REVISTA VETERINARIA. DE -ESPAÑA Vol. VII. Barcelona: Enero 1913 N.O 5 TRABAJOS ORIGINALES HEMATOLOGÍA COMPARADA Valor ~iagnóstico ae la eosi'nofilia en la eq~inoccicosis humana_y bovina (Trabajos de Laboratorio) POR ABELARDO GALLEGO Cated rático de la Escuelre de Veterinaria de Santiago En un artículo que titulé « Las granulaciones eosinófilas en el hombre y en los mamíferos domésticos »,' publicado en el Boletín de la Real Sociedad Española de Historia Na- tural y en la Reoista de Higiene y Sanidad Veterinaria, en .abril próximo pasado) hacía esta afirmación: exceptuando la cabra) conejo y conejillo de Indias, la proporcion de leuco- citos eosinofilos por 100, es mayol' en los mamiferos domes- ticos qZfe en el hombre. Afirmaba asimismo) que) en no po-: cos etcámenes de sangre practicados en el- búey)_ lle'gu"é a encontrar una proporcion.de leucocitos eosinofilos que osci- laba entre 14 y 20 .por 100. Y señalando las causas de la eosinofilia en el hombre) apuntaba la hipótesis.deque quisá la mayol' proporción de leucocitos eosinofllos en las momife- ros domésticos obedeciese q, los parasitos externos. internos, e más abundantes) sin duda alguna) en los animales que en el hombre. No' obstante) poco satisfecho de esta hipótesis, hállán- dome un día en el matadero de esta ciudad) a la hora del sacrificio de las. reses) llamó mi atención el hecho de que 3 vacas) únicas sacrificadas aquel día) tuviesen el hígado y. el pulmón literalmente destrozado por quistes hidatídicos, - Esta es) posiblemente) me dije; la causa de la abundancia relativa de leucocitos eosinófilos en la sangre del buey.' " 194 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA En aquellos días, y gracias a la amabilidad, que estimo en mucho, de mis queridos amigos los Dres, Blanco y Ri- vero. y Alsina, catedrático y auxiliar respectivamente de la Facultad de Medicina de esta ciudad, tuve ocasión de prac- ticar un examen de sangre en una enferma sospechosa de hidátidas esplénicas. Del examen hematológico resultó esta fórmula leucoci- taria: Linfocitos 1:3'0 Linfoleucocitoides :3'2 . Linfoleucocitos 5'0 Neutrófilos . 59'2 Ensinófllos 19'0 Basófllos . . 0'6 La eosinofilia era, pues, muy marcada. (En la especie humana la proporción de leucocitos eosinófilos en la san- gre normal, es de 1 a 3 por 100). Decidida la intervención) el diagnóstico equinococosis esplénica resultó plenamente' confirmado. Un quiste hidatídico de grandes dimensiones y con membrana casi totalmente calcificada} se alojaba en el bazo. En posesión ya de estos datos comencé el estudio hema- tológico de la equinococosis bovina, y en las mejores circuns- tancias para evitar causas de error. En efecto, con el valioso concurso del Inspector de carnes de esta ciudad D. José' Fernández y del estudioso al umno de esta Escuela, D. Juan González y González, a quienes, con gusto,. testimonío pú- blicamente mi gratitud, logré examinar la sangre de 10 va- cas sacrificadas en el .matadero, con lesiones indiscutibles de equinococosis hepática y pulmonar. El resultado de mis observaciones fué el siguiente : PRIMERA SERIE Fórmulas leucocitarias en 10 casos de equinococosis bovina I. ' 2.° . Linfocitos. . . . 63'4 Linfocitos. . . . 54'6 Linfoleucoci toldes. 4'6 Linfoleucocitoides. 2'6 Linfoleucocitos . 2'8 Lin Ioleucoci tos. 2'6 Polinucleares 12'0 Polinucleares 14'2 Eosinófilos . . 18'0 Eosi nófilos . . 26'0 REVISTA 'VETERINARIADE ESPAÑA 195 3.° 7° Linfocitos, 47'4 Linfocitos. 43'0 Linfoleucocitoides. 0'6 Linfoleucocitoides . 0'2 Linfoleucocitos . 0'2 Linfoleucocitos , 4'0 Polinucleares 23'4 Poli n ucleares Uj'4 Eosinófilos 28'4 . EosinófiJos 33'4 4.° 8° Linfocitos, 56'4 Linfocitos. 65'0 Linfoleucocitoides. 0'4 Linfoleucocitoides. 0'4 ' Linfoleucoci tos. 2'0 Linfoleucooitos . 1'8 Poli n ucleares 25'6 Polin ucleares 14'4 Eosinófilos 15'6 Eosi nófilos 18'4 5.° 9,° Linfocitos, 74'0 Li n foci tos . 58'4 Linfoleucocitoides . 0'6 Linfoleucocitoides , 0'4 Linfoleucocitos. 2'2 Linfoleucocitos . 2'0 Polinucleares 2'8 Polinucleares 25'6 Eosinófi los 20'4 Eosinófilos 13'6 6.° 10.° . Linfocitos, 65'4 Linfocitos. 69'0 Linfoleucoci toides. 2'6 Linfoleucocitoides . 0'6 , Linfoleucocitos . O'!~ Linfoleucocitos , 2'6 Polín ucleares 10'6 Poli nucleares 13'6 Eosinófilos I'8'8 Eosinófilos 16,4 ¡ La fórmulaleucocitaria en la equinococosis bovina, tér- mino medio de estas observaciones, , . . sería: Linfocitos. . . . 59'66 Linfoleucocitoides . 1'30 Linfoleucocitos '. 1'98 PoI inucleares. 16'16 Eosinófilos. . . 20'90 Con tales datos, mi hipótesis parasitaria de la abundan- ,cia de leucocitos eosinófilos en 91 buey, parecía confirmada. Lo que en mi artículo consigné como fenómeno normal" quedaba reducido a una reacción morbosa, Quise, sin embargo, convencerme plenamente del valor- de los datos que dejo indicados y procedí al examen hema- tológico de otras 10 vacas, sacrificadas en el matadero, y, por consiguiente, en las circunstancias más favorables para estar seguro de su normalidad. !:le aquí el resultado de estas lO observaciones. '196 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA SEGUNDA SERIE Formuias.teucocitarias en 10 vacas normales 6.' Linfocitos. 65'4 Linfocitos. 58'2 Linfoleucocitoides. 1'2 Linfoleucocitoides . 0'2 Linfoleucocitos. 2'4 . Linfoleucocitos ' 1'6 Poli nucleares 13'0 Polinucleares ' 26'6 Eosinófilos 18'0 Eosinófilos 13'4. ' 2.' 7.' Linfocitos .. 56'6 Linfocitos. 60'0 Linfoleuéocitoides . 0'6 Linfoleucocitoides. 0'2 Linfoleucoci tos. 0'6 Linfoleucocitos . 2'6 Poli nuclear-es 30'0 . Pol inucl ear-es 24'8 Eosinófilos 12'2 Eosin6filos 12'4 3." 8." Linfocitos. 70'6 Linfocitos. 59'0 Lin foleucocitoides. 0'8 , Linfoleucocitoides ' 0'2 Linfoleucoci tos. 1'6 Línfoleucocítos. 0'4 Poli n ucleares 14'2 Poli n ucleares 28'0 Eosinófilos 12'8 Eosinófilos 12'4 4.' 9.' Linfocitos. 61'0 Linfocitos. 61'0 Linfoleucocitoides. 1'0 Linfoleucucitoides. 0'2 Linfoleucocitos. 2'4 Lintoleucocitos , 0'4 Poli nucleares 24'8 Polin ucleares 21'0 ' Eosinófilos iO'8 Eosinófilos 17'4 .' ~.' 10 Linfocitos. 40'2 Linfocitos. 84'0 Linfoleucocitoides. 0'4 Li nfoleucocitoides. 0'4 Linfoleucocitos. 1'0 Linfoleucoci tos. 1'4 Poli nuclear-es 34'8 Polinuclear es 6'2 Eosinófilos 23'6 Eosinóñlos 8'0 La fórmula leucocitaria en la vaca normal, término me- dio de estas 10 observaciones, sería : Linfocitos . 61'54 Linfoleucocitos. , 0'52 Linfoleucocitoides . 1'50 Polinucleares. . . 22'34 Eosinófilos. 