REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA Vol. V. Barcelona: Marzo 19 r 1 N.O 7 TRABAJOS ORIGINALES \ lUgunas consi~erationes sobre el tnltamiento' hemeteráplcc ~e la ~urina POR JOSÉ LÓPEZ FLOR~S Cated rático de la Eseuela Veterinaria ue Zaragoza Los estudios experimentales llevados á cabo en estos últimos años) por Rouget, Franck, Mesnil, Brimont y otros muchos investigadores) 'ponen bien de manifiesto) que si no es cosa resuelta la obtención de un suero específico de propiedades preventivas ó curativas) contra la durina) ha- cen concebir la esperanza d e que algún día pueda conse- guirse. En el suero de penos y conejos en último período de durina experimental) llegó á descubrir Rouget, aunque in- significan tes) efectos terapéuticos. Franck descubre propiedades preventivas) bien osten- sibles) en el suero de un mono) curado de Mal de Cadera por un tratamiento combinado de ácido arsenioso y tripari- roto Las -inoculaciones que hizo con tripanosomas de esta enfermedad mezclados ¡1 una pequeñísima cantidad de sue- ro) noprodujeron la infección . .Mesnil y Brimont en sus trabajos sobre las propiedades preventivas y protectrices de los sueros de animales tripa- nosorniados, han comprobado que los sueros de los ataca- dos de una tripanosomiasis, en forma clínica subaguda, y sobre todo en la crónica) adquiere propiedades preventivas) hasta cierto punto especificas. Las substancias activas de estos sueros se fijan al cuerpo de los tripanosomas, que en .estas condiciones pueden ser inyectados impunemente. La inoculación de una mezcla de suero y tripanosomas despierta una viva fagocitosis) y todas estas observaciones 264 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA les indujeron á pensar que los sueros activos son asimila- bles á los que poseen anticuerpos) alexinas y substancias sensi bilizatri ces. Estos hechos son prueba palpable de que) en las tripa- nosorniasis, el organismo agredido; se defiende del parásito agresor) con defensas orgánicas análogas á las que pone en juego en las enfermedades microbianas} y que tienen su sitio preferente en la sangre) endotelios) tejidos conjun- tivo) etc., tejidos estimados como habitual residencia de anticuerpos y substancias de reacción orgánica de de- fensa. esotros hemos practicado algunas observaciones, en preparados en gota pendiente, de una mezcla en partes iguales de sangre o suero de caballos durinados, y de san- gre) con abundantes tripanosomas, de conejos inoculados de dicha enfermedad; de nuestras observaciones) deduci- mos) que la sangre de caballos con durina crónica posee propiedades aglutinantes sobre los tripanosomas; los ha-- ce perder sus movimientos y mueren en un plazo más breve. Esto pudiera obedecer á la natural toxicidad de la san- gre de un animal para los parásitos residentes en la de otro ser de distinta especie) pero más nos inclinamos á atri- buirlo á propiedades parasiticidas especiales. , En Aragón, ó por lo menos en Zaragoza) hay una forma de durina) de una cronicidad tan extraordinaria) que hace concebir una gran debilitación del parásito) producida qui- zás por pases reiterados de caballo á yegua) Ji de yegua á caballo sin ser refrescada su virulencia por el paso por el - asno) animal encargado) según muchos autoresyde conser- var la virulencia ordinaria de la durina. En esta forma crónica, no se encuentran tripanosomas en ninguno de los tejidos) y pOI' lo tanto) las inoculaciones de sangre y de líquido cefalorraquídeo) van seguidas de resultados negativos; esto) observado por nosotros) consti- tuye una comprobación de algunas de las conclusiones dadas por el sabio veterinario alemán Fróhner, en su tra- bajo de 1909) titulado Investigaciones sobre la durina en la _ Prusia Oriental: A nuestro juicio, tal vez algo imaginativo) estos casos de cronicidad tan exagerada) constituyen la expresión sinto- REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 265 mática de una lucha sostenida con grandes arrestos) por el organismo de los animales) que con sus naturales medios de defensa destruyen á los tripanosornas; que producen la infección) conservando sus residuos) toxinas) y tal vez hasta sus cuerpos muertos) en -Ia sangre, que por esta circuns- tancia se constituye en un antígeno capaz de provocar) al ser inoculado) la formación de anticuerpos que preserven y curen á los animales de la durina. Esta concepción teórica la hemos visto confirmada prác- ticamente por un hecho experimental. A una perrita inoculada de durina y que presentó) al pocotiempo, el edema característico) reacción febril) infar- tos ganglionares) adelgazamiento progresivo y hasta tras- tornos oculares de durina experimental) la inyectamos en - cuatro sesiones) y en un plazo de menos de dos meses) hasta 140 centímetros cúbicos de sangre de caballo con du- iina crónica. Los resultados no pudieron ser más favorables; desapa- recieron todos los síntomas) la temperatura se: hizo normal y el animal empezó á aumentar de peso poco á poco) hasta hacerle perder por completo su anterior enflaquecimiento. Los análisis de sangre no denunciaron la existencia de parásitos) pero sí demostraron una mayor riqueza globular que antes de las inyecciones. - La opacidad de la córnea no ha desaparecido por com- pleto) pero se aprecia una notable disminución en la exten- sión que antes ocupaba) debido indudablemente - , á que el proceso de reabsorción de la embolia parasitaria) que la produjo) se efectúa de una manera lenta y gradual. Como una prueba más de su curación) la hicimos cubrir por un perro) y quedó llena) pariendo y criando perfecta- mente á dos de sus cachorros. - - Bien- sé yo) que no faltará quien diga) con mucha razón, que un caso no significa nada) y mucho menos tratándose de enfermedad como la durina) en la que se han observado casos de curación espontánea; pero yo lo presento sin nin- gún género de pretensiones) mas que) como trabajo expe- rimental concluido, como una observación, que puede ori- ginar nuevas orientaciones) y por si pudiera-ser de alguna utilidad á los que en nuestro -país se ocupan de estudiar la durina. 26(:j REVISTA VETERINARIA DE ESPA - A En experiencias sucesivas procuraremo aquilatar lo que haya de cierto sobre el particular) y si la sangre de to- dos los animales durinados posee las propiedades curativas que creemos haber visto en la de los de evolución crónica. Si esto se llegase á comprobar tendría una gran impor- tancia) y habríamos dado un gran paso en el campo de la terapéutica de la durina) pues las dificultades que hoy se presentan para obtener animales hiperinmunizados, que pro- porcione-n suero de problemáticas virtudes curativas) po- drían vencerse) substituyendo ese ideal) hoy no conseguido, con la práctica de mutuas transfusiones de sangre entre los animales atacados de durina. El tiempo y trabaj os sucesi vos irán haciendo luz en esto y en todo lo que á esta enfermedad se refiere) pues el es tu- . ciio de la durina europea está aún por hacer. La mayor parte de los trabajos hechos de esta enfermedad) son de los países tropicales) y los hechos en Europa con razas de tripanoso- mas procedentes de esos países y en enfermos experimen- tales. En esta enfermedad como en todas) las distintas con di-. ciones de los animales y de los países) en donde se desarro- lla) han de influir poderosamente en la evolución) marcha y manifestaciones de la enfermedad) y en las condiciones mismas de vitalidad del parásito. i Quién sabe si merced á estas mismas variaciones se pueda conseguir aquí lo que en otros sitios no se ha conseguido! REVISTA VETERiNARIA DE ESPAÑA 267 . La anafilaxia· CONFERENCIA DADA EN LA ACADEMIA DE CIENCIAS MÉDICAS DE CATALUÑA POR R. TURRÓ SUMARIO. Lo que motiva esta oonferenoia, - Mitr'ydatismo é inmunidad. - La anafilaxia: - Enfermedad del suero (Ma.rfan y Le Play). - Su reproducción ex- perimental por Artllus.-Períoc1o de incubación o sensibiliZ'CLción.-Especifici- dad en la ananlaxía. - Fenómeno de Teobaldo Schrn it. - Observaciones de Pirquet y Sch ik. - La reección anañlátlca desde el punto de vista clí n íco y , experimental. - Anafilaxia por las gtobuí nas, - La anafilaxia í es u na intoxi- cacíón. - Obtención del veneno an flláctico in oitro. - Cararteres ele este vé- nerio. - Su diálisis. - Extracción der veneno elializado y sin dlaüzar. - De- mostractón de su naturaleza leucomaínica. - Mecanismo de la produccIón ele este veneno por medio de la teor-ía ele las cadenas laterales de Plh uger - Calor ele las teorías provisionales. Señores: Con el Dr. González, auxiliar químico del «Laboratorio Bac- teriológico Municipal de Barcelona», hemos presentado, y nos han sido admitidas, tres comunicaciones originales á la «Société de Biologie» sobre la anafilaxia. Sobrado sabéis que el tema es de palpitante actualidad, y como en nuestros trabajos nos lison- jeamos 'de aportar algunos datos que pueden encarrilarlo· por nuevas vías, he pensado que, en vez de presentaros esta noche el extracto de esas comunicaciones, tal vez sería mejor. exponer de una manera sintética, omitiendo detalles de experimentación, el concepto general' de la anafilaxia á manera de una introd ucción para la exposición ele nuestros trabajos. Al proceder así nos será posible leg-ití mar el punto de vista, puramente químico, que he- mos adoptado para su explicación, mientras que si me limitase á exponer los nuevos hechos que nos ha puesto de manifiesto nues- tra investigación experimental, quizá os parecerían una píeza ' separada en el proceso que-vienen incoando los investigadores respecto de un tema tan interesante y trascendental. Este es el motivo que me obliga ,á hablaros, con alguna mayor amplitud de lo que debiera, de la anafilaxia, en una de nuestras sesiones aca- démicas, recordándoos hechos y descubr-imientos que ya os son conocidos y haciendo una revisión crítica de lo que actualmente orienta la investigación por determinadas vías . .y dichas estas palabras permitidm,e entrar en materia sin más preámbulos. ¿, Qué es la anafilaxia. 