; REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA Vol. VI. Barcelona: Agosto 1912 N.O 12 fRABAJos OB-IGINALES Nece·si~a~ e importancia méOicovderinaria ~e la creación ~e una ley regula~ora ~e1 comercio ~e alimentos para los animales ~om~sticos, como la que regula la venta ~e alimentos para el hombre POR .EL DR. DAMMANN Consejero secreto del Reino de Prusia y profesor de la Escuela de Veterinaria de Hannover Señores: El problema que discutimos en estos momen- tos empieza) precisamente) a tomar el carácter de una hidra o de una serpiente de mar. Todos los esfuerzos hechos hasta hoy) especialmente las múltiples y tenaces instancias de los consejeros económicos de Alemania) no han conducido al fin deseado; estamos todavía, segun acabo de oir de labios del profesor Lemmermann, en el principio del prin- cipio (1). ' (1) Este trabajo del Dr. Dam man, es una ponencia expuesta por este profesor en la primera sesión de la XII Asamblea celebrada en 1911, por el Korüqlichen. Laruies-Okotuirnie-Kolleqiurn.s (Real Colegio de Economia del País ). El profesor Dr. Lemmermann, de Berlin, que fué coponente del Dr. Darnrnan n, recordó que desde hace años las sociedades económicas reclaman esta ley, sobre todo desde 1909,sin lograrla; que no es imposible porque la tienen ya Francia. Inglaterra, Bélgica, los Estados Unidos y el Japón; que no son los intereses del comercio los que se oponen a semejante ley, pues la tiene o países como Inglaterra y Amé- rica del Norte, que no son enemigos, ciertamente del comercio. Además, los adulteradores y sofisticadores hacen al comercio. una concurrencia desleal. El profesor t.emmermann recoreló que ya en 1909adujo numerosas pruebas elemos- tratívas ele la necesidad ele la ley que se piele, y ahora relató el caso ele un meso- nero que compró una gran cantielael ele harina T'hornas, que suele contener de 13 a 14 por 100 ele ácldo fosfórico soluble en ácido :cítrico, cosa que por si sola basta para que tal harina sólo sirva como abono. Pues bien, semejante harina ni siquiera contenía este ácido fosfórico. El mesonero acuelió a la justicia. Y ésta contesto que, u a pesar ele no contener ácido fosfórico, no por esto dejaba de ser harina Thomas », Lemmermann propuso que las compañías ele ferrocarriles no transporten ha- rina Thomas a precios ele tarifa mínima, y expuso algunos otros razonamientos que Darn man n inelica en este trabajo. - (N. dela R.) 444 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA Mi coponente ha puesto de manifiesto los graves y re- pugnantes hechos que se observan en el comercio de ali- mentos para el ganado) los ha criticado con sagacidad y ha demostrado) de modo convincente, la necesidad de una ley para corregir estos abusos, en particular desde. el punto de vista del análisis químico. Como ha dicho él, en el actual estado de cosas, apenas hay un comerciante que) cuando se le reclama por el menor valor del alimento vendido, no se excuse diciendo que precisamente lo ha revendido en el mismo estado en que se lo proporcionaron los fabricantes. No entro en más razonamientos para explicar de modo más minucioso porque ocurre todo esto) para no robaros demasiado tiempo. Sólo quiero irisistir en que mi coponente ha puesto de relieve la gran extensión que la sofisticación de los alimentos para los animales domésticos ha logrado actualmente; corno el mercado rebosa de alimentos falsifi- cados que se ofrecen públicamente (hasta el punto de que. casi parece increíble poder obtener harinas y salvados ali- menticios) así como muchas tortas y harinas de aceite puras) no falsificadas), y corno la lealtad y la buena fe desaparecen del comercio de alimentos para los animales domésticos. Mi coponente ha fundamentado, sobre todo) desde- este punto, de vista) la necesidad de una ley que ofrezca garantías a los agricultores que compran dichos alimentos y les proteja con- tra graves pérdidas. Con completa razón ha evidenciado que la frecuencia y el descaro de las falsificaciones de alimentos para el ganado, se deben a que no tenemos en Alemania dicha ley, máxime teniéndola otras naciones. Es evidente que los importadores de tales géneros llenan, precisamente) nuestro reino con piensos impuros, faltos de valor y nocivos, .porque aquí puede realizar impunemente su negocio y que los negociantes indígenas también aprovechan esta cir- cunstancia. Permitidme ahora, señores, que para fundamentar la necesidad de la ley desde el punto de vista de la medicina zoológica) relate, con algunos detalles) ~n caso que os de- mostrará como por la falta de semejante ley) no. sólo la sim- ple justicia de los comerciantes, sino la misma justicia ordinaria) dicta sentencias que desde el punto de vistavul- gar, para expresarme prudentemente) nos parecen inconce- bibles. En noviembre de 19°9, una molinera) llamada L.) de REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 445 I Salzhemmendorf', me trajo la noticia de que compró en la casa Meyerstein, de Banteln, 100 quintales de judías, un saco de ellas trituradas) de las que dio de 10 a15 libras a tres vacas y a varios cerdos. Las' vacas enfermaron) de modo grave) inmediatamente después de la primera comida) mu- gían) tenían inmóviles los ojos) subían al pesebre, se diri- gían de un lado a otro con paso vacilante y acababan' por caer. El cuadro patológico era tan amenazador que la pro- pietaria decidió sacrificar las reses. Los cerdos enfermaron tam bien con náuseas) espuma en la boca y meteorismo) fa- lleciendo uno de' ellos y restableciéndose los otros paulati- namente. Pocos días después) el colono Rúhmekorf', de Mahlerten, me comunicó que había comprado judías extran- jeras en la casa Eickúl?¿; Falke, de Hildesheim, que las había sometido a un baño de vapor y que mezcladas con otros granos y aguardiente) las dió a comer a sus vacas .. Pocas horas después) enfermaron todas. Los animales se tamba- leaban) apenas podían tenerse en pie) teníán la boca llena de espuma) los ojos muy abiertos y presentaban diar-rea y meteorismo. Uno de los bóvidos falleció en seguida) los otros curaron después de quitarles el pienso del pesebre. A los dos días) el labrador Kleuker, de Eddinghausen, me con- taba que en la primera quincena de noviembre había com- prado una gran partida de las mismas judías) 500 quintales en la misma casa de Hildesheim y que) de buenas a primeras) dió a sus caballos de labor una ración diaria de dos libras de estas judías. Los animales no experimentaban alteración alguna y decidió elevar la ración a cinco libras) apareciendo . después del mediodía una enfermedad en todos los caballos con los mismos síntomas que en los casos de Mahlerten. Tres caballos murieron) después de tambalearse y de tener vértigos y .convulsioues ; los otros curaron en seguida que se les quitó el pienso. Por la: coincidencia de estos tres casos y por la igualdad de los cuadros patológicos) era de presumir, de antemano, que un veneno contenido en las judías era el causante de las enfermedades y de la muerte de los animales. De las pes.:... quisas hechas resultó que 'los comercios