Veber (2)) de Schwal- be (3), Bentkowsky (4)) Watney (5)) etc., en apoyo de la afinidad entre las glándulas pilóricas y las glándulas de Brünner, pero creemos suficiente cuanto hemos expuesto) acerca de nuestras observaciones y cuanto se refiere á in- vestigaciones precedentes á las nuestras. Describamos antes con la mayor exactitud posible) la estructura del.intestino inmediatamente después la abertu- ra pilórica. Lo primero que parece digno de llamar la atención del observador) es que las vellosidades intestinales no son visi- bles inmediatamente después del píloro) sino que se ob- serva la formación de la mucosa) perfectam en te análoga á la de la mucosa de la región pilórica y del pilero. Desde luego las fóveas depresiones óde la mucosa) son muy abundantes y profundas, más estrechas de lo que son en la mucosa del estómago) y en algunos individuos tienen bordes irregulares festoneados. No todos los observaclores opinan lo mismo. ASÍ Chaput (6)) dice que las vellosidades del intestino del perro son esbrozadas entre sí, tienen forma prismática) tienen la misma altura y el vértice aislado. Mis investigaciones no concuerdan con las de Chaput. En las innumerables secciones que he practicado) no he hallado, por decirlo aSÍ) repliegues de la mucosa intestinal más que después de la abertura pilórica) la característica de las ve- llosidades con su epitelio cilíndrico bien manifiesto) con sus células caliciformes) con su canal central, aunque estas formas unas veces se encuentran y otras no) con vértices '(1) Cobelli. Sit egb, Wien. Bd. 50. (2) Weber A. «Beitriige zur Pa th ol , Anal. des püdatrophischen Darms m it Bemerkuo- gen zum normalcn Ba u des barmcs bcí m Nengcborcncn. Berichte über die Verhandl. dcr naturf.» Gesel isch, {!Ir Freibur e i B. Bd. 3, ¡-¡elf 3,4, S. 13i-164,165. (3) Schwalbe G. «Beitrag. zur Kcn ntins der Drüsen in den Darmwandungen, ínsbcson- d er e der Brunnerschen Drüsen. Are". f- niikrosk, Anat.) Bd. 8,'l-lclr 1, S. 92-1100. TaFel V.1872 (4) . Bentowsky K. «Beitrilge zur Histologie der Schleirnhaut des Magens und des Duoe- demuos. Me dí e . Zeitung , 1871;. N. '\4, 15, li, 18 (po l n isch ). (5) Wa tney K. Tb e minute .mut o m y- ni the a limení ary: canal, Ph itoscptuc al T'r ans ac- lio"s o] th e ro y-at s ociet y: uf L.,p, don . Vol. 16G, pág. 451-488. Plateo 39 bis, 1,3, London, 18ii. (G) Cha p ut «Anatomic dos villosités intestinales». (BuUeti/!s de la Soeiet< A/!atomique de Pa ris , 5.<1 serie, T. V. año 56, IS~1). • REV:ISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 221 aislados, con los mismok caracteres histológicos de las ele- vaciones de la mucosa del píloro, elevaciones limitadas por las fóveas. Detodo cuanto hemos expuesto, resulta que debe admi- tirse con muchos investigadores, que se trata de una verda- dera zona pilórica. y esto vendría en apoyo de la interpre- tación anatómica que considera el abultamiento que se . encuentra después del píloro, como un estómago comple- mentario. Las células que recubren la superficie dela mucosajson células cilíndricas, cuyo núcleo posee nucleolo colocado en la base. Estas células revisten, como se comprende, las ca- vidades de la mucosa, constituyendo la capa superficial de las' formaciones, especies de papilas que están limitadas por tales cavidades. En el interior de estas elevaciones, que algunos consideran como vellosidades, se encuentra abundante tejido adenoide JI fibras conjuntivas. El tejido adenoide origina numerosos nódulos solitarios. Lis glándulas de Lieberkühn son rarísimas en esta pri- mera parte del .intestino, abundando, por el contrario, las glándulas de Brünuer, las cuales en el perro se extienden en corto trayecto después del píloro, no alcanzando su ex- tensión 3 centímetros. Las glándulas de Brünuer se, diferencian de las del pí- loro; únicamente por su mayor desarrollo, porque toman origen en 'la submucosa, perforan la muscularls mucosae, y deserpbocan en un conducto al que tal vez, se unen conduc- tos de las glándulas vecinas en la parte terminal de las ca- vidades de la mucosa. Las glándulas de Brünner, consideradas por algunos como glándulas acino-tubulares, son sencillamente tubula- res, con la diferencia de que el tubo se divide debajo de la muscularls mucosae en más ramificaciones, que afectan un recorrido muy tortuoso, ensortijado, que forman paquetes en la sub mucosa. Toda la extensión del tubo ó tubos de una glándula de Brünner, se halla revestida de un epitelio ligeramente cilin- dro-cónico, aunque más cilíndrico que cónico con núcleos de cada Célula, colocados en la periferia excéntrica. Nó- tase qU'3 el citoplasma toma poco la substancia colorante, al paso que el núcleo se colorea intensamente; además el 222 REVISTA VETERINARIA DE/EsPAÑA núcleo es más bien pequeño comparado' con las dimensio- nes de la célula) y forman considerados en su posición) respecto de cada célula) á modo de una corona dispuesta en la periferia del tu bo que reviste el conducto excretor. \ Las glándulas de Brü nner , tienen variadas dimensiones) porque algunas tienén su origen con algunos fondos ciegos en el espesor de la muscularls mucosae. _ Otras más numerosas y más grandes) que tienen mayor número de digitacicnes, se encuentran en la submucosa á 1 Y 1/2 milímetros de profundidad debajo de la muscularis mucosae y llegan cerca de la propia mucosa. Resumiendo: las glándulas de Brünner, salvo sus di- mensiones) son perfectamente análogas á las glándulas del píloro histológicamente consideradas) y) por tanto) son gláo- dulas mucosas. . En el punto en que aparecen las primeras glándulas de Brüriner, la muscularis mucosae se comporta de un modo especial. I Es gruesa) mucho más de lo que lo es en el estómago) puesto que alcanza un espesor de 0(325 á 0(410 mm., y estáperforada como una criba por los conductos excreto- res de las glándulas de Brünner. Tampoco aquí) como en el píloro) se puede describir dos capas. claramente dis- o tintas) la circular) y la longitudinal) pero predominan las fibras de trayecto longitudinal) entre las que las hay qué dis- o curren en sentido transversal y oblicuo sin ningún orden determinado. Esta membrana muscular) no sólo está perforada; si no que se deshoja en muchos puntos) menos en otros) y ele ella parten haces considerables que en parte abarcan los paqueo tes de las glándulas de Brünner. De estos haces)' algunos se destacan de la cara inferior de la membrana) internán- dose en la subrnucosa, otros se destacan de la cara superior) y van hacia la superficie de la mucosa entre los tubos glan- dulares. . _ Estos se dividen y subdividen en haces cada vez más pequeños. Los primeros) ó sea los que van á la submucosa, circundan las glándulas de Brünner, y al' seccionarlas se muestran como anillos incompletos) dispuestos alrededor' de las mismas glándulas. La submucosa resulta constituida 'por, tejido conectivo 223 fibrilar) cuyos haces SOt1 más ó menos ondulados y recu- rrentes de modo irregular. Próximo á la muscular se in- ternan en sentido perpendicular entre 'los' grandes haces de esta .. Las células conjuntivas se hallan en abundancia y son numerosos los vasos sanguíneos y los. troncos nerviosos . .Las glándulas de Brünner forman) como decimos) paquetes alargados en sentido vertical á