268 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA Todos sabéis que el organismo se acostumbra á ciertos vene- nos haciéndose refractario. á dosis progresivamente crecientes y que de no haber adquirido el hábito de tolerarlas resultarían mor- tales. Recordad come los llamados arseniófagos toleran dosis de arsénico que serían fatales á los que no se han acostumbrado al veneno; recordad como los morfinómanos toleran dosis de morfina increíbles para los que no lo son. Un rey del Ponto, Mitrydates, en su larga y accidentada vida, procuró prevenirse contra las asechanzas de sus enemigos, acostumbrándose á cuantos venenos se conocían en su época y de ahí que ese fenómeno sea conocido con el nombre de mitrydatismo y de mitrydización los efectos conseguidos por el hábito. No tratemos, señores, de explicarnos el fenómeno; contenté- monos con consignarle y pasemos adelante. Todos sabéis que el organismo, en presencia de los venenos microbianos adquiere la virtud de hacerse indemne á dosis cre- cientes de estos venenos. Inyectáis subcutáneamente á un caba- llo una cortísima dosis de toxina diftérica y ella basta para determinar una reacción local, con abundante infiltración, su- mamente dolorosa á la presión; á las dosis sucesivas, espaciadas cada quince días, la reacción es cada vez menor hasta que deja de acusar efectos tóxicos ni locales ni generales á las dosis exor- bitantes de 100 á 200 cc. Inyectáis de la misma manera toxina tetánica extremando todavía más las precauciones y el caballo se os muestra extraordinariamente sensible á las dosis mínimas; mas poco á poco, este organismo, adaptando sus procesos nutriti- vos al tóxico, adquiere la virtud de transformarlo en un anticuer- po como si, merced á esa adaptación, pudiese defenderse del tóxico con sólo haber adquirido la propiedad de hacerlo inofen- sivo. Paralelamente con estos fenómenos, en los que observamos, como· nota saliente, una reacción de defensa contra acciones fa- tales del medio ambiente, se nos presentan otros fenómenos en los que parece que el organismo se complace en agravar las ac- ciones que pueden perjudicarle. Es Ch. Richet quien ha descubier- to estos nuevos hechos, desprovistos de toda finalidad bienhecho- ra, que de unos pocos años á esta parte preocupan hon.damente la atención del mundo sabio, describiéndolos con el 'nombre de Ana- filaxia. Raspad, por ejemplo, los tentáculos de las actíneas y des- pués de haber precipitado el producto varias veces por el alcohol lo inyectáis á los perros. El tóxico' determina en estos animales 'In gra vísimo. estado de congestión visceral, con en terorrag ias fre- . cuentes, que acaba con ellos; si les inyectáis una dosis algo me- nor que la mínima mortal la dolencia perdura dnrante unos dos REVISTA VETER1NAlUA DE ESPAÑA 269 meses y cuando el animal, recobrada ya su ordinaria normalidad, sele vuelve á inyectar una nueva dosis, la dolencia reaparece con síntomas. precoces é incomparablemente más graves y sucumbe. He aquí, pues, un organismo que en vez de defenderse de una . agresión tóxica tal como se defendía del arsénico, fa morfina, la toxina diftérica ó tetánica, se muestra, por eLcontrario, más sen- sible á su acción hallándose más predispuesto á sufrir sus efec- tos, En vez da protegerse contra. esa acción, se hace ahora más . receptivo Ó se contraproteqe, que esto es lo que significa la pala- bra anafilaxia, Estos y otros hechos fundamentales, descubiertos por Richet, que sería, para nuestro objeto, ocioso reseñar, son de la misma naturaleza que lasque determi nau las inyecciones de nuestros an- titóxicos. Los alemanes los describen con el nombre de enfermedad del suero, Todos sabéis que la primera inyección de 10, 20, 50 ce. de suero á un enfermo resulta ordinariamente inofensiva; sólo en algunos casos (14 por 100, seg-ún las estadísticas francesas), urticarias más ó menos extensas que, por lo común, se apagan espontáneamente; algunas veces van seguidas de eritemas par- ciales, que suelen acompañarse de fiebre. Marfan y Le Play co- municaron, en 24 de marzo de 1905, á la «Société Médicale des H6pitaux», que esa relativa inocuidad del suero en las primeras. inyecciones desaparece cuando éstas se repiten después de un plazo mínimo de dos, tres ó cuatro semanas á un plazo máximo que puede persistir durante muchos años y que tal vez (la hipó- . tesis nada tiene de fantástica) es transmisible por herencia. En las reinyecciones de suero, la anafilaxia no constituye la excep- ción sino la regla, pues aparece en UI). 86 por 100. Los fenóme- nos por medio de los que se manifiesta son locales ó generales. Los locales se caracterizan por la rápida aparición de una am- polla en el punto de la inyección, rodeada de una extensa infiltración edematosa de aspecto fiemonoso, con manchas pete- quiales é infartos ganglionares en la región ; estos fenómenos suelen desaparecer al cabo de cuatro ó cinco días. Los fenóme- nos generales consisten en una urticaria análoga á la que puede determinar la primera inyección de suero, pero incomparable- mente mas precoz. Sea cual fuere el sitio en que debute la erup- ción, se generaliza rápidamente, tomando caracteres edematosos en los párpados y en la boca, sobre todo en la lengua. Cuando invade el aparato respiratorio, provoca la tos, y vómitos cuando ataca las primeras vías digestivas. No es de extrañar, dada la extensión y rapidez del procese, que la temperatura se eleve á 38 39°; pero no persiste más allá de veinticuatro ó horas. En los adultos pueden revestir esos accidentes alguna mayor gravedad, 2'70 REVISTA VETERINARID E ESPAÑA por presentarse algunas veces una albuminuria transitoria y una depresión cardíaca con te.ndencias siucopáles. Los síndromes clínicos consecutivos- á las reinyecciones de suero, que acabamos de esbozar, reproduciendo las líneas gene- rales del trabaj o de Marfan yLe Play, se estimaron de la misma naturaleza que los que en 1903 determinaba Arthus experimen- talmente en los conejos. Es sabido qne estos animales soportan bien una inyección pequeña ó masiva de suero, ya sea dada por la vía subcutánea, peritoneal ó intravenosa; mas si transcurri- dos algunos días las inyecciones se repiten, empiezan por provo- car un edema local que se agrava extraordinariamente hasta de- terminar la gangrena y la necrosis al llegar á la quinta ó á la sexta. Si las Inyecciones se efectúan por la vía venosa, á la sépti- ma ó á la octava vez, el animal sucum be en el espacio de tres ó cuatro minutos presa de violentísimas convulsiones. Arthus comprendió claramente que el nuevo hecho que aca- baba de descubrir era de la misma naturaleza que los descubíer- tos por Ch. Richet en los perros con la actinocongestina. Mien- tras que en los procesos de que resulta la inmunidad y el mitry- datismo, el organismo se hace indemne á dosis progresivamente crecientes de toxinas microbianas óse habitúa á la acción de venenos minerales ó alcalóidicos, en los procesos de que resulta la anafilaxia, el organismo se hace cada vez más sensible á la ac- ción de estos tóxicos y hasta se da el caso de que una substancia tan inofensiva como el suero, llegue á ser causa de una rápida intoxicación. Esta singular propiedad no es, señores, exclusiva' del suero; la poseen también todas las albúminas heterólogas Ó extrañas al organismo á que son inyectadas. Ya Magend íe ha- bía observado que la primera vez que se inyecta ,á un perro al- búmina de huevo, no le pasa nada; mas si al cabo de algunos días vuelve á repetirse la misma inyección, enferma gravemente .. Una substancia tan inofensiva como la leche la gelatina, deter- ó mina también los mismos accidentes. Lo más curioso y sorprendente de estos fenómenos es, en pri, mer lugar, el períudo de incubación, y, en segundo lugar, la especificidad de la substancia que provoca, al ser reinyectada, el estallido anafiláctico. Inyectad á los conejos una cantidad de cla- ra de huevo de gallina, y, ostensíblemente al menos, nada les pasa á estos animales, mientras no Ies reinyectéis con la misma substancia; mas alg-una modificación muy profunda y oculta debe haber tenido lugar en el seno de estos organismos, cuando al re.inyectarlos, al cabo de catorce días como minimus«, y al cabo de un lapso de tiempo mayor, 'cuyo máximum nos es desconocido, sobrevienen los accidentes anafilácticos. Diríase que durante ese R·EVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 27\ período, que no ha pasado en vano, como pudiera creerse, ya que nada nos pone de manifiesto lo que pasa, ese organismo ha adquirido de una ú otra manera la capacidad de transformar en tóxico lo 'que de sí no lo era inicialmente, Ó bien de hacer más tóxico lo que ya de sí lo era. A ese estado es á lo que se llama sensioilieaciá«, ya que por su mediación, el animal se muestra seusible á los efectos tóxicos de una substancia inofensiva Ó mas sensible á un tóxico' de lo que antes se mostraba. Y de aquí, con- forme os indicaba antes, como la anafilaxia es lo contrario Ó lo opuesto á la inmunidad Ó al mitrydatísmo , ya que en estos pro- cesos el organismo se desensibiliza á los efectos del tóxico, mien- tras que en éste se sensibiliza hasta para substancias que son de sí inofensivas. Sin embargo, para obtener esta sensibilización es una condición indispensable que la albúmina inyectada al ani- mal sea para su organismo UB,a albúmina extra'ña. Inyectad al perro, al cobayo, al conejo, suero procedente de animales de su misma especie, y no lograréis sensibilizarlos; inyectadles suero de caballo, y todos ellos, en presencia de una ·nueva dosis, ex- perimentarán la anafilaxia. Sobre este punto, ya fuera de discu- sión, llamo muy especialmente vuestra atención, porque este he- . cho fundamental nos suministrará la clave para descifrar el misterio en que aparece envuelto este proceso. No es esto todo. Una vez sensibilizado el animal, se halla de tal forma predispuesto á la formación de tóxico, que basta una dosis de la misma substancia, iguaI menor que la primera, para ó que sobrevenga una anafilaxia mortal. En el mundo de ciencia se conoce el hecho con el' nombre de fenómeno de Teobaldo Schmith. Inyecta este autor un cobayo de 300 á 400gramos, con un solo 'g-ramo de suero, una cantidad mucho menor que puede ile- gal' á algunas milésimas de caballo; deja transcurrir un espacio de diez dí~s, y terminado este plazo de sensibilización,inyecta un gramo de suero por la yugular; basta el tiempo preciso para la difusión intraorgánica de ese gramo de suero, es decir, unos dos min utas, para que el tóxico se forme y el animal sucumba á sus efectos, presa de grandes convulsiones, De todo lo cual colegi- réis lo que 9S decía poco antes: el organismo sensibilizado no es más que un organismo predispuesto á la formación casi instan- tánea de una cantidad mortal de veneno. Las toxoalbúniinas de origen microbiano 'determinan los mismos efectos que los sueros heterólog os, la clara de huevo, la gelatina, etc., que os acabo de indicar, cuando en vez de vacu- nar crean en el organismo una predisposición anafi láctica. En la misma fecha (1903) en que Arthus comunicaba sus bellos traba- jos á la «Société de Biologie», en Viena; Pirquet ySch ik, con- 2i2 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA