REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA Vol. IV Bar celc'na c Masnou : Marzo 19IO N.O 7 TRABAJOS ORIGIN A LES El liuto-caut~rio Dechery POR JOSÉ BARCELÓ Cuando un año atrás apareció en el BOLETÍN DE VETERI- . ClARIA el anuncio de este instrumen to práctico y elegante, empezaron á llegarnos cartas de todas partes de España pidiéndonos detalles del mismo. En el BOLETÍN contestamos de una vez tanta correspondencia, en la imposibilidad de efectuarlo particular-mente; pero viendo que después de un año continuamos todavía recibiendo peticiones en el mismo sentido, y estando posesionados por un largo tiempo de experiencias elel manejo perfecto del Auto-cauterio, damos ahora', en obsequio de nuestros compañeros, 'cuantos datos de observación pyrsonal. poseemos y los que nos ha facili- tado su propio autor, Dechery. Los' grabados dan perfecta idea ele lo que es el aparato y de la "seguridad absoluta que su manejo ofrece al ope- rador; pero sucede con el Auto-cauterio lo que pasa con todos los instrumentos de precisión, que su perfecciona- miento deja que desear cuando el práctico,por serlo poco, se olvida de alguno de los muchos insignificantes detalles' que se han ele atender cuidadosamente en toda máquinaque funcione por la combustión de un líquido inflamable, pu- diendo llegar hasta el extremo de resultar inútil y peligroso Un instrumento de la más perfectaseguridad. Nuestro tra~ bajo tiene, P les, el doble objeto de contestación á todas las 258 REVISTA -VETERINARIA DE ESPAÑA cartas que se nos han dirigido y de servir de guía práctica á los compañeros que posean el Auto-cauterio) para que puedan utilizarlo tal y como lo hacemos nosotros, después de habel' obviado todas las dificultades, cuando llevamos más de un año en su manejo y cuando hemos retirado todos los demás cauterios conocidos de nuestra práctica profe- sional. DESCRIPCIÓN DEL APARATO El Auto-cauterio) repres .ntado en corte longitudinal en la figura 1) se compone de un recipiente metálico R) for- mado por la reunión de dos tubos de d iferen tes diámetros) recubierto el externo de un manguito aisla- dor de f bra vulcanizada. La extremidad 'posterior del re- cipiente R presenta una abertura cerrada her- méticamente pOI' un tapón á rosca A) destinado . á_la introducción del líquido combustible; el centro de este tapón metálico es perforado B', para permitir el paso y los desplazamientos longitudinales á rosca de la aguja e') que. por su punta cónica haciendo de tapón obturador- se opone á la salida .del líquido y de los vapo- res contenidos al interior durante el funciona- miento del aparato. ~ Al extremo ele 18. parte anterior const.ituída por el tubo E, hay roscada una cámara ele, va- porización Pi; d ichacámara comunica con la cámara pr iuci pal RE, por una pequeña aber- tura .0) q u0.puede cerrarse y abr-irse á voluntad gradualmente con la extremidad cónica de la aguja C', según se den más ómenos vueltas en uno Ó en otro sentido al botón e) que la gobier- na por su parto posterior. Esta maniobra per- mite al. oper',lIl(~r hacer variar á su gusto la Fig.1. salida del .líquirlo y de los vapores combusti- bles) y) por con siguioute, regular el grado de calor del cauterio .. La cámara dé vapor-ización P', está unida al tubo e") que circunda la aguja e') ello toda su longitudhasta cerca del ~59 ---------- --- ~--- u. :d e -O e U] 260 L{EVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA tapón A, siendo su misión asegurar la buena marcha del aparato en todas sus posiciones. La extremidad terminal de la cámara F', vuelta en es- cuadra, es roscada interior y exteriormente para recibir: en la superficie exterior) la tobera T, y en la interior, el mechero inyector L, provisto de su filtro L'; véanse las figuras 1 y 2. El ori ñcio capi lar M del mechero, hecho en el centro de un zá~ro, para evitar la oxidación y el engrasamiento, está dispuesto dé manera paTa proyecta!' los vapores de éter en- gendradosen F' durante el funcionamiento ,hasta el centro de la tobera T, que los conduce, mezclados á una cierta proporción, de aire que penetra 1)01' las aberturas longitudi- na.les N",hRsta el inter-ior del cauterio JI, en donde se efec- túa la combustión. ' La tobera T presenta exteriormente una parte roscada, en la que se ajusta el cauterio H á guisa de tuerca. Este cau- terio puede afectar todas las formas exigidas en la práctica. La extremidad terminal de, los cauterios en punta está constituida por una agtrja roscada en dichos cauterios. Nada más sencillo, por consiguiente , que reemplazar esta-pieza. cuando estágastada. Estas agujas son inrornpibles., Cuando se doblan se vuelven á euder ezar fácilmente. El cauterio H lleva en su base, .unos orillciosH' para la salida del gas de la combustión. ' LÍQUIDO Á PRO~ÓSrT'6',J;'AHA LA ALIMENTACIÓN DEL AUTO-CÁ~TERIO El único líquido conveniente [18J'R la alimentación del Autocauterio es el éter rectificado á 65° ó 66°, lo más puro posible. Este carácter se reconoce fácilmente, por no colo- REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 261 rarse pOCO nimucho al tratarlo con la fuchina ó con el vio- leta de anilina. . Es muy importante que este éter no contenga ningún cuerpo grasoso) que como no se volatilizan vau á carboni- zarse en el orificio de .: salida de los vapores M) y acaban por obstruirlo más ó menos por completo . . Esta es la sola causa de su defectuoso funcionamiento. Puede corregirse filtrando el éter cuidadosamente en papel : riltro. PAFIA LLENAR EL RECIPIENTE 1.0 Destornillar el cauterio .H y la tobera T. 2.° Aflojar un poco la aguja reguladora e') dando me- dia vuelta á la izquierda del botón e. . 3.° Con ayuda del gran encaje rectangular de la llave destornillar el grueso tapón A) sacarlo) y tener especial cui- dado que el botón e no cambie de posición. Si por cualquier causa la aguja e' se enroscara de nuevo con el gTan tapón suelto) al colocar éste yatol'l1illal'lo) podría estropearse el aparato por la mayor longitud alcanzada por la aguja. Tén- gase esto bien presente. 4.° Agitar el instrumento para: lavar el recipiente con el líquido sobrante de la operación anterior y luego vaciarlo. Si se ha hecho usó de éter á 66° el sobrante puede/em- plearse de nuevo después de filtrado. En caso contrario vale más cambiarlo. " 5.° Llenar elreservorio de éter filtrado á 66°. Dejar un poco de cacto para impedir que el líquido se desbordecuando se cierra y para permitir su dilatación en el momento de calentarse. Recordar que el coeficiente de dilatación del éter es doble al del agua. I 6.° Asegurarse de que el líquido sale por el agujero capilar M, 7_° Tapar bien de nuevo el aparato) haciendo penetrar la aguja reguladora en el tubito central) donde va alojada) y cerrar fuerte con la llave . . , . 8.° Cerrar el regulador e') dando vuelta .al botón C) en sentido contrar-io al en que se le diera antes de abrir el apa- rato) pero suavemente y sin forzar. . 9.°. Secar bien el aparato, que no quede mojado de 2G:! l{EV1STA VETEHINAHIA DE ES,PAÑA éter exteriormente por ninguna parte al aproximarlo á la llama. 10. Montar la tobera T y el cauterio H. PARA ENCENDlmLo En todo lo posible. debe el operador colocarse al abrigo elel aire, que hace oscilar la llama de la lámpara y retarda el momento de ponerse en marcha el aparato. Asegurándose de que el regulador está bien cerrado) dando vuelta al botón C, se coloca el instrumeuto sobre la lámpara, como indica la figura 3, procurando que la llama envuelva la cabeza del cauterio. El éter- empieza á salir en for-ma de largas llamas blan- cas que envuelven el cauterio H) á los pocos momentos s~ convierten en vapores que silban con fuerza en el-interior elel cauterio. l,'i;..:". :;. - Cuando este silbido cesa) á Jos dos minutos poco másó ) menos de calentar el cauterio en tal posición) según la esta- ción y la temper-atura .am bieute , se daal aparato un ~uarto de vuel ta, colocándolo en la posición de la figura 4.) expo- niendo á la acción de la llama la parte redonda del cauterio entre los orificios !