la mucosa. El espesor de la submucosaes de 2 milímetros. La muscular resulta de dos capas muy distintas: la pro- funda en relación con la submucosa es circular, la superfi- cie es longitudinal. La muscular se' caracteriza por dos hechos importantes: el primero) que las fibras que la for- man no se adosan unas á otras y tia se adhieren por medio de una substancia cementosa) sino que se unen por medio de una especie de puntos protoplasmáticos) de tal modo) que en los cortes transversales) los haces presentan super- ficie libre pequeña) transparente de forma variable) en una palabra) se presenta como una. red de mallas muy peque- ñas irregulares. é Tal disposición) que es muy acentuada en la capa profunda) lo es menos en la capa superficial. Las observaciones hechas á propósito por Kleki (1) por Kults- chitzky (2) por Busachi (3) y otros) coinciden perfecta- mente con lo que nosotros hemos podido observar. El se- gundo hecho es) que la musculatura de la capa profunda, se divide en haces más ó menos distintos en todo el espesor de la capa ó sólo en una parte. Estos haces son de un es- pesor variable entre 0'120 á 0'300 Y 0'500 milímetros y más. El espesor medio de la capa profunda en esta región del in- testino) es de 11800 mm. JI el de la capa superficial oscila entre límites bastante extensos) puesto que de un espesor de 0'450 milímetros) puede alcanzar hasta 0'980; como en efecto) he hallado) mediante las mensuraciones; llegando ,á 0'570 milímetros en algunos puntos) y á 0'730 milímetros en otros. En la línea de demarcación) entre las, dos capas y (1) Kleck i C. Ex periuieruetle Unten;uchu.ngeu ilbet' die Zellbr úcken in der Da1'mmusku- lalur del' Ro ubt ie r e, Inaug. Diss. 695. Tal'. Dorpat, 1891. . (2) Kultsch íizky N. «Uebcr die Art der Verbindung der Glatten Muskelfascrn m itei- nandcr. Biuk. Centratbt, VII, 18. S. 572-574, 1887. (3) Busachi T. Ueber die Neubildiuig von Gl aí ceri Muskelge1Vebe (Hypertrophie und Hyperp/asie, Regener ation, Neoplasiei; 1 Tafe!. Belle z , pathol. Anal. u. z , AIIgm. Pathol. (Zieg/er Na muere kv; 4 Bad., 2 Heft. S. 99-124, 1888. '1 224 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA I ( en la capa superficial) hállanse numerosos vasos sanguí- neos y troncos nerviosos. DUODENO. - Pasada la zona pilórica del intestino, se ob- observa una gran cantidad de glándulas de Brünner; cuyos fondos ciegos están circundados por fascículos de tejido conjuntivo y por gruesas expansiones procedentes de la tnuscularis tnucosae. Las vellosidades se hallan aquí de modo caracter ístico. Tienen forma y dimensiones variadas, se las encuentra grandes y pequeñas) de forma lanceolada, de forma alargada) más ó menos distanciadas entre sí) y no parece justa la opinión de Berioit (1) que asegura que las vellosidades tienen la misma longitud) {arma y volumen) que se tocan lateralmente y que están divididas entre sí) únicamente por espacios lineales intervellosos. Tampoco es- tamos de acuerdo con la opinión de Chaput (2) que dice que las vellosidades del perro estan cercadas entre sí) que son de igual altura) de forma prismática con vértice pun- tiagudo. . . En los numerosos cortes que hemos practicado) re- sulta que la forma puede variar) que los bordes, ora son re- gulares) ora irregulares) que la altura es variable y que los espacios intervellosos; es cierto que á veces están represen- tados por una simple línea) pero más bien son anchos y en este caso se ven muy bien las desembocaduras de las glán- dulas de Lieberkühn, no tienen vértice aplastado) sino que es puntiagudo ó convexo) formando una verdadera cúpula. Examinemos ahora las vellosidades en sus par·tes COllS- titutivas. El epitelio que las reviste) forma una-capa sen- cilla. de células cilíndricas con un nucleo florido) esférico) cilíndrico ovoideó,colocado en el polo d<=;a célula) que ú l está en relación, con las partes subyacentes) y siempre dis- puesto su eje en el sentido del eje mayor de la célula. El . núcleo posee dos ó más nucléolos ':/ muchas granulacio-. nes; el citoplasma es ligeramente granuloso) JI posee en la superficie libre, un engrosamiento que es el rodete ó co- bertera. Medida la célula la he hallado de 24 á 26 fJ. de altura) de 4 á 5 1 de largo) rnientras que el núcleo excede á la longitud 1 (1) Benoit O. Corüribution d l'ét ude de la muqueuse intestin ale, Rem arq ue su.r l es vit- losités. Pa r ís p. , 1891, 3 8 planches, 4.0 Thcse de Par is . (~) Cha put , loe. cit. REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 225 de 7 á 8 i'-) Y su longitud es aproximadamente la de la célula. Sin embargo) estas dimensiones no son absolutas) pudiendo variar según esté contraída ó relajada la vellosi- dad. Entre las células cilíndricas hállanse las caliciformes) ennúmero variable) habiéndolas encontrado abundantes en algunos cortes y en pequeña cantidad en otros. Estas célu- las se parecen á un panal con su parte estrecha ó vértice invertido hacia la 'vellosidad y oon la ancha hacia Ía super- ficie libre; algunas llegan hasta la superficie) pero la mayor parte son más cortas que las células epiteliales) por lo que parecen aprisionadas entre estas; son transparentes) muy visibles) con citoplasma ligeramente granuloso y con una línea en la periferia que simula un a pared. En la primera parte del duodeno son poco numerosas) y van aumentando hacia el yeyuno. Empero he de observar) que habiendo hecho cortes) lo mismo en el intestino yeyuno del perro en período de diges- tión) como en período de ayuno') he hallado que las células caliciformes son mucho más abundantes en el período de digestión. El interior de la vellosidad posee á veces una cantidad enorme de elementos celulares de protoplasma reducido) y que fija muy poco los colorantes) con un núcleo flor-ido es- férico intensamente colorado) y en el interior un nucleolo evidenttsimo. En su mayor parte parecen pertenecer á célu- las de tejido adenoideo. , El canal central) de calibre más ó menos ancho) según las dimensiones de las vellosidades) flanquea á los lados de grandes haces de fibras musculares lisas) y entre estas y el epitelio que reviste la, vellosidad) hay otros haces más te- uuesque 'recorren según la longitud de la vellosidad. Tanto los primeros como los segundos) envían en su tra- yecto ramos transversales y oblicuos) que en el corte trans- versal de la vellosidad se muestran como formando una red de anchas mallas) y en el extremo de la vellosidad parecen unirse debajo del epitelio. Además de otros elementos musculares) se encuentra una cantidad considerable de tejido conectivo fibri lar, cuyas fibras se distinguen muy bien de las musculares porque son más tenues. La musculatura de las vellosidades ha sido objeto de ,226 " , RÉVISTA VETERINARIA DE '8SPAÑA largas y pacienzudas investigaciouesvBrücke (1), afiTn:i:~ que' la musculatura de la vellosidad es continuación' 'de' lEt mucosa, Esta aserción no es admitida portodos los investi- gadores) quienes dicen que la capa compacta se opone al r paso de las expansiones de la muscularis ~mucosce' en las capas superiores, Aparte de que en los comienzos del duo- deno, no.existe una capa compacta; do obstante) noha sido posible observar la presencia de expansiones procedentes de la muscularis mucosa: en el