REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA Vol. va. Barcelona: Marzo '1913 N.O 7 TRABAJOS ORIGINALES ,l-< DE < ["11 Jlrquitectura compara~a ~eIquiasma óptico ~e las ave ...j ~ Biblioteca ~ -l y ~e· los mamíferos u - ~ POR EL fI'J W ZARAGOZA , ~ :J...¡;I I DR. BUENAVENTURA CLOTET PROGRAMA: Falsa concepción. -'Técnica. - Complejidad del quiasma del ga- llo, del gunr-ió n , del palomo y del pato; relativaslrn pljcidad elel ele las gallinas y del de algunos palomos y gallos. - Inducción teleológ+ca, Quiasma del co- nejo: Inducc.ón teleclógíca. -lelo riel perro. -lelo del conejlllo de lndia~.- lel del 110mb re. ' El concepto que se tiene del entrecruzamiento de los ner- vios ópticos es el de que uno de ellos pasa por encima del oteo de un modo tan se[}cillo como lo harían dos alambres j y no es así, por lo' menos en las aves y en algunos mamí- 'feros. La disposición y estruc- tura del quiasma en las especies biológicas es un resultado fatal de la adaptación al medio, con- solidada por la selección y la hel'encia. La técnica seguida para obtener los cortes repro- ducidos en las 28 figuras ad- juntas es el método de Marchí, y cortando muy grueso~ a 60 Fig.1 y 80 micras, Es conveniente algunas veces provocar la degeneración . del nervio óptico, previa la destrucción de la retina, COI}lo que se consigue un contraste muy instructivo en.el quiasma; entre el nervio sano y el degenerado, como puede verse en las figuras 5, 9, 10 Y 22. , ' Comenzareínos el examen por las aves y seguiremos con ' los .mamíferos, descendiendo desde el máximum dé COmpli[-~ErER. caClón arquitectónica hasta el mínimum. Las letras si~~l:ÍfiJ':'1o < :11 can: n.: o., nervio óptico ~ Q., quiasma; c. o. cintita óptié~;,.! r: .... 1--1 ~vt'" l) J ro~0\00 , ~,~ 290 REvrSTA VETERINARIA DE ESPAÑA . QÜ'IÚMA DEL ciÚ.LO. --:- Figs. 1) 2) 3 y 4'. Exañ1ináridolas 'se ve que el en trecruzamien to, río sólo es por superpo- . siciori, sino que también es por intra e interpo- sición) pasando los ha- ces de un mismo nervio óptico por posiciones recí procas com parados con los manojos del otro nervio) formando entre ellos un verdadero Fig. 2 Fig. :f . tejido. Como que .la mejor explicación que podría. darse haría la comprensión mucho más débil que la observación de las figuras) a ellas nos remi timos, y esto nos releva- rá ahora y en lo sucesivo de descri pciones min uciosasque ,. serían pleonasticas. F·g.4 Fig. i\ QUIASMA DEL Figs .. 5) 6) 7 Y 8. La figura 5 GORRIÓN. - es de un gorrión con degeneración del nervio óptico por cauterización de la retina hecha con tres semanas de an.te· rioridad. Nótese que la hendidura e ·interposi~ión de los BEYISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 29l ' manojos de .l 23 Y 24. Marca unaj transición.- El delafigura 22 presenta un nervio degene-: rada por. destrucción retiniana de tres meses antes. Ob-, sé~'vese en las tres figuras 'que el manojo, de un nervio se: 296 REVISTA VETERINARIA. DE ESPAÑA , hiende para dar paso al otro, con ];0 cual quedan contenidos mutuamente; esta disposición, si bien no presenta la com- plejidad de las aves, es más complicada que la de los res- tantes mamíferos. Por -este hecho casi podemos inducir que semejante disposi- ción responde a la progresión Fig.26 rápida de los conejos silvestres . perseguidos insaciablemente por el hombre; probablemente el conejo doméstico es reciente y de él no cont.aríamos muchas generaciones sin encontrar sus antepasados silvestres. Efecti- vamente, el conejo sólo ha podi- do ser domesticado cuando el hom bre ha vi vida en una casa, y Fig. 2i esto, relativamente, es reciente. QUIASMA DEL PERRO. - Fig. 25. Las fibras directas y 'cruzadas presentan una disposición sen- "'o cilla, excepto algu- nas fibras de un haz cruzado que pasan por encima del otro, dando a algunos COI" tes una disposición parecida a la del co- nejo. Este perro no tenía ningún carác- ter de corredor; pro- bablemente existirá una disposición más complicada en los Fig_ ~8 , lebreles y en los pero, digueros. Aunqueel perro es un animal domesticado desde las primeras épo- cas de la vida humana, no le son aplicables las anteriores consideraciones de cronología genealógica, porque no se ha estabulado nunca, sino que siempre ha llevado una vida !iEVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 297 parecida a sus antepasados, representados actualmente por- el lobo y la zorra. QOIASMA DEL GATO. - Fig. 26. Por más que algunos. autores han podido encontrar el haz directo' por el método- de Marchí, yo no he podido hallarlo. El entrecruzamiento es sencillo por yuxtaposición como corresponde a su vida habi tu al. QOIASMA DEL CONEJILLO DE INDIAS. - Fig. 27. El entre-o cruzamiento e" sencillísimo, en consonancia con la intermi- tente y tardía progresión que presenta. QUfASMA DEL HOMBRE. - Fig. 28. Haces directos y cru- zados con disposición sencilla. Si la aviación se generaliza, al cabo de muchas generacionesel quiasma .podrá ser tan complicado en arquitectura (?) como el de las aves, y multa renascentur quce jam ccecidere ... ' REVISTA DE ACTUALIDAD El tratamiento antituberculoso Oe frieOmann POR EL DR. PEDRO FARRERAS I El Dr . Fr iedr ich Fr-a nz Ft-ied maun expuso en 6 de noviembre- ultimo a la Sociedad Médica de Ber-lin, un trata m ieu to de la tu- berculosís humana, de tal eficacia.( según él), que ha despertado- general expectación. He aquí el resumen de la exposición de Fr ied .. man n : Todas las tuberculinas, hasta hoy, se' han obtenido de bacilos. (humanos- o bovinos) virulentos, y por esto son peligrosas y muy- tóxicas, y por lo mismo no sé pueden· ad m in istr-ar' en dosismás efi- caces. Era menester hallar una substancia inofensiva, incl uso a gr-an- des dosis. que tuviera 'las propiedades del antígeno, es decir, que- fuera capaz de pro-vocar la for-mación de anticuerpos. Hacia falla encontrar- un bacilo naturalmente atoxico y avir-ulento, inocuo, tanto- pamlos tuber-culosos como para los no tuberculosos. Friedman n ensayó muchos cultivos avirulentos con' resultados- poco satisfactorios. Per-o, úlii marnente, ha logrado una variedad ba- cilar viva, riel tbdo avirulen ta, con la-cual se ha tratado con gran éxi to,. (según él cuenta) más de 1,200 ·personas ·tuberculosas. No dice (y.: REVISTA VETERINARIA DI~ ESPAÑA en esto hace muy mal) qué variedad bacilar es, ni cómo la obtiene. .Sólo declaró en la sesión sigu iente ( 13 noviem bre ), al d iscu ti rse su,' -corn un icación, que se trata de bacilos proceden tes de tuberculosis de la tortuga que ha logr-ado hacer completamente avirulentos, cosa" que venía persigu iendo desde hacia más de doce años. Su remedio se 'puede usar en inyecciones h ipodér micas, intra- .muscular es e inrravenosas, por la boca, en aplicaciones conjuntiva" les y sobre los focos abiertos. Es inofensivo incluso agrand.es dosis. En gener-al Lastan las inyecciones intramusculares repetidas una o . -dos veces con grandes intervalos. En el sitio de la inyección se forma úna inñltración del tamaño de una nuez.o de u na manzana pequeña, que desaparece poco a poco, en el transcurso de varias semanas. A medida que desaparece, la curación avanza. El resultado feliz o el fracaso dependen eje la r-eabsorción del pr-epar-ado. Cuando la reab- -sorción es incompleta, el éxito es también pequeño . . Si la i nfl ltr ació n se reabsorbe muy pronto, se ve cicatrizar en se- guida las fístulas óseas, disminuir y desaparecer la" adenitis y lbs abscesos, cu rar las escrofulodermias, los 'eczernas crónicos escrofu- losos y lastuber'culosis pulmonares. Per-o si la inyección se pierde. por no reabsor-ber-se, se Iorman. abscesos, etc., la curación se de~ ·tiene. Es que cada enfer-mo reacciona de modo diferente. T'l'as largas observaciones vió que los casos que daban la l'eacción tubercul íuica de Pir-q uet muy positiva, eran los que dejaban de re- .absorber el r-emed ioy por elide también dejaban de curar. ¡¡Cómo evitar esto ? Con las inyecciones i ntravenosas. La inyección i ntrave- nosa se tolera bien, sin excepción, y teas fiebre y laxitud pasajera, va seguida de curación rápida. Pero no acabar-on aqui las dificultades. En 'los casos tratados por una inyección in n-averiosa, el o rgan isrno adquiere tal poder disol- vente del rerued io que las inyecciones h ipodér m icas e in tra m uscula- -res del mismo so nr-ápidamente disueltas y no van seguidas de infil- tración. Y cuando falta la infiltración, faltan también los efectos -curati vos , i, Cómo remediar. esto? Con su « método simultáneo », es decir, combinando las ventajas de las diversas vías; asociando las ínyec- -cio nes- in tram usculares con las intravenosas. Así ha logr-ado evitar por completo los abscesos, al mismo tiempo que ha conseguido her- mosas infi 1traciones cu nati vas que se reabsorben paulati na:mente y -deterrn i nan , por lo tanto, curaciones ad m ir ables . . :Las formas y vías más adecuadas para la introducción del· reme- dio son la intramuscular y la subcutánea. Por obrar de modo lento ·corresponden al carácter crónico del -rnal. El organismo las tolera gracias a la combinación con la inyección intr-avenosa. Pero todavía -se prod ucen fenómenos de h ipersensi bi 1idad específica. que FI'ied..! rnann evita eon el tratamiento intermitente m ed iarrte ciertos pro- -du ctosbacilares (tampoco dice cuales) pr-epsn-ados pOI' él. Los resultados que dice haber obtenido con su tratamiento son -se nci llamen te asom broscs. Doce casos de tu ber'culosis articulares, .algunos de las formas más graves, que r-equerian amputación; cu- BEVISTA VETEI1INARIA DE ESPAÑA 299 raron con gran rapidez. Latuberculosis pulmonar '\19 avanzada me- jora también inmediatamente, cuando 'el remedio se reabsorbe, bien. Empiezan por desaparecer los SUd0t'8S noctu r-nos.y eríseguida disminuyen o cesan la expectoración, los dolores torácicos, 'las he- moptisis, la disnea, la inapetencia, la flebre, etc. Las tuberculosis pulmonares avanzadas y las tuberculosis lar-íngeas 'mejoran al prin- cipio, pero no curan .. Las tuberculosis cutáneas 'ofr-ecen las mayores dificultades para la curación por la gran hlpet-sensibilidad del organismo. Pero la evita po r m ed io de su« método simultáneo». Recomienda pr-acticar : la inyección subcután ea.lc más cerca posible del foco tuberculoso. ~sí curan de modo pasmoso lupus inveterados, tanto de la piel. como de las mucosas Y de igual modo mejoran o cu ran pronto casos de tuberculosis renal, vesical, testicular, etc. Y.los trabajadores no han de dejar el trabajo, a pesar del tr-atamiento. Una vez completamente seguro de la inocuidad absoluta de su remedio, Friedmann decidió usarlo como preventivo. inyectándolo a niños recién nacidos de familias tuberculosas. Así ha inooulado ya 335 niños, todos los cuales han tolerado perfectamente la inocu- Iacióu. Estos niños, 'inoculados en su mayor parte hace un año, no presentan indicio alguno de esc r ofu l ism o.. En las inoculaciones profilácticas, mientras la infiltr-ación per- siste,la cutirr-eacción de Pirq uet es positiva, pero deja de serlo una vez reabsor-bida por completo la infl ltración . ¿Es que coinciden la inmunidad y la hi per-sensihilidad tuber-culosas ~ Mu ch opina que sí; en cambio Félix Klemperer, cuyos conejos después de la extirpación de sus focos tuber-culosos perdlan la h ipersensrbilidad. per-o con- servaban la resistenciacontra la tuberculosis, tiende a negarlo. La comunicación de Fr iedrnan n se discutió en las .sesiones del6 y del 13. Erich Muller y Schleich relataron casos de tuberculo- sis quir-úr-gicas graves, cur-ados del todo con el pr-ocedim iento de Ft'iedrnan n. Karfu n kel dijo haber tratado 450 pacientes de todas cla- ses de tuberculosis. En todos el i-emed io fué absolutamente inocuo. En los de tuber culosts pulmonar 'la mejoría fué casi siempr-e osten- sible después de la iuyecció n. De 200 casos de tuberculosis pulmo- nar, ninguno. dejó de' mejorar. K. Küster y P. Heymann hablaron entusiasmados en favo r del método. P. Heyrnan n dijo que produce resultados 'notables incluso en, las.' tube.rcu losis laríngeas más gl'aves (1). ' Los oradores que sigu ieton fueron m en os propicios a entonar loores al proceder de Fr-iedrnan n. Y así Blasch ko dijo que ha visto. fracasal' el rem edi o en tu berculosis cutáne-as en' las que precisa- ."" .' _ , " " :.l. (1) El Dr. Hóls cher expuso en la sesión de113,XII, 19t2, de la Soeiedad Lar.z- gOlógi~adeBet-ll n un fracaso del' pretendido' 'remedio 'de F'riedillalln' éri un en- fermo con tuberculosis larmgea. :-:100 \{EVISTÁ VETEHI:-iAHIA DE ESPAÑA mente triunfa I~ tuber-culina. En' cambio, consiguió resultados evi- dentes en una enfer-ma con infección digital cutánea y subcutánea. tratada sin