cluían de sus trabajos (que tuvieron una enorme resonancia por sus inmediatas aplicaciones clínicas como medios diagnósticos), que las reacciones Que determinan la malleinay la tuberculina en los procesos muermosos y tuberculosos, no son más que re- acciones anafilácticas. Estas reacciones son realmente brutales, y en la clínica humana han sido rechazadas por peligrosas des- pués de las tristísimas experiencias que se cosecharon con la tuberculina de. Koch. Pirquet, sin embargo, logró determinar una ligera reacción local. con sólo escarificar un sitio cualquiera. del tegumento externo, y mojarlo luego con un hilo de platino impregnado de tuberculina. Entre las tres y diez primeras horas que siguen á la operación, en los casos precoces, y, entre las quince y treinta en los casos tardíos, y aun al cabo de tres días en ciertos' casos excepcionales, aparece una ru bicundez caracte- rística, que confirma el diagnóstico. Calmette obtiene una vas- cularización intensa congestiva con sólo instilar en el ojo la tuberculina en el caso de tratarse de un individuo tuberculoso, y posteriormente, Mantoux propuso la intredermcrreaccíón. No trato, señores, de discutir el valor diagnóstico de esos nuevos procedimientos; vosotros, que sois clínicos, habréis tenido oca- sión de aquilatar y juzgar sise han confirmado defraudado las ó esperanzas que en el primer momento hicieron concebir. Mi ob- jeto no es otro, al recordaros estos hechos, que llamaros la aten- ción sobre la naturaleza de estos fenómenos. Un individuo tuberculoso muermoso, reacciona general ó localmente, á una ó dosis de tuberculina ó malleína, que resulta inofensiva para. un individuo sano; este individuo se encuentra, respecto de estos tóxicos, en.las mismas condiciones en que se halla el perro de Magendie, ólos cobayos de Arth us ante una reinyección de clara de huevo, ó una reinyección de suero. En la cutirreacción, en la oftalmorreacción, basta una dosis mínima de tuberculina para determinar la turgente vascularización del sitio á qU6 se ha apli- cado, como si estos organismos se hubiesen sensibilizado á la acción del tóxico, como se han sensibilizado les cobayos de Schmith á.la acción de un solo centigramo de suero de caballo. Entre aquellos fenómenos clínicos y estos fénomenos experimen- tales sólo media la diterencia de que los enfermos de muermo ó tuberculosis se han sensibilizado espontáneamente por proce- ó dimientos naturales, mientras qne los perros de Richet los co- ó nejos de Arthus los cobayos de Schrnith, lo han sido en condi- ó ciones prefijadas de antemano, y de ahí que mientras los primeros muestran los efectos del tóxico de una manera variable, ya que unas veces reaccionan más y otras meuos, de un modo precoz ó de un modo tardío y se dan casos de que no reaccionan, c~mo si REVISTA VETERINARIA DE E PAÑA 273 esos organismos, por circunstancias que nos son desconocidas, no hubiesen realmente sufrido el período de sensibilización, 'en los segundos, los efectos tóxicos se nos muestran de una manera invariable y constante. Y, ved señores, en este hecho patentiza- do, la gran ventaja .que lleva la, investigación experimental a la investigación meramente clínica. Si en el laboratorio nos hallá- semos con un cobayo que no reacciona a la inyección de prueba, lo primero que se nos ocurriría es que no ha sido sensibilizado, esto es, que no ha recibido la inyección de 1 cm." de suero en la época oportuna, y que, fortuitamente ha sido enjaulado con los ,que la han recibido, y así lo creeríamos porque una experiencia, nunca desmentida, legitima la previsión de 10 que debe suceder al reinyectarlo; mas elclínico, en presencia del individuo su- puesto de tuberculosis, da por supuesto que se ha sensibilizado, . y, caso de ser así, lo confirma con la reacción de prueba; pero en el -caso de que así no suceda, no le es posible descorrer el velo de la duda, quedándose sin saber si se trata ó no de un tuberculoso positivo. Expuesto.sintéticamente el concepto de la anafilaxia, el modo como se establece durante un período más ó menos largo de in- cubación, el modo como reacciona el organismo ante una dosis mucho menor que la primera, permitidme ya que pase a ocu- parme de los trabajos que con el Dr. González hemos emprendido en el Laboratorio de Barce1ona. La anafilaxia determinada por el suero de' caballo tiene un interés clínico inmediato, dada la extensión que ha adquirido la seroterapia, uno de los más gran- des descubrimientos con que se despidió el siglo pasado. Por esta razón un gran número de investigadores se ha preocupado de estudiar experimentalmente la enfermedad del suero. También nos ha preocupado a nosotros, y con ellos mi compañero empezó sus trabajos, a los que me asoció después, preguntándonos qué elemento del suero sanguíneo era el que determinaba más prin- cipalmente lesaccidentes anafilácticos. Al efecto, por el método clásico de la corriente de anhídrido carbónico; empezamos por precipitar las globulinas, lavarlas en una gran cantidad de agua y redisolverlas en la solución fisiológica. Con sólo esta opera- ción disponíamos ya, como material de experimentación para sensibilizar los cobayos: Primero, de globulinaspuras; Segundo, de un suero aglobulínico ; Tercero, de un suero normal. Omitiré ahora detalles jécnicos que no interesan más que al experimen- tador, y que, a quien tenga curiosidad de conocerlos le sera fácil proporcionárselos, bien en los Comptes rendu« de la «Société de Biolog ie », donde han sido publicados, bien en la Gaceta Médica Catalana, en el Journa] de Pltisiolo!Jie y ZeitscMijt .lit?' Immuni- 2'7! REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA tiitSj01'SCltU1tg, donde nos lisonjeamos de hallar hospitalidad para pubiica.rIos más detalladamente, y me atendré en este momento á los resultados obtenidos . .La inyección de una corta cantidad de globulinas (la corres- pondiente á 0'01 gramos de suero), redisueltas en agua salada, sensibiliza, á los cobayos, y una nueva cantidad determina la muerte en el espacio de tres cuatro minutos al serle inyectada ó por la vena yugular. Cuando los cobayos son sensibilizados con SUero normal, al someterlos á la inyección de prueba, sen presa de grandes convulsiones, y así es como mueren. No sucede lo mismo cuando lo son por medio de las globu1inas aisladamente. Al cabo de unos dos minutos de haber recibido la inyección de prueba, el animal paralizado súbitamente en el tercio posterior, se cae y arrastra esa porción posterior del cuerpo cuando se le obliga á huir; bien pronto la parálisis se extiende y paraliza también los miembros torácicos, así como el tórax, y á los cuatro minutos m uere con la boca abierta, como si aspirase el aire. En los cobayos machos estos fenómenos se acompañan de una abun- dante eyaculación. Si la inyección de prueba se efectúa con suero normal, la muerte sobreviene de la misma manera, es de- cir, sin convulsiones; si se efectúa con suero aglobulínico no le pasa absolutamente nada. Su sensibilización es, pues, específi- ca, únicamente para las globulinas, ya sean puras, ya estén contenidas en el suero normal. Sensibilizamos ahora á los cobayos con la inyección de 0'01 de suero aglobulínico, y cuando al cabo de diez doce días los ó sometáis á la inyección de prueba con el mismo suerorobserva- réis que el animal es presa de una ag-itación muscular extraer- dinaria; pega saltos extraños y parece como queno sabe coordi- nar, como normalmente, sus movimientos. Al cabode unos tres ó cuatro minutos, esa agitación se calma yrecobra su normalidad. Inyectadle globulinas puras, y no reacciona como si se hubiera sensibilizado solamente para una substancia que nada tiene que ver con las globulinas; inyectadle suero normal, y como este suero contiene la misma substancia que contiene el suero des- provisto de globulinas, ya sea la misma, ya las substancias plas- máticas que lleva en disolución,' vuelven á reaparecer de un modo transitorio los fenómenos descritos. De estos experimentos fundamentales, colegiréis claramente que el principal factor en los fenómenos de la anafilaxia séríca, reside en las globulínas; las restantes substancias que forman parte de la composición del suero, desempeñan un papel muy secundario. Ahora, señores, os invito á reflexionar conmigo sobre' un fenó- <. H¡;;VrSTA VETERINARIA DE ESPAÑA 275 meno que tiene mucho de sorpreudenté. Inyectáisuua corta can- tidad de globulinas-al cobayo.y nada le pasa, esta substancia se comporta como si fuera inofensiva, Mas inyectáis al cabo de die días esta misma substancia por la vía .veriosa y el animal resulta envenenado casi instantáneamente por un tóxico mortal. Este ve- nene se ha 'formado' rápidamente en presencia de la substancia nuevamente inyectada, No nos preguntemos todavía como seha formado este veneno; limitémonos á preguntarnos en qué con- . siste cual sea su naturaleza química. No -es posible abordar ó estacuestión sin que previamente hayamos descubierto un pi-o- cedimíento térmico que nos permita- obtener la formación de este veneno in oitro; sólo así sera factible el estudio de sus ca- racteres y tantear la posibilidad de su aislamiento. Mientras nos revele su existencia por los efectos fisiológicos que determina en 'el cobayo;' parárisis, convulsiones, asfixia,' nos hallaremos en presencia de una intoxicación cuya causa estarnos muy lejos de conocer, aun cuando estamos seguros de que esta causa este ó veneno exista; mas cuando in oitro podamos manifestar sobre el mismo, abierto quedará un nuevo camino para su posible deter- minación química, Una idea luminosa de Ch. Richet nos ha permitido, explotán- 'dola desde otro punto de vista del que tuvo su autor al crearla, obtener la formación deÍ veneno anafiláctico in nitro, Para ello recogemos la sangre de un cobayo sensibilizado, en un vaso que contenga una solución de globulinas y una corta cantidad de citrato de sosa para impedir que aquélla se coagule, La mezcla de esta sangre con las globulinas da lugar a la formación ins- tantánea del veneno anafí láctico; para probarlo 'basta inyectar 1 ce. & un cobayo nuevo ó no sensibilizado; inmediatamente su- cumbe á los efectos del tóxico. Y, sin embargo, inyectando' ais- lamente bien la sangre, bien las globulínas, ningún efecto mortal se determina, y si sólo la sensibilización pasiva con la primera ó la octava con la segunda. De' esto deduciréis que el 'veneno se ha formado in-vit?