-JI y la extremidad terminal, luego se abr-e liqcramentc el regulador, dan do vuelta suavemente al botón C, y se aproximan COll lentitud las aberturas H' á la llama. Generalmente, se observa en seguida la penetración de esta al interior y el cauterio se palie en marcha. Pod rú suceder que no se hava calentado bastante) JI en- tonccs II() se l"f.'rC'ihir·,'tI,iIlP:(lll sil birlo ni llam aen el interior , , REVISTA VETERINAR!A DE ESPAÑA .del cauterio. Se cierra de nuevo y se vuelve á: calentar como en la figura 3. Si al contrario, se ha calentado demasiado, y se tiene muy abierto el regulador, se verán aparecer en Fig./t. las aberturas I-J' pequeñas llamas violeta que impiden la marcha. Conviene, entonces, cerrar el regulador suave- mente, dando vuelta á la derecha al botón C. Así que la llama penetre al interior se abrirá ligera- mente. Ya en marcha, se conservará el cauterio sobre la llama en la misma posición, hasta que la parte expuesta al calor toma el color. rojo naciente, -lo que se juzgará bien si se efectúa la operación á la som bra. Saldrá en tonces la llama por la punta. Si contrariamente, sale por la cabeza, pasando la llama por encima de las aberturas de entrada de aire H',apagar el aparato. Entonces se cierra ligerameute y se presentan las aberturas H' á la llama. Todas estas o peracioues lJO deben durar más allá de tres á cuatro minutos, El instrumento alcanza entonces grado suficiente de ca- lor para dar principio i la cauterización. Si el cauterio se ha apagado, voluntaria ó accidental- mente, en el curso de la operación, se encenderá de nuevo, lwesentando las aberturas H'·á la acción de la llama y abrierrdo ligeramente, dando vuelta á la izquierda con el botón C, sin necesidad de calentar el aparato. Cenado, na- turalmente, puede conservar el calor por espacio de diez minutos y en estas condiciones se enciende de nuevo con la mayor facilidad. Para ,que sea fácil encenderlo es necesario que se haya llenado el recipiente, ó poco menos; si no es así, será me- nester, después de haber calentado la cabeza durante dos 264 REVISTA VETERINARIA' DE ESPAÑA. minutos) calentar la caña del cauterio) ó sea todo á lo largo de su parte delgada. En estas condiciones) el momento de .' ponerse el~ marcha se retardará un poquito. CONSEHVACIÓN DEL AUTOCAUTEHIO La sola y única causa de un defectuoso funcionamiento, como hemos dicho ya) es la obstrucción total parcial del ó orificio capilar M. Nada más fácil de remediar: con el pe- queño encaje de la llave separar el mechero) destornillando; separar de éste) con los dedos, á ser posible) el tubo filtro; se asegura de que el aire pase por el filtro) aspirando con la boca)' y si no pasa reemplazarlo. Se examina á la lente el agujero capilar; si está obstruí do, darle vueltas) como en la figurab, sobre la punta del cauterio) provisto de la aguja más fina) luego darle con el alfiler sólo para des- tapar y después soplar fuertemente en el interior del canal. Si la obstrucción es grasosa) colocar el mechero al amoníaco por cinco minutos, la- varlo á varias aguas) pasar las agujas con cuida- do) lavarlo al éter y secarlo. Colocar el filtro con los dedos y atornillar de nuevo el mechero con fuerza para que no tenga escape. Si lo tuviera) á pesar de todo) lo que se averiguara sometiéndolo á la acción de la llama, puede remediar-se con una ligera arandela de zinc interpuesta. Fig.5. Los filtros se limpiarán bien) sometiéndolos por algunas horas á la acción del amoníaco) haciendo pasar por ellos la corriente de aire- de una bomba de bicicleta en el sentido opuesto al de la marcha de los vapores de éter. El Auto-cauterio conservará por largo tiempo el br-illo de nuevo) si se tiene la precaución de frotar las partes man- chadas por la llama con una madera verde mojada en el éter) secando luego bien. . . OPEHANDO Para la aplicación del fuego en puntas penetrantes) una vez trazado' el dibujo) distantes las picaduras de doce á quince milímetros, aconsejarnos no pasar más que una vez la punta) penetrando de un golpe hasta la profundidad l'equel'ida. Desde luego el cauterio tendrá el suficiente calor· REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA que se reconoce en la facilidad con que las puntas penetran en· el interior de los tej idos) mientras que 'si es frío se em- botan en la piel. Debe igualmente tenerse en cuenta e} grueso y la longitud de las agujas empleadas, con relación á la parte en donde se aplican. Para los fuegos en puntas superficiales se operará de la .manera ordinaria, pera sin dejar por mucho espacio de tiempo la punta en contacto con la piel. Se procederá igualmente para el fuego en rayas. De las demás operaciones que reclamen la intervención al Auto-cauterio pronto se familiariza el práctico cuando ya conoce el manejo del aparato. * ** Hasta aquí los datos proporcionados por el autor. Perrn ítaseme ahora poner en ello mis pecadoras manos y escr-ibir las observaciones personales mías) que poco ó nada valdrán por serlo, pero que yo estampo aquí conven- cido de que pueden resultar muy útiles para quien las ne- cesite. El agujero capilar del mechero, hecho en el centro de un zafiro, si se esportilla con la aguja fina cuando ,se pretende desobstruirlo, deja de funcionar bien; el éterno se proyecta en columna dentro del cauterio) á consecuencia del portillo} y sucede que se enciende bien 'i se' pone en marcha, pero -' 'deja escapar éter sin quemar, cuyo olor molesta mucho y el cauterio no alcanza el grado de calor necesario para traba- jar con provecho. Es preciso, pues, conservar íntegra la abertura capilar del mechero, y si alguna vez se esportilla el zafiro no habrá otro remedio que' cam biar el mechero por otro nuevo, lo que implicará un gasto deunas cinco pesetas. Cuando se coloca el mechero en amoníaco, como dice el autor, POI' más que se lave bien, hemos observado que el amoníaco se combina mas ó menos con la piedra y forma sales que entonces obstruyen la abertura capilar del zafiro. Sucede lo mismo cuando se-monta el filtro, después de pa- sado por el amoníaco:' la" fuerza del éter proyecta hacia la abertul'a capilar del mechero los residuos de amoníaco del filtro y entonces se obstruye más ó menos el agujero capilar- del zátiro. REVISTA VETERI~ARlA· DE ESPAÑA 1 Para obvia!' tales inconvenientes nosotros no pasamos nunca la aguja pOl' la abertura capilar; cuando lavamos el filtro al amoníaco, lo hacemos luego en el alcohol y después lo secamos á suave calor. El éter debe ser de 66° y cuando no de 65°; no debe in- tentarse nunca encender el aparato con un éter de menor • graduación, de lo contrario el fracaso es seguro: aunque se encienda bien el aparato no alcanzará el cauterio el grado de calor necesario. En una palabra: cámbiese cada vez el éter en el momento de querer utilizar el cauterio, agitando fuerte después de destapado y antes de vaciar para lavar el recipiente; póngase éter á 66°, ciérrese de nuevo bien, se suelta entonces el me- chero , se mira si funciona el fi ltro , después de desenchu- fado, colocándolo entre los labios y aspirando, volviéndolo á montar si funciona bien, lavando en amoníaco, luego en alcohol y secado después, como hemos dicho, si está obs- truído; se enchufa el filtro de nuevo, se enrosca el mechero y se prueba entonces si sale éter por él, abriendo un poco el regulador; se cierra de nuevo, se monta la tobera, se monta el cauterio y ya puede encenderse la lámpara de alcohol para ponerlo en marcha. . El cauterio cultelar, cuando el instrumento ya es usado,' sucede que queda enroscado al aparato guardando una lO línea oblicua al eje longitudinal del mango, en lugar de guardarla paralela, disposición que debe afectar siempre todo cauterio, para trazar bien las rayas. Este defecto lo corr-ijo actual mente colocando entre la tobera y el mango, Ó entre la tobera v el cauterio, cuando se van á enrosca!', un. fino hilillo de c~)bre de los destinados á las agujas de las jeringuillas de Pravaz; así queda enroscado fuerte y guar- dando exacto paralel ismo al eje del mango, según se apriete más ó menos al montarlo. . La duración de una carga es aproximadamente de media hora; durante todo este tiempo el' cauterio está habilitadO para trabajar. Pero debe tenerse presente que si por cual- quier contingencia el operador no hubiese terminado la sesión al acabarse ];1 carga, y le fuer-e preciso cargar de nuevo, ha de procederse con sumo cuidado. Si mientras está caliente el cauterio se abre el recipiente, destorn illanrio el tapón de la parte posterior, la fuerza REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 2e7 expansiva de la ,poca cantidad de éter que resta puede arrancarle con violencia de las manos del operador y lesio- narle ó lesionar á sus ayudantes. En la uecesidad de cargar de nuevo) caliente el cauterio aún) destorníllese la tobera) luego el mechero y ábrase en- tonces el paso) dando vuelta á la izquierda al botón de la aguja reguladora) para que el éter dé resta y sus gases ,se escapen por el paso que les ha dejado el cuerpo del me- chero. Una vez hecho esto) que cuesta un segundo