REVISTA, VETERINARIA DE ESPAÑA Vol. VI. Barcelona:· Ma r z» 1912 N.O 7 TRABAJOS ORIGINALES, '. lister y SUS precursores pon EL DR. PEDRO FARRERAS Ningún genio, ningún rev, de la presente ni de las pa- sadas generaciones, ha hecho una' conquista tali dil'ecta- mente beneficiosa para la humanidad como José Lister, y; sin embargo, este hombre acaba de morir sin que la inmensa mayoría de los periódicos, médicos y no médicos, le haya consagrado recuerdo. Es más: las rivalidades na- cionales han coritribuído a este olvido general, con una relativa conspiración de silencio. Aunque nada valga nues- tro pésame, no queremos deja!' pasa!' esta ocasión sin t!'i- butar este humilde homenaje al más grande de los bien he- chores humanos. Como la que ha .inmortalizado a Darwin, la salvadora doctri na que ha hecho imperecedero el nombre de Lister es- taba en el ambiente. Desde tiempo inmemorial existía la idea de la purificación del aire y, en general, de las cosas y aun de las personas por medio de los perfumes, de los humos, del incienso, del fuego, y se conocía la eficacia PUl'ificadora del oreo, y se conservaba las' carnes ahuman- dalas o sálandolas y los cadáveres ernbalsamandolos, y se sabía curar las heridascon antisépticos, como el vino, el vinagre, diversos bálsamos, el aceite hirviendo, el hierro canden te,.. Pero, sobre todo, desde hacia un siglo, el secreto dela pureza del aire preocupaba hondameu te a los médicos, ci- rujallos, higienistas y químicos, En 1769, por ejemplo, Boissieu, Bordenave y Godart estudiaban ya los antisépticos. 244 REVISTA VETERINARIA' DE ESPAÑA :y Guyton de Morveau enseñaba un procedimiento nuevo de, desinfección. A fines del siglo XVIII se había observado prin -cipalmeute por John Hunter, que las heridas curaban tanto más pronto y bien cuanto mejor se las protegía contra el 'contacto atmosférico. Y los ingleses Smyth y Johnstone, los franceses Desgenettes y Labarraque, los alemanes Wetzler, Weitenhiller y Schweinsberg, enseñaban diversas maneras de desinfectar el aire. 'y con motivo de la peste) del tifus, , del cólera y de la fiebre amarilla, se fumigaba todo de modo inexorable. Luego Schwann hacía sus notabilísimos experimentos acerca de la putrefacción y la generación espontánea, de- mostrando ql)e) cuando sehabía hervido líquidos putresci- bies) éstos no daban origen a seres vivos ni se descompo- nían) si se les conservaba en matraces cerrados a la lám- para.YSdmSder y, Dusch probaban que si se renovaba el aire del interior de los matraces) tampoco sobrevenía la pu- trefacción) con tal de hacer pasar el aire nuevo por un tubo 'calentado, al rojo antes dé dejarlo entrar en el matraz. En fin, Pasteur multiplicaba y perfeccionaba estos experimen- tos, y con ellos apasionaba intensamente por utilizados para destruir de modo decisivo el error de la generación espon- tánea) que se discutía entonces extraordiuariamente, sobre todo desde puntos de vista religiosos, Las ideas de Lister estaban) pues, en el ambiente. Pero 'Sólo un hombre como él) concreto) preciso) irreprochable, « notabil ísimo - como ha dicho L. Championniére - por la nitidez de su pensamiento», familiarizado con el mun- do microscópico (su padre fué ya un perfeccionador del 'microscopio y él había empezado sus trabajos originales con 'el estudio estructural del tejido muscular» sólo un cirujano así) podía concebir con absoluta claridad la intervención de los microorganismos en las infecciones quirúrgicas. Acaso exageró la importancia del aire como vehículo de los mismos) pero esto en aquella época y sobre todo en In- glaterra no podía ser de otro modo. Dominaba la idea de los miasmas flotantes en el aire, yen el país de la niebla y del humo; de los deportes y tratamientos al aire libre ; donde antes y más han preocupado los problemas relativos a la purificación del aire y a la ventilación; donde nacieron el , block-sqstem para la construcción de cuarteles y la idea REVls:rA , VETEHINARIA, n'E ESPAÑA , . feliz de la supresión de las alcobas; en el país) en fin, en donde Tyridall, poco despuésde Pasteur y de Lister, estu- diaba los' microbios y polvos del aire desde un 'punto de vista físico) la exageración .de Lister era inevitable. Esta exageración) empero) no le irnpidióvei-,: con admi- rabIe sagacidad) ~:O sólo la enorme importancia de la pulcri- tud más extremada de las manos, de las curas) del campo quirúrgico) del instr-umental, etc., sino también la trascen- dencia de dañar lo menos posible a las heridas con las curas y con los antisépticos excesivos. Por esto tendió siempre a disminuirlos. Suyo es el aforismo) to be let clone, que Cardenal) el .p¡·incipal introductor del método de Lister en España, tradujo por: « dejad a la herida sola y tranqui- la». Yel método antiséptico listeriano fué , por último) lo que más contribuyó ala creación de los actuales métodos asépticos. , Lbs, beneficios alcanzados han sido incomparables. La erisipela) la podredumbre hospitalaria) la gangl'ena, las piemias y septicemias) que tanto complicaban a las heri- das operatorias, han desaparecido. La mortalidad que) antes de Lister, era de 100 por 100 pata ciertas operaciones) des- cendió a 1/2 por 100. Lo que antes no era operable) lo fué. Las heeidas de las guerras perdieron gran parte de su ho- .1'1'0['. y) gracias a los métodos antisépticos) aplicados a la: obstetricia) el número de madres,víctimas de la septicemia puerperalyy el de niños víctimas de la muerte de sus ma-: dres y de ·1 aS . infecciones umbilicales) han disminuido de modo asombroso. En fin) la misma medicina y especialmente' la fisiología, deben a Liste!' un enorme progreso por lo que' hafacilitado e'l éxito de las vi visecciones. Por esto) Virchow y Pasteur, hicieron de Lister los ma- yores elogios. « Mylord, no es una profesión ni una nación) sino la humanidad entera) quien os saluda y se inclina ante , vos », le dijo 1\11. Bayard, embajador de los Estados Unidos de América en Inglaterra. Y en el banquete que d ió en su honor la conferencia Scientia, en .1900) Carlos Richet, -se dirigió a .él en estos términos: «Si todos los que habéis sal- vado estuviesen aquí) lord Lister, no habría local suficiente para contener-los en esta vasta exposición) ni en" este in- menso París. 1> Y por esto) The Lancet, le ha llamado) con razón, «e] inglés más grande del siglo XIX». 216 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA *** Con esta ocasión de la muerte de Lister, quiero tributar también mi pobre recuerdo a sus precursores, en particular a los españoles. Ya he dicho que) desde tiempos muy remo- tos, las ideas antisépticas existían en estado rudimentario. Con el pl'Ogreso de la química se fueron desarrollando, es- pecialmente hacia mediados' del siglo XVIII. En las obras de cirugía de aquel tiempo) al trata'!' de las heridas quirúrgicas, por ejemplo) se habla mucho de los. remedios antipútridos, de los balsámicos, de los espirituosos, y se recomienda la limpieza de los trapos) hilas) vendas y heridas) el afeitar el vello) etc. ' . Más tarde) Koeberlé (de Estrasburgo) y Guerin, habían preconizado una especie de asepsia. Según el Dr. Pulido (La emocion oratoria, pág. 9)) la practicaban ya de antiguo los Argurnosa, Toca y Velasco. y en Francia; Bataillé recomen- daba las curas de alcohol, Lecoeur las de alcoholados com- puestos) Dec1at y Lemaire las de ácido fénico) Demarquay Ias de glicerina, Boinet las de tintura de yodo, etc., etc. Y -en España, el marq ués de Guadalergas, cuando era medico militar) curaba con gran éxito « llagas inmensas proceden- tes de bubones terminados' por gangrena) de muchísimos . centímetros de la piel del vientre) mandando no tocarlas y lavarlas simplemente. con chorros de agua clorurada) cu- briéndolas luego con poI vos antisépticos y cuidando deevi- tar el contacto hasta del aire (V. Nieto Serr-ano, Vejeces, pág. 146). , Pero el antecesor español más notable de Lister es, quizá, el médico militar D. Pedro Laplana, quien) en diciembre de 1794) escribió un Ensayo sobre el método nueco de cura!' las heridas pOI' armas de fuego) en el que decía cosas tan sesudas como éstas: « Deben desterrarse del tratamiento de . las heridas dé armas de fuego las dilataciones) sajas o es- carificaciones como inútiles) nocivas y peligrosas) substitu- yendo un simple tratamiento) como 'un .plan de hilas en la herida) sin interponer cuerpo' alguno en sus labios ». «El cirujano aquí no debe quasi ser más que un mero observa- dor de esta madre (la naturaleza), que se contenta con poco; y como no debemos perturbarla en sus obras, dexamos en REVISTA VETERINARIA" DE ESPAÑA 24'1 cierto modo a ella sola la curación de tales heridas, no des- -cubriéndolas sino de tarde en tarde, y satisfaciéndonos con unos fomentos del bálsamo samaritano u otro equivalente, quando se establece la supuración, pues las curaciones ra- ras son seguidas de felices efectos, señaladamente en los hospitales, cuya atmósfera se halla infecta por la corrup- ción animal ». ¿, No es todo esto casi el to be let clone de Lister f Esta práctica era la que se seguía en los hospitales de sangre de Cata l uña y de Navarra. « De ella, decía Laplana, resultan los felices sucesos que publican tantos hechos y comprueban tantas observaciones ». Luego se lamentaba del imperio de la preocupación, el hábito y la rutina sobre la razón, que, « a pesar de la exper-iencia y de la observación, no puede desengañarse». «No faltarán cirujanos, añadía, que adictos y acostumbrados al que se intenta desterrar ... mirarán éste como insuficiente y defectuoso, hasta que la observación, libre y desnuda de toda rutina, les desengañe del error en que viven », Se ve, pues, que Laplana tenía .no- ción clara de la inmensa importancia de su modo de trata- miento de las heridas de bala. A este trabajo sigue otro, en el que Laplana refiere la historia clínica de un caso de perforación del intestino por bala de fusil, curado por su método. que casi no difiere del 'que se 'aconseja hoy para las heridas del abdomen en los campos de batalla: reposo, dieta, calmantes, no di- latar las heridas, etc: Como vemos, Laplana fué, par a gloria nuestra, uno de los primeros y más grandas precursores de Liste!'. 248 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA TRABAJOS TRADUCIDOS Diagnóstico ~e1muermo por la fijación ~e1compl~m~nh) POR JOHN .R. MOHLER V. M. D. y ADOLPH EICHHORND D. V. S. Jefe de la División de Patologia Bacteriólogu Introducción El diagnóstico precoz del muer m o constituye una de las tareas- más. importantes y dificiles con que tropieza el Veter-inar-io que se ocupa en trabajos sanitar-ios. Esto, por supuesto, no es aplicable a los casos clínicos de muer-mo, puesto que en estos casos el diagnós- tico se hace generalmente sin gran dificultad por los síntomas ca- racterísticos y por las lesiones que se presentan. En los casos, sirr embargo, en que no hay signos positivos de la enfermedad, es im- posible establecer un diagnóstico por el examen fisico, y sólo pOI' medio de algún método especial puede obtenerse la seguridad en el diagnóstico. Los caballos afectados ele muermo larvado o latente, en 10::1ue nose sospecha la presencia de la enfermedad, son, sin duda, q importantes factores en la propagación de la infección. Es un hecho que muchos caballos muermosos no presentan signos positivos de la enfeemedad sino en los últimos per-Iodos de ella. Desde el descubrimiento del bacilo del muer-mo, en 1883, por' Loefter y Schütz, el diagnóstico del muermo ha sido objeto de nu- merosas investigaciones, que han dado por resultado un progreso notable en estos problemas. Después de haberse aislado el agente' inrectivo de la enfermedad, el diagnóstico se limitaba a la demostra- ción y cultivo del organismo o a la reproducción de la enfermedad por la inoculación. de ex udados o partes de' órganos enfermos de los caballos afectados en un imales suscepti bIes. El primer paso importante que se dió en el diagnóstico de casos obscuros y latentes de muermo consistió en el descubr im iento de la maleina. Por med io de este producto biológico del Bacilius mallei pueden diagnosticarse .muchos casos obscuros, particularmente si las experiencias se hacen por Veteri nar ios intel igen tes y sxper-imen- tados. Existe, sin embar-go, un número considerable de animales muermosos, en los que no da la maleína una reacción típica, y, pOI" otra parte, la inyección de la maleína puede producir una reacción en animales no muer-mosos. La maleína, por consiguiente, no es un agente que puede inspirar- confianza absoluta en la determinación del muermo, ni se ha considerado nunca tan eficaz en eld iagnóstico de esta anfer-medad, como la tuberculina en el diagnóstico de la tu- berculosis. REVISTA VETERINARIA DE ESPI'!.