REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA Vol. VI. Barcelona : Mayo 1912 N.O 9 TRABAJOS ORIGIN ALES' LaS' herra~uras ~e callos ~elja~os POR A. COQUOT Profesorde Clínica quirúrgtca en la Escuela nacional de Veterinaria de Al íort No tenemos la pretensión de hacer en algunas páginas un estudio detallado y completo de todo cuanto se ha hecho o escrito acerca de las herraduras de callos delgados; nues- tro fin es sencillamente satisfacer a los veterinarios que se interesan en los asuntos de herraje y nos consultan, con frecuencia, para recurrir a la aplicación de una herradura racional, a la vez higiénica, terapéutica y económica. Aunque los principios I dictados por Lafosse sean casi universalmente adoptados en teoría, yse hayan hecho, en épocas distintas, herraduras de callos delgados, el uso de . estos últimos se ha difundido poco, y muchos veterinarios) aun los que dirigen un herradero, sino lo ignoran, al pare- : ce!', los usan con disgusto, desconfiando de sus ventajas o en los resultados que producen. , y si yo no tengo autoridad suficiente para dirigirme a los hombres pOI' mucho tiempo especializados en el arte de herrar, sirva de disculpa la utilidad de insistir en el hecho de que las herraduras de callos delgados no merecen el ol- vido en que, por tanto tiempo, se las ha tenido, combatiendo todavía lo que Lafosse ya consideraba como un prejuicio que no tenía otros fundamentos que una larga costumbre « el temor mal fundado de que tal herradura no agrade al dueño o al conductor o carretero ». « Todos, decía Lafosse, sienten 'la utilidad de esta herra- dura, pero por esa inveterada costumbre, de hacerlo mal, lo hacen tal como lo han practicado siempre y no quieren mo- lestarse en modificar la costum bre » .. 324 REVISTA" VETERI1\'ARIA DE ESPAÑA No. vamos a discutir aquí las razones que motivan el poco favor de que gozan las herraduras de callos delgados; no obstante, quisiéramos atribuirlo a que son todavía poco conocidas y tenemos la pretensión de esperar que la des- oripción que vamos a hacer contribuirá algo a su vulgari- zación. Principio en que se basan las herraduras de callos del- gados. - Es sabido que el apoyo de la r-anilla en el suelo) es la condición indispensable de la producción normal de los movimien tos de elasticidad del pie, por la expansión de la almohadilla plantar, por el esfuerzo excéntrico que ejerce en el momento del apoyo sobre los fibrocarulagos, separan- do estos últimos, ligeramente, "los talones del eje del pie. Si la ranilla no se apoya en el suelo, los movimientos de elas- ticidad del pie se atenúan, después desaparecen; la atrofia del pie o sea el encastillado sobreviene) produciendo conse- cutivamente las complicaciones de cuartos, razas, enferme- dad navicular', etc. Si, por otra parte, se quiere recordar que, en estado 1101'- mal, el apoyo plantar se hace en la tapa, los talones.Ja . ranilla.y una parte de la palma, que, en fin, el desgaste plantar se verifica en la tapa y que únicamente esta parte debe ser protegida por la herradura, tendremos sentado el principio a seguir para practicar-el herrado normal: evitar el desgaste del pie protegiendo. la tapa y conservar la elasti- cidad del casco asegurando el apoyo de la ranilla en el suelo. Herradura de Lajosse. - Conocida con el nombre de «herradura de media luna », la herradura de Lafosse se ca- racteriza por el hecho de' que los callos van adelgazándose y terminan a nivel de las cuartas partes: de esta manera los. talones y la ranilla contactan en el suelo. « Cuanto más corta es la .herradura menos resbala el caballo; la ranilla, -dice Lafosse, hace el mismo efecto que haría sobre el hielo el sombrero viejo, que nosotros colocáramos debajo de. nues- tros zapatos ». . Lafosse aconseja no rebajar nunca la palma n i la rani- lla, debiendo rebajar únicamente la tapa si se la considera demasiado larga. . Colernan ideó una herradura casi análoga a la de La- fosse: « 'Esa herradura es tres veces más gruesa en la luro-' bre que en los callos; .Ias ramas van adelgazándose y se REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 325 detienen debajo del pie, delante, los ángulos formados por la pared ». Pero, si como Lafosse, Coleman indica se respete la ra- nilla y las barras, comete un gran error al recomendar el adelgazamiento de la palma, a fin de evitar su contacto con la herradura. Hemos mencionado esas herraduras, tan sólo para que F¡¡J, 1 se comprenda mejor las diferentes modificaciones que en ellas se ha' hecho y para demostrar que los autores -de esas herraduras derivadas han respetado el principio inicial de Lafosse, basado en el pape) fisiológico del pie. Herradura de los Omrubus, - Herradura Laoalard-Po- ret (1885). - El objeto, perseguido por estos' autores, es colocar