de tiem- po, puede abr irse sin cuidado el tapón del recipiente y en tal disposición) con todas las piezas separadas, se enfría en cinco min utas y puede cargarse) montarse y ponerse en marcha de nuevo. En cualquier momento que se tome el cauterio con una mano y la llave en otra para destor-nillar el gran tapón) si se fuma debe dejarse el cigarro antes de abrir y no tomarlo de nuevo basta tenerlo cerrado. Lo que hacemos extensivo á la botelladel éter. PcU'8, evitar estos ligeros inconvenientes y facilitar el tra- bajo tenemos nosotros dos Auto-cauter-ios, lo que nos per- mite hacer uso de una cantidad de tiempo mayorde la ne- cesaria en cualq uier operación. No obstante) hemos operado con uno sólo y practicado una segunda carga) mediante las Iwecauciones expuestas) con inmejorable éxito. Debe tenerse exquisito cuidado en secar bien el aparato ele la par-te del mango antes de acercarlo á la llama) pues la avidez del éter por ella expone á que se encienda en la mano si al llenarlo ha corrido alguna cantidad de éter por el exterior. Así sucedió á un compañero. Sin embargo) le bastó dejar' el cauterio y taparlo con la blusa que llevaba pal'a que se apagara) sin oteas consecuencias. Cu¡tndo se vaya á poner en marcha el cauter-io procurar siempre hacerlo en sitio retirado (el despacho-del profesor), y Cuando deba efectuarse en dornici l io ajeno, pedir una ha- bitación retirada, en donde pueda uno prepararlo todo fuera elela vista de las personas ajenas aIa profesión. Cuando el cauterio está en marcha se presenta el profe- Sor llevándolo en la mano) y es de inmejorable efecto la, im- presión del elegante instrumento á la vista de los profanos. POI' otr.i parte) si por algún descuido no prende la llama de primera intención, y es preciso desmontarlo de nuevo, 268 REVISTA VETERINARIA DE ~SPAÑA . separado de todos) lo hace el profesor sin precipitación ni . molestias) y acierta' con más prontitud con la verdadera causa que hacía defectuoso el funcionamiento. Bien entendido) que si el éter es de 6()O verdad, y el filtro funciona bien) no puede darse este casomás que estando obstruido el agujero capilar del mechero) y esto se ve con la lente de aumento que acompaña el aparato. Nosotros no hemos tenido este caso todavía desde que procuramos evi- tar todo contacto del amoniaco con el zafiro que constituye el cuerpo de la abertura capilar, ¿,Es cuanto' llevamos dicho) motivo para ..considerar al Auto cauterio peligroso, corn plicado y difícil? Creernos gue no. Muy al contrario: si nosotros) á poca costa, hemos con- seguido buenos resultados)' sin otra guía que el folleto es- crito en francés , mayores y más fáciles los conseguirán nuestros compañeros) teniendo aquí 10 substancial de dicho folleto y nuestras particulares observaciones) que inserta- mos modestamente) valgan lo que valier-en. En la sesión del 18 de noviembre de 100\:) Cadiot Iwe- . sentó una nota dé Decherv á la «Socióté centrale de Mede- . cine Vétér inaire » dando á conocer algunas mejoras adap- tables al auto-cauterio de su invención consistentes en unos cauterios de recambio destinados á difer-entes aplicaciones; uno para quemal' la cola recien cortada) otro para marcar ú fuego y otro provisto de una aguja para la punción de los abscesos profundos.' . Corno se ve por lo expuesto, el auto-cauterio que acaba- mos de describir está destinado á ocupal un importante o lugar en el arsenal de todo profesor activo. \ HEVIS.TA V ETEIUNARJA DE ESPAÑA 269 -- -- ----,.- . . / PI'esil!ll no rrruu .f[ue sÚJO.'t>l el Auto-cauter!o durante su funcionamiento ,"" . '. ,." M'(¡mima: 5 1/, atmosferas . ',' 270 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA TRABAJOS TRADUCIDOS lníerciones ~ lnloxkadenes alim~nt¡ci~s causabas por las carnes tI) POR P. GUILLAU!VIE Botulismo Es producido por- un pequeño bastoncito rectilíneo que mide 4"':9 m. de longitud, por 0'9-1(2 m. de espesor, re- dondeado por su. extremo, frecuentemente esporulado, toma el Gram y se halla provisto ele cuatro á ocho flagelos muy finos. - Es un P.:;ctr-¡cto·anaerobio: . . Sus cultivos desprenden un olor ú «rancio» particular. Los medios de cultivo han de ser debilmente alcalinos y colocados á temperatur-as de 20 á 30° C. Los más á propósi- to) son: el agar y la gelatilla al 2 por 100 de glucosa; en, la gelatina son' caracter-ísticas las colonias elípticas) transpa- rentes) amarillentas. No coagula la leche ni hace fermentar la lactosa y la sacarosa. Hay en este microbio propiedades biológicas muy inte- resantes: á la temperatura de 38-40° C. cesa de múltiplicar- se) y) por lo tanto) su desarrollo.en nuestro organismo le es verdaderamente imposible. Pero segrega una toxina muy activa) la botullna, que tiene una especial afinidad por los centros nerviosos (Ossipoff (2) y es capaz de reproducir por ingestión en los animales de experimentación los §íntomas patognomónicas del botulismo del hombre. ,Al calor de'70° prolongado durante una hora) se hace inactiva la toxina. El bacilo) esporulado ó no, es destruido á una temperatura de 80° C. Otra propiedad de considerable interés' profiláctico es saber que el bacillus botulinus no se desarrolla en las car- nes que llevan más de un 6 por 100 de sal marina . . Estos datos-bacteriológicos permiten darse cuenta de las condiciones etiológicas que presiden al desarrollo de los ac- cidentes botulíuicos. (t) Contin uac ió.n. Véase el número anterior. (2) Ossipoff. « Influencia d e la intoxicación bo tul ínica sobre' el s isrcrna nervioso ccn- tral s , (A nna.. Pasteu1', 1900, p. ;U9 ). HEVISTA VETE!UNARIA DE ESPAÑA 271 . Saprofito, diversamente repartido en la naturaleza, el bacilo del botulismo puede contaminar accidentalmente toda especie de earne.; pero anaerobio puro, no podrá desarro- llarse más que cuando la anaerobiosis es posible. En los ca- sos de botulismo se trata siempre de carnes en c011seh:Ja(ja- manes, pasteles recubiertos de grasa) cajas de con senas mal esteril izadas) etc.) . La débil resiatencia al calor explica la razón de que úni- camente puedan incrirninarse los productos crudos y semi- crudos ó mal coc'idos. El estado de salud de un animal no tiene aquí ninguna importancia, puesto quesiempre se trata de contaminaciou post mortera .. En cuanto á la carne, es muy frecuente no distin- guir por sus' caracteres exteriores nada que permita conocer su nocividad. Algunas veces es de consistencia más blan- da, tiene cierto olor á « rancio»; en suma) nada de caraG- terlstico. Los datos que preceden) dan una explicación fácil. El desarrollo del bacilo no se efectúa en nuestro organismo y la toxina nose produce más allá de la temperatura de 37° C.; los accideutes del botulismo deben ser únicamente debidos . á la acción de la toxina botulínica preexistente en las cai"~ nes. Tratase, pues de verdaderas intoxicaciones .: De las doce á las veinticuatro horas de haber ingerido productos sospechosos aparecen los primeros síntomas. Fre- cuentemente son manifestaciones gastrointestinales) .vómi- tos, epigastralgia ; rara ve¿ diarrea.' Estas perturbaciones digestivas no siempre constantes no tardan en ceder el puesto á síntomas de más precisa significación y que atesti- guan el ataq ue al sistema nervioso central. Disminuyen ó se Suprimen 'todas las secreciones, exceptuando la ur inar-ia ; la disfagia es frecuente; la oftalmoplegia interna y externa (ptos/s) estrabismo, dilatación pupilar) etc.) ; la debilidad rnuscular es grande; la fiebre no existe. En los casos de curación la convalescerrcia es siempre larga. Desgraciadamente) la muerte es, con 'frecuencia) la terminación de la enfermedad. Senkpiehl, de 1789 á 1886) reunió 41'2 observaciones) con 165 muertos) ó sea un 40 por 100. Las lesiones son l)OCO siO'niMcativas,' se observa simple- ", I 272 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA mente una congestión de todasias vísceras con petequias. más ómenos numerosas. Los accidentes del botulismo se atribuyeron por largo tiempo á las tomaínas, y hoy se atribuyen unánimemente á I la intervención del bacillus botulinus, el que se aisló de los restos deun jamón que había determinado los accidentes de Ellezelles (1) en 1895. ' El conocimiento de los hechos descritos facilitamedios de profilaxia para evitar los accidentes debidos á la inges- tión de ca~'nes. . Sucesivamente veremos la profilaxia de las afecciones, j gastrointestinales y la del botulismo. 