ÑA 249:> . El método de la aglutinación, aplicado al muermo, pareció resoi-~ vedadas las dificultades. 'El primero en proponer este 'procedimien- to fué Me, Fadyean , en 1896; pero no tuvo una aplicación general, basta después de los trabajos de Schütz y Miessner, en 1905 .. Este procedirn iento se ha empleado extensamente en todos los paises in- fectados de muerrno, ofreciéndose todas las oportunidades ne'cesa-, rías para llegar. a una conclusión con .respecto a' su valor como signo diagnóstico. Mientr-as que no queda duda alguna de que la prueba de la aglu- tinación es de gran valor en todos los casos de infección reciente; puesto que la sangre, en dichos casos, posee un gran poder agluti~ nante (1 a 1;006 JI aun másjr sin embargo,la experiencia ha compro- bado que los animales afectados de muermo crónico presentan a veces 11n val al' agluti nan te muy bajo que, en algunos casos puede ser aún más bajo que el del SUMO normal (1 a 400 JI aun menos). Resulta. de aqui que en algunos casos de muermo crónico sólo puede <;Iiag- nosticarse la enfer-rn edad pOI' medio de pruebas repetidas, verificán- -dose el diagnóstico solamente por 'la fluctuación del valor aglutinan- te, es deci r , po r su aumeu to Y su dism in ución , mientras que en los caballos norrnules el poder aglutinante se mantiene estacionar-io .. Además de esta dificultad, hay que tener en .consideració n el he- 'cho de que la sangre de 10s caballos normales presenta algunas ve- ces un elevado poder aglutinante (1 a 800 y aun más) y que también se hano bservado alteraciones de la aglutinacíón en. animales libres' de muermo. Hay que tener en cuenta; además, que las pr-uebas re- petidas de la aglutinación consumen mucho tiempo, y que, por lo menos, dos semanas tienen que pasa!' de una pr-ueba a otra. La agl u- tinación, por consiguiente, no constituye un medio completamente- satisfactorio de diagnóstico de muer-mo. Sin embargo, como que se' ha comprobado su g ran valo r en losprlncipios de la infección m uer- masa, puede muy bren utilizarse cómo U!1 aux iliar que' puede apli- carse en u nió n de otros medios. Hutyr-a 'comparó los resul tados obtenidos pOI' la agl utinación con los obtenidos por la prueba de la maleina, según se ve en las tablas publicadas por' Schütz, Miessner y Nevermann y vino a la concl-u- sión de que la pr-ueba de la aglutinación po r si sola no ha dismi-' nuído el númer-o de casos de diagnóstico equivocado. Cree Hutyra que la diferencia pr-in cipalq ue se descubre en los resultados es que Un gran número ele caballos, que se clasificaban antes como sospe- chosos solamente, siguiendo la prueba de lamaleina, se consideran hoy, pOI' meaio de la agl utinación , como animales seguramente in- fectados. Prosiguiendo en los' esfuerzos pOI' encontrar- un método pOI' el cual pudiese hacerse un diagnóstico precoz del m uerrno, var-ios in- vestigadores di rigi ercn su atención a la reacción ,de la p recipiti na., Esta se funda en .el hecho de que cuando el suero de la sangre se pone en contacto con un extracto concentrado de .bacilos del muer- mo, las pr-ecip itinas o receptoI'es que 'se Io rrnan en la sangre de ani- males infectados desde el momento en que empieza la infección, se, REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA ñjan a los cuer-pos en el extr-acto bacilar, produciendo una precipi- tación q ue se manifiesta por un entu rbam ie nto en el 'pUlltO de con- tacto de los dos l iqu id os. Este método de diagnóstico del' m uerrno ha sido rocorn en dado recie n tern ente por Pfeil er en Alernan ia y pOI' Ko- new en Rusia; per-o no ha tenido todavia extensa aplicació'n en la prácüca. Esto se debe pr-obablemente a que r-esulta en algunos ea, sos d i Iic il la apreciación del anillo que se forma en la linea de con- tacto eutre el pr-ecipitante y el suer-o. En 19d9 Sehütz y Sch u ber-t publicaron los resultados de sus im- portantes investigaciones para la aplicación del método de la fija- -ción del complemento en el d iagnósticodel m uerrno. Y como que sus experimentos d ie ro n notables resultados que excedian en mu- -cho los obtenidos pOI' las pruebas de la malelua y de la aglutinación, r-ecomen.larnn que este método de diagnóstico en co m bi nación con la agl uti nación se fij ase cerno la pr-ueba oficial en A l eman ia. Este método, evitando las desventajas de las pruebas de la maleina y de la aglutinación, constituye, sin duda, el método más seg ro para el diagnóstico del.muermo. La prueba de la fijación delcnmple- mento es, sin duda, el' mejor método para determ inar las infec- cio nes especificas y se acerca a la perfección lo más' que puede esperar-se de una prueba biológica. S<> ha nu-oducido recientemen- í te en la pr-áctica veter inar ia y las publicaciones que a este asun- to' se refler-e n se encuentran exclusivamente en publicaciones ex- il'anjel'as. El pr-incipio en q ue descansa este método se presenta en el fenómeno de la hemolisis, qu e fué descubierto y estudiado pri- mer-o por Bor-det y Gengou y ampliado por Ehr lich , Morgonrothy :Sachs .. Remolisis Es un hecho bien conocido que si los glóbulos rojos de la sangre -de un animal son inu-od uoidos en otro de una especie diferente, la -sangr e de este último adquiere la facultad de disolver los hematíes del pr-imero si se mezcla co n ellos en un tubo de ensayo. A esta re- -acción llamamos' hemolisis, lo que significa la disolución de los gló- bulos rojos, dejando libr-e la hemoglobina en el medio en que están -suspend idos los hematíes. Pondremos un ejemplo de este fenómeno: si inyectamos en un -coriejo por la vía per itoneal, intraveno sa o subcutánea hematíes de I,JO carn ero , la sangr-e del conejo produci rá anticuerpos que poseen 'una acción disolvente sobre los glóbulos rojos delcar nero , es decir. ,la sangre del conejo contendr-á he molisinas específicas. Esta propiedad hernol itica que adquier-e la sangre depende de la presencia de dos substancias. Una de éstas existe en la sangr-e de LOdoslos aui ma.les y recibe el nombre d'e complemento. Es una subs- tancia ter rnolábil , es decir, que pier-de Sil actividad si se calienta el suero a la tern per-atu ra de5fioC. durante media hora, El otro c uer po, que se for-ma pOI' efecto de la inyección de los hematíes es tarrno- REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 251 estábil , es decir', que resiste a temperaturas de 56·C. y aun más al- tas: este cuerpo r.ecibe los nombr-es de cuerpo inmune,jijador, sensi- oilisadar, amboceptor hemolitico, Se le da el nombr-e de amboceptor . • PLANCHA 1 ID r?!P 1 + ::;' + .,,--, .A o,, • ::\-: . 2 4 ~ 3 « ~ ~ k ' B ~ + ~ ~ + fI 2 ~ 4 ~ 5 3 + c;::) 2 A. - Sistema hemoltttco. B. - Sistema bacteriológico. . O. - Reacción negativa con suero normal de'cabaüo, ' D. - Reacción positiva con suero de caballo muermoso. A. -1, Glóbulo rojo (carnero). - 2, Amboceptor l1emolítico (conejo). - 3, Unión del gtóbu lo rojo y del amboceptor (no nernoustsi. - 4, Complemeu to (CU- riel), 1). - 5, Resultará l1emolisis. D, -'1, Bacteria, - 2, Amboceptor bacteriolítico. - 3, Unión d e bacteria y ambo- ceptor, (no baotenlol isis). -l¡., Complemento. - 5, Resuttará hacteríoltsts. e, - 11 Bacteria (antígeno de muermo). - 2, suero decabal lo sin amboceptores u e muermo, - 3, Complemento, - 4,·No bactertoltsls - 5, Globulo roro.v- l' 6, Amboceptor hemo+ítíco. -7, Resultará hernoltsts. AJ. -1, Baoterta t antrge no de muer-mo). - 2, Suero de caballo con amboceptores de muermo, - ~, Complemento. - 4, Bactel'ioli~is, - 5, Glóbulo rojo. - 6, Amboceptor hemouttco. -7, No resu ltará llemolisis. ,porque tiene una afinidad doble, pOI' una parte con los hematíes del animal con que ha sido inoculado el otro animal, y, por otra parte con el complemento. Esta última combinación sólo se efectúa después que la otea afinidad que pr-imero mencionamos ha sido satisfecha . . Estas dos substancias, juntamente con los hematíes que han de ser disueltos, compr-enden el sistema hemolítico, y la combinación de ellos tiene pOL' resultado la hemolisis. (Véase PI. I, A.) Esto sig- niñea que el líquido opaco, que contiene en suspensión los hema- tíes, se hace .sern itransparente por disol ución de la hemoglobi na « laked )). Estr-ictamente hablando, la hemolisis no representa una , '(1) N. de la R. ~ Con d nombre de curieí s uel c designarse en América y par ucutar- 'mente en Cuba, el conejito de [odias. 252 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA solución completa, sino solamente una acción de la hern oliaina 80- bre elestroma .de les hematíes, acción que per-mite el escape de la. hemoglobina.de los glóbulos rojos .. La inyección de hematíes de un animal en el cuer-po de otro ani- mal de distinta especie, pr-oduce el desarr-ol ío de anticuer-pos. que le dan al suero sanguíneo la acción hemolítica. Este fenórneuo es se- mejante al de la pr-oducción de receptores en el caso de la pr-oduc- ción de antitoxinas; pero estos receptores por sí solos no pueden di- solver los glóbulos l'OjOS si 110 existe al mismo tiempo un fer-mento. Este fer me n to es -u n constituyente normal de la sangre y recibe el nombr-e de complemento. Es fácil demos trae que esta-s dos substanciasse encuentran siem- pre en el suero hemolitico. La demostración puede hacerse de la manera siguiente: si se calienta el suero hemolítico a la tempera- tura de 56° C. durante media hora, destruyendo de ese modo el com- plemento, el suero perderá su acción hemolitica, es decir. que ya. no disolverá los glóbulos rojos. A esta acción del calor sobre el sue- ro se le llama desactivar o inacti var el suero. Ahora bien: si a este suero desacti vado se le agrega un suero fresco que n o ha sido tra- tado y que por sí solo no tiene propiedades hemolíticas, se producirá la hemolisis. Esto quiere decir que la adición del suero fresco- produce la reactivación. Esto se explica por elhecho de que la ele- vación de la temperatura ha destru ído una de las substancias nece- sarias para Ja hemolisis, es decu-, el complemento Después de destruido el complemento por el calor, puede reemplazat-se por la adición de cualquier: suero nor-mal, puesto que sabemos que el com- . plemento ex iste en toda clase de sangre. El suero de la sangre del cuniel , sin embargo. parece ser el más satisfactorio en la práctica de- las reacciones hemolíticas, por ser muy rico en complemento y ne- eesitanse solamente una muy pequeña cantidad para reactivar un suero desactivado. i ', .Las substancias necesar-ias para la hemolisis serán, por consi- . guiente (1), el amboceptor hemolítico que es el suer-o de un conejo- inyectado previamente con hematies lavados de carnero (2), elcorn- plemento en forma de suero normal de curiel y (3) hematíes lavados- de car-nero. En la preparación de estas diferentes substancias es ne- cesarioñjar standards por medio de procedimientos de antemano' cu idadosamente establecidos, como,se verá a continuación. Método para obtener el ambooeptor hemolitico (Suero de con ejo) Se escogen conejos fuertes y vigorosos y se les inyecta por la vía penitoneal solución salina que contiene suspendidos los glóbulos r-ojos de la sangre del carnero, bien lavados. Se hacen tres inyeccio- nes con intervalos de siete días, de cantidades de Tec., d~ 10 ce. y de ~2 CC. de estos hematíes suspendidos en las mismas. cantidades