éxito pOI' los demás métodos. Pero es pronto aún, aña- dió Blasch ko, par-a hablar de curación completa.' J. Cí tro n aprobó el método, en principio, porque usa bacilos vi- vos. J en ner y Pasteur. dijo, tr-i u n farcn pOl'q ue usaron vacunas. vivas. En cambio, Wr-ig ht fracasó pOI' usadas muertas. Pero Fl'ied-. mann calla mnchos detalles de su método y por esto hay que aco- ger!o con r-eserva, sobre todo por lo que se refiere a las inoculacio- nes preventivas. Récordó que Pasteur obtuvo un serio contratiempo con la vacuna contra el cólera de las gallinas que, al principio, pro- tegia de mocil) a.dmirable, pero, después, por causas desconocidas, engendraba epizootias. Mientras no conozcamos la naturaleza de la virulencia, decía Citron , mientras n o la dominemos a nuestro arbi- ti-io , hemos de andar con cuidado. Por eso Friedmann debe hablar clar-o. ha de decir-nos qué material de vacunación usa. En sus pri- meros ensayos trabajaba con tuberculosis de animales de sangre- fría. Per o si ahora usa bacilos humanos, es menester la mayor pru- dencia en las inoculaciones profilácticas. . Or th declaró que los animales de laborator-io vacunados con el producto de Fr iedman n vivían más que los animales testigos, pero que acababan pOI' mor-ir tuberculosos. Por lo tanto, la experimenta- ción está centra el valor profiláctico de las inoculaciones de Fr ied- mann. Fé!ix Klem perer empezó diciendo que los bacilos da la tubercu- losis humana inmunizan los bóvidos contra la tuberculosis bovina, como han visto van Beh i-i ng y muchos otros. Y si esto es así, añade, los' bacilos Jeja tuberculosis humana deben cur-ar la tuber-culosis . bovina poco avanzada Reciprocamente, agrega, la tuberculosis hu- mana se puede precaver y curar con bacilos de tuberculosis bovina, Klem per-ar cuenta que sometió este pensamiento al juicio del inmor- tal Koch y que éste lo halló acertado, si los bacilos tuberculígenos vivos no produjer-an supur-aciones. Afirma que si Fr-ied maun ha lo- grado evitar estas supuraciones. él no duda del éxito del remedio. Pero declara que dista mucho elel entusiasmo de Frieelmann, y que' cree q ue todavía no se ha encent-ado el remed io de la tuberculosis, y como profiláctico, se pregu nta : ¡¡durará? Y recuerda que la va- cunación de V, Be hni ng ya no la usan los veterinaríos por no sel~ duradera su eficacia. Luego ridiculiza las tubércu li nas. Dice que los r-esultados obtenidos con ellas no r-esisten la crítica Hace notar que el pr-oducto de Friedman n inmuniza sin fiebr-e, ni reacción local, es decir, sin reacción tubercu l ín ica, y que las tu ber-culi nas, en cambio, no inmunizan, a pesar de producir antituberculinas y reacciones generales y locales. En fin, Goldscheider lamenta lo incompleto de Jos relatos de Friedman n. Hacen faIla descri pciones mas detalladas de los ca- sos, antes y después del tratamiento, para poder juzgar ; hay que ver si muchos pr-etendidos tuber-culosos curados eran r-ealmente tuberculosos, pues no basta que presenrarau rea.cciones tuberculi- HEVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 301 nicas, y, en suma, la Sociedad Médica de Ber'Hn , ha de ser muy pru- .dente y pensarlo mucho antes de sancionar el tratamiento de Friedmann. "*" La discusión continuó, corno hemos hicho, en la sesión del 13 de noviembr-e. Fr íedrnann declaró en ella que su remedio está hecho {;OIl bacilos de tortuga completamente avirulentos para el conejillo de Indias. Eri ch Müller declara que las curaciones obtenidas con el remedio de Friedmann son· definitivas desde hace muchos meses. Kausch dice que ha visto resultados idénticos, en las tuberculo- sis quirúrgicas, con la tuberculina de Hosenbach. Pregunta cómo se comporta el remedio en las infecciones mixtas o asociadas de baci- los de tuberculosts y otros gél'menes. Hace notar que no es extraño que las inyecciones intravenosas de cultivos de Friedmann sean bien toleradas, porque la sangr-e tiene más medios de defensa que los tejidos, pues las h.yecciories intravenosas de tuber-cu liua, colar- gol, sosa, etc., se toleran bien y no en cambio las i ntramu sculares y .subcutáneas de las mismas substancias. Piorkowski advierte que los culti vos de bacilos de tuberculosis de la tortuga, no difieren de los de tuberculosis del hombr e : recuer-da.' que las primeras razas bacilares las obtuvo Fr-ied man n de una tortuga del aquarium de Berlin infectada probabl mente con espu- .tos humanos, y expone que, alimentando tortugas con esputos tuber- culigen os humanos, obtuvo cultivos iguales a los de los últimos, por lo que sospecha que también sean estos de origen humano, ate- nuados por el paso por la tortuga, cosa de importancia porque, usa- _ dos profllácticam en ta, pueden ser peligrosos. Aronson empieza co m batie ud o la tuberculina. Esta, según él, no produce anticuerpos, ni cura, ni es específica, sino en pequeña parte, ni hace siquiera los conejillos de Indias. más r esistentes a la tuberculosis. Las mismas reacciones locales de los focos tuberculo- sos tampoco son específicas de la tuberculina, porque las producen ·de igual modo extractos de otras bacterias. No niega que la tu ber- culina ej erza cierto i nft ujo específico; pero es mí n irno , puesto que obra, sobre todo en su opinión, excitando la leucocitosis. POI' esto, mediante inyecciones de tuberculina, Pl'u h l conservó conejillos de Indias tuberculosos, durante más tiempo que otr-os coneji.llos tes- tigos, pero nunca 10gl'Ó cural;los. Recuerda que hace años -vori Levy, Marxer y Blu menthal, consigu ier-o n, en los animales de labo- ratorio, efectos iguales a los del remedio de Friedmann, con bacilos glicel'inados muertos. No comprende como el «método simultáneo» puede im pedi l' les abscesos, que atribuye a la cera de los bacilos. En- cuent-a mala la denominación de «método simultáneo», porque con ella se designa ya la forma de inmunización que consiste en el uso simultáneo de un virus y un suero inm u nizado r (corno en el mal rojo, por ejemplo). Sospecha que acaso impide los abscesos pOI' ser menor, en el método simultáneo; la dosis intramuscular o subcu- 302 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA tánea. ~ Quiere decirlo el Sr. Friedmann '?, pregunta. Y este con- ·testa·: ¡No! Wolf-Eisner dice que las investigaciones de Roberto Koeh, las de Rñmer y las suyas prueban que las re.infecciones de ho m bras y ani- males tuberculosos no producen abscesos. Es así que Friedmann dice que se le producen; luego no.ha tratado tuberculosos activos. No comprende que los cu.ltivos ató xicos y avirulentos no produzcan r-eacciones, cuando la misma bacteriolisis las produce. Fritz Meyer pr-egunta si Fr-iedrnan nha sometídosus enfermosa latuberculina para saber si estaban realmente curados. Agrega que 'los casos referidos podían haberse influido de igual modo con la tu- berculi a. Dice que Friedmann ha de probar que con su remedio me- joran las tuberculosis pulmonar aguda y renal. Protesta enérgica- mente, por razones éticas y cientificas, contra las inoculacioues . preveutivasco n el producto de que se trata. Bier confiesa que no Ira visto caso alguno que probara el valor curativo del preparado de Friedmann, pues los casos de tu ber-culo- sis q u i rú rg-icas fibr-osas curan, a men u do , bastan te r-ápidameu te, hasta por' si solas. Pero, añade.rque no ha visto curar un solo fungus gr-ave. Goldberg afirma que, con el remedio de Friedmann, ha visto cu- rar 23 casos de tuberculosis pu lmoriar. . Ar t. Schwenk dice que una enfer-ma suya con tuberculosis ve~ sical y renal, no sólo no curó, sino que se agravó con el tr-atamiento que se debate, a pesar de lo cual Friedmann fué a decide que se ha- llaba cu rada. ' .Katzenstein dice que con una em ulsión bacilar preparada pOI' - Fr itz.Meyer viene obteniendo resultados tan buenos, en las tubercu- losis llamadas quirúrgicas. que no piensa usar otro remedio. Duda que Fr iedrnan n haya obtenido éxitos en las tuberculosis pulmonares avanzadas, por se 1'· infecciones mixtas, y en las con cavernas.Jas cuales. por razones mecánicas no son susceptibles de otra curación que la quirúrgica. Fr-iedmann rectifica y a continuación Art. Schwenk somete a la Sociedad el hecho de que Fr iedmann fuese a verle para' decirle que la enferma que le mandó estaba ya curada (cosa inexacta) y para pedirle que asistiese a esta discusión y hablara en pro de su tra·tU'"' m iento. El presidente (Orth) pregunta si :tiene algo que añadir Fried':' mann y éste contesta que no. Algunas voces piden que dé datos más precisos acerca de su remedio, y Friedmann replica: ya he dicho bastante. .'1- * .'1- ! . 1 Como se ve, hay en esto del tratamientocle Friedmann muchos puntos obscuros. Fr-isdmann empieza. -poreustraer- .elementos ,de juicio a la corporación cuyo juicio solici tao-Nodetalla los caracteres clínicos delos casos tratados. CallaIa técnica' de sutratamiento- Dice .que hacuradoel caso que le: mandó un colega y éste lo nlega- REVISTA VETEl~[NAR[A DE ESPAÑA 303· Es más, pide a este' colega que apoye su comuriicación, con 'este' caso, en la Sociedad Médica de Ber.lln.t Todas estas consideraciones· y. las decepciones ocurridas con' otros pretendidos específicos de la tuberculosis, justifican la relativa conspiráción de silencio con que- los periódicos médicos han acogido el tratamiento antituberculoso- (le F'riedrnaQll."c.:" ; .:. . .. ..--.: ".:";;·.'-:"': .. "".C Pero el silencio no conviene y menos aquí, en España, do-nde- parte de' la prensa diaria, tergiversando los hechos, 'ha celebrado el procedimiento terapéutico de Friedmann como seguro, usando so_o bre todo el nombre de Bier atr-ibuyéndole lo que no dijo. En la se· sión de la Sociedad Médica de Berlín del 29 de enero se lamentó el. Dr. Bier de que-se haya usado su nombr-e para recornun dar un re- medio de cuya eficacia no está en.modo alguno convencido. Refirió el caso de un oficial que fué a ver-le desde Huelva con una hermana tuberculosa, porq ue había leído en el Diario de Huelva q ue Bier de-- Iendia el tratamiento de Fríedman n , Yo he leído esto mismo en otros diarios españoles. y esto esfalso , como se ve. Y no sólo falso, sino funesto, porque- motiva viajes y gastos y.desencantos de infelices enfermos. Verdad que tampoco es prudente fiarse de las recomendaciones médicas de los diarios no médicos, cuyas columnas están muchas veces atesta-- das de charlatanismo. Algunos grandes diarios .de América también han acogido el re- medio de Ft-iedrnann con gran entusiasmo. Pero, según el parecer' del corresponsal de New-Yo rk de la Deuische medizinische Wochens. chrift, se trata de artículos reclamo fabricados por cor-responsales- berlineses de diar-ios americanos. Estos reclamos parecen haber hallado eco en New-Yor k. pues el corresponsal neoyorquino de la Berliner Taqeblatt cablegr-afió a este diario que Mister Finlay, presidente 'del Banco nacional de New- York, había ofrecido un millón de mar-cos a un médico de Ber-lín,. si acudía personalmente a New-Yo rk para curar a su yerno y además trataba otros 99 tuberculosos, de los que curase 95. El médico aludido debe ser Friedmann, pues, en una gacetilla que publica la Berliner Klinische Wochenschrift .de 24: de febr-ero, Friedmann dice que se ausenta de Berlín y que, durante 'su ausen- cia, se ha encargado de su Instituto el PI'oL Schleich, a quien ha comunicado el modo dé pr-epar-ar el remedio, las indicaciones del mismo y las dosis. Posteriormente se 'ha publicado en los diarios alemanes que Friedmann haido, en efecto, a 10s.E. E. U. U. de Amé" rica para exponer su remedio ante una reunión de 'médicos norte- americanos. LaDeutsche MediziniscLte Wocñenschrift, del6de marzo, advierte que con este remedio (.