1.0 AFECCIONES GASTROINTESTINALES. La obra profi- - láctica de los accidentes de éste grupo está ligada íntima- mente al problema general de la inspección de las carnes . . Como hemos señalado anteriormente) la inmensa mayoría delos casos observados) corresponden á la ingestión de car- nes procedentes de animales enfermos. Hemos visto) 19ual- men te) que la inspección de la carne m uscular-es insuficiente para afirmar de una manera cierta la inocuidad de ,una carne. De ahí la imperiosa necesidad ele una inspección minuciosa antes y después de la muerte, vísceras inclusive. Los animales sacrificados de urgencia por causa de en- fermedad) deben ser objeto de un examen riecrópsico severo. La inspección, que 110 debe ser confiada más que á un vete- rinario) se practicará solamente á la luz del día) y con cuidado sobre todas las partes del cadaver. La piel de los animales sacrificados in etctremis, ofrece un aspecto rojo sucio característico ; las venas del tejido conjuntivo subcutáneo están ingurgitadas de sangre. El der- mis-es más ó menos flojo) lácio; los pelos se arrancan fácil- mente (Klein). Cuando el músculo está alterado ofrece todas las varian-- tes de las carnes llamadas « febriles ») ó « sanguinolentas ») (Panisset y Césari ). (2), La reacción .ácida del. 111USC'ulo (3)) considerada, pOl~' ciertos autores como un indicio de salubridad) tiene un va- (1) VanEr m cngcrn . Contribution d l'étu de des intoxicotinns alimento ires, loe. cit., (2) César i e t Panisset. «Les vian d es fiévre uscs». (Hev.gen., 1906, vol. VII, p. 361). (3) Har tsn stc in , Edelmann et Noack. REVISTA VETERINA:RIA DE ESPAÑA 273 lor. muy relativo, puesto que ha sido hallada en carnes reco- nocidas nocivas (Bugge (1), Straetz (2). El estudio histológico, de paGo práctica aplicación.ino es preciso tarn poco en sus resultados, B ugge. La prueba de la cocción puede prestar útiles servicios, permitiendo descubrir olores anormales. No deben olvidarse en el examen los ganglios rntermus- culares de la res, con frecuencia tumefactos, húmedos, hemo- rrágicos. Pero el examen capital, el más importante, debe efec- tuarse en las vísceras. Las tetas, vías genitales, tubo diges- tivo, riñones, hígado, corazón y los pulmones, deben ser objeto de particular atención. En lo que concierne á las vías genitales. y á los resérvor-ios digestivos, es insuficiente el examen exterior solo,y siempre debe de practicarse la inci- sión para asegurarse de 'la integridad de la mucosa. En estas condiciones, la comprobación del estado infec- cioso de las vísceras (hígado, cor-azón, riñones) á cualqnier grado que sea, la menor lesión en el aparato digestivo, ma- mario ó genital,.deben llamar siempre la atención del profe- Sal', yen ausencia de todo carácter anorrnal del tejido muscu- lar debe pron unciarse la detención de la res por veinticuatro ó cuarenta y ocho horas, según la estación; así algunas ve- ces aparecen lesio,nes musculares suficientes para pronuri- ciar el decomiso total; .de lo contrario, no se entregará al libre consumo hasta estar seguros de que la carne no encierra ningún germen 'de los que sabemos son patógenos para el hombre. El examen bacteriológico del músculo podría en estos casos prestar importantes servicios. El tej ida m uscular de los animales sacrificados en estado fisiológico no encierra, en sus partes profundas, ninguna especie de microorganismo. Las numerosas bacterias que pululan en la superficie á los ocho días de conser-vación, apenas han penetrado algunos milímetros ( Gartner y Fors- ter, Presuhn ). La presencia de microbios en el seno de las partes musculares es ya un indicio cierto de haber sido in- vadidos durante la vida del animal á favor de un estado sep- (1)' «Die bakt~riologi,c"e Untersuchuog von Fleisch notgeschlachteter T'íere» (Zeitsch. f. Flmch-u. Mili:hhy/!'.\ févr ier 1908, p. 141. ' (2) Strae tz. «Die port ortale Kéakt ie n der Muskulatur bei deo' Schlachtti<¡.ren~. Zeitsclll·. f. Fleisch-ú Milchhyf? .), mar s 190U, p. 198 J. . 274 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA ticémico. Sobre este principio reposa el examen bacterioló- gico del músculo. , Basenau (1) recomienda practicar este examen veinticua- tea horas después del sacrificio. Deben' elegirse con preferen- cia las partes ricas en tejido conjuntivo. Se practican frotis, y siembras sobre placas de gelatina) y al mismo tiempo se alimentan· dos ratones blancos) uno con la carne cruda) y otra con la cocida una hora á la temperatura de 1000• El. re- sultado negativo de los exámenes directos) de los frotis y de los cultivos sobre gelatina permiten el libre consumo de la carne. De lo contrario) se aconseja esperar los resultados de ingestión en los ratones (tres ó cuatro días). Si las dos' mue- ren) se impone el decomiso total; si la que ha comido carne cocida resiste) puede autorizarse el consumo previa esteri- lización. Este procedimiento) un poco lento, sólo es aplicable á las carnes de mataderos que posean frigoríficos. Además) los resultados de la ingestión á los ratones quizás no se hallen alabrigo de una crítica razonada; la supervivencia es posible con alimentos nocivos, é inversamente) la muerte puede so- brevenir después de la ingestión de carnes perfectamente sanas. En los resultados positivos) no deben admitirse más que.los soros casos en que los cultivos hechos con sangre del tarazón se comporten, en frente de la aglutinación) como los obtenidos por la carne (Rüther) (2). Ostertag (3») recomienda con preferencia las placas de gelatina) tubos de agar inclinados por ser de más fácil trans- porte. Pero lo que no debe perderse de vista) es qu.e los anima, les enfermos son sacrificados .en puntos en donde este géne- ro de observaciones no. pueden hacerse) pues) la ausencia de frigorífico hace difícil la conservación de las carnes. Las soluciones en, todos estos casos) no pueden' ser dadas más que pOI' los laboratorios centrales) especialmente destina- dos á este género de trabajos. Interesa) entonces) saber ele- gir las muestras) que deberán ser sometidas al examen y elegirlas con seguridad JI prontitud. (1) B••se na u . «Wcitcr e Beitrüg c zur Geschichte der zog. Fleischvergiftungem>. (Arcñ.]- Hy¡r.), vol. XXXII, 18981. ' (2) Rüthrr , «Ein Wo rt z u r bakteriologischen Untersuchung der Fleisches notger+. ch la c htete r Trer e. (Zv it sclir . f. Fleis ..h-u, M.lclthYM., février 19u9, p. tiO). (3) Ostertag. Handbucñ der Fteischbe-ch.an ; Joc. cit. REVISTA VETERINARIA. DE ESP.\ÑA 275 En 1909 se publicó una circular en el reino de Sajonia) que obliga, desde aquella fecha) al examen bacteriológico de las carnes) según las indicaciones prescritas en la misma (l}, . Los pedazos de carne de 10 cm. .son suficientes para practicar la inspección. A fin de 'reducir al mínimum las su- perticiesdurante el envío y la' depreciación de las carnesyse recomienda tomar un sólo músculo al rededor de su apd- neurosis (2) Bugge , indica como preferido el extensor ante- rior de-las falangespor los cuatro cuartos) pero: el perfo- raríte- sobre todo, par·a el' cuarto anterior, Puede añadirse un poco de bazo y dos ganglios intermusculares . . Se flambea .minuciosamenteTa isuperficie y con 'un ca- chillo esterilizado se practica una incisión profunda y verti- cal.. SI? toma entonces con cuidado' un pedazo de m úscul o de sectión del- tamaño de 'una avellanaávanzada que ·se . coloca en el lagar, .l icuado (á la temperaturade 42° C.) Se agÜa finalmente el fragmento por todo el líquido y: en se- guida se vacía éste en cuatro placas de Petri. El todo se coloca entonces á la estufa) y á la temperatura de 37° C.. Son siempre recomendables las. siembras sobre los de- .más medios de ;cultivo' ordinarios (caldo, gelatiria.isuero, ; etcétera); en las 'condiciones ana y aercbias; . ó bien sobre medios especiales (Drigalski-Conradi) por ejernplo ), pero los sencillos.oultivosen agar, bienpracticados, dan resulta- dos excelentes. Los gérmenes del grupo «tifus-coli», se des- arrollan siempre en ellos en el espacio de seis á ocho horas y la decisiva puede ser comunicada telegráficamente á las veinticuatro horas,si las distancias lo exigen. La sueror-reacoióu hecha con.el plasma muscular sobre cada uno de los grupos de bacillus entcritidis permitirá igualrnente pronunciarse en favor ó eri contra dela salubri- dad de una carné en algunos m in utas (3) (De Nobele). Estos procedimientos, á los que no se ha concedido la atención que merecen, constituirían una seria garantía para los consumidores y hasta ser-ían una salvaguardia para los intereses de los propietarios. Estando -adm itido el daño po- sible que pueden producir las carnes procedentes de anima- (1) Zeírschr J FI isch=u, Milchhyg., enero 1909, p. 151. (2) Bugg. Zert scñ f. Fleisch-u, M;'chhy¡:r .. enero 19119, p , U5. (3) De No ocl e. Altlt. aet« Suc. méd, de Galtd. 