res- pecti~amente de solución salina fisiológica. Se entiende, en este REVISTA, VETEiUNARIA DE ESPAÑA escr-ito, por solución salina una de clor-uro de sodio al 0'85 por 100, si no seespéciflca otra cosa. La sangre de car-nero se obtiene sangrando por la yugular un car-nero vigoroso. Se afeita el lado del cuello y se desinfecta la región yugular con alcohol al 75,pOl' 100. Se in tr-od uce después un trócar ester-ilizado de pequeño cali br-een la yug ular y 3e recoge la sangre en una botella esterilizada que contiene unas cuantas bolitas de cristal. Después de obtenida la can ridad necesaria de sangre se agita el frasco du r-ante diez minutos para la desfibr-inación. Después de des- ñbr inada la sangre se filtra a través de una capa doble de gasa este- rilizada, recibiéndola en el tubo en que ha de hacer-se el lavado. El tubo que eo n tiene la sangr-e se llena de solución salinayse coloca en una centrifuga de 2,500 a a,OOO revoluciones por ruin uro. Después de precipitados 10s hematies se separa el liquido claro pOI' medio de una pipeta. Mézclaseotra vez los hematíes con solución salina en la pro- porción de 1 a 9 y se repite la cen tr ifugació n. Este lavado se repetirá tres o cuatr-o 'veces para eliminar pOl' completo todo el suero que pudiera quedar adher-ido a los glóbulos rojos. Estos hematíes lava- dos se usar-án entonces para inocular los conejos en la pr-eparación de los amboceptor-es hemolíticos, así como también para la reacción misma. El lavado de los glóbulos rojos debe ser completo, pues la presen- cía de pequeñas cantidades de suero, aunque sólo sea en vestigios adherentes a loshematies, puede causar dificultades para obtener resultados satisfactorios. Si se inyectan conejos con hematíes que contienen pequeñas cantidades de suero, los conejos desar-rollar-ían no sólo los anticuerpos o amboceptor-es, siria tarn bién coagulinas y anticom plementos : la presencia de estas substancias causaría difi- cultades en la demostración de la presencia o la ausencia de una hemolisis completa. Además, si en la r-eacción final se usasen hema- tíes que ton tengan trazas de suero, podr-ía pr-od ucír-se u na fijación del complemento ylos errores consiguientes. Estos error-es ocurr-i- rian.iespeciatmente, en los casos en que la acción hemolitica del suer-o del conejo no fuese muy elevada . . Los hematies lavados deben usarse para la inyección del conejo en el mismo día que se obtiene la sangre, Para su empleo en las reac- ciones puede conservarse por dos Ó tres días en la nevera. Para la inyección de los conejos se afeita y se-lava la parte poste- .rior del abdomen y se desinfect.a la piel con alcohol al75 por 100. Un asistente sujeta al animal con la cabeza incl inada hacia delante para impedir la punción del intestrno. Los hematíes que han de- inyec- tarse se mezclan con cantidades iguales de solucion salina calentán- .dolos en bañomaría a la tempet-atu ra del cuerpo. Algunos investiga- -dol'es han, recomendado las inyecciones intravenosas; pero, en nuestras investigaciones la inyección intraperitoneal nos dió resul- 'tados muy satisfactorios, con poco peligro de perder conejos .por varias complicaciones. Después de las tres inyecciones, en las cantidades expresadas y 254 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA en los intervalos de tiempo que hemos dicho, se toma una pequeña cantidad de sangre del conejo a los cinco o seis dias'de la última inyección. Se valor-a entonces esta sangre para deter-minar si su acción hern ol itica es suficiente para las reacciones. Si el suero san- guíneo da una valoración suficientemente alta, puede matarse el animal pOI' la sangría o, lo que es más satisfactor-io , pueden extl'ael'-' se unos 15 cc. de sangre de las venas de la or-eja. Por este' último método-puede usarse ,el conejo continuadamente para la producción dé suer-o hernol itico. Si se desea obtener todo el líquido sangrando el animal hasta la muerte, se anestesiará pr-imer-o POI' una mezcla de clorofor-mo y de étervse afeita el pelo del cuello, se desinfecta la piel y se hace una incisión en la región later-al del cuello para abr-ir a la vez la carótida y la vena yugular. Cuando deje de corr-er la sangre de este lado, pueden abr-irse también el lado opuesto. Se recoge la sangre en tubos de centr-ifug-a, después de completar la sangria se centrifug-a la: sangre y se separa el suero que sobrenada con una pipeta. La sangría de las venas de la oreja se practica de la manera si- guiente: después de iaval~la bien y cortar el pelo sobre las venas de} borde exter-ior-, se desinfecta la piel con alcohol al 75 por 100. Se redea entonces la raíz de la oreja con unas hebras de algodón h u medeci- .das en agua caliente (de 45 a 50° C.) con el objeto de pr-oducir una hiperemia de los vasos sanguíneos. Cuando se observa una dilata- ción sufici:ente de los vasos se abr-en las venas auriculares posterio- res y medias y se recoge la sangr-e en tubos de centrtfuga. Si deja de cor-r-er la sangre se quitar-á el algodón de la raíz de la oreja para mojarlo de nuevo en agua caliente y reestablecer la hiper-emia. En el caso de que la coagulación de la sangre im pida su sal ida en el I u- gar donde se abrió la vena, se rasparála herida y, gener-almente. se obtiene de nuevo la salida del líquido. La sangre que S8 recoge se trata de la mi sma maner-a que an tes hemos descr-ito, es decir, se cen- tríl'uga y se sepa m el suero por pipetas. Si se emplea este suero hemolítico de conejo en los tres pr-ime- 1'0S días después de su extracción, debe de i nacti var-se pOI' el calor a 56° C. durante media hor-a, antes de usarse. Pasado este tiempo el suero hemoiítico de conejo se conserva con la mitad de un uno po rciento de ácido fénico, es decir, que a cada 9 ce. de suero se le agrega 1 cc. de una solución de ácido fénico al 5 pOI' 100. De esta ma- nera puede conservar-se el suero por-idos o tres meses. Conviene, sin embargo, valor-izarlo cada dos o tres semanas, pues, a ver:es, pier-de en parte su acción. El suero hemolítico carbolizado de esta ) manera no tiene que ser inactivado. Cuando se preparaieuero hemolítico es pr-efer-ible empezar con varios conejos, puesto que alguno puede m o ri r p01' ef- cto de la anafilaxia y otros conejos no se adaptan a la producción de herno- lisi nas. El valor hemolítico del suero de un conejo no se mantiene esta- cionario sino que desciende gt-ad ual m en te durante dos o tr-es sema- nas hasta Ilegal' al valor normal. Si!'¡ embar-go, si a UIl conejo en REVIs'rA ·VETERINARIA DE ESPAÑA 255- estas cond iciones se 1'1 inyectan de nuevo al cabo de algu nas sema-' nas los hematíes. lavados, las hemolisinas r-eapar-ecen después de' COI'IOtiempo. Las hernolisinas se mantienen en reserva eu las cél u- lasde estos animales. La inyección renovada obra como un estimu- laute y estos-cuerpos son lanzados ráp.damente a la circulac ón, míeuu-as que en el animal normal se. for-man lentamente en las células. De aquí la ventaja de mantener; conejos que han sitio au tes sangrados de las venas de la oreja para la producción repetida de arnboceptor-e s hemol íticos. Valoración del suero hemol1t1co del ct'neJo El suer-o hemolítico se valora con el objeto de establecer cual es. la cantidad m in irna de suero que pr-oducirá la hemolisis en preseri- cia de una cantidad deter-m lua.Ia de complementos yde hematíes- lavados de carnero. Se de no rn ina unidad de amboceptor-es a la can- tidad de suer-o hemolitico que produce una hemo lisisoorn pleta en dos hor-as a 37° C. Para el trabajo prelim inar de la valoración se toman diez tubos de ensayo y se hace» diluciones del suero hemolítico con solución salina en las propor-clon es de 1 a 100, a 20)), a 400, a 5110; etc., hasta 4000. Para estas di luciones se parte de sol uciones fijas '3.11 por 100, y al1 pOI' 1,00a, segun se ver.i en la tabla adjuuta : TABLA 1. Valoración del suero de conejo (amboceptor hemolítico) Soluc!/n Comple· rubJ de s.el Amb:ceptcr meato R,m.Hes OBSlo;R VACIONES (1) - (2) (3) , ce. 1 ce de ce. ·cc. - 1 9'- -;) 1: lOO 0'5 1 2 2'5 I ¡ :,WO 0'5 1 3 2'5 1 : 4,00 0'5 1 4 2'-.) 1 : 500 05 1 5 2'5 1: 6110 0'5 1 ,6 2'5 1 : SOO 05 1 7 2'5 1: 1,000. 0'5 1 8 2'5 1 : 1,5110 0'5 1 9 2'5 1: 2,000 0'5 1 10 2'5 1 : 4;OUO 0'5 1 - --- ---- --- -- 11 3'5 ........ ..0'5 1 Testigo de cou+plernento, no hay hemol ¡,:¡s' 1~ 31) 1: 10U ......... 1 Testigo de complemento, no hay liemol is¡s .13 4'0 ........... ......... 1 Testigo de complemento, no hay hemol isls- (1) Sol uclón de Na. Cl. j¡] 0'85 n/o_ 12) 0'5 (!" de una sotueion del "omplemento ai ro 0'0' . (3) Suspensión al5 o o de hemattes de carnero lavados en solución salina. De cada cantidad de suero obten ida del conejo. se hacen dilucio- nes ell la pr-oporción de 1 a lOO, a 200, a 400, etc, hasta 4,000. POI' me~ .REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA -dio de estas diluciones se prepara la tercera columna de la Tabla 1, -corno se in dicá a continuación: Una dilución de 200 se hace añadiendo 1 ce. de la dilución de 1 a 100 a 1 Ce. solución NaC\.. Una dilución de 400 se hace añadiendo 1 ce. de la dilución de 1 a 100 a 3 ce. solución NaC\. Una dilución de 500 se .hace añadiendo 1 ce. de la dilución de 1a 100 a 4 CC. solución NaCI. Una dilución de 600 se hace añadiendo 1 ce. de la dilución de 1a 100 a 5 ce. solución NaCI. Una dilución de 800 se hace añadiendo 1. ce. de la dil~ción de 1 a 100 a 7 ce. solución NaCI. Una dilución de 1,1100se hace añadiendo 1 ce. de ia dilución de 1 a 100 a 9 ce. solución NaCI. Una dilución de 1,500 se hace añadiendo 2 ce. de la dilución de 1 a 1,000 a 1 ce. solución NaCI. Una dilución de 2,000 se hace añadiendo 1 ce. de 'la dilución de 1 a 1,000 a 1 ce. solución NaCI. Una dilu6ifi1n ~~)4,OnO:se' hace añadiendo 1 ce. de la dilución de ',i --::,':'" ; 1 a 1,000 a 3 ce. sci]¡p..ciónNaCI. Se observará que las últimas tres diluciones se prepar-an con la .solución de 1 a 1,000. S3 procede ahora a la valoración propiamente dicha de la ma- nera sigu iente : se llenan diez tubos adicionales cada uno con 2'5 ce. de solución sah.na, a la cual se añade el suero hemolítico (ambocep- tor) en la cantidad de 1 ce. de lasdistintas di luciones-para cada tubo. Es decir-, que en el pr iruer . tubo añadimos 1 ce. de la dilución de 1 a 100: en 'el segundo tubo, 1 ce. de la dilución de 1 a 200; en el ter- cer tubo 1 ce. de la. dilución de 1 a 400, etc. Después se agr-ega el complemento en la sangr-e del curiel en cantidades de 0'5 CC. de una solución al 10 por 100 en cada tubo, agr-egándose, finalmente; 1 ce.de la suspensión al5 por 100 de hematies de carnero en sol ució n salina. Además de estos diez tubos habrá tres tubos testigos, uno para demostrar que el complemento solo (sin el amboceptor). no produce herno lisis. el segundo para probar que el amboceptor solo, sin el -complemento, no produce hemolisis yel tercero para probar que la 'sol ución sali na. sola tam poco prod uce hemolisis. De' modo q ue en el primer tubo testigo añadimos 3'5 ce. de solución. salina, 0'5 ee. de complemento y 1 ce. de la suspensión de hematíes de cal' ti ero, En el segundo tubo testigo añadimos 3 ce. de solución salina, 1 ce. de amboceptor en la dilución de 1 a 100 y 1 ce. de la suspensión de hematíes. EIl el tercer tubo testigo anadimos 4 ce. de solución salina y 1 ce. de hematíes de car-nero. Es conveniente colocar los tubos para la valoración en la hilera infer-ior del estante para tubos de en- sayo y los testigos en la hilera superior. Como se verá por las varias cantidades que 'se i ntrod ucen en los tubos, el volumen final es siem- pre de 5 ce. Es decir, que las diferentes cantidades de los del'ivarlOs de la sangre que se emplean siempr-e, se completan hasta 5 cc., aña- diendo solución salina. REVISTA VETERmARIA DE ESPAÑA ,25'1 Después de agregar las substancias mencionadas de la manera que hemos indicado, se agitan los tubos, se colocan en el estante y éste en la incubadora a 37° C. durante dos horas. Se sacan entonces de la incubadora y seanotari los resultados. (Véase la plancha 11). La dilución más elevada que ha producido la hernolisis repre- senta el valor del amboceptor hemolitico. De manera que 'si la he- PLANCHA Il TflJ('JoJ Valoración del amboceptor hemolítico. (Suero de conejo.) (El tubo 8 contiene la dilución más alta que produce hemoltsl-, y representa por consiguiente la valoración) molisis completa se ha producido en los tubos en que la dilución del suero fué de 1 a 2,000, el amboceptor hernol ítico de ese suero estará representado por 2,000. Este valor, sin embargo, no se emplea en las pruebas del muermo, sino más bien uno de doble valor, que equi- vale a 1 a 1,000. La valoración del amboceptor hemolítico que se emplee para el diagnóstico del muermo no debe ser menos de 1 a 1,000, debiendo desecharse- el sue.ro de conejo si tiene una valoración' meno!'