~)se viene realizando el reclamo en gran escala de modo sistemático, sobre todo en la prensa de América: EI1' ti n, según el Berliner Lokaianseiqer, del 5 del corr-len te, la Sociedad Médica de New York prohibió a Friedmann usar su pro- ducto si no lo mostraba previamente a la Sociedad. Fríedmann abrió un eonsultorio en una casa de. la Qu.inta Avenida de New York.i Acu dieron a ella unos 5,000 tísicos de una vez, la.mayor.ia pobres, mu- 'REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA chos en estado desesperado. Al enterar-se de que Fr-iedrnann no podía tratar-les bloquear-on la calle, impidier-on el tránsito de toda persona sana y tr-ataron de asaltar la casa. El casero, temero~o de -que se le fueran los demás inquilinos, ha roto el contrato de inquili- nato que tenía con Fr-ied man n . " TRABAJOS TRADUCIDOS Inv~stig~tion~s acerca O~I moquillo b~1 perre POR EL DR. ANTONIO MAJA Profesor de Higiene y Policía Sanitaria El moquillo del perro es una enfer-medad estudiada desde mucho ; * >; De todas mis investigaciones hago las conclusiones siguientes: La En cuatro perros muer-tos de moq uillo (forma bronco pul- menar y nerviosa) que he examinado, he hallado cuer-pos endocelu- lares, de estructura característica, de diámetros variables parecidos entre si, conteniendo pequeñas formaciones redondeadas u ovales üe tamaño casi unifor-me. 2,' Estos cuer-pos se localizan de diferente modo, según la 'for- ma clínica del moquillo; en la bronco pulmonar se encuentra en el epitelio de los bronquiolos y bronquios medianos (y son las formas más peq ueñas); en la nerviosa se hallan en algunas partes del sis- tema ner-vioso central (médula, cerebelo, epéndimo, y S011las más grandes), sin que haya podido encontrarlas eri los cortes del cuer- no de Am mo n , como ha dicho últimamente Babes. , 3,' Los cuerpos descritos por Sinigaglia y denominados ne- qria canis, por su especificidad y estructura constante, por el asiento que coincide con las formas clínicas de la enfermedad, por 308 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA cuanto se han observado en la etiología de otras eufermedades pOI' virus filtrables y más en la rabia, creo debieran considerarse como formas especificas del moquillo. 4." Los corpúsculos descr-itos por Lentz, homogéneos y sin es- tructura; no son, como este autor y Sinigaglia han 'afirmado, más que resultado de procesos degener-atívos de la célula nerviosav-- J. F. -(La Clínica Veterinaria, 15 febrero 1913). REVISTA PRÁCTICA Tratamiento quirúrgico Oe higroma Oe , la roOiUa Oe los bóviOos POR EL DR. A. SALVISBERG de Tavan n es La sbbr-er rodilla o higcorna de la rodilla es, como se sabe, un hi- grama de la bolsa pt-ecarpiana subcutánea (bul'sitis precarpiana crónica S81'0Sa y fibrosa), con Ior-mació n , a veces, de callosidades)" queratosis en la piel y de hematomas enquistados y organizados en el tej ido subcutáneo. Es raro en el caballo, frecuen te en el buey; .de consistencia blanda o dura. El blando es curable, pero el duro "no. El tratamiento suele consistir en la punción seguida de inyección ele tintura de yodo, en una incisión amplia seguida de irrigaciones)" taponamientos, en la excisión de un trozo semilunar de piel y en la extirpación de la bolsa pOI' disección obtusa. En general, es considerado simplemente como un defecto de be- lleza, y su tratamiento no suele preocupar. Además, los tratamientos expuestos no suelen ser de resultados muy satisfactorios, a excep- ción del operatorio de March , que es el que consiste en la excisión de un trozo semilunar de piel, seguido de la enucleación de la cáp- sula, por disección obtusa, de sutura de la herida y de una cura con brea. El Dr. Salvisberg no está conforme con considera!' el higroma como una simple falta estética. Basta un h igre ma del tamaño de la cabeza de un niño (sabido es que los hay muchísimo mayores) para impedir la flexión del carpo y obligar a los animales a estar echados con las manos extendidas constantemente. El autor ha observado, por-otra parte, que muchos bóvidos no podían andar ni pacer en los prados y habían de ser al ime~tados en el establo. Esta circunstancia disminuye su valor y lo mismo la falta estética. Por esto el DI'. Salvisbergse ha visto precisado a tratarlos en mu- chos casos. El tratamiento - dice - del higroma de la rod illa era para mí, hasta no hace muchos años, una tá"rea muy/ingrata. Muchos fracasos y muy pocas curaciones. Cuando apareció el trabajo de Kallmann, acerca del tratamiento de la codillera del caballo con in- REVISTA VETE.RINARIA DE ESPAÑA 309 yecciories ele tintur-a de yodo dentro de la bolsa, creí - afiade e= que también podr-ía tratar de igual modo la burs itis de la rodilla. Pero no logré mejores resultados que con los métodos anter-ior-es. Las inyec- ciones de tintura .. e yodo, en grandes cantidades, pr-oducían una tu- d Fig.1 I . meíacción dolo cosa y d ism iu u ian co usiderablemen te la secrecion láctea, el apetito y la r u m iación y ocasionaban yodismo pronun- ciado. El tratamiento de Mar-eh sugir-ió a Salvisberg su idea-de oper-ar- el higr oma de los bóvidos. Mar-eh operó, con buen resultado, 187 bóvill.os mediante la excisión de un tl'OZO semilunar de la piel del h i, grorna, seguida, como hemos dicho, de la extirpación de la bolsa in- terior y de las masas fibr-osas, de la sutura de la herida quirúrgica y de la cuea con brea. . Pero el tratarn ien to de Mar-eh era poco práctico y de aquí el del autor. Este parte del pr-incipio de que, para obtener la curación, es preciso extirpar o destr u ir la cápsula interior, a fin de que no se pro- duzca más d-n-i-ame. Para im pedi r este der-rame y para destruir la cápsula, procede con la sigu ien te TÉCNICA. - Con una' máq ui na ele esq uila.r, se esq uila la mitad inte- rior de la rodillera. Se limpia toda la región por m ed io de u u cepillo lUojado con jabón y solución de sosa. Las partes infer-ior y media del tumor esquiladas, .se frotan con algodón empapado en partes iguales de alcohol y éter-, Si la rodillera se halla, pOI' ejemplo, en la rodilla derecha, se ata COI'tO'el' animal con el coscado izquierdo adosado a Un mUI'O A los animales malignos hay que apretar les la nar-iz. Dos ayudantes cogen el miembro que hay que operar y lo apoyan en un bloque de madera de unos 30 cen timetrcs de al to, colocado delante. Seclava la punta del bistu rí en el extremo infer-ior de la linea media 310 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA del tumor y luego, con el bistur-í de botón, se dilata la puntura 6-7 centlmetros pOI' arr-iba y pOI' abajo. Hay que incidir siempr-e tan pro- fundamente hacia abajo como sea posible. Luego se raspa sistemáti- camente toda la cara interna de la rodillera con una regla especial (véase la fig. 2 Y 3), sin olvidar tanto la pa- red an ter ior-, como la posterior y los recodos. Generalmellte, los animales soportan el ras- 1 pado sin reaccionar, distando mucho de / Fig,2 Fig.3 sentir el dolor que sienten al pinchar e incidir el tumor. En la ma- yoría de las bolsas se hallan coágulos de fibrina semejantes a hue- vos revueltos ; naturalmente deben quitarse antes de raspar, cosa que se hace con la misma legra muy fácilmente. Luego se tapona toda la cavidad con gasa. Primero, dice, usaba gasa yodófórmica. Pero la ex per iencia me ha enseñado que más vale destruir los pequeños restos de cápsula que aún quedan después del raspado, por medro de la cauter Izació n potencial. Para esto, uso una vendade gasa de 8 centímetr-os de anchur-a ern papada en una solución alcohol ica de fenal al 50 pOI' 100. Estas gasas las conservo en fraseas de cristal; al cabo de algún tiempo están secas; no cauter-izan la piel al arrollarlas y coger lascun las manos. El taponamiento con esta gasa debe hacerse también sistemáticamente. Con una sonda en for-ma de S, se rellena: con la gasa toda la cavidad, el fondo, los lados y los recodos.' Según la capacidad de la cavidad. son menester.de 6 a 8 metr-os de esta gasa cáustica. Esta gasa se deja durante tres dias, al cabo de lOS cuales la saca el p ro pietar io mismo del animal. El tra- tamiento consecutivo se reduce a lavados antisépticos cuotidianosde REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 3U la herida operatoria. En los días que siguen a la operación, y durante algú n tiempo, el tumor sigue siendo duro, pero es visiblemente me- nor. La supuración es pequeña siempre. - Añade, de paso, que los buenos resultados obtenidos con este tra- tamiento en la r-odiller-a de los bóvidos, le han decidido a tratar la codillera del caballo de modo análogo. Los resultados, evidentemente, son mejores que con las inysccio- nes de tintura de yodo (Kallmann )., Durante largo tiempo ha u i il i- zado para el raspado una cucharilla cortante grande. Pero el tr-abajo hecho con este insn-u mento era muy defectuoso. La operación du- raba mucho más que mediante la legra fabricada por la casa Wil- helm Ziegler, de Berna. Además, los animales no estaban quietos y el taponamiento era dificil: Para los higromas pequeños, puede bas- tar una cucharilla pequeña, pero, para los grandes, es preferible la legra especial. Si se n-ata de rod illeras grandes o pequeñas, pero de paredes du- ras, están indicadas dos o tres fricciones con el lla.nado {(fuego fran- cés», hechas en el transcurso de tres semanas. El fuego francés puede usarse mucho mejor que cualquier otra pomada escarótica, y así el animal no se lam.e. El « fuego ñ-ancés . es 1111 remedio secreto puesto Ponel comercio, desde hace muchos años, por el farmacéutico J. Olivier, de Chalous- sur-Ma.r ne. Su composición es hoy conocida, y cualquier veter-Inario que tenga botiquín se puede preparar el « fuego francés ». Para ello se mezcla -¿5g. de poi va de euforbio y 25 de polvo de can táridas, con 300 de aceite de oliva y 200 de aceite de tt-erneuti na. Se agita bien la mezcla diariamente, durante quince días. Luego se deja reposa!' hasta la clar-ificación y se decanta ellíqu(do. El «fuego francés» es un remedio que no todos los veterinarios conocen. Tiene' muchas ventajas que otros vegigatorius no poseen y merece ser usado mucho más a menudo. En los équidos, el «fuego francés» reemplaza todas las fricciones irt'itan tas, .pero especialmente cuando se quiere obtener efectos epís pásticos enérgicos. En la pueu mo n ía, por ejemplo, hago, desde hace '- anos, fricciones a todos los animales, con {(fuego ft-ancés », en vez , de hacérselas con espiritu de mostaza. No conozco fr-icción alguna que obr-e más enét-gica y peraistenternente que éste. En las afeccio- nes articulares ytendinosas, aplico luego un vendaje de algodón hi- drófilo en el sitio de la f'ricción . Incluso potros muy jóvenes, lecha- les, sopor-tantales fricciones sin pérdida persistente del pelo. Para los bóvidos, el {(fuego francés » tienela gran ventaja de no contener mercurio. Puede usarse donde quiera que haya que hacer fl'icciones ir-r ita n tes. La solución oleosa se presta mucho mejor qut! las pomadas pasto-as para extenderse por la piel. Para usar el {(fuego francés » es de importancia capital esquilar bien, previamente, la parte y lavarla con solución de sosa y de ja- bón. Si la fr+cciónse hace co nnienzuda mente, obra tan r-ápidamente . c imo un sinapismo, y tan pers isteruemente corno el ungüento de cantáridas.-P. F. [Sciuoeis. Archiv.für Tierheilkunde, ener-o de 1913). REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA TRABAJOS EXTRACTADOS PATOLOGÍA Y CLÍNICA , A. TROTTER. Neoplasias malignas en los bóvidos. - No se observan CaD frecuencia en los bóvidos, por sacr-ificar-los en su ma- yor parte jóvenes. Tr-otter observó 300 casos en el matadero de Glas- gow De los 300 casos, 297, o sea 99 por 100, tenían más de 3 años, y 3/4 de 15 a 20. El estado de nutrición er a malo en 24'6 pOI' 100, regu- lar en 67'3 pOI' 100 Y bueno en 8 por 100 de los casos. - 91'47 por 100 padecian carcinomas; 8'53 sarcomas. -r--r Los tumores radicaban en eL hígado en 74 por 100 de los casos, en la panza en 8'3 por 100. en el . timo en 5'3 por 100, en el intestino en 3'3 por 100, en el pulmón en 2'0 por 100, en el ovario en 1'6 por 100, en el ojo en 1'3 por 100, en la vul va en 1 por 100, e n los ganglios 1in fáticcs en 1 pOI' 100, Y el resto en los riñones, vegiga billar, matriz, huesos, piel, fascias y glándulas sal ivares. Los del ti mo eran sólo sarcomas; 27 de los casos tenían también tumores en las cápsulas anterrenales. El autor infier-e de los anteriores datos que, las neoplasias malig- nas abundan más en los bóvidos-en las edades avanzadas, como ell el hombr-e, es decir , de las edades en quedisminuye la energía proli- ferativa de las células. Esto se aplica, sobre todo a los tumores de la mama y de la matriz en la especie humana y a los del timo en los bó- vidas Tr-otter , considera los traumatismos e irr-itaciones corno facto- res etiológicos. Recuerda que los carcinomas de la boca son mas írecu e.ntes en el varón que,en la m ujer, porque aquél fuma o masca tabaco. En la India, el cáncer bucal es seis veces más frecuente que en Inglater-ra, porque allí se masca tabaco y otras cosas. En Cache- mira son Irecuentes los cánceres de la piel del abdomen porque los habitantes' tienen la costumbre de lleva!' colgada sobre el vientre una caldera con carbón encendido para calentarse y se suelen que- mar y herir, naciendo tumores malignos en las cicatrices consecu- tivas. Atribuye la f'recuencía de los cánceres de la panza, de la vulva y del ojo a los traumatismos e irritaciones. En muchos de los. casos observados pOI' él, el tumor había 'comenzado en una herida de la mucosa de la panza.-P. F.-(Jour. ofcomp. Paih, and Therap t. 24, cuad. 1, extractado por W. Fr-eí, en Schtoeiser Archio. fur Thierkeilknde, t. LlV, cuad. 4.