de' alimentos para 'el ganado de Banteln y de Hildesheim, se habían surtido de una casa de Hamburgo que los vendía al por ma- yor y los había recibido del extranjero) por mar. Cuando 446 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA accediendo a mis deseos) me mandaron una muestra de tales judías) por el aspecto exterior hube de considerarlas como normales; pocas aparecían enmohecidas o comidas por insectos) y sólo de modo muy excepcional se hallaban mezcladas con ellas algunas nocivas) como por ejemplo) judías de ricino. El olfato no advertía olor a cosa estadiza) ni otro alguno. Lo que llamaba la atención era sólo que las judías eran de ocho colores y dibujos distintos: blancas) rojomorenas, morenoclaras, negras) violetas) con manchas morenas) con manchas blancas y con estrías blancas. Tenían) además) la forma de riñón de las judías indígenas, con la única diferencia de que la una mitad) en la mayoría) estaba más desarrollada y tenía una forma más irregular) y la otra mitad conservaba una forma redondeada) variando) por lo demás) en el tamaño considerablemente unas judías de - otras. De estas ocho variedades de judías tomé una pequeña cantidad, las puse dentro de un matracito, las cubrí con agua hervida y ocluí el matraz con algodón. Al cabo de cuarenta y ocho horas de tenerlas así) al destapar el matra- cito) se notaba un olor parecido al del ácido cianhídrico. Este olor cianhídrico se desprendía mucho más intenso después de triturar algunas judías y remojarlas con agua, y el análisis químico demostró que) realmente) tales judías) contenían ácido cianhídrico en considerable cantidad) en forma de un glucósido. Para demostrar con más rigor que los casos de enfer- medad y de muerte de los bóvidos) équidos y porcinos, eran debidos a ellas) maceré 10 gramos de judías trituradas en - 25 cm.' de solución fisiológica de sal común) y) al poco rato filtré la maceración) y del resultado de la filtración in- yecté rápidamente dos gotas bajo la piel de una rata gris. No habían transcurrido dos minutos cuando la rata fallecía -entre síntomas convulsivos violentos. Conejos inyectados hipod ér-mjcamente con dos cm.' fallecían -de muertecianhí- drica en tres minutos) y' ovejas y conejos alimentados con la citada trituración, experimentaron igual suerte. Igual experimento hice con una vaca de seis años) fiaca) que separé; a las siete de la mañana ingirió una libra y media de las judías trituradas y a las ocho y media enfer- mó; su mirada se hizo inmóvil) su respiración acelerada) y REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 447 sus orejas inclináronse hacia atrás. Las manifestaciones morbosas empeoraron, la vaca no se pudo tener en pie, sobrevinieron convulsiones en los cuatro miembros y agre- gáronse luego contracciones espasmódicas de la cabeza y del cuello hacia atrás, fenómenos todos que se agravaron de tal, modo que, al cabo de tres horas de haber comido las judías, el animal sucumbía. El análisis químico reveló la existencia indudable del ácido cianhídrico en el contenido gástrico, en los órganos y en la sangre. Así quedó evidenciado que las judías habían determinado la enfermedad por medio del ácido cianhídrico que conte- nían. Inmediatamente telegrafié a los dos comercios de piensos notificándoles el peligro que hacían correr a sus compradores y les invité a que, sin perder tiempo, advir- 'tieran' a sus clientes que se guardaran de alimentar a su ganado con estas judías.' Es interesante decir que casi al mismo tiempo que el buque' que llegó a Hamburgo, anclaba otro en Rotterdam cargado con las mismas judías. Un trabajador, empleado en este bar- co, al ir, por la noche a su casa, se llenó los bolsillos de tales judías, de las que dió algunas a .una familia amiga:. El, al mediodía siguiente, comió un plato de ellas; pocas horas después enfermaba y, .P?" la noche, a las nueve, fallecía. La desventurada .familia, compuesta de padre, madre y cuatro niños, enfermó también, después de la comida del mediodía; muriendo por la noche tres de los niños con el cuadro de la intoxicación cianhídrica y quedando con vida , los padres y uno de los niños. Los fenómenos morbosos tardaron más en aparecer en la -familia amiga porque la mujer, en la tarde anterior, puso a remojo las judías en agua con sal, agua que tiró al mediodía siguiente, después de cocerlas. , El comercio de piensos de Eicke y Falke, de Hildesheim, reclamó una indemnización de la casa de Hamburgo, que le 'proporcionó las judías, 'dando lugar a un proceso fundado en que- había pedido judías sanas, entendiendo por tales, judías no venenosas, no perjudiciales para el ganado. Y ahora viene lo increíble: la audiencia falló que la palabra .sano se refería simplemente al estado de las judías a que éstas estaban sanas, y no a que fuesen sanas también para el ganado alimentado con ellas. (Impresión). , I 4.48 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA Como se comprende) la demanda de la casa concurrente fué denegada. El comercio de alimentos para ganado de Eicke & Falke de Hildesheim, por su parte, tam bién habría podido negar la indemnización a sus parroquianos; pero fué bastante de- cente y sensato para no hacerlo, y resarció por completo a. todos sus clientes. Me parece que casi no se puede hallar un ejemplo más claro y convincente de la necesidad imprescindible de una ley para la venta de piensos, que los casos que acabo de descri- bir. Ellos enseñan, al mismo tiempo) que los contratos co- merciales en estos casos deben precisarse más de lo que hasta hoy se precisan. La ley debe determinar que el vendedor es responsable de los piensos que proporcione, cuando carecen de valor). están impuros, o alterados, o son inútiles o noci vos para la salud. Ha de sentar este principio de modo absoluto, porque sino) deja sin protección al agricultor que compra. Año tras. año vemos repetirse numerosos casos de bacera debidos a la alimentación con substancias extranjeras) especialmente rusas) como cebadas y sal vados rusos y tortas rusas de gi- rasol y de yemas de huevo, pero también de otros países). en particular tortas de semillas de algodonero. La circuns- tancia de que para muchos de tales casos de carbunco no· se aprecia con seguridad otra. causa originaria) pues la pre- sencia de la enfermedad, donde antes úo existía, coincide con el comienzo del uso de dichos alimentos y cesa cuando se deja de usarlos, justifica grandemente semejante idea, y la presta un firme apoyo' el hecho de que sean, sobre todo, las comarcas del este y del oeste de Prusia y la de Posen). aquellas en las que se deja sentir esta fatal acción de las mercancías rusas. Además) podría yo aducir que por medio de inoculaciones a ratas ,y mediante cultivos e ingestiones experimentales he probado hasta la evidencia que las ceba- das y harinas de semillas de algodonero contenían esporos de carbunco bacteridiano. Incesantemente nos esforzamos en desterrar del reino el carbunco mediante indemnizaciones) dispuestas con arreglo a ley, a los propietarios que sufran pérdidas por carbunco, , separando y haciendo