una banda metálica debajo del pie qlle se adapta exactamente al' borde plantar de la tapa, la protege contra, el desgaste y permite al pie conservar su aplomo regular, dando a esa banda diferente espesor, en relación con el modo natural de desgaste del caballo salvaje o sin herrar. La herradura mecánica de-delante mide 0'023 m. de an- chura en las lumbres, .Y 0'015 m. de espesor (fig. 1). Esas dos dimensiones disminuyen progresivamente para alcanzar en los callos Qf01 m. de anchura ,v de 0'005 m. de , " espesor. La herradura posee seis claveras. La herradura de detrás tiene Qf03 m. de anchura en las lumbres y hombros y 0'015, m. en los talones; 0'018 m. de grueso en las lumbres y 0,'007 m. en los callos; esta heri-a- dura posee.seis o siete claveras. 326 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA Sólo hay un -modelo para las manos y otro para los pies, por suprimirse la justura del pie. Las claveras están 'colo- cadas a igual distancia del borde externo, repartidas por igual en las ramas. De esto resulta suprimida la diferencia- ción de herraduras del pie derecho y del pie izquierdo, lo que sólo exige dos matrices en vez de cuatro. La justura la hace el herrador a la inglesa en el acto de colocar la herra- dura. Preparacion del pie. - El herrador, después de haber levantado la herradura vieja, coloca la nueva debajo del '. f pie, luego aplica el dorso de su pujabante a través de las ramas de la ranilla JI corta el borde plantar de la pared a los talones, hasta que las dos ramas de la herradura estén exactamente en el mismo plano que la ranilla; de este modo está seguro de que el pie está transversalmente aplo- mado. El aplomo anteroposterior es la consecuencia forzosa del precedente. En efecto, después de haber rebajado los talones, el herrador puede darse cuenta de la cantidad de casco que ha de quitar en las cuartas partes y en la lumbre; coloca varias veces la herradura fría en el pie y rebaja la tapa hasta que la herradura asiente en toda su longitud.do que sólo ocurre cuando la lumbre tiene la longitud que s~ quiere, puesto que tanto cuanto más larga es esta parte, la herradura no asienta en los talones. En el acto de preparar el pie, el herrador no debe nunca ni cortar la tapa, ni los ángulos de inflexión, ni la ranilla. Por el empleo dé esa herradura, el desperdicio que antes representaba 60 a 65 por 100, del peso total de la herradura, sólo es de 35 a 40 por 100; el desgaste de las herraduras de acero es tan regular, que es posible dejarlas hasta que se reduzcan en un espesor menor de un milímetro .. Desde la aplicación de esta herradura en la. Compañía de ómnibus, las enfermedades del pie son raras; las caídas y sus accidentes inmediatos o consecutivos han disminuido en proporciones notables. Herraduras Moille. - Desde 1886, M. Maille, jefe de fragua en la escuela de Alfort, emplea, según lasindicacio- nes de los profesores de clínica y según la conformación de los pies, herraduras de callos" delgados de cuatro tipos: 1.0, herraduras de callos delgados propiamente dichos, herra- REV'ISTA VETERINARIA' DE ESPAÑA 327 dura modificada' o herradura Poret-Maille ; 2.0, herradura de anteojo; 3.0, herradura vaciada .a la inglesa; 4.0, herra- dura con, planchas. Herradura Poret-Maille. - Essla más corriente, menos recia en las lumbres y en los hombros que la herradura Po, Fig,2 ret ; la cubierta y el espesor disminuyen progresivamente hasta los callos'; las claveras, siempre en número de seis, están próximas a las lumbres, estando colocada la última de cada rama en la.mitad-de ésta. El borde externo es 'más grueso que el interno de un milímetro próximamente en la bóveda y las ramas, hasta una de las dos últimas claveras ; a partir de éstas el borde interno de las' dos ramas es, por el contrario, algo más recio que el borde externo (fig. 2). El pie se rebaja paralelamente a la superficie del apoyo, de modo que conserve el aplomo normal si .existe, o rectifi- cándolo si es defectuoso, respetando los 'aplomos y el espe- sor de la palma, La ranilla se deja intacta, siendo indispensable que so- brepase el nivel de la herradura y aSÍ contribuye á la dila- tacióndel pie. La herradura, presentada en caliente, debe contactar ín- timamente, por su cara' superior, sobre la cara plantar del casco,. excepto en la' lumbre y en los hombros, donde por razón de la justura, el borde superior del borde interno se separa de la suela cerca de un milímetro. -La cara .inferior de la' hel~f'aduf'a es' enteramente plana de la lumbre alos callos. 