interior de la vellosidad, Creemos que las vellosidades poseen una musculatura pro- pia análoga á la que hemos observado en las hojas del omaso en el estómago de los rumiantes, También se ha querido contar los haces musculares qué surcan la vellO- sidad, y hay quien cuenta de 4 á 12) quien de 18 á 30, Unos y otros pueden tener razón) puesto que teniendo las vello- sidades dimensiones variab ilísimas, sea en espesor) sea en longitud) el número de haces está sujeto á muchas varia- ciones) cosa posible de encontrar en numerosos cortes, Kultschizky (2)) combate las opiniones de Thanhofferfd), acerca de que la vellosidad posea haces musculares de re- \ corrido circular. Tampoco nosotros hemos 'podido observar la disposición de los haces vista por Thanhoffer,El modo como están dispuestos), y terminan los haces musculares de la vellosidad; no es bien conocido, puesto que de ello tratan difusamente trabajos de muchos observadores, Pero por desgracia las opiniones no concuerdan hasta ahora) al me~ nos las de las investigaciones hechas por nosotros, noper-:- miten esperar algún hecho cierto. Nos reservamos para mejor tiempo, el volver á insistir sobre este asunto interesante como nunca, porque del' ele- mento -muscular ele la vellosidad) depende en gran parte la función fisiológica devuelta á la misma vellosidad por ab- .sorción del quilo. ' Debajo de la capa epitelial de la vellosidad) se encuentra una gran can ti dad de tejido adenoide constituido por célu- las) muchas de las cuales tienen un núcleo lozano, con nu- ,.~ , (1). Brüche E: 'ueber elii in de>' Dal.'mschleimlianl A ufgefundenes Muskelsyste1ll, Sil, s úngsber, d. K. Aka d, do ·Wiss, Zu- Wien, 111 ath-nat u I"V. KI., 6 Bd , S __ 214 bis 2,l9,185-1. (2) Ku l tsch itz k'y N. «Beitrag ZUf Frage übcr die Ver breitu ng d er glatrcn Muskulatur in der Dü nn da rmsch Ici m hau t» AI-eh,f.lII.i"I'osk. Anal. Bd. 31, S. 15-22, I Tafel, 1888. (3). Thanho~fe'r Y. «L.Beitriige 'zu r Fcttrcsor p tion und histologisch en .g tr uktur der Dünnd arrnzotten». Pfiúg ers Arch, Bd,8, S, 39)-443, 1 Tafel, 1874. ( . REVISTA VETERINARIA. ;nE ESPAÑA 227 cleolos y citoplasma bastante. escaso; éste, torna poco los colorantes, apareciendo intensamente coloreado el núcleo; oteas células poseen un núcleo oval circundado por un ci- toplasma más bien abundante, pero siempre poco tangible. En la base de las vellosidades están las glándulas de Galeati, las cuales están dispuestas unas junto á otras, en dirección vertical y formando una verdadera, empalizada; son tubulares simples, en parte de trayecto recto, yen parte ligeramente ondulado, apoyándose su fondo ciego en la muscularis mucosos, No es raro observar la anastómosis en- tre dos glándulas 'próximas ó un desagüe común á dos glándulas, Su pared resulta de células cilindro-cónicas, co- rresporidientes á la parte superior de la glándula y de célu- las cúbicas en el fondo ciego con un núcleo florido elíptico, con nucleolo muy evidente y numerosas granulacioues ; el citoplasma es claro, poco teñible. Hay otras diseminadas entre las células, que forman las paredes dela glándula, más ómenos abundantes; células caliciformes y en la luz de muchas glándulas, una elevada cantidad de glóbulos de moco. Debajo del fondo ciego de las glándulas de Lieberkühn, se desarrolla discretamente una delgada capa de tejido ade- noide que signé la tnuscularis mucosos, En casi toda su ex- tensión resul ta de dos capas: la profunda, en relación con las glándulas es circular, sutil, continua; de ella emanan finos y numerosos filamentos que van entre una glándula y otra. La capa superficial es longitudinal y más grande que la precedente, pero á diferencia de esta, no es continua en todos sus puntos, uniforme; pero se presenta constituícla por grandes haces separados entre sí, por medio de tejido conectivo. Examinando con cuidado y á poco aumento esta membrana en algunos puntos del duodeno, parece com- puesta de una sola capa, pero observando con mayor de- tención y con grandes aumentos, se ve la capa profunda delgadísima, represeritada por pocos haces musculares. Las dimensiones medias de la muscularis mucosas, tomadas en diferentes puntos, me han dada las siguientes cifras: capa profunda, f1 26'4; capa superficial, P 59'4; total: I~ 83'8. Empero, no son cifras absolutas, porque varían mucho; habiendo hallado al principio del duodeno 87 ¡.t para la capa superficial y 20 I~ para la profunda. Lo absoluto es que el 228 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA ) espesor de la capa superficial essiem pre más grueso que el de la profunda. La submucosa no ofrece nada de particular; resulta del conectivo laxo con fibras elásticas, células conjuntivas, y se halla cruzada en abundancia por vasos sanguíneos y fila- mentos nerviosos. La muscular ofrece á considerar dos capas diferentes; la profunda ó circular, y la superficial ó longitudinal. Esta última es siempre mayor, más desarrollada; mide de 540 á 600 l-1 mientras que la superficial tiene un espesor de 160 á 180 u , La serosa está provista en abundancia ( de vasossanguí- neos de calibre relativamente grande y de nervios. YEYUNO. - La constitución histológica del yeyuno del perrO,110 difiere en mucho de la de las últimas porciones del duodenq. Aquí también se. hallan las vellosidades muy desarrolladas y en bastante número, y las glándulas de Lieberkühn muy abundantes, están dispuestas en forma de empalizada. No las he visto, de las que ofrecen á consi- derarpor parte de la tnuscularis mucosce, dos fondos ciegos con eros ramificaciones, cosa no nueva, porque ha sido re- cordada y dibujada porSappey (1). No todas estas glándu- las tienen un trayecto rectilíneo, sino ' verg/eichenden Histologie ",,,1 Ph ysiotogie de>' Ha us- sailgetie1°e, bearbeitet lJon Bonnét , C.S/JI\Ol·, Eichbautn, ctc., 1. Bd. Histologic. Berl in, Pa- rey, 188!. . (2) Mayer S. Histclogisch es T'asch enbuch., ZUIll Gebrauctie im Izistu/ogischen Praktikuni [úr Anj¿úlger. Zeich nung en 1/0H. J. Reisek, Prag, Dominicus , 1887. (3) Mall F. Das reticulierte Geiuebe ",zd seine Bes ieh.úngeri {ll den Bindegeusebsfíbritlen . 'MiI 11 Tafeln. Abtuuidl, d. m atti-ph y:s, kl, d. k. sáchs, Gesellsch. d. Wissensclz. Bd. 1i, S. 299-338,Leipzig, 1891. Id. Reticul at ed. tissue, arui its rel ation to the C0111zectille tissue fibrils, F"o11! the Joh n s Hop/¡ins Hospit.