inofensivos los cadáveres de animales carbuncosos y cuidando exactamente lo que se refiere a los , , REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA'- despojos) y ¿. nd contemplamos cual si fuésemos fatalistas como los gérmenes causantes de tan funesta epizootia en- tran sin cesar en el reino desde fuera ~ Es como sacar agua del tonel de las Danaides. No; es preciso procurar por me- dio de la ley que las casas que importan del extranjero gé- neros al por mayor) puedan ser demandadas en justicia. Esto no es pedir demasiado. Así como disponen de un quí- mico que les hace los análisis y quizá les presta otros pequeños auxilios) así también pueden apelar a un bacte- riólogo para que investigue si los alimentos que tratan de- vender contienen esperes de carbunco y otros agentes pató- genos. y a los comerciantes intermediarios debe autorizarles . .la ley para reclamar indemrrizaciones de los comercios al por mayor'. Los verdaderos comerciantes no desean otra cosa que esto) para conservar su. clientela y para imposibilitar que los comerciantes de mala fe vendan) por ejemplo, con el" nombre de salvado de cebada, un alimento para ganado que no contiene ni siquiera vestigios de salvado de cebada) sino· únicamente películas de avena y de' arroz) cáscara de café). serrín y greda; lo cual causa los más graves perjuicios al, propietario del ganado. Las numerosas excusas de los co- merciantes) cuando dicen que no habían sospechado la so- fisticación y yue no tenían conocimiento alguno de la misma o cuando dicen que creían que la adición de películas de avena) etc., era de gran valor nutritivo según han oído re- petidas veces de labios de los directores de las estaciones de investigaciones agrícolas) son absolutamente inadmisi-. bles, Es de desear que el expendedor de mercancías tenga en este ramo los. conocimientos necesarios y que tenga la convicción dela bondad de sus géneros. . Si vendo un caballo y el comprador del mismo me co- munica, dentro de los catorce días que sigue a la venta) que 'la bestia padece un vicio redhibitorio, yo no me puedo ex-' cusar diciendo que lo ignoraba, sino que) con arreglo a las disposiciones legales, he de volver a tomar el animal y de- volver su importe de modo ineludible, y lo mismo cuando garantizo' determinadas propiedades) cuya existencia 'luego . no se confirma. Sihe adquirido el animal poco antes, puedo' querellarme' con el vendedor. Pues lo mismo ha de poderse hacer con los vendedores de piensos. Y cuando se ha podido -450 REVISTA VETERINArnA DE ESPANA demostrar que se ha cometido una sofistificación, es nec.e...., sario que tenga una sanción penal. Es menester distinguir" .además, entre indemnización y castigo. . Los casos de adiciones o mezclas, que sólo disminuyen el valor' nutritivo de los alimentos, dificultando así la capa- cidad productora de los animales, corresponden, por lo ge- neral, a las estaciones de investigaciones qutmicoagrícolas y Jo mismo cuando se trata de averiguar la proporción de pro- teína y grasa utilizables contenidas en aquéllos. Estos aná- lisis, en mis indagaciones, únicamente se hacen como ac- cesorios para dar completa claridad a los litigios. Ami peritaje sólo acuden, principalmente, los casos en los que ·se trata de un estado .nocivo de las mercancías vendidas, y también, como es natural, (N. de la R.) , 'RÉVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 457 Gobert, por ejemplo, en su obra de Thé'mpeutique oétéri- naire appliquée, dice: « Hemos observado siempre la cura- ción de los pulmoníacos, en los que la esencia detrementina, en inyección hipodérmica, produce un absceso, y, al contra- rio, la muerte en los que tal absceso no se ha desarrollado ». ((Creemos que fuera de su acción revulsiva o' derivativa y antiséptica, .las inyecciones de esencia de trementina no tienen influencia sobre la marcha de la: enfermedad.; y es más, debilitan al enfermo, No actúan si no como dinamó- metro vital, que permite conocer la resistencia del orga- nismo. Si los leucocitos son bastante vigorosos para i-eaccio- . nar contra la irritación provocad? por la esencia, y para formar un absceso, hay esperanza de que puedan luchar con- tra losagentes infecciosos que han engendrado la pulmcnía.. J.Salena:ve, colaborador de Fochier en sus investigacio- nes sobre los abscesos de fijación, y entusiasta partidario de este método de tratamiento, en un bien escrito artículo, que publicó la Réoue qenerale de oetérinaire, en mayo de 1910, después de exponer su criterio acerca del valor terapéutico de los abscesos "producidos por la esencia de trementina, sienta estas conclusiones: « l." L0S abscesos artificiales 'que. produce la esencia de trementina han dado magníficos resultados en medicina ve- terinaria, sobre todo en el tratamiento de las afecciones del aparato respiratorio y en el de la papera. 2.a La esencia de trementina da indicaciones preciosas 'desde el puntó de vista .de] pronóstico. 3.aLos, abscesos de la esencia' de trementina parecen amicrobianos. '4.a No tienen la propiedad de fijar los gérmenes iufec- ciosos ; por consecuencia, no son.comparables a los abscesos críticos, y no está justificado 'el nombre de abscesos, de'fijo» cio n , dado por Fochier. 5.a No favorecen la LEUCOCITOSIS· ni por tanto la fago- citosis. 6.a' Su acción es exclusivamente debida a la revulsión. 7/ Por tal concepto merecen el nombre de abscesos de derivación. ) , ", En fin, en casi todas las revistas veterinarias españolas y extranjeras, estamos leyendo a 'diario historias clínicas 458 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA referentes a las afecciones que quedan indicadas y a claudi- . caciones de la espalda y de la cadera, por artropatías cró- nicas, en las cuales, si hemos de creer a los clínicos, la esencia de trementina ejerce una influencia maravillosa. Pero fijándonos no más que en las opiniones de las dos autoridades veterinarias citadas, Gobert y Salenave, vemos claramente que,para el primero, la esencia de trementina es pura y simplemente un dinamómetro vital, y, para el se- gundo, unrevulsivo. y decir que la esencia de trementina es sólo un dinamó- metro vital, no es afirmar que ejerce. una acciónterapéutica beneficiosa. Y asegurar que la esencia de trementina es un revulsivo, es confesar que se desconoce el mecanismo Ín- timo de su acción curati va. En mi concepto, los revulsivos de hoy, son los sedales de antaño. Se usaron éstos rutinar-iamente, les llegó su hora' , . ~. fueron 01vidados. La revulsión es, asimismo, una práctica rutinaria. Hay que tener la valentía de confesarlo. Se em- plean los revulsivos al menos contra las infecciones, pura y simplemente por comodidad y por rutina.' Leed a Manquat, o, mejor aun, haced un buen examen de conciencia y os persuadiréis de esta verdad. No seré yo, sin embargo, quien aconseje que se destie- rren los revulsivos. Es muy difícil renunciar a una costum- bre inveterada. Pero si hemos de seguir utilizando la revul- sión, prefiriendo púa realizarla la esencia de trementina} y no queremos avergonzarnos de esta práctica, es absoluta- mente preciso hacer un estudio rigurosamente científico de' tal ager¡te terapéutico. En este estudio habría que averiguar: 1.0 Si la esencia de trementina favorece la fagocitosis ;2.0, si talmedicamento provoca o aumenta la formación de anti- cuerpos; 3.0, si posee una. acción parasitotrcpa bien acen- tuada, aunque esto último no es presumible. Ocupémonos, por ahora, del primer factor del problema: ¿ Cómo demostrar' que la esencia de trementina activa la fagocitosis? Por tres procedimientos: 1.