328 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA .Esta herradura es muy ligera y dura más tiempo que-la herradura ordinaria de callos delgados . . Hemos observado, con frecuencia, los buenos resultados obtenidos por esta herradura, que, por su ajuste contrario, dispuesto a partir de las últimas claveras, favorece la ex- ~ &1__ ... Fig.3 pansión de los talones; en más de 250 observaciones, la dilatación de los talones ha sido, de. una a otra herradura, de 3 a 10 milímetros . . Entonces se concibe el por qué. muchas cojeras han sido curadas.o muy mejoradas, con este sistema; cuando la clau dicación era debida a escarzas, cuartos o encastilladura. Algunos animales para quienes hemos recomendado, des- pués d.e·salir de las enfermerías, que se les continuara he- rrando con herraduras de callos delgados, nos han sido presentados otra vez cojeando, con los pies herrados. con herraduras de callos delgados, mal confeccionadas, mal . aplicadas, sin justura contraria. Herrados inmediatamente con el método precedente, han vuelto a prestar servicio, que van continuando de U\1 modo regular. . . Lo que prueba el papel dilatador de esas herraduras, es que todas adquieren en la totalidad de la circunferencia una justura contraria; su cara superior recuerda, en los des- echos, la disposición de la herradura de callo vuelto ~I revés de Mayer. Esta herradura es fácil de hacer. No es más difí- cil golpear el, borde externo de. la herradura, en la parte posterior de las ramas, para dar la justura inversa, ..que llevar el martillo en el borde interno. No es h~rrad0r el REVISTA¡ VETERLNARIA DE. ESPAÑA 329. obrero que, después de examinar la herradura Poret-Mai- . 11e,sea incapaz de.confeccionarla. Las' modificaciones' hechas por M. Maille en la herra- dura- Lavalard-Poret, han sido, al parecer, apreciadas y aceptadas por la Compañía de Ómnibus de París; un mo- Fig.4 delo actual de herradura de esta Compañía demuestra, en efecto, un aumento de la cubierta, y las diferencias de espe- sor de los dos bordes (medio milímetro 'a favor del externo en la lumbre y medio milímetro más por el interno en- el callo), dando a esta última región una ligera justura con traria (fig. 3). . . La herradura .Poret-Maille tiene la ventaja de poderse aplicar a: todos los pies. Por las modificaciones aportadas a la justura y a la cubierta, presta los mayores servicios para los palmitiesos e infosuras. Se aumenta la cubierta y se da en la lumbre, hombros y parte anterior de las ramas la justura inglesa, pero siempre se practica la justura contraria a partir de la. última clavera hasta el callo, cuidando de, asegurar el apoyo de la ranilla (6g.4.) Hemos apreciado muchas veces los resultados favorables obtenidos con esta herradura en los casos graves de infosu- ra crónica, cuando la falange ha perforado la' palma y debe protegerse por medio de una cura. Para los casos en que la ranilla es atrofiada, M. Maille recomienda el uso de la herradura truncada; es la herra- dura Poret-Maille, cuyas ramas son acortadas en quince mi- 330 REVISTA _VETERINARIA -ÚE ESPAÑA . límetros, ~ incrustadas en el espesor de -lajiared, de tal - modo, que los extremos de la herradura-estén absolutamente al mismo nivel que la cara inferior del-casco de los talones. Así.corrro la herraduea Lafosse o hernadura de anteojo, -es biselada de abajo a arriba en sus extremos,la herradura truncada de Maiíle es biselada de arriba a abajo (fig. 5.) Fig_ 5 Para incrustar en el casco los extremos de la herradura Lafosse, es indispensable practicar en la tapa una muesca en forma -de cola de golondrina,la cual s-e aplasta o se rompe en el momento de fijar el pie en el suelo. Es cierto que se achaca al biselado, aconsejado por, Maille, que impide crecer ios tubos córneos .del talón, siguiendo su dirección normal y de actuar con tra la oblicuidad, pero yo debo confesar que nunca he observado cosa semejante reconociendo que la dirección de biselado de los talones es de importancia se- cundaria.· - \ Como para la herradura Poret-Maille, podríamos citar en favor de lá herradura' truncada, los buenos resultados. obtenidos, en-el tratamiento de las escarzas y del encastilla- do; el apoyo de los talones o de la ranilla y de los talones, la dilatación de las partes posteriores del rpie por la justura contraria, justifioan Ias ventajas dé este sistema-de herra- dura para los diferentes pies de ranilla atrofiada. Como el, veterinario primero, Thary. (1), somos partida~ rios de que, para los pies, cuyos candados sean convergen- ,j r,. _ '- (1) 'Herraje del cabalio, Un' buen. metodo, -(SilUmur_ 1902:) R'EVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 331 tes inflexos, cerrando las lagunas laterales hacia atrás, de resecar con la legra la parte convergente delos talones, de abrir ampliamente las lagunas por adelgazamiento 'de las barras; la acción dilatadora, debida en gran parte a la jU5- 'tura contraria, será más rápida y más completa en los pies preparados de este modo. La herradura con plancha de callos