14110 Pues bien. Aparte del valor diagnóstico de estos datos, cuestión que después discutiré, bueno -será, sin embargo, hacer alguna? aclaraciones, ya que, no es frecuente hallar REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 197 estudios de esta índole en nuestrasobras y revistas profe- sionales. Por de pronto, es' de notar que el número de linfocitos, con relación a las otras categorías de glóbulos blancos, es bastante elevado. Una fórmula Ieucocitaria parecida a cualquiera de las que dejo consignadas, que se' observase en el hombre, haría pensar en una leucemia linfática o, por lo menos, en una subleucemia. Y en relación con este hecho.no deja de ser también interesante el detalle de la relativa rareza de los leucocitos polinucleares, ya que en la observación 5.a de la primera serie (equinococosis) sólo llega a un 2(8 por 100, y en la observación, 'también 5.a, de la serie segunda, que es, precisamente, donde alcanza una cifra más elevaday'no pasa de 38(8 por 100. , Pero obsérvese, además, que me cuido muy mucho de emplear las palabrasJeucocitos neutrófilos en lugar de po- linucleares, y tengo para ello una razón, y, es que, a pesar de haber examinado más de 200 preparaciones de sangre de bóvidos, previamente teñidas por colorantes apropiados, en ningún caso he .encontrado granulaciones neutrófilas, JI no quisiera, que se atribuyese mi fracaso ni a falta de téc- nica, ni a desconocimiento de estos asuntos. Pasan de 1,000 las preparaciones de- sangre humana que he examinado, logrando ve'!' siempre las granulaciones neutrófilas. Ahora bien. Las granulaoiones neutrófilas no representan otra cosa que la citasa, según afirman Metchnikoff, Ehrlich, Denys y Wanters. y sabida es la importancia 'que se con- cede a 'la citasa o alexina en la lucha con los microbios. En cambio, para Retterer y Lelievre, las granulaciones neutro- filas son' simplemente resultado de un' proceso de nucleolisis. Por tanto, la ausencia de' granulaciones neutrófilas en los leucocitos polinucleares del buey, constituyeruna objeción seria a una y otra hipótesis, ' , Estos hechos no tienen nada de particular. Cierto que hay una' gran analogía entre el hombre y los animales, y quizá. mucho mayor. en lo que a los detalles microscópicos se re- fiere, pero no se puede.llegar al absurdo de admitir la iden- tidad, pues esto argüiría una ignorancia supina de la anato- mía microscópica, Y conste, que no me asustan los mayores radicalismos de los evolucionistas. . , . 1!l8 REVISTA VETERINARIA DE ESPÁÑA Hechas estas consideraciones, que quizá hayan parecido ociosas, sobre todo a quienes conocen estos asuntos, vaya ocuparme del valor diagnóstico de las fórmulas leucocitarias que dejo indicadas. Si se comparan las cifras medias de leucocitos eosinófi- los en las dos series, se advertirá que en la primera, esto es, en la que corresponde' a los casos de eq uinococosis, es de 20'90 por 100; mientras que en la segunda, que se refiere a los' casos normales, es algo inferior, 14'10 por 100. Mas si se examinan aisladamente cada uno de los casos, se echa de ver en seguida, que en la observación 9. de la primera 8 serie, la proporción de eosinófilossólo es de 13'6 por lOO, en tanto que en la 5:a de la segunda serie, se eleva a 23'6. Luego la eosinofilia en la equinococosis bocina es ele un oalor J. diagnóstico insignificante, por no decir nulo. Se me argüirá que, dada la forma en que hay que hacer la inspección en los mataderos puede pasar inadvertido un quiste hidatí- dico que se aloje en el espesor del pulmón, hígado, etc., pero argüiré que, entonces, no creeré en los resultados de. nin- guna autopsia, a no ser que se cultive todo lo cultivable, se hagan cortes en serie, a la parafina en todos les órganos y, en fin, se estudie la toxicidad de todos los tejidos. Entiendo, y lo repito, que he realizado mis observaciones en las cir- cunstancias más favorables para evitar causas de error. Pero, hay más aun. Después de conocer 'estos resultados, mi querido amigo, el Dr. Nogueras, catedrático de esta Fa- cultad de Medicina, tuvo la atención, que le agradecí muchí- simo, de permitirme realizar un examen hematológico en una niña de 8 a 10 años, que padecía una afección hepática, sobre cuya naturaleza 'nada se sabía en concreto, aunque se .sospechaba la existencia de quistes hidatídicos. . Esta fué la fórmula Ieucocitaria que encontré: Linfocitos ... 20'4 . Linfoleucocitcides 3'0 Linoleucocitos. 1,3'6 N eutr-oñlos 62'0 Eosinójllos . . 0'8 Basótilos. 0'2· No sólo no había eosinofilia, si no que la proporción de eosinófilos era inferior a la normal. Ante este resultado, el Dr. Nogueras, pensó en la posihilidad de un absceso tuber- REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 199 culoso . .A este fin ensayó la cutirreacción, que fué negativa. A pesar de la falta de reacción eosinófila, sospechó de nuevo la existencia de hidátidas hepáticas. Y, en efecto, la inter- vención quirúrgica confirmó la sospecha. Un gran quiste hidatídico, no calcificado, asentaba en el hígado. De donde resulta que,' ni aun en la especie humana, es de un gran valor diagnóstico la eosinofilia en los casos de equinococosis. Y si bien se ha pretendido explicar. la falta de eosinofil ia en ciertos casos de equinococosis humana, atribuyendo la ausencia al mayor espesor de la pared del quiste, no es para mí argumento de gran valor, dado que en las dos observaciones citadas, se da la circunstancia de apa- recer la eosinofilia en el caso en que la pared del quiste está calcificada, y faltar, por el contrario, en el caso en que no había ni indicios de calcificación. Y parece lógico suponer que una membrana quística es más gruesa y, sobre todo, menos permeable cuando está calcificada, que en las condi- cienes opuestas. ' A pesar de estos resultados, como sé por experiencia que la reacción leucocitaria hemática no coincide siempre con la que se desarrolla en el órgano o tejido enfermo; como he tenido ocasión de observar que en los abscesos de la esencia de trementina la linfocitosis .local se acompaña de polinu- cleosis hernática, según indicaba en mi trabajo «Acción he- matopoyética de la esencia de trementina », que se publicó en el núm. 12 del volumen VI de esta REVISTA, se me ocu- rrió intentar el estudio histológico de las lesiones causadas por los equinccocos. A este un, tomé trozos de hígado y pulmón procedentes de la vaca a que sé refiere la observa- ción 9.a de la primera serie, que era un caso tipo de quistes hidatídicos multinoculares, y que, a pesar de esto, la reac- ción eosinófila era precisamente menos manifiesta. Fijados al formol unos, al aicohol otros, ~7al' Zenker.Ios más, los in- cluí en celoidina y teñí con el Van Giesson, hemateína-eosina y eosina-thion ina, pudiendo observar.lo siguiente: En los cortes de un fragmento de hígado 'equinocócico, examinados a pequeño' aumento (75 a 150 diámetros) se aprecia en primer término un espacio claro irregularmente elíptitico, en cuyo centro' existe una materia que parece amorfa'. Circunscribiendo este espacio claroy se notan una serie de producciones a