° Estudiando 'las modificaciones que produce en la leucopoiesis. 2.0 Deterrni- nando el cambio que origine en el índice opsónico, con relación a las especies microbianas productoras de las in- fecciones en quese utiliza; 3.0 Provocando tales afecciones y averigu~ildo cómo influye en su evolución. JI.· '1 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 459 Como sé 'vé, no es labor de un día ni de un sólo expen mentador. Por mi parte) no he hecho más que estudiar las modifi- cacionesoriginadas por la esencia de trementina en la leu- copoiesis. He aquí mi labor, ' , Sin otro objeto que el de hacer práctica la enseñanza de la terapéutica) provoqué) en el caballo y en el burro) varios abcesos, valiéndome de la' esencia de trementina. Abrí) des- pués) estos abscesos y procedí al examen microscópico del pus. y) aparte de los elementos característicos del pus sub- , cutáneo) y de la carencia de microbios) tres hechos llamaron, desde luego) mi atención. 1.0 La abundancia de leucocitos. 2.° El predominio de los linfocitos en los primeros' días y de los polinucleares más tarde. 3.° La existencia de unos ele- mentos muy pequeños - de, 4 a 5 micras) - formados ex- clusivarnente de un núcleo que ofrece la 'particularidad de teñirse intensamente por los colores básicos) como la tia" .nina, el azul9-e metileno, el azul de Unna, .etc. Traté) claro está) de interpretar cada uno de estos he- chos) y lo primero que me preocupó fué averiguar si la abundancia de leucocitos en el absceso era motivada por la sobreproducción de estos elementos en los órganos hemato poiéticos, en cuyo "caso era de esperar encontrarlos en exceso en la sangre. Para confirmar esta sospecha comencé a numerar leuco- citos) valiéndome del hematímetro de Thoma. Pero en seguida encontré una dificultad.' Ignoraba el número deleu- cocitos, por mm.", de la sangre del caballo y del, burro. Mas a fuerza de hacer numeraciones en varios 'animales) llegué" a obtener el dato que buscaba. Supe 'entonces) que el caballo tiene 5)500 a 9)500 y el burro 12)000 a 14)000 leuco- citos por mm." " . . En posesión de estos datos) practiqué- nuevas inyecciones hl podérrnicas de esencia de trementina a varios caballos. y burro!") y haciendo numeraciones de leucocitos antes de la inyeceión y en los días siguientes) apenas logré apreciar diferencias cuantitativas) pero sí cualitativas. En efecto; los polinucleares aumentaron en número en los primeros días) pero a expensas de linfocitos yeosinó- filos, al extremo de desaparecer estos últimos. El descubrimiento de estos hechos) que no dejan de ser fl60 ReVISTA' VETERI:-'¡ARIA DE ESPAÑA interesantes, no era, sin. embargo, razón para satisfacerme. Me preocupaba averiguarsi existía leucocitosis. ¿,-CQmo posible, me decía, que provocándose un pro- es cesosupurativo, y encontrando en el absceso numerosos leu- cocitos, no halle en abundancia estos elementos en la san- gre, que" sólo pueden ir al foco purulento siguiendo la vía circulatoria ~ Atribuí el fracaso a errores de técnica, que me parecieron.fundamentados y que no me avergüenzo al con- fesarlos, en la seguridad de que serán juzgados con benevo- lencia por quienes;como.yo, también han sido principiantes. Por lo pronto, en uria ocasión pude observar que, ha- ciendo dos numeraciones, de una misma solución de sangre, contenida en la ampolla de la pipeta-mezclador .de leucocitos, la cifra de estos elementos me resultó muy diferente. Esto me hizo pensar en que la solución no era homogénea, tan s010 por haber agitado muy poco tiempo la mezcla de sangre y de solución acética. Y así, haciendo varios ensayos, va- riando el tiempo de agitación, logré la homogeneidad de- seada con una agitación enérgica durante diez a quince mi- . nutos, puesto que cada gota de sangre de la mezcla indicada contenía. un número de leucocitos aproximadamente igual. Sirva de aviso este detalle para algunos principiantesque hagan' numeraciones de .elementos sanguíneos. También se me ocurrió pensar que la numeración de leucocitos no sería exacta por la dificultad de llenar la pi- petamezclador con toda precisión, hasta las divisiones 1 (oon la sangre) y 11 (con la solución acética). Y consultando estas dudas con mi discípulo D. Jerónimo Fernández Do- mínguez, ocurriósele a éste construir un aspirador de pre- cisión, a fin de evitar la. aspiración con la boca. El aspirador del Sr. Fernández Domínguez se compone de una pequeña pera de goma que, por su vértice, está en relación con un tubo metálico, que se adapta al de gorria de la pipetamezclador, .y, por su base, con un émbolo, cuyo vástago, es un tornillo; de paso de rosca muy fino.. termi- nado por una cabeza redonda: La pera de goma y el émbolo van encerrados en una caja: de madera, quedando sóloexte- rieres el tubo. metálico y la cabeza del tornillo. Adaptando el tubo'metálicoal de goma de la pipeta-mezclador y ha- ciendo girar la cabeza del tornillo. .de t izquierda a derecha se consigue expulsar cierta cantidad de a·ire.Si despues se REVISTA VETERINAR:IA - DE ESPAÑA 4fil imprime un movimiento de derecha a .izquierda, se produce un vacío en la pipetamezclador y .la sangre.penetra en este aparato en virtud deja presión átmosférica-Y haciendo que el movimiento .giratorio .deltorn.iiIo sea.lo. -, uficientemente s lento y gradual, la sangre; primero, y la disolución acética, después, se detienen en la parte del. tubo .oilPÍ'l?-r que nos qonvenga. Este aspieadorsirveyasimisrno, para la pipeta de glóbulos rojos (1). ". - . • En estas condiciones, es decir, mejor preparado, y no sé si decir, después de-haber perdido o ganado, mucho tiempo, practiqué nuevas inyecciouesfripodérmicas de esencia de trementina y numeré los. leucocitos todos los días. Ni aun así logré encontrar diferencias -sellsibteseú-~ntitativas, aun- que sí las cualitativas que ya conocfa. Desilusionado por este fracaso y sin saber ya a qué- atribuirloyrne enteré,' é~á~ sualmente, del artículo de Salenave, 'cuyas conclusiones quedan transcritas, y como mis resultados ,'coincidían con [os suyos, abandoné POI' algún tiempo mis investigaciones. Creí, sinceramente, que buscaba 10 que i10' existía. .