«t Repor t . Vol. 1. Baltimorc, 1896. • 230 REVISTA VETERINARIA" 'DE t:SPAÑA algunos indicios de capa compacta perfectamentevisibles por transparencia) pues tratados los trozos con el escarlata, la capa) cuando existe) adquiere un color que varía entre el rosa pálido al amar-illo claro) y acaba por ser transpa- rente. En lo que sostengo 'firme mi opinión, es que en' el ye- yuno del. perro no se puede' asegurar-la presencia de una capa com pacta) propia y verdadera) eviden te y discon tin ua sino que se encuentra tejido conectivo fibroso) que en algu- nos puntos se condensa) formando aunque limitadamente) una producción perfectamente análoga á la capa de Ziesll del estómago del gato. , La muscularls mucosae, es) en general) delgada) formada de dos capas) una profunda con fibras de trayecto circular) y otea superficial con fibras de trayecto longitudinal) siendo siempre esta última más gruesa que la primera. El espesor total de ambas capas varía entre 26 á 351-'-. ' La submucosa no ofrece nada de particular) está for- mada por el tejido conectivo laxo habitual de fibras ondula- das) con fib-ras elásticas) surcada por vasos sanguíneos) lin- fáticos y troncos nerviosos. La muscular) se comporta) almenas por lo que en el perro hemos observado) de un modo particular que ha lla- mado la atención del fisiólogo Albini (1) en 1885) y-más tarde) de Boccardi y de Tria. He aquí de lo que se trata. La capa profunda ó interna de fibras dispuestas en sentido circular, presenta) en su borde correspondiente á la submucosa, una delgada capa que no excede de 20 1-'-) separada del resto de la capa circular por una hilera de núcleos pertenecientes á las células conectivas. Las fibras que la componen son más tenues) más delicadas que Ias del resto de la capa) y se ti- ñen con más intensidad; de manera) que esta especie de, borde resulta claro y evidente. El-trayecto de las fibras que . lo componen es perfectamente circular. Hasta ahora) no se ha conseguido poner en evidencia el trayecto oblicuo de tales tíbras, trayecto descrito por Albini, que opina sea de la tú- nica muscular del intestino .delgado del perro, compuesta de tres capas; externa la longitudinal) la media circular y (1) Albini G Sulla t"nica muscolare dell intestino del cc ne. Re nd ico n ti della R. Acca- dern ia di Scienze tisiche é matematiche di Napoli. Diciembre, 1885. REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA' 231 . la profunda oblicua. Conrespecto. á la relación del trayecto de las fibras musculares, creo que no puede aceptarse lo visto por .Albini, puesto que en el duodeno no se ve el más pequeño vestigio de semejante disposición) y es cuando me- DOS impropio asignar á toda la musculatura . de!"intestino delgado dei per¡;,o) el aspecto más arriba descrito para el -" yeyuno. La capa interna mide 650 á 760 11de espesor) mien- tras que la. externa ¿ó. superficial) que está. separ ada de la precedente por una hilera de células conjuntivas) mide de 2BO á 325 11. Próximo al íleon, y en el-íleon se observa que las glándu- las de Lieberkühn son más cercadas en tre sí) más largas y más rectas .-ve.rticalmente en'. su trayecto, que la muscularis . mucosae, y especialmente más gruesa en la capa externa) en conjunto mide 198 P" 184 la capa externa Ó superficial y 54 la profunda. La capa adenoidea colocada 'inmediatamente debajo de los fondos ciegos glandulares) está bien desarro- llada) midiendo. 43 11;Y lo mismo la capacompacta, mucho níás 'manifiesta. que en las otras partes del intestino. La muscular se comporta como en e] yeyuno) y si una diferen- ci~ existe) puede hallarse precisamente cerca del borde de la capa profunda) donde la. pequeña -capa muscular de Al- bini es masvisibleque en otra parte) y las células conjun- tivas subyacentes son más abundantes. ' CIEGo.-:-. Las .g.lái1.dulasde la mucosa del ciego) son) en general) máacontas qu~ las del intestino delgado) pero en cambio son más anchas y) por consiguiente) su conducto ex- cretor es más ancho; su trayecto es ligeramente ondulado) y son algo abultadas en su extremidad correspondiente á la muecularts nu~cósce;, su tubo tiene las paredesformadas por células cilíndricas) y en el interior. del tubo, se nota una gran cantidad .de glóbulos redondeados ó ligeramente ova- les que indudablemente son glóbulos de moco .. La capa adenoidea, únicamente es manifiesta en algunos puntos. La capa compacta falta deltodo. . La muscularis mLl.COS(2) se halla adosada por la mayor parte de su extensión al fondo ciego de las. glándulas. Esta membrana no üfrece.pues) el mismo.espesor por:que de 30 á 3511) puede alcanzar hasta 17011. Las dos capas que la ~omponen tienen diferente espesor; la profun da es . de tra- ye?to circular) y es más delgada. que, la superficial q1;letiene 232 . R·EVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA un trayecto longitudinal. La submucosa está provista en abundancia de vasos sanguíneos de calibre grande, y de nervios, y el tej ido conectivo que forma el techo es más bien reticular. ' La muscular compuesta de las dos capas, mide, en con- junto 1,320 milímetros, de los que 0(967 corresponden á la capa profunda y 0'363 á la superficial. Las mensuraciones practicadas en diferentes cortes de la muscular del ciego, me han dado siempre las mismas cifras, ó á lo sumo algunas variantes de algunos micromilímetros. COLON.--:-Las glándulas 'del cólon ofrecen casi la misma característica que las del ciego~ únicamente son más distan- .: ciadas unas de otras, y en los espacios intertubulares se halla tejidoconjuntivo células linfoides, y ramificaciones de la muscularis mucosas, En su mayoría ofrecen un abultamiento esférico que co- rresponde á su fondo ciego. En cuanto á sus dimensiones, en algunos puntos S011 cortas-y anchas, en otros son largas y estrechas; por su dirección las hay perfectamente rectas, ' ondulantes, en toda su longitud o sólo en el fondo ciego, y otras, en fin, son curvas de radio largo. Lascélulas cilíndricas que tapizan su luz, poseen un ci- toplasma difícilmente tangible. La muscularis mucosce , . ofrece una variedad muy marcada. En un mismo corte del colon s~ halla muy recia en algunos puntos, muy delgada en otros; en otros las capas no están en igual disposición .. Con respecto al espesor, hemos hallado en un mismo corte las cifras siguien tes: 33-70-265 !J., pero este espeso!' sólo se observa en los sitios en que la lTI.UCOSa resenta ele-' p .\ vaciones ; en este punto se refuerza el elemento muscular. En cuanto á la disposición de las capas, recordemos que en tales puntos es precisamente donde es delgada, teniendo las capasigual equivalente; mientras 'que) donde es gruesa, la superficial de fibras recurrentes longitudinales, es IÜS re- ) cia que la profunda de fibras circulares; notándose además, que parte ele las fibras de la superficial, tienen un trayecto más ó me1108 oblicuo. La submucosa es muy laxa, y de fibras conjuntivas deli- cadas. La muscular es gruesa, mide 11/2 milímetros y aun más. 'En una mensuración tomada al azar en un punto del colón) REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA el espesor era. de milímetros 1;254 eri la capa profunda, y de OC430 en la superficial. Esto es) pues), más recia todavía que la del ciego. RECTO. - Las glándulas de está parte del intestino S011 cortas; Ia mucosa es muy delgada y tienen un trayecto algo oblicuo Ytortuoso; su fondo ciego es abultado: el tubo tiene un diámetro ancho y está revestido de cél u las ci líndricas con' elementos esferoidales y ovales. Las glándulas no es- tán adosadas muy fijamente unas á otras; pero sus espacios interglandulares son muy manifiestos) y en ellos transcu- rren vasos sanguíneos, propagaciones de la tnusculuris mu- COS((:, fibras de tejido conjuntivo y elementos conectivos. La muscularis mucoso: es continua) y su .espesor de 65 á 70 1-1. La submucosa ofrece nódulos linfáticos en gran nú- mero; muchos de estos poseen cavidad interna ó cripta, re- vestida por un epitelio cúbico. Los vasos sanguíneos tienen un calibre grande. La muscular es sútil ; la profunda mide de 200 á 2201-1) la superficial 120 á 1251-1; cifra' que puede variar, aunque siempre