°). BORGHESI, A. Autobacteriemia o septicemia por infección de la flora bacteriana normal eu los terneros. - Borghesi agl'upa bajo la denominaciórl de autobacter iemía, las tres afecciones más- mortíferas de los terneros jóvenes, esto es, el reumatismo infeccioso o poliariritis infecciosa, las enteritis y la septicemia o colibacilosis- . Según el autor, estas afecciones no son más que formas clínicas va- REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 31:): riadas cor-respondientes a un mismo proceso infeccioso determi- nado pOI' el paso en el organismo de ciertos gérmenes saproñtos- del intestino, especialmente del estreptococo, del estafilococo y del colibacilo, influenciados pOI' causas ocasionales que exaltan su vi- rulencia. Para él la poliartritis no i-epr-esenta más que un fenómeno ex- terno de la evolución del reumatismo infeccioso. Aparte de las loca- lizaciones articu lar-es, los enfer-mos pr-esen ran el cuadro propiu de la infección general: tristeza, iuapetencia, estado comatoso, fiebre y síntomas tor-ácicos y abdominales. La r-espi ración es disneica, y el. examen clínico del tór-ax revela los sigilos ele pneu monía, de pleul'i- tis y ele endoca.r-d itis. El vientre está abultad o.y la peritonitis no falta jamás. Los excr-ementos son diar-reicos, verdosos y muy fétidos. [a. orina contiene albúmina y se manifiesta con Irecuencia hemo- rrágica. En los casos mortales se obser vasiempre el mismo cuadro cli- nico y las diferentes localizaciones que son confirmadas por las observaciones necrópsicas. La infección procede' m lIy raramen te del cordón umbi lical , Bor-ghesi ha visto siempre ie poliartritie suce- del' alos disturbios digestivos. En un caso qúe él relata detallada- mente, ha aislado del exudado articular el estreptococo pioqeno, el . estatuococo blanco y el tetráqeno. En la sangre, estos m ismosgér-rn e- nes están asociados al colibacilo. 'La distinción que se ha querido establecer en el número de las enteritis del=buey entre la disentería y la enteritis diarreica, no se· apoya sobre ninguna diferencia clínica ni bacter+o lógica. Sólo des- cansa en la aparición más o menos precoz de la enfermedad después. del nacimiento y en las condiciones etiogénicas, que, según Mous- su, serán d ifer-entesen una y otra afección. Para este autor. se trata. de un contagio placentar-io en la disentería y de otro de origen in- testinal en la enteritis diarreica. Borgh esi opina que en ambos casos se trata de una infección intestinal. Cuando los terner-os sujetos a la. influencia de causas her-editarias nacen débiles, como sucede en las ternel'as disentéricos, ofrecen una mínima resistencia a los gérme-· nes saprofitos, los cuales' adquier-en con más facilidad el poder pa- tógeno .. En suma, la disentería y la enter-itis diar-reica constituyen solamente una misma afección ocasionada por influencias heredita- rias en el pr-imer caso y por las dietéticas en el segundo. En lo que concierne a la septicerniao colibacilosis, el or-igen ex-- clusivamente umbilical de la infección sólo es. admisible para las-. formas fulminantes de la enfermedad. La forma grave (diarrea blanca) es una copia exacta del « binomio disen térico enter itico dia-- rreico ». Aun se hace depender de una autoinfeeción col ibacilar-, la: cual puede algunas veces derivarde una omfaloflebitis. pero que re- conoce con másfrecueocia un or-igen intestinal.r En la forma crónica. la infección esu-eptoestañlocócica se puede unir a la colibacilar para. dar lugar a una septicopiohemia. Cuando se añade a esta forma la exudación serosa articular, se consigue el cuadro sindrórn ico del- reumatismo infeccioso. REVISTA VETERINARIADE ESPAÑA En resumen, el reumatismo infeccioso, las enteritis y la septice- mia en nada difieren desde el punto de vista etiopatogénico. El pro- -ceso infeccioso procede, en todos los casos, de una autoinfección por la flora fisiológica, y las diferencias sintomatológicas entl'e las di- versas formas, son debidas a la bioactividad difer-ente ele los micro- bias infectan tes. - A. S, Y M. - i Reoue Générate de Médecine TTété- .rinaire, 15 febrero 1913). FISCHER, H. El mal de montaña en el caballo.-El nombre de .mal de montaña sirve para designar el conjunto de alteraciones que aparecen lo mismo en los hombr-es que en los animales, bajo la in- .fluencia de la baja presión de las cumbres de las montañas de Boli- via o de la Cor-diller-a. (Las observaciones de Fischer han sido reco- gidas en Bolivia). . En el caballo, la enfermedad aparece durante el trabajo y se tra- duce por la frecuencia del pulso y de la respiración, epistaxis, he- morragias bucales, movimientos desordenados y caídas; en el hom- -bre, los pr-im et-os signos son: cefalalgia, vahidos, vértigo, vómitos aceleracló n del pulso y de la respiración; más tarde, gran debilidad, >tendencia al sueño, y a veces acaba con u n síncope. Los pr-irnar-os signos ele la enfer-medad aparecen así que se al- canza una altura ele 3,000 metros sobre el nivel del mal', cuando el barómetro señala unos 500 milímetros. Los signos son tanto más gr-aves cuanto más elevada es la altur-a, .siendo el máximum, a nivel de las nieves perpetuas que se encuentran en las regiones tropicales, .a unos 5,000 metros La relación entre la altur-a y la gravedad de los sintomas no es absoluta. Los indígenas conocen las regiones relati- vamente poco elevadas en las que, en el hombr-e como en los aníma- -les, se manifiesta el mal de montaña. Pero como los animales sirven para-la montaña y pal'a transportar a las personas, nada de extraño tiene todo esto. Los caballos indigenas raras veces pr-esentan.el mal ele montaña, siendo especialmente los importados de las regiones .bajas los afectados, aunque su aclimatación es bastante rápida. La muer-te raras veces ocurre, obser-vándose solamente en los animales gordos En el momento en que les ven atacados, los indí- g'rnas sangr-an los caballos por la yugular o por el paladar. - J. F. ,(Berl: tierarart Woch., 1910; Rev. Gén. de Méd. Vét., 1 marzo 1913.) GRAY HENRI - La necrobacllosis del perro. - El autor hace una buena descr-ipción de esta-enfermedad llamada todavía derma- .titis fieqmonosa o fistulosa, Afecta sobre todo al perro y en algunos -caeos al gato, especialmente a los animales linfáticos, siendo tam- -bién bien conocida en otros animales domésticos, como el conejo Y .la liebre, en cuyo animal reviste muchas veces una marcha snzoó- .tica y epizoótica. ,. POI' lo que se refiere .al peno, se observa en la cola, alrededor .del ano, en el prepucio, en los labios y 'principalmente en las patas; -en éstas se localiza en diferentes regiones predilectas: corvejón, cara -e x te l'I1a del codo y de la babilla y cara anterior del brazo. En el gato REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 315 .asienta en la cola yen las patas; en.el mono, a nivel' de la cola ge- neralmente. La causa principal de esta enfermedad es el bacilo de Bang, aun- ·que no es él solo el productor, pues en su acción necrosante toman par-te los micr-obios vulgares de la supuración, estafilococos y es- treptococos. La' inoculación se hace por medio de her-idas, erosio- nes o picadur-as y algunas veces p'OI'el Demodea folticulorum . . La. enfermedad comienza pOI' tumefacción y I'ubicund~z de la piel, acompañadas de depilacioues, apar-eciendo muy pronto abs- cesos del tamaño de un guisante al de una nuez o del de un huevo; se agrietan y de ellas sale pus sanguinolento de color de las heces del vino. Las her-idas más o menos numerosas que resultan de la abertura espontánea de esos abscesos no tiene n ingu na tendencia natural a la cicatrización , permanecen abiertas como hechas.con un sacabo- cados, JI de ellas sale constantemente el mismo liquido purulento, .produciéndose engr-osarn iento JI depilación de lapiel. . La dermatitis ñegmonosa generalizada, aunque rara, se observa ¡le vez en cuando. Cad iot y Almy han citado un caso en el que la en- termedad comenzó en el prepucio, se extendió a la ingle y totalidad «lel muslo derecho, terminando por una peritoníus fatal. Cuando la enfermedad radica entre los dedos, ocasiona una co- : jera más o menos intensa . . Los trastor-nos generales son poco acentuados; . no obstante, a la larga, los enfer.mos enflaquecen, y si la der.matitis está muy exten- didarpued en mor-ir exteu uados. El pronóstico es muy grave, pues como hemos dicho más arriba, hay pocas probab il idades de cur-ación espontánea; con fr-ecuencia la entermedad 'parece cura!' en un sitio, pero pronto se Iorrnan , al lado. más arr-iba o más abajo, nuevos focos purulentos que se abren y comunican unoscon Otl'OSpor largos trayectos subcutáneos, y pue- «len, en un momen to dado, in te resar los m úscu los, los tendones o los huesos. En el gato, las lesiones de las patas producen casi siempre ·Ia m uerte. El autor recomienda abril' las fistulas e inyectar en ellas tintura de yodo; el método de Bier le ha dado resultados satisfactorios cada vez que lo ha puesto en práctica. Recomienda también el empleo elel nitr-ato de plata, del sulfato -de cubr-e. biod uro de mercurio, agua oxigenada o cresil puro. Las lesiones de la cola )T. márgenes del ano son las más dificiles de tratar, Al inter-ior pueden administr-arse los preparados arseni- cales. ' Hay casos de dermatitis ñegrnonosa, que son rebeldes a todo tra- ,tamiento,' cualquiera que este sea, explicándose bien el fracaso de las medicaciones a causa de la ñstulació n profunda JI extremada- -mente compleja, que es caracteristica de laenfermedad; es casi im- posibl'e en 'los animales gravemente atacados, el desinfectar todos esos trayectos, que son verdaderos nidos de micr-obios; siendo in- ~lispensabl8', en la gran mayoría de los casos, hacer antes del trat~- 316 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA miento antiséptico escarificaciones profundas que dividan los abs-· cesos, abran las fistulas y- permitan a los agentes microbicidas. ejercer una acción mucho más eficaz. - J. F. - (Veter¿nary Recorá; 25 noviembre 1911). S. STOCKMAN. La enfermedad de Johne (enteritis hipertró- fica específica de les bóvidos)en los óvidos. - Esta enfermedad (V. Compendio de Patología y Terapéutica especiales del prol'. E. Fró- her, pág. 265 de la traducción española), es muy parecida por su germen y pOI' sus lesiones a la tuberculosis. El germen es un bacilo- ácido resistente, como el de la lepra y el de la tuberculosis. Pero di- fiere del bacilo de Koch en ser más COI'tOy grueso yen transmitirse- diricilmente al conejito de Indias. En esto, en cambió, se parece al, de la lepra. Las lesiones consisten en petequias y empeoramientos- ele la mucosa e infarto ele los ganglios mesentéricos. El sintoma principal es diar-rea crónica. Hay, además, enflaquecimiento pro- gresivo. La enfer-medad es mortal y transmisible por las heces de .los animales enfermos. Hasta hoy, sólo se había observado en los. bóvidos. S. Stckrnan , de Londres, la ha estudiado en 12 óvidos de un rebaño de 56. Se caracterizaba pOI' diarrea, enflaquecimiento y 111 uerte, lo más tarde al cabo de seis semanas. La necropsia descubrió las lesiones de la misma enfermedad de' los bóvidos, y el análisis bacteriológico, los mismos bacilos ácido- rresistentes, difícilmente inoculables al conejito de Indias. Esta enfermedad es en extremo inter-esante, no sólo por su pare- cido con la tuberculosis, y en parte con la lepra; sino por su contagiosidad y por su gravedad. - P. F. - ( Jour. of comp. Palhol: and Therap., t. 24, pág. 66.) P A:RASITOLOGÍA 'CAZALBOU. Nota acerca, de un nuevo mlcrosporon del ca-- baIlo. - Se trata de un parásito hallado en dos caballos y. que sus características de cultivo y micológicos se acercan al microsporoti equineum de Bod in. La coloración roja vinosa de sus cu ltivos jéve- nes explica el nombre de microsporum. rubrum. que le ha dado el autor. ~ J. F. - (( Soco Cel11. de Med. Vet.», sesión del 16 de enero- de 1913 ). RAILLF.T,A., Moussu, G. Y HENRY, A.. Investigaoiones expert o - mentales aoeroa del desarrollo del distoma hepático .. - ('Fas- ciola hepática. L.). - Las limmeas truncadas han sido recogidas en el abrevadero de pastos frecuentado por carneros atacados de- distomatosis, y la mayor parte de ellas contienen redias cercaríge- ras de distorna hepático. Un cordero ingiere 18 limneas y al cab-o de cincuenta.y dos días es sacrificado. El animal se presenta algo, anéníÍco; el parenquima del lóbulo izquierdo del hígado está cruzado de. galerías, en las que- se recogen una docena de disto mas hepáticos jóvenes, no ovígeros. REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 31'1 Parece" pues, que el plazo de seis semanas, al menos, indicado por "I'homas, para que el distoma llegue al estado adulto, no es sufi- .ciente y debe ser de tres meses, La presencia de distomas jóvenes en el parenquima hepático, los hechos numerosos q ue atestiguan una infestación intrauterina, los .eoncernientes al hallazgo de distomas en los V1iSOS, el corazón y otros órganos diferentes del higado, todo este conjunto induce a pensar que la vía de int'estación podría ser el sistema circulatorio .J no el cond ucto colédoco. Además, el experimento indicado antes establece que el carnero puede infestarse por la ingestión de limneas que contienen redias cercar-ígeras. Es verdad que las cercarias enquistadas se hallaban en algunas red ias. Empero, los autor-es han reconocido también que las cercarías que se adhieren a los trocitos de paja puestos en ·el agua y se enquistan en eIJos, pueden ser ar-rastradas por una co- rriente débil, de modo que los animales podrían infestarse bebiendo .agua de prader-as cenagosas .. , En fin, algunos exper-imentos vienen en apoyo de la opinión de que el desarrollo del idisto ma hepático, no puede resultar de la in- troducción directa de los embriones en el organismo. - J, F. - • fAcad. des Ciencies, sesión del6 de enero de']913). TERAPÉUTICA Y FARMACOLOGÍA KINGMAN. 