- Sin embargo, molestándome sobremanera haber perdido tanto tiempo; y, ademásyáguijoneadopor la idea de que los leucocitos del absceso tenían que formarse lejos de él, es decir, en -los órganos hematopoiéticos me ocurrió esta idea: & Si, efectivamente, habráleucocitosis en las primeras horas que siguen a la: inyección de la esencia dé trementina.' y desaparecerá' al día .siguientej Para resolver-esta duda prac- . tiqué nueva inyección del tantas veces citado medicamento, en un burro, contando momentos . antes sus leucocitos, que ascendían a la cifra de. 12;000 por mm.' y 'haciendo nueva numeración a las cinco horas. El resultado fué, en esta oca- sión, satisfactorio. El número de leucocitos se había dupl i cado, es decir) la cifra se elevó a 24,000 pormm .' Después hice nueva numeración a las veinticuatro horas de la inyección ss« sólo encontré 17,000, y~ en fin, en otra numeración hecha seis horas después, esto es, a las treinta horas, la cifra de leucocitos era la misma que antes de la inyección o sea 12,000 .. , He aquí con todo detalle el resultadode esta' experiencia: c- ,. He tenido not.icla, hace pocos qías, de que una casa alemana ha-construido (-1)' un aspiradord e segu ridad, para exámenes de sangre de sifiliti'cos J' tiñcos, que .tena Ias mismas lnd lcaolo nes que el del Sr, Fernáridez Domí ng uez; ,! , ! ~ , 462 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA .... .. :: ,.. co .... ~ .. o 3 ::: o ~ ce "" t-- ~- "" .... ..- <::> ..: '" ;S s ....- 00 ..... ..- <::> ;, I "" "" '" <::> ~ .... .. ;ro t:: ;ro o o- .. <..J <=> ;:;¡ el: '>=J .. :: '" R o <::> <::> 3 ~ I .... <::> '" ..; 00 00 00 "" .... o; "" <::> ~ ::: '" o» ~ O '" ;S .., a> '" :p '" O ~ ;;:. I ~ "" ~ ..- '" ;;, ;ro .. p.. ec ::c .... ... 10 :: o ~ ~ I ... 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Los linfocitos disminuyen) pero con oscilacio- nes bien manifiestas. Los linfoleucocitos (mouonucleares y formas de transición) apenas experimentan modifica- ciones. Parecía natural que ante.tales 'hechos quedase satisfecho) pero he aquí que hojeando el número de marzo y abril dela revista Journa] de l'Anatomie et de la Phisiologie normales et pathologiques de l'homme et des animauai, en un artículo magistralmente escrito por Retterer y Lelievre y que se refiere al origen y funciones de los leucocitos, me encuentro con esta observación.: «Las experiencias de Heinz prueban que la teoría clásica es muy exclusiva: basta inyectar en el or- ganismo la esencia de trementina esterilizada, para provo- car la formación de focos leucocitarios, que son debidos únicamente a la mortificación de los tejidos atacados por la esencia y no a la emigración leucocitaria. » Por consiguiente, lo que va creí cierto parecía pura ilusión. Tuve, pues) necesidad "<;lepracticar nueva experien- cia, y utilicé a este efecto un caballo destinado a la clase de disección, que, a más de ser viejo y de escasas energías) acusaba una anemia intensa) como pude averiguar por el 'examen hernatológico, circunstancias todas que no fueron obstáculo, sin embargo) para lograr el' fin que me pro- ponía. Practiqué a estecaballo una inyección hipodérmica de 10 cm." de esencia de trementina esterilizada, a las ocho de la mañana, para poder estudiar las variaciones leucocitarias cualitativas y cuantitativas cada hora y durante todo el día, y con la ayuda de mis alumnos que mostraron tanto interés como yo en averiguar si, en efecto) tenían razón Heinz, Ret- terer y Salenave, obtuve el resultado que esperaba, Los trazados gráficos que siguen prueban, de un modo evidente) las modificaciones Ieucocitarias, circulatorias) tér- micas y respiratorias observadas. 464 REVISTA VETER/'NA:RIA,.DE E.SPAÑA EF:ECTO? DÉ· LA E;;,E~CIA DE TREMENTINA, E~ EL CABALLO .. ( INYEC;CIÓN HIPODÉRMICA DE 10 CM. CUB,), MODIFICACIONES LEUCOCITARIAS" TÉR- . ' ~nCAS Y: 'C'lRCULATORIAS EN 'LAS DOCE PRI'MERAS HORAS" o ro .,. '" 0\ • 1 '" '1' , 'Id., rd ti k ,., ,., be ec -.o 1 ,¡I' l· .. .1 -.. I I ~I .. I E< I , 'o O '"' '1 "' .... O '" 'Ij 1 i i 111' l' r o ! ! !' ",.", '" TrTTTTnTTi¡ '~. 11 1, oCD ., j, I. I I • O "' ' INDICACIONES.;, Rol. Puli nucleares. - Temp: Temperatura, - Pul. PulsaJCiones. Lin: (J. Lintccítos verdaderosv-c Lin, t: Linfoleucocitoides. -Lin. leu, Ltnfoleu- cocitos ..- Eos., Eosinófilos. - ( O J. L!,UCOCit0S por m m, cu b. - « &)J. bociente , de Sabrazés .' ,.' " .. R!EN'ISTA, VETE1UNARIA DE 'ESPAÑA 463 Se ve bienclaramenteaumentar los leucocitos a partir de las. dos 'horas~'qu<3siguieron a la inyección. Se neta, asimis- mo, las d-os curvas opuestas, representada una" la ascen- dente, porlos.leucocitos polinucleares, y la segunda, deseen- dente, que se refiere a los leucocitós de las otras categortas. Se observa de igual modo la modificación del cociente [eu- cocitar io, es decir, la relación entrelospolinucleares y Ias ot1"9.S variedades de leucocitos . . . Pero por si se prestase a confusión el examen de tantos -n'o tra'z-acfo-~, 'esta~l;i'de-'-ITi-is'que-:e~i)onga -sÓToTas~modific~~ ciones leucocitarias, con todo detalle, en el cuadro' que, vá inserto en la página 466. ' . ' Es, pues, )ndiscutlble que la 'esencia de trementina en inyección hipodérmica provoca leucocitosis. Y si Salen ave, Rettel'er y Heinz lo niegan es) probablemente, porque, corno yo, en mis prirneras-experiencias, han hecho la numeración de +eucboitoscuando ya, había desaparecido la leucocitosis. Perd>' no basta de~ostrar que la esencia de trementina provoca ÍeucoCÍtosÍs:Es"p-recls0 averiguar si esta leucocito- sis es yerdidera'mente defensiva) porque, como es sabido) hay ocasiones en que se aumenta notablemente el número di-reucocifos-en-yit- s-angi:e'-(feucemiits; -m-üermü;-etc.) s: sin embargo) '11,0 parece que el organismo se beneficie gran cosa de esta-reacción leucocitaria. Verdad es que se admite por los hematólogos; - como hecho incontrovertible, , . que las leu- cocitosis ligeras son base para formular un pronóstico favo- rable. Mas) téngase en cuenta que no todos los biólogos ad- miten quela leucocitosis implique la fagocitosis. Diré más: hasta se.niega la fagocitosis como expresión de la actividad de los leucocitos. Véd si no 10 que dice Gley: «La fagocito- sls-és--iú1ásimplelrru:tg'ei1. -'No-'esl:ier~rriÚíao'süponer que la célula coma y trague, corno habit;Jalmente se dice: Esto es una manera de pensar y de hablar verdaderamente antro- , pomórfioas. Que la fagocitosis haya sido un errordichoso y fecundo) 'porque ha heoho jentrever; y .descubrir verdades qB.e hubieran quedado ignoradas, está bien; pero cesemos de representarnos ros leucocitos" cómo seres armados de tentá:culos y destinados a cazar, capturar y comer micro- bios». (G1ey. Traite élémeniaire ele physiologie). ' : Asimismo opinan Levaditi y Muttermilch, al menos pOI' 10 ,que se refiere a la destrucción de lostripanosomas. Ret- 466 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA o '" 00 o b o 00 00 o- o o O- ;" ;;. ::. 