manera de papilas, prismáticas unas, 200 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA cónicas otras) convergentes) como radios de 'una rueda, ha- cia el espacio claro .. Estas papilas están envueltas y solda- dasen sus bases po~' una trama fibrosa bastante espesa) que se extiende hasta los lobulillos hepáticos próximos) e indi- vidualiza estas producciones hasta el extremo que corres- ponde al citado espacio claro) dejando entre ellas especies de vertientes cónicas) de vértice periférico. Examinadas más atentamente estas producciones) y con el mismo aumento) se observa que en sus bordes. y más aun hacia su extremolibre, poseen un aspecto netamente fibrilar) y en su centro, o PQr mejor decir, en su eje) esbózase una trama conjuntivo fibrosa. Observados a grandes aumentos (800 a 1,000 diámetros), puede apreciarse que el aspecto fibrilar de sus bordes es de- bido a una hilera de células estrechas y largas) de tipo ci- líndrico, con núcleo muy estirado) y más aun en las células que correspondan a los vértices de dichas producciones. La trama fibrosa que forma estas papilas)' aparece eonstituíd a por haces conjuntivos muy flojos, entre los cuales se hallan células redondeadas probablemente linfocitos, alguno que ,otro polinuclear, y una oerdadera plaga de leucocitos ea.:.. sinoftlos, con sus qranulocianes características) sobre todo en las preparaciones teñidas por hernatetna-eosina, de núcleo .polilobulado unos y con núcleo redondo los otros) esto es, -.con aspecto de mielocitos eosinófilos, forma que no logré apreciar en la sangre. Campos hay en que se cuentan más .de 50 eosinófilos, y esto sin tocar al tornillo micrométrico, pues si se hace maniobrar éste) para hacer la observación en, diferentes planos, se asiste a la aparición de un ver-da- dero enjambre de leucocitos eosinófilos. Pero se nota una particularidad digna de mención. Estos leucocitos eosinófi- los no llegan hasta el extremo de las papilas; se los. encuen- tra no más que a una distancia de unas 40 !1 50 micras de la hilera de cél ulas cilíndricas que queda señalada; se espar- cen por la trama fibrosa) si bien cada vez más raros) hasta la zona de contacto con los lobulillos hepáticos y aun s,e' los hallayde distancia en distancia) entre las hileras de células hepáticas. La materia que oC,upa próximamente el centro del espa- cie) como un islote, aCUS¡l la presencia de restos del equino. coco, y se halla salpicada de células degeneradas o) por me- jor decir) de vestigios.de núcleos. REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA En r-esumen, el territorio hepático objeto de este examen, presenta 'una lesión que pudiera tomarse por un quiste neó- geno, o mejor por un cistoma papilifero ele origen equino- cocico, , En el pulmón, y, sobre todo, e n. un fragmento 'que tuve la fortuna de abarcar en el corte un quiste completo) se observa, a pocos aumentos, un espacio claro inmenso, que ocupa casi todo 'el campo del microscopio, limitado por una membrana morfa - indiscutiblemente la membrana germ i- nal del equinococo ----:: algunas elevaciones hacia su borde con interno, y rodeado de una zona de aspecto fibroso, sembrada de multitud de células. Un examen más detenido) ya ma- Y9r ampliación, evidencia: 1.0 la membrana germinal hasta la que han llegado algunas células profundamente altera- das; 2.°) la zona-fibrosaenvolvente, con haces poco apreta- dos, entre los que se perciben células degeneradas próximas a la membrana germinal,' cél ulas redondas - probable mente linfocitos - algún polinuclear e innumerables leucoci- tos eosinofilos. Y es de advertir que; también aquí, estos úl- timos leucocitos se hallan alejados 40 ó 50 micras del borde del espacio claro, esto es, de la membrana germinal. En otros puntos de la preparación, aprécianse bronqui- olos, en los q~e se notan no ya plegaduras de la mucosa, 'si no elevaciones que se asemejan.a las papilas 1.0, por su lon- gitud extrernada ; 2.0~ por su ribete de células cilíndricas; 3.°, por su eje conjuntivofibroso, y 4.°, por la particularidad de albergar bastantes leucocitos eosinófilos. ' , Es, pues, indiscutible-que, tanto en yl hígado como' en el pulmón equinococicos, 'e:x;iste una eosinofilia muy acentuada, Sería inter-esante averiguar la causa de esta reacción eo- .sinófila local. Se dirá que los leucocitos eosinófilos son atraí- dos por' las substancias que pasan a través dela membrana germinal. Pero si esto es así ~ p,Or que H,Ose hallanen con- tacto inmediato con esta membrana y áun la penetran parn. pasar al interior del quiste; en vez de estacionarse a la dis- tancia de 40 ó '50 micras) como si sólo Úatasen de establece¡" unverdadero bloqueo ~ Se argüirá por los neovitalistas más atrevidos que una pequeña dosis de substancia tóxica, pro- cedente del quiste', es chirniotáctica positiva y una gran d,O- sis chimiotactica negativa -para los leucocitos eosinófilos. Pero por esta hipótesis no habría nada inexplicable a no ser REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA . la hipótesis misma. Y doy por supuesto) aunqw.e sea mucho suponer, que ni aun al ueovitalista más audaz se le ocurri- tía pensar siquiera que los leucocitos eosinófilos han ido hasta la zona en que se encuentran) guiados por esa especie "de sentido del olfato) y con la pretensión de entablar una lu- cha cuerpo a cuerpo con el equinococo. Queda) pues) sentado el hecho de que en este caso de equi- nococosis, la eosinofilia local no coincide con la eosinofilia hematica .. He de confesar, con toda franqueza, que el no haber lo- grado demostrar que la equin ococosis se traduzca siempre por eosinofilia hematica, no ha sido para mí motivo de dis- gusto; antes bien) me place más encontrar excepciones) que hechos reglamentados) y no por espíritu de contradición, si no por contribuir a que desaparezca esa manía de dictar le- yes biológicas que por. ser demasiado prematuras) se dero- gan al poco tiempo de su promulgación. Es verdad que hoy) con más razón que nunca) se sienten ansias de principios generales, de síntesis compeudiosas, de verdaderas leyes comprensivas de muchos hechos y fenóme·· nos biológicos) pues que la biología actual está abarrotada de detalles) que el espíritu se resiste a almacenar ; pero no debe ser este pretexto suficiente para, pretender tiranizar a los fenómenos vitales. La biología no debe asemejarse a la gramática. Una sola excepción a una regla o ley biológica ha de ser motivo para inutilizarla. Que no se hable de hechos o fenómenos norma- les o patológicos extraordinarios, esto es) fuera de la ley) porque tales fenómenos no existen si no gracias a las leyes biológicas. prematuras, y por consiguiente) falsas. y sin lamentar el tiempo perdido) por entender que no se pierde el tiempo en