'Val'oroomparativo' de algunos vasoconstrlotores. -Todo agente medicamentoso que aumenta. la presión sanguínea, 'impide la formación del coágulo y aumenta la hemorragia. Por lo tanto, cuando se busca reducir la presión en un caso grave, se va contr-a el fin de la naturaleza, que es el de asegurar el mayor tiempo posible la irr-igación del centro respirator-io. El hemostático ideal deberla aumentar la tensión sanguínea ejerciendoa la vez una ac- ción constriétora en las arter-ias. . La adrenalina parece obrar asi, en las hemor-ragias renales. 'Practicando inyecciones lentas en las venas, o picadur-as intramus- culares profundas, se consigue una hemostasia duradera. La dosis para el caballo varíá entre 30 y 150 gramos, de la. solu- ·~ión al I por 1,000, o al 1 por 10,1)00; paI'a el perro, de 4 a 20 gramos en las venas . . El cornezuelo presta buenos servicios en las hemorragías post , l' ", ' partum, Su accion se ejerce, principalmente, sobre las fibras muscu- ~ares uterinas. ' , Puede adm inistr-arse' por la vía digestiva, por la piel o por las venas. La piiuitrina obra todavía de una manera más activa que la ergo- tina. Es pr-efer-ible a la adrenalina, porque no aumenta nadala pr-e- sión intrav-scular, La ~orteza de raíz de algodonero, tiene casi igual valor que el cor- nezuel'o. Se usa en' forma de extracto flúido; 15 a 30 gramos para la yegua y 4 gramos para la' perra. 318 En los pr-imeros períodos de una gran hemorragia, están indica- dos los vaso di latadores: nitrito de amito, nitroglicerina, y están contraindicados cuando el paciente haperd ido mucha sangre. Para las hemorragias lentas, en las r-egiones de tejido muscular estr-iado, está indicada la adrenalina en inyección nrravenosa o in- í tramuscular. Si la pérdida es rápida, la trinitrina es el mejor medi- camento. -J. F.-(American l1eterinar!J Reoieio, ab¡'i11912, pago 69). PEDDIE JAMES. Valor del extracto infundibular 'en la inercia del útero y la distocia. - La glándula pituitaria está for madade dos porciones: el cuerpo o glándula propiamente dicho, y el pedí- culo o infundibulum. La primera presenta el aspecto histológico die una glándula, la segunda recuerda la const.itución de los centros, nerviosos. Los extractos pr-eparados con cada una de estas d os par- tes tienen propiedades diferentes. El cuerpo pituitario produce una, substancia que baja la tensión sanguinea, y, en ca libio, se observa lo contr-ar-io en el extr-acto de la porción infundibular. . Con el nombre de pituitrina, se prepara una solución que con- tiene los pr-íncipios activos del infundibulum, cuya acción sobre el, útero de los animales pequeños es muy manifiesta. En la iner'cia de la matr-iz, tan frecuente' en las especies peque- ñas, no existe, dice el autor, ningún medicamento cuya eficacia pueda compararse con lapituitrina. La dosis es de 1 m.' de la solu- ció n inyectada en los m úsculos. Al cabo de' una hora de la inyección del extracto pituita.rio, despiertan las contracciones uter-inas. El medicamento no ofrece ningún peligro ..Pr-ovoca la diuresis y algunas veces evacuaciones intestinales. Está indicado en todos los casos de atonía uterina y en las metroeragias. El extracto infundibular puede ser útil también en el shock con-o secutivo a las grandes opef-aciones, su acción es rápida y dura bas- 'tan te tiempo para que el paciente resista el estado de debilidad con-. secutivo al traumatismo quir-úrgico. - J. F.-(The Yeterinari) Jour- nal; noviembre de 1912, pág. 636): QUERRUAU, A. Ell1quido de Labarraque; su valor como anti- séptico intestinal y quirúrgico. - EI.líquido de Labarraque es una mezcla de hipoclorito de sosa y de cloruro de sodio en solución; contiene dos veces su volumen de cloro, Es un líquido lí mpido Y . Y transparente, con sabor astringente y alcalino, olor a cloro, se des·' .ccmporie fácilmente en el aire libr-e, absorbiendo ácido' carbónico" transformándolo én carbonato de sosa. Debe conservarse en bote- !las cerradas. El'primero en utilizar éste liquido fué Doyen (1894.;, aprovechó su acción fuertemente antiséptica con excelentes éxitos en la oftal- mia' purulenta, en la afección pseudo membranosa y especialmente en la difteria; otros autores lo han usado en el tratamiento de la fie- bre tiroidea en el hombre, en la pulmoníagangrénosa del caballo, en la entérocolitis pseudo membranosa (10 gramos de solución al 12 PO¡V 1,000). El autor ha usado el1iquido de Labarraque en varios casos: en' REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 31 \1' una artr-itis purulenta de la rodilla izq u ierda (baños tem plados ca lb una solución al 12 por 1,000), en una herida penetrante de clavo ha- Iladizo en la región sesamoidea t baños con solución al 20 por ],UOOJ, en.la sinovitis purulenta del corvejón izquierdo, etc, En vista de los- resultados y de las curaciones obtenidas, Quet-r uau concluye decla-- randa que el líquido de Labarraque, agente especial pOI' el cloro qllll produce, es un poderoso antiséptico, económico, de fácil uso, sea para la medicación ex ter nao para la interna como antiséptico intestinal en los casos de 'enter-oco litis pseudo membranosa, y en todas las 1'01'- mas de neumoenter itis. - C, S, E. -( Rec. ele médec, oéiér N,O \1,_ 1912, pág. 291: RAMSON, B, H" y HALL, M, C, Acción de los anfí he lmfn ttco s- , sobre los parasitoli existentes fuera del tubo digestivo, - EII' esta monografía Ramson y Hall han resumido el conjunto de nues- tros conocimientos sobre el-empleo de los antihelmínticos contra los- parásitos situados fuera del tubo intestinal; también dan a cono- ce!' los ensayos de tratamiento medicamentoso en algunas enfe!'-- medades parasitarias del carner-o. Los antihelmínticos que dan buenos resultados en el hombre, ca- ballo, perro y gato, se muestr-an mucho menos eficaces en los l'U-, miantes, en razónde los obstáculos que encuentran antes de llega¡' al cuajar y al intestino delgado que albergan los parásitos. Sin em- bargo, Per-r-on cito.t 1885) y Stil es (1902), han obtenido buenos resu!- "tados contra los vermes del cuajo del carnero; en condiciones apr-o, piadas han conseguido que las drogas franqueen rápidamente la panza de tal fo r ma que dejen sentir su acción 'en el cuajo. Powers (1909), por el contrario, no 11a consegrrido resultados satisfactorios En cuanto a los parásitos del intestino gr-ueso, aun en los animales cuyo estómago es simple, como el perro, la administración per os de los antihelmínticos no se acompaña siempre de resultados satis-- ,factorios, con la eliminación de los parásitos. Stiles y prende¡' (190:l), han recomendado el timol como un remedio muy eficaz con- tra los parásitos del, intestino del perro : sin' embar-go, el timol carece de acción contra el trichocéfalo del ciego, Miller (1904), ha conseguido la expulsión de este verme con la oleor-esina de helecho macho, Con estas citas, que demuestran la dificultad de atacar los pará- sitos injestinales, se comprende la imposibilidad de librar, adminis- trando los medicamentos pe!' os, de parásitos el hígaelo, el páncreas, el cerebro, la sangl'e." , TENIASIS EXTRAINTESTINAL. Zürn (1882), después ele veinticuatro- años de experimentos, creyó encontrar un tl'-3tamiento medicamen- toso de la modorr era. Curtice (1889-1890) experimenta, sin ningún éxito, el kousso, el kamala, el helecho macho, 'el semen-contra, las- semillas de calabaza, la corteza de granado contr-a la tisanosomosis del camero (Thysanosoma actinioides del intestino delgado y de las- vías biliar-es y pancreáticas), Feletti (.1894) trata con éxito la cisti- cercosis del hombre (3 casos) con extracto etéreo de helecho macho- REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA .ad ministrado durante seis semanas; de Renzi (1908), Dianoux (1009), confir-man los resultados COn nuevas observaciones (1). Hall (1909), no obtiene ningún resultado utilizando el mismo me- -dicarnento contra la celiurosis del carnero: tampoco .Moussu (1910), 110 consigue resultados sausfactor-ios , el helecho macho fracasa también contra la cisticercosis porcina. Quizás su acción curativa, manifiesta Moussu, no puede ejercerse nada más que sobre las for- mas jóvenes de los parásitos. Devé fracasa igualmente utilizando el .helecho macho en el tratamiento 'de la echinococosis generalizada experimental del conejo. DISTOMATOSIS.-Los autor-es resumen los trabajos relativos al trata- miento de la distomatosis hepática, con los de la distomatosís re- .nosa (bilhiarziosis). Grossi y Calandruccio (1884,1885), han conseguido la desapari- -ción de los distornas JI de sus huevos de las materias excrementicias en el camero después de administrar u na sola dosis de 5 gramos el -extracto etéreo de helecho macho. Perroncito, aun confirmando el valor del tratam ien to, no ha obten ido res u ltados tan favorables. Romaguol i (1903), r ecom ienda la administración de salol para -déstru ir cercarias JI prevenir la infestación; el tratamiento debe pro- ''longarse por lo menos ocho días. El sulfuro de carbono ha sido ex- perimentado con éxito por Floris (190'7), contra la distomatosis del -car-ner-o Los autores citan las exper iencias que Raillet,-:.vroüssu JI Henry (1911), real izaro n con los medicamentos que se eliminan con la bilis: áloes, calomelanos, salicilato de sosa, boldo, JI con los compuestos de fósfor-o, arsénico, mercurio; aceite fosforado, atoxylarsenobenzol, benzoato de mercurio; los unos y -los otros están desprovistos de .acció n eficaz y específica. La emetina, la urotropina, el atoxyl el extracto etéreo de helecho macho, han dado mejores resultados . -Los autores dan la prefer-encia al extracto etéreo de helecho macho administrado a la dosis de 1 gramo por 5kilogramos de peso vivo de -carner-o. Ramson y Hall, refieren los ensayos que ellos han emprendido 'para tratar la tisanosomiasis del carnero; han experimentado el sul- furo de carbono, el extracto de helecho y un medicamento secreto, -compuesto esencialmente de sulfato de hierro (49 por 100), ácido ..arsen ioso (1'3por 100) JI una materia orgán ica de naturaleza indeter- minada .. Dos dosis de sulfuro de carbono de 6 gramos cada una no dan nin- gún resultado. El medicamento secreto y el extracto etéreo de helé- cho no se muestran más eficaces. - C. S. E. - (Bul, del Rureau oj .animal Industry, U. S, n." 135, 25 septiembre, 1912; estracto Reo. ce«. Méd. Vét.) (1) Conozco una persona atacada de cenurosis, que ha sido tratada con este .medtcarnento con resultados satisfactorios. - (C. S. E. ) REVIS'I:A VETERINARIA pE-EsPAÑA- 32.1: OBSTETRICI~ ALBR~~CHT. Comunicación acerca del ruido uterino en la .\ vaca, la cabra y. la oveja. - Albr echt se propone relatar algunas observaciones relativas al ruido üterino o 'vi ln-ació n vascular, en hembras de rumiantes. Primero hace un estudio del asunto, según l'os médicos que han escrito Obstsu-icia Y..Girrecolog¡a (Brunge, Bumrn , Olshausen y Veit). De ello resulta que pueden admitirse como bien/fundamentados los datos siguientes: El ruido uter-ino aparece 'en la mujer a las nueve semanas del embarazo, lo más tarde del cuarto ·al quinto mes. El ruido ha: sido. descrito de diferentes- maneras : 'roce suave, soplo, ruido parecido de rascarse, silbido ..Las contracciones uterinas, el movimiento del feto y la presión del estetóscopo, pueden aumentar la intensidad del ruido. Este se produce en las arterias grandes del útero; no consti- tuye un signo cierto de gestación, puesto que el mismo ruido 'puede ser percibido en los casos detumores abdominales. Denuhart parece haber sido el primero que ha confirmado en la vaca la existencia del ruido uter-ino, que describe como una vibra- ción muscular; luego Zieger ha estudiado ampliamente la misma cuestión en su tesis inaugural (Berna, 1908). Albrecht se ha conven- cido de la existencia del r uldouterino en vacas, perras y ovejas, en un per-íodo avanzado de la gestación, El estetóscopo, necesario para oir el ruido, se introduce en 'la vagina. En la vaca, el ruido lb mis- mo se oye en el lado derecho que en el izquierdo. Su intensidad es variable ;-en la cabra y en la oveja tiene los caracteres de un soplo; en la vaca, el autor lo compara al de los gatos cuando están en- Tadados. ..