·o con la mezcla. Este veneno es su- m amente oxidable, á 37° desaparece en menos de tres horas; á la temperatura ambiente, como es natural, se conserva mas tiempo. Ahora bien: un venéno que se forma instantáneamente en el vaso que' recibe la sangre del animal, y que al ser inyectado en la yugular lo mata en el corto tiempo de tres cuatro minutos, ó debe ser muy. difusible, y un veneno tan difusible es mas que probable que sea dializab!e. Tomad, pues, la mezcla del vaso, derramadla en el saco de 'colodión que os servirá de dializador y . .sumergidlo en 15 ce, de agua destilada, manteniéndolo durante 276 REVISTA VETERI.NAR[A DE ESPA'ÑA veinticuatro horas á + 1.0 para atenuar los efectos de la oxida- ción. Trascurrido ese tiempo, inyectad el agua que contiene los productos dializados á la dosis de 2'50 cc. en la.yug·ular de un cobayo, y le veréis sucumbir de la misma manera que cuando le inyectabais directamente la sangre. No cabe, pues, duda al- guna, que ese veneno es dializable. Tal como le extraemos de la sangre, podemos extraerlo del cerebro. Tomad al efecto el cerebro del cobayo sensibilizado, reducidlo á finísima pulpa con la arenilla de Fontainebleau, mez- clándola con globulinas y ponedlo á dializar como la sangre, inoculadlo luego á una dosis algo más crecida que la anterior y obtendréis los mismos efectos. En el agua que ha recibido todos los productos químicos que han pasado á través del saco de colodión, existen substancias. varias, todas ellas de naturaleza cristaloide, y entre ellas el tóxi- co anafiláctico. Ese tóxico no es precipitado, ni por los h idróxi- dos ni los carbonatos alcalinos; tampoco lo precipitan el éter, ni el alcohol, ni la mezcla de ambos cuerpos á partes iguales. He- nos, pues, con una propiedad que puede sernas muy útil para su extracción; su solubilidad en el alcohol y en éter. En efecto, una vez recibida la sangre del cobayo en un vaso que contenga glo- bulinas, la dializamos en 15 ce. de agua destilada en el vacío y á baja temperatura durante veinticuatro horas. Se evapora lue- go e! producto de la diálisis hasta su consistencia siruposa, y se trata por 30 cc.ide alcohol-éter, separando el precipitado por fil- tracíón. La operación se repite otra vez de la misma manera, y cuando se evapora el alcohol, se observa que á medida que la concentración aumenta, se forma un precipitado cristalino muy exiguo. Como ese' precipitado es casi insoluble en el ag-ua-al in- yectarlo á los cobayos, determina accidentes anafilácticos no mortales, razón por lo cual evitamos esa concentración y la pre- cipitación consiguiente, añadiendo una cortísima cantidad de agua mientras dura la eliminación del alcohol. En estas condi- ciones se obtiene un producto en perfecto estado de solución cu- yos efectos son mortales. Convencidos de la sol ubilidad del tóxico anafiláctico en el al- cohol, claro está que para obtenerlo, no teníamos necesidad de dializarlo previamente ; nos bastaba tratar la sangre .mezclada con globulinas, repetidas veces, por medio del alcohol etílico,' que precipita todas las substancias protéicas, y evaporar luego el alcohol, cuidando de añadirle agua para evitar la formación de cristales. La operación está conclusa cuando, extinguido ya el alcohol, nos quedamos con 5 ce. de agua, que contiene el vene- no en estado soluble. La inyección tle ese líquido ála dosis de REV~STa VETER[NAR[A DE ESP.AÑA 271 2- ce. mata á los cobayos de 250 gr., no en el espacio de tres ó cuatro minutos como de ordinario acontece con la inyección de la sangre, sino en' menos de 50 segundos; á- los cobayos de 350 á ·400 gramos les determina convulsiones violentas seg-uidas de pa· rálisís que duran pq~o tiempo, recobrando luego el animal su normalidad. ,:.,' . , El líquido tóxico de que os vengo hablando, presenta los ca- racteres químicos siguientes: es de reacción alcalina ; no es des- .oompuesto por el ácido clorhídrico, bien que modifica las formas de', cristalización del residuo. Reduce debidamente el ferrocianu- ro potásico; es precipitado por el sublimado y en veinticuatro ha, ras, form a un ligero precipitado blanco, bajo la 'acción del ácido tánico. En cambio, el ácido fosfotúnsgtico Y- la solución yodo- yo durada ha lo, precipitan y nosotros creemos que así sucede, pon que la solución, empleada esta sumamente diluída ; el día que -obteugarnos una solución mas concentrada es probableque lo.., gremos precipitarlo. Nos hallamos, 'pues, señores, con un producto que resiste la -ebul lición y que es, ,por ende, termoestábil, que es soluble en el alechol, solo ó mezclado con el éter, y que se comporta siempre -eorno una base orgánica. Un cuerpo que ofrece todos estos carac- teres, es indudablemente de naturaleza alcalóidica y hay qua comprenderlo en el grupo de las leocomainas. Una vez en pose- sión de esa idea, nosotros hemos aplicado a la extracción del ve- neno ianafiláctico los mismos procedimientos que aplicara Ar- mando Gautier para la extracción de las ptornainas y Ieucomainas, -que forman época en la historia de la ciencia: precipitación por el subacetato de plomo, corriente de ácido sulfhíd rico, extracción del filtrado por el alcohol etílico, y así hemos obtenido también por esa vía directa un pequeño residuo que, ensayado en los co- bayos, determina los mismos efectos que os he descrito anterior- mente. Yo no quisiera molestar por más tiempo vuestra atención; pero no.puedo buenamente terminar sin exponeros, siquiera sea á grandes rasgos, en vista de los nuevos hechos que hemos apor- tado con el Dr. Gon'zález respecto de esta cuestión, el mecanismo que puede determinar la intoxicación anafiláctica. Todos sabéis que el organismo, en sus incesantes cambios nutritivos; produce venenos que son oportunamente neutralizados ó destruídos; al- .gunos de estos venenos, son de naturaleza alcalóidica, de suerte que en el período de sensibilización no se crea una función ó una propiedad nueva: se' exagera simplemente, por circunstancias especiales, una propiedad ya preexistente. Como la glucosa inyectada á un organismo, es un .cuerpo ex- 2'18 REVISTA VETERINA'RIA DE ESPAÑA . traño y 'no Un, cuerpo comburente, tal cómo lo es la glucosa que- el mismo organismo produce con su metabolismo nutritivo; corno- la grasa no pasa del tubo intestinal al seno de los tejidos se al- ó macena en las células adiposas sin haber sido previamente trans- formada en grasa propia, así las moléculas heterólogas de albú- mina que inyectamos á un animal, ya por la vía subcutánea, ya: por la intravenosa, flotan en los líq nidos circulantes á manera de cuerpos extraños que no pueden ser asimilados, pasando á formar parte de las células vivas, sin que previamente se trabe- un conflicto químico entre ellas y las moléculas de los elementos celulares. No se trata aquí de un simple tránsito osmótico; de una mera yuxtaposición; el proceso nutritivo es más arduo "y es más complejo que el que nos sugiere esa concepción yatromécaníca.. Como sujeto elemental, como unidad fundamental de esos re-o cambios, concibe Verworn la molécula vivaála que da el nombre de biógeuo. En esa unidad, concibe Ph luger grupos atómicos- distintos, que dan lugar á la formación de productos varios yes- peciales, cuya actividad puede exagerarse, formándose lo que designa con el nom bre de cadenas laterales. Vosotros sabéis el gran partido que ha sacado Ehrlich de esa teoría, para explicar; siquiera sea bajo una forma simbólica, los procesos fisiológicos- de la inmunidad adquirida. Pues bien: imaginad con Danilewski que en esa molécula viva exista el grupo alcalóidico y que la ac- tividad de ese grupo se exigiere en presencia de las moléculas de- albúmina extraña que flotan en el medio que le suministra 10& elementos de recambio. Así se movilizan de una manera anor- mal, las cadenas alcalóídícas que originan una sobreproducción- de leucomainas muy tóxicas, de la misma manera que en pre-- sencia del antígeno ó del producto microbiano concibe Ehrlich que se movilizan las cadenas laterales que dan lugar ~ la forma-- ción de los anticuerpos inmunizantes. En el fondo, es el mismo el mecanismo que da lugar á la formación de estos anticuerpos y el de esas leucomainas ; los resultados son contrarios úopues- tos, porque mientras la sobreproducción de las cadenas laterales- de Ehrlich, protegen al organismo contra la acción de los antí-· genes tóxicos, la movilización de las cadenas laterales alcal6idi- cas, aumentan de día en día su aptitud para producir leucomai-- nas t6xicas en presencia del antígeno quehad eterminado esa -. movilización anormal .de cadenas . .Así se comprende que aun cuando, desde el punto de vista fisiológico, los procesos inmunó-· genos y losanafilácticos sean fundamentalmente idénticos, los . . resultados sean opuestos, pues si los 'primeros protegen, los se- gundos contraprotegen, que esto es lo que significa amafilaeiai: palabra acertadísima, ha llazgo feliz de su padrino eh: R.ichet. REVISTA VETEHINAHIA [lE ESPAÑA Ya comprenderéis, señores, una vez enseñoreados de esta po- sición lógica, que ese período de sensibilización de incubaciónó consiste en la sobreproducción de cadenas alcalóidicas en presen- cia del antígeno, ya se trate de un tóxico como la malleína la ó tuberculina, ya se trate de una substancia tan inofensiva de sí como es el suero, Suponed que el antíg-eno va suministrando á las cadenas leucomaínicas los elementos de que han cíe resultar los produc- tos tóxicos de una manera lenta, y en este caso observaréis que ese organismo que se autóintoxica con esa lentitud, dispone de tiempo para neutralizar, destruir eliminar esos productos, y' ó sus efectos no son ostensibles: suponed que el antígeno-se ha agotado, no flotando ya en el medio interno' esas moléculas de albúmina extrañas, y entonces esas cadenas no elaboran leuco., mainas tóxicas, bien que subsisten ig ualjque antes en aptitud de producirlas, Ese organismo, si bien lo miráis, testa en un estado de inminencia ltipe?'tóa;ica, Si en estas condiciones inyec- táis una pequeña cantidad de antígeno pór una vía que permita llevarlo rápidamente en presencia de esas cadenas laterales en tensión tan viva, como lo es la vía intravenosa submeningea, ó el conflicto se produce, de una manera instantánea, una gran cantidad de leucornainas son desprendidas y sobreviene el schok anaflláctico cuando el veneno actúa .sobre la célula ner- viosa, Mas si cohibís la difusión del tóxico de modo que se re- tarde su acción sobre las grandes masas nerviosas (y esto lo conaíguiréis por medio de alcohol, el éter, el cloroformo, con- forme ha demostrarlo Besredka), le dáis, con sólo esto, al orga- nismo, tiempo 'suficiente para destruir eliminar esos ~óxicos, y ó el schok. deja de presentarse, , No quiero abusar de la atención de la A.cademia exten- -diéndorne en más amplias consideraciones, Sin lisonjearme de erudito, me sería relativamente fácil parangonar nuestra teoría con la de Richet (que en mi sentir está inspirada en un sano criterio fisiológico y no tiene otro defecto que el de presuponer la existencia de una substancia indemostrable, la toeopenina}, la de Pirquet y Schick, la de Nicholle, la de Besredka, que esti- mo.corno una pura metaffsica, la de Waughan y Wich ler, la de' Budl y Kraus, la de Wiel-Halle y Lemaire ..... Mas esa crítica y . ese examen comparativo, á la postre resnltaría estéril. 