los trabajos de laboratorio, sea cuales- quiera el resultado a que se llegue .. héme aquí en la misma situación indecisa en que me encontraba antes de-empren- der estos estudios) esto es, ignorando la causa de la abun- dancia relativa de leucocitos eosi nófilos en la sangre del buey) con relación a los otros animales) que ahora más que nunca, considero como norma:l. y obsérvese que hablo de la abundancia relativa de leu- cocitos eosinófilos en la sangre del buey) con relación a otros animale-s) ')'no empleo la palabra .eosinofilia, porque esto REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 203 equivaldría atornar como tipo al hombre} y éste no creo que debe servirnos de tipo de comparación en nuestros estudios} sino ser considerado.no más que como un animal muy in- teresante. . .No sigo} pues) la conducta de Fayet y Tortique, veterina- rios militares franceses) que al establecer la fórmula leuco- citaría en un caso de alopecia en el caballo ~ publicado en el núm. 3) del corriente año; en la Revista de Higien-e y Sa- nidad Veterinaria - y hallar 6(83 por 100 leucocitos eosinó- filos} afirman, con error palmario) que encontraron una eo- sinofilia bastante acusada. Yo sé decir que después de exa- . minar la sangre de más de 50 caballos, aparentemente .J . sanos) he podido convencerme de que en estado normal la propor'- ción de leucocitos eosinófilos oscila entre 4 y 8 por 100. Tan sólo en dos casos hallé la cifra de 2 por 100) uno de los cua- les fué ya citado en esta REVISTA. Cierto que pudiera atribuirse, la abundancia relativa de leucocitos eosinófilos en la sangre del buey) al parasitismo de la panza) dado el número de infusorios de todas clases que' habitan en este órgano) pero si he de ser sincero) confesaré que voy desconfiando mucho-de la íntima relación entre la eosinofilia hemática y el parasitismo. En prueba de este' aserto) y dejando a un lado los CE,SOS de equinococosis que quedan transcritos, citaré una observación reciente porque es muy interesante: En un perro atacado de sarna demodéctica - y advierto que el diagnóstico) hecho por mí)' no fué solamente clínico) sino microscópico - hice el examen hematológico, y encone tré esta fórmula Ieucocitaria. ' Formuia ieucocitaria del perro en un caso de sarna demodéctica Linfocitos . . . 1:3'8 Li n foleucoci toldes ' 0'4 Li nfoleucocitos. 1'O Polinuclear-es . . 80'0 Eosinoftlos . '.. 4'8 Y bien. I En más de 20 observaciones . que he realizado en perros) aparentemente normales) he encontrado una propor- ción de eosinófilos que varía entre 8 y 12 por 100. Mas si no logro explicarme el p0r qué de la relativa abun- dancia de leucocitos eosinófilos en la .sangre del buey) si creo REVISTA VETERINARiA DE ÉSPAÑA estar autorizado para sospechar' que los leucocitos eosinófi- los disminuyen en las infecciones agudas. En efecto; en va- rios casos de glosopeda) he podido observar que en cuanto se inicia la polinucleosis, disminuyen los eosinófilos. Ahí van estas tres fórmulas leucocitarias que lo de- muestran: Fár mulas leucocitarias del buey en un caso de glosopeda l.er día ' Linfoleucocitos . 5'0 Linfocitos, 12'0 Poli nucleares 59'6 Lin foleucocitoides. 0'2 Eosinófilos 3'4 Linfoleucocitos . ' 1'4 PoI inucleares 82'2 8, o día Eosinófilos 4'2 Linfocitos, 31'0 Li nfoleucocitoides. 0'8 4,° dia Linfo leucocitos . 3'0 Linfocitos: 31'0 Polinucleares 40'8 Un foleu cocitoides. 1'0 Eosinófilos 24,4 Se ve que la disminución de eosinófilos dura poco tiem- po) pues al octavo día) aun existiendo polinucleosis, llegan a la proporción dé 24c4 La oposición entre la polinucleosis y la eosinofilia es de' observación frecuente en la especie humana. Como no po- día pasar inadvertido este curioso hecho) Audibert lo explica diciendo que ciertas substancias ejercen acción chimiotactica positiva sobre los eosinofiloe y neqatica sobre los polinuclea- res. Verdad es qae la fórmula leucocitaria correspondiente al octavo día de la infección glosopédica, es un argumento contra la ley de Audibert, a no ser-que se admita la existen, cia, en proporciones casi iguales) de las substancias chimio- tácticas positivas) una para los polinucleares y otra para los eosinófilos. . Pero es más; en un caso de difteria' laríngea en un niño) hice un examen hematológico en colaboración con el doctor Nogueras) 'y la fórmula Ieucocitaria, que obtuve) resulta en extremo curiosa. 'Con una neutro filia bien manifiesta- más de 70 neutrófilos por 100 ~ coincidía una eosinofilia muy acentuadn=-B eosinófilos por 100~ si mal nOT'ecuerdo.- Es verdad que el enfermito presentaba en el momento en quese hizo la observación) además de la difteria) una placa impetiginosa en la cara. . REVISTA ,VETERINARIA DE ESPAÑA 205 Tampoco es, pues, cierto, que en 'todas las infecciones acompañadas depolinucJeosis, falte la reacción eosinófíla. En mi deseo de encontrar, causas que pudieran influir en la proporción de leucocitos eosinófilos, creí" haber ha- llado una que parecía constante en sus efectos. Me refiero a la gestación. En 3, casos de .quistes hidatídicos en vacas preñadas encontré estas fórmulas leucocitarias :' Fórmulas leucocitarias en tres vacas preñadas y con quistes hidatídicos en el hígado I.« caso Linfoleucoci tos', 4',4 Linfocitos. . 29'4 Polin ucleares ¡ ~36'6 Lin foleucoci toldes. 0'4 Eos inófllos , . 12'2 Linfoleucocitos. 2'4 Polín uclear es 60'2 3.er caso, . Eosin'ófilos ' '7'6 .Lintocitos .: , 45'8 Linfoleucoci toldes. 0~4 2.0 caso Linfoleu cocitos " 4'0 Linfocitos. 46',0 . Polin uclear-es 38'8 Un foleucoci toides. 0'8 Eosinófilos 11'0 Perotratando de aquilatar bien estos' hechos practiqué, oteo examen en una vaca también preñada y con quistes, hidatídicos, 'Y' la fórmula leucocitaria fué una desilusión, como puede verse: ,', ' , ; Fórmula leucocitaria en una vaca preñada y con quistes hidatídicos en el hígado '" Linfocitos ~ . '. . 57'0 Li nfoleucocitoides . 0'4 Linfoleucocitos . '2'6 Polínuéleares 20'4 Eosinófilos. 19'6 y es: ql.le los .f~nóme[}'os vitales l}O, se desaúoll~n según nuestro capricho si 'QO obedeciendo a leyes) cuyo conoci- miento nos escapa todavía, al meuos.en lamayoría delos casos: I , , En Jin, para. ter-minar, res\lmiré, los resultados de mis ensayos, en' las siguientes CONCLUSIONES, La La eosiuofilia, no es.icoustanteen la,eguinococosis humana. 206 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 2. a La falta de eosinofilia, no depende únicamente del mayor espesor de la membrana quística. 3.a Aun es más inconstante la eosinofilia en la equino- cocosis bovina. . 4. 8 En el hígado y pulmón equinocócicos abundan los leucocitos eosínófilos, pero siempre bastante distanciados de la membrana quística. 5.a. Esta eosínofilia local, no se acompaña siempre de eosinofi liahemática. 