00 b o o .... o o 00 ::: o c" o b 00 o o Z '" 00 -O ..... ~ o i? U o' o U [;:l >'z '" oo ce o z CiI 1-' <;» o b o o .. o o :; .... E< ~ o o :;... b b 00 N '" '" "". ex ce o :;... ~ . o 00 .. o t-- .. N - .,. o 00 ,,~ o o; ;;. ... .. - ~ ... o" (;,¡- ... o c-: ;;. ~ o ... c-: 00 ;;. .. .t-- e- , ., (J) '" ,tl 01'1 O :'= C) .,:S Cf) O C) O 'ti el cG I~ <2 .. ~~ '0 :§ '" 'ü5 O ~. '" O CiI REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 467 terer ha podido comprobar que estos. protozoarios, se fijan . aun á los leucocitos muertos. Y, en fin, este último autor afirma que los movimientos de los leucocitos son absoluta- mente pasivos, Hay, por consiguiente, que continuar investigando si la esencia de trementina confiere al organismo una _mayqr resistencia contra la infección, porque a juzgar por las opi- niones expuestas, la prueba de. la leucocitosis no es sufí- ciente. Y lo peor del caso es que, atendiendo igualmente a las opiniones de los sabios citados, no habrá que dar gran valor a la prueba del índice opsonico, aun en el caso de que fuera favorable, pues negada la fagocitosis o al menos la . primera Jase de este proceso, es decir, el englobamiento de los microbios por los .leucocitos, el aumento del índice op- sónico, nada significa en favor del esfuerzo de la defensa orgánica, Pero aun hay más. La leucocitosis de la esencia de tre-> mentina es verdaderamente rara, pues no ,guarda relación con los fenómenos locales, En efecto: la leucocitosis pre- . cede a la formación del absceso. La primera termina a las veinticuatro, o treinta horas, mientras que el último no se hace ostensible hasta los seis u ocho días, Esta discordancia entre la leucocitosis y la aparición del. absceso me hizo pensar en que, probablemente, habría for- mación precoz de focos purulentos profundos, que se ocul- taran a la exploración, ya este fin mandé sacrificar el caba- !lo objeto de mi última experiencia, precisamente al quinto día, cuando aun no se presentaban síntomas típicos de los abscesos, y así pude apreciar lo que a continuación expongo: Levantada la piel de la extremidad torácica que corres- pondía al sitio de la inyección, apareció una masa de color planco amarillento y de 2 a 3 centímetros de espesor, que se extendía desde la espalda (punto de la inyección) hasta la rodilla: esta masa no podía ser, y,en efecto, no era sino te- jido conjuntivo inflamado, Por ninguna parte se percibían pequeños ni grandes focos de pus. El examen microscópico de frottis obtenidos de esta zona, fijados y teñidos por los procedimiento más usados en hematologta, me reveló la existencia de elementos propios del tejido conjuntivo sub- cutáneo. Peró, además, encontré un número extraordina- rio de linfocitos perfectamente caracterizados, algunos poli- 468 I;tEVISTA VETEf!.INARIA 'DE ESPA¡;iA nucleares, y aquellos elementos que tanto me habían llama- do la atención desde los primeros.exámenes del pus de 19S, abscesos d~ 1a esencia de tremen.til'la; pero aquí ya~11.0~~e trataba solamente de núcleos de 4 a 5 micras) sino de .ve!:: daderas células, con su protoplasma-bien aparente y un nú- cleo, perfectamente diferenciado.. '., ',. ' ¿,Qué elementos son éstos? Be aquí sus caracteres.rSon células redondeadas u ovoides) deG a 7 micras. Su núcleo central o-periférico, generalmente único, a veces doble, y en algunos casos polilobular, es de pequeña talla, pues mide 4 a 5 micras. Su protoplasma) bien aparente, es abundante con relación al núcleo .. Este se tiñe en violeta .obscuro por la tionina; en gris violeta por el trÍácido; en violeta obscuro, casi .negro; por la hematoxilina, y en púrpura muy ,08s- CUtQ).casi negro) pOI' el colorante de Gietnsa. , El protoplasma se tiñe en verde pálido) en unos elernen- . tos) y enazul en otros, por la tionina; en gris pálido por el triácido ; en rojo por la eosina, y en rojoladrillo unas veces 'j en azul pálido otras, por el colorante de Giemsa.¿,Nq se asemejan estos .caracteres morfológicos y tintoriales a los' de los normoblastosf Y si son) en efecto) norrnoblastos, es verda- deramente extraño que las preparaciones .de sangre exami- nadas por mí) con toda escrupulosidad, no acusaran la.pre- sencia de estoselementos. Hay aquí dos .hechos en extremo interesantes: 1,°) la abundancia de linfocitos en el tejido conjuntivo inflamado coincidiendo con una polinucleosiasangutnea rbien acen- tuada; 2.°) la existencia de elementos que tienen caracteres muy parecidos a los de los normoblastos, coincidiendo COI~ la ausencia de normoblastos en la sangre. , Confieso. ingenuamente que. no sé interpretar estos he- chos.. Parece indudable que los linfocitos) como asimismo, los otros elementos .que se asemejan a losnormoblastos, SlP han formado en el sitio- en que se encuentran. No se trata, por consiguiente" de .elementos emsgrados, Pero esta afir- mación es un poco: a trevi da) dada la obscuridad que reina en, cuanto se refiere. al origen de los elementos hernáticos. Así Ehrlich y S)l(3 discípulos asignan a los leucocitos gra- nulosos y,a los linfoleucocitos un soloorigen; la médula .ósea; en tanto que los linfocitos se forman en los ganglios linfáticos y.órganos linfoides. . REVISTA' VETERINARIA BE ESPAÑA 469 , , Por el contrario, Papperihein, Weidenreich, Retterer, Lilievre, Decastells, Hrjukoff y otros, admiten un origen único para, todas' las ciases ;d~"leucocitos yhematíes. Weidenreich afirma que la célula conj untiva puede trans- formarse en leucocitos..o en hematíes. .Retterer sostiene la tesis de que los 'leucocitos y hematíes se forman por fusión perifér icadel protoplas'rria de ras células de i10 importa qué paraje de la economía, pero, sobre todo; del tejido conjuu- tivo y epitelial. ' , , " No entraré a discutir tales opiniones, pues me llevaría fuera del asunto de que me ocupo; así que terminaré expo- niendo las conclusiones que se deducen de todas mis expe- riencias, no importándome que puedan ser argumentos en pro o en contra de, talo cual opinión. CONCLUSIONES l ." ' Laesencia de trementina en inyección hipodérmica; produce leucocitosis, al menos en el caballo y en el burro. 2.a , Esta leucocitosis, que se manifiesta alas dos o tres horas de la inyección, no dura más de veinticuatro o treinta horas. ' 3.a La leucocitosis de la esencia de trementina es fran- camente polinuclear. 4.a Mientras dura, la polinucleosis disminuyen y aun desaparecen de la sangre los leucocitos eosinófilos. 5.a En el .pus del absceso que ocasiona la esencia de trementina, predominan, en los primerosdías, los linfocitos y más tarde los 'polinucleares. ' ,6.8. La linfocitosis local, coincide con la polinucleosis hemática. 7. a "En el pus del absceso y sobre todo en el espesor del , tejido conjuntivo subcutáneo inflamado, :se aprecian nume- FOSOSOS elementos, que por sus caracteres morfológicos y tintoriales, se asemejan a los normoblastos. - , , 8.8. Mientras duran los efectos de la esencia 'de tremen- tina, el examen microscópico de preparaciones de sangre, fij adasy teñidas, no revela la existencia de normoblastos. 