190', loe. cit. 276 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA les enfer-mos actualmente', auu exentas' de toda alteración muscular, la línea de conducta que se impone para los oasos dudosos es la de extremada severidad (1), medida: muy perjudicial al comercio, que no ofrece más que una 'garan- tia muy relativa á los consumidores. Es muy frecuente que los animales enfermos muertos en el campo, ·casi' siempre sin inspección, sean expedidos á las grandes ciudades, en donde constituyen una gran parte de las car-nes denominadas «foraneas ». Generalmente, las vís- ceras son separadas en el acto del sacrificio, pam evitar la putrefacción rápida; en cuanto á los certificados de origen librados en el lugar del sacrificio constituyen actualmente una medida imperfecta. Si á esto se añade que los grandes cen tros de recepción son frecuentemente instalados en de- fectuosas condiciones, que hacen .imposibles las más ele- mentales investigaciones, se comprenderá cuán delirada es una inspección, basada en estos medios, con el solo examen macroscopico de la carne; forzosamente ha de resultar mu- chas veces ilusoria, Lo que interesa real izar es 1a inspección qeneralizada obligatoria de las carnes, que entrañe la obligación-de que todo animal destinado al consumo pú hlico sufra una doble visita sanitaria en pie y después del sacr i ricio. Expedidas las carnes en estas condiciones, serán sometidas á nueva inspección en el lugar do su destino par-a poder alejar el pe- ligro de las alteraciones que hayan podido aparecer en el curso del trayecto, ' Interesa también que el personal encargado de realizar esta inspección, esté en condiciones de suficiencia probada, Ha llegado, pues, la hora de que, al curso de inspección de carnes en nuestras escuelas se le dé toda la amplitud que. su importancia requiere, Hoy todos los veter-inar-ios han de ser aptos para llenar diguarnente -las funciones de higienis- tas que diariamente les incumben, Edificar nuevos mataderos con arreglo á los conocimieu- tos modernos ( Moreau) (2) Y en los grandes centros, labo- ratorios bien dispuestos, la nomenclatura detallada de las enf'errnedades y de las lesiones, causas de insalubr-idad, etc.,' podrían completar la obra de organización de servicios de (1) M.ncl «nc Lo vc rd o ,.vIallet •. A batt oirs p ublics, vol. !l. (21 Mo rea u. tra aattcir moatnt~. Parb,1900. REVISTA VETERINAIUA' DE ESPAÑA 277 inspección de carnes, tan importante desde el punto de vista de la higiene de la alimentación. Reducido á su menor grado el consumo de carnes peli- grosasprocedentes de anirnales enfermos, veamos que me- didas son convenientes para disminuir los peligros, 'siern pre posibles del contagio post mortem, Para ello e~ preciso luchar contra el hábito. La mala ins- talación de los locales, la falta de limpieza de los instru- mentos y del personal son 'causas que favorecen la infección de las. carnes después del sacrificio. Una extremada vig¡r lancia de toda clase de locales y de todos los servicios, con numerosos y repetidos consejos á los interesados; evitar fa manipulación de las carnes á las personas víctimas de en- fermedades gastrointestinalesreoientes, al-menos, exigir- ó les una rigurosa limpieza, llegando así hasta la educación perfecta del personal de carnicería. En la estación estival sería una prudente medida evitar el consumo de picadillos preparados, después de cierto tiempo é insuficientemente cocidos. , , , 2.0 BOTuLIsMo.-La profilaxia del botulismo se inspira en el conocimiento de ciertas particularidades biológicas del bucillus botullnus, Se 'recomienda no consumir más que suficientemente cocidas las substancias conser-vadas que se prestan con fa- cilidad á la vía anaerobia. Deben excluirse de)a alimenta- ción aq uellas conservas de olor rancio, á menos.de some- á terlas á una cocción conveniente. Las salmueras deben llevar como mínimum, un 10 por 100 de sal marina. Se ha obtenido un suero antibotulínico curativo, por Sa chons, que puede dar excelentes resultados en el hombre. EIl resumen, la reorganización de nuestros servicios de inspección de las carnes, rudimentarios todavía, y la vulga- rización de ciertos principios de higiene, son las solas me didas capaces de d ism in u ir los accidentes alimenticios im putables á las carnes de nuestros animales . . (Reo, Générale de méd, Vet '11.0 diciembr-e 1909), I 278 .KEV1STA VETERINARIA DE ESPAÑA BACTERIOLOGÍA . BORDET (DR). «N ota complementaria acerca del mi- crobio de la dift eria aviar». - Esta enfermedad, tan ex- tendida .euu-o los volátiles, se ha hecho cada vez más illtere~ sante. Parece, en efecto, que se aproxima a otra enfermedad de las aves, el moluscum ó epitelioma contagioso, el cual ofrece, por otra par-te, desde el-punto de-vista auatomo-pato- lógico, analogías innegables COI! el cáncer. , Para varios .a,utores) especialmente para Carnwath, la difteria a\:'iar yel rnoluscurn, nosertan, en realidad, más que dos aspectos diferentes ele una misma enfermedad .siellJ?" el mismo virus, el causante de ambas aíeccioues. Esta Oj.ll- nióu ha sido muy recientemente apoyada 'por Schrnidt. Se- gún 'este autor', cuando se inocula membranas diftéricas á muchas gallin~s,ya '311 lasmucosas ó en la piel, la mayoría contrae úu icamente la afección de las mucosas, es decir, la difteria ordinaria, y algunas manifiestan pronto <1cci,dentes cutáneos típico de moluscum. A decir verdad, en losexpe- 'rimen o que yo he hecho con M. Fally, la inoculación de produc os diftéricos sólo ha producido la difteria, sin que nunca. hayamos visto aparecer el moluscum, aunque debo confesar, que no hemos operado ~n un gTan 11ÚmeT'0 de.am- males, 'f, por consiguiente 110 podernos desautor-izar las con- clusiones de Schmidt ,: de Caruwath . . 1)pj¡tnclo pues, aparte la cuestión de la unicidad, ó de l~ dualidad etiológica de la di Iter ia y del mol u, cu m, J'ec~rdm~e que hace 'dos años descubrimos el microbio de la difteria aviar '! hoy enseñaré este microbio no en JOS cul ti vos, si no en las lesiones mismas. Las bacterias descritas anteriormente, en especial por Loefler, son parásitos asociados, microbios que se .junl.RIIá los otros, El virus específico es pequeñísimo se deja fllslar y cultivar en medios á propósjt~) especialmente en el ~~ar COI) sllngre desfibr-inada, en el que produce una. p-el'mllla- c}ón ?H capa delgadísirna invisible á simple vista. Se l~ ob- tiene fácilmente no sembrando placas de la boca, que ~lf'm- pre están infeetada por multitud de' microbios aSOCIAdos que hacen casi impracticable el aislamiento riel germpn es- pecifico, si no de las lesione ceasionadas en la nictitante, donde la enfer-medad evoluciona en condiciones de ]1l1I'Pza mucho más satisfactorias. La membrana ni tirante afectflda de difteria, se de eca, se lava COf. agua fisiológica esl.prili- zada se tritura en seguida y de la emulsión así obtenida se REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 279 extrae el microbio específico, mer (:> ed á los procedi mientas de técnica de aislamiento habitual. Después de permanecer el-cultivo en la estufa, se des- sarrollan en el medio sólido algunas colonias perfectamente visibles, que hay que evitar, porque están formadas por mi- crobios secundarios. Para obtener .el. verdadero virus, es preciso tocar con el hilo de platino, un punto de la superfi- cie del medio nutritivo enel que nada se vea, ó nada haya aparecido, y sembrar, acto seguido, con este hilo, otro tubo de cultivo. Como ya dije- en otra ocasión, la inoculación de los cultivos por escar-ificación, produce la enfermedad. Generalmente la difteria aviar, es una enfermedad eró- 'nica, de marcha tórpida, ofrece períodos de curación segui- dos de recidivas. La virulencia del germen parece, por otra \pal'te, .muy variable y la predisposición individual juega un papel importante .. Las lesiones se desarrollan á menudo con lentitud y se concibe que sea difícil hallar al agente patóge- no, por el examen' microscópico, dada su pequeñez, que viene 8,' dificultarmás la' tarea. "Hace poco, 1\11. Fally y yo he- mos tenido ocasión de observar uf.la forma muy aguda de la que hemos obtenido preparaciones muy demostrativas. Cinco gallinas indemnes> de difteria como había demos- trado un examen de tres sernanasdespués ide su llegada al laborator io , fueron aisladas é inoculadas en la cavidad bucal ó en la nictitante, con microbios en suspensión procedentes de cultivos