6.a La eosinotilia no se presenta siempre en otras en- fermedades parasitarias, tales como la sarna. 'l ," La polinucleosis o neutrofilia no excluye la eosi- nofilia. . S." La sangre del buey normal) es más rica en leucoci- tos eosinófilos (14 a 20 por 100) que la de los demás mamí- feros domésticos. Santiago 25-XII-12. Terapéutka ~~n~ral para las ~nfermenanes infecciosas POR FLORENTINO MIRANDA Veterinario en Lodosa El ideal en el tratamiento de las enfermedades infecciosas, es y contiriua siendo el método curatioo especifico, es decir) la acción directa sobre los agentes morbosos específicos o respectivamente sobre sus venenos. Sin embargo) provisio- nalmente tales específicos) desgraciadamente, no los posee- mos más que para una minoría de afecciones infecciosas; para la mayoría nos vemos reducidos a combatir) según .los distintos síntomas) las acciones' nocivas generales del pro- ceso infeccioso sobre los órganos) y) sobre todo) a alejar del enfermo en cuanto quepa) todas las in fluencias que podrían todavía e/xagerar tales' acciones nocivas. Por consiguiente) aplicar la terapéutica sintomática en lugar de la etioló- o=« . I REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 207 A este respecto, según opinión generalizada de 10s dis- tintos autores, e~ muy importante laapl.icación de "un tra- tamiento dietético debidamente conducido. Formando parte integrante del mismo deben contarse en primer término los inteligentes cuidados de que debe ro- dearse a todo enfermo infeccioso, pues no ha de olvidarse que la cons.ecuencia de la infección puede ser la intoxicación del organismo. Todo anima-l enfermo de infección debe te- nerse en local espacioso y ventilado, y si posible fuera deben tenerse abiertas las ventanas o puertas de modo prudencial 'sin perjudicar ·al paciente (1). La cama debe ser renovada todos los días, ·pues las deyecciones elaboradas en todo or- ganismo infestado puede perjudicar a él y a lasalud pública. Es recomendable lavar todos los días, en el curso del pro.,... ceso, la región perineal con líquidos espirituosos alcanfo- rados. La boca debe mantenerse limpia en. todo enfermo infeccioso. En ella toman asiento muchos gérmenes que pueden dar origen a infecciones secundarias. La alimentación desempeña un papel capital en el trata- miento general, de: las enfermedades infecciosas. No debe pecarse por exceso causando molestias al paciente, y, sobre todo, no caer en el' oteo extremo contrario, que sería más lamentable, de pecar por defecto. Al paso "que los clí- nicos antiguos, en atención a la existencia de la hiper- termia que gradualmente padecen los atacados de enferme- dades infecciosas, llegaban hasta dejar a los pacientes verdaderamente hambrientos, en la actualidad todos los clínicos modernos parecen ser partidarios de mantener llar todos los medios en buen estado las fuerzas del organis- mo enfermo hasta llegar a cierto período del mal. Este período es aquel en que se presenta la inmunidad; con ella entra el .enfermo en la convalecencia y obtiene lar cura- ción natural. Como el proceso de dicha curación natural en - .., casi todas Ias enfermedades infecciosas generales, es el de que se originan en el cuerpo al cabo de cierto tiempo, a consecuencia de la reacción, del organismo sobre los agentes productores de la enfermedad, substancias. bactericidas o respectivamente antitoxinas (anticuerpos) que desde entori- (1) La temperatura de la caballeriza debe alcanza!' de 14 a 16° R., cuidando siempre de que el aire se renueve en la proporción conveniente. . -¿08 REVISTA VETERIN'ARIA DE ESPAÑA ces- hacen inofensiva la causa del mal. Por consiguiente el profesor-en presen-cia de estos procesos debe tratar sobre todo de sostener al enfermo en un estado de fuerzas sufí- cientes hasta la aparición de estas substancias específicas que entrañan la, curación natural proporcionando al pa- ciente, cualquiera que sea su fiebre, un número suficiente de calorías por medio de la alimentación, Como-es natural para este objeto escogeremos siempre de todos los granos y semillas los más digestibles. La leche en abundancia para los' carnívoros sin dejar de ser recomendada a los her- viveros. Durante' el período de convalecencia de la enferme- dad, esmuy conveniente dar las semillas y granos triturados o molidos. . El. tratamiento antipirético geueral es otro de los fac- tores. muy importantes. Según la experiencia de modernos tratadistas debe an- darse con mucho cuidado en el empleo de los antipiréticos químicos y muy especialmente con los de Ia serie aromática en el tratamiento de las enfermedades infecciosas agudas. El 'mejor medio antipirético en un enfermo de infección que presente fiebre alta son las envolturas frías, con paños de algodón o de lana previamente sumergidos eri el agua a la temperatura de 8 a 10° C. L~ permanencia de las envol-' turas en el cuerpo del paciente depende por entero de las condiciones indi viduales del enfermo, de los efectos que se quieran obtener, etc., etc. Para que obre .corno antitérmico será preciso renovarlas en cuanto hayan 'empezado a calen- rarse y habrá que repetir la operación varias veces, En me- dicina humana, donde tanto se ha generalizado el baño fresco en los enfermos febriles de infección, no existe ningún otro remedio que le haya podido substituir o igualar hasta el presente, ni aproximadamente; obra como poderoso an- tiséptico, .es un excitante por mecanismo reflejo, es el que mejor atiende a los importantes cuidados que requiere la piel, y hasta, por excitación de los elementos de regenera- . ción de la médula ósea, contribuye directamente a que se produzcarí en el organismo los antisépticos bactericidas del suero. El tratamiento diaforético en muchos procesos infeccio- sos está rnuy recomendado; .pero en nuestros enfermos. todos sabemos cuan difícil es obtener la: verdadera diafore- ,REVISTA VETERINA'RfA DE ESPAÑA 209 sis, no obstante puede pretenderse por todos los medios que nuestra terapéutica nos proporciona como son: el baño de vapor, la envoltura seca, la envoltura húmeda y el método de la reacción, etc". etc. ' En la terapéutica general de las, enfermedades infeccio- sas, tam bién hay que tener especial cuidado' en vigilar la debida eoacuacion 'del intestino. «Todos los enfermos de in- fecciórí se ponen febriles muy fácilmente con motivo de la reabsorción de la más escasa cantidad de materias sépticas, o pútridas, y de aquí 'que siempre deba cuidarse de que el contenido intestinal no' quede estancado y de que no tenga lugar por esta causa la reabsorción a través del intestino de materias como las citadas. Principalmente en la convale- cencia las elevaciones de temperatura inopinadas que se presentan con mucha frecuencia han de atribuirse a que la evacuación del tubo intestinal no es suficiente». 