470 REVISTA VETERINARIA. DE ESPAÑA TRABAJOS EXTRACTADOS . PATOLOGÍA Y CLÍNICA NERI, F. Acerca de la importancia de la·mastitis en la cabra para la epidemiología de la fiebre medi- terránea. - Se sabe que en la epidemiología de la fiebre de Malta (infección de Bruce \ la cabra tiene gran impor- tancia. El autor trata de la infección bruciana natural de la ca- bra) haciendo notar la importancia epidemiológica de los focos mamarios. Tratase de observaciones bacteriológicas y anátornopa- tológicas hechas durante cuatro meses en una cabra lactí- fera, que estaba infectada, en una localidad de la provincia de Pisa, donde se habían observado algunos casos de fiebre medí terránea. . . Durante e! período de observación se hicier-on numero- sos cultivos de aislamiento, de la sangre, de la orina, de las heces, con resultado negativo siempre. En cambio, de la leche fué posible aislar repetidas veces el micrococo de Bruce. El análisis anátomopatológico dió plena razón del resul- tado de los exámenes bacteriológicos hechos en vida. El ais- lamiento del micrococo de Bruce, de los órganos internos fué negativo, demostrándose con esto, que todos los focos de infección habían desaparecido) menos los focos mama- rios. El autor ha podido aclarar el mecanismo patogenésico de la infección, habiendo hallado en la glándula mamaria, un proceso inflamatorio crónico, con tendencia. de una parte a la cirrosis, y de otra a la formación de pequeños abscesos) cuyo pus cremoso, denso, homogéneo, blancoamarillento, resultó estéril. La fusión purulenta estaba limitada al lóbulo póstero superior de la mama en la que no existían vestigios de tejido al'terado. El resto de la glándula aun en vías del proceso inflamatorio, hallábase todavía en actividad fun - . cional, y la leche segregada, además de llevar numerosos corpúsculos purulentos, reveló 'hasta los últimos momentos el gérmen específico. Con la existencia de focos mamarios determinados por la mastitis crónica) por el micrococo de Bruce, debe explicarse, probabtemente,en muchos casos) la larga duración de la infección bruciana en la cabra. El conocimiento de todo esto contribuye a precisar la im- portancia de este animal en la epidemiología de la fiebre mediterránea. - J. F. - ( Annali d'iqiene sperimentale, vo- lumen XXI). REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 471 SCHMIDT. - Contr ibución a la génesis del morbo- maculoso en los animales domésticos. - El morbo- maculoso del cerdo no ha sido bien estudiado todavía desde el punto de vista histológico y bacteriológico. Disponiendo de un cerdo afectado de esta enfermedad, Schmidt ha hecho investigaciones detalladas que le han llevado a las siguientes conclusiones: - El morbomaculoso del cerdo no es una enfermedad in- fecciosa específica, sino consecuencia de una intoxicación cuya causa hasta ahora, ignoramos. Los venenos circulantes, irritan las paredes de los vasos sanguíneos y ocasionan la salida del suero y de los hematíes. Los síntomas principales de la enfermedad consisten en manchas sanguinolentas en la piel y salida de sangre por la narlZ. _ A-la au topsia se hallan hemorragias en casi todas las partes y tejidos del-cuerpo; cosa que diferencia claramente el morbomaculoso de las hemorragias intramusculares del cerdo de matadero que, por otra parte, están de ordinario limitadas a la región diafragmática. I Si en tiempo oportuno se practica el sacrificio de urgen- cia, la carne J' los órganos internos son estériles, única- mente más tarde el organismo es invadido por los gérmenes de la putrefacción. El juicio acerca de la bondad e inocuidad o no de las carry es se debe fundar en el estado dejas mismas; excepto los casos en que el morbomaculoso es ocasionado por focos sépticos o piohémicos preexistentes. - J. F. ~ (Berli. Tierarzt \iVoch. La Clínica Veterinaria, número 2. 1912). - - - SCHMIEDHOFFER, r. Contribución a la patología de la parátisis bulbar infectiva (enfermedad de Aujeszky o pseudorrabia). - Esta' forma -infección estudiada pri- mero por Aujeszkyy llamada « parálisis bulbar infectiva », por Marek, a causa de los síntomas morbosos especiales, ataca con preferencia la médula oblongada y va acompañada de fenómenos acentuados de irritación, con aumento de la sensibilidad refleja, dolor J' rubicundez en el punto de la in- yección, alteraciones funcionales y parálisis. - , Por sus síntomas clínicos se llama a la enfermedad pseu- dorrabia.iafeetando preferentemente a los bóvidos J' a los perros, es transmisible al -conejillo de Indias y menos al topo mediante la inyección debajo de la dura madre, intra- ocular y subcutánea de substancia cerebral. _ Esta enfermedad, que hasta ahora sólo se había obser- vado en Hungría yen algunos países alemanes, es de evo - lución muy rápida; los animales mueren, casi siempre, en un período de tiempo que oscila entre veinticuatro ytr'eiht~ J' seis horas, siendo también la incu-bación breve. 472 REVISTA VETERI 'ARIA DE 'ESPAÑA En la mitad de los casos, los .enferrnos manifiestan un vivísimo pruritoen algunas partes delcuerpo (cara) frente, sienes), luego parálisis faringe s.: contracciones espasmó- dicas de los músculos flexores de la cabeza y del cuello, El autor se ocupa del estudio de la enfermedad} y consig- na que en ella el agente causal} cuya naturaleza se ignora todavía} se localiza especialmente en el tejido subcutáneo o punto de-la inyección} en la sangre y en el sistema nervioso central. La substancia infecciosa se destruye inmediatamente en sublimado al 10 por 1)000 y err diez minutos en solución de lisol al 3 por 100. Según el autor} el virus penetra en la mayor parte de los casos} en el organismo mediante contu- siones} traumatismos} etc., y entonces desar rollasu acción patógena. , _El período de incubación es más o menos largo} y varía desde veinte horas a algunos días; la enfermedad es de curso rápido (un', día y medio en el conejo) cuatro días en el caballo), y pOl~lo regular termina con la muerte. El ani_- mal más sensible a la infección es el conejo} aunque tam- bién son susceptibles el, perro y el caballo, En el perro, la parálisis bulbar infecciosa, puede ser interpretada equivo- cadamente por rabia. Sin embargo no faltan los caracteres diferenciales, pues el peno paralítico no ataca al hombre, no ofrece parálisis de la mandíbula inferior y puede beber algo} cosa que no ocurre 'en el perro rabioso. Los esfuerzos realizados por el autor para curar la parálisis han sido in- útiles ,y lo mismo el.' atoxil e inyecciones de desinfectan- .tes. - L F. - (Berl, Tierarsi. Woch.) 1911} La Clínica Ve- terinaria, 30 enero 1912). NOTICIAS A nuestros Iactcr es. ~A medida que nos hemos visto favoreci- dos por nuestcos compañeros, hemos ido mejorando la REVISTA VE- T~RINARIA . DEi "ESPAÑA .y hemos destinado una parte de la misma, cada vez mayor, a la publicación de obras de verdadera utilidad, preCerentemente de autores nacionales, Para terminal' cuanto antes la de inspección de carnes que publicamosactualmente, y .ernpezar en seguida otras que tenemos en pr-eparación, también de autores españoles. a partirdel volumen VII, que, vamos a comenzar, aumen- taremos el nú mero.de páginas de nuestr-o periódico, Peró nuestros anhelos no sesatisfacen con esto. Queremos pro- porcionar,sobre tod o anüestros suscriptores, EN LAS MEJORES oo~- DICIONES ECONÓMICAS, las traducciones de las obras de Zooiatria extranjeras, especialmente alemanas, de mayor fama, de más pal- pitante actualidad y cuya falta.se siente con más intensidad en; E,s- paña., El reducido e~:p~cio de que podemos disponer en, el periódico nos impide publicar en el mismo obras de alguna extensión,:y, por esto nos decidimos a