en límites reducidos. TRABAJOS TRA DUCIDOS Infecciom~s é intoxicaciones alimenticias .causaóaspor las carnes POR P. GUILLAUME Actualmente se 'denominan así los diversos accidentes de naturaleza tóxica) observados enel hombre después de la ingestión de carnes frescas ó en conserva) excepción he- cha de las afecciones parasitarias microbianas ó específicas transmisibles directamente bajo la misma forma (triquino- sis) muermo, carbunco bacteridiano.:.) etc.), y de lasintoxi- caciones debidas á la presencia en el seno de las subs- tanciasingeridas de compuestos químicos más ó menos nocivos. Estos accidentes designados comunmente en Francia con el nombre de enven.enamien.tos alimenticios, y con el de 234 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA. Fleischoerqiftunq en Alemania, constituyen un capítulo im- portan te de patología humana y animal que « no fuera exa- gerado el dedicarle su particular atención los médicos, los veterinarios y los higienistas» (1). En estos veinte últimos años se ha destacado S\1 verda- dera naturaleza á la luz de numerosas investigaciones bac- teriológicas de que han sido objeto, y lbs datos etiológicos y patogénicos, son suficientemente precisos para sentar ba- ses de una profilaxia eficaz. * ** El recuerdo de las primeras epidemias relativas 3. la in- gestión de carnes se remonta á la segunda mitad del si- glo XVIII. Los autores alemanes (Jager, Kerner, Schloss- berger ... , etc.), señalaban entonces numerosos accidentes ocasionados por el consumo de productos de tocinería) bajo la denominación general de botulismo (de botulus, embu- tido, salchicha), los que atribuyeron á la acción de un ve- neno especial de naturaleza indeterminada. Durante largo tiempo, la ciencia médica alemana no se- ñala en sus revistas más que accidentes imputables á la carne de cerdo) y es preciso llegar al siglo pasado para en- contrar algunas epidemias debidas á la ingestión de carne de buey ó de ternera (Andelfingen (1839)) Larch (1866), Fluntern (1867)) Kloten (1878), Birrnenstorf (1879)) etc.) (2). La etiología sigue siendo poco precisa y se confunde con el cólera y con la fiebre tifoidea.' . . En el Congreso de Higiene de Düsseldorf de 1876 (3), Bollinger anuncia el peligro de las carnes procedentes de animales enfermos) sosteniendo la afirmación de que la sep- ticemia y la pioliemia de los animales de carnicería son fre- cuentemente más peligrosas para el hombre que el muermo y el carbunco. Doce años más tarde, cuando el envenenamiento de Frankenhausen (1888), Gartner (4)) abrió una fecunda vía; revelando el carácter infeccioso de los accidentes señalados) (1)' Dr. Morel. «Les iritoxications d'origen al im en tai re». (Rev.gén. de ;'léd. vét., t.X pág. 1). (2) Ostertag. Handbucti de>' Fl eischbeschan, 1904, p. 623 . . (3) Bollinger. Deutsche Zeitschr , f. Tierniet.: t. nr, 1877, p. 41. ' . (4) Giirtner. «Uebe r die Fleischvergiftung in Frankenhausen am Kyffhauser un d den . Erregerderselben. (Korresps-Btdtter d. AlIg. Ae>''{U. Ve>'eins VDn Tliu ringen, 1888, 0.° 9). REVISTA' VETERINARIA DE' ESPAÑA 235 descubriendo un bacilo especial en la carne de la vaca in- crimada y en el bazo de una de .Ias personas que habían sucumbido á la enfermedad. En esta época fueron numerosos los partidarios que acusaron « el envenamiento por las carnes», gracias á la acción de venenos preexistentes. La frecuencia de las epidemias durante la estación esti- val) la putrefacción rápida de los animares sacrificados en estado de enfermedad junto á la brusca aparición de sínto- mas) hacen creer en una intoxicación por los venenos que se desarrollan en el curso de los fenómenos de las putrefac- dones .. El descubrimiento en las materias orgánicas en descomposición dIe bases alcalóidicas especiales; las pto- mainas, tan bien estudiadas por Brieger (1) (1887)) Y reco- nocidas tóxicas) no hace más que confirmarla teoría del envenenamiento por tan largo tiempo defendida (crocq, Stubbe) (2). Los trabaj os en Alemania y Bélgica) por Gaffky , y .Paak (3)) Van Ermengem (4)) Kanschc (5)) Basenau (6)) Poéls y Dhont (7) ... ) etc., no tardan en hacer seriamente in- teresante la patogenia de las infecciones producidas por la carne~demostrando la presencia constante) en los produc- tos incriminados) de bacilos específicos de próximo paren- , tesco al bacilo de Gártuer y diferentes de los microbios or- dinarios de la putrefacción. Por otro lado" los importantes trabajos de Van Ermeu- gem, efectuados cuando la epidemia de Ellezelles (8) (1895)) no tardan en precisar' definitivamente la etiología y la pato- genia del botulismo, quien, en lo sucesivo) fue conside- rado) en la literatura médica) como una entidad mórbida distinta. (1) Brieger. Pto niain.as et mo tadies, Traduit de l'al1emand parRo ussy et Wi n te r , Pa- ríS,1'887. .' (2) «Discussioo sur les empoisoooements produits par la viau d e». (Bul], Aead. mé d . . '8elgique, 1895). (3) Gaffky et Paak. Anal. in Annales de l'Lnstitút Pasteur , 1890, p. 801. (l.) Van Errn e ngcn. «Rech er ches sur les cmpoissoooemcnts prod u its par la viaode de vcau áMoorsee le». (Bull . de l' A cad , de méd. de Belgique, 1892, p.1.025) (5) Kiioche. «Zu r Kcn ntniss der Kran khei tser rag er bei Fleischvergiftuogcn». {Zeistcli, f. Hye., 1896, vol. XXII, 0.° 1).' " (6) Base na u , «Ueber ein e im Fleisch gefu n deue in tectíóse Bakter ia ». (Anal. in Zeitsch.f. Fteisch-u, Milchhyg., '181)3-94, p. 212). (7) Poéls et Dho nt, Anal. in Zeilseh.j. Fteisch-u, Milehhyg., 1894-95, p. 29. (8) Van Errnen gcrn. Cont.rib ution d l'étu.de des intoxications uliment.aires, Gand, 1897. 236 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA Los trabajos hechos á continuación por Herman (I), Trantmann (2), Nobele (3)) .Durham (4)) Drigalski (5)"'r etcétera) no han hecho más que con firmar el origen micro- biano de los pretendidos envenenamientos por las carnes .. Los -datos que se han aportado pLwa caracterizar las dife- rentes especies puestas á discusión) han colocado á la mayor .parte en el grupo de los paratíficos de Achard y Bensaride. Por medio" de los datos etiológicos nuevos y á favor tam- bién de los métodos de investigación más rigurosos) ha cre- cido la lista de las epidemias debida á la ingestión de' carnes. *** De 1880 á 1903) Ostertag (6)) reunió 90 casos de intoxi-- cación con más de 4)000 enfermos. De 1866 á 1898) Schneidemühl (7)) señala 61 casos de' intoxicación con unos 5)000 enfermos y 76 defunciones. De 1889 á 1903) la estadística médica del ejército alemán' da una cifra de 1)857 casos con 3 defunciones (8). En un trabajo publicado en la misma revista en mayo de 1905) M. Maulé (9)) relata las principales de estas epide- mias) que tuvieron en su mayor parte por teatro Alemania y Bélgica)' por razón) sin duda) de sus costumbres culina-- rias (comen las carnes crudas aemicrudas y en riicadiHos ó de todas formas), y también por la atención á su estudio· que le han dedicado los autores. , En Francia la lista de los accidentes conocidos es relati- , vamente corta. En los recientemente descritos) menciona- remos los señalados por MM. Bouchereau • y Noir (l O), al 92 J., .' (1) Herman. «L'intoxication carnée de Si ra n et». (A"rch. de méd, expér im., 1899, p. 445). (2) T'ran rman n , Zeitsch, f. I1yg., vol. XLV et XL VI, 1904. (3) De Nobele, Ann. de la Soco de méd, de Gand, 1899 et 1901- (4) Durham. Britisli, medo Jou,·n.; 3 sept. et 17 dic. 1898. , (5) Drigalski. ~R. Koch's Eestsch r ift , 1903». (Anal. in Reu, gén, de méá uét., 1904, t. IV,. p. 553). (6) Ostertag. Loe, cit. (7) Schneidemuhl. Die animalisehen Nahr úngsmittel, 1903, p. 227. (8) Sacquépée. «Les ép idérn íes d'Intoxícations ali mentaírcs dans I'arrnée». (Rapport" au Congr es d'h.ygien« de Berlin; 1907, t. Ill, 1" partie, p. 611).' ., , .: . (9) Maulé. «Les intoxications alí men taires par les vía n des». (Rev, gén. de medo vét.it.V, 1905, p. 5iH). . (10) Cité par F'iquct. Eludes su,· les ·i"toxica·tions alimentáü'es a'origine earnée (Tbes~ de Par is , . 