'REVISTA MONOGRÁFICA La rt!acción vital Ot! GoSio , PQR EL DR. PEDRO FARRERAS En 1904, Bartolomé Gosio (1), del Laboratorio de Sanidad Pública de Roma, dió a conocer el hecho de que los lüfomicetos y esquizo- micetos vivos destruyen los teluritos alcalinos dando un colo!' ne- gruzco. Este fenómeno pareCía,'desde luego. una reacción vital de importancia pr-áctica, porque acaso pudiera servir para saber con ,facilidad.si un suero, una solución inyectable, una vacuna muerta, etc'l contentan o no gérmenes vivos. . .. Y, I)Ór ésto, 'en 1906, Gosio (2), en .una comunicación al VI Con- greso Internacional de Química Aplicada, celebrado en Ro¡:na(26 al)I'il-3 mayo), I'ecom~ndó su método para ven ir el~ conoci m ien to de si muchos prepar-adospara inyectar, hipedér-m icarnente, par-ticular- méllte sueros y vacunas muertas, contienen o' no gérmenes vivos. Basta, para, ello, añadir-les una pequeñísima cantidadde telurito po- tásico; si contienen ,iéÍ'meilés,vivos aparece un.precipitado negruzco, Estéprecrpitado 10 atribuyó Gosio a' ia, reducción del telurito potá- sico a telu ro metálico, En el mismo año 1906, R. Gloger (3), de 'Lodz, quiso restringir el valor general -d el. fenómeno y lo explicó de otro modo. Según él, el 210 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA precipitado negruzco sería un sulfuro de teluro"y depender-ía de dos factores: el germen y el medio de cultivo. Este medio debería conte- ner los elementos necesarios para originar hidrógeno sulfurado, y el germen debería ser capaz de ponerlo en libertad. Gosio (4) no se manifestó conforme con el proceder, ni con la interpretación de Gloger. Recientemente Belfanti (4) ha estudiado el comportamiento del bacilo de la tuberculosis con la reacción vital de Gosio, y ha .visto que los bacilos tuberculígenos vivos, tanto de tipo humano, corno de los tipos bovino y aviario, reducen con energía, en pocas horas, el telurito potásico. Pero no lo reducen los bacilos tuberculígenos muertos. Además, la reacción está en razón directa de la vitalidad; cuanto mayor es ésta más enérgica es la reacción. Al mismo tiempo se produce telurina, con su olor aliáceo car-acter-Istico. Todo esto, a juicio deBelfanti, parece indicar que los bacilos tuber-cul ígenos tienen más parentesco con los hifomicetos (mohos), que con las bacterias genuínas o esquizomicetos. Per-o, sea esto lo que fuere, la reacción de Gosio merece ser estudiada, porque tal vez algún día sea de apli~ cación útil. BIBLIOGRAFiA. - (1) B. Gosio. «Sulla decorn postzíone di sali del tellurio per opera dei mieroorganismi ». (Real Acad, el. Lincei, T. XII!, fascículo 8, 190· )- •. (2) B. Gosio. ((Rivelatori biochimic.i elegli inquinamenti microbici », (VI Congr. ele Quim. Apl., Roma, 26 abril, 3 mayo, 1906.) - (3) R. Gloger. ((Kalium tellurosum in eler Med izi n und Hygiene ». (Zentralb.j. Bakt, T. 40, cuad, 4, febrero, 1906.)- (4) «Vitale Realctio n nach Gosio beim 'I'uber-kelbaci l lus «, (Zeitschr·.f. Chemottie- rapo T. 1, cuael. 2. ) . TRABAJOS TRADUCIDOS La Oifteria y la viruela en las aves O~ corral (1) POR EL PRÓF. DR. E: FROHNER Cateelrático ele Patología y Terapéutica ele la Escuela Superior de Meelicina Zoológica ele Be rlí n ETIOLOGíA. - La difteria!J la viruela de las aves de corral fueron descritas en otro tiempo corno dos distintas enfermedades infeccio- sas. Investigaciones recientes han descubierto que ambas no son más que formas diversas de una misma enfermedad; que ambas es- tán causadas por un virus jiltrable. Por medio de la viruela de las aves de corral, 'artificialmente, se puede producirIa difteria, en ani- males de experimentación, y viceversa. El virus es muy resistente a la desecación, al calor y a la luz del sol. El haber pasado una infec- ción general, deja inmunidad. , ' . (1) Este trabajo es uno de los capítulos del Compendio elePatoloqia y Tero: péutica especicdes prcrcc.v eterinartos, que acabamos ele traducir y publicar. I REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 211 PRESE;-fBOLD. 'UclteriO"resfex;periin'e'D'to's aeere'a 'de'llrJa'ta:oíife'iíto' de 'la ;p'U'lbioni'a irn'f.e'ocio'sa '-con tst>lu:cS.t6'n eonciln'tr.a'd a ;cre'sal'va.1rs'a.n. ~ .'Estos arstor-es han 'curado -la ipu'hn'Ü'- nia i'nfecciosa'de losce'ba.lloscon solucio'nes concentradas ('1: 3(')- 35) 228 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA de salvarsán , Entre más de 200 casos que tuvier-on ocasión de obser- var, ni uno sólo ter m inó con la muerte, prueba evidente de la efica- cia de este remedio. Los fenómenos secundarios debidos al salvasán, no produjeron nunca una gravedad alarmante ni dejaron señales que merezca impo rta ncia mencionar. - J. F. - (Zeitschrifl. f. Vete- rinaerkicnde 1912, n úms. 8 y 9; La Clínica Veterinaria, 15 enero UJl3) RAITSITS. El hiperol. - Es una combinación cristalizada de agua oxigenada y carbamida, que contiene el 34 por 100 de su peso de agua oxigenada. El hiperol se presenta en polvo o en pastillas, y en una u otra forma se conserva bien el abr-igo de la humedad. Puede usarse en poi va para el tratam ien to de las heridas o en so- lución acuosa, siendo sus indicaciones las mismas que las del agua oxigenada. - J. F. - (Allatooorosi Lapok, 1911). WALTER, E. y. GAERTNER, A. El tratamiento de la vaginitis conta.giosa de las vacas. - La extensión de la vaginitis contagiosa es cada día mayor y, por las publicaciones, sabemos, actualmente, que está difundida por Fcancia, Alemania, Austria, Finlandia, Dina- marca, Suiza e Italia. Todas las medidas preconizadas para lucharcontra la enferme- dad y para su tratamiento, son de gr-an importancia, si se tiene en cuenta que la mitad del capital bovino continental puede conside- rar se como afectado por la enfermedad. No obstante su multiplicidad y variedad, los medios propuestos están lejos de dejar satisfechos, aun cuando algunos de ellos, como la pulver-ización vaginal y el taponamiento preconizados por Oster- tag y perfeccionados por Raebiger, se fundan en bases científicas. Los autores, citan entre los medicamentos preconizados: la po- mada, los óvulos, las cápsulas de bacilol al 10 por 100, los óvulos de quinosol y de sublamina, las hojas de Kaiser y las var-illas ce subla» de Caem merer. En una explotación-infectada Walter y Gaertner han empleado, sin éxito, en 110 animales, 3,340 óvulos de bacilol o de quinosol: Los resultados mejores se han conseguido con las cápsulas de lanolina al bacilar sublamina o con las candelillas « subla » de Caemm erer. El tratamiento continuado durante tres o cuatr-o semanas, asegura la curación, pero esta s010 es aparente, puesto que a los ocho días de suspender el tratamiento aparecen otra vez los nódulos de la mu- cosa. Las