. Una valoración baja produciría trastornos en el fenómeno, puesto' que en diluciones muy bajas habría que añadir demasiado suero, ycorno el suero contiene ,otras substancias además de los amboceptor-es aquéllas afectarían el fenómeno de la hemolisis .. Es conveniente conservar el amboceptor hemolítico fenicado en pequeños frascos que contengan de 1 a 2 ce. del suero de conejo; cerrándolos con parafina. De esta manera' se agota más rápida- mente el contenido de un frasco sin exponer-lo con frecuencia al aire. La prueba' de la valoración del amboceptor hemolítico aparece ordenadamente en la Tabla 0'.°1, Y el método y práctica de las prue- bas con respecto a la adición de las diversas substancias también aparecen en su debido orden en todas las tablas. Se indica, por ejemplo, el número de tubos de ensayo que se usan, así como las varias substancias y las cantidades de ellas que hay que añadir, todo , 258 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA -en su debido orden. Creemos que por este método puede seguirse la descripción·sin gran dificultad, y manteniendo a la vista estas tablas, pueden practicarse las diversas pruebas aun por aquellos que tienen poca experiencia en esta clase de trabajo. Natura.lmente que la exactitud y la minuciosidad en la técnica son los factores más im- portantes para el éxito en estos trabajo" de suero diagnóstico No es posible exagerar demasiado la Impor-tancia de este hecho. Método de obtener el complemento (Suero de Ourlel) El complemento se obtiene en el suero de un curiel sano, san- grando el animal por sección de la carótida y la yugular. Se anestesia el curiel con una mezcla de cloroformo y de éter, se afeita el cuello y se desinfecta con alcohol al 75 por 100. Un ayudante sujeta el animal con la cabeza inclinada hacia, abajo, .m ientras que el o peradoratsa su.mano izquier-da parar poner ,ten"sa ta-p'iel sobre la región det cnello,ly con la mano derecha hace ~'~a i'ntisión en Ui1 lado del misma, ,abr::iendo la car-ótida y-Ia yugular. El.tubo de la cen- trífuga se coloca junto a~a aber-turacpara. recoger toda la sangre. Después que cesa de correr ésta se practicá'-la misma operación en el otro lado del cuello. Debe tenerse cuidado de no cortar la tráquea. La sangre' que' se recoge de esta manera, que alcanza, general- menta, a 10 ó 12 cc., se coloca en el refr-iger-ador. y al cabo de una o dos horas el suero se separa del coágulo. Se extrae el suero por me- dio de una pipeta y se centrifuga lo que queda, para poder obtener la cantidad total de suero que se encuentra en el coágulo. El suero de cu r iel debe usarse siempre fresco y nunca debe de usarse des- pués del segundo día, puesto que el complemento se reduce con si- derablemente, Valoración del complemento Conviene valorar exactamente el complemento en cadacuriel. puesto que esta práctica asegur-a resultados mejores en las pI'uebas del muermo. POl' la valoración del complementp nos proponernos establecer la unidad de complementos, que es la cantidad menor de complemento necesar-ia para pr-oducir la hemolisis completa en pre- sencia de una unidad de amboceptor y los hematíes del camero sus- pendiJos en el liquido. Esta cantidad mínima se toma entonces como valoración del complemento. EII la pr-áctica de' esta valoración se emplean seis tubos además de los tres como testigos. En el pr-imer tu bo se hace la di 1ución pri mili va del com plemen to al 10 por 100; es deci r , q ue 0'3"ce. del. com plemen to se agregan a 2'7 de sol ución salí na, En el segundo tubo añadimos 2'5 ce. En el tercer-o 2'6 cc., etc., de so- Iu ció n salina, Después que se ha agregado el complemento en las cantidades mencionadas, se añade el amboceptor Se agrega 1 ce. del amboceptor hemolítico, cuya valoración ha sido antes estimada y, ,. REVISTA VET'ERINARIA DE ESPAÑA 259 finalmente, 1 ce. de una.emulsiónde hematíes al 5 por 100. El objeto de los testigos es establecer, en el primero, que el complemento solo, sin el amboceptor, no produce hemo lisis ; en el segundo.tque el am- boceptor, solo sin el complemento, no produce hemolisis; y en el tercero, que la solución salina por' si sola no produce hemolisis. El primer tubo testigo contiene 3'5 ce. de solución salina, 0'5 cc. de la dilución primitiva al 10 por 100 y 1 cc. de hematies en suspensión; PLANCHA m TulifOS ~ [W - '-[1IU... 1I1 :I a .... :.:- l • ¡¡~¡i el segundo tubo testigo contiene a ce. de solución salina, 1 cc. de la dilución del amboceptor y 1 cc. de los 'hematíes en suspensión; en el tercer tubo testigo se encuentran 4 ce. de solución salina y 1 ce. de hematíes en suspensión. . . Después de agitar todos los tubos se coloca el estante en la incu- badora por dos horas y se 'saca para leer los resultados. (Véase la placha 111.) La dilución más alta del complemento en el tubo e11que la hemolisis es completa indica la valoración del complemento. Por ejemplo, si la hemolisis es completa en el tubo en que 0'3·cc. de la solución fundamental al 10 por 100 se han empleado, y la hemolisis es incompleta en el tubo en que se 'emplearon 0'2 cc. de la solución' rundamental al 10 por 100, entonces la valoración del complemento será 0'03 cc., puesto que hemos empezado con una solución funda- mental al 10 por 100. De manera que en las pruebas en este caso se- ría necesario usar u na.sol ució n de complemento al'3 por 100. En la tabla 2 la valoración del c:omplemento se pr-esenta como en la Tabla 1 para el amboceptor hemolitico y puede seguirse Iácilmen- te. Es preciso, sin embargo, usar exactamente las cantidades que se exp¡'esan en la tabla. Cuando se usa el am boceptor en estado fresco debe desactivarse; es decir, cuando se emplea antes de los u-es días. En ros demás ca- sos se car-bcliza con 10 por 100 de u na sol ución de ácido fénico al 260 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 5 por 100, y se conserva en la refr'igeradora: en este caso se usa sin desacti var-Io. Colóquese el estante de tubos en Ia incubadora por dos horas y léase los resultados. Esta prueba debe practicarse como preliminar a todo ensayo que quiera hacerse con suero sospechoso de muermo, puesto que siem- pre es necesario determinar cuál es la, cantidad menor de comple- . mento que ha de usarse en la prueba final. Por supuesto que dentro del mismo período de veinticuatro horas puede practicarse cual- quier número de pruebas con las mismas diluciones de cornple- mento. TABLA 2. - Valoraoión del oomplemento Solución Comple- Ambocep- ¡¡,m.tI'l '1'ueo de N.Ol mento tOI OBSERVACIONES (1) (2) (3) (4) cc. cc. ce. cc. 1 2'7 0'3 ........ - ......... Dilución básica del complemento J Los tubos de 2 a 6 establecen la .menor 2 2'5 (~)o-s i 1 cantidad ele complemento que produce 3 4 5 2'6 2'7 2'8 0'4 0'3 0'2 1 1 1 1 1 1 1 la hemoltsfscompleta. Estacant¡(:lad níma 00 acepta í- ",m' valoracíón ,,' m," . mo. Por ejemplo, si la cantidad mínima n:' 6 2'9 0'1 1 1 es 0.03, entonces se agregarán 3 ce. de complemento a 97 ce. de solución salina 7 8 --- 3'5 3'0 0'5 .......... ......... 1 -1-1 1 I Testigo de complemento, Testigo de amboceptor, ., sin hemcl ists sin hernoltsís :9 4'0 .......... ......... 1 Testigo de solución salina, sin hernolísís (1) Solución salina al 0.85°1•. (2) Suero de curiel en cantidades decrecientes. . (3) Suero hemolítico previamente avalorado, el doble de lacan tidad de la dr- l.ución. . (4) Suspensión de glóbulos rojos de carnero al 5 010 en solu ión salina. (.5) Esta cantidad se toma de la dilución básica en el tuho número L FiJaoión del oomplemento espectñco (Desviación) La fijación del complemento. es una reacción biológica, en la que el fenómeno de hemolisis se emplea como principio fundamental. Se le da este nombre por el hecho de que el complemento ha sido fijado por la combinación del antígeno con el anticuerpo, impidiéil- dosel e de esta manera que participe enel proceso hemolitico en el cual es necesaria su presencia para producir la hemolisis. Por este procedimiento puede demostrarse la presencia ele. muy pequeñas cantidades de arn boceptores (anticuerpos) en un suero. La presencia de un elemento infeccioso en el. organismo de un animal o de un hombre ejerce una acción estimulante sobre la pro- ducción de anticuerpels(immun korper]. Si un suero que contiene « estos cuerpos inmunes» se inactiva y se pone-en contacto con el antígeno en presencia del complemento, éste, el complemento, se REVISTA VETERINARIA DE .B;SPAÑA 261 fijará firmemente por la acción del cuerpo inmune y el antígeno combinados. (Véase plancha 1, B.) De esta manera ocurre una atrac- ción entre el antígeno y el anticuerpo que produce la fijación del complemento. Esta atracción se establece completamente cuando se coloca la mezcla en una incubadora durante el espacio de una hora. La adición del amboceptor hemolítico y de los hematíes al cuerpo inmune y al autigeno anclados o combinados de este modo resulta. sin efecto. (Véase la plancha I, D.) La hemolisis, pOI'consiguiente; no se efectuará; porque el cornple- mentoha sido fijado por el cuerpo inmune y el antígeno, dejando in- completo el sistema hemolttico. Por el contrario, si el suero inacti- .vado no contiene cuerpos inmunes río habría en el suero substancia para fijar el antigeno. El resultado será, por consiguiente, que no habrá fijación del complemento, quedando éste libre, de manera que al añadir el amboceptor 'hemolítico y los hematíes, se efectuará la hemolisis. (Véase la plancha I, D.) Ni el antígeno ni el anticuerpo pueden, cada uno por sí solo, . fijar el complemento y producir la hemolisis cuando se agreguen el amboceptor hemolítico y los hematíes. En com binación los dos, sin' embargo, la fijación se produce invar-iablemente y al añadir el am boceptor hemolítico y los hematíes la hemolisis no se pr-oduce. Desde el descubrimiento de este fenómeno se viene utilizando ex- tensamente para el suerodiagnóstico; pero probablemente donde han sido más señalados sus servicios es en relación con la reacción de Wassermanri para el diagnóstico de la sífilis. Se ha 'empleado tam- bién en otras enfermedades más o menos satisfactor-iamente y está muy lejos de haberse agotado sus aplicaciones para el diagnóstico práctico y la determinación de cuerpos inmunes en el suero. En la práctica veterinaria la fijación del complemento va introduciéndose gradualmente en los procedimientos para el diagnóstico del muer- mo. Este método de diagnosticar el m uermo ha dado los mejores re- sultados en Alemania y constituye, en el momento actual, la prueba reglamentaria que se emplea en Prusia y en otras partes de Alema- nia. También se· ha empleado en el diagnóstico de otras énfermeda- des de animales, pero no con el éxito 'que en el muermo. Particu- larmente con relación a la tuberculosis los resultados fueron poco uniformes y prometen poco par-a la aplicación práctica -. La presencia de los cuerpos inmunes especificos (amboceptores bacterioJiticos) en el suero del caballo muermoso ocasiona la fijación del complemento cuando el antígeno', en la forma de extracto de ba- cilos del muermo, es añadido 'al sistema hemolítico. El suero de ca- ballos muer-mosos, por consiguiente, contiene anticuerpos (cuerpos inmunes) contra el bacilo .del muermo, anticuerpos