894). . I REVISTA 'VETERINARIA DE ESPAÑA 237 de línea en (1888); por Polin y Labit (I), en el carn po d'A vor d . {1889); en Lille (1889); Armenti ers (1889); Cosue - (1890) ; por Juhel Renoy'(2)) en Aubervillier (1897); por Darde y Viger (3)) en' Abbeville, Souchez y Quéant (1894); por Pou- chet (4)) en el departamento del norte (1897); por Boyer (5)) en' Villeurbanne (1899); por' Leclerc (6)) en 'el colegio de "Saint-Lo (1899); por Sargeant (7)) en Linselles, (1897) y en Bizet, (1903); por Pottavin : (8)) en Granille-Saini-Honorine {1904); por Sargent Netter y Ribadeau-Dumas (9), en París (1906) ... ) etc. Desde 1886 á 1905) Sacquépée hace 1)804 observaciones con 5 defunciones (10). Pero es de presumir que gran nú- mero de casos pasarían inadvertidos. ¡Cuántos estados gás- tricos febriles ycuantas colerinas de estación sometidos á un severo examen 'entrarían quizás en .él cuadro de los ac- , cidentes debidos á la ingestión de carnes! «Desconocidas óignoradas las intoxicaciones por las carnes) son en realidad de extrema frecuencia: (11)) (Sac- quépée). De una parte comprenden los accidentes en forma gas- trointestinal) que son los más numerosos) y de otra los ac- eidentes llamados pe botulismo) que tienen una etiología) una patogenia-y una sintomatología distintas. ' , *** . Las afecciones gastr-ointestinales, de marcha cl ínica casi idéntica) en realidad ofrecen un carácter etiológico com- plexo. En lainmensa mayoría de los casos son provocadas por bacilos del grupo erueritidis, algunas parecen) no obs- tante) ser debidas ála intervención de diferentes bacterias) '(1) POlin y Labit. Em.poisonrunnents alimenlaj¡'es: P~rís, 1890. (2) Jubel Re n o y. «~OC, mé't des Hop. de Par is», 2'juin 1897, (3) Darde et Vi'ger. «Des n to v ic a tio ns par le VI ande de vcau». {Arch, í de méd, et de phann, mili! , 1895. t. XXV, p. 433), (4) Pouehet. «Bacteriologie apliquée á I'hygiénc». (,1nn. d'hy{(iene publique, volume XXXVII, 1897). (5' Boyer. t.y on-médic al ; juin 1899. p. 35.' (6\ Le CIere. Année niédic al e de Caen, 1900, vo l . XXV, p. 29 (7) Sargeant. Int vxications alimeniail'es par le vi ande de veaux. Thése de Lyoo, 1~03). (8) Pottevíg, Ann. re t'Insiitut Pasteur . 1905. p, 426. (9) Netter et Ribadeau-Dumas. So e. de BioIogie, 1907, p. 575. {tO) Sacquépée. Les empoisonnements alilllenlaires. Par is, 1909, pag s. G'el 'j. (11) Ib it, 238 HEVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA .acci dentalmen te patógenas) como el bacterium coli, el jJl'O- teus y variedades de (rnicrococus, estafilococus y entero- cocus). * \ ** La sintomatología, en general) es la de gastroenteritis infecciosa. Después de un período de incubación que varía de algu- nas horas (Van Ermengem (1)) Drigalski t2))) á varios días (Hoefnagel (3)) Geebel (4)) pero que su término medio es de diez á treinta .. seis horas; empiezan los accidentes por fe- nómeno generale más ó meno acentuados: Fiebre) pos- tración comezón) cefalalgia] fatiga general) etc. Regular- mente viene la localización al aparato gastrointestinal; se: Ilota un grado variable de diarrea) vórni tos) epigastralgia, etc. ' e notan además, de vez en cuando) ciertas perturbaciones acces aria . dolare en lo miembros) en los movimientos de los ojo midriasis ictericia) diferente erupciones cutá- táneas, etc. (Sacquépée) (5). Raramente en algunos caso' el cuadro clínico recuerda má Ó meno el de la fiebre tifoidea (Lévy el Fornet) (6). La duración de los accidentes es muy variable; de algu- nos día á varias semana . En Jos ca sos de curación la convalecencia es muy larga. En cuanto a la mortalidad es muy variable según las epidemias' en Frankenhau en 1 defunción por cada 59' enfermo . en Cotta, 4 por '1 "'6 Y en N unkir hen 3 por 50. La" lesiones son ca i siempre localizadas al aparato di":' gestivo ; son gastroenteriti con lesiones ulcerosas diversa- mente di triburdo en lo caso avanzados. Lo trabajos de investigación hechos por Gürtner cuando lo envenenamientos de Frankenhausen condujeron al des- de cubrimiento de numerosos bacilos con iderados como specie bacterianas distinta. El e tudio comparativo de "u diferent caracteres ha demostrado que en realidad se (1) v",,,, Em~~g"'lIll.Lot:. ll!ltll,,··Qt;fm .,I¡m"'HIl¡r~ • ~jhn;. ¡j'$tYI!'.p,,~qíil'''' nevero- lt.re, U~JO)¡)j. 110.»s..,alysé par van Er mengen. (Aead. coy d e-mcd. de Belgique), 28 dé- cembre 190t . · REVISTA VETERINARIA DE ~SPAÑA 245 propiedades patógenas' de las carnes (Zittan (1), Nienawe - roord), (2). / Sin embargo, . las experiencias de Stn d ler (3), por una parte, y las observaciones Silberschrnidt (-i),.pOI' otra, de- muestran que la salrnuera.y el ahumado carecen de acción , Se ha visto igualmente que carnes desecadas (Karlius- ley) (5), Y carnes en cecina (Curschmann) (6), han causado serios accidentes. . Las preparaciones de carnes de toda suerte, en picados, embutidos, etc., constituyen un medio muy frecuente de contaminación, fácil de explicar. Son. las formas de uso co- corriente en que se consumen las carnes crudas poco coci- ó das; muchas de estas preparaciones son confeccionadas con vísceras, siem pre muy ricas en bacilos; su sistema de preparación está muy lejos de se!' aséptico; y, en fin, en- tran en su composición muchos productos de inferior cali- dad, que han sido y son conservados por los antisépticos, los que pueden no siempre ser inofensivos. Liefman (7)) recuerda accidentes sobrevenidos á 54 soldados á continua- ción de haber consumido picadillo crudo; este picadillo, además del bacillo enteritidis, encerraba ácido sulfuroso suficiente para alterar más ó menos la mucosa digestiva (Walbaum) (8). . .Muchas de éstas carnes conservadas elaboradas, son ó procedentes de animales enfermos. No obstante) se han he- cho algunas observaciones de las ,cuales se deduce la con- taminación efectuada de una manera cierta después del sa- crificio (Curschrnann, (9); .Riesner), (10); sea por mediación de «portadores de bacilos», sea en- el curso de la prepara- ción por contacto can los objetos ó con los alimentos ya in- fectados (Trautmann (11), Fromme) (12). . (1) Ostertag. Handbuc ñdel' Fleischberchau; 1904, loc. cit.,626. (2) Hoefoagel. Loe. cit. (3) Stadler. «Ei n wir ku n- vo oKoch salz anf Bakterier», I. D., Muoich, 1881. (Anal. in Zeitsch·f. Fleisch·u Milchhyg., 19:10--1901). (4¡- Silberschmidt. «Veber ein e.Ff eischvcrgift uug». (Korrespondensbt att, f. Schsueieer Oce,.t/{, 15 avr il 1896). (5) Karlinsky. Cent¡·abl.f.'Bakt., vol. VI, p. 289. (6) Curschmano. Zeilsch:¡.f. Hyg., 1906, vol. LV, p. 295. (7) Liefrnan. Münch ne,. me '. Wochenschrijt., 1908, p. 156. (8) Liefman. Miinchener medo ·Woche1lsch>·ift., 1905', p. 156. (9) Curs¿hmann. Loc. cit. (10) Riemer. Loc. cit. (11) Trautmano. Lo e. cit. t!2) Fr o m rn e . r:e1ll1·abl.j. Ba/¡¡. orig., t. XLIII, f. 2, 1907. p. ¡¡5. 