- 1<:1'ruido uterinó podría oirse más pronto en el curso de la gesta- ción con medios más perfeccionados. Su.Jnvestigación puede utili- zarss en los animales con más ventaja que en la mujer para-el diagnóstico del ern barazo , .' . . Los tumor-es abdominales son más raros en los. animales que en la mujer; su diagnóstico puede hacerse por la exploración rectal, no obstante de que el ruido uterino puede ser consideradc como un signo cierto de la gestación. - J. F. - (Münchener tierarsliche Wo~ chensch7'ift, núms. 32 y 33,13 Y 20 agosto 1912; Rev. Gén. de Méd. Vet., 1." enero 1913). INSPECCIÓN DE ALIMENTOS El examen de los huevos por los rayos' X, - La Unión nacio- nal de volatería de Inglater-ra ha tenido la idea de examinar los hue- vos por medio de los rayos X para conocer .si son o no frescos. El resultado ha sido tan concluyente, que no se aceptan los huevos que no han sido sometidos a esta prueba. La operación se practica del 322 nEVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA modo siguiente: En el interior de una cámara negra., instalada en el depósito central de llegada de los huevos, se halla el aparato con la ampolla eléctrica de Crookes. El conjunto tiene el parecido de una linterna cerr-ada h errnéticamente con una cavidad que tiene la forma de UI~ huevo de gallina. El huevo que se haya de examinar se coloca en esta cavidad y se expone a la acción de los rayos X. Los huevos frescos son absolutamente translúcidos: los que no lo son, dejan apar-ecer una mancha en una pantalla fluorescente que completa el aparato. Cuando la mancha es de grandes dirneusiones o se desitua, indica que el huevo es pasado. - J. F.' MINET, J., Y LECRERCQ,.r. Diagnóstico de la naturaleza de las carnes hervidas por la anafilaxia, - El origen especifico de las car-nes hervidas, no puede conocerse por la suer-opr-ecipitación. Desde las pr-imeras aplicaciones de la anafilaxia a las investigacio- nes de medicina legal; se ha pensado en aplicar la reacción para co- nacer la natur-aleza de las carnes hervidas. Uhlenhut y Haendel han hecho conocer las condiciones en que se aplica el método. J. Minet y J. Lecrer-cq han repetido los experimentos de Ulen- huth y han llegado a los mismos resultados. Han hecho preparar; y luego los han cocido, salchichones compuestos de carne de una sola especie ( ternera, cerdo, caballo ) o una mezcla de dos de estas carnes ( ter-nera y cerdo, cerdo y caballo. ter-ner-a y caballo). Las maceraciones obtenidas con estos salchichones en agua fisio- lógica ligeramente alcalina, han servido paraanañlactizar conejitos de Indias que han sido probados con inoculación intcavenosa al cabo de veinte días. Los conejitos de Indias preparados COII salchichones de composición simple, han reaccionado todos con el suero corres- pondiente. _. Los conejitos de Indias preparados con salchichones de carne mezclada. se han comportado de modo variable; unos eran hiper- seúsibles a ambos sueros, otros sólo a uno de los sueros, oteas (en pequeño número) no reaccionar-on del todo, y un 'solo conejito de Indias, preparado con la mezcla cerdocaballo, ha sido hipersensible al suero de ternera. '- Estos resultados prueban la posibilidad de realizar la anafilaxia con las carnes preparadas hervidas. Hay que notar que si el pro- dueto anafllactizante es de composición sencilla, la reacción tiene todo su valor especifico, con las mezclas (de uso habitual para las preparaciones de tociuer ia ), la sensibilización es irregular y las in- dicaciones que propo rcio na deben interpretarse con las mayores re- servas . ...-:. F. - (Comptes rendus de la Société de Bioloqie, 20 de J. abril de 1912). REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 323 SECCIÓN PROFESIONAL KesporisabiliOaO civil l penal en policía sanitaria -POR e, SANZ y EGAÑA Inspector-de Higiene Pecuaria en Málaga y FRANCISCO FARRERAS Abogado Las medidas de policía sanitaria veter-inar-ia; que las disposicio- nes vigentes deterrn inan se pongan en vigor cuando aparezcan en- fermedades infectocontagiosas en los ganados y que tan eficaces se muestra, evitando la difusión de las mismas, cuando los medios te- rapéuticos son insuficientes -para combatir la morbosie.ttienen es- casa aplicación en la práctica, Y no porque se dude de su eficacia, demostrada en muchas ocasiones, sino porque su aplicación lleva consigo el cum.plimien to de obligaciones que coartan, por lo menos, la libertad industrial delpropietaeio y exige gastos inmediatos, aun- que con ellos pueda librarse parte de la riqueza amenazada de peli- gro, Para inspeccionar u ordenar el cumplimiento de las leyes sani- tarias, se ha hecho preciso que todos los gobiernos creasen en 'la administración de sus Estados, organismos sanitarios que vigilasen, el cumplimiento de estas leyes y diesen, al mismo tiempo, u n ifo rm i- dad alas campañas sanitarias, ' A los servicios de Higiene pecuaria se nos ha confiado la-inspec- ción de la sanidad de los ganados y animales domésticos, vigilando por su higiene' y prbponiendo el cumplimiento del Reglamento de policía sanitaria, y el primer obstáculo que se nos presenta en nues- tra misión, es la frecuencia casi constante en ocultar los focos in- fecciosos que atacan nuesn-a ganader-ía Sólo cuando adquier-en gran intensid-ad, devastadora extensión, cuando son del dominio público, podriamos d-ecir; entonces que toda profilaxis es impotente ante la gravedad del mal; e-ntonces que las pérdidas son inmensas y la acción sanitar-ia cuenta-con escasos remedios para evitarlas, enton-' ce!?se acude a las autoridades que no pueden -hacer hada 0 muy poco, interpretando su intervención como fracasos de la' ciencia,_ lo patrimonial de la ignorancia o de la malicia de algunos gana- deros, - Estas frecuentes ocultaciones de las infecciones, que hacen im- practicable la profilaxis sanitaria, tienen como causa la falta de cul tura y la impunidad de la: ocultación. Es elemental. decir que del conocimiento de la existencia o sospe- 3240- REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA cha de un foco infeccioso, se originan todas las medidas de policia sanitar-ia cuya aplicación regula el Reglamento en cada ca-so partí- _cular; por esto, en su artículo 5.0 establece que «todo ciudadano que tuviera noticia o sospecha de la existencia de animales atacados de alguna enfer-medad contagiosa, debe ponerlo inmediatamente ell conocimiento de la autoridad municipal correspondiente. Se hallan especialmente obligados a cumplir con tal deber, bajo la pena, en caso de omisión, de 25 a 250 pesetas de multa: Jos dueños de anima- les enfermos y sus administradores y dependientes, etc ... ", articuló que pocas veces se cumple, porque si alguna vez sabe la autor-idad la existencia de estas enfermedades, es en contra la voluntad del dueño de los animales atacados. Por este artículo debería ser un hecho la denuncia, y la autoridad gubernativa cuenta con una fuerza considerable para impedir la ocultación de "las enzootias, porq ue estatuye la III ulta contr-a los in- fractores, y los golpes al bolsillo son los que se hacen temer. Mas, sin pecar de malévolos, di remos lo poco que se teme a las autorida- des adm inistr-ativas y menos, desgraciadamente, cuando son infrac- ciones sanitarias lo que se ha de castigar. Sin recurrir al caciquismo, emponzoñador de nuestra administración, es de todos sabido con qué facilidad se obtiene indulgencia, con qué sencillez se consigue la condonación de una multa por esta causa; la autoridad adminis- trati va no castiga con la severidad que la judicial, y esto lo saben el] los pueblos, en el campo, mejor que nosotros. Por eso las amenazas, no ya de un Inspector sanitario o un subdelegado, hasta las del Gobernador, originan en la generalidad de los casos, si no i-ísíón, una {eia indiferencia que menoscaba el principio de autor-idad y hace de la ciencia un papel secundario cuando no despreciativo. Las consecuencias de estas omisiones y tolerancia no pueden ser más funestas: las infecciones abandonadas desde un principio, se difunden por los sitios circunvecinos al de su aparición, destru- yendo la riqueza que a su paso encuentran y dejando la ruina como estela dé su temida visita. . Siendo, pues, la denuncia un hecho tan importante para impedir. la difusión de -las epizootias , creemos que los infractores del ar- tículo 5.°, antes citado, deberían 'ser objeto de una sanción, no ya gubernativa, sino judicial, más seria y más eficaz. No se nos ocultalo muy delicado' que es tratar este asunto: que puede lesi.onar respetables intereses, y por esto creemos que su ade- cuado desarrollo debería estar en la ley de epizootias,- tan necesaria como deseada; pero sin tener la pret.ensión de que nuestras indica- ciones se sigan en la práctica, mencionaremos algunos preceptos _de la legislación general vigente,.que podrían alegarse, tal ,vez con éxito.wnterlos tribunales, y que si se aplicaban en algunos'ca¡;os, establecerían un sal udable temor entre los ganaderos, que les obli- gar-íaá mirar con más respeto los-pr-eceptos sanitaries. El art. 1905 del Código civil establece-que «el poseedoo deun ani- malo el. quede él se· sirve; es responsable de los penjuicios que·cau- REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 325 sare, aunque se le'escape o extravíe, Sólo cesará esta responeabili- dad en el caso de q ue el daño proviniese de fuerza mayoro de culpa del quelo hubiere sufrido ». A primera: vista, dada la amplitud de este artículo, que no detalla aqué perjuicios se refiere, parece aplicable al caso que estudiamos, pero nosotros no lo creernosaaí. Entendemos que estos perjuicios son únicamente aquellos que los jurisconsultos clásicos designaron con los nombres de secundum; naturam y contra naturam, compren- diendo entre los pr-imer-es los que causa el animal guiado por su propia naturaleza, por ejemplo, el caballo que se come el grano que no es de su dueño; y abarcando en el segundo grupo los daños que causa el animal doméstico contra su naturaleza que le inclina a no hacer mal a nadie, por ejemplo, la vaca 'que embiste, el caballo que muerde o 'cocea, etc". En ambos casos, la 'responsabilidad es mani- fiesta y la aplicación del citado artículo adecuada, Además, el ganadero; fundado en la segunda parte de dicho ar- tículo, podría alegar que la enfer-medad es un caso de fuerza mayor, porque 110 estaba en su manoevitarla, muchas veces, aun intentán- "dolo, en tanto que no sean obligatorias y absolutamente eficaces las vacunaciones preventivas u otros procedimientos de inmunización, A esto podría' contestarse que si bien la enfermedad en sí es un hecho inevitable, puede evitarse su difusión con la práctica de las medidas san'itar ias legales-que el-ganadero ha incumplido con su negligencia, ysólo podría librarse' de la responsabilidad, aunque el mal se difundiese, si probase que Ira cumplido con la obligación de denunciar la enfermedad y con las medidas sanitarias ordenadas por las autoridades, ya que entonces se trataría realmente de 'un caso de fuerza mayor, ' A pesár de todo esto, dudamos que llegase- a prosperar una de- manda de perjuicios, basada en tal at-ticulo.iEntendemos que los da- ños a que el mismo se refiere, son los que puede causal' un animal considerado como ser irracional, como bestia, y de ningún modo lasque ocasione comó albergue de agentes patógenos, como ve- • hiculo trahsmisor de' enfer-medades. ' y el mismo Tribunal Supremo ha declarado que 'el art. 1905 no consieute otra interpretación que la puramente literal. El art. 1962 del propio Código dice: « el que por acción u omisión causare un daño, interviniendo culpa o negligencia, está obligado a reparar él daño causado.» Este artículo es -]0 suficiente vago y am- plio para que dentro de 'él quepa también el daño causado por un ganadero que, por no seguir las reglas sanitarias, difunde una epi- zoatia y con ello origina pérdidas a sus con