'I'engo para mí que las teorías sobre-materias tan candentes y Iitigiosas, que están todavía en estado de gestación , en pleno período em- brionario, no tienen más que un valor provisional. Son como, faros que iluminan con un fulg-or, más tenue más vivo, el ca- ó mino que se ha de recorrer por la investigación experimental;. '280 . HEVISTA VETERINARIA'UE ESPAÑA' una vez recorrido, 'esos faros ya no alumbran nadazel mvestiga- dar los' deja su espalda y no se acuerda ya de ellos; porque á entonces necesita de otros que' le iluminen la aspera vía que.de . nuevo se le presenia abrupta y obscura. Buena es la teoría cuando señala a través de lo desconocido un trazado que lo hace. mas asequible a la investig·ación. ¿Lo señala la nuestra ~ No pre- . juzguemos; el tiempo lo dirá. HE DICHO . ., TRABAJOS EXTRACTADOS AN ATOMÍA y FISIO.LOGÍA . BILLAR, G., y DECHAMBRE, E. Acción antitóxica del jugo de auto1isis de hígado de cerdo. - Cada día .sé descubren nuevas maravillas en punto al poder antitóxico del hígado. Los AA., del Instituto de' fisiología de Cler- mont-Ferrand, han visto que la inyección de jugo de autoli- sis de hígado de cerdo, inmuniza los cobayos contra el ve"- neno de la víbora, y que la inyección citada preserva á los cobayos y palomas. cohtra una dosis mortal de clorhidrato de cocaína. - P. F. - (e. R. de la Soco de Bioi., t. 69, pá-. ginas 487 y 488, diciembre de L910)., ' MÜLLER, ·M.' La capaoidad y el peso de los pu1- i 'manes del caballo. - La capacidad pulmonar absoluta y el peso absoluto de los pulmones de los caballos (fe tiro son mayores que la capacidad-y el peso absolutos de los pulmones de los caballos ligeros, pe,ro la capacidad y el pe- so relativos son mayores -en los últimos. ,ASí? 'la capacidad pulmonar absoluta del caballo de tiro es de 41'5 litros y la delcaballo de ~arrera de 38'2 litros; ma~ la capacidad pul- monar proporcional á cada 100 cm. de circunferencia to·rá-. cica es de 21 '55 en los caballos ligeros y sólo de ,20'761itros -en 'los pesados, y cada 100 Kg. de peso total del animal éo- . rresponden de capacidad pulmonar 8'87 litros á los caballos ligeros y sólo 6'67 litros á los pesados: La capacidad yel peso absoluto del corazón son mayores en los caballos de . tiro ipesado (4'77 litros) que e11Jos de silla {3'95 litros).- :P. F. - (Mea. Klin., 1911, núm. 1., Glaserfeldin Zentralbl; j. Biochemie und Biophysik, Bd. 1-1, núms. 6 y 7, 1,069). .: t REVISTA VETERIN HIt\. DE ESPAÑA 28'1 'j': " ; 1 .' , : ,!" PATOLOGÍA Y CLíNICA KORSCHANN .. Sobre la hematuria enzoótica de los: bóvidos según observaciones originales. ~ En Hun- gría y á lo largo de la cordillera de los Carpathos, reina-una enfermedad enzoótica de los bóvidos frecuente en los para- jes ricos en pastos. En todas partes se hallan garrapatas (ioiodes ricinusi sobre la piel de los enfermos y el piroplasma bigeminum en la sangre. Uno de los primeros síntomas que se observan es la pér- dida de elasticidad de la piel. Las arrugas.Tormadas con la mano en: los tegumentos) van acompañadas de una crepita- ción característica. Presentase, en seguida) una especie de paresia del antebrazo con anquilosis dolorosa en las articu- laciones. El decúbito es permanente) pues les resulta á los enfermos imposible el levantarse; todos estos síntomas se acompañan de ictericia y de anemia general; la temperatura de 40á 42°) Y al acercarse el desenlace fatal baja la tempe- ratura á 35 ó 36°. . Desde el primer momento la orina cambia.de aspecto ; se presenta de una coloración oscura) análoga á la cerveza) y hace un abundante poso en-los recipientes en donde es reco- gida-Es muy rica en albúmina y puede coagularse en. su to- talidadpor la elevación de temperatura. Hasta la leche) en' muchos casos) adquiere un tinte rojo-negruzco. De vezen cuando se observan casos agudos y subagu- dos) pero) igual que en los ordinarios) la duración de la en- fermedad no se prolonga más allá de una semana. La morta- lidad no pasa de un 10 por 100 de los animales atacados. , De todas las medicaciones profilácticas experimentadas) la inyección de sangre desfibr inada de los enfermos cu rados á 106 animales sanos) es la que) pareceda mejores resultados. A estas medidas es menester añadir la: destrucción de las garrapatas y la proscripción de los forrajes procedentes de' lugares infectados. - J. B. - (CEsterreichische Mo na tss-: chrift ficr Tierheilleunde, noviembre de 1910) .. ,N .. de la R. - Esta observación debe tenerse muy en cuenta pornuestros compañeros de algunas' provincias de> España en las que se observan enfermedades con grandes analogíasá 1 .descr itas en ella. as • .' , . : .. , '1" 1.:\ . . . .. ~ " MA.ROTEL) G. La esofagostomosis nodul ari -.- La eeofagcstomosis nodular es una enfermedad .caracterizada poi'laJ¡I: . . \ -Inmediátarrrente se pra:cticapo.r delante del-pubis allado delpene, y Jo más cerca. posible de esteórgano, una incisión de 8 á 10 centímetros que interesela piel y los músculos .h asta el peritoneo. Generalmente hay unapequeña herriorra- gia:á causa de la sección de los numerosos vasitos dela ]'e"- gión, JI hecha la hernostasia lo más perfecta posible sé abre el peritoneo. Se introducen dos dedos en la pelvis y pronto se halla, por lo general, l? ftexiondel cuello: de la vejiga. Con el índice formando gancho) se ejerce una tracción mo- derad'a, recobrando entonces iel órgano suposición normal JI saliendo por lo general, congestionado p01' entre los l:a- bios de la herida de la pared abdominal. Debe procurarse que los puntos que interesen la vejiga no sean perforantes, cuidando que los hilos de la sutura sólo interesen la muscu- lar y la serosa. Cerrado el abdomen, se sutura: la píel.yse aplica Una cura seca. El saco herniario desaparece poco á podÓy el éxito suele ser el término de la intervención, aconsejada por. el autor en vista de sus resultados.-J. F.-- (Journal de méd, oet., 31 agosto de 1910. Rev. gen. de méd: oét., LO enero de 1911); . . DSCHUNKOWSKY. Tentativas' de tratamiento con' el « 606» de Ehrlich-Hata en la espirilosis de las ocas;- en la piroplasmosis y en la peste de los bóvidos. ' l ', El «.606» en la espirilosis de las cca s Las investigaciones hechas por Ehrlich con su nuevo pro- ducto llatnado ((606 », en la fiebre recurrente, la sífilis y la. espirilosis de los pollos, indujeron al autor á extender estas tentativas á la espirilosis de las ocas que, corno deniostra- ron' lbs experirrientos hechos en 1908, es sensible al.trata- miento con 'el atoxil. Por consejo del profesor Ehrlich se usó, en la mayoría de los casos, la dosis de 0(075 gr. del preparado, disolviendo el polvo en una pequeña dosis de alcohol metílico, luego en agua, y añadiendo solución de sosa hasta completar la clarificación de la misma y obtener un volumen ,de 2 á 4 cm." Para la infección experimental de los animales se usó un cultivo vir-ulento de espiroquete a¡¿- saina, que mataba: las ocas á los cuatro 'días. Al cabo de _ treinta y seis horas de la infección, el examen de la san- gre revelaba la presencia de espiroquetes ;: su número, re- ducidc al principio, aumentaba gradualmente de tal mane- ra, 'queformaban pequeñas masas-y ovillos á las cuarenta y ocho=horas y grandes masas y ovillos voluminosos al cabo' de' sesenta á ochenta v cuatro horas de la infección. A11te todo se buscó el valor 'preventivo de] ((606» contra la espiri- losisdc las ocas', 'inyectando á los animales de 2'50 á 3 Kg., O~075 dramos de « 606 j) en el músculo torácico derecho v á Lit~téz, 0'3 de 'sangre vir-ulenta eh el izquierdo. El eX'a~e]~ de la: sangre, repetido durante seis dras=cada doce horas, resultó .siempre negativo, 'de tál modo, que puede admi- tirse.que el «606» posee poder inmunizante contra la ill~ 286 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA fección verificada contemporáneamente, y que posee una acción ester ilizante de mayor duración que la que se ha ex- plicado el! análogas condiciones acerca del atoxil, Luego se hicieron investigaciones directas para conocer el valor curativo del «606». Al.cabo de cuarenta y ocho horas de' la infección) cuando los espiroquetes de la sangre comenza- ron á amontonarse) se inyectó á varios animales 0'075 gra- mas de « 606 », disuelto según la prescripción de Ehrlich, y á otros) igual dosis de dicho preparado) emulsionado pOl' el método de Wechselmann y Lange. En las ocas de la pri- mera serie) los espiroquetes que se veían en la sangre du- rante las primeras doce horas desaparecieron completa- mente; en las de la segunda serie no fué posible conseguir la esterilización de la sangre) y los animales murieron de las cuarenta y ocho á ciento cuarenta y cuatro horas después de la inyección. Esto se explica) al parecer, por la rápida y segura acción esterilizante del ,preparado) disuelto según in- -dica Ehrlich, mientras que es inactiva, ó cuando menos in- suficiente) la emulsión de « 606» aconsejada por Wechsel- man n y Lange. Otea serie de ocas fué tratada al cabo de setenta y dos á noventa y seis horas después de la infección) también en un período en que la enfermedad era muy gra- ve, y en el que habían muerto varios animales infectados al mismo tiempo. Salvo raras excepciones) en esta prueba se obtuvo un éxito algo más favorable, puesto que inyectando el «606 » en casos gravísimos en los que se preveía que la muerte ocurriría á las pocas horas) hacía desaparecer del todo los espiroquetes de la sangre. Para estar seguro de la, destrucción completa de los espiroquetes, el autor inyectó á una oca salla) sangre extraída de un animal infectado y cu- rado con el'« 606 ») siendo negativo el resultado) toda vez -que la oca continuó en perfecto estado de salud. En otra serie de investigaciones) se buscó el modo de establecer cual es la dosis de «606 » capaz de ejercer una acción cura- tiva al cabo de seten ta y dos horas de la infección. Con tal objeto se inyectó) á cada una de las ocas de 4 Kg., una dosis disuelta por el-método de Ehrlich) usando como dosis mínima 0'005 gramos) y aumentando la dosis máxima hasta 0'1 gramo r No pudo observarse una diferencia notable en la acción de las diferentes dosis ; la dosis mínima suficiente (0'03 gramos), bastó para explicar una acción análoga á la obtenida-con una dosis mucho mayor; cuando menos la es- terilización dúró algunas horas más. Los espiroquetos des- aparecían de las diez á las treinta horas del tratamiento) y á las seis horas se veía ya una disminución notable de los mismos. Si la inyección se hace á'dosis insuficientes (0'01 ó 'Ü'005 gramos), la enfermedad dura más, los espiroquetes, en vez de morir, se atenúan, de modo que el organismo se colo- -ca algunas veces en condiciones de soportar la enfermedad) y REVISTA VETEEÚNARIA DE ESPAÑA. 