candelillas « subla» tienen el inconveniente de ser irritan- tes, provocan movimientos expulsivos, agitación y mugidos: Su empleo es difícilmente aceptado por los propietarios. La mayor parte de los medios, preconizados noaseguran la cura- ción definitiva, en virtud de la resistencia del agente productor de la enfermedad, y, sin duda, también por su situación, no solamente sobre la mucosa, sino también en su profundidad. Los autores han encontrado en la vagina el estreptococo incriminado por Ostertag, empero con los cultivos no han podido reproducir. la enfel'medad. aunque vacilan en establece!' urra relación etiogénica entre ese es- REVISTA VETE;RINARIA DE ESPAÑA 229 tI'eptococo y la vaginitis contagiosa. El problema a resolver consiste en responder a estas indicaciones y a las que resulten de la difusión del agente infeccioso en toda la extensión de la mucosa vaginal y tal "vez de su propagación a las vias genitales. No hay que dudar que el procedimiento de Raebiger, por pulverización y taponamieuto, cons- tituye una intervención preferible, pero con el inconveniente de una aplicación larga y difícil. Con objeto de hallar un procedimiento cómodo, inspirándose en las modificaciones apor-tadas por Raebiger, Walter y Gar-tner han estudiado el problema del tratamiento de la vaginitis contagiosa, recurriendo a las pomadas de eucerina. La di- ficultad no estriba en escoger y hallar un buen antiséptico, sino en atacar todas las partes enfermas o infectadas La eucerina se mezcla con el agua en todas proporciones, es un cuerpo análogo a la lano- lina, pero separado de ésta por destilación y que contiene alcoholes -libres en alguna proporción, C03a que favorece su acción terapéu- tica. La eucecina 'puede fijar cantidades considerables de agua si n perder su consistencia, si bien que, aplicada en la superficie de la vagina, juega el mismo papel de una compresa antiséptica, y hace el mismo efecto de una irrigación continua La eucerina, a la que se añade el agente antiséptico, debe e mba- durnar toda la superficie de 1a vagina. Walter y Gaetner aconsejan el uso de un' estilete de goma abultado de un extremo, con el cual pueden repartirse diez gramos de pomada en una capa de un m ilí- metro de espesor en toda la superficie de lavagina. Los autores prefieren el bacilol como agente antiséptico. Cuatro o cinco días después de la aplicación, todos los nódulos han desaparecido, y con ulteriores aplicaciones se evitan las re- cidivas. . . Las vacas en gestación pueden o no tratarse de la misma manera. Como que este trat.amiento no confiere inmunidad, el tercio poste- rior de las reses y los locales deben desinfectarse con bacilol al5 por 100, o con sapoformol en igual proporción y blanq uear las paredes con una lechada de cal. - J. F. - (Berl, Tierarst. Woch., 22 febrero de 1912). . "WEBER. Contribución a la lucha contra la mamitis estrep- tocócica. - El autor empieza recordando las trabajos de Ernst, quien asegura que esta mamitis cuesta en Alemania cada año más de 300 millones; razón por demás para que preocupe en la lucha contra esta enfer-medad que tanto interés tiene para la economia rural como para la salud pú-blica. . "Los medios preconizados para tratar estas mamitis son tan nu- merosos como variados: unciones en las mamas con pomadas e in- yecciones antisépticas por los pezones. Los unos, como Zschokke, recomiendan dejar los animales sin ordeñar; los otros, al contrar-ie, preconizan las m ul siones repetidas. Meyer piensa que la curación no puede conseguirse, más que empleando inyecciones antisépticas, a condición de que "sean practicadas desde el principio de la enfer- medad; esta última indicación es muy dificil de satisfacer 230 REVISTA VETERINARIA OE ESPAÑA Como contr-a todas las infecciones, dice Weber, el verdadero medio de luchar es la pt-ofilaxis. Ernst recomienda, a este objeto, aislar los enfermos, de ordeñar o no; pero a condición de destruir por la ebullición o por adición de Lisoi, el poder infectante de la leche obtenida. El ordeño de los enfermos se confiará a un va- quero, que no se ocupará de los animales sanos; si esta precau- ~ción no es posible, el vaquero debe observar gran limpieza, espe- cialmente en lo que concier-ne a las manos, después de ordeñar los animales enfermos. Las camas de éstos no deben servir para las vacas sanas. La aplicación de estas medidas da buenos resulta- dos (Meyer) pero desgraciadamente es difícil que las practiquen con todo rigor la mayoría de los propietarios; con frecuencia no se aplican, porque el diagnóstico es difícil cuando los estreptococos característicos faltan por completo o no se presentan con la forma típica. Weber ha intentado aplicar el método de EI'IlSt en los establos modelos, pero sin éxito. Cuando faltan cuidados profilácticos, la in- fección no tarda en propagar-se a las partes sanas de la ubre; la pero sistencía de un cuarto enfermo es un peligro permanente difícil de evitar. El autor recomienda el siguiente tratamiento: ordeñar a fondo e inyectar 200 cm.! de una solución de nitrato de plata a 0'75 por 100; renovar el tratamiento basta que desaparezca la secreción láctea. Weber ha procedido en la forma siguiente en un establo donde supo- nía la existencia de la enfermedad: la leche de todos los animales es examinada atentamente e inmediatamente se separan los enfermos y sospechosos de los sanos. La cama se saca y el suelo se lava perfec: tamente y después se desinfecta. Este tratamiento es completado con una inyección de nitrato de plata a todos los cuartos de la ubre en- fermos; inmediatamente de la inyección, se malaxa para asegurarla acción medicamentosa y facilitar su extensión lo más pronto po- sible. El líquido se extrae por la mulsión después de una media hora de contacto. Las inyecciones se renuevan cada quince días hasta que cese la secreción láctea. Las di ficultades del diagnóstico obli- gan a una segunda prueba en los animales sanos ocho días después de la primera; los que salgan enfermos en esta prueba se les somete al mismo tratamiento. - C. S. E. - [Ber, iierárstliche Wochens- chrifi, marzo, 1912, en la ReD. Gén. de Méd. Vét., agosto, 1912). WITTE. El hidrato de cloral usado como auestésico. - Algu- nQS autores, entre otros Próger , pretenden que una lavativa de 60 gramos de cloral hidratado determina una narcosis exagerada a los cinco minutos. Witte ha dado, a un caballo de 14 años, al que tenía que foguear d:e pie un esparaván, una lavativa de 2 litros de agua con 75 gramosde cloral y 150 gramos de mucílago. El anestésico dejó sentir sus primeros efectos al cabo de cuarenta minutos. Debido a la in dociiadad del animal, sólo pudo aplicarle el acial al cabo de cincuenta minutos. Los primeros puntos ocasionaron una reacción de defensa con REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 231 los miembros anteriores. No obstante, la operación pudo hacerse con, ra,ci1idad. El operado cuhieeto de sudo!', fué conducido a su plaza, donde comió tranquilamente. Al cabo de dos horas, aparecen temblores musculares. A las cinco horas de haber administrado el anestésico, el anima! vacila, tira del ronzal, cae so,bJ:e su tercio' posterior y queda tendido con los ojos cerrados, en actitud de dormir. Transcur-rido un cuarto de hora se despierta y. se pone a comer, siendo su estado nor-mal. . De todo esto se desprende que el cloral se comporta de un modo muy diferente según los individuos. -:-J. F. -(Zeitsch.f. Veterinark., mayo 1911). INSPECCIÓN DE ALIMENTOS \ WEICHEL A. ·.A:ooiÓn del oloruro de sodio sobre las baote- rias que determinan los envenenamientos por la carne. -El autor ha querido demostrar si y por cuanto tiempo, el bacilo pa- ratifico' o el bacilo enteriditis pueden conservar su vitalidad en la carne salada, y si tal procedimiento tiene el poder de destruir estos gérmenes y hacer inocuas las carnes que ordinar-Iamente determi- nan envenenamientos, Para llegar a este fin, ha instituido tres series de experiencias: en, la pr-imera; estudió la, acción del el Na sobre el cultivo ya desarrollado; en la segunda, sembró los bacilos directa- mente en la solución, yen la tercera observó el comportamiento de dichos gérmenes el! la «Fl!e salada. Los resultados obtenidos comprueban que la acción del cloruro de sodio sobre los microgérrnenes que determi nan el envenena- miento de las carnes son diversos, según sea sobre los bacilos des- arrollados en medíos nutritivos. antiflciales o sobre los contenidos el.l la carne ; en'el primer caso, Iosreaujtados dependen, también, del número de gérmenes que presente el cultivo. Si se agrega sal aun cultivo de paratifus y de bacilo enter iditis, los gén;n,enes mueren después ~le un período más o menos largo. Contienen bacilos vivos después de treinta y tres días los cultivos en agar o, en caldo, tenidos a 15-18°, adicionados unos de una sol u- clÓI;I de, el Na, :¡¡,1,1(? or 100, y. otros con una al 25 por 100. El cultivo p B¡.1 8,1caldo adicionado de uma solución al 15 por 100, conservado a la temperatura, a,m¡;(ent~, co~Úen,e ~acilQS Vi~D,S después de ochenta y ocho días; los bacilos que habíansído.conservados en la fresquera 1)0 habían muerto 'despl!lés de noventa y. cinco, días, 110 obstante ha- berles agusgado SO~1:lciones, w,uY,con cen tpa,das de s~l C0111 ún . . . La destr-uccióu de las bacterias es. mu~ rápida cuando son sem- bradas en caldos que eO.r.Jtiel),eT¡lj p,oJ¡'ce,'iI.~aje un, ele.vado de sal. Sem- bra~do, por ejemplo, u9 poco di? cultivo dje agar en 10 cm." de caldo con el 15 por 10.0 de cloruro y a, 1\1 ~e,mper:¡r.tura de 31°, los bacilos mueren al cabo. de. doce, dias; si e~ clor-uro desciende al 12 por 100, 232 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 102 gérmenes viven veintidós' días, si la proporción de sal es del 7, por 100 y se conserva todo en la fresq uera, los gérmenes se manti«- nen vivos hasta setenta y un dias. De éstos y otros resultados el au- tor saca esta conclusión: En general, la acción bactericida del ClNa es influenciada poco por la temperatura, depende del número ele, gérmenes y de la concentración de la sal que no debe ser menor elel 10 por 100. En la carne salada, 'las condiciones son distintas: en la carne infectada con el bacilo paratifus antes 'de salarse, agregándole U11a fuerte solución al 19 por 100 de cloruro sódico, la destrucción de los gérmenes ocurre con tanta «xacntud. que no es posible utilizar este procedimiento para hacer inocua la car-ne infectada, Las bacterias contenidas en la carne después de salarse con el 12-19 por 100ele sal, no fuer-on destru ídas en setenta y cinco días y estaban vivas después de ochenta días en la carne salada con el 10-13 por 100 del Cl Na, - C. S, E. - (Arb. ans dem Kais, Gesundheit, VoL 34), SECCIÓN PROFESION'A L la 111lisambJea Nacional Veterinaria POR C. SANZ' EGAÑA Inspector de Higiene Pecuaria en Málaga Por fin, parece que será un hecho la celebración de esta Asam- blea tan deseada. Para que tenga el éxito que merece, el ColegioOfi- cial de Veterinarios de Madrid, ha dirigido a nuestros compañeros la siguiente circular con'vocatoria que con gusto reproducimos aquí por si alguno de nuestros lectores no la hubiere recibido. « Muy señor mío y compañero de mi atenta consideración: En cumplimiento de acuerdos de la Il Asamblea Nacional Veterinaria de la Junta de Defensa de la Clase Veterinaria y de este Colegio, la III Asamblea Nacional Veter-inar-ia, con carácter científico profesio- nal, habría de celebrarse en esta Corte durante el mes de octubre o noviembre del corriente año, habiéndose tenido que prorrogar hasta la' fecha del anunciado Concurso Nacional de Ganados, que tendrá lugar en el venidero mes de mayo, y habiéndose encomen- dado a la Junta directiva de este Colegio los trabajos de la proce .. dente organización que motivaron la comunicación dirigida por esta Secretaría a los señores Presidentes de los demás Colegios y a los señores Inspectores de Higiene pecuaria y Sanidad. veterinaria, para que, estimulando a todos los Veterinarios, recabaran .el mayor nú- mero de Asambleístas, a consecuencia de cuyos llamamientos ban negado a esta Secretaria significativas adhesiones, pero no las sufi· REVI'STA VETERrNARIA DE . ESPAÑA cien tes para asegurarel éxito' favorable que es de perseguir y de esperal' . .( 13n esta situación, la Juntaigeneral tenida por esteColegio,en 30 de noviembre último, acordó que este Colegio se dirigiera a todos los Veter-inar-ios para par-ticipar-les estos antecedentes y para enea- rece des su adhesión a la III Asamblea Nacional Veterinaria exp're- sada antes del último día del mes de febrero, enTa irrscr+pció n pe- cuniaria de diez pesetas con que atender a los gastos que ha de ocasional' la referida III Asamblea proyectada, según el cuestiona- rio de temas a continuación inserto, y au nerr la promesa de concu- rrir, los que puedan, a la misma Asamblea para mayor lucimiento de esta congregación de la clase, con la-condicion de que la repetida III Asamblea no se efectuará si no se recibieran así el número de adhesiones que garanticen un buen resultado, y que este Colegio re- comienda particularmente, por sus cargos oficiales, a los señores .. Directores y profesores de las Escuelas de Veterinaria. a los seño- res jefes y' Oficiales del Cuerpo de Veterinaria Militar, a losseñores Presidentes de los Colegios provinciales de Veter'inat-ios, a los señc- res Inspectores de Higiene pecuaria y Sanidad veterinaria y a los señores Subdelegados de la profesión. Por todo esto, y en nombre