que databan de tres meses. El experimento ha sido hecho hace menos de un mes, las lesiones, especial- mente las placas' bucales, han aparecido, pero una de las gallinas,.in.ocúlada en. la nictitante,ha contraídó una difteria ocular en extremo intensa, con engrosamiento de la conjun- tiva, oclusión del ojo y secreción purulenta muy abundante. , En esta secreción el microbio específico se ve con abun- dancia inusitada. La preparación de esta secreción que os enseño, ha sido hecha al cabo de veinticuatr-o días de la inoculación, en el momento en que los síntomas eran más graves, y el "i- r,Usque contiene afecta, la misma morfología que en Jos cul- tI.vos. La siembra de este producto ha dado el microbio ini- cial en cultivo puro.. ' Esto constituye una nu eva prueba decisiva, de la autenci- d,ad de nuestro microbio desde el punto de vista de la difte- l'ia .aviar. Hay que notar, pOI' otra parte, que en esta prepa- Taclón, los microbios no se caracterizan fácilmente si no e hallan en gran abundancia .. La mayoría se presentan en fOl'lTIade puntitos, que si fueran más escasos podrían ser Confundidos con las granul::tciones celulares. . . Por lo tanto, no es cierto que, los microbios patógenos desconocidos todavía sean en realidad más pequeños quelos que veis; tal vez pasan inadvertidos porque germi nan con 280 REVISTA VETERINARIA PE ESPAÑA nelativa discreción, pudiendo esperarse que no escaparán, indelinidarnente á la in vestigaciou. . El profesor Gratia, dice que, MI'. Bordet no ha pronun- ciado personalmente la cuestión de identidad admitida por algunos autores entre la difteria aviar y el molluscum couta- qiosum. de las aves. Piensayque, la aproximación que se ha rido hacer entre estas afecciones, qu .... sólo puede proceder de una coufusióu diagnóstica con respecto de la verdadera dif- teria de las aves. Por lo tanto, ambas enfermedades hacien- do abstracción de su contagiosidad, no tienen, á mi modo ele ver, uiuguua relación entre sí, ni desde el punto de vista clínico ni anatomopatológico. .' El moll USCLlI11 ataca por decirlo aSÍ, casi exclusivamente" la piel y sus dependencias (cresta, barbillones ); la difteria, por el contrario, se localiza en la superficie de las mucosas. En el pri mero, la lesión es simplemente una hiperplasia epitelial, de aqu í el nombre de epitelioma contagioso, con el cual se le designa. Los elementos eruptivos SOII super-ti- ciales , despreudiéndose fácilmente del dermis. Por su ta- maño , color y consistencia, se pRrecen á granos de maíz diseminados en la piel á manera de un exantema que se ha. calificado de viruela falsa de las aoes . Si se examina con el microscopio esta .especie de pústulas secas, se observa que únicamente están formadas por células epidérmicas) hi,per- plasiadas, de las que las más super-ficiales, muy abultadas y-pálidas, contienen cuerpos pseudc-parasi.arios qU(3 empu- jan al núcleo hacia la pe. ifer ia de los elementos. ' Estas producciones intracelulares, atribuidas' hoy á una degeneración elel protoplasma, fueron consideradasy.en .otro tiempo, como esporozoarios, y por eso se llamó á la enfer- medad pnorospermosis Ó qreqarinos's cutánea. '. Actual mente, después de los trabajos de Marx y Sticker (Hl02), se admite que el virus es un microbio filtrable ultra- micr-oscópico. En la difteria aviar, las lesiones de las mucosas super-fi- ciales ó pr-ofundas, pero siempre adher-entes al dermis, son) á la vez, exud ativas y necrósicas , de tipo tibri nosc como en la difter-ia humana, salvo las modificaciones imprimidas al proc=so inflamatorio por el terr-eno aviar. Bordet con testa que, Carn wath v Sch midt afirman que l,.an visto en alau nos casos, que la inoculación de difteria aV1Ar ha producido el molluscum contaz ioso, de tal modo que la primera de estas afecciones se trnnsforrnarta en la segunda. Esto es lo que no hemos ten id o ocasión de observar nun- ca Fallv y yo, en nuestras investigaciones acerca de la difte- ria aviar. . Creo sin embargo, tener qne hacer notar que la difteria aviar no parece tener relaciones anatomopatológicas CO.ll la difteria humana. En las lesiones experimentales obt80ldas REVISTA VETERINARIA 'DE ESPAÑA 281 en la gallina partiendo de un virus puro las manchas blancas que aparecen en el animal enfermo, están constituídas por una estr'atiticación cel ular sin fibrina, cosa que no es exacta- mente el aspecto c¡ ue ofrecen las placas de difteria humana en las que S8 halla exudado tibrinoso y numerosos leucocitos. MI'. Gratia dice, que contrariamente ,á lo qU,e piensa Bordet, debe considerarse como. verdaderas lesiones in- flamatorias las placas secas, estratificadas, escamosas, que aparecen.en las condiciones descritas porMr. Bordet. Este es) en efecto, el aspecto que adquieren siempre en las aves las lesiones inflamatorias de los tegumentos. El pus en eS- tos animales adquiere un aspecto seco y' concreto. - .J. F. - (Bull. de la Soco roqale des Sciences médicales el nature- lle« de Bruxelles, diciembre 1909. - 'Anales ele méd, Vét., marzo 1910). SEIFFERT, GUSTAVO. Estudios acerca del grupo 8a1- monella. - Mediante las reacciones aglutinantes puede ha- cerse la diferenciación .siguiente de losgérmenes paratíficos. a ) bacilos paraüficos A b) Salrnonella, Este g~>upo se subdivide en : . 1.0 eubqrupo del paratifus B qumA., e consigue de ordi nario sal val' la vida del animal s enfermo. -J. F.- La Clínica Vet., 12 marzo 1910..) TOXICOLOGÍA MULLER. Investigaciones sobre el envenenamien- ~o de los oaba llos. bóvidos y carneros por los forra- Jeo,;: nrn. -hecidos. - A pr-incipios de diciembre de 190.6, se e pl>esentó unaepidemia, en la baja Alsacía yen la Lorena, en dichos animales (parálisis muscular, abundante salivación, tempemtum normal, terminación mortal ó con tendencia al est.ado crónico con muerte por inanición). La enfermedad e~lstía también en los departamentos franceses de la fronte-. ra. Las pérdidas, á partir de Navidad hasta mediados de enero, fueron numerosas. ¡ 290 REVISTA .VETERINARiA DE ESPAÑA La autopsia de un caballo dió la idea de que se trataba de una intoxicación alimenticia. El examen de los granos recolectados en la villa de Esserdof, por lo que á la enfer- medad se refiere, permitieron apreciar la frecuencia del en-o mohecimiento en los cereales del año y en particular sobre los que, por haber sido sembrados tarde, habían sufrido la humedad ó sobre los cosechados en los campos de trébol re- eientemente cultivados. Las pajas son recubiertas de man- chas negras. y los animales las aceptan con repugnancia. Las tacas son formadas por el micelium de los hongos (uredineas). . Se aconséja la supresión de los forrajes y el régimen for- tificante como tratamiento. Así se tratan los caballos. Los bóvidos son librados á la carnicería y la carne es aprove- chada si no existen lesiones hemorrágicas y alteraciones vasculares. - J. B. - (Revue qénérale de méd, Vét. 1.0 de diciembre 1909, p. 753). HIGIENE COMPARADA ROBEHT SIMÓN. Algunos medios para disminuir la mortalidad infantil (según una información acerca de la mortalidad infantil en New-York). -"La ciudad de New- York, en diez años, ha rebajado una tercera parte su morta- lidad infantil debido á' que, gracias á su Comité ele la leche, toma una leche irreprochable, y á que las embarazadas} recién paridas están asistidas admirablemente. La mortali- 'dad de los niños asistidos desde antes de nacer, es decir, durante el embarazo de la madre no pasa de 4-5 por 100, ~n tanto que la de los niños asistidos tan sólo, desde su naci- miento, es todavía de 17 por 100. . Según M. Depasse, en New-York, la venta de leche mala) se considera como -un crimen que se castiga con grandes rnultas y hasta retirando al expendedor el permiso para ven- del' más leche, con lo cual se le arruma. El Dr. John Nacle, director de San idad, con fesaba con m ucha franqueza y sen- cillez que nunca estaba tan contento de sí mismo como cuando podía contar á su (mu.ier, durante la comida, que no había perdido el tiempo aque] día porque había causado la ruina .de un vendedor de 'leche y contribuido, por lo tan,to) . á la salvación de cierto número de niños. - P. F. - (Soc. ele Méd. de París, sesión .de 29 enero 1910). . REVISTA V,El'EHINARIA DE ESPAÑA 291 CURIOSIDADES las experiencias Oel Dr. Jilexis Carrd Suturas de vasos.-T,ransplantaclón de, órganos. ~ngerto de miembros . ..!