287 los animales, debilitados, mueren á consecuencia de va- rias complicaciones (aspergilosis). Renovando las tentativas de curación con el «606>>"emul- sionado según Wachselmann y Lange, se consiguieron: por esta segunda vez resultados mejores. Inyectando, al cabo .de setenta y dos horas de la infección, la dosis .de 0'075 gramos centrifugada y mezclada á 'una solución fisiológica, ó ,bien excluyendo' la centrifugación, se consigue la esterilización completa doce horas después del tratamiento, el cual, en ningún caso ofreció inconvenientes. La temperatura, que en la espirilosis de las ocas aumentó hasta 42 y 43°, dismi- nuyó rápidamente en las primeras veinticuatro horas des- pués de la inyección. En los animales muertos á pesar del tratamiento, el músculo torácico en el cual se practicó la in- yección de « 606» en solución Ehrlich, se presentó inflama- do y de un color algo, obscuro, en cambio las alteraciones eran menos acentuadas en el punto de inyección de la sus- pensión Wechselmann-Lange, en el que se distinguía, á simple vista, una aglomeración característica de 'preci- pitado.' . El «606» en la piroplasmosis Del mismo modo que el nuevo preparado de Ehrlich- Rata fue experimentado en el hombre en los casos de mala- ria, pareció interesante al autor estudiar su acción en las enfermedades de la sangre de los animales' domésticos oca- sionadas por parásitos como en la piroplasmosis, que en la Transcaucasia causa anualmente daños de-consideración á la riqueza pecuaria. De momento, el autor tuvo á sudispo- sición 7 bóvidos afectados de pircplasmosis, los cuales ha- bían sido infectados de peste bovina con objeto de producir antisuero específico, infección que por lo regular, va acom- pañada ó seguida de varias formas de piroplasmosis que ra- ras veces terminan sin producir la muerte. En los 7 ani- males en cuestión; junto con la peste, se había presentado la afección llamada hematuria, ó sea una forma de piroplas- mosis que corresponde á la fiebre del Texas. . 'De estos bóvidos, cuatro fueron sometidos al tratamien- to con el « 606 », sirviendo los otros tres para la comproba- ción. Según consejo del profesor Ehrlich, el preparado fué disuelto>, como en .los anteriores experimentos, añadiéndose una dosis considerable de solución fisiológica é inyectando la mezcla por la vía endovenosa la dosis usada general- .á . mente en la sífilis, ósea 0'01 gr. próximamente por cada kilogramo de peso (1 '50 á 2 gramos por animal en un litro de solución fisiológica). Del examen microscópicode la san- gre pudo deducirse la existenciade una piroplasmosis gra- ve; la sangre era muy licuada, sus elementos alterados yel 1 ó 2 por 100 de eritrocitos ocupados por piroplasmas (P. bi- geminum). ' 288 .' REVrSTA ,VETERINARIA "OEi ESPA ~ A ¡ La inyección hecha en dos casos en la vena yugular,' y en los otros dos debaj.o de la: piel, .fué siempre tolerada sin inconvenientes, únicamente' al cabo de aigunas horas iba 'seguida de empeoramiento sensible del estado general acompañado de diarrea, .' . ',A la mañana siguiente de haber hecho la inyección se hallaron todavía piro plasmas, aunque en menor cantidad los que desaparecieron del todo por la tarde, Des de los ani males tratados sucumbieron, los otros dos se repusieron ·poco á poco; los animales testigcsii nfectados de peste no tratados con el « 606 » padecieron todos 'la misma forma de piroplasmosis con grandes montones de parásitos en la san- gre, uno de ellos murió, en los otros, á la enfermedad siguio mm g¡.'ave·intoxicación del organismo: 'La acción del «60G,l» disuelve en poca tiempo una enorme cantidad de. piroplas- mas, poniendo en libertad las' endotoxinas de los parásitos, que ocasionan una grave.intoxicacióh del organismo, - En este caso, la acción del « 606» es comparable á lo que se explica del suero específlco contra la piroplasmosis, no obstante la destrucción de los piroplasmas ocasiona un en- venenamiento agudo. La acción ester ilizante del « 606» po- dría utilizarse con provecho, sólo en el' caso que pudiera in- troducirsea] mismo tiempo una substancia qué tuviese la propiedad defijar las eudotoxinas parsi'im pedie la intoxica- ción del organismo. El ,c( 606 » en la p e at e bo ví na , .Partiendo delcoricepto de que el agente causal de la pes" te bovina desconocido hasta .ahora, pero que probablemente- pertenece á la clase de los protozoarios, se halla en ciertos períodos localizado exclusivamente en la sangre-de los ani-' males atacadospaca extenderse en seguida a-todos los ór- ganos y tejidos, .el autor quiso probar si .era posible sofocar la infección, introduciendo él «606», en cantidad suficiente y en momento oportuno en el torrente circulatorio del ani-' mal apestado. La única tentativa hechaen este sentido lo fué: en una vacaprocedente de un distrito en el que sucum bían ordinariameutede peste el 100 por 100 de los animales ata- 'cados de dicha enfermedad;' ' . " La ir'lyecci'ói1 subcutánea de 10 cm." de-sangre virulenta . 'ocasionaba al cuarto dta runa' ,reacciór'lfehril· de 41."5°. En esté 'momento Sé hizo la inyección intravenosa de 2 gramos de; «'606,»' disueltoséa un litro-de SOlución fisiológica. Al pe- s·aip'd~;.esto,.la enfermedad siguió 'Sl1 curso ordinario presen- tandese dos días después la'infección, con.l'agraveda\i habi- tuaí y con-toda la-complejidad sintomática. Al cabo de-siete días de lainy-ecc.iónj"Ja vaca, ¡murió .Entl'(~ .Ios.fenomenos 'secundariosque pueden .atribuis'se á -la acción :'del '« 6'06 » hay la aparición de diarrea sariguinolenta.. .. ,.... '.'': ReVISTA VETERINARfA DE ESPAÑA' 289 En vista de este resultado, puede admitirse que el ((:(06»: de Ehrlich-Hata no tiene valor en el tratamiento de.lapeste, bovina, - J, F. - (Berliner.; Tterdr st:' Vi7ochensch., 1911;; La Clínica Vete~"i7'J,aria>'30enero de 1911).,,: .: e LANCBLEUR. Empleo del' ioduro de potásio' en fricciones. - Preparacion ." Se toman 5 gramos de ioduro de potasio. Pulvertcense en un mortero, añadiendo algu- nas gotas de glicerina que disuelve perfectamente.la droga' y se incorpora á 20 gramos de pomada mercurial. Empleo: Es indispensable preparar esta pomada en el. acto de usarla. A las veinticuatro horas de preparada ya no' da resultado alguno. . . t Para dar la fricción, es preciso cortar el pelo raso, es- tender la pomada con los dedos y friccionar vigorosamente, de 'tres á cinco minutos, con una franela fuerte' ó un paño, de lana en varios dobleces. . ' .' A las doce horas se observan vejigas, pero sin haber, jamás el menor prurito. . .. , La ligera tumefacción disminuye pronto y la epidermis . se mortifica y cae diez días después. '. . Indicaciones: Los resultados son excelentes contra los hematomas de la rodilla. Contra los tumores del corvejón consecutivos á las presiones.y .roces. Tres ó cuatro friccio- nes alternadas curan los quistes profundos. Los resultados obtenidos contra los esfuerzos de los tendones son mar.ca- damenre favorables, tan buenos siempre como los aloanza-: dos con la untura roja, los vejigatorios y las insuflaciones de aire. En estos casos, la ausencia de irritación permite' una aplicación cada seis ó sietedías. - J. B, -(Revue oéie- rinaire militaire, 31 de diciembre de 1910). ! " .' . l.'" .. Lucxs. Acción y empleo de los banas en los .ani- males, Se conoce con el nombre de baño .termico indife- -t-r- rente; aquel-que no ejerce ninguna influencia en la tempe- ratura, en la presión sanguínea, en la respiración, ni en la, tonicidad muscular. Los baños á una temperatura superior ó inferior á este punto de indiferencia, impresionan el 01'- ganismo de diferentes.modos. Los baños calientes, aumen-. tan lasensibilidad, los fríos la disminuyen; los primeros au- mentan la presión sanguínea, los segundos la disminuyen . . En .Josanímales, la temperatura indiferente es mucho más baja que en el hombre. La causa de ello parece ser el revestimiento piloso de los animales que se opone á la pér- , dida de calor. .. ", , Para obtener una anestesta.completa·de los tegumentos, es preciso en el hombre, alcanzar temperaturas inferiores ,á 0°'; en Los animales, los baños de + 13 á 15° dan, desde este punto, de vista, un resultado muy apreciable. Las modi- 290 REVISTA VETERINARiA DE ESPAÑA ficaciones son, en general, muy poco intensas en los tegu- mentos de los animales; la'reacción no se verifica, lo que explica el que la coloración de la piel no se modifique mucho, mientras ql}e en el hombre es fácil de observar. En los animales no existe lo que se conoce con la expresión de carne de gallina. La frecuencia del pulsoy disrninuye en el hombre' sumergido en un baño frío; en cam bio, aumenta en los animales. Empero en el hombre y en los animales los latidos del corazón son más repetidos en el baño caliente. La balneación fría, disminuye la temperatura del cuerpo, la caliente la aumenta. No obstante, los baños, cuya tempera- tura es inferior, pero próxima á la temperatura indiferente)" determinan una elevación térmica. Los baños calientes ó fríos, pero de poca duración, des- piertan la tonicidad muscular; si se prolonga su acción)" obran produciendo efectos depresores. El ritmo respiratoric, se retrasa en todos los animales de sangre caliente, mientras. dura el baño fria; el baño caliente que no influye en el ritmo respiratorio del hombre, aumenta considerablemente el de los animales. J .os baños salinos tienen aplicación en el pe- rro yen el hombre. - J. F. - (Arch.j. unssensch, u. prak: 'I ier julio de,1910; ., Reo, qén, véL,1.