que son especí- ficos para el bacilo del muermo solamente y no para otra mfección alguna .. La fijación del complemento, pOI' consiguiente, representa unaprueba específica, puesto que sólo en presencia de los cuerpos inmunes del muermo y del antígeno muermoso puede producirse la reacción. Si en lugar de los cuerpos inmunes del muermo se en- cuentran los anticuerpos de otras enfermedades infecciosas en el REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA suero, no pr-oducirán efecto alguno sobre el antígeno muermoso; y,. pOI' otra parte, si un suero que contiene anticuerpos del muermo se pone en contacto con el antígeno de alguna otra enfermedad infec- ciosa, el mencionado suero tampoco producirá efecto alguno en la reacción. Por esta fijación del complemento el sistema hemolítico queda incompleto, dando por resultado que la hemolisis no se pro- duce. Esta fijación del complemento pOI' el antígeno y amboceptor del m uermo en el suero del caballo constituye el signo diagnóstico para esta enfermedad. En la aplicación de la prueba es necesario tener las substancias que consti tuyen elsistema hemolítico, que són : los hematíes la va- dos del carnero, el amboceptor hemolítico (suer-o de conejo) y el complemento (suero normal de cu r-iel). La cantidad de amboceptor hemolitico que debe usarse se ha establecido previamente por valo- ración; según hemos descrito en otra parte de este trabajo. En la prueba del muermo se usa el amboceptor hemolítico de doble in- tensidad a la establecida por la valoración. Un pequeño exceso en la cantidad del am boceptor no altera el resultado de las pruebas. Por el contrario, la deterrn inación de la cantidad mínima del complemento que es capaz de producir la hemolisis en presencia del amboceptor hemolítico y los hematíes, es muy esencial, y, pOI' consiguiente, es preciso fijar dicho mínimum por medio de la prueba preliminar- previamente descrita antes de practicar las pruebas para elm uerrno. Si se omite este paso, puede r-esultar' que se emplee una cantidad excesiva de complemento, lo que, en algunos casos, pudiera afectar el resultado final de la reacción, Un exceso de complemento puede, 110 sólo ser suficiente para la fijación por los anticuerpos y el antí- geno, sino 'que podr-ía también quedar cantidad suficiente de com- plemento para producir una hemolists incompleta y hasta casi com- pleta. Es evidente, por consiguiente, la importancia de fijar por medio de la prueba preliminar (Véase la tabla 2) la cantidad exacta de complemento que debe emplearse. Schütz y Schubert demostra- r-on que el éxito de este método para eldiagrróstico del muermo es- . triba en gran parte sobr-e el empleo de la cantidad pr-ecisa de como plemento. Impor-ta, pOT consiguiente, que no se omita nunca la de- ter-minación previa de esta cantidad. 4 Los hematíes del sistema hemolíticos siempre co n sti tuyen una cantidad uniforme, es decir, una suspensión al 5 por loO de los he- matíes lavados en solución salina. Como antes hemos dicho, este líquido en que se encúentran en suspensión los hematíes, puede'con- servarse hasta dos y tres días 'en el refrigerador, La manera de ob- tener los hematíes .ha sido descrita en la primera parte de este tra- bajo. En la reacción de la fijación del complemento se emplean, además del sistema hémolitico, el suero del caballo que se examina y el an- tígeno. REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 263 Método de o.bt.ener el suero del animal que se examina ~ Se obtiene la sangre de la vena yugular del caballo sospechoso después de atusar y desinfectar con .alcohol una pequeña área so- bre la vena. Se produce la dilatación de ésta comprimiendo la parte infer-ior- del cuello y se obtiene la sangre por la inserción 'de un u-ócar con su cánula. Se recomienda que se recoja la sangre en tu bus o pomos de' tamaño uniforme que deben ser desinfectados antes de .usarse. Se considera como cantidad suficiente para las reacciones de 50 a 100 ce. de sangr-e. Esta se coloca en un tubo en lugar fresco y obscuro donde se separa el suero del coágulo y queda lista para usar-se en las pruebas. Si: se desea enviar la sangre a un Laboratorio pueden empaquetarse los tubos por separado o juntos en una 'caja. Cada tubo llevará su rótulo, y el número del caballo que cor-responde con el número del tubo, debe aparecer también en el rótulo. No es de absoluta necesidad que el suero esté claro, puesto que, en repetidas pruebas practicadas en este Laborator-io, ha resultado que sangre enviada desde Michigan a Wáshington, daba resultados satisfactorios aunque el suero estaba alterado en su color por desintegración de los glóbulos rojos. Si se desea conserva!' el suero, o si por alguna causa no puede prac- ticarse la pr-ueba dur-ante los primeros días después de Ja extrae- ció n de la sangr-e, se conservará ésta con una solución de ácido fénico al 0'5 pOI' 100. La mejor manera de obtener este tanto por ciento, es añadir una parte ele una solución d.f. ácido fénico al5 por 100, a nueve partes del suero que SR quiere .conservar, Este suero fenicado ela las reacciones después de algunos meses. Se toman 2 cc. del suero que se' quiere examinar y se colocan en un tubo apropiado o pomo, pelea someterlo, durante media hora, a una temperatur-a de 58° C. POI' este. procedimiento se obtiene la inactivación del suero; e" decir, que se destruye por el calor el complemento que se encuentra en el suero. Este suero inactivado está listo para las pruebas, pero debe usarse solamente en el mis- mo día de la inactivación. Si se hace necesario repetí r la prueba; será .pneciso extrae!' ele la muestra otra cantidad de 2 cc. para la inactivación. En los casos en que se haya hecho prueba de la maleína, no tse lomará la sangre para la prueba de la fijación del complemento, sino de sietea diez dias después ele la últíma prueba de la maleína. Preparación del antígeno (Extracto de bacilos del Muermo) El antígeno representa un extr-acto de bacilos del muermo ob- tenido por agitación en solución salí na. Se prepara de la. manera siguiente: de un cultiv.o mad re de bacilos de muermo se preparan subcultivos en medio ele agar glicerinado ácido al 2 por 100. Debe preferirse el uso ele frascos de Kolle en vezd e tubos de cultivo, por- :264 REVISTA' VETERINARIA DE ESPAÑA que en estos frascos la superficie del medio es mucho mayor y puede obtenerse una cantidad mayor de bacilos. Después de inocular el medio con el bacilo del muerrnose colocan los frascos en la incu- badora y, al cabo de veinticuatro horas, se hace que el agua de con- densación de los cultivos se extienda sobre la superficie del medio. Después de veinticuatro o cuarenta y ocho horas en la incubadora, la superficie del medio presenta, generalmente, una propagación abundante del bacilo, y está lista para el lavado. A cada frasco se le agregan de 20 a 40 ce. de solución salina. Si el cultivo se ha hecho eh los tubos de ensayo ordiuario, se lavarán con 5 a 15 ce. de la so- lución salina. Después de arrastr-ar de la superficie del medio, por el lavado, el brote abundante de bacilos. se echa elliq uido en frascos esterili- zados y se calienta a 60° C., durante cuatro horas, para destruir los bacilos del muermo. Después de someterlos al calor se colocan los frascos en aparatos especiales para agitarlos, y se agitan durante ·cuatro dias. Colócase después el extracto en tubos de centrifugadora y se so- mete a la centrifugación con velocidades de 2,500 a 3,000 revolucio- nes por min uta. Se separa el liquido Claro que sobrenada y se coloca en pomos apr-opiados, agregándosele 10 por 100 de una solu- ción de ácido fénico al 5.por 100 y se tapan los 'pomos. Esto repre- senta el extracto de antigeno que ha de usarse para las pruebas en una dilución establecida por la valoración. Este extracto se conserva durante dos o tres meses, yaun mas, si se mantiene en un lugar fresco y obscuro. Valoración del extracto La valoración del extracto tiene por objeto determinar la can- -tidad de extracto que no impide la hemolisis. Se preparan pri- mero diluciones del extracto en solución salina, en proporciones de 1 a 20,30,40,50, yasi, sucesivamente; hasta 200. Estas dilucio- nes se hacen partiendo de una dilución básica de 1 a 10, según puede verse en la Tabla 3. La valoración se hace de la manera siguiente; se emplean nueve tubos 'para la valoración y tres como testigos. A cada tubo se le agrega 1 ce. de la solución salina y después 1 ce. de complemento de la cantidad minima establecida, según la prueba preliminar (Véase la Tabla 2). Después se agrega el extracto, recibiendo cada tubo 1 cc. de las distintas diluciones preparadas. Es decir, en el primer tubo se agrega 1cc. de la dilución de 1 a 10; en el segundo tubo, 1 cc. de la dilución de 1 a 20; en el tercero, ·1 ce. de la dilución de 1 a 30, y, asi, sucesivamente. Colócase, en- tonces, el estante con los tubos en la incubadora durante una hora. Después de sacarlos, se agrega a cada tubo 1 cc. de una cantidad doble del amboceptor previamente valorado, y, finalmente, 1 ce. de la emulsión de hematíes del carnero al5 por 100-, De los tres tubos testigos, el primero sirve para probar.que el complemento solo (sin el amboceptor) no produce hemoljsis; el segundo" para probar que REYISTA' VETERINARIA DE ESPAÑA 205. el amboceptorsolo no produce hemolisis, y, el tercero, para 'probar que la solución salina, por si sola, no produce hemolísis. En el prí- mer tubo testigo, por consiguiente, se mezclan 3 ce. de solución salina, 1 ce de complemento y 1 ce. de glóbulos rojos. El según do tubo, contiene 3 ce. de solución salina, 1 ce. de amboceptor y 1 ce. de glóbulos rojos, mientras que el tercer tubo contiene 4 ce. de s.o- lución salina y 1 ce. de glóbulos rojos. Esta valoración es semejante a la del amboceptor hemolítico. ' Después de agitar los tubos, como debe hacerse siempre después de preparadas las mezclas, se coloca el estante de tubos en la incu- badora por dos hor-as. Después se verifican los resultados. El tubo en que deja de pr-esentarse la hemolisis representa la valora- ción del extracto. (Véase la plancha IV). En las experiencias con el muermo, sin embargo, debe usarse la mitad de esa cantidad. Por ejemplo, si la valoración indica que el primer tubo que no impide la hemolisis contiene una dilución de 1 a 50, se usará una dilución de 1 a 100-d extracto para las experiencias del muermo. el En la Tabla 3, la valor-ación del extractc de bacilos del muermo aparece en orden consecutivo, y podrá seguirse de la misma ma- nera que con las otras tablas. En esta ta;~l,a, substancias que i1as han de eml>1ears-ese 'presentain; consecutiy:ame&i,e, indicándose, al mismo tiempo, las cantidades exactas'.' ".:," , -c; .... TABLA 3. - Valoraoión del extraoto de baoilos de muermo .." ~- " ~ ~~ m ~~- ~ oo:;¡- IDo Extracto p'~- -a~- ~ o~~ am"" 00"," a~ "'U'O OBSERVACIONES 8~- - ca -- ce. -- ce. (3) 1 ce. de ro s-, ""ce. ce. ,-- o ..d 1 1 1 1; 10 ro 1 1 2 1 1 '" .1 1 ; 20 .::l 1 Una mitad de la cantidad de extracto- 3 1 l' 1; 30 +' 1 Q) 1 que no impide la hemol ísis, es el va- 4 1 1 1; 40 '" 1 ro 1 5 lor que debe usarse en las pruebas 1 1 1; 50 '::l' 1 " 1 6 finales. Si por esta prueba resulta ser 1 1 L 60 'O 1 1 .la dilución de t a 50 se usará t a iDO, ro 7 1 1 1; 80 .o 1 1 del extracto para la: experiencia final 8 1 1 1; lOO o 1 ::l 1 9. 1 1 1; 200 '" 1 1 - -- -- --- o: -- Q) -- 10 ,3 1 ......... . ..... 1 Testigo de complemento, sin hemolísts 1\ 3 .... .~ ......... 1 1 Testigo de amboceptor, sin hemolisis 12 4' ...... ......... . ..... 1 Testigo de sol ución salina, sin hemolisis (1) Solución de NaCl al 0.85 0/0' ' . (2) La cantidad m ín ma establecida en la prueba preliminar. í (3) La dilución básica se prepara del extracto en proporciones de 1 a 10, 20, 30,etc., hasta 200. De estas diluciones básicas se prepara la tercera columna como se indica más abajo. (4) El doble de la cantidad previamente valorada. . (5) Hematíes lavados con solución salina en suspensión al 5 %. Las diluciones básicas del extracto de bacilos de muermo se hace de la mane- ora siguiente: , 266 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA Para la dilución de 1 a 20 se añade i ce. de dilución de i a 10, a 1 ce. de solución salina 1. » 30» » i»» » » t» 10, »2 » ~ )t )t 1 » 40» » 1»» » » 1 » 10, »3 »» » » 1. » 50» » 1.») » »t» 10, ».4 »» » » 1 » 60 » 1 »" lO »1» 10,» 5 »» » .. f » 80» » t»» ~ »1.» 