-EI pr-ofesor Pozzi publica en la Presse Médical, corres- pondiente al 9 de junio pasado un interesante trabajo sobre las experiencias realizadas por el docto» francés M. Alexis Car rel, direc- tor del Instituto Rockfeller, de New-York y que en Francia han alcanzado tan gr-ande como merecida resonancia, iniciando de paso una inesper-adaor-ientación á la.modei-na cirugía, cuyo conocimiento merece la atención de los lectores 'de esta Revísta.' El punto dé par-tida de estasexpet'iencías radica en la técnica ideada por el DI' Car-t-el par-a suturar vasos sanguíneos; la sutura de los dos extremos la realiza con agujas finas é h ilr.s también de extrema fineza y toda minucia de precauciones asépticas, 1. . REMfENDO DE LA AORTA ABDONIINALCON UN TROZO' DE PERITO- NEO, - A una per-ra de mediana alzada le resecó la mitad anterior ele la aor-ta abdominal en una extensión de 2· centímetros. El vaso fué remendado con un tt'OZO de peritoneo doble del músculotr-ans- versal, cogido del mismo animal y conservado dur-ante algunos mi- nutos enivaselina.Yeiutidóameses después ele la operación se le • practico la la paratom ía, observando que las pulsaciones de la aorta abdominal pr-esentan . nor-malidad, sin apariencia que indique la operación pr-imitiva, pues hasta el vaso tiene el calibre normal, M. Car rel volvió á pr-acticar la resección elel segmento de la aorta que c.omprendía el remiendo y restablece la circulación con ayuda de un segmento dé vena cava; el animal sobrevive, 11. , TRANSPLANTAcróN DE VENAS FRESCAS, - A un peno le trans- plantó un segmento de vena yugular externa en 'una carótida; seis meses después el examen histológico de este 'vaso mostraba una pared espesa y r-esisten te por-que el tejido venoso iba adqniriendo la textur-a del arterial. Con esta operación se concibe la posibilidad de un tratamiento quirúrgico de los aneur-ismas.jex tir-parido el tumor y reemplazándolo por un segmento de vena femoral ó safena lII. CAMBlO PARCIAL DE LA CIRCULACrÓN EN LA GLÁNDULA TfROr- DEA.- Esta operación tíene también gran inter-és práctico, pudiendo llegar á constitu ir una base científica ele tratamiento contra el bo- cio; á un per ro atacado de esta enfer-medad es anastomoso, la boca perifé'l'ica de la vena yugular i ntar na, con la central de la arteria ca- rótida, Después de var-ios meses el bocio había disrni nu ído de volu- men, las venas yug-ulares y la tiroides había tomado el aspecto de arter-ias, su calibre no ex per-imentó ningún cambio. IV. CONSERVACIÓN DE LOS VASOS EN LA CÁMARA FRÍA (COLD STO- RAGE). - En vista de los anteriores resultados, el día que se gener-a- 292 HEVISTA VETERINA RIA DE ESPAÑA licen en la pr-áctica estas operaciones,' los cirujanos se verán obli- gados á tener oasosrde recambio para utilizarlos en- el momento preciso; como en la áctualidad se proveen como esterilización ele sedas, catgut, gasas, etc. La admirable previsión del Dr. Cart-el se ha adelantado á estas necesidades y con objeto de r-esolver- este asunto ha ensayado el siguiente procedimiento'; extr-aer los vasos del animal vi va ó in mediatamente después de muerte COI) una asepsia r-igurosa; después los sumerge en la solución de Locke y los intr-oduce en tu- bos de cristal ester-ilizados y cuya atmósfera se hace húmeda por la adición de algunas gotas de agua ó de solución, y por último, los tubos son cerrados á la lámpara y colocados en una cámara frigorí- fica, cuya temper-atura oscila en 0° y 1" centlgr-ados. Al cabo de seis ó diez meses aparecen intactos; sacados de la cá- mara y templados en vaselina caliente pueden ser utí lizados para ingertos vasculares. Las experiencias del DI'. Ca r-rel.rconfl t-mator-ias de estos hechos, han recaido en las carótidas y en la aorta abdomi- nal del perr-o, J' sus resultados no dan or-igen á duda alguna. Entre los éxitos obtenidos en la heter-o-tr-ansplantacióu de vasos frescos, es decir, de ingertos de una especie animal en otro, figuran el siguiente: la carótida de un perro ingertada en la aorta abdomi- nal de un gato, este vive. V. EXTIRPACIÓ'" TEMPORAL y REPLANTACiÓN DE UN RIÑÓN EN EL MISMO ANIMAL. - Al una perra se le extirpó, por Lréves minutos, el riñón izquier-do, en seguida se le vuelve á colocar en el mismo sitio, suturando perfectamente los vasos y los uréter-es: el,animal se res- tablece pronto Quince días después extirpación definitiva del riñón der-echo, restablecida la norrnalidad, la' per-ra no presenta ningún- accidente, los análisis de orinas no acusan la pr-esencia ele alLúmina ni de Otl'OS productos que indicasen irregularidad runcional; la perra .sutrió una gestación de once cachorros un año después de tan cruenta operación. VI. TliANSPLANTACIÓN DE UN RIÑÓN DE UN ANIMAL Á OTRO DE LA MISMA ESPECIE. - M. Pozzi refiere haber visto en el Instituto Roclce- Iel ler dos penos, un canelo y otr-o blanco. El canelo tenía un riñón del blanco; y ambos se paseaban con la alegr-ía habitual en estos animales, el observador advierte a guisa de atenuaute que la/opera- ción databa desde pocos días. - . " VII./ THANSPLANTACIÓi': DE MIEMBROS. - Ya en Hl08 el Dr. Carrel había conseguido, por pri mer-a vez, obtener la reunión completa ele la pier-na poster-ior de .un foxter-r-ier, recientemente mUIWI.O, á otro perro que acababa de am putársela. Los extremos óseos fuer-on jun- tados por un sphint Ó enganche de Elsberg (un tubo de aluminio acribillado de pequeños orificios, enchufado en el canal medular); los músculos, los nervios y los vasos fu er'on satur-ados, la circula- ción se restableció pr-onto, y quince días después de la operacion la cicatr-ización er-a perfecta. Dos nuevos éxitos Iogr-adosposterior á esa fecha permiten considerar- como posible y realizable el Ingerto de un segmento de m iernbr-o en el' peno: El Dr. Cai-rel confía que semejante transplantación será posible REVISTA VETERINARIA DE; ESPAÑA' 293 en nuestros semejantes; pero hasta aqui confiesa haber asistido a las instancias de dos clientes que con la audacia natural de los yankes le rogaban el u no reemplazar su br-azo amputado y el otro substituir- su.r iñón br ighico pOI' otro sano, ampu ntando el miembr-o y la vís- cera al cadáver ele un ajusticiado. - C. S. EGAÑA. . .Tub.erculizacion 'de ios bóvídos enviados t:. la Exposición de Buen os A~es. - Próximamente saldrá de la vecina República una expedición ele gallada vacuno para Buenos Aires, con objeto de que ñgure en la exposición que 'se celebrará en dicha ciudad en el pró- ximo mayo, teuierido que ser inspeccionada con mucho detenimien- to en el puer-to de embarque, sin que por ello se pueda afir-mar que dicha visita sanitar-ia Inspire suficiente garantía, por lo cual al des- embar-car en el puer-to ele Buenos Aires, volverá á ser inspeccionada con todo r-igor y sometido á la prueba de la tuberculina. Se aconseja. á los expositores de dicho ganado lo sometan antes de su ernbarq ue á una tubercul i n izació n en toda regla y extr emada- mente severa y á los profesor-es que sean llamados á practicarla mucha atención, p\lesto que en más de una ocasión se ha dado el caso de que au i males procedeutes de Francia y de Inglater-r-a, pro- vistos de sus 'corr-espondientes certiñcados de tuuerculinización, ha- yan sido portador-es de im por tantes lesiones tul.e rculoeas, habiendo sido sacr-ificados después de las pruebas hechas al llegar al punto de desembarque. Nuestro estimado colega francés LaSemaine Vétérin aire enCOJ1- traría acertado queel clausu:o de Profesores de la Escuela de Alfort, reunido en su célebre anflteatr-o, confir-iera el título de Veterinario' honorifico á M. Gast, diputado, que en la Cámaraha tratado asuntos sanltaríoa.ba presentado estadísticas; ha dado cuenta de inoculacio- nes practicadas y com probadas por él mismo, de los resultados ob- tenidos con el empleo de la tubercu: ina, sentando afirmaciones como pudiera hacer-lo el veter-inar-io más entendido. M. Gast no es más que un amateur, y como tal, sus sentencias no pueden ~evestil' gr-an impor-taucia, aun cuando ese empirismo vaya acompañado del cargo ele diputado; pero no dejan de tener alguna las siguientes eo nsiderac iones que traducimos al pie de la letra y acerca de las cuales nos per-mitirnos llamar la atención de los téc- . nicos: « Podemos decir que la tuber-culosis bovina se va haciendo tan frecuente. que las experiencias llevadas á cabo personalmente en el espacio ele tiempo de diez y ocho años, 111eda derecho á afirmar que el 80 pOI' 100 del ganado vacuno de Franela está tuberculoso, y por si esto fuera poco.Ja r-aza porci na se va colocando á la misma altu ra, puesto q uela tuberculosis del cerdo es tnibutar ia de la de los bóvi- dos. Este fenómeno se pr-oduce en muchas comar-cas de Amér-ica, Dinamarca y Alemania, de las cuales os podr-ía exponer sus corres- pondientes estadisticas; pero bastará que me refiera. solamente á las estadísticas alemanas, según las cuales el número de cer-dos de- 294 "REVISTA VETERINARIA DE ESPA~A comisados en totalidad por tuberculosis local y generalizada en el imper-io alemán aumenta cada año en una propor-ción aterradora, corno puede verse por las siguientes cifras: En el año 1900 5,440 En el año 1903 . 