°enerode1911)_ de méd, INSPECCIÓN DE ALIMENTOS ]V] ÜLLER. Acerca de la toxemia de las carnes y su re- lación con las intoxcaciones producidas por las mis- mas. - Se ha admitido que los envenenamientos consecu~ tivos á la ingestión de carnes averiadas, son debidos & venenos que se forman en el curso de la putrefacción, y en su consecuencia, se han colocado tales acciden tes en la categoría de las .iptoxicaciones pútridas. La experimentación por esta vía parece confirmarlo, ha- biendo podido aislar un veneno no figurado, análogo á los a~caloid'es, ~ue Bergrnann y Shmiedeberg denominan sep- sina, Pero, al lado de estos venenos de origen ectógeno y post-' mortem"Bollinger JI Siedamgrotzky, han llamado la atención respecto de los venenos endógenos, desarrollados en el curso de una enfermedad, y clasificados con el nom bre de substan- cias piémicas y sépticas; siendo Gártner el primero que- explicó el origen descubriendo su bacillus enteritidis. - El diagnóstico de septicemia no está indicado en la inspección' de las carnes más que cuando un animal en- fermo ha sido sacrificado con urgencia yse le halla con síntomas febriles; en réalidad, deben comprenderse, en este grupo, todas las carnes .sospechosas, pues en el lenguaje microbiológico toda carne septicémica debe conte- nergérmenes nocivos, Es, pues, obligado recurrir al exa- REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 291 men bacteriológico cuando se quiera diferencial' el dictamen de carnes' septicémicas, toosémicas osapremicas, , El veneno desarrollado' durante la totcernia, procede de transformaciones de la molécula albúmina, por bacterias que no invaden la circulación general. Al.parecer no son verdaderas rtoxinas, puesto que 'no .son productos de secre- ción de los bacilos acompañados de formación de anticuer- pos, tanto más cuanto que esta toxicidad es termoestábil. Por el examen sistemático de los animales sacrificados con urgencia, se llegarán á determinar los casos en que esta toxina se halla más frecuentemente; hasta el presente, las perturbacíones causadas por la presencia de cuerpos extra- ños al organismo, parecen jugar un papel predisponen te en las intoxicaciones provocadas por la ingestión de carnes que han sufrido estas alteraciones, pareciéndose de una manera .exacta á las intoxicaciones producidas por la atro- pi na. - P. M. - (Deutsche tierdrstiiche \1.;' ochenschrift, 26 junio de 1909; (Reo. qen. ele méd. cet., 15julio de ~910). W AftA. Investigaciones sobre agentes conserva- dores de las carnes. - El descubrimiento de los agentes conservadores de las carnes, preocupa frecuentemente á los veterinarios inspectores. Conviene, pues, poner á su dispo- sición fáciles procedimientos, que no exijan aparatos com- plejos, ni conocimientos profundos de técnica química. Procedimientos que permitan una decisión lo más rápida po· sible dada la naturalezadelas materias sometidas al análisis. Acido borico, -Para su investigación, se pone en una probeta un pedacito de la carne á examinar, del tamaño de una avellana hecha picadillo, se añaden 10 ce. de alcohol metílico y después se agreg,a á la mezcla de 10 á 20 gotas de ácido sulfúrico concentrado. El todo es sometido á la ebu- llición por el agua hirviendo y los vapores de alcohol se in- flaman á su salida por la probeta. La llama ofrece una colo- ración verde muy visible, si el producto ó sea la carne, contiene ácido bórico. Se' obtiene un resultado bien manifiesto, aun 'cuando la carne no contenga más que un 1 por 100 de ácido bórico ó bórax. Acielo salicílico y. sus derivados. - Se agita en una pro- beta la carne sospechosa, finamente cortada (el grosor de una avellana) y 10 cc. de alcohol. La agitación debe durar cinco minutos aproximadamente, fíltrese y al producto fil- trado se le añaden algunas gotas de una solución de cloruro, de hierro.' La presencia de ácido salicílico se descubre por la formación del color violeta. Esta reacción es todavía más lara cuando hav un 10 por 100 solamente de ácido 'salicílico. ... . . Salitre. - Un pedacito de-carne del tamaño de un gui- sante sometido á la desecación previa, es colocado en una 2D2.. HEVrSTA VETERINARIA' QE ESP,AÑA solucióu de algunos .cristales de difenilamina en el ácido . sulfúrico concentrado, Si existe la sal, en algunos segundos la solución adquiere color azul oscuro muy intenso .. Las coloraciones azules tardías no tienen ningún valor. Es preciso tener presente) que el óxido de hierro « que pueden llevar cuchillos oxidados, por ejemplo », puede al cabo de cierto tiempo dar una coloración azulada. . Hidrógeno sulfurado. - Un pedazo de carne del tamaño de un guisante es finamente cortado con instrumentos des- provistos de todo resto de carne antigua. El producto así obtenido, es colocado en un fraseo y re- cubierto enteramente de agua. Entre el tapón y el cristal se coloca un papel impregnado de sub-acetato de plomo, de tal manera que quede flotando encima de la mezcla. La pre- sencia del.hidrógeno sulfurado, queda demostrada por la co- loración que toma el papel al cabo de un cuarto de hora ómás. Una carne fresca, procedente de las paredes ventral es, no provoca jamás la coloración parduzca del papel. Anhídrido sulfuroso, sulfitos. - La carne, preparada' como en el caso anterior, es colocada en un vaso con agua, añadese despuésácido sulfúrico diluído, hasta qué la reac- ción ácida sea bien visible. Alrededor del tapón, y por uno de sus lados, se coloca un papel azul de tornasol humedeci-' do y por el otro lado un papel de filtro empapado de polvo de pasta de almidón, p. e., adicionando de 2 á 3 gotas de solución. .de lugol ó de tintura de iodo. En el caso de existir anhídrido sulfuroso ó . sulfitos, el papel de tornasol reacciona en rojo y el papel azul iodado se decolora. Levan- tando el tapón, se percibe un olor manifiesto de an hídri do sulfuroso. .Se puede también emplear una mezcla de ferrocianuro de potasio y de percloruro de hierro, colocando un papel de filtro como en el caso anterior. Cuando la proporción de anhídrido sulfuroso es mayor del 1. por 10, el papel toma inmediatamente una coloración verde) azulada ó azul obs- curo. Si esta coloración aparece al cabo de mucho tiempo) carece de interés para el diagnóstico. " Formol. - 100 gramos de carne finamente triturada son mezclados con medio litro de agua y algunas gotas de una solución de subacetato de plome. Llévese la mezcla á la ebullición, haciendo que los vapores que de ella se despren- dan, contacten con un papel impregnado de una solución .amoniacal de nitrato de plata. En presencia del formol) el papel se ennegrecerá. al poco tiemp?: Por otea parte) una lámina de cobre OXIdada superficialmente á lalJama y expuesta después á los vapores) como en el caso anterior, se volvería bri llante en poco tiempo si existe formol. . -Ó,Estas 'dos reacciones son extremadamente sensibles; la" carne que no contenga más que un 1 por 100)000 de REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 2¡J3 formol, da aún una ligera coloración parduzca con el papel de nitrato de plata; á la dosis de 1 por 20,000, esta coloración es más manifiesta. Pero si su ausencia permite afirmar la .no existencia del formol, un resultado positivo no puede .dar lugar más que á una simple sospecha que debe ser rectificada en seguida por otros procedimientos. Dosificación aproximada del qlicoqeno . - Se hace hervir durante cinco minutos aproximadamente, en un recipi.ente cerrado, 20 gramos de carne picada y 50 ce. de agua. La mezcla hirviendo es filtrada sobre papel y, al producto fil- trado, se le añaden algunas gotas de ácido clorhídrico y de una solución acuosa de cloruro de zinc. Llévese de nuevo á la ebullición y vuélvase á filtrar. Cuando existen algo más ql).e indicios de glucógeno, el producto filtrado, es opales- cente. Si á una muestra de este producto filtrado se le añade cuatro veces su volumen de alcohol, se produce un preci- pitado ondulado blanquecino, pudiendo en tal caso conside- rarse que la carne contiene la cantidad aproximada de glu- cógeno que deber tener el producto examinado. Por este método el autor ha podido darse cuenta de que ·la carne de buey fresca lleva siempre cierta cantidad de .glucógeno. Al cabo de cierto tiempo, no presenta nada, al paso que la carne de caballo, aun siendo más vieja, contie- ne casi siempre grandes cantidades. - P. M. - (Zeitschf. Fleisch u. milchq hygiene, pág: 384-387); Reo . qen. de méd, oet., 15 julio de 1910). BIB LI OG RAFÍA. L. RpDRIGO LAVíN y A. PI y SUÑER: Tratado de Fisiología. Fisiología general. Esta Fisiología general, es el tomo primero de un Tratado de Fi- .sioloqia que se proponen escri bir los jóvenes fisiólogos D. L. Rodr i- go Lavin y D. A. Pi Y Suñer. Ambos han conquistado renombre. L. Rodrigo Lavín, ha unido su apellido al análisis de la contracción muscular, y A. Pi Y Suñer, es él experimentador infatigable y arch i- 'laborioso, cuyos trabajos acerca de las secreciones renal y hepática, y sobre la diabetes y las acciones bacteriolíticas de los tejidos (estos dos últimos en -coloboración con el insigne Turró), le han dado fama mundial. Esta Fisiología general llena más de 800 páginas en cuarto, está ilustrada con 308 grabados y, todo ello, papel, impresión y figuras; es magnifico. A primera vista, recuerda la Fisiología qeneral, de Verwor n : pero, á poco que se lea, se nota, en sus páginas todas, 294 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA originalidad y criterio propios. Además, la obra de Rodrigo y Pi,.. refleja, con exactitud, el actual momento cientifico. Ha sido acogida y juzgada muy favorablemente por las princi-- pales revistas médicas de Alemania é Inglaterra. El profesor Turró;.. . en la Gaceta Médica Catalana, del 15 de diciembre último, ha tra- ducido la mayoria de tales juicios y ha censurado, al propio tiernpo.. el silencio que ha tenido la prensa médica española para libros- como este y el publicado por D. Santiago Ramón y Cajal , sobre la. Textura del sistema nervioso del hombre y de los vertebrados. Yo también he incurrido en tamaña falta; tampoco he hablado, hasta hoy, de tan extraordinarios libros. No me faltarían excusas,. tal vez, pero no quiero hacerlas valer. En estos casos, es bien cierto el adagio francés: qui s'ezcuse s'accuse. Prefiero acusarme, aunque-o tenga excusas. Estamos los españoles tan faltos de libros así, que, cuando aparecen, debemos dejarlo todo, y, en seguida, leerlos y co- mentarIos con ahinco. Y, hecho este acto de contrición, hablemos- del contenido de la Fisiología general de los Sres, Rodrigo Lavin y Pi Y Suñer. Según .una larga nota que comprende parte de las páginas 4.',5.',. 