10,» 7 ».» » )t 1 » 100 » 1. »» » ,,1» 10,» 9 » » » » 1 »200 » 1 »» lO lOt » 100, »1 " » » PLANCHA IV Valoración del antígeno. (Extracto de bacilos de m ue rrn o ) (El tubo s contiene la cantidad rle extracto que ya no puede impedir la hemolisis ) Fijacióu del complemento Como hemos dicho antes, el suero del caballo muermoso contiene .anticuer pos que se desarr-ollan durante el CUI'SO de la enfermedad. La presencia de dichas substancias en el suero se utiliza pal'a la verificación de la prueba. Natur-almente, la cantidad de estos ambo- ·cep.tores varía en cada animal infectado y depende, sin duda, de la extensión de la infección. Es, por consigu ien te, de. aconsejarse. que se emplee en la prueba la cantidad de suero que sea suficiente para que se produzca la reacción. La cantidad necesaria para la reacción se ha fijado, porIos labo- riosos exper-imentos de Shütz y Sch uber-t, en 0'2 y 0'1 cc., colocados en dos tubos distintos. En algunos casos, el tubo que contiene '0'2 ce. del suero puede producir la fijación del complemento', mien- tras que el tubo que contiene O'l ce. del mismo suero puede pro- ducir sólo una fijación parcial. En la mayoría de los casos, sin embar-go. la fijación se manifiesta en ambos tubos. , Las substancias que se emplean en la prueba de la fíjación, han sido descritas detalladamente , se ha establecido Sil grado de con- • centración pOI' la valoración de estas di versas Sil bstancias. y sólo debernos mencionar, de paso, que los-mejor-es resultados se obten- drán cuando se empleen las cantidades más peq ueñas . per-mitidas REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 267 por la valoración; es decir, que las substancias. deben tener una alta valoración. Si, por ejernplo , elextracto del muermo tiene una valoración baja, las albúminas' que contiene pueden influenciar el resultado de la prueba, puesto que es sabido que las albúminas de extractos celulares, si están presentes en grandes cantidades, pueden producir la fijación de los complementos. Es, por consi- guiente, de aconseja:rse que se usen extractos muermosos de alta valoración; la cantidad que se emplee no debe exceder en mucho la cifra de 0'01 ce, Además de la centr ifuga y el aparato de agitar, sólo se necesi- tan diver-sas piezas de -cr istal , a saber: pipetas de varios tama- ños, de las que habrá siempre un número suficiente, a mano, du- rante las experiencias. Son preferibles las pipetas de 1 cc., graduadas en centésimos, y pipetas de IO cc:., graduadas en décimos. Se nece- -sitarán, también, var-ias pipetas de diversos tamaños, para medir las substs.ncias que 'han de ser 'diluídas. Se reco m ienda el empleo eletubos deensayo cle,un tamaño uniforme que co rr espondan con el portatubos. Toja ia cristalería debe limpiarse, cuidadosamente, y esterilizarse al calor seco antes de usarse. No d'ébe de empí-enderse mayor número de..pruebas que las que p,R~de~~icoi;ty,enientemente, manipularse en:unsolodla.: Fi:na,:]mEl'nte,~Yá~ in~ubad0ra debe tener espaciosuficieute para contener 'el núiner'5i;:~ec'~sarl-5>'de púrtatubos. Con una incubadora de buen tamaño y los aparatos antes mencio- nados, cualquier Laborator-io Bacteriológico del Estado, puede aten- der aldiag nóstico de los casos que envíen los Veterinarios' de su distrito, puesto que de 80 a 100 reacciones pueden hacerse perfecta- men te por este método en u n día. Práotioa de la reaoción Antes de empezarse las reacciones es de recomendarse que se tengan preparadas las dil uciou es que se em plearán en las mismas. Las cantidades de las di lucion es pueden determinarse con suficiente precisión según el número de reacciones que han ele hacerse. De esta manera se prepararán las cantidades necesarias de la emulsión de glóbulos rojos, de amboceptor, complemento y extracto muer- moso. La preparación de estas diluciones se efectuará en balones de Er leumeyer-, y las 'diluciones' de este moelo preparadas no deben conservarse más ele un elía. Se emplean' cuatro tubos de ensayo para la reacción 'del suero de cada caballo. Es conveniente para la observación de los resultados que se coloquen los tubos en un portatubos. El primer tubo se se- ñala con el número del animal para su identificación. Asi, por ejem- plo, si es necésario examinarveinte caballos se necesitarán 80 tubos para las pruebas. El primero y el tercer tubos son para la reacción propiamente dicha, mientras que el segundo y el cuarto tubos sir- ven como de testigos del suero equino que ha de examinarse. Todos los tubos se llenan desde luego con la cantidad necesar-ia de solución salina, que, con las otras substancias que se ern plean, completa la' 268 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA cantidad de 5 cc. que se requiere. Así, el primero y tercer tubos contienen cada uno 1 ce. de solución salina, mientras que el segundo y el cuarto contienen cada uno 2 cc. Después se añade el suero del caballo sospechoso que se está. examinando, y que ha sido previa- mente inactivo, calentándolo durante media hor-a a 58° C. En el pri- PLANCHA V PRUEBA FINAL DE LA REACCiÓN POSITIVA DEL MUERMO Tubos y 3 demuestran la fijación del complemento, í indicando muermo. - Tubos 2 y 4 testigos del suero sospechoso. - Tubos 5 y 6 testigos del antígeno. - Tubo 7,testigo del sis- tema hemolítico. - Tubo 8, testigo del complemento. - Tubo 9, testigo . del amboceptor hemolitico. - Tubo 10, testigo de la solución salina mero y el segundo tubos se añade 0'01 cc. y en el tercero y cuarto tubos 0'02 cc. de este suero inactivado. Después se agrega el extracto del bacilo del muermo, el cual se introduce solamente en el primero y ter-cer tubos, empleándose 1 cc. de la dilución establecida. El se- gundo y el cuarto tubos, por consiguiente, no contienen el extracto del bacilo del muermo, puesto que estos tubos sirven solamente de testigos para demostrar que el suero equino por sí sólono influye en la hemolisis. De este modo encada uria de las pruebas la canti- dad de suero empleada en la reacción (primero y tercer tubos) lleva por testigo una cantidad igual de suero (segundo y cuarto tubos). 'Después de añadir el antigeno (extracto muermoso) se. añade a cada tubo 1 cc. del complemento en la dilución que se ha establecido antes por las pruebas preliminares. (Véase la Tabla 2.) . En este momento de la reacción cada tubo contiene 3 ce. de líqui- do. El portatubos con sus tubos conesponélientes se agita y se coloca en la incubadoradurante una hora. El objeto de esta incubación es obtener la unión del antígeno y el amboceptor, a la cual se fija fir- memente el complemento. Naturalmente, la fijación sólo puede obtenerse si el suero contiene el amboceptor del muermo; es decir, cuando el caballo está in fectado de muermo. (Véase la Plancha I, I?)' por otra. parte en la. ausencia de una infección' muermosa el suero no. .co.ntiene. amboceptor-es y, por consiguiente, tanto el antígeno REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 269 corno el complemento per-manecen libres en los tubos. (Véase- la Plancha 1, C.) . Después de pasado el tiempo necesario para la incubación se, retira el portatubos y se añaden las otras substancias del sistema hemolítico, a saber: el amboceptor hemolitico y los hematíes en suspensión, A cada tubo se añade lec. del suero de conejo previamente valo- rado (Amboceptor hemolítico), y, finalmente, 1 ce. de hematíes de carnero en suspensión-al 5 por 100, los cuales ban sido previamente lavados con solución salina. Agítanse después los tubos individual- mente o colectivamente en el portatubos con el objeto de- mezclar los líq uidos perfectamen te y desprender partículas de las soluciones que pudiesen babel' quedado adheridas a las paredes de los tubos.. . Esto ter-mina de hecho la prueba, y sólo falta incubar los tubos' durante diez horas, al cabo de las cuales se podrán anotar los re- sultados. - Testigos Durante la práctica de toda", las reacciones se emplean al mismo tiempo tubos testigos para hacer comparaciones. Se necesitan cua- tro tub08 como testigos del sistema heroolítico y dos como testigos del extracto. muermoso. El testigo del sistemahemolítico se establece usando en el primer tubo todas las substancias que eonstituyenel sistema hemol!tico, a saber: el am boceptor hemolítico, el comple- mento y los hematíes en suspensión. Este tubo, después de concluída la reacción debe presentar una hemolisis completa. En el segundo tubo se prueba el amboceptorhemolítico sin el complemento, para demostrar que no produce hemolisis. El tercer tubo sirve como tes- tigo del .compl emento sin el sistema hemo litico , para comprobar también que no produce hemolisis. El cuarto tubo sirve para demos- trar que la solución salina no tiene acción hemolítica sobre los he- matíes. Las cantidades de las diferentes substancias que se usan en los testigos son las mismas que se emplean en la reacción propia- mente dicha. Es necesario en los tubos testigos, así como' en todos los demás completar la cantidad hasta 5 ce. con solución salina. Resulta, pues, que en el tubo, que sirve de testigo del sistema hemo- , ,lítico se añaden 2,ce. de solución salina, roientras que en el testigo del amboceptor hemolítico, así como en el testigo del complemento se añaden 3'cc., yen el testigo de la solución salina, 4 ce. Agréganse las substancias a los tubos testigos en elm ismo or-den que se ex- presa, y se produce loaincubación también' al mismo tiempo. Como se ha dicho antes, se usan 2 tubos como testigos del antí- geno (extracto de bacilos del muer mo ), además de 1084 que se em- plean como testigos del sistema hemolítico. Aquellos dos tubos contienen el sistema: hernclitico, y al primero de ellos se agrega 1 ce. del extracto usado en la reacción del muermo, mientras que al segundo tubo se agregan 2 ce. del extracto. Los testigos del extracto sirven para probar que el extracto usado en las reacciones no oca- .270 REVISTA VETERINArUA DE ESPAÑA siona la fijación del complemento, y que aun usando una cantidad del extracto el doble-de la que se ha usado en la reacción del muer- mo, no se obtiene la fijación del complemento. En los ~estigos del extracto tenemos, en el primero, 1 cc. de solución salina, mientras que en el segundo tubo no se añade solución salina alguna, por-que las substancias en este testigo bastan por sí solas para sumar la cantidad de 5 cc. En el primer tubo, además del 1 ce. de solución salina, se añade 1 cc. del extracto, al que se siguen en su orden las substancias del' sistema hemolítico en cantidades y diluciones igua- lesa las que se usaron en la reacción propiamente dicha, y que ya antes se indicaron. Los resultados en los tubos testigos después de la conclusión de las pruebas, deberán ser los siguien tes: Todos los tubos testigos que contienen, además del sistema he- molitico, sólo el suero del caballo sospechoso, es decir, el segundo y el cuarto tubos, deberán presentar una hemolisis completa o cast completa. No debe aparecer depósito alguno de hematíes en el fondo de estos tubos, o, por 10 menos, una cantidad muy pequeña. El líquido deberá tener el caracteiistico color rojo de vino. En lds tubos testigos del extracto debe haber también una heme- lisis completa o casi completa. Lo mismo debe suceder en los testigos del sistema hemolitico; éste debe presentar una hemolisis corn- pleta.