veci nos, , Si a tenor de est~ artículo ..los ganaderos negligentes tuviesen que ,¡bonar los daños que causaren, seguramenteque cumplirían mejor las'disposiciones san itar ías. ' , Esra teoría de la responsabilidad civil por infracción de 'dichas disposiciones sanitarias" hasta hace poco tiempo se ha practicado '8n nuestro derecho consuetudinar-io, como recuerdo de 'las leyes 3:26 REV[STA VETERJNAR[A DE ESPAÑA de Mesta (que se dictaron en la villa de Berlanga en septiembre de 1499 (1). He oído contar- a mis abuelos (2), ganaderos en tierras alcarre- ñas, que cuando en la ganadería de aquellos pueblos aparecía una \ enfermedad contagiosa y el propietario la ocultaba, el rumor pú- blico se encargaba de levantar el incógnito, y apenas aparecían en- fermos de la misma infección en los otros ganados de la localidad, acudían los que. se. creían perjudicados al alcalde (por costumbre tam bién deri vada de las leyes de Mesta, en esta región son los al- caldes los encargados de fallar todos los asuntos pastoriles), quien, una vez demostrada la iden tidad de la enfermedad, obligaba al ganadero negligente a indemnizar (con animales) los daños cau- sados por bajas en los demás rebaños, y desde ese momento se so- metían los enfermos a "un riguroso aislamiento y a una serie de empíricas y curiosas prácticas terapéuticas. Prescindiendo de estas consideraciones, para hacer aplicación del articulo 1902, se requiere, conforme ha declar-ado el Tribunal Supremo en reiterada jurisprudencia, que se demuestre la realidad del daño causado y su cuantia, y luego que se pruebe que es conse- cuencia inmediata y directa de dicha acción u omisión. En estos asuntos, claro está que deberían' intervenir los veteri- narios como per-itos para ilustrar a los jueces, Probar la existencia del daño no ofrece dificultad; probar que proceda inmediata y necesar-iamente de la negligencia del deman- dado, es más dificil, pero no imposible; es más: en muchos casos, sencillísimo; la presencia de un semental durinoso, que ha cubierto una yegua infectándola; la aparición en un rebaño de la viruela, glo- sopeda, etc., con posterioridad a la presencia de reses atacadas de esa enfei-rnedad que libres ambulan por todas partes sembrando el contagio; la vacunación antivar-iól ica sin babel' cumplido los precep- tos de nuestro Reglamenw, y origina bnotes variólicos en los gana- des, vecinos', etc, etc. En los casos de contagio inmediato, como los • citados, laresponsabil idad es fácil de encontrarla por él técnico; en los contagios mediatos o a distancia, es más difícil ; pero los constan- tes descubrimientos de la bacteriología aclarando cada día más la etiología de las enfermedades facilitarán la demostración de la culpa por negligencia sanitaria. No sólo la existenci,a. y ocultación de animales enfermos que pue- den constituir- foco de peligre para otros receptibles pu.ede ser causa de responsahilídad: también puede serlo el mal cumplimiento de los preceptos sanitarios ordenados por la. Autoridad competente. Así el (1) El título 21 del cuaderno de Mei?t~ d ice r « Ley 1." Los Hermanos del 'concejo y pastores que guarden los ganados, luego que supiesen que están dolientes de dolencias, de viruelas o -ungu íñuelo o gota, rnaniñéstenlo al alcalde más cer- cano que allí hubiere, so pena de 30 carneros para el concejo, juez Y denuncia- dor por tercias pa-tes.» Sigue la ley determinando como se hacia el reconoci- miento, y aislamiento, etc" la multa (siempre en carneros) que devengaralllOs, Hermanos, alcalde, etc., que sean negli cen tes en su cometido. -, C. cit. M. Gómez Val verde. - (El Consultor del Ganadero. Madrid 1888,pág. 395). (2) Del Sr. Sanz. R.EVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 327 propietar-io de un-terreno acotado para aislar reses glosopédicas, cuyo terr-eno tiene una servidumbre de paso Y no pone a la entrada de la finca letreros con la palabra GLOSOPEDA, según está ordenado, es responsable del daño que sufran otras reses al transitar por aquellos terr-enos; el ganadero que tiene una explotación por-cina en las márgenes de un ,arroyo y al aparecer el mal rojo se le ordena que aleje los enfermos de las proximidades del arroyo y no lo cumple infeccionando las aguas. y como consecuencia se propaga la enfermedad a las porquerizas situadas.en las mismas márgenes, es i-esponsable de este daño, etc, y asl se podrían multiplicar los ejemplos. No resulta, pues, muy difícil en ciertos casos la aplicación de este artículo; pero, a nuestro entender, no es práctica. La reclama- ción que en el mismo se fundara daría lugar a un pleito, y ya es sa- bido que la vía civil es lenta, dificultosa y cara. Muchos desistirían ante tales obstáculos, y si por añadidura el demandado fuese insol- vente o litigase de pobre; serían mucho mayores estos inconve- nientes. Pero, aparte de esto, hay otro extr-emo .de más' difícil solución. Esta responsabilidad civil¡,podría exigirla. tan sólo el primer gana- dero perj udicado o podrían exigirla igualmente los demás cuyos ga- nados también se hubiesen infectado? O en otros términos: el dueño de un ganado enfermo que D0 cumple los preceptos sanitarios ¿debe responder de todas las infecciones que aparezcan en un lugar du- rante cierto tiempo, o sólo es 're~pons¡ible de la primera infección que ocurra? .' Resolver la cuestión en este último sentido parece injusto; resol- verla en el sentido primero equivale a extender tanto esta responsa- bilidad, que difícilmente habría alguien capaz de hacerla efectiva. No es, pues, en C?l ódigo civil donde ha de buscarse una sanción C adecuada; los artículos que ligeramente acabamos de examinar son vagos y poco precisos: hablan de la responsabilidad en términos ge- uerales. En cambio, en el Código penal hay los artículos 576 y 577, que son concretos y claros. El primero, copiado sólo en la-parte que nos interesa, dice así: «Serán castigados con la pena de prisión co- rreccional, en su' grado mini mo+y medio, los que causaren daños cuyo importe excediere ele 2,500 pesetas, PRODUCIENDO POR OUALQUIER MEDIO INFEOCIÓN O CONTAGIO EN GANADOS.» Si el daño causado, añade el arto 577, excede de 50 pesetas, pero no pasa de 2,500, la perra será de arresto mayor. Como se ve, el artículo 576 abarca todos los casos 'que puedan t pl'esent.arse, pues dice: POR CUALQUIER MEmo, con lo cual tanto 'se refiel'e al hecho intencional como al causado por imprudencia o abandono. Además, tiene l~ ventaja, por se'r un precepto de carácter penal, de tener un procedimiento más rápido .y sencillo y de exigir sirr¡ultáneamente las dos responsabilidades: penal y civil. Si el ga- nadero a quien se persigue a tenor de este artículo es insolvente, no se librará de purgar con algunos meses de cárcel el daño que con !;¡U incuria hubiese causado. 328 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA .y de fijo que siesta pena se aplicase a algu nos, los demás escar- mentar-ían e n cabeza ajena, y el cumplimiento de los preceptos sa- nitarios sería un hecho. Con lo que acabamos de indicar, no pretendemos que se inicie una campaña de persecución contra los ganaderos, no; sólo hemos querido panel' de manifiesto lo ineficaz que resulta la sanción guber- nativa, y la ur-gente necesidad de que sea el poder judicial, en la forma que determine la ley de epizootias, el encargado do castigar las infracciones de la le~islación sanitaria. ' Cl<.6N I CA EXTRANJERA R~glam~ntácion o~la venta o~ leche. f.or ~I Icmentc p~cuario Leemos en La Semaine Vétérinaire (núm. 1, 4 enero), el siguiente proyecto de ley-r-eglamentando la-venta de leche y la vigilancia de los establos donde aquélla se produce, que el Ministro de Agricul- tura trata ele presentar a la aprobación del Parlamento francés. Este proyecto se compone de dos partes. La' primera se refier-e al comercio de la leche yen ella se prohibe el que se pongá en venta o se venda bajo el nombre de leche un pro- ducto que no sea el producto integral del ordeño -totai e ininterrum- pido de una hembra lechera en buena salud, normalmente alimentada y que no contenga calostro. ' En la ausencia de designación complementaria, esta denomina- ción no designa más que la leche de vaca. La venta de leche, tal como queda defln ida, y la ele la leche desnatada eleberán ser objeto ele'comercios elistintos; además, la leche desnataelahabrá ele conte- ner 15 gramos de man teca" por litro, cuando menos. La segunda parte elel proyecto se refiere a la vigilan cia ele los es- tablos, diciéndose en el art. 4.°: « Los establos conteniendo animales cuya leche se elestina al con- sumo humano serán puestos bajo ja vigilancia constante ele Veteri- narios designados por el Ministro de Agricultura y encargados de velar PO!' la salubr'idad ele la leche destinada a la venta.» Están dispensados de estavig ilan cia los establos cuyos propieta- rios adquieran el cornpr-ornlso de calentar regularmente la leche a 80 grados, por lo menos, antes de ponerla en venta o de venderla. Unicamente podrá ser puesta en venta o vendida con la indica- , ción (Controle sanitaire) « Certificado e Inspección sanitaria» la leche producida en los establos colocados bajo la vigilancia estable- cida por el apartado pr-imero delpresente artículo. El art. 5 estatuye la promulgación de Reglamentos para asegurar la ejecución de la presente ley, tales como organización y funciona- miento del' control sanitario; precauciones a tomar para conservar la leche pupa, etc. REVISTA VETERINARrA DE ESPAÑA 329- El art. 6 trata de las contravenciones y de' las multas. Finalmente, el último artículo dispone que, 'juntamepte con los. oficiales de policia judicial y los veterinarios, los agentes del servi- cio de la represión de fraudes estarán encargados de compro-bar las- infraociones. Sin embargo, los veterinarios sólo tendrán la misión de asegurar la ejecucion de las m~d'idas relativas al control sa.n itar io de los establos. En el Giornale de Medicina Veterinaria delle R, Socieiá Nas. e Ac- cademia Veto Italiana (N.o 5, rebrero, "1913), leemos el Reglamento- pr.omulgado recientemente para la ejecución de una ley de tutela e incremento para la producción zootécnica. Entre las novedades y enseñanzas que tal Reglamento ofrece hay en primer término, la de que los Ministerios de la Guerra y Agricul- tura se unan en una acción común para el fomento pecuar-io : ade- más, [tiene otra novedad en su articulo 8.° consistente en que se· impida eil todos los mataderos de Íanación el 'sacrificio de los bóvi- dos que carezcan de algún diente incisivo permanente. La vigilancia. la ejercerá el veterinar-io y un veedor competente en ausencia de- aquél; en caso de sacr-iflc io de urgencia o por otros motivos, de los. terneros, pagarán ,éstos un canon de GaS liras, que ingresará en la Hacienda para premios en los concur-sos." Con esta medida pretende el Gobierno italiano que no se sacrifi- quen las terneras y puedan rendir más carne de reses adultas ..Nues- tros legisladores podrían ir pensando en hacer algo semejante en España, donde el consumo de carne de ternera es una qausa grave en la crisis de la carne. ' El gravar la carne de ter-nera es un impuesto justo, pues ya sabe-j mos que dicho alimento es un manjar de lujo y máxime cuando los· productos que con ello se obtuvieran serían para fomento pecuario. , C. S. E." SECCION OFICIAL, Ministerio Oe Instrucción Pública y Bellas Ji rtes Ilmo. Sr.: S. M. el-Rey (q. D. g.) seha servido disponer que se- publique. el adjunto Escalafón provisional de Profesores ele las Es- cuelas de Veterinaria. Los que se consideren perjudicados en esta clasificación podrán recureir ante este Minister-io en término de- treinta días, a contar del de la publicación en la Gaceta de Madrid: expresando las reclamaciones que éstimen procedentes. De Real 01'- denlodigoa V. S: parasuconocimientoydemásefectos. Dios guarde- - a V. S, muchos años. Madr-id 12 febreeo de 1913. - LÓPEZ Muñoz.i-> Sr. Subsecretario de este Ministerio. REV[STA VETEIHNAR[A DE ESPAÑA REV[STA VETER[NAR[A DE E;3PAÑA 331 330 ESCALAFÓN DE ANTIGÜEDAD DE LOS CATEDRÁTIGOSIUMERARroS E D LAS ESCUELAS DE VETERINARIA NACIMIENTOS INGRESO Establecimientos Cátedra Estableci- Turno por el cual en que que miento en se - :1'atologJa, etc .. León. id. entre Auxiliares, Veterinario 10 sept, 79. Madrid" !lm, , 8abril903. Santiago: Idem. '. Santiago Idem libre. 18 » Abelardo Gallego Canel -1.9 » Emilio Tejedor Pérez Veterinario, Bachiller, Maes- tro Superior y Secretario. 1i agos. 56. za~o~;: ,1m. , • 15abril 903. ldem 1, • Zootecnia, etc.. León. Coric.? de traslado. Vete ni nario y Secretario . 6 febr. 71. Cor o '!¡m., . f2abril904. Córdoba Fisiología e Hjg. , Córdoba . Oposición entre Au- 20 » Rafael Martín Merlo. xiliares. 