6.' Y 7.', informa esta obra elpsicomonismo, de Verworn, que, á su vez, no es otra cosa que la resur-rección del dualismo kantiano del mundo real y del mundo aparente, de la apariencia y de la .cosa en- si, del fenómeno y del númeno, y del dualismo schopenhauer-iano del mundo como voluntad y representación. Sabido es que, para Verworn, la realidad que conocemos es pu- ramente psíquica; es el conjunto de sensaciones, percepciones y representaciones, motivadas, originariamente, por los objetos ex-o ternos, de 1~ esencia de los cuales, empero, nada sabemos. Como se ve, reviven aquí las distinciones kantiana y schopenhaueriana (y hasta la spenceriana de lo cognoscible y de lo incognoscible), y esto, francamente, no me parece bien en un tratado de fisiología, uno de cuyos autores es, nada menos que Augusto Pi y Suñer, es decir, el Claudia Bernard español de hoy. o; no subscribo estos dualismos. Para mí, el númeno y la cosa en sí SOI1 entes de razón Ó, mejor, de imaginación. El mundo es, á. mi entender, la suma de lo representado más lo no representado; de lo conocido y de lo desconocido. Y entiendo que lo representado, es decir', lo conocido, corresponde á la verdadera realidad y que lo. no representado, esto es, lo desconocido, no es incognoscible. Lo incognoscible de Spencer. .es la resurrección del núrnen o kantiano. No' creo yo en la relatividad de nuestros conocimientos, tal y como Jaconceptúan Rodrigo Lavín y Pi Y Suñer. A mi juicio, la parte de realidad que conocemos, la conocemos de un modo abso- luto. El hombre sano' tiene conciencia de lo que sabe y de lo que ignora y sabe distinguir la ilusión y la realidad. Poco es lo que sa- bemos, per-o es algo absoluto. Si no-lo fuese, seríamos unosfarsan- tes, cuantos escribimos y enseñamos. La idea de que haya esencias distintas de las realidades que per+ cibimos, es tan i nfu ndada como 'la de' que haya duendes, hrujas.. REVISTA VETERINARIA DE ESPANA 2¡:¡5 1trasgos ó vestiglos. Merced, sobre' todo, á la experimentación, po- .dernos adquirir conocimientos absolutos. Podrémos ignorar, y, en eminentemente político, y cuyos complejos servicios y asuntos no, le habrían de permitír, como ya antes 'no le permitían, prestar la menor atención á una materia que, si par-a aquel Minister-io parece baladí, entraña importancia y gravedad suma, para la ganader-ía. nacional. La Comisión hizo pr'esen te vtambién que, aunque Gober n ac.ió n entienda de los asuntos relacionados con la Sanidad humana, no -298 REvrSTA VETERrNARrA DE ESPA~A' puede' ser ello motivo de que se ocupe de las enfermedades de los .ganados, que no afectan á la salud pública, y, por tanto, sin perjui- -cio de que de ese Ministerio sigan dependiendo las Inspecciones de Mataderos, carnes y demás substancias alimenticias, por ser mate- ria que intimamente se relaciona con la salud del hombre, es inad- misible pasen al mismo los servicios relacionados con la higiene y .-sanidad pecuaria, pues, esto, sólo interesa á los ganaderos, y, por tanto, es lógico que continúe en el Ministerio de que la agricultura ;¡ la ganaderia dependen, como sucede casi en la totalidad de las naciones de Europa y Amér-ica. Entre algunas sinrazones, que el más elemental buen sentido .advierte al punto. hay, en lo dicho, una gran verdad, y es la conve- niencia de que la Sanidad salga de Gobernación, donde se halló -siempre muy mal ». Las Into xtcactone s por la margarina. - En Hamburgo, Altana ;¡ en muchas otras ciudades de Alemania, han ocurrido más de cien casos de envenenamiento debidos á la margarina, marca « Backa », preparada pOI' la casa Moh r y C.", de Altana. Esta casa productora empleó recientemente, para fabricar la margarina, una grasa vege- tal no usada hasta ahora, y que, al parecer, es la causa productora -del desastre. En efecto; del análisis practicado en Solingen con mar- .garina marca « Luisa », ha resultado que el envenenamiento es oca- -sionado por un ácido graso, análogo, por su modo de obrar, al aceite .de crotontiglio. La pensión de la familia Pasteur. - La ley de 2 agosto de 1883 señaló. como recompensa nacional, la pensión de 25,000 francos á Luis Pasteur, con derecho ápasar totalmente á la viuda primero, y .al mor ir ésta, á los hijos. y un decreto ministerial ha ordenado que dicha pensión pase .á ser de la Sra. Luisa Pasteur , hija del sabio inmortal. El comercio de caballos en Hungría. - El censo caballar en Hungría alcanzaba, en 1909, a 1.876,108 cabezas, contra 1.859,856 que tenía en 1908, no incluyendo en dicho censo los de la Croacia Eslava. La exportación total de caballos subió á 58,868 contra 47,688, ó :sea un aumento de 11,000 cabezas en favor del año 1909. L'1 venta se hizo en buenas condiciones, y su valor representaba, en dicho año, treinta y un millón y medio de coronas. El aumento de exportación -se ha notado en los caballos de tiro (32,848 en 1908, contra 41,156 en 1909). Italia fué el cliente principal de Hungría en 10 que se refiere á esta última categoria de caballos (17,512 en 1909 contra 13,,106 en 1908). La cifra de exportación ha.aumentado con Ruman ia, Fran- -cia y Turquía, dismi nuyendp, en cambio, las expediciones destina- das á Alemán ia (1908, 2,488; ]909, ~,181). Por lo q ue respecta á' la 'ex- portaclón de caballos para el ejército: ha aumentado sensiblemente REVIs'rA VETERINARIA DE ESPAÑA de 6,115 á 8,:285.En 1909 Turquía compró 2,800, Italía 1,143 y Ruma- nía 2,980. . Hay que notar q ue la exportación de pOLl'OSde menos de dos· años ha bajado, durante los mismos peiíodos, de 1,560 á 1,340, Y que, en su mayor parte, han sido comprados pOI' Austria. Los animales reproductores en la Argentina. - El Negociado- de Inspeccion de la Aduana de la República Argentina, ha publicado el inventar-io de los. animales r eproductdres que han entrado en el país durante el año de 1910. Entre las razas bovinas, la Dur-ham figura á la cabeza con un número de 443 toros y 104 hembras; entre- las razas ovinas, la raza inglesa de Li ncoln, con 606 lTIOrUeCOs 31 y ovejas, y entre las razas caballares, la raza Shire, también inglesa, con 58 caballos padres y 44 hembras. Las razas francesas adquiridas son: bóvidos, raza charolesa, 17 toros y 4'hembras; Durham franceses, 1 toro; razas ovinas, me- rinos de Harnbouillet, con 1 morueco y 5 ovejas; los merinos fran- ceses, con 3 moruecos ; la raza ovina del Lo ire, con 2 moruecos; la ovina de Grignon, con 4 moruecos y 13 ovejas; para las razas caba- llares, la anglonormanda, con 16 caballos padres y 17 hem bras : la percherona, con 19 machos y 25 hembras; la bolonesa, con 26 ga- rañones y 4 hembras ; para la especie asnal, 11 pollínos del Poitou '~r 15 de Afr ica, aunque el origen exacto de estos últimos DOse indica. Nuevo Presidente. - En el pasado mes de febrero se renovó- parte de la Junta del Colegio Veter-inar-io de Vizcaya, cesando en la presidencia del mismo nuestro q uerido compañero D. Pedro Luengo,. que la .había ocupado durante cinco años, y siendo elegido en su lugar D. Martín Ciga Lecuna, ilustrado Inspector de Higiene Pecua- ria eleaquella provincia. El IX Congreso Internacional de Ag·ricultura. - Este Con- greso se celebrará en Madr-id, desde el día L." al6 del próximo mes- de mayo. Cuenta con el apoyo del Rey, con el concurso del Gobierno y con la adhesión ent.usiasta de los más importantes Centros agrí- colas de España. . El Ministro de Fomento ha dispuesto por R. O. un libramiento de' 75,000 pesetas á favor del Presidente del Comité ejecutivo de dicho- Congreso, para atender á los gastos de organización del mismo, Contando con tan valiosos elementos, es de augurar un brillante' éxito para el IX Congreso Internacional de Agr-icultura. NECROLOGÍA Ernesto von Leyden. - Nació en Dautz ig el 20 de abril de 1832. En 1862 era médico militar JI ayudante del célebre profesor Trau~!=-="",~,,- á quien sucedió en 1876. En 1865 fué nombr-ado pr-ofesor- de Ka' 't:>'S-\) E berg, por sus trabajos acerca de las enfermedades medulares, D' en 1872 pasó á Estrasbu rgo, pOI' sus obras acerca ele la icte.ri '~, las. soo HEVISTA VWrEHrNAHrADE ESP.-\.ÑA par-álisis reflejas la pulmonia. En 1879 fundó, con Frerichs, el Zeiis- chrift fur Klinische Medisin, y en 1885, teas la muer-te de Ft-erichs, dirigió la Caridad. Era un talento muy semejante al de Charcot, aunque menos po- deroso. Como éste, descubrió, en la espectcración de los asmáticos, Jos cr-istales que llevan su nombre, y se consagró, preferentemente, .al estudio de las enfer-medades del sistema nervioso, contribuyendo .al conocimiento y modo de curación de las neuritis, ataxias, escle- rosis medulares; etc. Era muy bondadoso. Convocó y presidió nu- merosos congresos médicos, para el estudio de la tuberculosis y el cáncer, especialmente. Murió en Charlottenbu rg el 5 de octubre úl- timo. - Dr. P. F. Pablo Cagny. - Con la muerte de este esclarecido veter inar io , desaparece uno de los prácticos más famosos de nuestra profesión. El nombre de Cagny era conocido de todos los veterinarios del mun- {lo, como el de una autoridad profesional de inconmensurable valla. Hombre labor-ioso, incansable, deja abundantísima labor de utilidad práctica, que dio á su nombre grandioso prestigio. No es posible reco rdar-, de momento, la copiosa producción de Pablo Cagny. De entre sus producciones más notables, citaremos su Aide memoire du oeierinaire, escrita en colaboración con Signol y Gobert; el Précis de Therapeuiique, el Formulario de los veterinarios prácticos, del que se han hecho siete ediciones y le valió el premio « Deportes» y el titulo de Miembro de la «Sociedad de Terapéutica» de Francia; el Diccionario Veterinario, en colaboración con Gober t, cuya obra ha sido traducida al español y al italiano, y El Caballo de pura sangre, publicado no ha mucho tiempo. Tomó parte activa en cuantos Con- gresos asistió, fué Pr-esidente de la «Sociedad Central Francesa de Medicina Veter inar ia », miembro de las « Sociedades de Medicina Práctica», de Paris, de Suiza; Veterinaria, de Nueva York, del Gran Ducado de Baden, « Sociedad Nacional de Agricultura Francesa s , oficial de Instrucción pública, del León de Záhringer , del Colegio Real veterinario de la Gran Bretaña, etc. 'Su buen humor, su amabil idud y servicialidad, le hicieron querer de todos cuantos se r-elacionaron con él. Honró las páginas del volumen primero de nuestra HEVISTA, considerándola la mejor de España. Murió en Senlis el día 20 de fe- brero último, á la edad de 65 años. La HEvrsTA VETERINAHIADE ESPAÑA,llora la muerte de su insigne colaborador y se asocia al duelo que experimenta la veterinaria francesa, con la pér-dida de esta gran figura cien tífica. - J. F. S. ArloiDg. - Al entrar' en máquina el presente número, llega á nosotros la h-iste nueva del fallecimiento ele nuestro insigne colabo- rador Dr. Arloing, director de la Escuela Veter-inar-ia de Lyon. En {JI próximo número, ya que en el presente no es posible, nos ocupa- .rem -s más detenidamente de la eminente personalidad científica que acaba de fallecer, limitándonos hoy á dedicar á su memoria un recuerdo y una lágrima. ·'l'ipo¡¡rafi. La Académica,