· En los tubos testigos del complemento, el amboceptor hemo- lítico y la solución salina, no debe producirse hemolisis alguna ; es decir, que los hematíes deben sedimentarse al fondo de los tubos, sobrenadando un 1 iq uido claro como el agua. . En la Tabla 4.", la prueba final para el muermo se presenta en el or-den que debe' seguirse. Se indica el número de tubos que debe em- plear-se, así como el n mero de testigos. Las substancias y sus can- ú tidades, así como las diluciones, se indican también en la columna de Observaciones de la Tabla. Como se ha dicho antes, son suficien- tes seis testigos para cualquier número-de reacciones que se pracü- quen en un día, si se emplean las mismas substancias para todas las reacciones. Al hacer la reacción de la fijación del complemento, es de aconsejarse que se comprueben aun más completamente los re- sultadcs, empleando el suero de un caso de muer-mo comprobado, en una serie de cuatro tubos, y el suero de un caballo sano en .otra serie igual, para los fines deja comparación. Interpretación de los resultados de las reacciones Los resultados de las pruebas se manifiestan, en la mayor.parte de los casos, pOI' una reacción clara en los tubos de-ensayo. La indi- cación de los r esu ltados 'se buscar-á en los tubos numerados 1 y 3, que represente.n la reacción propiamente d icha.del m uerrno, puesto que estos tubos contienen todas las substancias que se requieren para la reacción. . En los tubos podernos obtener-ya una hemolisis completa, ya'una hemolisis íncómpleta, ya la ausencia total de hem olisis. La ñjación r REVISTA VETERINARIA pE ESPÁÑA 2'71 del complemento se rnan iflesta por la ausencia total, de modo que .en el primero y el ter-cer tubo ocurre la sedimentación de los herna- tieseon un líquido claro encima Tal resultado indica, sin duda al- guna, la presencia del muermo, Por otra parte, si el prime,ro y el tercer tubos dan una hsmolisis completa, queda establecida Iaau- TABLA 4,-Re'aeeión final del muermo Suero Extracto Salu- de eaba- de bacilo Ccm~le- Ambo'- Rema- TubocIó. aa- ue aaspe- de mento .ce~tor ttos OBSERV Ar. ION E!'l ·ll .. eho,o muermo - (\) ._- (2) --- (31 (4) -- (5) -- (6) -- ce, ce. cc. "c. cc. cc. 1 1 1 {TUbO para la dosis de 0,1 ce. de 0'1 1 1 1 suero sospechoso -Ó. ... c;¡ 2 2 0'1 ......... 1 o 1 1 (TestigO de suero para la dosis ,c de ~.t ce. de suero sospechoso ro 3 1 : 0'2 1 1 1 1 (TUbO para la dosis de 0.2 ce. de '" " O) suero sospechoso í 4 1 Testigo de suero para la dosis +' 2 0'2 ......... 1 1 ~ de 0,2 ce. de suero sospechoso - -- --- --,- -- '- " 'O -- \ Testigo púa la cantidad de ex- 5 1 ......... 1 1 :\l .D 1 i / tracto que se emplea, herno- lisis " e e: 1 Testigo para la cantidad doble 6 ...... ......... 2 1 .- 1 .' 1 de extracto, para mayor segu '" -- rid ad , ltemolisis . UJ - --- --- -- -- --I Testigo del sistema hemolitico, 7 2 ......... ........ 1 1 1 l ¡ hemolisis . no 8 3 ........ ......... 1 1 1 Testigo del complemento, hay hemolisis 9 3 ....... . ... 1 1 ¡ Testigo de amboceptor, no hay hemolisis {TestigO de la solución sal na 10 . .4 ......... ....... ...... 1 1 í no hay hemolisis (1) SoluciÓn salina al 0.85 "t«. (2) suero de caballo sospechoso que se ínacttvará a 58' e, durante 30 minutos en baño mar-ía, con el objeto de d estru ir el. complemento que se encuentra en el suero (le todo caballo. . 13) Una m.tarí de la cantidad que no impide la hernol ists y que se ha valorado debido mente. (Véase la Tabla 3). • (l.) La cantidaél más pequeña establecida segun la prueba preliminar. (Véase la Tabla 2).' . (5) El doble de la cantidad previamente determinada por la valoración. (Véa- se la 'I'abla 1). .' (6) Hematíes de camero en suspensión a 5 OJo· sencia del muermo. En la' pr-esencia del muer-mo ocurre la fijación del complemento como resultado de la co m binación con, el am bocep- tOI' yel antígeno (véase la plancha 1, D.), mientras que en la au- sencia del rn uer rn o , no existiendo el amboceptor. el complemento queda libr-e para producir el fenómeno de la hemolisis (véase plan- cha ,1. C.) Pueden ocur-r-ir casos en que la fijación del complemento.es in- eornpleta , esdecir, que se pr-oduce la sedimentación de los hematíes 272 REVISTA VETERINA.RIA DE ESPAÑA en el fondo del tubo, pero el líquido muestra algunas trazas de he- molisis. La coloración de este líquido, en este caso, no es el color saturado de la hemo lisis, sino solamente una coloración parcial por la hemoglobina, Esto constituye una fijación casi completa, e indica también la presencia del muermo, La presencia del color caracteris- tico en el líquido con una sedimentación muy ligera de hematíes, no constituye una pr-ueba de la infección, puesto que este fenómeno puede produci ese por varias causas y particularmente por-la presen- -cia de substancias no específicas en e:l suero del caballo, las 'cuales pueden causal' una inhibición parciab de la hemolisis. Pero en todos los casos en que los resultados indican la fijación d31 complemento {no hernolisis) o una fijación casi completa (ligera coloración del líquido sobre los hematíes sedimentados), puede darse por compro bada la existencia del muermo. Como resultado de las diferentes cantidades de suero equino que se emplean en los dos pares de tubos, resultará, a veces, que el tubo que contiene la mayor cantidad de suero (0'2 ce. tercer tubo) dará la reacción de la fijación del complemento, mientras que el tubo que contiene la menor- cantidad de suero (0'1 ce. pr-ímertubo) dará una fijaciónpar-cial del complemento, Esto puede considerarse también como evidencia de una infección muermosa, puesto que indica la presencia de amboceptores, aunque no en suficiente cantidad para peoduci r la fijación del com plemen to en el tubo en que se ha em plea- do la cantidad menor 'de suero sespechoso. En'la mayor parte rle los casos de infección m uer moea, sin embargo, se observará que la fijación del complemento es uniforme y casi completa en ambos tubos. No se formará opinión hasta que los resultados en los tubos ma- nifiesten clar-amente la reacción en un sentido o en otro, En las ilustraciones de la plancha V, los resultados de las prue- bas se indican por la presencia de una reacción positiva. En los tubos 1 y 3 se maniñesta una fijación del complemento, es decir, que hay ausencia de hemolisis, mientras que los tubos 2 y 4 represenjau los testigos para el suero de caballo (no habiéndose agregado ex- tracto de bacilos de muermo); en estos tubos aparece la hemoli- sis. En la hilera superior del portatubos aparecen los testigos, que indican los resultados que se van obteniendo en el curso de las pruebas. .' Si el caballo resulta muermoso, según esta prueba, podrá repetir, se la reacción usándose las siguientes cantidades de suero: 0'1, 0'05- {l'03, 0'02,0'01 ce, Se prepar-a un testigo también con o-i ce" comoen el tubo 2 de la prueba, Por este método se establece la menor canti- dad de suero que puede desviar el complemento; pero esto no es ne- cesar-io en la rutina corriente. Nuestra propia experiencia, así como los trabajos de Schütz y. Schubert, a los que deseamos expr-esar nuestro reconocimiento, in- dican que los resultados de la reacción de la fijación' del compl'ec mento deben interpretarse dela manera siguiente: 1. Los caballos en que el suero produce una fijación completa I'tEvisTA VETERINARIA. DE ESPAÑA , 2'73 del complemento en las cantidades de 0'1 'c~' y 0'2 ce. deben consi- derarss como muer-mosos. 2. Los caballos en que el suero da una fijación completa en. la cantidad de 0'2 ce. y una fijación incompleta en la cantidad de 0'1 cc', :se considerar-án también como muermosos. 3. Los caballos en que el suero produce una fijación incompleta del complemento en las cantidades de 0'1 cc. y 0'2 ce., se considera- rántarn bién como m u erm osos. 4. Los caballos cuyo suero no da la reacción de la fijación del complemento en ninguno de los tubos se considerarán como libres de muermo. . .. Con el objeto de reducir al minimum la posibilidad de error; pue. de aplicarse la prueba de la aglutinación a estos últimos casos. si la aglutinación Sé presenta en diluciones de 1 por 1,000.0 más, se con- .síderará muermoso el animal. Estos casos, sin embargo;son rarl- simos. La prueba de la aglutinación puede efectuarse juntamento con la de la fijación del complemento sin gran dificultad, sobre todo si se practica la aglutinación según el método que hoy se emplea en Ale- .mania, pOI' el cual se obtienen los resultados en dos hor-as. Consiste este método en utilizar la centrifugación que anticipa la aglutina- -ción, de manera que los resultados pueden obtenerse al cabo de dos horas de incubación. Conducta que debe seguirse en un establo infectado Cuando se descubre el muermo o hay sospecha de su existencia 'entre los caballos de un establo, deberá de obtenerse la sangre de todo el ganado par a examinada de la manera que antes hemos des- crito, Todos los animales cuyos suer-os responden a la reacción de 'la fijación del complemento, deben se!' sacrificados inmediatamente. Después dela muerte de los animales, se aseará perfectamente el -establo y se desinfectará. Se r-epetir-á, .al cabo de tres semanas, la reacción en los an imales que no ladieren enIa primera prueba; y si no hay indicaciones de infección en esta segunda prueba, el esta- blo puede considerarse como libr-e de contaminación. Por el contra- rio, si en esta segunda prueba uno o m.ás animales presentan la reac- ción, éstos serán sacrificados y los demás se someterán, al cabo de tres semanas, a una tercera comprobación. No se considerará el es- .tablo como libre de infección sino cuando la última experiencia pruebe que no queda animal alguno infectado. Resultados 4e las pruebas practicadas con la fijac,iÓÍl del complemento Con el objeto de deter-minar el tiempo que tr-anscu r-re después de la infección antes de que el animal dé la reacción del complemento. .en la Estación Expel'.(m.enta.1,de,1 Bureau. o/ {\;TI,~rnal Industry, se in- fectó con muermo un caballo restregándole unagasa de cultivo del 274 REVISTA V¡;;TERINARIA DE ESPAÑA muermo en la mucosa de la nar-iz Veinticuatro hor-as después de la infección se tomó la pr-imer-a muestra de sangr-e de la yugu lar, ope- ración que se repitió diariamente du rante un mes, El caballo Iué inoculado el17 de enero, y la sangr-e que se tomó el d ía 22 dio una reacción positiva por la fijación del complemento, demostr-ando que cinco dias después de Ia infeccióu podia demostrar-se, 1'01' este mé- todo, la infección muer-mosa. Eil el dia mencionado el animal no presentaba fenómeno cl iu ico alguuo de la enfermedad, pero ues dias mas tartle (en el octavo dial. empezó a apar-ec- r el flujo pOI' la nariz: y al mismo tiempo se presentaren las tumefacciones caracteristicas de los gangl ios l i 11 fáticos. Las repetidas pruebas hechas diar-iamente con la sangr-e del ani- mal dier-on siempr-e la reacción caracteristica. Después de cuatro semanas del dia de la infección, la reacción apar-eció menos pronun- ciada, debido esto probablemente a la marcha aguda de la enferme dad y la gr-an cantidad de toxina pr-oducida contin uameu te pOI' el an i mal. No se con ti n uaron las reacciones después que la en Ierrnedad hubo de afectar al animal a tal extremo que se hacia peligr-oso con- tinuar estas manipulaciones. Desde que se inaugur-ó en este Laboratorio e) método de diagnós- tico del muer-mo que acabarnos de cle scri bir-, se ha examinado U1i 'gl'an número de. caballos y de mulos del Distr-ito de Colombia, asi como de otras secciones de los Estados Unidos. M uchos de los caballos estudiados ten ian rna ni festaciones clini- cas de muer-roo. m ieutras que ou-os íu er on escogidos por-que reac- cionaban a la prueba dé la malerna, más o menos car-actertstica- mente, La grn n mayor-ía de los casos er-an aui males .que )Iabian estado expuestos al contagie del m uerrn o. POI' el n m ero de pruebas ú que se han verificado hasta ahor-a (unas 800), los resu hados indican que en la fijación del complemento tenemos un método que es igual en su exactitud a la pr-ueba de la tuber-culina para el diagnóstico de la tuber-culosis en el ganado. L'lS pruebas hasta ahora practicadas demuestran que, pOI' 10 manos, u n .O?por 100 de los casos de afee- ciones muermosas pueden descu brir-se pOI' el método de la ñjaoión del complemento. Los