25 oct. 76.. LOgr~ñO' .. , 25abril 906. Santiago. ~m Idern, íd .. ,. León. . Ccnc.P.de traslado, 21 » Crisanto Sáez de la Calzada. Veterinario Y Odontólogo. Veterinario Y Secretario 15 n breo 73. Madrid.,~m , !4 febr. 908. Idem .. Zootecnia, etc.. Santjago, Opostcíón entre Au- ..22 » Pedro González y Fernández xiliares, 15 Junio 81. cór~Obl I~m. , 23 mayo 908. Córdoba. ' · OperaCiones, etc .. Córdoba . Idem libre. 23 » José Herrera y Sánchez Veterinario 23 ·nbreo 83. Madrid. I~m. , 3jun. 908. Zaragoza. ' , Idem. Zaragoza . Id. entre Auxiliares. _24 » José López Flores. Veterinario 2 mayo 84. Córdoba, m, , 14 jul. 912. León ~ . 25 » José Jiménez Gacto . Veterinario y Bachiller. • I · Anatomía, etc.. León, . Idem íd. » » » Idem. . Madrid. .' Idem libre. 26 » » » » Física, Quím.,etc. Santiago. Anunciadaa concur- 2i so y quedó desierta. » » » >1 Anatomía, etc.. Idern, -.' , Oposición libre. 28 » » » » FiSiología e Hig .. Idern. , Anunciada a oposi- 29 » ción libre. » » » » Operaciones, etc .. Idérn, . Conc o de traslado. 30 » " t 332 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA CURIOSID ADES Las cabras y la lepra humana POR EL DR. P. F. Pocas etiologías más peregrinas que la de la lepra o elefantiasis. de los griegos, especialmente antes de la era bacteriológica. Se atri- buyó este mal a lacar ne de cerdo fresca o en salazón, a los excesos: de condimentos, de bebidas -;lcohólicas, venéreos, a los quesos muy salados o alterados, a los pescados manidos, a, la mezcla de leche y pescado en una misma comida, etc. Se atribuyó también a ciertos animales domésticos (recuerdo, haber oido decí'r a un cazador que el conejo era leproso), especial- mente al cerdo, que siempre ha sido cabeza de turco de higienistas infundidos (por no decir infundados'). Y la' verdad es que, según cuentan, en las Indias. neerlandesas y sobre todo .en el Brasil, en las. provincias de San Pablo y Minas, los cerdos padecen una enferme- dad semejante a la lepra humana, y en estas provincias el hombre' consume mucha carne de cerdo. También se decía que los perros, gatos, gallinas, palomos, loros, etc. de las leproser-ías, vivían poco, sobre todo si se nu tr iau de restos de leprosos o de detritus ensucia- dos con materias leprosas. Pero esto ya son aguas mayores. Ahora le t.oca el tur-n oa la cabra. Según recientemente r-elata el· British Medical Journal, el Dr .. P. Engelbreth .sostiene que donde quiera que hay lepra existen cabras. Arabia, India, Egipto, AsiaMe- nor, fueron, a la par, centros de lepra y de crianza de ganado. cabrío; del Asia Menor la lepra y las cabras fueron llevadas juntas a Grecia,. y de aquí,también juntas, a Italia y a España. En el año 1400, sigue diciendo, había en Dinamarca veinte lepro- serías y, entonces, todas las casas de campo tenían ganado cabrío. Se destruyeron las cabras porque destrozaban los árboles, y al cabo de dos siglos ya no había leproserías. Noruega conservó las cabras, y con ellas la lepra; en 1848 tenía 500,000 cabras y 2,000 leprosos; hoy. tiene la mitad de las cabras, es decir, 250,000 y diez veces menos le- prosos, esto es, u nos 200. Según Engelbreth, los colonizador-es' españoles y portugueses llevaron la elefantiasis de los griegos a los paises que colonizaron, porque llevaron a 'ellos ganado cabrío En cambio, en los paises co- -Ó, Ionizados por ingleses, no babia cabras ni leprosos. Añade que la cabra presenta con frecuencia en los órganos inter- nos unos tubérculos grisamar illentos , duros, no caseosos, muy parecidos a los de los_órganos internos de los leprosos. ParaEngelbreth, la.cabra transmite alhombre laIepra por me-' dio de la leche y del ordeño. ., B.EYIS'r:A VETE,HINARIA D,E ESPAÑA: 33?, ** * i, Qué pensar de esto ? Ya hemos visto antes que siempre se pro- 'pendió a fantasear en lo nelativo a la etiología de la lepra. Hoy mismo 1110 falta quien crea que la lepra es una forma de tuberculosis, a pesar de la bacteriología y de la exper-imentación, en- este punto de- -cisivas. , Las cabras abundan en España, y su leche se suele beber preci- -samente sin cocer, porque-hay la- creencia (equivocada por cierto), -de que la cabra es rara vez tuberculosa. Y,sin embargo, en España la lepra es m uy rara y no se ad vierte con preferencia en los cabreros. Por otra parte, las lesiones leprosas presentan en gran abundan- -cia los baci los ácidor-resistentes caracteristicos de la lepra; yen .fi n , las inoculaciones de productos leprosos a los animales de laborato- rio, nunca les producen lep ra, y, en cambio, las de productos tuber- culosos les producensiempre tuberculosis. y todo esto es lo que hay que ver, antes de inclinarse a creer leprosos los tubérculos gr-isamarillentos, duros y no caseosofji de los órganos inter-nos de la cabra. . Lo demás, como dicen 'en Cádiz, son conversaciones de Puerta de Tierra. ' ",,,,',,, .y hay que tener-en cuenta otras cosas. Quizás ocurra que las ca- bras padezcan la enfermedad llamada de Johne oenteritis hipertró- flca específica, que Stockrnan ha descubierto en los óvidos, como se puede ver en otro lugar de este mismo número (V,- pág. 316). Hay -que tenerlo en cuenta, porque la enfermedad de Johne se debe a un ·bacilo acidorresistente parecido al de la lepra y, como éste, dificil- mente iu oculable al conejito de Indias. Pero más parecido tiene todavía Cal) la lepra humana la lepra de ~as ratas, descubierta en 190;; por Stefansky, en Odesa, en 'el Mus noroeqicus, )' confirmada por Marchoux y Sorel en 65 ratas, de 1,296 . examinadas, procedentes de las cloacas de París. La lepra ratonil presenta dos formas: una ganglionar (ataca so- ·bl·etodo los ganglios mediastínicos) frecUente. y otra m úsculocutá- nea, mucho más rara. La produce un bacilo intracelular, parecido al de la lepra humana, -pero más ácidorresistente aún; el bacilo de Stefansky o Mycobacterium leprae murium, que viene a ser, con 'respecto al dela lepra del hombre, lo que los bacilos de la tubercu- ,losis aviar a los de la humana. . "' .. "'. Si quisiéramos discurrir como E:qgelbreth, podríamos decir que donde hay lepra existen ratasvque éstas van con los buques y siguen .a las expediciones humanas y; por '10 tanto, pudieran ser ellas y no das cabras las que, llevaron -Ia lepna del Asia Menor a Grecia y de' aqu í.a España y a las Colonias españolas. A estas razones añadiría- .rnos la del descubní miento de Stefansky, confirmado por Marchoux y Sorel, y acaso tuviésemos el atrevimiento de aducir' el argumento ¡filológico de que de las tres especies-de ratas de Od.esa, Mus raitus, M, alexandrinus .y' M .. nonoeqicus, 'tan sólo en la última v¡'óStefansky , . 334 REVISTAVETERINARIADE ESPAÑA la lepra ratonesca. Noroepicus ... lo no es Noruega la nación de 10& leprosos? Pero no lo afirmo, porque, como Malcolm, el de Mac.beth, sólo creo lo que sé ( What knoto, belieoe J. BIBLIOGRAFíA JOAQuíN GONZÁLEZ GARGÍA.- Elementos de Teratologia Vete- y rinaria; Zaragoza, 1913. - Un tomo en 4.° con 30 grabados, 5 ptas. ' La introducción de esta asignatura en el nuevo plan de estudios, de nuestra carrera, ha inducido al Sr. González a publicar este libro para que sirva de complemento a las explicaciones que da a sus' alumnos en la cátedra, En un corto número de páginas, y respon- diendo al carácter elemental de la obra, trata su autor de las ano- malías de los aparatos loéomotor, génito-urinarío, circulatorio, inervador y de los sentidos y 1uegp estudia las auo mallas complexas:: her-mafroditismo, heterotaxia y monstruosidades. Aunque el Iibr-o que nos ocupa es especialmente útil a los alum- nos de pr-imer año, no vacilamos en recomendar-lo a los demás corn- pañeros aficionados a esta clase de estudios, máxime teniendo en cuenta lo poco .que sobre Teratología se ha publicado en nuestra. patria. Higiene y sanidad pecuaria, por D. PUBLlOFRUCTUOSOCODERQUE, Inspector de Higiene Pecuaria de Zaragoza Continuando la campaña de vulgar-ización científica que con tanto entusiasmo como desinter-és realiza, desde hace tiempo, el Sr. Ceder- que, acaba de publicar una nueva cartilla acerca de la peste de las. .aves, pleurorieumonla exudativa, septicemia de los bóvidos, gastro- mícosis del ganado lanar, caquexia acuosa, triquinos!s, cisticerao- sis y cenur osis. Dada la índole del trabajo que nos ocupa y la com- petencia de su autor, no hay que decir que está escr-ito con mucha claridad y con gran sentido práctico. Iustrucciopes sobre las enfermedades rojas de~ cerdo, pOL" MARTíN CIGALECÚNA,Inspector de Higiene Pecuaria en Vizcaya En una ocasión en que las enfermedades.rojas amenazaban inva- dir el ganado porcino de aquella provincia, publicó el Sr. Ciga este' interesante folleto, dandó instr-ucciones a los ganaderos para evitar' la difusión del mal. La utilidad de est~ trabajo no pudo ser más evidente y el serviciv' que con él prestó su autor a la ganadería, merece-un 'aplauso. REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 335.. NOTICIAS Alondras tóxicas. - Según un telegrama de Tolouse, publicado- en le Journai del 15 de marzo actual, u n cazador acababa de almor-· zar unas alondras, cuando sintió, de pronto, violentos dolores en el, vientre y, al mismo tiempo, sé paralizaban sus miembr-os. Un amigo le halló tendido en el suelo, poco menos que inanimado, gimiendo y sin poderse mover. Ltamó a un médico y éste diagnosticó 'el caso de intoxicación y lo atr-ibuyó a que las alondras estaban alimentadas con granos de beIladona, que abunda en la región, y, a pesar de la. cocción, su carne había transmitido al cazador el veneno, en can ti- dad suficiente para int,oxical'le. Cuero de bacterias. - La ((Sociedad Auer », acaba de sacar pa-· rente para dedicarse afabt-icar cuero mediante cultivos de gérmenes. microscópicos. Sabido es que los microbios, al proliferar en los me- dios de culti va (agar, gelatinas, etc.), forman peliculas. Estas pel í:...· culas, prensadas para quitarles el agua y empapadas en solución de albúmina o de cola, para darles más consistencia y grosor, se curten y tiñen. Preparémonos a. ver caballos guarnecidos con atalajes y arreos decuero hecho con.bacilos de tuberculosis odel muermo, y caballeros calzados con botas y guantes' de bacilos diftéricos o tificos.. Cátedras vacant~s. - Ha de proveerse por concurso de tr-aslado- la cátedr-a de Anatomía descriptiva con noci ones de Embriología y Teratología de la Escuela de Veterinaria de Madrid. Tambiéh ha de proveerse en igual forma la de Fisiología e Hi- giene de la Escuela de Santiago, por no haber sido aprobado nin-: guno de los dos aspirantes que optaron a la misma en las oposicio- nes lib¡'e~ que acaban de ver-í ñcarse. Ju~ta de Gobierno. -:- Por Real or-den han sido proclamados- vocales propietarios de la Junta deGobierno y Patronato del Cuerpo de Veterinarios titulares: el marqués de BarzanaIlana, D. Antonio Fernández Tallón y D. Benito Remartínez, y para suplentes don- Anacleto Píniila, 6. Jesús Her nández-Ballesteros, D. Pedro Pelous y D. Andrés Fernández. La próxima Asamblea. ~ La Junta Directiva del Colegio de Madr-id, ha designado a los señores siguientes para desarrollar los· temas oficiales que a continuación se indican: Tema 1.0 «Nec-esaria confección de una estadística cuantitativa y cualitativa de la Ganader-ía Española», D. Juan de Castro Valer-o. _. Tema 2° «Misión y organización del Cuerpo de Inspectores Veteri- narios Mun icipales», D. Eusebio Malina. - Tema 3.° «Valer de los- sueros y vacunas, en la profilaxis de las principales enfermedades- infecC'Í9sas de los ganados», Dv.Victor iano Colomo y D. Julio Hidalgo, :336. Tema 4.° «Estudio clínico terapéutico y profiláctico de la fiebre tifoi- "de a de los équidos», D. Pedro Pérez . . Además se nombraron las comisiones siguientes: Organización general de la Asamblea: La Junta Directiva del Colegio de Madrid en pleno. Comisión redactora del Reglamento: los Sres: Alar-eón, -Castro y Malina. Comisión de preparativos (local, tarjeta, medalla,' "lazo, d iati n ti vos, lunch, etc.) : los Sres.' Montero, Pinilla y Herreros . . Cada dia aumenta el número de inscripciones y ya no hay duda de , ..que la Asamblea será un éxito, Resumen de las enfermedades infectocontagiosas que han ata- -cado a los animales domésticos en España durante el mes de enero .de 1913, según datos remitidos por los Inspectores de Higiene Pe- .-cuar ia. Enfermos \ lnvasio- Muertos, que . n Quedan Enfermedades existían nc S e el Curados o en el mes mes de sacrifica- enfermos anterior la techa dos --- --- --- Perineumonía contagiosa. 33 41 48 78 2~ Glosopeda. 297 1 208 282 370 Viruela. 5,209 568 5,/70 5,763 4,648 -Carbu nco bacteridiano . - 1, de Sorra Ji"" y Bussell. Boad, Universidad, 6; 'l:eléfono 261