246 REVIST:A. VETERINARIÁ DE ESPAÑA El carácter infeccioso de los accidentes señalados) per- mite probar la desproporción, muy grande con frecuencia) que existe entre la gravedad de los síntomas 'Ila cantidad de alimentos ingeridos. En Cotta, un bocado de tripa bastó para poner enfermo á un tocinero. y á su ayudante; igual sucedió á un niño en Breslau, por haber lamido un plato. Para terminar estas consideraciones etiológicas) mencio- naremos la influencia favorable que ejerce en ciertos casos en la evolución de la enfermedad) la ingestión de· bebidas alcohólicas en el curso de las comidas infectantes. (Griess- beckerzell, Kloten) (1). Los datos bacteriológicos y etiológicos de los accidentes. que. preceden permiten fácilmente deducir su patogenia. La teoría del envenenamiento por las ptomainas ha sido universalmente abandonada y todos los autores están uná- nimes en proclamar el papel primordial) esencial) del Bacillus enteritidls como causa de la infección por sí solo) _y de la intoxicación por sus productos solubles)' más frecuentemente por .su acción simultánea ó toxiinfeccion. Estos productos solubles parecen favorecer en alto grado la infección) y dosis no tóxicas adicionadas á dosis de cultivos) apenas activas) pueden llegar hasta á producir la muerte rápidamente. (Lévy et Fornet (2). *** Accidentes debidos al «bacterium coli ». común, al « proteus» y á diversas especies de micrococus (stafilococus, enterococus). Como hemos indicado) al lado de las afecciones gastro- intestiriales debidas á la intervención de los bacilos genero enteritulis que) desde luego) son los más numerosos) existe!1 ciertas epizootias de sintornatologta casi idéntica de las que debe incriminarse á otras bacterias. 1.0 BACTERIUMCOLI COMÚN. -Dineur) (3) en 1897) aisló ya de las salchichas de buey, de ternera)' de cerdo) que (1) Ostertag. Handbuch: del' Fleischberoñ n , 1904, loe. cít., pags. 622 et 625 . . (~) Lévy et Fornet. «Sur I'Im portance des mierobes et des praduits microbicns dans . es in rection s al imcnta ires ». (Hyg, de la viande et du Iait , 1907, n .? 5, p. 201) . . (3) Dineur. "Una épidcmie de bot u l isme au fortín VI, áAnver s ». (Bull. So c. be/gile ",j. croscou., t. ;XXIll, 1897). . HEVISTi\ VE'TEI\lNARJA DE ESPAl\.-\ 24·'j habían ocasionado accidentes en 76 hombres de tropa en An vers, un colibacilo que él identificó. Más recientemente) en los a~cjdentes debidos á la ingestión de carnes de terne- ra y de cerdo (Laudensdorff, F'ischer), ha sido demostrado) de una manera muy precisa) el papel etiológico del bacterium coli común (1): Pero es preciso reconocer que) en realidad) se trata de casos ni uy raros poco en relación con el reparto de bacilos en la naturaleza. El bacilo de Escher ich, hallado en muchos de los productos en putrefacción, en la: mayor parte de ma- sas m usculares de los animales sacrificados con urgencia y eviscerados tardíamente, es también acusado de ser el agente esencial de la diarrea de los terneros de Jensen, de la septi- , cemia de los terneros de Thomassen, del coriza gangrenoso de los bóvidos) etc. Como estas infecciones colibacilares de nuestros animales domésticos no están definitivamente cla- sificadas (Nocard y Laclainche (2) .se comprende cuan difí- cil en estas condiciones será decir si la contaminación de una carne se ha efectuado durante la vida de un animal ó posteriormente á la muerte. Es difícil, precisar también las causas que hacen patógeno un bacilo considerado de ordinario corno inofensivo) y puede ser que debamos bus- cal' estas modificaciones dé virulencia en ciertas asocia- ciones microbianas (Vaillard (3). Son necesarias más in- vestigaciones) todavía) para delimitar más estrechamente el papel patógeno de los colibacilos en el horn bre y en los ani- males. 2.° PROTEUS. ~ Igualmente muy difundido en la natu- raleza 'en donde se halla en todos los productos en vías de putrefacción) su papel patógeno es todavía bien difícil de de- terminar. Considerado por ciertos autores como un huésped inofensivo (Bodin (4)) Fe ltz (5)) otros) por el contrario) le reco- nocen ,el poder de pl'ovocal' una infección (Gaillard, Mou- ginet. Realmente parecen serle imputables algunos ac- .cidentes . .' (1) Ccnsulter Sacq uépée. Les empoisonnelllents al imevüa ires, loc. cu., p. n. (2) Nocart ct Laclainchc. Traite des nial a dies mic robienne s , -[903, t. 1 p. 216. (3) Va iltart. « In. Mcin. Baudouin ». A rclt, de méd, mil" '1906. (4) Bodin. Le proteus, (Thése de Paris, 1&97-~8), (5) Fcltz. «Contribution á l'étude du « proteus vu lgaris ». (Arch. de méd. exp4rim. et d'a1la/. pathol., 1'899, n .? 6). 24·8 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA Así Lévy, en Strasburg, de la carne de una vaca, que había ocasionado diarreas sanguinolentas á 18 personas con postración y estado febril) aisló el Proteus vulgar/s. Fue ha- llado en un compartimento salado de frigorífico en donde se había guardado la carne y tam bien se encon tró en las vísce- ras de una de las personas que sucumbió á la infección. Con ocasión' de observar señales de gastroenteritis en 63 personas) conscutivas á la ingestión de carne de vaca sacri- ficada por pericarditis traumática) en Mansfel; el año 1897) Wesen berg (1) aisló de esta carne) que ya había sufrido un principio de putrefacción) una variedad de proteus patógena parq, el ratón. . Silberchsmidt (2)) Pfuhl (3)) Schumburg (4)) Glüeks- mann (5)) etc., han relatado otros episodios tan significati- vos como los anteriormente descritos en donde el papel del proteus no es menos evidente. EQ todos estos casos se ha tratado de carnes eioboredas (salchichas) picadillo) -etc.) ó mal conseroadas y consumidas en estado crudo. El papel patógeno del proteus en los ani- males de carnicería no ha sido aun demostrado) tratase so- lamente de carnes que han sido infectadas posteriormente CLZ sacrUicio., Este contagio post mortem es la cosa más 'fácil dada la extrema frecuencia con que el proteus se prodiga) y la poca limpieza que preside ordinariamente á las diversas manipulaciones que exigen las carnes elaboradas) lo único que puede sorprendernos es la rareza de los accidentes se- ñalados. Como en el Bacterium coli, es actualmente difícil decir porque el proteus, que generalmente carece de virulencia) en ciertas condiciones) ofrece propiedades tóxicas manjfies- ,tas como se revelaen los casos anteriormente descritos yen las inoculacionesé ingestiones á diversos animales de la- , boratorio (ratón) cobayo). Los filtrados-de cultivos tambié:1 se han mostrado/tóxicos (Schumburg) JI la intoxicación) se- (1) Wesemberg.« Ein Beitrag z ur Bakteriologic der Ff eisch ver giftug ». (Zeitschr. f. Elyg., vol. XXVIlI, 1898, p. 1.84). (2) Silverschmidt. «Ein Beitrag zur Frage der sog. Fleischverg. (Zeitschr.f. Hy:g· vol. XXX, 1899, p. 328). (3) Pfuhl.« Mqssenerkrangung nach Wurstgenuss».