caballos afectados en q ue ocurr-ió una reac- ción negativa o atípica Iuer'o n , gen er-almente, o casos muy cr-óuicos de muer-mo o casos recientes en el per-íodo de incubación. Según Huty ra y Ma rek (1), el diagnóstico del muermo pOI' la fijación del complemento ha dado resultados tan segur-os que, .pue.le conside- rarse como el mejor- método que poseemos en la actualidad. Eü ener-o de este año se presentó unabuena oportu n ids d .para la aplicación de este método en un br-ote de muermo que ocurr-ió en 'uno de los establos de lujo en el Distr.ito de Colombia' En.contl'arnllSe en ·este establo dos casos clínicos de muermo, y n n exarn en cuida- doso de los sesenta animales estabulados descubrió Otl'OSdos casOS que presentaban algunos síntomas sospechosos, Se pr-ocedió en se- (1) Spesielle Pathologieurui T:herapie der Ilaustiere. - Tercera edición, To- mo 1.1910, p. 7[7. =REVISTA VETEIHNARIA bE ESPAÑA 275 .guidaal examen de todoel ganado, descubriéndose por la reacción .de la fijación del.oo mplemento que c1ttMce caballos estaban infecta- dos. Desgraciadamente no fué. posible obtener el co nsenti m ieu to del .dueño para el ensayo de la inoculación de la maleína con el objeto de hacer un estudio' 'comparativo de estos dos métodos de diag= nóstico, La au tcpsia cuidadosa de tcidos los an i males que r-eaccionar-on descubr-ió filll 'cada uno de ellos las lesiones del muer-mo en ·uno o mas órganos, En algunos dejos casos las lesiones estaban limitadas a peque- ños y caracterfsücos nódulos en el pulmón, m ientr as que en 'otros .apat-eclan las lesiones car acterisucas del m uer m o agudo de los' pul- malles y del hígado. En ninguno de estos casos dejó la autopsia la menor.duda co n respecto al diagnóstico. . Después de matar los animales infectados, el establo se aseó y desiufectó cuidadosamente. Al cabo de las tr-es semanas se pr-ocedió .a una segunda prueba con los demás animales, En esta ocasión, te- dos los animales. menos uno, dieron u ua reacción completamente negati va. Este caballo fué sacrificado in med iatamen te, y la au topsia reveló un roca caseoso en el gánglio linfáucoLr-onquial iz q u ierdo y veinte pequeños nódulos muerrnosos en los pul mo n es. Estos eran evidentemente r-ecie ntes., habiéndose desar-rollado sin duda, en el intervalo entre las dos pruebas. En todos 'los casos, hasta ahora.!a autopsia ha ccnfl rmado siern- pre los r-esultados obtenidos pOI' lareacción biológica, Desde luego ·que no todos los animales que dieron la reacción fueron autopsia- dos, puesto que en algunos casos la reacción se ve riflcó a petición deoficiales de los diversos Estados y los animales, pOI' consiguiente, no estaban bajo la jur-isdicción del Departameuto de Agr-icultura. En otro s casos-en que los animales fueron sacrificados no le fué posible .a este Depar-tamento obtener- notas de las autopsias, Entl'e los caballos examinados pOI' el método de Ia ñjació n del complemento los hubo que dier-on una reacción atípica a la pr-ueba ·dela maleina; pero la reacción del complemento fué, o absoluta- mente positiva o negativa. De estos animales, los que dieron una reacción positiva y fuer-on muer-tos después, pr-esentaron todos sig- nos del m uerrno en la autopsia, . La Tabla 5 nos da los resultados comparativos que se obtu- vieron entre la prueba de la, maleína y la de la ñjación del com- plemento: 2'76 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA TABLA 5. - Resultados comparativos de la maleina y la fijación del complemento (+Denota reacción positi va, - denota reacción negativa; ~ denota reacción atípica} ~~I .. ~~ ~g -!! ~~ .. c;~ og -!! m" ""'m .. ~! .. "'~ .. :.; c;!! ""'g _o m~ ~: - "'0 ~~ oa "a aa " a " a a a .. ~ e ~m SERIES; ~ii ~ ,,'" ~ ~ ~~ ~p. :§ " ~,!!! ~~ ~ ;;; :a "'0'" u- a .. !~ ;:; ;;. :il "'0 :a "'0 =~ ;; !'.a '-;0 ¡:g "'0 :::;>!'! ""'m :z¡~ :,¡ :>i - o :,¡ -= <: - - - - - _. - - - + + + + + + - Montana. , 51 23 23 13 13 4 4 8 8 3 3 .... Nort.h Dakota. 37 19 19 11 11 1 1 6 6 Michigan 15 13 13 1 1 1 1 Illinois. 10 4 4 2 2 4 4 Missouri 8 1 1 5 5 2 2 Conuecticut . 5 4 4 1 1 Florida 20 5 5 1 8 8 6 6 ~I ::~ Maine. 51 32 32 7 7 12 12 Wáshington D. C 93 .. .... ... ... 17 . .. (1176 » » . 118 ... 116 2 1 Varios. .379 ... .. . ···1···· .,. 377 2 . 2 2 ... (1) Caballos en estado normal dos meses después de la prueba. De los 787 caballos estudiados en la Tabla anterior, 199 fueron sometídos a la prueba de la maleína y a la de la fijación" del comple- mento, mientras que los restantes 588 fuer-on diagnosticados por- este último método solamente. De los 199 casos en que pudieron' compararse ambos métodos la prueba de la maleína se vió eonfír- . mada pOI' la fijación del complemento en 115 casos y no confi¡'mada en 42, mientras que los restantes dieron una reacción atípica a la, . maleína, pero fueron definitivamente d.iagnosticados por la fijación- del complemento. Con el objeto de determinar- si alguna vez puede obtenerse la. fijación del complemento en caballos normales o en caballos afec- tados de diversas enfer-medades, se . hicier-on experimentos con la. sangre de caballos, al 'parecer, nor-males, y también con caballee que padecían ele diversas enfermedades infecciosas y no ínfeccio- sa~. Una .de estas pruebas se hizo con la sangre ele un caballo afec- tado' de fiebr-e de los pantanos, que tenía una' temperatura de· 106'2° F."; otras pruebas se hicieron con caballos que padecían de distemper, influenza, neumonía, huérfago, cojera, fístulas. enve- nenamiento por el forraje, etc.; pero en todos ellos la reacción fué negativa. De todos estos resultados se deduce, evidentemente, la especifi- cidad de esta reacción. Los animales que padecen de muermo darán una reacción positiva. Los animales en estado nor-mal y los que pa- decen d~ otras enfer-medades dan la reacción negativa. (Traducido por el DR. J. GUITERAS de un folleto publicado por el Departamen- to ele Agricultura ele los Estados Unidos.) REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 277 TRABAJOS EXTRACTADOS FÍSICA Y QUÍMICA BIOLÓGICAS ,yOSHIMURA, K. Presencia de algunas bases orgá- nicas en la carne del conejo silvestre. - En 1 kilo de- carne fresca de conejo silvestre Yoshimura encontró 2 gra-- mas de creatina, 2'23 de carnosina, 0'04 de hipoxantina e- indicios, de xantina. - P. F. - ( Biochemische Zeitschrift, t. 37, pág. 477.) CAILLAUX,H. Variaciones de la proporción de la- grasa de la leche y de la vaca. - Cada día se descubren, mecanismos biológicos defensivos más curiosos. De las do- sificaciones hechas por Caillaux, parece deducirse que la proporción de manteca de la leche de vaca está como regu- lada 1)01' la voluntad del animal) el cual puede disminuirla , y hasta casi por completo suprimirla, cuando se substituye- la succión del ternerillo por el ordeño manual, como si qui- siera defenderse de la explotación dé que le hacemos objeto , P. F. - tBull. ele la, Soco Pharm, ele Bordeaiuc, t. 51, pági- na 447.) PATOLOGÍA y CLÍNICA HYNE[{~ K. Hemorreacción de la tuberculosis.-, Agregando tuberculina a la sangre cuyos hematíes deseaba ,sedimentar) Hynek descubrió que sedimentaba mucho más aprisa. Investigó si esto era característico de la tuberculosis- y, en efecto) fundado en cien reacciones) llegó a la couclu- sión de que realmente son específicos de los organismos tuberculosos) y desde luego superioresa las-reacciones cu- táneas y conjuntivales.· AMERLING) K. En otro artículo que titula « Observacio- nes al trabajo de Hynek », intenta explicar el método del último', pero sin lograrlo) pues, dice sólo que la sedimenta- ción más rápida de los eritrocitos, después de agregarles tuberculina, depende)o de la hemoaglútinación, o de alte- raciones del volumen de las partículas que se hallan en sus- pensión' en el plasma sanguíneo' ' , ' El método de Hynek es curioso) y parece llamado a: ponerse pronto en moda. - P. F. ..:... (Casopis Lékaru Ces- kiJch, 1'911, núms. 46-50 y 51. Extractado por E. Babak, en el . Zentraio.if, : . Biochemie und Biophysik, . .t. III) pág. 687.) , \ :2'i18 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA SECCIÓN PROFESIONAL Nuestra opinión POR J. BARCELÓ Er la Gaceta de Medicina Zoológica del día 15 del mes actual, se -solicita de las Revistas profeslo nales que emitan su parecer- sobre la pr-ó x ima 111 Asamblea Nacional Veter-inar-ia. NOSOt1'OS1I0Sapresu- ramos a cou testar y aconsejamos a nuestros estimados colegas la misma actitud en cu m pl i m ien to de un sagr-ado d ebe r. . Los acuerdos tomados en la 11 Asam hlea, el año 1907, nos obligan a celebr-ar la III d eutro d31 pr-esente año, y nosotros tenemos ciega confianza en que dichos acuerdos se cu m pl ir-án , Negar que la última Asamblea ha dado buenos resultados fuera negar- la eviden cia. Pero de estos buenos result Idos ha nacido una saludable enseñanza: la dH recoger cuanto antes las disper-sas ener- gías nacidas de la Asamblea y multiplicadas al calor del eutusiasmo que alber-ga en n uesu-as ansias de m ejor am leuro social. Se ha evidenciado la nec ssidad de recoger y acu m ula.r la labor individual d e estos cinco años trauscu i-r-ídos. . Los esfuerzos co n ve.rgen tes hasta el pr-esente realizados, traduci- dos en hechos. han dado ya Sil fru to , ho n r-a de .ía clase entera y pre- mio de g-lor-ia a los sabios y esfor-zados mau ten edor-es que los llano llevado a la r-ealidad. or ieutados en un punto bien defluido, que ha sido la base de su éxito. Las energtas individuales, mer-ecedoras del mayor aplauso, exte- r-ior izadas a la par con tantos pens-rmiantos como ho m hres, han -dado lugar a mucbos proyectos, bien o mal defi n id os, con múltiples orientaciones; como si d ijér-am os : han lanzado nuestra nave hacia lo desconocido, y .al tamal' el timón para di rig ii-la cada uno con ru rn ha a su particu lar o r ie.ntaci n , se halla, en este momento álgido, a la ó misma altura en que la dejár-amos cinco años. atrás. No es esto decir que se ha per-dido el tiempo, I No! Hemos pro- bado nuestras fuer-zas, y son tantas, que, reuniéndolas aI101'a, daria- mas un elevado eje mplo de civismo y conseg ulrtamos los pr-opósitos .de mejor-a que todos ansiamos. . La Asambfsa p r-ó x im a a celebrarse puede y debe tener car-ácter ,'científico, pero fuera un atentado al prog-reso, a la ciencia y a lapro-, fesió n el no conceder a la misma carácter profesional para siuteti- zar nuestras aspit-acio nes. La co nju n clón de todos los proyectos y -consigutente r-efundición en uno solo, se impone en estos momen- tos, y el cumplimiento de los acuerdos de la última Asamblea lo im- pone también. t,Qlle se acordó que la Asamblea pt-ó xi mahah¡a de ser- científica'? Nadie lo im nide : es más: creernos que-debe ser-lo. Tenemos un ele- REVISTA VETERINARIA, DE ESPAÑA 279> vado concepto de los que, ,pOI' sus mér-itos personales, han deha- C81'laIJl'.iJ r con su lubo r. Pero ¿ es q u e 1~110 i m pide el que la referida , lu Asamblea tauga doble carácter t. , i!, Qlle pOI' qué no se acor-dó así en las coucl usiories Je la Il Asamblea L Entonces 110 pudo prever-se 16· c¡ ue ha.hiu d e suc 3d 31'. El! aq uellos mo m en tus no podía sen tii-se la necesi.lad impar-iosa de hoy de reu u ir lo/que, creado a i m pu lsos de- . 'ella misma, ha veniJo pr-esentándose con diver-sidad de Io rmas, que es im pr rsci ndibl» r-educir a una. Y nos parece que en la Asamblea, JonJe estar-án r-epr-esentados toJos los orgauismos de la clase, es el lugar m ás adecuado pal'a tratar- de un asunto de tan vital inter-és. POI' t.iles razones. la clase eruer'a debe votar- pOI' el doble carác- ter Je la Asamblea próxima a celebrar-se, y sus o rgan izador-es han de ver en este doble carácter la única forma legal de dar satisfacción a la clase y a la sociedad, dándosela a sí prupios por 1:;1. estr-icta jus- licia el! el cu mpl irmien to de tan espinoso deber. PÓdl'ell1os'il' equi vocados, pel'o ésta es nuestra modesta o pin ió n , : Digan los demás la su-ya.' NOTICIAS A la memoria d~ un Catedrático, - E'I Ayuntamiento ele Pinos. Puente (GI'''.'ll