fundar, apartede la: de la REVISTA, otra biblio- HEVISTA .VETERINARIA DE ESPAÑA 473 teca de obras extranjeras que publicaremos modernas, de veterinaria • práctica, en la los libros mejores' y 'más útiles para el ejercicio diario de la medicina de los animales domésticos. . , Vamos a inaugurar muy pronto esta biblioteca con la traducción de la nueva edición (en prensa todavía en Alemania), del monumen- tal Tratado de patología!! terapéutica especiales de los animales domésticos, de los eminentísimos profesores de la Escuela de Vete- rinaria de Budapest, Dres. F. Hutyra y J, Marek." Es la obra más moderna, más científica, más práctica, más- ele- gante y más completa de todas las obras de patología y terapéutica 'especiales de los animales domésticos. Nosotros la editaremos con toda la perfección posible y la facilitaremos a nuestros lectores por el preció más ventajoso, pues no tratamos de constituir una empresa editorial para explotarnegocio alguno, sino sólo de realizar nuestro ideal de contribuir con el máximum de recursos de que disponga- mes-al progreso de nuestra profesión. Oportunamente detallaremos las condiciones en que publicaremos dicha obra que, seguramente despertará gran interés entre nuestros compañeros. . Prop'osición filantrópica. - TERCERA LISTA DE ÁDH-ESIONES al proyecto de creación. de la «Sociedad de Socorros mutuos de los Ve- terinarios al servicio del Estado». .' Segunda relación de adheridos del profesorado de las Escuelas de .Veterinaria. - Catedráticos: Ilmo. Sr. D. Dalmacio Garcia e Izcara; D, 'Juan de Castro y Valer-o. Tercera relaciori de adheridos del Cuerpo de Veterinaria militar: D. Eduardo Hornero del Pino; D. Eloy Hadado Teatinos; D. Félix Sánchez Hernández; D. Mariarro Sarazá Murcia; D. León Hergueta Navas. , Tercera relación de adheridos del Cuerpo de Higiene Pecuaria: D. Juan Montser-rat; D. Emilio Aramburu: D. Victoriano López; don Juan Verdaguer; D. Rufí.no Portero; D. Andrés Benito: D. José Hu- bio García.· .. NOTAS. l' Se han adherido hasta hoynueve Catedráticos, se~ tenta Veterinarios militares y veintisiete Inspector~s de Higiene pe- CUal'la. . 2.' El día 15 del próximo mes de octubre espira el plazo de ad- misión de Socios fundadores. . 3." Las inscripciones de socios deben dir-igir-sé a D. Leandro Fer-nández Turégano al Cuartel de Inválidos, calle de la Cruzada, Madrid. Compañero premiado. - En los Juegos Flor-ales que el «Liceo de A rtesanos de Monelos» (Coruña) ha celebrado, elIs del mes ac- tual, ha obtenido el premio concedido por el eminente dramaturgo D, Manuel Linares Rivas, consistente en un valioso objeto de arte el'Inspector de Higiene pecuaria D. Juan Rof Codina, por una nota- . ble .memoria, desarrollando el tema: « Reformas que se pueden im- plantar para el progreso de la agricultura en Galicia y el mejora- 'miento del estado económico del labrador gallego». Bien sabe nuestro querido amigo lo mucho que celebramos este nuevo triunfo que acaba de obtener. . ' . . Nuevas 'oposiciones a Veterinaria militar. -El Diario Oficial del-Ministerio de la Guerra, correspondiente al día 3 del mes actual, publica una H. O., convocando oposiciones para cubrir 17 plazas de Veter-inar-io tercero, cuyos ejercicios comenzarán el día 5 del pró- -ximo noviembre en la Escuela Veter-inar-ia de Madrid. El plazo para presentar, en el Ministerio de la Guerra, las ins- taricias debidamente documentadas, termina el día 25 de octubre próximo, a la una de la tarde. 4j4 B.EVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA • . Nosotros enviaremos gratuitamente a los suscriptores que quie- ran tomar parte en estas oposiciones, las bases y el programa porque se r-egirán las mismas. Contra el intrusismo. - De acuerdo con la Junta provincial de Sanidad de Barcelona, el Gobernador civil SI'. Portela ha ordenado a varios subdelegados de Veter-iuaria que comprueben algunas de- nuncias que se le han hecho sobre intrusismo, y ha impuesto una multa de 500 pesetas al vecino de Calella, Narciso Saos Paus, pOI' in- trusismo en la Veterinaria. , Continúe el Sr. Portela en esta campaña, y no le faltará nuestro aplauso. Segundo Congreso español internacional de la Tuberculo- sis en San Sebast1án. ~ Se nos ruega la inserción de esta noticia: «Teniendo noticia de que a pesar de haberse enviado por el Co- mité organizador del Congreso antituberculoso que ha de celebrarse en San Sebastián en septiempre próximo los folletos, reglamentos y hojas de adhesión a todos los médicos, farmacéuticos, veter inarios, ingenier-os, arquitectos y corporaciones de España, son muchos los que han dejado de recibir el envío, dicho Comité nos encarga haga- mos pública la invitación a todos los que por su profesión o aficio- nes deseen tamal' parte en las tareas de dicho Certamen, para que se dirijan a la Secr-etar-Ia de dicha Comisión, Buen Pastor, 11.,bajo, a nombre del Secretar-io general, Dr. D. Luis Alzúa, quien propo- clonará hojas de adhesión y cuantos datos sean solicitados». Estado de nuestra ganadería.~ La Dirección general de Agri- cultura ha publicado la siguiente nota: «El estado sanitario de nuestra ganader-ía, comparado con el de años anter-ior-es en esta misma época, es satisfactor-io, ya que, según demuestran las estadísticas mensuales que la Dir-ección general de Agr-icultura, Minas y Montes publica, algunas enfermedades mortí- feras, como la viruela del ganado lanar, el carbunco, el mal rojo, el muermo, etc., han disminuido, y si alguna ha aumentado, cual ha ocurrido con la glosopeda, su mortalidad es, afortunadamente, re" ducidisima. En efecto, en el próximo pasado mes de junio, entre los enfermos que a él pasar-on del mes anterior y los que durante él en- fermaron suman 154,R64; de este considerable número de atacados sólo han muerto 1,268, lo que equivale al 0'81 por 100, cifra insigni- ficante, si se tiene en cuenta los enormes daños que esta epizootia ocasiona en otras naciones yen la nuestra ocasionó a pr-imeros del siglo actual. La viruela ovina, que en fin del año pasado invadió a 8,386 reses, en fin de junio próximo pasado se redujo a 3,494. El carbunco bacteridiano (bacera) y el sintomático, que en esta -época del año suele exacer-barse. no ha aumentado visiblemente este año. ' Las enfermedades rojas del ganado porcino, especialmente 'la pulmonía infecciosa y eLcólera, que tanto se recrudecier-on durante el pasado invierno, también ha disminuído notablemente. Lo propio ha ocurrido con la sar-na, pues .de 702 cabras y ovejas que existían atacadas en fin de diciembre de 1911, redúcense hoya 1:39 Los anteriores datos revelan el interés con que el Ministerio de Fomento atiende al servicio -de Higiene y Sanidad pecuaria, y es de esperar que, siguiendo poreste camino se consiga disminuir en gran proporción las pérdidas por mortalidad de ganados, que todavía son de consideración. Los propios ganaderos, declarando las enferme- -dades de sus animales y el personal de Higiene pecuaria, ~plicando los remedios profilácticos y curativos, son los llamados a lograr talíl beneficioso fin en pro de la producción pecuaria.nacional».