· (Zeitschl·. f. Hyg., vol. xxxv, 1900, p.625J· • . . (4) Sch u mburg. « Wu rstver giftung ». t Zeitsc h.r, f. Hyg., vQI. XLI, ¡~02, P 1,83). (5) Gl ücksma nn . «Fleischvcrgift'ung ver ursacht dur ch Bac. Proteus vulgaris». (Ce11tra' bla.f. Bak t .. vol. xxv,.p. 696. . . \ REVISTA VETERINARIA DE ESP_\ÑA 249 guramente, no: dejará de jugar un importante papel en la , génesis de los accidentes que nos ocupan. Esta toxina es fácilmente destruida al calor de 65~ por espacio de una hora, lo cual dará perfecta idea de la nocividad de los productos crudos. . El proteus se muestra de una manera constante en el . curso de los fenómenos de putrefacción (Tissier et Martelly). Su presencia en los alimentos no implica forzosamente su nocividad; lo que señala, es la putrefacción en el verdadero sentido de la palabra. Las infecciones del proteus son todavía poco conocidas en su esencia, pero se presentan en las mismas condiciones y ocasiones por el consumo en crudo de carnes picadas. En todos los casos, las carnes proceden de animales sanos y los preparados no presentan, en la mayoría de ellos, ningún signo objetivo de putrefacción ni después de guardadas por. cierto tiempo. Esta suerte de preparaciones deben reunir quizás condiciones muy favorables al desarro- llo de numerosas especies bacterianas de las que algunas pueden resultar patógenas, .La falta de trabajos bacterioló- gicos precisos que aclaren la cuestión im piden hoy incrimi- nar con certeza á tal ó cual especie bacteriana determinada. 3.° Mrcnococus DIVERSOS (ESTAFILOCOCUS, ENTERqc;:O- cus). - Son frecuentes en los productos no examinados, no obstante, pocas' veces se ha hablado de su papel patógeno. En una epidemia pasada, en Denis, el año 1896, á conti- nuación de haber comido carne de res enferma (~) Kubern (1) acusó al estafilococus piogeno dorado. Más recientemente, en Schaffen, cerca de Diert, el año ·1896, Denys (2) observó 9 enfermos y un muerto á continua- ción de haber ingerido carne procedente de una vaca muer- ta de fiebre vitular. Todas las muestras examinadas pusieron en evidencia un estafilococus piógeno. ~ Sacqüepée, (3) en 1907 observó160 enfermos entre 200 consuniidores de manteca de cerdo. salada. De la manteca incriminada y de los excrementos de los enfermos pudo ais- (1) Kuborn. « Cité par Oster tag», (Han dbucñ del' Ftischbes ch an, 1904, loe. cit., p 631) .. (2) Deoys.'«Presencedu staphylocoque pyogéne dans une via n de qui a determine d-es cas d'empoisonemenl». (Rull Acad. méd, Belgique, 1894. p. 605). (3) Sacqutpée_« In toxications alimentaires á e nter ocoq ue ». (Soc. biolog ie, 19 de octu- bre 1907, p. 323)_. _.. . 250 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA lar, en estado de pureza) el enterococus de Thiercelin, que secretaba una toxina termoestabil. Prosigui-endo nuevas in- vestigaciones quizás fueran susceptible de la misma inter- pretación otros accidentes parecidos (1). . En el número próximo terminara este trabajo tratando del Botulismo. (Reoue générale de Médécine Véierinaire. 15 ele noviem bre de 1909, ps. 6536(5) Y 1 de diciembre. TRABAJOS EXTRACTADOS BACTERIOLOGÍA HARRY SCHIROP. - Biología del « Bacillus vitulisep- ticus » .: Inmunización contra la pneumonía séptica de los terneros. - El estudio de los caracteres de cultivo del Bacillus ottulisepticus permite clasificar este microbio en el grupo de los agentes septicémicos hemorrágicos. Los cul- tivos no pueden obtenerse más que sobre patata previamente alcalinizada; se forma indol en el agua peptonada (Ligniers ha insistido sobre la ausencia de indo l eh los cultivos de di- ferentes pasteurellas en agua peptonada ), Por- experiencias sobre pequeños animales el autor de- muestra que es posible inmunizar al cobayo y al conejo con- tra el agente de la pneumonía séptica de los terneros) sea con exudados estériles obtenidos en el- cobayo por el método de Bail (agresina), sea con los extractos de cultivos obteni- dos con el agua ó con el suero (agre ina artificial de Was- sermann y Citron). El suero de los animales inmunizados por las agresinas es preventivo para el cobayo) el conejo y. el ratón-gris. La existencia de diferentes variedades microbianas en la ' e pecie Bacillus oitulisepticus, explica por qué un suero rno- novalente no da buenos resultados. Estas variaciones no entran en Iíuea dé cuenta en la inmunización activa. . H. Schirop, ha experimentado los diferentes sueros pre- parados en Alemania contra la pueumonía de los terneros' . (Gans, ess-Piorkowski, Klettbraun, Landsberg). Sólo los sueros .polivalentes preparados) inmunizando á los animales con productos microbianos de diver as· procedencias son susceptibles de dar re ultados en la lucha contra esta enfer- (1) Sacq uepée. Les enapoiso1tnem~"ts alimon·/fir-.s, loe. cit.; p. 74). REVISTA VETERlNAnIA DE ESPAÑA 251 medad infecciosa de los terneros. -J. B.-:-l'Centralblat fúr Bakterioloqie ), (originares))' t. XLVII) 1908) Heft. 3) pági- nas 337-342. . PATOLOGÍA Y CLÍNICA o-OLDMÁ N. - Dos casos de una afección que si- mula el carbunco sintomático. - Dos vacas preñadas presentan perturbaciones digestivas: inapetencia, ligeros cólicos, timpanitis) tos. Luego aparecen de la cabeza á la cola numerosas tumefacciones) abundantes en la región -lumhar y sobre el lado derecho del tórax. Comprimiendo estos tumores se percibe fácilmente una crepitación gaseosa característica. Un caso se trata por las fricciones de alcohol alcanforado) el otro no se trata) y ambos se curan, de apa- reciendo las referidas lesiones progresivamente, con las perturbaciones digestivas y lar tos) -tan bien) que al cabo de ~1l1 mes se hallan las enfermas en estado normal. . El autor emite la hipótesis de la ruptura de las vesículas pulmonares bajo la influencia de la tos y del paso del aire por el mediastino y los planos conjuntivos hasta debajo de la piel. -'-- J. B. - Miinchener tierürstliche vVochenschrift, 11 de marzo 1909). NIELSEN. - Una nueva mamitis contagiosa. - La . enfermedad representa la pérdida de los cuartos atacados y el enfiaquecimiento de los animales. La causa principal es una infección mixta por los bacilos piógeno y por otro' bacilos de la"mamitis. El contagio parece deberse á las mos- cas y otros insectos .. El pezón enfermo se pone caliente) doloroso, ingurgita- do, y da un líquido claro) amarillento) de mal olor, que se pone espeso. En los casos más graves, por el trayecto ale sangre mezclada á la serosidad. La temperatura pasa de 40°)el estado general es de postraci ón. La m uerte puede so- brevenir por parálisis cardíaca. La terminación crónica es frecuente. Las vacas preñadas abortan muchas veces. Las ~omplicaciones pulmonares ó renales son con tantes. La enfermedad empieza por invadir un cuarto, luego invade 10 demás. CUándo los miembros posteriores se hinchan) la vacas andan con dificultad ó cojeando. . _ Las vacas gordas deben venderse al momento; las pre- nadas) tratadas por inyecciones intramamarias de débiles ~oluciones yodadas (tintura de iodo 1)000 alcohol 1)000)una myecciónde 70 á 100 gramos cada día). Las unciones con las pomadas iodadas calman los dolores de la.teta. Al inte- rior se recomienda la exalgina y la levadura de cerveza. Contra las manifestaciones cardiacas') se emplea el alean- , for, pues la carne ya no es utilizable y no puede cornprome- 252 REVISTA VETERINAl