72,305 » 1901 8,694 » H104 153,476 » 1902 19,627 » 1905 207,024 Hasta aquí M. Gast. Ahora bien: sabiendo que en las grades ex- plotaciones agrícolas y lecheras se centrituga la leche y se la em- plea, lo mismo que sus residuos, como pr-incipal alimento del cerdo, hallaremos la justificación aproximada plena de tan alarmante ó progresión, que llega a. dar un prom ed io de 60 á 75 cerdos tubercu- losos pOI' 100, pero cuya cifra desciende hasta un 5 por 100 y á veces menos, en las regiones en que se emplean otros procedimientos de engorde. Creemos con nuestro colega de la vecina República que todo el que se inter-ese pOI' la salud pública y trabaje en la for-ma que lo hace M. Gast es acreedor á una distinción honorífica real, yenó este sentido unimos nuestros deseos á la mencionada iniciativa. E. TRULL NOTICIAS Congreso y exposición internacionales de medicina é hi- giene de Buenos Aires. - Con motivo de la co n memor-ación del Centenario de la Indepencia de la Argentina se celebr-ará en Buenos Aines, en el pr-óximo mes de mayo, un cong reso y u na exposición internacionales ele medicina é higiene. La exposición estará abie1'ta de mayo á noviembre y abrazará todo cuanto inter-esa la salud hu- mana. Sus principales secciones serán: físioterapia, aparatos ins- é trumentos méclico-guirúrgicos, productos químicos y farmacéuticos, higiene del hogar, higiene pública, revistas y libros de higiene y me- dicina, higiene alimenticia, higiene urbana y r-ur-al, ventilación, ca- lefacción é iluminación, higiene ele las habitaciones colectivas, hi- giene militar- y naval', higiene pedagógica yescolar, higiene infantil, instalacio nes. particulares. Los envenenamientos producidos por los alimentos. - En la Gazeite des tiopitatuc del 30 de noviembre último, publica M. J. Gériévr ier una revista general acerca de los envenenamientos l~rodu- cilios por las car-nes, los huevos, las cremas, los pescados, stc., y que se deben á las toxinas ter moestables del bacillus enteriditis y'de otros afines, los cuales medran en dichos alimentos muy fácilmente .Y sus toxinas, no se destr-uyen por la cocción ni por la ebullición á no ó 120 grados. No basta examinar las carnes de los animales ya crificaclos para conocer si están ó no infectadas con dichos micro- .1 REVISTA VETEP.~XAP.:::A :lE ESPA:i?A 295 bias; es menester que los veter-inarios puedan examinar las reses antes del sacrificio, ' Resistencia que oponen á la vacuna' los ntños y 'aduttos que pasaron la viruela ó fueron variolizados. - M. Dupont, médico del Senegal, ha obtenido estas-cifras: ia vacuna prendió en el 20'7 pOI' 100 de los niños y e118'2 pOI' 100 de los adultos ql,w'pasa;'on la viruela, ,Y el. 29 por 100 de los niños Y en el de 253 de los adultos variolizados Los niños, pues, resisten' menos á la vacuna que los adultos, á pesar de datar en ástos la inmunidad desde más antiguo. El ultramicroscopio combinado con el cinematógrafo. - El, DI'. Comandan, de. Par-ís, ha logrado cornbinarel cinematógrafo-con el ultramicroscopioy a.sí logra panel' de manifiesto los detalles inte- resantísimos de la vida íntima de los tejidos y de la lucha entre los elementos m icr'obianos Y los elementos normales de un modo exage- rado Y dramático. El veterinario Dr. N'Íckmann á Manila.. - El veterinario ale- mán De. Nickmann, director de la sección bacter iológ ica.de la fábri- ca de Hoechst, ha recibido, del Gobier-no de los Estados Unidos de América, el encargo de trasladarse á Manila para com batir en este punto l3;s enfermedades contagiosas de los animales domésticos. PrimerCongr.esoespáfíol Internacional de la Tuberculo- sis. - EsteCorigt-eso, organizado por el incansable De. Rodríguez Méndez, tiene carácter oficial Y se realiza bajo el, protectorado del Gobierno español, que le subvenciona Y auxilia por modo eficaz y que ha nombrado para que lo represente como Comisar-Io regio de- legado, al Excmo. Sr. D. Angel de Larra Y ·Cel'ezo.'· . Se celebrará en la Facultad de Medicina de Barcelona, desde el día 16 al 22 de octubr-e del año actual, bajo la augusta presidencia honol'al'ia de SS. MM. los reyes D. Alfonso XIII y D." Victoria Euge- l1iay de S.' M. la reina madre D." Cr-istina, Este Congreso, cuya labor será sumamente vasta, se dividir-á en las siguientes secciones científicas: I. « Bacteriología ».- 11. «Estadtstica Y Demogl'afía».- lIT. «Me- dicina ». - IV. « Cil'ugía».-'-- V. «Toco-Ginecología». - VI. «Pedia-' tría ». - VII. ((Oto-r-ino-lar ingolog¡a ». c- VIno «Sanidad Militar ».- IX. «Veterinaria ». - X. ((Acción social». - Xl. « Ingenier-ía y Ar- quite'ctura sanitar-ias ». - XII. e Suet-oterapia ». -·XIlI. «Terapéu- lica, Farmacogologla Y Quirn ica aplicada». - XIV. « Medicina legal Psiq uiatria ».' '. La Sección de Veter-inar-ia estará constituida en esta forma: Presidente . D. Juan Ar-deri us. . Vicepresidentes: D. Juan Manuel Díaz Vi llar, D. Eusebio Conti, D. Demeu-io Galán, D. Auto n ioSabater , D. Ramón Tur-ró. Vocales: D. Benito Rema.rtlnez. D. José Feito, DiFr-ancisco Sugra- ñes, D. Beningo G. Nei ra, D. José Mas Alernany, D. fosé Bar-coló, .j D. Ricardo González Marco. I l. 296 , Secretarios: D. Germán Tejero y D. José Farreres. Esta Sección compr-enderá los siguientes temas: TEMASOFICIALES:1. « La tuberculosis aviar en sus relaciones con la tuber-culosis de los marnlferos ». Ponente: DI'. Díaz Villar.- Ir. «Fagocitismo en la tuber-culosis». Ponente: D. Tomás Codeeque·.- Il I. « La lucha oficial contra la tuberculosis basada en los métodos de infección de esta enfermedad. Legislación nacional y extranjera sobre la misma ». Ponent : Sr. Remartínez. - IV. « Estado actual de la ciencia sobre bovovacu nación ». Ponente: D. Severo CUI'iá.- V. « Vacunación cantea la tuberculosis ». Ponente: Se. Feito y García. - VI. « La tu bercu losis bovi na en sus relaciones con la ali- mentación h umana ». Ponente: Sr. Tejero Moreno. VIl « Destino sin excepción que debiera darse á las reses tuberculosas », Ponente: Sr. Sugrañes.-VIII. (Todavía ha de determinar-lo D. Pedro Martínez Baselga).-IX. «Valor de los métodos de diagnóstico en la tu ber culo- sis de los an i males ». Ponente: Se.~González Marco. ~X. «Condi- ciones patogenésicas de la tuberculización dela piel, en los animales no receptibles, Estudio experimental Ponente: Dr. Peyr ó. TEMARECOMENDADO: Concepto biológico de la acción .de la tu- « bercul ina en los organ ismos tu bercu lizados. Técn ica para su .aplica- ción como elemento revelador. Utilidad práctica de su empleo». Para tamal' par-te en las tareas de este Congreso, se han formado diversos comités en Cuba, Filipinas, Honduras, México, Pallamá, Paraguay y oteas Repúblicas Americanas También hall sido invita- dos, para que cooperen. los sefardies descendientes de los antiguos. ó judíos españoles, raza activa inteligente que aún usa el antiguo é idioma español. . Además, tornará parte en este Congreso, un Comité de Damas.' La cuota ele inscripción para los socios numerar-ios es de 15 ptas: Finalmente, deseoso el Congreso de estimular á los hombres de ciencia, abre un Concurso público de recompensas en el que se ofre- cen valiosos pr-emios Coincidirá con este Congreso, la celebración de la 2.3 Asamblea de la Prensa Médica Española, lo cual dará mayal' realce al mismo. Obsequio merecido. - Nuestro ilustr-ado amigo y compañero D. Mar tln. Ciga Lacuna, que obtuvo el número cator-ce en las oposi- cienes :le Higiene Pecuaria, eligió la provincia de Vizcaya, come plaza en que ha de desempeñar sus servicios.. teniendo el~ cuenta que por el largo 'tiempo de residencia que en la misma lleva, cbnoce mejor que en ninguna otra todo lo que se relaciona con el desempe- ño de su cargo. y atendiendo á la vez á las muchas amistades que le unen con los corn pafier-os de Vizcaya. . A fin de celebrar esta determinación y el mer-ecido triunfo del Sr. Ciga,acordó, poru nan i m idad.i el Colegio vizcaíno, según nos co- munica SU Presidente nuestr-o querido 'amigo D. Pedr-o Luengo, obsequiar-le con un banquete intimo que se celebrará á primeros del próximo abril.. Tipo¡rafia La Aeac.é¡¡¡lCf, de Serra Ruoo 'i Ru:;sell. Eon:ia tTuiv.ersi:iad, G; Teléiono &~l